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                    <text>PUBLJC.ACIÓN GRATUITA

IS5'\I: 2007-3119

S uANL

REvlSTA OFICIAL DE LA UANL
A TRAVÉS DE LA FACULTAD DE PslCOLOGÍA

�UANL
UNI VERSU)AJ) AUTÓKOMA DE NUEVO l.EÓN

®

Una publicación de la
Universidad Autónoma de Nuevo León
fog. Rogdio Guillermo Garza Rivtra
Rector
M.A. Carmm dtl Rosario dt la Futntt Garda
Secretaria General
Dr.Juan Manutl Alcocrr Gonzáltz
Secretario Académico

Dr. Ctlso Josi Garza Atuña
Secretario de Extensión y Cultura

Lit. Anto,1io Ramo! Rrvilla!
D irector de Publicaciones

Dr. Alvaro Antonio Astary Aguillón
Director de la Facultad de Psicología

Mtra. Maga/y Cárdmas Rodrfgua
Subdirectora Académica
Mtra. Nora Istla Matías Nu,itz
Subdirectora Administrativo
Dr. Guilltrmo Vantgas Arrambidt
Subdirector de Proyectos Educativos y Asistenciales

Dr. Josi Cruz Rodr(gutz Alcalá
Subdirector de Posgrado

Dr. Carlos Sánthcz Sos¡¡
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Mtro. Omar Mrndtz Castillo
Director y Editor responsable
Iris R,yes E5tobtdo
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Jefe de redacción

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Equipo de Redacción
Ramiro Ruiz Castillo
D iseño
Aljrtdo Rodrígutz Jarch'
D iseño d e Portada

SUlGENERIS SUJ G ENERIS, Año ro, N•42, Abril, Mayo, Junio :w18. Es una publicación trimestral, editada por la Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través de la Facultad de Psicología. Domicilio de la publicación: Dr. Carlos Canseco y Mutualismo No. 110, Colonia Mitras Centro, Monterrey, Nuevo
León, México, C.P.64460. Teléfono: +52, 8183 33 7859 ext. 510. Fax. +52 81 83337859. Editor Responsables Omar Méndez Castillo. Reserva de derechos al uso
exclusivo No. 04-2010-030514053000-102. ISSN 2007-3119 ambos otorgados p or d Instituto Nacion al dd Derecho de Autor, Licitud de Tirulo y Contenido
No. 14,927 otorgado por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Registro de m arca ante d Instituto
Mexicano de la Propiedad Industrial: 1183057. Impresa por: EDIREY, Narciso Mendoza 402,4, Col. N iño Artillero, Monterrey, Nuevo León, México. Fecha
de terminación de impresión: 30 de Junio de 2018, Tiraje: 1,000 ejemplares. Dístcibuido por: Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Facultad
de Psicología, Carlos Canse.c o y Mutualismo No. 110 Colonia Mitras Centro, Monterrey, N uevo León, México, C.P.64460.

Las opiniones y contenidos expresados son responsabilidad exclusiva de los autores.
Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o medio, dd contenido editorial de este número.
Impreso en México
Todos los d ere chos reservados
© Copyright 2016
suigeneris.fapsi@uanl.mx

�EDITORIALES
CARTA DEL EDITOR
Por M tro. Ornar M éndez Castillo

as pérdidas se relacionan con el dolor, con
la tristeza, implican misterio e incertidumbre, confirman la certeza de que algo
o alguien no está y que, al no estar, se extrañe, se
eche de menos y que justamente, todo eso, devenga en un proceso quizás largo, quizás sinuoso,
quizás difícil y entre todo, muchas veces desconocido. Dicho proceso ha sido nombrado de
muchas maneras desde diversas teorías/ciencias/
conocimientos, sin embargo, convergen en que
ese proceso es un combate, un enfrentamiento,
una disputa, un encuentro, un duelo.
El duelo se dimensiona de manera intrínseca

L

sentido la lectura sobre el duelo es la invitación
hacia el conocimiento teórico y académico de un
hecho que sin ser vivencial, desatará la empatía,
el temor y el análisis sobre los recursos psicológicos para el afrontamiento de las pérdidas
y los procesos de duelo.
El duelo es el tema que abordamos, por segunda edición, en nuestra revista Sui Generis, considerando que, al ser un tema descriptivo, teórico
y vivencial, tuviera un interés mayoritario, así
fue. Recibin1os grandes y variadas aportaciones,
mismas que provocaron que se elaborarán dos
tomos en torno al tema y que culminarán en el

con la metáfora de la muerte, con el acerca-

ejemplar que usted tiene entre sus manos.

miento a la espiritualidad y con lo cruel de la
realidad, con esa realidad que nos ha tocado, nos
roca o nos tocará, de manera inevitable; en este

Rtferencia d~ imagen:

Metamorfosis (Dibujo). (s.f.}. Recuperado de https://i.pinimg.
com/s6.tx/e6/a2/60/e6"6018b3372ba9So612a8foof¡bscy.jpg

�EDITORIALES: LA DESPEDIDA DE PAPÁ

LA DESPEDIDA DE PAPÁ
Por D r. Ernesto Colomo Magaña
ernesto.c.magana@hotma11.com
Twitter:@ErnestoColomo

S

abía que el tiempo, ese compañero impasible en la vida, no jugaba a su favor.
Pronto debería partir, dejar atrás esta
vida y lo que más quería en ella, su pequeña
Alma. N o siempre hay explicación para todo.
A veces la rueda de la fortuna decide escogerte
sin más. Ni un mal hábito, ni un riesgo concreto. Simplemente estar vivo es suficiente motivo
para poder contraer un cáncer.
Los médicos le confirmaron que la metástasis
se había propagado por los principales órganos.
Ya no había más que hacer. Decidió agradecer
el esfuerzo y abandonar el tratamiento. Quería
marcharse entre los suyos, cerca de los que le
seguían dando motivos para sonreír.
Cercana ya su partida, decidió emplear las
pocas fuerzas que le restaban en pasar unas
horas con Alma. La pequeña, decidió escoger
la playa como destino. Pocas cosas se pueden
comparar a la paz que produce ver y oír las
olas del mar. Padre e hija tenían ante sí la inmensidad del cielo y del mar, tocándose en un
horizonte infinito de tonalidades azules. La
libertad embriagaba con aroma a sal el lugar.
Allí, la eternidad se antojaba un deseo ferviente
por alcanzar.
Alma se agarró a la mano de su padre. Clavó
sus ojos en su progenitor mientras dibujaba una
tímida media luna en su rostro. Pocas cosas hay
más valiosas que la alegría de una sonrisa, la

ilusión de una mirada o el amor de un abrazo.
Alma hablaba sobre nubes con forma de escalera
que se perdían en el cielo. Él no apartaba la
mirada de aquella bella criatura. Hacía tanto
que no se sentía tan vivo.
Justo antes de marcharse, Alma tiró con
fuerza de su padre y le condujo tras de sí. A lgo
había llamado su atención en la orilla. Se agachó
con cautela y observó la arena con detenimiento. Una caracola yacía a sus pies. La cogió con
delicadeza y recuperó la verticalidad. Sus ojos,
brillantes como estrellas, no paraban de recorrer
el laberinto en espiral de aquella concha.
La pequeña no preguntó qué era, sólo quería
saber para qué servía. Para Alma no era importante el origen, si no lo que podía llegar a ser.
Sabedor de su curiosidad, su padre intentó impresionarla. Se sumergió en las profundidades
de sus conocimientos, buscando recuerdos sobre
las caracolas. Conocedor de su desmesurado
interés, le dijo que ese.a s son las guardianas del
sonido del mar.
Su asombro no se hizo esperar. El padre cogió su mano, donde reposaba la concha marina,
y la acercó a su oído. Una sonrisa brotó en su
pequeño rostro. Llevó su dedo índice a los labios
y cerró los ojos. El tiempo pareció detenerse
mienrra,s la pequeña permanecía embelesada a
pocos metros del mar. Alma le tendió la caracola
y le animó a que probara.
Una sensación de paz invadió sus sentidos.
Se colocó de rodillas y permaneció con los ojos
cerrados. Aun con miedo a perder la magia del
momento, decidió dirigirse a su hija con todo
el cariño del mundo.

�EDITORIALES:

LA DESPEDIDA DE PAPÁ

afraca5ar. Cuida y da cariño a tu alma, e5 el mayor
tesoro que tienes y se merece el mejor de los tratos.
Nunca dejes de ser tú misma siempre que sea algo
bueno para el mundo, ya que no puedes ser feliz
si actúas y vives como otra persona. Realmente
hay personas que merecen la pena en la vida, no
permitas que se marchen. No dejes de luchar por lo
que sueñas. Aunque rendirse sea la opción fácil, la
vida es para los valientes, sólo así podrás cambiarte
a ti misma para después transformar el mundo.

- Debes aprender a creer en ti misma Alma.
Al igual que la caracola, puedes saber rus limitaciones, pero también conoces tu potencial. Si
a pesar de ser tan diminuta es capaz de guardar el sonido del mar, imagínate todo lo que tú
puedes llegar a hacer. Todo depende del deseo
y esfuerzo que pongas en ser tu mejor versión.
Debes hacer como ella y nunca olvidarte de lo
que eres capaz.
Acarició la mejilla de la pequeña y suspiró.
El dolor y el aliento de la muerte flanqueaban
su horizonte, por lo que decidieron marcharse.
Dejaron allí la caracola. Alma pensaba que
ese tesoro debía ser compartido. El regalo de oír
el mar no puede ser propiedad solo de algunos.
La posibilidad de ser mejores, tampoco.
Apenas unos días después, su luz se apagó. La
muerte le sorprendió soñando con su pequeña
jugando en la playa. Falleció dulcemente abrazado por el calor de ese recuerdo.
Pese a que el dolor por la pérdida de su padre quemaba en el corazón de la pequeña, su
recuerdo inundaba de cariño cada despertar.
Una breve carta, escrita justo antes de partir,
se convirtió en la lectura diaria que Alma hacía
cada mañana al despertar. Era la mejor forma
de seguir jumo a su padre y poder cumplir con
cada uno de los consejos que le dejó. Un nuevo
amanecer la traía del mundo de los sueños al
de los vivos. Cogió la cuartilla, amarillenta y
arrugada por el tiempo, y empezó a leer.
«Tengo que marcharme pequeña, pero nunca
dejaré de estar a tu lado. Recuerda siempre estas
palabras. Busca el equilibrio en todo lo que hagas
porque los extremos nunca son buenos y te llevarán

Valora el brillo en los ojos de las personas porque
no siempre hay que convertir en palabras lo que
se siente. Aprecia los pequeños detalles que son los
que guardan la magia de la vida. Aprende también a leer los silencios, porqtie suelen atesorar las
verdades más profundas. No dejes de contemplar
el cielo, el mar y las estrellas; es un regalo que merece ser diifrutado a diario. Llora siempre que lo
necesites, pero intenta que sea de alegría. No hay

lágrimas más dulces que las que se mezclan con
una sonrisa. Recuerda que nunca sabes cuándo
llegará el final, así que aprovecha cada segundo
para vivir con amor. Disfruta cada día como si
fuese el último y haz felices a los que te rodean.
Vive como si no hubiera mañana y sueña como si
fueses eterna. Y nunca dejes de tener la gratitud
de sonreír. ¡Brilla con toda tu luz! Siempre estaré
contigo, en tu corazón. T e quiero cariño.»
Dejó el papel en la mesita de noche y saltó

con energía de la cama. Tocaba vivir un nuevo
día, tocaba brillar de felicidad.

�EDITORIALES: LA MELANCOLÍA COMO SÍNTOMA DEL MALESTAR SOCIAL

Sobre el autor:
Ernesto Colomo Magaña
Doccor en Educación. Máster en Cambio Social y
Profesiones Educacivas. Licenciado en Pedagogía y
Diplomado en Magisterio. Profesor en Universidad
Internacional de Va lencia. Aucor de diversas publicaciones (artículos, libros, capítulos de libros y comunicaciones) en cernas como la educación en valores y la
pedagogía de la muerte.
Re.ftn.n das de- imáge.nes:

Angd llorando. (Jma~n). (sf). Recuperado d,: hrrps://de.pint&lt;r&lt;St.
com/aplore/dic&lt;ionary--of-symbols/
Arbol torcido. (Imagen). (2017). Recuperado d,: hrtps://wall.
alphacoders.com/big.php~i=672336&amp;lang=Spanish
Hombtt tocandose la &lt;abeza. (Imagen). (2017}. Recuperado de: hnp://
www.espac.ioacupunnuacom/b.. acupuntura..otr0.-abocdaje,sobrt-..Jos--

sintomas-de-la-6bromialgia/
Ú rta. (Imagen). (s/f). Recuperado d e.: http://www.pro,-ccrum.

lat/2016/07/27/ruat ro-pasos•p:tr.1-&lt;rear-un-.:aso-de-n&lt;gocio/

LA MELANCOLÍA
,

COMO SINTOMA DEL
MALESTAR SOCIAL
Por Walter García

L

a depresión es un cuadro que afecta a más
de 300 millones de personas alrededor
del mundo (Organización Mundial de
la Salud, 2017). El diagnóstico de depresión que
emana de referentes como el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales
se fundamenta en la presencia de una determinada cantidad de manifestaciones sintomáticas
a lo largo de un periodo de tiempo, algo que, si
bien tiene ventajas en el diagnóstico y el tratamiento médico, trae consigo diversas problemáticas en el orden de lo subjetivo y lo social
(Infante, 20n). El diagnóstico de depresión (así
como el de numerosos trastornos mentales) da
primacía a factores neurobiológicos, dejando

a menudo sin lugar a la subjetividad. Pot orto
lado, la melancolía, término utilizado desde la
antigua Grecia, evoca no solamente el estado de
tristeza profunda que h oy se diagnostica como
depresión, sino que porta también con el poder
evocativo de una condición existencial, esto es,
algo ligado íntimamente con la subjetividad y
el lugar del sujeto en relación con el otro. En

este texto exploro la idea de la melancolía en
una de sus manifestaciones contemporáneas,
no únicamente como un estado de tristeza profunda, sino como un síntoma del malestar de la
cultura contemporánea de consumo.
Tradicionalmente, la melancolía se ha entendido como un estado de humor asociado
con sentimientos de decaimiento y tristeza profundos. Darian Leader (20n), distinguiendo a
la neurosis de la melancolía, apunta que en la
primera los sujetos cargan con sentimientos de
insuficiencia en el orden del tener (apariencia,
trabajo, posesiones, etc.), mientras que en la
melancolía la queja es del orden del ser, una
problemática existencial en que el núcleo mismo del sujeto es percibido como algo malo e
indigno que lo llena de un sentimiento de culpa.
Para Lacan, el melancólico es aquel sujeto que
es culpable «de la única culpa justificable en

psicoanálisis» (Kehl zou, p.92,), que es ceder
en la vía del propio deseo.
El deseo en psicoanálisis es siempre deseo de
otra cosa, y por definición es inconsciente. El deseo está dado por una falta que no es saciada, de
manera que los humanos somos seres siempre
en falta. Del mismo modo, la falta, y por tanto
el deseo, es estructuradora de la subjetividad, de
manera que la relación del sujeto con su deseo
determina los modos de vinculación con el Otro
(y viceversa). En este sentido, el compromiso
con el propio deseo equivale a asumir la propia

�EDITORIALES:

LA

MELANCOLÍA COMO SÍNTOMA DEL MALESTAR SOCIAL

subjetividad, mientras que ceder en el deseo
puede compararse con un acto de traición hacia
lo que uno mismo es.
Rita María Kehl (20n) escribe que "la culpa de ceder en su deseo supone una condición
subjetiva particular (...): la condición de que
la verdad del sujeto esté en desacuerdo con lo
que su medio social estableció como «el bien»"
(p.94). La culpa del melancólico, su percepción
de sí mismo como malo e indigno, está enraizada en el hecho de que su propio deseo esté
en contra de aquello
que la sociedad concibe como «el bien».
La misma autora
apunta que, en las
épocas previas a la
modernidad, el bien
y el deseo del sujeto

no necesariamente
eran incompatibles,
pues el sentimiento de pertenencia a
una tradición daba
sustento al deseo
mismo del sujeto,
dándole un lugar
en el mundo.
Actualmente
vivimos en tiempos que han sido
descritos como «üquidos» (Bauman,
2015) e «hipermodernos» (Lipovetsky, 2016).
Una de las principales características que estos
autores adscriben a esta época es la de la importancia que en la sociedad contemporánea tiene
la individualidad, la cual ya no es solamente
un ideal, sino, como señala Zygmunt Bauman
(2015), "una tarea que la propia sociedad de individuos fija para sus miembros" (p.31). Este auge
de la individualidad es resultado de la progresiva
pérdida de la posición del ser humano en su
universo simbólico a lo largo de la historia. Ante
la pérdida de certezas absolutas, el individuo
se ve forzado a colocarse como centro de su
propio universo referencial. A falta de un Otro

que dé cohesión al discurso intersubjerivo, hoy
vemos como consecuencia el debilitamiento de
los lazos sociales y la pérdida de sentido.
Durante la Edad Media, la cohesión social
estaba dada a través de un discurso principalmente religioso, en que el Otro (Dios) exigía de
sus fieles devoción y actos de fe (incluyendo actos de contrición) para ser salvos. Actualmente,
el dios del monoteísmo ha perdido parte de su
presencia y poder simbólico, pero esto no significa que el Otro haya desaparecido de nuestras
vidas, manifestándose ahora de formas más variadas
y atractivas, pero
menos explícitas.
Otra diferencia radica en lo que éste
exige de los sujetos:

ser individuos autónomos, ver, tocar,
comprar, consumir.
Como señala Kehl
(20n), «lo que el
otro exige del sujeto contemporáneo es que él goce,
y mucho» (p.m).
Esta exigencia se
traduce como una
tendencia hacia el
exceso, aquello que
desborda y que no
tiene límite, de manera que el sujeto se transforma a su vez en objeto de goce del Otro. El
sujeto desaparece para hacerse objeto.
Abriré aquí un paréntesis para abordar un
punto relacionado con esto.
Como se ha señalado, las condiciones sociales
se han transformado radicalmente desde los
tiempos en que Freud formuló la teoría psicoanalítica. Esto implica necesariamente un cambio
en la manera en que los síntomas clínicos se
manifiestan en la actualidad. El psicoanalista
italiano Massimo Recalcati distingue entre dos
modelos de la cünica psicoanaütica: la «cünica
de la falta», basada primordialmente en la neu-

�EDITORIALES: LA MELANCOLÍA COMO SÍNTOMA DEL MALESTAR SOCIAL

rosis, y la «clínica del vacío», que corresponde
a los llamados «nuevos síntomas». La clínica
de la falta parte de la estructuración del sujeto
alrededor de una falta que configura su deseo;
la clínica del vacío, por otro lado, habla acerca
de una inconsistencia subjetiva producto de la
disociación de la falta y el Otro. Esto trae como
consecuencia estructuras subjetivas que no presentan síntomas clásicos de las neurosis, sino
estados de angustia que no pueden ser puestos
en palabra (Recalcati 2003, pp.12-13).
Como ejemplo de estas estructuras subjetivas,
podemos mencionar la «personalidad normótica» que describe Christopher Bollas (1991). El
sujeto normótico es, de acuerdo con este autor,
alguien «anormalmente normal», alguien que
ha logrado separarse de su subjetividad y los
malestares que conlleva, resultando en una persona» demasiado estable, segura, tranquila y
socialmente extravertida» pero que «se desinteresa de la vida subjetiva» (p.168). El normótico
se apasiona por los datos y por los objetos, pero
no como herramient.a s o instrumentos para la
creatividad, sino solamente como cosas que no
implican trato personal ni afectos profundos,
así como él mismo se siente seguro formando
parte de círculos o agrupaciones donde el trato sea impersonal y superficial Naturalmente,
esta descripción es un hombre de paja que no
describe la realidad absoluta de personas reales, pero sirve como punto de referencia para
el tipo de individuo que es ideal en la sociedad
de consumo: alguien que se ha desconectado
de su subjetividad, y por tanto de su deseo, y
que se vuelca sobre los objetos del mundo para
ser como ellos.
Los sujetos de la sociedad de consumo no
necesitan forzosamente entregarse al consumismo, entendido como la compra y utilización de
productos o servicios. Kehl (2011) escribe que
un rasgo distintivo de la sociedad de consumo
«no es el hecho de que todos compren incesantemente (.. .) sino que todos estén de acuerdo
con la idea de que el sentido de la vida social es
dado por el consumo» (p.114). Es de esta manera
como el imperativo de gozar no se circunscribe
solamente a una acción, sino a toda una posición

subjetiva en que se coloca al consumo y la objetivación como ideales a alcanzar. Es desde esta
posición que se desubica el sujeto melancólico
de la sociedad contemporánea.
La melancolía, como se señaló en un principio, está tradicionalmente asociada con un
estado profundo de tristeza. Su transformación
en la depresión psiquiátrica ha traído como consecuencia que el malestar subyacente a esta tristeza no pueda ser colocado en palabras, gracias
a la intervención de psicofármacos que permiten
paliar sus síntomas y devolver al sujeto a la «normalidad». En la sociedad de consumo, la queja
existencial que invade al sujeto melancólico, su
juicio de sí mismo como indigno y malo, está
ligado con su incapacidad para responder al
imperativo de gozar que rige a la sociedad. El
melancólico es aquél sujeto que no puede gozar
como los demás. Aquí se revela la otra cara de la

�EDITORIALES:

LA

MELANCOLÍA COMO SÍNTOMA DEL MALESTAR SOCIAL

melancolía como síntoma, mostrándose como
una expresión de un malestar inconsciente.
El melancólico está desubicado respecto al
imperativo de gozar que impone el Otro, y esta
desubicación trae un sentimiento de abandono
y sinsentido. La culpa que embarga al sujeto
melancólico no es ya la culpa de ceder en su
deseo, sino de no estar alineado con la idea de
bien que sostiene la sociedad de consumo. El
melancólico es culpable de no gozar lo suficiente.
Sin embargo, esta desubicación abre la posibilidad al sujeto para asumir su propio deseo.
El discurso del consumismo pone a nuestra
disposición medios cada vez más efectivos de
goce, los cuales nos vemos impelidos a adquirir
y consumir (Infante, 20n). Esta situación crea
efectivamente una sociedad en que la falta deja
de estar presente debido a que estar en falta equivale a colocarse en una posición en que se revela
la propia vulnerabilidad, la propia incapacidad
para gozar como los demás «individuos». Sin
embargo, y como apunta Bauman (2015), «cuando
la individualidad es un «deber universal» (...)
la única acción que haría a alguien diferente y
auténticamente individual sería que intentase
no ser un individuo» (p.28). En nuestro contexto, esto equivale a decir que, cuando la sociedad
establece la individualidad como imperativo, el
verdadero movimiento hacia la individualidad
es a través del no-ser como los demás individuos,
no buscando la individualidad. Lo mismo puede
decirse del imperativo de gozar.
A pesar de que no es posible pasar por alto el
hecho de que los tratamientos farmacológicos
responden a necesidades reales de salud mental,
la crítica que numerosos autores han hecho de
este abordaje en la depresión y otros trastornos (Infante, 20n; Kehl, 20n) es necesaria, pues
pone en evidencia las implicaciones sociales e
individuales de las intervenciones que no dan
un lugar a la subjetividad. El silenciamiento de
la subjetividad a través de una saciedad indiscriminada, así como el imperativo a convertirnos
en individuos autónomos cuyo valor es medido
en cuánto puede uno consumir, es un peligro
constante no solamente para la salud mental,
sino para vida humana en la Tierra.

La labor del profesionista de la salud menral
no radica únicamente en el diagnóstico y el tratamiento, sino también (entre otras cosas) en el
ejercicio de reflexionar acerca de las nociones
mismas de salud, enfermedad y normalidad.
Las condiciones sociales no son las mismas
hoy que en tiempos de Freud. Vivimos hoy en
tiempos más complejos, y el reto del presente es
abordar desde su misma complejidad a aquellos
fenómenos y problemáticas que nos convocan,
intentando comprender cómo nosotros, siendo
sujetos, estamos constituidos desde lo biológico,
lo psíquico y lo social. Pero, sobre todo, que
también hay algo de irracional en nosotros que
dama por un lugar en nuestra vida.
Sobre el autor:
Walte r García
Químico Bacteriólogo Parasicólogo por la Facultad de
Ciencias Biológicas de la UANL y accualmence es estudianre de sexto semestre en la Paculcad de Psicología de
la UANL, trayectoria clínica psicoanaütica. El auror ha
escrito acerca de cernas relacionados con el esoterismo,
religión y espiritualidad, apareciendo en publicanones
incemacionales.
R~fe.ttncias d~ imágffl.cs:

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DisPonible en: hn:p://www.whojnr/mediacentre/factshc&lt;ts/&amp;}69/es/

R,calcui, M. (2003). Oinica dd Vacío: anorexias, dependencias,
psico.si.s. Bar-u.lona:: Editorlal Síntesis.

�TEMÁTICA CENTRAL:

DESAPARECIDOSJ
LA IMPOSIBILIDAD DE PODER MORIR
Por Mtro. Eduardo Azamar Rosario

E

n México, desaforrunadamente ya no es
raro hablar de desapariciones, de fosas
clandestinas con cientos de cadáveres, de

cuerpos olvidados, de la violencia ejercida tanto

por el estado como por grupos delincuenciales, y
si bien dicho fenómeno no es nuevo, no podemos
dejar de puntuar que en los últimos doce años la
violencia en nuestro país ha dejado más víctimas
que las contabilizadas en un campo de batalla.
Es evidente que el tema de las desapariciones
es ya un asunto harto tratado, pero considero que
nunca será suficiente hablar de lo que merece no
ser callado, por un lado, podemos llevarnos la
vida intentando descifrar el enigma del «.:dónde
están?» y por el otro, como muchos, voltear la
mirada y hacer como si en nuestro país no pasara
nada. Mi intención en este escrito si bien no es
esta última, tampoco estoy aquí para dar claridad
sobre la ubicación de tantos y tantos que al parecer se han esfumado, sujetos que por su condición
de desparecidos nos dejan en la incertidumbre de
saber si están vivos o si han muerto, mi pregunta
se centra en la imposibilidad de poder morir.
Cuando hablamos de la muerte, hablamos
de la pérdida, del lugar que ese sujeto dejará
vacante, vacante que a diferencia de la postura
que tiene Antígona, por ejemplo, con respecto
a la pérdida y al reemplazo que se podría efectuar de un hijo o un esposo mas no de la de su
hermano, nunca podrá ser llenada; el sujeto
perdido, en estos casos desaparecido, deja una
marca imborrable en el otro quien lo busca, el
deseo de verlo con vida en ocasiones es sustituido por el deseo de un cadáver, de un cuerpo
que por fin ponga un alto a la incertidumbre en
la que se vive, los significantes de la vida y de
la muerte se fracturan, la muerte se vuelve el
significante que ronda el día a día de los sujetos
en duelo, un duelo sin cuerpo.

Freud nos dice en el texto de 1926 Inhibición, síntoma y angustia que «el duelo se genera
bajo el influjo del examen de realidad, que exige
categóricamente separarse del objeto porque
este ya no existe más» (Freud, 1992, pág. 160).
Retirar la libido del objeto, la investidura que
le hemos dado a dicho objeto, en el caso de los
desaparecidos es inviable, el examen de realidad
falla, el objeto categóricamente no ha dejado
de existir simplemente se encuentra ausente:
ni vivo ni muerto.
Los rituales funerarios sirven al sujeto para
poner a prueba este examen de realidad, las
ceremonias luctuosas ayudan a los deudos a
desasirse del sujeto en tanto que dicho sujeto
ha muerto, la pérdida se vive entre la negación
y el examen de realidad, la presencia del cuerpo
y los rituales de separación posibilitan en la
mayoría de los casos que el duelo sea tramitado.
A menudo escucho a la gente llamar locos a
los familiares de los desaparecidos, y digo locos
por decir lo menos, los escucho decir, «para qué
los buscan si bien saben que ya están muertos»,
«se lo merecían, en algo andaban metidos», «claro, ya se veía venir», «bueno, son grilleros de
una comunidad que nadie sabe de su existen-

�TEMA CENTRAL: DESAPARECIDOS, LA IMPOSIBILIDAD DE PODER MORIR

cia», «para qué se hacen tontos, que reciban la
partida federal por reparación del daño», etc.
Los familiares de los desaparecidos lo único que
piden es no llorar a un muerto sin sepultura, y
si bien podríamos identificar una certeza cuasi psicótica en los deudos de desaparecidos no
creo que esto sea material suficiente para lanzar juicios de «salud mental» ni mucho menos
juicios éticos de quien vive un duelo imposible
de tramitar.
Retomando nuevamente a Freud, el examen
de realidad indispensable del duelo, en estos
casos carece de elementos para poder construirse, por lo tanto, mientras no aparezcan serán
eternos, sin un cuerpo no hay muerto sin un
cuerpo al cual dejar ir, la posibilidad del duelo
se vuelve, en la mayoría de los casos, imposible.
Los familiares de los desaparecidos, en ocasiones sólo piden un cuerpo que termine con
la desesperación de buscar a alguien a quien
quizá nunca se le podrá encontrar y así, poder
darle un lugar, ofrecerle la fiesta y homenaje
que nuestra cultura exige.
El desparecido se vuelve una existencia que
la mirada no percibe, que los sentidos apenas
recuerdan, pero cuya presencia por siempre
será sentida, la condición del mismo en más
se volverá la de un recuerdo, la de una voz, la
de una imagen evanescente, la de un espectro.
Si recordamos la tragedia de Anrígona no
podemos dejar de reconocer que dicha tragedia
pareciera pintar de manera extraordinaria la

situación que se vive actualmente en nuestro
país, ya sea por el lado del estado o de los grupos denominados de delincuencia organizada,
las leyes se han impuesto por algunos, se han
encarnado en grupos que sin idea de las misma
leyes, operan y manejan a conveniencia lo que
ellos creen que es lo mejor para todos, recordemos a Lacan y el seminario de la ética del
psicoanálisis diciendo «¿Quién no es capaz de
evocar a Anrígona ante cualquier conflicto que
nos desgarre en nuestra relación con una ley que
se presenta en nombre de la comunidad, como
una ley justa?» (Lacan, 2007, pág. 293)
Siguiendo la línea de la tragedia, no perdamos de vista a Creonte quien considerando
que con su actuar protegería a Tebas, firmó su
sentencia, desafortunadamente pareciera que
en nuestro contexto no corremos con la misma
suerte que Antígona, quien, a pesar de haber
sido muerta en vida, consiguió tal vez por gracia
divina que Creonte recibiera su castigo. Creonte
al final de la pieza muestra su arrepentimiento, arrepentimiento que los verdugos de esta
nuestra historia y del motivo de mi escrito no
muestran, la ley en tanto encarnada no aplica
para todos, sólo para quienes han decidido como
Antígona defender lo que otros por miedo o
desinterés prefieren olvidar.
El fenómeno de las desapariciones pareciera
tener dos vertientes, por un lado los llamados
daños colaterales provocados por la guerra contra el narco y por otro todos aquellos que por
defender sus ideales son impunemente sometidos, como se ha documentado, a un sinnúmero
de torturas, en este punto ya no basta hablar
de los levantamientos cometidos por los grupos
de narcotraficantes que al pelear por una plaza
infunden así el miedo en sus rivales, pues tomemos en cuenta el caso de los 43 normalistas de
Ayotzinapa entregados al crimen organizado
por los mismos mandos policiales siendo éste
no el único caso en nuestro país, ahora no sólo
el crimen sino también quien se dice procura
el bienestar del pueblo atenta contra el mismo.
La crisis desprendida de éste y muchos otros
aconrecimienros no hacen más que evidenciar
que el actuar del estado promueve una vida en

�TEMA CENTRAL : DESAPARECIDOS, LA IMPOSIBILIDAD DE PODER MORIR

silencio, donde expresarse puede ser pagado con
la vida, Janine Puget en el texto Violencia de
estado y psicoanálisis, coordinado junto a René
Kaes y en el que abordan la violencia ejercida
por el autoritarismo en Argentina nos dice que
el «orden sostenido por la muerte y la censura
, la prohibición de pensar, la corrupción, la información-desinformación, son los parámetros
del terrorismo de estado, {...) la represión poütica tuvo como efecto en Argentina el silencio,
(el sujeto llegó a considerar que] el silencio es
salud,(...) la violencia ejercida por el estado es
el paradigma de la violencia social, puesto que
aquellos encargados de proteger e imponer la
ley son justamente quienes detentan un poder
mortífero» (Puget &amp; Kaes, 2006, págs.21-26).

Sin embargo no todo es silencio, no todo
puede ser controlado, no todo puede ser callado;
en nuestro contexto, la marcha como el coro de
la tragedia se convierte en el sentir del pueblo,
en el grito y llanto del espectador, como dice
Lacan, «aunque no sientan nada el coro habrá
sentido por ustedes» (Lacan, 2007, pág. 303), es
la voz de aquellos que por miedo a decir, permanecen en silencio, la marcha y la consigna
social transparentan lo que todos, aunque en
ocasiones muy en el fondo, tenemos ganas de
expresar, los jóvenes desparecidos, los periodistas asesinados, los activistas torturados, todos
y cada uno de aquellos que decidieron no callar
y que han sido abatidos ya sea por el estado o
por el crimen se han vuelto eternos, inmortales,
simbólicamente imposibles de olvidar.
Aun cuando la misión del estado es la de
neutralizar al parecer todo acto de pensamiento,
la marcha resiste, algunos han decidido nunca

más olvidar, nunca más ser parte de un orden
que detenta un poder aniquilante y que lo único que espera de la sociedad es que calle y no
pregunte más.
En nuestros días quien comete un delito no
se arrepiente, la figura del otro, del semejante
se encuentra en ocasiones borrada, los vínculos pareciera que se han fracturado, el discurso
imperante sólo responde a la ley del más fuerte,
nada más extraño en una sociedad donde lo
que se espera a través de distintos medios es el
reconocimiento del otro.
Lacan nos ha hablado de la muerte, por un
lado la muerte física y por otro lado la simbólica,
la segunda muerte; Jean Allouch nos dice al respecto: «la muerte física de un cuerpo no señala
el final del difunto, dicho final lo efectúa su
'segunda muerte' cuando ya no subsistirá nada
suyo que le sea atribuible o atribuido» {Allouch
2009, p,10), cuando deje de ser pensado, cuando
escape al recuerdo, cuando ni una lágrima más
repita su nombre.
Podemos hablar de la primera y segunda
muerte, pero ¿cómo hablar de ellas cuando no
tenemos un cadáver, un cuerpo al cual olvidar~
En nuestro país, ,:cómo hablar de muertes cuando en muchos casos con lo que nos encontramos
es con desapariciones:'
Ni siquiera Antígona sufrió tal dolor, su
hermano, aunque muerto y condenado a ser
un cadáver en el exilio y sin sepultura, al final
de cuentas era eso, un cadáver, un cuerpo, por
el que Antígona luchó, pudo no ser enterrado,
pero aun cuando su cuerpo hubiera sido devorado por aves de rapiña, ese cuerpo, como
cadáver, exisría. Antígona no pasó días, semanas,
meses, una vida entera buscando el cuerpo de
su amado, esperando verlo cruzar por la puerta,
recordando cada segundo de su vida el momento
en el que aún estaba con vida.
Los desaparecidos, no olvidemos que son
alguien, que son un otro con nombre y rostro.
En ocasiones considero que el problema radica
en que, para algunos, estos desaparecidos nunca
tendrán ni un nombre, ni un rostro ni una causa,
que la calidad de sujetos se las han arrebatado
entre la primera plana y cualquier medio de

�TEMA CENTRAL: DESAPARECIDOS, LA IMPOSIBILIDAD DE PODER MORIR

desinformación, que su vida no vale nada, es

Nombrar a los muertos es no dejarlos morir.

increíble ver cómo, de sujeto a sujeto, hemos
olvidado la condición de semejantes.
¿Cómo morir para los otros cuando simplemente se está ausente? ¿Cómo alcanzar la
segunda muerte cuando la primera es incierta? ¿Cómo hablar de una muerte más allá de
la muerte, una muerte para algunos difícil de
alcanzar y que para otros será imposible?
¿Cómo poder ser olvidado cuando ya no sólo
se es recordado por algunos, sino que la o el
desaparecido se vuelve lucha para un pueblo,
estandarte, consigna? ¿Cómo morir simbólicamente cuando nos están volviendo eternos?
El desaparecido en más no sólo será recordado por sus familiares, por sus amigos, por la
gente más cercana a su grupo; el desaparecido,
no es un número, no es una cifra, es un nombre, es una cara, es un hombre o una mujer, el
desaparecido, es, fue y será para algunos esperanza, para otros el error de una verdad mal
articulada y desafortunadamente para algunos
no serán nada.
Maren Ulriksen-Viñar nos dice que «nombrar a los muertos y darles un lugar en el combate sociales es un acto de inscripción simbólica,
acto de reconocimiento de una existencia humana y de su facultad de ser pensante y deseante»
(Puget &amp; Kaes, 2006, pág. 127).

Sobre el autor:
Mero. Eduardo Azamar Rosario
Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma
de México unidad Xochimilco (UAM X), Maestro en
Teoría Psicoanalírica por Dimensión Psicoanaürica AC,
se ha desempeñado como coordinador de grupos de
reHexión con jóvenes de 15 a 18 años, acrualmente en
formación en distintos espacios dedicados a la cünica
y al saber del psicoanálisis.
R~fe.ttncias d~ imágffl.cs:

V iolcncu en Mbti&lt;o (Inugen). (s/f). Ro:uperado de: http://alronivd.
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BibUografla:
Allouch, J. (2009). Contra la ercmidad. Buenos Aires: el cuenco de
plata
Frtud, S. (1992). Obras Completa&lt;, Presentación aurobiograJict,
inhlbid6n, sínto ma y angustia. ¡Putdt:n los legos ejercer d .análisis? y
otras obras, VoLXX. Argentina: Amorrortu.

Lacan, J. (2007).; El Seminario 7.La Ética del Psicoanálisis. Buenos
Aires: Paidós.
Puger. J., &amp; ~

cs. R. (2006). Violencia ck Estado y Psicoan.llisú.

Buenos Aires: Ulmen.

�TEMA CENTRAL : TRABAJO DE DUELO

TRABAJO DE DUELO
Por Nora J. Ortega López

V

ivimos rodeados de pérdidas; toda la vida
parece ser un largo camino de despedidas,
unas pequeñas y necesarias que son parte
de la vida; y las que nos irrumpen con violencia
y son contra nuestra voluntad. En este pequeño
artículo me quiero enfocar a las segundas.
Comúnmente escuchamos hablar sobre
«Duelo» y frecuentemente lo relacionamos con
la muerte, o cuando un suceso termina. Pero
poco sabemos realmente lo que pasa cuando hay
un trabajo de duelo, desde las emociones hasta
los cambios que se viven en el aparato psíquico.
El duelo es un derrumbe al «Yo», lo destroza,
es un suceso que fue contra su voluntad; y él
tratará con todas sus fuerzas de no creerlo, de
manifestar mecanismos de defensa que le ayuden a asimilar la terrible verdad a la cual se
enfrenta. Pero nada va a dar resultado hasta
que no se acomode de vuelta a la «Realidad».
Freud define el duelo como «la reacción frente
a la pérdida de una persona amada o de una
abstracción que haga sus veces, como la patria,
la libertad, un ideal, etc.» El duelo no es sobre
la pérdida, sino acerca de lo que la persona hace
para enfrentarla, para vivirla, y acomodarse. Esto
es lo que Freud {1917) llamó «Trabajo De Duelo».
«Duelo» no es solo cuando alguien muere o
algo se va; sino también cuando el objeto o suceso no se va, pero cambia el vínculo con él. Suele
suceder frecuentemente, cuando se termina una
relación de pareja y por diferentes motivos, es
necesario seguir viendo a esa persona, pero ya
con una relación muy diferente {ral vez cuestiones de trabajo, como padres, ere.)
Me ha tocado presenciar y acompañar a personas que están realizando un trabajo de duelo,
ya sea causado por la muerte de un ser querido,
o también, y es en Lo que rengo más experiencia,
en personas que acaban de ser diagnosticadas
con una enfermedad crónica. El término «pérdida», y «trabajo» quedan muy pequeños cuando
a uno le toca colaborar en este tipo de procesos.
El duelo realmente es un trabajo muy duro,
y conlleva mucho dolor, que pone a prueba

rodo nuesrro .i.p.i.raro
psíquico, y en algunas
ocasiones, se lleva de
encuentro nuestro estado biológico. Prácticamente rodo nuestro
organismo, en todos los
sentidos, está realizando un fuerte trabajo. Y
corremos un gran riesgo cuando este proceso
es atrofiado, interrumpido o no llevado a cabo.
Para hablar de duelo también se tiene que
mencionar al «D olor» que, por excelencia, es la
primera señal de que un duelo comienza.
Dice Darían Leader {2014) que «el duelo consiste en la larga y dolorosa labor de separarnos
de lo amado que hemos perdido. El duelo es
diferente del dolor, el dolor es nuestra reacción
a la pérdida, pero el duelo es cómo procesamos
este dolor.» Cada experiencia nueva o ligada con
aquello que se fue debe ser revivida y confrontada con la realidad de que se ha ido para siempre.
Y aquí vienen mis reflexiones y cuesrionamientos, ¡realmente le damos tiempo y espacio a este trabajo de duelo? ¡Reconocemos que
estamos en medio de un proceso? ¡Nos damos
espacio de hablarlo y sentirlo? ¡Qué tanto nos
ayuda o perjudica la sociedad?
D e manera breve puedo mencionar que vivimos en una cultura en donde es mejor no
reconocer un proceso de duelo, donde no es bien
visto llorar, sentir tristeza, donde no podemos
faltar muchos días al trabajo, y donde, principalmente, queremos soluciones muy rápidas y
compradas. El dolor no es bienvenido, es todo
lo contrario: es lo más indeseable que cualquier
persona pudiera sentir, pero justo sentir ese
dolor es lo que puede ayudarnos a sanar. Lamentablemente, en esta sociedad que vivimos se
prefiere medicar que permitir fluir libremente
al dolor y permitirle que nos transforme.
Además de esto, la sociedad es importante
para poder realizar un verdadero trabajo de duelo.
Leader insiste mucho en la parte en que los otros,
quienes nos rodean, nos ayudan en dos formas:

�TEMA CENTRAL : TRABAJO DE DUELO

pritnero para compartir con ellos nuestros sentimientos y vivencias; y segundo, para confirmar

Otros autores psicoanalíticos han mencionado
que el duelo es para roda la vida, Freud también

que es real lo que pasó, para autentificar el suceso.
Ya que es un suceso tan doloroso, nuestro Yo se
aferra a no creerlo y pone en marcha mecanismos
defensivos, entre los cuales resalta, por excelencia,
la negación. Necesitamos de los «Otros» para
comprobar que fue «Real».
En muchas ocasiones, el analista puede bien
fungir este rol y ayudar al Yo en el proceso de una
verdadera remodelación (interior), para después
estar listo en un reacomodo en la sociedad. Este
reacomodo puede incluir continuar con la vida
sencillamente, otros abren paso a la creatividad
y crean: palabras, narrativas, obras de arte, ere.
A esto me refería cuando dije que podemos permitir que el dolor nos transforme, tenemos los
claros ejemplos de Miguel Ángel, Mark T wain,
Eric Clapton o Frida Kahlo, todo ellos vivieron

mencionó que cuando nos hallamos frente a una
pérdida nunca podrá ser por completo compensada.
Además, como ya mencioné, llevar un proceso de duelo es tener una transformación interna,
aparte del trabajo de duelo por lo perdido, también lo hacemos por nosotros mismos. Nunca
nos volveremos a encontrar igual.
Les comparto esta frase, del libro La Moda
negra, de Leader (2008):
«Cuando hacemos duelo por nuestras perdidas también hacemos duelo, para bien o para
mal, por nosotros mismos. Como éramos.
Como ya no somos. Como ya no seremos en
absoluto algún día».
Termino compartiendo que yo, viviendo con
una enfermedad crónica, puedo decir que un
duelo no termina nunca, acomodas tu pérdida

grandes pérdidas y las reflejaron en su arte.

a tu vida, pero para mí, un duelo comienza y se

Cabe mencionar que no todos los duelos
tienen este final, otros terminan con nuevos
síntomas en el cuerpo, en duelos patológicos,
melancolía, entre otros.
Finalmente, quiero terminar este escrito preguntando acerca del final de este trabajo, ¿Realmente tiene un final el trabajo de duelo? Yo, especialmente, creo que No. No es como «superar»
algo y listo, pero dependerá también de lo perdido.

renueva cada día de mi vida, tratando de ajustar
mi pérdida a rodas las realidades a las que me
enfrento todos los días. Como dije, puedes transformar tu pérdida y tu dolor en Crear, sin olvidar
que detrás de esto hubo un camino que recorrer,
un trabajo de duelo que hacer y mi propio análisis.
Sobre el autor.
Nor a). O r tega López

Licenciada en psicología y maestría en Psicología con
orientación en psicoanálisis, en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Posgrado en Educación en
diabetes. Trabaja en Medrronic, como Especialista
clínica, y consulca privada. Con 5 años de experiencia
en atención psicológica a pacientes con enfermedades
crónicas (especialmente diabetes cipo 1)
R~ferendas de imágit.nes:

Buonarro&lt;i, M. A. (1499). La pi,dad. R«up,radod&lt;: bttps://
,ducacion.uf~du/wp-,ontent/ uploads/2014/06/Mi&lt;h&lt;lan~los_
Pim_ ,jpg

Kahlo. F. (19-K) La colwnna rora. Recuperado de; http;//
cultura.colutiva.com/wp--contc:nt/upl«ads/2015/ 07/colu.mna..rou...

frida,jpg

Bibüog,-afla:
Freud. S. (1917} Duelo y melancolía, Obras Completas, Tomo XIV,
Amorrorru Editores, Buenos Ai~s.
Lead&lt;r, D. (2008). La moda n&lt;gra, Du,lo, melan&lt;olfa y d,presión.
España. Editorial Sexto P iso.

�LA ENTREVISTA
ENTREVISTA A FuNDACIÓN ELISABETH KüBLER--Ross
Por Equipo Sui Generis

..:De dónde surge la idea y a qué
se dedica la fundación Elisabeth

1.-

Lic. Alicia Hinojosa Ayala
Tiene 15 años dedicándose
a la canatología, se tituló de
la carrera de Psicología en la
Universidad de Monterrey
(UDEM}, cuenca también
con una maestría en Edu-

Kübler-Ross?
La idea surge cuando empiezo a

investigar técnicas y recursos para
acompañar al enfermo y su familia
cación Preescolar. Debido para que todos pudieran tener un ciea una experiencia personal rre sano y sin tanto dolor.
inició su interés cursando
diferentes diplomados en

La inquietud apareció por una exranarología, una especialidad periencia personal que fue algo que
en Cuidados Paliativos en ni- marcó mi vida y a lo largo del tiem-

ños en San Anronio, Texas,
así como Psico-oncología.

po comprendí que el que me ayudó
mucho a sobrellevar su enfermedad
la Clínica de Especialida- y muerte fue el mismo enfermo, mi
des UMAE # 2 5 del IMSS papá. Esta experiencia la enfoco
Fué también voluntaria en

siguiendo el legado de su
madre, así es como decide

en la Fundación para desarrollar
acercarse a Elisabech Kübler- cursos, diplomados y talleres donde
Ross Foundacion con la idea pueda compartir lo aprendido Y lo
de representarlos en México.
En mayo del 2 oo6 en conjun•

puedan aplicar en sus vidas. Y con
ro con eres personas además esto defino la columna vertebral de
de la Lic. Hinojosa se inau- la Fundación, que es dar el apoyo y
gura la Fundación Elisaberh
Kübler-Ross México A.C,

l

d

acompañamiento a as personas e
oficialmente la primera insti· bajos recursos que están pasando por
roción con arención ranaroló- un duelo y no pueden pagar los cosgica en el país.
tos a través de grupos de apoyo para
quienes están viviendo alguna pérdida de cualquier tipo y una red de apoyo
con terapeutas, tanatólogos y psicólogos
capacitados y muy bien preparados
para dar el servicio a precios muy bajos
o sin costo cuando el caso lo amerita.
Poco tiempo después surge el programa

tiva y cómo explican sus variantes y su
elaboración?
El duelo es el proceso que todos expe-

de voluntariado con el cual estamos pre-

rimentamos cuando perdemos algo o a

sentes en varias instituciones: la Clínica 33
del IMSS, la Clínica 25 UMAE de especialidades, el Hospital Zambrano Hellion
y estamos por iniciar en la Clínica de Ginecología y Obstetricia del IMSS.

alguien y esta pérdida además de estrujar
nuestro existir, sentimos que «nos mueven
el tapete» y cambia todo, desde mtestra
forma de vivir y percibir la vida hasta la
forma de relacionarnos con nuestro entorno. Las variantes están en los diferentes tipos y la cantidad de pérdidas que tenemos
a lo largo de nuestra vida, unas pequeñas

..:Cuáles han sido algunos de los logros
y obstáculos que ha tenido la Fundación?

2.-

Logros han sido muchos, pues, aunque tenemos en la comunidad 10 arios de
existir como Fundación tenemos apenas
6 meses y ya las personas nos identifican
y nos buscan como institución porque a
través de toda la gente que hemos apoyado nos recomiendan.
Obstáculos: principalmente y desde
siempre el concepto erróneo de la tanatología lo que genera escepticismo entre
doctores y personal de la salud que se
muestran un poco reacios a aceptar la
intervención de un tanatólogo (a). Otro
muy común es gente que toma algún
curso o diplomado y se auto nombra
tanatólogo y al no estar suficientemente preparado no ayuda como espera la
gente y se quedan con una mala imagen
de la tanatología, como algo que no es
de ayuda para procesar el duelo.
Dentro de los proyectos de la Fundación está seguir luchando para que se
profesionalice la tanatología y la vean
como algo serio y profesional, aún y
que a veces se haga un trabajo voluntario como en los hospitales que estamos
actualmente.
3.- ..:Qué es el duelo desde esta perspec-

�LA ENTREVISTA: ELISABETH KüBLER-Ross

y otras devastadoras. Las pequetías pérdidas
la mayoría de las veces las podemos manejar
bien y no nos causan tanto conflicto con nuestro diario vivir.

dad de vida al enfermo y la familia como cuidadores principales bloquean su propio duelo
pudiendo causar con esto más complicaciones
a la situación ya difícil de por sí. Saber, pregcmtar y tener una buena comunicación es lo
primordial, en estos trances además de ir con
el corazón en la mano para estar abiertos a lo
que nos quieran decir sin hacer juicios.

Inclusive hay quienes ni las identifican como
tal, es cuando se presentan pérdidas más graves o significativas como un divorcio, la pérdida de un miembro del cuerpo, de la salud, o
llegar hasta la muerte y éstas si nos desestructuran y sentimos que el mundo se nos viene

6.- ,:Cuál es la diferencia de este enfoque con

abajo, no sabemos cómo manejarlo o nos sentirnos muy angustiados hay mucho dolor y se
vienen síntomas de tristeza (que confundimos
con depresión) o esas sensaciones de ahogo y
desesperación que no comprendemos y se trata
de la elaboración de tu proceso de duelo. Cuando algunos de estos signos o síntomas de agudizan o alteran algún aspecto de nuestra vida es
mejor buscar a un tanatólogo para evitar caer

otros que trabajan remas similares?
Creo que el enfoque lo da el psicoterapeuta dependiendo a quien tengas enfrente para
acompafiar, el perfil del paciente y sus recursos son parte esencial de su recuperación y una
aclaración muy importante es que el tomar un
diplomado en Tanatología no te hace tanatólogo ni terapeuta en duelo por lo que hay que
mcstrar ética y moral reconociendo que hay

en medicaciones innecesarias o problemas de

ciertos casos en los que es necesario un equipo

salud graves por no atender el duelo.

multidisciplinario que incluya tanatólogo, psicólogo y médicos ya que la prioridad siempre
es el paciente.

4.- .:Qué se considera el duelo patológico y

cómo se puede tratar?
El duelo patológico es el duelo en donde la
persona ya lleva más de 3 años en esa tristeza profunda y no puede salir de ella afectando gravemente su salud mental, emocional y
física, así como las relaciones con su entorno
familiar, laboral y social. Esta tristeza se puede convertir en depresión profunda y es mejor
buscar a un especialista que pueda tratar estos
tipos de casos que por falta de atención pueden derivar en trastornos mentales graves y/o
permanentes.

7.- .:Cuál es la preparación que se sugiere que

debe de llevar un profesional de la salud que
trabaja con estos temas?
Estudiar una maestría en psicoterapia y
también tener estudios de tanatología, cuidados paliativos y en duelo, pero básicamente la
experiencia, el estar y acompañar a las personas te va enriqueciendo y te mueve a seguir
preparándote y buscando más recursos para
servir, apoyar y acompañar.
8.- .:Se puede hablar de que existe otra manera

5.- ¿Desde este enfoque, cómo se trabaja con

los pacientes con enfermedades crónicas y terminales y sus familiares:'
Un buen psicoterapeuta y tanatólogo(a)
cuenta con varias herramientas y técnicas para
trabajar con el paciente y su familia ya que lo
que funciona para algunos puede ser que para
otros no. De ahí que el acompañamiento es
importante ya que en la mayoría de los casos
el desconocimiento de la enfermedad genera
angustia y ansiedad que impide dar una cali-

en cómo se vive el duelo y la muerte acrualmente a diferencia de otra época? (Tomando
en cuenta que ahora hay gente que anuncia su
suicidio en redes sociales, nos encontramos
imágenes fuertes sin censura, los perfiles en
memoria en Facebook, ere.)
Lo que yo he observado es que la gente sigue
sin querer hablar de muerte y mucho menos
reconocerla como parte de fa vida e inevitable,
sigue siendo incómodo hablar de un fallecimiento y el tema de las causas en algunos casos

�LA

ENTREV ISTA: ELISABETH KüBLER-Ross

tabú, como el suicidio, y se organiza un funeral exprés o cremación directa y alguna misa
para terminar con todo rápido y darle vuelta
a la página, creyendo que con eso también se
irá el dolor, pero solo lo bloquean y mientras
no lo reconozcan ni lo validen, ahí sigue hasta la siguiente pérdida y cuando la persona
se da cuenta de esto empieza a hacer cosas o
actividades para «distraerse» y lo único que
hace es alargar el duelo porque no lo vive en
e$

su mornento.
9.- ¿Desde este enfoque, cómo se trabaja con
los pacientes con enfermedades crónicas o terminales y cómo se rrabaja con sus familiares?
Principalmente acompañándolos para que
conforme vaya surgiendo las dudas e inquiewdes propias del proceso poder apoyarlos con
nuestra experiencia y conocimiento haciéndo-

los conscientes de lo inevitable para que puedan aprovechar los últimos meses, diifruten
mutuamente de su compañía, resuelvan pendientes y puedan vivir lo que la vida nos regala
todos los días, tomarlo y hacerlo propio. Vivir
en el aquí y el ahora, porque el mañana no sabemos si lo viviremos.

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�DOSSIER
DE AMORES Y ODIOS EN «Los AÑos FALsos» DE JosEFINA VIcENs
Por L eny Andrade Villa I Leanvy@hotmaiLcom

Antecedentes

de las urbes. Los vástagos se percibían como
a Generación de medio siglo, a la que se
objetos de reproducción de la vida y los anheadhiere Josefina Vicens, se centró en la
los paternos. Pocas veces, los padres pensaron
crítica de asuntos relacionados con la
en ellos como sujetos capaces y dueños de su
moral familiar y la Modernidad. Muchos de
propio destino (Sáenz Valadéz, 2011: 155). Lo
sus integrantes se inclinaron por el análisis de
anterior, se plasma en la atmósfera familiar de
las realidades dobles, como las de la política y
«Los años falsos», lo que permite ver cómo el
los valores tradicionales (Sáenz Valadéz, 2011:
amor deviene en odio, y cómo se manifiestan
156), o la moral y la religión de carácter católico.
en Luis Alfonso, protagonista de la obra en
Los escritores de esta generación, buscaban una
estudio, de manera gradual; esto tiene su anrazón para ser y existir guiados por los cuestecedente en la adoración del padre durante su
tionamientos de las reglas convencionales de su
infancia y adolescencia, pero empieza a fraguarentorno. La novela de Los años
se a raíz de la muerte de éste (lo
falsos se publicó en 1982, sin emcual implica que el odio es una
El libro vacío transformación o alteración del
bargo, la autora retomó los asuntos de análisis de la generación
Lo ano ldl:-;U. amor prodigado al padre), pues
a la que se le adscribe; por ello,
no puede superarla. A lo que
el ambiente y los personajes se
sucede la des-idealización del
desenvuelven en la atmósfera de
mismo, el revivirlo, en su mente,
los años 50 y 60. En esta, Vicens
por amor y por odio, insultarlo
cuestionó la doble moralidad, la
y enojarse con los demás, en la
política y el llamado «núcleo de
medida en que contribuyen a la
la sociedad», que era el sostén
disolución de su personalidad y
de la sociedad y del país:
le imponen la de su padre, alias
«La familia es una realidad
Poncho Fernández1 •
muy poderosa. Es el hogar en
La hipótesis de la presente
el sentido original de la palabra:
invest igación, es que el amor y
centro y reunión de los vivos y los muertos, a
el odio se manifiestan a través de varios niveles
un tiempo altar, cama donde se hace el amor,
discursivos, para esto pondré énfasis, en el asfogón donde se cocina, ceniza que entierra los
pecto psicológico a t ravés del legado de Sigmund
Freud. Este artículo t iene su sustento en el
antepasados. La familia mexicana ha atravesado casi indemne varios siglos de calamidades
deseo de investigar uno de los aspectos que han
(...). La familia ha dado a los mexicanos sus
sido poco estudiados en la obra de Vicens, la
creencias, valores y conceptos sobre la vida y
relación amor-odio, que tne patece fundamenla muerte, lo bueno y lo malo, lo masculino y
tal, pues de ahí se pueden evidenciar los demás
lo femenino, lo bonito y lo feo, lo que se debe
temas que los críticos o estudiosos de la autora
hacer y lo indebido. En el centro de la familia
tabasqueña han abordado con insistencia.
el padre» (Paz, 1997: 330).
Problemática
Con la familia se implantaron los valores prodigados por ella; la santidad, la fecundidad, la
Uno de los términos, acuñados por el psivida urbana y la concepción de los hijos, propia
coanálisis, es el del complejo de Edipo, que se

L

�DOSSIER: DE AMORES

y

ODIOS EN

«Los

AÑOS FALSOS» DE JOSEFINA VICENS

describe como «el conjunto organizado de de-

suplantaran. Entonces, para evitar que tú las

seos amorosos y hostiles que el niño (y la niña)
experimenta respecto a su padre», puede ser
«positivo» o «negativo» (Laplanche y Pontalis,
2004: 61 - 66). En su forma negativa, en un
primer momento, que es la que aparece en la
novela, es contraria a la historia del Edipo rey
de Sófocles, o sea: amor hacia el progenitor del
sexo opuesto; aunque ambas formas se encuentran, en diferentes grados, en la forma plena del
complejo de Edipo (Domenella, 1995: 85-86).
El sentimiento del odio tiene su precedente en
el amor, pero más que en un simple amor paterno,
se traduce en un enamoramiento o adoración
hacia padre, pues en su niñez-adolescencia, el
niño experimenta el deseo de eliminar a la madre
y a sus hermanas para gozar de la exclusividad
de Poncho Fernández. Para él, aquéllas fungen
como un obstáculo entre el padre y él. Lo que
hizo durante este periodo de enamoramiento
del progenitor, le causa grandes secuelas de culpabilidad ya que después de su muerte le resulta
imposible acercarse a su madre y a sus hermanas,
y reconciliar la ruptura que existe entre el machismo de los hombres y la sumisión de las mujeres.
En la relación que refiere Luis Alfonso con
su padre existe un cambio de papeles entre la
madre y el hijo con respecto al progenitor, el hijo
adopta un papel hasta cierto punto femenino,
pues se siente celoso de ser suplantado por su
madre y sus hermanas. En el padre, los celos,
con respecto al cariño que pueda experimentar
el hijo, operan de igual manera. Poncho Fernández, al igual que el hijo, desea su exclusividad
recíproca, uno frente al otro. Amenazada la
preferencia del padre por Luis Alfonso, ante
la llegada de sus hermanas gemelas, busca una
escapatoria en la emulación de las palabras de
la madre, él fingía quererlas, en esta actitud
se encuentra una escapatoria por el lado de la
feminidad, pues Luis Alfonso tiende a ponerse
más bien en el lugar de la madre y adoptar su
papel de objeto de amor ante el padre.
«Yo ese.a ba horrorizado con la llegada de esas
dos niñas tan Bacas, tan feas y tan iguales, pero
como todos opinaban que eran preciosas, que
parecían dos muñecas, empecé a temer que me

quisieras yo fingía quererlas. Sólo cuando estabas presente, y con verdadera repugnancia, las
besaba y les decía las mismas palabras tiernas
que mi madre les dedicaba. Ahora comprendo
que obedecía a un instinto oscuro, turbio, femenino, para provocar tus celos. Y lo lograba.
- ¡Deja en paz a esos monigotes!
- No les digas así, papá, pobrecitas.
- Estás igual que tu madre. Vámonos a dar
una vuelta.
El corazón me latía apresurado. En ese momento me hubiera lanzado a tus brazos y te hubiera
confesado que detestaba a las niñas. Sin embargo,
haciendo un esfuerzo, me atrevía a seguir eljuego.
- ¿Las llevamos?
Te enfurecías, que era precisamente lo que
yo deseaba con todas mis fuerzas.
- ¡Qué somos viejas, o sus nanas, o qué!
¡Ándale, vámonos!
Ames de salir, disimulando mi felicidad, lanzaba a las pobres niñitas una mirada de gratitud.
Eran mi instrumento para lograr tu atención
exclusiva y tu compañía» (Vicens, 1985: 21-22).
En «Los años falsos», el padre tenía un papel
dominante frente al hijo, éste tiene un papel
pasivo, como el de la madre y las hermanas, de
ahí sobreviene otra complicación encubierta: la
homosexualidad. Esto puede apreciarse en Luis
Alfonso, primero, con su enamoramiento hacia
el padre, explícito en sus actitudes y acciones.
A propósito de esto, el
protagonista refiere las
largas horas en las que
se quedaba admirando y escudriñando el
rostro de Poncho Fernández. Otro episodio
sucede cuando, en su
infancia, en una excursión le da un beso a
Manuel, su compañero
de clase: «Aquella vez
que el maestro nos llevó de excursión y que
pasamos la noche en el
campo, yo me acosté al

�DOSSIER: DE AMORES

y

ODIOS EN

lado de Manuel, y cuando se quedó dormido
le besé levemente la boca» (Vicens, 1985: 63).
En un segundo momento, en la relación con
Elena, puede observarse el Complejo de Edipo
en su forma positiva, en tanto que Luis Alfonso
adquiere la personalidad de Poncho Femández
y Las facultades que ello implica, entre otras
poseer a Elena, quien es el objeto de disputa
entre Luis Alfonso y el padre (que está en La
mente del protagonista). En esta parte de la
novela se observa la tendencia a la bisexualidad.
Según Freud, con respecto a la personalidad
de Dostoievski: «(...] una fuerte disposición
bisexual se convierte en una de las condiciones
o refuerzos de la neurosis. (...], y una de sus
formas posibles de existencia (homosexualidad
latente) se muestra en el valor que tuvieron (...]
sus amistades con hombres» (Freud, 1992).
El duelo es otra de las disposiciones enfermizas que experimenta Luis Alfonso, lo cual es
idóneo para que salga a la luz la ambivalencia de
los vínculos de amor-odio2, ya que se observa la
presencia de estos sentimientos, dirigidos hacia
el padre, a través del joven en el cuarto aniversario luctuoso de Poncho Fernández: «Sería
preferible que cantaran una canción ranchera para ti, y para mí una de esas románticas
y desesperadas en las que el amor y el odio se
mezclan tan naturalmente» (Vicens, 1985: 85).
En la novela, puede observarse que la oposición amor-odio se materializa en varias de las
imágenes y símbolos. El simbolismo del número
dos3 alude a lo siguiente:
«El número dos ejemplifica el conflicto: símbolo de oposición, de conflicto (...] Es la cifra
de todas las ambivalencias y todos los desdoblamientos. Es la primera y más radical de las

«Los

AÑOS FALSOS» DE JOSEFINA VICENS

divisiones (el creador y la criatura, lo blanco y lo
negro, lo masculino y lo femenino, La materia y
el espíritu, etc.) de donde se deducen todas las
demás. (...] entre sus temibles ambivalencias,
puede ser el germen de una evolución creadora
tanto como de una involución desastrosa.
(...] EL dos expresa pues un antagonismo, primero latente y Luego manifiesto; una rivalidad,
una reciprocidad, tanto en el odio como en el
amor; una oposición que puede ser contraria e
incompatible, tanto complementaria y fecunda.
Una imagen doble en la simbólica,(...] muestra con el desdoblamiento Las divisiones internas
que lo debilitan» (Chevalier y Gheerbrant, 1984:
426-427).

La bugambilia que aparece entrelazada en la
tumba de Poncho Femández, puede simbolizar
esa ambivalencia de sentimientos del personaje
principal. Asimismo, la «lucha» por librarse de
la imagen del padre. El simbolismo del número
dos alude y refuerza la idea de la oposición de
sentimientos y las relaciones conflictivas del
protagonista, por ejemplo, las gemelas sirven
como dobles perfectos, que Luis Alfonso jamás
podrá imitar con relación a su padre, la duplicación de la enunciación también sirve como
doble del conflicto que opera en el personaje; en
tanto que la fantasía de la muerte, con la mamá
de Manuel, es el doble del mundo real y denota
la neurosis de Luis Alfonso y la tendencia a la
duplicidad, misma que él encama cuando imita
a su padre en todo, lo cual desemboca en una
personalidad escindida. El reflejo del personaje
en el espejo, indica la percepción doble que tiene
de sí; en primera instancia, muestra el vacío y
el desamparo en el que ha quedado su persona: «Yo sólo veía en el espejo una cara grotesca,
sin vida, haciendo muecas absurdas ¡(.. .] sólo
veía la cara ansiosa de un joven que te buscaba,
papá, que te buscaba!» (Vicens, 1985: 26). En
segundo lugar, se deduce que el joven necesita
del padre para construir su personalidad, por
eso lo busca en él mismo y realiza las mismas
muecas y gestos que hacía el difunto, lo cual
muestra el anhelo de reproducirlo:
«Entonces iba de prisa a mi cuarto, cerraba
con llave la puerta y me sentaba ante el espejo a

�DOSSIER:

DE AMORES y

ODIOS EN

«Los AÑOS

FALSOS» DE JOSEFINA VICENS

escudriñarme, a analizar minuciosamente mis
rasgos y a imitar tus expresiones que recordaba
tan bien: sonreía, reía, me pasaba la mano por
la barba, contraía el entrecejo, entrecerraba los
ojos con picardía, adoptaba un gesto de preocupación, me frotaba la nuca como si estuviera
cansado, soltaba una carcajada imprevista, simulaba que me estaba rasurando y tarareaba
o chiflaba las canciones que a ti te gustaban
tanto» (Yicens, 1985: 26).
Este simbolismo aparece, de forma preponderante, en la fragmenc.ación del ser que se opera
en Luis Alfonso; por eso, en su conciencia se
cuela la voz del padre, quien se impone. Así, en la
novela, por medio del protagonista se reproducen
algunas expresiones e inflexiones de la voz de
Poncho Fernández, mezcladas con las de su hijo:
«Sin embargo, dialogaba con él, con ese aliado
inútil, esperanzadamente:
- Ya no lo recuerdo ni lo necesito. Ahora
no es más que un montón de huesos y gusanos.
Residuos, basura. ¿Te interesa a ti la basura?
- No, no me interesa.
- A mi tampoco, aunque esa basura sea él,
aunque esos residuos sean de él. ¿Te interesa a
ti que sean de él?
- No, no me interesa.
- No vamos a permitir que vuelva.
- No, no vamos a permitir que vuelva.
- ¿No puedes decir algo tuyo~ ¿Vas a pasarte
la vida repitiendo lo que yo digo?
Y para no repetirlo, guardaba silencio» (Vicens, 1985: 76).
El conflicto que se genera en el joven le impide relacionarse con los demás. El padre rompe
con las posibilidades del amor del hijo; como
por ejemplo, la relación con su madre, con sus
hermanas y con Elena. Poncho Fernández
aparece por medio del recuerdo en ellas y en
él, principalmente porque «para él no están
daros los límites entre el que habla y el que no
puede escuchar, entre él y su padre, entre vivir
y morir» (Lorenzana, 2006:93). Esto provoca la
crisis interna que se exterioriza en el conflicto
con los demás; por esto, no le es permitido el
cariño de la madre, de las hermanas ni el de

Elena. Para una precisión, propongo los esquemas siguientes:
a) Relación con la madre:
P adre

Luis Alfonso

Escisión con lo materno

b) Relación con las hermanas:
P adre

Luis Alfonso

Distanciamiento fraterno

c) Relación con Elena:
P adre

Luis Alfonso

Perturbación del amor entre hijo y amante

Los sentimientos hacia ella, Elena, y hacia el
padre transcurren en un oscilar constante, entre el amor y el odio, puesto que su mente h a
transfigurado el mundo: ha revivido al padre
en su persona por amor, pero por odio desea su
aniquilación, lo cual le resulta absurdo, pues el
padre se encuentra muerto. Las emociones que
embargan el ser de Luis Alfonso son padecí-

�DOSSIER: DE AMORES

y

ODIOS EN

«Los

AÑOS FALSOS» DE JOSEFINA VICENS

das y enrre más intenta alejarse de ellas cobran

retenerme con actirudes que ella suponía eró-

más fuerza. Esto puede verse en los constantes
sueños que padece el protagonista, en donde
su conciencia hace que se manifieste el padre
como una forma de asirse a su imagen y otra
como un medio para destruirlo y alejarse definitivamente de él, por eso sufre su ausencia,
pero también anhela su muerte: «padecer los
amaneceres vacíos después de un sueño lleno de
ti; [...] sufrir la nostalgia iracunda; a soportar
tu ausencia y tu presencia tenaces, pegajosas,
casi impúdicas, porque se posaban de continuo
como una mirada, en todos mis pensamientos,
hasta en aquellos que premeditaban tu muerte total» (Vicens, 1985: 77) . El odio hacia su
amante también se presenta acompañado del
amor; en cuanto a la primera, es reflejo de lo
que siente Luis Alfonso; pero en cuanto a La
segunda, se da por tener que compartirla con el
padre y porque no puede ser él mismo cuando
se encuentra íntimamente con ella. AL grado
de no ser capaz de expresarle su amor, debido
a que el padre se encuentra presente en él y
aquél nunca proferiría esas palabras a una mujer.
«Yo sólo puedo hablar de mis amores y mis
odios: es lo mismo. De los que te tengo a ti,
papá, por muerto y por vivo; del que me tengo
a mí, por las mismas causas de muerte y vida,
y del que Le tengo a Elena por tuya y por mía,
por el inefable, delicioso horror de compartirla»
(Vicens, 1985: 99).
La actitud simuladora de Elena, que comparte
con la madre y las hermanas, esa que Le hace
creer que goza con él de los momentos íntimos,
también desata el repudio del personaje principal por ella:
«¡Ah , cuánto
dolor, ternura,
remordimiento
y repugnancia todo mezclado,
revuelto, como un
guiso plebeyome causaban sus
esfuerzos para
improvisar, para
sorprenderme y

ticas y que le resultaban nauseabundamente
infantiles!» (Vicens, 195: 83).
En La novela que me ocupa, puede apreciarse
que los sentimientos del amor y el odio son
afecciones que tienen su origen en la memoria,
pues parasiran al individuo que la siente y, Lejos
de que el afectado se deshaga de ellas, anidan
en su psique, sin posibilidad de deshacerse de
ellas. Por eso, Luis Alfonso, no se puede Librar
de La imagen del padre, a quien revive y «mata»,
en su mente, por amor y por odio.
Asimismo, la imagen del odiado, Poncho
Fernández, se introduce en Luis Alfonso sin
posibilidad alguna de desaparición, ni siquiera con la muerte de aquél, porque su imagen
vive mientras éste viva. Después de muerto
Poncho Fernández, Luis Alfonso toma su sitio.
Sí, está muerto en vida, porque el progenitor
le ha robado su «ser», su identidad, por ello,
él busca una imagen a la cual anclarse: La del
padre, aunque sea por medio del recuerdo. Lo
cual lo deja ante la oscilación de la carga moral
de llevar a cuestas una muerte simbólica que
deseó, y La actuación ante sus familiares, en
donde las decisiones Las «toma él», gracias al
poder impostado del padre al morir4 •
En esta vertiente, el deseo de muerte de Luis
Alfonso es producto de la represión de sus emociones, entre ellas la del odio, el cual no descarga
contra sus familiares ni contra Las personas que
lo rodean; por eso la agresión reprimida se torna
hacia su propia persona, al imaginarse muerto
y en el lugar del padre:
«[...] me desnudé y me tendí en la cama, estirado como un muerto. Coloqué las manos en
la misma posición que tú las tenías, y en un
lento, Lentísimo recorrido, me puse a observar
mi cuerpo pensando en las transformaciones
que habría sufrido el ruyo. Me gustaba imaginar
que me iba yo descarnando, como tú, y seguía
el proceso eliminando poco a poco, como si
quitara la cáscara a una fruta, la materia que
cubría mis huesos. Casi veía mi esqueleto, íntegro, ordenado, tendido en los despojos de la
caja» (Vicens, 1985: 71).

�DOSSIER: DE AMORES

y

ODIOS EN

«Los

AÑOS FALSOS» DE JOSEFINA VICENS

Conclusión
El presente trabajo permite ubicar, someramente, el contexto literario de la década de los 50 con
la finalidad de encontrar los motivos literarios
en boga, y precisar cómo influyen éstos en el
conflicto amor-odio que se desencadena en el
protagonista de la novela «Los años falsos», Luis
Alfonso, de Josefina Vicens. Lo cual, me llevó
a distinguir un ámbito externo y otro interno,
en los que se desenvuelve el personaje central;
donde corresponde a lo exterior lo familiar y lo
social; y a lo interno el ámbito de las emociones
en relación, fundamentalmente, con el padre.
El desarrollo de las concepciones de Freud respecto al odio al padre y el duelo, me permitieron contemplar a Luis Alfonso en su aspecto
emocional que desembocó en el conflicto de
amor-odio. Esta investigación me dio la pauta
para señalar que el odio no es algo voluntario,

sino que el padecimiento del mundo exterior
es una correlación del mundo interno del personaje con sus vivencias. Es así como se presenta el conflicto de amor-odio, el cual surge
a partir de pares contrapuestos, como lo son
aceptación-rechazo, cariño-imposición, niñezadultez, masculinidad-feminidad.

sobr&lt; quirac, escrinxas mexicanas (1900-1946~ Califonúa: Floócanto, pp.
93-U7.

S&gt;,enz Valadez. A. (20U). .Una mir.ida a la ruion&gt;lidad patriareal en
Mbcico en los cincw,nca y sesált:l del siglo XX. Estudio de la .-al en Los
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Plaza y Valclés.

Viccns,J. (1985). cLos años falsos.. México: Martín Casillas.

Ref~renria.s:

=•nsric.:u

l • Escas
corresponden a la forjación dd odio, desde la partt
intttna y cxrema del p,rsonaje. En cuanto a w primaas, CU)'&lt;&gt; origen son
w &lt;mociones y que desembocan en su part, más profunda. la mente: la
adoraci6n dd prog=itor durante su infancia y adolesetneia, la resucitación
del padre ¡,or amor y pO&lt; odio; en lo que atañe a las segundas, enri.!ndase
lo familiar y lo sodal, corresponderú la disolución de su p,rsonalid&gt;d po&lt;
ccmodid.d de la ll13dtt y corn=i•náa de los amigos.
2- La ambival,ncia. dentro del pel'SOnaj•. s, hac, prcsentt en la oposici6n
cmaterial» amor-odio, que s, dirige a un mismo y único objero. Véas,
(Lapland&gt;&lt; y Ponalis. 2004: 21).

3-Par.t Aru Rosa Domendla (1995: 87-88), existe una ttúdun la novdaque
ar.aa:criza desde w rdigiones como la católica y la hinduisca; asimismo lo
con-daciom ron los p,rsorujcs, ejempli6clndost ron l...uis Alfonso. en donde
eocucntra una triangulación que op,n ,n d pttsonajé ttntra!. que v.1de la
esdavirud al aduciurst y de alú al sentirst Dios, operándose un movinú&lt;nto
ck acuerdo ron d sentir dd p,rsonaje. Para este artículo que pttsento
considero p,rtineotesdos aspeaos, mtién~ una ambivalencia o una diada,

compuesta. _por los smtim~

amor-odio. presencies unro tn b cnunduíón.

como en b simbologb implícita del discun:o 1121TátÍ\'O.
4.ParaCarm.n E. Piñero(2010: 113):clascgundallO\dad, Vicmsabonla
tema de la muerte, desde un ingulo original que expor,&lt; con grnial
macstrla en todo sudr.un.ttismo: el ck la mu&lt;rtt en vid.a. o. pan lublar en d
knguaj• oonsi.1no d de la vida en muttte. La viocula con asptttos psirológjcos sobr&lt; la suplanación y la pérdida de identidad entr&lt; un padtt finado y su
"9o adoks«nte que. p0r razon,s de la más bizarra polirica dd tompadra,go
debuá swtiruirlo m su puesto, perSOnilicindolo en su actuar».

d

Ref~renria.s de imágenes:

Sobre la autora:
Leny Andrade V illa
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad
Az.:.iporruco. Licená1da en Letras Hispánicas por la
UAM-1; Especialista en Literatura Mexicana dd Siglo
XX por la UAM-A.

Bibliografla:
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H erder.
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Andrade, L. (S.F) Dibujo 1 (Siluecas}
Andrade. L, (S.F) Dibujo 2 (Familia)
Andrade, L. (S.F) Dibujo3 (Do.spasooasyunacruz)

�EL DÍA QUE DECIDÍ

QUERIDO OLVIDO

DEJARTE DE AMAR

Por J orge Curiel

Por J orge Curiel

Querido olvido
(Me recuerdas?
Sentado en el sillón
Pensándote
(Hasta cuándo llegaras?
Si los buenos momentos se van
Y las horas se quedan
Corren de mí
Al ritmo de las lágrimas
Que antes caían sobre sus pies.
( D e qué me sirves olvido?
Si regresas en un descuido
Como mis latidos
Y al tiempo te vas
Y regresan los recuerdos.

El día que decidí dejarte de amar
Recupere el aliento
Salí de mi desierto
El día en que se me secaron las lagrimas
Volvieron mis sueños
Porque al irte lo perdí todo,
Pero solo hasta que te marchaste
Supe que había tocado fondo
Pues lo que abrazaba ya era solo tu ceniza.
Después de haber muerto en vida
Entendí que
El día que decidí dejarte de atnar
Volví a nacer.
20/ 01/16

Escucho a los bomberos
Apagar el fuego
Tratando de rescatar
Las pocas cenizas que hoy se diluyen
Como el papel sobre mis dedos
Trato de volar
Alcanzar las estrellas
Que creo merecer
Pero hundo mis pies
Y siento en lo que soy
Y el olvido no llego.
Solo me responde con su ronca voz
Aprende a vivir con ese amor.
25/ 09/15

Rdcr-encia de imagen:
Referencia de imagen;

Bdaúíski Z. (S.F). [lmag,ndoscu,rpos &gt;hraZ3do.]. Rttup&lt;radod&lt;:
http;//3.bp.blogspouoml_EdQ_Tu3MMxw!SgNwwuUX_ U/AAAAAAAAGíY/_AqYV91_8zg/s400/~%82aw+Bdcs.'%C5"84ski:iPg

Beksmslci Z . (S.F). (J~
do un busto sin rosrro). Recup&lt;n&lt;lo do: http://
cultur&lt;.pllen/artid,,/tht..-ursed-paintíngs-of-zdzisbw-bdumski

�EN CONSTRUCCIÓN
DIECISIETE TESIS
SOBRE
,
DESAPARICION FORZADA
Por Baruch M artínez Treviño

I

-El cuerpo es la verdad, en su temblor
se conjugan los verbos para proyectar sus
tramitaciones afectivas. No hay verdad sino a
través del cuerpo que resuena.

Ir

-Resonar es temblar desde fuerzas externas, límites; es ser la frontera que reestructura territorios. Es la fuerza soberana
que escribe las líneas del adentro y el afuera.
Estas fuerzas son tan íntimas que por eso ese
signo del afuera haló un temblor soberano.

III

-La materialidad del cuerpo se cubre
de la materialidad simbólica signante
que atraviesa los cuerpos encontrados al nacer
palabras de luz. Sólo así es posible existir
como vida. La vida da sus múltiples aperturas
por los cuerpos que encontrados vuelven presente el pasado que se actualiza en cada instante. Así los instantes del tiempo discontinuo
no tienen resonancias sino por la cercanía y la
lejanía de los cuerpos que algo pueden decir.

Así, desaparecer personas es el acto que
niega la misma existencia de quien comete
tan atroz crimen. Luego, la impunidad es el
nombre que se le da a la otra parre cómplice
del acto, quien viene a dudar de la veracidad
del acto, a poner en acto la duda.

VI

-La octava tesis de Walter Benjamín
empieza «La tradición de los oprimidos nos enseña que el 'estado de emergencia'
en que vivimos, es la regla1» . O como en
otras lecturas resumen: el estado de excepción es la norma. Normados en la excepción.
La excepción es otra cosa que la decisión o la
indecisión, es abrir el acto sin claridad jurídica ni política; es donde se muestra una fuerza
irreverente a todo estatuto; también podría
ser el ropaje para una conceptualización.
Por lo tanto, la desaparición forzada es la
excepción de nadie para devolver la ausencia de
fundamento de cualquier postulado político: sin
cuerpo resuena la vida como vínculo singular.

IV

VII

V

VIII

-Cuando al cuerpo lo desaparecen las
materialidades simbólicas lanzan ondas
del reducto en nada consistente. Este resto es
nuestra constitución que hace un corto-circuito
a todo orden, sistema, axioma, postulado. Este
resto es la vía regia al tinal último desde donde
todo fundamento se traga a sí mismo.
-Las consecuencias del acto necesitan el
acto. Una acción negadora que se niega
a sí misma para positivizar la inocencia de
un lapso de vida enviado al olvido, como si
el recuerdo que valiera fuera el de la Justicia,
niega también espacios de tiempo de acción.

-Dicen que la desaparición forzada es «un vacío de sentido», esto
sólo muestra que no sabemos escuchar, que el
oído fue duramente educado para discriminar tonos, volumen, fuerza. La desaparición
forzada es un exceso de sentido que se teje
desde el cuerpo de quienes buscan. Si pudiésemos escuchar desde otros horizontes.
El capitalismo pone la mercancía como el corte comunitario o
vincular. Dice Jameson «sólo el capitalismo
constituye una formación social (es decir, una

�EN CONSTRUCCIÓN : DIECISIETE TESIS SOBRE DESAPARICIÓN FORZADA

la desaparición forzada es la aporía fundamental por la reacción primigenia.

multipücidad organizada de personas) unida
por la ausencia de comunidad, por la separación y por la individuaüdad6». Así entendido,
pasar a valor de cambio como objeto en el umbral del nomos, de lo normado, del efecto de
fuerzas, pone sobre el texto la desmitificación
ética de la existencia para volvernos muerte en
la mercancía del nomos primordial: la confrontación producto de fuerzas anulantes.
La primera fuerza anulante es la reificación
como proceso mitológico al convertirnos en
valor de cambio.
La segunda fuerza anulante es el narcisismo
exacerbado por la ausencia de límites.
La tercera fuerza anulante es el proceso del
falseamiento representativo de las instituciones
de seguridad.
La cuarta fuerza anulante es la apariencia de
universales carentes de crítica, llámese seguridad, bienestar, justicia o igualdad.
Es en los vértices de estos encuentros que
el cuerpo es menos que mercancía, sino sólo
grasa para las tuercas de la gran maquinaria
anulante del mercado ilegal.

IX

La ponzoña reactiva por lo extra,
ño, ese gesto que expulsa lo otro, ese
gesto que emerge por temor a la aniquilación
de uno mismo -no conceptualizable: por eso
el acto reactivo--, llamado también miedo.
Ese gesto es la síntesis a priori moral que
dirige relaciones. El saber es una producción
reactiva ante el miedo a la muerte, en este
sentido, y desde varios frentes, el síntoma de

Ya sea por el combate a una planta que era
considerada «nociva» no por normalidades
científicas, sino por temor en la percepción
fenoménica de sus efectos. En el peor de los
casos, la regla que mide su nocividad está en
función de la productividad del obrero, viéndose menguada -o no- por aquellos productos
naturales o sintéticos.
Quien desaparece puede ser el murmullo sostenido en sordina por el mismo límite marcado con
el gesto-trazo del miedo a lo irracional del acto.
Transversalmente la escritura es una
+ reacción en sí misma en un campo
de batalla para extender la impresión de atrocidades: entre la grilla de una escritura académica y la libertad de la prosa poética, escribir
es también la resonancia del cuerpo queriendo
significar lo irrepresentable.

•
B1S

X

-Las violencias ahondan, como golpe
constante, nos hunden el paso. Luego
caminamos de bajada en el cráter. A veces ya
no se distingue el horizonte, a veces caminar
en el fondo por esta penumbra podría parecer
la cotidiana espesura del vacío. Y sólo cuando
sudemos, nuevamente, el ardor de las bombas,
temblaremos lo que dejamos de hacer para que
eso no suceda. Y para que no vuelva, hay que
seguir andando, subiendo hacia nuestro afuera
donde reconstruiremos todo.

XI

-El resto es el todo. A los años del olvido
del objeto, de la cosa, de su desnudez
sagrada, las buscadoras llevan en su canto el
manto del primer y último ropaje para nuestro
ser. Por eso el resto, como trabajo que sobra en
la ganancia de cualquier mercamilización, tiene
latiendo la luz oscura como la parte sin la cual
el espacio no adquiere profundidad: para que la
vida resalte, sus sombras son nuestros necesarios
imperdibles. Esto es, el relieve de la vida es el
propio proceso en la muerte que nos cobija con
sus rituales, sus duelos, sus monumentos, sus
memorias, sus fantasmas. Estamos alcanzando
la verdad del cuerpo sin vida para darnos vida en
el ciclo, que cobijen los rimales, como si fuéra-

�NSTRUCCIÓN: DIECISIETE TESI S SOBRE DESAPARICIÓN FORZADA

mos caminando a su encuenrro, del cuerpo, una
vez encontrada la verdad vemos que el pasado y
todos los momentos descolocados se entretejen
y cubren desde nuestros pasos dados el manto
sagrado del cierre. Lluvia que fertilice nuestra
memoria será la verdad del cuerpo que habrá
de reverdecemos nuestra digna vida por amor.
Así, el resto es el todo porque este no cierra
sin el desüz, constante, del sobrante. Sobrante en la vida. Si eso es la desaparición forzada,
sólo nos queda ir por él. Buscar la verdad es
el cuerpo, desde el cuerpo. Irrepresentable, la
memoria que se agolpa sin materia, la mediación es un error, la unión de lo inanimado es
la vida representada en el sonido que escupe
la tierra al caer las rodillas con el llanto. El
llanto: nacimiento.

XI!

-Habiendo la nada en el fundamento de la formación política la

desaparición forzada es el hoyo negro de toda

la existencia.
Todo lo escrito que da lugar a la ficción de
un acuerdo; todas las mediaciones; todos los
orígenes; todas las palabras. Todo esto carece
de consistencia. En el momento de escriturar
un deber, un hacer, un enlace representativo,
en ese momento hemos perdido algo. La fuerza
que debió asentar una marca.
Al fundamento se le fija con sangre: es la única
manera de marcar su origen. Sangre que penetra
la tierra volviendo sombras espectros por deudas
no asumidas. La deuda se transfigura en la misma
mediación como el más en lo imposible, esto es:
la deuda es un más en el intento de representar la
existencia. Pero este más es ajeno a la necesidad:
es la misma forma de la sangre derramada para
solidificar el fundamento del existir.
Ahora bien, la sangre corresponde a vencidos
olvidados, pero, la acruaÜzación del fundamento esta transversalizado por otras producciones
que le impiden matar en ausencia del llamado
a su nada fundamentada. ¿Qué hace para solidificar su tótemf La respuesta es endeudarse.
Endeudado el fundamento tiene un más que es
imposible de llenar. Es en ese intento de llenado que algo muestra la producción del más, es

que la nada no se puede sumar y lo único que
provoca es un más nada (+N).
Ese +N es lo que endeuda el fundamento sin
mandarlo a la nada, es su desdoblamiento: de su
firme y constante proceder, de sus prácticas institucionales que cortan fronteras para recorrer
todo volviéndonos una esfera sin ventilación y
con ruido y prisa constante; ese desdoblamiento
es el espacio virtual del +N. Y lo único que es
+N es el capital financiero.
Es ahí, en ese + N a donde son enviados toda
la existencia para pagar esa deuda, no sólo del
capitalismo por el mercado ilegal de las drogas,
sino por el mismo reflejo en el fundamento endeudado. Este es el corto-circuito total a cualquier fundamento y su deuda: más seguridad
más más nada ((+S)+(+N )) que resulta sino un
fundamento que se come a sí mismo llenando
ese +N. Ahí, llevarse cuerpos, esa violencia de
la desaparición forzada, es por mucho no sólo
la sangre de los muertos, es llevarse al espacio
succionado en +S + +N toda certeza material.
La desaparición forzada ha eliminado la
frontera amigo-enemigo: desaparecer, sin embargo, trenzó el movimiento de las fuerzas que
buscan, nuevamente, el fundamento inmanenre del deseo para volver al desear. Por eso, la
desaparición forzada es la muestra del vacío
primordial a dónde y desde dónde el agujero
busca sus bordes para rehacer vida. Por eso, que
alguien, cualquier existencia deseante vinculada
sea llevada a la no existencia es por el (+S) +
(+N) que fundamenta su propia extinción.

�EN CONSTRUCCIÓN : DIECISIETE TESIS SOBRE DESAPARICIÓN FORZADA

Lo único que se suma a estas dos fórmulas es
la vida, por eso, la aritmética del fundamento ha
perdido toda referencia al infinito y sin embargo
hizo de él la muerte del presente: en el infinito
de la deuda sólo nos queda invertir los términos.
-Si la verdad es el cuerpo que
llama al encuentro para dar
tierra a la idea dispersa, que nos inunda, que
nos ensombrece los pasos hasta llegar al lugar
del encuentro, si la desaparición forzada lo
que genera es un exceso de no-idea sin referencia específica, es sólo hacerse espacio en la
materia donde podremos marcar el signo de
la vida como proceso continuo.

XIII

Por esto, aquí lo que se estima propicio es la
responsabilidad de las atrocidades y no las culpas
enduedadas por fundamentos olvidados, es otro
tipo de deuda, es la deuda al por-venir. Es como
cuando los familiares signan el espacio como la
grieta visible que nada podrá cubrir, es esa grieta
la muestra de la fuerza que le pone la máscara
oficial a la razón de la política como institución:
es más nada más seguridad, esto es, la inversión
de los términos para terminar en el punto donde
somos el más imposible de representar.

Por eso, cambiar la fuerza reactiva por una
activa que llama a la responsabilidad por una
deuda al por-venir es totalmente distinto al
rencor nihilista de la reacción. La reacción ha
sido ejecutada y mirada en su Hecha que arroja
el fuego a la muralla del vacío. Entonces, fuerzas
activas que por deseo encuentran vida.
-El espacio del más nada siendo
«dominado» por el capitalismo
está en disputa justo por la apertura que dejó
al descubierto al resonar el hueco del fundamento de la vida que vale como vida, más bien,
de la existencia por encima de la vida. ._;Cómo
algo va a existir excluyendo la vida, excluyendo
a quienes pueden dar existencia a lo demás?
._;Será que la exclusión de la vida es la vida sin
fundamento, sin conciencia de sí misma, sin
confrontación con un otro que le de sustento?

XI V

Pero este espacio es un lugar límite, una brecha que muestra la imposibilidad del afuera y
justo el punto desde donde todo parece resquebrajarse: lo más cercano al afuera, donde no hay
posible escritura sino la del cuerpo que signa
las siguientes menciones de un trauma que es
psicopolítico: cuerpo-alma-deseo.

�EN CONSTRUCCIÓN : DIECISIETE TESI S SOBRE DESAPARICIÓN FORZADA

XV

- El acto que se consolida como
negación de sí mismo es el límite de
la fuerza gravitacional hacia el vacío. Es como
hacer y negar el hecho, pero en este hacer
hacemos hacia el otro que deja de ser otro para
ser sólo residuo de un mercado que oscurece
el firmamento con sus postulados. Por eso,
acercar a esta tesis la mención de Roudinesco 3
sobre Lacan y Antígona, nos da un lugar como
la borradura del crimen y «la desaparición de
toda huella del cadáver» (comentando a Sade),
esa «entre-dos-muertes» de Antígona, la de
ella y la de su hermano imposibilitado por
un Estado que niega su estar en el mundo del
vínculo: otro acto que niega el acto.
Entonces es el acto que se niega a sí mismo
como la total implosión de la existencia llevándose consigo lo que esté en su cercanía, a su
mismo motivo de actuar. La desaparición forzada si bien es extensiva del Konzentrationslager
Auschwitz es como si, una vez ocupándonos de
la «cesura» del Holocausto, nos alcanzara por
la espalda, por las sombras, por las esquinas,
mientras los juicios prendían sus luces y nos
indignábamos ante la cúspide de la modernidad
-parafraseando a Bauman- y fragmentada. No
habíamos dado cuenta que cada posible inexistencia nos habita y ahí, en ese acto de negar el
acto encontramos un obrar puramente humano (pero de un hacer humano con límites se
difuminan en las manos, somos verdugos de
un astro que enfría la sangre y nos muestra el
metal dorado en el frente como único motivo].

XVI

-El acto que se borra a sí mismo
sólo puede ser sostenido en el
límite por otra fuerza que empuja desde las
tinieblas la posibilidad de ver, de un ver que es
acto del cual encama una filosofía de la vida.

Este confín del acto que se niega a sí mismo,
en este estela cargada de incomprensión que se
traga el entendimiento; en esa brecha de ilimitada fuerza graviracional, nos decimos ser el aliento en el límite nuestro. Aquí, entonces el acto
que se niega en su fundamento y por lo tanto
en el ser de lo humano, nosotras sostenemos en
nuestro cuerpo el imperceptible movimiento del
límite (desde donde es-siendo posible mover la

marca como ley grabada en piedra). Es, no «otro
punto de vista»: es el punto ciego donde puede
ser posible la vista-acto, es el punto donde nace
la vista, desde la mayor ceguera por la fuerza
del resentimiento que se traga el acto consigo
mismo, ahí, una fuerza de vida da lugar a la luz
que nos muestra sus destellos.

XVII

-El último acto que nos queda,
a toda la memoria de la vida
como pasibilidad vincular, es doblegamos ante
nuestros imposibles y salir, del corte, la posibiüdad ética de existir. Y la fuerza de la vida es la
única múltiple re-organizada que vuelve a escribir desde la materialidad del horizonte nuestro
siguiente paso para seguir buscando vida.
Referencias:

1-llenjamln. W. (194-0)Tesisddilosalla de lahisron,. PP., S. Rttursom

llnea: lmp://www=rieapialist.as.org/lMG/pdlllle,junin-TesisD&lt;Filoso-

liaOw.Historu.pdf
2-Jameson, F. (2013) Repttsmctr d apita!. PP. 29. Fondo de Cultura
Eoon6mia. Argentina.
&gt;-Roudin,sro, E. (2012) Laan. frene, y contr.1 todo. PP. 110. Fondo d,,
Cultura Eoom\mia, Argmrina.
Rir:íerencias de imágenes:

Nos faltan 43 (Fomgraffa) (s/f). Rerupttado de: http"Jl=col=I

mtt!ia/547178f'324561S98438b45bb
Secuestro (Fomgraffa) (s/f). Rttupa,do de: http://vsro.ro/sharontool/
mcdia/SSefufe2433lea4018b4S7a

�TEMAS
EDITORIALES

Número

Temas

#43

Práctica y
Formación
del Psicólogo
Trastornos del
Desa rrollo
Lo Traumático
(... hasta
intervención
en crisis y
emergencia)

2018

~ffíl~r~
SUI

CE'lERIS

Revista. Universitaria

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#44

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Cierre
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5 de agosto
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1754036&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Méndez Castillo, Omar, Editor</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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