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                    <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 28 de Febrero de 1909

LAS RECIENTES MANIOBRAS DE ARTILLERIA

Número 9

�EL MUNDO ILUSTRADO

438
desprecio á la humanidad, el potro de tormento del sediento de gloria es el desengaño y el desencanto.
Para ainar la gloria intensamente, al punto de vincular
Propietario, VICTOR M. GA.RCES
en su conquista la suprema felicidad, se necesitan dos cosas: un amor descomunal á lo bello, lo grande, lo verdadero y lo butno, y un poder desmesurado de imaginación que
DlBEGrOR:
nos permita concebi~ claramente la perfección para poder
OR. LUIS LARA V PARDO
acercarnos á ella:
Pero en una alma de artista, acercarse á la perfección, no
GERENTE,
es bastante. El afán, la sed, el anhelo, es llegar á ella; y
ALFONSO E. BRAYO
la perfección es inaccesible.
Mientras más inspirado es un poeta, más gr:inde un ar·
OFICINAS:
tista, más tierno y benévolo un filántropo, más descontento
Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
está de su obra.
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 471.
Los hombres más gloriosos y más merecedores de serlo
impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A. son los más torturados. Dante, Miguel Angel, Beethoven,
mil y mil más, son eternos descontentos, cuando no de sí
mismos, de todo cuanto les rodea.
En lo real, la perfección es un mito; en lo artísticg, es
una imposibilidad.
Aproximarse á lo bello, á lo bueno ó á lo verdadero pue·
de contentar á las medianías; mas no á los espíritus supe·
A gloria atrae como el imán y embriaga riores y selectos. Newton, con haber descubierto la ley de
como el hatchis.
la gravitación, no quedó conforme y anheló, lanzándose á
Los que, á semejanza de los orientales, las disquisiciones teológicas y metafísicas más abstrusas,
han absorbido el funesto veneno, sien· después de haber dado leyes á los astros, alcanzar lo que
ten impresiones extraordinarias. Su existe y lo que es más allá de ellos. Augusto Comte descu·
cuerpo todo, su sér completo, parece brió, en el orden científico, métodos filosóficos incompara·
perder su materialidad y su tangibili· bles, y no bastándole ésto, que hubiera colmado la más lo·
dad, y elevarse como un vapor trans· ca de las ambiciones, quiso fundar una religión, creyó en
parente á las más altas regiones.
su eficacia, previó las etapas de su derrotero .... y se fun·
A la vez ese tenue vapor se dilata, se expande, y poco á
dieron una vez más las alas de Icaro!
poco llena el espacio. Un adormecimiento dulce invade
Yo no sé si la humanidad ha producido pintores compa·
los miembros y los órganos. Todo lo que es terrenal y mez· rables á Leonardo de Vinci y Rembrandt; pero sí es sabido
quino, se esfuma y se empaña, á la vez que todo lo espiri· que al primero impendía una labor inmensa, veinte veces
tual y subjetivo se aviva y se ilumina. Nuestro oido se opa· renovada y veinte veces dolorosa, para fijar el tipo de ca·
ca, nuestra vista se nubla, nuestro tacto se embota. Entre da cabeza de apóstol de su inmortal Cena; y Rembrandt
nuestro sér y las cosas exteriores se abre gradualmente un hizo y rehizo, sabe Dios cuántas veces y con cuántos sin·
abismo y se interpone una neblina. Los sonidos son ape· sabores, su famosa Anatomía. Y todavía es incuestiona·
nas rumores¡ los fulgores, crepúsculos; las asperezas, ca- ble que los únicos descontentos de esas dos obras maestras
ricias.
fueron Leonardo y Rembrandt.
Tal parece que, como los ángeles de las apoteosis, posaPara ser feliz, siendo glorioso, se necesita, 6 como Rados en una nube, ascendemos á regiones nuevas y á mundos fael, ser excelso sin vincular en ello la dicha, 6 ser una do·
sorprendentes é ignorados, y á semejanza del aeronauta, á rada medianía, capaz de contentarse con la admiración y
medida que más perdemos de vista la tierra, mejor con· el aplauso de una media docena de parientes y amigos.
templamos y admiramos los astros.
Escribir un drama y llegar á cien representaciones; ser au·
Llega un momento en que, justamente cuando ya no mi- tor de un danzón que ejecutan todas las músicas para bai·
ramos lo visible, ni escuchamos lo sonoro, ni percibimos les; inscribir en un abanico una cuarteta que nos vale una
lo tangible, se desgarran, ante nuestros ojos, las brumas y sonrisa y que vive lo que el abanico; pintar un cuadro 6
surge, ante nuestra admiración, un nuevo espectáculo.
esculpir una estatua que serán premiadas en un concurso,
Abajo, en profundidades inconmensurables, ha quedado todo esto es la gloria burguesa. la única que hace feliz por
lo real con todas sus pequeñeces y sus miserias. Arriba y una semana, y que, como la &lt;Cavallería Rusticana&gt;, de
en la meta de nuestro ascenso indefinido é inacabable, se Mascagni, puede ser pan para hoy¡ pero, sin duda alguna,
ostentan todas las sublimidades y las grandezas.
hambre para mañana. La gloriola y no la gloria.
Las liras y las arpas vibran; cánticos dulcísimos despier·
En esos modestos términos, en esa calidad de mujer hon·
tan ecos adormecidos. Arreboles deslumbrantes inundan rada y sin historia, el renombre puede hacer se1es felices;
de luz y de color todo el ambiente. Las ninfas se bañan en pero sólo mezquina y temporalmente felices.
las ondas; las diosas pasean entre mirtos fragantes y laureLl gloria tiene otros y más crue'es sinsabores. Si la di·
les. En alas de las brisas acuden los perfumes y en un fon· cha del hombre no puede ser nunca completa, cuando no
do de irradiaciones y fulgores dos brazos alabastrinos se es á la vez la dicha de la especie, también sucede que no
tienden hacia nosotros, dos pupilas de zafiro se clavan en se puede ser plenamente dichoso sino cuando se tiene la
las nuestras y una voz celeste, canto de ave, arrullo de certidumbre de ser generalmente amado.
tórtola, á un tiempo mismo acariciadora 6 imperiosa, nos
Pues bien; nada desencadena tanto y tan bien los odios,
dice: ¡Ven!
las envidias y las desconfianzas como la gloria.
El despertar es cruel. Después de haber soñado tanto,
-No te escupiera yo si no brillaras!
creído tan firmemente y esperado con tanto afán, el regreso
Mientras un hombre es insignificante y en razón inversa
á la realidad es la caída de !caro, fundidas las alas, desde
de lo que vale, así es amado.
el sol al abismo.
Podemos tener la seguridad de ser queridos, de desper·
Despiertos, nuestros párpados torpes y nuestra pupila tar simpatías y afectos, de encontrar manos tendidas y
obnubilada, no nos ofrecen más que el espectáculo de con· apoyos seguros, mientras somos pequeños y miserables.
tornos inarmónicos y de claroscuros indecisos.
Mas, no bien nuestra personalidad levanta lo bastante pa·
Nuestro paladar, que ha creído libar néctares, sólo con· ra proyectar tras de sí una sombra, todos los que nos eran
serva resabios acerbos. Creimostener alas y apenas si nues· allegados y nos eran adictos, por huir de la sombra hu yen
tros miembros adormecidos y trémulos nos permiten arras·
trarnos y tropezar, En vez de las músicas eólicas, nuestro del cuerpo. Nadie nos injuria y nos ofende -más que quien
puede opacarnos¡ podemos perdonar que se nos abofetee;
oido nos pr9diga zumbidos monótonos y roncos. Las nin- pero jamás que se nos ofusque. Cada buen éxito ajeno lo
fas y las di~sas toman la vulgar forma corpórea de los se· tomamos como un fracaso propio. Como el tirano antiguo,
res terrestres¡ los fulgores se cambian en fosfenas, las cari·
cortaríamos de buena gana todas las adormideras que so·
cías retornan á ser asperezas¡ las flores se han vuelto car· bresalen de la nuestra; y las manos que aplauden á los de·
dos y lo que fué perfume es, ahora, miasma.
tal parece que nos flagelan.
Idéntica es la embriaguez de la gloria. Todo en ella son más
De aquí que, para el artista, la corona de laurel sea, si
perspectivas, horizontes, espejismos. Sobre que nadie, si tiene corazón, una corona de espinas, y que cuando la Fama
llega á pisar el dintel dei templo, se cree jamás alzado has· lo toma de la mano y lo ofrece á la admiración universal,
ta el altar¡ sobre que la gloria, como el poder y la riqueza,
el laureado crea oír que la diosa exclama: Ecce horno.
no son más que formas angustiosas de una sed insaciable,
Zoilo, El Gran Galeoto, Mefistófeles detrás del reclinato·
la gloria reserva á sus apasionados un despertar cruel.
rio de Margarita, todo eso encuentran los gloriosos en el
Si el castigo del sibarita es el hastío y del poderoso el

DIRECTORIO:

1

1.

l

La Embriaguez de la Gloria

L

EL MUNDO ILUSTRADO
d~ntel del. templo Y, todo eso es el resabio amargo, el zumbido de 01dos y el aspero contacto de las realidades al des·
pe~tar de. los sueños del tolnache ó al regrtsar de los pa·
rnisos arhficiales.
DR. M. FLORES.

CRONICA CIENTIFICA
lEJL. fiE:!RJRIQ)(CAUil!L. lD&gt;lE lUM SOJL.O !F?.Il!EJL.

E

N una de nuestras recientes charlas ha-

blamo~ de las propiedades, al parecer
ma7avillosas, del giroscopio, y las relac1onamos, de la manera más seucilla
con uno de los principios más com:
prensibles y fundamentales de la me·
cánica.
' . . Al mismo tiempo hablamos de alfu~s de sus aphcac1ones y prometimos ocuparnos de ésas e una manera más amplia. La más importante de
ellas, Y la qu~ está ll_amada á causar mayor sensación en el
mundo de la mdustna, es el ferrocarril deunsolo riel que
rrre h~ber.pasad? del dominio del ensueño científi~o al
e a aplica~1ón practica, cuando menos en parte.
La ~ran dificultad, pa~a la operación de trenes sobre un
solo riel, es el mantem~iento del equilibrio, cuestión que
parece resuelta por el mgeniero inglés Mr Brennan
med'o
·
.
, por
i d e d os g1~antescos
giroscopios,
cuyos· ejes se cruzan
ent un p~ano ho;1zontal y que giran en diferentes sentidos·
es os gll'oscopios se hallan dentro de unas envolturas d~
las qu~ es expulsado el aire para evitar toda causa de perturbación.
,

*
**
E1 inve~tor ha hecho pruebas
con un modelo de carro

439
das de los trucks hace imposible la ampliación de la vía
p~es est? traería inconvenientes de tal naturaleza dada I~
diferencia de inclinación de los dos rieles en la~ curvas
que en lug~r de haber mejorado las condiciones del tráfi:
co, se habna hecho mucho más peligroso.

*

**
d Con el monorriel, por el contrario, todas

las dificultades
e trno y con~trucción de vía quedan subsanadas; el mod~~o del mgemero Brannan ha caminado con la mayor fa.
c1hdad por ~n tubo de c?uducción de gas de alumbrado,
el cual s,egu1a to~as las smuosidades de un jardín en el
que hab1a montanas, puentes y lagos artificiales sin sufrir
gra.ndes sa~1!didas y sin que se haya necesitad¿ modificar
la rnchnac1on de los flancos de las montañas.
De tal manera, que lo que falta es hacer aplicable á un
:odelo mayor, el sistema que tan buenos resultado~ está
.ando en pequeño y se tendrá el ferrocarril ideal en velo·
c1dad y en seguridad.
Segur~ment~ que no habrá quien deje de preguntar qué
suce?e~a el dia en que no funcione el motor que pone en
mov1mient? los giroscopios; pues ese día no sucederá na·
nada, _ó casi nada, porque los discos habrán adquirido tal
v~locidad, que continuarán girando y sosteniendo al tren
mientras que ~os pa~ajeros lo abandonan en medio del mayor orden y srn peligro de ninguna clase.
. Ahora,. en el caso de que se ronipa el eje de uno de los
g~roscop1os _6 se descomponga la maquinaria or al una
circunstancia, entonce~ sucederá lo mismo que s~cede!ho·
ra cua1;1do ha~e explosión una caldera de locomotora ó se
desaloJa un nel de su lugar en la vía: se registrará una de
esas espantosa.s catástrofes que, no por ser tan horribles
apocan el mérito de los descubrimientos y de lasinvencio:
nes de los hombres de~ciencia.

que pesa ciento setenta y cinco libras y los resultados de
esa~ pruebas han sido muy satisfac·
torios¡ los opositores dicen que el
que se haya obtenido un éxito satisfactorio con este modelo el cual ha
recorrido las vías más a~cidentadas
con l~. misma facilitad que lo haría
un paJaro, no quiere decir que se vaya á obtener el mismo éxito con tre·
nes q~e puedan ser utilizables en la
prác.hca. Mr. Brennan sostiene y ga.
ranhza que su sistema dará, con los
gr~ndes trenes de peso máximo, el
mismo resultado que ha dado el mod~lito, y, cuando menos en la teo·
na, todo hace creer que así sea.
Una_ vez que se haya conseguido
repartir, de una manera equitativa la
carga del tren á los lados del riel' y
con el ~q:Uilibrio asegurado aun 'en
l~s posi~iones más difíciles por medio del Juego de giroscopios, teóric~mente no hay razón para que se
dificulte la marcha de los mayores
trenes.

**4
. Apenas iniciada la idea del mononel para acelerar la marcha de los
ferro.carril~s y su estabilidad, se pre·
sent~ otra idea, patrocinada por Mr.
MODELO DE
Harnman, el gran ferrocarrilero de
los Estados Unidos.
Pro.pone este hombre, á quien se debe suponer una gran
p~chca en los asuntos ferrocarrileros, que se amplíe la
via que se usa actualmente en los ferrocarriles y d
t
manera, ofrecer una mayor superficie de suste t' .', e,e1s ª
trenes.
n ac1on a os
Esta i~ea, que á primera vista es muy racional, es me·
nos practicable
dó"
s que
, la del monorriel •por ma's que parezca
Para 1ico. egun. el modo de construcción actual de los
carros de ferrocarril, se necesitan trucks de cuatro ruedas
que. deben.conservar sus distancias de una manera casi i .
variable¡t s1 la~ vías
fueran todas rec tas se·
n
¡ de ferrocarril
.
g/ram:n e q~e, a ampliarlas, se obtendría una mayor base
e sus ent~c16n para los carros; pero como de lo ue ~e
trata prec~samente ~s de hacer trenes que caminin con
gran velocidad por vias accidentadas, la fijeza de las rue·

CARRO DE F ~RROCARRIL DE UN SOLO RIEL, CAMINANDO
POR UNA VÍA ACCIDENTADA

La ·frecuencia de
, .
y de 1
. los movim1'entos s1sm1cos
erupc1ones volcámcas en los últ'
as
horrible catástrofe del Sur de It;f¡1;s ~not h~ta llegar á la
dad la cuestión je cómo podrán lle !rseec, o de actual~dentes de, esta naturaleza, y á esta cueftión ~ a~ever acc1mose1 articulo el profesor H H T
e 1ca un herclara abiertamente pesimista. ' · urner, en el que se deDice el citado que evitar tales desastres ó tratar d e mo·

�EL MUNDO ILUSTRADO

440
dificarlos en el mínimo grado, es absolutamente imposible,
por más que el conocimiento previo, por vago que fuera,
de la probabilidad de su ocurrencia sería del más alto
valor.
Hay que confesar que la ciencia moderna, con todos sus
adelantos, ha hecho muy poco en ese sentido; sin embargo,
algo se ha adelantado¡ se conocen las regíone.s de la tierra
donde los terremotos ocurren con mayor intensidad y fre·
cuencía, y se sabe algo también acerca de las épocas en
que los terremotos se producen; lo poco que se sabe de es·
to basta para hacer estos asuntos del mayor interés.
No debemos olvidar que la observación sistemática de
los terremotos data de un cuarto de siglo, y que no se puede conceder fe ciega á los registros de temblores anteriores
al año de 1892. Hasta ese año se pudieron construir aparatos que registraran temblores en cualquiera parte de la
tierra y los pudieran localizar aunque no hubiera ninguna
persona que hubiera sufrido sus efectos. De las observa·
cíones es estos aparatos, maravillas de precisión, se ha lle·
gado al conocimiento de que ocurren cada año sobre treinta mil sacudimientos de tierra de poca intensidad, de los
cuales sesenta son de los que hacen conmoverá todo el
mundo. Estas cifras indican que, desde cierto punto de
vista, el terremoto del Sur de Italia no tuvonada de extra·
ño: fué uno de esos sesenta por año¡ el mal fué que hubie·
ra grandes ciudades en el lugar en que ocurrió.

***
Ahora, ¿la zona en que ocurrieron los terremotos es pe·
ligrosa? ¿ha sido un disparate la construcción de grandes
ciudades en ese lugar? ¿se debe re,;onstruir las ciudades
arrasadas? Estas cuestiones son de la mayor importan·
cía, y vamos á ver si tenemos elementos para contestarlas
aunque sea de una manera provisional.
El profesor Milne, reconocida autoridad en lo que se re·
fiere á terremotos, s~ñala trece regiones de la tierra como
las más propensas á los movimientos sísmicos¡ estas regiones se hallan distri}:&gt;uidas de tal manera en la tierra,
que se pueden considerar comprendidas en dos anillos
que se hallan situados simétricamente en la tierra con re·
lación á un círculo máximo ideal, cuya situación vamos á
tratar de determimar.
Tres de las citadas regiones no son responsables más que
de tres temblores por año cada una, mientras que las demás
no sufren menos de cuarenta sacudidas cada una; así es
que podemos desbaratar las tres regiones que tan mal pa·
pel harían junto á las otras diez, y limitarnos á estas úl·
timas.
El anillo más importante incluye á las siguientes regiones: costa de Alaska, costa de California, Indias Occíden·
tales, costa de Chile, Sur de Nueva Zelandia, la región de
las Krakatoas y el Japón; su centro se halla en el grupo
de islas del que forma parte Tahití, y su radio es de se·
senta y cinco grados. El otro anillo tiene su centro en el
Sabara; su.radio es de cincuenta grados y comprende las
regiones siguientes: entre la India y Madagascar, las Azores y Tashkenda.

EL MUNDO ILUSTRADO

441

opuesto de la pera; queda otra región, comprendida entre
los dos anillos, y conste que nosotros los americanos estamos en ella, y lo demás de la tierra es inhabitable¡ pero
es tan grande lo que no se puede habitar, y están arraigados en ellos tantos intereses, que aunque sepamos que
existe el peligro de un terremoto que puede efectuarse á
cada momento, hay que seguir viviendo en esas regiones
de la tierra, como se embarca uno á bordo de un ferrocarril ó de un vapor, aunque se sepa que existe el peligro,
por remoto que sea, de un accidente ó de una tormenta.

***
Lo anterior se relaciona á la distribución de los temblores en su superficie; ahora veamos lo que se relaciona con
el tiempo, ósea la verdadera cuestión de frecuencia. En
este sentido, nuestros conocimientos son aún menos preci·
sos, y la observación no nos ha conducido todavía á conclusiones precisas. Sin embargo, debe concederse algún
valor á las generalizaciones del profesor Milne, gran autoridad en esta clase de cuestiones, las cuales son sostenidas
por el profesor Turner, autor del hermoso estudio que vinimos siguiendo.
Sospecha el profesor que, entre otros fenómenos que se
relacionan con los movimientos de la capa terrestre, debe
tomarse en consideración las variaciones de dirección del eje
de la tierra. Durante varios años se ha observado que ocurren,
con relativa frecuencia, cambios de latitud, es decir, que el
eje de la tierra no conserva su posición de una manera invariable¡ el polo terrestre varía describiendo alrededor de
un cierto punto una trayectoria que, generalmente, es circular; pero que, á veces, tiene irregularidades muy notables. Cuando este cambio de dirección ha sido brusco, se
han sentido grandes terremotos. Viendo la cuestión desde
este punto de vista, se puede predecir mayor frecuencia e
intensidad á los movimientos sísmicos con relación á las·
irregularidades del movimiento del eje de la tierra.
Aunque ni la observación de los temblores, ni la del mo·
vimiento de mutación del eje de la tierra permiten toda·
vía fijar el período de máxima actividad, se sabe que el
segundo de los fenómenos se efectúa con cierta regulari·
dad, y, por lo tanto, se puede asegurar que la máxima sísmica se presentará con intervalos regulares.
Esta periodicidad se complica con esos movimientos sís·
micos que se producen en las regiones montañosas y que
se deben á la caída de grandes masas de rocas en el interior
de las montañas. La predicción de la época en que se re·
gistran terremotos es cuestión casi imposible, ~i se tiene
en consideración que se deben muy probablemente á
la contracción del núcleo de un mundo que está perdien·
do calor, y que dejan detras de él una capa que no puede
consigo misma y cae, á su vez, al interior.

*
**

Otra causa de perturbación en la periodicidad de los terremotos es las manchas solares¡ he aquí cómo éstas pueden influir en la actividad sísmica: el calor del sol hace
que el agua se evapore en la superficie de la tierra, y des·
pués caiga en forma de lluvia para arrastrarse sobre la su*
**
perficie terrestre en ríos y arroyos; éstos toman las arenas
En un estudio leído ante la Sociedad Real de Londres, y sedimentos y los depositan en el fondo de los mares; los
el profesor Jeans sostiene que la tierra está muy lejos de astrónomos se preocupan en estos momentos por determila forma esferoidal que se le supone, sí bien es cierto que nar de qué manera estos depósitos pueden afectar á la ro·
tiende hacia ella. La tierra, según las ideas expresadas en tación de la tierra, y si afectan el movimiento de rotación
el citado estudio, tiene la forma de una pera, y debido á de nuestro planeta, forzosamente tendrán que influenciar
las fuerzas creadas por su movimiento de rotación, tiende la actividad sísmica.
De lo que antecede, el profesor Turner concluye que se
á convertirse en el esferoide que se ha supuesto que es
desde hace tantos años, tendencia que es el origen pi:inci· podrá predecir la ocurrencia de terremotos y hasta cierto
punto su intensidad, cuando los sabios dispongan de datos
pal de los sacudimientos sísmicos.
Si se toma una pera y se trata de convertirla en una esfera suficientemente exactos acerca de la periodicidad de los
por medio de presiones en sus partes más prominentes, ó fenómenos que los causan, sobre todo el movimiento de
si simplemente se considera lo que puede suceder en ese mutación del eje terrestre, y de la acción precisa de las
caso, se llegará á conocimiento de la existencia de dos zo- causas de perturbación; pero es probable que nunca se lle·
nas, en las que la debilidad de la forma es máxima y don- gue á la exactitud que el público requiere, pues los no ini·
de se experimentan los mayores trastornos. Queda por re- ciados en ciencias quieren que se les indique el minuto
solver en cuál de los centros de los dos anillos precitados preciso en que deben escaparse, lo cual está muy lejos de
está la punta de la pera y en cuál el lado entrante¡ pero realizarse, si es que se llega á ello alguna vez.
de todos modos, esta cuestión se puede considerar como
secundaria, pues que ya están determinadas las zonas
de mayor intensidad sísmica.
Este conocimiento, que desde el punto de vista de la
teoría es muy aceptable y razonado, en la práctica tiene
muy pocas 6 ninguna ventaja; en efecto, si queremos li·
brarnos de la acción destructora de los terremotos, tendremos que ir á vivir ó en el centro de Africa ó en el extremo

Por la Ventana
Para "El Mundo Ilustrado."
¡Es mentira!. ... no has muerto;
no eres tú la que vi por la ventana
adormida entre cirios y entre flores
y con las manos sobre el pecho, atadas ... .
¿Verdad que no eras tú? .... ¡Cómo podría
vivir si me faltaras!. ...
No eras tú .... no eras tú .... yo estaba loco ....
te ocultan y me engañan ... .
Pero si he de esperar y en vano siempre
que mañana, ¡oh, dolor! siempre mañana,
me miren otra vez tus ojos garzos
que tan dulce y tan hondo me miraban,
oye: corta las últimas violetas
que crecen olvidadas
en el tiesto de barro que ya nunca
cultivarán tus manecitas blancas,
y bésalas con todo tu cariño,
con el que sólo para mí guardabas,
y déjalas después . . . . junto á ese tiesto
que regué muchas veces con mis lágrimas ....

Antes que las alondras tempraneras,
llegaré á tu ventana
en busca de las flores que besaste,
porque sé que no has muerto ... . que me engañan ....
No turbaré tu sueño sosegado;
sin reproches, sin llanto, sin palabras,
les diré sólo adiós á las palomas
que, al ver nuestro cariño, se arrullaban;
á los viejos bardales de tu huerto
coronados de musgos y campánulas;
á la reja en que tanto nos quisimos;
al desconchado muro que te guarda ....
y me iré .... sin mirarte .... no sé dónde . .. ,
me iré sin esperanza,
con el alma de un beso en tus violetas
y un beso para ti dentro de mi alma.
Puebla.
RAFAEL CALERERA,

*
FIN DE RAZA
Raza de Leyenda, País de Museo,
España es como una macabra visión.
El pendón morado, que es grave y sombrío,
flota en las llanuras que ensangrienta el Sol·
jadeantes potros, férreas armaduras
'
cuerpos de cansancio, rostro de dol~r .• , ,

Cruces que se angustian retorcídameute
sobre carabelas confiadas á Dios:
mares de aventuras, tierras de misterio
velos de Fernando, grillos de Colón. '
Bandas de langostas hambientas que caen
sobre los imperios de América en flor:
caden¡is que oprimen manos de Atahualpa,
flamas que torturan pies de Cuauhtemoc .. . . . .
Reyes que se acuestan en sus propias criptas,
con el gesto de una fatiga de horror;
reyes de tragedia que embriagan sus ojos
en las llamaradas de la Inquisición·
Austrias que sus bocas, asmáticos, ;bren;
Borbones que husmean famélico olorexangües tiranos entre terciopelos· '
reinas que se vuelven locas de pa~ión·
frailes que se crispan; bufos que se a~stran:
menguas de la estirpe, galas del pintor¡
y, entre aquel tumulto nervioso, el Quijote
con su potro escuálido en trote veloz
'
cruzando los siglos, como una Osadía'
que se degenera dentro una Ilusión ... .
¡Oh, l~ negra España del Greco y Velásquez,
que siente en sus venas la fiebre del Sol!
Iñigo y Teresa, Cortés y Pizarro,
son flores monstruosas de alucinación:
tal la pesadilla de una raza enferma
con un misticismo tle histeria y fragor.
El fin de la raza se acerca. En el fondo
de las aguas muertas del ojo español
se refleja el peso de las catedrales '
y de los arneses inútiles hoy.
Raza de Leyenda, País de Museo:
al mirar las ruinas de su actual dolor
jsiento que en la espada se me apriet~ el paño
y que se me aprieta más el corazón!. .....
JOSÉ SANTOS CHOCANO,

*

TU SONRISA
En el Album de mi Dama

Es el aura que en la tarde
al morir el sol, suspira '
besando unos labios rojos
tu sonrisa.
'
Es la luz de las estrellas
que por la noche cintila
rasgando el azul del cielo
tu sonrisa.
'
Es el perfume que alientan·
es el beso; la caricia
'
de dos seres que se aman
tu sonrisa.
'
JESÚS ZAVALA,

San Luis Potosí.

*

�EL MUNDO ILUSTRADO

442

LOS PLATANARES
I

DEL TROPICO)

Vistosas fimbrias, en la ribera
flotan al viento sus banderolas
sonreidas siemrre de Primavera,
siempre intranquilas como las olas.
Es un alcázar para el ensueño
su verde toldo rico de galas,
donde gravitan, con dulce empeño,
mariposillas de regias alas.
Perlas y flores cubren el suelo
cuando la aurora raya en Oriente,
y finge á veces un nuevo cielo
la muelle alfombra resplandeciente.

1

1

III

Del sol el disco ardiente, casi toca
á los bordes lejanos del Ocaso;
y las aves del mar, con ~uelo paso,
dirígense graznando hacia su roca.
Es la tarde que llega. Brisa loca
resoplando ¡.util; con pujo escaso
conduce al pe~cador, quien sin atraso,
en la playa cerril su red coloca.
Ya la cruda faena ha terminado:
y el rudo pescador al cabo atiende,
de pesca, su falucho abarrotado.
Ya es de noche; el fanal su luz extiende,
y respirase el aire saturado
de olor á yodo que la sangre enciende.
JULIO MITCHELL.
La Paz, B. Cal.

*
TORNASOL

Luego que el astro-rey abre el día
y desparrama sus haces de oro,
vibra el gran himno de la alegría
que las praderas cantan en coro.
También entonces los platanares
de suaves ritmos pueblan el viento,
y estremecidos como los mares
se balancean con vaivén lento.

Cual un cisne de blancura
irreprochable y divina,
la g6ndola se encamina
de la orilla á lá espesura.

Amor suspiran sus banderolas,
placer inspiran sus armonías:
connubio eterno que el alma, á solas,
busca y celebra todos los días.

La pira del sol fulgura
y esparce luz diamantina,
brotando tras la colina
con majestad y mtsura.

Bajo la pompa de sus festones
y sus racimos, ¡c6mo flo~ece~
-lirios del campo-las ilusiones;
las esperanzas, cuál resplandecen!

La laguna tornasol,
á la que acaricia el sol,
modula cantos risueños.

Cuando se agitan en la ribera
los platanares, forja el idili:&gt;
de los amores la Primavera,
y con meliflua voz plañidera,
desde su tumba canta Virgilio.
R.ANULFO PENAGOS,

*

LA PESCA
VERSOS

DE

I...A COSTA

Al romper de una fresca madrugada,
tendido á la bartola sobre el puente
de un {alucho costero, displicente
aguarda el pescador, cualquier collada.
Escudriña con vívida mirada
el negro cielo y el plomizo Oriente;
y á poco de observar, donosamente
despliega su ancha vela remendada.
La driza anasta; y entre tanto llega
la racha que adivina en lontananza,
carga la pipa y á fumar se entrega.
Salta fresca la racha; Y, con pujanza,
el endeble falucho presto brega
sobre el lomo del monstruo en que descansa.
II

Siempre de orza el falucho da bor?adas,
campeando, si puede, el grueso ole~Je
que ruge cual le6n que, en su coraJe,
las dos garras se viera destrozadas.
En la diestra la escota, y SU§ mi.radas
suspensas de la percha en el rop~Je,
avanza el pescador entre .e~ encaJe
que forman las espumas irisadas.
Et viento afloja cuando el sol culmina;
'y al pairo, entonces, al falu~ho pone
la siempre juguetona ventohna.
El hábil pescador su red d~sp_one¡
!al tenderla, su cuerpo medio in~lma
al seno del mar que al alma impone.
y .be__
ca

Novela por J. Berr de Turique
Traducida eapecialmente para "El Mundo llu,trado"

Y, cual bandada de aves,
cruzan por las almas, naves
aparejadas de ensueños.
Jost RUBÉN ROMERO.
~~
~~

EN ALTA MAR
El mar sus olas agita,
sus olas color de estaño,
que tienen del desengaño
la amarga hiel infinita.
Cual pálida margarita
la luna refleja extraño ·
fulgor, en el mar huraño
que canta airado su cuita.
Un faro se ve á lo lejos
despidiendo mil reflejos
que alumbran, en lontananza,
una playa muy distante
que se nos finge anhelante
como risueña esperanza.
Jost RuBÉN RoMERo.

*

(CONTINÚA)
Mir6 de nuevo á Ricardo.
Nada en la fisonomía de éste revelaba la menor turbaci6n,
la menor idea oculta. Le dirigió la palabra. El contest6
con voz tan dulce y tan acariciadora como de costumbre.
Desde ese momento, toda vacilación pareció superflua á
la joven, y valientemente resolvió ir hasta el fin de la ta·
rea que se había impuesto.
.
La doncella entr6 para anunciar que la comida estaba en
la mesa.
Pero Lucy tenía aún el sombrero puesto.
-Que se espere un instante antes de servir-dijo.
Y volviéndose hacia Ricardo: «¿Me permites?&gt;-le pre·
guntó.
-Ciertamente. No estamos de prisa. Y además, no tengo
hambre.
Lucy se dirigi6 á su habitac1ón, retirando los fistoles de
su rnmbrero.
De pie, de codos en la chimenea, indiferente en aparien·
cía, Ricardo la mir6 partir. Pero cuando la puerta se hubo
cerrado tras ella, Ricardo tuvo como una contracci6n ner·
viosa en el rostro.
.Reflexionaba.
¿Debía decir á Lucy que sabía todo; que la había visto
entrar en la casa de Teresa y que un momento antes había
visto á Máximo entrar también?
Sí. ¿Por qué no provocar inmediatamente· una explicación franca de parte de su esposa?
Pero esa explicaci6n ¿seria verdaderamente franca?
Exigiendo toda la verdad demasiado pronto, aseguraba
tal vez no conocerla, 6 no conocer sino una pequeña parte
de ella.
Se libraba un combate en Ricardo, 6 más bien entre los
dos hombres que había en él: el procurador desconfiado de
la víspera y el marido confiado de hoy.
Las dos fuerzas se neutralizaron, y cuando Lucy regres6
á sentarse á la mesa enfrente de él, todavía no tomaba una
decisi6n.

SENIL
Sentada en un viejo asiento
está la abuela tranquila,
con soñadora pupila
contemplando el firmamento .
La luz, en el aposento,
gasas vaporosas hila,
y el sonido de una esquila
se escucha pausado y lento.
La anciana inclina la frente
y rememora doliente
los pasajes de su historia.
¡Qué cosa es la vida! exclama:
una ilusión, si se ama;
la vejez, una memoria.
JosÉ RUBÉN ROMERO.
Sahuayo, 1909,

- !J

".

Durante la comida habl6 de todo con el mismo abandono, con el mismo buen humor que·enlas otras tardes. Lue·
go de repente, á la hora de los postres, y como si no diera

á ello importancia, dijo: «A prop6sito, no me has contado
lo que hiciste hoy&gt;.
Lucy, preparada para recibir esta pregunta, 1respondi6
con tono ligero: «¡Oh, visitas de aquí par(allí!;He~andado
en las tiendas&gt; ....
-En fin, lnada especial?
-Nada.
Ricardo pas6 inmediatamente á otro asunto de conversaci6n.
En ese instante su resoluci6n quedó hecha. No diría nada porque si interrogaba á Lucy, sin duda .... y, aun cuan·
do le confiara la verdad, él no la creería ya. Habría, pues,
que llevar sus investigaciones por otra parte, y hasta el
último momento no dejaría adivinar nada de sus sospechas.
Después de la comida, fueron á casa de los señores Le
Quesnel, á quienes dieron, una vez más, la impresi6n de
estar en plena luna de miel; y al sonar las once y re¡!resar
á su casa, el beso de despedida que cambiaron antes de re·
cogerse, fué tan tierno y tan prolongado como de cos·
tumbre.
II

Mayo declinaba. Ricardo y su esposa debían, á la semana siguiente, irse á instalar á la quinta dris&gt;, donde pasarían el verano, y donde ya, desde quince días antes, habían
idoá instalarse el señory la señora Le Quesnel, anticipán·
do~eles.
Lucy veía la perspectiva de esa partida, no sin cierta sa·
tisfacci6n real, 6, para hablar con mayor exactitud, con
cierto alivio. Su situaci6n comenzaba á hacerse difícil. Pa·
ra ocultar á su esposo el empleo de una parte de sus tar·
des, se había visto precisada á recurrirá pequeñas menti·
ras y subterfugios que le repugnaban, siendo, como era, de
carácter leal. Y, por cierta que estuviese de no tener que
dirigirse ningún reproche, se sentía, sin embargo, un tanto
rebajada á sus propios ojos.
Por otra parte, ¿estaba segura de no tener nada que reprocharse? Si al principio no iba á las citas sino contra
su voluntad, únicamente por deber de caridad, acaso el
placer que había acabado por encontrar por sí misma, no
disminuiría finalmente su mérito, aunque nunca se hubiese
pronunciado entre ellos la palabra amor después del pac·
to que habían concluido. Lucy viendo á Máximo dos ó
tres veces por semana, ¡,debía forzosamente dejarse llevar á
pesar suyo por los sentimientos de otra época? Tal vez esta misma docilidad del joven le había servido precisamente mejor que si hubiese usado de rebeliones ó de declara·
ciones febriles. Viéndole tan respetuoso hacia ella, tan deseoso para complacerla, cambiar el carácter de la antigua
pasión que sentía por ella, y convertirla, según la expre·
si6n hoy en boga, en amistad amorosa, Lucy se había deja·
do conmover. Inconscientemente, á medida que Máximo se
volvía más razonable, más dueño de sí mismo, era ella
quien perdía la calma.
_
Por supuesto que esa conversión en sus sentimientos se
había hecho gradual é insensiblemente. Desde luego ella

�,,
444

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

•I

no había ob;ervado n1da, atribuyendo la ale~ría con que
se encaminaba á las entrevistas solamente á la fuerza de
la costumbre.
Luego, un día, la verdad había estallado súbitamente ante
sus ojos. Ahora ella era quien aspiraba á esos encuen·
tros.
Afortunadamente el mal no era ¡!rave todavía.
Si sin darse cuenta de ello, había desviado de Ricardo
alguno de sus pensamientos, al meno¡; se prometía compen·
sar con un redoblamiento de ternura ese ligero daño que
acababa de causarle. ¡Cuántas mujeres-se decía en defensa
propia-entre las más honradas, entre las más amantes de
su marido, tienen más serios reproches que hacerse!
Por lo demás, ¿no iba todo á entrar en orden por la fucr·
za misma de los acontecimientos?
La partida para el campo no podía ser, pues, más opor·
tuna.
Aquel día Lucy debía acudir aún á casa de Teresa¡ pero
por última vez. Contaba con que al día sigitiente, muy de
madrugada, tomaría con Ricardo el tren para Damartine.
Máximo, por lo demás, estaba al corriente de esos proyec·
tos desde hacía ya una semana. Si se mostraba entristecido por la perspectiva de esta separación, por lo menos pa·
recía resignarse.
-Ya sabía-le dijo á Lucy-que usted no podría consagrarme eternamente una parte de sus días. Era yo para usted un enfermo gravemente atacado¡ usted le ha prodigado
abnegadamente sus cuidados. Ahora que lo juzga usted en
convalecencia, ¿no es natural que suprima usted sus vi·
sitas?
-En efecto-había respondido Lucy sonriendo.
-¿Pero he entrado verdaderamente en convalecencia?
-Esperémosle¡ si no fuera así, el caso de usted sería des .
esperado, porque tengo conciencia de haber prodigado á
usted hasta el último límite los cuidados que me era·per·
mitido darle.
Cambiaron todavía algunas frases en ese tono de broma¡
luego, á súplica insistente de Máximo, se habían dado cita
para el día siguiente, con el fin de despedirse definitivamente.
-¡Amiga mía, se lo suplico, déjeme verla una vez más!
Lucy, aunque disgustada de sí misma, no se había atrevido á negarse. Temía, al rechazar esa súplica, parecer que
le daba mucha importancia. Por lo menos , era el pretexto
que se daba á sí misma para aceptar.
Así es que llegó á la hora fijada, y como de costumbre,
fué introducida inmediatamente en el salón en que Máxi·
mo la esperaba.
-¡Qué! ¿dónde está Teresa?-dijo asombrada de no encontrará su amiga-porque ésta, obedeciendo á una promesa
formal hecha desde el principio, nunca había dejado de
estar en esas conversaciones.
Máximo pareció ligeramente confuso.
-Acaba de ser llamada á casad e su suegro, que ha sufrido
una súbita indisposición. Era muy tarde para que hubiera telegrafiado á usted. Y podría yo atreverme á telegrafiar
á usted, si su marido se hubiera encontrado allí á la llegada del telegrama ..... .
-Es verdad-respondió Lucy.
- Y había el mismo peligro con el teléfono. El señor
Duroc podría haber sido quien tomara el aparato. No me
quedaba, pues, más que esperará usted.
Le señaló un asiento, y de propósito se sentó lejos de
ella para marcar bien su resolución de no apartarse durant e la conversación de su reserva habitual. Pero este movimiento de retirada produjo un resultado precisamente contrario al que quería obtener. Le separaba un espacio dema·
siado grande. Parecían congelados cada uno en su respectivo sitio. Entre ellos se estableció, desde luego, una especie
de malestar.
-!,Entonces decididamente se marcha usted mañana?preguntó Máximo.
No había hecho esta pregunta sino para romper el silen·
cio que se hacía embarazoso, y estaba plenamente cierto,
por lo demás, cuál sería la respuesta que recibiera. Pero á
consecuencia de la turbación que acababa de invadirlo, el
sonido de su voz se detuvo en su garganta y Lucy pudo
creer en una ansiedad profunda de su parte.
-Pues sí, mañana¡ usted lo sabe bien-dijo ella casi tímidamente, con e.1 vago témor de que tendría que sufrir
una lucll'a.
Nuevo silencio.
-Por primera vez, desde que se habían vuelto áencontrar,
no tenían asunto de conversación.
Lucy volvía íos ojos hacia la puerta. Hubiera deseado
que un pretexto cualquiera la permitiese partir inmedia·

tamente. Mas ¿cómo encontrarlo ó provocarlo? Por decidida que estuviese á acortar su visita, se necesitaba aún
que evitase dar á su salida la apariencia de una derrota.
Dijo, por decir algo: &lt;Espero que la indisposición del
señor Nerville no será grave.
·
-Así lo espero-contestó Máximo.
Pero inmediatamente se dio:.ron cuenta de que iban á internarse en una vía ridícula, y prefirieron afrontar la situación.
Máximo fué el primero en rehacerse.
-Si yo pudiera expresar á usted todo mi reconocimiento
por la piedad casi divina que me ha demostrado. Recuerdo
el estado de sobreexcitación en que me hallaba el día que
fuí á reunirme á usted con Teresa. Estaba resuelto á forzar la puerta de usted, y habría sido capaz de matarme ante
sus ojos si usted hubiese dado orden de cerrármela.
Lucy sonrió dulcemente.
-Ante mis ojos, evidentemente era una atención por
parte de usted, de la cual yo me habría pasado muy bien.
Por lo demás, esa confesión no me sorprende sino á me·
dias, porque, en efecto, usted estaba muy enfermo en ese
momento. Pero en fin, afortunadamente, ya no lo está
usted.
-No, ya no lo estoy¡ usted me ha prodigado Ja calma y
estoy salvado .... si acaso puede decirse que estar salvado
es querer estar salvo.
-Lo esencial era vivir. Quizá más rápidamente de lo
que usted pensara, ha recobrado el gusto á la vida, ..•.. y
todavía puede haber felicidad para usted.
- ¿Sin usted?
-Sin mí; bajo la forma de una mujer que valga tanto ó
más que yo; porque nosotras todas valemos en el fondo
poco más ó menos lo mismo, ó mejor dicho, nosotras no
valemos sino por las cualidades de que nos reviste quien
nos ama.
-No, no sueñe usted para mí semejante porvenir. Usted
es, usted sola, quien permanecerá siempre en mi corazón.
-Como la amiga más desinteresada, por supuesto.
-Como el ídolo.
Máximo se arrodilló.
Lucy se levantó espantada.
-¡Máximo, se lo ruego! No abuse usted de que estamos
solos.
-!Sí, porque estamos solos, quiero hacer este ademán de
devoción!
Lucy, inquieta más todavía, quizás por la tutbación que
sentía, que por la exaltación en que veía á Máximo, se di·
rigió á la puerta.
-Adiós, Máximo-dijo. Es tiempo desepararnos¡hehecho
mal con venir aquí¡ nos habíamos separado el otro día en
términos tan razonables.
-Diga usted más bien con un engaño, con una hipocre
sía de sentimiento. ¡Ah! Lucy, lpor qué seguir dando ta·
maña importancia á las palabras? ¿Por qué no ser sinceros
con nosotros mismos? ¡Usted misma no ha dejado nunca
de amarme!
-¡Oh! exclamó Lucy rebelándose.
Máximo se levantó y fué á colocarse ante la puerta para
impedirá la joven que la abriera.
-¡No, no lo niegue usted! ¡Usted me ama, estoy cierto!
Si no fuera así, ¿habría usted hecho por mí todo lo que ha
hecho? ¿Me habría usted consagrado su tiempo? ¿Habría
usted levantado, siempre á causa mía, un muro entre usted
y su esposo? ¡Piense usted que ha arriesgado por mí com·
prometer la tranquilidad de su hogar porque, en último
término, el señor Dñroc podía saber la verdad! Y por un
hombre á quien no amara ó hubiera dejado de amar, ¿toma·
ría una mujer tal pena y afrontaría tal peligro? .... ¡Vamos!
-Interprete usted mis sentimientos de la manera que le
plazca. Disminuya usted el mérito de ello~, si así lo exige
su amor propio. /,Por qué intentaría yo arrancar de su es·
píritu la convicción de que le amo, si gracias á ella la vida
le puede parecer menos triste? Lo esencial para mí es ha·
ber hecho mi deber¡ pero ahora, mi sitio ya no está aquí.
Y con un ademán invitó á Máximo á que le dejara libre
el paso.
.
-No, usted no se marchará-dijo él.
Lucy bruscamente se retiró.
-iEs infame lo que 'U$~d 'hac~!
Máximo hizo fríair.ente un ademán de asentimiento.
-Sí, en efecto, es infame¡ más ínfame aún de lo que us·
ted piensa, porque acabo de mentirte.
-¿Me ha mentido usted?
(Continuará.)

MUERTE DEL SEROR DON
Ha muerto una de las más altas perJOSE MARIA VIGIL
sonalidades en las letras patrias: el señor don José María Vigil.
N_acido en Guadal~jara ~l 11 de Octubre de 1829, puede
decirse que consagro su vida por entero á las labores inte~ec!uales, ini~iando sus estudios de latinidad, filosofía y
JUn~prudencia en la universidad tapatía hoy extinta.
· Fiel á las ten-dencias de su espíritu, por excelencia cul!º• se entregó á las faenas literarias desde su más tierna
Juventud. Fundó varias sociedades artísticas y escribió
para el teatro un drama que en aquel entonces obtuvo
grande éxito: &lt;Dolores&gt;.
S_11 primer volumen de versos, titulado «Realidades y
Quimeras&gt;, data de 1857, y el segundo «Flores de Anáhuac&gt;
se publicó en 1866.
'
,

445

la Lengua,. dirigía la biblioteca nacional, y se le había relegado -triste, pero justo es confesarlo-á un ingrato olvi·
do, lo cual, por otra parte, no es de extrañarse ya que en
Mé~ico no espera otra cosa á aquellos hombre; que, puros
Y sm mancha y fieles á sus convicciones no se dedican á
explotarlas, sino que se conforman vivie;do en íntima co·
munión con ellas.
Con don José María Vigil desaparece uno de los pocos
'inmaculados de otras épocas.

*

**
EL PA~TEON DE SAN
El señor ingeniero don Jesús Galin·
FERNANDO CO!IO
do y Villa, miembro del ayuntamiento,
MONUMENTO NACIONAL presentó en un cabildo reciente una
inicia!iva á fin de que el viejo panteón
de San Fernando sea considerado como monumento nacional, conservándosele en t?da su inte~ridad, caso de que en
sus ter~enos no se lleve a cabo la obra de la capilla para
las cenizas de los héroes de la independencia ó se modifiquen los pórticos proyectados que deban rodear el ceno-·
tafio.
El señor Galindo y Villa funda su iniciativa en que San
Fernando es un cementerio de &lt;calidad&gt; y ahí reposan los
restos de muchos _ho~bres insignes en la política, en la }i.
teratura y en la ciencia de México.

•
••

EL SEROR JEREMIAH
ZIMMERMAN

Ruinas de la avenida Garibaldi,
. !~contables son las traducciones que hizo del latín, del
itah~no, del francés, del alemán y del inglés, lenguas que
poseia completamente.
Dirigió la biblioteca de Guadalajara, siendo profesor de
filosofía en el liceo del Estado.
Fué magistrado de la Suprema Corte de Justicia, diputa·
do, y tuvo á su cargo algunas asignaturas en la escuela nacional Preparatoria.
A él debemos la publicación de una biblioteca mexicana V el tomo quinto de «México á través de los siglos&gt;.
Ocupó, asimismo, un lugar brillante en la redacción de
«El Monitor Republicano&gt;, y su prodigiosa actividad mental se tradujo en multitud de obras de filología, crítica é
historia.
Deja incompleta una historia d~ nuestra literatura.
Al moi;ir, siendo presidente de la Academia Mexicana de

Ruinas del palacio de la prefectura

Ha llegado á México el reverendo
señor Jeremiah ~im~erman, distinguí·
_,
do hombre de ciencia norteamericano
'
en compania de su esposa.
El motivo de su viaje obedece al deseo que tiene de ha·
cer ,un prof~ndo estudio de nuestras costumbres y arqueo·
logia, materia en la cual es una verdadera autoridad. Por
lo tanto, habrá de permanecer largo tiempo en la República, hasta lograr sus loables propósitos.
«La_ arqueología es algo así como el libro en que las generaciones pas~das nos dejaron escrita su historia, y por
ello es que me mteresa tanto estudiar los monumentos que
en ~ada pueblo nos legaron las razas primitivas. Es el es·
tudio de ~sta c_iencia un placer para mí, y me prometo
gran~es s:ihsfa~cion~s al conocer á fondo la de México&gt;ha dicho el senor Zimmerman.

CONCURSOS DE ARPA

***

. Tuvo lugar en el Conservatorio Na-

cional de Música el primer concurso
de ª':'Pª, tom~ndo parte en el grado inicial las señoritas
Cata~na. Castillo Concepción Rosa, y en el grado medio
la senonta Eva Villalobos.
El jurado ~st~vo compuesto por la señora Flora López
de Bravo, s~~orita _Guadalupe Vallejo y señores Alberto
Ama ya, J uhan Carrillo y José Rocabruna.

r

�EL

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446

MtlNDO ILUSTRAbO

Et MUNñó lLtJSfRA:00

f!

Ruinas de la avenida &lt;Víctor Manuel&gt; en Messina
Dístribucí6n de víveres y rop.Js

REFORMAS A LA
BIBLIOTECA NACIONAL

Grandes han sido las reformas lleva.
das á cabo en este establecimientoEntre ellas merece citarse la de ampliación, realizada con objeto de instalar las estanterías
metálicas, en las cuales tendrán cabida más de 30,000 vo·
lúmenes que provienen, en su mayor parte,_dellegado.que
de libros hicieron á la nación don Guillermo Prieto y don
Antonio Mier y Celis.
·

Eligiéronse, como piezas de prueba, «Sur la rive de la
mer&gt;, impromtu de Oberthür, y 11:Stella, Romance saos pa·
roles&gt;, de Godefroid, para las al 1mnas de segundo año
(grado inicial)¡ y &lt;Las est.tciones, Otoño&gt;, de Thomas, la
&lt;Legende&gt;, de Zabel, y un fragmento inédito del maestro
Julio Morales, para las de quinto.
lJ El resultado' ~el concurso ha sido brillante.

***
Seis fueron

***

El conde Komura, ministro de ReLA EMIGRACION
laciones Exteriores del Japón y uno
JAPONESA
de los estadistas más notables de la
época actual, ha hecho una revista completa de la política
exterior del imperio, en un notabilísimo discurso que pronunció en la oámara de representantes en Tokio.
Después de referirse al acuerdo recientemente establecido entre los Estados Unidos y el Japón, al cual hemos con·
sagrado ya un comentario, trató de la emigración japonesa,
asunto que ha dado motivo á dificultades internacionales,
y que preocupa hondamente al gobierno del Mikado. La
emigración japonesa se ha dirigido especialmente hacia
América, sobre todo al concluir la guerra de Manchuria,
. y un gran número de japoneses ha venido á establecerse
sobre todo en la costa del Pacifico, desde Vancouver, en la
Colombia Británica, hasta el Perú, y aun se !11a desbordado
hasta el Brásíl, en la costa del Atlántico, donde el trabajo
barato es una necesidad urgentísima, como que esa repÚ·
blica tiene su principal fuente de riqueza en el café, cuyo
cultivo requiere jornales baratos.
En algunos países, la inmigración japonesa ha sido reci·
bida como un beneficio. En otros, y principalmente en los
Estados Unidos y en el Canadá, por el contrario, se le ha
. considerado como una amenaza para el trabajador nativo,
que encontraría un rudo competidor en el trabajador ama·
rillo, y hasta se ha pensado en excluirla.

los arquitectos que entraron al concurso de anteproyectos
para el monumento que se erigirá á
Juárez en la avenida que lleva su nombre, y en el lugar
que hoy ocupa el Pabellón Morisco, en la alameda.
El monumento, según se recordará por lo asentado en
las bases ,estabJecidai; pará el concurso, no podrá tener un
costo mayor de $200,000, y los anteproyectos presentados
ante el jurado cálíficador deberían constar de los siguientes
dibujos: planta, elevación y corte á la escala de doce centímetros por metro, y una perspectiva á gusto del autor,
aparte de la memoria descriptiva y presupuesto total de la
obra.
Tres meses hace que se abrió dicho concurso, y hoy se
da á conocer el fallo ~ictado porlos señores Antonio Ri vas
Mercado, Gonzalo Garita, Manuel Gorozpe, Rafael Goytne·
che, Gabriel Mancera, l. de la Barra y Jenaro García, que
integraron el jurado.
Resultaron vencedores en la lid los señores arquitectos
don Jesús Acevedo, don Guillermo Heredia y don Manuel
y don Carlos Ituarte.
Muy hermosos son los anteproyectos premiados, y en·
tre ellos se distingue. por la novedad y suprema belleza
de la idea, el del joven artista Acevedo.
Ahora los autores de tales anteproyecto8 se ocuparán de
desarrollarlos, á fin de presentarse nuevamente á concurso
para decidir cuál de los tres será el definitivo. Los premios
consistirán entonces en 4,000, 3,000 y 2,000 pesos cada uno ·
de ellos respectivamente.
EL MONUMENTO
A JUAREZ

•*

4

NUEVO CLUB POLITICO

Se propuso y fué aceptada desde luego en Tampico la idea de erigir un club
político que llevara el nombre del Sr. Gral. D. Porfirio
Díaz, teniendo por objeto trabajar en la reelección del
Primer Magistrado en el próximo período electoral.
Igualmente se han instalado, con el propio fin, la Junta
Central Reelectora, del Estado de Tlaxcala, el Club Reelec·
cionista Tuxtepecano, y el Club Democrático Cordobés.

LA CUFSTION DE LOS
BALKANES

Las nubes de
guerra no se han
di s i p ad o aún
completamente en la península de los
Balkanes. Servia no cede en sus demandas y parece estar dispuesta á ha.
cer la guerra al imperio austro-hún, EL SEÑOR ARZOBISPO MORA CON SUS FAMILIARES ..=:..=
garo, en caso de que no sean atendi(Fotol!rafta tomada expresamente
· l
, para. &lt;El Mundo Jlustr'ado&gt; ene
~as sus demandas de mayor exten·
pa lacio arzobispal
sión territorial.
Mas Ja ~ituación de Servia no le permite, en esta ocasión, clism~. Una nube de fotógrafos y repórters llegó allí desde
com?, ~ nmguno de los otros países comprendidos entre el los P:imeros momentos, y muchos millares de fotografías
Adnahco Y los D~rdanelos, obrar libremente. Servia, para han sido tomadas allí.
l~ que las pote,ncias deseen, lo que ellas, ya sea en conI:asf que p~blicamos en este número, y que complementan
c_ie~to general o separadamente, permitan. Las últimas no- 1a m ormación _gráfica que dimos con toda oportunidad
hc1as hacen poco probable un acuerdo general.
proceden de .t~r1etas postales remitidas por nuestro corres'.
•
Pºt~st~l endMilan, ~ quien debemos también informaciones
**
ar is 1cas e gran interés.
EL SEÑOR
Los fieles de México han acudido á
ARZOBISPO MORA
presentar sus respetos al nuevo prela. do, y puede decirse que, desde su lle,
.
ga~a a la capital, as~ento de su gobierno eclesiástico, el palacio de Santo Dommgo ha sido visitado por un gran número de personas, y no ha habido un solo día en que no
se presenten allí visitantes.
. ¿ N~ ¡xisten algunas graciosas analogías entre los princiCon motivo del día de días del señor arzobispo Mora
personas de todas clases de la sociedad fueron á hacerl~ pios e amo~ Y los de la vida? ¿No mecen al niño con suav.es
~resente~ sus votos por la felicidad del nuevo pastor. Asis- c~ntares Y miradas cariñosas? ¿No le cuentan historia; ma~atió la senora doña Carmen Romero Rubio de Díaz, la seño- v1 osas que doran_ su porvenir? ¿No desplega para él la es er~ Escalante de Corral y muchas otras damas distinguidí· danz¡ s~s alas rad.1antesP ¿No vierte alternativamente lágri:as
e a egna 6 de dolor? ¿No arma aisputas por nada por las
simas: que, además de ser piados~s, tienen por el nuevo
c~dt1
con que trata de levantar un edificio, por las' flo~es 0 ¡.
arzobispo grande. estim.ación. El señor Mora, en efecto,
v1 a as tan ~ronto como son cortadas? ¿No desea con avidez
goza de grandes simpahas en la sociedad mexicana.

*

***

***

.

""

Pensamientos

Este círculo, respondiendo á la acti·
EL ClRCULO NACIONAL
vidad política de los últimos días, se
PORFIRlSTA
reunió en sesión ordinaria, habiéndose
tomado en ésta algunas importantes iniciativas en pro de
la candidatura del Sr. Gral. Díaz,
El señor profesor don Eusebio P.
DFSCUBRIMIENTO
León,
adorador ferviente de la memo·
HISTORICO
ria del patriota general don Vicente
Guerrero, ha encontrado en los archivos de Cuílapan alg~nos importantísimos docu-mentos q~e ~an luz so?re los ul.
s de la vida de aquel insigne mártir.

Refiriéndose ~. esa emigración, el
conde KomuradiJO al parlamento japonés:
&lt;El primer punto que reclamaba
atención~ con. ,respecto al problema
de l~ em1~rac1on, era que, en vista de
la s11uación internacional asumida
por el Japón á consecuencia de la
última gnerra, v la extensión corres·
pendiente de sus esferas de actividad
p:1cífica, se hacía necesario que el puebl~, en vez de dispersarse en lejanos
pa_1ses, se concentrara en el extremo
oriente, con el fin de conservar su
unidad y unír sus esfuerzos y actividades.
~El segundo punto era que debería
evitar muy cuidadosamente todo
aquello que pudiera obstruir el des·
~rrollo d~ su industria y su comercio
mternacional, que desempeñan el pa
pel más importante entre sus empre·
sas e~onómic~s en el campo del ínter
cambio exterior. Estas considerado·
nes llevaron al gobierno á seguir la
pol.ítica indicada con respecto á los
emigrantes al Canadá y Estados Uní
dos, Yá poner en vigor de buena fe las
restricciones á la emigración á esos
países&gt;.
E:stas declaraciones son una expli~ac1ón cJara y_precisa de la política
mternacional Japonesa, que á prime·
ra vista pudiera parecer extraña y
su actílud, al ceder completament~ á
las demandas de los Estados Unidos
en cuanto á emigración, demuestran
clar~mente que el imperio del Sol
Naciente no es capaz de sacrificar el
presente al porvenir y que obra síem·
pre coI!- una cautela de la que hay
pocos e¡emplos en la historia.

.._.

Grupo de visitantes al palacio arzobispal de México, paro.
saludar al señor arzobispo Mora

••*
LOS SUCESOS DE ITALIA
Los periódicos europeos, que han lle.
gado á México en los últimos correos
sigu~n trayend_o descripciones de la catástrofe de Messina'.

f~bhcan también fotografías tomadas en el sitio del cata•

qt ue pase el tiempo, que adelante su vida?-EI amor es nuesra segunda transformación .

•**
Pa{dlas jóvenes educadas religiosamente, ignorantes ypu·
ras! o odes amor desde que ponen el pie en las encantadas

re ones e1amor.

�449

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

4:48

-Maniobras d~-Artilleríaenla Vaquita

Vista general de las baterías en &lt;orden de parada&gt;.-: Vista general de las ocho baterías de los
regimientos JQ y 2'? de artillería montada

E l Sr. Coronel Mondrag6n, que dirige las maniobras, c~n sn Estado Mayor

'

,,

,11,

·"'
'&lt;.

(

Detalle:del movimiento para entrar en baterfa

Movimiento del carro para entrar en batería

Se han verificado algunos ejercicios preliminares á fin de
preparar las grandes maniobras de artillería que tendrán
lugar, en breve, en los llanos de la Vaquita.
No obstante los resultados obtenidos, ha sido necesario
aplazar un tanto la celebración de estas maniobras, por indisposición del señor ministro de Guerra, general don Manuel González Cosío.
Tomarán parte en ellas todos los cuerpos de artillería de
guarnición e.1 México, y serán dirigidas por el señor coronel Mondragón, quien, personalmente, ha estado acudiendo
al lugar donde se efectúan los mencionados ejercicios, á fin
de encauzarlos y ordenarlos.
Se comprende la importancia de estas maniobras, ya que
el papel de la artillería, en la moderna táctica militar, es
de grande importancia. Entonces se podrá conocer la calidad de nuestro material de guerra en el arma de artillería,
y, asimismo, los artilleros que, como es natural, se resienten de la inacción en los cuarteles, propia de los tiempos
de paz, tendrán oportunidad de ejercitarse, tomando parte
en maniobras que en pocas ocasiones nos es dado presenciar.
La importancia de la artillería en la actualidad quedó
demostrada, como todos saben, en la sangrienta guerra ruso.
japonesa, en la cual no es aventurado decir que se hizo
más necesaria que la caballería y la infantería misma,
puesto que, en muchas ocasiones, fué la que decidió del

éxito de las batallas. Entonces se dieron á conocer los
grandes artilleros modernos, y muchas maniobras, hasta
aquellos días ignoradas, impusiéronse como indispensables
en las prácticas militares.
Desde la semana pasada, el señor ministro de la Guerra,
.general Manuel Gonzalez Cosío, que es avaro eu tod,o lo
que se relaciona con los adelantos y progresos del ejfrcito, ha dispuesto que los regimientos de artillería hagan
ejercicios de conjunto, y, al efecto, han verificado importan tes instrucciones los regimientos primero y segundo de
artillería montada y el regimiento de artillería ligera.
En el ejercicio del día 18 del actual, l os ejercicios más
notables y ejecutados con verdadera pericia, con los que
están ilustrados en l os grabad~s 2 y 3, que representan,
respectivamente, las ocho baterías de los regimientos 1Q y
2'? de artillería montada y del de artillería ligera en el
&lt;orden de batería&gt;, en el &lt;orden de parada&gt;, y un detalle
de esta misma formación; 4, el movimieento de la &lt;línea de
columnas de baterías&gt;, vista de frente, y S el mismo movimiento visto de costado; 6, la formación de &lt;colu:.Una
de baterías&gt;; 7 y 8 los diferentes movimientos que se
hacen para entrar en batería y para tomar la posición de
línea, pasando de la batería, en la que hay que enganchar
la pieza y su carro á los armones respectivos.

*
,.

_ , -.Movimiento de llneos de columnas de baterías ( visto de frente).-Deialle de la formaci6n en «orden de p arada&gt;
••

~

l

~

•

Movimiento en Jlneas de batería (visto de cosiado).-Enganchanda La pieza1 allcarro para p asar, d e la
posici6n_er,) :itería~á 'la p osición en línea
~· ·
'··

'

.

�ELMUNDOILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

450

REINAS DE LA SIMPATIA DE LEON

NUFOlf\L
-Toma esto. Cóme, bebe y sé feliz.
Y al decirlo entregó al vendedor uno de esos rubíes que se
llaman Ojos de Amor.
Después continuó apa:iblemente su camino.

**

tt

A la noche siguiente, Haraom volvió á pasar por delante de
la gran puerta cerrada del Bazar de los Orft bres, y encon'.r ·,
al vendedor de amuletos casi muerto de hambre, caído en el
suelo.
-¡Cómol-exclamó-¿no has vendido la preciosa joya que
te dí?

Sra. Marfa N. de G6mez y Sr. Ped, o G6mez

El Apólogo del Vendedor de Amuletos
Haraom el Kalifa se paseaba una noche por las calles dr
Bagdad. De pronto vió, recargado contra la gran puert;i del
Bazar delos Orfebres, un hombre que, por todo traje, tenía una
camisa de tela muy ligera.
El tiempo era muy frío.
-¿Quién es tu padre? preguntó el Kalifa.
El hombre respondió:
-Soy un venjedor de amuletos; pero no gano lo bastante
para vivir.
He aquí por qué, medio muerto de hambre, he vendido, l!na
por una, las piezas de mi vestido. De la misma manera, un
árbol prefiere dejarse despojar de sus hojas por un viento cruel,
á caer por entero y morir.
Entonces dijo el Kalifa:

Sra. María Ortega de Burton, cuyo matrimonio co"l
el Sr. Roy Burton se efectu6
tÍllimamenfe

El moribundo respondió:
-En vano he tratad~ de .venderla. Los ~nos dijeron que en
falsa, los otros que habia sido rob:ida y ninguno qui~o comprarla. Me sucedió lo que les sucede á todos los hombres de
humilde condición, á quienes Alá da una gran facultad de espíritu: nv reciben de sus semejantes sino befas. Pero) a n ,d:i
me i~po_rta. Poseo ~l amulet? llamado Muerte, y pre nto nn
ten~re m hambre, n1 sed, n1 preocupaciones de ninguna es¿ec1e.
Al aca~ar de decir estas palabras, el hombre expiró.
El Kahfa se·apo.c:ler6.de n.uevo de la rica joya, que estaba
entre los .dedos cnspados del muerto, y prosiguió su ronda
nocturna, en la Intima compañía de un pensamiento mela11cólico.

&lt;

~

451

�452

EL MUNDO ILUSTl&lt;Al&gt;ú

EL MUNDO ILUSTRADO

¡...
1

Nuevo departamer.to de la tesorería de la Federaci6n, construído en el patio "Arista" por iniciativa del
Sr. D. Javier Arrangoiz, tesorero general
I

Las Armas de los Regicidas

1

1
1

1

Cuál es la que Prefieren

Pasando revista á la ya larga serie de asesinat.os políticos
ó de atentados contra jefes de_ Estado en los .tiempos modernos no puede menos de extranar la preferencia q~e los re·
gicid::,.¿ dan á la pistola y al revólver sobre cualquiera otra
arma.
.
El rey Humberto de Italia, el Cha Nerh ·ed·e·m de pers1a,
Alejandro y Draga de Servia y los presidentes de los Estados
Unidos Lincoln, Garfield y McKinley, todos fueron muertos
á tiros de revólver.
.
El rey Alfonso XII. el rey A!Iladeo, el rey Jorge de yreoa,
Federico Guillermo VI de Prus1a 1 Luis Felipe de Francia, Ale·
jandro II de Rusia. Victoria de Inglaterra, Napoleón I11 y los
ctuales reyes de Bélgica, Wurtemberg é Inglaterra, fueron
~bjeto de atentados, también á pistola _6 revól_ver.
.
Sólo un monarca, sin embarg_o, ha stdo hendo de. un tiro y
no murió de resultas de él: Guillermo I de Alemama, que en
1 373 pasó algunos meses sin poder ~cuparse d~ lo~ asuntos
del fatado á consecuencia de 13s hendas que le mfinera el re·
gicida Nobiling.
La lista de jefes de Estado muertos con arma blanca, es
es~i presidente Carnot y Cario~ III, penúltimo ~u~ue de Par·
ma, fueron asesinados ~on cu~htllo,. y la emperatm Isabel de
Austria lo fué con una lima af1ladisa~a. ,El atentado ~e P¡¡sanante contra el rey Humberto de Italia, a puc.o _de subir al tro·
no, fué hecho con un ~uc~illo; e] golpe lo rec1b1ó en el cost~,do
I primer ministro Ca1roll, que iba en el coche real, y pomendose delante, salvó la vida á su sob~rano. Isabel. 11 fué t~mbién herida de puñal pqr el cura. Mermo, y Franpsco Jose de
Austria recibió una puñalada ,en l~ espalda, poco a~tes de casarse, y hubiera sido muerto a no mterponerse un ¡oven ayudante llamado O'Donnell.
,
Sólo un monarca ha sido muerto por'u~a ~omba, y ese.fue
Alejandro II de Rusia. Por cierto que el mas ¡oven de sus h1¡os,
el gran duque Sergio, fué también muerto por una bomba en
Moscú, hace cosa de dos años. Los dos atentados contra S.

M. don Alfonso XIII han sido hechos con bombas, y el mis·
mo procedimiento se empleó al tratar de matará Napoleón Ill.
á Luis Felipe y recientemente al sha de Persia y al presiden·
te de la Argentina. Todos ellos se libraron de la muerte en estos casos, pero las explosiones costaron casi siempre.numerosas vidas.
Hasta ahora, sólo se han hecho dos atentados regios tratando de destruir un tren. En una ocasión un tren en que iban
los equipajes de Alejandro III de Rusia fué volado cerca de
Moscú, en la creencia de que iba en él el Zar; en la otra, se
hizo descarrilar al tren en que el mismo Alejandro, su esposa
y sus hijos viajaban. Hubo muchas víctimas, pero la familia
real resultó ilesa.
El veneno, tan en uso entre los regicidas antiguos, parece
estar muy desacreditado entre los modernos. Probablemente,
el único caso es el atentado contra el mismo Alejar,dro Ill, por
medio de unos guantes envenenados. La verdadera víctima
fué un cortesano, el conde Chermetieff, que se puso equivo·
cadamente lo:; guantes del emperador. Una equivocación verdaderamente fatal para el cortesano.

•

EN UN CEMENTERIO
Rechinan las puertas sobre sus goznes enmohecidos y nos
parece escuchar extrañas quejas que se escapan al infinito por
los arcos rotos, ó pierden vagamente á lo largo de los corre·
dores de gavetas, como si el espíritu de la soledad huyese sorprendido á nuestra llegada. Creyérase que las marmóreas estatuas de los monumentos se han puesto en pie, de improviso,
y una selva de bustos nos miran fijamente con sus ojos en
blanco.
El musgo, las ortigas, fas bardanas, han brotado entre las
desunidas losas; los arbolillos sin cultivar nos detienen el pa·
so con sus ramas, como si nos suplicasen que no siguiésemos
adelante. Las rosas parecen ensangrentadas entre las espinas,
y las gotas de lluvia, susoendidas en sus pétalos , brill&lt;tn como lágrimas; las flores, ahogadas por las yerbas nocivas,exha·
lan p~rfumes extraños que producen ensueños ó vértigos.
TEOFILO GAl¿TIER.

I

453

�EL MUNDO ILUSTRADO

455

Et MUNDO ILUSTRA.DO

454

RESIDENCIAS LUJOSAS DE MEXICO

OBRAS MAESTRAS DE LOS GRANDES PINTORES

t

EL MOLINO DE AGUA
Por Hobbema
Nada se sabe absolutamente de Hobbema: vivió ignora·
do, murió sin gloria y permaneció, por espacio de un siglo, en el más completo olvido. No fué sino hasta principios del siglo XIX, hacia 1820, que una aventura por de·
más singular atrajo la atención sobre su nombre.
En un concarso de paisaje celebrado en Holanda, un artista presentó un cuadro notabilísimo, que se pensó, desde
luego, premiar. Sospechó~e, no obstante, q.ue la pintura
era una copia. Fué interrogado el autor, quien acabó por
confesarlo todo: había copiado simplemente un viejo cuadro que se encontraba en el castillo de Alberta van Dy-s:
terhuys, poco distante de Groningue. Un «amateur» enea
ninóse entonces á la olvidada mansión señorial, se encaró
con el castellano, y éste hubo de mostrarle algunos insig-

nificantes retratos de familia, entre los cuales veíanse ad·
mirables paisajes de Hobbema, á los cuales no daba, en
v~rdad, el bue~ hombre, valor alguno. Habían sido pro·
piedad de su bisabuelo y representaban los más hermosos
sitios de los alrededores.
Los cuadros fueron comprados y el nombre de Hobbema
atrajo en ~egui~a .1~ curiosidad y atención del público.
En la imposibilidad de descubrir las fechas del naci·
miento y muerte del maestro holandés, se calcÜló que
Hobbema había florecido entre los años de 1635 y 1700.
Sus telas merecieron laboriosos estudios, encontrándose
que recuerdan, por su gravedad, las de Ruysdael, amén de
tratar no escasos asuntos ya tocados por éste.
_E:l &lt;i:Mol~no d~ Agua» es, quizá, su obra maestra, por lo
delicado y preciso de su dibujo, lo bien pensado del asun.
to y el admirable cielo que la corona. Pertenece ahora a/
museo del Lou vre y es objeto de la admiración de los tu.
ristas entendidos en crítica pictórica.

Residencia de la Sra. Zayas de Malo.-El sal6n.-La escalera principal
Pu~lica~os en estas páginas algunas fotografías tomadas en
la res1denc1a de la señora Rosa Zayas de Malo en la avenida de
Bucareli. Es una de las más suntuosas reside~cias de esa avenida
'do construida
· recientemente,
·
. · H a s1.
y, desde que su propieta·
: 1ª la hab.ta en compañía de sus hijas, la señorita Malo y la senora c~n.desa.de Kergolay, sus salones son frecuentados por lo
más distinguido de la sociedad mexicana.
·
·- - El día de la señora de Malo se dan cita en la residencia de la

avenida Bucareli las damas que llevan en México el cetro de la
elegancia. Allí se pasan deliciosas veladas, que recuerdan, á los
&lt;!ue han estado en Europa, los encumbrados salones de les Champs
Elysées, 6 de la Avenida de la Castellana.
La señora de Zayas y sus dos hiias tienen el dón de la elegancia, y ese tacto especialísimo que es innato y que no puede
1mítirse.- ---·... .. -·--·· - -- . - .. · - -

. - ..

*

�EL MUNDO ILUSTRADO

RESIDENCIAS LUJOSAS DE MEXICO

:¡

El hombre, ¡siempre tan vano,
Tan mezquino, tan pequeño!
Cual si sacudiera el sueño
De lo terrestre, lo humano,
Al acento soberano
Del arte, alegre, veloz,
Con ansia se lanza en pos
Del ensueño, de la idea,
V cuando concibe y crea
¡Ya no es un hombre, es un dios!
Arte, ¡con cuánta ansiedad
Te persigue el alma humana!
¡Y con qué tesón se afana
Buscando de tu piedad,
Luz para su ceguedad,
Para la lucha valor
Y uu consuelo en su dolor!
¡ Pues sabe que hay en tu seno
De uobleza siempre lleno,
Luz y con~uelo y amor!
Las páginas de la historia
Más brillantes, están llenas
De aquello que fué en Atenas
El mejor timbre de gloria,
Y ya hundidas en la escoria
Grandezas y libertades
Por mil recias tempestades,
Dejó en el mármol su nombre,
Para admiración del hombre
A través de las edades!
Vinimos, arte, á ofrendar
En tus aras, pobre palma
Que, sin galas, en el alma
Hizo tu aliento brotar.
¡ Puedan más tarde flotar
En torno de esa sincera
Y humilde ofrenda primera,
Ricas y fragantes flores,
Y ostente sus mil colores,
Triunfante, la primaYera!
Vinimos, arte, constantes
_ Paladines de lo bellQ, _ _
A conquistar un destello
De tus astros fulgurantes.
Y caminámos avantes,
Llevando, como blasón
De nobleza, la ilusión;
Y para el combate rudo,
El ideal por escudo
Y el ensueño por pendón.

,,

~ID~
IDIDmID~
ID~IDID~
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457

EL MUNDO ILUSTRADO

456

~

IDIDIDID~
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',

..

}UAX A. CvROXADO.

"

Sríia. Maria Cristina Obreg6n Gon2ález, reína de los
juegos florales de Guanojuato en 1907

~omposiciún premiada
con la flor natural en
los juegos florales celebrados e11 Guanajuato el
14 de Septiembre de 1907.

..

En las luchas de la vida
Hl hombre ve su esperanza
Hundirse, allá, en lontananza,
Como una nube perdida.
Mas ¿r¡ué importa cuando anida
neutro de su corazón
El arte, regia 111ansi611
,\ los cielos arrancada,
Por esa llama sagrada
Del alma, la inspiración'
Si semejante á 1111 ,·olcáu
Ruge el dolor en el pechn
\' es cobarde y es estrecho
Y le agobia el huracán,
i El arte calma su afán.
!,e da luz, le da consuelo,
\'luego.al tender el vuelo
1-laci~ el espacio infinito .
Enseiia al pobre proscrito
Que hay ntro dios en el cielo'
Sentir el arte es llevar
)[ny escondido en el alma
Algo que tiene la calma
Y los furores del mar.
Algo que hace sollozar
Cou lágrimas de ventura,
Y embargar, tranquila:y_pura,
El fondo del'corazón, ..._.
¡Una inmensa sensación'
De paz, de amor, de_ternura!

)

..
Sr. D. Juan A. Coronado, autor de la composici6n
premiada con &lt;flor natural» en los ;uel!os florales de Guanajuato

.J1

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

458

459

LA HACIENDA
DE

San Cristóbal
A unas cuatro leguas de la ciudad
de León existe una de las más hermo·
sas y mejor acondicionadas fincas de
campo de nuestro país: la hacienda
de San Cristóbal, propiedad_del señor
don Francisco Ederra.
Tiene la citada finca una extensión
de setenta y dos caballerías de tierra,
de las cuales no se desaprovecha un
solo palmo, circunstancia muy digna
de tomarse en consideración en vista
de la apatía y descuido con que son
vistas por la mayoría de sus propie·
tarios las grandes extensiones ocupa·
das por haciendas en nuestro país, y
muy especialmente en las fincas que
se hallan en la región conocida generalmente con el nombre del &lt;inte·
rior&gt;.
El señor Ederra y sus hijos dedican
especial cuidado á la finca, en la que
han reunido las mejores máquinas y
los más modernos procedimientos de
la agricultura, lo cual, unido á la vigilancia que pudiéramos llamn paternal, de sus propietarios, hace que
la hacienda produzca cuanto se pue
de esperar de una finca colocada en
su región, en su clima y en sus con·
diciones.

CAPILLA DE LA HACIENDA DE SAN CRISTÓBAL

Establo de la hacienda de &lt;San Crist6bal&gt;

•**

'

..

Las fotografías que acompañan es·
tas líneas fueron tomadas en la ha·
cienda durante una visita que hizo á
ella uno de nuestros representantes
especiales, quien fué tratado con su·
ma cortesía por los caballerosos propietarios de la finca, y representan
los adelantos de ésta en los diferentes
ramos de la actividad rural. Una de
ellas es un detalle del hermoso y bien
cultivado jardín de la hacienda, muestra elocuente del buen gusto de sus
propietarios, quienes han sabido unir
lo agradable á lo útil¡ otra representa
los amplios y bien cuidados establos,
en los que se abrigan reses robustas
y hermosas en gran número, forman·
do una de las más ricas producciones
de San Cristóbal. En el centro del
corral fomó nuestro representante la
fotografía de un toro bellísimo, producto de los asiduos cuidados de sus
propietarios, el cual bien podría figurar con orgullo en los registros más
limpios de las ganaderías más famo·
sas del mundo.
La última fotografía representa á
un toro de lidia, ramo en el que San
Cristóbal goza de especial fama por
el magnífico juego y la hermosa apariencia de sus reses. Todo esto refleja,
muy honrosamente para los señores
Ederra, los grandes cuidados que estos caballeros dedican á su propiedad,
conducta que quisiéramos ver imita·
da por todos los hacendados mexi ·
canos.

Precioso ejemplar de toro padre en los estoblos de la haciendo
de «San Críst6bal&gt;

JARDÍN DE LA HACIENDA DE SAN CRISTÓBAL

Ejemplar de toro de lidia de la hacienda de «San Críst6bal&gt;, afamados
por su buen ¡uego en las corridas

�I

EL MUNDO ILUSTI&lt;.ADO

uo

Et:M.uNDO ILUSTRADO

461

La Ciudad de León de los Aldama

PALACIO DE GOBIERNO EN LEÓN.

SR. LIC. D. JOAQUÍN OBREGÓN GONZÁLEZ, GOBERNADOR DEL ESTADO DE GUANAJUATO, CON SU FAMILIA
(FoT. TOMADA ESPECIALMENTE PARA «EL MUNDO IL USTRADO»).

Suntuosas Fiestas de Aniversario
La humanidad, en su marcha hacia la perfección y el progreso, señala fechas especiales, en las que parece descansar
de la tarea para admirar el trat,ajo llevado á cabo, fechas
de gloria en las que el ingenio humano se exhibe ante sí
mismo, y, como el hacedor bíblico del Universo, ve que lo
hecho «es bueno».
Una de estas fechas de descanso y de admiración fué la
escogida por el pueblo leonés para celebrar debidamente
el aniversario de la fundación de una de las más hermosas,
de las más activas y de las más notables ciudades de nuestro piís.
ffac;e más de trescientos años, el luj(ar donde se levanta
aho~ la proj(resista y })ella ciudad de León, no era más
que \\llO de tantos lugares en el desierto por donde trans itaban las tribus nómades que, andando el tiempo, habían de
admirar al mundo con las prú~bas de su culh•ra, destruida
para ~iempre por desgracia, f los campos del que lué «valle
de Señora» no habían llamado todavía la atención de los
hombres p?.ra fijar en él un centro de vida social, idea que
estaba muy por arriba de sus concepciones acerca de la
existencia humana.

***

Cuando una tribu se cansa de er;ar por bosques y pantanos; cuando .siente, poi- primera vez, la necesidad de fijar
• el lugar de su resi~ncia 'y dejar algo quereccerde, de una

manera perdurable, su paso por la tierra, da la primera se·
ñal de civilización, y mientras más pronto ocurre ese fenómeno sociológico, es casi seguro indicio de la mayor vitalidad el pueblo que ha al~anzado ese grado de desarrollo
intelectual.
La instalación de un grupo de hombres más ó menos salvajes en el «valle de Señora» es un hecho que se pierde
en la historia de los primeros tiempos de nuestro país.
Cuando los primeros soldados españoles penetraron á lo
que, con el tiempo, había de llamarse Valle de León, ya había instalados, cerca del arroyo que se llama de la Soledad,
grupos de indígenas que vivían en comunidad, y que, para
dar muestra de su actividad, habían ya causado la muerte
de una dama y habían arrojado su cadaver á un arroyo, lo
que hizo que á éste se le llamara «arroyo de Señora».
Seguramente que antes de la formal fund.ción de la ciudad existían algunas familias españolas avecinadas en el
«valle de Señora», pues al hablar de la fundación de Pénjamo, en cédula expedida en 1552, Carlos V encargó del
cumplimiento de esa c ~dula á su «alcalde mayor de esa villa de León:,,,
Sea de ello lo que sea, la fundación formal de un poblado en el ·valle de León no se decretó sino hasta el año de
1575 y con fecha 12 de Diciembre. El virrey don Martín
Enríquez de Almanza, deseando reunir á los indios en congregaciones numerosas, con el objeto de facilitar la ense·

ñanza de la doctrina cristiana, encarj(ó al doctor don Juan
de Orozco, del consejo de su majestad, que llevara á cabo
la cédula en que se ordenaba la fundación del poblado.
El 16 de Enero de 1576 llegó el comisionado lll Valle de
Señora para elegir el lugar más apropiado para la fundación, y una vez hallado, en él se dió lectura, de una ma.:era solemne, al mandamiento del rey.
El 20 del mismo mes llegó don Juan de Orozco á un arroyo que pasa por la orilla y caída de una albarrada grande,
poco antes de llegar al lugar que se llama estancia de SeñC'ra, y pareciendo tanto á él como á sus acompañantes
que el sitio era el más apropósito para la fundación, el señ0r alcalde dijo: En el nombre de la santísima Trinid,ld,
padre, hijo y espíritu santo¡ tres personas distintas y un
solo Dios verdadero, en este lugar señalo asiento para la
nueva ciudad ó villa&gt;.
El mismo día 20, después de haber señalado lugar para
iglesia y cabildo, se celebró la misa por primera vez en un
altar que se improvisó en el Jugar señalado para la primera. Nombradas autoridades y funcionarios, quedó definitivamente instalado el poblado que estaba llamado á ser una
de las más florecientes y hermosas ciudades de la República mexicana.

***

Este acontecimiento, efectuado hace 333 años, es el que
acaba de celebrar la ciudad de León, haciendo un resumen
de sus adelantos y progresos para presentarlo ante los ojos
de toda la humanidad, y muy especialmente ante los de
los hijos de nuestro país.
Las fiestas con que celebr6 León el trigentésimo trigési·
motercer · aniversario de su fundación, sintetizaron, de una
manera elocuente, los adelantos de la ciudad, tanto desde
el punto de vista político, como desde el social é industrial¡ para esto, la comisión encargada de ello organiz6 un
programa cuyos números comprendiera manifestaciones de
la actividad leonesa en todas sus formas.
Se iniciaron los festejos el 19 de Enero último con un

lucido paseo por la calzada y fuegos artificíales en la plaza principal.
El día 20, el de aniversario, desde las primeras horas de
la mañana la ciudad estaba vestida de fiesta para hacer sa- ,
her á sus numerosos visitantes que celebraba su cumpleaños¡ las mejores músicas de la ciudad recorrieron las calles de la misma para estacionarse después en la plaza
principal y deleitar, con sus acordes, al pueblo que asistía
á una de sus diversiones favoritas, á la elevación de her·
mosos globos con figuras más ó menos caprichosas.
Por la tarde se efectuó una corrida de toros, en la que
tom6 parte «Gallito» y en la que se lidiaron los afama- '
dos toros de la hacienda de San Cristóbal, famosa por las
condiciones de su ganado, y de la que nos ocupamos en
otro lugar. A las siete de la noche los gremios obreros de
la ciudad recorrieron las calles de la misma, llevando antorchas y banderas, y á las ocho empezó, en el jardín de '
la plaza principal, una serenata que terminó á las once.

•••
Uno de los acontecimientos más notables del programa
correspondiente al día 20, fué la inauguración de la exposición de trabajos de los presos, la cual se celebró en el
interior de la misma cárcel municipal.
Ocupa ésta un edificio suntuoso de estilo moderno, construido todo él bajo la acertada administración del señor
don Joaquín Obregón González, en el Estado de Guanajuato, cuya gestión ha sido secundada de manera tan eficaz
por el señor don José María García Muñoz, quien desem·
peña y ha desempeñado por mucho tiempo, con gran acierto, el puesto de jefe político de la ciudad.
Para dar una idea acerca de la importancia de 1&lt;ste edi·
ficio penal, vamos á dar á conocer á nuestros lectores los
interesantes datos que tenemos acerca de él. Terminado
el edificio, y para dar cumplimiento á un artículo del c6·
digo penal vigente en el Estado, que previene que cuando
lo permita el local se dedique á los presos á trabajos in·

dustriales, se ordenó la construcción de locales adaptados

�EL MUNDO ILUSTRA'OO

EL MUNDO ILUSTRADO

462
para talleres; el día 4 de Agosto del año próximo pasado
se abrieron los de zapatería, carpintería, rebocería, herre·
ría y demás industrias fabriles, y en los seis meses trans·
curridos de entonces acá, los presos han ganado, con su
trabajo, la suma de 7,262 pesos 40 centavos; el valor de los
objetos fabricados es de 28,700 pesos, y el número medio
de presos que concurren á los talleres es de 150 diarios.
Los datos anteriores se refieren al departamento de hom·
bres; en el de mujeres también hay establecidos talleres
de oficios propios del sexo; pero la producción en éstos es
mucho menor, en razón de que el número de presas tam·
bién es considerablemente menor.
Aunque el código previene que del producto del traba·
jo de los presos se tome una parte para los gastos de la
cárcel, el señor gobernador del Estado ha ordenado que
todo se entregue á las familias de los mismos presos, sin
retener un solo centavo.

*
**

La exposición fué sumamente interesante, tanto por su
valor intrínseco, pues contenía muy hermosos ejemplares
de las industrias que se practican en la prisión, como por
ser una muestra de lo que puede la regeneración del crimi·
nal por medio del trabajo.
Se escogió el primer patio de la cárcel para hacer la co·
locación de los objetos exhibidos, y la visita á este pabe·
llón ipiprovisado fué, seguramente, uno de los números
más interesantes del viaje de los que fueron exclusivamen·
te á León con el objeto de asistir á sus fiestas.
Entre los trabajos de carpintería presentados, había una
mesa, un aparador y un escritorio de estilo moderno, que
bien hubieran podido rivalizar con los procedentes de las
mejores fábricas, tanto de nuestro país como del extran·
jero.
A las siete de la noche se efectuó el acto oficial de la
inauguración, después de una obertura ejecutada por la
típica dPl aplaudido mandolinista 'leñor Miguel Landín.

El señor don Francisco Palomino pronunció un buen
discurso en nombre de los presos, para darle las gracias al
progresista jefe político actual, que estableció los talleres
de la cárcel en provecho de los presos y sus familias.
Después de una pieza de música. y siguiendo el orden del
programa que de antemano había circulado, el señor ,!eneral de brigada don José María de la Vega,jefedela6~zona
militar, que p~esidía el acto en nombre_ del se~or jefe _político, que estaba á su derecha, pronunció el discurso mau·
gural, que era á cada momento interrumpido por los aplau·
sos de la escogida concurrencia que llenaba el salón.
Hizo apreciaciones muy honrosas y muy justas de la labor administrativa del señor García Muñoz, encomiando
la nobleza de sus sentimientos, sus hábitos de progreso y
los manifiestos deseos de serle útil á este Distrito y al gobierno del Estado, que de una manera especial le distingue
con sus consideraciones.
El señor García Muñoz es ricq, y sirve la jefatura de
León solamente por prestarle un servicio con su poderosa
iniciativa á este centro iudustrial y colaborar en la obra
de engrandecimiento que ha implantado en el Estado el
señor licenciado don Joaquín Obregón González, quien es
el gobernante más grande que ha producido el Estado de
Guanajuato.
El señor de la Vega terminó su feliz improvisación de·
clarando inaugurado el certamen.

t!

•••
El día 21 se efectuó uno de los acontecimientos que se·
ñalarán, de manera perdurable, las fiestas con que se cele·
bró el pasado aniversario de la fundación de León: nos
referimos á la apertura de la feria industrial en el parque
&lt;Manuel González&gt;.
La exposición leonesa se hizo á semejanza de las ferias
anuales que se celebran en varias regiones de los Estados
Unidos, y se puede decir que ha sido la primera en su género en nuestro país.

ENTRADA Á LA FERIA INDUSTRIAL DE LEÓN EN LAS FIESTAS DE ANIVERSARIO

J

Todos los ramos de la riqueza de León estuvieron representados en la feria de una manera que dice mucho del
adelanto de la ciudad; en el ramo de ganadería, la exposi·
ción bien hubiera podido rivalizar con cualquiera de su
especie en el mundo¡ los ejemplares, tanto de la raza bovina como caprina y caballar, que fueron expuestos, hubieran sido premiados en exposiciones de Europa ó de los
Estados Unidos¡ y hay que hacer notar que lo selecto de
los ejemplares no impidió que su número fuera muy ere·
cido, pues puede asegurarse que en ninguna exposición
anterior de nuestro país se había presentado tal cantidad
de magníficos ejemplares.
La inmensa mayoría de estos ejem piares son procedentes
del distrito de León; muy pocos fueron los que se presen·
taron procedentes de Silao, Guanajuato y del Estado de
Jalisco. Algo que dará una idea de lo importante de la ex·
posición es el número de premios obtenidos: entre los caballos criollos de sangre hubo dos primeros grandes pre·
mios, un segundo gran premio, seis primeros premios, dos
segundos y dos terceros¡ entre los criollos cruzados hubo
tres primeros premios, dos segundos y dos terceros¡ los
caballos importados obtuvieron siete primeros premios y
tres segundos; los anteriores premios se refieren á caballos
de silla.
En el lote de caballos de tiro hubo, entre los caballos:
un segundo gran premio, dos primeros premios, un segundó ·
y cuatro terceros¡ hay una c::ircunstancia muy digna de llamar la atención: todos los caballos premiados en este l ote
eran de la propiedad de don Francisco Ederra, propietario
de la hacienia de San Cristóbal.
Entre el lote de caballos importados, de tiro, hubo tres
primeros premios, dos segundos y un tercero.
Entre los ejemplares presentados de ganado bovino de·
bemos citar, en primer lugar, un hermoso lote del señor
don Ignacio García, que fué declarado acreedor á un primer
gran premio; además de éste, hubo cuatro grandes premios
ocho primeros, once segundos y cuatro terceros.
'
Hubo seis primeros premios, un segundo para aves de
corral y once primeros y cuatro segundos para perros, conejos, liebres, borregos y otros animales de ganado menor.

•••
En la parte industrial, el éxito de la exposición no fu
menos lisonjero. Hubo un primer gran premio para plan ,
tas, bulbos, semillas y abonos¡ un primer gran premio pa
norias é implementos de agricultura¡ dos primeros grande '
premios para cervecerías, obtenidos por las de León y To•
luca respectivamente¡ en el mismo grupo se conce&lt;iió u~
primer gran premio para aguas medicinales.
.
En el ramo de carrocería hubo un primer gran premio
en el de talabartería otro, y en el de zapatería hubo UJ\ '
primer gran premio, un primero, un segµndo con menció¡:j
honorífica y un tercero.
;
En el de tenería hubo un primer gran premio.
El éxito obtenido por este certamen queda explicado el
vista de los datos que, acerca de la industria leonesa, s .
nos suministraron en la jefatura política.
·
El número de artesanos que se ocupa en la explotació ·
de las diferentes industrias en León es de 17,086; el valo '
de los artefactos elaborados en un año es de 10.274,147 peso
por término medio. Ocupa el primer lugar, por la impor ·
tancia de su producción, el ramo de zapatería, cu.yos pro ·
duetos anuales son de 5.980,646 pesos.
·
Una de las circunstancias á que se debe, en gran part I
esta prosperidad de la industria en la ciudad de León, e
que las fábricas y demás establecimientos industriales n
están gravados por ningún impuesto por el gobierno de
Estado.
En lo que se refiere á la agricultura, á primera vista pa
rece gravada por un impuesto excesivo¡ pero hay que ad
vertir que el impuesto se cobra sobre un valor de meno
de 2.000,000 de pesos, cuando se sabe perfectamente, po
los datos de las personas versadas en la materia, es de má
de 7.000,000 de pesos¡de esta manera, un impuesto aparent
de 16.27 al millar al año se convierte eu uno real, que n
excede de 4 por millar, impuesto que es mucho más baj
que el que soporta ia agricultura en otras Entidades de 1
Federación. EsJas (acilidades, concedidas á la industria
á la agricultura, seguramente que deben redundar en gra
beneficio de estas dos importantes ramas de la activida

�•
EL MUNDO ILUSTRAI&gt;O

::::._ 464
humana, y, buena ·prueba de ello, ha sido 1a expqsici6n
industrial de León, prueba elocuente de lo mucho que vale
la administración sabia y ordenada de un Estado.
4

*4

A las cuatro de la tarde de ese mismo día se hizo, por
primera vez, el desfile de carros alegóricos, uno de los números más atractivos de las fiestas; empezó el desfile con
una descubierta de gendarmería montada, seguida de la
banda municipal y después «El Rey Gambrinus&gt;, carro de
la cervecería de Toluca.
Dentro de un gran dosel verde y oro, en el fondo del carro y en la parte más alta, se destaca, como figura principal, «El Rey Gambrinus». Afecta el carro la forma de una
carroza real de la edad media; á los lados se lee, con caracteres de oro, la fecha de la fundación de León: 20 de
• Enero de 1570, y remata, en la parte inferior, con felpa del
mismo verde con galones y cordones oro; visten las columI nas y las líneas sobresalientes del carro sobre la felpa ver' de que artísticamente lo cubre, crisantemas artificiales, es, tucado en la parte superior, verde y oro; ocho enormes botellas en las esquinas y lados del carro, y en el contorno
una serie de botellas [todas de las marcas y productos de
la casa] semejando paredes. El rey Gambrinus, soberbia·
, mente ataviado con felpa verde y oro, reclinado sobre un
, enorme barril de cerveza; varios pajes con los colores nacionales y en trajes de operarios, llevando varios impleI mentos de la industria cervecera y dos columnas magis·
trales con dos esferas doradas rematan el conjunto del carro, que tirado por cuatro caballos que guiaban dos palafreneros vestidos á la usanza de la edad media, de verde
en la cabeza, cubierta con pelucas blancas.
cFundación de León», carro del ayuntamiento. Felpa ro·
ja, galones oro y amarillo son la vestidura principal. La
carroza es de una figura tan caprichosa, artística y original,
....

como la anterior. En el centro iba una simpática señorita,
vestida~de regio atavío de gualda y rojo; llevaba á sus pies
un león, el símbolo de la soberanía española; apoyaba su
mano derecha en un escudo, en donde se leía la fecha de
la fundación de León. Ocho niños, dos que están en la parte delantera, representan la religión católica; los dos siguientes, marinos en la época del descubrimiento de América; en el fondo y en lugar más alto, hay cuatro, los dos á
los lados, marinos de la más alta graduación de la época y
dos en el centro: uno Colón, con el texto geográfico abierto
y otro, un representante de la nobleza de entonces y, por
liu, remataba el escudo español y un conjunto de banderas
de varias naciones, llevando en el centro y de proporciones enormes, el tricolor mexicano.
«El Comercio», carro perteneciente á los comerciantes é
industriales. Este carro causó sensación por lo real que nos
retrató á un buque mercante. El azul y la plata bien combinados semejaban, en la base, el calado y mar donde veía·
mos deslizarse la embarcación; está completam~nte blanca
y grabado en la quilla «El Comercio&gt;, con velas, máquinas, pilotos, capitán, marineros, cuerdas y demás implementos de esas casas flotantes de mar, funcionando y apegados tanto á la verdad, que nos produjo ,a ilusión de ver
retirarse una embarcación á alta mar, pues hasta algunos
pequeños marineros sobre cubierta se encargaban de agitar
sus pañuelos en forma de despedida. Fué uno de los que
más fueron entendidos y más gustaron.
Figuró además, en el paseo, el carro «Agricultura», no
menos artístico é interesante; pero los que más llamaron la
atención pública son los que describimos.
A los carros siguió una procesión de obreros, después _de
la cual cerró la marcha una escolta de la gendarmería.

..

*•

El día 23, por la mañana, se efectuó uno de los acontecí-

EL MUNDO ILUSTRADO

465

miento, más·notables de las fiestas y que será recordado
p~r mucho tie~po por los asistentes á ellas: el pueblo leones saludó y dio las mayores muestras de cariño al probo
l(obernante del Estado, señor licenciado don Joaquín Obregón González .. y ~ su. ~istinguida familia, quienes, aceptando la galante mv1tac10n que para ello se les hiciera, honraron el {estival con su presencia.
Antes de la llegada del señor gobernador1 se hicieron
infinidad de come!ltarios; unos aseguraban que llegaría á
las nueve, otros que á las doce y aun llegó á correr el rumor de que no asistiría á las fiestas; sin embargo de tado
esto, por todas partes se oía alabar al esperado y distinguido huésped, y se veían las azoteas y los balcones de las
casas de la calle real de Guanajnato adornados y coronados de gente.
La gendarmería de á caballo y la de á pie, al mando del
comandante señor Salvador Landázuri, se formó en línea
desplegada, á lo largo de la calzada para hacer los honores
de ordenaru:a.
U:na nota verdadera~ente simpática y de mucha signifiTe.ilro «Degollado» de L eón
• cac1ón fué la que formo una cabalgata compuesta de cha:ros de ~st;i simpática ciudad y de sus contornos, con obJeto de 1r a esperar al señor Obregón González entre el ca- dor á nombre de todos los presentes y, á su vez, él contesmino ~e S_il~o á Leon y escoltarlo hasta ésta. En este gru- tó dándoles las gracias en ese lenguaje flúido y . elegante
po d~ md1v1d~os, que espontáneamente se propusieron que acostumbra.
agasa1ar al senor gobernador, no se veía sino sinceridad y
En seguida los representantes del poder judicial entrabuena voluntad, lo cual pone de relieve la adhesión que ron á saludarlo, haciel).do uso de la palabra el señor licenlas ma~as tienen hacia el primer magistrado que rige á ciado Lazcano, juez 2&lt;? de letras.
Guana1uato.
Estuvo un rato el señor Obregón en los balcones del
A las once 'Y treinta minutos se vió una nube de polvo, mencionado palacio y fué otra vez aclamado ruidosamente,
Y, momentos después, uno de los que formaban la cabalga- por el pueblo. Después se le sirvió un banquete, con el
ta l!egaba con el caballo jadeante á anunciar que no tar- carácter de íntimo, durante el cual una magnífica orquesta
dana en llegar el ilustre visitante.
tocó selectas piezas .
~u lo alto de la calzada flotaba un pabellón, señal con·* *·X·
sabida, y las músicas hicieron vibrar, en el aire, los sonoPor la mañana del día 24 se repitió la diversión popular
ros ~cor~es de nuestro glorioso h imno; las campanas de
las iglesias soltaron á todo vuelo sus lenguas de cobre y
de elevación de vistosos globos aerostáticos, y. por la tarlos cohetes estallaban en el aire confundiéndose todo co11 de, se efectuó una corrida de toros, á la que asistió una lulos vi vas atronadores de milla~es de gentes que estaban cida y elegante concurrencia, entre la que estaban el señor
allí reunidas.
g-0bernador y su distinguida familia, á quienes se había
En_lujoso automóvil, y e~coltado por los charros, llegó dedicado uno de los palcos de la plaza lujosamente adorel senor gobernador. Al bajar del vehículo fné saludado nado.
Al llegar la noche se registró uno de los números mis 1
por respetables y prominentes personas y los representantes de la prensa que, al efecto, se encontraban allí. Des-. elegantes y mejor dispuestos del programa: la gran «kerpués, seguido de las bellísimas señoritas sus hijas, que lo messe&gt;, para la cual se escogió el patio del hotel «Guerra», j
acompañaban, á pie recorrió un pequeño trayecto para to- profusamente iluminado y adornado con los colores nacionales, bellísimas flores y plantas tropicales.
mar el tranvía que los conduciría á su alojamiento.
El centro del patio lo ocupaban dos puestos: el de la
Ocuparon este el se•ior gobernador y su familia, el señor
jefe político y su familia, el señor coronel Manuel Sfo- cervecería de León, cuyas paredes estaban formadas por
chez,, el señor José de Jesús lbara, y entre el cortejo vi- botellas; á dos de sus lados había los mostradores para el '
mos a los señores Ildefonso López, Felipe Alatorre, coro- despacho y estaba atendida por tres bellas señoritas; y la ·
nel Li:opoldo Laborde, Roberto González, José M. Murphy, lotería, en donde aristocráticos jugadores probaban fortuna.
Alrededor, en los portales del patio, estaban situados los
mgemero José M. Ortiz y otros muchos.
Los vivas entusiastas del pueblo se oyeron hasta que demás puestos que estaban todos atendidos por hermosas
los tr~nvías dejaron al señor licenciado Joaquín Obregón señoritas.
El de cerveza, á cargo de las señoritas María Refugio ·
Gonzalez y su acompañamiento en las puertas del palacio
municipal, en donde también era esperado por el regimien- Torres, Ana María Obregón y María de los Dolores Torres;
to, para hacerle los honores de su alto cargo, y los alum- la. lotería: señoritas Enedina, Dolores, Mercedes y Refugio '
Gut iérrez; confetti: señoritas Elodia, Aura, Leoba, Lidi.t 7 '
nos de las escuelas modelo.
En_ el amplio salón del honorable ayuntamiento estaba Celia Montero y Cleba Ubarrio; frutas secas: señoritas Elereumdo un grupo de militares, cornpnesto de cuatro coro· na Villaviceucio y María Concepción Carbó Romero; nieve:
neles y como cincuenta oficiales, encabezados por el señor señoritas Altagracia Ri vas y María Loera; pasteles y crema:
general Jo~é M. de la Veg:1, quien, tomando la palabra, en señoritas Aurora y Enriqueta Urtuja; enchiladas: señoritas
muycordialcs fi ases dió Ja bienvenida al señor goberna- Guadalupe Torres, Maximina Orozco y Jovita Lomelín; sodas: señoritas Luz y Concepción Ana ya y Leopoldina Esquerro; pollo: señoritas Beatriz y Elisa Verdad y Lola Torres; tamales y atole: señora María Luisa Carpio de Madrigal y señorita Josefina Madrigal Carpio; té y café: señoritas
Luz y Concepción Zamora y Lola Santa María; ponches:
sejiorita,Luz Torres; otro de confetti: señoritas Lola y Ma- 1
ría Guedea, María Luisa Cortina, María Luisa Rincón y
Carmen B1saury; otro de tamales y atole: señoritas Evelia
y Asunción López; hojuelas: señoritas Manuela y Conce pción Montes de Oca; galantína: señoritas Guadalupe Dolores Aranda y María Luz Orozco; timbres: señoritas María
Mendoza, Adela Ortiz y Sara San Román ; y cantina: las señoritas Aurora Ortiz y Conchita González, estando el departamento de «sandwich» á cargo de la señorita Rosa
Herná ndez.
Concurridísima est uvo esta «kermesse», en donde se d ió
cita todo León elegante y en donde el señor Obregón y su
estimable famil ia fueroc objeto de vivas d emostraciones de
aprecio y simpatía.
Multitud de lindas señoritas lucían riquísimos trajes, '
flores y encajes y se les veía ir y venir de un puesto á otro
sembrando la alegría y expansión por todos ladvs. Una orDetalle de la Exposición de León

�EL MUNDO ILUSTRADO

466

Sabido es que el gobierno d.el s~ñor ~bregón González
ha impartido grandes beneficios a esta ciudad, dotán~~la
de un soberbio edificio para la escuela modelo. de nmos
que lleva el ilustre nombre de nuestro gran Pr~sidente, de
otro no menos costoso donde se encuentra instalado el
monte de piedad, pag~ndo también la perforació!1 de ~os
tres pozos artesianos que surten de agua potable a la ciudad. Costeando todo esto los fondos del erario del Estado.
Ha cedido támbién cerca de noventa mil pesos para la
construcción de una presa municipal.
Ha dado leyes en pro de nuestra industria, cuya gloria,
cuya satisfacción nadie puede disput.ársela. Razón por que
el pueblo obrero de León, ese gremio a~radec1do y lleno
de fe y de cariño para su gobernante querido,. ~o ~ace .muchos meses que en masa, y en una mamfestac10 n sin e¡emplo en esta ciudad, protes.tó cont~a l~s. ataqu~s de.la prensa insensata que, desprovista de 1ust~cia, ataco y ~1g~e. ata;
cando, aunque no con el encarnizamiento del pnncip10, a
su persona y su administración.
Las reinas de tas carreras en las fiestas de
aniversario en Le6n

questa magnífica amenizó la reunión, que duró hasta la
madrugada.
Además de la familia del señor gobernador, pudimos
anotar las siguientes:
Guedea, Bessonard, Antillón, Gutiérrez de Velasco, de
los Monteros, Jiménez, López y Guerra, Femández, Urtaza,
Zamora, Orozco, Lazcano, Cabrera, Gor~oa, !;&gt;o~lado, ~e
León, Gueda y Portillo, ~ejada y Ubarno; _senontas Orhz
y Anaya Carmen Vega, Ohha Lóbemberg, San Ramón, Torres Cab;ero, Lola Santa María, Lucita 0:&gt;regón! Ra9uel
Garza, Ana Palomar, Josefina Madrazo, senore~ hcen~iado
.Manuel Cortés licenciado Huerrera de G11ana1uato, licenciado Reynaldo Lazcano, señor jefe polític? José ~aría
Muñoz capitán Daniel Negrete, Roberto Gonzalez, Enrique
Gómez' capitán Laborde, Agustín Palacios Juárez, capitán
Amad~ L. Criste, licenciado Rafael Pedroza Gómez y otras
muchas.

***

1 .

El número principal del ~ía 2~ fu~ las carreras de, caballos, de ligereza y resis~enc1~, dlf~ndas par~ este dia por
motivo del viaje del senor bcenciado Obregon González,
á fin de que fueran presenciadas por.él.
A la hora que anunciaban los avisos de ma11:o, profus~mente repartidos, ocupaban el palco de las remas l_as .siguientes simpáticas señoritas: Guadalupe Guedea, Cnstma
Obregón Tornel, Dolores Torres, Mag~alena Obregón Tornel, María Guedea, Guadalupe Obregon Tornel y Josefina
Antillón.
.
A la derecha de tan hermoso g~upo, .del cual s~ rec?gieron ávidamente diversas fotograhas, vimos al senor hcen·
ciado Obregón González y á su estimable esposa, José María Muñoz y familia, al señor general don José. María de la
Vega y algunos otros militares de alta graduación, y ~n los
palcos ó sillería principal, á lo más granado ~e la soci~~ad
leonés; en cuanto á la multitud, bástenos decir que fue lll·
suficiente la calzada.
Los premios que se otorgaron.á los vencedor.es.en estas
rreras consi~tieron en anchos hstones con arhshcos mo·
~s y fi~as flores artificiales, que les eran colocados en forma de bandas de triunfo.
.
La nota más simpática de este acto fué la Cfrrera de. ligereza y resistencia, de soldados. del 28 batallon, orgamz~da por el señor coronel Francisco S. Rocha, para contribuir al esplendor de las fiestas.
.
Vimos después la carrera d: obstác~los ent!e cu~tro militares, organizada por el seno~ capitán de mgemeros, la
ue también resultó muy atractiva.
do aún estábamos en posesión latente de las agraqc
uan
,
f ·
dables impresiones de las carrer~s a que ~os re enmos, nos
11 ó la atención ver formados a gran numero cj.e gendarm:: de la montada, y acudimos en busca de datos, pues en
ama del festival y en nuestros apuntes sobre las
1 progr
efiestas
' nada que m
. d'icara esa f ?~ma·
proyectadas, no habia
·ó
El señor comandante de policía, con su amabilidad
:r:~terística, nos informó que vaúas personas del pueblo,
or el señor Zamarnpa, acababan de obtener
P
eneab·ezadas
. gremios
. in
. d ust na
· 1es, para h aá nombre de vanos
permi~c;: manifestación de cariño á su gobernante, y que
c~r ; 0 una idea entusiasta, no sólo se les había otorg~d.o
sien 'so sino puesto á su disposición. una banda de musipermi ,
.
ca de la municipalidad.

** *
Hoy esa manifestación se ha repetido¡ pero ya ~o para
protestar contra un en~migo que. ha leva11;tado sus he~das,
puede decirse persuadido de su impotencia para continuar
luchando con un gigante que está escudado con 1~ coraza
invulnerable de la inteligencia y la honradez, smo para
manifestar al señor Obregón su adhesión, su gratitud y su
admiración.
A las siete y media de la noche del lunes 25 del presente, la plaza de armas estaba henchida de gente de todas las
clases sociales, esperando ver el desfile de los obreros que,
en número de 3500 aproximadamente. pasaron frente al palacio municipal, residencia accidental del señor gobernador, como así fué.
.
Los barrios de Arriba, del Coecillo, San Juan de Dios,
S:m Miguel y la Conquista, con sus estandartes respectivos
que encabezaban los gremios de artesanos que correspondían á cada barrio, formaban un conjunto imponente, los
que, con sus antorchas en la mano, vitoreaban ~in cesa~ al
señor licenciado don Joaquín Obregón Gonzalez, quien,
desde los balcones del palacio, saludaba aquella manifes·
tación monstruosa y entusiasta, descubriéndose á cada mo·
mento ante las aclamaciones espontáneas de aquel p11eblo
agradecido que, retirado de la política y de las pretensio·
nes oficiales, le tributaba los honores más notables y des·
interesados que darse pueda. Porque en aquellos momen·
tos sólo hablaba el santo lenguaje del corazón, el idioma
dulce y elocuente de la gratitud y la voz sonora de la sin·
ceridad y el cariño.
Aquella gran procesión de antorchas recorrió algunas de
las principales calles de la ciudad, sin descuidar el desfile
frente al cuartel general de la zona, en donde fué aclamado
el nombre del Sr. Gral. Díaz y el del ya muy popular jefe
de la sexta zona militar general don José M~ de la Vega.
Por la calle de Guanajuato, frente á la casa del actual
jefe político, se lanzaron vivas al señor José Ml!- García
Muñoz y, en la de Pachecos, frente á la residencia del se·
ñor doctor !barra, tuvo lugar otra manifestación de cariño.
La procesión de antorchas volvió otra vez á la pl~za,
para, de allí, regresar aquellas agrupaciones, respectivamente, á los harrios de donde procedían, después de haber
cumplido con el deber más santo de gratitud tributado al

•«La"Jundací6n de Le6n&gt;, hermoso carro del municipio

467

EL MUNDO ILUSTRADO
gobernante más grande que ba tenido nuestro heroico
Estado.

***
Con las fiestas reseñadas se puede d ecir que terminó la
parte principal de la celebración; pero no por eso decayó
el entusiasmo con que los leoneses celebraron el cumpleaños de su hermosa ciudad. La presencia del señor gobernador del Estado, á quien tanto se estima en todas partes
de él, bastaba para que no faltara motivo para entusiastas
manifestaciones de cariño y de aprecio. Casi no hubo un
solo día, de los que permaneció en León el distinguido
funcionario, en que no recibiera pruebas de la gran estimación en que se le tiene; estas manifestaciones fueron
otras tantas notas entusiastas y sinceras que animaron mucho las fiestas.
En el programa formado por el comité estaban señalados:
para el día 26, el último paseo de carros, el que llamó la
atención tanto como los anteriores¡ para el 27 había marcado paseo en el parque y en la calzada y, por la noche, iluminación entre los árboles del jardín, en la fachada de la
plaza principal y del mercado &lt;Hidalgo&gt;. El 28 se dió una
corrida de toros de aficionados, cuyos productos se dedicaron al fondo del comité del centenario de la Independencia, y, por la noche, se cerraron las fiestas con una gran se·
renata y fuegos artificiales.
Bastaban, de por sí, los anteriores números para haber
despertado el entusiasmo; pero si á ello aumentamos la
circunstancia especial de que ya hicimos mención, es de·
cir, la presencia del primer magistrado del Estado y el cariño que se tiene en León, tanto por él como por su estimable familia, se comprenderá que el entusiasmo haya
subido de punto y que todos y cac!a uno de los números
del programa hayan sido una nota brillante de elegancia,
de buen gusto y de entusiasmo.

*••
Ahora, después de haber visto cómo celebró la ciudad de
León el aniversario de su nacimiento entre las comunidades de seres humanos, echaremos una ojeada sobre su aspecto actual y sobre su historia, que es muy interesante.
Hablamos ya de la fundación del poblado.
El 29 de .Marzo del mismo año, por mandamiento del mismo virrey, se amplificó la jurisdicción de la villa á pedimento de algunos vecinos, hasta las casas y labor de Andrés López de Céspedes [hoy Congregación de los Sauces].
En el año de 1579 el ayuntamiento de este lugar sostuvo
al de Guanajuato que la villa de Irapuato pertenecía á su
jurisdicción, lo que consiguió por poco tiempo, porque el
gobierno virreinal falló en favor del cabildo de Guanajuato.
Al hacerse la fundación no se ocurrió al rey para que
confirmase todos los privilegios que se le concedían y, por
esta razón, no se le expidió el título de villa hasta el 2 de
Marzo de 1712. Para esto fué necesario que el señor don
Marcos Antonio Pérez, juez comisario para ventas de tierras, aguas, etc., etc., como subdelegado del señor licenciado don Francisco de Valenzuela Venegas, caballero de la
Orden de Santiago, del consejo de su majestad, su oidor
más antiguo en la audiencia real de México, juez privativo
de dichas composiciones, ventas de tierras, indultos, etc.,
etc., admitiese á esta villa á composición, para lo cual le
fueron entregados $150.00 por don Santiago Arcocha, como

«El Comercio», carro de los comerciantes

iLa Agricultura&gt;, carro de:los hacendados
y agricultores

regidor y procurador que entonces era; en virtud de esta
percepción, el señor licenciado Valenzuela Venegas suplió
las faltas y defectos que pudieren tener los títulos de la
fundación de esta villa y, con esto, quedó legalmente autorizado el título de villa de LEON.
En 30 de Octubre de 1779, según certificado del señor
cura licenciado don Juan José Moreno, la villa tenía 6138
habitantes españoles, mestizos é indios, y en las estan~ias
y ranchos: 9,842, que forman un total de 15,980. En 20 de
Noviembre del mismo año, adjuntando dicho certificado el
cabildo y los alcaldes dirigieron una petición al señor don
Martín de Mayorga, entonces virrey, solicitando se le diese el título de ciudad¡ dicha solicitud pasó al señor fiscal
Merino [se ignora su nombre], el cual dictaminó que no
había lugar á lo solicitado, en virtud de lo dispuesto por
la ley sexta del libro cuarto, título octavo, de las repet idas
para estos reinos, que previene que los excelentísimos señores virreyes, audiencias y gobernadores no den títulos
de ciudades ni villas, porque esta merced y facultad se ha
de pedir en el consejo de Indias¡ esta ley empezó á regir
desde el año de 1627.

***

El aumento de población y comercio que tuvo León
después de nuestra independencia, fué tan rápido que el
segundo congreso de Guanajuato lo elevó al rango de CIUDAD y cabecera del departamento de su nombre el 2 de
Junio de 1830, según el decreto que sigue:
&lt;El gobernador del Estado de Guanajuato, á todos sus
habitantes, sabed: que el congreso del mismo Estado ha decretado lo siguiente:
Núm. 92.-El congreso constitucional del Estado decreta:
Se concede á la villa de León el título de ciudad, denominándose, en lo sucesivo, CIUDAD DE LEON DE LOS
ALDAMAS.
Lo tendrá entendido el gobernador del Estado y dispondrá su cumplimiento, haciéndolo imprimir, publicar y
circular.
Dado en Guanajuato á 2 de Junio de 1830.
Domingo María Montero de Espinosa, presidente.- Fran·
cisco Zambrano, diputado secretario.--Francisco de la Riva, diputado secretario.
Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le
dé el debido cumplimiento.
Guanajuato, 2 de Junio de 1830.
Carlos Montes de Oca.-Vicente Partida, secretario&gt;.
En Junio de 1859 se declaró á León, departamento independiente de Guanajuato y fué nombrado gobernador y comandante general el señor general don Francisco Pacheco.
Fué independiente hasta el 1Q de Agosto de 1860, fecha en
la que volvió á ser distrito del Estado de Guanajuato.
Actualmente la ciudad de León es, como ya lo dijimos
antes, una de las más hermosas de nuestro país¡ cuenta con
buenos monumentos y edificios, así como todo lo necesario para hacer grata la existencia de su numerosa población¡ muchas de estas mejoras-la mayoría de ellas-se
han llevado á cabo bajo la administración del señor licenciado don Joaquín Obregón González en el Estado de Gua·
najuato.
Al hablar de los hermosos edificios de la ciudad debemos dedicar especial atención al palacio municipal de cuya fachada publicamos una fotografía, y que por s~ belleza y por su importancia merece el primer lugar.

�!L MUNDO ILUSTRADO

468
Por disposición del honorable ayuntamiento, q-ue fun.
cionó el año de 1867 baJo la presidencia del señor coronel
don Octavio Rosado, se procedió á la construcción del pa·
lacio municipal, en una parte del convento de los padres
paulinos, que al triunfo de la República el gobierno t,e·
neral adjudicó al municipio. Los gastos de reconstrucc1on
se hicieron con el producto de la venta de la antigua casa
consistorial, (hoy hotel &lt;Guerra,.)
El diseño lo formó el ingeniero don Juan N. Contreras y
se comisionó, como inspectores de la obra, á los ciudadanós
regidores ingeniero Evaristo Gutiérrez de Velasco y Ra·
món Magaña. Se terminó el año de 1869 y el 21 de Marzo
del mismo año fueron trasladadas las oficinas públicas. Eu
este edificio estaban, en el piJo bajo, á la izquierda de la
entrada la administración de rentas (ocupa el mismo Ju·
gar); aÚrente la administración de correos \h.oy tesorería
municipal); á continuación la tesorería mun1c1pal (hoy ofi·
cina del fiel contraste) y en las piezas de los corredores los
juzgados municipales (actualmente unas.p~ezas .~stán ocupadas con el archivo y otras con la adm101str~c1on de plazas). En el piso superior se encontraban los Juzgados de
primera instancia, el oficio público y una biblioteca. Hoy,
en el piso superior, está la jefatura política y la se~retana
de dicha jefatura el salón del honorable ayuntamiento Y
la secretaría del ~ismo cabildo, el registro público y la
inspección de bebidas y comestibles.
En la esquina de las calles Honda y Progreso de destaca
el pórtico griego del teatro &lt;Doblado), ~ón:iodo. y elegante
coliseo recientemente decorado. Este ed1fic10, bien trazado
y bien construido, es digno de la población; el vestíbulo
es elegantísimo, así como el frontispicio; su salón está pro·
visto de sólidas butacas; los palcos, en andenes volados,
presentan magnífica perspectiva; el escenario P.osee buen~s
condiciones de maquinaria, amplitud y sonoridad; el ed1·
ficio todo obedece á las leyes de las modernas construc·
cienes.
El 31 de Diciembre de 1867, á las 10 a. m., fué colocada
)a primera piedra del teatro &lt;Gorostiza~ (al terminar..:'e se
dedicó al señor general Manuel Doblado), por los senores
don Manuel Cánovas y don Joaquín González; formó los
planos y fué director ~e la &lt;:br.i el seño~ arquitecto don
José Noriega. Se concluyo el ano de 1880 é importó la construcción $183,000.00. Hasta el año de 1905 presentaba.' en
su interior, desagradable aspecto por el natural deterioro
del tiempo y el uso; el señor don Archibaldo. Guedea, pre·
sidente del honorable ayuntamiento en ese hempo, proce·
dió á una reparación formal del at!esonado de l~ cúpula Y
á la pintura de sus nuevas y magmficas decoraciones,. pu·
diendo hoy, el soberbio coliseo, rivalizar con los me1ores
.
de la República.
La cárcel municipal se encuentra en el cruzamiento de
las calles Oratorio y Angeles; es de dos pisos, de cantería,
y tiene tres portadas de hierro. Por acut:rdo del honorabl.e
ayuntamiento, que funcionó el a~o de !899 baj~ }ª p~es~·
dencia del señor don José M. Garc1a Munoz, se dio prmc1·
pio á la fábrica en el lugar que ocupaba antiguamente el
asilo para huérfanos de las hermanas de la carid~d. C?n la
presidencia del ~eñor gob,ernador, del Es.ta.do, senor licenciado don Joaqum Obregon Gonzalez, fue maugurada el 27
de Octubre de 1902. En los costados y en la planta baja se
encuentran los juzgados de lo criminal; en el pjso supe·
rior, los juzgados de lo civil y el primero municipal.
ji
1

'(,

**
En la calle de Juárez nú,:nero 24 destaca su severo fren·
te de cantería la escuela modelo &lt;Porfirio Díaz,, establecí·
miento de instrucción primaria adonde concurren más de
200 alumnos.
Tiene tres suntuosos salones, jardines y baños para los
alumnos; su personal consta de cinco profeso~es. ~or ?i~posición del señor gobernador del Estado, se d1ó pnnc1p10
á la &lt;&gt;bra el 5 de Junio de 1894; fueron trazados los planos
y dirigida la construcción por el. se.ñor . arquitecto. don
Luis Long. Quedó terminado el ed1fic10 el 25 de Abnl de
1895. Importó la obra $12,600.
En la segunda calle del Progreso [oeste] se encuentra la
escuela de instrucción secundaria¡ está sostenida por el
Estado; ocupa una casa grande, pero. de pobre asp~cto; en
este establecimiento se cursan estudios preparatorios para
todas las carreras. Deben citarse, al hablar de este pla~te~,
el gabinete de física, muy completo, y el re.gular de qui~~ca, con que cuenta; así como el obse~vator!o. meteorologi·
co anexo al edificio, muy bien atendido. Se mauguró esta
escuela el 12 de Febrero de J878. Era gobernador del Es·
tado el señor general don Francisco Z. Mena.

EL MUNDO ILUSTRADO

469

El mercado &lt;Aldama,, generalmente conocido-: c~n el
nombre de mercado de la «Soledad», fué co~stru1do_p3r
acuerdo del honorable ayuntamiento que funcionó el·.a11;0
de 1883 bajo la presidencia del señor don Jos~ M. G~rcia
Muñoz. Se inauguró el 15 de Septiembre del mismo an?.
Cuenta también León con muchos templos que, coll; JUS·
ticia, son su orgullo; entre ellos citar~mos la parroq~~a, la
catedral, que al principio fué la iglesia de la compama de
Jestís, y el suntuoso santuano de Guadalupe.

•••
La ciudad de León ha sufrido mucho por las inundaciones causadas por las crecientes del río.
.
El año de 1647 el honorable ayuntamiento cedió de sus
egidos tres y media caballerías de tierra (1,497~35 me) á
don Al varo de Aguilar, poniéndole como precio la construccién de una muralla en la margen del río, pues de esta
manera se evitarían las inundaciones al extenderse la po·
blación. A pesar de esto, la villa había sufrido tres grandes
inundaciones (de las que no se tienen detalles) antes ?el
año de 1749, en el que tuvo lugar la cuarta, q~e arru~nó
más de 500 casas. En 1762 sufrió la villa otra mundación
que fué sin importancia. En 1803 tuvo luga! la cuarta in~m·
dación, por lo que el honorable ayuntam1e~to, los frailes
de San Juan de Dios y el comercio promovieron la cons·
trucción de un dique de cal y canto en la margen derecha
del río; éste empezó á construirse el año de 1804 y su longitud fué de 1,750 metros. En Octubre de 1865 hubo otra
inundación que redujo á ruinas cerca de 800 casas.
El 5 de Octubre de 1885, á las once y media de la noche,
se vió amenazada la ciudad por la impetuosa corriente d~l
río, que empezaba á desbordarse por el norte; pero la ach·
vidad del señor presbítero don José M. de Yermo Y. Parre~,
que reunió un regular número de vecinos del ~arno Arn·
ba, se logró evitar el peligro en aquel Jugar, mient~as que
por una parte baja que había cerca del puente de la calza·
da, las aguas se salieron de su cauce, inundando la calle de
Guanajuato.
La noche del 18 de Junio de 1888, entre 10 y 11 de la no·
che, dió principio la más terrible inundación de la ciudad,
causada por copiosísimas lluvias caídas en los cerros del
NE., hi.ciendo desbordar el río.

•• •
Las impetuosas corrientes subieron en algunas calles
hasta tres metros, arrasaron 117 manzanas con 2,232 casas
y hubo 203 víctimas, sin contar las arrastradas por las
aguas y las que quedaron sepultadas en los esco~bros q~!
no pudieron removerse. Puede decirse que el no cambio
de curso por el interior de la ciudad, porque las manzanas
y calles que atravesó quedaron completamente barridas Y
borradas, habiendo causado mayor estrago y más espanto
en los habitantes, las detonaciones que producían las casas
al desplomarse sobre el agua que las ocupaba, no menos
que las imprecaciones de las personas que habían salvádo·
se de ser aplastadas y huían, ocupando lo más alto de los
escombros, mientras éstos eran arrastrados
La profunda obscuridad y los detalles de una tempestad
á deshora, cuando el auxilio humano es imposible, coro·
pletan el cuadro del desastre, al que se siguió la desnudez
y el hambre en gran número de desgraciados. El rumbo
poniente de la ciudad, desde la calle de Pachecos, plaza
de la Constitución y calle de la Condesa, quedó ileso.
Dignos de gratitud por sus eminentes servicios á favor
de los desgraciados y de la población, en tan aciagos
días, son los señores jefe político del distrito do_n Carl~s
Basauri, general don Manuel Orellana Nogueras, il.ustrísi·
roo señor don Tomás Barón y Morales, señor canómgo don
Pablo Anda, señor presbítero don José María Yermo y Pa·
rres y coronel don Pomposo G. Campillo.
Hoy, á través de los años, quedan como recuerdos del
acontecimiento, la reposición y reforma de la parte de l.a
ciudad que se destruyó; un magnífico puente en el Coec1·
llo, un dique llamado malecón «Colón», que impedirá la
repetición del acontecimiento y la colonia de Guadalupe,
levantada en la loma de la Soledad, por los que ahí se re·
f ugiaron la misma noche del desastre. El ilustrísimo señor
Barón, de su propio peculio, fabricó todas las casas de la
calle de la Providencia, donándolas á inundados que per·
dieron las que tenían.

***

Tal ha sido la historia de la ciudad en los tres siglos Y
treinta y tres años que lleva de existir, y tal es su aspecto

VISTAS DE LA: CIUDAD LEÓN, CUYO .ANI\'ERSARIO ACABA DE CELEBRARSE

en el momento de celebrar su último aniversario. Las sun·
tuosas fiestas, de las que hemos tratado de dar uni. idea á
nuestros lectores, sintetizan, como ya lo dijimos, el ade·
lanto de la ciudad en todos los ramos de la actividad hu·
mana. León acaba de probar que en industria se halla á la
altura de sus gloriosas tradiciones, pues la feria ha sido
una verdadera revelación para los que no tenían idea de
lo que es la industria leonesa, y ha sido una confirmación
para los que teníamos idea de ella.
Desde el punto de vista social, las elegantes di versiones
que formaron parte del programa de las fiestas han proba·
do que la población leonesa no es sólo indu»trial .Y man~·
facturera, sino que bien puede considerarse en primera h·
nea entre las ciudades que mejor fama de sociabilidad tie·
nen en nuestro país.
De propósito hemos querido conservar para el fin el ha·
blar de la trascendental importancia que desde .el punto
de vi,;ta político han tenido las pasadas fiestas; las pruebas
de afecto que los leoneses dieron durante su visitaª! ~e·
ñor gobernador del Estado, son la mejor prueba del espmtu
de orden y corrección que abriga en el pecho de los que
tanto deben al ilustre gobernante.
En el curso de estas líneas hemos citado parte de lo mu·
cho que debe León al señor Obregón Gouz~lez; pero no lo
hemos dicho todo, porque si desde el punto de vist~ mate·
ria! le debe la iniciación y la terminación de muy unpor·
tan tes trabajos, desde el punto de vista moral la ~euda es
atín mayor. León, como todo el Estado de Guanaiuato. ha
visto una gran era de prosperidad bajo el gobierno del se·
ñor Obregón González, y, lo que vale más que todo, ha te·
nido un ejemplo de alto civismo que im!tar; León •. al dar
las muestras de cariño y de respeto al primer magistrado
del Estado, demostró que es agradecida, que es leal Y que
sabe aprender los ejemplos que se le dan de una manera
tan elocuente como el que está dando á todo el Estado de
Guanajuato su actual gobernante.

*••
No terminaremos estas líneas sin rendir un justo tribu·
to al señor don José María Muñoz, jefe político de León,
quien ha contribuido, de una manera muy eficaz ~on el
señor gobernador del Estado, para conseguir que la c1u~ad
llegue al estado de adelanto en que se halla; es el senor

.M.uñoz hombre de recursos pecuniarios que desempeña un
puesto en la administración sólo por el deseo de hacer el
bien á sus semejantes, y, en este sentido, todo el mundo
reconoce que no desperdicia ocasión para aliviar un mal,
ya sea de un individuo ó de toda la población.
Dijimos que, al verificarse la demostración popular en
honor del !.eñor Obregón González, los manifestantes vitorearon al señor Muñoz d pasar por enfrente de sus habi·
taciones; esto prueba que el pueblo leonés conoce y apre·
cia los esfuerzos que su jefe político hace en favor del
bienestar común. Mucho nos alegramos de esto, pues apar·
te de ser una satisfacción para el señor Muñoz, es una
prueba de los buenos sentimientos del pueblo leonés, sen·
timientos :¡ue siempre han sido su característica.
A la simpática nota anterior vamos á agregar otra que también le es altamente; queremos cerrar nuestro artículo
.ocupándonos de flores, de la poesía de la vida, y no. de
las flores de los jardines, que ya son bastante bellas, sino
de las flores de los hogares que son más bellas aún. Eu
plana especial publicamos los retratos de las señoritas que
acaban de ser proclamadas reinas de la simpatía en la ciu·
dad de León, y que, agrupadas como las presentamos, for·
man una constelación más hermosas que las que lucen por
las noches en nuestro firmamento, famoso por su riqueza
en estrellas.
En medio de ellas, como estrella de primera magnitud,
está la que ha sido declarada reina de la simpatía, no sólo
en León, sino en todos los concursos celebrados en el Es·
tado, y á la que, con justicia, se puede llamar reina de la
simpatía de Guanajuato.
Para ellas es el triunfo en la vida; contando con las pode
rosas armas de la belleza y la simpatía, nada tienen que
temer; el mundo, que generalmente encierra amarguras y
desilusiones. estará, para ellas, lleno de encantos y de delicias; y así ha de ser: el mundo daría uua prueba de muy
poca galantería si no tratara, con toda dulzura, á las qtie
han sabido triunfar, no ya por sus solas dotes naturales,
sino por su educación, único medio de llegará la simpatía,
cosa que ya es mucho más difícil.

�EL MUNDO ILUSTRADO

470

Un Gran Lote de Ganadería
EN LA

EXPOSICION DE LEON

«DEXTEk&gt; Y «FANNY&gt; ( PRIMEROS GRANDES PREMIOS)

En otro lugar hablamos de la gran
importancia que revistió la última
exposición industrial y ganadera de
León, celebrada con motivo de las
fiestas de aniversario de la ciudad¡
pero nunca nos cansaremos de insistir sobre este asunto, pues nos parece
de tal manera digna de interés la citada manifestación de lo que pueden
el orden y la laboriosidad de un pueblo regido por gobernantes sabios y
prudentes, que creemos que será pálido todo lo que se diga en su elogio.
La lista de premios que fueron concedidos en el departamento de ganadería da idea de la importancia que
tuvo el citado departamento; todo lo
que se presentó, aun siendo tan abundante como fué, era selecto entre lo
mejor, y una vez más afirmamos que
los ejemplares presentados hubieran
obtenido grandes recompensas y dis·
tinciones en cualquiera exposición
de este género en cualquiera parte
del mundo.
Pero á pesar de que el conjunto, en
general, fué muy hermoso y de que
todos los animales presentados fue·
ron de lo mejor, entre ellos sobresa·
lieron algunos que, por el hecho de
1.al&gt;erse distinguido en tan selecta
compañía, se comprenderá que son
de belleza excepcional.
Tales animales son los presentados
á concurso por el señor José María
Muñoz, jefe político de León. Es el
señor Muñoz un correctísimo caballe·
ro y hábil gobernante, de quien he·
mos de ocuparnos, naturalmente, y
siempre con elogio, al hablar del flo·
reciente estado de la ciudad de León.
El señor Muñoz posee grandes bienes de fortuna, y si desempeña un
puesto en la administración pública,
sólo es con el deseo de contribuir á
la tarea de engrandecimiento em·
prendida por el actual gobernador
de Guanajuato.
Y si como gobernante el señor Mu·
ñoz se ha distinguido por su espíritu
de progreso y de altruismo, en su esfera privada sus trabajos no son me·
nos dignos de tomarse en consideración. La agricultura cuenta en él con
uno de sus más adelantados y decididos innovadores, y todos los ramos
de riqueza rural le son deudores de
alguna mejora realizada en el terreno
de la práctica.
Por esto es por lo que su lote de
ganado llamó la atención entre los
magníficos de los demás expositores.
En las listas de premios hallamos con
gran h ecuencia el nombre del señor
Muñoz asociado con el de un espléndido ejemplar de cualquiera de la:s
razas de ganado.
Las fotografías con que ilustramos
estas líneas representan algunos de
los ejemplares más hermosos del lote
del señor Muñoz. En primer lugar fi.
gura c:Silver Blaze&gt;, precioso potro
de sangre inglesa, nacido en el país,
hijo de &lt;White Oacks&gt;; este precioso
animal fué acreedor al único gran
premio concedido á potros.
La siguiente fotografía representa
dos hermosos ejemplares que obtu-

EL MUNDO ILUSTRADO

471

vieron primeros premios; uno de ellos
es «Norton Shetland Pony&gt;, de cría,
importado, raza pura; el otro es
«Queen&gt;, yegua de raza pura, también
importada.
Siguen en orden de colocación
&lt;Dexter&gt; y «Fanny&gt;, dos preciosísimas becerras de raza Jersey pura,
nacidas en el país, obtuvieron las dos
primer gran premio.

***
La primera fotografía de la presente plana representa á «WhiteOacks&gt;
caballo inglés de cría de raza pur~
que tiene, entre otros, el mérito de
ser el padre de «Silver Blaze&gt;, que
obtuvo el único primer gran premio
concedido á potros; el padre, por sus
méritos personales, se hizo acreedor
un primer premio.
La fotografía que sigue representa
á dos primeros grandes premios de
ganado bovino: el toro «Allerton&gt; de
san~re pura, Jersey, nacido en el país,
y «Gold_en Eagle&gt;, toro de raza pura,
T rsey, importado directamente de la
isla.
La última fotografía en colocación,
pero no en mérito, es la de «Nedjeran&gt;, caballo de cría, de raza angloárabe, im~ortado, que obtuvo un primer premio.
Hemos escogido los citados ejemplares porque fueron los que merecieron los premios principales, y era
sin disputa los más hermosos; pero
hubo otros mucho más que obtuvieron recompensas de menor consideración, los cuales bien merecían hallarse en compañía de los bellísimos
precitados.
Esta lista de premios distribuidos
en un solo lote de ganado, indican
que éste lote íué, si no el primero de
la exposición, sí uno de los más notables.
Por esta parte el señor Muñoz recibió una muy justa recompensa á sus
babajos como ganadero y agricultor;
pero esta recompensa, que es muy
valiosa, no es comparable siquiera á
la que á diario recibe por las mues·
tras de cariño y de respeto que le tributan sus conterráneos, reconocidos
por sus trabajos y desvelos en favor
de la comunidad. Recompensas de
esta clase sólo están reservadas para
los que cumplen como buenos con
su misión en el mundo, y de estos es
el señor Muñoz.
0

..•*
A la estimación de sus conciudadanos y á la recompensa del jurado
de la exposición ganadera uue el activo é inteligente jefe político lle
León los votos que hacemos porque
se conozca en todo el país su fructí
fera labor, para que sirva de ejemplo
y estímulo á los hombres que pade·
cen de lenitud, tanto en el cumplimiento de sus obligaciones para con
los demás, como en el cumplimiento
de sus obligaciones para consigo
mismos.

«w1: r1 F. &lt;'ArKS• ( PnMER PRE '110)

C'ALLERTON» Y «GOLDEN GAGLE», TOROS JERSF:Y

�EL MUNDO ILUSTRADO

473

I

EL MUNDO ILUSTRADO

secos brazos que se adivi~aran á travé~ de la sutil te)a, mostraban vigor de acero. Y a la par que a ella, me _hacia yo la
ilusión de que á cuantas cosas me rodeaban, reavivaba el comienzo pujante de la Balada.
,
.
La fuerza de los acordes, empero, fue dec~ecie~do. El
tema victorioso se desleía en tintas suaves, de infinita trasparencia .... Y apa reció entcnces el dulce leimotif, la medrosa
plegaria, la melancólica letanía de amor 1 como entre amantes
á la explosión pasional sucede la calma mfin1ta del rueg?. ,
Caía la tarde. Desde mi sillón columbraba yo las leJan1a_s
del cielo, las azules lontananzas en las que el o.ro del sol palidecía. Por la ventana abierta, las copas de los. arboles se de~·
tacaban del fondo de amatista de los prados distantes. Ha~labanse secas las ri•mas; en las negruzcas cortez_as surgia_n
pequeñas hojas. Un débil gorjeo venía de muy leJos. _Agonizaba el invierno. El solitario canto era coll!o un augu~io de la
primavera próxima. Pero ni la promesa pnmaveral, ni. ~I matiz verde de las primeras hojas, fueron bastantes :\ disipar la
invasora tristeza que en mi alm~ despertase la B_alada que
brotó como una tierna lamentaoón, ante ~l crepusculo,. ?el
piano cuyas sonoridades de ayer velaba el tiempo, aseme¡andolas á las de un clavecín de otros siglos.
. . .
y no sé por qué en tal instante, cuando .e~ la mtu~dad del
saloncillo suspiraba el piano, yo tuve la visión alucrnante de
Chopin, en compañía de una mujer amada, cantando su eterna tristeza en las ruinas.
,.
.
Era una abandonada cartuja. La hierba selvatlca tapizaba
los derruidos muros; la yedra trP.paba á los ventanales, Y en
el silencio nocturno se percibía el aleteo pausado de los buhos.
Diseminaba la luna indecisas formas blancas por los correcto-

en triste, el barón de Maguel galopa por la llanura. Clava las espuelas en
el vientre de su caballo y siente clavadas en su alma las espuelas de un amor.
En su carrera vertiginosa el caballero cierra los ojos un segundo y ve,
precisa como una esperanza que se
acerca, la sonrisa de la zagala que ama
con pasión. Su canera se apresura, rápida como el deseo.
El barón de Maguel clava l as espuelas en los flancos de
su corcel y siente clavadas en su alma las espuelas del odio.
Bajo sus párpados, cerrados un segundo, ve á su mujer, l~
amada de otro tiempo, la esposa fiel como una esclava, a
quien considera hoy como la enemiga, como el obstáculo.
Precisa como el pasado que se detesta, en un cuadro preciso como el presente, ve á su mujer en lo alto de la torre,
de donde le dirige sus últimós adioses. El barón hace sn
carrera veloz como una fuga.
Entre los cañaverales de Cacarés encuentra á la mujer
que ama. La gnardiana de yeguas y de toros lo recibe, llena de coqueterías, zalamera y exigente.
- Yo no seré nunca sino de mi marido .. , . . . Vo~ no po·
d éis casaros, porque tenéis una esposa.
- Mi mujer pnede morir.
- También puede vivir más que vos y más que yo.
Ante tales palabras, la cólera llena el pecho del amante,
como llena su antro el rugido del león, El barón grita:
-¡Tal vez yo pueda impedirlo!
A! oír esa frase, la pastora se echa como una, loba sobre
el rebaño que se dispersa.
- Al fin-dice luego-he ahí nna palabra de hnmbre Y
una palabra de amor. Pero, si el hecho no confirma la _Pª·
labra, es que no hay sino aparien~il4 de hombre Y apanencia de amor,

L

ANZA

FINCA DE CAMPO DEL CABALLEROSO Y ESTIMADO SR. ENRIQUE)OBLES)OCHA,-GERENTE DF LA ~UCURSAL DEL BANCO
NACIONAL EN LEÓN.-FACHADA

atentos, clavact'os en los míos. El sol poniente, colándose por
las v"ntanas, desnedíase con una caricia de oro.
- Recordará usted los h11enos días.-argüi.
Y entonces la noble señora encaminóse al piano. Alzó con
las puntas de los dedos la cubierta de damasco, y el olvidado
La Tristeza de Chopín
in-;trumento surgió, con el barniz de su cajii dewaído por el
nolvo. sus candeleros en los cuales solidificáranse gotas de estearina IÍQuida caída de las velas que alumbraron viejas pá~;~~~~~rc~IJERASE.. armonía-saturada-de vie~ ginas. y sus pedales, inmóviles de años atrás, que cualquiera
I!
jos perfumes. El piano es antiguo; creería conservaban aún la huella de menudo pie. Levantó la
de antiguo marfil las manos; blan- tap3, vel ¡!irar de los goznes mohosos, al imnulsocie la mano,
ca la cabelle:a que en tiempos fue· ya febril, hubo de extraer de lo hondo, del alma de las cuer·
se blonda, y las nupilas,de un l~ve, chis. una medrosa armonía que se esparció por el recinto á mode un desvanecido azul, derraman do &lt;le lamento.
al mirar la tenue melancolía de
Todavía de pie. oprimió con su flaco índice una tecla. Y el
las cosas quP rasan . . ..
lamento, atenuado por la nota errante, por la nota breve, gen·
Yo la he dicho al entrar:
til, tr:in~formóse en algo tan dnlce como el grito de una niña
-Señora: me encanta Cho11in. oue, luego de ha her permanecido largas horas en la obscuri¿Quisiera usted tocarme una ''Ba- dad, se hañase de luz.
lada?"
Volvió el rostro hacia mí. Tornó á sonreír; acomodó el ta·
Sus ojos se posaron en mí con una mueca de asombro. Las hur,.te, y, ya sentada, recorrió el teclado con una gama de ar·
I mejillas pálidas, rugosas, aunque suaves, de una suavidad de
pe¡rios.
; tela arcaica guardada en cofre de sándalo, empurpuráronse liYo examiné atento aqurllas manos. Eran manos envejeciI gerament~. Y tras de la contracción de las comisuras de los das, espectros de manos jóvenes que resucita han á la vida del
l1bios hla'ncos, apareció una sonrisa, blanca también, que ilu· ritmo, paseando por las amarillPrtas teclas. De pro11to detu·
i minó el semblante.
viéronse: quedarnn inmóvile~. El trozo musical pedido por mí
-¡Oh! Tocar. ... ¡No lo he hecho en tanto tiempo!. ...
iba á revivir en el arcano del antiguo instrumento que ahora
Hubo un instante de silencio. Afuera, oíase el susurro de las hiciera gala de una sonorid11d inquieta, á la vez que grave. Es·
hojas agitadas mansamente por el airecillo de la tarde. Un ga· cuchó se una tos seca; la cabeza blanca onduló con súbita ga·
I to, un enorme gato huraño, aristocrático, calmoso, había
llardía, y en la calma del crepúsculo, Pn la arcaica sala, b~jo
Ientrado en la habitación, y su ¡:,aso producía apagado los grandes cortiniijes, bajo el rico artesonado, estallaron los
Iruido en I~ alfombra.-Pareciómeque ella recordaba, se hundía, primeros acordes, llenos de bravura v de brío, semejantes al
t~e absorbía, soñaba en el pasado; y que mi deseo evocador canto vi~oroso de un alma fuerte, avasalladores, dominadores,
. j1acía que se insinuaran en su mente olvidadas siluetas, jiro- potentes.
. nes de ilusión, amore,; muertos. ¡Hacer música de Chopin!
Arrellan:ido en mi hutac;i, vo la contemplaba de espaldas á
,¡Y en el viejo piano! ¡ Y ahora, transcurridas las sesenta pri- mí. Su talle esbelto, delgaducho, denunciaba, en verdad. á la
1)nweras, cuando ya los años podían contarse por inviernos! hermosa sirena de antaño, y la nieve de sus cabellos es11len. iQ11é locura. señor, qué locura!
clía triunfal sobre el negro sombrlo del traje. Revelábaseahora
Y su amaole y-entristecida sonrisa continuaba, fija en los joven, plena de savia; su cuerpo todo vibraba; su alma de cé,bio5; y sus ojos, de un leve, de un desvanecido azul seguían lebre amorosa cobró juveniles entufiasmos; sos brazos, sus

res que orillaban las celdas, las celdas vac)as, l~s ~eldas que
nunca más oyesen el musitar leve de labios m1st1cos, Y ~or
cuyos techos desplomados el viento penetrar~ con lam~ntac10nes quejumbrosas . .. . Y allá ~n un.a escon~,1da estancia, muy
distante, en una estancia que mvadia tamb1en la !un~,. Y que
por sus amplias ventanas deiab~ ver la noche, ~I ~rns1co. enfermo, de grandes pupilas. de palida tez, de agu!l.ena nanz y
al borotada cabellera soñaba abandonando tambien las manos
sobre el viejo teclad~, del cu~! brotaba la misma lame~tación
dolorosa que ahora me dele;tara, ~n ta_nto que una muJ~r,una
mujer de rostro vivaz. de cabeza mtehgente, permanec1a ante
él junto al piano, absorta.
.
,
Esplendía la luna, y en los ampos lummosos _fundiase la
invocación de amor del músico enfermo ante la admirada aman·
te Y afuera, en el silencio, vibraba el graznido de los buhos ...
••••• • • • • • • • • • • • • • ••• • •••••• ••••• . • • • • • • • • • • •*•• • ••• • • • •

Continuaba yo soñando, cuando en el piano estalló el final
ruidoso, triunfador.- Ya del crepúsculo no resta sino una claridad gris, lívida, que llena la habitación.
Ella quedó inmóvil, como fatigada.
¿Que pensaría entonces la noble. la bella dama que en el pa·
s~do fuera espejo de gentileza? ¿Conmovióla aquel canto?
¿Muertas armonías, resucitando del marfil de las teclas, hicieron desfilar ante sus ojos sombras inolvidables?
- Señora ... . -la digo, acercándome.
Ella se vuelve. Yo juraría que sus párpados están húmedos.
-¡Oh!- murmura.- La tristeza de esta música, ¡si viera
usted cuántas cosas recuerda! . . ..
CARLOS GONZÁLEZ PEÑA.

- Demonio, ¿qué quieres tú de mí?
- Y o q níero el más regio y el más vil de los presentes:
yo quiero la cabeza de tu mujer. El primer beso de mi pasión y mi alegría no es sobre tus labios palpitantes, sino
sobre tus labios muertos donde quiero ponerlo.
Silenciosa y feroz, la zagala da la espalda al enamorado,
salta sobre una yegua y echa á correr entre las algas. Su activo tridente brilla á la luz del sol, se hunde en los ramajes del camino, y persigue la manada de toros que muge
fugitiva.
Arbol herido por el rayo, el barón queda inmóvil y
sombrío.
Pero hé aquí que sus ojos, vagamente tornados hacia el
mar, columbran un barco que atraviesa llevando en su mástil bandera sarracena.
Una lívida alegría brilla como un relámpago en los ojos
del barón. Lleva á sus labios el cuerno que pende á su cintura, y lo hace sonar con todo su aliento, largamente, poderosamente.
Los marinos desembarcan sobre la playa.
-Tú nos has llamado, ¿ para qué nos quieres?- preguntó
el jefe de los tripulantes.
Las manos del barón no tiemblan. Su izquierda señala al
castillo donde su fiel esposa, pávida por lo largo de su ausencia, espera de pie, tras las almenas, el retorno del bien
amado.
Las manos del barón no tiemblan, y su diestra entrega á
los enemigos del Cristo las llaves del castillo que él debe
defender.
se abren á las palaLos labios del barón no tiemblan,
bras de traición.
-Tomad las llaves de la poterna, tomad las llaves del
puente levadizo. En las vasijas de la cava encontraréis

:1

�EL MUNDO ILUSTRADO

476

:Et jMUNDO ILUSTRADO

Tina vuelve.-Un drama de autor mexicano
Prejuicios

Tina ha vuelto, y con ella el entusiasmo y la alegría, al
viejo teatro Arbeu. Inicia su corta temporada final con una
bellísima comedia francesa: «Sfumatura».
Pero el público abonado está impaciente, preocupado,
intrigado con una promesa que le hicieron, y ve todas las
obras que le presentan, inquieto, distraído, aguardando el
cumplimiento de ese anuncio hecho. Quiere que pase pron·
to el tiempo que le falta para escuchar, ver y juzgar la
producción de un autor del país.
¡U na obra mexicana! y sobre todo, ¡un drama! ¡Rara avis!
¡Prodigio! ¡Milagro!
No voy á preparar mal al público que con tanto ardor y
deseo espera la representación de esa obra celebrada ya y
estrepitosamente aplaudida en un rincón de nuestro trópi·
co. No voy á prejuzgar ni á debilitar la esperanza que á
todos nos alienta; pero sí debo lamentar, sentir un abrumador desfallecimiento al ver en mi país, por fuerza insuperable, el raro caso que se nos presenta.
Una obra de autor mexicano, pensada, sentida y expre·
sada en nuestra rica lengua, se estrena en la metrópoli
aceite y oro, encontraréis vino y gemas. Todo será vuestro
si me traeis la cabeza de mi mujer.
Juraron por Mahoma y corrieron al castillo. Los sarracenos hicieron allí tal carnicería, que la sangre corrió en
arroyos hasta la mar azul.

•••
Al día siguieute, á toda brida, el barón retornó á Cacarés.
La cabeza de su mujer colgaba ensangrentada de su arzón.
La sangre fresca enrojecía el vientre del caballo. Al ruido
del galope los toros levantaron las narices y mugieron al
ver la mancha roja en el vientre del corcel.
Los toros de toda la llanura, por pares, por cientos, por
miles, inclinaron sus cuernos y embistieron al jinete. Los
toros de la llanura hicieron de toda la llanura una onda
negra y redonda, una vasta ola de amenaza y de muerte
que avanzaba de todas partes y que por todas partes estre·
chaba la isla de vida en que luchaba el caballero.
Más fuertemente que para correr al beso prometido, más
fuertemente q•1e para huir de la esposa execrada, el barón
clavó sus espuelas en los flancos de su ágil montura. En los
flancos del barón el miedo clavaba sus espolones fríos, más

penetrantes que las esp11elas del odio, má(penetrantes que
las ardientes espuelas del amor.
A cada salto, contra la silla, contra la pierna, contra el
arzón, se gol pea y rebota la cabeza cortada, la cabeza muer·
ta cuyos ojos se abren más grandes que en la vida.
El caballero lanza agudos gritos de terror. Los toros brin·
can y mugen furiosamente. No sólo el miedo penetra como
una espuela en los nervios del fugitivo. Agudos cuernos
penetran en su carne. Los toros han alcanzado al traidor y
desgarran su vientre, y abren enormes brechas en su pecho.
En el fondo de una charca los toros aplastan su cuerpo y
su armadura. La ferocidad de los toros arremolinados y
rugientes ha mezclado los brillantes fragmentos del metal
con los sangrientos jirones de la carne.
Luego se alejan mugiendo siniestramente.
La tarde está sangrienta como el odio y la venganza: la
tarde es trágica como el crimen y el castigo.
Los cuervos adivinan el cadáver, y sus vuelos voraces
obscurecen la púrpura de la tarde con un siniestro y vasto
cortinaje de sombras.
B:AN RYNER.

SRA. DE PICQUETTE MITCHEL

Tomaron parte en. la

475

vertida á un idioma extraño, tan rico como el nuestro si
se quiere, pero ajeno, un tanto ignorado del «gros public»,
y en todo caso, menos accesible que el nuestro, que el que
nos pertenece, que el que aprendimos sílaba á sílaba, palabra á palabra y frase á frase, desde el tartamudeo infantil
hasta la elocuencia.
Qué, lno es doloroso, aun para el mismo autor, dar las
primicias de su talento en una traducción? ¿No sentirá
pena el mismo padre de esas ideas de no entenderlas por
ser expresadas en un idioma que no posee, que no puede
poseer como el propio1 Y digo esto al ver que su drama
ha sido vertido al italiano por tercl?ra persona, lo cual indica y prueba mi aseveración.
Ab.ora quiero investigar el móvil de esa perfidia, de esa
infidelidad á la lengua vernácula.
A m_i juicio, la principal, la capital, de la que pueden
deducirse todos los pretextos y exculpantes, es la carenr.ia
de compañías dramáticas de primer orden en nuestros coliseos.
Sólo hay un cuadro de este género á quien pudo recurrir el autor de «La más fuer te» (se me resiste escribirlo
en italiano), y ese cuadro tiene organizado su traba jo en
una forma tal, que desalienta á cualquier autor. Cuenta
con un público invariable¡ y partiendo de esa base, la em·
presa está obligada á cambiar constantemente el ·programa
de sus funciones para uo cansar á su auditorio, que es

�EL MUNDO ILUSTRADO

477

Et MUNDó ILUSTRADO

476
siempre el mismo. Así, una obra llega á alcanzar, como
máximo, cuatro representaciones.
¿Qué autor tendrá la fuerza de voluntad de resi~narse á
tan mezquino número de representaciones de su obra?
Un año, acaso dos ó más de labor, para producir un dra·
ma. Meses y meses de espera para alcanzar el turno del
estreno, y en recompensa á tal suma de paciencia, tres re·
peticiones de la obra aplaudida.
Podemos disculpar, en parte, al señor García Figueroa si
tuvo en cuenta este escollo para no dar su obra á la escena
del &lt;Fábregas&gt;. Pero eso no lo releva del cargo que le hará
la crítica por expatriar su drama. Y ya que á ello se decidió, cuánto mejor hubiera sido conservarlo en el idioma
propio y enviarlo á los teatros de España. Seguramente
que la compañía de Tina, que tantas galanterías ha tenido
para esta tierra que tan bien la quiere, abrirá horizontes á
la obra del autor mexicano. Pero no nos consuela esa esperanza del dolor que sufrimos al ver nuestra pobreza de
elementos artísticos, nuestra miseria intelectual.
Yo no puedo consolarme, no me conformo, no me resigno á esta pública confesión desalentadora.
El autor de &lt;La más fuerte&gt; pudo habernos evitado ese
bochorno, guardando su obra para una compañía dramática española de las que suelen visitarnos, si no tenía fe en
las del país (aunque sé que fué estrenada-y así consta
por la cariñosa dedicatoria impresa en la primera página
del libreto-por una compañía humilde de las que recorren los Estados de nuestra República).
En tal caso, no es falta de fe en los creadores del drama,
en los encarnadores de los tipos pensados.
¿Qué decidió al autor á cometer esa flaqueza?
¿La vanidad?
No. No puede env.anecer á un autor el estreno de su obra
en tales condiciones. Si estrenada en su idioma, por el
gran mérito literalio de la producción fuera importada en
los teatros extranjeros, sí¡ ampliamente. Perorecurrir á un
traductor amigo para estrenar en idioma extranjero lo que
se pensó en el propio, más que vanagloria es causa de pesadumbre.
Y hemos de ver en tal acto un reproche á nuestra me·
diocre cultura.
No tenemos teatros porque no tenemos público.
¿Cómo hemos de tener autores? Y cuando los hay, por un raro caso de abnegación ..... .
¡ya vemos! ¡Se estrena en italiano la que se produjo en español!
¿De qué ha sido el pecado cometido?
¿ De vanidad?
¿De ambición de glorh?
¡,De poca fe'l
Esperemos el estreno. Acaso él nos dé luz para descu·
brir el móvil de la culpa.
Entonces y ahora, ignorado ó descubierto, el pecado es
doloroso. Hemos abierto el alma á los ojos observadores y
nos han visto la tristeza dentro.
El arte nacional, después de esta revelación, puede exclamar como Jesús: «Han taladrado mis pies y mis manos
y se pueden contar todos mis huesos&gt;.

•••

La colonia americana organizó un festival de caridad para a,:bitrar fondos al hospital Americano, siguiendo la costumbre establecida por dicha colonia con tal fin.
En la última fiesta á que aludimos, efectuada en el coliseo 'de San Andrés, se puso en escena la comedia inglesa
«Liberty Hall&gt;, en cuya representación tomaron parte da·
mas mu y distinguidas de la sociedad norteamericana.
Hubo un lleno en la sala y calurosos aplausos á los intérpretes, que estuvieron á la altura de cualquier encumbrado
artista. Hoy publicamos los retratos de algunas de las honoq1bles damas que realzaron dicha fiesta con sus encantos
y primicias de arte.
Fué una fiesta de belleza y piedad, de triunfos y consuelos.
LORELEY.

*

DESDE MILAN
El teatro Naclonel se estrenará con una ópe ra de f'ran·
ctietti La ina uguración de la temporada en la Scala.- ·
"Bori~ Godoumow.''·"Bamboletta.''

¡Una hermosa noticia para México! El teatro Nacional,
cuya apertura constit.uirá indudablemen~e un ~contecimiento artístico de primer orden en América, sera estrenado eon una ópera compuesta especialmente por el que está reputado ahora ·como e~ más grande de los maestros ita·

El señor don José Casarín, que hace actualmente por
Italia una loable jira, á fin de preparar la parte artística
de la celebración del centenario de nuestra independencia,
es quien se apersonó con Franchetti, logrando que éste
asumiera el compromiso de escribir la susodicha ópera,
que tendrá asunto mexicano, y de la confección de cuyo
libreto habrá de encar~arse uao de los poetas más reputados en el género, Luigi Illica, el colaborador de Giaccosa,
que tantos y tan señalados triunfos ha alcanzado en la es·
cena lírica moderna.
No hay para qué insistir en los méritos que, como sinfonista y compositor lírico, adornan á Franchetti. Universalmente conocido es su nombre, y la fama que conquistara
con Germanía, Cristóbal é:olón y La figlia de Joris, es de
aquellas imperecederas que no reclaman los aplausos del
cronista.
Franchetti no sólo ha aceptado con entusiasmo el cumplimiento de su cometido, sino que se ofrece, con gusto, á
ir á México con el propósito de dirigir personalmente la
primera representación de la obra.
El argumento de ésta, á lo que parece, será tomado de
alguna de las más hermosas leyendas del México remoto.
No es aventurado, pues, decir que, con la colaboración
de Franchetti é Illica, el estreno del teatro Nacional hará
época en la historia artística del mundo entero.

•*•

La temporada de la Scala se abrió con La Vestal, de
Spontini, que hizo las delicias de nuestros tatarabuelos
hace ciento nueve años, pero que ahora no convence ni
conmueve, pues, no obstante sus indiscutibles bellezas,
adolece del defecto capital en la antigua música italiana:
la desigualdad, y es, además, terriblemente monótona.
El éxito de tal exhumación puede calificarse, sin embargo, de bueno, no obstante la natural reserva del público,
que hubo de acrecer por la incurable enfermedad del tenor De Marcbi. Los demás intérpretes, señores Mazzoleni
y Micucci y el barítono Stracciari, estuvieron correctísimos.

*

Durante la temporada de* la* Scala, el más ¡!rande suceso
artístico que se ha registrado ha sido el estreno de Boris
Gowdonow, la obra maestra del hoy célebre compositor ru·
so Moussorgsky. Fué una apoteosis gloriosa.
Moussorgsky, músico y libretista, nació en Karego, Rusia
Central, en 1839, y murió en 1881 en la obscuridad de un
hospital, después de amarguísima vida llena de privado·
nes y miserias. Antes del Boris escribió Salammbó, Edipo
rey y El matrimonio, no igualando éstas, por cierto, las
excelencias de su penúltima ópera; y no hablo de la póstuma, Kouvanetalina, porque no alcanzó siquiera á ser representada, en razón de su inferioridad, debida quizás á
que las facultades del gran músico o!uscáronse al cabo por
e l alcohol y las crueles y dolorosas eufermedades que
sufrió.
El argumento de«BorisGowdonow» está basado en el trá·
gico episodio de la historia rusa que todos conocen; Y
aunque las escenas que forman el libro tienen poca ilación, se hacen interesantes por la verdad que en ellas es·
plende, verdad punzante y en ocasiones sombría. Pero si
la letra no es de lo más bello y perfecto que se haya visto,
en cambio, la parte musical es, sin disputa, una obra maes·
tra, la irradiación de un genio. Hay en ella páginas que
sorprenden y encantan por la gran intensidad de expresión,
así como por la ·nítida sencillez Los coros muestran un
procedimiento diverso de los hasta ahora consagrados, Y
se apartan por completo de los convencionalismos escénicos, para dar mayor verdad y pujanza al drama que refleja,
con impresionante claridad, la música en todo el curso de
la ópera.
La interpretación del Borís Gowdonow, en la Scala, fué
perfecta. El célebre bajo ruso, Chaliapine, á quien estuvo
encomendada la parte del protagonista, cantó soberbiamen·
te la ór,era de su compatriota, electrizando al público en
los pasajes culminantes.

•••

Güelfo Civinini, poeta de bellísimas concepciones y pe·
riodista de los mejor apreciados en Italia, ha dado á la
escena, en Milán, un nuevo drama: Bamboletta.
Es este drama en un acto la reproducción fiel de un.
acontecimiento de actualidad, y en él presentó Civiuini
un extraño tipo de mujer delincuente. Bamboletta es la
mujer frívola y vana que no _sabe a.mar, pero que anhefa
ser amada.
La obra, aunque no carece de ideas nuevas en lo tocante
á procedimiento, no gustó, quizá por lo demasiado cruda~

«LOS VENCEDORES».-ESCENA FINAL

ó por ser, como he dicho, un jait dívers corriente llevado
al teatro.
A.C.B.
Milán, Febrero de 1909.

*

"LOS V~~G5DOR58"
El conocido dramaturgo Emilio Fabre acaba de obtener
un nuevo éxito en París, con su pieza en cuatro actos: «Los
Vencedores».
. Emilio Fabre es un dramaturgo original, que ha sabido
h?~ar su teatro de los personajes que han llegado á ser tradicionales en las obras contemporáneas: el marido, la es~osa, los amantes. No le ha seducido la psicología senhmental ni las luchas del corazón de los sentidos, que for·
man el campo ordinario de observación. Ha escogido sus
a~untos en los conflictos sociales y sus tipos en los caracteres de los conquistadores modernos. Lo patético es en él
más exterior que profundo.
_«Los Vencedores» es una obra severa que no carece de
v.1g~r. El espectador discute al principio su extraordina·
na inverosimilitud¡ pero sufre pronto la emoción violenta
~e la obra, y sigue con interés el movimiento dramáhco.
Se trata de un banquero que llega á persuadir al abogado
Da.v.J!rand de que es acreedor de ·un conde siciliano que no
e;X1st~. Por ese medio, el banquero oculta una estafa cuanh~sísima, de la que el abogado resulta aparentemente cómphce.
E~ banquero convence al abogado de que se ha compro-'
m_ehdo para siempre si no paga, de sus propios fondos, medio millón de francos que forman el saldo. El abogado
c~de; pagará tanto más cuanto que debe ~interpelar al mi·
nistro en el parlamento, y bastará una palabra para contener toda alusión al conde fabuloso. Le bastará exclamar:
~lQué decís? ¡,ponéis en duda su existencia? Pues bien, senores, he aquí el recibo. Pagó ayer medio millón de fran·
cos:a. El abogado espera,-por medio de éxitos semejantes,
lle~ar á ministro, y para lograr este que considera brillan·
tísimo éxito, apela á su yerno, que secunda sus ambiciones ministeriales.

Erhijo, al co~trario, le-aconseja que renuncie á esa lucha; y le aconseJa que confiese un error, que en todo caso
solamente r etardaría su llegada al ministerio.
Aquí Emilio Fabre ha puesto en boca del abogado político la profesión de fe de«Los Vencedores&gt;. En un diálo,
go lleno de vigor y apasionadísimo, el abogado evoca1 ante
su hijo, el recuerdo de sus pri.meros pasos en la carre ra, su
trabaJo oscuro, luego su intervención en una huelga en
que se arrojó ante los fusiles cargados, arriesgando su ~ida
para conquistar un sitio en la cámara ...... Los vencedor es son los luchadores que nunca se abaten, que jamás
desfallecen, que saben comprar la victoria á costa de su
r~poso ó de su vida y aun [lo que es peor] de su felicidad.
1! ' Un panfleto innoble que se publica acusa á la señora
Veygrant d~ haber .formado la fort una de su esposo por sus
complacencias hacia un banquero poderoso. El abogado
ª?ivina que el panfleto. dice la verdad. Llora su desgracia y sus ensuenos perdidos. Su mujer y él, miserables vencedores, se desgarran en la crueldad de sus confesiones en
que. c_ada uno encuent~a, para sí, su parte de vergüenzas y
?eb1h?ades . ..... Y mientras tanto, el hijo ha recogido las
m~am1as del ~anfleto, provocando á su autor, y al día siguiente se batirán, para que sn padre insultado pueda aparecer en la tribuna con la frente alta.
En el último acto, el abogado conquista los sufragios de
la. cárpara en una magistral interpelación. La sesión ha termrnado. Dentro de un momento será ministro¡ espera en
su casa la oferta de la cartera. Pero también espera noticias
de su hijo, que se bate por él. En derredor suyo la fam·lia espera, con terribl e ansiedad, el desenlace. Transcn;e
el tiempo y el terror aumenta; la idea de la muerte se impone progresivamente y sus sombras llenan el teatro. Mien·
tras que sus gozosos partidarios aclaman al nuevo min · .
t~o, se sabe ~úe, allá lejos, el hijo ha caído gravemente ~:.
rido en el viente, y el padre es quien recibe, por teléfono
bruta1?1ente la no_ticia de la muerte. En el barullo del sa~
lón grita con sontdos salva¡es su desesperación como u
fiera . . .. As~ se realiza el triunfo de este venc~dor: entª
sangre y ruma~.
re

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

478

EL TIRO
&lt;La Sociedad Suiza de Tiro», como .nuestros lectores ha·
brán,podido enterarse en el número del domingo pasado,
hizo un reparto de premios para recompensará los vence·
dores en el último concurso, emulando, de esa suerte, los
progresos de este &lt;sport» que, no bien instituido en Méxi·
co oficialmente por la mencionada Sociedad, se atrajo, des·
de 1uego, generales simpatías.
El &lt;sport», como lo hemos hicho alguna vez, desempeña
una función importantísima en las sociedades modernas.
Es, desde luego, un gran factor de cohesión social, porque
tiende á formar agrupaciones, colectividades que se unen
en un mismo anhelo, en un mismo deseo, anhelo ó deseo
que, si bien para el observador superficial no tiene impor·
tanda-puesto que tiende tan sólo á la realización de u11
placer meramente físico,-en cambio, para aquel que sabe
penetrar hondo en el alma de las multitudes, la tiene y
muy grande, en .razón de que, con un fin en apariencia de
simple recreo, desarrolla y afirma el espíritu de asociarnos
á los demás.
Esto por lo que toca á la parte social; que si nos empeñamos en descubrir al &lt;sport» otras ventajas, no tarda·

remos en hallar muchas importantísimas: el de la higiene
por ejemplo.
'
En nuestra raza, al contrario de las del Norte, hay una
marcada tendencia al reposo, á la inacción física. Grande
es nuestra agitación espiritual é intelectual, en ciertos ca·
sos¡ mas, por lo que se refiere al movimiento, á la acción
material, no cabe duda que tenemos no pocos resabios.
Cualquiera diría que en nuestras costumbres hay tT'ucho
del árabe á quien más place la molicie, la holganza, la dul·
ce pereza reclinado en muelles cojines, que los azares, las
privaciones y las sensaciones también:exquisitas, propias
de un ejercicio fuerte y á las veces rudo.
Y contrarrestar tales tendencias, y convertirnos en seres
activos, movibles, vivientes, humanos, en la más alta acep·
ción del término, es lo que se proponen los $ports, para
ventura nuestra, establecidos con buen éxito en esta que
fué soñolienta metrópoli.
Pero no cabe duda que si el automovilismo, la esgrima,
la gimnasia en sus varias formas, y otros sports harto co·
nocidos, son merecedores de todo aplauso porque realizan
el ideal propuesto, la caza desempeña quizás un papel de
mayor trascendencia en nuestras sociedades.
La caza es el ejercicio corporal más completo y más per·
fecto que puede hacerse. Desarrolla los músculos, da agili·
dad y vi veza á los miembros todo~, y, á cau~a de ello, im·

479

EL MUNDO ILUSTRADO
pla~'~ prácticas no. establecidas de higiene para tonificar y
cq~1hbrar los n.erv1os. Habitúa al hombre á las grandes
fati~as y le forh~ca .. No de otra suerte nos explicamo~ lo
recio de la constitución de razas que, como la suiza, errante por las serenas, por las inmaculadas montañ1s ha hecho
de la. c~za algo más que un sport, al¡!o más qu¡ un solaz,
conv1rhéndola en medio principalíümo de vida.
Además, y continuando en la rebusca de méritos de este
admirable sport, ¿quién niega que contribuye á formar los
J!randes tiradores que, si bien no han de encontrarse en es·
tos tieml?os ~n casos ~an singulares como el del legendario
héroe suizo mmortaltzado en la obra de arte por Federico
Schi~l~r, ~o por el~o dejarán de prestar importantísimos
serv1c1os a sí propios y á sus semejantes en caso de de·
fensa?
De s~ma trascendencia es la solemnidad celebrada por
la &lt;Sociedad Suiza de Tiro», y sería de desearse que su
propaganda en bien del sport fuese más activa de lo que
hasta hoy ha sido, con serlo en extremo, ya que entonces
comeguíría algo que es de capital interés en nuestra todavía ~né?1~ca vid~ sportiva: forman vt.rdaderos sportman en
el e1erc100 de tiro; hombres fuertes, organismos sólidos en
1Js que respirase el afán de movimiento de no interrump'da acción.
'

..

Carambola de "preparación," muy seguro y elegante. Golpe
fuerte, en el centro de la bola. La r toca la, barandas D y By ha·
ce la carambola, en tanto c¡ue la 2 sigue la linea negra y·va á parar al rincón, cerca de la bola 3. Las bolas quedan en este ángulo,
en excelente posición.

*

AJEDREZ
Problf'ma núm. 25, por J, A11der&amp;on,
de Montreol

NEGRAS.

BILLAR
Para los aficionados al billar, publicamos algunos otros
go 1 pes s~ncillos y _elegantes y scbre todo, que son lo que
en térmrnos deportivos se llaman &lt;de preparación», es de·
cir, que dejan á las bolas en posición para una carambola
fácil.
Los grabados representan una proyección horizontal de
la mesa. La bola del que juega está marcada con el número
1; la bola contraria con el número 2 y la tercera bola con
el número 3. El pequeño casquillo que se ve detrás de la
bo'a 1, representa el taco en posición para el golpe, ya sea
á la derecha ó á la izquierda del centro de la bola. La tra·
yectoria de la bola 1 está marcada por una línea de puntos,
y la de la rola 2 por una línea negra.
/J

f\, o········}.:_
~

'f

·.,

('

'
1'··,,,

' Otra forma-de "registro." Golpe medianamente fuerte hacia la
dmcha y arriba, con el fin indicado en la carambola anterior. ·-

BLANOAS.
Juegan las blancas y dan mate en dos Jugadas.

/J

e

, ...··

2

o··
-:?'

Hemos recibido las siguientes soluciones:
Al problema número 23, de W. Atkinson.
Negras.

Blancas.

1A6A
2T5RXX

r

Variantes

I ............ ..

cx

A

IR X T

2C5CXX

Cara 11bol~ directa, con ligero retroceso. Golpe abajo, más bien
débil. La dificultad de este golpe está en darle la fuerza precisamente necesaria. De lo contrario, la bola 2 irá á quedar lejos de la
I ola 3.

I

............ .

2

D 6 su C X X

I

AX T

cananea, Febrero 3 de 1909.

(7

[ Al probltma núm. 24, de E. B. Greenshieljs.
Blancas.

J

1C7A
2C6D Xx
1 ........... .

Premios otor¡ados por la Sociedad Suí.ta de Tiro á los vencedore, en el concurso celebrado últimamente

11
Carambola de "registro." Gólpe medianamente fuerte "pro·
longado," ligeramente á la derecha, y hacia arriba, con ei fin de
Que la bola t corra m&amp;s de prisa Que la 2 y llegue primero al rincón
de la bola 3. De lo contrario, llegarla primero la bola~ y muy pro·
bablemente estorbarla la carambola.

Negras.
r P X P J1,1ue

Variantes
1

P6D

2DXPXX
Siguen otras muy claras.
Cananea, Febrero ro de 1909.
OLALLO RUBIO.

, El seílor Francis,o J. Vásquez nos envió también soh.,·
c1ón acertada á estos problemas.

�480

EL NDOMU ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

481

D D o·USOS DE SOCIEDAD D D D
lBAillL.IS - Il))I - 1!RAJJIS
CRONICA
baile de trajes, donde se encuentra una mezcla
de diferentes épocas y en el cual lo poético se
codea con la más fina ironía, no difiere casi
;~
~
nada de los demás bailes.
llLGLJ
En algunos tiempos han tenido mucqa aceptación los bailes de verdadero disfraz, ó sea de
máscaras y antifaces. En estas reuniones, los
dominós, ya de un mismo color ó de diferentes aspectos, substituyen al traje de fantasía,
y aun cuando el conjunto sea menos brillante y variado, no
puede negarse que la diversión resulta más animada y se presta indudablemente á que las delicadas é ingeniosas intrigas
tengan un éxito completo. Es inútil recomendar la exquisita
finura y discreción que debe reinar en los bailes de disfraces,
pues la máscara no dispensa de la cortesía ni de la amabili·
dad; jamás debe usarse de ella para herir ó burlarse de las
demás personas, pues esto sería una acción cobarde. El disfraz puede 5ervir solamente como recurso de ingenio y de buen
humor, haciendo inocentes intrigas que diviertan y ocupen la
atención, sin tratar nunca en ellas de asuntos graves ó que
puedan tener consecuencias desagradables. Muchas veces se
ha tenido que lamentar el funesto resultado de una broma indiscreta y ligera.
La tr~dición autoriza en los bailes de máscaras el tratamiento pasajero de confianza¡ así es que los dominós se tutean
unos á los otros, sin faltar, por esto, á las leyes de la etiqueta.
Las piirsonas de buena sociedad solamente se atreven á esta
confianza bajo el antifaz, nunca á rostro descubierto. La galanteria permite en tal caso á un caballero decirle á su enigmática dama: "Bella misteriosa: yo te conozco muy bien.'' Y
ella responderá con amabilidad: "Yo, en cambio, no conozco á
tan galante caballero." La conversación puede tomar un giro
ingenioso y risueño, sin descender jamás á las bromas pican·
tesó de mal gusto. Sin embargo, en nuestra sociedad los bailes de máscaras no tienen actualmente aceptación, y son
substituidos por los hermosos bailes de disfraces ósea de fan·
tasia. Entre éstos, tienen el primer lugar de buen gusto los
llamados bailes de estilo; por ejemplo: época de Carlos IX,
Enrique IV y otros de ese género. Los invitadlls procurarán
que sus trajes sean del más riguroso estudio histórico, y los
salones, antesalas y comedor deben guardar la misma fideli·
dad á la reconstrucción de la época. En algunas residencias
lujosas, en las cuales se goza de suficiente posibilidad de recursos, hasta el mobiliario debe acomodarse á esa artística
exigencia. Las irandes salas de baile, salones de descanso,
buffet, etc., estan alumbrados con magníficos candelabros que
sostienen velas de cera; y para producir más completamente
el efecto de una reconstrucción histórica, los manjares y vinos
de la cena serán preparados según se usaban en aquella épo·
ca. Las figuras del baile estarán igualmente acomodadas á ese
fin, pues Margarita de Valois y el duque de Anjou no pueden
ser evocados, sino bailando con lenta majestad una elegante
pavana.
Los bailes Luis XIV, con sus elegantes minués, son los
preferidos entre todos los bailes de estilo. Pocos trajes favo·
recen tanto á las damas como los de esa época; los hermosos
ojos negros y las mejillas sonrosadas contrastan admirable·
mente con las empolvadas pelucas. Los diminutos pies, calza·
dos con los zapatitos de raso, coquetos y elegantes, C?n su alto tacón, semejan flores bulliciosas que rtvolotean á impulsos

E

Los últimos goces de la estación
se van perdiendo en el nimbo va¡!o y esfumado del recuerdo; ya
dentro de pocos días no estarán
en boga los elegantes patines, propios del invierno, y los grandes
salones destinados á esa diversión, y que no hace mucho
tiempo se veían animados por numerosa y brillante concurrencia, quedarán ahora desiertos, cerrados y sumergidos
en el hondo silencio del ol"\'.ido. La vida se compone sólo
de esto, lectoras mías; los continuos cambios de perspectivas y los incesantes contrastes forman la complicada red
qne llamamos existencia; tras de la profunda tristeza ve·
mos surgir la alegría inesperada de un ¡!oce; junto del hastío taciturno y mal humorado, se agita la sorpresa con sus
doradas alillas de inquieta y aventurera maripos~. Así
ahora, la vertiginosa carrera de los patinadores se detiene
de improviso; el placer delicioso de la velocidad, ese placer que con ambiciosa audacia trata de seguir el vuelo de
las aves por los tranquilos horizontes, no será va el favorito de los amantes á divertirse en las largas veladas in ver·
nales¡ ha pasado su reinado como paso todo, como todo
desaparece en el revuelto río de los acontecimientos, para
ir después/ á dormir un profundo sueño en el quieto y
tranq~ilo mar del olvido Esta palabra, que asusta á primera vista, no es tan cruel como parece antes de analizarla
un poco; á veces el olvido puede ser muy dulce y grato,
algo así como el descanso de la noche en seguida de un
día febrilmente ocupado y fatigoso; es el olvido en ciertas
ocasiones como la luz apacible de la luna después de una
tarde calurosa, enrojecida por un sol abrasador. Quién sabe
si muchas ó algunas de mis queridas lectoras comprenderán íntimamente la verdad de esta idea; pero las almas
vehementes y apasionadas, las que hayan sufrido violentas
tempestades sentimentales y trágicas agitaciones del espíritu, experimentarán, sin duda, una indefinible sensación de
bienestar al oir ~sa melancólica armonía que se desprende
de la palabra olvido. Es como la canción dulcemente triste
que los antiguos egipcios iban á buscar en la cuerda de
plata de sus instrumentos musicales, esa cuerda que ellos
llamaban la de la amable tristeza¡ es el monótono y tierno
estribillo que hacía suspirar con inefable y apacible languidez á las bellas mujeres de tez dorada y hermosos ojos
negros, húmedos por el llanto de amargos é intensos re·
cuerdos. No, el olvido no nos es tan triste como se cree ligeramente: tiene la grata calma del descanso, del sueño, de
todas las treguas que la pródiga naturaleza concede como
un ali vio al sér humano. Si á las palabras pudiera dárseles
color determinado, el olvido debiera pintarse como un mar
de aguas grises, dormido y callado, semejanteá una inmóvil
llanura, y por todo horizonte, un cielo brumoso y transparente como un inmenso crespón de plateadas nieblas, cuya
amplia extensión fuese cruzada de vez en cuando por blancas gaviotas silenciosas; y ante esa perspectiva de infinita
paz, no parece sino que lentamente, como benéfico rocío,
baja sobre las angustias de las penas sensitivas, una suave
conformidad, un anhelo supremo de inacción y una intensa evocación al piado3o olvido.
1t

4

,,

:¡

*

por el estilo. Estas mangas, largas
en extremo, terminan en punta que
cubren parte de la mano, y se hacen
como hemos indicado, en telas li·
geras, especialmente en tul plisado
ó encaje. El aspecto elegante y distinguido que prestan al conjunto, ha hecho que dichas
mangas se impongan á todos los trajes, desde el pesado de
paño hasta el ligero y vaporoso de baile ó teatro. También
en las doilettes» de gran etiqueta con prolongado escote y
cola de ceremonia reina la manga larga, sacudiendo así el
uso legendario de esa clase de trajes que no admiten sino
la manga corta. Hoy existe, por fortuna, una gran variedad
entre las mangas, desde la drapería que se desprende del
corselete y que parece envolver el brazo en flexibles y caprichosos pliegues, en armonía con la línea griega del traje,
hasta las man~as flotantes de tul bordado de oro y plata,
recogidas arriba del codo, ó en la parte superior del hombro con algún broche de perlas ó de pedrería. Este último
estilo de mangas da á las bellas damas un aspecto lindo y
gracioso que las asemeja á fantásticas mariposas, pues el
vaporoso tul de ilusión, resplandeciente por los brillantes
bordados, tiene parecido con las frágiles alillas cubiertas
de polvillo dorado é impalpable. La fantasía ha desarro·
Hado todos sus primores en la cuestión de las mangas:
unas veces las hace largas, plegadas y severas; otras cortas,
recogidas y flotantes. Sin embargo, en las &lt;toilettes&gt; de baile,
teatro y recepción, hay preferencia por las mangas hasta el
codo ó más altas, pues resulta una gran dificultad en la
elección de los guantes. Efectivamente, nada es tan poco
elegante como un guante corto para trajes de etiqueta, y
por otro lado, es imposible encarcelar en la piel de Suecia
y la cabritilla los delicados pliegues de las mangas hechas
en gasa ó tul, los cuales se maltratarían de un modo absoluto; en tan difícil problema la solución no se ha hecho
esperar; las mangas se han acortado cuando menos hasta
el codo, y la elegancia no tiene, por tanto, nada que lamentar.
Los exquisitos guantes de piel de Suecia, la fina y adaptable cabritilla, entran como de costumbre en el perfumado
reino del tocador femenino¡ y la última palabra de la Moda,
los guantes de seda clara, calados y ligeros como un encaje,
permiten admirar, bajo la fantasía lujosa de sus redes, las
brillantes sortijas de perlas, diamantes y esmeraldas, lanzando sus destellos sobre las delicadas manos que adornan.
Estos guantes tienen la inestimable ventaja de admitir
el uso de las joyas, imposible de conciliar con los guantes
de piel, bajo de los cuales forman los anillos unas promi·
nencias nada artísticas v del todo inútiles.
En otra ocasión hablaré á mis lectoras algo sobre los
sombreros, pues por ahora temo haber fatigado su atención
y tal idea hace poner punto final en estas líneas á su amiga

*

Muy pronto también, lectoras mías, h.abrá emigrado al
recuerdo la privanza de las elegantes pieles, el terciopelo ·
La mayor parte de los hombres consideran la vejez y la
sedoso y de cambiantes reflejos, y el satinado paño, galas muerte como males inevitables, de los que están en salvo.
preferidas de la e11tación invernal.
•••
Todavía sin embargo, imperan las tnodas de dicha estaNada se desprecia tanto como los envidiosos, ni nada se
ción¡ pero' dentro de breve tiempo la primavera nos traerá
los inimitables cambios de que hemos hablado. Una de las desea tanto como dar envidia.
notas dominantes del buen gusto, y que probablemente se•••
guirá reinando durante largo tiempo, es la de las mangas
La conciencia es un juez que tiene un defecto frecuente
transparentes, e(gasa, muselina de seda, encaje y otras en los jueces: se duerme muy fácilmente.

L

de la brisa, al moverse en las figuras del baile. Los caballeros
toman también un aspecto galante y gentil con esos trajes,
formando el conjunto del salón un espectáculo encantador á
vista.
Hay otra clase de bailes, y son los de trajes al estilo de alguna provincia, por lo cual se llaman regionales. Los bailes
deben, en tal caso, de corresponder al uso del país cuyo traje
se ha elegido; por ejemplo: el disfraz de manola, maja ó gitana exige bailes propios de Andalucía; lo mismo será si el traje es de napolitana, en cuyo caso la tarantela italiana completará el conjunto, y así en los demás disfraces.
Estas fiestas tendrán un espléndido decorado si se verifican
en jardines ó patios adornados con plantas y guirnaldas de
flores, pues los bailes populares suponen un espacio libre y
amplio.
Muy bonitos también son los bailes florales: las damas toman en ellos disfraces de alguna flor: rosas, violetas, lirios,
amapolas, etc. El conjunto en estos bailes es verdaderamente
delicioso y digno de un cuento de hadas. Existen,además, los
de fantasía, en trajes imitativos de algunos animalillos poéticos, como mariposas, palomas, golondrinas y otros. Nada
puede imaginarse más lindo que una rubia y delicada traviesa, disfrazada de mariposa,_ y una morena graciosa, de. obscura y alegre golondrina. En este caso los caballeros adoptan
trajes originales y fantásticos de pájaros de presa; la imaginación tiene, en estos disfraces, muy amplios horizontes. Hay
otras sencillas ''matinées," en las cuales se asiste con traje de
disfraz y se supone una ceremonia defantasia tam1'ién, como
por ejemplo: una boda, un bautizo, etc. En estas fiestas, los
invitados toman convencionalmente el carácter de cómicos,
pues en el intermedio del baile una pareja de bodas atravesará el salón, ó el jardín si es de trajes populares, al compás de
la música¡ en seguida se distribuirán pequeños ramos como
recuerdo de la boda¡ ó cajas de dulces si se ha fingido un bautizo. Se tomará una taza de te ó una copa de champaña.
En tiempo de Carnaval hay la costumbre de invitar á algu·
nas comidas de noche, más originales que divertidas, pues el
disfraz sólo reside en la cabeza; se rambia el peinado y la fisonomía sin atender al traje. Los invitados toman de este mo·
do 1Jn aspecto extraño, y el conjunto resulta más bien cómico
que artístico. Sin embargo, el ingenio y el buen humor saca·
rán gran partido de esta idea. Después de la comida se puede
dar una vuelta de baile, conversar y pasar alegremente el rato. En fin, hay las fiestas de caridad con trajes de disfraz. Los
trajes de fantasía pueden apropiarse discretamente en estos
casos; por ejemplo: una linda florista se vestirá con gracioso
traje Pompadour; una vendedora de objetos japoneses adoptará la "toilette" de Mme. Chrysanteme de la obra de Pierre
Loti, y así por el estilo.
Es muy usado en estas diversiones interrumpir el baile de
época actual, para ejecutar, con traje adecuado, una figura de
baile de otra época, como el minué, pavana, gavota y algu·
nos otros.
Estos son, poco más 6 menos, los bailes usados entre las
personas de buena sociedad; nuestras lectoras habrán visto, en
tan amplio programa, muchas ocasiones felices de realizar algún ensueño color de rosa,. que ~en~rá dorado marco en esas
brillantes fiestas, donde la 1magmac1ón toma vuelo tan exten·
so y en lai cuales se olvida un pocQ la monótona fatiga de
la vida diaria.

�EL MUNDO ILUSTRADO

482

4l!3

ÉL MUNDO ILUS'tRA:00

LAS QUEMADURAS
. Todo 1~ que se. refiere al niño es de la mayor importancia: su ahmen:tac~~n, su~ vestidos, las condiciones higiénicas d~. su hab1tac1on. cuidados generales y especiales que
necesita para la conservación de su salud, baños, paseos,
etc. Por ahora nos ocuparemos del niño desde su nacimiento hasta el fin de la primera dentición. La alimentación
del niño puede
ser de tres maneras: 1&lt;?1 por la madret
0
d,
2 ·, por u°:a no riza, 3&lt;?, por la leche de algún animal, como, por e1emplo: la vaca, la cabra y la burra. Tiene, la de
toda~ ellas, una c?mposición se~ejante, y contiene: agua,
caserna, mantequilla, lactosa (azucar de leche), varias sales
y, entre ellas, cloruro de sodio (sal de cocina) fosfato de

Este retrato es el de_ima 11iña que estuvo á punto de morir de una enfermedad del estómago, y .se salvó únioamente
debido á que se le dió una alimentación adecuada.

:

¡

cal¡ las zymasas, especie de fermentos que desempeñan un
gran papel en la digestión.
.El mejor alimento para los niños es la leche materna¡ nadie cual una madre puede alimentar á su hijo· es uno de los
deberes más ~agrados que tiene que cumplir, y nada hay
más no~le, ~1 más santo para ella que nutrir á su hijo con
su propia vida¡ de ese modo aumenta su amor materno hacia su hijo y el del hijo á su madre. Basta fijarse en la cifra tan aterradora de la mortalidad infantil, que arroja un
750¡1000 para ver los desastres que produce la mala ali·
mentacion, cuando ésta se déscuida¡ mas si se observan las
reglas higiéuicas y se reglame¡¡ta. la alimentación del niño,

r

li d disminu e u¡¡ 101100· or esta razón, los o·

biernos civilizados han fijado, con justa razón, su atención
en este asunto, para proteger á la infancia, ya fundando
congresos higiénicos, ya creando premios para los que escribieran los mejores libros, como en Bélgica, España y
otras naciones.
En ningún caso debe dársele al niño recién nacido, jarabes, chupones de trapo con agua endulz ida y otras substancias q~e ~u~len darle al niño, pues esto resulta inútil y
hasta perJudicial, acarreando muchas veces el algodoncillo,
que es producUo por un microbio especial.
El niño puede estar, cuando acaba de nacer, sin tomar
alimento hasta ocho días, según opiniones de personas
competentes; pero, por lo regular, al tercer día puede reglamentarse su alimentación; la primera leche que toma es
muy especial y sirve como ligero laxante para preparar
mejor sus funciones digestivas; después, :,asta los seis me·
ses ó más, su alimentación es cada dos horas y medía á
tres, y dura de 1¡6 á 20 minutos, por regla general· no cambiará de alimento sino cuando tenga la dentadur¡ completa; las madres, muchas veces porque oyen llorar al niño, y
no queriendo q~e su hijo sufra, le dan alimento, sin comprender que quizá no es hambre lo que tienen sino algún
cólico, indigestión ú otra cosa que les molest~· con esto
no hacen sino alterar su salud produciéndole~ vómitos
di~rrea, d~latación de estómago, dispepsia infantil y otra;
mil calamidades que diezman á la infancia. ¡Cuán triste y
conmovedor es el cuadro de un niño helado por el soplo
de la muerte en b~azos de su madre! iQué satisfacción
mayor pued_e experimentarse cuando mediante sanos con·
sejos seguidos por la madre se puede arrancar de las garras de la muerte al niño que sufre! Demasiado elocuente
es el caso de la niñita, cuyo retrato publicamos. Esta niñi·
ta estaba muy enferma; parecía que irremisiblemente había de morir, y se curó nada más con una alimentación
apropiada. Como este caso podrían citarse muchos otros.
Después de la alimentación por una nodriza la leche de
' •
•
vaca es 1a que mas,se usa entre nosotros, sobre todo para preparar la ~eche esterilizada¡ la leche de cabra es mu y usada en
otros pa1ses donde abunda este animal y es barato tanto
que se le. denomina da vaca del pobre&gt;¡ esta Iech~ no es
mala, y he~e, entre otras cualidades, la de que el animal
es refractario á la tuberculosis. La de burra se recomienda para l~s niños delicados que padecen de dispepsia,
(llaID;~da v:ulgarmente empacho). Nunca debe sacudirre á
un mno ni levantarlo después de haber tomado su alimen·
to porque le hace daño, pues lo más conveniente es darle
el mayor reposo posible.
En ningún. caso, y sólo por razones de mucho peso por
enfermedades como la tuberculosis, anemia profunda, alguna enf~rmedad general que, en opinión del médico ó por
mala calidad de la leche, debe la madre rehusar alimentar
á su hijo¡ por fortuna son raras entre nosotros la madres
desnatu1alizadas, y estoy segura que casi todas desempeñan con satisfacción este deber.
Muchas veces el niño no podrá desempeñar esta función,
por debilidad congénita ó por algún defecto físico, como
frenillo ó labio leporino; en estos casos deberá consultarse
á un médico.
DRA. COLUMBA RIVERA

por la piel. Si esto no sucede queda el peligro de la infección:
Apenas si hay lesiones más frecuentes que las quemaduras. la
piel desprovista de una capa epidérmica, protectora, queda
¿Quién es aquel que no haya sufrido alguna? Seguramente abierta
la absorción y, por lo mismo, puede ser puerta de
que no hay adulto que haya podido alcanzar una edad avan· entradaápara
muchas infecciones. La erisipela es una complizada sin haber sido víctima alguna vez de un accidente que cación frecuente
por esa circunstancia Pero esas complicacioJe produjera una quemadura más ó menos intensa. Los niños nes pueden evitarse.
cicatrización es fácil; pero con freestán en multitud de ocasiones sujetos á esa clase de acciden- cuencia la piel nueva La
toma una coloración distinta que la de
tes, '.).ue en ello'-, por razón de su inexperiencia y de su edad, las reiiones circunvecinas,
y ofrece desigualdades en su supueden t~ner gravedad mucho mayor.
perficie.
Las quemaduras pueden producirse ya sea por la acción di·
las quemaduras de segundo grado, todos esos peligros
r~cta de un cuerpo caliente sobre la superficie de la piel ó de sonEnmás
inminentes. La caida de las escaras, cuando los tejilas mucosas; ó bien por la acción de una substancia cáustica, dos completamente
se desprenden, puede dar lugar
que ataque los tejidos con los cuales entra en contacto, y los á accidentes graves,quemados
como
á
hemorragias,
que se deben á que
destruye, causando el mismo efecto que una quemadura. En con los fragmentos quemados se desprenden
porciones de las
este último caso puede suceder que, además de la acción local
de venas ó arterias más ó menos importantes.
producida por la substancia cáustica, haya otra general causa- paredes
la piel ha sido totalmente destruida, la cicatrización
da por la absorción de esa substancia, cuando es tóxica. Por seCuando
hace
muy
lentamente, y en tanto que ésta no se completa,
esta razón hay que us'lr con mucho cuidado de las materias el peligro de infección
inminente. La supuración se estable·
cáusticas y sólo emplearlas en la forma acon6ejada por un ce y puede por sí sola es
agotar á los enfermos, que se adelgamédico.
Se distinguen varios grados diversos en las quemaduras, zan y se destruyen de una manera más ó menos rápida, pero
fatal.
según la profundidad á que se extienden los efectos causados siempre
Cuando la cicatrización se termina, hay casi siempre defor·
por ellas. Se dice oue una quemadura es de primer grado cuan- midad.
Ya son huecos que quedaron sin cubrir; ya, por el condo solamente ataca las capas más superficiales de la piel. Es- trario, rebordes
salientes. Y Juego, las cicatrices que dejan las
to ocurre cuando el contacto con el cuerpo caliente es muy cor· quemaduras tienen
unl tendencia incesante á retraerse, de
to, ó cuando la temperatura del cuerpo que causó la quemadu· manera que la deformidad
se acentúa en vez de disminuir, se
raes inferior á cien grados centigrados. Estas quemaduras no forman pliegues, bridas que
constantemente, oquedades
son graves, aun cuando sean extensas. La piel se pone roja, que se ahondan más y más; tiran
si
no
es que se producen desvia·
se siente un dolor seguido de ardor, y que dura por algunas dones verdaderamente horribles, como
en el rostro, cuando
horas; en seguida la capa de piel destruida se desprende y se la cicatriz de un carrillo tira la boca hacia
un lado y tira de
renueva y el accidente no tiene más consecuencias. No dejan los párpados hacia abajo ó hacia arriba. En
otras ocasiones,
cicatriz.
la
retracción
cicatricial
da
lugar
á
accidentes
más
graves. Tal
Se dice que una quemadura es de segundo grado cuando
por ejemplo, cuando se obstruye el esófago á consecuencia
llega más profundamente en el espesor de la piel, sin destruir- es,
la totalmente. Estas quemaduras se producen generalmente de quemaduras causadas al tragar líquidos calientes ó subs·
tóxicas.
por el contacto del agua hirviente ó del vapor de agua. Se dis- tandas
La cicatriz se retrae y el esófago se obstruve, haciendo netinguen por la formación de una ámpula llena de líquido trans- cesaria
una grave operación, para hacer posible la alimentaparente, que se extiende á toda la superficie atacada. La piel ción. Este
caso es frecuente á consecuencia de tentativas
que forma el ámpula se desp1ende y deja en descubierto la ca· frustradas
de envenenamiento por medio de substancias cáus·
pa profunda, muy rica en tejido nervioso. Por eso es que estas quemaduras son tan dolorosas, y q11e basta el contacto del ticas.
El tratamiento de las quemaduras dará motivo á un próximo
aire para provocar un dolor que apenas puede soportarse.
En las quemaduras de tercer grado, en las cuales la destruc· artículo.
ción de la piel es más profunda aún, las ámpulas .no se lle·
nan de líquido transparente, sino sanguinolento, como que ya
está destruida la capa de la piel en que se encuentran vasos
Consultas
sanguíneos.
En las quemaduras de cuarto grado, la piel está destruida
en todo su espesor y forma una escara ó costra dura, rodeada
Frel: Sírvase V. enviar su dirección y el timbre corresponde una zona blanquizca y otra roja. La!. escaras se despren· diente para contestar en carta privada.
den y en los tejidos subyacentes se producen inflamaciones
Héctor: Si la mancha es superficial; si no tiene los caracte·
muy vivas.
res del llamado "mal del pinto;" si no es congénita, es decir,
Cuando la quemadura destruye, además de la piel, todos que exista desde el nacimiento. pudiera desaparecer por la aclos tejidos blandos (músculos, nervios, ligamentos, arterias, ción de una substancia cáustica, aplicada prudentemente.
venas, etc.), se la considera de quinto grado. Se abren lasca- Habrá, sin embargo, probabilidades de que la cicatriz fuese
vidades viscerales y articulares cuando caen las escaras, que
manchada.
fünen el aspecto de placas negruzcas de tejidos carboni- también
Sr. Ignacio Gutiérrez, Plantación Oaxaqueña: Hemos enzados.
viado ya las medicinas que nos encargó. Es seguro que se enPor último, las quemiiduras de sexto grado son aquellas en contrarán ya en su poder. Al recibir su aviso de llegada, hare·
que la destrucción de los tejidos alcanza hasta los huesos.
mos la liquidación correspondiente, pues la cantidad que V.
A partir del segundo grado, la gravedad de las quemaduras envió cubrió, con exceso, su valor.
depende de su extensión y de la importancia de los tejidos y
órganos interesados. Una quemadura de segundo grado, si se
extiende á una gran parte de la piel, puede causar la muerte
por intoxicación, pues la piel deja de funcionar y de librar á
la sangre de productos tóxicos que normalmente se eliminan

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

484

La Modista en Casa

en el 860 ar

La atención de una bueua ama de casa,
para cuidar del comedor, no debe nunca es·
perar, para mostrarse, las grandes comidas
de invitación, ni siquiera que · haya convi·
dados de confianza. Aun en la mesa de familia, las personas bien educadas deben cuidar de que no falte ningún
detalle, si no de lujo, á lo menos de limpieza, orden y propiedad eri el servicio de la mesa. Es una costumbre mu y
extendida entre nosotros, hasta en algunos comedores bien
atendidos, no dar importancia á la colocación del pan y

á los adornos que tenga el juego de mante·
lería que 'se va á usar.

.

MANERA DE DAR COLOR A LOS DULCES

Para colorear los dulces, deben seguirse las prescripciones siguientes:
Si se trata del color encarnado, se toman por iguales
part~s cremor tártaro, cochinilla molida, alumbre y potasa
reuniéndose todo en .un~ vasija de barro, y por cada
gramos se le pone medio htro de agua hirviendo; después
de hecho esto, se cuela por medio de un lienzo se le añade
otro tanto de almíbar y ya se puede embotella~.
. Para el amarillo se ponen 35 gramos de azafrán en medio
htro de agua hirviendo, añadiéndole igual cantidad de
·
almíbar.
Para el azul bastan 15 gramos de añil disuelto en medio
litro de agua y otro tanto de almíbar.
El verde puede hacerse con la combinación del am~rillo
y del azul.

35

CANASTILLA DE ALMENDRA

poner éste sencillamente delante de cada cubierto ó en
alguna charola. Como quiera que es esta una mala costumbre, y por otra parte, muy fácil de evitarse, nos permitimos
aconsejar á nuestras lectoras tengan siempre alguna cesta
dedicada á este objeto adornada convenientemente. Para
f~cilitar su confe~ci6n damos hoy un bonito medelo, que
sm duda agradara á nuestras lectoras. Una sencilla cesta
de mimbres se forra en cañamazo, haciéndole una labor al
punto de cruz, con seda ó estambre en dos ó tres colores
que armonicen bien. Un Beco de borlas, hecho con los mhmos hilos del cañamazo y atado con la misma seda ó con
el estambre con que se haya hecho la labor, le dará mucho
lucimiento.
Para. completar el adorno de esta bonita cesta, se le pon·
drán cmco lazos de listón, que pueden ser de uno 6 de dos
colores, procurando sean los mismos que se emplearon en
la labor. Colocado el pan dentro de esta cesta, será un
adorno para la mesa, por su agradable aspecto.
Nuestro segundo grabado viene á llenar otras exigencias
del comedor. Una de las figuras representa una charola de
mayólica y metal para cubiertos, pues hace muy mal efecto ver éstos colocados encima del mantel. La otra figura se
compone de dos cestitas unidas, entre sí por un lazo de
listón, y que sirven para colocar en ellas pastelillos, merengues y dulces. Es muy general poner estos artículos sobre la mesa en la sola .e nvoltura que traen de la pastelería,
lo cual es poco agradable á la vista. Estas cestitas pueden
llevar dentro servilletas adornadas con calados, puntillas
al crochet, ó de encaje inglés, prefiriendo que sean iguales

485

Se monda con agua caliente medio kilo de almendras y
se machacan perfectamente con el mortero de piedra, mezclá,ndolas c~n tres claras de huevo y seiscientos gramos d.e
azucar cernida.
Se echa:o, en un~ cacerola y se pone al fuego, moviendo
el contenido continuamente con la espátula, hasta el moment~ en que la pasta empieza á hervir, en cuyo momento
se rehra del fuego dejándola enfriar.
~ntre tanto, se va haciendo una masa con cien gramos de
azucar, dos huevos, un poco de anís molido veinticinco
gramos de mantequilla y la suficiente cantidad de harina
para que quede la masa dura.
Con el rodillo de madera, se extiende sobre una mesa
hasta dejarla bien delgada, y un molde de hojadelata, que
afecta la forma de una canastilla se va cubriendo con la
masa, advirtiendo que el molde d¡be estar bien untado de
mantequilla para que aquéllas no se peguen.
Preparada así la masa, se le van añadiendo á la almendra, uno por _uno, hasta ocho huevos y se llena con esta
pasta la canastilla de masa, cubriéndola con terrones de
azúcar muy pequeños, y se mete al horno para que se cueza.
El molde no debe quitarse hasta que no se haya sacado
del horno y esté bien frío.
MORTERUELO MANCHEGO

Dos perdices. Una gallina 6 medio pavo. Dos kilos de
hígado de cerdo. Medio kilo de jamón de Avilés. Una li·
breta.
Después de bien limpios todos los ingredientes partidas
las aves por medio, se ponen á cocer con agua y ~al.
Cuando todo esté bien tierno, se saca del agua se deshuesan las aves y se pica todo, tanto, que parezc; macha·
c~do..se cuela ~l caldo en otra vasija, colocando en él el
picadillo, dos kilos y medio de manteca de cerdo derretida
ciento veinticinco grames de pimentón encarnado una cu:
charadit~ de pimienta negra molida y un polvo de clavo
de especia.
Se remueve sin cesar con el cucharón de madera. Cuando
empieza l~ grasa á hacer burbujas y sube á la superficie,
esta termmada la operación y puede colocarse el morle·
ruelo en tarros de loza, que se tapan, como· los de dulce,
con papel blanco primero y después oon un pergamino
bien atado.
. Este morteruelo_ se conserva cuanto tiempo se desee,
siempre que esté bien tapado, y se sirve como plato frío ó
caliente, con huevos fritos alrededor.

La aguja dela mujer es una maga; sin ella,
una ver~adera ama de casa no puede vivir¡
la necesita como el guerrero el arma . .. . ¡Y
qué arma tan encantadora! Con ella se ha·
cen transformaciones sorprendentes¡ por
eso es una maga. Pueden nuestras bellas
lectoras enhebrarla para confeccionar algunos de los lindos modelos que les damos
hoy en esta sección. Hay donde escoger¡
dos vestidos para niña, una falla, un &lt;matinée&gt; kimono para señorita, un alfiletero, una
cartera, una bolsa para bombones y una cor·
bata. Esta última es de gasa lila plisada,
con una hebilla al frente y un listón negro
en la parte de abajo¡ el kimono es de seda
japonesa lavable, color crema, adornado con
cintas de raso color verde seco¡ los vestidos para niña son de muselinas de la India;
el uno lleva dos olanes de encaje y un babero en forma de pico, y el otro está adornado con un entredós bordado de negro. La
bolsa para bombones-se hace de raso rojo y
negro. La cartera es de piel fina forrada de
raso color de fresa, y el alfiletero de raso
azul pálido con ramos bordados al realce.
Aunque el reinado de los refajos y P.na
guas blancas está pasando á toda':'.p risa, las
señoras persisten en usar estos dentro de
la casa. Ofrecemos un modelo en el cual,
por medio de botones y ojales, puede variar el volante cuantas veces se desee, siendo la enagua una sola. Este sistema se presta ipara cambi3:r continuamente volantes Des vestidos para niña.-Una falla.-Un «matinée» -Un alfiletero - Una car·
más Ó menos lu1osos.
fera. - Una bolsa para bombones y una corbata

*
Labores d~ Manos
Muchas cartas hemos recibido de nuestras
lectoras en las cuales nos piden modelos
para trabajos de crochet, pues, según ellas
lo dicen, los trabajos de gancho son, suma·
mrnte sencillos y prestan toda suerte de
uhlida&lt;\es en el hogar doméstico.
Tomando, pues, en cuenta las súplicas
atentas de nuestras lectoras, tenemos hoy el
gusto de ofrecerles dos bonitos modelos de
labores de crochet, asegurándoles que nos
esmeraremos mucho en dar continuamente
lo mejor que en este género de labores anuncie la moda. Ciertamente que el crochet ha·
bía desaparecido¡ pero ahora es ella, la moda, la que lo impone, y por tanto, hay que
sacar el gancho enmohecido¡ frotarlo con
polvos maravillosos V ponerlo entre los fi.
Trabajos de crochet
nos dedos femeninos para que teja encajes
y fantasías. Uno de los modelos que r,resentamos es un motivo en estilo de aplicaci6n para vestido. El otro es una esquina para ser incrustada, con otras tres
iguales, en las puntas de un cojín para cama.
El primer mod~lo se hace con hilo bastante grueso¡ el color crudo es el indica4o para este motivo. Con unos do.
ce puede adornarse perfectamente una falda sastre hecha de tela de lino color crudo. La esquina debe t ejerse con hilo
bastante fino y la tela del cojín debe ser batista.

�EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUSTRADO

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FoT. FÉLIX, DE PARís.-EsPECIAL PARA "EL MuNDv !LUSTRADO"

FoT. FÉLix, DE PARfs.-EsPECIAL PARA "EL MuNoo lLusTRADo"
MANTO DE ESTILO GRIEGO,

formado ¡,or la túnica recogida en los hombros con elegan·
tes y graciosos pliegues,
'

EL

MISMO TRAJ E MANTO,

visto por la espalda. Borlas de seda en las esquinas y en el ceutro.

�488

EL MUNúO ILUSTRADO

Los Médicos más notables de la R~pública certifican la bondad del ELIXIR DE
SAIZ 9E CARLOS, el único específico que cura de verdad las enfermedades del Estómago é Intestinos.
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Tengo la satisfacción de manifestar á
usted que siempre que he empleado el
ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS, sólo he tenido que felicitarme por los
buenos resultados obtenidos.
Me es grato suscribirme de usted afectlsimo s. S.

Dr. J. P. Gayón.
Profesor de la Escuela N. de Medicina
de México, etc.

Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Cumplo un deber verdaderamente grato
al manifestarle los excelentes resultados
del ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ "DE
CARLOS, pues apenas empiezo á pres,.
cribirlo y ya he visto teder á su uso una
DIARREA de larga duración y rebelde á los
otros medios de tratamiento, y otra grave
y complicada de VOMITOS casi incurable. durante la digestión.
No dudo que esta medicina seguirá correspondiendo en mi práctica á las esperanzas que en ella tengo fundadas, y as!
tendré el gusto de participárselo en su
oportunidad.
Soy de vd. afmo. S. S. Q. S.M. B.

Dr. Manuel Gutiérrez.
Profesor de Obstetricia en la Escuela N.
de Medicina de México, etc. , etc.

Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Estoy ensayando el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS, y debo decir
á Ud. que en los casos en que lo he usado, se ha mostrado eficaz para combatir
algunos slntomas de las dispepsias, y
algunos enfermos considéranse curados.
Me es grato ofrecerme d, usted afectlsimo S. S.

Dr. M. Carmona y Valle.
Director de la Escuela N. de Meálcina
de México, etc., etc.

Sr. Dr. Saiz de carios.
Muy señor mio de mi distinguida consideración:
Contesto á Ud. su carta de fecha 18 del
corriente en la que se sirve pedirme mi
opinión acerca del ELIXIR ESTOMACAL
~E SAIZ DE CARLOS. Diré á usted que
siempre me abstuve de prescribir á mis
enfermos los especlficos que están en boga, porque casi siempre los autores de
tales medicamentos hacen un secreto de
sus componentes. Respecto del ELIXIR
ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS co~o su autor indica, su composición, conociendo las sustancias activas que lo forman, me decid! á aplicarlo en las afecciones en que lo crei indicado, una vez conocida la composición de dicho ELIXIR.
Asl es que lo he empleado de preferencia en el CATARRO GASTRICO y en el
GAS}°RO· INTESTINAL, tanto agudo como
crónico, en los adultos y en los niños. Los
buenos efectos del ELIXIR han sido constantes en el catarro gástrico y gastro-intestinal crónico, sobre todo en los casos
en que dichas afecciones son dolorosas y
están acompañadas de diarrea. Lo he empleado también con muy buen resultado
en los niños, después de la primera infancia.
A,;I es que creo que en los CATARROS
GASTRICOS, GASTRO· INTESTINALES
sobre todo crónicos, el ELIXIR ESTO'.
MACAL es un recurso con que debe contarse, pues que sus buenos resultados son
casi constantes.
Queda de Ud. afmo. atto. S. S.

Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Muy grato me es hacer saber á Ud. que
en todos los casos que de DISPEPSIAS
estomacal é intestinal, no ligada• con lesiones orgánicas, he usado el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS á titulo
de aigestivo tónico, he logrado beneficiar
á mis enfermos de una manera perfecta
cuando la DISPEPSIA ha sido atónica y
acompañada de dolor.
Espero r~coger ,:nás observaciones, y
me será satisfactorio comunicará Ud. los
resultados que siga obteniendo á favor de
tan agradable preparación; creyendo desde ahora que serán magnlficos siempre
que sepa ma:iejarla, usándola en los casos en Que debe modificar ó combatir dicho ELIXIR, según las substancias actlv~~. que entran en su esmerada compos1cron.
.
Soy de Ud. afmo. atto S. S.

Dr. Salvador f. Alcalá.
Director del Hospital Civil de Guadal ajara, etc., etc.
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:

Con verdadera satisfacción participo á
Ud. que el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ
DE CARLOS es una preparación que me
dado b1 illantes resultados en las DIS·
Dr. francisco de P. Chacón. ha
PEPSIAS, en general, y muy particularProfesor de Anatomla Quirúrgica en la ~e~te en la~. GASTRALGIAS. Para esta
Escuela N. de Medicina de México' etc., ultima afecc1on lo he empleado en mi seetc.
ñora con un éxito verdaderamente completo.
Quedo de Ud. atento S. s.
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Dr. Carlos Tejeda.
He empleado en varios de mis enfermos
el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE Profesor de Clfnica infantil en la Escue·
CARLOS, y lo considero como un excelen- la N. de Medicina de México, etc., etc.
te eupéptico, buen tónico y digesti'vo.
Su sabor agradable hace de esta preparación un medicamento~e_f!cil aceptación,
y el tenet en su compos1c1on substancias Profesor de Higiene de la Escuela Norde acción bien determinadas y ya conoci- mal
para Profesores de México, e(c., etc.
das, como. son la Quinina,. Pepsina, Hierro, Cocama, etc., garantiza su eficacia El Médico Cfrujano que suscribe certien varios padecimientos del aparato di· fica Que ha usado en distintas afecciones
gestivo.
del ESTOMAGO, e! ELIXIR ESTOMACAL
DE SAIZ DE CARLOS, siempre con muy
Dr. A. López Hermosa. buenos
resultados.
Profesor adjunto de Cllnica y de Obste- Veracruz, Julio 21 de 1900•
tricia en la Escuela N. de Medicina de Mé·
xico, etc., etc.

Dr. R. Benítez.

De venta en Farmacias y Droguerías.-Agente General de América, Carlos s. Prats.
Apartado 468, México, D. F. .

' CARTA BLANCA
¡¡LA MEJOR CERVEZA DE AMERICA!!
Cuauhtemoc Monterrey
1

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EL MUNDO ILUSTRADO
f

491

EL MUNDO ILUSTRADO

-~

con~ultas para las Damas

VARIAS NOTICIAS

CUIDADOS PARA LA TEZ
Concha Marina:-Para hacer que desaparezcan las arrugas prematuras, es superior á cualquiera crema de tocador el
masaje facial. Afin de hacer éste convenientemente, es mejor dirigirse á algún
médico especialista en enfermedades de la
piel. Si usted tiene muy delicado el cutis,
es preferible que no use ningún Jabón, sino solamente debe lavarse con aeua tibia,
mezclada con un poco de bórax, y de vez
en cuando usar el Jabón lechuga, que encontrará en cualquiera droguerla de esta
capital.

UN MODELO
Rubia:-En esta sección verá usted el modelo de capuchón que desea. Puede usted
hacerlo en seda liberty, de color blanco,
adornándolo con un lazo de terciopelo negro ó verde resedá. No tema usted singularizarse con llevarlo para la salida del
teatro; es una moda perfectamente aceptada entre las damas de buen gusto en esta capital, y además, favorece mucho á la
belleza del rostro y defiende el peinado
de tos iilesperadosy brusCos &amp;taques del

buen resultado mi opinión, que mucho temo no sea acertada por falta de experiencia en asuntos tan diflciles y carencia de
datos suficientes para poder apreciar debidamente la situación que usted me indica.

RFSPUESTA
L. S.:-La costumbrefde fumar, en una
sefiorita, ciertamente no_es bien aceptada.
Como medio práctico para desarralgarla,
se aconsejan unos cigarrillos de brea, que,
según dicen, dan muy buen resultado. Pero, ante todo, es preciso emplear la fuerza
de voluntad, sin la cual los otros remedios
no tendrán éxito.
ALGUNAS RECETAS
Flor de Lis:--Para quitar el color .encendido de las manos, que generalmente prilviene de ta tez maltratada, es muy eficaz
el uso de la "Kaloderma."
-A fin de que se limpie por completo su
traje azul marino de las manchas de áci·
do, puede usted emplear el amoniaco, cu·
yo resultado es excelente. SI la tela no
está muy manchada, puede hacérsele recobrar su color primitivo con cloroformo.
Si las manchas no desaparecen, no queda
más remedio que tefiir el traje de otro color.

PARA LAS PESTAflAS
Geraldlna:-Muy agradecida á las bondadosas frases que me dirige, tengo el
gusto de contestar á su consulta.
Para que crezcan las pestafias, puede
viento, que tanto perjudica á la gracia y usar la siguiente preparación: Se pone en
orden de los diffciles peinados que hoy se medio litro de ron, media libra de· manzanas amargas machacadas, dejándolas en
usan.
infusión durante tres dlas. Después se pa.
sa esta mezcla á través de una muselina
:UNA OPINION
y;se guarda bien tapada. Al hacer uso de
Madre tlmida:-La única manera que tie- esta preparación, es preciso cuidar mune usted para convencerse de si el sefior cho de que no penetre al interior del ojo,
que pretende á la sefiorita hija 1e usted, pues podria perjudicarlo. Aeste fin puede
observa ó no buena conducta, es dirigirse usted humedecerse las pestafias con una
á las autoridades pollticas de la ciudad esponjita fina, teniendo los ojos cerradonde reside, para tener á ese respecto dos.
noticias ciertas. En cuanto á saber si la
PARA TER!R CANAS
pretende por carifio ó sólo por interés de
su herencia, no es posible saberlo de un . Piripitanta:-Doy á usted la fórmula que
modo fijo; pero la honorabilidad de ese ca- desea para teñir canas. Se hierve un graballero es la única que puede dar seguri- mo de sulfato de hierro en sesenta gramos
dad de sus rectas Intenciones. Y la misma de vino rojo. Este liquido es muy eficaz
sellorita podrá poner á prueba el afecto para ese objeto y completamente Inofenque él le manifiesta. Ojalá dé á usted sivo para el cutis de la cabeza.

LIBROS NUEVOS

Chicharita:-Le agradezco Infinito sus
frases de benevolencia, que de ningún modo merezco, y con mucho gusto contesto
á sus preguntas.
No creo que debe usted poner visillos
en las puertas del comedor, teniendo éstas, como me dice, los cristales grabados,
pues serla quitarles su bonito aspecto. En
cuanto á las cortinas grandes, de damasco, si cree usted que obscurezcan demasia.
do la pieza, puede ponerlas de etamina en
color crudo, pues tratándose de un comedor de casa campestre, creo se verán bien
de esa tela.
-Los "portiers" están destinados, generalmente, para ponerse en las puertas
de comunicación. Se colocan, recogiéndolos de un lado, á fin de que la puerta quede libre y despejada.
-Me pare" muy propio el Juego que
desea usted hacer de cortinas y dosel,
bordados á la duquesa. En el próximo número le daré modelos á ese respecto. La
mejor manera de poner los muebles, es
procurando que á la cama y al ajuar no
les dé la luz por el frente, pues esto es
muy molesto. Sin embargo, si la armonla
de la pieza exige esa colocación, puede
ponerse un biombo en los pies de la cama
para atenuar la luz. El ajuar de que me
habla es bonito y propio para uoa recámara de casa en el campo.
-El salvado de trigo es el que se recomienda para conservar delicado el cutis.

En esta sección mencionamos los libros cuyos autores
6 editores remiten dos ejemplares á "El Mundo Ilustrado."

Ue venta en todas las Dro¡ruertas y Boticas.

La República de Cuba.·lnforme de
la Admlnlstracl6n provlslonal.·Tra•
tado elemental de pslcologia .·Pro·
blemas de Fislca.·La Comunidad
y el Ciudadano.

La administración provisional de la isla de Cuba, que acaba de terminar en sus
funciones, ha hecho circular profusamente un tomo conteniendo el Informe de los
actos efectuados por dicha administración
desde el 13 de Octubre de 1900, en que se
hizo cargo de los asuntos del gobierno cubano, hasta el 1'? de Diciembre de l &lt;JO'l,
Ocupa el Informe un volumen de cerca de
seiscientas páginas, nutrido de informes
y de observaciones muy interesantes, y
precedido de un estudio sobre la situación
polltica de la isla, hasta la segunda de
las fechas indicadas.
La casa D. C. Heath &amp; Cia., de Boston,
que es una especialidad en la edición de
estudios elementales sobre asuntos cientlficos, nos ha remitido tres preciosos libritos, cuya lectura hemos hecho con gran
interés. Uno de ellos es la versión inglesa de un tratado elemental de psicologla
del profesor alemán Herman Ebbioghaus,
autor de muy interesantes obras sobre la
materia, y editor de una revista de psicologla muy afamada.
El otro es un tratado elemental de Flsica en una forma muy novedosa, con aplicaciones prácticas numerosisimas, y que
pueden ser de utilidad inestimable para
los estudiantes. Su autor es el profesor
Fred R. Neeler, de Boston.
El último es un compendio de educación
clvica, bajo el titulo de la "Comunidad y
y el Ciudadano," también interesantlsimo, y tanto más novedoso para nosotros,
cuanto que adopta un sistema enteramente diverso al que se usa en México para
impartir la escasa edpcación clvica que
se da en algunas escuelas oficiales.

MODELOS
Maria:-En esta sección verá usted dos

modelos de cepillera para que elija cualquiera de ellos. Uno es de f1aoela con
orillas picadas. El otro puede hacerse en

o

(

felpa ó terciopelo, bordando las aplicaciones del ornato con u11¡cordoncillo de seda.
Le doy también el monograma que desea.
MARGARITA,

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
es li. reina de las vomadas, porque 1l1mprt cura, 1lt111pn alivia y 1lempr1 es eficaz. Millares de personas curadas con ella testlflcan sus maravillosos resultados, y vor esto es que se ha hecho la J)referlda del público Basta usarla una vez
para tenerla siempre á prevención. Produce efectos seguríslmos en
Granos, Tumores, Almorranas, Heridas, Pústula.~. Ll&amp;a"as, Uiie"l"OS,
,
Ulcer"s, Quemaduras, Fístulas, Erupciones, &amp;., &amp;.

Alos Judlos se deben las letras de cambio, que datan de 1318. Es antiqulslma la
loterla. Las primeras medias de aguja se
usaron en el siglo XV, y las primeras de
seda conocidas las usó Enrique II de
Francia. Zacarlas Jansen inventó el microscopio en 1590. Los molinos de viento
es invención árabe del siglo XV. El uso
de la moneda es casi tan antiguo como el
mundo. El arte de escribir la música por
medio de notas se debe á G:iido de Arezzo
en 1024. El papel tiene su origen en el
Egipto; el de hoy se conoció en el siglo
XIII. El paracaldas lo inventó Blanchar.
El pararrayos Franklin en 1757. El paraguas se introdujo en 1680.

o

''El Mundo
.........--.. ..Ilustrado''
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EL MUNDO ILUSTRADO

La Belleza
La belleza es la armonla que el alma
busca afanosa: es el gozo que suefia el esplrltu; es la esencia perfumada que se levanta como incienso del fondo de la materia, y tomando forma de nube, envuelve
el corazón del hombre; es el beso de la
gloria que modela con amor todo lo que le
besa; es el ideal que reposa antes de emprender el vuelo, sobre la pluma del aire,
sobre el terciopelo de las flores, en lo hondo de las miradas y en los labios de la
mujer, y en los cuerpos de las vlrgenes;
es la serenidad del cielo que mira la bondad que pasa; es la dorada polvareda que

Avisos Económicos
DOCTOR FRANCISCO DE P. MlLLAN.
Especlallsta en enfermedades secretas.
Cirugía. l\to de Santo Domingo núm. 5.

La Emulsión Predigerida
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AL RECIBIR $1.fO EN TIMBRES POSTALES ó GIRO, re0&gt;!tlrá, porte pal{ado
cualQu!era de los sll(ulentes lotes: 12 va·
Quetes semillas de flores ó de hortaliza.;
5 jabones de amole para desmanchar; 12
postales de lustre; 3 pares calcetines; 1
linterna oJo de buey con luz de 3 colores;
una navaja para la barba marca "Gemelos;" 920 gramos de dulces entrefinos, ó 460
gramos de dulces finos; ó las siguientes
tres vlezas; una alcancía para dáclmos,
un atrascopo y unos anteoj~ de risa. Pida. nuestra lista d6' 3.000 efectos y direcciones para la siembra de toda clai,e de
semillas de flores. zacates y de hortaliza..
W. B. Arrlngton. "La Gran Barata," Departamento núm. 1. GuadalaJar&amp;. fal.

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Dentista (Facultad de México.)
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Francisco S. Gonz6lez y Oa.--Gómez Palacio, Dur.

GRABADOR EN ACERO Y COBRE.- Manuel Sevllla. 01\leras número 9.-Tarje·
tas, Membret~ Et!Quetas, Acciones y
Bonos.

suscitaron con las alas los ángeles al pasar al ras de la tierra.
Cuando la belleza se despierta, abre las
puertas del dla; cuando se duerme, en·
ciende las estrellas del cielo; cuando pa·
sa, las nubes lo saben, y vestida de oro
y de púrpura, la siguen majestuosas camino adelante, hasta el carro de la aurora ó
la hermosa despedida de la puesta del
sol.
Cuando s~ detiene brota todo un campo
de flores, se levanta alguna obra de arte,
se destreGza un rayo de armonla ó la poesla se desvela y canta cantos de ventura.
Cuando suefia, sueñan todos los poetas;
cuando llora, tiemblan todas las almas;
y cuando reza, calla el hombre, calla el
viento, callan las voces de la selva y entreabren los ventanales de la gloria y se
arrodillan los ángeles.
A veces camina triste y se detiene Junto
al agua, y el agua llora bajo las frondas.
A veces besa el niño que se encuentra á
la orilla del camino, y el niño crece envuelto en resplandor de estrellas de hermosura.
A veces canta al compás de la lira canciones de amor al poeta, y el poeta muere cantando aquellas canciones dictadas,
y nace un bosque de laurel al lado de la
tumba, y siempre, por donde pasa, deja
rastros de hermosura para los ojos que
saber, gozarla.
¡Oh, belleza! Dichosos los que te oyen
y te ven, los que tiemblan cuando te adivinan, los que adoran tu andar de soberana, los que te buscan para besar tu
cabellera, los que lloran tu ausencia, los
que á toda hora te sueñan y los que por
tu gloria rezan.
¡Rezad por ella ¡oh poetas! que ella quitará las espinas del camino de vue,tra
vida!
SANTIAGO RUSIÑOL.

•

Mujer,Jsposa f Señora
Si nos casamos por amor, tenemos
mujer.
Si nos casamos por comodidad, es¡;osa.
Si por conveniencia ó interés, señora.
La mujer quiere al marido, la esposa lo
respeta, la señora lo tolera. Enfermo, la
mujer lo asiste, la esposa lo vi"ste, la sefiora se informa de su salud.
Para uno mismo hay la mujer, para los
amigos la esposa, para la sociedad la señora.
A pie se sale á pasear con la mujer, en
carruaje con la esposa, y se va á los teatros, á las fiestas de las rosas, á un baile
y á los lugares veraniegos de moda, con
la sefiora.
La mujer comparte nue~tras penas, la
esposa nuestros capitales, la señora nuestra vanidad, y cuando al fin se llega al
término de la vida, la muj er nos llora, la
esposa nos extraña y la sefiora viste de
gran luto.
Feliz el hombré que en una sola persona encuentra adunadas las tres condiciones de mujer, esposa y sefiora.

*

EL MUNDO ILUSTRADO

Por tener trece dedos en las manos fué
rechazado de las listas de enganche del
ejército, un Joven americano, sin tener en
cuenta que con más garras mejor agarrarla y serla más apto para el abordaje.

DE CÓMO EXTIRPÉ
MIS ARRUGAS

•
••
Los cazadores de cocodrilos de Ceilán
emple&lt;ln como cebo niños vivos. Por supuesto, nunca ponen al niño al alcance
de los cocodrilos, basta que los atraiga
con su llanto y su presencia, y el cazador
se encarga de dar cuenta del saúrio antes
que pueda haber hecho presa.

DESPUES DE HABER FALLA·
DO LOS ESPECIALISTAS,
LAS SOBAS FACIALES ~

***

En el afio de 1875 el total de los depósitos hechos en los Bancos de los Estados
Unidos ascendla á $2,185.512, 774. En el
afio de 18()6 aumentaron á $4,945,124,424,
El total en el año de 1907 fué de.
$3.099,635.335,348.

Y LAS CERILLAS
PARA EL CUTIS

•••
Dos personas que estén jugantc., al do·
minó diez horas diarias y que hagan cuatro movimientos por minuto, podrlan estarse Jugando ciento diez y ocho mil afios
sin agotar todas las combinaciones del
juego, puesto que su.... número se eleva á
248,528.2n 840.

NADA. TAN ErlCAZ Y T.AK
FACIL de tomar como lu

OBLEAS DE STEARN(
Jara el DOLOR de CABEZA.
UNA SOLA OBLEA alivia al
momento el m4s fuerte dolor de
cabeza.
No eontlene Antipirina ni otral
dro¡u peligros!lB. Insista siempre en que le den la de ''Stearna"
que ea la tmica legítima.

FREDERICK STEARNS &amp; CIA.
• DETROIT, MICH.. E. U. A.

"El Mundo Ilustrado"
E

ll'illl&lt;e](l)I!' i&lt;emmllllsiirñ~ ~&lt;e
i&lt;e~\Úl\b~ña.

Il&amp;

i

\

Una vlda. llena do dificultada.•. de preocuvaclone,y de entermtd11de,,me ¡¡roduJu l•rotunda~ lfnAa, é lnten~as arrul!'.aS l'n
ta cara. Oomprendfa QUt-1 tales d,fectos
no sólo me de~figuraban y me hacían parecer mucho má~ vieja d., lo aue era, olno
aue t,mblán serí,n un ob;;táculu para
abrirme pa,n en el mundo. pues sa bldo es
aue el buen éxito de una mujer, tanto so·
clal como finanCIPramente, depende oor
mucho de su aparlenda. La mujer tea.
con 1foeas y surcos profundos en et rostro.
ha de luchar de,ventajosamente contra
su hermana má~ Joven y más bonita
Por esta razón me dt:cldf á comprHr cerlllas para el cutis ó "cold creams" de las
dlterentes marcas, y procedí ásobarme la
ca.ra con la mayor const11..nc1a y rel!'.ularld11.d, esperando recuperar mi primitiva
apariencia. Pero todo era Inútil. J;Lq 1trrugas se obstinaban en dearme, Y en lul!'.ar
de des1tvarect1r se hacían más visibles.
Entonces me puse en manos de un espe·
clal!sta aue me prometió Quitarme lll,li
arrugas con la mayor facilidad. Le pagná
sus honorarios y me sometí al tratamiento Algunas veces me parEcía Que lltS
arrugas lb.in d!smlnuyen&lt;lo; pero despuás
de haberme 1!'.&amp;stado tojo el dinero Que
l)Odía me encontrá con todas mis arrugas
tal y como antes. Esto me desesperó y renunciando á tr!l.tar ue nuevo, me dPsConsola bala !&lt;lea de Que tendría. que acabar
mi vida con l!l. cara llena de arrugas. Un
dla., hablando con un amigo muy versado
en Química, se me ocurrió algo nuevo vnr
una Idea emitida por ese a.mll!'.O, á lnme~
dlatamente me puse á experimentar y estudiar todo cuanto al asunto se ref.,rfa.
Despuás de tran•currlr muchos mesPs
dedicados á vruP,ba.s y exoerlmentos, y
tra.s numero~os fracasos aue me desanl·
rn11.b•n p0r el momento, al fin lo,rrá dPScubrlr un orocedlml•nto Que produjo los
má.'I asombro,os resultados en la extlroa.r,Jón de mis arrul!'.as en una sola noche.
Rebosaba de a.leKría.. Probá mi trata.miento otra vez, y mi sorpresa y contPnto no
tu vieron límites 1tl ver Que mis arrugas
h..,bfan desap!l.recldo ca~! oor C.Jmplet, ,.
Un" tercera aplicación-tres noches solAmente-ba•tó pa.ra Que me a.uedase la cara completamente exenta de a.rrul!'.aS y
tan tersa como nunca. Entonces me decl ·
clí á ofrecer m1 trat!l.mlento á mis amll!'.a.s
íotlmas. Quienes lo us&amp;ron con los más
sorprendentes rP.su1tactos, Y en vista de
ásto determlná ofrecerlo al públ!co.
Envl!l.rá detalles completos. gratis, á
cuantl\8 damas se dll!'.nen pedírmelos. MI
remedio no consiste de cerlllas ó "cold
creams," ni de soba~ faciales, ni baños de
vavor. ni de los afeites l!'.enera.lmente recomenda.dos para. Imperfecciones f&amp;cia.les,
ni hmvoco hay nada aue Inyectar ni aue
pudiese dailar el cutis en lo más mínimo.
Se trata de un descubrimiento hecho por
mí. y tan sencillo Que ouede usarse sin
aue lo conozcan las amigas más íntimas.
Be a.vllca el tratamiento vor la noche. y
por la mañana se ve la asombrosa trMnstormacl&lt;1b. Ahrunas personas IIle han escrito diciendo aue pl\rece demasiado bueno vara Que sea verdAd, Mi conte.,ta.clón
á ésto eR Que se pru'lbe y se verá Que es la
raalldad.
Si usted. lectora amable. está Interesada en mi descubrimiento. tenl!'.a. la bondad
de escribirme dirigiendo el sobre así: "Re·
len Sanbord. Dept. 2204, Oleveland, Ohlo,
E. U. de A.. " y me complaceré en remi·
t1rle detalles completos.

•

493

LAS LOTERIAS
Es extraordinario ver de cuán distintas
maneras acogen, los agraciados por la loterla, la noticia de. haberse llevado el
premio.
M. Matt, duefio de una fonda, gana los
100,000 francos. Se le pregunta cuáles son
sus impresiones, y responde:
¡Oh! no sé, estoy casi loco. . me he
pasado el dla sin probar bocado.
M. P.intet, confitero de Burdeos, ha intentado explicar lo que sintió cuando supo que era duefiJ de los 500 ooo. Era alg:&gt;
muy confu,o.... el terror, la inquietud,
la alegria; pero é&lt;ta mezclada con cierto
dolor fi,ico que no sabia en qué parte del
cuerpo residla; en fin, una cosa "desagra·
dable" que lo hizo sufrir mucho p:&gt;r varias horas.
-E~pero- alhdla-que para la próxima vez estaré ya más acostumbrado.
Un empleado de Marsella, al saber que
acababa de ganar los 100,000 1 exclamó flemáticamente moviendo la cabeza en aire
reposado:
-E, claro; esto tenla que venir; ya lo
sabia.
Un panadero de Chamberlin, que trabajaba en la casa de su tlo, fué notificado de
haber ganado en la loteria de la vlspera
los 100,000.
-Corre, vuela á recoger tu premio.le dijo un amigo oficioso que acababa de
llegar, jadeante, á comunicarle la asombrosa nueva;--corre á cobrar tu premio, y
acuérdate que he dejado á mi mujer enferma para venir á darte noticia tan plau.
sible.
-Haces mal en abandonar tus deberes,-respondióle el panadero,-pue, yo,
desde esta mañana, sé la buena nueva;
pero no he cobrado porque aún no termino
mi trabajo de hoy. El deber y los compromisos por delante, y después. . . . lo demás.
Un cura, al saber que habla sido agraciado con los 20010001 dijo sencillamente:
--Lo siento; ya no podré dormir tranquilo; ¡,iempre estaré esperando á los la·
dronesl Podrla desprenderme de ese dinero gastándolo en donativos y limosnas;
pero:aun asl, la fama de rico me quedará
y no habré ganado sino molestias. ¡Qué
desgracia!
--Pero entonces-se le preguntó,- ¿para qué entrar á la loterla si esto podia
acarrear la desgracia trayendo el premio
gordo?
-Sefiores --rtspondió, -yo Jamás he
entrado á la loterla: uno de mis amigos á
quien en cierta ocasión hice un pequefio
servicio, es quien me ha regalado el billete. Y mal me ha pagado mi favor, porque
desde hoy he perdido la paz del alma que
yo tenla, paz que no se compra ni con to·
dos los tesoros del mundo.
¡Cuán distintas impresiones reciben los
agraciados á la Ioterla. Y luego, se ha
ccurrido preguntar qué hacen de su dinero. ¿Qué hacen? Pues ... bien, distintas
cosas.
Un cochero declaró que no suspenderla
su trabajo aunque el oro de que fuese

~
)V -'&gt;

1·1~

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t , ,..;

~

¿ Por qué ponerse calvos y aparecer viejos antes de tiempo? El descuido del cabello causa la formaciGn
de la caspa, y ésta es la precursora
de la caída del cabello y de la cal vicie. Para evitar estos malos, aconsejamos á usted fuertemente use el

Vigor del Cabello
del Dr. Ayer
Un caballero escribe:
"La gratitud me impulsa á escribirles
que tengo ahora la cabeza bien poblada
de pelo espeso y sedoso, por haber
usado su maravilloso Vigor del Cabello.
Estaba casi calvo antes de usar el
Vigor del Cabello. Todavía me lo
aplico una vez al dia, restregándolo
bien con los dedos en las raíces del
cabello. Estoy muy agradecido al
Vigor del Cabello del Dr. Ayer por
haber mejorado tanto mi apariencia. "

Tome usted este consejo á tiempo.
Use el Vigor del Cabello del Dr.
Ayer y conserve su juventud.
]¡() mancha el c11,bello. Pregunte tÍ su
m édico fo que opina del Vioor del Cabello
d el Di·. Ayer,

Preparado por el DR. J. C. AYER y CIA.
Lowell, Mass., E. U. de A.

"El Nuevo Siglo"
Ajurres. Roperos, Juegos de comedor
y todo lo que se necesita para
Amueblar una Cm.
PRECIOS SIN COMPETENCIA,

�•

194

EL.VIVIFICADOR
DE MlJNYON.
.El Vivificador de Munyonsurteefect.os mara,
viUosos en fortalecer y vigorizar tanto a. J1.s
an.:liaDos co1.00 a. losjóveDes debilitados por el
trabajo excesivo, la. au~iedad, los disgustos, el
abuso de los placeres, los t-xcesos ele todo género
y la edad. Debe tomarse pa~~urar la carencia
de actividad y energla, la deb1hdad prematura,
la falta de memoria, la impotencia ~l insomnio, la.excitación nerviosa¡ el recelo defracasa1
en las empresas, las pérd das semin·tl_es Y los
Htdores nocturnos, el deseo de alslam1ento, hl
melancolía y los malos presentimientos, la
debilidad debida á los excesos sexua\es, e. los
vicios secrdos y a. las malas costumores, las
!)érdidas del fluido vital y la Incapacidad para
el cat.rimonlo. Ejerce una acción sumameotP.
eficaz é Inmediata sobre el centro del sistere..'\
nervioso, comunicando ast vitalidad, salud Y
vigor !l. !amen te y al cuerpo. Precio, '.lnmoneda
~!cana; 2pll80S,
~ .• .,,.,_,

t

·r

dlP114ll' 1
1:fa. .Profesa 5.

·sa¡uJauao saluajy

Méxh:o. J.J. F.

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enajenados, morfinomanos,
alcohólicos y quirúrgico.s,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Efica r atención para los enfermos. Departamento es:
pedal para señoras. Insta:lación eléctrica completa.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.

Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozain.
Administrador,

J. Lavista.

dueño formara una montaña capaz de ce·
brirlo entero. Se sacó los 150,000, y al dla
siguiente, después de cobrar esa suma y
de llevarla á un banco, subió al pescante,
y comenzó, como siempre, su ruda labor
al sol, al viento y á la lluvia.
Un pescador del puerto de Marsella.
agraciado con los 100,000, no dejó nunca
de ir al amanecer á la playa á explorar el
cielo.
¿Para qué vienes?-declanle sus compañeros;-si nosotros estuviéramos en tu
lugar, nos gustarla ver entrar el sol desde
la cama ...
--No es tan fácil perder la costumbre de
toda la vida-respondia;-si ustede; estuvieran en mi lugar, harlan lo que yo:
venir todos los dias á la playa para examinar el cielo.
Un obrero ganó los 125,000, y al preguntársele sobre la nueva vida y el lujo
que desplegarla al verse dueño de suma
tan importante, respondió:
-Pienso bajarme de la. bohardilla al piso cuarto. 1Me sofoco tanto de subi(á esa
torre! ....
¡Bajarse al piso cuarto! cuando podla
vivir en una linda casit( con árboles y
sentarse á su sombra para regocijarse de
su buena suerte! ¡Oh, corazón humano!
¿quién podrá conocerte bi !n? ....

De 2.550 reyes que ha.habido poco más
300 han sido destronados, 13i ·. asesinados, 123 tomados
prisioneros, 108 ejecutados, 100 muertos
en campos de batalla, 46 obligados á ab·
dicar, 28 han sido suiddas, 25 han recibido: la muerte por_ medio: de la· tortura
y 23 se han vuelto locos ó imbéciles.
ó menos hasta la fecha,

***

El periódico _indú ,"Yugantar," que se
publica en la colonia.Jrancesa de Chandernagor, incita á los bengases al exterminio de los. europeos, y dice que pide
por la subscripción sólo "la cabeza de un
europeo." Se.ignora cuáles sean las·medidas tomadas por las autoridades francesas contra ese anuncio :subversivo y
peligroso. Se conoce que los franceses é
ingleses no son muy amados por los nativos del Indostán.

LA MORBOSIDAD Y LA MORTALIDAD SON MUCHO MAYO
RES EN LOS NI:&amp;OS CRIADOS

LAS MADRES
debieran saber. Con la mayo1
parte de las nifl.as, sus tribulacio.
nes proceden de la falta de nutrición, tanto en caEdad como en
cantidad. Hoy día se denomina
esta condición por el término de
Anemia; pero las palabras no alteran los hechos. Existen miles
de niñas en esta condición ; al~unas de ellas están en la edad
de los misteriosos cambios que
conducen al completo desarr1)1lo
y necesitan especial cuidado.
Muchas sucumben en este periodo tan crítico y la historia
de tales pérdidas es la más triste en el curso de la vida. Un
tratamiento conveniente podría
haber salvado á la mayor parte
de estos tesoros de 5US padres, si
las madres hubieren sabido de la
PREPARACION de W AMPOLE

y la hubieren administrado á sus
hijas, con el re.mltado de que habrían llegado á ser mujeres fuertes y sanas. Es tan sabrosa como
la miel y contiene todos los prin·
cipios nutritivos y curativos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígaúos frescos del bacalao, combi·
nados con Jar:.ibe do Hipofosfitos ~
Compuesto, Extractos de ~alta
y Cerezo Silvestre. Para lograr
el desarrollo de nifios pálidós,
raquíticos y demacrados, y especialmente aquellos que padecen
Anemia, Escrófula, Raquitismo
ó Enfermedades de los Huesos y
la S.:tngre, no tiene igual, pues
sus propriedades tónicas son exccbntes. "El Sr. Dr. José M.
Gaijosa, de México, diae: He
empleado su Preparación de
Wampole en una, Señorita que
presentaba algu::ios síntomas inquietantes en el aparato respiratorio y de2de el primer frasco
comenzó á notarse alivio marca·
do, habiendo desaparecido toda
huella de enfermedad al termi· ~
nar el sexto frasco." Nadle
sufre un desengaüo con est::i.
De ven:~ en todas las Botica::.

con biberón que los criados al pe
cho, si se omite en el primer caso
añadirá la leche la preparación alimenticia llamada harina «Kufeke&gt;,
que recomiendan calurosamente in,
•••
t,
numerables médicos del país y exSegún los filatelistas inglese;;, elJ¡decatranjeros. La harina «Kufeke&gt; con- no de los sel los de correos es el 12 céntiene una gran proporción de prin- timos azul de Hong Kong, emitido en 1865
cipios nutritivos que contribuyen con el-filete C. C. y que desde entonces
al desarrollo vigoro'3o del organis- no ha sufrido otra alteración. El 24 cén·
timo~ de Terranova, de 1886, ocupa el semo infantil, se digiere fácilmente y 11:undo
lugar; pero pueden e,1contrarse seademás de esto impide y corrige la llos mucho
más antiguos si se tienen en
presentación de perturbaciones di- cuenta las variaciones de filigranas Ytagestivas, diarrea, cólera infantil, ladros. Asl es que el de 5 peniques cuadrado de Nueva Gales, existe co~ el
catarro intestinal, etc.
&lt;EL NIÑO EN LA LACTAN-

• 1 "'

EL MUNDO ILUSTRADO

CIA&gt;, instructivo folleto que se
reparte GRATIS en los lugares de
. venta.

mismo color que hace cuarenta y cmco
años, lo que le ha valido Justamente el
nombre de "Great old Stamps."

•

EL MUNDO ILUSTRADO

FUOACE5
Hoy Momo está de fiesta. Hoy la locura agita nerviosamente sus sonoros cascabeles, y sus risas abren su ala de luz,
desgranando ritmos, ya dulces y apacibles, ya descompasados y broncos.
¡Carnaval! ¡Cuántos pensamientos levanta esta palabra! La imaginación, la
eterna "loca de la casa," sueña inconscientemente con las escenas maravillosas
que todos hemos leido en los vetustos
cronicones de los tiempos de oro! Al tintinear en nuestros oidos el mágico voca·
blo, pensamos al instante en las marque·
sitas rubias, coquetamente disfrazadas de
pastoras; en los rostros aristocráticos en·
cubierto~ con la seda del antifaz; en las
charlas galantes con la hermosa desconocida; en los labios bermejos, que rlen y
charlan con sabrosa coqueterla ...
Y pensando en todo esto, llena de azules humos la cabeza, cargada de recuerdos
la memoria y atiborrado el · magln con los
oropeles de antiguas narraciones, nos en. dosamos, cuando cae la noche del clásico
domingo, el correcto y estirado fraque, nos
anudamos bajo la barba la impecable corbata de batista, y felices con nuestro propio engafio, corremos desalados hacia el
sitio donde sabemos que se verifica el clásico baile de carnaval.
¡El baile de máscaras moderno! 1Qué
riJ!cula parodia de aquellos antiguos bailes, en que los más grandes señores y las
más encopetada~ damas discurrlan elegantemente disfrazados, haciendo d~rroche de "chic" y de talento! Hoy no vemos
la mano fina y delicada, surgir, como una
flor de nieve, de entre las ampllsim.:s
mangas de seda del artlstico "dominó,"
ó de entre los ricos encajes de una "toi·
lette" de los tiempos del rey Sol. Hoy la
mano que se extiende hacia nosotros, sa·
Hendo de entre los desaliñados pliegues
de un asqueroso vestido de utilerla, tiene,
magüer el engafio de los polvos de arroz,
la aspereza plebeya, que denuncia en el
acto á la maritones convertida en mere·
triz. Hoy la broma que nos es dirigida
por una hembra disfrazada de marquesa
del Trianón, tiene el acre sabor que habla en el acto de su procedencia de plazuela. Nada de "sprit," nada de talento,
nada de elegancia. Mujeres de la hez del
pueblo, cuyo lenguaje azota como el látigo de un carretonero; hombres sin honor,
que charlan de una manera estúpida, salpicando sus diálogos con juramentos de
Intima taberna; bromas que hieren como
una plebeya bofetada; dh frares que acusan la estultez de un Flgaro de arrabal;
fraques que cabalgan grotescamente sobre los hombros de sus dueños, cual si estuvieran descontentos de encontrarse en
lomos no hechos para la aristó:rata prenda; imprecaciones y gritos de reyes y duquesas, cuyo tufo apesta Avinos de la peor
laya; comparsas que parecen haberse disfrazado, no para asistir á una diversión,
sino para consumar un asalto: eso es hoy I

495
unestro baile de carnaval! Los que Aél
asisten con l 1 cabeza re¡: leta de dulces y
alegres ilusiones, al encontrarse enmedlo
de la innoble marejada, sienten asquerosa, náuseas, y [apartándose: del ir fecto

grupo, miran con lástima y tristeza esa
hmible caricatura de lo que en otros
tiempos fuera un torneo de buen gusto y
de elegancia .. ..
¡oh, nuestra, alegrlas en grupo! ¡Oh,

'

LA MARCA DE PERFUMERIA
'
'
LA MAS
CELEBRE
EN EL MUNDO

�EL MUNDO ILUSTRADO

496

EL MUNDO ILUSTRA:Oó

LA CALVICIE yLA CAÍDA DEL PELO
Un Remedio infalible

LA PERTUISINE

-·-

En algunos números anteriores hemos publicado una serie d_e varias
atestaciones con el objeto de demostrar la verdadera eficac1dad de
la PERTUISINE. Hoy relatamos nuevas comprobaciones entre las
últimas cartas de felicitaciones que hemos recibido.
Dichos testimonios convencerán los más escépticos.
Certi{i,co que J,icha (otogra/ ia me ref)resenta desde
el día e11 que emne:e las
lociónes de PERTUISINE.
Firma: Víctor HAUCRECORNS,
33, Rue Viaia, Parls.

Muy señor mto:
Le agrade:co sinceramente
por el resultado ea;traordi11ario qrre he obtenido con
la PERTUISINE,
Mi pelada queda completame11te curada y los pelos
han crecido de nueco como
lo atestigua la (01ografía
que le adiunto con esta
carta. Quedo agradecido.
Firma: Víctor HAUCHECORNB,
33, Rue Viala, Paris.

DESPUES

ANTES

Compañeros de estudio de Víctor HaciclwcorM, ate$liguamo~ qrte

de !1.Uestro amigo ha crecido en dos meses, gracias á la

pelo

l '. ILLES,

PRUNEAU,

e, Rue du Boisseau, Asniéres.
Edouard

el

PERTUISINE.

Rue Eugéne Duhoi~. 68. Vitry·sur·Seine.
Louis LlTHIEC,
27. Rue Louis·Blanc, á Levallois.

THIÍVHNOT.

138, Rue du Bois, á Levallols.

Emil-. RAY~AUD,

15, Passage Notre·Dame de la C,·olx, Parí,.
Juiily1 3 de Marzo 1907.

Muy señor mto:
Es para mi una cerdadera mtis{ar.ción de poder ote1&lt;tar los "!ªfªºillqsos
efectos de ~u PERTUISINE , la re,·ono;co como muy e{ica:. para ae.ener a la
mai¡or breo~dad la caída de l pelo y harerlo crecer d~ nuevo.
Lo puedo declarar por haberlo ea:perimentado yo mismo, por lo cual le
quedo muy agradecido.
.
Quedo de V. A. S. S.
J. Bo~NET, Pro'.esor i Juilly (Francia).
La PERTUISINE es infalible contra la caida del pelo la más rebelde.

.

DEPÓSITO GS:NEIIAL:
DEPOSITARIOS EN MÉXICO,

..

PARIS-LEVALLOIS, 18, Rue des Arta.
J. LABADIE

SUCS, Y CÍA.

5.

CALlE DE LA PROFESA·

UN LIBRO PARA LAS MADRES
"Higiene de la Infancia y Consejos Prácticos
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para Criar á los Niños Hermosos y Robustos."
Toda. madre debe obtener este interesante librito sobre los cuidados de las criaturas, escrito expresa.mente por eminentes médi·
cos Millares de ejemplares se ha.n distribuido gratis á. las madres
en ia.s últimas sema.na.s. Pida.nos un ejemplar inmediatamente.

JOHANNSBN, PELIX Y CIA.
Antigua Droguería de la Palma. México, Apartado 313

nuestras hoscas alegrlas de aztecas! Cuan.
do gozamos, nuestros placeres tienen un
dejo de amarg·1lsima displicencia. Nosotros no sabemos reir. No tenemos la loca,
la picaresca, la bulliciosa ri: a de los franceses; ni la irfantil y atronadora de los
alemanes; ni la jacarandosa y desbordante de los españolts; ni siquiera la franca
y alegre de los norteamericanos. Nuestra
risa es torva; más bien parece mueca para encubrir un dolor que "rictus" que denuncia perfecto bienestar. Nos reímos á
carcajadas; pero á carcajadas duras, sin
tintineos alegres. Reímos como para hacer
creer á los demás que nos hallamos contentos, como para engañarlos diciéndoles
que no somos tristes por naturaleza.
De ah! que aunque po&lt;1riamos divertirnos en ese carnaval asqueroso, no sabemos, no podemos hacerlo. Nuestro carácter zahareño se despega de la farsa 'llegre del antifaz, y sólo lanzamos histéricas
risotadas Que vibran como gritos epilépticos, acompañados por los chulapos acordes de la orque~ta. ¡Y este es nuestro baile de carnaval! Con justicia los que asisten á uno de ellos, creyendo encontrarse
con los episodios galantes que ha leido en
clásicos cronistas, tienen una horrible desilusión y creen mirar, bajo de cada careta,
la fatldica cruz de ceniza de una tristeza
incurable. El Carnaval, el verdadero Carnaval ha muerto hace mucho tiempo; por
esa razón, cuando en uno de esos bailes
plebeyos suena el taponazo del champaña,
el ruido del descorche no tiene el alegre
tintineo de un repique, si :io que parece
un doble pavoroso: es uo grito de dolor
encubierto por una carcajada!
IVAN.

Departamento de Encargos
Señor José M. Carranza.-Matehuala, S. L. P.
Por Express remitimos á usted los discos que desea.
Señor Carlos Bravo.-Monte Bello, Oax.
En carta le damos informes acerca de la maquinaria que nos
pide.
Señor José J. Rodrlguez.-Monterrey, N. L.
Ya le enviamos muestra del papel que usted desea. El precio
verdadero es el indicado en nuestra carta del 16.
Señor Carlos A. Lessler.-La Mula, Coah.
Ya mandamos empastar el segundo semestre de "El Mundo Ilustrado," reponiéndole los ejemplares faltantes.
Señor Antonio J. Ruiz.-Ciudad.
El pr_ecio de las pastas que usted desea es de cinco pesos. La
colecclon de nuestro semanario de Enero á Junio del año pasado
está agotada.
Señora Emilia S. de Durán.-Mazatlán.
Por Expres~ Wels Fargo le remitimos las pinturas y soluciones
para fotografla.
Señor doctor E. Brondo Whitt.-C. Gu.:rrero, Chih.
El p_recio de suscrición al semanario que nos indica es de S2. 75
por tnmestre.
Señor licenciado Joaquln Cárdenas Sales.-Tonalá, Chis.
Ya le fueron entregados al 11bogado que nos indica los documentos que nos envió.
Señor Manuel Garcla Romay.-Jicaltepec, Ver.
El pr~cio del calzado que usted nos indica es de Srr.oo.
Señor Carlos Chávez C.-Jiménez, Chih.
Por_ ~rta certificada enviamos á usted el billete de loter!a que
nos p1d10.
Señor Ricardo Farnández.-Tlalixcoyan, Ver.
El precio de esas navajas es de s9,s 5.
Seños Danie~ Villalpando, jr.-Rincón de Romos, Ags.
En carta pedimos á usted más amplios detalles para poder informarle acerca de las máquinas perforadoras.
Señor Manuel Sánchez Acosta.-Tetecala, Mor.
En carta le damos pormenores de la casa á la que puede pedir el
ganado que desea.

IDGIENE de1 TOCADOR
Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizantes que
han merecido al

coattar saponiné

Le Beuf

su admisión en los Hospitales
de París, explican la boga de
e~e producto para todos los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca á que purifica, de los
Cabellos cuya caida detie11e.
Lociones de las Crias, Cui·
dados intimos, etc

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�EL MUNDO ILUSTRADO

502

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tener un hijo como el orgullo y la alegría
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desviaciones, ulceraci ónes é
inflamaciones de la matriz.
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condición física, transmite á
sus hijos la gran dicha de una
buena constitución.
Si las que van á ser madres,se
fortaleciesen con el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham, que por treinta
años ha sostenido á millares de mujeres en esta condición, habría menos
malpartos, menos sufrimientos y menos chascos al dar á luz á una criatura.

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males peculiares de la mujer.
Cura las peores formas de Enfermedades Femeninas, la Tirantez, la Debilidad de la Espalda, la Caída ó Desviación de la Matriz, Inflamaciones, Afeccion
de los Ovarios, y todas las Enfermedades orgánicas del Utero ó :Matriz ; es
valiosísimo en el Cambio Crí tico de la Vida ; disu¡!lve y arroja los tumores que
comienzan á formarse en el Mero ; contrarresta la tendencia hacia Humores
cancerosos. Cura las Jaquecas, la Debilidad General, Indigestión, etc., y vigoriza todo el sistema. l'ara la cura de los males de los riñones de ambos sexos
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flebitis? S1 V,.na escapado 6 ~l, ¿ qmere V. evitar las hinchazones persistentes,
los entumec1m1entos, la deb11t dad, que resultan tan 6 menudo de la flebitis
antigua? Tome 6 cada comida una copita de Elixir de V1rg1n1e 11Tyrdabl
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Cree el "Espectador," de Londres, que
todas las naciones de Europa andan muy
acertadas en reverenciar al viejo emperador de A•Jstria, Francisco José, pues que
á la muerte de este magnate puede volverse el viejo Continente un rosario de
Amozoc.

•••
Cálculos recientes estiman en ........ .
el petróleo que actualmente existe en América y Europa, de
donde se deduce que la humanidad no
tendrá que preocuparse de la cuestión de
combustible sino de aqul á ochocientos
cuarenta años.

1,261.000.900 toneladas

MEXICANOS PROMINENTES RECOMIENDAN LA PE-RU-NA
Morelia del Sagrado Corazón.
Carta del Ilmo.
México.
Marzo 21 de 1906.
Arzobispo de
",\\e consta que á muchas
personas les ha producido
Michoacán.
el uso de la Peruna un efec=
Magníficos Resultados Producidos
por la Peruna.

to saludable, muy bueno y
muy rápido."
i' Atenógenes Silva,
Arzobispo de
Michoacán.

•
**

En algunas iglesias de los Estados Unidos se está tratando de tomar medidas
protectoras contra los descomunales sombreros que llevan algunas devotas, los
cuales mantienen en la sombra á un par
de vecinos de cada lado, si es que·no se
avecinan con otro sombrerón, y entonces
viene el conflicto.

La Peruna--__ Cur( una Tos Persistente.

Guadala.ja.ra, México, Abril 23, 1905.
Muy Sres. míos:-Tengo la. satisfacjión 1e comunicar á V des. que el uso
!el medicamento denominado «Peru·
1a&gt; ha. curado radicalmente en pocos
lías á una. persona de mi familia que
veula. padeciendo desde hacia dos me,es de una tos molesta y persistente .
De~Vdes.)fmo. S. S.
José de Jesús,
Arzobispo de Gua.dala.jara.

•••
Acaba de votarse en el congreso g eográfico de Ginebra la resolución de que
las horas del dla llevarán una numeración
consecutiva del 1 al 24. Por tanto, los re·
Jojes deben de marcar, en lo sucesivo, las
24 horas del dia. Asl desaparecerán esas
iniciales A. M. y P. M., que pueden significar muchas cosa .

Resfríos y Afecciones Catarrales.

O. Gutiérrez Quintero, Abogado.

Sta. Teresa. Núm. 14, México, D. F.
Diciembre 28 de 1005.

**•

,res. Peruna. Drug Co., ·
Columbus, Ohio, E. U. de A.
Muy Sres. míos:-Tengo\el gusto de
~omunica.r á Vdes., por medio de la.
presente, que su preparación, la. Peruna., es realmente maravillosa como re·
uedio para resfrios y afecciones ca•,arrales.
Mi señora. esposa, que los padece de
dguna intensidad y de carácter rebelle, se alivió rápidamente con haber
·,ornado sólo un pomo de tan benéfico
·e medio.
Para. beneficio del público en gene·
·al y para que se alivien muchos enfermos con ta.n excelente remedio, di·ijo á Vdes. estas lineas, de las cua.es pueden hacer el uso que crean conieniente, pues lo manifestado es un
testimonio de los buenos y rápidos
efectos de la. Peruna..
Dd Vdes. atto. y afmo. S. S.

Un médico francés afirma que el cacao
presenta inconvenientes en la alimentación de los niños, y sobre todo en los de
corta edad. Las funciones digestivas se
desarreglan, se excita el sistema nervioso, la sangre se debilita y se retarda la
nutrición. Esta acción nociva es debida
á la presencia de ácido oxálico en el cacao.

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se ha sabido hace poco tiempo que existe en Fez una biblioteca rica en manuscntos inéditos de Tácito. ¿Cómo habrán llegado al centro de Marruecos? ¿Provienen,
como se cree, del saqueo de Roma? Miste·
rio. Lo cierto es que deberla constituirse
al estar pacificado Marruecos, una comi·
sión de sabios franceses que examinen
esos documentos preciosos.

***
Según el periódico "Jorodzu Chohor,"
de Tokio, existe un hombre, Kosabruro
Fujimatsu, que nació en Jamazasi, en la
provincia de Chicugo, hace ciento setenta
anos. Ha visto las guerras feudales de
los "daimios," participando en la rebelión
de los "satsuma," y visto la reconstitu ción del imperio. Kosabruro Fujimatsu
tiene 7 hijos, 18 nietos y 47 biznietos .

:Monterrey, México.
La. Peruna. ha. producido en esta ciudad magníficos resultados á las personas que la. han toma.do. Esto me lo ha.
asegurado uno de los mejores médicos,
el Sr. Dr. D. Juan de Dios Treviño,
quien goza de alta reputación, la cual
es muy bien fundada. por su ciencia.
médica y acertada. práctica..
Que se extienda el uso de la. Peruna.
por todas partes, para que la. huma.ni·
dad tenga. alivio, son los deseos de su.
afectísimo S. S.
t:Sa.ntiago de la. Garza Zambrano,
Arzobispo de Linares.
Ca.lle Juárez Núm. 2.
l

Catedral de Morelia, Michoacán, México

C. Gutíérrez Quínte,:o.

Morelia. es una de las principales ciudade.&lt;; de México, y tiene una. de las más bella~ catedra.les de la. República cuya arquitectura. es espléndifü. Esta magnifica catedra.! da á la plaza. de los Mártires y es el lugar oficial de
1
su Reverencia., el Arzobispo de MichoaCif:1,.
. .
.
Este dignatario eclesiástico, cuya posición en la mitra, amplios y profundos conoc1m1entos en todo, escribe
una. carta referente á la Peruna., la. cual debe ser leida. con gran interéi en todo el mundo, por estar escrita por
una. verdadera. autoridad.
La. Peruna. es de valor especial para. los residentes en Morelia, con motivo de su clima. peculiar local y de sus
condiciones durante cierta. parte del año.
L1s enfermedades catarrales de los intestinos y otros órga.nos abdominales, son las más terribles en las tierras calientes.
La. Peruna. ha demostrado invariablemente ser un excelente remedio en todos estos casos.
La fa.roa. de la Peruna. ha. llega.do hasta. los últimos confines del mundo civiliza.do, y cuenta. entre sus amigos
á personas de todos sexos, condición y estado.

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CALENDARIO _DE lA SEMANA
DOMI NGIO

7
(1'! del mes y 2'1 de cuaresma). Santo
!om~s de Aquino, confesor y doctor de la
1gles1a: santas Perpetua y Felicitas mártires. Oficio y misa de la Dominica· rito
semidoble y ornamento morado· se 'hace
conmemoración de santas Perpétua y Felicitas. Se traslada santo Tomás de Aquino el ,9 de este mes para la archidiócesis·
Yel 30 del mismo para la ciudad. Domingo
de la Transfiguración porQue el Evangelio
nos refiere la que obró el Señor en el Tabor, á la vista de tres de sus disclpulos.
Semana del hijo pródigo. Función en Santo Domingo.-(P. S.)

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DE

LUNES

8
San Juan de Dios, confesor y fundador
de los hermanos de la caridad. Santos
Quintín y Filemón, mártires. Función titularé indulgencia plenaria en la iglesia
del primer santo.
MARTES

9
S1nta Francisca Romana viuda y san
Casiano, obispo, confesor. '
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MIÉRCOLES

10
Los ~anto~ cuarenta, mártires, y san
Macano, obispo, confesor. Rito semidoble
que permite la celebración de misas privadas de ditunto. Comienza la novena de
sefior san José en varias iglesias.

MANCUERNAS.

PYJAMAS

JUEVES

11
En .México, san Antonio Abad, patrón
menos principal de la ciudad, trasladado
d~I .17 de Enero. En la archidiócesis. San
Cmho Alejandrino, obispo. confesor y doc·
tor; tr~sladado el 9 de Febrero. S•ntos
Eulo_g10. presbltero, mártir, y san Constantmo, confesor.

. . ~_¿ ·
Para dolores en la reR:i6n de
los Riñones 6 para la Debllldad
en las Caderas, el emplasto deberhplicarsecomo sevéarriba.
Donde haya dolor póngase
un emplasto de Allcock.

~

VIERNES

Insista en obtener el
de

Allctck

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Para Mal de Oarganta,Tos,
Bronquitis,Pulmones Debill•
tados, y las partes sensitivas y
doloridas del estómago, apU..
quese como queda dicho.

]ENCA PRESENTE-Que los Emplastos de Allcock, se han vendido á millüneB
urante. ma~ de 60 anos. Como todas las cosas buenas ban sido imitados, pero solamente
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12
Festividad de la sacratlsima sábana de
Nuestro Sefior Jesucristo. San Gregorio
!'\ag~o. papa, confesor y doctor de la
1gles1a, cuyo oficio se traslada al dla 30
para la archidiócesis y al 3r para la ciudad. San Teófanes, ronfesor.
En .la basUica de Guadalupe, visita de
los .siete al.tares y función de la archidiócesis de ~1choacán. Función á san Francisco Javier en la parroquia de la santa
Veracruz y otras iglesias. Comienza la
novena de san Benito Abad en san Juan
de Dios. El Evangelio de la feria refiere
la parábola del padre de familia._.:(S. )
SÁBADO

13·
Santos Leandro, obispo, confesor; Rodrigo, presb!tero; Salomón, mártires y
Eufrasia, virgen.
'

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�507
EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO !LUSTRADO

506

proposiciones de reildición de parte del
jefe, las cuales fueron aceptadas incondiLlega Alvarado á Tututepec
cionalmente. La rendición se llevó á cabo
En una de nuestras efemérides relativas el 6 de Marzo de 1818. El coronel Aguirre,
á tos últimos dhs de Enero, hablamos de que era el jefe de los realistas, era un solla expedición mandada por Cortés á las dado pundonoroso, y los vencidos no fueórdenes de Alvarado para que terminara ron objeto de las burlas y vejaciones á
la pacificación de oaxaca y demás puntos que se les sujetaba siempre después de
de la región dominada por los mixtecas Y una gloriosa resistencia.
zapotecas, expedición que salió deCoyoacán el 31 de Enero de 1522.
1 de Marzo de 1524
Después de varios combates ligeros,
sostenidos sobre la marcha, llegó Al varado
Primer cabildo en la ciudad.
á Tututepec, punto final de su viaje, el 4
de México
de Marzo del mismo año, y el rey del lugar,
El primer cabildo celebrado en la ciudad
que se habla mostrado hasta ~~tonc~s de México se llevó á efecto en la casa del
hostil á los conquistadores, sallo á reci- conquistador Hernán Cortés el 1 de Marzo
birles y les colmó de demostraciones de ale- de 1524, y fué presidido por el mismo Corgria. Desconfió Alvarado de estas mues- tés con el carácter de gobernador.
tras y trasladó su campamento del cenFormaron parte de él, aparte de su pretro de ta ciudad á las afueras de la misma; sidente, el alcalde mayor de la ciudad, que
este hecho señaló el principio de una se- era don Francisco de las Casas; el alcalrie de crueldades de parte del jefe de la de ordinario, que se llamaba Ortega, Ycinexpedición.
co regidores, cuyos nombres eran: Tapia,
ocampo, Paz, Hinojosa y Jaramillo.
4 de Marzo de 1522

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''OMEGA''

19 de Marzo de 1521
Solemne consagración de
Cuauhtemoc

El último emperador de los mexica, lo
mismo que su antecesor, Cuitlahuac, retardó la ceremonia de su coronación por
unos ochenta dlas; algunos historiadores
juzgan que esta coincidencia se debió á
alguna ceremonia religiosa, establecida
por esos tiempos, mientras que otros aseguran que la tardanza se debió á intrig&lt;1s
j)Ol1tic11s, y que la coincidencia no significa
nada en este caso.
Lo cierto es que, habiendo sido designado para el trono Cuauhtemoc, en el mes
Panquetzaliztli, dejó pasar los de Atemoztli, Tititl é ltzcalli, y no se hace coronar
sino hasta el dia 6 Cipactli, del mes Atlacahualco, principio del año yei Calli, -1ue
correspondió al 19 de Marzo de 1521.

s de Marzo
2

Hernández de Córdoba llega
á Yucatán

Calleja propone la capitulación
á Morelos

Habiéndose hecho á la vela Hernández
de Córboba, con intención de dirigirse á
Jas islas Lucayas, fué arrojado por el
viento contra las costas de la peninsula
maya, que desde entonces lleva el nombre
de Yucatán. Tocó primero en el Cabo Catoche y después en la isla de Mujeres; en
el Cabo, los que formaban la expedición,
fueron llamados por los mayas con estas
palabras: "conex cotoch," que significan
vengan á nuestras casas, y de alll formaron los españoles el nombre de Catoche.
Desembarcaron los llamados con toda
clase de precauciones, las que fueron muy
útil,s, pues los mayas los recibieron á
punta de flecha; se trabó un combate, del
que los exploradores llevaron dos prisioneros y srran cantidad de oro, tomado de
un templo por un misionero. Esto sucedió
el 5 de Marzo de 1517.

Derrotado Matamoros al intentar introducir vlveres á Cuautla, y perdida toda
esperanza de los sitiados de tener auxilios
posteriores, creyó Calleja que habla llegado para los insurgentes el momento de
capitular sin dtshonra, y el 2 de Marzo de
1812 hizo llegar á Morelos el decreto de
indulto, expedido por las Cortes en Noviembre del año anterior, ofreéiendo, al
mismo tiempo, el perdón para ,Yiorelos,
Galeana y don Leonardo Bravo. El primero de estos jefes devolvió el decreto á Calleja con la siguiente nota: '·Otorgo igual
gracia á Calleja y los suyos."
3 de Marzo de 1811
Batalla de Zapotlán

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&lt;'

de 1517
ROMAN S- ALVAREZ

de Marzo de 1812

Nombrado Cruz comandante general de
la Nueva Galicia, para crear un competidor á Calleja, desde luego procuró dar
muestras de que era tan feroz como su
rival.
Ordenó al coronel Porlierque persiguiera á los insurgentes que se hallabar. en
Sayula, Zacoalco y Zapotlán el Grande,
haciéndole la siguiente indicación: ' No
debe perdonarse la vida de ningún rebelde, sea de la clase, condición y edad que
sea." No ntcesitaba tanto Porlier para
emprender una feroz persecución de los
insurgentes; se dirigió á Sayula, adonde
entró sin resistencia, lo mismo que á Zacoalco, y se dirigió á Zapotlán. El 3 de
Marzo de 1811 halló al grueso de las tropas de los insurgentes, á las órdenes de
Navarro, y dispuso la batalla en la barranca que conduce á Zapottán.
Navarro opuso una tenaz resistencia á
los realistas; pero las tropas de Porlier,
perfectamente disciplinadas, arrollaron á
los insurgentes y los hicieron retirarse en
desorden.

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6 de Marzo de 1818
Se entrega el fuerte de Jaujllla

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Cada una de las resistencias hechas
por los insurgentes en los fuertes levantados y defendidos por ellos es una página de gloria para los defensores y n_o
pocas veces de vergüenza para los enemigos. Los fuertes de Los Remedios y de
Sombrerete no cayeron sino después de
haber agotado todos los recursos de que
podían disponer los defensores y cuando
toda resistencia e1a humanamente Imposible.
El ataque y defensa del fuerte de Jaujilla es otra página gloriosa para los insurgentes, pues si bien es cierto que éste fué
el único quti se rindió teniendo aún recursos de de:ensa, también es cierto que las
proposiciones de capitulación inclulan la
concesión de plenos honores militares para los heroicos defensores. Empezado el
sitio del fuerte desde los primeros dias de
Enero, cuando los realistas empezaban á
desesperar de poderlo tomar, recibieron

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Registrado co~o articulo de segun da clase en 3 de Noviembre de 1894.

.
Año XVI-Torno I

México, 21 de Febrero de 1909

La llegada de Monseñor Mora
Adorno de la fachada de la catedral en honor del nuevo arzobispo.

Número 8

�ÉL MUNDÓ ILUSÍRADO
DIRECTORIO!

Propietario, VICTOR M. GARCES

•

DIBEOTOR:
DR. LUIS LARA V

PARDO

GERENTE,

ALFONSO E. BRAVO
OFICINAS:

Calle de Alfare número 9. México, D. F. Apartado post:i.1 2570.
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

$ 1.25
1.50

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero..

2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital . .
En los Estados .

. . . . . . $ 0.35 cs.
0.50 cs.

Despacho de subscripciones para la Capital:
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.
11

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

El Poder y la Dicha Humana
AS tres grandes ambiciones del hombre
son la riqueza,.el poder y la gloria¡ y
de las tres, acaso la más subyugadora
y dominadora, es la del poder.
Es verdad, "y ya lo hemos probado,
que la riqueza es poder y suele ser
gloria¡ no lo es menos que en los tiem·
pos que corren la gloria suele ser riqueza y poder¡ pero es indiscutible
que el poder necesaria é inevitablemente es riqueza y es
gloria. ·
Un poeta laureado, un escritor leído, una diva aplaudida, una bailarina admirada, se hacen pagar á precio de oro
sus estrofas, sus libros, sus notas ó sus piruetas¡ y sobre
que así llegan á la riqueza, también conquistan la influencia, que es el poder entre bastidores¡ pero al fin y al cabo
el poder.
Lola Montes llegó á gobernar Baviera¡ la Montespan y la
Mainte'nón, Francia¡ Juana Dubarry acabó de desencadenar las iras de la Revolución francesa¡ y Castrauccio
Castrascani, y el Príncipe de la Paz, y tantos otros y otras
supier:on, cosa que hoy pocos ignoran, convertir la gracia
en talento, el talento en gloria, la gloria en riqueza y la riqueza én poderío."
Pero si hubiéramos de preguntar á los gloriosos qué es
lo que'tnás estiman de su gloria, y á los ricos qué es lo que
aprecian más de su riqueza, contestarían unánimes que el
poder que les confiere sobre las cosas, sobre los hombres y
sobre los sucesos.
Gobernar, reinar, imperar, subyugar¡ mirar doblegadas
alrededor nuestro, como espigas, todas las frentes¡ uncidos
á nuestro carro de triunfo los esclavos sumisos¡ atadas al
arzón ae nuestra ~ill~t l~s o_pulentas cabelleras de las sahínas raptadas¡ aspirar el humo de los inciensos quemados
para nosotros¡ sentir atronados nuestros oídos con el estridor de los clarines triunfales y de los atabales turbulentos¡
escuchar cánticos y loores¡ ver desfilar ante nuestra vista
corazas y cascos de combatientes, togas de magistrados,
casullas y sobrepellices de sacerdotes y diáconos¡ sentir·
nos, como el sol, foco y centro¡ convergencia, como astros,
de miradas y anhelos¡ ser capaces, como Neptuno, de pro·
nunciar el Quos ego¡ como Eolo, de desencadenar las tempestades, y como Jehová de lanzar el Fíat fecundo y
creador, es imposible imaginar cosa más bella, más deli-

L

1¡

ciosa y más potente para orientar la voluntad humana y
encaminarla á más altos ideales de grandeza.
Por eso amamos, los grandes como los pequeños, los merecedores como los indignos, las águilas como los insectos,
el poder.
El báculo, iqué sostén! la tiara, ¡qué diadema! el trono,
¡qué pedestal!
El poder es una cima, desde la cual vemos todo á nues·
tros pies. Desde esa cima, como el cóndor desde más arriba de los Andes, todo lo podemos ver, examinar, escudriñar y dominar.
Si desde el fondo de los pozos profundos pueden, en
pleno día, ser visibles los astros, desde lo alto de los espa·
cios infinitos pueden ser escudriñables todos los abismos.
Y .no es la menor de las voluptuosidades del poder el
descubrir, desde aquellas cimas, lo'l antros profundos y
los recónditos vericuetos del corazón humano.
Desde las alturas del poder se sabe qué virtudes son vicios, qué desprendimientos son interesados, qué abnegaciones son traidoras.
La oreja del poderoso escucha todas las bajezas¡ su olfa·
to respira todos los miasmas¡ su tacto palpa todas las asperezas¡ su gusto paladea todos los resabios.
-Quisiera-decía una vez un cortesano á un monarcaser el dosel de vuestro tono.
-¿Y para qué?-preguntaba el soberano.
-Para saber lo que todo los que os hablan os dicen.
-Es bien fácil-respondió el soberano-saber lo que todos los que me hablan me dicen.
-¿Y qué os dicen?
-Tened por cierto que todo el que me dice algo me ha·
bla mal de las demás.
Ese es el resabio amargo que sienten en el paladar todos
los poderosos: ver que la mayoría de los hombres son in·
significantes, perversos ó despreciables, y oir hablar mal
de todos los que les parecen estimables ó superiores.
Esto sólo basta para hacer cruel y odioso el poder.
¿Puede darse nada más doloroso que no encontrar en rededor nuestro ni desinterés, ni abnegación, ni virtud y
que vivir bajo la eterna obsesión de que quien nos elogia
no~ adula, ~e que quien nos admira nos explota, y de que
quien nos sirve nos teme?
No creo que exista desengaño más cruel que el de saber
que .1~~ ho~bres son incapaces de amor, de lealtad y de
sumis1on sin la espada de Damocles del castigo de la
indiferencia ó del olvido sobre su cabeza.
'
Para ser feliz es imprescindible estimar á la humanidad
á la vez que á sí mismo. Un león empiojado es infeliz. Sa·
ber que sólo ~osotros somo buenos, probos y grandes, no
es un placer, sino un dolor¡ no es una fortuna, sino una
bancarrota¡ no es una delicia, sino un tormento.
La felicidad no es patrimonio del individuo sino con la
precisa condición de que sea patrimonio de la especie.
La Ie_y; del contraste parece, en este caso, presentar una
excepcion. No se puede ser tanto más feliz cuanto más desgraciados son los seres que nos rodean.
Por el contrario, en los corazones bien templados la fe·
licidad ajena acrecienta la propia.
Ignorar la desgracia que aflige á los hombres es un ele·
mento de dicha personal, y los poderosos que, mejor que
nadie, ven todas las miserias y las bajezas ajenas son en
proporción, más desgraciados que el común de las ge~tes.
El poder no es, pues, la felicidad. La grandeza militar,
política, económica, arranca ante el Areópago de la con·
ciencia, y brutalmente, l~s velos de Frinea. Sólo que, en
vez de la belleza pura é mmacúlada de · quien, por supre·
mamente bella, merecía ser diosa, sólo exhibe un esqueleto
descarnado y odioso, que hace desviar la mirada y huir
aterrados y asqueados á los jueces.
Y yo preferiré siempre tener, como Diógenes, el derecho
de decir á Alejandro: «No me quites el sob, á quitará
Diógenes, siendo Alejandro, un rayo de la luz que lo alumbra ó del calor que lo vivifica.
·

/

383

EL MUNDO ILUSTRADO

CRONICA CIENTIFICA
EL VUELO ARTIFICIAL

El doctor Quinton, francés, acaba de proponer un nuevo
premio para los que se dedican á estudios de aviación.
Ofrece diez mil francos para el aviador &lt;que permanezca
cinco minutos en el aire con su motor apagado y sin descender más de cincuenta metros&gt;. La fundación de este
premio inesperado,parece haber sido originada..por los es·
tudios y descubrimientos de, ,M. Deprez, quien acaba de
construir unostaparatos para probar que:los pájaros pueden permanecer en el aire sin mover.;:las alas y aun caminar en contra del viento.

FIGURA 1.
PLACA DE ALUMIJHO SUJETA Á UN CARRO MÓVIL
EN PLANO INCLINADO.

Los teóricos, en cuestiones de aviación, se han preocu·
pado últimamente por explicar el mecanismo por medio
del cual los pájaros se mantienen en el aire sin mover las
alas¡ algunos niegan esta inmovilidad y aseguran que las
alas se mueven, pero coa un movimiento tan rápido y de
amplitud tan pequeña, que pasa inadvertido; otros, partidarios de la inmovilidad, invocan influencias eléctricas,
radioactivas ó de otra especie; pero todas estas son hipótesis teóricas que no han sido comprobadas por la observa·
ción científica.
M. Marce! Deprez, miembro del instituto de Francia, bien
conocido en el mundo de la ciencia por sus experiencias
acerca de trasmisión de la electricidad á distancia y acerca
de la manera de caer de los gatos, acaba de construir dos
aparatos de gahinete, con los que prueba que los pájaros,
naturales ó artificiales, pueden sostenerse inmóviles eu el
aire sin necesidad de recurrir á influencias eléctricas ó á
ninguna de esas fantasías de los teóricos.

rá en un lugar sin avanzar ni retroceder con muy ligeras
oscilaciones. Este equilibrio se mantendría hasta el infinito si no fuera porque el peso insignificante del aparato no
permite conservar rigurosamente el ángulo y la intensidad
del viento que lo origina.
Modificando una vez más el ángulo de la corriente de
aire, el pájaro, en lugar de seguir caminando hacia la iz·
quierda, en la dirección del viento, retrocederá de izquierda á derecha.

;,Cómo se explican estos fenómenos y qué consecuencia
se puede sacar de ellos?
Existe en mecánica un principio que se llama del para·
lelogramo de las fuerzas, cuyo enunciado es el siguiente:
Cuando un objeto O (figura 3) es solicitado al mismo
tiempo por dos fuerzas de diferentes sentidos, la acción
combinada de estas dos fuerzas tiene por resultante, una
tercera, R, representada por la diagonal del paralelogramo
construido sobr1;; las líneas F f. De una manera in versa una
fuerza aplicada en un punto puede descomponerse de in·
finidad de maneras en otras dos.
Por fin está perfectamente establecido, desde hace muchos años, que todo cuerpo, sumergido en un flúido sufre
las presiones de éste normalmente á su superficie '
Sentado esto, nos es fácil comprender, con ayuda de
nuestra esquema (figura 4) la manera, á primera vista paradójica, del funcionamiento de los aparatos de M. Deprez.
El viento, al chocar contra la hoja del aluminio, A, ejerce
sobre ella una presión de abajo arriba, representada por la
fuerza F normal al plano. Esta fuerza se descompone en
dos: una, vertical, que tiende á levantarla y que equilibra la fuerza de la pesantez, P, que tiende á hacerla caer
la otra horizontal, H, que lleva á la hoja de aluminio con~
,ra el viento¡ he aquí por qué el carrito sube por el plano
inclinado.
Si aumenta,mos á la hoja de aluminio un pequelío apéndice ó pantalla v:ertical, ~· como en el segundo aparate,
esta pantalla recibe del viento una presié,n que, como se
ejerce siempre normalmente, se traduce por una fuerza horizontal directamente opuesta á H, y que puede ser inferior, superior ó igual.
Si es inferior, el pájaro de aluminio marcha contra el
viento¡ si es s~perior, marcha con él¡ si es igual, más fuerzas se neutralizan y se establece el equilibrio.
. En vista de lo anterior, M. Deprez cree demostrado, teóricamente, que un aviador puede permanecer en el viento
sin avanzar ni retroceder, con su motor apagado aun en
contra del viento.
'

•*•
El primero de estos aparatos (figura 1) es un pequeño
carrito que sostiene un cuadro de alambres, igual al de los
tranvías de trole y, el cual lleva, en su extremidad superior,
una placa de aluminio ligeramente encorvada. Colocado
sobre un plano inclinado, el carrito trata, naturalmente, de
descender¡ pero si se lanza una corriente de aire ascendente bajo un cierto ángulo en un sentido que haría suponer
que aceleraría el descenso del carrito, se ve que, por el
contrario, éste asciende.
El segundo aparato (figura 2) aparece aún más preciso
como medio demostrativo. Un rectángulo de aluminio, en·
corvado, simula las alas de un pájaro¡ interiormente, á lo
largo de su eje menor, hay un pequeño tubo del mismo
metal que representa el cuerpo del animal. En los cuatro
ángulos del rectángulo hay otros tantos anillos que permiten correr al aparato sobre dos hilos tendidos horizontalmente.
Repitamos con este aparato la experiencia que hicimos
con el otro¡ es decir, lancemos una corriente de aire aseen·
dente que sople en una dirección oblicua de derecha á iz·
quierda: el pájaro geométrico volará hacia la izquierda. Si
cambiamos el ángulo de la corriente de aire se estaciona·

FIGURA 2.
EL PÁJARO ARTIFICIAL,

..

:.-i

Estos estudios, estas conclusiones y el premio ofrecido,
orientan los estudios de aviación en una dirección nueva
que los hace muy interesantes.

El darwinisno no es la evolución

La celebración del centenario de Carlos Roberto Darwin,
acontecimiento que señalará, de una manera prominente, el
mes actual en el mundo de la ciencia, tendrá, como uno de

�384

EL MUNDO ILUSTRADO

sus resultados más importantes, el que se deslinde, de una
manera definitiva, la diferencia entre el darwinismo y la
teoría de la evolución, dos nociones científicas que, aunque se relacionan, son perfectamente distint..s.
Sobre este particular vamos á citar pade de un artículo
del profesor Cramptoy, encargado de la clase de zoología
de la universidad de Columbia: «para muchas personas,
que no están familiarizadas con la historia de la ciencia

,w,
R.

l&gt;
FIGURA 3.
PARALELOGRAMO DE LAS FUERZAS,

biológica, Carlos Darwin es el fundador de la doctrina de
la evolución, lo cual es un error en el que han caído tódos los oponentes, á la doctrina evolutiva&gt;.
El mismo Darwin declaró en sus obras que desde sus
primeros años estudió la teoría evolutiva que ya existía, y
que él no hizo más que explicarla y ponerla al ~lcance de
todo el mundo.

*

**

La teoría de la evolución está formada por hechos y
principios que demuestran que los seres vivientes no han
existido siempre, ni han tenido, durante toda su existencia,
la forma en que los vemos actualmente; nos enseña que los
organismos se han formado y perfeccionado por cambios de
generación en generación, desde sus más remotos antecesores, de la misma manera que las locomotoras y los buqut:s
de vapor, para usar de un ejemplo perfectament_e comprensible, han variado desde lo que fuc:ron en tiempo de Ste·
phenson ó de Fulton. Todos los que están· familiarizados
con la historia de la ciencia, saben que la teoría evolutiva
existió mucho tiempo antes del nacimiento de Darwin y
que había sido enunciada y perfectamente delineada por
algunos· anatomistas. como Lamarck, y que fué perfeccionada mucho por los embriologistas como von B:ier.
El trabajo de Carlos Darwin se relaciona principalmente
con los medios naturales por los que se rige la evolución,
y aunque él no hubiera vi v'ido, la teoría evolutiva existiría actualmente poco más ó menos tal cual existe.
El servicio de Darwin á la ciencia, que es muy grande,
consiste en haber presentado, por primera vez, una explicación clara y concisa de la manera como las especies varían, y él mismo nunca consideró sus explicaciones como
finales ó completas.
Darwin comparte con Wallace el honor d~ haber formulado la doctrina de la selección, y es de notarse que los dos
sabios enunciaron las mismas teorías sin haberse puesto de
acuerdo, y deduciéndolas sólo de sus observaciones personales.

***

,I
1

¿Qué es, pues, esa &lt;doctrina de la selección natural&gt; que
ha causado una revolución en la ciencia, y que ha sido tan
mal interpretada por la mayoría de los estudiantes? Vamos
á tratar de exponerla:
Un animal ó una planta, que parecen vivir por sí solos
y tan independientemente, están, sin embargo, ligados de
una manera ineludible con todo Jo que los rodea, puesto
que su misma substancia está formada de elementos que,
con sus energías características, han sido tomados del mun·
do exterior. Un animal que se halla sometido á la acción
de lo que lo rodea, y que tiene enemigos p9r todas pai:tes,
si no está conformado· dé ·mañera de oponerse con éxito á
estos enemigos, tiene que morir. La vida sólo es posible
por medio de la adaptación.
¡,Cómo se ha llegado-á -esa adaptación? Según las tradiciones religiosas, los seres orgánicos fueron construidos por
fuerzas superiores, como los hombres hacen las máquinas,
sobre planos hechos de antemano y acondicionadas de manera que llenen las exigencias de sus destinos. Esta manera de contestar la pregunta es invulnerable, porque no deja
problema por resolver, pero para hombres iniciados en la
teoría evolutiva, como Darwin, no es ni puede ser suficiente.
Juntando de una manera ordenada todas sus observaciones, Darwin llegó á la conclusión de que los organismos
cambian; analizando esos cambios y la manera como se

385

EL MUNDO ILUSTRADO

efectúan, llegó á encontrar las causas, que quizás no sean
finales, para los fenómenos de la adaptación orgánica.

•••
Dice también la doctrina que todos los individuos de
una misma especie son diferentes, y que esta diferencia se
observa aun entre los individuos de una misma familia.
Este hecho es incuestionable; Buffon había atribuido gran
valor al medio¡ Erasmo Darwin y Lamarck decían que éste
influye en gran manera para el uso ó desuso de algunas
partes del organismo; pero Carlos Darwin consideró de
mayor importancia las variaciones que se heredan, que son
recibidas de los antepasados y que no se influencian de una
manera directa por los agentes que nos rodean.
La parte que debiéramos considerar como la principal
en los estudios de Darwin, es la que se ocupa de la selección. Según sus teorías, los seres orgánicos se reproducen de una manera excesiva, y por lo tanto, sólo una pequeña porción de los seres engendrados pueden sobrevivir
escapando de los muchos enemigos de su misma especie,
que tratan de obtener la preponderancia. De esta manera
es como verdaderamente se inicia la lucha por la vida, lucha que se entabla entre los seres nuevos y el medio que
les rodea, al mismo tiempo que con los otros seres de su
mism:i especie.
¿A qué conduce esta lucha? Todos tratan de vivir donde
sólo pueden existir unos pocos. De esta manera, los seres
que están dotados de algunas ventajas sobre los demás, tienen más probabilidades de vivir que los otros. La supervivencia de los aptos resulta de la eliminación de los débiles¡
por esto es por lo que los seres que sobreviven á esa lucha
se hallan adaptados para soportar el medio. Como estos
cambios se heredan, cada uno de ellos va siendo la base
para evoluciones posteriores.

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5UELO

º

FIGURA 4.
ESQUEMA EXPLICATIVO.

Tal es, en extracto, la doctrina de la selección natural
que se puede comprobará cada momento, observando cual·
quiera de los fenómenos naturales.

*

Nada varía tanto como el alcance de la voz humana, se·
gún los climas y los países. En algunos experimentos realizados hace poco, se ha demostrado que no excede de cinco
kilómetros. Un hombre, desde lo alto de una colina, gri·
tando «Bob~ á otro, situado á cuatro kilómetros, fué clara·
mente comprendido. El teniente Foster, que formó parte
de una expedición al polo Norte, pudo hablar con uno de
sus compañeros á una distancia_ de tres kilómetros. Bajo el
agua, el alcance de la voz aumenta de un modo considera·
ble y se trasmite á distancias increíbles.

•
••
El gobierno del Canadá, con objeto de dar seguridad á
los buques que se acercan á la costa, envueltos á menudo
en espesa niebla, ha establecido en Camerdown, cerca de
Halifax, un servicio de telegrafía sin hilos, que á hora fija
da en gran extensión á cuantos buques se encuentran en
ese radio y tienen aparatos también, la hora oficial y regulan sus relojes, de modo que les es fácil tomar la altura á
medida exacta.

*

Novela porJ. Berr de Turique
Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINÚA)
El otro se turbó.
-No. ¿Por qué dices que tengo algo?
Emmanuel se encogió de hombros.
-¡Vamos! Como si yo no conociera tu figura característica de procurador en funciones.
-Veamos: ¡,qué pasa? ¿Todavía otro robo de doméstico?
Ricardo hizo seña de que no.
-En fin, ¿nada grave?
-Absolutamente.
Pero el rostro trastornado de Ricardo desmentía su afirmación.
El subprefecto no sabía qué pensar. Se aventuró tímidamente:
-Al menos ¿no se trata de tu mujer?
Ricardo sintió que no tendría fuerza para disimular por
más tiempo la verdad.
- Y bien, sí, di jo, se trata de ella.
Y dejándose caer en un sillón:
-¡Ah! ¡qué contento estoy de tenerte aquí! Desde hace
al¡!unos momentos sentía ahogarme.
Emmanuel se acercó á su amigo y le estrechó las manos.
-¡Pobre viejo! ¡Pobre viejo! ¡Tú que eras tan feliz la Úl·
tima vez que te vi! Pero, vamos .... te alarmas tal vez sin
razón.
Ricardo se había erguido.
- ¡Oh! Está seguro de que no sospecho de Lucy. No dudo
de su lealtad. Ni siquiera dudo de su ternura.
Emmanuel parecía no comprender.
-Entonces ¿qué es?
-Trato de comprender lo que no comprendo todavía.
¿Por qué Lucy ine ocultó que había recibido la visita de
Máximo Tillier, visita que la ha enervado, que la ha trastornado? Porque es necesario que sepas que en otro tiempo
amó á ese Máximo Tillier.
-Si ya no lo ama, ¿qué te puede importar?
-No, no le ama, ó por lo meno~, me lo ha dicho. Y también me ha dicho que no le amaba ya cuando me contó
que le había amado; Pero en fin, si su a1;11or hacia ese hombre hubiese vuelto a brotará la superficie?
Emmanuel se encogió de hombros.
-Sí. . .. sí .. . . sí. .. . Se iría lejos con todos esos síes. En
cinco minutos convertirías á tu mujer en un monstruo.
-No; si estoy seguro de que no me ha engañado.
-Entonces no te pongas en ese estado y da carpetazo al
asunto.
-¿Pero qué tú nunca has experimentado esto . ..... la
necesidad de saber?
-Recuerda lo que te ha costado á ti haberla experimenta·
do. Tu carrera se interrumpió en sus comienzos. Vamos,
viejo no hagas tonterías. Reflexiona un poco, como un ma·
rido ~ulgar lleno de buen sentido, que no hubiera sido jamás procurador de la república. Si tu mujer te ocultó esa
visita es que tenía buenas y justas razones para ocultártela ~n interés mismo de tu tranquilidad.
E~ta reflexión, en lugar de calmará Ricardo, le hizo dar
un salto.
-¿En interés mío? ¿Por qué en interés mío? Puesto que
ella no ama ya á; ese hombre;:porque,:si hubiera vuelto á

amarle, habría una razón para apoyarse en mí y .pedirme
ayuda.
,
Había llegado al paroxismo de la excitación y dando u
n
puñetazo sobre el escritorio:
'
-¡Quiero saber, dijo, quiero saber!
-Y yo te respondo inmediatamente: «Si tu mujer quiere
que no sepas nada, nada sabrás. La mujer más tonta (y la
tuya está lejos de serlo) tiene más finura en la punta de un
dedo ~ue todo~ l_os antiJ!)lOS y mode~nos procuradores de
todas , las repubhcas y de todos los imperios del mundo
Ricardo alzó la cabeza.
'
- - El; necesario que sepa, te lo digo.
A su vez el subprefecto se impacientó.
-¿Pero saber qué, demonio de maniático?
-Lo que sient_e ella por este hombre, ó si acaso no siente
nada. En fin, quiero ver claro en su pensamiento secreto
Eran como dos adversarios frente á frente.
·
-Es imposible.
-He hecho cosas más difíciles que esto.
Emmanuel se echó á reír.
-Sí .... conozco el sistema: obligar al individuo á quie
se.tortura, por ~orpresa, temor ó espanto, si es necesario :
'
gritar la confesión de s11 falta.
Ricardo P"iró á su amigo con compasión.
-No . .. . .. tú no sabes. Por una sola palabra, un gesto,
una achtud que haya provocado en ella, todo se aclarar'
en mi espíritu. Me habrá entregado su secreto, sin dars:
cuenta de que yo sospechaba que lo tuviese.
. Esta vez Emmanuel no respondió y permaneció como
divagado.
Lo que Ricardo quería indagar era posible tal vez
¡pero cuán peligroso!
· · · · ·'
-Sí. .. . veo adónde vas:_la extracción con cloroformo
'' •
¿Pero si usas demasiado?
-Juego de niños para mí, te lo aseguro.
En este momento entró Lucy.
Durante esa media hora que duró la prueba del vestid
ausent~ de lo que :pasaba en der~edor de ella y dejando ºá'.
la modista operar a su gusto, babia tenido tiempo de recobrar la c_alma y hacer su e1.amen de conciencia. Cierto, se
veía ~bh$ada á comprobar q~e _Máximo, ahora, dejaba de
serle mdi~erent~. Per.o el sentimiento de tierna compasión
que experimento hacia él no alte~aba de ningún modo el
amor profundo, hecho. de reconocimiento y de admiración
que se_n:ía por s_u m,ando. Ese amor estaba bien segura de
no tra1c1onarlo Jamas.
• Ricar~o, á quien se pro.m etía contar todo más tarde, sena el pnmero-:-así lo creia ella-en aprobar que no había
abandonad,o, sm el soc&lt;?rro de algunas palabras de paz, de
con~uelo, a un pobre ser que las suplicaba así. Porque no
pod1a tratarse más ~ue de palabras de consuelo. La joven
esperaba que, gracias á algunas conversaciones tanto más
~e~mi~idas y t~nto más peligr?sas, C1Janto que Teresa asis·
tma sie?Jp~e a ellas, calma~ia ese gran dolor de Máximo,
y aun dirigiendo sus pensamientos hacia algún ideal noble
le llevaría á recobrar el gusto á la vida. Tarea difícil e~
verdad, pero posible.
'
Mientras tanto, ¿acaso Lucy no_teníaeldeber [aunque no

�EL MUNDO ILUSTRADO

386

i
1

fuese más que como una reparación de las apariencias de
error que cometía respecto de su esposo], de mostrarse hacia él más tierna, más acariciadora que antes?
Era necesario que nunca se formase entre ellos ni la sombra de una nube. Y por eso, deseosa de borrar en Ricardo
la impresión de pena que tal vez hubiera qu~dado de su
discusión, la primera habida entre ellos, quiso aparecer
sonriente ante sus ojos, más linda que de costumbre. Y,
con el traje escotado que acababa de probarse, fué á presentarse ante su marido.
Pero al notar la presencia de Emmanuel, que ignoraba
hasta entonces, se retiró instintivamente.
El pudor, que varía con las latitudes, varía también con
las horas del día. Tal mujer que, á la luz artificial, encontrara enteramente natural dejará toda una cohorte de gentes extrañas ver su cuello descubierto, se avergonzaría de
mostrar, en pleno día, sus hombros á un amigo, á un pa·
riente.
-¡Oh! Le pido perdón-dijo confusa á Emmanuel .. .ignoraba que estuviese usted con mi esposo.
-Por fortuna, señora mía,-respondió galantemente el
subprefecto.-Sin esto, me habría privado de un espectáculo
que aprecio en lo que vale. ¡Hermoso!-añadió mirando á
Lucy-ihermoso traje! ¡Y qué bien le va!. ... Si parece usted una reina . .... .
--Justamente-observó Lucy.-Es el reproche que le hago. Es demasiado para mí. .
.
. .
Ricardo permanecía silencioso. Entonces su amigo, dirigiéndose á él, le tocó en el hombro, y en tono de broma le
dijo:
-¡Fefiz hí que posees una muñeca semejante! Trata al
menos de cuidarla, y no te arriesgues á quebrarla... . .
Luego, entre dientes, añadió:« .. . . .. Por el placer de ver
lo que hay adentro&gt;.

I'
TERCERA PARTE

libre de todo compromiso respecto de mí. Nada me debía
usted. No puedo ser hoy, á los ojos de usted, más que un
desdichado que solicita una limosna. Por el menor óbolo
que hubiese usted dejado caer en mi mano, tendría usted
derecho á mi reconocimiento.
Lur.y descubría que Máximo estaba hoy humildísimo.
- No-rectificó ella, con un tono que se esforzó en hacer
ligero-yo no creo venir aquí á saldar una cuenta ni á hacer larguezas. Vengo como compañera, como amiga. Hablaremos de todo si usted quiere, de las gentes, áe las cosas ....
pero lo menos posible de nosotros mismos.
E inmediatamente, para marcar bien su intención de
concluir de una vez para siempre con la cuestión sentimental, se informó con Teresa de la salud del señor y la
señora Tillier. Hizo en seguida contar la historia de su casamiento con el señor Nerville. Cómo había conocido á
ese joven. Cuánto tiempo había durado su noviazgo. Adónde había hecho su viaje de bodas.
Luego, por una transición muy natural, los tres pusiéronse á hablar de Italia y de Alemania. Máximo, silencioso hasta entonces, se dejó arrastrar en la conversación. Hablaba bien. Su espíritu sorprendía fácilmente el lado original ó anecdótico de las cosas, y su sentido artístico descubría siempre la belleza de ellas. Además, las condiciones
en que había marchado le habían hecho ver á Alemania
bajo un aspecto sentimental que podía pasar por profundidad. Era más de lo que se necesitaba para dar á su conversación un encanto que no tardó en impresionar á
Lucy.
Cuando ella vió su reloj, no pudo impedir la exclamación: "Pero si hace dos horas que estoy aquí."
-¿Lo lamenta usted ?-preguntó Máximo.
- Cierto que no-respondió con naturalidad.
Y de hecho, Máximo parecía completamente distinto que
la víspera.
Esta transformación no pasó inadvertida para Teresa,
que se felicitaba ya del éxito alcanzado.
-Estás á punto de hacer milagros-dijo á Lucy cuando
salió á despedirla.

1
Lucy llamó deliberadamente á la puerta de la señora
Nerville.
No iba, como tantas mujeres, vacilante ante la primera
dificultad de su existencia sentimental á pedir á las circunstancias una solución para el problema de su corazón.
La línea de conducta que se había trazado no podía, según ella pensaba, termitar en un J?recipici?·
.
Iba sencillamente como un médico, á quien el deber im·
pulsa á curar una alma enferma, sin pensar siquiera en los
peligros de un contagio posible.
Como había anunciado su visita desde hacía una hora,
Máximo la esperaba en el salón con Teresa.
-Gracias por haber venido-le dijo luego que ella se
presentó.
-¿No estaba usted seguro de verme hoy? Por lo demás,
no depende sino de usted que me vea con frecuencia. Si
mi presencia puede hacerle algún bien, ¿por qué habría yo
de vacilar en proporcionarle ~se' consuelo? Ayer establecimos claramente las bases de nuestro acuerdo. No me pi·
da usted lo que no podría obtener de mí; es decir, el olvi·
do de mi deber y el abandono en provecho suyo de un
amor que ahora pertenece á otro. Pero si, como espero, la
dulzura de una amistad enteramente fraternal puede ayu·
darle á recobrar el gusto á la vida, cuente usted conmigo
enteramente.
Toda esta alocución un tanto larga, que había sido pre·
parada de antemano, si no lit~ralmente, por lo 1:°enos e~ su
sentido preciso, fué pronu~ciad~ por Lucy sin respi~r.
Porque ella juzgaba ne~esano evitar qu~ la men~r .mala inteligencia pudiese deslizarse en el espíritu de Maximo res·
pecto á sus propias intenciones.
Sin esta precaución oratoria, una palabra, una entonación misma habría podido, tal vez más tarde, hacer suponer en ella ~tro pensamiento y falsear elsignificado de esos
encuentros.
Máximo contestó con gravedad:
- Le pedí á Teresa que me refiriera la conversación que
tuvieron ustedes dos ayer antes de mi llegada. No le habría
perdonado que me hubiese representado á los ojos de usted como un acreedor que viene á reclamar el pago de una
deuda. Reconozco que mi viaje brusco, en el momento de
la ruina de sus padres, debía parecerle algo como una deserción, Por el hecho mismo de ese viaje, estaba usted, pues,

.......... ·· ····· .. ............. ... .............. ·······

Fué un momento penoso para la joven aquel en que, al
regresar á su habitación de la calle de Messina, encontró á
Ricardo instalado·en el salón, disponiéndose, como de costumbre, á leer el periódico de la tarde.
Por primera vez olvidó, ó más bieu parecía olvidarse de
referir detalladamente lo que había hecho en el día.
Por lo demás, Ricardo, como si lo hubiera hecho de pro·
pósito, y tambien por primera vez, olvidó de interrogarla
en ese punto.
Este olvido de su esposo, aunque la dispensara de men·
tir, le fué, sin embargo, penoso. Le parecía que acababa de
operarse una división entre ellos, y que, desde ese momento, sus dos existencias cesaban de estar tan estrechamente
ligadas como antes.
Aún, durante un momento, se preguntó si Ricardo no
tenía alguna sospecha de la verdad y si su silencio no
provenía de que él la supiera, en la imposibilidad de de·
cirle todo.
Entonces, conmovida por este pensamiento, estuvo otra
vez á punto de confesar todo. Habría bastado una poca de
decisión. Pero, al mismo tiempo, medía todos los inconve·
nientes que presentaba á esta hora tal confesión. Ricardo,
por bueno, por generoso que fuera, ¿toleraría que continuara viendo á Máximo? Entonces ¿qué sería de ese pobre
muchacho? ¿Habría necesidad, después de haberle tendido la mano, de rechazarle inmediatamente y dejarlo en su
desesperación? Si siquiera esa primera tentativa no hubiese dado ningún resultado apreciable; si la joven hubiese
previsto la inutilidad de todo nuevo esfuerzo por su parte, sin duda, á pesar de una confesión que debía costarle
pena, habría podido confesar á su esposo ese ensayo in·
fructuoso y solicitar su indulgencia por haber obrado, en
esas circunstancias, sin su previa autorización.
Mas, al salir de aquella primera entrevista, por anodina
que hubiera sido y durante la cual Lucy no había, en rea
lidad, causado ningún daño á Ricardo, ni siquiera de pensamiento, Máximo parecía ya transfigurado. Todavía algunas conversaciones y su curación quedaría asegurada.
Dada la lealtad de sus propios sentimientos y la aproba
ción que le daba su conciencia, ¿tenía acaso Lucy el dere·
cho, por un simple escrúpulo de franque za, de comprome·
ter el éxito de la obra?

(Continuará.)

387

'l:L MUNDO ILUSTRADO

•
Cruzar las landas con el agua al cuello
bajo el fuego de trnenos y arcabuces,
y pasar viejos burgos á degüello
· entre un tumulto de sangrientas luces.

Alma Española
1

Bajo los soportales de esta plaza
-ha tres siglos-hubieia paseado,
con la altivez bizarra de mi raza,
mis fanfarronerías de soldado.
Chambergo con cintillo de esmeralda;
levantando la capa la tizona;
la melena flotante por la espalda
y los mostachos á la borgoñona.
De mí patria y mi Dios noble cruzado,
tomar una galera ó un castillo,
y haber dado que hablar mucho á la Fama.
Y caer, con el pecho atravesado,
á la medrosa luz de un farolillo,
bajo las celosías de mí dama.

II

Tener un nombre que sonase á hierro;
- don César, don Rodrigo, don Fernando,y un escudero dócil como un perro
que fuese mis hazañas relatando.
Ser héroe de nocturnas cuchilladas;
capitán de los tercios más temidos;
ensueño de doncellas y casadas
y desvelo de padres y maridos.
Pasar, después, las horas silenciosas
entregado á las prácticas piadosas,
y al llegar de la Muerte á los confines,
legar al primogénito mi espada
herrumbrosa de orín y algo mellada
de degollar herejes y muslines.
III

Entre aventuras y entre desafíos
atravesar de Italia las regiones;
en el puño y el alma muchos bríos
y la escarcela llena de doblones.
Gastar sin tasa y derrochar con lujo,
y matar más franceses en Pavía
que mujeres itálicas sedujo
la española y galante bizarría.
Y jugar en nocturno campamento,
sobre un tambor, mientras recorre el viento
el alerta tenaz del centinela,
á la luz de una hóguera ensangrentada,
el último doblón de la escarcela
y hasta la empuñadura de mi espada.
IV
Desde Italia, tras épicos trabajos,
llegar altivo de mi tercio al frente
á una ciudad de los Países Bajos,
suelta)a~enseña y á tambor batiente.

Y conducir herejes á la hoguera,
y mientras se retuercen en la llama
y el pavor de las turbas se apodera,

á hurtadillas dejar algún sonoro
beso en los frescos labios de una dama
de pupilas de azul y bucles de oro.
V
Lanzarme al mar sobre veloz galera
tripulada por viejos lobos, llenos
de amor de Dios, y cuyo nombre fuera
terror de luteranos y agarenos.
Y sobre un mar de hirviente pedrería
abordar, á la luz de la mañana
y al estruendo de bronca artillería,
de los turcos la nave capitana.

Hundir el hacha en el primer turbante;
y en tanto que quedase un tripulante,
herir sin tregua y matar con saña,

y entre el sangriento estruendo del asalto,
izar al sol sobre el mastil más alto,
la cruz de Cristo y el pendón de España.
VI
Desplegadas las velas luminosas,
entre las pompas de oriental boato,
arribar á las playas fabulosas
de algún nuevo y remoto virreinato.
Y enloquecido por la sed del oro,
achicharrar del ídolo en el ara
los pies descalzos de un cacique, para
descubrir el lugar de su tesoro.
Abandonar las islas tan lejanas
con la cabeza ya llena de canas;
y arribar á las costas españolas
en el puente de rápida galera,
de botín tan cargada que trajera
la escotilla rasando con las olas.

VII
Avivar con mis manos los tizones
del hogar, y á mis hijos, en mi tierra,
entre pausas del asma y oraciones,
narrar lances de amor, fortuna y guerra.
Tirso mis aventuras rimaría,
y en el fondo espectral de su locura,
con la mano en el pecho, el Greco habría
copiado la altivez de mi figura.
Todas las tardes á la iglesia iría,
para ahogar mis pecados en la eterna
católica piedad que á Cristo loa.
Y y a noche, á mi casa tornaría,
arrastrando el reúma de mi pierna
igual que el buen don Lope Figueroa.

Vlfl
Y ya, casi al final de la jornada,
hacer de todo afán renunciamiento,

�388

EL MUNDO ILUSTRADO

y para oir del cielo la llamada
retirarse á la celda de un convento.

SER DOS

En donde llega la hora postrimera
sin que nada á la vida nos despierte,
entre dos tibias y una calavera
que nos .hablan de Dios y de la Muerte.
Y sín miedos, ya eu paz con la conciencia,
abandonar la mísera existencia,
para entregar, tras angustiosa lucha,

e-1 alma á Dios y el cuerpo á los gusanos,
calada sobre el rostro la capucha
y con un crucifijo entre las manos.
IX

ENVIO
A una dama que pudo haber pintado Coetto

'

!' '

¡Oh, qué dulce es ser dos mientras la vida
sus sueños y esperanzas nos envíe!
cuando se tiene una ilusión querida ..... .
¡Oh, qué dulce es ser dos cuando se ríe!
¡Oh, qué dulce es ser dos mientras que crece
el- tormento de amar que nos devora,
cuando por sentir tanto se padece ..... !
¡Oh, qué dulce es ser dos cuando se llora!
Ser dos en el festín, siempre querido,
del amor y la vida y la harmonía ..... .
la dicha de ser dos, he comprendido
cuando estoy á tu lado, vida mía!
Cuando he leído en tu mirar ansioso
que no cruzo la vida solo y triste ..... .
y entonces todo me parece hermoso!
y entonces creo que la dicha existe!

Y sobre cada lírica faceta,
para halagar tu juventud florida,
ha miniado el buril de tu poeta
las ansias más intensas de su vida.

¡Oh, qué dulce es ser dos, cuando sentimos
que hay un alma á la auestra siempre unida!
ioh, qué dulce es ser dos cuando sufrimos
temiendo no ser dos toda la vida!

Yo nací con tres siglos de retraso;
amo el justillo y el jubón de raso,
el chambergo con plumas y la espada,
y es el mayor pesar de mi agonía
vivir en este siglo, sin poesía,
sin Dios, sin luz y sin creer en nada.

j

•

rrado1 de lona, sin más puertas de salida que dos pequeñí·
simas, por las cuales no cabía un hombre de mediana esta,
Hace dos semanas apenas que dábamos tura, sin ventilación, sin luz, sin elementos para impedir
cuenta aquí del incendio del «Guerrero&gt;, de Puebla, que probables accidentes, ni nada, en fin , que pusiera á cubier;
amenazó destruir la parte más bella de la ciudad, causando to de la muerte á los infelices que, desconocedores de l~
graves desperfectos, para reparar los cuales hemos de es- naturaleza del local, se aventuraron en él, sii¡ sospechat
:
perar el paso del tiempo; y ahora vamos á referirnos á otro siquiera los naturales peligros,
Y sucedió lo que estaba previsto, lo que lógicamente ha,
que, lejos de ser un simple incendio, constituyó la más
;horrorosa catástrofe ocurrida desde hace muchos años en la bía de suceder: que la multitud, cegada por el terror, obsr
truyóse ella misma las puertas, formando ji:nto á ellas un
República: el del teatro &lt;Flores», de Acapulco.
Disponíanse los habitantes del hermoso puerto del Pací- hacinamiento de carne humana, estremecida por el egoís,
fico á celebrar, con grandes fiestas, la visita del señor go- mo y el miedo. Olvidáronse entonces los más rudimentabernador, y al efecto, organizóse una exhibición de cine- rios sentimientos humanos: no había compasión para ei
mat6grafo en el susodicho teatro, á la cual concurrió lo débil, para las mujeres, para los niños, para los viejos. El
más granado de la sociedad y buena parte de hs clases hu- amoral «yo&gt;, el instinto de conservación, mostrábase triunt
mildes, que presto hubieron de llenar la galería, muy ex- fante, embriagando á la enloquecida turba. Era la batalla
del fuerte contra el débil, y la derrota ante el elementQ_ tetrañas, por cierto, al fin lamentable que las aguardaba.
Cuéntase que estaba la función para terminar cuando, en rrible que lo invadía todo, que lo consumía t9do,,.que os;
la parte alta de la improvisada sala, se escuchó el grito de tentaba, semejante á enorme lucha, las fauces ~Jiis y sa4·· '
,
grientas, pobladas de chispas. . .. . .
¡fuego!
Contados fueron los que lograron escapar de la muerté.
El desorden y el terror fueron entonces enormes. Aquella muchedumbre disímbola, compuesta de hombres, de En diez minutos, el teatro quedó reducido á escombros y
mujeres, de ancianos y de niños, se precipitó hacia las los espectadores á esqueletos carbonizados. De la galerí¡t
no se salvó nadie. En el patio, mujeres y niños perecie~
puertas, ávida de salir y de salvarse.
Las llamas brotaron de la caseta del manipulador, debi- ron, y hombres fuertes también, incapaces de lucha.
Dió principio á la luz de las estrellas, ante el mar, la
do á que se inflamó una de las películas, por impericia de
éste, y pronto invadieron el recinto. Gritos, lamentaciones, faena lúgubre de remover las ruinas y extraer cadáveres.
quejas, blasfemias, sucedieron á la alegría de antes, bro- Un pelotón de soldados abrió una enorme zanj~ de veinte
tando enronquecidos de la enorme masa, ansiosa de con- metros cúbicos en el cementerio, y, acto seguido, comenzaservar su vida. Mas, para darse cuenta de lo que sería esta ron á desfilar las to3cas carretas rebosantes de cadáveres,
escena macabra, verdaderamente dantesca por lo sombría, de miembros que se encontraron esparcidos, de músculos
menester es saber que el tal teatro &lt;Flores&gt;, que se abriera y de cráneos, seguidos por los alaridos de la muchedumbre
al público previo el consentimiento de la autoridad, no que veía pasar ante sus ojos, sin saber cuáles eran, los restos de sus padres, de sus esposas y de sus hijos ....
era teatro ni cosa parecida, sino un barracón de madera fo.
Soplan vientos de desdicha para los
LA CATASTROFE DE
ACAPULCO
teatros.

GUSTAVO F. AGUII.AR.
México, Febrero de 1909.

OCASO

V!LLAESPESA.

Para ''EL MUNDO ILUSTRADO"

*

ASPODELO
A Blanca en su día
Para &lt;EL MUNDO ILUSTRADO».
Al boscaje aromoso en que anidas,
Tremu !ante mi uumen se a~oma
Para oir las endechas sentidas
Que modulan tus labio•, paloma.
Y te miro flexible y gallarda
Columpiando tu cuerpo entre flores,
Como blonda princesa que aguarda
Mensajeros de arcanos amores.
Del ázul camarín de tus sueños
Vengo á abrir la radiosa ventana
Para ver á los pajes risueños
Que diademan tu frente ioh sultana!
iQué afanosos tu'l albos donceles!
iQué gentiles sirvientes los tuyos!
En tu faz unos ponen claveles,
Y en tu voz otros ponen arrullos.
Y te miro, y presiento en las brisas
Que (e envuelven con vagos rumores,
Una orquesta de blandas sonrisas
Y un poema de besos y flores.
En tus frondas el pájaro trina
Y adivino en su voz melodiosa
Que te dice: ¡salud, golondrina,
Blanco lirio ó gentil mariposa!
Y entre tanto que encumbras un orto
En la llama auroral de tus días,
Esta flor te consagro, y absorto,
Vuelvo á hundirme en mis celdas umbrías.
BENITO FENTANES.
1909.

REVISTA üNIVERSílL

Para &lt;EL MONDO ILUSTRADO&gt;.

Para adornar tu palidez de luna
y ceijir. tus cabellos ondulantes,
te ofrezco estos poemas que son una
corona de oro ornada de diamantes.

FRANCISCO

389

EL MUNDO ILUSTRADO

Con la solemne pompa de un dios el sol declina
Trenzando lentamente su roja cabellera,
Y en el confín brumoso se esfuma, cual si fuera,
De un cíclope gigante, la colosal retina.
No turba un solo acento la calma vespertina.
El mar, como ancha placa de cobre, reverbera;
Y las errantes nubes, flotando en la riber~
Sem•jan vastos chales de blanca muselina:

..
1

1

La luz por fin se muere .... Los últimos reflejos
S~ filtran p.o r la rú,tica malla de los viejo~
Pmos del bosque, y, rotos en luminosas hebras,
Pálidamente a~umbran un tronco carcomido
Que sirve, entre peñones abruptos escondido '
De tálamo á un ardiente connubio de culebr;s,

'

RAÚL A. ESTEVA,

"MEDALLON"
LUIS XI [EVOCANDO EL RECUERDO DE NOVELLI]
Para "EL MUNDO ILUSTRADO"
En tenebroso abismo de crímenes hundido
Como la zorra astuto y en la crueldad maest~o
Pérfidamente late su corazón siniestro
'
Bajo los viejos oros de su jubón raído.
Falaz, taimado, sórdido, devoto corroído
Por místicos terrores, y en represalias diestro,
Urde suplicios bároaros ó reza un padrenuestro
Postrado ante su gorro de efigies guarnecido.

VI

[

Su ,vida es una antítesis, su sér un hondo arcano ....
Rival del feudalismo, quebranta su tirano
Poder, y ~n todo triunfa su espíritu vidente.
Circuida de un extraño nimbo de sangre y gloria,
Su equívoca silueta desfila por la Historia
Como una pavorosa contradicción viviente.
RAÚL A. ESTEVA,

l
EL

VOLCÁN DE COLIMA, ACTUALMENTE EN ERUPCIÓN

�EL MUNDO ILUSTRADO

390

391

EL MUNDO ILUSTRADÓ

ped y no ha pasado inadvertida su presencia, gratísima
por ser él quien es, aguerrido defensor del suelo que fué
su patria, y por encontrarse en un país que sabe de esas
grandes cosas.
El ge1;1eral D'Otton va con rumbo á Madagascar, y su per·
manencia en México obedece al deseo vivísimo que tiene
de establecer aquí una colonia boer semejante á las que
fundara en aquella lejana región, en el Senegal y, en Zan·
zíba~, con 4100 y 4800 boers respectivamente.
Hiz? sus estudios en la esc~ela militar de Saint-Cyr,
Franc~a, en donde fué condiscipulo del ahora famoso general Japonés Kuroki, y tomó parte activísima en las tres
guerras del Transvaal, siendo, al verificarse la ú ltima, jefe
del Estaao Mayor del Ejército boer. Ha concurrido á muchos combates, recibiendo siete heridas, y en Johannesburgo, donde peleó gloriosamente, los ingleses le dejaron por
m_uerto. Es cuñado de Kronje y de Kruger, y ahijado de
Pio X.
Pertenece á la. estirpe de los irreductibles, y es por ello
que no volverá Jamás á su patria hoy esclava.
«Nada tengo allá que me lleve-ha dicho.-Mis propie·
da.des. !ueron c~nfiscadas por los ingleses, y mi esposa y
mis ~iJOS perecieron: los hombres, matando enemigos y
vendiendo cara su vida; ellas, indefensas y desamparadas&gt;.

pueden cimentarse si el orden permanece inalterable. En
lo económ~co significa, desde luego, el aprovechamiento de
u~ gran numero de brazos para la agricultura, y puede significar en un futuro próximo la explotación conveniente de
una extensa zona, que se considera como una de las más
fértiles de América.
Aun cuando en los preliminares han transcurrido varios
meses y se desconfía de la actitud de los indios, es de esperarse que su completa sumisión no tarde en convertirse
en realidad.

*

**rápida visita á Alemania el
Tras una
monarca
inglés, Eduardo VII, ha regr~sa·
INGLESA
do á Londres, para asistir á la apertura
del par~amento, cere1;11o~ia que ha tenido siempre gran importancia en la política internacional.
En esta vez, sin embargo, la expectación -pública ha sido
chasquea~a. El discurs'? de la corona, leído en el par·
l~mento .mglés, no contiene más que vagas declaraciones
sm gran importancia -política, á no ser que se dé trascen'.
dental interés á las ~speranzas expresadas por el rey Eduar·
do de q~e. la cuestión de los Balkanes, que ha agitado á
Europa ulhmamente, se arregle de un modo satisfactorio.
Claro es que esta opinión se refiere á los:intereses de Inglaterra en la agitada península.
•
LA POLITICA

•••

*

MANIFFSTACION ELECTORAL

Tuvo lugar en Oaxaca una m;.ni.
. . f~stación en la que tomaron parte
personalidades dish~guidas de aquella ciudad, con objeto
de sostener la candidatura del Sr. Gral. D. Porfirio Díaz
para la Presidencia de la República, en la campaña electoral que se avecina.

S. M. Elvira !, réna del carnavul, y su antecesora
en el trono

tuales. Las mujeres entonces usaban
sombreros de una forma bastante parecida á los de hoy y también los prendlan en
la cabeza por medio de un largo alfiler
como ahora. Se usaban los trajes de cua·
dros en combinación, muy parecidos á los
actuales corsés abiertos por delante, una
especie de gabanes cortos y muy escotados, con mangas cortas y muy abiertas.

***
Ha muertq uno de los luchadores inSANDOVALITO
fatigables del teatro en México; un
hombre que, con su fortuna y con su esfuerzo personal
consagró su vida á la formaci6n del gusto del público,
hubo de crear una atmósfera para bien del arte: el señor
don Felipe Sandoval,
Sandoval representó á las mejores compañían teatrales
qu~ han ,visitado .á ~éxico de treinta años acá: á Coquelin
(Ainé), a la Path, a Emma Yuck, á Graih á Stracoch á
Charlies, á Sarasate, á Paderewsky,á María Guerrero á .A.n·
tonio Vico, á Enriqueta Alemanny, á Hofmann, á Tina di
Lorenzo ....
Perdurará el recuerdo de aquel viejecito diligente amable, que para todos tuvo una sonrisa, y que los muchachos
cronistas, á quienes él trató paternalmente llamaban «San.
'
dovalito&gt;, con cariñoso respeto.
Fué un hombre bueno que no hizo daño á nadie. Por eso
es melanc61icamente dolorosa su desaparición.

y

General D'Otto, del ejército boer, actualmente
entre nosotros

¡Y esa letal tarea dur6 un día, un día eterno! ¡Y siendo
trescientos los muertos, ascienden á cien los heridos, veinte de ellos condenados irremisiblemente á morir!
¿Será lo bastante terrible esta catástrofe para despertar
la caridad mexicana? ¿No habrá necesidad de una lecci6n
más, para que las autoridades sean inflexibles en todo
aquello que ataña á la conservaci6n de la vida pública?

GOBERNADOR ELECTO

*
**

El señor teniente coronel don Pablo
.
Escandón ha sido electo por mayoría
para ocupar la magistratura del Estado de Morelos, en el
próximo período administrativo.

*

** de Colima continúa en acEl volcán
tividad, ó mejor dicho, crece en actividad Cl\da día.
Nada fué la última erupción á que nos referimos, comparada con la que ocurrió el día 12 del actual, á las 2.25 p.
m. La montaña se coronó de llamas, y por el cráter brotaron cantidades enormes de lava, sin contar con que fué
abnndantísima la lluvia de arena en estado candente, que
destruyó en totalidad los sembradíos, y, arrastrada por el
viento, habrá llegado quizá á las regiones situadas al E. y
NE. del volcán. El incendio de los bosques continúa y
las pérdidas registradas hasta ahora son enormes.
¡,Estará condenada la tierra colimense á reproducir los
trágicos horrores de Sicilia y de Calabria?
TREMENDA ERUPCION
DELCOUMA

.\
11

*
••
LA REINA DEL CARNAVAL

Las fiestas del Carnaval, que se cele·
bran entre nosotros de una manera tan
desanimada, d,espi~rta~ gran entusiasmo en otras regio.nes
de nuestro pais, principalmente en Yucatán y en la costa
del Pacífico.
En Mazatlán se iniciaron las fiestas carnavalescas el domingo 7 del actual con la elección de reina del Carnaval
nombramiento que fué concedido por una agobiadora ma:
yoría \Í la señorita Elvira Rivas, quien ascendió al trono
en seguida, con el nombre de Elvira l.
,
El entusiasmo mostrado hasta ahora augura un gran éxi·
to al Carnaval en este año.

LA GUERRA DEL
YAQUI

Noticias recientes de Sonora nos ha·
cen saber que los jefes yaquis están dis·
. puestos á rendir las armas y dar término
á la guerra, que casi por medio siglo, con cortos intervalos
de paz, han sostenido con las autoridades federales y del
Estado.
.
, 1:,a term~nación de es~a guerra ofrece un· gran interés po·
hhco, social y económico. En lo político, significaría el
••
•
de la paz en esa región de la frontera mexi·
aseguramiento
UH VETERANO DEL
Es el general D'Otton, viejo soldado
y la swwisión_de_toda. w .a.raza..á las autoridades cons·
TRANSYAAL · EH .MEXICO de faz. ruda, de patriarcal.barba gris _y . cana.
de marcial vestimenta, la figura de ac- tituídas. En lo social, quiere decir la introducción á toda
la z.ona 9cup~da ,por · esa raza de elementos civilizadores
tualidad palpitante.
que mejorará la condición de los habitantes, y que sólo
Una semana hace que el bravo veterano es nuestro hués-

••
•
Rlo Janeiro sólo tiene un edificio de
nueve pisos, y es propiedad de uno de los
periódicos de la ciudad. El otro edificio
que tiene más de cinco pisos, pertenec~
también á otro periódico .1

•••

La ciencia francesa purifica el aire de
las habitaciones oxigenándolas[con una
mezcla proporcionada de peróxido blanco
de bario con polvos de permanganato de
potasio. Esta combinación transforma en
saludable la más pernlciosa)tmósfera. 1
S.M. Elvira I, reina del carnaval, ro l eada de su futura corte

•
••

Un flsico que ha viajado mucho por la
Persia dice que los naturales del pals
conservan la antigua creencia de que las
lágrimas derramadas en los ceremoniales
de los entierros son un remedio eficaz para ciertas enfermedades crónicas. En dichas ceremonias, se presentan los dolientes llevando todos una esponja, que empapan en las lágrimas que vierten; luego
un sacerdote va exprimiendo las esponjas
en una botella, donde se guarda el precioso liquido, para aplicarlo cuando se crea
necesario. Esta práctica es antiqulsima
en los pueblos persas, y de ella se hace
mención en el Viejo Testamento.

•**
Después de haber estudiado los cráneos
antiguos de la Etruria y el foro romano,
el fisiólogo Angel Mosse se ha ocupado en
estudiar, en una reciente expedición á
Creta, cómo vestlan las mujeres hace 4,000
al'los. El conocido erudito italiano dice ha-

�EL MUNDO ILUSTRADO

392

S. Susana Strong, otra belleza de fama mundial.
6. Virginia Fábregas, la actriz mexicana, mimada del
público.
.
..
Cinco soluciones exactas recibimos, las cuales fueron en.
viadas por las personas siguientes:
Señorita Antonia Angulo, 3¡¡. de las Artes, México, D. F.
Señorita Rafaela Gómez, V eracruz.
Señorita Elena Prieto Quemper, Rosales 20, México,

n~

.

Señorita Carmen Franco Urías, Rosales 23, México, D. F.
Señorita Berta Gallardo, H de Madrid 27, Méx~co, D. F.
Entre las demás soluciones distribuimos los cmco premios restantes, sorteándolos entre las que habían acertado

1. Capitán Ignacío Mori.-2. Gral. Luis Buli.
3. Dolores Sáncola, jefes yaquis
1

:1,

LOS OJOS FASCINADORES DE LAS ARTISTAS
LOS DlE! PRf.\tlOS DEL CONCURSO

Fueron.muy numerosas las soluciones q.ue recibimos al
concurso: &lt;Los ojos fascinadores de las arhstas~; pero fueron muy pocas las completamente exactas que nos lle·
garon.
.
Las seis artistas á quienes correspondieron los rostros
que se veían en el grabado, son:
1. Lillian Nordica, una de las más famosas cantantes del
mundo.
. ,
2. Mme. Nelson que, según se ha anunciado, nos visitara
pronto.
.
3. Geraldine Farrar, una de las más hermosas artistas.
4. Nellie Melba, famosísima cantante.

1. Ignacio Buli.-2. Gral. Luís Buli.-3. Hijo del
capitán Morí, jefes yaquís
mayor número-tres nombres-y fue·
ron agraciadas las siguientes personas:
Señorita Za h ir a Domínguez, de
Tuxtla Gutiérrez, que acertó los nombres de la Melba, la Nelson y la Fábregas.
Señorita Elisa Ríos González, de
Monclova, Coahuila, que acertó los
mismos nombres.
Señorita Dolores Flores Verdad, de
México, 2&lt;). Mesones 21, que acertó
los nombres de la Melba, la Farrar y
la Fábregas.
Señorita BerthaM. Serrano, de Tuxtla Gutiérrez, que acertó los de la
Melba, la Nelson y la Fábregas.
Señorita María Trimori, que acertó
los mismos nombres.
A la disposición de las personas
indicadas se encue.ntran los premios.
En el próximo domingo propondremos un nuevo acertijo para nues·
tras lectoras.

Grupo de jefes yaquis que han depuesto las armas

393

EL MUNDO ILUSTRADO

CATULLE MENDES
1 • • • Había cenado aquella noche con unos amigos en París. A las doce tomó el tren de Saint-Germain. Su cuerpo
destrozado hubo de encontrarse, á la mañana siguiente, en
el túnel.
. .
. .
Así dicen, poco más 6 menos, las noticias transmitidas
por el cable.
¿Y sabéis de quién se trata?
Se trata de un poeta, de un suave, de un amable poeta
que, sin duda, os hizo pasar ratos deliciosos con sus cuentos, con sus versos, con sus breves artículos alados: de Catulle Mendes.
Si la víctima hubiera sido un fabricante de sombreros 6
de telas un mercader de vinos 6 un burgués que viviera
de sus ;entas, el accidente no tendría importancia, aunque
figurase en él el nombre de Rotschild. ~ero el despe~azado el mutilado, el muerto en la obscuridad de un tunel,
ro~ la noche bajo las ruedas homicidas, es un poeta, y los
poetas no deben de morir así, si hemos de ceñirnos al concepto que de ellos tenemos, á la silueta ideal del bardo
que aparece, en medio de l~s .t!nebros~dades Y. c~udezas de
la existencia, como un semidios que, siendo distinto de los
demás hombres, requiere vida y muerte diversas.
Andrés Chénier, muriendo en la guillotina con el gesto
armonioso de un héroe pindárico; Byron, dejando escapar
el último aliento en Missolonghi, en defensa de Grecia, son
bellos. La gloria de su muerte les d~s~ubre, ant~ los ~umanos ojos, como personajes de una divma fantas~a. Tienen, en la realidad, la propia grandeza de los paladines que
crelu'on. Y por eso seducen y por eso se ~~bliman. . .
Mas, ¡oh miseria de los tiempos!-que d1na un pesimista,
adorador del antaño:-iYa ni la muerte es, para los poetas,
hermosa!. ... No basta que el poeta sea uno de tantos, exteriormente· un buen señor que viste como los demás, qll:e
come á su~ horas, que tiene su familia, sus libros, sus amigos, sus locuras: menester es. también _q~e Jl"uera 6 esté expuesto á morir como cualquiera morina en un vulgar, en
un estúpido accidente.
Para este poeta que amó tanto, que rió y que sintió tanto, hubiéramos deseado la lentall la impalpable agoní~ de
un Petronio entre aromas de cortesanas y de rosas. Digno
era de ella, porque pasó por el q~e los infort~n_:1dos llaman valle de lál!rímas, con la sonrisa de un epicureo, con
el gesto de un adolescente bello, para quien la vida se traducía en placer, y que, como la dulce heroína de D'Annunzio había nacido para cantar, para cantar solamente . ... Y
he ~quí que su cuerpo, el mortal relicario que encerrase el
ánima exquisita, encuéntrase, al amanecer, despedaza~o
sobre toscos rieles; y que los que todavía, en estas necias
edades aman á los poetas, se vuelven, trémulos de asom0b ro interrogando al Hado: «¿Por qué? .... ¿Por qué? .... &gt;
éatulle Mendes ha muerto joven. Tenía más de sesenta
años; pero, lo repito, ha muerto joven..
&lt;Viéndole siempre tan activo, tan lleno de ardor y de
entusiasmo-aseguraba Enrique Gómez Carrillo en una
vieja crónica,-comprendí una vez _más l~ inmensa _vanidad de los fechas. &lt;Tiene sesenta anos&gt;, dicen las biografías. En realidad tiene veinte, 6, mejor dicho, no tiene
edad: es como un símbolo de gallardía invencible, de mo·cedad eterna, de vigor perdurable.. Ya no es el rostro s~nrosado de sus primeros retratos, m la es~~tez de antan~,
ni la gracia bironiana que adoraron las ultimas marques1tas de las Tullerías. Pero aún es bello cual un dios wagneriano, con el rostro ligeramente encendido, con la cabellera echada hacia atrás en ondas de oro y plata, con la barba
despeinada, rojiza; con los ojos de una claridad, de uua
vivacidad, de una intensidad admirables, sobre todo. El
traje es siempre el mismo. La corbata blanca que aparece
en las aguafuertes de hace trei1;1ta años, cua~ una eno~me
mariposa loca, no ha variado. Ni el ~eltro, ni la. amencana muy amplia, ni las suntuosas camisas han v.ariado_. Seguro de su prestigio. plástico, sig~~ el poeta 1mponiendo
su dandismo bohemio y personahsimo&gt;.
La edad de los artistas se mide por la obra: que producen: Catulle Mendes era un trabajador incansable. Su pluma como volandero pajarillo, picoteó con fortuna en todo~ los géneros. Y ahora en el teatro, mañana en la novela, después en la poesía, y siempre en los di~rios, en los
cuales surgía á menudo el breve cuento, el dilatado folletín dramático 6 el artículo de actualidad, siempre el nombre de Catulle Mendes tuvo sabor de novedad continuada,
inconmovible, eterna, con la eternidad de más de cuarenta

CATULLE MENDES

Literato francés

t

el 7 del actual

años. De ahí que su muerte merezca la dolorosa lamentación que consagramos á los jóvenes que, embriagados de
ensueño, el corazón palpitante de emoción estética, desaparecen del mundo.
Raro y simpático atractivo posee, en las letras francesas,
la personalidad de Mendes. Todavía niño, compuso una
serie de poemas latinos en la lengua de Horacio. Ya por
aquel entonces esbozábase lo que, andando el tiempo, había
de ser este espíritu sensual, delicado, que lo mismo place
á la señorita cuasi inocente de hoy, como al viejo veterano
en lides eróticas. Catulle Mendes fué poeta, novelador,
cuentista, dramaturgo, crítico; y aun dentro de tales géneros, hizo gala de variedad no comúnmente vista.
Sus versos son toda una ,!ama de procedimiento y de
sentimiento. En ellos descubrirá el curioso la solemnidad
hierática de Rugo, la pureza escultórea de Leconte de Lisie, la impasibilidad de Heredia, 6 el nerviosismo sádico de
Paul Verlaine. No faltó quien le haya llamado mosaico de
la poesía Pero Catulle Mendes se afilió al parnasismo; fué,
mejor dicho, el sacerdote que ofrendara el símbolo de fe,
escribiendo la Pantaleía. Eso no obstante, indignábase
cuando le tenían por impasible.-Los hijos de Víctor Rugo
-decía-no pueden ser impasibles.
Enamorado de la forma, supo vestir las ideas con atavíos
principescos. Sus versos son elegantes, de una sonorjdad
de cristal de Bohemia, y asombra la maestría con que éstán
ejecutados.
Cultivó, asimismo, con asiduidad, el teatro. Siete obras
deja en su testamento dramático, y son éstas: La femme de
Tabarín, Le docteur Blanc, Médée, Sainte Thérese, La part
du roí, Scarron y Glatígny, cuyos nombres cito por ser poco
conocidas. Y á la vez que se hacía representar en los escenarios parisienses, juzgaba las producciones de los otros
con aquel sprit que en ocasiones trocábase en censurable
ligereza, en el folletín de Le Journal, que estuvo á su cargo
durante algttnos años.
No es, sin embargo, al poeta, ni al dramaturgo, ni aJ novelador, ni al crítico, con ser sus respectivas' fisonomfas tan
interesantes, á quienes principalmente quiero_. aquí ,referirme, sino al cuentistá, al forjador incansable de_p~queñas historietas que, traducidas á muchas lenguas, corren
hoy por los diarios del orbe entero. En América, sobre todo,

Sigue en la página 395.

�EL MUNDO IL USTl?J'

394

ro

EL MUNDO ILUSTRADO

La Toma de Posesión de Monseñor Mora

Mons. Mora y los canónigos de León

~-

MONSER OR MORA EN EL LUGAR DE HONOR EN LA COMIDA DE CARI DAD.

Como lo ofrecimos en nuestro número anterior, publicamos en el presente información gráfica, amplia y detallada
de los festejos á que ha dado origen uno de los acontecimientos más importantes para los católicos mexicanos: la
toma de posesión del nuevo arzobispo metropolitano, monseñor José Mora y del Río.
Dijimos ya que su viaje de León á esta ciudad fué seña·
lado por- las muestras de entusiasmo de los habitantes de
los pueblos vecinos á la vía, quienes organizaron en su honor procesiones y caminatas en grupo, para ofrecerle sus
. respetos.
La recepción que se le hizo á su llegada á esta ciudad
fué, con mucho, más suntuosa que las que se han hecho á
los prelados sus antecesores en la silla arquiepiscopal, y
las fiestas que se están celebrando con motivo de su toma
de posesión, no tienen precedente, si no nos remontamos á
los tiempos del esplendor religioso de la iglesia oficial.
Después de la toma de posesión celebrada en la Catetedral con toda pompa, se han sucedido, casi sin interrupción, las fiestas en todos los templos de la ciudad. Ofrecida por los curas de las parroquias, se efectuó una comida
para los pobres, cuya presidencia se ofreció al nuevo pre·
lado, quien aceptó la invitación y presidió el acto caritativo.
Las fotografías que ilustran estas líneas dan idea exacta
de lo que .han sido las fiestas de referencia.

Procesión entrando (la parroquia de Tala

CATULLE MENDES
Sigue de la página 393.

Catulle Mendes obtuvo la celebridad merced al cuento.
¿Débese ello á que se le tenga por el mejor cuentista entre
los franceses?
Yo diría que ne. No es el mejor cuentista, pero considerémosle como un cuentista nuevo¡ como el creador de un
género especial de cuento.
No tenía el arte supremo de Guy de Maupassant para es·
culpir una gran idea en una narración brillante. No era
dulcemente tierno y henchido de poesía como Daudet. No
sabía dar tampoco el colorido de que Zola hizo gala en sus
páginas á Ninón. No era decadente y refinado como Lo·
rrain, ni inmoral-en el sentido rabelesiano de la palabraá semejanza de Armand Silvestre. Era, ¡,cómo os lo diré?
el ingenio maliciosillo y amable que se prodigaba en menudísimas gotas, tan frescas como de rocío y á la vez tan
picantes como de vino añejo, y tan frágiles como burbujas,
en cuentecitos breves, galantes, alados, que día á día desparramábanse por las hojas impresas como pétalos de nardo en pantanos inmundos.
En ellos hizo Catulle Mendes una delicada síntesis de la
mujer, de la muj~r parisiense, y en especial de la daifa, de la
cortesana del boulrvard. Ante sus ojos de romano de la deca-

Mons. Mora llegando á _la parroquia de Tula.- Mons. Mora saliendo de la parroquia de Tula dcspués de cefrbra(mis a
ASPECTO GENENAL DEL SA' 'ÍII D~ KANT t: LA COMl'l,1.DE CARIDAD EN HONOR DE MONS. MORA.

1

�EL MUNDO ILUSTRADO

395

397

EL MUNDO ILUSTRA 1)0

Obras Maestras de los Grandes Pintores

Altar de la catedral de León

Parroquia de Tula.

dencia,"la mujer no aparecía como la serpiente de siete ca· . yo no 3abría decíroslo. Lo que sí aseguro es que damas re·
bez~s á quien la cod'lparan los míilícos; ni como la virgen milgadas y pudorosas niñas de dieciocho abriles saborean
pálida de lo.s románticos; ni siquh:ra como la mosca de oro con deleite los cuentos de Mendes. No sería difícil hallar
c•el poema zolesco: era 1ma besliczncla adorable, lin,b, on· en la intimidad de un frágil mueblecillo, ó entre las hojas
de un libro devoto, recortes de periódico que encierren El
csc11do, La novicia 6 Un quid pro quo.
Catulle Mendes llegó á dominar de tal modo el género,
que fué, sin disputa, uno de los cuentistas más prodigiosa·
mente fecundos de la época. A más de veinte ascienden los
volúmenes de miniaturas narrativas que publicó.
El chorro cristalino, empero, ha cesado. No eya la fuente
inagotable. Acabáronse los versos, los novelescos episodios,
los hermosos actos. El poeta que tanto rió y que gozó tanto, brindándonos amor, gracia y poesía, se ha marchado del
mando, quizás con una mueca triste .•....

•

&lt;

CARLOS GONZÁLEZ PERA.

Sala d!!l trono en el palacio episcopal de León

dulante, que re.p artía caricias, que daba besos y burlábase
de los hombres con todo y ser el suyo un diminuto _cerebro
de pájaro ... . . .
· Ahol'a·bien, ·q-ue las mujeres gusteu de tal representación,

- Autorretrato de Rembrandt
Sr. D. José .Matla Vígil

Mons. Mora en el palacio episcopal de León,

t el 1 $ del actual

·oo

�398

REMBRANDT

.,_

No existe pintor alguno cuyo rostro sea más conocido, y
cuyas transformaciones, acarreadas á U propia fisonomía
por el paso de los años, ha ya sido tan á menudo anotadas,_ de edad en edad, desde la extrema juventud que se
adp1erte en el autorretrato que Rembrandt pintara á los
veinte años hasta aquel en que aparece su faz envejecida.
Y, sin embargo, ninguna vida más obscura que la del maest~o de la escuela holandesa: puede decirse que, por largo
hempo, fué en absoluto desconocida.
Es ahora cuando comenzamos á saber algo de ella. Pero
como Rembrandt llevó una existencia sencilla, apartada, y
su carácter, además, pecaba de hosco, el hombre quedará por mayor que sea nuestro empeño en pedirlo-encerrado
en el más hondo misterío. ,
Los estudios que de sí mismo pintó nos permiten, em·
per~, hacer de su persona no pocas suposiciones verosími·
les. Nos legó retr,atos serios y tranquilos; aguafuertes
que denuncian estudios atentos de fisonomía, en las que
sonríe y gesticula, regocijado 6 rabioso. ¡Qué más! Hasta
le hemos llevado la blusa de taller; sin contar con que nos
dejó también verdaderos estudios de bravura en donde su
imag-en se exalta, ostentando atavíos fastuosos y en los
que, según las circunstancias, exagera cierto detalles.
1.Es ello· simplemente una comedia?
No, á decir verdad.
Un artista de la talla de Rembrandt dominado por el
gei;iio que le inflama y le ilumina á 1~ vez, transfórma·
le .de cuerpo y de ánima. Lejos de ser comediante, es
actor en el más exacto sentido del vocablo. Afirmase en él
el poder de los actos variados y hasta contradictorios: es,
al mismo tiempo, el soldado voluntarioso y sanguinario,
el filósofo amigo ·d e la paz y del ensueño; 6, para decirlo
de una v~z, la naturahza en sus mil aspectos c;iiversos.
Rémbranc\t poseía t~n bella universalidad y la-estudia·
·
ba con mano maestra.
Ejemplo de ello es la obra que ahora ofrecemos á nuest~os lectol'JS, en la ~al debemos ver no sólo un retrato,
sino una obra de imaginación, en la que el gran pintor nos
presentó al guerrero que en él se ocultaba, al espíritu que
le dictase la elección de las hermosas armaduras y centelleantes cascos en la Ronda de Noche, y al filósofo amante
de las dulzuras del claroscuro que en este, como en
otros muchos cuadros suyos, bañan de tinieblas la acción.
Desde cierto punto de vista, el autorretrato que ilustra
las presentes líneas es uno de los más bellos de Rembrandt:
la verdad aparece en él vibrante y enéx:gica, y el arte en
t~do_su esplendor. Tiene, en cierto modo, algo de confidencial mterés, puesto que nos permite sorprender á un gran
artista en la intimidad de su genio.

aprovechó un momento decisivo
y disparó su escopeta certeramen·
te. La bala fué á incrustarse en la
cabeza del animal, que se revolcó
en el suelo con fiereza, y en los
momentos desesperados de su
muerte, aún pudo erguirse sobre
sus patas traseras. Entonces el
«Cabueño&gt;, tirando la escopeta al
suelo, se dirigió hacia el oso, en·
terrándole su cuchillo en el corazón.
Los dos cayeron al suelo for·
mando un salo cuerpo. Cuando los
demás compañeros bajaron al In·
gar de la lucha, el infeliz «Cabue·
ño&gt; era cadáver. Un zarpazo le
había desgarrado el pecho.
En los ojos de todos se pintó el
asombro y la pena que el arrojo
inaudito 'y la desgracia irrepara·
ble les causaban.
Cargaron con los dos cadáve·
res retornando al Concejo. Por el
camino hacían innumerables pa·
radas con objeto de descansar y
de hacer tiempo para entrar en la
aldea cuando fuera de noche.
Manolín volvía triste y contraí·
do, sin que de sus labios saliera
la más 1eve palabra.

Miguelón del Páramo er.tel q uc siempre organizata aquellas batidas, y al reunir en su casa á los labriegos cazadores, los obsequiaba con vino y con sidra en grandes tazas
de barro.
Su bija Rosario, moza robusta y esbelta, de mejillas co·
!oradas y ojos acastañados, escanciaba á cada uno ensu taza
el vino de la jarra, que sostenía graciosamente entre sus
dedos. Cuando se acercaba al grupo de los mozos, bajaba la
vista con recato, sonriendo al oír las débiles palabras de
halago que éstos le dirigían.
Dos de ellos, el &lt;Cabueño&gt; y Manolín del Tor, hacía
tiempo que rondaban á la hija de Miguelón, sin conseguir
la más pequeña esperanza salida de sus labios. Y al encontrarse allí, frente á frente, junto á Rosario, redoblaban los
agasajos y pretendían lucir su ingenio.
Pero la moza para ninguno tenía preferencia, y esto, que
hubiera desesperado al no preferido, hubiera, en cambio,
dejado franco el camino y rotas las hostilidades de los dos
rivales. Sin embargo, los tres sabían aquel secreto que ella
aparentaba no conocer y ellos no querían revelar.
Mas el vino, ante la presencia de la moza, hizo las len·
guas ligeras, y uno soltó un reto que el otro recogió con
presteza, y se miraron con odio reconcentrado, mientras
ella sonreía con orgullo.
-¿Nos da palabra, Rosario, de que aquel de los dos que
sea más valiente será su preferido?
-Sí que la doy-contestó.
-Yo-dijo el &lt;Cabueño&gt; con arrogancia-mataré el oso.
-Y yo-agregó Manolín del Tor-espero hacer lo propio.
Rosario se alejó para llenar por última vez la taza de los
cazadores, mientras la luz del alba apuntaba en marco tenue
por la puerta de la solana.
Al poco rato, animosos y joviales, emprendieron la m:u·
cha hacia los ingentes picos del puerto, donde la nieve
empezaba á brillar bajo la caricia del sol naciente,

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-·· 1:"

~

lII

Al llegar á ca~a de Miguelón
del Páramo, con el triste carga·
mento, entraron silenciosos en la
amplia cocina. Sus labios secos
no ansiaban ni la sidra, ni el vino ale,!re que zahuma los corazo·
nes. El fuel(o ardía lento, chisporroteando los leños húmedos como una carcajada.
RQ.Sario se desconsolaba por la
desgracia acaecida, de la que acaso
.
ella, inconscientemente, era causante. Manolín seguía guardando silencio. Los demás convenían la forma de participará la familia del desgraciado
«Cabueño&gt; tamaña desgracia.
Todos citaban su arrojo y su desventura, que correría
bien pronto por los caminos y por los agrestes feriales como el héroe de un viejo romance.
Pero para Manolín apenas había una palabra de elogio.
La magnitud de la desgracia hacíales olvidar al pobre ra·
paz, y é~te, acaso para revelarse ante Rosario, se acercó á
ella y le dijo:
-No es ocasión de que te hable de tu promesa; pero dígote que Y" fui quien mató al oso.
-¡Ay, Manolín! dices verdad; ambos á dc,s fuisteis va·
, lientes; pero barrunto que no puedo decidir. Si el oso te
matara á ti, había de quererte más, como quiero la memo·
ria del &lt;Cabueño&gt;, que pereció por causa mía.

II

A Rosario le llegó á preocupar hondamente el reto de
aquellos dos mozos, que parecían dispuestos á exponer su
vida por una palabra suya. La moza· tenía el corazón para
el amor duro como las rocas de la montaña y frío como la
nieve de los ventisqueros; pero montaraz al fin, 'sentía una
admiración sincera hacia el más humilde gañán, si un hecho notable y valeroso elevaba su nombre, y aunque no
creíaenel valordel&lt;Cabueño&gt; ni en el deManolín del Tor,
su imaginación se recreaba en vanidosa voluptuosidad y
pensó todo el día que acaso el amor propio de los dos ra·
paces se manifestara en un acto heroico y arrojado.
Y así fué en verdad,
Tan pr&lt;'nto como los cazadores llegaron al lugar donde
podía el oso tener su guarida, Manolín y el &lt;Cabueño&gt;, se·
parados de sus compañeros, buscaban con ansia el rastro
de la fiera. Los ojos de uno y otro avizoraban las ondula·
ciones del terreno, las altas matas, sin que encontraran el
menor indicio de su paso. Cuando alguna vez se encontra·
ban con la vista, un ceño de rencor se plegaba en sus fren·
tes. Los demás, diseminados en g~pos, charlaban descui·
dados y sin temor, reconociendo también el terreno.
A media mañana, cansados del inútil trabajo, procuraron
el yantar bajo los pinos de un alto pico, frente á un sol
l
bienhechor y marzal. Todos comían alegres las diversas
A medida que iban llegando los cazadores á casa de Mi· viandas que condujeran en los morrales, menos Manolín y
guelón del Páramo, subían á la cocina, donde ardía una el &lt;Cabueño&gt;, q ne un poco separados y simulando tranqui·
buena lumbre, y después del saludo, contestado por todos lidad, escudriñaban el horizonte y el profundo valle.
á coro, se sentaban en los bancos de piedra que rodean el
En las palabras de algunos se notaba que iban perdiendo
llar, continuándose el interrumpido y obligado cuento de las esperanzas de encontrar al oso.
fabulosas cacerías.
De pronto Manolín se levantó con decisión; fulguró rá·
Era más de media noche y ya pocos faltaban á la cita. pida en sus ojos una alegría que fué notada por su rival,
La cacería que desde el amanecer se iba á celebrar en los y cogiendo la escopeta se fué monte abajo diciendo que
apartados riscos de la montaña, para dar muerte á un oso iba á matar un pajarraco que había visto posar en un árbol.
bravío, era esperada con ansia, porque la tranquilidad al· El &lt;Cabueño&gt; le siguió, alegando idéntico pretexto. No ha·
terada del lugar sería devuelta. El bravo cazador que lo· bía pasado mucho rato cuando los cazadores, que bebían
grára la fortuna de colocarle su bala entre los ojos, ó tuviera · .•alegremente el vino de sus botas, notaro!l un r\lido extraño
la valen.H:ele- _clavarle su cuchillo en el corazón, sería lle· que los puso sobre aviso. Vieron á Mañolín. que se desli·
vado en hgml1¡os por la aldea y bebería la sidra de innu- zaba por entre unos greñascales con la escopeta preparada,
mérables ... jarras - que -mozas-gentiles· le ofrendarían,-como y -al tcCabueño&gt; EJ.Ue -trataba de .ganar posición entre un ma·
consa~ración á la sequedad de sus labios.
torral.
El comento de añejas historias, sacadas á relucir por.los
Al ver estos preparativos y cuidados de los dos mozos,
viejos, en las que iba mezclado el nombre del famoso ca· alguno reía burlándose de ellos.
Mas, bien pronto se acabó la risa para convertirse en
zador de osos, Xuanón de Ci1bañaquinta y el de Miguelón
el de Rita, hacía llamear en los mozos el deseo de una vic· asombro, cuando vieron al oso que buscaba salirtranquila·
toria montaraz, y pensaban que luego, al bajar al Concejo, mente de su guarida, emplazada entre ocultos matorrales.
el más cumplido agasajo sería para ellos, como pertenece
Los dos, decididos y valerosos, aguardaban el momento
de disparar. Manolín, que había ganado ventajosa posición.
al héroe de un romance.

399

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

*

Rivales Montaraces

t

,/

Comenzaba el autor á leer y decla,
por ejemplo:
"El teatro representa una sala decentemente amueblada. A la derecha,
entre la primera y segunda puerta, un
buró .. .
Lo del buró le disonaba al empresario, é interrumpiendo la lectura, gritaba:
-¡Fulano!. ...
Fulano, que era el mueblista y guardarropa, se presentaba en
seguida.
-¿Tenemos buró?
•
Si contestaba que si, el empresario le decla al autor:
-Puede usted continuar.
Pero si Fulano contestaba negativamente, mi hombre decla, con
la mayor sencillez:
-O quita usted el buró, 6 se lleva la obra.
Tenla sólo cuatro mallsimas decoraciones.
Como casi ningún autor de los que escribían para la Infantil quePRUDENCIO CA!HTROT,
ria firmar ni parecer siquiera por el teatro, cuando una obra gustaba mucho y el público pedla con insistencia que saliera á escena
el autor, saltaba el empresario á las tablas haciendo genuflexiones
y corteslas ridlculas.
Algún chusco espectador gritaba á veces desde la butaca:
EMPRESARIO SINGULAR
-¡Usted no es el autor! .. . . ¡Fuera de ahll ....
Entonces él se adelantaba majestuoso hacia la batiría y encarándose con el preopinante, le decla:
-Oiga ustea, caoallero: la obra es mla, porque la he comprado,
En el teatro de la Infantil (hoy Romea) actuaba una modesta
y tengo perfecto derecho á salir aqul.
compaf'íla de verso á ralz de la revolución del 68.
Una nsotac!a general, nuevos aplausos y nueva llamada. á la
Se haclan cuatro piezas todas las :ioches, y al final de cada una
se bailaba un "can·can," el primero, honesto-hasta cierto pun- escena.
to-el segundo, un poquito más fuerte; el tercero, escandaloso, y
el de la cua,ta sección, frenético y desenfrenado.
En Capellanes (hoy Cómico) se segula el mismo procedimiento.
El empresario de la Infantil era un exsargento de caballerla, orlginallsimo.
No pagaba derechos de representación, porque solamente represent.tba en su teatro las obras cuya propiedad compraba de antemano; pagándolas á cinco duros, la que menos. y á diez la que más.
Casi tocias las obras que se haclan en la Infantil eran anónimas.
Como se ve, al empresario le sallan por una friolera los derechos
de representación.
La lectura de una obra al empresario era, á veces, más divertidª
que la obra misma,

�EL MUNDO ILUSTRADO

400

.)

PUESTO DE LA &lt;CERVECERÍA CUAUHTEMOC&gt; EN LA KERMESSE DE CHIHUAHUA ;

Lujosa Jamaica en Chihuahua
Brillante Fiesta de Caridad
Las grandes catástrofes que afligen á la humanidad, si
bien es cierto que llenan el alma de duelo y afligen á los
corazones que sienten las desgracias ajenas, como si fueran
las propias; si siegan miles de vidas y dejan luto y deso·
ladón en infinidad de hogares; si presentan á los ojos atónitos de todo el mundo escenas desgarradoras de miseria
y de dolor, por otra parte tienen, como una especie d.e
compensación, el privilegio de despertar los nobles senh·
mientes y permitir á la humanidad demostrar que las palabras caridad, altruismo y solidaridad humana tienen todavía razón de existir.
De todas partes del mundo nos llegan noticias á diario
del movimiento caritativo motivado por los recientes cataclismos que asolaron la región Sur de Italia. Y si en to·
das partes del mundo se ua dejado sentir ese movimiento
de conmiseración, en favor de los desvalidos italianos,
nuestro país no tiene por qué averge&gt;nzarse ante esa cari·
dad universal, pues podemos decir que marcha en prime·
ra fila entre los que con más ahinco han contribuido á aliviar, hasta donde ha sido posible, los dolores y las angustias de los damnificados.
Los actos de caridad, tanto públicos como privados, se
han sucedido sin inft.rrupción, y la prensa diaria, lo mis·
moque la semanaria, nos·hemos ocupado de ellos conforme se efectúan. A su larg~ lista tenemos que agregar uno,
que por su lucimiento, bien puede ocupar un lugar promi·
nente entre los de su género.
El día siete de los corrientes el «Teatro de los Héroes»
de la ciudad de Chihuahua, adornado con sus mejores galas sirvió de marco á una d~ las fiestas que se recordarán
po~ más tiempo en la capital fronteriza, y que reunió, movida por un solo sentimie~to-la c.aridad-á las personas
má,;; prominentes de la soc1edad ch1huahuense,

La kermesse organizada por el club «Sorosis&gt; para colectar fondos en favor de las víctimas de los recientes terre·
motos de Calabria, Sicilia y demás ciudades del Sur de
Italia, tuvo todo el éxito que merecía, dado su noble fin Y
el tino con que se organizó
Todos los puestos que tomaron parte en la hermosa fiesta
de caridad contribuyeron al éxito de ella por el buen gusto y elegancia desplegades por sus constructores. De entre
los que más llamaron la atención citaremos á los siguientes:
El de dulces, que se hallaba á carl(o de las señoras J. M
de Stéfano y Nicolleti S. de Margallain, ayudadas por una
encantadora multitud de niñitas que se confundían con s~
mercancía por lo agraciadas.
El "banco" !ué encomendado á la hábil gestión adminis·
trativa de la señora Concepción Olivares de Sánchez, se·
cundada con gran acierto por un grupo de no menos hábi·
les ayudantes, dignas de fil(urar en primera fila en el rol
de empleados de cualquiera de los más importantes "ban·
cos" del mundo. ·
En medio de una cascada de espumoso y rico champa·
ña se destacaba la elegante figura de la señora Luz Zuloa·
ga de Madero, quien contando con la colaboración ~e un
grupo de distinguidas y guapas señoritas, tuvo cuidado
de que no disminuyera el caudal de la tentadora catarata.
El puesto de la alegría, y lo llamamos así porque en t1
se expendían los hermosos papelillos multicolores que
en esta clase de fiestas forman el entretenimiento y ador·
no que más animación les da, estuvo á cargo de las distin·
¡!uidas damas doña María de Jesús Seijas viuda de Priete&gt;.
Guadalupe Asúnsolo de Muro y Guadalupe Bárcenas &lt;. e
Calderón, quienes cumplieron á maravilla su cometido con
la ayuda de una pléyade de hermosos pimpollos, que no
descansaron un momento en el despacho del material de
guerra, que había de figurar en más de un galante encuentr~.
El depósito de puros y cigarros fué puesto en las h~b1·
les manos de las señoras Santos Maytorena de Falom1r Y
Clotilde Q. de Corredor Lator~e; y el puesto d~-~guas ga·
seosas y nieve se encomendó a las no menos hab1les de las

PUESTO DE LA «CERVECERÍA CUAUHTEMOC» EN LA KERMESSE DE CHIHUAHUA.

~ea.oras Manuela Salazar de O'Bannon y Elenteria L. de
Attolini.
La noble dama doña Carolina Cuilty de Terrazas y las
bellas señoritas sus hijas, tuvieron á su cargo el puesto de
tamales y atole.
El café oriental fué una de las notas más hermosas y
originales de la kermes~e, y las señoritas Kuch, Sartorios
y Alvarez le imprimieron un sello de distinción y elegan·
cia; la señorita Beatriz Muñoz Lumbier personificó á una
gitana que hacía suspirar por los verdes y perfumados
cármenes de la antigua Granada ó de Sevilla.
Llamó la atención de una manera mu y particular el pues·
to instalado por la Cervecería Cuauhtemoc, de Monterrey,
el cual fué obsequiado al club•Sorosis&gt;, organizador de la
fie,;;ta, y adornado de blanco y oro, los colores distintivos
del club, en honor del mismo. Este, dando una muestra de
delicadeza y para corresponder á la fina galantería de la
compañía cervecera, patrocinó, de una manera especial, este
puesto, y en él se reunieron las distinguidas damas de la
simpática agrupación, encabezadas por su aristocrática pre·
sidenta la señorita Carmen Bárcenas. Prestaron su valiosa
protección al mencionado puesto las hermosas hadas Enri·
queta Rubio, Josefina Hermosillo. Sofía de la Vega, Estela
Goroztieta, Luz Prieto y Berta Mayer, quienes protegían
sus albos tocados con unos artísticos delantales, obsequio
de la cervecería, que llevaban pintado un Cuauhtemoc
abanderado enmedio de unos letreros que decían, en la
parte alta, «Club Sorosis», y en la parte baja, «Cervecería
Cuauhtemoc».
Inmediata al puesto se instaló la mejor orquesta de Chi·
huahua, expensada por la Cervecería Cuauhtemoc, la que
tocó lo mejor de su repertorio durante toda la noche; fué la
que proporcionó el elemento musical durante el baile que
se efectuó en el salón blanco del teatro.
•
Las únicas marcas de cerveza que se usaron en el entusiasta testival , fueron las que fabrica la CERVECERIA
CUAVHTEMOC, figurando en primera línea la incompara·

ble SATURNO y la sin rival CARTA BLANCA, lo que
quiere decir que los paladares chi~uahuenses abundan en
buen gusto y que no aceptan más que sus marcas favori·
tas. con exclusión de cualesquiera otras: la SATURNO in·
comparable y la CARTA BLANCA, sin rival, no admiten
competencia en el mercado de Chihuahua, probándolo el
hecho de que, sin excepción alguna, el puesto de la CERVECERIA CUAUHTEMOC fué el que más realizó en la
kermesse. ascendiendo sus utilidades líquidas al derredor
de $1,500.00 para el auxilio que el simpático CLUB SO~OSIS dedica á los supervivientes de la hecatombe de Regl(io
di Calabria, Messioa, Catania, Cattaniseti, Palmi y Conzenzt:, cuyos nombre•, que ahora significan duelo, resalta·
ban en dorados letreros en derredor del kiosco de la Cuauh·
temoc, como símbolo de caridad.
La instalación del citado kiosco, de blanco y oro, como
homenaje al CLUB SOROSIS, era verdaderamente feérica
y deslumbrant~: más de 400 focos de luz eléctrica le cir·
cuían en toda su extensión, y en su centro se erguía una
estatua de CUAUHTEMOC, sosteniendo en una mano un
foco vistosísimo, que atraía todas las miradas, siendo como
el faro guiador de los sedientos, que se encaminaban á d~·
leitar sus paladares con las inapreciables cervezas de las
más suprema« y populares marcas de la CERVECERIA
CUAUHTEMOC, que constituye un verdadero orgullo na·
cional, as í por la superioridad de sus productos cuanto por
su generoso desprendimiento' en casos como el que no&lt;i
ocupa ab.ora, cualidades que la hacen acreedora á ocupar
un puesto prominente y á triunfar de toda competencia.
Las ilu~traciones que acompañan á la presente reseña
darán meior idea del éxito brillantísimo debido al snpremo y portentoso esfuerzo del CLUB SOROSIS, la más bella
organización de las damas de la sociedad chihuahuensi;,

�402

EL MONDO ILUSTRADO

403

EL Mü NDO ILUSTRADO

GRANDES FIFSTAS EN OAXACA

FIESTA DEL &lt;CENTRO DE DEPENDIENTES.&gt;

FIESTA DEL &lt;CENTRO DE DEPENDIENTES», DE OAXACA

GRUPO DE CICLISTAS

C.\RRERAS DE BICICLETAS

REPARl"O DE CERTIFICADOS Á LOS ALUMNOS DE LAS ESCUELAS PRIMARIAS EN EL PASEO JUAREZ DE OAXACA,
1

1

1

La capital del Estado de Oaxaca acaba de ser teatro de grandes fiestas que, aunque de diverso carácter, hablan muy
en favor de su cultura y progreso.
Dos de estas festividades fueron de carácter educativo y la otra fué una nota social muy simpática.
El día treinta del mes próximo pasado, el Instituto de Ciencias y Artes del Estado celebró una hermosa fiesta para
hacer entrega de las recompensas merecidas á sus hijos que se distinguieron durante el último año escolar.
La dirección del plantel organizó un programa ameno para la fiesta, cuyos números principales fueron: el acto de
la distribución de recompensas, el vals &lt;Dansa de Amere&gt;, cantado por la señorita María Vásqnez Orozco, y la lectura
de la poesía &lt;Después del Paraíso&gt;, que ya conocen nuestros lectores, por su autor.
Entre las ilustraciones que acompañan á estas líneas, están dos retratos de otros tantos hijos del instituto de chaca: son los pasantes en derecho, señores don Manuel Rueda Magro y Onésimo González¡ los dos han hecho brillantes
carreras en el instituto y lucen en el pecho las condecoraciones á que su dedicación y amor al estudio les han hecho
acreedores; ambos desempeñan cargos honrosos en el profesorado del plantel, que se honra al contarlos! entre sus hijos.
La otra fiesta, de carácter escolar, fué la repartición de certificados á los alumnos de las escuelas primarias del Estado, efectuada el último domingo de Enero en el paseo duárez&gt;. Des¡:ués de la repartición, los alumnos de las escuelas

LABORES EXHIBIDAS E l'I LA EXPOSICIÓN ESCOLAR

EN OAXACA,

GIMNASIA EN EL PASEO &lt;JUÁREZ&gt;

DE OAXACA

hicieron algunos ejercicios de gimnasia sueca, y
en seguida el señor Gobernador del Estado declaró inaugurada la ex·
posición de labores ma ·
nuales de los mismos
educandos.
Réstanos hacer men ·
ción de la fiesta social,
que fué la de aniversario
de la sociedad de dependientes «Unión y Protección Mutua&gt;, cuyo número culminante fué la
fiesta deportiva efectua
da el domingo treinta y
uno de Enero por la tar·
de. Las fotografías ·que
acompañan estas líneas,
tomad as expresamente
para «El Mundo Ilustrado», darán á nuestros lec·
tores una idea de lo que
fueron las .animadas fiestas á que nos referimos.

SR, D. MAN UE L RUEDA MAGRO, DISTINGUIDO A LO M·
DETALLES DE LA EXP OSI CI ÓN DE LABORES ESCOLARES

FIESTA DE PREMIOS EN OAXACA.-GRUPO DE NIÍ:AS HACIENDO

NO DEL INSTITUTO DE OAXACA

"

�~es

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDOI LUSTRADO

CON CUR,:SO IDE ;TI~ O
tros de distancia, y con
pistolas de modelo "Parabellum" á cincuenta
metros. En vista Je los
magnlficos tiros que se
han hecho en los domingos pasados, se espera
que la prueba definitiva
sea muy refiida; después
de cerradas las prueba!
se efectuará la fiesta de
premios, la cual es muy
lucida y entusiasta.

"'~

*
Los Nuevos Automóviles
• En .el último Salón de Autos, correspondiente á 1908,
que se abrió en París, y al cual nos hemos referido ya en
esta sección, puede decirse que los fabricantes, en mayoría,
esmeráronse en l)!esent¡lr tipos de automóviles pequeños,
ligeros, que si bien es cierto que están dotados de una gran
resistencia y hechos con primor, no lo es menos que, por
-su tamaño, son menos costosos, y, por lo mismo, hállanse
al alcance de aquellos aficionados á este género de sport
que no son poseedores de gran fortuna que les permita ha·
cer fuertes desembolsos.
Los fabricantes franceses tienden á democratizar el automóvil. Elogiémosles, pl)eS nada más propio para conseguir
que el progreso automovilístico-si vale la frase,-logre
aún proporciones mayores.
Sólo puede anotai;se una excepción dentro de esta tendencia marcadísima del Salón parisiense: entre los múltiples tip.)s de vehículos ligeros que merecieron el aplauso
'del público, presentóse uno grande y suntuoso, que en grabado reproducimos ahora, el cual ha venido á revolucionar la producción de los industriales similares franceses.
Está hecho con un cuidado de orfebrería, dentro de cierta
severidad de buen gusto, y responde á los deseos de los
automovilistas de élite, siendo verdadero modelo en el
género.
- Es de 15- 20 caballos y la gama sigue por 35, 45, 55 y 65
caballos á 4 cilindros, que completan dos notabilísimos «6
.~iJigdros&gt; de 65 y 75. caballos; Por lo que loca á la foLIDa
de tal modelo, no puede ser más original ni más bella:
afecta l~ de doble coupé, y puede permanecer así cerrado
herméhcamente, como abierto. No cabe duda que es éste
uno de los más legítimos triunfos alcanzados por el Salón
de Autos parisiense.

M. de Vizcaya, notable esgrimi~la español.

Vizcaya obtuvo el primer premio, puesto en lbs torneos
ve1ificados el año pasado en Baden, en Rouen, .e n Dieppe
y en San Sebastián.
De nacionalidad española, ha fijado su residencia en
En México ha alcanzado la esgrima, en la actualidad, un Francia. Preside, en París, una de las mejores salas, Y es
discípulo de un sabio maestro: Jeanty.
franco esplendor.
Su juego es sobrio, enérgico y poderoso. Ataca poco, Y
Y es á c1usa de esta afición merecedora de aplauso, y del
deseo que se tiene de observar los grandes éxitos de la· eso después de largas y concienzudas preparaciones. Su
esgrima en su centro mismo, en la urbe donde impera, en gnardia habitual es en sexta: no pára sino á la extrema fiParís, que ahora aparece en estas páginas el retrato de M. nal. y lo hace entonces-cuarta y respuesta directa-con
una prontitud, un cá ~ropos&gt; y una seguridad notables.
de Vizcaya, el ~sgnmista de moda.en la metrópoli france~a.

Los Campeones de la Esgrima

1

1

La socieda&lt;\ suiza de
tiro está celebrando actualmente su concurso
anual de tiro, a,:ontecimie.ito deoortivo QU ~ cada año despierta gr11n
entusiasmo entre los afi donados.
En lo'l do'l domingo;
transcurridos del NPS~nte mes se han efectuado las pruebas primarias
del concurso, y hoy de·
ben efectuarse las definitivas.
El concurso actua 1 es
de tiro de fusil con fusi·
les suizos de ordenanza,
á cien ntresclentos me-

�406

EL MUNDO ILUSTRADO

LA MUERTt Df BURON.-TRfS BfNfFICIOS DISTINTOS
9" Y UNO SOLO VfRDADfRO
Cuando le vi pasar y me dijeron: ese es Burón, todo un
enjambre de recuerdos, de cosas sabidas acudió á mi memoria. Vi, en aquel viejo disfrazado de joven; en aquella
musculatura rehacía al tiempo; en aquel cuerpo erguido y
firme, un chisporroteo de gloria ida, un fogonazo de triunfo
extinto.
Ese que pasaba fué astro de primera magnitud en la escena de México. Hizo de ella un reinado de prestigio. Su
nombre iba de boca en boca pronunciado siempre con alabanza y hasta con entusiasmo. El teatro Nacional-ese otro
desaparecido que asoló bárbaramente el poderoso ciclón de
la finanza-fué testigo de aquel constante diluviar de
aplausos que inundaba el alma del viejo actor.
Pensé en aquel tiempo de triunfo y alabanza, de gloria
y juventud. Vino á mi memoria la algarabía entusiasta
que voceó en mi terruño el gran suceso de la inauguración
del teatro por Burón ¡Oh, Bnrón!. . . . Y todos los labios
aclamaban ese nombre con los epítetos más envanecedores.
Esto era en mi infancia, y nunca vi sobre la escena á
aquel soberano de entonces. Su nombre fué apagándose
lenta, imprecisamente como una lámpara, y después ....
nadie lo pronunciaba.
En mí, sin embargo, quedaba vivo el deseo de mi niñez.
¡,Cómo será Burón? pensaba. Aquel personaje, de quien
todos hablaban allí en mi provincia y en mi infancia; ese
nigromante, á quien yo me figuraba como un sér extraordinario, casi un taumaturgo, un superhombre magnate de
la ¡!loria.
Y el prodigioso esperado pasó, ante mis ojos, fríamente,
vul¡!ar, como uno de tantos, sin despertar curiosidad ni
asombro más que á mi contemplación.
La gloria, esa coqueta incorregible, le había vuelto la
espalda. Burón, el monumento, pasaba como un escombro,
como una ruina.
Hoy, al s:i.ber que ha muerto, me llega la noticia como..
un consuelo. Me la dan con frialdad, con indiferencia.
Su cuerpo tuvo la debilidad de ser fuerte y resistió la vi- ·
da mucho tiempo.
¡Pobre Burón!
¡Pobre artista el que muere viejo!
Para sobrevivir hay que morir en gloria,

El circo estaba casi solo.
Llegué en los momentos en que el viejo clown hacía la
delicia de sus concurrentes con un número musical de gro·
tesca ejecución.
Una carcajada estruendosa aprobó la farsa. No era la risa
infantil que otras veces premia la gracia de ese clown ami·
go: era una risa de tonos graves, de voces roncas, risa de
hombres.
Sí, de estos se compone el público de hoy en el circo de
Bell.
Mis ojos, curiosos, repasaron la concurrencia. Pocas señoras, poquísimos niños: sólo hombres, hombrazos de caras
afeitadas, cuerpos hercúleos, ojos claros y cabellos lacios
cayendo en bandas sobre la frente. Un público de yankees.
Y esas risas ingenuas de los yankees en el circo, substi·
tuyen ampliamente las risas de los niños que faltaron.
Tan ingenuas unas como otras. Las primeras son la ale·
gría sana del espíritu enérgico de esa raza que se deleita
en la contemplación de un triunfo de la constancia y de la
persistencia venciendo una dificultad. Las segundas son la
alegría ingenua del golpe inesperado, de la mueca ridícula,
del chiste accesible y llano.
Cuando esos niños crezcan y sean hombres, no tendrán
el candor yankee, que los haga disfrutar como los vemos
aplaudir y gozar en ese su espectáculo favorito.
Diferencia de temperamentos que hará pensar á los psi·
cólogo~. A mí, cronista humilde, sólo me toca anotar que
hubo risas y aplausos sin investigar de dónde vinieron.

***
. Al be.nefi.cio de Be~l siguió la función, organizada por varios arhstan para arbitrar recursos al transformista Aldo
que perdió cuanto poseía en el incendio del teatro &lt;Guerre:
ro&gt; de Puebla.
Es esta función, la ~nica que puede llamarse verdaderamente beneficio, pues la de Bell y la que se verificó en el
teatro Principal, como beneficio del maestro Gascón, no
merecen tal nombre, ya que son en realidad &lt;seratas d'ono·
re&gt;, como llaman los italianos á esta clase de funciones.
Tanto la función de beneficio de Aldo, como la &lt;serata
d'onore&gt; del maestro Gascón, dieron dos llenos en los res·
pectivos coliseos donde se verificaron.
Ambos programas contaban con los mismos elementos y,
sin embargo, el público acudió diligente.
Para una fiesta lo condujo la piedad.
Para la otra el cariño.
LORELEY.

•

*

11 •

En esta temporada, que ya toca á su fin, no ha hecho la
algazara de otras veces el circo de Bell.
Parece que este espectáculo decae. Antes, anunciar un
beneficio de Bell era un acontecimiento. Las localidades
se agotaban con anterioridad á la fiesta y en aquella noche no se cabía en el amplio edificio.
Yo asistí al último doble beneficio del mimado clown.
Faltaba allí el público de otros años; aquel apiñamiento
inquieto de cabezas en el descenso de las gradas; aquella
confusión de colores y de rostros en la sombra de la gradería, cuya multitud se apretaba alejándose hasta tocar las
barras de la techumbre.
Tampoco en los palcos mostraba sus lujosos atavíos nues·
tra aristocracia.

"DIEZ MINUTOS DE AUTO"
L público parisiense, á pesar de estar acostumbrado
á toda clase de incongruencias y aberraciones, no
dejó de sorprenderse cuandovió hace poco más de
un mes juntos en los programas del teatro de Novedades
los nombres de Georges Berr, el comedista funambulesco,
y Pierre Descourcelle, antor de &lt;Los Dos Pilletes&gt;, firmando
la misma obra, y su sorpresa no fué menor al ver represen·
tada la obra en el citado teatro,
&lt;Diez minutos de Auto&gt;, que es de lo que se trata, es
una comedia ligera, una improvisación de esas que siguen

E

407

't:L MUNDO ILUSTRADO

4DIEZ MINUTOS DE AUTO&gt;,-ACTO Il

á una escena literaria, con la que el autor ó autores. sed~vierten ingenuamente en sus ratos de ocio, para divertir
después al público que no gusta de los argumentos com·
plicados y de los problemas sociales llevados á la escena.
El cuento, despojado de las gal~s con que sus autores lo
presentaron al público, es como sigue:
.
.
Un farmacéutico llamado Folletourt.e, enr1quec1do ~n el
comercio de las pildoritas, lega, al morir, un redondo millón
de francos á su amigo el comandar.te Laloucagne; pero á
condición expresa de que el favorecido por el ~egado de·
berá casarse con la viuda, que se llama Jacqueline, Y que
es muy guapa. Laloucagne, que no había esperado á que se
le in vitara para encontrar á señora muy á su gusto, encuen·
tra que la cláusula testamentaria es muy aceptable, Pll;es
viene á leditimar
algunos• deseos suyos, qu~ en otras c1r·
b
c unstancias serían pecaminosos.
Pero como está dicho que la felicidad no ha de ser com·
pleta, la noche misma del matr~monio el notario hace en·
treda al nuevo marido de un pliego sellado, procedente de
ent~e los documentos que encierr~n la últi~a voluntad del
difunto. En este pliego el exmarido anunciaba á su suce·
sor que su esposa, ó más bien dicho, ~a esposa de los dos,
no había observado, durante toda la vida, una conducta ab·
solutamente irreprochable.
La prueba de sus deslices, dice la carta, est~ dentro de
una caja, y esta caja, á su vez, se halla escondida .... ¿Pero
dónde? Esta es la cuestión; en este lugar de la lectura el
ordenaza del comandante deja caer la carta en. la lumbre,
y con su destrucción se pierde el s~creto.. En _vista de es·
to, Laloucagne decide empezar una 1nveshgac1ón para des·
cubrir ese secreto.
.
A causa de las revelaciones, el carácter del reci,én casado
se vuelve taciturno y agrio; provoca, uno despue~ de otro,
á todos los hombres de quienessabe ,9-ue han podido .estar,
directa é indirectamente, en relacion con Jacquehne, Y
principalmente al notario Duverdier y a~ doctor _T~urneuville, quienes, lejos de g:ilantear á la senora, d_1ngen sus
fuegos amorosos á una señorita de costumbres ligeras que
vi ve en el piso alto de la casa,

Al fin, pocos momentos ~después la .intriga se aclara, ó
por decir mejor, se obscurece más, pues el comandante lle·
ga á saber en qué condiciones cometió su falta la señora.
La aventura no tiene nada de sorprendente de parte de una
buena burguesa; una noche, después de haber asistido al
baile de los &lt;Quat'- z-Artz&gt;, en compañía de su primer esposo, quien portaba un disfraz de dux, Jacqueline, un poco trastornada por los humos del alcohol, se equivocó de
automóvil y se entró en uno en el que iba otro dux,
que no era su marido; pero que se prestó gustoso á hacer
las veces de tal. La señora no se dió cuenta de su equi vocación sino demasiado tarde.
Como decíamos antes, la posesión de estos datos más
oscureció que aclaró la situación, pues ahora se trata de
encontrar á.,ese emprendedor dux, causa de los males del
desgraciado Laloucagne; éste, después de laboriosas pes·
guisas, llega al convencimiento de que el dux no es otro
que él mismo, que se adelantó á la última voluntad del
desprendido esposo.
No acaba aquí la cosa, si110 que el esposo, queriendo
deshacerse de un último resto de inquietud, idea presen·
tarse á su esposa con el mismo traje, causa de las inquietutudes matrimoniales de su antecesor. Pero he aquí que el
primo Tranquilino, que ama también á Jacqueline, y que
no espera para casarse con ella más que enviude, llega al
mismo tiempo portando el vestido de los Dandolo.
Parece que hay un nuevo embrollo en pueita; pero la
joven esposa, dando muestra de un gran talento práctico,
imagina una estratagema muy ingeniosa para descubrir á
su verdadero seductor. Se ofrece sucesivamente á las caricias de los dos hombres, hastjl que al fin reconoce, por al·
gunos detalles, al hombre con quien pasó en otro tiempo
diez gratos minutos en automóvil yse arroja en sus brazos
gri.tando: «¡este e!':o&gt;!
La obra está escrita en un lenguaje fácil; su diálogo es
muy brillante y entretenido, y su interpretación en Novedades fué sumamente discreto, con lo cual huelga decir q ue
su éxito ha sido franco y ruidoso,

�409

EL MUNDO ILUSTRADO

El Hombre y sus Costumbres
/

JARDINES DE ORNATO

El arte de los jardines modernos no está dotado de una
clasificación tan complicada como lo fué en otro tiempo.
Actualmente se ha convenido en reconocer sólo tres estilos
de jardines: el estilo simétrico, el paisajista y el mixto; á
1-.stos tres estilos generales nos referiremos sin entrar en detalles acerca de sus variedades, por no permitirlo la extensión de nuestros artículos.
El estilo simétrico, como su nombre lo indica, incluye
á todos los jardines , que están repartidos de una manera
regular; su trazado se debe al célebre arquitecto de jardines Le Notre, de origen francés, y por esto es por lo que se
conoce también á estos jardines con el nombre de franceses.
Se usa generalmente esta clase de jardines en las cercanías de las habitaciones, principalmente delante de las
construcciones arquitectónicas. Los jardines esencialmente floristas se trazan, generalmente también, según d estilo
simétrico, lo mismo que los jardines pequeños de las plazas en las ciudades. El estilo simétrico no hace uso más
que de líneas trazadas á compás ó á cordel; es el más bello
acompañamiento de los grandes edificios.
Ilustra estas líneas un modelo de pequeño jardín, trazado
conforme á las reglas del estilo simétrico, que es fácilmente trazable en un terreno pequeño.

de las propiedades de los dos. Muchas personas gustan de
tener un pequeño &lt;parterre&gt; delante de sus habitaciones, lo
cual es muy fácil, pues se traza sólo con líneas regulares, y
generalmente se ven muy bien los jardines simétricos al
lr~nte ó al derredor de las habitaciones, sobre todo cuando la inclinación del suelo es muy notable.

1:

regla.
t
, . d'
. .. t
. é
Actualmen e se usan mas Jar mes pa1sa11s as que s1m ·
tricos, porque la conservación de los primeros es más barata y más fácil que la de los segundos. Los paisajistas se
prestan de una manera admirable para las cercanías de
las casas de campo. Damos adjunto un modelo que es de
fácil ejecución y á la vez muy hermoso.

•••

La combinación d-, los dos estilos anteriores ha dado
origen á lo que se llama el estilo mixto, el cual participa

&lt;No vuelvan á presentarme estos papeles)nútiles.
FEDERICO GUILLERMO,

Príncipe de la~Corona&gt;.
La influencia del príncipe se está haciendo sentir en to·
das las esferas de negocios del imperio alemán, y seguramente: que será muy benéfica, pues evitará que se continúe
la rutina establecida en muchas oficinas, rutina que significa una gran pérdida de tiempo, que se traduce en pérdida
de dinero.

***
A
B

*

El estilo paisajista, al que **
también se llama estilo inglés,
difiere del simétrico por la ausencia de regularidad; las
callecillas describen curvas más ó menos irregulares y no
geométricas, para llevar al paseante á los. lugares más interesantes del jardín. Pasan: ya por enmedio de bosquecillos
de arbustos, ya enmedio de planos cubiertos solamente de
pasto. Naturaimente que en algunos lugares habrá líneas
rectas ó curvas regulares; pero esto es la excepción y no la

El príncipe Federico, heredero de 'la corona ~de Alemania, es uno de los jefes de un movimiento para eliminar
todo lo superfluo en los métodos que se usan para la tran·
sacción de negocios. Bajo la estricta vigilancia de su padre, el joven príncipe se ocupa de todos los negocios del
imperio, los que revisa con la misma escrupulosidad que
haría el más cuidadoso hombre de negocios.
Exige que se le presenten informes semanarios y men·
suales, y constantemente está ideando medios que permitan economía de tiempo y de dinero. Durante unas vacaciones se le presentaron los informes diariamente. Una vez
devolvió todos los informes correspondientes á un día con
la siguiente leyenda:

PLANO DE JARDIN DE ESTILO SIMÉTRICO Ó FRANCÉS

Ahora, lo mismo que se ven bien los jardines regulares
en las cercanías de las habitaciones y de acuerdo con su
arquitectura, cuando se dispone de una gran extensión de
terreno parece más apropiado el estilo paisajista; á estas
exigencias del buen gusto y de la comodidad es á lo que
responde el estilo mixto; en el modelo de iardín paisajista
que presentamos, se ve delante de la habitación dos parterres, BB, trazados sobre un plano simétrico, y en la parte
posterior de las habitaciones está el jardín paisajista, combinación que es de muy buen gusto.

Wu Ting-Fang, el diplomático chino que acaba de ser re·
tirado de la embajada de los Estados Unidos, tiene fama
de ser el hombre que más preguntas hace en el mundo,
costumbre que ha sido caricaturizada por todos los per_iódicos norteamericanos y que ha hecho la desesperación
de sus compañeros en la carrera diplomática.
Este gran preguntóa se halló con su contra durante un
viaje que hizo recientemente en compañía del gran ferrocarrilero Harriman. Luego que el diplomático chino se
vió cerca de su acompañante, se dirigió á él y le hizo la siguiente pregunh:
-¿Cómo obtuvo usted el dominio de tantos ferrocarri·
les? ¿Qué hizo usted'?
Mr. Harriman sonrió y dijo al preguntante:~
-La mejor contestación que puedo hacer á esa pregunta
es contarle un cuento acerca de un gran capitalista. Fué
llamado ésté para atestiguar ante un tribunal, y se le interrogó acerca de sus negocios.
-¿Qué sueldo tiene usted? preguntó el juez.
-Ninguno.
-Bueno; ¿entonces qué rentas recibe usted?
-Ningunas.
- ,,Quiere usted d ecir que no tiene ninguna entrada en
numerario?
-Justo.
- ¿Cuánto gasta usted al año?
-Alrededor de unos sesenta mil dólares.
-Si usted no tiene entrada ninguna, ¿cómo puede gas·
tar tanto dinero'/
-Ese es mi secreto.
El diplomático chino se dió por satisfecho con el cuento y no continuó la serie de preguntas que ya tenía en la
punta de la lengua.

{

(

¡
(

***

Para que se vea hasta donde ha avanzado el espíritu de
cosmopolitanismo en las grandes ciudade1, de _los E~tados
Unidos y principalmente en Nueva york, la c1u~ad !mperio como se le llama en el país vecino, vamos a citar el
ca¡o ocurrido recientemente á un viajero y comerciante.
Acabando de llegar de China entró á un restaurant y comió· al terminar la comida notó que no tenía ni una sola
pie;a de moneda americana; parte por reir y p~rte por&lt;J.ue
las circunstancias lo exigían, dió al mozo un billete chino
de alto valor el mozo lo tomó sin decir palabra, y á poco
rato regresó trayendo el cambio ínt~gro, sin faltar un ~~lo
centavo. Ojalá que este acto de unidad humana serepihe·
ra en todos los centros de actividades, para mostrar que
todos los hombres son miembros de una gran familia.
ELEGANTE ABRIGO DE MEDIA ESTACIÓ~
JARDÍN ESCÉNICO DE ES!ILO INGLÉS CON CPAR!ERRES&gt; SIMÉTRICOS AL FRENTE,

Explicací6n: A. Habitaciones.- B. B. «Parterres&gt;.-C. Lagos artifícíales,-D, Puertas de entrada.
E. Cerros artífíciales.-F. Pu.ente.-G. Rio.-I. Kiosco.

�. 410

EL MUNDO ILUSTRADO

411

EL MUNDO ILUSTRADO

JUNTO A LA CUNA

-. CRONICA "E-

1
!

1

El invierno comienza á alejarse; hemos tenido ya bellas mañanas
tibias y serenas, en las cuales el
cielo azul, la brisa tranquila y los
tímidos cantos de los pájaros pa·
recen anunciar la próxima llegada
de la reina primavera. Un preludio gozoso, una agitación
de loca aletría nos avisa que el Carnaval se acerca¡ esa
fiesta original, triunfo de la irónica filosofía, que se bur·
la de la vida, y de los graves espíritus, devotos del pesi·
mismo y de la tristeza.
Entre las cosas buenas que hay en la existencia, tenemos
la risa, lectoras mías, la cual es, para la sombría decepción
y el negro presentimiento, lo que la luz á la naturaleza
entera.
El dios Momo agita sus cascabeles, y á esa mágica señal
corresponde el armonioso desbordamiento de mil músicas
alegres y bulliciosas; bajo el terciopelo de los antifaces,
los rojos labios sonríen, traviesos y graciosos, como relámpagos de rojo fulgor bajo nubes de tempestad¡ la belleza se
oculta en elegantes disfraces para hacer más intenso después el placer de contemplarla¡ y en su aparente frivolidad y entre el torbellino de la risa, la música y los trajes
de fantasía se encuentra en estas fiestas un fondo de seriedad, innato por costumbre al pensamiento humano. Porque al esconder el rostro bajo el antifaz de negro terciope ·
lo, la mujer pregunta al rendido adorador que le jura
amarla más que á su vida: «¿me amas ciertamente, ó buscas sólo la belleza fugitiva de mi rostro?&gt; Ella muestra
entonces los encantos de su alma, el brillo de su inteligencia, las más íntimas ternuras de su corazón, para
convencerse de las bases del amor que ha inspirado;
mas ........ no te fatigues, bella dama, disfrazada solamente
por breves imtantes: no es todo ese conjunto deslumbra·
dor de intelectuales primores, lo que ha vencido el cora·
zón de tu amigo¡ es el brillo de tus hermosos y grandes
ojos: es la sonrisa encantadora ce tns finos labios, la opu·
lencia de tu sedosa cabellera y la esbeltez elegante de tu
talle¡ aparta pronto el negro antifaz que oculta el verdade·
ro cetro de tu poder, y entonces tendrás el espectáculo de
tu reinado absoluto y avasallador; tu amigo, deslumbrado
y rendido á esos encantos, volverá á jurarte su eterna
pasión.
Y esa burlona risa del Carnaval suena en los oídos de
la humanidad engañada como una amarga ironía de las
fingidas amistades, de las falsas grandezas, de todo ese oropel brillante y alucinador con que el hombre trata de en·
gañar á los demás y aun á sí mismo, para darse el mezquino placer de una farsa de ventura, necesaria á su ambición
de dicha; el Carnaval representa, muy á lo vivo, aquella
«comedia humana&gt; que pintó, con mano maestra, el célebre
novelista francés.
No puedo desearos, lectoras mías, sino que gocéis en estas fiestas de mucha y muy sincera alegría¡ se debe estar
contento y regocijado aJgunas veces, para ser amable, bueno y aun justo, pues hay placeres ciertos y legítimos en
la viq.a, á los cuales se les puede tributar el homenaje dedido de una sonrisa.

•••
La Moda gusta de presentar, á la admiración de sus devotas, novedades y creaciones verdaderamente originales,
y, entre ellas, ofrece ahora Jas túnicas en velo ó en gasa de
seda, con escotes redondos, sin mangas y apenas ceñidas ·
al talle por un cinturón ligeramente anudado.
Estas túnicas llegdn solamente hasta la rodilla, y en los
bordes tienen un angosto galoncillo de «soutache&gt;¡ su vapo rosa transparencia permite ver, ó más bien adivinar, los bordados de la blusa ó del corselete interior, velando así, con
gracia deliciosa, los brillantes reflejos de la pedrería. Si de

estas notas generales pasamos á la
cuestión de detalles, es preciso fi.
jar la atención cuando se trata de
doilettes&gt; para baile, teatro ó recepción, en esas elegantes y hermosas túnicas, hechas en tul bordado
de perlas, seda realzada, ó en gasa cubierta de pinturas de·
licadas¡ linda novedad de última moda¡ para esta confec·
ción se usan gasas tornasoladas, de cambiantes matices, cu·
yo encanto es indiscutible. En esos trajes de ceremonia
sigue muy en boga el chifón de seda, y una nueva especie
de tafeta, que se llama «glacé&gt;, la cual participa de dos
medios colores, combinados artísticamente. Por ejemplo:
hay un cierto glacé, con reflejos de cereza y color de ceniza, cuyo conjunto es encanfador¡ lo mismo el violeta con
ligeras coloraciones rosa viejo, y el azul pálido con verde
luz¡ todas estas combinaciones dan un resultado original y
lindo en extremo. Para realzar todavía más el aspecto de
estas hermosas telas transparentes, se colocan sobre fondo
de satín blanco, que hace resaltar los dos matices de la gasa, marcando el más intenso con un relieve muy artjstico.
. Los trajes de noche, para espectáculos, tienen preferencia por los colores vivos y extraños, como el azul eléctri~o, el _verde malaquita, el violeta sombrío, gris plomo, roJo antiguo y otros por el estilo.
Estos colores rivalizan con los matices señalados generalmente, paro trajes de ceremonia, y que en realidad fa
vorecen mucho el rostro femenino, tales son: el blanco rosa y azul pálido, crema, verde nilo, gris plata y rubí. Mas
los colores fuertes é intensos, se usan de preferencia para
los trajes de mayor etiqueta, con escote redondo y gran
cola, y esa privanza tiene su explicación, pues la blancura
del cuello y de los hombros se destaca con mayor belleza
de esos tintes sombríos y enérgicos, que de lbs matices
suaves y esfumados, los cuales se verán deliciosos en tra ·
jes de media etiqueta, con camisola y mangas de gasa blan·
ca, encaje ó muselina de seda,
Mis amables lectaras tienen un vasto horizonte en estas
nuevas fantasías de la confección, para elegir las que más
favorezcan á su fisonomía, pues precisamente para embellecer á todos los tipos multiplica la Moda, sin cesar sus diferentes creaciones.
'

*

Corto diálogo.
EL GUARDABARRERA.-iSeñor, señor, está prohibido seguir
la línea del camino de fierro! !Podríais ser aplastado por
un tren!. .. .
EL SEi:fOR.-Pierde cuidado, buen hombre .... Me paseo
aquí para evitar los automóviles.
Y el señor sigue tranquilamente por el mismo camino.

***

Un «chauffer&gt; ve que su auto va á precipitarse sobre una
vieja; maniobra en el freno con habilidé!d y detiene su vehículo á algunos centímetros de la buena mujer, no sin exclamar:
-¡Qué horror! sería el número trece en este mes y esto
me hubiera traído mal agüero.

*

La madre tierna, amorosa, lo mismo que el padre lleno
de afecto y deseoso del bien;de sus hijos, los examina día
por día desde que despiertan. Les miran con ansioso cuidado, buscan en su mirada la limpidez y alegría que sólo
la salud puede dar, y sólo quedan tranquilos cuando han
visto á los niños contentos, con los carrillos sonrosados, los
labios húmedos y sonrientes. ¿Por qué no metodizar es·
tas observaciones¡ hacerlas menos empíricas; no fiarse solamente de apariencias que suelen ser engañosas, sino buscar más bien signos de valor indiscutible?
En nuestro arículo anterior nos referimos al peso de los
niños que es reflejo fiel de su estado de salud. No es el
únicd signo á que debe atenderse. También es interesante
saber si el crecimiento se hace de una manera regular, ó si
ofrece alguna interrupción. Hay que pesar al niño perió·
dicamente, y también periódicamente hay que medirlo¡
para que, si acaso hay alguna detención en su crecimiento,
se consulte desde luego al médico, para que, previo examen
detenido del pequeño, aconseje lo más apropiado para favorecer su desarrollo. Muchas personas no tendrían corta es-

Estadíómetro, aparato para medir {a estatura de los niños

•

tatura en la edad adulta si sus padres hubieran tenido el
cuidado, nada difícil por cierto, de vigilar su crecimiento
cuando niños, y haber sabido dar la voz de alarma y pedir
la ayuda del médico cuando aún era posible remediar ese
trastorno en el desarrollo del niño.
Lo que hemos dicho con relación al peso, se aplica en
cuanto á la longitud de los niños. Ofrece variaciones, en
las cuales la herencia tiene parte muy principal, comocau·
sa determinante. Sin embargo, se han podido establecer
promedios que pued~n se~vir de guía para determinar si
un niño alcanza las dimensiones normales,
Por regla general?:1n recién nacido [-y: se e~tiende por
recién nacido el nmo que no ha cumplido aun los ocho
días de vida] debe medir de cuarenta á cincuenta centímetros de longitud, tomada ésta desde el vértice de la cabeza hasta la planta de los pies, colocados éstos en posi·
ción perpendi~ular con r~~ación aleje del cuerpo.
Si el crecimiento del mno se hace de una manera regular su talla ó longitud debe aumentar en una proporción
qu~ varía con la edad, En los cuatro primeros meses el
aumento debe ser de doce centímetros; de manera que un
niño que, recién nacido, mida 45 ~en~ímetros, debe med~r
57 al cumplir los cuatro meses, y s1 ~1sie SO, deb~rá medir
62 al cumplir el cuarto mes de su vida. A. partir de esta
edad el crecimiento se hace con menos rapidez. La talla
ó lo~gitud del niño aumenta por término medio en la proporción de un centímetro por mes, h;asta cumplir el primer
año· de modo que los niños, al cumplir el primer año,
deb~n tener una longitud de sesenta y cinco á seten·
ta centímetros, según la talla inicial.
El crecimiento se hace todavía con mayor lentitud durante el segundo año, en el cual el aumento en la talla es,
por término medio, de 10 centímetros solamente.

Tanto los niños como las nmas ofrecen un crecimiento
igual hasta llegar á los once ó doce años¡ de los doce á los
catorce, las niñas crecen, por re:Va general, más de prisa
que los niños, y á partir de esa edad, estos últimos sobre·
pasan en crecimiento á las niñas hasta alcanzar la talla
definitiva en Ja edad adulta,
Hay una superstición muy general en México entre las
personas de poca cultura; y es que los niños á quienes se
aplica la medida de la estatura mueren. Es un error que
apenas merecería rectificarse, si no fuera porque está su·
mamente generalizado, sobre todo en ciertas regiones del
país. Claro está que ninguna relación H:ay entre uno y
otro de esos hechos, y que, por el contrario, el atender
cuidadosamente á los niños y anotar con escrúpulo su
desa.rrollo, ofrece muchas ventajas y ningún inconveniente.
Casi todos los padres hacen retratar á sus hijos cada
año. ¿Por qué no se preocupan también de saber si se desarrollan proporcionalmente'!
'
Cuando los niños son grandes, puede medirse su estatura
valiéndose del estadiómetro ó del cartabón común y corriente. En las escuelas oficiales de México se vigila con
cuidado el desarrollo de los niños que á ellas asisten. En·
tiendo que en algunos Estados de la República se está im·
plantando un sistema semejante.
Cuando los niños son muy pequeños, se puede usar de
diversos procedimientos. No sé que en México se usen
aparatos especiales; pero un padre de familia cuidadoso
podía muy bien improvisar uno, como el del croquis que
se encuentra en esta página, y que consistiría en una plan·
cha horizontal, sobre la cual descansara el cuerpecito del
niño. Otra plancha perpendicular más corta, inamovible,
contra la cual se colocaría la cabecita del pequeño, teniendo
cuidado de extender el cuerpo á lo largo de la varilla horizontal graduada, que llevaría otra plancha más pequeña
que se fijaría en la planta "de los pies. Un aparato como
éste no tendría dimensiones superiores á un metro. Su costo sería sumamente corto¡ cualquier obrero podría fabricarlo. Su uso sería sumamente sencillo. No habría más que
tener cuidado de que el cuerpecito estuviera completamen·
te extendido; que ninguna articulación estuviera doblada,
porque esto acortaría la talla.
Sería muy conveniente medir la talla de los niños cada
dos meses, por ejemplo; pero, en último caso, dos medidas
al año podrían servir muy bien para saber sí su crecimien·
to se hace de un modo normal.
La talla y el peso son de los datos más interesantes que
deben preocupar, porque sirven para conocer si el desarrollo se hace debidamente.
,
Debemos preocuparnos grandemente porque los niños
estén desarrollados, pues así saldrán vencedores de las enfermedades propias de su edad, tales como las fiebres erup·
tí vas, las del aparato digestivo tan comunes en ellos, la
meningitis y otras muchas que sería largo enumerar. Lo
contrario sucederá con ~os niños cuyo organismo se en·
c11entre delicado.
Los padres trasmiten á sus hijos, al decir del especialista Charles, &lt;el temperamento, la constitución, la organización, la fuerza física, la debilidad, la inteligencia, las fac
ciones, el carácter, las cualidades y los defectos del espíritu y del corazón, la predisposición á las enfermedades y
las enfermedades mismas&gt;¡ &lt;tales padres, tales hijos&gt;, dice
el refrán.
'
Procuremos, por todos los medios posibles, mejorar las
generaciones futuras¡ velemos por los luchadores del mañana¡ el verdadero porvenir de ellos está en su buena
constitución¡ el ideal es formar razas fuertes y vigorosas,
procurando que el niño sea mejor que sus padres y que
su desarrollo alcance á la perfección.
DRA. COLUJ\!BA RIVERA,

Aparatos para medir la estatura de niños de menos de dos años

�USOS DE SOCIEDAD
BAILES Y REUNIONES

ri=fF!ODAS las disposiciones relativas á una fiesta de so·
ciedad deben ser pensadas anteriormente, de tal roa·
nera, que los dueños de la casa, libres ya de toda
preocupación, p\ledan consagrarse por completo á sus in·
vitados cuando comience la fiesta. Daremos hoy á nues·
tras lectoras algunas indicaciones sobre la manera de disponer la casa para una recepción ó baile, y de atender de·
bidamente á los invitados.
El Testíbulo, escalera y antesala deben estar brillantemente iluminados; y como adorno predilecto, se degirán
plantas de sombra, con grandes hojas verdes y afelpadas,
que comuniquen á estos sitios un aspecto de frescura y de
belleza difícil de obtener con otro decorado.
Los salones donde ha de recibirse á la concurrencia de·
ben estar cuidadosamente dispuestos y arreglados, como
requiere una.fiesta, es decir, con luces y flores en abun·
dancia, poniendo atención en que estas últimas no tengan
un perfume demasiado intenso, pues en los sitios donde
se reúnen varias personas y hay muchas luces, la atmósfera
se vuelve pesada y molesta, por lo cual, el perfume de al·
gunas flores contribuiría á hacer difícil la permanencia en
el salón. Debe dedicarse un gabinete especial para guarda·
rropa, en el cual ha de reinar un orden y aseo completos,
á fin de que, al terminar la fiesta, puedan los invitados en·
contrar fácilmente los sombreros, abrigos y demás objetos
que han depositado allí al llegar. Para las damas, es pre·
ciso disponer un pequeño tocador ó saloncito, del todo
íntimo y aislado absolutamente de las demás habitaciones,
á fin de que las señoras puedan, con toda libertad, arreglar
su peinado y atavío cuando lo juzguen con veniente. El
ama de la casa colocará allí doncellas de cierta educación
y habilídad para ayudar á las damas á despojarse de sus
abrigos y reparar los accidentes que haya sufrido su «toi·
lette&gt;. Aunque la luz debe estar abundantemente distri·
buida en los vestíbulos, galerías y salones, este tocador ó
saloncito íntimo debe ser iluminado con discreción y sua·
vidad, á fin de que las damas, fatigadas del ruido y de la
brillante luz de lossalones,vengan á tomar un poco de des·
canso durante la fiesta; necesidad absoluta en las pe1sonas
cuyo sistema nervioso es fácilmente excitable, ó sufren"
debilidad cerebral ó de la vista.
Si no se dispone de salones amplios, no es conveniente
recibir en una sola ocasión á muchas personas, pues no es
posible divertirse cuando, por ejemplo, en un baile, se re·
ciben choques inesperado!'. con otras parejas¡ los pies re·
sultan después muy lastimados, y las «toilettes&gt; se maltra·
tan y aun desgarran, por la poca amplitud de que se dis·
fruta en el salón. La más hermosa sala de ba~le será, sin
duda alguna, la más extensa; pero si no es posible encontrar una pieza de tan grandes dimensiones en todas las ca·
sas, debe elegirse la más vasta de las habitaciones, cuando
se trata de dar un baile.
El buffet estará, de ordinario, dispuesto en el comedor;
***
Continuaremos
dando
á
nuestras
lectoras algunas indi·
es inútil ponderar la necesidad de que el servicio de mesa
esté encomendado á criados útiles, limpios, de correcto caciones sobre los usos de sociedad relativos á estas di ver·
traje y agradable aspecto. Los manjares deben correspon- siones.

J!

•

1

der á las exigencias de la posición social que tenga el dueño de la casa, y serán los indicados generalmente en una
cena ó comida de etiqueta.
En algunos otros saloncitos se colocarán luces, flores y
asientos cómodos, para que los señores descansen en ellos,
fumen, ó bien conversen íntimamente. Los dueños de la
casa deben recibir á sus invitados en las puertas del primer salón¡ procurarán instalarlos cómodamente, hasta que
la concurrencia sea demasiado numerosa, en cuyo caso, las
personas deberán colocarse á su gusto por sí mismas.
Está por demás añadir que los dueños de la ca~a deberán dejar el primer salón, ó sea el salón principal, cuando
los invitados lo ocupen casi por completo; y atenderán á
recibir á los retrasados, disimulando amablemente su falta
de puntualidad. Esta cortesía la hará solamente el señor,
si se trata de que los recién llegados sean hombres solteros.
La dueña de la casa bailará poco y tendrá especial atención de que no permanezca sin bailar ninguna de las da·
mas que pueda hacerlo, según !o indiquen las apariencias
y usos sociales. A fin de lograr esto, le es permitido tratar
con la mayor amabilidad á los invitados masculinos que
sean bastante jóvenes, para que lleven á bailar á las señoritas ó señoras invitadas á la reunión. Puede afirmarse,
lectoras mías, que del ama de la casa dependen el brillo y
la alegría de una fiesta.
La costumbre establecida entre las personas de buena
sociedad, es terminar el baile con un cotillón. Los dueños
de la casa tendrán cuidado de proveer de alguna graciosa
novedad las figuras, de manera que,"!.in tener esos objetos
ningún valor intrínseco, puedan conservarse como un re·
cuerdo de la fiesta por las damas invitadas á ella. Al fin
del cotillón, las parejas que lo han bailado irán sucesiva·
mente á inclinarse con toda cortesía delante de los dueños
de la casa, en señal de despedida.
Hay también, entre los bailes, algunas diferencias de as·
pecto ó de conjunto, que pueden prestarles mayor atractivo. Por ejemplo: existen los bailes «blancos,, en los cuales
las jóvenes sin casar y los hombres solteros son los úni·
cos con derecho á bailar. Las señoritas llevan trajes blan·
cos adornados con flores del mismo color; gardenias, lirios,
rosas, margaritas, lilas blancas y otras lindas flores, que
formarán el más delicioso conjunto posible, colocadas so·
bre la gasa, seda ó crespón, Los caballeros pondrán en su
ojal una flor del color indicado por la doilette&gt; de las se·
ñoritas.
De algún tiempo acá se han establecido las reuniones
breves llamadas «soirées Cendrillón&gt;. Estas fiestas comien·
zan á las nueve y terminan en punto de la media noche.
Es una reunión sencilla, familiar y llena de alegre cordia·
lidad, inspirada tal vez en la deliciosa y espiritual historia de la Cenicienta. Estas siro páticas reuniones deben
prestar muchos atractivos para los papás de avanzada edad,
que temen justamente á las largas veladas, y para los ma·
ridos serios y poco sociables.
El compromiso queda cubierto con dos ó tres horas de
reunión y un sencillo y gracioJo traje de tertulia.

•

Ahí tenéis, mis queridas lectoras, un hermoso moaelo de
mantelillo para el te de la tar·
de. Su forma, caprichosa y ele¡.!ante, se puede prestar á todas
las combinaciones que vuestra
fantasía os sugiera. El presen·
te modelo es de género de lino
grueso. con el encaje hecho al
crochet. Es imposible decir en
pocas líneas el papel tan importante que el tejido al crochet puede de~empeñar en el
menaje del comedor. Reúne, además de otras ventajas, la
de no descomponerse cuando se lava, la de ser muy económico y durable y, por último, la de su fácil ejecución.
Con ese tejido se pueden hacer multitud de cosas lindas,
que contribuirán, en gran manera, al aspecto hermoso del
comedor.
Nuestro segundo grabado representa una original servilleta ó cubierta para kake. Es también al crochet, de una
labor sumamente fácil y lucida. Nuestras le'ctoras podrán
hacerse cargo con sólo verla. Para darle mayor vista se le
entrelazan unos listones en colores claros, de preferencia
azul, rosa, lila ó verde pálido. Es conveniente consultar
el color de la vajilla y el de las flores que se pongan en la
mesa, á fin de buscar un conjunto armonioso. Seguramente
que el dorado «kake&gt;, aprisionado en tan graciosa red, tendrá un aspecto más agradable y apetitoso y será, además,
U!l bonito adorno para la mesa.

También pueden hacerse de este mismo tejido, encajes
para las cubiertas del aparador, cristalero, trinchador y
manteles, resultando este juego tan económico como lucido.
Nunca se ponderará bastante lo indispensable que es,
para una mujer bien educada, tener Sil comedor no sola·
mente limpio, sino elegante y confortable. El decir elegante no significa lujoso, pues no es posible pedirá la modes·
ta ama de casa lo que se le pide á la que tiene recursos y
cuenta con todos los elementos que el dinero presta á
quien puede gastar una buena suma en satisfacer, no sólo
sus necesidades, sino sus gustos y caprichos. Entiéndese
por elegante todo aquello que la coquetería y gracia femenina puede ensayar para dar á su casa un aspecto her·
moso y agradable. Un juego de mantelería limpio y adornado, como los modelos que hoy damos, un grupo de rosas
en e l centro de la mesa, y ésta puesta con gracia y cuida·
do, puede resultar de más agradable conjunto que un co·
roedor de lujosos muebles, cuando éstos se ven manchados
y los manteles, aunque sean muy finos, sin adornos, sin coquetería, mostrándose así el descuido del ama de la casa.

*

L~ CLARIFICACION DEL AZUCAR
1)•

•

,

413

EL MUNDO ILUSTRADO

Et MtiNDO ILUSTRADO

412

Precisamente la clarificación del azúcar requiere un cui·
dado especial, puesto que el azúcar clarificado entra en to·
dos los platos, así de repostería, como de pastelería y con·
fitería, en distintas graduaciones.
El método más sencillo y más general para esta clarifi·

cac1on es batir para cada diez kilos de azúcar, seis claras
de huevo en doce litros de agua. Se pone á hervir á fuego
vivo, y cuando empieza la ebullición, se le añade un litro
de agua; vuelve á ponerse nuevamente al fuego, repitién·
dose la misma operación por tres veces. Entonces se dis·
minuye el combustible y se deja que vaya hirviendo el líquido mu y despacio, hasta que la espuma haya ido retirándose á las orillas del perol; se saca con una espumade·
ra y después se cuela el líquido por una manga de bayeta.
La cochura del azúcar consiste en las varias cocciones á
que se le debe sujetar para determinar el punto más conveniente á las diferentes composiciones de que haya de
formar parte.
Estos puntos son los denominados: hebra floja, hebra
fuerte, bola floja, bola fuerte y caramelo.
El primero, para conocerlo, se toma cuando está hirvien·
do un poco con las yemas de los dt&gt;.dos índice y pulgar,
abriéndolos y cerrándolos muy despacio, hasta que se ve
que forma uua especie de hilo muy delgado.
El segundo requiere que se le deje hervir algo más que
el anterior, hasta que, haciendo una operación semejante á
la indicada, la hebra que se forme resulte fuerte y pega.
josa.
La bola floja se conoce al observar que el azúcar se va
espesando y que, al tomarla entre los dedos, puede reducirse á una pequeña bolita pegajosa.
Y la bola fu erte ha de resnltar, despué~ de haber hervi·
do el azúcar algo más qne para la bola floja, mucho más
fuerte, sin que se pegue á los dedos.

El_cara~elo consiste en que la bola adquiera mayor
cons1stenc1a y que, al ponerla entre los dientes, se romp.1
con facilidad y sin pegarse ya entre los dedos.
. Continuaremos dando á nuestr~s lectoras algunas indica·
c10nes sobre este asunto, pues tiene mucha imporhncia
para la hábil fabricación de los d .1lces.
CREMA DE CHOCOLATE

Se deslíen doce yemas de huevo con seis onzas de cho·
colate, una ~e almidón y ~uatro de azúcar; se pone al fuego y se le anade dos cuartillos de leche, vertiéndolos poco
á poco; se revuelve hasta que empieza á hervir, se retira
~el fuego y se pone en un plato; se puede adornar con pastillas de chocolate y en el centro se le hace un dibujo con
merengue.
CREMA DE. LIMON

En medí? litro ~e ~e~he se ponen ocho yemas, cien gra·
n:ios de azucar, vem~1cmco gramos de harina y cáscara de
limón¡ se bate todo Junto y después se pasa por tamiz de
crín para que la harina quede bien desleída.
Se pone á cocer á fuego lento, meneando la pasta conti·
n~amente con la espátula, y tan luego como empiece áher·
v1r, se echa en un plato, adornándolo alrededor con me·
rengue y el centro se cubre con. jalea de limón.

�414

EL MUNDO ILUSTRADO

LA M09ISTA EN CASA
Uno de los accesorios más útiles del traje de las señoras
es el delantal. En él se pueden desplegar todos los lujos
posibles, pues ha'¡ delantales de adorno y hay d~lantales
de trat,ajo. Los modc(os que hoy otrecemos á n-i:estras lec.oras son muy variados y, á la vez, muy elegantes. :r..a tela
es también distinta para cada uno de ellos. El que está

LOS VEJIGATORIOS

:1

'

Núr,C."ROS 1 Y 2.
marcado con el número uno, es propio para los días en que
las damas se ven en el caso de ir á la cocina. Este delantal
es de tela cruda; lleva un dobladillo ancho en la orilla y
en las hombreras unos encajes de punto, color crudo también. ..El número dos es en forma de pico; un olán al sesgo adorna la parte inferior, y otro olán, al sesgo también,
rodea el escote. La orilla de todo el delantal va orlada por
un embutido ó entredós bo.rdado en negro. El número tres
es de forma redonda; un olán angosto adorna la orilla; en
la parte de atrás lleva un moño de puntas largas y la orilla
del olán va orlada con una puntilla de encaje valenciano.
El número cuatro tiene cuatro picos en la parte de abajo.
Un volante de muselina muy fina, adornado de puntilla valenciana, va plegado en todo el derredor del delantal. Este
no lleva peto como los otros; un entredós dibuja los picos
y sube por el centro del delantal; un moño de listón lo
completa. El número cinco es de muselina con alforzas en
el peto y va adornado con trencilla de Venecia.

*

LOS COJINES YEL CONFORT
Nada hay más desagradable que penetrar á un saloncito
ó á un budoír y no hallar por ninguno de sus rincones, ya
en canapés ó sobre poltronas, el tibio &lt;confort», para el que
prestan ayuda tan generosa los deliciosos cojines. Nada habla tanto y tan propi~iamente al descanso y hasta á la mo-

que fijarlo por medio ~e tiras d(tela adhesiva, colocadas
Los vejigatorios llamados comúnmente cáusticos, son,
en direcciones perpendiculares.
entre los revulsiv~s, unos de los que tienen más gener~l
En seguida hay que cub.rir empl~sto c~n una cap~ de
uso Se llaman revulsivos los medicamentos que se aph · algodón
absorbente, muy hmp10, de dimens~ones suficiencan' exteriormente sobre la piel con el fin de causar una tes para abarcar, no solamente la superficie ocupada por
irritación más ó menos intensa, que puede llegar hasta la el emplasto, sino una mucho mayo~. Esta _capa de algoquemadura de segundo y aun de tercer grado.
dón se quita por medio de un vendaJe apropiado.
.
En otro tiempo se exageró m~cho la eficaci~ d~, esta
El emplasto debe dejarse en su sitio más ó menos tiemclase de medicamentos. Se cre1a qu~ la aylica;10~ de po, según el efecto que se quiera obt~ner. General~ente
ellos, en la parte de la piel correspond1en~e a algun or~a: lo que se busca es provocar la formación de tt:óll ve¡iga ó
no interno, podría fácilmente descongeshonar1o ó des~n
ámpula la cual tarda en formarse, también más ó menos
flamarlo. Se suponía que mientras mayor efecto exterior tiempo' se¡!Ún la calidad del emplasto que se usa. Los
causara, más eficaz sería; y por esto es que se usaban para que se 'venden generalmente en las farmacias tardan, _POr
muchísimas enfermedades los puntos de fuego, que no término medio, de seis á ocho horas. A mt~oa de dedicaeran más que quemaduras de tercer grado¡ los sedales, iue ción especial, debe dejarse solamente flor seis horas, tant_o
no eran otra cosa que la introducción de cuerpos extranos más, cuanto que, si al llegará este ti~mpo no ~a prod~ci·
debajo de la piel, para producir heridas que expr~~ame~te do su efecto es muy probable que, aun despues de quitase dejaban infectar, y cuando se aplir.aba u1;1 ve)lgator~o, do el empla~to, la acción continúe por un corto tiempo y
se tenía cuidado de levantar la capa superficial de la piel el efecto deseado se produzca.
para dejar á descubierto la capa profunda, .c~n lo cual se
Para quitar el emplasto, se ~ará uso de unas tijeras, que
su'etaba á los enfermos á un verdadero marhn~.
se cuidará de quemar previamente en la flama de una
estudio atento de los resultados _obten:1d?s con el lámpara de alcohol, con el fin de desinfectarlas. Si la veuso de estos agentes exteriores h~ v_en1do limitando su jiga ó ámpula se ha formado ya, se la pic11rá, ~aciendo peaplicación á casos mucho más restrm~1dos.
..
.
queñas aberturas en los siti,os ~e mayor declive. Se li.mSin embargo, todavía en la actualidad e~ ve11gatono ~e piará cuidadosamente el hqmdo que escurre; en seguida
usa mucho; y como generalmente los médicos no lo apli- se lavará nuevamente toda la rel(ión con agua hervida, tecan ellos mismos sino que encargan á las personas.de la niendo cuidado de quitar las substancias del emplasto que
familia que lo h;gan y que vigil~n. su efecto y apliquen haya podido quedar adherida, pero cu'ldando tambiéµ de
en el sitio correspondiente los apositos qu~ d~ben usarse, no desprender la pequeña capa de la piel, la cual deberá
es muy conveniente fijar algunas reglas é indicar las p~e- quedar en su sitio, pues, de lo contrario, se ocasionarán
cauciones que deben tomarse para practicar de la me¡or mayores sufrimientos al enfermo y se abrirá una puerta
manera esas operaciones.
franca para la infección. A continuación se cubrirá toda
Antiguamente, los vejigatorios se preparaban en_ la ~a,r· esa superficie con una capa je algod61;1 aséptico, que se
macia, en el momento mismo de usarlos. La fabncac1on habrá cubierto con una capa de vaselina perfectamente
de emplastos se ha perfeccionado á tal punto, que ahora limpia, para evitar que se adhiera á la piel. Todo esto
es posible obtener vejigatorios preparados de antemano, se fijará con un vendaje apropiado.
Si se toman todas estas precauciones, es seguro que se
de excelente calidad y á bajo precio; de modo que éstos
evitarán todos los peligros de una erisipela, un antrax ó
son los únicos que se usan ya.
Toca siempre al médico señalar el tamaño del emplasto cualquiera de las complicacoines que á veces se producen,
ue ha de usarse así como el sitio en que se le ~a de ~o- y que, ámenos que se trate de una persona diabética ó
(ocar. Hace tiedipo se usaban vejigatorios de d1mensio: enferma de los riñones, no tienen otro motivo que la infección producida, sea en el momento de quitar el emnes verdaderamente monstruosas: no era raro que se cu
briera toda la espalda ó todo el pecho con uno de esos plástico ó durante las curaciones consecutivas.
emplastos, lo cual, además de ser sumamente do~oroso y
DR. WEIL.
molesto, exponía al enfermo á muchos y _muy senos pe_hros, como eran el de contraer una ensip~la ó ~ualquier
~tra infección, y hasta env~nenarse por ~e¡ar abierta u~
amplia superficie de absorción en presenc~a de la capa de
Sr. Eduardo S. Ochoa.-Pénjamo.-Creemos que una cu·
plasto que está hecho de una substancia venenosa. En ra de aguas termales, sea en México ó en Puebla, y al misactuaÚdad se usan generalmente vejiga~orios de cortas mismo tiempo el masaje bien aplicado, serán muy efica·
dimensiones, pues su efica_cia no está, de ninguna manera, ces en el caso de usted, pues si no le curarían completa·
en relación con la superficie que ocupa.
.
mente, cuando menos le aliviarían muchísimo.
Los médicos escrupulosos, con el fi~ ~e e:7itar errores Y
Alicia.-La observación de usted es muy atinada. Es clator ezas acostumbran marcar con lap1z hnta, ó de cua~- ro que si una persona atacada de tuberculosis pulmonar
ufer otro modo, sobre la piel del enfermo, la superfic~e permanece en condiciones de estar absorbiendo constante·
!ue se ha de cubrir y dar á la perso~a encargada de aph· mente los gérmenes que ella misma expul!la, tendrá que
cario todas las instrucciones necesarias.
.
recaer, aun cuando se sujete á un tratamiento de los más
Estas pueden reducirse á las siguientes: debe despo¡ar· adecuados. La reiufección de los tuberculosos por sí misse á la piel en una extensión superior á la que ha de mos está perfectamente demostrada. Pero no son precisa ·
ocupar el vejigatorio, del vello que pudier~ cubnr~a. De· mente las ropas las más peligrosas; el peligro está, más que
sto es en ninguna otra cosa, en las expectoraciones. Por esta ra·
be lavársele cuidadosamente con agua y ¡abón.
mu importante desde el momento en que se va á pr?vocar zón se recomienda con urgencia grandísima que las perso·
un! lesión qu~, de no estar limpio el lugar, podna muy nas atacadas de esa enfermedad, tengan un utensilio espe·
fácilmente infectarse.
cial para recoger sus expectoraciones: y ese utensilio
Hechos estos preparativos, se aplica el emplast~ directa- debe asearse perfectamente y desinfectarse de una manera
mente sobre la piel. Generalme~te el em~lasto mismo co~i adecuada.
Enriqueta Jaime.-La hemos depositado en el correo
tiene una substancia que le permite adherirse, par~ lo cu.
bastará calentarlo ligeramente. En caso contrario, habrá contestación á su consulta.

NÚMERO

5.

NÚMEROS

3

Y

4,

licie como esas fundas artísticas de seda que, en buen español, llamamos cojines y que se rellenan de algodón ó de
pluma. No hay nada más delicioso, sobre todo en estos días
de frío, que reclinarse sobre uno de esos suaves cojines
que é1 buen gusto hace cada día más y más vistosos.
Hoy tenemos el honor de ofrecer á nuestras lectoras tres
modelos de cojines. El primero de ellos se hace en raso
color granate; las flores van al pasado, bordadas con seda
color plata, sombreando el interior de las corolas con seda
amarilla. Al derredor lleva un grueso cordón color granate. El segundo modelo se hace de forma redonda; es de ter·
ciopelo color de cereza. Los bordados son también al pasado, bastante realzados y están hechos con sedas de dos colores: azul pálido y blanco. En el centro va bordado un
cordón al punto de ojal. El modelo número tres es de seda japonesa, lavable y va bordado con sedas, lavables también, dejando la combinación de colores á gusto de las
lectoras.

•

Bebé. - ¡Oh, mamá! cuánto me duelen los dientes; quisie·
ra vo ser como mi abuelita.
La mamá.-¿Por qué, hijito mío?
Bebé.-Porque yo he visto que cuando á ella le duelen
los dientes, se los quita.

k1

•

~;,u

�416

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

FoT. FÉLIX, DE PARfs.-EsPECIAL PARA "EL MONDO lLusTRADo"
TRAJE MANTO.-En paño de seda gris plata, con drapería recogida á un lado del talle y susce{ltible de colocarse
de diferentes modos. La parte superior del cuerpo luce una rica aplicación de tul, bordada de oro y plata.

FoT. FÉLIX, DE PAnís.-EsPECIAL PARA "EL MoNoo lLusTRAoo''
El mismo traj e, con h drapería colocada en el hombro, en forma de manto griego.

417

�418

EL MUNDO ILUSTRADO

Consultas para las Damas
MODELOS PARA TRAJF.S
Maria Esperanza:-1::n-esta isección:Verá usted los modelos para trajes que se
sirvió pedirme, no habiendo podido dárselos en el número anterior, por falta de es·
pacio. El estilo "Imperio" conviene á
cualquier color de tela; de modo que su

TRAJF.S DE FANTASIA
Petuma:IEI traje de, Walkirla consta de
una túnica blanca, armadura de escamas
plateadas, casco de metal blanco con dos
alas pequeñas; en el brazo, escudo y lanza, y los cabellos sueltos.
El füfraz de Dálila es una túnica suje.
ta á la cintura por •1na banda floja, que se
recoge por delante con un hermoso broche
de estilo oriental. Mangas cortas, luciendo en la parte superior del brazo y junto

Jes por el uso prolongado desaparece con
una sencilla frotación de piedra pómez, la
cual debe humedecerse con una solución
de sulfato'de zinc al dos por ciento.
-Para limpiar los espejos, nada hay mejor que el Jabón de arena; lo puede usted
encontrar en las droguerlas de esta capital. Los lienzos de franela, para limpiar
las lunas de dichos espejos, son más úti·
les que otros cualquiera; le aconsejo elija
éstos para lo que desea.

,LIBROS NUE\'05
En esta secci6n mencionamos los llbros cuyos
autores 6 editores remiten dos ejemplares á
"El Mundo Ilustrado."

RESPUF.STAS
Andrea: Para limpiar los muebles de que
me habla, puede usted;emplear una solu·
ción de carbonato de sosa frotando lo que
vaá limpiar con un lienzo de lana, hume·
decido en dicha solución.
-La sopa de tortuga se prepara de la
manera siguiente: se pone la carne de la
tortuga partida en trozos muy pequei'ios,
en bastante cantidad de caldo concentrado; en seguida se le pone pimienta, clavo,
cebollas, zanahorias, tomillo y laurel. Se
deja cocer toda esta mezcla en fuego manso, durante tres ó cuatro horas, añadiéndole luego un poco de vino seco, "Madera," cuya cantidad se calcula:Sl gusto.
-En cuanto á la manera de colocar los
cuadros, ha de procurarse buscar la armenia, tanto en lo que convenga~ al tapiz de
las paredes, como en el conju:ito de los
cuadros entre si, pues aun cuando es cier·
to que hoy se usa gran variedad y capri·
cho para colocarlos, es preciso, sin embar·
go, buscar en esa misma variedad la armoola del aspecto,
-Para dirigirse á la sección de encargos
y consultas médicas, lo único necesario
es pedir al agente, por cuyo medio recibe
usted el periódico, una tarjeta, á fin de
justificar que es usted suscritora.

DIVERSAS NOTICIAS
Pequeña: La terminación "ica" corres·
oonde á la de "kee," que se encuentra en
las palabras griegas, de las cuales deri·
van muchas de las castellanas.
-Las plantas por que usted se interesa
pueden ser pensamientos, violetas y flor
de cera.
-El color del calzado propio para lle·
varse con el traje que usted me indica,
debe r er de preferencia negro.
RECETA UTIL

traje se verá muy bien en color crudo y
en ese estilo. Como las dos muestras que
me envla son de telas ligeras, me parece
que debe u~ltd adornarlos, uno con entredoses de enco.]e y el otro con camisola de
tul grueso,
BAUTIZO

Conrada R. de Flores: Los padres del
nifio no tienen obligación de dar ningún
obsequio á los padrinos que han elegido;
la noche de la ceremonia les ofrecerán, ya
sea una cena, ya sea un lunch, según sus
circunstancias se lo permitan.

de la mano, dos brazaletes unidos entre
si por una cadenilla de oro. Los cabellos
sueltos y adornando la frente; una diade·
ma con medallas. En el cuello, un collar
del mismo estilo.
En cuanto al traje de ninfa, como es
completamente fantástico, puede tener di·
ferentes aspectos; por ejemplo: túnica
blanca, vaporosa y flotante, guarnecida
con flores propias de la estación de primavera, como rosas, claveles ó lirios.

ALGO DE ECONOMIA

M. A.: Los libros y los grabados anti·
guos tienen muchas veces manchas pardas de un efecto desagradable. Para ha·
cerlas desaparecer se lava una hoja manchada con una solución recién hecha de
hipoclorito de potasa. Una vez desaparecidas las manchas, se lava el papel varias
veces con agua destilada, sin frotarlo con
fuerza para no romperlo. En seguida se le
seca con una esponja cuidadosamente.
Este tratamiento no altera en modo algu·
no la tinta de imprimir.

419

EL MUNDO ILUSTRADO

'

&lt;Estudios y Notas», por Juan B. Terán.-Tucumán, 1908.
Entre los países hispanoamericanos es la Argentina uno
de los que más libros produce. La tendencia de los argentinos á europeizarse les ha traído consigo, á juzgar por los
hechos, el amor de las letras, amor que vale tanto 6 más
que el de la prosperidad material, y que sirve de impulso
al pensamiento patrio para su propio desenvolvimiento.
Así vemos que la publicidad alcanza cada día mayores
proporciones, y que entre el fárrago de periódicos y revistas que de allá v1enen, nos sorprende, á veces, la apari·
ción de un libro.
Pero no es sólo en el campo de la literatura-en !&gt;U acep·
ción más limitada-en el que espigan los escritores argen·
tinos: también les atrae la especulación científica, especialmente por lo que toca á la sociología, la criminalogía y
la crítica. Ejemplo de ello son: José Enrique Rodó, Leopoldo Lugones y José Ingegnieros.
Ahora es un nuevo -6 por lo menos desconocido para
nosotros,-el que surge en el campo de las letras: Juan B.
Terán.
El libro suyo que hemos rtcibido puede considerarse
como una atinadísima recopilación de breves trabajos escritos en diversas épocas. La Yariedad y la riqueza de su
índice es de aquellas que seducen, y si del contenido del
volumen pasamos á la forma, no escatimaremos elogios al
escritor argentino, pues que ésta es vigorosa, clara, concisa.
De los susodichos trabajos señalaríamos como los más
notables: c:La Tradición Colonial&gt;, &lt;El Estudio y el Libro»
y c:Taine y su Filosofía». En ellos hay ideas nuevas y de·
ducciones que revelan al crítico observador y sagaz. Cautivan más que convencen las «Notas Marginales» que cierran el libro.
La edición de «Estudios y Notas» sahó tle los talleres
de la «Revista de Letras y Ciencias Sociales», de Tucumán,
y merece elogios por lo correcta.

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El alimento
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El verdón es el mis madrug1dor de los pájaros. pues empieza á
gorjeará la una y media de la madrugada; una hora .después, la
curruca comienza á agitar l11s ramas que le han servido de l~cho;
la codorniz no se des¡,ierta h1sta las tres. Alas cuatro. comienza
s11 canto el mirlo, y á éste suceden los del tordo, el petirrojo y el
reyezuelo. Ya el sol está m~y alto e~ el h?rizonte, cuando se escuchan los trinos del gornon y el ahonin.

AL RECIBIR $1.f~ EN TIMBRES POSTALES 6 GIRO, reO"\tlré, vorte vagado
cualo.ulera de l ,s s!J(ulentes lotes: 12 pao.uetes semillas de flores 6 de hortaliza;
5 jabones de amole para desmanchar; 12
wstales de lustre; 3 pares calcetines; 1
linterna ojo de buey con luz de 3 colores;
una navaja vara la barba marca "Gemelos;" 9'lO gramos de dulces entrefinos, 6 460
gramos de dulces finos; 6 las siguientes
tres rilezas; una alcancía vara décimos,
un atrascovo y unos anteoJOl1 de r lsa. Pida nuestra lista de 3.000 efectos y direccione~ vara la siembra. de toda clase de
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"El Mundo Ilustrado"

cio) Guad11olaJara.

Suaviza, limpia y embellece el cutis.

�~t MUNDO ILUSTRADO

420

tos sobre animales vivos, para observar si
ese suero es capaz de producir el efecto
de estimular la vida misma, prolongán·
dota.

VARIEDADES
J. Pierpont Morgan dió un banquete en
Chicago, poniendo su firma autógrafa en
doscientos veinte memís que se repartieron á los invitados, y que ahora se guardan con gran estimación por contener semejante escritura.

•••

PARA LOS

DlfNHS

Se ha descubierto un nuevo suero, capaz no sólo de retardar la descomposición
de los órganos separados del cuerpo, sino
que también de conservar por algún tiempo su vitalidad y sus funciones. El prdesor Bouchard, hablando de él, expuso que
el doctor Fleig habla preparado un suero
artificial, en cuya formación entran las
principales sales contenidas en la san~re
humana, en su estado normal, y principalmente cal y potasa. En ese suero, el co·
razón de varios animales, con los cuales
se hicieron detenidos exp~rimentos, continuó latiendo casi en la misma forma que
durante la vida. El más largo periodo de
funcionamiento, ó sea de vida artificial,
que se obtuvo, fué de una semana. En los
momentos actuales se hacen experiwen-

"El

Dentífrico Ideal"
Limpia y conserva la
dentadura como ningún
otro.
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Dentistas No hay otro Que lo substituya.
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un~ 1lsta completa de estos remedios y d ireccione¡
paras u uso. Se enviagratlsalquelo solicite y mandf
si; ,urecclón.
·umphreys' Horneo.. Medicine Co., Cor. -.Vllll...J
t.u&lt;1 AnnStreets.New York.

•

* * Altken, eo cada
Según el flsico inglés
centimetro cúbico de aire atmosférico que
nos rodea, existen 130,000 partículas de
polvo, y en cada una de éstas habitan más
de un millón de microbios.
•**

En Nueva Zelanda hoy un pmblo lla·
mado Te-Uku, donde existe un administrador de correos que no puede servirse
de sus manos, por la sencilla cuanto poderosa razón de que no las tiene, y sin
embargo, desempeña su cargo á safüfacclón de la dirección del ramo. Once años
hace que el funcionario hace sus anotaciones y timbra las cartas, sirviéndose de
los pies.

Curaf ón, Profilaxia éHi~iene cotidiana de la Piel cabelluda

DEL AFAMADO

Este e-pccíttco pngn sn costo mil veces en
~ur,~~ maravillo.· ns de Pieúl'es, Ü!l•(Jestiones i
l 11J/.,1m1u,iones. Dix:pn In conge,tióu quita
lus escalofríos, retluce la liebre y, por tanto,
cnm la enftrUJe&lt;facl.
'rn,lns las famin,1s &lt;lebiernn tener á mane
p,le remeclio que cuesta tan poco y qllf
11-,.;n,loln ,í tiempo lihm ue graves enferme,
chle~.Y preservn la vi,la.
El Espccíficn Ko. 1 del Dr. Ilumphreyi
cnra la Fiebre, Inflamación y Congestióa
1lcl Cerebro y la Cabeza. Inflnmnción de
los Ojos, Inflamación de la Gnrgnnta,
Angin as, Pulmonía, Pleuresía, mflamacióa
ne! Higndo y ele los Intestinos, Sarampión,
Fiebre Arnnrilln, Renmalismo Inflamatorio,
Fiebre Biliosn, Inflamatoria ó Gástrica,
Tabnrclillo, etc.
Este E!\pecífico no es una panacea, perc
cnrn Fiebres, Congestiones é Inflamacione¡
en cualquier fo rma.
Trninta y seis específicos más para otrai
enfermedades.

•
••

La "planta-reloj" es una de las muchas
maravillas que nos. ofrece la flora ameri·
cana. Con regularidad cronométrica, las
flores de dicha planta varían de color, se·
gún las horas: son verdes por la mañana,
encarnadas al mediodía y a-mies por la
noche.

I
1

~

1
1
1

PERTUISINE

-··--

No es ciertamente á Mefistófeles que, conforme á las ideas del dfa. el
doctor Faus to hu biese p.edido el rejuvenecet•, pero es á la PERTUISINE que
se huhiese dirij•do.
Los antiguos alquimistas ban sido en busca de la pi edra filosora l y no
han podido dar con ella . pero los qu ímicos hoy dia más prácticos no se
munlienen de ilusiones, lo que resulta que la PERTUISINr: forma parle de
los últimos descubrimientos.
Al cu mplir el prodigio cienlífico de la reconstitución de la piel cabelluda.
de poder supri mir'/ enrnyar la ,·al vicie. hay que considera r que la especie
humana ha cumplido con una tra~formac1ón completa.
·
\
No tenemos aquí que analizar los princi·
· pios de la P R 1 UISINE, extructo de varios
vegetales y de elemenlos sabiamente com'binudos - La PERTUISINE produce unos
,efectos resullando verdaderamente prodigiosos inmediatamente averiguados sin
' tener paren tezco alguno con los productos
simila,·es que proceden de l empi rismo y
han sido. desgrociuda men te , caustts de
tantas irónicas decepcione,. cuando no
han motivudo calamidades ó enfermedades
gr~ví,-inius.
No huy nada que temer de la PERTU ! SINE
que not· s u propia composición vie ne á
re~ul tar un producto de los más higiénicos.
· Se puede él veriguar cuanto benéfica es su
acció11 sobre el cerebro, am¡,jorundo su actividad y facultades.
Al primer mes de aplicación. un lijerito
vello uparece sobre las partes denudadas, el
cual udqu iere una vitalidad progresiva por
medio de las lociones, trasformándose en
pelo verdadero.
Los pelos perdidos en ti lli mo luga r son los
que vuelven á crecer de nuevo lo má.5 pronto, siendo demostrado de
esa manera la eficacia completa de la Pr:RTUI~ INE.
No existe ningun caso que haya resistido al empleo de la PERTUISIN:::
aplicada bajo forma de loción, de día y noche.
Las atestaciones que publ icHmos al pie de la presente no dejnn ningu na
duda sobre los prodigiosos efectos de dicho producto. llamado á cumplir
una verdadera revolución.
Paris. 20 &lt;le Marzo 190,.

Certifico que mi pelo crece de nuevo, has/a sobre las parles deuudadas, liempo hace; as! es que
declaro que la Pertu!slne 110 solame11te dttie11e· la caida del pelo, pero lo haGe ere, er de 11uevo.
Fíl'ma: L'Aubé J.

V&lt;TEA.u,

56; Bouleva,·u Exelmans, Puris.
Levallols, 6 Marzo 1907.

"El Nuevo Siglo"
I

Muebles y Joyas Preciosas

Sin Competenci~ eñ_"frecios
Colegio de Niñas, l.

Tengo el gusto de darle d co11ocer que la curaci6n por medio de la Pertuisine aco11sejrido por
uno de mis amigos para combatí,· la caidu del pelo acaba de darme resulta.tos muy satis(aclorios.
Jlabie11do sido u11 esc;plico ir.~eterudo respecto d la eficacidad de lodo producto del mismo
í ndole, le corif.,so hoy dia, mi entusiasta salisfacci611 de haber podido meter muno sobre un
producto que me ha procurado algo otro que ilusioues e11ga11adoras.
Desde liace algunos dias estoy 11ola11&lt;10 un dete11imie1110 ca~i completo er1 la caida d.l pelo,
hasta percibo un tijera vello sobre las partes denudadas rei:,e11 por la calvicie.
Tengo fe e11 que estos primeros resultados salitfactorios irá11 pro9resar1do y d ese efecto
contiu uo el lralamienlo. Quedo d! Y. A. S. S.
Firma : Eo. M1cs1L. ti, ttüo ~!_ptl\i:- i..Avnll:"'.i (France).

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Profaso; BOUCHARDAT e, el de M" CLEMENT yC1• de Valenc,
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":Oll'llA.8 ''.-Los dema, so11 grosera.a y peligrosa.a talaitJ.caciones.

Por Salvador Palencia y Llerena

Cuando Actea, la belllsima joven corintia, perdió el favor de César, tuvo la rara
fortuna de conservar la vida; y más aún,
de seguir viviendo en el palatino. No se
mezcló más en las Intrigas de la corte: habla perdido su influencia y escondla, en el
fondo de su corazón, el amor Inmortal que
Nerón le inspirara.
Habitaba la hermosa griega un pabellón
en los vastos jardines del palacio; á través del follaje se vela la amplia escalinata
del pórtico, formado por ocho columnas
estriadas; y el arquitrabe adornado con
slmbolos y estatuas. Del techo del peristilo colgaban delgadas cadenas de oro que,
con broches del mismo metal, sujetaban
los tenues cortinajes de tul, de que Actea
se servia para defenderse de los rayos
del sol. Orientado el pabellón hacia el
ocaso, se envolvia en el fuego del astro
rey, desde los principios de la tarde hasta
las livideces del crepúsculo.
Un surtidor de mármol, blanco como la
nieve que corona las montañas, vert!a
menudos chorros de agua perfumada que,
llenando la pequeñ'I. taza del centro, se
desbordaba como un capelo de cristal sobre el amplio depósito inferior. El sol quebraba sus rayos sobre la superficie del Uquido transparente, en la que pintaba
arabescos movibles y luminosos.
Actea, de pie junto á la fuente, regaba
la escalinata del pórtico, sacudiendo un
manojo de lirios que bañaba en el chorro
del surtidor. Sus ojos se extasiaban en la
contemplación del crepúsculo y pensaba
en el destino, más variable que las nubes
á pesar de la inconstancia de éstas para
conservar su forma, su color y su densidad. Celajes vivlsimos, purpúreos, eran
instantes después débiles pinceladas grises ó jirones color de rosa que terminaban
por diluirse en el violeta dominador, ó se
rehaclan triunfantes, monstruosas, como
dragones amenazadores!
Las calles del parque, regadas con polvo de oro y arenas de colores, fulguraban
con todas las luces del iris. Las estatuas
de los dioses, de las ninfas y de los sátiros, modelados en bronce ó esculpidos en
mármoles venosos, ó en alabastros blanqulsimos, recii:&gt;lan también el reflejo de la
luz ....
De pronto, Actea dejó de sacudir los lirios empapados sobre los peldaños de la
escalinata: habla visto dirigirse, corriendo
hacia el pabellón, á una esclava, cuyo peplo flotaba agitado por el viento.
La esclava llegó jadeante, ascendió al
peristilo, y arrojándose de rodillas, abrazó gimiendo las piernas de la sorprendida
Actea. Besaba los primorosos pies de la
griega, calzados con sandalias cubiertas
de rubíes, y Acteasent!a caer, como lluvia
interinitente, gotas de llanto que humede~
clan su piel.

423

EL MUNDO ILUSTRADO

- ¡PerJona, divino! ¡perdóname, César!
A;lia y Norsa eran dos jóvenes hermaNerón sorprendido, casi risueño, se disnas. Juntas habían salido de Corinto,
formando parte de las cien esclavas que ponla á perdonar á la esclava, cuando Ti·
el procónsul obsequiaba á César con mo- gelino, por cuyos ojos pasó un relámpago
tivo de las fiestas de Venus. La Augusta lúgubre:
-Cé,ar-le dljo-¡cast!gala! Es una
Popea tomó para si á Norsa, en substitución de la esclava númida que habla sido griega á quien esta mañana ol jurar que
su favorita y quien cayó en desagrado por sangrarla tus plantas.
N~rón enarcó las cejas.
haber prendido mal, sobre el hombro de la
- ¿Cómo te llamas?-interrogó á la es·
A•Jgusta, la túnica color amatista que usaba en los grandes fastejos de la corte. As- clava.
--Aslia.
lia quedó en la servidumbre del señor del
--Asila, Aslia-repitió Nerón.-No re·
mundo, yendo á confundirse con el ejércicuerdo ese nombre.
to de esclavos que llenaban el palatino.
Las dos hermanas hablan vivido siemNO SE DESCUIDE UD.
pre en Corinto, ignoradas de todos y ajenas al bullicio mundial. Las dos eran
Los varios síntomas de una
bellas, con la belleza sugestiva de todas condición debilitada que toda
las hijas de la:Acaya. Huérfanas de padre, persona reconoce en si misma, es
su madre su uoió á un viejo gladiador vi- una advertencia que por ningun
cioso y pervertido, quien á la muerte de
ella, y valiéndose de criminales artima- concepto debería pasar desaperfl.as, vendió á las huérfanas á un merca- cibida, pues de otra manera los
der de esclavos y éste :al procón,.Jl: asi gérmenes de enfermedad tomafué como las dos corintias llegaron hasta rán incremento con gran pelila fastuosa residencia del César romano. gro de fatales consecuencias.

Los gérmenes de la tísis pue-

I den ser absorvidos por los pul-

En palacio se preparaba una grandiosa mones á cualquiera hora echan\ r1o raíces y multiplicándose, á no
fiesta.
El "triclinio," en donde el banquete de- ser que el sistema sea alimenbla celebrarse,t estaba siendo:dispuesto tado hasta. cierto punto que le
por una multitud de esclavos y pretoria- facilite resistir sus ataques. La
nos. Miles de lámparas y pebeteros, en PREPARACION de W AMPOLE
que ardía la mirra, multiplicaban sus tremantes fulgores en las ánforas y cálices que es tan sabrosa como la miel
de oro que llenaban la mesa. Un grupo y contiene los principios nutride esclavas tejlan,coronas de rosas para tivos y curativos del Aceite d.e
las cabeza~ de los comensales. En el atrio, Hígado de Bacalao Puro, que expo( entre las estatuas de los dioses, dis- traemos directamente de los hícurrlan las damas y los patricios roma- gados frescos del bacalao, combinos, quienes descendlan de sus literas en nados con Jarabe de Hipofosfitos
el gran pórtico de la entrada; el "nomen- Compuesto, Extractos de Malta y
clator" iba nombrando á cada uno de los Cerezo Silvestre, fortifica el sisque se presentaban.

•••
Nerón estaba de buen humor. Había
concluido un himno nuevo dedicado á Júpiter, y esperaba con ansia el instante rn
que, empuñando la lira tricorde, deleitara
á los invitados con la magnificencia de su
voz y la belleza de las estrofas de su
canto.
Del brazo de Tigelino recorrla los vastos salones, asomándose aqul y allá para
verá los que llegaban. Quiso visitar el
•·triclinio" antes del comienzo de la fiesta,
y ambJs se dirigieron á la estancia.
ir -Rabiará Lucano esta noche-exclamó
N~rón, pensando en el éxito de su himno.
-Tú eres Apolo-contestó Tlgelino.
-Lucano por diez lunas no podrá reponerse de su despecho. Es un poeta cuyos
cantos todos no valen lo que una estrofa
de los tuyos ....
Penetraron al " triclinio." Las esclavas
que de pie, junto á una mesa, tejían las
coronas de rosas, quedaron suspensas
ante la intempestiva presencia de Nerón.
Aslia no le conocla, yJanta fué.su turbación, que soltó un haz de rosas que tenla en la mano, las que cayeron suavemente sobre un pie del César. La esclava
exhaló un grito de temor, y se humilló
hasta tocar el suelo con la frente.

tema contra todos los cambios de
temperatura, que producen invariablemente Tos, Catarro, Asma,
Gripa, Tísis y todas las enfermedades emanadas por debilidad de
los pulmones y constitución raquítica. Tomada á tiempo evita la tísis; tomada á tiempo la
cura. "El Sr. Profesor Bernardo
U rueta, de la Botica Frizac en la
Ciudad de México, dice: Por la
presente tengo el gusto de participar á Uds. que he usado en mi
hijo, enfermo de Mal de Pott y
por indicación del Sr. Dr. Rafael
Lavista la Preparación de Wam
pole, y además de que le ha hecho
mucho bien, su estómago la tolera
muchísimo mejor que las otras
preparaciones de aceite de bacalao. Igual cosa ha pasado con
algunos otros nifios á quienes
les he recomendado que usen la
medicina de Uds." Basta una
botella para convencerse. Eficaz
desde la primera dósis. "Nadie
sufre un desengafio con esta."
De venta en todas las Boticas.

- Augusto - interrumpió Tlgelino.- Es
una de las esclavas que anteayer te regaló el procónsul de Corinto.
-Pero si no me conoce ¿por qué me
odia?-1Levanta!-ordenó Nerón.
Tigelino, ' envolviendo '.á la •esclava en
una mirada de tigre:
-Niega, niega á César que:esas rosas,
llenas todavla de espinas, las arrojaste
con intención:de herirlo. Yo escuché tus
juramentos de venganza; ·crees á César
culpable de tu destierro y de tu esclavitud, y te prometiste derramar siquiera
una gota de s,1 divina sangre. ¡Niega lo
que yo escuché! ¡Ofende más:á Osar
con tu mentira! niega, niega .... y Tigelino accionaba elevando su voz como animado por un sentimiento de verdadera indignación.
La turbación de la esclava fuéítan intensa, que ni intentó protestar su inocencia: arrodillada gemla ocultando el rostro
entre sus manos.
-Ya es larga la escena-interrumpió
Nerón.-Di, Tigelino, ¿cómo debo castigarla?
-Ma~da que le corten los pies, puesto
que henr quiso los tuyos.
-su mano fué la que arrojó las rosas
-¡Eres justo, divino César! Que le cor~
ten también las manos.
- Bien, Tigelino, invita al banquete á
un cojo Yá un manco, Y yo les regalaré
las manos y los pies arrancados á esta
esclava.

•*•
La consternación hizo temblará todos
os esclavos.
Nerón Y Tigelino continuaron su marc~a. Aslia, levantándose al fin, miró atómta á su alrededor, cual si no hubiese escuchado la sentencia.
En Corinto, Aslia y N.:irsa hablan trab~do amistad cc,n un amigo de Pablo, el
d1sclpulo _de Cristo, y lentamente adquirieron_ nociones de la religión, que cual un
sol gigantesco se proyectaba hacia clncu~nta Y ocho años desJe la cumbre del
Golgota. Nociones rudimentarias que no
consiguieron disipar la tiniebla que envolvía lo~ esplritus de las dos esclavas· inici.ación incumpleta, debillsima que ap~nas
s1 tenla un átomo luninoso para alumbrar
la noche de sus almas. Era como luciérnaga: foquito intermitente de color pálido
que no podía disipar las sombras en que s~
a~1taban tantos dioses y tanta• supersticiones. Ellas sablan que el amigo de Pable creta únicamente en un solo Dios
qu~ reunla "él solo" todo poder, tod~
atributo.
Tejidas las coronas, las esclavas dejaron ~l "triclinio." Aslia, preocupada; silenciosa, se aventuró por l.is jardines. Ti.
gelino le salió al paso; la esclava lo vÍó y
comenzó á temblar.
-No soy el .•ejecutor, Aslia; no me iemas.
-Señor, tu provocaste contra mil~ cólera de César.
•
-Te amo, respondió Tigelino, y tu indiferencia me enloquece. Podrla pedirte á
Nerón y me serlas dada, y te llevarla
conmigo para hacerte mi favorita, ó para
oirte gemir con las varas: (Su voz se h. • .

�EL MUNDO ILUSTRADO

424

BEIDEBIO Pm
lR
'

smu'

1l BEJIÍS IWPDBEZBS
\

DE lD SRl&amp;BE.

cia sibilante, ansiosa). He extraviado el
camino. Ansié misterio para el amor, qui·
se verte caer rendida en mis brazos, y no
lo agradeciste! Esclava miserable: lo que
has hecho conmigo, no lo baria una matrona romana. Aslia: Tigelino te promete
que.hará que César ordene tu castigo.
Aslia no pudo más. Apenas si escuchó
las últimas palabras del patricio, y huyó
desatentada hacia el pabellón de Actea.
Al acercarse vió á Actea, recargada en la
fuente, y fué hasta ella buscando salvación.

***

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calmada la excitación de la esclava, re·
firió, en todos sus detalles, las escenas de
que fué protagonista, sin callar su origen
ni su propia historia. Actea la escuchó con
interés.
Sentia un placer indescriptible al oir
hablar de Connto; la interrogaba minuciosamente. oh 1Jando la demaoJa de auxilio de la afli¡;iJa Aslia. Cuando agotó
su curiosidad, después de suspirar por la
lejana Grecia, Actea reflexionó sobre la
suerte de la infeliz esclava.
-¿ Yqué puedo hacer por ti, cuando César lo quiere .... ? Quienquiera tiene más
influencia en el ánimo del emperador que
yo. Nada, nada podré hacer si no es compadecerte. Me extraña tu resistencia á Tigelino; me extrañas tú ...... ¿Eres cristiana?
-No lo sé-c1ntestó Aslia.--En Corinto
alguien l l l! l.a ,!aba de serlo; me referia leyendas ..!&lt;! L.D h'&gt;mbre á quien crucificaron
y á quien 11: ruaban Dios único.
-¡Ya hay luz en tu nochel-murmuró
débilmente Actea.

* **

Transcurrla el tiempo. Actea y Aslia
perm11necian en el peristilo del pabellón.
Se habla hu!ldido el sol, y los cortinajes
de tul, plegados junto á las columnas, les
permitlan ver el jardln en toda su extensión, y la gigante mole del palacio, desde
donde ventan en alas del viento rumores
de la orgiástica fiesta.
-Permanece aqul. Tal vez te olviden. Si
vienen á buscarte, te llevaré á mi "cubiculum,'' en donde á todos está vedado el
paso.
-¿Y si viniese César? . ...
-No vendrá· por no verme; mas si lo
hiciera, entonces, Aslia, confórmate con tu
suerte.

***

El banquete iba á concluir. Echados sobre los lechos todos los comensales haclan frecuentes libaciones. César habla
entonado su himno á Júpiter; pero desgraciadamente, al concluir, una cuerda de
la citara saltó hecha pedazos.
La tempestad de aplausos no disipó el
enojo de Nerón. Contraidas las cejas, miraba á todos, que aterrorizados crelan sen·
tir sobre sus .cabezas el estallido de su
cólera.
Tigelino supo aprovecharse. Su alma
rencorosa tenla sed de ve11ganza, su odio
hacia violencia en su pecho.
-Divine- exclamó enderezándose sobre
el lecho:
-El manco y el cojo, que por tu mandato asisten al banquete,l lloran conmoví-

dos por la dicha de haber escuchado tu divina voz: bendicen su mutilación que el
hado quiso les sirviera para llegar hasta
tu mesa. César, tu les tienes prometidos
pies y manos, en su nombre. ¡Oh ApoloJ
me atrevo á pedirte les cumplas tu palabra.
Sólo Nerón entendió la arenga. Se habla
olvidado de la infeliz esclava; pero venia
como de molde la oportunidad para des·
ahogar su cólera por la cuerda rota; as! es
que, parándose violentamente y con voz
y ademanes de comediante:
-Tigelino, Tigelino, y no he sido obedecido. Esa esclava se ha vengado: tienes
razón mil veces. Seguramente que la miserable conocerá sortilegios malignos. Habrá arrojado otras rosas sobre mi citara!
Ve tú mismo, Tigelino; lleva contigo un
centurión, y que le arranquen las manos y
los pies.
Todos ignoraban la escena del atardE·
cer, y esperaron llenos de curiosidad.

***

Tigelino no vaciló. Sabia el refugio buscado por Aslia, y fuése derecho hacia el
pabellón de Actea. Recibiólo ésta.
-Los dioses te sean propicios, bella
Actea.
-Lo sean á ti, noble Tigelino.
-César me ordena llevar á la esclava
Aslia á su presencia; sé que está aqul, y
te ruego, hermosa,me la entregues.
-Aslia está en mi "cubiculum." Si te
sientes capaz de ir hasta all! por ella, entra; diré á Augusto tu proceder.
-Bella Actea, ciertamente no cruzaré
el umbral; pero teme á César y permlteme
cumplir sus órdenes.
-Obra como gustes; la esclava no será
llamada por mi.
Tigelino se desconcertó. Volvióse al palacio con el centurión y penetró al "triclinio." Nerón esperaba impaciente: sus
instintos de hiena estaban en tensión.
-Hubiera preferido la mutilaras aquldijo al ver entrar á su favorito.
-As! se hará. ¡César Justiciero! Pues la
esclava culpable está con Actea en su
"cubiculum," y no me ha permitido traspasar los umbrales.
La cólera del emperador se desató. A
grandes voces dió órdenes diversas. Un
regimiento de esclavos númidas, griegos,
asirios, egipcios y galos, provistos de antorthas resinosas, se tendieron en doble
hilera, formando valla, desde el palacio
hasta el pabellón de Actea. Nerón, seguido de todos los cortesanos asistentes al
banquete, se dirigió con Tigelino por las
avenidas del jardln.
En los estanqnes se reflejaban las len·
guas de fuego y los penachos de humo
rojizo de las antorchas. Un fulgor intermi·
tente alumbraba el follaje de los árboles.
Las estrellas, como margaritas de luz, tachonaban el firmamento.
La comitiva llegó hasta la marmórea
escalinata del pabellón. Fué una verdadera invasión la que llenó la pequeña terraza, en donde el surtidor regaba sus hilos
de diamante. Patricios, senadores, sacer·
dotisas del templo de Vesta, una multi·
tud heterogénea y desenfrenada, que seguia todo, los movimientos del emperador

EL M.UNDOJILUSTRADO

y todos sus ademanes, con la más servil
humillación.
Actea, trémula pero altiva, acogió al
emperador llena de respeto. César no con·
testó el saludo.
-Entrega la esclava á este centurióngritó Nerón.
- ugusto, Aslia está en mi "cubiculum.' Tengo tu autorización para tomar
de los tuyos á los esclavos que me agraden; Aslia es de mi pais y la he elegido.
Me pertenece, no es tuya.
- ¡Actea! Mla es la e¡,clava, como lo es
su dueña!
-¡Oh, César!Ten piedad. Norsa su hermana es la favorita de Augusta Popea.
Tigelino te ha engafiado. Quiso poseer á
la esclava, y ella se negó, porque Aslia
no era de Tigelino, sino de César! Todo ha
sido una venganza de él ... .
En tanto, en el "cubiculum," Aslia se
habla arrodillado, como en una suprema
imploración. Sus manos Juntas hacia lo
alto como sus ojos llenos de lágrimas, sus
labios moviéndose agitadamente como su
pecho. Habla buscado su corazón un au-

xilio extraterrestre; pasaron por su mente
en largo pero violento desfile, dioses y
diosas, y surgió allá en el fondo, débil
primero y radiante al fin, la imagen del
crucificado, el Dios único que reunla en si
todo poder, todo atributo, según ,las narraciones del amigo de Pablo, allá en Corinto; y á El fué la imploración, á El la demanda de auxilio, por El la fe en la salvación.
De improviso, paróse Aslia. Como impulsada por una inspiración repentina,
abandonó el "cubiculum" y apareció frente á frente de Nerón; y asl de pie, erguida,
sin la oblación de esconder el rostro entre
las manos, ni de posar sus rodillas sobre
el mármol del pavimento:
-Augusto-le dijo.-Aqul estoy pronta
á sufr.r el castigo. Aqui están mis pies,
los que me sostuvieron mientras alfombraba de olorosos pétalos tu camino hasta
el "triclinio." Aqui están mis manos, las
que tejieron la corona de rosas que cifie tu
imperial cabeza. ¡Prlvame de ellas! ¡Arráncalasl Castiga as! á la esclava que no te
I conocia hoy mismo, cuando el sol estaba

en mitad de su carrera! Pero te pido una
gracia, ¡oh bondadoso César! concéde
oir tu voz. Has cantado, y Eolo nos trajo
en sus alas notas de tu himno, que me hicieron llorar. Canta, canta, que te escuchen las estrellas y las sombras, y Aslia,
tu esclava, no sufrirá cuando tú ordenes
su mutilación ...
Tal elocuencia había en las frases de la
esclava, modulaba la voz de modo tan encantador y sugestivo, transfigurada y radiante, que se impuso á la corte entera.
El mismo Nerón sintióse admirado, halagado con una expresión tan intensa. Mandó por su citara y alli, junto á la fuente,
donde el surtldordesgranaba hilos de diamantes, cantó su himno á Júpiter. Al terminar sus ojos estaban húmedos de emoción! Besó los cabellos de Aslia, que se
habla arrodillado, y que con el dedo indice
de su preciosa mano sefialaba al cielo.
Nerón alzó los ojos, sin comprender el secreto pensamiento de la esclava.... .
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El Tlo amuel ha enviado por diez ai\os á la penitenciaria á un
industrial que falsificó billetes de banco de á dnco pesos, bastante
bien, aunque no tanto que pudieran pasar; y las gentes se preguntan si los billetes falsificados habran sido de á mil pesos, ¿á
cuánto lo hubieran condenado?
En Rank-Herlong (Hungrla), no existe en las mujeres el derecho
de elegir marido. La emigración á las repúblicas americanas ha
reducido en tal forma la roblación masculina, que la mujer que logra casarse bien puede cantar victoria. En dicho pals el ele·
mento femenino ha tenido que encargarse de las funciones administrativas.

***

Esprafrodides fué uno de los principales bibliófilos de la ar.tigüedad; llegó á coleccionar 30,000 volúmenes. Le aventajó Samoenius Severo, reuniendo en su biblioteca ha~ta 62,000 obras de
los más renombrados autores de su tiempo. En estos últimos ai\os
se destaca la figura de cierto personaje inglés, que pagó 1,720 libras por una obra de Shakespeare, editada en 1623.

***
GW. W. HIBBARD,

-~
r.J IB3rEUAS º A~JrE§ ~

Alos aristócratas europeos, que andan á caza de la dote de las
millonarias americanas, se les hará agua la boca al saber que en
San Francisco murió una doncella, bastante entrada en ai\os, Y
dejando cuarenta millones por no haber habido quien le dijese:
"Por ali! te pudras."

•••

Se darán informes

f

Tenía el cardenal :Fleury noventa años y se lamentaba ante su
ayuda de cámara, que también era muy viejo, de lo poco que le
quedaba de vida, y su buen servidor ideó una estratagema tan
galante como original. En el día de reyes invitó á comer con su
amo al conde de Beaupre. el abate d'Enneville, el conde de Gensac, el marqués de Nogaret, la princesa de Montbarey, el marqués de Flavacourt, la marquesa de la Faye, la condesa de Combredk, el conde de SaintMesme, la marquesa de Condray y la de
Anglure.
Cuando se trató de partir la torta de reyes, dijo el cardenal con
tristeza:
-Este honor corresponde al más joven, y yo tengo noventa
años.
-Perdonad, monseñor-dijo la princesa de Montbarey,-yo
nací el 15 de Enero de 1651, y por consiguiente, tengo dos años
más que vuestra eminencia.
La otra vecina del cardenal, dijo:
-Yo no tengo más que noventa y uno.
-¿Noventa y uno?-preguntó el cardenal estupefacto.
-Yo os llevo un mes, marquesa-interrumpió el conde de
Beaupré.
-Y yo un año-añadió el abate d'Enneville.
Sucesivamente fueron declarando su edad respectiva los demás comensales. La marquesa de Anglure tenía noventa y seis;
el conde de Gensac, noventa y cuatro; Nogarest, noventa y cinco;
la Faye, noventa y seis; Saint Mesme y la condesa Combreuk,
noventa y siete.
-¿Es esto casualidad ó apuesta?-preguntó; y entonces vió á
su ayuda de cámara radiante de alegría, y le agradeció tanto la
idea de haber reunido aquellos convidados, que le dejó un legado importante.

Se ha visto estos dlas por las calles de Parls un sujeto que no
toma los patines como deporte recreativo, sino que los utiliza eu
el terreno más práctico de la vida. Gracias á su calzado especial
con ruedas se desliza rápidamente sobre el asfalto y hace de esta
suerte á pi~ grandes recorridos sin necesidad de automóvil ni bicicleta. Dado el esp!ritu novelesco, no será extrai\o que tenga
pronto numerosos imitadores este patinador práctico, que ha r~suelto el problema de la locomoción á pajo precio. Para ser práctico del todo, el hombre va provisto de un fuerte bastón, con el cual
facilita el impulso, mantiene el equilibrio en los casos apurados, Y
se detiene en la carrera cuando es necesario.

'

Estatuas yBustos de Alabastro yMármol·
Hago toda clase de trabajos finos en madera tallada,
y Aparatos niquelados para Aparadores.
Pasamanos.

~

l=:)APEL TAPIZ
El mejor Surtido en la República.

Mi Sucursal.en Guadalajara: López Cotilla 43 y 4 5

1
1

�Et~MUN'DO ILtJSTRAbó

430

Et MONDÓ lLUSíkAbó

CALENDARIO DE LA SEMANA

Las Señoras·

28

Deberian Saber que

El Compuesto Vegetal
De Lydia E. Pinkham
es un Remedio Valiosisimo para
todos esos males femeninos que tan
penosos son. Cura absolutamente las
peores formas de las Afecciones Femeniles tales como Desarreglos de los
Ovarios, Inflamación y Ulceración;
Caída y Desviación de la Matriz, y la
Debilidad de la Espina Dorsal que de
ello resulta; está especialmente adap-~
Jt'~
tado al Cambio Crítico de la Vida.
,J
. .n~
Quita positivamente el Dolor de Es•
_o~
0. ·
palda. Ha curado más casos de Leu11}1;¡¡¡~iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiif.
correa que cualquier otro remedio
conocido del mundo, y es casi infalible en tales casos.
Disuelve y arroja los tumores del U tero en su primer período de desarrollo.
Alivia instantáneamente y cura de un modo permanente la Sensación de
Tirantez que produce dolor, pesadez y jaquecas. En todas circunstancias
obra en harmonía con el sistema femenino. _
,,
, Normaliza la Menstruación, la regulariza cuando está suprimida ó es
penosa, corrige la Debilidad del Estó~ago, Indigestión, Flatu.lencia, F.lujo,
Postración Nerviosa, Jaquecas, y Debilidad ep qeneral i. tam.b1én Vá~md?~,
Desmayos, Lasitud extrema, Abandono de s1 mismo, Histensmo, Irntab1hdad Nerviosidad Insomnios, Turgencia, Melancolía, Mal Humor y Dolor
de Espalda, cuya; molestias son indicaciones seguras de Debilidad Femenina, 6 de algún desarreglo en la Matriz.
Para las Enfermedades de los Riñones y Dolor de Espalda en ambos
sexos, el Compuesto Vegetal ~e Lydia E. Pinkham no tiene rival.
.
Deberían recordar las muieres que el Co~puesto Vegetal de Lyd1a E.
Pinkham es el único remedio positivo y genumo para la cura de las afecciones y males peculiares de la mujer, y el que ~e gloría de ha:t&gt;er curado más
casos de Enfermedades Femeniles que cualquier otro remedio del mundo.
De Venta en todas las Farmacias

..

Preparado en los Laboratorios de
The Lyclia E. Pinkham Jlf&lt;tdicine Company, Lynn, Mass., U,S,A,

( 49 de mes y 19 de cuaresma). La segunda traslación del cuerpo de Sa~ Agustln. Santos Román, abad, y Macano, m~rtir. Oficio y misa de la Dominica: nto
semidoble y ornamento morado; no h_ay
conmemoración de ningún santo. Dommgo llamado de la tentación, porq1..1e el
Evangelio nos recuerda las tentaciones
que le puso el demonio al Salvador y el
modo como las venció. Semana del paralitico. (P. S.)
Oposición de Júpiter con el Sol, á las
12 h. 23 m. de la noche.

MARZO
LUNES

Santo, Rosendo y Albino, obispos, confesons; Eudoxla y el B. Miguel, mártires.
,,..
conjunción de la Luna y Urano, á'las
4 h. ss minutos de la tarde.
MARTES

2
El beato Bartolomé Gutiérrez, mártir
mexicano. Santus Pablo, mártir; Federico,
abad, y Simplicio, papa, confesor. Función en catedral con asistencia de los religiosos agustinos, que toman asiento en
el coro, quedando el sermón á cargo de
uno de ellos. (P. S.)

3

[

e-1 : ~

(Témporas.) Sant-es Emeterlo y Celedonio, hermanos, mártires. (S.)

Manantiales
del Bitado
Pranc61.

VICHY CE.LESTINS
VICHY GRANDE-GRILLE
VICHY HOPITAL hf,rmed~

&amp;tta, lnfermeW.1111 laPlem
y .Ueocionu le la V•Jip.

laferm=

ble que permite la celebración de misas
privadas de difuntos.
;VIERNES

PASTILLES-SELS- COMPRIIÉS VICHY·ETAT
~

Santos Casimiro, confesor; Lucio, papa,

y Elpldlo, obispo, mártires. Rito semido-

ul

u11,umap.

_ ___
.....

JUEVES

4

BIEli ESPECIFICAR EL NOMBRE

s
..- (Témporas. Ordenes menores)." Festividad de la lanza y clavos de Nuestro Señor Jesucristo. San Eusebio, y el B. Pablo~Navarro, mártires. Función al Sefior
del Rebozo en Santa Catalina de Sena.
El Evangelio de la feria refiere la curación
del paral!tico.~(S.)

"'11: - -- -

NO OS DEJEIS ENGANAII!

AS ALMORRANAS

Las almorrana• son curadas por el Bltzlr deVlrglnleJryrdahl que cura
igualmente los varicoceles, varices, accidente• del retorno de edad,

congestiones, y hemorragias de toda naturaleza,
.
.
No confundir nunca el Eliztr de Vtrglnte Nyrdahl con las fals1flcamonet

fraudulentas con que se prueba de substituirlo, las que no tienen ningult
valor y 6 menudo son peligrosas. Por esto debe exigirse sobre la envoltur&amp;
de cada frasco la firma de s-arantia : 1\Tyrdahl. Envio gratuito y franil-~
de correos del folleto exphoativo. Escribir : Kyrdalll,. ZO,Bue de .:r.•
aocbefouov.w4,l'art1, PQ vento ea tq1aa las Dro~uor1Q8 Ji'Qrmac1ar

22

de Febrero de 1521

CORTE
CRIMINAL
DE
MEXICO
Cartd del Sr. Lic. C. Gutiérrez Quintero, Abog~d~, México, P. F., México.

Llega á Veracruz Jullán de
Alderete

Entre las tropas que vinieron de refuerzo para la expedición del conquistador
Pánfilo de Narváez, vino una división á
las órdenes de don Julián de Alderete, camarero del obispo de Burgos, presidente
del consejo de Indias, quien vino con tres
navlos y do~cientos hombres; llegó al
puerto de Yeracruz el 22 de Febrero de
1521, Y fué la primera persona que desempeñó el cargo de tesorero real. Se conservan los nombres de la mayorla de sus
soldados; pero se sabe muy poco acerca
de su vida y administración en la Nueva
España.

1º

MIÉRCOLES

Verdadera ~f~
Agua )(ineral
'Natural de
l

Efemérides de la Semana

DOMINGO

4~1

SÁBADO

6
(Témpora.¡, Ordenes mayores). San
Matlas, apóstol. (trasladado al 24 de Febrero). Santos Olegario, confesor; Vlctor,
mártir, y santa Coleta, virgen, fundadora.
de las capuchinas.
Conjunción de la Luna y Júpiter, á la~
3. h. 13 m. de la mafiana.
Llena en León á las 8 h., 19 m., 18 se¡
de la n,:11~. Viento frio.

23

de Febrero de 18n

F'eroz bando de Cruz

Complacido Venegas por los triunfos del
comandante Cruz en la provincia de Nueva Galicia, y queriendo crear un competidor á Calleja, decidió conceder grandes
honores al que se llamó Pacificador del
O:cidente, y entre otros le confirió el nombramiento de comandante general de la
provincia pacificada.
Cruz, quizás para probar que no era
~e.nos feroz que su rival, empezó el ejerc1c10 de sus nuevas funciones con la expedición de un feroz bando, en el que condenaba á muerte á todos los que tuvieran
en su p~der armas blancas ó de fuego, al
que supiera en qué lugar habla las mismas
armas y no lo declarara inmediatamente
al armero que construyera cal\ones ócual'.
quiera otra clase de armas, á toda persona
que saliera de su casa después de haber
dado toque de alarma y á toJo el que caminara sin pasaporte.
Además, ordenaba que en todo pueblo
rancho ó hacienda donde hubiera reunió~
de rebeldes ó se cometiera algún robo ó
asesin_ato, se diezmara á sus habitantes y
se fusilara á todos los señalados en la
diezma, Este terrible bando fué expedido ·
en Guadalajara el 23 de Febrero de 18~1.
24 de

Febrero de 1629 .

Entierro de Hernán Cortés

Los restos del conquistador Cortés, que
descansaban provisionalmente en el monasterio de Sto Francisco de Texcoco,
fueron trasladados solemnemente al de
San Francisco, de México, el 24 de Febrero de 1629.
Salió el entierro de ta casa de Cortés
formando parte de él el arzobispo y el
ayuntamiento. Iban los restos del conquistador en un ataúd de terciopelo negro,
que llevaba á un lado un guión de raso
blanco y del otro las armas del rey de Espafia; detrás del féretro iba el arzobispo
con todos los prebendados; detrás de ellos
iban los enlutados y un caballo también
-enlutado; luego segulan los tribunales de
ia Universidad, y cerrando la procesión

-el virrey escoltaoo por cuatro compaffla;

l

LIC. C GUTIER'REZ QUINTERO.
SANTA TERESA NUM, U,

México, D F.
México, D:clembre 28 &lt;le 1905
The Peruna Medicine Co., Oolumbus, Ohio, E. u. de A.
·
Muy Sres. mios:-Tengo el gusto de comunicar á Udes por medio
de 1~ presente, que su pr_eparación «:1,a. Peruna&gt; es verd~dtlramente
ma.ra.villosa para l~ curación de resfnados y afecciones catarrales, de
tal manera.. que m1 seiiora. esposa, que los padece con alguna intensidad. y de un carácter rebelde, se alivló últimamente y de una manera
rápida con ha.~er tomado parte de un pomo de tan benéfico remect·
, Para que s1~va. en el público y se alivien muchos enfermos con!~·
te precioso medicamento, les dirijo á Udes. estas lineas, para que ha:
gan _Ude~. de ellas el uso que crean conveniente· pues lo dicho es
test1momo de los efectos rápidos de «La Peruna&gt;.'
un
De Udes. su más atto. y afmo. S. S.-c. Gutíérrez Quintero.
Guarla.laja.ra, México, .L\ bril 26, 1905.
Sres Peruna Medicine Co.
M~y Sres. mios:-Tengo el honor de
manifestarles con satisfacción que
desde luego
· hl · e i i
m1 laJOPeruna,
as m roinme,
Y yo
empezamos. áque
tomar
jora.ble medicina. que Udes. preparan
notamos mucho alivio en nuestras en'.
fermeda.des, de tal suerte que mimenclonado hijo, á la. fecha sanó ya del
catarro epidémico llamado influenza.
del cual padeció, yyo estoy notable'.
mente aliviado de los pulmones que
desde hace algún tiempo siento afee
~!dglcfnº¡ mis continuas ocupaciones
N
·
o vac11o, por lo tanto, en i:nanifes
tar que la Peruna es el mejor remedio
g~~~!r!r:~¿f;_medades de que he he-

Me subscribo de Udes. respetuosa·
mente su muy afmo. s. s.

s

· MENDOZA .
El Ilmo. Sr. D. Miguel Ahumada
Coronel
del
E¡'ército
Y Gobernador del'
E
stado de Jalisco, México, nos manifiesta lo siguiente:
Gua.dala.jara, Méx., Diciembre 4 de
1906.
Sres. Peruna Medicine Co.
Columbus, Ohio, E. u. de A.
Muyseí'iores míos:-El medicamento
&lt;La. Peruna&gt; se usa. en esta. capital
con resultados satisfactorios, Y sé de
muchos casos en que ha sido efir,az pa..
ra. la. cura. de afecciones catarrales en
sus diversas formas.
Quedo de Ud. afmo.Ma.ttAo. y s. s.

, HUMADA.
La Peruna se vende en todas las Droguerfas, en dos tamaño:,
de 1.00 200 Bo el

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

432

de arcabuceros con sus banderas arrastrando por el suelo: el féretro era llevado
en hombros de los oidores.
25 de Febrero de 1856
Ereccl6n de la ciudad de Progreso

Ala fadministración del presidflnte Comonfort, tantas veces citada en las efemé·
rides de los últimos dlas, debe su existencia el puerto de Progreso.
Por decreto de 25 de Febrero de 18561 el
Presidente de la. República, haciendo uso
deJasJacultades extraordinarias que le
habla concedido el Congreso, permitió la
erección de un nuevo poblado en la costa
norte de Yucatán, en un lugar conocido
con el nombre de "El Progreso."
26 de Febrero de 1907
Muere el arzobispo de Linares

., ES ·usTED CALVO?
¿ Disminuye su pelo? Se debilita? Cae?

¿ Es Ud calvo, tiene el pelo en mal estado (duro ó debilitado) ó se le cae ? Pues

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Lo que deseo ahora. es su confianza de Ud. Y conste que
en este caso el unico que sale perdiendo soy yo. A Vd. solo •
le cuesta una tarjeta postal, franqueada de 4 cents, que me
escriba pidiendome dicha muestra.
No me gusta exponer en mis anuncios elogios y pretensiones exagerados acerca de los maravillosos efectos de
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personas que lo empleen y que ootendrán segurament! feliz resultado, como ha
sucedido con todas las que han hecho uso de él.
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de nuevo. Sé por experiencia propia que sí lo hace crecer. Hace años encontrábame
yo completamente calvo y a los cuarenta días de emplear mi preparacion me salió
un pelo hermoso y es oeso,
Si ha empleado Ud ya todos los llamados " Regeneradores del Cabello" que
se venden por ahi, le suplico MUY ENCARECIDAMENTE que me escriba. Repeti·
das veces me han escrito muchas señoras y caballeros diciéndome que habían usado
varias preparaciones liquidas sin efecto alguno : pero que despues de haber em·
pleado el verdadero " Hair Grower " de John Craven-Burleigh les volvió a salir el
pelo y muy poc~ después teni~n la cabeza cubierta qe fuerte y sedosa cab!llera.
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sea cual fuere su edad, y es absolutamente inofensiva.
Nada envejece tánto como la calvicie I Nada afea tánto la fisonomía de las
personas 1
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muestra del verdadero '' Hair Grower ' de John Craven-Burleigh.

UNA CAJA

GRATIS

JOHN CRAVEN•BURLEIGH
(Rayan J3 ~J. B, rus Mlnars, PAR/8

El ilustrlsimo señor don Santiago Garza
Zambrano, que por. varios a!los ocupó la
silla arquiepiscopal de Linares, dejó de
existir el dla 26 de Febrero de 1907, á las
dos y media de la tarde, en la ciudad de
Monterrey,
La muerte del prelado fué muy sentida,
y durante el tiempo que permaneció su
cadáver expuesto en el palacio de la
diOcesis, recibió muestras de gran apre·
ciación y respeto de parte de los que ha·
l.&gt;lan sido sus feligreses.
La inhumación del cadáver se hizo en la
sacrlstla de la catedral, donde reposan
los restos de la mayorla de loi, prelados
de esa diócesis.
z¡ de Febrero

de 1696

Empieza el gobierno del virrey
Ortega

Terminado, en medio de grandes dis·
gustos, el virreinato del marqués de Gál·
vez, y admitida la renuncht que éste hizo
de él, el monarca espaffol nombró, para su·
cederle, á don Manuel Fernández de Santa
Cruz, obispo de Puebla, quil'n no aceptó
el nombramiento; en vista de esto, se
abrieron los pliegos de instrucciones y se
halló que habla sido designado para un
r em
dJl J 1an e Ortega Y
Montaftés, obl!,po de Michoacán, quien
llegó á la capital y se hizo cargo de su
puesto el z¡ de Febrero de 16g6.
Su gobierno fué muy corto y desprovisto
de acontecimientos que le hicieran nota·
ble. Durante él, los padres Jesuitas empezaron la tarea de civilizar y colonizar
las Californias. El suceso más notable de
su gobierno fué un motln de estudiantes,
durante el cual ¡,e quemó la picota que
existla en el centro de la Plaza de Armas,
aparato de ignominia que se recoustruyó
al dla siguiente.
28 de Febrero de 1812

e LLIFLORE
.

HOR

OE BELLEZA
PO~~?,S, ~OH~P.~NH~

Llega Llano frente á Cu.a utla

Quince dlas de asedio á Cuautla hablan
convencido á Calleja dll que la tarea de
tomar el recinto defendido por los insurgentes no era tarea tan fácil como él. lo
habla imaginado al principio. Esto, umdo

EL MUNDO ILUSTRA no

433

"LA JOYA",

á los desastres de Cruz en lzúcar, hizo
que Venegas ordenara á este último Jefe
que marchara á la mayor brevedad á incorporarse al ejército de Calleja.
Cruz, ante una orden que le relevaba de
la responsabilidad de la Jefatura, se dirigió á Cuautla, adónde llegó el 28 de Febrero de 1812; con las tropas de Cruz, unidas á las de Calleja, se pudo empezar el
cerco de la ciudad.

Gran Relojería y Joyería

fNRIQUf 6. SCHAffR, SUCS.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

Av. S. Francisco, 71. Antes la. Plateros 12 y l4

de la casa F'. Wolf y Son, recuerda la fragancia suave de las rosas de Persia.

Los pueblos que emplean mayor número
de obreros en la explotación minera son:
Inglaterra, 875,005; Alemania, 498,56g; Esta~os Unidos, 444,578;, las Indias, 310,888;
Ceilán, 310,210; Francia, 292.2z¡; Bélgica
16o,150; Japón, n8,5r7; México, 6o,ooo. '

ESPECÍFICOS
DEL AFilUDO

1.1r. Humphreys de Nueva Vork
Específico No. 27.
Este valioso específico tiene perfACto
dominio sobre las secreciones de los riñones,
"f ya solo ó, en algunos cnsos, alternar.do
:On el número 30, ha aliviado y curao.0 á
millares de personas.
El específico No. 27 cura las enfermeda.ñes
de los riñones. Arenilla, orina escasa
&lt;l.olNosa ó retardada. Cálculo renal, catarr~
de la vejiga, depósitos arenosos y malsa!los
en la orina. Orina espesa, turbif. y
espumosa, abu'ldante en depósitos mucosos
y ladrillosos. Dolores en la región de los
riñones y la vejiga. Dilatación de ia glándula
prostata. Flujo penosos é insuficientes en
las personas de edad, Orina ensangrentada,
etc. Centenares de personas de edad se 'oan
salvado de años de sufrimientos usaildo
este específico.
El específico No. 27 puede tomarse con
absoluta confianza en su poder curat:vo,
que no puede exagerarse ni estimarse en
demasía.
Treinta y seis específicos más para otrns
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ENFERMEDADES DEL PECHO

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1

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i Desearla V. po~eer es~ raro, i_nisterioso podrr que e ncanta y fascina

á hombres y mu;¡eres, mflue11c1a sus pensamientos, dumrna sus deseos y
hace de_~· el dn1:110. supr emo de todas las sitnaciones 7 La vida está llena
de h~ln~eua~ pos1l11hdatles para aquellos que dominan los serre os de la ineuc1a h1pnót1ca; paraaquellos que desarrollan su poder maguéllco. V. pueda
~ . nderen su cusa, curnr enfernl( da&lt;ies y malos hábitos sin 111editiuas, ga1,arse la
a1D1st_ad ye! amor, aumentar su s r ent as, r:ratifirarsus deseos, ahuyentar las pre·
?Cup~c10ues Yl11s penas, aumentar la memo1 in, ve11rer las dificultades domésticas
divertir de la i_nauera m:\s a¡¡radable que jnmíis se ha visto y des11rrollar una maravillo'.
samanta magnét(CII fuerza de volunt~d, por medio de In 1·11nl podrá V. vencer todos los
obstáculos que ~e m~e:pongan á s11 éx1~0. V. puede hi¡&gt;notizar a las p ersonas instantánea.me1.1te - rap1d~ como no relnmpa¡to-dormi,se V. 6 dormirá cualquier persona en cualqmer.hora del dta 6 de la noehe-desterrar el dolor y los sufrimientos. Nuestro
libro gratis le dice á V. los secr etos de esta ciencia mamvillosa. Expliea exactamente 111
mnuerade usarest~ J&gt;.oderparamejorar l ns condiciones de la vida. Los mini~tros del l(vangelio,
/ los abogados, los med1cos, los hombres de ne11ocios y las damas de la buPna sociedad lo han
.
endos_ado ~ntn•iastamente. BPnE&gt;firia á-to&lt;lo.E&gt;l mundo_y M C1USta nada. Lo. re¡rnlnmos á fiu ele
anunciar nuestro colegio. Pidalo hoy.
New York lnstilute of Science, Dept. 462RRochester, N. Y., E. U. de A.

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Pueato de la Gran Cervecería de León, en laa Fieataa
del Centenario.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 14 de Febrero de 1909

Número 7

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Á 6rakam /:incoln, cugo cen tenario aca6a de cele6ral'3e.

�EL MUNDO ILUSTRADO

~26

A todo alcanzan y todo lo intentan, ~es~e crear falsas
DIAEC'rOAIO'.
reputaciones á las cupletistas y á las bailarinas, hasta cambiar los contornos del mapa del mundo.
Con oro se hace la «réclame&gt; y con la &lt;réclame&gt; se hace
Propietario, VICTOR M. GARCE~
lo que se quiere lo mismo lanzar un veneno al consumo
público que hac¡r aceptar una candidatura al cuerpo elecDIREOXOR:
toral.
Para el rico son las primicias de todos los frutos, los
DR. L.U IS L.ARA Y PARDO
néctares de todos los viñedos, los halagos de todas las vanidades y las genuflexiones de todos ~os hombres.
.
GERENTE,
El oro encierra la plenitud del bien c?mo la plemtud
ALFONSO E. BRAVO
del mal. Puede hacer la dicha ó la desgracia de hombres y
pueblos, volcarse como cuerno de abundancia ó exhalar, como la solfatara, vapores mefíticos.
OFICINAS:
¡Poseer es imperar, es dominar, es g~zar!
.
Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
¡Y así se quiere que el afán de la riqueza no nos fustigue! ¡Cómo levantar, indiferen_tes, los ho1;11bros, a~t.e . ese
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 471.
amuleto prodigioso, ante ese talismán omnipotente. 1Como
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:
no tender los brazos, y elevar la vista, y ent?nar alaba~zas,
$ I.25
y formular votos ante ese ídolo milagroso, dios de los tiemEn la Ciudad . . .
pos presentes y, de hoy más, también de l~s futuros!
.
1.50
En los Estados. . .
¡No¡ imposible! Tenemos que anhelar sm tregua la ri2.00
En el Extranje10 ..
queza porque con ella se llega á todo, se domina todo y se
disfrdta de todo¡ porque es, por e~celencia, el medio de
NUMEROS SUELTOS:
todo lograr, el sendero que conduce a todas partes, menos...
En la Cap!'tal , .
· · · · · · · · · . $~0.35'_cs.
menos, acaso, á la felicidad.
En los Estados.
. ... · , · · ·
0.50 cs.
Expliquemos esta aparente paradoja.
Despacho de subscripcio~es para la Capital:
Hay muchas clases de ricos.
Hay el rico de nación, de abolengo, que heredó su fortu2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.
na como el pecado original, sin conciencia de lo que.es, de
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A. lo que vale y de lo que significa. ~ste tal, cuan~o. 10,ven,
se envicia, se prostituye, se hasha pronto, env_1dia -~ los
pobres que todavía tienen hambre, paladar y digestion y
acaba por confinarse en un sport automático, dentro del
cual vive aburrido, insulso, menos feliz que el lacayo que
lleva á la zaga y á quien pasea por el bosque de Chapultepec ó el de Boulogne.
Este tipo es envidiable dos años, mientras se cansa del
De cien hombres á quienes s~ pr~gunte qué es lo que
placer¡ más tarde es despreciable y acaba digno de la más
más apetecen, ochenta contestaran: dm~ro.
p
abrirse todas las puertas¡ para girar en todas las es· misericordiosa compasión.
Hay el rico que ha trabajado y adquirido, que ha acumufera~~ªpara conquistar mujeres'. disfrutar goces, al~anzar
poder y gloria, no hay, _en los tiempos actuales, medio más lado bago á bago su fortuna, que es digno de ella porque
con su esfuerzo la ha sacado de la nada y puede sentir el
eficaz y rápido que el dmero.
.
En tiempos remotos,Y en pueblos. salvaJes, cuand? un orgullo de haberla creado.
A éste se le puede envidiar mientras llega á acumular el
hombre quería poseer a todas l.as mu¡eres y subyugar a tod los hombres de su tribu, se armaba de un buen garrote primer millón. Después es un condenado á cadena per.
.
emprendía á estacazo limpi~ con todos y~ontra todos. petua.
La riqueza, que comenzó á mirar como un medio de pro~ si era valiente, vigoroso y ágil, en ,un santiamén ya era
jefe, caciqueó rey y vivía y gozaba a expensas de sus va- curarse satisfacciones y á la que en sus ensueños él mismo
ponía un límite para después retirarse á la vida privada á
sallos.
1
Más tarde en las épocas caballerescas, un Amadís cua • disfrutar de sus beneficios, acaba por convertirse en un fin
uiera reve~tía la cota de malla, empuñaba el lanzón ó el y en una obsesión: un millón, ¡qué bagatela! diez, ¡qué m~·
~andoble, cabalgaba ~n brioso p~lafrén,, y así se _iba por seria! cien, ¡para qué sirven! No; aquel tonel de las Dona1·
os mundos de Dios a la conquista de msulas y a buscar des hay que llenarlo, aquella roca de Sísifo hay que subir·
;~ncesas que, enamoradas del donaire y d~ las proezas del la hasta las altas cimas.
Y á la lucha, á la brega, al afán insaciable, á la ruta sin
aladín le ofrecían reinos, esclavos, palacios y tesoros.
p En lo~ tiempos que corren, el placer y la dicha no se meta, al eterno arrastrar de la cadena!
Y el sueño huye y se va el apetito, y la salud se 2gota, Y
conquistan á palos ni á lanzadas. Hoy no pe~eamos: com·
ramos, Salimos al mundo, no con la _coraza bien templada el amor se extingue y la felicidad se desvanece en el anhe·
fobre el pecho, sino con la cartera bi~n repleta en la m~· lo de conquistar la riqueza infinita, indefinida y por lo
no. y el resultado es el ID;ismo: d?minamos, gozamos, vi· mismo inaccesible.
Hay el avaro. Este no es un rico,sino un pordiosero. No
vimos la plenitud de la vida prodig~ndo, no nuestra san·
gre ni nuestra carne, sino nuestros billetes y nuestras mo- viste púrpuras, sino andrajos. No goza ni disfruta: llora y
gime. Vive en los más amargos trances, inq'!ieto, receloso,
nedas de oro.
Beato el que posee-decimos y creemos firmemente to- perseguido, temeroso de perder lo que ha acumulado¡ aman·
dos -Para él las consideraciones, los honores, el poder en te celoso de una cortesana que sonríe á todos los transeún·
lo ~ue tiene de más efectivo, la f~lícidad en lo que apare~- tes y se entrega á todos los solicitantes¡ acosado en la vigita de más valioso y hasta la gloria en lo que finge de mas lia por el terror, y durante el sueño por la pesadilla. ¡Cuán·
to más feliz el obrero que canta en su bohardilla, ó el va·
,
deslumbrador.
Antes, la aparición d~ un héroe ó de un sa~to . hacia gabundo que roe su mendrugo y duerme después á la orilla
prosternarse á las multitudes ó les arrancaba canhcos y del camino y á la sombra de un árbol!
El único rico feliz es el filántropo. El que trabaja y ahoaclamaciones. l'loy, la apari~ión. de un rico ~os. hace doblar la cerviz, anuda de admm~ción y de envid~a nuestra rra para hacerse bien y para hacer el bien¡ el que cuenta
garganta, deja corre~ un calosfrio por nuestros miembros y su oro á la vez que las miserias que puede socorrer y los
males que puede conjurar¡ el qne, más inteligente y más
araliza casi los latidos del corazón.
.
.
p El rico es el semidiós moderno. Los banqueros israeli- bueno que los otros, aspira á enriquecerse enriqueciendo,
tas y los burgueses archimillonarios gobiernan el mundo. y derrama el pan del trabajo entre los menesterosos y los
L guerra ellos la desencadenan ó la aplacan; la paz, ellos merecedores.
¡Rara avis! La vieja experiencia tiene demostrado que la
1aªfirman la desgarran; la democracia, ellos l_a fingen ó la
filantropía es patrimonio de los pobres más que de los ri· an· la libertad ellos la toleran ó la aherro¡an.
min
'
' los monarcas, 1os presi"dent es, 1os par- cos, y quien quiere acaparar riquezas para hacer el bien,
En Europa
reinan
. lamentos¡ pero gobiernan los plutócratas. Contar cou R~st· corre inminente peligro de posponer el bien que puede ha·
child ó con Bleichroeder es más que contar con AleJan- cer á las riquezas que quiere acaparar.
Preguntadle á Creso moribundo¡ él os dirá que la riqueza,
dro ó con Napoleón. Por eso se les llama reyes del acero,
del trigo, del petróleo¡ en realidad son soberanos de los por sí misma y en sí l)"'ÍSma, no es la felicidad,
DR. M. FLORES,
pueblos.

PODEROSO CABALLERO......!

EL MUNDO ILUSTRADO

Crónica Científiéa
El Giroscopio y sus Aplicaciones
~

UNQUE poco usado entre nosotros, todos nuestros lectores conocen, segura·
mente, esos trompos llamados giroscopios que venden las jugueterías, y que
tienen la rara propiedad de &lt;bailar&gt; lo
mismo parados que acostados: sobre la
palma de la mano, sobre la punta de
un dedo, sobre una cuerda, ya sea tendida ó floja, y, en una palabra, en todas las posturas imaginables, con la mayor facilidad.
Seguramente que si alguno de los que esto leen se ha
fijado en la manera de funcionar del raro aparato, no habrá
dejado de llamar su atención las facultades de que parece
dotado.
La figura número uno reproduce uno de esos trompos, y
seguramente que, á su vista, lo reconocerá todo el mundo:
es un disco pesado que gir~ alrededor de un eje fijo en sus
extremidades á un círculo contenido en un plano perpen·
ticular al del disco. Este se hace girar sobre su propio
eje por medio de una cuerda, como para hacer «bailar&gt; un
trompo, y una vez conseguido que se mneva, se coloca sobre un soporte, en el que &lt;baila&gt; por un tiempo excepcionalmente largo.
Mientras que el eje del disco permanece vertical, todo
el conjunto se mueve como un trompo cualquiera, y su
movimiento no tiene nada de particular; pero si se cambia
la dirección del eje, se notarán algunos fenómenos, á los
que se ha calificado ce incomprensibles y contra las leyes
naturales, lo cual es un absurdo.
En la figura vemos al giroscopio, cuyo eje de rotación se
halla. en un plano horizontal, y que, estando apoyado ~olamente por una de las extremidades del eje, en lugar de
~

FIGURA

2.

Trompo en el que el punto de apoyo coincide con el centro de
gravedad.-P, impulso de tracción aplicado al eje de rotación.-M,
flecha que indica la dirección en que es obedecido el impulso.
una masa d e forma regular, repartida simétricamente aire·
dedor de un eje, y supongamos ese trompo bailando so·
bre cualquiera superficie. Seguramente que á todo el mundo le parecerá lo más sencillo que esa masa uniforme, y
repartida simétricamente con relación á su eje, gire por un
tiempo más ó menos largo, en relación con el impulso recibido por la cuerda que se desenrolló de su punta. Pero
consideremos el baile de este trompo, visto desde una
estrella, y en este caso la cuestión se complica; para la estrella no se trata sólo de un trompo bailando sobre una
superficie fija, sino el mismo trompo bailando sobre una
superficie que participa del movimienfo de la tierra, y ésta
es precisamente una de las pruebas más hermosas del mo·
vimiento de nuestro planeta.

***

º1:

6

327

FIGURA r.

El giroscopio girando en un plano sensiblemente horizontal.-La
trayectoria aparente del extremo libre del eje está representada
por el circulo de puntos.
caer, sigue &lt;bailando&gt;, y al mismo tiempo que el disco gira
alrededor del repetido eje, el aparato todo gira en un plano horizontal alrededor del punto de apoyo.

*
*.
Esto, que es lo que parece inexp~icable para la may~ría
y que ha sido objeto de controversia durante muchos anos,
no es más que una aplicación de la más sencilla de las leyes mecánicas: la de. la inercia, q~e. dice que un cuerpo ~o
puede modificar un impulso recibido, y, por lo tanto, tiene que moverse de acuerdo con él, mientras no haya in·
fluencia exterior que lo modifique.
Para ver cómo se puede relacionar esta sencillísima ley
con un fenómeno que parece tan complicado, y que ha si·
do declarado inexplicable por varios matemáticos, vamos
á relacionarlo con fenómenos que son tan complicados como él, y que, sin embargo, todo el mun~o com~rende. .
Supongamos un trompo de la forma mas comun, es decir,

Para estudiar más fácilmente el movimiento del giroscopio, lo r~duciremos á su tipo más sencillo: un trompo cuyo punto de apoyo coincide con su centro de gravedad, y
que, por lo tanto, está libre de la acción de la pesantez,
trompo que está representado por la figura número dos. Si
hacemos girar éste de manera que su eje se conserve vertical, no notaremos nada de anormal; pero si tratamos de
ejercer, ya sea una presión ó una tracción en un punto de
la parte superior del eje, veremos que el trompo parece
oponer una resistencia á este impulso, y que en vez de inclinarse en la dirección de él, lo hace en una dirección que
forma un ángulo recto con ella; este fenómeno es en el que
reside el secreto del movimiento del giroscopio, y es el que
hay que explicar.
La explicación la vamos á transcribir de un hermoso artículo sobre el asunto, escrito por Mr. Webster, profesor de
física en la Universidad de Clark en Worcester, Massachussets.

*••
Para simplificar la explicación, supongamos el eje de un
gran giroscopio colocado en el plano del Ecuador terrestre, figu~a número 3, y la rueda principal de éste, girando
de ~ur a Norte, en la parte anterior de la figura, y de Norte a Snr en el lado opuesto. El globo gira de Oeste á Este
como lo indica la flecha horizontal. Supongamos un punt~
d~ la ~~eda que s~ halle. en el Ecuador, P; este punto estara sohc1tado al mismo tiempo por el movimiento de rotación de la rueda en el sentido vertical, y el de rotación del
globo en el sentido horizontal, el cual alcanza su mayor
velocidad precisamente en el Ecuador; al ascender este
punto, el impulso que lo hace tender hacia el Este es neutralizado por la rigidez de la rueda; pero la acción de ese
impulso se hace sentir tanto más cuanto más lejos del
Ecuador se halla el citado punto, hasta llegar ásu máximo
en el polo. Lo contrario exactamente sucede con cualquie;
punto que se halle al S.ir del Ecuador: mientras más se
acercan á éste vau ganando en impulso hacia el Este, y,
por ~o tanto, ejercen una tracción hacia el Oeste, la que es
máxima en el polo Sur; como exactamente lo mismo sucede en la mitad posterior de la figura, tenemos que la parte

,

�EL MUNDO ILUSTRADO

328

329

EL MUNDO ILUSTRADO

Después de un rato, no muy largo, empezó á ver varias
visiones; pero·entre ellas una que se destacaba con mayor
precisión que las otras, se fijó en ella, y después de algunos trabajos, vió que representaba un conjunto de diez diamantes, piedras preciosas; la carta que habían guardado
sus amigos era la que en la baraja americana se llama diez
de diamantes.

Ñ

***

E

s
FIGURA 3.

Esquema imaginativo para explicar la propiedad fundamental
del giroscopio.-Véase el texto.
superior del disco tiende á caer hacia la derecha, mientras
que la parte inferior tiende á levantarse hacia la izquierda· de aquí que la parte izquierda del eje se vea solicita·
da' por un impulso hacia arriba, que es lo que se trataba de
demostrar, con lo cual se prueba que el movimiento del
giroscopio no es más que una aplicación del principio de
que un cuerpo que ha recibido un impulso tiende á cami·
nar en línea recta c&lt;&gt;n una velocidad uniforme.

•
••
Para terminar haremos notar que la extremidad libre del
eje del giroscopio no camina en un plano horizontal, como
parece á la simple vista¡ solicitado por dos fuerzas diferentes, una de las cu~les varía de intensidad, su movimiento es irreóular y esta representado por las curvas que se
ven en 1a\gura 4. curvas que fueron obtenidas de fotografía directa, colocando una luz eléctrica en la extremidad
del eje del giroscopio. Al movimiento que d_e~cr~be una
trayectoria de esta natur_aleza se .le llama. mov1m1ento de
nutación, que es el que hene el eie de la tierra.
Es de actualidad en estos momentos el estudio del movimiento del giroscopio, porque su~ excepcionales y al parecer maravillosas condiciones de equilibrio están siendo
aprovechadas para multitud de usos¡ como nivel de superficies planas está dando mu y buenos resultados, lo mismo que como brújula; pero donde la aplicación es más notable y más provechosa, es en el ferrocarril de un solo riel;
por carecer de espacio ahora no nos ocupamos de esta preciosa aplicación del giroscopio; pero lo haremos en artículo aparte con la atención que merece el asunto.

Cita el autor otros casos de influencia personal, tan hermosos como el anterior, y para terminar cita algunos en
que figuran personas que han muerto y que son los que
más ardientemente invocan los espiritistas como base de
sus teorías.
En el caso de personas vivas, seguramente que nadie se
atreverá á negar que se trata de influencia personal, pues
aunque nadie ha llegado á conocer el mecanismo de esa influencia, la mejor prueba de que existe es que los fenóme·
nos telepáticos se pueden producir á voluntad, lo cual no
podría ser si no dependieran de la personalidad que los
provoca¡ luego la influencia existe, se puede ejercer á voluntad, y sólo se necesita un estado que pudiéramos llamar
de &lt;nerviosidad» para que estos fenómenos se produzcan;
no hay que olvidar que este estado de&lt;nerviosidad»puede
ser provocado en el sujeto, ya sea por su propia voluntad,
ya por medios exteriores, tales como el sueño hipnótico ó
el sueño natural¡ así es que, en el caso de visión de una
persona viva, no hay absolutamente necesidad de recurrir
á los espíritus para su explicación.

***
En el caso de aparición de muertos, tampoco se necesita
de la supervivencia del &lt;aparecido» para explicar su aparición; seguramente que la persona que pide la aparición
conoce al &lt;evocado», ya sea personalmente ó por referencias y ejerciendo su influencia sobre el sujeto ó medium á
quien previamente se ha puesto en estado de recibirla, h¡ce
que e~ evocado se vea tal como él se lo ha representado; y
la me1or prueba de esto es que siempre la visión del evo·
cado corresponde con la idea que de él tiene formada el
evocador, por más que muchas veces no esté de acuerdo
con los rasgos que la historia da al personaje evocado.

La Telepatía Frente al Espiritismo
FIGURA 4.
El profesor H. Aldington Bruce acaba de escribir un
hermoso trabajo, en el que prueba que todos los fenómenos
que se quieren explicar por medio de la existencia de los
espíritus y la supervivencia del individuo espiritual des ·
pués de su muerte corporal, se basan en la telepatía y pue·
den ser explicados por ella sin necesidad de recurrir á las
teorías espíritas, sino haciendo uso solamente de los fenómenos comprobados de la influencia personal.
Cita el autor de la obra infinidad de casos de influencia
personal ya sea ejercida sobre otras personas ó recibida de
ellas á v~luntad. De este segundo caso cita un ejemplo que
es muy hermoso y que vamos á reproducir: Mr. Thomas
Jay Hudscin, uno de los estudia_ntes m~s dedic~dos á la
telepatía, quiso someterse á la 1nfluenc1a de varios de sus
amigos, que se hallaban de visita en su ca~a, y les pidió
que colocaran sobre la mesa una carta de Juego conocida
de todos menos de él, y que pensaran en ella tratando de
concentrar todos sus pensamientos en ella sin sufrir distracciones. El experimentador se vendó los ojos y procuró
no pensar en nada más que en su deseo de conocer la car·
ta en cuestión,

Trayectoria descrita por el extremo libre del eje del giroscopio.
Movimiento de nutación.
En el .cas~ de mensajes escritos se puede aplicar la mis·
ma explicación, pues seguramente que hay alguien en el
mundo que conoce el contenido del mensaje que se trata
de obtener, y como la influencia telepática todavía no tiene
limitado m campo de acci_ón á ninguna parte del mundo,
el fenómeno se puede hacer infinitamente extenso mientras
no haya algo que pruebe lo contrario; de esta manera la in·
fluencia sobre el sujeto puede ejercerse desde cualquiera
parte de la tierra¡ esto haciendo á un lado los casos de
fraude, á los que son muy afectos los que predican fanáticamente un principio.

a

Novela por J. Berfde Turíque
Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINUA)

horas en París, y le preguntaba si podría recibirlo:al:(día
siguiente á almorzar.
Ricardo, para garrapatear inmediatamente una respuesta
afirmativa, fué á sentarse al escritorio.
- iToma! ni una gota de tinta-dijo al ver que su pluma, sumergida por dos veces al fonélo delrecipiente ni si'
quiera estaba húmeda.
Un tanto sorprendido, buscó entonces en el mismo escritorio otro tintero lleno; aquel que Lucy había debido usar poco antes para hacer las cuentas. No lo encon·
.
tró.
,
Aquello era cada vez menos explicable.
Se levantó y llamó á la doncella.
-!,Hay tinta?-le preguntó.
-Sí, señor. La señora me ordenó justamente ayer que la
comprara. Todavía no está destapada la botella.
Ricardo le dió el tintero.
-¿Me haría usted favor de poner una poca?
-Inmediatamente, señor.
Ya la doncella, llevando el tintero, había casi franqueado la puerta, cuando Ricardo la detuvo ante una idea que
surgió en él.
-¿Pero dónde está el tintero de la señora?
Rosina, ligeramente sorprendida, se volvió.
-Pues este es, señor.
-Pero-dijo Ricardo-no hay nada dentro, y si la señora
hubiera querido escribir ..... .
La doncella no pudo evitar sonreír ante la candidez de
aquella observación.
-Si la señora hubiera querido escribir, habría hecho
como el señor. Me habría llamado para llenar el tintero.
-Es justo-concluyó Ricardo-que tuvo que confesar
que aquella muchacha era la lógica misma.
De todo esto resultaba claramente que Lucy no había tocado una pluma.
Ricardo regresó al escritorio y miró atentamente las hojas de papel, regadas encima. Sobre un montón de facturas
se encontraba una que él ya había visto antes de marcharse, porque era u~~ cuenta. del tapicero, bastante fuerte, que
le llamó la atenc1on. Ev1aentemente, ninguuo de esos papeles había sido tocado.
VI
Entonces, ¿qué necesidad había tenido Lucy al hacer va·
ciar la canastilla?
Ricardo, en ese momento, sintió que sus sienes latían con
Ricardo, descontento, se paseaba á lo largo de la pieza. fuerza.
Sin poner todavía en duda la sinceridad de Lucy, enconLa doncella regresó y colocó el tintero lleno en el escritorió.
traba, sin embargo, que su actitud era extraña.
-Aquí está, señor.
Mas se esforzó para quitar de su espíritu esa preocupaRicardo le dió las gracias, inclinando la cabeza. Luego
ción.
Quizás, en algunos instantes, su esposa volvería al es- la llamó d e nuevo:
-¡Ah! Dígame usted, Rosina-dijo con un tono que se
tado normal, y el ir juntos á la ópera en la noche sería un feliz derivativo para los nervios un poco tensos esforzaba en hacer aparecer como el más natural del
mundo- cuide usted de que nunca falte tinta en este tinde Lucy.
En ese momento, Ricardo recordó que al salir había en- tero.
-Está bien, señor.
contrado en la portería una carta de Emmanuel Leroy. Su
- Cuide usted lo mismo d~ vaciar .esta canastilla .... No
prefecto, llamado en el mismo día por el ministerio del
interior, anunciaba á su amigo'.que pasaría cuarenta y ocho espere usted á que la señora· se lo ordene . .• .

Sin embargo, él insistió.
- iQué importa! Al fin ya has hecho las sumas.
-Las dejé á medio hacer. Estaban muy difíciles, ya te
lo dije.
Ricardo, á su vez, comenzaba á impacientarse.
De cualquier modo, esa actitud de Lucy le parecía menos
y menos' clara.
Maquinalmente pasaba su vista por los papeles que había en el escritorio, cuando una tarjeta de visita l e llamó
particularmente la atención.
- ¿Qué es esto? ¿Quién es la señora Nerville?
Si Lucy se hubiera atrevido, habría apoyado su mano
contra su corazón para comprimir sus latidos.
-No lo sé.
-¿No sabes quién es la señora Nerville?
Era tiempo aún de que Lucy confesara todo á su esposo.
Por la segunda vez, desde el principio de la conversación,
estuvo á punto de hacerlo, olvidando completamente á
Máximo en ese momento. Pero lo que la detuvo, sobre to·
do, fué una especie de falso amor propio. Le habría sido
necesario confesar que acababa de mentir, puesto que la
señora Nerville no era otra que Teresa y acababa de recibirla.
-No-dijo. Ese nombre nada me recuerda .... tal vez
alguno de los comerciantes con quienes tratamos.
-Debe ser un comerciante lujoso-replicó Ricardo,puesto que en la tarjeta se señala un día de recepción.
Acababa, en efecto, de leer en la tarjeta: &lt;el segundo y el
tercer martes, desde las cuatro».
Lucy se atrevió:
- .... A menos que no sea una amiga de mamá. Sabes que
con frecuencia viene á instalarse aquí para contestar su
correspondencia.
Pero se sentía desfallecer .... A toda costa se necesitaba
cortar la conversación.
Felizmente recordó que su modista la esperaba desde ha·
cía un rato.

�330

,:¡
I·

1

EL MUNDO ILUSTRADO

convertirse (tenía de ello el presentimiento) en el cuerpo
del delito de su desgracia.
Y aunque una voz interior le aconsejaba desgarrarla y no
llevar más lejos su sospecha, una fuerza más poderosa que
su voluntad y que su razón le arrastraba á aclarar el misterio.
Allí1 cerca junto al teléfono, se encontraba con el anua·
rio el &lt;Tod~ París». Fehrilmente lo hojeó. Leyó: &lt;Ernesto
Nerville. Miembro del Consejo de Estado y esposa, nacida
en Tillier, Avenida Frienland, 28&gt;.
&lt;Nacida en Tillier». Sí, allí estaba la clave.
Volvió á cerrar el volumen, y luego, inmóvil, reflexionó
durante algunos momentos.
•
.. ,
-Vamos-dijo, una vez que hubo tomado su dec1S1on;en todo caso ya tuve en mi vida G,inco .meses de fel,icidad
completa! Sería injusto de mi parte que1arme; todav1a puedo contarme entre los privilegiados.
Tocó el timbre y pidió un vaso de agua.
La doncella trajo la bandeja, la puso en la mesa y se
retiró.
Pero tras ella, sin que lo advirtiera, Ricardo dejó caer
la tarjeta de visita que había guardado en su mano.
.
-Vea usted, hija mía-dijo en el momento en que Ros1na iba á salir:-acaba usted de dejar caer algo.;
Rosina se inclinó inmediatamente, recogió la tarjeta y
la leyó.
-No fuí yo, señor. Debe haber sido la señora cuando le
anuncié esta visita, hace un momento.
Era todo lo que Ricardo quería saber.
-¡Ab, bien!-dijo con tono muy natural, como si estuviera al corriente.
Luego, una vez solo, reflexionó de nuevo.
¿De qué asunto habría podido hablar Teresa á Lucy para
turbarla hasta el punto de que se creyese obligada á ocultar su visita? ¿Sin duda las dos mujeres habían hablado
juntas del pasado'/ ¿De Máximo Tillier? ¿Acaso este joven
habría intentado, por intermedio de su hermana, volver á
verá aquella á quien amaba en otro tiempo? ...... ámenos
La doncella [y esto era lo que Rosina esperaba] vióen que no hubiese venido él también ....
esta indicación una especie de reproche disfrazado y traRosina volvió á entrar para recoger la bandeja.
tó de defenderse al momento.
-¡Ah! dígame usted, Rosina-preguntó Ricardo con in- ¡Oh señor! la señora no ha tenido que decírmelo ja- diferencia-esperaba un paquete que un señor debía traermás. Po~ otra parte, desde que estoy al servicio del señor me esta tarde, el señor Máximo Tillier.
y la señora no he visto nunca un solo papel en est~ caLa respuesta no se hizo esperar.
nastilla. Hasta me he llegado á preguntar para qué sir.ve.
-Sin duda lo entregó directamente á la señora, hace un
-Bueno bueno-dijo Ricardo, que una vez que Ros1na momento, cuando vino. ¿Quiere 11sted que le pregunte á la
salió y ce;ró la puerta, se puso á pasear agitadamente.
señora?
-¡Imposible comprender nada, pensaba!
- No, no-respondió Ricardo-yo mismo lo reclamaré.
Se preguntó primero si Lucy, al hacerle creer que se ha- Por lo demás, no tiene importancia.
bía ocupado de hacer las c~ent~s ó des~ac_har su co~resE indicó á la doncella que no la necesitaba ya.
pondencia no había obedecido a un senhm1ento puenl, es
¡Vamos! ¡Todo estaba claro! Máximo quería recobrará
cierto é i~digno de ella; pero que, en rigor, podía expli· Lucy . . .. ahor~ que no estaba obligado á casarse con ella.
carse 'e1 temor de que su marido bromeara llamándola pe- ¿Pero cómo lo había recibido ella? lQné le había responrezosa. Después de haber anunciado que iba á entregar· dido? ¿Qué pensaba, en fin?
se á una tarea formidable, podía, en efecto, serle desQue ella se hubiese visto obligada á ocultar esta visita á
agradable confesar que no había teni~o el valor de, em· su esposo, si .... esto podría explicarse todavía si se sentía
prenderla. Pero, inmediatamente, Ricardo rechazo esa segura de sí misma, si había despedido á ese hombre quitándole toda esperanza. Pero era lo que Ricardo quería saidea.
¿Cómo es que Lucy, habitua~~ á ~ncontrar _en su marido ber. ¡Sí, era necesario que lo supiera á toda costa!
una admiración, una aprobac1on s1emp~e d1spues~a, una
Había reanudado sus pasos en la pieza con la mirada fija,
complacencia incansable á todos sus caprichos, hubiera po- la frente contraída, dominado por la preocupación que le
dide tener temor de confesarle que no se había oc~padode perseguía, imaginándose ya interrogatorios bruscos, como
nada? Y aún admitiendo ese temor, ¿~ra un ~ohvo sufi- triquiñuelas en las cuales Lucy caería de momento.
ciente para mentir'l Porque Lucylehab1a menhdo. De esto
Así es que no oyó cuando se abrió la puerta.
no le era posible dudar.
Desde hacía un momento, Emmanuel había entrado y
Ricardo detuvo por un segundo su mirada tormento- sorprendido contemplaba en silencio á su amigo.
sa en el salón, y fué á caer como un perro de presa sobre
-Y bien-dijo de repente-si fuésemos un año más jó)a tarjeta que había tenido en sus manos un momento antes. venes, me diría: &lt;He aquí al señor procurador de la Repú·
Volvió á leer: "Señora Nerville, el segundo y tercer mar- blica que se dispone á seguir una nueva p~ta&gt;.
tes ..... ,"
Ricardo se estremeció.
Lucy le había dicho que no conocía á esta señora ~er- ¡Toma! ¡Cómo! ¿Estabas allí?
Emmanuel parecía estar mu y contento.
ville. ¿y si la conociera? Puesto qll:e había me~hdo
una cosa ¿por qué no había de mentir en la otral En
- Sí, qu1:.rido amigo¡ ¡una gran noticia! No quise esperar
~~ro tiemp~, cuando era p~ocurador, Ric~rdo había vi~to hasta mañana para anunciártela. ¡Esta vez está hecho! Mi
mujeres atacadas de la mama de la mentira, que menhan nombramiento de Prefecto aparecerá mañana en el Oficial.
Ricardo, mal arrancado aún á la idea que le perseguía,
por nada, por gusto.
Con ademán brusco arrojó la tarjeta sobre el escri- no pudo responder á esta comunicación sino por un &lt;iAh!&gt;
vago y vana!.
torio.
p
t t '
-Gracias por tus felicitaciones, viejo ... ¡Esto siempre
- ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Me vuelvo loco.1 or una on en.as~mejante voy á ponerme á dudar de lo que hay para m1 mas causa placer!
-Vamos, Emmanuel-dijo Duroc sonriendo con aire
.
caro en el mundo.
distraído,
y volvió á pasearse en la p1e'za.
.
Su amigo vino á él y le miró en los ojos.
Pero luego se detuvo ot5a vez y volvió á tomar la cartu-Ricardo, tú tienes algo.
.
da'ndole vueltas y mas vueltas entre sus dedos.
11na,
,
, d
t·g
A pesar suyo se senha pose1do e nuevo por su a.n .1 u~
( Continuará.)
oficio. Esa tarjeta . que palpaba, que olfateaba casi, iba a

331

EL MUNDO ILUSTRADO

y de sus ojos resbalaba el llanto,
y;era ruda y terrible su agonía,
y:noraba,!y;lloraba ....
¡Mientras tanto,
el;niño!á:su~juguete sonreía!. ...
ALBERTO HERRERA,

¡ETERNA HISTORIA!. ...

*

EL VERSO
Para "El Mundo Ilustrado. "
La enferma se moría ....
Torpemente
S'l mano acariciaba la cabeza
del pequeñín y pálido inocente,
que sin dolor, sin llanto, sin tristeza,
la veía morir indiferente.
Mientras que sin pensarlo, el pobre niño
destrozaba un muñeco de vil trapo,
un Arlequín pringoso y sin aliño,
más que Arlequín, guiñapo;
la enferma en la garganta ya sentía
el estertor-presagio de al(onía;pero serena, y abnegada, y fuerte,
luchaba con la Muerte,
porque la pobre madre comprendía
que al emprender su viaje á lo ignorado,
tenía que dejar abandonado,
en manos impiadosas, por extrañas,
á aquel niño tan rubio y sonros..do,
¡hijo de sus entrañas!
Por eso, despreciando sus dolores
lúgubres, torturantes, punzadores,
sin medir los excesos
de aquel terrible y angustioso frío
que hacía estremecer hasta sus huesos,
clamaba la infeliz:
-¡Dulce Dios mío!
¿Por qué destruye tu divina mano
á este pobre gusano? ....
I Apiádate, Señor, de mi tortura,
pase de mí este cáliz de amargura ... .
¡Detén tu voluntad; morir no quiero!
¿Qué será de mi hijo si yo muero?
Solo y abandonado, su inocencia
no hallará nunca protector, ni amigo,
que los huérfanos van por la existencia,
sin amor, y sin pan, y sin'abrigo! ....
Pero en vano la enferma, en su desvelo,
hasta el Señor del cielo
levantaba su queja dolorosa,
que la Muerte, la Muerte
llegaba, torva y fuerte,
á romper la cadena de cariño
formada por la vieja pesarosa
y por el rubio y sonrosado niño .. , ,
¡Oh, cuán horrible y pavorosa escena!
¡Qué infinito dolor; qué horrible pena!
Al mirar la infeliz que lo imposible
se alzaba, hosco y terrible,
mostrándole, con gesto imperturbable,
el hasta aquí, que marca lo inmutable:
con un mortal espanto,
loca ya de aflicción se revolvía,

Es el verso lo mismo que las ascuas latentes,
que la trémula llama de la hoguera briosa,
donde crujen los tallos con ingenua alegría
y se erizan de lenguas retorcidas y locas.
Es el verso el espíritu que palpita abrasado
por corriente de fuego de regiones ignotas,
y su arder huele á selva, huele á orégano arisco,
huele á pino y á sándalo, huele á cedro y á gloria,
Cual destila sus gomas el almendro nevado,
cual destila sus mieles la colmena cantora,
cual destila el azúcar el sagrario del fruto,
aromático el verso de la lira rebosa.
Es retama hecha música su ardorosa cadencia,
es incienso quemado que difunde sus ondas,
y lo dulce del fruto donde el pájaro pica
que derrama su almíbar en la rama gloriosa.
Congelad os espíritus: acercad á los versos
vuestras manos convulsas¡ acercad vuestras ropas
por la escarcha tupidas, que las lenguas de lumbre
hechas cálidos ritmos revibrando se enroscan.
Y vosotros, poetas, arrojad vuestros himnos
á la hoguera impoluta como á un ara armoniosa;
abrasad vuestra carne para darla hecha verso
y los labios ansiosos de ideal se la coman.
Se la coman voraces hecha pan de armonía,
donde tiembla la gracia que perdura y remoza,
se la coman gozosos como vida del cielo
y alimento sublime de virtud milagrosa.
Comulgar con el ritmo, es beber en un cáliz;
y es labrar verso á verso la silábica forma,
ertregarse hecho llama, hecho vino, hecho espigas,
hecho luz, hecho música, y hecho Dios en la estrofa.
SALVADOR RUEDA,

*

Pensamiento
A bañarse en la gota de rocío
Que halla en las flores vacilante cuna,
En las noches de estío
Desciende el rayo de la blanca luna.
Así en las horas de ventura y calma,
Y dulce desvarío,
Hay en mi alma una gota de tu alma "
Donde se baña el pensamiento mío',
• RAFAEL~DELGADO-. •.

�332

J!L MUNDO ILUSTRADO

DESDE LA PLAYA

NEMA ESCARLATA

A Salvador Ramos,

Naufragó el sol en Ocaso¡
en el espacio la luna
va caminando cual una
visión de intangible paso.
El cielo, como de raso,
refléjase en la laguna
y juguetona é importuna
la brisa corre al acaso.
En el muelle, soñadores
se aduermen los pescadores
pensando en playa remota.

JJ

Y, como blanca ilusión,
se aleja una embarcación
semejando una gaviota .....
JosÉ RuBÉN RoMERo.
Sahuayo, 1909

*

EL JOYERO ANTIGUO
Con arte insigne y sin igual maestría
mejor que Ruiz y Becerril y Arfeo
un asa, grabo un camafeo '
cincelo
,
y se engastar bi:illante pedrería.

.

Sobre el metal que al iris desafía
siempre labré-pecaminoso empleoen v~z de un santo y místico trofeo,
al Cisne y Leda, á Baco en una orgía.
Damasquinando estoques y puñales,
por el orgullo de obras infernales
puse en peligro mi futura suerte¡
~or eso al ver que la vejez me agobia
quiero, cual Juan, el preste de Segovia
cincelando un copón hallar la muerte!'
JosÉ MARÍA l&gt;E HEREDIA.

De la sombría nave bajo el dulce sosiego,
rezabas, hacia el Cristo levantados los ojos¡
como en nubes de aromas, en tu amoroso ruego
se alzaban y perdían. tus lúgubres enojos ..... .
Dejaron de moverse tus labios siempre rojos,
tus labios escarlata, tus labios como el fu~go,
cuando de la penumbra, donde oraba de hinojos
iiguióse la figura de un viejecito lego.
'
Te alzaste presurosa, le hablaste dulcemente,
Y al concluir, doblóse tu inmaculada frente,
porque besar quisiste la diestra del anciano,

Y pareció tu labio, fresco y encarnad.no,
so?re las palideces de aquella exangüe mano,
ro¡o nema de lacre sobre de un pergamino.

•

ALBERTO HERRERA.

EN FEBRERO
Vas ~e prisa, con pasos pequeños,
cual vivaz codorniz que se aleja:
tus graciosos choclitos sedeños
van cantando una copla ya vieja.
En tu falda, de tintes risueños,
un pecado gentil se refleja;
al alzarla, descubres ensueños
que no ver la moral aconseja.
Sopla el aire, locuaz te acaricia
con un beso que acusa malicia,
y parece que ríe atrevido
con risilla burlona y coqueta,
al untar el ligero vestido
á tus curvas de airosa griseta.

LA ESPADA DEL VIRREY

LA VIEJA

Cuando el Virrey bajó la última grada
del palacio, risueño en su decoro
de su espada oprimió la cruz de ~ro
volvióse y dijo adiós con la mirada.'

Petrarca ya un altar no le inaugura:
ya Dante no la sueña ideal tesoro;
El Tasso no la esculpe en versos de oro·
Byron no aspira el don de su ternura. '

La espada del Virrey era una espada
que probó en otra edad sangre de moro
desde su fina punta hasta el tesoro
'
de esa su empuñadura cincelada ...

iPobre mujer! El sol de su hermosura
brilló en su edad azul como un meteoro
y de una diosa en el senil desdoro
veis hoy grotesca la silueta oscura!

Sú?ito, ante el Virrey, llega un anciano:
movió de su piedad el noble instinto
y una limosna le rogó, no en vano:

Pero si, al mundo, hilaridad inspiran
labios sin. perlas en su faz rugosa,
amantes hene: como á un dios la miran.

el que pobre bajó desde esa altura
quebró el acero que llevaba al cinto'
¡para poderle dar la empuñadura!

Y yo os daría la beldad más vana
de rnbias trenzas, con la tez de rosa:
por un cabello de mi madre anciana.

JosÉ SANTOS CHOCANO.

no

¡MARCA, MARCA BOLETERO!

Para ''El Mundo Ilustrado "

ALBERTO HERRERA,

(TRADICION LIMENA)

EL MUNDO ILUSTRA

CARLOS A. SALAVERRY.

CUENTO DE MARK TWAIN
Pido al lector que ponga sus ojos sobre los siguientes
versos y que me diga si es posible encontrar en ellos algún
carácter pernicioso:

33~

Suspiré tristemente y respondí: «Buen amigo bole!t ro,
marca, marca al pasajero un boleto azul ó rosa&gt;.
.
El n.verendo M. me víó de pies á cabeza, con un aire
grave, y luego ~ñadió: Mark, esto me. extraña: las p~labras
que acabáis de pronunciar son las mismas q.ue repeh~ d~sde que subimos al tren; no les encuentro nmguna . s~gmfi·
cación especial, y, sin embargo, cuando las pro.nunc1á1s, experimento una sensación penosa. «Buen amigo boletero:
marca, marca .... :!&gt; ¿Cómo sigue eso?
Continué al punto los versos y recité la tirada completa,
El rostro de mi amigo se iluminó:

Buen amigo boletero:
marca, marca al pasajero
un boleto azul ó rosa¡
dile, dile alguna cosa
muy galana y muy graciosa
mientras cuentas el dinero.
(En coro):
Marca, marca boletero
1in boleto al pasajero!
. Hace alg~n tie~po me encontré estos versos en un periódico¡ los lei dos o tres veces y esto fué bastante para que
tomaran posesión de mi cerebro. Durante el tiempo de mi
desayuno, su cadencia se repitió en mi mente, de tal modo,
que al fin del almuerzo, cuando doblé mi servilleta me
sentí in,capaz de saber si había almorzado ó no. La víspera
me ~a)na traza~o ya el plan para mi trabajo de aquel día:
escribir un capitulo dramático de la novela que estaba haciendo.
Me fuí á mi casa con objeto de sentarme tranquilamente
á e~cribir mi tragedia; tomé la pluma; pero mi espíritu, obsesionado, repitió como un, estribillo: «¡Marca, marca boletero un boleto al pasajero:!&gt;. Luché con todas mis fuerzas
durante una hora; mas fué tiempo perdido. ,iDilz, dile alguna cosa muy galana y muy graciosa:1&gt;-estos versos repiqueteaban en mis oídos, sin tregua, obsesionantes.
Aquella fué para mí una tarde perdida; lo comprendí
después. Renuncié á mi trabajo y tomé la resolución de salí~ á ~ar un paseo; mas una vez sobre la banqueta, noté que
mis pies marcaban la cadencia de los malditos versos. Procnré entonces caminar más despacio; pero el ritmo de los
versos se acomodaba siempre á mis pasos y me seguía con
una obstinación endiablada.
Desesperado, volví á mi casa; inútil es decir que todo el
día tuve sobre mí esa obsesión. Maquinalmente me senté á
la mesa y comí sin darme cuenta de ello. Un violento dolor
de cabeza me clavó la garra y me obligó á meterme en el
lecho;_ allí, dando vueltas como un poseítlo repetía los versos mientras me apretaba la cabeza con las manos. A media
noche, casi loco, me levanté é intenté leer algo; mas entre
rooglón y renglón me parecía ver: &lt;un boleto azul 6 rosa .... &gt; Aún no salía el sol cuando me levanté y me lancé
á la calle repitiendo siempre la frase idiota: «Marca, marca
boletero un boleto al pasajero&gt;.
pos días después, un sábado por la mañana, me levanté
mas muerto que vivo y salí; iba á buscará un amigo mío,
el_ ~everendo M., á quien había dado cita para llevarlo á
VISltar la torre de Talcot, á diez millas de distancia. Mi
amigo me miró sin dirigirme la menor pregunta. Partimos
los dos. Siguiendo su costumbre M. me habló como un mo·
lino de viento. Yo no le re~pondía porque no le entendía
nada. Al cabo de una milla, M. me preguntó:
-Mark, ¿,tenéis alguna pena? Me parecéis terriblemente
abatido. Vais distraído .... !Vamos! decid qué os pasa.
Con un aire lúgubre, sin entusiasmo, le respondí: ,imarca,
marca boletero un boleto azul ó rosa&gt;.
Mi amigo me miró con extrañeza, y muy perplejo añadió:
-No sé lo que queréis decir, Mark. No me parece que
vuestra respuesta sea triste, y, sin embargo, el tono con que
acabáis de pronunciar esas frases y el sonido patético de
vuestra voz, me hieren penosamente. Decid, ¿qué tenéis?
Casi no entendí sus palabras absorbido por mi estribill'? 'ídile, dile alguna cosa muy galana y muy graciosa
mientras cuentas el dinero:!&gt;.
Ignoro lo que pasó durante las nueve millas restantes.
Sin embargo, hubo un momento en que M., poniendo sus
manos en mis hombros, exclamó:
-iOh, Mark! Des¡:ertad, despertad, os lo ruego, no soñéis
tnás; hemos llegado al fin del viaje, amigo mío. Yo he hablado como una cotorra durante todo el paseo sin obtener
una sola respuesta; mirad ese magnífico paisaje de otoño.
Vos que habtis viajado, podréis hacer comparaciones. Vea·
mos, lqué pensáis de esta perspectiva?

-¡Qué agradable, Y, extraña .consonancia!.-me r;spcn·
dió;-parece una mus1ca; ¡qué ntmo tan bomto! Creia haber atrapado la cadencia¡ pero no, se me escapa .... á ver,
á ver, ¿queréis repetir esos versos una vez más? Creo que
eso será bastante para aprendérmelos de memoria.
Se los recité. M. los repitió, le corregí un error que tuvo
en ellos, volvió á decirlos y por esta vez salió ya bien la
recitación entera. En ese momento me pareció que quitaban de mis espaldas un pesado fardo; mi cerebro ~e sintió
de pronto desembarazado de aquel torturante estribillo, y
probé una profunda sensación de reposo y de bienestar.
Tan ligero sentí mi corazón, que estuve cantando por más
de una hora. Volvíamos ya del viaje. Mi lengua desligada habló y habló sin descanso de cosas agradables; las palabras corrían de mi boca como el a~ua de una fuente. En
el momento de despedirme de mi amigo, le apreté la mano
y le dije:
-iQué hermoso paseo hemos hecho! Pero conste que á la
vuelta de él no me habéis dirigido la palabra. Veamos, ha·
blad, decidme algo.
El reverendo M. arrojó sobre mí una mirada lúgubre,
lanzó un profundo suspiro y articuló maquinalmente:
«Marca, marca boletero un boleto al pasajero:!&gt;.
Sentí una cruel angustia y pensé: «¡Oh, pobre amigo mío!
por esta vez eres ya presa del maldito estribillo&gt;.
No vi al reverendo M. durante dos ó tres días; pero el
martes apareció de nuevo ante mí y se dejó caer como un
fardo sobre un sillón; estaba pálido, abatido, horriblemente deprimido. Levantó hacia mí sus ojos apagados y me
dijo:
-¡Ah, Mark! qué horrible de~cubrimiento he hecho
aprendiéndome esos endiablados versos¡ me han perseguí·
do como una mala sombra día y noche, hora tras hora, dn
tregua alguna. Después que os dejé, he sufrido un calvario. El sábado tomé el tren para Boston; un amigo mío ha·
bía muerto, y la familia me rogaba, por medio de ur. telegrama, que fuese á pronunciar el elogio fúnebre de mi ¡:o·
bre amigo muerto. Me encerré en el gabinete del tren é in·
tenté elaborar el plan de mi discurso; pero me fué ímposi·
ble agregar nada á la primera frase, pues apenas comenzó
el tren á caminar y á dejar oír el monótono ,iclac, clac,
clac», de sus ruedas, vuestros diabólicos versos comenzaron á amartillear mis oídos al compás de aquel ruído. Du·
rante una hora permanecí recostado en el rincón, pronun·
ciando con cada «clac:!&gt; del tren una sílaba de los versos.
Un espantoso dolor de cabeza me partía el cráneo; tuve la
impresión de volverme loco si continuaba un minuto más
sentado en aquel lugar. Me desnudé y me metí en la cama. Ya adivináis lo que se siguió: «Clac .... clac .... clac ..
marca, marca boletero .... clac, clac, clac, un boteto al pa·

�..
.i!L MUNDO ILUSTRADO

334

EL MUNDO ILUSTRA1)ó

FUGACES

'J

I

l

¡¡

El lunes pasado hizo un año justo que murió Tíck-Tack,
el regocijado autor de aquellas Semanas Alegres que, durante tanto tiempo, aparecieron en las columnas de «El Impacíal&gt; de los domingos.
,
.
Yo lo recordé, con amargura, desde el dia anterior; y al
amanecer del lunes, tan pronto como estuvieron en mis
manos los periódicos del día, busqué con ansiedad, en cada
uno de ellos, el artículo que mi inocencia creyó que le sería dedicado, en esa fecha, al festivo y talentoso escritor.
Y ¡oh, decepción! Tan sólo en el diario en que colaboró
por tanto tiempo el delicado cuentista apareció, y eso firmado por una poetisa que no fué amiga de Tick- Tack, el
artículo en recuerdo del hermano muerto, que yo creía firmemente encontrar en todos los periódicos metropolitanos.
¡Cuán profunda tristeza produjo en mi espíritu aquella
frialdad horrible, aquel olvido injustificado! ¿Cómo, aún
no se secaba enteramente la tierra con que fueron cubiertos los restos mortales de Mícr6s, aún resonaban en nuestros
oídos los ditirambos de ocasión, que diarios y revistas dedicaron al ilustre fallecido, y ya el polvo de la indiferencia caía sobre su recuerdo? ¿Para eso había trabajado, tan·
to y tanto, el infatigable luchador? ¿Para eso había consumido su vida y quemado rápidamente su cerebro? ¡,Los miles de lectores que rieron á conciencia con los áticos
chistes de Tíck-Tack, ya lo habían olvidado por completo?
¿Sus compañeros de arte, sus camaradas de periódico, sus
cofrades de letras, no tenían una frase de cariño que dedi·
car al hermano desaparecido? ¿Y las hojas impresas, las
que tantas veces gritan desaforadamente que aman al Arte
y que sienten honda veneración por los artistas, no tenían

sajero .... &gt; Imposible cerrar los ojos. Al llegar á Boston
era ya un loco de atar. No me preguntéis cómo me las
compuse en los funerales. Todos mis intentos ~e pal~bras
graves y solemnes se resolvían en un solo. gnto chillón:
«Buen amigo boletero: marca, marca al pasa1ero un boleto
azul y rosa . ... &gt; Todo mi dis~urso t':1vo el sonsonete, de
los nefastos versos; y en medio de mi locura, me quedo al_l!una lucidez para ver á mis oyentes estupefactos, completamente abismados primero, y después transportados, embriagados, en éxtasis, campaneando estúpidamente sus cabezas para marcar el ritmo de mis palabras. . .
,
Cuando terminé, huí á la sacristía, abrumado: allt me encontré á una vieja tía del difunto que acababa de llegar de
Springfield y que no había podido entrar en la iglesia. Me
dijo sollozando:
.
-iOh! ha partido todo, todo se acabó .... y no he podido verlo antes de morir.
-¡Sí-le dije,-ha partido, ha partido, ha partido.
-iOh! vos le amabais mucho?
-lA quién'?-le pregunté.
-A mi pobre Jorge, á mi pobre sobrino.
.
-Es verdad, es verdad, un boleto azuló rosa, pobre amigo....
.
-Gracias, señor, gracias por esos consuelos; _isu .m':1ert~
me ha hecho sufrir tanto!. ... y decidme: ¿habéis asistido a
sus últimos momentos?
-Sí, no, sí .... ¿momentos de quién?
-De nuestro querido difunto.
-iOh, sí, estuve allí!
-¡Qué consuelo! ¡Repetidme, repetidme sus últimas palabras!
-iAh, sí, él decía... él decía «ma~ca, m~rca bo~etero,
un boleto al pasajero .. . . &gt; ¡Ah! por Dios, s~nora, deJadme,
dejadme; en nomb~e d.e lo. má~ sagrad?, de1adme .aba.ndonado á mi locura, a mi miseria, á mi desesperaci6t1;, &lt;un
boleto azul ó rosa, dile, dile alguna cosa&gt;. ¡Tened pieda~ ANGEL DE CAMPO, «MICRÓS&gt;.
de mí. ... «buen amigo boletero, mientras cuenta~ el dinero!. ... &gt;
..
tampoco un1 palabra que decir en recuerdo del joven esMi amigo me miró entonces desesperadamente y me diJo critor que, en su rapidísima vida, supo dar lustre á la pacon expresión conmovedora:
tria literatura'! ......
-Mark, ¿nada decís? ¿no me dáis la menor esperanza?
¡Amarguísima lección para los artistas que aún viven,
· no podéis dirigirme siquiera una palabra de consuelo? para los que, aún llenos de ilusiones, luchan virilmente
Algo me hace pres.entir que !11'~ lengua está ~ond~nada pa- por conquistar fama y renombre! ¡Malaventurados esfuerzos
ra siempre á repetir ese estribillo macabro. 1Ved. aquí es- los suyos! ¡En vano torturarán su cerebro para producir
tá otra vez: «Marca, marca boletero .... un bol~to . ·... &gt;
, algo grande, para producir algo bueno, para producir algo
Este murmullo se extinguía poco á poco; m1 amigo cayo que merezca la simbólica corona de laurel! El medio en
en un dulce éxtasis que trajo á sus sufrimientos un reposo que trabajan es un me~io deprimente., desconsolador y
reparador.
.
.
mezquino. Sus obras, mientras ellos vivan, serán tasadas
Para preservarlo de u11; lug~r en el a~ilo de l,os altena- en precios irrisorios, y maTÍana, cuando la Muerte los sordos le conduje á una Universidad próxima, yalli pudo des- prenda, esa vida ulterior con que han soñado no durará
cargar el penoso fardo de sus rimas sobre los oídos de los ni siquiera doce meses!. .... •
pobres estudiantes. ¿Qué les pasó á ellos? Prefiero c~l~arEn verdad que los escritores de nuestra patria son unos
me antes que contar el triste resultado de esta ~rasmisión. verdaderos mártires. Privaciones, hambres, miserias en vi'Por qué he escrito este artículo? Con un ob1eto noble da· olvido indiferencia y abandono después de su muerte.
y loable: para advertirte, lector, que si algún dí~ caen tus N¡cesitan 1ser, como son, verdaderos sacerdotes del ideal,
ojos sobre estas rimas despiadadas, procures huir de ellas para proseguir caminando por la engañosa senda que ha?como de la peste.
M
T
elegido¡ necesitan de todo el sacrosanto anhelo qu~ los ant·
ARK WAIN.
ma para no desmayar; necesitan de todo el empuJe de sus

\

'\

335

almas esforzadas para no romper la péñola entre sus manos, y dedicarse á la vida vulgar de las multitudes; necesitan, en suma, de una voluntad inquebrantable y de un
inmenso amor hacia lo bello, para tomar amorosamente la
cuartilla de papel y dejar caer en ella pedazos de alma,
jilones de sentimiento, chispazos de inspiración, para que
una vez producida la obra, sirva mañana para en vol ver
garbanzos!. .... .
¡Oh, mil veces desventurados los escritores de mi patria,
bien saben ya lo que se les espera, la última lección ha
sido profundamente desconsoladora! En vano fué que Tick·
Tack consumara un trabajo formidable; en vano fué que,
domingo á domingo, durante muchos años, arrancara, con
su charla, ligera y juguetona, una alegre carcajada de millares de bocas; en vano fué que con sus delicados cuentos,
cuentos tejidos con brumas de tristezas, despertara los en·
sueños en las almas sensibles; en vano, por fin, que
labor tan aplastante, debilitando día á día su cuerpo débil,

lo condujera quizá á una muerte prematura¡ la indiferencia de propios y extraños, el olvido de amigos y enemigos,
ha sido el premio de sus afanes, ha sido la amarga hoja de
laurel que se ha puesto sobre su sepulcro!. .. .
Pero no: aún hay almas que lo recuerdan, aún hay seres
que dejan caer una lágrima en su losa funeraria, aunque
no hubieran estrechado su diestra, cuando feliz y satisfecho dejaba correr su alegre pluma, vapuleanc;!o ridículas
necedades ó torpes cursilerías ... .
T,ck-Tack no ha muerto en la horrible muerte del olvido: su recuerdo vi ve aún en muchos corazones que lo admiraron, y ante la tumba del escritor, escasa tal vez de
ofreudas á su talento, exclaman enteramente convencidos:
«No importa esa fría soledad; murió como mueren todos
nuestros ;irtistas: dichoso porque supo cumplir con el deber que se había impuesto: rendir culto á la Belleza por la
Belleza misma! ... . . .
IVAN.

La antigua junta directiva de los fe ri;ocarriles nacionales de México, que
se hallaba compuesta de siete miem·
bros, ha sido aumentada hasta veintiún directores. El traspaso á dicha compañía del ferrocarril Central mexicano y del ferrocarril Nacional de México, motivó tal aumento, dado que la amplitud de los
asuntos que de hoy en adelante habrán de tratarse requieren mayor número de miembros que integren la susodicha
junta.
Esta componfase primitivamente de los señores licenciado don Joaquín D. Casasús, licenciado don Pablo Macedo,
ingeniero don Gabriel Mancera, don Luis Elguero, don
Guillermo de Landa y Escandón, don Manuel de Zamacona é lnclán y don Ricardo Honey, residentes en México.
Y se ha adicionado, hasta alcanzar un total de veintiún
miembros, con los señores licenciado don José I ves Liman·
tour, don Eduardo N. Brown, don Julio M. Limantour, don
Samuel Felton y don León Signoret, residentes también en
esta ciudad, y los señores William H. Nichols, Ernesto
Thalmann, James N. Wállace, James Speyer, Bradley W.
Palmer, Henry Clay Pierce, Clay Arthur Pierce, Henry S.
Priest y Eben Richards, vecinos de New York, y todos
ellos, como los arriba mencionados, con el carácter de directores.
El señor Limantour fué designado para la presidencia de
la expresada junta; pero considerándose impedido por su
cargo de secretario de Hacienda y Crédito público para
ejercer tan altas funciones, renunció la presidencia, renuncia que no le fué aceptada, y tras de la cual ha pedido una
licencia indefinida, substituyéndole, durante ella, el señor
licenciado don Pablo Macedo, electo vicepresidente.

conspirador, fué preso en la mañana del 16 de Septiembre
del mencionado año, en las cárceles arzobispales, de donde
se les trasladó á las de la inquisición.
Condenado á destierro de la Nueva España, en Abril de
1809 fué conducido á Veracruz, y en tanto llegaba el navío
que había de llevarle á España, encerrado en una mazmorra de Ulúa, en la cual murió, atacado de vómito, en los
primeros días de Mayo.
La figura de fray Melchor de Talamautes Salvador y Baeza, es, pues, ahora de gran actualidad histórica.

EL PRESIDENTE
DE LAS
LINEAS NACIONALES

• •*
Aún no se borra de la imaginación
el recuerdo de la tretT.enda catástrofe
ocurrida en el Sur de Italia, y natural
es que el miedo se apodere del ánimo más valeroso ante
la posibilidad de hecatombes semejantes, máxime cuando
éstas parecen anunciarse en el patrio suelo.
El volcán de Colima, que sólo de vez en cuando da señales de actividad, hizo erupción el día 4 del corriente,
causando terror pánico entre los moradores de la falda de
la montaña. De días atrás la gente de la comarca venía escuchando frecuentes detonaciones subterráneas, hasta el
día 3, en que apareció cubierta de nieve la cima, siguiendo
á este fenómeno á la mañana siguiente, el de la erupción.
El cráter del volcán arrojó torrentes de vapor y de lava, y
á :ªl fenómeno siguieron leves sacudimiento~ sísmicos,
asi como un temblor ondulatorio de 35 segundos de duración.
La población de Colima encuéntrase atemorizada, y los
temblores continúan.
TEMBLORES
EN COLIMA

•

•**

**
El conocido historiador don Luis
González Obregón ha tenido la fortuna de encontrar el proceso auténtico
formado por las autoridades civil y eclesiástica de la Núeva España á fray Melchor de Talamantes, ilustre protomártir de la independencia.
Dicho proceso considerábase perdido, y, de .co.nsiguie.nte, su descubrimiento es un verdadero acontecimiento histórico.
El padre Talamantes nació en Lima el JO de Enero de
1875. Pertenecía á la orden religiosa de la Merced, y vino
á México por asuntos de familia, dándose á conocer como
de grande erudición y talento y de admirable carácter.
Conspiró contra el gobierno de España con .d on Fra~cisco Manuel Sánchez de Tagle, don Juan Francisco Azcarate y don Francisco Primo Verdad y Ramos, regidores del
ayuntamiento de Mé:;ico, en 18,08! distinguié:°~~se por s.u
actividad y por los celebres anommos que dirigiera al virrey Iturrigaray. Dió á luz interesantes escritos en defensa
de sus ideas avanzadísimas para la época, y acusado como
LA FIGURA
DEL P. TALAMANTES

ACCIDENTE DE CAZA

Ha muerto el señor don Lucas Alamán, nieto del conocido historiador de

ese nombre.
El fallecimiento del señor Alamán debióse á un lamen·
table accidente.
Habiendo tomado parte en una excursión cinegética, que
tuvo lugar en terrenos de la hacienda de Xajai, en el Estado de Hidalgo, debido á la imprudencia de un criado
recibió la descarga de una escopeta, á consecuencias de la
cual murió horas después.

***
En el «hall&gt; de la casa del señor general don Pedro Rincón Gallardo tuvo verifica ti vo una reunión política, á fin de proceder á
la formación del «Club Reeleccionista de la Ciudad de
México», que, como su nombre lo indica, se propone presentar la candidatura del Sr. Gral. ·Dfaz para la Presidencia en las próximas elecciones.
CLUB REEL[CCIONISTA

�EL MUNDO ILUSTRADO

33i

Concur~iero~ á la junta distinguidas personalidades, y
1 mesa direct~va ,se constituyó bajo la presidencia del se-

-ª

nor general Rrncon Gallardo.
L.os acuerd?s de este club serán, no cabe duda de grande importancia.
'

•
••

l

&lt;

I

};

Los católicos han celebrado con
. gr~n~es fiestas el arribo á México del
.
nuevo arzobispo, ilustnsimo señor doctor don José María
Mora.
Hubo trene~ especiales hasta Tula, y se cantó en la catedral un . «Tedeum~, al cual siguieron otras ceremonias de
suntuosidad no vistas con frecuencia por ojos metropolitanos, e:ntre ellas la toma. de posesión del jefe de la iglesia
en Mé~i~o, Y una comumón general de niños de las escuel as catohcas.
EL NUEVO ARZOBISPO

•*•
UN GENERAL FRANCES
Ha llegado á esta ciudad el señor
EN MEXICO
genera_! de división dd ejército francés

Francisco de Negrier. Su presencia
entre nosotros se debe á simple afición viajera y es digna
de notarse, dada la alta cateóoría militar d•l d' 1· g 'd
huésped.
~
~
IS ID ui o
1

1
'

1

1, 1

El gen.eral _Negrier vino por primera vez á México du
r~nte la mvas1ón francesa en 1862, con el grado de subten1enJe,_ En 1875 ascendió á general de división.
Mexico e~ ~na de las etapas del viaje que ha emprendido por Amenca y el Japón.
"
Muy co_rto tiempo permanecerá en esta capital, ]a cual
ha recorrido con grande complacencia, mostrándose satisfecho de lo~ adelantos alcanzados hasta hoy.
La coloma francesa prepara algunas brillantes fie~tas en
su honor.

***

EL CENTENARIO
El día doce del actual debe haDE LINCOLN berse celebrado en los Estados Uni.
dos el centenario del nacimiento de
Abra~an Lmcoln, uno de los hombres más grandes de
América, que con Wáshington, con Jéfferson y con Grant
comparte la admiración y el culto del pueblo americano
c?mo uno de l~s campeones más esforzados de la democra~
c1a norteamericana.
To~ó en suerte á Lincoln ser el conductor de esa guerra
formidable, que ocupó casi todo su período presidencial
comenzando al mediar el año de 1860.
'
. Epoca la más difícil fué esa para la gran república amencan~. Dos formidables intereses se encontraban en pug
na ab1~rta Y amena~aban di vidir la nación americana en
dos diferentes republicas. El motivo de la disputa era de
tras~endental fnterés, de trascendental importancia para
l~ libertad, as1_ como para los intereses de una de las re·
g_1ones más neas de Norteamérica: disputábase sobre la
l~b~rtad de los esclavos. El territorio americano, extens1s1ffi:O desde. que la confederación proclamó su independencia, ofrec1a una débil densidad de población, )a cual
se ~abía agrupado_ en el ~orte y en el Este, formando los
graudes, c~ntros m~ustriales, y practicando, en las riberas
del Atlan.hco la agricultura intensiva. Era el núcleo de
la población ~!anca, que seguía los métodos europeos.
Pero á medida que :nuevas adquisiciones de territorio
aumentaron la extensión de la república, la población
blanc~ no g~stó para las necesidades de la agricultura y
de la_ mdust na; áEln s~ invasión gradual, la confederación
americana
as .riberas del Mississipp'i, 11amado ¡us·
'l
t
t l 1N1ego
_amen e e 1 o_amen~ano, y siguió hacia el «Oeste Salva¡e&gt; Y se e_x~endió hacia el Sur, ocupando las llanuras tejan~s, defimhvamente ocupadas después de la guerra de M ' .
XICO en 1847.
e
Se emp_rendieron nue_vos cultivos y, siendo insuficiente
~a población blanca y hbre, fué necesario importar traba¡adores negros, q_ue en aquel tiempo no se consideraban
como ~o~bres libres, excepto en México, país que tuvo
la gl,or1a mmensa de haber sido quien primero dió libertad a los esclavos de todas las razas.
. Al mediar el siglo pasado, la opinión pública comenzó á
fi¡arse en lo~ Estados _D_nidos, la esclavitud de los negros
estaba en abierta oposición con los principios de libertad
que formaro_n I_a base de la confederación americana. Era
preciso redimirlos; la idea lantiesclavista fué abriéndose
paso, como se abren paso todas las ideas de libertad basta
encontrar la barrera, al parecer infranqueable, de los inte·

reses fabulosos, representados por los i1gricultores del Oes·

MASCARILLA DE Lli'ICOLN TOMADA EN VIDA DURANTE
LA GUERRA DE SECESIÓN.

te y del Sur, para quienes el problema de la esclavitud
era\ ante todo, económico, y que se consideraban atacados
de muerte con la expedición de una acta que suprimiera
para siempre la esclavitud.
La oposición era abierta y terrible, y de tal modo tenaz,
que dividió francamente á los ciudadanos de la Unión ameri·
cana en dos grandes partidos: el esclavista y el antiesclavista,
que se disputaban el predominio político. Y la disputa
era tan reñida, que obligó á no pocos gobernantes á em·
prender nuevas conquistas para ensanchar el territorio
americano, anexándose territorios que, convertidos en Estados esclavistas, irían á fortalecer la posición de este partido, que se consideraba débil, en tanto que los antiesclavistas l!anaban terreño, y su actitud se hacía más y más
amenazadora. No á otra cosa se debió principalmente la
anexión de Texas, que más tarde fué pretexto para la ini·
cua guerra de 1847.
En esas condiciones, Abraham Lincoln, cuya carrera política había sido brillantísima y le había colocado entre
los más grandes liders de la historia, hombre de firmes
principios, de carácter no menos enérgico y que tenía el
dón de atraer la elocuencia viril de los apóstoles y la virtud de los grandes liberales, fué á ocupar la presidencia
d_e I,a república. Era antiesclavista; pero vacilaba y se res1sha á declarar de una manera abierta la abolición, porque
sabía perfectamente, y así lo declaró en entrevistas con los
principales corifeos del abolicionismo, que decretarla era
provocar la desunión, y creía que antes que todo debía
procurarse mantener unidos todos los Estados de la fede
ra~ión americana. La abolición vendría después por sí
misma.
Mas la agitación creciente fué imposible de vencer y al
fin estalló la guerra; los Estados esclavistas se unieron en
una confederación nueva¡ se prepararon á la lucha y aun
se adelantaron á efectuar la invasión, con el propósito fir·
me de luchar hasta el fin. En tan difíciles circunstancias,
la personalidad de Lincoln se reveló con toda su firmeza,
con toda su serenidad, con toda su habilidad. El condujo
la guerra hasta su término; él defendió, con un vigor casi
sin ejemplo, el gran principio democrático, y además, salvó
la unió_n ~e la república; títulos suficientes. para que su
memoria vi va eternamente, como uno de los libertadores
y redentores de la especie humana, y como uno de los
grandes patri~ios. Pa,ra que nada faltara á su gloria, apenas
concluída su mmensa labor, fué mártir: murió á manos de
un fanático en 1865, cuando la nación entera le aclamaba
como salvador de la patria americana.

LA LIBERTAD
DE CUBA

***

Gran significación ha tenido para la
política internacional americana la toma de posesión de los nuevos funcionarios del gobierno cubano electo recientemente, así como
la retirada de las fuerzas americanas que por más de dos
años habían ido á restablecer el orden, á garantizar la li·
bertad en las elecciones y apoyar la intervención america·
na representada por el gobierno provisional de Mr. Char·

les E. Ma~OOll,

EL MUNDO ILUSTRADO
Al retirarse el gobernador provisional y al ordenar et
embarque de las tropas americanas, hubo quienes pensaran
que la cesación de la tutela ejercida por los Estados Uni·
dos serfa definitiva, y que Cuba tendría para el porvenir
un gobier~? n~cional estable, democrático, producto de
una elecc1on hbre, y que fuese al mismo tiempo fuerte y
respetable. Se creía que el pueblo cubano habría llegado á
comprender que sólo puede disfrntar el bien tan preciado
de la _soberanía nacional, si se mantiene respetuoso de la
autoridad brotada de la voluntad popular, y si pacíficament~se dedica á trabajar y explotar la riqueza pública.
Asi se creyó en todo el continente americano. Los que
deseamos ver en este hemisferio florecer la libertad y prosperar la democracia, así lo creÍlmos con firmeza. Mas las
not~cias recientemente llegadas de Cuba hacen temer que
sur¡a nuevo conflicto.
Al efectuarse las elecciones últimas, el pueblo cubano
se encontraba dividido en dos partidos: el liberal y el conservador¡ el primero de los cuales se snbdi vidía. á su vez,
e~ dos facciones personalist.¡s: la und proclamaba la cau~idatura del general don José Miguel Gómez, uno de los
¡efes de la pasada insurrección, y la otra la del doctor Alfredo Zayas, que fué uno de los agentes revolucionarios
en los Estados Unidos durante la guerra de independencia
Y es uno d~ los escritores más distinguidos de la isla.
Convencidas las facciones de que eran dema5iado d ébiles para luchar aisladamente contra el partido conservador, resolvieron unirse para poder derrocará aquel partido e~ l~s elecciones, y celebraron un pacto, por el cual
~on!1nieron en dar una distribución de empleos públicos
a ~iembros de las respectivas facciones, proporcionalmente a los elementos que una y otra hubiesen aportaJo á la
lucha.
Parece ser, conforme á las informaciones más r ecientes,
que. al hacer la distribución del botín político, la~ do~
faccione~ se manifestaron descontentas, y la situación se
ha hech&lt;' muy tirante entre ellas. Grave es, en efecto, que
haya desacuerdo entre el presidente y vicepre~idente de
un p~ís, pues no raros ejemplos hay de que esas desavenencias hayan traído consigo una rivalidad política abier
ta que ocasiona trastornos ó, cu1ndo menos, entorpece la
marcha de la administración pública.
A agravar la situación viene el descontento que se manifiesta entre ciertos elementos conservadores, que claman
contra el predominio que en las elecciones obtuvo el elemento negro. Quéjanse de que una administración en que
predomina este elemento, asimilaría Cuba á Haití ó Santo
Domingo, las repúhlicas negras de América. Las cuestiones de raza siempre han sido peligrosas para la tranquilidad de las naciones, porque dividen muy hondamente elementos que deberían trabajar unidos para el bienestar na·
cional.
Pero tenemos fe en que los disturbios habrán de evitarse; de que el pueblo cubano, inteligente como pocos, se dé
cuenta de que su nacionalidad estaría en gravísimo riesgo
á causa de cualquier perturbación del orden, y que no vol·
veremos á ver el espectáculo de un país latino, abiertamente tutoreado por un país sajón.

&amp;

'*•...

METROPOLITANASLas Vidas que Fu e ron
Llueve. Es una lluvia menuda, fina, que repiquetea en
los cristales de los escaparates, acribillándoles, fulgurando
al contacto de la luz que sale á chorros, con centelleo de
piedras pr.eciosas. A ras del suelo, sobre la acera, deslízase
el agua de las cañerías, gorgoriteando mansamente, con una
cadencia vaga, lenta, que se funde en el rumor infinito de
la llovizna que cae.
Solitaria está la calle. En el asfalto, bruñido como espejo,
cabrillean ampos de claridad desde la esquina próxima,
hasta allá, en la lejanía que torna brumosa la cortina líquida de fina urdimbre, constantemente tejida por manos in
visibles de hadas. Al abrigo del muro van caminando mujeres que recogen con presteza sus faldas y miran al que
pasa; media docena de chiquillos astrosos, con periódicos
del día bajo del brazo, agrúp;,.nse en el quicio de una puerta, y charlan, y ríen, murmurando en voz baja, cuando algún transeunte se aproxima, nombres de publicaciones que
se pierden en el murmullo apagado del agua. Dos jamelgos,
tirando de viejo simón: trptan ¡,or el ¡Lrroyo, bílja la testa,

337

Sus herraduras hieren el pavimento con monótona regula·
ridad que se desvanece á lo lejos.
Estoy solo en mitad de la acera. Estoy triste. El soplo
helado del aire, la inclemencia del cielo que no muestra
siquiera un ped.lcito de azul á través de una desgarradura
de nubes, como ingenua sonrisa entre lágrimas, me hacen
anhelar entonce~. con in~tintivo anhelo, la dulzura de un
retiro, la quietud de una habitación cálida donde me arrellanase en uno de esos arcaicos sillones que parecen hacer·
nos confidencias de cosas pasadas, cuando, tras del cristal,
miramos el cielo pluvioso.
Mas ¿adónde ir? Me abruma la idea de encerrarme en
mi cuarto, con mis muebles, con mis libro5, Quiero, junto
á mí, un espíritu que viva la vida de los sencillos; unos
labios que sonrían, unos ojos que miren con tranquila mi·
rada.
Tengo en aquel instante la visión de un hog,rblanc&gt;;de
la casona muslia, colonial. donde moran aquellos viejos
mis amigos que no he visitado en tanto tiempo; y me encamino hacia allá, ale{!re de mi descubrimiento, decidido á
seguir el consejo de la lluvia; á' escuchar el tamborileo de
las gotas, h11ndido en apolillado sillón de los que sabm
hacer confidencias
Ando calles y má~ calles. Todas están negras, con negru·
ra de cuento romántico; todas enlodadas; el buro que cu·
bre las baldosas, diríase que se empeña. á loJa co~ta, en
retener al que pasa; tal es la fuerza con que se adhiere á
los zapatos. En:uéntrome en pleno barrio popular, en uno
de esto5 barrios de México, tan pintorescos, tan típicos, que
huelen á pLteblo. Acurrucado en un rin:ón, dormita el se·
reno. librándose de la lluvia al amor de la raída cap:i. Una
hembra pobre, de viejo rebozo, marcha junto á la pared,
esquivando toscos requiebros. Por las puertas de las caoti·
nas, antros cuya miseria disimulan las mamparas de sudos
cristales, cuéla11se vociferaciones y risas. Tengo la vislumbre
de una cabecita femenina que rápidamente asoma por encima de t osco barandal, y despide al paciente enamorado
que esperaba.
Pero la lluvia no cesa. La lluvia cae, menuda, fina . .... .
J.Qué impwta, si llegaré, á pesar suyo, al término de mi
jornada?
Me he detenido ante el caserón. E 'i una pesada mole negra, de altas ventan~s. de portal an chís imo. El agua de los
caños, al descender por aquellas paredes aüosas, a,t gura·
ríase que secretea.
Doy tres aldabonazos en la puerta. A~uardo Pasa un mo·
mento que á mí se me figura largo, muy largo ... . Al fin,
una voz responde allá dentro; una voz q ne parece venir de
lo lv•ndo de una cue va; una voz que trae á la mente deseo
loridos pensamientos de vejez.
Han gemido los ¡.!oznes herrumbrosos, y la recia hoj,, al
entreabrirse, me deja pasar. Allí está Camila con el farol
en la diestra, en tanto que con la otra mano agarra el
pestillo.
-Buenas noches, Camila .. . .
-iUy, niño, si me has asustado! il·hce boto tiempo que
no te veíamos por aquí!
Y Camila, luego de cerrar, platica conmigo, poniendo el
mechero de petróleo que humea, á la altura de mi faz. para
verme. Y yo me deleito mirando sus pupilas hundidas; los
aladares de cabello gris que resbalan sobre su frente rugosa;
su desdentada boca que, al plegarse, insinúa una dulce, Ulld
inefable sonrisa.
- ¿ Están t ns amos, Camila'!
-Sí, allá arriba están. Pase, niño, pase, que mucho gusto
ha de darles.
Atravieso el patio. El patio está á obscuras; ¿á qué gastar
lnz si nadie viene? Trepo lentamente por la escal,:ra; llego
al corredor, empujo una puerta, dejo en la antesala som·
brero y paraguas, y entro . . . . . .
Es aquello uua explosión de risas, de pequeño, grito\
de adulaciones. Allí es1á11 mis viejos, en torno á la mesa
redonda de retorcidas p~tas, junto al quinque, el cual parece despedir una luz má~ clara, más diá lana, C J ll el júbilo
de s us dueños. All í esta D. Trinidad, con sus ojuelos ne·
gros que tienen brillo de juventud; Ritita, entregada á la
labor de gancho. tejiendo la misma colcha que tejía hace
diez años; Lucecita, callada, acariciando á Precio,;a, releniéudola en sus piernas no bien ha visto q ne alzaba las
diminuta&lt;; orejas y tendía hacia mí su boc1quillo . avido
de morder; Panchita, reclinada en su sillón, duerme que
duerme ....
-¡Qué mila~ro! ¡Pero. hombre, qué milagro!
- A ver, déjame acabar estos puntos para abrazarte.
-JJrecio~a, ¡quieta!

Sigue en la página 352.

�338

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

339

LA RECEPCION

A MONS.
MORA
.

ESCALERA y PATIO DEL PALACIO ARQUIEPISCOPAL DE MÉXICO, RESIDENCIA DE MONS. MORA,

La llegada del arzobispo electo
de la metrópoli á esta ciudad, fué
motivo de grandes demostraciones
de regocijo de parte de los católicos de la misma.
El miércoles último salió de esta ciudad, á bordo de un tren especial, una comisión que fué á
León á asistir á la despedida de
Mons. Mora de su antigua diócesis
y acompañarlo durante su viaje.
La despedida que los fieles leoneses.,.hicieron á su prelado fné
mn y sentida y conmovedora, como
lo ha sido también el saludo de
sus nuevos gobernados.~.;Desde la estación de Buenavista,
adonde llegó el tren especial en
que vino el nuevo arzobispo, hasta la Catedral, las calles estaban
adornadas y llenas de una multitud que ansiosamente esperaba
las bendiciones de su nuevo pas·
tor.
Después de las ceremonias de
acción de gracias, que se llevaron
á cabo en la Catedral, el arzobispo
pasó á la residencia palaciega de
la calle de Santo Domingo, la cual
ha sido totalmente renovada y
arreglada para su nuevo ocupante.
11ustran estas líneas, fotografías
de esta suntuosa residencia, dona·
da por la generosidad de una dama católica para los arzobispos
metropolitanos. En nuestro próxim'o número publicaremos información gráfica amplia y completa
de la recepción hecha á Mons.
Mora.

SALA DEL TRONO DEL PALACIO ARQUIEPISCOPAL Y DETALLE DE LA MISMA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

3i0

EL MUNDO ILUSTRADO

341

La "Gioconda"

Obras Maestras de los Grandes Pintores

D1E LEONARDO DE VINCI
Entre las obras maestras del
pincel, pocas tan célebres como
la Gioconda. El di vino Leonar·
do, como le llamaron sus con·
Í!mporáneos y como continúa
llamándole la posteridad, puso
en ella lo que de más exquisito tenía su genio. La Gioconda
es una esfinge ante la cual ha
pasado la humanidad reverente,
¡Oh, los ojos profundos, llenos de ternura y de misterio;
la vaga sonrisa de ensueño que
pliega levemente los labios; las
manos blancas, rebosantes de
abandono y de gracia, que inspiraron á uno de los más grandes poetas modernos la singular
tragedia! Todo es grande, todo

\.

1

.\

'{

1. -El presiden/e G6mez aren¡Jl al pueblo des~e los balcones de palacio.-2. Desfile de la artíllería.-Cordón militar en la plaza de armas .

. . LA úlOCONDA DE LEONARDO DE_VINCI

es bello, todo es infinito en este cuadro.
Cuenta Vasari que Leonardo de Vinci comenzó para Francisco del Giocondo el retrato
de Mona Lisa, su mujer, y que, luego de haber
trabajado en él durante cuatro años, hubo de
abandonarlo. A manos de Francisco 1, rey de
Francia, vino á parar esta obra maestra, me·
diante la suma de 4,000 escudos de oro. En
tanto que Vinci trasladaba al lienzo la imagen de Mona Lisa, cuya belleza temía alterar,
rodeó 1a de cantantes, músicos y bufones, á fin
de mantenerla en constante solaz, é impedir,
de tal suerte, el tedio de una larga pose. Así
consiguió el maestro que en el retrato conservase la esposa del Giocondo esa sonrisa de li.
gereza, de malicia y de gracia que hoy admi·
ramos tanto.
Este cuadro no es menos sorprendente ~orno

�Ét MUNDO ILtJsTRA:bO

estudio profundísimo de
carácter. Leonardo de
Vinci aparece ahí por la
generalización y elevación del estilo, como el
intérprete por excelencia
de la Mujer, del encanto
arcano que la hizo poderosa en todos los siglos.
Entre las producciones
de Leonardo de Vinci,
siempre sabias, La cena
(Milán), La Virgen y Santa Ana (Louvre), la Gioconda es quizá la más
ignificativa, por lo que

EL MUNDO ILUSTRADO

L
hay en ella de inefal&gt;le encanto, de
algo indeterminado, infinito, que es
la vida misma, el perpetuo deseo ....

1. Los diplomáticos que asistieron
á la toma de posesión al salir de pa·
lacío.-2. El presidente y el vicepresi·
dente revistando las tropas.-3. Llega·
da del presidente á palacio.

1. El gobernador Magoon en el momento de embarcarse.-2. El jefe de columna saluda al presidente.
3. Artíll~r{a de costa en revista.-4. Guardas rurales.

*

�EL MUNDO ILUSTRADO

34!

345

EL MUNDO ILUSTRADO

•

1T'EA'T'RAlifTI3

flli.......-

El beneficio de Tina di Lorenzo.- Un paréntesis
en la temporada.-"La Confesión" de
Dlcenta en el "Fábregas"

&lt;Magda&gt; de Suderrmann, fué la obra elegida aquella no·
che de flor~s. Así podemos llamarla. Cuando apareci6 la
artista envuelta en sedas rojas, como una fogata ardiente
de vol~ptuosidad y amor, animando la figura armoniosa de
esa hija pr6diga que torna á la casa paterna, no por . regeneraci6n, sino por deseo de regenerarse, la cornucopia de
la admiraci6n volc6 su tesoro de rosas y de halagos. Un
deseo, largo tiempo contenido, estreme_ci? el am?iente, y
entre el murmullo cariñoso pasaba la d1vma actriz como
las diosas griegas: sobre alfombras de rosas fresca,. Ahí
comenz6 la escala ascendente de esa noche de triunfos,

do en compañías de idioma extranjero, mostraba uua vez
más la ductilidad de su espíritu de artista.
¡ C6mo-nos preguntábamos-es ese el que tiene constante~ente sobre sus hombros la pesada carga de la alegría
fingida, el que pone siempre en los labios d~ los espectadores la risa, y en los espíritus agobiados con la teosi6n
dramática el descanso de la gracia Y
Sí; era él el actor cómico que saltaba de improviso de la
mueca de Momo al torvo &lt;rictus&gt; de Melpómene. con la fa.
cilidad de un omnipotente. Su coronel apoplético y de alma acerada fué detallado, sentido y expresado en una ga.
ma ascendente de la vaga alegría del primer acto, á la tristísima muerte del final.
Así, la sorpresa se tradujo en convicci6n, la convicci6n
en aplauso y el aplauso en triunfo.
Después de esta velada de memoria tan grata, la compañía de Tina nos di6, como postrera representaci6n, dnfedele&gt; de Braceo, cuya comedia finísima abre el paréntesis de ausencia de la hermosa '.lctriz.
Tornarán pronto, y para su regreso han abierto un corto
abono de seis funciones, en una de las cuales se llevará á
la escena el drama &lt;La Piu forte&gt; de un autor mexicano.
Desde ahora bulle en nuestros espíritus la ansiedad por
ver esa flor de arte, ya que son tan raras en el estéril carmen de nuestra producci6n intelectual. Demos un aplauso
á la empresa Consigli, que nos da ocasión de dar un aplauso y un aliento á los caminantes del buen sendero.

***

JOSEF LHÉVINNE, PIANISTA RUSO QUE NOS VISITA
ACTUALMENTE,

porque el alma de Tina, toda serenidad y firmeza, se unifi.
c6 al espíritu de Magd:i, la cantante alemana fría, calcula·
dora y dura que nos hizo sentir,. desesperar y dud~r. Pasado el encantamiento de esos tnunfos, una figura 1mpre·
vista condens6 toda nuestra atenci6n, llevándola de sor·
presa en sorpresa hasta el desbordamiento del apl~~so.
Falconi, el actor c6mico de más fuerza que nos ha vmta·

El &lt;Virginia Fábregas&gt; nos ha dado á conocer dos obras
que han sido dos éxitos: &lt;La Con(esi6n&gt;, de Dicenta, y &lt;Mariposear&gt;, de Sardou. A la primera consagraremos más atenci6n, porque nos parece de más interés. El autor de &lt;Juan
José&gt;, fustigador de vicios, que con tanta dureza y franca
valentía combate en sus cbras, ha hecho en su pequeño
drama un capo-laboro. El diálogo es duro, la tesis cruel.
Un minero enriquecido en el subsuelo de Africa mata á
un hermano de trabajo que ha descubierto el tesoro para
hacerse duefio único de la riqueza descubierta. Torna á
España y ahí disfruta de los honores y homenajes que el
vulgo necio rinde á su alteza el Oro, mientras se muere de
hambre y sufre vergüenzas la familia del obrero muerto.
Vemos en las primeras escenas de la obra, el final de la vida del asesino¡ éste agoniza; la esposa y su hija, mujeres
religiosas, afiliadas en innumerables cofradías, intentan,
por todos medios, el último acto de fe que ha de lavar los
últimos pecados. Don Santiago se niega en absoluto, y esa
firmeza llega 'á ser vencida por la ternura del llanto de la
hija que suplica y el secreto pavor de lo desconocido. Su
conciencia se despierta, el remordimiento atenacea su al·
roa y pide el auxilio divino que desahogue su pecado. No
puede ya volver la vida que arrancó al hermano de traba·
jos ..... .Se"conforma con dar la fortuna arrebatada á los
hijos que lloran la muerte y el hambre, y pide un sacerdo·
te á quien confesarle el crimen de esa vida y á quien rogarle la devolución de aquellos bienes.
Entonces surge la fría, la dolorosa, la repugnante escena
con que cierra el acto, cuando la esposa y la hija prefieren,
á pesar de su inmenso amor religioso, á pesar de la ciega
creencia en el plus ultra de la vida, prefieren, á la salvaci6n
del moribundo, la posesión de sus bienes terrenales. Y as(,
canallescamente, ocultan al sacerdote, que espera en la
alcoba de al lado, la última voluntad del inconfeso:

BENOIT CONSfANT COQUELIN (AI NÉ )

°!

EL

2/

DE ENERO ÚLTIMO,

-¡Es tenaz, le dicen; no quiere recibir los auxilios di·
vinos!
La fuerza dramática de esta obra llega aquí á su mayor
altura¡ pasa·por todos los espectadores un frío soplo de
desencanto, que para el público asiduo al coliseo de San
Andrés fué un cilicio de horror. Seguramente que esta obra,
en un teatro de público menos fanático, habría logrado el
éxito grandioso de que viene precedida.
Efectivamente, Dicenta ha sabido tocar, en su drama, todos los resortes de la emotividad, cuya fuerza va exten·
diéndose lentamente, hasta producir, en su escena última,
e,a sensación de lo que se adivina, de lo que no se palpa,
y sin embargo, se siente, de lo que es v no se ve. Un vacío
llena las almas¡ no se llora con el drama de Dicenta: se sufre, se duda y aun se maldice. No será posible producir
mayor interés ni más sincera emoci6n en tan poco tiempo.
Solamente un acto forma la obra de que me ocupo, y en
esas pocas escenas que lo componen pasa el alma por todas las gamas del sentimiento y del dolor humano.
Dicenta ha triunfado una vez más. De la interpretación
de la obra no podemos dar un juicio honrado, porque la
premura con que fué puesta en escena &lt;La Confesión&gt; no
di6 tiempo á los artistas de identificarse á conciencia con
sus personajes.
&lt;Mariposear&gt;, de Sardou, dió ocasión á la señora Fábregas y al actor Vásquez para dar relieve á sus personalidades artísticas. La comedia del viejo desaparecido es un in·
genioso &lt;bouquet&gt; de gracia y esprit&gt;. Aunque dividida en
tres actos, bien pudo resolverse en uno solo; pero la ten·
dencia de los autores franceses á bordar y damasquinar sus
asuntos, alargándolos indefinidamente en situaciones y
diálogos innecesarios, si se quiere, pero siempre llenos de
regocijo y savoir faire, fué seguramente causa de este pequeño error de &lt;Mariposear&gt;, disculpable en gracia al buen
humor y alegría inquietante que lo mantienen.
Ambas obras son de vida larga.

•••

En el Principal se celebró la funci6n á beneficio ~e la
tiple Cándida Suárez, que deja ya la escena de este coli·
seo. Se hici~ron &lt;Tragedia de Pierrot&gt; y &lt;Cavallería Rusticana&gt;.
A pesar de los aplausos y _flores prodigados á la artista,
el público ignoraba, al salir, si había visto dos &lt;Tragedias&gt;
6 dos &lt;Cavallerías&gt;.
LORELEY.

ERNESTO COQUELIN (CADET)

t

EL

8

DEL ACTUAL.

MARCELA SEMBRICH
EL OCASO DE UNA ESTRELLA
En los primeros días del presente 111es se efectuó un acon•
tecimiento de gran importancia en el mundo del arte tea·
tral: el retiro de la escena de la gran soprano Marcela Sembrich, después de una carrera de treinta años de triunfos
continuados.
El camino que tuvo que recorrer la gran artista para
llegar al templo de la gloria no fué nada fácil, y si ahora,
al retirarse de la escena, lleva junto con sus recuerdos artísticos un capital que le perµtitirá pasar c6inodamente el
resto de su vida, los trabajos q'ue pasó para llegar á esta
situaci6n bien merecen la recompensa.
Hija de un granartistacuyo talento no fuénunca bien conocido, recibió de su padre las primeras lecciones de música,
y el primer instrumento tocado por ella fué un violín, fa.
bricado por su mismo padre. Sus talentos y su dedicación
hicieron que pronto fuera solicitada en todos los pueblos
y castillos de los alrededore., de Wisnoszky, su aldea natal. cuando no tenía más que ocho años de edad.
La pobre chiquilla encontr6 su hada benéqca en la forma de un rico anciano polaco que gustaba mucho de oirá
sus paisanos: éste oy6 tocar una vez á la Marcelita y decidió apoyarla en sus estudios musicales. Gracias á este buen
anciano, Marcela entró al conservatorio de Lemb1:.rg y fué
puesta al cuidado del joven profesor Wilhelm Stengel,
quien acababa de llegar del conservatorio de Léipzig y
quien continúa aún prodigando sus cuidados á la artista,
pues poco tiempo después se cas6 con ella y desde entonces han vivido los dos una vida de amor y de consideraciones mutuas.

•••

El joven profesor enseñ6 á su discípula todo lo que é l
sabía del piano, y cuando no tuvo más que enseñarle decidió presentarla ante el gran pedagogo Julius Epstein
que residía en Viena.
'
Por el mismo tiempo tuvo lugar un acontecimiento de
gran trascendencia para la vida artística de la Sembrich ·
conoció á la Patti, y aunque por entonces no pensaba de:
dicarse al canto, se prendó de tal manera de la gran can-

�346

EL MUNDO ILUSTRADO
á"dar una función de despedida al teatro donde verdadera.
mente se puede decir que empezó su carrera.
Después de este fracaso en Dresde, y resuelta á seguir el
teatro italiano, el mayor anhelo de la artista fué ir á Londres, donde se reunían cada año las mejores cantantes italianas; la escasez de sus recursos no le permitía el viaje,
pero habiéndola oído cantar los directores del festival
musical de Colonia, la contrataron para las fiestas, y con lo
que reunió en ellas pudo irá Londres, donde fué contra.
tada, desde luego, en Convent Garden.
El invierno siguiente viajó por Rusia, España y Francia, teniendo en todas partes un éxito muy lisonjero. Des·
pués de haber cantado algo más de un año en público, tuvo la casualidad de hallar en Como al padre de su tJrimer
profesor italiano, y con él se dedicó á un estudio de seis
me~es, rasgo muy difícil de hallar en una artista que ya
disfrutaba de fama y renombre.
Ea. el otoño de 1883 hizo su primera aparición en los
Estados Unidos, compartiendo con Cristina Nilson el gusto de inaugurar la «Metropolitan Opera House» de Nueva
York. Se presentó con la «Lucia» el 24 de Octubre. En 1896
regresó á los Estados Unidos, para dar una serie de concierto~, y desde entonces, con excepción de una sola tempor:ida. ha sido la primera soprano de coloratura en la
t.: tropolitana.

347

1!:t MtrNDO ItúS'rRAt&gt;C

La Granja Experimenta~ de Zoquipa
UN EJEMPLO DE CARACTER E INTELIGENCIA
En uno de los lugares más áridos de la metrópoli; en un
arrabal lleno de polvo, de miseria y de tristeza, ha surgido
en pocos años, al conjuro imperioso de un hombre de in·
quebrantable carácter y de clara inteligencia, un oasis, un
milagroso jardín sombreado por los árboles, perfumado por
las flores y alegrado sin cesar por el jubiloso canto de los
pájaros.
El lugar es Zoquipa; el hombre don Lauro Arizcorreta,
Zoquipa, que en idioma nahuatl significa lodazal, era un
erial maldito desde la época de los aztecas; un fango saturado de corrosivo salitre hacía imposible la más leve ma-

La vida de la gran artista ha sido siempre muy sencilla
y sin ostentaciones; amante fiel de la naturaleza, de la mú-

MARULA SEMBRICH EN

1880,

AL EMPEZAR SU

CARRERA TEATRAL.

tante, que su afecto~llegó á: hace1 Ia! lecir con frecuencia:
«Cuando se habla de la gran Patti, se habla de algo que s.Slo ha sucedido una vez».
Cuando Marcela salió con su profesor y con su madre
rumbo á Viena para conocer la opinión de Epstein, no tenía la más remota idea de dedicarse al canto. Una vez que
la chiquilla había tocado el violín y el piano con delicia
del gran profesor, Stengel sugirió la idea de que cantara
el aria de «Emani». Epstein, que ya se había mostrado muy
complacido por la 1:.jecución de Marcela en el piano y en
el violín, se mostró grandemente entusiasmado ante su
manera de cantar; este entusiasmo contagió á la artista,
quien decidió desarrollar las nuevas alas que se le ofrecían para volar hacia la gloria.
Se dedicó al e~tudio del canto, primero en Viena bajo la
tlirección de Rokitansky, y después en Milán con el tJrof ;sor Lamperti.

si.:a y de su esposo, ha compartido con estas tres entida·
des las mejores momentos de su vida. Cincuenta años lleva ésta y han sido pasados tranquilamente; en los buenos
días gozando de la dicha, y en los malos esperando algo
lll~ JOr.
A esta sencillez de vida debe la cantante el haber conservado su hermosa voz durante tantos años y el que haya. llegad~ al ?Caso ~omo las estrellas, sin perder un solp
ap1ce de su brilló; al retirarse de la escena, tiene sus fa.
cultades completa, y si ella lo quisiera, seguiría disfru·
tando de los favores del público por algunos años.
El repertorio de óperas de la señora Sembrich incluye
más de treinta de las más difíciles; tiene la facultad inna~~ en su país para el aprendizaje de los idiomas y habla
cmco con la misma facilidad¡ su repertorio de canciones,
del que ha hecho uso en los conciertos por muchos años
Y seguirá haciendo por algunos más, se compone de todas
las principales canciones de todos los autores del mundo.

SR. D. LAURO ARIZCORRETA,

fundador y propietario de la Granja Expenn,enfal
de Zoquipa .

•••

La primera aparición de la Sembrich en un foro íué e!l
Mayo de 1878, en Atena~, formando parte de una compañía
italiana. Adoptó en esta primera temporada de su vida
teatral el nombre de Bosio, que era el de una soprano ita
liana que estaba entonces en boga y cuya voz tenía mucha
semejanza con la de la debutante.
Su primera temporada estuvo muy lejos de ser un acon·
tecimiento grato desde el punto de vista pecuniario; cuando, después de muchos trabajos, c,msiguió la artista ver el
teatro lleno el día de su beneficio, el empresario se marchó
con la cantidad colectada en ese día y dejó á la principiante en Atenas y sin un real.
.
Gracias á la generosidad de algunos polacos que se hallaban en la corte griega, la cantante y sus acompañantes
pudieron lÍegar á Dresden, donde Marcela se contr~tó para cantar en el teatro de la Opera. Por este tiempo, y durante un viaje á Italia, determinó retirarse del teatro alemán para dedicarse al italiano; en él comprendió. que es·
taba la base de su futura gloria.
Por otra fiarte, su situación en el teatro de Dresden no
era nada agradable; siendo poco conocida, la gerencia no
quería darle papeles que estuvieran á la altura de sus aptitudes, lo que disgustó mucho á sus admiradores; éstos
o.-ganizaron una demostración de pr.o,testa el últi~o día
de fnl\fioues en el teatro, demostrac1on que ha tenido por
resultado que no se vuelva á invitará la artista para que
cante en el teatro de la Opera de Dresden.
Una vez que se haya retirado de la escena de los Estados Unidos, donde trabaja desde hace veinticinco años, irá

nifestación de la vida vegetal, el hombre huía de sus contornos amenazado por su aire mefítico, intimidado por su
aspecto siniestro y sólo los canes famélicos y los torvos
zo_pilotes l_legaban hasta los montones de ?~sura ._&lt;tue

MARCELA SEJ,{BRICH EN EL PAPEL DE LA RE;JNA El'I &lt;LOS
HUGONOTES&gt;,-UNO DE SUS ÚLTIMOS RETRATOS,

Sala de la habitaci6n del Sr. Arizcorreta.

allí se hacinaban en aquel lóbrego paraje. Causa asom·

bro considerar cómo ciertos rumbos de la ciudad pue-.
den ser escogidos para habitación. Las fatídicas colonj.as de la Bolsa, Santa Julia, Valle Gómez, con la miseria
que las envuelve, la desolación que las rodea y los siniestros criminales que las frecuentan, parecen rebeldes á la
urbanización y rehacías al progreso. Zoquipa era más tris·
te aún que esos siniestros lugares. ¿Qué heroísmo de carácter inspiró, pues, á don Lauro Arizcorreta para irse á fijar
en ese páramo, fecundado á fuerza de abnegación, de inteligencia y de inquebrantable fe? Es el caso que el singular luchador, desoyendo los fatídicos augurios de los pesimistas, peregrinó por aquel yermo con los ojos fijos en la
estrella diamantina de su ideal. Durante su breve marcha,
breve para los enormes prodigios realizados, su mano se
tendió sobre .el erial con el lírico gesto del sembrador, su voz ferviente entonó el himno del trabajo y el
sudor de la frente pensativa y austera derramó sus bíblicas perlas sobre el erial maldito. Y poco á poco, del suelo de anatema, fuéronse levantando las apariencias del
milagro. Los pastos de esmeralda tapizaron los prados.
El fango se desintegró; en tierra humífera y agua de cristal. La más variada de las flores creció sobre los campos,
surgieron árboles frutales, naranjos de flores de nieve y
pomas de oro; vides de racimos de topacio¡ olivos de folla·
je argentado, y para que el prodigio fuera mayor, brotaron
las más delicadas plantas exóticas, el agave del henequén,
las enormes palmeras tropicales y el ahuehuete, el árbol
por excelencia mexicano y cuyo secreto de propagación parecía perdido para siempre. Hoy Zoquipa posee el más
vasto almácigo de ahuehuetes y ha contribuido á la repoblación del magnífico bosque de Chapultepec. Junto á ese
prodigio agrícola, el infatigable don Lauro hizo surgir prós·
peros laboratorios industriales, un taller de cerámica, una
fábrica de vidrio de celebrados productos, un establo que
es hoy modelo entre los mejores completaron la obra
de fe, uno de los más sonoros himnos al progreso levantados entre nosotros por la iniciativa privada. Pero don Lau·
ro Arizcorreta, además de ser un hombre :de gran carácter
~e alta inteligencia, completa su perfil moral siendo un

Fachada principal de la granja.

�EL MUNDO ILUSTRADO

348

349

EL MUNDO ILUSTRADO

NOTABLE EJEMPLAR, PREMIADO, DE RAZA HOLANDESA,

Fuente artística y avenida de palma.•.

El ganado suizo.

patriota acendrado y un filántropo cabal. Los miserables
que con él trabajan son paternalmente educados, experimentando una elevación moral; varias veces al año Zoqui ·
pa reúne á sus trabajadores, obsequiándolos con un ban·
quete y en ocasiones con prendas de vestir. De los magníficos establos del señor Arizcorreta sale diariamente una
gran cantidad de leche, que se ha repartido gratuitamente
entre los niños que asisten á las escuelas del gobierno y
actualmente se cede á favor del &lt;Congreso Nacional de
Madres», por cuyo conducto día á día proporciona alimen·
to á un grupo de niños desvalidos. A la mujer, á su protección y educación ha dedicado el señor Arizcorreta gran par·
te de sus desvelos y sus estudios y trabajos en pro de la pue·
ricultura tienen una gran significación social. En su granja el
señor Arizcorreta ha fundado la «Escuela Agrícola de Jardi·
nería Artística y Horticultura&gt; en beneficio de la mujer
mexicana. El señor Arizcorreta es, en vista de lo dicho, un
hombre de poderosa intelectualidad, de voluntad firmísi·
ma y de muy culminante nivel moral. Su obra científica,
perseverante y llena de amor para sus semejantes, revela
todas las cualidades del hombre. Dijimos que como cria·
dor de ganado ocupa el señor Arizcorreta un lugar hors
ligue entre los Arena, Fuente Parres, Arellano y otros no
menos distinguidos ganaderos, y como tal, el señor Arizco·
rreta ha obtenido ho~osos premios en los concursos de ganadería, y en ellos una honrosísima nota del jurado cali·
ficador que no podemos menos de copiar. Dice así:
&lt;Es de felicitarse al expositor, por dos hechos que con·
curren en sus ejemplares cruzados; primero: por el cuida·
do esmerado con que han sido presentados dichos anima·

les¡ segundo, por los caracteres tan avanzados de raza pura que varios de los animales presentan, que el jurado ha
creído estimar los caracteres de raza hasta la proporción
de un 15Z16 ó más».
La obra realizada en Zoquipa por don Lauro Arizr.orreta
ha merecido la atención y el elogio de personas tan eminentes como el señor Gral. Díaz, don José !ves Liman·
tour, varios secretarios de Estado y, en su parte especial,
por el director técnico del bosque de Chapultepec don
León Vauden Hende y el notable hortifloricultor señor J.
Balme.
En los grabados que publicamos hoy, tomados en la
granja experimental de Zoquipa, figuran varias fotografías
del magnífico ganado suizo, holandés, Jersey y Dúrham
que hacen tan notable al establo, una vista de la avenida
de palmas, olivos y henequén; otra de los hermosos prados
bordeados de ahuehuetes y un interior del lujoso y artís
tico salón principal de la casa habitación.

Uno:de los·:plantíos de"?.:.ahuehuetes.

Para terminar, manifestaremos que el señor Arizcorreta
es autor de muy notables proyectos para el aprovechamiento de basuras, los cuales, al llevarse á efecto, producirán
no sólo grandes resultados para la higiene de la metrópoli,
sino que desarrollarán elementos de riqueza hasta hoy ignorados ó vistos con un incomprensible desdén. En esa
empresa fracasó la fuerte Compañía del Guano, cuyo legado
recogió el Sr. Arizcorreta.
El señor Arizcorreta es, pues, no sólo un alquimista del
progreso que hace oro con las basuras¡ es algo m.á s, puesto
que con la basura social de los desheredados y de los mi·

J&gt;encedor del campeonato.

serables, crea, á fuerza de bondad y de inteligencia, almas
y conciencias.
Este elogio no es una hipérbole y demasiado lo merece
el noble filántropo, el progresista industrial y agricultor, el
hombre de fe y de carácter que ha creado 1'1 admirable obra
de Zoquipa por su propio esfuerzo individual, que merece

EL SECRETO

M

E llamo Théano. Vivo en Mycona. Mi madre murió apenas vine al mundo. Mi padre, honrado y
valeroso pescador, cuidó de mi niñez¡ pero a.~otado por el trabajo iucesaute, bien pronto si~uió
á mi madre. Me dejó pobre y sola á los quin ce años. Viví
tejiendo telas rara mujeres menos bellas que yo. Yo era
muy bella, en verdad. Sin embar¡!o, era hmb1én muy desdichada: nadie me rendía homenaje. La exi~teucia erad ura
para todos en Mycona, roca estéril b.irrida por los vientos.
No había horas que consagrar á las mujeres. No se conocían
la voluptuosidad ni los placeres.
Una tarde, cansada de haber errado ea la playa, me apoyé contra el giJ(ante peñasco cuya sombra Rota lejanamente
sobre el mar. Escuché la amenaza de los vient&lt;'s y de laJ
olas, contemplé mi árida patria y pensé en Corinto, Eleu·
sis, Olimpia, Atenas; pensé en las s;iudades gloriosas. ¿No
vería nunca los templos resplandecientes, las luchas heroicas, las fiestas de los pueblos afortunados?
De repente, una palabra resonó en mis oído~. Me estre·
mecí y miré en torno mío. ¡Nadie! Me convencí de que me:;
hallaba completamente sola.
¿Había s0ñado aquella palabra, cuyo sentido me era desconocido? Repetí en alta voz sus armoniosas sílabas, y
sentí, bajo mi mano, entreabrirse la roca.
En una caverna profunda, de columnas de bronce, fluían
por todas partes el oro, la plata y las piedras preciosas.
P~recíame que la tierra me revelaba su esplendor y me abría
su magnífico santuario. Penetré sin temor, á la luz de los
magníficos diamantes que constelaban las bóvedas de pór·
fido y rodaban á mis pies como guijarros.
Largo tiempo permalleCÍ en la cavPrna. Escogí piedras
azules, verdes y rojas para adornar mis brazos y mi cuello
de nieve, para adornar mis cabellos de ébano. Me embriagué de alegría y de or¡!ullo. ¡Qué triunfo, después de tan
tos sufrimientos y tantas hnmillacioues! ¡Saber lo que nadie
sabía! ¡Poseer todas esas riquezas. y mañana .tominar el
mundo! ¡Yo, Tbéano, bella, insp irada, reina de te,oros!
A la hora del alba salí de la l!ruta y me diri~í prontamente hacia bs humild es casas de las próxi mas aldeas para
proclamar allí mi descubrim'euto.
Quería gritará mis compañeros de miseria:
-¡Venid! ¡Venid! ¡Poseo la dicha para todos! D('jad vuestras mallas y vuestras barcas. Os juro que M ycona será más
opulenta que Atenas. Llamemos hacia nosotros á los poe·
tas, á los artistas. Que nobles figuras de mármol y de mar·
fil se levanten en nuestras plazas. Que al furor de las olas
opongan los templos su majestad soberana Qne melodiosos
cantos apaguen la queja de los aires. Que la belleza reine,
en fin, sobre la isla melancólica, sin bosques y sin flores!

EL GANADO HOLANDÉS.

la atención y el estímulo de la sociedad y del gobierno de
un país que aspire al titulo de proiresiRta.
Tales son, en síntesis, Zoquipa y su creador: una obra
admirable y un hombre ejemplar.

Corría ansiosamente, -alegremente, cuando otro-pensamiento atravesó mi espíritu.
"Si todos conociesen mi tesoro, á todos, como á mí, les
pertenecería. ¿Vería yo vender en las tiendas las divinas
joyas'( ¿Vería, en los dedos de los marineros, esas piedras
reales? ¿Con qué vulgares palabras turbarían ellos el silencio de aquellos sitios encantados?
",.Qnién murmuró á mi oído las milagrosas sílabas'! Al·
¡!Ún dios invisible, sin duda. He sido, pues, la elegida, la
única. ;,Revelai ía el misterio á los no escogidos, á los qu~
no podían escuchar la voz que yo escuché'?
"No seria entonces sino la esclava de los hombres. ¡No!
Los profanos no deben conocer los tesoros sagrados ...... "
Dos veces el sol se enc'ende sobre Mycona. Cuando sus
últimos rayos se apagaban en la lejana superficie de las
a~uas, penetraba furtivamente en mi reino y salía antes de
la aurora. llevándome algunas joyas que escondía en mi
cabaña. Me sena permitido traficar con e~tas cosas maravi·
llosas, porque solamente á roí fueron ofre: idas. Pensaba,
además, que al amontonar suficientes riquezas, me iría á
. vivir lejos de Myco11a, á las cindades del lujo y del placer.
El tercer día, como eu los dos anteriores, posé la mano
sobre la roca y entreabrí los labi os . ..... ¡Había enmudecido!..... Había olvidado ¡oh dioses! la p labra divina.
Toda la noche hice esfuenos sobrehumanos para recor·
darla. Acudí en vano á mi memoria, junté sonidos di ver·
sos, golpeé mi frente contra la muralla de granito, pre metí
sacrificios á todos los inmortales, invoqué al que me había
hablado . ...
AL lle~a· la mailana, helada por el viento y entorpecida
por la fatiga, regresé á mi choza.
La noche si¡(lliente luché aún más contra el destino.
Después me dirigí á los hombres. Les conté mi historia
y les supliqué que, armados de hacha~. rompiesen la puerta de la cual nadie poseía la llave. Consintieron en ello;
pero sus vigorosos brazos nada pudieron contra la dura
roe;\, contra el muro implacable.
Y riéronse de mí. Me creen loca. Nunca lo sabrán.
¡Si yo les hubie,c hecho dón de la mágica palabra! .. . .. .
La habría encontrado en sus corazones.
¡P~ro n¡,! Lo que es de todos no es de nadie. Solamente
para mí el oro ha brillado en las profundas cavernas. Fní
la favo rita de los dioses. Guardo su secreto. Y lo guarda, é
por siempre con orgullo.
Hoy día, estov triste y vieja, pero pienso aún en lo que
fu í. e11 lo qne debí:i ser, y busco, investigo, insisto .....
Cuando llega la noche, evoco el esplendor de los tesoros
ocultos, de rodillas, delante de la puerta que no se abre
nunca.
CATINA PSYCHA.

�350

351

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

GRAN ACONTECIMIENTO SPORTIVO

EL JABON DE LECHE DE BURRA

LOS AUTOMOVILES PACKARD

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GRAN GRUPO DE AUTOMÓVILES (l'ACKARD» FRENTE AL EDIFICIO DEL &lt;COUNTRY CLUB» EN' CHURUBUSCO

Uno de los acontecimientos sportivos más notables de
los últimos días, fué la excursión automovilística organi·
zada por el Sr. McKie Walker, único agente de los automóviles Packard, con el objeto de dar una demostración
práctica de las grandes cualidades de estos automóviles.
Tomó parte en la citada excursión un gran grupo de autos de diferentes modelos, dominando los de turismo, de la
citada marca, los que recorrieron los caminos más difíciles
del Distrito, que en algunos lugares son de verdadera prue·
b1 para las máquinas.
Todos los automovilistas saben que los automóviles
Packard tienen conquistada una fama muy merecida por
sus excepcionales condiciones de resistencia, ligereza y co·
m0didad, condiciones que demostraron una vez más, y de
una manera sorprendente, durante la última prueba á la
que se les sometió.
Pocos minutos después de las nueve de la mañana partió
la comitiva de autos del «garage» situado en el paseo de la
Reforma, poco antes de llegará la glorieta de Colón, ante
un gentío considerable que adn1iraba la hermosura de las
máquinas y la habilidad de sus conductores.
L:i gran procesión recorrió algunas de nuestras princi pales calles y en seguida se dirigi ó por diferentes caminos al
punto de cita, que era el edilicio del Country Club, en las
cercanías de Churubusco.
Una vez que las máquinas se reunieron frente al citado
edificio, era de vH como, tras un recorrido mu y penoso, se
hallaban n1 las mismas condiciones que cuando salieron
del «garage, algunas horas an tes; este momento fué el que

'

sorprendió nuestro fotógrafo, y el que representa la ilus·
traci6n que acompaña estas líneas; en el fondo de la vista
se ve el edificio del Country Club, la primera de las insti·
tuciones de su género en nuestro país, y una de las prime·
ras de la América, y frente á él las máquinas, tal como si
acabaran de salir de su «garage», y sin uada que denuncie
que acaban de hacer un recorrido de varios kilómetros
algunas de ellas por caminos que nada tienen de fáciles ni
de practicables.
La diversidad de modelos que se ve en la fotografía hará ver que no se escogieron coches de determinado modelo
para la prueba; claro es que deben dominar los coches de
turismo; pero entre los que están en la fotografía tenemos
uno cerrado, que es de los que se usan especialmente en las
calles de las ciudades; éste, lo mismo que los demás, pa~ó
por la prueba sin que se resintiera de ella y sin que se
notara en él el mínimo desperfecto después del viaje¡ esto
creemos que nos autoriza para declarar una vez más, como
lo hicimos al principio, que los automóviles Packard han
probado, que su fama no es inmerecida, y que sus condi ·
cienes los colocan en primera línea en la industria auto·
movilística de nuestro coutinente.
Entre los ocupantes de los coches que hicieron la excur·
si6n estaba el señor McKie Walker, quien, como ya lo di·
jimos, es el único agente de los Packard en nuestro país
y á quien se debe la idea de esta gran prueba deportiva,
la mejor muestra de que tiene plena confianza en el ar·
tícnlo que vende, pues de otra manera no lo hubiera so·
metido á una prueba de la que sólo los bueuos salen bien
librados.

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(~/,,111\rr,1'&gt;.R •' /n1/11th"

.1 •

Tras de laborioso~ estudios
qulmicos, el señor O.hoa Alcaraz ha presentado al público un
jabón que tiene por base la leche de burra, y que está dotado
de propiedades exce¡,cionales
para la conservación de la purezc.. y de la ,frescura del cutis.
~ No hay necesidad de recordar
las propiedades de la leche de
burra, como conservador de la
piel: es bien sabido que las más
grandes bellezas de la antigüadad acostumbraban b~ñarsecon
leche de b1,rras, y que á ello
debieron el ser admirada's en todas partes del mundo: Cle.;patra, la reina de Saba y otras
muchas belle2as le dieron fama
que perdurará por muchos siglos.
En cuanto al producto de los
e5,tudios del señor O~hoa Alcaraz, nos es muy grato mani!estar que responde á las dellcadas exigencias de tocador, y
que, seguramente, á habe~ existi,1o en los tiempos antiguos,
hubiera sido prtferido por las
bellezas que hemos" mencionado.
r El señor Ochoa Alcaraz, comprendiendo la importancia de
su invento, y temiendo, por lo
mismo, que se quisiera aprovechar iridebidamente de sus trabajos, pidió y obtuvo pate~te
de privilegio exclusivo por vemte añn~. por la explotación de
jabón compuesto por él.
Acompaña estas lineas un·
fac~lmil de la patente de privilegio, expedida el 18 de Noviem.
bre del año de 1907. y que em·
pezó á surtir sus efectos el 26
de Octubre del mismo año. Culdese de que sea legitima, porque ha sido objeto de falsificaciones groseras.

�EL MUNDO ILUSTRADO

352

EL MUNDO ILUSTRADO

353

LA CASA DE CAMPO
Salvo un pórtico que se ha colocado delante del zaguán,
la fachada no ha sufrido modificación alguna. Y lo mismo
que se puede decir de la fachada, es aplicable al interior y
al mueblaje de la casa. En los cuartos se respira un aire
de antigüedad¡ todo lo que hay dentro de la casa trae á la
memoria las ideas y las costumbres de hace doscientos
años, como si al entrará la casa se pasara de golpe á una
época que pasó hace dos siglos. Las ilustraciones qt:e
acompañan estas líneas representan el salón y el comedor
de la casa; en todos y en cada uno de los detalles de les
cuartos se notará la p.1reza y la sobriedad de líneas carac·
terísticas de la época¡ las paredes, los muebles y todos les
detalles de la casa toman al que la visita y lo sacan de la
vida de movimiento y agitación de nuestros días, para lle·
vario, aunque sea por breves momentos, á la era de tran·
quilidad y de reposo en que vi vieron nue~tros abuelos.
COMEDOR &lt;COLONIAL».
El gusto por los muebles y las residencias de estilo anti·
guo es muy laudable en los que gustan de la vida del cam·
po; la vecindad de las plantas y los árboles parece convi
ciar á la vida retrospectiva y á los hermosos y confortables
muebles, á los que tanto cariño tenían nuestros abuelos.
Pero para que el encanto sea perfecto, es necesario que
se conserve la nota uniforme en todo, porque es del peor
efecto encontrar muebles modernos dentro de una casa
que, por su aspecto exterior, recuerda las mansiones seño
riales de la época de la conquista, como lo es hallar mue·
bles antiguos de estilo colonial dentro de una casa de estilo moderno¡ nada hace resaltar tanto las bellezas ee los
objetos antiguos como el que estén en un medio apropiado
Como prueba de lo que decimo~, presentamos como mo·
delo una hermosa casa de campo construida hace cerca de
doscientos años, amueblada en la misma época y cuyos
mu~bles y construcc_ión no han sufrido más ligeras modificaciones desde ese tiempo. En ella todo está de acuerdo
con la época; el armazón de madera de la casa, que ha resistido á la intemperie durante tantos años, tiene un hermoso aspecto de vejez; en uno de los grabados que acompañan estas líneas está representado el exterior de la casa
y en el grabado se podrá notar la belleza y pureza absol nta de las líneas, completamente de acuerdo con el lu·'ar en
el que se levanta la casa.
"'

I

CHIMENEA &lt;COLONIAL»

METRO PO LITANAS

Si}!ue de la página 337.
-iAaaab! (un bostezo). Muchacho, /.tú por aquí?
Salúdoles uno por uno. Todos me preguntan. Es aquello
una avalancha de preguntas.-lHas visto á Fulano1 ¿ Y Men·
ganito, cómo está? /.No se ha muerto? Y
luego que si tl':nía novia; que si aún conti
uuaba en el periodismo este; que si iba á
misa todos los domingos; que si comulgué
en la Cudresma .... iQué sé yo!
Siéntome enmedio de ellos. Todos for·
roamos un círculo muy apretado, muy es·
trecho, en torno á la mesa que denuncia
vagos esplendores pasados; en aquella sala
que huele á ancianidad, con sns pesados
cortinajes, con sus grandes espejos de dora·
do marco ennegrecido, con sus rinconeras,
con sus consolas, con sus imá.~enes resguar·
d&gt;.das del polvo por los capelos. El quin·
qné derrama una luz tenue que arranca re·
fiej0s de marfil de los rostros. Precío;a se
ha dormido; D. Trinidad me quita la palabra á cada instante; Lucecita le riñe; Rit1ta
ha tornado á coger el gancho¡ Panchita cabe·
cea; Camila asoma por la puerta, .:uriosa ...
Y yo, charlando, pienso que aquellos vie
jos hansidomozos, quehanamado,que han
reído, qu2 han hecho locuras Y me inva·
de lentamente una apacible, una serena me·
lancolía, al pensar en las vidas que fueron¡
en tanto que la lluvia, allá en la calle, canta
MODELO DE CASA DE CAMPO ESTILO COLONIAL.
CARLOS GoNZÁLEZ PERA.
y canta. . • .

El Terreno y los Abonos

La tierra de alcanforero es una tierra de composición
secreta que se usa en el Japón con gran éxito para el cul·
tivo de las crisantemas, con el objeto de aumentar el tama·
ño de las flores. Esta tierra se puede obtener por impor·
tación; se usa con muy buenos resultados á razón de cinco
kilos por metro cúbico, como abono.
Naturalmente que no en todas partes se puede hallar
el terreno que se necesita para determinado cultivo, y al
agricultor toca modifiearlo, ya sea por la adición de abo·
nos ó por medio de mezclas de terrenos de diferentes cla·
ses. Para modificar un terreno arcilloso, se le puede mezclar con tierra arenosa ó calcárea para hacerlo menos com·
pacto, y de la misma manera se procurará hacer perder sus
defectos á un terreno adicionándole tierra que tenga pro·
piedades opuestas.

No todos los terrenos son igualmente buenos, ni todas
las plantas nacen en cualquier terreno.
La tierra propia para el cultivo de las plantas, á la que
se da el nombre de tierra arable, se compone de materias
minerales y orgánicas, y de la proporción en que se hallen
estos dos componentes depende la clase de la tierra; así
por ejemplo, en la tierra que se llama franca, los elemen·
tos minerales dominan sobre los orgánicos, mientras qne
en la tierra de hoja sucede precisamente lo contrario. En
la tierra de los jardines artificiales, la adición constante
de abonos hace que después de cierto tiempo haya consi·
derablemente más materias orgánicas que minerales.
4 *4
Hecha la anterior declaración, pasemos á examinar las
Otra
manera
de
modificar
los terrenos es por medio de
diferentes clases de tierras que se presentan en los cul·
los abonos; se llama así á substancias que se agrega á las
ti vos.
La tierra arcillosa, en la que domina la arcilla, como su tierras para modificar su estado, mejorándolo en determi·
nombre lo indica, es compacta, fría, retiene el agua, se en· nado sentido; estos abonos se llaman modificantes cuando
dnrece muy pronto y se hiende; no es favorable para una cambian la naturaleza del suelo y estimulantes cuando pro·
buena vegetación y aun menos para las plantas pequeñas. vocan la fermentación de los elementos orgánicos del
La tierra calcárea (que contiene cal) es blanquizca, se suelo.
Se distinguen dos clases de abonos: los que provienen de
humedece y se seca con facilidad, tiene poca consistencia,
conserva difícilmente los abonos y se deslíe en el agua: es la descomposición de materias orgánicas, y los abonos mi·
nerales, que se llaman abonos químicos.
muy fría.
Entre los primeros, el más usado es el procedente de los
La tierra cilisosa ó arenosa es ligera, muy permeable al
résiduos
de la digestión de los anímales de establo, los que,
agua y al aire; se calienta y se seca rápidamente; es apro·
piada para cierta clase de plantas; especialmente para las á su vez, se subdividen en abonos calientes y abonos fríos;
entre los primeros se hallan los procedentes de los caballos
que se reproducen por medio de bulbos.
La tierra franca ó tierra de trigo se compone de las tres y carneros; éstos se usan para las tierras frías y compactas;
clases anteriores, adicionadas de algunas substancias orgá- los abonos fríos, tales como los de bestias de cuernos, son
nicas; es de una consistencia media y muy favorable para muy buenos para las tierras calientes y secas.
Todos los desechos de cocina, como las hierbas, hojas de
la vegetación; es la tierra por excelencia para la mayoría
aguas de lejía, etc., son magníficos abonos de los
legumbres,
de los árboles frutales y de ornato, las legumbres y las
que dispone todos los días.
flores.
La lista de abonos es muy larga: sirven como tales todos
La tierra de jardín es una tierra franca que, por la adi·
ción de abonos orgánicos, ha modificado completamente su los cuerpos que contienen substancias azoadas, las cuales
naturaleza primitiva; es más ligera y contiene más humus, se convierten en nitratos por medio de la fermentación;
es muy apropiada para la mayoría de las legumbres y de citaremos como los principales, de acción inmediata: el
las flores; es caliente y fácil de trabajar, contiene tantas guano, la sangre, las algas marinas, las cenizas de madera,
materias orgánicas como vegetales, si no es que más de las el sebo; y como de acción más lenta: el vellón de lana, los
lodos de las calles, asientos de fuentes y estanques, raspa·
primeras.
duras de cuerno, hueso, desperdicios de cueros, mondadu·
La tierra de pasto se obtiene por la putrefacción de ca- ras de frutas, etc.
pas de zacate; es excelente para agregarla á ?tras tie~as
Los abonos líquidos son de acción más rápida, porque
que se destinen al trasplante en macetas y a la germina- st disuelven en el agua con mayor facilidad¡ entre éstos
ción de algunas semillas.
citaremos los siguientes: la sangre fresca, la hiel de vaca y
La tierra de hoja se compone de cílice y materias orgá- el guano líquido. Los desechos de digestión humana son
nicas procedentes de la descomposición de hojas. Se más ricos en ázoe y en humus, que los de los aniwales, y
le encuentra generalmente en lo6 bosques y en las selva~; si se les ::¡uiere desinfectar, se les puede agregar sulfato de
se le usa para el trasplante de plantas delicadas á macetas.
Hay una clase de tierras muy ricas en substancias or.gá- fierro.
Los abonos químicos obran como complementarios ó co
nicas que provienen de la descomposición ó fermentación mo estimulantes. Su empleo se está generalizando mucho,
de los desechos de digestión de los animales rumiantes; se pero para su uso hay que tener en cuenta la clase de te·
usan generalmente los desechos de los caballos y los de_l~s rreno en que se van á usar, y la clase de plantas que se
vacas¡ las tierras procedentes de los segundos son más nh· trata de desarrollar en ellos.
les que las de los primeros¡ se les usa mezcladas á otras
Su uso, como el de las medicinas de patente, ha sido muy
clases de tierras para las macetas¡ también se les usa para atacado y muy defendido, y creemos que se debe consul·
cubrir los terrenos después de la siembra.
tar, en cada caso, como cuando se trata de una medicina,
La tierra fibrosa, que se usa especialmente para el tra~- pues muchas veces el éxito depende de las dosis¡ en ar·
plante de ciertas orquídeas, no es más que un haz de ra1- tículo aparte trataremos esta cuestió11. que es importante.
ces de una alga, el polípedo vulgar.

�354

Usos de Sociedad
LA VOZ

V

--CRONICA~
La amitad, como todos los demás sentimientos, ha sido objeto
de interés y de constante análisis
por parte de los filósofos y pensadores, afect~s al estudio sugestivo y complicado del espíritu.
Las opin~ones se han dividido en multitud de aspectos y de div~rsas ideas¡ unas afirman que este afecto nace de la semeJ~~za¡ ot:os, al contrario, piensan que para
establecer ~na solida .Y herna amistad es indispensable la
compensación¡ es decir, la armoniosa diferencia entre las
facultades que distinguen personalmente á dos amigos·
~e este modo, var~an extraordinariamente las definicio~e~
a ~se. ~especto. Sm pretender de ningún modo añadit una
opmio1;1 m_ás á las que se han dado ya, desearía ahora proponer~ mis amables lectoras la siguiente idea: ¿es posible
que exista una verdadera y _profunda amistad entre dos
personas. que nunca se han visto y que sólo se han tratado
por escrito ?-Para la imaginación y sensibilidad femenina
el problema es bien fácil de resolver¡ y aun cuando eÍ
asunto rest1;lta un tanto novelesco, es indudable que la mayoría de mis lectoras le darán una opinión afirmativa. Na·
da puede habe~ tan gr~to y pródigo en sorpresas como
una de es~s ami:tade:, 1_1br~s de todo convencionalismo y
compromiso _soc~al, !1~ siqu~era sujetas al capricho pueril
de un~ ant?pa_ha h~1ca ó a las sugestiones de la va.aidad¡
la amistad a distancia es la más libre, la más sincera y,
por tant~, la _más atractiva. No amenaza con decepcio·
nes, desv1os .m malos momentos del humor¡ como una ave
gozosa que hende las alas sobre el azul horizonte deja volar su fantasía y su ilusión para ver el descon~cido ro t:o del_amigo lejano, con todos los encantos, con todas 1!s
s1mpat~as que pide el anhelo. ¿Os imagináis, lectoras mías,
los delicados g~ces que c?n este exquisito género de amistad habrán temdo los artistas geniales, los escritores ilustres . que ha~ sostenido mu.chas veces por largo tiempo,
relaciones epistolares con amigos desconocidos y lejanos't
Indu~ablemente q~e esas almas ausentell y tiernamente
queridas h~n.pod1do ofrecer las más dulces impresiones
de ese sen~imiento tan alto, profundo é intenso que llamamos ~mistad. Hay en la historia de e~os hombres céle·
bres, artistas de la _pa_labr~, músicos notables, literatos y
otros &lt;l:ue se han d1shngu1do de algún modo, interesantes
y poéhcos amores que comenzaron por una carta anónima, llegada ~e r~~otos países, pero en cuyas páginas, blancas como la il_us1on y ~orno la ingenua sencillez de quien
las había escrito, palp1t_aba una alma tierna y sinceramente
ena°:1orada. Las relac~ones por escrito fueron, en estas
ocasiones, ~ornando seriedad y forma determinada, de manera que, s_m conocers~ e~teriormente, se conocían tanto
en gus~os, ideas y sentimientos como si por largo tiempo
se hu~iera_n trat_a do con intimidad. Esto no parecerá tan
extrano si se piensa un poco en que las personas cultivadas, en las. cuales domina la parte intelectual dan grande
importancia al encanto del espíritu. No deb~mos dudar
lectoras mías, de que puede existir una amistad lejana'
sostenida solament~ por cartas recíprocas, que se cruza~
e~ l?s extensos camm?s, como _las golondrinas en el espacio mmenso y tranquilo¡ mas s1 alguna incertidumbre tu·
viera sobre e~to, ~ecor~aré que mttchas de vosotras sois ya
por este medio mis amigas, y hoy, para complaceros, trataré de algunas novedades de la Moda, que sin duda despertarán vuestra atención.

***
La verdadera originalidad de las modas, al comenzar este a~o, es, sin duda.' la ~ez~la original y, sin embargo, armoniosa, de los traies mspirados en la Grecia antigua y
en los tiempos del rey Dagoberto y de su bella esposa· el
favoritismo por las dúnicas», ya sean cortas, largas, c~a-

dradas ó en picos, domina por
completo en las creaciones mo·
dernas de los trajes más elegantes.
Hay indudablemente cierta confusión de estilos: el «Imperio» se
ha bifurcado. en medio Imperio; el &lt;Directorio» lo mismo¡ las t~mcas ~e e~tilo griego y bizantino no tienen
una exactitud his~ónca digna de alabanza¡ pero cuando se van á buscar ideas sobre confecciones en un pasado
tan remo.to, cuatro .ó cinco siglos atrás, las diferencias son
de poca importancia cronológica, especialmente si se trata
de °:1odas. Por tanto, los trajes de actualidad siguen dos
c?rnentes ó estilos dominantes: el griego y el estrecho y
aiu,stado de la eda,d ~edia; la sobrefalda semejando túni·
ca o la verda~era tun!c~ ligera y transparente. Algunas otras
fa~das, recogidas arhshcamente, casi enrolladas por decirlo
as1,, e~ el cuerpo, dan á éste un movimiento deliciosamente
a~hshco y escultural. En esas di versas maneras de plegar y
disponer las t~~as es e~ don~ese deja ver la gracia y elegancia
de la confeccion¡ la d1vers1dad más completa puede existir
en esto, pues vemos unas draperías ligeramente recogidas
~esde lo alto de los hombros, simulando lindos y peque
nos mantos reales¡ otras, plegadas sobre las caderas ó en
la parte superior del talle, casi en la mitad de la espalda.
El cuerpo ó corsé del traje casi va desapareciendo pues
que el tal~e ya ~ea liso ó con telas plegadas, sube m~y alto,
Y. la camisola o escote de géneros transparentes es casi
siempre bastante prolongada¡ de modo que dicho corsé es
solamente un adorno ó pretexto para colocar en él vistosos Y elegantes bord~dos, ricas aplicaciones de pedrería en
todos. co~ores, encaies con realce de seda ó exquisitas
combmaci?ne~ d~ soutache. Sin embargo, por mucho que
se haya dism~m.u do el corsé, tiene su importancia v á él
s~ le debe casi siempre la esbeltez del talle y la elegante
riqueza que da c.arácter al conjunto del traje.
Entre los eshlo~ reinantes, hay alguno de tendencias
opuestas. á los demas¡ este es el ((moscovita» de hace un siglo¡((redmgots.» rectos, hechos en piel¡ faldas cortas, adornadas en la orilla con esta misma piel¡ bonete de pelo ó al gunas ve~es de plumas, y enorme manguito de espesa y
obscura piel.
Todas estas artísticas creaciones son las novedades que
la ~oda ofrece á las bellas y elegantes damas al comenzar
el ano presente. Ya lo sabéis, lectoras mías: tomadlo en
c1;1enta, Y realzad, con todas esas creaciones vuestros propios encantos.
'

•

•

Una astuta señora de Nebraska ha demandado diez m\l
pesos de daños y perjuicios á un hombre que le robó un
beso, fundándose principalmente en que. no le dijo una
palabra sobre el atentado, sino después que lo cometió.

***
Según un fisiólogo inglés, el pelo rubio está llamado á
des~parecer. A~h~ca la escasez de personas rubias á que,
segun las estad1shcas, se casan un 85 por ciento de mujeres
morenas y sólo un 29 por ciento de las rubias.

*

355

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

AMOS hoy á hablar á nuestras lectoras de un detalle
casi insignificante en apariencia, pero que tiene
mucha importancia para hacer agradable la conversación.
Este detalle es el tono de la voz, discreto y propio para
hablar. Las personas que tienen un timbre dulce y grato
en su voz, han recibido un gran dónde la Naturaleza. Esta
cualidad llega á tener cierta influencia, Il'O sólo en el placer del oído, sino muchas veces hasta intelectualmente. En
la vida del hogar tiene increíble poder sobre la armonía y
unión que debe reinar entre los miembros de la familia,
pues en varias ocasiones una palabra indiferente, pronun·
ciada con acento duro y áspero, provoca disgustos nada
sencillos; y en cambio, una inflexión tierna de la voz con·
mueve deliciosamente el corazón, y en las sombrías crisis
de la vida penetra en las almas como un rayo de luz consolador y suave.
.
Si tenéis, lectoras mías, una voz dulce y musical, procurad conservarla como las pupilas de los ojos,'y si no es así,
tratad entonces de suavizar el acento de vuestras palabras.
Es preciso no calificar de pueril y superfluo este asunto,
sino muy al contrario, velar constantemente sobre el timbre apacible y suave de la voz; mucho más que por este
medio se adquiere un gran dominio sobre las naturales
pasiones que á veces nos mueven á irritarnos y á exaltarnos de manera muy desagradable para los demás y aun pa·
ra nosotros mismos.
Por grave que sea nuestro resentimiento á causa de al·
guna ofensa recibida, debe expresarse el reproche ó pena
que tenemos con voz mesurada y sin descomponer el ros·
tro. Este maravilloso instrumento, con el cual nos comu·
nicamos con nuestros semejantes, no admite que se haga
uso de él bruscamente ni aun por pocas veces, pues si se tie.
ne costumbre de proferir las palabras con voz dura, silbante ó irónica, no podrá después, quien así haga, dulcificar
la expresión de sus conceptos, ni modular el timbre de su
voz para pronunciar las frases afectuosas.
Un acento dulce es como el canto de un pájaro en la
tranquila soledad de los bosques¡ es para el corazón lo que
la luz á los ojos¡ ¿acaso la luz no hene sus ondas y sus vibraciones muy semejantes al sonido? Podría decirse que no
habrá mujer encantadora y agradable si carece de esta cualidad indispensable en el bello sexo. ¿No os parece, lectoras
mías, muy exacto el viejo proverbio que dice: ''El tono es el
que hace la canción?" Una palabra de cariño, para tener todo
su valor, debe ser dicha con voz dulce ó al menos afectuosa;
y un reproche justo ó una queja espontánea no producirán efecto si no se supriire, del acento con que sean di·
ches, toda inflexión de cólera, desprecio ó burla. Para
merecer el nombre de persona bien educada debe hablarse
siempre con tono amable y moderado, proc~rando disminuir el volumen de la voz cuando éste es muy robusto.
Por muy agradable y elocuente que sea la conversación de
algunas personas, cuya voz es fuerte y áspera, desearía uno
que terminase cuanto antes. Esto no quiere decir que de·
ba adoptarse un tono monótono y uniforme para hablar,
pues hay acentos tan incoloros y fríos, que hacen estremecerse como al contacto de la nieve. En las grandes agitaciones del alma, sin duda que la voz participa de esa
emoción; mas esto nada importa si el dolor ó la justa indignación no le comunican ese acento áspero y desagradable que se ha procurado reprimir desde la infancia. La
voz no debe ser ni muy alta ni muy baja, ni demasiado
e~evada y aguda, sin que por esto sea sorda y poco inteli·
g1ble. Nunca debe cuidar tanto una persona el tono de su
voz como en una discusión, sobre todo si se tratan asuntos que interesen profundamente á los interlocutores. No
es ciertamente la declaración de una idea contraria á la
nuestra lo que ofende el amor propio, sino el tono dogmático ó de superioridad adoptado por nuestro adversario.
La verdad y l~ razón serán casi siempre aceptadas si la
firmeza y claridad de los conceptos fueran sostenidos por
una voz dulce ó al menos moderada, la cual, lo mismo que
las palabras, acreditarían para el interlocutor atenta consideración y modestia bondadosa por parte del que habla.
En estas condiciones podrá muy bien discutirse, sin violar las leyes de la cortesía y aun las de una sincera afección.
En los salones donde se estiman las buenas maneras, to·
das las personas hablan con voz poco elevada, aunque cla-

~ y d~stinta. ~e procura pronunciar bien cada palabra, y
s1 s_e he~e algun defecto de dicción, se esfuerza por destruirlo o atenuarlo, lo cual se consigue con un poco de
voluntad y atención. No olvidéis amables lectoras la be·
lla fábula de las sirenas: la dulzu~a de la voz ha h~cho su·
gestivas á muchas mujeres, que sin ese atractivo, hubieran
pasa~o completamente inadvertidas, y á esa interesante
cualidad debieron la irresistible simpatía que las hizo dul.
ces y encantadoras para todos.

*

Cuestiones Trascendentales
La Educación de la Mujer
EMOS se~uido recibiendo algunas respuestas, relati·
vas al mteresante asunto de cuál debe ser la edu·
cación más propia que ha de darse actualmente á
la mujer. Insertamos á continuación dichas respuestas:
«Respecto del problema propuesto por ese semanario
acerca de cómo debe educarse á la mujer de nuestra época'
creemos que, según admiten ilustres pensadores ha de dar~
se mayor importancia á la educación moral q~e á la intelectual y física¡ pues aun cuando una mujer sea muy ilustrada en ciencias, artes ó habilidades manuales, todo ese
brillante conjunto quedará opacado si falta la sólida edu·
cación moral. Y puede decirse que no basta á la mujer
ser cultivada moralmente de un modo abstracto pues el
criterio social es muy insuficiente para armarla de un modo completo, á fin de que triunfe en la dura lucha de la
exi.st~ncia. Es pr~ciso, pues, que la mujer sea idealista y
rehg1osa, que su piedad esté basada en una ilustración sólida, libre de vulgaridades y fanatismos. De otro modo es
imposible pedir de su abnegación los heroicos sacrifi~ios
que su condición social le exigen, en cualquier estado de
la vida en que el destino la coloque.
Es muy desigual, por cierto, el conjunto de virtudes que
pide la sociedad á un hombre y los que pide á una mujer
ofreciéndole á ésta muy mezquina recompensa en cambi~
de sus constantes sacrificios, juzgándola con implacable
dureza por la menor falta y negándole toda rehabilitación
con inflexible severidad¡ y como un amargo é irónico contraste ofrece al hombre, con pródiga generosidad, todos los
tesoros de su indulgencia, para perdonar sus extravíos y
disimular sus culpas, haciéndolo dueño de la opinión pública, dirigiendo ésta á su antojo. Tan notoria é irremediable
injusticia solamente puede ser sufrida por la mujer con
una gran dosis de resignación y prudencia, cualidades todas que no se adquieren sino por medio de una elevada
educación moral y de la continua consideración de ideales altísimos que sirvan de base y de apoyo á los esfuerzos constantes, exigidos al espíritu femenino, débil en la
apariencia y fuerte en la realidad práctica de la vida diaria. Por tanto, pensamos que, aun cuando se dé mucha
importancia, la educación intelectual y física de Ja mujer
debe, ante todo, cultivarse su moralidad, para tener, como
se hace en los jardines, preparada la buena tierra, en donde se siembren las bellas flores, de las demás facultades que
se han de educar&gt;.
V. L.

lHI

***

«La educación de la mujer es tan útil y digna de estudio como la del hombre: debe sujetarse á la enseñanza de
los deberes y derechos que por naturaleza y razón corres·
ponden en las diversas fases y estados de su vida á la
criatura humana del sexo débil, y á la instrucción necesaria para satisfacer los que ha de ejecutar y exigir el cum·
plimiento de los otros. Puede abarcar el vasto campo de
conocimientos destinado á la :nteligencia del varón; pero
lo propio es que con predilección consagre su entendimiento á la recta cultura de los afectos del alma en beneficio de la especie. Como indispensable, para no ser vulgar
y tener idea más exacta de lo que es necesario en la vida,
debe conocer, cuanto más á fondo mejor, después de la
instrucción primaria, lo siguiente: quehaceres y economía
domésticos¡ Higiene, Moral, Urbanidad, Gramática del idioma en uso, Lógica, Nociones de Literatura, Historia, Geografía, Física y Química, principio~ de Dibujo y Música, y
por complemento, ha de tener aficion, y de hecho, practi·
car la lectura de libros bien escritos y de provecho».
GUADALUPE

R.

DE CARRERO.

•••

Agradecemos debidamente á nuestras lectoras la bondad
y eficacia con que se han servido enviarnos sus opiniones

acerca de tan interesante asunto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

LABORES MANUALES
El estado de salud de los niños se refleja inmediatamente
en su apariencia, en sus actitudes, en su aspecto. El niño
rnno está siempre contento, siempre risueño, siempre entregado á sus juegos, á los que se entrega totalmente, como
que son lo único que les preocupa y que les atrae. Por el
contrario, el niño enfermizo está triste, en quietud; rehusa
los juegos y su aspecto marchito causa verdadera pena.
Pero si se quiere criar á los niños en condiciones de salud excelentes, y se trata de evitar que se hagan débiles y
enfermizos, no hay que aguardará que adquieran francamente el aspecto de niños enfermizos. Se tienen medios
muy exactos y sencillos para vigilar la marcha de su desarrollo, sobre todo en ios primeros meses de la vida, que es
cuando muy principalmente hay que vigilarlos, y cuando
los signos exieriores de enfermedad no se reflejan tan fácilmente en su aspecto y en sus actitudes.
Este medio, que está al alcance de todas las personas, es
el estudio comparativo del peso que ofrecen los niños durante los primeros meses de su existencia. El peso refleja
de una manera muy exacta y clara el estado de la nutrición,
que indudablemente iufluye de una manera decisiva sobre
el desarrollo general, porque si en la edad adulta la nutrí·
ción no tiene por fin más que la conservación de las fun·
dones orgánicas, durante la niñez tiene otro fin no menos
importante: el de permitir el desarrollo de todo e: or.~anismo. Ha de efectuarse, pues, con mayc,r actividad, y cualquier
trastorno que se produzca en ella, influirá muy considerablemente sobre el de5arrollo general.
Por estas reflexiones se comprende con mucta facilidad
la importancia que tiene vigilar muy cuidadosamente el
peso de los niños en los primeros meses de la vida Nosotros hemos visto que en México se descuida mul"hO este
estudio, y no sabemos que haya sino muy pocas familias
que cuiden de seguir esas observaciones, cuya importancia,
sin embar¡(o, es muy grande. Los padres de familia que no
se curan de ob,ervar el peso de sus hijos, cometen una falta muy grave, tanto más, cuanto que esa observación nada
tiene de complicado, ni de dificultoso, ni ofrece el menor
peligro para el pequeño ó para la persona que efectúa la
operación.
El niño, en cuanto nace, debe ser puesto en la balanza
para que se tenga exactamente noticia de su peso inicial.
Este dato tiene también mucha importancia, puesto que el
peso es el único informe que podemos tener respecto á las
condiciones de vitalidad que ofrece el niño en esos momentos. Un niño cuyo peso es muy corto, está seguramente
mal desarrollado, débil, y requiere cuidados especiales. El
pesar á los mños recién nacidos tampoco se acostumbra en
México, y el descuido es tan grande, que no ha permitido,
hasta estos momentos, decir con exactitud cuál es el térmi·
no medio que debe tener el peso de un niño en esas condiciones para considerarse bien desarrollado. En los países
de Europa y en los Estados Unidos, la costµmbre se sigue
en todas partes, y de este modo se ha podido determinar el
promedio del peso inicial de los niños sanos. Este promedio es de tres kilogramos.
Por regla general se cree que los niños mexicanos ofrecen

un peso medio inferior á tres kilogramos; sea porque pertenecemos á una raza menos corpulenta ó por cualquiera otra
razón. El hecho es que, quienes han observado más de cerca y han podido reunir mayor número de casos, convienen
en que muchos niños sanos en México ofrecen un peso inicial de menos de tres kilogramos.
Pero si hay diferencia en el peso inicial y si niños sanos
y bien desarrollados pueden ofrecer en la época del naci·
miento un peso menor de tres kilogramos, en cambio, el
aumento de peso debe ser uniforme y alcanzar cierta pro·
porción, cuando el crecimiento se hace normalmente y
cuando la salud del niño es completa. El aumento varía
con la edad. Debe ser de quince á veinte gramos diarios
en los tres primeros meses; de quince á veinte gramos diarios en los tres meses siguientes; de diez á quince gramos
en los otros tres meses; y de cinco á diez en los tres últí·
mos meses del primer año; de manera que, por regla general, un niño sano debe duplicar su peso al terminar el
quinto mes de su vida, y triplicarlo al cumplir un año.
Aun cuando el aumento de peso se calcula por promedio
diario, esto no quiere decir que debe hacer una pesada diariamente. Esto sería ciertamente acertado; y nada se pierde
con hacerlo; aun debe hacérselo cuando el niño cambia de
nodriza, por ejemplo, ó cuando se sospecha que su alimentación es insuficiente; pero por regla general, dos pesadas
por semana permiten vigilar su desarrollo de una manera
satisfactoria.
Lo que sí es indispensable en todos los casos, es que se
tome el peso cada vez exactamente en las mismas condiciones, á la misma hora, en el mismo aparato, y cuando el
niño tenga el estómago y el vientre en idénticas condicio·
nes de plenitud y vacuidad. Sólo entonces se puede tener
la certeza de que los datos recogidos son comparables en·
tre sí.

'

El uso de la chaquira había
caído en bastante olvido; pero he aquí que las recientes
noticias recibidas de Londres
y los Estados Unidos nos dicen
que)a aplicación de la chaquíra en las labores de las señoras vuelve á estar en absoluta
privanza. Hoy tenemos el gusto de ofrecerá nuestras lectoras dos grabados que representan, el uno, una elegante
pantalla para lámpara eléctrica, y el otro un visillo para
ventanal ancho.
Describiremos el modelo número uno. Se hace de raso
amarillo paja. Para cortar esta pantalla, téngase presente
que un trozo de tela completamente cuadrado puede servir perfectamente. En redondo lleva unas guirnaldas bordadas, al pasado, en sedas de distintos verdes. En la orilla
va el fleco, que es de chaquira menuda. En este fleco se
puede desplegar un arte exquisito, pues se presta á hacer
en él mil combinaciones, sabiendo elegir los colores varia·
dos de la chaquira. Por ejemplo: En cada hilo pueden ir
chaquiras de cuatro colores distintos: verde, amarillo, azul
y paja; y sí se pone un hilo de esta combinación y otro
que lleve los colores blanco, rosa, negro y lila, resultará
el fleco entero una maravilla: un arco-iris que, con la luz
blanquísima 'J velada que baja por el interior de la pantalla y que hiere directamente las chaquiras, semejará una
cascada idéntica á las que se ven en las apoteosis de los
cuentos de magia ...... La cabeza de la pantalla se hace
aparte completamente, y luego se adhiere á la pantalla. con
costura de máquina y cosida con seda del color de la tela.
Va elegantemente abullonada y lleva una jareta con cordón
en su tercera parte. En los esquineros de la pantalla van
otros bordados de chaquira. En estos 1amos deben predominar los colores azul pálido y negro. Este contraste de co-

"~

l•..

~

lores, sobre el amaríllo del fondo, presenta un efecto sumamente elegante.
El número dos representa un visillo para ventanal an·
cho. Se hace de ra,o color de lim6n. En la parte inferior
lleva, como la pantalla, un fleco de chaquira. Este visillo
debe ser un poco discreto, pues es propio para recámara de
soltero. En la parte superior lleva un crnato que imita cúpulas, y de él bajan, á modo de trenzas, flecos gruesos he·
chos de chaquira. Bajo de cada cúpula; lleva un plas-

FIGURA

trón bordado al pasado con sedas de distintos rosas, desde
el más pálido hasta el más fuerte. Los flecos más cortos están combinados con chaquira pequeña y chaquira grande.
El color que debe dominar en todos estos flecos, es el rosa,
para que haga contraste agradable con el tono limón de la
seda con que está hecha la cortina.
El grabado número tres muestra el modelo de un !apetito para candelero.
Está hecho de tela gruesa y blanca de lino-pues este tapete debe ser lavable-y con la trencilla más ó menos historiada que se compra para el encaje inglés, se hacen los
dibujos de las orillas, que parecen muy complicados y que
son sumamente sencillos. Los hilos largos que le dan aspecto como de tela de araña, se hacen con un hilo muy
grueso. El nudo es el mismo que para el encaje inglés.

�EL MUNDO ILUSTRADO

359

LA ROPA BLANCA

MANERA DE PRESENTAR

LOS MANJARES EN LA MESA
La ropa interior merece tanto ó más cuidado y esmero
que los trajes. Actualmente se hace derroche de lujo y elegancia en estas prendas de ropa. A ese propósito, damos á
nuestras lectoras un precioso modelo de bata de dormir. La

Si en alguna parte puede desplegarse arte y gracia exquisitos, es en la manera de presentar los manjares y ~n el
arreglo y adorno de la mesa.
Cumpliendo lo que ofrecimos á nuestras lectoras, damos
hoy un modelo deAservilleta bordada, que debe colocarse
en una plancheta de madera ne~ra ó laca del mismo color,
á fin de que se destaque artísticamente la blancura de la
servilleta y los bellos colores del bordado, los cuales deberán ser de preferencia aquellos que sobresalgan en el dibujo de la vajilla. De todas maneras. deberán preferirse los
dibujos que representen flores. Si la vajilla es blanca, será
de muy buen efecto reunir los colores brillantes del borda-

tela de que está confeccionada es nansú blanco, sumamente fino. Las mangas se cortan completamente cuadradas y
se adornan con encajes valencianos, alternados los embutí·
dos con las puntillas. En los hombros, el cuadrado de las
mangas se recoge con ahuevados, alternados también con
entredoses. La parte del cuello, que como observarán nuestras lectoras, es sumamente ancho, debe llevar una jareta
que recoja más ó me!los el escote, según el gusto de cada
persona. Dentro de esta jareta, va un listón ó cordón que
'sea fuerte. Esta bata debe hacerse muy larga y muy amplia, pues los trajes para dormir deben prestar toda suerte
de comodidades.

EL MUNDO ILUSTRADO
Se unta un molde con grasa y se espolvorea con pan rallado; se vierte la mezcla en el molde y se cuece al baño de
maría. Cuando sale limpia una aguja, está cocido el flan.
Partido en cuadros pequeños, se echa, al tiempo de mandarla á la mesa, en un caldo de tapioca muy delgado.

CALAMARES RELLENOS
Un kilo de calamares. Cien gramos de jamón. Doscientos
gramos de tomates. Doscientos gramos de aceite. Una
cebolla.
Se limpian bien los calamares, sacándoles todo lo que
tienen en el interior, cuidando de apartar en una jícara la
tinta, que es una bolsita plateada que está adherida por
dentro. Se separan las aletas y con las patas bien limpias
se pican junto con el jamón, haciendo un picadillo que se
amasa con un poco de tomate frito. Con esta pasta se reUenan los calamares, rebosándolos en harina y friéndolos en
aceite. Luego se colocan en una cacerola y en la grasa en
que se frieron se pica la ceboUa, un diente de ajo y el to·
mate. En estando todo esto frito, se incorpora á los calamares, añadiendo dos ó tres cacillos de caldo ó de agua.
Se deshace la tinta en un poco de agua y se vuelca sobre
los calamares, dejándolos hervir quince minutos. Si la salsa resulta algo clara, se espesa con una cucharada de hari·
na tostada, bien deshecha en la misma salsa.

359

La Modista en Casa
Damos á nuestras queridas lectoras dos bonitos modelos
de corbatas. El primero se hace de raso brillante color de
cereza. El forro de esta corbata, que debe ser de raso blanco de la misma calidad que el cereza, va volteado sobre la
parte de encima, figurando un vivo que tenga el ancho de
un centímetro. Esto le presta mucha vida á la corbata, pues
el contraste de los colores del raso resulta de muy buen efec·

LOMO ADOBADO

., J

do, sobre el blanco del mantelillo, al negro mate de la plan·
cheta.
Nuestro tercer grabado representa un platón ó fuente,
conteniendo croquetas de pescado. Como nada hay más
eficaz para abrir el apetito que contemplar manjares de vistosa apariencia, recomendamos muy de veras á nuestras
lectoras, cuiden mucho de que en su mesa no falte este detalle. Nada hay más desagradable que ver un platón con
algún manjar, como, por ejemplo, el que representa nuestro
grabado, sin cuidar del importante detalle del tamaño,
igualdad de éste y adorno conveniente. En efecto, si las
croquetas se hacen descuidadamente, sin poner empeño en
que salgan todas de igual tamaño, tendrán un aspecto muy
poco agradable. Para dar una idea exacta del tamaño debi·
do, cr~emos conv~niente señalar el de una pera mediana.
También debe cuidarse de que todas estén igualmente doradas, pues disgusta, á la vista, ver unas lastimosamente
quemadas y otras opacas é incoloras. El adorno debe con·
sistir en una guirnalda, á manera de corona, de la verdura
que se desee, por ejemplo, rábanos, escarolas ú otra cual·
quiera. Un ramito ú hoja de esta verdura debe ir en el re-

Un kilo de lomo. Cien gramos de aceite. Cien gramos de
vinagre. Cien gramos de vino blanco. Sal, pimienta, perejil,
ajos, laurel y orégano.
Se pi:epara el adobo machacando en el mortero el orégano, el ajo y la pimienta; se mezcla todo esto con el aceite,
el vinagre y el vino; se añade un diente de ajo, una hoja
de laurel y una rama de perejil, y en este adobo se tiene
dos días el lomo.
Pasadas las veinticuatro horas, se limpia muy bien el
horno con un paño, se unta de manteca de cerdo y se asa
en el horno.
Sírvese caliente con patatas grandes asadas, pero es mucho mejor servirlo con fiambre.

PERDIZ EN AGRIDULCE
Tres perdices. Cien gramos de aceite. Cien gramos de vino blanco. Cien gramos de vinagre. Una cebolla grande.
Cien gramos de azúcar.
Las perdices, enteras y bien limpias, se ponen en una
olla amplia, el aceite, el vinagre, el vino y otros cien gramos de caldo del puchero, y si no lo hubiere, de agua. La
sal suficiente y unos granos de pimienta.
Se tapa la olla y se deja cocer á fuego lento. Cuando es·
tán tiernas las perdices, se añade al azúcar, dejándolas hervir aún quince minutos más.

to. Las puntas de esta corbata van recortadas en una forma
ochavada. El vivo debe dar la vuelta hasta las puntas también. Dos borlas de seda blanca, que pueden comprarse en
cualquier almacén de ropa, completan el aspecto elegante
de este adorno.
El segundo modelo se hace de seda japonesa, lavable. El
sistema de confección es el mismo que para la anterior
corbata, esto es, el forro de raso que dé vuelta hacia la
parte de encima. Los colores quedan al gusto de las lecto-

ZANAHORIAS ALA FRANCESA
Después de la bata viene una camisa de día. La tela con
que debe hacerse es la batista. Siempre había sido costumbre que el borde inferior de las camisas no llevara ningún
adorno, sino que rematara solamente en un dobladillo bastante ancho. Hoy la moda, que toma ingerencia hasta en lo
que no va á exponerse, dice que la parte inferior de una
camisa debe ir perfectamente adornada con entredoses, alforzas, gaveados, etc., etc. El modelo que presentamos indica mny claro á las lectoras cómo debe hacerse este adorno. La parte superior de la camisa lleva tamuién entredo·
ses. Y las bocamangas van adornadas con listones.

mate de cada croqueta en forma de penacho. Presentadas
así las croquetas, recrearán la vista de los comensales y
abrirán el apetito.

..**

Recetas para preparar una comida propia del tiempo:

SOPA l~\PERIAL
Un cuarto de gallina. Cincuenta gramos de jamón. Cuatro
huevos. Cincuenta gramos de tapioca.
La gallina y el jamón, cocidas ambas cosas en el puchero, se pican; después se baten cuatro yemas de huevo y se
mezclan al picadillo, añadiendo medio cuartillo de caldo

Dos manojos de zanahorias. Cien gramos de aceite. Vein·
te gramos de azúcar.
Las zanahorias han de ser de las llamadas francesas, que
son cortas y redondas, mondadas y limpias se parten en
ruedas delgadas, se rehogan cinco minutos en aceite bien
pasado y se colocan en una cacerola de porcelana con sal,
pimienta negra, el azúcar y un poco de caldo; se dejan
hervir media hora bien tapadas; al cabo de este tiempo se
destapan y se les da vueltas á menudo para que tomen co·
lor por igual.
En nuestro próximo número continuaremos dando lo~
postres y dulces que se necesitan para que la comida esté
completa.
ras. El frente de la corbata es más bajo en su parte posterior, y deja ver un trozo de t ela d e gro acanalada, donde va
incrustada una cinta negra de terciopelo. Esta corbata es
más elegante que la primera, Y su confección resulta un
poco más costosa; pero las dos, hechas á domicilio, no im·
plican un gran gasto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

360

361

EL MUNDO ILUSTRADO

\

FOT. FELIX, DE PARIS
FOT. FELIX, DE PARIS
TRAJE DE PASEo.- En seda liberty azul ~álido. La levita es en forma de túnica, de tul bordado. Un ancho bies de seda rodea las orillas.

TocA DE TERCIOPELO ABULLONADO, color «chaudrón». Dos alas blancas en forma de «aigrette»
puestas en un lado, constituyen su adorno.
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Saiz de Carlos

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Maria Ester:-Con todo gusto doy á usted mi opinión sobre el regalo que desea
hacer. Tratándose de obsequio hecho en
labores femeninas, para señores no es
muy fácil encontrar alguno de buen gusto
y al mismo tiempo discreto. Entre todos
los objetos de uso persoüal, ellos prefie·
ren, _ge~eralmente, los apropiados para su
escntono. Por esto m~ ha parecido con·
veniente dar á usted un modelo que con-

CON VENTAJA A LAS EMULSIONES. ES DIGESTIVO

Y AGRADABLE.
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Magda:-Tuve el gusto de recibir su
carta y la tarjeta postal que me adjunta.
Agradezco infinito su amabilidad, y por
correo le envio lo que se sirvió pedirme.
-Para evitar que la ropa se siga picando, es muy eficaz poner entre ella unos
granos de alcanfor ó pastillas de creolina.

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AMISTAD INCOGNITA
Diana:- Tengo verdadera gratitud por el
afecto con que me favorece. Si como usted
dice, es sola rica, Joven y de carácter impulsivo que' muchas veces la ha colocado
en situáciones dificil es, tendré sincera satisfacción en manifestarle mis ideas sobre
todos los asuntos que se sirva consultarme. Solamente encuentro una dificultad,
y es la de que siendo usted tan independiente y poco dispuest~ á so~eterse á la
voluntad de otros, segun me md1ca, pueda desagradarle con la franqueza de mis
opiniones; ¿le será posible aceptarlas? Espero su respuesta.

VARIAS CONSULTAS

CONVALECENCIAS LENTASt

'

Ester:-Para quitar las manchas de
grasa, hay una preparación muy eficaz,
que se compone de dos cuartillos de agua,
dos onzas de solución de amoniaco, una
cucharada cafetera de salitre y una onza
de jabón. Se disuelven bien todas estas
substancias y luego se embotellan.
-Con mucho gusto doy á usted el modelo de traje. Puede servirle, tanto para
el género escocés de que me habla, como
para el rayado .
La camisola es de seda ligera blanca
y el traje está adornado con cinta de terciopelo ne~ro, ó de algún color obscuro
que armonice con el color de la tela. La
corbata es de gasa blanca plisada; en el
cuello y en los puf\os de las mangas tiene vuelos de esta misma gasa.

1

DEBILIDADt FALTA DE NUTRICIONt

ESCROFULAS Y.i RAQUITISMO.

DOS RESPUFSTAS

Neomide:-El bordado á la duquesa se
hace poniendo en el bastidor el género
que va á bordarse, sobre el cual se dibuja
el ornato que se ha elegido. Después se
pone debajo una tela de punto, que se hilvana por los cuatro lados. En seguida se
va bordando el dibujo con cadeneta, hecha ya sea con seda ó hilaza, según convenga. Después se recorta. la tela, de manera que el dibujo se destaque sobre el
fondo de punto, y resulte el género como
aplicación sobre el tul.
-Los cuadros que desea usted los encontrará, tal vez, en la casa de Pellandini ó en cualquiera otra dedica.da á vender
esos artlculos.
-Los bastones para visillos los hay
en las ferreterlas, en donde, sin dificultad,
podrá usted conseguirlos.

D NEURASTENIA Y ENFERMEDADES NERVIOSASt D
D
o

discretos y de buen gusto. OJalA que mis
indicaciones le sean útiles.
SECRETOS DE TOCADOR
H. A.:-Lo más pronto posible daré á
usted el modelo que desea para traje de
calle. En cuanto á la costumbre de lavarse
el rostro con agua tibia en las mal'ianas y
con agua caliente antes de acostarse, es
excelente y conserva muy bien el cutis. Si
á este cuidado afiade usted el masaje
facial, hecho suave y prolongadamente,
obtendrá mejor resultado. La mezcla de
glicerina pura con polvo de bórax, es muy
eficaz para suavizar la tez, poniéndose
dicha preparación antes del polvo, á fin de
que éste se adhiera bien.

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363

EL MUNDO ILUSTRADO

o

o~

Dr. A. Ruiz Erdozain.
Administrador,

J. Lavista.

�~64

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Amala, Sirve y Regala ....

CARTA BLANCA
¡¡LA MEJOR CERVEZA DE AMERICA!!
,
&lt;;uauhtemoc •• Monterrey

-¿De manera que usted cree, don Felipe .. ?
-Amigo mio, dijo el viejecillo sacudiendo la ceniza de su cigarro, y asaetándome
con su pupila amarillenta veteada de gris
acero y cubierta en parte por esa tela que
envuelve los ojos de los ancianos como
un velo de desilusión y de melancoHa;
amigo mio, no le quepa duda: estamos en
sus manos, ejercen mero y mixto imperio
sobre nuestros sentidos: nuestras potencias, nuestras facultades y nuestra persona toda. Cuando algún filósofo saturnino venga á hablarle de esclavitud femenina, rlasele usted en las barbas y compadezca su birrete venerable: no hay tal
esclavitud, y por el contrario, nosotros
somos esclavos de ellas sin poderlo remediar .... Fácil es prescindir de la buena
mesa, del lecho blando, de los muebles
lujosos, hasta del suefio y hasta de la comida; pero de lo que no se puede prescindir es de la mujer, de la compañia de
quien, á vuelta de daruos todos los disgustos del :mundo, nos poetiza y alegra
un poco el vivir. Hasta los santos, hasta
los ascetas han necesitado de su comunicatión y trato, y aunque co11 toda la limp:eza del mundo, San Jerónimo, San Francisco de Asls y San Juan de la Cruz han
solido suavizar las púas de sus cilicios y
quebrantar los aceros de sus mortificaciones para tener sencilla, noble y dulce
amistad ya con las austeras viudas Paula
y Eustaquia, bien con 11 angélica Clara de
Asis, ora con la bendita é inspirada Teresa de Jesús. Ysi eso necesitan la,;; almas
escogidas, ¿qué no habrán menester las
uuestras, balas, sin vuelos y sujetas á
apetitos terrenos?
-Pesimista anda el:tiempo, don Felipe.
- ¿Pesimista? Créame usted que no lo
soy; pero cuando se sabe lo que sabe un
viejo de mi edad, se tiene que convenir
en que debemos entregarnos á ellas atados de pies y manos, y que nuestro único
derecho es el derecho de los vencidos: pedír piedad.
-¿Pero usted ha visto ... ?
- ¡Que si he visto! Vamos, hombre, lo
que yo he visto r.o cabe en tomos para
relatarlo; pero como sintesis le puedo asegurar que hay esto en el fondo: nos endulzan y nos amargan la vida, nos alegran
y nos entristecen, nos safüfacen y nos
afligen, se sacrifican por nosotros y nos
traicionan .... y sin embargo, no podemos
prescindir de ellas.
-¿P~ro todas? Hombre, mir~ usted que
es mucho decir. Vi,tuosas las hay y ... .
- Pero ¿por quién me toma usted, cuando supone que yo afirmo que todas son
picaras y livianas? Lo que yo digo, y lo
sostendría ante un claustro de doctores,
es que no podemos prevalemos contra sus
artes, que las que son buenas lo son porque quieren, y que ni toda la vigilancia, ni
todos los esptas, ni todo el cuidado del
mundo consiguen que sea fiel la que no
tiene deseos de ~erlo. Ya se acuerda usted
de los muchachos á quien Sancho Panza
queria mandar á dormir á la cárcel: pues

365

DIVINIA
: El Perfume Exquisito
que ha conquistado en
muy poco tiempo el fa·

vor del MUNDO ELEGANTE
EL PERFUME

DIVIIIA
ES DE UNA FRAGANCIA FINISIMA Y NO
TIENE RIVAL POR LA PERSISTEN·
CIA Y SUAVIDAD EN SU AROMA

F. WOLFF &amp; SOBO~, Karlsrnhe
ME DALLA DE ORO

Exposición Universal

PARIS

1900

Vino fortmoante, di;eatlvo, tónico, r1co111tltuye11t1 de •abor
excelente, mu eficaz para lH penonaa debilltadaÍ que loe
ferruginoso, y la1 quina1. Co111ervado por el mc§todo de
M, Paateur. Prescribeae en lat mole1tlaa del eatómago la
clorosis, la anemia y la, CC\nvalecenQiH ¡ e1te vino se
mienda á laa personas de edad, álas muJer11, ióvenea y á loa niio1o
AVISO MUY IMPORTANTE. - •1 rinico Y/NO autélltico d1
S. RA,JHA~L1 el solo que tielle .~l derecho .de llamarse así, el aolo
que es leg1t1mo ,: de que ,e nace me1Jc16n Bll el formulario dll

rece,.

Profasor BDUCHARDAT 81 el de M" CLEMENT y C'• de Val81lCI
(Dr6me, Francia). - Cada Botella lleva la marca de Ía Unión di
IOI Fa/Jrtcant11 J Bll el pescuezo un medallóll anunciando el
"OUTIA8 ''.-Las dema., son groseras¡ peligrosa.a falsitJ. ca.cio.lles.

I

f.5ENCIA·POLVO DE ARROZ· JABÓN
ACOAoETOCADOR • POLVOS PARASACHETS,r,c. DrJ~;;;;,,

�366

EL MUNDO ILUSTRADO

ta~ r"-·~--~
Gotas para
Curar la Tos
son las Gotas
del Pectoral
de Cereza del
Dr. Ayer.

r··.'
,
!

·•

~

Setenta años atrás los médicos
usaron por primera vez el Pectoral
de Cereza del Dr. Ayer, y desde
entonces ha sido el 'remedio tipo
para la tos en todo el mundo. Mi·
llares de familias en Europa, Asia,
Africa y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta medí·
cina para poder usarla en cualquier
caso imprevisto de urgencia. El

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer
domina los esfuerzos espasmódicos
del toser, alivia la congestión de la
garganta, calma la inflamación de
los tubos bronquiales é impide que
la afección interese los pulmones.
Hay muchos substitutos é imi·
taciones. Cerciórese de que se
obtiene el Pectoral de Cereza
"del DR. AYER." (No contiene
alcohol ni veneno)
Cada frnsco ostenta la fórmula en la
,·otulatn. P1·cr,1mte 11.,ted, a Bit ~nédico
lo que opina del l'ectoral de Cereza del
Dr.Ayer,

Preparado por el DR. J. C. AYER y CIA.,
Lowell, Mua,, E, U, ele A,

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Que tratan de

asl son ellas; no quieren dormir en la cár·
cel, es decir, no quieren ser fieles, y asl
se vuelva usted como el comendador de
Córdova, que no sólo no tenla en su casa
criados varones, sino que no consentía
perros ni gatos en ella, se la pegarán si
está usted predestinado para el caso.
-Buena noticia para los celosos, don
Felipe ....
-El celoso es un animal ciego y torplsimo que tiene por atributo especial equivocarse siempre. Siéntelo usted como regla segura; las mujeres engaflan á los
hombres cuando no se lo figuran .... y con
quien no se lo figuran, ...
-Algo habrá visto usted, amigo, y quizás algo habrá sentido.
-Que si he visto .... Ya le digo que de
lo que he visto se podrla formar un tratado de filosofla práctica, que de seguro no
servirla de nada, como todos los libros del
mundo no sirven de nada para el e;obierno
de las pasiones. En cuanto á lo que yo
haya sufrido, la cosa es distinta y le ruego me consienta hacer abstracción de mi
persona. En cambio, voy áreferirle un caso que no sé si lel ó me contaron, y que
me parece profundamente demostrativo de
lo que le aseguro. Dos prlncipes árabes,
Schahriary Schahzamán,mozos, discretos,
inteligentes, guapos y de buena casa ha.
blan sufrido ciertas desventuras conyu·
gales, y para consolarse de ellas, determinaron buscar en el cultivo de la filoso·
fía, en:e1 trato de los hombres y en el conocimiento de las tierras la calma y la
tranquilidad que necesitaban para sus dolores. Salieron de sus Estados á media
noche, de tapadillo y sin que los mirara
nadie, y vieron apuntar la .aurora cerca de
la mar salada, á la vera de unas rocas que
sefloreaban la playa. En la más alta y cubierta por un árbol de copa frondosa brotaba una clara fueote de agua dulce, con
la cual se refrigeraron los viajeros, sentándose á descansar y á dolme de su
desventura cerca del tronco de aquella
planta.
Un rato habla pasado cuando emrezó á
agitarse el océano, y á poco brotó una co·
lumna de humo negro que ascendió hasta
el cielo. Llenos de asombro los prlncipes
subieron á la cima del árbol y se quedaron mirando aquel espectáculo desconocí·
do. Pues he aqul que la columna se trueca
en un efrit genni, ó genio como nosotros
le decimos, alto de muchos codos, de maciza estructura y de ancho y robusto pecho. Después de otear por los alrededores
sin mirar á los cuitados Schahzamán y
Schahriar el genni se sentó bajo el árbol,
tomó un arca que llevaba en la cabeza, la
abrió y extrajo un cofre,•del cual sacó á
una Joven ,resplandeciente de belleza y
luminosa como el sol. Por ella se dijo
aquello de:

Todas las enfermedades peculiares del hombre

Como antorcha aparece en las tinieblas,

Este libro contiene muchas ilustraciones y es
un verdadero manantial de ciencia, tanto para la
joventud como para lo~ ancianos, que sufran de
falta de vigor, causado por errores de joventud,
enfermedades nerviosas, sífilis, contraccion de
uretra, afecciones de los riñones 6 de la vejiga.
E&gt;cplica como Vd. puede curarse completamente en su propio hogar y sin atraer la atencion de nadie.
Diríjaseli DR. JOS. LISTER &amp;. CO.,

y éstas se tornan dfa claro. Aparece,y con

'40, Deatborn St., Sp. 28

Chlcago, 111., U. S, A.

su tui se iluminan las auroras.
Los soles p las lunas se visten de su claridad ante la sonrisa de sus ojos.
Al desgarrarse los velos de sus misterios
todas las criaturas se postran asombradas
4 sus pies.
Y ante la claridad de su mirada, lágri·

EL MUNDO ILUSTRADO

CURESE
I Hay Esperanza!

Remedio de Monyon para el Reumatlsn&gt;o.
-Rarfsima vez dejadealiviaren una, dos 6 tres
horas, y cura en pocos dias. Precio, en moneda
mejicana; 60centavos.
Remedio de l\lunyon para la Dispepela,Se garantiza qoe cura todas las formas de lndl·
gestión y de dolencias estomacales. Precio, en
moneda mejicana; 60 centavos.
Remedio de l\lunyon para los Rlfl.onee.'.)ura rápidamente los dolores de espaldaa,
;omos é Ingle, y las enfermedades de los riilo,
nes en todas sus forma.;. Precio, en moneda
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367
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pados.
Luego que el genio contempló á la hermosa adolescente le dijo: "¡Oh reina de
las más ricas sederlas: di tú á quien robé
la noche misma de tus boda~ !: te participo que tengo gana de dormir un poco." y
al posar la cabeza sobre las rodillas de la
Joven se quedó dormido.
La hermosa alzó la cabeza hacia la copa
del árbol y en ella vió ocultos á. los dos
mancebos. Inmediatamente y cogiendo
con gran tiento la cabeza del genni la puso en el suelo, se levantó y les dijo por
señas: "Bajad sin desconfianza y no tengáis miedo, que está bien dormido." También por señas le respondieron ellos: "Por
Alá bendito, sé muy servida de dispensarños que'es trance peligroso." . y ella:
"Por Alá, ó bajáis pronto ó se lo diré
todo al gigante, que os hará morir de mala muerte." Los pobrecillos se sintieron
amedrentados y bajaron; sin esperar más
razones ella les dijo: "Pronto, abrazadme
y besadme sin reparo, porque si no lo ha·
céis despierto al genni de su sueño."
Asustado Schahriar le dijo á Schahzamán:
" Hermano mio, á ti te toca." Y el otro
respondió: "A nada me atreveré si tú no
me das el ejemplo, ya que eres el mayor
de los dos." Y ambos se invitaban mutuamente con guiños; pero sin decidirse á
nada. Entonces ella dijo: "¿Qué estáis
haciendo alll y qué significan esas panto·
mimas? Si no os ponéis al avfo, inmediatamente despierto al genio."
Por fin ambos hicieron de mala gana lo
que se les disponla. Cuando la hermosa
habla depuesto todo enojo, sacó del bolsillo un saquito que contenta un collar
compuesto de quinientas setenta sortijas
de hierro y les dijo: "¿Sabéis lo que es
esto?" "No, en verdad, contestaron."
''Los dueños de estas sortijas han sido
mis amantes sin que de ello se diera cuenta ese gigante aborrecido. Dadme vuestras
sortijas, que asl debe ser."
Mientras colocaba en su sitio los nuevos trofeos, la hermosa dijo: '· Habéis de
saber que este genio me robó la noche de
mis bodas, me metió dentro de un cofre,
puso el cofre dentro de un arca fuerte,
afianzó al arca con siete enormes candados y todo lo introdujo al fondo del mar
rugiente, cuyas olas rugen y chocan entre
sf; pero no sabia que cuando una mujer
desea algo no hay cosa que sea parte á
impedlrselo."
Suspensos se quedaron los dos herma·
nos oyendo estas cosas y se dijeron en el
límite del asombro: ' 'Si esto acontece con
un genni, y si á pesar de su grandeza su·
fre cosas más terribles que nosotros, en
esta aventura debemos ver una enseñan·
z1 que nos servirá de consuelo."
Tempranito dejaron á la moza y se volvieron á su,; respectivos lugares por el
canino que habían traido.
Callado quedé r€flexionando aquellas
cosas , y después de un buen espacio, dije
pensativo:
-Y bien, don"'. Felipe, si tal es la ley,
habrá que~huir de las mujeres y declarar·
se su enemigo. Pocas me parecen, en ver·
dad, las maldiciones de todos los Santos
Padres para_execrará tales monstruos.

DE LA Mi,"LTITUD
Que han usado nuestra preft
paración ó que la están usando
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoer referencia á sus mériLos. Se han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que pueda emplearse con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo durante esos periodos en que falta el apetito
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que habian perdido ya toda es
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de Garay, dice; Con buen éxito
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bien me parece percibir, entresacándolo y
deduciéndolo de esta y otros cosas, que
hay que pensar en buscarlas buenas, enamoradas, cariñosas y sencillas; pero que
de nada valen amone~taciones ni regaños,
rejas ni cerrojos, esplas ni dueñas, cuan·
do no existe en las mujeres el ánimo de
tolerar la servidumbre. A los hombres más
listos que ha habido en el mundo los han
engañado hembras de poco ó ningún en·
tendimiento, y hombres feos, to11tos y sin
gracia han logrado la fidelidad de las da·
mas más bellas y discretas. Asl, pues, el
remedio no serla alejarse de ellas, sino
estudiarlas, conocerlas y buscar la ma·
nera de contentarlas. Créamelo usted:
quizás lo único posible sea lo que aconsejaba uno de los mayores buzos del cora·
zón humano que han existido en el mundo, Tirso de Molh1a, que resum!a sus
creencias sobre el trato á la mujer en esta
quintilla, que yo quisiera ver grabada en
todos los hogares:
Con tu mismo sér la iguala;
Amala, sirve y regala;
Con celos no la des pena;
Pues no hay mujer que sea buena
Si ve que piensan que es mala.
Yavivando el fuego de su cigarrillo, don
Felipe salió de escapada dándome las bue.
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PARABOLA
Sucedió una vez que, de una mujer que parecía cuerda,
empezó á decirse que daba pruebas de no estar en su cabal
juicio.
Y las vecinas de la mujer, que eran muy caritativas, se
reunieron para deliberar so'bre aquel caso y, después de
deliberar, hacer cuanto pudieran por favorecer á la pobre
loca.
Y cada una de las que asistieron á la asamblea habló largamente, refiriendo todo lo que sabía acerca de aquella
desgraciada.
Y hasta algunas refirieron más de lo que sabían.
Y en resumen, lo que de ella dijeron, fué:
"Que en el centro de una habitación había colocado ver·
"ticalmente y clavado en el suelo, un palo.
·· "Y que ese palo, en el extremo libre, tenía un clavo.y
''que ese clavo servía de eje á una banderita metálica ó
"veleta.
''Y que como la banderita ó veleta en cuestión estaba
"dentre del cuarto y allí no llegaba el viento, hubiera per·
"manecido constantemente inmóvil.
''Pero ( y aquí entraba lo particular del caso) que la dueña
"de la veleta, la infeliz maniática, hacíala girar á cada ins·
"tante, soplando sobre ella para orientarla; y que ponía ex·
"traordínario empeño en que señalase siempre la misma
"dirección que la gran veleta de un campanario próximo.
"Y que acontecía que mirando á la inconstante veleta
"del próximo campanario para sorprender sns menores va"riaciones y soplando la veleta propia, se le pasaba dulce·
"mente el tiempo.
"Y que aunque podía alegarse que aquel entretenimiento
"le salía barato y que con él no había, al parecer, perjuicio
''para nadie, era forzoso convenir en que sí había per¡uicio;
"pues entre mirar y soplar olvidaba todos sus ordinarios
"quehaceres y ni se cuidaba del marido, ni de los hijos, ni
''de la casa, ni de nada, lo cual estaba muy mal hecho."
Y las vecinas, que eran muy caritativas, acordaron, para
bien de la enferma, que convenía recluirla en un maníco·
mío, porque aquello no podía ni debía seguir así.
Y prevías las gestiones necesarias que hicieron con toda
inteligencia y buena voluntad, la mujer de la veleta fué
recluida.
Y las piadosas vecinas, satisfechas de su buena acción,
y con la conciencia tranquila, se fueron á sus respectivas
casas.
Y allí se consagraron todas á consultar y estudiar catálogos y revistas de figurines con modelos nuevos, porque
el viento, digo, la moda, había cambiado y era ímprescin·
díble y urgentísimo orientarse en la nueva dirección.
Y á nadie le pasó por la idea de encerrar en el manico·
mio á las vecinas.
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el célebre actor don Julíán Romea, al llegar la época del
&lt;Tenorio&gt;, le dijo el empresario que pusiera dicha obra en
escena, á lo cual replicó don Julíán:
-Yo no hago esa obra; no es de mí repertorio.
-Pues á mí me conviene que se haga, porque son unas
cuantas entradas seguras. Si usted no la quiere hacer, al
menos dirija los ensayos.
-En eso no tengo inconveniente.
Repartió la obra y citó al primer ensayo; al comenzar
éste sentóse don Julián junto á la concha del apuntador,
donde permanecía mudo y pensativo, pues es sabido que
no le gustaba dirigir y que limitaba esta importante fun·
ción á decir una que otra vez: «No es eeo», sin tomarse la
molestia de i::xplicar cómo era &lt;aquello».
Aquel día no dijo absolutamente nada, y, al terminarse
el cuarto acto, se levantó, tomó su sombrero y se dispuso á
salir del escenario.
El empresario le cortó el paso, diciéndole:
-¿Adónde va usted, don Julíán? Falta la segunda parte.
-¡Ah, de eso no sé nada. Ignoro cómo hablan los
muertos.
Y se marchó tranquilamente.

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EL MUNDO ILUSTRADO

Operaciones que
pueden evitarse
Cuando el médico dice á su paciente, que sufre de enfermedades
femeninas,quees necesaria una opera·
ción, esto por supuesto la asusta.
El sólo pensamiento de la mesa de
operación y del cucbilo llena de terror
su corazón.
No se niega que las enfermedades
femeniles pueden alcanzar un pro·
greso, en el cual sólo una operación
puede curarlas, pero tales casos son
mucho menos frecuentes de lo que
generalmente se supone, porque
muchísimas señoras se han curado
tomando el Compuesto Vegetal de
Lydia E. Pinkham, después que los
-· ~
médicos les habían dicho que una
"
·
operación debía de hacerse. En
1 ,
·"
efecto hasta el punto en que es abso·
lutamente inevitable la operación para obtener alivio instantáneo, esta medi·
cina seguramente proporcionará alivio. Las expresiones de gratitud más
ardientes que pueden darse, se nos envían por señoras quienes por haber
tomado el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham han escapado opera·
ciones peligrosas.

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ciones y males peculiares de la mujer.
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de la Espalda, Caída y Desviación de la Matriz, Inflamación, Afecciones de los
Ovarios y todas las Enfermedades orgánicas del Utero ó Matriz, y es de sumo
valor en el Cambio de la Vida; disuelve y arroja de la Matriz los tumores que
comienzan á formar¡¡e, y contrarresta cualquier tendencia hacia Humores can·
cerosos. ~ita Desmayos, Hist~rismo, Postración Nerviosa, y Agotamiento,
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LA APUESTA
Un dla el viejo monarca.de_los Gnomos
me dijo:
-Pagado estás, ¡oh, poeta! del ~carmln
que bulle en los labios de tu amada; mas,
si quieres hacer una apuesta, te convencerás que un rubl de mi corona humillarla el
rojo de ese carmin.
-¿ Y qué apostarlamos, sefior?
-Mi espada de combate, que ostenta por
empufiadura un solo diamante, extraldo
de mis dominios de Golconda; mi lecho de
amores, donde recibo á la Luna.tallado en
una ¡i.matista, y mi carro de topacio, que
en irradiaciones vence al Sol.
-¿Y cuál de mis tesoros exiges ¡oh po·
deroso monarca! para compensar el va·
lor de tu apuesta? ¿Quieres el velo impal·
pable de mi musa, ó bien, el ritmo arrullador de mis estrofas que hace palpitar
de amor el corazón de las vlrgenes; ó la
copa de oro en que los suenos me escan·
cian la bebida_:i11mortal que ahuyenta la
tristeza?
-No, poeta, guárdate esas miserias'.in·
dignas de mi cetro y mi corona. Yo tengo
por velo el manto de la tierra, cuajado de
pedrerlas; por estrofa, el ritmo atronador
de los torrentes, y son los volcanes mi
inmensa copa, donde bebo el licor dt !la·
mas que enciende mi sangre y ahuyenta
mis tristezas. Quiero ....
-Habla; cualquiera que sea el teso·
ro que me exijas,.~ queda aceptada la
apuesta.
-Pues .. tu amada misma.
-Mucho pides, señor; y no alcanzarlan
las riquezas todas de tus arcas subterrá·
neas á compensar el más leve átomo del
tesoro que me exiges; pero la apuesta es·
tá hecha.
11

¡Ay! Era muy hermoso aquel rubl for·
mado de gotas de sangre, arrancadas á la
frente del infeliz obrero por el trabajo
abrumador de las minas. Yrazón tenla el
viejo monarca de los Gnomos para mostrarse tan orgulloso de la roja, brillante
luz que irradiaban las mil facetas de la
preciosa piedra.
¿Fué la timidez, la emoción de la apuesta ó fué el amor? No lo sé. ¡Ay! lo cierto
era que mi amada aquel dla estaba tem·
blorosa y pálida como nunca, y que sus
labios, en vez de flor de granado, parecían pétalos de magnolia.:.Perdida estaba·
para siempre, y en vano la infeliz se debatla llorosa y suplicante. El viejo Gnomo
la reclamaba con acento que su repugnan·
te pasión hacia más odioso.
Trastornado de rabia é impotencia me
arrojé t. ella, y en un beso de amor supremo le expresé mi Infinito dolor y¡mis:angustias infinitas ....
Y el viejo Gnomo prorrumpiólen un gri·
to-grito horrible de desesperación y cólera-y huyó despavorido á su caverna.
Mi beso nos habla salvado, caldeando
con su fuego los labios de mi amada, que
aparecieron más que nunca rojos y lucientes!
PABIO FIALLO.

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UNO DE LOS MILES DE HOGARES DONDE LA PERUNA
ES EL REMEDIO CASERO.

CATARRO DE LA CABEZA.

El Sr. C. Ha.llock, de Antwerp, Ohio, escribe como sigue:
"Mi hija. Allie se curó radica.lmente el catarro de la. cabeza con tres
frascos de Peruna. Dlcha medicina la he usado por mucho tiempo como
un tónico general y también pa.ra. el catarro. Estoy muy satisfecho de
sus efectos, y la recomiendo á todos para el catarro. Cualquiera. que desee informaciones puede escribirme á mi dirección."
Un Doctor Mexicano muy Reputado nos
., ·r
elo su E xpenen·
·
Escribe manuestan
cía con la Peruna, el Famoso
Remedio para el Catarro.

Toluca, México.
Sres. Peruna. Drug Co.
Muy Sres. mios:-Tengo el honor de
dirigirme á V des. para. a.testiguar una
vez más los beneficiosos efectos de su
preparación, la. Peruna..
La Peruna es, en mi concepto, una
de las mejores medicinas pa.ra las persona.s débiles, y los que tienen afecta·
dos los pulmones y los va.sos linfáticos.
Mi esposa padecla. de una debilidad
pulmonar que me preocupaba, y al term~na.r seis frascos de «Peruna&gt; estaba
entera.mente cura.da, así como ua nifío
de siete aílos, hijo mío, que padecía
linfatismo, quedó completamente curado con tres frascos.
Desde entonees la. he usado en diez
neurasténicos, en nueve niílos que padecían de escrófulas, sobre todo en los
ojos, teniendo ya ulceraciones en la
córnea, y en ocho ancianos octogenarios á quienes ha levantado las fuerzas admirablemente.

Sólo esperaba. tener este número de
Catarro Crónico.
observaciones, para tener una conclu- Carta. de Mr. C. A. Reustrom, Og.
sión general y satisfactoria. y tener el
gusto de presentárselas, para. beneficio den, Utah, E. U. de A.
de la. humanidad doliente.
"Con placer les manifiesto que la
Quedo de V des. afmo. Y atto. S. S. medicina., Peruna, me curó radicalmente un catarro crónico.
Dr. Vicente Estrada Montes de Oca.
"Po:t recomendación de un amigo
comencé á toma.rsu mara.v1llosa. Peru·
La Pe-ru-na Curó Todos los Síntomas. na. Los resultados fueron muy satis·
Carta de Mr. J. C. Crumpacker, Ko- factorios. Yhoy la recomiendo sin vakomo, Indiana, E. U. de A.
cila.r á todo el que padece de cual''Puedo decir que de nada tengo que quier forma de catarro.
queja.rme actualmente. Me siento
"Sufría. horribles agonías, pero ahora.
bien, descanso bien toda la noche, ten- me siento tan ágil como cualquiera. otro
go buen apetito y puedo comer cual y más lleno de aspiraciones que antes.
quier clase de alimentos.
''Todos mis amigos dicen q_ue tengo
"No siento dolor ó perturbación nin- mejor semblante y los compelo á que
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clara., y tengo buena memoria.. Tengo Los médicos más prominentes de los
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siento radicalmente bien.
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�r-~-

376

EL MUNDO ILUSTRADO

CALENDARIO DE LA SEMANA

Un Buen Apetito
Una Buena Digestión
Un Hígado Sano
Un Cerebro Activo
y Nervio5 Fuertes

DOMINGO

21

Estos son mejores que bs r;,:mucs
riquezas, y usted p;_iede
obtener estos beneficios inapreciables
por el precio de un
frasco de Zarzapa=
rrill:i d~I Dr. Ayer. Es
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nerviosoy débil, lo convendrá tomar

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q11e opina de l a Z a r zapai·rilla del Dr,
A.yer,

J:&gt;reparada. por el DR. J. C. AYER y CIA.,
Lowell, .Mass., E. U . de A.

LINIMEffl
CltEAU
" ...,.. .. .... roriao
,

. . ,,.,...

l'NIIJIUH. .

VIERNES

(39 del mes. Quincuagésima ó Carnestolendas. Minerva). San Valerio, obispo,
confesor (del 29 de Enero): Santos Severiano, obispo; Vérulo y el B. Diego Carballo, mártires. Oficio y misa de la Domi·
nica: rito semidoble y ornamento morado; se
hace conmemoración de San Valerio, obispo, confesor. El Evangelio nos recuerda la
curación del ciego de Jericó. Función solemne por tres &lt;!las en Jesús Nazareno,
con exposición del Divinisimo é indulgencia plenaria. Exposición de su Divina
Majestad por dlas en vari,1s iglesias.
(P) .

En este dla, como recuerdo de las · fiestas del Carnaval, se hace un paseo.por la
Reforma sin ninguna animación ni entusiasmo.

26
Festividad de la Corona de Espinas de
Nuestro Seilor Jesucristo. Santa Margarita de Cortona (del dla 22). Santos Porfirio, confesor, y Néstor, obispo, mártir.
Todos los viernes de cuaresma se gana
indulgencia plenaria, visitando al Sefior
de la Expiración en su capilla.
El evangelio de la feria refiere el mandamiento de amar á nuestros enemigos y
perdonar las injurias. (S.)
Cuarto creciente en Tauro, á las 8 h.
12 m. 36 seg. de la noche. Frio.

22

ll

..... ,la telerd
•Ita 4tl ftlt, tarl
nplh 7 1-.ara ••

l11Co11ru.Zlplrllo
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DEPf\RTf\MENTO
DE

SÁBADO

27

LUNES

La dedicación de la Santa Iglesia Catedral de Zacatecas. La Cátedra de San
Pedro en Antioqula (conmemoración de
San Pablo); Santa Margarita de Cortona,
penitente (su fiesta el dia 16) y San Pascasio, obispo, confesor.
Conjunción de la Luna y Saturno, á las
12 h. 52 m. del dla.

La Zarzaparrilla
1

gos, se canta en Catedral y Guadalupe
dos misas: la de la fiesta del dia á las 8
de la mai!a1;a, y la de la feria. con ornamento morado y sin órgano á las 9.

La Santa Familia (de la Dominica, 3~
después de la Epifania), San Baldomero
confesor. Desde hoy hasta el sábado
santo, excepto los domingos. se cantan
en Catedral y Guadalupe las visperas,
acabada la segunda misa.

MARTES

23
Festividad de la · Sagrada Columna· en
aue fué azotado Nuestro Señor Jesucristo.
El Divino Rostro. La vigilia de San Matlas apóstol, San Pedro Damiano, obispo,
confesor y doctor de la Iglesia, cuyo oficio
se traslada al 16 de Marzo para la archi·
diócesis y al 29 del mismo para la ciudad.
Santos Florencio, confesor, y Milburga,
virgen. F1rnción al Divino Rostro en el
Coh gio de Niñas.
Se repite el paseo de Carnaval, tan desanimado como el domingo.
MIÉRCOLES

24
(F. S.) Ceniza. (Ayuno y abstinencia
de carnes). Santos Matlas:apóstol, y Modesto, obispo, confesor. Oficio y misa de
la feria; rito simple y ornamento morado;
no hay conmemoración de ningún santo y
se prohibe la celebración de misas privadas de difunto y cualquiera otra votiva.
Se traslada San Matias, apóstol, al dia 6
de Marzo. El Evangelio nos recuerda la
pureza de intención que debe haber en el
ayuno. A las nueve y media de la mañana solemne bendición é imposición de la
ceniza en Catedral y Guadalupe. Sermón
en las mismas iglesias todos los miércoles, viernes y domingos de cuaresma, en
la misa segunda, que es de feria y se can·
ta antes de las nueve de la mañana. Comienzan los ejercicios cuaresmales en todas las iglesias, avisándose á los fieles
los dlas y horas en que tienen lugar. Todos los miércoles de cuaresma, asl como
todos los viernes del afio, indulgencia plenaria en la parroquia de la Santa Veracruz, visitando al señor de los Siete Ve·
ios. Absolución del Escapulario de la
Merced en la Iglesia de Belén.
Se cierran las velaciones.
JUEVES

25
El Beato Sebastián de Aparicio; Santos
Averta1,o, Cesáreo y Pipino , duque, confesores. Indulgencia plenaria en Catedral, exposición de la reliquia de San Plo
mártir y misa votiva del mismo, que se
canta antes de las nueve de la mañana.
En toda la cuaresma, menos los domin-

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�EL MUNDO ILUSTRADO

378

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Mundo Ilust, Febrero 21-1909

El edificio que ocupó por muchos años
el hospital de S1n A1drés, en cuyo sitio
se construye actualmente el palacio de la
secretarla de comunicaciones y Obras Públicas, ttivo, como uso primitivo, un colegio para novicios de la compañia de Jesú~,
institución que se fundó en 1626.
A fines del año de 1772 y á principios
del siguiente hubo una gran epidemia de
viruela en la ciudad de México, la que hizo necesaria la ocupación del edificio del
colegio para dedicarlo á hospital. Los primeros enformos fueron admitidos en el
edificio el 15 de Febrero de 1773. Al principio los gastos del hospital fueren costeados por la mitra de México y algunas
asociaciones piadosas hasta la Reforma
época en que, nacionalizados los biene~
de la Iglesia, el hospital empezó á ser administrado por la oficina correspondiente
de la administración pública.
16 ie Febrero de 1go8
Consagración del tercer obispo
de Tehuantepec
La sede vacante de Tehuantepec fué
o~upada por breve del S.mto Padre, en la
que se nombraba al prebendado de la cate lral d~ Guadalajara, :monseñor _Ignacio
Plasenc1a, tercer obispo de la diócesis
lstmica,
.~~cibijas las bulas en México, se procedto á la consagración del nuevo mitrado
la cual se efdctuó solemnemente en la ca~
ledral de G:.1adalajua el 16 de Febrero de
1908. Ofició el arzobispo diocesano, quien
tuvo , como asbtentes, á los obispos de
León y de T~pie.
17 de Febrero de 1907
Inauguración del palacio de Correos
Terminado y listo para su uso el palacio
de,tinado á l 1 administración general de
correos, que se levanta en la esquina de
las ca\l~s de Sm A1drés ;y S1nta 1,abel,
se fijó, para su inauguración, el 5 de Ft:lbrero de 1907; pero por ligeras indisposiciones en la salud del señor Presidente de
la Rdpública, la ceremonia se pospuso por
varios dias, h1sta que al fin se llevó á c,bo el día 17 del mi,mo mes.
La fi !Sta de ;inauguración fué muy solemne; asistieron á ella las principales
personalidades de la administración y los
representantes diplomáticos de las nacionds amigas.
El edifi;io ocupa el solar en que se levantó por mucho tiempo el hospital de terceros y que últimamente f.ié destind.do á
E;cuela de Comercio.
18 de Fdbrero de 1856
Apertura del Congreso constituyente
El acont_acimiento polltico de mayor importancia que mmó el principio de la adm!nistración de don lg~acio C'JmonfJrt, fué
l I ap~rtura del congreso constituyente,
q 1e estaba destinado á _trazar los princi-

379

EL MUNDO ILUSTRADO

pios de nuestra organización polltica. La
solemne sesión de apertura se efectuó la
tarde del 18 de F~brero de 1856.
De esta manera el gobierno liberal cumplió una de las promesas más solemnes
del Plan de Ayutla.
En la sesión de apertura Comonfort
pronunció un discurso, en el que exponla,
de una manera sobria y sincera, la verdadera situación y su confianza para vencer
las dificultades. Este discurso fué contestado por el presidente de la Cámara, don
Ponciano Arriaga, con un discurso. vehemente, en el que campeaban las ideas de
liberalismo exaltado.

.EMPLASTOS
POROSOS de

20 de Febrero de 1812
Carta de Calleja á Venegas
Apenas empezaba el sitio de Cuautla
por Calleja, comprendió este Jefe realista
que tenla á su frente un enemigo formidable, y que la tarea de tomar la ciudad de
Cuautla, si acaso la consegula, le habla
de costar grandes sacrificios.
Iniciado el sitio el 18 de Febrero de 1812,
al dfa siguiente sufrió Calleja el primer
revés, el cual comunicó al virrey Venegas
en carta fechada el 20 del mismo mes. En
ésta expresaba su creencia de que era necesaria la destrucción absoluta de Cuautla para que, debajo de sus ruinas, quedaran sepultad&lt;,&gt;s todos los insurgentes á
quienes daba el nombre de facciosos; "de
esta manera, decla, nadie se atreverá, en
lo de adelante, A encerrarse en los pueblos
ni encontrarán otro medio para libertarse
de la muerte que el de dejar las armas."

21 de Febrero de 1856
Franqueo previo de la corres·
pondencia
Por una vez más ocupan nuestra atención los acontecimientos con que inició su
administración don Ignacio Comonfort. A
la ya larga lista de acontecimientos á que
hemos hecho referencia en anteriores efemérides. tenemos que aumentar uno que,
aunque no es de grande impo,tancia desde el punto de vista politico, representa
una mejora muy digna de tomarse en consideración desde el punto de vista administrativo. Se trata del franqueo previo de
la correspondencia, que fué decretado el
21 de Febrero de 1856.

•

W

Remedio universal para el dolor de caderas (tan frecuente entre t~ mujeres)
Proporcionan a 1i vi o , - - - - - - - - - instantáneo.
Donde quiera que se
sienta dolor aplíquese
un emplasto. Para

Reumatismo,
Resfriados, Tos,
Dolor de Pecho,
Debilidad de
Caderas,
Lumbago,
Ciática, etc., etc.

19 de Febrero de 1856
Se Incorpora el Estado de Coa huila al
de Nuevo León
Mientras el gobierno de comonfort hacia grandes esfuerzos por mantener la paz
del pals y sobreponerse á las dificultades
que presentaba la oposición del partido
clerical, los mismos liberales, á quienes se
habla encomendado la dirección ordenada
y pacifica l\e la nación, originaban, á su
vez, disgustos de otra naturaleza.
Don Santiago Vidaurri, que se habla retirado á la frontera norte del pals y que
obraba de una manera independiente, sin
hacer el menor caso del gobierno del centro, declarándose árbitro y jefe del partido
liberal, decretó, el 19de Febrero de 1856, la
anexión del Estado de Coahuila al de
Nuevo León, medida que, naturalmente,
tenla que ser desaprobada por el gobierno
federal, como de hecho lo fué.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>R egistrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 7 de Febrero de 1909

Número 6

FIESTA HIPICA EN HONOR DEL EMPERADOR GUILLERMO II

r

-

1

El_Señor Presidente de la República presenciando los ejercicios deportivos en el "Polo Club,"
el domingo último

�EL MUNDO ILUSTRADO

270

271

EL MUNDO ILUSTRADO
DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. GARCES

DIRECTOR:
OR. LUIS LARA Y

PARDO

GERENTE,

ALFONSO E. BRAVO
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
Teléfonos: Ericsson, 1 1476. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero..

$ 1.25
r.50
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NUMEROS SUELTOS:

En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
Despacho de subscripciones para la Capital:

2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

EL PLACER YEL HASTIO
O primero que hace un niño, al nacer, es
lanzar un grito.
Los poetas dicen que es llanto; que
es el lamento del nuevo sér en el din·
tel del munJo; una protesta contra la
vida que, sin haberla pedido, se le ha
impuesto; la manifestación anticipada
de las lágrimas y de los sollozos que
ha de arrancarle después la existencia con sus zarzas agudas y sus senderos ásperos.
Los fisiologistas dirán, y es la verdad, que ese primer vagido no es una protesta, sino un anhelo; es el esfuerzo supremo parála satisfacción de la más primordial de las necesidades: la de ensanchar los pulmones comprimidos en
el claustro materno, la de aspirar á torrentes la atmósfera
tibia y vivificante, la de aerear la sangre con el oxígeno
vital y con él transfundir nueva actividad y más fecunda
al organismo hasta entonces adormecido, vegetativo, casi
hipnotizado.
El filósofo afirmará que ese primer grito es la reclamación imperiosa del primer placer, del primer goce, de la
primera satisfacción de la existencia; y el filósofo, como el
fisiologista y, acaso también el poeta, tendrá razón.
Antes, mucho antes que el hombre llegue á la vida consciente y racional y de que pueda discernir las causas y
calcular los efectos de todo cuanto siente, piensa y quiere,
ya el instinto habla en él y lo instiga en forma apremiante,
brutal á veces, y casi siempre ciega, á procurar la satisfacción de sus necesidades. De no ser así, el niño moriría antes de dar su primer grito 6 de pegarse, ansioso y sediento
como un pulpo, al seno de su madre.
Esta ley no es tan sólo humana: es animal. Lo mismo el
niño que el polluelo; lo mismo el cachorro que el lechoncillo; lo mismo el pichón que el aguilucho sienten, apenas nacidos, un impulso irresistible al ejercicio de los actos que han de constituir la trama de su vida. Sus juegos
no son sino ficciones. de lo que la existencia les ha de exigir de positivo y de inevitable, y la niñez la pasan jugando,
es decir, adiestrándose, ejercitándose, preparándose para
las luchas de la realidad.
La niña arrulla muñecas y el niño esgrime armas; el potro salta, se encabrita, corretea y hace corvetas; el cachorro
atisba, acomete, destroza y devora; el ciervo escapa, escala,

se escabulle; el aguilucho bate las alas y afila las garras, y
mientras el ruiseñor niño ensaya sus trinos, el buho, ape·
nas salido del huevo, ensaya sus graznidos.
En los s~res superiores y más plenamente coascientes,
esa gimnástica, ese aprendizaje que constituye la vida de
la infancia, si según los fisiologistas es satisfacción de ne·
cesidades ó enirainement para llegar cumplidamente á sa·
tisfacerlas, en el fondo, y en concepto de los filósofos, es un
no interrumpido disfrute de placeres, una serie continuada
de goces.
De este hecho resulta que el hombre, para no ocuparnos
más que de él, se inicia en la existencia buscando el pla·
cer y en cierto modo viviendo en él y en sus deleites.
Los niños, aun los menos favorecidos por la fortuna, son
siempre felices. Juegan, se ¡1gitan, van y vienen, riendo,
cantando, aspirando y logrando. Como no necesitan de lo
real y se conforman con lo ficticio, con tal de que dé pasto
á su actividad y atempere su sed de goces, lo que no tienen, lo fingen; lo que el destino les niega, lo forjan; lo
crean, con la imaginación, de pies á cabeza¡ y así se conci·
be á Coseta arrullando un sablecito envuelto en un guiña·
po con el mismo amor que una madre á su hijo, y así se
comprenden esos Alejandros y esos Napoleones del día de
San Juan, esgrimiendo, radiantes, anchos tejamaniles y ca·
balgando, orgullosos, en briosos palafNnes de otate.
La niñez es, pues, fanática del goce. El placer no la can·
sa jamás, ni jamás llega á hastiada. Después de una jornada de agitación, de gritería y de actividad, suele, como
Mesalina, caer rendida, pero jamás hastiada. A veces, sor·
prendemos á los niños dormidos á muerte sobre el hacina·
miento de sus juguetes rotos, como suele encontrarse en
los campos de batalla á los artilleros roncando sobre lo
qut: queda de las cureñas y de las cajuelas de sus baterías.
Todo esto sería delicioso si no fuera siniestro. Si el horo·
bre no fuera niño sino cuando es niño; si, además, elhom·
bre no fuera infante sino individual y no colectivamente,
todo podría pasar y nada de eso tendría trascendencia.
Sabríamos que, para cada cual, hay una época en que es
pleno el derecho al placer, sin que haya que pagarse en
dolor, y sabríamos, igualmente, que los devaneos y los
extravíos de nuestra personal infancia no habrían de re·
percutir en el destino de nuestra patria, de nuestra raza,
de la humanidad.
Pero por desgracia no es así. La niñez suele prolongarse
en el hombre hasta la edad viril, y lo que es peor, suele
haber no solamente hombres, sino pueblos niños y razas
que no parecen deber salir jamás de la infancia.
Esos hombres, esos pueblos, esas razas, condenadas á una
infancia perpetua tienen, como los niños, una falsa idea de
la vida y una idea no menos falsa de la felicidad. Creen
que la vida ha de ser, de por fuerza, una sucesión conti·
nuada de goces, una serie inacabable de placeres. Vincn·
lan su bien personal y el bien humano en el festín siem·
pre ruidoso, en la copa eternamente rebosante, en la senda
tapizada, sin interrupción, de flores.
Para ellos la atmósfera debe ser toda perfumes, el cielo
todo estrellas, el sendero todo flores. Vestirán púrpuras,
calzarán áureas sandalias, sentirán en su frente las diademas, en las manos los ramilletes y los cetros.
Las mujeres, siempre jóvenes y siempre bellas, les ten·
derán sus brazos torneados y los deslumbrarán con el ful
gor de sus pupilas. Para ellos la vida será la Arcadia, y la
muerte los Campos Elíseos.
Y olvidan el .Mane, Thecel, Phures de Baltasar, y la pira
de Sardanápalo, y la invasión de los bárbaros abrasando en
fuego el circo y sorprendiendo á Petronio en el baño; y
olvidan á los emperadores romanos estrangulados dentro
de los albañales y empapando su púrpura en fango, y ol·
vidan ...... que contra la fatiga del placer, los niños tienen un lenitivo y un bálsamo: el sueño, y que los hombres y los pueblos niños encuentran una dolorosa expía·
ción: el hastío.
No; resueltamente, el módulo de la felicidad humana no
nos lo darán ni los sibaritas romanos, ni los sátrapas orien·
tales, ni Epicuro, ni Petronio.
¡,Nos lo darán, acaso, Sócrates ó Cristo?

CRONICA CIENTIFICA
LA CATALYSIS
tiempo en tiempo la Naturaleza parece querer
burlarse tanto de los adelantos de la ciencia moderna, estimados como maravillosos con mucha
justicia, cuanto de las presunciones de los sabios,
que consideran á los alquimistas como indignos aun del
nombre de estudiantes aprovechados.
' Preséntanse con tanta frecuencia fenómeuos de tal mane·
ra inexplicables, que los que se dedican á los estudios cien·
tíficos tienen, en la mayoría de las veces, que conforinarse
con hacer de ellos el mejor uso posible, y dejar su explicación para una época en que, con elementos mejores, qui·
zás se llegue á algo satisfactorio.
Las anteriores reflexiones nos han sido sugeridas por la
lectura de un hermoso trabajo del Dr. Duncan, acerca del
fenómeno de la catalysis, hasta ahora inexplicable.

*••

+

•*•

En la catalysis no hay tal cambio; el cuerpo catalítico se
halla en las mismas condiciones químicas; antes de la reacción que después de ella, su constitución íntima no ha variado para nada, y el mismo cuerpo puede ser utilizado
cuantas veces se quiera, produciendo siempre el misrro
efecto. Además, una cantidad ca•i inapreciable de un cuerpo catalítico es capaz de causar la transformación de grandes cantidades de otros cuerpos.
~· Vamos á, citar algunos casos de catalysis para facili tar la
definición del fenómeno y poder comentar acerca de él.
Supongamos que tenemos en un tubo
de ensaye algunos cristales de violeta en
contacto con una cantidad de agua; po·
demos dejarlos allí por varios días sin
que el agua disuelva la míuima parte de
ellos; pero si aumentamos huellas, siquiera de cloruro de cromo, se notará
iumediatamente una gran actividad en el
interior de la probeta, como si los cristales tuvieran avidez por hacerse disol·
ver; la temperatura se eleva y el agua
se colora de azul índigo. La sola preser.·
cía de las huellas de cloruro d~ ero·
mo bastó para despertar las afinidades
latentes entre el agua y los cristales c'e
violeta. El fenómeno es tan curioso como si, al echar un puño de sal en el mar,
viéramos disolverse una isla.
En este ejemplo se trata de un caso
A
B
B
A
B
de catalysis física, porque ni el agua ni·
A
Fig, 3.
Fig. 2.
Fig. l.
los cristales han modificado su constitución íntima, y sólo han cambiado de
Fig. 1. -Catalysis físíca.-A. probeta con agua y cri!,tales de viuleia en el forma aparente.
fondo.-B. la misma después de haberse efectuado la catalysis por medio de
•••
ta sal de cromo.
Volviendo
á
la
catalysis
química, haFig. 2.-Caialysis química -A. probeta con ácido hidroclórico y estañn.-B.
bría que llenar muchos libros si quisié reacción producida por la presencia del caiaWico (sal de plutino).
ramos mencionar la infinidad de cases
F1g. 3.- Caialysis provocada por un encimo -A. p robeta con leche descremoen los que se verifica ese fenómeno. Re.
da.-B. reacción provocada por la p resencia del catalítico exiraldo del q!1eso. curriendo á la probeta, como en el ejemplo anterior, pondremos en ella ácido
onzas de mercurio y éste se convertirá en un instante en hidroclórico y estaño; estas dos substancia• estarán iudefiun polvo rojo. Tómese un onza:de este polvo y échese, á su nidam~nt~ en la probeta sin provocar reacción ninguna;
vez, sobre otras mil onzas de mercurio, y estas mil onzas pero s1 deJamos caer una sola gota de alguna solución de
se convertirán también en polvo rojo. Colóquese una onza sal de platino, veremos que todo el tubo se llena de burde este último pqlvo sobre mil onzas de mercurio, el cual, bujas de hidrógeno y, dentro de él, hay s,:ñas manifiestas de
por este simple hecho, se convertirá en polvo rojo, y si de que se está produciendo una reacción, la cual fué motivada
este polvo se coloca una onza sobre mil onzas de mercurio, solamente por la presencia del platino.
éste quedará convertido en medicina. De esta medicina se
Todos l?s metales y s~s com~uestos ti~nen la propie·
toma una onza y se arroja sobre mil onzas de mercurio, y dad de eshmular, por decirlo as1, las reacciones químicas·
las mil onzas se convierten en oro, que es mejor que el oro y lo más notable de ello es que basta una cantidadinsigni~
ficante para producir movimientos de gran importancia en
de las minas."
masas considerables de substancias que, sin ellos, permane*
••
c~rían en tranquilidad por siempre. No hay que perder de
Las ideas que se tenían hasta hace poco tiempo, pugnan vista el hecho de que, una vez verificado el fenómeno de la
abiertamente con la receta del gran alquimista. Una subs· catalysis, el cuerpo catalítico se halla íntegro en cantidad
tancia, cualquiera que fuera, en tan corta cantidad, no era y en calidad, sin tener huellas de haber sufrido ninguna
capaz de producir semejante cambio de constitución en tan modificación.
gran cantidad de mercurio, por su sola presencia.
Según lo que se enseña en las escuelas primarias y aun
***
secundarias, y siquier profesionales, las acciones químicas,
No sólo las substancias inorgánicas son capaces de ejerentre dos ó más cuerpos, se pueden consid
, ó como un cer la catalysis: todos los fenómenos de fermentación se

Antes de presentará nuestros lectores el fenómeno de la
catal ysis, vamos á hacer un poco de historia y á dar algunos
datos acerca de lo que se llama en química una reacción.
En un libro antiquísimo, que se atribuye á «Ramundus
Lullus, Doctor llluminatissimus&gt;, y que si no es de élsí es
de algún alquimista su contemporáneo, se halla mencionada una «notable substancia» que es capaz de hacer todo lo
que sigue:
"Tómese de esa preciosa medicina, dice el libro, un pe·
dazo que no pase del tamaño de una haba, échese sobre mil

•

cambio equitativo ó comercio; como un matrimonio, como
un divorcio, ó, finalmente, como un robo.
Como ejemplo del primer caso, vamos á citar uno muy
gráfico del que se vale el Dr. Duncan. Supoagamos á un
vendedor de cacahuates con su vendimia en la esquina de
una calle, y un muchacho que marcha por la misma calle
llevando su centavo en la bolsa. Mientras que los dos cuer·
pos, á los que llamaremos vendedor-cacahuates y muchaeho-centavo, se hallan aislados, no hay reacción; pero una
vez que están juntos é íntimamente unidos, se efectúa una
reacción que pudiéramos representar por la ecuación siguiente:
(Vendedor-cacahuates) (muchacho-centavo)= ( vende·
dor-centavo) '- ( rnuchacho-cacahuates).
Esta reacción es sencillísima: se trata simplemente de una
doble des:omposición, pero no todas las reacciones químicas son tan fáciles, y algunas de ellas no han sido todavía,
no digamos comprendidas, pero ni siquiera enunciadas por
nadie¡ ejemplo: el beneficio de la plata en el sistema de
patio. Pero en todas ellas, según las ideas antiguas, hay
cambio de naturaleza de las snbstancias que se toman en
consideración.

..

�273

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

272

Cl

Caja en cuyo interior se hace la mezcla
en el aparato trasmisor de M. Senlecq, y frascos
que la alimentan.

.¡
I!:

deben á la presencia de microorganismos. La planta de l.a
levadura convierte el azúcar en alcohol; la planta del vinagre convierte el alcohol en ácido acético; el fermento
láctico transforma el azúcar en ácido láctico, y los fermentos nitrosos y nítricos transforman los productos amo~i,acales en los nitratos del suelo. El poder de fermentacion
parece residir en ciertas substancias secreta~as P?r el. protoplasma del microorganismo y no en el microbio mismo.
Esto parece demostrado en el caso de la planta de la levadura.
Se ha tomado levadura fresca, se la ha mezclado con arena y se la ha sometido á una presión de 7,000 libras por
pulgada cuadrada; el jugo, obtenido P?r.este tratam~ento, ~a
sido precipitado en alcohol y el precipitado ~btemdo tema
la propiedad de transformar en alcohol el azucar.
.
Las substancias catalíticas que se extraen de las celdillas
vivas, sin perder su activida~, se llaman en~i~os.
La vida en vista de los reciente~ descubrimientos, se está convirtiendo en una rama de 1a enorme ciencia que de¡
berá llamarse la catalysis.

.
***
En cuanto á las razones que haya para la producción de

este fenómeno, se han dado infinidad de ellas, lo cual es la
mejor prueba de que ninguna ~s buena . .
De entre la variedad de teorias enunciadas, hay dos que
se disputan la preeminencia: se llaman la de la vibración
simpática y la de la reacción intermedia. Se~ún la primera,
los catalíticos obran por su sola pre.,enc1a, en razón.de
que tienen un período de vi.bración que se comunic~ á l~s
mezclas inertes y las hace vibrar de tal manera, que disocia
sus átomos y los obliga á formar nuevos cuerpos. Esta teoría es invulnerable, pero tambiéu improbable, porque nadie
podrá probar nada acerca de ella, ni en pro ni en contra.
~egún la teoría ~e la reacción inte:media, el fenómeno
se explica com~ s1g~e: dos. substancias, q.u~ llamaremos A
y B reaccionarian si estuvieran en cond1c1ones1&gt;ara ello;
se i~troduce una tercera substancia; el catalítico, que llamaremos CA, reacciona con C y forma el cuerpo AC; pero
este cuerpo es inestable é inmediatamente reacciona con
B. AC más Bes igual á AB más C. De estamaneraloscuerpos A y B son puestos en condiciones de reaccionar, y C
[el catalítico] queda en libertad para ejercer su acción
de una manera indefinida.
Esta teoría se predica con fanatismo por los que estudian
la catalysis; es muy cómoda mientras no se pide á los teóricos que muestren ese cuerpo intermedio AC, cosa que
hasta ahora no han podido hacer de una manera satisfactoria. Además, esta teoría es imposible cuando se trata de
catalysis negativas, de las que también se dan casos.
En resumen, como lo decíamos al principio de estas líneas el fenómeno de la catalysis es de los que no se ha
podido explicar la ciencia moderna, y de los que hacen
recordar con tristeza los tiempos de los alquimistas para
concederles la razón en muchas cosas.

un grave defecto, que se ha llamado~«la ~nercial!"del selenio&gt;, y que consiste en que sus modi~cac~ones,c?n respecto á la corriente eléctrica, nose efectuan insta~taneamente
después de recibida la impresión luminosa, s.ino que tardan algunos instantes, y, lo que es peor, persisten por algún tiempo¡ de esto resulta que el ~parato no podrá . f~ncionar con la rapidez que es necesaria para la transmisión
de las imágenes, pues como sólo ~e dis~one de un~ ~entana que se acerca lo más posible a la linea matematica, la
transmisión tiene que hacerse por puntos, y para que la
reproducción fuera perfecta en ~l aparato receptor, se n~cesitaría que la impresión luminosa de cada punto se ~1ciera en un décimo de segundo. Por ~o tanto, la soluc1~n
del problema, haciendo uso del se~emo, no parece se~ fácil.
Pero M. Senlecq, uno de los primero~ que _se dedic~ron
al estudio del problema y que lleva treinta anos estudiá1_1dolo, acaba de hallar la manera de deshacerse d~l selen~o
en el aparato transmisor, y esto es lo que nos hizo decir
al principio de est~s líneas que el problema se acerca cada
día más á su solución.
He aquí el aparato que ha ideado M. Senlecq p~ra la
transmisión de las imágeues: En el foco de una camara
obscura coloca una caja que, por un lado, está cerrada por
medio de un cristal claro y, por el otro, por una placa de
micrófono Ader, ó lo que es mejor, por una me°;lbrana
elástica de baudruche; detrás de esta mem~rana estan los
arbones de contacto imperfecto, como el micrófono¡ este es
atravesado por una corriente inducid~ _constante, y se ha·
na comunicado con la línea de transmisión, como en los te,
léfonos.
'l'
En cuanto á la caja, en el intervalo de dos ó tres mi 1metros que es el que hay entre el cristal y la membranahay u~a mezcla de hidrógeno y cloro.
La base del aparato es la sección química de la luz sob~e
esta mezcla· he aquí cómo se utiliza: al caer un haz luminoso sobre ~Ua, se produce una reacci?n _q uímica y sefor~
roa una cierta cantidad de ácido clorhidrico¡ se sabe qtre s1
se expusiera la mezcla á la luz del sol, ~e ·produciría una
terrible explosión; pero como el haz lum,moso es muy d!bil, sólo se produce una ligera reaccion y una pequena
cantidad de ácido. Ahora, M. Senlecq ha notado que la combinación química produce sobre el micrófono el m!smo efecto que las vibraciones sonoras, y que esta modificación está en relación directa con la intensidad del haz
luminoso proyectado sobre la mezcla. Este fenómeno ~ el
que permite traducir las impresiones luminosas en corr~en·
tes eléctricas.
.
La imagen que hay que transmitir se pro-y:ecta sobre .la
placa de cristal que forma la. pared . anterior. de la ca1a;
pero este cristal no está descubierto, sino que tiene de~ante de él una pantalla, en la que hay perforaciones muy·pe-·
queñas y muy próximas un~s de las otrasJ fo;mando .una
línea espiral, pantalla que gira con una velocidad que ha
sido arreglada de antemano. De esta manera, cada punto
de la imagen envía su haz luminoso sobre la mezcla de
cloro é hidrógeno y ejerce su acción sobre ella.
Hay que notar una circunstancia, que es, en gr~n pa~te, el
punto culminante del aparato: la atmósfera del 1ntenor de
la caja permanece siempre idént~ca; un poco _de agua, colocada en su fondo, disuelve el ácido clorhídrico que s~ fo~ma y dos frascos que contienen uno cloro y el otro h1drogeno, suministran lo que se pierda de cada uno de estos
cuerpos.
. .
.
Una vez que se ha conseguido la transmis1ó~ instantánea de la imagen, ésta se puede recibir por medio de cualquiera de los muchos aparatos receptores que se usan en
los ensayos de transmisión de imágenes.

, ~.o ... ~· - () ...... . o...

LA VISION A DISTANCIA
El problema d e la trans1:11~sión de l.as imágenes á distancia por medio d e la elec.t nc1dad, n~cido desde que s~ tuvo
conocimiento d e la cor riente eléctrica, parece cada dia más
cerca de su solución. La mayoría de los experimentos hechos últimamente, con visos de éxito lisonjero, entre ellos
los 'muy notables de Arniengaud, se basan en la propiedad
del selenio de modificar su conductibilidad eléctrica, en
relación con las impresiones recibidas de un haz luminoso lo que permite traducir las var iaciones de luz en vari~ciones de corriente eléctrica, las cuales se trasmiten por
medio de los alambres y se vuelven á convertir en luz por
medio del aparato r eceptor.
su reciosa sensibilidad, tiene el selenio

i/,·

'\,\.

:
'

9

Después del Paraíso
Poema rústico que ebtuvo el primer premio (del Gobierno del Estado) en el
Concurso Científico-Literario del Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca
el 23 de Enero próximo pasado

Cuando á medir sus fuerzas materiales
Se aprestaron los seres animales,
Para alcanzar su fama y su renombre,
Una voz preguntó: «¿quién es el Hombre?&gt;., ••
Y, al verlo caminar á paso lento,
Mendigando el abrigo y el sustento,
Y sentir la fatiga del trabajo
Para cumplir con su fatal sentencia,
Lo vieron muy pequeño, muy abajo,
Y, estimando verdad esa apariencia,
Hicieron de sus males un trofeo
Y exclamaron: &lt;iel Hombre es un pigmeo!&gt;

***
-¡Desheredado! le~negó Natura
Su pluma y su vellón por vestidura.
-¡Endeble! cada paso que adelanta
Hiere el guijarro su desnuda planta.
- Si emprende la carrera, su fatiga
Le impide luego que corriendo siga.
-Si halla un raudal de linfa transparente,
«:¡Detén tu paso!&gt; dice su corriente.
-Quiere volar, y lo aprisiona el suelo:
¡Sólo con alas se remonta el vuelo!
-El canto de la alondra lo extasía,
Y él no entona tan dulce melodía.
-Le causa envidia el águila altanera.
-El corzo le aventaja en su carrera;
Y en tanto que en el fondo de los mares
Los dimir.-,tos peces, por millares,
Resisten fas corrientes del abismo,
El Hombre, lastimando su organismo,
Fatigado camina á paso lento,
Y conoce el dolor y el sufrimiento ....
Y, por segunda vez, aquellos seres,
De la fama sintiendo los placeres,
Exclamaron: «¡el Hombre es un pigmeo!&gt;
Y tomaron sus males por trofeo.

•
••
Si truena el cielo y la tormenta asoma,
Se torna en Franklin y centellas doma;
Y por doquiera que la calma cunde,
Es Gutemberg que la instrucción difunde.

***

No le importan las sombras de la noche.
El pued~ hacer de luces un derroche;
Ya cautivó el perfume de las rosas,
Y produce armonías misteriosas;
Alzó su brazo y trasmitió su idea;
El cielo con la nieve se blanquea,
Y él irradia calor .. .. ¡Así es Melloni,
Edison, Berthelot, AmpéFe, Marconi.

*

A-*

Pesa los mundos y se eleva al cielo
Sin alas, con potente y raudo vuelo '
Y Arquímedes se nombra ó Mongoltfieriy triunfa al fin del tedio de la vida
'
O arranca arpegios de su alma herida
Y es Puccini y también Dante Alighieri,

*

* * tan alta esfera;
Nunca escaló el condor
No tuvo el gamo tan veloz carrera
Ni hubo león más fuerte y vigoros~
Ni ruiseñor más dulce y cadencios~.
Fué vista con asombro la figura
Del sér humano; toda la Natura
Su rey lo proclamó, y en ese instante
El buey se soi:netió para el trabajo, '
La mansa ove1a su vellón le trajo·
Y abrigo le ofreció; fué necesario
Que el caballo y también el dromedario
Reclamaran misiones tan honrosas
Cual llevarlo por sendas escabrosa;
Sobre su espalda, y el león artero
Temiendo al hombn:. armado del ~cero
Sintió que declinaba su bravura
'
Y se hundió de la selva en la espesura.
~

•**

~

0

•*•

Cobra aliento y emprende~la;jornada,
Contempla ya su planta desangrada,
Se ríe del dolor .... ¡y es Prometeo!
Los soles multiplica: ¡es Galileo!
Es Colón y vislumbra un Continente.
Acorta las distancias velozmente,
Surca el mar, atraviesa las montañas,
Desmorona á la tierra sus entrañas,
Y es Papín que ha lanzado en el espacio
Sus penachos de nieve y de topacio,
O es Bertoldo que infunde al monasterio
Sospechas de satánico misterio.

o'

El Hombre estaba herido en su amor propio,
Y de esfuerzos y trabajo haciendo acopio,
En su cerebro concibió la idea.
La razón, como astro que flamea,
Iluminó el sendero peregrino,
Perfumó los abrojos del camino,
Y en vigor transformando la flaqueza,
Y~en~aprecio á la vida la tristeza,
Lanzó su alma racional un grito
Que hizo estremecer el Infinito.

**
Ante ~anto prodigio inimitable,
Otra voz, con acento formidable,
Preguntó, estremeciendo el Infinito:
«;,Quién es el hombre?&gt; . . . Respondióle un grito
De entusiasmo, de gloria y de contento,
Y los seres clamaron al momento
Con gran amor: «¡el Hombre es un coloso
Símbolo fiel del Todopoderoso!&gt;
'
Oaxaca.-1909.

ENRIQUE

,

c. O LIVER A•
·

·

�EL- MUNDO ILUSTRADO

274

LA GOTA DE HIEL
Los días más negros
que antaño pasé
hambriento de hambre,
sediento de sed,
Ash verus sin cut pa
y Amán sin poder,
bebiendo mí cáliz
llenito de hiel,
no tuve en mí Huerto
de Olivas á quien
-sudando agoníaslos ojos volver.
Tú sola de espinas
libraste mí sien.
¡Tú sola enjugaste
mí rostro, mujer! ... .
No más que en tus labios
las mieles gusté.
¡Que estaba mi cáliz
llenito de hiel! .. ..

•*•

La noche en que el triunfo
me dió su laurel,
saciadas mis hambres,
calmada mi sed,
Ashverus tranquilo
y Amán con poder,
bebiendo roí cáliz
llenito de miel,
no tuve en mi Pascua
de Ramos á quien
la noche del triunfo
brindar mi laurel.
¡Tú sola del lauro
libraste mi sien!
¡Tú sola amargaste
mi triunfo, mujer! . . ..
Del cáliz del triunfo
las mieles gusté.
¡Tú sola pusiste
la gota de hiel! . ...
CRISTÓBAL DE CASTRO.

Madrid.

*

AL INSPIRADO PIANISTA

ALBERTO VILLASEÑOR
En su visita á Querétaro

Heraldo prodigioso
de lo almo, de lo inmenso;
del genio prepotente
anunciador excelso,
¿qué sientes en el alma,
qué encierras en tu pecho
vertiendo sobre el mundo
amor y luz y ensueños1
¡,Qué dices del piano
á los bordones trémulos
que vibran delirantes
las armonías del cielo?
Bajo tus dedos ágiles,
en divinal concierto,
desgránanse las notas
como raudales célicos
que pueblan el espacio
de misteriosos ecos,
y levantan sublimes
amor y sentimiento;
tras tus acordes rítmicos
llevas de almas un séquito,
y es de almas soñadoras
el mundo de tu imperio.
Por eso te pregunto . . . .
mas ya lo sé . . . . ¡silencio!
Eres genuino artista,
el arte es tu cerebro,
el corazón palpita

y las desiertas veredas
tienen un doliente aspecto
de soledad y tristeza . . ..
Los viejos siguen callados.
Querétaro, Octubre 1~ de 1908.
Están muy tristes .... Recuerdan . .. .
Una lágrima en sus ojos
JosÉ M ARÍ A CARRILLO.
apagados brílla y tiembla,
y resbala por sus flacas
mejillas amarillentas .. . .
Han recordado á la hija,
INVERNAL
blanca como una azucena,
bonita como una rosa,
fresca como una ribera,
Junto á los leños de encina
limpia como el agua clara,
que sobre el hogar llamean,
alegre como unas fiestas,
los dos pobres viejecitos
laboriosa como nadie
charlan y tosen y tiemblan.
y como el pan blanco buena,
Recuerdan cosas lejanas:
que era su mejor consuelo,
él narra lances de guerra,
y el orgullo de la aldea,
donosos lances viriles
y el adorno de los campos,
y hazañas aventureras,
y la gloria de las vegas,
•
en las que probó, gallardo,
que en un crudo roes de Enero, ,
su patrimonial braveza ...
de grandes heladas fieras,
Y después, la viejecita,
cogió un dolor en el peche
arrobándose, recuerda
que la postró muy enferma
,las noches en que venían
y la mató en una alegre
á festejarla á su puerta
mañana de primavera .. . .
todos les mozos en ronda.
Han recordado á la hija
-Dime-prosigue la abuela,
y la han recordado m~erta,
dirigiéndose al abuelo
dentro de la blanca caja
que atento escucha:-¿te acuerdas
en blanca mortaja envuelta,
de las coplas que me hacías
con la blanca frente helada
sacadas de tu cabeza,
y las manos como cera
y que cantabas debajo
cruzaditas sobre el pecho,
de mí ventana entreabierta?
entrelazadas, cubiertas
¡Ya han pasado muchos años
de blancas flores silvestres . ...
de entonces acá!. ... ¿Te acuerdas? . .
Lo mismo que si durmiera
-¡Sí me acuerdo! ¡Ya lo creo!
era dulce su carita,
Las alondras mañaneras •
orlada de ricas trenzas.
cantaban entre las húmedas
Sus labios, blancos y fríos
ramas de las arboledas
-igual que sí sonrierancuando volvía á roí casa . . . .
se plegaban dulcemente ...
¡Qué buenas noches aquellas!
Y sobre la almohada aquella
Y callan los viejecitos
que bordaron otros días
y evocan . . . Se escucha fuera
las blancas manos de cera,
el vendaval que retuerce
con los párpados caídos,
las torcidas ramas secas
y con la boca risueña,
de los árboles desnudos,
díjérese que dormía
que sollozan y se quejan
entre las velas siniestras
con prolongado gemido .. . .
que, oscilantes, alumbraban :
El aire ruge en las vegas
la carita de la muerta .. . .
y rompe con sus lamentos
Los callados viejecitos,
la paz de la carretera ...
rememorando su pena,
Se oyen aullidos lejanos
tienen en los ojos llanto
de hambrientos lobos que acechan,
y un gesto de honda tristeza ....
brama impetuoso un torrente
Sobre el hogar, consumiéndose,
desbocándose entre peñas,
los leños chisporrotean,
y, bien oculta en las ruinas
y ya son rescoldos rojos
de una abadía desierta,
y cenizas . . .. Se oye fuera
canta y repite su canto
el aterrador torrente
una lechuza agorera . ...
que se desboca entre peñas,
La luna, redonda y alta,
y á lo largo del camino
inmóvil y cadavérica,
y á lo largo de las eras
derrama una luz pajiza
que parece una luz muerta,
corre el sollozo del aire
que se pierde en las tinieblas . . . .
tiñendo todas las cosas
de claridad macilenta,
ALBERTO V ALERO MARTÍ N.
y los desiertos caminos

275

EL MUNDO ILUSTRADO

en tu pulsar intrépido,
y en tu alma tiene un trono
la inspiración del genio.

*

Novela por J. Berr de Turíque
Traducida especialmente para "El Mundo llustrado"
(CoNTmuA)
Mientras hablaba, Lucy se
había vuelto hacia Teresa, como para tomarla por testigo. Su
mirada parecía decir: «Veamos
de buena fe, como mujer honrada que soy, ¿puedo hacer
más? Tú misma, en mi lugar,
¿irías más lejos?&gt;
Con un signo de cabeza, equi·
valente á una aprobación, le
dió la respuesta que esperaba.
Firme con esa adhesión, añadió dirigiéndose otra vez directamente á Máximo para de·
tener un gesto de imploración
que veía bosquejarse.
- Y sobre todo, no se queje
usted. De nosotros dos, ¿no
es usted quien resulta más fa.
vorecído'!
Se le escapó un suspiro.
-Si. ¿ Cuál. va á ser ahora mi existencia? Llena de reproches, de argucias, de silencios mendaces.
En ese momento se oyó un ruido de pasos en la pieza
contigua.
Lucy palideció.
-¡Mi marido! dijo.
-¿Acaso no puedo yo venir á visitarle en compañía de
mí hermana'f-preguntó Máximo.
Evidentemente era lo único que había que decir. Sin em·
bargo, Lucy lamentaba ahora haber contado en otro tiempo
á Ricardo su antiguo idilio con Máximo. ¿Se inquietaría
tal vez al ver aparecer de nuevo al joven? Además, se sentía tan inepta para todo disimulo aun por motivos nobles,
que fné para ella un verdadero alivio cuando víó que, en
lugar de Ricardo, era la doncella quien entraba para anunciar que la modista acababa de llegar.
-Bueno, que espere-dijo.
Luego, dirigiéndose á Máximo y á Teresa:
- Váyanse ahora, se los suplico . . .... Sí, se los aseguro,
necesito estar sola . .. . . . aunque no sea más que para repo·
nerme un poco.
-Entonces, ¿cuándo podré volver á verla, hablarle?preguntó Máximo.
¡,Qué podría responder Lucy?
Tal vez, aun en ese momento, hubiera querido decir &lt;jamás&gt;. Pero ya se ligaba por una especie de compromiso.
¿Recogería su pala\Jral ¿Sería posible? Máximo entonces
volvería á comenzar sus súplicas .... Y Ricardo de un momento á otro podía regresar.
--Pronto .. .. Sí. ... Iré á verá Teresa y le telefonearé
para anunciarme. No tendrá usted más que estar allí presente.
Máximo imploró.
-¿~aña!a'f
--S1, manana. . . . lo procuraré. Pero márchese usted, se
lo suplico.

Teresa tuvo la impresión de que Máximo, insistiendo,
dañaría su propia causa.
Lo arrastró tras ella.
V

El primer pensamiento de Lucy, una vez que estuvo sola,
fué: «¡Con tal de que Ricardo no regrese inmediatamente!&gt;
Tenía necesidad de un poco de tiempo para reponerse,
para arreglarse su fisonomía.
¿Sería posible que en menos de una hora toda su inquietud de espíritu se hubiese desvanecido?
¿Trataba también de leer en su interior cuáles eran exactamente sus sentimientos respecto á Máximo?
Sacudida aún por la rapidez de los sucesos, ¿podría acaso en ese momento, entregarse á semejante examen de conci~ncia? Sin embargo, era claro para ella que Máximo acababa de vol verá instalarse en su corazón, sí no como dueño
absoluto, cuando menos como huésped familiar.
Tuvo miedo.
-¡Dios mío!-dijo en una plegaria mental-puesto q11e
quiero ser siempre honrada, puesto que lo quiero á toda
costa, has que Ricardo no se aperciba nunca de lo que pasa en mí corazón.
Y, como para buscar apoyo, fué á colocarse ante la chimenea sobre la cual se encontraba una fotografía de su esposo, contemplo largamente esta fisonomía inteligente y
franca.
¡Sí, sí alguien tenía derecho á la felicidad completa, era
ese hombre!
De la fotografía, su mirada pasó al espejo, donde se vió
pálida, casi desfalleciente. Le pareció que tenía el rostro
de una culpable.
Luego, de repente, recordó que la costurera la esperaba.
Le pareció su períor á sus fuerzas en el estado de sobreexcitación en que se encontraba ir á probarse el vestido. Así
es que iba á mandarle decir que volviera al día siguiente,
cuando se abrió la puerta.
Apareció Ricardo sonriente.
-¿Sabes q11e ha estado verdaderamente encantador el
Presidente del Tribunal de Cuentas? No solamente no tendré gran cosa que hacer, según me ha dicho, sino que podré tomar un secretario . ... para que me ayude. En consecuencia, nada de nuestra vida cambiará, y el señor tu marido podrá consagrarse á la señora su esposa como antes.
Mientras hablaba, había llevado á Lucy á sentarse junto
á él.
-Entonces, estás satisfecho-dijo ella por decir algo.
-Tanto más satisfecho, cuanto que este presidente ideal
me ha dicho, cuando me ponía á su disposición para tomar
posesión de mí cargo, que no me necesitaría antes de un
mes.
-¡Ah!

�276

EL MUNDO ILUSTRADO

277

EL MUNDO ILUSTRADO

11

Se acercó más á Lucy y jugaba con los rizos de su nuca.
-Entonces, adivina lo que he pensado.
Lucy se retiró.
-¿Qué dirías de ir á pasar quince días en la Cote
d'Azur?
Lucy hizo objeción.
- Y a conocemos esa región.
-Sólo al pasar. ¡Pero si prefieres ir á otra parte!
-Pero ..... .
Estaba sin saber qué decir.
-Mira, querida Lucy-respondió Ricardo, que seguía
siempre su pensamiento,-¿quieres que ya guardemos nuestro saco de viaje?
Lucy, al principio, estuvo á punto de aceptar. Sí, tal vez
partir era el medio de sustraerse á este papel un poco
equívoco de consoladora que había aceptadq á su pesar.
Pero la detuvo la idea de parecer que huía ante un peligro. Era necesario que Máximo no pudiera creer por un
momento que ella temía encontrarse en su presencia.
-A fe mía, no-respondió;-me gusta tanto permanecer
aquí.
Luego, como si tuviera que decir algo que pareciera razón de su negativa, añadió: «Aun cuando no fuera sino
por mis padres,.
Ricardo no pudo contener la risa.
-¡Ah, la historia de siempre! Tus padres saben que adoras los viajes. Y como nada puede causarles más gozo que
yerte contenta ..... .
-No. Te lo ruego, no insistas. En verdad prefiero no
salir por ahora de París.
Un poco asombrado, Ricardo miró á su mujer con más
atención. El encontró un ligero cambio en la fisonomía.
Sus ojos estaban más brillantes que de costumbre. Su voz
era más vibrante.
Lucy, turbada por ese examen de que se sentía objeto,
intentando hacerse . cariñosa, dijo: «Cuando menos no me
reñirás por eso&gt;.
-¿Reñirte yo? Sería locura de mi parte, porque umca·
mente por ti lo deseaba. Pero, como todavía ayer expresabas el pesar d.e no haber encontrado el equivalente de
nuestras horas exquisitas en Italia, pensaba buscar nuevas
impresiones igualmente dulces. Has como si no hubiera
yo dicho nada. Pero en verdad, no comprendo. Y, ya lo
sabes-añadió riendo,-cuando no comprendo nada (viejo
hábito de mi antiguo oficio, sin duda) es necesario que acabe por comprender.
Se acercó á Lucy, y tomándole la mano: «Vamos, querida
Lucy, ¿nada me ocultas?
Lucy se estremeció.
-¿Qué podría yo ocultarte?
Pero su sobresalto había sido demasiado brusco y el tono empleado acusaba cierta turbación.
Ricardo recordaba que en sus antiguos interrogatorios,
á veces se producía la misma actitud en los acusados á
quienes pronto debía reconocer culpables.
-No lo sé-dijo-lo busco.
Y la miró más fijamente aún.
Lucy, dándose cuenta de que no podía disimular su turbación, se enervó más.
-Vamos, te lo suplico, Ricardo-dijo con cierto matiz
de cólera ~reflexiona que tienes frente á ti á tu esposa y
no á un acusado. Si por la menor palabra que pronuncie
he de sufrir un interrogatorio en regla . ...
Ricardo, teniendo siempre la mano de ella en las suyas,
le respondió con mucha dulzura:
-Me comprendes mal, querida. Quiero decir: ¿No me
ocultas nada de tu estado d~ salud? A veces las jóvenes
temen hacer confidencias á ese respecto ..... .
Lucy se apoderó de esta idea como de una tabla de salvación.
· -Pues sí, justamente desde hace algunos días estoy un
poco indispuesta. ¡Oh! nada de lo que ~udieras creer-añadió vivamente.-Un poco de enervamiento, de fatiga, eso
es todo. Iré á ver al médico si dentro de poco no me encuentro mejor. Y por eso es que la perspectiva de ponerme.á viajar desde lúego. : ...
Lucy sintió que su explicación era aceptada, Su rostro
se tranquilizó;
·.
-Entonce~..tQ,do se explica-concluyó Ricardo besando
á su mujer-y hasta este pequeño arranque de mal humor
0

en el que ya no hay que pensar. Pero quiero que consul·
tes inmediatamente á un médico. Me trastorna la idea de
que pudieras estar enferma.
Ya se había dirigido cerca de la chimenea á la pequeña
consola en que estaba puesto el aparato de teléfono.
- lQué vas á hacer?-gritó casi Lucy.
-Pues ...... la cosa más sencilla del mundo ... . lo único
que hay que hacer. Telefoneo al doctor para decirle que,
si puede, venga antes de almorzar.
'
Lucy se ~spantó.
-¿Pero qué vas á decirle á tu doctor? Si ni yo misma
sé lo que tengo.
Ricardo sonrió.
-iTal vez lo sepa él! Así sucede á veces.
Lucy perdía la cabeza enteramente.
-)Te aseguro, Ricardo, es insoportable! Ponerse inmediatamente en camino porque se ha escapado la palabra
viaje. Inmediatamente consultar al médico porque siente
uno la cabeza pesada ó porque está uno de mal humor. Es
de no atreverse siquiera á hablar. Por lo demás, tal vez no
estoy enferma. ¿Y quién sabe si mañana no sea yo quien
te pida que me lleves á otra parte? Pero déjame respirar,
te lo ruego. Siempre tiene uno el derecho de no decidirse
inmediatamente ó de cambiar de opinión .... . .
Ricardo terminó la frase: «Y hasta acaso, de amar menos á su esposo&gt;.
Había algo tan doloroso en ese momento en su voz y en
su mirada, que Lucy se sintió conmovidísima.
-Perdóname-le dijo, arrojándosele al cuello.
Se habría necesitado más que ese movimiento de mal humor por parte de Lucy para que Ricardo vacilara en tomarla en sus brazos.
-Querida mía-le dijo,-¿quieres callarte? Aun cuando
cometieras los más grandes errores, te prohibo que me pidas perdón. Soy yo quien he sido torpe, demasiado brusco . ... porque es muy evidente para mí :¡ue no estás en tu
estado normal.
Le tomó las manos.
-Tus manos están calientes y hasta tus párpados están
un poco enrojecidos .... como si acabaras de llorar. ¿Has
llorado acaso?
- ¿ Yo? ¡qué idea!'¿Por qué quieres que hubiera llorado?
Se echó á reír con risa excesiva, que sorprendió á Ricardo.
-En fin, desde que marché, ¿no has experimentado ninguna contrariedad?
-Ninguna.
Ricardo reflexionaba. Para que Lucy, naturaleza tranquila por excelencia, se mostrara súbitamente enervada
hasta irascible,. era ciertamente necesario que alguna caus~
hubiese producido ese enervamiento. Creyó haberla encontrado.
-Ya sé lo que es Son esas malditas sumas que te llan
atormentado. ¿Y qué ganamos con saber que al cabo del
año se han gastado algunos centenares de francos más ó
menos? Se les ha gastado y eso es todo.
F~é. á sentarse ante el escritorio y dijo alegremente:
-1Sm contar con que son muy probablemente falsas tus
sumas!
-S~, lo eran-dijo vivamente Lucy, inquieta al verle
exammar las facturas que ella ni siquiera había tocado.
- Espera, voy á ponértelas en orden en un momento. Ya
sabes, la aritmética es mi fuerte. ¿Dónde están esas dolorosas operaciones? ¿En la canastilla de los papeles?
Lucy, temblando, murmuró:
-No, acabo de hacerla vaciar . . .. como estaba llena.
Ricardo no se asombró. Reconoció en efecto que nada
hacía tanto e~torbo como_ la~ notas estrujadas y 'rotas. Sin
embargo, tema ahora curiosidad de conocer cierta ó falsa
la cifra que hubiera obtenido Lucy de lo~ gastos hecho~
desde el principio del año.
-Pero-dijo ella-puesto que renuncié al llegar al re·
sultado.• •.•• •

1

't
l

Iniciamos esta uueva sección con una
nota lúgubre.
Entre las catástrofes que suelen ocurrir, conmoviendo ó despertando, de
mauera punzante, la curiosidad del público, ningunas ó
muy pocas hay que, como los incendios, tengan caracteres
más negros. El incendio no sólo trae consigo, en ocasio·
nes, la pérdida de vidas: acarrea también la desaparición
de riquezas amasadas quizá á fuerza de constancia y de esfuerzo alentado por la ilusión; anula esperanzas, borra la
estela que en la imaginación dejan los sueños de justo bienestar del hombre que lucha, y en la lucha pone talento y
corazón, ansioso de triunfo.
Por ello es que, cuando se registra un siniestro de tal
naturaleza, no sólo causa dolor á quienes lo presenciaron,
en razón de vivir en el lugar mismo del suceso, sino á
cuantos de él tienen noticia, y sobre todo si, á la simpatía
puramente humana, únese la confraternidad natural entre
compatriotas.
Así hemos podido observarlo con motivo del formidable
incendio de Puebla.
La ciudad angebpolitana ha perdido uno de sus más
bellos rincones. El fuego que estalló el domingo último en
el teatro Guerrero, no sólo hubo de destruir totalmente este coliseo: consumió también, hasta reducirlo á escombros,
el célebre «Pasaje&gt;, ocasionando serios desperfectos en el
palacio municipal, en el hotel del «Pasaje&gt; y en el almacén de «La Sorpresa&gt;.
Varias versiones han corrido respecto de las causas de·
terminantes de la catástrofe. Pero, sin duda, la que predo·
mina y tiene más visos de verdad, es la que, hallándose
los criados del conocido transformista Aldo limpiando peEL INCENDIO
DEL
TEATRO GUERRERO

lucas y demás adminículos de la propiedad de éste, el alcohol de que se servían se inflamó súbitamente, invadiendo
las llamas, en breves momentos, el recinto del que fué teatro Guerrero.
Imposible fué detener el incendio en el coliseo, tanto
porque se carecía de recursos para conseguirlo, como porque se apoderó de todos el aturdimiento, muy explicable,
por lo demás, en gente no habituada á este género de si·
niestros¡ pues, si no nos equivocamos, hace muchos años
que en Puebla no se registraba uno semejante al que acaba
de ocurrir.
De ahí que el fuego se comunicase al exterior, y que, en
unas cuantas horas, se hallara amenazada seriamente una
manzana de edificios. Milagro es que la catástrofe no haya
sido de consecuencias más graves. Pensándolo, parecen escasas, con ser tan grandes, las pérdidas sufridas, cuyo monto se calcula en más de $700,000.
La catástrofe de Puebla es una lección que el gobierno
de aquel, como de otros muchos Estados, debe de aprovechar. Porque parece inverosímil que ciudades de tanta
importancia como la de los Angeles no cuenten con un
cuerpo de bomberos bien dotado y disciplinado, á fin de
hacer desaparecer el peligro de los grandes incendios.

***

El lunes último prestó la protesta
TOMA DE POSESION.~
de ley, ante la legislatura del Estado
DE
de Puebla, el señor general don Mucio
UN GOBERNADOR

P. Martínez, gobernador reelecto para
el nuevo período; tomando desde luego posesión del gobierno que queda nuevamente á su cargo.
La ceremonia fué severa, en razón delluto que sufre aho-

¡
'

(Continuará.)

INTERIOR DEL TEATRO GUERRaRO Y «EL PASAJE&gt;, DE P UEBLA.

-

~..... •Fots-. de "E:z Mundo..flustrado.' '

�EL MUNDO ILUSTRADO

278

Secretaría de Instrucción Pública de México ha ofrecido
secundar las altas iniciativas de los planteles de educación
franceses.

,
A

11

* ..

I

/

•••
Han comenzado en Culiacán los trabajos electorales encaminados á la re·
elección del general don Porfirio Díaz
para la pr~sidencia de la República.
TRABAJOS ELECTORALES

***

G 11A1.

D.

Muero

P.

MARTÍ NEZ.

ra aquella entidad por el terrible incendio ocurrido el día
anterior. Concurrió al acto el elemento civil y militar más
distinguido.

***

Los sentimientos de confraternidad
LA CONFRATERNIDAD
entre los países latinos tienden á uniLATINA

Pocas cuestiones internacionales han
"ENTENTE" YANQUIdespertado interés mayor que la actiJAPONESA
tud de desconfianza r ecíproca asumí
da por el Japón ylos Estados Unidos en elExtremoOriente, y que han hecho temer, en repetidas ocasiones, un rom·
pimiento que traería consigo la guerra más grande, el conflicto más formidable de los tiempos modernos.
Una y otra nació~ han deseado el predominio del Pacífico y son las dos únicas que, en los momentos actuales
pueden ~ispntárselo. El dominio d el mar sólo se consigu;
por medio de poderosas escuadras, y en todo tiempo, desde que la humanidad existe, el dominio marítimo ha sido
exclusivamente de la nación que ha podido sostener las
más poderosas escuadras. Inglaterra ha tenido, desde ba~e
~ás de ci~n años, ese dominio incontestable, hasta que surgió en Oriente una nueva poteocia naval: el Ja pón. Los
Estados U?i~os, por s~ parte, ya que no han podido tener
el predommio comercial en América, gracias al alejamiento d~ ~lgunas de las principales repúblicas de la porción
meridional del continente, y á la antipatía manifiesta que
allí ha despertado el imperialismo americano han coro·
prend ido que el porvenir de su comercio está en Oriente

ficarse, mediante una hermosa iniciativa de los estudiantes franceses.
El ministro (; México en la República de Chile tuvo
en días recient~s una conferencia con el Sr. Felipe Millet,
profesor de filosofía y delegado de una agrupación de las
escuelas y universidades francesas destinada á establecer
relaciones intelectuales con lo5 establecimientos de esa ín ·
dole, creados en la América latina.
El señor ministro ha dado ya cuenta de dicha ent.revista
á la Secretaría de Relaciones, y por él sabemos que el señor Millet se propone
gestionar se constituyan comités americanos, corresponsales de la agrupación
parisiense, con el propósito de alcanzar
el noble objeto que se persigue, cuya
finalidad práctica inmediata es el inter·
cambio de estudiantes; la creación, en
París, de un centro de estudiantes latinoamericanos; la concesión, por parte del
gobierno francés, de becas para que los
alumnos de las escuelas comerciales industriales y agrícolas, vengan á América
á hacer estudios de importancia, y, finalmente la publicación de t.na revista de
la Adiérica latina en Par ís, en la cual
se tratarán asuntos d e vital interés para
F rancia y América, colaborando en ella
e.,scritores latinoamericall;o~ que dis~rt~rán sobre cuestiones ·pohhcas, econom1cas y sociales.
Lamentó el señor Millet no poder venir á México á hacer sus gestiones en
este asunto tan importante; manifestando
q_ue pronto se enviaría un delegado cerc!i. de nuestro gobierno que cumpliese tan
honr;só propósito.
.
ÜARRO &lt;PUEBLA»
El señor Millet ha obtenido grandes
concesiones por parte de los gobiernos
de la Argentina, Brasil y Chile, y la

1

'

-

donde una gran nación, de cerca de medio millar de mi- nal, y su trascendencia alcanza particularmente á México
llones de habitantes, será, en un futuro próximo un consu- que sería, indudablemente, una de las naciones afectada~
de un modo directo en caso de conflicto.
midor de primer orden.
'
.Per~ allí está, vigilante, el Japón, á quien la reciente
v1ctona sobre Rusia permitió acrecentar su potencia na·
•
val, y que se encu~ntra. en las mejores condiciones para
dommar el comercio chmo, como que está casi frente á las
OTRA CUESTION
En tanto que lacuestión de Oriente
~ostas de~ gran imperio amarillo, y como que su posición
DEL
parece haberse resuelto de una manemsular, sin posesiones ni costas en otros mares, le permiPAC/F/CO
ra pacífica, en Sudamérica, por el conte mantener sus fuerzas navales concentradas 6, en todo
. . .
trario, vuelve á agitarse nuevamente
caso, concentrarlas rápidamente. Los Estados Unidos por
el contrario, tienen tantos intereses en las costas del Atlán. la vie¡a. di~puta por la posesión definitiva de Tacna y Aritico como en las del Pacífico, unas de otras están separa- ca, terntono ocupado por Chile después de la guerra del
das por muchos millares de kilómetros. Se encuentran. Pacífico, y que ahora Perú quiere que le sea devuelto.
Esta cuestión ha venido agitándose con intermitencias
por lo tanto, en condiciones de relativa inferioridad, 'á me:
Y
c_onstituy~
siempre una amenaza de guerra en este hemis~
nos que refuercen sus respectivas escuadras de una manera
Ha
sido
uno de los escollos más serios para la soli·
ferio.
rápida y considerable.
daridad 3:mericana, y uno de los factores que han impediEn tales condiciones, cuando el sentimiento general era do más ~irectamente el que, en las diversas tentativas de
de que el inevitable conflicto se acerca más cada día es acercamiento de las repúblicas de este continente, no se
claro que la noticia de que ambas potencias han llegado á haya llegado á obtener todo el fruto que desearan los amiun acuerdo completo sobre la cuestión de Oriente ha cau- gos de la solidaridad de las repúblicas americanas.
sado sensación universal.
•
El acuerdo, contenido en dos notas cambiadas entre el
secretario Root y el barón Takahira y que sólo difieren
*••
por ligeros detalles en el preámbulo está hecho en los
1 ~rminos siguientes: Es el deseo de l~s dos gobiernos esEL NAPOLEON
.N~ obstante la seguridad con que
timular el desarrollo pacífico y libre de su comercio en el
DE
Cipnano Castro, el expresinente de
océano Pacífi~o. La.política de ambos gobiernos ajena á
LOS ANDES
Venezuela, anunció su intención de
toda tendencia agresiva, se endereza á mantener el actual
.
,
embarcarse para aquella república
&lt;s~at°:·~uo&gt; e°: la región antes mencionada, y defender el su~amencana a fines del actual Febrero, no ha habido
pn~cip10 de iguales oportunidades para el comercio de ~uien to~e en Europa su promesa. Ese hombre, uno de los
Chma. Por lo tanto, están firmemente resueltos á respetar hra1;1os mas .°:otables de América, que seis meses hace tomutuamente las posesiones territoriales que pertenecen á dav.ia parec10 ser el ídolo de su pueblo, y que ahora, al
cada un~ de ellos en la mencionada región. Están resuel- decir de los des~achos procede1;1tes de Venezuela, es exetos también á conservar los intereses comunes de todas las crado, en su patria, fué en las ultimas semanas el hombre
potenci~s en China, pr~tegiendo, por todos los medios que d~l dia en Eu~opa. Los periódicos publicaron su retrato en
tengan a s~ a~c~nce, mdependencia é integridad de Chi· diversos tamanos y actitudes. La descripción de su desemn~ y ~l.prmc~p10 de iguales oportunidades para el comer· barco llenó dos columnas en más de una hoja parisien·
cio é industna de todos los países en el referido imperio
se, Y fué telegrafiada inmediatamente á todos los centros
En caso de que algún evento amenazara destruir el &lt;statu: de Europa. Los repórters habían hecho vanas tentativas
quo&gt; antes ref~rido 6 el principio de iguales oportunida- para abor~arlo en Santander, y en Bordeaux se encontrades antes defimdo, los dos gobiernos se pondrán de acuer- ron dete!lidos p~r una multitud de cónsules venezolanos,
do para tomar las medidas que consideren conveniente.
que h:abian ~cudido de todas partes de Europa árendirhoEsta &lt;enJente&gt; significa, en realidad, una alianza entre mena¡e .al dictador. Castro llegaba á Europa precisamente
los dos pa1s~, la cu~l no puede ser elevada á la categoría cuando acababan de romperse las relaciones diplo át'
,
All'i recibió también la noticia m
de .tratado mternacional, y, por lo tanto, no tiene que ser entre am b os paises.
de icas
que
ratificada. Pero las notas respectivas contenían además de la carta de ~rédito ilimitado que llevaba consigo había
los términos del acuerdo, expresiones amistos;s ·qui; hacen q:nedado nuhficada. Poco tiempo despues recibió la noticreer que, por lo menos en un futuro próximo, no habrá cia de que el general Vicente Gómez, presidente interino
desacue~do, y que ambqs países, ya que no pueden por se había declarad? jefe único del Ejecutivo venezolano,
ahora disputarse el predominio del comercio en China
que tod_a Ja auto~1~ad local había quedado por tierra. Nuedesean apoyarse mutuamente, en tanto que algunos de ello; ~as noticias le hic1ero~ saber que había sido descubierto
está en posibilidad de tomar la delantera.
un complot para _asesmar al general Gómez, y en el cual
~a ~elebraci?n de este acuerdo es, pues, uno de losacon- estaba ~ompromehdo el hermano de Castro. Ultimas intec1mientos mas trascendentales en la política interoacio- formaciones cablegráficas hacen saber que la Suprema Cor·
rr.:--------e:;o---::::::"""'--::::----e:..=-::-::-=-=------=-=-' en
te de la República ha decidido proceder
contra del exdictador Castro, á quien
se ~cusa de complicidad en el complot
recientemente descubierto.
La_historia es demasiado trivial: es
la misma d; t?dos lo~ grandes caciques
de l~s repubhcas latmoamericanas, que
domman por el terror á las multitudes
hasta convertirlas en sumisos rebaños·
pero que, á la primera oportunidad s~
vuelven contra ellos. Es la misma historia: llámese el tirano Antonio López
d~ S~nta Anna, doctor Francia, Rosas ó
C1pnano Castro.

•·•

Se pone en tela de juicio que sea el
auténtico el «Arbol de la Noche TrisDELA
te&gt;, que yergue todavía su recio !ronNOCHE TRISTE
co en Popotla, y bajo cuyas ramas, según tradición, se detuvo Hernán Cortés al abandonar la
vieja Tenoxtitlán, camino del cerro de los Remedios.
Que el susodicho árbol sea el verdadero 6 no sea-cosa
que, en realidad, importa bien poco,-se han propuesto
averiguarlo el señor don Nemesio García Naranjo, secretario
del Museo Nacional, y don Manuel Urbina, profernr de ese
establecimiento. Al efecto, y contra los preceptos históri·
cos más severos, han entrevistado á un señor don Alejo González, octogenario vecino de San Juanico, pretendiendo
encontrar en él las fuentes tradicionales, sin gran resultado por cierto, pues aún estamos en la duda de si el Conquistador lloró bajo el ahuehuete conocido en Popotla, 6
bajo el que se muestra al curioso en Tacuba, y aún lo estaremos por muchos años, quizá por siempre, lo cual, en
verdad, no nos intriga demasiado.
EL ARBOL

/

279

EL MUNDO ILUSTRADO

'·ª

y

•

MANlFESl"ACIÓN EN PUEBLA POR LA TvMA DE ,·o~ESIÓN DE GOBERNADOR.
EN LA MANIFESTACIÓN EN HONOR DEL GRAL. MARTÍ?l'EZ .

( Fot. de El "Mundo ]lustrado." )

(Fot. de_&lt;El Mundo Ilustrado&gt;.)

- Los gatos, los murciélagos, las lechu.
zas, etc., ~en mejor en la osc.1ridad porque sus o¡os son muy sensiblts á la menor ca~tidad de luz. Se cree también que
ha&gt;'. ciertas propiedades de la luz que
afect~n,á su aparato visual en tanto que
en el ~uestro no causan ningún efecto;
es decir, que hay algunos rayos que mu
par~ nosotros. De aquí que pueden ver
me¡.or en la que nosotros ll¡¡mamos O§·
cundad.

�EL MUNDO ILUSTRADO

280

HISTORIA TRAGICA
Bartolomé Juan Salviati, marqués de Spoleto y duque de
Vintimille cuya familia proveyó de varios dux á Venecia y
de gobern~dores á Florencia, contab31 ya cin.cuenta años y
hacia quince que era vi,udo de ~ana Lucrec1a ~~lleverant,
de los Belleverani de Napoles, aliados de las familias ducales de Módena y de Parma, como asimismo de !ª casa d~ los
Médicis cuando se desposó en segundas nupcias con S1mona Fos¿ari, herm?sa niña de veinte años apenas, en todo el
esplendor de una Juventud deslumbrante.
Simona, florentin~ de raza y por in~tinto, de la s~ngre de
los antiguos Foscan, fatales a su patna, los Foscart de las
asonadas de las conspiraciones, de los idilios trágicos y la
traición progenie de criminales y voluptuosos, los hombres,
hermos~s como mujeres, y las mujeres, bellas como arcángeles no desmentía, por cierto, un proverbio popular en Italia,
sobre la insolente belleza de los hombres y mujeres de su casa: «Los Foscari son tan hermosos que tentarían á Dios&gt;,
blasfemábase entonces y blasfémase todavía en la llanura
lombarda.
.
Una figura anónima de un discípulo de Leonardo y que bien
pudiera ser la Foscari de esta historia, ya que en los catálogos se la intitula retrato de la ".Marquesa de Spoleto," ha
tnsmitido hasta nosotros su pehgrosa hermosura. Relegada
en una pequeña sala obscura del museo, solamente el azaró
el intento premeditado de hacerlo pueden descubrirnos la
preciosa tela; pero qui_enquie!a que haya.con~emplado en, una
ocasión sola esa cabecita rubia, no la olvida Jamas. Segun la
curvatura que va desde el fondo á la nuca, es una cabeza chica voluntariosa, obstinada, que sería malévola sin la languide~ de los ojos, defendidos por párpados de demasiajo peso;
dos l11rgos ojos sombríos, cuyas pupilas, extrañamente alejadas bajo los arcos superciliares, tien~n rojizos resplando~es
de terciopelo abrasado. La boca es smuosa, como de labios
cincelados; la nariz recta y corta, de aletas dilatadas; los semiplanos del rostro definidos y fijos como esculpidos en piedra· máscara imperiosa de joven aventurera y de princesa,
cab~za, en fin, de juventud y ardor pavoroso en su intensidad. El peinado está hecho de macizos bucles entrelazaios
con perlas y piedras verdes, formando, según la usanza toscana un casco sobre la frente; el cuello es femenil, viperino
casi por lo grácil y por lo largo, y surge como un tallo de un
cuerpo de vestido ampliamente escotado, de un damasco azafranado que se adapta admirablemente al tono herrumbrado
de la cabellera y los ojos. La carnadura mate, que bajo la influencia de la luz adquiere transparencias verdosas, evoca á
un tiempo mismo la blandura de la cera y la dureza del metal.

***

***

Andrés Salviati, hijo del duque y de María Lucrecia Belle
verani, abandonó despechado el hogar paterno. Era un ado·
lescente de aspecto miserable, ruin y magro, y de carácter
taciturno, heredado de su madre. Tenia bellos ojos de color
verde obscuro, que constituian el único encanto de su rostro
de aborto. Eran estos ojos los que la altanera y plácida Simona encontró en Vintimille el dfa mismo de su arribo. La florentina y el hijo de la napolitana cruzaron sus miradas como
dos aceros; pero del choque no brotó chispa alguna. Política
como todos los de su raza, 1~ duquesita se esforzó en atraer á
su causa al hijo de la extranjera. Hizose maternal, zalamera
y hasta es1'ozó algo así como una vaga promesa, sin conse·
guir, á pesar de todo, vencer la hostilidad creciente del mancebo.
Cansóse, al fin, de sostener una lucha inútil, y desdeñando
esta conquista esquiva, regresó de nuevo á sus placeres. En
medio de una corte de músicos, pintores y poetas, constituyó
el imperio absoluto, dulcemente despótico, de una reina de
amor. El duque, enamorado, la dejaba hacer. Sordo á todas
las observaciones, ciego de pasión, respondla á la maledicen·
cia con estas solas palabras: "Es una Foscari." Verdad es
que tqdos aquellos hermosos jóvenes, florentinos como ella,
eran más bien que seres de su raza, animales familiares, ju·
guetes y bufones. Su orgullo la defendia de si misma, y, por
otra parte, sus caprichos se sucedían sin interrupción, de tal
modo, que el favorito de la vispera estaba hoy, invariable·
ment~, en desgracia. Cuando uno de ellos dejaba de agradar·
la, le alejaba ó le casaba con alguna de sus criadas. Guillermo de Borre, trovador provenzal, seducido por el esplendor
de Vintimille, donde durante dos meses se vió colmado de
honores, debió huirá favor de las sombras de la noche y ga·
nar la frontera á marchas forzadas, para no casarse con una
vieja piamontesa, empleada en las cocinas, que un capricho
de la duquesa le impuso de repente.

•••
El viejo duque, subyugado cada vez más por su joven espos~, vivía, entre tanto, confinado en la parte antigua del
castillo, en la compañia de astrólogos y alquimista~, amigos
de la duquesa, entregados á ella en cuerpo y alma, y que, se·
gún el rumor público, extraviaban la razón del noble señor
en peligrosos experimentos de las ciencias malditas. Hacían
bien, sin embargo, en distraer la atención de Bartolomé,
ocultándole el comportamiento de la Perra Galga, como
llamaban en Vintimille á la fina y flexible hija de los Foscari, rodeada de su jauría de dogos florentinos y de galgos tos·
canos.
El escándalll era ya público; franqueando las fronteras, hacía entonces la alegria de Italia y de Provenza. Entre una
multitud de favoritos-menuda morralla de la que daba cuen·
ta semanalmente el lazo de los estranguladores ó el ve·
neno de los alquimistas agregados al palacio-había tres
it~li~nos unidos por ~l interés común de su C(lnservación y su
crédito, que se repart1an el favor ducal: Beppo Nardi, poeta
formado en la corte de Aviñón y compositor de sonetos de
la escuela de Petrarca, esbelto y fino caballero de un perfil de
camafeo, rostro grave y enérgico, encapuchado siempre de
terciopelo escarlata, y cuya musa festejaba todas las mañanas la juventud gloriosa de Simona; Angel Barda músico
n:ilndolinista! composit~r á ratos perdido~ de lánguidas canc10nes, napolitano de ongen, moreno aceitunado, con los ojos
blancos azulados, de ardientes labios secos, violáceos como
ciru~las, y Pedro D' Arlani, pintor y escultor á la manera de
Miguel Angel, tipo soberbio, musculoso como un atleta, de
negros cabellos espesos y encrespados sobre una pequeña cabeza de Antinoo.
Aires de guitarra, poema,;, sonetos y bustos de pintada cera formaban la atmósfera de voluptuosidad intelectual y de
languidez dichosa de la corte, en las riberas del mar azul, reverberante y undosíf, entre .fos-labreles, rosas y palmeras de
la playa y ante la solemne y vaporosa decoración del valle.

Simona, ca~ada en virtud de su real belleza y juventud
triunfaPte, trajo ála ruda y pe,:¡ueña corte de Vintimille las refinadas elegancias, las costumbres cómodas y las suntuosidades de las princesas florentinas.
Era en una pequeña ciudad de la frontera, más acostumbrada hasta entonces á la soldadesca de la guarnición que á
la retahila de los poetas juglares y los músicos, todo un séquito de artistas iluminadores de misales, modeladores en cera y recitadores de sonetos y baladas, que pululaban enton·
ces en Lombardía y Toscana, á sueldo de los ricos y poderosos; y que se lanzaban ahora en pos de la duquesa, esclavos
de su fortuna, encantados los unos de su hermosura y los
demás de su generosidad.
La vieja fortaleza se pobló con el ruido de las voces y de
las risas, roces de sedas é instrumer,tos murmuradores, cuando antes sólo se oía el crujido de los vasos y el golpe de las
ala~ardas, y, en las veladas de armas, el choque de los dados
y los cubiletes. Durante todo el día y particularmente desde
las primeras horas de la noc_h~ hasta las últimas d~l alba, sucejiéronse en adelante los pmcatos de los mandolinas, el es*••
tertor sollozante de las guitarras y los versos de los poetas,
tan pronto bien acentuados como balbucidos en éxtasb por
Y Bartolomé Salviati lo permitía todo. Los alquimistas
voces acariciadoras, desfallecientes de amor. Así se convir- acaparaban al duque, ~ ~e esta hermosa . inteligencia, de estieron en salones galantes las viejas sala, bajas, reservadas ta volun~a~ segu~a,y raptda, de este c~racter decidido y au·
. hasta entonces para los soldados de la guardia. Las paredes, daz de. v1eJo cap1tan, terror e~ otro tiempo de los enemigos
· antes desnudas, fueron adornadas con frescos. La joven du- de !taha, sólo quedaba un anciano encerrado en el más peliltuesá hizo veniF pintores de Fiesole y escultores de la Roma- groso de los círculos.
'
-na .y su imagen, lv mismo bajo la figura de una ninfa que
Asilo habla querido la duquesa; diez años le hablan bastabaio la de una ~anta canonizada_, embelleció los corredores y do para aprisionar el águila y convertirla en un viejo buho de
·p1ltios lle)·palacio.
·
laboratorio. Salviati no dejaba ya los hornillos y retortas en

medio de los cuales la bella Foscari lo habla confinado, y
cuando por casualidad salia fuera de la parte alta del palac10
donde se habla refugiado, era para asistir, á ruegos de su esposa, á alguna fiesta, comedia ó baile o~ganiza~o por _ella,
consagrando así, con su venerable presencia, el luJo y la licencia instalados en su corte.
y seguros de su impunidad, los favoritos se alentaron y la
audacia de la duquesa se atrevió á. cosas mayores todavía.
Perdiendo toda prudencia, aconsejada quién sabe por qué genio maléfico, la aventurera resolvió aparecer personal"!ente
en las tablas, delante de la corte y al lado de tre~ am1g~s.
que tendrian un papel cerca de ella, en una comedia 6 baile
de circunstancias, donde cada uno confirmarla su tale_nto. .
Tratábase como se ve, de una val&lt;mtonada de muJer ebna
de fuerza, de~pose\da de orgullo, vibra~te de pasió~; con !odo
se resolvió llevar a cabo el proyecto, dandose comienzo a los
preparativos con · la anticipación necesaria. La duquesa de
Vintimille encomendó el libreto á Nardi, la música á Barda y
las decoraciones á Pedro, imponiendo á todos el asunto y dirigiendo en persona los trabajos. Y cuando Nardi y Barda_ le
presentaron terminada al fin, la" Muerte de San Juan Baut1s·
ta "que el!~ les había confiado, Simona halló que la obra era
m;estra, porque á través de los . con&lt;;eptos de poesía, de asonancias y preciosida~e.s, reconoció la tdea que .les hab1a sugerido, sin que las ins1p1das melodias del ~apohtano alterara_n
gran cosa el bello horror del drama escogido por su alma tra·
gica La muerte de San Juan Bautista,ladegollación del Pre·
cursor la leyenda de sangre que obsedía entonces á to~o el
Renacimiento italiano, Herodes y Sal~mé, los dos tern~les
personajes que han tratado todos los p1~tores de aquella, epo·
ca y cuyos cuadros nos ha~ lega?º el t1p~ de la, Sa.lome qu~
nos es hoy familiar, la hab1a atratdo en pnmer termmo. Y a
ella princesa de Florencia, marquesa de Spoleto y duquesa
de Vintímille, era la doncella que· le placía evocar, encarnar,
vivir durante una tarde delante de todo un pueblo.

menos apiadada que curiosa, ofreciéndole primero de beber y
tendiéndole luego una flor; el desdén del santo, la insistencia
de Salomé, el furor profético y el anatema del asceta, pidien·
do el fuego del cielo para la tentadora. En el segundo cuadro
se veía á Herodes en su trono, en medio de los dignatarios
de su corte, la entrada de Salomé y el siniestro convenio discutido entre la princesa y el rey; después, una vez efect11ada
la fatídica danza, Herodes manten!a su promesa y el verdu·
go traia la cabeza de San Juan.
La Foscari distribuyó los papeles: Beppo Nardi, el poeta,
ocuparía á su lado el sitial de Herodes; Angel de Nápoles con
su ardiente· cabeza demacrada, sería el Precursor; su fla:ura
y sus ojos brillantes le indicaban como á propósito para en·
carnar al huraño devrrador de langostas. En cuanto á Pedro
D' Arlani, su gigantesca talla y su enorme musculatura le ser.alaban d papel de verdugo; permanecería inmóvil, cimitarra
en mano, detrás del santo arrodillado durante toda la danza;
luego, tomando al profeta por la espalda, le arra~traria fuera
de la escena, para volver al cabo de un momento con su ca·
beza en un plato.
:s
Con una alegría infantil y la ciencia de aetalles Que las
mujeres aplican en estos casos, la duquesa se ocupaba tam·
*
••
bién de los trajes y la decoración de la sala. b•Jscando para
La duquesa había dividido el drama en dos cuadros: el en· ello telas de Oriente y terciopelos preciosos. Se diriiieron pecuentro de Salomé con el Precursor e~ los cor~edores del pa- didos á Venecia y se enviaron mercaderes judíos a Génova
lacio; el santo preso entre dos guardias; la prmcesa, tal vez para que eligieran allí tapices de Damasco y sederías de Tiro.

�EL MUNDO ILUSTRADO

282
Hiciéronse venir también, á precio de oro, bailarinas de Bérgamo que regularían los tiempos del baile de Salomé y ense·
ñarían á la duquesa todos los recursos de la danza, para que
apareciera en las tablas como una almea de los países berbe·
riscos. La orquesta del palacio fué reforzada con quince mú·
sicos y las viejas tapicerías de la familia Salviati, represen·
tando la vida de la virgen, fueron sacadas de sus cofres de
madera de alcanfor, donde se las guardaba por ser tenidas en
un precio inestimable, sin usarlas más que en las grandes
fiestas, en ocasión de los casamientos de los duques y los
bautismos de los niños varones. Convirtió el patio del casti·
llo en sala de espectáculos, y, talando los antemuros de la for·
taleza, hizo demoler veinte metros de murallas de las que da·
ban al mar. Los picos y los azadones hicieron presa en las
piedras de granito colocadas por Humberto el Fuerte, formán·
dose así una bahía luminosa y azul, á diez metros de altura,
sobre el infinito del golfo, á través del muro.
Simona había elegido precisamente para el fastuoso escándalo el aniversario de sus bodas. Llegó éste por fin, y la maravillosa tapicería de los Salviati fué extendida en los estrados
del patio, á la sombra de los torreones y atalayas.

tura, soberbio en la ostentación de sus músculos y el torso
ceñido por una estola blanca. Y entre los pizicatos de las mandolinas y un ritmo ligero y saltarín corno un tintineo de carn·
panillas, música extraña, por cierto, á la que se unían de vez
en cuando voces débiles de flautas y lánguidas invocaciones de
guzla, apareció Simona, fina como una aguja, enfundada en
un medio traje de seda verde, rnordorada y reluciente como la
piel de una culebra, interrumpida aquí y allá con grandes
rosetones de azabache. Avanzaba radiosa y como embebida
en su atavío, pálida bajo los afeites, agrandados los ojos por
el Kohl y estrechada la frente por el peinado de tiara, como
un firmamento constelado de estrellas. Pesados arambeles
temblaban sobre su fre.nte, y suspendido al extremo de una
hilera de perlas descansaba un ópalo en su seno.

***
I

EL MUNDO ILUSTRA lJO

Un dosel de brocato con los colores del ducado se erguía
al frente de la escena, en el medio mismo de las hileras de
asientos, reservado para el viejo Bartolomé y su séquito de
sabios. El espectáculo estaba anunciado para las tres de la
tarde, y cuando llegó la hora, la multitud, amontonada en las
gradas, daba visibles muestras de impaciencia ante la ausen·
cia delduque.
Después de una espera de tres cuartos de hora, la orquesta
entabló un concierto de flautas y violines, y los tapices que
ocultaban la bahía se descorrieron. El duque hacía saber á
la duquesa que no debía esperarlo por el momento, y que podía
comenzar la fiesta sin él; habiendo sido víctima de una indis·
posición pasajera al abandonar sus habitaciones, pedíales diez
minutos para reponerse, en la seguridad de que antes de un
cuarto de hora vendría á presenciar la danza de Salomé, en
la cual deseaba ardientemente admirar y :iplaudir á la du·
quesa.
Y el espectáculo comenzó, en una atmósfera de vaga an·
gustia, porque, verdaderamente, no se había sospechado que
la audacia de la hermosa Simona llegara nunca tan lejos.
La figura ondulante y fina de la duquesa, convertida en
príncesa de Judea, se destacaba sobre la escena, envuelta en
pesadas telas asiáticas, frente á un antiguo tapiz flamenco,
que simulaba los fre~cos de un corredor. Una después de
otra, tendía á San Juan-Barda-una rosa, luego una copa,
después los brazos.
·
Bartolomé no aparecía.
El primer cuadro había terminado, y se comentaban en la
sala las novedades que se reservaba el segundo. La principal
era una espantosa cabeza de Barda, modelada en cera por
D' Arlani, y que á la lividez de la muerte sumaba el horror de
la sangre del suplicio, que le bañaba el rostro.
Descorrióse nuevamente el telón, y, sobre el azul del cielo
y del golfo, que llenaba de claridad el patio del castillo, se
destacó Nardi-Herodes-rodeado de dignatarios y esclavos,
vencido por el peso de la púrpura y la mitra. Próximo á él
estaba el escultor D' Arlani, dominando_á todos con la esta·

•
*.
Bailaba, y en sus grandes ojos y en la sonrisa de sus labios apareció de pronto una sombra de espanto. El duque
acababa de tornar asiento en su trono, y, cerca de él, dé pie
y en actitud respetuosa, pero con los ojos llenos de amena·
zas, estaba Andrés Salviati, el proscripto, el desterrado, el
hijo caído en desgracia, el enemigo de Sirnona, que había re·
gresado.
Era á él á quien miraba la duquesa, ·sin ocuparse casi de He·
rodes, de San Ju?n arrodillado detrás de ella, ni del vtrdugo
en pie junto á su víctima. Con lá mirada fija como lá de un
alucinado, Simona bailaba; pero cuando la danza terminó y
ella se volvió hacia Herndes para pedirle la cabeza del blasfe·
mador, un grito horrible brotó de todos los pecho~. La duque·
sa, con la boca enormemente abierta, no pudo hallar un solo
sonido en su garganta apretada.
El duque acababa de levantarse, apoyándose con una mano
en la espalda de su hijo, mientras que con la otra hacia un
signo, ante el cual cayeron á los pies de Simona tres cabezas
cortadas. Verdugos situados entre los figurantes habían
ejecutado estrictamente la orden. Un triple golpe de hacha
había decapitado á San Juan, á Herodes y al verdugo: un
mismo castigo había caído sobre Nardi, D Arlani y Barda.
-Han pagado-fueron las únicas palabras del duque al re·
tirarse.
A la tarde de ese mismo día, una mujer volvía en sí en me·
dio de las tinieblas vacilantes de una celda iluminada con ci·
rios, como una capilla ardiente, y cuya puerta y ventana ha·
bían sido tapiadas, porque la condenada no debía salir jamás.
A sus pies yacían en un plato tres cabezas ensangrentadas,
jóvenes, lívidas, de pupilas convulsas y cabellos erizados to·
davía de horror. La mujer, centellante aún de joyas y de se·
das, retrocedió instintivarnénte, y al hacerlo se deslizó de sus
ropas un pergamino sellado con las armas de los Salviati. Si·
mona lo recogió del suelo, y, desdoblándolo, leyó este adiós
de un anciano:
"Vos que los amasteis vivos, amadlos muertos, señora. Os
ha placido vivir con ellos y por ellos, y os será dulce morir
también con ellos-, que murieron por vos.''
Y dando vuelta á la hoja, la duquesa halló estas líneas con·
soladoras:
"Pero yo también os he amado, Simona; lo recuerdo y ten· ·
go piedad: sus labi_os están envenenados .... "
JUAN LORRAIN.

LA SIEMBRA
Estamos en el momento de las primeras siembras: acaba
de pasar el «día 2 de la Candelaria&gt;, en el que nuestros
abuelos establecieron la costumbre, seguida hasta nuestros
días, de q 11e se bendijeran las semillas que se habían de
sembrar en el año, para poder empezar la siembra desde
luego.
Todas, ó casi todas las plantas florales y frutales que
han de lucir sus galas en la primavera, se siembran en esta
época del año, y salvo las indicaciones que se hagan individualmente con cada especie de planta, se debe escoger
principalmente el mes de Febrero para las anuales, si se
quiere que luzcan en todo su esplendor en los meses floridos del año, que son Abril y Mayo¡ y que puedan obtener
todo su desarrollo antes de que los fríos 'del invierno mar·
chiten sus galas.
Por tanto, vamos á dar á nuestros lectores, y sobre todo
á nuestras lectoras, algunos consejos para que sus jardines
sean los más bellos y los más llenos de flores á su debido
tiempo.

•
••

L1. siembra debe hacerse en suelo compacto cuando se
haga en el lugar en que ha de permanecer la planta y en
un suelo ligero y blando cuando haya de ser traspla~tada:
en los dos casos hay que poner una capa de tierra floja so·
bre las semillas para facilitar su germinación.
Empezamos ocupándonos de la reproducción por medio
de semillas, porque es el procedimiento natural.
Al sembrar, hay que tomar en cuenta el tamaño de las
semillas para determinar la profundidad á que deberán
ser depositadas en el suelo¡ esto no quiere decir que se
seguirá una proporción matemática en relación con los ta·
maños, pues en algunos casos la profundidad resultaría
demasiada. Como guía general, diremos que las semillas
pequeñas, como las de las begonias, por ejemplo, deberán
colocarse á un milímetro de profundida~ ó sea en la su·
perlicie de la tierra firme, y las grandes, como las nueces
y castañas, se colocarán á una profundidad de cuatro á
seis centímetros; las semillas que se hallen entre estos dos
tamaños de límite, deberán sembrarseá profundidades que
se aproximen á una ó á otra de las citadas, según que el
tamaño de la semilla sea más ó menos semejante al de los
ejemplos de semillas enunciados.
Pan mejor gobierno, diremos que hay menos inconve·
niente en enterrar demasiado una semilla en un terreno
seco que en uno húmedo.
Los granos de algunas plantas gramíneas se siembran á
profundidades que varían entre dos y cuatro centímetros
y germinan muy bien.

**•
En cuanto á la manera de sembrar, por lo que á la tierra
hace, se puede dividir en: siembra en tierra-libre, siembra
en cuadro ó bajo campanas, y en invernaderos.

La siembra en tierra libre tiene varios inconvenientes,
comparada con los otros medios, y sólo se usa cuando se
trata de semillas y plantas que no son delicadas; cuando se
tiene que sembrar semillas de plantas delicadas, lo mejor
es hacerlo en cuadro ó en macetas, y siempre bajo cubier·
ta. Cuando no se tiene manera de formar un cuadro y se
care.-:e á la vez de invernadero, la siembra se hará en macetas ó en vasijas arreglada.s convenientemente para su
desagüe y cubiertas con un cristal.
Se sembrará de preferencia en el suelo y al aire libre la
mayoría de las plantas leguminosas, algunas florales y las
semillas de árboles y arbustos cuya germinación se deja
al tiempo.
La siembra en el suelo se hace á vuelo, en surcos ó en
pozos¡ para la primera, una vez que el terreno ha sido de·
bidamente preparado, se toman las semillas en la mano, á
puños, y se arrojan á una cierta altura, para permitir que
el viénto las reparta sobre ei suelo de una manera regular:
una vez que las semillas están repartidas, procurando evitar su _aglomeración, se rastrillea el suelo para hacer que
se entierren un poco. Es bueno colocar sobre las semillas
una capa de tierra suelta, que las protege muy bien.

*

* * grandes ventajas sobre el
La siembra en surcos presenta
procedimiento anterior, porque las semillas se pueden re·
partir de una manera mucho más regular, y en caso de que
haya necesidad de trasplantar, se hace con más facilidad.
Para hacerla, se trazan surcos paralelos á una distancia
que esté en relación con la clase de plantas de que se tra·
te y el desarrollo que se desee para ellas, y cuya profun·
didad se determinará por lo que dijimos anteriormente
con relación al tamaño de las semillas, las cuales se colo·
can en el fondo y se cubren con tierra: cuando el terreno
es seco, se llenarán los surcos sólo hasta la mitad de su
profundidad y se dejará el resto para llenarlo cuando las
plantas hayan brotado.
Hay algunos granos que necesitan estar mejor protegidos,
y para estos, en lugar de hacer surcos, se les coloca en po·
zos que se abren á espacios regulares en el suelo y se cu·
bren una vez que se han depositado las semillas en el
fondo.
*

* bajo chasis ó en inverna·
La siembra á cubierto, ya *sea
dero, conviene para las plantas delicadas; algunas legumbres se siembran bajo chasis, ya sea para obtener plantas
p!queñas para trasplante. ó para acelerar su desarrollo.
Las siembras anuales de flores deben hacerse siempre en
tierra cubierta, ya sea en chasis ó en macetas, en los mesesde Enero y Febrero, y para éstas se debe preferir la siembra en surcos.
Para las siembras cubiertas se deberá emplear una tierra
ligera y fina, y cuando se siembra al vuelo se cubrirán las
semillas con una ligera capa de tierra suelta.
Ya dijimos que cuando no se tiene invernadero es con·
venient~ cubrir las macetas con un cristal, y si es 'apagado
será me3or.

�EL MUNDO ILUSTRADO

285

EL MUNDO ILUSTRADO

-¿En qué consiste.esa prueba?-preguntó él, medio sorprendido, medio burlón.
-En contestar inmediatamente á cuatro
preguntas que yo formularé. Pero sus respuestas no podrán ser, en cada caso, de más
de una palabra, y esta pablabra ha de ser,
por fuerza, un adverbio.
- ¿Qué voy perdiendo en la prueba, si no
triunfo?
-Todo.
-Y si triunfo, ¿qué voy ganando?
-Todo, también.
-¿Palabra?
-¡Palabra!
-Convenido. Principie Vd. á preguntar,
-Convenido; principie Vd. á responderdijo Marcela.-Primera pregunta: ¿Cómo
quisiera Vd. vivir?
-Armoniosamente-contestó Julián.
-De todas las armonías, de todas las bellezas, de todos los matices, ¿cuáles son y
de qué género sus preferidos?
-Femeninamente.
-¿Posee V d. la seguridad de hacer feliz
á la persona con. la cual quisiera Vd. vincularse en la vida?
- Absolutamente.
Marcela del Cerro hizo una larga pausa,
miró con fijeza á Julián y, con un acento contenido y grave que aquél no le conocía, dijo:
-Ha triunfado Vd. en las tres primeras
preguntas. Va la última, la decisiva. Hela
aquí: Si yo, vencida por sus abnegaciones,
consintiese en ser su esposa, ¿cómo me
amaría Vd?
':' Entonces Julián Pineda, diluyendo besos
en la voz, respondió:
-Religiosamente .... eternamente... apasionadamente ....

SRA. MERCEDES BERRIOZÁBAL DE FERNÁNDEZ CASTELLot.
FoT. VALLETO.

IMPROMPTU
j[

El Señor Presídrnfe se dirige al «Springarten&gt; an fo ,
del lunch.-Salto emocíonante.-El ve,,cedor del jueg o
del cigarro.-Grnpo de-invitado( distinguidos.

El Sr. Julián Pineda, hombre de mundo, de cuarenta años de
edad, languidecía inútilmente, desde hacía largo tiempo por el corazón y la mano de la Sra. Marcela del Cerro, viuda de Fernández,
de treinta años confesados. La campaña había sido recia y tenaz
por parte de Julián y en ella había agotado estérilmente todos sus
recursos de solterón diestro y experimentado. Todas las tretas, todos los medios, todos los juegos habíalos ensayado. Y nada, nada...
Más astuta ó menos precipitada que Pineda, la Sra. del Cerro
tenía en su favor, en aquel flirt, las ventajas naturales de su propia
condición y los prestigios decisivos de su traviesa coquetería.
Y conociendo completamente á su enemigo, sus armas, sus fuerzas y sus intenciones, se resistía por cálculo, por orgullo y hasta
por placer. Gozaba con la sensación de la resistencia, así como otras
gozan con la emoción del abandono; y en aquella sensación cruelmente voluptuosa, perversamente exquisita, su vanidad hallaba un
triunfo y sus nervios una vibración.

***

Pero aquel juego, delicado de por sí, comenzaba á volverse peligroso para su misma autora, y Marcela del Cerro principiaba á lan- •
guidecer también á ella, como esos extraños hipnotizadores que
en un minuto de descuido ó de debilidad, terminan por adormecer:
se ellos mismos.
Y una noche en que, aislados los dos en la cariñosa media luz de
un saloncito poblado de ternuras sugerentes y discretas, él la suspiraba una vez más la suave sonatina de sus adoraciones, ella en
un impromptu, le dijo de súbito, sin darse cuenta de lo que d~cía
ó dándosela demasiado quizás:
'
-Sus atenciones y su perseverancia no me son indiferentes
Pineda. Y si V. quisiera someterse á una prueba, le anticipo que ha~
bría adelantado mucho en mi. •.. en mi estimación.

SRA, MARÍA ANTONIETA RODRÍGUEZ
DE SÁNCHFZ MEJORADA, '

La colonia alemana, residente entre nosotros, or¡(anizé
ttna hermosa fiesta deportiva que se efectuó el domingo
último, para celebr:ir el aniversario del natalicio del Emperador de Alemania, Guillermo II.
E l lugar elegido para la fiesta fué los terrenos que cerca
de la hacienda de la Condesa tiene el &lt;Polo Club&gt;, los
cuales fueron debid~mente preparados y acondicionados
para los ejercicios que se llevaron á cabo en ellos.
Bien cc&gt;nocido e~ el entusiasmo que muestran siempre
los hijos del imperio germano por los deportes, y sobre
todo por los deportes hípicos, y por lo tanto, no es de extrap.ar la animación que reinó durante la fiesta, sobre todo
si se tiene en cuenta el motivo de ella, que llamaba poderosamente á las almas de los súbditos del Kaiser.
El programa era muy largo; pero, no obstante eso, se llevó á cabo de tal manera, que no se hizo pesado y sí muy
di ~ertido para los asistentes á la fiesta.
El primer número fué un concurso de saltos de obstáculos¡ en el que hubo catorce entradas, el cual fué gana~o
pot el Sr. D. Carlos Rincón Gallardo, montado en &lt;La Ciénega&gt;. El número siguiente, un partido de &lt;polo&gt;, fué uno
de fos más divertidos para los profanos, y, sin duda, uno de
los¡que más disfrutaron los conocedores. A pesar de que
se notó una gran ventaja de part~ d~l pa~tido de los blancos" el v·entedor Tos contrarios se defeniheron y su derrota ~o fué vergo~zosa, por más que el resultado del juego
fué cuatro puntos por nada.

Se cerró el programa con una «gímkhana», cuyos cuatro
números fueron muy originales y divertidos; hubo unaca·rera de &lt;salvamento», una de &lt;cigarros&gt;, una de «sombrillas&gt; y otra que merecería llamarse de la «camisa de dormir&gt;, porque se trataba de que, durante ella, los corredores habían de vestirse esa prenda de ropa, con la q11e tt:nían que presentarse en la meta.e
:
::-::
Aparte del éxito de la fiesta desde el punto de vista de·
portivo, desde el social bien merece ser llamado un acon·
tecimiento; la colonia alemana estaba representada casi por
la totalidad de sus miembros, y las inglesa y americana
por lo más selecto de ellas, así como gran parte de nuestra
mejor sociedad; d señor presidente de la República fué
invitado para presidir la fiesta, y, obsequiando esta invi tación, asistió á ella y repartió los premios á los vencedores en los diversos concursos.
Terminada la fiesta hípica, los organizadores de ella in·
vitaron al señor presidente y sus acompañantes á un lunch
que se sirvió en local apropiado; aparte do éste, que se
pudiera llamar lunch oficial, hubo otro del que disfrutaron
todos los demás invitados.
La hermosa fiesta terminó poco después de mediodía; los
asistentes á ella deberán guardar gratos recuerdos de la
manera como los alemanes celebraron, en el presente año, el
.día onomástico de su soberano.

•

�EL MUNDO LLU STRADO

236

,
1. Grnpo de parlícipanles en la fiesta, duran{~ el "lttnéh. "-2 y 3. S altos de obstáculos. - 4. Concurrentrs.. á
los saltos de ol stáculos.--5. Uri lujoso tren de i11vila dos.
·

EL MUNDO ' ILUSTRADO

287

1. Lu cu.ncurrencia.-2. Llegada de nvitadoe.--3. Los jvgadores de polo ....:1:. El si,ñor Pre.&lt;i,lenl&lt;' 1/c.::u a

terrenos dtl «Polo Club&gt; con el Ministro Alemán.-5, Eljue{o del cigarro en el &lt;¡;imkhana&gt;,

111 ,

�289

l!:L MUND;:YILUSTl&lt;i\00

iL fi Ct-DO lLUSTRA l.JO

por la violencia y la energía de la acción. Las figuras se mueven realmente
sol re el fondo sombrío
del p'.íisaje,· y de toda la
tela fl11ye una potente vibración de la vida, contrariamente envuelta 'e11
la solemnidad de la luz
ves perlina.
Esta tela prodigiosa,
por su extraordinari'a..belleza plástica, su simple
ejecución y a fuga de su
dibujo,const.tu ¡e, por sí
sola, un soberbio legado.
Pero ro· grande que
sea el valor del legado
Olavarrieta bajo el punto de vista artístico y pecuniario. mayor es su
significado como acción
social, sobre todo, tenien
do en consideración que
en la República la generosidad del individuo h3·
cía el Estado' no es una
característica nacional.
En países d onde el
amor á la patria se traduce en acciones prácti·

:-~EL LEGADO OLAVARRIET A

Escuela Italiana
~

del clero que, 6 lcts oculta por celo, 6 las
exporta por lucro.
Por eso la donación del magnánimo ne·
gociante poblano tiene sobre su importan·
c~a in!rínseca, el grande mérito de ser un
rico e¡emplo.-GERARlJO MURILLO.

"Su Valor y Significado
Como importancia artística, la do
nación del viejo y laborioso negociante de Puebla tiene un grande valor. Eliminando los pésimos originales, las malas copias, que son muchas, y las falsificaciones, que son más,
la colección que se acaba de inaugurar en la Escuela de Bellas Artes
es de , grande interés. Una serie de
telas españolas, tres de las cuales pertenecen á la ensalzada prosapia murillesca; un Delacroix, nervioso y firme; unas «Hijas de Lot», de la Escuela del Poussin, que revelan un profundo conocimiento de la forma y un
gusto exquisito en el componer; un
Girodet-Trisson, sabiamente iluminado, bien compuesto, de agradable coloración; varios cuadros italianos de
segundo orden, bastante interesantes;
marc¡¡damente un boceto de Gessi, San
Francisco en éxtasis, pintado con habi lid¡¡d y compuesto con ese gusto
teatral que dominó en toda la escuela
boloñesa, desde los Carracci, y una
simpática tela que recuerda al Albano; algunas copias discretas y, sobre
todo, una tela veneciana, sobre la
cual un dorado reflejo del crepúsculo
, ha descubierto misteriosamente la carne palpitante de una mujer que baila
l! entre las contorsiones de dos· sátiros
musculosos. La carne palpita sobre
los músculos puestos en movimiento

"1:Jucw1u l'" ,u:I i ic:1uno,

.•

r

cas de interés general, los que tienen colecciones de
obras de arte las ceden al Estado, los ricos fundan
bibliotecas, asilos y universidades. En Inglaterra los
coleccionistas ponen á disposición del gobierno sus
bibliotecas y sus museos, para qué el públi~o pueda disfrutar libremente, y á su muerte los hbros y
los cuadros pasan á ser propiedad de la nación; en
Francia, los franceses que voluntariamente emigran
en busca de joyas artísticas, una vez coleccionadas,
las regalan á la tierra donde nacieron; y en Estados
Unidos, en Italia, en Noruega, todo ciudadano que
posee un tesoro de arte, de ciencia -0 de. dinero, ha~e
siempre participante al Estado de sus bienes, contribuyendo al bienestar y á la riqueza sociales; Pero
aq~í ~n México el dinero de muchos ricos va á pa·
rar en misas, y las escasas obras de arte, en manos

�2 'l

EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO, ILUSTRADO

FIESTA DE ANIVERSARIO
r-- -

1.

1. Saltos de obstáculos en grvpo.-2. Salto sob,e una me·
sa srrvida.-3. Volteo á caballo en grupos.-4. Capricho
ecuesire.-5. 'Tug of war&gt;.-( Fots. de recoristrucciones, n·
peciales para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;)
de ésta, á cuyo frente se hallaba el señor director quien se
colocó sobre la escalinata central y, destacándos~ sobre to·
dos los demás, llevó á cabo la ceremonia que se hace cada
año y que consiste en vitorear á la escuela y desearle lar·
.~a vida y prosperidad.

l. Volteos á cubullo pur a&gt;'pirwde,; de cub ..11/e,íu.-¿. ;:;,,./.
to de obstáculos conduciendo heridos.-3. Ejercicios de es·
cuadr6n.-4. Concurso de exploradores escalando árboles,5. Notable acto ecuestre por el aspirante Maupomé.-(Foti:.
~e reconstruccione~_especíales para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;)

.,..

.

Siguiendo una costumbre establecida desde su fundacié n,
la Escuela de Aspirantes celebró, el día 29 de Enero próxi·
roo pasado, el cuarto aniversario de su fundación con una
fiesta, á la cual se dio el carácter de íntima, no obstante lo
cual fué muy solemne.
La mayoría, casi la totalidad de los números del prcgra·
roa formado para la fiesta, fueron desempeñados por los
alumnos de la escuela y se relacionaron con los conocí·
mientos adquiridos en el plantel, ya sea los que forman
directa é inmediatamente la educación militar, 6 los que
~e relacionan con ella,

Hubo concursos dé manejo de armas; de ejercicios hípi·
cos, de exploraciones y servicios militares, luchas, saltus y
carreras, tanto á pie como á caballo y haciendo uso de to·
dos los medios posibles.
· -,l·" ·
En todos los actos; los aspira·¡;_¡~emostraron gran ha·
bilidad y destreza; pero llamaron especialmente la aten
cíón por su novedad: el concurso d_e exploradores esca·
laudo árboles, el de volteos á caballo: las l iichas ¡-;;];aii;;,
en pelo y los saltos de obstáculos á caballo, conduciendo
heridos.
Tienen fama las fiestas deportivas de la Escuela de Aspirante1: de ser las mejor organizadas y las más lucidas
de su género entre nosotros, y la fiesta que nos ocupa com·
probó que esa fama no es inmerecida; en todos y en, ~da
uno de los ejercicios que formaron el programa, los asfi•

***

.ntes demostraron los beneficios de una educación física
completa y homogénea, y .sus actos, tanto á pie como á ca·
L.. t lo, hubieran lucido en cualquier parte del mundo.
Desde el punto de vista moral, la fiesta fué de gran signi·
licado, pues en ella mostraron los aspirantes el cariño que
tienen al establecimiento y su empeño porque no sólo
perdure y viva, sino porgue se distinga y progrese.
Al terminar los ejercicios físicos hubo uno que pudiéra·
mos llamar moral; todo el personal de la escuela: jefes,
oficiales y alumnos se dirigieron en columna á lo largo de
la calzada principal de la escuela, basta el edificio central

1

El señor Coronel Ruelas, usando la fórmula que se ha
consagrado para este acto, tomó la palabra y dijo: &lt;Hoy
cump~e nuestra escuela el cuarto año de su existencia; por·
que viva Y progrese siempre conforme á sus ideales; por·
que conserve para siempre su espíritu militar, ',1amos á
lanzar, según nuestra antigua costumbre, tres vivas&gt;. Aqu.:·
llos tres vivas, contestados al unísono por todo el peno·
nal de la escuela, fueron como una promesa de que lcll
deseos expresados por el director se &lt;:umplirán.

�293

EL MUNDO ILUSTRADO

EL HUNDO ILUSTRADO

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Obras -Maestras de los Grandes Péntores

o(

SPORTS )

0

.oc::::::::r,oc:::::::roc:::::::ro,c=:::ro
EL "BASE·BALL" EN CULIACAN

Tener un alma fuerte en un cuerpo sano, es lo que el
hombre moderno, en los países de más avanzada civilización, se ha propuesto.

PERIPECIAS DEL JUEGO,

EL SALON DE AUTOS EN PARIS

&lt;BASE BALL) EN CULIACÁN.-LA CONCURRENCIA.

I

La Madona de San Francisco
DE ANDREA DEL SARTO
Los caracteres generales de la composición, el estilo del
dibujo,· el sentimiento del color, todo es de una suprema
elegancia, de un sutil encanto en la obra célebre del gran
pintor, Esta virgen, estos saJ;).tos, son bellos, humanos, felices: los ángeles sonríen á Jesús, juegan con él como sim·
ples mo.rtales, persiguiéndole hasta en los brazos mismos
de la madre augusta, que le sirven de refugio. No descubrimos á la Virgen gótica que, envuelta en paños, carece de
cuerpo: no es este el Jesús anémico que gravemente bendi·
ce á los hombres; no son estos tampoco 'los santos agotados
por el ayuno, que dijérase brotan de la tumba. No se advierte en la tela admirable la lúgubre tendencia de los
Primitivos,.ansiosos de enseñarnos que la vida es misera. 1 ble, que somos pecadores, y que, por lo tanto, sólo debemos
orar y arrepentirnos si anhelamos rehuir á la condenación
eterna. Los santos, la Virgen, el Jesús, los pequeños ángeles de Andrea del Sarto, nos dicen que la vida es buena, y

que Dios puso en ella la dulzura del hogar evocada por la
Virgen: la alegría del trabajo, puesta de relieve por San
Juan Evangelista, y aun el supremo goce de la plegaria, á
la cual entrégase con fervor San Francisco, porque la ple·
garia no es el grito ahogado del espanto que implora la mi·
sericordia del Supremo Hacedor, sino más bien el himno
de la gratitud y del de~eo.
_
-~
La Maaona de San Francisco revela, en sus menores detalles, la religión, el amor de la forma: en el zócalo lleno
de esculturas, en los paños que envuelven el desnudo, ha·
ciéndole entrever, ocultándole apenas, y dejando aparecer.
como al descuido, los hermosos pies y los bellos brazos,
adivínase un alma cristiana penetrada por el espíritu todo
luz, todo alegría y blancura del viejo paganismo. La Roma
nueva, reina y señora de las almas, aspira en el lienzo á
unirse con la antigua Roma, dominadora de los cuerpos.
El ánima encantadora del artista florentino fue, quizás,
demasiado débil para apegarse á las realidades de la vida.
Sábese que habiendo recibido Andrea del Sarto cierta suma
de Francisco 1, á fin de comprar obras de arte, permitió que
su espósa la derrochara, y jamás pudo, no obstante sus no·
bles esfuerzos, reparar la falta. Abandonado por aquella
ingrata mujer, murió en un obscuro lecho, en tanto que
en la ciudad del Arno estallaba, clamorosa, la guerra civil'

Acaba de cerrar sus puertas el 119 salón de autos, de la
serie que viene verificándose en París, año por año, con
beneplácito de los automovilistas enragées.
Al decir de los cronistas, ningunos de los presentados
hasta ahora á la atención del mundo sportivo fué más brillante que el que correspondió á 1908. En él llamaron la
atención, sobre todo, los nuevos tipos de vehículos ligeros,
que caracterizan una hermosa evolución de la industria
francesa, y que fueron presentados como una verdadera
novedad, ostentando las célebres marcas «Renault&gt;, de
«Dion·Bouton&gt;, «Unic&gt; y «Lion Pengot&gt;.
~Largo sería, sin embargo, en estas breves líneas, reseñar
una por una las creaciones que en materia de automovilismo han tenido gran éxito en el Salón de Autos parisiense.
Todas ellas son espléndi(i,as, y de seguro interesarán á los
aficionados á este género de sport, el más nuevo, peligroso y atractivo de cuantos contamos.
Lo único que hay que lamentar, es que los constructores franceses, cansados de producir, año por año, nuevos
tipos, desistan de abrir en lo sucesivo salones de la índole
del que ha encantado á París últimamente. Tratan de re·
posar, de ganar sin molestarse mucho, y es, por esto, que
han declarado en una reunión celebrada misteriosamente
en los Campos Elíseos, en un restaurant, que no expondrán

Los sabios preceptos de los antigu?s han recobrado s:u
prestigio· las viejas máximas, sacudiendo el polvo de si·
glos de divido, surgen brillantes, lúcidas y se e~evan á la
categoría que lógicamente, por la verdad que encierran, ~es
corresponde en tiempos en que-anulados los convencionalismos cuasi místicos que respecto de la cultura corporal dejaron establecidas edat!es en ~as _que el espíri~u _a~canzara absoluto predominio-el principal anhelo civilizador es el de la perfección en su más amplia forma, así
interior como exterior.
Que se cultive en buena h~ra la inteligencia;que se ~~ncurra á bibliotecas y academias; que se empape el esp1ntu
en fa ciencia y en el arte; que se vaya en pos de una cultura. Pero, á la vez, procuremos dar á nuestros músculos
fuerza y elasticidad; fortifiquemos nuestro cuerpo en ~a
labor gimnástica, que ello redundará, no sólo en beneficio
,
corporal, sino intelectual también,
Los sports se han establecido venturosamente en México:
han encajado en nuestras propias costumbres, por tradición rehacias á él. De esa ¡¡¡¡¡¡~,'~"JJ~D~~'ff..h~(e~jij~jp.i~~
suerte observamos que se abren gimna·
sios y que la cultura física alcanza un
comienzo de buen auge.
Pero lo digno de aplauso y lo que
hace esperar que el !pOrt prospere, es
que no sólo en la metrópoli, sino en el
interior de la República, va obteniendo
lo que los rep6rters llaman común y frecuentemente carta de naturalizaci6n.
En Culiacán-como podrá ver el lector
por los grabados que hoy damos á la estampa, y que debemos á la actividad de
nuestro corresponsal en aquella aparta·
da capital sinaloense-se ha despertado,
en días recientes, la afición por el base·
ball.
Entre los ejercicios de sport es éste,
quizá el que mejor conviene á nuestro
carácter. No ostenta la brutalidad que
algunos achacan á otros juegos, y alcan·
za las finalidades todas que son de desearse por lo que toca á la cultura física.

SALÓN DEL AUT0.-1909.

�EL MUNDO ILUSTRADO

294
automóviles en 1909, ~o pena de una multa de cincuenta
mil francos para quien quebrante el pacto.
¿Prosperará tal determinación?
· A la competencia toca decirlo.
EL BILLAR

El billar es un &lt;sport&gt; que cuenta con muchos devotos
en México, algunos de ellos verdaderos maestros en el manejo del taco.

ción&gt;, es decir, en que eJ jugador al mismo tiempo que
realiza un golpe determinado, coloca las bolas en posición
que le permita efectuar el golpe siguiente. Tan importante
es esto, que mientras un jugador habilísimo, pero que no
se cuida de &lt;preparar&gt; sus golpes, muy difícilmente puede
hacer series de 15 ó 20 carambolas¡ un jugador mediano,
pero que sabe &lt;preparar,, logra fácilmente hacer series de
35 ó 40.
Ilustramos esta página con proyecciones, en las que se
ven algunos golpes fáciles &lt;de preparación&gt;. La punta del
taco está representada por un pequeño casquillo. La bola 1
es la del que juega¡ la 2, es la que recibe el primer choque.
La trayectoria que sigue la bola 1 está representada por la
línea de \)untos, y la que sigue la bola 2, está marcada por
la línea negra. Se ve que en todos los golpes, ambas bolas
van .á reunirse en el punto que ocupa la tercera.

295

EL MUNDO ILUSTRADO

-LA GASA DE GAMPO-.

..

AJEDREZ
Problema núm. u por E. B, Greenshields, de Montreal
Este golpe es muy sencillo. Tóquese la bola 1 hacia la derecha. Tómese la bola 2 á la mitad. La bola 1 tomará las bardas
By e y hará la carambola, en tanto que la 2 va á ángulo de las
bardas Ay B, y sereiíne con los otros dos.

Cuarto premio en el torneo de la "Montreal Gazette" de 1887
NEGRAB.

y en verdad que ningún juego, como este, posee tan alto
grado de elegancia. A ello se debe quizá que sea el billar
uno de los recreos favoritos de los hombres que, siendo
enemigos del~ excesiva fatiga, g_us!an, sin. em~argo, de ha·
cer un ejercicio fructoso que, as1m1smo, d1stra1ga.
Es nuestro deseo dar á la estampa algunos problemas
sencillos de billar, para solaz de los billaristas A medida
que aquéllos vayan apareciend~, incluirel;llos también preceptos útiles en lo referente al ¡uego en s1.
Abrigamos la creencia de que, á la par que prestamos un
atractivo más á ,El Mundo Ilustrado&gt;, somos útiles á los
aficionados que en gran número cultivan dicho &lt;esport&gt; en
México.

PÓRTICO DE LA CASA.

Cuando se construye una casa en el campo, se debe 'pro·
curar contener el mayor espacio sobre el menor tterreno y
bajo el menor techo posible¡ para esto se prestan, ~e una
manera admirable, las casas cuyas paredes se empiezan á
aproximar desde la mitad del :segundo ó tercer piso, para
formar techo &lt;mansard&gt;, y que, por este motivo, son llamadas en los Estados Unidos de dos pisos y medio.
Como ilustración á estas líneas, presentamos un modelo
de casa de ese género, cuyo estilo general es el colonial, ó
sea el característico de la época de la dominación inglesa
en América. Como se verá por la ilustración, la casa se
halla enmedio de un vasto jardín¡ su fachada, que es ar·
moniosa y sencilla, tiene en el centro un pórtico, que en
otro grabado damos en detalle, el que conduce á un &lt;hall&gt;
ó sala de descanso, la cual tiene, en el centro, la escalera
que conduce á los departamentos altos. El techo no deslu·
ce el conjunto de la casa, sino, por el contrario, la remata
de-una manera_original, muy digna de tomarse en conside-

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ESCALERA EN MEDIO DEL

El juego del billar es muy difícil; requiere un dominio
absoluto sobre los movimientos del brazo y una soltura
extraordinaria. Estas aptitudes sólo se desarrollan con la
práctica. Pero, si sólo á muy pocos es dado llegar á obt~ter el dominio absoluto del taco, hasta el punto de permi·
tirles hacer en juego libre todo el número ~e carambal~s
que desean, tiene, en cambio, el gran atrach:vo de que di·
vierte sobremanera é interesa aun á jugadores menos que
medianos.
La clave del billar está en lo que se llama da prepara-

e

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8
Golpe de retroceso, fácil y vistoso. Tóq~ese la bola 1 en la
arte superior. Tómese la bola 2 un poco hacia la derecha. La bo~ 1 retrocederá dir~ctamente.sobre la 3, en tanto que las dos tralzarán un zig-zag é irá á reumrse con las otras dos .

BLANOAB.

Juegan las blancas y dan mate en dos jugadas.

El hombre ha nacido sin ninguna cosa que le cubra,
porque es el único animal que puede vestirse.
-El pico de las aves es generalmente puntiagudo, por
que la mayor parte de ellas viven recogiendo pequeños ob·
jetos, como gusanos, insectos, semillas, etc., que les sirven
de alimento.
Todas las aves ponen huevos, porque si tuvieran que
llevar su cría de otra manera, les estorbaría el vuelo.
-Cuando las golondrinas vuelan rozando la tierra, es se·
ñal de que va á llover; esto se. explica, porque los insectos
que estas aves persiguen, mientras vuelan, se encuentran
muy bajos para huir' de la humedad que reina en las altas
regiones de la atmósfera.
- Es señal de que truene ó llueva, cuando las aves dejan
de cantar; esto es porque un cambio desfavorable en la at·
mósfera les entristece.
-Cuando se hace muy perceptible el perfume de las flo·
res, es señal de que vendrán días de lluvia, porque estan·
do el aire húmedo, conduce el aroma de, las flores más efi·
cazmente que cuand·o está seco.

*

HALL, ''

ración, en vista de las muchas ventajas que proporciona al
interior.
La distribución de la casa es muy ordenada y presta toda clase de comodidades; en la planta baja, comunicando
con el pórtico, está el &lt;hall&gt; de que ya hicimos mención; á
un lado de éste está una sala para recibir y para pasar los
ratos perdidos, sala que está rodeada por un corredor abier·
to sobre el jardín¡ al otro lado del &lt;hall&gt; ó pasillo hay un
comedor, y detrás de él la cocina y los departamentos de
criados y demás dependencias privadas de la casa¡ el segundo piso está dedicado exclusivamente á recámaras y piezas
que con ellas tienen relación.
La construcción de:esta comodísima habitación es ligera
y, por lo tanto, muy barata¡ á pesar de esto, su interior se
presta para adornarlo con toda la suntuosidad que se quie·
ra y al mismo tiempo luce mucho con una decoración sen·
cilla y de poco costo.

h.&gt;-'-••••,... ••••• _../

Golpe muy brillante. Tóquese la bola 1 en el centro, tómese
la 2 finamente. La bola 1 tomará la banda By hará carambola
con suavidad. La bola 2 va t. la baranda D y regresa á efectuar la
reunión.

11

MODELO DE LA RESIDENCIA DE CAMPO ESTILO &lt;COLONIAL&gt;

�296

EL MUNDO ILUSTRADO

297

EL MUNDO ILUSTRADO

El Hombre y sus Costumbres
Bajo este título nos proponemos hablar de lo que él indica: del hombre y de sus costumbres, examinando éstas y
emitiendo opiniones acerca de ellas, ya sean buenas ó malas; para ello aprovecharemos hechos ó circunstancias que
den oportunidad á nuestras líneas.

***
Los periódicos extranjeros dieron cuenta.hace pocos días
de que una compañía de navegación se vió envuelta en un
litigio porque uno de sus mozos se quejaba de que se le
había separado de su empleo porque había exigido su parte
en una propina que un pasajero dió á otro de los emplea·
dos. El mozo negó haber recibido el dinero¡ se pidió el
testimonio del pasajero, y entonces se descubrió que éste
había gastado más de sesenta pesos de propinas durante la
travesía del Atlántico.
La compañía pudo probar que en su reglamento estaba
prohibido el solicitar propinas y se le absolvió¡ pero seguramente que hubiera ganado más si hace observar esa
prohibición, pues cuando menos se hubiera evitado el ver
figurar su nombre en una demanda que bien hubiera podido afectar su crédito.
La noticia de que se han suprimido las propinas en los
trasatlánticos, ha sido recibida con mucho gusto por los
viajeros, quienes se veían en la necesidad de gastar entre
diez y cien pesos de propina en los viajes de travesía entre
puertos de Europa y América.
Aprovechando de esta circunstancia, se ha levantado el
grito de protesta en otras partes, y se están fundando peluquerías, restaurantes y otros establecimientos en los que
se prohibe dar y recibir propinas.
Creemos que es tiempo de abolir la pésima costumbre de
la propina, pues ella ha hecho que los patrones lleguen á
creerse desobligados de pagará ciertos empleados¡ en mu·
chos restaurantes de nuestra ciudad se acostumbra no pa·
gar sueldo á los meseros, quienes viven sólo con lo que
reciben de propina¡ como se comprende, esta costumbre es
muy perjudicial, tanto para el sirviente como para el pa·
rroquiano; para el primero, porque el cliente que no esté
acostumbrado á la propina no la dará, y para el segundo,
porque cuando el mozo ve que no se le remuneran sus servicios, trabaja de mala manera naturalmente.
Creemos que los patrones deberían pagar á sus emplea·
dos sus sueldos íntegros y no dejar esto al cuidado de los
parroquianos, quienes tienen derecho á esperar y exigir
un servicio completo por el precio estipulado en la tarifa
que, en último análisis, no es más que un contrato.

•••
Un negociante de los Estados Unidos tiene la costumbre
de escribir todo porque dice que, de esta manera, tiene á la
vista, tanto sus obligaciones como sus derechos¡ como
muestra de esto, vamos á transcribir lo que escribió en un
pizarrón antes de que llegaran los accionistas de la com·
pañía de que es gerente á una junta á la que habían sido
citados:
«Objeto. Vender nuestras acciones sobrantes.
Obligaciones: 1. Emplear buenas personas que nos ayu den. 2. Organizar nuestras fábricas y agencias. 3. Tener
juntas con frecuencia. 4. Anticiparnos á las demandas rn
nuestro ramo. S. Cooperación con todos en el trabajo.
Cinco cosas que hay que aumentar: 1. Las ventas. 2. l a
existencia en caja. 3. Las ganancias. 4. La eficiencia de.
nuestros trabajadores. S. La clase de nuestros productos.
Cinco cosas que hay que disminuir: 1. Las deudas. 2..
Gastos superfluos. 3. El número de quejas que se reciben.
4. El tiempo que se pierde. S. El costo de la producción&gt;..
Este pizarrón estuvo á la vista de los accionistas duran·
te todas las juntas, y éstas no terminaron hasta que se hu..
bieron tratado todos los asuntos anunciados y se propuso
soluciones más ó menos acertadas para ellos. ¡Ojalá que .
todos los hombres de negocios tuvieran ese espíritu de or~
den para proceder!
TRAJE DE INVIERNO PARA CALLE.

t

" MINENTE ACTOR FRA NCÉS
EL
BENOII CONSTANT CQQUE LIN, "
[ F OTOGRAFÍ A DE _VALLE TO}

27

DE E NERO PRÓXI MO PASADO

�EL MUNDO ILUSTRADO

298

299

. EL MUNDO ILUSTRADO

EL BENEFICIO DE FALCONI

Vuelve á quedar vacío el coliseo de San Felipe. La
compañía de Tina se va, y por esto, como es vieja costumbre, se celebran ya las funciones de honor de sus princi·
pales artistas.
A Armando Falconi tocó el turno de esta semana y cubrió su &lt;serata d'onore&gt; con dos obras cómicas: la celebrada comedia inglesa: &lt;La Tía de Carlo~» y el estreno de una
petipieza graciosa, &lt;Cavallerizza», en la que, como excep·
ción, tomó parte la dúctil artista Tina di Lorenzo.
El teatro estuvo concurridísimo.
Y era de esperarse. . Falconi es el artista más completo
del actual cuadro italiano.
Su gracia natural, su gran talento-fácil á toda concep·
ción-su espíritu dócil y un fino sentido, que abre el ojo
observador á la asimilación de lo .l(rote5co, dan á Falconi
posesión amplia de ese difícil secreto de que hablaba yo
en mi crónica anterior y que es único de los grandes artistas: ser multánime.
Este actor cómico, reconocido entre los primeros de Ita·
lia, ha escuchado y seguido el sabio consejo del gran actor
francés que acaba de morir-el viejo Coquelín- y hace,
en sus interpretaciones, el desentendimiento de la personalidad, es decir, &lt;el dominio del crítico sereno dentro
del cómico inspirado».
La víspera de su noche de honor charlaba con él quien
c~to escribe, sobre las obras preferidas del celebrado actor.
-Esto es difícil definirlo, me dijo. Yo sólo sé decir á
n~ted que prefiero las obras en que hay que hacer un tipo
lnimano, real. vivido.
Lo &lt;póchade» me molesta.
Y es cierto: Falconi no es un actor bufo. Su gracia no
e~ burda ni alambicada. Es inl(enua, es llana, sutil y fina.
Hiere la sensibilidad nerviosa de su auditorio tenuemente, cosquilleando, deslizándose en la gama de la alegría, en un tono menor; provoca la risa, nunca la car·
cajada.
Y esa tremenda dificultad de poner al corcel desenfrena·
do de la alegría los rendales de la gracia, es un hondo pro·
blema de voluntad, de estudio y de constancia que Falco·
ni ha resuelto.
Nada más difícil que determinar esta fr3ntera impr¡cisa
de la chocarrería y la gracia.
Refrenar un temperamento en la escena, sin castigar su
placidez y, al mismo tiempo, sin desviarlo en ridículas exal·
taciones, es labor ardua. Allí está el dilícil equilibrio,
la línea divisoria entre el cómico y el payaso.
Tal vez porque á nuestro público más le place el gesto
ridículo que el ademán gracioso, Falconi fué visto, en su
primera visita á nuestro país, con una cierta indiferencia·
pero después, á través de la esmeralda neroniana del re~
cuerdo, ese público mismo vió con aumento las altas fa.
cultades del actor, y hoy, en su nueva visita, ya lerecono
ce todo el mérito en que antes no había reparado.
Aquella falta, aquel descuido tuvieron una causa: la
belleza de Tina absorbió la adrriración de todos los ojos.
La juventud y el arte de Carini se atrajeron todas las
observaciones, y Falconi, tan alto como ellos, más grande
aún en sus dominios, no logró alcanzar, entonces sino
unos cuantos elogios.
'
Hoy se le ha hecho justicia; y en su noche de honor vió
comprobado que no sólo se le admira, sino que se le
quiere.
Méritos t_iene, y grandes, para ser admirado; mayores p'a·
ra ser querido.
La adt1~iración la ha ganado con ~u arte exquisito, con
la posesión completa y firme de su virtud de actor. El
público que estremeció el ambiente de la sala con el ru·
mor de sus aplausos, no era un ceremonioso aristócrata
que palmoteaba las manos por cortesía: era un convencido
que sancionaba, con el estrépito de su ovación, toda la ex·
quisita labor del artista agraciado. Ese aplauso fué un
resumen de todos los aplausos merecidos. En él se ova·
cionaba, no exclusivamente el tipo acabado de &lt;La Tía de
Carlos», sino el desfile fantástico de todos los personajes
que Falconi ha creado, esa cohorte de almas que él ha
exteriorizado en &lt;Zazá&gt;, «Divor\;ons&gt;, &lt;El Mundo del Fas·
tidio&gt;, &lt;El Adversario ... . &gt; todas cuantas han entrado al
dominio de .su arte.
El cariño lo ha conquistado con su caballerosidad, y
admiración y cariño se unierQn aquell a noche. Juntas pu·
sieron en el alma del artista una diadema de triunfo que
florecerá en recuerdo.

&lt;CLOS REVOLUCIONAR!OS».-ACTO
ACTO 111.-ACTO

Armando f'alconi
Caricatura de Bagaría

Nos ofrece volver.
Tal v_ez á su regreso ya hayamos tenido otros actores
c~n quien comparar al maestro de la gracia que hoy aplaudimos Y entonces será más aquilatado su valer. Porque
aquí somo~ de es~e modo de ser, señor Falconi. No tene·
mos el OJO críhco suficientemente educado para pesar

V, CUADRO 59

IV.

el mérito intrínseco de un actor, de un virtuoso, de
una flor de arte, en fin. Nos es indisl?ensable el
punto de comparación para ma~ las salidas d.e _l~s
iónorantes aconalados en el circulo de un ¡u1c10
c~ítico, emr,leando las puertas de la servidumbre: el
vulgar «más que ó menos que .... &gt;
Pero no hay- qne temer; estoy seguro que, para us ·
ted, habrá siempre el superlativo.
Lo hemos querido bien. Lo hemos comprendido_mejor.
Vuelva usted tranquilo. Tema solamente que un lllgrato
olvido, del que suele haber ejemplos. crueles en_ nuestro
público veleidoso ex: lame, como en diversas ocasiones ha
exclamado ante ~l anuncio de regreso de otros artistas
amigos:
¡Ya lo conozco! ¡Ya lo he visto!

Que trad!lcido, desenmascarado, significa para esos d.:
samorados que sólo aman lo que no conocen, por el afán
de conocerlo (y esto es la mayoría del público nues tro) sil(nifica, vuelvo á decir, .un desencanto expresado así:
¡No vuelvo á verlo!
Es el momento de las promesas. Ahora todos deseamos
que no nos dejen esos perseverantes trabajadores del glo·

�300
rioso Tecne. Nos sentimos -sotos- y rogamos su estancia;
pedimos, cuando menos, el regreso.
Pasarán los días, los meses y los años. Se borrarán las
impresiones, se dejarán los recuerdos, y los que hoy acla·
roamos, serán olvidados.
Triste vida de artista. Luz de estrella. l.Q uién recuer·
da un brillo? ¡Hay tantos en el alma y en -el cielo!
¿Verdad, público amigo?
LORELEY,

*
"Los Revolucionarios"
L último gran éxito teatral, registrado
en la escena parisiense, ha sido el es·
treno del drama en cinco actos y seis
cuadros, de los Sres. Henri Caín y
y Edou:,rd Adenis, titulado: Los Re·
volrzcíonarios, el cual tuvo lugar en el
«Sara Bernhardb.
El movimiento socialista en Rusia,
en la segunda mitad del siglo XIX, á
más de preocupará los sociólogos, ha logrado atraer la
atención de los autores dramáticos, tanto rusos como fran·
ceses. Aparte de Resurreocí6n de Tolstoi, y de Los Deste·
rrados, que constituyeron un gran suceso no ha mucho
tiempo en París, hay que contar el triunfo ruidoso alcanzado por La gran velada, intenso y fuerte drama de autores
germanos.
Ahora son Caín y Adenis, bien conocidos por algunas
piezas melodramáticas, los que llevan á la escena un nuevo
drama inspirado en los dolorosos acontecimientos de Rusia, haciendo de las miserias, de las heroicidades, de los
·amores y de los ideales de los revolucionarios rusos un
conjunto escénico, una obra punzante que, al decir de la
crítica parisiense, reúne el elemento principal en el géne·
ro: el interés creciente.
Al levantarse el telón en el primer acto, aparece la zsba
de Simón Randzew, contramaestre en la fábrica del opu·
lento industrial Apraxine. Hombre prudente, pacífico,
Randzew considérase feliz entre su mJljer, Sonia, y su pe·
queña hija, á la que ama tiernamente.
Ha reunido aquel día en torno á su mesa á algunos amigos: se come pan negro, huevos y kwass. Uno de los convidados, Miguel, aprovéchase de la ocasión para emitir
algunos conceptos revolucionarios, que no despiertan, en
verdad, de su sueño tradicional á los apacibles mJJjícks.
Le escucha también un norteamericrno, Jeremy, caprichoso
millonario que gusta de disipar en el ambiente obrero ruso su neurastenia. De pronto, la policía, advertida por el
traidor Brever, se anuncia. Viene á arrestar á Miguel, que
no es otro que el famoso agitador Sergio Geramovitch.
Simón Randzew sabe por la primera vez, de labios de su
amigo, su ve,rdadera identidad; y como Miguel, que es es·
tudiante de medieina, ha salvado la vida á su hija, decídese á salvarle él también, protegiendo su evasión. Cuando
la policía se presenta, no encuentra á Sergio: el pájaro había volado.
El industrial Apraxine recibe la intimación de entregar
á aquel de sus obreros que haya favorecido la huida del
agitador. Descúbrese, al fin, que éste es Simón. Apraxine
está, pues, en el caso de poner en manos de la policía á su
contramaestre; pero como está locamente enamorado de la
mujer ele éste, Sonia, que hasta entonces ha resistido á sus
seducciones, echa mano de tan brillante coyuntura para
llegar al logro de sus deseos, y la propone entregarle su
amor á cambio de la libertad de su marido. Sonia cede;
l{andzew será salvado, sin que él mismo sepa á qué debe
su salvación.
Empero, Geramovitch es aprehendido días después. Y
co¡J~~e da la coincidencia de que Simón, conociendo su
escotitl.ite, líbrase de la policía, no vacila la opinión obrera en señalarle como traidor. El comité terrorista le con·
déna entonces á muerte: ºPero he aquí que, de pronto, la
policía invade la habitación, en donde los revolucionarios
se han reunido para deliberar sobre la susodicha condena,
y Brener, el verdadero traidor, se descubre como tal. Gra·
ve engaño, porque los tales policías son falsos, y obedecen
simplemente á una estratagema del americano Jeremy, pa·
ra llegar al descubrimiento de la verdad, á propósito de la
delatación de Geramovitch.-Brener es entonces golpeado,
sujetándole sus antiguos compañeros á una mesa, y en

E

aquel instante óyes-e un silbido, el de la policía, el ' de la
verdadera .. ..
Los revolucionarios colocan una bomba en el umbral
del cuarto, y huyen. Brener, inmovilizado, grita á los agen·
tes que no se aventuren á entrar. Pero éstos no le escu·
chan: empujan la puerta, prodúcese la explosión y la casa
se derrumba sobre el traidor, envuelta en llamas.
Simón Raudzew recobra la estima de sus camaradas, y
descubre, gracias á chismoneos que en estos casos no fal·
tan, que Sonia le ha sido infiel.
El marido ultrajado no tiene otra idea que la de vengar·
se. Afíliase al partido terrorista. Un día de revuelta pre·
cipítase en el domicilio de Apraxine y le estrangula.
La obra fué muy bien desempeñada por los señores Henry Krauss, Sydney, Herrmann, Jean Worms y Decceur, y
las celebradas actrices Cerny y Rosy.

L

de los corazones femeninos á la blanca y apacible figura
de la Paz.
Volvamos de nuevo nuestra atención al viento frío y
agitado de Febrero¡ es preciso defenderse de él y cubrirse
con los confortables y pesados abrigos de paño y pieles¡
no puede decirse que la Moda, siempre inagotable para sus
confecciones, haya descuidado punto tan importante í la
comodidad y al buen gusto.

*

LA PRESENCIA DEL AUTOR
ANUEL Linares-Rivas, entre otros de mayor calidad,
desea conocer mi opinión sobre esto de las salidas
del autor á escena.
Por mi parte, y en muchas ocasiones, he procurado demostrar el movimiento andando, es decir, no saliendo á
escena. Siempre me pareció ridícula esa exhibición perso·
nal, que ni á los autores de buena figura puede favorecer.
La luz de las baterías presenta cadavérico el semblante de
mejor color sin el artificio del colorete, y no es cosa de
que los autores nos demos una manita de gato para presentarnos al público, como Napoleón 111, según Zola, para
revistar á su ejército antes de la batalla de Sedán.
No digamos los que no fuimos muy favorecidos por la
Naturaleza, qué iremos ganando con la exhibición. Des·
truir ilusiones.
Cuántos dirán: ¡Yo no me le figuraba así!
En el estreno de mi olJra La comida de las fieras, hallá·
base un buen matrimonio en asiento de galería principal,
y al aparecer yo en escena, la señora, flechándome con sus
gemelos, hizo esta filosófica reflexión á su marido:
-Tiene cara de hambre, como todos los escritores.
Quiso la casualidad que al lado se sentara mi cocinera,
gran admiradora, que protestó iracunda, herida en lo más
vivo de su decoro profesional.
-Está usted equivocada, señora; éste no tiene hambre.
Se lo digo yo á usted.
Pues estos ó parecidos lances ocasiona el autor coµ dar
la cara al público, como si no fuera bastante dar la obra,
cuand~ si' la obra es mala, aunque la cara sea buena, no le
han de aplaudir á uno por su linda cara.
Pero las empresas aseguran que las obras se perjudican,
que el éxito baja con no salir el autor á escena.
También lo creo así, dentro de las actuales prácticas tea·
trales.
Para que así no suceda, será preciso un acuerdo colectivo, de calidad, si no fuera posible de cantidad entre los
autores.
Que la crítica, por su parte, no estimara el éxito de las
obras por el número de salidas á escena, subidas y bajadas
del telón. En igualdad, y aun en inferioridad, de méritos,
hay obras que no se prestan tanto á las demostraciones de
entusiasmo; estoy por decir que casi siempre esos grandes
arrebatos del público, calificados de éxitos extraordina·
ríos, suelen obtenerse por medios y recursos extraños al
verdadero arte.
Las aclamaciones han perdido ya su valor, como los ad·
jetivos. Hay que restablecerlos en su propia si'gnificación.
As.í, éxito, gran éxito; no quiere decir nada¡ el éxito es
bueno ó es malo. Una ovación, que hoy expresa el mayor
entusiasmo, tampoco quiere decir eso; la onción es todo
lo contrario: íntima, familiar, discreta. ¡Discreto! ¿A quién
puede hoy satisfacer que le llamen discreto'( Y, no obstante, ser discreto, según va el mundo, es como ser escogido
uno entre mil.
¡Atended nuestro ruego, Señor! ¡Sean otros eminentes,
obtengan otras ruidosas ovaciones y éxitos extraordina·
ríos! Pero nuestras obras sean siempre discretas, discretos
los aplausos de nuestro público, discretos nosotros mismos
y que la discreción sea siempre con nosotros.
J. BENAVENTE,

301

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ItUSTRA'DO

***

M

CRONICA
;

el loco y arrebatado mes de los.hu·
[ F IEBRERO,
racanes, llama á nuestras pn_ertas; los cnsta_~

les tiemblan y las maderas gimen; los árboles
sin hojas tuercen sus ramas escuetas! como
en un estremecimiento de espanto; y siempre
impetuoso y dominador, pasa el viento de
Febrero1 levantando torbellinos de polvo
gris y d e amari_!lentas hojas. secas;,las pobres
hojillas muertas desde el otono, que camman aun al azar,
pisadas siempre y siempre errantes y solas, ~orno algunas
vidas melancólicas que pasan entre el ~orbell~no del mun·
do sin una mirada tierna que las amme, m una palabra
piadosa que las sostenga en sus, desfallecimientos. .
El viento es malo lectoras m1as, ¿no os parece? tiene se·
creta semejanza con' todo lo cruel, lo tiráni.co y destructor¡
es como el alma del desorden y de la rebehÓI?i un. constan·
te ímpetu de discordia agita sus alas sombrias y tenebro·
sas· las suaves sonrisas de las flores no calman su sorda
impiedad¡ lánzase sobre los delicad~s pétalos y los desJ?e·
daza sin compasión; las doradas espigas de los campo~ mclínanse sumisas á su paso, mas no pueden salvar asi sus
frágiles existencias; el tirano, inflexible y ~ruel, rompe sus
tallos y los dobla para siempre s?bre la herra; vuela des·
pués hacia los bosques y traba furiosa lucha con las gran·
des encinas y los vigorosos rob~es sec~lares; la fn_er.za de
aquella resistencia aumenta sus iras y silba con smiestro
i mento que en las noches obscuras hace temblar de e~pªanto en sus lechos á los niños y á los pájaros en sus oscilantes nidos; no detiene su desenfrenado impuls.o y sube á
las cumbres de las montañas, tratando de abahr los. altos
pinos que dialogan eternamente con las nubes.; desga¡a sus
el doloroso quejido de ese desgarramiento no cal·
Y
ramas1,anhelo
'
'
destructor del huracan¡
a11 a' va d esenro11 ancomo gigantesca serpiente qu.e. baja hasta la pla,:-a,
agita las olas y encontrando en el vie¡o mar un antagon~sta digno de él, mezcla sus bramidos con el de las turbias
aguas coronadas de blancas espumas, y lleva ~1 es~anto
hasta el interior de los navíos, donde le esperan, mquietos,
los viajeros
, .
Por esto el viento parece penetrado del espmtu d~~truc·
tor que tantas veces, por desgracia, se apodera tamb1en del
nombre con ese ímpetu inexplicable que. Je lanza al lev~n·
tamiento, al crimen y á la guerra. Es .triste, lectoras mias,
en la historia de los tiempos pasados y presentes ese
:~:tinuo cuadro de combates y desolación que ofrece, en
conjunto lamentable, el dominante espíritu del hombre.
No no es por fortuna la mujer el elemento que figura en
todos esos cataclismos sociales; podemos congratular~os de
esto, amables lectoras; y ya que para vosotras escribo en
íntima y grata confidencia, no es de temerse una pro~esta
varonil á ese respecto, que turbaría .tal v_ez, con voz mes·
perada, el dulce himno entonado silenciosamente dentro
IJLj¡J

::s:

La piel ha tenido, en este invierno, una parte muy interesante, no sólo en los abrigos, como había sido antes, sino
también en el adorno de trajes y sombreros. En este artículo, como en todos, se ha marcado la privanza de las
damas por algunas clases &lt;!e pieles. La zibelina, la chinchilla, marta, la nutria, el zorro de color plateado ó negro,
y el armiño, siempre exquisito y distinguido, han gozado
del favor especial del bello sexo. Mas teniendo en cuenta
la diferencia de fortunas, y siendo las pieles legítimas, algo semejante á un bello ideal para algunos presupuestos,
por lo elevado de su precio, las falsificaciones hábilmente
preparadas, han venido en oportuno auxilio de esa necesidad. Entre ellas se cuenta la bonita piel de conejo, y aun
la de la rata, que la inagotable fantasía de los confeccionadores de este género saben presentar con aspecto un
tanto agradable y accesible á los modestos recursos de al·
gunas bellas friolentas. Hay, á ese respecto, la piel de zo,
rro «sitka», la nutria do Hudson, el &lt;skungs», muy en boga
por cierto, y una piel grisácea cuyo efecto es muy seme·
iante al de la chinchilla, de pelo espeso, ligero y resistente: el c-opposum» de Australia. Esta piel es muy elegante
y da un efecto excelente sobre las vueltas de los trajes de
paño, que se usan particularmente para equitación, auto y
otros ejercicios de sport. Este adorno original y elegante
de los trajes puede tener muchas variaciones, aunque á
primera vista no parece fácil. Un elegante modelo de ese
estilo, y cuya descripción tal vez agrade á mis lectoras, es
el siguiente: Hecho en paño granate¡ la levita semientallada, con una franja de «skungs» en la orilla¡ esta larga franja forma las vueltas de las solapas y del cuello. La falda
tiene en la orilla una guarnición de esta piel, y como complemento, el gran manguito hecho de abullonados en paño
de igual color del traje, alternados con bandas de «skungs».
Si el atavío es obscuro, el manguito debe ser de color dis·
creto, y en los trajes claros ó blancos se verá muy bien de
armiño.
· No dejaremos de hablar en esta ocasión de la fantasía
verdaderamente artística con que se desarrolla cada vez
más la graciosa moda del capuchón. Hay una gran variedad en la confección de este lindo accesorio. Un bonito
modelo está hecho en satín violeta de Parma, adornado
con un gran laz~ de terciopelo ,del mismo color, que cae á
los lados, anudandose por detras en graciosas combinaciones. Otro modelo muy lindo es de tafeta blanca adornado
con volante~ ~e gasa plisada y lazos de listón blanco; pero
el más exquisito de estos modelos es de liberty rosa y
muselina de seda del mismo color¡ un nudo de satín blan·
co en forma de mariposa, colocado en los volantes de la
orilla, le da una gracia particular.
Espero que mis lectoras no habrán descuidado la feliz
oportunidad que, para aumentar su belleza, les da la Moda con esta original y exqui~ita invención que tanto fa.
vorece á los rostros femeninos.
'

�EL MUNDO ILUSTRADO

302

USOS DE SOCIEDAD
LA HOSPITALIDAD
E ALGUNOS años acá se va generalizando la
costumbre de que los amigos vayan unos á casa
de los otros para pasar temporadas de recreo.
Esto sucede más á menudo en el estío y
cuando las familias acomodadas tienen pose·
siones en el campo. Estas invitaciones son recíprocas, por
regla general, y constituyen, á fuerza de repetirse, un aspecto especial de la vida de buena sociedad.
Como gran parte de los habitantes de las capitales de
importancia no han nacido en tllas, sino que proceden de
las provincias, resulta que siempre tienen en los sitios de
su tierra natal, parientes y amigos, con los cuales pueden
hacer1 digámoslo así, cambios de viaje.
El que habita en ciudades populosas, pongamos por
ejemplo, y ha trabajado durante el invierno en medio de
las brumas y el frío intenso, es muy natural que tenga deseos de pasar unos días de descanso en alguna población
de clima templado ó en alguna finca de campo, donde los
rigores de la estación invernal no se dejen sentir con tan·
ta intensidad. Por el contrario, los que viven en las ciudades cortas, ó sea fuera de las capitales, sueñan constantemente con pasar temporadas en dichos centros de civíli·
zación, y, por tanto, se encuentran con cierto derecho de
recibir hospitalidad del mismo pariente, á quien poco
tiempo antes recibió en su casa provinciana. De este mo·
do, y por la relativa comodidad de las comunicaciones que
el progreso ha establecido, se ha llegado á una época en
que necesita establecerse un código social, en el cual se
fijen las leyes de cortesía indispensables para la buena
educación en los deberes de la hospitalidad. Ea ella hay
que considerar las obligaciones del que convida y '.de la

ce, veinte ó más días, no prolongue su residencia, aunque
le insten vivamente con ese objeto.
Debe, no obstante, exceptuarse el caso en que estas instancias sean de tal modo ' reiteradas y hechas con sinceridad tan manifiesta, que no quepa duda sobre la verdad
del deseo expresado por los dueños de la casa, los cuales,
por su parte, deberán abstenerse de hacer indicaciones de
ese género cuando interiormente desean que los invitados
se marchen. La regla general debe ser partir en la fecha
fijada; p!!ro cabe la excepción antes dicha.
Aparte de las expresadas recomendaciones, es preciso
atenerse, en todo, á las costumbres de la casa en donde se
recibe la hospitalidad, aceptando de buen grado las horas
de las comidas; la organización general de las ocupaciones
de la familia; sus gustos, ideas y antipatías particulares,
sin demostrar disgusto aparente por nada de lo que forma
la vida íntima del hogar donde se recibe dicha hospitalidad; sin olvidar que en cambio de las fatigas que se toma
el ama de casa, particularmente por obsequiarnos y tenernos contentos, es preciso, por nuestra parte, facilitarle sus
tareas. Las faltas de atención para los dueños de la casa
donde se pasa una temporada de recreo adquieren un aspecto de verdadera grosería y brusquedad. Aun dejando á
un lado los deberes de la educación, será suficiente la gratitud y la natural bondad del corazón para no corresponder, con incorrecciones y asperezas de carácter, á los cuidados y desvelos que se toman en favor nuestro,
La persona invitada á pasar una temporada en casa ami·
ga deberá levantarse á hora oportuna, para que cuando reciba aviso de que está servido el desayuno, pueda ir á la
mesa sin hacer esperar á los demás.

303

EL MUNDO ILUSTRADO

La Cocina
Es una creencia, no poco á la hora de hacer uso de ellas. Las cómodas de abajo sir·
extendida por desgracia, pen · ven para guardar azúcar, manteca y otros artículos que
sar que la cocina es la par- pueden tenerse bajo llave, sin que, por esto, se descom·
te más secundaria de la ca· pongan.
Como objeto indispensable en una cocina, señalaremos el
saºy menos digna de la aten·
ción de personas inteligen- reloj, el cual vemos colocado en primer término en el hueco del armario. Sin el reloj, es imposible que una cocina
tes. Con especialidad se no
ta este descuido entre las esté completa, pues es preciso tenerlo á la mano para consultar el tiempo que las viandas están hirviendo, á fin de
mujeres mexicanas, pues no son pocas las amas de casa evitar que les falte ó les sobre cocimiento.
que dejan pasar varios días sin entrar á la cocina, consiLas marmitas, cacerolas, jarras, ollas y sartenes deben
derando su vista como espectáculo poco agradable. No hay
para qué ponderar los fatales resultados que trae esta au· estar lavados con mucho cuidado y precaución, pues de
sencia de cuidado y de vigilancia, pues baste decir que el cualquier descuido á este respecto, los manjares resultan
aseo y la higiene de este departamento tan importante, se dañosos y malsanos. Hay que tener un lugar para cada uno,
queda encomendado, por completo, á personas incultas y, y procurar que no se confundan sus diferentes usos. Si una
por regla general, sucias y descuidadas, las cuales no se marmita ó cacerola se ha usado para viandas hechas con
preocupan, en lo más mínimo, de ningún detalle de limpie· leche, no se debe usar ya más que para esto; y así con los
demás trastos. Las cortinas que cubren los tableros destiza é higiene.

** •

Lo mismo decimos de las comidas principales, y si bien
esto no excluye la iniciativa de proponer tal ó cual cosa,
según el grado de confianza ó intimidad que se tenga con
la familia de la casa, hay que dejar á ésta la determinación
de cómo deben verificarse las excursiones, paseos, visitas,
horas de recreo, distracciones y el momento de retirarse á
persona convidada.
Ante todo, podemos decir que ninguna persona debería descansar.
El ama de casa debe tener el cuidado más minucioso pacreerse obligada á convidará otra para que pase una temra
que sus invitados estén bien y nada les falte de lo más
orada en su casa de campo ó en una localidad diferente
indispensable
para su comodidad, procurando, á su vez, dar
!e la que el convidado habita, si no ha de tener verdadero
gusto de que la invitación sea aceptada. Nada hay más ejemplo de puntualidad y exactitud en las horas de lascodesagradable como vivir bajo un mismo techo, aun cuan· midas y paseos, de manera que nadie se crea autorizado
do sea por poco tiempo, con personas que no son de nues- para salirse de la regla general, observada por todos los
miembros de la familia y demás invitados.
tra estimación.
Hay un punto en el que se dividen las opiniones, y es
y el invitado debe tener en cuenta, además de las mis·
en
definir si se debe hacer un regalo ya sea en dinero ó de
mas consideraciones, la importantísima de si su posición
social y medios de fortuna le permitirán corresponder cualquiera otra manera, á los criados de la casa donde se
mañana á las atenciones de que va á ser objeto. En este ha recibido la hospitalidad. Aunque los más entendidos en
unto, solamente son· gratas las relaciones entre iguales ó esta materia dicen que el ama de la casa debe prohibir
;ntre personas de posición análoga, pues de lo contrario, completamente á la servidumbre aceptar ningún obsequio
ueden encontrarse unas en situación demasiado humilde por parte de sus in vitados, no está fuera de la justicia el haiocante á las otras. La desemejanza de círculo social, en es- cer lo contrario, pues los cuidados particulares que los
criados tienen con los extraños, deben ser recompensados,
te caso, debe atenderse.
El convidado á pasar una temporada en la casa de cam- por supuesto con toda di screción, de parte de esos mismos.
po de un amigo, ó en cualquiera otra de sus posesiones, Continuaremos dando á nuestras lectoras algunas otras in·
d ebe ser muy exacto en el día y hora de la llegada. Si le dicaciones sobre asunto tan importante, como son los usos
es imposible presentarse en el momento convenido, avíse- más estrictos que impone la buena sociedad á las personas
lo con toda oportunidad, para evitar las molestias que su correctas.
retraso pueda ocasionar. Está por demás decir que, en caso
de fuerza mayor, por)jemplo cuando un trenó buque que
el invitado pensaba tomar han sufrido alguna demora, no
se le puede considerar culpable, y las excusas serían superfluas antes de presentarse.
y así como debe llegar con exactitud, debe también marcharse de la misma manera, es decir, con verdadera opor·
tunidad. Si se la ha indicado que puede permanecer quin-

Comprendiendo el interés que este asunto tiene, no sólo nados á guardar comestibles que necesitan ventilación, así
para la comodidad, sino también para la salud, y á peti- como las cubiertas de las mesas y del armario, son de bra·
ción de muchas lectoras, establecemos en este semanario mante, dril ó cualquiera otro género grueso, con labores
una página dedicada á todo lo que se refiera al arte de la bordadas con galón de colores firmes y vistosos ó al punto
cocina, tan importante y, por otra parte, tan descuidado. de cruz con hilaza gruesa.
Estas cubiertas pueden también hacerse de hule que tenComenzamos hoy por dar, á nuestras lectoras, un modelo
de cocina muy cómodo, limpio y aun vistoso. El mueble ga cenefa~. Junto del tablero pequeño vemos el lavabo.
que ocupa la mayor parte de uno de los muros del ángulo Este puede ser de metal esmaltado, cemento ó mármol, y
que representa nuestro grabado, es un gran armario que debe procurarse, para cuidar de la apariencia agradable,
sirve de despensa. La comodidad y utilidad que presta que se asemeje al color y labor de las cubiertas. Llega su
este mueble es extraordinaria, pues sus diferentes compar- turno á la ventana. Puede ser que algunas de mis lectoras
timentos están destinados á guardar semillas y especias1 se hayan pregunbdo con asombro: ¿Es posible poner vi·
que en su gran variedad necesitan estar perfectamente se- sillos transparentes y con encajes en la cocina? Sí, lectoparadas, para que no tomen unas el sabor de las otras, for - ras mías, cuidando de que la estufa tenga una chimenea
mándose, de este modo, un componente muy desagradable convenientemente dispuesta para dar salida fácil al humo

�304

EL MUNDO ILUSTRADO

305
EL MUNDO ILUSTRADO

se muy posible, y esto le da á la cocina un hermoso aspecto.
Por &lt;'tra parte, como los vísíllos de muselina pueden
l~varse co~ toda la frecuencia que sea necesario, no hay
nmguna dificultad en tenerlos siempre limpios.
La estufa, que supondremos colocada cerca de la venta·
na, en el ángulo que ya no se ve en el grabado, deberá estar siempre limpia y bien cuidada. El piso de la' cocina
debe ser de mosaico, azulejo ó cemento. Los muros pintados de aceite, á fin de poderse lavar.
·
Y o os aseguro, lectoras mías, que sí tenéis la cocina tan
limpia y agradable como este modelo, vuestros padres, esposos y hermanos estarán de plácemes y la familia se conservará sana y contenta.
A fin de ayudaros en esta tarea, os daré cada semana recetas y todo lo necesario para este servicio.

El largo del &lt;matinée&gt; debe colocarse á lo largo de la tela
para que resulte cortado &lt;al hilo&gt;, y esto le dé buena for·
ma. Así los pliegues · que naturalmente resultan, caerán
suavemente y prestarán elegancia al &lt;matinée&gt;.

Labores Femeninas
El &lt;crochet&gt;, uno de los trabajos á que en todo tiempo se
~an dedíc~do las damas, no cae nunca en desuso. Las mu¡eres amencanas, que son muy afectas á tejer una mnltítud
de primores, han resucitado el tejido de gancho y se propo·

La Modista en Casa
He aquí, lectoras mías, un modelo de &lt;matinée&gt; japonés
para la casa.
~eúne todas las condiciones de comodidad y sencíllez,
pues su corte no es nada complicado, como que se éompo·
ne solamente de dos piezas. Puede hacerse de franela azul
pálido, Y las vueltas del adorno quedarán muy bien de lis·
tón negro Y blanco, que imite más ó menos el dibujo que
muestra el modelo. Procúrese que el listón mida unos diez
centímetros de ancho y que sea de una clase aterciopelada, que se lleve bien con la franela.

1

""L

nen hacer con él muchas cosas útiles y bellas. Por ejem·
plo: hé aquí un &lt;collar&gt;, como ellas le llaman, hecho al
«crochet&gt;, y que parece más bien una tela exquisita compra·
da en alguna. casa especial de tejidos de encaje.' Este &lt;eco·
llar&gt; debe te¡erse con hilo sumamente fino para que dé el
r~sultado compl~to. Las estrellas del centro hacen la ílu·
sión de la araña dentro de su tela. Sí á este «collar&gt; se le
p_one un fondo de raso color azul pálido, ganará en elegan·
cia, pues así el dibujo del &lt;crochet&gt; se destacará mejor. El
forro del «collar&gt; debe ser de una tela du ra para que l o
armr y sobre ella debe ir otro forro de raso que la cubra.
Presentamos, también, un abecedario completo y suma·
mente sencíllo, para poderse bordar con hilaza. Estas le·
tras pueden servir para marcar pañuelos.
, Tamb~én, si se desea, se puede hacer con seda de color,
o con h~lo. Hay muchas clases de sedas é hilos de colores
que resisten al lavado. Escójase lo que me¡or
. cuadre al
gusto.

00
SERVILLETA PARA TE

.!

'

Seguramente no se podrá encontrar ningún otro modelo
de &lt;matinée&gt; que sea tan seucíllo y que implique menos
gasto de tela que éste.
La moda japonesa va desapareciendo ya; pero en la ca·
sa, las señoras aún no se resuelven á abandonarla, sobre
todo en tratándose de kimonos, pues ¿qué puede haber
que sustituya á ellos en comodidad y elegancia? Nada, in·
dudablemente.
Obsérvese el modelo del &lt;i: matinée:i&gt; que ahora tenemos el
gus~o de ofrecer á nuestras lectoras, y se ,rerá cuánta razón
hay para decir lo que decimos.

Que una y otra cosa son evitables, si no de una manera
absoluta, sí en un gran número de casos, está ya perfectamente demostrado. Y los irreparables, los que pueden con·
síderarse como irremisiblemente perdidos, son aquellos
en que no hay nadie que acuda en auxilio de los niños
desheredados, aquellos en que la miseria y la ignorancia
se unen para árrvjarlos al arroyo ó para hacer de ellos pre·
sa de todas las degeneraciones.
La crianza y la educación de los niños son, en la época
mimos.
actual, verdaderas artes científicas, objeto de estudios
Su organización así lo requiere. Son seres frágiles, suje·
muy cuidadosos, de experiencias interesantísimas, de ob·
tos á sufrir por los menores contratiempos, á resentirse
servaciones atentas que han permitido fijar reglas claras,
de cualesquiera de la!l indiferencias exteriores, por poco
precisas, con cuyo auxilio es posible, hasta donde alcanza
intensamente que se ejerzan, y, para poder vivir, para rela falibilidad humana, defeuder de las garras de la muerte
sistirá tantas acciones perturbadoras y nocivas, necesitan
ó de la desgracia á nuestros hijos. En los grandes centros
indispensablemente de la vigilancia de sus padres.
de Europa se han hecho campañas perfectamente organi·
Pero no solamente la necesidad de conservar su vida es
zadas; se han formado estadísticas minuciosas hasta el exla que reclaman. Los cuidados que exigen todos ellos con
tremo y se ha podido comprobar que, con los métodosmo·
urgencia no solamente tienen por fin evitarles la muerte
dernos, no solamente se puede salvar de la muerte á muinmediata. La raza humana, no obstante su mayor perfec·
chos niiios, sino que se ha logrado hasta mejorar la raza.
cionamiento, es una de las más delicadas de las especies
Semejantes conquistas son de las más preciosas de la cisuperiores; y el número de los débiles, de los insuficiente·
vilización.
mente aptos en lo físico, para la vida, es más grande enes·
En los momentos actuales, contando con medios tan efita especie que en cualquiera de las otras, como son tamcaces para defender á los niños contra todas las causas que
bién más numerosos los padecimientos que la aquejan y
motivan su debilitamiento físico ó su deformidad moral
la diezman.
aquellos que no ponen en juego todos esos medios que J~
El niño es el futuro hombre. Habrá de desarrollarse; haciencia ha conquistado, son tanto más culpables, cuanto
brá de encontrarse más tarde en plena lucha con el medio
que tienen mayores pdsibilidades de hacerlo. Está bien que
exterior, así en lo moral como en lo físico; habrá de estar
· los absolutamente pobres, aquellos que para ganarse lo insujeto á la asechanza de las enfermedades y de las pasio·
dispensable para la subsistencia, tengan su necesidad de
nes, y sólo podrá defenderse de unas y otras si su organi·
luchar, hora tras hora del día, confíen la crianza y direczación física es resistente, poderosa, y si su espíritu es
c~ón de ~os pequeños á manos mercenarias, sin afecto y
fuerte y enérgico.
sin más interés que el puramente comercial. Se explica
Una y otra cosa pueden1 es cierto, tenerse por herencia;
que los ignorantes abandonen á sus hijos á que crezcan
puede hacerse sano y fuerte, lo mismo del cuerpo que del
corno plantas silvestres. Mas todos aquellos á quienes la
alma, con una salud y una fortaleza tales, que las influen·
cias nocivas del exterior no puedan nunca quebrantarlas. Fortuna ha dado los medios indispensables para ello, tie·
nen la obligación ineludible de sujetar cada uno de sus acMas estos seres, de tal modo fuertes, son excepcionales: la
inmensa mayoría, por el contrario, está sujeta á la influen· tos, con relación á sus hijos, á un plan de crianza y de
educación que obedezca á fines esencialmente científicos.
cia del medio, que modifica su manera de ser de un modo
Atendiendo á estas razones, así como á la indicación que
extraordinario.
reiteradas
veces nos han hecho muchas de nuestras lectoAsí como un niño sano é inclinado al bien puede con·
ras, hemos decidido consagrar esta parte de nuestro semavertirse en canijo por una crianza defectuosa, ó bien per·
vertirse por las compañías dañosas, por el ejemplo funes· nar_io á ~ar ~n l~ mejor forma á ,las madres de familia, una
sene de 1nd1caciones que tendran siempre aplicación en
to, por la dirección deficiente, del mismo modo el que, de·
la labor interesantísima de criar y educar á sus hijos. Para
pequeño y por razón de su natural manera de ser, no dis· esta sección hemos elegido á persona competente, que ha
frutaba de salud ó era inclinado al mal, puede perfecta·
consagrado parte de su vida, de un modo especial, 'á estas
mente, por una sabia dirección, cambiar, si no totalmente
cuestiones, y que ha hecho de ellas la parte principal del
su organización, sí modificarla hasta el punto de hacerse
ejercicio de su profesión. Procuraremos que estas indicaapto para la vida.
ciones estén de acuerdo con las condiciones especiales de
Nada hay más triste que un niño enfermo; nada hay más
nuestro medio, y no sean, como hasta ahora se ha acostum,
desagradable que un niño hipócrita. No hay vida más tris·
brado en publicaciones semejantes, una simple copia de
te que la de un hombre enfermizo 6 la de un hombre dé·
libros editados en otros países, y, como es natural, escritos
bil, sin voluntad, sin carácter, incapaz de manejarse por
para otra raza, para otro medio, para otros hábitos y otras
sí mismo; ó ignorante, inepto para toda clase de trabajo
condiciones, en gran parte diferentes de las nuestras.
por incapacidad mental.

E'!:~§im'F=='"ilADl\.~hay más interesante, más digno de
especial atención, de tierno cuidado,
que los niños. Ellos son los persona·
jes de más importancia en la familia,
no obstante su aparente insignifican·
cia, y en ellos se concentran todas las
miradas, todas las solicitudes y, en
torno suyo, se agrupan todas las delicadezas y todos los

De granité .de lino; el bordado se hace con ojales y al
realce; las orillas van orladas al punto de ojal también, y
recortadas en forma de pequeñas ondas. Esta es una ele·
gante servilleta· para té.
·

�EL MUNDO ILUSTRADO

306

307

EL MUNDO ILUSTRA no

lFOT. FELIX, DE PARIS
FOT. FELIX, DE PARIS
TRAJE DE. CALLE.-En «meteoro&gt; verde nilo. Sobrefalda corta , guarnecida con flecos de seda, 1o mismo
·
que 1a f aId a.
La parte
superior
del
cuerpo
va
adornada
con
dos
bandas
cruzadas
guarnecidas
de
fl
d
·
d
·
.
.
,
eco, e¡an o ver una camisola
de
muselina de seda blanca, tableada. A la onlla del escote tiene elegantes bordados de oro y seda.

Lu1oso MANTO DE OTOMANO, en color marrón. La vuelta del cuello, las mangas y la orilla, están guarnecidas
de piel; el delantero va adornado con ricos alamares de seda
que terminan en borlas.
\

�308

EL MUNDO ILUSTRADO

EL·MEDICO EN CASA.

. 1

rieñcia exterior de los objetos que sé encuentran en la habitación y de esta misma, sino el cuidado de quitar todos
los polvos y alejar todos los objetos que no se encuentren
perfectamente limpios. La habitación tendrá para esto solamente los muebles indispensables: una cama, mientras
La Recámara del Enfermo
más sencilla y menos estorbosa será mejor; una mesa de
noche, un lavabo, y, si acaso, una pequeña mesa donde se
Es creencia muy general que la habitación ocupada por coloquen los medicamentos y útiles necesarios para la atenuna persona enferma no debe requerir más atención que la ción dtl enfermo, y una silla. Nada de cortinajes; lo mede impedir el &lt;!cc:eso del aire y de la luz. Se cree que, lle- nos posible de alfombras. Absolutamente nada de muehles
nadas estas dos condiciones principales, lo demás es cues- de lujo, con el fin de que todo pueda ser aseado convetión del todo insignificante que no merece fijar la atención nientemente, y, si posible fuere, lavado con mucha fre.
de nadie.
cuencia.
Sin embargo, no sucede así, y si es verdad que muchas
En México no acostumbran-al menos que nosotros seveces el médico mismo no cuida de hacer las recomenda- pamos-aquellas personas que construyen expresamente la
ciones necesarias para que la habitación en donde hay un casa que han de habitar, tener en cuenta la posibilidad de
enfermo sea objeto de cuidados especiales, no por esto es que haya enfermos en la familia, y, de acuerdo con esa
menos exacto que debe concederse especial atención á mu- contingencia, construir un departamento especial donde
chos detalles, en apariencia insignificantes, pero que con- los enfermos pudieran ser atendidos. En otros países las
tribuyeJ:!. á evitará las personas enfermas molestias inúti· familias acomodadas que tienen posibilidad de construir
les é indebidas, peligros de diversa especie y á impedir á sus habitaciones conforme á sus propias necesidades y guslas personas que le rodean no menores molestias y no me- tos, no descuidan este detalle, que es muy interesante; y
nores riesgos.
así como destinan dos 6 tres piezas á los visitantes que
Es muy general que se peque por un exceso de precau- van á pasar cortas temporadas, del mismo modo de3tinan
ción en lo que concierne á impedir que el ambiente de una habitación sencilla y en excelentes condiciones de
esas habit&lt;!ciones sea renovado y á que la luz llegue. Este ventilación y aseo para alojar allí á cualquier enfermo de
pecado suele ser tan nocivo para los enfermos, como en la familia.
extremo contrario, que consiste en ponerlos punto menos
En este caso, la pequeña enfermería no cue$ta mucho.
que á la intemperie.
Una habitación pequeña, con amplia ventana hacia uno de
Por regla general, la habitación de un enfei:mo requiere los rumbos antes indicados, con las paredes estucadas, 6,
cuidados especiales, según que se trate de una enfermedad cuando menos, pintadas de aceite hasta una altura de dos
contagiosa ó no, y en este último caso, según el padeci- ó tres metros, con piso de madera encerado y con lo, muemiento de q;ie se trate.
bles á que mtes bemos hecho referencia, y situada en el
Siempre que se trate de una enfermedad contagiosa, el lugar más retirado de la casa, no significa un gasto excesi·
aislamiento es absolutamente indispensable, á menos que, vo, y puede tener una utilidad extraordinariamente gran·
como en el caso de la viruela, haya algún 'otro.medio com· de. Sabido es que los cirujano.s, sobre todo, no gustan de
pletamente eficaz de evitar el contagio,
·
, operará domicilio y muchas ocasiones llevan su'exigencia
Pero aun cuando el mal de que se trate no sea contagio· hasta á no permitir que las personas operadas salgan del
so, es mu y conveniente que se destine para recámara del sanatorio. Es precisamente porque no tienen confianza en
enfermo la habitación más aislada de la casa; la que esté las condiciones que ofrezca la habitación destinada al ope·
más tranquila y que á ella sólo tengan acceso aquellas per- rado, en quien una infracción cualquiera en las reglas del
sonas que sea indispensable que estén cerca del enfermo. más estricto aseo que privan en la cirugía moderna, puede
Naturalmente que si éste se encuentra atacado de un mal ocasionar complicaciones gravísimas.
crónico, inofensivo para los demás, y conserva su estado
Sea cual fuere la habitación que se destine á un enfer·
mental intacto, ese aislamiento, aún relativo, debe relajar- mo, es muy conveniente procurar que su temperatura sea
se del modo que parezca más prudente, porque, es claro uniforme. Esto no es muy fácil de conseguir en nuestro
que una separación absoluta en una habitación enterame~- clima, donde, por razón de la benignidad del invierte quieta sería más bien perjudicial que favora.ble para el no, no se acostumbra hacer instalaciones de calefacción.
paciente.
Habría necesidad de usar pequeñas estufas, las cuales ofreNo sucede lo mismo cuando hay que habérse1as con una cen á veces inconvenientes. En todo caso no se usará de
enfermedad a~uda que requiere, como condición primor- ellas sino cuando pueda contarse con una excelente ven·
dial en el tratamiento, la quietud y el reposo; entonces sí tilaci6n.
habrá que hacer más estricto el aislamiento. En éste, que
DR. WEIL,
es el caso más general en que debe destinarse un departamento especial para el enfermo, los siguientes consejos
pueden ser de mucha utilidad:
La habitación ,debe tener una ventana al exterior que
CONSULTAS
reciba la luz y orientada de prefer.,ncia hacia el Sur; 6
bien hacia el Oriente 6 Poniente, la cual, á menos de indicación expresa en contrario, se abrirá para dar paso á la
Señorita Marcelina, Progreso:-No creemos que las pílluz del sol. Esta es sumamente saludable, contra Jo que
generalmente se piensa, pues hay muchos microbios que doras á que hace referencia sean eficaces para corregir el
no resisten su acción por mucho tiempo. Así se explica defecto de que se queja. Si Vd. tiene la bondad de enviarque, por ejemplo, los médicos ingleses en la India hagan nos su dirección y una estampilla para la respuesta, ten·
la desinfección de las casas de los enfermos atacados de dremos mucho gusto en indicarle, en carta privada, nuestra
peste, simplemente practicando horadaciones en los techos opinión sobre su caso.
Rosa del Valle, Lerma:-El mal de que se queja Vd. se
para franquear el paso á la luz solar.
Si la habitación donde permanece una persona entera- corregirá muy fácilmente con sólo protegerse el dedo enmente sana debe ventilarse, es claro que esta necesidad fermo, envolviéndolo con una corta tira de tela adhesiva
aumenta de un modo considerable cuando quien se en- durante un corto tiempo, para evitar el roce constante so·
cuentra allí confinado por muchas horas es un enfermo. bre la piel.
Gil Blas:-El procedimiento más eficaz para curar la ti·
Pero es necesario que la ventilación se haga metódicamente, de preferencia en las horas del día, que son más calu- ña es el siguiente: en primer lugar, hay que depilar con
rosas, y graduando las corrientes de aire para que no per- una pinza toda la extensión de la mancha, 6 cuando me·
nos cortar los cabellos enteramente á ras y mantenerlos
judiquen al enfermo.
Las puertas y· ventanas no deben permanecer cerradas sumamente cortos durante todo el tiempo de la curación.
sino cuando el médico lo indique especialmente. Es claro Lavar en seguida la parte enferma con una solución de bi·
que habrá casos en los cuales, para dar quietud absoluta carbonato de sodio para desengrasarla; se lava luego con
al paciente, será indispensable amortiguar en gran manera una'solución de bicloruro de mercurio en agua pura, en la
la luz exterior; pero esto sólo es en casos excepcion:tles. proporción de uno para quinientos; y se cubre por fin con
Por lo general, es preferible dejar entrar la luz á la habi- una pomada hecha de un gramo de turbit mineral por cuatación, y solamente impedir, por medio de un sencillo renta de vasel,ina. Al mismo tiempo hay que ministrar tóbiombo ó cualquier otro medio, que llegue directamente nicos á la nifi.a enferma, y especialmente aceite de baca·
lao, ya sea puro 6 en forma de emulsión. La infusión de
al sitio que ocupa el enfermo.
' •
Una de las condiciones que es indispensable llenar, es hojas de nogal también da muy buen resultado.
la limpieza. Por limpieza se entiende no solamente la apa- .

•

309

EL MUNDO ILUSTRADO

fil no sea legitimo, pues en este caso, su
precio serla m11cho mayor. Me permito
.aconsejarle que elija algún otro objeto, por
ejemplo: unos floreros artlsticos para la
mesa de "toilette'' ó cualquiera otro adorno propio del tocador.

Consultas para las Damas
DOS MODELOS
X. Aurorita X.: En esta sección verá usted los modelos que se sirvió pedirme. El
de baile quedará muy bien en alguna seda ligera, como liberty. El escote lleva al
derredor una guarnición compuesta de
dos entredoses de encaje de "guipure" ú
otro cualquiera; dos tiras de esa misma
guarnición bajan por el frente en forma de
estola hasta la orilla de la sobrefalda.

AUTORE.SJ COMEDIAS

!" Maria Esperanza: Por carecer de espacio, no tengo ahora el gusto de darle los
modelos que desea, pero en el próximo
número los verá.
Pocas comedias serán tan bonitas y propias para ser representadas entre las familias como las de los hermanos Quintero, que en la actualidad gustan extraordinariamente. Entre ellas pueden elegirse
"El Nido," "Las Flores" y "El Amor que
Pasa."

RE.SPUESTA
una Eoseoadense: Tal vez le convendrla
á usted subscribirse á algún periódico exclusivamente para sel'ioras, como por ejemplo: "La Moda Elegante" ó el "Salón de
la Moda," en los cuales vienen hojas de
labores y dibujos para bordados.
Agradezco mucho las frases benévolas
que tiene para Juzgarme.

PARA EL VINO

Cinturón de tafeta. El otro modelo de estilo sastre puede hacerse eo pafio, sarga
ó cachemir.

VARIAS CONSULTAS

estimarla muy de veras, intenta suicidarse en el mismo taller, hiriéndose grave. mente. Su vida se salva, debido á la abnegación y heroicos cuidados de su esposa, la cual lo perdona y quiere salvarlo,
no sólo de la muerte, sino también de la
maléfica influencia de la "Gioconda." Con
este objeto, asiste á una cita que la modelo ha dado ál Lucio en el taller. Las dos
mujeres tienen en este acto un diálogo en
extremo interesante, el cual termina trágicamente, p'les la "Giocooda," humillada, creyéndose despedida de alll por el
mismo Lucio, en cuyo nombre ha_bla Silvia para conseguir sil objeto, dice que ella
desaparecerá, pero también la estatua moc1elada en su belleza. Intenta derribar la
obra de arte para romperla; la esposa lo
impide y alcanza este noble fin; pero á
costa de la pérdida de sus bellas manos,
pues el peso de la estatua las hiere, dejándola sin sentido por el Intenso dolor.
En ,et.último acto se consuma la tragedia,
pues Silvia aparece mutilada á causa de
la precisa amputación de las manos y su
esposo la ha abandonado por seguir á la
''Gioconda."

Sin nombre: Doy á usted los modelos
que desea para ropa blanca. Se adornan
con tiras bordadas muy finas, con encaje
valenciano ó de bolillos.
No se usan ya los refajos de tafeta.
-Para limpiar los muebles de que me
CARTA EXTRAVIADA
habla, puede usted hacerlo con alcohol
Chlcharita: No se ha recibido ninguna
puro, empapando un lienzo de seda, con el carta suya en esta redacción; tenga la
cual se frotan los muebles, y luego se les bondad de repetir sus preguntas.
pasa otro lienzo del mismo género bien
OBSEQUIO PARA BODAS
seco para que no pierda su brillo el barniz.
Enriqueta Villasel'ior: El "bouquet" de
-Procuraré explicarle brevemente el
argumento de la Giocooda, de d' Annun- gardenia! que desea usted para regalo de
zio. "La hermosa mutilada" es Silvia, es- una desposada, puede costarle de cinco á
posa del escultor Lucio Settala. Este se diez pesos, según el tamaño 1el ramo.
El libro y el rosario es casi siempre ob·
ha enamorado de la "Gioconda," mujer
bellfsima que le servia de modelo para eje,, • sequio particular del oov~Ol pera si usted
cutar sus trabajos artlsticos. No resol- quiere hacer dicho obsequio, le costará de
viéndose á abandonará su esposa, por quince á veinte pesos, siempre que el mar-

E. H.: Según la receta de un hábil quimico francés, la manera de dar al vino un
gusto y perfume agradables, es tomar
flores de vid en el tiempo que estén más
lozanas; se hacen secar á la sombra, teniendo cuidado de preservarlas del ardor
del sol ó de los grandes calores. Estando
bien secas, se pulverizan y se pone la
cantidad suficiente de estos polvos en una
muñequita de lienzo fino, la cual se pondrá en la cuba, mientras que el vino nuevo comienza á fermentar; nada es más eficaz que este polvo para d'l.T al vino un
perfume exquisito.
Cuando el vino está en fermentación,
obra sobre estas partlculas de flores, y el
movimiento que excita es suficiente para
que se mezclen bien, el cual, por este medio, contendrá todas las cualidades del
I acimo y de la flor.
MARGARITA..

��EL MUNDO ILUSTRADO

312

313

EL MUNDO ILUSTRADO

Comedia de Ensueño
Pmonajes:JL POETA.-LA A'IIANTE
LI\]

TODAS LAS PERSONAS
ELEGANTES

I

,.

'

saben que para los perfumes,
jabones, aguas de tocador,
dentífricos, etc,

,

1a Marca que

esta mas abajo

constituye

el señal de la
mas elevada
perfeccion.

luv!Al.rrl'·~J!:1 J la da una ble01ll'a uaarada perfed~1 1 cura radlcalme11te .,
,.
1 1aha!0Daa. Fol1U1ca lu aflu 1 lu da bnuo '1 \rlDlpareDola.
AQNKL PH1VIIIIT4, 18, AVENUI DI L'Ol'tRA, l'AAII,

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
es la reina de las vomadas, vorQue 1lempre cura, 1lempr1 alivia y 1lempr1 es efi-

caz. Millares de versonas curada.,¡ con ella te6tlflcan sus m1m1vllJ1,boS rtsulta·
dos, y vor esto es que se ha hecho la oreterida del vúblfco Basta usarla una vez
vara tenerla siemvre á orevenclón. l'roduce efectos se,.-uríslmos en
Granos, Tumores, Almorranas, Heridas, l'ústulas, Llagas, Uñe,os.
Ulceras, Quemaduras. Fístulas. Eruvclones, &amp;., &amp;.
Ue venta en todas las Droguerias y Both;;as.

HERMOSEAN, CONSERVEN YSALVEN VDS SUS CA BELLOS

pºefrioI. E HAH N

, Este renombrado regenerador antiséptico, eu,pléado é lnoicado por las
Celebridades medlcales óel munóo entero.
EMPLEO AGRADABLE SIN NINGUN RIESGO, SE VENDE EN TODOS
LUGAROS - 3 MODELOS DE FRASCOS.

Rehusar las imitaciones cuyos resultMos son desastrns. Extntr la firma
HAH N en la envoltura 11 los rotulos, con el sello de garantía de In Unton d
los Fabricantes.- VI BERT FABRICANTE, LA UREADO DE QUI MICA, LYON 1'RANCIA,

En el jardín umbrio esplende la noche.
Un amplio dosel estelado cubre fa fronda;
los ramajes en los que anidan loi; pájaros,
dormitando en el apacible silencio; la vie·
ja mansión á travé, de cuyas ventanas
abier tas aún se percibe la luz descendiendo d~ los canJelabros sobre los antiguos
muebles, muebles entonces esparcidos en
d~,;orden, PO desorden que revela la bá·
quica alegria de la pasada fiesta .... Vense
e r la alfombra flores de5hojadas, listones
mustios que quizá cayeron de una cabeza
bl0nda; junto á un tibor chinesco, en que
las crisantemas florecen con solemne floración oriental, está un abanico. Flota en
el ambiente un delicado aroma de mujer.
Dijérase que todavia se escucha el eco de
la~ risas, de los flirteos galantes; y que
la tersura de los espejos se tií'ió de rosa
al rrflejar la contracción risueña de los
h bios femeninos; y que en los rincones
discretos de sombra, tras de los biombos
en donde sonrien doradas musmés, vagan
aún fantasmas de amantes, de amantes
frívolos que dieron un amor en la espuma
de cristalina copa, para recobrarle no bien
el licor de azulados cambiantes se deslizó
burhujeando por las rosadas gargantas.
No hace media hora que los últimos
acordes de vals languiftecieron, y que las
alegres palabras de despedida de los últimos invitados vibraron como gorjeos para apagarse luego. Y, sin 1mbargo, reinan la tristeza y el hastio: la tristeza de
los Júbilos idos; el hastío del placer extre·
mado. Suave nostalgia dé cosas muertas;
anhelo de vida nueva; reacción del rego·
cijo violentú; ansia de silencio, de quietud, de calma ...
El poeta.-(Que aburrido recorriera los
salones, ávido de disipar su tedio ya recostándose en este diván, ya recogiendo
aquella flor marchita y d~ desmayado
perfume, ya abriendo el olvidado ·abanico
ó contemplando en los espejos su rostro
empalidecido por la dilatada vigilia, sale
á la terraza que domina el jardin. No hay
un soplo de aire en la atmósfera; creerlas e
que los árboles duermen. El mira al cielo,
al cielo estrellado que palidece también,
en las postrimerias de la noche). ¡Cómo
tarda en pasar el tiempo! Lejos aún está
la aurora .....
(Reclinase en el recio barandal Medita.
La humedad del rocio, envuelta en la emanación de las rosas que no distantes de él
se insinúan en la obscuridad, refresca su
frente calenturienta. Cansados sus ojos
de ir errabuDlios por la espesura del parque, se fijan en el estanque que abajo está. Siente el misterio de las aguas adormecidas, de las aguas inmóviles, sobre
cuyo cristal de luna riela con albos destellos .... -Las horas prosiguen su curso.
Oyese, atenuado por la distancia, el toque
de un reloj. El poeta desciende por la
blanca escalinata, con blando pero seguro
paso, como si experimentase de súbito la
seducción del Jardin umbrio. lntérnase en

rAST1
PARA LOS

DltMHS ES

I

Recomendada como la
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!().50 tubo. No a.cevta. nln11úr substituto Y tén1tl\Se ruldado de no obtener el ledtlmo. Es la
mejor de lo mejor.
II echo sohi.meote I&gt;Or la

EL VINO DE STEARNS
OE .-4CEITE DE BACALAO
FERRUGINOSO
~

·-1na prepatación maravillosa.
r~conocida por la profesión mé·
dica como el mejor de los tónicos
y el r~constituyente mas energico.
¿;stimula el apetito, purifica y
enrktuece la sangre y cura toda.E
las enfermedades del pecho y lo~
_.:1Jrr..ones.
Pídase siempre el de St_earnr..

FREDERICK STEARNS &amp;CIL
oETROIT. MIOH•• E, U. ~.

las callecillas, cuyos toldos de follsje lucen más sombri1.ts las tinieblas. Anda )
anda sin detenerse, pensativo. Estrlas d~
luz, filtrándose por entre las hojas, imprimen sobre su negra ve$timenta raudas
caricias. El aletear de algún pájaro tui ba
á ve:es su abstracción. Va, en el misterio de la soledad y de la noche, hacia un
lugar ignoto, en donde luzca la aurora.
De pronto, de un claro bosque se destaca
del nimbo de claridad proyectada por la
luna que desciende al ocaso, una silueta
de mujer, que avanza, que avanza ha~ta
cerrarle el paso).
El poeta.-¿Quién eres tú, que apareces
tan inopinadamente y estorbas mi camino?
La amante.- No podria decirtelo. ¿Acaso tú mismo sabes quién eres?
El poeta.-Soy un peregrino desengañado.
La amante.-!UD peregrino? ¿Pvr Q' é
no un poeta? Aunque no descubro melenas en tu cabeza-quizá porque hoy la~
melenas sólo convencen á los tontos en
poesla,-bástame mirarte para compren·
derte .... Los poetas aman la noche, la ~o·
ledad,·y saben penetrar en el alma de lo~ ·
bosques .. .
El poeta.-Yo amo la aurora.
La amante.-Entonces, en tu peregrind·
ción, ¿1a buscas?
El poeta.-La he buscado sin encon
trarla.
La amante.-¿Y por eso te quejas?
El poeta.-Ni me quejo, ni me regocij, :
simplemente me aburro y marcho sin run bo ....
La amante.-¿Quieres mi compañia?
El poeta.-No eres la mujer ideal.
La amante.-1Neciol ¿Ignoras que J;,
mujer ideal se halla donde menos se pier sa, como un grano de oro que entre la,
guijas del sendero resplandece al sol?
El poeta.-(Mirándola). ¿Qué extraño
misterio tienen tus palabras? Tu lenguajP
es algo que nunca oi. Brota con la dulzura
de las fuentes y es más grato que el arru
llo de los pájaros. Si como él es tu belle·
za, divina has de ser, como ninguna e tra
hembra en el mundo.
La amante.-Soy bella con humana l&gt;r·
lleza. No busques la belleza fuera de l,s
cosas humanas.
El poeta.-,-(Embriagado, trémulo ).
¡Quiero verte!
La amante.-Me verás á la aurora.
El poeta.-Tarde llegará y experimento
sed de ti, sed de contemplarte, sed de hun·
dirme en el arcano de tus ojos y de tu&lt;
labios. Me atraes con la atrac:ión de lo
desconocido, de lo impalpable; me subyugas; presiento que en ti encontraré la e~clavitud.
La amante.-Sfgueme; la aurora ha de
saludarnos muy pronto. Breve será el resto de la noche ..
(Marchan por la calleja umbrosa. La~
hojas secas crujer. á su paso. Ha desapa·
recido la luna, y la Naturaleza y las cosas
se esfuman en la vaga penumbra que parece descender de las estrellas).
La amante.-(Señalando un rincón del
arcaico Jardin). ¿Te placería que nos sentásemos en este viejo banco? Desde aqul
se descubre el oriente, aún tranquilo, y

Píldoras
del Dr.Ayer

Las

Para la Dispepsia,
Estreñimiento,
Jaqueca y Desarreglos
del Estómago,
Hígado y Vientre.
Son Puramente Vegetales,
Son Azucaradas,
Son un Laxante
Suave pero ~fi~
"Con las Píldoras del Dr. .Ayer he
obtenido siempre una acción más se·
gura todavía que con otras píldoras
muy en uso y que por su crédito se han
familiarizado entre el vulgo. Son muy
fáciles de tomar y no causan dolores
ni repugnancia."
.A. MARTINEZ VARGAS,
Catedrático de Medicina,
Granada, Espafia.
Cada pomito ostenta la fÓrniula en la
rotulata,
Pregunte usted á médico lo que opina
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..

�EL MUNDO ILUSTRADO

314

se respira la frescuri. del rocio y de las
hojas.
El poeta.-Sabia eres. Los hombres de
hoy sólo aprendimos á andar, á andar de
prisa . ...
y
(Siéntanse los dos en el olvidado bany
co. En la sombra, muy cerca, el poeta adivina la presencia de una también olvidada
Toda. madre debe obtener este interesante librito sobre los cuiestatua, que erguida en su pedestal recidados de las criaturas, escrito expresamente por eminentes médibió en su carne marmórea el beso del
cos. Millares de ejemplares se ha.n distribuido gratis á. las madres
tiempo y del abandono, beso que trocó su
en la.s últimas semanas. Pida.nos un ejemplar inmediatamente.
blancura en palidez).
JOHANNSBN, PBLIX Y CIA.
El pr,eta.-(Cogiendo entre las suyas
las manos de la amante). Tus manos tienen la suavidad de un tierno pétalo de
azucena, y me imagino que hacen gala de
Ag .. ntes Generales de los Sres.
la propia blancura. Tus manos completan
&amp;
el pensamiento de tus labios. Palpo en
ellas el misterio de tu aparición y de tu
Muy señores míos:
encanto.
Sirva.use remitirme gratis y libre de porte el interesante librito
La amante.-¡Oh! Y si conocieras mi
para la.s madres, escrito por especialista. de niños.
alma ....
Nombre..................... . . . Localidad ....................... .
El poeta.-Pero no retires tus manos.
Son
ellas el gesto de tu alma, de esa alma
Dirección...... . . . . . . . . . . .. . . . . . Edad del niño ... .... ... ... .. .... .
que no conozco. ¡Y es tan amable su contacto; tanto el bienestar que me dan!
NOTA -C6rte&gt;1e e te aviso y remíta&gt;1e en sobre abierto con J,Jorte simple de
La amante.-(Esparciendo por entre los
2 centavos, y se recibirá Inmediatamente este librito,
cabellos negros del poeta la caricia de sus
Mundo Ilust, Febrero 7-1909.
dedos largos y esbeltos). ¿Sufres? . .. . . .
Cuéntame tus cuitas, que quizás yo sabré aliviarlas.
El poeta.-Sufro del vaclo de las cosas;
mi alma nació para elevarse y tropieza
siempre con la realidad ....
La amante.-¿No eres artista?
El poeta.-SI; pero al mismo tiempo que
lo soy en los libros, quisiera serlo en la
vida. Yo aspiro á hacer de la vida un arte, como el dlvino Leonardo. En vano lo
intenté hasta hoy. Mi pluma me dió la
fama, pero no la felicidad. En vano también he buscado la felicidad en el placer,
9. FAUBG. ST. MARTIN
porque el placer, luego de deslumbrarme,
P ARIS (lOe.)
dejó en mi ánimo profunda huella de hastlo; inútilmente la persegul en la gloria,
pues, glorioso como soy, encuéntrome solo y triste; la amistad me sonrió un dla
para volverme el rostro después; la riqueza .. . .. en cuanto á la riqueza yo te .tiria que, si la reina de Saba se me presentase, habrla de desdeñarla tan sólo porque
el oro me la representarla frlvola y harla
Gran Relojería y Joyería
perder á mis '. ojos el encanto de sus
besos .....
La amante.-¡llusol Has corrido tras
de todas las quimeras, y, al fin, cansado,
jadeante, te detienes, pensando que los
y
horizontes cerráronse para ti .... (Pausa).
¿Pensaste alguna vez en el amor?
El poeta.-Pensé en él, si, y hasta
Recomienda á sus favorecedores
hube
de desearlo; pero nunca lo he sentiy al público en general, el más VAdo. Yo descubría en las almas de las muReloj &lt;Omega&gt; de
RIADO SURTIDO DE NOVEDA- jeres un yermo desierto. Persegui el amor
dos tapas para
DES de todas clases en nuestro ramo. sin darle alcance .. ..
SE~ORA, de plaLa amante.-Hé ah! tu yerro. El amor
Invitamos á que nos visiten.
ta, grabado rico: $18.00
no se persigue: se halla ..
Para el interior mandamos GRADe oro 14 quilates,, 65.00
El poeta.--¿Y dónde hallarle, dime? ¿En
El mismo reloj
TIS el CATALOGO ILUSTRADO dónde?
OMEGA para
La amante.-¿Por ventura sabes si lo
encontraste ya?
HOMBRE, de plata, grabado rico,, 16.00
El poeta.-Lo dudo .. . .
La amante.-¿Darlas el arte por el amor?
De oro 14 quilates,, 90.00
El poeta.-Les unirla á los ·dos para
OMEGA de níquel
hacerles
más grand!lS, Yo anslo la concepcon una tapa, de
ción
de
labellezaenelamor.
¿Te imaginas
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AGENCIA de los AFAMADOS
RELOJES de PRECISION

''OMEGA''

tú, ¡oh benéfica desconocida á quien ya
conozco! esta grandeza?
La amante.-Si no lo has conseguido
hasta ahora, es porque tu espiritu sólo
soñó, y no viviste. ¡Cuántas veces pasó á
lado, sin que lo advirtieras, lll amante
SE CURAN EN _UN D~ tuIdeal!
Ella te habrla dado la dicha con el
calor de sus manos y la luz de sus ojos;
ella serla la compaftera angélica que dulcificara los obstáculos del camino, siguiéndote como una sombra; tú la habrlas
adorado y no lrlas errante en las tinieblas de la noche y del silencio ....
IUna leve palpitación estremece el Oriente. Azulada franja de luz surge, primero
~t Remedio dE&gt; Munyo!l para el R€sfr.el),
~.h :a ia cabeza, la gargan'.::t y los pulmones cas. débil, luego más y más azul, de un lumiInstantáneamente. AtDja la fiebre y suprimf noso azul que va dilatándose con lentitud
las clescargas de mucosidaé'es ;iasales, nsr come por el cielo].
todos los dolores producidos por los restriado •
y IC's catarros. Cura la Grippe y los "!aso,
El poeta.-¡Oh! ¡La aurora!
rebelde:; de tos. Impide la Pu lmonra. Precio
(Enmudecen los dos por largos instanen n1oneda mejicana; 60 centavos.
¿Eufre Ud. de rigidez ó de hinchazlln crónl tes. El poeta piensa; la amante sonrle.
cas, ~· por muy cronicas que sean, en la~
coyunturas? Ptdale á. su farm'.lcéutlco que En tanto, una coloración cada vez más inJe Vt'nda el Remedio de )fuhJ011 para e: tensa invade el orto. En los ramajes escúReumatismo, y verá Ud. cuan pronto nued~ chaose rumores de alas. Un gorjeo se
w,mr.,e. Precio, " ll moneda mejicana; .,..'11.
centavos.
desgrana en musicales trinos, eo la alei:,1\ adolece U d. de alguna enfermedsd de lo,
rmon1s ó de la vejiga, no deje de conEegui.r e: gria matinal. La brisa hace ondular el foRrn;.e\\iodeMunyon para [Qs r!flones. Precio, llaje; las flores exhalan un aroma más
en roo neda mejicana; óO " '.:TI tavos.
) ffi Vivificador de Munyo'l conviene a. lm puro, de más exquisita fragancia que el
hombres dlbiles en fuertes y les hace recupo nocturno. La natural.eza se abandona á la
rar la vir!lidad perdida. Precio, en monedl armonla de la mañana que nace).
lllel1cana.; 2 veso&amp;·
Agtontell Uentorales: J. Labadle '::;uc~
La amante. - (Inclinándose). ¿Duer·
)' Cia. Profesa 5. México. D. F.
mes?
El noeta.-(lrguiéndose, sobresaltado).
¡Es ya de dial
La amante.-(Riendo). ¿Me conoces?
El poeta.-(Mirándola). ¡Sí, te conozco! Yo te he visto alguna vez, creo que
DOCTOR FRANCISCO DE P. MILLAN.
Especlallsta en en1Prmfdades secretab muchas veces; yoteconocl un dla, ayer ....
Clrul!'fa. 11' de Santo Dnmlngo núm. 5.
hace mucho tiempo .... no sé ... .
La amante.-Algunas mañanas virie á
AURELIO MACIAS NAVARRO. Clrujann
Dentista. Avt&gt;nldaCorona S.,. (Antes Pal~· coger flores de tu jardln ....
r.!ol Guadalaj1m~.
El poeta.-¡Ah, es cierto, me acuerdo!
Pero nunca como ahora me pareciste tan
bella: en tus grandes ojos claros hay una
suprema seducción; tu palidez me encan&lt;J. M. de la. Garza,&gt;
ta; y tu cabeza, tu linda cabeza negra,
es el~ alimento de los pulmo- con la negrura de la noche, esplende á la
nes y positivamente nutre, for- aurora, radiante ...... La aurora me hace
talece y engorda. Droguería sentir tu hechizo; eres hermosa con la her·
de Uihlein Sucs., México, mosura del amanecer; tu fisonomla resD. F.
ponde al encanto de tu alma. , .. Dime, ¿cómo te llamas, de dónde vienes?
ROMAN S. ALVAREZ
Vende abarrotes de todas clases. Cotiza
La amante.-¿Para qué quieres saberlo?
á solicitud, cualquier artículo de la plaza.
El poeta.-Porque en ti encontrarla la
Agente de las afamadas máquinas de co,
dicha;
porque yo te adorarla como se adoser: "Nuestra Amiga," Ap. 1405. Guada·
ra á la virgen de humilde capilla, en un
)ajara, Jalisco.
AL RECIBIR $1.00 EN TIMBRES POS· rincón campestre, cubriéndola de plegaTALES 6 GIRO, remitiré, porte pngado rias y de flores. (Suplicante). ¿Quién
cualo.uiera de los siguientes lotes: 12 pa- tres, quién, respóndeme?
o.uetes semillas de flores 6 de hortaliza.;
La amante.-Soy el amor.
5 jabones de amole vara. desmanchar; 12
El poeta.-¿Y me amas?
oostales de lustre; 3 vares ca.Jcet!nes; 1
linterna ojo de bu1&gt;ycon luz de 3 colores;
La amante.-Si no te amara, ¿te escuuna nav~ja para la. barba marca "Gemelos;" 920 gramos de dulces entrefinos. 6 460 charía?
El poeta.-(Arrodillándose). Belleza ....
gramos de dulces Hnos; 6 lHS siguiente&amp;
tres 11lezas¡ una. alcancía. para décimos, Amor: ¡infinita verdad!
un atrascollO y unos Rnteojoe de risa. PI·
(Es de dla).
da. nuestra lista de 3,000 efectos y dlrecCARLOS GONZÁLEZ PERA.
clone.q pa.ra la siembra de toda Clal&gt;e de
semillas de flores. zacates y de hortaliza.
W. B. Arrlngton, "La Gran Barata," De Aj~o
res, Roperos, Jueqos de
pa.rtamento núm. l. Guadalaja.ra, Jal.

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315

EL MUNDO ILUSTRADO

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�EL MUNDO ILUSTRADO

316

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Donde quiera que se
sienta dolor aplíquese
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Reumatismo,
Resfriados, Tos,
Dolor de Pecho,
Debilidad de
Caderas,
Lumbago,
Ciática, etc., etc,
Para dolores en la rel!'ión de
los Riñones ó para la Debilidad
en las Caderas, el emplasto.de·
bcrbplicarsccomo sevéarnba.
Donde haya dolor póngase
un emplasto de Allcock,

Insista en obtener el
de

A.ttcock
~

~
-

~

.

,~
~_......~

a
ta T
B:oª:~u'n?!J~1i!~t~~ p~br1T!
tados, y las partes sensitivas y
doloridas del estómago, aplle
quesc como queda dicho.

TENCA PRESENTE-Que los Emplastos de Allcock, se han vendido 1i millones

durante mas de 60 anos. Como todns !ns cosas buenas ban sido imüados, peI? sol~ment.e
en apariencia. Los de Allcock ee garantiza que no eontinen Belladona, Opw, ni veneno

&lt;k ningumi especie.
DB VBNTA BN LAS BOTICAS DEL MUNDO BNTBRO,

,. Fiebre, Congestlon, Inllamaclon.
2. Fiebre de Lombrices.
s. Colico, Lloro é Insomnio.
4. Diarrea en Nlfios y Adult-0s.
5. Disenteria, Cólico bllloso.
6. Colera, Cólera Morbus, Vomltos.
7. Tos, RestrladúS, Bronquitis.
8. Dolor de Muelas, Neuralgia.
9. Dolor de Cabeza, Jaq_ueca, Vér ~
10. Dispepsia, Bilis, Estrenimlento.
!t. Supreslon del periodo, 6 escnzE11.
12. Leucorrea, ó Periódos profusos.
18. Crup, Tos ronca, Resplraclon diJlcl'
14. Reuma Erupciones, Erisipela~
15. Reumatismo, ó Dolores reumáticos.
16. Calenturas, de frlo, Tercianas.
17. Almorranas, Simples 6 Sangrantes.
18. Oftalmia, Ojos deblles ó lnllamados.
19. Catarro, Flux.Ion, lnlluenza.
ro. Tos Ferina, Tós espasmódica.
21. Asma, Resplraclon oprimida. dlflcultoea.
22. Supuracion de Oldos, S-Ordera.
28. Escrofula, Hlncbazon Y Ulceras.
24. Debllldad aeneral, debllld~ ftslca.
26. l'lfareo en el mar, Nausea, Vomltos.
27. Enfermedades Urinarias, deposltos,pledn
en la vejiga.
28. Debilidad de los nervios, debllldad v!tal.
OO. Incontineno!la de la Orina, Derrame de
orines en la cama.
81. l\lenstruacion dolorosa, Prurltus.
82. i\taL de Corazon, Palpltaclon.
33. Epilepsia, 6 Baile de San Vito.
St Difteria, ó Ulceraclon de la Garganta.
85. Congestion Cronica, Do'or de Cabeza.
77, La Grippe, Trancazo, Dengue.
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•

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..... . _ _

-.....J

coattar saponiné

Le Beuf

lnferm,d&amp;d..... 1a PiÑn

hfermedahl

Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizantes que
han merecido al

su admisión en los Hospitales
de Paris, explican la boga de
ese producto para todos los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca á que purifica, de lo¡:
Cabellos cuya caída detiene.
Lociones de las Crias, Cui·
dados intimos, etc
Descon{f.arse de las (alstfi,cac1.ones
EN LAS FARMACIAS,

Unico Agente apoderado. carios MULLER
Apartado U,04, Me:uco

�EL MUNDO ILUSTRADO

318

ES Po·sAS DE AGRICU LTORES DI CEN

319

EL MUNDO 1Lt1S'fRA00

,
f

Los
Agricultores
Usan Peruna
para
Todas las
11
1

Enfermedades

1

:II·

Catarrales.
1

1
1

,

1

¡

1

La Esposa del Agricultor.

¡,Quién mejor que la esposa del agricultor sabe lo que se requiere
en la casa del agricultor? Ella tiene que afronta.r dificultades, resolver sus problemas, evitar enfermedades, cui~ar al enfermo; todo esto
tiene que hacerlo sola, y ella sabe por expenencia lo que conviene Y
lo que no conviene.
En una infinidad de hogares de agricultores, se cuen~a con la
Peruna. como el remedio de la familia. Consultan y leen los hbros con
que les obsequia. la Peruna. Usan dicha medicina., como preventivo Y
correcc.ivo de la.s enfermedades.
.
Las esposas de los agricultores de los F.stados Unidos constituyen
una falange á favor de la l:'eruna..
Peruna en el Hogar.

Sra. Anna Linder, Dassel, Meeker
Minn., E. U. de A., manifiesta lo
Íguiente:
·
.
"Por dos años padecí de la terrible
nfermeda.d denominada. ca.tarro.
"Afortunadamente lei su a.nun~io en
1 periódico, el cu~l .ensel'ié á m1 her·
p.ana, quien escribió consultando al

10 .,

Dr. Hartman. LaPeruna. me fué recetada. La. tomé y hoy gozo de salud y
soy madre de dos nlfios.
"A la. Peruna. debo mi salud, y no
esta.ria. sin dicho tónico aunque costara. diez veces su precio. Me siento fuerte y bien, y carezco de palabras con
qué expresar mi gratitud por tan bue·
na medicina..

''Tomé la Peruna según dirección en
el rótulo, y en pocos dias estaba. bien.
Mi salud la. debo, por lo tanto, al Dr.
Hartman y á su remedio.''
Padeciendo de Catarro.

Sra. Hettie Green, Iuka, Ill., E. U.
A., escribe como slgue:
'' En Noviembre pasado tenia. catarro
y me sentia tan mal que creia estaba.
tísica.
'·De las varias medicinas que tomé
solamente la Peruna. me hizo bien.
"Después de comenzar á tomar la
Peruna., empecé á sentirme mejor.
"La cabeza no me duele tanto, estoy bien del estómago, tengo buen
apetito, buen semblante, y me siento
muy fuerte y gruesa.
''Yo no creo que la Peruna. tenga
igual como remedio para. el catarro."
La Peruna está preparada. en liquido
y pastillas. Una pastilla. Peruna equi·
va.le á una cucharada. de Peruna..

Indigestión y Afección de los Nervios.

Sra. Leonora Bodenhamer, Aparta.do 99, Kernersvllle, North Carolina,
escribe como sigue:
"Pa.deci de indigestión por mucho
tiempo, y ningún alimento me sentaba. bien.
''Estaba muy nerviosa y siempre
muy intranquila..
''Tomé varias medicinas, pero nin·
guna me hizo bien. En uno de sus a.l·
manaques encontré una descripción de
mi enfermedad. Consulté al Dr. Ha.rt·
man, quien dijo tenia ca.tarro en el es·
tómago.
•·Tomé Peruna. y Mana.Un, de acuer.
do con instrucciones en los rótulos, y
me siento radicalmente bien.
"Confio en que todos los que pa.dezCin de mi enfermedad tomen Peruna.,
pues me ha. curado enteramente."

médicos. Su Peruna.

y Manalin me libra-

ron del catarro.
"Cuando por pri·
mera vez le escribí
consultándole sobre
mi enfermedad, me
encontraba tan enferma que no espera
ba resistir el In vier·
no, pero a.hora. me
encuentro llena de
salud. Carezco de palabras con que elo- senti radicalmente bien
giar su medicina.."-Magdalena Win cuarto frasco.
kler, Route 5, Westminstier, Md.
"La recomiendo á todos los que p
dezcan de ca.tarro. Para tos y resfri~
Para Niños Resfriados.
en los niños es un magnifico remedil
Mrs. Henry Ma.rtin, La Motte, In., una. dosis al acostarse evita. que to~
E. U. de A., escribe como sigue:
toda la noche. Siempre la. tengo ~
" Después de ta.ber padecido de los casa y la recomiendo á. todos.
ojos por algún tiempo, empecé, por reMANALIN
comendaclón
de
un
amigo,
á
tomar
la
Este
prepara.do
goza. hoy de tanta f
Carta de la Sra. Magdalena Wrnkler.
Pe runa.
ma. como la Peruna.. No tiene igul1
''Reciba las gracias por sus consejos "El primer frasco me alivió, y me como laxante suave y agrada.ble.
.

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños de $1.00 y $2.00 Botella.

�320

EL MUNDO) LUSTRADO

321

EL MUNDO ILUSTRADO

CALENDARIO DE LA SEMANA

Efemérides de la Semana

;~ A l~s que sufrari
La esposa leal parece escuclrnr l~
voz de todo deber excepto la pr111c1~ pal que le manda cuidar de su salud.
:' Antes que reconozca tal voz, algún
desarreglo de los órganos femeninos
se habrá manifestado, y la nerviosidad é irritabilidad reemplazan su felicidad y alegría.
Las enfermedades de los ovarios y
·Ja matriz se van aumentando entre las
mujeres, y ellas sufren de dolor de
espalda, Jaquecas, dolores tirantes y
desviaciones que hacen de la vida una
carga penosa.
Si las reglas son muy dolo~i...;as ~
demasiado frecuentes 6 excesivas, s1
_,,.-- hay dolor 6 hinchazón en la parte
~ inferior del costado izquierdo, dolores
~
'
tirantes 6 leucorrP.a, no se descuiden
tales síntomas, s\no tómese el Com"'// 11 \;
~,Q,
puesto Vegetal de Lydia E. Pinkham.
Ninguna otro medicina en el mundo tiene archivadas tantas curas de afecciones femeninas.
•lit

;,---;

·

rJ

~

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
es el Unico Remedio Genuino é Infalible para la cura positiva de las afec•
..
ciones y males peculiares de la mujer.
Cura las peores formas de achaques femeniles, tales coi~~ T1rante~, Deb1hdad
de la Espa1ila, Caída y Desviación de J~ Matriz, Inflama~10n, ~ecc1ones de los
Ovarios y todas las Enfermedades organicas del U tero o Ma.tnz, y es de sumo
valor en el Cambio de la Vida. Disuelve y arroja de la Matnz los tumor:s que
comienzan á formarse. ~lÍta Desmayos, Histerismo, Postración Nerv1.o~a Y
Agotamiento, y vigoriza y entona el Estómago. .Cura las Jaquecas, Debilidad
General, Indigestión, etc., y fortifica todo el sistema. Para la cura de l~s
Afecciones de los Riñones de ambos sexos el Compuesto Vegetal de Lydta
E. Pinkham no tiene rival.

De Venta en todas las Farmacias

14

8 de Febrero de 1811

(29 de mes.-Sexagésima). Santa Ague·
da, virgen, mártir (del d!a 5). San Valentln, presbltero , mártir; San Pedro Tol entino, obispo, mártir; especial abogado contra toda epidemia y enfermedad contagiosa. San Eleucadio, obispo y el Beato San
Juan Bautista de la Concepción, confesores . Oficio y misa de la dominica: rito semidoble y ornamento morado; se hace conmemoración de Santa Agueda y de San
Valentlfl. El evangelio nos recuerda laparábola del sembrador. Función ea el sagrario A San Pedro Tomás y en el santuario de Xaltocan, parroquia ae Xochimilco,
á los Dolores de Maria Santlsima.-P.

Entra Cruz en Teplc

LUNES

15
Santa Eulalia, virgen, mártir (del dfa
12). Santos Faustino y Jovita y el beato
Juan Bautista Machado, mártires.
Conjunción de la Luna y Marte á las
2 h. 6. m. de la tard~.

16
Festividad de la Pasión del Sefior. Sant~s Fructuoso, obispo y compafiero, mártir~s (del 21 de Enero); Santos Onésimo,
obispo, y Julilma, virgen, mártires .

17

The Lydia. E, Pinkham Medicl.Qf Company, Lynn, Mass,, U,S.A..

BANOS¡eACIDO CARBONICO
como se suele en Nauheim (Alemania) y Royat (Francia)
preparándose instantáneamente en casa propia
POR MEDIO DE LA

CEODEUINE

San Anastasio, mártir (del 22 de Enero) .
Santos Teódulo y Rómulo, mártires y Santa Constanza. El rito de San Anastasio
es semidoble y por lo mismo se permite la
celebración de mlsas privadas de difunto,
con ornamento negro en todas las iglesias
del clero secular, dentro del arzobispado
de México.
Conjunción de la Luna y Urano á las
8 h. 24 m. de la mafiana.

JUEVES

18

2

San Raimundo de Pefiafort, confesor
(del 23 de Enero). Santos Simeón, obispo,
már!ir y Heladio, obispo, confesor. Rito
semidoble como ayer, permitiéndose la celebración de misas privadas ae difunto.
Conjunción de la Luna y Venus á las
9 h: 34 m. de la noche y de la Luna y Mercuno á las I I h. 1 m. de la misma.

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Derrotado y muerto el padre Mercado,
jefe de los insurgentes del hoy Estado de
Jalisco, las tropas que llevaba á su mando se desbandaron, y en gran desorden
trataron de dirigirse al centro del país,
donde probablemente podrían unirse al
gran ejército independiente á las órdenes
de Hidalgo. Entusiasmados por el triunfo, los realistas de Tepic decidieron oponerse al paso de estas tropas, y aprovechándose del decaimiento moral en que
venían, las derrotaron una segunda vez,
y las acabaron de hacer desbandarse. El
brigadier Cruz, jefe de las operaciones
en la regi6n1 al tener cuenta del comportamiento de los realistas, se dirigió á Tépic, adonde llegó el 8 de Febrero de 18rr
y fué recibido con gran entusiasmo y
muestras del mayor aprecio. Con esto
quedó dominada, por entonces, la revo1uci6n en el occidente de la colonia.

MARTES

MIÉRqOLES

Preparado en los Laboratorios de

co

DOMIN GO

VIERNES

19
Santa Paula, viuda [del 26 de Enero].
Santos Gabino, presbítero, mártir y Alvaro de Córdoba, confesor. Rito semidoble
igual á los d!as anteriores.
SÁBADO

20
Los siete santos fundadores de la orden
de los Siervos de Maria [del d!a 12). Santos Eleuterio, obispo, confesor y Sadot,
mártir.
Conjunción en Acuario á las 4 h. 15 m.
36 seg. de la mañana.-Heladas.

·7 ES USTED.CALVO?·
¿ Disminuye su pelo? Se debilita? Cae?

9 de Febrero de 1856
Pronunciamiento de Tulanclngo

Ya otra vez hemos dicho que el retiro del
general Alvarez de la presidencia de la
República y la elevación de don Ignacio
Comonfort á ella, se señalaron por una
serie casi ininterrumpida de levañta·
mientas y motines en todo el país. También hemos hecho mención de varios
de ellos, en los que se tomaba como bandera el grito de "religión y fueros." El 9 de Febrero de 1856 se levantó
eu 'rulancingo el coronel Antonio Moreno, quien proclamó el citado principio;
por fortuna este ~levantamiento, como la
mayoría de ellos, careció de importancia.
10 de

Febrero de 1856

Decreto de Santos Degollado

Dij imos en la anterior efeméride que
la mayoría de los n:otines y levantamientos, ocurridos en el país á principios del
año de 1856, fueron de escasa 6 ninguna
importancia, lo que prueba que el gobierno había llegado á un grado de estabilidad en que no le preocupaban, como en
otras ocasiones, motines ó asonadas en
l ugares remotos del país, y sólo se dedicaba con gran fe á la propagación de los
princi,Pios liberales.
Refleja este estado de ánimo un manifiesto expedido por don Santos Degollado, que era entonces gobernador del Estado de Jalisco. En este decreto, expedido el 10 de Feb1ero de 18561 Degollado
declaró que no reconocería por ningún
motivo un gobierno que se erigiera por
la fuerza en la República; que en caso de
que esto sucediera, recobraría el Estado
su soberanía: terminaba ofreciendo su
territorio para asiento del supremo poder,
en caso de que no pudiera permanecer
en la capital, y exhortando á los demás
Estados para que siguieran su ejemplo.-

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u de Febrero de 18n
Fusilamientos ordenados por Calleja

Después de su victoria del Puente de
Calderón sobre los insurgentes, Calleja
no pensó más que en dirigirse á San
Luis Potosí, p ues esperaba adquirir victorias decisivas en las provincias del norte del país.
Urgido por esta idea, no esperó á Cruz,
que acababa de obtener victorias en San
Blas y decidió salir rumbo al norte; su úl·
timo neto fué ordenar el fusilamiento de
once prisioneros que tenía, á quienes,
según la misma orden, se fusilaron por la
espalda el n de F ebrero de 1811.

12 de :l'ebrero de 1856
Sublevación de San Juan de U lúa

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Para dar fin, por ahora, á la serie de revoluciones de los primeros meses del
año de 1856, vamos á ocuparnos del levantamiento habido en el interior de la
fortaleza de San Juan de Ulúa el 12 de
Febrero del citado año.
El movimiento fué encabezado por don
Vicente Salcedo, los jefes y oficiales subalternos de infantería y artillería y los
sargentos y cabos de dos compañías no
completas del batallón de " Garantías "
únic~ fuerza que ~abía en el castillo, ' y
que eu su totahdad apenas llegaba á
cie?to veinte _hombres. Lo que dió alguna 1mportanc1a al levantamiento de Ul úa
fué el hecho de que los pronunciados
amenazaron con bombardear la ciudad
d e Veracruz, amenaza que llevaron á
cabo.

13 de Febrero de 1856
Bombardeo de Veracruz

El día 13 de Febrero se produjo en la
dudad de Veracruz un gran pánico porque se supo que los sublevados de Ulúa
habían amenazado con bombardear el
puerto. Todas las casas de comercio se
cerraron y los soldados de la guardia nacional se encerraron en sus cuarteles dispuestos á 1uchar en defensa del legítimo
gobierno.
A mediodía los sublevados rompieron
el fu ego sobre la ciudad, la cual no contestó; este estado de cosas se prolongó
hasta que se produjo en el interior de la
fortaleza una contrarrevolución encabezada por uno de los sargentos, quien se
proclamó en favor del gobierno federal
y aprehendió:á Salcedo, el jefe de los revolucionarios.
14 de Febrero de 1856
Ley sobre el papel sellado

Mientras los sucesos anteriores se des·
arrollaban en todas partes'.del país, el general Comonfort se p reocupaba por poner en orden la cosa pública y dictaba
medidas muy acertadas, de alguna de las
cuales ya hemos hablado. Una de las últimas, pero no de las menos importantes,
fué una ley, en la que se reglamentó el imp uesto del papel sellado, la cual~ fué ex·
pedida el 14 de Febrero de 18j6.

323

EL MUNDO ILUSTRADO

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Desde el mes de Julio del afio pasado
establecimos en este semanario un "Departamento de Encargos" que ofrecla
grandes ventajas á nuestros abonados, y
cuyo éxito creciente nos indica, con elocuencia, la excelente acogida que nuestros
lectores han dispensado al mencionado
departamento.
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de nuestros subscri¡¡tores, y que seguiremos devolviendo, sin despachar, todas las
comisio11es que nos encomienden personas
que no estén abonadas á "El Mundo Ilustrado."
Para mayor comodidad, desde esta fecha
dedicamos esta sección especial t todos los asuntos que no requieran una contestación pronta ó enteramente privada.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 6. Febrero</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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R egistrado como a rtículo de st&gt;gu nda claso en 3 de Noviembre de 189 4.

Año XVI-Torno I

México, 31 de Enero de 1909

Número 5

RIQUISIMA CORONA QUE FUE IMPU ESTA A LA VIRGEN DE LA SOLEDAD, EN OAXACA, EL,18 DE LOS CORRIENTES,
POR EL DELEGADO APOSTOLICO, EN REPRESENTACION DEL SUMO PONTIFICE

�. EL .MUNDO ILUSTRADO

218
DIRECTORIO:

Pr opletarlo, VICTOR~ M. GARCES
DIRECTOR,
DR. LUIS LARA V PARDO

GERENTE,

ALFONSO E. BRAVO
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, O. F. Apartado postal 25¡0.
Teléfonos: Ericsson, 1 1 476. Compañía Tele f6nica, 471.
PRECIOS DE SUUSCRIPCION:

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero ..

$ 1.25
1.50
2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital .. . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
0.50 c~.
En los Estados .
Despacho de subscripciones para la Capital:
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

El GRAN PROBLEMA
~
~~

1

.
1

I

brújula apunta al Norte y la conducta humana
A á la Felicidad.
~
Todos, hombres y mujeres, niños y ancianos,
f l!'(&lt;~ tropicales ó hiperbóreos, activos y sedentarios,
la buscamos con afán, soñamos con ella, le tendemos redes para atraparla, emprendemos campañas para
conquistarla. Y todos, grandes y chicos, ricos y pobres, sabios é ignorantes, erramos el golpe, nos dejamos seducir
por el espejismo, que huye tanto más rápido, cuanto con
más ahinco lo perseguimos y que nos deja con las manos
vacías cuando creemos haberlo más completamente acaparado,
Por momentos, en instantes fugitivos, en horas pasajeras,
creemos poseerla.
Hay ratos de amor que fingen completamente la dicha y
que creemos eternos. Disipado el ensueño, sólo nos quedan desencantos y dolores.
Otras veces tratamos de aturdirnos y de olvidar en medio del bullicio del mundo, del torbellino de los placeres,
y juzgamos que la dicha, como la gaviota, gusta de la giración de los ciclones y del estruendo de las tempestades. A
poco andar, ya apetecemos la calma y el reposo, aun cuando sean el reposo y la calma de la eternidad.
Ciertos espíritus, por el contrario, bnscan la felicidad en
el aislamiento, la soledad y el silencio; estudian, meditan,
compulsan, discurren en su gabinete, en su laboratorio, en
su claustro, en su Tebaida, y cuando vuelven la cara, en·
cuentran, como el Dr. Fausto, que la dicha que buscaban
dentro estaba 'fuera, como poco antes resultaba que los que
no la hallaron fuera disciernen que estaba dentro.
No faltan, antes bien abundan en la historia y en la vida corriente, quienes creen que la felicidad sólo puede ser
perseguida en alas de Pegaso, ni tampoco quienes se persuadan á sí mismos de que sólo Bucéfalo puede llegar hasta ella.
Buscábanla los alquimistas en el fondo de sus crisoles y
en las serpentinas de sus alambiques¡ los magos, en los misterios de la cábala; los astrólogos, en las conjunciones de
los astros¡ las brujas, en las bacanales del sábado, y los fervientes, en los éxtasis y en los transportes místicos, y búscanla nuestros modernos taumaturgos en la ávida acumulación de las riquezas, en el industrialismo intensivo, en el
trabajo enervante y la fiebre álgida de los negocios.

219

EL MUND(') ILUSTRADO

Y todos: sibaritas, mundanos, conquistadores, vates laureados y artistas excelsos, conquistadores y grandes capitanes, archimillonarios y burócratas, seres egoístas y filántropos tiernos, todos acaban por entonar el mea culpa y por
declarar, urbi et orbi, la bancarrota de su bienestar y de su
felicidad.
Entra el adolescente en la vida y se abre, ante sus ojos,
un horiwnte indefinido y soorosado. A sus plantas, tapices
de verdura; sobre su frente, astros. Todas las flores le ofrecen sus corolas y todas las ramas sus frutos. Y apenas emprendida la ruta, las flores se tornan en abrojos; los frutos
suculentos, en bayas venenosas, y los astros cintilantes, en
nubes de tormenta.
Llega la prometida al altar entre nubes de gasas y de inciensos, radiante, feliz, alada como un ángel.
Tres años después surcan las rugas su frente, resabios
atna!gos impregnan su paladar; en vez de cantar, llora so·
bre la cuna de sus hijos, y sus ojos, preñados de lágrimas,
se vuelven hacia las tumbas floridas de los niños que estranguló la angina, que ... 1 crup asfixió, y que son como las
mortuorias etapas de la vida conyugal.
Sale el paladín al combate, penacho al viente, lanza en
ristre, adarga embrazada. De un galope de su palafrén cree
recorrer el mundo. Y apenas entrado en la arena del combate, cae su corcel desjarretado y penacho, lanza y adarga
ruedan en el polvo.
Pnlsa el poeta la lira, queriendo arrancarle cánticos, y la
lira no exhala más que sollozos.
Qniere el artista desposarse con la gloria y la blanca des·
pasada se desvanece en humo
Empuña el poderoso el cetro y, cuando voltea la cara, el
cetro, convertido en puñal, se vuelve contra quien lo esgrimía.
¿Qné qr.iere decir todo esto?
Ante espectáculo semejante, ¿debe Demócrito reir, He·ráclito llorar, Isaias fulminar?
¿Qué frase debe venir á nuestros labios ante tanto anhelo
y tanta decepción? ¿El gaudeamus, el anatema s1t, el ad majorem dei ;tloriam? ..... .
Ante los grandes problemas humanos¡ de solución remota ó imposible, el escéptico se encoge de hombros, el apóstol sube al cal vario, el rebelde se lanza á la hoguera ó al
combate, el cínico ríe, el mártir sufre. El egoísta los explota, el codicioso los acuña, el poeta los mide y los rima, el
músico los transforma en cantos y armonías; pero el pen'sador se enfrenta con ellos, los analiza, los medita, busca
las premisas y deduce las consecuencias; y del cri.sol de su
meditación salen las grandes verdades. cristalizadas endia·
mantes que son luz como la verdad, que son dureza como
la fu•rza y que son armonía como la belleza.
Ante el problema de la felicidad humana nos hemos detenido hace años. No la afirmamos ni la negamos: nos conformamos con estudiarla.
N nestra vista es miope; pero nuestro microscopio es po·
tente: el análisis.
Tenemos una brújula: el criterio científico¡ y nuestra barca, mejor aún que las barcas fenicias, puede aventurarse
en los más procelosos mares.
Queremos saber qué es la felicidad, cómo ha sido comprendida, hasta qué punto es accesible, y consagraremos á
esta tarea estudios menos fugitivos y, creemos, menos superficiales que los que á otros asuntos hemos consagrado.
No vamos, gritando Sésamo, ábrete, á ofrecer tesoros á los
lectores de este semanario; menos aún, pronunciando un
jiat: vamos á hacer surgir, ante su vista, toda una creación
salida del caos.
Nuestra tarea es más mo!festa, sin dejar de ser útil¡ queremos trazará los argo°:autas que tripulan nuestra nave, la
ruta que han de seguir para llegar al vellocino de oro y
hacerles sentir hacia qué rumbo deben caminar para alean·
zar la felicidad¡ por lo menos aquello que humana y plausiblemente puede entenderse por felicidad.
Es, al parecer, poco¡ acaso sea mucho.
Y deseamos que el estudio en que vamos á engolfamos
y á engolfar á nuestros lectores, si es escaso como mérito
sea fructuoso como resultados.
'
En esto último tenemos mucha fe.

/

CRONICA CIENTIFICA
EDUCACION POR HERENCIA

~SEGUN una escuela de biología moderna, la herencia, desde el punto de vista de las costumbres, no es más que una combinación de las costumbres de raza con lo que pudiéramos llamar
«.memoria de raza,. Nuestros abuelos aprrndieron á hacer algo, y nosotros lo recordamos, esto es todo.
Esta teoría parece explicar una infinidad de hechos que
eran inexplicables sin ella.
Seguramente que, á muchos de nuestros lectores, les habrá
sucedido tener visiones, ya sea dormidos lS despiertos, de
algo que no han visto nunca y que, sin embargo, les par~ce el :recuerdo de cosas sucedidas hace mucho tiempo, sin
s1ber cuándo
A este respecto recordamos el caso de una persona de
nuestra familia que, con mucha frecuencia, sueña un fusilamiento en el que el fusilado es él mismo¡ segnramcnte
que nuestro pariente nunca ha sido fusilado en su vida¡
creemos que no es necesario demostrar esto, porque el aludido vi ve aún, y sin embargo, dice que ese sueño evoca
en él recuerdos de una escena que le parece haber vivido:
&lt;cada vez que sueño el fusilamiento, dice, veo lo mismo;
no falta á la escena uno solo de sus detalles; los soldados
llevan el mismo uniforme; cada uno de sus movimientos,
así como los míos. son exactamente los mismos, y hay un
detalle que más que otros ha llamado mi atención: á la
hora en que se van á producir las descargas de los fusiles,
levanto la cara hacia la derecha y veo las hojas de un ár·
bol que se mueven mecidas por el viento; el movimiento
de estas hojas es siempre el mismo, y es el último de les
detalles que recuerdo de la escena¡ después de ello, des
pierto siempre sin haber oido las descargas ni tener nin·
guna sensación dolorosa,.
Esto es lo que nos ha contado nuestro pariente; pero
siempre que sueña el fusilamiento, despierta pre~a de una
impresión dolorosa que le perdura por varios días, y cuando se repite con frecuencia, le pone en un estado nervioso
verdaderamente lamentable.

***

Por si acaso fuere necesario, nos permitimos repetir que
nuestro pariente no ha sido fusilado nunca, y que no se
trata tampoco de un juego de la infancia que haya podido
impresionar su cerebro y sus nervios hasta ese punto; es
un &lt;recuerdo de algo que no ha visto ni sentido nunca,, y
dado el carácter de ese recuerdo, no es de extrañar q ne le
produzca un efecto poco agradable.
Pues bien, á cuántos de nuestros lectores les habrá sucedido lo mismo¡ cuántos de ellos recordarán, con más ó menos frecuencia, cosas que están seguros de no haber visto
nunca.
Esto, ámenos que aceptemos las teorías espíritas, que
están muy lejos de ser verdades científicas, tiene que responderá la teoría que enunciamos al principio de estas
líneas, porque tales &lt;recuerd"si, llamémosles así. sólo se
explican por impresiones recibidas por nuestros antecesores y trasmitidas á nosotros por la herencia.

cióu de un acróbata, y esto es lo que pare.ce haber sido
trasmitido por herencia en toda la familia, al mismo tiempo que un desarrollo lísico cada vez más perfecto.

•••
En este caso tenemostsegún el exponente de la teoría,
&lt;recuerdo, tanto físico como mental, de apti ludes y talentos adquiridos por los antepasados. El desccndieute tiene
dentro de él ese recuerdo de lo que ha sido aprendido por
sus antepasados, duerme dentro de él, y se desp_ierta an·
te cualquiera circunstancia propicia. En el caso de la fa.
milia acróbata, ha bastado la vi~ta de otras personas que
lleven á cabo actos difíciles de acrobatismo para que cualquiera de los miembros de ella imiten los mismos después
de unas horas de estudio, cuando los mismos requerirían
meses y aun años de parte de personas que no estuvieran
dotadas de esa habilidad heredada.
Si se llega á comprobar debidamente ést:t que hasta aho·
ra 110 es más que una hipótesis, y se le lleva al rango de
teoría biológica, seguramente que servirá de mucho para
la elección 'ele las profesiones y trabajos á que deba dedi
carse á los muchachos; estudiando la historia de la familia, sus inclinaciones, su modo de vivir y otras muchas circunstancias de este orden, al mismo tiempo que las inclinaciones y cualidades personales del candidato, se llegará
á determinar, con la mayor aproximación posible, en qué
rama de los conocimientos y de las actividades humanas
será más capaz.

.•"

Esto no quiere decir que la herencia condene fatalmente,
á ciertos individuos ó á ciertas familias, al ejercicio de un
s?lo ramo de conocimientos, porque eso sería regresar al
hempo de las castas. La educación personal y el medio
modifican grandemente las aptitudes, las cualidades y los
defectos heredados¡ pero, de todos modos, cuando los antecedentes de familia indiquen inclinaciones probables ha·
cia algún modo honrado de vivir, se habrá andado mucho
de~icando al hombre desde sus primeros años, á lo que es
casi seguro que llame su atención más que ninguna otra
cosa.
Es muy probable que infinidad de casos, en los que se
truncan carreras literarias comenzadas ó se pierden esfuerzos iniciados en favor de un medio de vida, se deba á
que la carrera ó el medio de vida en que se fijó la atención no era al que, por herencia, esfaba llamado el individno, y es una desgrac ia que se pierdan euergías en esfuerzos que la mayoría de las veces, por no decir que en todas,
resultan absolutamente inútiles.

~!.!..
~~

GRANOS DEORO
En el mundo, si se l!eva la vida con dignidad, hay aún poesía
pa~a much_o. Todo está en el valor moral con que se encare y dome
la 10just1c1a aparente de la vida. Mientras haya un bien que h~c~r, ?" derecho que defen~er, un libro sano y fuerte que leer, un
n_ncon de mon~e, una mu1er buena, un vudadero amigo, tendrá
v1go_r el corazon sensible para amar y loar lo bello y ordenado de
la vida, oa1osa á veces por la brutal maldad con que suelen afear·
Ja la venganza y la codrc1a.

*
••
Seguramente que los partidarios de las teorías espíritas
explicarían el hecho mencionado anteriormente á su manera; pero aparte de que hay muchas razones en contra de
la teoría espírita, las que no damos por falta de espacio,
citamos t-n seguida otra observación, á _la que no son aplicables las teorías citadas.
En Francia hay una familia de acróbatas que ha disfrutado de fama en s u ramo desde hace muchos años, y en la
que se b.a observado que cada generación es más hábil que
la anterior y capaz de llevar á cabo actos más difíciles y
complicados. Hace no sólo años, sino siglos que esa fami·
lía se dedica al acrobatismo, y en cada generación se ha
notado, además de mayor facilidad para los actos, mayor
inclinación mental hacia ellos.
Todos los miembros de la familia se muestran orguliosos
de sus habilidades é inclinaciones, y cualquiera · de ellos
consideraría como vergonzoso dedicarse á alguna ocupación que no fuera los trabajos de circo, aun cuando física·
mente no parezca bien dispuesto para ello. Este sentimiento de orgullo, unido al deseo de aplauso y de gloria, evidentemente desempeña un papel importante en la forma-

JOSÉ MA.RTÍ.

•

Si es ci~rto~que en la naturaleza nada se pierde, que todo re trasforma, ¿en qué se convierte el amor cuando se
extingúe? ¿en qué el odio cuando implacable trata de
h'lcer jirones la honra inmaculada de los defensores de
las,.,
grandes causas?
')!

. ~egún Bois Reymond s~n siete tos en igmas dd univers~: ~aturalez~ de l a ma!e:~ª y de la fuerza ; origen del movm~1ento; primera apancion de la vida; finalidad preconcebi~a d~ la natur.aleza; aparici?n de la sensación y de Ja
conciencia; la razon, el pensamiento y el lenguaje· y el libre albedrío. 'Sin picar tan alto, sin meternos en la inextric_able maraña d~ los abstrusismos filosóficos á que los
~abios son tan aficionados, creemos que hay misterios más
impenetrables para el ~ombre. Rostro y corazón de mujer
son los dos grandes emgmas . ... y lo serán siempre.

a

,/

�EL MUNDO ILUSTRADO

220

221

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS HORAS

Finge una boca casta,
boca de santidad,
en cuyo cáliz duermen
los besos de la paz.

Balada de Goethe

¿Quién va entre la sombra,
Quién pasa á caballo,
Tan tarde en la noche,
Con tiempo tan áspero?
Un padre que lleva
A su hijo en los brazos,
A su hijo que tiembla,
Transido de espanto.
-¿Por qué tiemblas, hijo?
¿Por qué demudado
Te cubres el rostro
Con trémulas manos?
-¿Al rey de los elfos
No ves allá abajo,
Con manto y corona
y pelo encrespador
-No es.nada, hijo mío;
Sobre aquellos campos
Nubes que figuran
Mil cuerpos extraños.
Ven, niño, conmigo,
Ven, niño gallardo,
Primorosos juegos
A jugar entrambos.
Verás lindas flores
A orillas del lago,
Y los hilos de oro
Que madre está hilando,
-¿ Oyes, padre, oyes,;
Cómo me habla bajo
El rey de los elfos?
-El viento que al paso
Las hojas agita,
produce tu engaño.
-¿Quieres, lindo niño,
Que juntos nos vamos?
Te esperan mis hijas,
Que, en torno danzando,
Mecerán tu cuna,
Al són de sus cantos.
-Allá, entre lo oscuro,
¿No ves, padre amado,
Las hijas del elfo,
Que me están llamando?
-De pálidos sauces
Son troncos lejanos,
-¡Qué bello es tu róstro,
Mi niíio! Te amo.
V en, parte co:11migo,
Por fuerza ó de grado.
-Padre, que me arrastra;
Que está aquí á mi lado
El rey de los elfos
Para hacerme daño.

Se estremece el padre,
Y aguija, estrechando
Al niño que exhala
Sollozos ahogados.
Ya llega; de angustia
No acierta á mirarlo ....
Y al fin .... ve á su hijo
Sin vida en sus brazos.

Es boca de locura
el cáliz de la adelfa;
sienes donde se posa
las turba si las besa.
Se parece á la boca
de mujer infernal,
de labios como adelfas
que matan al besar.
SALVADOR ~UEDA,

ENRIQUE JOSÉ VARONA.

EN SOURDINE

Las Flores son Bocas
Es una campanilla
un labio vegetal,
un labio monopétalo
que alárgase á besar.
De idealidad bañado
al darle el sol su luz,
parece que sonríe
cual ancha boca azul.
Es un desbordamiento
de risa y de placer
la boca toda llamas
del vívido clavel.
De tanta risa lleno
su círculo gentil,
sus labios sólo pueden
reír y más reír.
La egregia rosa tiene
los labios hechos trizas,
que de amoroso fuego
se queman y se rizan.
Un joyero semejan
para la luz del sol,
y son bocas formadas
de incendio y de pasión.
Un lirio son seis labios
llenos de claridad;
tres señalan al suelo
y al cielo los demás.
Es boca de seis pétalos
que tiene la ambición
de dar un beso al polvo
y dar un beso á Dios.
Los labios de una monja
parecen la azucena
con el blancor del claustro
que de candor la nieva.

Para "El Mundo Ilustrado."

Que tus manos blancas se deslicen suaves
el marfil hiriendo que las teclas viste,
y su melodla- parloteo deavesque se escuche quedo, que se escuche
[triste.
Y en tanto que en giros invisibles sube
Yregando notas se extiende y se esfuma
-como del incienso perfumada nube,
como de las olas irisada espuma.Sonaré con besos tiernos, caril'iosos,
que cual notas vibren como vibran esas
s.:&gt;l'iaré suspir~s dulces, amorosos,
'
soñaré caricias, soñaré ternezas.
Toca: tu armonla trae á mi memoria
algo que no acierto si sol'ié ó pasó;
esas notas dulces cuentan una historia
de un amor que á solas he soñado yo.
Y mis versos nacen á su dulce arrullo;
nacen porque sienten ansias de vivir
de unir á tus notas su débil murmull¿
de volar con ellas y después . morir'.
Mientras un acorde sollozando muere,
un anhelo mio huye en lontananza,
Y ese nuevo acorde que tu mano hiere
es la vida nueva, la nueva esperanza.
Toca: no deshagas la red de ilusiones
que tus notas tejen á la musa mfa
quiero que á las tuyas se unan ~is can[ciones,
porque tienen ellas mi melancolla.
Si tus manos blancas suaves se deslizan
gemirán las notas que al pasar oprimen,
su queja y mi queja, Juntas armonizan
son notas que lloran y versos que gin:en.
GUSTAVO F. AGUILAR.

México, Enero de 1909.

Pocas semanas antes de morir, en 1893, el malogrado
gran poeta cubano Julián del Casal, cuya fama crece á med_i~a que au?1~ntan los años transcurridos desde su desapa·
nc1ón, publicó en La Habana Elegante su triste soneto
Las Horas.
Al número siguiente de haberse publicado, la notable
poetisa Lola Rodrlguez de Tió remitió al semanario citado otro soneto, en contestación al de Casal.
Un domingo después, el que hoy es vicepresidente de
Cuba, y que entonces escribía, con aplausos y elogios, versos correctos, armoniosos y sentidos, bajo el seudónimo de
E: Habanero, envió también otro soneto, en réplica á los
de Casal y Lola.
He aquí los tres sonetos:

•••

¡Qué tristes son las hcras! Cual rebaño
de ovejas que caminan por el cieno
entre el fragor horrísono del trueno
y bajo un cielo de coior de estaño,
cruzan sombrías, en tropel huraño,
de la insondable Eternidad al seno,
sin que me traigan ningún bien terreno,
ni siquiera el temor de un mal extraño.
Yo las siento pasar sin dejar huellas,
cual pasan por el cielo las estrellas,
y, aunque siempre la última acobarda,
de no verla llegar ya desconfío,
y más me tarda cuanto más ansío
y más la ansío cuanto más me tarda.
J uLIÁN DEL CASAL.

•••
A Jullán del Casal

iQué alegres son las horas! Cual bandada
de palomas que vagan por el cielo,
y rasgan de la aurora el tenue velo
que abrillanta la luz tornasolada,
así cruzan la atmósfera azulada,
en ruidoso tropel con manso V'uelo,
trayendo una ilusión, un nuevo anhelo
á mi musa feliz y enamorada.
Yo las siento pasar, por mi fortuna,
como rayos purísimos de luna
que bañan mis ensueños dulcemente;
y mi hora postrera sólo ansío
que llegue lo más tarde al hogar mío
donde tiene el amor culto ferviente.
LoLA R. DE T1ó.

•**

A Lola R. de Ti 6. ··A Julián del Casal

¡Qué iguales son las horas! Cual de un río
ondas que pasan en desfile eterno,
sin que hielos las cuajen del invierno
ni lluvias las aumenten del estío.
Así cruzan; y el goce ó duelo impío
del corazón derraman en lo interno;
pero no es mi dolor perenne infierno,
ni mi placer frontero del hastío.
Yo las siento pasar, y no me importa
si el hada negra mi existencia acorta,
que la hora postrer no me acobarda.
Puesto q ne ha de llegar, llegue en su día,
sin que parezca pronta á mi alegría
ni á mis pesares le parezca tarda.
EL HABANERO (Alfredo Zayas).

CARTA LIRICA
Dulce gacela mfa:
del lodo que mi nombre ha salpicado
está libre este amor, que es mi alegría.
Como Jesús, estoy crucificado;
y semejante al noble Galileo,
impuras hieles, trágicas espinas
y manos asesinas
en derredor de mi suplicio veo.
En medio de este cuadro, donde aspiro
auras de odio, como dos estrellas
de piedad y de amor, tus ojos miro
arrasados en lágrimas; más bellas
son tus pupilas á través del manto
á través de la gasa trasparente
'
que surge de tu espíritu doliente
y cuelga de tus párpados el llanto.
Mas cesa ya de prodigar la fina
lluvia de perlas que en tus ojos cuaja:
el contento, ese pájaro que trina
dentro del corazón, cual una alhaja
adorne tu hermosura peregrina.
Que los puños que velan en la sombra
se alcen airados al oír la pura
vibración de tu acento que me nombra
para embriagarme en mieles de ternura.
Que caiga en el siniestro torbellino
de injurias y reproches que me asorda
de tu reir el timbre cristalino;
tu risa para el goce de la horda
será lo que es el agua para el vino .
Y cuando con tu risa te engalanes
y ese collar de esplendoroso broche
en to~o mío sin cesar desgranes,
el rabioso ladrido de los canes
desgarrará el silencio de la noche.

•••
Triste gacela mía:
del lodo que mi nombre ha salpicado
está libre este amor, que es mi alegría.
¡Como Jesús, estoy crucificado!
Mas no cual en el dulce Nazareno
en mí rebosará piadoso olvido;
antes de ser herido yo era bueno:
hoy que cobardemente me han herido,
acecho al afrentor .. . . ¡Cieno por cieno!
Oye, mi bien: en medio de la nube
que condenso ~n mi espíritu, propicia
cual el vapor que de la tierra sube,
al rayo, emblema á veces de justicia·
en medio de este vengativo anhelo '
-en medio de esta ráfaga de ira
'
arde mi amor, como en mitad del cielo
sobre la tempestad, germen de duelo
arde del sol la gigantesca pira.
'
Y este amor que es mi dicha y es mi orgullo.
este inextinto amor, amor inmenso
siempre será para tu vida arrullo '
be~o en mis labios y á tus pies in'cienso.
Cárcel de Caracas, 1908.
VÍCTOR RACAMONDE,

�EL MUNDO lLUSTRADO

222

EL M.ONDO.JLUSTRAllO ·

223

que no fuera más que una simple palabra
de piedad! . ...
Lucy, angustiada, vaciló un momento.
Sí, en efecto, para poner un poco de bál·
'Samo en la herida de Máximo, para animar·
le á vivir, bastará una sola palabra.
-Que pase-dijo.
Con movimiento brusco, como en una
azoración súbita, Teresa le tomó la mano
para besarla.

.. . .... ····· ··· ....... ... ....... .... .. ... .

Novela por J. Berr de Turique
Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINUA)

•
1

''
1

1

-Va á morir-gemía-va á
morit, tengo el:presenti'roiento!
Lucy, llena de piedad, preguntó:
- ¿Pero no han consultado
ustedes á los médicos?
-Sí, á fos más grandes.
-¿Qué han dicho?
-Qne nada pueden hacer, ..
porque es únicamente moral.
Los viajes tal vez podrían hacerle algún bien, segú11 dicen
ellos.
- ¿Entonces?
- Desde que le hablamos de
partir, nos estrellamos ante su
negativa absoluta.
-Insistiendo, ¡quién sabe!
-No, nada es posible. No
quiere alejarse de ti.
- -¿De mí'? Pero si no nos vemos .... si no podemos ni debemos vernos.
--Pero residen en la misma ciudad. Podría, cuando su
laxihtd no es demasiado grande, pasar ante tus ventanas,
conservar la esperanza de verte en la calle, en un almacén .... Por lo demás, esta felicidad le ha tocado dos ó
tres veces. ¡Ah! en esos días no tiene necesidad de ponerme
al corriente. Su mirada brilla. De esos fugitivos encuentros lleva consigo el elíxir de vida para más de una semana.
Lucy, extremadamente turbada en este momento, no sabía qué pensar.
Si para salvar una vida humana le bastaba, sin embargo1
mostrarse de lejos, de tiempo en tiempo!. . .. Tuvo en los
labios esta respuesta: «Si realmente mi vista puede hacerle
algún bien á tu hermano, estoy dispuesta, con la condición, por supuesto, de que permanezca ignorante de este
acuerdo, y que continúe suponiendo que la casualidad
sola., , . , &gt;
Pero no se atrevió á completar la frase. Le pareció que
no tenía el derecho, ni siquiera como un sentimiento de pie·
dad, de comprometerse de tal manera. Obrando de este
modo, disponía de sí misma, sin consentimiento de sumarido.
Teresa agregó, en tono de imploración:
--Ahora, debes comprender por qué he venido á verte.
Lucy comprendía, pero todavía de una manera impreci
sa. ¿Lo que Teresa esperaba de ella era lo que ella misma
había estado á punto de proponer?
Con un ademán la invitó á explicarse más completamente.
Teresa prosiguió:
-Puesto que tu vista sola tiene el poder de apaciguarlo,
de hacerle renacerá la vida, lo que te pido-y estoy dispuesta á pedirlo de rodillas-es que consientas, de tiempo
en tiempo, en vede, hablarle ....
Lucy no la dejó continuar.
-¡Pero esJás loca!-exclamó.
-No, no estoy loca, puesto que no reclamo de ti nada
que pueda ofuscar tu rectitud ni tu amor conyugal. No es,

debes co111preuderlo, á la ligera como he venido á llamar
á tu puerta. Aunque haya terminado, desde hace tiempo,
toda relación contigo, me eres todavía muy estimada, y la
suerte de Máximo, ligada á la tu ya. estaba demasiado presente en mi co1·azón para que no hubiese tratado de saber
cuál era tu vida. Habrías podido (era, por lo menos mi
primera idea) no casarte con el señor Duroc, sino para salvará tus padres de u~ desastre, teniendo, sin embargo, en
cuenta, en un porvenlf lejano, la posibilidad de una liberación. Pero ahora ya sé que no ha sucedido a«í.
- De nin~una manera-afirmó Lucy. -Amo á mi esposo.
-:-No dudo de ello ahora. Que este amor haya tenido por
primera base el reconocimiento, que e~té hecho, sobre todo, de tu admiración hacia el hombre á quien debes tanto
n? ~or, eso. es .meno~ ~mor, y del más noble; y me despre'.
c1ana a m1 misma si mtentara, en favor de un sentimiento
de piedad, reintegrar insidiosamente á Máximo en tu corazón.
-¡No, no lo con.;eguiría!
~ncy, con l_os ojos ·brillantes, plantando en su pensamiento en ese mstante la imagen victoriosa de Ricardo
'
había lanzado esa respuesta como un desafío.
Teresa, C&lt;'n un argumento más para su causa, le recogió
con gozo.
·
-¿Enton~e~ qué puedes t,em~r? ¿,Acaso las poc~s palabras tranqu1hzadoras que tu dieras como limosna á un pobre sér que muere, quitanan á tu esposo la parte de amor
que le es debida'!
-1.Pero qué palabras tranquilizadoras'l
- Tú puedes dejarle entender que has constrvado de él
á pesar d~ todo, tiernos recuerdos .... que deseas queda;
como amiga su ya. En el caso en que él se encúentra no
puede pensar en mostrarse exigente.
'
Tere,sa, en es.ta súplfca, había puesto tanta alma y se despre1•d1a al mismo hempo de su actitud una tristeza tal
que Lucy se sintió turbada.
'
-Pues bien, veré .... reflexionaré .... Se necesita desde
'
luego, que hable con mi esposo.
:-Si tu esposo es el homb re que me figuro, su consentim1e11to. no es dud?so, ,y puedes, desde este momento obrar
'
como si te lo hubiera dado.
-Desd~ ahora no ..... es imposible. Y por lo demás no
es que urJa tanto .. ,.
'
-Sí,, u~ge tant?, q~e na de ser en este momento .... porque Max1mo .esta alh en la calle, esperando tu respuesta como un veredicto.
1:,ucy, en este momento, sintió desvanec..:rse en ella toda
la mdu,tgente piedad que hacía un momeuto había ganado.
-lComo?-exclamó-¿Estabas de acuerdo con él'(
Teresa sonrió tristemente.
- De acuerdo .... sí, lo confieso, si es estar de acuerdo
con alg1::no aferrar~e á una esperanza para salvarlo. Estaba
esta manana tan Inste, tan decaído, .. .
En este_moment.o la doncella entró y anunció:
-El senor Máximo Tilller.
-Diga usted que no es ....
Pero el rostro suplicante de Teresa le impidió completar
la frase.
-Te conjuro,-murmuró ésta con las manos juntas. ¡Aua -

Máximo se presentó.
Un poco pálido, la voz ligeramente tr émula, dijo desde el dintel mismo de la
puerta:
-Había prometido á Teresa no subir si·
no á su llamado; pero la idea de que su ero·
bajada, cerca de usted, pudiera fracasar y
que habría yo pasado ante su puerta, quizás por última vez sin haberla visto, cuando sabía que estaba usted sola cou ella ...
No pude ... Perdóneme.
Lucy, más turbada tal vez por esta dulzura resigna.da como lo hubiera estado por
vehementes reclamaciones, respondió en
tono casi afectuoso:
-Tengo tanto menos que perdonarle, señor Máximo, que iba justamente á suplicarle que viniese ...... para rogarle que fuese
razonable.
Puesto que, sin que por mi parte haya
culpa alguna, álo que parece, nos ha separado la vida, resignémonos, es lo mejor. •
Máximo había guardado en la suya lama·
no de Lucy, sin atreverse, sin embargo, á
besarla.
Dijo con voz dulce, en la que no se advertía ningún reproche:
-Comprendo que la i:esignación le sea
fácil, á usted que ama á otro. Por lo demás,
crea usted que no vengo aquí para quejarme y mi intención era que no oyese usted
hablar más de mí. Pero Teresa ha cometido
la imprudencia de dejarme esperar volver·
la á ver . ..... y desde entonces ha sido como una idea fija en mí. Sí, quería tener á
usted todavía plenamente en· mis recuerdos, tal como es usted ahora.
La miró largamente; luego, sonriendo con
sonrisa forzada:
- ¡Dios mío! ¿Qué he hecho?-murmuró y se retiró brus-Ahora la tengo bien, y su imagen no me abandonará.
camente de Máximo.
Adiós, Lucy.
Inmediatamente trató de acercarse nuevament¡.
Los temores expresados por Teresa respecto de Máximo,
-Lucy,
amor mío, te juro que nada en el mundo podrá
pasaron entonces por el espíritu de Lucy.
separarme de ti. Si, por otra parte, su esposo es verdaderalQué iba á hacer Máxime&gt; si salía de la casa?
La mirada del joven parecía tan triste, su fisonomía mar· m~nte el ho~bre bue1;10 y delicado que se pretende, será el
. caba tal laxitud, tal desaliento, que Lucy se sintió aterrori- primero, sabiendo cuales son los sentimientos de usted en
de vol verle su libertad.
'
zada.
- ¡No, no! ¡Jamás, jamás!-exclamó Lucy.
-Máximo, júreme usted que no se matará.
- Entonces, partamos. Usted es mi esposa ante Dios. Us·
El grito había partido á pesar de ella, un grito de angust,e~ tiene e~ derecho de segui~me, puesto que la fuga es el
tia y de ruego.
Máximo, como si una conmoción eléctrica acabara de co· umco medio para usted de evitar esa partición odiosa.
Pero Lucy se sentí~ otra vez completamente dueña de sí
municarle nueva -energía, levantó la cabeza.
-¿Sería posible, Lucy? -murmuró. ,Me amará usted aún? misma.
-No. Conozco otro.
Lucy, turbada, se daba bien cuenta de que había lanzado
-¿Cuál?
, ese grito demasiado pronto, é intentó replicar:
-El que consiste en hacer simple y valientemente su
- -No ...... .no .. . ... absolutamente.
Pero Máximo se alzaba ya demasiado alto para consentir deber. Puesto que usted sabe ahora, señor Máximo que yo
no le he olvidado completamente, encontrará uste.d la fuervolverá tierra.
za de vivir y no me pedirá una acción que en cualquiera
Se había apoderado de las manos de la joven.
-Sin embargo, si usted no me amara, sus manos no tem- otra persona calificaría severamente.
Máximo dijo en tono doloroso:
blarían y su mirada se apartaría de la mía. ¡Ah, Lucy! Es
:-Lo
que equivale á responderme que usted nunca será
una mala inteligencia terrible la que nos separó. Pero dem1 esposa.
bemos volverá unirnos.
-Nunca.
.
.
Bruscamente había acercado á Lucy hacia él.
para
endulzar
un
poco
lo
que
esta
E
inmediatamente,
Ella, sorprendida, no tuvo tiempo de defenderse, y un
momento después, sin fuerzas, sentía en sus manos el beso sola palabra llevaba en sí de desesperante, añadió:
-¿ No hay numerosos ejemplos de amores semejantes?
de Máximo. Luego, inclinando la cabeza, permaneció así
como en éxtasis, con los ojos entrecerrados, en tanto que Son, por otra parte, los que duran más tiempo.
El rostro de Máximo se crispó ansiosamente.
el pasado, ese pasado que ella había creído poder rechazar
--Y . . .... ;,no nos volveremos á ver'l
para siempre de su memoria, se apoderaba nuevamente de .
Lucy vaciló un segundo.
su alma.
-Sí, tal vez podamos vol vernos á ver si tengo la certiTeresa, durante ese tiempo, parecía, por su presencia,
dumbre de que usted acepta este acuerdo con toda lealtad
proteger este renuevo de la antigua pasión.
En u~ instante, sin embargo, como saliendo de un sueño, porque disminuirá mis remordimientos de esas entrevistas'.
(Continuará).
Lucy se repuso.

�La Coronación de la Virgen de la Soledad

EL MUNDO ILUSTRADO

225
sia"católica acostumbra en sus grandes
ceremonias; se reunieron en el hermoso templo dedicado á la venerada imagen, arzobispos y obispos, ataviados
con sus ricas ropas talares, y cuya pre·
sencia dió gran realce á la función.
Aparte de la suntuosidad del ceremonial del rito, la concurrencia selecta de entre lo más distinguido de la
sociedad oaxaqueña, por medio de invitaciones expedidas por el arzobispa do, bastaba, por sí sola, para dar brillo
á la ceremonia

Carro de «La A .!!rfrultu · 11&gt;,
en el desf ile que precedió á La
ceremonia de La coronací6n. ·
trar que no en vano se llama á la
virgen de la Soledad la «Reina de
Oaxaca"; hubo procesiones numerosas y Incidas, en las que toma'

Un altar d" la ÍJ!lesia de Sanlo
n omingo.- Oaxaca.

en Oaxaca, no es de extrañar que las
fiestas que, con motivo de su coronación se efectuaron, hayan sido las más
e ;pléndidas y brillantes que han tenido lugar en la ciudad desde hace
muchos años.
En lo que concierne ií la parte profana de 1~ celebraci611, todas las clases sociales se esfo1zaron en demos-

Grupo de nr:obispns y ol&gt;i.•p· s
~\lesperando fÍ Mons. R idolji en
la eslaí'í61i del Snr,

I nterior. de la ig lesia
dé Santo Domingo.- Oaxaca.
Carro cMítla».
T,a ciudad de Oaxaca acaba de ~er
teatro de las fiestas más suntuosas que
se han efectuado en ella, y que tu vieron como motivo la coronación de la
virgen de la Soledad.
Fuimos de los primeros en ocupa•nos de este aco11teci mie11to, y t n su
tiempo hablamos de la historia de la
imagen y las razones que los oaxaqueños tuvieron para pedir que se les
permitiera coronarla, petición que fué
apoyada por el A.rzobispo de Ankqnera y resuelta favorablemente por el
Jefe de la Iglesia Católica.
Dado el enorme cariño q ue se tiene '
por esta imagen de la Madre de Dios; ,. ..

La proces16n á su p aso p or
el «Parque Juárez»:

Carro «La Beneficen ~i.u,,

ron parte carros alegóricos muy
ricos y originales. En los días de
las fiestas las calles de Oaxaca se
vieron llenas de una muchedum-•
bre compacta y numerosa, y la recepción, efectuada en el pa.lacio
arquiepis~opal la víspera de la coronación. no tiene precedente en .
Oaxaca por lo sunt~osaTy co~cU: .
rrida.
La parte ~religiosa fué rodeada
de todaJa suntuosidad que la~igle-

Carro &lt;La Minería&gt;,

�'
226

EL MUNDO ILUSTRADO

227

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ORAN CATACLIS/-\0
Aún no se pierde su recuerdo; la vida in·
fensa que agita á todo el mundo en medio de
sus pasiones y sentimientos, no ha sido bas·
tante para borrar de la memoria la enorme ca·
tástrofe que segó cientos de miles de vidas y
hundió:en la miseria y en la desolación á una
de las más hermosas regiones del mundo.
Aparte de la magnitud del desastre, circunstancia que bastaba, por sí misma, para hacer
que se guardara de ella un amargo recuerdo, la
obra de caridad emprendida por todos loshom·
bres de buena voluntad en todo lugar de la
tierra donde se disfruta de los beneficios de la
verdadera civilización, la que nos hace sentir
las desgracias de nuestros semejantes como si
fueran las propias, hace que ni por un solo

¡

1

R, cogiendo á los heridos.-Los habitantes
de Messína hu.y en en lanchas.

instante se olvide que en las hermosas, y en
otro tiempo poéticas playas del Adriático y
del Mediterráneo, hay muchos cadáveres ·que
enterrar y mncbos seres que han _quedado
sin hogar y sin alímento, y á los que hay que
ayudar para que sufran lo menos posible ante ,
la l(ran des~racia.

Et R ey visitando á los heridos.
Foto¡rafías P. Thomp son. Especialmente enviadl!S de,,Europa p ara
FaC'hada del templo de la Soledad , Oaxaca.-De fo/le del coro del templo de Santo Domingo, Oaxaca,-C.:urn• de
et.a Indus triu&gt;i en el desfile que precedió á lu ceremonia d, la ooronaoí6n de lit' vir¡ ,n lk' l«,,SoJedud,

"EL MollDO ILUSTRADO;"

Por otra parte, la 'Jlublicídad debida_ á· la
prensa de todo el mundo ha tenido,· au'i-ante
las últimas semanas ante los ojos de sus lectores, las escenas desl(arradoras que se han desarrollado en Messina y en sus alrededores á
consecuencia de los terremotos, esta publicidad ha sido muy benéfica en este caso, pues ha
sido como á modo de una lección objetiva que
hace s aber á los corazones buenos hasta dónde
se nec:uita de at1 ayuda en el Sur«e la genero•

�,
228

EL MUNDO ILUSTRADO

'

sa Italia, que merece, por más
de un título, el cariño y la gratitud de todo el mundo.
Si á lo anterior aumentamos
que la Naturaleza parece haberse empeñado en hacer desapa·
recer hasta el recuerdo d~ la
región, tendremos explicado
perfectamente el interés que se
mantiene palpitante, acerca de
la suerte de los damnificados del
veintiocho de Diciembre último.
[ ·, En efecto, después de que el
movimiento sísmico recorrió
toda la península italiana, y se
hizo sentir aun en las regiones
más alejadas al Norte de ella,
volvió á localizarse en el Sur,
y casi á diario se registran nuevos fenómenos que hacen temer la pronta destrucción del

EL MUNDO ti..úSTRADÓ

SE IMPROVISAN SALAS DE OPERACIONES

229

Ruinas de B ...
xna··a, do 1 le
et temblnr jué
más intenso

ENTRE LAS RUINAS

EL PALACIO ENCANTADO

'!

'I

1

)PoR EL FRONDOSO camino de Las
Ilusiones marchan, enlazadas las
manos, grupos alegres de mozos y de
mozas.
Ellas, adornada·s de cintas y de flores;
ellos, de flores y de cintas.
Todos con la sonrisaen los labios y la
ale~ría en el corazón.
El cielo azul, sin una nube, se asocia
al re¡!ocijo de los caminantes.
Estos van al Palacio de la Felicidad,
cuya hermosa fachada corona la cima
R UINAS DE UN EDIFICIO EN REG ~JO
del camino.
Porque el camino es una cuesta, y emFots. P. Thompson especialmente enviadas de Europa para "El Mundo
pinada por cierto, que lo alegre y fronIlustrado"
doso del paisaje hace menos sensible.
Sur italiano, hasta no dejar más que su recuerdo en los
El palacio, por otra parte, produce tal sugestión en el
espíritus que tanto han soffado con los hermosos paisajes ánimo de los gozosos peregrinos¡ lo que d e él se divisa, orlado de arcos de folla je y salpicado de colgaduras y de
del mediodía europeo.
gallardetes¡ su n ombre, en fin. aquel nombre de Palacio de
Ya ahora todo lo que en otro tiempo fué objeto de la la Felicidad, que tantas dichas y venturas promete á los
admiración de los viajeros se halla con vertido en un es- mortales que lleguen á habitarlo, trastorna de tal modo las
cenario en el que se ven sólo escenas de miseria y de cabezas é inflama de suerte tal los corazones, que ¿quién
se queja de lo penoso de la marcha? ¡,Quién nota apenas
desolación. Lo que en otro tiempo fué palacios, museos lo prolongado de la ascensión?
de arte y· joyas de belleza natural, está convertido en monY suben, y suben, riendo y cantando.
Y a se acercan al hermoso edificio.
tones de ruinas, en medio de las cuales se improvisan hos·
La !.oberbia fachada, construída de mármoles y ja!&gt;pes, y
itales para curar á los que tuvieron la suerte, no sabríaprolongándose por sus lados á uno y otro del horizonte,
~os decir si buena ó mala, de sobrevivir á la catástrofe.
impone á los viajeros con su grandiosa majestad.
La'&gt; fotografías que acompañan estas líneas ilu?tran esas
¡,Qué riquezas inmensas no atesorará tal palacio?
lQué goces infinitos no podrán disfrutarse en su inteescenas de dolor, desarrolladas en lo que en otros tiempos
ha sido emporio del gusto y del arte¡ las playas del estre- rior?
Locos de deseo y de entusiasmo, llegan los caminmtes
cho de Messina, típicas en su hermosura meridional, mues- á la ~orada puerta, y llaman repetidamente con su aldabón
tran, ante los atónitos ojos de los viajeros, su aterradora sonóro.
La puerta se entreabre, dejando paso á la alegre comitidesnudez y hacen, una vez más, un urgente llamado á la
caridad universal. Afortunadamente no ha habido en todo va, que.se apresura á entrar.
Las doradas hojas se vuelven á cerrar por sí mismas.
el mundo quien se haga sordo á ese llamado, y quizás denY los impetuosos asaltantes se encuentran ...... ¿dónde?
tro de poco tiempo, si la Naturaleza lo permite, veamos de En lo alto de un monte árido y yermo, en la ladera opuesnuevo las playas risueijas, cubiertas de ricos palacios y ae ta de la empinada cima sobre la que se eleva el Palacio de
templos artísticos, que serán otras tantas muestras de que la Felicidad, cuya fachada posterior se ofrece ahora á sus
ojos atónitos.
no han muerto en el mundo la caridad y el amor por los
Suspensos y confusos, sin conceder crédito á lo que ven,
creen soñar.
semejantes.

Soldados buscando cadáveres entre fos ruinas

Traslación de heridos
Quieren llamar de nuevo por aquel lado del palacio¡ pero es en vano.
Las puertas se han cerrado para siempre y no hay fuer.
.
zas humanas que puedan abrirlas.
Después de cansarse inútilmente sin que nadie les oiga,
les es forzoso emprender la penosa bajada.
Chasqueados en su empresa, marchan ahora por la cues·
ta abajo de los Recuerdos.
Pero todo jcuán distinto de la ladera opuesta!
Ahora el país es agreste y monótono.
Los viajeros se encuentran cansadísimos, y es que ,han
envejecido muchos años.
El cielo gris deja caer lentamente los blancos copos del
invierno.
Y-jcosa rara!- sin duda la nieve, al caer sobre sus cabe·

zas, les lra paralizado la memoria, pues sin recordar ya el
chasco que se llevaron en el palacio encantado, vuelven
los ojos hacia atrás para ver y admirar su magnífica fachada, que, como la que veían al subir, está construída con
mármoles y jaspes, y está adornada de gallardetes y de
flores.
Y al contemplarla con ojos apagados, suspiran con envidia los pobres viejecitos, como si recordasen-jqué engañados! -goces y venturas disfrutados arriba, dichas y placeres que no pueden vol ver. . . .

..Y

·~¡ t;l ·~;¡;~¡~:·~;

·e·s· ~-~~ ~'¡' p~¡;;i~·d~-1~ F;Íi~id~·d -~~
.tan sólo un paredón grandísimo, una inmensa muralla que,
sin tener fondo, presenta en sus dos caras dos iguales en·
gaños.
Dentro del palacio encantado nadie puede vivir, nadie
puede anidar¡ pero, en cambio, no hay vistas tan hermosas
como las que ofrecen sus dos grandes fachadas, cuando se
contemplan d esde la cuesta de las ilusiones, ó desde la
cuesta de los recuerdos, que no son- ¡ay! más que otra especie de ilusiones.
RAFAEL C OELLO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

230

ll:L MUNDO ILUSTRADO

NU:PCIAL
El 25 de los corrientes, á las 11 de la mañana, tuvo veri·
ficativo en Pachuca el enlace de la Srita. Antonieta Rodríguez, hija del señor Gobernador del Estado de Hidalgo,
eón el Sr. Lic. Carlos Sánchez Mejorada, en la parroquia de
la Asunción.
,Fueron padrinos, de manos: el Sr. D. Pedro L. Rodríguez
y .su'esposa la Sra. Doña Angela Hernández de Rodríguez,
y de velación, la Sra. Doña Guadalupe D. viuda de Sánchez
Mejorada y su hijo D. Javier, oficiando en la ceremonia el
señor Canónigo Martiniano A. Contreras y el señor Cura
D. Rafael León.
La novia lucía elegantísimo traje de [fina seda y encajes
de Bruselas, estilo Directorio. Durante la ceremonia la
Srita. Severina Moreno cantó la hermosa «Avemaría», de
Luggi Lucci. El quinteto«Jordá-Rocabruna» tocó la romanza de Gren!eld, el «Sueño de la Virgen», deMassenet;«Sim·
ple Aveu», de Thomé, y una marcha nupcial.
El templo, profusa y artísticamente adornado con garde·
mas y azaleas, fué insuficiente para contener la numerosa
y selecta concurrencia, compuesta de las personas más dis· ,
tinguidas de Pachuca, de diversas poblaciones del Estado
y de esta ciudad.
·

•

4 •

Terminada la ceremonia y después de haber recibido en
el presbiterio, que lucía severo y elegante adorno, las felí·
citaciones de sus amistades, los novios fueron conducidos
á la suntliosa -residencia -del-señor- Rodr:íguez, la cual ostentaba adorno quizá más rico que la iglesia, para celebrar
solemnemente el matrimonio civil. Fueron testigos los señores licenciados Francisco Hernández, D. Luis Hernández y D. Mariano Domínguez lllanes. Concluido el acto, los
presentes pasaron á los lujosos salones-comedor, dondeen
honor de los desposados fué servido un exquisito banquete que, á nombre del señor Gobernador, fué ofrecido por el
Sr. Lic. D. Luis Hernández en correctas y sentidas frases.
Terminado que fué, los novios partieron rumbo á la pintoresca población de Chapala, donde permanecerán algunos días.
Durante el banquete, las notables bandas de Rurales y
Batallón del Estado tocaron escogidas piezas.

Un campamento de
refugiados

.,

EXMO. SR. KARL BUENTZ, J\llNISTRO PLENIPOTENCIARIO

y ENVIADO EXTRAORDINARI(? DU IJ\IPERIO ALEMÁN EN J\IÉXIC01
RECIBIDO EN AUDIENCIA SOLEMNE
EN EL PALACIO NACIONAL EL MIÉRCOLES ÚLTIMO.

La concurrencia permaneció varias horas en los salones
de la casa habitación, donde tuvieron oportunidad de admirar los valiosos regalos que á la feliz pareja obsequiaron
sus numerosos amigos.
Se tomaron varias vistas cinematográficas y nuestro fo.
tógrafo nos remite la que hoy tenemos el gusto de publicar.

LJ L
Ruinas de Palmi cerca del estrecho de Messina

El Juguetei,del Pobre I

otra pasta distinta·de la de las·criaturas de la clase media ó de los
pobres.
Junto á él se vela, sobre la yerba, un juguete espléndido tan fresr Quiero dar idea de una diversión inocente. ¡Hay tan pocos re- e~ como su
barnizado, dorado, vest.ido con un traje color
purpura y cubierto de plumas y c.:isas relucientes. Pero el niño no
creos que no sean culpables!
Cuando salgan ustedes por la mañana, con la intención decidida se ocupaba de su juguete predilecto: he aqul lo que miraba:
Al otro lado de la verja, en el camino, entre las hortigas y los
de curiosear por las vlas principales, llénense ustedes los bolsillos
de,pequtños inventos de Asueldo, tales como el polichinela movi- cardos, había otro niño, sucio éste, enfermizo, fuliginoso uno de
do por un solo hilo, los herreros que golpean el yunque, el jinete ·esos marmotos-parias en que un ojo imparcial descubrirla ia belley su caballo, cuya cola es un silbato, y Alo largo de las tabernas, z~ si, como el ojo del conocedor de una pintura ideal, bajo un baral pie de los Arboles, désenlos ustedes Alos niños desconocidos y mz _de carrocero, le despojase de la repugna11te pátina de la mipobres que encuentren. Verán sus ojos abrirse de una manera des· seria.
Al través de aquellos bmotes simbólicos que separaban dos
mesurada. Al principio no se atreverán á tomarlos; dudarán de su
dicha. Luego, sus manos agarrarán vivamente el regalo y huirán, mundos, la carretera y el castillo; el niño pobre mostraba al niño
como lo hacen los gatos, para irse á comer lejos de uno el pedazo rico su propio juguete, que el otro examinaba ávidamente como un
que se les ha dado, por haber aprendido á desconfiar de los hom· objeto .raro y desconocido; y este juguete, que el porcallón irritaba, agitaba y sacudh en una especie de grillera ¡era un ratón vivo!
bres.
En un lujoso jardin vi, en cierta ocasión, á un muchacho encama- Los _padr~s, por economla sin duda, hablan sacado el juguete de
do y fresco, vestido con uno de esos trajes de campo, tan llenos la vida misma.
Y los dos niños, uno á otro, se miraban sonriendo fraternalmende coqueterla.
El lujo, la despreocupación y el espectáculo habitual de la rique- te, con dientes de una blancura igual.
za, hacen á estos niños tan lindos, que se les creerla formados de
CARLOS BAUDELAIRE.

ª~º·

':I
,,
I

I•

fl NIÑO PORflRIO DIAZ RAl&lt;iOSA
Al terminar el año escolar próximo
pasado, el niño Porfirio Díaz Raigosa sustentó brillantes exámenes de
las materias que corresponden al se·
gundo año de instrucción primaria y
en ellos dió muestras de gran talento
y aplicación.
Además de las materias que, con·
forme al programa oficial de estudios,
corresponde al citado año, el niño
Díaz Raigosa cultivó, durante el año,
otras materias de estudios de las que
sirven para completar la educación
del hombre de sociedad; entre ellas
se dedicó á la esgrima, materia de la
que también sustentó examen, en el
que mereció los elogios de todos cuan·
tos asistieron á él. Ha sido su instructor, en el varonil deporte, el pro·
fesor mexicano Octavio Malvido y
con él tiró el florete y el sable durante su examen.
El grabado que-acompaña estas lí·
neas muestra al pequeño esgrimista
tirando con su vrofesor, y por él se
puede apreciar la gallarda actitud y
excepcionales facultades que demostró durante la prueba.

�EL MUNDO ILUSTRADO

~32

233

EL MUNDO ILUSTRADO

"CAZA DE LA ZORRA"

SR. D. ENRIQUE FERNÁNDEZ CASTELLÓ Y SRA. MERCEDES
BERRJOZÁBAL DE FERNÁNDEZ CASTZLLÓ,
CUYO ENLACE SE EFECTUÓ EL

27

DEL ACTUAL.

GRUPO DE .MIEMBROS DEL C LUB HÍPICO INTERNACIONAL QUE TOMARON PARTE EN LA CAZA.
MATRIMONIO RÉGULES-3ALLAIW O.

Un grupo de miembros de la colonia alemana, que siem·
pre se ha distinguido por su afición á los deportes y especialmente á los deportes hípicos, organizó una &lt;caza de la
zorra&gt;, que se llevó á efecto el domingo 24 de los corrien·
tes en los llanos que median entre la exgarita de Bucareli
y el rancho de Nápoles, en San Pedro de los Pinos.

Durante algún tiempo se había descuidado este deporte¡
pero ahora los amantes de él se proponen organiz¡µ- perió,
dkameute fie,tas deportivas del género de la efectuada
el último domingo, y para ello se ha formado el Club Hípico
Internacional, bajo cuyo patronato se llevarán á cabo.
·
A juzgar por el entusiasmo demostrado durante la

CEREMOl'IIA RELIGIOSA DEL MATRIMONIO SÁNCHEZ MEJORADA-RODRÍGUEZ, EN LA PAR.ROQUIA DE PACHUCA,
.

EL

25 DE

LOS CORRIENTES.

Fots. especial para «El Mundo flustrado&gt;.

REGRESO DE LA CACERÍA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

234

EL ! MASTER&gt;, LA &lt;ZORRA&gt; Y SERORITAS CAZADORAS,

LLEG ADA AL BOSQUE DE NÁPOLES,

EL MUNDO ILUSTRA no

LOUIS BENJI MAN WADE, LA &lt;ZORR A&gt;.

lt

***

• 11

E N CAMINO.
ENRIQUE WELT.)N,

*••

meros deben ser muy dóciles á la rienda y rápidos en sus
movimientos¡ el de la zorra para poder huir, y los de los
perseguidores para darle alcance en cualquier parte y en
cualquiera. de los momentos propicios.

Tanto los jinetes como los caballos que tomaron parte
en la tiesta del domingo, están en las condiciones indica·
das, y por lo tanto, la caza estuvo llena de incidentes y

PERIPECIAS DE CAZA.
P ARTI DA DE Bl:CAREL I.

SRITA.~HATTIE WEITON.

peripecias que la hicieron:muy interesante¡ el señor Wade,
la zorra, h izo verdaderas maravillas de equitación para
conservar su &lt;cola&gt; en medio de un grupo de perseguido·
res compuesto de cerca de treinta personas, todas muy
hábiles en el manejo de la rienda y montadas en magnífi·
cos caballos. Al llegar al bosquecillo del rancho de Ná·
poles, el señor Wade llevaba todavía su cola, y los perseguidores una cansada de primera clase.

inauguración, la nueva temporada se abre bajo los más li·
sonjeros auspicios. Firmaron las invitaciones para ella los
Sres. Frederick Walter Da vis, iniciador de la idea, q uefun·
gió de &lt;master&gt; en la cacería, y el Sr. Louis Benjiman
Wade, que se presentó á servir de zorra, fiado en su habi~idad deportiva y en el magnífico estado de sus caballos, ~1rcunstancias que le hicieron vencedor del torneo deportivo.

La &lt;caza de la zorra&gt; es uno de los deportes favoritos de
los hijos del imperio germano, lo cual se explica dada la
afición que tienen por la cinegética, pasión muy propia de
ellos por la configuración de su país y por sus leyendas y
tradiciones.
El juego de la &lt;caza• consiste en una persecución qt\e se
hace de un individuo á quien se llama «zorra&gt;, y que se
distingue porque lleva debajo del brazo derecho una cola de ese animal¡ va á caballo lo mismo que sus perseguidores, y su habilidad está en evitar que se le dé alcance y se le despoje de su distintivo. Uno de los perseguidores, á quien se llama «master&gt;, se encarga de la dirección
del juego y organiza la batida con los demás participantes,
á los que se puede considerar como la jauría.
Estos persiguen á la zorra, la que se defiende por cuantos
medios le es posible: si llega el perseguido hasta el punto
final de la cacería sin haber perdido su distintivo, se le
declara vencedor en el juego, y si alguno de los perseguidores logra despojarle de él, éste será el triunfador.
Naturalmente, para este ejercicio, se necesitan caballos y
jinetes muy hábiles y perfectamente amaestrados; los pri·

235

UPRICHOS HÍFICOS.

A las diez y media de la mañana, perseguidores y per·
seguidos se seataron á la mesa, los primeros á reparar las
perdidas fuerzas y el segundo á repararlas también y á
disfrutar, al mismo tiempo, de la gloria del triunfo. A la
hora de la sobremesa se pronunciaron discursos, elogiando
la idea del señor Davis, y se brindó por que el entusiasmo
deport ivo no decaiga y se celebren con frecuencia las fies·
tas tan hermosas y entusiastas como la del domingo.
Concurrieron á ella, además del &lt;Master&gt; y la &lt;Zorra&gt; ,las
siguientes personas: señor y señora Motz, señor y señora
Moats, señora Westlund, señorita Hattie Welton, señorita
Beer, señorita Müller, y señores Enrique Welton, Robín·
son, Alberto Fleck, Fernando Paviot, Schlichting, Hartop,
Behr, Carlos Schehant, capitán Sturtevant, Welff, Geltke,
Osear Wertbunt, E . Blacke, W. Boker, Andry Aveline, Pe·
dro Marino, Dahmlos, Kersten y Jean de Zakrzewsky.

FIN DE LA CACERÍA.

�EL .MUNDO ILUSTRADO

236

Una Visita Inesperada
Luciano contemplaba, poseído de profundo pesar, á s~

I anciana madre. ¡Qué triste era para él verla en aquel estado
de postración! Recordábala joven, alegre, bulliciosa, llena
de vida y de fuerza, pareciéndole imposible que fuera ella,
su madre, aquel sér insignificante, aquella cosa inerte, ani·
I quilada por los años, que apenas hablaba, privada casi de
todo raciocinio y próxima á rendir á la madre tierra el
ineludible tributo de su cuerpo.

¡Ah! ¡Qué no hubiera dado Lnciano por oirotra vez aquella voz amenazadora y aquel &lt;bribonazo&gt;, más cariñoso que
insultante!
Pero nada existía ya capaz de mover el espíritu de la
pobre anciana. En sus ojos no había ya ni una mirada de.
ternura ni de reprensión para su hijo. Postrada en un an·
tiguo sillón del primer Imperio é incapaz de dar un solo
paso, permanecía á todo indiferente y ajena á cuanto le rodeaba, con la blanca cabeza inclinada hacia el pecho, co·
mo llorando la mue..-ta alegría de los hermosos tiempos juveniles.

Y no cesaba de mirarla, llena el alma de profunda tris·
teza. ¡Ah, qué cambiada encontraba, al llegar al pueblo,
después de varios años de ausencia, á su adorada madre!
S{¡ él la recordaba cuando, á los sesenta y dos años, fuer·
te y ágil aún, le prodi~aba á él, .que contaba cuarenta y
cinco, todas esas atene1ones que tienen las madres parasus
' 1 niños. Contábale cuentos infantiles, y siempre, al verle dis\ : puesto á salir de casa, había de hacerle las mismas recoI
mendaciones: &lt;Abróchate bien el gabán, que hace frío&gt;. &lt;No
I
te olvides los guantes&gt; ....
,
Otras veces, si le parecía que su hijo había cometido al1
.íl
guna falta, hecho algo que no estuviese conforme con su
manera de ser, levantaba a,menazadora la descarnada mano,
.I surcada de venas azules é incapaz de hacer daño á una
mosca, para castigarle como á un chiquillo. &lt;.Espera, espe·
.
&gt;

I

1

*
••

Una tarde de verano, cuando la casa permanecía sumida.
en el silencio de las horas de la síes·
ta, madre é hijo dormitaban en una.
amplia sala, cuyos balcone~, entornados para evitar la pesadez del ca·
lor y de las moscas, mantenían la habitación en dulce frescor y tranquila.
semiobscuridad, oyóse un ruido de
pasos sospechosos por lo desacostum·
brados. Parecía que alguien andaba.
sigilosamente por la próxima habita·
ción. Todos los criados, según la cos·
tumbre del país, dormían á aquella.
hora la siesta. Alguien, pues, había..
entrado en la casa.
Luciano volvió la cabeza y vi&amp;
abrirse la puerta y aparecer la silue·
ta inesperada de un hombre descono·
cido.
Era un hombre corpulento, barbu·
do, malfachado, con aspecto de vagabundo. Alucinados aún sus ojos
por la luz del día, apenas debía poder distinguir los objetos en la habi·
tación casi á obscuras y vaciló indeciso antes de entrar en ella.
Luciano · se levantó precipitadamente, pues el aspecto de aquel hombre no le inspiraba la menor confianza.
-lQué se le ofrece á usted, buen
hombre'! preguntó, avanzando hacia
la puerta.
Al oir aquella voz, el desconocido
se estremeció. Indudablemente debió
creer que la habitación estaba desierta, y su primer impulso fué el de em· ,
prender la fuga.
Pero Luciano, interponiéndose en·
tre el intruso y la puerta, volvió á
preguntar, en tono colérico esta vez:
-Ya le he preguntado que qué
busca usted aquí.
-¿Qué busco aquí? ¡Tu pellejo!
contestó el bohemio sacando un enor·
me cuchillo. ¡Déjeme usted pasar ó
le atravieso!
-iAh, ladrón! ¿ venís á cometer un .
crimen? dijo Luciano, sin retroceder
un solo paso. No creíais encontrar
aquí más que á una pobre vieja, ¿ver·
dad?
·
-¡Déjeme usted pasar, gritó el hom·
bre poniéndose en actitud de acometer.
-¿Pasar? ¡Ya lo creo que pasarás!
¡Entre dos gendarmes!
-Pues bien¡ allá voy.
Luciano dió un salto hacia atrás,
librándose de este modo de la rápida acometida que, cuchi- ,
llo en mano, había dado el bandido.
Afortunadamente, no era nada fácil vencer á Luciano.
Este se apoderó precipitadamente de uno de los gruesos
y fuertes bastones que servían de apoyo á su madre y que
pe~manecían apoyados en la butaca, y dando con él un for- 1
tís1mo golpe en el brazo de su adversario, le 'obligó á arro- ·
jar el cuchillo con que amenazaba.
-¡Ahora soy yo, miserable bandido, quie.a te va á pasar
de parte á parte! dijo Luciano, golpeando con todas sus
. fuerzas á aquel imprudente malhechor, que tan incautas
mente se había arriesgado á entrar en la casa.
De pronto, lanzó un grito. Su brazo dejó de golpear al
bandido, y exclamó:
·
-iAh! ¡.Mamá, mamá!
Aquello parecía un milagro, algo fuera del orden natural

237

EL .MUNDO ILUSTRADO
de las cosas. La anciana se había levantado sola de su
asiento, &lt;como en otro tiempo&gt;, y aquella anciana, qúe ya
no podía hablar, exclamaba, llena de cólera, dirigiéndose
al ladrón:
-c¡Bribonazo!&gt; ¿Te atreves á poner la mano sobre mi
hijo? ¡Pues espera! ¡Espera! ¡Ya verás!. ...
Y también ella empezó á golpear al bandido. Ya no era
la anciana decrépita. Al ver á su hijo en peligro, había recobrado sus agotadas fuerzas, su vigor de la juventud. Lo
que jamás hubiera podido hacer la ciencia, lo lograba, en
un momento, el amor maternal, desentumeciendo sus músculos impotentes, devolviendo á sus labios la palabra y á
todo su sér la alegría de los treinta años,
-¡Ah, mamá! j.Mi pobre madre, curada! gritó Luciano,
cayendo ante ella de rodillas y besándole ap:.siooadamente
las débiles manos.
El bandido, al ver la puerta libre, desapareció en un momento. Pero, ¡,qué le importaba ya á Luciano su huida'!
Para él no había en aquel momento más que su madre, más
que aquella mujer tan enérgica, que antes de dar el último
suspiro, había podido aún llevar á cabo un acto de amor y
de abnegación maternal, sublime.
-¡Madre, madre de mi alma! repetía Luciano. ¿No es un
sueño todo est0i' ¿Es cierto que te he visto audar sola, sin
apoyo de bastón algunoi' ¿Es cierto que te he oído hablar
eu voz alta, como antes, y levantar la mano amenazadora?
¡Ah! ¡Bendito sea ese hombre! . .. . Anda aún un poco, que
yo te vea otra vez fuerte y animada. ¡Enfádate, incomódate
otra vez! ¡Madre! ¡Adorada madre! Tu hijo te lo suplica . . .
Pero la anciana bajó de nuevo la cabeza: su cuerpo se
inclinó y se contrajo, volviendo á adquirir el aspecto ·de
cosa muerta.
Apoyándose en la pared y á pasos cortos, penosos, vacilantes, se encaminó la anciana á su sillón, y, dejándose
caer en él pesadamente, apenas le quedaron fuerzas para
murmurar en tono casi imperceptible:
-¡Diantre de vagabundos! Ve á echar el cerrojo, hijo mío¡
pero abrígate bien, que hace frío ... .. .
Aquellas palabras fueron las últimas. Cinco minutos después, la octogenaria había caído otra vez en su letargo, y
quizás no tardaría en sumirse en otro aún más profundo y
misterioso, que deja para siempre en el corazón de todo
hijo un dolor infinito.
J UAN RAMEAU.

Ex1&gt;1.cs. S1&lt;-.s.

R EGI NALD T o ~ ER, M INISTRO DE lNGLATE RR.',

Y C OR ONEL

E . S WAYNE ,

G OBERNADOR DE H ONDURAS

BRITÁNJCA, RECI BIDO EN EL P ALACIO N ACIC'NA L
EL

26

D • L ACT UAL.

�238

_,_J....
EL :.MtJN:t&gt;O 1LUS'rRA1&gt;0 ·--

,..,
ALBERTO . \'ILLA5ENOR

Un amigo mío decíame:en días pasadoi, mientras saboreába~os la .frescura
de una deestas claras mananas invernales, en el jardín de su casa de Mix~~ac:
-No parece sino que una maldición
ha caído sobre los artistas de México ... . Ayer fueron Ruelas y Ricardo
Castro; hoy es Villaseñor . ... Mañana,
¿quién será?
A la sombra del arbolado, entre perfumes de flores, en la transparencia ma·
tioal de Enero, dijérase que flotaba, per~isteute, esta interrogación al Destino. Y
un soplo de misterio pasaba junto á nos·
otros, estremeciéndonos.
[M'Mañana, ¿quién será'( .
Porque la pregunta se impone, se .yergue solemne, impasible, y nos persigue,
y nos turba, como las furias á Orestes;
porque la continuidad dolorosa de estos
tallecimientos trae consigo no sólo la
uena del tesoro perdido, sino la angustia del tesoro por perder; la vi~ión lú¡;ubre de que, á seguir así, desaparecerán en el alba blancura de las necrópo·
lis los pocos .. legidos que, en estos
tiempos y en estas tierras, pasan por la
común senda de la vida elevando al
cielo, bajo el sol, cantos de belleza y esperanza que cicatrizan heridas, que endulzan tristezas, que hacen concebir ensueños.
El joven y ya ilustre pianista mexi·
cano ha_partido cuando su~ manos fuertes, vigorosas, de atleta delicado, conservaban aún el vago estremecimiento
de las deidades inspiradoras. Ha partido joven. La muerte echó un velo de
desolación sobre su sonrisa. La Parca,
la inesperada, arrancó de sus manos las
rosas que conservara para deshojarla en
lluvia de pétalos sobre el piano, encerrándolas en el misterio de la cripta.
Alberto Villaseñor, lleno de confianza
en su arte, seguro de mayores triunfos,
emprendió el viaje al desconocido país
de donde nunca se torna.
Viejo, impotente, paria en la lucha, veterano inutilizado en cruentos combates,
habríamos llorado su desaparición con
el dolor sereno del que estrecha la mano
que laboró mucho y hubo de completar ide1les; joven
pletórico de savia de vida, lloramos su muerte porque m&gt;
se nos oculta lo que esa bella juventud hubiese realizado.
Alberto Villaseñor representaba, en el ambiente artístico
de México, algo no fácil de ver todos los días, algo nuevo,
algo grande aparecía ante nuestros ojos con la extraña
fascinación de lo raro: un artista hecho, maduro, que había llegado al perfecto dominio de su arte, y á quien sólo
faltaba tender las alas y lanzarse por amplios horizontes de
triunfo.
¿Y sabéis lo que significa esto 'I ¿Os dais, por ventura•
perfecta cuenta del alcance, de la trascendencia, de la in·
tensidad de esa breve, de esa seductora palabra-ariísta,aplicada en México con justicia, noblemente, á un hombre
que apenas ha traspuesto la treintena?
Es tal la mezquindad de nuestra atmósfera intelectual,
tan grande y tan triste el desdén con que, por vicios de
educación, se ve al espíritu consagrado á exteriorizar be·
lleza, que difícilmente llegamos á admirar en él una per·
sonalidad acabada, bien definida, fuerte en el ejercicio de
tan noble tarea. Y he aquí por qué siendo estas personali·
dades tan raras, su desaparición es lamentable.
Alberto Villaseñor había logrado imponerse en su arte,
como cumple á los convencidos, á los esforzados que luchan, y en el logro de la victoria ponen su voluntad y su
talento. Adolescente aún ingresó al Conservatorio. En las
aulas de la que fué venerable Universidad le sonritron
los primeros tr iunfos. Sus maestros vieron en él una flor
de .esperanza, y con ternura cultiváronla. Más tarde, enardecido ya por el elogio, apurada la exquisita ambrosía de
la popularida~, enderezó sus pasos hacia regiones más

EL MUNDO ILUSTRADO

239
Aparte éle esa belleza,
que fun da en leyes na·
turales, las líneas y las
formas del niño están go·
bernadas por leyes espe·
dales que les son carac·
terísticas. Examinemos,
por ejemplo, los ojos. Es
un hecho conocido que
es más fácil encontrar
ojos hermosos entre los
niños que en los adultos.
Casi todos los niños tienen los ojos grandes. Es to no es mero accidente,
sino un fenómeno anatómico natural. El ojo es,
de los órganos de los seres humanos, el que se
desarrolla más rápidamente; á los siete años
cesa su desarrollo, mientras que todas las otras
partes continúan su ere
cimiento, las mejillas, la
boca, la nariz, la barba
y la cabeza. Por esta ra

I

ALBERTO VILLASEROR.

Fot. Clark.
LOS FUNERALES DE VILLASEROR. -OFICIO DE «CUERPO PRESENTE&gt; EN LA CAPILLA DEL PANTEÓN FRANCÉS.- LA CARROZA
FÚNEBRE POR LA CALZADA DE LA PIEDAD.-EL FÉRETRO AL SER SACADO DE LA CAPILLA.

propicias al perfeccionamiento, en las cuales se respirase
un ambiente puro de arte, y ondeara la rubia cabellera ju·
venil al soplo de auras de divina belleza.
Fué á Alemania. Estudió con tesón de laborioso y de
inspirado, y bajo la dirección de altos maestros hubo de
conseguir que se trocase en realidad ensueño que absorbiera los mejores y más rientes años de su niñez. ¿Quién
olvidará su triunfo en Léipzig, tanto más caro para nos·
otros cuanto que debe considerársele como el primero al·
canzado por un mexicano en aquella urbe severa?
Penetró entonces, con andar firme, en los recintos de to·
das las grandes capillas: supo desentrañar la pureza de
Bach; tradujo la imponente grandiosidad de Beethoven;
empapó su alma en la sutil, en la acariciadora melancolía
de Chopin; comprendió y sintió á Roberto Schumann, y
como los viejos trovadores que, luego de cantar, volvían á
sus lares cargados de laureles, él vino á México, y nos de·
leitó con la noble sencillez de sus cantos. Años de victorias, largas horas de amor, quizá la felicidad ansiada y has·
ta la riqueza, franca donadora de placeres, le sonreían. Y
á semejanza también de los viejos troveros infortunados,
ha caído ante el castillo de la ilusión y de la esperanza.
Con razón mi amigo, en el umbrío jardín, ante la claridad azul, preguntábase inquieto:
-Y mañana, ¿quién será? ..... .

C. G.P.

POR QUE SON HERMOSOS LOS NIÑOS
Durante muchos siglos las madres han insistido en que
no hay en el mundo nada más hermoso que los niños. Cuando han comparado los ojos de sus niños con las estrellas y
la piel con las hojas de las rosas lo han hecho sólo para
adular á las estrellas y á las rosas.
.
Una madre nunca se detiene cuando se le pregunta la lista entera de los encantos de sus hijos, los piececitos rollizos los h ombros blancos como la nieve, el pelo dorado, la
bo~a sonriente y los hoyuelos que parecen haber sido hechos para besarlos.
No es el amor materno el que las ha hecho ciegas. La carita, el cuerpo blando son cosas realmente bellas; m.ª: aún,
los artistas nos han mostrado las belleza de los nmos en
sus Cupidos. Ahora vienen los científicos y los antropó·
lotos á probar lo que las madres han proclamado desde
fiempos remotos.
Las razones para l a belleza de los niños están bien amparadas por la Naturaleza. Cada niño sano debe ser, por
meras razones fisiológicas, más hermoso que el sér adu~to.
La trasparencia de la complexi?n, la fr~s~ura de la pie~,
la elasticidad de la carne son fenomenos fisicos. En los niños la renovación d e los tejidos se hace con más energía
que en los adultos. La sangre, cuya circulación es más corta, desempeña su tarea en menos tiempo y más frecuente·
mente. Atraviesa todos los tejidos y les lleva aquella elasticidad característica que tanto admiramos.

zón los ojos que aparecen grandes en una cara pequeña
se hacen menos conspicuos y parecen más pequeños en
una cara grande y completamente desarrollada.
Por otra parte, podemos probar este hecho: los adultos
que tienen ojos grandes, tienen facciones pequeñas y por
esto sus ojos se ven grandes.
Con respecto·á la expresión de los ojos, que siempre parecen reflejar el buen humor y la alegría, los niños la tien en de su propio espíritu.
El niño está hecho para la alegría. La alegría es el verdadero fundamento de la psicología infantil. Basta sólo
observar en los niños el cuidado que tienen para evitar
todo aquello que les cause molestias y pesares y cómo
buscan todo lo que les proporcione alegría. Nadie sabe,
mejor que el niño, derivar placeres de las cosas ordinarias
de la vida, mientras come, pasea ó se viste; nadie está más
listo que é l á gastar todo el tiempo en jugar, nadie está
más inclinado á tomar parte en cualquier juego aunque no
lo entienda. Por esta razón, el niño ríe cuando ve á los ma·
y ores reirse, sin saber el motivo de la risa. Este amor por
la alegría, que es aparente en todos los niños, se refleja en
su rostro y en sus ojos.
La boca también es más hermosa en los niños que en los
adultos. A menudo nos maravillamos cuando vemós que la
boca hermosa de un niño tiene semejanza con la de sus padres que no tiene ningún atractivo. A propósito de esto,
me permitiré mencionar un incidente personal: un amigo
mío me dijo una vez que mi niño tenía la boca igual á la
mía; pero agregó con franqueza inconsciente: «iel niño tiene una boquita tan linda!&gt;

�241

EL MUNDO ILUSTRADO

240

EL MUNDO ILUSTRADO

Los Ojos Fascinadores de las Artistas

Nuestras ~66toras ru608n Ganar

un ttermoso u flrtístlGo Premio

•

¿Quiénes son las seis actrices cuyos ojcs se ven en el grabado adjunto?
La lectora que mande una solución exacta, tendrá derecho á uno de los diez premios consistentes en objetos de arte que se distribuirán entre las soluciones más acertadas.
Si el número de solucion~s exactas fuere mayor que el de premios, se sortearán
é'.; os.·
El concurso se cierra el día 8 de Febrero próximo.
•
Es muy fácil resolver este acertijo.

JOSEF HOFMANN
Alguien ha dicho-no recuerdo ahora quién, ni hace falta recordarlo,-que con los grandes artistas sucede lo que
con las montañas, las cuales, pal.'a ser admiradas .en toda ·
su grandeza, necesitamos verlas á distancia. De cerca nos
parecen abruptas, talladas por un cincel gigante, ostentando, junto á la aromosa flor silvestre, la intrincada maleza;
al lado del arroyo que murmura, el torrente que se despeña; junto al arbusto esbelto que se mece al viento de la
tarde, la retorcida higuera de )!meso tronco. De lejos, todo este conjunto, h echo de contrastes, se armoniza; un prodigioso encanto envt1elve la montaña desde la base hasta
la cima; la montaña se dibuja en el cielo con tanta euritmia, con tan hechicera j;!racia en sus proporciones hercúleas, que nos subyuga, que nos esclaviza en nuestra admiraci ón, y entonces, y sólo entonces, somos capaces de darnos
c·1enta &lt;l e la inmensidad que antes no advirtiésemos en sus
j 11stos lineamientos.
Con Hofmann pasa algo semejante.
Veis primero un hombre rabio, un hombre fuerte, robusto, de hosca faz eslava, la cual muestra, á través de sn
hosquedad, la dulzura apacible de unos ojos claros,-ojos
que tienen mirajes ele nieve v lejanías de estepa,-que os
saluda con serio gesto y se sienta al piano. No es el artista ¡,oseur, de exterior un tanto romántico, de rizadas melenas y enorme corbata negra que estáis acostumbrados á
imaginar: es un caballero, un burgués de naturaleza sanguínea simplemente. Pero dentro de aquel exterior que
nada dice, ¡cuántas cosas se encierran! Josef Hofmann pone
las manos sobre el teclado, manos vigorosas que por su
nerviosidad misma tienen un no sé qué de extraño. Las
miráis ir y venir, ya suaves como el aleteo de un pájaro,
ya rápidas, con rapidez de huracán, y un torrente de notas
armoniosas estalla, y dentro de aquel torrente, dentro de
aquel que más tardé se transforma en mar sonoro, asoma
un alma, un alma que se apasiona, que se rebela, que lucha, que se acongoja, que traduce los más vehementes júbilos y los más íntimos dolores; que es, en fin, algo comparable á un lúcido espejo en el que se reflejasen todas las
pasiones humanas. Vosotros sentís de pronto una turbación: la turbación ante el milagro; más tarde una embriaguez inefable que os ciega, que os envuelve, que os sensibiliza hasta el grado extremo de la sensibilidad; y, por
último, el entusiasmo, el pasmo, la locura os hacen presa,
y Hofmann transfigúrase, y, severo, casi inmóvil ante el
piano, aparece como un divino artífice del ritmo, como un
mago maravilloso que en sonidos sabe esculpir estatuas;
como un supremo dominador que hubiese aprendido el arte
también supremo de enloquecer convirtiéndose en medio
para alcanzar una realización de arte, tan superior como
la realización misma.
Hofmann os hace discurrir por los escondrijos y vericuetos más recónditos del alcázar del arte. Guiados por él,
pasáis de la ternura al odio, del amor al desen¡!año, de la
sedación al nerviosismo. Pero después, cuando la silueta del virtuoso desaparece, cuando abandonáis la sala, entonces la grandeza del recuerdo supera á la realidad misma. Aquellos cantos de un poder extrahumano que hicieron surgir los dedos mágicos, estereotípanse en la imagición, y la personalidad del pianista, vista, como las montañas, á través de la lejanía de la remembranza, destácase
con gFan relieve, adquiere infinita armonía, y, cuando volvéis á oír á Chopin, á Beethoven, á Bach, interpretados
por otros artistas, grandes ó pequeños,- pequeños las más
de las veces,-á los labios asciende, como un conjuro, el
nombre para siempre imborrable: ¡Hofmann! ¡Hofmann!
En Hofmann están reunidos dos atributos que difícilmente se hallan juntos en otros pianistas, por reconocida
que sea su fama: la inspiración francamente genial y la
técnica impecable.
Cierto, aquellas manos fuertes, robustas, sanguíneas, saben hacer milagros de agilidad, salvar todo escollo y no
detenerse ante las dificultades cuasi fabulosas ·que en ocasiones ofrece la técnica pianística; es más: la dificultad la
resuelven en sencillez¡ los amontonamientos de tinta negra los transforman en fraseo claro y diáfano. No conozco
hombre alguno que, luego de escuchar á Hofmann, no se
haya sorprendido de esta difícil facilidad. Pero á la vez
que el virtuosismo de las manos, admiramos el de un gran
cerebro que todo lo penetra, cerebro de soñador y de analista, que lo mismo convierte un pensamiento melódico en

JOSEF HOFMAN.

(Caricatura de Lillo).
gasas de fantasía ó en tintas de crepúsculo, como hace rn·
gir la pasión en el espacio breve del pentagrama.
De aquí que Hofmann interprete con igual maestría á
los grandes compositores de todos los géneros: al clásico,
al romántico, al viejo apegado á los cánones severísimos,
al moderno que innova y crea; á Beethoven, á Chopin, á
Méndelssohn, á .Moskowsky, á Liszt, á Wagner . . . .. .
lQuién, como él, ha sabido darnos un ejemplo modelo
de interpretación beethoviana't El Cisne de Bono, en sus
manos, es lo que debe de ser: el severo, mas nó con la
severidad rígida y rayana en el amaneramiento que algunos pretenden achacarle, sino con severidad humana, sin
embargo de ser divina, con severidad flexible, llena de co .
lor, rebosante de matices. Recordemos, si no, las Sonatas,
y á la mente nos vendrá luego la remembranza de muchos
pasajes de dulzura angélica, que Hofmann dijo más con
el alma que con las manos. En ellos suspiraba el amor,
amor de gigante encerrado en corazón de niño; en ellos
temblaba una indefinida melancolía; en ellos palpitaba
también una consoladora esperanza.. . No todo eran truenos y rayos; no todo eran gamas de rigidez de acero: mirábamos allí auroras, mundos de emoción, y por nuestros
nervios corrían, despertadas poi' el maestro, las sensaciones más varias y multiformes.
Beethoven, ante el criterio de Hofmann, no es el dómine
virulento y á la par seco 'que los vulgares equivocada-

�242
mente conocen1 sino el genio inmenso que supo condensar
en su obra á la humani'dad de todos los siglos, como Homero, como Esquilo, como Dante, como Sbakespeare,. y,
para conseguirlo, fué humano, y supo humanament~ forJa~
en barro armonioso las pasiones humanas. En él, iunto a
la paz serena y casi mística de la «~infon~a Pa~tor~l», ve;
mos la pujanza vibrante de la &lt;Qumta Smfoma»; Junto a
la severidad del &lt;Andante» de la «Sonata Patética&gt;, está la
ternura del «Cantábile&gt;, como en el poeta griego al lado
de la maldad de Egisto está la nobleza de Agamemnon, y
ltiego de estallar el grito de odio de Clitemnestra, sonríe
la palabra celeste de Electra. Beethoven es grande como el
mar-siguiendo la comparación establecida;-pero, como
éste tiene borrascas y ensueños, y á la vez que el negro de
la t~rmenta y de la noche ostentan sus aguas la coloración
azul de los cielos estrellados. Y en las ejecuciones beethovianas de Hofmann admiramos la conjunción de dos as·
tros; asistimos al espectáculo sorprendente del coloso que
revela al genio y le comprende, y le siente, envolviendo al
profano que escucha, merced á un dónde emotividad pasmo~a en la ola invasora de belleza.
Ma~, siendo como es de primer orden la interpretación
de Beethoven por Hofmann, no creo que sea ésta su especialidad. Pocos habrá que sientan al autor de la &lt;Sinfonía
Heroica» como el pianista flOlaco; pero ninguno indudablemente, ni antes, ni ahora, ni quizá en mucho tiempo,
tocará música de Chopin como él la toca.
Cualquiera diría que Josef Hofmana es un alma gemela
de Federico Chopin: tal ha sido la sutileza con que penetró en el espíritu de aquel gran enfermo que pasara por el
mundo en tiempos de romanticismo y de amor, semejante á
una inmensa ave negra de raro y vistosísimo plumaje. El
soberano poeta de los &lt;Nocturnos&gt;, en Hofmann, tiene un
encanto nunca hasta hoy bastante ponderado; un poder de
emoción y de fascinación tan grandes, que difícilmente
podrán olvidar!.: aquellos que le escucharon.
¿Será por afinidad de raza? ¿Será porque en la obra chopiniana el ilustre pianista ve á st. patri~, la palpa, la estrecha con efusivo abrazo, llora con sus mfortumos y admira su grandeza?
Quizás. La música de Chopin no es simplemente personal, como algunos han supuesto, no representa ~an sólo el
lloriqueo de un sensitivo. Hay en ella, en especial en una
parte de ella-en las «Baladas» y en las «Polonesas»,-una
suprema aspiración del alma de la patria. Envuelto en vaporosa melancolía elévese el ca?to de la tierra _natal, aherrojada por cadenas; canto que implora, llamamiento deso·
lado de un país esclavo.
¿Y cómo podemos suponer que esta tendencia marcadísima que constituye una de las fases más brillantes y menos bien comprendidas de Chopin, no haya ejercido efec·
tivamente influencia en el temperamentode Hofmann?
A ello se debe seguramente que la interpretación que da
al inmortal polonés, sea diametralmente opuesta á las que
solemos oír. No advertimos ahí la sensiblería vulgar y el
;ifeminamiento en que ciertos adoradores. en fuerza de refinarle, han hecho caer á Chopin. El Chopin de Hofmann
e~ melancólico, es triste; pero con noble y serena tristeza.
Y en ello el &lt;virtuoso&gt; no ha hecho más que seguir la
hueila del mismo Chopin, quien, al decir de uno de sus
mejores biógrafos, si resucitara, no entendería su propia
m11sica, en razón de lo adulterada que está en las modernas interpretaciones.
De buena gana quisiera enumerar todas y cada una de
las bellezas que pródigamente brinda Josef Hofmann en
sus ejecuciones de Chopin. Recordaría, uno á uno, los
«Nocturnos&gt;, las «Valses», las «Polonesas», los «Estudios»,
los c:Scherzos&gt; y la admirable &lt;Sonata» en si b. menor, in·
sistiendo en las revelaciones de técnica y de inspiración de
que en ellos hubiese hecho alarde el gran concertista. Pero
es lo cierto que Hofmann hace una creación de esas obras;
c reación tan varia, de tan amplios horizontes, de tan múl ·
tiples formas, que bien requiere un libro y la pluma de un
especialista para ser estudiada y valorizada debidamente.
De esa música doliente que jamás ríe, que tiene palidez
de otoño y melancolía de cielo gris, oyéndola á Hofmann
perdura un vago, pero intenso recuerdo: es como un infinito suspiro de amor y de tristeza que temblase en el ambiente de una noche invernal.
Y á este recuerdo únense en Josef Hofmann otros incontables, de los cuales me ocuparía en esta breve impresión, ansioso de definir totalmente la fisonomía estética del
pianista, de suyo tan interesante: los nombres de Schu·
mann, de Schúbert, de Haydn, revolotean en torno á la
pluma, como abejas de oro. Volúmenes sería menester ca•
cribir,(empero, á ful d(encerrarles.

EL MUNDO ILUSTRADO
De Hofmann puede decirse que es el &lt;virtuoso» más
completo que ha pisado tierra mexicana. Nombre imborra·
ble es el que lleva. Pasarán los años. Ar~istas ~on aureolas de gloria vendrán á decirnos la eterna buena nueva de
la belleza, y harán vibrar nuestros nervios á ·modo de cuer·
das de eólicas arpas, y humedecerán nuestros ojos con niebla de emoción. Pero la memoria de aquellos que devotamente escucharon al discípulo de Rubinstein, evocará piadosa estos días de arte que han transcurrido haciendo
desfilar ante las pupilas de nuestro «yo&gt; interior, á la divina pléyade de apóstoles para los cuales la verdad, la
ilusión, el amor, la vida, tradujéronse en poemas armoniosos.
CARLOS GONZÁLEZ P EÑA.

•

Manos en las Tinieblas
En la hosca noche de mi duelo sentí que unas manos
tenues se posaron en mi cabeza, como dos alas sobre un
abismo. Y que acariciaron mi frente en la tiniebla con una
sutil caricia inefable.
Al punto mis pensamientos de luto y de sangre se con·
virtieron en flores que perfumaron mi alma. Y en la noche de mi angustia brilló una luz blanca que iluminó mi
mundo interior.
Rozaron mis sienes como dos mariposas de seda.-Tocaron mis párpados como si fueran pétalos de un lirio ma·
ravilloso. - Jugaron con mis cabellos levemente como dos
tibias ráfagas de una brisa de otoño.
Y o permanecí inmóvil bajo la intensa caricia dulcísima.
Inmóvil y pensativo entre la sombra .. .... -Hice un impulso para tomar aquellas manos; pero las mías no se mo·
vieron, á pesar de mi voluntad, como si estuvieran
muertas.
Entonces me imaginé aquellas manos frágiles y difuntas,
hechas de aire y de misterio, impalpables y amorosas; y
ví, con los ojos de mi fantasía, que los dedos sutiles, al
moverse, dejaban sobre mi cabeza un resplandor de blancura funeraria.
Después sentí que me invadía un sueño dulce como un
beso de los labios amados. Y que caía en él como en los
brazos de una virgen querida por largo tiempo. De una
virgen que anhelara dormir, triste y exangüe, sobre mi corazón.
Cuando desperté, una serenidad insólita llenaba mi espíritu, en el que había una nueva luz y un nuevo perfume,
como si en él cayera una lluvia de rosas, y en su cielo
nocturno apareciera la estrella de la Esperanza.
¡Manos misteriosas de mi ensueño visionario! ¡Manos de
alguna criatura de amor que me recuerda más allá del sepulcro! Venid á acariciarme en la hosca noche de mis
duelos, rozando mis sienes con vuestros dedos sensitivos!
Que yo os sienta llegar como dos lotos sagrados cuyos
pétalos se plegaran sobre mi cabeza; como dos alas sil en·
ciosas bajo las cuales dormirán mis pensamientos.
Y que expíe yo el divino placer de vuestro encanto con
el tedio de las banales cosas de la vida, con la honda amargura de una nostalgia inconsolable, con el dolor aleve de
una melancolía profunda!
FROILÁN T uR.::IOS,

243

EL MUNDO ILUSTRADO

TEATRALES
LA SAÑA DE LA MUERTE
Esta uota, que rompe el monótono trazo de mis re~eñas
de fiestas y triunfos, no será un portavoz de la triste noticia. Todos la han dado ya. Todos la saben.
Villaseñor, en plena vida de robusta esperanza, ha muerto en un rincón del trópico. Y la muerte fué para él una
sorpresa: nunca había pensado en ella.
Y cómo iba á sospechar de ella si estaba, como el rojo visionario, en medio del camino de la vida. Su tarácter jovial, su candor infantil, su constante buen humor le hacían
agradables los seres y las cosas; y su firme amor al arte, que
fué suyo, no le dejaba pensar en una traición.
Por eso la traición vino y le arrancó la vida con sorpresa y con crueldad.
Y si cruel fué para él, inhumana ha sido para la patria.
Con esa vida nos quita una de las esperanzas en flor de
nuestro medio artístico, tan pobre, tan desamparado y tan
escarnecido.
Y sin embargo, Villaseñor fué un artista en toda la expresión de \¡l palabra. Era todo alma. Seguramente que su
técnica podría tener menos brillantez que la de otros. No
era un mecánico: era un sentimental, un inspirado, un ex·
quisito.
Por esto, tal vez, contaba entre sus preferidos á Chopin;
se adueñaba de la melancolía de este creador romántico,
sentía á este músico soñador é intenso y en su identificación vaciaba el alma en la poesía vaga y triste de los noc·
turnos.
lQué importa que su mecanismo no fuera impecable si el
fruto de su ejecución iba directamente al alma"?
Villaseñor, en el piano,. no era un técnico: era un inspirado. No había que admirar de su arte la perseverancia, sino el
sentimiento; no era flor artificial, sino perfume de flor.
México, el arte en México, pierde un poeta, un alma
excelsa que mucho ha de llorar, porque son raras.

***

Con &lt;Tristi Amori». del poeta Giaccosa, hizo Carini su
«serata d'onore&gt; el miércoles último.
Fué una noche de aplausos para el actor festejado.
Al final de cada acto se ex.presaba en aplausos y en murmullos la admiración por el poeta y por los artistas que
entraban tan sinceramente en los personajes de la dolorosa
comedia.
La labor de Tina y de Carini es suprema en &lt;Tristi Amori». La obra es simple, llana, sencilla. Carece de rebuscamientos y efectismos. Es antagónica del teatro de Sardou.
Busca y encuentra el aplauso por el lado más arduo y escabroso: por el del sentimiento y la sinceridad.
El tipo de Emma es cruelmente doloroso: personifica el
amor triste, la resignación al padecimiento, y Tina sabe poner en él un tinte vago de piadoso sufrir que hace más in·
tenso el personaje. La escena del tercer acto, la escena mu·
da con la muñeca, ese impedimento tan sencillo y tan
grande de la fuga, es ejecutada por Tina excelsamente.
Cuando Tina calla es cuando tiene más voces; porque el
alma la escucha y todo habla con ella: la pasión, el dolor,
el temor y la inquietud. La vimos torturarse y enternecerse con un derroche de corazón, con un tesoro de lágrimas
tan ingenuas y suyas que pusieron ternuras de sollozos en
todas las almas.
Carini est11vo apasionado como nunca. Este actor, que
sabe hallar siempre la actitud y el gesto exactos cuando
hay que expresar con vigor y elocuencia los movimientos
del ánimo, nunca exagera ni va más allá del equilibrio estético.
Tuvo ocasión en «Tristi Amori» de mostrar y aquilatar
esta cualidad suya, determinante del arte moderno, que
consiste en dar á tales expresiones ese tono de sinceridad,
de simplicidad mejor dicho, que con tan cspóntáneos re•
curaos logra siempre Carilii éli a\is~papelea,

SRA. RISSOTO,
PRIMERA ACTRIZ DE LA COMPAÑÍA «Til'IA DI LOREl'IZO».

Hemos notado la necesidad que urge en este actor de separar su propio sér de los seres que interpreta, para evitar
así esa semejanza y parentesco de sus interpretaciones. Es
esta una ocasión de hacérselo notar, ya que en «Tristi
Amori&gt; lo hemos visto esconder un poco su éspírítu para
entrar en el del personaje de Giaccosa.
Hay en el cuadro de Tina una artista principal que á
nuestro juil!io, es la que mejor posee, entre las segundas
figuras de la compañía, este difícil secreto del arte dramáti~o. La Sra. R_issoto Cassini. De~pués de Tina, es ella quien
mas sabe mnlt1formarse dando a cada personaje un alma
di~tinta. Recordemos la «Gioconda» y comparémosla con
&lt;Adriana&gt;.
Carini en estas dos obras hace dos seres homogéneos en
su exteriorización. Y ese difícil arte de someter el propio
temperamento á una psicología extraña á él, es, debe ser el
ideal de todo artista.
Y cuando vemos que alguno, como Carini, en su noche
de h?nor, llega á unificarse, á s~lidific~rse con el personaje
que mterpreta, dándole un mahz propio y especial, creándolo, en una palabra, aprovechamos con entusiasmo laocasión de alentar esa virtud con el aplauso y el cariño.
Por esta y otras razones, la noche de h onor de Carini fué
noche de triunfos. Se le eelebré como actor, como músico
y poeta.
¡Ave, vin,itorel

LORELEY,

�EL MUNDO ILUSTRADO
244

CRONICAS DE ARTE
La Exposición "Jorge Enciso"

;0

L artista Jorge Enciso ha hecho una exposi·
ción de sus obras más recientes, obras que,
discreta y genéricamente, titula: «Estudios
~
de paisaje», alojándolas en el piso alto del
1LJJ edificio «Quirh [Gante núm. 1], en un sa·
Ión luminoso, demasiado luminoso quizás
para el especial carácter de las obras delipin·
tor. Con decir que Enciso tiene personalidad
artística, queda dicho también que no per·
teuece ni ha pertenecido á nuestra Academia de Bellas Artes, plantel secularmente estéril y desautorizado, adonde
nn grupo de profesores soñolientos y amodorrados se obs
tinan en enseñar lo que nunca pudieron aprender .... «Enciso se ha formado solo», repiten sus amigos; pero como la
generación espontánea sería un fenómeno inexplicable en
nuestro arte mísero y precario, diremos que Enciso tuvo
la revelación de la fórmula de arte que convenía á su tem·
peramento, viendo pintará Javier Martínez, i!ran discípulo
del ilustre pintor americano James McNeil Whistler.
Martínez tiene un talento enorme. Lo ha eemostrado con
sus obras; pero lo demostró, sobre todo, cuando, cansado de
solicitar en vano la protección de gobernadores y ministros, decidió marchar al extranjero, donde goza hoy de fa·
ma artística, de consideraciones sociales y de la maciza
renta que le procuran las yentas de sus obras. Ese desvío
libertó á Javier Martínez de la lírica y piojosa miseria que
se le hubiera pegado al cuerpo de haber continuado ejer·
ciendo el arte en nuestro país.
El hecho de que Javier Martínez haya procurado á Enci·
so una filosofía del arte, una vasta y armónica comprehen·
sión de la Naturaleza, no niega ni menoscaba la propia
personalidad del artista que hoy expone sus obras, y cuyo
talento y facultades lo libertarán siempre de ser un sim·
ple repetidor. Enciso tiene un sentimiento muy personal,
más hondo en sus concepciones que en su manera de realizarlas, todavía indecisa y débil. De aspectos y episodios
de su propia patria, de lo que todo el mundo ve, él ha sa·
bido comprender la singular belleza y de ellos comienza
á desprender una original y emocionante inspiración
Todo el mundo en México puede comprender y sentir
los cuadros de Enciso, porque todos hemos visto los asun·
tos que reproducen. Esa carretera á la luz lunar; esa calle
de aldea al crepúsculo; la vendimia nocturna; el riente
paisaje de Xochimilco ó la capilla colonial aislada en la
nocturna tristeza de una plazuela, son asuntos casi fami·
liares á nuestros ojos, cuya belleza hemos sentido sin dis·
cernirla, como un enigma, la descifración del cual está
precisamente en el cuadro del pintor que la siente, la analiza hasta donde le es dado y la reproyecta haciendo uso
de una fórmula de líneas, de claroscuro y de color mu·
cho más accesible pára nosotros que el complejo é impenetrable aspecto de la naturaleza, cuyos elementos no su·
pimos aislar ni comprender. Esa e's la causa de la emoción
estética, más intensa mientras mayores son la verdad y la
simplicidad de la impresión reproyectada por el artista.
¿Cómo, nos preguntamos á vece~, toda la poesía llena de
magia y de ensueño de aquella noche lunar, es eso, una
armonía de violetas y de grises, cuyo núcleo luminoso es
un halo de tonos aperlados? ¿Toda la magia solar de aquella mañana cálida y vibrante está en ese paredón anaranjado
y amarillo que se recorta sobre un cielo azul viole~a'( La
misteriosa profundidad del agua ¿cabe en ese sumario claroscuro y las imágenes reflejadas son únicamente una de·
¡!r&lt;1dación de valores? . ..... Y, en efecto, es así:. la obra de
arte, digna de ese nombre, evoca y hace resurgir, en enérgico conjuro, las impresiones resentidas frente á la naturaleza real y la vasta poesía de un gran paisaje, Heno de
aire y bañado de luz. cabe, á pesar de su grandeza, en la
pequeña tela, llena de poderosas virtualidades, como un
relicario ó un esotérico tali smán. La facu ltad de concentración de esas virtudes cósmicas está en razón directa de
la excelencia del artista, y la facultad sintética, último y
necesario resultado del análisis genial, es la característica
de los grandes maestros.
No crea el lector que hemos dicho todo lo que antecede
para obsequiar al pintor Enciso con un hiperbólico saludo. Sus cuadros están lejos aún de realizar la finalidad de
una obra de arte decisiva; pero, para llegará ese resultado,

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muestra el referido artista singulares facultades y una concepción clara de la filosofía que debe normarlo y cuyas
fundamentales verdades hemos apuntado en lo que dejamos escrito.
Entre los pintores mexicanos, Enciso ha tenido éxito,
todo el éxito que nuestro medio raquítico puede proporcionar, ventas á precios de «crisis», ecos en la prensa, más
benévolos que comprehensivos, y abrazos y ditirambos de
los escasos y buenos muchachos que en México juegan á
«connaisseurs»...... .

•

El.. MUNDO ILUSTRADO

245

Premios al Batallón de Zapadores

JORGE ENCISO.

Y en esas opiniones poco razonadas, que no ' saben en
último resultado, qué es lo que aplauden en la obra d¡ un
artista, y cuál de sus caracteres quisieran ver prevalecer,
está, á nuestro juicio, el verdadero peligro para la futura
personalidad del pintor Jorge Enciso.
Creemos más: nos parece que ya en muchas de las obras
actualmente expuestas apunta cierta falta de sinceridad
un amable convencionalismo que complace y agrada á lo~
demás, que halaga á los gustos fáciles, á riesgo de ser trivial, y poco, tal vez, nada intenso.
Ciertas armonías sumarias, ciertas visiones del color en
extremo simples, acusan más bien impotencia de análisis
falta de comprehensión, que facultad de síntesis. La estili'.
zación á todo trance cae en el amaneramiento esquemáti·
co de lo omamenta'l ó en la simplicidad decorativa ade·
cuada á los espacios murales; pero inoportuna en u~ cua·
dro de estudio.
El medio atmosférico nos parece débil en los cuadros de
Enciso y su análisis de la luz no acomete los problemas de
la vibración luminosa con el afán de verdad que debe tener un tempera';Ilento como el suyo. Parece que de todos
esos problemas hene dos 6 tres soluciones que aplica con
una uní formidad que comienza á ser monótona.
Enciso debe ser superior al mediocre ideal artístico del
me~io que lo rode~; debe s~b:eponerse á la amable apro·
bac1ón de los a~miradores faciles, y ya que ha conseguido
.hacerse aplaudir y v~nder sus obras en México, debe pro·
curar alcanz,ar ese m1s~o resultado en medios de superior
cultura. Alh con~enaran su~ defectos y lo estimularán á
depurar .sus cualidades. fqu1 1 sus mismos amigos, ponien·
d? los OJOS en .bfan&lt;'o, da~dole palmaditas en el hombro y
citando á Camilo Mauclair, lo lanzarán al «chic» untuoso
y perfumado.
~reemo~ haber. externado, á propósito de Jorge Enciso,
la .impres1~n. sena y razonada que un artista como él me·
rece. Le. exigimos mucho, porque es capaz de producir al·
go consider~blemente superior á lo que hoy expone.
Y en medio de nuestro aplauso y de su triunfo, dejamos
c~er una gota amarga, que nos atrevemos á esperar sea tó·
~nea, como todos los amargos, y más provechosa para el
mt~resan~e y laborioso artista, que los merengues de la li·
sonJa amistosa y las charamu scas de la crítica optimista
capaces de estragar cualquier estómago.

GRUPO DE J ff ES

y OFICIAi ES Dli

ZAPf J; Ol&lt;ES QUE COMBATIEJ&lt;ON EL I NCEN D IO D.E

res

BOCAS

LAHOR,

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L OS ZAPADORES RECIBI ENDO LAS RECOM PENSAS QUE LF.S CONCE DIÓ LA CASA PEARSON
POR SU COMPORTAMIENTO EN DOS BOCAS

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246

EL MEDICO EN CASA
EL TERMOMETRO
Si conveniente es que en todas las c~sas donde la fami·
Jia, por poco numerosa que sea, está. compnest~ de vanas
personas, que hay~ un boti9.um familiar provisto de _las
substancias que mas necesarias sean en un caso f,ortuito,
no es menos interesante que el ama de ~asa. tenga a la m;,·
no sieIT'pre algunos de los instrumentos rndispensa?les ~ara la debida atención de los enfermos en cualqmera cir·
cunstancia. En este artículo nos ocuparemos de uno. de es·
tos instrumentos, cuyo uso es universal, y que de mng~na
manera debe faltar en una casa bien dispuesta Y atendida:
el termómetro clínico. Diremos algunas palabra~ respecto
de las condiciones que debe tener este instrumento para
que sus indicaciones sean dignas de confianza, así como de
la manera de usarlo, pues en muchísimas ocasiones, en ~ue
no hay enfermera profesional, la señora de la casa es quien
debe, en ausencia del médico, tomar la.temperatura á los
enfermos.
,
.
,
, El termómetro es un instrumento que esta. destinado a
recoger, con exactitud, la te';llperatura superficial del cuer·
po. Esta indicación es muy important~ porque es un regla
prácticamente sin excepción que la persona sana teu)!a
una temperatura siempre la misma, ó cuaado me~os que
las variaciones que sufra sean sumamente pequen.as¡ de
manera que una alteración en esta regla pued~ considuar·
se como signo cierto de enfermedad. A~emas, 1~ 1:1archa
que sigue la temperatura es uno de los signos mas 1mpor·
tantes para determinar de qué ~lase de enfermedad se trata,
así como para conocer su pronostico en m~chos casos. ~or
esto se comprenderá la importancia que hene obtener 1u·
d~caciones precisas.
.
La fabricación de esta clase de mstrumentos ha llegado
á perfeccionarse á tal punto, que es ~uy fácil obtener un
termómetro que dé indicaciones precisas, comprándolo en
una casa especialista. Sí debe exigirse, en todo caso, que el
termómetro que se compra haya sido debidameute .~ompa;
rado en la fábrica. El resultado de esa comparacion esta
consignado en una hoja de papel que acompaña á dicho
instrumento, y en la que consta las di~crepancias que
tenga, las cuales deben tenerse en cuenta cada· vez que se
use el pequeño instrumento.
L~s termómetros que salen de la fábrica se dividen en
dos grupos principales: los que dan indicaciones ráJ?idas y
los que las dan lentas. Ha,Y que tener en cue~ta s_iempre
que la rapidez de un termometr~ está en relación mv~rsa
de su exactitud· de modo que mientras más breve aplica·
ción necesita ~enos didna de confianza es la indicación
que da. Los diás rápidos"necesitan un 1;11!nuto de ªl?licación
y los más lentos, diez. Para el uso familiar, aconst.Ja~os un
término medio, es decir, un termómetro que ne.:esite de
cinco á diez minutos de aplicación.
La escala más usual en México, para los termómetros de
esta clase, es la del centígrado, en la cual la temperatura
normal corresponde al grado 37. Esta escala se usa mucho
en Francia y en todos los países latinos. En los países sajones se usa de preferencia el termómetro Farenheit, en el
cual la temperatura normal corresponde aproximadamente
á 98.5.
Aun cuando el termómetro haya sido comparado en la
fábrica, antes de usarlo debe comparársele una vez más:
para ello se aplicará en un adulto sano, cuya temperatura
normal sea conocida. No solamente se cuidará de que la
indicación sea precisa,· sino que es necesario observar si la
columna de mercurio, que se encuentra en el interior del
tubo sube y baja libremente cada vez que se usa.
Pa~a usar el termómetro hay que cerciorarse, d~sde luego,
de que la columna de mercurio se encuentra en la parte
iuferior de la escala, para lo cual hay que agitarlo bruscamente por medio de sacudidas violentas. Una vez que se
ha asegurado de que la columna se encuentra en la parte
más inferior de la escala, debe colocarse en el hueco de la
axila de tal manera, que el depósito que se encuentra en
la e~tremidad inferior del instrumento, qnede precisamente eu el centro de ese hueco y no demasiado adelante,
ó por el contrario, completamente hacia atrás.
'Hay que mantenerlo fijo en esa posición durante uu
tiempo que sea el doble de aquel que el mismo aparato
marca como necesario para obtener indicación. Pasado
ese tiempo, se le retira y se anota cuidado,amente la altura
que alcanza la col11mna en la escala.. E,ta, en casi todos
los termómetros, marca los grados en cifras negras y el espacio comprendido entre una y otra se encuentra divi·

EL MUNDO ILUSTRADO
dido en quintos ó en décimos; Recogida la a~o.t~ci?n,
hay que volver á colocar el termometro en la posi~ion m·
dicada antes y mantenerlo nuevamente por la mitad del
tiempo que se tuvo la prim_era vez. Sólo en caso de que
las dos indicaciones obtenida, de esta manera sean exactamente iguales; se puede _tenu c?nfi~nza en ellas¡ de lo
contrario, habra que repetir la aphcación. ,
.
Es mu y conveniente conservar el termometro mtacto,
después de haberlo usado, hasta que se vuelva á hacer
nueva aplicación de él. De esta manera se ~odrá, en cualquier momento, rectificar el error que pudiera cometers~
al hacer la anotación respectiva, y, en todo caso, se podra
mostrar al médico cuando lo solicite.
Hemos dicho que la marca roja del termómetro marca
la temperatura normal en la mayoría de las personas. Pe·
ro esto no es en todos los individuos. Debe tenerse en
cuenta que la temperatura normal va siendo más y más
baja, á medida que se avanza en edad¡ d~ modo que en los
niños la temperatura normal es superior á 37 .l(rados, en
tanto que en los ancianos es muy frecuen~e q_ue sólo _llegue
á 36.5. La misma temperatura ofrece variaciones diurnas,
q 11 e corresponden sobre todo con la alimentación.
En caso de enfermedad febril, es muy conveniente llevar
un registro cuidadoso de las temperaturas. Cuídese, sin
embar.l(o, de caer en el extremo, muy común en las señoras
nerviosas y aprensivas, de recoger desordenadamente
esas indicaciones y pretender usar el termómetro á cada
momento. Generalmente basta recoger cuatro indicaciones
a 1 día, las cuales serán siempre á las mismas horas: á las 6 de
la mañana á mediodía, á las 4 de la tarde y á las 10 de la no·
che. En lo¡ niños, sobre todo cuando e~tán atacados de ciertas
afecciones intestinales, es conveniente que esas indicacio·
nes se recojan con más frecuencia, cada dos horas por
tjemp~
.
Las anotaciones respectivas deben llevarse muy cuida·
dosamente en un cuaderno especial si es posible, y en
ellas debe constar la hora exacta y la temperatura en gra·
dos y décimos. Un registro cuidadosamente llevado de
ese modo es un auxiliar inestimable para el médico.
DR. WEIL.

Emma:-No conocemos remedio que haga desaparecer
las cicatrices profundas. Cuando son superficiale~, pueden
atenuarse¡ pero cuando van más allá de la piel, no llegan
á desaparecer jamás y sólo pueden disimularse, en parte,
con algún afeite. Le recomendamos el que sigue:
Vaselina blanca y ácido oleico, de cada cosa 20 gramos¡
subnitrato de bismuto, cuatro gramos¡ esencia de rosa, cin·
co gotas, para mezclar hasta formar una pasta blanda.
Preocupado:-Las pastillas á que usted se refiere ten·
drán, en nuestra opinión, poca influencia en su padecimien·
to de la vista. Lo indispensable es el examen hecho por
un oculista competente. Ya tomamos los informes que
usted nos pide, y se los comunicaremos en el próximo nÚ·
mero.
Hayde-é:-Tenga usted la bondad de enviar su dirección
y un timbre de á cinco centavos para contestarle en carta
privada á su consulta.
Ana María:-Celebramos que nuestro consejo anterior le
haya dado tan buen resultado. Respecto de sus nuevas
consultas, sírvase usted enviarnos su dirección y una es·
tampilla de á cinco centavos, porque las contestaciones
ocuparían un gran espacio.

·~

~

Sección de Consultas Médicas
Atendiendo á que con frecuencia se hacen á este perió·
dico consultas sobre asuntos de medicina, hemos resuelto
establecer un departamento especial de consultas á cargo
de persona competente, que se encargará de contestar, ya
sea en esta columna ó en carta privada. Para casos que de·
manden el estudio de un especialista, hemos obtenido el
concurso de varios distinguidos especialistas de esta ciu·
dad, á quienes someteremos, de buen grado, las cuestiones
que se nos propongan. Esta sección está, además, en com·
binación con el departamento de encargos¡ de manera que
los subscriptores que los deseen, pueden obtener sus me·
dicamentos por este intermedio, en condiciones verdade·
ramente excepcionales, como no podrían obtenerlos sino
haciendo un viaje directamente á la capital.
La correspondencia para esta sección debe estar dirigida
á "El Mundo Ilustrado," departamento de consultas 'mé·
dicas.

,247

EL MUNDO lLUSTRADp

-·CRONICAEl frío nos obliga, lectoras
mías, á permanecer en casa y
pasar la velada cerca de la mesa del saloncito íntimo, en la
grata compañía de nuestros libros preferidos. Debemos agradecer al viejo y severo invierno esta am•.ble reclusión,
pues ¡cuántas veces, mie11tra~en I~ de,iert~ ca~l~ silba airado
el viento y caen las brumas de hielo en invisibles ¡!asascomo fantásticos sudarios-adentro, en el tibio y tranquilo hogar, á la luz de la lámpara y reclinándose en el sillón favorito, abrimos las blancas páginas del libro, como
se abre la puerta misterio,a que conduce de la brusca rea·
lidad al deslumbramiento del ensueño, y corno se desplie·
¡!an las alas del alma para bnscar en los amplios y azules
horizontes del anhelo, el siempre amado y lejano ideal!
El rápido viaje de la imaginación es tan poderoso como
suave¡ no hay asperezas ni obstáculos en el camino¡ de un
solo impulso y eu vertigiuoso vuelo nos encontramos de
improviso en los remotos y poéticos países que la fantasía del autor nos presenta. Ya se contemplan las aguas le·janas y brumosas de los mares de Irlauda, 6 bien las chozas bretonas. en las cuales, mientras los leños escarlata del
· hogar cantan, en murmullo apagado y Sl'ñolien~o! viejas
historias que parecen ser escuchadas por las familias cam·
pesinas, reunidas en la tranquila velada á Jo lejos, como
un eco siniestro, ruge el cercano mar, seme1ando una voz
siempre despierta, que avisa á aquellos vigorvsos y bellos
pescadores la proximidad de la suerJe, bajo las t~rbias
aguas, codiciosas y amenazadoras. Otras veces, la magia. del
ensueño artístico nos lleva á las grandes y espléndidas
ciudades del viejo mundo, y allí, entre el bullicio ensordecedor de las brillantes avenidas desbordantes de luz, se
asiste al desfile de todos los esplendores que la riqueza, el
lujo. la hermosura y la civilización ofrece°: ~ la deslumbrada vista del espectador. Los dramas sensitivos, que tan
amplio desarrollo adquieren en las vidas de las ciudades
populosas á causa d~I refinamie_nto _intel~ctual y de la
exaltación que en el sistema nervioso imprime la frecuen·
cia de impresiones cerebrales, son un poderoso recurso
que los compositores de renombre to~an h_ábil11;1~nte para
transportar í sus lectores al lugar y a la situacion de sus
creaciones.
¡Cuántas veces los bellos ojos que ahora pasan sobre estas líneas se habrán humedecido con sincero llanto al leer
algunas de esas finas y dolientes historias cuya intriga se
desenvuelve en brillantes salones, entre la atmósfera em·
briagante de flores y perfumes¡ allí, donde el dolor del des·
eng2ño ó el ~esgarra.miento de un i~eal se ocultan bajo
impasible sonrisa; y mientras el corazon se rompe, los preludios de la orquesta avisan que el baile va á comenzar!
y el ímpetu del escritor, con la vjolencia y l~ variabilidad
del torbellino, nos lleva después a la tranqmla y solemne
calma de los bosques, en los cuales se abre. como el capullo
de agreste flor olvi~ad~, algu_na sencilla y tieri:i,a historia
de amor. Se vi ven mil vidas diferentes y se olvida la propia, que muchas veces es la obra más piadosa que al arte
se puede implorar.
Pasemos la velada invernal, lectoras mías, con nuestros
autores predilectos¡ ellos no sabrán dejarnos, pues siempre
fieles nos harán buena compañía, sobre todo en aquellos
ir..sta~tes amargos y tediosos que ningún otro amigo sabría
amablemente compartir.
·ll;

* •*
Siempre buscando alguna novedad de que hablar á mis
amables lectoras, lo haré hoy sobre la última fantasía de la
Moda· una verdadera evolución en el dominio· de l0s sombrero~ y que consiste en los deliciosos y minúsculos
&lt;mar~ottes» de terciopelo, pequeños sombreros que tienen
el aspecto de tocas ó de bonetes á la María Tudor, los cua-

les. colocados graciosamente sobre los opulentos y sedosos
rizos de las cabelleras, se ven
lindos y elegantes en sumo
grado. Los grandes sombreros
aún tienen privanza indudable entre las damas¡ pero han adquirido un nuevo rival,
además de las tocas, con estos graciosos bonetes de tercio·
pelo. Se adornan ¡!eneralme.nte con plumas, que son la gala
preferida de la estación de invierno. Entre los sombreros
voluminosos, han tenido especial favor los llamados de
«escuela inglesa», en satín, con el ala tendida, la copa rodeada de piel ó terciopelo, y grandes rosas metálicas, medio escondidas en el lado izquierdo, entre los gruesos pliegues de la piel ó del terciopelo; por el lado derecho, un
grupo de plumas que con toda propiedad la Moda llama
&lt;llorosas», baja á acariciar suavemente la nuca. Esta espe·
cie de plumón frágil y delicado ha sido una de las más
elegantes combinaciones con que se han adornado los som·
breros de invierno¡ tienen un aspecto vaporoso, un intermedio entre la gasa y la pluma, que produce un exquisitoconjunto entre los obscuros fieltros, el otomano, la piel y
el terciopelo. Sin embargo, la excesiva fragilidad de este
bello adorno hace preferir las plumas de avestruz y los
famosos «cuchillos», que son plumas rectas sin rizar y sin
doblar. E~te adorno ha hecho no poco furor entre las con·
fecciones de la estación presente¡ un elegante modelo se
hace del modo siguiente: sobre una inmensa forma de satín
negro, flexible y ondulante, va colocado un gran rosetón de
terciopelo azul violeta, con un broche de acero, que sirve
de base á dos largos &lt;cuchillos» de avestruz blanco. En
otro modelo, estos «cuchillos» tienen como centro una
elegante cocarda de tela de plata bordada de oro¡ y el color
azul violeta de esas plumas se destaca admirablemente del
fondo brillante de la cocarda.
Para terminar, diremos unas palabras sobre la deliciosa
moda del capuchón, que se usa como salida de teatro ó
baile. En este artículo hay verdaderos primores de inventiva¡ un modelo hecho en muselina de seda rosa pálido,
adornado con un estrecho cordón de zibelina, y una guirnalda de rosas rococó, muestran que el estilo Luis XV conserva sieirpre su influencia de exquisito refinamiento sobre
el buen gusto. En esa época tuvo la delicada coquetería fe.
menina un verdadero culto; ¿quisierais haber vivido en
ella, lectoras míasr .... , . La res puesta casi se adivina· mas
por ser discreta, no se atreve á decirla en estas líneas'

*

LA MUJER TURCA
En esta época, en que la Turquía se transforma socialmente, es natural interesarse por saber cómo se resolverá
el problema femenino de aquel país. En estas líneas darnos
á nuestras lectoras un breve resumen de lo que era la mujer turca de ayer y lo que es ahora; en cuanto al porvenir
nada puede decirse actualmente, pues los cambios de un~
n ación que evoluciona en reformas sociales, no pueden
abarcarse al primer golpe de vista.
Para formarse una idea completa de la mujer turca, es
preciso dejar á un lado las ideas que se han admitido sobre

�248
ella, basadas generalmente en leyendas más ó menos poé·
ticas y soñadoramente cultivadas por una lit11,ratura más
.
cuidadosa de ser pintoresca que real.
Esto no quiere decir, de un modo absoluto, que la mu1er
turca de la leyenda sea del todo distinta de la mujer turca
real, sino que hay exageraciones poéticas en lo que á ella
se refiere.
La verdad es que, en los últimos veinte años, se ha visto una revolución pacífica, modificar las costumbres de las
familias turcas, del mismo modo que se ha transformado la
sociedad entera. La poligamia, sancionada por las leyes re·
ligiosas y civiles, no existe ya. Un viajero ilustre, que hi·
zo una perJDanencia de varios meses en Constantinopla,
conoció solamente á un alto personaje del gobierno que
tenía muchas esposas. La necesidad de la economía ha
prestado, seguramente, poderosa ayuda á la civilización.
Por otra parte, los harems orientales no han existido nun·
ca tal como se los representan las imaginaciones europeas;
aquellos jardines encantados, en donde habitan mujeres
bellas y seductoras, cubiertas de flotantes y amplios velos,
adornadas sus lucientes y negras cabelleras, con pequeñas
tocas de terciopelo bordadas de perlas, y danzando caden·
ciosamente en derredor de su dueño, quien las contempla
negligente entre las nubes del humo perfumado de su ta·
baco, es, sin duda alguna, un delicioso y artístico cuadro;
pero un tanto lejos de la verdad. Realmente, la propiedad
de varias rsposas representaba para el marido turco un
enorme presupuesto, pues se trataba nada menos que de
sostener muchos hogares separados y al mismo nivel social; objetos de lujo, esclavos, servidores, caballos, trajes,
dijes y otras mil atenciones que reclamaba del marido ca·
da una de sus esposas.
Estas damas, sin conocerse entre sí, tenían su policía
doméstica, y jamás hubieran consentido en dejarse arreba·
tar por algunas de las otras mujeres, esas legítimas y lega1es exigencias de su comodidad. Así, pues, las dificultades
de la vida moderna han obligado á los turcos á renunciar
á un sistema tan dispendioso. La unidad en el matrimonio
ha traído por consecuencia natural estrechar los lazos de
la familia y hacerla más ordenada y tranquila. La mujer
turca goza actualmente de cierta libertad¡ sale. va y viene
según su gusto, pasea y visita á sus amigas, sin que nadie
se lo impida. Hay, sin embargo, algunas diferencias entre
la capital, Constantinopla, y las provincias. En la capital
se vigila estrictamente en el palacio la reclusión de las
mujeres musulmanas; es muy mal visto que salgan solas y
también que visiten á alguna amiga europea; las turcas de
elevada posición no salen casi nunca á pie y prefieren absolutamente el carruaje. Tienen cierta libertad para dispo·
ner de sus gastos íntimos y se les considera con derecho
á ser sostenidas por sus esposos. El marido turco está obligado también al cuidado moral y físico de todas las demás
mujeres de su familia: madres, hermanas y parientes que
carezcan de otro apoyo, pues en ese país, á pesar de las le·
yendas en las cuales se deja entrever desprecio y despo·
tismo para la mujer, ésta es, al contrario, un sér sagrado
para el hombre, que ya sea hijo, esposo, hermano ó aun pa·
riente político de ella, se considera en el deber de protegerla y ampararla.
Mas esto es en cuanto á las relaciones de familia, pues
si se considera la sociedad en Turquía, puede decirse que
no existe. La vida social, en el sentido que nosotros le
damos á esa palabra, no se encuentra en ese país. Hay
dos mundos distintos que se tocan, pero sin mezclarse para
nada; dos mundos casi enemigos, del cual uno pretende
dominar al otro, haciéndose mutuamente la ilusión de una
soberanía imaginaria. Estos mundos son el de los hom·
bres y el de las mujeres. La esposa, sin embargo, como en
los países occidentales, ayuda á su marido en todos sus ne·
gocios, tanto como se lo permiten sus medios ó sus conocimientos personales. Hay, entre las mujeres, una l(ran con·
fraternidad, y saben prontamente todo lo que les pasa á
sus amigas y conocidas, por los ecos que les llegan de
otras casas, por medio de esas visitas femeninas semipo·
licias, que acuden diariamente, por las mañanas, á tomar
el café. Por una contradicción, casi graciosa, de las opi·
niones vulgarmente aceptadas, se nota que en ninguna
parte del mundo domina tanto la mujer al hombre como
en ese país, donde la diferencia toma para ella la forma
aparente de servilismo. Hay en el alma de esas mujeres
un profundo desprecio por el hombre, acumulado por los
siglos en lo más íntimo de su sér; los desprecian á causa
de que coJDprenden han hecho de ella solamente un ob·
jeto de lujo y de placer, y también porque las han obliga·
do á la hipocresía y al disimulo. Y su desprecio por el
hombre aumenta á causa de verse precisadas, para conser·

EL MUNDO ILUSTRADO
var sus ventajas en la familia, á luchar sin descanso. Ella
quiere ser esposa única, hoy que comprende todo lo que
su dignidad ha ganado con esto. Amenazada continua·
mente de divorcio, se apresura á formarse una fortuna
personal en 'dijes, joyas y mobilario. Una sola influencia
le preocupa y es la de la mujer que pueda suplantarla como esposa; fuera de este peligro, no se acongoja pensando
en las distracciones que su marido tenga en la calle; le vi·
gila secretamente y sabe detalles minuciosos de su con·
ducta; y esto se explica, pues tiene por aliadas á todas las
otras mujeres cuya causa es la suya propia. :!n el harem,
la vida comienza tarde y se prolonga hasta muy entrada
la noche. El amo deja la casa después de una larga &lt;toi ·
lette&gt;, la cual es dirigida por su esposa ayudada de una ó
de varias esclavas. En seguida toma el desayuno, recibe
á sus amigos ó á los que piden empleos, si es personaje
de alta alcurnia, y sale.
El personal femenino del hogar le acompaña y le escol·
ta hasta la escalera y allí le despide, besándole la mano
con respeto. La mujer turca queda libre todo el día, y
entonces comienzan las visitas de unos á otros harem~
bs salidas á paseo y á compras. El cuidado de la casa,
ofrece á estas mujeres muy poco objeto de actividad. En
los hogares de los ricos, un intendente está encargado de
la administración de los gastos domésticos; en las familias
más modestas, el marido asume esa ocupación y se entien·
de directamente con el cocinero, quien ocupa él solo un
departamento rspecial. Por consiguiente, no quedan á la
mujer otras tareas que la de vigilar su servidumbre y di·
rigir la costura, en la cual es muy hábil.
Hay en la familia turca una especie de obligación en aparecer siempre alegres y sonrientei ante el esposo; á ese de·
ber se sacrifica todo y aparentemente la mujer de ese país
es la más risueña y contenta del mundo. La vuelta del es·
poso se espera con impaciencia y se recibe con entusias·
mo¡ después de besarle la mano, la mujer le cuenta del ha·
rem lo q ne él puede saber y nada más. Se come en familia
alegremente; en las casas ricas, el servicio es á la francesa;
en las otras, al estilo del país. Después de la comida las
mujeres se dedican á divertir al señor de la casa, ya sea
tomando el café entre sabrosa plática ó haciendo algo de
música. Es raro el marido que deserta de su casa en la noche¡ ésta es para él una hora sagrada de intimidad con su
familia. Cuando llega el estío, las damas turcas gustan de
pasar temporadas en el campo, en la costa del Asia ó bien
del Bósforo.
Los &lt;chalets&gt; y los &lt;yalís&gt; bordean la orilla de esas deli·
ciosas bahías que se llaman Isenia, Therapia y Buynkdére.
En las mañanai&gt;, el Bósforo se cubre de pequeñas velas blan·
cas; al caer el sol, se pasea en carruaje por las florestas de
Bell(rado.
Tales son, actualmente, las costumbres de la mujer turca;
¿cuáles s~rán l~s del porvenir? Es á las niñas y jóvenes
de ese pais á quienes debemos preguntarlo. Su destino es
todavía muy incierto, y es indispensable que interese á la
mujer en general, por lo cual no dudamos que estos apun·
tes despierten la atención de nuestras lectoras.

MUJERES SILE~CIOSAS
Tienen las mujeres una fama, legítimamente conquistada,
de ser muy parlanchinas; por lo tanto, el título de este pá·
r~afo parecerá un poco paradójico; pero, á pesar de todo, es
cierto. El profesor Jastrow, de Filadelfia, acaba de dará co·
noce~ en una conferencia á estas mujeres excepcionales.
Existe en el Noroeste de América y Australia una tri·
bu, algunas ~e cuyas mujeres han jurado, y lo que es más,
cumplen su Juramento, no hablar ni hacer ningún ruido
dura?te el resto de sus días. Este juramento es hecho por
las viudas durante el primer período de su viudez.
~
'i¡i

EL MUNDO ILUSTRADO

LA MODISTA' EN· CASA
Levita Sastre
CONCLUYE.

FIGURA 7
He aquí el delantero de la levita.
Hay que fijarse bien en la línea que
sigue la primera costura que finge la
alforza. Esta costura va á distancia
de tres dedos respecto de la costura
del hombro.

PENSAMIENTOS

Suelen las mujeres mostrarse celo·
sas del trabajo intelectual de sus maridos. ¿Será porque en él ven una
prueba de la superioridad del bom·
bre, ó porque las horas consagradas
por éste al estudio y la investigación
las consideran perdidas para ellas?
Aunque hay quien sostenga ambas
opiniones, creemos que la razón es
otra. La mujer se siente contrariada
al ver que el hombre hace alguna co·
sa que ella no puede hacer.
Observad, si no, cómo á este respecto se parecen la criada más humilde
Y la dama más encopetada. Ambas
procurarán distraerse valiéndose de
los menores pretextos, de las pequeñeces más insignificantes ....

FIGURA 9
FIGURAS
Abrase el delantero por la parte de
ar~iba, fingiendo un escote, y sobre la
orilla de ese escote, colóquese un tro·
zo de tela que sea suficiente para
cortar de él un elegante cuello volteado ( cuya línea va perfectamente
trazada en el grabado).
Es el sufrimiento el gran redentor
de la especie humana; nada como él
une tan estrechamente á los desgra.
ciados. Cristo, como emblema del do·
lor moral, redentor de la mujer opri·
mida, consolador del enfermo, pro·
tector del desvalido y amparo del
huérfano, es una sublime idealidad
que vivirá perpetuamente en la memoria de los hombres.

Si el amor es el resultado de la evo·
lución de cierto orden de afectos, y
está probada esta evolución en la serie animal, ¿qué debemos pensar de
las manifestaciones de cariño tributadas por el perro á su dueño?

FIGURA ro

Si no se trata más que de ser feliz,
sería fácil conseguirlo¡ pero deseamos ser más felices que los demás y
esto ya se hace dificilísimo, porque
conceptuamos á los otros más felices
de lo que en realidad son.-Montesquieu.

He aquí concluída la levita. Quítense los alfil~res, hil vánense las cos ·
tul"ls por el interior de la levita,
(después de forrar cada pieza de ella)
y pónganse á la máquina. El recorte
de la parte inferior será al gusto de
cada una de nuestras lectoras, pues á
unas les agradará la levita larga y á
otras la corta. Hoy están en boga es·
tas levitas.

UNA PETICION DE DOCE KILOMETROS
Un diputado unionista ha presentado á la Cámara de los
Comunes una petición, en la que se pide el nombramien·
to de ~~a comisión que se ocupe de estudiar el asunto de
la re~1s16n d~ los conventos. La petición está calzada por
s~tec1entas cmcuenta mil firmas, y está escrita en una can·
hdad de papel tal, que, colocada una hoja después de otra,
ocnp~ una extensión de doce kilómetros. El récord de las
peticiones.

El dolor es la parte positiva de la
existencia. El placer no es otra cosa
que la ausencia de un obstáculo que
limita la voluntad. El uno alecciona
Y corrige. El otro, por lo común, degrada y contrista.

Recórtese bien el cuello (como se
ve ~n este graba~o). Este cuello puede ir de un terciopelo que -armonice
en color con el del paño de la levita.

�EL MUNDO ILUSTFAOO

250

~51

EL MUNDO ILUSTRADO

Modas Morni Blomer, Fot. Félix de París
~!ODAS PAQUIN. FOT. FELIX DE PARIS

Especial para "El Mundo lfostrado"

Especial paru "El Mundo Ilustrado"

TRAJE DE RECEPCION

Traje de Terciopelo Negro

�EL MUNDO ILUSTRADO

253

tt MUNí&gt;ó·ItUS1'RADO
«Escenas de la vida militar en México&gt;, por G. Ferry, París, 1909.
'

En esta sección mencionamos los
libros cuyos autores ó editores
remiten dos ejemplares á
"El Mundo Ilustrado."

&lt;En Navidad».-Comedia en un ac·
to y en prosa de Don Rafael Ramos
Pedrueza, Oaxaca, 1908.
En México no contamos todavía
con una literatura dramática. Carece·
mos de teatro nacional, pues, con
excepci6n de dos 6 tres obras de feliz
memoria, las demás s6lo han tenido el
carácter de ensayos, más 6 menos be·
llos los unos, y malogrados los otros.
De ahí que toda manifestaci6n nue·
va, ~n ese género, despierte la curio·
sidad del crítico, y sea merecedor de
loa todo empeño encaminado á enri·

quecer el teatro n..exicano, ahora tan
pobre.
En este particular, es digno de
aplauso el ensayo del señor Ramos
Pedrueza. Lástima que en él este jo·
ven escritor no haya aunado, al de·
seo de enriquecimiento de nuestra
literatura dramática, el de mejora·
miento, pues "En Navidad" no satis·
face nuestras aspiraciones en punto
á estilo y estudio de personajes.
Por otra parte, no cabe dudar que
el señor Ramos Pedrueza, con mayor
conocimiento de la escena y de aná·
lisis de almas, llegará á producir al·
go mejor que esta su primera come·
día, que, bien mirado, no tiene im·
portancia alguna literaria.

\

AJEDREZ
Problema núm. 23 por w. Atkinson, de Montreal
NEGRA!!.

b.LANOAS.

I

2RX C

Variante

-·-

Muy sellar '!'¡': E,1011 la'.' ralis(eclla d, Y. que no p11edo rtsistir al gusto de 11er1birl1.
Desde algun h1111po acd, m1 pelo ca'4 de u11 111odo lamentable, sin 911e 110 pudi11e 1/egar '
conocer la, cau,as. ,Daba ~ena de Vt._r lo poco que guetlubu, e,laba muy a¡t,g,da y mi mari,,
tumb,en. El Sr. Cura D. G..... d q111e11 91udar, 11t 111pre agrad,cida, me d,6 d ent111dtr 9111
conocía u~ rt111eá,o ,eno: LA PERTUIStNE. Me paree, ,, i11crei~le. Mi inrredulida.tl d111"d poet
htmpo, lin menos de ocho d,a,, ta cai fa dtl p, lo era comple tame11 le drte11 ida y ,ie,de entoncu,
debido al uso regular de la PERTUISINE, la crme,,cia del pelo se ha acentuado 4 tal pu11to
de v~lver á_ trner e~a he~mos~ cabe/te, a de d11tu que mi esposo y yo co1mderdbamo1 co1110
perdida d 1a1ndl, Con mu (el mtacw11ts por su 111ve,w6n verdadtrame111e 1naruvillosa, l1 r1111•
de ac,ptar 111 reel ,zpre, 611 de mi mds si1icera gratitud.
Firma. ; Madume J,. L.

. . .. . .... ... .

2.... ... ...... .
3 A 6 R ++

LA CALVICIE

Las Causas, su Remedio: La PERTUISINE
Se sabe hoy dfa que la calvicie resulta de la naturaleza mismo del pelo
como lo del terreno en el cu11l se desarrolla.
Es necesario pues de una parte poder luchar contra la calvicie, que la
circulación gener11l ileve al pelo los materiales necesarios t\ su desarrollo,
por oira parte comb11 tir la flor microbiana destructora y parásita que 1e
ejerce con mayor rápidez sobre un terreno cuya fuerza (es decir 111
resistencia) es disminuida.
El poder aosorlieute del pelo habiendo sido muchas veces averiguado y
los recien estudios del pro!es0r Metchniko!I habiendo puesto en evidencia la
posibilidad de hacer reaccio nar el pelo por sí mismo y su coloración; el
remedio siendo de este modo limitado, la consecuencia ha sido el descu·
brimiento de la P~RTUISINE, tónico regenerador y antiséptico.
L11 P,R ru1s1NE obra, gracias á su acción sobre el bulbo peludo, en el
mismo sitio de la enfermedad.
•
Los antiguos procedimientos aplict\ndose al método irritativo ó revulsivo
son act11al111ente reconocidos como no solamente inelicaces pero tambien
como peligrosos porque desc,ansan sobre el empleo de sustancias nocivas
y hasta tóxicas.
Con la P .a RTUl SINE, nada hay que temer, al contrario, se notará una
accion benéfica sobre el cerebro a mejorando su actividad y facultades.
Es por medio de sencillas pero enérgicas fricciones que se aplica
la PERTUISHE.
A los primeros meses de aplicación, los pelos aparecen por millares en
las partes ~enudad11s, al princi pio al estado de liJero vello el cual adquiere
c-on lu.s loc1o!}eS, u.n~ vitalidad progre~iva que se desarrolla en seguid~ Y
fe es tiende s_m om1s1?11es: se puede decir r¡ue el pelo nace d~ dicho embr1óu
el cual adquiere su vigor normal y se multiplica al infinito.
Se notará que al principio, las parles la s mé.s rebel de s A la reconstitución
son precisamente las que lrn n sido contagi11dus por 111 alopecia.
Los pelos perdidos en último son los que vuelven ll crecer lo más pronto,
demo11tran do así la extl'Ho rdinaria eficacid11d de la ~ ERTUISINE,
L11s ates&amp;aciones que publicarn os al pié de 1!1 presc nle no dejnn ningu~a
duda sobre los prod1g1osos efeclos de este producto destinado é. cu1uphr
uua verdadera revolución,
Parla, 25 de Mayo l~·

Juegan las blanca!: y dan mate en dos jugada~.
Hemos recibido las siguientes soluciones:
Al problema número 21.
Negras.
Blancas.
I R4 D
I r. 4 R
2T 3 A
3A 6 A X X

Ferry es un escritor francés bi~11
conocido por sus libros sobre Mé·
xico.
Como todos los autores fra11ceses,
aun tratándose de aquellos de elevada
alcurnia literaria, es muy dado á fan·
tasear sobre costumbres y ambientes
extranjeros, Recordemos, á este pro·
p6sito, el caso de Gauthier en sus es·
tudios sobre España y Rusia, y el re·
ciente y muy sonado de Catulle Men·
des con su &lt;Vierge d 'Avila&gt;.
Las &lt;Escenas de la vida militar&gt;
nos ofrecen al México de los tiempos
remotos de la Independencia, visto á
través de un temperamento francés.
La trama de la narraci6n es intere·
sante y tiene algunos capítulos que
recuerdan, por su viveza, la manera
de Dumás, padre.
La edición, hecha por la casa Bon·
ret, es correctísima, y responde á la
fama que por su buen gusto tiene adquirida esta empresa editorial.

2 R 5A
. .... .. .. .. .. .

M tcHt:L,

l3, Rue Fermal, Pel'IL

U Diciembre 1908,

.Uu11 ,ellor mio: Desde hae.• un nus que hago uso de la PERTUISl'IE, el peto 9ue perd'411
Al problema núm. 22 de M. H. Kidson.
e1n1&amp;dad muy n.otable, ha deJ ado de abando11arme y vuelve d i11co•·¡,orars,.
1T4T
1 R 6R
La persona que he eucargado hoy de e%a minar mi piel cabelluda prn,cipalmente 111 la pu11t•
2C4 A
2C7 D
,lt la cabeza en don1t se 1ncontra el pelo algo clareado . me a~rma que u11 vello muy ~no 11
,, 14 formando"ª• s1111do preeursor d, una nueva crecida a, pelos. Me ,, gustoso poderle informar
D 2 R+ +
..... .. .... .. .
4e ,t_icha cosa y le autori zo. 4¡uDlicar dicha carla para poder eo11veneer tolla perso11a fllf
Variantes
puliera 11r ,ncrUul11 respecto ,u locidn.
2A5C
I .. .. .. .. . ... ..
Firma. : Osear H1 .,, un , lO, Cité des Fleun. Parla.
2 se cubre con e ó A
2C , R X
DIPÓSITO
GENERAL:
PARIS-LEVALLOIS,
t8, Ruedes Artl.
3 DXCóA ++
1Al R
I ............ ..

2C2 A X
3

e de 6 A x p 4 e + +

2R 4 R

······· ······ ···

cananea, Enero de 1909.

OLALLO RUBIO.

Depósitos en México: J. LABADIE y Sucs. y Cía.
5a. calle de la Profesa.

CARTA BLANCA
¡¡LA MEJOR ·cERV~ZA DE AMERICA!!
.C uauhtemoc ·· Monte~ey

�EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO lLUSTRADO

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\

El anciano decrépito llamó á sus cuatro
hijos y todos se agruparon frente á su silla de inválido. El, con voz trémula, les
habló de esta manera:
-Hijos mios: la gran sombra impenetrable envolverá, dentro de poco, mi espl·
ritu ehtre sus densos pliegues, y mi organismo entrará á n-Jevas transformaciones
en el laboratorio inmenso de la Naturaleza. Al irme para siempre, no os dejo las
comodidades y el esplendor de la riqueza,
porque he querido que el tesoro, que ha
tiempo guardo para vosotros, no lo obtuvieseis sino con alguna fatiga para disfrutar mayor placer ea su posesión. Allá,
en aquel punto lejano del horizonte, donde
se mira aquella montaña azul, en la cima
de aquel pico más elevado, está una casa
en ruinas, y cerca del pilar de esta casa,
situado al Noroeste, encontraréis una losa de mármol, que al levantarla, os mostrará el sudor de mis afanes, condensado
en una inmensa cantidad de oro, de diamantes y de toda clase de piedras finas;
todo eso es para vosotros. Mas debo de
preveniros de los peligros infinitos que os
amagarán en el camino.
Primeram~nte, debéis armaros de valor,
porque el valor es la resultante de la confianza en el triunfo; y el que no tiene fe
en que será vencedor, el más pequeño revés lo arredra, lo desazona y lo postra.
Después, debéis armaros de paciencia,
que según un escritor, es la forma más
bella del herolsmo.
No miréis á los lados del camino: seguid
siempre de frente. Cristo decía á sus disctpulos cuando les enviaba por el muJdo
á predicar su doctrina: si encontráis un
conocido, 110 os detengáis en el camino á
saludarle. Yo os digo lo mismo, porque
cuántas veces la mano que os estrecha
cariñosamente, cariñosamente también os
arrastra el abismo de los vicios, que son
el sepulcro de nuestras nobles resoluciones. No volváis la vista hacia atrás con
pesar, porque dejáis una vida conocida ror
otra de más amplios horizontes, porque
esta indecisión del ánimo, como á la mujer de Lot, cuando abandonaba los muros
de Sodoma, os puede también dejar convertidos en estatuas de sal.
Si tenéis sed, bebed el agua pura sin
mezcla de licor, porque éste, lejos de aplacarla, la aumenta más y sus efectos son
desastrosos.
No miréis al rostro de las mujeres antes de haber llegado al térmit;o de vuestro viaje, porque su vista puede engendrar la fiebre del amor; y cuando esta fiebre ataca á los pobres, los lleva al hospital, al manicomio ó al suicidio.
No os acerquéis á las mesas de juego,
porque el que pone su [co~fianza en 'el

255

azar, suprime su libertad y viené á quedar
esclavo de lo incierto, que casi siempre le
lleva á la miseria. Seguid, hijos mios,
siempre de frente y ¡adelante! ¡adelante!
La voz del anciano se apagó, y una cárdena palidez ascendió á su selJlblante; su
respiración se fué haciendo más anhelosa,
ha~ta que al fin su esplritu se desprendió
de las envolturas de la carne y se perdió
en el reino de lo desconocido.
Sus hijos, con piedad filial, cerraron sus
ojos, regaron su rostro de amorosas lágrimas y diéronle santa sepultura.
11

Pocos dlas después de aquella muerte,
los cuatro hermanos realizaron la pequeña heredad que les dejó su padre, repartiéndose hermanablemente el dinero; y
juntos emprendieron el viaje que poco
antes de expirar les indicara el autor de
sus días.
El camino era amplio y hermoso, bordado de lindas campiñas y de frondosos
bos.¡ues; pero todos los cuatro hermanos,
con la mente fija en los consejos del anciano, ninguno se atrevla á saborear estas
bellezas.
Al quinto dla de caminar, pasaban por
una alegre venta, concurrida por mucha
gente, donde se expendlan licores y refrescos. El más joven de los cuatro viajeros se detuvo, diciendo á los demás:
-Caminad, que en seguida os alcanzaré; Quiero apagar esta sed que me aque·
ja demasiado.
Una vez dentro de la venta, al ver que
ni uno solo de los concurrentes pedla refrescos, sino solamente licores, le dió
vergüenza pedir una cosa :desechada por
los demás, y pidió una copita de licor, di·
cie:ido para su capote: una copa nada
vale.
Pero es el caso que tras de aquella copa
vino otra y otra, hasta que pronto su cerebro se inflamó en ideas locas, haci éndole creer que con su escuálido bolsillo, que
á cada rato se tornaba más escuálido,
vaciándose en el mostrador de la cantina,
era más rico que Rostschild y más valiente que el Cid; y que era necio ir á buscar
una fortuna que no habla menester. y en
el delirio embriagador de locas ilusiones
de grandeza, producidas por el alcohol,
pasaron dtas y dlas, sin que echara de
ver el desgraciado beodo que sus vFstidos estaban sucios y"grasientos; que su
rostro estaba desfigurado horriblemente,
que sus piernas y sus manos estaban
siempre temblorosas; que su aliento era
nauseabundo; que sus palabras sólo inspiraban la frialdad del desprecio, y que
su sér todo era objeto de general repulsión.
Mientras tanto, sus hermanos caminaban alégremente, con el regocijo en el pecho de que, yendo uno menos, le tocarla
mayor parte á cada uno de los tres.
En estos codiciosos pensamientos iban
entretenidos, cuando en uno de los bordes
del camino alcanzaron á ver las casas de
una aldea, donde habla una animada fe~
ria. Al pasar por ah! se desprendió de
una mesa de Juego un joven que estrechó la mano cariñosamente al mayor de

los tre~ viájeros, y mostrándole una gran
bolsa llena de oro, que llevaba consigo, le
dijo:
-Mira: ayer no más vine á esta feria,
y ya he ganado en el juego una inmensa
fortuna. ¿Quieres quedarte para probar
la suerte? ¡Ojalá te fuera tan bien como á
mil
El caminante aceptó la invitación, soli·
viantado por estos pensamientos: Me quedaré un dia en esta feria: si gano lo que
ha ganado mi amigo, entonces seré más
ric11 que mis hermanos .. y si pierdo, de
todos modos me iré meñana, los alean-

ON CAMBIO
eanitativo. Incuestionablemente
sé realizan fuertes sumas de dinero por las especulaciones más
sencillas ; pero las grandes fortunas proceden de los negocios
legítimos y de buena fé, en
que los efectos proporcionados
valen el precio pagado. Ciertos
afamados hombres de negocios
han acumulado sus millones enteramente de esta manera. Exactos y fieles en todo contrato ó
compromiso, gozan de la confianza del público y dominan
un comercio que no pueden alcanzar los competidores tramposos y de mala fé. .A lo largo no
pag&amp;. engañar á otros. Un far·
sante puede anunciarse con un
ruido semejante al sonido de mil
cornetas, pero pronto se le llega
á conocer. Los fabricantes de la

PREPARACION de WAMPOLB
siempre han obrado bajo principios muy distintos. Antes de
ofrecerla al público, se cercioraron perfectamente de sus méritos
y solo entonces permitieron que
su nombre se diera á la estampa.
Al público se le aseguraron los
resultados, y encontró que lo dicho era la verdad. Hoy la gente
le tiene fé como la tiene el! la
palabra de un amigo probado y
de toda confianza. Es tan sabrosa como la miel y contiene todos
los princiµios nutritivos y curati vos del .Aceite de Hígado de
Bacalao Puro, con Jarabe de Hipofosfi.tos, Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. Ayuda á la digestión, arroja las Impurezas de
la Sangre y cura la .inemia, Escrófula, Debilidad, Linfatismo,
Tísis, y todas las Enfermedades
Demacran.tes. "El Dr. Ramon
Macias, Profesor en la Escuela
Nacional de Medicina de México,
&lt;lice: He usado la Preparación de
Wampole con buenos· Jesultados
y' la seguiré aplicando com0 eficaz para enfermedades del pecho
y de los nervios." . El desengafio es imposible. En las Boticas.

�EL MUNDO ILUSTRADO

256

-Hermano, le dice con suplicante voz
el padre de familia. Hace afios me casé
con una mujer tan pobre como yo; Y hoy
ri'.uta íi;-peió
tenemos muchos hijos, sin tener un misees una corona
rable techo en qué abrigarlos, ni pan mude gloria para
chas veces que darles de comer. Vengo i
pedirte que tengas compasión de mis neel -hombre ó la
cesidades .
mujer. Una
-Vienes á pedirme una cosa que no poseñora escribe
seo. La compasión no se alberga en los
palacios. La riquéza es como el Narciso
desde Londrés :
de la mitologla, que sólo se ama á si mis" El Vigor del Cama. Alguien ha dicho que la propiedad es
una prolongación del in11viduo; y yo es·
bello del Dr. Ayer
toy tan Identificado con lo que me perteha hecho muchísimo
nece, que prefiero que me arranquen un
bien á mi cabello, que
dedo y no una moneda. Sin embargo, hacrece ahora. espeso,
go grandes caridades con el dinero que en
lustroso y suave, y
parte os pertenece; y mientras vosotros
cuando está trenzaos estais muriendo de hambre, yo doy, los
~ ~
do tiene 55 pulgadas
dlas de San Pedro, espléndidas comidas a
~/' ~ '\. de largo. El Vigor
los presos y numerosas limosnas a los
~~~ ~ ' )~ del Cabello delDr.
pobres; pero ésto no lo hago por compa~~{
Ayer d eb er ía.n
sión, sino por vanidad.
'"\..,
,
Tú, que te casa~te, fuiste menos previusarlo todas aquellas personas que
sor que los pájaros, los cuales fabrican el
cuidan de su apariencia."
111
nido antes de tener a sus polluelos; y tú
También puede usted poseer una
En uno de los amplios corredores de un no tienes hoy un techo en qué abrigará
corona de gloria tal, siguiendo este lujoso palacio estan cuatro hombres. Tres tu prole, ni pan que darle de comer. Tus
estao de pie; el cuarto esta reclinado en hijos son candidatos a presidio, y tus hiejemplo y usando el
cómodo sillón, mirando con insolente des- jas se pi egaran a los lúbricos caprichos de
dén a los tres mendigos que tiene por algún rico, para rodar después en brazos
delante. Uno de estos desgraciados os· de la prostitución. Sólo tengo para ti esteota en su persona las huellas del espan- ta palabra con que los ricos azotamos la
toso vicio de la embriaguez; los vestidos miseria de los pobres: ¡trabaja!
Y tú, bebedor, ¿qué pretendes en mi casucios y raldos; el sombrero estropeado y
puesto de un lado, sobre una cabeza sin sa? Diariamente llevas a tu cerebro en
peinar; la cara abotagada y los ojos sal- cada copa de licor un pedazo de sol que
Limpia toda la caspa de la cabeza Y tones é Inyectados de sangre. El segundo, te alumbra mirajes arrobadores, donde te
hace crecer el cabello rico y abun- aunque viste con limpieza, muestra en sus ves un potentado siendo un miserable;
dante. No mancha el cabello. vestidos su demasiada pobreza; su rostro un valiente, siendo un cobarde; un hom1
denota la confusión del que ha caminado bre de talento, siendo un imbécil. Sigue
Pregunte usted á su médico O que largo tiempo por la extraviada senda del bajo el vaporoso manto de tus necias
opina del Vigor del Cabello del juego, llena de engafiosos espejismos, que ilusiones tambaleando por las calles,
Dr. Ayer.
le ha conducido a irredimible y horrorosa con la vergüenza perdida, pidiendo ó roPreparado por el DR. J. e . AYER y cu., miseria. El tercero es un padre de familia, bando para beber; pero de mi no esperes
Loweil, lViass., .E. u. de A.
honrado y sin vicios, cuyo rostro abatido nada.
denuncia los sufrimientos de su alma por
Y tú, tahur, que pasas las noches In·
causa de no poder mantener a su numero- somne en compafila de los demas tahusa prole. Y el que se encuentra reclinado res, desnudando las cartas de la baraja,
cómodamente en el sillón es el rico po- con fruiciones de satiro en los espasmos
tentado, duefio de aquel palacio y de de la buena suerte, ócon desesperaciones
cien riquezas mas, hermano de aquellos de condenado cuando te es contraria la
tres miserables, a quienes ha usurpado fortuna ..... ¿qué buscasaqui? Idos todos
su herencia, porque no sintiendo nunca ¡manada de imbéciles(, ¡rebafio de locos,
las debilidades del amor ni de los vicios, que habéis errado la verdadera senda de
llegó el primero al lugar donde estaba el la vidal Temo mancharme con vuestro
DR. l. PERCHES, Cirujano
tesoro que su padre, al morir, dejara para contacto; ¡quitaos de mi presencial
Dentista (Facultad de México.)
Consultas: De 9 á 1:2&amp;. m. yde3á6p: m.
todos.
Y los tres se fueron: el padre de fami·
Av. 16deSeptiembre N9 SS, antes Coliseo
Ninguno de los tres se atreve a hablar- lia, al ver perdido el último baluarte de
Viejo.
le. Por fin, el rico magnate es el que ha su esperanza, derramando abundantes laroto el embarazoso silencio, preguntando grimas; el borracho lanzando imprecaclo·
GRAlSBA1
D
llOR
EN
ACERO
y COBRE.- Ma.·
con
insolencia a. sus hermanos:
nes y el tahur confuso y avergonzado.
nue ev a.. Os.leras número 9.-Tarje·
tas, Membretes, Etloueta.s, Acclo!les Y
-¿Qué queréis?
Mientras tanto, el corazón del rico per·
manecló trio como los marmoles de su palacio; duro como el oro de sus arcas; Y
con la conciencia tan tranquila, como las •
aguas de los estanques de sus jardines,
donde nadaban cisnes con plumaje de
~os accidentes del ret~rno de edad tl!,les como: bemo~ragtl!,S, congest~o~es,
vértigos ahogos palpitac10nes,gastralg1as, desórdenes digestivos ynernosos, nieve.
estreñimieuto, s'on curados por el Elixir ae Virgtnte W7rdah1 que cura
L ÁZARO N A,JVAMA,
· ualmente los varicoceles, varices 7 almorrana,.
.
igNo confundir nunca el Elixir de Vtrginie Wyrdahl con las f!3Hufi cac.io11.es
f audulentas con que se prueba de substituirlo, la~ c¡ue no tienen nmgun
ialor y á menudo son peligrosas. Por esto debe exigirse. sohre 11!, envoltura
de cada frasco la firma de S'ª ra n tia : 111:,:r~ahl. Envio gra tmto 'Y franco
de correos del folleto exphcat1vo. E:!cr1 b1r : Jryrdah11 :zo, aue de.La
&amp;oohefouoaul4,Jta1'11, De venta en todas las Droguer,as ? Farmacias.

Unit - hermosa

zaré y juntos llegaremos a desenterrar el
tesoro.
Los otros dos hermanos, como no los
tentaba la pasión del juego, no se quedaron y siguieron el camino de la hermosa
montafia azul , donde estaba el codiciado
tesoro. Pero uno de ellos, el que segula
. al mayor de los cuatro en edad, vió en el
marco de una ventana a una hermosa joven, y desde aquel mismo momento no
quiso continuar mas adelante.
-Me quedo, le dijo al hermano: sigue
tú solo, ¿qué me importa la fortuna? Lo
que únicamente me importa en esta vida
es el amor de esa mujer, que me ha herido con los rayos de sus lindos ojos.
y tuvo que continuar solo el camino el
único de los cuatro hermanos, a quien no
rindieron ni el licor, ni el Juego, ni el
amor. Mil fatigas, tentaciones y peligros
lo asediaron durante su largo éxodo; pero armado de fortaleza, de templanza y de
valor, no sucumbió, y pudo llegar al tér·
mino del viaje, donde encontró una inmensa fortuna.

Vigor del Cabello
del·Dr. Ayer

ENFERMOS,

agita bien el frasco, a fin de que se in·
corporen las substancias, y se aplica en
pequefias cantidades, pero que sean suficientes para mojar la ralz del pelo.
-El betún que desea usted para el calzado se prepara de este mudo: acido sulfúrico, cien gramos; miel, cuatrocientos
gramos; negro de marfil, ochocientos gramos; aceite de almendras, cien gramos; se
le mezcla agua i todas estas substancias
para que la preparación quede convenientemente flúida.

Consultas para las Dimas
TRAJE PARA:SPORT
Una que desea ser marina:-Si el clima
de la población donde usted reside es calido, puede hacer su traje de piqué, blan
co ó en color claro. Si es .templado ó trio,
le quedará bien en franela de lana ó de
algodón. Los patrones para confeccionar
el traje los conseguirá en el "Puerto de
Veracruz;'' pida usted un catalogo y alll
seilalara un modelo igual ó semejante·al
que Tuve el gusto de darle.

LABORF.S
Una ensenadense:-Tal vez le convendrla a usted subscribirse á algún periódico exclusivo para sefioras, como.la "Moda Elegante," en el cual vienen hojas de
dibujos y modelos para bordados y otras
labores.
Mucho agradezco á usted las frases
de benevolencia que me dirige.

SOBRE AMISTAD
Lucrecia:- Agradezco á usted la inmerecida confianza que tiene en mi opinión.
El sentimiento que inspira usted al amigo
de que me habla, tiene, indudablemente,
matiz amoroso; pero desde el momento en
que él comete la cobardla de negarlo, tal·
tando en esto hasta a la cortesla y también á la lealtad, pues ha dado suficientes
motivos para que se le Juzgue enamorado, debe usted, cuanto antes, retirarle Interiormente su estimación, tan mal interpretada por él, y manifestarle con toda
energla que no tiene ningún derecho para mostrarse celoso de las preferencias ó
simpatlas que usted tenga por otros amigos, tal vez mas dignos que él.
Una actitud amable, pero fria, sera la
conducta discreta en usted para tratarlo
en lo sucesivo.
MODELO DE TOCA
Lill: Doy a usted el modelo de toca que
desea. Puede hacerse en piel g terciopelo
negro, adornada con alas de paloma, ya
sean grises ótornasoladas. Si prefiere us-

*

LA FANTASIA

MODELOS DE TRAJE YPEINADO
Azucena:-En esta sección vera usted
los modelos que desea para traje y peinado de baile. Si lo hace usted eo el género
y el color que me indica, quedará muy
bien adornándolo con encaje inglés ó de
guipure. El corselete, hombreras y banda,
de seda liberty, azul palido. En el peinado puede usted ponerse un listón del
mismo color. No me parece muy propio el
calzado de piel, aunque ésta sea clara, sino más bien del color del traje.
-La harina de altramuces tal vez la
encuentre usted en las droguerlas ó tlapalerlas; no sé si tiene otro nombre, pero
creo que aun cuando as! fuese, en dichos
comercios la conocerán también por el que
le indico. La crema "Adelina Patti" no es
nociva para el:cutis, sino que, por el contrario, blanquea y suaviza la piel. Sin embargo, si no le da buen resultajo, tendré
mucho gusto en aconsejarle alguna otra
preparación.
RF.SPUF.STAS

PRESTAD ~TENCION I

·EDAD CRITICA

257

EL MUNDO ILúSTRAt&gt;O

ted que sea blanca, puede hacerla en piel
de ese color, y entonces las alas de paloma se ve1lao mejor blancas también.
PARA TERIR CANAS
Un viejo suscritor: Los peines para tefür canas no dan, por regla general, buen
_ resultado; serla ma.s conveniente que usara usted el cosmético "Rimmel," cuyo
txito no es dudoso.

Su admirador:-Doy a usted la fórmula que desea para hacer una pomada inofensiva al cabello. Vaselina, 50 gramos;
Benzonaftol, s gramos; tintura concentrada de vainilla, 10 gramos; esencia de Portugal, 1 gramo. Se funde la vaselina en
bailo de Maria, y cuando comienza á enfriarse, se le afiaden las demas !ubstanclas.
-Para que desaparezca la caspa; puede
usted hacer uso de la siguiente preparación: a un cuartillo de alcohol puro se le
mezcla un., onza de aceite de ricino ó de
higuerilla y alguna esencia; luego se

Son los hombres de fantasla las fuerzas
vivas que llevan el mundo moral hacia la
dicha y_ la per!ección. ¿Quién recibe una
moral sm un ideal fantástico de belleza
de armonla, de bondad en el yo interior
supremo del hombre? ¿Quién concibe una
religión y una poesla sin tantas la? La razón no crea una parábola ó una metáfora
un 'Pr9!f1eleo encadenado ó una Ley de
Evoluc1on: es la fantasla. Ala razón no
le queda otro derecho que seguir con paso de caracol la senda relampagueante que
abrió la fantasla. Yesto es metáfora también, porque la fantasla no puede existir
en un reino aparte de la razón. La división
en facultades de la mente humana carece
de razón de ser. La fantasla es la fuerza
del genio, de Shakespeare ó de Nrwton.
Pero ved cuánta razón hay en sus fantaslas, cuánta fantasla en sus razonamientos. Los hombres de chata fantasla constituren el lastre de la humanidad que es
preciso arra~trar, ~ su despecho, hacia la
dicha y hacia el ideal. Y si decls que
la fantasla creadora de religiones y de
poesla, cread~ra de ciencias y 4e artes,
autora de los mventos de la mecanica es
tan sólo el patrimonio de las razas primitivas y salvajes, os responderé que no
mirals de cerca la poderosa imaginación
que s~ desplie~a en nuestros dlas par~
conQu1st~r el Blre y el agua y la tierra.
¿Queréis arrebatará los niilos el sueno
de la fantasla? No lo conseguiréis jamás.
Puedo argumentaros, pretendidos homb~es de ~iencia, enamorados de un positiv1stno sm ojos, que existe una ley biogenética que debéis respetar por ser un dog~
ma de la ciencia que os dice que una edad
~n el ~ombre, la infa~cia, de.be repetir la
mfanc1a de la Humamdad, s1 no queréis
que la Naturaleza reclame sus derechos
más tarde. cuando hayan pasado las horas infantiles, si bien es posible para el
hombre dejar de penetrar en los jardines
encantadores de la eterna fantasla en ninguna de tas edades de su existencia.

y

ROBERTO BRENES M ESEN,

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1CALIDAD

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que }¡a obfenidoe~n foaas las
exposiciones~
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La Bebida de los Hogares

-

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La Prefieren las familias .
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�EL MUNDO ILUSTRADO

260

..

Anécdota de1 Li~zt

EL.VIVIFICADOR
DE MlJNYON.

Los Reyes Artistas

La reina de Rumania, más conocicta por
Hace tiempo, en un pu eb I e cito del su seudónimo literario de Carmen Splva,
interior de Alemania, vivla una Joven es la única que, de no haber sido sob~rapianista que habla estado dando con- na hubiera alcanzado una elevadls1ma
ciertos en las provincias. á fin de ga- posición como escritora.
Sus obras de versos son hermosisimas,
nar 10 suficiente para subvenir á sus
y en su poesla, de sutil delicadeza y de
una gran inspiración, resplandece, ante
necesidades.
Un dla, deseando adquirir una gran re· todo, la sinceridad.
Es curioso el origen del seudónimo
putación y tener un numeroso auditorio,
se anunció como disclpula del gran Liszt. Carmen Syl'Va empleado en sus obres por
la reina Isabel.
¡Cuál no serla su asombro al ver en la
Hallábase una mafiana la soberana vilista de los pasajeros que llegaban al ho- sitando una escuela elemental de Jasey,
El Vivificador de Munyonsurt.e efectos mara,. tel el mismo dla en que iba á verificarse
y acercándose á una de las niñas, le previ liosos en fortalecer y vigorizar. tanto á lo~
alli su conciP.¡to, el nombre de M. Franz guntó:
an0ianos coroo á losjóv~nes deblii~dos por
-¿Qué quiere decir Carmen Splva?
trabajo excesivo, la an~1edad, los d1sgus~os,
Lisztl Avergonzada, confundida y casi
-Es el nombre de la reina-contestó la
abuso de los placeres, los txcesos de todo g ne~0
la edad Debe tomarse ))ara curar la carenma fuera de si, vagaba por las calles sin darpequefia-cuando escribe versos.
ae ncti vidad y energla, la'debilidad prel~atura, se cuenta de lo q_ue hacia. Final.mente se
-Bien· ¿y Qué significa esa palabra?
la falta. de ruemoria, la im}.10tencla~ e msom-1
Como Ía interrogada no contestase, la
decidió, antes de que su engaño fuese
nio 1aexC'itaci6n nerviosa1 el recelo. aefrac91a
dijo:
en las empresas las pérdidas semm'\l_es Y os descubierto y no se verificase el concier¡¡nd~res nocturn'os, el deseo de ai~la~1ento, }ª
-Cuando era pequeñita como tú, me
melancol!a y los malos presentimientos, a to, á irá ver al maestro y confesarle su
gustaba mucho vagar por lct selva y pendebilidad debida á los excesos sexuales, á. los delito. Se presentó ante él, temblando y
saba que la mayor felicidad era cantar.
viclo8 secrl'tos y á las malas costumbres, las
Cuando después mefué necesario usar un
oérdidas del fluido vital y la Incapacidad para con la más profunda humillación. se arroti ,::iatrimonio. Ejerce una acción sumamente dilló á los pies del andan¡¡: sus ojos es- nombre para mis obras, acordándome del
1
canto y de la selva, mis dos grandes paelicaz é inmedlatn sobre el ce!1tro del sistema
nervioso comunicando así v1ta.lldad, sal~ taban inundados de lágrimas; le contó que
siones infantiles, unl dkhas palabras Y
l'Í!?Orálamentey alouerpo, Precio,~nmo
habla llegado á aquel pueblecito sin re- adopté este st&gt;udónimo: Ca,rmen, que ~ig,nf'jicanA. ; 2 pP.SOS.
cursos y que, deseando tener buen éxito, nifica canto, y Sylva, que quiere decir selva.
Agentes Generales: J. Labadle rsucs.
tuvo la pretensión de llamarse su disclpuy Cia. Profesa 5. México. D. F.
la, cuando, en verdad, esta era la primera vez que vela al gran músico y maestro. El la levantó mandándola calmar su
agitación y que le contase la historia de su
DE OCASION ·
vida. El escuchaba atenta y gravemente
Sin Competencia en Precios la triste historia que la huérfana relatara, acerca de su·tenaz lucha para obtener
Colegio de Niñas, l
la pequeña instrucción musical que posela,
siendo grande su esfuerzo y numerosas
NADA TAN ElICAZ Y Til
"El Nuevo Siglo" las dificultades que tuvo que vencer. Concluyó diciéndole que mientras daba conFA.CIL de t.omar como 111
para proporcionarse recursos y
ESPECIFICOS VETERINARIOS ciertos
poder as1: continuar sus estudios, se le
DEL DR, HUMPHREYS
ocurrió la feliz idea .te tomar su nombre.
l'ARA CURAR Á Le:
"¡Y no soy ni he sido su dlsclpula, que~
ti}
"'
SD rido maestro, sollozaba la Joven!"
as
-"Bien, bien, dijo el gran Liszt, que
Q
,ara el DOLOR de CABEZA.
~
era tan¡grande de corazón como de inte'&lt;
: 00
UNA SOLA OBLEA alivia al
Q
j1;i, éll. ligencia. Veamos, niña mla, lo que pode"'
lo4
mos hacer. Tal vez esto no es tan grave
momento el mAs fuerte dolor d,
fil lo4
~
~
como usted piensa.
00 ~
cabeza.
~
Aqui está un piano; permltame oir una
0$
de
las
piezas
que
usted
va
á
tocar
esta
~
No contiene Antipirina ni otral
as
noche."
00
drops peligrosas. Insista iiiemElla obedeció, aunque siempre temblanCURA
do;
pero
ante
su
magnética
presencia,
se
pre en que le den la de "Stearna"
A.A. FIEBRES, Congestiones, Inflama·
reanimó é hizo lo mejor [que pudo. :El
oiones.
8 8 .AFECCIONES DE LOS TEN- maestro, mientras ella tocaba, hacia coque ea la 11nica legitima.
• • DONES Y JJIUSCULOS, espar·
mentarios y sugestiones de la ejecución,
avanes reumatiSJno.
DE L.A..l!J y al concluir la pieza, dijo alegremente:
e"e • ENFEIUIEDADES
FREDERICK STEARNS &amp; CIA.
GLA.NDVL.A..S,
"Ahora, hija mla, le he dado á usted.
D D ENFERMEDADES ORIGIN·
• ' .AD.AS POR LOS VERMES.
una lección: usted es verdaderamente
DETROIT. IICH.. E. U. A.
DE L.A..S VI.AS
E' E ' .AFECCIONES
discipula de Liszt."
RESPIRATORIAS,
Antes de que ella pudiese verter frases
F ,F. COLICOS, dolores de vientre diar,
r ea, disentería.
de gratitud, añadió: "¿Están ya impresos
C HEMORRAGIAS O FLUJOS
lo.o, '
DE SANGRE, y evita el aborto. sus programas?-No, señor, contestó ella.
H H ENFERMEDADES ~ DE LA
-Entonces diga usted que será ayu' ' ORINA y de los RINONES.
1,1. 'ENFERMEDADES DE' LA. •dada por su maestro y que la última pieza del programa será tocadai. por Franz
PIEL, sarna roña.
,
J K ENFERMEDADES OBIGIN- Liszt.
• • AD.AS por indigestiones.

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ALHAJAS YMUEBLES

OBLEAS DE STEARNt

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~lonerias del mundo.
El Manual del Dr. Humphreys ('196 páginas),
oobre las enfermedades de los animales, Ymod&lt;t

de curarlas, se da gratis, pldeseé. su boticario.

HIJMPHREYS' MEDICINE CO,,

Cor. Willlam ~ Ann Sts.,

NEW YORK-

�EL MUNDO ILUSTRADO

262

El Deber de la Mujer·
Todas las mujeres están sujetas á las mismas
leyes füicas y naturales; todas sufren lo mismo
por los mismos desarreglos físicos, y la natu·
raleza de su deber de muj er á menudo
las entrega pronto á las afecciones
femeninas de toda clafe, que tan
atormentadoras son, tales como afecciones de los ovarios, ulceración, caída
ó desviación de la matriz, leucorrea, ó
~ quizás supresión ó irregularidad de
sus reglas, causándoles dolor de
-~~ espalda, nerviosidad, irritabilidad
y lasitud. El remedio que puede
gloriarse del mayor número de curas positivas
de enfermedades femeninas, es el Compuesto
Vegetal de Lydia E. Pinkham.
·
Por treinta afíos bacon~
\!"Íbuido muchísimo á que
las mujeres que lo han
usado, sea~ fuertes y
sanas, con sus reglas
. normales y libres de todo
dolor. También se ha mostrado valiosísimo en el Embarazo y en el Cambio
de la Vida.

El Compuesto Vegeta.) de Lydia E. PiA.kham
es el Unico Remedio Genuino y Positivo para la cura de las afecciones y
males peculiares de la mujer.
Cura las peores formas de Enfermedades Femeninas, la Tirantez, la Debili·
dad de la Espalda, la Caída ó Desviación de la Matriz, Inflamaciones, Afeccion
de los Ovarios, y todas las Enfermedades orgánicas de la Matriz ó Utero; es
valiosísimo en el Cambio Crítico de la Vida; di suelye y arro1a los tumores que
comienzan á formarse en el útero: contrarresta la tendencia hacia Humores
cancerosos. Cura las Jaquecas, la Debilidad General, Indigestión, e:c., y
vigoriza todo el sistenK : Para la cura de los males de los riñones de ambos
sexos el Compuesto Vegetal de Lydia E, l'inkham es sin rival.
De Venta en todas las Farmacias.· .?reparado el\ los Laboratorios de
The Lydia E. Pinkha.m l\Ie&lt;licine Company, Lynn, l\lass., U.S.A.

.... ,...

CALENDARIO DE LA SEMANA

(19 de mes. Septuagésima.) La dedicación de la Santa Iglesia Catedral de Querétaro. Smtos Romualdo. Abad, fundador
de los camandulenses, y Ricardo, rey. Ofi·
cio y misa de la domínica: rito semidoble
y ornamento morado; se conmemora San
Romualdo y la octava de San Felipe; el
Evangelio nos recuerda la parábola de los
obreros. que fueron llamados por el padre
de familia en distintas horas para culti·
var su viña y recibieron todos igual paga.
Hoy comienza el cumplimiento de la ígJe.
sia y termina el dla de la octava de Cor·
pus (17 de JJnio).
Conjunción de la Luna y Júpiter á las
3 h. 35 m. de la mañma.

LUNES

8
Sin Juan de Mata. conf~sor y fundador
de los trinitarios, y Santa C1inta, mártir.
MARTES

9
Festividad de la Oración del Huerto.
S1ntos Círilo Alejandrino. confesor y doc·
tor de la iglesia, cuyo oficio se traslada
al I I de Marzo para la Archidiócesis y el
16 del mi~mo rara la ciudad de México.
S1ntos N1céforo y Apolonia ó Polonia, vír·
gen, mártires. Función en la Concepción.

10

,,,

CAPITAL ......... ................................. $ 30.000.000.00.
rn:-;DOUERESERVA ........................... $ 6.000.000,00.
11 ..ce dei;cuentos y présta.mos con Y sin prenda. Negocios en cuenta corriente, giros y
cobro~ 1,obre tod"s las Dll\zas de la. República y el extranjero. y en general toda clase
dt' operaciones banca.rla.s con Uancos, comerciantes, Industria.les, propietarios y a.¡¡:ri·
cu llores.
EMJTK BONOS DE CAJA de 100. 500 y 1.000 pesos.sin cupón, pagaderos heis meses y pag&gt;&lt;l1t&lt;n.- a. doce, dtectocbo y veinticuatro meses. con cul)()nes semestrales, ganando to·
do, un lnterfs de cinco por ciento al año.
OOHHESPONSALES: Todos los Bancos de los Estados Mexicanos, Deutscbe Bank, Ber·
lfn y sus ~ururslllPs en Londres. Hamburgo, Bremen. Munlcb, Franctort, Dresden,
Hleid,rn~dt'r, Rt'rlfn: 'Comptolr Natloni.l d'Escompte, París: S. J. P. Moriran y Cía.,
Nt'w York.-Oe Neuflitzo y Cía., New York-!11uller, Scban y Cfa., New York-Natlo·
n ...1 ~tv R""""· N11w Vnrk.-W.rst. NatloMl 'R11.nk. Chtcairn.-Gu1llermo Voitel'y Cía••

JUEVES

11
L1 aparición de la Inmaculada Virgen
Mula, conocida por Nuestra Señora de
L?urdes; Santos Severino, abad, y Desiderio, obispo, mártir. Función en el Cole·
gío de Niñas y otras iglesias.
Conjunción inferior de Mercurio y el
Sol á las 7 h. 23 m. de la mañana.
VI.ERNES

POLV'OS .DE TOCADOR

DE MENNEN

DE TALCO
BORATADO

Hermosean el Cutis.

Deliciosos después del Baño. Un lujo después de Afeitarse.
,Alivf.o positivo para los Sarpullidos Quemaduras de Sol, Pi~s
Dol?ndos y todas la_s afecciones deÍ cutis. Recomendado por
Eminentes Facultativos y Nodrizas por ser el

12
Lt octava de San Felipe de Jesús, már·
tir mexicano. Los Siete Santos Fundado·
res de la Orden de Maria, Amadeo, Alejo,
Bonajunta, Buonfilio, Maneto, Sóstenes,
Hugo, confesores (se celebran el dla 20).
Santos Melesio y Guadencio. obispos
confesores, y Santa E:ulalia ú Olalla. vir·
gen, i:itártir (su fiesta el dla 15). En la
B1slhca de Guadalupe visita de los Siete
Altares y función de la Archidiócesis de
P.iebla.

Más Perfectamente. Higiénico de Todos los Polvos
.·

p~ra Niños y Adulto~. Pídase el ele MENNEN (el legitimo),
;.,dt , dtíerente y muy supenor á tocios los demás. El gran mérito ele los

~- PO~VOS J:?E TOCADOR DE MENNEN de Talco Boratado
y su Ducn éxito, ha procluciclo innumerables falsificaciones que son
peligrosas. ~:os legltimos tienen el retrato de MENNEN en la
t~pa de ca~a ca11ta.
Se vende en todas partes. j

JiERHAR.ILMENNEN CHEMICAL CO.¡ NewaFk, N. J., E. U.A.

19 de

SÁBADO

13
Sin FJlg~n:io. obispo, confesor (del 16
de Enero), s,n Bioigno, mártir, y S1nta
Cltalina de Ricci, virgen.
Cuarto menguante en Libra á las 6 h.
10 m. 2-1, seg. de la m1ñ.1na. Nebuloso y
frlo.

FflMOSO DOGTOR MEXIGflNO.

Febrero de 1867

Derrota Escobedo á Miram6n en
San Jacinto

Prescribe Pe=ru=na á sus Pacientes.

El año de 1867 empezó de muy mala ma·
nera para los imperialistas, quienes vieron una infinidad de disturbios en las altas esferas del gobierno, y derrotas mili·
tares de la mayor importancia para sus
tropas.
t::n la región del BaJlo se registraron ac·
ciones militares de importancia capital.
Miramón salió de México el 28 de Diciembre del año anterior y se dirigió á San
Luis Potosi; no pudo llegar hasta esta
ciudad y se detuvo en Zacatecas. El gene·
ral Escobedo, que se hallaba en San Luis,
salió al encuentro de las tropas imperia·
listas. Miramón, al saber el movimiento
de los republicanos, trató de huir hasta el
lugar donde pudiera presentar batalla con
probabilidades de éxito; pero Escobedo le
interceptó el paso y lo hizo dar batalla en
San Jacinto. Los imperialistas se vieron
rodeados por el enemigo, y su derrota fué
tan definitiva, que apenas escaparon con
vida y libertad Miramón y algunos de sus
más allegados oficiales. Los republicanos
se apoderaron de armas, municiones y
caudales é hicieron más de setecientos pri·
~ioneros.

2

MIÉRCOLES

Smtas Escolástica y Austreberta, vlr·
genes. S1ntos Guillermo, ermitaño, y
Silvano, obispo, confesor.

.. . . .

Efemérides de la Semana

DOMINGO

7

263

EL MUNDO ILUSTRADO

de Febrero de 1859

Es Jurado presidente et general
Miram6n

El golpe de Estado de Comonfort, es·
pantado ante la Constitución Federal, hizo
que el partido reaccionario se apoderara
de nuevo de la situación y dominara en el
pals. Miramón, jefe visible de él, escondió
sus aspiraciones á la presidencia, hacien·
do que, al triunfo de los conservadores,
Zuloaga peQDaneciera en el puesto de pre.
sidente interino, no sin manifestar el
profundo desprecio que sentía por él.
Una vez que Miramón se había granjeado
los tttulos de desinteresado, desprendido
y espléndido por su acto de legalidad apa·
rente, se hizo nombrar presidente substituto por el mismo Zuloaga, y tomó posesión de la presidencia, objeto de sus aspi·
raciones, el 2 de Febrero de 1859, dla en
que prestó el juramento de ley.
3 de Febrero de 1814
Fusilamiento de Matamoros

El año de 1814 empezó mal para los defensores de la independencia de México;
después del terrible descalabro de Santa
Maria, Morelos tuvo que huir al frente de
algunos de sus soldados, que iban en el
más completo desorden. Deseando el gran
general insurgente levantar el ánimo de
sus tropas, decidió hacer frente á los rea·
listas en Puruarán. Esta decisión, tratán·
dose de un lugar tan diflcil de sostener y
que no se prestaba para fortificarse, es
inexplicable dado' el esplritu militar de
Morelos.

SR. DR. VICENTE ESTRADA MONTES DE OCA.

Sres. Peruna. Drug. Co.
Toluca, México.
Muy Sres. míos:-Tengo el honor de dirigirme á Vdes. para
a.testiguar una. vez más los beneficiosos eiectos de su preparación,
la. Peruna..
La Pernna es, en mi concepto, una de las mejores medicinas
para la.s personas débiles y los que tienen afecta.dos los pulmones
y los va.sos linfáticos. Mi es9osa padecía. de una. debilidad pulmonar
que me preocupaba., y al terminar seis frascos de «Peruna&gt;, estaba.
entera.mente cura.da, así como un nií'io de siete a.í'ios, hijo mío, que
padecí&amp;. linfatismo, quedó completamente curado con tres frascos.
Desde entonces la he usa.do en diez neurasténicos, en nueve niflos que padecían de escrófulas, sobre todo ~n los ojos, teniendo ya
ulceraciones en la córnea, y en ocho ancianos octogenarios á quienes ha levantado las fuerzas admirablemente.
Sólo esperaba tener este número de observaciones, para. tener
una. conclusión general y satisfactoria. y tener el gusto de presen·
társelos, para beneficio de la. humanidad doliente.
Quedo de Vdes. afmo. y atto. S. S.
VICENTE ESTRA.DA MONTES DE OCA.
es principalmente
LAunPERUNA
remedio para el catarro.

No obstante, al aliviar el catarro,
corrige incidentalmente otros males.
Catarro del estómago y órganos
digestivos, frecuentemente afectan
la sangre y producen neurastenia..
La Peruna libra estos órganos del
ca.tarro, después de purificar la sangre, y alivia. la. postración nerviosa..

Cualquier remedio que aumente
la. nutrición, es un agente imporhnte para. curar escrófulas.
Un Gran Tónico.

El Doctor•J. W. H. Ha.milton.
Duluth, Ga.., dice como sigue:
«Por la. presente certifico que he
usa.do la Peruna. en mi profesión,
aplicándola. en casos de debilidad,
y he tenido buen éxito&gt;.

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños
de $1.00 y $2.00 Botella.

�EL MUNDO ILUSTRADO

264

265

F.L MUNDO ILUSTRADO

De cómo una dama de Cleveland se quitó las arrugas en tres noches
Después de haber acudido, en vano, á especialistas en belleza facial
"Me hace parecer veinte años más joven," dice una señora de Buenos Aires que usó la preparación.
"Ya tengo más de cuarenta años; pero mí cutis es más suave y mejor que lo era en mí niñez,"
escribe una dama de Río ·Janeiro que empleó este maravílloso procedimiento para quitar
las arrugas
La descubridora ofrece proporcionar detalles á todas cuantas.damas le escriban
pidiéndoselos. Exige la promesa de guardar el secreto. El tratamiento es muy
sencillo y absolutamente Inofensivo. Puede aplicarse sin que lo conozan ni
las personas de mayor I ntimidad .

· 1

I

I
1

1

Constantemente, desde que la belleza
femenina tul'O predominio sobre los hombres y proporcionó á la mujer poder, influencia y riqueza, no hay una sola que
no haya buscado la manera de retardar
los estragos del t iempo y de hacer desaparecer las pronunciadas lineas de su
rostro y los profundos surcos de su
frente.
P or espacio de muchos siglos, químicos
renombrados y médicos de nota que se
dedicaban á la conservación de la. belleza
en los rostros femeninos, han tratado en
vano arrancar á la naturaleza secretos
que les r ermitiesen satisfacer las demandas de millares de mujeres ansiosas de
preservar en sus caras y en sus formas
lo bello y lo hermoso de la juventud.
Helena Sanborn no fué una excepción
á la regla general de las mujeres. Las
dificultades de la vida y las preocupaciones que las mismas engendran, dej aron
en su rostro marcas que lo desfiguraban
y que la hicieron alarmarse, pues veía
que la expresión rozagante de su juventud iba desapareciendo como resultado de
la edad y que era necesario detener los
estragos del t iempo.
Su primer recurso fué someterse á sobas
faciales acompañad.as de las fricciones con
cerilla para el cutis y los baños de vapor, y
después se puso en manos de especialistas
en la conservación de la belleza, pero
t odo en vano. Las arrugas en lugar de
desaparecer parecían aumentar y hacerse
más profundas. L a soba facial, por es·
tirar el cutis, causaba mayores arrugas.
Ya había gastado de este modo todo el
dinero que podía gastar y estaba dis·
puesta á abandonar la empresa completa·
mente desesperanzada, cuando un dia
una amiga suya le dió una f eliz idea,
que de nuevo le abrió el corazón á la
esperanza.
Persiguiendo aquella idea, nuestra
dama se puso á trabajar con ahinco y á
hac¡r incesantes experimentos, y tras
vanos meses de afanosa labor y un sin
número de experimentos, logró producir
un extirpador de arrugas del t odo distinto á cuanto ella había visto ó cono·
cido. Lo probó en sí misma, y cual no
sería su sorpresa al ver la maravillosa
transformación que en una sola noche se
había operado en su rostro. Volvió á.
usarlo la segunda noche y á la mañana
siguiente sus arrugas habían desapare·
cido casi por completo. Después de ponér·
selo la tercera noche ( t res aplicaciones
solamente) , no le quedó una sola arruga,
y el cutis se le puso suavísimo, limpio y
rosado.
Después de esta agradabilísima expe·
riencia, la afortunada señora propagó la
noticia entre sus amigas, y fueron mu·
chas las que obtuvieron idénticos resul·
tados, y hoy ya se cuentan por millones
las damas que se han beneficiado con los
maravillosos resultados de ese extirpador
de arrugas.
La señora V. S. Fernández, escribe :
~'Cuando me miro al espejo apenas me

conozco. 1Tan grando es 1:1 transforma·
ción que ha sufrido mi cara ! No me que·
da la más mínima arruga.''
La señorita Inés Pascual, dice : ' ' El
tratamiento de usted ha hecho que mis
arrugas desaparezcan eu un:1 noche. Lo
considero como un don di\'ino para las
mujeres. He probado todas las cerillas
para el cutis que con el nombre de ' ' col:1
cream' ' se ofrecen, así como también
varios de los extirpadores de arrugas que
se anuncian, pero sin obtener el menor
resultado; y debo confesar que dudaba
mucho de las virtudes del tratamiento
ofrecido por usted, mas en una noche
todas mis duelas se des1·anecieron por
completo, pues cuanilo me miré al espejo
á la mañana siguiente y ví la maravillosa
transformación que en mi cara se babia
operado, me dij e llena de regocijo : " Ya
he encontrado al fin lo que con tant o
.anhelo buscaba. ' '
Hablando de su descubrimiento, la
señora Helena San born uice:
"Aquellas damas que han usado cola
creams y demás cerillas para el cutis, no
pueden comprender cómo es que mi t rat a·
miento obra con tanta rapidez. Y sin
embargo, el procedimiento es lo más
sencillo del mundo, y no me explico cómo
es que alguien no lo descubrió mucho
antes. Las cartas que he recibido de mis
clientes dan una clara explicación del
hecho. Aquí inserto una de una señora
que dice que mi trat amiento le hace pa·
recer veinte años más j oven; también ¡;u·
blico cartas de otras clientes no menos
encomiásticas. No puedo explicarme como
es que haya quien dude de la eficacia de
mi tratamiento ant e testirnoniaks tan
elocuentes como esos. Yo misma he usado
cerillas para el cutis, me he sometido á la
soba facial, etc., sin resultados, y por
esta razón com.oadezco á las que han
t ratado inútilmente de quitarse las arru·
gas, y siento gra'.'l satisfacción al poder
ofrecer al bello sexo un procedimiento
más seguro y más breve.
'' Me complacerá l)roporcionar detalles
á las damas que se sirvan pedírmelos.
Exijo, como es natu:al, una promesa de
guardar mi secreto antes de dar á nadie
informes completos, pues necesito pro·
tejer mis intereses. La persona que ad·
quiera mi secret o podrá hacer uso del
mismo en su persona y entre los micm·
bros de su familia, pero no deberá divul·
garlo á nadie más.
'' Garantizo que mi tratamiento para
la extirpación de las arrugas no causará
el menor daño al cutis, por el contrario,
lo pondrá suave y aterciopelado, mejo·
rará muchísimo el r ostro y hará desapa·
recer las arrugas y lineas que lo desfi·
guran. Solamente se necesitan unos cuan·
tos minutos para usarlo.
. " Diríjanseme las comunicaciones así :
Helen Sanborn, Dept. 2204, Cleveland,
Ohio, E . U. de A.
'' Enviaré todo en un sobre sin timbre
y cerrado, á fin de excluir la menor in·
discreción por parte de curiosoll. "

Matamoros esperó á los realistas y les
dió batalla, la cual tuvo el más desastro·
so de los resultados posibles para los insurgentes. Perdiero:i ·toda su artillerla,
sus municiones y equipajes, y lo que es
más, perdieron al gran Jefe Matamoros,
quien cayó prisionero al tratar de vadear
un rlo. Apenas se supo en la capital de la
colonia tan importante aprehensión, se
ordenó que fuera fusilado el jefe revolucionario, ejecución que se llevó á cabo el
3 de Febrero de 1814, á pesar de la propo·
sición de .Morelos de canjear á Matamoros por 200 prisioneros espai'íoles que
tenla.

principio, fué varias veces presidente de
la República. En una de sus épocas de
desgracia, fué desterrado y viajó por Europa, adonde regresó una segunda vez por
su voluntad. Al acercarse la guerra con
los Estados Unidos regresó á México, y
se dedicó nuevamente con gran actividad
á la vida militar hasta el afio de 1848, en
el que se puede decir que terminó su vida
polltica; el citado ai'ío se retiró á vivir á la
ciudad de San Miguel Allende, donde murió el 6 de Febrero de 1853.
7 de Febrero de 1846
Es ahorcado el patriota Montoya.

LA CONFIANZA
4

de Febrero de 1402

Nace Netzahualcoyotl

La polltica del rey Tezozomoc, de los
mexica, encerró al rey de Texcoco dentro
de un cerco de enemigos, para poder arrojarse sobre él cuando lo estimara conve·
niente. Techotlala, que gobernaba en rex·
coco, comprendió que en estas condiciones
le era muy ventajosa la unión con los tenochca, que se hallaban en una magnifica
situación entre Atzcaputzalco y Texcoco,
y para consolidar su unión con ellos, pidió al rey Huitzilihuitl á una de sus hermanas para casarla con su hijo lxtlilxochitl. El rey le dió la mano de su hermana Matlacihuatl, y de la unión de ésta
con el prlncipe, nació el que, con el tiempo ,
habla de llegará ser el famoso rey poeta,
Netzahualcoyotl, el 4 de Febrero de 1402.

5 de Febrero de 1812
Entra Calleja en México

Después de la renuncia de Calleja de
la jefatura de las tropas realistas, de la
que ya nos ocupamos en efeméride anterior, y su restauración en ella por el vi·
rrey Venegas , éste escribió varias cartas
á Calleja, hablándole de la importancia de
que se dirigiera al centro del pals para
oponerse á los avances de los insurgen·
tes. Al fin Calleja decidió obedecer las ór·
denes del virrey y se dirigió rumbo á la
capital de la colonia, adonde llegó el s de
Febrero de 1812.
Tanto el general en jefe, como sus ofi·
ciales y soldados, fueron objeto de la más
entusiasta recepción y de los elogios más
calurosos, los que se prodigaron en presencia de Venegas, quien tuvo que soportar esa glorificación de su enemigo y
rival.

6 de Febrero de 1853
Muere don Anastasio Bustamante

El general Don Anastasio Bustamante,
por vari qs veces presidente de la República, ocupó un lugar prominente en la
polltica de nuestro pals. Desde muy joven
figuró en el ejército realista, y al procla·
marse el plan de Ayutla, se unió á ltu,bi·
de, de Quien fué amigo incondicional. Consumada la independencia, fué uno de los
generales más activos y más adictos al
gobierno constituido,'.~Como lo dijimos a.

M~KIE/WALKER
Agente Exclusivo

plíl

la Rcpúbliu Mexiuna

PASEO DE LA REFORMA 52 y 54
ESQUINA DONATO GUERRA

APARTADO

1 366

MEXICO,

TEL.ÉFON O

1305

D. F.

Vi.Do fortificante, dige1Uvo, t611loo, reoomtltuye11t1, d1 •abor
escelente, mu efioa1 para las penonaa debllitadu que loe
lerruginosoa y laa quinaa. Conservado por el mt§todo de
M, Paateur. Prescrlbeae en laa moleatlu del estómago la
.clorosis, la anemia y laa CC'lnvaleoeneiaa; eat.1 vino se récc,.
mienda á laa personas de edad, álaa muJerea, ióvenes y á loa niiioa.
AVISO MUY ·IMPORTANTE. - 11 IÍZJico V/110 auté1Jtico d1
S. RA.'HAEL, el solo que tie1Je el derecho de llamarse así, el ,olo
que es legítimo ,: de que ,e ilace me1Jció1J en el formulario del
Prorssor BOUCHARDAT e, el de M" CLEMENT yc1• de ValelJCI
(Dr~me, lrancía). - Cada Botella Ueva la marca de la UnltJn di
101 Fa/Jrtcant11
¡ en el pescuezo WJ medallón &amp;1Ju1Jcia1Jdo el
"OUTIAB '1.-ios dema, so11 groseras yp&amp;l.igrosa,falsfflcaciones.

dijo un sabio, es una planta de
lento desarrollo. La gente tiene
fé en las cosas que vé, y hablando en sent ido general tiene
razón. Lo que á veces se llama
f é ciega no es f é de ninguna manera, pues debe haber una razón
y hechos para t ener en qué fundarse. Por ejemplo, en lo que respecta á una medicina 6 remedio,
la gente pregunt a " ¿Ha curado á
otros ? ¿Se han aliviado con ella
algunos casos semejantes al mio?
¿Vá en armonía con l os descubrimientos de la ciencia moderna
y están sus antecedentes al abrigo de toda sospecha ? En tal caso, es digno de confianza, y si alguna vez me encuentro atacado
de alguno de los males para los
cuales se recomienda, ocurriré á
él en la plena confianza de que
me podrá aliviar." Estos son los
fundamentos que han dado á la

PREPARACION de WAMPOLE
su alta reputación entre los médicos así como entre todos los
pueh1os civilizados. E ste eficaz
remedio es t an sabroso como la
miel y contiene los principios :nutritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta y Cerezo Silvestre. Con toda prontitud elimina
los ácidos venenosos que engendran la enfermedad y las demás
materias tóxicas que se encuentran en el organismo; desarrolla
un fuerte apetit o y buena digestión, y es infalible en Postración
-que sigue á las F iebres, Tísis
y Enfermedades Agotantes. ''El
Sr. Dr. Demetrio Mejía, Profesor
en la Escuela N. de Medicina de
México, dice : Mi juicio respecto
á la Preparación de Wampole se
halla robustecido de tiempo atráz, concediendo á dicha preparación todo el mérito y toda la
importancia que en realidad tiene
en la t erapéutica." El desengafio es imposible. En las Boticas.

�EL MUNDO ILUSTRADO

2í6

EL MUNbó ILUSTRAí&gt;ó

267

La Educación del Gusto

ucarnaval en Nueva Orleans
Grandiosa celebraci6n que todo el mundo
debería ver. Boletos especiales para esta
fiseta estarán á la venta en las oficinas de
las Líneas Nacionales, desde el

14 al 19 de FEBRERO
Límite para el regreso:

MARZO 13

sg7.50

Plata

Viaje redondo
Desde la Ciudad de México

Se darán informes
por:cualquier representante de las

Líneas Nacionales

Como quiera que el adorno y embelle7imiento del ~ogar depende exclusivamente de la mu1er, ésta necesita
educar su gusto artístico para saber elegir discretamente el
mobiliario y decorado de su casa.
En algunas personas, esta educación no es precisa, desde el momento en que tienen facultades propias que las
hacen distinguir, al primer golpe de vista, un objeto feo de
otro hermoso y una perspectiva armoniosa de la que no
lo es.
Aun cuando es bastante difícil dar reglas fijas y preci·
sas sobre lo que determina el buen gusto, ó, al revés, pue·
den establecerse algunas indicaciones que servirán de guía
en la elección de cualquier objeto de lujo ó de arte. Por
ejemplo: una de las señales por las cuales se reconoce in·
faliblemente que un objeto carece de buen gusto, es la
complicación de sus líneas que impiden ver, desde luego
cuál es el uso á que está destinado. Debe haber equilibrio,
en las formas y claridades en las líneas¡ el exceso de ador·
no es. á veces, un recurso para ocultar la falta de armonía
y de gracia en la ejecución del mueble ó del objeto.
El estilo en el arte es, sobre todo, lo que da á la figura
un sello de tal modo determinado, que parece ser el tipo
de una belleza concreta, perfecta é insuperable en su géne·
ro, no sólo de aquel objeto aislado, sino de todos los que
tienen analogía con él. Donde hay estilo-esta suprema sín·
tesis artística-es preciso, por consiguiente, que exista la
lógica, es decir, la razón que acredita el fin que se propuso el artista. Todas las significaciones y simbolismos del
arte nacen de este principio. Las formas sugeridas por la
Naturaleza no se eligen al azar, sino siguiendo siempre una
completa fidelidad entre el modelo -y el destino de la obra
que lo reproduce¡ por ejemplo: cuando los prodigiosos
constructores de las catedrales góticas lanzaban hacia las
bóvedas la airosa curva de las ojivas, del mismo modo que
habían visto subir primero ó inclinarse blandamente des·
pués las ramas de los árboles en selvas y bosques, ellos
sentían indudablemente que ningún templo está más impregnado de sentimiento religioso que las silenciosas bóvedas de las altas y seculares encinas. Y estos geniales artistas procuraron imitar la media luz y el recogimiento que
allí reina, por ser· la atmósfera más propicia á la meditación. Hasta para los reflejos luminosos ó sombríos de las
vidrieras, se inspiraron, al ejecutarlas, en los admirables
juegos de luz solar, cuando pasa á través de la transparencia del follaje.
.
Si de estas cumbres del arte descendemos hasta las creaciones más modestas, veremos que se impone la misma ley
artística. Así, pues, no hay sino saber descubrir la legitími·
dad de la inspiración, en cualquiera forma que se nos
ofrezca.
Y como un peligro para equivocarse, debe huirse de la
crítica aventurada y sin autcridad conocida, pues no todo
el que juzga una obra de arte tiene conocimientos bastan·
tes para ello. No es la crítica infundada, ciertamente, la
que puede suministrar gusto á quien no lo tiene. Y aun
cuando fuese muy razonable y digna de ser escuchada esta
crítica, nunca precede al arte, sino que viene en su seguimiento para analizarlo y discutirlo. No es atribución de
ella dar talento y originalidad, sino simplemente fijar las
leyes y fórmulas que el genio ha descubierto espontánea·
mente y señalar los defectos de las falsificaciones del verdadero arte.
Hay algo mejor que leer, como sentencias dogmáticas, los
artículos de crítica necia, y es, lectoras mías, además de seguir las reglas indicadas, ponerse en comunicación íntima
con las creaciones reconocidas que el arte ha producido,
para acostumbrar poco á poco el propio criterio á distin·
guir la belleza real de la que no loes.
DANIEL L ESUEUR.

GEO. W. ~HIBBARO,

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Vice.Agente General de Pasajes

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Bruselas y Alta~latla~ Tapetes para Recámara,
.. SªJa, Comedor y Despacho.
Cortinií's de ~todas Clases, Stores, Brise=bise.
Ricos Brocateles para forrar Ajuares y Cortinajes.
Carpetas &lt;le Hule para Mesa, Hules para piso.

Desafiamos toda Competencia
en este ramo.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 5. Enero</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Registrado como articulo de segunda claso en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 24 de Enero de 1909

JOYAS DE ARTE EN MEXICO

Número 4

�EL MUNDO ILUSTRADO

166
en relicarios circuidos de pedrería, los retratos de las prin·
cesas vacantes, pintados en delicadas miniaturas.
Ahí no había más que escoger y la elección era, sin em·
bargo, muy difícil. Todas las frentes eran de alabastro, toPropietario, VICTOR M. GARCES
dos los labios de carmín, todos los ojos ~e zafi.ro ó de azabache, todas las cabelleras abundosas, de oro ó de ébano
hilados. Cuellos de cisne, brazos torneados, hombros mórDIRECTOR,
bidos, carnaciones de jazmín y rosa, todo se ofrecía en pro·
fusión en aquellas deliciosas miniaturas; y era para creer
OR. LUIS LARA V PARCO
que todas las princesas debían ser necesariamente bellas.
El desengaño venía á la hora de la presentación. Entre
GERENTE,
la miniatura y la princesa mediaba, á menudo, un abismo.
Las frentes solían ser rugosas y deprimidas; las apolinas
ALFONSO E. BRAVO
narices, encorvarse ó aplr.starse ridículamente; las bocas,
abrirse de oreja á oreja; la osamenta, asomarse indiscreta bajo la piel apergaminada, y manar de los ojos lo que
OFICINAS:
Don Quijote jamás hubiera consentido ver manar de los
Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
de Dulcinea.
Teléfonos: Ericsson, 1 1476. Compañía Telefónica, 471.
Es verdad que el sacudimiento era atenuado en lo posible por los artífices, que pintaban y reto~aban el modelo
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:
con el mismo esmero que habían pintado la miniatura.
$ 1.25
En la Ciudad . . .
Hoy, gracias á la fotografía, estas cosas no parecen posi1.50
En los Estados. . .
bles. La placa reproduce ó debe reproducir el modelo con
2.00
En el Extranjero..
la más absoluta verdad y la más completa buena fe.
NUMEROS SUELTOS:
Si la interesada tiene las orejas grandes, ó la boca torcida, ó las mejillas rugosas, la prueba fotográfica tiene el es·
En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
tricto deber y la completa posibilidad de decirlo, y lo que
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
diga debe de ser el evangelio en leche y pan blanco de ha·
Despacho de subscripciones para la Capital:
rina flor.
No aconsejamos á nuestros lectores lleven á este extremo
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,
su confianza.
La fotografía es una gran solapada, una encubridora
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A. tan cínica como la pintura. Como ésta, adultera también la
verdad; con la placa y con los números se hace lo que se
quiere: de lo grande, chico; de lo deforme, armonioso; de
lo feo, bello.
Y desde luego, á &lt;priori&gt;, puede demostrarse el hecho. Si
la fotografía no supiera mentir, disfrazar y encubrir, armo·
ni zar y embellecer, los fotógrafos se hubieran ya muerto de
hambre.
Vamos al taller fotográfico, van ellas sobre todo, á que
S cosa perfectamente admitida que la fotografía es las hagan más bellas, más atractivas, más encantadorai;, y
el único medio, el mejor al menos, de reproducir los fotógrafos conocen mil medios de lograrlo.
A las tuertas las colocan de perfil y del lado bueno; á
exactamente la realidad.
El lápiz, el pincel, el buril engañan. Por firme las cojas, las retratan de busto; á las jorobadas, las envuel·
y hábil que sea la mano del artífice, por grande ven en brumas que no permiten discernir más que el semque sean su talento y su sinceridad, sus obras se blante; á las sandias y á las pobres de espíritu les alboro·
resienten del temperamento personal del autor, consignan tan la cabellera y les hacen tomar actitudes de heroinas.
pormenores falsos ó desfigurados, dan á sus creaciones tin.
Tienen manera de hacer brotar el pelo de los calvos, co·
tes, contornos y sombras un tanto cnanto artificiales, y sus mo borrar las arrugas de los ancianos. Retocando la placa
creaciones se alejan mucho de la realidad que pretenden y la prueba, achican ó alargan, enderezan ó encorvan, comprimen ó abultan todo cuanto les conviene.
representar.
Nada digamos del arte efectista, del modernismo á todo
Entra el cliente á la fotografía flaco, macilento, encorva·
trance y á todo trapo. En éste, tal parece que el propósito do y exangüe, y sale robusto, colorado, erguido y airoso.
del artista es, precisamente, adulterar lo verdadero, Todo es cuestión de pantalla por aquí, cortina por allá,
deformarlo y ofrecer á la contemplación las cosas no reflector por acullá, pincel por todas partes y quedamos
como ellas son, no tales y como aparecen á nuestra vista, como nuevos en la tarjeta imperial.
sino tales como el artfsta quiere que sean, ó le parece que
&lt;Ya ni en la paz de los sepulcros creo&gt;,
deben ser.
A esos pintores que todo lo pintan violeta ó verde pavo;
á esos escultores que hipertrofian los músculos, abultan los decía el poeta y nosotros hemos llegado á no creer ni en
huesos y alteran las proporciones; á esos dibujantes que la la verdad fotográfica.
emprenden á cuchilladas con sus creaciones; á esos y á sus
Cuenta la Historia Sagrada q ne Pilatos preguntó á Cristo:
homólogos puede exigírseles todo: acramatopsia, temblor
-¿Qué es la verdad?
senil, delirium tremens y hasta calambre de los escribienY acto continuo dió la vuelta y se fué sin esperar la con·
tes; pero verdad, realidad y sinceridad, jamás.
testación.
No pintan, embadurnan; no esculpen, martillean· no di·
Si en la actualidad interpelamos á !os señores fotógrafos
bu jan, emborronan. Hacen la pose en vez de que 1~ hagan
en
la misma forma que Pilatos á Cristo, lo probable es que
sus modelos y suplen su falta de talento con el exceso de
den la vuelta y se retiren sin aventurar respuesta alguna.
su extravagancia.
Y es que los pobrecillos no tendrían qué responder.
Contra estos ll;tistas y este arte, I¡oy epidémico, parece
haber un remedio: la fotografía.
Esta sí es leal y no sigue las sugestiones de ningún sectarismo. Pinta lo que ve y tal como lo ve, reproduce lo que
·~
le ponen delante con, todos sus pormenores; y desde que
ha pa~ado á la categona de colorista; desde que, además de:
la actitud, puede reproducir el movimiento, y desde que:
por instantánea puede sorprender y fijar los fenómenos más·
fugitivos, como el relámpago, hasta las cosas inmutables,
como las montañas, no parece que pueda pedírsele nada en
punto á veracidad y á fidelidad.
Antes, cuando un monarca buscaba esposa, se le enviaban
DIRECTORIO:

LA VERDAD FOTOGRAFICA

E

167

EL MUNDO ILUSTRADO

CRONICA CIENTIFICA
¿06nde acaba el Universo?

De todos los espectáculos de que el hombre puede disfrutar,
ninguno invita tanto á la meditación y á la contemplación como el cielo estrellado. Las infinitamente variadas y extrañas
figuras que forman las estrellas en lo que se ha dado en llamar la bóveda celeste, las que dieron á los antiguos la idea de
figuras humanas, q_ue se han conservado hasta nosotros gracias á un curioso proceso de sugestión, llaman la atención
aun de los menos observadores y hacen pensar en la distan·
cia á que se hallarán de nosotros esas estrellas, ya sea una
sola, corno parece á la simple vista, ya sean varias y muy diferentes, corno dicen los que de ciencia astronómica se ocupan.
Que se conserve la tradición bíblica de que la tierra es el
centro del universo creado, 6 que se considere á nuestro pla·
neta corno un·o de los seres más insignificantes de la creación.,
corno seguramente es, no se puede menos de preguntar cuáles pueden ser las dimensiones de ese espacio lleno de estrellas que tan difícilmente se deja penetrar por los ojos del
hombre.

•
••

Los ojos de la ciencia, por más que van mucho más lejos
que los del profano, tampoc() han llegado á darse una idea
exacta acerca de la magnitud del universo estelar, y sólo se
tiene sobre el particular hipótesis más ó menos plausibles.
Para precisar las hipótesis reinantes, las relacionaremos con
la siguiente pregunta: Si pudiéramos salir de la tierra y mar·
char en línea recta indefinidamente, ¿qué encontraríamos?
Tres diferentes respuestas se han hecho á la anterior pre·
gunta. Se~ún una de ellas, el viajero andarla indefinidamente y hallana siempre más estrellas, si bien es cierto que ha·
llaría tarnl'tién espacios vacíos entre los diversos sistemas de
que se compone el universo.
Según otra opinión, el viajero llegaría á un lugar en el que
ya no hallaría estrellas por más que caminara, y según la última de las tres opiniones, el viajero, por más que caminara
en línea r,~cta, en la absoluta acepción de la palabra, siempre volvería al punto de partida.
En la primera de las respuestas se supone un universo ili·
rnitado en un espacio ilimitado; en la segunda, un universo
limitado en un espacio ilimitado, y en la tercera, hecha por
los que no admiten el infinito en ninguna manera, se supone
un universo limitado en un espacio finito. Hay que advertir
que esta última hipótesis es una pura especulación de gabinete, sin que tenga ¡:ruebas en su favor 6 en su contra; pero res·
pecto á las otras dos, si hay elementos que permitan la dis·
cusión.
Los que creen que existe un universo limitado, corno Jo
cree la mayoría de los astrónomos, dicen que, de no ser asi,
habiendo un número infinito de estrellas, nos enviarían un
número infinito de rayos luminosos, y la bóvedl celeste no
sería más que una esfera luminosa de brillo uniforme en to·
das partes. Este modo de ver las cosas no tiene en cuenta la
posibilidad de la existencia de un agente absorbente de luz
en el espacio, cuya acción se ejercería en razón directa de la
rnavor distancia á que se hallaran las estrellas de nosotros.
Hablando sobre este particular, un escritor notable en asun·
tos de astronomía dijo, en un reciente artículo, que además
de que gran cantidad de luz seria absorbida por ese medio absorbente, hay que tener en consideración que muchos de los
cuerpos celestes están colocados en una misma línea recta
con respecto al observador, y por otra parte, habiendo, como
hay, infinidad de cuerpos cele'&gt;tes opacos como nuestro planeta, éstos interceptarían gran parte de la luz emitida por los
cuerpos luminosos, contribuyendo, en gran manera, á dar al
cielo el aspecto que tiene, con su fondo obscuro, en el que se
destaca una infinidad de cuerpos brillantes. Por lo tanto Mr.
W. H. S. Monck, que es á quien nos referirnos, sostiene la
existencia de un universo ilimitado.

***

Ahora, si admitimos la hipótesis de Laplace para el génesis
del universo, hipótesis que tiene muchos visos de verosimilitud, hay que suponer que el universo es limitado, á menos
que concedamos que la creación se efectuó hace un tiempo infinito.
Según Laplace, el principio de la creación fué un núcleo
central incandescente que, por una causa desconocidá hasta
ahora, se animó de un movimiento de rotación; una vez en·

gendrado este movirnrento, se ejercieron, por primera vez, las
fuerzas centrífuga y centrípeta: venció la primera, y la gran
mole incandescente se disgregó cuando su estado de conden·
sación le impidió permanecer unida y, de esta manera, se forma·
ron diversos sistemas que siguieron el mismo proceso de for·
mación que el gran sistema central, y que, ásu vez, dieron origen á otros sistemas inferiores hasta llegar al individuo,que
es lo que actualmente se conoce con el nombre de planetas y
sus satélites.
Admitido este modo de formación, tenemos que, siguiendo
todo el gran sistema central regido por ti núcleo primitivo,
todo el universo tendrá que afectar, necesariamente, una forma
que se asemeje mucho al esferoide, 6, en último caso, á una
lente, forma que Hershell admite para el universo de que forma parte nuestro planeta.
Concediendo, corno tenemos que conceder, que la fuerza
centi:ífuga ha seguido dominando sobre la centrípeta, el sistema se ttabrá ampliado cada día más; pero por mucho que se
hayan ensanchado sus límites, se necesitaría, corno dijimos
primero, que la creación datara de un tiempo infinito p:ora que
el universo se hubiera ensanchado también hasta Id infinito.
Para admitir el universo infinito, habría que recurrir á la
idea de la generación espontánea de los cuerpos celestes en
medio del espacio; concepción que no tiene nada en su favor.
En cuanto al espacio, es casi seguro que sea infinito, y no
se explicaría un espacio limitado para contener tod(.I lo que en
nuestra mente constituye el universo, y siendo, como es la
idea de espacio, un auxiliar científico, nada impide el creer
que es infinito.
Lo anterior nos conduce al universo limitado en un espacio
infinito.

*

LOS SILFOS
-¿Crees en los silfos'
-No. He oido baladas extrañas en que tratan de ellos.
En Escocia me hablaron varios campesinos de la existencia
misteriosa de esos genios sutiles .... . ,
En Suiza, durante las largas veladas de invierno, cuentan
las crónicas en cantos ingenuos, los bailes nocturnos de
silfos y de hadas á la luna sobre lagunas diáfanas y frías.
~o sé. Desgraciadamente nunca lo~ silfos se me han apa·
recido¡ pero ahora, como estoy contigo, alma mía es muy
posible que ellos aparezcan.
'
-Espera . .. . Hay allí un rosal y, entre las rosas, veo pa·
sar de vez en cuando un cuerpo pequeñito,-blanco como
las estrellas, vivo como las libélulas.-¿Oyes?
-Es un gorjeo .... algún pájaro que pía ....
- No, cantan .... Oye, presta atención.
-Oigo una canción de amor. Son enamorados que pasan.
¡Hay tantos amores ahora!
-¡La primavera es comunicativa!
- l Y el silfo?
-1 Allí! l Ves? Son dos ahora. Mira .... se besan, ¿no
ves? ....
La novia, volviendo el rostro, miró con amor á su apa·
sionado amante.
-¡Ahora! ¡Ahora! ¡Ves!-balbuceó el infeliz mozo.-¿Lo
ves?
-Admirablemente, son dos: luminosos, claros como dos
estrellas. Tienen razón los campesinos de Escocia· hablan
con acierto los soñadores suizos; los silfos existen' son los
genios de la~ pupilas, _son espír~tus de mirar ap~ionado,
luceros de o¡os femenmos. Los silfos existen . .. existen ...
los veo ahora .... puedo besarlos. Deja que yo los posea,
amor ...
~í, murmuró la novia languideciendo; y el enamorado
fehz, tomando entre las manos su encantadora cabeza cu·
brió sus ojos de besos, como silfos fugitivamente, salt~ndo
de un punto á otro.
Los besos se perseguían por las mejillas, por los cabellos,
por la nuca, por la garganta; prendiendo los genios del
amor una co~ona en la bo~ cuyos labios, cerrados y estrechamente unidos, sólo deJaban escapar suspiros fugitivos.
CARLOTA WERTHER,

·. . (.

r

! .

�EL MUNDO ILUSTRADO

168

16?

EL MUNDO ILUSTRADO

CULTO CELESTIAL

APARICION

I

En la Isla de Tabarca
MI BOCINA
Tengo un caracol marino
puesto encima de la mesa,
que si hago zumbar su fondo
toda la isla retiembla.
El hueco de su turbante
esconde una ruda arenga
que, cuando soplo, despide
un són gigante de guerra.
Esta bocina de nácar
que torneó la marea
con sus buriles de sales,
con sus escoplos de perlas,
este caracol potente,
esta rotunda trompeta,
finge una bronca campana
al pie de la mar inmensa.
Vuela el són por las llanuras,
y á su llamada soberbia,
asoman por las rodantes
ondas que rasgan sus crestas,
torsos de mitología,
hadas, tritones, nereidas,
monstruos marinos que lucen
corales por cornamentas.
Bajo el brillar de la luna
todo de genios se puebla,
y por la orilla discurren
largos fantasmas de velas.
Acaso Ulises recorre
las grutas y las cavernas,
y conduce sobre barcos
las gentes de la Odisea.
Soplando más las entrañas
del caracol de ancha brecha,
álzase de entre las ondas
el Parthenón de Minerva
con su cordón de columnas
cual procesiones de cuerdas,
de cuerdas que al viento vibran
como los labios de Grecia.
A cada vez que en el fondo
de la marina trompeta
soplo con fuerza gigante
y arranco la larga arenga,
cambia la mar de visiones,
sus figuras se renuevan,
y surgen á su conjuro
religiones y leyendas.
Polifemo desde un monte
lanza una roca estupenda
·y parte el mar en mil palmas
que el cielo tapan soberbias.
Cruza Venus sonriente
en su concha de madréporas,
y al estrujar sus cabellos
canta el 91.ar, ríe la tierra.
· Pasa Apolo con la lira
de barras de sol por lenguas,
y asu canción, en suspenso
quedan mar, cielo y estrellas.
Cruza el alegre Dionisos
· sobre un gran odre que rueda,
y al vaivén ríen las pámpanas
que en torno á su frente tiemblan.
Pasa Homero prodigioso _
con su gran lira de estrellas,
la planta por los abismos
y en el cielo la cabeza.
•

•

'

............ .

.... 1

•••••••••

lo tengo sobre la mesa,
para llamar mi escudero
cuando en la Isla se interna.
SALVADOR RUEDA,

*

RIMAS LUCUBRES
Para «EL MUNDO !LUSTRADO&gt;.

. Media noche. En el espacio,
p letórico de misterios,
las sombras se arremolinan,
canta sus himnos el trueno
y hórridas nubes galopan
en las cuadrigas del viento.
La tierra duerme¡ y en tanto
que la niñez en su lecho,
medrosa, gime soñando
que mira monstruos y espectros,
con tétrica algarabía
fingen la lluvia y el viento
las enormes resonancias
de formidable salterio.
Satán sus iras enciende
y nutre con su resuello
las recias alas del bóreas,
las furias del aguacero
y la explosión de la nube
que, con ímpetus soberbios,
florece en la luz del rayo
y canta en la voz del trueno.
Relámpago esplendoroso
purpura de pronto el cielo,
y en hogar que de venturas
es pródigo y limpio huerto,
la tempestad arrebata,
con su infernal aleteo,
la existencia de dos seres
que brindan calor paterno
á dos rapaces que duermen
como, en el nido, el polluelo.
Y en tanto que en lo infinito
sus triunfos pregona el trueno
y hórridas nubes ~alopan
en las cuadrigas del viento,
la alcoba, muda y sombría,
ofrece el cuadro siniestro
de dos cuerpecitos blandos
que, en la inconsciencia del sueño,
ignoran que se acurrucan
al abrigo de dos muertos.

*

* * Declinan
Apunta el alba.
lluvia, tinieblas y viento,
y bullen cantos y aromas
en los nidos y los huertos.
II
Débiles lampos coloran
el monte, el cielo y el río¡
y en la alcoba desolada
por el chispazo rojizo,
vuelan sonrisas, alegres

como la gama de un trino.
A. la voz de los pequeños
nadie responde en el nido ....
sus palabras amorosas
se pierden en el vacío¡
y temiendo que sus voces
rompan el sueño tranquilo
de sus padres, hablan quedo,
y trémulos y sin ruido,
con las sábanas del lecho
cubren los cuerpos queridos.
Un beso suave y caliente
dan á los muertos los niños,
y se apartan silenciosos
y esperan, con regocijo,
el despertar de los padres
que duermen y tienen frío ..... .
BENlTO FENTANES.

*

LA ROSA MUtRTA
Cuando el temblor de la mano
que se crispó bajo el guante
rememoró en un instante
todo el idilio lejano,
en tus labios de rubí
me pareció ver clavada
la misma rosa encarnada
que en otro tiempo te dí.
Fugaz como la pasión
la flor aquella habrá muerto,
pero algo queda despierto
dentro de tu corazón¡
y cuando el sueño de ayer
la frágil memoria evoca,
se te suben á la boca
tus recuerdos de mujer.
Quizá ha querido el Destino
que en una fiesta mundana
recoja la casquivana
lo que sembró en el camino,
y ante el nuevo adorador
me ha plantado frente á frente,
como una prueba viviente
de tus mentiras de amor.
Pero no temas de mí
que en el baile de esta noche
trueque la flor en reproche
y recuerde lo que fuí,
pues sólo pongo á ios pies
de tu real coquetería
un manojo de ironía
V una palabra cortés.
Baila en tanto que sonrío¡
y no recuerdes siquiera
"la fantástica quimera
de aquella noche de estío,
cuando al margen del balcón
ensayaron nuestras bocas,
como libélulas locas,
un divino rigodón.
Para calmar la importuna
perplejidad que te inquieta
solicitará el poeta
la discreción de la luna;
y ninguno más que yo
sabrá que las bocas rojas
no son, á veces, más que hojas
de una rosa que murió.
MANUEL UGARTE.

¿Es Venus Afrodita? . ... En la blancura
de hostia de su frente no fulgura
el nimbo de la idea¡
de sus ojos no surgen las miradas
que brillan como espadas
en el sangriento campo de pelea.
Son sus labios inmóviles y fríos
ataúdes vacíos:
dicen más que esas líneas siempre juntas,
dicen más que esos pliegues siempre yertos,
las bocas de las vírgenes difuntas,
ataúdes donde hay ósculos muertos.
Su dulce faz, del arte maravilla,
azucena que nunca se arrebola
con la encendida ola
con que t.l rubor flagela la mejilla,
es una flor artificial que agravia
al destacarse entre la luz del cirio
la tristeza de un pétalo sin savia,
la palidez de un moribundo lirio.
Las manos junta en ademán de ruego;
mas, decid, ¿en el riego
de qué infortunio se han purificado?
¡,Qué perlas de dolor han recogido?
¿,Saben del viejo in válido que llora?
,¿Cuándo se han separado
para enjugar con la orla del vestido
el llanto de la huérfana que implora?
La súplica, el sollozo, la plegaria
que flotan en la nave solitaria
nunca su corazón han conmovido.
Los melódicos cantos del sinsonte
;.qué dicen á la yedra
y á los cardos estériles del monte?
Es natural que un corazón de piedra
viva sordo al humano sufrimiento
que en beatíficas voces se desborda:
la colosal Esfinge, cuando el viento
le canta, sigue inmóvil: ¡está sorda!
¡Fué humilde!. ... ¿ Y es humilde? .... Desde el coro,
despeñado raudal de ritmos de oro
sus ondas por el ámbito dilata¡
y al pie del' trono, donde está en suspenso
el ánimo piadoso, arde el incienso
en búcaros de plata.
Todo en redor llamea;
y hay en la nube que en lo alto ondea
do las cabezas rubias de los niños
alados dejan luminosos rastros,
sangre de rosas, limpidez de armiños,
azul de cielos y fulgor de astros .. . .
¡Fué humilde!. ... ¡,Y es humilde? . .. . La aldeana
luce oropel espléndido que irrita,
y es una cortesana
en mística actitud: jes Margarita!

[De Stéphane Mallarmé).

La luna se velaba. Serafines llorosos
Con el arco en los dedos, adolorida el alma,
Pensaban en la calma
De las dormidas flores de tallos vaporosos.
Y heridas por sus manos, las moribundas violas
Rompían en sollozos de un albor invisible
Que rozaban, rozaban,
El azul apacible
De las tibias corolas.

¡Era el día bendito de tu beso primero!
La febril fantasía que las almas consume,
Por herirme, á sabiendas se embriagó del perfume
De tristeza que lanza
La cosecha de un sueño sobre el sér que lo alcanza.
Mientras miraba el suelo con mirar abstraído,
En la calle, en la tarde, te me has aparecido
Como una hada riente,
Como el hada risueña de mis tiempos mejores
Como el hada riente que de blancos fulgores '
Coronada la frente
P:isaba ante mis ojos,
Pasaba ante mis ojos turbados dulcemente
Dejando que sus manos regasen, mal cerr¡das
Nevados ramilletes de estrellas perfumadas. '
GUILLERMO VALENCIA.

*

En la muerte de Rafael Núñez
Que sais-je?

El pensador llegó á la barca negra¡
Y le vieron hundirse
En las brumas del lago del Misterio,
Los ojos de los cisnes.
Su manto de poeta
Reconocieron, los ilustres lises
Y el laurel y la espina entremezclados
Sobre la frente triste.
A lo lejos alzábanse los muros
De la ciudad teológica, en que vi ve
La sempiterna Paz. La negra barca
Llegó á la ansiada costa, y el sublime
Espíritu gozó la suma gracia;
Y loh Montaigne! Núñez vió la cruz erguirse
Y halló al pie de la sacra Vencedora
'
El helado cadáver de la Esfinge:-;
RuBtN DARfo.

II

Núbiles pecadoras,
vírgenes de las celdas solitarias,
arrodilláos, sí. ... vuestras plegarias
de las noches del mal son las auroras.
Mas volved, al orar, vuestras pupilas,
medrosas ó tranquilas,
á la infinita bóveda azulada¡
esa luna que os ve con tiernos ojos,
virgen inmaculada,
no os avergonzará: icaed de hinojos!
Doncellas pudibundas,
huérfanos sin consuelo,
volveos, al orar, á las profundas
inmensidades límpidas del cielo.
El bien, como el maná, se precipita
de las altas regiones en que erra
la luna, como blanca margarita:
¡No es Venus Afrodita
la que reparte bienes en la tierra!
Vk:tQ~ R.A~A-!'{.QNDt,

MUSEO
;,Quién no guarda algún verso en su memoria?
¿Qué mortal no ha tenido su novela,
un amor á lo largo de su historia
y oculto algún tesoro en su escarcela?
Buscando alguna perla entre la escoria
lquién no ha pasado alguna noche en vela?
¿Y quién-decidme-al perseguir la gloria
no vió ~n segundo su radiosa estela?
¿Dónde está el corazón que no palpita,
al recordar el dulce devaneo
del primer beso y la primera cita?
El alma es un incógnito museo,
donde guardar el hombre necesita
una imagen, un lauro y un trofeo.

B,!BYRNF.,

�170

,i

'1

Todo el pueblo sabía que Apolinar se esta1?a derritiendo
vivo por Lucía, y que, aunque ésta no se derretía por na·
die, no ponía mala cara á las solicitudes del mozo. Matri·
monio igual: ella, joven, guapa, robusta y, .ie añadidura,
rica¡ él, en los linderos de los veinticinco, ne pobre, me·
dio señoritín, por lo que iba para alcalde, y entrambos
hijos únicos. No faltaba al naciente afecto más que el sa·
"cramento de la confirmación, y para eso no había otro obis·
po que el tío Juan, el c:Plantao&gt;, padre y señor natural de
la dama requerida.
'El ilustre linaje de los &lt;Plantaos&gt; distinguióse desde
muy antiguo tiempo por una terquedad nativa, de que estaba justamente orgulloso, y, de haber querido provP.erse
de heráldica, su escudo no fuera otro que un clavo clava·
do por el revés en una pared de gules. Apolinar sentíase
cohibido por esta testarudez hereditaria, y recelaba que
el tío Juan saliese con una gaita de las suyas, porque era
hombre que no se apartaba de sus síesó sus noes así lo
hicieran pedazos.
¡o hubo más remedio que pasar el Rubicón .. . . y tirar·
se de cabeza en aquellas honduras insondables de la voluntad paterna. El tío Juan había dicho una vez: «¿qué
trae ese por aquí?&gt; Y para los que le conocían el genio,
era bastante.
-Ahora que está tu padre en la bodega, voy y se lo es·
peto, y Dios quiera que pueda salir con cara alegre ....
Pero antes dime, para que lleve fuerza, que me quieres co·
mo yo te quiero, con los redaños del alma.
-Apolinar, que me aburres con tus quereres y tontees.
Si quieres decírselo, anda¡ y lo que saques á mi padre del
buche eso será, porque yo también soy &lt;plantá&gt;.
Renegando de aquellos bravíos rigores de la casta, encaminóse Apolinar á la bodega, pasando primero bajo la llo·
rosa. parra, que tendía sus sarmientos como cuerdas secas,
y después por el angosto corral atestado de aperos de labranza y cachivaches de vendimia. En la puerta de la bo·
dega enredósele un manojo de telarañas en el &lt;bombín&gt;,
y tra¡¡ando saliva entró en la obscura pieza.
-¡Tío Juan¡ eh, tío Juan .... !
-¡Aquí! ¿Eres tú? Con ese jinojo de tinglao no se ve
gota.
Estaba el hombre muy metido en faena, en mangas de
camisa, despechugado, con una pelambre de pecho quepa·
recía una maceta de albahaca. Era más que medianamen
te apersonado, canoso y fuerte¡ y sudando, como estaba,
parecía un oso polar.
-¿No se figura usted á lo que vengo?
-A tomar un jarrillo.
-No, señor¡ á tomar un parecer.
-Pues no es lo mesmo. Pero, anda, suéltalo; que no
hay hombre sin hombre.
-Con esa licencia .... nosé cómoledigaqueLucíame ti·
ra un poco, un pocazo, si se han de decir las cosas confor·
me son. Y como me parece á mí que yo también le tiro
una migaja, venía, porque es razón, á decirle qué la pare·
ce á usted de este tiraero que va por buen fin y por dere·
cho camino.
Dióse tío Juan cuatro rasconazos en el testuz, y, vol·
viendo la espalda, fué á buscar el jarrillo y la venencia,
y con ambas cosas en las manos, como quien echa el &lt;Do·
minus vobiscum&gt;, se abrió de brazos diciendo:
-Todo el toque del hombre está entre un sí y un no.
Así es q~e, antes de soltar uno ú otro, hay que rumiar
bien las .cosas.. 'remaremos un par de alumbradores y que
Dios sea con todos.
y después de beber por riguroso turno, quedóse tío Juan
rumiando aquel escopetazo, como un hermoso y prudente
buey, que ,no pone la -p ata, sino en terreno firme. ,
- Pues, atento á eso, digo que in.e parece á mí que la
mujer se hizo 'para -el hombre y el hombre para la mu·
jer, ... y que por eso tiran el uno del otro. Pero como ni el
hombre ni la mujer son siempre libres, otro.s han de agarrarse á la mancera· para que el surco salga bien hecho y
la aim~e11.te no se desperdicie. Yo, que por lo de ahora
soy el gañán en este negocio, te digo que quien quiera
ayuntarse con mi cordera ha de hacer tres cosas, sin que

EL MUNDO ILUSTRADO

ninguna le perdone; no haciéndolas, ya se puede ir con
viento fresco y levantar la parva.
-Aunque sean trescientas haré yo, con tal de meterme
debajo del yugo. Eche usted, tío Juan, por esa boca, que
ya se me hace tarde, y aunque me mande cargar con la bodega, todavía me había de parecer mandato ligero, según
lo encalambrinado y emperrado que estoy con el aquel
del tiraero que ya le he dicho.
-No soy tan bárbaro para mandar lo que está fuera de
las fuerzas del hombre, por animal que sea. Las tres cosas que pido son éstas: que me traigan todos los días la
primera gallinaza que suelte el gallo al romper el alba,
para hacer un remedio de este dolor de ijares que me quita el resuello de cuando en cuando; que al que tenga ese
querer, véalo yo una vez siquiera trincar un bocado de
hierba sin doblar los corvejones, ni acularse, ni tenderse;
que el tal me dé candela en la palma de la mano el día de
mi santo por la mañana, y esto ha de ser con sosiego, sin
hacer bailes, ni meneos, ni soplar, ni sacudir.
-¿Nada más'i
-En eso me he plantao, y ha de ser á lo justo; que ni
sobre ni falte.
-Tío Juan, vaya usted preparando el yugo mas fuerte
que haya en casa, porque yo me lo echo encima, si Dios
no dispone otra cosa.
Y Apolinar salió de allí con la cara radiante, bailándole
los ojos en una ráfaga de alegría loca y dando al viento
como romántica pluma aquel jirón de telarañas que se pe·
gó en el sombrero.
-¡Troncho, qué suerte! Lucía, me ha dicho tu padre
que te vayas preparando, que tenemos que abrir un surco.
-Qué tonto eres. ¿De qué surca hablas? .Me parece
que viene su merced algo repuntado y que el jarro habló
más que las personas.
-Te hablo del surco que han de hacer en el mundo to·
das las yuntas humanas. Verás que labor más dulce.
-¡Pero qué borrico te has vuelto!

•••
&lt;La del alba sería» cuando Apolinar acudió solícita·
mente á su corral sin quitar ojo del gallo hasta que dió de
sí el extraño remedio del mal de ijares, que en caliente re·
cogió, bien así como si llevase dentro una preciosa es·
meralda.
Cumplida por aquel día la primera condición y no sa·
biendo qué hacer á tales horas, tan desacostumbradas para
su vigilia, fuese con los cavadores á su majuelo &lt;á matar
el tiempo&gt; hasta que el estómago le avisase. Al llegar á
la viña, dijo á los jornaleros:
-Vamos á ver, muchachos: un cuartillo de vino hay
para quien, sin doblar los corvejones, ni acularse, ni ten·
derse, trinque un bocado de sarmientos.
-¿Pero eso qué tiene que hacer? ¡Valiente hombría!
Y cuatro ó cinco, los más jóvenes, salieron del grupo y
dobl índose y enderezándose, sacó cada cual un sarmiento
del modo y manera que los palomos cogen pajitas para
hacer el nipo. .
- A ver yo ....
¡Que si quieres! Cuantas veces quiso probar, dió de
cabeza en el montón. Una risa franca y noblota alegró el
majuelo, y hasta el sol de color de cereza que subía por
la cuesta azul parecía una gran cara hinchada de risa.
-Para hacer eso hay que criar mucha fuerza de espina·
zo y que las patas no se blandeen. Es menester cavar vi·
ñas y darle al cuerpo buenos remojones de sudor.
-¿Sí? Venga un azadón. Este no pesa, otro ...
Y como general q~e arenga á sus tropas, dijo, blandien·
do el instrumento:
- Hoy seré uno de.tantos. Hay gue apretar .... y no os
compadezcáis de mí si veis q11e reviento, porque necesito
echar un espinazo que sea á la vez tronco de olivo y va·
ra de mimbre.
Aquella tué una jornada heroica. Los cavadores, vien·
d'o cuan gallardamente trabajaba Apolinar, mermaron ci·
garro.,, ahorraron coloquios, apresuraron meriendas y Sal•

171

EL MUNDO ILUSTRADO.
caron el unto á sus brazos. Al poner el sol, no presentaba aquella cara burlona, henchida de risa, con que apareció entre las brumas de la mañana, sino otra muy grave,
casi austera, que parecía complacida con la ofrenda del su·
dor humano que riega el terrón y fecundiza el mundo.
Al dar de mano, dijo el jefe de la cuadrilla:
-¿No has visto la sementera'/
-No.
Y Apolinar sintió una vergüenza muy honda por aque·
lla confesión hecha en pleno campo.
-Pues vamos, hombre; hay día para todo. Tengo una
disputa don tu primo Epifanio: él, que lo suyo es mejor;
yo, que lo tuyo. Como sementera tempr~na, la cebada nos
llega á la rodilla; el trigo parece un forra1al.
Y fueron al sembrado, que con su verdor alegraba el alma, y en ella sintió Apolinar una. voz goz~sa que p~recía
brincar en otra mancha verde y lozana, gntándole: 1Todo
es tuyo; regocíjate, ó no eres hombre!
.
Y se regocijó honradamente, p~ter~alment~, como. si to·
da aquella vigorosa fuerza germinahva hubiese sahdo de
sus propias entrañas; .
.
.
-¡Yo, que no habia visto esto! ¡.Maldito sea el Casino y
las cartas y quien las inventó! i.Maldi~os los tabernácul~s,
que nos chupan el tiempo y no nos de1an ver esta gloria,
esta bendición de Dios derramada por los campos.
Los sembrados del primo Epiíanio no resistían la coro·
paración. La tierra era la misma; pero rutinas, codicias,
caprichos, ignorancia y necesidad la habían esquilmado y
empobrecido. El viejo jornalero explicaba el caso.
-Dale á un trabajador carne y vino; á otro, papas y to·
mates. Eso es la tierra: un trabajador. Según le eches,
así produce.
Apolinar sintió que otro amor sano y fuerte se le entra·
ba en el alma: el amor á la tierra, el amor á lo suyo, el gozo íntimo y callado del que posee, del que se conforta al
calor del surco, como semilla que germina, brota, crece y
se reproduce.
-¿ET\ qué estaría yo pensando? Tío Agapito, usted me
hace un hombre. Voy á echarme al cat"po como una fiera.
-¡Al campo, al campo! Esa es la ubre .... ¡Si vieras á
cuánto gandul mantiene el campo!
-Yo soy el primero. .Mejor dicho, lo fuí. Ya soy otro.
Me duelen los pies .... zapatos de vaca ... me duele la cabeza ... tir..ré este apestoso &lt;bombín&gt; y compraré un soro·
brero de esos fuertes, como si los hicieran de cerdas de
cochino. No más vestidos de Carnaval. Tío Agapito, un
abrazo, y pídale usted á Dios que allá, por la primavera,
pueda yo comer hierba sin doblar los corvejones.

***

No durmió bien, porque el excesivo cansancio riñe con
el sueño. En las manos parecían arder sus huesos desen·
cajados; el espinazo se le engarrotaba .. :. y en. m~dio de
sus dolores. otro sentimiento nuevo lo 1ba conquistando
mansamente· un sentimiento de infinita piedad hacia el
jornalero d~sheredado, que todos los días, á cambio de
unos cuartos roñosos, aumenta el caudal ajeno con bárbaro
derroche de su propia vida. Y como á la madrugada oye·
se cantar al gallo, pregonero de su deber y compromiso,
volvió á ver la claridad del naciente día, y otra vez cogie·
ron sus doloridas manos el azadón lustroso, y el sudor
del amo cayó como lluvia fecunda en la heredad, quepa·
recía estremecerse de amor y agradecimiento.
Y un día tra¡ de otro se fué curtiendo al sol y al aire, y
mientras más se endurecía la corteza, más nobles blanduras aparecían por dentro.-Como la viña de Apolinar no
hay ninguna. La sementera de Apolinar es la capitana.
¡Qué suerte de hombre!-Este era el tema de conversación
entre la gente labradora. Los jornaleros se disputaban la
casa, porque había formalidad y trago ~e vi~o, y allí no se
hacía el agio vergonzoso para la baJa de Jornales. Con

Apolinar trabajaban los sanos, los hombres de empuje, estimulados por su ejemplo.
Pasó el invierno y el sol primaveral vistió el campo de
gala. Los habares en flor henchían el aire de aromas pu·
rísimos¡ los trigos azuleaban, los cebadales se mecían orgullosamente á compás del viento, las yemas del higueral,
reventando al esfuerzo de las primeras hojas, tendían al
sol una espléndida gasa de oro verde .... y los viñedos
extendían sobre la rojiza tierra otra gasa de pámpanos, y
ya el olor tempranero del cierne se esparcía como una
caricia dulce y vivificante.
Llegó el día de la prueba; el día temido y deseado en
que Apolinar tenía puestos todos los grandes anhelos de
su vida. Antes que el canticio de los gallos sonaron las
campanas de la torre con un repique de gloria, de alegría,
como voces de un coro nupcial que celebrase las bodas
del cielo y de la tierra.
No pudo Lucía convencerá su padre de que, al menos
aquel día, debiera pasarlo con la chaqueta puesta.-.Me ajo·
garfa.-Y por parecerle esta razón de suficiente peso, no
daba otra. Con orgullo hereditario cubría su bust de
oso polar co11 limplsima camisa de lienzo, por entre la
cual se desbordaba la cresta pelambre como maceta frondosísima. Cuando entró Apolinar, ya estaba allí el primo
Clímaco, la hermana Bella con su dilatada prole, los traba·
jadores de la casa y varios vecinos, atraidos por aquellos
olores de cocina y fritanga, fieros despertadores de la gula.
-Que los tenga usted muy felices, tío Juan y la com·
paña.
-Apolinar, tantas gracias, y lo mesmo digo.
Vaya, aquí tiene usted la gallinaza de hoy, que parece
un bruño.
Y sin pedir permiso, fuese á la cuadra y trajo un braza·
do de amapolas, que tiró al suelo.
-Tío Juan, eche usted cuenta.
Y más ágil que un pájaro, doblóse y pescó un manojo
de hierba en flor que le &lt;'aía sobre el pecho como una llama.
-Si usted quiere, me la como.
-No tienes que comerla. El toque está en trincarla.
-Lucía, coge el ascua más grande que haya en la horní·
Ua: hala, ya está. Tío Juan, encienda usted su cigarro, y
si quiere usted liar otro por mí no hay apuro: que ni me
meneo, ni bailo, ni soplo ni sacudo .... ¡Como que tengo
aquí un callo que parece una onza de oro!
-Ya está. Ahora ... . justo, las tres cosas. Ahora, tú, Lucía, abraza á este bruto.
El bruto no esperó á Lucía¡ él la abrazó con toda su
fuerza.
-Tío Juan, ¿,de veras es para mí?
-Para ti, cernícalo. Y dale gracias al gallo que te curó;
porque ni yo tengo dolor de ijares ni cosa que se le pa·
rezca.
-;,Entonces? ..... .
No seas borrico-dijo Lucía.-Padre quería quemadrugases¡ si no madrugas, no me abrazas.
Apolinar soltó un relincho estrepitoso¡ un relincho de
salud, de amor, de fortaleza y de ventura.
-¿Sabéis lo que soñé esta noche'(-dijo el tío Juan.Pues que yo era el Padre Eterno, y esta mi cordera era la
España, y yo se la daba á una itente nueva, recién venía
no sé de aónde, con la barriga llena, y los ojos relucientes,
con callos en las manos y el azaón al hombro ..... .
Un alarido triunfal hendió como dardo sonoro el aíre
azul de aquella serena mañana de estío. El sol, deslumbran·
te, caía en lluvia de oro sobre los aperos de labranza; dos
mariposas de color de fuego volaban bajo el fresco toldo
de pámpanos, y el alegre requique de las campanas pare·
cía responder, allá, en lo alto, al alborozo de la raza nue·
· va, de la raza fuerte, que abría su fecundo surco de amor
en la llanura humana.
JosÉ

NOGALES.

�.

EL MUNDO l !.U'&gt;li{i\D("l

172

Et

173

MÚÑDÓ ILtJS1'RAÍ)Ó

Las Fiestas de Caridad

ADORNO DE LA FACHADA DEL TÍVOLI.

CUADRO ALEGÓ~ICO DEL " DÍ!\. DE REYES,'' REPRESENTADO EN LA CASA DEL SR, TENIENTE CORONEL PORFIRIO DÍAZ.
LOS PERSONAJES ES'fUVfERON Á CARGO DE LOS GRACIOSOS HIJOS
DEL CITADO CABI\LLERO.:

El domingo último hubo dos dedicadas al noble fin de voli del Elíseo, bajo el patronato del Comité de Caridad
socorrer á los damnificados; una de ellas fué un desfile de de la colonia italiana, fiesta que nos pareció poco concuseñoritas á bordo de automóviles, quienes recorrieron las rrida, sobre todo si se tiene en consideración el elevado
calles de la octava demarcación de policía, colectando fon- fin á que se dedicaron sus productos.
dos. La colecta, hecha en una forma tan original, dió mu y
Por una parte el gran entusiasmo que hubo por la corribuenos resultados y el fondo de caridad se aumentó nota- . da de toros, y por otra lo muy desacreditadas que están ya
blemente.
las kermesses, hicieron que el público se abstuviera de
La otra fiesta fué una kermesse que se efectuó en el Tí- asistir á la fiesta organizada por el comité italiano, á pesar

¡

-•
~(

..

~I

PROYECTO DE MANICOMIO GENERAL POR EL SR. INGENIERO PORFIRIO DÍAZ
ASPECTO~QUE P{lES$Jff~ e ~ANDO~EST~lTERMINADO .

GRUPO DE VENDEDORAS Y COMPRADORES,

�EL MUNDO ILUSTRADO

175

EL MUNDO ILUSTRADO

El Centenario de Poe

PUESTO DE CONFETI!

de que se ofrecieron en los programas varios atractivos.
Sin embargo, en vista de que todos los elementos para la fiesta fueron cedidos, sin remuneración, al comité,
el tívoli, la luz, el confetti, los dulces, los cigarros y las
cervezas que se consumieron, es probable que la kermesse
haya dejado una suma digna de tomarse en consideración,
pues en esa clase de fiestas los gastos son muy crecidos.
Por la mañana, el señor ministro de Italia estuvo en el
tívoli, y con su presencia dió animación á la kermesse;
por la tarde el entusiasmo fué un poco mayor, y á las diez
de la noche, hora que se había fijado para la terminación
de la fiesta, fué necesario prolongarla por una hora más

pues el público se negó á retirarse á la hora marcada por
los programas.
Uno de los mayores atractivos fué el que los puestos estuvieron á cargo de las principales familias de la colonia
italiana, que se prestaron galanh:mente á atenderlos, para
dar mayor lucimiento á la fiesta.

..

• •,.

Nuestro~fotógrafo obtuvo algunas)uenas instantáneas de
la kermesse, las cuales acompañan estas líneas, para dar á
nuestros lectores una idea má'i aproximada de lo que fué
la fiesta de caridad del último domingo.

El 19 de Enero se ha celebrado en los Estados Unidos el
primer centenario del nacimiento de Edgar Allan Poe, el
más original, el más inspirado, el más grande de todos los
poetas de esa raza y uno de los más excelsos del Continente americano.
El nombre Poe es corrupción americana de De la Poer ó
Le Poer, viejó nombre italiano que parece derivarse del
del dio Po. En el siglo IX un barón aventurero de esa fa.
milia salió de Italia y se estableció por algún tiempo en
Normandía, de donde pasó á Inglaterra, atravesando el
pah de Gales, y llegó á Irlanda, donde estableció una rama de la casa Poer.
Descendientes de este aventurero italiano vivían en Irlanda en 1327. El nombre de la familia era entonces Le
Poer, en la forma francesa. La gran guerra civil de ese pe·
ríodo, que devastó toda Irlanda, resultó de una lucha personal entre Mauricio Desmond y Arnold L. Poer. Este era
un crítico, tanto como un héroe. Se hizo famoso por su
aventura al rescatar á Lady Geraldine, que estaba prisio·
nera en una alta torre, á punto de ser ejecutada.
Durante la edad media, los Le Poer siguieron la quieta
vida de los gentilhombres ingleses. Se hicieron notables
como defensores de Irlanda en la invasión de Cromwell.
Esta defensa costó caro á la famtlia, porque su fortuna y
sus tierras les fueron arrebatadas por el «Protector y sus
aliados&gt;.
. David Le Poer pasó á América con sus padres á media·
dos del siglo XVIII. Se detuvo en P-ennsylvania, luego en
Baltimore, donde llegó á ser rico comerciante. Su tercer
hijo era David Poe, estudiante de leyes, bohemio soñador,
que se enamoró y se casó clandestinamente con Elisabeth
Arnold, actriz inglesa de buena familia. Su matrimonio le
costó el ser desterrado de Baltimore. Entonces emprendió
una jira artística con la compañía en que su esposa trabajaba, y con ella recorrió el país. De este bohemio matrimonio nacieron dos hijos, de los cuales Edgar Allan Poe
vino al mundo en el año de 1809. ¿Dónde ocurrió su naci·
miento? Los habitantes de Noríolk, Virginia, mnestran
una casa como la cuna del gran poeta; los bostonianos
aseguran con firmeza que nació en el Hub¡ pero lo queparece más exacto es que Maryland y no Massachussetts ni
Virginia fué la cuna del genial poeta. A Baltimore corresponde el derecho de llamarle su hijo. El 19 de Enero de
1809, Edgar Allan Poe nació en la ciudad de :Saltimore, en
el número 9 de Front Street, que en aquella epoca era una
casa de huéspedes ocupada por actores. La infancia de
Poe transcurrió, parte en Richmond y parte en Inglaterra.
Su madre murió cuando él no había cumplido tres años
aún, y fué adoptado por John Allan, de Richmond, ~or lo
cual recibió el nombre de Edgar Allan al ser bautizado.
Los años que pasó allí fueron los más felices de su vida.
Ingresó á la Universidad de Virginia, donde parece que
se disgustó un poco con el estudio de las clásicos y se despertaron sus deseos marciales, porque de allí pasó á la es·
cuela militar de West Point, donde se encontraba en plena adolescencia. Era inevitable que, además de su inclina·
ción al ejército, la carrera de Poe en la escuela de West
Point fuera un fracaso. ¡Qué! ¿se puede encadenar al águi·
la el alma ansiosa de un poeta, .dei:itro de la rutina de la
escuela militar? En poco tiempo consiguió ser expulsado.
Quería salir del ejército y deliberadamente buscó su expulsión.
En seguida regresó á Richmond, donde encontró todo
cambiado. Su buena madre adoptiva había muerto y Mr.
Allan se había casado de nuevo, esta vez con una joven.
Ya Edgar no fué el hijo pródigo á quien se recibe con festejos: era un intruso. E~ el hogar de Allan había un hijo,
y el poeta, hijo adoptivo, resultaba ser un extraño. Al comprenderlo Edgar, que era demasiado orgullos", no quiso
ser una carga por más tiempo. Partió de la casa de Rich·
mond para siempre y pasó á Baltimore, su ciudad natal.
Sin dinero, sin amigos, sin mas patrimonio que su divino
arte, ese muchacho mimado-se-encontró sujeto á sus pro·
pios recursos.
Los tres ó cuatro años que siguieron á su partida de la
casa de Allan han sido llamados clos años silenciosos&gt; por los
biógrafos del poeta. Si lo fueron, su silencio fué elocuentísimo. Nunca volvió Poe á disfrutar de tal tranquilidad y
de dominio sobre sí mismo como en aquellos llamados
años silenciosos. ·Los que pasó en Baltimore marcaron
sus-primeros éxitos literarios, el advenimiento del amor y

EDGAR ALLAN POE.

su casamiento. Finalmente conoció su destino. Allí encon·
tró á su tía María Clemm, media hermana de su padre, separada de su orgullosa familia á causa de, un matrimonio
desafortunado. Vivía humildemente en una buhardilla, y
trabajando en costuras y labores manuales se sostenía y
sostenía á su hija Virginia, entonces de diez años, frágil,
delicada.
A esta puerta llamó Edgar; la encontró bondadosamente
abierta y fué recibido con ternura. Compartió con ellos la
buhardilla. Frente á frente, por fin, de sus ideales, Poe se
encontró libre para elaborar sus fantasmagóricas producciones: la música y el ensueño de su poesía. La. pobreza no
le oprimía demasiado. Estaba protegido por la señora
Clemm, hábil ama de casi. y que, por algún tiempo, fué la
única que sostenía la casita.
En Baltimore fué donde Poe empezó á darse á conocer
por sus obras literarias.
En el año de 1833, el «Saturday Visitor», semanario de
literatura, anunció que daría un p remio de cien pesos á la
mejor poesía y al mejor cuento. Ed¡(ar Poe resolvió entrar
y envió sus «Historias del Folio Club», serie de relatos
fantásticos, para dis¡mtar el premio; y para el concurso de
poesía escribió «El Coliseo&gt;, una de sus más notables com·
posiciones.
Poe ganó el premio de los cuentos con el que se titula
«El Manuscrito encontrado en una botella». Puede imaginarse con qué orgullo se precipitaría en su casa para anunciará la tía Clemm y á Virginia la buena nueva.
Por algún tiempo la serenidad y la calma reinaron en el
hogar. En esa época conoció á Kennedy, que despu és ocu·
pó un lugar prominente en el gobierno del Presidente
Tyler.
· Mientras tanto, la hermosa Virginia crecía, y el afecto de
Poe se convirtió en amor apasionado. A causa de la extre·
macla juventud de la joven, que apenas tenía catorce años,
la señora Clemm se opuso al matrimonio inmediato. Pero
fhé en vano. Los dos la persuadieron de que diese su con·
sentimiento, y en Septiembre de 1834 se casaron en la Iglesia de San Pablo, en Haltimore.
· Poco.después del matrimonio, Poe recibió proposiciones
para ser socio editor de uu nuevo semanario de literatura
que acababa de aparecer en Richmond. Para él, que había
sufrido grandes privaciones, la per,pectiva de un trabajo
firme y remunerativo llegó como un dón del cielo, y lo
aceptó con ansia. La familia se trasladó á Richmond.
' El mundo-cuando menos el mundo literario-conoce la
obra maravillosa que Poe llevó á término en Richmond
como editor del «Mensajero Literario». Una nota favorable
del «Mensajero&gt; significaba el éxito de un 1 ihro ·nuevo y

�tt~MUNDO 1Lt.JSTRAi&gt;0
muchas reputaciones fueron deshechas 6 establecidas por
su sátira mordaz. Pero el carácter indisciplinado de Poe
le hizo que lo inevitable ocurriera: tuvo una disputa con
el propietario del periódico. Poe era difícil de tratar porque pocos le entendían.
Nueva York fué la siguiente estación en la carrera del
poeta. Una gran reputación literaria le había precedido, y
desde luego fué hecho ayudante del Di~ect~r de la &lt;Ne_w
York Review&gt;. Era esta una nueva pubhcación que. ba10
la brillante dirección de Poe, llegó á ocupar un sitio de
primer orden. Allí su reputación creció más todavía. Pero
también le proporcionó muchos y muy encar~izados ene·
migos. Los primeros tiempos ·de su permanencia en Nueva
York fueron felices; pero la felicidad es siempre un huésped transitorio, y pronto surgieron las nubes de borras7a.
Escritores medianos ocuparon sitio preferente en la revista, en tanto que á él le dieron lugar secundario. No podía
tolerar esta situación.
De allí pasó á Philadelphia en 1838, donde pe~aneció
seis años y regresó á Nueva York. En e:sta época fue cuando escribió cEl Cuervo&gt;. Apareció primero firmado con
seudónimo¡ pero su autor fué gradualmente conocido y
exaltado. Como Byron, Poe surgió casi repentinamente al
pináculo de la fama. Allí también murió su esposa.

fia eiedorai, y ai día s-iguiente fué á participar de las
elecciones, cuando todavía estaba en estado de inconsciencia. Así que terminaron con él, le arrojaron á la calle,
abandonándole á su propia suerte. Acertó á pasar por allí
uno de sus parientes y le encontró tendido al pie de la
escalera del viejo museo de Baltimore, en estado comatoso.
Era día de elecciones, y el pariente de Poe pensó que
aquel hombre se había excedido en el beber. Le miró más
cerca y vió, con horror, que era su primo Edgar. Hizo acer·
car un carruaje y condujo á Edgar al hospital Wáshing·
ton, dcmde los médicos lucharon tres días por tres días pa·
ra salvarle; pero no lograron que recobrara el sentido pa·
ra referir lo que había pasado. Diagnosticaron que se trataba de envenenamiento de la san~re, empeorado por la
debilidad del corazón. Fué mortal. En la mañana del 7 de
Octubre á la madrugada, Edgar Poe expiró. Dícese que sus
últimas palabras fueron: &lt;Quiera Dios que alguien me
arranque los sesos&gt;, y después: &lt;Señor, ten piedad de mi
pobre alma&gt;.
Al día siguiente fué sepultado en el cementerio de
Wetsminster, en Baltimore, junto al sitio donde descansa
su abuelo David Poe. Allí se alza un sencillo monumento,
erigido con fondos que un grupo de mujeres de Baltimore
reunió, y fué inaugurado en 1875.

*
DANZARINA PARISIENSE

SEPULCRO DE POE,

Poco después comenzó también la vida disipada que
tanto y tanto se le ha reprochado. Hizo repetidos viajes á
Baltimore en los dos escasos años de vida que le quedaron. La ciudad ejercía sobre él una mística atracción, qui·
zá porque esperaba encontrar en ella otra vez los días de
paz y de alegría, que fueron los de su infancia. En una de
esas visitas á Baltimore escribió cLas Campanas&gt;, el más
sonoro de todos los poemas escritos en lengua humana. La
tradición ha recogido, como un tesoro, una anécdota que se
refiere á esa composición: Una noche, Poe salía de la Bi ·
blioteca pública y se encaminaba á su casa por la calle de
San Pablo. Nevaba, y las campanas de la iglesia cercana
repicaban álegremente. El sonido vibrante le hirió con intensidad, y entonces él buscó ans~osamente en sus bolsillos
lápiz y papel. No los tenía. La~ hendas estaban ce~~das, y
mientras tanto se estaban perdiendo frases exqu1S1tas. Se
precipitó en la escalera de _la casa en que vivía ~· ~; Gi·
les. El juez en persona abrió la puerta, y Poe le pidio pa·
pel y pluma. El juez vió que era un caballero, le invitó á
entrar en su despacho y se retiró cortésmente. Al cabo de
poco tiempo, volvió adonde había dejado á su extraño
visitante, y encontró que ya se había ido; pero en la mesa
se encontraban las tres primeras estrofas de &lt;Las Campa·
nas,, que el juez colocó más tarde en un marco y puso
en sitio de honor en su despacho.
La última escena en la vida de Poe,·lo mismo que la primera ocurrió en Baltimore. Fué una escena mist eriosa,
y po~os detalles auténticos de ella se conocen. Lo único
cierto es que en la noche del 4 d e Octubre de 1849, Edgar
Allan Poe llegó á Baltimore. Se dirigía al Norte á casarse
y se le vió descender del tren de Richmond y entrar á una
vinatería cercana. Lo que sucedió después, en pocas palabras, fué: Dióse á beber ~n una banda que iba de campa·

¿Qué te has hecho, pequeñuela danzarina, que miré, hace ya dos años, en una barca del Sena, al empezar una cla·
ra noche otoñal? En medio del trágico río, cuyas olas
apagan los estertores de los suicidas; en medio del río de
amor, que oye el ardiente cantar de las sirenas, bailaste so·
bre los inmóviles talones de la barcaza, envuelta, como en
una sutil gasa de oro, en la lumbre amarilla del Poniente.
De pie entre la muchedumbre del antiguo arrabal que
aplaudía tu gracia, pude mirar tu frágil cuerpecillo de li·
bélula, vibrante al son pausado de la flauta y al redoble sonoro del tamboril. Y evoqué á las otras locuelas que bailaron ante mis ojos: á la húngara nómada, ritmadora del
paso en una calle de Lisboa; á la joven árabe que entreabría
sensualmente la roja herida de su boca en las sinuosidades
serpentinas de la danza, en la Puerta del Sol de Madrid....
á la núbil serrana que en honor mío bailó una tarde en el
patio de una choza rústica, al arrullo de los vientos monta·
tañeces y al fulgor de rosa de un crepúsculo del trópi·
co . . . . Pero no te parecías á ellas . ...
Eras única con tu voluptuosa cabellera de una negrura
sepulcral: con el luto de tus pupilas y con tu traje de
muerta, sombrío desde la gorra negra hasta las zapatillas
negras. Sólo tu rostro y tus manos fulguraban con res·
plandores de alabastro. Semejabas un largo lirio blanco
envuelto en un jirón de la sombra ó una marmórea esta·
tua vestida de tinieblas. Y por ese intenso contraste eras
más seductora, más inquietante, más misteriosa. Tu juventud y tu sexual encanto parecían florecer en el dolor.
Y tu baile, quizá por la mórbida languidez de los movi·
mientos y por la expresión inconsolable de tus miradas,
hacía pensar en cosas de martirio, en besos de angustia,
en abrazos nocturnos y siniestros.
¿Cuánto tiempo danzaste así, á la luz del ocaso, en el
dintel de la penumbra? ... .. . A mí me pareció un año de
tormento el mágico juego de tus pies y de tus curvas y me
asaltó una extraña- pena oyendo como en una pesadilla,
la cadencia quejumbrosa de la música. Porque adivinaba
algo trágico en toda tu persona y en tu faz infantil uno de
aquellos tormentos que hacen sangrar el corazón y las en·
trañas.
Y ahora pienso que tu danza-impulsada por la negra
miseria- era la d;tnza de la muerte.

177

EL MUNDO ILUSTRADO

Inerte del Arzobispo de Dnrango
El día 15 de los corrientes falleció en la ciudad cabecera de su arquidiócesis el señor Don Santiago Zubiría y
Manzanera, quien en sus µltimos'años desempeñó, con gran
acierto, el cargo de Arzobispo de Durango.
El venerable anciano se distinguió por su humildad,
pues á pesar de haber llegado á una tan alta jerarquía en
la iglesia católica, apenas si se hablaba de él, y era poco
conocido aun en los círculos católicos. Su muerte ha sido
muy sentida, y sus diocesanos lamentan sinceramente la
pérdida del buen pastor.

*

La Función del Principal
En nuestro número anterior nos referimos á una función
efectuada el jueves 14 de los corrientes en el Teatro Principal, organizada por el Honorable Ayuntamiento de la
ciudad, erigido en junta de caridad, á beneficio de las víctimas de los temblores ocurridos recientemente en el Sur
de Italia.
Como decíamos, la fiesta fué un acontecimiento, tanto
desde el punto de vista social, como desde el artístico, y
el fondo de auxilio recibió una suma considerable como
resultado de esa función; en el presente número publicamos una vista tomada durante ella por nuestro fotógrafo,
sin más luz que la que había en la sala, · y los retratos de
las damas que contribuyeron al éxito brillante de la fiesta.

Ilmo. Sr. D. Santiago Zubiría y Manzanera,
4rz1bíspo de Durango, t el 15 del actual.

F ROILÁN T URCIOS.

*

NU.ESTRO CONCURSO
No olviden nuestras lectoras que el día 8 de Febrero próximo se cierra el concurso. En nuestro próximo número
publtcaremos, por última vez, el grabado en que se ven
los ojos de las artistas.
Nuestras subscriptoras, que son, sin duda, afectas á las
tarjetas postales, pueden consultar sus colecciones, y en·
contrar los retratos á que corresponden esos fragmentos.

Vista tomada por nuestro fot6tra/o clitrante la función de caridad en el Teatro Principal.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

178

!'

......

HOF MANN .·· LA~CO MPAÑIA DE TINA DI LO R E NZO.
LA APE RTURA _DE "FOLIES BERGERE."

Todo el México intelectual recuerda, con una grata evoca- .
cíón de triunfo, la despedida de Hofmann, ha.:e un año, en
el pórtico de Arbeu. El público, maravillado, electrizado,
enérgico de entusiasmo, vitoreó al glorioso polaco y á su
patria, levantando al primero en alto y paseándolo en
hombros, como un trofeo de gloria y arte.
Vuelve el artista á la tierra que tanto lo halagó una noche, su última noche de exhibición, y vuelve pensando:
«lo~ brazos que pujantes levantaron mi cuerpo hasta ponerlo en hombros amigos; las bocas que ¡!rifaron hurras á
mi nombre y vivas á mi patria, han de esperarme abiertos
con el mismo abrazo y con el propio grito.
«Yo vi cómo era ingenua su admiración, yo sentí cómo
era hondo su entusiasmo y oí de sus labios la despedi"d a
cariñosa de esa gente que invita á regresar: su proverbial
«hasta luego». Y pensé: he de ir otra vez á esa·ciudad que '
me quiso, me admiró y me dió alientos».
Y vuelve el artista; y los mismos que lo trajeron como
¡:nercancía explotable, comienzan por anunciarlo con un
apodo de cirquero. Ya no está solo el glorioso nombre en

SRA. GROSSI CARINI,

•

· muy notable dama joven de la compt.1ñ{a Tina di Lo~enzo.

JOSÉ HOFMANN,

el e"lf~nte píanista que nos visita por segunda:vez.

los carteles: ahora figura con un ridículo apéndice: Hofmann: el coloso del piano¡-dP.l mismo modo que,en lo"s
programas de un circo leemos sonriendo: Mr. Leotard: el
rey del trapecio.
Alll comienza la peregrinación de desencantos que el
artista recorre actualmente.
Abre su sila y á la esperanza de aquella despedida de
apot~os~s. Hdmann clava sus claros ojos en el público, en
su pubhco que él creía numeroso y ardiente como en aquella noche en que abrió el paréntesis de su ausencia corta.
Pero el exquisito artista ignoraba que aquí, en México, el
entusiasmo, la admiración y la ostentosa vocingh:ría acla·
madera son piedras falsas con que adornamos la pesada
corona de nuestra incultura.

•

179

�Residencias lujosas de México

EL MUNDO ILUSTRADO

180

..
¡

&gt;'

l .

·.

,.
l

SRITA. MANUELA ! UGENIA TORRES.

SRA • .MARÍA L UI SA ESCOBAR DE ROCABRUNA.

_::'.;:¿;,.::__j

Damas que tomaron parte en la Junci6n de carídad del Teafrg Principal

Todas las celebridades artísticas que nos visitan recorren un camino fijo: son recibidas cou una cierta indiferencia· suben paso á paso y lentamente la escala del triunfo,
y e~ el último momento, cuando es víspera de la ausencia,
la desconfianza del retorno ó el remordimiento de la abstinencia hacen de aquella velada una noche de gloria que
engolosina al artista. Promete volver, se empeña en regresar y .... el desencanto le da la bienvenida.
Todos aquellos impetuosos ruegos de retorno¡ todas aquellas súplicas de regre"&gt;o, hechas por mil almas en una sola
voz de admiración, se han apagado entre las garras opresoras de la indiferencia y el olvido.
¡,Verdad: María Guerrero, Teresa Mariani, Tina di Lorenzo, José Hofmann? ¿Verdad que es justa mi acusación?
Tú, la última víctima de este pecado nuestro, me darás
la razón cada vez que hagas el rico dón de tu divino arte.
Mira: la sala está apenas concurrida. Los ojo~ que antes
eran sólo admiración, ya hoy se atreven á mir:trte como
jueces. Allí, en aquella luneta, una cabeza de cabellos
abundantes se mueve en protesta con una &lt;pose&gt; visible.
Dejas el piano y te saluda el ,aplaso unánime, sí-no pue·
den negártelo;-pero en el entreacto yo he sorprendido
juicios y apreciaciones que te discuten. Antes sólo escu·
chaba elogios y alabanzas que te glorificaban.
Y sin embargo, tu arte es el mismo, igual tu ciencia y
aún mayor tu sentimiento.
¿ Cuál es tu falta?
El regreso.
México no es país de golondrinas de arte. Vivimos en
un perpetuo invierno de indiferencia, en el que raramen·
te suele haber un día de sol.
¡Pobre golondrina la que en este sol desentuma sus alas!
Así también, como otro doloroso ejemplo, Tina di Lo·
renzo padeció el engaño.
Ninguna cQlllpañía extranjera nos ha presentado un
cuadro más homogéneo ni más brillante que el de la divi·
na actriz. Tampoco empresa alguna nos ha dado mejor
esplendidez en la_presentación de las obras.. En Europa
misma, rara es la que supera al lujo con que Tina regala
nuestros ojos.
Ultima prueba de ello es &lt;La Samaritana&gt; y en abundan·
cia cTheodorv, &lt;Adriana&gt; y &lt;Madame Sans Géne&gt;.
y sin ~mbargo, no basta á redimir el pecado de credu-

lidad ni el aparato deslumbrante de las obras, ni la ho·
mogeneidad de los artistas, ni el grato perfume del recuerdo que nos dejó su última estancia.
El teatro está vacío.
Solamente se llenan las funciones populares, para las que
suelen solicitar billetes algunos ricos de nuestra buena sociedad.
Tina pensó como Hofmann: ese público que en mi última noche de labor artística despojó de sus rosas todos los
cármenes de México para regarlas á mis pies; ese público,
que quebrantando su arcaica severidad gritaba en los palcos y en las calles hossanas á mi nombre, no puede aban·
donarme.
Puedo volver segura de mi triunfo. Y conmigo volverá
Falconi, que tanto celebraron¡ y Carini, que conmigo compartió diariamente los aplausos tumultuosos, y Nipoti y
Bonafini.-Y no podré ir sin Nerina-no habría &lt;Gioconda&gt;,-ni sin la Risoto, ni sin cualquiera de los que conmigo
han ido. Todos volveremos. ¡Todos!
Y aquí están, sí. Pero solos. Aquel público loco y turbulento, que agitaba pañuelos y derrochaba flores¡ en el
que hasta las damas, olvidando su recogimiento habitual.
se ponían de pie en los palcos para enviar, en la punta de
los dedos enguantados, besos de admiración á la gentil artista, aque\ público fanático era de un día de sol. Ha vuelto el invierno. Y las alas se entumen.
Tengo que repetirlo: Tina, Hofmann: México no es país
de golondrinas de arte!

.~

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***

El teatro Lírico, transformado en &lt;Folies Bergere&gt;, abrió
sus puertas con un éxito mediano.
Este espectáculo, popular en Europa, aquí tiene un sello de distinción y pulcritud que contrasta con el género
de sus actos.
En París, modelo de tales teatros, .l a vida de ellos está
en la diversidad constante de los públicos que los frecuentan y de los actos presentados. México no tiene más que
un público para fodos 1os espectáculos de este género, y es
insuficiente á sostenerlos todos. Menos aún si se les quiere
dar un ambiente de lujo. Ya sabemos que aquí sólo saben
&lt;linrtfrs~ ~os ciue carecen de medios para divertirse.
LORELEY.

CASA DEL SR, D, RA FAEL DE AROZARENA,

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�Residencias lujosas de México

185

EL MUNDO ILUSTRADO

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LA SUERTE LOCA (?)

Tiene la diosa Fortuna fama de ser ciega, loca, veleidosa
y otras muchas cosas á cual más injusta y poco adecuada,
al menos en nuestro tiempo. Quizás en la antigüedad la
Fortuna, que no había alcanzado la época de civilización
por que atravesamos, haya sido todo lo antedicho; pero indudablemente que ahora está muy corregida de esos defectos, si es que alguna vez adoleció de ellos.
La ciencia matemática, exacta por excelencia, invadió el
terreno que había sido reservado $Olamente á la suerte, é
inventó el cálculo de las probabilidades, con el que ató las
manos á la loca Fortuna y le quitó la venda de los ojos,
mal de su grado.
. Para probar la suerte que está curada de su locura y que
sus pasos están dirigidos por una vista perspicaz, está haciendo la fortuna de varios hogares de hombres trabajadores, que han luchado durante muchos años por obtener capitales que los pongan á cubierto de los horrores de una
vida de necesidades y de deseos no cumplidos.

•**

Para llegar á este fin, se ha valido de la Lotería del Estado de México, que celebra sus sorteos en la ciudad de
Toluca, y especialmente de sus sorteos extraordinarios de
diez mil pesos.
En nuestro último número dimes la lista de las personas
premiadas en los sorteos .,fectuados durante el año de 1908,
y por ella se habrán convencido nuestros lectores de lo
que decimos anteriormente, pues todas las personas ó corporaciones agraciadas son muy acreedoras al premio que
la suerte les hizo.
En el último sorteo de diez mil pesos, que fué el 46 de
la serie, el premio mayor tocó al billete número 6725, el
cual fué vendido en Veracruz por el agente de la lotería,
Sr. D. Pedro Z. Pernia, á los Sres. Noé Reyes y Justo Abello, empleados de la casa M . Perroux, premio que fué pagado en la ciudad de México en cheque número 24,465 á
cargo del Banco Central Mexicano. Los Sres. Reyes y Abe1 Premio de
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2
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10
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10
"
25

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$ 1,000.00
500.00
" 100.00
" 50.00
"11 30.00

50

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$ 15,250.00
4,000.00
" 3,750.00

"

$ 15,250.00

600

$ 24,000.00

Y aun colocándonos en el caso más desgraciado, supo·
niendo que no obtengíis ningún premio, es tan grato so·
ñar, mientras se trae en la bolsa el billete de la lotería, so-

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Para explicar más claramente el movimiento del sorteo
damos en seguida un detalle de la forma en que se distri'.
buyen los premios:
50.... . ...... . ....... . .
200 premios de $ 20.00
250
,, 15.00
"
"
100 aproximaciones
al
centenar que obtenga el premio de
$ 10,000.00 á $ 10.00

•••
' '

•••

No debemos olvidar que la Lotería del Estado de México
es la que se efectúa bajo el plan más liberal. Emplea el
sistema de premios directos, que es el aceptado por las principales loterías del mundo, y el uso que hace de sólo dos
globos, uno para los números y otro para los premios permite que todos y cada uno de los detalles del sorteo se
lleven á la vista del público, el que puede juzgar por sus
propios ojos de la legalidad de los manejos de los que tienen á su cargo los sorteos.
El próximo sorteo, con premio mayor de diez mil pesos
se efectuará en la ciudad de Toluca el sábado 30 del ac:
tual; hay que recordar que en él no jugarán más que diez
mil números y que. se sortearán seiscientos premios, que
representan, en conJunto, la respetable suma de veinticuatro mil pesos; para garantizar el pago de los premios hay
un fondo de cuarenta mil pesos, fondo que está gara~tizado con la firma del interventor que el Supremo Gobierno
del Estado ha nombrado para mayor seguridad del público, y depositado en el Banco del Estado de México.
Los dic:z mil billetes que juegan tienen, cada uno, un valor de cuatro pesos y están divididos en vigésimos que valen veinte centavos cada uno; de esta manera se pone la
suerte al alcance de todas las fortunas, y todos los que deseen hacerse de un capital que les evite fatigas é incomodidades en la vida, deberían apresurarse á comprar billetes.

$ 10,000.00
2,000.00
,, 1,000.00
1,000.00
" 500.00
" 750.00

El siguiente sorteo extraordinario, en las mismas condi·
ciones que el arriba anunciado, se efectuará en el local de
la lotería de Toluca, el veinte de Febrero del presente año.
Allí están los sorteos que os invitan á terminar una vida
de zozobras é incertidumbres, ó á aumentar vuestro capital con una suma muy considerable; si sois pobres, si ha·
béis pasado una vida de trabajos y privaciones, ha llegado
la hora de hacer que termine; si disfrutáis de una posición
acomodada y tenéis bienes de fortuna, debéis saber lo que
significan diez mil pesos aumentados al capital y lo que
éstos producen, invertidos de una manera cuidadosa; en
cualquiera de los dos casos debéis entrará la Lotería del
Estado de México para tener la gran satisfacción de di'i·
frutar á voluntad de diez mil pesos.
CASA DEL SR. D. 1!.AFAEL DE AROZARENA.

lla son dos laboriosos empleados cuya conducta los hace
muy acreedores á la distinción que ha hecho la suerte en
su favor; así es que una vez más ésta ha dado pruebas de
que está curada de su ceguera y de que obra con sensatez
y cordura.

"

$ 1,000.00

br,e t?do si esta lotería es de las que ofrecen garantías al
publico, ~e esper~; nunca el tenedor de u.n billete espera
p_erder; siempre hene la c?nfianza de que, al consultar las
hstas, va á encontrar su numero delante del premio gordo
y con esta esperanza se forman los más hermosos castillos'
y vive durante muchos días en el país de los ensueños'.
sólo este tiempo que se pasa viviendo en el más grato d¡
l~s mundos. cor~pensa con mucho el valor que se haya po·
d1do ga~tar en billetes, y esto, lo repetimos, en el caso más
desgraciado, que es en el que el billete no salga premiado
fi~uraos en el caso contrario, y entonces, seguramente qu;
n1 gastando el décuplo de lo que se gasta se habría pagado
no ya el valor del premio, ni la mitad del valor de las her:
mosas sensaciones quese reciben durante los días de espera, y después, cuando se tiene la seguridad de que la suerte se ha acordado de nosotros, y que, gracias á ella, representada por la Lotería de Toluca, va á empezar para noso~ros una vid.a llenad~ comodidades, y han acabado para
siempre los inconvementes de la estrechez y la incerti·
dumbre por el porvenir.

�EL MUNDO ILUSTRADO

186

lJná Gran Obra de Arte
Ocasión Excepcional
Entre los cuadros presentados al «Salón» en París el año
próximo pasado, obtuvo una de las más codiciadas distinciones uno calzado con la firma de H. Chartier, que representa el episodio culminante de la batalla de Marengo.
La medalla concedida á Chartier no ha sido una sorpresa
para los que están al .tanto del mov~miento artístico. en
Europa pues el citado pmtor es ventaiosamente conocido
en el ro'undo del arte, y no es la primera distinción de este
género que recibe, sobre todo en ~ua~ros de batallas y episodios militares, que son su especialidad.
.Este cuadro, del, que publicamos una re~roduc~ió~ en ~a
plana adjunta, esta actualmente en esta ciudad ~ disposición de los aficionados á los buenos cuadros, quienes podrán:admirarlo á voluntad á la hora que gusten.

***

Para que nuestros lectores se den cuenta de la importancia del episodio representado en el cuadro, vamos á refrescar sus recuerdos históricos.
Era primer Cónsul de Francia Napoleón Bonaparte y el
«Gran Ejército&gt; contaba sus triunfos por el número de sus
hechos de armas. Por todas partes por donde iba el genio
militar del siglo XIX le acompañaba el ángel de la Viéto·
ria, 'Y su -gran sueño de conquistar el mundo parecía en
vías de realizarse.
Desde el principio del año de 1800, Napoleón se hallaba
empeñado en guerra con Austria, y el 14 de Julio del cita·
do año se trabó un combate en el Sur de ese país, cerca de
la frontera italiana¡ el encuentro se inició en las primeras
horás del día y duró has1a después de las doce del mismo.
A las dos de la tarde, Napoleón ordenó la retirada hasta
el pueblo de Maren~o, y el éxito de la batalla estaba muy
dudoso, con todas las apariencias de una derrota para el
Gran Ejército.
Una vez en Marengo, el general Desaix, desesperado ante
lo que parecía un descalabro, se dirigió al Cónsul y le dijo:
«Señor aún es tiempo de la victoria&gt;¡ ante estas palabras,
reacci~nó el espíritu napoleónico y ordenó al mismo Desaix que se pusierá á la cabeza de seis mil hombres y diera
alcance á los austriacos. Desaix, acompañado por el ayudante de campo Savary y por el general Murat, selanzó en
persecución del el!emigo, al que alcanzó en un lugar situado á ocho kilómetros de Marengo.
En este lugar se trabó el combate, que terminó á las seis
de la tarde con una victoria decisiva para el ejército
francés; en él campo de batalla no quedó un solo austriaco
vivo.

*••
A las cuatro de la tarde, el gran ejército pasó por delante de una eminencia, en la que se hallaba situado Napoleón, y la vista del gran genio de la guerra ejerció en los
soldados el efecto enardecedor que ejercía siempre, efecto
que tuvo gran influencia en las victorias obtenidas.
Este momento, en que todo el ejército saluda al futuro
emperador, es el que escogió Chartier para su cuadro¡ las
tres figuras principales que se ven en él, son lo~ dos generales: Desaix y Murat y el ayudante Savary, quienes saludan á Napoleón con sus espadas. La figura del C6nsul, sobre su caballo blanco y rodeado de su Estado Mayor, se ve
en el fondo.
Pocos minutos después de este saludo cayó herido el general Desaix y murió sin haber tenido mas que la intuición
d e ~u victoria, la cual fué completada por el general Mural.
La copia que publicamos, como ilustración á estas líneas,

da una idea aproximada de la ejecución y ;del dibujo del
gran cuadro; pero no se puede apreciar, en ella, el colorido
ni la expresión de las figuras de la misma manera que se
puede estimará la vista del original.
1t

1 •

Decíamos antes que el cuadro se halla en nuestra ciudad
aficionados, y vamos á ver cómo fué esto:
Los propietarios de la joyería cLa Esmeralda&gt;, señores
Hausser Zivy y Compañía, son grandes aficionados á las
bellas artes, y llevados de su afición, nos han hecho conocer varios cuadros de celebridad y renombre universales.
Un representante de esta casa, durante su último viaje á
París, adonde va con frecuencia en busca de novedades
vió el cuadro que motiva estas líneas, y no pudo resistí;
á la tentación de darlo á conocer entre nosotros; para ello,
sin reparar en gasto~, lo compró, lo hizo empacar y lo envió á nuestra capital, donde se halla ahora á la vista de
los amantes del arte.
La tarea de empacar un gran cuadro, que al mismo tiempo es un cuadro de grandes dimensiones, no es fácil, y
muchas obras de arte han sufrido deméritos en el viaje por
falta de precauciones¡ pero esto no sucede nunca á aficio·
nados y artis,tas como los señores Hausser Zivy y Compañía;
el cuadro fue empacado, embarcado y transportado bajo la
vigilancia personal del enviado de la casa, y llegó á la
gran joyería de la esquina de San Francisco y Espíritu
Santo en el mismo estado en que salió del "Salón."

y que pueden admirarlo á su sabor los

***
Una vez llegada la tela á México, lo más importante era
exponerla de una manera digna de ella; por sus dimensiones no era posible exhibirla en los aparadores de la casa y
fué necesario colocarla en el entresuelo, en un lugar
desde el cual pudiera ser vista por todos. La tela se halla
al terminar la escalera que conduce á los departamentos
altos de la casa, colocada de manera que luzca todos y cad~ ~no delos detalles que la han hecho famosa, y que la
hicieron acreedora á una de las distinciones más altas á
que puede aspirar un artista.
Pero los seño~es Hausser Zivy y Compañía, guiados siem·
pre p~r .sus aficiones artísticas, no se conforman con poseer
y exhibir. la maestra. ~bra de arte con que han enriquecido
su ya ':ahosa. cole~~i?n de cuadros, sino que la quieren
poner a la d1sposicion de los amantes del arte pictórico,
para que quede como una de las más preciadas joyas artísticas de las galerías mexicanas.
No obstante las grandes dimensiones del cuadro y las dificultades que ofreció su traslación, y no obstante el gran
mérito que tiene, por ser una de las medallas del último
sal~1n de pintura, ~~s actu~les ~oseedores, los propietarios
de La Esmeralda, han fiJado a la tela el valor de seis mil
pesos, verdaderamente insignificante, si se tienen en cuenta las circunstancias precitadas.
Así es que los aficionados á las bellas artes, no sólo se
podrán recrear ante la contemplación del hermoso cuadro, sino que podrán conservarlo entre los muchos tesoros de arte, de los que justamente se muestra orgullosa
nuestra capital.
Los artistas están de plácemes, y los señores Hausser
Zi vy y Compañía se han hecho acreedores á la gratitud del
arte mexicano, por s~ loable tarea de traer y poner al alcance de nuestros artistas obras de tan grande importancia
eu el mundo del arte pictórico.

, MUNDO ILUSTRADO ,

181

�EL MUNDO ILUSTRADO

188

EL ENIGMA
Novela por J. Berr de Turique
Traducida e,pecialmente para "El Mundo lla,trado"
(CONTINUA)

-Que pase-dijo.
Apareció Teresa. Y como Lucy, ceremoniosa se adelantaba á su encuentro: ¿Sabías quién era yo al consentir en
recibirme ?-le preguntó inmediatamente.
-Sí lo sabía. Sin haber recibido aviso personal de tu casamiento, leí la noticia de él en los periódicos.
Luego, haciendo seña á Teresa de que se sentara, y acomodándose frente á ella un poco lejos, añadió con cierta
altivez en la voz:
- l Tienes algún servicio qué pedirme? Estoy enteramente
dispuesta á otorgártelo si me es posible.
Teresa acercó su silla á la de Lucy, y con v,oz humilde:
¡No seas mala! si mis padres te han causado mal, yo no tengo la culpa de ello¡ y te aseguro que sufrí mucho al no
vol ver á verte.
Lucy, sin embargo, no cedía.
-Empero, he tenido razón al suponer que tu visita no
es sin motivo interesado ..... .
-Sí. ...
-iAh! ¡Bien me decía! Escucho.
Teresa se acercó más.
-Desde
luego, ante todo-dijo-quiero que sepas que si
......... .. .. ..... .. ........... ··· ·· ·· ........ .
no te dí parte de mi casamiento, al principio del invierno,
Lucy, instalada en su escritorio, acababa de comprobar es que necesitaba á toda costa que Máximo no te viera allí
que no había tinta en su escritorio y se levantaba ya para presente.
pedirla, cuando sonó el timbre de la puerta.
Lucy se levantó.
-¡Con tal que no sea una visita!-dijo. ¡No sería agrada•
-Confieso que no comprendo. Amo á mi esposo. Mienble .... para estas pobres cuentas!
tras más tiempo pasa, mejor advierto que no he amado
nunca más que á él. iPor qué había de causarme la menor
molestia la presencia de tu hermano!
-A ti, tal vez no .... Pero te repito, era indispensable
que Máximo no te encontrase.
Desde hacía tiemp? q1;1e Máximo no existía ya paraLucy.
Con un ademán indicó á Teresa que esas historias del
pasado habían dejado de interesarle.
-Si qt..isieras- -le dijo-decirme desde luego ¿cuál es el
objeto de tu visitai'
-A eso voy-respondió Teresa.
Pero su turbación era visible en este momento. Ya no era
turbación, era una verdadera angustia. Las palabras que
quería pronunciar se detenían en su garganta.
Lucy había querido con mucha ternura á su amiga en
otro tiempo, para permanecer insensible ante semejante
emoción.
Ya sentía ceder toda su hostilidad.
Se preguntaba también, no sin inquietud ó dolor, qué podía revelarle Teresa.
Ignorando todo lo de ella desde hacía varios meses. no
sabiendo en qué condi~iones se había casado, ni qué clase
de hombre era ese senor Nerville, creyó desde luego que
.)-se tratada de un drama íntimo.
¿Acaso había descubierto súbitamente Teresa que había
Al cabo de un segundo, Rosina, la doncella, entró llevan· hecho falsa vía, que había fracasado y le venía la necesidad
• imperi?sa de confesar su desolación moral á su antigua
do una tarjeta de visita.
-Esta dama desea hablar á la señora.
c?mpanera?.,, .. .'~ meno~ que. . . . ¿Si no era todavía po·
Lucy tomando la tarjeta, murmuró con aire de fastidio: s1ble en plena cns1s sentimental, temiendo ceder no te·
-¡N~ decía yo! La primera vez que hubiera deseado es- niendo á nadie en su derredor para que la sostuviera hu·
biese acudido para pedirle ayuda?
'
tar tranquila.
En todo caso, se trataba de una cuestión grave.
Luego leyó el nombre.: &lt;Señor.~ de NervilJe&gt;.
-lLa señora de Nerv1lle?-d1Jo,-Pero s1 no la conozco.
De otra man~ra, lcómo admitir que esa mujer. de un
¿Está. usted segura·de que es á mí á quien desea hablar?
carácter más bien orgulloso, se hubiese impuesto la moles·
tia manifi~sta que le causaba ese paso?
-Sí. Desea hablar á la señora de Duroc.
-Es extraordinario. ... ... No la conozco absolutamente.
Lucy, viendo que Teresa no llegaba á explicarse, le tomó
Ya Lucy tenía en los labios la orden de re~ponder que la mano y con tono afectuoso le dijo: Veamos, debes cono recibiría cuando una luz atravesó su espíritu.
Il:ºcerme bastante par~ saber qu~ soy incapaz de tener para
Sí. ... las~ñora Nerville era Teresa Tillier, Teresa, ya ca- ~1 el menor rencor, ~1 para nadie. lQué es lo que te pasa?
sada también desde hacía algunos meses, y que ni siquiera (.En qué puedo servirte? Cuenta conmigo enteramente.
había dado parte de su casamiento á su antigua amiga.
Teresa se había repuesto un poco. La expresión casi tierna del rostro de Lucy le devolvió el valor.
¿Qué podía significar esa visita?
-Pues bien .. .. esto es-dijo-. . . . .. es de Máximo de
Lucy vacilaba.
-No comprendo, pensaba ...... Puesto que habíamos roto quien vengo á hablarte.
Lt~cy! ya inclina~a á. l~ indulgencia, tuvo un ligero
toda clase de relaciones . . ..
movlllllento, como s1 qull!iera retirarse.
Pero la curiosidad fué más fuerte.

Luego, para defenderse á una posible acusación de pereza ó desorden, añadió: ¡Culpa es deRicardo, por lo demás!
¡No llego á nada con este odioso marido que no sabe ~ué
inventar para distraerme! Así es que ahora que me hbra
por una hora ó dos de su presencia .... , .
-Tienes razón, hija mía, hay que aprovecharse-concluyó el señor Le Quesnel con aire de gravedad cómica.
-¡Oh! No será por mucho tiempo, supongo -dijo Ricardo-porque tengo la intención de despachar á toda prisa.
-¡Al contrario-dijo Lucy-no te apresures! Quisiera teter tiempo de terminar todo mi trabajo antes de tu regreso.
-Sea-respondió Ricardo bromeando-está dicho. Si
concluyo muy prouto iré, antes de regresar, á dar una vuel·
ta al boulevard.
El señor y la señora Le Quesnel, después de haberse despedido de su hija, pasaron á la antecámara. R~cardo se
preparaba á seguirlo~; pero antes, regresando v1v~mente
sobre sus pasos, no resistió al deseo de irá depositar un
beso apasionado en la mano de su esposa, esa cabellera
suave y dorada, de cuyas ondas se desprendía un perfume
?ue él deseaba llevar consigo.

ÉL MUNDO ILUStRA1)0
-/,De tu hermano?
-Sí, de mi hermano, que acaba de saber, hace muy poco
tiempo, tu casamiento .... y cuya desesperación es tal, que
tengo miedo de todo por él!
Lucy no pudo evitar el sonreír con cierta ironía.
-A nadie habría que culpar más que á él-dijo.
Ahora Teresa parecía haber vuelto á ser completamente
dueña de sí misma. No era ya sino el abogado que remonta al origen del negocio para encontrar en él circunstancias atenuantes en favor del acusado.
-Máximo-repuso-había sido educado, como yo, en la
ciega obediencia á nuestros padres. Creyó, como lo creí yo,
que el medio más seguro de tener su consentimiento para
el matrimonio era comenzar por someterse á su decisión.
Ahora sabes, como yo, que esta decisión era para él el
destierro. En la misma noche en que te dijo adiós en mi
presencia, partió para Alemania.
Lucy se había vuelto á poner instintivamente á la deíensiva.
-En efecto-contestó con tono ligeramente sarcásticono podía mostrarse más obediente.
Sin darse por vencida, Teresa prosiguió:
-¿Cómo habría podido suponer entonces que, al día siguiente al en que te dió este adiós desgarrador, otorgarías
tu mano á otro hombre?
Esta vez, la ofensiva que acababa de tomar Teresa llegaba casi á la temeridad.
Lucy contestó agriamente:
-Hay sus modos de presentar las cosas. En lo que· tú
dices, en efecto, yo habría desempeñado un papel poco
simpático. Pero la situación era muy distinta.
¡Casi se disgustaba al evocar esos recuerdos!
-Veamos . ... recuérdate la brusca partida de ustedes.. .
coincidiendo con nuestra ruina. . . . y' este desprecio mal
disimulado que parecían experimentar ustedes por mi
padre.
Teresa, batiéndose en retirada, quiso protestar. Pero Lucy no le dejó tiempo para ello.
-¡No, mira, Teresa, cuando se ama á una mujer, no se le
abandona así! No hay orden paterna que obligue mi consideración sobre la manera como se ha ganado .... ó perdido
el dinero en la familia. Queda uno cerca de ella para ayudarle á hacer frente á la tempestad.
-iPero tú no puedes saber!. . . .
Lucy, satisfecha de haber puesto de nuevo las cosas en
su verdadero punto, recobró la actitud tranquila que tenía al principio de la conversación.
-Qué importa, por otra parte, todo ese pasado, puesto
que tu hermano se encuentra hoy fuera de mi existencia.
Cierto, yo lamento vivamente que sufra á causa mía, puesto que tú me haces saber que acaba de despertarse su amor
hacia mí, ó más bien, de revelarse de una manera tan súbita. Pero en eso nada puedo yo, y los consuelos de un
hermano son los más reconfortantes.
Pero inmediatamente, temerosa de haber expresado en
sus últimas palabras un rencor hacia Máximo que pudiera
hacer creer todavía una cierta pena por su parte, añadió
casi sonriendo:
-Por lo demás, todo lo que digo no tiene ya más que
un interés retrospectivo. Es únicamente para restablecer
los hechos. Casándome con tu hermano ¿habría sido feliz?
¡Cuántas uniones, efectuadas en el entusiasmo, después se
arrastran miserablemente! Y con el Sr. Duroc, cuya bondad para mí ha sido infinita, he encontrado la felicidad .
Así es que esto está mejor, en lo que me concierne por lo
menos ... Y el Sr. Máximo Tillier puede estar cierto de
que no me queda ninguna animosidad contra él. Por consecuencia, yo no deseo otra cosa que serle útil, si acaso está en mi poder ..
-Sí, está en tu poder-dijo Teresa.
-Entouces, habla. Pero en verdad, me intrigas.
-Desde luego, te suplico que no veas en este paso mío
ningún sentimiento oculto y censurable. Me conoces bastante, á lo que pienso, para estar segura de que no puedo
pedir nada que sea contrario á tu dignidad de mujer y á
tu lealtad de esposa.
Lucy intentaba, en vano, adivinar lo que vendría.
-iPero qué, veamos!
Con un ademán la calmó Teresa.
-iTe lo ruego! ¡Un poco de paciencia! Para que me comprendas completamente, para que no me rechaces del todo
desde luego, es necesario antes que sepas en qué situación
terrible, sin salida hasta ahora, nos debatimos mis -padres
y yo, y que hayas dejado que la piedad penetre en ti.
-;,La piedad?
-Sí. ¿No te he dicho hace un momento que la desespera-

1M
ci6n de Máximo nos espanta, porque todo lo tememos de él?
Esta resurrección repentina de un amor al cual no pensaba, y que hasta había dejado de creer real, podía difícilmente conmover á Lucy, llena de ternura, por el momento,
para Ricardo.
Ante esa evocación inesperada, la imagen del joven, ol·
vidada desde hacía tantos meses, reapareció ante sus ojos,
pero esta vez sin brillo, sin encanto. Pudo mirarla fijamente, sin sentirse turbada.
-En todo caso-dijo-es extraño que semejante crisis se
declare en tu hermano después de tan largo tiempo. Mi casamiento no data de ayer, y podía difícilmente ignorarlo.
-Así sucedió sin embargo-contestó Teresa.-Desde el
fondo de Alemania, donde se había ido á ocultar para obedecer á mi padre, lcómo hubiera podido saber un acontecimiento que nosotros no le comunicamos? Y no queríamos
que lo supiera, ó más bien, contábamos con hacérselo saber
poco á poco.
¿En qué le interesaban esos detalles? parecía respon·
der la fisonomía de Lucy.
Pero Teresa, para llegar á sus fines y ganar la causa difícil por que iba á abogar, contaba con presentar á su hermano como inocente.
Continuó:
-Primero, tuve que inventar pretextos para evitar que
te escribiera directamente. En mi casa tengo un paquete de
correspondencia dirigida á ti. Respondía . . . .. . de parte
tuya . ... Pero poco á poco .... mis .... tus . . . respuestas
estaban más y más raras y breves. Agregando comentarios,
su efecto debía darle poeo á poco duda sobre la persisten·
cia de tu amor y conducirle á ver un porvenir en el cual
no figurarías tú. Hasta llegué, para prt.pararlo más pronto
á la fatal noticia, á hablarle de ciertos rumores de espon·
sales que, se decía, circulaban respecto á ti¡ pero él parecía
imperturbable. &lt;Estoy seguro de ella&gt;, me contestaba.
Lucy, cuya impaciencia parecía visible al tener que sufrir todas estas explicaciones tan inútiles para ella, comen·
zaba, á pesar de todo, á darles atención.
Feliz ante esa ventaja que advertía, Teresa prosiguió:
-En ocasión de mi matrimonio, hubiera sido necesario
dejarle venir á París por algunos días. ¡Ah! para que en este
tiempo no intentara volverte á ver. . . qué de mentiras, ya
te lo imaginarás. Por fortuna, en ese momento te encontrabas todavía en viaje de bodas con tu marido, y pudimos
hacerle creer que acababas de partir para el Sur con tus
padres y con un joven á quien se consideraba ya como tu
prometido. Pero su confiauza en ti no era menos tenaz. &lt;No
me hables de sus esponsales en los que no creo&gt;-nos decía.
-&lt;Solamente avísenme el día en que se case&gt;.
Esta vez Lucy parecía realmente interesada.
-¿Después?
-¡Espera! Debo decirte, ante todo, que desde el momento
en que estas palabras se pronunciaban en tono ligero, estábamos comiendo. La familia estaba reunida. Se acababa de
hacer un brindis por la salud de los recién casados. &lt;Y si ella
estuviera ya casada, ¿qué harías?-preguntó mi padre con
aire indiferente. Contestó con un simple ademán, pero en
sus ojos había cruzado un resplandor maléfico. Comprendí.
Me sacudió toda un calosfrío. Y de repente, aquella mesa
blanca cubierta de flores tomó á mis ojos el aspecto de un
catafalco.
-¿Después?-interrogó Lucy nerviosamente.
-Después volvió á marcharse. Pensábamos haberle sal·
vado. Pero hé aquí que poco tiempo después, en su destie·
rro . . .. /,cómo, por quién i' supo que te habías casado y casi
se volvió loco. Como que por poco se arroja al cuello de
mi padre. ¡Ah! ¡Todo era de temer en ese me.mento!
- ;.Qué? ¿Qué era de temer entonces?
-Que en un momento de locura no se lanzara contra tu
marido ó que su desesperación no se vol viera contra él
mismo. No vivíamos ni mis padres ni yo. Si salía, uno de
nosotros lo seguía de lejos. Si permanecía encerrado, espiábamos, el oído alerta, en la pieza inmediata iAh! ini aun á
mi peor enemigo le desearía pasar por semejante trance!
-¿Y ahora'(-preguntó Lucy.
-Ahora está un poco más tranquilo. No habla ya de recurrir á locos extremos. iPero si tú lo vieras! Hay en él un
abatimiento que no le abandona. Permanece durante horas
enteras sentado en un sillón, en la mano un libro que no
lee. Su mirada se pierde en el vacío. Cuando se le habla,
apenas responde. Y sus ojos se han hundido, su tinte es
amarillo, su rostro está desencajado.
A medida que pintaba el estado en que se encontraba su
hermano, Teresa sentía que las lágrimas le subían á los
ojos. Al fin, corrieron á torrentes.
( Continuará,)

�190

EL MUNDO ILUSTRADO

191

EL" MUNDO ILUSTRADO

.

Colección Heredid

~=-

·colección Heredld
,-- Figura mixtecoz.apoteca . - Escultura totonaca.- Cerámica policroma.--Figura mixteco-zapoteca.- E s cu l t ur a
tarasca. - Cerámica
policroma.- T e Po ·
naxtle de piedra.Cerámica policroma.
- Terracota (AlvaraO ) .- Panhuehuetl
(madera tallada).Figura totonaca. Piedra del Cacique
(~anPedro, Oaxaca).

d

Figura mixteco-zapoteca. - Escultura
de piedra (Tlaltelolco).-Figura mixtecozapoteca.--Figura de
madera y laca (Matlalzinca) .--Sepulcro
&lt;le! tintorero(Chichimequillas).-C e rámica policroma.--Fig II r a tarasca.- Escultura totonaca.Otra escultura totonaca.--Sepulcro mixteco (Oaxaca).-Escultura totonara.-Figura tarasca.

�192

• tL

193

EL MUNDO ILUSTRADO
MÜNDOfüL USTkAUÓ

La M~gníiica Colfééfó·n
DE HEREDIA Y SUS TESOROS DE ARTE
Ninguna colecci6n privada de antigüedades mexicanas puede disputar la primacía á la que. p.~see el en.inente arquitecto mexicano ·Don Guillermo de Heredia. Para formarla, el
mencionado caballero ha reunido circunstancias tan excepcionales como
son: una profunda cultura artística y
científica, una vasta fortuna y las investigaciones pacientes y reiteradas
de más de veinte años. No s61o la
colecci6n de Heredia _es, en su género, la primera de cuantas colecciones
privadas puedan exirtir en el mundo,
sino que, en ciert. s especialidades, sobrepasa á las colecciones públicas de
museos de Estados Unidos y Europa
y aun á las de nuestro Museo Nacional. Actualmente la colecci6n de He
redia llena cinco sa,lones, y convenientemente distribuida, podría llenar
dos 6 tres veces el espacio que hoy
ocupa.
Entre sus monolitos luce, como pie·
zas únicas y sin par, la interesantísima &lt;Piedra del Cacique&gt;; el precioso
deponaxtle&gt; de piedra, precioso por
su factura y sus jeroglíficos, la figura
de Tlaltelolco, comparable á las más
bellas del período egipcio-menfita,
un &lt;Ehecatl&gt; que aclara las fun·
ciones del numen y una diosa agrícola preciosamente esculpida. Posee
también las más raras figuras relativas al culto fálico, cuya semejanza
con ciertas obras asirias es, en verdad, pasmosa.
Como inapreciables documentos pa·
ra la reconstituci6n hist6rica y social,
posee la colección de Heredia el contenido íntegro de dos sepulcros, uno
de la raza tarasca y otro de la mixteco-zapoteca. De esta última y maravillosa civilizaci6n la colección que
examinamos ha logrado reunir el más
nutrido y encantador conjunto. Reproducimos algunas de esas figuras,
en que todo es admirable, desde la
calidad de la arcilla, hasta la magnificencia ornamental de los tocados y

1

SALA DE EXPOSICIÓN DEL &lt;MUSEO HEREDIA&gt;.
la imponente gravedad hierática de sas notables, atesora la referida colecci6n un &lt;huepil&gt;, cuyas labores de
los rostros.
El señor de Heredia ha conseguido pelo de conejo están en perfecta conintegrar, asimismo, la más sorpren- servaci6n.
La parte gliptográfica es un tesoro
dente colecci6n de barros tarascos,
entre los cuales reproducimos algu- profuso de piedras entalladas y pulidas, obsidianas, cristal de roca, jades,
nos de los más impresionantes.
De los relieves totonacos, famosos amatistas, turquesas, etc., asumiendo
en el mundo científico por su absoluta las formas más raras y admirables.
excelencia estética y cuya forma es- • En metalistería, los tesoros de la
quemática es la del pico del pato, po- magnífica coleccion son también admi ·
see el Sr. de Heredia la única colec- rables. Los objetos de oro fundido y
ción que, por el gran número y belle- repujado son una maravilla: cuentas,
za de sus ejemplares, merece tal adornos faciales y pectorales, &lt;teunombre. La cerátajca policroma está tetls&gt;, anillos, todo de un valor su·
brillantem1,:nte representada por ejem- premo y de una autenticid.1d indiscuplares innumerables, entre los que no tible. Los objetos de cobre son tamhay uno solo que no sea precioso y bién de un gran valor científico,
raro. La escultura en madera se hace explicándose que el señor arquitecto
admirar por dos obras excepcionales: Heredia sea el autor de la más luun suntuóso &lt;panhuehuetl&gt; de ma- minosa teoría sobre los procedimien·
ravillosa exornaci6n y una deliciosa tos de metalistería de los antiguos
figura femenina cubierta de laca ber- mexicanos.
Hemos procurado dar una ligera
meja.
De indumentaria, entre otras co- idea de las joyas de arte y documentos
arqueol6gicos que encierra la colecci6n excepcional del Sr. de -Heredia,
poco conocida entre nosotros, pero
famosa y admirada entre los sabios
europeos. En síntesis, puede decirse
que dicha colecci6n, entre sus millares de objetos, no guarda uno solo que
no sea una joya 4e arte y un documento científico precioso. Lasolµción
de algunos de los muchos problemas
que se imponen á nuestra arqueología se encontraría, sin duda, en el
estudio de los monumentos que encie·
rra la preciosa y única colecci6n de
que nos hemos ocupado.
Para el Gobierno mexicano y su
progresiva cultura no puede pasar
desapercibida la importancia que ten·
dría la fusión de esta colecci6n privada en las de nuestro Museo Nacional.
Llega la conmemoración del Centenario de nuestra Independencia y en
tan gloriosa fecha un congreso mundial de americanistas, y quizás p ermanentemente un instituto internacional de arqueología, estén instalados entre nosotros. lQué mejor ocasión
para presentar al mundo el tesoro ar·
queol6gico, los esplendorosos vestigios de nuestra ci vilizaci6n contenida
en la colección de que nos hemos ocu·
pado?

daremos hoy á nuestras lectoras la descripción de algunos
de ellos. Exquisita es la combinaci6n sil!uien.te: la falda,
azul violeta, subiendo hasta la mitad del talle y cerrada á
la izquierda por grandes botones de satén negro; la blusa,
hecha en tul del mismo tono con fondo de seda blanca, ligera; gran casaca amazona, estilo Luis XV, en otomano
azul violeta, con vistas derechas que se prolongan hasta
la orilla de la casaca, adornadas con elegantes presillas de
se~a y grandes botones de satén negro. En la espalda ne,
va una aplicación de las mismas presillas de seda y tam·
bién en las vueltas de las mangas. La vuelta del cuello
de chinchilla, anudada por un lado, á la izquierda, con u~
lazo de satén negro qne termina en largas puntas. Gran
manguito de chinchilla, adornado con una rosa de seda
azul violeta, y un grupo de lazos de satén negro. En
c~~nto á los trajes de noche, para baile, teatro y recepc1on, son verdaderas obras de arte. Las faldas lisas flexibles y flotantes cual túnicas antiguas. se velan á menudo con
las transparencias del tul bordado de perlas, hilo de oro
y plata¡ con dibujos exquisitos inspirado3 en el estilo bizantino, 6 algunos otros que retroceden hasta los remotísimos modelos de los frescos egipcios. V"eráos entre di·
chos trajes uno extraordinariamente el egante: la falda es
de tul negro bordado de animales fantásticos en color oro
viejo, combinado el dibujo con pedrería de diversos colores,. s?bre un f~ndo d,e seda ro•~ obscuro de matiz suave y
dehc1oso, que a traves de las hueas sombrías y vaporosas
del tul negro, da un reflejo de conjunto encantador é in·
descriptible. El talle es de la misma tela, adornado en
los hombros, en el frente del delantero y enmedio del escote! con r~qu~simas aplicaciones oro viejo y pedrería en
m?hvos el(1pc1os. Las mangas cortas, de fantasía, son del
mismo tul negro bordado de oro. En el estilo bizantinr
·vemos también dos exquisitos trajes: uno, en chif6n d¡
seda gris color de humo, dejando transparentar un fondo
de satén verde pál_ído,. en matiz seco; la tela gris humo
e~tá b~rdada con aphcac1ones de seda J!ris plata en estil&lt;&gt;
b1zanhno, y la forma del traje se inclina absolntamente á
tomar el aspecto de túnica cuadrada en sus terminaciones.
.El otro modelo es d~ tul negro, sobre fondo azul eléc
tnco; el talle está admirablemente bordado de azabache •,
oro y perl~s; el escote es redondo, y tiene una media carr isola del mism~ tul bordado ; las mangas, de esta misma t, .
la, van recogidas en la parte superior del brazo y c;ic 11
d,espués en largas. puntas que brillan á ransa d e la pedr&lt;'.•
na y dan un conJttnlo ~eslumbrador al traje.
El arte de.la confección aume.nta s in cesar sus maravi ·
llosa_s fantas1~s ; parece que se ha establecido una compe tenc1~ artíshca _en~re las principales casas de comerci n
q_ue ~i~nen especialidad en es0s artícul os de lujo; la civi .
h~ac1~n y el buen _gu~to han ganado mucho con ésto ,
mas aun el embellecimiento de la muj er.
}

'f.
f.

;¡;~ ,
A temporada de invierno, artísticamente considef'; '. rada, no puede haber sido más pródiga con nos~ otros. Todos los gustos han encontrado manera
f~~ de satis facerse; ya sea con escuchar selecta mÚ·
"'
sica genialmente interpretada, ya con las producciones dramáticas más notables que la inspiración moderna
ofrece. A estos elevados placeres, se ha reunido el de poder
admirar la exquisita belleza de la artista italiana que actúa
en J\.rbeu. La estética produce tambien, á la vista, indiscutible y grata impresión. Un fil6sofo, d efinidor admirable,
dice que «la armonía de las formas produce la belleza, y la
armonía de las ideas, la raz6n&gt;. Nadie puede poner en duda este discreto análisis, y como q:iiera que en la artista
citada' existe la más perfecta armonía de líneas, reunida á
un admirable gusto para la elección de trajes y atavíos, resulta de este conjunto un delicado espectáculo de belleza
plástica, que no dudo habrá encantado v_arias veces los ojos
de mis amables lectoras. No es de extranarse, pues, que en
las principales ciudades europeas se haya introducido una
costumbre al parecer frívola y poco útil, mas si se considera la esencia de ella y la importancia que puede prestar
al desarrollo de la industria y del arte en la confección, no
se opinará de esa manera Varias señoras de elevada
posición acostumbran actualmente reunirse en sus respectivas residencias, para tener en sus salones l&lt;' que llaman
&lt;exposici6n de trajes&gt;; ésta consiste en un desfile de modelos vivos, que exhiben las. magní~cas con_feccione~ de las
principales casas de comercio dedicadas a este obJeto. El
espectáculo debe ser brillante, sin duda alguna, pues generalmente, para esos modelos, eligen ro~tr~s y cuerpos hermosos, gracia y elegancia ~n los mov1m1entos, de lo cual
se infiere el armonioso con1unto que se produce de esta
manera. Efectivamente, lectoras mías, ¿hay algo más exquisito y bello que una linda mujer hábil~ente ataviada?
Y decimos hábilmente, porque no es preciso emplear un
lujo extraordinario para saber arreglarse con discreción Y
buen gusto. Por esto vemos que en algunos espíritu~ femeninos no son la vanidad y la ligereza causas determinantes
del c~idado y atención para la «toilette, , sino un secreto
instinto artístico, una irresistible inclinación personal para
apreciar la belleza estética; esto es lo que impulsa á muchas mujeres de buen gusto á procurar constantemente el
embellecimiento de su p ersona; y cuando h an encontrado
la fórmula cabalística que da ese resultado, los críticos más
rigoristas en ese sentido no podrán menos de percibir ese
mudo elogio de la belleza, ese encanto silencioso d ~ las líneas y de los matices, que se ~esprende de la figura irreprochable de una:mujer hermosa y ele1!ante.

•*•
Hay, entre los modelos más notables de las revistas ~uroeas, varios trajes que demuestran lo que llevamos dicho;

*

LECTURA PARA LOS NIÑOS
UNA HISTORIA VERDADERA
Joe Hun!er era un chiquillo, limpiabotas, cuyos alegres
y dulces OJOS y cuyo ademán vivo de pajarillo ocupado
le habían dado fama entre los viajeros y paseantes que fre'.
cuentaban la Estaci6n Central de Nueva York. Joe sabía,

�i!t. MUNDO tLUS'rR.Al&gt;O
como ningún otro, dejar las botas de. sus clientes más bri·
llantes que el sol, y esto en menos de lo que el minutero
va de una hora á otra ... .
Tenía ocho años solamente¡ pero ya, como cualquier
hombre maduro, hacía ahorros y proyectos, sobre todo pro·
yectos¡ pensaba en lo feliz que sería cuando, ahorrando ya
lo suficiente, pudiera él pagar profesores que lo educaran.
y pudiera, también, darse vida de hombre decente,. acaso
de gran señor¡ cuando pudiera portar, como sus clientes,
botas bien charoladas, altos cuellos flamantes, bastón y, so·
bre todo, reloj, un hermoso reloj con cadena que le canta·
ra eternamente en el bolsillo la canción del bienestar y de
la dicha ..... .¡Oh, cuántos sueños!
-¿Boleo, señor, boleo?- Este era el grito continuo de
Joe mientras iban y venían por el andén viajeros que par·
tía~, señoras que se despedían con las lágrimas en los ojos,
periodiqueros que se apresuraban á vender su mercancía,
niños que reían, jóvenes filósofos que, recargados en alguna
columna, miraban pasar la vida con aire desdeñoso.
-¿Boleo señor, boleo? Esta vez un caballero alto y dis·
tinguido, que llevaba una pequeña petaquilla de viaje, ~e
detuvo ante Joe y estiró sus pies, perfectamente calzados
con zapatos de cuero fino, de forma irreprochable.
-Bolea, chiquillo, bolea-dij? el caballero;-pero bolea
pronto porque el tren va á parhr ya¡ tenemos solamente
cinco minutos, hay que moverse vivo.
-Muy bien, señor, muy bien.
y J oe sacando apresuradamente sus útiles, se puso al
trabajo ~on todo empeño. En breves instantes quitó la capa de polvo que cubría las botas del caballero, y en seguí·
da, al bolto. , .. Poco á poco la cara del chiquillo se pouía
más risueña: era que ya su sonrisa se vislumbraba en las
botas. . . . parecían un espejo. Aún no terminaba del todo,
-porque Joe era demasiado exigente en cuestiones de ~leo -cuando la última campanada que anunciaba la parh·
da del tren resonó imperiosa por los aires, y el grito de
c¡vámonos!&gt; de los conductores se dejó oír en todos los
carros. Los trenes comenzaron á moverse y el caballero
saltó al estribo arrojando al muchacho un dólar, más re·
luciente que una ascua de fuego .... El chiquillo se apre
suró á sacar el vuelto, y con él en la mano, corrió, corrió
vertiginosamente d~t~ás de los carr,os qu~ huían á escape .. .. Todo era inuhl: el tren hab1a partido ya y el caballero había desaparecido por la puerta del wagón.

..... ······· ···· .. .... .............. ..... .. .. ······ ·.. .

EL MUNDO lLUS'rRAOO

CUESTIONES TRASCENDENTALES

LA MODISTA EN CASA

¿Qui se debe enseilar á la mujer?
ON gusto hemos visto que el interesante asunto pro·
puesto á nuestras lectoras sobre la educación de la
mujer en México, ha tenido gran acogida, y ha des
pertado interés general, pues así lo prueban las contestaciones que se han recibido, y q,1e á continuación publi·
camos.
Es, por otra parte, muy natural ese interés, pues á medi·
da que las ciudades adelantan en todos sentidos, vemos
que se da mayor importancia á la educación de la mujer,
considerándola, muy justamente, como la eaucadora de la
familia y de la sociedad.
Por más que las civilizaciones de otras épocas se hayan
empeñado en nulificar la importante personalidad femeni·
na, no han podido lograrlo¡ y no pocas veces se ha visto
que mientras más empeño han puesto en negará la mujer
inteligencia, poder de asimilación y demás cualidades del
espíritu, la influencia de ésta se deja sentir con mayor vigor en las costumbres y en los destinos de los pueblos,
desmintiendo asi, de la mejor manera, tales creencias.
Las contestaciones que hemos recibido indican, indudablemente, la cultura y el acierto de quienes las firman.
&lt;Acerca del importante asunto, sobre el cual ese semanario pide la opinión de las lectoras, me parece de prime·
ra importancia que se enseñe á la mujer, desde sus más
tiernos años, el afecto al hogar doméstico, saliendo poco
de él¡ el hábito del trabajo, pues si una niña se acostumbra
á estar ociosa, será imposible, cuando sea mujer, habituar·
la á él. Y la gran utilidad del método, tanto para trabajar
como para distribuir el tiempo, procurando dar á cada ho·
ra su ocupación oportuna. Se nota, especialmente en México, un asombroso número de mujeres, tanto de la clase
baja, como de la clase media, que se inclinan más á estar
en las puertas ó en el balcón, que á permanecer en el interior de la casa, ocupadas en labores útiles ó en lecturas
que cultiven su inteligencia.
&lt;Estas mujeres jamás harán nada de provecho. Por tanto,
creo que el principio de la educación de la mujer debe
ser: &lt;amor al hogar, al trabajo y al método&gt;. Después, ya
puede dársele una sólida instrucción elemental y fomen·
tar su afición por el arte ó la ciencia que su gusto prefiera¡
siendo á mi juicio más propios entre el primero, la música
y la pintura, y entre la segunda, la aritmética, la historia y
las ciencias físicas&gt;.

Levita Sastre

C

Seis meses habían pasado de este suceso. El día era frío¡
la neblina invadía la Estación Central y Joe se entristecía
de ver el poco fruto que su trabajo le daba en esa maña·
EM!LIA.
na, debido al mal tiempo, cuando vió del otro lado del
carro que acababa de llegar á un caballero alto, correctaOtra respuesfa dice lo siguiente:
mente vestido, que bajaba apresuradamente del tren y que
&lt;La enseñanza ó educación de la mujer, en México, me
corría hacia el lado donde están los coches. Al punto reconociólo Joe¡ era el mismo á quien seis meses antes había parece que, como en todos los países civilizados, debe coboleado sus botas . . . . recordaba bien su mirada bondado· menzar por el espíritu y no por la inteligencia, es decir,
primero moral y luego científicamente.
sa, su porte, su alto cuello, su reloj .. ..
&lt;Siendo la mujer un sér destinado á la lucha, y las más
-¡Señor! jseñor! esperad,-gritó J oe emprendiendo vertigi •
nosa carrera detrás del caballero, mientras metía su mano veces á la lucha interior, es preciso proveerla de armas
en la bolsa y hurgaba entre los pocos sueldos que había para ella, y las primeras deben ser el desprecio de la va·
en ella;-señor, señor, si vos lo habéis olvidado, yo no: nidad ( defecto muy extendido en la mujer y de terribles
consecuencias para ella)¡ á odiar el disimulo y la mentira¡
tomad, tomad vuestro vuelto ... .
y cuando llegue el tiempo de casarlas, á comprender que
El caballero se había detenido y miraba al chiquillo con la felicidad no depende de la fortuna ó de la posición so·
curiosidad. Su mirada se perdía en el limbo del recuer· cial del que elijan por esposo, sino de sus cualidades mo·
co .. .. -Mas el chico explicó, detalló y supo hacerlo tan rales y del afecto sólido que ambos se profesen.
bien, que el caballero vino al fin á caer en la cuenta de to·
&lt;Esto, en cuanto á su espíritu¡ que por lo que hace á su
do el sucedido ..... ,
inteligencia, creo que la mujer debe aprender labores ma·
- Es verdad- repetía,-- es verdad¡ pero,,, •• , parece una nuales y estar instruida, además (sin hablar de la instruc·
mentira ....
ción pr~maria), en li~eratura, historia é idiomas&gt;.
- Tomad, señor-repetía el chiquillo poniendo enlamaLuz DEL DÍA,
no del caballero las monedas¡- tomad vuestro vuelto.
- -No-dijo al fin el caballero después de una breve me·
*
ditación¡ - guarda para ti ese vu~lto y ven ~aña~a á bus·
carme: vivo en la Segunda Avemda¡ toma m1 tar1eta y no
Seguiremos publicando con gusto todas las respuestas
faltes· te espero, hijo mío, te espero, porque quiero tratar que nuestras lectoras se sirvan enviarno~¡ y felicitamos
contigo y con tus padres algunas cosas de importancia¡ allá sinceramente á las inteligentes autoras de las que hoy da·
nos veremos, hasta luego.
mos á conocer, pues revelan un recto criterio y una el~va·
y así, pcr esta honrada acción, Joe pudo, al cabo de po~ da ilustración.
cos años, ver realizados sus proyectos: tenía una carrera,
calzaba irreprochables botas de cuero charolado, llevaba
,/
alto cuello flamante, portaba bastón con puño de oro, y un
hermoso reloj. con su monograma grabado en claras letras,
cantaba dentro de sn bolsillo la más bella canción de di·
cha que han escuchado los mortales.

195

,

FIGURA

1
FIGURA

Para cortar esta levita, colóquese
la tela (debe ser paño) perfectamente apuntada con alfileres, desde lo alto del cuello hasta la altura de la
mitad de la falda, sacándole antes
una tira de ocho centímetros de an·
cho, á lo largo de la espalda.

2

Para cortar la pieza de la espalda,
tírese una línea (como lo indican los
puntos del grabado), partiendo de la
mitad del hombro hasta la cintura.

FIGURA

3

Tírese otra línea, partiendo de la
orilla del hombro y bajando á distan·
cía conveniente (según lo pida el
cuerpo más ó menos grueso de la
persona), hasta llegar al largo de la
primera pieza. Las costuras hay que
prenderlas por:encima con alfileres.

**

.

FIGURA

4

E sta pieza es el delantero. Por de·
bajo del brazo debe unirse á la se·
gunda pieza de la espalda. El sobran·
te del delantero préndase en un plie·
gue que llegue hasta la mitad del
hombro.

F IG URA

5

Córtese todo el sobrante del plie·
gue y fínjase con él ~n · tablón, que
servirá de adorno al delantero.

*

F I GURA

6

Aquí se ve ya claramente el resultado del tablón. La orilla ó cierre del
delantero de la levita, debe ser bas·
tante ancho en su costura, teniendo
en cuenta que allí se colocarán boto·
nes y presiilas.
(Continuará),

�197

EL MUNDO ILUSTRADO

'

FoT. FÉLIX, DE PARís.-MoDAS HEN.ll.Y Á LA~Ro Ns ~: E

FOT.

FÉlrx, .DE

PARís.-MoDAS BEcHOFF

DAVID.

ÜALLE.-De paño verde, guarnecido de «skungs&gt;. La falda es completamente li~
sa, adornada con tres botones•por el frente. El jaquet tiene elegantes:botones y hombreras de
pasamanería de:Seda; la franja:de «skungs&gt; rodea el iaquet en las orillas.
·
TRAJE DE

guarnecido cor. armiño y
de rosas por un lado.

ELEGANTE CAPUCHÓN DE SEDA BLANCA,

un

grupo

�198

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MEDICO EN CASA
El Botiquín familiar
Toda ama de casa debe tener á su disposición, para cualquier evento, un pequeño botiquín¡ es una precaución indispensable para las madres de familia y muy conveniente
en todos casos. En ocasiones ocurre cualquier accidente y
entonces las señoras lamentan la imprevisión, que les impidió tener á mano los elementos.indispensables para atender á la persona accidentada.
Pero el botiquín familiar no debe ser como muchas personas están dispuestas á creerlo: un almacén de medicinas
que las señoras puedan administrar conforme á su criterio
en caso de enfermedad. Este es un error muy común, sobre
todo en las poblaciones pequeñas. Las señoras encargan á
las droguerías botiquines que contienen, en pequeños frascos, gránulos que llevan cada uno la indicación para su
uso en di versas enfermedades. Estas substancias, ó son
inertes y, por lo tanto, inactivas, ó bien su actividad misma
las hace peligrosas. El que el ama de casa trate de convertirse en médico de la familia es uua propensión muy gene·
ral. y que expone á muchos y muy graves errores.
No¡ el botiquín familiar no debe ser tal cosa. Debe ser
un auxiliar para el médico en caso necesario. Debe contener substancias y materiales de curación que puedan, en
un momento dado, ser utilizados en condiciones en que el
tiempo es precioso y se necesita intervenir inmediatamente. En este artículo vamos á procurar explicar á las amas
de casa cómo se forma uno de estoi: botiquines, y qué condiciones debe satisfacer para ser más útil.
En primer lugar, es indispensable que el botiquín ocupe
un mueble especial, una pequeña alacena, en la que no se
guarden más que los medicamentos y útiles necesarios. De
este modo, por una parte, se evitan las dificultades que surgirían de tener mezclados los medicamentos con otras
substancias ó útiles de otra naturaleza. En segundo, se evita el peligro que resultaría de una confusión, muy fácil
si no se toman precauciones.
Es también muy conveniente que todas las substancias y
útiles, de cualquiera naturaleza que sean, se conserven en
frascos pttfectamente limpios y tapados herméticamente,
para lo cual se preferirán aquellos que Henen tapón es·
merilado. Los líquidos se conservarán en frascos comunes con tapón de cristal. Los polvos, las substancias vegetales, etc., se pondrán en pomos de cristal ó porcelana,
cuya boca sea más ó menos ancha, según el caso. Siempre
que sea posible, sé guardarán las substancias en el mismo
envase que lleven de la droguería.
Es indispensable poner á cada uno de los frascos que
contenga las substancias, su nombre en español, en una
etiqueta, con letra clara y grande. De.esta manera se evi·
tará toda confusión.
Otra precaución indisp~nsable es la de tener el botiquín
siempre cerrado con llave. Muchos accidentes han ocurrido por no seguir este consejo, sobre todo donde ha y pe·
queños que, sin conocer el peligro, pudieran apoderarse
de alguna de las substancias que allí se guardan. Por lo
demás, es también muy conveniente evitar, en lo posible,
almacenar substancias venenosas. Un botiquín, para ser
útil, no necesita contener materiales de intensa toxisidad.
Altunas señoras tienen la costumbre pésima de almacenar
los medicamentos que han usado durante algunas enfermedades, creyendo que alguna vez pueden volverlos á utili·
zar. Este es un error muy grave, que en más de una ocasión ha dado lugar á accidentes. Lo mejor, en todos los
casos, es arrojar el sobrante de las medicinas que se han
usado, cualesquiera que ellas sean, y hacer lavar inmedia·
tamente los frascos que sirvieron para contenerlas, cuando
se trata de medicamentos recetados por el médico para de·
terminadas enfermedades.
He aquí una lista de substancias que no deben faltar en
el botiquín de una familia:
Primero:-Algodón absorbente. Ya sea que se obtenga
en paquetes cerrados ó en frascos, debe conservarse en tal
situación. El único que debe abrirlo es el médico, y
cuando íuere indispensable que otra persona usare de él,
debe hacerlo con las manos perfectamente limpias¡ si es
posible, tomar con unas pinzas el fragmento de algodón
que se necesite y cortarlo con tijeras, también perfecta·
mente limpias, evitando tocar el resto del algodón. Si el
fragmento que se toma deja un sobrante, habrá que arrojarlo á la basura y no v,olverlo á colocar en donde queda
el algodón intacto,

Exactamente las mismas precauciones deben tenerse con
la gasa aséptica ó antiséptica, d1da que es bueno conservar una provisión.
Un pequeño carrete de seda aséptica también debe figurar en el botiquín de una familia, pues tiene muchas aplicaciones, y es indispensable al hacer la primera curación
de una herida.
Cosa muy necesaria es tener una substancia desinfectante, de uso fácil y poco peligrosa. Este doble papel lo llena
á maravilla el permanganato de potasio. Es una substancia no venenosa, sumamente barata, con la cual se hacen
soluciones en agua que pueden servir como desinfectante
en cualesquiera circunstancias. El agua oxigenada es tamhié.n un desinfectante muy manuable. Hay, sin embargo,
el mconveniente de que se altera con facilidad, y sobre
todo, de que no toda la que venden con ese nombre tiene
las cualidades requeridas.
El ácido bórico es otra substancia desinfectante que no
debe faltar, porque se emplea en casos en que el permanganato de potasio sería demasiado irritante, como sucede
por ejemplo. en los ojos.
'
Fuera de los desinfectantes hay otras substancias de aplicación interna, que es muy útil tener siempre á la mano.
Tales son, por ejemplo, los sinapismos. Antiguamente se
preparaban éstos en el momento de usarlos. Hoy la fabricación de papeles sinapismos se ha perfeccionado mucho,
y pueden obtenerse á muy bajo precio. Es indispensable
conservarlos en paquetes, envueltos en papel impermeable
y en cajas, también impermeables, porque la humedad les
altera muy fácilmente. Igual cosa puede decirse de las cataplasmas. Si se quiere prepararlas en el momento de hacer uso de ellas, hay que tener á mano harina de malva ó
de linaza¡ pero también se fabrican ahora en grande escala
y á precio sumamente cómodo para usarse en el momento
querido.
La vaselina y la glicerina tampoco deben faltar en ningún botiquín de familia. Respecto de éstas, no hay que decir otra cosa, sino que la costumbre general de tenerlas á
la intemperie, donde el polvo y el contacto de cuerpos su·
cios las echan á perder, debe suprimirse completamente.
Para esto _ser~ necesario. tomar con una cucharilla perfectamente hmpia la cantidad que ha de usarse, y no introducir el dedo ni cualquier objeto sucio en el receptáculo
que las contiene.
Claro es que el alcohol es una substancia que tiene mu·
chos usos en la práctica, ya sea por sí mismo ó como disol·
vente de otras substancias. Por ejemplo, es bueno tener á
mann siempre un poco de alcanfor, porque disuelto en una
cantidad de alcohol, sirve · para hacer una fricción muy
útil en ciertos casos.
Los ja~,nes,. así los ~esi~fectantes, r~sinosos y sulfurosos, tambien tienen aplicaciones muy utiles. Respecto de
los primeros, hay que tener en cuenta que algunos son venenosos, y por lo tanto no deben dejar~e al alcance de los
niños.
Substancia~ que pueden emplearse al interior y que deben tenerse siempre al alcance de la mano en la casa son:
El amoníaco, que también debe usarse al exterior. ' Hay
que tenerlo en frase~ herméticamente cerrado y en lugar
fresco¡ destaparlo cuuiadosamente porque se dan casos en
que el frasco se rompe y el líquido salta y causa quema·
duras.
El acetato de amoníaco, muy útil para preparar en la ca·
sa bebidas sudoríficas.
El éter sulfúrico, valiosísimo en ciertas ocasiones. Hay
que tenerlo en frasco perfectamente cerrado y no olvidar
que es inflamable, y no hay, por lo tanto, que destaparlo
cerca de una flama.
Entre las substancias vegetales que tienen uso más general y no deben faltar en la casa, están las hojas de cabo·
randi, las hojas de naranjo, las hojas de sen, la manzanilla
y la mal va. .s~s cocimie~tos tienen aplicaciones muy útiles.
Una provisión de aceite de risino nunca está de más.
P~efiérase usar para ello el aceite italiano, que ofrece ven·
ta3as, entre otras, la de no alterarse fácilmente. Consérve·
sele también en frasco cerrado. En las droguerías se le puede obtener en pequeños frascos de capacidad conocida1 de
modo que es fácil, por ese medio, emplear la cantidad ne·
cesaria sin recurrir á una -medición exacta.
Pero en todo caso, téngase presente que todas estas subs·
tanc~as, aun las más inoce~tes en apariencia, no deben usarse á tontas y á locas, sino mediante el consejo de alguien
que tenga los conocimientos suficientes para no cometer
un error funesto.

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La Moda Griega
Cuando Urueta pronunciaba en la clásica Preparatoria de México sus memorables conferencias sobre los poemas homéricos y la tragedia ática ( esas sorprendentes disertaciones que, á pesar de su erudición barroca y su documentación apresurada, evocan vlvidamente aspectos del
esplritu griego, merced á la pod~rosa intuición del autor, á punto tal, que el Rec·
tor de la Universidad salmantina, helenista
y Unamuno, las juzgó con singular respeto), uno de los entonces discipulos del
orador mexicano salla de cada conferencia-según refiere hoy humorlsticamente-encendido en amor de las letras, y al llegar á su casa, se entregaba apasionadamente á la lectura de .... Gómez Carrillo.
Este salto d&lt;!sde las rapsodias homéricas hasta las crónicas parisinas del autor de "Entre encajes," lo consideré, al serme narrado, prodigio acrobático de la in·
conciencia intelectual. ¿Quién hubiera adi·
vinado que el salto lo darla más tarde, pe·
ro en sentido inverso, el propio Gómez
Carrillo?
Y que lo darla, digo, sin grave desacato
ni desconcierto. El nuevo libro "Grecia,"
de Gómez Carrillo-el primero, si no me
equivoco, en que un hispanoamericano
describe un viaje á las Hélade,-no podrá
tomarse, no digo ya como obra fundamental, pero ni siquiera, si se insiste, como
obra seria, como estudio detenido ó meditada y sincera impresión; pero no es un
libro pedante ni un libro irrespetuoso. Me
figuro que podria provocar las iras del severo Fernando Segundo Brieva Salvatierra. el docto traductor de Esquilo; pero no
irritará Menéndez y Pelayo. El ágiÍ ero·
nista guatemalteco ha ido á Grecia 1levado por imposición de la moda, por exigen·
cía perioaistica, y, so capa de pintar la
Grecia contemporánea, ha colgado á las ligeras alas de sus crónicas discreto fardo
de reminiscencias clásicas, porque á su
perspicaz instinto no se escapa que, 110
importa cuanto aparentemos interesarnos
por la cuestión balkánica, lo que seduce
al público literario, la moda no agotada
aún, es la Grecia antigua.
Desde el Renacimiento ha!&gt;ta nuestros
dlas, es decir, desde el platonismo floren·
tino hasta la resurrección del teatro al aire libre, no transcurre cuarto de siglo sin
que en la Europa intelectual se suscite la
cuestión helénica. En este momento-pue·
de observarlo quienquiera siga, aunque
sea de lejo·s y aprisa, el movimiento mundial,-los grandes autores Que están de
moda son''Homero" y Goethe. Shakespeare está sufriendo crisis; á Cervantes lo
hemos olvidado, á pesar de las fiestas del
"Quijote;" Dante apenas comienza á levantarse en una nueva aurora. Pero el legendario padre de la poesla europea goza
ahora de popularidad inusitada, como lo
muestran los cuentos de Lamaitre, el
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�EL .MUNDO ILUSTRADO

202
de gentes leidas, la "Odisea" se comenta lo cierto es que su ligereza es más impues·
con fruición que no pudiera dar ninguna ta que nativa, y que él es capaz de vennovela moderna y los epltetos homéricos cerla á ratos, muy de tarde en tarde, para
son gala frecuente de la conversación: no escandalizar demasiado al público que
' hasta en editoriales de periódicos norte- pide actualidades brillantes. ¿No le hemos
americanos se hacen remini5cencias de visto lanzar una condenación enérgica de
las "palabras aladas." Ni es eso todo. lo l:onito de las letras?
Condenación que cae, se dirá, sobre su
Dentro dentro de pocos meses Sófocles se·
es un tónico mara·
misma obra, pero dictada en un momento
rá
autor
de
tanta
actualidad
como
Osear
villoso. Limpia,
Wilde, gracias á la música de Richard
.depura y enriquece
Strauss. Aristófanes inspira á los comela sangre, expediógrafos alemanes . Platón anda ya en
liendo todos los
lenguas de los nuevos pensadores . La musa campestre, el arte hesiódico y el arte
-.:,...-~..-, .,, venenos del sisbucólico reaparecen en D' Annunzio, en
'~
tema y comuniGuido verona, en Francis James .... En
'v
cando vigor á los
suma, el helenismo decadente de Pierre
nervios. Tomándola
Louys y Jean Bertheroy, inspirado en la
vida artificiosa de Alejandrla y Bizancio,
La Sangre es Enriquecida
va cediendo el puesto á la faz genuina,
del helenismo.
Los Músculos son Fortalecidos ateniense
A maravilla lo prueba el libro de Gómez
Los Nervios Vigorizados
Carrillo. No se nos da aqui una Grecia
uniforme, según la fórmula de serenidad
Yla Salud Restablecida
de Renán ó según la formula trágica de
Nietzsche, sino aspectos varios, rápidos,
La zarzapat:l'illa es sólo uno de una.
docena de iugredientes de que está compero no incongruentes, del mundo helénipuesto este maravilloso remedio, cada.
co. Apenas sí hay un capitulo para las
Á todas las personas que pa decen de impuuno de los cuales ejerce una acción escortesanas (éstas, que hace diez años le renzas
de la sang_re, y 10!\s particularmente a
pecial en la obra rtJstauradora de esta
habrían hecho llenar todo un volumen ga· las que Sd constoernn eufermss de Stfilis Od&lt;1
medicina. Esto no puede decirstJ de
Escrüiula, r ccou1tnw,wo::s l.Ull~ t=ucitu::c1u.N
la11te, ahora sólo le merecen quince pági
mellte que prneben et R emedio de l\funyo"
otras Zarzaparrillas, pues sólo es vernas un tanto duras), otro para las esta· para la Sangre. Elimina r!\pida mente&lt;'ualquier
dad ele la Za'rzapa·1•1•illa &lt;lel D1·.
forma.de SUilis. O.un &lt;'ll los casos de Cl.'2-.-:.,,e
tuas de Tanagra, y uno, deplorable, s0bre
remr,tum y cmm ;;o el cuerpo fi0 cubre de
Ayer.
el parisianismo de las mujeres de Atenas. Eagas, recomcndamo~ este remedio, pues no
~Olamente ataJa la tnfermedad siuo 4.ue eli·
No se deje usted persuadir ó engañar
Todo lo demás son evocaciones del mundo wina po,:o con1p!cto totlo &lt;'1 v i rus.
por alguien que con urgencia le reco·
No se desanime Ud.; 1l!' gaste sumas cuan
clásico ó aspectos de la nueva Grecia, cu·
t.tosas en con su tar 11. lo~especialistas, y comprt
miende otra Zarzaparrilla de la que
yo parentesco con l'l antigua, con la Gre· en cual'luie r botica, por 4 pesos en moneda
nada sepa. Procúrese usted la legiti·
cia eterna, es el retornelo de toda diserta- n1ejlcana, una botella del Remedio deMunyon
la San 6 re.
ción. Sin pedantería, antes bien con re· pam
ma Zarzaparrilla udel DR. A VER."
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Cada frasco ostente~ l a ft&gt;nnu1a en la
Age11Le:,; &lt;Jeutnl.le8: J. Labanle "Suc~.
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t'fJ(n/at11. l'rer¡uute 11.,te1l 1Í stt 1n(dieo /o
IJ!IO opiirn de l&lt;t Zar:mpan•illc, del Dr.
Eleusis, el griego Demetiros Philios y
~tye1·.
hasta el venerable Creuze,; sobre el ma.r
Preparada por el DR. J. C. AYER y CIA.,
de la Odisea, Victor Bérard; sobre la cues·
Lowell, Mass., E. U . de A,
tión homérica, Bréal, la escuela wolfi:rna,
las excavaciones de Schlieman. No hay
que ser muy avanzado en cuestiones grie·
gas para advertir los yerros de esa erudi
Suaviza, Jim pl:t. y embellece el cutis.
ción que Gómez Carrillo creyó necesaria
MANDE UN PESO.
para citas ocasionales. ¿Cómo se atreve
Francisca S. González y Cía. -·Gómez Pal~cio, Dur.
á aseverar, por ejemplo, que todos los
erudito,; alemane&lt;; votan por el origen po·
pular y fragmentario de los poemas homé·
DE ACEITE DE BACALAO
ricos? Basta recordar á escritor tan uniFERRUGINOSO
versalmente conocido, de tan prestigiosa
No se trata de sobas faciales, ni de autoridad y de tan larga secuela como
baños de vapor, ni tle máscaras, ni de
rouillos, ni de nachi que iny¡,ctar, sino de Otfried Müller, para aplastar semejante ~ ,.ma preparación maravillosa.
un descubrimiento sencillo y maravilloso ligereza.
r,,econocida por la profesión méEn cambio, las citas de autores antiqne hace desaparecer la$ más inveterndas
Rn ugas en OCHO IIORA.S CONTADAS guos tienen sabor y vienen siempre á dita como el mejor de los tónicos
POR EL RELOJ.
cuento, con aparente facilidad, como si Yel reconstituyente mas energico.
tuviera el autor familiaridad con ellos . No
Me Reí de Todos Los
es, sin duda, que tal familiaridad la pose- Estimula el apetito, purifica y
Especialistas
de antaño el modernista viajero, sino
r. hice desaparecer mis arrugas por medio yera
que
una
frecuentación constante, durante I enriquece la sangre y cura tod~
ele mi clf's&lt;mlirimiento, después de haber
el
viaje,
impregnó su dúctil espíritu de he· las enfermedades del pecho y lo¡,
fallado todos los doctores eonservado1·es
¡le h belleza á qnie11e~ me babia eoufü1do. lenismo puro. Cabe suponer que para este
~lmones.
Ahora tt&gt;ngo la eul'lt tnn ter 5a y suave como escritor la consulta erudita tiene que ser
c•n:m,lo te11fa diPcioc·ho años de ecla&lt;l. 'l'c molesta '. ¡imaginad á Gómez Carrillo esPídase siempre el de Stearnr..
'111.ré p:1rLícipe de mi secreto, amable letl o- tudiando la "Simbólica" de Creuzer ó la
rn, y te propot·cioua1·é informes completos, "Historia" de Grotel); y al contrario, la
Ji me prometes no revelarloH a nadie bajo lectura de los autores es fuente inextinta
:: ~ru1, de multa.-Para detalles dirigirse á
de deleites. Porque, si á Gómez Carrillo le
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tienen muchos por superficial incurable,
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203

EL MUNDO ILUSTRADO

de sinceridad por el olio de algo peor
que lo bonito: " lo cursi." Aqul ha ido
más lejos. El aroma : de la Grecia clásica llega á dar •distinción á más de
una página; los tltulos mismos son sugestivos: "El mar de la Odisea, Cielo del
Atica." Un purista dirá que recurre dema·
siado á la Antologla; pero ¿no ilustra la
Antología, más que cualquier otro resto
clásico-excepto las comedias de Aristófanes,-lo peculiar y lo·~menudo en las
costumbres públicas y privadas de Gre·
cia? Hay, por lo demás, suficientes y
atinadas reminiscencias de los autores de
las épocas áureas, aun de los filósofos .
No conozco página de Gómez Carríllo que
alcance la elevación del cuadro trágico
"El Palacio de Orestes," magistralmente
e,-crito, vlvidamente compue~to é iluminado con los colores inagotables que ofrece
el lenguaje de Esquilo y Sófocles, aunque
sea pálido el final, la modernización del
hijo de Clitemnestra: este cuadro vale
por si solo más que el conjunto de todo lo
restante.
En lo que toca á la Grecia contemporá·
nea, Gomez Carrillo quiere conservarnos
la ilusión de que sus hijos son descendientes dignos de sus abuelos, son ''hijos
de Usiles;" .i!pero el mundo moderno no
se ha interesado por la Grecia viva sino
una vez, hace un siglo. No sé si á todos .
en América, nos ha interesado la luclu
de in lependencia. De mi sé decir que,
cuando niñ~. apren.li á amar.:á· las dos
Grecias: á la segunda, ta heroica de 1823
gracias á cierta novela histórica y al poema) iyroniano ,del buen Núñez de Arce.
Después la ful olvidando. En Buffalo
conocf una dama griaga cuya única dis·
tinción real, en sociedad, era danzar admirablemente.· En Nueva York traté á un
descendiente de griegos, "bulgarizado"
hasta el apellido, pero antiguo residente
en Atenas, en donde, según me hace sospechar Gómez Carrillo, adquirió su verbosidad típica. Pocas cosas de Grecia
aprendi . por. ellos. De la literatura neogriega, algo nos ha llegado en las traducciones de Bikelas (á quien, dada su fama,
es raro no lo cite nuestro cronista), de
Palamas, de Eftaliotis, de Rhoides; algo
más nos cuenta Gómez Carrillo, sobre to·
do de la popular, interesanttsima. Pero el
mundo actual no se interesará vivamen.
te por esa literatura, por más que e:1 ella
se aspire á continuar la tradición clásica,
mientras no se produzca allí una obra de
genio. Por ahora, nos atrae la patria de
lbsen, revelador de vida nueva. Si en la
Grecia moderna apareciera un esptritu
genial, todas las miradas se convertirían
hacia la tierra del Atica; y aunque no si·
guiera las rutas clásica~. ya nos encarga.
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�EL MUNDO ILUSTRADO

206
Lo que ens11:ya~a el extraordinaric jarHe aqul un punto de partida. BaSoo, en dinero con quien iba á verme, era una susu :J(ovum organu,n., establece que el ca- gestión sobre las violetas. f:!ablalas en. nelero y otros odorlferos, colocados. cerca contrado singularmente nerv1o~_as, lo cual
de lugares fétidos, retienen obst1~a~a- demuestra, agregaba, la afecc1on y el homente el aroma, rehusando su em1sion, rror siempre exagerados que les profesan
para impedir que se mezcle con las exha- las histéricas ' y querla llegar á hacerles
Lo que deseaba aquel extral\o Jardinero laciones hediondas .. .
era crear la flor de la muerte. Sus tent_ativas remontaban á diez af\os, c~n éxito
negativo siempre, porque, cons1dera.ndo
al ve eta\ sin alma, atenlase excl_um:ament~ á la plástica. Injertos, combmac10nes de todo habla ensayado. La P!oducción de la rosa negra ocupóle un t1~mpo;
"Higiene de la Infancia y Consejos Prácticos
ero nada s11có de sus invest~gac1~nes.
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parecer, . las diversas onentac1ones Y
Dirección.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Edad del nifi.o.. ... ... .. .. . .. .. .. ,
adaptaciones a diferentes planos, que
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da planta su bulbo cerebral y s~ corazon
Mundo Ilust. Enero 24 -1909,
rudimentario, situados respectivamente
en el cuello de la ralz y en el t_ronco. La
semilla, es decir, el sér resumido para l.a
procreación, lo dejaba ver con. toda cla!I·
dad El embrión de una nuez tiene I~ mis·
. ma del corazón, sie~do asaz parecida al
cerebro la de \os cotiledones. Las. dos ho·
jas rudimentarias que salen de di.cho embrión, recuerdan con bastante.cla,1dad dos
ramas bronqui~les,.~uyo oficio desempefian en la germmac1on . . .
Las analoglas morfolog1cas suponen caRemedio universal p~ra el dolor de.caderas (ta~ frecuente entre las mujeres)
si siempre otras de f_ondo; Y. por esto la
sugestión ejerce una mfluenc1a más vasta
Proporcionan al 1 v I o
de 10 que se cree sobre la forma de lo~ se·
instantáneo.
res. Algunos clarivi~entes de 18: histoDonde quiera que se
ria natural, como M1chelet y Fnes.• pr~sienta dolor aplíquese
sintieron esta verdad que la exp_enenc1a
un emplasto. Para
va confirmando. El mundo de!os msectos
pruébalo enteramente. Los pá¡aros osten·
tan colores más brillantes en los palses
cuyo cielo es siempre puro LGould], Los
gatos blancos y de ojos azules son, comúnmente, sordos [Darwln] . Hay _peces
que llevan fotografiadas en la _gelatma de
su dorso las olas del mar (Stnndberg ). El
girasol mira constanteme~te al ast~o del
dla y reproduce con fidelidad. su n_ucleo,
sus rayos y sus manchas LSamt-P1erre).

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MUNDO ILUSTRADO

emitir un tósigo mortal sin olor alguno;
una ponzofia fulminante é imperceptible.
Qué se proponla con ello, si no era puramente una extravagancia, permaneció
siempre misterioso para mi.
Encontré un anciano . de porte sencillo,
que me recibió con corteslas casi humildes. Estaba enterajo de mis pretensiones,
por lo cual entablamos acto continuo la
conversación sobre el tema que nos acercaba.
Querla sus flores como un padre, manifestando fanatica adoración por ellas.
Las hipétesls y datos consignados más
arriba fueron la introducción de nuestro
diálogo; y como el hombre hallara en mi
un conocedor, se encontró más á sus anchas.
Después de haberme expuesto sus teorlas con rara precisión, me invitó á conocer sus violetas.
-He procurado, decla mientras lbamos,
llevarlas á la producción del veneno que
deben exhalar, por una evolución de su
propia naturaleza; y aunque el resultado
ha sido otro, él comporta una verdadera
maravilla; sin contar con que no deses·
pero de obtener la exhalación mortlfera.
Pero ya hemos llegado; véalas usted.
Estaban en el extremo del Jardlo, en una
especie de plazoleta rodeada de plantas
extral\as. Entre las hojas habituales sobresallan sus corolas, que al pronto tomé
por pensamientos, pues eran negras.
-Violetas negras, exclamé.
-SI, pues; habla que empezar por el
color, para que la idea fúnebre se grabara
mejor en ellas. El negro es, salvo alguna
fantasla china, el color natural del luto,
puesto que lo es de la noche-vale decir
de la tristeza, de la diminución vital y del
suefio, hermano de la muerte. Además,
estas flores no tienen perfume, conforme a
mi propósito, y este es otro resultado producido por un efecto de correlación. El color ne~ro parece ser, en efecto, adverso
al perfume; y asl tiene usted que sobre
mil ciento noventa y tres especies dé flores blancas, hay ciento setenta y cinco
perfumadas y doce fétidas; mientras que
sobre dieciocho especies de flores negras
hay diecisiete inodoras y una fétida. Pero
esto no es lo interesante del asunto. Lo
maravilloso esta en otro detalle, que re-quiere, desgraciadamente, una larga explicación .•.
-No tema usted, respondl; mis deseos
de aprender son todavla mayores que mi
curiosidad.
-Oiga usted, entonces, cómo he procedido:
-Primeramente, debl proporcionar á mis
flores un medio favorable para el desarrollo de la idea fúnebre; luego, sugerirl~s
esta idea por medio de una sucesión de
fenómenos; después poner su sistema nervioso en esta~o de recibir la imagen y fi.
Jarla; por último,_ llegar á la producción
del veneno, combmando en su ambiente
y en su savia diversos tósigos vegetales. La herencia se encargarla del resto.
Las violet_as que usted ve, pertenecen á
á una familia cultivada bajo ese régimen
durante diez años. Algunos cruzamientos,
indispensables par&lt;1 prevenir le degeneración, han debido retardar un tanto el
éxito final de mi tentativa. Y digo éxito
final , porque conseguir la violeta negra é
inotlora, es ya un resultado.
Sin embargo, ello no es dificil; se reJuce
á una serie de manipulaciones, en las que
entra por base el carbono, con el objeto de
obtener una variedad de anilina. Suprimo
el detalle de las investigaciones á que debl entregarme sobre las toluidinas y los
xilenos, cuyas enormes series me llevar!~ muy lejos, vendiendo por otra parte
m1 secreto. Puedo darle, no obstante, un
indicio:.~¡ origen de los colores que llamamos afllhnas, es una combinación de hidróg_eno y cctrbono; el trabajo qulmico posterior s~ reduce á fijar ~xlgeno y nitrógeno,
produciendo los álcahs artificiales cuyo
tipo es la afiilina, y obteniendo derivados
después. Algo semejante he hecho yo. Usted sabe que la clorofila es muy sensible
y á esto se debe más de un resultado sor~
prendente. Exponiendo matas de hiedra á

207

Aquel recuerdo, que tendia á halagar vi ·
la luz solar, en un sitio donde ésta entraba por aberturas romboidales solamen- siblemente mis inclinaciones literarias,
te, he llegado á alterar la forma de su me conmovió .
- Permltame, dije, que admire de paso
hoja, tan persistente, sin embargo, que
es el tipo geométrico de la curva c1soides; su memoria verdaderamente juvenil.
-Para extremar aún la influencia sobre
y luego, es fácil observar que las hierbas
rastreras de un bosque se desarrollan imi- mis flores, continuó él sonriendo vagatando los arabescos de la luz á través del mente, he mezclado á los narcóticos plantas cadavéricas. Algunos ar'.lm y orchis,
ramaje .. ..
Llegamos ahora al procedimiento capi- una stapella aqul y allá, pues su olores
tal. La sugestión que ensayo sobre mis y colores recuerdan los de la carne co.
flores es muy dificil de efectuar, pues las rrompida. Las violetas, sobreexcitadas por
plantas tienen su cerebro debajo de tierra; su excitación amorosa natural, dado que
son seres invertidos . Por esto me he fija- la flor es un órgano de reproducción, 11-sdo más en la influencia del medio como piran el perfume de los venenos cadavérielemento fundamental. Obtenido el color cos añadido al olor del cadáver mismo;
negro de las violetas, estaba conseguida sufren la influencia soporlfica de los uarla primera nota fúnebre . Planté luego en cóticos que las :lisponen a la hipnosis, y
torno los vegetales que usted ve: estra- la megalopsia alucinante de los venenos
monio, jazmln y belladona. Mis violetas dilatadores de la pupila. La sugestión fúquedaban, asl, sometidas á influencia~ nebre comienza asl á efectuarse con toda
qulmica y fisiológicamente fúnebres. La intensidad; pero todavla aumenta la sensolarina es, en efecto, un veneno narcóti- sibilidad anormal en que la flor se encuenco; asl como la daturina contiene hioscya- tra por la inmediación de esas potencias
mina y atropina, dos alcaloides dilatado- vegetales, aproximándole de tiempo en
res de la pupila que producen la megalop- tiempo una mata de valeriana y de espuesia, ó sea el agrandamiento de los obje- las de caballeros cuyo cianuro la irrita
tos. Tenla, pues, los elementos del sueño notablemente. El etileno de la rosa colay de la alucinación, es decir, dos produc- bora también en este sentido.
Llegamos ahora al punto culminante del
tores de pesadillas; de modo que á los
efectos especificas del color negro, del experimento, pero antes deseo hacerle essueño y de las alucinaciones, se unia el ta advertencia: el ¡ay! humano es un grimiedo. Debo añadirle que para redoblar to de la naturale:a.
las impresiones alucinantes, planté, adeAl oir este brusco aparte, la locura de
más, el beleño, cuyo veneno radical es mi personaje se me presentó evidente; peprecisamente la hioscyamina.
ro él, sin darme tiempo á pensarlo bien
-¿ Y de qué sirve, puesto que la flor no siquiera, prosiguió:
tiene ojos? pregunté.
-El ¡ayl es, en efecto, una interjección
-Ah, señor; no se ve únicamente con de todos los tiempo'&gt;. El hombre se ha
los ojos, replicó el anciano. Los sonámbu- quejado siempre lo mismo. Pero lo curioso
los ven con los dedos de la mano y con es que entre los animales sucede también
la planta de los pies. No olvide usted asl. Desde el perro, un vertebrado superior, hasta la esfinge calavera, una marique aqul se trata de una sugestiOn.
Mis labios rebosaban de objeciones; pe- posa, el 1ayl es una manifestación de doro callé, por ver hasta dónde iba á llevar- lor y de miedo. Precisamente el extrafio
insecto que acabo de nombrar, y cuyo
nos el desarrollo de tan singular teorta.
- La solanina y la datunna, prosiguió nombre proviene de que lleva dibujada
mi interlocutor, se aproximan mucho á una calavera en el corselete, recuerda bien
los venenos cadavéricos-ptomainas y la fauna lúgubre, en la cual el 1ayl es co·
leucomalnas-que exhalan olores de jaz- mun. Fuera inútil recordar á los buhos;
mln y de rosa. Si la belladona y el estra- pero s1 debe mencionarse a ese extraviamonio me dan aquellos cuerpos, el ol.:,r do de las selvas pnmitivas, el perezoso,
está suministrado por el jazminero y por que parece llevar el dolor de su decadenese rosal cuyo perfume aumento, conforme cia en el ¡ay! especifico, al cual debe uno
á una observación de Candolle, sembran- de sus nombres . . .
Y bien; exasperado por mis diez afios de
do cebollas en sus rercanías. El cultivo
de las rosas está ahora muy adelantado, esfuerzos, dec1dl realizar ante las flores
pues los injertos han hecho prodigios; en escenas crueles que las impresionaran
tiempo de Shakespeare se injerto recién más aún, sin éxito también, hasta que un
dia ...
las primeras rosas en Inglaterra .. .
,..

. .

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LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
reina de las 1&gt;0madas, porQue alempre cura, siempre alivia y 1lempr1 es eficaz. Mlllares de versonas curadas con ~ua tes ,U!can Bl s maravillosos resultado,, y vor esto es Que se ba becbo la oreterlda del vúbllco Basta usarla una vez
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17

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Líneas Nacionales.

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:a:d~e~::
::~:nt;~
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~

7.30p.m.
El tren que sale para Empalme de González, vía
Querétaro, sale de la Estación de Colonia á las 7.45 a.
m. El tren que sale de San
Luis Missouri, Laredo, Monterrey, San Luis Potosí y
Querétaro, llega á la Estación de Colonia á las 8.00
p. m. en lugar de las 6.00

~

~

~

~

~

~
--~

~

El tren que anteriormente
salía de la Estación de Colonia á las 8.15 p. m. para
Querétaro, San Luis Potosí, Monterrey, Laredo y San
Luis Missouri, uldrá á las

mmo.
El tren de Empalme de González, vía Querétaro, llega
á la Estación de Colonia á

~

~

.... Pero aproxlmese, fuzgue por usted mismo.
Su cara tocaba las n~gras flores, Y, casi o~l\gado ~Ice lo propio,
Entonces-cosa Inaudita-me pareció percibir débiles quejidos,
Pronto hube de convencerme. Aquellas flores se quejaban, en efec·
to, y de sus corolas oscuras surglan una pululación de pequenoa
ayes muy semejantes á los de un niño. La sugestión hablase
operado en forma completamente imprevista, y aquellas flores
durante toda su breve existencia, no haclan sino llorar.
'
Mi estupefacción habla llegado al colmo, cuando de repente
una idea terrible me asaltó. Recordé que al decir de las leyen.
das de hechicerla, la mai,drágora llora también cuando se la
ha regado con la sangre de un niño; y con una sospecha que
me hizo palidecer horriblemente, me incorporé.
-Como las mandrágoras, dije.
-Como las mandrágoras, repitió él palideciendo aún mis
que yo.
·
Y nunca hemos vuelto á vernos. Pero mi convicción de ahora
es .:¡ue se trata de un verdadero bandido, de un perfecto hechicero
de otros tiempos, con sus venenosy sus flores de crimen. ¿Llega.
rá á producir la violeta mortlfera que se propone? ¿Debo en.
tregar su nombre maldito á la publicidad?

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archivo y se llevó la partida de nacimiento de Goethe.
La cosa es sorprendente, pues el ladrón dejó una nota en el ao•
quel saqueado, diciendo: que se llevaba el precioso documento, DO
para venderlo á un amateur coleccionista, sino para obtener 111
papel de familia; pues él es descendiente del inmortal creador III
Fausto y Werther.- .

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209

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

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humilde, se con~ierte en algo parecido al saéerdocio, cuando el q
lo practica se si~nte alentado por un ideal mts ó menos vago
altruismo;·

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�EL MUNDO ILUSTRADO

210

EL MUNDO !LUSTRA.DO

CAL(NDARIO D( LA S~MANA
DOMINGO

¡Atenci6n, Señora!

31
(5'? de mes y 4&lt;? después de la Epifanla).
La lnvenclón ó el Hallazgo del Nitío Jesús en medio de los doctores. San Pedro
Nolasco, confesor y fundador de la orden
de redención de cautivos ó mercedarios.
San Ciro, médico, mártir. Oficio y misa de
San Pedro. Rito doble y ornamento blanco; se conmemora la Dominica. La fiesta
de la Invención del Niño Jesús ha sido
concedida por la Santa Sec!e para algunos lugares, asignándola la Dominica
cuarta después de la Epifanla para su
celebración. Función en Belén y absolución del escapulario.

Considere Ud. el hecho
importantis{mo
de que el Compuesto Vegetal de Lydia E. ~inkham
ha curado más casos de enfermedade~ femeninas que
cualquiera otra medicina jamás conocida en el mundo.
Si la que lee esto, e?tá sufrien~o de algún mal
peculiar del sexo fememno, no vacile en comprar ~n
seguida una botella del Compuesto Vegetal de Lyd1a
E. Pinkham. Proporcione vigor y fuerza. á todo el
organismo de la mujer, y cur~ tod.a desvi~c1ón, ulceración ó inflamación de la matnz. Es también excelente
para fortificará la mujer durante su embaraz? y ála
hora del parto, así como para las que atraviesan el
Cambio de la Vida.
Cuando un remedio ha tenido tan buen éxito en la
cura de tantas mujeres, nadie puede decir-á no ser
que deje de ser justo-sin probarlo antes: "Yo no
creo que á mí me hará bien." Por esto las que lean
esto, deberían recordar que el

FEBRERO
LUNES

1º

Santos Ignacio, obispo, mártir, y Severo, obispo, confesor.

Compuesto Vegetal

MARTES

2

de Lydia. E. Pinkha.m
es el Unico Remedio Genuino é Infalible para la cura las enfermedades
y males peculiares de la mujer.
.
.
Cura las \)eores formas de males femeninos, tales como la :3ensa~16n de T1r~ntez. la Debilidad de Espalda, Caída y Desviación del U tero o Matnz, y es vahosbim o en el Cambio crítico de la Vida. Disuelve y arroja los ~umor~s del Utero,
cuando comienzan á formarse, y contr~rr~sta toda .ten~en~ta hacia ~~more_s
cancerosos. Q!.iita los Desmayos, Irntac10nes, II1stensmo, Postrac1on ne1viosa, Agotamiento, y fortalece y entona el ~~tómago. Cur~ las Jaquecas, la
Debilidad Gweral, la Indigestión, etc., y v1V1fica todo el Sistema. Para la
cura de las Enfermadades de los Riñones de ambos sexos el Compuesto de
Lydia E, Pinkham no tiene rival,
De Venta en todas Jns Farmacias. Preparado en los Laboratorios de
The Lyclia E. Pinkham Medicine Company, Lynn, 1\Iass., U.S.A,

La Purificación de Maria Santlsima. San
. Cándido, mártir. Oficio y misa de la fiesta del dla: rito doble de segunda clase y
ornamento blanco. En Catectral, Guadalu·
pe y principales iglesias del Arzobispado,
bendición de las velas llamadas de la Candelaria, que sirven para la hora de la
muerte; también se bendicen las semillas
que han de sembrarse en el año. Fundón
é indulgencia plenaria en Catedral y en
Guadalupe y titular en la parroquia de
Tacubaya y en la capilla de la "Candelaria de los Patos." (P. S.)
Conjunción de la Luna y Neptuno á las
12 h. 17 m. del dla.
MIÉRCOLES

~~

3

Bias, obis_po, mártir, patrón menos
prmc1pal de la ciudad de México. San Celerino, diácono mártir. Función en la parroquia de la Santa Veracruz.

SÁBADO

6

*

25 de Enero de [r590
Entra á México el Virrey D. Luis
de Velasco

Un disgusto habido entre el Virrey de
Villa Manrique y un oidor de la ciudad
de Guadalajara, que no tuvo ningunas
consecuencias para el virreinato, pero
que llegó exagerado á oidos de Felipe II,
hizo ·que el monarca creyera que había
estallado la guerra civil en la colonia, y
por lo tanto, se preocupó mucho por enviar á México, como virrey, á persona
que fuera capaz, por su carácter y circunstancias, de imponerse sobre la situación.
Para ella designó á D. Luis de Velasco,
hijo del virrey del mismo nombre, y su
elección fué muy atinada, pues pocas
personas tenían en la Nue',a España tanta influencia y mejores conocimientos que
D. Luis. Luego que recibió éste la orden
&lt;le hacerse á la vela y tomar posesión del
virreinato, se embarcó y se dirigió á las
costas del golfo mexicano. Un fuerte temporal le impidió desembarcar en Veracruz y lo hizo en algún otro punto de la
costa á mediados de Diciembre de 1589.
Su viaje por tierra fué tan accidentado
como por el mar, y no llegó á la ciudad
de México sino el 25 de Enero de 1590.
Su administración se distinguió por su
prudencia y buen tino.
26 de Enero de r812

Santos Andrés Corcino, obispo; Gilberto y José de Leonlsa, confesores. A las
tres y media de la tarde, vlsperas cantadas en Catedral, siendo los maitines y laudes, que terminan á las siete de la noche.

Renuncia de Calleja

5
Ve~era
Agua
Kineral ~f~
1'atural de
•

l 11-I i

~ Manantlale,
del Bitado
Prand,.

BIE)J ESPECIFIC.A.R EL NOMBRE

VICHY CÉLESTINS e.~,~r:~:·~-,~:~
VICHY GRANDE-GRILLE lúerm= w
VICHY HOPITAL.
hfermed&amp;d• u1 l1i6map.

PASTILLES-SELS- COIPRIMtS VICHY·ETAT

-P. S.

Llena en Cáncer á la 1 h. 48 m. 24 seg.
de la maflana. Heladas.
En la capital de la República y en las
principales ciudades de la misma se conmemora la promulgación de la Constitución federal; pero las manifestaciones que
se hacen para ello carecen completamente de entusiasmo, y parecen hechas por
mera fórm ula.

jara Recomienda la Pe-rn-na

Eiemérides de la Semana

4

San Felipe de Jesús, mártir mexicano,
patrón principal de la archidiócesis mexicana. Santa Agueda, virgen, mártir (su
fiesta el 14). Oficio y misa del primer san·
to; rito de primera clase con octava y or·
namento encarnado. Función en Catedral
con asistencia del prelado diocesano y de
los religiosos franciscanos y dieguínos
que toman asiento en el coro; el sermón
está á cargo de uno de ellos. Acabada la
misa, el limo. señor Arzobispo da la ben·
dición papal, y ganan indulgencia plenaria quienes la reciban en estado de gracia.
También hay en Catedral visita de los
Siete Altares y vlsperas cantadas á las
tres y média de la tarde. Función en la
Profesa y Titular en San Felipe de Jesús.

El Ilustrísimo Señor Arzobispo de Guadala-

r Santos Tito y Amando, obispo; Dionisio
papa; Guari no. cardenal, confesores; Teó!
filo, abogado; Dorotea, virgen, y Revocata,
mártire~. E:n el oficio y misa, que son
de San Tito, se conmemora la Dominica
quinta después de Epifanla, que no tiene cabida en su lagar.

JUEVES

VIERNES

211

El triunfo de l\ilorelos sobre las tropas
de Porlier en Tenancingo consternó de
tal modo á los realistas, que Venegas ordenó á Calleja que marchara desde Maravatío, donde se hallaba, á Toluca á oponerse al avance de los insurgentes. Contestó Calleja que la marcha de más de
sesenta leguas, que había de hacerse necesariamente, á la mayor brevedad, pondría á sus tropas en tal estado, que les
imposibilitaría toda acción. A las reiteradas órdenes del virrey tuvo al fin que
obedecer Calleja; pero al llegará Ixtlahuaca presentó su renuncia, la que le
fué aceptada el mismo día 26 de Enero de
1812. El descontento que causó en el
ejército esta renuncia hizo que Venegas
pidiera á Calleja que la retirara, lo que
éste hizo en seguida, y se dirigió á la cabeza de rns tropas á la capital del virreinato.
27 de Enero de 1856
Comunicación de Ghilardl

En los trastornos que originaron la renuncia del Gral. Alvarez á la Primera

Catedral de Guadalajara, México.

TOS BRAVA ALIVIADA POR LA PE·RU=NA.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Pe1•u1ia D1·ug ..Mf'g . Oo.,
Guadal.a/ara, ..Mé.?Jico.
l
OolU1nbi1s, O., E. u. Á .
A bril ~3, 1905.
i
..Muy 81'es. míos:-Te?1go la satisfaaci6n de a01nunica1• á
t V~es. q~e e~ 'USO del 1nediaame1~to ~enom inado ' 1Pe1·una," ha
c~u ado 1 adic_almente ~n pocos dias a 1tna persona de nii Jamii l1a, que venta .padeowndo, desde liacía dos meses, de 'tma tos
molesta y persistente.
i
De Ydes. Afmo . S . 8.

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J08B DE JESll&amp;

i

i

A rzobispo de Guadalaiam.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++..+++-i.NING ON remedio puede posiblemente recibir mayor elogio que el que
ha recibido la medicina que ha. llamado la atención y merecido la recomendación de un Arzobispo de la Madre
~e lai Iglesias, la Santa Iglesia Cató
hca, el Ilmo. ,,. Rmo. Señor L1·c. Don
J
~~r:j~~:,esús Ortiz, Arzobtspo de Gua.
Tales dignidades no condescenderían
á dar su recomendación personal á un
remedio, á menos que haya demostrado sus méritos en casos peligrosos
Para enfermedades causadas ·por

cambios y peculiaridades del clima la
Peruna es el
d' á
,
el mundo. reme 10 m s conocido en
Para. enfermedades mucosas de la
nari I
z, _garganta, el estómago ú otros
órga!1os Internos, la Peruna es el remedio que proporciona alivio
Alivia inmediatamente, y s°us curas
:~ef~~~~~!i~::,. como lo testifican
e
d
me:'o~º reme io del hogar, es el priEn la casa del rico ó d l b
Peruna ocupa un puesto d; h~~ 1~~· la

ª

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños
de $1.00 y $2.00 Botella.

�EL MUNDO ILUSTRADO

212

··1"e,"ck·~;

EMPLASTOS ,AUNDADIA
POROSOS de

W

Remedio universal para el dolor de caderas (tan frecuente entre las mujeres)
Proporcionan al 1 vi o " " " - - - - - - - -

instantáneo.

•

Donde quiera que se
sienta dolor aplíquese
un emplasto. Para

Reumatismo,
R11frlados, Tos,
Dolor de Peoho,
Debilidad de
Caderas,
lumbago,
Clitloa, eto., eto.
Para dolores en la reR'ión de

los Rlioaes 6 para la Debilidad
en las Caderas, el emplasto deberaaplicarsecomo sevéarriba.
Donde baya dolor l)Óngase
un emplasto de Allcodt,

Insista en obtener el
de

.Allceek.

~

ParaReatl1mo 6 Dolor
de Espalda,Codo.,
Y otras partes, 6
para Torcedura,
Contu1lone1, Entumecimiento, J
Ples DolorldOI, etc. el emplasto debert cortarse del
tamafio y forma requeridas ap,,
lidnd olo seg6n se demuestra.

TENCA PRESENTE-Que los Emplutos de Allc:ock, se han vendido fi. millona
durante mas de 60 anos. Como todas las cosas buenas bao sido ímiladol, pero solamente
eu apariencia. Los de Allc:ock se garantiza que no contlnen Belladona, Opio, flt MIMO
de ninguna ~cíe.

DB VENTA EN LAS BOTICAS DBL MUNDO ENTERO.

Magistratura de la Reptiblica, tomaron
gran parte los sacerdotes del culto católico, circunstancia que influyó poderosamente en el ánimo del presidente. Para
evitar esa intervención, el ministerio de
Justicia se dirigió al arzobispo de México
y á otras autoridades eclesiásticas en una
circular, en la que hacía patentes loe
abusos del clero en ese sentido. Todas
las autoridades de la iglesia contestaron
pidiendo que se les señalaran los nom•
bres de algunos de los culpables; tod&lt;&gt;11
los jefes liberales siguieron esta indicación; y entre las comunicaciones recibidas, hay una del Gral. Ghilardi, notable
por el ntimero de denuncias que contenta
y la energía con que fué redactada; esta
comunicación fué fechada el 27 de Enero
de 1856.

28, de Enero de 186¡
Mlram6n saapodera de Zacateca•

El 28 de Diciembre de 1866 salió Mi,
ramón de la ciudad de México á la di.be,
za de cuatrocientos hombres de las tres
armas, pequeña fuérza á la que pensaba
convertir en el nticleo de un gran ejército, con el que baria una reñida campaña
en d interior del país. El objetivo de su
marcha era la ciudad de San Luis Potos{¡
pero noticias desfavorables, recibidas en
el camino, le hicieron cambiar de ideas y
se dirigió á Zacatecas á marchas forzadas
y sorprendió al presidente de la Reptiblica, á quien obligó á huir. Llegó Miramón frente á la ciudad el 27 de Enero de
186¡ y al día siguiente penetró á la ciudad.

MUNDO ILUSTRADO

y.ta. dificultad . del acto que se pensaba
llevar á cabo, ordenó que á las tropas de
Llano, jefe de la expedición, se unieran
las de Iturbide, á quien se nombró segundo jefe. Los tropas realistas, en ntimero
de cuatro mil, de las tres armas, salieron
de Acámbaro el 16 de Enero de 1815, y
4espués de
correrlas y expediciones, en su mayoría infructuosas, llegaron frente al ce,:ro el :,, de Enero, para
empezar una 11.erie de operaciones que no
· dieron nillgtin resultado, más que poner
de manifiesto la importancia de la posi·
ción y la impotencia de los realistas ante ella.

e LLirLORE

rnruu.

íLOP CLUULUA

29 de Enero de. 1856

POLVOS tCHEP.E NH:

Se ordena la ereccl6n de loa mon·u·
mento• de Chapultepec
y Churubuaco

Comuloa 11 romo m - ~ 1
J delicada belleza, ua blallCIU'II ~ 1 u aterclol&gt;lledo IMapanbiel
Cua&amp;ro &amp;oDOII • cada ua ele loa ool«. Roea 1 Raquel Slanco da 11111 JMll'IIA
r.llaol11\a. Son loe polvoe de arros da lu NIDM 1 loe re:r• de loa pol'901 da U'l'OL
...
AQNl:L, Psumlm• 11. AYENUI DI L'Ol'f:RA, PARII,

PVRBIA. PBlll'VIIII

mUL. -

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
ea 11. reina de laa pamadaa, porQue 1l111pf1 cura, 1i111pr1 allvta 1 1l111pr1 es elcaz. Mlllares de personaa curadaa con ella testifican sus maravill0808 resultados, 1 par esto ea Que se ha hecho la_preferlda del público Baata usarla una vez
para tenerla siempre á prevención. Produce efectos se,ruríslmoa en
Granos, Tumores, Almorranaa, Herldaa, Pústulas, Llacaa, Ufle"°8,
Ulceru, Quemaduraa, F(stulaa, Erupciones, &amp;., &amp;.
Ue venta en todas la• Dro¡ru-taa y Botl~aa.

Vino forUftoute, dlg.Un1 t61lloo, noouUi~te, de __.
aoelente, mu eficu para &amp;U penouu debUltadu qae loe
ferruglDoeoa y la1 qulnu. Comerndo ~r el müoclo de
11, Pa1teur. Prescribes• en lu moleettu del Ntómago la
clorosis, la anemia y lu OC'nvaleoenmu; ene vino ..
mienda i laa peraonu de edad, álu maJena,i6T111u 7 i lo1 mAoe.

Por una vez más tenemos que ocuparnos de la época de actividad administra·
tiva con que inauguró su gobierno D.
Ignacio Comonfort. El mes de Enero de
1856 vió inaugurarse nuevas reformas ó
dictarse medidas acertadas casi día á dfa¡
á la larga lista de las que ya hemos men·
clonado en otras efemérides de este mes, ..
tenemos que aumentar la orden para que
se erigieran monumentos conmemorativos de los sacrificios de los mexicanos
ante las tropas invasoras de los Estados
Unidos en Churubusco y en el Molino
del Rey, deuda que la Nación tenía pen·
diente con sus heroicos hijos.
La orden para la erección se dió el 29
de Enero de 1856.

30 de Enero de 1815

noc,.

Llegan loa reallataa frente á C6poro

VIIO auté.atico "'
S. RA, JiAEL1 el solo que tiellB el derecho de llaman, ui, ,1 1olo
que es legitJ1110 i de que se ilace meaci6.a ea el formal&amp;rio del
Prof,sor BOUCNARD;4 T II el de,- CLEMEIT 1C- de V&amp;le11oe
(Dr6me, lraacia). - Cada Botella Ueva la m&amp;101 de 'l. Unldn
IOI Fabrlcantll 1 ,.a el p,scueio rm medaJ16.a a.armoiudo eJ

La campaña por la independencia de
México se inició el año de 1815 con la expedición en contra del cerro de Cóporo,
centro formidable de operaciones, fortificado á conciencia por D. Ramón Rayón,
quien lo puso á las órdenes de su hermano mayor D. Ignacio, luego que éste se
presentó en el campo de operaciones.
Comprendiendo Calleja la importancia

il!l!I
1.11! IMPQRTAITE. - .i rúuao
1

a

"OUTW ''.-Loa dema, 10.a groseras1 pelifrosuf&amp;ldoaataaa.

"LA JOYA"

varias

31 de Enero de 1522
Sale Alvarado para Oaxaoa

A fines del año de 1521, la mayoría de
las razas mixteca y zapoteca estaban sometidas á los españoles¡ pero había un
cacique, el de Tututepec, que no sólo se
negaba á reconocer la autoridad de los
conquistadores, sino que hostilizaba al
rey de TehnantepéC, quien solicitó de
Cortés que enviara algunos soldados españoles á terminar la conquista de aquellas regiones.
Convencido Cortés de que la pacificación de Oanca era un hecho, decidió enviar á Alvarado rumbo á Oaxaca para
que sometiera al rebelde cacique¡ la partida de Alvarado, á la cabeza de ciento
ochenta soldados, se efectuó el 31 de Enero de 1522. Durante este viaje dió Alva. rado muestras de la mayor crueldad.

'B
BODAS DE ORO CURIOSAS
En Pittsburgo [Estados Unidos] cele-

.

213

braron sus bodas de oro el multimillonario Slnger y su esposa.
Por la noche aleroo UD banquete Ala
familia y A los amigos lntlaos, y , los

postres Slnger pronunció este brindis:
"Nuestra fortuna es hoy de deo millones de ctólar&amp;s y algo mu. Con este "algo mú" tenemos butante para vivir mi
muj• y yo. Los cien millones de dólares
pasan esta noche mi•• A poder de nuestros herederos, que son nuestros hijos.
MI esposa y yo tenemos fe ciega en el
amor filial; pero queremos librar A nuestros hijos de la loca tentación de desearnos
la muerte. Tomad nuestra fortuna, hijos
mios, Y dejadnos seguir viviendo puesto
'
que ya no os cuesta ningún trabajo."

.

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f centavoa, 1 ae reetbtñ lnmedtatamen'8 ea'8 llbrtto,

Mundo Ilust. Enero 31-1809,

�EL MUNDO ILUSTRADO
214

LOS DIALOGOS DEL BOSQUE

~v~va~v~v~~~¡

~
~

~
~

ENERO 17
!~
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Desde esta fecha se cambiaron los itinerarios de las

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!

~n=: : : :::iormente
salía de la Estación de Colonia á las 8.15 p. m. para
Querétaro, San Luis Poto·
sí, Monterrey, Laredo y San
Luis Missouri, uldrá á las
7.30 p.m.
El tren que sale para Empalme de González, vía
Querétaro, sale de la Esta·
ción de Colonia á las 7.45 a.
m. El tren que sale de San
Luis Missouri, Laredo, Monterrey, San Luis Potosí y
Querétaro, llega á la Estación de Colonia á las 8.00
p. m. en lugar de las 6.00
a. m. del día siguiente, ahorr~ndo una noche de cammo.
El tren de Empalme de González, vía Querétaro, llega

~

Oficina de Boletos:
Vergara 207
México, D. F.

~

....

~
~

~

RES amigos, Pedro, Juan y Francisco, los
tres cuarentones, los tres escarmentados, los tres melancólicos y amantes los
tres de "frotar y limar sus cerebros
contra los de semejantes suyos," como
decía Montaigne, se reunieron una tar·
de del pasado mes de Diciembre en la
calzada que llaman de los Fil6sofos, en
el Bos:¡ue de Chapultepec.
Pedro es moreno, barbinegro, con tendencias á la obesidad
y no sé si por la mezcla india 6 algún ancestralismo español,
su tipo se acerca mucho al arábigo que corre en cromos y grabados. Sus amigos le llaman el " Moro."
Juan es rubio, bien compuesto de miembros, ojos claros,
;
nariz larga y ademanes señoriles y llenos de elegancia no
aprendida.
La tez de Francisco es cobriza, el cabello lacio, abundante y negrísimo, la voz suave y melosa, los movimientos felinos y como temerosos, el vestido descuidado.
Los viejos amigos, que por circunstancias que no hay que
~ explicar,
habían permanecido separados largos años, co~ miendo juntos aquel día, y luego, para disipar el tiempo, se
dieron á recorrer el Bosque y concluyeron su excursión en la
linda avenida. Entre los tres pasó un diálogo, que noté por
ser curioso, y que quiero que el público conozca por si lo en~ cuentra tan curioso como yo.
Juan.-Hermosa tarde nos ha tocado; nadie diría que nos
encontramos en el rigor del invierno, cuando las hojas de estos árboles ni siquiera amarillean y el cielo p:uece una enor·
me turquesa combada.
que más me compla~e es la calma de la ho·
~~ ra,Francisco.-Lo
el sol que calienta tan suavemente, esas voces de rapaces
f. que parecen venir de tan lejos, ese olor á hojas que se pu·
dren, el prado en que juegan al tennis esos muchachotes ves·
~ tidos de blanco, las sombras misteriosas de esos ahuehuetes
que semejan indios armados en guerra, el castillo, que se re·
~ fleja en el agua, el cristal del volcán que sirve de fondo á todos nuestros cuadros como el Fussijama japonés ...... Si no
fuera por esos sonidos de campanas y esos toques de come·
ta, podría jurar que estábamos en pleno campo.
~
Juan.-Sonidos de campanas, toques de clarines ...... La
historia de nuestro país en una fórmula sonora y aérea: la
iglesia y el ejército dominándolo todo y alejándono~ de toda
idea de descanso y de tr. n-:¡uilidad.
Pedro.-Ya había tardado en asomar el jacobinismo ....
Juan.-Y si más me apuras, te diré que en este bosque veo
toda nuestra historia: árboles cortesanos junto á jaras y mapradillos, cultivados y con cercas de boj al lado de
~ droños,
rocas agrestes, matojos raquíticos junto á troncos milena·
rios: razas, civilizaciones, edades, tiempos, hombres, tenden·
cias, teorías, leyes, en conglomerado confuso, á veces ocultán·
dose unos á otros, á veces coexistiendo como vegetaciones
de distintos climas, á veces separados por abismos cuando
la naturaleza y la historia los han puesto cerca, muy cerca ....
Pedro.-(Desentendiéndose de la tirada de su amigo). Este
~ es el tiempo en que me parece más poético el campo. Qué ele·
gancia en los colores, qué aleación tan extraña de tierra Y
cielo, qué fisonom ía tan nueva la de estas hojas. Hasta don·
de alcanzó á vislumbrar, como que se funde todo en un color
gris que bu~ca al azul pálido y al verde moribundo, pasando
por un violeta cadencioso y un rojo suave ...
Francisco.-Y así queremos comprender y aun practicar el
Christmassajón. Pinos helados, campanas que tiemblan en
la noche sin estrellas como la mano que agita su badajo, nie·
ve, rachas de frío ...... cómo desentonan aquí. Si Santa
Claus viniera por estas latitudes, se vería precisado, no lo
duden, á quitarse su pelliza de marta cebellina, á dejar su
trineo atascado en cualquier camino polvoso y á licenciar á
sus rengíferos, substituyendo éstos y aquél por una cumpli·
~ da
carreta de bueyes.
Pedro.-Lo cual prueba, Francisco amigo, que tenía gran·
disima razón quien dijo que todo está lo mejor posible en el
mejor de los mundos posibles. Cuando tu mujer y la mía,
pongamos por caso, celebran el Noel con ramas de pinos traí·
das de muchas leguas de distancia y cuajadas- de chirimbolos
ultramarinos, y se permiten llamar cursis á las pobrecillas
que rompen piñatas y cantan letanías , las cursis son ellas Y
no las otras, que siguen viejos usos de la tierra y tradiciones
ligadas con eljolk lore indígena.
Juan.-Nada menos eso de la piñata (pienatta) debe de

T

~

~
~

~~

~

~

~

~
~

ser costumbre de Nápoles ó de Sicilia, quizás perdida en la
Península y conservada aquí.
Pedro.-Y la reunión de tantas gentes durante nueve noches, las letanías por corredores descubiertos, el baile en patios entoldados son pocas cosas propias de países de clima
benigno y suavísimo, &lt;prados de bienandanza que ni al hielo
ni con el rayo ardiente fallecen . .... . &gt;
Francisco.-Pase como un alarde del mejor Taine: raza,
medio, momento .... Todo eso está ya olvidado ó se olvidará
pronto.
Pedro.-Si es cierto, no ha de olvidarse de seguro. Las
verdades no tienen hora ni lugar . . . . ¿Quién fué el primero
que dijo que la línea recta es la más corta que puede trazarse
de un punto á otro? Quizás un caldeo ó un egipcio, y, sin
embargo, sigue repitiéndose y nadie lo contradice, á pesar
de todos los adelañtos antiguos y modernos
Desde aquí
miro los techos abigarrados de la colonia americana ....
Francisco.-Colonia Juárez es su nombre.
Pedro.-lncurres en la manía de inmortalización barata que
gastamos aquí: en Francia hay bustos y estatuas para cada
quisque que sobresale un poco; aqui la celebridad se distin·
gue según lo que al paciente se dedica, variando la cosa desde un cine hasta un Estado.
Juan.-Sin que por eso se olviden la calle, el paseo, la colonia, la estación de ferrocarril, el villorrio, la ciudad y ... . . .
la bomba de incendios y el tranvía aéreo.
Pedro.-Colonia americana dije y ro me retracto, pues parece un pueblecillo de baño, de los Estados Unidos esta apretada aglomeración de chalets, cottages, villas, villinos y demás edificaciones, y no un barrio de la ciudad que tiene más
carácter en América. Piensa si serían posibles las posadas
metiéndose en halls, pasando por t,itting rooms, dando la
vuelta por parlors minús:ulos, trepando por escaleras, extraviándose en clnsets y asomándose por incómodas ventanas
de guillotina. El riesgo de incendiar maderas, de destruir lam·
brequines, de romper colgaduras, sería inminente . .. .
Francisco.-tú quisieras la uniformidad y la monotonía
· de nuestras viejas ciudades coloniales y proscribirías de
buena gana esas manifestaciones de progreso, que nos ponen cal nivel de las naciones más civilizadas del mundo&gt;.
Pedro.-En verdad te digo, Francisco de mi alma, que no
sabes de la misa la media. Tu deseo de novedades te impul·
saría á echar abajo la Catedral á fin de abrir una gran arteria que comunicara partes interesantes de la población; á des·
truir, por anticu~da, la c~sa de! ~acahuatal y á levan!ar.en
su sitio una sucia y horrible fabrica con techos de lamma
de hierro y á derrumbar. el pórti~o de la ?antísit?a Y. substi·
tuirlo con otro de ladnllos ro¡1zos, estilo de 1gles1a metodista.
Ruskin sostiene que nadie pueje ser arquitecto sin ser, al
mismo tiempo, metafísico, es decir, poeta, es decir, persona
que, al idear una construcción, tenga e!1 cuenta. las circuns·
tancias del lugar, sus costumbres, su clima, su cielo. sus precedentes de historia y de raza y hasta sus instituciones poli·
ticas. ¿Qué tienen que ver con nuestro medio esas cupulillas
de sinagoga, esas espadañas sin campanas, esos minaretes

~

Avisos Económicos

~

Esvecla.llsta. en enfermedades secretas.
Cirugía.. 1~ de Sa.nto Domingo núm. 5,

~~~

~

~

~~SW'A~B'A"A~~

215

EL MUNDO ILUSTRADO

DOCTOR FRANCISCO DE P. MILLAN.

OlruJa.no
Dentista. Avenida Corona. 85, (Antes Pala.clol Guadalaja.Ta..
AURELIO MACIAS NAVARRO.

La Emulsión Predigerida
«J. M. de la. Garza.,&gt;
es el alimento de los pulmo·
nes y positiva.mente nutre, for·
talece y engorda. Droguería
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ROMAN

S. ALVAREZ

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ii solicitud, cualquier artículo de la plaza.

Agente de las afamadas máquinas de coser: "Nuestra Amiga," Ap. 1405. Guadalajara, Jalisco.

sin mezquita, esos dombos de iglesia rusa, esos pórticos co·
lonial style, esas torres de papier maché, esas bay windows
¡&gt;orlas cuales no se asoma nadie, y esos palomares en que no
puede caber una persona, ni colocarse un mueble, ni menearse un gato enamorado?
Francisco.-Lo recto para ti serían las casonas macizas,
con salas como potreros, comedores y recámaras como corrales de bestias, y patios de uno ó dos sitios de ganado
mayor.
Pedro.-tales cosas no serían posibles, dada la carestía
del terreno actualmente; pero sostengo que en un clima c1,mo
el nuestro toda construcción debe tener por centro el patio.
El patio consiente q11e tengan aire las habitaciones, que los
niños gocen de espacio para sus juegos, que los criados dis·
pongan de lugar para sus faenas y que se cultiven lindas
matas de flores que alegren, higienicen y hermoseen el sitio.
¿Para qué queremos nosotros back porches si sabemos que
no hemos de utilizarlos por la infidelidad notoria de nuestros
criados? ¿Para qué queremos ventanas estrechas, piecesillas
abrigadas y mantle pieces de mármol, si la suavidad de nuestros climas no exige que se enciendan chimeneas ni que se
resguarden del viento y de la nieve las habitaciones?
Pero todo el mundo siente la comezón de singularizarse, y
ror eso «tenemos columnas corintias sobre pilastras que no
pertenecen á ningún orden establecido, coronadas por monstruosos saleros, góticos en la forma y griegos en los detalles;
por eso tenemos cottages falsa y calumniosamente apodados
suizos y asentados en los lodosos campos de los alrededores
de la metrópoli; y por eso tenemos residencias de altas ven·
tanas cuadradas y techos planos de pizarra, imitando chisto·
samente el estilo de Regent's parks&gt; al pie del castillo de Chapultepec. Y parodiando á Ruskin, podríamos admirarnos de
que legítimos charros del Bajío beban su pulque y fumen sus
tag:arninas bajo arcadas góticas y hornacinas con esculturas,
y de que pelados del barrio de la Palma logren reclinarse en
banquillos rodeados de césped y espiar por ventanas de cha·
lets suizos.
Juan.-Y no mencionas algo muy principal: los materiales, esos materiales siempre fingidos: piedra artificial figurando mármol, estuco figurando piedra, cartón figurando made·
ra .. . . .. Y luego esas puertas que no se abren, esos balcones
que dan á las recámaras d.: las casas vecinas, esas cerraduras
que nada cierran ..... .
Quizás la causa del mal de que te quejas, y que es indudable, radique en los propietarios. El que tiene su terreno y su
dinero manda hacer la construcción como le acomoda, gene·
ralmente conforme al modelo que ha visto en este libro ó en
aquel álbum, ó semejante á la de Don Fulánez, á quien
se admira, 6 la de las Perengánez, con quien se está de pi·
que.
Pedro.-¿ Y el decoro artístico, Juan ~migo ..... ?
La noche se venía á más andar, y los tres amigos, deseosos de seguir explorando este y otros temas, se dieron cita pa·
ra el siguiente día.
V. SALADO ALVAREZ.

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L

· ·,:.

11

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4147/El_Mundo_ilustrado._1909._Vol._16_Tomo_I._No._3._Enero._2000200616ocr.pdf</src>
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                    <text>Registrado como arUculo de segunda clase en 3 de Noviembr e de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 17 de Enero de 1909

Número 3

El Señor Presidente de la República llegando á la Plaza de "El Toreo."
CORRIDA DE CARIDAD EN FAVOR DE LAS VICTIMAS DE LOS
TERREMOTOS EN ITALIA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

114
DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. GARCES
DIRECTOR,
DR. LUIS LARA Y

PARDO

GERENTE,

ALFONSO E.. BRAVO
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 47r.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

$ r.25

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranj ero. .

r.50
2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
Despacho de subscripciones para la Capital:

2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

LA VIDA PROVINCIANA

H

El hábito de disfrutar de las comodidades y refinamientos
de la civilización en las cápitales ricas y populosas, nos
priva de estimar en lo mucho que vale todo cuanto la
ciencia y la industria han acumulado en bien del decoro,
de la higiene y del recreo del hombre.
Los citadinos caminan sobre el asfalto terso y nivelado
de los pavimentos, inconscientes ya del esfuerzo y las molestias que han economizado en su marcha; pasean enmedio de la noche, al fulgor del resplandeciente alumbrado,
sin pensar en los peligros y los terrores inherentes á la
obscuridad¡ si sienten fatiga, con dar una palmada ó levantar nna mano, se detienen carrnajes y tranvías y le ofrecen sus asientos mullidos y su marcha rápida¡ el hambre y
la sed encuentran, al paso, todo género de satisfacciones¡ y
contra el tedio, grafófonos, cines, teatros, circos, abren sus
fauces ó sus puertas y disipan, como por encanto, el hastío
más rebelde.
Los negocios ofrecen todas las facilidades ; el teléfono,
el telégrafo, la oficina postal, abrevian los trámites, snprimen las distancias, facilitan las operaciones.
En caso de enfermedad, se puede recurrir á la horneo y
la alopatía, á la electro, á la mecano y á la seroterapia¡ el
pedi, el manicuro, el dentis y el oculista (1) pregonan á
grito herido, ~n rótulos y cartelones, su mercancía, y sobra
dónde escoger el tormento más del gusto y el género de
muerte predilecto del consumidor.
Si queremos información, los periódicos nos suministran
al día, á la hora y al minuto todas las noticias falsas que
podamos apetecer y aun alguna que otra verdadera que
pudiera sernos necesaria y en la quP., precisamente, no creemos escarmentados de las demás.
Para aprender hay escuelas, museos, bibliotecas y confe·
rencias ilustradas con proyecciones; y para olvidar, vicios,
devaneos y toda clase de mal comprendidos licores.
La moda y el afeite embellecen á todas las mujeres, aun
á las menos merecedoras, y el lujo arruina á los hombres,
aun á los menos provistos de recursos, y la sociedad nos
brinda el kaleidoscopio más variado de todas las mentiras,
de todas las rivalidades, de las ilusiones más dulces como
de las verdades más amargas.
Enmedio de todo este vaivén, de esta agitación, d e este
incesante sonar de músicas y cascabeles, de este desfile de
hadas . .. .. .bostezamos!
Acabamos por no ver la luz, por no oír el ruido, por no
sentir la música, por embotar nuestra sen~ibilidad á lo bello como el vecino del Niágara acaba por no percibir el
est~uendo ni la trepidación de la catarata.

-adopciónYadepropongo
la Correspondiente
estas elegancias gramaticales.
lI)

á

de la Rea!'Española la

Para que podamos volver en s{ (1), c~mo dicen. las ~eñoras,
para recuperar nuestra sensibilidad y la concienc_1a de lo
que vale y significa nuestra dicha, es .forzoso salir de l_a
ciudad é internarse en uno de esos pmtorescos pueblecillos que se tienden como rebaños de corderos en las ~erdegueantes faldas de las colinas ó se esconden como nidos
de palomas en los barrancos de las cordilleras. . .
.
La impresión es súbita y brusca. Aqu~llo es divmo visto de lejos al paso del tren ó del carruaie, Las yedras floridas cubren los muros de las chozas Jiumeantes de vapores blanquísimos; las aves revolotean sobr~ los -tejados Y
las mariposas sobre las flores; balan las ove¡as, mugen los
bueyes, murmuran los arroyos; todo respira paz y felicidad.
Al bajar del tren, la sacudida es tosca y el desencanto
instantáneo. Hay que echarse á cuestas las maletas y trepar así cargado por cuestas empinadas!de ca~a.choza salen
diez perros hidrófobos y agreden (2) a los via¡~ros.
El que no cae ( viajero) en un hoyanco, tropieza con un
pedruscoó se hundehasta el tobillo en el fa~go.
En el mesón lo sacan á uno en peso las chmches;no hay
que comer, como no sea longaniza intensamente mosqueada
y pasablemente oliscada, y huevos tostados en el comalioh Brillat Savarin!
-¿Y aquí en qué se divierte uno?
-En ir á la estación ó á ver á los que se bañan en el
río.
-Que me traigan el periódico.
-El¿qué?
- Una taza de café.
-Sólo que de «muicle».
. .
Momentos después una rabia sorda se apodera del via¡ero, la más profunda nostalgia lo invade. Intenta sal~r, y. sobre que los perros se oponen, el empedrado lo impide;
quisiera ver á las ninfas jugueteando en el arroyo y se le
contesta:
-¡Ujule! Si está &lt;lejísimos» y ahora no trae agua.
Se busca con quien platicar y nadie sabe más que beber
tequila; se pregunta por el buen retiro y una mano negruzca se tiende mostrando la inmensidad.
En las ventanas no hay vidrios, todas las sillas están cojas, la acumulación de los Santo's Niños y de las vírgenes
de la Soledad impide servirse de las mesas. Cada ocho días
hay pan caliente y el resto de la semana roendrut~s; la leche sabe á cebolla, el café es de garbanzo, el familiar fideo
y el modesto ayocote parten el alma, y lo que es peor, la
dentadura, y si no fuera porgue el chile hace bramar y el
ajo vomitar, no sabría uno qué cosa comer.
Se ven cosas extraordinarias. En Tlalpu . .. -¡silencio!
no personalicemos-llaman á la partera disparando el revólver desde la ventana de la futura madre.
En un poblacho de la sierra me ha pasado este caso: quise ir al telégrafo y me hicieron las más paternales reflexiones.
-Mejor sería que mandara usted &amp;1 mensaje; pero no
hay quien lo lleve. Si quiere usted seguir un buen consejo, quédese y déjese de telegramas; ¡no sabe en lo que se
mete!
-Pues ¿qué la oficina está en la boca del infierno?
-¡En esas nos viéramos! Está dentro 6\e la barranca del
Despeñadero, y si logra llegar, luego no podrá volverá
subir.
Como me urgía telegrafiar insistí. El dueño de la casa se
«abnegó» (3) y se ofreció á acompañarme y una de sus hi·
jitas quiso ir con nosotros. A fuerza de ruegos y de mi in·
tervención consiguió el permiso. Al salir, su padre, con los
cabellos erizados y los ojos fuera de las órbitas, lanzó esta
tremenda interpelación:
-iQué! ¿Vas á llevar la muñeca?
La niña llevaba, en efecto, una muñequita como de diez
centímetros de altura por dos y medio de espesor.
-Deje usted que la lleve-interpuse (4)-ipobrecita!
-¡Pobrecitos de nosotros!-interpuso á su vez el padre-.
dentro de un rato ne va á poder con ella y va á querer
que nosotros se la llevemos.
-Bueno, pues se la llevaré yo -agregué-cuando ella se
canse.
-¡Qué había usted de llevar! Manos le van á faltar para
agarrarse y no dar de astas en la oficina del telégrafo!
Y así fué. ¡Que cosa tan horrible! Resbalábamos, caíamos, levantábamos para volver á caer; la niña tiró la mu·

Esta otra eleganciano la propondré á la Correspondiente.
Tampoco esta.
(3) Tampoco esta.
(4) NI esta.
(1)
(2)

115

ÉL MUNDO ILUSTRA!&gt;ó
ñeca, y yo, por recogerla, me dí un sentón monumental;
aquélla la reclamaba á gritos y yo se la negaba á sollozos.
-A la vuelta veremos si la levantamos-decía el papá.
Y la muñeca no volvió á levantarse jamás.
Desde entonces adoro el asfalto de la capital.
Tanto más cuanto que siempre ando en coche.
DR. M. FLORES.

o

CRONICA CIENTIFICA
¿Qué es la Electricidad?
ENERALMENTE, cuando se quiere confundir á un hombre de ciencia ó se le
quiere &lt;dar chuela», se le hace la pregunta que encabeza estas líneas, con
la seguridad de que, si realmente es
un hombre de ciencia y no un charlatán, confesará que no sabe lo que es;
entonces se le dice que cómo es posible que él, que se precia de conocer
los efectos de la electricidad y su manera de ser, que es
capaz de producirla y modificarla á voluntad, de dirigirla
y llevarla por donde mejor le plazca y hacerla ejecutarlos
trabajos más maravillosos y sorprendentes, no es capaz de
decir lo que es.
Y realmente, ese es el caso; á pesar de que los grandes
sabios del siglo próximo pasado llegaron á hacer de la electricidad el más eficaz y el más sumiso de sus auxiliares;
á pesar de que actualmente todo se puede hacer por medio
de la electricidad, lo mismo encender un cigarro que fa.
bricar piedras preciosas, iguales á las que se extraen de
las minas, los sabios no han podido llegar á dar una definición de la electricidad que esté al alcance de las masas
populares. Seguramente que esto no les preocupa mucho,
pues no es necesario definir la electricidad para poder servirse de ella.

G

•••

No se crea que los sabios no sepan lo. que es la electricidad desde el punto de vista de las ciencias exactas; todo
lo contrario, tienen la definición matemática, la definición
filosófica, pudiéramos decir, y una infinidad de definiciones
experimentales; pero ninguna de éstas está al alcance del
vulgo, que querría á fuerza que los sabios definieran todo,
como si definir no fuera lo más difícil que hay en cuestiones científicas.
La noción con la que el vulgo cree estar más familiarizado, es con la de materia, y á ella es á la que quiere que
se relacione todo; por esto es por lo que le han satisfecho
las definiciones que se le han dado del calor y de la luz:
se le ha dicho que-el calor es una forma de vibración de
las partículas de la materia, y se le ha dicho también que
la luz es un movimiento ondulatorio de las partículas del
éter [hay que advertir que el éter ha sido asimilado á la
materia, aunque indebidamente]; y quiere ahora que la
ciencia ponga á su uso algo tan fácil como lo anterior, para darse cuenta de lo que es la electricidad.

• ••
La verdad es que no se puede hallar una relación tan
sencilla como las citadas entre la electricidad y la materia;
pero aun cuando existiera y se pudie!.'a anunciar ¿sería esta
una verdadera definición?
Definir una cosa, «decir lo que es», es únicamente expresar sus relaciones con algo que es conocido, ya sea por su
antigüedad, ya sea por su sencillez, ó ya por estar mejor
familiarizado con ello, y aunque ya dijimos que el vulgo
cree estar generalizado y familiarizado con la noción de
materia, nada es más falso.
Efectivamente, preguntad á cualquiera que esté muy satisfecho de las definiciones de la luz y el calor con relación
á la materia, ¿qué cosa es esta última? y es seguro que en
un ciento por ciento de las ocasiones acabará por confesar
que no sabe lo que es; así que, a11n cuando se llegara á establecer una relación entre la electricidad y la materia, se
habría avanzado muy poco, ó mís bien se habría retrocedido en las investigaciones por la consabida definición.
Porque en efecto, la noción de materia es una de las más
complicadas y menos precisas que se tienen en el mundo
científico, y con más razón entre los profanos en ciencia.
La última teoría plausible, respecto á materialización, descansa precisamente en la electricidad; así es que, según

esta teoría, la eiectriciciad es algo más elemental que la
materia, y es seguro que así ha de ser, pues empleando una
definición provisional de la materia, podemos decir que
esta es la causa de todas las sensaciones, y quizás sentimientos, que despiertan en nosotros los múltiples fenóme·
nos naturales, entre ellos la electricidad.

•
••

Pero desgraciadamente nuestros sentidos se han desarro·
llado en contacto con la materia y no saben distinguir ni
discernir acerca de lo que no sea material; la electricidad
es para ello algo muy secundario, y no se dan cuenta de
ella más que por la manera como afecta al mundo material,
que es el que directamente está bajo su dominio, como, por
ejemplo, las atracciones y repulsiones entre cuerpos electrizados y otras manifestaciones por el estilo. Por lo tanto,
para el interrogante, la materia es algo familiar y la electricidad no lo es, y quiere que se le establezca una relación
entre lo que cree conocer y lo que le es desconocido, por
muy ilógico que esto sea.
Cuand&lt;&gt; se le han hecho las anteriores observaciones, dice: «Todo eso me parece mu y bien y muy claro; pero, á pe·
sarde tanto hablar, todavía no me dice usted lo que es la
electricidad».

•

* * para el «no iniciado» es el
Hay otra causa de confusión
empleo de la palabra «electricidad» por los hombres de ciencia, con significados enteramente distintos. En ingeniería
se usa la palabra «electricidad» para expresar lo que el fí·
sico de gabinete llama «energía eléctrica».
Para el electricista teórico, la energía eléctrica, es decir,
la habilidad de la electricidad pata originar trabajo, se mi·
de por el producto de la cantidad deelectricidadmultiplicada por el potencial eléctrico, ó sea la tensión eléctrica
en cierta superficie; pero para el ingeniero este producto
representa lo que él llama electricidad simplemente.
El trabajo que puede desarrollar ú originar una libra de
agua cayendo de un pie de altura, es lo que se llama el
«pie-libra&gt;. El agua, tanto antes de caer como ya caída, es
la misma; pero no tiene la misma energía. Para el electricista una cantidad eléctrica es la misma á un volt que á
cien (el volt es la unidad de energía eléctrica) por más
que en el primer caso sólo pueda producir la centésim'i
parte del trabajo que puede hacer en el segundo.
••*

Esta diferencia de significado para la misma palabra es
causa de muchas discusiones entre estudiantes, quienes no
han perdido el hábito de definir, del que no se privan más
que los verdaderos hombres de ciencia, y quieren, á toda
costa, saber lo que «es» la electricidad.
Unos la definen como «una forma de energía, lo mismo
que la luz y el calor», mientras que otros aseguran que
«no es nada que pueda parecerse á la energía, si bien es
cierto que puede poseerla y desarrollarla». Es que unC's
toman el significado teórico de la palabra, mientras que
los otros toman el significado experimental y, si se quie·
re, un poco mas práctico.
Ahora, si tales cuestiones se suscitan entre los que ya
tienen nociones de ciencia ¿cómo queremos que los que
la desconocen por completo no exijan que se les defina lo
que es electricidad?
Y si no se les puede pedir que dejen de indagar lo que
ellos creen que los sabios tienen obligación de saber y de enseñarles, menos se les puede exigir que dejen de creer que
están siendo guiados por la misma ciencia cuando usan un
«cepillo eléctrico» ó piden en la cantina que se les sirva
un «bitter eléctrico».

•••
Después de leer lo anterior, no será difícil que algunos
de nuestros lectores pregunten cuál ha sido el objeto de
esta charla, si en ella no se les había de responderá la pregunta que la encabezaba; pues el objeto de ella ha sido
únicamente evitar que nuestros lect ores vayan á querer
«tomar el pelo» á alguien con la citada pregunta, pues los
«tomados» serían ellos, y evitar también que tomen bitters
eléctricos ó crean en los cepillos eléctricos y otras muchas
cosas eléctricas que se usan por ahí.
En cuanto á las definiciones matemáticas, filosóficas y exp erimentales de que hablamos en otro lugar, es seguro que
dejarán plenamente satisfechos á quienes se dediquen á
buscarlas en los tratados especiales, previa la necesaria
preparación para entenderlas.
Así es que aquí acaba la charla y dejamos el campo
abierto para el tratado, ·al que enviamos á nuestros caros
lectores.

�EL MUNDO ILUSTRADO

116

Tina di Lorenzo

ABLANDO de Tina di Lorenzo no puedo menos de
acordarme de aquella venturosa imagen que empleó Zola al referirse al autor de Petit chose. Imagínome que tod&lt;\s las hadas, las hadas sonrientes y ligeras del
mundo de los cuentos, se reunieron en torno á la cuna de esta
mujer incomparable, para brindarla, cada una de ellas, un
don precioso: una la dió el talento, otra la espiritualidad,
otra la belleza, otra la seducción, otra }agracia y la última
transformó su corazón de humano barro en ánfora divina,
donde se guardan ias más puras y fragantes esencias de la
emoción, preciado tesoro que sólo á los artistas plugo dar
el Hado, padre de las hadas, de las hadas que, luego de
-otorgarla sus atributos, huyeron con vuelo raudo, rientes,
atropellando al pasar á la otra, á la negra, á la mala, á la
que todo lo deforma y lo mancha, la cual se quedó á la
puerta .....
Sí, en la actriz italiana hay todos los encantos, las perfecciones todas que anhelarse puedan. No eri vano en su
peregrinación triunfal por tierra latina y aun sajona, las
muchedumbres la aclamaron al paso y alfombraron de rosas su camino; no en vano sus oídos han percibido, en las
explosiones del delirio popular, delirio santo porque lo
despierta el arte, las melodías todas de la gama del elogio:
el beso alado de las vírgenes, el himno generoso de la juventud, las lágrimas de admiración de los viejos .... Pero
lo que sorprende, lo que subyuga, es que en esta Animadora
-que diría D' Annunzio,-talento, espiritualidad, belleza,
seducción, gracia, se funden en una suprema armonía, que
pasa, ante los ojos iluminados de las multitudes, cegándolas, embriagándolas, como las cegaría y embriagaría, al són
de encantadas flautas, el desfile de siluetas blancas en blanca teoría, bajo el cielo azul de Grecia.
Ante Tina di Lorenzo, las plumas de los críticos transfórmanse en pebeteros que inciensan; la hórrida indiferencia en estremecimiento hondo y generador de emociones;
la mal~lad y el odio en virtud purísima que sabe admirar
sin comprenderlo ..... ¿Se deberá ello á su éorporal belleza?
De su fisonomía ha dicho un biógrafo italiano que es de
aquellas "que merecieron ser glorificadas y consagradas
en la patria de Platón y Calimaco, donde toda expresión inarmónica era tenida por visaje, y donde ni aun en
los horrores de la agonía la figura humana perdía su habitual compostura y noble actitud." Mas, con ser la belleza
de Tina tan grande, no debe tenérsela por el factor único
que la ha llevado á las inmaculadas alturas de la gloria, en
donde indudablemente se encuentra; otros hay, tan excelsos como éste, que contribuyeron á hacer de ella la artista
que hoy vemos: junto á la belleza están el raro talento, la
intuición, la escuela, y, sobre todo, la originalidad, la personalidad que hace de la gran actriz una excepción entre
la turba infinita de las actrices; excepción que marcha por
la común senda del teatro, cogiendo perlas ahí donde los
demás sólo encontraron piedrecillas del mar; creando ti pos
humanos, caracteres humanos, ahí donde los otros sólo vie
ron marionetas.
Tina di Lorenzo no se parece á nadie: es única. Su arte
hubo de enseñarla el culto de estos exclusivismos. Ella va
á las obras de los poetas áarrancarfiguras para encerrarlas
en el propio marco, sin alterarlas, sin ,deformarlas, ofreciéndolas bellas, humanas, y cuidándose de no desfigurar
la concepción de su creador.
He aquí, pues, su primera condición genial.
Querer penetrar los misterios de su arte sería osado. ¿En

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1

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qué consiste su escuela ? ¿Qué matices tiene que la distingan y de qué recursos se vale la artista para encarnar esas
figuras y ofrecerlas en el tablado como sabe ofrecerlas?
Tina di Lorenzo no es una visionaria; caGi yo me atrevería á decir que no siente las intuiciones rápidas, relampagueantes. En este temperamento equilibrado, sano, extraño
á todo histerismo, felizmente librado de la neurosis que '
penetra y envuelve el alma moderna, las concepciones artísticas no cuajan sino por medios netamente humanos: por
el estudio, por la observación del ambiente, por la meditación larga y honda acerca de las obras que interpreta; cosas que, es natural, llegan á una completa realización, merced á la agudeza, á la percepción fina, características en la
actriz, y producen al cabo el milagro de hacer surgir en el
teatro mujeres de carne y hueso que vibran, que lloran,
que se emocionan, que ríen con amor y calor de humanidad, y absorben la individualidad de la actriz á tal punto, que en ellas no vemos á Tina di Lorenzo, sino á Silvi&lt;J,
á 'Pamela, á Margarita, á Magda, lógicamente separadas la
una de la otra, con carácter propio, distintas, multiformes.
Pocas, poquísimas adrices de nuestro tiempo podrán
jactarse de poseer la universalidad de talento escénico peculiar en la que ahora es la favorita de México. Unas hay
que dominan la tragedia; otras que se circunscribieron á la
comedia; otras cuyos horizontes se reducen solamente al
drama. Sin entrar en comparaciones, que al fin y á la postre resultan poco galantes, yo afirmaría que Tina di Lorenzo ejerce sus prestigios en todos los géneros, guardando en
esto, como en todo lo suyo, aquel supremo atributo á que
ya hice referencia: la euritmia.
Alguien objetará que eu tal ó cual pieza de determinada
índole encaja mejor-usaudo de la jerga teatral,-esta ó
aquella actriz, que Tina di Lorenzo. Pero si esto es verdad
también es cierto que hasta hoy no conocemos personaú'.
dad alguna que, dentro de la concepción artística de los
géneros que forman ese todo que se llama el teatro, tenga
menos limitaciones que las que ella tiene. Para convencerse, basta penetrar en el prodigioso museo de sus creaciones:
allí veremos, junto á la heroína de la tragedia clásica, á la
de la tragedia modero a; al lado de la máscara que se contrae
con ge~to de tortura, la faz sonriente; cerca de los ojos y de
los labios que lloran, los labios y las pupilas que ríen con
fresca y cristalina risa.
En cinco obras sería fácil encerrar la fisonomía de la ac·
·t riz italiana, sin perder una sola línea del conjunto armonioso. Son éstas Romeo y Julieta y La Gioconda, que representan la tragedia en sus dos mai.eras: la clásica y la
nueva; La Dama de las Camelias y Magda, drama romántico
el uno y rea!ista con tendencias al simbolismo el otro; y
Pamela 11ub1le, perla la de más preciado oriente de cuantas
ostenta el teatro cómico de Italia.
La Julíeta de Tina di Lorenzo es la encarnación más bella
del tipo de la amante ideal,soñado y esculpido en la maravillosa tragedia por el poeta de Stratford. Aquella pasión
que nace, se desarrolla y estalla en el alma de la hija de
los Capuletos, podría decirse que está de realce, sin que la
falte un matiz, un detalle, en la interpretación de la artista.
La Julieta del primer acto, tímida, de una infinita ternura,
deslumbrada ante la visión de Romeo; la Julieta del balcón,
en cuyos labios las palabras son música, música de dulzura
inefable que suspira al arrullo de la alondra; y la Julieta
resucitada que, al mirar al amado dueño muerto, no vacila
en hundir en el propio pecho el puñal, vislumbrando mundos arcanos en donde pueda á él unirse, son otras tantas
estatuas vivientes que perdurarán en la memoria de los
que tuvieron un día la fortuna de contemplarlas. Tina sabe
fundir su alma en el alma de Julieta; es Julietamismaque
desde reg,ones perdidas en el misterio de la fantasía y del

117

EL MUNDO ILUSTRADO
tiempo, viene hacia nosotros con una dólorosa sonrisa de
amor y de tristeza
Y tanto ó más grande que en la heroína clásica, aparece
en La Gioconda, tragedia que, dentro de su modernidad,
conserva un aroma del hieratismo antiguo, y, en ciertos
momentos, por la grandeza del dolor contenido, trae á la
memoria escenas de Esquilo y de Sófocles. Silvia Settala,
la divina mutilada, la que por amor sacrificó las manos-las
manos bellas como si el alba las hubiera hecho de un soplo, blancas como la espuma y más finas que los brocados
que el viento traza sobre la arena,-y sonríe á su amargura
y á su sacrificio ante la sonrisa ingenua de La Sirenetta,
y deja caer á sus pies las rosas que mutilaron también las
manos infantiles de Beata, tiene, en Tina di Lorenzo, una
intérprete fidelísima: hay en ella una riqueza de ritmo y
de emoción que responde á la derramada por el poeta en
las páginas admirables.
Pero así como logra elevarse á lá cima de alba blancura
del estro trágico, sabe vivir también, sentir, encarnar las
heroínas de hoy día. Ejemplo de ello son su Margoríta
Gauthier y su Ma1tda, que bien merecerían un estudio por
separado. La primera es algo muy distinto de lo que otras
actrices concibieron La Margarita de Dumás, adulterada,
transformada, deformada por tantas artistas que de años
atrás han venido interpretándola, es en Tina lo que en un
principio fué en el libro del dramaturgo: la cortesana que,
hundida en el fango, amó el amor y al amor consagró su
último aliento; la pobre mártir que en su peregrinación por
el jardín de las delicias, de las galanterías y de las suntuosidades mundanas, encontró una vez una esfinge, la de
la ilusión, hasta entonces ignota, y más allá una sombra, la
del deber, y á la ilusión y al deber sucumbió. Y Tina di
Lorenzo, que personifica tan delicadamente esta flor de
suave romanticismo, dándole toques de realidad tan viva,
tan fuerte, como el de la agonía en el último acto, al fin de
la cual el sol amarillento de invierno, entrando á raudales
por el balcón, baña la faz cadavérica, para siempre inmóvil,
de la tísica que amó, es la misma que podréis ver, á la noche siguiente, en Magda, la vigorosa, la tremenda heroína
de Sudermann, moviéndose como si se encontrase en su
propio ambiente; identificándose con el alma germana, como ayer se identificó con la francesa; lo cual equivale á ir
de un polo á otro polo,ydemuestra, ámayorabundamiento,
la ductilidad, la universalidad á que aludía.
Sería incompleta, no obstante, la figura de la artista, si
no mostrase con encantadora gallardía otra fase, para mí
tan bella como las anteriores: la del dominio absoluto de
la comedia en su más ingenua forma. Me refiero á la personalidad de Tina en el teatro de Goldoni. Este teatro, hecho de candor y de malicia; de sabroso diálogo que más
parece improvisación que labor meditada; este teatro, en
suma, que tiene la seducci6n de lo primitivo, dij érase que
había de encontrar en ella, andando el tiempo, á la intérprete deseada. Es entonces risueña, rebosante de sencillez
y de gracia; su voz ríe con los chistes que brotan de los
labios; en sus ojos hay un mirar ingenuo para cada malicia;
y se la ve ir y venir por la escena, tan natural, tan donosa,
como si súbitamente retrocediera al ambiente, á la vida, á
las costumbres del pasado. ¡Can razón Tomás Salvini, el
egregio actor, dijo, en ocasión de rep,esentar con Tina en
Pisa, la Pamela nubile, que llegaría á ser ella la émula de
Elleonora Duse!
Antójaseme que las palabras de Salvini .tienen la solem·
nidad de una profecía; que Tina será, en el futuro, la pri·
mera figura del teatro de su patria. A creerlo así me impulsan el grado mismo de perfeccióp. alcanzado hasta hoy
por la gran actriz; el absoluto dominio adquirido sobre sÚs
facultades; la madurez lograda de su escuela; su tempera·
mento, y, sobre todo,~e(grand(amor que_á su culto profe·

sa esta sacerdotisa, amor que se traduce en aspiración constante, en deseo insaciable de subir, de subir más alto.
Quien recorra de una ojeada la vida de Tina di Lorenzo,
podrá darse cuenta de la distancia inmensa recorrida por
ella en el campo artístico: nacida en Turín, trancurrieron
los años de su niñez en Noto (Sicilia)-hermosaregión
que en días recientes asoló el cataclismo más grande que
registra la historia en los tiempos modernos,-en la cual
su espíritu predestinado á exteriorizar belleza sintió quizás los primeros estremecimientos en contacto con la na·
turaleza bravía, saturada de aire de la montaña y cubierta
por un cielo de suave azul. Trabajó por primera vez en
plÍblico á los diez años, á beneficio de las víctimas del terremoto de Casamicciola, con envidiable éxito; y meses
después azares domésticos hiciéronla entrar de lleno en el
teatro, presentándose en Torre del Greco, lugar cercano á
Nápoles, nada menos que con la &lt;Dionisia&gt;, de Dumás.
Pasó por 103 teatros de Caserta, Capua y Santa María Vetere, hasta conseguir su ingreso á buenas compañías. Su
primer triunfo lo:alcanzó:en Nápoles, en el teatro&lt;Rossini&gt;,
y á éste siguieron otros muchos en Venecia, en Roma, en
Milán, en Palermo, en Pisa y casi todas las principales
metrópolis italianas, y al cabo en una &lt;tournée&gt; por América, Hungría, Rusia, Alemania y Francia, de vuelta de la
cual Tina di Lorenzo formó compañía propia, rodeándose
del elemento joven que es hoy soberana promesa para el
país del arte, y del cual se destacan figuras tan interesantes como las de Luigi Carini y Armando Falconi, su esposo.
Rindiéronle pleito homenaje las personalidades más
ilustres en las letras, en las ciencias y en la P"lítica de su
patria: Gabriel D'Annunzio, Gerolamo Rovetta, Giuseppe
Giacosa, J. A. Butti, J. Antona-Traversi, Roberto Braceo
Giovanni Verga, Marco Praga, Edmundo D'Amicis, Lui~
Süner y otros muchos, lo que significa una verdadera consagración.
Ha sido, pues, su obra, la obra de -una -laboriosa1 la obr~
de una esforzada, aparte de constituir) por sí misma, una
obra genial. Pero de la Tina di Lorenzo de trece años que
recibió las alabauzas del público napolitano, á esta que hoy
nos des] umbra, no hay, al decir de los críticos, variedad
alguna en la esencia. No parece sino que la niña que lloró las
_angustias de '&lt;Dionisia&gt; estaba cierta de la victoria en el
porvenir, y al recoger en el comienzo de la senda las primeras flores, por la propia senda siguió, convencida de
que, en lontananza, tras de mil vericuetos, hallaría el
Edén soñado.
Hay en los ojos de esta predilecta de las hadas-ojos di·.
vinos que reflejaron y reflejan pasiones infinitas,-una serena confianza en la gloria ... : . .

•

CARLOS GONZÁLEZ PEÑA.
,. • .¡.

UNA LAGRIMA
Llevaba un vestido verde mate: como el color de ciertos
escarabajos, y daba de comerá un caballero pétalos de rosa
que arrancaba ella misma..
-Ambrosía ...... murmuraba el caballero.
Más tarde estaba siempre sola. Su vestido verde mate
chispeaba como fósforo. Arrancaba lentamente péhlos de
rosa, y no se los daba á comer á nadie.
Una l ágrima cayó sobre su vestido.
Pero nadie dijo: ¡Néctar!

............

PErE(ALTENBERG.

-.....-

,,,.,./

�119

EL MUNDO ILUSTRADO

LA NAVIDAD EN CULIACAN

dió el nombre de «Junta de Santa
Claus&gt;, la cual se encargó de todos
los detalles de la fiesta de caridad.

mismo tiempo que los felices y los pre·
feridos de la suerte aumentan á sus felí·
cidades el goce inefable de hacer el bien
y la dicha de sus semejantes.
Bien conocidos como son los genero·
sos sentimientos de nuestras clases, adi·
neradas ó no, no es de extrañar que las
fiestas de Navidad del año último ha·
yan sido motivo para grandes demostra·
ciones de los buenos sentimientos me·
xicanos. Ennuestros números anteriores
nos hemos ocupado de las fiestas que en
esta ciudad se celebraron, organizadas
por las más distinguidas damas de la
sociedad elegante, y ahora nos vamos á
ocupar de las celebradas en la capital
del Estado de Sinaloa, las cuales no han
sido de menor lucimiento.
El sitio elegido para la fiesta fué el
palacio del Estado, en el que se congre·

***
Según los informes que nuestro
corresponsal en Culiacán nos ha en·
viado, la fiesta de Navidad ha sido
una de las más lucidas y hermosas
que se han celebrado en aquella
ciudad, y sus organizadores pueden
tener la satisfacción de haber hecho,
á la vez, un gran acto de caridad y

•
.

M:., ,, di

.

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t, ,·a ,:,, !o _,..-, ..,

ta

!
1,

de ::&gt;anta Clau~.Señoritm Rosario
de la Vf,ga, Julíeta Gellae·
che, Arrlo11ia Padilla,
Maríu Antonia de
la Veea, Laura Almada
Salido y Guadalupe
Rojo.

Gnwo encargado de la mesa e.S• ita. Dolores Zepeda, Sr. Julián
Maldo•ado, Sra. Luz Cañedo
de Urrea -Haa.s,
Srítas. Virginia Bnrraeán y Veneranda
Bátíz.

1

'
La Navidad y las fiestas que, con ese
motivo, SP organizan en todas partes del
mundo, han sido siempre otras tantas
ocasiones para que los corazones nobles
den muestra de lo mucho de que son cap ices, y los pobres, los desvalidos, sabei.
que esa época del año es, quizás, la únic 1 en la que pueden olvidar sus desgracias y miserias, aun cuando sólo sea por
breves horas, para participar de la ale-

La fiesta no íué sólo
dedicada á los niños; todos los que tenían alguna desgracia que aliviar,
estaban seguros de recibir algún consuelo de

Encar;,ados de la me.sa D.-Se1ifJ1 i·
ta Laura Heredía, Sr. Fortuna·
to Escobar,~Sra. Rn.&lt;ario L.
de la v,,ga y Srífa. Con·
cepcí6&gt;1 Rojo.

FOTOGRAFÍA DE LOHN,

tomada éspecialmente para

"El ~lundo Ilustrado.''

¡!aron tanto los desvalidos que iban en
pos del obsequio que h:ibía de hacerles
olvidar su desgracia, como las damas ca·
ritati vas, pertenecientes á la mej or so·
ciedad de Culiacán. quienes se habían
encar~ado de poner en manos de los po·
bres los obsequios que les habían de ha·
cer recordar con gusto la Navidad dY1908.

Señora Angela H. de Sais, Sritasi
María Antonia; de la Vega,
Guadalupe del Corte y Sr.
Luís R . lzábal.

Grupo de reparto de la mesa E. · Sra. Maria Marlínez de Castro
de la Vega, Sritas. Rosario
de la Vega y Laura Al·
moda Salido, r Sr. Juan N. Tamayo.

gría con que todo el mundo celebra el
aniversario del que quiso ser, y de hecho fué, el gran amigo y protector de los
pobres, siendo tan pobre como ellos.
En todas partes del mundo se celebra
la fecha gloriosa con fiestas de caridad,
durante las cuales se procura que los
CÓ.eJir;~dOQ__l'\,]V.iAi&gt;n

c:._u._..clo;~ó~~--- -

una fiesta divertida, que será recor·
dada con gusto, tanto por los que re·
cibieron obsequios en objetos, como
por lo~ que los recibieron por medio
del placer que produce la satisfacción
de una buena acción llevada á cabo.

manos de las distinguidas y caritati·
vas damas y de los correctos y no me·
nos caritativos caballeros que las
ayudaban en su noble tarea d e hacer
olvidar los males para dejar~· lugar á
la alegría.
Con anterioridad, y en espera de
los muchos bienes que lle pensaba
hacer en esos días, se formó una junta de damas y caballeros, á la que se
Grupo de la mesa F.-Señorítas Julíeta Gellaeche y Antonia Padilla, se·
-

ª"

Sr, Miguel Tam ayo, Srita. Guadalupe Rojo, S ra Manuela M. de Esco•
bar y Srita. Ester Gellaeche.

�El Presidente de la República Visita la Escuela de Artes y Oficios

HERMOSA CELEBRACION

l

1

Para celebrar el principio del presente año, el señor Teniente Coronel D. Porfirio Díaz ofreció una comida á todos
los empleados y operarios que le ayudan en los trabajos de construcción de
1os varios edificios que tiene á su cargo.
La comida se efectuó en los jardines
de lo que fué huerta de la Castañeda, en
donde si construye actualmente el edificio que servirá de Manicomio General,
cuya construcción se ha encomendado,
como saben nuestros lectores, á la pericia y conocimiento del señor ingeniero
Díaz.
Se sentaron á la mesa, la cual fué presididalpor:el mis~ocÜado señor ingeniero~
,t odos sus empleados, desde los administradores y jefes,:hasta los peones que desempeñan los más rudos trabajos.

Grupo de invitados á la me~a principal.-Enmedio de ellos está el
Sr. Ing. D. Porfirio EJlaz.
Visita al taller de Artes Decoratfras,

LOS TRES ANHELOS

Durante muchos años, la Escuela Nacional de Artes y Oficios para varones,
uno de los establecimientos llamados á
ejercer influencia decisiva en la instrucción.
y en la educación de nuestro pueblo, per-¡
maneció en un estado de estancamiento,
mereciendo apenas que se le considerara
1

La una diJo:
-Tengo hambre.
Y tendió la mano al próximo manzano lieno
de hermoso fruto, y comió hasta satisfacer su
hambre.
·
La segunda añadió:
-Tengo sed.
Y se deslizó para entrar al césped en busca
del cristalino arroyo, bebiendo hasta aplacar
su sed.
La tercera dijo:
·
-Yo no tengo hambre ni sed; pero amo tier·
namente.
Y se fué por el mundo sin se; amada y de·
vorando amargas penas.
Andando el tiempo volvieron á encontrarse
las tres.
Exclamó la primera:
-Como he comido, no tengo hambre y estoy contenta.
Y dijo la segunda:
-Como he bebido, no tengo sed y estoy
satisfecha.
Añadió la tercera:
- Yo he amado sin ser amada. Pero soy más
feliz que vosotras, porque amo todavla.

J~

~

121

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

120

: !Los operarios aplauden al Teniente Coronel Díaz.

La_comitíva en el patio de ia Es·
cuela.-El taller de carpintería.

po, ha de dirigir los de~tinos de la Na·
ción, en la Escuela de Artes y Oficios
se forman los obreros inteligentes é
ilustrados que, bien dirigiJos por los
intelectuales, afirman el grupo que re·
presenta la verdadera nacionalidad , y
es de suma importancia que éstos sean
seres aptos para la lucha por la vida,

Ci\TULLE MENDES.

Entre los comensales había cuatrocien.
tos de los que trabajan en las obras de
la nueva Escuela Normal para Profesores, y el resto, hasta completar más de
mil, eran los empleados y operarios de
las obras deconstrucción del nuevo manic )m:o.
Durante la · simpática fiesta reinó la
mayor cordialidad y los trabajadores
guardarán de ella un muy grato recuerdo, pues pasaron muy agradables ratos
de ex pansión franca al lado de su jefe,
quien compartió con ellos la comida de
año nuevo, en la que se dan y se reciben los mejores deseos .para el resto del
año que empieza.
Las fotografías que acompañan estas
líneas fueron tomadas el día de la fiesta
y dan una idea de la animación y entus iasmo que reinó en ella.

Departame11to de tornos m ecánicos.

1í

{
Invitados recorriendo las mesas de los operuríos.

en el presupuesto de' Instrucción I Pública
y sin que nadie se diera cuenta de si mar·
chaba bien ó mal 6 de si siquiera existía.
En ese estado de cosas, la producción de
esa Esc.uela tenía que ser, y de hecho fu'
exigua, casi nula. De poco tiempo á esta
pa:te, sin embargo, la Secretaría del ramo
se ha fijado en ella de una manera preferente, y después de encomendarla á personas idóneas para su manejo y .dirtcción,
se preocupa á diario porque adelante y se
ponga á la altura que merece una iustitución de su clase; pues si bien es cierto que
las escuelas en donde se enseñan las ar·
tes y las profesiones liberales son de gran
utilidad, porque en ellas se forma el g~upo

1

1,

- --~

�122

EL MUNDO ILUSTRADO

y al mismo tiempo espíritus ordenados que
sepan distinguir á los arnantes del progreso
de los agitadores que inician movimientos en
provecho propio, valiéndose para, ello. del
obrero como instrumento, tanto mas ciego,
cuanto menos instruido está.
4

dicacio11es que muestran sus vastos conocimientos en lo
concerni~nte á la vija práctica; todos los trabajos expuestos fueron cuidadosamente examinados, y sobre ellos emitió
el séñor General Díaz opiniones dignas de un perito.
En el taller de decoración se le mostró un sillón, de estilo
bizantino, que fué entregado nuevo al señor Fernández para
que le diera el aspecto de viejo; este sillón fué presentado á
los visitantes con el mismo aspecto que si hubiera sido extrai·
do de entre las ruinas de una ciudad antig11a; el señor Pre~i·
dente preguntó y se informó de los procedimientos empleados,
y de'ipué, dió al señor Fernández una receta para imitar el
mármol en las fachadas de las casas y otras que, según él dijo, empleó en la construcción y decoración de su casa en la
costa del Pacífico.

••

Puesta, como decíamos, la Escuela en manos de personas aptas, desde luego se inició
para ella una era de reformas y adelantos que
tendían á su mejoramiento, el cual ha sido
notable en los últimos años.
El plantel se ha dotado de máquinas, aparatos y herramientas de primera clase, enco·
mendados al cuidado de maestros que los co·
nocen y saben sacar de ello,; todas las venta·
ias que ellos mismos ofrecen.
Se: han creado talleres nuevos, y en todos

•••

El i;eñor Presidente y sus ucompañanles:en el gimnasio.

formar v adecuar el plantel, y que el
señor Secretario de Instrucción Pública
estuvo satisfecho de los trabajos llevados á cabo, invitó al Primer Magistrado de la Nación para que se convenciera de los adelantos obtenidos, y juzgara, por sus propios ojos, del trabajo
llevado á cabo.
La·visita se efectuó el domingo 10 de
los corrientes, y de ella se mostró muy
satisfecho el señor Presidente.
Di.rige actualmente la Escuela el se·

***

Durante el recorrido del plantel, nuestro fotógrafo tomó va·
rias interesantes fotografías, las cuales publicamos acompañ:rndo estas línea~; en ellas están reproducidas las principa·
les escenas dé la visita y dan perfecta idea del interés demostrado por el señor Presidente durante ella, en todos y cada uno
de los detalles del plantel.
Confiamos en que la escuela continuará siendo objeto de
especial cuidado para que responda á las necesidades de un
país que acaba de despertar á la vida industrial y que tiene
sed de hombres que sean capaces de manejar y perfeccionar,
en caso necesario, las muchas máquinas que cada día se in·
ventan en los centros fabriles é industriales del mundo; en·
tonces será una verdadera gloria un diploma de la Escuela
Nacional de Artes y Oficios de México.

•
TIPOS CALLEJEROS

Taller dejundici6n.

ellos se hace uso de los métodos más
modernos; el trabajo de estos talleres
está completado y organizado por las
cátedras, en lasque se enseñan las ma·
terias que deben conocer los obreros
para hacer su labor más productiv:i., a
mismo tiempo que más fácil.

•••
Una vez terminado el trabajo de

Terminada la visita á los talleres, pasaron los visitantes al
gimnasio, donde presenciaron algunos ejercicios vistosos, ejecutados por los alumnos.
En la alberca, los educandos hicieron algunos ejercicios de
natación, entre ellos uno ejecutado por un alumno originario
de Tehuantei:-ec, quien cogió una moneda arrojada por el se·
ñor Secretario de Instrucción Pública, antes de que hubiera
llegado al fondo del tanque.
Tan detenida y minuciosa fué la visita al plantel, que en
ella se pasaron varias horas, y sólo se visitaron los departamentos mencionados, sin que hubiera tiempo para recorrer
las clases, gabinetes y laboratorios con que cuenta el plantel.
Al retirarse el señor Presidente y sus acompañantes, se
mostraron muy complacidos de su visita á un establecimiento
que, sin duda, está llamado á desempeñar un papel muy im·
portante en el adelanto de nuestro país, sobre todo si se le
1tiene, como ahora, á la altura de los adelantos modernos de
as :utes y de los oficios, su objeto principal.

"CARACOLILLO''

re·

(Para "El Mundo Ilu,trado.)

E1 i;eñor Pre,idtmle exam111u los
trabajos_de ajuste.

ñor Ingeniero Don Gonzalo Garita,
y es avudado en sus labores por el
señor Don Alberto Páez, que des-

empeña el cargo de secretario; los
dos mencionados caballeros esperaban al señor General Díaz en el
pórtico de la Escuela, para conforirlo por los diferentes departamentos.

,.

**

En cada uno de los talleres hiio~el.tseñor Presidente algunas in-

ARA vida asendereada, trashumante y andariega,
la de «Caracolillo&gt;.
Nunca asentó el pie inquieto en parte alguna,
ni arraigó la personilla picaresca en casa determinada; siempre anduvo de aquí para allí, de
arriba para abajo, de un extremo al otro, á los
cuatro vientos y á todos los ardores del sol y las crud.eiai
de Un vierno, recorriendo pueblos, villorrios j' nn..chet:ia91
con un equipo de cómico de la legua1 q'1e. pot ser tal, era
de lo más churrigueresco, redu(;ido- y pobre que P-uedan
tener prójimos de sem~jante catadura.
Para los pueblos, el traje urbano, casi completo, de casa·
quilla que iba para chupetín por el t~lle corto, las faldas
reducidas las mangas angostas y las sisas estrechas, todo lo
cual poní~ en contoneos el empingorotado continente, y
en apreturas el busto avante y atlético de nuestro personaje,
y en aspas de molino aquellos sus brazos encorvados, pron·
tos al ademán tribunicio y á la manotada grotesca; los pantalones estaban reñidos á tiro de ballesta con el chupetín;
si éste era estrecho, aquéllos eran anchos, hiperbólicamen·
te hinchados por las manos que andaban de continuo en
los bolsillos descomunales-granero y hucha,-donde se
guardaban así provisiones como ahorros¡ los zapatos tenían
m~s d~ un remiendo, lo que acusaba la perseveran1:i!l di;

123
«Caracolillo&gt; en eso de restaurar sus vestidos con oportunidad y con presteza, sin darle tiempo á la incuria para
que hiciera destrozo y ruina en ellos; el sombrero, aludo,
copón y ladeado, daban á su ya picaresco rostro aire muy
subido y más sospechoso de matasiete sobrado y entero.
Cuando radicaba por corta temporada en el pueblo, le
sacaba jugo y substancia á la industria de amplificar retra·
tos al crayón, por procedimientos de su inventiva (jamás
dormida para estos amaños) que dejaban atrás á las maneras y estilos de los geniales retratistas; eso sí: no respon·
día ni por jactancia del parecido, del aire de familia, y,
para responder por la factura de su obra, únicamente apechugaba con aquellos retratos de personas difuntas, en los
cuales el tiempo había borrado, con su anhelo de destruc·
ción constante, tanto las fuertes tintas de las sombras, co·
mo las débiles de los claros obscuros; de tal suerte, el re·
trato solía salir de sus pecadoras manos con más faltas que
el caballo de Gonela, cosa que le importaba un bledo, pues
achacaba á defecto de la muestra lo que era sacrilegio de
su lápiz, y así iba poniendo ojos donde había puntos¡ boca
en donde líneas, y cabello donde borrones informes y ape·
ñuscados, de manera tan desastrosa, que llO conociera el
invento pictórico ni la madre que echó al mundo al llorado difunto que sirvió para tales y tan atentatorios manejos.
Descansaba de esta tarea-productiva á las veces - para
meterse de lleno en la de pendolista; aquí sí que su mano
era hábil y discreta, atinada-y segura. ¡Qué de perfiles elegantes y de airosos rasgueos! ¡Qué de finales pulidos y de
gruesos sin garrotes y escarabajos! La letra limpia, el rasgo firme y la tinta indeleble.
En pañuelos, tarjetas y esquelas amorosas, la ostensiule
caligrafía del pendolista hacía derroches de petulancias y
prodigios de galanuras; aquí un Cupido, con la flecha em·
pulgada para dispararla á un corazón sangriento, 'v olaba
sobre una cinta descogida, en la que se leían con vistosos
caracteres: «Amor mío:&gt;; allá, dos palomas se daban el pico
en el nido que sustentaba una antorcha flameante y hu·
mosa, bajo la cual un «Recuerdo&gt; fra la clave de un amor
bien correspondido; y en las esquelas amorosas la abun·
dancia de símbolos y alegorías se 111ultiplicaban en las pla·
nillas albas, de cantos dorados, cual signos convenciona•
les para rendir el corazón femenino más rehacio á los requiebros de galán amartelado y comedido, aparte, por supuesto, de la elevada ortografía y de las mieles de que es•
tán repletos los modelos de este linaje de cartas.
Para los villorrios quedaban solamente estos menesteres
de pluma y estas habilidades de caligrafía, y olvidaba «Ca.
racolillo» la industria de amplificar retratos, por ser los
campesinos sencillos, crédulos y poco dados á ponerse tie·
sos como estaca ante el ojo atento y certero de la lente de
una cámara fotográfiC"a; antes bien, le agrada á estos rancheros la alegoría en pañuelos y el símbolo en carlas de
amores, por creerlos cosas de magia y de sortilegio; con es·
te modo de pensar en aquella gente, «Caracolillo medraba
que era una bendición¡ pero cate que á lo mejor de su re•
galo le salió competidor temible por aquellas sus habituales correrías, y hubo de despuntar la pluma y de vaciar el
tintero; quebró lápices y destrozó esfuminos.
iAdiós retrato~ y amplificaciones! iAdiós pañuelos, cs.
quelas y tarjetas!
.
No lloró sobre las ruinas de un pasado venturoso la mal·
andanza de su destino, que había nacido él para no amila·
narse por cosas de poca monta¡ sino que ~guzó el ingenio
de sus dilatadas cavilaciones por cantinas y tabernas, don·
de empinaba el codo más de lo que la cordura y el buen
nombre mandan, para venir á dar en el cómo y el cuándo,
dentro de sus reiterados desvelos, de salir airoso del lance
que le traía desorientado.
Conocía algo de escamoteo con su poco de magia prieta;
en sus ocios y huel¡!as-descansos impuesto~ por fatigas de
viajes y atareos-metió las manos en los naipes, y entre
brisca inocente y siete y media taimada, adquirió frailuna
destreza que sacaba pierna á las argucias y á las trampas de
los que se levantan el &lt;monte:&gt; con tapete y todo; recurrió,
pues, á la baraja y á la agilidad de sus manos para explo·
tar la candidez de los rancheros.
.
«Caracolillo», en cuatro trancos, se volvió de todo á todo
prestidigitador, así como suena; con mucha audacia por
guía y una hambre canina por estímulo; brujo, acaso,.para
la inocencia columbina de aquella buena gente de campo
que contaba con los dedos y creía á pie juntillas en caba·
ñuelas.
Del fondo de un vaso sa~aba un ramo de flores, y de és·
te, bien una rana asquerosa, bien un sapo barrigud9 1 siem..
Sigue en la página 127,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Todo el mundo ha respondido al grito doloroso que el
horrible cataclismo de Calabria arrancó de los pechos de
las víctimas, aprontando todos los medios de auxilio que
las diferentes partes del mundo tienen á su disposición.
Todos los países civilizados de la tierra se han sentido
conmovidos ante la enorme catástrofe, y no ha habido una
sola alma que se niegue á ayudar, en su esfera, al alivio de
tantos males. Los socorros en metálico y en víveres llegan á Italia de todas partes del mundo, y á los desvalidos
que sobrevivieron al terremoto les quedará el consuelo de
contar con seres semejantes suyos que se han apresurado
á socorrerlos en medio de su desgracia.
Nuestra sociedad, caritativa de por sí, no necesitó de
mucho para ofrecerse amplia y prontamente á socorrerá
sus semejantes del Sur de Italia. El Ayuntamiento de la
capital de la República, cuerpo perfectamente caracterizado y cuya honorabilidad está por arriba de toda sospecha, se constituyó en junta directiva central para la~colecta de auxilios, y está desempeñando su trabajo' con el
mayor acierto. A su iniciativa, todas las corporaciones y
todos los particulares están enviando sus contribuciones,
y el fondo_de socorros está creciendo de una manera muy
plansible.
Entre las fiestas de caridad, organizaoas por el Honorable Ayuntamiento, merece especial mención la corrida de
toros efectuada el domingo 10 de los corrientes en la plaza de &lt;El Toree,&gt;. La invitación del comité central fué

125

i!L MUNDO ILUSTRADO

concurrentes al acto caritativo á que se- enti-egaban con toda el alma.
A las tres de la tarde, cuando los tendidos de la plaza
estaban henchidos, llegó el Primer Magistrado de la Nación, y el recibimiento hecho al jefe de la Nación, sin precedente por entusiasta y sincero, es una nota brillante
de recuerdos imperecederos.
La corrida, ese espectáculo que tan hondamente ha
arraigado en nosotros, es especialmente vívida, es la fiesta
del color de la vida y del entusiasaic ; colocada sobre el
espléndido marco que le formó la selecta concurrencía y

LOS PALCOS DE LA PLAZA,

aceptada por todas. las clases de nuestra sociedad, y la plaza presentaba un aspecto muy hermoso á la hora que se
inició la fiesta taurina.
Copiando los usos de Madrid para las corridas reales,
se construyó una escalinata para el acceso de las princi ·
pales familias á las localidades~especiales de la~plaza;~y el
desfile de carruajes y trenes de lujo, que precedió) la corrida, es un espectáculo que bien valió, por sí solo, por'.una
tarde de alegría, si no bastara para la satisfaccié,n de '.los

I
-¡

EL DESFILE DE CARRUAJES.

0

ASPECTO DE LA P LAZA 4':EL fP,l{~O» DVJtANTE LA. COl&lt;RlDA DE CARIDAD,

EL rnRoR PRESIDENTE RECIBIDO POR EL AYUNTAMIENTO
UN TENDIDO.

�tt MttNDO ILUSTRADO

Í26

Tipos Callejeros
Sigue de la página 123.

SIG. JUAN REPETTO, MIEMBRO DEL COMITÉ ITALIANO
DE CARIDAD.

dado el objeto á que se destinaba, aun cuando desde el
punto de vista de la afición hubiera sido mala, que no lo
fué, habría~ dejado, como dejó, los más gratos recuerdos
entre las personas que, al mismo tiempo que se divertían
llevaban á cabo una gran obra de caridad.
'

*

4 •

SR, ·D. FERNANDO PIMENTEL Y FAGOAGA 1 PRESIDENTE DEL
H. AYUNTAMIENTO DE MÉXICO.

El jueves próximo pasado se efectuó en el Teatro Prin·
cipal otra fiesta de caridad, organizada también por el Ho·
norable Ayuntamiento, cuyo éxito no fué menor que ~1 de
la corrida; con la asistencia del señor Presidente, con una
selecta y numerosa concurrencia y con elementos artísticos de primer orden, su éxito estaba asegurado de antemano, y es seguro que habrá rendido una suma considerable
que se unirá al fondo de socorro.
De esta manera la sociedad mexicana ha tenido una
nueva oportunidad para demostrar sus buenos sentimien·
tos en favor de sus semejantes con fiestas que dejarán re·
cuerdos imperecederos.
Por su parte, ~la colonia italiana también ha trabajado
con gran actividad, y el señor Ministro, conde Rannuzi
Segni, envía diariamente á su patría el óbolo con que la
colonia italiana contribuye en auxilio de sus conterráneos, sumidos en la miseria por el terrible cataclismo.
~~

'iili

El único egoísta que me place es el que dice: no hay ma·
dre como mi madre, ni hija como mi hija, ni patria como
mi patria.-Antonío de Trueba.

•••

La señora.- ¿Estás escribiendo á Pepe?
El marido.-Si hace quince días que recibí carta suya.
La señora.-¡Qué estúpido! ¡Siempre molestando!
El marído.-Déjame concluir la carta ... . "Mi mujer me
encarga que te dé muy afectuosos recuerdos."

•••

Vi vía aún el violinista Rossini y se trataba de erigirle
una estatua.
- ¿Cuánto vale el bronce?-preguntó el artista á los comisionados.
- 20,000 escudos-contestaron éstos.
-Entonces - inter uso Rossini-dadme 10,000 y me plan-

i27

ltL MtJNbO lttJS'I'R.At&gt;O

pre á la vista del público que lo aplaudía cada vez que
ejecutaba el prodigio.
Pronto los habitantes de ranchos y villorrios, sin embargo de su gusto por estos actos de quiromancia y magia, se
cansaron de las destrezas repetidas de «Caracolillo»; y allí
del ingenio del prestidigitador, que andaba siempre metido
en signos cabalísticos y abracadabras de subidos puntos,
para inventar suertes sensacionales, despampanantes, como
él mismo decía. por el medio llamativo de una letanía interminable de largos anuncios, hechos con grandes letras
d.e brocha gorda sobre la restirada tela que daba paso al
lugar de la función, el cual era ya un escampado contenido dentro de una cerca, ya un extenso corral, antes ó después de la ordeña, con el aditamento poco odorífero de la
majada, distribuida á cada palmo para recuerdo de la fiesta.
Ya el público no aplaudía con manos estrepitosas como
batanes, ni pedía ¡otro! ¡otro! con voces alteradas por el en·
tusiasmo que arrancaba lo sorprendente de la maravilla
ejecutada por «Caracolillo»: no; que esas eran habas contadas; ahora se murmuraba entre viejas y comadres, y entre
barbudos y lampiños, de la poca variedad del programa.
que de diario fué el mismo, con el sólo trastrueque del orden del espectáculo; pues si el jueves iba primero el escamoteo de sacar una mascad• de seda del cascarón de un
huevo, el domingo el huevo resultaba á lo ú!timo.
«Caracolillo» se desesperaba¡ exprimía su magín ante la
malicia candonguera de los campesinos que le daban tal
cual silba en el momento menos pensado¡ apuraba su cale·
tre para dar con un nuevo recurso que sobrepujare á todo
lo. hasta allí inventado¡ de pronto sonrió, entre conjuros y
reflexiones, con esa su sonrisa picaresca de d•ablillo en
acecho: estaba salvado¡ tenía para poner en suspenso la curiosidad insaciable de los rancheros por un par de semanas, para al cabo de ellas liar los chirimbolos y largarse
adonde Dios le llevara.
Un muchacho haraposo y sucio llevaba en alto un cartelón que, á la letra, decía:
«¡F USILAMIENTO DE «CARACOLILLO!&gt; ........ ¡COSA
NUNCA VISTA NI SORADA!. ... ¡ACUDID! ... ¡ACUDID!
¡ES EL ACTO MAS SENSACIONAL DE PRINCIPIOS DE
SIGLO XX! .. »
Y al cartel le seguía una cola de granujas, acompañados
por los ladridos de los perros.
El corral se llenó completamente; pasaron los actos conocidos del público con marcadas muestras de desdén¡ los
concurrentes pedían, á más y mejor, el nuevo y anunci-ido
suceso, el cual, para colmo de impaciencia, sería el final de
la función.
«Caracolillo», vestido de blanco como un Don Tancredo,
los ojos alegrer, el poblado bigote en púas, la boca sonriente y los brazos abiertos, cual un crucificado que espera la
muerte, estaba en el tondo del corral, debajo de la sombra
de un corpulento cedro. Para dar cima á la suerte, que ya
la reclamaban más de la cuenta, tomó una carabina; mostró
al público dos postas, así de redondas, y las introdujo eu
el cañón después de la pólvora¡ á las postas siguieron unas
vedijas d e algodón que hicieron de taco; pasó repetidas
veces de alto á abajo. la baqueta por el cañón¡ levantó d
gatillo, puso la cápsula en la chimenea y dió el arma á un
ranchero que veía con estúpida mirada aquellos terribles
preparativos¡ esperó «Caracolillo»el disparo á diez metros,
impasible, estoico, inalterado.
j¡?nm!! ....
Todos dieron un grito de alarma al ver el fogonazo y oir
la detonación. Pero «C..racolillo» estaba en pie, sonriente, y
el ranchero con el arma humeante en las manos y el asombro y el espanto pintados alternativamente en el embobado
rostro.
A pesar del ¡otro! ¡otro! repetido y obstinado, el acto uo
se sucedería hasta el domingo próximo, que actos de esta
importancia no se prodigan nunca.
Llegó la tarde de la repetición, anunciada con cartel,
muchachos y jauría de perros sin hueso¡ á la desbandada
vinieron de los villorrios y hatos vecinos, atraídos por
las proezas crecientes de «Caracolillo», que no las había
habido mejor en diez años atrás y en muchas leguas á la
redonda¡ sin e~bargo, de la «cabeza parlante» que aún
se traía en cuentos y corrillos de abuelas y nietezuelos á
la hora de h•mar el sueño; pues aquella audacia de «Cara·
colilllo» se la ponía sobre toda ponderación y se la creía
trastada del mismo demonio en cueros vivos.
El héroe de la fiesta entusiasmado or el asado xit

orgullo-so ·del pri~er triunfo, bebió· más copas de las que
acostumbraba por domingos y fiestas de guardar, con lo
que ;resultó que en aquel día festejó copiosamente sus andanzas funambulescas.
La concurrencia era fenomenal, como se acostumbra 'namar á estas entradas plenas, y la función monstruo, como
monstruosamente se les nombra á las funciones que provocan la curiosidad y vacían los bolsillos de los especia·
dores.
Vinieron los preliminares del fusilamiento; un mozarrón,
astuto y avieso, tomó el arma dispuesta para el disparo¡
mozarrón que mucho se ufanaba de que si la primera suerte
salió vana por falta de puntería del tirador, él sí daría y
en firme¡ para algo era un diestro cazador de venados·1 donde ponía el ojo ponía la bala; las cornamentas que tenía
hacinadas en su rancho, á manera de trofeos gloriosos, daban sobrado testimonio de su destreza.
«Caracolillo» reía, reía con risa burlona provocada por
el aguardiente, y entero como un pasmarote esperaba el
tiro, picándose de su invulnerabilidad.
El ranchero púsose la carabina al pecho¡ ladeó la cabeza·
miró por la alza; tiró del gatillo y ... . ¡pum!. ...•. sonó el
disparo ....
Aquel bulto blanco en el fondo del corral tambaleóse
unos instantes, se abatió presto y quedó en el suelo revol.
cándose en su propia sangre.
Un alarido de espanto salió de todas las bocas· ei ranchero arrojó la ~arabina aún caliente y puso pies e~ polvorosa; todos salieron á escape, y allí terminaron las hazañas
del nun~a olvidado «Caracolillo» por pueblos, villorrios
ranchenas.
A la postre el juez sacó en limpio que, como «Caracolillo» estaba medio chispo en el momento de cargar la carabina, no escamoteó más de una posta, y que la otra ¡traidora!
le dió muerte tan comentada y trágica, como poco sentida
y llorada.
¡Pobre «Caracolillo»!

y

CAYETANO RODRÍGUEZ BELTRAN.

Diciembre 5 de 1908.

ACAPULCO
En las costas occidentales de nuestro l'aís existen los
puertos naturales más útiles y mejor abrigados; por el contrario de las playas del Golfo de México, q-ue se entran en
el agua de una manera insensible y que son bajas y arenosas, las del Pacífico están formadas por acantilados de rocas cortadas á pico y en ellas se puede presenciar la verdadera lncha del agua contra la roca.
Lástima que su lejanía y la falta de medios de comuni·
cación nos hayan tenido apartados de ellas, porque hay
mucho que admirar y mucho que estudiar en nuestra región oeste. Afortunadamente la conclusión de la vía á
Manzanillo ha acercado considerablemente la región, y
dentro de poco tiempo nos será tan conocida como el resto
de nuestro país.
Entre los puertos del Pacífico descuella por su belleza y
por sus condiciones naturales el de Acapulco. El espacio
abrigado es uno de los más grandes del mundo y tiene la
circunstancia muy rara de tener un peñón fijo á la entrada,
lo que facilita mucho la navegación. Las escenas de que
se puede dis frutar en el puerto, tanto por la parte del mar
como por la de tierra, son muy pintore~cas y buena prueba de ello son las fotografías que publicamos con estas líneas, las cuales fotografías nos han sido enviadas por nuestro corresponsal en el bello puerto del Pacífico. Por ellas
se podrán formar idea nuestros lectores .de la magnificencia
de los panoramas y de los muchos encantos que esperan al
viajero en la región.

�129
EL MUNDO ILUSTRADO

��Sr. D. Gustavo Garmendia y Sra. María L. Beltrán de Garmendia con sus damas de honor.
(Fol. de "El Mundo Ilustrado.'')

.,,~

NUPCIAL
El templo de S;m Cosme, elegantemente adornado, sirvió de
local para la celebración del matrimonio eclesiástico del señor Teniente Gustavo Garmendia con la Srita. Maria Luisa Beltrán,
hija del señor Director del Colegio Militar.
Los dos contrayer,tes pertenect'n á familias muy distinguidas
de nuestra mejor sociedad, y, por lo tanto, no es de extrañar que
el templo haya abrigado una concurrencia elegante y numerosa.
Apadrinaron la ceremonia de manos el Sr. Lic. D. FiJencio Hernández y la Sra. D~lores G. de Hernándn, y la de velación, el
señor Coronel D. Joaquín Beltrán y la Sra. Dolores D. de
Beltrán.
A rn~Jio:lía se sirvió un banquete en la casa del señor Coronel Bdtrán, en Chaoultepec, y por la tarde ~e celebró en la mism1 el matrimonio civil, del que fueron testigos el Sr. Gral. D.
Manuel González Cosio, D. Julio Limantour, el Gral. D. Manuel Mondragón, el Lic. Adolfo Valles y el Gral. Francisco
Trnncoso.
Por la noche se efectuó un concierto y, durante él, se sirvió un
clunch-champae:ne&gt; á los invitados.
En la fotografía que acompaña estas líneas están los esposos
Garmendia enmedh de las damas de honor de la desposada, que
fueron l~s Sritas. Manuela lrigoyen, Rutila Castro, Ana M. Beltrán y Carmen Beltrán.

----.-....~

/ .·~

I

I

**

La Muerte del Sr. D. Alberto Correa
El domin1to 10 de los corrientes, á las dos y veinte :le la tarde,
dejó de existir el Sr. O. Alberto Correa, director de la enseñan·
za normal, desp11és de un~ larga Ypenosa enfermedad. ..
Sr. Profesor D. Alberto Correa t !:l 1 O del actual.
Era el señor Correa oriundo del Estado de Tabasco, h110 de
'
un educador célebre, el profesor D. Juan Correa, y desde sus
primeros años mostró gran vocación por la carrera del profesorado, en el que prestó grandes servidos á la instrucción pública.
Durante su vida desempeñó el señor Correa varios puestos en la administración pública, tanto en el ramo de instrucción
pública como en otros, y en todos ellos mostró gran acierto; su muerte ha sido generalmente sentida por el magisterio y por
los amantes de la educación popular, y su entierro fué una elocuente y dolorosa manifestación del aprecio en que se le tenia.
Duerma en paz el gran educador que dedicó toda su vida al bien de sus semejantes.

�134

ÉL MUNDO ILUSTRADO

Estreno de "La Samaritana" de Edmundo Rostand.
Traducción de Giove.
. Ha sido. este _el acontecimiento teatral de mayor atrae·
c1ón. A Tma dt Lorenzo debemos la primicia de este suave
evangelio, hecho música con la grata harmonía de los versos de Rostand.
Había expectación por conocer la obra. El público acudió
en mayoi:_ cantidad. que en noches ncrmales y fué agradablem~n~e~sorprend1do con la feérica presentación del poema divmo.

TINA DI LORENZO EN &lt;LA SAMARITANA&gt;.

-=

El telón se levanta en plena obscuridad. La escena es un
caos. Tres figuras blancas se alzan junto á la cisterna . .A.J
fondo enarcan sus cumbres los montes que circundan la
hondonada y el blanco .caserío de Samaria. La luz liega
poco á poco, inundándolo todo, penetrándolo todo suavemente, prendiendo su blanca dádiva en las ramas1 en las
cumbres y en la grama. Los ojos van descubriendo de instante en instante, la armonía del paisaje; y cuando l~ luz es

plena, surge el murmullo de las gentes que llegan: sacerdotes, mercantes y guerreros con sus vestiduras coloridas
y undosas.
~~ música lejana calla y empieza á regalarnos el oído la
mus1ca del verso
Rostand, en esta obra, es un orfebre de la rima. Los versos
brotan espontáneos, sonoros, fáciles y limpios como el
agua fresca de la cisterna bíblica, que allí, en un ángulo de
la escena, espera atestiguar el milagro de fe.
El hombre de Nazaret viene del fondo; blanco el traje
Y dora~os
barba y el cabello, avanza lentamente como
una ep1fania. La turba se dispersa y Jesús queda solo en
la.umbría, des~ués de ~aber mandado á sus discípulos ca°;11DO de Sa°:1ana. Y al!1, sentado en el brocal ruinoso, presiente el arribo de Fohna, la cortesana jovial que &lt;tiene el
alma suave como una hierba tierna&gt;, que dice el verso de
Rostand.
El diálogo de Cristo y la Samaritana, con que termina el
acto, es, to~o un P?ema de dulzura y amor, lleno del perfume b1blico, uncioso, sensible y tierno.
La pecadora Fotina ha llenado la ánfora con agua fresca
y cantando se va.
_ Jesús la llama, le pide de beber y ella le niega su pequeno tesoro. A .las palabra~ lumino~as del Maestro, á la poderosa sugestión de los OJOS de Cnsto, Fotina reconoce en
la blanca figura al _Esperado, al Mesías, y con un fervor,
~e~cla de encantamiento y fe, besa la tierra y pone á las
di;mas plantas la ofrenda de los besos que purificó el mil~~ro, mientras con hs manos extendidas como una bendic1?n sobre la. cabellera humillada de Fotina, Cristo hace el
don de su misericordia, al rumor de los cantos lejanos
Así termina el acto, en una suave poesía religiosa toda
amor, toda bondad y luz.
'
En el acto segundo Fotina va á Samaria y, ante los ojos
espanta~os de los mercaderes, narra su divino encuentro
con Jesus. Un sacerdote la hace aprehender por la guardia
romana, porq~e habla de un nuevo Rey. El ~a yón ríe cuando sabe el d~hto. &lt;No hay riesgo, dice, se trata de un pobre
hombre enaJenado, del hombre de Nazaret que va de
pueblo en pueblo predicando el amor á los despreciables
Y ~l perdón de las culpas. No perturbará la pazdenuestro
remo&gt;, y manda libertarla.
Y así, li~res los brazos y el alma, los pone en alto para
c~nt~r al ciel,o su himno de amor que todos cantan con ella,
s1gu1éndola a través de los campos para ver á Jesús que
aguarda en la cisterna.
Este desfíle de cortesanas, mercaderes y niños, con las
manos leva_ntadas y los dedos abiertos, avanzando entre la
dulce canción Y per~iéndose _lentamente entre los muros y
las arcadas de la vieJa Samaria, es un intenso cuadro que
reg;ila á los ojos Y al oído, la perenne poesía del creador
de Los Románticos.
Vuelve la divina pecadora convertida al pozo de Jacob
donde Jesús espera y medita, en tanto que sus discípulo¡
gustan del agua bendita en la ánfora de la Samaritana.
Una tur?a bulliciosa la sigue, trayendo en las manos ramas_flor ~cidas que ponen á los pies del Salvador. Dos peq~enos Jueg~n, y el apóstol Pedro les ordena alejarse. Je.
s us pronuncia l_as palab:as de amor de su doctrina, y besa~do las cabecitas rubias de los pequeños, pide que los
de¡en llegar á El, que es todo amor. Los inocentes labios
elevan la plegaria. La multitud se arrodilla en torno al

!ª

135

ltL MUNDO ILUSTRADO
Redentor, y rezando la plegaria de los apóstoles, en un
ferviente recogimiento, apacible armonioso, lleno de emo·
ción y fe, cae lentamente el telón, apagando la melodía
cristiana.
Así termina la obra, que es, en resumen, un inmortal
canto de amor. Rostand puso en sus versos toda el alma
undosa de su divina poesía, y cantó, como el viejo rey, en
arpa de oro.
El poema bíblico parece haber sido hecho para Tina.
No habrá cortesana irredenta, ni Samaritana redimida, más
llena de pasión ni más ferviente que ésta que ella creó.
La charla pueril de versos fáciles que monologa en el acto
primero mientras llena el ánfora en la fuente, parecía una
canción cantada á flor de labio; luego, en el diálogo con
Jesús y en el momento del milagro, sus transiciones de du·
da y fe, de amor y de esperanzll, encantaron nuestro espíritu ya preparado y dispuesto á la contemplación, con la
suntuosa propiedad escénica que ha sido deslumbrante y
rica en el sabor arcaico de esas viejas edades.
El acto segundo es el de más lucimiento para la hermosa
actriz. Sus prédicas ante la muchedumbre, sus plegarias y
evangelios, fueron dichos con encantadora ingenuidad. En
el acto final, su regocijo era comunicativo. Todos nos sentíamos alegres de su fe y de su triunfo.
Carini hizo un Jesús más amor que evangelio.
La obra es, esencialmente, un largo diálogo de estos dos
personajes bíblicos, matizado con escenas diversas de acción pueril. No hay drama, ni siquiera intención dramátisa. Es un poema, un encantador poema, himno de amor,
salmo de piedad, fuente de poesía, que, como el agua santa
de Fotina, apaga toda sed y deja en los labios un sabor de
rosas.
Demos gracias á Tina di Lorenzo por su exquisito dón.
El público se lo premió.

•

LORELEY.

ti Teatro Revolucion•rio en Inglaterra
B&amp;ANAADO tiHAW

El ataque contra la sociedad burguesa y las bases tradi·
cionales que la sostienen, no es exclusivo de ningún país;
el movimiento socialista está en todas partes y, como todos ·los movimientos importantes, p.or dondequiera en·
cuentran una expresión, más ó menos completa, en la li·
teratura.
La vieja y conservadora Inglaterra ha oído también re·
sonar el belicoso asalto coutra lo que ella venera, y se ha
recreado escuchando la marcial trompetería, porque era
brillante y estaba hábilmente ejecutada y sin alarmarse
mucho, porque sabe que sus instituciones son sólidas y
arraigadas.
El autor de las novelas, de las comedias y dramas socialistas que han escandalizado á unos y recreado á otros, es
un irlandés, que nació en Dublín el año de 1856, de una
familia protestante. Hoy no es más protestante que católico; pero siempre es irlandés por la vivacidad de su verba,
azogue que brilla y desconcierta por la rapidez de sus fugas imprevistas.
El hombre es nn original y en ello se complace. Vegetariano por principio humanitario, hace treinta y siete
años que no come carne; es opuesto al uso del akohol y
del tabaco: &lt;¿Fuma usted?&gt; le escribe un periodista á ca·
za de informaciones.-&lt;¿Por qué me acusa usted de tan su·
cia práctica-contesta,-sin tener pruebas de que á ellas
me entrego?&gt; La brusquedad, las faltas á las convencio·
nes de la urbanidad le parecen otros tantos méritos. Una
dama del gran mundo lo invita á un &lt;lunch&gt; al que asistirán algunas celebridades literarias. Contesta él en dos
líneas: &lt;Ciertamente que no. ¿Qué he hecho para merecer
esa ofensa á mis costumbres tan conocidas?&gt; La señora
replica con un mensaje: &lt;No conozco las costumbres de
usted; pero estoy segura que valdrán más que su cortesía&gt;.
Viene entonces una carta con explicaciones: &lt;Sea usted
razonable. Me moriría de hambre en su casa. ¿Qué quie·
re usted que yo haga con esos malaventurados cadáveres
de animales cou l os que usted cubre su mesa? ¿ Y cree
usted que sea agradable comer en compañía de carnívoros? etc.&gt;
No son inútiles estos detalles para hacer comprender
esta singular especie de revolucionario. Hay en él mu·

cho de fantasía, y eso es lo que atenúa la fuerza de sus
ataques, á la vez que los hace muy agradables para la
lectura.
Tiene él opiniones sobre todos los asuntos. No es cier·
tamente un escéptico. El escéptico examina para descubrir
lo que pudiera pensar. Bernardo Shaw sabe siempre la
opinión que debe tenerse y la solución que debe darse á
todos los problemas, y la anuncia en tono decisivo que no
acepta la legitimidad de otro punto de vista. «Soy arro·
gante&gt;, dijo alguna vez; y es la verdad, en el sentido de
que habiendo coutemplado una cuestión por un solo lado,
llega á una conclusión precisa y cortante y de proclama
por todo lo alto para imponerla á su auditorio.
Mu y fácil es conocer sus opiniones.
Dada la manera corriente de pensar acerca de un punto
cualquie,ra, tómese. la opinión diametralmente opuesta, y
se tendra el pensamiento de Bernardo Shaw. Por otra parte, tiene la convicción de que por poseer una vista normal
es por lo que discute de sus contemporáneos; un oculista
le reveló que noventa por ciento de los individuos humanos no tienen normal la vista; traslada él la misma propor·
ción al mundo normal; luego, él, que ve las cosas tales co·
mo son, debe diferir de los demás, que las deforman por
las deficiencias de su cojo&gt; intelectual.
Empezó por escribir congruentemente algunas disertaciones socialistas. Pero la verbosidad irlandesa que bullía
dentro de él exigía otros medios de desparramarse· mil y
mil personajes se agitaban en su mente, lanzándos'e entre
sí los problemas modernos como pelotas hábil y cert~ramente arrojadas. Hizo novelas y después dramas. y pa·
ra divertirse todavía más, se propuso sorprender y desconcertar la inteligencia común. Siéntese en sus obras
que el autor más de una vez se ha de haber' reído al pen~
sar &lt;la cara que pondrán al oír esto&gt;.
Ejemplos: es un concepto tradicional y universalmente
aceptado, al hacer el paralelo del inglés y del irlandés decir que éste es un imaginativo, un sentimental, que ~ive
en la región de los ensueños, á quien la realidad no apare·
ce sino á través de una bruma, mientras que el otro tiene
dura y sólida la cabeza, llena de hechos, de datos positivos. Léase ahora el prefacio de la pieza irlandesa de
B. Shaw, la otra isla de John Bull; allí se verá que el irlandés se distingue por su capacidad para comprender lo
real, y que el inglés lo deforma continuamente por un sentimentalismo absurdo. Y esta paradoja está desarrollada
con seductora facund~a; m~y divertida es esta tesis, y hay
momentos en que casi se siente uno convencido.
Pobreza no es vicio, dice la sabiduría de las nacione!,
¡Pobres gentes! dice Bernardo Shaw en la Comandante Barbe; por. lo contrario, la pobreza es el único vicio que existe
en la berra. No hay pecado como el de ser pobre, ni virtud como la de ser rico. Y la pieza, que contiene muchos
ataques contra el orden social, termina con una inesperada
apoteosis de un millonario traficante en armamentos.
Evidentemente que el pl¡ocer de sorprender y de ver las
caras sorprendidas de las gentes se sobrepone á la eonvicción ~el so;ialista. Preciso es que atraiga la atención, que
la obligue a escucharlo, y para ello muy á menudo abandona esa r~alidad que es su diosa, diosa á la que, por otra
parte, sacrifican tantos escritores modernos, pero que les
Juega la mala pasada de aparecérseles á cada cual con rasgos diferentes.
Confiesa él mismo su tendencia en uno de esos arranques
de franqueza, que, á su vez, son otro motivo de asombro
pa.ra el lector: "Dícenme que Fulano y Sutano, que no escriben pre_facios, no son charlatanes. Pues bien: yo sí lo
soy. La primera vez que sobre mí atraje las miradas del
público británico, fué cuando me encaramé sobre una carreta en Hyde Parck, acompañado del ronco resonar de los
instru~en!os de c~br.e; Y. eso lo hacía, no como un resignado sacnficio de mis mshntos de modestia y de soledad á
una necesidad política, sino porque, como todos los verdaderos mímicos y comediantes, soy saltimbanco por temperamento. Muy bien sé. que el ciudadano británico vulgar
reclama á todos los saltimbancos que revelen su ignominia,
como homenaje á la ignoble vida privada que le impone
su incapacidad para la vida pública. Por mi parte, no me
avergüenza mi obra, ni el modo como la ejecuto .... Dejo
las delicadezas de la modestia solitaria á los que son primero gentlemen y luego artesanos de las letras. ¡Para mí el
carro y las trompetas!"
La campaña abierta por Shaw á nadie perdona. En Cándido dibuja á un simpático socialista cristiano; el Ejército
de Salud, que forma cuadro á la Comandante BarbP, es tratado con cierto respeto; en La otra isla de John Bu/l hay
dos sacerdotes católicos; el uno es un cerebro desatornilla·

�,,

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRAJ?O

136

do, pero uu inofensivo, y en sus labios pone el autor muchas de sus propias ideas; el otro es un tipo vulgar de cura
irlandés, dueño de su parroquia yregenteándolacon firmeza dulce y apacible.
Sin embargo, claro es que el teatro de Shaw es adverso á
toda religi6n, y esto es más manifiesto en sus prefacios.
Pero no pone en ello ni más ni menos ímpetu que para
demoler las otras instituciones sociales, la propiedad, el
ejército, la magistratura. ¿Cómo es que la Inglaterra, tan
imbuida en las tradiciones, ha podido aplaudir un teatro
semejante? ¿C6mo es que el mismo rey ha ido á escuchar
La otra isla de John Bull, y cómo viéronse largas filas de
carruajes de lujo desarrollarse en las cercanías del teatro
en inttrminable procesi6n?
Es que, en primer lugar, ese teatro es muy recreativo; no
se le toma muy á lo serio; lo que hace reír es ó parece ser
menos peligroso, y, al contrario, debe infundir miedo lo
que interesa al sentimiento.
De hecho, las dos armas son muy formidables. Pero hay
algo que embota su efecto, y es la exageraci6n, la necesidad
de impresionar y de desconcertar; así no se da uno por
convencido, y menos por asustado. W. Steal caracteriza
muy bien á B. Shaw:-«Si fuera menos extravagante, sería
mucho más temible. Es el bu16n patentado de John Bull,
y pronuncia más de una palabra verdadera al s6n de sus
cascabeles de bufón».
Y, ahora bien, ¿cuál es el valor literario de este teatro?
Un crítico francés, en demasía panegirista, ha evocado á
este propósito el nombre de Moliére. Es ir demasiado lejos. Bernardo Shaw prodiga en sus piezas dones de prime·
ra calidad, recursos de una asombrosa riqueza; pero un
demonio interior se comp 1ace en ponerlos en desorden, en
dispersarlos y en dilapidarlos. Y este demonio es, desde
luego, el afán de la teoría social, y luego, y sobre todo, esa
necesidad de causar sorpresa y de impresionar, que lo aleja á mucha distancia de la realidad.
Sin duda que Moliére tenía deliberados intentos; pero
esto no de modo continuo; muy rara vez se inclinaba á la
disertación. El último acto de La Comandante Barhe es
una disertaci6n picante, surcada por relámpagos de pensa-

La Exposición Enciso

ORGE ENCISO, el joven y ya distinguJ~opintor j~lisciense, ha abierto una interesanhsi.ma exposición de estudios de paisaje, que constituye, en el
día, la nota sali~nte de arte, nota bell~ "'( atra.ctiva po.r
lo rara, pues bien sabido es que, en Mexico, si .los e~cntores y los músicos callan . con har,ta fyecuencia, ahog~·
dos por la incuria del ambiente, mas lugubre, es todavia
el sile.icio de los pintores. No contamos mas que con
'!na ex:posic~ón anual.-la de la Escuela de Bellas Artt s.

J

SR. W. SHANKLIN1 NOMBRADO CÓNSUL GENERAL DE
LOS ESTADOS UNIDOS.

miento, erizada de epigramas; pero al fin y al cabo es una
disertación. Shaw es quien habla; él quien tiene algo que
decir y que lo dice en forma de diálogo; no son los personajes los que se explican.
A juzgar por ciertos pasajes, hay en Bernardo Shaw estofa de penetrante psicólogo, perspicaz, un poco sutil, y
verdadero cuando quiere serlo. Pero lo que echa á perder
su psicología, es . el ahinco de ser paradoja!; su teatro se
desborda en inverosimilitudes. Parece, en ocasiones, que
el autor se propone burlarse de su auditorio.
También puede haber en él un poeta, si él mismo no se
propusiera amordazarlo. Su pieza de César y Cleopafra no
es, como lo pretende, una obra histórica. Contiene mucha
sátira política contemporánea, y á ratos remeda las parodias antiguas de Meilhac. Pero contiene, además, imágenes
encantadoras, aunque irreales, como el encuentro nocturno
de César y de Cleopatra frente á la Esfinge del desierto,
Dentro del género fantástico, eso es muy interesante.
Pero la facultad maestra de Bernardo Shaw es el ingenio. Como Beaumarchais, á quien se parece más que á Moliére, le sobra la inspiraci6n chispeante y la comunica á
todos sus personajes. En ninguna de las conversaciones de
la vida corriente hay tanto donaire como en el teatro de
Shaw. Su verba todo lo arrastra; tiene al diablo metido en
el cuerpo, y á pesar vuestro os arrebata por encima de to·
das las inverosimilitudes y de todas las teorías temerarias.
Tiene el sentido de lo cómico y hasta de la farsa. Es el
árbitro de la risa, y si fuera también árbitro de sí mismo,
si dominara su afán de atraer la atención por la paradoja,
no sólo sería un satírico osado é incisivo, un psicólogo
ocasionalmente interesante, sino que podría ser también
un gran comediógrafo, con todo lo que esta expresi6n contiene de serio y de profundo.

- Y, por lo tanto, aquellas particulares que se
efectúan, tienen que ser de suyo dignas d e
loa y de curiosidad por parte del público in·
tel gente, público :bastai te exiguo, por más SP •
ñas, y formado,en totalidad, pordos 6 tres do·
cenas de dilettantí.
lfJorl(e Enciso al'arece, ante todo. como un
trabajador valiente. Puede afirmarse q11e: entre
lo, artistas jóvenes que sueñan en un brillante
futuro de belleza, él quizá es el que más trabaja.
el que cultiva con mayor devoción y asiduidad
su arte. No le arredra el silencio; no le atemc-

)

liza el ambiente: elabora con voluntad de ~onvencido,. ~on religiosn
tes6n, entreviendo, allá en los imtantas d,e !ahga, , de d~hcioso cansan·
cio que deja en los nervios; la faena arh~hca, dias ~eiores en q~e el
pincel venga á ocupar el sitio que, necesanam~nte! debe,de esta:le senala·
do en los países que, como el nuestro, no sólo ..aspi7an al ,mate~tal esplen·
dor sino á algo más alto: á la eternidad en la Histona, por,med10 de la obi a
bella.
~1
No es ésta la primera vez que el inteligente p!ntor e:bibe sus cua~rcs.
Muchos de éstos han sido ya adm irados en ocasiones diversas. Mas, s1 i o
la primera, sí la de mayor impor 'ancia de cuantas hasta ahora · ha pi csentado, es su exposición de la calle de &lt;?ante.
. .
.
Vense en ella cerca de cincuenta estudios de pa1saie, bien lo(!rados los
unos originalísimos los otros pocos aquellos que no irerezcan la observación 'atenta y el aplauso. En todo~ · resalta la cara~terística del arte &lt;Je
Enciso: la abundancia de luz de luz clara, de luz diáfai a, que resbala se·
bre los campos, sobre los· árboles, sobre las perspectivas lejanías.~~ destacan, sin embargo, dos que'atraen sin¡(ular~ente la i:ni~ad~ de los v1s1!antts:
el del Canal de Xochimilco, y -u n estudio de paisa¡e en que domina. el
verde el verde en todos sus matices. ¡Ah! Y los ciek s de Jorgi Enciso
di 1 110~ son hmbiéu de alabanza y con razón seducen tanto.
.:,

SR. LTC,.,.RAFAEL ALCOLEA, ALCALDE DE VERACRUZ, QUE ACABA
DE TOMAR POSESIÓN DE SU PUESTO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

139

EL MUNDO ILUSTRADO

138

El Sr. Lic. D. Gonzalo Alfaro

SATURNO
LA ünARAVILLA DEL SISTEMA SOLAR,

La Maravilla de las Cervezas Conocidas

DESPACHO DEL SR. AU"AJ&lt;O.

SR. LIC. D, GONZALO AL.FARO.

En 'números anteriores nos hemos ocupado de distinguidos profesionales pertenecientes á la joven generación de
nuestra capital; y siguiendo esa costumbre, dedicamos hoy
algunas líneas al señor Lic. D. Gonzalo Alfaro, miembro de
una distinguida familia de México y profesional de nota
que ha intervenido en asuntos de mucha importancia.
El señor Alfaro, muy joven aún, nació en esta ciudad el
año de 1878 y sus estudios los hizo en las escuelas Preparatoria y de Jurisprudencia, habiendo alcanzado envidiables calificaciones.
Una vez que obtuvo el título, en 2 de Mayo de 1903, se
asoció con su señor padre, el notable abogado D. Francisco
Alfaro, cou quien continúa, hasta la fecha, departiendo las
pesadas labores de un bufete de primer orden.
La tesis profesional presentada por el Lic. Alfaro, versó
sobre "Sociedades Extranjeras en México."

El joven abogado pertenece á la Academia de Legislación y Jurisprudencia y acaba de recibir el fdiploma que
lo acredita socio de la ''Alianza ·Universitaria de Londres
y Nueva York." Es especialista en Derecho Mercantil.
Muy largo sería para nosotros :citar todos y cada uno·de
los importantes negocios que el ºseñor Alfaro ha llevado
ante los tribunales de esta capital; bástenos decir que ha
intervenido en litigios de resonancia y que es apoderado
de muchas compañías, tanto extranjeras como nacionales.
Además, es abogado y prosecretario de la "CompañíaEmpa·
cadora Mexicana," comisario del "Control Químico Internacional&gt; y miembro de muchas compañías mineras.
Diariamente amplía la esfera de sus negocios y todo hace presi¡mir que el señor Alfaro será una de las primeras
figuras de nuestro Foro.

ANECDOTA PERSA
Siguieron comiendo y conversando, al mismo tiempo
TE:'1L califa Madhí salió á cazar. Habiéndose separado de
que el árabe llenaba de vez en cuando el vaso del califa
~ su comitiva en el ardor de la caza, se sintió con•hambre yagobiado por el calor. Condújole la casualidad á cuando éste preguntó por la tercera vez:
-¿De modo que no me conoces?
la tienda de un árabe; entró á ella y dijo:
-Creo conocerte, contestó el indolente y perezoso árabe
-1.Quieres recibir en tu casa un huésped, buen hombre?
pues acabas de decirme que eres uno de los más valiente~
El ái;abe le respondió:
-Si te contentas con lo que puedo ofrecerte y lo recibes generales del ejército.
_:_Nada de eso es cierto, respondió el desconocido soy
sin murmurar, bien venido seas.
el califa mismo.
'
-Traeme lo que tengas para comer, contestó el califa.
Al oir estas palabras, el árabe, con toda calma 1 levantó
El árabe le presentó una porción de maíz tostado; que
su huésped tomó con buen apetito; y así que hubo ter- lo que había sobrado de los manjares, y también del vino
haciendo ademán de llevarse todo á guardarlo.
minado, le preguntó:
-¿Qué haces.? preguntó admirado el califa, ¿te llevas lo
- ¿No tienes algo más?
El árabe le presentó un pedazo de queso y una odre de que me habías ofrecido, ahora que te he dicho mi verdadero
nombre?
buen vino.
-Precisamente por eso lo hago, respondió impasible el
Bebió el califa con la mejor voluntad, y varias veces se
hizo llenar su vaso por el árabe, después de lo cual, habién- árabe; al tomar la primera copa de vino, me dijiste que
dose puesto ya de buen humor, preguntó al dueño de la eras un criado de confianza del califa; luego, el vino te hizo
declarar que en ti se ocu,ltaba uno de los más valientes gecasa:
nerales del ejército; en seguida has avanzado á presentarte
-{Me conoces?
ante mí como el califa en persona; de modo que si conti-No, dijo el árabe.
-Pues soy uno de los criados de confianza del califa, núas bebiendo, vas á asegurarme que eres el mismísimo
Profeta, y no sería remoto que vinieran tus ángeles á desdijo éste.
-No lo dudo, replicó el árabe, nada tiene esto de difícil. truir mi pobre casa, por haberte tratado, tal vez, con poco
Cuando el califa hubo tomado otros vasos de vino, vol- respeto; de modo que no te daré más vino.
. Causó al califa grande risa este ingenioso discurso, y havió á preguntar al árabe, que fumaba tranquilamente:
biendo llegado en este momento toda su comitiva, contó
-¿De verdad no me conoces?
-Te conozco ya, respondió el árabe, puesto que dices ser el gracioso it\cidente, hizo al árabe un magnifico regalo y
partió de muy buen humor.
uno de los criados de confianza del califa.
.:_No, replicó el califa, he mentido, porque soy uno de
~
iii'
sus más valientes generales.

Desde la época de su descubrimiento se ha considerado al planeta Saturno como
una maravilla del cielo; conocido desde tiempos muy antiguos, nadie se explicó, ni se ha
explicado hasta ahora el verdadero origen de los anillos que lo circundan y que hacen
de él el único cuerpo celeste conocido, que tenga tal aditamento.
Las teorías modernas acerca del génesis de nuestro sistema planetario, han arrojado alguna luz acerca del probable origen de esos anillos; pero aun así, no se puede afirmar nada de cierto sobre el particular.
Por lo tanto, se consideraba al citado cuerpo celeste como único y siri competidor
en el cielo, en ·1a tierra y en todo el universo. Hace poco tiempo se habló mucho acerca
de Saturno, y se dijo que los anillos, que tanto han llamado la atención de todo el mundo, estaban desapareciendo; investigaciones posteriores probaron que la suposición era
falsa, y se dejó de hablar por entonces del planeta fenómeno.
Pero últimamente se ha hablado de nuevo acerca de «Saturno», y en todas partes
se halla á personas que llevan ese nombre en la boca, elogiándolo y llamándolo una maravilla cada día-más sorprendente; sólo que ahora ya nadie se ocupa del planeta, y si se
habla de él, es sólo para confesar que el «Saturno» de que ahora se habla, es una maravilla muy superior á lo que es en sí el tan decantado planeta; se habla de la última marca de cerveza creada por la «Cervecería Cuauhtemoc» de Monterrey, la cual, sin disputa, ha sido declarada, en el mundo de las cervezas, una maravilla muy superior al planeta, en el mundo estelar.
Saben perfectamente nuestros lectores que la fama de la «Cervecería Cuauhtemoc»
no es cosa nueva, y estamos -muy acostumbrados á verla obtener triunfo tras triunfo; por
lo tanto, el halagador éxito que ha obtenido la marca «Saturno», es algo que de antemano se sabía, puesto que la nueva marca ha sido precedida por la existencia de otras muchas, las cuales han sido otros tantos éxitos para los inteligentes cerveceros y los activos
directores de la fábrica de cervezas, que bien puede considerarse como la primera de
América.
Hace cerca de veinte años que las cervezas de la «Cervecería Cuauhtemoc» se hallan
en el mercado de la República, y desde entonces su fama ha ido aumentando á medida
que se han ido conociendo sus méritos; en otra ocasión nos hemos ocupado de reseñar á
grandes rasgos la historia del desarrollo y adelantos de la negociación, y los premios que
la casa ha recibido en todas las exposiciones ó certámenes á los que se ha presentado,
son la mejor prueba de que la fama de que disfrutan sus productos entre el público mexicano es muy merecida y honra tanto á la fábrica como al público, que se ha revelado
un alto conocedor, puesto que sus gustos han sido aprobados y sancionados por una corporación de cerveceros tan competentes como la Academia de Baviera.
La última distinción obtenida por la Cervecería, y de la que justamente se muestra
orgullosa, es la concesión de la Real Casa Española para que use en sus documentos y
en todas partes donde lo juzgue oportuno, el sello con las reales armas, distinción que se
le ha hecho en vista de que Su Majestad el Rey de España la nombró proveedora de la
Real Casa, distinción que á su vez fué consecuencia del alto lugar que las cervezas elaboradas en Monterrey ocuparon en la exposición internacional de Madrid el año de 1907.
En este certamen las cervezas fueron declaradas fuera de concurso (Hors Concours) y
la «Cervecería Cuauhtemoc», de Monterrey, fué nombrada presidente del jurado que
otorgó los premios á todas las demás cervecerías del mundo.
Esta distinción es muy honrosa para la industria nacional, y es la primera vez que
~Et confiere~ uqa c~sa t1!4ustrial g~ nuestro país.

�EL MUNDO ILUSTRADO

140

LIBROS NUE\'05

EL MUNDO ILUSTRADO

141

quieto. Y una faz anímica, si no igual, sí semejante á ésta,
ponen de relieve las otras que pudiéramos llamar etapas
de la obra: El libro de Job, Psalmos y Después del Naufragio.

EL 'M IRADOR DE LINDARAXA

EL GENERAL DÍAZ EN EL PORVENIR ~DE::MÉXICO
En esta sección mencionamos los libros cuyos
autores 6 editores remiten dos ejemplares
ll " El Mundo Ilustrado."

Un ramo de mirtos del más bello y legendario jardín de
la Alhambra, como dice el poeta en su dedicatoria al Ge·
neral venezolano Velutini, es este nuevo libro de Villaespesa, libro suave, libro de ensueño en que parece que el
alma de un viejo bardo de los tiempos de los califas, resucita, sonríe y sueña enmedio del paisaje delicadamente
romántico que trae á la mente remembranzas que saben á
miel y á rosas.
De ocho partes se compone el volumen, y son estas:
«El Mirador de Lindaraxa&gt;, &lt;Kasidas&gt;, &lt;La Tristeza del
Sol&gt;, &lt;Paisajes&gt;, &lt;Los Jardines Trágicos&gt;, &lt;Romances Moriscos&gt;, «Elegías de Granada&gt; y &lt;Hacia Damasco&gt;.
De todas ellas, difícil sería preferir alguna: Villaespesa
es, en este encantador libro, el mismo poeta inspiradísimo
de antes, el versificador elegaute, lleno de matices, de vaguedades tenuísimas; y, siendo el mismo, seguirá ocupando el lugar distinguidísimo que de años atrás le consagran
los aficionados á la nueva poesía, á este arte viejo y mo·
dernísimo, lleno de quintaesencia y de sencillez, canto de
inspirado y labor de orfebre.
Villaespesa se halla, á la hora presente, á grande altura
en el parnaso castellano. Es el poeta que, dentro del más
puro casticismo, infl.uenciado por los vates de Américaintroductores de procedimientos novísimos,- y por el
ejemplo de los grandes bardos europeos, ha conseguido
crearse una fisonomía propia, sin semejanza con otra algu·
na en las letras de España. Leyéndole, viene á la mente
el recuerdo de Rodembach, el poeta de las beguinas, de
los silenciosos canales, de Brujas la muerta .... y es que
en Villaespesa la suavidad, la tenuidad, es la condición
predominante.
Vaya un ejemplo para comprobarlo, cogido al azar en
&lt;El Mirador de Lindaraxa&gt;:

A largos y sesudos artículos daría margen este breve fo.
lleto, en que el Licenciado VBt"dad estudia breve, pero intensamente, la figura del señor General Díaz¡ y apoya vigorosamente la conveniencia de que el ilustre estadista continúe en el poder, á fin de que le sea dable afirmar la obra
que ha venido realizando de años atrás, la cual sacó á
México del ostracismo en que se encontraba, impulsándole
en una vía amplia de progreso.
El Licenciado Verdad es optimista respecto del porvenir
de México, con sano y fundado optimismo. Piensa que el
camino está señalado y que basta seguirlo, ir de prisa. Pero
como muy bien afirma, «¿quién, si no el General Díaz, más
de prisa nos ha hecho marchar'r&gt; Y si esto, como nosotros
lo creemos, es verdad, ¡.quién, si no el General Díaz es
quien debe regir en estos tiempos apacibles y á un tiempo
difíciles, los destinos de México?

AJEDREZ
Problema n6m. 22 por M, H. E. Kidsoo
NEGRAS.

La brisa es como el tibio aliento
de un rojo labio sensual.
El surtidor desgrana al viento
sus frescas sartas de crista l.
Amor, reclina con pereza
sobre mi hombro tu cabeza.
Tiembla el luar sobre tu tez,
Y en sus blancuras pasajeras
son más profundas tus ojeras
y más mortal tu palidez.
Y así es todo el libro. El lector, dejándole caer sobre sus
rodillas, cerrando los ojos, quizás piense, después de la
lectura de estos versos, que los labios rojos, sensuales, amo·
rosos, de una legendaria princesa esclava, rozaron su
frente ....
EL LIBRO DE JOB
Aunque de índole distinta del anterior, este libro revela,
bajo otras fases, la fisonomía interesantísima de Francisco
Villaespesa.
Es un libro de sincericad, de amor, en que un exqui sito
espíritu se remonta al cielo arcano de sus misticismos, de
sus ensueños.
Lo más bello, sin duda, que en él se encuentra, son las
Sinceridade$, veinticuatro hermosísimos sonetos de impecable forma, en que este trovador d e lejanas ó futuras edad es, que asombrado de cantar en el silencio infinito que á
la divina poesía rodea hoy, exclama en el Ego Sum:
¿He nacido muy tarde, ó llegué muy temprano?
En Sinceridades vació el poeta todas las dul zuras, todas
las fantasías, todas las tentadoras caricias de su ánimo in-

En el TEATRO DE L.\ A VENIDA, d e
Buenos Aires, estrenó últimamente la
compañía Guerrero - Mendoza una
nueva comedia de los hermanos Quin·
tero, titulada AMORES y AMORÍOS.
Pertenecen á la obra los siguientes
versos, que recitó admirablemente
María Guerrero:
. Era un jardín sonriente¡
era una tranquila fuente
de cristal¡
era, á su borde asomada,
una rosa inmaculada
de un rosal.
Era un viejo jardinero
que cuidaba con esmero
del verjel,
y era la rosa un tesoro
de más quilates que el oro
para él.
A la orilla de la fuente
un caballero pasó,
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.
Y al notar el jardinero
que faltaba en el rosal,
cantaba así plañidero,
receloso de su mal:
-Rosa la más delicada
que por mi amor cultivada
nunca fué;
rosa la más encendida,
la más fragante y pulida
que cuidé;
blanca estrella que del cielo
curiosa de ver el suelo
resbaló;
á la que una mariposa,
de mancharla temerosa
no llegó:
¿Quién te quiere? ¿Quién te llama
por tu bien ó por tu mal?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en tu rosal?

Sobre el jardín la noche es una
fragante y tibia invitación.
¡Ven á soñar! Plata de luna
tiembla en el mármol del balcón.

IILANOAB.
Salen las blancas y dan mate en tres Jugadas .

•

LA PALABRA

No es cierto, no, que el silencio sea oro¡ ese es un sofisma cristalizado, como tantos otros, en la forma de proverbio, detrás del cual se amparan los que nada tienen que
decir ó los que temen que algo se diga. La palabra, portadora de la idea, es la verdadera redentora de la humanidad;
ella vence el tiempo y la distancia; ella eslabona los esfuerzos de los hombres átravés del dolor y del vencimient o¡
ella es faro en las noches d e tormenta, estrella polar en los
mares de la existencia . . .. ¡Ay de los pueblos que pierden
la palabra!
SANTIAGO PÉREZ TRIANA.

No puede depender de ti el ser rico¡ pero sí puedes ser
feliz: las riquezas no son siempre buenas, y, lo que es peor
aún, son de corta d uración¡ al contrario, la felicidad que
da la virtud es eterna.-Epideto.

Ya los cristales del alba
la santa visión borraron¡
desgarróse la mortaja
entre las flores de un árbol,
como en la llama del sol
aquel lucero tan claro.
Tristes van las tres Marías,
tristes van peregrinando¡
que también~hay aflicción
en la fiesta de lo campos.

Nueva Obra de los Quintero

¿Tú no sabes que es grosero
el mundo ? ¿Que es traicionero
el amor?
;,Que no se aprecia en la vida
la pura miel escondida
en la flor?
¿Bajo qué cielo caíste?
¿A quién tu tesoro diste
"-~
virginal?
¿En qu é manos te deshojas?
;,Qué aliento quema tus hojas
infernal?
¿Quién te cuida con esmero
cúmo el viejo jardinero
te cuidó?
¿Quién por ti sólo suspira?
¿Quién te.quiere? ¡,Quién te mira
como yo?
¿Quién te miente que te ama
con fe y con ternura igual?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en tu rosal?
¿Por qué te fuiste tan pura
de otra vida á la ventura

ó al dolor?

i. Qué faltaba á tu recreo?
¿Qué á t u inocente deseo
soñador'/
;.En la fuente limpia y clara,
espejo que te copiara
no te dí?
¿Los pájaros escondidos,
no cantaban en sus nidos
para ti?
Cuando era el aire de fuego,
¡,no refresqué con mi riego
tu calor'/
¿No te dió mi trato amigo
en las heladas abrigo
protector'!
Quien para sí te reclama
;.te hará bien ó te hará mal?
1. Quién te llevó de la rama,
que no estás en t u rosal"(
Así un día y otro d ía,
entre espinas y entre flores,
el jardinero plañía
ima¡!inando dolores,
desde aquel en que á la fuente
un c1ballero llegó,
y la rosa dulcemeute
de su tallo separó.

En el azul de los cielos
hay un lucero muy claro:
por el azul de los aires
pasa una alondra cantando.
Los árboles se estremecen
bajo el blancor de su manto;
la tierra es nido de flores,
la flor es cáliz del pájaro.
La música de las fuentes
en los riscales sonando,
parece un toque de gloria;
que están de fiesta los campos.
Y con aromas benditos
de festeros incensarios,
la vid extiende sus brotes
y da su olor el manzano.
En el huerto florecido
la sepultura cavaron:
de la triste sepultura
ya sale el fantasma blanco
coronado de rocío,
con lienzos amortajado.
Va hacia las Santas Marías
que llorándole velaron.
Una piensa que es un ángel;
otra, que es el hortelano;
no es hortelano ni es ángel,
que yo le he visto las manos.
Las manos tiene horadadas,
los pies están desgarrados·
lleva espinas en la frente '
y una rosa en el costado.

Yo soy el dolor que viene,
el dolor resucitado: ;
á mi sepultura voy,
de mi sepultura salgo:
estas son las flores mfas,
flores de sangre y d e llanto.
Me despertó la mañana,
me sepultó el desengaño;
tinieblas son enseñanzas
y maestros los gusanos.
Llorad, piadosas mujeres,
en el corazón amargo,
en la carne dolorida,
sobre el hierro del esclavo.
Las manos tengo hor~dadas,
tengo los pies desgarrados ;
espinas llevo en la frente ....
y una r osa en el costado.
¡Pascua de amores florida,
fiesta de paz y de llanto!
Tristes van las tres Marías
'
tristes van peregrinando:
que también hay aflicción
en la fiesta de los campos.
JosÉ NOGALES.

ORACION DE LA NOCHE
Todo calla: su ropaje
Tiende ya la noche obscura·
Sólo el céfiro murmura
'
Entre el espeso follaje.
Duerme el límpido riachuelo
Sobre su lecho de ¡!rama¡
Duerme el pájaro en la rama
'·
Las estrellas en el cielo.
Del mundo expira el rumor
Y tranquilo se adormece,
Que en los espacios se mece
Al impulso del Creador.
También se cierran mis ojos
A influjo del blando sueño,
Y un dulcísimo beleño
Va calmando mis enojos.
El ya transcurrido día
Grato recuerdo me deja:
¡Ningún sinsabor me aqueja!
iTranquila está el alma mía!
¡Sus instantes consagré
Al trabajo de mis manos!
iEl llanto de mis hermanos
En cuanto pude enjugué!
iOh! cuán bello es por la noche
Al tenderse en blando lecho
Decir: ¡cuánto bien he hecho
Nn siento ningún rPproche! '

¡Dadme del justo, Señor
El envidiable reposo¡
'
Haz que el Arcángel hermoso
Vele siempre mi sopor!
Haz que no turbe mi calma
Del mundo la voz impura:
Tú que al redil de ventura
Quisiste llevar mi alma!

�EL MUNDO ILUSTRADO

142

EL MUNDO ILUSTRADO
Ornan mi frente rosas de países huraños
donde dancé la danza ritual de los engaños
y donde me ofrecieron una gloria trivial.

Por ti dejé á los que yerran,
Pagando amor con agravios ....
¡Gracias, Señor, ya mis labios
Bendiciéndote se cierran.

EL ENIGMA

Pero llevo en las manos un lirio de los valles,
cortado en los jardines eternos de Versalles
y que es un amuleto de la divinidad.

ANGEL GRASSI,

*

CANTO A LAS HORAS
Todas las horas viven un íntimo poema,
poema de amargura ó poema de alegría;
adoremo~ las horas en que el ánima enferma
siente gérmenes nuevos de vital energía.
Bendigamos las horas de la humana clemencia
en que el parque es más solo bajo una. luz ambigua
y el árbol del dolor esparce más esencia
sobre el alma y las cosas de la ciudad antigua.
Esas horas que pasan como soplos de armiño
por las naves del alba, inquietando la~_flores,
tienen una sonrisa que fecunda el canno
en los seres ausentes que se escriben amores.
Esas horas que pasan como leves caricias
por las almas que esperan un milagr~ ~e trinos,
e~tán llenas de besos y fragantes dehc1as,
están llenas de sueños y pesares divinos.
Esas horas reflejan el secreto del sueño
nacido en las estrellas que custodian la cuna
de los frutos primeros de los besos de ensueño
que vibraron nerviosos bajo un rayo de luna.
Cuando el eco de al duna perfidia nos abate,
cuando el ojo de algu~a calumnia nos divisa,
en las horas del alba nuestra sed de combate
se perfuma y se torna una fresca sonrisa.
Sobre el seno de armiño de las horas primeras
he llorado la pena de mis tiempos mejores
y las horas me han dado panal de primaveras
para el vaso brumoso de mis tristes amores.
En la tarde dormida que parece enlutada,
cuando el sol se prosterna con su regio donaire,
pasan lentas las horas por la bóveda amada,
como alondras enfermas sollozando en el aire.
Entonces tienen almas de lejanas esquilas
esas horas dolientes de la tarde serena;
desmayadas y suaves sobre nuestras pupilas
esas horas nos dejan un destello de pena.
Las horas de la tarde, las horas misteriosas
van colmadas de tedio en pos de alguna estrella
que piadosa les brinde sus cámaras radiosas
ó la misericordia de una sonrisa bella.
¡Compañeras del verso más doliente de rimas
y más libre de ritmos y fulgores intensos!
¡Oh las horas poetas que transitan las cimas
por entre los rumores de los pinos inmensos!
Horas crepusculares, lágrimas de los montes
si los montes lloraran la doliente poesía
de los barcos que pasan sobre los horizontes,
bajo el tedio infinito del moribundo día.
0SVALDO BAZIL.

*
TROFEO LIRICO

E.

En playas diferentes y en latitudes varias
me ilumina la estrella de la esperanza en flor:
la estrella qu6 ilumina las aves procelarias,
nostálgicas de cielos donde no muera el sol.
Y sigo este camino como todos los parías,
-que no tienen hogares para el eterno a~oren sueños impos'ibles y en luchas t~meranas
hacia la fabulosa ciudad de la Ilusión ... . .

Novela por J. Berr de Turíque

CARRASQUILLA MALLARINO,

Santiago de Cuba, Octubre de 1908.

Traducida especialmente para " El Mundo Ilustrado"

*
RAYO DE LUNA
Se filtra por los árboles espesos
y entre los rojos picos, mudas arpas,
sorprende aromas de apagados besos.
Sube á la cima; baja las escarpas
del monte, y en el hondo laberinto,
mansión del macho de felinas zarpas,
semeja un ojo inquisidor y ardiente
que rastrea en el lóbrego recinto
el vago indicio del placer reciente.
En la hebra más sutil de la maraña
donde, cual una rueca milagrosa,
su menuda labor teje la araña,
enreda el oro de su luz radiosa.
En el cáliz abierto, del pistilo,
en donde breve y temblorosa estrella
¡adia el aljófar y se ve la huella
del voraz aguijón, cuelga su hilo.
Cae en el seno del raudal sonoro
y el alma del raudal tiembla y fulgura
al recibir el ósculo de oro.
Y brillan las escamas¡ y en la pura
y límpida corriente el pez dormido
en su bajel de plata en miniatura
por invisible amarra detenido .. . .
Atraviesa el cristal de mi ventana¡
se adueña de mi alcoba, y dulcemente
brilla en mi cabellera casi cana¡
invade las arrugas de mi frente;
me aprisiona en su red de resplandores,
y en medio de esa red finjo una araña
que teje una simbólica maraña
con el hilo de todos los dolores.
VICTOR RACAMONDE.

1906.

Brisa leve, ligera y vaporosa,
Detén tu vuelo en torno al ángel mío¡
Y en su frente, tan pura como hermosa,
El ósculo depón que en ti le envío.
Vuela, vuela callada y misteriosa
Y no digas que sois mi mensajera;
Contémplale un instante cariñosa
Y acaricia su negra cabellera.
Recoge de sus labios el aliento
Perfumado que arroba el alma mía;
Bebe en sus negros ojos el contento
Y en su tierna sonrisa la alegría.

A Mimí.

143

Y vuelve á mí trayéndome gozosa
¡Oh brisa! entre tus alas prisionera
Su mirada tan dulce y amorosa,
Su aliento y su sonrisa placentera,

S. FERNÁNDEZ.

(CONTINUA)

-Sí, nos habíamos prometido casarnos. Pero el mismo
día en que conoció la ruina de mi padre, retiró su palabra.
Positivamente Ricardo parecía aceptar esta confidencia
del mejor modo del mundo. Sin embargo, Lucy tenía prisa
en indicarle que había puesto el punto final á ese idilio.
- iAh! ¡Se lo juro!-dijo con tono de absoluta sinceridad-en ese momento preciso todo terminó entre nosotros.
El trató de alegar una orden de sus padres .... (Hay órdenes á las que no se obedece, usted comprende!
¡Vamos! Máximo estaba bien derribado.
Ricardo no se había atrevido nunca á esperar tanto.
-Comprendo-dijo besando los cabellos de Lucy.
Ella añadió, solicitando adhesión:
-Y he aquí por qué podemos casarnos ahora sin remordimientos, ¿no es verdad? puesto que vamos á nuestro
hogar, usted con un recuerdo y yo con un pesar. Vaya lo
uno por lo otro.
-Perfectamente razonado.
Lucy se animó.
-Pero hoy ya no tengo pesar, hoy ya no pienso absolutamente en Máximo Tillier . .. . Pues bien, encuentro ahora
que la partida no es igual ya! Y usted debía ser como y o:
liquidar su antigi.a cuenta.
Esta vez Ricardo no se contuvo.
- ¿Entonces es cierto, querida Lucy, que usted me ama
un poco't
-Más que un poco.
- l Y que le estorba esa mujer?
--¡Sí, me estorba, esa mujer que estará siempre entre nosotros, de la que nada sé, ni siquiera si ha muerto ó vi ve,
y cuyo nombre ignoraré siempre!
- Y o también.
- iEh!
Lucy, con movimiento brusco, quiso desatarse de los brazos de Ricardo¡ él la detuvo.
- ¡Pero si nunca ha existido esa mujer! ¡O más bieo, no
ha existido más que en nuestra imaginación! ¡Eres tú, tú
sola á quien he amado siempre!
Estupefacta, la joven casi se indignaba ahora.
-¡Cómo, era la misma á quien usted amaba! Y tuvo usted la crueldad de no decírmelo!
Ricardo mostró su barba estriada de gris y sus sienes li·
geramente calvas.
- No era por crueldad, sino únicamente por el temor de
atemorizar tu juventud.
Y como ella protestaba, Ricardo acercó el rostro de Lucy al suyo. Sus labios se unieron en un beso largo y profundo.
III
Roma.
Ricardo Duroc á Emmanuel Leroy.
Palacio Municipal en Coulommiers.
&lt;Querido amigo:
&lt;Aquí, en Roma, vino á alcanzarme tu bondadosa carta,
después de haber corrido detrás de nosotros por todas partes. Si puedo contestar desde hoy, es que Lucy, tolerablemente tatigada por el paseo de ayer en Tívoli, consintió,
á súplicas mías, en permanecer acostada; y mientras ella
reposa, me he instalado en el salón del hotel, vacío en este morDento de viajeros, l)Orque esta hora está consagrada
á la visita á los museos y colecciones. Tengo, pues, todo
el tiempo y toda la tranquilidad deseadas para darte parte
de mis impresiones, como pareces .iesearlo.
«Sin embargo, amigo mío, en el momento de tomar la
pluma para contestará tus preguntas, experimento cierta

dificultad. Me pregunto si no sería más juicioso, por mi
parte, arrancar esas cuantas líneas ya escritas y reemplazarlas por alguna tarjeta postal ilustrada, que representara
San Pedro 6 el Panteón, y en el corto espacio blanco de
ellas garrapateara dos palabras con mi firma.
&lt;Porque es temerario, si no ridículo en ciertas ocasiones, declarar que se es feliz, espléndidamente feliz! Y, sin
embargo, mi querido amigo, sería ingrato hacia el destino
si vacilara en darle gracias de esta felicidad completa é
inesperada q ne me tenía en reserva ... .
«¡Dios sabe si estaba dispuesto á coutent¡irme con poco!
Poder vivir cerca de mi querida Lucy, sentir que ella admite mi presencia lo bastante para hacer de mí un hombre
dichoso. Ahora, no se contenta con admitir esa presencia,
la desea, la llama .....En fin, el gozo me ahoga y tengo necesidad de gritarlo! Soy como aquellas gentes que llegan
de repente y demasiado tarde á alcanzar gran fortuna. Necesitan, para gozar de ella, exhibirla por todas partes.
¿Por qué no habría de haber también parvenus de la felicidad?
&lt;Este gozo que desborda de mí, tú eres el único, hasta
hoy, á quien me atreviera á confesarlo. Lucy misma no lo
sospecha. Tengo miedo de que si hago sonar ante ella todas
las fanfarrias de la alegría de mi corazón, la asombre y la
conduzca á reflexionar demasiado. Se preguntaría, tal vez
viéndome á tal punto feliz con su amor, si no me habrí~
yo creído digno de él.
&lt;Y, además, hay otra cosa. Si ella no advierte la diferencia de edad que nos separa, es porque me ama. Pero ¿qué
se necesitaría para que de repente no lo advirtiera? E s peligroso para el que desea evitar parecer viejo, vestirse demasiado juvenilmente. El mismo tacto, la misma reserva
se necesitan en la expresión de nuestros sentimientos.
Ciert•!i frases hay que parecerían ridículas en mi boca . . . .
y me abstengo de pronunciarlas, aunque sufra de ese forzoso silencio.
&lt;Evito, porque lo temo, todo aquello que pudiera recordarle ó subrayar esta diferencia de edad, diferencia que
toma á veces á mis ojos proporciones fantásticas. Creerás
que el otro día en la Farnésine, fre nte al delicioso fresco
de Rafael, que representa el triunfo de Galatea, me asaltó
una especie de espanto, é instintivamente dirigí la atención de mi mujer hacia los personajes accesorios del cuadro: tritones. amores ~u~ tiran d~l arco ... todo eso por temor de alguna asociación posible en su espíritu si se
detuviera mucho tiempo ante ese gigante de otra épo~a que
atra~ tan glotonamente á sí un sér todo de juventud y de
gracia.
«Pero ya te he dicho demasiado. Estas delgadas hojas de
papel, á las que entrego mi pensamiento íntimo, me hacen
pensar en los rosales del barbero de Midas. Temo que al
menor viento vuelen para confesar á otro lo que aún á ti
he hecho mal en haber dicho. Júrame que romperás esta
carta luego que la hayas leído.
&lt;Pero antes de cerrarla, quiero, sin embargo, darle algunas 1uces respecto á mi dimisión de procurador, que te sorprende tanto.
&lt;Veam.os, q,uerido amigo! de buena fe: ¿podría yo encerrar á mi mu¡er en ese agu¡ero de Coulommiers y dejar que
se marchitase allí días enteros, en tanto que yo fuera llamado
á algún lugar de las cercanías para hacer alguna investiga.
ción? Reflexiona. ¿No es justo que yo le dé la vida alegre
á que tiene derecho? iAh! si fuera joven, joven como ella....
¡~o digo ~ada! Desde lu_ego ~endría confianza en el prestigio de mis mostachos victoriosos! Y podría así ausentarme
sin temor. Tendría para distraerse, esperando mi regreso
el recuerdo de los minutos inolvidables que me debiera'.
Pero acabo de explicártelo: Ciertas frases de tenor serían
ridículas en mis labios. Por consecuencia le ahorro [sin
que ella lo sospeche, por supuesto]; perc, en fin le ahorro
toda esa serie de ca vatinas y de romanzas q ne ~n marido
más joven que yo hubiera podido cantarle.para arrullar-

�144

1
1
1

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1

11

il

EL MUNDO ILUSTRADO

la. Y no es, pues, justo por mi parte, como compensación,·
rodearla con mi ternura en todos los momentos y no dejarle jamás lugar á que se fastidie. En fin, quiero dedicarme enteramente á su devoción, lo cual no podría yo hacer
si no hubiera abandonado mi antigua carrera.
«En cuanto al sentimiento que, según dices, debería experimentar más tarde por este abandono, no lo creo. Sí, yo
amaba mi oficio por encima de todo, es verdad. ¿Pero por
qué? Porque no tenía ni familia, ni pasión, ni otra cosa en
la vida. ¡Mientras que ahora tengo á mi mujer! Mis cualidades de investigador de que hablas (y que con demasiada
frecuencia me llevaron á durezas de las que hoy casi me
avergüenzo) las empleo ahora, querido amigo, en buscar lo
que podrá darle placer. Y cuando á fuerza de hábiles preguntas y de estratagemas inocentes he descubierto la distracción que ansía ó el objeto que desea, experimento el
mismo sentimiento de triunfo que cuando el acusado confesaba.
«Pero hete aquí que casi es mediodía. De un momento á
otro Lucy puede baj~r y buscarme. Si me pidiera que leyese esta carta, creo que moriría de confusión. La quiero,
pues, á toda costa.
«Tu amigo.-RICARDO&gt;.

* **
De Bologne.
Del mismo al mismo.
«Mi buen amigo:
«Hace más de dos meses que dura nuestro viaje debodas. Por entusiasmada que haya estado Lucy por el espectáculo de todas estas maravillas de la naturaleza y del
arte que han pasado an.te sus ojos, sospecho que ya suspira
en el fondo por encontrarse en París, y está presurosa, más
de lo que quiere parecer, de abrazar á sus padres. Así es
que, aun cuando ella declara que en ninguna parte se en
contraría más feliz que en este país de elección, sin duda porque se da cuenta del placer íntimo que aquí encuentro, creo responder á.su deseo secreto, llevándola súbitamente, por etapas, por el camino de regreso. Y en
quince días poco más ó menos, cuando vayas á pasar un
día en París, arréglate para llegar al número dos de la calle de Mesina.
«Nos encontrarás allí sin duda instalados, ó casi instalados. Y Lucy insiste en que vengas á pedirnos de almorzar.
«No es, por otra parte, sin cierta pena que me preparo á
regresar ... . Acaban de pasar, evidentement.?, los dos meses
más felices de mi vida. Y yo, el hombre fuerte, figúrate
que me vuelvo amoroso, supersticioso! Tengo miedo de la
vida febril y enervante de París, de las comparaciones ql r.¡
podrían dañarme en el espíritu de mi esposa, de las intn..
siones en nuestra intimidad .... Y luego, me pregunto taro
bién si para cada uno de nosotros no se lleva una cuenta
separada en el gran banco de la vida, para anotar el debe y
el haber de goces y de penas. Con tal de que en este viaje
no haya yo gastado demasiado de esa cuenta! ¡Si no que·
dase ya ningún saldo á mi favor!

IV

El tren que conducía á los viajeros llegó á la estación
á las diez y media de la mañana.
Ricardo, al pisar la plaza de Estrasburgo, bajo un cielo
brumoso, quedó mal impresionado. Le parecía que de
las gentes y de las cosas se desprendía una tristeza indecible. Esta aprensión del regreso, que manifestaba ya á
Emmanuel en su última carta y que no había cesado de
perseguirle durante todo el trayecto, se hizo más intensa.
Felizmente, en ese momento, Lucy sonreía, gozosísima á
l a idea de abrazar á sus padres.
Esta sonrisa le hizo recobrarse.
El carruaje que les esperaba partió á buen paso. La niebla empañaba los cristales de las portezuelas. Entonces
Ricardo, sin temor de ser visto desde el exterior, tomó
Lucy en sus brazos y la oprimió fuertemente contra él como si tratara de defenderla de peligros imaginarios. '
Ella, aunque un poco sorprendida por este brusco acceso
de ternura, se d ejó asir.
- ¡Niño grande!-murmuró.
Ricardo la abrazó largamente, y después, tras una corta
vacila~ió~, tenieD;do coD:cie~cia de que esta p~egunta que
le venia a los labios era md1gua de él, porque mdicaba de

á

su parte una especie de terror, ó cuando menos debilidad,
le dijo:
-¿Prometes amarme aquí lo mismo que allá?
Esta vez Lucy se echó á reir.
-iSí, te lo prometo!-respondió ella.
Había en esa respuesta tal franqueza, la joven parecía de
tal modo sorprendida de que una duda á ese respecto pu·
diera entrar en el espíritu de su esposo, que Ricardo se
sintió completamente tranquilizado.
También, desembarazado de todo doble pensamiento, pudo, algunos instantes después, dejarse llevar sin oposición
á un sentimiento de felicidad verdaderamente exquisito,
penetrando por primera vez en sus habitaciones, embalsamadas por el perfume de las flores que el señor y la señora
Le Quesnel habían puesto allí desde la víspera, para festejar el regreso de los recién casados.
Desde hacía más de tres meses, el señor y la señora Duroc habían regresado á París y la luna de miel radiaba aún
en todo su esplendor.
Si Ricardo en otro tiempo había podido tener aprensiones respecto á la solidez de su dicha, la actitud de su mujer, durante este tiempo, era la más á propósito para disi·
parlas. Sí, decididamente el amor qne ella experimentaba
hacia él.parecía de buena calidad.
Hasta el señor y la señora Le Quesnel se asombraban un
poco de que su hija estuviese tan tenazmente enamorada
de su esposo. Es verdad que les constaba la nobleza de alma
de Ricardo¡ y si habían aceptado esta unión, teniendo la
vaga idea de que se verificaba un sacrificio en bien de ellos,
era la causa de esa nobleza de alma.
Les parecía imposible que Lucy, aun admitiendo que se
hubiese engañado sobre la naturaleza exacta de sus sentimientos hacia el señor Duroc, no acabase por querer á este
hombre tan admirablemente bueno y caballeresco, y que, á
falta de un verdadero amor para él, no encontrara la felicidad, gracias á sus esfuerzos.
Pero que hubiese llegado á estar tan apasionadamente
enamorada, era una buena fortuna que llegaba inesperadamente, quitando la única gota de amargura que hubiese
podido permanecer en el fondo de su dicha. Y su yerno se
nimbaba á sus ojos con una aureola todavía más radiante
desde que había sabido conquistar tan rápidamente el amor
de su mujer.
El espectáculo que presentaba el nuevo hogar superaba
á sus esperanzas, y la señora Le Quesnel, un poco orgullosa por naturaleza, encontraba que sus hijos exageraban
cuando les veía, después de cinco años de matrimonio mirarse aún con la misma dulzura con que se miran lo~ recién casados.
Aquel día, cuando llegaron á la calle de Messina, des~ pués del almuerzo, los padres de Lucy encontraron á su
yerno en traje de ceremonia, despidiéndose de su mujer
con la mayor ternura.
- ¡Cómo! ¿Sale usted tan temprano?
-Sí, tengo que hacerle una visita oficial á mi nuevo presidente . . ..
-Es. justo, señor consejero,-dijo el papá, saludando ceremoniosamente.
Ric~rdo, en efecto, acababa de ser nombrado consejero
del Tribunal de Cuentas. Ese cargo, que había solicitado al
mismo tiempo que renunciaba el de Procurador de la Re~ública, tení~ .para él la ventaja de que le ocupaba poco
hempo, perm1héndole conservar en su tarjeta de visita un
título oficial que sonaba bien. Así es que se declaraba muy
satisfecho.
.-Pero entonces - dijo la señora Le Quesnel á su hija si tu marido te abandona, sal con nosotros. Ibamos justamente tu padre y yo á ver á la Condesa de Theil que se
encuentra en París por dos días.
'
Lucy hizo una mueca.
-¡Ah! ¿No tienes deseo de ello?
- No-dijo.- No estoy en traje de visita· y esta noche
debo vestirme para ir con Ricardo á la ópera'. Además es'
pero á mi costurera.
Ma~ como la .señora 1:e Quesnel no pareciera creer que
un tnple cambio de traJe fuera desagradable para un joven
Lucy añadió:
'
- ¡Y, además, no es todo! Justamente había hecho el proyecto de liquidar hoy todas las cuentas atrasadas!
Se había dirigido á su escritorio, encantador escritorio
inglés colocado ante la ventana, y mostrando un legajo de
papeles: «¡Vean usti?des este montón de f;i.cturas! Hace más
de un mes que regresamos y nada está clasificado».
( Continuará.)

145

EL MUNDO ILUSTRADO

IENEN todos los seres y las cosas un
momento definitivo y único, en el cual
Jledan al apogeo de su dicha ó de su
belleza¡ en todas las vidas existe el
··
recuerdo inefable de ese momento; las
flores lo tienen también, cuando el capullo se abre y aparecen los pétalos,
frescos por el rocío guardado interiormente en el cáliz de la flor, y parece
que estalla la corola con un estremecimiento de alegría al
contemplar su propia belleza. Los astros llegan solamente
en determinado instante al apogeo de su esplendor¡ y el
corazón humano, guardando secreta armonía y seroepnza
con la naturaleza entera, también conserva, entre los tesoros de sus recuerdos, un día, ó quizá una hora, en q ue le
tué revelado el dulce misterio de la felicidad. Para algunas almas no llega muy pronto ese moo:ie~.to; lo e$peran
largo tiempo, y ya desconfían de s1;1 apa.ncion cuando de
improviso llama á la p:nerta Y.e~tra ilummando, con el r~svlandor de su presencia, las tinieblas de los corazones tn~tes y solos. Muchas veces 11? se recono~e ese mo~ento dichoso, por al~una ceguedad mcomprens1ble d~ ~a mteh~encia¡ pero su paso fugitivo por nue: tra sensibilidad queda
drabadocon indeleble huella;los anos pasan y, á traves del
tiempo, surge impensadamente el recuerdo dulce y gra~o
de aquellos días, tal vez de breves horas, y ent~nces se luce justicia al destino de los seres, tan calumniado p~r l&lt;:&gt;s
pesimistas que niegan obstinadamente el paso transi torio
de la felicidad para ellos mismos y para otros que se les
asemejan en ideas.
También en la naturaleza vemos llegar ese momento p~ra las cosas¡ la primavera esgloriosament~bell... en_los pa1ses de clima templado y suave¡.en cambio, el rnv1ern~ es
intensamente hermoso en las c1~dad~s del N&lt;:&gt;rte; alh la
blancura de la nieve cant~ una. smf?ma n11stenosa _y tran·
quila que hace reinar el silenci~ y a la cdontehm~lac1~11 melancólica y profunda¡ el tono gns plat~ e1 onzon e convida á pensar en lo inmenso, en lo le¡ano, en t.odo lo que
se asemeja al ideal¡ los árboles des~ud?s de ho¡as, con sus
líneas precisas y obscuras de fino d1bu¡o, se destacan sobre
el pálido fondo del paisaje, como un arabesco de contornos
f tásticos· todo duerme, todo calla, como en una pausa
s~~emne, u~ preludio de muda meditac.ión, durante la cu~l
1 triunfo de la blancura y d e los matices esfumados t e¡e
delicado encaje de recogimiento y de apacibles ensueños. Las brillantes chispas de la ch1meD:ea, en la qu~ ere·
pita el rojo fuego, siguen en vuelo caprichoso esos mefables ensueños.
Es imposible no comenta; el recrudecimient? del i~vierno durante estos últimos dias, pues es el mohvo obligado
de todas las conversaciones.
Verdaderamente no hay abrigos que basten para dismi·
nuir un tanto los rigores del frío¡ las confortables y sedo·

T

:u

sas pieles, el terciopelo y el paño, no son suficientes para
llenar debidamente su objeto. Y como un contraste del todo caprichoso y digno de llamar la atención, vemos algunas excentricidades en los trajes femeninos que acreditan,
indudablemente, el juicio de varios críticos, los cuales
aseguran, sin temor de equivocarse, lo siguiente: dicen que
en la mujer es tan poderosa la afición al adorno y al embellecimiento de su persona, que por ese motivo se han
inventado, desde los primeros tiempos, las confecciones y
los trajes¡ mucho más que por la necesidad de tener una
defensa contra la intemperie de las estaciones. Los señores
críticos estarán actualmente de plácemes, pues podrían
bordar su tema con brillantes variaciones.
Efectivamente, salvo en el tiempo de las «Maravillo,as»,
jamá~ han parecido las modas más despreciativas de llemr
un pape l útil en el adorno femenino, como en los tiempo$
presentes; á medida que avanza el invierno, las ropas se
disminuyen, las faldas se adhieren al cuerpo, tomando el
aspecto de vestiduras fantásticas y propias más bien para
las armoniosas líneas de un modelo escultural. que para
las prácticas y un tanto prosaicas costumbres de la vida
diaria. Sin embargo, nuestras damas, por elegantes y distinguidas que sean, han tenido la fina y oportuna discreción de adoptar esos trajes so lamente para cenmonias, vi·
sitas de etiqueta, teatros, bailes y otros espectácu lo~ d e esa
especie¡ el traje slstre, ligeramente reformado, sobre todo
en los adorno~, llena por ahora las necesidades de la época¡ las elegantes y bien cortadas levitas diseñan los hermosos talles, y los jaquets cortos son un hábil recu rso para
las mujeres de pequeña estatura. En cambio, los trajes de
cola, y de corte Princesa ó Directorio, siguen un camino
netamente opuesto á las exigencias de la estación; la parte
superior del cuerpo se e~cota sobre camisolas de tela clara
y á veces transparente; las mangas, en los trajes de paño,
se hacen igualmente en tul, muselina de seda ó encaje veneciano. Las blusas tienen la parte superior de las mismas
telas li)!eras, y por más que se confeccionan hábil mente
con pequeños pliegues y alforzas, no por esto resultan menos transparentes y poco apropiadas para re&lt;;guardar el
cuello del viento frío, peculiar á la estación in vernal.

*
*.
E stas son, sin embargo, las modas de invierno¡ ma,; trai, ·
quilizaos, lectoras mías¡ la piel, la encantadora pifl, es1á
allí como un recurso supremo; ella bordea las -orillas de
las faldas, se coloca en franjas sobre las túoic~s de muselina de seda ó tul¡ se acomoda graciosamente ~obre los
peinados, en esas famosas tocas caucasianas, que tienen á
la vez aspecto de «moujicks&gt; rusos, ó de «gro)!nard». El entusiasmo con que se usa la toca actualmente, hace temer
que muy pronto caerá de su reinado¡ se han,, rec ibido con
verdadero beneplácito, l'Ues los grandes y voluminosos
sombreros iban ya haciendo pensar en la necesidad de establecer reformas en todas partes: en les trenes, autos,
banquetas de las calles y hasta en las puertas de las casas.
No han caído en desuso; pero la graciosa toca de piel le
ha quitado gran parte de su soberanía.
Tal vez la Moda prepara en ese sentido alguna evolución
importante¡ esperémosla, queridas lectoras, pues no es muy
probable que tenga mucho tiempo en suspenso vuestra
atención.

�Et

146

MUNDO ILUSTRADO

147
EL MUNDO ILUSTRADO

LINA CAVALIERI
¿Quién ha podido escribir que el velo en el rostro no es
más que un recuerdo, un sueño, una visión poética y encantadora, cuya época ha pasado ya?
Jamás se ha usado tanto ni ha estado en tanta privanza
como en nuestros días. Es cierto que los velos actuales se
alejan más y más Gada día de su primer destino. Antiguamente no se les pedía sino velar el rostro; ahora son una
deliciosa coquetería más bien que un verdadero abrigo y
protección de la tez. No cabe duda de que todo cambia, todo se transforma y cada época trae su tesoro de nuevas
gracias en el adorno de la mujer. Por ejemplo: el velo del
siglo XX no tiene mucha semejanza con el del siglo
XIII, que se ve en los retratos de Ana de Beaujeu y de
Ana de Bretagne. Estas damas lo usaban prendido en la
cabeza, caído hacia atrás y cubiendo toda la cola del traje.
El velo tiene su pequeña historia; ¿la queréis en dos líneas, lectoras mías? Se le encuentra en todos los países y
en todas las épocas. Veladas estuvieron las mujeres antiguas del Asia; veladas las vírgenes hebreas y las primeras
cristianas de Roma; veladas también las bayaderas de la
India, del Oriente, y las bellas damas de Grecia. Después
de Isabel de Baviera, tuvo un decaimiento el uso del velo,
pero reapareció en el siglo VI, en los artísticos tocados
italianos. No tardó este refinamiento de buen gusto en introducirse en Francia é Inglaterra. La brisa del mar, pasando sobre el navío que traía á la infortunada María
Stuardo, agita su largo y majestuoso velo. Catalina de Médicis añade á su cofia de duelo un extenso velo negro. De
la época de Ana de Austria á la de María Antonieta, el velo
quedó reducido á una simple mantilla, la cual se confeccionaba en exquisito punto de Inglaterra, ó de cualquiera
otro encaje de gran precio.
En seguida aparecieron las blondas, jugueteando graciosamente al derredor de los grandes sombreros; los velos de
Chantilly, que estuvieron en privanza hacia el año de 1855;
las flotantes gasas de diferentes colores que las elegantes
amazonas colocaban en sus sombreros, y de las cuales la
Emperatriz Eugenia se apasionó vivamente para sus trajes
de equitación.
Los velos de nuestra época son muy variados y elegantes
en sus diversos aspectos. Se les coloca de mil maneras dis·
tintas, siguiendo el gracioso capricho de los dedos que los
anudan ó prenden. Se prestan á muchos artificios deliciosos y á su contacto el rostro toma un tinte bello y delicado. A la orilla del mar, sobre la cubierta de un buque, reune á su encanto la utilidad de salvar el peinado de los
embates del aire salvaje de la playa y defender la piel de
los perjuicios que la salada brisa causa en ella. El velo se
pasa sobre la copa del sombrero y se anuda graciosamente
bajo la barba, dejando flotar sus largas puntas al capricho
del viento. Para viajar en «auto», se fija de un modo muy
original y elegante sobre el redondo «canotier», con cuatro
alfileres de sombrero, cuya artística forma hacen actualmente uno de los más bonitos adornos que hay entre dijes y
bagatelas de ese género. El color y la consistencia de estos
velos varía mucho, según la «toilette» ó la diferente temperatura. Sus dimensiones están perfectamente calculadas, y en
las casas de comercio donde se venden, se indica, por regla
general, la manera de colocarlos y de disponerlos con mayor gracia sobre los sombreros. Queda por hablar de los
velos que cubren la cabeza de las damas al salir del teatro
ó del baile. Son igualmente variados y elegantes; mas el
«chic&gt;, el gran «chic», está en rodear los cabellos y el rostro
con un simple tul «ilusión». Ligero y transparente dicho
tul, pone sobre las mu1eres un aspecto vaporoso é ideal,
que aumenta su gracia y su hermosura.
El bello sexo ha buscado siempre en todas las épocas
las impalpables ondulaciones del ve1o, cuya tenue consistencia parece prestarles un tinte semejante á las intangibles quimeras del ideal.
Es también el adorno que se presta á los propios sueños¡
se les rodea de una gasa ilusoria, la cual, á pesar de ser tan
ligera, les protege de la brusca realidad. Tal vez por esta
causa el gracioso accesorio del velo continuará largo tiempo en el favor de las damas, aun cuando tome diferentes
formas,

*

Se anuncia ya la próxima venida de la bellísima y notable cantatriz italiana Lina Cavalieri, y por tanto, hemos
creído complacerá nuestras lectoras dándoles siquiera sea
unos breves informes sobre la «estrella» que nos visitará
dentro de poco tiempo.
Lina Cavalieri no es solamente una mujer hermosa, sino
que ofrece un singular ejemplo de voluntad en su carrera
artística.
Su admirable y perfecta belleza envuelve un espíritu delicadamente artístico. Es, en verdad, sorprendente la armonía
que se encuentra reunida en esa criatura encantadora, la
cual ofrece, en sí misma, un delicioso conjunto de naturales gracias.
No era, ciertamente, una artista universalmente conocida
y admirada cuando comenzó su carrera de un modo original. Era muy joven, y habitando en Roma, la contrató un
empresario de «music-halb para cantar en su salón. Desde
luego no se habló de otra cosa en la ciudad eterna, sino de
la incomparable belleza de la joven debutante, que cantaba con su linda voz, agradablemente timbrada, dulces romanzas italianas y danzaba con exquisita gracia.
En todas las ciudades europeas encontró Lina Cavalieri iguales ovaciones que en Roma. Mas, ¿cuál no sería la
sorpresa de sus admiradores cuando supieron que su ídolo había cultivado en secreto su linda voz, bajo la direc
ción de maestros eminentes, y que no era ya solamente
una mujer bellísima, sino una artista complet::i, una de las
reinas del «bell canto», como dicen los «dilettanti» italianos?
Hoy representa, bajo su forma irreprochable, las más
conmovedoras heroínas del arte lírico. Es Manón, Margarita, Thais, Julieta .... Su voz, dulce y vibrante, parece un
perfume sonoro de su belleza.
No será una notabilidad absoluta como cantante; no estará dotada prodigiosamente como algunas otras á ese res·
pecto; pero sí es una artista reflexiva y discreta, profundamente penetrada del ideal que representa. Posee, además,
una ciencia completa en las actitudes estéticas, lo que hace
su figura teatral más admirable aún. Parece imposible pedir á un perfil femenino, líneas más puras, suaves é ideales
que las de Lina Cavalieri.
Ultimamente ha tenido grandes éxitos cantando la «Federa&gt;, del maestro Giordano, y la «Adriana de Lecouvreur»,
del célebre compositor italiano, Cilea.
Debemos llamarnos afortunadas, lectoras mías, al poder
escuchar y contemplar, dentro de poco tiempo, ála célebre
cantatriz que forma actualmente las delicias artísticas del
culto público europeo.

..

EL REGALO
Y abrió la mesa.
A su lado, de pie, el niño advirtió el reloj.
-¡Abuelo, le dijo, dámelo!
-Te lo daré el año entrante, resP,ondió el abuelo, si estudias mucho y eres juicioso. Ya veremos.
-¡El año entrante!-exclamó el niño. Pero, abuelo, tal
vez entonces te hayas muerto. ¡Eres tan viejo! ¡Y estás tan
enfermo!
Y el anciano se puso á reflexionar, diciéndose: Es verdad.
Y sus dedos acariciaban el cabello ensortijado del muchachito.
·
Tomó el reloj de plata con su pesada cadena y lo puso
entre las pequeñas manos ávidas.
-Tu padre me lo dió, dijo.

*

Habían cavado una fosita.* *
. Los c?le~iales se agruparon en torno de ella, y un anciano hinco penosamente la rodilla en tierra.
El viento de la mañana jugaba suavemente con sus cabellos.
La cajita descendió al agujero.
-¡Pobre criatura! lQuién lo hubiera dicho?
Y el abuelo regresó á su casa.
Lloraba. Lloraba amar)!amente.
Y volvió á colocar el reloj de plata en el interior de la
vieja mesa.
RosALÍA LovELING.

NUESTRAS LECTORAS PUEDEN GANAR
UN HERMOSO Y ARTISTICO PREMIO
¿Quiénes son las seis actrices cuy~,s ojos se ven en ~1 grabado ~djunto?
.
La lectora qúe mande una soluc1on exacta, tendra derecho a uno de los diez premios consistentes en objetos de arte que se distribuirán entre las soluciones más acertadas.
Si el número de soluciones exactas fuere mayor que el de premios, se sortearán
éstos.
El concurso se cierra el día 8 de Febrero próximo.
Es muy fácil resolver este acertijo.

~~

�EL MUNDO ILUSTRAÚO

148

149

EL MUNDO ILUSTRADO

·,..

FóT, FÉLIX, DE PARís.-MODAS:NEY.
FvT. FÉLIX, DE PARÍS. -Ml,DAS SrnONÉ

adornado con un grupo de plumas
de avestruz, negras también.

ELEGANTE SO~iBRERO DE PIEL NEGRA,

:TRAJE uE:BAILE.-Hermoso traje confeccionado en seda liberty, color de coral-rosa. La
parte~superior ,del cuerpo y las mangas, son de encaje de Irlanqa, bordado de plata. Dos bandas de tul de ilusión, forman hombreras.
· · ..
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Et MUNDO ILUSTRADO

ANEMIA 080 ANEMIA

Consultas para las Damas
NOTICIAS SOBRE LIBROS
Ignorante: Acontinuación doy á usted
los nombres de algunos autores, cuyas
obras pueden serle útiles: Carmen Burgos
Segul, (Colombina), Baronesa de Staaf,
Mme. d' Alcaq, Social_usages, by Virginia
Winthrop.
-En cuanto al tratado de ortografla que
desea, tal vez serla mejor que procurara
usted copiar un poco cada dla de libros
correctamente escritos, pues van quedando
en la memoria la fisonomla de las palabras y la ortografla de un modo práctico.

CULTIVO DE LAS FLORES
Jardinera: La camelia no se reproduce por
medio de semilla, sino plantando un pequeño retofio en tierra á propósito para
este objeto, y colocando el tiesto en un invernadero ó en algún sitio de temperatura cálida; por tanto, no debe usted cultivar esta planta en la presente estación,
sino esperar la entrada de la primavera.
Lo mismo sucede con la magnolia, la
cual se desarrolla solamente en los climas
calientes.
No es muy probable que florezcan las
dalias y ·al elles que sembró usted, pues
también se siembran en la primavera, Y
aun cuando no se sequen por los rigores
del trio, las dalias no producen flor en tan
breve tiempo. El mes de Febrero es el más
adecuado parasembrartodaclase de plantas; el tiempo de invierno no es favorable
á ninguna de ellas.

SAIZ de CARLOS
Medicamento de seguro éxito para curar la

'

NEURASTENIA Y ENFERMEDADES NERVIOSAS
DEBILIDAD, FALTA DE NUTRICION
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TRADUCCION
Una desesperada de no hablar inglés:
Puede usted dirigir la carta de su amiga á
esta Redacción, y, con mucho gusto, se le
traducirá á usted.

RESPUESTA
"Club Avispa:" Agradezco á ustedes
soliciten mi opinión sobre la duda que se
sirven consultarme. Me parece debido tocar el Himno Nacional en la ceremonia de
que me hablan, pues no se hizo en honor
del nuevo buque, sino como un saludo á
la bandera mexicana, slmbolo de la patria.
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Florina: Me parece muy complicada la
situación de usted para poder aconsejarla oportunamente sin tener el honor de conocerla. Sin embargo, de un modo general diré á usted mi opinión sobre el asunto que me cons11lta. Los disgustos p~r
celos nacen, casi siempre, del amor propio
ofendido sin negar por esto que hay ocasiones e~ las cuales existen desgraciadamente razones muy serias para fundar
esos celos.
Aun cuando parezca á usted exagerada
y dificil de seguir mi opinión, me atrevo á
aconsejarle que, mientras sea posible, finja ignorar las faltas de su esposo, Ysi
esto no lo permite ya la dignidad, entonces muéstrese ofendida, pero con calma
y grandeza de ánimo, pues los arrebatos
y escenas violentas son una nueva derro-

ta para las m•1Jeres que se estiman á si
mismas. Si como usted me indica, su esposo se muestra á veces arrepentido y
afectuoso con usted, entonces perdone
siempre y no le cierre su corazón; el éxito en estas dificultades depende, general·
mente, no del valor y la fuerza para atacar, sino de la resigo ación y energla en la
mujer para sufrir y saber esperar el momento en que el mérito de su abnegación
y generosidad triunfe de las pasajeras alucinaciones que, á veces, 'perturban la dicha de un hogar.

RESPUESTA
R. R. Vera:- Suplico á usted dispense la tardanza para contestarle; pero
llegó su carta con mucho retraso; hoy me
es grato darle la receta que desea para
soldar aluminio.
Se hace fundir borraja en una vasija de
barro; anádase sal de amoniaco en la proporción de un décimo, y cuando estos ingredientes estén mezclados, se vaclan sobre una plancha de fierro para que se enfrien. El resultado de estas substancias es

una materia nitrosa, á la cual se afiade
una cantidad igual 1e cal viva. El metal
que ha de soldarse se calienta primero al
rojo y se aplica sobre él la composición
anterior reducida á polvo, fundida y colada como el lacre. Después se ponen otra
vez al fuego las piezas de metal, haciendo
que se calienten á una temperatura muy
elevada, y entonces se retiran y golpean
con un martillo, cuidando de que las superficies estén perfectamente Juntas.
PARA TEÑIR UN ABRIGO

C"uriosa:-Puede usted enviar su abrigo á la tlntorerla francesa situada en la
calle de Dolores, en esta capital, y alll lo
teñirán del color que usted indique. Me
permito decirle que las telas quedan mejor cuando se las tiñe de obscuro, como
azul marino, guinda ó café.

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�153

EL MUNDO ILUSTRADO
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152

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'M ARY·LAFON
Mary-Lafon, una manana del mes de
Junio de 1835, se bañaba en el Mame, en
el puerto de Creteil, con un comerciante,
a-. Este, enredado en las hierbas, desapareció de repente. Mary· Lafon buceó y
le sacó á la orilla. J. a-, cuando volvió
en si, se deshizo en acciones de gracias
interminables.
-¡Mi padre no ha muertol-exclamaba-lo vuelvo á encontrar.en usted ..... .
¡Oh! no proteste .... Le debo la vida ... .
-Vaya, dejemos esto; tengo un hambre
atroz: usted ha de tener,tmás necesidad
todavia de re¡ioner sus fuerzas: vámonos
á un restaurant cualquiera.
-¡Oh! Por mucho que haga usted no
podrá sustraerse á la efusión de mi reconocimiento.
-Tenga usted cuidado: soy hombre de
poca paciencia, y por poco que me excite
usted, soy capaz de volverle á echar en
donde le he pescado ....
a- parece apaciguarse; sigue á su
compañero en silencio, y se sienta enfrente de él como un hombre que no piensa
más que en comer; pero, después de algu·
nos tragos, su gratitud no tarda en explot~r de nuevo. Y abruma á su padre adoptivo con los más ruidosos testimonios de
ternura.
Mary·Lafon tenia entonces unos veintitrés años. G•"'* tenla un lustro Diás.
-¡Vuelta á lo mismol-exclama el primero, harto de aquel inútil desbordamiento de piedad filial.-¿Es que está usted
enfermo del corazón?
El comerciante¡ se calla por un momento, pero en seguida vuelve como antes:
-¡Es usted mi salvador, mi padre!
Mary·Lafon no pudo más: uno no es
impunemente del Bajo Querey. Coge un
plato de fresa y se lo tira á la cabeza á
G•u.
Este se enfada y responde con una
botella de agua que va á estrellarse en la
pared. ·
Acude el mozo, y una vez pagado el
gasto, el ahogado y su salvador llamaron
á un simón, que recibió la orden de conducirlos ;,rimero á la calle Nueva de los
Campos.
Mary·Lafon manda parar el vehiculo
cerca del Pasaje Coisenil. Se apea, y no
tarda en volver acompañado por Hormoy,
exd1rector del, Teatro Italiano, que tiene
bajo el brazo una caja de pistolas.
-Querido- dijo haciéndole subir-le

Excelente Jabón de Tocador

presento r un examigo de agua dulce, comerciante de telas, con el que paseo en
bote habitualmente, y que me mortifica
ahora con su reconocimiento porque he
cometido la torpeza de irle á buscar al fondo del Sena.
-¡Es usted mi padre! suspira G*'*·
-No sabe hablar más que eso ....
El coche mar,hó en seguida al Boulevard Montmartre, y luego al Bosque de
Romainville, después de haber cargado un
cuarto personaje, D"*· oculista, que de·
bia apadrinar á G***·
Los padrinos midieron veinte pasos, y
á las tres palmadas, como había sido convenido, los dos adversarios tiraron al mismo tiempo.
Ambos resultaron ilesos.
--¿ Continuará usted insultándome con
sus ternuras?-preguntó Mary-Lafon.
-¡Es ust~d mi padre!-exclamó G-.
-Señores, vuelvan á cargar las pistolas.
Ejecutada la orden y entregadas las armas á los combatientes, se dió de nuevo
la señal, y de nuevo sonó una doble detonación.
Ninguno estaba herido.
-¡Es usted mi padrel-repitió G***,
precipitándose al cuello de Mary-Lafon,
que concluyó por ceder y conmoverse ante
una ternura tan obstinada.

Palabras Cordiales
Prólogo de SEL VA SONORA.

Sigue poeta, .abrando tus versos en la
paz profunda del crepúsculo. Rima tus
emociones, eleva tu alma sonora, desata
el ala de tus pensamientos.
Bajo el calor de las estrellas grato es
sentir la caricia de los céfiros y la quejumbre de los surtidores. Piérdete en los
boscajes obscuros donde vaga la quimera.
Saluda las auroras y los pálidos ortos,
hunde las pupilas en los ignotos ámbitos,
mira serenamente la corola del sol.
La lira tiene músicas para todos los matices del dolor y del amor, palabras supremas que resumen la.vasta visión de la vida. Dentro de ellas el corazón es una flor
de sangre que da su perfume ó deshoja,
fríamente, sus pétalos. Hay que decir las
canciones al diamantino fulgor meridiano,
al misterio de la noche, al viento que pasa. Hay que poner una tenue bruma de
plata sobre los áridos escarpes del sendero, cubriendo los abismos con una ligera
telaraña azul; impulsando hacia los alto~
lauredales de la gloria al taciturno ruiseñor que anida en nuestro esplritu.
Tañe el dulce instrumento con esa singular virtud de ilusión que crea el recóndito ritmo y puebla el alma de fantasmas
' errantes y el cerebro de constelaciones.
Y que cada cuerda exprese una arcana
alegria ó un nuevo dolor.-Froilán T11r-

cios.

Alle"c~·

FUNDADA 1847

EMPLASTOS
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Dentista. Avenida. Corona 85, (Antes Palacio) GuadalaJara.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

' ,.''

156

mCALMANTE

JARABE

Del Profesor Bustillos
Para la Dentición de los Niños.

NO CONTUNt OPIO NI DROGAS PtRNICIOSAS.
DE VENTA EN TODAS LAS DROGUERIAS.
I\D6Ilt6S G6n6ral6S:

J08B UtiIL,EIN, 8UOR8.
COLISEO NUEVO, 3. MEXICO.

MASCARAS
-~

Como los suetíos azules, hacia ti vuelan

I mis versos, buscando dulce calor sobre tu

mórbido,seno:-Como una sutil abeja vuela mi frase amorosa, posando sus leves
alas sobre el clavel de tu boca.-Asl el color y el perfume exornen de luz mis rimas
y á tu virginal esplritu lleven las tristezas mlas.-¡Eres tan linda y tan joven!
Puras las manos aún tienes y yo adoro
tu candor y tus ojos inocentes.-Mlrame
en el corazón con tus pupilas obscuras y
con tu mirar disipa mis pesares y mis brumas.-No me olvides en tus suefios; tuya
es mi melancolía, y pau mis esperanzas
eres grácial y dulclsima.-Yo deliro con tu
nombre, con ilusión te recuerdo y van á ti
mis estrofas, mis suspiros y mis besos.-

NADA TAN ErICAZ Y Til
PAOIL a. t.omar como lu

OBLEAS DE STEARNt
,ara el DOLOR de CABEZA.
UNA SOLA OBLEA alivia al
momento el mis fuerte dolor dt
cabeza.
~o contiene Antipirina ni otraa
~pa peligrosas. Insista siem·
pré en que le den la de "Stearns"
que ea la t1nica legitima.

Malivert.

SEIOBAS

EL APIOL DE LOS

DrºJORET, HOMOLLE

Cura fu Oolorss,Retardos
Supresiones da los Menstruos

FREDERICK STEARNS &amp; CIA.

¡ , P. SEGUIN, l611,l,S~,Parl1,7 lod11 far1".

DETROIT, MICH .. E. U. A.
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nNtJRA t&gt;UMIZA fl'lRl'UIUI IDDJ.. - Comluúce 11 to1\ro 11111 m1ra.Ulou

'! dellc~Ja bellezA ,' una blanoura perfecta ,

un aterciopelado 111oomparabl,I
Cuatro tonoe en cada una de IOI colorea Rosa y Raqiael Blanco de \lDI p\lreza
c~aolula. Son los polvos de arros de 111 reina&amp; y los reyes de loe polvos de arroz.
~
"' QN t:L., PH11'Ml9TA II AVENIJE DE L'OPtAA, PAIIIS.

¡Máscaras!-exclama.- Veo en todas
partes el horrible sueño de la otra noche,
la ciudad desierta con todos lo cadáveres
enmascarados á las puertas de las casas;
aquella pesadilla de morfina y de éter se
ha instalado en mi. Veo máscaras en la
calle, las veo en los escenarios de los teatros y las veo también en los palcos. Las
hay en los anfiteatros, en la platea; siempre hay máscaras á mi alrededor. Los acomodadores, las mujeres del guardarropa
que me devuelven el abrigo , llevan careta;
máscaras se estrujan en el peristilo, á la
salida, y hasta el cochero de punto. que
por la noche me trae, tiene el rostro contra!do por la misma mueca helada de cartón. Es cosa por demás horrible eso de
sentirse solo y á la merced de todas esas
caras de enigma y de mentira, solo en medio de las risas burlonas y de las amenazas que se inmovilizan en las caretas. Y
es inútil que haga esfuerzos para persuadirme de que sueño, de que .soy juguete de
una visión.
FUMERIA DE OPIO

En la media obscuridad de la sala se
velan , en confuso montón, los grupos de
los. fumadores; rostros. crispados emer·
gían por diferen~es sitios como máscaras;
li\Íidos ·rostros dé'intOlCicados ya vencidps
por la embriaguez; otros se hablan hundí·
do en la noche, y sobre aquellos cuerpos
que pareclan cadáveres destrozados, aparecla la rlgida silueta de la vieja Altorneyshare, y se inmovilizaba iluminada un
instante por la llama de los cirios al reflejarse en las aguas de los collares, cual
estatua suntuosa y siniestra.

I

�159

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

158

CALENDARIO DE LA SEMANA
DOMINGO

24

(4 ° de mes y 3 ° después de Epifanla).
Festividad de la Santa Familia; Jesús,
Maria y José (su fiesta el 27 de Febrero).
Nuestra Sefiora de Belén, Nuestra Sefiora
de la Paz, San Tlmoteo, obispo mártir.Oficio y misa de Nuestra Señora de Bf.lén; rito doble mayor y ornamento blanco;
se conmemoran San Timoteo y la Domlni·
ca. Función á la Sagrada Familia en su
templo.
LUNES

25
La Conversión del apóstol San Pablo
(conmemoración de San Pedro). Santos
Juvenclo y Juventino, Máximo y Elvira,
virgen, mártires.
Conjunción de la Luna y Saturno á las
n h. 10 m. de la noche.

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26
San Policarpo, obispo, mártir y Santa
Paula, viuda. (Su fiesta elI9 de Febrero).
Mercurio en su mayor elongación oriental á las 9 h. 23 m. de la noche.
MIÉRCOLES

27
San Juan Crisóstomo, obispo, confesor
;&gt;adre y doctor de la iglesia griega.-Co~
mienza la novena de San Felipe de Jesús
en su iglesia.
JUEVES

28
Sa~ Julio, obispo, confesor (se celebra
con rito ~oble de segunda clase). San Tirso, mártir y la segunda fiesta de Santa
Inés.
Cuarto creciente en Aries á las s h. 30
m. 54 seg. de la mañana.-Frlo.
VIERNES

29
San Francisco de Sales, obispo, funda·
dor, confesor y doctor de la Iglesia· San
Valerio, confesor (su fiesta el 21 de Fe·
brero) y San Sulpicio, obispo, confesor.
SÁBADO

30
Santas Martina, virgen, mártir, y el
Beato Sebastián Valfré, confesor.-Rito
semidoble que permite la celebración de
misas de difunto. Aniversario en Catedral
en sufragio de los seftores sacerdotes que
murieron en nuestra archidiócesis el afio
de 1908. Función en la Profesa.-S. '
Conjunción de Venus y Urano á las 10
h. 23 m. de la noche.
~

SRA. MARI MEYER.

lSRITA. BEULAH B. BROOME.

SRA. JOSIE SCHAETZEL,

CARTA. DE LA SRA.. MARY ME- Srita. Beuh.h B. Broome, Wáshing
Sra.. Josie Schaetzel, R. R. No. 1,
YIDR, Winfield, New York, Ave· ton, D. O.. E. U. A. .. 409 Calle 12,escri- Appleton, Wisconsin, escriue como
be al Dr. I-Iartman como sigue:
sigue:
nida Thompson:
"Padeci de tos por muchos años. Es- "Por haberme descuidado varios res- ••cont ra.je un severo resfrío ~ue se
ta era. tan severa., que con frecuencia.
fria.dos, padecí por me fué á los pulmones y no tardó en
me impedía. dormir. Muchos crelan
Debilidad en cuatro años de debi· desa.rrolla.rse en un serio catarro. To1ue yo estaba tísica.
los Pulmones. lidad en los pulmo- da.s las maña.nas expectoraba desagra"Ha.ce dos ai'los me fué recomendada - - - - - - - - nes, pero por reco· dablemente, tenia roa.la. digestión y
la Peruna. por una. mendacióndeunaa.miga.tomé laPeru- los pulmones adoloridos.
TEMIAN
señora.. Empecé á na y con placer digo que me restauró "Después de haber tomado algunas
FUERA TISIS tomarla., yahorame lasa.lud. Noquedaelmenorrastrode dosisde Peruna, - - - - - siento completa- ca.tarro en mi cuerpo, y mis pulmones empecé á mejorar y
EVITO LA
mente curada. de la tos.
están completamente saluda.bles."
me se{!tía. segura. de I
TISIS.
"Con placer digo que la Peruna me Sra. Wrn . Ilohmann, de Chicago, que s1 seguia to-,...___- - ~
curó completamente. Ocasionalmente l llinois 569 N Paulina St escr,be lo mándola, prl&gt;nto esta.ría bien. Tenia
la tomo, cuando no me siento bien, y . ·e t
·
·,
razón, pues en cuatro semanas estaba
la doy también á mis niííos.
si?.ui n e:
bien del todo.
1
" La. Peruna. es el mejorremedio que
.Padecí de catarro en ~! tubos brol!- ''Yo creo que la Peruna. es u11 gran
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d'l'
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qutales, y tuve desde nma una ternse conoce para. tos y resfr ios. He d1cno ble tos. Decían que era. tosferina. cuan· reme 10, y eseo a.ffa 1. m1 test1m~?10
á muchos el bien que me ha hecho." do era niña, pero empeoraba. con el á los otros muchos que Vd. tiene.
Josm SCHAETZEL.
Testimonio de la Sra. Hettie Green, t ranscurso de los años.
1
R...: ~ ~~v1~!~~!'pi~ad~ti·e~atarro
''Ultima~ente era. taén. m~la. die:~
La.
guerra
en
contra
de la tisis ha
y me sentia ta.n ma.l que creía. se me tos, que tosia. en vera.no mvierno. 1· llegado á ser un problema. nacional.
desarrolla.ria en tisis.
na.lmente, reventó una. vena de la. gar- En todas partes se establecen hoy
"Después de haber toma.do varias ga.nta, de tanto toser, Ydespués una ve- casas de salud por cuenta. del Estado
na del estómago, y continué empeoranmedicina.s, la. Peruna sola.mente me do Yrnedicinándome sin poder curarme. para combatir el inmenso número de
proporcionó alivio.
á
d'
· casos de tisis.
"D d
t
J p
"Fui últimamente un ispensa.no La. c1'enc·1a médica cree el aire l1'bre
es e que orno a. eruna. no me para. que me curaran, pero no me hid
duele la ca.beza., tengo mejor apetito, cieron ningún bien. De noche no po- y 1a 1uz el sol de una. gra.n necesidad
mejor semblante, los ojos claros y es· día. acostarme de espalda., y permane- en el tratamiento de la tisis.
toy engruesando y fortaleciéndome.
í d
h t
d ó
t
Hace años que el Dr. Hartman
"La. Peruna, para mí, no tiene igual c esp1erta. as 1as os Ias res adoptó tratamientos al aire libre pa.ra
como remedio para el catarro."
de la. mafia.na.. Entonces yo Y todos la tisis. Al mismo tiempo reconoce la.
creímos que estaba tísica..
La Peruna tiende á disminuir la. tos ''Decidi probar la. Peruna. sin espe- Peruna. como un gran paliativo par&amp;
y la expectoración, fortalece a.\ enfer· ranzas de que me curara.. Después de los cungojosos síntomas que a.compamo, aumenta. el apetito y proporciona.
r
té
. ¡ ña.n la. plaga. blanca. Es muy bien cot ranquilida.d al dormir.
tomar tres rascas, no gra.n meJor a. nacida la. prontitud con que la. Peruna
Mejoré de apetito Ycontinué mejoran· aliv1·a resfr1'ados agudos y aun cróniNo •e Martirice.
do sin desanimarme. "
Cuando necesite un laxante que sea
cos. Esto hace de la. Peruna. un gran
agradable al paladar y suave,
Use las Pastillas Peruna. si no puede preventivo de la. tisis.
la Peruna en liquido. Pastillas Pida un almanaque Peruna al Dr.
Peruna..
Hartman, Columbus, Ohio, E. U. A.
Man-a.1·10 es el Laxante Ideal. tomar

1

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ª

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños de $1.00 y $2.00 Botella.

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�161

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

160

Uemérides. de la Semana

Dolor de Espalda
y Abatimiento
Ambos son síntomas de desam :glo orgánico, y el aviso que da
la naturaleza á las mujeres de
un mal que tarde 6 temprano
tiene que declararse.
Esta condición es generalmente causada por algún desarreglo 6 enfermedad
de los órganos fe meninos-y ninguna mujer
tiene que sufrir dolores
en la rabadilla, en la
parte inferior del costado, tirantez, nerviosidad, abatimiento 6 períodos i r r e g u 1a r es ,
cuando hay un remedio
verdadero y perfecta·
mente probado.

18 de

Entre las mu,has órdenes de religiosos
que vinieron á la Nueva España, áralz de
la conquista, se distinguió la de los mer·
cedarios por el lujo y la magnificencia de
sus ceremonias y algunos de sus miem·
bros por sus notables actos de caridad en
favor de los indios.
Llegaron á México el año de 1582, y como venlan bien provistos de fondos , empezaron, desde luego, la construcción de
su convento, el.que estuvo terminado en

19 de

Enero de 1856

Circular sobre reclamaciones
diplomáticas

De Venta en todas las Farmacias. Preparado en los Laboratorios de

The Lycli~ E. Pinkham Medicine Co'm¡lany, Lyun, Mass,, U.S.A,

Productos mara·
villosos para suavi·
zar, blanquear yater·
ciopelar el cutis.
Exigir el verdade·
ro nombre.
Rthú1111 101 productos umllaru

J. SIMON.
9, FAUBG, ST. MARTUI
PARIS (lOe.)

Entre las muchas disposiciones dicta·
das al iniciarse la liberal administración
de D. Ignacio Comonfort, hay algunas cuya procedencia queda perfectamente pro·
bada por el hecho de que han perdurado
y aún subsisten como leyes de aplicación
corriente.
Amuchas de ellas hemos hecho referencia, indicando su importancia y valor;
ahora nos toca hacer mención de una cir·
cular sobre reclamaciones ·de agentes di·
plomáticos, de suma importancia, que fué
expedida el dfa 19 de Enero del afio de

23 de

1856.
20 de Enero

de

1722

~·~ Manantlale,
del Bitado
Francés.

Gota, lnfermed&amp;d.H (1 la PiÑrl
1 Jleocione1 ie 11 Vejip.

GRANDE-GRILLE lnierm:l~ •·
HOPI TAL lnfermedadu ... latómap.

1

PASTILLES-SELS-COMPRIMÉS VICHY~ETAT

El primer teatro ó coliseo que existió
en México, se hallaba contiguo al Hospital Real de Indias, junto á la iglesia del
mismo nombre.
La noche del 20 de Enero de 1722, tanto
el hospital como el teatro fueron totalmente destruidos por un terrible incendio, y
entonces se ~dificó un nuevo teatro en la
calle que, hasta la fecha, lleva el nombre
del Coliseo Viejo.
Este teatro duró abierto hasta el año de
1753, en el que se terminó el coliseo nuevo
que existe todavla con el nombre de Teatro Principal.
21

de Enero de 1553

Inauguración d e la Un iversid ad

El rápido progreso de la instrucción pública en México, el deseo de perfeccionarse en los estudios, que crecla constantemente en la juventud de la Nueva España,
y la gran cantidad de jóvenes que eran

Enero de 1812

Espera Morelos á Calleja en
Cuautla

Incendio del primer " Col iseo"

BlEllll ESPECIFICAR EL NOMBRE

eE,LESTINS

Comisionado Don José Mariano Jiménez por Allende, para propagar la revolución insurgente en las provincias del Nor·
te, se separó de los demás Jefes, al Norte
de la villa de San Felipe, en Guanajuato,
y se dirigió á Charcas, al Norte de San
Luis Potosi, donde se le unió fray Grego·
rio de la Concepción, al frente de tropas
de artillerla, capturadas en San Luis Po·
tos! á la toma de la ciudad.
Con estas fuerzas, Jiménez empezó su
marcha rumbo al Norte, arrollando todos
los obstáculos que hallaba á su paso y
apoderándose de las provincias de San
· Luis Potosi, Coahuila y Nuevo León; pa·
ra colmo de su buena suerte, uno de sus
subordinados, el capitán de milicias, Don
Juan Bautista Casas, tomó la ciudad de
San Antonio de Béxar, capital de Texas,
el 22 de Enero de 18n, y con ello la causa
liberal pudo contra toda la provincia texana, una de las vastas. si bien es cierto
que la menos habitada de la colonia.

La iglesia del convento, una de llls más
espléndidas que existieron en la ciudad,
cuya destrucción es uno de los 1J1ás lamentables acontecimientos de las guerras de
religiones, se dedicó y se empezó á construir en Agosto de 1654; quedó terminada
en 1682 y fué consagrada el 18 de Enero
de ese año por el Reverendo Fr. Juan
Durán, de la orden de los mercedarios.

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham

VICHY
VICHY
VICHY

22 de Enero de 18n
Toma de Texas

1616.

es el único remedio genuino é infalible para la cura positiva de las afee·
ciones y males peculiares de la mujer. Ningún otro remedio en el mundo la
adquirido tanta fama en la cura de enfermedades femeninas.
Cura las peores formas de achaques femeniles, tales como Tirantez, Debilidad
de la Espalda, Caída y Desviación de la Matriz, Inflamación, Afecciones de los
Ovarios y todas las Enfermedades orgánicas del Utero ó Matriz, y es de sumo
valor en el Carllbio de la Vida. Disuelve y arroja de la Matriz tumores que
comienzan á formarse, y contrarresta cualquier tendencia de Hu mores can·
cerosos. Q.yita Desmayos, Histerismo, Postración Nerviosa, Agotamiento, y
vigoriza y entona el Estómago. Cura las Jaquecas, Debilidad General, Indigestión, etc., y fortifica todo el sistema. Para la cura de las Afecciones de los
Riñones de ambos sexos el Compuesto Vegetal de Lydia E, Pinkham no
tiene rival.
Toda mujer que se sienta enferma no haga experimentos sino que tome el
Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham, el cual tiene archivado el mayor
número de verdaderas curas de males femeniles.

[ e~:

Enero de 1682

Es consagrada la iglesia
de la Merced

"w,--...,.•

Ve~era
Agua
Jlineral ~f~
Natural de

enviados por sus padres á la capital de la
colonia para que estudiaran las asignaturas de las carrerac; profesionales, hizo
que el Virrey, la audiencia y los principales personajes de la metrópoli pensaran
en la fundación de una Universidad en
México.
Se hicieron las primeras gestiones á este
respecto durante el gobierno de D. Antonio de Mendoza; pero no se obtuvo una
resolución favorable sino hasta el año de
1551, gobernando el virrey D. Luis de Velasco. El 21 de Enero de 1553 se hizv la
inauguración solemne, y las clases se
fueron abriendo una por dla con asistencia de todas las autoridades de la colonia.

'

Calleja, comprendiendo que en Cuautla
se hallaba reunido el cuerpo de ejército
más temible y mejor disciplinado de todos
los que servlan la causa de la libertad,
decidió deshacerse de él á toda costa, y se
dirigió al pueblo suriano, el cual se hallaba á las órdenes de Galeana.
Luego que Morelos supo lo que trataba
de hacer el jefe realista, estudió las ven·
tajas que podla tener para la causa de la
independencia el esperar á Calleja en
Cuautla, y una vez convencido de que sus
tropas, acostumbradas al triunfo, estaban
en condiciones de oponer una resistencia
gloriosa al avance de Calleja, decidió es·
perar á éste, y, por lo tanto, ordenó que
se fortificara la ciudad debidamente.
Esta decisión, de la que dependió la
realización de una de las páginas más glo·
riosas de la guerra de emancipación, fué
tomada el . 23 de Enero de 1812.
24 de Enero de 1856
Ghll ardl toma Toliman

Una de las circunstancias que acabaron
de decidir al General Alvarez á dejar la
presidencia, fué los levantamientos de
Uraga y de . Doblado en Toliman y en
'Güanajuato";i'r espectiv'8m'eni'e7' Efproñuií

ciamiento, encabezado por Doblado, no
tuvo eco en el pa1s, y apenas si en Tepic
hubo quien se declarara en favor de él; el
de Uraga fué un poco más importante.
Proclamaba la Constitución de 24 y se
opon la al sistema de cosas existente.
Sofocado el levantamiento de Guanajuato, y contando el gobierno federal con
las tropas de esa plaza, ordenó que el general Ghilardi, al frente de ellas, se dirigiera á Toliman Asofocar el levantamier.to.
El general gobiernista, después de una
ligera resistencia por parte de Uraga, tomó Toliman el 24 de Enero de 1856.

NO SEkA USTED

engafiado. Que siempre hay fn.
llerias y fraudes en abundancia,
'.lS cosa que todo el mundo saba ;
pero rara vez ó nunca se encuentra que una importante casa
comercial los cometa, sea cual
fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente de
alguna clase, cuando esté basado en la mala f é ó engafio. Los
qne intenten los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas que temen comprar
ciertos artículos anunciados por
temor , de ser embaucados y engañados; especialmente se resisten á dar confianza á las manifestaciones que se publican sobre
los méritos de ciertas medicinas.
El eficaz remedio denominado la
PREPARACION de W AMPOLE
es un artículo que se puede com·
prar con tanta seguridad y garantía como la harina, artefactos de
seda ó algodón, siempre que procedan de una fábrica con reconocida reputación. No nos con vendr~a exagerar de manera alguna
sus buenas cualidades ó representarla como con las que no le
-::orrespondan ; pero tampoco necesitamos de tal ardid. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, combinados con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre, y cuan valiosa debe ser
tal combinación de estos importantes reactivos medicinales, es
cosa patente á todo el mundo.
Es de inapreciable valor en casos
de Anemia, Insomnio, Mala Digestión, Afecciones de la Sangre
y los Pulmones. "El Dr. Fernando López, de México, dice: Tengo
el gusto de decirles, que conside·
ro la Preparación de Wampole de
mucha utilidad, para restaurar
el organismo por su fácil asimilación." De venta en las Boticas.

ESPECÍFICOS
DEL AFAMADO

úf,

Humphreys de Nueva York

Específico No. 27.
Este valioso específico tiene perfecto
dominio sobre las secreciones de los riñones,
'! ya solo ó, en algunos casos, alternar.do
:on el número 30, ha aliviado y curacl.0 á
millares de personas.
El específico No. 27 cura las enfermedarles
de los riñones. Arenilla, orina escasa,
~olProsa ó retardada. Cálculo renal, catarro
de la vejiga, depósitos arenosos y malsa!los
eu la orina. Orina espesa, turbie. y
&lt;lspumosa, ab1111dante en depósitos mucosos
y ladrillosos. Dolores en la región de los
riñones y la vejiga. Dilatación de ia glánciula
prostata. Flujo penosos é insuficientes en
las personas de edad. Orina ensangrenti:.da,
etc. Centenares de personas de edad se i:ian
sal vado de años de sufrimientos usaudo
este específico.
El específico No. 27 puede tomarse con
absoluta confianza en su poder curnt;vo,
que no puede exagerarse ni estimarse en
demasia.
Treinta y seis específicos más para otras
enfermedades.
Los Espectllcos del Dr. Humphreys se hallan de
\'euta en todas las droguerías y farmacias de prl-nera
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de P aris, explican la boga de
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del tocador : Cuid ados de la
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Cabellos cuya caída detíe11e.
Lociones de las Crias Cui·
'
da dos intimos, etc
Desconfiarse de las (alstficaciones
EN

LAS FARMACIAS.

Unico Agente apoderado . Carlos MULLER
A partado 1i04, Me:zico ,

�EL MUNDO ILUSTRADO

162

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Nueva Orlealls
CON MOTIVO
DEL
-

CARNAVAL

Tengo una Amiga ....
Mi amiga es una extral\a criatura muy inteligente, muy linda,
muy sentimental. Tiene un alma de nifio y es como los nil\os,
versátil y caprichosa. Tras de su adorable apariencia, esconde en
el corazón una florecilla satánica que, en ocasiones graves, puede
causar la muerte á algún incauto. Ama la luna y la penumbra crepuscular en el gabinete exornado de pesadas colgaduras; ama los
claveles rojos y las músicas, que son encajes de sonidos, y las formas sutiles de aristocracia espiritual ...... ; pero todo lo ama un
instante . ... Sus amores tienen la duración del perfume de las violetas y cambian de matiz como las nubes y son como las nubes
ilusorias y nómadas .... Van hacia todos los rumbos, en fugaz vuelo de mariposas .. ... y nada hay más complejo y difuso que su
pensar amoroso. ¡Desgraciado del que crea que su impresión de
una hora va á durar eternamente! Desgraciado del que oiga sin
sonreir su canción de sirena! Porque ella, en verdad, no sabe lo
que ama, ni da importancia alguna á las palabras. Yes á un mismo tiempo triste y alegre, apasionada é indiferente, dulce y cruel,
sincera y banal. ¿Qué es ella? ¿Qué no es ella?. Leal y pérfida,
inspira deseos complicados y es un paratso y un abismo. El tedio
la roe interiormente, como el gusano á la flor .... Rie en los bailes,
en los paseos, en todas partes; sonrie á la amiga que pasa, alma·
jadero que la persigue, al petimetre que la devora con los ojos ....
Ella rie y se burla, y tiene lástima de todo y de todos .... Entre sedas y rosas revuela su alma sutil precozmente melancólica. sus
Hmpidos oj()S castal\os recogieron la tristeza de las cosas, y la ilusión no tiñe de azul su lontananza .. ..
Ha vivido demasiado y aún no tiene veinte al\os. Nerviosa é im·
pulsiva, una emoción anormal la hace vibrar; pero como sucede á
esos minúsculos relojes exornados de rubies, que las duquesas
llevaa en sus abanicos, su mecánica interna se inmoviliza pronto;
y para disculpar la aridez de su esplritu, tinge confandlr la piedad
con el amor.
Yo quiero mucho á esta amiga tan joven y tan enigmática. Me
atrae con su gracia encantadora. Tengo fe en su afecto .... de un
dla. Hoy es mi mejor amiga-á pesar de su divina juventud que
. perfumó en un tiempo mi corazón. Darla una parte de mi alma por
verla feliz. Pero jamás podrá serlo. Porque su pensamiento y su
hastío la llevan más allá del Bt'eny del Mal.

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Marzo

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Ferrocarril Central Mexicano
J. C. McDonald,
A. G. de P., La Mutua, México, D. F,

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Hay ciertas viejas verdades que serán verdad mientras el mundo exista, y que ningún progreso, por grande que sea, podrá jamás
alterar.
Una de ellas es que el deber elemental del marido es const#uzr
el hogar, ganando el pan necesario para su mujer y sus hijos; y
que el deber elemental de la mujer es ser apoyo del hombre, señora del hogar y madre!
Ninguna de las obras realizadas es, á la vez, tan dura y tan trascendental como la obra de una mujer que crla una familia de pequel\os niños, porque pesan sobre ella exigencias de su tiempo y
de su fuerza, no solamente á cadt hora del dla, sino también á ca·
da hora de la noche, á vece'&gt; durante toda la vida.
Ella estará obligada á levantarse noche tras noche, para cuidar
á un nil\o enfermo, Y, no obstante, estará igualmente obligada á
.sobrellevar todos los quehaceres domésticos durante el dla, y si
los recursos de la familia son escasos, rara vez gozará ella de la
libertad y descanso de un dla de fiesta, aun llevando consigo la
unidad de chicuelos.
Debemos nuestra simpatla y consideración, más que á nadie, á
las esposas que luchan; á aquellas á quienes Abraham Lincoln lla·
mó el verdadero pueblo, y á quienes él amó y honró tanto, porque
la existencia de estas mujeres se desarrolla á menudo en las al·
turas solitarias de un.herolsmo tranquilo y lle:io de abnegación.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 3. Enero</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Año XVI-Tomo I

México, 1Ode Enero de 1909

Número 2

Ultima Fotografía del Sr. Gral. Díaz
TOMADA PARA aEL MUNDO]LUSTRADO" DURANTE LAS FELICITACIONES:DE AÑOINUEVO

�s

DIRECTOR I O:

Propietario, VICTOR M . GARCES
DIRECTOR,
DR. LUIS LARA V

V
V
V
PA

PARDO

GElH!lNTJ::.

ALFONSO E.. BRAVO
Ol&gt;ICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F Apartado postal
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 471.

2570.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

En la Ciudarl . . . .
En los Estados. . . .
En el Extranjero..

$ 1.25
1.50
2.00

NU::\IEROS SUELTOS:

En la Capital . . . '• . . . . . . . . . . . . . $ o..,5 cs.
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
Despacho de subscripciones para la Capital :

2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

I

La Inspiración y la Felicidad

f

ip

!11111111111

¡

I·

-;i11111w111r

del pétalo arrugado y sangra á la menor picadura
de la espina.
Quisieran el imperio del ideal; la emancipa"ÍÓn
del hombre de sus miserias animales; la sociedad,
una Arcadia; la vida, un paraíso.
La realidad les ofrece todo lo contrario: veneno
en los nectarios, nubes en el cielo, decepciones en
el amor, iniquidades en la sociedad. La Natura!Pza
apenas les da pies torpes, cuando quisieran alas
raudas; los condena á reptar cuando anhelarían volar y los encadena, como á Prometeo, á la roca helada,
de las miserias humanas, cuando soiíab:m sentarse, ·
rodeados de nimbos, en el empíreo. Los grandes
inspirados son eternos rebeldes, incansables protestatarios, Lorenzos tostados en la p,uTilla, presidiarios de la r id.t arrastrando pesadas cadenas.
Y por rebeldes y por protestatarios, son infcl ices; los unos en b forma candrnte, los otros en In,
forma resignada y mehtnc61icn.
Desde Isafas hasta Hugo; desde Pcrsio hasta Voltaire, no ha.y gran artista, ní ftcaso gran pensado,·,
que no haya llevado un puiíu.l en el pecho.
Cuando no lloran sus propios dolorr~, lloran los
dolores humanos, y lo menos que les atormeobt es
sentir el mundo tan mezquino, sinti6u&lt;lose ellos tan
grandes.
No escapan á esta ley fatal ni los mismos humoristas. Cervantes t'Íe .Y hace reir llevando al pie las
cadenas del galeote. En el fondo de todo humorista
hay un melancólico. El clown, en la intimid.1d, suele partir el alma, y tal hay que agita los crótitlos
de Momo mientras en su alma, taiíen las camp:lnas
mortuorias.
A veces el humorismo no es más qu!} la car.;ajada sardónica ele la desesperación.
.
Donizetti escri bió su «Alma innamomtta» clespu is de una tempestad doméstica; el Dante su «Divina Comedia» s mgrando su cornzón por los infortunios de su patria y aute el punzante espec:túculo de la iniquidad triunfante .v de la ju,ticiit esearnecida; Beethoven era un grnn dolorido; Berlioz, un
docepcionado; Wagner, un insaciable, sediento siemprP y jamns desalterado; Fra Angélico, un místico
anhelante é inquieto; Leonardo rlc Vinci, un eterno
descontento de sí mismo .Y de su obra.
La fel icidad es sólo compitible con la inc;piración
amable, de socied,td .r con el arte ele género; mas
no con el arte superior .r potente. Petronio pudo
escribir madrig"t1les é improrisar ditirambos cortesanos; pero sólo Homero ó Milton, en alas del dolor, pueden .dzat·se hasta ht epopeya.
Para cantar como Ohopin ó Alfredo ele l\fosset,
se necesita sufrir como ellos, .v nada inspÍl'Ó mejor
á Byron que el torturador escepticismo ele Manfredo.
Boccacio .\' el Aretino descendieron hasta lo obsceno; pero en medio de los estragos de la peste, de
la guerra y de la tiranía, .Y para di vagarse y di vagar al pueblo.
Puesto que el arte es una procreación tiene que
exigir gestaciones dolorosas .v alumbran:{ientosdesgarradores.
A veces. la obra de arte' al nacer , da ht
,,
muerte a su progemtor, y ha.v tal esta,tua tal poema ó tal sinfonía, que ha salído á la luz' amasada
con la carne .Y con la sangre
,,. del artista que la creó.

DOLOR y el arte -son hcr:anos g·em~los.
Las lágrimas que aquél llora, éste las transforma en diamantes; de los gemidos hace
cánticos; de los sollozos, himnos.
La inspiración no brilla nunca mejor que sobre
las frentes doloridas, ni mana más abundante y ardiente que de los corazones despedazados.
Las grandes creaciones estéticas en literatu ra, en
plástica, en música, las han evocado la indignaci~n,
la ira, la decepción, los espectáculos crneles, las
miserias propias y ajenas.
Dante y Miguel Aµgel, Beethoven y Byron, los
profetas que fulminaron rayos y los poetas bucólicos que suspiraron églogas, fueron siempre espíritus torturados por dolores crueles ó almas impregnadas de intensa y pro:fund}\+ melancolía.
La felicidad parece excluir la inspiración. Pam
que el pensamiento vibre o.! elevado diapasón del
arte, no pueden bastar los anullos, se necesitan las
tempestades. El.~árbol opulento no deja caer sus
frutos sino al so1'llo~&lt;!.e los lrnracanes, .r sólo la
erupción volcánica puede sacudi r el alma bastante
á fondo para que proyecte sus llameamientos, sus
chisporroteos y sus lavas ardientes.
La felicidad adormece, el dolor sacurle y conmueve. Las grandes obras dl'l arte humano pintan
el dolor y del dolor son hijas.
No puede ser de otro modo. Los graneles artistas sueñan mucho y sueñan muy bello. Naturaleza
y Humanidad aparecen, á los ojos de su alma, impregnadas de grandeza .Y cubiertas de galas. Para
ellos todo debía ser sublime y todo lleno de gracia
y de belleza. En su deseo, no quisieran ver jamás
fl.01·es marchitas, ni frutos amargos, ni estrellas pálidas, ni hombres perversos.
Quieren q ne la vjda sea toda paz, i bienandanza;
•* -~
los campos, -primavera; el firmamento, astros; el
Y así es la vida. Su norte se llama felicidad, jushombre, excelsitudes; el amor, goces y expansio- ticia, ciencia, belleza; pero su ruta es siempre canes. Su epidermis de sibaritas se duele al contacto mino de Calvario.

61

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

62

Sólo aquel á, quien hiere el cardo puede admirar
la flor; sólo sabe cantar la dicha quien la ha busca• do en vano y anhela realizarla, y lo grande no nos
es estimable .V deseable sino cuando hemos vivido
en medio de Jo insignificante y de lo mezquino.
En virtud de esa ley inexorable del contraste
que rige desde nuestras más insignificantes percepciones hasta nuestras más profundas é intensas emociones, no vamos á lo bueno sino fustigados por lo
malo, ni aspiramos á lo bello sino espoleados por lo
horrible.
«Sed teno-o», clama el hombre en su cruz. Y esa
sed que le tortura, es el manantial de su inspiración y el foco ardiente de donde irradian la luz y
el calor del arte.

/

,,~,....

~~~

Poco antes de que se efectuara el terrible cataclismo del
Sur de Italia empezó una erupción · violenta del volcán de
Colima. ¿Tendrá alguna relación un fenómeno con el otro?
¡Quién sabe! Tal vez no sea más que una coincidencia; pero
de ser así, ha llamado la atención de muchos, con razón ó
sin ella. Uua de las vistas que acompañan estas líneas re presenta al voleen visto á distancia.
Otro de los grabados que van en esta plana es el retrato
del señor W. L. Vail, quien acaba de ser electo presidente
del Club americano, y que durará eri funciones por el presente año.
El t ercer grabado es el retrato del presidente de Venezuela, señor Gómez, que ha propuesto que se pi~a la ext~a·
dición del ,·xpresidente Castro en caso de que este persista en quedane en Europa.

EL VOLCÁN DE COLIMA VISTO Á DISTANCIA.

r

..

•

�58

EL MUNDO ILUSTRADO

64

Un Cataclismo sin Precedente
Ver
Agua
Nat

65

EL MUNDO ILUSTRADO

cuenta miles de habi·
tantes¡ calculando la
morta:iidad por la catástrofe en un ochen·
ta por ciento de los
habitantes, cifra que
no es exagerada, según los informes que
se tienen, llegaríamos
á un total aterrador.
Cablegramas posteriores dicen que han
desaparecido las islas
Lipari, con tres mil
h.tbitantea, de los que
no se salvó uno solo.
Por muy exagerado
que sea esto, estamos
decididamente ante
una de las horribles
catástrofes que registra la :historia de l
mundo.

.(

•••

En medio de tanta

La Play a de Catania.

zoni, Stefanocini, Catena, Rosalo, Scila y Castroreale. Los
lngares que ocuparon estas ciudades y estos pueblos, se hallan cubiertos de ruinas y de
cadávere•; los pocos supervivientes han huido á gran pr isa
del lugar de la catá~trófr, y
apenas si se ven en medio de los
liorrores de la desolación á los
heroico&lt;; re&lt;;catadores de muertos y heridos.
Los pueblo&lt;; y ciudades mencionado~ tenían poblaciones
que varían entre uno y cin-

Escollera del Cfolope.

- ·ErSur de Italia, región que parece
destinada á ser teatro de las grandes
catástrofes de la humanidad, acaba
de ser el escenario de una de las más
espantosas de que se tiene noticia.
El cable, dejando á un lado el laconismo telegráfico, nos informó desde los primeros momentos de la espantosa magnitud del cataclismo; el
primer día anunció que había habido
cien mil muertos, cifra que al día
siguiente hacía llegar á doscientos
mil y que después ha hecho fluctuar
entre los citados límites, habiendo
llegado á pasar, á veces, del superior.
Además de esta horrible cantidad de
muertos y de heridos, dice el cable
que ha habido trastornos físicos en

El Etna desde Raudazzo.

Estrecho de Messina.

la configuración del fondo de los mares, hasta hacer peligrosa la navegación en las cercanías de las costas de
Sicilia.
Se ha dicho, y quizás con razón,
que gran parte de esto han de ser
exageraciones de las agencias de no
ticias, y que, á la postre, resultará que
en realidad ha sucedido mucho menos de lo que se ha dicho; ojalá que
así sea; pero de cualquier manera, lo
que está fuera de duda es que nos
hallamos en presencia de uno de los
más horribles cataclismos que registra la historia de la humanidad.
En un cablegrama procedente de
Roma, en el que se hace un resumen
de ciudades destruidas, se cita á las
siguientes: Messina, Reggio1 ~anta
Eufemia~Bagnara, Palmi, Seminara,
Castella, Polisten, Conqueprondi, Hamertia, Simpoli, San Priciparo, Piz·

destrucción y de tanta muerte, necesariamente se
han registrado escenas verdaderamente espeluznantes¡ á cada renglón de los cablegramas encontramos historias y relatos de algunos supervivientes, en los que se ve en medio de las exclamaciones producidas por el recuerdo delas espantosas escenas de que han sido testigos, cuadros
desgarradores.
Padres que han tenido que asistir durante varias horas, debajo de las ruinas de sus propias
casas, á la lenta agonía de sus hijos, prensados
· bajo escombros, sin poderles prestar ningún auxi·
lio¡ una joven que, encerrada en 21 quinto piso
de una casa que amenazaba caer á cada momento,
no fué auxiliada sino después de varias horas de
permanecer junto á los cadáveres de todos los
miembros de su familia; cuando se la sacó de la
casa, estaba loca.
Para dar una idea más vívida de la catástrofe,
reproducimos algunos párrafos de la relación hec~~ por el enviado es pecial de un periódico parisiense:
&lt; .. .. Nunca se repondrán mis nervios de las
espantosas impresiones recibidas, y mis ojos conservarán, mientras estén abiertos á la vida, la visión de muerte y devastación que los ha fatigado.
El campo está cubierto de un silencio funeral.
&lt;Lle ué hasta Palmi en el ferrocarril
J

�EL MUÑDÓ ILUSTR.\DO

1'\ESSJNA, TUMBA DEL AR.lOBlSPO DE JABIATlS EN LA
CATEDRAL-RUINAS DE LA ABADÍA

SS. MM.

LOS REYES DE lTAlIA.

ñaban, 10°mismo que algunos empleados de ferrocarril que
regresaban adonde se hallaron sus hogares para tener noticias de los suyos .... Marchamos por el interior del túnel
de Palmi á Bagnari, cogidos de las manos y alumbrándonos con teas de resina ... En varios lugares el túnel está
destruido y caían grandes rocas á nuestro paso.
«En el campo nos hallamos á varias familias sentadas
alrededor de hogueras; en los rostros de todos se notaba
una expresión de estupefacción; nos veían pasar como si
fuéramos fantasmas, y cuando les preguntábamos algo, no
contestaban y continuaban mirándonos con un aire de
estupidez.
«Algunos de ellos estaban asando aves marinas y otros
tenían á cuestas bultos hechos con los objetos más extravagantes.
«Después de dos horas de este penoso camino vimos á
Bagnari, sobre un acantilado de rocas suspendido sobre
el mar. Todas las casas de la ciudad y de sus alrededores
estaban destruidas. Algunos palacetes habían sido abiertos
en secciones como granadas. Sobre las ruinas de un muro
se hallaba sentado un hombre que vendía pan á precios
exorbitantes en medio de las imprecaciones de los que
tenían han:tbre, que eran muchos. Otro hombre, enloquecido, trataba de escarbar entre los escombros con las uñas.
¿Cuántos muertos? ¿Un mil? ¿Dos miles? iQuién sabe!
«A las once llegamos á Favazzini, pequeña aldea que había tenido quinientos habitantes, de los que no quedaban
más que siete, que se hallaban á la sombra de una sábana
colocada entre las copas de dos olivos. Nos pedían pan con
un acento de piedad; pero nosotros no teníamos nada que
darles.

Norte, había sido arrasado. Pocos kilómetros más aielante, en Cannitello, el espec1áculo era más horrible. Inmediata.menté aespués de que la ciudad fué destruida por
el terremoto, había sido arrasada por las aguas y borrada
del sitio que ocupaba.
&lt;i:. ••• Todas las casas es1 án convertidas en un montón deescombros, debajo de los cuales están enterrados los muertos y los heridos. El camino que siguieron las aguas para
volverá su nivel estaba cubierto con muebles, artículos
de casa y j nguetes de niños.
«De entre las ruinas salían voces apagadas de los heridos en solicitud de auxilio. Pregunté á un pescador cuál
era el número de muertos, y me dijo:
&lt;¿Los supervivientes? Entre cinco y siete. ¿Los muertos?
Pueden ser uno ó dos miles, quién lo sabe.
«El pueblo de San Giovanni, en otros tiempos tan próspero, presentaba otro de los aspectos más desconsoladores.
La estación del ferr;icarril, la de telegraffa aérea, seis estaciones de botes y el hospital están completamente destruidos. Cuatrocientos habitantes se hallan enterrados debajo
de los escombros.
&lt;Los testigos de la terrible noche dicen que el mar se
elevó como si fuera levantado por una explosión submarina&gt; ..... .
Por el estilo continúa la relación; por lo relatado, nuestros lectores se darán una idea, muy remota, de lo que fué
la espantosa catástrofe, acerca de la cual nos atrevemos á
decir que es la má~ terrible d-: las que consigna la histo·
ria de la humanidad.

•••

Cuando ocurre una gran catástrofe en cualquier parte del
mundo, su efecto rep•·rcute en todos los ámbitos de la tierra; lq uién no se s iente conmovido ante la muerte de cientos de miles de sus semejante~, sorprendidos quizás en los
momentos de la vida en que se consideraban más felices y
tranquilos? ¿Q1üén dice que entre los cien ó doscientos de

«Después de once horas de camino no habíamos andado
más que treinta y cuatro kilómetros.
«Habíamos decidido hacer alto en Scila; pero el desca!lSO fué imposible. Todo el litoral, excepto en la parte

*••

67

EL MUNDO ILUSTRADO

CATEDRAL DE CATANIA. - MONASTERIO DE
BENEDICTINOS EN CATANIA

miles de personas muertas por el terremoto, no había al*••
gunos que esperaban todavía mucho de la vida? ¡Cuántos
El grito de piedad, una vez lanzado en el lugar del tede ellos no habrían formado un hogar que se soñaban fe· rre.:O.oto, ha tenido eco en todas partes del mundo; no sólo
liz la víspera del cataclismo!
entre los hijos de Italia que viven en. diferentes partes de
Ante estas consideraciones, se necesita tener muy poco la tierra, sino aun en los hijos de los países más apartados
c~riño á la humanidad para no sentirse conmovido por la se ha sentido el movimiento de conmiseración. Unos, co·
enorme desgracia, y si á esto agregamos el sentimiento de mo ,los marinos rusos é ingleses, contribuyeron con sus esegoísmo que nos hace estremecer ante la posibilidad, si· fuerzos personales y heroicos en los momentos del mayor
quiera remota de una semejante calamidad en nuestro país, peligro; otros, á quienes la lejanía no permitió esos actos
se explica muy bien el por qué del grito de caridad ego- de heroicidad, se han apresurado á enviar auxilios á los
altruista que en todo el mundo se ha levantado en favor desvalidos.
de las víctimas del terremoto.
Entre nosotros el Honorable Ayuntamiento de la capiMuy por arriba de las anteriores consideraciones están tal encabeza una colecta en favor de los damnificados, la
los reyes de Italia, pues en ellos no se puede decir que que, seguramente, daráopimos frutos en vista de lo bien di·
haya habido sentimiento egoísta ninguno, puesto que han rígida y organizada que está.
llevado sus propias personas al lugar en donde se había
Por su parte los miembros· de la colonia italiana también
producido el gran movimiento sísmico, y donde era pro- han formado un comité encargado de colectar fondos, y es
bable que se repitiera, como ha sucedido.
seguro que ha de tener un buen éxito.
Y allí, al mismo teatro de las horribles escenas, en meAcompañan estas líneas los retratos de Sus Majestades
dio de los horrendos cuadros de desola.ción, es adonde
el Rey y la Reina¡ y vistas de los lugares en donde la deslos soberanos han hecho sentir que no en vano se les ha trucción fué mayor, ó que tienen alguna relac;ión con los
encomendado el cuidado de los habitantes de' Italia y que
fenómenos de carácter plutónico en el Sur de Italia; y en
saben responder á esa confianza aun á riesgo de sus propias
nuestro próximo número publicaremos los retratos .de los
vidas como en este caso.
principales miembros del comité de la Colonia italiana.
El Rey, soldado, hombre hecho á los trabajos de la vida,
Ojalá que, con la presente relación, despertemos en el
regresó del viaje sin lesión aparen.te; pero la Reina, débil
espíritu de nuestros lectores el sentimiento de compasión
de temperamento por su mismo sexo, no pudo soportar el
por los desgraciados y que así contribuyaruos al gran traenorme trabajo que se exigió á su sistema nervioso y re·
bajo de aliviar sus males ante la enorme catástrofe.
gresó á la corte enferma de una enfermedad sin nombre,
de la enorme compasión despertada en ella por la vista de
tantos horrores Aparte de las lesiones recibidas en el cuer·
pb durante uno de los temblores quesiguieron á la terrible
noche, lesiones que fueron insignificantes, trae las profundas
causadas en su ánimo por la desgracia de sus semejantes, á
quienes no pudo auxiliar en toda la medida que lo hubie·
ra des,ado1 á pesar de los esfuerzos que hizo e~ su favor.

�58

EL MUNDO ILUSTRADO

68

EL MUNDO ILUSTRADO

LA BAJA CALIFORNIA

Comparsa de pastore1&gt; en
la fiesta de Navidad.

Hasta hace muy pocos años,
el único medio de comuuica·
ción que tuvo California fué
el correo marítimo; pero gracias á la instalación reciente
'de estacione~ de telegrafía aé'rea se ha abierto una nueva
era, y ha llegado el tiempo len
1ue nos demos c'.1.enta exa~ta
Je ; 0 q11c es r'\lc J1r&lt;'-n de he·

.

l

Srila. Mc1ría Amparo Go~zález.

Hay una región.de la tierra que forma parte de nuestro
oaís, y que, á pesar de esto, nos es tan desconocida como
' lo puede ser el Continente africano. Tanto de una como
. del otro sabemos que existen porque lo~ hemos visto en
los mapas; pero los datos que sobre ellos tenemos son muy
vagos en ambos casos.
Para probar esto, citaremos el hecho de que tres diferentes tratados de geografía, escritos por otros tantos geógrafos notables de nuestro país, citan tres diferentes cifras como expresión de su superficie, y si los geógrafos están tan
mal informados sobre el particular, es de suponer que los
profanos en la ciencia geográfica lo estén peor. ·
Si un dato de carácter tan preciso se ignora, ¿qué podremos decir acerca de la habitabilidad, producciones, etnología
y demás datos que· pudieran hacer conocidá la región?
El padre Clavijero, en su «Historia de la Antigua ó Baja
California», publicada por primera vez el año de 1789, decía: «Como los californios habían permanecido por el espacio de tantos siglos encerrados en su península, privados
de toda comunicación externa y sepultados eu la más espantosa barbarie, no tuvieron noticia de los otros pueblos
de la tierra, ni éstos la tu vieron de aquéllos hasta el siglo
XVI, en que la sed de oro, que llevó á los europeos á otros
países del Nuevo Mundo, los impelió también á la California&gt;.
Con muy ligeras variaciones se podría decir lo mismo
en lo que respecta á los conocimientos qu~ tienen los habitantes de la Baja California del resto"'d el mundo, y del
que tiene el mundo entero acerca de los californios. Las
no.t icias que se tienen por más ciertas acerca de la península, son semejantes á las que corrieron acerca de ella en
la época de su descubrimiento por Ordoño Jiménez el año
de 1334.
Y no debe atribuirse esto á que los californios carezcan
de las cualidades que hacen prosperar á los pueblos; de
todas ellas están dotados; pero el aislamiento y la falta de
medios de comunicación, que después de la fiebre del oro
han sido tau malos como antes de ella, ha hecho que no se
pueda enviar ni recibir informes acerca de la California,
si no es por algunos viajeros que van allá, y que, en la mayoría de los casos, exageran lo que han visto, ya sea en un
sentido ? en el opuesto.

Yacimientos pet•oliferos en
Comondií, B. C

Repre~o d~ aguas en un
rancho californio.

rra mexicana, relegado al
olvido durante tan tos
años.
Una de las muestras de
adelanto de una región
cualquiera, es la circulación de periódicos de
importancia; el nuestro
está representado en la
Ba'a California, no sólo

�70

71

EL MUNDO ILUSTRADO

sal, á quien debemos las foto-grafías que ilustran estas líneas,
las cuales dan idea de la con·
figuración física, de los usos y
costumbres, y de algunas de
las industrias que se explotan
en la región.
Gracias al citado ageme, ten·
dremos el gusto de ser de los
primeros que presenten ante el
público de la capital d~ la Re·
pública, vistas que den idea de
la importancia de una de las

las Carreras dd Ultimo Domingo
El programa, calcado ,c:obre los de todas las carreras que
se hau hecho en el hipódromo durante los últimos cinco
años, se componía de seis carreras para caballos: la primera para tropa, la segunda para socios del Club Hípico Militar, la tercera para socios del Club Hípico Alemán, la
'cuarta para militares y &lt;gentlemen riders», la quinta ca·
rrera de milla con premio del Club Militar, y la sexta
&lt;steeple-chase» entre dos caballos; después de las carreras
de caballos había en programa una de motocicletas y una
de automóviles que no se hizo, en vista de una infinidad
de inconvenientes, entre otros la ausencia de público que
se retiró luego que terminaron las carreras de caballos1
Con este programa, y con la circunstancia de tomar par·
te en las carreras caballos que el público aficionado ha. vis·
to correr hasta el fastidio (ya se sabe que el mayor defecto

1

Arroyo de San José
del Cabo.

justo homenaje á ellas, retratos de algunas bellezas femeninas, de las que hay muchas
en las ciudades y poblaciones
de California¡ por ellas se verá

LAS _TRIBUNAS

En una mañana llena de sol, mañana que podríamos llamar de &lt;carreras», se efectuó el domingo último la reunión
deportiva organizada por los clubs hípicos militar y ale·
mán.
El vientecillo ligeramente frío que sopló en las primeras
horas de la mañana, y que continuó azotando las tribunas
que ven al Norte, no fué obstáculo para que éstas fueran
ocupadas, aunque no muy numerosamente, por una alegre
y bulliciosa concurrencia, cosa que sólo sucede entre nosotros en e~tos meses del año.
Gracias á la benignidad de nuestro clima, de la que se
abusa algunas veces, vimos en la gradería algunos trajes
que hubieran sido un tormento en cualquier otro clima
del mundo, y algunos que lo eran aun en nuestra Mesa

Corrales en un rancho ~
californio.

EL SARGENTO ALCÁNTARA, VENCEDOR EN LA

regiones de nuestro país que
está llamada á un porvenir bri·
llante no remoto.
::'.:.Entre las fotografías que publicamos en este número0&gt;~-pan lugar prominente, : como

H

CARRERA

e~ el des;o de novedad) ~ra seguro que las graderías estanan vac1as y poco entusiastas.
·
Por otra parte, el resultado de las carreras no fué brillante, y los conocedores, lo mismo que los profanos se fastidiaron solemnemente; sólo durante la carrera' de los
miembros del Club Alemán hubo momento de verdadera
excitación, pues todas las demás carreras se ganaron con la
mayor facilidad y sin que se viera una verdadera compe·
t~nc.ia, pues los caballos que ganaron moitraron tal supe·
:1oridad sobre los competidores, que el concurso perdía su
interés desde el principio.

El fondo de Bahla MagdalPna

que si en ilustración y patrio·
tismo los californios no están
por atrás de ninguna. otra región del país, en belleza las
hijas del suelo californio son
dignas de la fama de que justamente disfruta la mujer me·
xi cana

..

••

Tenemos la seguridad de que
nuestros esfuerzos por hacer
conocer una hermosa región
del país serán apreciados por
nuestros lectores, á quienes es·
pecialmente van dirigidos, y
por los habitantes de_la región,
que contarán con un nuevo me·
dio de comunicarse con el resto de los habitantes del mundo.

PARTIDA DE LA 6ll- CARRERA

\

Central, pero que eran llevados con gentil donaire por
nuestras guapas compatriotas, que parecen haberse propuesto demostrar á todo trance la esplendidez de nuestro
sol, aun en los meses que en otras partes se llaman de Invierno¡ entre los caballeros también vimos sombreros de
paja y aun el clásico panameño de las estíos tropicales.
Ante este cuadro de concurrencia, brillante en sus colores por lo mismo de su heterogeneidad, se desarrolló el
programa arreglado, el cual, á pesar de los esfuerzos de
sus organizadores, no despertó el entusiasmo que se esperaba, quizás porque el vientecillo á que ya nos referimos,
unido á lo poco apropiado de las &lt;toilettes», hacía que la
escasa concurrencia se ocupara más de tiritar de frío que
de las competencias entre los equinos.

�EL MUNDO ILUSTRADO

72

EL MUNDO ILUSTRADO

EL VENCEDOR EN LA TERCERA CARRERA.

= j:..:::J

Para 1a primera carrera hubo nueve entradi.s¡ la ganó el
&lt;47&gt;, propiedad del regimiento de Artillería Ligera, montado por Francisco Alcántara; el premio consistió en un
objeto de arte para el regimiento y efectivo para el corredor; en segundo lugar lle~,¡ &lt;Frijol&gt;, montado por Regino

GRUPO DE OFICIALES DEL CLUB HÍPICO MILITAR

Armendáriz, y propiedad del primer regimiento de Artille·
ría Montada.
La s~unda carrera se hizo entre &lt;Pepito I&gt; y &lt;Frijol&gt;; desde
la salida se notó la gran superioridad del primero1 que al
fi_n gan.ó con una ventaja de ocho cuerpos sobre su compet~dor; iba montado por el cadete Jesús Pérez.
llComo dijimos ya, la tercera carrera fuélaúnicaquemantuv~ la atención de.los c?ncurrentes. Hubo dos caballos que
se disputaron la pnmacia en una competencia reñida.

LOS PARTICIPANTES EN LA TERCERA CARRERA.

Antes de empezar la carrera, los conocedores iniciaron la
lucha entre &lt;Senator Foyntz&gt; y &lt;Bandit&gt;, apostando casi por
igual, unos al primero y otros al segundo; aunque el terce·
ro de los caballos inscritos, &lt;Peter the Great&gt;, no dejó de tener algunos partidarios, no se puede comparar con los otros

&lt;BLUM&gt; LLEGANDO Á LA META EN LA

5~

CARRERA

dos, que fuer~n los que obtuvieron el favor del público
apenas anunciada la carrera. La mejor prueba de que las
apuestas habían sido hechas por; los verdaderos conocedo·
re~, es el resultado de la competencia; apenas se había comdo un cuarto de la carrera, el &lt;Peter the Great&gt; se declaró
fuera de concurso, mientras que tanto el «Bandit&gt; como el
cSenat~r Poyntz&gt; apretaban á más y mejor. Sin embargo,
á la ~itad de la carrera desmayó el &lt;Bandit&gt;, para recobrar
sus alientos al fin de ella, pero ya no era tiempo; la carrera

73

último, el masaje vibratorio, que se efectúa haciendo vi·
brar rápidamente el dedo, la mano ó el instrumento con
que se aplica el masaje. Cada uno de estos movimientos
tiene aplicación especial.
Es preferible, en todo caso, que la mano del operador
sea la que aplique directamente el masaje, porque
solamente así el dominio de él sobre los movimientos es
cómpleto, y puede aumentar ó disminuirá voluntad la
rapidez de los movimientos y la intensidad de ellos. Se
han construido, sin embargo, algunos aparatos especialmente para el masaje vibratorio, que suplen la mano, sobre todo cuando ésta no es experta. Esta substitución se
hace necesaria en muchos casos, porque el oficio de masa·
jista es fatigante en extremo, y después de haberlo aplicado sucesivamente en varias sesiones, la persona más robus·
ta perdería totalmente el dominio completo que el masa·
jista debe tener siempre sobre sus movimientos.
Es un error creer que se puede ser masajista sin tener
conocimientos profundos de la anatomía y de la fisiología
de las regiones en que se opera. Así es que, salvo indica·
ción del médico, no se debe returrir, para el tratamiento
de enfermedades, indistintamente á esta ó aquella per~ona;
sino á un médico ó á alguien que sea perito, bajo la direc·
ción del médico.
Entre las damas, el masaje goza de especial favor, porque tiene aplicaciones muy interesantes. como las de des·
truir las arrugas; dar tersura á la piel, elasticidad, frescura¡ impedir la acumulación de la ¡!rasa donde en algunas
regiones, como el abdomen, el cuello, etc., perjudica á la
esbeltez y elegancia del cuerpo.
Cada caso especial necesita de maniobras adecuadas, y
éstas siguen también determinadas reglas, según las circunstancias. Es, por lo tauto, imposible dar reglas generales.
Sin embargo, es útil conocer ciertas indicaciones absolutas,
EL MASAJE
sobre todo cuando no se tiene confianza en la habilidad de
No una, sino multitud de consultas hemos recibido re· la mano que aplica el masaje. Estas reglas son:
Todos los movimientos deben seguir el sentido de la coferentes al masaje y sus diversas aplicaciones. Este medio
curativo se ha hecho muy de moda, y por estas dos razo- rriente de la sangre en las venas, es decir, de laq extremines creemos oportuno decir á nuestras lectoras unas cuan- dades hacia el corazón. Por ejemplo, si se trata de hacer
tas palabras respecto á él y á sus diversas y variadas apli· masaje por fricción en un brazo, debe comenzar desde los
caciones.
· dedos hasta más arriba de la región afectada. En el vien·
El masaje no es más que la aplicación de ciertos movi- tre, los movimientos deben ir circularmente, desde cerca
mientos, efectuados metódicamente sobre una ó varias re- de la ingle derecha hasta el lado opuesto.
El masaje no debe ser nunca doloroso. Cuando está bien
giones del cuerpo, el cual debe conservarse, mientras tanto, en reposo. En esto se distingue de la gimnasia, otro mé· aplicado, por el contrario, causa una ,ensación agra~abilí·
todo mecanoterápico, en el cual se imprimen movimientos sima, y si es general, pt oduce un bienestar notable. En todo
caso, si causa dolor, es porque ha sido mal aplicado.
pasivos ó activos á una ó varias regiones del cuerpo.
La mano debe, en las fricciones, resbalar suavemente, y
En el masaje la mano del operador, ó el aparato empleado por éste, es el que se mueve, en tanto que quien recibe para ello irá humedecida con alguna substancia lubricante.
el masaje se conserva en quietud. Este sistema curativo, Este es el secreto del éxito de muchas fricciones que, en rea·
que es conocido desde la más remota antigüedad, tiene lidad, son inertes. Salvo indicación del médico, los mejoaplicaciones muy diversas. Puede decirse que su uso es res lubricantes son: el jabón, que da frescura á la piel; el
instintivo. En efecto, no hay persona que sufra un dolor aceite, usado sin exceso y cuando hay facilidad de asear la
en cualquier sitio del cuerpo que no lleve instintivamen· región en que se opera; y el alcohol, que se evapora rápidate la mano allí y trate de hacer una fricción en el sitio mente y también da una grata sensación de frescura. Casi
adolorido. Y esto se observa también en muchos animales, todas las embrocaciones usadas por los masajistas contieque tratan de inmovilizar y friccionar, de algún modo, el nen alcohol, aromatizado oon alguna esencia.
No se debe hacer masaje en los lugares donde hay herí·
cuerpo en que sienten algún dolor.
El masaje es muy eficaz en ciertos casos, y sus efectos das, úlceras, supuraciones, quistes de contenido líquido,
suelen ser verdaderamente asombrosos; pero en los últimos aneurismas ó tumores malignos.
DR. WEIL.
tiempos se ha abusado de él de una manera extraordinaria,
Consultas: Sritas. Rosa del Año y Enriqueta Jaime. Sir·
hasta el punto de considerarlo como remedio universal.
Tiene también !a desventaja de que requiere, para su apli· vanse ustedes enviar su direeción y la estampilla correscación, un conocimiento exacto de sus cualidades en la pondiente para contestarles en carta privada.
persona que lo aplica; un conocimiento anatómico y fisio·
lógico de la región en que se aplica, y cierta habilidad manual, circunstancias todas que no fácilmente se encuentran
reunidas.
Los casos en que el masaje es particularmente eficaz son:
las neuralgias, los dolores reumáticos, las desconchavadu·
Atendiendo á que con frecuencia se hacen á este perió·
ras, las fracturas, las contusiones, ciertos defectos físicos, dico consultas sobre asuntos de medicina, hemos resuelto
ciertas enfermedades locales que tienen por causa trastor· establecer un departamento especial de consultas á cargo
nos en la circulación ó en la nutrición; la constipación de persona competente, que se e~cargará de contestar, ya
habitual. La obesidad se modifica favorablemente; pero el sea en esta columna 6 en carta privada. Para casos que de·
masaje, por sí solo, no puede tener acción permanente y no- manden el estudio de un especialista, hemos obtenido el
table sobre ella,
concurso de varios distinguidos especialistas de esta ciuDt:ntro del término masaje caben multitud de movi- dad, á quienes someteremos, de buen grado, las cuestiones
mientos, todos los que pueden efectuarse sobre una super· que se nos propongan. Esta sección está, además, en comficie. Los principales son: el frotamiento, como en las binación con el departamento de encargos; de manera que
fricciones; el de oprimir más ó menos profundamente y re- los subscriptores que los deseen, pueden obtener sus mepetidas veces en una región, ya sea con la palma de la ma- d icamentos por este intermedio, en condiciones verdadeno ó con uno ó varios dedos ó con instrumentos á propó- ramente excepcionales, como no podrían obtenerlos sino
sito; el de golpear más 6 menos rápidamente en un sitio; haciendo un viaje directamente á la capital.
el de oprimir en un lugar efectuando al mismo tiempo un
La correspondencia para esta sección debe estar dirigida
movimiento circular. Cada uno de est.,s procedimientos á "El ,Mn¡ido !lustrado," departamento de consultas tmétiene sµ noqibre es~cial que no hace al caso. Hay, :por "-icas.
estaba definitivamente ganada por el &lt;Senator Poyntz,&gt; el
que llegó á la meta bastante antes que el más resuelto de
sus competidores.
La cuarta can·era fué la más concurrida y al mismo tiem·
po la más desordenada; tomaron parte en ella &lt;Pepito I&gt;,
&lt;Muchacho&gt;, &lt;Pepito 11», &lt;Rostow&gt;, &lt;Fogonero&gt;, &lt;Favorita&gt;,
&lt;Venado&gt; y &lt;Chatito&gt;. Desde la partida se inició el desor·
den, y á no haber sido por la gran velocidad de &lt;Pepito I&gt;,
seguramente que los jueces hubieran tenido grandes traba·
jos para dictaminar acerca de cuál hubiera sido el vencedor; pero el &lt;Pepito&gt; sacó á los demás una gran ventaja, lo
que facilitó mucho la tarea de los jueces, quienes concedieron el segundo lugar á &lt;Muchacho&gt; y el tercero á &lt;Pepito 11&gt;.
La quinta carrera, la de milla, que se considera siempre
como el gran acontecimiento del programa, se convirtió en
una especie de chascarrillo ó burla; tomaron parte en ella
sólo el caballo &lt;Dalesman&gt; y la yegua &lt;Miss Japa&gt;; pero
esta última se' hallaba tan mal preparada y tan fuera de
condiciones para correr, que se puede decir que la carrera,
la hizo &lt;Dalesman&gt; solo.
En el &lt;Steeple chasse&gt; final casi sucedió lo mismo; no se
tomó tiempo ni se hicieron apuestas y el público empezó ·
á retirarse sin ver la llamada carrera de motociclistas, hecha por un corredor también; al terminar esta carrera ('()
las tribunas estaban vacías y los jueces decidieron que no
era de hacerse la anunciada de a.itomóviles, decisión que
les aplaudimos sinceramente.

*

EL MEDICO EN CASA

Sección de Consultas Médicas

�,.
74

,
DEL CREPUSCULO

Y fué en el v;espertino de ayer, lloroso anunciador del
invierno, cuando' pasaron eUos bajo los árboles amarilleantes.
·
En las hojas gemía el aire y lagrimeaba la lluvia.
De la tierra brotaban hálitbs entumecedores; el cielo se
deshacía en nieblas. El viento, impregnado con la primer
nieve serrana, era, en su ir y venir por la atmósfera voz
helada de aquel anochecer.
'
Lo$ carruajes desfilaban al trote; los automóviles extremaban su avance; "lá gente de á pie iba de prisa, las manos
dentro de los bolsillos, los pies chapoteando sobre el 'barrizal. Todos ponían rapidez en su viaje para huir las frial·
dades _de la noche.

EL MUNDO !LUSTRADO .

Ellos caminaban despacio1 como en crepúsculo estiv.al
bajo la bóveda áurea, sobre la alfombra amarillosa que la~
hojas caídas entramaron.
Dijéras~, al verlos tan despaciosos de andadura, que no
eran parh~ulas.de niebla, sino átomos de sol los que filtraba la ho3arasca; que en las ramas no temblaba la lluvia
P:eparadora del invierno, sino el rocío de los abrileños po01entes. Como besos de Abril, aromados en capullos de
rosa, acogían ellos el aire mojado por las alburas de la sierra.
Y, en realidad, de primavera era para ellos aquel ano·
che~er,' porq~e er.an dos amantes: dos juventudes que preludiaban al aire hbre, entre la crepuscular semisombra las
soberanas estrofa(de la_posesión Y.de la.entrega.
'

EL MUNDO ILUSTRADO
El hombre ajustaba la cabeza con deshechurado flexible
de alas caídas en redondo. Echado entonces el sombrero
hacia atrás, tenía, con la luz, aspecto de aureola.
Corona era de una frente amplia, sobre cuyos remates se
aborrascaba el pelo en negrísimos remolinos; los ojos se
entornaban para recoger, dentro de ellos, la imagen deliciosa de la hembra¡ un bigotillo se erizaba contra los labios,
prevenidos al beso; vestía una especie de guerrera y un pan·
talón gris, vuelto al descuido en la garganta de las botas.
Debía ser artista; escritor, á juzgar por un manojo de cuartillas que asomaban por el entreabierto bolsillo para que
la lluvia fuese llanto primero entre aquellas ilusiones de
conquista y de gloria.
Ella parecía menestrala. Un velillo de falso encaje entoldaba su rostro. Gracias á los rotos del velo, aquel rostro triunfaba, descubriendo los negros y apasionados ojos,
la boca entreabierta en beneficio de la dentadura, y las redondeces del cuello asentado encima de un cuerpo que
ofrecía curvas deliciosas á' los sacrificios del amor.
Iban hombro con hombro, las cabezas juntas, las manos
enlazadas el hablar quedo, el paso breve, por el paseo,
obscuro ya. Al llegar junto á los faroles encendidos, él la
empujaba suavemente para difuminarla en la sombra, donde no llegaba la luz. Había en su diálogo cuchicheos místicos de oración.
Frente á un árbol, que abrasó la centella, descubríase un
banco. Era el árbol un muerto en pie, obligado á contemplar, desde las alturas de su tronco sin savia, el vivir de
los otros árboles.
Los amantes se dt.jaron caer contra el banco, humedecí·
do por la lluvia. Apretujándose el uno con el otro, si·
guieron su diálogo de amor, sin cuidarse de la niebla que
los envolvía, del agua que las hojas goteaban sobre ellos,
de los alfilerazos con que el viento, impregnado en la pri·
mer nieve de la sierra, punteaba sus pieles.
Hablaban, hablaban sin que pudiera advertirse en el
diálogo dónde concluía la palabra y dónde comenzaba el
beso. Sus pies se hundían en el barro; y antojáronseme
sus imágenes, saliendo de aquel barro, desvanecidas por la
niebla, no imágenes de carne, escultura modelada con el
barro aquel por un supremo artífice, para afirmar y procla·
mar el triunfo de la juventud y del amor; para imponerlos
á todo y sobre todo en las frialdades del anochecer in·
vernal.
¡Santa juventud!. . . . ¡Santo amor!. . . .
Yo os contemplaba frente á mí, sin envidia, con dulce y
paternal complacencia.
Así debe mirar el tronco roto por el rayo el muerto en
pie, erguido en el solitario paseo, á los árboles jóvenes
que brotan hojas, para que el aire ponga besos en ellas, y
sostienen ramas para que hagan nido los pájaros ....
JOAQUIN DICENTA.

75

Médicos Distinguidos Mexicanos
El Dr. Banuet nació en la ciudad de Oaxaca el 19 ae
May o de 1880 y vino á México, donde hizo sus estudios
preparatorios y profesionales, habiendo obtenido siempre
envidiables calificaciones en sus exámenes anuales.
En el profesional presentó una importante tesis: &lt;::Sífilis
Ocular en México&gt;, en la que estudió detenida y concienzudamente los estragos de tan terrible enfermedad, para·
cuya curación es un especialista el Dr. Banuet. Tantos y tan
extensos estudios y observaciones ha hecho de esta enfermedad, que llegó á preparar unas inyecciones antisifilíticas que presentan la notable ventaja de ser indoloras. El
éxito de estas inyecciones está demostrado en innumerables
casos, y se sigue demostrando á diario en el Consultoric
del Dr. Banuet, situado en la 1~ calle de la Aduana Vieja
número 5.
El Dr. Banuet, cuando estudiante, fué practicante de los
mejores hospitales de México, ayudante del Jefe Repetidor
de operaciones en la Escuela N. de Medicina, Dr. D. Aureliano Urrutia, y preparador de la clase de Anatomía de las
Formas en la Escuela N. de Bellas Artes.
Cuando obtuvo el título, fué nombrado Delegado Sanitario del Consejo Superior de Salubridad én el Estado de Sinaloa, donde realizó interesantes prácticas médicas del paludismo.
Actualmente, y para
atenderá su numerosa
clientela, no desempeña ningún cargo público y vive entregado, en lo absoluto, al
ejercicio éie su noble
profesión.
El Dr. Banuet, muy
joven aún, ha obtenido señalados triunfos.
Acaba de efectuar
una notable operación
quirúrgica: una nefropexia, ó sea la fijación
de un riñón móvil. El
paciente se hallaba en
estado de suma gravedad, y en tres semanas obtuvo su completo ali vio, gracias á la
hábil intervención del
. Dr. Banuet.

�76

EL MUNDO ILUSTRADO

li -~etropolitanás

......

1
1,

1

,I

AVES DE. PASO

¿Conocéis á M. Joyeuse?
Supongo que sí. ¿Quién no recuerda á aquel buen vieJo
de la novela de Daudet, que todas las mañanas, á las ocho
en punto, despedíase de sus hijas -un verdadero ejército
de pimpollos,-ymarchaba á su oficina, descendiendo Dios
sabe cómo la escalera de la casa, llena entonces de ,!ritos,
de risas, de recomendaciones y de encargos? Alina quería
una pieza de música¡ Elisa, hilo¡ Yaia, pasteles . ... Y M.. Jo.
yeuse íbase contento, dichoso, refrescado, purificado por
aquella onda de regocijo jttvenil. Mas, no bien trasponía
la esquina, la imaginación, la terrible iIIy1ginaci6n de M.
Joyeuse poníase á trabajar con furor, entraba en movimien·
to, y M. Joyeuse confeccionaba para su fuero interno dramas tremendos, espantosos dramas en los que intervenían
los transeúntes que encontraba al paso, y él mismo, se entiende, como protagonista casi siempre del género virtuoso: paladín del honor, del afecto paternal, de las sanas
ideas políticas ....
Oigamos, por un momento, al propio Daudet, referirnos
uno de tantos casos imagitivos de su héroe:
&lt;Si, por ejemplo, M. Joyeuse, al remontar la calle de
Saint-Honoré, por la acera de la derecha-él tomaba siempre é'sta,-divisaba una carreta de planchadora que se
aproximase rápidamente, conducida por robusta campesina, cu yo hijo inclinábase un tanto, encaramado en un montón de ropa, el buen señor no podía menos de exclamar,
azorado:
c¡El niño, cuidad del niño!&gt;
cPerdíase su voz en el murmullo ambiente. El vehículo
pasaba. El le seguía un instante con los ojos, reanudando
después la interrumpida marcha.-Pero el drama, iniciado
en su espíritu, desenvolvíase á continuación, lleno de peripecias .... El chiquitín cayó .... Las ruedas van á arrollarle ..... El st:ñor Joyeuse se decide, salva al pequeño
en el umbral mismo de la muerte._. . .Sólo que la lanza, ya
que no las ruedas, alcanzóle en mitad del pecho, derribándole bañado en sangre. Entonces él ve que le llevan á la farmacia próxima¡ que le colocan en una c:1milla¡ que le suben á casa¡ y, de pronto, escucha el grito desgarrador de
sus hijas, de sus bien amadas que le miran en condición
tan lamentable .... Y este ¡!rito le conmueve tanto, percíbele tan profunda, tan distintamente: &lt;Papá, papacito .... &gt;,
que no tmede menos de lanza~lo él también en plena calle,
ante el asombro de los transeuntes, con una voz ronca que
logra despertarle al cabo de su loca pe~adilla&gt;.
Este breve y lindo episodio, que para un razonador frío
sería, á lo;nás, una ironía humorística del creador de &lt;Tart.arín&gt;, lejos de toda realidad, 6, por lo menos, dentro de lo
excepcional, paréceme á mí algo muy verídico, algo que
acontece á muchos, á todos casi, porque la mayoría posee
ima(inación viva, y no es raro encontrarse á un M. Joyeuse al voltear la esquina ó sentirse uno mismo M. Joyeuse
en persona.
El don de imaginar es innato en el individuo. Hay una
ignota fuerza que nos mueve á vestir de fantasía el ambient~ las cosa, y personas que vemos, las calles por donde pasamos, los cielos que nos cobijan, los umbríos 1 los
vagarosos jardines donde quizá á la tarde, durante el crepúsculo, vamos á descansar de las cotidianas faenas, sorbiendo aire perfumado Y ?dormeciéndonos al murmullo leve y arrullador de las hojas. A este amigo, que efectivamente conocemos¡ que es un cu11lquiera por lo que toca al
carácter; que no tiene un solo matiz que le distinga que
le eleve del nivel común, suponémosle, en determ'inada
ocasión, cualidades relevantes: figúrasenos ya como un héroe, ya á la manera de sabio que persiga y descubra la verdad que afanosa anhela la especie humana, 6 bien como un
paladín imaginario, capaz de nobles arrestos y de infinitos
amores; nuevo Lohengrin, salvador de de~consoladas princesas ....
Aquella sefiorita,. que nada tiene de particular, como no
sean unos lindos OJOS negros, una rosada boca y unas me·
· jillas purpúreas, en las que perenne primavera imprimió
su beso. se nos aparece ahora como JuUeta, la amante ideal.
como Cordelia, la hija divina¡ 6 tiene las tristezas ine:
f~l?J~ !!,~ ~a ~amorada de Hamlet, 6 la suave melancolía de

Leonora, que tanto amó el cantor de &lt;Aminta&gt;. Y á este
ancíano, excelente persona, bur¡!ués cuya existencia con.
sagróse á la caza del duro, caza que le di6 riquezas, amén
de un mal crónico del estómago, nos le imaginamos, advirtiendo su palidez y doloroso silencio, como á uno de
esos ilustres varones que, moviéndose en el estrecho marco de la vida, dijéranse creados por la más desordenada
fantasía ...... ¡Y, sin embargo, nuestro amigo no pasa de
ser un vulgar, y la hermosa señorita una señorita simplemente, y el anciano un buen anciano que legará á sus nietos envidiable fortuna, y nada más!
Esto, por lo que se refiere á la gente conocida¡ que si de
los extraños, de la multitud anónima, de la multitud con
que tropezamos al aire libre, en fin, nos ocupamos, la en·
fermedad imaginativa adquiere entonces matices mucho
más sutiles é interesantes.
A menudo he oido decir que uno de los encantos de la
vida, en las grandes metrópolis modernas, es aquel de que
cada quien de su capa puede hacer un sayo-"Si hemos de
encerrarnos en el refrán,-porque nadie le conoce; porque
á diario ve caras distintas, y en la agitación citadina apenas si conserva en la memoria el vago rastro de una fiso·
nomía, la huella de una sonrisa, la música de una palabra . . . Y si lo primero es verdad, lo segundo. á fe mía,
dista bastante de serlo.
Cierto que allá, en un escondido pueblo, la existencia
será una repetición monótona del mismo episodio. Al levantaros, cuando salís á la calle, á la estrecha calle en·
vuelta en niebla, columbraréis por entre los pliegues del
negro chal, los mismos rostros ascéticos, pálidos, de las re·
ligiosas damas que van á misa no bien despunta la aurora;
al mediodía beberéis en la tienda de la plaza el consabido
&lt;vermouth&gt;, servido por el mismo cantinero, y en compa·
ñía de las personas que á diario veis; por las noches, cuan·
do la sombra invade las mustias callejuelas, miraréis aburridos el mismo galán ante la misma reja, y los mismos
ojos fulgurando entre flores .... Y esto durará diez, veinte,
treinta años ....
Pero si tal sucede en el lugarejo, algo semejante pasa en
la ciudad. Aquí, en medio de la turba, de la muchedumbre que discurre indiferente, veréis á diario en la calle á
la misma hora, los mismos rostros, las mismas sonrisas;' y
revolotearán á vuestro oído, al paso, las mismas dulces ó
roncas palabras¡ y os convertiréis en M. Joyeuse, atribuyendo á cada una de esas gentes que encontráis y de las
cuales no sabéis la vida, ni siquiera el nombre, una fisono·
mía moral, una cualidad, un defecto: las haréis figurar, en
suma, en los mil sainetes que la loca de la casa encárgase
de forjar y que, á la mejor, se desvanecen como el humo
en el dorado cielo de la ficción.
¡Con qué grato placer, mezclado con un dejo de melan·
colía, acuérdome del simpático M. Joyeuse en estas mañanas de invierno, cuando, arrastrado por la lucha que á
todos arrastra, me encamino por la acera que he recorrido
cotidianamente durante cinco años, y veo á mis desconocidos amigos, de cuya vida no sé y cuyo nombre ignoro!
Hace frío. Gasas de neblina flotan en el aire transparen·
te, desgarradas por centelleos de sol. Pregonan los chicuelos en la esquina las publicaciones del día. Las maritornes
salen de las tiendas, arrebujadas en el rebozo, con el cesto
de compras al brazo. Los trenes corren, agitando el ambient e con el campanilleo de sus timbres ..... . Van á dar las
ocho. En breve en los relojes públicos y en los silbatos
de las fábricas sonará la hora fatídica, la que trueca la libertad en encierro, la que hace entrar en el escueto taller,
y en la oficina helada, y en las aulas, tantas aladas fantasías, tantas dulces y arrulladoras esperanzas. . . . Y cillle
arriba, con nervioso paso, presurosos, van los que forman
este ejército batallildor de gente de trabajo y de estudio,
que desfila en desfile interminable .... Es el empleadillo
de raída vestimenta, de prematura calvicie y de encorvadas espaldas, que marcha aterrorizado ante la idea de ll egar
tarde; es la costurera, de carita morena y pilla, amoratada
P?r el f~ío, envuelta en modesto chal; es la oficinista que,
bien pe~nada, engalanada con sencillo traje, camina vivaz
Y atr;tviesa el arroyo con ondulosos andares·1 es el estudiante guasón, la colegiala imberbe, y otras, y otras que
ahora, cuando escribo, surgen en mi mente como caravana
de vagas siluetas ....
Esta que aquí viene, morenita, de rostro enfermizo de
ojos juver.iles que, sin embargo, tienen un mirar de ;ejez
Y de congoja, la conocí años h:i, en la propia calle que
ahora esplende al halago solar. Era entonces bella, gallarda, Y reía, reía con argentina risa que hacía volverse á los
transeúntes. Su prestigio de coqueta,: de amable coqueta
que ¡,ro~iigaba:guiijc;&gt;~ y miradas, distinguíala; en el color
'

.J

77

EL MUNDO ILUSTRADO

/

de sus trajes y en el cimbreo de su talle, descubríase una
suprema armonía de juventud .... Ahora marcha vestida
de negro, pálida enlutada, y pasa sin mirar, dándose apenas cuenta de que la miran .... - ¿Por qué, decídmelo, M.
Joyeuse, por qué'i' ¡,Ha perdido acaso un amante? ¿azares
del vivir lleváronla de la holgura á la miseria't ¿desolado' ras penas la robaron. sns risas? ....
¡Y como esta, cuántas otras que pasaron de la alegría al
dolor, de la tristeza al júbilo, del modesto vestir al rico
atavío, de la mueca indiferente al sonreír dichoso!
¿Y las que se fueron, las que yo conocí é hice figurar en
mis comedias y no han vuelto, dónde están?
Aquí, en este estanquillo frente al cual paso, había una
moza, feucha ella, pero llena de afabilidad simpática. Aún
creo tener la vislumbre de sus manos, lo único bello que
poseía, manos que encerraban, en actitud graciosa, la cajetilla de cigarros que á diario me vendiese; Durante largo
tiempo la 5aludé sin conocerla y protegíla con mis pequeñas compras. Supe al fin su nombre: se llamaba María, simplemente. Vivía al lado de su madre, y merced al humilde
tendajo conseguían sostenerse las dos. Un invierno llegó
en que ella se puso enferma. Dejé de ver sus lindas manos ... Transcurrieron un día, dos .... Y no volví á encontrarla más en mi camino.
Acuérdome también de un viejo de hirsutas cejas, de
erizados mostachos que se dijeran de militar en retiro, y
cuyas pupilas eran, sin embargo, de un mirar apacible en
su profundo azul, que tendía al transeúnte el diario de la
mañana, recibiendo, en cambio, con gesto amable, la moneda de cobre que caía en su diestra bien curtida por quién
sabe cuántos afanes y fatigas. El viejo iba acompañado
siempre de un niño.. El niño era risueño y mostraba sus
diminutos pies á través de las mil desgarraduras de los
toscos zapatos. En invierno acercábanse los dos, abrigándose en el mismo cobertor rojo. Y aparecía bello, de una
escultural belleza, aquel grupo del viejo y del niño pobres,
resistiendo, con calor de amor, á las inclemencias del frfo.
Una vez faltaron los dos .... Recuerdo que no leí aquella
mañana. Pasó una semana larga, eterna. Torné á leer. Pero
el periódico vendiómelo el nifio que esperaba, solo, junto
á la acera.
Y de buena gana continuaría relatando las breves, las
pequeñas historias de mis desconocidos héroes, de mis amigos de la calle. ¡Son, empero, tan simples, su sencillez es
tanta, que temo te fastidien, lector! Pocos, muy pocos gustan quizá, como yo, de guardar tiernamente el recuerdo de
estas aves de paso que, como las golondrinas, vienen cada
año, y tornan y retornan para desaparecer un día, dejando,
no obstante, impresa en la memoria una melancólica añoranza.
¡Oh, si M. Joyeuse viviera, con cuánto gusto iría yo á
contarle estas cosas! Sentaríame junto á la amplia mesa en
torno á la cual parloteaban sus niñas como pájaros en pri·
mavera. Y mientras yo hablase, Elisa bromearía y Yaiaescucharíame pensativa, en tanto que Bonne-Maman examinara atenta á su excelente padre, absorto entonces en buscar el lado trágico á los menudos episodios.
Y de que lo encontraría, estoy cierto. Era terrible la
imaginación de M . Joyeuse ..... .
C ARLOS GONZÁLEZ P ERA.

o
EL AMOR Y LA MUERTE
Una noche, en Florencia, asomado á un balcón del Lungarno, escuché á unos cantore:s populares, de los que amenizan con sus romanzas la digestión de la muchedumbre
cosmopolita albergada en los hoteles inmediatos al río.
"¡Morir!" cantaba el tenor con lamento prolongado, rasgando el silencio de la fresca noche.
"¡Morir vichino á te!" respondía una voz grave, con reconcentrada pasión; y las arpas lloraban en la obscuridad
sus lágrimas armoniosas, como perlas sonoras, acompañando estos gemidos de amor y de muerte.
Junto á mí, unas inglesas jóvenes suspiraban emocionadas por la dulzura melancólica de la música y de la noche,
sintiendo ablandarse sus almas bajo un soplo de amor; y
viendo yo la corona de luces del "Viali del Colli," que
rasgaba la obscuridad en lo alto de un cerro y á sus pies
el Arno rumoroso y temblón reflejando las rojas serpentinas de los faroles por debajo de los arcos del "Ponte Vechio," sentfame igualmente conmovido por la romanza, to-

. cado por la emoción poéti&lt;;a de los más bellos momentos
· de la vida, creyéndome por un instante más ligero, en un
mundo extraordinário, de ratm6sfera sutil y perfumada,
donde los cuerpos tuviesen lá fluidez de las almas. "¡Morir!" repetía el lamento musical, abajo, en las orillas del
río, y yo me enternecía sin saber por qué, hasta que mi
razón se sacudió este encanto con repentina protesta.
¡Morir! iQué disparate!. . . . Vivir¡ la vida es la única belleza digna de ser cantada. Y en plena frialdad sonreí de
la materia que, temiendo á la muerte, finge desearla para
dar el excitante del peligro á sus alegrías y tristezas, que
juega con ella de mentirijillas, amándola como aman los
niños los juguetes guerreros, remedos de armas mortíferas
que no pueden causarles daño. "¡Morir!" cantaban aquellos
hombres con un apasionamiento meridional que ponía lágrimas en su voz¡ y poco después, cuando ya no cayesen
monedas de balcones, irían á la "trattioria" á considerar
su vida como el mejor de los bienes, ante un frasco de
"Chianti" y un plato de macarrones.
"¡Morir!" repetían con ojos húmedos, siguiendo el canto
aquellas vírgenes rubias de pecho plano, y en el fondo de
sus pensamientos permanecía intacto el poderoso deseo de
verse en un día lejano, más enjutas aún, con la nariz enrojecida por los años y rodeadas de unas cuantas cabecitas
de color de cáñamo.
"¡Morir!" susurraban los ecos de la noche .::on misterioso
estremecimiento, y dentro de algunas horas se colorearían
de violeta los montes de enfrente, y el sol doraría el verde obscuro de los pinos y de los cipreses del paisaje toscano.
Entonces reí de ese sentimentalismo, que invoca á la
muerte para proporcionar una emoción nueva y dulce á
sus ansias de vida.

•

V.

BLASCO lBÁREZ

.La Impresión de ~'El Mundo Ilustrado"
Debido á los cambios radicales que hemos tenido que
hacer en la organización de los trabajos tipográficos, para
acomodarlos á las nuevas dimensiones de &lt;El Mundo Ilustrado&gt;, la impresión del primer número de este tomo tuvo
algunas deficiencias. Estas han sido, en gran parfe, subsanadas. La impresión de este número ha mejorado un poco y
la del próximo será muclio mejor. En el próximo número
comenzaremos á hacer impresiones á varias tintas, que vinimos preparando y que serán una novedad.

•

"EL BOSQUE SAGRADO"
M. Edmond Rostand, sl poeta de Cyrano, que hace tanto tiempo se ha alejado de la escena, acaba de sacrificar
una obra á la afición del momento, en el cinematógrafo. Es
sabido que varios industriales ingeniosos piden á los autores dramáticos temas que, representados ó más bien puestos en mímica por verdaderos actores, son reproducidos
por tiras que transportarán á lo lejos todos los movimientos de los figurantes. El pintor decorador Gamboa ha sido
encargado de dar un marco á esa fantasía poética, cuyo
asunto, sacado de la mitología griega, constituye una obra
inédita de Rostand, llamada El Bosque Sagrado.

•

GRANO DE ORO
La Justicia y la generosidad de una nación, lo mismo
que las de un individuo, tienen más mérito cuando es un
fuerte y no un débil quien las demuestra. La paz es necesaria, tanto en el presente como en el porvenir; pero debe
ser fundada en la Justicia y en el Derecho. Debemos desearla porque es justa y porque indica que se tienen sentimientos honrados y también fuerza para sostenerla. Nin·
guna nación débil, que demuestra tener valor y amar á la
Justicia, debe temer nada de las potencias militares,
así como ninguna de éstas tiene el derecho de agredir im·
pnnemente á nadie, por el sólo derecho de la fuerza.
TEODORO ROOSEVELT.

�78

' · EL MUNDO ILUSTRADO

1

-

- · - - · - - . •. - - -

cia. En las localidades altas, el Buen Gu,to hace exclama·
cionbs.
·
E~ los pa1cos y plateas los ojos miran distraídos. En las
demás localidades los ojos miran atentos.
.

'

I

AL CAER EL TELÓN DEL PRIMER AcTo
Uno de un palco.-Que bonito está el teatro. Toda la
aristocracia está aquí.
Uno de segundos.-Hermosa es la caridad hasta con el
egoírmo del placer.
U1¡10 de- galería.-Si no fuera por los ricos . . ..
L~ Observación.-Si no fuera por la Vanidad.

EL PLACER DE LA CARIDAD Y LA CARIDAD DEL PLACER
FANTA91A ESCENICA

CUADRO PRIMERO
EN CASA DE LA ARTISTA CARITATIVA

1

La Observación.-(Llamando}. Tan, tan.
. La Artista.-(Desde' dentro). Avanti.
. El Actor.-(Con marcado acento italiano). La señora deseaba ..... .
. La Observación.-Ver'á Tina. Hablarle un poco de su
función de caridad.
. La Artista.-(Amablemente). S'accomodi, prego.
. El Artista.-Usted dirá.
La Observación.-Se~ora, no sé si importuno .... casi estoy segura de ello. Todos me llaman así: la lmi)ortuna; mi
nombre es la Observación.
El Artista.-¿Y ...... ?
. La Observación.-Me ha interesado el rasgo filantrópico.
Quisiera acompañar personalmente á la divina actriz en su
peregrinación.
La Artista.-Andiamo.
El Artista.-Tina lo agradece.
La Observación.-¡Vamos!
CUADRO SEGUNDO
LA ESCENA EN EL REINO DE LA ARISTOCRACIA
La Artista.-(Frente á un palacio). Tan, tan.
Un Aristócrata.-(Sin abrir). ¿Quién?
La Observación.-Llame usted más quedo. A estos señóres les molesta el ruido.
. El Aristócrata.-Tipo ridículo. Vejete corcovado, de
lentes y redingote. Aparece en una de las ventanas. (Con
marcado mal modo propio de su educación adquirida y no
heredada). ¿Qué quieren?
La Observación.-Más vale irnos.
La Artista. -Caballuo. La piedad me guía. El amor á
mis hermanos me exalta y vengo ....
El Aristócrata.-(Intrigado con la belleza de la artista).
(Aparte). Está guapa. A ver si hay golpe. Bueno pues entren.
(Un criado de librea abre el regio portón). '
La Observación.-(0 la Artista). Señora, esta puerta la
ha abierto la Belleza con la llave de la Esperanza malsana,
El Aristócrata.-(Mirando á la actriz estúpidamente).
¿Conque decía usted?
La Artista.-Que vengo en noml!re del amor humano de
la piedad universal, á pedir una ayuda de los poder~sos
P!U"a aliviar la pena de mis hermanos, los que en Italia han
sido aniquilados, destruidos y macerados por la desgracia.
El ·Aristócrata.-¡Ah! ¡En Italia! Creo que quedalejos de
aquí, ¿verdad?
·
'La Observación.-Muy lejos de usted, señor.
La Artista. - (Continuando su ruego). Con ese objeto he
determinado hacer una función de caridad, cuyos productos serán destinados á aliviar, en parte, tantos dolores.
El Aristócrata.-¿Es bonita la pieza que van á dar?
La Artista.-&lt;Madame Sans Géne&gt;. Obra más para los ojos
que para el alma.
La Observación.-A usted le gustará. No hay que pensar
en ella.
El Aristócrata.-¿Cuánto cuesta un palco?
La Artista.-Muy poco; pero. usted dará seguramente al·
go más del valor; se trata de hacer caridad.
El Aristócrata.-No, no¡yo voyá divertirme y nada más.
Y eso. . . . ¡quién sabe! .¿ Quiénes han tomado localidades,?
La Artista.-Es usted el primero á quien ocurro.
El Aristócrata.- ¡Ah, pues véame usted después. pa saber
quiénes van!
,
La Artista.-(Suplicando). Señor, si todos me van á decir lo mismo ¿quién será el primero?
La Observación.-(A la Artista). Los primeros serán los
últimos......
.
.
El Aristócrata.-Yo, si va el Presidente, anóteme usted .
desde oríta.
.
La AI'.tista.-Fíjese el señor que vengo en nombre de la
Caridad; que el amor me guía.
El Aristócrata. -¡Ah! es cosa de amor. iPor eso no me lo
había usted dicho!

7'-J

EL MUNDO ILUSTRADO

•

•

• •
El año nuevo fué saludado en los teatros con la ratonera d}ana como es ya legendaria costuml:&gt;re: especialmente
en et &lt;Principal&gt;, donde hubo otro aliciente para esa noche, 1que hizo llenar de bote én bote sus localidades: el estren? de la revista «A Rey Muerto Rey Puesto», escrita para ser representada en esos momentos.
Mhor oportunismo no cabía y así resultó la obra un
éxitq alucinador.
El primer cuadro es cansado y lánguido; pero esta palidez ~irve de preparación al cuadro segundo, desde el cual
se acentuó el buen éxito de la revista. A pesar de que tiene ul.arcadas reminiscencias de aquella vieja zarzuela mexi·
cana, &lt;Las Luces de los Angeles&gt; Y de que el asunto del
iemblor está recientemente explotado (y aun creo que en
iguai forma) en una obra de autor poblano, resultó al públicd, por el gracejo del diálogo y lo grotesco de los tipos,
perfectamente realzados, especialmente el de Otero.
La revista de la Prensa gustó y fué aplaudida. En este
-cuadro sobresale un diálogo dramático entre dos golfitos,
que al público le dió por entenderlo cómico Y rió donde
debía llorar. Esto se debe, sin duda, á la edad de los aciores.
El último cuadro, antes de la apoteosis, fué el que más
aylausos logró, por la imitación de Pastor parodiando á ·
Lanzeta.
' Todas las . ovaciones fueron exclusivamente para el ariista, pues el personaje es n~evo en el libr~to.
·'En re.sumen, fué toda obrad~ aplauso Y regocijo, debido
oportuniS1Do, que es un gran recnrso teatral.

ª'

4

**

Bell vuelve á México. La alegría infantil rebosa en los
inocentes labios, -dispu~tos-á sonreír-á--su-viejo -amigo-de
la gracia eterna y le dan la bienvenida con las pequeñas
manos en alto, como una blanca ofrenda cariii.osa al fiel
:amigq de sus regocijos. Ya hablaremos d e las novedades
que n,os importa en esta temporada.

IDA FULLER.
La Observación.-Ya asomó la oreja.
La Artista.-Sí, el amor universal, el amor de todos para
todos. La Piedad Cristiana, que será la única capaz de dar
consuelo á esas pol:&gt;res víctimas del cataclismo que á todos nos conmueve. El sismo destruyó los hogares. El mar
devoró hasta lo~ escombros.
El Arisbócrata.-Pero, es lo que yo digo. ¡Para qué viven en l'orilla!
La Obs~rvación.-Siguen apareciendo orejas.
La Arhsta -No vengo á pedir un sacrificio. La dádiva
de usted no merma su riqueza¡ ¡es tan insignificante! Hace
usted el bien divirtiéndose.
El Aristócrata.--Yo· no me divierto cuando tengo que
gastar.
La Artista.-Qué dirja yo, que sacrifico hasta mi tesoro
de arte por dar un consuelo.
El_Aristócrata. - Usted sabrá lo que hace. Yo, si va el
Presidente, voy. Si no., ... . ¿pa qué?
La Observación.-(Exaltándose). rSeñora! La Caridad no
es de este reino.
. La Arti.sta.-Por úl~ima vez, señor. Deme usted el placer
de la Caridad á cambio de su caridad de placer!
Un mozo apareciendo.-¡El coche está listo!
El Aristócrata.-Véame usted mañana. Ya ,me 'l'IOY al
bosque.
·
La Obs~rvación.-iQué.dirá el bpsque!
La Arhsta.-Llamemos á otra puerta.
CUADRO 1'ERCERO
Un t~atro lle~o-á reventar. En todos los pa1cos 1 plateas
se exhibe el lu10, En lunetas muestra su gracejo la decen·

. •• •
t
, .
d
[ B é
Fol tes- erg re\ anuncia su aper ura proxima Y nos a
la prqmesa de presentarnos á Ida Fuller entre otros varios
artist4s de nombradía. El público está presto á acudir al
fiama4te espectáculo. Esperemos su presentación que, probableqiente, hará una completa evolución en el gusto de
los públicos del día.
LORELEY.
1.

•

r 1 '' PaSSe-Partou. t''
1

¡;:;
.

COMEDIA EN TRES ACTOS
POR GEORGES THURNER

EORG ES THURNER, el autor dramático que con tres

de caracteres netamente distintos, se ha he(G. piezas
cho el favorito del público francés, acaba de dar á la
escena\ una comedia emocionante, que será una de las que
más c9ntribuyan á su gloria.
El éfito que obtuvo,. tanto ;n ~u ensayo .genera], como en
su prif'\lera representación, fue brillante y ru1Joso, a la vez que
justific¡:¡do, pues la obra tie!)e to~os los eleryientos neces·a~ios
para e\ triunfo. En un medio vanado, colonJg y que casi es
desconocido del público; con un asunto Cllnmovedor v humano una factura dra111ática muy sóliJa, oersonajes bien delineidos', una acción bien llevada y un diálogo fácil y elegante,
el éxito estaba asegurado de antemano.
He aquí el ~rgument~:
.• ,
,
.
Lionel Reg1s ha querido conquistar a PJns y le ha ~on~eguido! Un solo medio ~e p~e~~ntaba para ta~ altas-asp1~ac!o·
nes en este tiemro de med1ani¡is y este medio era el penod1s·

mo. Lionel Regís es director del " Passe-Partoút,'' gran diario cuyo tiro es colosal, y que es todopoderoso. Al lado de
Lionel vive su hermano Eugenio, empleado en cas3 drl ban·
quero Brezin con un sueldo de trescientos francos por mes.
Este último es sencillo, leal y un poco huraño.
En el primer acto nos hallamos en casa de la señora Regís,
madre de los citados. Se espera la visita de Lionel y l:i. casa
está de fiesta; la visita del director del "Passe-Partout'' es
una gloria para la casa paterna. La señora Rt&gt;gis recibe la visita del matrimonio Lambert, cuyo representante masculino,
empleado en el ''Passe·Partout, '' q•1iere un aumento de suel·
do¡ de la hermosa señora de Allouval; del banquero Breziz,
que ha sido llevado por Eugenio, su empleado, v que al saber
que se halla en medio de la familia de León Regís, su mayor
enemigo, juzga á éste con tal violencia, que Eugenio, sacrificán Jose por so hermano, expulsa á su patrón y pierde el
suelJo con el que se ganaba la vida.
Vemos llegar también á Jaquelline Helloin. Es la viuda de
un antiguo amigo de Lionel y de Eugenio; e,tá en la miseria;
tiene dos niños á quienes mantener y viene á suplicar á la
señora Regis que h able á Lionel en su favor par:t c.ue le conceda una colocación. Por fin llega Lionel, imponente y cor·
dial; se muestra tierno con su madre, gracio~amente protector con su hermana, reprocha á su hermano el haber tomiido
su defensa de una manera tan inopina.la. Convers;1 con Lambert y se extasía ante la belleza de la espo!-a de éste, es ga·
!ante con la señora de A!louval y, al fin, recibe á Jaquelline.
Esta, con una emoción casi angustiosa, le pinta su !&gt;ituación , las dificultades de su vida, y le dice que puesto que él
ha sido amigo de su espo.,0 , es justo que haga algo por ella,
ya que se halla en tan alta posición; se muestra J ,1quelline
tan conmovedora y persuasiva, que Lionel se enternece y
conviene en colocarla en el '' Passe· Partout."
El segundo acto nos lleva á la redacción del periódico, la·
cual ha sido presentada por el autor de una manera muy vívida. Los personajes entran, salen, hablan de una manera
ruidosa y agitada y todo el acto pasa en un ambiente de vida
y movimiento que raras veces se ha visto en el teatro.
Sé espera la vi.,it~ del ministro de Fomento. Pasan por la
escena Arsen.io. Co.u~urri~r, tío de Lionel, que le ,sirve de pantalla para rec1b1r v1s1tas importunas; Lambert, a quien la bel\eza: de su esposa ha h~cho ascender. de una manera repentma hasta el puesto de Jefe de redacctón; Chnmel, amigo de
Lionel y "guardia de corps" de su esposa; Martineau, !,ecre·
tario del director, lleno de importancia Y de estupidez; el es·
grimista Cottin,.Muller; el- boxeador- Vallucho; el aiputado
Tau,o,in; el mozo de )a redacci~n, un ebrio que gasta bromas
familiares con todos, Y otros diez ó do,e personajes, pintados
todos con gran verdad Y sentimiento. Entre esta multitud
abigarrada vemos á la graciosa Jaquelline, secretaria del "patrón." Ha tomado gusto al oficio y es indispensable á Lionel
acerca de quien experimenta un sentimiento de atracción, deÍ
que aún no se ha dado cuenta cabal.
Y, dominándolo todo, Lionel rey, ante quien todo se humflla; Lionel, poderoso y temido; Lionel, á quien no resiste ninguna mujer, desde las So!ñoras Lambert y de Allouval, hasta
la co:¡ueta Susana Lilas, que quiere entrar á la ·comedia. El
banquero Brezin, á quien se ha insultado en el "Passe·Pal'·
touit' ' viene con el objeto de matar al director; pero hay que
ver con q~é tranquilidad lo desarma éste, y como final de la
conversación, lo hace firmar un contrato de cincuenta mil francos para el periódico.
pu;i~~:;ria~~~~~n¡oJ~~~e~li~:it~er~\~~tidg~:a~i~~· l¿~ebr~~
zos uno del otro, sienten: él, un inmenso deseo de poseerla·
ella, que está á punto de amarlo hasta la locura. En poca~
palabras le habla él de su sentimiento y le dice que la esperará dentro de un instarite para marcharse con ella. En estos
momentos entra Eugenio. Mientras que éste habla con J aquel·
line, llega á su vez Cottin-Muller, quien se muestra tan atre·
vido, que el tierno Eugenio sufre al ver á esta mujer, á quien
estima, en un mdio semejante. Le habla y le hace ver que
está en un lugar apro~iado -para ella; que quedándose en el
"Passe-Partout," acabará por echarse á perder y será como
todas las dr.más. Se siente en sus razonamientos tanta honradez, que Jaquelline se conmueve y se arrepiente. Tiene ra·
zón; ella se da cuenta de lo que iba á hacer; es necesario que
escape, que parta sola y que no vuelva á verá Lionel. Cuan·
do éste r~gresa y se le ~ace saber su partida precipitada, se
pone furioso y apenas puede contenerse durante la visita del
ministro de Fomento ... .
El tercer acto se desarrolla de nuevo en la casa de la seño·
r~ Regis~.Con--!Ilotivo del año nuevq,, la señora recibe las vi·
sitas de sus amistades. entre las cuales está Jaquelline, que
se separó del ''Passe-Partout" hace seis meses y que vive
pobremente con lo que gana en casa de un librero. Cuando

�80

81

EL MONDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

La Lotería de "El Buen Tono"
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JHe,,1 qu~ p. esiclió el sorteo y opar-ato que se u~o para él.

ACTO PRIMERO.-EUGENIO DESPIDE AL BANQUERO BREZIN.

Lionel se halla enfrente de ella, le pinta su cólera y su decepción y le pregunta á qué se debió esa fuga y esa decisión. Le
dará lo que quiera; pero es indispensable que regrese. Es la
primera vez que alguien osa resistirle. Como Jaquelline se
resiste, él trata de golpearla; pero Eugenio se presenta. Entonces se produce una escena bellísima entre los dos hombres.
Primero con violencia y después con tristeza, Eugenio dice á

Lionel lo que piensa de su conducta. Durante toda la vida y :
á causa de su egoísmo, ha hecho la desgracia de los suyos~
se muestra tan elocuente, que Lionel abre los ojos, se convence y pide perdón. Renuncia á Jaquelline, á quien ofrece, en
matrimonio, al buen Eugenio.
Y así termina la hermosa pieza dramática que ha venido ácimentar, de una manera perdurable, la gloria de su autor.

El'día último del año de 1908 celebró la Compañía de «El Buen Tono&gt;, S. A: el noveno de los sort~os de lotería con ue obsequia á sus consurqidores; en_ éste, como en va~ios de lo~ anteriores, la su~rte favoreció á un ho·
b q á a familia honrada: la del senor Don Celso Ro1as, que vive en la casa num. 5 de la calle de ~a
po
qur~ obtuvo el primer premio de cinco mil pesos con el billete núm. 15,089. Los demás premios
s.ce~siale~-fueron repartidos como sigue: de dos mil pesos, lo obtuvo el señor Lic. ~. M. Prieto, de Chihuah~a¡
p[i: P. 11 el señor Roberto Anaya Orozco, de Jalisco; el de quinientos, el señor Praxedis Moreno, de esta cm·
~ad e m:1 de doscientos cincuenta, la señora María Castillo de Gutiérrez, de Rí,o Verde. S. L. ~·
.
'
Ad!más de estos premios, cinco de cincuenta pesos, diez de veinte y gran numero de premios aproximados Y

Jt .r;/

term-nales.
- Lic.
. José Juan Garza Ga1·m d o, m
· t ervent or nombra d o por e1
El sotteo se efectuó bajo la vigilancia del s~nor
Gobierno la mejor garantía de absoluta legalidad.
,
.
.
.
De est¡ manera la fábrica de cigarros «El Buen Tono&gt; ha probado que.n..9 so_lo fabr~ca los me107es cigarros de
la República, sino que también hace la fortuna de sus consumidores con sus espléndidos obsequios.

CQ11curr11ncia·'fllU asisti6 al sorteo.
TINA Dr LORENZO EN ZAZÁ.-ACTO ÚLTIMO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

82

·LA CERVEZA

i

DE MONTERREY
'Ü M O
Ü A Ü
Ü R Ü

II §~ § l1--

MONTERREY
o
o e o
o R o
o A o
o Mo
o o
o

A

111_

SRA, ootlA GUADALUPE SILVA y VALENCIA
SR. I NG, D, GABRIEL MANCERA

NOTABLE OBRA FILANTROPICA
El Sr. lag. D. Ga.briel Mancera y Sa.n Vicen·
te y su esposa, la señora Doña Guada.lupe Silva y Va.·
lencia. de Mancera., han tenido un rasgo de filantropía.,
alto y nobilhimo, que perpetuará su memoria. como la
de dos de los pri ncipales benefactores de México.
Sns nombrPs se recordarán, juntos con los del conde
de Regla, Don I ~nacio Trigueros, Doña Concepción
Béistegui. el Arzobispo Lorenza.na y los demás que,
desprendiéndose de todo sentimiento egoísta., a.un en
medio del bienestar ,:¡ue proporciona. la riqueza., han
pensado en los menesterosos, en los que padecen por la.
pobr1 za, y han compartido con ella. sus bienes.
El Sr M11.ncera., que no hace mucho tiempo habla. ce·
dido $50,000 para. el sostenimiento de un número de
alumnos pobres en el Colegio de la. Paz, ha donado la
respetable suma. de medio millón de pesos. que agrega.da á una. suma. igual aue es el donativo de la señora su
esposa, formará el «Fondo Priva.do de Socorros&gt;, que
tendrá por objeto ali viar parcial y temporalmente los
sufrimientos y necesidades comorobados rle las personas
menester0sas residentes en el Distrito Federal ó en el
Esta.do de México, por di versos.
Se ha. forma.do ya una junt,a., compuesta.de personas muf
distinguidas, que tendrá á su cargo la. dirección de esa.
fundación.
,
1

ES LA MEJOR
DE AMERICA

Sírvase Ud. probarla .
.e:

· ~ 111 11111111 1

Y se convencerá

* Lucidos del Año
Los Exámenes más

Las pesadas labores escolares han terminado ya con buen
éxito. De todos los triunfos obtenid os por l os inteligentes
y háhiles profesores del Distrit o Federal, merecen especial
mención los del señor p rofesor D. Néstor E. Monr ov, que
apen as acaba d e obtener un título en la Escuela Normal
de México y ya ha sido el maestro de una generación de
aprovechados jóvenes.
Tan interesantes y significativos fueron estos exámenes,
que l os honró, con su pre~encia, el señor Lic. D. Justo Sierra, Ministro de Instrucción P ública y Bellas Artes, á quien
acompañaban los señores Subsecretario del ramo, Lic. Eze-

SR. FROF, NÉSTOR MONROY,

qui el A. Chávez, y Director General de Instrucción Pri·
mar ia, Ingeniero D. Miguel F. Martínez.
Estos altos funcionarios felicitaron muy calurosamente
a~ señor Monroy, á quien auguraron éxitos futuros supe·
r 1o~e.s al. presente. El señor Monroy mer~ce, en efe,¡:to , esas
fehc1tac1o~es, pues es un maestro muy ilustrado y qu e po·
see el preciado y difícil dón del magisterio.
E l señor Ministro recorrió detenidamente l os salones de
exposición en la escuela nacional «Pablo Moreno&gt;, que es
donc!e se efectuaron los exámenes á que nos referimos, y
al abandonar el plantel felicit ó nu evamente al señor Mon·
roy, cuyo retrato publicamos en estas columnas.

�EL MUNDO ILUSTRADO

La lotería del fstado de México
Figuráos á un pobre hombre, cuya~ dotes y energías, en
la lucha por la vida, no le han permitido pasar de una
medianía; durant~ toda la vida ha aspirado á algo más alto
y ha encam~nado todos sus trabajos á ese fin.
Quisiera ver ~ sus hij~s llevando vestidos cóm~dos; si
no ricos, sentados frente a una mesa, en la que hubiera todo lo necesario y a)gunas golosinas que satisficieran su
gusto infantil; quisiera que siquiera una vez por año Santa Claus ó los Santos Reyes trajeran juguetes para ellos.
Quisiera, en fin, ver á su esposa como verdadera reina del
hogar y sin tener que ser ella misma reina y sierva al mismQ tiempo.
Todos los días, al irá su oficina y al volver de ella, no
piema en otra cosa; pero por más que trabaja y que se
afana, le faltan algunas de las condiciones necesarias en la
lucha por la vida [efecto, quizás, del medio y de la educación recibida] y sus trabajos no le han conducido á la realización de'sus deseos, ni tiene esperanza de que le conduzcan en)lgún tiempo quizás.

*
*.

Pero, repentinamente, un día la casa de aquel pobre y
desilusionado traba1ador se nota llena de alegría; todo en
ella ha cambiado; los suelos que, aunque limpios, estaban
siempre descarnadamente limpíos, están cubiertos con modesta, pero confortable alfombra; los niños llevan trajes
nue.vos y juguetes; el jefe de la familia llega á la oficina
con un traje nuzv.~, verdadero acontecimiento, y la señora
tiqe ya criados á quienes mandar y se ha convertido en
un;t~erdadera reina del hogar.
El sueño acariciado durante tanto tiempo se ha realizado al fin. ¿Cómo'? Lo váis á saber.
En uno de esos días en que el pobre empleado marchaba rumbo á la oficina, soñaJ?,do como siempre, la vista de
las riquezas y esplendideces 1:1-e los aparadores de las tiendas lo exasperaron más que de costumbre. Era un día de
fiesta, y los hijos de los adinerados pasaban junto á él, lle·
vando deos vestidos y juguetes hermosos; la vista de estos pequeños seres felices y la consideración de sus pequeñitos que estaban en casa, careciendo de todo, acabaron de poner fuera de sí á aquel pobre hombre atribulado
por ambiciones que se sentía incapaz de satisfacer.

•
••

En tal estado de ánimo oyó á una muchacha que se .Je
acercó y le dijo:
-¿La lotería, patrón?.
-No.
-Es la mejor, es la del Estado de México, vea usted.
El interpelado tomó un prospecto que le dió la billetera
y leyó:
&lt;La que ofrece á los· tenedores de billetes las mayores

probabilidades de ganar; sólo juegan diez mil bolas;el pre·
mio mayor es de diez mil pesos; los billetes enteros sólo
valen cuatro pesos y los vigésimos veinte centavos».
Aquellas líneas hicieron confiar y esperar al soñador, y
compró un billete entero del sorteo que debía efectuarse
el sábado siguiente.
El lunes inmediato, por la mañana, llegaron las listas de
la lotería del sorteo efectuado en Toluca, y en ellas vió
nuestro hombre que la suerte le había favorecido nada menos que con el premio mayor: con los diez mil pesos. Su
alegría no conoció límites; al fin se había realizado el sueño de todos los días; la casita incómoda y molesta se iba á
convertir en una habitación digna de llamarse cómoda; los
niños vestirían los trajes brillantes con que su padre los
había soñado tantas veces y la señora sería, desde ese día,
la verdadera reina del hogar.

** *

Y quién sabe si no parara al 'í; el pequeño capital suministrl\do por la &lt;Lbtería del Estado de México», el cual
fué pagado ínte~ra y prontamente á la presentación del
billete agraciado, manejado de una manera prudente,
bien podía ser el principio y la base de uo. capital más
grande, y entonces habría terminado para siempre la indigencia; y el hombre, que tanto había soñado y tanto había
trabajado para el logro de sus ensueños, los realizaría ampliamente gracias á la diosa Fortuna representada por la
Lotería del Estado de México.

**•

¿Quién dice que cualquiera de nosotros en puede hner
la misma suerte que tuvo este luchador, que estuvo á pun·
to de declararse vencido en la lucha? 1.Por qué no habríamos de tener la suerte de recibir de la Lotería del Estado de México un capital que, aunque pequeño, viniera á
ser el fundamento de una gran fortuna?
Decimos que la dios~ Fortuna no es tan ciega; pero esto
se refiere sólo á la Lotería del Estado de México, porque
en ella se ha combinado el plan más liberal que una lote·
ría puede ofrecer á los tenedores de billetes; los sorteos se
hacen bajo las mismas condiciones que leyó nuestro hom·
bre en el papel que le dió la billetera; los sábados hace un
sorteo en el que no figuran más que diez mil bolas, y que
tiene un premio mayor de diez mil pesos; los billetes enteros valen cuatro pesos y están divididos en vigésimos
de veinte centavos.
Y para que se vea que no sólo el héroe de nuestra
historia ha sido el agraciado por la suerte, publicamos la
lista de las personas y corporaciones agraciadas con los
premios principales en los diez y siete sorteos, con premio
principal de diez mil pesos, celebrados duraute el año
próximo pasado:

Enero
Febrero
1-d.
Marzo
Abril
Id
Mayo
Junio
Id.
Julio
Agosto
Id.
Septiembre
Octubre

12 Sorteo N9 30 Sr. D: Romero, H Guerrero núm. 15. México, D. F.
2
31
Luis H. Portugal, Piedad núm. 2. Tacubaya, D. F.
" " 32 Sr,
23
Sr. C. H. C. Rauchfuss, Necaxa, Edo. de Puebla.
15 ,,"
33 Sr. Nicolás M. Noriega, Capitán 19 del 249 Batallón. México, D. F.
5 ,,
,," 34 Sr.
Revuelta, Aldama 2 y medio. México, D. F.
26 ·
,, 35 Sr. Faustino
Federico
Krauss,
calle de Zaragoza, Puebla, Pueb.
"
17
36 Sr. Ricardo Meillón, Colima, Col.
·",, 37 Sr.
7 "
J. Alberto Corona, Avenida Alcalde núm. 108. Guadalajara, Jal.
"
28
38 Sr. René Clemence, Coliseo Nuevo, Camisería &lt;La Villa d~ París&gt;. México, D. F.
"
.
" 39 Sr. Manuel Antonio Rivero, 3~ Constancia, México.
19
" 40
9 "
·Mercedes Rey y Hna. Oaxaca, Oax.
" " 41 Sras.
30
Sres. Celso C. Nava, Pedro Arce y José Rodríguez, todos de México, D. F.
"
"
20
42
"
" 43 Sr. Angel Noriega, Gerente del Banco de Morelos. Iguala, Gro.
11
Fué vendido por el Agente G. W. Morrow, de Ciudad Juárez, Chih., y pagado de la mane·
"
"
ra siguiente: Al Mexico City Banking y á la Sucursal del Banco Nacional de México, en
Toluca, por el Banco del Estado de México.
.
Noviembre 19
44 Fué vendido en México y pagado por el Banco Central Mexicl no en cheque núm. 24,459
"
"
· á la Compañía Bancaria de Obras y Bienes Raíces, S. A.
Id.
22
45 Fui vendido en México y pagado por el Banco Central Mexicano en cheque núm. 24,462
" "
al Sr. A vdino R. Fuentes de esta Capital. México, D. F.
Diciembre 13
·,, 46 Fué vendido por el Agente Sr. Pedro Z. Pernia, de Veracruz, y pagado en esta Capital al
"
representante de la casa de M. Perroux, de Veracruz, pues lo obtuvieron los empleados de. esa casa.

Esta es la mejor recomendación de ·esta lotería, que ofrece á sus favorecedores y al público en general, y por este motivo ha alcanzado el gran crédito de que disfruta en la actualidad.
El sorteo núm. 48 de $10,000.00 se verificará el sábado 30 de Enero de 1909, siendo el valor del billete entero de
U,00 y$ 0.20 el vigésimo, No hay que olvidar que sólo juegan 10,0QO bQla4.

.

EL MUNDO ILtrS'tRA!:&gt;()

\

~

~

.

85

-EL ENIGMA
Novela por J. Berr de Turique
Traducida especialmente para "El Mundo lbutrado"
(CONTINUA)

!i=fF1AL era el estado de espíritu de

los d~s
prometidos cuando, á la semana si·
guiente, después de ha~er desemb;o·
·
llado, en parte, la.situación del senor
l~~~~~~~I Le Quesnel y haberlo s~cado -~e las
11
·
dificultades más inmediatas, Ricardo
regresó á la quinta. Le habían precedido en esta vi!.ita las alabanzas con·
movidas y entusiastas que el señor Le Quesnel, á su re·
greso la víspera, había hecho.
,
-¡Un hombre admirable, todo sangre fria y con un gol·
pe de vista tan certero! ¡Y tan bondadoso!
.
Así es que Lucy, feliz al tener que apoyarse en 1~ vida
en tal compañero, y fortalecida aún en su resolución de
darle, sin reserva, toda la ternura de que se sentía capaz,
le acogió con alecto.
,
Le parecía ser otro. ¿Era que el gozo le habia transfigurado así'? Pero su edad, claramente marcada ha~ta ent.on·
ces en su fisonomía, parecía borrarse. Sin los hil~s grises
que estriaban su barba (porque la cabelle1:_a estaba ~ntacta)
le hubiera dado apenas treinta y cinco anos. La Joven le
tendió las dos manos, y luego que estuvie~on solos:
-Mi padre me ha dicho todo lo que hizo uste.d .por él,
y sobre todo, la manera con que lo ha hecho. Qu1sier~en·
c~ntrar las palabras que convienen para expresarle m1 reconocimiento.
Ricardo colocándose al lado de Lucy en el sofá en que
acababa d~ sentarse ella, le respondió:
-Toda expresión de recoa ocimiento, por parte de usted,
me ofendería. A contar desde este día, ¿no tenemos ambos
los mismos intereses'l Hacer algo por usted, es, pues, ha·
cerlo por mí.
.,
Lucy hizo signo de aprobac1on con la cabeza.
-Justo ....
Tras corto silencio, añadió:
-Querido señor Duroc.. . .. .
,
Se detuvo á tiempo. Pero la entonación que babia dad,o
á estas palabras exigía que concluyera la frase que parecia
haber cortado demasiado bruscamente. .
.
,
Vaciló un segundo· luego murmuró:-¡Amigo mio.1
-Lucy, mi querida Lucy-dijo Ricardo besándole la
mano.
¡Ah! qué esfuerzo tuvo que hacer en aqu~l moment? pa·
ra no rodearle el talle con su brazo, atrayendola hacia él,
para no hundir sus labios en esa cabellera que le atraía!

.U.

una vaga .conciencia del encanto q~e . podía ejercer. ~sí,
ignorando natur.1lmente que la prn..cipal razó~ de frial·
dad 6 más bien de esta timidez.de Roberto hacia ella, pro·
venía de su temor de entrar en lucha con el recu~rdo de
Máximo, buscó en otra parte. la causa. ~Dónd~ podia es~ar
ella sino en esa antigua pasión de R1car~o. Es verdad
que' ella no le pedía que olvidara á esa muier y au~ con·
venía en que continuara pensando en ella. Aquella hga póstuma que conserváva.. excusaba, justificaba aun. el s,ec!eto
que ella guardaba de ~ amor desdicha~o hacia .Maximo.
De este modo, cada uno de los prometidos cultivaba su
jardín secreto y no tenían nada que reprocharse ni uno
ni otro.

II

Ricardo, durante los esponsales, había seguido fi_elme~te
la táctica que se impusiera: nada de forzar la situación
bruscamente, sino tratar de entrar más. profu_n damente ~e
día en día en el corazón de Lucy y de¡ar al tiempo el cui·
dado de hacer el resto.
.
En gran parte, cuando menos, este plan había tentdo
éxito.
· t d
Lucy habituada ahora á sus moda1es, ,conqms a a por
su intehgencia, conmovida p~r su constante ternura, llegó
' no pensar ya en la diferencia de edad que les separaba.
;i cada uno de ellos no hubiese tenido su novela apart~,
habría encontrado verdaderamente muy natural ~s~ matn. Asi', un poco huraña desde luego álascaricias
mon10.
1
1de su
prometido, justificadas, por otra parte, por e pape, que
llegó pronto a so·
t en1'a que desempeñar ante sus, padres,
ortarlas sin disgusto; luego, a med'd
i a que e 1 pesar de
l:i.áximo disminuía, á esperarlas con ternura hasta el m~mento en que llegaba á impacientarse de no verlas venir
bastante pre&gt;nto.
,
. .
R' cardo notaba los progresos que hacia diariamente, y
por ie llo experimentaba un gozo inten~o.
'b Mas
á . resuelto á no
comprometer la partida .suprema que id a Jugar en muy
poco tiempo, quedaba siempre reserva o.,
or oco co ueta ue foera tema

S,n embargo, era claro que la situación había cambiado
desde el día en que. poniendo la una su mano en el otro,
Lucy había hablado de su casamiento como de 1!n doble
celibato que se reuniera. En ese momento sufna cruelmente por el abandono de Máximo, á quien am~ba todavía
desde lo más profundo de su sér. Mientras que ahora, des·
pués de haber tran.s currido dos meses y ayuda~a por la
comparación hecha entre los dos hombres, ~l hempo. había podido hacer su obra. Máximo, desprov1st? del nimbo
ideal de que lo hubiera cubierto,.no se apar~cia ~n su pen:
samiento sino como un intruso, y Lucy senha bien que ~i
Ricardo hubjese puesto un poco de su parte, ella estana.
completamente libre de ese recuerdo que la ob~ecaba. Hubiera querido que, por reciprocidad, su promehd~ se oc~pase menos de la muerta, 6, más bien, la confundiese mas
con su retrato vivo.
Pero Ricardo se mantenía firme.
A veces, para no ceder al loco deseo que le asaltaba de
estrechará su prometida en sus brazo_s, se ergu,ía Y ~en aba
los ojos, sustrayéndose,_ así voluntanamen~e .ª la imagen
tentadora; entonces Lucy atribuía este movJ,m iento á ~na
vuelta hacia el pasado¡ y en tanto que él se esfor~aba. s1m·
plemente en contener la pasión que la joven le mspiraba,
ésta le re rochaba en su interior, ue se a~tara tan brui·

===----

�EL MUNDO ILUSTRADO

86
camente de ella para encerrar.se con sus recuerdos de la
otrá.
Esta mala inteligencia no podía durar.
Casi en vísperas d6l matrimonio ( ocho días apenas, en
electo, le separaban de la~fecha señalada), Lucy resolvió
tener con Ricardo una conversación grave, en la cual le
diría todo, aunque resultara de ello una ruptura.
¡Sí, era indispensable, era.indispensable á toda costa que
hubiese una explicación entre uno y otro respecto de sus
sentimientos recíprocos!
Si en el momento de su acuerdo, buscando cada uno de
ello~ la manera de salvar al señor Le Quesnel, habían con·
traído compromisos demasiado difíciles de cumplir, ¿por
qué no confesárselo francamente á la hora en que era toda·
vía tiempo de evitar lo que sería irreparable después?
¡Oh!¡~ todo esto, era ella, Lucy, la culpable! Sin ninguna dificultad lo reconocería, aun cuando no estuviera en ap·
titud de presentar en su defensa circunstancias atenuantes.
En el momento de los esponsales, en efecto, no amaba á
Ricardo, y su modestia quedaba satisfecha con ese papel
de figuranta, de copia pálida de un admirable original.
Mas ahor.a, por motivos que explicaría después, había
surgido en ella una ambición más alta: iquería amar á su
esposo!
Ricardo y Lucy se encontraban solos en París, en el saloncito del Haussman, pues la familia había regresado
á su residencia de invierno desde hacía algnn tiempo para
hacer los preparativos de la boda.
Estaban sentados en un sofá y hablaban de su futura
instalación. Ricardo, durante la conversación, había puesto sobre su mano abierta la de la joven, que lucía, desde
hacía poco, un zafiro admirable, el anillo de bodas.
Lucy, por un momento, fijó la vista en la piedra; luego,
habiendo encontrado súbitamente la transición que buscaba, dijo con tono entristecido:
- En verdad, este anillo me gusta demasiado.
-¿Demasiado? ¿Cómo?
-Porque sería un verdadero pesar para mí si me viese
obligada á devolverlo.
Ric,i.rdo no podía comprender.
-).Devolverlo? ¿Por qué?
- Pues ... . si por casualidad nuestro casamiento no se
hiciera ...... porque es de uso devolver los regalos, ¿no es
esto, en tales circunstancias'I
-:-Sí, tal vez, es posible-respondió Ricardo sonriendo,
sin comprender desde luego la intención.
Luego, al cabo de un momento y cuando tenía aún en el
oído el sonido de la voz de Lucy, dijo:
-'-Pero me permite usted le pregunte: ¿por qué tiene
semejantes ideas? Confieso que la posibilidad de una
ruptura no se me ha presentado nunca en la imagina·
ción.
-Sin embargo-dijo Lucy levantando la cabeza y mi·
rando á Ricardo bien de frente:-si uno de nosotros llega·
se á ; descubrir . ... que no ama bastante. , . . ó que ama
demasiado?
Conmovidísimo, pero esforzándose por no' parecerlo, Ri·
cardo respondió:
-¿Sabe usted que n:uestra unión no puede ser una unión
cqmo las otras? Las circunstancias particulares que la
han causado .... ó más bien .... que la han dictado ....
Lucy dejó escapar un suspiro. .
-Sí, en efecto, nosotros fuimos obligados.
Luego, al cabo de un momento y con coquetería:
- Pero, después de todo, habríamos podido simpatizar!
Ricardo aprovechó esta oportunidad y tomó la mano de
Lucy.
-¡Oh! que usted me haya ·simpatizado á mí. ... eso no
puede usted dudarlo!
-¿,Es verdad? Yo le gustaba un poco .. . . por mí misma .... ¿é independientemente del recuerdo dela otra?
Por toda respuesta Ricardo apoyó largamente los labios
sobre los dedos de su prometida.
Siguió un silencio prolongado. Ricardo, temeroso de
pronunciar una palabra de más que atemorizara á la joven,
y Lucy, reflexionando en el modo de llegar, seguramente,
á una explicación decisiva.
Desprendiendo un poco su mano, dijo, ó más bien mur·
muró, como si hablara consigo misma:
- -Pero si yo tuve la fortuna de gustarle, ¿por qué no ha·
bía usted de gustarme igualmente?
Ricardo fingió creer en una broma.
-Sí, ¿por qué no le hubiera gustado igualmente? Es lo
que me pregunto algunas veces. ¿Por qué no me hul5iera
usted amado de verdad? Después de todo, debo tener al·
gunas cualidades.

MUNDO ILUSTRADO
Lucy se apresuró á insistir.
-La primera de todas, desde luego, la bondad.
Ricardo sonreía siempre.
-En efecto, soy bueno. Es mi rasgo distíntivo.
Pero Lucy se inquietaba de que él continuara no com·
prendiendo adonde iba ella, y sobre todo de que parecie·
ra bromear respecto de su propia nobleza de alma, por la
cual, sin embargo, la había conquistado.
-Cuando pienso-dijo ella con exaltación-en todo lo
que ha hecho usted por mis padres! Usted ha sido el genio bienhechor de la familia! Su piloto! ¡Pienso lo que
era la situación de mi padre hace apenas dos meses. No
tenía ante sí más que la ruina y la muerte. Y hoy, gracias á usted, sus negocios están otra vez en orden y su
crédito casi otra vez firme. ¡Le bastó á usted soplar sobre
la tempestad para que se disipara!
Ricardo tenía en los labios una respuesta. Sí, es cierto.
Tengo conciencia en todo este asunto de haber sido superior á mí mismo. Pero es porque estaba usted presente
en mi espíritu. Usted fué quien me causó el impulso, el
golpe de vista y la fuerza de convicción.
Pero no se atrevió á ir tan lejos y se hizo aparecer roo ·
desto.
-¡Las circunstancias han venido en mi ayuda¡ esto es
todo!
-Y yo-añadió Lucy-entre todas las prometidas pasadas, presentes y venideras, soy la más amada.
- ¡Nunca lo bastante!-dijo Ricardo acercándose á ella.
Pero Lucy a.cababa de retirarse, con la frente obscurecida de súbito y como detenida en su entusiasmo . ... . .
- ... .Aunque en el fondo, en lo que me concierne personalmente, no tengo por qué dará usted las gracias . .. .. .
porque no es á mí á quien usted mima, es á la otra.
-¿ Cuál otra l
- Aquella mujer en la que no deja usted de pensar.
El combate se había empeñado.
-¿Puedo olvidarla?-dijo Ricardo con tono enigmático.
-Evidentemente; yo no tengo el derecho deir hasta pe·
dirle.. . .
,
Lucy se descubría. Ricardo se sintió que saldría vencedor en la lucha.
Su voz se hizo dulcísima. Y por primera vez, rodeando
con su brazo el talle de su prometida:
-No esté usted celosa de ella-le dijo. Si usted misma
no la hubiese puesto entre nosotros, ~quién sabe dónde es·
taríamos los dos ahora? Es ella la que nos ha acercado¡ es
ella la que me ha permitido depositar en la frente de usted el primer beso. Yo le suplico no la repudie, porque si'
no hubiera existido, habría sido necesario inventarla.
- Sí, tal vez, respondió tímidamente LUl!:y, al principio
nos habrá servido ... . .. ,,Pero ahora?
El fruto estaba maduro. Ricardo podía cortarlo.
-¿Pero ahora? ..... .
-Sí, verdaderamente . . . ¿Cree usted que sería muy malo de su parte pasarla al segundo término?
Lucy inclinaba la cabeza y su voz tenía inflexiones; luego vivamente, para paliar lo que pudiera tener de temerario semejante proposición, añadió:
- ¡Oh, podríamos aún hablar de ella de tiempo en tiempo!
Ricardo estaba al borde de la felicidad completa.
Dijo con aire ligeramente sorprendido:
- ¿Estaría usted celosa de ella?
-Tal vez.
- l Y desde cuándo?
- Desde que .. . . .
Lucy se detuvo.
-¡Oh! Hable usted- dijo Ricardo, que ahora la estrecha·
ba contra su pecho.
-Pues bien, desde que . . ... .
Vaciló todavía, como para seguir su impulso, y después,
ruborizándose:
-Pues bien, debo decirlo todo ahora . . .. . . ¡Tenía un secreto!
-¿Un secreto?-repitió Ricardo, fingiendo inquietud.
-¡Oh, tranquilícese usted! No muy grave. Pero de todos
modos, me ahogaba desde hacia algún tiempo. No será larl(O de contar. Cuando era joven amaba, ó más bien creía
amará un muchacho .. .. Máximo Tillier.
-¿Ah?
Un poco inquieta por esa confesión, alzo los ojos para
leer el efecto que hubiese causado en el rostro de Ricardo.
Luego, tranquilizada al convencerse de que su fisonomía
no había cambiado y que la contemplaba siempre con ese
mismo aspecto dulce y tierno que sabía tomar para ella,
para ella sola, prosiguió:

NOCHE DE REYES
Para "El Mundo Ilustrado."

¡Noche azul, noche fastuosa
·
Que desciendes amorosa
Adonde hay pan y contento:
¿Por qué tus dones no oprimen
Las manos de los que gimen
Sin amor y sin sustento?

***

¡Noche plácida y serena:
Si eres santa, si eres buena
Y luces ricos pensiles,
¿Por qué no tienes arrullos
Para todos los capullos
De las almas infantiles?

•*•

¿Por qué si en tu regio manto
Caben la dicha y el llanto
De los seres que te imploran,
No destejes y deslizas
Tu madeja de sonrisas
Sobre las almas que lloran?

..

**
¡Noche azul: cuántos fulgores,
Cuántas ráfagas de amores
Proyectan tus ventanales,
Para los niños risueños
Que glorifican sus sueños
Con caricias maternales!

•••

Pero ¡ay! qué lóbrega y fría
Se alza tu tienda sombría
Para aquellos que ante el ¡1ugo
Pesado de la indigencia,
No tienen, en su inocencia,
Ni el alivio de un mendrugo.

*

* * se ahuyenta
Cuando tu sombra
Y el orto en lampos revienta,
Surge un diorama sombrío:
La niñez que se colora
De dichas, y la que llora
Por el hambre y por el frío.
..**

¡Qué de suaves embelesos
Me embriagaran si tus besos,
Cual flores de excelsa cumbre,
Abrieran su ardiente broche
Sobre la trágica noche
De los hogares sin lumbre!

•

•
••

¡Noche azul: con tus bellezas
Labro un florón de tristezas
En que adivino el acento .
De los niños que, entre abro¡os,
Levantan á ti los ojos
Buscando abrigo y sustento!

•••

La inmensa faz de tu cielo
Propicia será á mi duelo

Mientras los seres de abajo
Giman en mar borrascoso,
Y mire yo en el sollozo
La tempestad del andrajo.
Enero de 1909.
BENITO FENTANES.

*

DANZA
Inéditos, para «EL MUNDO ILUSTRADO»
Huyo de prisa
por la vereda,
y tras mis pasos,
con insistencia,
viene arrastrándose
una hoja seca .. ..
No sé qué cosas
de íntima pena
me dice ...... y oigo
sobre la arena
sus aleteos, sus aleteos
que se asemejan
á los espasmos de ave sombría
que .desespera ....
Cruzo el camino,
bajo la cuesta,
recorro el llano,
y la hoja seca,
sola y gimiendo,
como alma en pena,
tras de mis pasos
camina y rueda ....
En sus murmullos
me habla y me cuenta
torvos dolores, cosas ocultas
de angustia llenas . ...
Sus confesiones se alzan del suelo
como protestas ....
Me páro un punto,
y la hoja seca
ante mis ojos
inmóvil queda . . . .
Sigo el sendero,
y entonces, ella,
fiel á mis pasos,
tenaz se empeña
en ir rodando
tras de mis huellas.
Y otra vez toman los aleteos
y las protestas,
y los murmu11Q$ \\esesperados . . ..
¡Pobre hoja seca!
Vuelvo mi rostro,
me inclino hacia ella,
y la leva.to
de la vereda .•...•
Entre mis dedos
se agita y tiembla .. .
Tal me parece
una ala inquieta
que poco á poco
la calma encuentra,
y entre mis manos que la acarician,

',

r

r

�:EL MUNDO ILUSTRADO

tL MUNbO:)LUSTRADO

......

, tranquila queda ....
Cesa su llanto. . . . Y en su perfume
,, :"' ~ camino envuelta.
• f "
Ha' mucho tiempo
que por la senda
tus pies me siguen
cual la hoja seca ....
Dijo tu labio
la oculta pena,
y no es el viento
quien se la lleva:
yo la recojo
como una ofrenda.
¡Ven y descansa, ven y descansa
junto á mi puerta!
Bebe en mi copa .... Al fin venciste
cual la hoja seca.
MARÍA ENRIQUETA,

Para "El Mundo Ilustrado. "
Oid, caros del alma: cuando muera
no coloquéis, siguiendo la costumbr~
'
sobr~ la inanimada podredumbre
de mis despojos,.ni inscripción siquiera.
Haced con ellos una ardiente hoguera,
cuyo fulgor á la comarca alumbre,
sobre la escueta cima de una cumbre
ó~en la verde extensión de una pradera.

..

¡Luz y calor! Esa es la forma única
noble, en que es dado á la corpórea túnica
rrolongar un instante lo vivido.
¡Calor y luz! Y luego, resignada,
ser un polvo, muy próximo á la nada,
y un recuerdo, muy próximo al olvido.
MARCOS E. BECERRA,

RUMORES
Para EL MUNDO ILUSTRADO.

Cuentan que nos queremos, que nuestras vidas
deslizándose juntas, ser una intentan....
'
cuentan que nuestras almas viven unidas ....
¡ya ve¡, cómo .se engañan.los que lo cuentan!
Dicen que mis amores han conocido
porque haces que mis ojos se los avisenpero también se dice que me hasquerid~ . ...
¡ya ves cómo se engañan los que lo dicen!
Piensan que tú me escuchas, pues mi deseo
e~ gemir á tu oido .cor:no la brisa;
piensan que eres m1 dtcha, pues si te veo
se deshacen mis penas en tu sonrisa.
Piensan que eres mi musa, porque en mi empeño
sólo ~é escribir versos cuando te miro
que eres mi pensamiento, porque si s~eño
se me escapa tu nombre como suspiro.
Que eres tú mi esperanza, tú mi alegría
que en ti se unen mis ansias y se condens'an
y piensan que tú has sido la novia mía .. ..
¡ya ves cómo se engañan los que lo piensan!
Perdónalos si dicen que eso no es triste·
"erdónalos si cuentan lo que no ha sido• '
p&lt;!rdónalos si piensan que acaso existe '
lo que tú y yo sabemos que no ha existido.
Yo también creí siempre notar sonrojos
en tus mejillas blancas y delicadas,
cuando mi amor creciendo llegó á mis ojos
y te envió toda mi alma con sus miradas.
Yo creí que tu pecho, sintiendo amores,
compr7ndía las pe~as del pecho mío;
yo tre1 qu·e tus labios, como las flores,
- - - abrí20 de ¡pi ll '!!!!a ¡;

¡Hoy sé que lo que dicen jamás seria;
hoy sé que lo que cuentan yo lo soñé; ....
perdónalos si piensan que fubte mía;
¡ya ves 9ue, como ellos, yo me engañé!
México, Enero de 1909.
~~
~....

VESP1RALES

'_

Cae en ocaso el sol. Polvo de oro
tiembla entre la frescura del follaje¡
como un himno á la Vida, surge un coro
alegre y bullicioso del boscaje.
El cielo vuelca un imperial tesoro
en la paz infinita del paisaje;
la tarde se recoge, y por decoro,
prende, con un zafiro, su ropaje.
Al beso del terral, como b~ndera
despli_égase tu rubia cabellera,
y puede ver mi loca fantasía,
de la luz á los últimos destellos,
el dulce adiós del moribundo día
prendido.en el airón de tus cabellos.

•

TARDE ROJA,
En un lecho de fúlgido escarlata
el sol reclina su ardorosa frente· '
el carmín en el cielo se dilata '
y empurpura el cristal de la corriente,
Hay fuego entre las hojas. Se retrata
en el lago la nube cremescente,
y al calor estival qu~ se desata:
la sangre corre tumultuosamente.
Entre mis brazos tú, como paloma
que al soplo de un incendio se desploma,
te acurrucas, y en dul.ces embelesos
me das tus labios húmedos y rojos,
y al quemarte la lluvia de mis besos,
la tarde cae y aduérmense tus ojos . . . .
TARDE GRIS.
El gris triunfa del orto al occidente;
al azotar el viento la maleza
parece murn,urar lúgubremente
un psalmo de dolor y de tristez,1.
Amenaza la lluvia; en el ambiente
hay humedad y frío y aspereza;
en la tarde de plomo se presiente
la tempestad alzando la cabeza.
S,mtada tú sobre de duro tronco,
con un acento irresistible y bronco,
dices ui_i "no" que á mi cariño azota;
arrúgase tu frente alabastrina,
y cae entonces la primera gota
y el relámpago rasga la neblina.

narlos de un modo más vistoso y elegante, se usan
ahora los galones de seda en variadas formas y cJibujos; ya sencillas cintas, anchas 6 angostas; ya
labrados 3' calados de mil fantásticas maneras. El
traje sastre es intermediario en la complicaci6n
los meses del año debieran ser que resulta actualmente con la impropiedad de los
representados de algún modo, no trajes de cola y faldas ceñidas para el uso diario, y
cabe duda deque Enero resulta- la imprescindible salida de las damas á compras,
ría simbolizado en un lindo rapaz paseos matutinos y visitas de confianza. La .Moda,
de rostro alegre y sonriente. To- sin embargo, ha hecho una ligera variación en las
davía quedan, como un eco cris.- faldas de estilo sastre, pues éstas son más estrechas
trilino, los cantos y las bulliciosas risas que forman y no tienen el vuelo que antes se les daba.
Una combinación de exquisito gusto nos trafl
la ale~ría de niños y mayores en la nochebuena,
ahora
algunos modelos. en los cuales se ve el jaq uet
cuando un repentino silencio viene á cerrar, con
de
terciopelo,
en diferente color de la falda de pamisterioso y grave sigilo, los frescos labios de las
ño
;
por
ejemplo:
el primero de matiz rubí obscuro,
bocas infantiles; una expectación rese.rvada y gozosa hace abrir, asombrados, los bellos ojos inocen- adornado con trencilla marrón, y la falda de paño en
tes; en esa mirada muda y ansiosa parece que flo- ese último color. El tono heliotropo da encantadores
tn, la misma pregunta llena dedulceinquietud: iqué efectos en esta combinación, pues en pocos matitraerán los Reyes Magos en la poética noche in- ces lucirá el terciopelo con tan elegantes reflejos
vernal cuando bajan del cielo plateado por la luna, como en ese; y confeccionado el jaquet así ó en paenvueltos en mantos de armiño, tan blancos como ño de seda, completando el atavío con un chaleco
sus nevadas barbas y cubriendo, cuidadosamente, de terciopelo azul acero, resultará un conjunto de
hermosos juguetes que irán depositando, misterio- exquisita elegancia.
Con estos trajes ha cesado el uso de la blusa
sos y sonrientes, en los pequeños zapatitos colocablanca;
ahora se le armoniza con la tonalidad O'edos en los balcones y en las tibias chimeneas~ ....
neral
de
aquél, y se hacen en muselina de sed: ó
iDulce noche de Reyes, que es el símbolo del
en
encaje,
con el cane~ú y el cuello en tul blanco pliideal realizado, de la esperanza lejana, solamente
entrevista á larga distancia y ahora alcanzada de sado; las mangas, que son del color de la blusa, se
hacen muy ceñidas, tableadas ó plegadas á lo
improviso!
Es verdaderamente piadosa y delicada la idea &lt;le ancho; también se hacen en tul ó gasa; mas aunque
acariciar las almas de los niños con las blancn.s alas la tela se ponga doble, siempre deja sentir demade una ilusión. iNo os parece, lectoras mías, que siado el frí~ en los brazos; pero la Moda exige que
es &lt;rrandísimo tesoro la esperanza de una dicha no se rxper1mente en_ ellos los rigores de la tempepr6xima~ Algunos espíritus de ti~a .~preciación ratura. Estas mangn.s ajustadas de ndornan, gehan estimado en tan alto arado la 1lus10n, que la neralmente, en la costura exterior con una especie
colocan sobre el placer mismo de la realidad; y aun- de vequeño abullonado1 que forma un diminuto
que á primera vistapareceaventuradaestaopinión, Yolante muy gracioso .Y propio para ensanchar un
si recordamos con exactitud y sinceridad esos ins- tanto la estrechez de las mangas.
En las falJas no hay sino una sola indicación hetantes de ilimitado valer, en los cuales hemos visto
\11, aproximación de una felicidad intensamente am- cha por la i\loda: flexibilidad, líneas suaves y prebicionada, no es posible dejar de conceder comple- cisas en los pliegues; esto es lo más elegante en el
corte de las faldas, que semejan las frágiles túnicas
ta verdad á los que piensan de esa manera.
Hay algún contraste brusco entre e) sueñ? y el griegas, llamadas en aquella época de triunfal beaoce real· el inevitable desencanto viene siempre lleza femenina, «trajes de aire tejido~ por su patras de la' dicha, como va la sombra detrás del cuer- vorosa y ligera consistencia. En alaunas de esas
po· mas la impalpable, la vaporosa ilusión, deja so- creaeiones de la Moda, se ve en los'trajes flotantes y
br; el alma que tocá con sus leves alillas de ma- ceñidos una larga banda que baja de la espalda, 'á
riposa, una eterna y amable sonrisa, una suave y la altura de los hombros, hasta la orilla de la faltranquila luz semejante al vago resplandor oro y da, produciéndose, con la armonía de los movimienrosa que flot~ en los bellos crepÍlsculos de las tar- tos en esa grande estola bizantina, el más lindo y
elegante aspecto que pueda imaginarse.
des estivales.
Es esta, por ahora, la fisonomía de la Moda acBir,nvenida sea, pues, la piadosa ilusión que es
ródiO'a
y O'enerosa para muchos, en tanto que la tual; no sabemos el giro que tome dentro de poco
P
b
•
realidad
seb muestra avara .V amiga
so1amente de tiempo; pero cualquiera que éste sea, tendrá siemunos cuantos elegidos; recibamos sonriendo á los pre el feliz resultado de contribuir á la gracia y
Reyes Maaos1 que traen lindos juguetes y dulces á belleza- de mis amables lectoras.
los niños, á los mayores, la alegría de verá aquéllos felices y contentos.

51

GUSTAVO F. AGUlLA R.

Para "El Mundo Ilustrado,"

*

;

Páginas Femeninas

Crel que, siendo reina, fueras esclav,;
creí que, siendo un ángel, fueras mujer;
creí que me amarías porque te amaba;
¡h11y sé que todo eso no puede ser!

TARDE DE ORO.

DCS~O

8?

•

;r

ALBERTO HERRERA.

La estación de invierno no nos trae, por cierto,
ninO'una novedad en los trajes, si no es la. ma.y'i&gt;r
coq~etería en los de estilo sa.~tre, pues, para =-=-~~..--~~~~~~~~..._;._..:,.;....,_;_.;;_.......,
ador

�90

EL MUNDO ILUSTRADO

Juguetes Fabricados á Domicilio
Siempre fueron afectos los chiquillos á que sus juguetes
representaran animales. Las niñas quieren muñecas (á e5te
propósito tuvimos el gusto de dar ya á nuestras lectoras
una lección detallada sobre la fabricación de mobiliarios
para casa de muñecas); las niñas piden camas para acostar
á sus p equeñas, t ocadores, sillas, biombos, espejos. Los
chiquillos piden soldados, espadas, fusiles, cornetas, trompo~, animales.

dos muy finos, que imitan las cerdas del animal; patas de
popotes también. El caballo es un poquito más complicado, pues lleva la cabeza de cartón fino, la cola de recortes
de paño negro y cuatro popotes bastante altos (se entiende
que todos sean en una justa proporción para que no resulten animales imposibles y fantásticos como los de las leyendas), que servirán de patas al caballo. El león lleva
melena amarilla, hecha también de recortes de trapo,
orejas de papel y cola de cordoncillo negro, rematada en
borla de recortes de paño negro también. La cara de este
animal debe tener una expresió11 feroz, pues hay que re cordar que un león no es un cordero. Píntesele cejas an-

El chapulín de los campos, muy al contrario del cochinores un animalillo ligero que se hace querer desde luego;tiene brazos y piernas de cartón y lleva un gorro puntiagudo
de papel.
y para rematar la serie con broche de oro, va la maripo~a. toda alas, es decir. toda ilusión, toda oro .... Esconde
s 1t cu rrpo, que es la materia, y sólo deja á la vista el'briliante atavío de sus lindas alas (hechas de papel dorado),
alas bien dispuestas para lanzarse al vacío como aspiraciones al impos ibl e ....
0

Hé aquí la manera fácil de hacer, á domicilio, toda clase
de bestezuelas que forman el mejor di vertimiento de los
niños.
Observad con atención, lectoras mías, observad el conejo.
el águila real, el ratón, la ardilla, y decidm r: ¿de qué creeis
que están hechos estos graciosos animalillos? Pues oídlo
bien: E stán hechos d e simples cacahuates recogidos del
suelo en la memorable noche de la última piñata ...... Sí,
señor, están hechos de cacahuates, ni más ni menos. Ya veis
que no se p uede pedir material más barato. .
H é aquí las explicaciones: el conejo tiene las orejas y la
cola de papel, pegidas al cacahuate por medio de un pegamento de goma ó engrudo. Los ojos, muy negros y redondos, como con viene á un conejo inteligente y listo para dar

p

el salto, están pintados con tinta. En la parte baja del cacahuate hay que hacer cuatro pequeños agujeros para meter en ellos cuatro popotes que forman las patas. Hecho
esto, ¡á soltar el conejillo! que ya él correrá por su propia
cuenta ... . Al menos, no hay niño que no haya visto correr
un aniq¡ali~lo salido de sus manos... El conejo correrá,
no lo dudéis.
Después viene el águila real. El mismo sistema: grandes
alas y cola de papel, ojos de tinta y dos popotes á los lados, divididos en dos para significar las patas del ave.
}l:l ratón lleva una larga cola hecha con cordoncillo de
lana negra bastante delgado¡ bigotes de popotes finos, orejas
de papel y patas de popotes también,
_La ardilla, cola ancha y desflecada en las orillas, brazos
y piernas ~e popotes y hociquillo de cartón.
La segunda serie de cinco animales la constituyen: una
rana, un puerco espín, un caballo, un· terrible león y una
ave fantástica, La rana lleva una ancha abertura en la boca
cuyos bordes deben pintarse de negro, y un par de ojo~
grandes y redondos, pintados también. El puerco espín no
es más que una profusión de agujerillos en la espalda, los
cuales quedan tapados por popotes de distintos largos, to-

4
chas, nariz abierta, boca oblicua y ojo~ terribles. La verdad
de esla figura ha de encontrarse precisamente en el rostro.
Aquí de la fantasía del niño que lo piule.
Tod,os estos animal~s deben tener su color propio: plomo
el raton, negro y blanco el caballo, amarillo el león café la
ardilla, blanco el conejo, verde la rana, etc., etc. '
El ave zancuda que remata esta serie lleva un lar¡!o pico
de cartón, !°uy puntiagudo; alas por detrás, de papel, y pat~s ~e carton. Su color, por ser el ave misma un poco fan tashca, puede ser encarnado, con alas blancas, pico amari llo, ojos rojos y patas negras. Esta ave parece la eterna
ave de los cuentos, el ave encantada que pronostica dichas
y viene á casará los niños con princesas .... cuando aquéllos se portan bien.

La úl~ima serie, de cinco animales, representa el grillo,
la coneia, el cochino, el chapulín y la mariposa.
El grillo no es c.:implicado. Con espinas de naranjo se
hacen las patas y las alas son de papel.
La coneja, igualmente: orejas de papel, cola ancha detrapo,. más ai_igosta hacia la punta y patas de popotes. Hay
q u~ fi¡arse bien en la posición de las patas de todos estos
animal~s, pues ella ayuda muchísimo á prestarles carácter.
~o~ ammales que corren deben tener muy distinta lapos1c1ón de l_as patas respecto de los animales que permanecen. ~n actitud de reposo. Téngase muy presente esta indicac1on.
El cochino lleva una raquítica
cola de cartón pintado de negro.
Todo el cochino, que por cierto
es un animal muy antipático, debe ser pintado de negro, pues es
el color que le conviene; sus orejas son de papel, lo mismo que su
hocico.

Esperamos que el problema propue~to interese á nuestras
lectoras, y no dudando de que se dignen darnos sus re,puestas, como en otras ocasiones lo han hecho, nos ,abs!enemos de manifestar nuestras opiniones, por creer mas d1gnas de figurar en estas página~ las q11e tengan á bien enviarnos.
()()

Rtí!Il§ IlM!P(Q)§IlJSH..!ES [D))E§)E(()§

~!~

"'"
CUESTIONES TRA~CENDENTALES
lQUf SE DEBE ENSEÑAR Á. LA MUJER?

1

91

EL MUNDO ILUSTRADO

Problema de grande interés y digno d el mayor estudio
es el que hoy proponemos á nuestras lectoras. Y siendo,
como e~ en real idad, cue5tión tan importante, y por otra
parte personal, parece debido que sean los mismos e~píri·
tus femeninos q uicnes estudien y decidan este problema;
por cuya causa hoy, como otras veces, solicitamos denuestns lectoras nos den á conocer su opinión sobre dicho
asunto.
En tiempos no muy lejanos, se cuidaba poco de que las
mujeres su piesen leer y escribir¡ y todo el empeño de los
padres y tutores era solamrnte constituirlas en excelentes
amas de casa. Cuando mucho, se les enseñaban las labores
de manos, verdaderamente admirables, tanto por su mérito
como por la paciencia que su ejecución requería.
¿Será este el modo más apropiado de ed ucará la mujer?
Pen~arnos que no, pues esta educación deja en absoluto
abandono el cultivo intelectual, convirtiendo á una pobre
joven en modesta ama .de llaves ó en una sirviente distinguida.
Cualquiera de las condiciones en que la suerte coloque
á una mujer, tiene que llenar de un modo muy deficiente
su papel, estando en esta ignor•ncia tan completa, pues ya
sea esposa, madre, hermana ó luchadora de la vida, es imposible que pueda desempeñar debidamente el cargo señalado por su destino. ¿Cómo podrá una madre educar el espíritu de sus hijos si no se da cuenta de los medios que
para ello existen?
Y si estudii.mos á la profesora é institutriz, ¿cuánto no
le pediremos de cultura y refinamiento, pues tiene que formar y pulir almas tan sensibles y fáciles de impresionar,
como son las de los niños?
Si van,os considaando una por una de las diferentes situaciones de la vida en que puede encontrarse colocada
una mujer, veremos lo indispensable que le es, en cualquiera de ellas, el cultivo de su inteligencia y de todassusmás
nobles facultad-es intelectuales.
Lo importante es saber definir de un modo preciso cuáles son las materias con que debe procurarse e.se mismo
cultivo.
El estudio de las ciencias es un verdadero escollo para
el espíritu femenino, pues siendo éste, por naturaleza, más
débil que el del hombre, corre el riesgo de perder su graciosa espontaneidad y de adquirir un~ alta pero falsa idea
de su propia inteligencia, y por último, de perder ciertas
delicadeza!&gt; encantadoras é indispensables en el alma de la
mujer. ¿Débese, pues, prohibir al bello sexo recorrer los
vastos horizontes de la ciencia? De ningún modo, porque
esto traería el inconveniente gravísimo que más arriba indicamos: la inferioridad absoluta en la parte intelectual de
la mujer.
Lo importante, en tal caso, es saber definir qué debe enseñársele. cuáles son las ciencias más indispensables y asimilables á su espíritu, el tiempo y el modo con que debe
aprender y estudiar.
Y los conocimientos artísticos, ¿qué papel deben representar en la vida femenina? Creemos adivinar las respuestas de algunas de nuestras lectoras. El arte, dirán ellas, los
estudios artísticos, deben figurar siempre y en todas partes
de la vida de u na mujer. Poco á poco, lectoras mías; no hay
que olvidar una circunstancia importante. El arte requiere,
para su producción y desarrolle, uua atmósfera febril de
sensibilidad, á veces enfermiza y perjudicial para el sistema nervioso. ¿No será, pues, muy mal hecho en determinadas ocasiones, impregnar demasiado de esta atmósfera
malsana á espíritus tiernos y casi infantiles de jóvenes delicadas é ingenuas? Indudablemente. Y sin embargo, es indiscutible que la mujer, para ser agradable é interesante,
dehe sentir el arte, apreciarlo, y si es posible, producirlo
en cualquiera de sus pianife$taciones,

Gtty de M:aupas,ant. el eterno inconfo rme, sic~1pre tiene
una pabbra cruel para increpar duramente la vida; nunca
está contento de ella. Hé aquí uno de sus mil deseos, que
toma mos de un libro suyo, muy hermoso por cierto.
¡Cuántas cosas me haoen odiar la tierra! y cómo qui5iera
yo no pensar, no sentir ...... querría vivir como viven las
piedra, .. .. . . 6 bien, si pudiese, escogería el lugar donde
q nisiera pasar h, vida. Sería en un país claro y tibio, en u!1
país pálido, sin verduril brutal y cruda, en uno de esos pa1sc~ d~ 0,1ente donde se duerme sin tristeza, donde se des pierta sin penas, donde va u110 y viene sin cuidados, don~e
se ama sin an~ustia, donc:le se ~iente apenas la existencia.
Allí habitaría una morada basta y sencilla, inmensa y clara.
alumbrada por un suave sol. ... Desde la terraza se vería
el mar, y á lo lejos, algunas velas, temblantes com~ al~Q·
pasarían como procesión de ilusiones . ... Un gran ¡ardrn
lleno de palmeras, y una fuente cuyo chorro murmurante
cayese en un tazón de mármol. All• me bañ~ría, allí soñar!a
en tantas cosas qoe espero y que no llegaran. . . Despues
de tan dulce reposo, después de tan dulces ensoñacio?e~,
haría traer hast.i. mi puerta un c.iballo negro ó blanco, hge·
ro como el viento. Y parl1ría sobre su lomo, galopando al
azar. A la hora del crepú~culo, iría hacia el horizonte entintado por la púrpura del sol, del tibio sol mu riente; y me
lanzaría hacia él sintiendo el anhelo de fundirme con sus
ú ltimos resplandores. Lanzaría mil gritos de entusiasmo
inmenso, y mis gritos, sin respuesta, se perderían en las
lontananzas . . . . Después, tranquilamente, retornaría á mi
silencioso hogar, donde, sobre el mejor y más suave de mis
divanes, dormiría un reposado sueño. ¡Ay! ignoraría las
altas y bajas de la Bolsa¡ no vería á los hombres vestido~
de negro¡ no .escucharía el insoportable ruido de los fiacres;
no sabría los cambios ministeriales; no oiría discutir de
política entre vaso y vaso de ajenjo . .. . ¡Dicha incomparable! ¿Para qué esas penas, esas lnchas, esos sufrimientos,
es-as continuas angustias? . . .. ¡Ah! dentro de mi clara morada, podría vivir la vida que sueño.

*

AJEDREZ
Problema núm. 21 por

c. H. Morano, de

Mannheim.

NEGRAS.

IsUNOAB,

Juegan las blancas y dan mate en tres Jugadas.

�93

EL MUNDO ILUSTRADO

EL .MUNDO ILUSTRADO

VI
VI a
VI 1"

•

FuT, FtLrx,

DE

PAnís.- MvDAS Do.1UJET.

TRAJE DE REUNIÓN.- Hecho en tussor verde nilo. La falda está bordada con grandes aplicaciones
de seda y oro; una guirnalda de éstas rodea la orilla de la falda. Mangas tableadas de tul, hombreras
de encaje veneciano, sujetas por elegante filigrana de oro y perlas. Cintur6n de esa misma filigrana.

FoT. Fí~1rx.,
PEQUEÑO

D.E

PAnís.- MvDAS ÜARLTER

soMBREROTOCA, de terciopelo rosa antiguo, hecho de grandes abu 1lonados, sujetos con un elegante broche de azabache.

�95

EL MUNDO ILUSTRADO

94

VI
VI
VI\\

1

R?sa:-Con mucho gusto doy á usted
los modelos que desea para trajes. Puede
u,ted adornar el de li!.tas con encaje inglés ó gwpure; el delantero e, de muselina a'.forzada de seda rosa. En la falda lleva una franja de la misma muselina, con
un entredós de encaje á cada lado. El canesú es también de la misma muselina.
El de cuadros puede ir adornado con seda liberty, verde y canesú de seda ligera,
ó de gasa crema con aplicaciones de encaje. Rosa y banda de listón verde, que
tam ina en dos punt1s con fleco~.

ted de telas lavables, su precio apenas
llegará á la mitad de esa cifra.
¡Ojalá le sean útiles mis consejos, y le
doy las gracias por la amabilidad wn que
me Juzga!

Se pone á secar al sol esta mezcla y luego se le añaden dos onzas de liturgirio de
plata, molido y pasado por un tamiz, fvrmándose con todas estas substancias un
ungüento no muy espeso, el cual se pone
en los cabellos por las noches, cubriéndolos después con un pañuelo de seda; al
día siguiente se quita el polvo que haya
quedado en ellos y se suavizan con algún
aceite perfumado.
-Son igualmente propias las coronas
de flores naturales ó artificiales para adornar los sepulcros; pero si prefiere usted
atenerse á mi opinión, creo más hermosas
las de fl'lres naturales, sin tener, para esto, ninguna razón, si no es la de un gu!.to
completamente personal.
-Para teñ ir de negro la ropa de lana, es
muy eficaz la siguiente preparación: Una
onza de extracto de Campeche, disuelto
en un litro de agua caliente y mezclado
con tinta de fierro. Se sumerge la ropa en
esta ~olución y allí se deja durante dos ó
tres dlas.
-Para que no se le partan á usted los
labios, use la " Pomada Rosa," de Roger
Gállet.
-La receta de que me habla para la
hinchazón de las encias, es buena; pero
tal vez sería mejor !&gt;i se le pusiese menos
tintura de yodo, pue, en la proporción que
usted me indica, resulta muy fuerte Cuatro partes de glicerina y una de yodo
pueden ser bastante.
ADORNO DE LA CAMA

Violeta:--En esta sección verá usted el
modelo de do~el que se sirvió pedirme.
Puede u,t~J hacerlo en ttamina, punto
grueso, ó muselina, bordándolo con hilaza
blanca ó del color que mejor armonice con
los muebles de la recfmara. Le aconsejo
estas telas por ser lavahl~s. ,·er,h ja in·

EL MUNDO ILUSTRADO

A UNA RUBIA

Amorosa:-Para teñir la3 cejas de ne·
gro, da buen resultado la siguiente prepar.1.ción: liturgirio en polvo fino, una onza;
grafito, una onza; cal viva, molida y tami·
zada, dos onzas. Se mezcla el polvo que
resulte de estas sub,tancias con clara de
huevo batida con agua rosada, y en seguida se pone con un pincel fino sobre Ias
cejas, cubriendo éstas. después con una
venda de seda durante toda la no, he.

dis,uli&gt;le, sobre toJo cuando se trat a ae
ropa para cama.
Sin embargo, si usted prefiere otro estilo, puede haceilo en felpa , damasco ó ra·
so, del color más apropiado con relación á
los otros muebles. Si hace usted dicho dosel con estas últimas telas, tendrá de costo, lo menos, treinta pesos; si lo hice u&lt;-

"Me hace parecer veinte años más joven," dice una señora de Buenos Aíres que 1.1só la preparación.
"Ya tengo más de cuarenta años; pero mi cutis es más suave y mejor que lo era en mi niñez,"
escribe una dama de Río Janeíro que empleó este maravilloso procedimiento para quitar
las arrugas
La descubridora ofrece proporcionar detalles á todas cuantas-damas le escriban
pidiéndoselos . Exige la promesa de guardar el sP.rreto. El tratam iento es muy
sencillo y absolutamente inofensivo. Puede aplicarse sin que lo conozan ni
las personas de m a yor intimidad .

Constantemente, dest1e que la bel1cz:i. concz::o. i7an grande es la transforma·
femenina turn predo11únio sobre los hom- ción que ha snirido mi cara! No me que·
bres y proporcionó á la mujer poder, in· da la más mínima arruga.''
La señorita Inés Pascual, dice : "Ei
fluencia y riqueza, no hay una sola que
tratamiento
de usted ha hecho que mis
no haya buscado la ml!nera de retardar
los estragos del tiempo y de hacer dcs::i.· arrugas desaparezcan en una noche. Lo
parecer las pronunciadas líneas de su rnnsidero como un don diYino para las
MODELO PARA VISIUOS
rostro y los profundos stu-cos de su mujeres. lle probado todas las cerillas
para el cutis que con el nombre de '' coll
frente.
una admiradora:-Desearia vivamentt'
ueam" se ofrecen, así como también
Por
espacio
de
muchos
siglos,
químicos
poder comrtacerla; pero en el reducido esrenombrados y médicos de nota que se yarios de los extirpadores de arrugas que
p3cio de esta sección, uo es po~ible Jar dedicaban á la conserrnción de la belleza se anuncian, pero sin obtener el menor
dibujos en tamafio natural. El que ahora en los rostros femeninos, han tratado en resultado, y debo confesar que dudaba
vano arrancar á la 11aturalcza secretos mucho de las virtudes del tratamiento
que les permitiesen satisfacer las deman· ofrecido por usted, mas en una noche
das de millares de mujeres ansi osas de todas mis dudas se desvanecieron por
preservar en sus caras y en sns formas completo, pues cuando me miré al espejo
á la mañana siguiente y ví la maravillosa
lo bello y lo hermoso de la juventud.
Helena Sanborn no fué una excepción transformación que en mi cara se había
á la regla general de las mujeres. Las operado, me dije llena de regocijo: '' Ya
dificultades de la vida y las preocupa· he encontrado al fin lo que con tanto
ciones que las mismas engendran, dejaron anhelo buscaba.' '
Hablando de su descubrimiento, la
en su rostro marcas que lo desfiguraban
y que la lJicieron alarmarse, pues veía señora Helena San born uice:
' 'Aquellas damas que han usado cold
que la expresión rozagante de su juven·
tud iba desapareciendo como resultado de creanis y demás cerillas para el cutis, no
la edad y que era necesario detener los pueden comprender cómo es que mi trata·
miento obra con tanta rapidez. Y sin
estragos del tiempo.
Su primer recurso fué someterse á sobas embargo, el procedimiento es lo más
faciales acompañadas de las fricciones con sencillo del mundo, y no me explico cómo
cerilla para el cutis y los baños de vapor, y es que alguien no lo descubrió mucho
después se puso en ruanos de especialistas antes. Las cartas que he recibido de mis
en la conservación de la belleza, pero clientes dan una clara eiqilicación del
todo en vano. Las arrugas en lugar de hecho. Aquí inserto una de una señora
desaparecer parecían aumentar y hacerse que dice que mi tratamiento le hace pa·
más profundas. La soba facial, por es- recer veinte años más joven; también pu·
tirar el cutis, causaba mayores arrugas. blico cartas de otras clientes no menos
tengo el gusto de ofrecerle, está más dtfi- Ya había gastado de este modo todo el encomiásticas. No puedo explicarme como
nido y sencillo, por lo que creo le será á dinero que podía gastar y estaba dis· es que haya quien dude de la eficacia de
usted más fácil amplificarlo.
puesta á abandonar la empresa completa· mi tratamieuto ante testimoniaks tan
Se hace sobre punto negro, bordado á la mente desesperanzada, cuando un día elocuentes como esos. Yo misma he usado
duquesa, poniendo las aplicaciones de se· una amiga suya le dió una feliz idea, cerillas para el cutis, me he sometido á la
soba facial, etc., sin resultados, y por
da ligera, cambray ó nipis.
' que de nuevo le abrió el corazón á la esta razón compadezco á las que han
esperanza.
P ersiguiendo aquella idea, nuestra tratado inútilmente de quitarse las arru·
dama se puso á trabajar con ahinco y á gas, y siento gran satisfacción al poder
hacer incesantes experimentos, y tras ofrecer al bello sexo un procedimiento
var1os meses de afanosa labor y un sin mfrs seguro y más breve.
' 'hle complacerá proporcionar detalles
número de experimentos, logró producir
un extirpador de arrugas del todo dis· á las damas que se sirvan pedírmelos.
tinto á cuanto ella había visto 6 cono· Exijo, como es natural, una promesa de
guardar mi secreto antes de dar á nadie
1!,;l alimento ciclo. Lo probó en sí misma, y cual no informes completos, pues necesito pro·
sería
su
sorpresa
al
ver
la
maravillosa
Qué es
m~s acredita·
tejer mis intereses. La persona que ad·
do y que más transformación que en una sola noche se quiera mi secreto poi!.rá hacer uso del
había
operado
en
su
rostro.
Volvió
á
recomiendan
mismo en su personá y entre los mi€m·
1a s primeras usarlo la segunda noche y á la mañana bros de su familia, pero no deberá divul·
sus
arrugas
habían
desaparesiguiente
a.utoridades y
á nadie más.
miles de médi cido casi por completo. Después de ponér· garlo
'' Garantizo que mi tratamient o para
sel
o
la
tercera
nQcbe
(
tres
aplicaciones
c os prácticos
extirpación de las arrugas no causará
locales y ex solamente), no le quedó una sola arruga, la
el menor daño al cutis, por el contrario,
tranjeros para y el cutis se le puso suavísimo, limpio y lo pondrá suave y aterciopelado, mejo·
el niño y para el adulto, tanto en rosado.
Después de esta agradabilísima expe· rará muchísimo el rostro y hará desapa·
el estado de sal ud como en el &lt;it• riencia,
la afortunada señora propagó la recer las arrugas y líneas que Jo desfi·
afecciones gastro-intestinales. E, noticia entre
amigas, y fueron mu· guran. Solamente se necesitan unos cuan·
sumamente nutritivo, aet lera ta ¡; r chas las que sus
obtuvieron idénticos resul- tos miirntos para usarlo.
mación de los huesos y ?1úsculos, reg11 I"
" Diríjanseme las eomu oicaciones así:
y hoy ya se cuentan por millones
la digestión y su consumo resulta tados,
las damas que se han beneficiado con los I-Ielen Sanborn, Dept. 2'.?04, Clevcland,
barato.
maravillosos resultados de ese extirpador Ohio, E. U. de A.
II EL NIÑ'O EN LA LA'.OTAN·
'' Enviaré todo en un sobre sin timbre
de arrugas.
'
CIA., " l ost.r11r.ti ro folleto que se TI'
y cerrado, á fin de excluir la menor in·
La
señora
V.
S.
Fernán(\ez,
escribe:
parte GRATIS en los lugares dti 11 Cuando me miro al espejo apenas me discreción por parte de curioso&amp;.''

.

ALGU~S RECETAS
Miette:-La preparación para teñir de
negro el cabello, es la siguiente: Jugo de
cortezas verdes de nuez, diez partes por
novent 1 de alcohol.
Déje,e en maceración esta substancia
durant e diez dias y fíltrese después. An·
t ~s de aplicarla, se debe lavar el cabello
co•1 una solución de carbon ato de potasa.
Otra receta, que podría ser útil á usted,
se prepara de este modo: cal viva, molida
y tamizada, dos onzas; póngase la cal á
remojar conal;ohol, agua de salvia y agua
de rosas; dos onzas de cada una de estas
substancias.

De cómo una dama de Cleveland se quitó las arrugas en tres noches
Después de haber acudido, en vano, á especialistas eti belleza facial

~fe~

venta.

�97

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

96

Variedades
La vida entera de una población, dad&amp;
á los vientos de la publicidad sin temores
y sin aviesos fines, franca y lealmente,
es estimulo para las autoridades, palanca
pare el comercio, vehlculo para los nego·
cios, castigo para los malvados, galardón
para los buenos, clamor para los que sufren y aurora y luz para los que triunfan,
se ennoblecen ó se sacrifican.

VI

VI

VI

,

I

1\

•
••

•

un almirante de marina de Estados Unidos dice que un almuerzo con el Rey de
Grecia es uno de los ratos más agradables
que se pueden pasar en el mundo. Dice
que el monarca ha abolido toda clase de
etiquetas, y es tan franco y cordial como
cualquier hijo del tto Sam. Es un completo campesino, un gran humorista y tiene
pasión por los niilos. Dice que su Ideal
es ser un rey sin corona.

•
••

En 1905 contaba Alemania algo más de
62 millones de habitantes; los extranjeros
formaban 1Y. por ciento de población. De
manera que absolutamente resulta mucho
más del doble y relativamente una duplicación de extranjero:; en Alemania.

•
FLEMA INGLESA
**

Hallábase una tarde de invierno Julio
Janin, el célebre novelista francés, en un

café de Londres, de un compatriota suyo,
1Cuánto tiempo hace ya que desaparey lela un periódico, cuando un inglés, ció!
que estaba tomando un "grog" tranquila·
Es bella, y más que bella, sorprendenmente, llamó al camarero y le preguntó:
te. Abunda en ella el negro; y todo lo q11e
-¿Cómo se llama aquel caballero que inspira es nocturno y profundo. Sus ojos
está fumando .un cigarro y lee un perió· son dos antros donde chispea vagamente
dico junto á la estufa?
el misterio, y su mirada ilumina como el
-No lo sé, milord .
relámpago: es una explosión en las tinieEl inglés se levanta y va al mostrador. blas.
-¿Cómo se llama aquel seilor que está
La compararía con un sol negro, si se
fumando y leyendo un periódíco?
pudiera concebir un astro negro derramar.•
-No lo conozco, milord; es la primera do la luz y la dicha. Pero hace antes penvez que viene á este café.
sar en la luna, que sin duda la ha otorgaPregunta entonces el inglés por el due- d i su temible influencia; no en la luna blan. ilo, y le repite la misma interrogación y ca de los i&lt;lilios, que asemeja á una fria
obtiene idéntica respuesta.
casada, sino en la luna siniestra y embriaEntonces se dirige á Julio Janin y le gadora, suspendida en el fondo de una
dice:
noche tempestuosa y empujada por las
-Caballero que fumáis y leéis un pe- nubes que corren; no en la luna apacible
riódico, ¿como os llamáis?
y discreta que visita el sueño de los hom-Julio Janin, para serviros.
bres puros, sino en la luna arrancada del
-Pues bien, seilor Julio Janin, tengo el cielo, vencida y rebelde, que los hechicesentimiento de avisaros que se os está rus thesalienses oblig11n duramente á baiquemando el gabán.
lar sobre la hierba aterrada.
En efecto, hacia un rato que la estufa
En su estrecha frente moran la voluntad
le estaba quemando el gabán y le h'lbla tenaz y la afición á la presa. Sin embarhecho ya un enorme agujero.
go, en lo bajo de aquel rostro inquietante,
donde móviles fosas nasales aspiran lo
*
**
desconocido y lo imposible, estalla, con
El Deseo
una gracia Inexplicable, la risa de ura
gran boca, roja y blanca y deliciosa, qr e
¡Desgraciado tal vez el hombre, pero fe- hace pensar en el milagro de una soberbia flor abierta en un terreno volcánico.
liz el arti~ta á quien desgarra el deseo!
Hay mujeres que inspiran &lt;leseos de
Ardo por pintar á la que se me apareció
'"encerlas
y de gozar de ellas; pero ésta
tan raras veces y huyó con tanta viveza,
como una bella cosa lamentable detrás da el deseo de morir lentamente bajo su
mirada.-CARLOS BAUDELAIRE.
del viajero llevado por la noche.

Ricos y
pol ees, príu. cipes y aldeanos,. millo.
nanos y Jornaleros, todoi::
~testiguan la
mmensa reputación y
valor de las

LAS CRIATURAS

El Vagabundo .Ilustre deberían
esror medianamente gordas y criar grasa á medida que la
consumen; pues la grasa es un

su obra es vida escrita, miseria hermo- c::imbustible y su consumo produseada por el arte, dolor anestesiado por ce fuerzas, Las criaturas delgael talento. En cada hora de sus dlas ha das, aun cuando lleguen á la erelampagueado un drama terriblemente dad de 18 ó 20 afios, corren peliemocional, como los narra en sus prosas. gro de contraer la tísis ú otra enContados escritores pueden jactarse de
ser tan personales; pocos volcaron en sus fermedad agotante. Es una cosa
cuartillas más realidad vivida y menos espantosa cuando reflexionamos
sobre el número de criaturas de
convencionalismos falaces.
El está en sus obras; se escribe en cada ambos sexos quienes mueren por
mala asimilaci.'.m de sus alimenpágina .
Pone en los personajes Jirones de su tos. El alimento, aunque se topropia alma, intensa á toda hora, trágica me en a.bundancia, no los nutre,
oor momentos. Su pluma, recogida en II no cria grasa ni imparte fuerzas.
ciénaga, tiene al propio tiempo agudas fi Para evitar este mal, para curard~lidades de cincel y hondos sadismos de lo, para salvar las criaturas que
escalpelo: cuadros y escenas como aguas
fuertes, pasiones y conciencias dignas de las madres acarician, y los simpáticos muchachos y muchachas
Shakespeare ó Dostojewsky.
Las autoridades médicas reco Dirlase que admira el mal; con frecuen- que r,rincipian á mirar al munmiendan estas Píldoras para el es da se inclina á amarlo. Filtrase el vicio á do con ojos llenos de esperanzas
treñimiento, indigestión, cardialgía, través de su ingenio y sale embellecidr y ambición, debe emplearse la
desgana, jaqueca, dolor de cabeza por el corte sobrio y definitivo de su esti PREPARACION de WAMPOLE
lo: toda espina parece flor; toda amargupulsante, biliosidad, diarrea biliosa, ra,
consuelo; toda pena, esperanza.
Su éxito, es cosa decidida y renáuseas, icterida, hemorriode¡:, al· El dolor ajeno te es familiar, trasunto suelta. Miles de personas le demorranas, granos, y varias afec- scaso del ,Jroplo. Su 11:rito de angustia es ben su vida y salud. Es tan saciones del sistema nerviosa origina· un rugido que estremece, pero no apiada; brosa como la miel y contiene
das del estreñimiento dl 1vientre é el clamor de los fuertes suena á invectiva, todos los principios curatívos
no á lamento. Dilacera con salla el alma del Aceite de Hígado de Bacinactividad del hígado.
de su pueblo, exponiendo vilezas al sol y alao puro, combinados con JaLas Píldoras del Dr. Ayer e.slár cobardias á la intemperie. Sus metáforas rabe de Hipofosfitos Compuesazucaradas, obran con prontitud pen crujen como barras de acero al rojo blanco to, Extractos de Malta y Cerezo
suavemente, y son por consecuenci;_ y llevan color de ascua. El giro de su elo- Sil
p
1
· ·' d
vestre. ara a repos1cion e
el mejor remedio laxante para hom- cución es incisivo Yterso; la frase decidída y brillante, como un filo de sable que nifios pálidos, que sufren de .Anebres, mujeres y niño~.
se desenvaina.
mia, Escrófula, Raquitismo y EnLe
vimos
una
vez
sola,
en
ocasión
in·
fermedades
de los Huesos y la
CQda poniito ostenta ln f ,;,.mu/a en In
rotulntu. P1·~(11Htl&lt;: us·Nt ,', ,,..,, u,;.,¡,;,.() le olvidable.
Sangre, nada hay tan bueno coIJ.UC opina &lt;le l&lt;ts l'Ud01·11~ e/el ]),- , ..J.yc1·.
Cielo de plomo negruzco, sin una estre- mo nuestra preparación. 1'El Sr.
lla, cubriendo con su opacidad los impu· Dn. M. Súnchez Rodríguez, DiPreparadas por el DR. J. C. AYE? :· CIA..
Jores del Parls nocturno. Luces atenua- rector de la Casa .Amiga de la
Lowell, Mass., E . U. ttt: r~.
das por la niebla Y temblorosas por el frlo Obrera de México, dice :-La Preimplacable, desplegadas en doble hilera á paración de Wampole me ha dalo largo del bulevar, clamoroso de jarana do los meJ· ores resultados en los
y de alcohol. Mujeres escuálidas, como
las pinta Anglada, y jóvenes exhaustos niños á quienes la apliqué, á~ue parecen brotados bajo el lápiz violen- pesar de lo avanzado de su ento de Steinlein. Más mujeres y más Jóve· fermedad están ya perfectamente
nes, en parejas bien estrechadas por la curados, habiendo desaparecido
·emperaturay por el deseo, chachareando las escrófulas que la terrible anetodos en tantas lenguas como fueron las mía les produjera y su estado ge. innúmeras de Babel,
, neral es de lo m.í.s satisfactorio."
Algunas figura~ de probables estudian- Eficaz de3de la primera Jósis.
ces y dudosas grisetas; muchos parásitos Nadie sufre un desengafio con
ace~hando sus presas, con los gruesos esta. De venta en las Boticas.
labios desbordantes de besos y los rudos
JUfios listos para el castigo, según sea
menester; en pandillas los apaches con
,us gorras ajustadas sobre lor, cráneos

~\;.~l
'~!~.

Píldoras
del Dr. Ayer

HERMOSEAN , CONSERVEN YSALVEN VDS SUS CA BELLOS

PCEeTRQSL E HAH N

Este renombrado regenerador antiséptico e11,pléado é luolcado por las
Celebridades medlcales de( mundo entero.
EMPLEO AGRADABLE SIN NINCUN RIE3GO, SE VENDE EN TODOS
LUGAROS - 3 MODELOS DE FRASCOS.

Rehusar las lmtlacto11U cu11os resu/ladoa son desastrns. Exig ir Za /lrma
en la envoltura v lo, rolUIDl, con el sdlo de oarantia de la untan d
los Fo/;rlcanta.- VIBERT FABRICANTI, LAURUDO DE Qui MICA, LYON FR ANCIA.

HAHN

�EL MUNDO ILUSTRADO

58

99

EL NUNDO lLU ~T.l{ADO

98

mEBlO
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lB SJtltl~,
,...
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BE
I DEWíS IWPUBEZAS

que meditan pavorosos dramas rocambo-

DE lR SBl&amp;BE.

VI
VI
VI

les~~:·tras otro llegan carruajes por doce·
nas, provenientes de allende el rio, desde
los grandes bulevares, cargados de ilusos
que acuden á visitar .il soñado barrio La·
tino que antes les sedujo en las páginas
inge,1uamente conmovedoras de Murger.
En esa hora todo romanticismo se hiela
en las venas. Entre la turba vese algún
falso Rodolfo con melena y sin talento, ó
alguna Mimi de contrabando, cuyas silue·
tas intérlopes se deslizan fortivamente
sobre el bulevar Saint-Michel, rumbo á
alguno de esos bailes estudiantiles que
el bajo Paris tiende como red á los extranjeros ebrios de voluptuo' idades corrosi·
vas, antros cuajados de humo espeso y

botines robustamente macizos; traia le·
vantado hasta las orejas el cuello de terciopelo, calvo y untuoso al mismo tiempo.
Bajo el ala de su sombrero bohemio relum·
braba una melena lacia. Lo poco de su
cara que alcanzamos á ver tenia cierta expresión firme, que es privilegio de algunos

Avisos Económicos
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las que se consideran enfermas de Slfilis ó _de
y ~igue el cinematógrafo, ora interesanAL RECIBIR $1.00 EN TIMBRES POS·
Escroíula,
recou,enú,\WOS
11111:)' .,uc,1,,ecm""
meute que prueben el Remedio de Muny?n te, ora tedioso, risueno Y trágí~o, sonoro TALES 6 GIRO, remitiré, I.lOrte I.)agado
para laSangre. Elimlnu.rápidament.ccualq'-!1er y mudo, jovial y triste, pareciendo estar cualouiera. de los siguientes lotes: 12 paformadeS!tllis.
l\.un eu
los casossedeca!7,,;1e
prematura y cuan:io
el cuerpo
cuhre de los hombres en un dantesco jirón de con- ouetes semillas de flores 6 de hortaliza:
l)agas, recomendamos este remedio, p11rs no denados en pena y las mujeres en un ma- 5 jabones de amole para. desmanchar: 12
!)()Sta.les de lustre; 3 pares calcetines; 1
tiólamente ataja la enfermedad sino 4.uo on,
111ina. por oolllpleto todo &lt;'l Yirus.
nicomio de pajarillos frívolos.
linterna ojo de buey con luz de 3 colores;
. No se desanim o Ucl.; ne g~st:e sumas cuan
Ese es el "bulevar" actual, donde nun- una na.vaja. para la. barba marca "Gemet rnsascnoonsu tar O.lo,especmhstas,Y compr6
.
. .,
.
2 11 011n11uiC'r botica por 4 pesos en moneda ca se ve a un pans1eíl que se respete, en los:" 920 gramos de dulces entrefinos. 6 460
m'jican:i, una botelfs del Remedio ,leMut1yon \ vano se buscarla alll á los herederos de gra.mos de dulces Hnos; 6 la.s siguientes
tres 1&gt;íezas: una. alcancía parn décimos.
para
la Sangre.Ud. ala11n con~ejo e~pccial ó de A.fonso Karr, de Glat1gny
·
Si nereRiht
o· de Aure1·tano un atra.scopo y unos anteojos de risa.. Pi·
':!llácter conflt_lencial J'CR~Cto ~ ~ll C8.'i0 per- Srholl El Paris que piensa y estudia no da. nuestra lista de 3.000 efectos y direcsonal. lo rccllnrá, Ucl. grahs dlmpéndosc O. la • ·
cione~ para. la siembra. de toda cla~e de
Mun~:on Rn1Y1rrly r•ompany, Filadelfia, E$t.a- pierde sus noches en el bulevar; el espl- semillas
de llores. zacates y de hortaliza.
4,Qe Unidos de ~orte América..
ritu y la gracia han huido ante la invasión W. B. Arrlnu:ton,
"La. Gran Barata," D~Agentes Generales: J. Labadié Sucs. y de los rastas extranjeros.
partameutu uúcn. l. GuadalaJa.ra, Jal.
Cla.-Profesa, 5.-México, D. F.
Sentados frente á, la plaza de la Sorbo·
ni, separados de él por una limonadaly
su coñac, olamos los decires sombrlos de Suaviza., limpia Y embellece el cutis.
un médico polaco
ruya amistad
hicimos
. MANDE uN PEso.
·é
b
t t n Franasco S. González y Cía.-·G6mez Palacio. ou,.
eíl la SaIpet n re; nos narra a eI or ura ·
te ajetreo de la vida mtelectual de su pals,
donde el delito de pensar se castiga aún
más severamente que en nuestras repú
blicas de alma cartaginesa. Su palabra
urdla en mal francés verdaderos poemas
Á

I

1:L
lb VINO DE STEARNS

de amargura; los músculos de su caraparetían crujir .11 contraerse en muecas de
cruel desesperanza. Lo~ nombres de Step·
niak. Tcherchesowky, Dastojew,ky. Gor·
DE ACEITE DE BACALAO
ky, Andreieff, tralan aparejadas cien anéc·
FERRUGINOSO
dotas de dolor y de ignominia; acudlan á
memoria los poetas románticos de Po~ ·.tna preparación maravillosa. la
lonia, el trio compuesto por Mickíewics,
r.iconocida por la profesión mé· Slowacki y Krasinsky, cuyo verbo tuvo
prúfética y cuyo gesto fué siemdil;a como el mejor de los tónicos inspiración
pre de apóstoles soí'iadores. Hablamos
y el r~constituyente mas energico. también de Tolstoi, el tonto subli,ne, cuyas tres ó cuatro novelas prodigiosas apeEstimula el apetito, purifica y nas le hacen perdonar los cien panfletos
enriquece la sangre y cura tod~ inger.uos que le consagran arquetipo de

las enfermedades del pecho y loi- \ la De
banalidad mlstica.
pronto, mirando hacia todas partes,
plmones.
como temiendo ser espiado, un sujeto de
Pídase siempre el de Stearnr. mal talante llegósehasta nosotros. A pri1

~=='
?rRE U
,ERICKST EAR NS &amp;CII•
UETROIT. Mtr.H .• E. U. ~-

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Dentista. A venld1\ Corona 85. (Ante.~ l'alaclol'Gnlld1&lt;! a.jllr&gt;&lt;.

genios y de muchos bandoleros. Dijo á
nuestro amigo pocas palabras, las más
indispensables para su objeto. El mMico
polaco nos pidió permiso para alejarse algunos minutos: su :interlocutor contestó
á nuestro saludo con una brusca inclinación de cabeza, más parecida á una ame·
naza que á una galanterla, y ambos se
alejaron en dirección al Trocadero, de pri·
sa, inseguros, como buhos ahuyentados
por las luces indiscretas del "Boul' Mich' ."
-¡Pobre amigo!-exclamó al regresar,
conteniendo un sollozo que hinchaba de
lágrimas sus párpados.
-¿ .... ?-interrogamos con el ceno.
-¡Pubre Gorky!-añadió en voz bala.Está acongojado. Ayer supo que uno de
sus más caros amigos fué enviado á Siberia; hoy, para que uno solo de sus dtas
no transcurra sin gota de hiel, hoy murió
en Par!s un muchacho de veinte anos de
edad, un discípulo predilecto, acaso el que
más promet!a ....
-¡Tan joven!
-En Siberia habrla muerto antes que
en Parls; la tisis le minaba despiadadamente los pulmones. Allá nadie hubiera
protegido su agonla; aqul siempre tuvo la
ayuda generosa de Gorky ....
-Y éste ¿era Gorky?
-¡Sil ¡él! Dentro de esa burda hopalanda y bajo ese gesto severo vibra un alma
tierna é inquieta: hay un romántico detrás
del realista, una caricia en su mano tosca, una lágrima bajo cada ainenaza.
-Un Musset que parece un Zola ....
.... ~
aoctor. ~ro~ brusca y varonil,
su palabra agresiva, su g~sto de presidia·
río, son el antifaz de un corazón simple,
lleno de sentimentalismos exquisitos. Por
ese motivo sus amigos queremos tanto
al hombre como admiramos al escritor.
Tan conmovido nos pareció, que preferimos cambiar de tema para poner término
á su amistosa tristura.
Aslconocimos á Goiky. En el desgarbo
de su hopalanda a&lt;livlílanse nostalgias de
sus vagancia~. Su mirar dulce y penetrante denuncia un corazón fecundo en ternuras detrás de la fi;onom!a patibularia y
hosca: solamente su melena de león enjaulado puede revelar que anida en su cerebro los mis teriosos resortes que le consagran alquimista de espintus é intérpre·
te de la realidad.
Después de conocer al más ilustre, todo
vagabundo puede inspirar interés. ¿Quién
asegura que no lleva un Gor ky dentro?
JOSE lNGEGNIEROS.

~J~

.....

GRANOS DE ORO
-El envidioso y el codicioso viven atormentados y están listos para hacer todo
negocio illcito.
-Una buena reputación es cien veces
mejor que una buena cara.
-Un joven haragán será de fijo un viejo pobre.
-Una buena e,posa y una buen11 salud
son las mejores ric¡ueza, del hombre.
-El honor debe sn la espuela de la virtud y no el estribo del orgullo.
-La nobleza debe e,tar en el corazón y
no en la sangre ni en lo, blasones.
-El que de lo que gana economiza un
centavo diario, al fin tendrá capital.

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Lurs BaRRoso; Gerente, XAvIER IcAzA; Cajero, E. FRA.NK
CAMPOS.

I

~·-------------------~--i

Em be11..ece en
Una Noche

El marqués de R.... quiere mudar de 1
portero y pregunta á un anciano recomendado para otupar la plaza:
-¿Qué antecedentes puede usted prt·
sentart
Yo misma me quité las arrugas en tres
-He sido portero durante cuarenta
aí'ios, sin que un solo inquilino se haya n oches con nn remedio casero drscubierto
})Or mí, después de haberme cansado de
quejado de mi.
-Es preciso que .venga usted con :il- consultar médicos especialistas, usar
cold creams y someterme á soba, faciales
guien que atestigüe la veracidad de sus sin el menor resultado.
palabras.
La señora A. Sánchez, me escribe :
-No es posible, señor. He sido portero "Es el único. remedio en el mundo que
de un cementerio. *
r~almente extirpa las arrugas, y el único
•*
digno de recomendara~.''
11
Todos los medios que nos conduzcan á
La señorita E. L. Vazquez, dice: i\Ie
ser mejores; todos los móviles que ti~ndan hace parecer veinte.. -años más joven."
á disminuir los sufrimientos humanos
Co~ gusto enviaré detalles á quirn me
sin preguntar de dónde vienen ni ado~de los pida, absolntamento gratis. M:i séñas
son: Helen Sanborn, Dept. 2204, Cleveland, Ohio, E.,U. de A.
van, todos son buenos.
***
Antes de facilitar informes con res·
Cuida de conservar inmaculada la ves- )ecto á mi procetlimiento, se me ha de
tidura de tu alma porque una v
• p~o~eter absoluto secret? para protejrr
ez man nus rntereses. No se harn el menor ca~tJ
•
chada, pudieras hallar muy escabroso el á quienes busquen satisfacPr uu:i, mera
camino de la vida.
1 curiosidad.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

103

EL MUNDO ILUSTRADO

102

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en las Caderas, el emplasto deberáaplicarsccomo sev~arriba.
Donde baya dolor póngase
un emplasto de Allcock,

de

Attc~ck.

~

La casa de Bouret ha puesto en ,·enta
, a el tomo número 2r de los Do;umentos
para la historia de México, que viene publicando ba jo la dirección del Sr. D. Jenaro García. E,te tomo contiene la Hgunda
y ultima partt de las '' Niticias biobibliograficas de alumno,; di•tinguidos del Colegio de San Pedro y San Pablo y San 11defonso, de Mcxico ( h y E,tuela Nacional Preparatoria) , .¡ue escribió el Dr. Félix 0,ores. Rico en informaciones , el volumen tiene gran interé; para todos los
amantes de la historia literaria de México, y es, indudablemente, uno de los más
útiles de la colección.

•
••
Editada por la casa de Valdés y Compaflla, de Mazatlán, ha aparecido una preciosa cartilla . arreglaaa por el sabio lagu~n~e, Dr. D. Agustln Rivera, el vlftuo·
sisimo escritor que, octogenario ca~,. t, davía escribe para provecho de la patria
mexicana. E,ta pequfña cartilla e;, un t ~soro. Contiene, ordenados con a , 1c1t ,
multitud de fragme)}!QS-.recogid_.Q~ ...¡i-• y. _
alll, muchos -d&amp; ellos originales o, 1 o,
Rivera, respecto de la educación de lv mu·
jer. Creemos que esta cartilla deberla ,.r
leida y relelda atentamente por toda~ la
jóvenes. No hay en ella aridez. Pur el
contrario, su lectura es ameolsima, hasta
el punto que una vez comenzada, el libro
como que se adhiere á las manos, que no
quisieran desprenderse de él.

** *
El Sr. Atenógenes Pérez y Soto acaba
de publicar un pequeñ'.) volumen bajo el
sugestivo rubro de" ¿Ellas tienen la cul·
pa?" Es una corta colección de cuentos,
de intenso col nido y bien escritdS.

Reumatismo,
Resfriados, Tos,
Dolor de Pecho,
Debilidad de
Caderas,
Lumbago,
Ciática, etc., etc.
Insista en obtener el

Noticias biobibl:ográf.cas de alumncs distingu!d,s, por
el Dr. Félix Osores.-Pensamientos Filosóficos sobre la Educación de la Mujer, por el llr. Agustín
Rivera.-"¿[fü,s tienen la culpa?" pcr Atenógenes Pérez y Soto,

\~
~,,....-;;~
Para Mal de Garganta,Tos,

Bronquitis,Pulmones Debili•
tados, y las palles sensitivas y
doloridas del estómago, apli·
quese como queda dicho.

TENCA PRESENTE- Que los Emplastos de Allcock, se han vendido á millones
durante mas de 60 a nos. Como todas las cosas buenas ban sido imi'ados, pero solament.e
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Boca á que µunfica, de lo!'
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L ociones de las Crías, Cui·
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favorecida la QUINA-LAROCHE, y que
nos sería imposible reproducir aquí, citare'· mos el siguiente:

El efecto de la QUINA=LARO=
CHE es extraordinario! ¡Comu=
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MEXICO

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

106

Benjamines .... que con su trabajo nos edi·
fican casas y templos donde vivir."
Este concilio que, como todo lo que se
asocia con el nombre de Lorenzana es un
timbre de gloria para la vida del ej~mplar
arzobispo, empezó el 13 de Enero de 1771.

Uemérides de la Semana
Cambio de la Vida
El "Cambio de la Vida" es el período más crítico en la existencia de una
mujer.
Todas las mujeres que descuidan su
salud en este período abren camino
para enfermedades y dolores.
Cuando su sistema se encuentra en
una condición desarreglada, 6 está
predispuesta ella á contraer apoplejía
6 congestión de cualquier órgano, la
tendencia inerte fácilmente se activay con una muchidumbre de irritaciones

~:fffii !i~~i~:~:iir:Jr~;:~

n

Sale Cristóbal de Olld para las
Hlbueras

I

•••

con mayor facilidad y en empezar su
tarea destructora.
La mujer inteligente pronto atiende
tales avisos que se m3:nifiestan bajo la ~"
forma de sofocación, bochornos,
jaqu!!cas, dolores de espalda, presentimiento de un mal, palpitación del coraz&lt;$n, menstruación desarreglada, extreñimiento y váguidos, al acercarse ella
al período de la vida, cuando el gran Cambio en la mujer se espera.

El Compuesto Vegetal de Lydia. E. Pinkha.m
se compuso para afrontar las necesidades del sistema feminino en ese período
crítico de su vida.
Es el Unico Remedio Infalible y Genuino para la cura positiva de las
afecciones y males peculiares de la mujers.
Cura las peores formas de Afecciones Femeninas, la Tirantez, Debilidad de
la Espalda, la Caída ó Desviación de la Matriz, Inflamaciónes, Afección de los
Ovarios y todas las Enfermedades orgánicas del Utero 6 Matriz. Disuelve y
arroja del útero los Tumores que empiezan á formarse. Contrarresta la tendencia hacia Tumores cancerosos. 0!.1ita Desmayos, Histerismo, Postración
Nerviosa, Agotamiento, y fortalece y entona el Estómago; cura las Jaquecas,
la Debilidad general, Indigestión, etc., y vigoriza todo el Sistema. Para la
cura de las Afecciones de los Riñones de ambos sexos el Compuesto Vegetal
de Lydia E. Pinkham no tiene rival.
De Venta en todas l as Far macias. Preparado en l os Laboratorios de

The Lydia E, Pinkham lllediclne Company, Lynn, !\lass., U,S,A.

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101 Médicos

1os

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VICHY HOPITA L1n1,rmed&amp;d• w 1,t6map.

4t PiÑrl
V1jip.
ttl
Bipu.

PASTILLES...:. SELS..:. COIPRIMÉS VICHY-ETAT
~ ....................................
.4
. .
~

de Enerot de 1524

Los descubridores y conquistadores de
lo que se conoce con el nombre de la América espaflola, nunca quedaron contentos
con lo que descubrlan ó conquistaban,
pues siempre esperaban hallar más, y, por
otra parte, siempre se les figuraba que era
mejor lo que hablan conquistado los otros.
Cuando Cortés se dió cuenta de las conquistas de Pedrarias Dávila en la América Central, temió que se extendieran hasta Guatemala, y para evitarlo decidió enviar á Cristóbal de Olid á la cabeza de una
expedición bien equipada y armada para
que conquistara y conservara la región
que se conocla entonces con el nombre de
Las Hibueras.
Olid salió de Veracruz, entonces San
Juan Chalchicueca, el n de Enero de 1524.
La despedida entre los dos jefes fué muy
cordial y Cortés llamó á Olid "hijo;" pero
á pesar de esto, el nuevo jefe se rebeló
contra Cortés apenas habla llegado á tie·
rra firme y emprendió la conquista por
cuenta propia.

12

de Enero de 1856

Severo del Castillo se une á los
revoluciona~
_
.,,.

de

de Enero de 1812

Desembarca en Veracruz el batallón
de Asturias

El genio militar de Morelos, hacia el
cual llamó la atención la derrota de las
tropas mandadas por Porlier, y los continuos triunfos que obtenla la causa de la
libertad, hizo que los espafloles e111pezaran á temer que los soldados de origen
mexicano que militaban bajo las banderas
realistas cambiaran de parecer y engrosaran las filas de los insurgentes.
Este temor hizo que tanto el virrey como el consulado pidieran, con reiteradas
instancias al gobierno de España, que enviara tropas formadas por españoles; las
circunstancias en que se hallaba España
en esa época dificultaban el envio de esas
tropas; pero á pesar de ello, se halló la
manera de enviarlas: el primer batallón
de espafloles que desembarcó en Veracruz
fué el llamado de 1sturias, el cual llegó a
las costas mexicanas el 14 de Enero de
1812.

/

~.,...

1771

Se Instala el cuarto concilio
mexicano

A iniciativa del arzobispo Lorenzana, el
mismo á quien se debe la fundación de la
casa de niflos expósitos, se celebró el
cuarto concilio provincial mexicano, durante el cual se trabajó de una manera
digna del mayor encomio para mejorar el
estado en que se hallaban los lndlgenas
del pals, estado que, como siempre, era
desastroso; en las constituciones del con·
cilio, que por desgracia no fueron sanclo·
nadas por la santa Sede ni por el trono,
se hablaba en un lenguaje paternal de los
indles, á quienes _se llamaba "nuestros

17

de Enero de 1618

Fundación del Colegio de San
lldefonso

Entre los grandes progresos alcanzados
por la Nueva Espafla durante el siglo
XVII, se debe hablar preferentemente de
los adelantos not&amp;bles hechos en todos
los ramos de la instrucción pública. La
Universidad de México era, á fines de ese
siglo, una de las más completas, quizás
en todo el mundo y todas las instituciones dedicadas á la instrucción estaban en
un estado floreciente.
El 17 de Enero de 1618 fundaron los jesuitas el colegio de San lldetonso; este
colegio alcanzó tal importancia desde su
fundación, que rivalizó en cátedras y en
facultades C.ln el colegio seminario esta·
blecido en la Real y Pontificia Universidad.

la

.t

¡u

La Maledicencia

e

La maledicen~ia es una cosa muy fea,
pero que entretiene mucho. Si la conversación se redujera á hablar bien de las
gentes, dorarla muy breves momentos. Lo
bueno que hay que decir de los que nos
rodean, está dicho en dos minutos . En
cambio, el ridlculo de que todos vamos
acompañados es manantial inagotable para la charla ingeniosa.-Lu1s de Tapia.

El Ilmo. Sr. D. Enrique O. de Lamadrid, Gobernador del Estado
de Colima, México, informa al Dr. Hartman
de los buenos resaltados obte·
nidos de la Pe-ra-na.

Colima, México.
Sr. Dr. S. B. Hartman,
Derrota Morelos á Paris
CARLOS
V
Y
EL
PORQUERO
Columbus, Ohio, E. U. de A.
_ A! i:.¡t~l~or primera vez en
los campos de guerra, como-s.~tenedor de
Muy apreciable se!'Ior:-Sirve la
los principios de la libertad, creyó el viUn dla en que Carlos V iba á ver el presente para manifestará. Ud. que
rrey que bastaban las tropas estaciona- claustro de los dominicos de Viena, en· habiendo usado su medicamento
das en Acapulco para vencerlo y aniqui- contró en el camino á un labriego que lle- &lt;La Peruna.&gt; para. combatir algu·
nas de las enrermeda.des para cuya
larlo; pero en vista de la relación que se vaba un cochinillo, cuyos gruñidos moles- curación
es prepara.da, be obtenido
le hizo de su marcha triunfal á lo largo de taban mucho al emperador, y cansado de los mejores resultados, por cuyo
la costa del Sur, ordenó que saliera una escucharlos, dijo al rústico:
motivo no dudo en recomendarla,
fuerza de más de mil hombres, que se ha-¡Amigo! ¿No has aprendido nunca á especialmente como muy eficaz para su objeto.
llaban en Oaxaca, á las órdenes de su je- hacer callar á un cerdo?
fe el comandante Francisco París y que
Aquel pobre hombre, sin conocer al emMe es grato repetirme de Ud.
atacara al nuevo jefe insurgente. El pri- perador, le dijo sencillamente:
Afmo. Atto. y s. S.
mer encuentro de Paris con los insurgen15 de

De las muchas defecciones que tuvieron
lugar en los primeros aflos del gobierno
de Comonfort, ninguna fué tan notable
como la del General Severo del Castillo,
quien se unió á los pronunciados de Za·
capoaxtla, de los que ya hemos hablado
en otra ocasión, y en unión con ellos proclamó á D. Antonio Haro como jefe del
movimiento revolucionarlo.
La defección del General del Castillo
f.Jé funesta para el ~obierno de la Repú·
blica, porque puso de relieve hasta qué
grado habla llegado la desmoralización
del ejército, pues tanto por el grado de del
Castillo como por sus anteceJentes, nadie
hubiera creldo que llegara á dar un paso
que tan mal dice de sus principios y de su
carácter militar y moral.
La defección del General Castillo se
efectuó el dla 12 de Enero de 1856.

13 de Enero

14

107

Enero de 1811

tes fué funesto para éstos; pero los subsiguientes fueron otras tantas victorias
para tos soldados de Morelos. El combate
decisivo, en el que Morelos confirmó los
triunfos obtenidos y aseguró su superioridad sobre su perseguidor, se efectuó en
Tres Palos el dia 15 de Enero de 18n.
16 de

Enero de

1856

Tratado de amistad con Prusia

Comonfort, en medio de la infinidad de
trastornos con que se h;ició su gobierno,
no dejó de'ejercitar, en bien de la Nación,
las extraordinarias facultades que -le ha·
bla concedido el Congreso al conferirle el
puesto de Presidente de la República.
En los dos primeros meses de su administración se despacharon más asuntos
de Importancia que en varios años anteriores. Ya hemos mencionado algunas de
~as disposiciones, y ahora mencionamus
un tratado de amistad, navegación y co·
mercio que se firmó con el rey de Prusia
el 16 de Enero de 1856.

.t

- No lo he aprendido, ¿y tú?
-Yo si-respondió Carlos,-cógelo por
el rabo y verás como no vuelve á chillar.
Hlzolo asl el labriego, y al ver que efectivamente el animal se callaba, volvióse á
Carlos V y le dijo:
-Bien se conoce que has guardado cerdos más tiempo que yo.

.t
Un Fauno
Yo ful, durante largo tiempo, un fauno
habitador del follaje, que vivl entre flores
en un parque abandonado, en donde espiaba con mis ojos de mármol siempre en
admiración el vuelo de alguna 'ardilla frágil ó de una nube .... Cuando yo abdicaba de ti, ¡oh Eudororera para, en el claro
de luna e1, que se desangra una mandorra, asumir la palidez de tu Cimodocea.
otras veces, con la piel hormigueante de
lujurias. también me entretenla con la
flor de Carmen, pegada al oro de ¡mis ,he·

ridas.-Ernesto Reynaud,

ENRIQUE

0. DE L AMADRID.

Y una infinidad de simples pa.
HAdecimientos
causados directa.-

mente por la variación del tiempo.
Estos generalmente son más severos en el excesivo calor del vera,
no y el intenso frío del invierno;
pero se presentan en todas las estaciones.
Sea resfriado 6 tos, catarro de la
cabeza. ó mal de los intestinos de
hígado ó los ri!'Iones, la ca.usa. es
casi siempre la misma.
El mal tiempo afecta la membra.·
na mucosa de los órganos, y el resultado es alguna.de estas enfermedades.
La Peruna ha llegado á ser hoy
el auxilio de miles de hogares, para
padecimientos de este género.

La Peruna se vende en to.
das las Droguerías, en dos
tamaños de $1.00 y $2.00 Bo·
tell a.

.;.'

,,

�EL MUNDO ILUSTRADO
108

109

EL MUNDO ILUSTRADO

CALtNDARIO Dt LA StMANA
UNA IDEA AÑEJA Y TONTA.

VIERNES

22

Se creía antiguamente, que una
San Vicente, diácono, mártir (se celemedicina era benéfica en proporDOMI NC30
bra con rito doble de segunda clase) y San
Anastasio, mártir. Su fiesta el 17 de Feción á lo repugnante de su sabor
17
brero.
y olor; pero ya sabemos que tal
Conjunción de la Luna y Mercurio á las
(39 de mes y 29 después de la Epifan!n. 10 h. 8 m. de la noche.
idea era un disparate. Ko hay
El Dulce Nombre de Jesús; San
ninguna razón por la cual la m~- Mmerva).
Antonio Abad, patrón menor principal de
SÁBADO
dicina deba ofender á los senti- la ciudad de México; Santa Leonila, márdos más que los alimentos, y por tir. Oficio y misa de la fiesta del dla: rito
de segunda clase y ornamento blac123
lo mismo, uno de los triunfos doble
co; c;e conmemora el primer santo en la
más grandes que ha alcanzado la arquidiócesis y para la ciudad de México San !ldefonso, obispo, confesur (se cetraslada al I I de Marzo. También se lebra con rito doble de segunda clase), San
q1úmica en los últimos afies, con- se
hace conmemoración de la dominica ocu- Raimundo de Peñafort, confesor (su fies~iste en lo que se puede llamar rrente. El tercer domingo de mes procE:- ta el 18 de Febrero) y Santa Emerenciana,
con el Divinísimo y misa solemne en virgen, mártir.
la redención del aceite de hígado sión
Catedral, Guadalupe y parroquias, con
de bacalao. Todo el mundo sabe asistencia de las congregaciones del Sao·
cuan asqueroso es el sabor y olor tlsimo, establecidas en cada parroquin.
"Por más de 50
El mismo domingo, 39 de mes, solemnes
años he tenid &lt;&gt;
de esta droga en su estado natu- cultos
en Sm Diego, en honor de Nuestra
constantemente c11
ral, y no es de extraflarse que la Señora del Perpetuo Socorro. Función somi casa el Pectoral
lemne é indulgencia plenaria en la parromayoría de la gente declare que quia
de Santa Cruz Acatlán, por San Ande Cereza del Dr.
prefiere sufrir la enfermedad á. tonio At,ad. En la misma parroquia empieAyer. 1\Ii p:i drc
za
la
bendición
de
animales
que
termina
tomar el areite de hígado de
me dijo
el 28 de Febrero. En San Lorenzo función
bacalao puro. Ahora bien, es de la Vcla Perpetua. Función titular del
repetidas
una de las leyes de la natura- Señor de las Esqu!pulas que se venevecesc¡ue
en el pueblo de San Bartolo Coateleza, que un remedio que es re- ra
me s:ilní
pec, jurisdicción de Huisquilucan, habienla vi tl a
pugnante al olfato y al paladar, y do exposición del Divintsimo todo el dla y
por la tarde.
cuant1c
que tambien revuelve el estóma- procesión
Conjunción de la Luna y Marte á las
y o e rn
go, no puede producir buenos re.. 5 h. 25 m. de la tarde.
muy j ,,.
sultados, pues el organismo se
ven.
"
rebela en su contra y á gritos
LU N ES
pide deshacerse de él. El milaEn miles de hogares el Pectora l
gro apetecido se encuentra en la
18
de Cereza del Dr. Ayer es cual la
PREPARACION de WAMPOLE
La Cátedra de San Pedro en Roma (con- consigna tradicional de la familia.
en la cnal tenemos la parte va- memoración de San Pablo), Ss nta Prisca, Primeramen~tt&gt; ·turrraFet1-lo~~liosa del aceite, sin los denüs ele- virgen y mártir, y San Leobardo el empalos, después los padres y ahora lo
mentos. Este moderno y eficaz redado.
toman los niños. Para resfriados,
reme&lt;iio es tan sabroso como la
miel y contiene todos los printoses, bronquitis, crup, tos ferina,
MARTES
cipios curativos del Aceite de
•
gripe, inflamación de la garganta ó
Hígado de BacaJao puro, que ex19
de los tubos bronquiales, el
traemos de los hígados frescos
La dedicación de la Santa Iglesia Catedel bacalao, combinados con J a- dral de Mérida (Yucatán) . Santos Canurabe de Hipofos:fitos, Malta y to , rey ; Mario, Marta, Audifaz, Abacum ó
Abaco, mártires, y Wolstano, obispo, conCerezo Silvestre. · Tomado ántcs fesor.
Rito semidoble que permite la cede los alimentos, evita y cura la lebración de misas privadas de difunto.
d!a 19 de cada mes misa solemne, exDispepsia Nerviosa, Afecciones El
posición del Divinlsimo ó velación en vade los Pulmones y todas las en- rias iglesias, en honor del Patriarca Sefermedades q,10 se originan por ñor San José. V!speras en la parroquia
San Sebastián.
se halla preeminente sobre todos
las impurezas de la sangre. "El deConjunción
de la Luna y Venus á las
sus rivales. No contiene alcohol ni
Sr. Dr. 1!'. Zímaga, Pl ofesor en la 10 h. 26 m. de la noche.
veneno. No ha de aceptarse nin·
Escuela Nacional de Medicina de
México, dice : He usado la Prepagún substituto.
MI ÉRCO LES
ración de Wampok, como tónico
Cada frasco ostenta la fÓ1wiula en la
reconstituyente, con muy buen
20
1'0fulata.
1'1·eu1wte usted á su m édico lo
resultado. " Nadie sufre un deLa dedicació,1 de la Santa Iglesia CatE· que opina clel Peeto1•at de Cc1·eza del
sengaña con esta. En Boticas.
Dr. Ayel'.

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer

dral de san Luis Potosi. San Fabián, papa, y San Sebastián, mártir, oatrón principal de la ciudad de León. Función titular é indulgencia plenaria en la parroquia
de San Sebastián.
Conjunción de la Luna y Urano á las
7 h. 2 m. de la noche.

JUEVES

21
Santa Inés, virgen, mártir; Santos Fructuoso, obispo; Augusto y Eulogio, diácono, mártires. (Su fiesta el 16 de Febrero ).
Conjunción en Capricornio á las 5 h.
35 m. 18 seg. de la tarde. Viento trio.

Preparado por el DR. J. C. AYER y CIA. ,
L owell, Mass., E. U. de A.

LINIMENTO CENEAU

••• 'J'OPICO

rHaplu114• ll
..... 1la dolor III
ealda 4•1 pelo, ear1
rapld1 'I Hl'Qrl de
111 Cojera,, Eaparl• -•.lob!'tlbQtlOtlo

- Toroedara1,e1c.,ei._
lle't'lllal•o J NIO}PUTO 1am1jonl)le;

París, 166, Rue S1.ffonor, Jtodu larmwa.

Carta Abierta de Balbino Dávalos Sobre "Reconquista"
DE FEDERICO GAMBOA

Londres, 30 de Septiembre de 1908. prisa, la idealizas en una aspiración fuerte y sana, regeneradora y fecunda. Eso es
Mi querido Federico:
Acabo, ya bien avanzada la noche, la arte, y arte bueno, _arte; generoso, arte
lectura de ''RECONQUISTA," lectura he- santo.
Ciertamente no has abandonado, sino
cha casi de un tirón (tanto me interesó),
PARA LOI
desde las primeras horas de la tarde, ya que te afirmas una vez_más en los proceDlfNUS
que sólo habla recorri&lt;lo, en uno de los dimientos naturalistas de novela, ya no
dlas anteriores, las veinte ó treinta pági- sólo de Zola, tu admirado maestro, sino
"El
nas que presentan á tu artista en la de- aún de Blasco lbáñez, quizás, en aquello
solación de su reciente duelo. El Congreso de enardecerá los personajes en peroracioDentífrico Ideal"
de Educación, que acaba de concluir, se nes trascendentales, ;vale decirsócliill'sme vino encima, interrumpiéndome la lec- tas, ante el problema moral, y el probletura comenzada ...... Y ¿qué te habré de ma religioso, y el problema polltico civil,
Llmvla y conserva· la
decir que no trascienda á incienso? .. ... . y e! autonómico/que as! Infunden pavor
I dentadura como nln¡¡ún
otro.
¡Vamos!- déjome de niñerlas, que ante como esperanza. ifPero: tarprocedimiento
Acevtado por miles de
todo somos viejos amigos, y, conociendo ó procedimientos no provienen de imitaDentistas.
No
hay
otro
Que
lo substituya.
ción,
sino;:de
afinidad
de
temperamento,
tú mi independencia de carácter, que no
De venta en todas las Droguerías y Boticas
me retiene nunca de decir la verdad bue- lo cual te da plena libertad de '.invención, 11. fl).50 tubo, 6 directamente. remltlen!lo el lm ,
na ó mitla, ó lo que por verdad tengo, no vigor de puño y de pensamiento pahe de temer que atribuyas á lbonja la sin- ra llevar á término:rtu severa labor, no
ceridad con que te hablo. En cuanto á los sólo con el Sdreno reposo de quien sab?
demás, qué me importa su juicio si, pa- lo que hace y lo que tiene que hacer, sino
IHwrk, • . J., u. s. A.
rodiando á la Carolina de tu cuento, bien m1nteniendo ·:suspenso-el -ánimo· ante e·l
puedo repetir:-Lo sabemos tú y yo, y con interés de un drama, á la vez sencillo· y
hondo. Esas escenas de vida Intima [paeso basta.
SI, tu libro me ha encantado; más aún: ra mi, en lo que principalmente sobresame ha convencido. Es una creación gran- les y en lo que no te pareces ánadie] , ab.
diosa y noble de rege:ieración humana, solutamente naturales, absolutamente viregeneración artlstica, regeneración social vidas, que graban en la memoria la im pre·
Yo misma me quité las arrugas en tres '
y reconquista patriótica. Su s!mbolo, al sión de que se han desarrollado á nue,
revé, de muchos, es claro, y como todos tra presencia, por personas de carne y noches con un remedio casero descubierto
los slmbolos del a1te, majestuoso. Entrar.- hueso, en circun~tancias ineludibles y rn por mí, después de haberme causado de
consultar médicos especialist:1s, usar
do en el terreno de las ideas abstractas, momentos solemr. es, diré mejor culmina1 - cold creams y someterme á soba ; faciales
yo me lo traduzco asl, á riesgo de oscure- tes, son cuadros intensamente sugesti- sin el menor result::ulo.
cerlo en vez de explicarlo: "La gran vir- vos. La mucha lectura, el afán del análiLa señora A. Sánchez, me escribe:
tud, el ideal social, el deber salvador de sis y el conocimiento del oficio, aunque '' Es el único remedio eu el mundo que
la integridad de un pueblo, estriba en el no lo hayamos practicado, si bien son realmente extirpa lás arrugas y el único
'
esfuerzo voluntario de vencer y aniquilar elementos que afinan nuestra- sensacio- digno de recomendarse. ''
La señorita E. ·L. Vazquez, dice: '' Me
todas las mezquindades individuales, ge- nes, adormecen un tanto nuestra emoción
neradoras de las miserias públicas, desde ó lo que viene á ser lo mismo, l·a hace~ hace parecer veinte años más joven.''
Con gusto enviaré detalles ú quien me
los hábitos viciosos, adquiridos en fuerza más tardía, menos espontánea, menos li
los
pida, absolutamente g;·atis. Mi señas
del mal ej~mplo y al contagio ambiente, bre. Y si yo, que soy de los escudri ñado- son : Heleu Sa11born, Dept. 220+ Clcveh1sta las iniquidades causadas por la res y más descontentadizos, me interesé land, Ohio, E. U. de A.
'
barbirie de la comunidad cruel y egoi~ta, en esos cuadros, olvidándome de criticas
Antes de facilitar informes con res·
a~! engrandecemos el esp!ritu hasta al- y farándulas y segula leyendo y leyendo pecto á mi procedimieDto, se me ha de
ca~zar el bien mayor á que puede aspi- con avidez, subyugado por la verdad del pr.on:eter absoluto secreto para protejn
mis rntereses. No se hará el menor caso
rarse . .. ¿Y cuál es este bien?.. .. . Ami relqto, sin darme cuenta ni de ti ni de mi
entender, movido de tus nuevas ideas, sino de lo punzante del drama, ¿qué efec~ á quiene~ busquen satisfaCPl' una mera
has hecho, aunque no podré asegurar si to no h'lbrá de producir tu novela en las curiosidad.
deliberadamente, novela tendenciosa de almas felices que leen por leer, en las condel
propagandista católico, y antójaseme que ciencillas crédulas que ven los bastidofundas ese bien en la fe, en la religión, y res de bulto y no se sospechan de tramoLas cualidades a nti ptic:-i:i.:s,
muy especialmente en la fe y la religión ' as? Te digo que harás llorar, porque
yo
...
vamos
¡á
mi
se
me
humedecieron
detersivá.s
y c1catrizaut1 s ift1tcatólicas. Empresa peligrosa, que pudo
han merecido al
perjudicar, desde el punto de vista artisli- alguna vez las pestañas! .
y casi ninguno de tus personajes me agra¡jj
co, á tu obra como novel&amp;, como ha ocu-.
rrido, tras un eflmero entusiasmo, á las da. No es censura ni paradoja, ni salida
del P. coloma. Pero la virtud de los stm- efectista, ni contrasentido retórico, vulgo
su adm1s1ón en los Hospit ales
bolos es grande, y la consoladora feli- anUtesis: es la verdad. Brevemente los
de Paria, explica11 la hoµa dt'
cidad que tú caracterizas puede interpre- examinaré por su orden; vas á ver.
En desagravio de la descortes!a con
e!"e producto pa1·a lodos los usu~
tarse, también, más de conformidad con
del tocador : Cuidados de la
todos los credos y todas las ideas: la se- que voy á tratarlas, atenderé, de preterencia, á las damas. Emilia, mujercita sana,
Boca á que purifica, de l&lt;J~
renidad de la conciencia.
Cabellos cuya caida detiene
Lejos, pues, de haber dado á tu noble hacendosa, buena madre y esposa modelo,
Lociones de las Crias., Cuí·
fantasla simbólica la apoteosis final de en nada vituperable ni por haber cedido á
los
caprichos
artísticos
de
su
duefio,
hizo
d
a dos intimos, etc
una vista fan
agóri:1 del cielo,
Dascon{l,arse de las {alsificacwnes
nubes, y resplandores, y coro de ángeles bien en morirse al comienzo del libro, porEN LAS FARMACIAS,
en torno de los héroes divinizados, que que á la postre, lejos de que hubiera loUntcoAgente
apoderado
. Carlos
MULLER
Apartado
1(l()4,
Mexzco
si de!.lumbran á la cándida muchedumbre, grado aburguesar á su marido, por lo renducen á muchos á escabullirse á '.toda calcitrante que ~s á lo incolo:ro~e:l~a~r;ti:st~a~,

Dentacura Co.~

Embellece en
Una Noche

HIGIENE TOCADOR
si

eºª/tar saponL Bé f
e eu .'

~:=~~~~!!!!!!!=~~~:;;

�111

EL MUNDO 1LUS'tRA:DO
EL MUNDO IL'USTtlA!&gt;ó
110

habrialo aburrido con su honestidad fria
y hécholo, no un desertor, sino un irrecon11
ciliable enemigo de la vida apacible á que,
11
con mayor afán y convencimiento, se llega
á través de sacudimientos pasionales.
Tocóle dejar dos hijas, una hereáera de su
gazmoñeria, que paró en religiosa como
hay tantas, más beata que mlstica, sin
ID&gt;JE. MIJE.Xllt(O
enjundia de santidad. La otra, dechado
de temperamento carnal, libre como creció de toda sujeción doméstica (ya que
la bonachona de Refugio no podla más
que prestarle el insignificante amparo que
en ella simbolizaste aplicándole tal nombre, ni eran de influir, en la restricción de
sus inclinaciones voluntarias, las rutinarias enseñanzas y ejemplo de las pobres
maestritas), pudo haber desarrollado su
carácter con todo el vigor de las naturay
lezas excepcionales; pero, como á menudo
acontece en el medio que la pones, prestóse á proporcionar un caso más del maVIAJES DEtrimonio vulgar, de la viudez vulgar, de
la maternidad vulgar. ¿Y Carolina? Tampoco me seduce sino en su resignación y
RECREO á EUROPA
entereza de esplritu; pero siendo ese tipo
de mujer, con toda su heroica paciencia,
bastante frecuente entre nosotros, queda
siempre al nivel de las seducidas á diario.
¿Qué te diré de los hombres? .... No quiero fastidiarte prolongando esta carta con
aparentes censuras. Déjoles en su real
insignificancia como individuos al lado de
sus cor,sortes, hijas, amigas y concubi·
OFICINA DE BOLETOS:
nas. Medianias casi todos, especialmente
Salvador, quien no descuella ni como
hombre,
ni como pensador ni como artis·
CALLE DE VERGARA,201
ta. Hago excepción de Covarrubias, que
es una fuerza, el verdadero salvador de
MEXICO, D. f.
infortunios y de ideales. Lástima que no
lo agraciaras con un homl&gt;re connotativo
como al protagonista y á Refugio. Yhago
excepción partlcularisima de las maestritas, los personajes más obscuros de tu libro y los más atractivos; grandes en su
f.
JE..
YOUNG,
Ceo. W. lHlll!B3183AruD&gt;,
humildad, extraordinarias en la monotoVICE-AGENTE
GRAL.
AGENTE GENERAL
nla de su vida y de su obra, criaturas sinDE PASAJES
DE PASAJES
gularmente dibujadas por tu observación
fina, perspicaz y segura.
Pero de que tus entes no me agraden
11
¡SIEMPRE. LO MEJOR!
como seres sociales, no se deduce que no
11
me encanten como reproducciones esmeradamente hechas y sorprendidas en el seProductos mara· no mismo de la realidad y la vida.
El fondo que tomaste para campo de obvillosos para suavi· servación
ha surgido real y visible á tu
zar, blanquearyater· evocación fantástica. Observas, sondeas,
analizas y copias en figuras fotográficaciopelar el cutis.
exactas á los indigentes de enerExigir el verdade· mente
gias morales que lo pueblan. Si Salvador,
ro nombre.
Carolina y su parentela y cofrades no
aparecieran como los presentas, no serian
lleh,1111 los productos 11mll1rn
productos del medio social que describes
J.SIMON.
y tu novela habria perdido su documenta·
9. FAUllG, ST. MARTIN
ción humana y su virtualidad psicológica.
PARI.B (lOe.)
Con individuos de tendencias, aptitudes y
méritos más altos, como los que has sa·
bido creu cuando era necesario, en "Metamorfosis,'' habrlas traicionado tus proLA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
pias impresiones y el sentimiento de la
es la reina de las 1&gt;0madas, 1&gt;0r&lt;1ue 1l1mpre cura, 1lempr1 alivia y siempre es eft·
verdad, que es el alma del arte. ¡Yqué pocaz. Millares de personas curadas con ella testifican sus maravillosos resultados, y p0r esto es aue se ha hecho la_preferida del público Basta usarla una vez
der de corporización y psiquisación el tupara tenerla siempre á prevención. Produce efectos seguríslmos en
yo! Digolo asl, .con neologismos de mi
Granos, Tumores, Almorranas, Heridas, Pústulas, Llagas, Uñe°'os.
Ulcerl\S, Quemaduras, Fístulas, Eruvclones, &amp; •• &amp;.
propia inventiva, porque no me ocurre,
Ue venta en todas las Droauerfas y Boticas.
\ '....
por el momento, cómo denominar la habilidad con que plasmas el barro y confor-

¡Siempre lo Mejor!

lLfüm®~~ w~~Il(Q)iffi~n®~
Cuotas especiales

á los Est. Unidos

o

LJ

me á su calidad le das vida y acción con·
gruentes. Tus figuras son nuestras, y no
esta ni aquella ni la de más allá; pero son
nuestras! Sin que las hayamos visto an·
tes, nos son familiares en su aspecto, en
todas sus actitudes y movimientos. Yo he
visto continuamente, en la faz nazarena
de Salvador, una dulzura y una sonrisa y
una genialidad que amé en la cara inolvi·
dable de un escultor querido; el literato se
me aparece con rasgos fisiognómicos tu·
yos; á Carolina, á su padre y á sus vecinos, los traté de bohemio, y todos y cada
uno de esos hijos de tu imaginación me
evocan millaradas de recuerdos. Ysi me
aparto de ellos y miro á los cuadros,
cuántos sitios favoritos, cuántas reminiscencias borrosas de olvidados y pintores·
cos rincones me resurgen, con detallada
claridad, en la memoria. Testigo esa casa
de la calle de la Canoa, en cuyas azoteas
pinta prodigiosamente Gedovius. Yen nada el valor de tus descripciones se amen·
gua porque tenga rivales, por ejemplo, en
"Santa" y "Suprema Ley," puesto que
también son obras.de tu fecundo e~fuerzo. Con cuánta sagacidad de juicio piensa
González Obregón que tú has sido quien
encontró las verdaderas vetas de nuestra
novela nacional. Es cierto. Esa novela
nacional que inició vigorosamente Lizardi; que fué reducida á cuadros más ó me·
nos locales y llenos de vida por Facundo
y por Payno; que Riva Palacio y Mateos
creyeron descubrir en el seno de nuestras
leyendas y de nuestra historia; de la que
Altamirano, con temperamento clásico é
lmpetus románticos, fué predicador y pro·
pagandista incansable; esa novela nacional entrevista, en momentos felices, por
Fernando orozco y el viejo Ramlrez en
sendas narraciones indignas del olvido en
que yacen, y que posteriormente ha sido
academizad.t por Delgado, y López Por·
tillo y Sánchez Mármol y aun Rabasa,
quien á desatiempo ha retirado su acerta·
da mano de las entrañas del prnblema;
esa novela nacional no ha aparecido ple·
namente sino contigo. En sus anteriores
presentaciones afectaba sobra :.ó falta de
regionalismo, resabios de escuela, amaneramientos de métodos. Yno sólo e~tv,
sino que descubrla procedencia y senti·
mientos extraños, de otros tiempos ó de
otros pueblos; aprendizajes de buena ó de
mala ley; vlnculos formales ó .ilegitimos
con nobles ó plebeyos, desde el incierto
autor del Lazarillo de Tormes hasta el
P. Isla, hasta Pereda, entre quienes causa
pena contará Fernández y González. Tú,
con tu esp!ritu sereno y observador, con
tu reflexión concentrativa, con la conti·
nua experiencia que te ha proporcionado
la vida, y principalmente, acaso, con esa
bonhomia persuasiva con que te deslizas
a lo más recóndito de las almas, has lo·
grado, quizás sin quererlo por la fuerza
misma de las cosas, saturarte de nuestra
psicologia nacional y producir la obra que
tu Salvador soñaba tanto.
y como eres de los conquistadores del
espacio, y hoy está en auge el vuelo, remóntate cuanto antes á tu nueva fantasia
de novelador y artista.
Tu amigo que te quiere.
lFirmado): BALBINO DAVALOS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo

Año XV-Tomo 11

1
1e

segunda clase, en 3 de Noviembre ele 1894.-lmpreso en papel de las FAbricas de San Ra!ael.

México, 27 de Diciembre de 1908

'

El Señor P¡esidente de la República presen~1ando ~l desftle
organizado en su honor en Guadalajara.

Número 26

�EL .MUNDO ILUSTRADO

814

!Dñrredorio:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALF O NS O E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México. D. F. ApartRdo oostal 2.570. -Teléfonos: Erlcsson, 1476.
Compalifa. Telefónica, f71.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad ..............................
En los Estados........... .. .. . . .. . . .. .. . . .. .. .
En el Extranjero,...... . . .. . ... .. . .. .. . .. .

$ l.2'i

1.50
2.00

NÚMEROS SUELTOS:

En la Capital.. .......................... $0,3,5 cs.
En los Estados..... .. . .. .. .. .. .. .. .. .. $0.50 cs.

La Viuda de Claudio
Confieso que me volé-¿quién no tiene un pronto?-y tomando á Manuel por la solapa le dije
con rabia:
-Eres un canalla, un mal caballero-y no sé si
agregué alguna expresioncilla de esas con que
creemos todos, hasta las gentes educadas, que se
realza más nuestro enojo, pues nos figuramos que,
al acercarnos á los villanos, se nos toma también
por gente de arrestos y capaz de hundir un puñal ó de descerrajar un tiro.
Manuel se desasió violentamente de mi brazo,
se compuso el traje, se limpió el sudor que le
aljofaraba la frente, y dominando su alteración,
me contestó con fingida calma:
-Vamos, hombre, no es para tanto; ¿á qué viene
tomar las cosas por la tremenda ni acabar por una
tontería con nuestra amistad de mil años'r
Más tranquilo, pero en el fondo excitado todavía, susurré poco á poco, lanzándole á la cara las
palabras calientes, como si fueran 11 u via de perdigones:
-¡Tonteríal Llamas tontería á tu acción cobarde
é indigna. Bien sé yo y bien sabes tú que no podías ni puedes querer á la desgraciada Faustina,
y conociendo lo que yo la estimo y el cariño que
l e tengo desde la infancia, la haces creer en embelecos amorosos ....
Ya dueño de sí, Manuel me dijo con sorna:
-Decididamente hoy no estás razonable; pero debes t ener entendido que, lejos de merecer
reproches por mi acción, soy acreedor si no á que
me pongan en los altares, sí á que me lo agradezcan los que qu ieran de veras á Faustina.
Siu hacer caso de mi gesto de en:ojo se arrellanó en la silla que encontró más cercana y empezó
á razonar así:
-Tú crees que yo soy un pillo y un mal hombre porque he hecho concebir esperanzas á tu
parienta. Pues si así me llamas insulta también
al ministro que te promete y no te da un empleo,
á la coqueta que dice que te quiere y en realidad
anda en trapicheos con otro, á la tía que a pesar
de sus toses y sus malos modos te hace esperar
una herencia y otorga testamento á favor de otro,
al chico que te vende un billete de lotería que
no sale en lista y á todo el mundo, en fin, que te
hace pasar unos días alegres, contentos y dichosos, á reserva de darte un desengaño que debía
llegar de todos modos. Yo opino, y si tú estuvieras en tus cabales dirías lo mismo, que si el
gobierno ayuda á las líneas de ferrocarriles ó á
las empresas de riego, debía ayudar igualmente á
los jovenes de buen corazón que enamoran á las
mujeres feas. ¿Hay algo que deba pagarse á mejor precio que la esperanza? ¿Hay algo mejor
que un recuerdo grato y dulce? ¿Hay algo que,
en una república bien organizada, convenga más
que la al egría de los asociados? Porque las infidelidades se olvidan, los malos recuerdos se alejan, los desdenes pierden su fuerza, los tiempos
malos pasan, y á la postre q ue4a en el fondo, en el
poso del alma, algo inefable, bello y grato que no
llega á desaparecer nunca, que es como sutil gota de esencia en una fin[sima lágrima de cristal.
-Conceptuosillo estás, dije con sorna.
-¿Qué más querría el cincuenta por ciento de
las mujeres que un poquito de amor, aunque después tuviera un mucho de olvido?
- Y el desengaño, Manuel, repl iqué como argumento irrefutable.
-El desengaño, si llega, bienvenido sea, pues
de todo nos desengañamos en la vida y no sé que
exista un amor tan firme que resulte invulnerable
á las variaciones del tiempo, del carácter y del
aparecimiento de otros ídolos. Pero casos se dan
en que un engaño, un engaño piadoso, sea mil
veces más bienhechor, más caritativo, más benévolo que todas las realidades. Un engaño así viene á ser como un rayito de sol que con su luz
desmayada dora todo el cielo de una existencia,
lo envuelve en una zona de melancólica poesía y

lo convierte en algo más bello, más grato y hasta
más real, si no te escandalizas de la paradoja,
que todos los amores que han admirado á la humanidad.
Iba á interrumpirá aquel juglarcillo de la frase; pero él, mientras encendía un fósforo para
avivar la lumbre de su Gioccondo, regalía superior de Antonio López, me atajó con resolución
diciéndome sobre la marcha: «Ustedes, los Toledos, se han asombrado del cambio súbito de Julia, tu prima, la de la calle de Lujanes, y no sabeo que esa transformación se debe exclusivamente á la influencia amorosa. Con esa cara de
gato enfermo de cólico, esos ojillos qne destilan
vermellón y piedra azufre y ese busto que se inclina al suelo más de lo que quisiera, Julia ha tenido un poema amoroso, sus días felices, su romance, en una palabra, como dicen los ingleses.
Julia amó y fué amada ó creyó serlo, que para el
caso es lo mismo, y Julia vive de ese recuerdo,
se satisface con esa creencia, y el fin de su vida,
que en mujer de su temperamento se concreta en
eso sólo, en querer y ser querida, está cumplido
con exceso.
¿Te acuerdas de Pepe Antúnez, aquel bellaco
que pasaba la vida en imaginar chuscadas para
hacer reir al pueblo? No puedes haber olvidado
muchas de ellas, ni menos el trágico fin del gracioso, ocasionado por una de sus salidas de tono.
Pepe conocía la repulsión, la mala voluntad, el
odio indudable que á la pobrecita Julia tenía
Claudio Manrique, y se divertía en excitar la furia de nuestro guapo camarada, haciéndole creer
que estaba prendadísima de sus pedazos la pobre
Toledo, que en verdad no había pensado en coger
semejante novio, pues-pobre gusano de la tierra- no soñó nunca en alzar su cabecilla viscosa
y sin gracia hasta un astro que estaba tan lejos,
tan lejos, que, por ocultarse del todo á sus ojos
miopes, ni siquiera llegaba á deslumbrarlos.
Pepe concibió una traza diabólica y que no
sé cómo llegó á convertirse en una verdadera
bendición. Vino á ser el bromista como aquel
falso profeta que, enviado para decir maldiciones
á Israel, al querer cumplir su encargo apenas supo prorrumpir en alabanzas y cánticos de gozo.
Me hizo escribir una serie de cartitas incendiarias, hablando de la pasión de Claudio para Julia ( ya sabes que en el pueblo disfrutaba yo de
cierta glorio la literaria), mencionando los muchos
obstáculos que se oponían á que se hiciera pública la noticia y pidiéndole por todos los santos
que apagara aquel volcán que lanzaba torrentes
de fuego en las entrañas de nuestro amigo.
Un trozo de cielo quehubieradescendido sobre
la cabeza de la desgraciada, un rompiente de gloria que se hubiera abierto de súbito en su abismo,
no habrían sido para ella alegrías tan grandes como la que la P.najenó al saber las nuevas que le
comunicábamos: como Tobías, palpaba un ángel
enmedio de su sombra, como los monjes medioevales emprendía noche á noche un viaje al paraíso...
Indicábamos en las nuestras adónde podía ella
mandar sus cartas, y allá iban las respuestas ardientes, incendiarias, llenas de besos ideales, de
nostalgia de entre_vistas nocturnas, del deseo de
permanecer horas enteras mirándose en los ojos
del que ella creía su amador rendido. Qué irases
tan caldeadas de pasión, qué conceptos tan nuevos y tan ricos en energía, qué voces salidas de
un alma cerrada hasta entonces á todas las ilusiones y á todas las dichas.
Como los labradores, sin quererlo ni saberlo,
suelen hacer brotar con la reja de su arado chorros de aguas vivas que fecundizan comarcas enteras, nosotros habíamos hecho saltar un manantial de dulce y pPrenne alegría que inundaba
de bienestar y de placer un alma que había sido
hasta entonces páramo estéril é infecundo.
Alarmades nos encontrábamos Pepe y yo sin saber cómo concluir con aquella comedia en que
nuestra torpeza no encontraba un armónico des·
enlace, cuando vino, tú o recuerdas bien, el de·
safio de Claudio por aquellos malhadados asuntos
políticos que tan insignificantes consideramos
ahora y tan enormes veíamos entonces. Claudio,
bello como un Apelo, caballeresco como unAmadís, inteligente y gracioso como un Cupidillo
travieso, cayó bajo los tiros de un matarife vul·
gar (dicen que pagado por sus contrarios) en
aquella pendencia indigna de él y de su importancia.
Cuando se supo que traíamos (recordarás que
íuí uno de los testigos) el cadáver de nuestro
amigo, se supo también que Julia Toledo perdía
el juicio y loca duraba por más de seis meses.
Cuando volvió á la razón, Pepe había muerto
de la manera trágica que sabes y yo no me atreví
á referirle á nadie la farsa en que había intervenido porque pensé piadosamente que mi revelación le habría quitado á la infeliz muchacha la
ilusión que le restaba: ahora te la cuento á ti para que veas cómo una mentira puede alegrar una
vida y hacer la dicha de una criatura, cómo un
amor mentido puede sustituir á un amor real y
claramente confesado.
Julia vive, ya lo sabes, siempre reclusa y enlutada; las frases que de cnando en cuando-cada
día con intervalos mayores, porque la humanidad
es desagradecida-consagran los periódicos á la

memoria de Claudio, ella las guarda como si fueran preseas de valor incalculable¡ y asómbrate,
ahora que nosotros no ponemos ni una flor, ni un
recuerdo en el sepulcro del asesinado, aquél se
halla siempre limpio, fragante y lleno de primor,
porque lo cuida la mano de la que se figura que es
su viuda debido primero á una bromilla indis·
creta y después á mi silencio piadoso.
Dicen que hasta piensa en publicar (con iniciales por supuesto) la correspondencia amorosa
del difunto- con lo cual, si se reAliza la empresa, no es difícil que yo conquiste la fama literaria, que en vano he perseguido escribiendo novelillas y piezas en un acto, siempre escarnecidas
y silbadas.
Ya repuesto, sonreí nuevamente con la histo·
ria, y salí del café meditando en las cos..".s que
me había dicho Manuel.
V, SA.LADO ALVAREZ.

815

EL MUNDO [LUSTRADO

w

ü\1onterre~
~ ctual

~

Crónica Científica
EL AYUNO
circunstancias en las que la
HA Yabstinencia
de alimento se relaciona con prácticas religiosas, y esta manera de culto
es aceptada y aun recomendada por muchas religiones.
Desde el punto de vista científico, el ayuno produce, entre
otras cosas, una cierta claridad
mental y una sensación de ligereza en la parte física, que forman un notable contraste con el estado
habitual de las personas que se someten al ayuno.
Como consecuencia natural, el efecto final del
ayuno es un triunfo sobre la carne, puesto que favorece el desarrollo de las potencias morales é
intelectuales á expensas del músculo.
Gran parte de este resultado depende, no sólo
en la constitución del que ayuna, sino en la naturaleza de su ayuno, en la cantidad de alimento
de que se abstenga y el tiempo que dore la abstención.
Detrás de la cuestión del ayuno está la más
trascendental del agotamiento por hambre, el cual
conduce, á veces, hasta la muerte al individuo.

*••

Muchos casos de ayuno, sobre todo entre los
que se exhiben, están muy lejos de ser tan maravillosos como parecen á primera vista. Un hecho
comprobado servirá para explicar esto.
El peso total del cuerpo de un individuo de la
especie humana está representado en sus dos terceras partes por agua¡ este flúido forma parle
esencial de nuestra alimentación. No sólo se le
necesit« para la solución de todos los cuerpos sólidos que penetran á nuestro cuerpo, sino que se
Je está secretando constantemente por diferentes
vías. Por lo tanto, la sed e~ mucho menos soportable que el hambre, puesto que todas y cada una
de las partes del cuerpo sienten la falta del agua,
mientras que sólo el estómago se siente agobiado
al principio por el hambre.
Ahora, si admitimos la necesidad del aire como
alimento, encontramos que un hombre puede vivir
largos períodos sin comer nada sólido y manteniéndose sólo con agua y aire.
En el año de 1876 se dió el caso de unos mineros que estuvieron enterrados en una galería durante diez días sin alimento alguno; eran cuatro
adultos y un muchacho; todos salieron vivos y
algunos pudieron marchar sobre s us propios pies.
Explican esto los fisiologistas diciendo que en el
interior de la galería había gran cantidad de agua
en la atmósfera, lo que evitaba en gran parte la
evaporación del agua interna, y, además, había
infiltraciones de agua, de la que podían beber los
mineros enterrados.

..

*•
En vista de los hechos citados y otros muchos,
los fisiólogos opinan que las cantidades de alimento que se habían fijado como mínimum para
la vida de un hombre, deben ser reducidas notablemente. Un individuo que tenga que ejecutar
un trabajo físico que no sea excesivamente agobiador, puede vivir con 4½ onzas de afimentos
azoados, 3 onzas de grasa, 14 onzas de almidón y
azúc.1r y 1 onza de minerales, aparte del agua y
del aire que necesite.
Hay fisiólogos que aseguran que se puede reducir la cantidad citada, especialmente en lo que
concierne á carne ó sea á los alimentos azoados.
Si hemos de creer lo que dice la experiencia,
esto es verdad. Vivió durante el siglo XVIII un
médico llamado Cheyne, quien desde la edadde
cincuenta y cinco años no corrió más que leche y
bizcochos, y en sus últimos años sólo tomaba tres
pintas de leche por día, litro y medio aproximadamente, y seis onzas de bizcocho. Con esta alimentación llegó á una edad muy avanzada, lo mismo que el experimentador Cornaro.

RUINAS DEL OBISPADO, NOTA BLE EN LA H !SlúRIA lli, MONT ERREY.-SA LÓN DE L C ONGRESO DEL E STADO. PALACIO MUNICI P AL, - P ANORAMA DE_M ONTERREY,-PLAZA D EGOLLADO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

H17

BELLEZAS DE MONTERREY

,ALAMEDA - LA PENITENCIARÍA.- INTERIOR DEL PALA&lt; 10 DEL GOBIERNO.- ESTATUA DE HIDALGO Y FRENTF. DEL PALACIO DE GOBIERNO. -PLAZA ZARAGOZA Y TORRE DE LA
CATEDRAL PE MONTERREY,

SIUIA. GU ADALUPE RoSENBAUM,
SRITA. DOLORES I GLESIA~.
S RTTA. El.ISA ALSALDE,
SRI TA. DIAN~ · LA"RRA¡;DE Y Nlí:lO ADOLFO LARI(ALDE.
SRI!~. G UÁDALUPÉ' V i'i.L ÍRREAL.

o

SRITA. M ARÍA I SABEL VILLARREAL.
SRITA, MARÍA LUISA DEL MÁRMOL.

SRITA, CONSUELO GARZA SADA.

o

�r

11:r, Ml'fNnn TT.U~TnAnn

De todas las imágenes de la madre de Dios que
se veneran en el mundo cristiano, pocas, quizás
ninguna, recibe culto de tantas personas co,mo la
imal(en que, bajo la advocación de Nuestra Madre
de Guadalupe, se venera en su santuario situado
al Norte de nuestra ciudad, en la pintoresca ciudad de Guadalupe Hidalgo.
En todas las clases sociales de nuestro país tie·
ne la virgen india devotos en quienes el culto
está arraigado desde los primeros años, y para
quienes ha llegado á ser algo superior al amor
paternal el culto por el santuario de la suprema
divinidad, por la q ae tuvo la inefable gloria de
llevar, en su seno, al Dios-Hombre.
Por lo tanto, no es de extrañar que hayamos
comparado al santuario de Nuestra Señora de Guadalupe con la legendaria Meca, adonde todos los
devotos del profeta van á presentar sus homenajes á lo que, para ellos, representa el &lt;súmmum&gt; de
la divinidad adorable. No queremos decir con ello
que en el santuario de Nuestra Madre de Guad~lupe se rinda culto á algo comparable con la rehgión de los mahometanos¡ muy lejos de ello, lo
que nos ha suderido esta comparación es el fervor que se not; tanto en los que desde la~ lejanas comarcas del Oriente y aun del Occidente
van á rendir su adoración á la Cabba, como en las
grandes caravanas de indígenas que salen año por
año, y casi día por día, de todas partes de °:ues:
tro país para venir á presentar sus homenaies a
la reina celestial, á la que tantos favores deben.
Cuenta la hermosa leyenda de la patrona de
México, comprobada con el testimonio de los
hombres má5 ancianos de la época, que la madre

EL SEi:tO.R

MONTERREY ACTUAL
NDO, al viajar entre el Saltillo y Monerrey por el tren local que une las dos
iudades, se pasa la garganta de La Leona y se distinl(ue por primera vez en
lontananza á la capital del Estado de Nuevo León,
la impresión que se recibe no puede ser más grata. El inmenso caserío que constituye una de las
más importantes ciudades de nuestro país, entrevisto por breves instantes al raudo paso del ferrocarril, despierta una gran curiosidad que se
aumenta por la impresión de que la ciudad está
allí á pocos pasos, y que pronto se va á llel(ar á
ella· pero los que preparan las mantas y maletas
par~ descender del tren se equivocan, pues todavía hay que pasar dos estaciones antes de desembarcar en la hermosa estación de las Líneas Nacionales eu Monterrey.
Al pasar la de Gonzalitos, á dos kilómetros solamente de Monterrey, ya se puede tener una idea
exacta de la gran ciudad adonde se va á llegar,
y los ojos de los viajeros empiezan á admirar uno
de los más hermosos panoramas de que se puede
disfrutar en el Norte de México. Desde la esta·
ción-palacio de las Líneas Nacionales está tomado uno de los panoramas de la ciudad, que acompaña estas líneas, y por él se darán cuenta nuestros lectores de la magnificencia de la vista sobre
la ciudad¡ se destacan, enmedio del gran caserío,
la cúpula de la basílica del Roble y la torre del
mercado, como puntos dnminantes.

* *Alameda, el viajero, arDespués de admirar la
mado de un buen guía, pues las calles de la ciudad están muy lejos de seguir la línea recta, empieza á recorrer los edificios modernos á cual más
elel(antes.
Entre los de~tinados al servicio público mencionaremos, en primer lugar, al palacio de Gobierno, soberbio edificio que se halla situado al Norte
de la plaza del Cinco de Mayo, con vista al Sur.
Su fachada es de estilo neogriego, con un pórtico clásico griego en el centro y dos perístillos
en sus extremo~; corona el pórtico una estatua de
bronce de la Victoria, y cada uno de los peristillos
está rematado por un león de bronce, sujeto cada
uno por una l(uía de flores cuyas puntas lleva un
niño. En el interior tiene el edificio cinco patios
que están todos pavimentados con cemento, y ostentan mo~aicos en sus corredores.
Este edificio, con su mobiliario, costó cerca de
un millón de pesos.
El palacio dd Ayuntamiento se halla entre fas
plaza~ Hidalgo y Zaragoza¡ e~ta última es la
principal de la ciudad, y á ella da la fachada
del edificio.
El Colel(io Civil del Estado se levanta al Ori~nte de la l)laza de su nombre¡ ocupa el mismo terreno que fué ocupado anteriormente por un
hospital construido á expensas del obispo Llamas
y Valdé~. Para la nu~va con•trucción se utilizó
parte de la antigua. El Colegio fué inaugurado el
5 de Noviembre de 1858; posteriormente se le han
hecho algunas reformas, pero ninguna de importancia.

***
Si al descender del tren se va á pie ó en carruaje por la avenida de la Reforma, que parte de la
estación, se empieza desde luego á recibir grandes sorpresas; á un lado y otro de la calzada_ hay
edificios modernos de estilo elegante, que son habitados por algunas de las principales familias de
la capital neoleonense.
Cerca del término de la calzada se encuentra
la Penitenciaría del Estado, edificio penal que
re,ponde plenamente á las necesidades del Estado. La fachada es de dos cuerpos: en la planta
baja están los iuzgados y en la alla el Tribunal
Superior de Justicia. En la parte dedicada á prisión hay 384 celdas. Se empezó la construc~ión
de este edificio en Marzo de 1887 y fué termmado en Agosto de 1895.
•
Pasada la Penitenciaría, y al Sur de ella, está el
parque «Porfirio Díaz&gt;, que antiguame~te se llamó
&lt;La Alameda&gt;. Es este un hermoso Jardín, peP
rectamente éuidado y con5érvado, de gran exten•
sión· en el éentro de él hay 1111 ki0l~ó d1 hi•rro
df&gt;!illt to~ll lit baádd ele laa h'tpu tu,raltt y

*

...•

Como monumentos conmemorativos tiene Monterrey, en primer l..il(ar. las ruinas del antiguo
Obispado, las cuales guardan los gloriosos recuerdos de la heroica defensa que hicieron los rel(iomontanos de la ciudad contra los norteamericano•. que invadían paso á paso el territorio nacional.
El edificio fué construido pcn· el Obispo Rafael
José Verdeguer, á fines del siglo XVIII, para que
le sir-v iera de quinta de recreo, en la que murió
pocos años después de haberla terminado. Al
frente de ella hay una capilla, en la que se dió
culto por algún tiempo á una imagen de la Vir¡!en de Guadalnpe. La fachada de es~a capilla gu,rda las huellas de las balas de los mvasores, ·y en
la plataforma que se halla al frente de ella estuvieron, hasta hace pocosaños, varios cañones de
la época, sufriendo la acción d11structora del
tiempo,
Edsttn, ad•m4~ de
monttmento, 101 qtt• la

••t•

lratUl&amp;d ha alnado u m1mtd1 &amp;11 101 btn1fa1to•

res de la humanidad, talei. como el de Hidalgo,
en la plaza de su nombre, frente al Palacio Municipal.
Una gran estatua, que representa al Padre de la
Patria, se levanta sobre un pedestal quizás r,equeño, dadas las dimensiones de la figura; al .frente
de la columna que so~tiene á la estatua se-lee la
palabra &lt;Hidalgo&gt;. En el mismo lado y abajo
hay la si¡!uiente inscripción: &lt;El Ayuntamiento
de 1893 al Padre de la Patria&gt;.
En la plaza del Cinco de Mayo y frente al palacio de Gobierno, está el monumento levantado
á J uárez para conmemorar el primer centenario
de su natalicio.
El monumento es aro:.ónico en su conjunto¡ de
un basamento en forma de cruz ,(riega, en cuyas
cuatro aspas descansan sendos leones sujetos por
niños con guirnaldas de flores, arranca una columna de base y remate cuadrados, coronada por la
estatua del gran reformador.

***

***
monnmentos

Tales son los
públicos con que
cuenta la ciudad¡ aparte de ellos habría quemencionar ¡!ran cantidad de edificios de propiedad
particular, q11e son también dil(nos de ser admirado•¡ en los últimos años se han construido gran
cantidad de residencias elel(antes y suntuosa5 que
dan á la ciudad un aspecto moderno, muy semejante á las ciudades de los Estados Unidos.
Fuera del barrio central, destinado á las residencias y oficinas, está la zona dedicada á los establecimiento• fabriles é industriales, la principal base del pro~reso y de la riqueza de la ciudad. Las cinco fundiciones de fierro levantan sus
chimeneas por diferentes rumbos, destacándose,
de una manera muy notable, la grandiosa instalación de la &lt;Gran Fundición de Metales Nacional
Mexicana&gt;, empresa que gira un capital de diez
millones de pesos.
Y todo este hermoso conjunto se levantaenmedio de un precioso valle, limitado por altas sierras ó elevaciones aislacfas, como el grandioso cerro de !a Silla, el de las Mitras y el de Topo. En
el panorama tomado · desde la estación, al que ya
nos hemos referido antes, se ve el bello conjun·
tode la ciudad destacándose sobre el azul de los
cerros lejanos, y se ve también la silueta del cerro
de la Silla destacándose sobre el azul más claro
del cielo.
Y por esas calles, por los jardines y paseos y
por las amplia5 y hermosas calzadas, discurren
damas hermosísimas-buena prueba de ello es la
plana que á ellas dedicamos,- y uu pueblo trabajador, inteligente y activo, l(racias al cual la capital del Estado de Nuevo León ha llegado á la
envidiable altura á que se encuentra, y gracias al
cual también, seguramente alcanz:ará, en un futuro n~da remoto, lugar aún más prominente entre

las e!htdad" 11• prim•ra impertancia

1td1,

,n nuutr•

LA BASÍLICA DE G UADALUPE.

Cerca del santuario permanecen días y noches á la intemperie, hacinados,
sufriendo,oda clase de incomodidades con tal de estar cerca de la madreque
tanto los ama y que tanto los distingue.
Ocioso sería querer hacer una descripción de la Basílica de la Virgen de
Guadalupe¡ sel(uramente que no habrá mexicano que no haya esta~~ en ella
á lo menos una vez en la vida; seguramente que ninguno de los h11os de la
l(ran señora se ha olvidado de ir á presentarle homenaje en su santuario é ir
á pedirle mercedes ó á darle gracias por las recibidas.
Pero lo que no todos han visto, es las escenas de fervor que, dentro de ese
santuario, se producen en los días de la gran fiesta anual¡ los cirios prendidos por millares ante el espléndido altar de mármol; los exvotos de plata
y oro que dí.t á día se unen á los presentados el día anterior, y el clamor de
un pueblo que se levanta, como un solo grito, de todos los pechos para ir á
parar, como una sola alabanza, á los pies de la divina madre y celestial protectora.
Esas escenas de piedad exaltada, esos momentos de solemnes manif_estaciones religiosas, son los que nos dieron 1~ idea de comparar__al santuario de la
madre de los I\lexicanos con el santuario sagrado de los htJOS del profeta, y
por eso es por Jo que lo hem-,s llama?º la Meca de los i°:dígenas, idf:a
que tal vez no esté completa, pues no solo es.~a Meca de los mdígena_s. sino de todos los mexicanos que conservan carmo por su patrona prmcipal y
por su celestial protectora.

ARZOBISPO DE LINARES Y UN GRUPO DE PROMINENTES SACERDOTES DE MONTERREY.

las del Estado. Es el lugar de cita de la sociedad elegante los domin,{!os por la tarde. Cuenta
con un gran acuario, artísticas fuentes y un terreno dedicado á criadero de venados.

819

11!1, MUNnn ILUSTIUI)()

INDÍGENAS ACAMPANDO FRENTE Á LA BASÍl ! " • .

de Dios dolida de las desgracias que estaba llamada á ~ufrir la raza indígena bajo el dominio
de sus conquistadores, quiso estar entre ellos,
dándoles una especial muestra de su cariño, para
velar y tener cuidado de que fueran remediadas
sus necesidades.
Para mostrar la especial predilección que por
la raza nuevamente ingresada á la iglesia de Cristo sentía la madre del divino sacrificado, quiso
ésta presentarse ante uno de los miembros de esa
misma raza, y escog'ó á uno de los que acababan de abrir los ojos á la nueva fe. A éste fué
á quien pidió la erección de una iglesia¡ por su
conducto se dirigió á los altos jefes de la iglesia recién fundada en México, para solicitar
un lugar cerca de sus hijos predilectos¡ al _feliz
indio Juan Diego le estaba reservada la glona de
ser el mensajero de la palabra divina.
Por eso es por lo que la raza indígena, que no
olvida los fa veres recibidos de su celestial patrona y la especial predilección que por ella ha demostrado le tiene tan general devoción, lo que
muestra ~on sus largas y penosas caminatas emprendidas, año por año, con objeto de .asistirá
las suntuosas fiestas.

***
Si en alguno de fos días cercanos al 12 de ~iciembre vais por los alrededores del santuario,
encontraréis, en el atrio del mismo, las caravanas
que acaban de llegar de los rincones más remotos
y más cu:ondidoa d1 nuestro paía, á pr111&amp;11.tar eua

b•m•aaju, la rtiaa sl•l oiele,

A estas líneas acompañamos algunas fotografías de la Basílica por su parte
exterior, vista en conjunto¡ de las cercanías de la_ misma durante las gran~,es
peregrinaciones, y del interior donde se halla la imagen que más veuerac1on
¡-1:c1b~ de lvs c., tó licos de América.

�EL llUNDO I I.US'l'l:,\DO

820

81 L

..

Las Fi~stas Inaugurales en Manzanillo

Sr. Enrique O.

EL lllUNDO ILUSTUADO

Dijimos en nuestl'o número anterior, .Y lo
repetimos ahora, que la inaug·uración del ferrocal'l'il que une directamente In costa del
Pacífico con la capital de la República, lm sido uno de los acontecimientos de maJ'Ol' importancia de los tiempos actuales, importancia
que bien justificó la presencia del Primel' :;\lagistrado de la Nación.
Hablamos ya, también, de las fiestas que, con
ese moti \'O, se efectuaron en las el iferentes &lt;.:i uclades que toca el ferrocarril, las cuales se esmeraron por probar que comprenden la importancia y trascendencia de la obra inaugurada, al
mismo tiempo qu(' quisieron rendil' homennje
nl ,Tefe del Poder Ejecuti\'O de la Federación.
Nurstro em·iado especial tuvo oportunidad
ele obtl'ner hermosas fotog:rnfíns lle las principales ceremonias efectuadas pnra conmemorar el fausto acontecimiento de la inauguraSra. María Castro de Lamadrid, rsposa del
señor Gobernador.
ción y visita del señor Presidente. En nuesLamadrid, Gobernador del Estado
tro número 1íltimo publicamos algunas de esas
de Colima,
fotografías; pero, por fnltade tiempo, no las publicamos todas; nhora lledicnmos alg·um1s planas para publicar es,t información gnílica,
la m:ís compl('tn que se haya podido obtener, si se tiene en consideración la ext1·emada rapidez del \'iaje presidencial.

Sr. Coronel Migael Ahumada. Gohernador de Jalisco, que contrih11y6
eficazmente al brillo de las firstas.

llustran las fotografías: personajes, ncontecimir11tos, momr 11tos y monumentos notables que se efectuaron ó r¡ur s(' cnn,-tru.reron con motivo de las fiestas inaugurales, ,r, lo rcpetimo'-, ht colrcción que forman es ele lo mns completo posible.
Creemos que estas ilustracionrs dnrnn :í nuestros lectorPs, nw.101·
que las mns detalhtdns descripciones y
reseñas, una, idcit tic
las fieEtas, r que, por
lo tanto, merecen ser
conserrnclas como un
momento digno ele!
grandioso ncon tecimienlo que ilustran.
Los incidentes mns
notables de las fiestas,
desde el punto ele vista oficial, fueron los
que se llevaron :í, ('abo en el puerto &lt;le
1\lanzanillo, los cual('s
es t :í n profusamente
ilustrados, sin haber

Gregario Alvarez, Presiden/e del Ay11nlamic-1110
de Cclima.

descuidado los muy importantes q ne se
efcctuaroo en las capitales de los E-;t:111-,s
de Uolimn, r Jalisrn, ni tampoco los ddallcs más salientes del viaje.

Cario.~ Mell6n, Prefecto Política
de Colima.

Alberto Betancourt, Srio. de Gobierno
de Colima.

SEÑOR COMANDANTE DEL CRUCERO &lt;CATINAT&gt;. -ARCO TRIUNFAL DEL
,
•
1
DE COLIMA.-EL TREN PRESIDENCIAL ENTRANDO Á LA ~~~c:;N:~~~~~L:.:.=-::c~E~~:ui;:;.~ ~ENTE EN LA ESTACIÓN DE COLIMA.-PATIO DEL PALACIO
GOBIERNO
DE LOS VECINOS DE VILLA ALVAREZ.-ARCO ORIENTAL DE MANZANEVANTADO POR EL GOBIERNO DEL ESTADO.-ARCO ROMANO
ILLO EN LAS CALLES DE COLIMA.

D¡

�a22

tt MUNDO ILUSTRADO

EL BANCO DE JALISCO

Dij1111os ,rn otra ocas1on, y lo repetimos ahora,
que uno de los mejores indicios de la prosperidad
de las ciudades y centros de población, es el estado de las instituciones financisras y bancarias
sostenidas por los mismos; por lo tanto, al ocuparnos de los adelantos y progresos observados en
la capital de Jalisco, con motivo del reciente viaje
del señor Presidente de la República, tenemos
que hacer mención especial del floreciente estado
en que se halla el Banco de Jalisco, la principal
institución bancaria de Guadalajara.
La vista que acompaña á estas líneas representa
el edificio que ocupa la casa matriz del Banco, en
la esquina de las calles de San Francisco y Placeres de la ciudad de Guadalajara, edificio de estilo
y de construcción modernos, edificado hace diez
años especialmente para la institución.
Esta fué fundada el año de 1898, y desde entonces ha progresado notablemente, gracias á la atinada gestión de su consejo administrativo; éste
está formado actualmente por las siguientes personas: Presidente, Sr. Eugenio Cuzin; Vicepresi-

El tren presidencial lle¡!ando á Manzanillo.-Artístico adorno de palmas en _Colima.-Esperando e~ tren presidencial.-El &lt;Catinat&gt; disparando el saludo presidencial.-Arco triunfal en la Pla;:a de Cohma.-El teatro de Cohma.-Arco de la clase obrera.
El Señor Presidente descendiendo del «Ramón Corral&gt;,

dente, Sr. Lic. Aureho G. Hermosillo; primer
vocal, Sr. Augusto Brun; segundo, Sr. Abraham
Gallardo; tercero, Sr. José Fa.checo. Es gerente del
Banco el Sr. Gustavo Rochelt; contador, el Sr. M.
Villalobos, y cajero, el Sr. Antonio Moreno Hijar.
La honorabilidad y suficiencia de los citados
caballeros es una garantía de la solidez y buena
marcha del Banco, y no poco del crédito de que
éste disfruta lo debe al que sobre él reflejan sus
probos y dignos funcionarios.
Lleva á cabo el Banco grandes operaciones de
préstamos, descuentos, cobros de giros, depósitos
á plazo y á vista, y las demás que requiere el movimiento y utilización de caudales, movimiento
que es de gran consideración, si se tiene en cuenta
el gran tráfico comercial de la ciudad de Guadalajara.
No limita su campo de acción á la capital jalisciense, y para mejor atender á los muchos negocios que tiene en otras ciudades, principalmente
en las cercanas á Guadalajara y en otras de la región, tiene establecidas sucursales en Tepic, en

Zamora y en Ciudad Guzmán, sucursales que h.-in
sido establecidas para responder al gran movimiento de caudales que en esas ciudades ha originado el progreso comercial, movimiento que
aumentará sin d.1da con la inauguración de la
nueva vía ferrocarrilera que lleva más vida y ani•
mación á los Estados que atravies3 y á los lugares
poblados que toca.
Si la marcha de la institución bancaria que nos
ocupa ha sído tan satisfactorio en los años transcurridos desde su fundación, todo hace creer que
en el futuro, y dada la circunstancia de lo mucho
que se animará el Oeste de nuestro país con el
nuevo ferrocarril, esa marcha será la continuación
de la que ha sido hasta ahora. Con un campo más
vasto de operaciones y contando con los valiosos
esfuerzos de su sabio y prudente consejo administrativo, es seguro que el Banco de Jalisco conservará y aun mejorará el importante puesto que
ha sabido conquistarse entre nuestras instituciones bancarias de mayor crédito.

�..
824

EL MUNDO ILUSTRADO

La negociación de los Sres. L. Gas
y C~, de Guadalajara, que lleva por
nombre «París y New York», se estableció en Mayo de 1900 por el Sr.
Fabián Alonso, á nombre y por cuenta de los Sres. Rehoulet y Müller, de
esta capital¡ y durante cerca de cua•
tro años, que estu-vo á cargo del Sr.
Alonso esa casa, el desarrollo y éxito
que tuvo fueron satisfactorios para
sus propietarios.
A principios del año de 1904 (ué
adquirida esa negociación por la citada firma de L. Gas y C~, quedando, como socio-gerente, el mismo
Sr. Alonso, y el desarrollo que ha seguido teniendo es tal, que actualmente, si no es la primera en el p:ds,
está á la altura de las principales en
su género de la capital de la República.
Se dedica especialmente á la importación de efectos de zapatería, artículos de los cuales recibe fuertes cantidades, que apenas Je bastan para surtir los numerosos pedidos que le
llegan de toda la República, debido
á que sus precios no tienen compe-·
tencia¡ no sólo surte á los comercian·
tes de los Estados de la costa del Pacífico, sino también á los del Centro
y Norte y aun á los del Este y Sur
de México, á los que atienden cons•
tantemente tres ó cuatro viajeros.
Hace cuatro años anexaron un departamento de calzado americano, y
se han formado tanta clientela, que
necesitaban un local aa-hoc, el cual
acaban de edificar, según la vista del
frontispicio que insertamos en este
mismo lugar, finca que les costó una
cantidad considerable. Tal vez sea la
única negociación en su género, en el
país, que tenga finca propia.
Con motivo de tener un local con•
venientemente arreglado, su clientela
de calzado aumenta cada día, y es de
esperarse que en breve tiempo será
la casa preferida por todo el público,
no sólo de la Perla de Occidente, sino también por el de los Estados colindantes al de Jalisco, cuyos comc;rciantes están convenciéndose de que

PARIS Y NEW YORK

FACHADA DE LA GRAN ZAPATERÍA «PARÍS•NllW Y ORK».

tL MUNDO ILUSTRADó

,

&lt;!:LA

DEPARTA.MENTO DE CALZADO AMERICANO,

825

les conviene más surtirse de calzado
americano de la casa de L. Gas y
C~, debido á los grandes pedidos
que hacen estos señores, y que, por
lo mismo, obtienen coucesione~ especiales de los fabricantes.
Las marcas de calzado que reciben
son de las más acreditadas, tales como: «Hanan&gt;, «Florsheim&gt;, «Packard»,
«Commonwealth&gt;, etc., para caballeros, y «Faunce Spinney&gt;, «Moore·
Shafer», &lt;The C,oss&gt;, «Fox&gt;, «Roberts
Johnson &amp; Rand Shoe Co.», «Hazen
B. Goodrich», «Lewis&gt;, «Williams&gt; y
«Hutchinson&gt;, y otras no menos acreditadas para señoras y niños.
Uitimamente están importando calzado español y francés con muy buen
resultado.
En su antiguo local, situado en la
calle de Pedro Moreno número 183,
denominado &lt;La Tapatía», han abierto un departamento de calzado del
país, y creemos que los precios á que
lo están realizando son los más baratos de la plaza, debido á que tienen
anexo un taller de calzado, empleándose en la fabricación del que consumen, más de doscientos operarios.
Publicamos, además de la vista de
la fachada, á la q ne ya hicimos referencia, algunas de los varios departamentos. Por la primera podrán convencerse nuestros lectores de que la
casa edificada nd-hoc por los señores
Gas y Compañía es de estilo elegante, á la vez que sobrio, y muy propia
para un establecimiento comercial de
la importancia del que nos ocupa.
Eu las vistas de los departamentos
se notará que reina en ellos el mayor
orden, detalle de la mayor importancia cuando se trata de la organización interior de cualquier establecimiento de compras y ventas, tanto
más cuanto que la importancia del de
los señores Gas y Compañía hace que
el tráfico de personas y mercancías
sea muy animado, lo que se presta á
trastornos y desórdenes, los que nunca se ven en los departamentos cuyas vistas ilustran estas líneas.

DEPARTAMENTO DE PELETERÍA.

CIUDAD DE MÉXlCO&gt;.-DEPA.RTAMENTO DE MODAS, SEDERÍA

y

CONFECCIONES.

..

«LA CIUDAD DE MÉXlCO&gt;.-DEPARTA.MENTO CENTRAL.

�82$

EL MUNDO ILUSTRADO

"La Ciudad de México"
La visita del Primer Magistrado de la Nación á la hermosa perla de O;cldente, á la Andalucla mexicana, tierra de las mujeres bellas, causó, como era natural, gran
Interés y entusiasmo en todo el patriota Estado de Jalisco, según manifestó el mismo seflor General Dlaz ea
su brindis, al hablar de los jaliscienses, queJen épocas
de prueba para la patria se distinguieron siempre en
las filas que estuvieron á su mando.
La ciudad, engalanada, presentaba un hermoso aspecto; sus casas de comercio, sus rectas calles y p~rques,
etc., todo, todo era digno de verse. Llamó grandlmente
la atención de tapatlos y extranjeros lo hermoso. grande y eleiante de la primera casa de comercio de Guadalajara: el soberhio cajón de ropa ''LA CIUDAD DE MEXICO," de los Sres. L. Gas)' Cia., situado en los aristocráticos portales de Guerrero y Abasolo.
11 ustramos las columnas de este periódico con una fotograf1a que dará una ligera idea de la importancia de
esa casa,1que está regenteada por apreciables y laboriosos franceses, y hacemos mención de lo Importante de
sus almacenes para que se aprecie lo que vale un trabajo honrado y constante, con el que han conseguido colocará gran altura e~a casa, la primera de Guadalajara
y una de las primeras del pals.
Encuéntranse en esos almacenes las mAs grandes
existencias y variedades en telas del pals y extranjeras,
tales como sedas, lanás, linos, alpacas, cretonas, percales. gasas, paragüerla, camlserla, casimires, cobertores, chales, callcots de primera clase de las fábricas
propiedad de la casa, perfumerla, objetos de arte, etc.,
etc. La casa es de tres pisos; en la parte baja estA el
despacho para el público y de ventas al mayoreo y menudeo; ea el segundo, el departamento de exposición con
objetos de lujo, y en el tercero, los almacenes para mayoreo.
Hay empleadas más de cincuenta persooaf, destinadas á atender con exquisita finura á la numerosa clientela, y constantemente salen de las bodegas furgones
con mercanclas para distintos puntos de la República.
Es de notarse alll la manera de atender at público, que prefiere hacer sus compras en esa importante casa. Reina el orden, actividad y corrección en todo.
SEDERIA Y CONFECCIONES

En un departamento anexo, arreglado con elegancia,
se encuentra establecido el taller de modas y confecciones, sederla y nov~dades para damas.
Es dhtno de verse cómo las guapas tapatlas, orgullo
de México, entran y salen á toda hora en busca de sus
adornos y útiles para sus trajes, ó bien un elegante
sombrero parisiense de toda moda, un vestido de fina
seda, algunos listones, encajes ó aderezos para aumentar
su belleza; alll encuentran todo, sólo alll. Es la casa
predilecta de las tapatlas, y como satisface las más grandes exigencias, era natural que los Sr,is, Gas y O de-

El-ENIGMA
Novela por J. Berr de Turique

Traducida especialmente para "El Mundo lluatrado"

(CONTINUA)

TALLERES DE &lt;LA CIUDAD DE MÉxrco&gt;.
dlquen á todo mucha atención, y sus negocios están
con el orden y apogeo dignos áe ellos. Los citados
caballeros hicieron venir de Parls á una hAbll dama
muy competente en la materia, la muy honorable y
apreciable Sra. Guillot, que tiene su casa como un
espejo y arreglada con el mayor orden. Tiene á su cargo
ese departamento, y ha hecho que éstt haya llegado á
la mayor altura para ser el predilecto de la sociedad tapatla. Hay empleadas en el despacho algunas damas
muy entendidas, una francesa tipo completo de corrección y finura. En el taller se dedican más de veinte sefloritas al trabajo de adornos, costuras y aderezos.
Los sellares L. Gas y Cia. se dedican á otras clases de negocios relacionados con el principal, que es el
cajón de ropa, Tienen una fábrica de ropa hecha, denominada "AMERICAN CLOTHING MFG. Co.," situada
en la calle Vallarta, de la Colonia Reforma. O;upa una
gran extensión de terreno formando departamentos am-

plios, ventilados é higiénicos, en los que trabajan más
de 120 operarlos, en su mayorla seflorttas. '
Hace poco que se estableció esa fábrica y ya ha llegado á una gran altura; elaboran alll camisas, cuellos, puflos, camisetas y calzoncillos, trajes de lino, dril y cotln. para operarios y mineros.
Esos productos son muy apr~ciados en todo el pals.
Está dotada la fábrica de la maquinaria mAs moderna,
movida por electricidad,
EsU. al frente de ella y la dirige con satisfacción el
Sr. J. B. Blake, entendido ingeniero americano.
Los seflores L. Gas y Cia. han contribuido mucho al
desarroll-:, del comercio y la industria jalisciense. Dan
trabajo en todos sus negocios y empresas á más de tres
mil personas.
Tienen parte muy importante los seflores Gas y Cia.
en la fábrica de jabones y perfumes "La Parisiense,"
en las fábricas de "El BatAn," "La Escoba" y otras.

- ¡,Comprendes?-dijo á su mujer-yo llevo á
su casa una nueva oficina, mi pasado, mi actividad, las simpatías que adquirí. .... Es demasiado
listo Tillier para no darse cuenta de que aprovechará de todo esto. Y luego, ¿qué es lo que arriesga? ¿Qué valen trescientos mil francos para un
hombre archimíllonario como él? Además, le pagaré poco á poco.
La señora Le Quesnel no necesitaba más para
recobrar la esperanza.
-¿Por qué no?-dijo.-La señora Tillier parece
tenerme gran amistad. Su hija Teresa es íntima
amiga de Lucy. Son motivos de más para que el
señor Tillier quiera ayudarte.
Ricardo mismo perecía creer que daría buen
resultado la combinación.
-En fin ...... Se puede intentarlo.
Solamente Lucy guardaba silencio.

'

X.

Edificio en construcci6n para la s11c11rsal del Banco Nacional en Guadalajara.

Oficina del Banco Nacional en Guadalajara

La Sucursal del Banco Nacional en Guadalajara
No es necesario hablar del crédito de la primera institución bancaria de
nuestro país, pues está perfectamente sentado¡ tanto la casa matriz, establecida en la capital de la República, como las sucursales que tiene en las prin•
cipales ciudades para atender á los muchos negocios que en ellas tramita,
están á cargo de personas de reconocida honorabilidad y tino administrativo
lo cual es una garantía de su buena administración.
'
La Sucursal que el Banco tiene en Guadalajara, como todas las demás, dis•
fruta de una gran bonanza en su marcha. En el reciente viaje que á la &lt;Perla
de Occidente&gt; hizo nuestro enviado especial, para asistirá las fiestas preparadas para agasajar, á su paso, al señor Presidente de la República, pudo obser•
var el adelanto de la ca~a que el Sr. Ingeniero D. Guillermo de Alva está
construyendo para las oficinas de la ci lada Sucursal, la cual tiene necesidad
de un local más amplio en vista del aumento de sus negocios.
Atiende la Sucursal de Guadalajara á todos los Estados de la costa del
Pacífico, y para la mejor tramitación de los negocios en ellos, tiene establecida una agencia t:n Colima, que depende del mismo personal que administra
la repetida Sucursal.
Los grabados que acompañan estas líneas representan el edificio en construcción y varios de los departamentos de la casa en que se hallan actualmente las oficinas.
Despacho al público en la Sucursal del Banco Nacional de Guadalajara.

El señor y la señora Le Quesuel acababan de
resolverse á partir para Rozoy. Habían reconocidc, en efecto, de acuerdo con el señor Duroc, que
si ese paso cerca de los Tillier podía fracasar por
mil razones, por lo menos no era imposible qt1e
saliera bien. Había el deber de intentarlo.
Apresuradamente habían dado la orden de enganchar y, durante ese tiempo, se disponían en sus
respectivas habitaciones á marchar.
Ricardo se encontró solo con Lucy.
-Sí, dijo, tal vez sea la salvación de su padre.
-No, respondió Lucy. tos Tillier no le prestarán nada y mucho menos le asociarán á la casa.
Y como Ricardo parecía un tanto sorprendido
de esta declaración, hecha con tono tan firme, prosiguió Lucy:
-Conocían ya la catástrofe agregó,-y es por
esa sola razón por lo que no han aparecido hoy
por aquí. Desde ahora puedo anunciar á usted
que, entre ellos y nosotros, ha quedado rota toda
relación.
- ¿Lo sabe usted?
-¿Que si lo sé? Mi amiga ... , .. ó más bien, mi
antigua amiga Teresa, acaba de venir y sus palabran han sido clarísimas.
-¡Ah!

-Si no detuve á mi padre, evitándole que diese este paso, es porque, después de todo, un mila·
gro es siempre posible. Pero no creo, lo confieso,
en el milagro que de un minuto á otro hiciera del
señor Tillier un hombre generoso.
-Pero entonces- e»clamó Ricardo-hay que
encontrar otra cosa. No debemos, sin embargo, de•
jar á su padre en esta terrible situación.
-Entonces ¿qué? .... dijo Lucydescorazonada.
-Es necesario que usted le decida á aceptar de
mí esos trescientos mil francos. Es necesario, so
pena de que se consume la catástrofe.
Lucy no había asistido al interrogatorio de Pedro, ocurrido algunos momentos antes. No sabía
que su padre había cargado su arma la antevíspera expresamente para terminar con su existencia. Cuando había entrado en la pieza, Ricardo le
había hablado, es cierto, de esa funesta intención
del señor Le Quesnel; pero simplemente como de
un proyecto ya .abandonado, si acaso alguna vez
se había formado seriamente. Así es que no se
había fijado especialmente en esa circunstancia,

asombrada, como estaba, por la noticia de la ruina
total de los suyos.
Pero esa frase, lanzada por Ricardo como un
alerta, la hirió en pleno corazón.
Lanzó un grito y tuvo que asirse de una silla
para no caer.
Ricardo la sostuvo· dulcemente, y haciéndola
sentar, se inclinó hacia ella.
-Perdón, señorita Lucy, perdóneme usted el mal
que acabo de hacerle¡ pero quisiera~ á toda costa,
salvar á su padre. ¡Ah! sí¡ yo se lo juro, daría todo
lo que poseo por saber que usted está tranquila y
feliz.
Lucy, asombrada de oírle hablar cou esa voz
trémula de emoción, se preguntaba adonde iría él.
Ricardo añadió casi en voz baja:
- No puedo soportar la idea de que usted vaya
á vivir con dificultades, con pobreza ....
Y mirando entonces á la joven con una ternura
todavía más penetrante:
-Usted es una florecilla de invernadero, señorita
Lucy. Su tinte, es rosa¡ su boca, es toda sonrisa.
Vamos: ¿es justo, es ad_misible que continúe yo
gozando de una fortuna que no necesito para nada, mientras que usted, habituada á todas sus comodidades, estaría obligada á vivir llena de privaciones?
Mientras Ricardo hablaba, Lucy le miraba con
sorpresa creciente. ¿Era posible que estuviese tan
conmovido por la ruina de una persona que, en
st1ma, no era nada .iara él? Un prometido, un esposo, no habría tomado con más vehemencia el
partido de la joven contra el destino; no le habría
ofr~cido protegerla con más ardor. ¿ Y era únicamente por una semejanza con un sér querido y
ahora desaparecido para siempre, por lo qt1e él se
inquietaba hasta el punto de ofrecerle Sll fortuna? ...
Con una especie de éxtasis en la voz, porque tal
testimonio de pasión la rindió, á pesar suyo, soñadora murmuró:
-¡Cómo amaba usted á esa mujer!
Ricardo se turbó por un momento; y luego, comprendiendo exactamente cuál era el pensamiento
de Lucy, contestó:
Sí, la amaba.
Y luego, en voz muy baja:
- Y es por esto, puesto que usted me la recuer•
da rasgo á rasgo, por lo que creo tener el derecho
sin parecerle demasiado ridículo, de amarla u~
poco ..... .
Tomó la mano que la joven le abandonó.
-Es indispensable, vea usted-añadió Ricardo
con convicción;-es indispensable, aun cuando no
fuera más que por el interés que usted me inspira, que su papá consienta en dejarme ayudarle.
Lucy, conmovida por esa ternura prc&gt;tectora
que le llegaba al corazón, estaba ya dispuesta á
aceptar de tal amigo el auxilio que le ofrecía.
-¿Pero papá podrá comprender semejante sentimiento ?-murmuró como hablando consigo misma.
Ricardo insistió.
-En fin, si yo fuera tío de usted, ó su primo
él aceptaría. Ahora bien, por razones que usted
sabe, usted me es mil veces más cara que si nos
uniera el más estrecho parentesco.
-Sí.,. .... pero yo soy la única que lo sé.
-Justo -dijo Ricardo suspirando.
. Perm~necferon así durante un momento, silenciosos, mmoviles, reflexionando en el mejor medio
que emplearan, buscando la idea luminosa.
-¡Ah! ¿Por qué no tengo veinte años menos?
-dijo de repente Ricardo sonriendo con tristeza.
Pediría á su papá la mano de usted, y encontraría

entonces enteraruet1te t1atural aceptar de un hijo
la ayuda que necesita.
Por la manera con que fueron pronunciadas
esas palabras, y dado el hombre que las pronunciaba, no podía tomarlas como una declaración. ¿No
era simplemente la expresión de una especie de
desaliento ante las dificultades de la situación?
Así es que Lucy contestó sin turbarse:
-Si tuviera usted veinte años menos, querido
señor Duroc, no pensaría en casarse conmigo, co•
mo no lo piensa hoy. Un hombre puede muy bien,
en un arranque generoso-como este de que acaba
usted de dar pruebas-ofrecer á un amigo una
parte de su fortuna. ¿Pero acaso su abnegación
puede ir hasta sacrificar su libertad y sus recuerdos'!
-¡Oh! mi libertad-dijo Ricardo ocultando bajo
un tono de galantería la emoción que experimentaba al ponerse directamente en línea por primera
vez: -crea usted que en toda edad habría sido muy
feliz de poderla someter á usted.
Lucy dió las gracias con un ligero movimiento
de c~b~z~ por ese _cumplimiento banal. ... y tal
vez mutll en esas circunstancias.
. . . En cuanto á mis recuerdos, no veo ciertamente ..
En ef~cto, en ese momento, Ricardo, turbado por
su propia audacia, s~ preguntaba lo que Lucy
quería decir. ¿Hablaba acaso colocándose desde el
punto de vista general de la mayoría de los hombres que, en el momento de casarse, dejan detrás
d e sí un pasado de ternura¡ ó bien era á él á Ricardo, á quien aludía particularmentei'
'
Lucy explicó todo con la mayor candidez.
-Era, sin embargo, clarísimo. Pienso en esa persona cuya memoria es tan especialmente cara para
usted ......
-En efecto dijo Ricardo suspirando, vuelto á
la realidad y dispuesto á batirse en retirada.
Pero, inmediatamente, tuvo la impresión deque
en esr momento preciso todavía podríaresolverse
su destino.. Si la conversación tomaba otro giro,
sería demasiado tarde y toda alusión, por parte
suy~, P?r velada.que fuera, de una unión posible,
m siquiera podri,, ser comprendida.
Muy bajo, y sintiendo mientras hablaba los latidos precipitados de su corazón acentuar cada
una de sus sílabas:
'
-Pero puesto que se confunde con usted en mi
pensamiento esa mujer ....
Contrariada, porque se daba claramente cuenta
d_el giro que tomaban las cosas, Lucy dijo con
cierta sequedad en la voz, como para corlar la
conversación:
-¡Oh! por lo demás, uo sé por qué hablamos de
esto,. puesto q~~ yo. no me he de casar jamás.
-,Jamás? ~iJo Ricardo con profunda sorpresa.
Lucy repitió, apoyando su afirmación:
. - Jamás. Es una decisión que tomé desde hace
tiempo.
Ricardo comprendió: alguna decepci6n sentimental, sin duda.
Y casi se arrepintió del gozo que experimentara al pensar que, cuando menos, de esa manera
Lucy no sería de otro.
Lucy, para dar fin á una situación que se hacía
difícil, fingió sonreír.
- ¿No esperaba usted de mí semejante resolución, verdad?
-No, en efecto-dijo Ricardo.
(Continuará).

�8,18

BL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

849

□

JJ

A noche de Navidad ha pasado
dejándonos en sus colgaduras de heno y ramas sil vestres un perfu'me fresco y vigoroso de bosque virgen; aún
no se extingue el eco de sus
cantares dulces y sencillos,
los mismos de siempre, como
son siempre iguales las flores, la luz de la 1una y
la eterna canción del agua que se desliza bajo los
abiertos brazos de los verdes árboles de las ori·
Has; lo bello tiene el misterioso poder de causar
ince&amp;antemente inesperadas sorpresas, y por esto,
al abrir los ojos cuando los besa la luz de un nuevo día, se percibe diariamente una sensación de
indefinible bienestar q ne nunca se debilita ni llega :í desaparecer. Los tiernos y primitivos cantos
de la Nochebuena son aquellos mismos que oímos en la infancia; su monótona dulzura parece
un arrullo semejante á los que cantan las madres
de todas las épocas para dormir á sus hiños; y así
también, por un misterioso sortilegio, el suave ritmo de la inocente melodía entra al espíritu para
adormecerlo, cuando escuchamos la balada pastoril que se canta al divino mño de Belén. Las penas se alejan un tanto al oir el alegre y alborotador aviso de los panderos; la luz de la estrella,
que guía á los magos, alumbra intensamente las
tinieblas de la tristeza; las castañuelas, bulliciosas
y locas, evocan la alegría sincera del pueblo; baja del cielo la suave sonrisa luminosa de la lnna,
y de las altas torres los repiques gozosos de las
viejas campanas, que también se alegran en la
Nochebuena. Es la dulce, la querida fiesta del
hogar, de la familia y, sobre todo, de los niños;
por esto tiene un perfume tan puro que, á través
del tiempo y de la distancia, siempre conmueve
tiernamente el corazón. Los ausentes suspiran
esa noche por su lejano· hogar; se recuerda á los
muertos queridos; y los niños pobres y abandonados ocupan el pensamiento de muchos espíritus
compasivos, como sucede en los cuentos con los
pobrecillos mendigos que una hada poderosa y
benéfica lleva, en vuelo vertiginoso, á palacios de
riqueza deslumbradora.
¿Pensáis también en los niños abandonados,
mis queridas lectores? No puede haber nada tan
triste y conmovedor como la miseria en la infancia. Los seres más delicados y dignos de atención
y cariüo, que carecen no sólo de alegría, sino de
las cosas más necesarias para la vida, son un justo motivo de compasión. La tierra tiene sus flores; mas la familia tiene sus niños, flores sonrientes que embriagan de perfume los hogares.
Sieropre se ha ocupado la sociedad de esos pequeños seres tan graciosos é interesantes. Su ed11cación y su cuidado han sido constante motivo
d e preocupación en todas las naciones y en todos
los tiempos.
También la Moda ha dedicado sus afanes al
adorno y embellecimiento de esas lindas florecilas que traen consigo la alegría. La canastilla de
un niño siempre ha sido objeto de verdadera ostentación de lujo y arte; y á su confección con·
tribuye no sólo la ternura de la madre, sino también la de las personas amigas de ella. En los
modelos europeos vemos actualmente un bonito
obsequio apropiado á este respecto. A fin de guardar la ropa del pequeño, se usan unas cestas ó
canastillas de mimbres, forradas interiormente de
seda acolchada ó plisada, con listones entretejí·
dos que rodean la tapa por la parte exterior, y re-

matan en las esquinas con artísticos lazos. En el
centro de dicha tapa pneden llevar alguna pin·
tura ó bordado sobre seda, fingiendo un medallón ,
rodeado de una escarola ó abullonado de listón.
Dicha~ cestas tienen una cubierta interior que
aparece al abrirse y sll've para formar un estuche con todos los enseres y bagatelas que para su
''toilette" y diversión necesita el niño, Allí secolocan artísticamente el bote del poi vo, jabón, cu·
charilla, termómetro para el baño, sonajas, zapa·
titos y otras mil pequeñeces é indispensables ob·
jetos de esta especie.
Los ropones se usan de preferencia en seda,
adorn;.dos con encajes y listones, De la confección de esta prenda depende, casi por completo, su
lujo y bonito conjunto; pues además de hacerse,
como de costumbre, con alforzas, gaveados y entredoses, se le puede poner aplicaciones de bordado en seda ó de encaje.
Los gorritos se usan con dos rosas de listón ó
gasa á los lados, y no por el frente como antes.
También pueden hacerse estas graciosas prendas
de seda y encaje; se usan mucho en muselina de
seda plisada ó en gasa acordeón, hechos de listón
y entredós de encaje, formando diversas combina·
ciones, y por último, en seda liberty con adornos
de listón, gasa ó encaje. El abrigo propio para
niños de pocos meses continúa siendo la indispensable capa, qne debe ir acolchada. Se confeccionan generalmente en cachemir blanco con
bordados ó aplicaciones de seda y encaje; las más
elegantes se hacen en seda, que ahora será de
otomano; así resultan muy lujosas. Estas se
adornan del mismo modo que las anteriores. Muchas otras confecciones, propias para los niños,
quedan aún por explicarse;mas no faltará ocasión
de hacerlo. Por ahora es de esperarse que mis
lectoras habrán perdonado que no me ocupe de
ellas, como es debido, en vista del amable objeto
de estas breves indicaciones.
MARGARITA.

*

Las Buenas Maneras para Comer
No hay nada en que se deba poner tanto cuidado como en el arte de comer discretamente y con
una completa corrección.
Un sabio tenía la creencia, no muy aventurada
por cierto, de poder descubrir el carácter de una
persona y hasta sus tendencias, solamente con
verla comer; y por esto aconsejaba á los padres
de familia que diesen una comida á sus futuros
yernos, á fin de hacerse cargo, por medio de esa
silenciosa observación psicológica, de las costumbres é inclinaciones del futuro esposo de su hija.
La manera de comer ha llegado á considerarse como un arte en toda regla, y continuamente la industria y el buen gusto aumentan los refinamientos no sólo de los manjares, sino también dd decorado y de todos los utensilios del comedor. La
civilización ha ideado una multitud de accesorios
que ahora se consideran indispensables; se pone
más cuidado en las buenas ó malas maneras de
las personas para conducirse en la mesa, y la exigencia social, en este punto, es cada día mayor.
Damos hoy á conocer á nuestras lectoras un curioso código, escrito á ese respecto, lleno de ingenio humorístico y de gracia picante y oportuna.
Dice así:
&lt;Siéntate en el b orde de tu silla: solamente en
la montura de un caballo se debe buscar el fondo
del asiento, á fin de evitar una brusca sacudida;
en la mesa, seguramente, no tomará tu silla un
galope veloz; de manera que no debes t ener el aspecto de un buen jinete, sino el de un galante
convidado.

No acerques demasiado tu corbata al borde de
la mesa, tomando semejanza con un monstruo
fantástico de las piezas montadas de confitería;
esta incon·ecta postura tiene muchos defectos, y
el menor de ellos no será, tal vez, el cubrir de
migajas tu chaleco y corbata. La propia corpulencia será la que dé exacta medida de la distancia á que debes colocar tu silla de la mesa, tanto
mayor cuanto sea tu gordura.
Deja la servilleta sobre tus rodillas; un joven
poco educado la prende á su chaleco; esto es mu y
desagradable; pero no se compara con la horrible
costumbre de anudarla al cuello, como lo hacen los
peluqueros con sus clientes. Tal parece esto una
descarada confesión de la torpeza que se tiene
para comer.
Desconfía de tus bigotes: el hombre no tiene en
la comida mayores enemigos.
Hay que temer la espi.ma de la cerveza, que les
da un aspecto muy desagradable, y no es menos
peli.~roso el paso de las sopas, un tanto espesas
como la-tapioca que, además de ser difícil de introducirse en la boca, puede deslizarse, en parte,
por las extremidades del bigote, de las cuales
caerá lastimosamente sobre la mesa.
No se debe verter el caldo sobre el plato, ni tener el cuello tendido hacia arriba, pues los alimentos líquidos corren el peligro de no guardar
el equilibrio conveniente en la cuchara; no se
puede hablar con la boca llena ó inclinada sobre las viandas: es preciso conservar el rostro
vertical como la Naturaleza nos lo ha dado. No
se deben hacer figurillas con la miga del pan,
ni tomar sorbos ansiosos de los manjares, mucho
menos presentar una boca de dogo ó comer como
los conejos ó roedores. Tampoco debe arrojarse
la ensalada dentro de los labios, como si tuvieses
simpatía por el forraje de las cabalgadoras. Come
ligeramente, delicadamente, si te es posible. Que
tu vecina no sepa si has comido poco ó mucho;
no mires curiosamente á su plato. y si ella no toma vino ó féculas, debes ignorar, en la apariencia,
la causa por lo cual no lo hace, qne es tal v ez
para no engordar demasiado, sino atribuirlo discreta y galantemente á otro motivo cualquiera&gt;.
Estos son, poco más ó menos, los artículos principales del gracioso código; pero á todas sus indicaciones se podría oponer la aseveración indudable de que estas reglas, si no se aprenden desde la infancia, no pueden acogerse con facilidad.
Sería preciso, pues, enseñar dicho código á los
chicuelos que no entienden más ciencia que la
práctica, pues las bellas teodas las desprecian
con ese admirable buen sentido, peculiar al sencillo espíritu de los niños.
Mas no debemos negar la estricta necesidad que
hay en tener buenas maneras para comer, sobre
todo en las damas, cuya delicadeza natural hace
más indispensables estos detalles de buena educación. Mirad á una linda joven que asiste á una
comida de etiqueta y que tiene pre~entes estas
reglas de armonía estética y de discre=ión; sns
movimientos son graciososy elegante~; pero ella
parece ignorar esto; al comer tiene semejanza con
una diosa á quien se sirve la mitológica ambro sía; comunica una !(racia natural á todo lo que
toca, y ea apariencia se cree que toma solamente
lo indispensable para sostener su delicada y poética existencia.
No deben nuestras amables lectoras olvidar la
original, pero juiciosa filosofía de obs ervar á un
caballero en la manera de portars e en la mesa, á
fin de sacar apuntes psicológicos, que muchas veces tendrán su utilidad práctica, s obre todo a l
elegir al compal!ero, con el cual es preciso com partir las importantes pequeñeces de la vida dia•
ria.

r obustos (est o por si algu na v.-z tienen ell os qu e
luchar también con esas bestias feroces). La v ieja
mala que se r oba una )!allina d el cercado ajeno,
adquiere feo aspecto; el cuento refiere el tremen d o castigo q u e se apli ca á los ladrones. Y el n iño
no lo olv ida. Desde en tonces se guardará muy
bien de r oba r á la coci nera los terrones de azúcar ;
hay qu e cuidarse c'.el cas tigo .... ¿ Y el bada buena que p rotege á los ni ños obedientes? ¿Y el pájaro encan tado q ue se con vierte en p ríncipe? ¿ Y
el árbol que no daba fru tos porq ue lo regaba la
mano d e un hombre que hacía mal de o jo? E l
criterio del n iño se des p ierta y se a bre como una
fl or; dadle alimento, e nseñadlo á juzgar, ponedlo
en condiciones de conocer el bien y el mal : base
sólida para ser d espu é~ hombre d e bien y no mal
hombre.

llSSIE WILLCOX, notable p i ntora americana,
ha hecho, con su~ cuadros, el más hermoso panegírico del amor maternal. Sus fi_turas, que represe ntan siempre á una madre co n un niño, pueden
servir de ejemplo ó de guía para orientarse en la
manera de atender y tratará esos pequeños seres
que son un p edazo del corazón y que se llaman
hijos.
A las siete d e la mañana, dice Jessie Willcox,
hay que levan~ar á los niños. Que sean suaves las
mediecillas para que no lastimen la tierna piel
d e los pies ; que la malla no haga arrugas bajo el
zapato, pues después de llevar una arruga por un
día entero, no será difícil que se forme una ampolla.
Para ves tir al niño, es co nveniente pasarlo d e
:á cama á un sillón amplio; así el niño está cómodamente sentado y la madre también. &lt;Suavizad
vuestras manos, dice Jessie, para encerrar esos
capullos de rosa dentro de la malla negra del calcetín, malla que siempre será burda, aunque esté
t ejida con la más fina de las sedas ..... . &gt;

La tarde puede t ranscurrir plácidamente en estas lecturas; y cuand o la luz del día comience á
oc ultarse, parecerá qu e las lioras no h au cor rido:
tanto la madre y el niño s e h abrá n encantado con
esos marav illosos r ela to•.

El ni ño lomará mayor cantidad de leche en el
jardín; el revuelo de una mariposa le hará olvidar que está alimentándose; mientras que en el
interior d e la casa su pensamiento uo se apartará
de lo que le ocupa, y pronto querrá concluir para salir al aire abierto. Los niños son impacientes; hay qne cambiarlos de lugar porque son co mo los pájaros: necesitan revolar para ser dichosos.

Los cuadros de la notable pintora, además de
la santa idea que encierran, son deliciosamente
bellos; las fi{uras son de un interés conmovedor.
Ved la actitud de la madre en todos ellos: se inclina sobre su hijo con piadosa solicitud; siempre
está pronta para darle la mano, para levantarlo,
para llevarlo en brazos cuando los tiernos y débiles piecillos no puedan más; para acariciarlo;
para enjugar sus lágrimas; para escuchar sus gorjeos; para dormirlo; para arrullarlo ; para cantarle
una suave canción.
La pintora opina que, una vez levantado el niño, no se le lleve al comedor ni tampoco se le haga saborear su leche en la atmósfera caliente de
la: pieza donde ha dormido. Llevad al niño al
jardín, dice; y allí, bajo la fresca sombra temblant e de los manzanos, dadle s u leche, despacio y
con cariño.
Observad este grabado, l ectoras mías; ved el
tazón de leche m ás blanco que las nubes en día
de hermoso s ol ; v ed el árbol, el banco ; ha~ta par ece que se escucha el su surro d e la brisa.
En el dn abierto se saborea con mayor d elicia
cualquier manjar por humilde qiie sea. El tazón
d e leche y las migas de los campesinos gastados
sobre la fina yerba y á la sombra de un árbol joven y hermoso que sepa s usurrar bien con el
viento, saben mejor que las viandas de los festin es á puerta cerrada .

El día de un niño es lo más interesante y digno
de estudio. Ellos, como nosotros los grandes, tienen también su s ocupaciones. Hay que dejarlos
correr, saltar, rodar el aro, jugar á la pelota, y
hasta quedar de pronto abstraídos con una idea
fija. Los niños piensan muy h o ndo á veces .....
Oid lo que dice la pintora: &lt;iOh, madres amantes! atrapad la imaginación de vuestr os n iños como en las redes se atrapan las mariposas. Llamadlos junto á vosot ras, y en pleno jardí n, sobre
la hamaca, leedles cuentos de hadas ó de aventuras, que lQs diviertan y los enseñen á viajar lejos, muy lej os, por lugares y caminos que sólo
puede entrever la imaginación.
Nada más delicioso para tlll n iño que emprender tales viajes. La lucl1a con los d ragones encantados l es cr ea el d eseo de hacerse fuertes y

Después de las delicias del cuento, la delicia
d e la leche endulzada y del pan tierno y oloroso .. . . Van á dar las siete, lectoras mías; vedlo en
el relo j del grabado; esto significa que para el niño es ya la ho ra de acostarse. Jamás un n iño debe estar des pier to d espués de esa h ora. A sí , es
pr eciso que la madre lo ponga entre s us brazos
y suba al dormit orio p ara depositar su blanda y
adorada carga sobre el colchón de pluma. Pájaro
era el n iño revolando, y p ájaro es ahora, inmó vil,
dormido sobre su caliente nido de seda.
E ste ú ltimo cuadro d e J essie Wi llcox cierra
con broche d e oro la serie d e los anteriores. E l
r ostro del niño queda en la sombra, pero el Je la
madr e dice lo q ue es el d e s u hijo. iQué mad re
tan interesante y linda! Pon e s uavemente sus p ies
sobre la alfombra d e la escalera para q ne el ruid o
no despierte á sn querubín. Es p reciso que él
duerma: son las siete. E sta h ora es sagrada para
una m adre. Recordadlo, lectoras m ías.

�FoT. FÉLIX, DE PAnfs.-MoDAS G&amp;UNWALDT.
ELEGANTE ABRIGO

FoT. FÉLIX, DE PAnís.-MoDAS RELEFERN.

CARACUL, guarnecido de

TRAJE DE BAILE. - Hecho en crespón de China

otomano y grandes botones forrados de seda. Man-

r.:&gt;sa pálido con estola y mangas de fantasía, de·tul

guito y cuello de nutria.

blanco bordado de oro y seda.

DE

�11:L MUNDO. ILUSTRADO

852

EL lllUNDO ILUSTRADO

MELANCOLIA

Y la A del amor que en tu alma impera,
porque en todo tu sér vive escondido;
busca, como las aves, primavera;
y allí donde hay calor, forma su nido.
- Y riendo, con alegría infantil, exclamaste:Si no me equivoco, con esas letras formarías el
mismo nombre que tengo.
- Y es verdad.

Noble señora (cuyos pies beso) quiso un día
penetrar en mi ¼lma. No sé por qué sería.
Y me dijo, lanzándome una de esas miradas
cortantes como espadas,
que bajo de la fuerza de mi arte se veía
el sedimento de una vieja melancolía.

Que ese nombre eligiera, no te asombre,
es color y perfume y armonía ..... .
ya ves que están reunidos en tu nombre
los encantos que tienes tú, María,

Gran señora, Que hubiste
la virtud penetrante de saber que .mi musa
en lo exterior es fuerte y en lo interior es triste,
¿cómo fijaste el trazo de mi visión confusa?
¿por qué lo adivinaste ó en qué lo conociste?
¡Ah, tú, señora mía,
fuiste la pescadora de mis perlas! yo oía
tu palabra á manera de una revelación;
y sentía que, en una magia de poesía,
tu voz me resonaba dentro del corazón.
Pues bien: es cierto. El árbol de mi geuealogía
sorbió por sus raíces acaso la tristeza
del alma de los indios, que fué huraña y bravía;
y yo, que tengo el ansia de las contemplaciones,
siento el dolor solemne d~ la Naturaleza
gravitando en la vida de cien generaciones.

México, Diciembre de 1908.
GUSTAVO F. AGUH.AR.

t, mbién sabes ya ahora por qué quiso la suerte
que, entre mi poesía,
encontrases, debajo de una complexión fuerte,
el sedimento de uua vieja melancolía ..... .
Desvanecido el sueño de la final victoria,
dejo que se enmohezcan mis armas de soldado:
soy fuerte, pero triste; porque yo sé una historia
que no le cuento á nadie, ni nadie me ha coutado....
JOSÉ

Nuestras vidas son ecos de las pasadas muertes,
nuestros cantos son voces de los antiguos cantos:
nuestras suertes son hojas del libro de otras suertes,
repetimos apenas lo que ya han hecho tantos ....
Así es como mis versos no tienen más encantos
que los Andes: los Andes son tristes y son fuertes;
sus volcanes son iras y sus ríos son llantos.
También, como en los Andes,
en mis versos las iras y los llantos son grandes;
pero no solamente
porque hay sobre mi frente
el prestigioso nimbo de las vetustas cosas
que iluminan mis ojos con su incendio de rosas,
sino porque en la vida probé todos los daños
y es justo que hoy domine las cumbres luminosas
desde el endiosamiento de mis treinta y tres años
Gran señora, que hubiste
la virtud penetrante de saber que soy triste,
¿quieres leer algunas páginas de mi vida?
Tal fuese tu palabra bálsamo de mi herida ...
¿Amores? .... Tuve amores trágicos y cruentos
que hoy me parecen cuentos ....
Amé una vez á cierta
mujer que estaba muerta;
y en tanto que dormía
ella el sueño tranquilo de que no se despierta,
yo, á través de su calle, paseaba noche y día,
miraba sus balcones, me apoyaba en sn puerta
y, á pesar del reposo de sn casa desierta,
la sigo en mis recuerdos amando todavía ...
Otra vez hallé á una mujer que parecía
tener carne de estatua y alma de poesía;
pero en el mismo punto donde la hallé, se hizo
· humo .. como en la fúnebre explosión de un hechizo.
Yo pienso en ella, y ella tal vez pensará en mí;
pero desde aquel día, ya nunca más la vi.
Desde aquel día acaso mi vida quedó trunca.
Desde aquel día somos dos almas paralelas.
Tal vez la misma ráfaga hinchará nuestras velas...
Tal vez nos buscaremos, sin encontrarnos nunca ..
¿Odios?...... ¡_Saberlos quieres?.... Los pediré á mi
Una vez he sentido
(ol vido.
que unánimes me odiaban los hombres. (Las mu(jeres
no, porque son piadosas. Tú lo sabes. Tú lo eres.)
Y estuve siete días
popularmente odiado, viendo caras sombrías,
frentes adustas, ojos fieros, manos crispadas
en el requerimiento de sonoras espadas ..... .
Tu ve otros siete días la singular ventura
de que, en mis propias tierras, los amigos cercanos
me ciñesen el rojo nimbo de la loct1ra;
y comprendí la historia de José y sus hermanos.
Era, en verdad, á un tiempo fatídico y curioso
ver, así, á mis amigof observarme de lejos,
lamentar mis locuras, invitarme al reposo
y hacerme que dudoso
llegase basta la angustia de verme en los espejos ..
¿Para qué más, señora?
¿Para qué más? Ahora
un amor imposible me hace mísero esclavo
y me siento oprimido por calumnia siniestra.
Estos son dos dolores. ¿Cuál será el tercer clavo?
Todavía hace falta que me claven la diestra ....
Gran señora, que hubiste
la virtud penetrante de saber que soy triste,

La Casa Blas Ruiz

SANTOS CHOCANO.

HORAS DE LA TARDE
(Para «El Mt1ndo Ilustrado&gt;)
Baña el sol, que resbala hacia el Poniente,
con sus láuguidos rayos el paisaje
de mi barrio. Un jilguero en el ramaje
á la tarde saluda alegremente.
Es una perspectiva sorpreudente
la que ofrece el espléndido miraje
cuando el astro prepara ya su viaje
á los distantes mundos de Occidente.
¡Oh, la tarde! Su beso apetecido
disipa las tristezas del suburbio ..... .
vuelve al alma el recuerdo, _y el olvido
se va cvmo se aleja tras el turbio
borizoute el gigante sol lejano,
sobre la majestad del océano.
BENJAMIN VELASCO REYES,

Santiago de Chile, Octubre de 1903.

,.

*

HOMENAJE
FACHAOA DE LA CASA EN COLIMA .

A doña Catalina Altamirano de Casasús
Rimando tacitun:os añejas tradiciones,
en mi país, señora, resbalau opnkntos
dos ríos que, á manera ele boas corpulentos,
enlazan las campiñas en sns ondulaciones.

Y ganan las llanuras; y por sus anchos cauces,
orlados ele palmeras, ele robles y de sauces,
desatan el ovillo de su ondulante cinta;
pero, antes de qne toquen el mar en qne se hnnden,
en fraternal abrazo se estrechan y confunden
el férddo Grijah-a y el raudo l"snmacinta......
Y allí, donde á la sombra gentil de los manglares
cleslízam,e sus aguas formando un solo río,
de una ciudad porteña se extiende el caserío.
que orean del mar pHreo las brisas tutelares.
¡Con qué placer evoco sus plácidos hogares,
su iglesia inacabada, su gran parque baloío,
su escuela bulliciosa, y el grato murmurío
del agua, y el eterno rumor ele sus palmares!
Tal fué mi cuna.... En ella nació también el hombre
de '!uien Jle\'áis en alto, como un blas611, el nombre;
el que por siempre uniera al vuestro su destino;
el vástago mexica de Juvenal y Horacio .....
¡ Mis agros nada envidi,111 á los del riente f,acio,
ni mis verdes oteros al airoso Aventino!
ANDRES C.\T,CAXEO.

~'◄•
,.li

VISION

Para " El Mundo Ilustrado."

- Si yo uo me llamase María-me dijiste-¿qué
nombre elegirías para mí?
-El tuyo, porque es sin duda, el que más me
gusta.
-iQué galantería más sosa! Decididamente la
vena poética te ha abandonado.
-¿M.e exiges que lo invente? Pues bien, escucha: Tomaría las iniciales de cada una de las cosas más bellas que recordara y, con ellas, formaría
uu nombre.
- Eso me gusta más. ¿ Y cuáles son?
-La M de la mar, porque en tu pecho
existen tero pestades de pasiones,
porque encierras abismos en que has hecho
naufragar á los pobres corazoues.
De la aurora la A, porque algo extraño
dibuja tu mirada en lontananza,
y, en 'la noche sin luz del desengaño,
haces brotar un rayo de esperanza.
La R de la rosa; tll hermosura
tiene el perfume que á besar provoca,
tu cutis puro y casto, su frescura
y el color de sus pétalos tu boca.
Del iris I, porque tus ojos bellos
hacen que menos tu desdén se sienta,
y brillan con sus múltiples destellos,
como el iris de paz tras la tormenta.

pecialmente en los Estados de la frontera del Norte, en donde tiene grandes
relaciones. Es la CASA. DE DON BLAS RUIZ, fundada por el muy honorable comerciante Don Ponciano Ruiz en el año de 1867 y en la actualidad
tiene á su frente á Don Blas, hijo del fundador y hombre de empresa no
menos aprecrable y caballeroso.

Al Sur de Sierra ~ladre, de altísimas regiones
solamente accesibles á cóndores y ,•ientos,
desplómanse, minando los rudos basamentos,
destrenzadas y sueltas sus crines de leones.

ESCRITORIO.

MARIA
(Sobre un pensamiento de Catulle Mendesl

Colima es una plaza comercial de las más importantes de Occidente. No
obstante las dificultades de comunicación, que impedían el amplio desarrollo de la agricultura, el movimiento comercial es muy activo, porque Colima es el centro donde converge la producción:de:toda esa rica ;zona, y porque es lugar de tránsito para el comercio de importación, que es muy activo

LA CASA EN MANZANILLO•

¿Eres un imposible? ¿una quimera?
¿un ensueño hecho carne, hermosa y viva?
¿una explosión de luz? Responde, esquiva
maga en quien se encarnó la Primavera!
Tu frente es lirio; tu pupila, hoguera;
tu boca, flor en donde nadie liba
la miel que entre sus pétalos cautiva
al colibrí de la pasión espera.
¿Por qué sin tregua, por tu amor, suspiro,
si no habré de alcanzar ese trofeo? '
¿por qué llenas el aire que respiro?
En todas partes te halla mi deseo:
¡los ojos abro y por doquier te miro!
Cierro los ojos .... y entre mí te veo!

*~

Así es que Colima cuenta con casas comerciales de primer orden, entre
las que descuella, porºla capacidad de sus negocios, la que fundó un hombre
de empresa que se fu(dando á conocer desde su juventud hasta llegará fundar la primera casa de comisiones de aquella comarca. Es en la actualidad
la casa más fuerte y goza del mayor crédito y prestigio en todo el país, es•

JULIO FLÓREZ.

Selva Americana
En medio de la gran naturaleza
la selva tropical mueve sus ramas,
como verdes y hojosas oriflamas,
insignias de su rústica grandeza.
Los árboles añosos la cabeza
doblan sobre las ásperas retamas,
y ciñe el cuerpo elástico de escamas
la perezosa sierpe á la corteza.
El sol incendia el suelo; y el bochorno
cuélase entre los troncos y zarzales
con el aliento cálido de un horno,
Duermen las a ves de. irisadas plumas,
y van, por los tupidos carrizales,
ágiles tigres y ligeros pumas.
JUAN RAMÓl'I MOLTNA.

;

PATIO DE LA CASA DE COLIMA,

CORREDOR DE LA CASA EN COLI.MA

Esta casa se dedica á toda clase de operaciones de embarque y desembarque de mercancías en el puerto de Manzanillo, que acaba de comunicarse
con el resto del país por una bien construida vía férrea.
Hasta hace poco, la carga y descarga de las mercancías se hacían en extremo difíciles en Manzanillo por la falta de condiciones para fondear y por
la carencia de muelles.
Pero la casa Blas Ruiz adquirió remolcadores y contrató un número
de alijadores considerable, y logró distinguirse por el empeño con que siempre ha cuidado de los intereses que se le encomiendan, efectuando los trabajos
con la mayor actividad y atención. La misma casa de Don Bias Ruiz, que
tiene una sucursal en el referido puerto de Manzanillo, es agente de varias
compañías de vapores, tales como la «Naviera del Pacífico&gt; y de &lt;W. Iberri&gt;,
vapores que hacen el servicio entre los puertos mexicanos del Pacífico. La
referida casa es también agente de compañías de seguros marítimos y contra
incendios. Está al frente de la oficina, como apoderado, el apreciable señor
Don Manuel Negrete.
En cuanto á la casa matriz, establecida en Colima, mucho habría que decir para dar aunque fuera una idea de su importancia.
Ocupa un hermoso edificio frente al pintoresco jardín «Núñez&gt;. La parte
N orle está destinada á las oficinas y la Sur á las habitaciones del jefe de la
negociación. Un buen personal de empleados desempeña las labores de escritorio y despacho, atendiendo á la clientela y sirviendo los numerosos pedidos que de todo el país recibe diariamente, Allí, en el mismo edificio, tienen 1as grandes bodegas, en donde se guardan existencias de efectos, tales
como maíz, frijol, arroz, café, sal, etc. Están en comunicación constante con
los principales agricultores, para atender los pedidos de todos los productos
del Estado. Tienen corresponsales que los surten de todos aquellos artículos
que se necesitan para el consumo local.
La casa Blas Ruiz es, por todos conceptos, la más fuerte, apreciada é importante de Colima, y sin duda de las primeras del país.
Está al frente de ella, como apoderado, el Sr. D. Celso García, cuya habilidad en los negocios comerciales es reconocida, Goza de muchas simpatías y estimación en todo el rico y floreciente Estado de Colima.

00

�828

lll(MUNDO~ILUSTRADO

La "Cervecería Cuauhtemoc"
&amp;NUS

FIESTAS PRESIDENCIALES

Fiestas Presidenciales en Guadalajara.- Los carros alegóricos y comitiva de la &lt;Cervecería
Cuauhtemoc&gt;, de Monterrey, frente al edificio de la Agencia.

Todavía, indudablemente, se conqerva fresco,
en el ánimo del pueblo de Colima, el regocijo de
las fiestas presidenciales, con las que se celebró
la inauguración de la nueva vía férrea, que va á
hacer de su Estado uno de los más ricos del país.
Todavía tienen también, en su memoria, el brillo
que desplegó, durante esas fiestas, una de las empresas más importantes y ricas del país, que ha
sabiJo, por mil títulos, conquistarse las simpatías
de nacionales y extranjeros, que ven con satisfacción cómo esa empresa, netamente mexicana, marcha á la cabeza de todas, cooperando al
desarrollo de la industria nacional, que se siente
orgullosa de ello: LA &lt;CERVECERIA CUAUHTEMOC&gt;. DE MONTERREY, S. A.
Brillante fué la participación que en las citadas fiestas presidenciales tomó la importante empresa cervecera. No omitió gasto alguno para
presentarse tal como es: grande, patriótica y complaciente con el público que. la prefiere y le ha
dado renombre.
Para arreglar, de la mejor manera posible, ese
contingente que llevara la cervecería á los habitantes de Jalisco y Colima, la Dirección comisionó
al habilísimo y apreciable visitador de agencias, hoy agente en Guadalajara, Sr. Don Damián
Barbosa, quien fué secundado por el agente no
menos activo, Don Canuto López. Trabajaron de
acuerdo: uno en la capital de Jalisco, otro en la
del Estado de Colima, para agasajar al Primer
Magistrado y cumplimentar á los touristas y á
los habitantes de esas dos entidades federativas.

EL MUNDO ILUSTRADO

829

Haremos mención especial de la parte tan importante que la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;, de.Monterrey, S. A., tomó en las fiestas de Colima.
Con oportunidad se trasladaron á aquella ciudad los señores Barbosa y López, agentes, con el
objeto de dirigir y llevar á efecto el contingente
de la acreditada Cervecería. De acuerdo con entendidos artistas tapatíos, y sin economizar gasto
alguno, procedieron á los trabajos, logrando ver
coronados sus esfuerzos, pues el decorado fué de
los más elegantes.
EL ARCO TRIUAf'AL

En la avenida principal y á espaldas de la Catedral (la cual era uno de los pocos edificios sin
adorno), se levantó un arhstico y lujoso arco
triunfal, cuya dirección estuvo á cargo de los citados agentes, ayudados por el señor Enciso, decorador español que ha hecho sus estudios en
Italia.
El arco, formado por dos columnas, terminaba
con un remate plegado de finas gasas crema y li
la. Medía seis metros de altura y semejaba espuma de la deliciosa BOHEMIA. En la fachada principal y sirviendo de fondo una bandera nacional,
plegada tambiéu, se destacaba, en letras de oro, la
si~niente inscripción: LA CERVECERIA CUAUHTEMOC, DE MONTERREY, AL C. GENERAL
PORFIRIO DIAZ¡ y en la parte posterior: BIENVENIDO SEA EL HEROE DE LA PAZ.
Al pie de lis citadas dedicatorias y circundada por rosas y ¡!asa abullonada, resaltaba una
acuarela con el retrato del emperador azteca
Cuauhtemoc, enarbolando la bandera tricolor.

Fiestas Presidenciales en Colima.-Puesio de la &lt;Cervecerla:Cuauhtemoc,":&gt;
de Monterrey, en eljard{n «Niíñez&gt;.1.ió.,C..!:
::- -

corteses, y un grupo de simpáticas colimenses. Fuera de ese círculo y cubiertas
por una barandilla también circular, se instalaron mesas sobre fina alfombra,
para dar abrigo á los concurrentes al puesto.
Una magnífica música tocaba durante ta fiesta, que se repitió en los tres
cUas. Durante ellos, no cesó de ser punto de reunión de muchos visitantes,
atraídos por el deseo de saborear la finísima cerveza.

EN:MANZANILLO

Las Fiestas Presidenciales en Guadala1ara.-Carro &lt;Saturno&gt; aleeórico de la &lt;Cervecería
Cuauhtemoc&gt;, de Monterrey.

El señor Presidente'de la República y su comitiva visitaron las ciudades de Manzanillo, Colima y Guadalajara. El día 12, á las doce y minutos, arribó al puerto, en donde se le tributaron
honores y hubo manifestaciones populares. Los
marinos franceses del crucero &lt;Catinat&gt; le formaron valla al llegar al muelle, en donde ~e sirvió un banquete. Al descender del tren, el Primer
Magistrado pudo admirar el ornato de la ciudad¡
banderas tricolores tremolaban en los edificios
públicos¡ las casas todas, hasta la más humilde,
lucían arcos de palapas y farolillos venecianos.
Los barcos estaban empavesados y prestaban al
conjunto del pintoresco pueblo un aspecto semejante al de Venecia en fiesta. El Prefecto Político, Sr. Emiliano García, por su parte no omitió
l(asto alguno para arreglar un decorado floral.
En el puerto antes referido, que no tardará en
ser uno de los primeros del Pacífico, tomó parte
muy activa la renombrada &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;, de Monterrey, S. A. También ella contribuyó
al engalanamiento de la población, levantando
cerca de la estación dP.l ferrocarril un arco portada muy artístico, formado de ramas de palmera,
flores tropicales, mandadas expresamente de los
bosques de Colima, con banderas, festones y guirnaldas, Leíase en su parte superior esta inscripción: LA CERVECERIA CUAUHTEMOC, DE
MONTERREY, SE HONRA EN DAR LA BIENVENIDA AL SR. GRAL. D. PORFIRIO DIAZ.DICIEMBRE 12 DE 1908.
Destacábase esta hermosa decoración de entre
los edificios, resaltando entre los adornos, como
resaltan entre las de América, las muy apreciadas
cervezas de Monterrey.
Muchas y muy merecidas felicitaciones recibió
el apreciable caballero Sr. Barbosa por su exquisito gusto para representar de la mejor manera y
sin omitir gasto alguno, á la empresa que lleva el
nombre del heroico emperador azteca: CUAUHTEMOC.
En los restaurants, cantinas y todos los sitios
de reunión, aun en los hogares más distinguidos,
no se hablaba de otra cosa ni se saboreaban otras
cervezas que fueran las de &lt;Saturno&gt;, &lt;Bohemia&gt;,
&lt;Carta Blanca&gt; y «Monterrey&gt;. El representante, Sr.
Barbosa, repartió entre los vecinos y gran número
de touristas, bonitos obsequios. Obsequió también
á los habitantes del hermoso puerto con un baile
que se efectuó en el muelle. Se bebió, saboreó y
vitoreó á la simpar cerveza &lt;Cuauhtemoc&gt; de Monterrey.
EN COLIMA

Las Fiestas Presidenciales en Guadalajara.-Carro alegórico de la &lt;CPrvecería Cuauhtemoo&gt;,
de Monterrey, representando al gran emperador azteca.

En la capital del Estado, la hermosa, culta y
pintoresca Colima, tierra de mujeres hermosas,
altas y arrogantes como las palmeras¡ lugar vigilado por los volcanes de fuego y de nieve, allí se
concentró todo el regocijo, animación y elegancia.
Los mexicanos y extranjeros rivalizaron en su
deseo de agasajar al señor General Díaz. Muy hermosa se veía la ciudad de Colima que, desde un
mes antes, se preparaba á recibir al Jefe de la República. La parte oficial estuvo encomendada á
caballeros muy apreciables; el Ayuntamiento trabajó activamente secundando todos el empeño
del señor Gobernador del Estado.

EN GUADALAJARA

Al r~gresar de Colima el señor Presidente de la Reptíblica, se detuvo en
Guadala1ara unas cuantas horas el domingo 13 del actual. Jalüco también
participaba de las fiestas presidenciales.
El señor Gobernador de Jalisco se unió á un grupo de distinl(uidas personas, que se encargaron de arreglar los festejos para el Primer Magistrado.
Hubo una solemne manifestación popular, en la que tomaron parte todos los
gremios de la población.

Fiestas Presidenciales en Colima.- Arco de la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;
de Monterrey, levantado en la calle principal (jachad•1 principal}

Servía de fondo un lienzo de gasa de colores vivos á guías de amapolas y
rosas blancas, enlazadas con guías formadas con botellas de las deliciosas
cervezas &lt;Bohemia&gt;, &lt;Carta Blanca&gt;, «Saturno&gt; y &lt;Monterrey&gt;. Todo el conjunto formaba un arco muy artístico. En las noches, cuando se encendían las
guías de focos incandescentes, el arco se veía más hermoso aún. La muchedumbre que paseaba por la ciudad se agolpaba á deleitarse, admirando el
buen gusto y la esplendidez con que la Cervecería de Monterrey, primera
del país, contribuía al lucimiento de las fiestas¡ y tributó muchos elogios á
la por todos títulos importante empresa cervecera.
LA KERMESSE

Otro de los números de las fiestas de inauguración del ferrocarril de Colima fué una feria popular en el hermoso jardín &lt;Núñez&gt;. La fiesta resultó en
alto grado brillante, como todo lo que se arregló en celebración de tan fausto acontecimiento.
En las callecillas del jardín se instalaron bonitos y graciosos puestos pa·
ra expender dulces, frutas, refrescos, confetti, etc., etc.
Fué notable el derroche de elegancia: flores, plantas tropicales por todos
lados, mujeres hermosas que atendían á los numerosos invitados¡ pero nada
superó al puesto erigido en el éentro del aristocrático parque por la Cervecería
de Monterrey, que volvió á hacer allí derroche de arte y buen gusto. Allí
acabó de demostrar á los colimenses (que prefieren las Cervezas cCuauhtemoc»
de Monterrey), que corresponde los favores del público que la distingue y
que será la primera en todas partes.
La fuente central que está al pie de un kiosco se convirtió en un salón
morisco, amplio, ventilado y lleno de atractivos. - Formaban el salón circular, un mostrador que encerraba en su centro una pirámide esbelta con transparentes botellas de cervezas &lt;Bohemia&gt;, &lt;Saturno&gt;, cCarta Blanca&gt; y «Monterrey&gt; y á su derredor atendían á la numergsa clientela los empleados, muy

Fiestas Presidenciales en Colima.-Arco de la &lt;Cervecería Cuauhlemoc,&gt;
de Monterrey, levantado en la calle principal (fachada posterior.)

-::En~ese;desfile)a ·CERVECERIA CUAUHTEMOc,: DE'[MONTERREY,
tomó parte muy importante: llevó su tributo de admiración al señor Presidente. Figuraron en él los altos empleados de la Agencia, llevando estandartes de seda con retratos del Emperador Cuauhtemoc, pintados á la acuarela.
Figuraban también cuatro hermosos carros alegóricos, los que representaban:
uno un )!ran peñasco con un Cuauhtemoc, que llevaba una bandera nacional•
otro de gasa y crespón verde y lúpulo enlazado con botellas de &lt;Bohemia&gt;'.
otro imitando la espuma d~ 1:1 cerveza con telas blancas vaporosas y botella;
de &lt;Carta Blanca&gt;, y, por ultimo, uno formado con crespones rojos y flores
naturales, completando el adorno botellas de &lt;Saturno&gt;. A la retaguardia
marchó un grupo de correctos jinetes, luciendo lujosos trajes de charro y con
bander_as tric_olores. Los carros iban ti_r~dos por ,briosos caballos perherones
muy bien euiaezados. Al pasar la comitiva, el publico que llenaba las calles
aceras y balcones, tributó nutridos aplausos á la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt; d~
MontPrrey, que repetimos, obtuvo un brillante éxito en las fiestas de Colima
Manzanillo y Gnadalajara.
'

�831

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO-ILUSTRADO

sso
LA AGENCIA
DE LA

''Cervecería Cuauhtemoc"
En Guadalajara
Con motivo de las fiestas inaugurales del ferrocarril de Colima á Manzanillo, tuvimos ocasión de admirar
muchos de los adelantos que, tanto
en la industria como en el comercio,
ha hecho en los últimos años la región occidental de nuestro país.
Bien sabido es que la &lt;perla de Occidente&gt;, como se llama con mucha
justicia á la capital de Jalisco, disfruta de una era de franco adelanto, y
que cada día sorprende á sus visitantes con al¡!una nueva muestra de su
visible progreso, el que, en no lejana
época, le colocará en el alto lugar que
le corresponde entre las ciudades de
primera importancia de nuestra Pl!tria.
Un establecimiento que viene muy
á propósito para comprobar lo antes
dicho, es la agencia que la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt; tiene establecida en
Guadalajara.
La fama adquirida por la gran cervecería, cuya casa principal est~ en
Monterrey, y que lleva el glorioso
nombre del último emperador azteca,
está períectamente .sentada y es conocida no sólo en nuestro país, sino
en los extranjeros; por lo tanto, poco
tenemos que decir acerca de ella. En
otro lugar nos .ocupamos de los premios y distinciones á que se ha hecho
acreedora en las exposiciones internacionales é industriales á que ha concurrido, y por esa lista nuestros lectores que no tengan idea de la fama
de la gran cervecería, que serán muy
pocos, se darán cuenta de ella.
El renombre que tiene la cervecería, debido á los esfuerzos de sus fundadores, á la constancia de sus administradores, es mantenide&gt; en todas

l.a Agencia de la &lt;Cerl'eccría Cuauhlemoc&gt; en Guadala¡ar.1

El Jefe Sr. Damián Barbosa en su 0Jici110,
partes, gracias á los trabajos de sus
agentes y demás propagadores.
Y si de todos ellos se puede decir
esto, muy particularmente de su agente en la ciudad de Guadalajara, el Sr.
D. Damián Barbosa, quien se ha esmerado cuanto ha podido, y ha podido mucho, hasta lograr que la representación en Guadalajarasea digna
de la gran fama que tiene la cervecería en todo el país.
Ocupa la agencia un hermoso edificio de estilo moderno, marcado con
el número 342 de la A venida Corona,
una de las más bellas y transitadas de
la &lt;Perla de Occidente&gt;. En este edificio están reunidas y perfectamente
instaladas todas las dependencias de
la a~encia, tales como oficinas de contabilidad, caja, oficina de recibo y
despacho de pedidos, bodegas, macheros y depósito de carros.
Un departamento que merece especial atención, y que la obtuvo de
nuestro enviado, es el destinado á almacenaje de la cerveza; cuenta con
dos grandes bodegas, en las que se
tiene en perfecto orden un gran surtido de todas las marcas que se fabrican en la cervecería. El detalle más

digno de llamar la atención, y que
prueba el gran consumo que las cervezas de la casa tienen en Guadalajara, es que, á pesar de que las_bodegas
son espaciosas, el surtido tiene que
estarse renovando constantemente.
Todos los días llegan á la estación
del ferrocarril Central tres furgones
llenos de cerveza, procedentes de la
casa matriz de Monterrey para subsanar los huecos ocasionados en las
bodegas por la gran demanda.
Si del departamento de bodegas pasamos al de oficinas, encontraremos
que reina en ella el orden más abso'.uto, condición indispensable para el
buen despacho de la negociación;
tanto en la gerencia como en el despacho de caja y en el de pedidos hay
un lugar para cada cosa y los empleados se dedican con asiduidad á sus
labores, teniendo cada uno de ellos
determinada la parte que le toca;esta división del trabajo favorece mucho su pronto cometido.
Cuenta la agencia con un servicio
de carros para el reparto de la cerveza á los diferentes lugares adonde se
expende, el cual es completo, rápido
y eficaz tal como conviene á una oficina en~argada de atender á las demandas de todos los consumidores
de cerveza de la capital del Estado
de Jalisco.
Al frente de todas las oficinas, y
esto explica el orden que hay en
ellas, se halla el señor agente de la
cervecería D. Damián Barbosa, hombre dotado de un espíritu de orden Y
de empresa notables y antiguo empleado de la cervecería, quien cuenta con una hoia de servicios no sólo
limpia, sino brillante, lo que. le_ ha
valido que los jefes d e la negoc1ac1ón
se hayan fijado en él para el importante puesto de jefe de la agencia en
Gnadalajara, en el que ha probado
que no es injustificada la confianza
que en él se ha depositado.
Como una muestra de la acti vídad

Bellezas de Colima

Caja y Escritorio.
comercial del señor agente, citaremos
un hecho que, aunque parece insignificante para los profano~, es de gran
importancia cuando se le considera
desde el punto de vista mercantil.
Para atraer de una manera insistente la atención del público hacia el
hermoso edificio de la agencia en la
avenida Corona, ideó el señor Barbosa la instalación de un anuncio Ju- .
minoso, fijo á los balcones de la casa, uno de los primeros de esa clase
que se usaron en Guadalajara; el
éxito de este anuncio fué tan grande,
que todas las casas comerciales de
la ciudad se han apresurado á hacer
uso de ellos. Este rasgo prueba que
el señor Barbosa entiende su negocio
y sabe lo que trae entre manos.
Al hablar de las costas del Pacífico y de la ciudad de Colima, haríamos mal
si dejáramos de ocuparnos de las muchas bellezas que por sus calles y avenidas discurren. Nuestras costas tienen fama merecida de ser cuna de mujeres hermosas, y los retratos que acompañan estas líneas son la mejor prueba
de que esa fama no es usurpada, sino muy merecida.
Las vimos por las calles de Colima y no resistimos al deseo de estampar

Carros repartidores en el palio de la Agencia.

sus retratos en nuestras página~; lo conseguimos~ i1•acias á su amabilidad, y
tenemos el gusto de presentar a nuestros lectores á' las siguientes damas:
· En la parte alta: á la derecha, la ~Srita, María Schacht; á la izquierda, la
Sr~ta. ,María Isabel Alvaz:ez; en e~ cen~ro, la Srita. Zena_ida ~arda; en la parte
ba¡a: a la derecha, la Snta, Mana Luisa Ponce~ y .á la ..1zqmerda, la Sri ta. Estela Hurtado.

�va1
832

EL OTRO YO

I

ALQUIERA á quien se pregunte:
/ usted cuántas personas es? sonreirá despreciativamente, barrerá con
los o.ios á su inte1·pelante y responderá con
inefable aplomo: &lt;Yo soy ,ro r nadie más
que yo&gt;; y se quedará tan fresco.
Y sin embargo, acaso ha dicho, con rl
ma.vor desenfado, la más estupenda tontería.
Eso de avMiguar cuántas personas enrierra el buche de cada uno de nosotros no
es cuestión baladí ni cosa ele poco momento. :Motivos fundados hay para creer que
cada yo, como la Santísima Trinidad. entierra muchas personas distintas, aun cuando sólo se t1·ate de un Dios único y verdadero, y que eso, simple, indivisible, único,
que llamamos nuestra personalidad, está
compuesta de entidades nirias, disímbolas
y no poca~ ,·eces contrapuestas y ant.agonistas.
Veamos cuántos ,,· cuáles son esos poderosos motirns para creer que en cada persona, una en aparienciil hasta para ella misma,
har. por lo menos, dos personalidades diferentes, cuando no sean tres ó más.
Si la persona humana, como dicen de la
Hernlnción Francesa, fuera un block, una
c·osa l1 □ ica, indivisible, no existirían ni la incertidumbre, ni las luchas, ni los combates
interiores.tan prolongados y crueles á veces.
Una lucha interior, y la incertidumbre,
por consecuencia, es un debate entre dos ó
más tendencias, es una polémica en la quti
hay requisitorias r alegatos, una batalla en
la que hay tirios y troyanos. )li deseo me
arrastra, demos por caso, á casarme; mi
reflexión se esfuerza en disuadirme de tamaño disparate. Deseo y reflexi6n argumentan, razonan, polemizan, exhiben considerandos, exponen conclusiones y se disputan la honra ele dictar mi resolución
definitiva.
Este estado de mi pí'l'Sona, cotill iano acaso,
¿qué supone? Pues lo menos que supone
son &lt;los pel'sonalidades morales, animadas
de propensiones cli,·ersas, de sentimientos
divergentes, de ideas opuestas.
Si el yo fuera único, esa anarquía serfa

EL MUNDO ILUSTRADO

llll. ~IONDO H,USTfiA ho

incomprensible. Tuerto ó derecho, bueno 6
malo, justo 6 injusto, ese .rn simple é indi.isible querría ó no cnsarsr, aceptlll'Ía 6
repuclia1·fa el matrimonio y no tendría con
quión contendel' en la tl'emenda luchtl. Ri
pues esn lucha existe .,· es de todos los días;
si á cada paso nos toma1nos á brazo partido
á nosotros mismos parn combatir nuestras
resoluciones, para atravesamos al paso rle
nllestros deseos; si día á día presenciamos
esos debates dentro de nuestm propia personaliclacl, forzoso es aceptar que, en cada
hombre, hay un defensor r un ministerio
p1íblico. un agresor y un agredido, nn srr
que desear otro c¡uese leatraviesaal paso.
Estos problemns, de la más profunda psieología, los ha planteado hace siglos la literatu1·a, como los ha ostentado la historia
y esculpido en sus anales.
En ~facbeth, por ejemplo, sr perciben
claramente esas dos personas dentro &lt;lr la
mismaindi\"i&lt;lualidacl :el ambicioso, que sueña con la corona, y el guerrero, que repug·na el asesinato. El «Tartnrín&gt; ele Daudet inclure dos indi,-iduos en uno solo: el Don
Quijote, que sueiía con lo heroico,.\' el ~ancho Panza, que anhela lo confortable.
Todos hemos visto ca,sos característicos
de la doble personalidad, por lo menos, que
cada indi\'iduo encierra, incluye .,· comprende. Yiciosos á quienes uno ele sus yo8
los arrastra al ,-icio y el otro se les atraviesa al paso, intenta disuadirlo y llora el ricio .r los extravíos tÍ que el primero se ha
entregado; criminales á quienes un yo les
sugiere el delito .r el otro yo los contiene,
amonesta 6 incrimina; seres á quienes un
yo ambicioso impele á las más locas aventuras r otro yo, prudente y mesurado, aconseja y refrena.
Tal yez no torlas las personalidncles sean
dobles; debe haberlas tales q ne sus dos unidades se fundan. compenetren y uniliq nen
en forma y modo ele parecer tan solo una.
:No se sabe que en Atila. hubiera un yo exterminador r otro clemente, ni que en Torc¡uemacla si' libraran luehas entl'e el perse~·uido1· .,· el mise1·iconlioso, ni que en 8anta
Terc•sa In mujer munclana se midiel'a. con
la místic:l, ni 11ue en -:\fosalina. la mat1·omt
púdica tu,·icra voz en PI ,-apítulo de la disoluta cortesnna.

LA GRAN MANCHA SOLAR

Y sin embargo, Xnpolr6n pidi(i diPz minutos dr oPliberaci6n con su otro yo cuando el puPblo le pedía lo acaudillnra .v el gobierno &lt;¡ue cañoneara al pueblo, cosa que
hizo después &lt;'n San Roque con marn,·illoso desplante.
\fochas Yeces estos conflictos entr&lt;' los
dos .11os se rrsuelven de una mn.nern trágica. Gran cnntidacl de suicidios tienen ese
origen, y no son sino nudos gordianos q ur
un yo corta porq nr rl utro .ro no ha pocl ido rlesatnrlos.
.Jamás okiclal'é el caso de un pianista extranjero. talentoso, honrndo á carta cnbnl,
jefe de familia modelo, esposo fil'I. pndre
amante .r cnJ-o otro yo era un borracho dE'
tomo .v lomo. En rnno aquPl hnda :í. rst&lt;'
todo g-énrro ele rcliexiones. le daba los más
sanos c·onsr.ios, se sublcrnba .\' protrslnba,
contra los excesos y ab_rccc-ionrs de q uc sP
hacía reo. Xadn. bastaba. El mal .ro prrclominaba, se imponía. triunfaba. Cn dín,
ó mejo1·, una noche, ,·ienclo el hu&lt;'n ro q Ul'
el malo se encontraba abyecto, miserable,
su familia nbandonacla, la esposa dcsolarht .Y
clolorida y que aquello no tPnía ,va remedio, preparó un brebaje venenoso, lo apurú
y se suprimió á sí mismo, á la ,·czque á s11
homónimo, en expiación de las mi,chas culpas de este último.
Cansado estoy de ,·cr jugaclol'es que S&lt;'
mesan los cabPllos, es decir, que se los mPsa su otro .rn cuando se han entre,g-aclo á
Birján; no menos cansado esto.Y dP ,-cr á
Don ,Juan tirarse ele las bal'bas después d1'
que sn otro .ro ha seducido á Doña Ana(&gt;
á Doña Eh·ira, y son legión los arrebatados y coléricos á quienes después ele tirnrles los trastos á la cara á su esposa 6 amigos por cinítame allá esas pajas, ,·ien&lt;' su
otro yo á tiral'les de las orejas y á lutcrrlus
llorar de inrepentimiento.
i í q uf' me ,·eng-an ahora con declaraciones clop;milticas &lt;lr que el yo es uno, inrl ir isi ble, inefable{, inmarcesible! iA otro ¡wrro con rsc hueso! En cuanto á mí.,· á mis
amigos, .v son legión. bien me sé q ne trngo
que contarlos por pal'tida rlobl1' .r que de
santos me do.,· que d1' sus &lt;los .110.~ uno siquiera me prnfese e:-;tim:\t"iún -'" afecto.

DEL 2 DE DICIEMBRE DE 1908

Escrito especialmente pa"El Mundo Ilustrado."

ra

Los antiguos desconocían por completo cuál era
la constitución física del Sol. Algunos observa
dores habían notado unas manchas negras que se
podían distinguir sobre el Sol á la simple vista,
cuando este astro se hallaba cerca del horizonte;
pero creían que eran planetas que pasaban frente
al astro del día.
Los chinos adelantaron mucho á los europeos
en el descubrimiento de las manchas solares. La
obra enciclopédica de Ma- Twan- Lin contiene un
cuadro notable de 45 observaciones, verificadas
entre los años 301 y 1205 de la Era vu1gar, es decir, en un intervalo de 904 años¡ pero se desconoce el procedimiento que empleaban los astrónomos chinos en sus observaciones.
Antes de que se conocieran los anteojos, se estudiaba el disco solar haciendo pasar los rayos
del Sol por una pequeña abertura, practicada en
la pared de una cámara obscura, y así fué como
Juan Fabricio logró ver una mancha de gran tamaño y estudiar su movimiento de una manera
precisa para poder deducir el movimiento de rotación del Sol. Pero esta observación no fué publicada sino cuando otros observadores, provistos
de anteojos, habían obtenido ya mejores resultados. Galileo y el Padre Scheiner fueron los que
idearon los primeros procedimientos para el estudio de las manchas solares. El Padre Scheiner
tuvo la idea de emplear el procedimiento de
proyección, que se emplea ahora con muy buen
resultado para que varias personas á la vez puedan, dentro de la cámara obscura, observar las
manchas que contenga el di,co solar.

FIGURA

...
Grupo de tiradores de esgrima de la Escttela Magistral, qne recibieron de ma~
nos del .SeñoJ' Presidente de la República los prerriio8 obtenidos
;en los exámcne5;_ de fin de año,
-

Grupo de gimnastas de la Escuela Magi~tral, que recibieron de manos del
Señor Presiden/e de la Rep1íblica los premios oblemdos en
los exámenes de fin de año.

1,

Si se observa una mancha en el momento en
que hace su aparición en el borde oriental del
Sol se verá que cambia poco á poco de lugar, se
ace~ca al meridiano central, alejándose del borde
y después se a¡roxima al borde occidental, hasta qne por fin desaparece. El estudio del moví•
miento de las manchas ha dado á conocer que el
Sol gira alrededor de su eje en 25 días sidéreos,
entendiéndose por dla sidéreo el intervalo de
tiempo que transcurre entre dos culminaciones
sucesivas de una misma estrella. Pero combinando el movimiento de rotación del Sol con el movimiento de traslación de la Tierra, resulta una
duración aparente de 27 días para el movimiento
de rotación del Sol. Una mancha permanece visible, por lo tanto, trece días y medio, aproximadamente.
Las manchas del Sol no se muestran en todas
las partes del disco; están circunscritas á dos zonas situadas al Norte y al Sur del Ecuador so lar y
no pasan del grado 45 de latitud. La fo~ma y dimensiones de las manchas son muy variadas. En
el año de 1839 se observó una mancha que medía
300,000 kilómetros de largo y cuya superficie era
de 200 millones de miriámetros cuadrados. A veces el disco solar se encuentra completamente
privado de manchas. En el año de 1902 el Sol
permaneció sin una sola mancha desde el 15 de
Marzo hasta el 4 de Mayo, ó sea en un período de
51 días.
Se ha encontrado una periodicidad de 11 años
y 47 días en la aparición del máximo de manchas,
nada más que la elevación del mínimo al máximo dura 4 años 62 centésimos, mientras que el
descenso del máximo al mínimo es más lento y
dura 6 años 51.
En opinión del Sr. Trouvelot, la observación
de las manchas solares, de las fáculas, de las protuberancias y de las granulacion.:s, conduce á
pensar que bajo la cubierta filamentosa de la fo.
tósfera se producen crisis formidables, erupcio·

nes gigantescas de gases incandescentes, de vapo res y polvos metálicos que, lanzados con fuerza
fuera del núcleo, se elevan y se acumulan bajo la
fotósfera, la penetran, la descomponen sus elementos filiformes y al mezclarse con ellos los elevan
apareciendo bajo la forma de fáculas brillantes
que, poco á poco, pasan al estado gaseoso, al serles
restituido el calor que habían perdido al condensarse.

.

8
FIGURA

2.

Aun cuando no se pueda comprender por ahora la causa ni la naturaleza de esas erupciones,
parece cierto que ellas son las que producen la
cubierta brillante con sus manchas, sus fáculas,
su cromósfera y sus protuberancias.
Las manchas son, sin duda, producidas por chorros de vapores metálicos y gases incandescentes
que penetran en esta cubierta luminosa, disolviendo y transformando las materias que encuen·
tran. Tanto vemos vapores violáceos como fácu·
las deslumbrantes que se desgarran y se voltean
para dar lugar á esos agujeros profundos que
constituyen las manchas.
El último período de actividad máxima en el
Sol se verificó en el año de 1905, y aun cuando estamos caminando hacia el periodo de mínina, no
hemos dejado de observar algunos grupos intere·
santes.
Debo advertir que este hermoso estudio de las
manchas solares está al alcance de los aficiona·
dos que estén provistos de un pequeño anteojo
astronómico, siguiendo las indicaciones que daré
más adelante.
El día primero del presente mes de Diciembre,
al hacer Dli acostumbrada observación, noté en el
borde oriental del Sol unas fáculas muy brillan·
tes, las que casi siempre son precursoras de la
aparición de las manchas. Las fáculas se presentan bajo la forma de manchas brillantes, blanquecinas, que resaltan sobre el borde obscuro del Sol.
Al día siguiente-miércoles 2-á las 7 de la mañana aparecía una mancha negra muy alargada,
cuya penumbra comenzaba á delinearse. Dado el
aspecto de la aparición, no me cupo duda que se
trataba de una h8rmosa mancha, y de la misma
manera opinaron los señores Don Jesús Medina y
Don José María Goríbar y Arizpe, de esta capital, que observan asiduamente el Sol todos los
días, sin faltar uno. El viernes cuatro, la mancha, ya bastante alejada del borde, presentaba clarall'ente su penumbra gris y su núcleo muy ne·
gro, y además venía seguida de una pequeña
mancha, casi un ponto. Ese día medí la mancha
y tenía un minuto de extensión. Una mancha de
un minuto de extensión corresponde á la enorme
longitud de 43,238 kilómetros. Ahora bien, como
el diámetro terrestre mide 12,742 kilómetros, se
comprende que el globo que habitamc,s hubiera
podido caber holgadamente, muy holgadamente,
en esa mancha. Cada vez que observo una de es-

puede ser más sencillo. El Sol tiene, como diáme·
tro aparente medio, 32 minutos. Se traza en una
hoja de cartón bien blanco una circunferencia de
círculo que mida 96 milímetros de diámetro. Dividiendo 96 entre 32, se obtiene un cociente de 3,
por lo tanto, cada tres milímetros del diámetro
corresponderán á un minuto de arco. Se divide
el diámetro en 32 partes, cada una de las cuales
tendrá 3 milímetros, y en seguida se proyecta la
imagen del Sol sobre el cartón, cuidando que el
borde del astro, muy bien alocado, coincida con
la circunferencia. En seguida se hace girar el
cartón h, sta que la mancha quede sobre el diámetro graduado y se ve el número de divisiones
que ocupa. El miércoles 9 la mancha casi había
llegado al meridiano central del Sol y medía un
minuto y 15 segundos, que equivalen á 54035 kilómetros. Ese día, aprovechando la visita del
Sr. Miguel Vélez, del Observatorio de Puebla, le
mostré la gran mancha solar. El domingo 13 la
mancha estaba muy cerca del borde occidental y
la rodeaban hermosísimas fáculas. El lunes 14 la
gran mancha presentaba un aspecto muy semejante al que tenía el día 2, al aparecer por el borde oriental, con la diferencia de que había emi·
tido una prolongación hacia el Este.
La mancha desapareció el día 15, después de
haber recorrido el disco solar en 13 días y medio.
La figura 1, de las que acompa.ñan á este artículo, representa el aspecto del disco solar á las 9
horas y 15 minutos de la mañana del martes 8 de
Diciembre: la figura número 2 es un pormenor
de la gran mancha del mismo día y á la misma hora, y la figura número 3 da idea de un soporte
muy sencillo para recibir, sobre una hoja de cartón
la imagen del disco solar. Dos anillos de latón
abrazan el cuerpo del telescopio y llevan en la
parte inferior unos tornillos de presión que sos·
tienen una varilla de latón doblemente encorvada
y que tiene unas pinzas para sostener la pantalla.
Acercando ó alejando la varilla y alocando después el anteojo, se consigue obtener una imagen
muy clara del disco solar. Se obtiene una gran
ventaja colocando la pantalla dentro de una cámara obscura y haciendo que solamente el objetivo del anteojo asome por una abertura practicada en una cortina negra que se coloca en un
balcón ó ventana que mire al Oriente ó en la
'puerta de un cuarto de madera construido en la
azotea.
Son estos estudios muy interesantes é instructivos y que exigen muy sencillo instrumental.
Mexico, Diciembre 15 de 1908.
Luis G. LEÓN.

*

LA ENVIDIA
Si el mar envidiara al cielo su manto y sus celajes, e~ cielo al mar sus olas y sus espumas, y el
monte a las selvas sus aguas y sus sombras, y la
selva al mont4: su grandeza y sus niev~s¡ si la nube se encolenzara al ver que el sol hene ondas,
recodos y ramansos, y el río codiciara los relljos
de la nube, y todos se sublevaran contra el iris de
la mari.P?Sa y el cáliz perfumado de la flor, y todos qu1s1eran serlo todo, todo se resolvería otra
vez brutalmente, y no habría montes, ni valles ni
mares, ni cielo, ni flores, ni mariposas¡ sino m~teria inerme, caos obscuro, torbellino eterno, neblinas desgarradas, un espacio sin fin y un sudario
sin verdes.
JOSÉ ECHEGARAY.

NOCHE DE PRIMAVERA
Las tres beldades-bajo los altos álamos-miran
en silencio las lejanías indecisas, en la noche argentada y misteriosa. Hay una claridad fantástica
que hace soñar con. una tierra de leyenda, brumosa y triste, llena de símbolos serenos.
Ellas parecen llores de nieve besadas por la luz
de la luna, pálida en el estrellado firmamento.
Sus hombros desnudos surgen de sus leves corpiños como hechos de un mármol luminoso¡ sus
semblantes semejan azucenas.
Y las tres, esbeltas y frágiles y visionarias,
son de una blancura tan intensa, que parece que
van á confundirse con la niebla argentina de la
noche, á disolverse en ella como fantasmas de ensueño.
FRO!LÁN TuRCIOS.

~~
~

SOÑANDO

F I GURA

3.

tas inmensas manchas, recuerdo una comparación
que leí en un libro cuando era yo muchacho de
escuela: que en las grandes manchas la Tierra
podría caer como una pequeña piedra por el brocal de un pozo.
El procedimiento para medir con bastante
aproximación las dimensiones de una mancha no

Es de una belleza prodigiosa esa virgen desnuda que duerme con la cabellera suelta. En la sombra surge su cuerpo como un fúlgido alabastro,
como un tesoro carnal que hace experimentar un
goce puro al alma del artista. Está desnuda, y sin
embargo, nada tan casto como la actitud de su
cuerpo divino. De la cabeza á los pies es bella y
armoniosa. Su cuello es de una morbidez ideal y
sus senos son dos gloriosas maravillas en que se
embriagan las pupilas. Toda ella es un ensueño
de amor, que hace florecer los pensamientos con
su encanto profundo.
A. Asn.

�835

EL MUNDO ILUSTRADO

cipos que no es exagerado calcularlos de
cien pesos uno con otro, para cada talla-

dor.

UN INVENTO UT[ISIMO
PARA LA

AORICUL TURA
La Desflbradora "Ismael Winfield"
En Octubre último, los agricultores de
1a región meridional del país fueron sorprendidos por un acontecimiento de la mayor)rascendencia para el porvenir de esa
parte de la República, una de las más importantes por su riqueza, por su situación,
por las relaciones comerciales que tiene
con el país vecino, y por el desarrollo que
~n estos últimos tiempos ha venido teniendo.
Se trataba de la inauguración de una máquina desfibradora, inventada por el Sr. D.
Ismael Winfield, é instalada por él en la
Hacienda de San Antonio, en Tamaulipas.
El señor Gobernador del Estado presidió la
inauguración, y examinó muy detenidamente la máquina, cuyas ventajas pudo
apreciar desde luego.
La máquina había sido-ya descrita en los
periódicos agrícolas; era conocida ya por
algunas personas, y de su autor se habían
publicado ya informaciones extensas. Sin
embargo, en el Estado de Tamaunpas era
una novedad y como tal f ué recibida con
gran entusiasmo, como que Tamaulipas tiene mucho que esperar de la explotación de
,las fibras textiles, de que su flora es riquísima.
En Tuxpam se inauguró una máquina
para zapupe, y habiéndose obtenido con
-ella un gran éxito, se hicieron al Sr. Winfield varios pedidos por las personas siguientes: Gregorio Sánchez é hijo, Arturo
Núñez, Mestre Hermano .y Sobrino, Lic.
R. Garcés, las compañías Zapupera Tampi-queña y Zapupera Tuxpeña. Este solo hecho
indica que la industria textil en Tamaulipas
,está llamada á un porvenir brillantísimo,
debido á este invento, que permite aprovechar la fibra en mucho mejores condiciones
que anteriormente.
El inventor, Sr. Winfieid, es un hombre
de grandes energías y de habilidad extraordinaria. Un self made man, que por sí solo
se ha encumbrado, debido á su constancia y energía en el trabajo, y á los pacientes estudios que con inteligencia poco
común ha emprendido.

La Desfibradora Winfield
La prensa toda de la República se ha ocupado extensamente de ella; es .va cuestión
admitida y sancionada por los hechos prácticos que tan útil invención ha mejorado en
absoluto las condiciones de los agricultores
de ixtles de palma, lechuguilla, espadín,
zapupe, huapilla y henequén en g·i-ande escala; pues hay haciendas, como la de San
Pedro de los Saldañas, por ejemplo, donde
la principal riqueza consiste en la explotación de ixtle, de lechuguilla, planta que sin
cultivo ninguno se produce absolutamente
silvestre, lo5 gastos de cortar r tallar á
mano resultaban elevadísimos, si se toma
en consideración el ahorro que representa
el uso de la desfibradora Winfield.
El .Panamerican Magazine- dice en su
número dedicado á la Exposición Agrícola
y Ganadera de Tamaulipas- entre otras cosas, cuando las hojas [pencasJ están de un
largo suficiente, se cortan de la planta y se
quita la sustancia pulposa de tal modo que
no se perjudique la fibra. Hasta hace unos
cuantos años esto ha sido hecho con la mano [todavía, decimos nosotros, se talla á
mano el ixtle, en multitud de fincas donde no
está en uso la De&lt;sfibradora Winfield, íínica
que ha podido simplificar la operación con
grandes beneficios]; pero, recientemente, la
máquina Winfield ha sido in-ventada é introducida en el mercado, y la cual se dice
talla la fibra de una manera mu.v satisfactoria y reduce grandemente el costo de la
operación.
30 hombres con una máquina producen
igual cantidad de fibra que 100 hombres á
mano en el mismo tiempo, con grande esfuerzo. [Donde se han tallado á mano 8,500
ks. semanarios, empleando una máquina, se
han obtenido a,150 ks. por día, ó sean 18,900
ks. por semana]. Como el gasto es tan pequeño, la ganancia es considerable; .r como
además, la máquina puede tallar hojas mucho más chicas que á mano, se aprovecha
por lo menos un 20 por ciento más. Y así,

con el uso de las máquinas, una gran cantidad de fibra será exportada del Estado de
Tamauli pas, pues hay grandes extensiones
de terreno cubiertas de plantas de hojas
cortas que no ha sido posible manejar á
mano.

•••
El &lt;Monterrey ~ews&gt;, de 9 de Septiembre
de 1906, al referirse á la Fundición de Fierro
y Manufactura de Monterrey, S. A., dice:
El Presidente .r Gerente General de la
negociación es el Sr. Ismael Winfield, á
quien se debe el invento de una máquina
desfibradora que, con una dotación de diez
ó doce hombres, produce de treinta á cuarenta arrobas diarias de fibra, invento que
en la actualidad ha renido á ser de gran
importancia con motivo ele la cada vez más
creciente explotación de las plantas textiles
en el país. Esta máquina fué perfeccionada
por el Sr. Winfield después de dieciséis
años de corstante .\' laborioso trabajo. Tiene
de ella pat~nte de privilegio exclusiYo en
Estados Unidos del Norte, Alemania, Inglaterra, :México .Y Cuba. La máquina de
que se trata se fabrica en la fundición de
fierro ~, manufactura &lt;La Estrella&gt;, de
:Monterrey, á cuyo frente se halla como Dir ector el Sr. Winfielcl, quien, si en un principio pensó contratar con la compañía de
esa fundición la construcción de su invento,
después optó por formar parte de esa misma compañía, empleando en la compra de
acciones respecth"as, un ca.pita] de más de
ciento sesenta mil pesos, lo que le permitió
ponerse al frente del negocio y emprender
la construcción de sus máquinas perfeccionadas.
Entre las ventajas ma:yores que se obtienen empleando la máquina extractora del
Señor Winficlcl, pueden figurar las siguientes, según opimión de peritos:
Primera: se e,·itarán desde luego los considerables anticipos que forwsamente tienen que hacerse ¡ los talladores, por los
dueños de las tierras lechuguillosas; anti-

'

Segunda: usando las máquinas extractoras de fibras Winfield r teniendo de éstas
una dotación suficiente, se puede explotar
á la vez todo el terreno que se posea; lo
que en la actualidad no puede llevarse á
cabo en parte alguna por falta de brazos.
Tercera: de la misma porción de terreno
de donde tallando á mano se obtiene una
cosecha mensual de mil arrobas de ixtle,
por ejemplo, tallando en máquina se obtendrá indudablemente un cincuenta por ciento más, puesto que la máquina aprovecha
y desfibra hasta aquellas pencas ú hojas
que el tallador desecha por pequeñas ó por
-demasiado grandes.
Cuarta: empleando la extractora ,Vinfield, se evitará la enérgica y costosa vigilancia que de sus terrenos fibrosos tiene
que emplear todo dueño de tallandería á
mano.
A las ventajas que van anotadas y que
por sí solas bastan y sobran para hacer resaltar las utilidades y economías que con la
máquina Winfield puede obtener cualquiera que la emplee, se agregan las consideraciones relativas á los grandes capitales que
pierden los propietarios en las llamadas
cuentas de sirvientes, ni las mil y mil contrariedades que trae consigo el tallado á
mano, y las cuales mejor que nosotrós conocen y aprecian aquellos que poseen tallanderías para la producción del ixtle en
el país, y muy especialmente en los Estados fronterizos, donde ya el nombre del
señor Winfield, como industrial, es bien conocido.

Máquinas en actividad
Hace dos años, los señores Ingenieros
Ignacio R. Montemayor y José F. Montesinos. al poner en acción la primera Desfi-

bradora en la Hacienda de San Pedro de
los Saldañas, de la propiedad del ségundo,
dirigieron al señor Winfield el siguiente
telegrama:
Jaumave, el 30 de Abril de 1906.
Sr. Ismael Winfield,- Monterrey.
Hemos puesto Yelocidad á siete vueltas,
arreglamos cuchillos, trabajo satisfactorio.
Ansiamos las otras.
Ingeniero J. R. Montesinos.
Este significativo telegrama debió ser
muy grato al inventor, pues se trataba ya
de una realidad, no observada por él, pues
que tenía .Ya el pleno convencimiento,
sino comprendida, palpada por dos jóvenes
de talento, de instrucción vastísima y de
brillantfaima posición social, quienes al pedirle &lt;las otras&gt; máquinas con ansia, aunque ya estaba reconocida la superioridad
de ellas sobre cualquiera otra, testimonio
tan autorizado pareció abrir el mercado á
un invento que ya hoy se utiliza en muchas haciendas y pronto será en todas del
dominio absoluto.
Un periódico de Torreón dice: &lt;Los resultados prácticos obtenidos con la máquina á que nos referimos, están causando una
renovación entre los explotadores de esta
floreciente industria, pues los perfeccionamientos que ha recibido durante 17 años
continuos ele pruebas y modificaciones debidas á la atención y esmerado cuidado de
su inventor, llegaron, por fin, á satisfacer
las necesidades que se palpaban y hoy está
asegurado el éxito en toda la extensión de
la palabra.
Para comprender esto, basta observar
que una máquina &lt;Winfield&gt; limpia en seis
ú ocho minutos la cantidad de fibra que un
hombre tallaría á mano en un día de trabajo.
La rápida y fácil alimentación era uno
de los más arduos problemas, y en la máquina del Sr. Winfielcl se ha logrado que

tal operación tenga lugar por cogollos enteros, tal como se cortan de las plantas, sin
necesidad de separar las hojas como lo hacía el tallador primitivo, perdiendo en ello
una gran parte de su tiempo.
El precio de costo del producto es tres.
yeces más reducido que el que puede obtenerse por cualquier otro procedimiento.
La implantación de estas desfibradoras.
en Jimulco significa un nuevo é importante ramo de actividad entre las grandiosas.
empresas que fomentan los Sres. Cárdenas,
con sus conocidas ideas de progreso que benefician á toda la región.
Los demás propietarios de terrenos dotados de la valiosa planta, encontrarán en
este sensato aprovechamiento de las ventajas científicas de la mecánica un ejemplo y
un estímulo que no deben desaprovechar&gt;.

•••
A la fecha tienen Desfibradoras Winfield en actividad las personas siguientes:
Cárdenas Amador, Hda. Pozo de Calvo,
Coah.
Castaños, Juan F. 1Iiquihuana, Tula,
Tamps. y El Carmen, Nuevo León.
Dosal Francisco, San Francisco, Tula,
Tamps.
Lecea Gregorio, Golondrinas, N. L.
Montemayor R. é Hijos, Hdas. de Calabazas y Salamanca, Jaumave, Tamps.
Montemayor, Ing. I. R Hdas. de Los
Ebanos r Las Pilas. Jaumave, Tamps.
Montesinos Ing. José F. Los Saldañas,
Jaumave, Tamps.
Martínez Lic. Canuto. Santiaguillo, Jaumave, Tamps.
Morales Bernardo, Dulces Nombres, San
Carlos, Tamps.
Romero Francisco, El Pastor, Chih.
Saucedo Narciso, San José, Estación Roca, F. C. C. 11. Coah.
Terán Fidencio, Ciudad Victoria, Tamps.
Estos sin contar con los que acaban de
inaugurnrse.

...

�EL MUNDO ILUSTRADO

837

EL MUNDO ILUSTRADO

Un Gran Ejemplo de Habilidad y Energía
,

FACHADA, EDIFICIOS Y BODEGA DE TRIGO.

La casa Alanís Tamez Hnos., de
Monterrey, es un vivo ejemplo de que
el éxito comercial viene invariablemente aparejado con estas dos cualidades: habilidad y energía, cuando
están sostenidas por un iundamento
sólido: la honradez.
En el mes de Agosto de 1895 estableció D. Manuel Alanis Tamez, actual
socio de la casa y el mayor de los
hermanos Alanís, una modesta casa
de comercio en la plaza Colón, al
lado Sur de la ciudad.
Un año después, el fundador de la
casa, D. Manuel Alanís, había no solamente vencido las dificultades inheren ~es á todo giro ·nuevo, sino que
había puesto la naciente negociación
en un estado de prosperidad tal, que
sus hermanos, D. Ramón y D. Ack&gt;lfo
Alanís Tamez, se le asociaron para
impulsar más y más el negocio que
tan balagadoras perspectivas ofrecía.
Desde entonces la casa comercial se
había orientado y había logrado especializarse, abarcando, casi en su totalidad, el comercio del piloncillo no
solameute en Monterrey, sino e_n una
ampli, zona de la frontera.
El negocio fué ensanc'l.ándose con
tanta prisa y tan considerablemente,
que cuatro años más tarde, en 1900,
los Sres. Alanís se vieron obligados á
construir, en una amplia extensión
de terreno comprado por ellos en la
Garita del Sur, en la plaza de Brea,
situada en la parte meridional de la
ciudad, una bodega amplia y bien
acondicionada, un modelo en su género, que, sin embargo, no tardó mucho tiempo en ser insuficienk; el volumen de lus negocios crecía con una
rapidez que superaba á todas las previsiones posi bles.
El pro¡:re,o de la negociación era
sólido, no ob~tante su rapidez p..is ·
mosa¡ como que se basilia, no simplemente en maniobras de e,p~cula·
ción audaces, arrie~gadas, que p,1,icran en peligro el crédito de l.1 c&lt;1sa y

GRUPO DE LOS SRES. ALANÍS, PROPIETARIOS DE LA NEGOCIACIÓN,

que lo mismo pudieran conducir al
éxito que al fracaso, sino en el estndio atento del negocio, y sobre todo,
en el arte de atraer clientela por el
único medio ~eguro y firme: concediendo toda clase de facilidades, sacrificando la utilidad inmediata, re·
duciendo las ganancias en cada ne·
gocio, con tal de que los clientes
quedaran siempre completamente sa·
tisfecbos.
fn los años de 1904 y 1905 se construyó una gran bodega, más espacio·
,u y mejor, contigua á la estación del
Ferroc&lt;1rril Central Me,cic2uo, dotándola de ampl1&lt;,; y cómodos departamentos, y la e .ta 1, no obstante su ca-

pacidad tan considerable, con frecuencia se ha visto totalmente llena
de mercancias. La casa entonces se
dedicó también al comercio del maíz,
del que comenzó á comprar grandes
cantidades, é hizo construir un es·
cape del ferrocarril para que los ca·
rros pudiesen entrar al patio á t.acer
fácilmente la carga y descarga de las
mercancías.
La negociación se encontraba en
pleno auge y decidió ensanchar sus
negocios más aún. En Junio de 1906
adq nirió por compra la fábrica de hilados y tejidos de algodón y el mo·
lino de harinas &lt;La Esmeralda», ubicados en Ramos Arizpe. En aquel

tiempo el molino era de piedra, de
sistema antiguo.
En Febrero de 1907 se asociaron á
la referida casa los hermanos Pedro
y Modesto Alanís Tamez, habiendo
buscado y encontrado, antes de verili.:arse la nueva sociedad, un local
mejor y más amplio, que es precisaonente el que ocupa en la actualidad
la oficina principal de la casa.
En el mismo año de 1907, y por el
11\es de Junio, comenzaron los traba!IJS de construcción del nuevo molino que se proponían establecer, y que
~onstruyeron de cilindros, con ma1uinaria inglesa comprada á la famosa casa de Thomas &amp; Son Limited, d~
Rochdale, Inglaterra, por cond11ct 0
de su representante en Puebla y Mé.
:deo, el Sr. Guillermo S. Hardaker
siendo toda la maquinaria de clase,
superior y de lo, modelos más modernos, con los mejores adelantos en
el ramo,
La capacidad del molino de cilindros de referencia, que se acaba de
inaugurar y puesto en actividad, es
de 600 sacos de46 kilos de harina flor,
en 24 horas, teniendo como marcas
«Camelia&gt; para la flor primera; «Reinera&gt;, harina segunda¡ «Monterrey&gt;,
una clase extra, especial para familias, y por último, «Nacional&gt;, clase
inferior, que se conoce comúnmente
por Acemita.
El citado molino tiene una gran
bodega para trigos, en la que se pueden almacenar hasta 60,000 cargas de
dicho grano, y posee también 28 tolbas para depositar el trigo y acarrearlo á las distintas máquinas por
donde tiene que pasar el grano antes
de entrará los cilindros. En cuanto
á la Fábrica de Hilados y Tejidos, se
pasó en arrendamiento á los Sres. H.
Boardman y Cía., quienes habiendo
introducido en ella, también, alguna
maquinaria nueva, la explotan con
buen éxito.

VISTA INTERIOR DEL MOLINO DEL DEPARTAMEI TO DE CERNIDORES,

P LAZA DEL M OLINO Y CASA PRINCIPAL CON TIENDA DE RAYA.

PATIOS DE LA NEGOCIA::.IÓN CCN ACCESO AL F ERROCARRIL
PARA CARGAR LOS PROCUCTOS,

ENTRADA DEL F ERROCARRIL Á LA D ESCARGA DE TRI30.

\ ISTh INHRIOR DEL MOLINO E N EL DEPARTAMHI\TQ DE CILINDROS.

�839

EL MUNDO ILUSTRADO

REINERA
Esta. importante negociación, la primera en
su género en Monterrey, se distingue por haber seguido, paso á paso, el desarrollo de México. Su historia se confunde con la del progreso industrial de la frontera Norte de la República. Con motivo de su 50&lt;? aniversario, celebrado en 1905, pul;llic6 un álbum, del que en-

tresacamos las notas siguientes, que dan idea
de su importancia y del desarrollo que ha adq.uirido:

***
" Ardia la guerra civil, provocada por la elevación de Isabel II al trono de Espana.. De las
provincias vascongadas se babia propagado á
la de Santander, donde estaba próxima á su
desastre final la causa carlista., en la famosa
batalla de Ramales.
" La vida normal hacia.se imposible en aquellas reglones, y muchos jóvenes, á quienes tal
estado de agitación impedía el que se consagraran tranquilamente, ya á sus estudios, ya
á su trabajo, se vieron estrechados á salir de
su patria en busca de mejor ambiente.
"Entre esos jóvenes emigrantes contábase
Don Mariano Hernández-fundador de esta
casa-joven entonces que alcanzaría los)7 añes
de su edad.

"Embarcó en Santander para dirigirse á
América, y, llegado á la Habana, permaneció
en aquel puerto algunos años, dedicado al co•
mercio, aunque con escaso éxito. Pasó después
á la ciudad de México, y allá, en uno de los
mejores establecimientos, hizo su aprendizaje
mercantil con tales resultados, que al veniI

luego á Monterrey, para ingresar á la casa de
Don Francisco Penilla-la más importante de
cuantas entonces babia aquí-ya tenía Don
Mariano un caudal bien apreciable de conocimientos en el ramo ae comercio.
"Por ellos y por su actividad llegó pronto á
á merecer la confianza de su jefe, quien después de corto tiempo le confió la administración de la casa con el carácter de apoderado.
"Pero sentía~ él con energías y vuelos para
algo ¡nás que simple representante de intereses ajenos, y con el modesto capital, fruto de
sus economías, se estableció por pr0pia cuenta
en la oosa que ocupa la cantina. «La Oficina&gt;;
y viendo prosperar sus negocios, dos afies después- 1855-tomó en arrendamiento la finca
emplazada en el mismo sitio donde hoy se alza
Bnestro edificio, haciendo en ella mejoras de
importancia. Adelantándose á las n~cesida.des
de aquella época, fundó ttn establecimiento
mercantil ºde visible significación, con aspecto

y elementos superiores á los que entonces se
consagraban al comercio.
"Los pocos contemporáneos que del Sr. D.
Mariano quedan en la localidad, refieren que
la apertura de aquella casa, el sábado de Gloria del ano de 1855, fué un suceso llamativo
que dejó placentera impresión entre los mora-

dores de la ciudad, en aquel entonces ya lejano.
"Menos de una:déca.dafué bastante para que,
impulsados vigorosamente los negocios de aquella casa, quedara ésta cimentada. sobre base
sólida; y en 1862 se retiró de la dirección de
ellos el fundador, encomendándola á sus hermanos Don Estanislao y Don J osé María, con
quienes formó una nueva sociedad bajo la razón de Hernández Hnos. y Cía., regresando
él á Espafia y fijando su residencia en Bilbao,
con el propósito de dar Ufª tregua á su actividad; pero encontró mu~ronto que la desocupada vida del rentista no se avenía muy bien
con su carácter diligente y emprendedor, y
allá se dedicó de nuevo á lbs negocios, aprovechando las múltiples oportunidades que le
brindaban, así el genio mercantil de los bilbaínos como los incalculables recursos de aquella
región.
" Su claro t alento y su gran experiencia logra-

rou acrecentar considerablemente su fortuna,
dándose pronto á conocer ventajosamente entre los hombres de negocios de aquella gran
ciudad, al grado de que, cuando se fundó el
Banco de Comercio, él fué uno de los organiza.
dores y figuró hast a su muerte en el Consejo
de Administración del mismo, como uno de sus
miembros más distinguidos. Por respeto á su
memoria, y en atención á personales merecimientos del Sr. Félix Mendirichaga, sobrino de
Don Maria.no, fué nombrado Consejero Don Félix para llenar la vacante.
"Formó también parte, en dos ocasiones, de la
Corporación Municipal bajo la Presidencia del
inolvidable Don Félix Aguirre; y al trabajo
asiduo y al entusiasmo por el adelanto de la
vil la invicta, mostrados en aquel celoso Ayuntamiento, se debe la Iniciación de muchas de
las mejoras que de Bilbao hicieron una gran
ciudad, entre otras que podría citarse, la canalización de la Ría, la construcción de la Cárcel
Modelo y las reformas de la Basilica de Santiago."

*
••
"Las ilustraciones que gráficamente presentan al Monterrey de aquel los años, bastan á dar
idea de lo que entonces era su urbanización,
bien deficiente á la verdad. Y por lo que hace
á las operaciones de comercio, la falta de vlas
de comunica&lt;'ión daba escasa actividad á los
negocios, resintiéndose éstos especialmente durante las épocas turrulentas en el país, uno
de cuyos azares-la pérdida del convoy en Santa Gertrudis-significó duro golpe asesta.do al
comercio de esta capital.
"Su industria hallábase entonces limitada á
las fábricas de hilados y tejidos ''La Fama,"
"La Leona" y "El Porvenir," de las que nuestras fotografias de aquella época podrán dar
clara idea.
"La. guerra separatista de los Estados Unidos reflejó en beneficio de la frontera Norte de
México, algunas de cuyas plazas- Matamoros y
Monterrey en primer término-JJ¿garon á ser
centros mercantiles de grande actividad y de
nota.ble importancia.
"Entonces existía en el puerto de Matamoros una sucursal de nuestra casa, cuyas operaciones contribuyeron de modo eficaz al éxito de
la negociación.
" Durante aquellos días creció grandemente
nuestro comercio de importación, siendo tributarias de Monterrey todas las plazas de Chihuahua, de Durango, de San Luis Potosi de
Aguascallentes, de Za.ca.tecas y de otros ~ta•
dos. Y no f ué raro entonces que en Alburquerque, Nuevo México, se viesen llegar trenes con
cargamento de 'merca.ocias salidas de Monterrey. Los libros de esta casa muestran regis•
tradas importantes operaciones con aquella.
región.
"Concluida la guerra norteamericana, el co mercio de importación entre nosotros sufrió
un ligero colapso por algunos afios y no pocas
de las principales casas fueron clausuradas.
"La calma que sobrevino en los negocios de
esta frontera coincidía con un palpable avance
en los que se realizaban en México, utilizando
para su movimiento de importación el puerto
de Vera.cruz.
" Vino la revolución de 1871, y los capitales
fronterizos comenzaron á buscar empleo en
otras zonas del pa.is, pues Monterrey ofrecía
entonces un campo muy limitado para nuevas
empresas.
" Esta.casa entró de lleno en los negocios agrícolas de la Laguna, dedicándose, una de las
primeras, al cultivo del algodón en aquella fértil comarca, habiendo sido laque primera.man-

te importó, en grande eseala, semilla de algodón de los Estados Unidos, cultivándola con
éxito satisfactorio. Siguieron s11 ejemplo los
demás agricultores que, hasta el presente, cont inúan empleando aquella semilla. preferentemente á la del país, que no alcanza. los rendi•
mientes de la americana..
4

•

•

"Por los años 75, 76 y otros posteriores, esta
casa fué una de las que más contribuyeron al
engrandecimiento de toda aquella comarca algodonera, refaccionando á muchos agricultores cuya garantía radicaba exclusiv:i.mente en
su decidido espíritu de trabajo. Las liberales
condiciones que se fijaban entonces por la sucursal que establecimos en la hoy Ciudad de
Lerdo, dieron gran expansión al espíritu de
empresa agrícola, y los beneficios obtenidos por
los refaccionados vinieron pront o á comprobar
la significación del auxilio moral y pecuniario
que llevó esta casa. á la productiva zona algodonera. El sistema de refacción casi era allá
desconocido, antes de que lo implantásemos
nosotros en la. forma amplla y liberal que ya
queda indicado.
" Para que se tenga. idea de lo que en este
sentido se rea lizó por nuest ra casa, citaremos
algunos nombres de haciendas por ella refacclonada.s durante aq uellos ailos: San Alberto,
San Esteban, La. Gloria, El Porvenir, San Lorenzo, San Ignacio, San Antonio, Santa. Cruz
La Torrena, El Reiámpa!fO, San José de Jo~
Alamos, San Fernando, Sacramento, La. Concordia, El Jaral, San Francisco y Filadelfia,
sin mencionar otras fincas que forman hoy, en
total, una vasta reglón algodonera de extraordinaria. importancia.
"Algunas de ellas fueron administradas personalmente por nuestro socio Don Félix Mendirichaga, quien sentía gran afición por el ramo agricola, y mostró siempre competencia en
los procedimientos apropiados al mejor culti•
vo de la fibra.
"Ya. se comprenderá que debió alcanzar
una cifra no despreci:ible el capital invertido
por esta casa en aqueltas refacciones.
"Al frente de la sucursal de Lerdo se hallaba Don Angel Hernández, quien se incorporó
á)la"firma cuando el año de 1877 se constituyó
nuevo contrato de sociedad bajo la razón so
cial de Herná odez Hnos. Sucs., separados ya
algunos miembros extra!'ios á la familia.
"A Don Angel débense las primeras gestiones hechas para la formac:ón del negocio agricola denominado &lt;Tlahua.lilo&gt;, cuya actual importancia á t odos es conocida; pero adquirida
por esta casa el afio de 1886 la Hacienda de
Santa Teresa, en sociedad con Don Rafael Aro•
cena, hubo el escollo de cont inuar interesándose en dos negocios, cuya incompatibilidad
era patente, y se abandonó á otras manos la
prosecución del de T lahualilo, para dedicar
preferente atención á la Hda. de Santa Teresa
cuya administración estuvo por muchos año~
encomendada á nuestro socio Arocena, laborioso y competente agricultor.
Para el 1iego de esa finca se construyeron
las presas de Guadalupe y el Cuije, obras atrevidas y de ·gran costo; se abrió el canal del
Cuije, cuyas dimensiones y longitud supera·
ban á las obras de igual naturaleza. hasta en•
tonces const ruidas; y en calidad de ensayo se
hizo venir un t ren entero, compuesto de 19 carros, con semilla de algodón americano proce·
dente de Opelonzas en 1897, obteniéndose ese
mismo a!'io una cosecha. de 35 á 36,000 quinta.•
les, único ejemplo ofrecido hasta entonces, como resultado de una sola finca. "

*••
Bajo la dirección de hombre tan laborioso
. y probo como Don ~ta.nislao, los'
entendido
negocios de la casa fueron prosperando y ex •
tendiéndose considerablemente á pesar de las
dificultades y los peligros con que entonces se
luchaba en tQdo el país por la falta de vías de
comunicación y por la insuficiencia de garantías, lo que hacía empresa poco fácil el manejo de una negociación que había a.rlquirldo
gran desarrollo.

• •*
"A tales méritos reun{a el de ser un excelente m~estro; y á sus condiciones docentes y
al in fluJo que sobre el personal ejercían su
ejemplo y sus doctrinas, se deben una legión
de hombres de trabajo que, en varios puntos
dtl la República y lejos de a.qui, se han distinguido en los negocios y han logrado hacer una
fo rtuna, practicando aquellas enseñanzas.
' 'La muarte de Don Est anlslao o:mrrió en ·
Monterrey el 5 de Marzo de 1887; y sus funerales fueron una verdadera manifestación de
duelo, pues era aquí muy apreciado y querido.
Su cadher f ué trasladado á Bilbao, cuna de
aquel hombre de tan singulares méritos.
" Desde esta época, al ano de 1894 llevaron
la dirección de los negocios de la so~iedad los
sobrinos de los fundadores, Don F élix y Don
Tomás Mendirichaga y Hernández, hasta que
en aquel afio se practicó la liquidación final de
la sociedad &lt;Hernández Hnos. Sucu y se distribuyeron los bienes entre los herederos de los
finados socios ~on Estanislao y Don Angel
llernández, retuándose de la dirección activa
de los negocios, Don Félix, que fué á radicarse
en España con el resto de la familia.
" Data de esta época la nueva razón social de
Suces_ores de Hernández Hnos., formada. por
los mismos hermanos Mendirichaga y los hijos
de Don Est anislao-Don Mariano y Don Ricardo,-este último como apoderado, conservando aquélla, por respeto á la. memoria de los
fundadores, el mismo nombre hasta la tercera
generación."

.•.
A partir del 19 de Mayo de 1905, ingresaron á
la firma los Sres. Ricardo, J ulio y Angel Hernández, conservando su ca lidad de apoderado Don Ambrosio G. ~cajadillo, quien llevaba. aflos consecutivos de prestar sus servicios
en esta casa, á la cual ingresó desde que aún
la dirigía el Sr. Don Estanislao.
Hubieron de dar sus excelentes frutos los 28
anos que IJeva el país bajo el imperio de la
paz. La confianza se ha hecho sitio en el ánimo público; los capitales, así nacionales como
extranjeros, ent raron en activo movimiento·
se despertó con vigor el espíritu de empresa:
la industria, la agricultura y la mineria ha¿
abierto fecundos cauces á la prosperidad común; y Monterrey, como principal centro de
Nuevo León, obtuvo, entre las primeras ciudades de la República, los insuperables beneficios
de la paz, representados por la implantación
de grandes empresas, cuyo desarrollo, siempre
creciente, ha convertido esta ciudad fronteriza en un centro industrial y fabril de gran importancia.

•
••
&lt;La Reinera&gt; construyó un magnífico edifi.
cio, el cual se inauguró el 13 de Septiembre de
1901, y que es uno de los más hermosos de Monterrey. E l grabado que publicamos da idea de
la suntuosidad del edificio.

�EL MUNDO ILUSTRADO

840

La Municipalidad de Sabinas Hidalgo
Al hablar de los adelantos notables de la ciudad de Monterrey en los
últimos años, es muy justo que hagamos mención de los puntos del Estado
que han seguido el camino del progreso, en uhión de la capital. Entre éstos
figura, de una manera promínente, la Municipalidad de Sabinas Hidalgo, la
cual, gracias á los esfuerzos de sus autoridades, se ha unido á la marcha hacia el adelanto y el progreso de todo el país.
Hállase la citada Municipalidad á unos veintiocho kilómetros de la estación de Villaldama, del Ferrocarril Nacional, y cuenta con vías de comunicación fáciles y muy transitadas, entre ella y la referida estación, gracias
al activo tráfico que se hace de minerales y de productos del suelo que Sabi'nas envía los primeros á los principales centros de beneficio de metales, v
los segundos á los poblados de sus cercanías.
La población de la Municipalidad es considerable: se estima en doce mil
habitantes, de los cuales viven en la ciudad cabecera alrededor de ocho mil.
Estos doce mil habitantes se dedican á la explotación de las cuatro grande~
industrias de la región, que son: la minería, en primer lugar, la agricultura, la
ganadería y el comercio.
Las autoridades de la Municipalidad, y especialmente el alcalde primero de ella, señor Don Pablo de los Santos, se han esmerado por que los servicios públicos de la localidad sean completos y propios de la importancia
á que el pueblo ha llegado.
Se está construyendo actualmente un grande y hermoso edificio que se
destina á palacio de las autoridades municipales¡ la construcción está próxima á terminarse, y el señor alcalde espera inaugurarlo durante el año entrante.
Hay en Sabinas dos escuelas de primera clase para niños y niñas, tre~
de segunda y cinco de tercera, y la población escolar es, por término medio,
de mil cien educandos. Los planteles educativos cuentan con personal docente y los útiles necesarios están conforme á los últimos adelantos dt: la
pedagogía.
Cuenta el pueblo con una planta de generación de electricidad, la que
se utiliza para luz eléctrica del alumbrado público y particular.
Todos los puntos principales de la Municipalidad están unidos por una
importante red telefónica, que comprende, entre sus estaciones principales, la
Cabecera del Municipio, Villaldama, Bustamante, Vallecillo, hacienda Larraldeña, hacienda de Guadalupe y los minerales de «Cruz del Aire&gt; y «So·
ledad&gt;.
La vegetación es exuberante en todo el terreno de la jurisdicción del
Municipio; á medio kilómetro del pueblo de Sabinas, sobre el camino que
conduce á Villaldama, se halla un notable ojo de agua que surte de este precioso líquido á tres haciendas, para su riego, debido á lo cual estas tres fincas están exentas de los peligros de la falta de llu vías.
Dentro de la jurisdicción de la Municipalidad se hallan las haciendas de
«La Floreña&gt;, «La Larraldeña&gt; y cLa Lozaneña&gt; y las muy notables de «San
Juan&gt; 'f de «Guadalupe&gt;. La exuberancia de los terrenos y las facilidades
con que cuentan para su riego, hace que se recojan dos cosechas al año en la
región, en la que se desconocen las heladas.
No terminaremos esta breve reseña del Municipio de Sabinas Hidalgo sin
hacer mención de uno de los elementos que más han cuntribuido á su desarrollo y adelanto: nos referimos á la personalidad del señor Don Pablo de
los Santos, quien, en su cargo de alcalde primero, ha podido hacer, y ha hecho, muchos bienes á la comunidad humana que se ha puesto bajo su sabia y

841

EL MUNDO ILUSTRADO

La Re~i(n Minera de Sabinas Hida'go
Además de las vectajas cue Sa_binas Hidalgo
debe á la exuberancia de su suelo y á la laboriosidad de sus habitantes, cuenta con una región
minera, que mucho ha influido para su adelanto
y progreso.
Enclava en los flancos de la sierra de Santa Clara; la región es rica en plomo con una bastante
alta ley de plata y enormes cuerpos de zinc, cuya
ley varía entre 46 y SO por ciento.
Tiene particular importancia entre ella~ la• que
explota la compañía minera de «Cruz del Aire&gt;
y anexas, que comprenden una extensión de ciento tres pertenencias di v ídidas en tres fundos, que
tienen los nombres de «Cruz del Aire&gt;, «Ampliación de Cruz del Aire&gt; y «Cruz del A¡!ua&gt;.
'
Hace pocos días que el Sr. D. Pablo de los Santos obtuvo el dominio de la compañía por la
compra de la mayoría de las acciones de ella, hecho que fué anunciado en &lt;The Mexican Mining
Journa!&gt; (periódico mexicano de minas) en su
edición correspondiente al mes de Diciembre, en
las siguientes palabras que traducimos del in¡(lés:
cLa mina de «Cruz del Aire&gt;, ubicada en Sabinas
Hidalgo, Nuevo León, ha quedado bajo el dominio de Pablo de los Santos, de la misma ciudad,
por medio de la compra de 620 de las 1,200 acciones que constituyen la compañía, las que adqui-

-

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OJO

Residencia del Sr. D. Pablo de los Santos.

Escuela di' primera clase de Sabinas.

DE AGUA DE SABINAS HIDALGO.

rió en la suma de $174,000. La mina es un importante productor de zinc y de plomo que ha sido
explotada durante los últimos cuatro años&gt;.
Trabajan en la explotación de las minas, en la
extracción de metales, de trescientos á cuatrocier tos hombres, y la cvnducción de los productos de
la mina á la estación de Villaldama, del ferrocarril Nacional, se hace por medio de carretas. Al
hablar de los trabajadores que emplea la mina,
debemos hacer notar que actualmente hay lugar
vacante en ella para cuantos hombres deseen dedicarse á un trabajo honrado y lucrativo, y que
los que acudan con sus energías y con deseos de
ganarse la vida de una manera honrada, tendrán
en las minas asegurada la subsistencia.
Se tiene en proyecto el establecimiento de un
cable de trasmisión para conducir el mineral de
una manera más rápida y fácil, y se ha encargado
á la firma A. Leschen &amp; Sons Co. de la instalación
del mismo. Esta mejora redundará indudablemente en beneficio de la región, que podrá comunicarse de una manera más rápida y segura con la
Citación del ferrocarril, el medio de comunicación
único de que se dispone con el resto del mundr
civilizado.
Se tiene '.también ~n proyecto la construccióu
&lt;le una vía de ferrocarril que una á las minas con
una toma de agua, con el objeto de poder establece~ t ~ ~.acie~~de . concentración, pues en la
mma existe gran cantidad de mineral &lt;te ley baja,

Palacio Municipal de Sabinas Hiaalgo (en oonstruccí6n).

IÍ.
.

.

.&gt;

~¿

;:
- ...

que no se explota por falta de una instalación
apropiada.
El metal que se extrae, y que se exporta en su
totalidad, es de una ley de 50 á 65 por ciento de
plomo y de 800 gramos á un kilo de plata por
tonelada. Como en toda la región, existen también
grandes montones de zinc, cuya ley var(a entre
46 y 50 por ciento de metal puro.
La dirección de la compañía minera está encarg1da á una mesa directiva, cuyos miembro5 son
todos personas de antecedentes perfectamente ho•
nora bles, y cuya honorabilidad es setura ¡(arantía de la perfecta marcha de la negociación.
Estas personas son las siguientes: Presidente,
Sr. D. Pedro Anaya; Vicepresidente, Sr. Francisco
de los Santos; Tesorero, Sr. D. Pablo de los San•
tos; Secretario, Sr. D. J. Morales; Comisario, Sr. D.
Encarnación Garza.
Como decíamos autes, la presencia de estas honorables personas al frente de la negociación, es
una garantía segura de 5u marcha hacia el progreso, y la explotación de las minas bajo su dirección será cada día mejor llevada, y por lo tanto,
más productiva.
En esto como en todo lo que se refiere á la
prosperidad de la municipalidad de Sabinas Hidal¡!o, se nota el espíritu ordenador y director del
Sr. D. Pablo de los Santos, quien ha sido el reformador de la región y á quien ésta debe mucho
de su progreso actual y del futuro que, seguramente, alcanzará en un porvenir nada remoto.

)-;
,..

~

CAMPAMENTO MINERO DE &lt;CRUZ DEL AIRE&gt;.

prudente dirección. En todas partes donde se hable de mejoras en Sabinas,
se tendrá que hablar del señor de los Santos, pues todas y cada una de ellas
están ligadas con su nombre de una manera inseparable.
Además de los cargos de alcalde primero y de diputado suplente al Congreso del Estado por el décimo distrito, que desempeña ahora, el señor de
los Santos ha ocupado otros muchos en la administración pública, en los que
ha podido dar muestras de su espíritu benefactor y ordenado en la seoda del
progreso. Ha desempeñado los cargos de regidor del Ayuntamiento, administración de la subagencia del Timbre. Administrador de Correos, Juez Civil
y los que ya mencionamos que desempeña actualmente.

-$.

.
'

Sr. D. Pablo de los Santos, Alcalde primera de Sabinas Hidalgo.

•

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~....-

.

;)

. ,

LABOREO EN

«CRUZ

DEL AIRF&gt;

�La Industria Harinera·
EN MONTERREY

MOLINOS DE &lt;EL FÉNIX&gt;,

S. A.

EN 5ALTILLO.

MOLINOS DE CtllNDROS EN MONTERREY.

Gnu. de las industrias que han alcanzado en larciudad de :\-lont('t-re~' una extensi6n verdaderamente asombrosa, es la industria
molinera, lo cual se explica en ,·ista drl aumento de su poblaci6n.
Este hecho, pre,,isto~desde hacC' muchos aííos poi' rnrios hom1H·&lt;'ii ele empresa .r ele carácter, es la base de uno de los más granclrs ..:a.pi tales en el Estado de Xucrn Le6n.
Si todos los hombres comen pan, se dijeron losseñol'es :\ladero,
,r rn ~lontel'l'C,\' habrá dentro ele poco tiempo muchos hombres, es spg-uro qm' so consumir:1 mucho pan; ,v la mejor prueba ele que estcs
razonamientos Pstahan justificados, eii el éxito que los empren&lt;le&lt;lol'es hermanos han obtenido en sus negocios.
Los seiiores Madero poseen actualmente grandrs instalaciones dr
molinos, montados con todos los adelantos ele la industria, no sólo
en la ciudad de :\Jonterre,r, en la que su dominio es absoluto. sine
tambirn rn In del Saltillo ~- en Parl'as.
En :\lontene.\' tienen los &lt;Molinos de Cilindros de 1Ionten·ey.
S. ,\.», negociación que explota toda In industria de harinas ele la
c·iudad, y los &lt;.Jlolinos de ,Jrsús .Jfaría», que sirven como ele auxiliar á los anteriorC's; estos últimos no son de la proµiedad ele los
i-eñorcs .Jlaclero: pero los explotan conforme Ít un contrato de a1Trnrlamiento.
En Pal'ras ti~ncn los «.Jlolinos de :-;an Lorenzo» v t'n el ~altillo los &lt;.:\Iolinos del Frnix»; con estas instalaciones se· puede decir
que los seiíores Madero dominan por c·ornplcto la industria harinern de las tres ciuda&lt;les citarlas.

Para que se ,·ea hasta clórn]p eii .im,Lifiracla hl asHeración que
n~cntnmos al fin d&lt;,] 111í1Tafo prr&lt;·rdt'rltr, damo'i en seguida una lis-

MOLINOS DE «SAN LORENZO&gt;, EN PARRAS.

t:t de las capacidades de cada una de las instalaciones citadas. La
de los «Molinos &lt;le Cilindros de ~Ionterrer» tiene una capacidad de
seiscientas libras en veinticuatro horas, 6 sea ciento veinte mil por
aíío. La ele los &lt;Molinos de Jesús ~Iaría», cien libras en veinticuatr(' horas, 6 sea. reinte mil por año: la de &lt;Molinos del Fénix»,
ciento cincuenta libras por rninticuatro horas, 6 sea treinta mil
por aiio, .r la ele &lt;~an Lorenzo», la misma que la anterior; lo que
da un total de mil libras por día, ó sea doscientas mil por año.
Xotarán nuestros lectores que la capacidad anual no corresponde,
ni con mucho, á la eapacidacl diaria multiplicada por los trescientos sesenta y cinco días del año; pero esto se debe á que ha-'·
q uc tomar en consideración muchas circunstancias, tales como
los,clías de fiesta y otra"' muchas que hacen que la capacidad se rrduzca notahlemente.

***
La Compañía explotadora de los molinos se firma «Ernesto
:\ladero Hermanos», y reconoce, como domicilio, las ciudades de
.:\Ionterre;v, en :Nuern León, y Parras, en Coahuila.
Tienen registradas las siguientes marcas de harinas: San Lo1·en;r,o, Rosa Blanca, Perla. Especial, Heinita y Palma Extl'a. Todas ellas disfrutan de gran crédito entre los conocedores, y son
consumidas en grandes cantidades, no sólo en los Estados de la
frontera, donde disfrutan de gran crédito, sino en todo el país, aun
en los Estados más lejanos.

o
VISTA GENERAL DE LOS MOLINOS DE CJLINDROS.

o

o

843

ltL MUNDO ILUSTRADO

LA FIRMA DE MADERO HNOS.
Entre las casas que gozan de mayor crédito
en los Estados de la frontera Norte de nuestro
país, ocupa un lugar prominente la firma de
Madero Hermanos. Esta tiene un poder lllmltado en lo que se refiere á operaciones comerciales y de crédito, poder que es muy justifica•
do si se tiene en consideración la gran cantidad de negocios, todos de primera. clase, que
son atendidos eficazmente por la respetable
firma.
Uno de los miembros de la firma es presidente de la Compañía Metalúrgica de Torreón, S.
A.; socio gerente de la firma S. Madero y Com•
paflía, productores de guayule; Secretario de la
Compañia Industrial de Parras, S. A., fabricante de tejidos de algodón. y Vicepresidente de la
Compañia Explotadora. de CJahuila. S .•L Todos
y cada uno de los nombres decompañlasque acabamos de mencionar, son una l,larantía. de solvencia y de honradez acrisolada..
P~ra dar una idea de una sola de esas compañias, la productora de guayule, vamos á dar
á nuestros lectores algunos datos acerca de
ella. advirtiendo que todas las demás están
establecidas sobre bases tan sólidas como la
qne tomamos al acaso, no hablando de las demás
por falta de espacio y porque no han adquirido la excepcional importancia de la que nos
ocupa.
• **
Como sabe11 bien todos nuestros lectores, des•
de que el afio de l!JO:l se probó, de una manera
exoerimental y científica, la posibilidad de extraer de la planta del guayule un caucho que
podla ser usado en el comercio y en la iodustrla, hubo una verdadera. invasi(n de invento•
res que hallaron, como por encanto, la manera de extraer el caucho ele! pequeño arbusto
que, por tantos siglos, permaneció inculto rn el
Ha.neo de nuestras montanas.
En el afio de 1906 hubo t.al producción de cau.
ello procedente del guayule, que la oferta excedió á la oemanda. y el valor del producto decayó de una manera considerablr; pero esto no
era más que 1111 momento de locura. indu~trial,
la que tenla que pasar pronto y dejar ~I campo de la. explotación á los que se de•licaran á
ella provistos de los elementos Indispensables,
como son un gran capital y una experiencia es•
prnial en asuntos lndust ria les.
Muchos ilusos de la industria se forjaron
grandes ensueños :i.1 sentirse dul'ñOs de un procedimiento mái ó menos eficaz para la extrae•
ción del caucho del guayule y dos ó tres toneladas ne la planta y:1. cortada; pero ninguno de
el los contaba con las enormes dificultades que
ha.bía.n de tener para procurarse más gua.yule
cuando sn les hubiera. terminado su exigua
existencia., dihcultacles que c!ependen en gran
parte de la región misma en que se produce el
guayule, y en parte también por los procedimientos especiales de transporte y de conduc
ción.
Muchos de estos industriales de oeaslón fracasaron solamente por no saber que la savia
del guayule, lo mismo que la de la palma,
se descomponen cuando se les expone por mu•
cho tiempo á la acción de la luz y del calor.
Detalles de fabricación, que á primera vista
parecen insigoi ficantes, hicieron fracasar á
muchos que creían asegurada una fortuna, y
la explotación, que se habla i11iciado de una.
manera tan inmoderada, fué decayendo, para
para dejar el callipo á los que, como decimos
antes, entr,aron á la lucha armados de las armas que les eran necesarias.
De éstos fueron los hermanos Madero, hom•
bres acostumbrados á la lucha en el campo de
la industria., hechos á los trabajos de las na•
cientes, habiéndolos vencido en más de una
ocasión; antes dtl emprender el negocio, lo estudia.ron á fondo; consideraron por un la.do las
ventajas y por el otro los incoo venientes, y
hasta que estuvieron segoros de haber obtenido la manera de aprovecharse de las primeras
y vencer los segundos, no se entregaron á una

explotación que á tantas personas habia des•
llusion!\do después de haberles dado tantas es•
pera.nza.s.
En primer lugar, se aseguraron una gran
existencia en almacén, hasta el punto de ser
considerados como los más grandes almacenis
tas y propietarios de guayule en México, y después de esto construyeron sus fábrica.s en los
lugares más propicios para la explotación.
En los momentos actuales explotan las siguientes fábricas:
Compai'lia Explotadora Coahuilense, S. A.;
esta compañía cuenta con dos grandes fábricas, que se hallan situadas en Parras, Estado
de Coabuila, en medio de enormes plantaciones, propiedad de los señores Madero, que
abarcan una extensión de cinco millones de
acres, gran parte de los cuales contienen gua.
yule. En estas fábricas se hace uso de las má
quinas más perfectas para la extracción Je!
caucho, las que tienen una capacidad de 115
toneles de caucho por mes. Ti,me sitt.e calderas de ciento cincuenta caballos cada una, y
en ellas no se usa. como combustible más que
los desechos del mismo arbusto.
Pertenece también á esta fábrica el rancho
del Ca.labazal, el cual tiene una superficie de
ciento sesenta mil acres.
Salvador Madero y Compañia, S. en C.; esta
rama. de la casa Madero tiene una fábrica en
la hacienda de S.i.n Tlburcio, del Estado de
Zacatecas, en medio de un terreno de 720,000
acres, de los mejores terrenos productores de
guayule del mundo, propiedad del seilor Don
Francisco del Hoyo.
La fábrica se halla á una distancia de c!n•
cuenta y slete millas de la estación del ferrocarril más próximo, que es la de Vanegas, en
la linea del F~rrocarril Nacional. El terreno
tiene una capacidad de setenta y cinco mil toneles de plantas de guayule, lo que permite un
corte anual de siete mil quinientos tone les por
afio; se puede decir que esta fábrica tiene un
manantial inagotable de materia prima.
La fábrica. de San Tiburcio es, seguramente,
una de las más económicas en todo el pab;
cuatro máquinas de gas de doscientos caballos
cada una, con sus respectivos motores eléctri•
cos, suministran toda la fu-3rza motriz necesaria. Como combustible, se hace uso de los
desech'Js del guayule, y sólo se emplea el carbón en muy pequefias cantidades. Junto á la
fábrica se ha establecido un taller de reparaciones de estilo moderno y las casas pa.ra ha
bltación de los obreros. Tiene una capacidad
de cleu toneles de caucho por mes.
Fábrica de las Delicias, de San Pedro, Coal1UI•
la. Esta e.npresa, en la que se halla interesado
el señor A. V. Hernández, se halla situada. en
medio de una región, cuya producción se puede estimar entre doce y quince mil toneles. TJe.
ne una fábrica con capacidad de t reinta to•
neles de guayule por mes.
Fábrica de hule Australia, S. A.; ésta se
halla situada en Cuatro Ciénegas, Esta.do de
Coahuila, en una inmensa hacienda de propiedad del seílor Don Francisco Madero, la
cual tiene 25,000 toneles en sus tierras pro
plas. La capacidad de esta fábrica es de 25 to.
neles por mes.
Compañía Ganadera de la Merced, S. A.;
esta empresa se halla localizada en San Pedro,
propiedad de Don Francisco Madero; tiene alquiladas dos fábricas en Tvrreón para extraer
el caucho de plantas nacidas en sus terrenos.
La capacidad de estas dos fábricas es de trein•
ta toneles por mes.
El caucho que se obtiene en tcd1s estas fá
bricas es extraído por un procedimiento especial, y sus propietarios no hao ntrocedido an·
te ning(rn !{asto que sea necesario para su perfeccionamiento. Las fábricas cuentan c.J11 los
servicios de químicos expertos en cuestiones de,
caucho, los que están estudiando constante
mente Ja manera de mejorar el producto, y el
buen renombre de la marca PARRA, especi:L
lldad de los sellares Madero, es la mp jor prue
ba de que esos e~tudios están daudo buenos re•
sultados.

El procedimiento es puramente mecánico. Se
corta el ramaje en·pedazos pequefios y se le lava de manera de obtener un producto limpo y
bien resistente que no contiene más que . un
veinte por ciento de resina, mientras que los
productos de otros procedimientos contienen
entre 24 y 30 por ciento.
Los fabricantes de objetos de caucho han en•
cootrado que pueden sustituir en sus fábricas
de 20 á 50 por ciento de &lt;PHa fino&gt; por caucho
de guayule. Aigunos fabricantes han llegado
aun á suprimir por completo los cauchos de
A frica., alegando que obtienen mejores resultados con los cauchos deguayule, y lo mismo que
dicen de los cauchos africanos, dicen de los de
Borneo y Benguells.
Muchos fabricantes, como ya lo dijimos, usan
el guayule solo; pero se obtlenen·mejores resultados us,índolo mezclado con hules resistentes
como el «Para fino&gt; ó el C.i.meta.

***

Algunos fabricantes han encont,rado dificuJ.
tarles para el uso del guayule en brnto. y para
c,bviar e3as dificultades, los señores l\1arlero han
creado 1111a. clase especial que se distmgue con
la m:uca. DURANGO y que es un caucho lavado
y refina.do que se puede usar exa.ctamentll de
la misma manera qne el c:i.u("l\o de cualquiera
otra procedencia. Como este caucho está ya.
seco, y por lo ta~to, no hay pérdidas debidas á
la. rPsequedad, es preferido por muchos, y esta
pref~re11cia. se acentúa si se t,iene en cue11ta.
que no se ablanda. durante el tiempo de calor
y, por lo tanto, se puede tener en almacén indefinidamente.
Muchos fabricantes usan máquinas para des
resinar, con el objeto de privar al ¡¡-uaJule de
toda su resina; el producto que se obtiene por
este procedimiento es muy hermoso y comparable al caucho de mejor clase, obtenido por cualquier procedimiento.
Para obtener buenos resultados con el guayule, se le debe secar en aparatos cVacuum&gt;.
Se coloca en primer lugar todos los ingredien•
tes y al fin ~e coloca el caucho, pues de otra
maner~ se adhiere con fa~ilidad á los cilindros,
sobretodo cuando la temperatura. está caliente.

***
El guayule tiene empleos para lo que está
indicado, con exclusión de otros cauchos; por
ejemplo, para 1a fabricación de zapatos y de
botas de hule, debe preferírsele en razón de la
economía que representa su empleo, ya sea que
se use el de la. marca &lt;PARRA&gt; ó el desresi•
na.do.
En los artículos de hnle !foro, el ¡¡nayule da
una hermosa apariencia de ébano, mucho más
brillante que el que se obtiene con otros cauchos. En muchos casos se le debe emplear aislado de otros cauchos mas costosos y qne no
dan tan bellos resultados.
Los fabricantes de artículos Industriales, ta•
les cCJmo válvulas. correas de trasmisión. tapones para pistones de bombas, tubos y otros
muchrs, emplean de preferencia el caucho de
gua.yute, y no hay compo~ición industrial en
la que no se aconseje por los tratadistas modernos.
Las compañías fi&gt;rrccarrilerns han hecho
pruebas con conductos para. frenos de aire, y al
tin de ellas han declarado que los tubos hechos
con caucho de guayule son los Que han dado
los mejores resultados. Los fabricantes de llan•
tas y neumáticos para automóviles y bicicle•
tas han hallado que el uso del guayule disminuye el gasto ae fabricación sin disminuir la
calidad.
La. mayoría de las gomas para borrar lápiz ó
tinta se hace ahora con guayule puro; las cubiertas y empaques para alambres ó cables
eléctricos se mejoran mucho con el uso del
guayule; lo mismo sucede con las bandas, las
telas impermeables y las botellas de hule.
A todas estas ventajas, que el caucho de gua.
yule ha probado en la práctica, debemos aumentar la que tiene de perder siempre un peso
tijo, por lo que se puede garantizar siempre
esa pérdida, cosa que no sucede con ni-nguna
otra clase de ca.uc110.

***

La anterior resef'ia de las ventajas y del por-

venir á que está llama.da la industria del guayule, habrá dado] á nuestros lectores una idea
del gran campo que tleoen ante ellos los sefiores MMdero, dada la gran escala. en que han emprendido la explotación y el carácter esencia].
mente comercial que han impnso al nego•
, clo.
Sobre las mismas bases y de la misma manP•
ra. están i11icia.(ios y llevados á cabo todos l11s
negocios en los que interviene la acredl I ada.
firma; por esto no vacilamos en afirmar al
principio de e¡;,tas line:is, y lo repeti mus a hora.
que la firma. Madero Hermanos 1•s una 011 J;, ~
má-;lmportantPs.nn~t\ln rlP 1r-~1-~-1adu~tfo l,l
froutera., sino de todo 11ueHro ¡n,b.

o

�EL .r.mNDO ILUSTR4DO

844

845

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CERVECERIA CUAUHTEMOC

CALDERA DE PASTEURIZACIÓN
LA &lt;CERVECERÍA CUAUHTEMOC&gt; HACE DOCE AROS.

Al hablar del est-Jdo de prosperidad á que ha
llc~ado la ciudad de Monterrey, es imposible dejar de hablar de la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;.
Dijimos ea otro lugar que las industrias son la
base principal de la riqueza de la ciudad, y la
historia de ellas es la historia del adelanto de la
capital neoleonense.
Y si de todas las industrias establecidas en
Monterrey se puede decir esto, de ninguna más
propiamente que de la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;,
que ha crecido al lado de la ciudad, durante los
últimos diez y siete años, como si fuera su hermana menor.
El año de 1891, un grupo de hombres de em-

p~esa tuvo la feliz idea de establecer una fábrica
de cerveza en uno de los centros poblados, que
con su perspicacia comprendieron llamado á un
gran porvenir y fundaron la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;, de Monterrey, á la que dieron en sus
principios una capacidad de cinco mil barriles
por año.
Apenas establecida la nueva fábrica, sus iniciadores pudieron comprender que su espíritu de
empresa no les había engañado: la ciudad de
Monterrey era y es un lugar muy apropiado para
el establecimiento de una fábrica del espumoso
líquido favorito del rey Gambrinus. Si á esto aumentamos el extremo nimio cuidado que se tuvo

desde el principio en la fabricación de las cervezas, se comprenderá por qué la cervecerí« se ha
unido á la ciudad, como su hermana menor, en
su maravilloso crecimiento y progreso.
La historia de la cervecería se puede hacer relatando sus triunfos¡ casi año por año, desde su
hmdación, se ha hecho acreedora á alguno en los
muchos certámenes en los que ha tomado parle.
El año de 1893, cuando la cervecería estaba toda vía en su infancia, se puede decir recibió uu
gran premio en la Exposición que celebró la ciudad de Chicago en conmemoración del cuarto cen•
tenario del descubrimiento de América¡ en la Exposición de París de 1900 obtuvo medalla de

I

LA «C!':RVECERÍA CUAUHTEMOC» ACTUALMENTE,

oro é igual distinción en la expos1c1on celebrada en Durango en 1902, con la circunstancia de ser la 1ínica medalla de oro que se concedió en este último certamen.
•
En todas las exposiciones á que se ha presea.
tado, después de la de Durango, ha tenido la gloria de obtener los únicos grandes premios¡ estas
exposiciones 11an sido las de Saint Louis Missouri, en 1904¡ Lieja, en 1905¡ Mi án, en 1906, y en
París en la exposición de Higiene y Alimentación celebrada el mismo año. En este certamen,
además del único gran premio, obtuvo la cruz de
honor.
El año de 1905, las cervezas de la &lt;Cervecería
Cuauhtemoc&gt; fueron analizadas y estudiadas por
la Academia Imperial y Real de Cerveceres de
Bavaria 1 la que les concedió un certificado honorífico, redactado en los términos más encomiásticos¡ este certificado constituye una de las glorias
de que más justamente se muestra orgullosa la
casa.
Por último, en la exposición universal, celebrada en Madrid el año próximo pasado, la &lt;Cervecería Cuauhtemocl&gt; fué distinguida de entre todas
las que se presentaron á certamen, nombrándosele
presidente del jurado encargado de discernir los
premios á los expositores de cervezas. Además
de esta señaladísima distinción, se le concedió un
gran premio, y S. M. el Rey de España, en vista
de los triunfos obtenidos, concedió el título de
proveedores de la Real Casa y el privilegio de
usar las armas reales en sus documentos, papel de
cartas y demás lugares en donde se juzgara oportuno¡ esta honrosa distinción no había sido concedida hasta ahora á ninguna casa mexicana.
Y en los momentos actuales, después de una
serie de triunfos que no tiene precedente en la
historia de las industrias mexicanas, nos hallamos
á la cervecería agrandada, ampliada en sus proporciones hasta el punto de ser casi desconocida
para quienes la conocimos desde su infancia. La
producción primitiva de cinco mil barriles por
año se ha elevado á doscientos mil¡ las bodegas
de fermentación producen setenta y cinco mil barriles cada doce meses, y el departamento de em-

botellar tiene una capacidad de ciento ochenta
mil botellas por día.
La casa de calderas tiene una capacidad de dos
mil caballos, y las máquinas de hielo una de quinientas sesenta y cinco toneladas. Toda la planta
de la cervecería se mueve por electricidad, y el
conjunto de edificios de que se compone toda la
fábrica, ocupa un terreno de veinte hectaras de
superficie.
Para dar una idea de lo benéfica que es la
institución, diremos que la fábrica emplea á mil
quinientos operarios eu sus diferentes departamentos, lo que significa otras tanta, fami ,ias que
deben la vida y el sustento á la floreciente negociación.

Esta está constituida actualmente por una sociedad anónima, á cuyo frente figuran las siguientes personas: Presidente, Señor Don Isaac Gar·
za¡ Secretario, Señor Don José Muguerza¡ Tesorero, Seílor Don José A. Calderón, y Gerente gene·
ral, Señor Don Francisco G. Sad!I, Los antece·
dentes de estos caballeros como hombres de ne•

gocios, su reconocida laboriosidad y el empeño
que han dedicado á la cervectría, son las causas
de los grandiosos resultados que todo el mundo
conoce. La prosperidad de la &lt;Cervecería Cuauh·
temoc&gt; no es más que un ejemplo de lo que pueden una buena veluntad, la constancia para el traba jo y la energía bien dirigida.
Muy conocidas, gustadas y aplaudidas del público son las marcas que fabrica la &lt;Cervecería
Cuauhtemoc&gt;; sin embargo, haremos mención de
algunas de ellas, á las que la opinión pública ha
concedido justamente lugares prominentes entre
las cervezas que se consumen en el país.
La marca &lt;BOHEMIA&gt; es reconocida en todas
partes como da reina de las cervezas pálidas»¡ la
&lt;CARTA BLANCA&gt; ha merecido que se le llame
da mejor cerveza de América&gt;¡ y la última creación de la cervecería, la popular marca &lt;SATURNO&gt;, es considerada como da maravilla de las
cervezas conocidas&gt;, lo mismo que el planeta que
lleva el mismo nombre es la maravilla de nuestro
sistema planetario.
Estas son las tres marcas que más fama han dado á la cervecería; pero nadie desconoce la marca ESTRELLA, predilecta de las clases populares, y la SALVATOR, cerveza obscura, delicia de
los aficionados á la cerveza de estilo alemán.
Tales son, á grandes rasgos, los datos históricos
de la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt; y de su espléndido triunfo; así es como ha crecido lo industria cervecera en las cercanías de la ciudad de Monterrey,
impulsando á ésta por el camino del progreso y
del adelanto en compañía de las demás industrias
que han hecho, como ya lo dijimos, la base de la
gran epopeya de la ciudad capital del Estado de
Nuevo León.

�lllL MUNDO ILUSTRADó

84(\

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Estas líneas aparecerán horas después de que
Tina di Lorenzo haya hecho su reaparición entre
nosotros en la vieja sala de Arbeu, con di Ladro&gt;, potente drama de H. Bernstein.
Cuando salga al público este número del semanario, ya habrá pasado por la escene la figura radiante de la divina actriz, y, con ella y por ella,
la admiración y el cariño que aquí le profesa•
mos.
Y, no obstante, el artículo que estoy escribien•
do uecesita entrar en las cajas con anticipación
al suceso teatral. No puede consignar los acontecimientos de toda la semana. A la mitad de ella
detendrá su observación para ver solamente tres
ó cuatro días, durante los cuales nada ha habido
que merezca atención. Pasemos, pues, en blanco
esas jornadas vacías, para escribir la historia de
lo que todavía no sucede.
¡Rara crónica!
Como una contrición de este pecado de lógica,
voy á charlar un poco de cómo y por qué se esperaba tanto la temporada actual.
Pocas veces, en verdad, hemos anhelado con
más fervor, aguardado con más impaciencia ni
deseado con mayor deseo que en ésta, el retorno
de una artista conocida y amada.
Y es que la encantadora Di Lorenzo vino á nosotros y vuelve hoy todavía en un pleno desarrollo artístico, que quema sus granos de incienso en
el vaso de una brillante juventud.
Tina nos visita joven, y esa rara concesión que
se nos hace, aquí donde sólo nos era permitido
admirar las glorias europeas, esfumadas con tonos de crepúsculo vital y artístico, nos tiene encantados y agradecidos,
No bastaría el espacio que me tienen destinado en estas páginas para enumerar todas las
dolorosas remembranzas de amargos desengaños,
esperanzas defraudadas y anhelos desvanecidos
con que nos han burlado hábiles empresarios.
¿Cuántas veces se nos ha dicho: - Viene una estrella del arte- y frecuente ha sido el caso de que,
al pisar el nuevo Continente, veamos que esa estrella toca ya el horizontt. de las muertes del sol?
Luce, sí¡ pero su brillo es débil, cansado del tramonto y trayendo, como todas las grandes sacerdotisas que consagran la vida á un rito espiritual,
la huella honda del conshnte fervor en el alma
y en el cuerpo las maceraciones del cilicio de la
vida, Así llegan á nosotros, y aunque en esas llores marchitas adivinamos el perfume ido, no las
pondremos, seguramente, sobre el corazón.
Y Tina di Lorenzo, más 1uminosa que todas las
estrellas, más sagrada que todas las sacerdotisas,
más fresca que todas las llores, viene á nosotros en
pleno zenit, toda religión y toda esencia.
Por eso la aguardamos impacientes y d~eosos
de mandar á sus hombros de Venus las palmas
blancas de nuestra admiración.

O

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1,

..,

recogerse en la tranquilidad del hogar cerrando
á l a gal antería y al escándalo las puertas tentadoras de la vanidad, para esconder y guardar su honestidad de esposa y su ternura de madre, hubo
de atraerse todas las voluntades femeninas,
. Para ganarse, como conquistadas tiene ya, las
simpatías del otro sexo, Tina cuenta con otros
méritos: los de su arte, su belleza y su talento,
que son resumen de su alma.
Así lo revela en todo. Es una flor de serenidad
un prodi~io de _equilibrio que se presenta hast~
en los mas sencillos rasgos de su belleza plástica.
Tranquilos son sus ojos verdeazules; suave es
la curva de los hombros, que prolonga su Jfoea
perfilada en los brazos, como una coble seuda
donde las manos florecen¡ y por último todo se,renidad y armonía es el cuerpo escultórico, cuyos conto~nos tenues, pero precisos, conservan,
en cualquier instante, su belleza estética.
Y en este vaso de hermosura se cucierra uu
temperru:n,ento nerv_ioso y ap.1sio11ado capaz de expr~sar, s~n exageraciones ni neurosismos, cualquier
psicologia que no tenga complicacioues.
Tina tiene, como frontera de sus facultades la
alta comedia: esa nota dolorosa que no llega' al
grito de la dramaticidad, que no resuelve el sufrimiento en lágrimas, sino en so llozos, y que conserva en un medio tono la eterna y triste canción
del dolor humano.
No quiere decir esto que la actriz italiana sea
incapaz de compenetrarse, de unificarse-digámoslo de una vez-con un personaje abstruso ó
complejo como la «Magda&gt; de Suderrmann y la &lt;Seconda Moglie&gt;, de Pinero. Tina no solamente entra en ellos, sino que los matiza, los realza y les
pone el sello de su personalidad. Siempre la hemos visto huir d~ los moldes ajenos. Ella gusta
de c~ear, de puhr cuando menos, los personajes
que m!erpreta con el cincel de la originalidad,
Aqui está su secreto para hacerse admirar de
todos.
Y cuando tropieza cou un personaje, cuyo espíritu sea claro, preciso, definido y simple, la sinceridad de la artista llega á la más alta elevación
y se nos hace inolvidable.
Todavía recordamos, como una obsesión su di·
vina mutilada en la «Giocconda» de D'An~unzio.
¿La volveremos á ver?
Seguramente. Y al lado de esta perfecta creación suya, &lt;LaSamaritaua&gt; de Rostand y la &lt;Mme.
Sans Gene&gt; de Sardo u, que tantas ovaciones le va·
lieran de los públicos que la han admirado antes
que nosotros.
Las puertas se han abierto. Entremos por ellas
al templo prometido, que al salir llevaremos co·
roo en los tiempos paganos, la cabeza coronad~ de
rosas y la veste perfumada.

,
LA EMINENTE ACTRIZ TI NA DI LORENZO.

o

,11
0

Con esas dotes de ju veutud, belleza y sensibilida:I, ha sabido sacudir nuestra apatía legendaria,
y en su anterior estancia entre nosotros no hubo
ojos que no la contemplaran ni manos indolentes
al aplauso.
Hasta las damas, nuestras damas pudorosas que
jamás se atreven á exteriorizar las sensaciones de
su espíritu en los palcos de un teatro, han aplaudido francamente, entusiastamente, sin recato alguno, á la divina actriz.
Y es que sabían que ella-como ellas-tiene la
santidad del hogar.
Huye al contagio de las pasiones que representa en la escena¡ mujer de virtudes sencillas y afirmadas, que sólo usa la multiforme máscara de los
comediantes cuando su planta pisa la escena· artista que hace dones de su belleza y encantos ;ólo
en el escenario y que, terminada su labor, va á

CARLOS PEREZ MALDONADO
MONTERREY, MEXICO,

o

LORELEY.

�CARLOS PERE.Z. MALOONADO
MON·rERREY, MEXICO,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>·~-~-~-~-~-~·~'El ,_ CENTRO -MERCANTIL •
Grandes Almacenes de Ropa y Novedades

'--

•

•
•

•

s.

Apartado 472

.....

R egistra d o como articulo

Año XV- Tomo 11

1

Robert y Compañía Sucs. · México, D. F. ·

•

Vasto Surtido de Artículos de Obsequio
PARA

1

&lt;e

seg-unda clase, en 3 de Noviembr e ele 1894.--Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

México, 20 de Diciembre de 1908

l

•

Navidad y Año Nuevo
JUEGOS de Estatuas de Bronce dotados de focos para luz eléctrica .
Vitrinas Caoba, Escritorios, Jugueteros, Costureros,
Mesitas doradas y de meta], Columnas Mayólica con macetas.

•

.

Centros de Mesa de Cristal.

..

[L j\\UNDO ILUSTRADO

\

Floreros, Juegos de Cristal para Tocador, Estuches con Perfumes,
Necesaires de Costura. · ·

-

·Artísticos TiQteros de Platino, AlbaJeros, Sacbets para Pa•
i;uelos. 5ombrilla~, Abar,icos, Bolsas de mar,o,
•
Jue,iOS d, Peir,etas.

Extenso S~rtido en Cajas de Papel con Sobres.
•

Albums para Retratos y Tarjetas Postales.
Inmenso Surtido en Flore5 y Plantas Artificiales.

•
.-

Estuches para viaje, Portamonedas, Juegos de Mantel
•
. · y Servilletas de todos tamaños y colores.
•
Caminos y Centros de Mesa bordados. Colchas con Cojines de seda y punto.

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.-· Deoósito delos Acreditados Corsés Marca C. P. ALA SIRENA
·,· · · · · ·

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. ........ .

.
•

'" , . ·V da ta Cintura• &amp;anal• N l!!A•

. . . . . . . . . . . . . .~.......411111111-• ..._..
I

Vista del tajo en el Kilómetro 222 del F. C. de Colima, que acaba de inaugurar
el Señor Presidente de la República.

Número 25

�790

EL MUNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.

OFICINAS:

0a.lle de Alta.ro ntímero 9, México, D. F. Ap,ntado
ta.l 2.570. -Teléfonos: E rlcsson. 1476.
Comva.ñfa TelefónJca, 471.

pn~-

--

PRECI OS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la. Oludad ................... . .........
En los Est ados.......... . . .. .. .. .. . . .. .. . . . . . .
En el Extranjero. . . .. .. .. . . . . . .. .. . .. .. ..

$ 1.2-'i

l.!'iO

2.00

N'ÓMEROS SUELTOS:

En la 0avtt al. .......... . ................ $0.il-'i cs.
En los Estados.. .. . .. .. .. .. .. .. .. .. .. $0.50 cs.

El Secreto del Buen Exito
LAMA á cada paso ltl. atención en
la vida que la posición de los hombres, su fortuna, sus triunfos, no
correspondan, casi nunca, á lo que
era de esperarse de sus cualidades predominantes.
No siempre, en efecto, es más acertado
el más sabio, ni vencedor el más valiente,
ni enaltecido el más inspirado; como no es
tampoco más subyugadora la más bella, ni
más rico el más calculador, ni más afortunado el más cauto.
Y el hecho contrario no es menos notable. No es el escolar mejor instruido el que
hará más brillante car rera en la vida; á cada paso nos encontramos con financieros de
suprema habilidad que fracasan al lado de
otros muy medianos que p rosperan. Cuando, como el tirano antig·uo, buscamos las
adormideras más altas, solemos encontrar
que no son las más robustas, .V los recuerdos de nuestra vida están llenos de merecimientos sin recom pensa y ele mediocridades triunfales.
Entra la falange al combate, y al final
resu lta que no es el más temerario, ni el
más robusto, ni el más hábil quien ha asestado los golpes mejores ni tendido en tierra mayor número de adversarios, y solemos quedar maravillados del camino que
recorren y de la :i.ltura á que se elevan avecillas que no tienen las poderosas alas del
águila ó del cóndor.
Estos hechos suelen sorprendernos y hasta sublevarnos; antee1los clamamos justicia
y sentimos decepción, tanto más, cuanto
que, en general, siempre nos creemos acreedores á lo mejor, y que nos sentimos postergados por los triunfos ajenos; y si somos
un poco pensadores, llegamos á creP.r que,
en el orden social, no priva la ley de proporcionalidad entre la causa y su efecto.
Un poco de reflexión nos hará más equitativos.
Nuestro error consiste en juzg·ar del mérito de las gentes y en prever sus buenos
éxitos en razón de sus cualidades más salientes; es decir, en mutilar la personalidad
para predecir su destino. Consiste ig·ualmente en creer en la eficiencia del talento,
del valor, de la ciencia, etc., independientemente de las condiciones del medio en
que actúan y de la · atmósfera que los envuelve.
Una y otra cosa son ocasionadas á error.
Para triunfar en la vida, no basta ni puede

bastar una sola facultad , por excelsa que
sea.
La vida activa, la carrera de un hombre
en sociedad, supone el concurso 6, grado
mayor ó menor de todas y cada una de sus
facultades, desde las más humildemente físicas hasta las más altamente morales.
La lucha por la existencia, el conflicto de
los intereses, suponen más c¡ue el predominjo de una sola, la armonía de su conjunto,
Una facult~d sola, aun suponiéndola excelsa, no da jamás la plenitud ele sus frutos
en la práctica sin la coopemción eficaz de
las otras.
La fuerza vale poco sin la mañ.-1. El solo
talento sin la rnluntad surle aborta!'; .ven
ocasiones ba,sta que la -sal ud .Y el l"ig-or sean
precarios, pant c¡ue t,odo porreni r ,·enga
por tier ra.
Siendo esLo así, nach t,iene de extrafío
que suelan &lt;lescollar los hombres armoniosos en el conjunto de su ser, m:ís tiue los
desequilibrados geniales. Una ll$diocridad
coherente y congruente suele representar
una g-ran fuerza y vencer en la lucha ú las
aptitudes excelsas; pero solitarias y aisladas que no encuentran aliados en otrns aptitudes complementarias é indispensables.
Estas consideraciones explican cómo ciertas medianías superan en buen éxito á personalidades que les son superiores de muchos codos en punto á ciertas facultades
intelectuales ó morales.
Es cosa evidente, por ejemplo, e¡ ue el talento y el genio se esterilizan casi siempre
si una voluntad enérgica no Jru; secunda.
Puede un hombre tener vastísimas concepciones; pero escasa perseverancia, viéndose
por esa razón frustrados sus propósitos.
En otras ocasiones no es la falta de aptitud,
sino la sobra de pereza, lo que impide á un
hombre escalar las altas cimas.
Las mujeres más bellas suelen ceder el
puesto á Jas más atractivas ó á las más vi1·tuosas; .v en ocasiones todo un edificio ele
g randiosos pro.rectos viene por tierra, rPducido á polvo, porque faltaron al arquitecto el tacto y la prudencia,
La perspicacia y el conocimiento de los
hombres es cualidad sin la cual no hn.v carrera política ni diplomática posibles; .r
suelen los grandes capitanes ser vencidds
y humillados por no haber sido hábiles administradores.
De aquí tanta águila muerta en el huern;
ele aquí tanta gloria desvanecida en humo;
de aquí tanta ilusión disipada :r tanta esperanza fallida.
Y de aquí también tantos humildes que
serán los más poderosos, tantos pobres que
serán los más ricos, tantas medianías que
serán excelsitudes.
Y no por iniquidades de la suerte, 'no por
injusticias del destino, no por extrañas rnleidades de la fortuna, sino porque la vida
es complexa, porque el medio puede ser ó
no favorable á la eclosión ele la flor, á la
madurez del fruto, á la g·erminación de la
simiente, y porque e l hombre no puede correr con un solo pie, como no lo puede el
ciervo, ni, como tampoco lo puede el águila, volar con una sola ala.

Jr
J
.,...

~!~

Cuando no podemos lograr lo que deseamos, debemos contentarnos con lo que tenemos.

*

* que una vez; pero se
La muerte n o llega * más
hace sentir á cada momento en la vida.

*••

No darse por entendido del agravio, es una i nocente vengan za .
"* de valor por cambiar
La abnegación no cambia
de causa.

.

Crónica Científica
Seis-millon~s de seres e n una gota

OR la _cent~sima vez se ocu pan los microb1olog1stas de los inconvenientes
gravísimos que tienen los proced imien tos usados en las iglesias de varias rel igiones, tanto en las pilas de agua
bendita, como en las rejas de los confesonarios
El último grito de alarma ha sido lanzado n¡ d
menos que por un fraile italiano que, por razó:
de su estado, no puede ser motejado de irreligioso, mote muy de moda cuando de tales cosas se
trata. Fray Agostino Gemelli, médico y sacerdote
especialista en lo que se refiere á microbiología'
se ha dedicado últimamente, con el fin más reli'.
gioso en mira, al estudio y observarión del :tdua
que contienen las pilas de la iglesia d e Sa~ ta
Croce, en Turín, pilas que se lavan diariamente
con bicloruro de mercurio, y se ha encontrado
hasta ciento cincuenta mil microbios por ceutímetro cúbico en ag~a tomada de 1~ su perficie, y
nada menos que seis millones de microbios en la
misma cantidad de agua, tomada del fondo d e ta
pila.
Para ver hasta qué punto estos pequeños seres
eran ofensivos, inyectó parte de esla agua á varios animales, á los que ha visto morir, presa de
la tuberculosis, la colitis ó la difteria, enfermedades que no tenían más causa que la in vección
de agua bendita.
Indudablemente que los que van á tomar adna
á las pilas no se la inyectan; si así fuera, morirían
por docenas diariamente, pero si se la colocan
sobre la frente sudorosa, y entre nuestro pueblo
ha y personas ::¡ue se rocían casi todo el cu erpo
con el agua de las pi as de las iglesias.
Opina el citado doctor que no hasta limpiar
las pilas todos los días con bicloruro de mercurio, como se hace actualmente en Italia, sino que
sería necesario adoptar una forma de tomar agua
bendita, en ta que se evitara la intromisión de
las manos en el agua que queda en el recipiente ;
para ello propone que se use uua llave au tomática que dé agua al oprimirse por los fieles y que
se cierre enseguida, y que el agua caiga á un recipiente que se desaguara constantemente, de manera que nunca hubiera agua en él.
Figúrense nuestros lectores: si esto se ha hallado en pilas que se lavan diariamente con una solución desinfectante de biclornro de mercur io,
una de las substancias más efectivas para la muerte de los microbios, qué sucederá en las pilas de
nuestras iglesias, que si se llegan á lavar alguna vez en el año, es allá por el Sábad o de Gloria,
y eso con «zacate y jabón comunes&gt;. ¿Qué son
los seis millones de microbios que encontró el
Doctor Gemelli en las pilas de las iglesias ita lianas, comparadas con las enormes colonias de animaluchos de todas clases, microbios y parásitos,
que habrá, sin duda, en el fondo, en el medio y
aun en la superficie de las pilas de al gunas de
nuestras iglesias?
Y si los perros y los conejos que inyectó nuestro sabio y prudente sacerdote murieron de tuberculosis, de colitis y de difteria lqué séquito
de enfermedades infecciosas no hallaríamos entre las causadas por los microbios de nuestro pueblo?

La otra observación del padre Gemelli se r efiere á l as rejas de )os confesonarios.
Dice el padre que una vez que lavaban la reja
del confesonario en una iglesia de Milán, n otó
que varios animaluchos que estaban cerca d el caño donde se tiró el agua, se acercaron á beberla,
y todos ellos murieron en el acto. Le llamó esto
la atención, y tomó agua con la que habían lava·
do otra reja para examinarla con el microscopio.
En medio de infinidad de suciedad es, que molestaron al¡!o la observación, se encontró tal cantidad
de microbios y de tantas formas y tamaños, que
fué imposible darse cuenta de cuántos eran;
todos esos microbios habían pasad o, cuando menos, veinticuatro horas adheridos á la reja, siendo
aspirados por todos los que se acercaban á cumplir con las prácticas de la religión.
E l padre Gemelli, movido á compasión por s us
semejantes en vista de estos graves males, se ha
dirigido á las autoridades eclesiásticas italianas,
el Vaticano inclusive, para que se ocup en d e remediarlos; nosotros, al recoger y relatar las experiencias del sabio italiano, lo imitamos, Y veríamos con mucho gusto que se hiciera algo por
eliminar causas de infección tan peligrosas Y que
se hallan al alcance de todo el mund o católico,
que forma una mayoría de los habitan tes de México.

Una calle de Colima.
La calle principal.
.
.
Uno de los mejores puentes del Ferrocarnl de Colima.
Grupo de los Üobemadores de ,Talisoo .r Colima con
sus comitivas.
·· Foto¡,!ra/f.llS del enviado

Ya por «RamóñCiH7'aÍ», -en ci ue estuvo el
El muellP clondP sr pfpctuó el banquetR.
Otl'a \'Ísta del gTan puente'.
i'ÍllC'\'a Escu&lt;'ht «Lamacll'icl», en Colima.
especial de "El Mundo ll11sln1,1o.

.,

�703

EL MUNDO ILUSTRADO

Panorama de Manzanil/o,
F'o t . d e l representante de " El Mu ndo I lustrado"

El Ferrocarril de Colima a Manzanillo
r

LAS FIE S TAS INA UGU R ALES
Breve, tan breve que parece un ensueño, fué el
viaje · del señor Presidente de la República, durante el cual se verificó la inauguración de la
primera línea que une directamente á la capital
con la costa del Pacífico.
En setenta y dos horas de marcha triunfal, el
Primer Magistrado de la Nación inauguró e l nuevo ferrocarril, visitó una de las regiones más hermosas y más ricas de nuestro territorio, y recibió
las manifestaciones del aprecio en que se l,: tiene en todas partes.

•••
El viernes 11 de los corrientes, á las diez y media de la mañana, los acordes del Himno Nacio·
nal, el ruido del cañón y el bullicio en la estación
del ferrocarril Central, anunciaron que salía de
la capital el jefe de la Nación para d irigirse á
Manzanillo á declarar oficialmente inaugurada
una de las líneas que más eficazmente contribuí·

rán a l engran decimiento y progreso nacionales.
El v iaje de ida fué fantástico en fuerza de ser
rápido, sin más detenciones que las muy breves
que se hicieron en Guanajuato, Irapuato y Colima, para dar lugar á las entusiastas demostracio·
nes de los habitantes de estas ciudades, y el que
se agregaran al tren presidencial los carros· especiales de los gobernadores de las citadas Entidades federa t i vas; el tren corrió con toda velocidad
y sin descanso entre esta ciudad y e l puerto de
Manzanillo.
Los ocupantes del tren asistieron á un desfile
feérico d e llanos, estaciones, puentes, viaductos y
túneles que se sucedían con gran rapidez, sin dejar más impresión que la de un paisaje huyente,
alumbrado durante el día por la deslumbradora
luz del Sol, y, durante la noche, por la palidez de
la luz lunar. Las grandes obras de arte y de ingeniería, en que abunda el camino, parecían vi·
sienes de pesadi lla que pasaban a nte los atónitos
ojos de los que querían darse alguna cuenta deél.

El Señor Presidente, el Señor Ministro de Guerra y su comitiva
al salir de la estación.

C'allP &lt;lt&gt; los .\lmar&lt;•11l':--, el&lt;' ( 'olim:i.
Pala &lt;·io dl' Uol&gt;ierno til' Co!illla.
I g lesia de ~an Frnncisco ,\ l1nolo.rn11, Colima.
Urnt cnsit comercial en Colima.

.•.

Así, en medio del vértigo de la velocidad, se
pasó todo e l camino, durante el cual se percibía,
de cuando en cuando, algo como notas de himno
desgarradas · en jirones· por la misma velociclad
del _&lt;montruo de hierro», que se había encargado
de conducir a l tren presidencial hasta las lejanas
costas del Pacífico; era que se pasaba cerca de
una estación en la que los habitant es del lugar
. poblado más cercano, se habían reunido para r.endir los debidos hono,res a l hombre que dirige los
destinos di: la Nación.
Al fin se llegó á Manzanillo á la una y cuareµta minutos de la tarde del día 15 y, en seguida, se
efectuó ~l banquete oficial, ceremonia la más pro. minente de las fiestas inaugurales. El señor Presidente, vistiendo el traje de gran ceremonia -y
llevando al pecho las insignias de Gran Cruz , de
- la Legión de Honor, descendió de su carro especial y se dirigió al muelle, donde se había preparado la mesa de honor.

El Sr. Embajador Thompson, con el Sr Gobernador Landa y Escand6n,
esperando la llegada del Señor Presidente.

,Jard ín tlv ('olinw.
Casa :.\luni,·ipal d(' ;\[:u1z:t1 1illu.
Panorama del \¡]ima.
Pue11tc de Zarag·oz:1, Co!.im·i.
Fvf1¿;rufíos cld Sr. Z Sa11n:du.

El S eñor Presidente baja del tren en Bueñavista,
á su regreso de Colima.

El "Señor Presidente cruza por entre una multitnd que
le di6 la qíenvenida,

�794

EL MUNDO ILUSTRADO

En este sitio puede admirarse una hermosa á la
V?.z que curiosísima perspectiva: el tren camina
según hemos dicho, por la ribera derecha d el Rí~
Grande, entre dos cordilleras majestuosas que no
pierden su c_ontinuidad h~sta 1~ costa; parece,
pues, que la linea se ve obligada a seguir el rumb_o que la naturaleza le marca; pero no sucede así,
sino que d e pronto, y como obedeciendo á u na
caprichosa idea, cambia la dirección, penetra la
montaña en nn punto y se pierde. A la salida del
túnel se puede ad mirar una obra de ingeniería
notable: en la misma boca de salida está amarrado
un puente que sirve d e paso en una barranca y
enfrente, al t erminar el pnente, se encnentr; 1~
entrada d el siguiente túnel. Continúa después el
camino por la nueva barranca del río, cruza el
Salado y sigue la estribación derecha hasta rebasar
la superficie del valle de Colima.
Entre Tuxpan y Colima hay construidos 14
puentes, siendo entre ellos los más importantes
los de Los Yugos, San Joaquín, segundo crucero
del río Tnxpan y Quesería, con una l ongitud de
420, 454, 470 y 489 pies respectivamente; y como
obra admirable y atrevida, debemos citar el puente de Santa Rosa, lugar en que llegaron á juntarse
los trabajos emprendidos por los dos extremos de
la !~nea, terminando allí su construcción, y que
se hende en un solo y largo tramo sobre u n abismo de cerca de 300 pies de profundidad.
En el tramo de Colima á Manzanillo hay tres
túneles y cuatro pnentes, siendo notable, entre éstos, el de Armería que atraviesa por sobre el r ío
de este nombre, en una longitud de 860 pies, en
seis grandiosos tramos.
Esto, en lo que se refiere á la parte p intoresca
é instructiva del ferrocarril; por lo que hace á su

La mesa de honor en el banquete celebrado en Guadalajara.
Los brindis que se cambiaron durante el ban•
quete son de una gran significación, sobre todo el pronunciado por el comandante del «Catinac~, buque insignia de la escuadrilla de buques
franceses que hicieron honores á nuestro Presidente, y la contestación que de él dió el Primer
Magistrado.
Pocas horas después de la llegada á Manzanillo
partió de ese puerto la comitiva presidencial para regresar á la ca pital.
A las nueve de la noche llegó el tren presidencial á Colima, donde se detuvo para que el visitante asistiera á las fiestas que los habitantes de
la ciudad habían preparado en su honor; hubo
una procesión popular, que desfiló frente al señor
Presidente, aclamándole, y después de ella volvió el Primer Magistrado al tren y continuó el
viaje, para llegar, poco después delas once ~e la
mañana, á la hermosa capital del Estado de Jalisco.
En Guadalajara también asistió el señor General Díaz á las manifestaciones de aprecio que le
tenían preparadas los miembros prominentes de
la población, y á renglón seguido se continuó el
viaj e, pues el Jefe de la Nación tenía que estar
en la capital el lunes por la mañana.
Al descender de sus carros el Presidente y sus
acompañantes, quedaba terminado el importante
y trascendental viaje; el Jefe de la Nación había
declarado oficialmente que el ferrocarril que une
á Colima con Manzanillo y con la capital de la
República, estaba inaugurado, y que por lo tanto,
desde ese día es cosa del dominio público; es un
nuevo factor para el engrandecimiento de la Nación, el cual es tan grandemente ayudado con las
vías de comunicación.
Ahora demos una idea de la importancia de la
mejora inaugurada y de la región que abre á los
enormes beneficios de la civilización.
La distancia de Guadalajara á Tuxpan es de 198

i!!L MUNDO ILUSTRAD/)

795

POULE FINAL DE PISTOLA
., T T ~-- T 7 7r

rT1

•

1:1

•

..
El Señor Presidente llega á Guadalojara.
kilómetros. Entre Tu xpan y Colima median 68,
siendo la pendí-ente máxima en la línea de dos
por ciento.
La curva máxima es de seis grados.
A unos 8 kilómetros al Sur de Tuxpan se encuentra el primer túnel, y á su salida, el primer
puente sobre el Río Grande; al abandonar este
puente la línea, sigue la margen izquierda del
mismo río y vuelve á cruzarlo en el gran puente
de Tenexcamilpa, siguiendo la ribera derecha.

Desfile popular ante el palacio de gobierno de Guadalajara.

importancia, desde el punto de vista comercial,
habrá mucho que decir. La circunstancia de unir
á la costa del Pacífico con la del Atlántico pasando por el centro del país, basta para que sea llamada la vía á sostener un gran tráfico á través de
nuestra Re pública, la cual se halla situada de tal
manera en el mapa comercial del mundo, que es
puente paso, tanto entre el Oriente y el Occidente
como entre el Norte y el Sur.
Ahora, si de estas consideraciones generales pasamos á las particulares que se r elacionan con la
región del país, puesta en comunicación por la
nueva vía con el resto del mundo civilizado, encontraremos nuevas razones para augurar un gran
porvenir á la nueva vía férrea.
El Estado de Jalisco, así como su capital, son
bien conocidos por la circunstancia de haber estado ligados con nuestra ciudad d urante muchos
años; pero no pasa lo mismo con el Estado de
Colima, el que, por falta de comunicaciones directas y fáciles, ha permanecido ignorado del cen·
tro hasta ahora.
Se halla situ ado entre el Océano y los Estados
de Jalisco y Michoacán; s u extensi ón superficial
es muy reducida; es el penúltimo de los Estados
de la federación d esde ese punto de vista~pero la
fertilidad de su suelo hace de él uno de los más
hermosos y de los más importantes. En el mar le
pertenecen las islas de Revillagigedo, las cuales,
por sí solas, tienen una extensión de más de cua•
renta kilómetros cuadrados y cuyo fértil suelo es
fuente de grandes riquezas n aturales.
Según el censo d e 1900, su población es de
65,115 habitantes,· población que se considera aumentada d esde la fecha citada en un cinco por
ciento.
El Estado produce azúcar, arroz, añil, algodón,
cacao, café, coquito de aceite, frijo l, maíz, tabaco
y maderas preciosas.
La ciudad de Colima, capital del Estado, está
situada en la vertiente austral del volcán de Colima, á 53 kilómetros de la costa del Pacífico Y á
504 metros de altura sobre el nivel del mar. Su
clima es templado y nunca el termóm etro ha mar•
cado más de 37 grados d e temperatura á la so111;bra. Dista 706 kilómetros de la ciudad de Méu•
co y 264 de la de Guadalajara.

Grupo de jueces y tiradores que tomaron parle en
el campeonato.
A las diez de la 1nañana empezaron á llegar al edificio del club los eleganl.!s trenes que conducían á los in vitad os, y pronto se vió la terraza del
edificio cubierta p or los brillantes trajes de las damas y los correctos de los
caballeros, gue discnrrían por ella en espera de la hora en que debía dar
principio la fi~sta.

Cargando /as pistolas.-Sres. Arturo Bran,ff y Ange_l Esmdero, segundo y
primer premio del campeonato, respectivamente.
Llegada de los invitados.
El domingo 13 d e los corrientes se efectuó, en terrenos del «Club Automovilista&gt;, en Chapulte pec, la «ponle» final de pistola de combate entre los tira•
dores d e la ciudad de México.
-~~
,
La fiesta fué organizada y dirigida por el señor Mérignac, director de Il!-..,
escuela magistral de esgrima, á quien hay que felicitar por el brillante éxito
obtenido,

A las diez y media, colocados en sus puestos los jueces, que eran los señores Mérignac y Somellera, empezaron los combates entre los once tiradores
que llegaron á esta prneba final. La frecuencia de los puntos y lo r eñido de
los combates, son buena prueba de la habilidad de los concurrentes, que mostraron mucha destreza y gran vista en el manejo de la pistola.
En cada combate se excluía á uno de los tiradores, y de exclusión en exclusión se llegó á designar á 103 dos mejores tiradores entre los concurrentes; éstos fueron: el Sr. D. Angel Escudero, en primer lugar, y el Sr. D. Arturo Braniff, en segundo.
A los citados caballeros se otorgaron los premios del campeonato, consistent es: el primero, en un parte de pistola de combate y el segundo en una
h ermosa pistola sistema Cólts.
Terminada la «poule» y otorgados los premios á los vencedores, el profesor Mérignac invitó á los presentes á que pasaran al salón comedor del club,
donde se sirvió un exquisito «lun ch-champagne».
Dos horas d espués de principiada la fiesta se retiraron los invitados del
edifiéio dei ~lub en los mismos lujosos trenes que á él los habían traído, llevando un recuerdo muy grato de una de las más brillantes fiestas deportivas
que se han efectuado entre nosotros.
Acomp¡\ñan á estas líneas, vistas fotográficas de los principales incidente1
de la elegante reunión de de¡.orte.

00

•

�'796

EL MUNDO ILUSTRADO

TU, MUNno n,USTRA no

707

GRUTA EN QUE NACIÓ CRISTO, SEGÚN LA LEYENDA.

La Virgen de los Angéles
~

ANTE los ocho días que María pasó
n el establo de Belén, no tuvo que
~~ preocuparse por nada. Los pastores le
~ llevaban queso, fruta, pan y leña para
encender lumbre. Sus mujeres y sus hijas prodigaban toda clase de cuidados á la madre y al niño. Además, los tres reyes Magos dejaron un montón de tapices, telas preciosas, joyas y vasos de
oro.
Al cabo de una semana, cuando ya pudo andar,
decidió volver ásu casa de Nazareth. Algunos pastores deseaban acompañarla; pero ella les dijo:
- No quiero que por nosotros dejen ustedes
sus campos y rebaños. Mi hijo nos conducirá.
-Pero, dijo José, ¿ vamos á dejar aquí los presentes de los Magos?
-Sí, replicó María.
Y distribuyó á los_pastores los presentes de l os
Magos.
-¿No podríamos llevarnos aunque fuera una
parte pequeña? repuso José.
-¿Para qué la necesitamos? respondió María.
Poseemos un tesoro más valioso.

*••
Hacía mucho sol en el camino. María llevaba al
niño en brazos; José cargaba una cesta con ropa y
algunas modestas provisiones. A mediodía se detuvieron á sestear, muy fatigados, á la sombra de
un bosque.
En el moruento, de detrás de los árboles, salieron varios angelitos, colorados y mofletudos, con
dos alitas en la espalda, que les servían para revolotear ó para hacer sus pasos fáciles y ligeros.
Eran listos y más vigorosos de lo que podría suponerse, á juzgar por su poca edad y su cuerpecito.
Ofrecieron á los viajeros u n cántaro de agua fría
y una buena provisión de frutas, que habían cor·
tado quién sabe de dónde.

Cuando la santa familia emprendió de nuevo el
camino, la siguieron los ángeles. A José le ayudaron con la cesta; pero María no quiso confiarles
el niño.
Llegada la noche, los ángeles arreglaron lechos
de musgo, bajo un gran sicomoro, y velaron toda
la noche el sueño de Jesús.

***
María llegó á su casa de Nazareth situada en una
callejuela populosa; casa blanca, plana de techo,
con una terracita cubierta, donde José tenía instalado su taller.
1;,os ánge~es no los habían abandonado y se·
guian prestandoles toda clase de servicios. Cuando el niño lloraba, uno lo mecía suavemente· otros
tañían sus arpas ó, en caso necesario, le mudaban
pañales en un santiamén. Muy temprano aseaban
la casa, Y después de las comidas se llevaban
prontamente los platos y las escudillas para lavarlos en la fuente cercana. Cuando la virgen iba
al lavadero, tomaban la ropa, se la repartían, gol~eaban alegrem~nte las telas mojadas, las ponían
a secar en las piedras y luego las volvían á casa.
Cuando María, hilando en s u rueca, se quedaba
dormida por el mucho calor, sin d espertarla conel uían la tarea.
También con José tenían muchas atenciones. Le
alistaban su herramienta y le ayudaban á guardarla ~espués del trabajo, y barrían las virutas y
el serrm para que el taller estuviera siempre limpio.

** *
Así tan atendida por los ángeles, y no teniendo
nada que hacer, María se fastidiaba y oraba más
y más siempre, reflexionando acerca de esta situación. Una mañana, al levantarse, vió á los ángeles
ocupados en asear la casa, les quitó la escoba y los
despidió, aparentando enojo. Volvieron después
de la comida y trataron de levantar la mesa; pero
l e dió un capirotazo á uno de ellos, y todos se
pusieron en fuga. Volvieron poco después. Cuando la virgen hacía sus preparativos para hilar, un
ánget trató de apoderarse de su huso; ella lo per-

siguió, amenazándole hasta el taller d e José. Al
cabo de una hora, mientras cosía, sentada cerca
del niño, notó que dos ángeles se habían deslizado bajo la cuna y la movían disimuladamente.
Ella se levantó, los echó fuera y cerró tan prontamente la puerta, que uno de los ángeles quedó
prendido de un ala y lanzó un grito. María le
soltó y le dijo: bien merecido lo tienes por andarte metiendo en lo que no debes. Avisa á tus
compañeros y no vuelvan por todo esto.

•*•
-Vamos, dijo José, ¿porqué echas fuera á todas estas buenas gentecillas? Me parece que nos
prestan importantes servicios.
- Precisamente por eso, respondió María.
-No te entiendo, replicó José. Desde el momen·
to que tu hijo es el Mesías, es muy natural que
los ángeles le sirvan y q ne la madre se aproveche
de la ocasión.
-¡Oh! dijo María, vaya una observación falta
de tino ¿No sabes que el Mesías viene al
mundo para s ufrir con los hombres, y, por consiguiente, para soportar todos los males que es na•
tural que experimenten los niños? Verdad es que
yo debo suavizar, en cuanto esté en mi mano, es•
tas molestias, supuesto que soy su madre; pero no
sé á cuenta de qué vienen otros á encargarse de
mis asuntos. ¿Acaso las otras madres no cuidan
con sus propias manos á sus chiquitines? ¿No sería cobardía de mi parte renunciará mis labores
maternales? Por lo pronto, te puedo asegurar que
á mi hijo le gusta más ser cuidado por mí que
por esos monigotes con alas; y sé que me asocio
más á su voluntad redentora, aceptando las penas
como las otras mujeres y soportando toda la con·
dición humana. Sí, quiero ser yo sola la que en·
vuelva en sus pañales á mi hijo, yo sola la que le
adormezca y arrulle, y yo sola la que me entienda con la casa y la que hile en la rueca y la que
vaya al lavadero .. .... Y como todos estos traba·
jos insignificantes me causan verdadero placer,
no hay en ello mérito de mi parte; pero sería cul:
pable si tolerara que los ángeles usurparan J1ll
puesto ... . . ,¿Comprendes ahora?

-Me parece que sí, hija mia ... ... Mas entonces
¿ va á ser preciso que yo renuncie también á los ligeros servicios que los ángeles me prestan de vez
en cuando?
-Indudablemente, amigo mío.
- - Y o había entendido, sin embargo, q ne el ser
marido de la madre del Mesías daba algunos derechos. Pero debes de tener razón, porque eres
más inteligente y sabia que yo, á pesar de que
tengas quince años apenas, y de que haya yo pasado de los sesenta.

METROPOLITANAS

*•*

no es el aleteo de misterio
evocador, que invade 1os pueblos durante la semana que
precede á Navidad, el que flota en estas noches invernales
de México.
Pretenderéis en vano oír el ulular del viento al
colarse por las retorcidas callejuelas, como si trajese en pos jirones de vagas historias de melancolía; el gemido de los v iejos postigos, cuyas maderas se estremecen al soplo helado, dejando
caer la polilla amontonada en su~ rendijas por el
paso de los siglos¡ la narración monótona de lamaritornes, que en la cocina llena de tibieza, al amor
de la lumbre que en el fogón se extingue entre
cenizas, di vierte á los niños con cuentos de santos, de l adrones y de alma~ en pena, si bien menos donosos que los de ese caballero de las edades
heroicas que se llama don Ramón del Valle Inclán, no menos su~estivos, no menos saturados de
color y de rústica ingenuidad, de ingenuidad grata
á la mente, como al paladar lo es el jarro de es;
pnmosa leche bebido á la luz del amanecer ..... .
No sabréis de nada de estas cosas que, á los que
de nuestro rincón provinciano vinimos años ha,
se nos aparecen ahora como fragmentos de remotas fantasías que ignoramos si en realidad hemos
vivido, ó sólo aprendimos en libros antaño saboreados, en libros de aquí ó de allende el mar,
porque la poesía tiene el don de universalizarse,
de penetrar en nuestro modo de ser íntimo, en
nuestras pequeñeces, en nuestros sueños, á tal
punto que, cuando queremos apartarla, imposible
es nuestro deseo.
Pero si no existe ese patriarcal encanto que
mueve á la contemplación y á la inercia, otros
hay, en cambio, cuyo goce siempre será de1 eilable.
No suspira el viento en sórdidas encrucijadas;
no cuenta historias la fámula; no cantan su acostumbrada canción de invierno los postigos; pero rei nan la luz y el movimiento, la confagiosa alegría y
el ansia de regocijo. Bailan las ilusiones y las espe•1:a~1zas su anhelada zarabanda; y todos, los pequeños
y los grandes: el rico, que durante un año enredóse
en oombiru;.lciones de negocios; el hortera, que permam:s:.iP p~errado tras del mostrador; el emplea-

Ahora bien, como á la siguiente noche el niflo
Jesús lloraba sin poder dormirse, se oyó de prortto en la calle una melodía ligera y de extremada
dulzura.
Abrió María la puerta y vió á la luz de la luna,
e n fila contra las paredes de la casa, muchos ángeles que tocaban con arpas diminutas.
- ¿Otra vez? les dijo ella. Y si á mi h ijo no le
da la gana de dormir? Y si se le antoja seguir
aguantando sus dolores en l as encías? .... Sobre
todo ¿no estoy aquí yo que soy su madre? ..... .
Os largáis ó me enfado.
A la mañana siguiente no aparecieron por todo aquello; pero al otro día, María les vió en el
patio agrupados debajo de la higuera, tímidos,
avergonzados y llorando en silencio.
-Angelitos míos, díjoles ella, puedo pareceros
demasiado severa, porque estáis muy chiquillos
para comprenderme. Mas oíd: la vieja Séfora, que
vive enfrente, está paralítica. Un poco más lejos
está la buena Raquel, que tiene doce hijos y que
pasa -la pena negra para criarlos. Y en Nazareth
podréis encontrar á muchas otras mujeres pobres.
Y bien, á ellas debéis ayudarles á arreglar la d,sa, á lavar la ropa y á cuidará los niños . ..... Si
queréis dar gusto al mío, ese es el modo de conseguirlo.
Y viendo que arrugaban las naricillas, dando
señales de tristeza, añadió:
- Cuando esté más grandecito, pueda ser que os
dé permiso de jugar con él. ..... Pero, por ahora,
haced lo que os mando.

** *

Y ese año, todas las mujeres pobres y enfermas que había en Nazareth fueron ayudadas, y
todos los niños mecidos por servidores in visibles
(porque solamente José y María veían á los angelitos); y los bebés no lloraron más, excepción hecha del niño Jesus, que quería sufrir por ellos.
J ULIO L E.IIIA!TRE.

(De En marge des vieux livres, seg1mda serie.}

•

es la sombra densa, impalpable,
N Osúbitamente
transparentada por
el refiejo blanco de la luna;

dillo, que soñó con aventuras inclinado sobre el
pupitre; y la gentil obrerita, y la damisela, sienten
ese no sé qué, mezcla de júbilo y galantes ambiciones, que es patrimonio de los espíritus en esta
semana invernal, dorado prólogo de Nochebuena.
iLas posadas!
¿ Conocéis, acaso, todas las promesas, todas las
sonrisas, todos los amables proyectos que este
nombre guarda?
Yo de mí sé deciros que, entre las fiestas que
para regalo y solaz de futuras generaciones crearon nuestros abuelos, ninguna hay que tenga, como
ésta, tan origip.al embeleso, y pinte el alma mexicana con tan delicados matices, y despierte en
nuestro interior tal mundo de sensaciones. Y como yo creo que piensan muchos, porque á mi
lado cuando paso, y en los hogares, y en los trenes, y en los paseos, oigo la palabra tentadora, la
deliciosa palabra que .brota de los labios rojos de
las jóvenes, de la desdentada boca de los ancianos, y hasta-lqué más?- de las fauces de terribles
matronas que con ejércitos de niñas casaderas
discurren, revolviendo en torno las inquisitoriales miradas.
Sonríen los seres y las cosas. Ved, si no, el mudo regocijo de las calles: en la del Coliseo-yo seguiré llamándola así, pese á los señores de la co·
misión de nomenclatura, porque para mí esos
viejos nombres tienen el encanto de la tradición
y del recuerdo, superiores á todos los encantos;en la del Coliseo, digo, los mercaderes sacaron á
relucir en vitrinas y en escaparates cuantos cachivaches se creáron para recreo de los ojos en
las clásicas posadas. Ya son los juguetes de porcelana, de cuya blancura se destican los colores
pálidos y que representan cabezas de niños que
alborotan, ó de gatos pensativos; diminutos chapines que se dijera prontos á calzar el lindo pie de
Cenicienta; gorros fantásticos, casas en miniatura,
6 el animal más burdo, pero más sabroso de la
creación-que diría el olímpico don Juan Valera,
el cual sabía descender á minucias gastronómicas:
-el cerdo, rosado, gordo, extático sobre los cuar•
tos traseros, en actitud tranquila . ..... Y los mil
curiosos adornos de papel, que se inventaron para
engalanar salas, corredores y altarillos durante la
fiesta: cadenas multicolores, de fina ó tosca factura; raras floraciones en las que se mezclan los más
· disparatados tintes; faroles venecianos ó nipones.. . ... . . ¡Y cajas para dulces, y bomboneras, y
otros frívolos é innumerables objetos que, guardando recóndita s imetría, lucen á la claridad centelleante de los globos eléctricos, qu~ ligeramente
velan el musgo y la falsa escarcha que recuerda la
Navidad, cayendo en arambeles sobre las pantallas!. .....
Rebosan gente las aceras. Son las mamás, que
llevando de la mano á sus retoños, se proveen

�para la noche¡ son los eternos vagabundos, que
miran simplemente y con mirar se sienten satisfechós¡ son los provincianos, que quizá extrañen
esta fiebre de cosas fútiles, este bullicio característico de la metrópoli¡ es, en fin, la multitud sin
nombre, variada y homogénea dentro de su hete
rogeneidad, que se echa de puertas afuera, ávida
de derramar la calderilla ganada quién sabe á
costa de cuántas p rivaciones, y que se embriaga.
y que palpita, y que es feliz en este breve mo, mento crepuscular de invierno, cuando en la atmósfera flotan destellos de sol.
Pero no es sólo aquí, en el centro del México
colonial, donde se observa tal zambra.
Id á la Alameda. Ahí está lo verdaderamente
típico, lo pintoresco, lo que halaga al costumbrista. A la sombra de los árboles centenarios, de
los árboles santos que han albergado tan tas generaciones de pájaros y vigorizado, con su frescura,
á tantas generaciones de niños, se yerguen las barracas, todavía fuertes, todavía sólida~ á pes ar
del embate de tantos prohibitivos decretos gubernamentales. Bajo sus recias tablas cubiertas d e
mantas, en el recinto alumbrado por primitivos
mecheros de petróleo, hállanse los puestos de golosinas, degolosinas baratas que todos compra1;1:
higos, ciruelas de España, rugosos pasas .... Las p1 ·
ñatas, pend ientes del improvisad? techo, atraen
por su riqueza de color. Y en ca1as, y en montones sobre el mostrador, vense los confites que presto
llenarán la amplia panza de aquéllas, y que habrán
de esparcirse por el patio, no bien d palo afort unado haga trizas la tosca olla vestida de gala, con
beneplácito de los niños.
Entre las barracas, junto á la acera, estará el
vendedor de cacahuates· voceando su mercancía
con agudos gritos. Rasga l os tímpanos el estallf ·
do de la chirimía¡ en la penumbra, cada vez mas
opaca, hienden el aire l os cohetes, y lucen_ con
varias coloraciones las luces de Bengala que sinrnlan estrellas, y cabelleras blondas que caen, y
círculos rojizos que giran con girar mareante ....
R eina l a confu si ón. Al escándalo de los veud.,.
dores únense los ruidosos requerimientos de bara·
tura lanzados por los clientes¡ las risas¡ las aho·
gadas exclamaciones de los que se asfixian, com primidos por l a muchedumbre. Vuelven las obreras de sus talleres¡ la «gata sisa&gt;¡ proles enteras,
numerosas proles de toda condición, van peregri ·
nan do por l a feria, á la sombra del arbolado, en
la noche que hace descender, sobre los prados
cercanos, la seducción del silencio que tanto contrasta con el barullo próximo.
Mas llega la hora ansiada. En los relojes públicos suenan las nueve con vibración argentina
que repercute.
Se han despejado las aceras¡ aminoró, como por
ensalmo, el griterío. Las llamas rojizas de l~s
mecheros parp.1dean¡ las barracas yacen casi soh·
!arias.
¿Dónde está la multitud-preguntará algún ignorante turista ¡-en dónde la modistilla que reía
con pícaros andares, y la «gata&gt; y los graciosos
rebaños conducidos por los papás?
Y yo le llevaré de la mano-si tal merced me
demanda,-al rincón de alguno de estos caserones
nuestros, verdaderos mundos en pequeño, en el
cual se desarrolla, con típico esplendor, el dorado pról ogo de Navidad.
•
Es en una vivienda, en la modesta salita engalanada con cadenas de papel y faroles multicolo·
res. Del altar, niños sonrientes cogiero11 en brazos á la Sagrada Familia: al carpintero q ne va e n
compañía de María, ya madre del divino infante,
en busca de posada, hu yendo de b. persecución
od iosa. E l cortejo de peregrinos aguarda, con
las dirr.inutas velas encendidas¡ y no bien los
santos atraviesan el umbral, se pone en marcha,
á través del obscuro patio, entonando mozos y
doncellas, viejos y viejas, la monótona letanía cu·
yo ritmo conduce, allá dentro, el piano de alquiler, de amarillento teclado, sobre el que da sendos manazos el músico de la casa, que en ningún
holgorio falta.
A llá van Lucha, Tacha y Pancha, señoritas de
la vecindad que, con ser los nombres cariñosos
que les aplican tan feos, son por extremo bonitas, coqueteando con sus novios ó pretendientes¡
allá va la vieja beata-que en parte alguna deja ,
réis de encontrar,-recomendando compostura en
el rezo:- «¡Orden, niños! ¿Qué es eso de chotear
á los santos, cerno si fueran nuestros iguales?&gt;allá va la portera, rezongando como Dios le da á
entender el &lt;Ora p ro nobis»¡ y don Jesusito, y
don Ricardito, y don Juliancito, pobres sexagenarios que no pudiendo ya meterse en requiebros,
en razón de lo carcomido de sus humanidades,
confórmanse con reir suave y bonachonamente
Y ya están de nuevo en la sala. Los santos pe·
regrinos, en fuerza de tanto rogar, encontraron
posada. Los chicuelos retozan en el patio, mo·
mentos después, engullendo los restos de la pi·
ñata. Ha llegado la fies ta á su apogeo¡ repárten·
se los juguetes¡ menudean las copas de jerez y
los pasteles se desmenuzan en la púrpura de los
labios. El &lt;virtuoso» de largas melenas siéntase
al piano-luego d e no pocas almibaradas instancias, en las que van en vueltas adulaci ones á s u
enorme talento de artista, -y ataca las notas d el
primer vals.
Tacha, Lucha y Pancha bailan. Sus galanes
son mozalbetes relamidos, que poco antes aplan,·

'199

EL MUNDO ILUSTRADO

798

EL lllUNDO ILUSTRADO

charon, ellos mismos, los trajes negros que osten•
tau. Don Ricardito, don Jnliancito y don Jesusito añoran en un rincón las posadas que v ieron en s us verdes ju ventudes. Y las señoras mayores, Placidita, Apolonita y Ru fi nita, ven con
s ingular cont ento la ale¡(ría de sus hijas, y hasta
admiran la habilidad felina con ,¡ne saben pes·
car - qu izá para un fut uro matrimonio-á estos
jóvenes vestidos de negro que son los besu.~o5
rn á~ r e beldes y enemigos del santo estado q uepasean por el turbulen to mar de la met rópol i.
Y ahí les ten éis más tarde, s ud oro sos, conmoví ·
d os por la danza. Se o yen cud1icheos. De pronto, una voz esta lla:
- Panchita, hi ja, anda, canta á los señores al
gnna cosa.
Panchita sabe qu e ha d e cantar¡ pero se hace la
to nta:
-iAy, mamá, s i n © me ac uerdo !

La concurrencia interviene, alarmada:
-Vamos. Panchi ta, háganos el favor.
- ¡P or Dios, Panchita!

La matrona vuelve á la carga:
-Niña, no te hagas t'del rogar».
-Pero, mamá, si tú sabes que soy atroz, atroz ....
En fin, si los señores me perdonan . ..
Y ~anc!1ita, sin mayores preámbulos, se d irige
al piano, y entona el &lt;Vorrei Morir-romanza
muy nueva,-obsequiando con una mirada sentimental á uno de los jóvenes vestidos de negro.

· ·L~~- ~¡~;~ ·s~-~-· · T~;.~~- eÍ. b;i¡;_" M~·z;s· ~- ~~~;s
r evolotean p or la salita estrecha. Ampos de luna bañan de claridad el patio. Mirándoles, quizá una sombra de melancolía pase por sus feme·
nil es o jos, al pensar que el fin de las posadas se
acerca.
Rie tú, morenitil de las negras pupilas¡ charla,
cncantildor:1 blonda de las seducciones suaves·
coquetea, linda muñeca que :i todos atraes cod
tus hechizo~. ¡Amad todas! Pronto llegará la
~ochebuena, la ,que pone término á las alegrías,
a los amo res y a las nsas. ¿Y entonces, , .... '(
C A RLOS GoNZÁL EZ PEÑA .

DE POCOS AÑOS A ESTA PARTE
SE HA TRANSFORMADO UN BARRIO DE LA CAPITAL
Los Buenos Ejemplos que Deben Imitarse
El :\Jéxico de callejuelas sombrías .r nol'hcs sin luz; el n•tusto :\léxico fJ ue. :í semejanza drl hfro\' mitolóp:ico, rsturn dormido si~fos .r m:1s si~tlos espernndo que lo
despertara la rnz potentr dr la ei,·iliznción:
C'I ~réxico, Pn fin. qur S&lt;&gt;lo a1.ruarclaba rl
·'le1·ánlat&lt;' .randa.. el&lt;' las arl rs. cl&lt;'I comcreio .r clr la industria, ha despr rtado .rn dt&gt;
su larguísimo sopor y hoy surg·r llr no dr
encantos y poblado dr bellezas.
/-li la historia de la \'apitnl dr In Heptíblica es mu.r intt&gt; resantr por todo lo que
lit&gt;ne ele inst ruc::tirn .,· amena: si los riejos
[)\' rg-aminos nos eurntan. en ar('aica gTamática y antieuada orto~Tnffo, la rida de &lt;'Sta
('iudad, que fué asiento de la ambición nohlr y d\'l rspírilu ,\!'ll&lt;'ITe1·0. ho.r. &lt;'11 cambio,
los periódit'os morlcrnos-,·irirntes páió nas d&lt;' la historia ern tPmponfoea- nos hablan de suel'sos q ne todos preseneiamos .,·
dr lwchos qur para todos tienen interés.
En el'ec::to. i:í quifo no intP resa sahercó1110 prosperamos, l'0ll eu::í (ps rl&lt;'mentos
\'Ontamos para nurstro eng-mnde&lt;·imirnto
fut,uro • .r qniénl'S son los hombres ó las
empn'sas que hasla 110~· día han coad.rn rndo más (' licnzmente en nuestro desarrollo !
Es inn wstionahle qnr esta pregunta ha
sur~·ido alg·urnt ,·rz en r l espíritu ele los
lwmhr&lt;'S ('llltos. Y ('omo pudiern suceder
que muehos no In hayan respondido satisfaetoriamcntc. t 1·ataremos df' hae1•rlo c,111
&lt;•I mrt.rnr acierto posible.
La mod('l'lla r ida clr :\IÍ&gt;xico. l'omo la dr
todas las nacio1ws de la tierra, desc.:ans:l sobre la triple basr Jp la paz, l'I l'omcrcio
.r la industria. ( 'untamos con \'sos t&gt;lcmentos ,r. gracias á l' llos. rshunos riendo á diario el res urg·imicnto pasmoso de nuestras
riquezas. ~i limitamos nuestras obserraciones á la ciudad de ;\lt~xico. 1·rrrmos también que la part1• matl' 1·ial dr In mPtrópoli
f'stá cambiando incesantemente gracias á la
ac·ción l'otnbinacl1t Llr las autoridades y Je
]os particulares.

Tendríamos innumerables casos que citar : pero se nos ocurre por ahora referi rnos á uno ele 1, ,s l,a1Tios más ropulosos,
conocidos r importantrs: el de Perah-i llo
donde a prnas hac&lt;' cuatro años había anti~
hig·ienieas barracas .r calles polrnsas. Tal
estarlo huhirra persistido por más tiempo,
á no srr por r,I estímulo que entre los propietarios d" fincas de ese rumbo se despertó l'llnndo lodos rieron que la cen·ecería
«CuauhtemcH'&gt; adquiría un hermoso edifil'io. iluminaba S ll fachada, construía embanq 11ctados .r mrjorn ha considernblemente las
eondicionrs materiales del barrio. De enton('\'S ad sP ha rmbelleeido el nimbo; .v los
propi&lt;'tario~. a~n1ijoneados por el estímulo
ele In gTan c·r1Trc.:rrí11, no cesan de hacer
mrjoras.
También sueedi1í un caso igual en calles
eéntriras. las ele Plateros, donde la cer rnerría &lt;Cuauhtemoc» fué la primera en instalar un letrr ro luminoso al frente del eleg·ante dcs parho qur allí posee. Apenas ,·isto
PSr letrern no,·edoso .r a1-tístico, las demás
c.:asas comerciales rlc P lateros lo imitaron; .'ahora sucede que csa gran artrria de la
c.iudad está ilumi11acla rspléndiclamente desde las primeras horas de la noche.

Coron ~l Manuel A/arcón, Gobernador de Mondos, muerto en C,uernavaca el
martes 14 del actual á las cinco de la mañana.

Sr. Rafael Mondragóny Sra. Aurora González de Mondragón ; contrajeron
matrimonio en_Dolores Hidalgo el u fo 3 del actua l.

&amp;
.,,,.
Durante los últimos siete días se han efectuado
acontecimientos de la índ ole más di versa en nuestro país.
Al lado de notas gratas, como el matrimonio de
los señores Mondragón, tenemos que dar cuenta
de nno de los hechos más luctuosos, como es la
m uerte del señor Coronel D. ManuelAlarcón, que
fué gobernador d el Estado de Mo,relos. Junto _á la
mención de los nombres de J ose Manuel Pu1g y
Carlos del Toro laur eados en el concurso abierto
por la Escuela Normal de Profesores de esta ciudad, tenemos que ocuparnos de algo que, si bien
es cierto aue no es una nota dolorosa, todo lo
contrario, i.v encaja con la ínaole de l a que acabamos de mencionar· se t rata del banquete con el
que la Asociación d¡l Colegio Militar. h_a querido
sancionar su reconocimiento de los mentos y servicios del señor Noris, como el último de los su•
pervivientes de la l(loriosa epopeya que se desarrnlló en el Colegio ante el avance de las tropas
n0,·tean1cricnnac:,

En esta plana d amos algunas foto1rafías que
ilustran esos acoutcc1 m ie nto&lt;.

Sr. Carlos Toro, que obluvo segundo premio.

~,{.
o;¡,.

Sr. Jnsé Manuel Puig, que obtuvo primer premio

La ce1Tecería «Cuauhtemoc&gt; ha dado,
JHH's. rjemplos muy dig·nos de imitarse .'"
ha eontri buido poderosamente al embellecimiento de In ciuclacl, estimulando con sus
acciones.
Así qrnxla explicado cómo el elemento
industrial, representado en este caso por la
:.rr:111 fáhrirn de ~fonterre,,·, es uno de los
elenw11tos sobre r¡ue dl'scansa el progreso
actual (le la lfopú blica.
O,ial:í qur esta. ecn·ccería sig·n. instalanrlo
IPtrrros luminoso~ Pn rnrias callrs de Méx i&lt;"o, [l"Cs, adrmás de e¡ ur &lt;'SH mejora es
decora ti rn rn alto grado, proporciona iítile:, r entajas al 1·ecinuariu.

S r. D. Teófilo N oris.

Banquete dado p or la Asociación del Colegio Militar en _honor de D. Teófilo Noris.

�800

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO IT,USTRADO

Actualidades Extranjeras
El suceso deportivo más interesante, en las tÍI·
timas semanas, ha sido la carrera de automóviles
en Sa vannah, en la cual se disputaron el gran
premio en los últimos dh.s de Noviembre próximo pasado.
Como de costumbre, hubo accidentes: el más
sc:rio fué el que ocurrió al mecánico De Rosa y
al &lt;chaufTeur» Johaz, en el cual el primero resultó
muerto. El hecho va siendo tri vial en esa clase
de pruebas de temeridad deportiva. En este caso
se marcó el suceso por los funerales hechos al
mecánico, que se efectuaron en la Catedral de
San Juau el día último de Noviembre. Asistieron
millares de persona~ y se organizó una gran procesión hasta el cementerio.

Al ltetrato de Vrliísqnez Pintado por él Mismo
¿Dónde estás? ¿Dó nde estás? T., busco á tientas
y hacia el misterio sordo tiendo en vano
el eco de mis voces soñolientas
y 11 angustia aterida de mis manos.

1Ro111a, G aferít1 del Capitolio ).

Con el mostac ho erguido y con su pera,
con el cabello largo y la )lolilla,
y la mirada donde el genio brilla,
él nos dejó su imagen verdadera.

Alma: por inquirir tu indicio ó rastro
con la tt1ía á· la noche adusta abierta,
te meñdigué.gimiendo de astro en astro,
como.el &lt;;:iego que va de puerta en puerta.

..

Gloria del arle y de la tierra ibera,
todos aquellos seres de Castilla
-cortesanos y gentes de traíllala vida hoy tienen que el pincel les diera.

,;

, ,,

,·•i/r,, ,/o &lt;Í J., ( 't1 ledrol:

r ct. Thon1pso n

El grun globo de A. E. Gaudron.
Las fotografías que publicarr.os y que nos fueron remitidas directamente d el sitio de los s ncesos, fueron tomadas durante los funerales.

* **
El 18 de Noviembre último se efectuó una de
las más interesantes tentativas hechas últimamente en la conquista del aire. El globo más grande.
construído hasta ahora en el mu ndo, partió de
Londres con la esperanza de llegar á Siberia y
romper el &lt;récord&gt; del mundo en cuantoá distancia atravesada por este medio. Esta última parte
no se llegó á realizar, porque e l globo tuvo que
tocar tierra en Mateki Derevn i, Rusia, á medio-

Canastilla c:m los inslrumenlo.s científicos.
día del sábado 21 de Noviembre, después de tres
días una hora de haber permanecido en el espacio¡ de manera que queda en pie e 1«récord» hecto
por el Conde De la Vaulx.

Las dimensiones del
globo fueron: diámetro,
59 pies; circunferencia,
285 pies;superficie, 33,333
pies; capacidad, 107,963
pies cúbicos; fuerza ascensional, dos toneladas.
El costo de la tela fué
de cerca de seseo ta
mil pesos en nuestramoneda . Los aeronautas fueron A. E. Gaudron, Capitán de la expedición;
el Capitán Maitland y C.
C. Turner, representante
del periódico i n g 1 é s
«Loudon Daily Graphic».
Llevaron consigo multitud de instrumentos,
que se ven en las fotografías adjuntas; entre
ellos, uno que hacía sonar una campana desd e
el momento en que el
globo se encontraba á
menos de 500 pies de la
tierra. E ste aparato, que
es de la mayor importancia, servía para advertir
la proximidad de las
montañas cuando e l tiempo estuviera brumoso é
impidiera explorar la trayectoria recorrida por el
globo. Otro instrumento
mu y delicado, pero mu y
i nteresaote, es el estadoscopio. que indica la dirección del movimiento
exacto del globo. Tan importante es e l nuevo aparato, que se ve en una de
las fotografías y que cons iste en un cilindro de
zinc hueco, que sirve como lastrador automático
c uando el ¡(lobo va por
encima del mar. En este

1

especia l para

11

EI M undo Il ustrado,"

•

P ero de todos ellos la presencia
no vale tanto, no, cual la existencia
que tú te diste con tus propias manos!' .-

.

. '

L os rasgos y ademanes todavía
vemos de aquellos príncipes que un día
su grandeza midieran los enanos.
l~ris r ·., / .-: d·· /,, :·.-' ·ri ·• 111

::.. ..,
"-:., t..-.
~ i~'

Diciembre

&lt;..') .

G UI LLERM O

POSADA.

UN SUEÑO
( De Gabriel D 'Ann1111zio).

D E T RANSITO
¡Oh trinnfador que surges de la bruma
Q ue de tu sol mitiga los rigores!
En e l prado, ante ti, brotan las Aores
Como ,brota del mar la blanca espuma.
Y al mirar que en tu trono de diamante
D!posita sus perlas el rocío,
Qu iero q ne á ti se eleve el canto mío,
O frenda de mi pecho palpitante.

Estaba muerta, s in calor. La herida
era visible apenas en el Aanco:
;estrecha fuga para tanta vida!

¡Oh viajero inmortal! marchas de prisa,
Mostrando, ante los s igl9s, tu grandeza:
Eres Aor, er es pájaro, eres brisa;

El lienzo funera l no era más blanco
que el cadáver. Ja::nás humana cosa
verá el ojo más blanco que aquel blanco.

Encierras un conjunto de belleza ....
El invierno te ofrece sn sonrisa
Y yo canto á tu noble gentileza!
Vi l&lt;GILIO Az AMAI&lt;.

Ardía Primavera impztuosa¡
los cristales, de cínifes inermes,
gol peaban con ala rumorosa ....

Cosamaloapam, Ver., Diciembre 12 de 1908

Huyó de ella e l calor. Yo dije: ;,duermes ?
Con un salvaje so nreír violento
más cerca repetíle: ¿Duermes? ¿Duermes'!
¿Duermes?, y al recordar que aquel acento
no era el mío, me c rispo de pavura.
Escuché. Ni un murmullo, ni un acento.
Cautivo de la roja arquitectura,
se dilataba en el bochorno un fuerte
olor á destapada sepultura.
El hálito invisible de la muerte
me estaba sofocando en la cerrada
habitación. A la mujer inerte
¿duermes'! le dije, /,duermes? Nada, 11,,da.
El lienzo funera l no era más blanco.
Sobre la tierra de los hombres, nada
verá el ojo más blanco que aquel blanco.
G UILJ.EIU\O

VA!.1-:NCIA.

.,,~

~~
R etabl o

.

M¡is.,ya, -ahora, en la margen del torrente
me,.I.1e sentado en espera de mi día,
mirando cómo todo lo existente
, cQrre sin plan, .sin orden ni arm.cnía.

!PO!LOCA· MAZIU~OCA
Polka- mazurka, algo anticuada, de Czern y,
polka mazurka para baile de salón ;
polka-mazurka emocionante que yo oí
en una tris te y prov inciana reunión .

T,í me rec uerdas á la uiña que yo vi
aquella tarde de solemne procesión . ...
Polka mazurka que interpretas mi pasión ,
esa pasión ta n fuerte y loca q u e sentí .. ..
Polka mazurka, tú me causas honda pena,
porque me has hecho recor dará la morena,
q uc tan brntal é inicuamente me engañó .
Y me rec uerdas que te oía interpretada
por su voz cálida, criolla y perfumada
del olor acre de la tierra en que nació ....

D urante breves horas fui ste mi compafiera
en la impaciente y dulce festinación de un viaje
y en esas breves horas, toda una primavera,
e n mi alma y en tus ojos diafanizó el paisaje.
Hay un fugaz enca nto de ensueño en la quimera
de amores con que pueblan todo pere~rinaje:
el oro y e l p e rfume de una ampl ia cabellera
y el descuidado pliegue de un indolente encaje.
Y así como de un sueño perdura solamente
un resplandor d orado de niebla inconsistente
que aviva en la memoria la falsa dicha trunca,
de nnestro raudo encuentro, tal vez desvanecida
quede una luz de estrella, que en la azarosa vida
jamás nos hemos visto, ni no~ veremos nunca!
;No nos veremos nunca! Perdidos en la senda
que marca la derrota de nuestra vida errante
como un lejano rayo de luna d e leyeuda
'
será el dulce recuerdo del fugitivo instante.
Tal vez, bajo otros cie;os,
tan cerca, que su lumbre
y sólo del acaso que nos
qne anime la memoria la

plantemos nuestra tienda
confunda el caminante
unió dependa
'
aparición distante,

Pero como en la noche percíbense los rastros
que á la pupila absorta, desde apagados astros,
muestran la hebra de oro cte fenecida lumbre,
en la profunda noche d el alma, vagamente
tu blanca 1uz de estrella, d esconocida ausente
será como un celeste fulgor que la deslumbre.'
FEDERICO U11RBACJJ.

1908.

AN DHÉS GONZ ÁLEZ B LANCO.

l." Ca/edra[ de San Juan, donde se Pjectuaron los funerales.
Fot. T hompson, especial para " E l Mu n do Ilustrado

caso, basta arrojar el cilindro, que tiene agujeros
en su superficie, dentro del allua, sostenido por
un cable, de manera de aumentar ó disminuir á
voluntad el peso del globo.

Ya están ambos á diestra del Padre deseado,
los dos santos varones, el chantre y el cantado,
el Grant San!.:&gt; Domingo de Silos venerado
y el maestro Bernardo de Berceo nominado.
Y o veo al santo como en la sabida prosa
fecha en nombre de Christo y de la Gloriosa:
la color amariella, la marcha fatigosa ,
el cabello tirado, la frente luminosa . ..
Y á su lado el poeta, romeo peregrino,
sonríe á los de ahora q ue andamos el ca mino,
y el galardón nos muestra de su claro destino:
una palma gloriosa y un vaso de buen vino.

,,~

~¡~

O l íver etto d e Fermo
(Del tiempo de los Médicis )
Fué valiente, fué hermoso, fué arti sta ;
Inspiró amor, terror y respeto.
En p intarle gladiando desnudo
ilustró su pincel Tintoretto.
Machi:lVello nos narra su historia
d e ases ino elegante y discreto.
César Rorgia lo ahorcó en Si11i.~a¡¡l,.1.
. . . . Dejó 1in c uadro, un- p11fial y uu sone to.

El laslrador aulomálico.
El cortéjo fúnebre del aulomovilisla De Rosa.
fot. Thompson , especial pa r a el " E1:Mundo Ilustrado"

MAN UF:r. MACHADO.

Oviedo-IX-1908.

EN LA MARGEN DEL TORRENTE
Alma que u n día amé, Alma infundida
en una forma frág il y huidera,
Alma que fué la lumbre de m i vida
y fué la vida de mi primavera;
Alma de un suave encanto adolescente,
de un efímero cuerpo feme nino ¡
te perdiste en la sombra eternamente
y yo hube de seguir solo el camino.
Quebrado el pomo de alabastro terso,
roto e l santo fanal de líneas puras,
¿á qué buscar seutido al universo
ó perseguir vereda, andando á obscuras?
Quebrado e l pomo, el bálsamo sagrado
derramóse en si lenc io, de repente.
Se perdió, se voló . Dios ha cegado.
La alondra enmudeció. Secó la fuente.
Ya el pájaro de luz uo h4ce s u nido
recó ndito entre estrellas ó entre rosas.
Extin¡(uida tú. Alma, se ha exti1;1g uido
el alma i nnumerable.de las cosas.

DE. "LEJANIAS INTIMAS"
...... "Y tn aquellas noches líricas, ella
tenia el esplendor de un plenilunio. "
t Buenos

Aires) ,

Cuando fueron tus ojos de mis ojos espejos,
y en su azul enco~traban la más pura terneza,
cada vez que te fuiste yo sentl la tristeza
de una lumbre priv-ada de sus propios refle¡os .
Ya ese tiempo de intensa juventud está lejos,
que los_años transcurren con doliente presteza:
hay quizá nlveas hebras en tu rubia cabeza:
hay tan sólo en mi alma del cansancio los dejos .
Mas si á verte volviera como allá te veia
la amistad reemplazara mis vehementes an;ores
cual la esencia en el pomo á las flo res de un dla'.
Y ya hoy, sin los cambios de mis breves fervores
en mi fuera continua la fugaz alegria
'
que tus ojos me daban en sus castos fulg ores.
DARIO IIERRl:RA.

Panamá , Noviembre.-rgo8 .

�802

EL MUNDO ILUSTRADO

803

EL MUNDO ILUSTRADO

todas sus esencias, más penetrante. más invasora
de mi espíritu que lo hizo suyo devotamente,
quedará siempre viva la remembranza de su creación en &lt;El Abuelo&gt;, de Galdós. Esta fué el resumen de todo su arte. Bastaría ella sola á poner
en su frente la consagración gloriosa.

TEATRALES

E

L heraldo del arte dramático
español contemporáneo-Borrás,-el único continuador
de las glorias de Vico, deja
vacía la escena de Arbeu y
parte á la vecina Puebla á
hacer, en ella, la pródiga donación de sus fascinantes
creaciones. Deja en nosotros
una huel~a _imborrable y grata, cuya nostalgia sólo nos alivia la promesa de su regreso.
. El pú~lico le quiso co°!o algo suyo, como gloria propia Y, por eso, la ultima noche que representó _ante nosotros, todas las manos aplaudían,
sacudiendo las ramas del entusiasmo para hacer
caer á las plant~s del artista todas las flores de la
admiración.
Borrás debe irse encantado de esa última noche. Fué su apoteosis, su glorificación en México,
porque aquel día lo ensalzaron espíritus sanos,
los de los pobres qu~, rara vez, son alumbrados
por el sol del arte y Borrás fué para ellos, en una
so~a noche, alba, tramonto y crepúsculo. Por vez
primera lo escuchaban; por vez primera recibían
su lu~ plena; por vez última, quizá, lo admirarían

*
""
En el Principal celebró su función de beneficio
el actor cómico Paco Gavilanes con un programa
sugestivo, en el que figuraba el nombre de Borrás,
elemento bastante á llenar las localidades de ese
coliseo aquella noche.
Se estrenó un a propósito, escrito sin pretensiones por los señores Medina, Elizondo, Gallego y
Vitoria, que llenó su objeto. Hoy publicamos los
personajes de uno de los números más salientes
de la ohrita, la «Zandun_ga de Tehuanas» que está á cargo de las señoras Rniz París, Matilde García y alguna otra.
A más de las dos citadas tiples, se hicieron
aplaudir, en primer término, la artista Amparo Ro·,
mo, que canta con "cachet parisien" los "couplets"
de "El Hombre Mono," y las señoritas Pozuelo,
Sara López y Lui sa Rodríguez, en sus números
musicales respectivos.
La obra decae porque carece de final¡ pero enbetiene y este es el objeto único con que fué escrita.
Para Gavilanes fué una noche de aplausos y
satisfacciones,

SUS OJOS,

y el artista aquella noche vibró más, sintió
mas Y, en consecuencia, más hizo sentir y vibrar.
Para su alma amplísima, toda sensibilidad, bastaba el saber que el público de esa vez era una
masa de humildes, para tener tal circunstancia
como acicate de su inspiración. Y lo vimos como

...

En el «Virginia Fábregas» ha debutado una pare ja de b:iile que es un número de &lt;varietés» del

Srita, Emilia Leovalli, distinguida soorano
que cantará esta tarde en el «Arbeu».
que no pueden pagar por verme, ante ese público
mi trabajo sería el mejor que hiciera cu mi vida,
Yo disfruto del placer que doy más que del que
recibo.
Borrás ama á los humildes. Yo quiero entrever,
en ese firme amor, la causa de su identificación
gloriosa con el Juan de &lt;Los Viejos» y el padre
Ramón, beatífico avatar de Mosén Jacinto Verda_guer.
La ausencia del actor catalán va á entristecernos. Su arte ha hecho huella en nuestras almas
y no lo podremos olvidar. De todas sus creaciones queda un perfume, y como concentración de

::;ra, Matilde Garcí-l, en traje de tehuana.

Luisa Ruiz París, en traje tehuano.

Sr. E.utimio Serrato Y Sra. María del Carmen Gonzdlez de Serrato; contrajeron matrimonio el 19 de Noviembre último.

NUPCIAL
El d ía 19 del mes próximo pasado se efectuó
en Gnanajuato el enlace civil y canónico d el señor Don E utimio s~.rrato con la señorita María
del Carmen González, acont ecimien to notable por
pertenecer los dos contrayentes á las familias más
distinguidas d e la sociedad guauajuatense.
¡, La casa de la familia Serrato se engalanó artística y elegantemente para recibir al señor Juez d e
lo civil, quien, en repre¡entación de la Ley, unió

los destinos d el distinguido caballero con los de
la bella señorita, momentos antes de que el cortej_o nupcial partiera rumboaltemplodela Asunc1011, donde se santificó el matrimonio ante las
aras del altar y ante el representante de la su prema dignidad del culto católico. .
El templo citado, uno de los más aristocráticos
d e la ciudad, se vió )leno por una distinguida y
numerosa concurrencia que iba á asistir al cumpli~iei:to de las aspiraciones de los que_el santo
scnhm1ento del amor había unido, unión que iba

á ser sancionada ante D ios como lo había sido an•
te los hombres.
Por la noche del mismo día el señor Serrato y
su esposa, la señora González de Serrato, partieron á su viaje de bodas, que empezó por la ciudad de Guadalajara y comprendió muchos pun. tos de nuestro país, entre ellos la capital; á su regreso á Guanajuato, los desposad os fueron objeto
d e cariñosas demostracion es de parte de sus numerosas amistades, quienes les desean una ete.ma
luna de miel.

nunca, trémulo de emoción, lleno de sinceridad,
vasto en su arte, haciendo de su labor una ofrenda cariñosa, una dádiva espontánea nacida de
su amor por los humildes.
Cuando en las primeras noches de ru temporada, con un teatro casi desierto, Borrás iba á hacer «El Abuelo», de Galdós, al terminar el acto
primero entró en su camerino donde algunos de
sus amigos departíamos, y él, con displicencia,
nos dijo: «¡No tengo gana de trabajar hoy! ¡Estoy
cansado!»
Salimos á la sala y comprendimos la causa de
su desgano. /.A qué gastar energías para divertir
(y no complacer y menos entusiasmar) á unos
cuantos espectadores que habían comprado palco
y lunetas para desempolvar las casacas recluidas, charlando con sus vecinos aun en plena representación'/
Y sin embargo, Borrás, en e1 acto segundo, entró de lleno en sus facultades; nos estrujó, nos
venció y, como siempre, nos sedujo; en escala ascendente sus vibraciones artísticas fueron multiplicándose y creciendo hasta el final de la obra,
en que el aplauso unánime estalló.
-¿Cómo, le preguntamos, pudo Ud. dominar su
cansancio'I
-Yo-respondió -no trabajo para el que paga,
!tino para el que disfruta. Les ví á Vds. y eso me
basta!
Es est e un ejem plo de su pureza artística y una
prueba del deleite con que hizo, ante nosotros, la
última representación del &lt;Místico&gt;.
- &lt;Si yo pudiera- nos decía una noche-colocarme
en el pórtico del teatro y hacer entrará todos los

teatro «Scala&gt; de París, ~formado -oor mad:ime
Deveres y Tom Terris.
•
...~"'M ~
Es la debutante una mu¡er ;hermosa y agradable,
cuyos bailes se aplauden y aun repiten, espe•
cialmente el cake-walk. Creemos que hay mayor
mérito en las otras danzas, la de los Apaches
por ejemplo; pero nuestro público no puede saborearlos como debiera por desconocimient o de
los tipos y lo poco habituado á este género d e
&lt;atractions •.
Y como punto final á estas notas, daremos á
ustedes una no.licia grata: probablemente veremos
en el &lt;Virginia Fábregas» una gran temporada de
ópera, en cuyo cuadro figuran d os estrellas
de luz universal: Liria C.tvalieri y la Nelson.
Bastaría la belleza triunfal de la primera para
garantizar el buen éxito de la temporada, sin
añadir la fama que corona los éxitos de la cantante americana. E stas dos celebridades nos visitarán en la segunda quincena de Enero, si el
propietrario del teatro, Sr. Cardona, cede á las
proposic iones de la Empresa Qnintanilla.
Con que esto se realice y en abundamiento de
promesas gratas veamos inaugurada cuanto antes
la tem porada en &lt;Arbeu&gt; de Tina d i Lorenzo, se·
rá p ródig .,mente subsidiado el hueco d e arte que
Borrás de ja en nuestro c~cenario.
Así sea.
L ORELEY.

(_)
Mildred D e,·eres, notable bailarina del teatro
" Virginia Fábregas."

�E04
EL ]l[UNDO [LUSTIU1&gt;ü
EL MUNDO ILUSTRADO

IX

Novela~por J. Berr de Turíque

Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINUA)
ramente establecida, el Ministerio Público puede
todavía requerir con moderación.
Pedro se encogió de hombros.
-No se dé usted tanta pena, señor procurador.
Piense usted bien que, si fuera un verdadero ladrón, desde hace más de veinte años que ten¡¡o
la confianza del señor y la señora, habda hurtado
lo suficiente para comprarme una casita en las
cercanías, y no estaría yo ante ustedes.
-Es justo- mnrmuró la señora Le Quesnel.
Pedro, haciendo un esfuerzo, añadió:
-Pues bieu, esto es todo: lo que me faltó para
que nadie advirtiera nada, fué una moneda de sesenta francos. Entonces, como uu día ya había yo
dado á probar ese vino á tío Picnard y él me había dicho: «Ya sabes, siempre que me traiga, de
ese vino, te paj(aré á quince francos botella» ....
Ricardo indicó, por un gesto, que, por el momento, esos detalles le importaban poco. Preguntó:
- Pero ¿para qué tenía usted necesidad inmediata de esos sesenta francos?
- Porque temía no tener bastante dinero para
pagar este traje. esta barba postiza y también para pagar mi billete de ferrocarril.
- ¿Y comprar esos cartuchos? añadió el procurador.
-No, esos cartuchos son del revólver del señor.
- ¿Cómo? dijo el serior Le Quesnel.
Pedro, hasta entonces, se había contentado con
responderá las preguntas que le hacían, si~ dejar
adivinar, sin embargo, los verdaderos sentimientos que experimentara.
Pero en ese momento, dejando de dominarse,
dejó ~~tallar _b~uscamente toda la e_moción que,
desde el principio de la escena, le agitaba.
- .... Porque, vea usted, señor procurador, desde ayer no vivo. Y además, no poder decir nada
por temor de inquietar á la señora y á la señorita!
¡Ah! qué feliz me siento de todos modos; sí, de
que todo esté descubierto.
Sacando de su bolsa un gran pañuelo, se ~onó
varias veces ruidosamente, pensando, así, disimular las palabras que se le agolpaban en la garganta.
Ricardo no sabÍ\l qué pensar. ¿En qué nueva
faz iba á entrar este asunto? ¿Ese hombre era, por
fin sincero ó hacía una comedia?
La señora Le Quesnel estaba vivamente conmovida.
En cuanto al señor Le Quesnel, se advertía cierta turbación en su rostro.
- ¿ Usted adivina adónde va á parar?-preguntó
Ricardo.
- Absolutamente ...
Pero esta res puesta era obscura.
Ricardo miró, á su vez, al dueño de la casa y
pudo advertir la turbación que éste experimentaba. ·
,
--Vamos, ·tranquilícese, amigo-dijo a Pedr_o,y explíquese.
..
En este momento, el procurador sorprend,o en
el sefülr Le Quesnel ~n ademán, no .. :. u1_1 movimiento repentino hacia Pedro, comos1 le mvitase
á callar. Lo anotó cuidadosamente, y esto le despertó mayor curiosidad de dejar hablar libremente á Pedro.
-Le escucho-dijo al criado.
- Pnes bien, esto es: Ayer, como á la media noche al regres,ir de la fiesta del pMblo adonde ha;
bía 'ido con el jardinero y su ~uier, me sorpren~i
al ver que la recámara del seuor estaba todavia

,

iluminada, porque de ordinario, á ,esa hora, ya
hace tiempo que el señor ~e ha retirado~ dormir.
Así, después de haber subido á mi departamento,
pensé que, tal vez, el S!!ñor estaba enfer¡:no y podría necesitarme; por esto bajé otra vez y con
suavidad llamé á la puerta. Nadie respondió. Entonces quise abrir. Como hecho á propósito, l a
puerta estaba cerrada con llave. «Esto no es natn·
rab, me dije. Y me causó tanto mayor temor,
cuanto que oí al señor que andaba agitadamente
en la pieza. Pregunté lo que podía acontecer. Pero
¿cómo saberlo? Felizmente me vino una idea: ir
á rodear por el tocador del señor y ver para su
recámara por la vidriera. Snbiendo eu un banquillo alcanzaría fácil mente para ello.
Mientras escuchaba á Pedro, Duroc tenía la mirada fija en el seiior Le Quesnel. Este último lo
notaba, y, á cada momento, cambiaba de sitio, pe·
ro á pesar de sus esfuerzos, no lograba lib ·arse
de esa vigilancia que le seguía por todas partes, como un navio que, por las noches, intentara
vanamente~salirdel haz luminoso con que le cu·
briera un proyector enemigo.
-Eu seguida, dijo Ricardo á Pedro.
-Como acabo de decir al señor procurador, el
señor andaba en la pieza. Sin duda por esto 110
me había oído llamar; tenía en sn mano un despacho que le había yo entre~ado en la mañana
antes de comer, y por el cual. desde el primer momento, me parecía que se había conmovido pro·
fundamente.
Esta vez, el señor Le Quesnel no pudo contenerse.
-Vamos, Pedro.
Pero Ricardo lo detuvo con autoridad.
-Déjelo usted hablar, se lo suplico, mi querido señor. Es necesario que sepamos.
Pedro, á la indicación del procnrádor, reanudó su relato:
-De tiempo en tiempo el señor se detenía, se
sentaba en la mesa para escribir, luego volvía á
pasearse á grandes pasos. No hay duda, me dije .... Algo sucede.
Por fin, al cabo de un momento, el señor se diril(ió al cajón de sn bufete y sacó de él su re·
vól ver.
-¡Oh!-exclamó la señora Le Quesnel.
-Estaba tranquilo sin embargo, porque· tenía
la seguridad de que el revólver no estaba carga·
do. Entonces el señor abrió otro cajón, aquel en
qne se guardan l os cartuchos, y cargó el arma.
El señor Le Quesnel creyó vivamente que debía dar una explicación.
-Acababa de oir pasos en el jardín, y como
creía que los criados estaban durmiendo ...
Pero ya, á su mujer misma, su testimonio parecía sujeto á cuarentena, y las miradas de la señora
Le Quesnel y de Ricardo invitaban al criado á
segui.r.
-Entonces-añadió Pedro-tenía yo la mano en
el picaporte, y al menor movimiento .... pero el
señor colocó el revólver en su sitio; después vol·
vió á ponerse á escribir, á escribir largamente.
No Sf acostó antes de las dos de la mañana. Durante ese tiempo no había yo dejado de espiarle.
-Buen Pedro-dijo la señora Le Quesi:iel.
A la hora de costumbre, como si nada hubiera
pasaqo, entré para arreglar la pieza, y mientras
el se?or se encontraba en su gabinete de trabajo,
fuí álrev.ol_yer 1111 poco por todas_partes _P_a!·.a darme cue,ita de lo que pasaba. Sobre una carpeta
había una carta para la señora y otra para el.Co-

misari o de policía del cuartel, en París. Era cla·
ro: el señor iba á suicidarse.
Le Quesnel, con la cabeza inclinada, como s i
su cuello no hubiera tenido fuerzas para sostenerla, se había dejado caer en una silla. La señora Le Quesnel se ,acercó á él para interrogarle.
Pero las palabras se le detuvieron en la garganta,
y no pudo más que tomar la mano de su marido,
y, de pie, cerca de él, lloró silenciosamente.
- ¿Eu seguida ?- dijo Ricardo.
Y, al mismo ,tiempo, consciente del supl icio
que imponía á la pobre mujer, se excusó ante ella.
-En interés de vu~stro propio marido, usted
comprende bien, señora, que no debemos ignorar
nada.
Pedro continuó:
-Como el señor debía partir esta noche para
París, le pedí que me permitiera acompañarle.
Me dijo que no en un tono q~e no admitía réplica. Entonces me recordéhist9riassemejantes ocurridas á gentes mezcladas en los asuntos del señor. El otro, sabe usted-el de los millones-que
regresó solo de los baños de mar á París, sin consentir hacerse acompañar de su criado, y que, al
día siguiente, se le había encontrado muerto en
su cama.
-¿ Entonces?
-Entonces comencé por quitar inmediatamente todos los cartuchos del señor. Por esto es que
se encontraban en mi bolsa. Después fuí á Coulommiers á comprarme un traje conveniente y
una. barba postiza para poder, sin ser reconocido
por el señor, ni provocar su desconfianza, subir
con él en un compartiment;&gt; de primera, de manera de no perdtrlo de vista ni un minuto. Pero
para todo esto &amp;,e necesitaba hacer gastos. Mis
ahorros están en París en la casa de mi mujer, y
necesitaba yo inmediatamente un centenar de francos cuando menos; pero no podía yo explicar á
nadie para qué necesitaba ese dinero.
Y entonces, en uu cómico · movimiento de desesperación, el buen Pedro comenzó á lamentarse.
-¡Y decir que hoy justamente hayan necesitado de ese vino! ¡Qué mala suerte tengo!
Pero se arrepint ió al momento.
-Pues bien, no. iHe dicho mal cuando dije que
es mala suerte! ¡Ahora estoy más tranquilo!
El hondo suspiro que lanzó indicaba, en efecto, que se sentía menos oprimido; y su rostro se
iluminó de repente cuando Ricardo le dijo:
-Le pido perdón, amigo mío, de haber sospechado de usted. ¿Quiere usted hacerme el favor
de estrecharme la mano?
Durante ese tiempo, Le Quesnel, siempre en un
mismo sitio, parecía aniquilado, y la señora Le
Quesnel, con la mano en el hombro de su marido,
seguía sollozando.
Pedro, al retirarse, contempló tristemente el
grupo y pre~untó en voz baja á Ricardo:
-¿Cree el señor que pueda esto arreglarse?
-Sí, lo creo firmemente.
-¡Ah! desde hace tiempo ya había notado que
el señor está atormentado. El ha querido hacer uu
gran esfuerzo para rehacerse.
Y al llegar á la puerta hasta la cual le había ido
conduciendo suavemente Ricardo, se volvió una
vez más y dijo suspirando: «¡Ah! ¡esos malditos
negocios de dinero!»

El señor y la señora Le Quesnel quedaron solos
con Ricardo.
Este, ante el dolor mudo de esos dos seres, buscaba en vano las palabras que convenía decir.
Cierto, él se alegraba ahora de haber llevado esa
averiguación hasta el último extremo, puesto que,
gracias á ella, iba á evitarse la muerte de un hombre. No era dudoso, en efecto, que como el proyecto del señor Le Quesnel era conocido ya de su
mujer, ésta obtendría de él la promesa de renunciar
á la idea del suicidio.
La misión de Ricardo quedaba, pues, terminada,
cuando menos como magistrado. Y como amigo,
la discreción, acaso, no le obligaba á retirarse, haciendo comprender á esas pobres gentes, aun por
un simple apretón de manos, que podían contar
con su simpatía.
Pensaba en esto él, preocupado de buscar una
salida conveniente, cuando la imagen de Lucy
surgió ante su espíritu.
Se representó inmediatamente á la joven mezclada á escenas de lágrimas y desesperación, y esa
visión le sublevó.
Aun teniendo por cierto que, por súplicas unidas á las de su madre, arrancaría á su padre la
promesa de vivir, ¿cómo sería en lo sucesivo la
existencia de ella? Penosa y estrecha; porque debía ser completa la ruina de sus padres. El lujo á
que es taba habituada le iba á faltar forzosamente.
Todos esos objetos que amaba, y que para ella
formaban parte de la casa, desaparecerían pronto,
dispersados al viento por las subastas. La casa
misma pasaría á otras manos.
Al verano siguiente, si él regresaba á esa mansión, ya no encontraría en ella á Lucy; se sintió
el corazón oprimido.
Sin duda, ya é l se había hecho á la idea de ver
casada un día á la señorita Lucy. Pero al menos,
auu cuando perteneciera á otro, él tendría el gozo
de contemplarla, de hablarle cuando viniera en el
verano á habitar en la casa de sus padres. Y ahora
sobre todo, que había entre ellos un pequeño secreto, sus conversaciones serían más íutimas. Graciasá ese «quid pro quo» de sentimientos, se permitirían miradas más largas, presiones de manos
más intensas. Migajas ó más bien limosnas de
amo!", sí. Pero en sus más hermosos sueños Ricardo no había tenido más,?speranzas, y hasta el moment9 presente tampoco creía obtener más. Y de
repente, porque un vil asunto de negocios se atravesaba, ¿se vería privado de lo que iluminaba su
existencia? No.
En un segundo, todos esos pensamientos desfilaron en su espíritu. Inmediatamente él tomó su
resolución.
Se acercó á Le Quesnel que, hundido siempre
en su silla y en la misma postura, hacía el efecto
de una masa inerte, y le dijo simplemente:
-Lo que me asombra, mi querido señor, es que
antes de pensar en esta solución por el suicidio,
solución que, por otra parte, no lo es, usted no
haya acudido á aquellos de sus amigos que hubieran podido tal vez ayudarle á salir de ese mal
paso.
El señor Le Quesnel se irguió.
-¿Qué amigo? ¿Y para qué?
-Para conseguír que le prestasen dinero.
-Pues sí- dijo la señora Le Quesnel.-Con las
relaciones que tenemos....
.,
El marido tuvo entonces un gesto de rebehon.
- Sí, los amigos . ... las relaciones .... sirven
para invitarnos á comer, para hacer un_a partid_a
de bridge; pero no para prestar trescientos mil
francos.
- Perdón-respondió Ricardo- se puede perfectamente prestar trescientos mil francos á un
hombre como usted, cuya fortuna es siempre una
garantía. Sabido es que, cuando se está en los negocios, puede sufrirse un trastorno mom~ntáneo.
La señora Le Quesnel aprobaba moviendo la
cabeza.
.
- Pero si puede usted encentra~, mi queri?o señor, diez banqueros por uno, dispuestos a consentir á hacerle este adelanto. Y, á falta de banqueros, tiene usted, sin duda, amigos p~rson,ales
que no vacilarían un momento para obligar a un
hombre á quien aprecian y estiman. . ,
Ricardo, sin concluir la frase, tend10 la mano
á Le Quesnel.
La cordialidad de su ademán debía - él lo pensaba -subrayar su oferta.
Pero Le Qnesnel evitó mirarl,e. .
-No. No soy ya un hombre a quien se puede

80ii
estimar. Mañana, á mediodía, debo pagar trescientos mil francos y no poseo esa cantidad.
La señora Le Quesnel no comprendía.
-¿Cómo'/
Eu electo, la pobre mujer podía comprender difícilmente.
Que su marido no tuviera, por el momento, una
suma tan importante, podía explicarse en rigor.
Sin embargo, su fortuna era bastante considerable para que vendiendo, aun con pérdida, algunos legajos de valores, le fuese posible hacer fren te á la situación.
-Sin embargo, amigo mío - dijo ella.
Le Quesnel adivinó las palabras que á su mujer le venían á los labios.
- No, nada me queda-replicó.
La señora Le Quesnel se puso lívida.
-;.Pero la dote. de Lucy'l Tú me habías dicho
que la pusiste en salvo.
Le Quesnel se dejó caer sobre su silla, anonadado como un culpable·. Y, casi sin voz, repitió:
-¡Nada; te he dicho nada!
Era necesario que hubiese explicaciones.
Fueron muy penosas.
Era la eterna historia de los especuladores.
Desde ha-::ía dos años teda su fortuna se había
desvanecido. La fatalidad.... las operaciones
más prudentes, las inversiones más seguras .. .
¡todo se había hundido! Y él ni siquiera había
puesto al corriente á su mujer .... ¿para qué?
¿para inquietarla antes de tiempo, cuando de un
momento á otro esperaba rehacerse'f ¡Una sola
especulació'l feliz y habría recobrado todo! Por
último, esa baja en el azúcar había venido¡ baja
lógica, justificada. El había creído que duraría,
como casi todos lo creyeron, y en ese sentido tomó sus disposiciones; pero hé aquí que súbitamente, y por un golpe de bolsa imprevisto, había
comenzado á subir, á subir locamente. Alza facticia, no había que dudarlo ....
-¡Ah! Si tuviera solamente un poco de tiempo
de espíra ... . iPero ese vencimiento de mañana!
-Entonces ¿nada le queda á usted ?-preguntó
Ricardo.
Le Quesnel hizo un signo negativo con la cabeza.
--En cuanto á dinero contante, nada.
-Pero debe usted tener todavía algunos valores.
-Sí, q ne pueden subir; pero, en el momento actual, no valen más que por el papel que tienen.
Ricardo recorrió con la mirada toda la pieza y
abarcó los cuadros, los mnebles, las vitrinas que
la decoraban. Recordó también que, en algunas
visitas que había hecho á la casa de los Le Quesuel, había podid9 advertir la presencia de cuadros interesantes.
-¿ Y los objetos de arte que posee usted?
Le Quesnel se encogió de hombros.
-Algunos bibelots, cuadros de buenos artistas.
Sí; tal vez, en una subasta, después de un suicidio sensacional, podrían rendir alguna cantidad.
Pero, para venderlos al moment&lt;', no sacaría de
ellos veinticinco mil francos.
-¿Y esta quinta'(
- Es lo mismo. Si espero una oferta, puede valer más de cien mil francos. Si yo tengo que venderla, me ofrecerán treinta ó cuarenta mil.J
La señora Le Quesnel, ante su propia ruina,
lanzó un grito de angustia.
-¡Dios mío! ¿Qué va á ser de nosotros?
-iAh! Si yo lo supiera- gimió Le Quesne!.
-Usted pagará mañana, desde luego, los trescientos mil francos que debe.
La frase había sido pronunciada por Ricardo
con tono neto, decisivo, como una orden.
El señor y la señora Le Quesnel le miraron casi con espanto, preguntándose si habría comprendido bien las explicaciones-¡ay! demasiado claras- que acababan de darle.
- iPagarlos .... ! ¿pero con qué?-dijo Le Quesnel aturdido.
-Con mi dinero. Le presto á usted esa suma.
Casi de un salto la señora Le Quesnel se le
acercó, l e tomó la mano y la oprimió en las suyas.
-¡Ah, señor!. ..... amigo mío ..... .
Ricardo, conmovidísimo, la detuvo.
-Permítame usted, señora. Es sencillo. No
arriesgo nada por otra parte. Es sólo un préstamo.
Le Quesnel, á su vez, había tomado la mano de
Ricardo y la oprimía con fuerza.
-Gracias, querido amigo, gracias desde el fondo de mi corazón por sn generosidad; pero no
tengo derecho de aceptar.
-Debe usted hacerlo, señor Le Quesnel res-

_

..........

pendió Ricardo;-usted debe aceptar estos trt.;~.
cientos mil francos. Y debe usted hacerlo, si no
por usted mismo, al menos por su mujer y su hija.
En este momento entró Lucy.
Acababa de ver al pie de la escalinata á Pedro
que sollozaba.
Dolorosamente sorprendida, primero por el
pensamiento de que este viejo servidor, á quien
quería y consideraba como si formara parte de la
familia, hubiese sido precisamente el culpable
que se buscaba, y había tratado de interrogarle,
con el fin de, si era necesario, hacer valer,
ante Ricardo, circunstancias atenuantes que le beneficiaran. Pero desde las primeras palabras comprendió que se trataba de otra cosa distinta. Había caído una desgracia sobre la casa. ¿Cuál po-.
dría ser esa desgracia? Pedro, con frases entrecortadas, no había dicho más que enigmas. La joven,
inquieta, iba á interrogar á sus padres.
No tuvo necesidad de hacerlo.
-Señorita Lucy- le dijo inmediatamente Ricardo desde que la vió-su padre, á consecuencia
de especulacionei. desdichadas, pero que en nada
comprometen su honorabilidad, debe pagar mañana, antes de mediodía, la cantidad de trescientos
mil francos que no tiene, porque está arruinado.
L u cy se puso súbitamente pálida. Y no era tmto la ruina de su padre la que en este instante la
hería, sino el proceder de Máximo. La verdad se
le presentaba bruscamente. Sin duda, desde la
víspera, los Tillier sabían todo, y si Máxill!-O. no
se casaba con ella, era porque, en esos momentos,
ella estaba pobre.
.
Ricardo añadió: «Su padre, señorita, ha querido matarme, y gracias á la devoción de ese .orlado, nosotros lo supimos. A h ora bien, acabo- de
ofrecerle esa suma con la mejor voluntad;'•pero
él rehusa.
Si el señor Duroc hablaba así ante-Lucy, tomándola por testigo, era que quería que ella le· a,yudaseá triunfar de los escrúpulos de su padTe. -·
Pero el señor Le Quesnel no dejó tiempo á su
hija de tomar partido contra él.
- Sí, rehuso-respondió vivamente-porque ial
servicio no se puede aceptar sino de un parieFte,
cuando se trata de salvar el honor del nombre ó
d~ evitar un escándalo en la misma familia.
La señora Le Quesnel intervino también, suplicante.
- Pero puesto que tú devol verás esa cantidad
al señor Duroc, así como los réditos ....
-No. No estoy seguro de poderla devolver.
Y dirigiéndose á Ricardo:
-Y aun cuando, gracias á usted, pagara esa deuda inmediatamente, ¡,con qué fondos podría yo
emprender mañana nuevos negocios? Tendría que
vegetar tal vez por diez años. Y en diez años ....
¿seré todavía de este mundo? ... :
La señora Le Quesnel, aterrorizada, exclamó:
-Si rehusas, es porque tienes otra idea contraria; porque no eres el hombre que deje protestar
su firma. ¿ Todavía piensas en matarte?
Le Quesnel tuvo un gesto de cansancio.
-No. Ya no tendría valor para ello.
- Entonces, ¿qué vas á hacer ?
- No lo sé. Voy á ver . ... Reflexionaré. Me ha
venido una idea.
La señora Le Qnesnel esperaba ansiosa.
-¿Cuál?
El pobre hombre hablaba lentamente, con esfuerzo. Sentía que en su cerebro todo un trabajo
venía efectuándose.-Sí. ... tal vez ... los Tillier .... No había pensado en ellos hasta ahora.
Lucy, con aire un tanto irónico, intervino:.
-¿Crees tú que el señor Tillier sea un hombre
que te haga un servicio?
- Sí, si le tiene cuenta. Y precisamente en estos momentos necesita un apoderado; para ese
puesto de confianza le hace falta un hombre que
tenga, no sólo como yo, la experiencia de los negocios, sino también una clientela dispuesta á seguirle, una clientela importante. Todavía hace
poco me decía: «Un hombre como ustedes lo que
necesito». ¡Ah! Si en aquel momento yo hubiera
querido, era la sal vación lo que me ofrecía! Pero
tenía buenas razones para preferir mi libertad;
mientras que hoy ..... .
El señor Le Quesnel se había erguido de nuevo,
como si hubiera recobrado el valor. Reaparecía
su_temperamento de luchador.

(Conli1111ará).

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�806

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MUNDO ILUS'l'llADo

807

EL MUNDO U.USTRADO

La piel de zorro está en completa privanza, oo
sólo para boas, manguitos y cuellos, sino también
para adorno de algunos sombreros.
Las formas de todas estas pieles varían mucho;
pero domina la profusión de pequeñas colas flotantes, no sólo por el frente, sino también por la
espalda de estos elegantes y graciosos abrigos.
No dudo de que mis lectoras tendrán especial
simpatía por las suaves y acariciadoras pieles,
que además de ser útiles para el abrigo, tienen la
ventaja de prestar elegancia y belleza á las 1-ortadoras de ellas.

NTRE lo mucho inaccesible y
misterioso, lectoras mías, que
se presenta al entendimiento
humano, sin poder analizarse
por completo, debe darse el
primer lugar al genio artístico, á la inspiración espontánea
'
y admirable, tacnltad exqu isita
de unos cuantos elegidos.
·
No hay sino fijar un poco la atención en la libertad absoluta, la independencia personal, que
forman la atmósfera en la cual se desarrolla el genio. Las reglas son las mismas, los maestros enseñan igualmente á todos sus discípulos, la escuela no varía en su inflexibl e doctrina, y, sin embargo, entre la multitud de peregrinos que caminan
hacia el país encantado de la gloria, la mayoría
pierde el rumbo de la verdadera senda y permanece siempre como extraviada en los intrincados
laberintos; otros desfallecen y retroceden; solamenDE LA SILU ETA FEM ENINA
te u no que otro llega al fin triunfante de esta peregrinación tan fatigosa; estos son los que tienen
facultades indefinibles y extraordinarias, cuyo impuho interior no se produce con reglas ni con lecN ingenioso escritor francés, que hablaba
ciones; estos, en fin, son los artistas geniales, que
de las mujeres con cierta piedad ruda y
forman la de-licia y admiración de todas las épocas
burlona ternura, las Han.aba pequeñas y
y de todas las naciones. Esa luz, esa inspiración
necia~ criaturas que ponen todo su cuidapeculiar del verdadero artista, no se puede analido y atención en vestirse y componerse, de tal
zar ciertamente, ni podría declararse con pala·
modo y con tal capricho, que ya toman la semebras, determinando en qué parte del individuo
janza de una campana, ya la de un paraguas en
existe¡ pero es comprensible para todos, su at·
su funda.
mósfera potente y arrebatadora se impone; si la
Algo de cierto hay en esta crítica, pues en tanciencia es accesible solamente á unos cuantos, el
to que todos los seres tienen . en la naturaleza su
·arte es difusivo y pródigo para las multitudes,
forma específica y determinada, la mujer. gracias
entre las cuales, aun cuando se compongan de saá una excepción que bace ciertamente honor á los
bios é ignorantes, ricos ó pobres, jóvenes ó anciaartífices de la moda, toma diferentes aspectos, ennos, penetra con la irresistible soberanía de la
tre los cuales resaltan dos particularmente, como
lu.z, alumbra y calienta cuanto á su paso encucn·
bases é inspiración de todos los demás: el tipo fitra, transformándolo con mágico encanto, y ha·
no, esbelto y casi fantástico que alterna, de epoca
ciendo ver las asperezas del camino en un espeen época, con el voluminoso y amplio, del mismo
jismo deslumbrador, cuya sugestiva visión hace
modo que las transfo1 maciones de la Naturaleza
olvidar las penas y el cansancio de la exisse manifiestan en la a teja y en la mariposa. •
tencia.
Actualmente estamos en Ja época del tipo extraNo podemos quejarnos, lectoras mías, de carefino y adelgazado hasta la exageración, y compacer ahora de espect:1.cnlos de arte; nuestros rerando una silueta del tiempo presente con la de
cuerdos están llenos de las altas impresiones pro·
una dama del siglo XVII, queda demostrada la
ducidas por ellos, y aún tenemos promesas halaevidencia de la variabilidad y el capricho con
gadoras que nos anuncian elevados goces de ese
que la graciosa compañera de Adán fluctúa, llevagénero; la emoción agita sus alas para tender el
da por el vuelo imaginativo de su consejera la
vuelo por l os amplios horizontes que le ofrecen
Moda, entre los contrastes más vivos de diversos
las manifestaciones del genio artístico.
atavíos. El ritmo de esta fluctuación de dimenNi los rigores del intenso frío de estas noches
siones en la silueta femenina es bien curioso; no
invernales hacen retrocederá la numerosa conpuede dudarse que del siglo XIII al XVI ei"tipo
currencia que llena nuestros teatros; solamente se
de la belleza, antiguamente tan frágil y esbelto, se
aumenta lo confortable de los abrigos, y tal vez á
ha desvanecido en el pasado, y del aspecto ideal
esto se debe el favor de que gozan actualmente
de u.na castellana mística se ha avanzado tanto en
las pieles. Hay una variedad extraordinaria de
ese sentido, que la . reina Margarita pudo muy
ellas; pero sin duda que en este año se usan más
bien, según se dice, en la terrible. noche de la San
largas y más anchas que nunca. El único inconBartolomé, ocultar, bajo sus amplias vestiduras, á
veniente es su elevado precio, pues en este arsu esposo, el rey Enrique de Navarra. Las formas
tículo no se admiten im.itaciones de ninguna espe·
voluminosas de la silueta merecen el reconocicie. Se llevan con preferencia las de armiño y
miento de lo~ pueblos, pues ellas conservaron á
nutria¡ pero también se usa mucho la piel extrala Francia uno de sus mejores monarcas.
ña de caracul, con una especie de guarnición es·
Las figuras femeninas aumentaron prodigiosatrecha en el escote ó alrededor de ellas. Este
mente en el siglo XVIII; pero cayeron de plano
elegante adorno puede confeccionarse en casa y
en desuso cuando la sencillez revolucionaria huhacerlo aparecer de última moda, pues la piel de
bo suprimido los paniers, del mismo modo que la
caracul es tan espesa y larga, qut- es muy fácil
guillotina trató de suprimir la nobleza. Mas el siañadirla con otra semejante, sin que se pueda noglo XIX vió crecer poco á poco la amplitud de
tar este artificio, adquiriendo así una boa de granlos trajes, y de la túnica de Mme. Tallien surgiedes dimensiones y en apariencia muy costosa, soron progresivamente las dimensiones necesarias
lamente con añadir dos pequeñas.
para cubrir la crinolina. Esta última tomó el ceLo mismo puede decirse de la piel de ardilla,
tro del reinado en los dominios de la Moda, y
cuyo uso está muy en boga; si se tienen algunas de
largo tiempo se sostuvo en privanza hasta que al
estas pieles relegadas al olvido, con varias de ellas
fin se hundió en el pasado, lo mismo que el &lt;popuede formarse una el egante y voluminosa boa del
lissón&gt;, derivado directamente de ella.
más buen gusto posible.
Es inútil ponderar á nuestras lectoras el conUn modelo de cuello para abrigo, que tal vez
traste tan completo en que ahora nos encontraagrade á mis lectoras y el cual puede igualmente
mos, pues la silueta lemenina contemporánea,
arreglarse en casa, está hecho de raso negro con
aplicada sobre una dama de las que inspiraron
una tira compuesta de tablones de dos ó tres pul·
sus inimitables y elegantes cuadros al célebre
gadas; sobre esta tira se pone una bonita guarniVan Dyck, tendría seguramente el aspecto de un
ción de piel negra y luciente; en donde van los
esqueleto, tal cual se ven ahora por medio de los
broches para cerrarse dicho cuello, deben colorayos Roentgen.
carse dos graciosos rizados de listón liberty, que
Así continúa alternando con un capricho, hasterminan en dos largas puntas. Si se desea hata cierto punto uniforme y regular, el gusto de la
cerlo más vistoso, puede pon érsele á la tira, ro·
Moda; como es natural, el mobiliario se cotrforma
deando el cuello, un bonito y fino encaje plegado,
con él¡ el hombre, la literatura y hasta la política le siguen, ,y en fin, toda la faz del mundo se
formando gola.

00

DIFERENTES ASPECTOS

U

transforma con el cambio de la silueta femenil.

La forma de los carruajes tiene también por esta
ca~sa, que sufrir diversas alteraciones¡ ~i el capricho de la Moda no aumenta actualmente las
proporciones de las faldas, es probablement e por
no alterar los estrechos asientos de los «auto&gt;
qu~, como es 5abido, se consideran los tronos pre'.
f~r~dos por las damas elegantes y afectas á las dehcias del &lt;$port&gt;. Hay una secreta afinidad entre los objetos y muebles que tienen íntimo contacto con ~as personas y éstas mismas; por ejemplo: una htera ó silla de manos no p uelle menos
de evocar en nuestra iwaginación la deliciosa y
linda figura de una dama de la corte de Luis XV·
y los trajes de estilo imperio traen el recuerd~
de la é~oca bri~lante y tP.mpestnosa de Napoleón.
También la literatura y el vocabulario de la
poesía se transforman junto con la Moda. Los
epítetos de sirena, lirio, serpiente encantadora y
otros de ese género, corresponden al aspecto ligero Y e.• belto, que prestan á la mujer los trajes
flexibles y adaptados al cuerpo. Mas cuando la
&lt;toilette&gt; femenina comienzaá apoyarse en la base
voluminosa d~ los círculos, los poetas, impr~sionados rnconscientemente por esa amplitud, ensanchan tarpbién sus sentimientos, y · entonces su
musa habla de la grandeza y majestad de sus damas, lamenta el fuego que devora sus corazones
y la esclavitud á que los ha reducido el imperio
de sus hermosas soberanas. Este es lenguaje d e
los siglos, en que la Moda ha puesto sobre el bello sexo una montaña de telas y de adornos aparatosos y complicados.
Siguiendo la inspiración de los usos actuales
di:emos que, para el gusto refinado y artísti.:o, e;
mil veces preferible la forma con' emporánea de
los trajes femeninos, pues parece atributo indiscutible de la mujer una gracia delicada y frágil,
un aspecto espirita al é idealizado que, por cierto,
no le pueden prestar las pesadas y amplias forma~ de otras edad es. Ahora los poetas exquisitos
y sentimentales bien hacen en comparar las bellas y flexibles figuras de nuestras damas con los
tallos suaves y ondulantes de las flores, ccn los
flotantes celajes que en líneas indecisas tiñen el
horizonte de luminosos matices y, en fin, con otr a
multitud de imágenes poéticas y delicadas, cou
las cuales los poetas, eternos trovadores y cronistas de las costumbres, ideas y sentimientos de
cada época, cantan dulcemente todo lo que hay
en éstas de bello y halagador.
No cabe duda, lectoras mías: la silueta femenina varía mucho; pero, en la actualidad , nos ha tocado una de sus más hermosas transformaciones,
y por tanto, el arte y la belleza, hermanos gemelos, deben estar complacidos.

seudónimo ocultaba el nombre de un oficial de
marina, el amigo de Julián, que admiraba profundamente las obras del desconocido literato, preguntó al punto:
-¿Quién es ese oficial?
-Julián Viaud,- le respondieron.
Este nombre le causó un gran asombro. ¡Julián
Viaud! ¿No era este el nombre de su camarada
del &lt;Rochefort?&gt; ¿Sería él el autor de esas obras
maestras? .. .. No; era imposible. Y el oficial de
marina recordaba perfectamente cuántas veces se
había explayado con su amigo sobre la emoción
intensa que le había embargado al leer &lt;El casamiento de Loti&gt;, &lt;Mi hermano Ives&gt;, &lt;La historia
de un Spay&gt;, sin haber notado jamás alteración
ninguna en el rostro de Julián, sin que éste le
hubiese dicho nunca: &lt;Yo soy el autor de esos¡¡.
bros&gt;. ¿Sería posible esto? ¿No coincidiría el nombre de su amigo con el del notable literato? Más

bien esto podría•suceder. De lo =contrario, cómo
era posible aquel silencio, aquella indiferencia
para escuchar el sincero y espontáneo elogio,tan sincero y tan espontáneo como el suyo, que
no sospechaba ser escuchado por el que lo provocara,-¿cómo había de ser posible esa actitud casi ausente algunas veces y otras casi reveladora
de antipatías por aquellas conversaciones'! No;
¿á quién no le halaga el elogio? No podía ser. El
se convencería.
Algún tiempo después, el oficial, de vuelta de
un viaje, se embarcó para Tolón. Por la noche,
al entrar en el salón de fumar del buque, vió de
pronto, entre los concurrentes, á su amigo Julián,
el cual venía ya hacia él con sonrisa jubilosa. Un
apretado abrazo los unió por un momento, y en
seguida vinieron los reproches, las aclaraciones.
-¡Vamos! decid de una vez,¿ sois ó no sois Pierre Loti?

- Por supuesto que lo soy, amigo mío.
-¿Es posible, Julián, es posible que no me hayáis dicho tal cosa, á mí que soy vuestro camarada, vuestro hermano, vuestro mejor y más leal
amigo? ¿es posible esto? Casi es una traición . . .
una mala partida ....
- - No, no,-le respondió Ju\ián,- es que me dan
horror los cumplimientos forzados; la obligación
que se impone á los amigos de elogiar nuestros
trabajos gusten ó no, el compromiso ....
-¿Compromiso con quien es un adorador ciego de vuestras obras? . ... iAh, traidor amigo!. ..
Esta anécdota sirve de protesta contra los que
acusan á Pierre Loti de abusar del «yo&gt;. Este
hombre es un lírico que necesita el desahogo de
sus propias emociones; pero nunca un fatuo ni
un egoísta.
París está encantado en estos momentos con
alojar al sen siti vo y notable literato.

Lf\ MODl8 Tf\ EN OftSf\
lnstrucéiones para cortar una falda

P·- Póngase la. tela cinco !ledos más
a.rdba de la. cintura y procúrese que dicha. tela
ca ga. á plomo (para lo cual se atan las tijeras con
una. cinta, y se sueltan). La. téla debe ponerse
sobre la línea que marque la cinta.
FHGURA

F IGURA 3.-Prended bien con altiltlrc::s lll útl,a.U•
tero, tanto en el centro de la cintura com '&gt; á lo
largo de la costura, y después cortad las otr:1.S dos
piezas de los lados tal como el grabado lo 1odlca.,
dando á cada. pieza ocho centímetros por la parte
alta. y treinta. y ocho por la baja. Preuded bien
con alfileres.

FHWRA 5. -Una vez cerradas todas las piezas,
se procede á poner la pretina, para lo cual debe
cortarse una tira (al hilo de la tela) que mida
tres dedos de ancho y cuyo largo se acomode á lo
que dé la. cintura de la falda.

00

ECOS DE PARIS
IERRE LOTI va á ser de nuevo el hombre del día.
Como sabrán ya nuestros lectores,
Julián Viaud-nombre verdadero del
exquisito literato,-ha ido á París para
dirigir personalmente su obra Ramuntcho.
Pierre Loti no es muy comunicativo. Habla poco, se muestra difícilmente. Es un silencioso, un
solitario; mas á pesar de esa frialdad, que le cu bre como una capa, es de una dulzura y de una
sensibilidad exquisitas.
Se le acusa de abusar del &lt;yo&gt; en todas sus
obras. Y, sin embargo, no hay otro espíritu más
sencillo que el suyo, no hay otra alma más modesta. La anécdota siguiente-que se remonta á la
época en que el literato Pierre Loti era menos
conocido que el marino Julián Viaud,- da la mejor prueba de lo que decimos.
Siendo oficial de un buque, se ligó estrechamente, con lazos de sincera amisfad, á otro compañero suyo, oficial también, de su misma edad y
grado. Varios meses pasaron así juntos, en fnt~ma
amistad, á bordo del &lt;Rochefort&gt;; pero un día el
destino cayó implacable sobre aquel cariño, obligándolos á separarse. Julián Viaud se quedaba
en el &lt;Rochefort&gt; y su amigo partía para otros
mares más lejanos.
Un día, sobre cubierta de &lt;El Elba&gt;- buque
donde el amigo de Julián había ido á prestar sus
servicios,-la conversación recayó sobre las obras
de Pierre Loti, y como alguien afirmase que ese

2.-Córtese la tela sesgada.. La pieza
debe tener diez centímetros de ancho por la parte
de arriba y treinta centímetros por la parte de
aba.jo,
JfIGURA

4.-La pieza de atrás tiene el ancho
que resulte a.l unir las demás:piezas, y por la. parte
baja debe tener cincuenta. centímetros. La abertura se corta sesgada según lo indica el grabado.
FIGURA

.FIGURA 6.-Vlene después el recorte de la parte de abajo, que debe hacerse iniciándolo primero con alfileres en todo el redondo de la falda.
Hay que tener gran cuidado en este recorte para
evitar lo que las seiloras designan con el nombre
de colas,

�-FoT. Ft;r.1x, Dffi P,\H ís. - :\Lo DAS l&gt;&lt;EUH,Ll,T

{

FoT. FÉux, DE PARís.-Mon,1s Hox,&gt;EAU.

')

, T RAJE DE CALLE,- De estilo princesa, confeccionado en ·
,satén negro. El cuerpo es de muselina de seda tableada,
· con hombreras y canesú de encaje de punto de Venecia ·
· En el cuello' y en los puños de las mangas tiene volante~ ·
de 'gasa blanca.

TRAJE DE BAILE,-Hecho en mesalina de seda blanca
y tul bordado con seda y perlas. El delantero y la cola

van cubiertos del mi~mo tul. El escote adornado con
encaje de punto de Venecia. Mangas hasta la mitad del
brazo, con hombreras de tul bordado y cinturón de ter
ciopelo color de fresa.

�82:l

EL MUNDO ILUSTRADO

~~~N~~N~'WWWWWWWWWWWW~wwwwwww~
~ Los Médicos más notables de la República certifican la bondad del ELIXIR DE SAIZ DE CARLOS, el único~
~
específico que cura de verdad las enfermedades del Estómago é Intestinos.
~
~
).~
~

f..

~
~
~

~

~

~

-----

1

Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy senor mio:
Tengo la satisfacción de manifestar á
u&lt;ted Que ~i~more Que he emnleado e1
ELIXIR ESTOMACAL DE SAlZ DE CARLOS, sólo he tenido que felicitarme por los
buenos re~ultados obtenidos.
Me es itrato suscribirme de usted afeclf•
simo S. S.

CAL DE SAIZ DE CARLOS, y debo decir
á Ud. que en los casos en que lo he usado, se ha mostrado eficaz para combatir
algunos slntomas de las dispepsias, y
algunos enformo~ considéranse curados.
Me es grato ofrecerme.de usted afectl·
simo S. s .

la

~
Espero r~coger _más obs_ervaciones, y ~~
me será sattsfactono comunicará Ud. los ,,

sobre todo cronicos, el ELIXIR ESTO·
MACAL es un recurso con que debe contarse. pues que sus buenos resultados son resultados que siga obteniendo á favor de ,...i
casi constantes.
tan agradable preparación; creyendo des- ~
Queda de Ud. afmo. atto. s. s.
de ahora que serán magnlficos siempre ~
que sepa manejarla, usándola en los caDr. Francisco de P. Chacón. sos en que debe modificar ó combatir di· 'J
Dr. M. Carmona y VaIIe.
Profesor de Anatomfa Quirúrgica en la cho ELIXIR, según las substancias acti~ ~
Escuela N. de México, etc., etc.
vas que entran en su esmerada compoDirector de la Escuela N. de Medicina
sición.
'J
de México, etc., etc.
Soy de Ud. afmo. atto. S. S.

Dr. J. P. Gayón.

(erveza

Dr. Salvador F. Alca1a·. ~

Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy seflor mio:

mas

Director del Hospital Civil de Guadala• 'J
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
jara, etc., etc.
~
Muy señor mio de mi distinguida con•
He empleado en varios de mis enfermos
__
i.,
·
el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE
~ Sr. Dr. Saiz de Carlos.
sideración:
CARLOS, y lo considero como un excelen.
S D S · d C 1
'J
Contesto á Ud. su carta de fecha 18 del te eupéptico, buen tónico y digestivo.
r. r. aiz e ar os.
~
corri_e_nte en la que se sirve pedirme mi
S
b
d bl h
d
t
epa
Muy seflor mio:
j •
..,,
Muy senor m o.
opm1on acerca del ELIXIR ESTOMACAL
usa or agra
e ace e es ª pr
Con verdadera satisfacción participo á , ...i
sted q~e ~ª;l~~i;r ~~d!~ª~:~~ii~i~~cils~c:ft~;~f:s Ud. que el ELIXIR ESTOMACAL DE SAlZ ~~
~ Cumplo un d~ber verdaderamente grato ¡DE SAIZ DE CARLOS
.
Diré
á
.u
al manifo&lt;tarle los excelentes resnltaJos siempre me abS t uve de prescribir á mis de acción bien detuminadas y ya conocí- DE CARLOS es una preparación ~ue me •""
del ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE I enfermos los espec_lficos que eSt án en bo- das, como son la Quinina, Pepsina, Hie· ha dado brillantes resultados en las DIS·
~ CARLOS pues apenas empiezo á pres- ita, porque casi siempre los autores de rro, Cocaína, etc., garantiza su eficacia PEPSIAS. en general, y muy particular.• 'J
cribirlo y 'ya he visto cederá su uso una tales medicamrntos hacen un secreto de en varios padecimientos del aparato di- ~ente en la_s GASTRALGIAS. Para esta ~
DIARREA de larga duración y rebelde á los
sf~?i~ºd~L6~IXI~ gestivo.
ult1m/l afección (o he empleado en mi se~ otros medios
de tratamientn y otra grave
. .
. ..
• co
,
flora con un éxito verdaderamente com- 'J
1
l'cad
de VOMITos' casi incura- mo su autorJ.,dlCa! su con_iposic.on, conoDr. A. Lopez
Hermosa. pleto.
~
Y comp
c1endo las sustancia~ activas que lo for.
. .
Quedo de Ud atentos s
,,
bles, durante la digestt~n_.
.
man, me decidl á aplicarlo en las afeccio- 1 _Profesor ad¡unto de Chmca Y. de Obste·
· ·
,
~ No dud~ que esta_med1cma seguJTá CO· nes en que lo ere! indicado, una vez cono- t~1c1a en la Escuela N.deMedmna de Mé
Dr. Carlos Te1eda. 'J
rre,pond1endo en m1 práctica á las espe· cida la cJmposición de dicho ELIXIR.
/ x1co, etc., etc.
. .
.
~
ranzas Que en ella tengo fundadas, Y asl
As! es que to he empleado de preterenProfesor de_Cllnica mfa~t1l en la Escue•
~ tendré el gusto de participárselo en su cia en el CATARRO GASTRICO y en el
la N. de Med1cma de México, etc., etc.
~
oportunidad.
GASTRO-INTESTINAL, tanto agudo como I Sr. Dr. Saiz de Carlos.
_
~
Soy de vd. afmo. S. S. Q. S. M. B.
crónico, en los adultos v en los ninos, Los
..,,
•,
buenos efectos del ELIXIR han sido consMuy senor mio:
Profesor de Higiene de la Escuela Nor•
l .
Dr. Manuel Gutierrez. tantes en el catarro gástrico y gastro in- i'\uy grato me es hacer saber á Ud. que mal para Profesores de México, etc. etc. 'J
. .
_
testinal crónico, sobre todo en los casos en todos los casos que de DISPEPSIAS
El Médico Cirujano que suscribe certiPrde~~r de Obst~ncia en la E,cutll N. en que dichas afecciones son dolorosas y estomacal é intestinal, no ligadas con le- fica que ha usado er, distintas afecciones
~ de Med1cma de Méx1~0, etc., etc.
están acompafladas de diarrea. Lo he em- siones orgánicas, he usado el ELIXIR ES· del ESTOMAGO. el ELIXIR ESTOMACAL 'J
pleado también con muy buen resultado TOMACAL DE SAIZ DE CARLOS á titulo DE SAIZ DE CARLOS, siempre con muy ~
sr. Dr. Saiz de carios.
en los niflos, despué, de la primera in- de digestivo tónico, he logrado beneficiar buenos resultados.
~
fa'lcia.
á mis enfermos de una manera pe1fecta,
Veracruz, Julio 21 de 1900.
(
~
Muy senor mio:
j Asl es que creo que en los CATARROS cuando la DISPEPS IA ha sido atónica y
~ Estoy ensayando el ELIXIR ESTOMA· GASTRICOS, GASTRO-INTESTINALES, acompañada de dolor.
Dr. R. Benítez. ~

~
~

Profe~or de la Escuela N. de Medicina
de México, etc.
__

~
~
~

isi-ó%"1~1t°~~-

ª

.

.

~

~
~

~

fx~uisita

ª

~

-

-

~

I

De venta en Farmacias

yDroguerías.-Agente General de América, Carlos S. Prats.-Apartado

468, México,

o. F.

~

~MMMMMMMMMMMMMMMMM~~MMMMMM~

Crisantema:-No se usan ya tarjetas
de ninguna espede para los bautizos; lo
más elegante es obsequiar con cajas de
dulces que hay, á propósito para este ob·
jeto, en las dulcerlas francesas; y en vez
de las tarjetas que se usaban antes, se
acostumbra hoy regalar medallas con el
nombre del niño y la fecha del bautizo.

ASUNTO COMERCIAL
Alitio:-Puede usted dirigirse á la sec•
ción de encargos que tiene este semana·
rio; solamente se requiere que dé usted su
nombre, pues dicha sección es para los
subscriptores.

VARIAS CONSULTAS
Gloria:-Con lo que usted me indica , es
s uficiente para contestarle á todas sus
preguntas con el mayor gusto.
-En esta sección verá el modelo de
peinado que desea. Atendiendo á los da-

tos que usted me da, creo le favorecerá
mucho ese modelo.
-A\uy pronto tendré el gusto de darle
la receta de los brioches, pues hasta ahora no he podido conseguirla.
-Para limpiar la boa de plumas, puede
usted frotarla con solarina, y como esta
substancia le quita lo rizado á las plumas, conseguirá usted volverla~ á su estado anterior con el siguiente procedimiento: se pone sal en grano sobre un
braserillo con lumbre, y, en seguida, co•
lócanse las plumas de manera que re•
ciban el vapor de la sal quemada; nada
más con esto volverfn á rizarse por si
solas.

RECETAS DOMESTICAS
Consu elo:-Los cubiertos se limpian
muy bien con jabón de sapolio, que en·
contrará usted en las droguerlas. All l
mismo conseguirá polvos de crisantema
para de;truir toda clase de insectos; y si
desea· preservar la ropa de la palomilla,
ponga usted pastillas de formalina ó de
creolina entre ella para lograr ese objeto.
-A fin de purificar el agua, es conveniente poner un carbón en su estado natural dentro de la vasija en que se conserva el agua; este procedimiento es bien
senci llo, consigue lo que usted desea y
es favorable á la digestión en vez de perjudicarla.
-El ponchese prepara con té bastante
concentrado, al cual se mezcla azúcar,
ron ó coñac; en seguida se le ponen
trocitos de naranja y de limón, ó cerezas.
-Las torrejas se hacen con rebanadas
de bizcocho, las cuales se envuelven en
huesvo bien batido; en seguida se frien y
luego se ponen en la miel, cuando ya está
de punto alto.

-Hay mucha variedad en la manera de
preparar los chongos; una de ellas es la
siguiente: se hace almibar de punto subido con una libra de azúcar y se deja enfriar; s e baten nueve yemas de huevo con
un poco de mantequilla y se mezclan con
el almíbar frio; en seguida se pone todo
á la lumbre para que dé un hervor y lue·
go se aparta. En una cacerola se coloca
una capa de rebanadas de pan trio ó de
bizcocho, otra d~ almlbar, y de este modo
se sigue hasta llenar la cacerola, la cual
se pone á dos fuegos , á fin de que los
chongos queden cocidos.
-Para hacer los ~ufluelos, se cocen
unos tomates verdes con todo y cáscara
y un poco de anfs. Este cocimiento se
mezcla con fa harina para amasarla, agre•
gándole dos onzas de manteca y dos huevos por cada libra de harina; luego que esté bien amasada, se deja reposar tres ho·
ras para que se esponjen y después se
hacen los bJfluelos, procurando que sean
muy d.;lgados, y se frien en la manteca,
poniéndoles luego la miel.

dlas y flltrese después. Antes de aplicar·
se, los cabellos deben lavarse con una solución de carbonato de potasa. Para impedir la calda del pelo, es muy eficaz usar,
al peinarse, cocimiento de quina bien con·
centrado.

DOS CONSEJOS
Gisela:-Para lavarse los dientes use
usted la pasta del Dr. Pierre.
-Puede usted introducir, como sorpre.
sa divertida en su posada, unas másca•
ras que sólo cubren la mitad del rostro, al ·
cual dan la expresión más graciosa y original que puede imaginarse.
-En otra ocasión daré á usted la receta
que se sirvió pedirme.

..Ca fa171a de esfa delicada fJerve3a es uqiversal, como· lo prueban las medallas
que }¡a obtenido en foiJas las
exposiciones.
.

* **
Coqueta honrada:-Busque usted n~spuesta á su pregunta en la sección de
consultas médicas.

La bebida de los hogares.

ALGO DE HIGIENE
H. de P.:-Las manchas d'e la car!l desaparecen empleando un ungüento compuesto de harina de altramuces, hiel fresca de cabra, zumo de limón y alumbre,
mezclados por partes iguales. Para que el
polvo se adhiera bien, es muy eficaz po·
nerse en la te,i un poco de glicerina. No
creo que sea nociva al cutis la crema "Simón ," siempre que se use con moderación.
-Para tenir las canas de color castaño ,
es buena la siguiente preparación, la cual
es del todo inofensiva: jugo de las cortezas verdes que tiene la 11uez, una parte
por otras nueve de alcohol. Déjese en
maceración esta substancia durante diez

La prefieren las familias.

Si queréis tomar una buena Cerveza, pedid siempre
-¿Por qué no te casas, Ramón ?preguntaron á uno.
-Porque impongo condiciones, respondió.
- ¿Cuáles?
-Quiero que mi esposa sea guapa,
rica y tonta. Si no es rica y guapa, yo
no la acepto¡ y si no es tonta, no me
aceptará ella á mí.

-

TOLUCA EXTRA

�82 1
¡;;r, JIIUNT&gt;O TLUST runo

Las Mejores
Gotas para
Curar fa Tos
son lasGotasr · ·
del Pectoral
';J
de Cereza del ·
Dr. Ayer.
~

es imposible, hay va rios libritos q ue
dan reglas basta11te aceptables tanto
para aplicar éste, como p ara la gim •
nasia ortopédica, q ne tiene por fin remediar algún defecto físico.

,
•

--~
El S arampión

Setenta años atrás los médicos
usaron por primera vez el Pect8 ral
de Cereza del Dr. Ayer, y desde
entonces ha sido el remedio tipo
para la tos en todo el mundo. Millar~s de familias en Europa, Asia,
Afr1ca y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta medicina para poder usarla en cualquier
c:iso imprevisto dG urgenci:.!. El

~~

. ...

Sección de Consultas Médicas

tos, sobre todo mientras hay a elevaApenas habrá enfermedad más coción de temperatura y subsistan los
mún y mejor conocida . q ue esta fiebre
si::nos de catarr o; y por la otra, asear
Atendiendo á que con frecuencia se h 1 eruptiva; q ue ataca de prefer encia á
cen á este reriódico consu ltas sobre a suncon escrúpulo y frecuencia la boca y
los pequeños; que no confiere la intos de medicina, hemos res uelto establela garianta de los enfermos, ~aliéndomunidad; que, por el contrario, repite
cer un departamento especial de cons ul
se de soluciones desinfectantes, como
con frecuencia pasado algún ti empo,
tas á cargo de persona competente, que
de ácido bórico ó agua oxigenada,
y q ue, muy benigna en sí misma,
se eucargará de contestar, ya sea en e~ta
pues lo probable es que por la boca y
excepto en casos recouocídamentc
columna ó en carta privada . Para casos que
la garganta se produzca la infección
malignos, causa. sin embargo, la muerd ~ma nden d e~tudio de un es peciali&lt;ta
b:·ó11quica ó pulmon ar,
hemos obt enido el conrn rso de varios dis~
te á veces por complicaciones fáci le~
L;1s localizaciones por parte del in·
tmg•1iJos e, peciahqas de e~ta ciudad á
de evitar. Muchos n iños perecen por
iestino se evitan mant eniendo al ell ·
quie1&gt;es som,terernos, dt buen grado. ¡~~
bronquitis ó infecciones intestinales,
cue,tione, que &lt;e nos pr0pongan. E-t a
ferino bajo un régimen dietético muy
adquiridas después d e una sarampión,
sección e- tá. además, en (omh111,1ción co n
e~tricto, llasta que el médico lo cony esto se debe, en la gen era l idad de
~I J•rartamento de e11~arKo~; de man Ha
sidere innecesario. Es muy común
lo~ casos, á que no se tie ne con aquéque lo, sub,crir tores que lo~ de~een. pueque
los
uiños
sobre
todo,
d
espués
llos, durante l¡i convalecencia, todas
den ~utenff sus medicameJ.tos pe r e,te
del d ebilitamiento causado por la fielas precauciones debidas.
intermejio, en condiciones 1·t'r,1"deramendomina los esfuerzos espasmódicos
bn·, se encuenh-en ham brientos, y las
te rxcepcionale,. como 1:0 rodrlarr ol•lt-·
El sarampión es sumamente conladel toser, alivia la congestión de la
madres, crey endo hacerles un bien,
nHlo, ~ ino haciendu un ,·iaje t!trertan,r 1 ~ioso, á fal punt o, q ue cuando un niño
garganta, calmu. la inflamación de
teá l:ic:ipit~I.
les permitan, á tontas y á locas, comer
es atacado en una familia en que hay
)03 tubo3 Lronquiales é impide que
'-• coHe&lt;pondencia l'•ra e, ta sección
cuanto ellos dernan . Esto, en las convarios pequeños, casi il"l"emi;iblemcndeu~ c.•tar dmg1&lt;1a á EL MUNDO ILUS·
h afección interese los pulmones.
diciones
especiales
de
los
convale
te todos ellos contraen el mal. Por
TRADO, departamento de conwltas mécientes el el sarmapión, es mny peli ~rofi ay muchos substitutosé imi•
esta razón y por l a benignidad casi
dic:i~.
so
y
trae
consigo
muchas
veces
gn,t:iciones . Cerciórese de que se
c0nstante de la en rermedad, las reglas
vísimas infecciones intestinales. r-'o
obt iene el Pectoral de Cereza
de aislamiento no se aplican con gran
hay que olvidar que e l int estino es
"del DR. AVER." (No contiene
rigor. Es muy útil, sin embargo, hael órgano más dclicndo de los niños,
::ilcohol ni veneno)
Para limpiar botellas
cerlo, por más que s ea muy difícil de
y
lo es tanto más cuanl0 más t ierna
r ealizar.
Se ir.traduce en l•s t,,,tellas pJpel .te
C&lt;tclu fNr .'un o.~fPn ffi la fÓrtnu ltr, ru lfl
es la edad ele éste. Al rnéJico toca vi Comienza b enfermedad por elevap1r1ódi;o (Or tailo en p, dacitos, ~e,¡,, é•
f ttloto . Pn:r1111.•t1• 11SINl a su 'ln;dir1,
gilar el fu nciona miento del ap;ir ato
se
agrega ro•: a agua . se sacude cun I uer 7 a
ción
d
e
1emperatum,
á
veces
muy
0
1
' ' ' 'JU&lt;'
J i1to tl, l PectoN,l ele Ucrc·zu d d
d igestivo, ad como ordenar el lavado
lh• . Ayc,·.
_ __
y al rtco urm ¡'(, que,1ar;i el vidrio rtrfecgrande. El cuadro de síntoma~ es ya
tamentr lirn, 1 , .
i ntestinal, siempre que sea necesario.
demasiado tri via I para q ne sea necel'~~par,ido por el DR. J. C. AYER y CIA ..
Este
lavado
d
ebe
hacerse
siempre
Lowoll, M:ass., E . u. de ,A,
·
s~rio trazarle una yez m:ís. La crupción cardclerís1 ica, los signos de ca- con sonda, que debe ser escrupulosalnocula cién de l suelo para l a pro tarro y aun de br onq uitis, son muy mente hervida antes-y á espués de ca ducción de l eguminosas
VINO
d a ocasió n que se use, y _para practi conocidos aun por las personas menos
Para esto rxi'lt'll vanos métodos.
U 10 de etto , cnn -,,t,. n repa1 tir á voleo,
familiarizadas con l a obser vación de carlo hay que s ujetarse estrictamente
á e ,t:ts instrucciones: no usar de maantt&gt;&lt; •~ h l•h•r, t1··rr1 prr.crdente de u11 a
un enfermo; de modo &lt;¡oe, si en las
1
tinca rn ,d,¡i,terJ, en la que veg,t 1n perprimeras cuarenta y ocho horas pu- yor cantidad de líquiao que el orde·
le~tamen1e. ,,n condiciones 1JrJinarias, la
nado p or el médico; á menos de in ·
diera haber d uda respecto á la natulegumbre que se .rata de cultivar , y el
dicación especi al del facultativo, la
raleza d el mal, en cuanto los primeros
otro, menos practico. tratándose de grant
em
peratura
del
l
íquido
debe
ser
albrotes de erupción aparecen, ya no
de~ ext,,n-rones , · se reduce á dil uir en
pued e haber duda. Igual cosa p uede rededor de 38 grados; la altura del
agua ddermin,1d I ca1,tiJaJ de la tierra
recipiente, á menos de ind icaci ón
d ecir se respecto del tratamiento, q ue
regeneradora y n ciar con ella el terreno
contraria,
no debe pasar de setenta
que s e trat• de fertiliza r.
se lim ita á ad ministrar pociones surecetados en
centímetros sobre la de la sonda que
E, el pnmer caso, debe esparcir,e 250
doríficas, á las que se atribu ye 1-a virla Tisis,
se
u sa¡ se debe colocar al niño acos·
ki tcgramos de ti err¡¡. por hectHea, y en et
tnd de fac ilitar la erup ción, lo cual
lado sobre uno de l os lados, con la
srg indo, diluir en roo litros de agua 5 de
la Brippe,
rs favorable, pues se ha visto q ue en
ti, rra, y el li ~u ido resultante por seJipierna de debajo extendida y la otra
cuanto
ésta
es
compl
eta,
la
t
emp
erala Anemia,
mentadón repartirl0 á razón de 50 gradoblada
;
déjese
escurrir
el
líquido
tura ba ja y la mejoría se in icia, mien mos
aproximaJa mente por met~o cuadrala Neurastenia,
len tamente, sin forzar su salida.
, tras que, por e l con trario, e n los casos
do. operación que se simplifica y fa crl t 1
DR. WEIL,
la s Conoalescencias.
graves, la e rupción n o apa,ece franincorpor~ nJo el rgn que se quiera .
camente. Fuera de eso, e l tratamien to
f;,,.;lfir la firma :
es s iatomático; se ender eza á comba1ir los Si,!;DOS de localizaciones espe!'l.llrl.~l&lt;..I.\\, JAQLI
cia les, la s c ua les se productn con más
."if- ALIVIAN
frecuencia por parte del ap a rato resEn todas las Farmaci,.;;.
\,JANIAMENltTOM,\NO
Coq ueta Honrada:-No h ay md,,. piratorio ó de los i ntestinos.
DE
A evita r estas local izaciones, que
camcnto capaz de producir el d,·,.
pueden tomar cierto carácter de ¡(ra- arrollo parcia l de cualquier parte del
vedad. d eben teudcr muy pi-incipa lcuerpo. Lo que se puede acons!'jar
NADA TAN EFICAZ Y
mente los esfuenos. La c o mplicación
es e l masaje y la gimnástica, que ~í
F
ACIL
de tomar como Ju
respiratoria más frecuen te es la bronson muy eficaces, á condición de c¡ne
1
qu,tis, que suele "lcanzar gravedad
se les siga con perseverancia. Su ef,Y o misma me quité las anugas en tres
cxtraordinaria, Y se prod u ce por incacia y, sobre todo, la rapidez de su
n oches con un remedio case ro descubierto
fccción, faci li tada, en ocasiones, por acción, d isminuyen á medida que la
por mí, después de habernie cansado de
consultar médicos especialistas, usar 1 los enfriamientos. De aqu í u n doble
edad es más avanzada . Sería muy con- 1
EZA.
cold crcams y someterme á soba ; faciales
•ara el.DOLOR de CAB
Pr ecepto muy inter esante d e observar: veniente que ese masaje fuese aplir
sin el menor r'esultaclo.
UNA SOLA' OBLEA alivia aJ
Por una parte, evitar los enfriamiencad o por mano experta; pero si esto I
La señora A. Sánchez, me escribe:
' 'Es el único. r emedio en el mundo que
~~-::::::::::::::::::::::::~~~~:::::::::::::::::::::::::~ 1 momento el más fuerte dolor de
r ealmente extirpa las arr ugas, y el único ~::::::::::~digno de recomendarse. ' '
; cabem.
La señurita E. L. Vazquez, clice : "Me
1
No contiene Antipirina ni otr8I
hace parecer veinte añ os más jornn. ''
Con gusto cn\'iaré detalles :í quirn me
drogas peligrosas. Insista siemlos pida, absolutamente g ratis. i'.Ii señas
son: Helen Sanbom, D ept. 220.J, Clevepre .en que le den la de "Stearns"
. U s a lm~r-rana• son curlidlls por e l F.JlitiJ' de Vir g lnle N yrdahl que cura
land, Ohio, E. U . de A.
1g u11tmente los varic oce lea, varices, a ccid e ntes del retorno de edad
Antes de facilitar informes con resque
es la tmica legitima.
cong-.,, t,o ' "~• y hemorrag ias d e toda n a tnraleza.
'
pecto á mí procedimiento, se me ha de
No confundir n unca el Ellxtr d e v ,r ~inle lll'yrdahl con las fnlsifieaciones
p rometer absoluto secreto para protcjer
fra udul e ntas , con que se rrueba de substitu irlo, las que no tieuen 11i11gun
valor Y ll m enud o son pe(1g rosas. Po r e_sto debe exigirse sobre la envoltura
mis intereses. No se hará el menor caso
de cada fr3 sco la ti1·111a degorant1a : N yrda hl. Envio grntuito y franco
á quienee busquen sat isfacer una mera
de corr eos del folleto explicijti vo. :.:scribir: Nyrdahl, 20 R.ue de x. 11
DETROIT. MICH.. E. U. A.
curiosidad.
Jtocbefoucauld ,l'a !' u,. D fl ven ta t,1 tv ias las, Droguerías y Farmaciar

Pe~itra~~a Cereza
~ei Drª ~yer

1

JARABE

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.
b

ACURA

----- --

Embellece en
Una Noche

STEAHNS.

OBLEAS DE STEARN[

NO OS DEJEIS ENGAÑAR '-

AS ALMORRANAS

¡

825

SIEM1'RE LA VERDAIJlo
"Cuando está U d. en duda di.
ga la verdad. " F ué un experi,
mentado y viejo diplomático el
qutJ así dijo á un principiante en
la can era. La ment ira puede
pasar en algunas cosas pero no
en los negocios. El :fraude y eng~üo á menudo son ventajosos
mientras se ocultan ; pero tarde
ó temprano se descúbrir[m, y entonces viene el fracaso, y el castigo. Lo mejor y mfrs seguro e,:
el decir la verdad en todo tiempo, pues de esta manera se.
hace uno de amigos c_c nstant es
y de una reput ación q1,e siempre vale cien centavos por peso,
donde quiera que uno ofrezca e•
,..,e; en venta. Estamos en situac.,,_ --1 ~ afirmar modestamen,.
t e, que sor.;,.. --qt,a b2.se o.eser f
sa la universal po}l--~".. "'. ridad do i.,.
PREPARACION de WAMPOLE
El público ha descubierto que
esta medicina es exactamente Lq ue pretende ser, y que producG
los resultados que siempre hemos
pretendido. Con toda franqueza
~- i.,q, dado á conocer su natr:
raleza. :', tan sabrosa como J.,
miel y conti&lt;:M-:o J..')dos los princi~
pios nutritivos y c11r.1,tivos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, combinados con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre.
Estos elementos forman una corrbinación de suprema excelen(;.,,.
"J :--~ritos medicinales.
Ningun
remedio ha t enido tal éxito en
los casos de Influenza, Pérdiua
de Carnes, Debilidad y Mal Estado de los Nervios, así como t odas las afecciones que proceden
de Sangre Impura. "El Sr. i_; __
Porfirio Parra, Profesor de Medicina en México, d ice : La Preparación de Wampole está compuesta de los principios nutritivos del Aceit e de Bacalao, Malta,
H ipofosfitos y Co, ezo Silvestre.
En las personas debilitadas esta.
medicina me ha servido perfec•
tamente." En todas las Boticas.

de

NAFÉ
LANORENI
contra

la Tos, el Catarro
y la Bronquitis

TAN

•

,,

L\'-,,.

EL Mm'DO TI,USTRADO

FREDERICK STEARNS I CIA.

LINIMENTO GENEAU
• • • 'i'OPICO
reemplasaDdt

ti

Paego ••• dolor Di
caida. del pelo, car•

raplda

y eeirurA de

Jae Cojera■, E■para,,

• -••.Sobrabauoe.

-..~ Torc.-duraa.,ic••ete,

:::::!;-1.::;1..r::JP-

Paris.l65, Rue S 1-Honor, J Iodu rumat1w

SEÑORAS••
EL APIOL Di LOS

$400.00 por Minuto
Si despertara de su sueño eterno alguno de los grand~s artistas de los tiempos
heroicos del arte clásico y se encontrara
con las cuentas de los "music-halls" ó de
los salones de variedades de nuestros
buenos tiempos del tango y de la malla,
,seguramente que se morirla de vergüenza
ante las enormes sumas que hallarla al
lado de nombres de arti~tas ( ?) cuya principal gloria consiste en la desvergüenza
de costumbres ó en la más extravagante
gimnástica coreográfica.

Allá por los años de 1864 ó 65 se hizo el
gran escándalo porque Hortensia Schneider se negó á trabajar más en el "Palais
Royal" si no se le pagaban dos mil francos
por mes. ¡Cuántas cómicas, que están muy
lejos de la Schneider, se ganan eso y aún
más cada noche. Hay que recordar que la
Schneider fué la creadora de casi todos
los papeles principales de las obras de
Offenbach.

l"Alt,I

LOS

DltNTf5

"El
l.J, ntífrioo Ideal"
1.1 mvla :v conserva la
, d"ntadura como nlnirún
otro,
Aceptado oor miles de
11M ••··= lfo Ju..v otro que lo subst.ttuya.
·• vo&gt;nta en todas la.q flro¡ruPrfa.~ y Ro•lcas,
10 ñO tubo, ~ dlrectar.nentt1, rendtlendo el lm

f2

.Dentacura Co.,
......... ~

•

• J

u '

•

ESPECfFICO'S
DEL AFAMADO

vr, Humphreys de Nueva ':úrk

Chalí«pine.-ft[me. R é¡&lt;1ne.-J. Granier, la M elba y la Patti.$400.00 por minuto.
Ps.ra dar una idea de esos gastos tan
extr ~ordinarios;como poco [justificados de
los :" managers" de salones de "varieté ," perdónese los barbarismos que son
de I igor en estos asuntos, publicó la sil(Uiente anécdota un periódico de los Estados Unidos: "El direc:or de uno de los
nás grandes "music-halls," de Londres,
recibió, hace pocos dlas, un telegrama en
los s iguientes términos: " ¿Está ust~d dispue, to á contratar, por diez mil francos
por noche, á la muerta viva, mujer que se
corta en pedazos á los ojos del público y
que vuelve á la vida después?" La contestación á este telegrama fué solamente
la palabra "Convenido." A pesar de este
convenio, la mujer muerta viva no llegó jamás; per J el empresario pudo anunciar
que no retrocedfa ante ningún gasto por
complacer al público."
No sabemos si la anécdota será cierta en
todas sus partes; pero si sabemos que hay
empresarios capaces de patrocinarla con
su nombre, y sabemos más: que hay empresarios capaces de pagar los diez mil
francos ó más siempre que la variedad
lo valga,

***

Dr"JORET, HOMOLLE

Y esto no se limita á los "ha lis" y cafds..conclerto; en los teatros sucede lo
mlsmo1 los reyes do 11 eséena do nuestros
dlas reciben sueldos q111 ni siquiera ha•
blan •Ido aoftados 1nto1, lito, co1110 todo

~IIGUIN,IH,l,Í~,,,,11,11tf11f•tt1,-,

111 quecon el commloHrtlaclona, obedtct
Ala 1,, d• la 11f1rta ~ 11 ••••11411 d11ll1
11 cru416n 4• la, ''h•II•.'' to, Cttt,11 np

crm ,., Do/or,s,R1tar1101
l1111r111on11 ~. ,., M1n11r1JII

necesidad de ofrecer grandes sumas á los
artistas que valen la pena, á riesgo de
verlos marcharse á servir de "variattés"
en salones que no tienen catege&gt;rla, pero
si dinero.

,ueota11 con ~DIIPllll11 Y... VII 111 la

Específico 1'io. 27.
E ste vnlioKo específico tiene perfocto
dominio sobre las secrecion es de los riñor&gt;es,
y ya solo ó, en algunos cnsos, altemañdu
·on el número 30, ha aliviado y cnrao.0 á
mil lnres de personas.
El especifico No. 27 curn lns enfermedailes
de los l"iñones. Arenilla, orina escasa,
dol0rosa ó retardada. C,ílculo r enal, catiuro
de la vej iga, depósitos a renosos y m alsmios
eu la orina. Orina espesa, turb ir. y
espumosa, nb11"l.dante en depósitos mncnsos
y ladrillosos. Dolores en la r egión de los
riñones y la vejiga. Dilatación de ia gláncinla
p rostata. Flujo penosos é insuficien tes en
\as personas ele edad. Orina en sangren luda,
etc. Centenares de personas de edad se nnn
salvndo de nños de s ufrimientos usaildo
este específico.
E l específico No. 27 puede t om nrse con
nbsolnta con fiauza en su poder cumt:vo,
q ne no puede exagerarse ni es t imnrse en
demasía.
T reinta y seis específicos más ¡mra otras
~nfermedacles.

Los Especfftcos de l Dr. Humpbreys se hallan de
ven ca en to das las d roguerías y farmacias d e prl'llera
clase por el m undo e ntero.
GRATlS-EI manual !le!Dr Humphreys con.tiene
"Gaulois" se quejaba, con gran escánda- una lista completa de estos r emedios é lnstruccloues
pa ra su uso. SP envia. gra tis al q ue lo solicite y
io de que se pagaran 15o francos por 110: h mande
su dtrecclóu.
á Zulma Bouffar, estrella de los escenaH umphreys' Horneo. MedJclne Co.. Cor. Wlllia&gt;d

rios de opereta que estaba haciendo grar.
furor con "La Roi carotte.'' Debemos tener en cuenta que en esa época habla
otras muchas artistas tan notables come
ella, que no reciblan ni la mitad de ese
sueldo.
Paulin Menier, en los dias de su mayor
boga, cuando tenla á su cargo el papel dt
Choppart en el "Correo de Lyón," no recibla más que seis mil francos por año, es
decir, veinte francos diarios, ósea uno~
ocho pesos de nuestra moneda. Ge~ffroy, el gran cómico, ganaba mil francos
por mes en el ''Palais Royal," y sólo la
competencia hizo que se le duplicara este
sueldo al ser ·s olkitado por el Gymnase.
En aquellos- tiempos, los mejores sueldos fueron los·que ganaba Sara Bernhardt,
á quien se pllede llamar la iniciadora de
los grandes sueldos. 'Su primer Jira por
América le dejó seiscientos mil franco1 ;
r~cibla cinco mil por noche y, además, el
empresario se encargaba de todos los gas.
tos, tanto de transporte como de estancia
en cualquiera ciudad. En vista del bum
resultado de esta jira, la gran trágica or
ganiza, desde entonces, sus viajes com,
empresaria; en una de ellas : llevó á Co·
quelin Atnt, t quien p1¡ab1 tres mil fran•
coa por noche, Todo esto eatt muy 1,Jos
dt l01 1111ldo1 d• 101 1ctorta y aun ele h&gt;'

auton, dt ha.e unQI OHtnta 1ll01,

••11
Une«•"'°' l\ltl11.. , Yae dt 11111 •••

and.A.nn Streetd, New Yo,:k:.

HIGlENE del TOCADOR
Las cualidades antisépticas,
detersivas yc1catrizantl s&lt;¡ue
IJ;,11

merecido

al

coattar Saponiné

le Bellf

su admisión en los Hospitales
de Paris, explican la boga dte~e producto para lodos los nso,del tocador : Cuidados de la
Boca á que µurifica, de i&lt;J!'
Cabellos cuya caida detiene
Lociones de las Criae, Cui,
dados íntimos, etc
Desconfiarse de las- falst{icaciones
EN

LAS

FARMACIAS,

UnicoAgent.e apoderado Carlos MULLER
Apartado 140°', Me.z:1co

•

�82(i

EL MUNDO TLUSTRADO

"La Joya"

EL MUNDO ILUSTRADO
cosa que no se conoce, ¡;robablem wte, en
ninguna parte del mundo. Naturalmente
que, con tales entradas, bien se puede pagar á los artistas de diel á doce mil francos por noche.
Nosotros, á pesar del desarrollo embrionario de nuestro arte teatral, ya hemos visto levantarse el telón con u:i costo de cinco ó seis mil francos cuando nos
han visitado artistas como la Patti y Coquelin; no podemos decir lo mismo de la
visita de Sara Bernhardt, porque en esa
vez nuestro público brilló por su ausencia.
El dominio del "music-hall" y de los muchos salones de cine con variedades [? J.
quizás nos dé á conocer, dentro de poco
tiempo, á artistas oue merezcan ese nombre y que reciban grandes sueldos; por
ahora tenemos que conformarnos con ver
llenos los salones de segundo ó de tercer
orden y vaclo el teatro donde trabaja Aldo, el único á quien se puede llamar un
artista de los de ese género que tenemos
ahora en casa.

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l •J./ 1 •, 1 1'f l

i;,

FINURA, PUREZA, PERFUME IDEAL. - Comunica al roatro llD&amp; m&amp;rutllo"'
y_ delicada bellez• , una blancura perfact a y un aterelopelado lnoomparabl, f
Cuatro tonos en cada una de loe colorea Rosa y Raquel Blanco de u.na pureza.
e •)9()luta. Son loa polvos de arroz de lu NIIDU y los reyes de loe polvos de arroz
• QN E L . Paa ptJ11f18U .,Je, AYENUE DE L'OPtRA, PARIS.

•

~~~-

La crema del "Siecte Mondaio"
V LOS ARTISTAS
FRANCESES

o
LA S,ÑoR1TA MITZY-OALTI
de /a '' Comrdia France1a "

~
Yo lo drda ro aqui, la
verdad me obliga á ello
Su .:rema, Señor. me
parece la mas dolce.

La. seductora. pensionista. de la. "Comedia. Francesa." de Pa.ris
lleva. un precioso fe s fimonío a la. "Crema. du Siecle éMonda.in ".
8',(jnguna. crema. pa.ra. el cútis es, efecficua.menfe, ma.s dolce Y
mas sua.ve. 'Por su empleo la.s elega.nfes consercua.rán una. fez
de rosa. y una. encarnación magnífica.
,
DEPOSITOS

Eclga r Heyrnans y C".
Kuri Primos.
Kuri Hermanos.
8Jcha el C1• .
Assael Hermanos.
José Uihlein Sucrs.
Julio Lat,adie Sucrs y C'•.
Manuel Méndez y Méndez.

EN

MÉX I CO :

Carlos Felix y C'•.
Agustín Vargas Sucrs.
Agustín Hernández.
E. Michel et C'•.
Julio Lamicq.
B. y L. Grisi.
Pedro Claverie Suc rs.

Silva Berrueco y C'• en Guadalajará.- Ramirez. y Urzúa, en
Guadalajará . - ll defonso Trigc.s, en Jalapa. - J. D. Diaz
y Diaz, en Mérida. - P;,t,ón, Correa J C'', en Mérida E. Rodríguez y C'', en iv1onterrey . - Eduardo Bremer y C'",
en Monterrey. - Tolis y Renero, en Oaxaca. - Joaquin
lbañez, en l'uebla. - Angel Rangel en Puebla. - Rafael
~ Rodríguez y C", en San Luis Potosi ,G, Muller1 en Yera-Cru.1.

°''· ~'-"""

827

t

~~~ 4'"

Una ¡,,,l.,/Jra de-:_Coquelin. -C.:na lágrima de Sttra.- Un;grilo~ de
Mou1Jef.- $4L0.0J por minuto, ,

malos: Albe11o Glatigny, poeta famoso en
Parls, recibla cinco francos por noche por
figu rar como comparsa en un drama en el
que tenla que salir un personaje á dar limosna á unos pobres que se hallaban en
un puente. Este papel era disputado por
los miembros de los clubs literarios, y al
fin, por caridad, se le dió de una manera
permanente á Glatigny.
En Francia, cuando se habla de un tenor. se dice generalmente aue tiene cinco
mil francos en la garganta; de nadie se
puede decir ~sto con más propiedad que
de Caruso, quien ha batido el " récord" de
todos los sueldos altos de que han di~frutado los artistas del mundo. Conried, el
e"1presario de la "Opera House" de Nueva
Yo1k, tiene contratado al gran tenor en la
bella suma de un millón de francos por
año, y por ésto adquiere el hábil americano el derecho de qu~ no cante Caruso en
ninguna parte sin su permiso. Para no
perder el t iempo, Caruso se hace fácilmente otros veinticinco mil francos cantando doce piezas para una compañia de
fo nógrafos.
Junto á Caruso se puede citará otros
grandes cantores, como Chalispine, quien
gana diez mil francos por noche. y la
Melba, á quien se pagó ochenta mil francos por diez funciones.
Pero todo esto es nada comparado con
lo que ha ganado la Patti, si bien es cierto que esto e~ en casos aislados y no en
:ma contrata como la que tiene Caruso.
Una noche, en los Estados Unidos, se le
pagó veinticinco mil francos por una sola
noche.
En Parls, en el "Eden Concert," se le
pagó quince mil francos por cantar tres
pieza~, que no duraron, en conjunto, arriba
de quince minutos, el " record" de mil francos por minuto, ósea cuatrocientos pesos
de nuestra m!lneJa, aproximadamente. En
!ª "Opera" apenas se le pagaba tres mil
francos por representación.
En la mi,m1 época, M~dame Carvalho
ganaba mil fran cos por noche: Nilsion,
1,200; Faure, 2 ,000, y Capoul, 6co.

•••
Al lado de los grwndes cantores, hay
q11, citar Aloa srand;, m1hkos, q110 tam•
tit•n han t111ldo •11eldo1 f1bu1ci,os en , 11r•
taa.ípo"•·

El ilustre p,1~erew_;ky tocó una noche
en la casa del millonario americano /1\r.
A;tor, y al día siguiente rtcibió un sobre
que contenta diez mil fran~os. Raúl Pugno, el célebre profesor del Conservatorio
de Femína, no toca pqr menos de dos mil
francos; Kubelick, el violinista, recibe tres
mil francos , é lsai recibe doscientos cincue1,ta mil francos por temporada de conciertos.
El café-concierto, el abuelo de los "music·halls," al que se debe tantos grandes
artistas como Teresa y Paulus, no pagaba á éstos más que cien francos, y para
eso los hacia andar por todo Parls; Paulus llegaba á hacerse unos trescientos
francos por noche, t rabajando t res veces.
lvette Gilbert, cuando todavla querla
cantar en Parls, recibla ochocientos francos por noche; en la "Scala," en Londres
y en Berlln no canta por menos de mil
setecientos á mil ochocientos francos.
Actualmente Polin pide cuatrocientos
francos por dla; Mayol, de doscientos á
t rescientos en Parls, y de quince mil á
dieciocho mil por mes en los teatros de
provincia.
Fragson recibe, en Londres, veintiún mil
francos por cincuenta representaciones en
el "Moulin Rouge."
Uno de los atractivos que bastaban para llenar una sala, hay que citará Frégoli el innumerable, á quien pagaba el
"Olympia" cuarenta mil francos por mes.
Little Tich ganaba quince mil ; Mephisto, el que por primera vez hizo la suerte
del " loo¡,ing the loop," ganaba veint isiete mi l francos, y Madama Helene Dutrieux, inventora del dificil acto de " la
flecha humana," recibla diez y siete mil
francos al mes por arriesgar la vida una
vez cada noche.
Hemos citado algunos de los artistas que
más dinero reciben; pero hay otros muchos que no les van en zaga.

• •*
Naturalmente que si los empresarios no
tuvieran la seguridad de que las entradas
de sus teatros ó salones están á la altura
de tales sueldos, no los pegarlao, ...
6n 101 grandes teatros de los E¡¡tados
Unidos, talH como el Mii11l11é..,i_ó la Op1•
r11 Hau11, 111 entradaB 1le1aJ1 ;, la ,nof.l!I•
suma de uunta mi\ lranco1 por no,he,

Un oficial alemán ha presentado al Cuerpo de Estado Mayor un proyecto para carro de ferrocarril que puede servir, durante
la noche, para abrigar á toda una compañia, y que tiene, además, un camarote para
oficiales, una cocina para la compatlla y
una torre de observaciones, gracias á la
cual puede comunicarse con el exterior por
medio de la telegrafla sin hilos.
Este curo tiene la ventaja de poder plegarse, de manera que cuando no esté en
uso, puede ser t ransportado por dos caballos; se le ha dado el nombre de carroacordeón.
EL MOVIMIENTO CO NTINUO

Los perseguidores de la utopía que se
ll.1ma " movimiento continuo," no desean-

san; durante los últimos cincuenta atlos
se han pedido en Londres como diez patentes por año por otros tantos que creen
haber llegado á la solución de ella .
CA R N AV AL MO DERNISTA

La ciudad de Niza, para ponerse á la altura del momento histórico actual, ha decidid!&gt; que S.M. Carnaval XXXVII, rey de
la Locura, haga su entrada á la ciudad este año en un aeroplano.
Ojalá que el vehlculo no vaya á hacer
la locura de cortar el hilo de la preciosa
vida de Su Majestad.
DE SA R D O U

En el álbum de una señorita francesa,
que tiene pensamientos de los hombres
más grandes de Francia en la época actual , se encuentra el siguiente:
"Repetir una calumnia, es lo mismo que
deshacerse de una moneda falsa."
VICTORIANO SARDOU.
UN PRI NCI PE M AL V ESTIDO

Se cuenta la siguiente ané~dota dd act ual Zar de Bulgaria:
Hace unos seis años visitó Parls de incógnito y pidió, á Mr. Georges Cain, Que
le sirviera de cicerone. Al salir á la calle
le dijo: "Como corremos algún riesgo en
caso de que se me reconozca, hágame usted el favor de omitir absolutamente todo
t ratamiento."
El Zar es miembro de la familia Borbón,
y, por lo tanto, descendiente de los reyes
áe Francia. Durante una visita al " Palais
Royal," el futuro Z1r llevaba una indumentaria muy poco apropiada para un hijo de
reyes, y todos los servidores del palacio
le velan con muy mala cara.
Al llegar á un amplio salón hallaron los
visitantes á un jefe de escritorio, quien,
más decidido que sus compañeros, se dirigla abiertamente al incógnito con la manifiesta intención de hacerle alguna indicación poco correcta, cuando oyó que el
hombre de mal talante decla visiblemente
emocionado: "Esta fué !ª recámara de mi

madre;" ante esta exclamación, el celoso
servidor de la democracia saludó con respeto al ilustre desconocido y guardó sus
observaciones desfavorables para mejor
ocasión.
EL AIRE Y EL A G UA

El conde Zeppelin, autor :tel famoso globo dirigible de su nombre, es, ó cuando
menos fué, un nadador tan hábil como ha
sido después hábil volador. A ese respecto se cuentan dos anécdotas célebres:
Una vez que se hallaba delante de las
caldas del Niágara, vió un pedazo de madera que flotaha á merced de la corriente,
y que, con fre:uencia, chocaba contra una
roca; le vino la gana de imitar al pedazo
de madera y, á renglón seguido, se despojó de su ropa y se echó al agua. Los que
lo vieron le juzgaron perdido; pero después de haberse dejado golpear contra la
roca dos ó tres veces, subió sobre ella y
contempló por algunos minutos la catarata; en seguida se dejó llevar por la corriente y fué á salir un poco más abaje.
En otra vez, durante la guerra contra
Austria, el conde asistla al combate de
Aschaffenbourg; una división wurtenburguesa se hallaba de un lado del rlo Maine
y una de hesse estaba del otro lado . Era
necesario que se comunicara una con la
otra y el enemigo ocupaba todos los
puentes.
El conde montó á caballo y se lanzó á
gran carrera hasta un lugar desierto entre dos puentes del rlo; una vez alll, se
echó al agua con uniforme, armas y botas
que le llegaba hasta arriba de las rodillas.
A la mitad del rlo le faltaron las fuerzas y, sin perder la serenidad, se dejó
hundir; al llegar al fondo dió una patada
y volvió á flote, tomó un poco de aire y se
hundió de nuevo; después de unas cinco
ó seis veces de este juego habla descansado bastante para continuar su viaje.
Esta aventura se parece mucho á las
del barón de /1\ unchausen; pero no hacemos más que transcribirla de un periódico alemán.

Una motoclc l eta colosal

La velocidad de la motocicleta, que cm
y¡, suficientemente acelerada, no satisface todavía. En el afán de poder superará
los cien kilómetros por hora, se ha construido en Francia una motocicleta " monstruo" á cinco cilindros, de 35 caballos de
fuerza,
fata motocicleta es la más grande y la
más potente del mundo.
La f alta de vivien das e n Roma

Una de las principales causas de la crisis municipal de Roma , ha sido la acusación verificada contra la administración
actual por no haber ésta hecho absoluta.
mente nada pa ra aliviar la afligente situación de la clase obrera, la cual ~arece de
viviendas.

Morales
yRangel
SASTRES
p a r a S e ño ras
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Cab alle ros

SOMBREROS
a d h oc p a r a
los v est i dos

A ven i d a

Independencia
Número 39
M éxi c o, D . F.

T e l é fono
ERICSSON

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GASTOS DE COMBUSTIBLE, CINCO CENTAVOS DE LERA POR UN BARO
E s t e apa r ato, por su co n stru c ció n , n o desp ide o l o r ni h umo; n ing ú n p ellgro de expl osió n; no se ox ida y nunca necesita limpiarse . E st e calen t a d o r
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o. Monasterio. Sr. Ing O. O. Gon7;,tlez, Sr. D. li:. Al~ert Amour, Escuela~ rances», Sr. Or. l• . B»umg ..rten, Sr. D. Lucl~n l\lerlgnac,
Sr. D, Raonl Mllle, Chocolatería. l• rancesa: Sr. D. C. del&gt;&lt; Arena, Sr. D. A. de la Arena, Sr. D. Salvador l\llranda, Sr. D. J. l\llrand:&lt;,
Sr Jng Auguste Leroy, Sr. Ing. Luis de Lama, Sr. Ing. Th. l\lenard, Sr. Gonzalo Garcés, Sr. l\lanuel Robert, Sra. Viuda rle Bracbo
s r: A. Pontones, Sr. A. Páez. Sr. J. Rennow. Sr. E. Schwob. Sr. H. l\lar&amp;ea.n, Sr. R. ~llnettl. Sr. Ca rlos Ueeg. Sr. J . Ayllon. s,. J. Loeh'
Sr. Tb. Gendrop. Sr. J. l\11icías, Sr. Adrián Sovarnes, Sr. H. Doumec, Sr. J , Rlouse, Sr. A. Dorja. Sr. L. Zerllob, Sr, ~' - J. Koehler, Sr. i
Llre, Sr. L. Uerrera, Sr. O. Zubleta , Sr. o. Schremvel Y Sr. O. Lomelfn.

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EL MUNDO ILUSTRADO

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1 LA CREMA ROSADA

AJEDREZ

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PROBLEMA NUM. 19. DE C. W. PHILLIPS. DE TORONTO

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MUNDO n.usttw)Q

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!Dl!E 11...A S!EMAWA \l.Jll.'I['Il!MIA

NEGRAS.

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de DiJembre de 1883
Motln del níquel

Usada por todas las grandes artis=
tas y las damas aristócratas, es la
mejor preparación entre todas las
de su clase

Para (onservar el. (utis

I!
I!

Bajo el gobierno del Presidente D. Manuel González, á fines del ano 1882, se
emitió moneda menuda de niquel para satisfacer las neces idades de la circulación.
Esta moneda no fué bien recibida por el
"tlhllco por varias razones; en primer lut:"r, se le dió poder ilimitado de liberación,
lo cual hacia que fueran muy molestos los
pagos y cobros; y en seguida, se contrató
la acullación con una casa particular, cosa que también disgustó mucho al pueblo.
Aunque se habla prometido que la emisión serla limitada y restringida por ciertas condiciones, al fin se emitió moneda
en mayor cantidad de la que se habla prometido, lo cual dió por resultado la depreciación de la misma, depreciación que llegó á un ciento por ciento.
E.to dió por resultado que los sueldos
que pagaba el Gobierno en nlquel, salidos
de la Tesorerla de la Nación, se convert lan en la mitad de su valc,r. Los comerciantes del mer.:ado del " Volador," que
era entonces el principal, se negaron á
recibir el nlquel, y el dla 21 de Di.:iembre
de 1883 se dirigi&amp;ron frente al Palacio Nacional en espera del Primer Magbtrado
de la Nació", á quien expusieron sus quejas. Este prometió atenderlas y pocos
dias después cesó la circulación del nlquel.

lsUNOAS
Juegan las blancas y dan mate en dos jugadas

CURA LAS EXCORIACIONES,
ERUPCIONES, SARPULLIDO
YGRANOS

m
SUAVIZA,
PERFUMA, HERMOSEA
YREFRESCA LA PIEL

Hemos recibido la siguiente solución al problema núm. 17.
de C. A. Bolvin.

Blancas.
1C 6 R
2P4C
3 T 7 R+ +

1D
lb

Negras.
1RXC
2 cualquiera

1R6A
l . . . . .. . ..... ..
2P 4 D
2 P 4 A Jaque
3 C 8 D lugar primero + +
············ ···
cananea, Diciembre 19 de 1go8.
OLALLO RUBIO.

D

di

IL.(Q) QlU[ !D&gt;IlCJE.M IL.OS CAW'Il'A!RJE.S

m

DISIMULA LAS ARRUGAS
YLE COMUNICA EL BRILLO 1
ATERCIOPELADO
DE LA JUVENTUD
11

El bocado del amor
es más dulce que la miel ;
pero en cintas ocasiones .. ..
amarga más que la hiel.

Forman t us c ejas dos arcos
con un entrecejo enmedlo,
que parece Abril y Ma yo
cuando de fl or están llt!n os.

22 de Diciembre de 186g
Mu ere D . Francisco Z arco

A las seis y media de la mañana del
dia 22 de Diciembre del ano de 186g lalleció el distinguido periodista, ilustr~ liberal y hábil estadista Lic. D. Francisco
Zarco.
Zarco fué una de las figuras que más
se destacaron en la lucha en favor de las
instituciones liberaler , y á él se debe, en
gran parte, la promulgación de nuestra
Constitución federal.
Desde muy nino dió muestras de una
preclara Inteligencia, lo que le valió ser
nombrado ayudante del ministerio universal de Querétaro á la edad de diez y ocho
anos. Regresó á la ciudad de .México y se
dedicó al periodismo, rama del saber humano en que descolló notablemente. Cultivó con acierto todos los estilos periodlsticos; la franca manifestación de sus
ideas liberales lo hicieron encarcelar durante el gobi.,rno de Zuloaga, y en la cárcel se le hizo victima de toda clase de
maltratos por espacio de más de seis
meses, hasta que se restableció el gobierno constitucional.
A los veintidós años de edad tué electo

D.

La Dicha
de la Mujer

FRANCISCO Z AR:o.

di putado. En esa época fué elemento decisivo para la formación y promulgación de
nuestra Carta Fundamental. El Presidentt·
Juárez le nombró Ministro de Relaciones
y Jtfe del Gabinete; en este puesto dictó
las leyes de beneficencia y de prensa, que
se consideran como modelos de legislación. Durante la intervención francesa siguió al Presidente Juárez; fué Pre,idente
de la Diputación permanente. Fundó un
periódico, que se llamó " La lndependen&lt;ia Mexicana ," el cual continuó en el Sal·
tillo con el nombre de "La Acción ." En
los Estados Unidos fundó el ·•Club Mexicano." A su reg reso á México se dedi~ó
al periodismo como director del " Siglo
XIX," puesto del que se separó poco antes de su muerte.

No hay amenaza más gr ande p ara la
felicidad de la vida d e una mujer que los
s ufrimien tos que r esultan de desarreglos
de los órga nos f emeninos.
M illar es de millares de m ujeres h an
reconocido esto en el momento
cuando ya era d emas iado tarde
para r ecuperar s u salud , y hasta
p ara s alvar su vida.
El s er una esposa irreprens ible, el conservar el a mor y
a dmiración de s u esposo, debe
ser el anhelo incesante d e la
m ujer.
S i sien te una m ujer que
se va agotando s u Energía,
que fá~ilm ente se cansa, 11
a par ecen ojeras en sus ojos,
c uando t ien e D o l o r d e
E s p a l da , D olor de Cabeza,
T ira ntez, N .:r viosidad, Leucorrea, M e nstr u ac i ón irregular, 6 Fastidio, debería comenz~r enseguida á r e.-;i a blecer su s istema _Por
medio de un t6nico dot ado de propiedad es específicas t al c omo las tiene
el Compuesto Vegetal de Lydia E. !'inkha m.

El Compuesto Vegetal de Lydia. E. Pinkha.m
Cura las peores for ma s de achaques femeniles tales como Tirantez, D ebilidad
de la E spalda, Caída y Desviación de la ~[atriz, Jntlamadón, Afecciones de los
O varios y todas las E nfer meaades orgánicas del U tero ó ~latriz, y es de sumo
valor en el Cambio de la V ida; disuelve y arroja ele la Matriz tumores q ue
comienzan á for marse, y contrarresta cualquier tendencia hacia Humores cancerosos. ~ ita D esmayos, H ister ismo, P ostración Ner vio?~ª· y Agotamient~,
y vigoriza y enton a el E stóma!\'º· Cura las Jaquecas, Debilidad General, lnd1gestión, etc., y fortifica todo el sistema.
De Venta en todos 1"" Fiirmachs." Prep,,rado en los T,nboratorios de
The Lydia E . I&gt;inkham l\ledicine Com1&gt;a11y, Lynn, i\lass., U.S.A.

_. . . ...11111.
LaNcvedad
en Perfumerla

23 de Diciembre de 1842
Nombra Bravo la Junta Nacional
Leg islativa

Los trabajos del Congreso Constituyente, iniciados el ano de 1842, encontraron,
desde luego, la más decidida oposición de
parte de los reaccionarios, que velan en
el cuerpo colegiado una barra infranqueable para sus aspiraciones. El proyecto de
Constitución se tachó de antirreligioso, inmoral y antipatriótico, y al fin se organizó un levantamiento en toda la Nación en
contra de los constituyentes.
El Gobierno federal, queriendo contemporizar con los revolucionarios, acto que
no parece muy bien depurado, se adhirió,
en parte, al manifiesto de los conjurados,
y expidió un decreto, firmado por el Presidente interino D. Nicolás Bravo, en el
que creaba una Junta Nacional Legislati·
va, que habla de encargarse de la redacción de las bases que hablan de regirá
la Nación mexicana. El mismo Bravo nombró á los miembros de esta junta el 23 de
Diciembre de 1842.

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Esencia para el pañuelo

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México.

A FLEBITIS

Cuando te encuentro en la calle
te quisiera preguntar
si te causo yo alegria
6 si te causo pesar.
V ISTA GE N'ERAL DE C UAUTLA.

¿ Quiere v. ponerse al abrigo del embolio, el accid_ente mas terri~le de la
ftebil;is ? Si V.na escapado é él, ¿ quiere V. evitar las hinchazones pers1sten~e!I,
los entumecimientos, la debihdad, que resul tan tan é m enudo de ltt fleb1t1s
antigua? Tom e é cttda comida una copit11 de Elixir de Vtrglnte llT7rctahl,
que res ta bleceré la circulación y haré desaparecer todo dolor. Envio
g ratuito del folleto explicativo escribiendo é : •:vrdahl, :20, &amp;ue de
z.&amp;:aoehefoucanld, :Paria.- Ex!jase la firma de garant ía N;vrdabl,
De venta en todas 1111 Droguerías f Farma cias.

�EL MUNDO n.USTRADO

:r.¡

de Diciembre de 18Ú

las deblÍfdades del que había sido llamado

Aegresa Moreloa á Cuautla

Después de los brillantes hechos de armas de Chiautla é Izúcar, que fueron coro.n ados por dos espléndidas victorias de las
armas insurgentes, los habitantes de P.ieb!a sintieron temor de que el gran caudillo se dirigiera contra ellos; pero él, cuya
pericia militar le indicaba el peligro de
apoderarse de la segunda capital del virreinato y teniendo enemigos tanto adelante como atrás de ella, optó por continuar su campaña en las tierras calientes,
hasta apoderarse de todo el Sur. Tomada
esta resolución, se dirigió á Cuautla, adonde entró, sin ninguna resistencia, el 24 de
Diciembre de 18II.
25 de Diciembre de 1861
Fusilamiento de Lindoro Cajigas

En los últimos meses del año de r86r,
la causa de la reacción st·frió muchos reveses. Márquez, uno de los jefes má, entendidos con que contaba, fué desalojado
de Villa lturbide tres dlas después de
haber entrado á ella; el dfa 6 de Diciembre fué derrotado el Jefe espaf!ol Lindoro
Cajigas en un encuentro con el coronel
Florencio Soria; el dfa 10, el jefe liberal
Spfnola derrotó, en Acambay, á una partida de reaccionarios y, por fin, el 25 del
mismo fué hecho prisionero y fusilado el
citado Cajigas por las fuerzas del comandante Francisco Barriga.
Todo el resto del mes fué tan funesto
para los conservadores como lo había sido su principio, hasta que llegaron las
primeras tropas intervencionistas á principios del siguiente afio, pues los conservadores Juzgaban que la intervención era
su obra maestra.
26 de Diciembre de 1855.
Llega el Gral. de l a Llave á Tlatlau·
qui

En efeméride anterior hablamos de los

GRAL

D.

IGNACIO DE LA.

LLAVE.

al desempefto de puesto tan delicado, en
circunstancias excepcionales y careciendo
de aptitudes para ello.
Las crisis ministeriales se sucedían ca•
si diariamente; con grandes dificultades
se manten fa completo el G1binete; las Cámaras estaban haciendo guerra encubierta
é indigna al Presid,mte, y las dtfdcciones
de la~ tropas federales se sucedían casi
día por día.
Cada deslealtad causaba gran desazón
al débil Presidente; las de Moret, Uraga
y Valdés le pusieron en estado lastimoso;
pero la que más Efecto hizo en su ánimo,
fué la de CallPjo en Ulúa, llevada á cabo
el 27 de Diciembre de 1852. Cuando reci•
bió la noticia de ella, dejó caer el reloj
que ttnía en la mano, el cual se estrelló
contra el suelo.

desórdenes que originó el partido conservador al establecerse el gobierno del Gral.
Comonfort, de quien esperaban muchas
cosas que no hizo. También hablamos de
las circulares que, con este motivo, dirigió el Obispo de Puebla á sus diocesan.:,s,
circulares que no dieron ningún resultado,
pues la insurrección cundió de manera
alarmante entre los ncapoaxtlas.
El Gobierno federal, queriendo reprimir,
á toda costa, estos desórdenes, ordenó
que el Gral. D. Ignacio de la Llave saliera,
al frente de tropas federales, al lugar de
los desórdenes. Al llegará Llar.os, y para
evitar la ffus.,ión de sangre, el jefe liberal
se dirigió á los insurrectos y les hizo ver
que hablan sido engallados por los enemigos del orden. Para probarlo, les envió
copia de las cir.:ulares de que ya hablamos ; pero esto no sirvió de nada. De la
4 •4
Ll'lve siguió su camino y llegó á Tlatlauqui el 26 de Diciembre de 1855. N&lt;, pudo
La moda, que no descansa un momento
pasar de ali! porque las tropas que llevaen su incesante tarea de buscar novedaba se declararon en favor de los revC'lucio- des y refinamientos, ha realizado una
narios y lo abandonaron en ese lugar:
creación lujosfsima. Se trata de un mitón
de hilo finísimo de oro y plata entrelazado, en cuyo tejido v ,u engarzadas pie27 de Diciembre de 1852
dras preciosas, formando capri.hosos diPronunciamiento de Callejo en Ulúa
bujos. En la parte en que el mitón se cif!e
Los últimos dias de la Ajministración
á la mul!eca, lleva una e;pecie de brazade Don Mariano Arista se s1 ñalaron por lete flexible. E,te mitón se llevd. solameninfinidad de desórdenes á que dieron lugar te en la mano izquierda, y su valor viene

preciosas en todos los dedos de la mano
parecfa que no se pod1a llegar más allá
en cuestión de adorno~; pero este nuevo
mitón de joyería, que permite lucir las
sortijas e, los dedos, y, además, ostentar el oro y la pedrerfl en el dorso, ha venido realmente á batir el "récord" del
lujo.

SASTRES
para Sefloras
•y-

Caballeros

SOMBREROS

***

ad hoc para
los vestidos

Avenida

Independencia
Número 39

.,.~

México, O. F'.

VARIEDADES

cuali, que resulta, por sus vicisitudes, .
una verdadera encarnación del famoso
héroe de Alejandro Dumas. Despué; de
haber estado doce al!os en presidio, le cayó la herencia de una fortuna, que se eleva á varios millones de francos. Una vez
que entró ya en posesión de ellos, se ha
retirado á vivir en una magnifica quinta,
situada en las cercanías de Ginebra, y
ahora acaba de comprar tres automóviles.
Hace poco invitó á comer á uno de los Jueces que le habían cor,denado y lo trató
como á cuerpo de rey.

- -EXHIBICION DE ESTUFAS Y APARATOS ELECTRICOS, PARA COCINAR, EN LACAS~ DE, _ _
Tercer Orden
de S. Agustín, 5

Morales
yRangel

A ser de seis 4 doce mll francos, Despues
de la moda de llevar anillos con pledru

Los concursos menudean y no queda
nada en el mundo que no sea objeto de los
modernos certám~nes. Desde la belleza
de la mujer hasta la de los gatos, desde la
gordura de los hombres hasta la agilidad
y rapidez de los rapabarbas, hemos tenido
concursos interesantísimos. El más reciente de todos ellos es el celebrado ._. - .-_,,,;
ílérlfn sobre cuestión "capital y peliagu~'~
da," pues se trataba del pelo de las sefioras, para premiar el de mayor longitud.
En él ha resultado vencedora la Srita. Eisa Bllng. Un Jurado respetable, asesoraEl triste "récord" de las enfermedades do de un peluquero de teatros como pericrónicas corresponde, de derecho, á una to, 111 procedido escrupulosamente á la
pobre:mujerde Vigunollo, del Ayuntamien- medición de la mata de pelo de la Srita.
to de Cellio (Italia). Una dolencia mal cu- Bung y la ha adjudicado el premio, en
rada, cuando t~nia veintiún al!os, la hizo vista de Que mide la friolera de 1. me97
guar.lar cama, que no ha podido dejar hace tros. Los dos premios siguientes se otorcuarenta y siete. La "tia Rosa," como la · garon á las que pasaban de 1.19 metros.
llama el vecindario, es muy querida y
•
muy visitada por todos, que la tienen en
••
opinión de sanh por la serena paciencia
En los alrededores de Ginebra vive hoy
con que soporta tan larga desventura.
un feliz mortal, llamado Glrolanino Pas-

811

SCH0NDUBE Y NEUGEBAUER

Tercer Orden
de S. Agustín, 5

Teléfono

AURELIO MACIAS NAVARRO. f:lrnJann
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1

LA MAYOR DB LA CAPITA~ EN SU .RAMO

28

F. S.-Los Santos Inocentes, mirtires (rito doble de l'egunda clase
con octava); y San Eutiquio, presbítero, mártir.

Martes

29

Santo Tomás Cantuariense. !lbi~po; Crescencio, mártires, y David,
rey y prof~ta.
Cuarto cree eite en Piscis á las
n h., 3 m., 48 seg. de la noche.
Heladas.

30

Jueves

31

Santos Silve;tre, papa, confesor;
Zótico, pre~bftero; Columba. virgen, é Hrlaria, mártires. En Cate·
dral hay Tedéum después de la m. sa, y en casi todas las iglesias
ejercicio de acción de gracias por
la noche.

S. ALVAREZ

Francisco S. Gonzálu y CTa.-·Gómez Palacio, Dur.

1

L.unes

Santos Sal&gt;ino, obispo, y Honorio,
mártires. Oficia y misa de la rnfraoctava de 1a Navidad.

n..nt,lsta

Dn~·

El Señor Don Archibaldo Guedea, Alcalde de León, Guanajuato, México,
habiendo tenido resultados satisfactorios del uso de la Peruna,
lo pone en conocimiento de los Sres. Peruna Drug Co.,
por medio de la carta siguiente:

(49 de mes. Vacante. Pascua).
San Juan, apóstol y evangelista.
Oficio y misa propios; rito dob!e
de segunda clase con octava y ornamento blanco; se conmemoran
las octavas de la Natividad y San
Esteban.-P.

EL JARABE DE CAPULIN CURA T,A
TOS en 24 hora.s.-l'ida Ud. el legítimo
preparado por J. M. de la Garza, Farmacéutico.-Se vende ~n la Botica de San
Agustín, Gnadalajara, á 50 cs. pomo.
CURACION SEGURA. ¡¡PIWBBELO!!
DOCTOR FRANCISCO DE P. MILLAN.

RECOMIEND! Ll PE-HU-NA.

27

Miércoles

F.,oec1al1,t" ~n ,,,.r, rm•·d"d"• secreta,.
Olrugfa. 1~ de Santo UnruJngo oúm. 5.

EL SR. ALCALDE DE LEON

Domingo

Avisos Económicos

•

BuavlzlL, limpia. y emhellece el cutis.

I¡

Calendario de la Semana

~11190911 ~
ENERO
Viernes

I°

La Circuncisión de Nuestro Seflor Jesucristo. o~tava de su Navidad. Santos Odilón, abad, y Eufrosina, virgen. Oficio y mha propios: rito doble de segunda clase
y ornamento blanco. Función en
Catedral, procesión con el Divinf
simo antes de la misa. sermón é
indulgencia plenaria. Mal!ana sigue la exposición del Divinfsimo
por la indulgencia de las cuarenta
horas, habiendo vísperas cantadas
por la tarde. En la Basllica de
Guadalupe, fonción. indulgencia
plenaria y y exposición del Divinf~imo por cuatro dias. Función solemne en la parroquia de San Sebastián, iglesia de S'!.n Francisco
y otros templos, con exposición del
Divinl;imo, que se repite el dia
primero de cada mes. El primer
viernes de ca~a.mes, función al Sagrado Coraion de Jes~s en muchos templos. con exposición del
Divinlsimo. En Catedral se reza
el rosario todos los días del a/lo
acabado el oficio del coro por la
maflans; en otras iglesias se reza
por la tarde, En San Felipe de Jesús, San Bernardo, la Profe;a y
otros templos, hay ejercicio tooas
las noches, En el Colegie de Nif!ts, toctos los viernes por la noche hay ejercicios de la colradfa
del Divino Rostro, y en la Encarnación el de la Congregación de la
Buena Muerte.
Conjunción de Mercurio y Urano á
lis 9 h. 18 m. de la noche.

PALACIO MUNICIPAL DE LEON,GUANAJUATO. MEXICO,

~+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++-t+++:;

t

León, üuanajuato, México, Oct. 10, 1905. t
The Peruna Drug Co., Columbus, Ohio.
i+
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Muy Sres. míos:-Habiendo usado con muy buenos t
Í resultados la Peruna, me es grato hacerlo conocer por i
i medio de la presente.
t
i
Quedo de Vdes. !lfmo. y S. S.
t
(Alcalde de León)
A. GUEDEA.

ii

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f

++++++++++++++H++++++++++++++++++++H++++++t-+++++

Catarro en Países Cálidos.

~~1~=

1

fisn~só~~~:g~:~d~:fn°a/e~se!
terístlco de los países cálidos.

En países rrios el catarro a.recta
generalmente la cabeza, la garga.n•
Palabras de Gratitud.
ta y los pulmones.
Va.nel!'as,
S. L. P., Méx., Enero
Ha.y, no obstante, u.na clase de
catarro aún más pe'1R'roso, que 5 de 1906
preva.le~e en países cálidos, tales Sr. Dr. S. B. Ha.rtman,
como Texas, México y una !!'~an parColumbos, Ohio, E. U. de A.
te de la América del Sur. Dicho caEstimado y respetable Doctor:
tarro ataca los canales por donde
Desde la erlad de ocho años venia
pasan los alimentos El estóm~l!O,
el higa.do, los Intestinos y l?s rino- padeoleodo de catarro crónico.
Tomé una. infinidad de remedios,
nes son los órganos que principaly me calma.ron temporalmente.
mente afecta.
Por fin llegó á mis manos su liPor más que es verdad que en bro
titullño e Las Enfermedades de
pafses cálidos se padece ocasional. la V ida,. y ea1 erapo de que casos
mente de catarro de la. na.rn Y de idéuticos al mio eran trata.dos con
la. cabPza., también es verdad que su remedio la Peruna, decid! to•
en países fríos, durante la estación ma.rlo, siendo in mensa la. sorpresa.
calurosa., se p11,dece frecuentemen- al notar gran mejoria desde las prite de los órganos abdomln3:les.
meras dosis. Con tres fra.sros me
Es no obstante, una verdad pro• curé·, .
bada.' que catarro de los órganos
De Vd. ~tto. y S, S.
respi~atorlos es ca.ract,erfstico de_M. s. RODRÍGUEZ,
los paises frfos, y catarro de los ór-

La Peruna se v-ende en-:tód~s las Droguerías, en dos tamaños
de $1.00 y $2.00 Botella.

Sábado

2

La Octava de San Esteban, protomártir. Santos Martiniano, obispo, y Macario Alejandrino, confesores. Todos los sábados del aíj_o
misa cantada por la mafiana y ejercicio por la tarde en varias iglesias
en honor de la santísima Vírgen,
En Catedral y Guadalupe ~e can.
ta la Salva des pué&amp; de Completa•.

1

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UNDO LUSTRADO

1

Registrado como articu lo &lt; e segunda c lase, en 3 de Noviembre ñe 1894.- I mpreso en papel de las F~bricas de San Rafael.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - --Año XV-Tomo 11
México, 27 de Diciembre de 1908
Número 26

México, D. F.

PARA

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Artísticos TiQteros d, Platioo, AlbaJ,roj, Sacbets para Paí;uelos. 5ombrillas, Aba,,ico5, Bolsas de mal)o,
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enor rcs1 en e e a

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organizado en su honor en Guadalajara.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>L LINDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre d~ 1894.-Impreso en papel de las Fé.brlcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, IJ de Diciembre de 1908

,

ILMO. SR. DR. DON JOSE MORA,
PRECONIZADO ARZOBISPO DE MEXICO.

Número 24

�EL MONDO ILUSTRADO

758

Crónica Científica

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E.. BRAVO.

Las cosas .Y los fenómenos son, sin &lt;luda,
poi' sí mismos, capaces de producir placer
ó dolol', entusiasmo 6 indignación; pero es
incuestionable que, como no podemos miLA LUNA NO ESTA MUERTA
rarlos sino á través de nuestro temperamento ó del estado accidental de nuestros
~
OR muchos años, ó ruejor dicho, pormu6rganos, éstos tienen que interponerse forl[,,~ ~ chos siglos, se ha citado á la Luna, á
zosamente entre el mundo y nosotros y
:,ií,
: ; ese fragmento de noso~os mismos, codarle un colorido especial que los hechos,
~
mo ejemplo más cercano del frío y de
por sí mismos, no tienen.
r:9i": ¡;¡ · la soledad absolutos¡ basta el fastidio
~ •&lt; la han llamado los poetas «solitaria y
Los hictéricos ven Lodo amal'illo, y, los
fría&gt;, cosa que parece autorizada por estas noches
que usan gafas azules, todo azul; lo cual se
de nuestro seudoinvierno, en las que la Luna
brilla tan hermosa. Ahora, el que los poetas ha·
reproduce substancialmente en la misma
yan asentado esto, guiándose por las apariencias,
forma cuando, entre el objeto y r,/ .wjeto,
no tiene nada de particular¡ parece que esos buese interpone, como no puede ser menos, un
nos señores están dispensados de saber astronotemperamento.
mía¡ pero lo que daba á la afirmación un carácter
de seriedad, es que los señores astrónomos eran
De aquí resulta que nuestras apreciaciode la misma opinión, y ya el dicho de éstos sí panes sobre cosas y hombres, estas últimas
rece que debe tomarse en serio.
sobre todo, resultan siempre más ó menos
Pero he aquí que, á pe~ar de todo eso, ahora
resulta que nuestro satélite no está tan frío como
viciadas y que solemos pecar, en ellas, bien
lo habían declarado, y que, por lo tanto, no es
por exceso de optimismo, bien por rxceso
todavía &lt;un cadáver flotando en el espacio&gt;, co&lt;le pesimismo.
mo le llamó, no hace mucho, un escritor de novelas científicas.
En general, juzgamos á las gentes .r sus
Un sabio belga es quien acaba de hacer la deactos mejores ó peores de lo que, en realiclaración anterior, basada en observaciones perdad, son; y cuando no tenemos cuidado de
sonales unas y tomadas poc otros sabios otras¡ pecorregir, como dicen los astrónomos, nuesro todas muy recientes.
En su trabajo, el perspicaz sabio empieza por
tras observaciones, apreciamos y fallamos
hacer notar las dificultades que se han tenido,
sin suficiente ponderación ni suficiente
hasta ahora, para determinar el grado de calor que
equidad; y ya, por exceso de optimismo,
emite la Luna, y que, por más que se han concennos exponemos á dañarnos, ó ,ra, por excetrado sus rayos por medio de espejos y reflectores, no se ha llegado á lograr conmover á los terso de pesimismo, nos ,·emos orillados á la
mómetros más sensibles.
intoler~ncia y hasta á la iniquidad.
El año de 1846 se pensó en substituir los termómetros, que tan mal se estaban portando, por
Si, resentida una impresión, tuYiéramos
las pilas termoeléctricas, y gracias á esta substicuidado ele discernir la parte que en ella
tuci óo se empezó á notar en nuestro satélite algo
tomamos nosotros mismos y la que corresde calor, aunque muy poco. El primero en obserponde á los hechos ó personas que la causan,
var estos resultados fué un italiano, Melloni.
Del año de 1846 á esta fecha se han inventado
acabaríamos por afocar mejor los fenómemuchos aparatos, infinitamente más sensibles que
nos en nuestro espíritu, por cot'l'egit· los
el termómetro y que la pila electrotérmica¡ en
errores á que naestro .estado mental .Y or1881 se inventó el Bolómetro de Langley; después
gánico nos orilla, .r \'iendo más claro, proel radiómetro de Crookes, y todavía después el
radiomicrómetro de Boy, aparatos que nos permicederíamos más rectamente y con mayor
ten medir temperaturas que escapan á cuanto se
justificación.
había inventado antes, y que han indicado que la
Así, por ejemplo, en el matrimonio naLuna emite calor¡ ahora queda en pie la dificultad de medir ese calor.
da más frecuente que juzgar cada cónyuLord Rosse estima que el que emite la Luna,
ge al otro como causa de enojos, de arredurante el plenifonio, equivale á un ochenta mibatos y de tlesuzones que encuentran su
lésimo del del Sol¡ y Hutchins dice que no es más
explicación, no en lo que se supone set· su
que un ciento ochenta y cinco milésimo del emitido por el astro rey. Pero aun cuando se llegue
origen, sino en el mismo que las resiente.
á determinar una constante, será muy difícil lleSi el marido es bilioso, juzga malé,·ola ásu
gar á saber cuál es la temperatura de la snperficie
mujer y todo en ella lo exaspera .r deslunar.
agrada; si la mujer es flemática, cree bruHay que tomar en consideración que el calor,
procedente de la Luna, tiene dos orígenes: uno, el
tal, ligero y arrebatado al marido. Si uno
calor propio del satélite, y otro, el reflejado del
y otro se conocieran mejor á sí mismos,
Sol¡ de que se afirme la predominancia de uno ó
juzgarían con menos se,eridad á su cónyudel otro, depende la determinación del calor luge, tendrían mayor tolerancia recíproca r
nar y la dificultad está en saber escoger.
La concepción de una Luna extremadamente
las cosas del hogar caminarían mejor.
fría, parece confirmada por las experiencias boloConozco padres y madres que e&lt;lucan á
métricas de Langley, que descubrió, en la radiación lun&lt;1r, una notable cantidad de ondas mucho
sus hijos con el solo criterio de su propio
más amplias que las correspondientes á un block
temperamento ó de su estado actual. Sernde hielo¡ de sus estudios deduce que la temperaros cuando coléricos, son tolerantes .V contura de la noche lunar debe ser de 235°, de donsentidores cuando están de buen humor;
de se puede concluir que la mayor parte del calor, emitido por la Luna, proviene de la reflección
hoy instigan al retozo y a,I bullicio, .r masolar.
ñana, mal dispuestos, lo reprimen .Y casti"g·an; r asi anda ello. . .- .
-.,., . Experiencias posteriores, hechas por varios sa0

el~!'

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CUERPO Y ALMA

'f -

I los hombres reflexionaran en que

una buena parte de los estados del
alma-giro de las ideas, naturaleza de las emociones, orientaci6n
del criterio y energía de la voluntad,-dependen del estado y funcionamiento de
nuestros 6rganos corporales, de nuestra salud, de nuestro vigor, de la manera con
que trabajan nuestras vísceras y con que
se desempeñan nuestras funciones fisiol6gicas, multitud de errores y de faltas inevitables, iniquidades é injusticias no se cometerían, y las relaciones humanas se1fan
más razonables y más dulces.
Estamos cansados de observar cuán acentuados efectos mentales proüucen los trastornos físicos; nadie ignora que la digesti6n, la circulaci6n, la respiraci6n, según
se veritiquen, provocan estados del espíritu
placenteros 6 dolorosos, tranquilos 6 violentos. Sabemos, por propia y ajena experiencia, que el hambriento, como la fiera,
es irritable y feroz; qne el harto, como el
cerdo, es apático r torpe; que el anémico
es melanc6lico y soñador; que el biliososu nombre lo tlice,-es mal genioso é intolerante, y el sanguíneo festivo y decidor.
Y, esto no obstante, no bien un hecho
exterior 6 un acto ajeno nos monta en cólera, nos produce amargura 6 decepci6n,
lo que menos se nos ocurre es inquirir si
ese efecto es atribuible al hecho 6 al acto,
6 si es, tan s6lo, fruto del estado de nuestro propio organismo.
Cuando estamos irritables, todo nos parece irritante, hasta lo más apacible; cuando iracundos, todo nos causa c6lera, hasta
lo menos agresivo; cuando melancólicos,
todo nos parece triste, hasta lo más festivo.
Según anda nuestro espíritu, es deeir,
nuestras funciones or~ánicas, la mismn música nos hace llorar ó reir, el mismo rspectáculo nos divierte ó aburre, las mismas
palabras nos exasperan 6 regocijan.
Las gentes que tienE&gt;n ·belicoso el \·ino,
no bien beben, cuando todo les parece injurioso, y las que lo tien~n melancólico, lloran todas las lágrimas de su cuerpo por las
más insulsas tonterías.
El temperamento de cada cual, molde de
nuestro carácter, tiene un origen oTgánico
é informa todo el pensamiento, toda la emoción, toda la acción humanas.
Ante los mismos hechos morales y sociales, Demócrito reía y Heráclito lloraba. El
optimismo es tan extremado como el pesimismo y tan involuntario como él.
El temperamento, como causa permanente, y el estado orgánico del momento, determinan nuestra actitud y nuestro proceder ante lo que nos rodea.
~

. ,
. " ~t v. ,
. ~
_n am~~O ~JO, al casa!~~•- ~!.JO.ª SU pt O- :..
u
metida: H1 quieres ser teT1z:.a mi lado, nQ,..'

tienes que hacer más que una~cosa: no bien
me oio-as lleO'ar haz poner l.&lt;t sopa eñ
.,,
"" ' . ..
, la mesa r no me d1n)as la lJa1abra hasta
que no la ha_ya toma&lt;lo.

Mi amigo se conocía bien. El hambre lo
ponía furioso, 1~ hacía pendenciero, injusto, intolerante. _No bien comenzaba á comer,
aquel lobo se fransform:iba en cordero y ,r:i
se podía ~ratar con él.
Si todos tuviéramos esa previsión y esa
precaución, familia, nmistad, socie&lt;lad nos
serían más gratas .Y fieles, y nosotros sedamos roás amados r respetados.

bios, entre ellos W. W. Coblentz y Frank Very,
concuerdan con las observaciones del sabio belga.
Todo lo cual nos deja tan en duda como antes¡
per~ da a~ problema una importancia que n~nca
h_ab1a temdo antes de e~ta ta~ acalorada d1~cus16u, basada en observaciones ngurosamentec1entíficas y en datos suministrados por los aparatos
más perfectos que se conocen en la actualidad.
Ahora, colocados en otr., terreno, supougamos
que, después de los estudios de los sabios, resulta
que la Luna no está muerta¡ que en nuestro satélite, parte de nuestro planeta, es posible la vida, y
que, como consecuencia inmediata, existen en ella
seres vivientes, aun cuando sea en estado rudimentario, ¡como se avivarían los ensueños de
Pierre Selené, de Wells y de otros tantos á quienes ha fascinado la idea de los habitantes de la
Luna! Estando, como está, la Luna mucho más
cerca de nosotros, la comunicación con sus habitantes sería mucho más fácil que con cualquier
planeta.
Todo esto en el supuesto de que los selenitas
sean seres pensantes y capaces de comunicarse
con nosotros¡ pero ¿es posible la existencia de
seres organizados para pensar á temperaturas que
bajan más de doscientos grados del cero? Proba•
blemente no, y, en este caso, aun cuando los seres
existan y estén tan cerca de nosotros, nunca tendremos el gusto de cambiar correspondencia con
ellos.

PONTONEROS CONSTRUYEN.DO UN PUENTE

CO LEGIO ~IILITAR PASANDO EL PUENTE [ EN SIMl!LACRO.]

ESPERANDO ÓRDENES FRENTE AL CUARTEL GENt,;RAI..

ARTILLERIA LIGERA RECONOCIENDO EL BLANCO.

ARTILLERÍA LIGERA D ISPARANDO ,UN CAÑÓN.

ARTILLERÍA DE MONTAR., [EN SIMULACRO].
1

( Fotografías del Sr. Luis {:~evas.)

�761

et Mt1NDo n.trs1RA1'0

El domingo próximo pasado se efectuó una de
las ceremonias que tienen el privilegio de conmover, directa ó indirectamente, á todos los ha•
bitantes de la ciudad de México, de todas las clases y de todas las categorías.
El acto en que el Presidente de la República
premia da aplicación y el saber&gt; de los gallardos ybizarros hijos del Colegio Militar ha despertado, desde hace muchos años, el entusiasmo
de los poco entusiasmables habitantes de nuestra
conventual ciudad, hasta el punto d,! convertirse
en objeto de las conversaciones de todos durante
la mayor parte ele los trescientos sesenta y cinco
días del ciclo solar.
La gran promesa que encarna el edificio levantado sobre el histórico cerro y en medio de los
viejos ahuehuetes, parece renovarse cada vez que
los simpáticos muchachos hacen ver, á los n:.iles
de espectadores que concurren á la distribución,
que no en vano están disfrutando de las consideraciones que la Nación concede á los que se
dedican á su servicio desde la juventud, sacrifi •
cando, á veces, el sentimiento de libertad y re·
beldía, innato en los que acaban de pasar de los
tres lustros y empiezan á tener el orgullo de peinar ligero bozo sobre la boca.
Fuera de toda idea de militarismo, el Colegio es
una instituciótt altamente simpática para todo,¡
los que no la aman por espíritu militar, lo hacen por tener en él á algún pariente ó conocido, y todos sienten que es la cuna de los que,
andando el tiempo, han de defender las instituciones queridas de la patria y el honor nacional,
como lo han hecho en otras ocasiones.
Las estatuas de los bravos centinelas que adornan la entrada del gran patio de honor¡ los retratos de los cade'.es que sucumbieron sosteniendo
la enseña nacional frente á las balas de los invasores norte. mericanos¡los recuerdos que evoca cada uno de los lugares del edificio, hacen que el
patriotismo arda en el pecho aun de los más apáticos¡ y esto, visto después de la ceremonia de los
premios, tiene un valor incalculable, se agranda
y se sublima hasta lo infinito y hace llegar la
emoción hasta las lágrimas.
El domingo próximo pasado, el veterano de los
campos de batalla dió, á los nuevos soldados, la
última clase, la que se da cada año en el amplio
comedor del Colegio, después de haber puesto en
sus manos los premios y recompensas á que los
habían hecho acreedores sus trabajos durante el
año. La tribuna monumental se vió, como todos
los años, henchida de un público que, ansioso de
asistir á la promesa anual de los gallardos jóvenes, se dirigió al bosque desde las primeras ho-

cha regular hasta el año de 1847, en cuya época
fué invadido el país por los norteamericanos y
extinguido el establecimiento, cu ya posición mi•
litar fué tornada á viva fuerza, habiendo perecido
heroicamente en el combate el teniente Juan de
la Barrera y los alumnos Agustín Melgar, Juan
Escutia, Fernando Montes de Oca, Vicente Sná•
rez y Francisco Márquez.
Repuesto el Gobierno nacional, se abrió de
nuevo el Colegio y continuó hasta el 30 de Marzo de 1863, en que se cerró con motivo de la in·
vasión francesa y el establecimiento d-::1 llamado
Imperio. Vuelto á reponer el Gobierno de la República, se volvió á abrir el Colegio en Enero de
1869, según decreto de 7 de Diciembre de 1867,
expedido por el Presidente C. Benito Juárez,
siendo Ministro de la Guerra el General de Di visión Don Ignacio Mejía, y desde cuya última fecha sigue sus labores con bastante mejoramiento.

•••

Sr. Coronel Don Jo:;é íl1aría Cortés Gallardo,
primer Director del ColeJ1io Militar.
ras de la mañana para contemplar ese bello espectáculo de la juventud estudiosa, premiada por
la patria, en cuya representación está en el lugar
de honor el aguerrido S'lldado.
¿Por qué se quiere al Colegio Militar? Aparte
de qtte es una promesa para el porvenir, cuenta
con uoa historia de la que vamos á ocuparnos á
grandes ras~os.

Colectivamente el Colegio Militar se ha distinguido siempre en las ocasiones que se le han presentado. El 15 de Julio de 1840 estalló un pronunciamiento contra el Gobierno dentro de la
ciudad de México; los alumnos fueron los primeros en correr á su defensa y con alguna~ tropas
de la guarnición combatieron, durante once días,
en las calles y edificios hasta triunfar, y por su
heroico comportamiento fueron condecorados en
la Plaza Principal y ante el Ejército, el 27 de
Septiembre del mismo a.ñ o. En 1847 los alumnos
de la época llenaron de honor y gloria á su Colegio, batiéndose hasta el sacrificio contra el invasor
norteamericano. El 13 de Octubre de 1858 el Gobierno conservador puso á los alumnos á defender la garita de San Cosme, por donde inopinadamente quería forzar la Plaza una fuerte columna de liberales; los alumnos fueron los primeros
en contener y rechazar al enemigo, mientras salieron las tropas de la guarnición, habiendo tenido en el combate cuatro muertos, tres heridos
y varios prisioneros, y por cuyo digno comportamiento todos recibieron el grado de subteniente~ del Ejército.
Individualmente muchos alumuos se han distin~uido hasta llegará los primeros puestos del
Ejército, y por haberse perdido la historia del
Colegio en nuestras guerras extranjeras y no dejar olvidados á algunos hombres de valer, no damos la relación nominal de ellos.
¡En qué breves líneas está condensada la historia de nuestra gran institución militar, y á pesar de ello, cuántos recuerdos evoca! ¿Quién no
se siente conmovido al recordar los hermosos sacrificios de los soldados niños de entonces que,
como los de ahora, acababan de pasar de los tres
lu~tros, y empezaban á sentir el bozo sobre los
labios, y que no vacilaron un momento para sa-

Sr. Gral. Brigadier Joaquín Beltrán, Director
del Colegio Militar.

EL MF.CANISMO DEL CARÓN &lt;MONDRAGÓN&gt; ES EXPLICADO POR SU IN·

UN DESCANSO Á LA INFANTERÍA [EN SIMULACRO].
EL GRAL. MONDRAGÓN, UN «ATTACHÉ&gt; ALEMÁN Y AYUDANTES, LLEGAN·

VENTC'IR AL «ATTACHÉ&gt; ALEMÁN.
OFICIALES Y CADETES EN LAS CUREÑAS DE LOS CA~ONES «MONDRAGÓN&gt;.
HACIENDO PUNTERÍA CON LOS CA~ONE~ «]'!ONDRAGÓN&gt;.

DO Á UN CAMPO DE OPERACIONES.
INFANTERÍA [EN SIMULACRO].

Teniente Alfonso Desenlis, condecorado con la medalla del Mérito Facultativo de
se¡unda clase.

Fué fundado en 1824, siendo Presidente de la
República el General Don Guadalupe Victoria¡
Miuistro de la Guerra, el General Don Manuel
Mier y Terán, y primer Director del Colegio, el
Coronel de Ingenieros Don José María Cortés Gallardo. Su primer nombre fué «Escuela de Cadetes&gt; y se instaló en el castillo de Perote, Estado
de Veracruz, habiendo sido imperfecta esta institución hasta el año de 1833, en que se ampliaron los estudios y se formó el primer reglamento, siendo Ministro de la Guerra Don José María
Torne!, 'f Director del establecimiento el Coronel de Ingenieros Don Ignacio Mora y Villamil.
Y a perfeccionada, siguió la institución una m¡¡.r.

Anverso de la medalla de plata.

�7

l!!L- MUND" JLUEITRADO

762

L.t TRIBUNA DE HONOR.

1:L Sli:i:IOR l'RliSIDF.NTF. F.NTREGA UNA DE LAS Ml DALT.AS.

crificar sus vidas ante los cañones de la más in·
los cadetes, ansiosos, esperando la llegada de la
mios de este año fué excepcionalmente importanjusta de las invasiones que ha sufrido nuestra
novia ó de la hermana que venga á dar algún
te; durante ella se impusieron dos medallas: una
patria? Y, siguiendo el ejemplo de estos heroicos
premio á la semana, pasada en medio de los lide oro y la otra de plata.
niños, cuántos otros hijos del plantel han sabido
bros y al lado de los profesores, yel estímulo paAbel Dávila, alumno teniente pensionado, fué
distinguirse en el campo de batalla, y euántos
ra la que está por venir, que se pasará de la misquien se luzo acreedor á la primera, y Alfonso
han contribuido para poner en el alto lugar en
ma manera que la anterior.
Desentis cabo de alumnos, á la segunda. Estos
que se encuentra el nombre de nues·,:.:~...:.:~,......,,...:.=.==.:;.:~~...:..::...:;:.:.:.:.:~;_------------';;;..a==7.1 dos paladines del estudio y de la
tra justamente prestigiada academia
comtancia en el trabajo ostentaron,
militar.
con legítimo oriullo, las dos honrosas
Si de los tiempos antiguos volvedistinciones.
mos los ojos al presente, nos encon*
traremos con los sucesores de los mis••
mos heroicos niños, dedicados á la
Y una vez salidos del Colegio é innoble tarea de fortalecer el alma y el
gresados á las filas del batallón ó del
cuerpo para ponerlos, después, al serregimiento, después de ocho años de
vicio de la patria.
encierros, de privaciones y de trabaDirige actualmente el establecijos, podrán lucir sobre el pecho la
miento el señor General B~igadier
primeo condecoración de su carrera
Joaquín Beltrán, hijo del mismo y
militar, obtenida en los bancos de las
militar que cuenta con una limpia
aulas y ante los encerados de la sala
hoja de servicios. El señor Director
de exámenes.
es ayudado en sus labores por el seY cuando á ella se vengan á juntar
ñor Coronel de Estado Mayor Espeotras obtenidas en el campo de batacial, Artola Fontella, quien desempella, teñidas con la sangre de los eneña el cargo de Subdirector del planmigos, medallas cuya gloria se contel, dando muestras de gran dedicafunda con el grito de los moribundos,
ción y laboriosidad en el cumplimiencon el fragor del ruido de la granada,
to de sus delicadas funciones.
con las desgarradoras escenas de semejantes que se destrozan en una
***
ansia de gloria personal ó en medio
Si algún jueves,[después de las cinEL SF.ROR PRESIDENTE ENTRANDO AL COLEGIO ~ ILITAR.
de un odio de momento, entonces
co y media de la :tarde, tenéis una
quizás reeuerden, con dolor, todos
hora y media desocupada, os invito
esos
trabajes,
todos esos desvelos que sirvieron
En
uno
de
los
rincones
del
patio
toca
una
baná que la paséis en medio de los cadetes que, en ese
para convertirlos en piezas de esa horrible máda militar y á sus acordes bailan los cadetes unos
día, reciben la visita semanaria de sus familias y
quina de destrucción que se llama la guerra.
con otros, porque el rigorismo de la disciplina
amistades.
no permite que lo hagan con algunas de las guaDespués de la cómoda escalera, construida por
pas visitantes, á quienes se somete al suplicio de
los mismos alumnos, ó de la monumental rampa,
Tántalo ante este espectáculo de hombres bailannivelada por los mismos, se llega á la gran portado solos,
da, detrás de la cual se extiende el espacioso paA un lado de la portada, y pasando frente al
tio de honor, y á cuyos lados se hallan las estacuerpo de guardia, está el patio «Juan de la Batuas de los dos valientes centinelas que murieron
rrera&gt;, que conduce á los demás departamentos
en defensa de su patria. Por el patio discurren
del edificio. En la parte alta están los dormitorios, en los que se alínean las camas amarillas y
· las cómodas de madera obscura, con las iniciales
C. M. por todas partes,
Cuenta el plantel con grandes salones de estudio, un gimnasio perfectamente acondicionado y
amplios patios para recreo y ejercicio de los cadetes, quienes sólo salen del establecimiento los
domingos y el resto de la semana están sometidos á todo~ los rigores del régimen militar, bajo
el cual se forman su espíritu y su carácter
Los aiez meses y medio que los alumnos pasan
en ese encierro, durante el año, tienen su recompensa en los premios que se les otorga el primer
domingo de Diciembre en la solemnísima fiesta
que sintetiza todos los afanes y todos los anhelos
de'esos largos meses de privaciones.
La~distribución del domingo último tuvo una
importancia excepcional; durante ella se colocó,
en el pecho de dos cadetes, las dos más altas distinciones que el Colegio otorga á los alumnos.
Cuando.un alumno se distingue durante su carrera militar, hasta el punto de hacerse acreedor
al primer premio en todos y cada uno de los años,
se le concede una medalla de oro, que se llama
medalla del mérito facultativo de primera clase, y
en caso de que el cadete se haya hecho acreedor
á segundos premios durante toda la carrera, se le
concede una medalla de plata, que se llama del
mérito facultativo de segunda clase.
No es nada fácil obtener una de estas medallas.
¡Cuántos trabajos, cuántos desvelos se frustran, á
veces, por una enfermedad de última hora; cuántas inteligencias se disputan los premios cada
año, y á cuántos hay que vencer para hacerse dignos de las más grandes recompensas á que se puede aspirar, en competencia con más de mil seres
dedicados únicamente al estudio y al trabajo!
LA MEDALLA DE ORO.
Por eso es por lo que la distribución de preABEL DÁVILA, CONDECORADO CON LA MEDALLA
DE ORO.

t

;

Cerámica Policroma e Incrustada
Factura Precolombina

~XISTEN muy bellos ejemplares de cerámica
indíg~na, que denotan la artística cultura al- /~'
canzada por los primitivos pobladores de Í(
América y, especialmente, de México.
1
El subsuelo de Cholula, Cuautitláu, Tacuba y t
muchos otros lugares del país constituye un ver- 1
dadero museo, donde existen millares de vasijas
adornadas con los suntuosos motivos que creara
el originalísimo espíritu de aquellos remotos pueblos.
Los objetos cuyas ilustraciones acompañan estas líneas, fueron encontrados en Chalchihuites,
Zacatecas, y revelan la existencia de civilizaciones absolutamente desconocidas; pero que debieron ser, por los vestigios que legaron, de las más
cultas y sabias del Continente.
Los dos vasos que aparecen en perspectiva horizontal y vertical, son de barro obscuro, bien cocido. El artífice obtuvo en ellas una forma de líneas elegantes y armoniosas que semejan á la de
águila que extiende las alas y desgarra con el pialgunos recipientes etruscos. El ornato consta de
los contornos, hechos en relieve, de estuco negro,
co una serpiente, dibujada toda ella con trazos
de líneas rectas, lo que le da alguna semejanza
que limitan espacios incrustados con láminas pocon el águila típica de la heráldica prusiana.
licromas. En la parte inferior del vaso hay dos
En conjunto, el ornato es una estilización engrecas: una de pequeñas almenas escalonadas, y
teramente nueva en el arte precolombino, predootra superior, de línea~ que se cruzan perpendiminando en ella el atinado y sobrio uso de la lícularmente y terminan en un curioso zig-zag. En
la comba superior de los vasos · luce un original
nea recta.
Respecto á las consideraciones arqueológicas
ornato exterior é interior: el primero comprende
una serie de volutas negras, de estuco, que limique estas piezas puedan sugerir, diremos que son
de escasa importancia y meramente hipotéticas¡
tan á otras interiores de policromía vi vísima y
las almenas escalonadas son conocidas con disbrillante. Admira, realmente, la artística decoratintas variantes en civilizaciones ya estudiadas;
ción interior de estas hermosas piezas: es una

J.I:¿¡

1

las volutas son más raras, pero su tipo tampoco
es verdaderamente nuevo en la arqueología americana. La~ labores de contornos realzados é incrustaciones policromas, sí eran ignoradas en lb
absoluto por no haberse presentado hasta hoy en
la cerámica que conocemos de épocas pasadas.
La representación del águila, considerada com.o
simbolismo, recuerda inmediatamente á la famosa
águila heráldica de la tribu azteca que desgarra
una serpiente, diferenciándose sólo en que no
está posada en un nopal.
, Esto y el hecho de mencionar dicha tribu en
1 su discutida &lt;tira de la peregrinación&gt;, un lugar
1/ situado en Zacatecas, donde se estacionó y al cual
/ dió por nombre Chicomostoc ó &lt;siete cuevas&gt;
(Chalchihuites es un lugar de cuevas excavadas,
que se cuentan en gran número), permitiría entrar
en consideraciones hipotéticas, más ó menos autorizadas.
Los objetos que hemos mencionado fueron de'!.cubiertos, así como los restantes que aparecen
en las ilustraciones, en el grau salón de las co4
lumnas que desenterró el Sr. Gamio, en las inme
diaciones de la población de Chalchihuites.
La referida exploración fué iniciada por el Sr.
D. Jenaro García, Director del Museo, que empeñosamente trabaja por enriquecer el establecimiento. Las fotografías fueron tomadas por el Sr.
Antonio Cortés, del mismo Museo.

1

�it r,tt1Nbo

tLttSi'RA ho

F.L

~ru~mo rr.mmtA no

•

EXCURSIÓN AL PICO DF. ORI7ABA, ORC'AN17ArA P' R U' I GRUPO DE JÓVENF.S DE LA CIUDAD DEL MISMO NOMBRE.

LL Lnl Ll:. DE &lt;o.LA CHlHUAHLENSE) EN EL BL'CELL HALL, EL SÁBADO

5 DEL ACTLAL. ( INSTANTÁNEA HECI A CON I;AG1'ES. O PAl&lt;A 4-EL MUNDO ILUSTRADO&gt;.)

Los

Animales Tutelares en el Arte

La &lt;Tierra Baja&gt;, de Guimerá &lt;trá¡!ica, agreste y brava&gt;--tal h; sido

CÓKllOBA.-RUlNAS DE LA CASA MENÉNDEZ Y CIA.-INCENDIO OCURRIDO LA NOCHE DEL

29 n.- Nr· •·,,;:¡-,-,o~ DE 1908.- DEPARTAMENTO DE JIIAQUJNARIA
..._✓-

SRITA. MARÍA LUISA BRUIGAS, DE ORIZABA, QUE SOBRESALIÓ EN EL
CONCURSO DE SIMPATÍA.

ROSA

..

, L JB DE PATINADORES, RECIENTEMENTE ORGANIZADO EN ORIZA A
,--

CóRDOBA.-RUINAS DE LA CASA~MENÉNDEZ Y CI \.-INCENDIO OCURRIDO L\ NOCHE
DEL

29

DE NOVIEMBRE DE 1908. -COMERCIANTES EN CAFÉ Y TABACO,

Tú no ~abes lo que dices, viejo Gottlieb, exigiéndome que olvide á Rosa
y, con ella, mis mejores años, los días dichosos de mi vida en Viena!
Escucha la voz de tus recuerdos, vieja armazón de hombre¡ rememora tus
amores y confiesa después francamente que te estremeces aún pensando que,
á orillas del Danubio, te juraron a lguna vez eterno amor.
Mira: lué en Prater donde la conocí; en él donde la dije la primera palabra
de amor; en él paseamos felices y tranquilos; en él nos vimos por ú ltima vez,
sin que nunca, ni una sola diferencia, ni una sola siquiera ¿entiendes? empañara el cie 1o de nuestra pasión.
Han pasado los años, hemos estado lejos, muy lejos, el uno del otro. Ella
no recuerda esa vida de luz en que vivimo~ sin pensar en el mundo, cuando
los dos nos amábamos: ha dado su corazón; pero aun cuando todo lo olvide y
todo lo prostituya, no conseguirá borrar de mi mente los recuerdos, los dulces
recuerdos de mis amores. que son mí amor del presente.
Entiende, estúpido Gottlieb, que no me importa la actualidad, porque de
ella nada quiero¡ la vileza y la infamia del presente no han existido siempre
en su corazón; ella tiene, como tú, un pasado, y ese pasado, viejo judío, es de
pureza, de ternura y de amor.
Te ríes y me llamas visionario porque ella se ríe y me llama tonto; no han
sido, no, mis labios, los que la han anunciado este amor que la conservo. Sé

.

que e~ una estatua de carne y nada más; hue tod'J
Jo noble, grande y digno ha deia?arecido de su
corazón, y no la diría, como no la he dicho, ni
una palabra del fuego que aún arde en mí.
¿Para qué he de hablarla 5i me ha de contestar
un sarcasmo? Y aun cuando dijese que me ama
todavía, entiéndelo bien, Gottlieb, yo sé que no
deho, y por tanto, que no puedo mirarla.
Mira, viejo judío: somos en esta vida como el
viajero que camina por una senda escabrosa; no
podemos hacer todo el viaje de una sola jornada;
en los mo~entos de descanso, abandonamos el
cuerpo para que recobre nuevas fuerzas y consagramos el pensamiento á gozar, recordando los
placeres que alguna vez aspiramos, ó fraguando
los que alguna vez aspiraremos.
Tú, viejo avaro, gozas con el dinero que has
amontonado y con el que amontonarás.

;.:' ¿Por-qué ·no me~dejas gozará mí con el :recuerdo de mis pasados amores?
Cuando era pura medió su retrato, que todavía
conservo; ese es el que me sirve para no olvidar
sus facciones; mirándolo, creo ver á ella misma
bajo los melancólicos tilos del inolvidable Prater;
me parece que va á hablar como lo hacía entonces, que me sonríe dulce, muy dulcemente...... .
Ese es, Gottlieb, todo mi amor; nadie lo sabe
más que tú y ella; á nadie Je importa y no te importa decir: ¿por qué quieres impedírmelo?
Acuérdate de tu hija Abigail; piensa lo que sería de ti si te la arrebataran ó le la matara □, !Ah!
te estremeces y lloras; pues bien, mis recuerdos
son mi Abigail: ¡déjame con ellos!
OSCAR

WEBER,

concentrada por un cronista en tres
epítetos que son tres precio~os ha•
llazl!os del léxico- robusto drama democrático y montaraz, está dominado
por la visión del lobo, accesorio tírico
que en cada escena de esta obra a~oma su piel leonada, su husmeante hocico y su hirsuto mostacho. Es como
l:t rttbrica e~pecial de esta cre:ici6n
de arte: concisa de pasión, hecha á rudos toques de poesía, como á toscos
y valiente~ hachazos. Borrás nos la ha
traído de Cataluña como una flor áspera y bella.
El lobo, este animal tutelar de
toda la obra, aparece desde la narración de la lucha que so~tiene Manelik
con el perro salvaje, allá en la hondonada, bajo la soledad luminosa de
la~ estrellas. E~te relato es el fiero re{!alo de bodas que ha traído á Marta.
Luel!o el hosco animal es su alma
m;sma que ventea el ataque 'en la
cueva lúl!ubre y estúpida de su duda;
y desde el horrible a~ujero en que
revuelca su rabia sorda ve pasar la
presa ....... Entonces Seba~tián es el
lobo y Manelik es el mastín de fuer•
tes músculos que lo despedaza. Y el
barro obscuro de este hijo de los picachos se ilumina con un relámpago
de reivindicaciones- como el sebo se
convierte en luz, según la expresión
de Hu¡!o;-y el zafio pastor, el sometido, el burlado, tiene la noble grandeza del siervo que se rebela contra
\in feudalismo aun oprimente, de toda una clase
~ocia! ,:ue ya había abolido, desde "1 siglo XVI,
el derecho de pernada.
El drama todo está hecho de lobo y de montaña, está cortado á golpes secos y fuertes, como se
doma un pedernal. Tiene la médula del catalanismo que abre nuevas brechas con vigor brusco y
ioven, con un soplo de &lt;pueblo•, en el arte castellano señorial, clásico y católico.
Para realizar esta labor de ímpetu, Guimerá invocó, como signo propicio, la existencia del lobo
huraño y libre, que pasa por el rudo poema con
su andar rápido y artero y su espantoso hedor,
como el buey blanco y manso por las campiñas
de Vir¡!ilio. Es un nuevo animal tutelar de la literatura, como los perros alongados de los cuadros
del Veronés, como los gatos baudelereanos &lt;!'parecidos á lo espirit1;1al por lo misteriosos y sutiles&gt;,
como las albas criaturas que rasl(an los estanques
de Lugones, en sus jardines líricos v abstrusos
bajo su~ crepúsculos refinados de decadencia.
'
WtLH&amp;I-J,1 futSTtR,

�767

EL MUNDO ILUSTRADO

[TEE\71tf;\LE~ l~
:·: ..} ·.··:~.

...

..
público culto y desapa~ionado, va la famos:1 .-cla
que&gt;, entran los rencores persona!es y las enemistades; los representantes de un numero extraordinario de agencias teatrales, con sus correspondientes órganos de publicidad y, por fin, los intereses de un fortísimo grupo de banqueros que
tienen en la mano periódicos importantes. Cuenta el maestro anécdotas como esta: &lt;Cuando
se estrenó renovado, el teatro &lt;Re,!io&gt; de Turín y se 'quería dar la Tetralogía de Wagn1:r,
l,ubo muchos viajes y c:imbio febril de cartas y
telegramas con los editor_e•, que par~cían bien
dispuestos á hacer algo di1no d~ l~s circun~ta_ucias. Se formalizaron las negociaciones y v1111eron las cifras. El editor quiere i95,000 francos de
alquiler! Le preguntaron estupefactos por qué una
cifra tan alta. Y el otro explica: lQué necesidad
hay de recurrir á música de Wagner? Nosotros
debemos con~ervar el culto del gran arte nuestro
italiano· dar óperas de Wagner después de la
muerte de Verdi, sería un insulto á su memoria.
La razón es convincente: la cifra enorme de los
derechos, protectores de nuestro arte. Y á la viuda de Wagner, temerosa del gran obstáculo, el
editor dice: ¡Déjeme usted hacer, es ~ente que
puede pagar! ¡Yo busco el interés de usted! La
Tetralogía fué desechada por fuerza y se tuvo que
representar &lt;Aida&gt;. El homenaje á Verdi y el culto de nuestro arte se dieron, en fin, como buen
motivo para poner en escena la más réciente obra
de mi músico&gt;.
Siendo el propio maestro Leoncavallo_quien ha
dicho lo anterior, huelgan los comentanos.

CRONICA EXTRANJERA
Milán, Noviembre de 1908

Huelga de músicos.- Las casas editoras.Acusación del maestro Leoncavallo.
Lo músicos todos de las orquestas de estos teatros se han declarado en huel¡(a porque exigen
un aumento de paga que no se les ha podido conceder. Estos, como todos los profesionistas, empleados, etc., tienen instituida una sociedad mutualista, fundada con sólidas bases, con su mesa
directiva y sus estatutos. Los representantes son
abogados, socios de la liga en genera}, En la actual interesante temporada de Otono, todos los
teatros que están en trabajo (menos uno, el Manzoni) son explotados por la sociedad Suvini y
Zervoni, contra quien los músicos se han rebelado, al parecer injustamente. Las, dos partes contrarias se mantienen firmes, y asi se ven ahora en
Milán espectáculos nunca vistos: funciones de
ópera y opereta con piano solo, &lt;La Boheme&gt; y
«Carmen&gt; representándose en el D'Alverme en
tales condiciones y en esta temporada, la más seria de dicho teatro! Las dos primeras noches el
público rió y se divertió; pero ahora está justamente indignado. En los teatros de comedia y
opereta la cosa es más pasable, sobre todo en los
primeros, donde no es indispe_nsll:ble la orquesta.
En el Lírico se da la &lt;Turlupmcide&gt;, de Renato
Simoni una revista político-social de gran ingenio· pe~o de una sátira sangrientísima; el director
de ~rquesta toca el piano, y el segundo maestro
que dirige junto á él, á ca~a momento tiene que
dejar la batuta para empunar la tambora, que es
el instrumento que en la pieza acompaña los discursos de Gabriel D'Annunzio. Y no hay trazas
de conciliación, y la empresa tendrá que ceder,
pues á más de que los músicos han recibido votos de solidaridad de casi todas las orquestas de
Italia, los coristas y maquinistas han advertido
que se adherirán á la huelga en caso que sean
contratados músicos extraños.

A. C.B.

El ríllz'mn n alfo rn/,l' fos f:,cs ro- .,·r:dc;, .&lt;',1::&lt;l.',rn y Gabriel Esnn11rrfzar.

El lugar del combate.

Un encuentro reñido.

Campeon~to de f spada de Combate

En el camino por el que iban lamentando su
desgraciada suerte, encontraron un pobre gato que
maullaba,
Era, en verdad, un desgraciado, tan pobre como
ellos, pues no tenía más que la piel pelada sobre
sus huesos.
Si hubiera tenido pelos en la piel, sin duda no
hubiera sido tan miserable, seguramente no se le
verían los huesos,
Pero como no tenía pelos, y con su pobre piel
sobre los huesos, era, en verdad, un pobre gato.

~.-.;

~~

Si el cielo de noche
Me pongo á mirar,
Tantas luces y tanto silencio
Me dan qué pensar¡
Y, al ver cómo callan
Tierra, viento y mar,
Me parece que el mundo es un muerto
Que van á enterrar.
BALART

La eminente actriz Tina dí Lorenzo que nos
visiforá dentro de pocos días,

•

Luz'gj Caru,i, primer actor de la Compañia.
«Tina di Lorenzo&gt;.

Grupo de jueces y fíractores.

*••

Para que se pueda tener una idea del punto que
alcanza la parcialidad y hasta, el despohs~~ d;
los editores musicales, he aqui la declarac1on o
acusación que, especialmente contra_ la casa Ri;
cordi, hace el maestro Leoncavallo, informando a
un autor novel y que publica el periódico romano &lt;La Vita&gt;.-&lt;En la época actual (habla el
maestro), hay editores que dicen á los empresarios: ¿Quiere usted tal ópera? Bueno, no meopcngo; pero .... debe Vd. tomar esta otra de Fnlano.
Fulano es un músico de gran fama, como Vd . s.tbe; es mi músico sobre todo. ¿Quiere Vd. mú~ic_a
de Wagner? Muy bien; pero... ¿y nuestra mu,i-_
ca? Y la música italiana es siempre aquella de m,
maestro.
Agrega Leoncavallo que los editores imponen
condiciones como estas: Ustedes, empresancs, se
obligan á no dar, por ejemplo, óperas de Leouca
vallo, bajo pena de multa de ~lgunos miles de
francos. Con es'.e s·shma llegan a crear celebnd.1des á beneficio exclu~ivo de un solo artis!a y
grande daño de los l tros, porque el público ign0ra las buenas cosas de aqu!llos autores cuyas operas son muy deficientemente representadas. L~oncavallo sigue diciendo que aun cuando u~ maestro ha vencido las orimeras batallas, las dtficullades son infinitas, porque hay que pedir el j uid_o
del público y venir á Milán. Afirma que el ¡iublico de Milán es el meior de Italia y el más _inteligente, y que su juicio es infali~le. S~ co~qmsta
la fama en Milán ó no se conquista ¡amas. Pero
ílgrega que cuando se abre la &lt;Scala&gt;, á más del

L MARTES ocho de~los corrientes se efectuó,
en la elegante residencia del Sr. Teniente
Coron.e} D. Pablo Escandón, en la calle del
Puente de Al varado, la .-ponle&gt; final para decidir
el campeonato de espada de combate, en la ciudad
de México.
A las diez de la mañana se hallaban reunidos
en el jardín de la citada residencia, los caballeros que debían tomar parte en el torneo, y se procedió á sortear los lugares y á arreglar los «handicaps&gt;
Hecho esto, empezaron los asaltos, durante los
cuales los asaltantes mostraron gran de~treza y
habilidad. Fungieron de jefes de campo los señores ingeniero Daniel Garza, Rafael Cardeña y profesor Lucien Mérignac, quienes designaron, como
primeros tiradores, á los señores Gabriel Fernández Somellera, Gabriel Esnaurrízar y capitán de
fragata Cristóbal Gon.zález.
Hecha la declaración del jurado, se procedió á
entregar á los agraciados los premios de campeonato concedidos por el profesor Mérignac, consistentes en una medalla de oro al primer lugar, en
cuyo anverso se ve á un tirador de espada, y detrás de él una pareja de tiradores en un asalto;
en el reverso hay lugar para una inscripción alusiva. El segundo consistió en una medalla igual
á la anterior, con la sola diferencia de ser de plata; y el tercero, en un magnífico juego de espadas.
Terminados los asaltos, el señor Escandón invitó á los presentes á un exquisito &lt;lnnch-champagne&gt;, que se sirvió en el amplio y elega1;1te salón
comedor de la casa.
La fiesta dejó muy gratos recuerdos entre los
asistentes y ha constituido una página digna de
recordación en la historia de los deportes entre
nosotros.

E

*
Tesoro de los Pobres
una vez, ya no recuerdo en qué país,
HABÍA
dos pobres, tanto, que no poseían nada; pero

A. Falconí, actor de la Compañía
« Tina dí Lorenzo&gt;.

nada de nada.
No tenían pan que poner en la alacena, ni ala
cena eu que poner el pan.
No tenían casa para poner la alacena, ni terreno
donde construir una casa.
Teniendo casa, hubieran podido colocar la alacena.

*

En el centro, el Sr. Gabriel Fernández Somellera
[l er.lugar] á suderecha,el Sr. Gabriel Esnau- '
rrfzar, [29 lugar] y la izquierda el capitán de navío D. Cristóbal González.
Y si hubieran tenido alacena, seguramente que
en uno de cualquiera de sus rincones hubieran
encontrado un pedazo de pan.
Pero _como no tenían ni terreno, ni casa, ni alacena, m pan, eran verdaderamente pobres.
Lo que más echaban de menos, era hasta un poco de sidra.
Pero lo que hubieran preferido siempre no era
el pan, sino la casa.
Y aquellos pobres se consideraban más pobres
que nunca durante la noche de una gren fiesta
triste noche para ellos, solemne y al egre par~
otros que tenían fuego en la chimenea y la olia
puesta en la lumbre.

* * y se ayudan los unos á
Los pobres son buenos
los otros.
Los pobres de nuestro cuento regocijáronse al
encontrar el gato y no pensaron en comérselo·
por el contrario, le dieron un poco de tocino qu~
les habían dado á ellos por caridad,
El gato, después de haber comido, echó á andar
delante de ellos y los condujo á una vieja choza
abandonada.
Había en ella dos asientos y una chimenea según pudieron ver al entrar, merced á un ray~ de
luna que desapareció en seguida,
Y el gato desapareció con el rayo de luna.
Cuando se encontraron en tinieblas delante de
la chimenea negra, que la ausencia del fuego ha·
cía más negra todavía, dijeron:
-¡Ah, si tuviéramos aunque no fuera más que
algunos tizones .... Hace tanto frío!. ... Sería bueno pasar aquí la noche al lado del hogar contándonos historias.
'
De pronto, dos ascuas brillaron en el fondo del
hogar; h~rmosas ascuas amarillas como de oro.
Y el viejo se frotó ligeramente las manos diciendo á su mu.jer:
'
-¿Notas ese hermo~o calor?
-Sí que lo noto - respondió la vieja, y alargaba las manos hacia el fuego.
-Sopla un poco y él luego se avivará.
-No, respondió el marido-se acabará demasiado pronto.
Toda la noche estuvierqn al lado de la chimenea, con las manos extendidas hacia aquellas ascua~, que r_elucían co_mo dos luises y que seguían
ardiendo sin consumirse.
Y cuando llegó la mañana, los pobre:s que habían pasado satisfechos, sin frío, la noche, vieron ei:i el fondo de la chimenea al pobre gato que
los miraba con sus grandes ojos de oro.
Ent?nces comprendieron que el reflejo de aquellos o¡os era el fuego que los había calentado to.
da la noche,
Y el gato les dijo:
-&lt;La ilusión es el tesoro de los pobres&gt;,
J. R1

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL

o

PAPALOTE
A la distinguida Srila. Julia Iglesias Calderón.

pero vas pronto. No
dilates, porque tu papá
no tarda en lle,!ar y no
he echado todavía uin•
guna tortilla.
Así dijo doña Refu¡¡io
á su pequeño hijo Antolín al poner, en manos
de éste, doce centavos
para la compra de un
comal en la casa de tía
Pepa.
Antolín 1 único hijo de doña Refu¡(io, llegaba á
los nueve años sin haber podido gozar, á S\. antojo,
de los encantos con que suele brindarnos la existencia en esa época dulcísima que bien quisiéramos volver interminable. Su condición de hijo
único, que pudo para él ser ventajosísima, no lo
fué ni un segundo, pues aparte de que menudeaban sobre sus débiles espaldas los chicotazos que,
casi siempre sin motivo, le asestaba el vicioso de
su padre, y sobre su cabeza los muy fuertes y do•
lorosos pescozones de doña Refugio, Antolín, el
pobre Antolín, salía de la escuela, no para ir á
jugar como la mayor parte de los niños de s_u
edad y de su clase, sino pai:a ocuparse, ora en ir
por el maíz al mercado, ora en llenar de agua las
dos tinajas de la cocina tras largos y fatigosos via•
jes al río. Además, Antolín no podía, por seri:nuy
pobre, tener, como otros niños, ni trompos, m ca•
nicas, ni flecha.&lt;, ni papalotes, ni cerbatanas. Ra·
ras, muy raras veces caía en los bolsillos de su
rompílado pantalón alguna moneda de á centavo,
la cual era convertida casi instantáneamente por
el rapaz, en un merengue, en un bocadillo de ma•
mey ó en algún camotito de Santa Clara.
Pero un dulce cada ocho días es demasiado poco
placer para un niño. Y cuando desgranando maíz
para el cerdo y las gallinas de su ca~a, oía el po•
bre Antolín sobre su cabeza el zumbar de un papalote, alzaba los ojos, los clavaba tristemente
alegres en aquel objeto de stis ansias, y, sin poder
contenerse, en un arranque de entusiasmo infantil
se ponía de pie y gritaba jubiloso:
-¡Mira, mamá, qué papelote tan bonito!
Cuando Antc.lín recibió de manos de su madre
los doce centavos para la compra de un coma!,
corrió ligero á cumplir con su encomienda. Al
franquear la puerta de la casa de tía Pepa, detúvose, deslumbrado, ante una hilera de papalote~
nuevecitos que de la pared colgaban. ¡Qué bonitos!
Eran de pico y de gallardetes y tenían zumbadores por todos lados. Si él tu viera dinero para comprar uno, ¡qué gusto se daría empinándolo en el
patio de su casa, después de echar el agua y desgr.mar el maíz para el cerdo y las gallinas! Pero
esos papelotes debían de costar mucho . .. ..... lo
m•noi tres reale;¡ y ¿adónde cogía él tanto dinero?
M entras esto pen~aba, llegó de la calle un niño
d.:l v.:cindario aquel, y dijo con voz entrecortada
por la sofocación:
-¡Un papalote de á diez centavos!
Recibió el niño el papalote que pedía, y, tras
de pagarlo, salió sonriente delante de Antolín,
que le siguió, con melancólica mirada, hasta perderlo de vista, para quedar después mudo, inmóvil, embebecido en la contemplación de aquellos
armazones poligonales forrados de papel de varios y vivísimos colores. Y ¡qué baratos eran!
¡Diez centavos!. .. .. Pero diez centavos tampoco
los tenía. No, no los tenía. Porque los doce que
llevaba en la mano no eran suyos, sino para com•
prar el comal que su mamá le había encargado
con tanta urgencia. ¡Si él hubiera guardado los
centavos que le regalaba de vez en cuando su pa•
drino!. ..... ¡Tonto! ¿Por qué gastarlos en dulces
si los dulces se acababan tan pronto? Un papelote,
cuidándolo bien, duraba mucho. ¡Si él pudiera!. ..
Si su mamá no lo sobara, tomaría los doce centavos aquellos para comprar el papefole. Pero Jo
iban á sobar mucho .... Después de todo, una tunda más ¿qué importaría? ¿No le azotaban á cada
minuto, á cada sel(undo? Sí, se decidiría á todo.
Diez centavos para el papelote y los otros dos
para Cof!lprar hilo &lt;del diez&gt; en casa de tía Tules.
Faltaba la cola ...... Pues la cola la conseguirí'\
en las tiendas de ropa ó en algún basurero de la
orilla del río.
Fué sacado de sus imaginaciones por tía Pepa,
que, desde su buh,ca de cuero, le espiaba sin pestañear, temerosa de que fuera á cometerla alguna
travesura.
-¿Qué querías, hijito?
-Pues .... quería.. . .. -contestó Antolín indeciso;- quería ..... .
Después, cual empujado por mano misteriosa,
entró decidido y dijo con voz firme:
-Deme u.,té un papelote de á diez centavos.
Ufano por la posesión de aquella hermosa prenda, fuése á comprar el hilo &lt;del diez&gt; en casa de
tía Tules, en seguida á buscar trapos viejos para
hacer la cola, y media hora después, en un callejón muy próxin ,o á ~u ca~a y limitado en el t:X•
tn~mo sur _por el no1 .l\ut&lt;1Un, olvidado de sus
AS,

tristezas pasadas y sin pensar ni un momento en
sus desazones futuras, tenía muy empinado su
hermoso papalote, que zumbaba sin interrnp·
ción y movía majestuosa y acompasadamente la
cola. ¿Quién má~ feliz en aquellos instante~? Su
papelote estaba más alto que las palmas de la orilla
opuesta¡ n.ás alto que las torre~ de los templos¡
más alto, mucho más, que la más alta casuarina.
Y ¡qué bien corrían por el hilo, casi recto, hasta
lle¡(ar al fremlln , loi. corrMs que bajo la forma de
cir.:ulitos de papel le enviaba! Y ¡qué zumbido!..
Seguramente no había en todo el pueblo un pape•
lnte como el suyo.
Cansado de distraerse con los corren.&lt;, dió en
soltar el cabo del hilo, atado á una tablilla, y correr tras él hasta alcanzarle¡ pero desistió á poco
de esta suerte, porque una vez anduvo tan de pri-

Pepa supo que allí había estado "un muchachito
flaquito, de pantalón azul y camisa colorada," que
había comprado un p apelote de á diez centavos.
A juzgar por las señas, aquel muchacho no po•
día ser sino ~utolín.
Sin de~pedirse de tía Pepa, d oña Refugio se echó
á la calle, no sabit:ndo, de pronto, qué camino seguir. Mu y brevemente, sin embargo, dejó tal actitud, pues pudo ver, en dirección de su casa, un
pequeño papalote cuyo zumbar de colmena llegaba
hasta sus oídos, ensordecidos por el enojo.
-Allí ha de estar-pensó. - Y sin vacilar un
instante, tomó el rumbo señalado.
Antolín se había sei..tado muellemente sobre un
montoncito de verde grama. Olvidado allí de sus
angustias de todos los días¡ sin sentir el dolor de
los burujones y el ardor de los cardenales que Je

Una gran instalación torrificadora de cafe
•

*

Siendo México, como es, uno de los países productores de más
y de mejor café en el mundo, parecía extraño que no se hubiera
fundado en la República ningún establecimiento que se dedicara
exclusivamente á la preparación y torrificación del rico grano, cuya
aceptación universal asegura una fortuna para quien se dedique á
esa industria, que á la yez es relativamente fácil y muy remuneradora.
P ero existe, y desde hace muchos años, un establecimiento de esa
clase que está haciendo la fortuna de su propietario, quien con tesón ,v constancia ha procurado el constante mejoramiento de su
instala ".ión.
El año de 1880 fundó el r::ir. D. Benjamín Campa, en la ciudad
de Guanajuato, una casa cu_yo giro especial era la torrificación de
calé, haciendo uso de los procedimientos más modernos de que se
disponían en la época para esa industria.
Debido á la constancia y á las justas aspiraciones de su propietario, traducidas en una labor ímproba, la casa no sólo se ha conserrndo, sino que ha prosperado notablemente J' ha estado siempre á la altura de las primeras de su clase.
Actualmente toda la instalación está mo,-ida por electricidad; emplea á ciento cincuenta operarios, hombres y mujeres, y sus productos cuentan con general aceptación en todo el país, lo que está
probado por el hecho de ser la casa preferida por todos los principales hoteles y restaurants de la República.
Tiene el señor Campa especial cuidado en la selección de los
granos que emplean en su casa, y sólo usa café de primera clase,
de Uruapam y de los principales puntos productores de la costa
de Veracruz.
El lema de la casa es &lt;Siempre arriba&gt;, &lt;Siempre el mejor&gt;, y
no se economiza gasto, trabajo ó esfuerzo que tienda á que este lema sea llevado siempre con justicia á la vez que con orgullo.
Ha presentado el señor Campa los productos de su casa á varios concursos industriales, y guard.t, como recuerdo de ellos, dos
primeros premios, obtenidos uno en la exposición municipal de
lrapuato y el otro en el concurso ele las clases productoras de Guadalajara.
Han aumentado de tal manera los negocios de la casa, y sus productos han alcanzado tal circulación, que el seiior Campa se ha
visto en la necesidad de establecer una imprenta, montada con todos los adelantos del arte tipográfico, en gran escala, para responderá las necesidades de emp:1.que, despacho de negocios comerciales y propagandn . .8n esta imprenta se ejecutan los trabajos necesarios para la fábrica y apenas se da abasto pam. ellos.
La maquinaria r¡ue se emplea para la torrefacción del café, es de
origen alemán .Y de lo mejor que se conoce en su clase. La instalación ocup:t una casa. amrlia .v cómoda, ht marcada con el número
46, frente al Parque Porfirio Dfoz de la ciu(h1d ele Guanajuato, y,
aunque no tiene a pru-tado en e1 correo, ó a lg-u na otra seña especial,
es de tal manern conocida en toda la ciudad, que basta el nombre
de &lt;El Operario&gt; pimt o 11(' recib,1, con tod,t seguridad, cualquiera
comunicación que se le dirija.

Sr. Don Benjomln Campa. prnp1etarío de la ín~talncíón
&lt;El Operario&gt;.

Tenemos el gusto de acompañar á e::.tas líneas un I et1 ato del se
ñor Campa. en el que verán nuestros lectores las caracterí!:&gt;ticas de
un hombre trabajador y constante; sus rasgos revelan energía y laboriosidad, comprobadas por la fructífera labor ([UJ1 ha llerndo á
cabo desde la fundación de su casr1, labor que ha sido proYechosa.,
no sólo para su ciudad .r Estado, sino para hi industria_cafetera de
nuestro vaís.

Torrificadora qu~ se usa en
« El Operario&gt;.

sa y tan á saltos la tablilla aquella, que, para alcanzarla y evitar con ello que su papalote se cayera
al agua, vióse en la necesidad irnperio~a de arrojarse al río y sufrir muy serio y peligroso cha·
puzón.
Mientras tanto, doña Refugio, hecha un botafuego, iba de la cocina á la calle y de la calle á la
cocin?. ¿ En dónde diablos estaría Antolín? ¿Por
qué no regresaba todavía? ¡Muchacho maldecido!
¡ Ya se las pagaría todas junta; ! Y como si sintiera
la necesidad de golpear algo, ya daba un puntapié
á este mueble que la interrumpía el paso¡ ya em•
pujaba rabiosamente la puerta que un soplo de la
brisa había entrecerrado¡ ya azotaba, contra el fo.
gón ó contra el lavadP-ro, esta cuchara, ese moliuillo, aquella sartén ó cualquiera otro trasto de
la cocina.
El padre de Antolín llegó á las once en punto
pidiendo de almorzar.
- El almuerzo está, pero no hay tortillas-dijo
secamente doña Refugio.
-Entonces, ¿qué demonio~ has hecho en toda
la mañana?-repuso furiosamente el marido.
Frenética como nunca, salió inmediatamente
doña Refugio en busca de su hijo. En casa de tía

habían producido los últimos golpes de doña Refugio¡ descansando á más y mejor de las despeñaduras sufridas con tantos y tan frecuentes viajes
al río¡ sordo á los ruidos de la calle¡ ciego aun
para los transeúntes que pegaditos á él pasaban¡
ajeno, en fin, á todo lo que en torno de él ocurría,
contemplaba, verdaderamente embebecido, su papalote.
Doña Refugio pudo llegar hasta su hijo sin que
és te la sintiera y sin darle tiempo para que pu•
diera poner pies en polvorosa. Le sorprendió
cuando, ebrio de impresiones que jamás había sentido, que quizá ya nunca sentiría, escuchaba, embelesado, aquel zumbido intermitente que llegaba
hasta sus oídos como el aletear de los colibríes
que había visto tanta~ veces, mientras desgranaba
maíz en el patio de su casa, libar, sedientos y palpitantes, la dulce miel de los tulipanes y de los
floripondios de la cerca.
¡Pobrecito Antolín! Fué casi levantado en peso
por su madre¡ mas el dolor físico, que tan rudo
como inesperado ataque le produjo, fué nada para
la angustia que sintió cuando,abandonadoelhilo
de su hermoso papalote, caía éste lentamente, moviéndose de un lado á otro, como la cabeza de

También publicamos fotografías de los modelos {lo máquinas
que se usan en la casa para la torrefacción del café, modelos que,
como dijimos antes, proYienen de las principales fübricas de máquinas &lt;le Alemania, ~• que responden á las más recientes necesidades de los torrificadores y expendedores de café.
:=;
Nos es muy grato tener que citar ejemplos de laboriosidad, que
tanto honran á nue::.tro país, cc•mo el que nos ocupa, pues es seg·uro
qne de se~niir todos nuestros hombres de negocios por el mi1;mo
camino, dentro de poco tiempo todos los productos de nuestro rico
suelo, algunos de ·los cuales no han sido debidamente explotados
por falta de capitales ó de inteligencias, llegarán al g rado de desarrollo y de prosperichtd á que son acreedores, tiinto por el país ele
la tierra en el que han tenido la suert I dr, nacer, como por la
época que les tocó, tan llena de aclivillades v a -piraciones hacia
la perfección y el adelanto.

=

Ojalá que los demás hombres de empresa qu ' se hallan entre
nosotros, tomando ejemplo de los trabaja.dores como el señor
Campa, se dediquen á explotar las riquezas nat , les en que tanto
abunda nue~tro país, lo cual redundará tanto rn be .oficio de nuestra industria como en beneficio de ellos mismcs.
M aquinaría ellemana en uso en « El O¡•ernrío&gt;.

-

�p;L M U N UC I ll,UIH' K .\I JV

.

,..
•

'

,José Motos; arrendatario de Egisto, por
Ruiz H nos., Daniel Ruiz Diego¡ arrenda~·
tario de la Ri11conada, Lucas Elizalde, J ual1' ·
R. Orozco; como arrendatario del Caracol,
Jesús Re.v na hijo; como arrendatario de los
ranchos Porvenir ~' Sa,n Gonzalo, Miguel
Alba; como ar rendatarios de los r anchos La
L uz y T res Ríos, Tomás 8iquei ros; como
arrendatario de Providencia y Santa Hosalía, Eulogio Meléndez é hijo; como arrendatario de Tornillo y F lorida, Prisci liano
Rangel; como ar rendatario de Florencia,
Pedro Franco¡ como ar rendatario de fiucrte
de Alfalfa y Allende, por Cayetano ,) ustiniani, Ignacio J . J ustiniani¡ como arrendatar io de Venecia y La Au rora, Ignacio ,T.
J ustiniani ¡ como arren&lt;latario de San Al berto, por Juan S. P areja, Ignacio ,T. ,Justiniani;
como an endatario de Buenavista, por .José
Cordero, Ignacio J. J ustiniani; como arrendatario de la Glorieta, l\fatías Rod ríg·uez;
como arrendatario de Suerte Chica .r San
G regorio, Nicanor Salcido; por mí .r por
los parcioneros del rancho de l\1iramar,
Alejandro B. Córclo-rn; como arrendatitrio
de 8anta Cruz, Santa Elena y Santoña,
Leonardo Siqueiros H . ; corno arrendatario
de La Purísima y Ca lifornia, Leonardo B.
Córdova; por la hacienda del P ilar ,Y anexa$,
Praxedis de la Peña; por Agua Verde y
f-ianta María, Indalecio de la Peña; por ~an
Francisco y Santa Anita, Antonio Rivas¡
por el rancho del Compás, E. Velilla; por el
rancho del Carrizal, Bernardo Elizon&lt;lo;
por el rancho de San ,José, Donato Gutiérrez¡ pór la haciencfa de La Concha, Carlos
l\1ar tínez¡ como arrendatario de San Sebastián, Marcos An&lt;lrade¡ como al'l'endatario de L eocadius, Pedro Ba&lt;lillo; como
arrendatar io de la hacienda de Santa Rosa,
Benito Nog-ueira; por la sociedad :1gl'Ícola
Siller, Badillo y Andrade, Gonzfilo t&gt;iller;
como arrendatar io del rancho :Media Luna,
C. García; Fábrica de hilados y tejidos L a
Amistad, Prince, Torres y P rince; W. Balsiger, comerciante; comerciante Roque L ona; como agricu ltores y comerciantes, Ruiz
H nos.; como arrendatarios ele los s iguientes
ranchos: La Palma, P erú, Santa Fe, t\an
Agustín, L a P erla, Martínez Arauna y Cobián, P rudencio Cobián; como comerciante,
por José González Cuadra, Ama&lt;lo Pando; comerciante, Antonio R uiz L avín;
comerciante, Juan Salcedo; comerciante,
Dionisio González; por la hacienda de
Bilbao, Ulpiano R uiz Lavín; Fábrica de
jabón y aceite La Esperanza, J mm F .
Brittingham, gerente; Fábrica de Jabón
y aceite y Molino de Trigo'' La Alianza," Sociedad Anónima Limitada, p. p.
Hugo Francke, Bruno Harzer ; propie-

!

La Cuestión del NazaS
VOTO DE GRACIAS que los ribereños del RIO NAZAS elevaron
al Señor Presidente de la Repú·
blica, General Don Porfirio Díaz,
.al Señor Ministro de Comunica·
,dones y Obras Públicas, General
:Don Manuel González Cosío, y al
Jefe de la Comisión del Nazas, Señor Ingeniera Don J. Ramón de
Ibarrola, POR LA EXPEDICION
DEL REGLAMENTO DE 15 DE
.JUNIO DE 1895 para la distribución de las aguas del río Nazas,
desde la presa de San Fernando,
en el Estado de Durango, hasta la
presa de la Colonia, en el de Coahuila.

Al manifestará nuestro Primer ~Iagist rado los más expresivos votos ele agradecimiento por el inestimable beneticio que se
ha sen·iclo dispensarnos, asegurando de

toda expoliación nuestros derechos
á las aguas del Nazas legítimamente
adquiridos, debemos hacerlo ig·nalmente
1iarn con el señor ministro de Comun~ca?io-

nes ,, Obras PÍlblicas con el convencnrnento tl~ que á negocio tan arduo le ha_dedica&lt;1o su preferente atención, para satisfacer

los fueros de la justicia y salvar
cuantiosos intereses amenazados de
)"Uina, cuando ellos se habían creado
bajo el amparo de la ley y salvaguardia de la autoridad pública.
Y si deseamos hacer notar aquí, aunque
en nuestra insi(l'nificancia, la alta estima en
que tenemos l os empeñosos trabajos ~e
nuestro Gobierno en general, en notorio
beneficio de los antiguos agricultores de
esta comarca dP. la Laguna, debemos también enaltecer en nuestro ánimo, como un
acto de rigurosa justicia, los particula-

nos compete, después de haber sufrido t~1,1-

res desvelos y constantes afanes que
para llegar á conseguir este fin, tuvo que emprender el respetable s~ñor Ingeniero en Jefe de la Comisión Inspectora del río Nazas, siendo
nuestro convencimiento íntimo que
sólo algunos años de concienzuda
observación han podido venir á establecer con la contundente evidencia de l~s hechos, la verdad y justicia en que se basa el Reglamento de
aguas de quince del presente mes.
Testigos hemos sido de las tareas
que sobre sí se ha echado el s~~?r
Ingeniero en Jefe de la Com1S1on
Inspectora del Nazas; y si bien, lo repe-

·,tas expoliaciones por la poderosa co1!1pama
del Tlahualilo, d urante un larg.? penod? de

timos por nuestra insignificancia nada vald rá n{iestra manifestación, sí queremos

a ños. Obran, en esa Secreta~ia, ~ult1tud
de representaciones q ue los n ~eren?s. perjudicados hemos elev~do al senor m~n~st:º•
patent izándole la ruma á ~~1e. v1me10_
nuestras pr opiedades por la 1hm1tada a~1bición de aquella compañía que, subrepticiamente, obtuvo su concesión para aprovecharse de la mayor part.e de. la~ aguas
del Nazas, sin haber obtemclo s1qu1era los
b uenos resultados que de sn empresa se
prometía. Así, pues, como en otr as r repet idas veces hemos levantad~ nuestra voz
para pedir justicia y poner, a las_ cl~r_as, la
iniq uidad con que desde su prmc1p10. l~a
procedido la compañía, l~?Y que 1~ Justicia
ha tomado, en esta cuest1on, el as1e_n to que
le corresponde, no nos creemos d1spen_sy.dos del deber de eleva1: esta represcntac10;1
al ilustre Primer Magistrado de la Hapublica por el muy digno conducto de uste~,
p ara hacerle pr~s~nte nue,:tro agradecimiento por el dec1d1do empeno q~e ha pue~to al darnos su reglamento, Y as1 ~umphr

dejar escrito un voto de gracias para aquel funcionario, que con su
honorabilidad acostumbrada, y no
teniendo más punto de mira que la
verdad y la justicia, ha podido infor-

Señor Ministro de C;:imunicaciones .V Obras
Públicas:
L os que aba'jo firmamos, ribe reños del !'ÍO
1fazas, ante la honorabilidad é ilustración
·del señor ministro, compare~emo~ ~ expo.ner : q ue con fecha 15 deJumoprox1~o~asado el señor Presidente de la Repubhca
t uvo á bien expedir el Reglamento definitivo para la distribución de las aguas
del r ío Nazas, desde la presa de S. Fer~ando en el Estado de Durango, ha~ta la pre·sa 'a e la Colonia, en ~l de Coahu1l~, reglamento que inspirado en los mas sanos

·principio~ de justicia y especialmente en el respeto que se debe al derecho ajeno, ha puesto en salvo_ el que

con el más noble y elevado fm de su
alta misión, cual es el de dar á cada
uno lo que es suyo.

mar de la exactitud de los hechos al señor
Presidente de la República, para que el

nuevo Reglamento se base en el trivial principio de ser primero en derecho el que lo es en tiempo.
Ro(l'amos á Ud., señor ministro, se sirva
dar c;enta al señor P residente de la República con lo antes expuesto, bajo las protestas de nuestra más atenta consideración
_y respeto.
Ciudad Lerdo, Julio 20 de 1895.
Gilberto Ladn, Vega y García, Gutiénez S' Orozue, Apraiz Hermanos, Manuel
Oli ver, ,JeslÍs Re_yna, Velor y Echegarny,
Ladn ,v Rirns, por Yicente Can eón, ,TeslÍs
Torrero; Pedro Cancino Ruiz, poi· la hacienda de El Relámpago, Torres H nos. Y
Cía.; por el rancho de Solís, :Macario Sán-

chez Aguirre; por la haci;nda de_ Corona,
E. Sobrino; por José Mana Urrutia, Agustín P ámanes; por José González, J osé Arr~villaga; por la hacienda ~e Granada, 1?es1derio Meza; por la hacienda de Sohma,
Leonardo Sánchez Aguirre ; por el rancl~o
de El Tambor, Dolores F lores _Y Dano
Vásquez; Braulio Cárdenas, Fra?c1sco Galván; por la hacienda de E l H ormiguero, ~1.
Azuela Emilio A. Zambrano, J. E. 11oJar ;
por la hacienda de San Antonio del ~~'ot~,
Andrés Eppen, Garza Pedraza,_ Ep1farno
I (l'lesias· por el r ancho del Alam1to, Albert; Gardía; por el rancho de X ue~o León,
Agustín de la P eña; por la hacienda de
Santo Niño, A lberto Cancino; por la ha-

cienda de Dolores y anexas, F. Galván; por la hacienda de San _Lorenzo,
Ezequiel Ortiz; por la hacienda de
Vildózala, Víctor Delissalde; por la
hacienda de San José de los Alamos,
Albino Santos Coy; por el rancho de
Santa Brígida, Antonio García; por
el lote Chicago, Enrique Garza; por
el rancho de Santo Tomás, Jesús
Garza García; por el rancho de Santa
Catarina, Jesús Sánchez Jurado; por
la hacienda de San Marcos, Pablo
V. Fernández; por Yucatá_n, Guadalupe G. Nuncio; por mi rancho de
Candelaria, C. Herrera; por la Candelaria Regalado, Néstor Vargas;
por la hacienda de Yucatán, Se~astián Sifuentes Rivera; por Franc1sco
Madero, Atanasio González, Francisco l. Madero; por la hacienda del
Sacramento, por R. R Lujá,n, Jesús_,E.
Luján; por L uján y P_eña, J esus E . L u1an,

Juan Acuña,Aurebo Corral;por Gurza Hnos., V entura G. Sarabia; po_r
p. Guillermo Purcell, J. Holschne1der; por la Glorieta, Laguneta del
Carmen y Cinta de la Canoa, ~A. Benavides; como arrendatar•?
de Buenavista y Menfis, Benav1des y Díaz de León; arrendatario
de Santa Ana, Viesca Arizpe Hnos.;
por p. Luis S. de Aguay~, E. ~rnelas Jesús Jiménez, A. Fanas, Miguel
G;nzález Fierro, A. Medellín, Is'
.
mael Sifuentes;
como arrend atar10
de La Carolina, B. Elozua; por el
rancho Panamá, Justino Horner, Fábrica L a Favorita, Stephens Y Cía. i como
arrendatario de la hacienda de Santa
Lucía, por Juan Bandres, José Aguacite; por E l Jaboncillo, J osr Antonio Ste-

tarios de la hacienda de Santa Teresa, Sucesores de Hernández Hermanos; como comerciantes, Sucesores
de Hernández H nos.; por La Copsta,ncia,
Fábrica de hilados y tejidos de Lms Ve,yán
y Cía., P edro A ivarez; como comerciautes,
L aureano Arruza y Uía.; como comerciantes, Hugues y P inonceli, Federico .Me'nghdehel; como comerciante, Feliciano Chabot; Doctor Antonio Lofler, J esé Sariñana¡
como propietario de las haciendas Las Leocadias, Jaboncillo y Alamito, Jesús Calderón; Federico Ritter, dueño de las

haciendas de Bolívar, San Ignacio y
Santa Lucía, P r axedis de la Peña, F rnmencio F uentes, Francisco Madero.
Nada prueba mejor el valor moral ele los
«ribereños de abajo&gt; que el anterior documento, cuya publicación ha hecho necesaria
la actitud insolente con que los mismos ribereños han querido apoyar sus inicuns
p retensiones al despojo. Como se ha visto,
los mismos señores Madero, Gurza y Viesca .Y socios, que después de la atentator ia
disposición del Ministro Molina ~· por ella
alentados, se ban lanzado á discuti r .Y á incr iminar el actual Reglamento vigente, son
los mismos que hace algunos años declara-

nes · como arrendatario de E l Relámpago,
Cat~rino Navarro; como arr endatario ~e
La Esmeralda, Garzón Hnos.; arrendatario
Fermín González;, ar rendatadel RefuO'iO
.,
,
A
t'
rio de la Reforma y Nuevo Leon, Agus rn
de la Peña· arrendatario del Recuerdo, por
'
,
Félix Ramírez,
Roberto Ram1rez¡
arrendatar io de Suerte G rande, Roberto Duguy,
Jesús Pámenes; arrendatario de Hidalgo,

'

ban e!&gt;e mismo Reg-lam:'1.to 4-Í! spiraclo rn
los mñs ~anos pr incipios de ju~ticia .r espl'cialmente en el respeto que se debe al
derecho ajeno», á e!-\e mismo derecho a'jeno &lt;.:ontra el cunl se co11spira ho,Y, con un
impudor sólo comparnble á una ambición
&amp;in eserúpulos ni n·spetos.
Hi en 18H-) afirmHban los· exprPsados r ib1'reíios fJ ue el Re,u-lamento vigeute asegurnb,t «de toda expolinción sus derechos tí
las 111_ruas del río Nazas», lcon qué cara se
atrernn hoy :í pretender la moditicación de
t&gt;se Rcghunento que tantos beneficios les
procu , a .\' que defiende sus derechos como
un:t inexpugmtble ciududela?
t Por qué !,i entonc&lt;'s reconocían «los empeíiosos trabajos del Gobierno general y los
particulares &lt;les,·elos y constantes afanes
del Ingeniero en ,Jefe de ht Uomisión InsJH'dora del Nazas~, t ilthw hoy la obra del
Gubirr no de injusta .Y deficiente y clespre&lt;:i;m, en todos los tonos de la ironía, la obra

del señor I barrola que tan calurosamente
elogiaron1
¿Por qué si aseguran que el actual Reglamento vigente se basa &lt;en el trivial
principio de ser el primero en derecho el
que lo es en tiempo&gt;, se niegan hoy á reconocer los derechos antiguos y primordiales de los ribereños de la. región alta1
¿Y qué nombre merecen los que niegan
lo asegurado bajo su firma, y desconocen
sns propias palabras, .r atropellan sus declaraciones, y aseveran hoy una cosa perfectamente contraria á la que afirmaron
ªJ'ed ..... .
Por liviana que sea la conciencia de los
ribereños de abajo, en ella debe existir un
último resto de pudor. El dará, á quienes de tal manera atropellan el derecho que
antes reconocían bajo su firma, la respuesta dura y justiciera q ue sólo un exceso de
consiclernción, quizás inmerecida, puede
impedir pronunciar .... . .

S. M. el Rey D. Alfonso XIII concede,
á una negociación mexicana, el
derecho de poder usar su escudo
UN CASO UNICO EN LA HISTORIA DE NUESTRA
INDUSTRIA NACIONAL
Cuando un gobierno es honorable, fuerte y prestig-ioso; cuando lfls instituciones ele
un país están aceptadas y sólidamente apoyadas por el pueblo; cuando, por último,
hay una. nación que, firme y ampliamente,
se abre paso entre el núcleo respetable y
respetado de las demás naciones, puede decirse que ese gobierno .Y ese país tienen
la más completa de las garantías para su
propio desarrollo y engrandecimiento.
Eso ha sucedido con nuestra patria, con
esta Nación mexicana que, del estado caótico en que se hallaba a.ver, ha surg·ido esplendente y poderosa, para formar parte,
ocupando lugar distinguido, en el .congreso
de los primeros países del m unao.E l prestigio y honorabilidad de nuestro
Gobierno han t raído, como fatal consecuencia, el adelanto y el resurgimiento ele todas las energías vivas de su suelo y de sus
hijos. L as buenas relaciones de amistad que
cu lt iva con los demás gobiernos han se.r vido para que éstos no dejen pasar por alto la ocasión de distinguir y premiar los
t rabajos y la ¡nteligencia de los buenos mexicanos; y así es como vemos, con ha.lag·adora frecuencia, que lo mismo Francia .r
Alemania, España y los Estados Unidos,
rinden á México inequívocas mue!;tras de
estimación y respeto.
iQueréis una pr ueba rde esto últ imo?
iqueréis palpar la verdad de nuestro aserto1 Para ello os basta con fijaros en el último acto público del Gobierno español, en
esa prueba elocuentísima de la estimación
y preferencia con que siempre se distingue
á lo que tiene merecimiento y propio ,·aler.
Esa prueba, única en la historia de la industria mexicana, consiste en el amplio derecho que S. M. el Rey Don Alfonso XIII

ha concedido á la cervecería «Cuauhtemoc&gt;
para que esta negociación haga uso del escudo de la Casa Real de Madrid en todas
sus marcas, t imbres. etiquetas y cuantos
muebles ú objetos aproveche en uso propio. Esa única distinción, abstra_yéndose
de las muchas y si~nificativas que la cervecería. ha recibido, basta para pregonar
muy alto el crédito y la importancia de la
g ran fábrica de Monterre_y. Los mexicanos
debemos estar complacidos con esa distinción tan alta y merecida.
,
Razón hubo para elhl., pues la cervecería
«Cuau htemoc», dedicada solamente al trabajo y á engrandecer el crédito de las industrias nacionales, es el Yi vo ejemplo de, lo
que rnlen la perseverancia .r la inteligencia consagradas á una causa noble: la cat'lsa
del t rabajo.
Hemos dicho lo anterior á propósito de
lo c¡ue hemos visto en las calles de México:
que los carros repartidores de la cervecería
«Cuaubtemoc» ostentan, con legítima .satisfacción por parte de sus dueños, el hermoso escudo de la Casa Real de Don Alfonso. Son los únicos carros, no sólo en
~léxico, sino en toda la República, que pregonan públicamente tan honrosa distinción.
La cervecería sabe corresponder lealmente, y por su parte da pruebas á diario
de su estimación .Y consideración afectuosa hacia la colonia española, que es tan honorable y digna de respeto. Las buenas Telaciones que existen entre esa colonia y la
cervecería descansan sobre base lirme, y
nada habrá que pueda destruirlas ni entibiarlas.
.
Cuando las amistades son sinceras y sólidas, sus lazos son inquebrantables.

�7&lt;H)

EL MUNDO ILUSTRADO
l!lL ~lUl'\Dv ILUSTRADO

Nuestros Concursos ·
Habíamos dejado sin publicar el resultado del
décimocuarto concurso, ó sea el de las siluetas
de edificios, porque teníamos el proyecto de re•
formar completamente el plan de dichos concur•
sos.
Al de las siluetas de edificios no recibimos ninguna solución exacta. La más aproximada fué la
de la señora María G. de Treviño, de Monterrey,
cuya lista contenía los nombres de los siguientes
edificios: monumento á D. Manuel María Contreras; catedral de Guadalajara¡ monumento á Carlos IV, en México; capilla en el cerro de Las
Campanas, donde fué fusilado Maximiliano; edificio de la compañía Sínger en Nueva York; casa que habitó el cura Hidalgo en Dolores; abadía
de Westminster en Londres.
Esa lista sólo tenía un error, pues la primera
silueta es de la Torre de Londres y no del monumento á Contreras.
La lista remitida por el Sr. J. Porras Ugarte, de
c. Camargo, contenía dós errores, pues confundía
la catedral de Guadalajara con la iglesia del San•
to Sepulcro, y la abadía de Westminster con el
edificio dd &lt;World&gt; en Nueva York.
La tercera soh1ción, que fué enviada por la señorita María Núñez, de Puebla, contenía igualmente dos errores, pues confundía los dos prime•

Los monteros a/ú,tándose para la cace,ía imptr,al.

· h I·¡eo rl,. I E tnf)era dor Francisto Jo.sé.
Bnnq1tPle en Chnpuff,-pec e" honn~ rlel Jtl

ros edificios.
A estas personas corresponden los premios ofrecidos.
Hemos resuelto, como dijimos ya, reformar ra•
dicalmente l as bases de nuestros concursos. Muchas de nuestras lectoras nos han indicado que,
siendo muy grande el número de concursantes,
tres premios, por más que sean siempre artísticos
y valiosos, son muy pocos. Desearían que fuese
siempre mayor el número de recompensas, con el
fin de que pocas veces hubiera necesidad de sor•
tear los premios, como ha acontecido ya en dos
ocasiones distintas. Teniendo en cuenta esas jus•
tas razones, hemos pensado hacer un concurso
mensual en vez de hacer uno semanario.
Así es que, en lo sucesivo, haremos, exclusivamente para nuestras lectoras, á partir de Enero
próximo, un concurso mensual, en el que distribuiremos diez premios, todos ellos artísticos Y
elegantes, propios para señoras. En esta misma
página publicamos la fotografía de un lote de
premios que hemos comprado en la Joyería &lt;La
Esmeralda&gt;, y del que se tomarán los premios
pira el primer concurso, que se anunciará en el

Las jauríus u,adus en la cact'ría imperiul.

(FOTS. THOMPS01'1 ESPECIAU:S PARA &lt;EL MUNDO ILUSTRADO&gt;).

Lote de ohsequios para /o.s participante.&lt; en nu?siros conc11r.&lt;o.&lt;.

mes próximo.
Fuera de estos concursos, que serán
exclusivamente destinados á nuestras
l e:toras, tenemos en proyecto, para
el próximo año, concursos trimestrales, literarios, artísticos, deportivos,
etc., para los cuales destinaremos can•
tidades en numerario.
y ya q ne de reformar hablamos,
podemos anunciar á nuestros lectores
que el año próximo sufrirá «El Mundo Ilustrado&gt; grandes mejoras, que
indudablemente agra~arán á nues•
tros lectores. Tratamos de modernizar este semanario lo más posible,
poniéndole á la altura de los últi•
mos adelantos del periodismo sema•
nario en Europa y Estados Unidos.

una persona que niega ó desaprueba, mientras la cola, hacia
adelante y ascendiendo por su extremo libre, ondulaba perezosamente, cual si diera un triste adiós al desventurado niño
que la había sacado de entre la basura para hacerla vivir, por
unos instantes, en el cielo.
Antolín. magullado por los golpes de su madre, no podía incorporarse de la cama al día siguiente. Dolíanle horriblemente
los brazos y las piernas. Sin embargo, urgidc por doña Refugio, habría salido aquella mañana al mercado, á no ser rodos ó tres muy visibles cardenales que cruzaban el rostro
del pobre niño, pues por primera vez temió doña Refugio a J
"qué dirán," y por primera vez también sintió en su espíritu
algo parecido al remordimiento.
A medida que transcurrían las horas, el malestar de Antolín aumentaba. En la tarde, cuando su madre se llegó hasfa él
por ver si era posible que fuera por el maíz, le halló ardiendo
en calentura. Su rostro había enrojecido notablemente, y en
el sitio de los cardenales adquiría, poco á poco, un tinte amorata~
·
Doña Refugio cavilaba. ¿Sería por la terrible felpa ó sería
por el chapuzón aquella calentura? ¡Dios mío!. ...... ¿P.ira
qué castigará su hijo tan cruelmente?
Y la cara seria, muy seria, y la mirada reveladora de la angustia nacida del remordimiento; doña Refugio no paraba en
la cocina, pues de continuo abandonabas ns faenas para llegarse hasta el desmantelado lecho de su hijo.
p.,, •1&lt;.a n perial de caza- El suceso más nolublt: de /u lemµo, uda.
Varias veces mandó llamar al médico sin resultado. ¡Dios
en la corte del Káiser.
mío! Y la fiebre crecía y Antolín deliraba. Un delirio alegre
(FOT. THOMPSON, ESPECIAL PAl'A &lt;EL MUNDO ILUSTRID01),
unas veces; triste, muy triste otras. De vez en cuando, entre
las horripilaciones que parecían querer desbaratar el endeble
cuerpo del niño, un puchero contraía sus labios de color de sangre, y ,·Jr sus quemantes mejillas corrían lenta, muy lentamente gruesas y pesadas lágrimas. Otras veces su boca sonreía con sonrisa de cielo, y, presa el enfermito de un dulcísimo espasmo de placer, decía señalando hacia arriba con temblorosa mano:
-¡Mira, mamá, qué papelotes tan bonito!
A falta de médico, caritativas vecinas encargáronse de prescribir á Antolín cuanto de buena fe creyeron conveniente para lograr la salvación del niño. Pero todo f ué
inútil. Antolín murió, murió al amanecer del día siguiente, delirando con su her·
moso papalote. Y como al morir llorara, en su carita de niño infortunado quedó pintado el triste y dolorido gesto que precede al sollozo.
El padre de Antolín, idiotizado por el alcohol, no vertió ni una lágrima¡ doña
Refugio, sí: doña Refugio lloró mucho, mucho ....
Y todavía hoy, después de largos años, cuando la madre de Antolín, anciana y
sola, oye sonar sobre su cabeza blanca el zumbar de un papalote, siente en su cora•
zón angustia inmensa, y de sus ojos, moribundos por la vejez, brotan lá¡(rimas de
amor y de remordimiento que se estancan y se evaporan en el dédalo de arrugas
de sus mejillas.
Un soplo de la brisa entra en el patio y cruza suspirando por entre los tuliraues
y los floripondios de la cerca.
Y el papalote sigue zumbando.... zumbando ...
CtETO FERNANDEZ.

¡,. i.-!.-Jt (.'/ J)' 111, g r lé, lltl/1•1 ,",C Vc.'ll á ,., P' ,nce.-..a Cecilia Y á
los príncipes Augusto Guillermo y Osear Joaquín.

1111p11

L•~· , u~L" í~1

(FOT. THOMPSON, ESPECIAL PARA «EL MUNDO ILUSTRADO&gt;).

00
EL CENTENARIO DE BAUMIER

Aspecto del salón del Casino Español, durante el hanquelc ofrecid" á B ?rrás el miércoles último.

A:aba de ef~ctuar, e en la ciudad de
Valmondois el ce11te ario de Honoré Daumier. Nacido en Marsella en 1808 el gran
caricaturista vivió mucho tiempo en Valmondois y alll murió en 1879, en una modesta casuca que él quer!ll entrañablemente. Gracias á la iniciativa de algunos amigos y numerosos admiradores de
Daumier, su busto fué erigido e1, la plaza
de ta población. La ceremonia ael centenario, aunque oficial, fué, sobretodo, una
manif .,~tación arttstica, concebida y llevada á cabo por artistas.

.. .,...

.•

---- -

j .

--. -

INSTANTÁNEA TOMADA CON MAGN!!SD PARA «EL .MUNDO ILUSTRADC&gt;.

El Emperador Guillermo observci el ZP¡&gt;pelin, á bordo del vapor
&lt;Reina Carlota&gt;,

El dirigible Ze¡,f)eli,;. lí.,fo pnra ascender llevando á bordJ al
príncipe Tteredero de Alemania,

(FOTS. THOMPSON, ESPECIAUS PAM &lt;EL MUNDO ILUSTRADO&gt;.)

�7it

EL MUNDO ILUSTRADO

El-ENIGMA
Novela por J. Berr de Turiqtte

llu11tracione&amp; de Lillo. ·

Traducida especialmente para "El Mundo I u, trado"
(CONTINUA)

-Mi Lucy, mi querida Lucy, ile juro que usted
~t:rá mi esposa! Y aun cuando yo no tuviera más
que lo necesario para hacerla vivir en un cuarto
de sexto piso, no me sometería á la voluntad de
mis padres .... Mas ahora dependo de ellos¡ si
desobedezco, me quitan todos los medios de subsistencia .... y tampoco puedo hacer que usted
carezca de tod.J.
- Y aun cuando tu viera que hacerla vivir en un
cuarto de sexto piso, no vacilaría en pasarme del
consentimiento de mi padre. Mas dependo de él.
Y si, á pesar de su prohibición, me caso con usted ahora, me quitará los medios de vivir. No podría, de ningún modo, dejar á usted sin lo necesario.
Lucy no se rendía á este argumento.
-¡Pero si mis padres son ricos! Y, además, me
quieren. ¡Harán todo lo posible por hacerme fe.
liz! ¡Su dinero será nuestro!
Máximo se encontraba al pie de la escalinata.
- No puedo aceptarlo-murmuró.
Luego, en un arranque de ternura:
-Sí, quiero á usted sin recibir nada de ellos.....
y esto len¡(o derecho de hacerlo . ..... ¡y lo haré!
Mas, por ahora, mis padres no consienten que me
case con usted sin dote. Y yo no tengo nada mío,
¿usted comprende ...... ?
Lucy se pasó la mano por la frente.
-No, no comprendo ....... ¡Siento volverme
loca!
-Pero será preciso que cedan ....... Y cuando
regrese yo de este viaje ....
-¡Ah! ¿usted se marcha?-dijo Lucy dolorosamente.
Teresa creyó un deber acudir en ayuda de su
hermano.
-Mis padres exigen que Máximo se aleje por
algún tiempo ..... .
-¿Para ol vidarme't
-Así lo creen. Pero cuando regrese y que se
convenzan de la persistencia de mi amor ....
- ¡Oh! sí, estoy muy cierta de que cederánafirmó Teresa. Por lo demás, allí estaré yo, durante su ausencia, para abogar por su causa y la
tu ya. ¡Oh! ¡esto es indudable! ¡Los conozco y sé que
acabarán por enternecerse! Y l11ego, lodo cambiará. ¡Quién sabe! Cuando Máximo regrese, los
obstáculos para el casamiento tal vez habrán desaparecido por sí mismos.
-¡Los obstáculos ..... ! pero ¿qué obstáculos?
-No sé qué negocios de azúcar-dijo Teresa
turbada.
Luego, asustada de haber dicho demasiado:
-Tú no comprendes nada de eso, lo mismo que
yo ......
Lucy suspiró.
-Y... ¿parte usted pronto?-preguntó á Máximo.
-Sí. Mis padres me hicieron prometerles que
no volvería aquí. Pero la idea de expatriarme sin
volverla á ver ..... . ¡Oh, Lucy! Yo ..... .
A su vez, Máximo no lograba dominarse¡ las
palabras se le anudaban en la garganta.
Los dos jóvenes, dominados por invencible
emoción, fueron á caer sollozando el uno en brazos del otro.
Teresa, atenta á los ruidos del exterior, tuvo
miedo de que alguien entrase.
-Van á venir, Máximo. ¡Partamos!
Pero Lucy se había ya calmado.
- ¡Oh! pueden venir! Ya lo ves, estoy tranquila ...... muy tranquila. Y mis padres, á quienes
hubiera querido dar 1.a sorpresa de un casamiento que les hubiera llenado de gozo, no se darán,
j,1más, cuenta de mi .... ( sonrió tristemente) de
mi decepción.
-Y, como hablando consigo misma, añadió:
-iA.h! ¡qué bien hice en no decirles nada! Les

causaría hoy más pe•ar que á mí, puesto q11e, se•
¡!Ún parece, ellos sou á los que no quieren por
p:irientes.
Teresa hizo seña á Máximo para indicarle qnc
era hora de retirarse.
-Al menos á ti, Teresa, vol veré á verte, ¿no rs
verdad?
-Sí. . . .. . sí. .... nos arreglaremos para el lo,
dijo Teresa un poco turbada.
-¡Eu qué tono dices esto! Pero ¿acaso mis padres han cometido un crimen?
Teresa, á su vez, se sentía ya sin fuerza~.
-No ...... Estoy segura de que no hay nada.... .
Pero tú sabes ..... cuando las gentes están en los
negocios .... .
Se oían paso~ en el jardín; había que dar término á la entrevista.
-¡Pronto! ¡Pronto! Alguien viene-dijo Teresa
á su hermano.
El joven quiso, por última vez, tomar la mano
de Lucy y depositar en ella un beso.
Ella le detuvo con un gesto.
-¡Adiós, Máximo!
-No, hasta la vista-replicó éste. Tengo fe en
el porvenir¡ le respondo á usted de que nos casaremos.
Pero el final de su frase se perdió.
Ya Teresa le había arrastrado tras ella.
Lucy, sola, permaneció uu instante como aturdida. Le parecía que ac:ibaba de tener una pesadilla. Le fué necesario un verdadero esfuerzo de
voluntad para confirmarse que se encontraba en
plena realidad.
Olvidaba, por otra parte, completamente el
desgarramiento de su propio corazón, para no
pensar sino en sus padres. ó, más bien, en su padre. ¿De qué podía ser culpable? Recordaba esta
frase lanzada por Teresa: &lt;Aun cuando el señor
y la señora Le Quesnel hubieran sido siempre
pobres, ante las súplicas de Máximo, mis padres
hubieran consentido de todos modos ...... &gt; ¿Era,
pues, su fortuna lo que se les reprochaba'? ¿Habría sido mal adquirida? Pero no: jesta suposición
era imposible! El señor Le Quesnel se habíamostrado siempre, ante su hija, tan recto, tan escrupuloso. Así es que se rebelaba ante esa acusación
estúpida, cobarde, pues que no se habían atrevido á formularla claramente.
Lucy se levantó vivamente hacia la reja, creyendo ver todavía allí á Máximo y á Teresa pa·
ra gritarles: «¡Es falso, es falso! ¡Mi padre es el
hombre más honrado del mundo!&gt;
Fué justamente al señor Le Quesnel á quien vió.
Llegaba en esos momentos con su esposa y Ri·
cardo.
Si hubiera estado solo, Lucy habría corrido
instintivamente á arrojarse á su cuello y probar·
le, cubriéndole de caricias, que no dudaba de él.
Pero la presencia de un extraño detuvo este impulso suyo. Y como todavía tenía los ojos enro·
jecidos y temía que lo pudieran advertir, prefirió
subir á su recámara, dejando, para más tarde, una
manifestación de ternura en la que veía ella algo
como una reparación.

VIII
Ricardo, en el jardín, acababa de terminar su
investigación preparatoria.
En su opinión, hasta estar mejor informado
cuando menos, el ayudante del jardinero, el co·
chero, la cocinera y la recamarera no eran culpa·
bles. El criado era el único sobre quien recaían
sus sospechas.
Sin embargo, la señora Le Quesnel se negaba á
admitir que fuese culpable.

-Figúrese usted, mi querido ~eñor, que Pedro
ha envejecido á nuestro servicio, que está en
nuestr.1 casa desde hace veinte años, y que, repetidas veces, nos ha dado pruebas de la más ah•
soluta devoción.
Pero el procurador no cambiaba de idea.
-Veamos. Razonemos, señora. Acabamos de
entrar en la bodega. ¿Y r¡ué hemos encontrad"
contra la pared en que estaban colocadas, según
dice usted, las botellas en cuestión? Esta bolsa de
tabaco que usted reconoce que pertenece á su
criado.
-Pero Pedro-replicó la señora Le Quesnelpuede haber tenido veinte razones para bajar á la
bod,?ga.
Ricardo contestó:
-A la primera bodega, sí. Pero, si he compren·
dido bien las explicaciones de usted, no pudo
haber entrado á la segunda, que es la del vino de
que se trata, porque, según los recuerdos de usted, que me han parecido particularmente preci·
sos, no ha tenido ocasión de hacer subir este vino
desde hace una semana.
-Pero ese objeto pudo haber caído-de su bolsa
desde hace algún tiempo.
·
-Imposible¡ el tabaco está fresco.
-¿Sin duda por la humedad de la bodega?
-No, porque si el tabaco hubiera permanecido
en la bodega desde hace varios días, tendría olor
de moho, y no lo tiene.
Pero el señor Le Quesnel no parecía estar ple·
namente convencido aún.
Ricardo añadió:
-Por lo demás, nada será más sencillo que to·
mar informes de la tienda de la población. El ten·
dero nos dirá si el criado fué ayer 6 esta mañana
á llenar la bolsa.
La señora Le Quesnel tuvo, entonces, un gesto
de espanto.
-¡Oh, no, se lo ruego! Esperemos todavía an·
tes de hacer pesar públicamente nuestras s~spechas sobre este viejo criado.
Ricardo no insistió.
-Sea. ¿Quién nos dice que no lo confesará él
mismo dentro de un momento?
La señora Le Quesnel alzó los brazos al cielo.
Trat~ba de c?mprender por qué Pedro, que era la
sobriedad misma, había cometido ese robo.
¿Se te~ía el derecho, sin mayores pruebas, de
acusar asi á un hombre cuya probidad, hasta ese
momento, era tan manifiestamente cierta?
A eso el procurador contestó que, si acusaba
á Pedro, no pretendía condenarlo todavía. Ese
objeto, en todo caso, habría podido serle robado
y nada probaba aún que el verdadero ladrón n~
lo hu~iera perdido en ese lugar, ó no lo hubiera
depositado allí expresamente para despistar. Todo era posible, Quizás el culpable sería al fin de
cuen~as, ~lguien en quien no se habí¡ pensa¡:!o.
La historia de las investigaciones actuales era
fértil en sorpresas de ese género, Recordó tma
vieja _pieza de teaJro en la cual se encontraba que
el crimen se habia cometido por el juez mismo
en un acceso de sonambulismo.
-¿Quién sabe-dijo riendo al señor Le Quesnel- si usted no es sonámbulo también, y si, sin
darse cuenta de ello, no ha ido en la noche á dar
una vuelta á su bodega? Creame: á veces se va
tras una pista, pensando que se instruye el asunto más sencillo del mundo, y después de muchos
rodeos .... ¡queda uno estupefacto de lo que se
llega á descubrir!
-Entonces ¿qué va usted á hacer ahora?-preguntó la se~ora Le Quesnel,
-A examinar á ese Pedro, si usted me hiciera
favor de hacerlo venir.

- - Pero ... . ¿qué habrá que decirle?
-Le preguntará usted si sabía que las botellas
habían desaparecido.
Pedro acudió al llamamiento de la ·señora Le
Quesnel.
-¿La señora ha llamado? ¿ Es, sin duda, para
que me lleve la mesa de té?
Ya se dirigía al fondo de la pieza, cuando la
pregunta que se le dirigió le hizo detenerse rápidamente de un salto.
-¿Sabe usted, Pedro; que no hay ya ni una sola botella de Syracusa en la bodega?
-Sí. ... yo .... no ....
-Vea usted, se turba-dijo Ricardo al oído del
señor Le Quesnel.
-En efecto.
La señora Le Quesnel replicó:
-Conté cuatro la semana pasada. ¿No las ha
cambiado usted de sitio por casualidad?
La turbación de Pedro aumentó.
-No, señora¡ yo . ...
El señor Le Quesnel creyó su deber intervenir.
-El vino común que tomamos todos los días
está en la primera bodega.
-Sí, el señor lo sabe bien.
-Sólo el otro vino está en la segunda. Ahora
bien, desde hace una semana no hemos bebido de
él. ¿No ha tenido usted que entrar por cualquie·
ra razón, á la segunda bodega?
'
-No, señor; yo ... .
Ricardo_, que desde la llegada de Pedro, había
p_erm~necido en silencio, hasta indiferente en apanencia, acababa de dar vuelta al salón, de manera de encontrarse en el camino que concluía de recorrer el cria~o; luego, inc~inándose de repente:
-Toma-d1¡0,-no sé quién ha dejado caer esto.
Y mostró la caja de tabaco.
M_aquinalmente, Pedro dijo: &lt;iEs mía, señor!&gt;
Viendo el asombro que producía esta declaración, añadió:
-Pido perdón á la señora. Tal vez la dejé caer
esta mañana al asear esta pieza.
El señor, la señora Le Quesnel y Ricardo se miraron unos á otros.
--Ent_onces - hizo observar Ricardo,-puesto q u teste ob¡eto es de usted, amigo mío, y puesto que
aún lo t~nía en su poder esta mañana, ¿puede usted exphcarme por qué acabo de encontrarlo en
esa bodega, doude no había usted entrado desde
hace ocho días?

•

Pedro, con las facciones sumamente alteradas,
murmuraba:
- No sé, señor . .. . yo.
Las señora Le Quesnel
parecía tan conmovida
como Pedro.
-Vamos, responda us•
ted, ami¡!o mío. Nosotros
no le acusamos. Usted
ha dado, desde el tiempo
que está á nuestro ser•
vicio, demasiadas pruebas de devoción, hasta
de cariño. Pero debe usted comprender que la
situación es grave. Hay
allí un misterio ....
-Que la Justicia tiene
el deber de esclarecerañadió gravemt&gt;nte el
procurador.
Pedro, con acento de
verdaderas in c er idad,
gritó:
-Juro al señor y á la
señora que no soy ladrón.
-Sin ser precisamente
ladrón-respondió el señor Le Quesnel-usted
podría haber tomado, sin
darse cuenta, hábitos de
intemperancia. Y entonces, á pesar suyo . ..
-Tampoco soy un bo·
rrachc,
RicarJo intervino, y,
con tono brusco:
- Sin embargo, usted
ha entrado en la bodega
esta mañana. Vamos, confiéselo.
Pedro, con la cabeza
baja, como fiera acorralada, no intentó resistir.
- Pues bien, sí . . .. Entré á la bodega esta mañana..... . y soy yo quien
ha tomado las botellas.
Ricardo triunfaba.
Se volvió al señor y á
la señora Le Quesnel con
aire satisfecho. Después
volvió á su tarea con
Pedro.
--Puesto que no es usted ni un ladrón ni un
borra~ho, y si u~ted tomó esas botellas, es que
tendria u na razon particular para tomarlas. ¿Puede usted hacérmela conocer?
Pedro volvió la c1beza.
-No.
Ricardo, entonce,, le: puso la mano en el hombro.
-En tal caso, tendré la pena de hacerlo aprehender.
Y como el otro intentara desprenderse:
-;Cuidado! ¡agrava usted su caso! Rebelión contr~ la magistrat.ura: Soy procurador de la Repúb_hca en el terntono de Coulommiers, y Dammarhn se encuentra en mi jurisdicción.
Súbitamente la fisonomía de Pedro cambió. Acababa de tomar el partido de decir todo.
-Pues bien, puesto que asf es, interróJ!ueme
usJed; responderé. Después de todo, tal vez valga
mas.
-¿Dónde están esas cuatro botellas?
-~i; casi de Picnard, el cant inero, frente á la
estac1on.
-¡Ah! ¿El es quien aconsejó á usted?
-No-contestó vivamente,Pedro¡-él nada tiene
que ver en el asunto. El me pagó esas cuatro botellas á quince francos cada una. Yo le dije que
el s_eñor y la señora me las habían dado para mi
mu¡er enferma en el hospital¡ pero que yo prefería ~omprarle, con el producto de la venta, vino
corriente, en vista de que es más tónico.
La señora Le Quesnel comprendía cada vez
menos.
-¿Cómo? ¿Su esposa está enferma en el hospital?
-No; pero había que encontrar una razón para
tener dinero inmediatamente.

-¿A tal punto estaba usted urgido?
-Sí, señora.
-¿Por qué no me lo pidió usted?
Durante estas últimas réplicas Ricardo había
observado fijamente á Pedro.
'
- Acérquese usted-le dijo.
•
Pedro se acercó.
-Quítese usted su delantal.
Pedro obedeció.
Se le vió entonces un jaquet y un traje de persona acomodada.
-Bien l:1)e decía yo-dijo Ricardo- que esos
zapatos lustrosos y ese ¡&gt;antalón de fantasía no
estaban de acuerdo con el delantal.
Preguntó:
-¿Ese traje es todo nuevo?
-_Sí, señor procurador, todo es nuevo.
Ricardo, en este momento, pasó detrás de Pe·
dro, y volteando la parte superior del jaque!
detrás del cuello, leyó: &lt;Al High Life&gt; Jacquin'
Sastre.
'
'
-Mucho mt: complace, amigo mío-le dijoque tengamos los dos el mismo sastre.
Y continuó el examen del traje.
-Espaldas demasiado anchas, talle mal ajustado. Esta es ropa hecha.
Pedro hizo una señal afirma ti va.
--;¿Es qu~ seg~ramente usted trataba de veslirse, o más ~1en disfraza~se .de un momento á otro?
- ~ero ¿~ué puede significar todo eslQ? - mur~uro la senora, Le Quesnel en voz baja 4 su mando que parec1a, por lo demás, tan eslunefa t 0
como cll,.
,
c
Ricardo prosiguió:
-¿ Y cuándo compró usted ese traje?
-Esta mañana, señor.
-En :fecto - hiz~ _notar la señora LeQuesnel, esta manana lo env1e á Coulommiers.
El procurador reflexionó un momento
-No es, ciert_amente, p~ra permanece; aquí par~ lo que ne:esitab~ veshr,se de esta manera. ¿Sa
b1a uste_~, sen ora, si él tenia que ir á París?
La senora Le Quesnel contestó afirmativamente.
E~ efecto, P~dro le había pedido permiso de
partir en la ~1sma tarde para ir á ver á su hermano _en_Pans¡ estaría de regreso al día siguiente.
. Dec1d1damei;t~, esta averiguación comenzaba á
mteresar pr,od1~10samenle á Ricardo. El criado
no le parec1a, sm embargo, tener mal aspecto. Pero ¿por q~é se dejaba arrancar la verdad sólo á
p_edazos? ¿Cuál podría ser el objelo de esta histona de dislraz?
Examinaba á Pedro de pies á cabeza da d
v~e~tas t_ambién detrás de él, cuando, de ~epe!te~
d1s_t1ngu16 un cuerpo voluminoso en la bolsa izquierda de los faldones del jaquel.
-Muéstreme usted lo que hay dentro- orde '
Pedro obedeció y sacó un objeto, envuelto ne:
papel de seda, que extendió al procurador.
Este ~esdobló el paquete y de él sacó una barba poshza.
La señora Le Quesnel estaba aturdida. Imaginaba que ese criado fuera jefe de una banda de
lad1;ones, como aquella de que se había hablado
hacia al¡!unos momentos.
En cuanto á Ri~ardo, fruncía el entrecejo, atent~, como en los d1as de sus más serias investigaciones.
-Las otras bolsas-ordenó-todo, vacíe usted
todo.
Pedro, dócil, ponía una tras otra. en una mesilla, todas las cosas q uc llevaba consigo.
-:-Todo, todo-decía Ricardo después de cada
o~¡eto.-Bueno, la cartera la examinaré después.
S1, el p~rtamonedas también . . .... ¡Ah! cartuchos.
La seno.ra Le Quesnel lanzó un grito.
N~ hab1a duda posible. Pedro no era sino un
asesino. Todos habían visto la muerte de cerca. y
aun: en ese momento, ¿quién podía afirmar que,
teniendo oculta un arma preparada, no . .. .
Instintivamente la señora retrocedió algunos
pasos, tranquilizada.! sin embargo, un poco por el
hecho de que el senor Duroc, que era fuerte y
alto, no perdía de vista á ese hombre.
Por fin, todas las piezas de convicción se encontraban en la mesa.
-Le ~scucho-dijo Ricardoá Pedro.-¿Quégolpe med1tab~ ust_ed? ~eflexione que, si no es culpable,todavia: s1 no tiene en su activo una serie
de cnmenes impunes hasta ahora, está en su interés confesarme todo. En tanto que el delito no
se comete, aun cuando la premeditación esté cla-

( Continuará).

�1!lL MttNDO ILÚSTRADo

USOS DE SOCIEDAD

CCIRONilCCA
A luz no es amiga del invierno¡ despierta tarde ~n los fríos
crepúsculos matutinos y se
levanta de su rosado lecho con
negligencia de reina malhu ·
morada; apenas si deja ver _su
dorada so11risa entre las me·
bla espesa que flota sobre la
atmósiera, y cuando al fin el
cielo aparece azul y sereno en. l~s úl~imas, horas
de la mañana, un sol pálido y hbio vie~~ a besar
los cristales denuestrobalcón,como fugitiva ven·
tura que bien pronto se alejará. Al mediodía pa•
sa veloz y después desaparece¡ la tarde lleg~. y
apenas hay tiempo de ~ontempla: el hermoso c_re•
púsculo invernal, admirable con¡unto _de celap:s,
en los cuales el rojo luminoso '( metálico del. po·
niente se confunde con los hnt~s azul y viole·
ta del horizonte. El día ha termmado¡ su corta
duración tiene la intensa dulzura de todas las be·
llezas pasajeras y breves, tales como las flores, la
ilusión y el amor. Es posible que mi~ amabl~s
lectoras tengan igual opinión sobre el encanto de
las dichas breves¡ esas que pasan rozando ªJ?enas
el alma, semejantes á un ala blanc~ de manpo~_a
sobre los pétalos de la flor; esas. ~ichas que bn·
llan, cual chispas de oro, en las tinieblas de un espíritu triste y sombrío, como las estrellas errantes en el cielo lóbrego de una noch~ obscura; de
es.;.s venturas, en fin, que por la rapidez de _su p~so en nuestro horizonte sentimental, no de¡an si·
no un deslumbramiento delicioso, exento, para
siempre, del sabor amargo del hastío. Uno de ~os
más íntimos y eficaces secretos para conservarin·
tacta la flor del recuerdo, sería, sin .duda, no beber hasta la última gota del dorado. l~~or de la felicidad; acaso la inconforme ambi~ion del al~a
quedaría suspirando; pero, en cambio, n.o vendna
el hasho, el crn. l, el implacable enerr:iigo d~ to·
das las alegrías. r'or esto goc~mos, mis queridas
lectoras, de los breves y hermosc,s d!as invernales¡ no llegarán el calor y 1~ luz á fatigar vu_estros
bellos ojos; cuando el crepusculo haya ~ermrnado,
comenzarán los preparativos para asistir al teatro
ó al baile en cuyos espectáculos las flores de belleza fem~nina superarán, ciertamente, á las flores
naturales que no han podido resist.i~ los rigores
del intenso frío de la presente estacion.
También las blancas y lindas manos, semej_antes á pétalos de rosa, necesitan de calor y abrigo;
la Moda, siempre deseosa de at~nder á l~s necesi ·
dadu 6 á los caprichos femenmos, ha ideado el
uso, útil y elegante, del ~anguit~. Su inv~nto no
es muy moderno, por cierto¡ existen vanos cuadros y grabados en los cuales se representa á las
damas de la época de María Ant?nieta_ llevando
manguitos, y algunos de grand~ dimeusiones. No
se podía pensar, por aquellos !iempos, en la grave
dificultad que presentan, e~téhcamente habland?,
la combinación de los grandes som?reros preler~dos hoy por la Moda, con el voluminoso mau¡tui·
to mucho más ahora que los sombreros se adorn~n con pieles suaves y que los mangu!to~ crecen
cada día más. Para hablar en el lengua¡e irrespe·
tuoso de la geometría, la silueta femenina pu_ede
compararse á una pirámide invertida, pues mien·
tras el traje ciñe cada vez más el cuerpo, sob~e to·
do en l a extremidad de la falda, el voluminoso
aspecto del gran sombrero, del man.guit.o y de los
cuellos rizados aumentan extraordiuanameute la
parte superior de la persona.
Es verdad que las devotas de la línea y de. la
estética tienen el recurso de llevar el manguito
bajo el brazo ó simplemente en la ma110, cvmo lo
hacían las damas de la época de i:1aría Antoni~ta
y del Directorio, para cuya achtn.d s~ n~ce~it~
realmente mucha gracia y extraordmano c~c;
pero nuestras damas no carecen de estos req tnsi ·
tos, y vemos ya en calles y paseos, bellas y elegantes friolentas, ocultando con toda. ,l(racia s.us
delicadas manos bajo la afelpada y brillante piel
de los manguitos.
Como hemos dicho á nuestras lectoras, la Moda
tiende á aumentar cada día más las dimensiones
de este gracioso abrigo fem~~ino; los 11;ás pequ~ños miden á lo largo veinticmco ó tremta centi·
metros; pero los preferidos por el buen gusto son
de mayor tamaño,

Las pieles reinan ahora por completo. En algu·
na otra ocasión daremos cuenta á nuestras lecto•
ras de lo principal que de ellas puede d ..cirles.

C11estiones Trascendentales
LA DICHA

]E

L CONCURSO abierto para que nuestras
lectoras fijen el criterio que debe presidir
á la determinación de las b.tses para en•
contrar la dicha de la mujer, ha sido acogido con entusiasmo. Hemos recibido va:i~s respuestas, todas interesantes, las cuales se ira.n .PU·
blicando según el orden con que se han rec1b1do.
Hoy daremos á conocer algunas de ellas, cuv~ diversidad en la apreciación q11e hacen de la dicha,
demuestra, una vez más, lo personal de este asunto.
Es preciso amar, dicen unas, y entre tormento
y tormento gustar la dulzura de l~s penas amorosas. Al contrario, dicen otras, la ,dicha est~ ~n el
silencio y el descanso del corazon. La fehct~ad,
para algunas, consiste en ser bellas y en_ remar
por este medio; otras opinan que es preferible ser
humilde y pasar inadvertida. Ciertos caracter~s
creen que vencer los . obstáculos co~ la energia
trae la dicha¡ en cambio, algunos piensan que se
encuentra en ser paciente y en tener, como escudo la fortaleza invencible de la resignación. Es,
pu~s, admirable considerar a_biertos, por las dife·
rentes opiniones, tantos caminos para encontrar
la dicha, y sin embargo, tan pocas personas felices.
Mas esa diversidad de ideas demuestra, de un
modo evidente, que no hay un secreto único para
encontrar la ventura y no se reduce á una sola
forma de almas la que pueda franquear el misterioso dintel, siempre cerrado á los mortales. Hay
una dicha propia de cada carácter, y el problema
viene así á ser más complicado para resolverse
de un modo general. Es en vano preguntar si la
dicha se encuentra fuera de nosotros en las circunstancias exteriores ó en lo más íntimo del
propio sér; lo probable es. hallarla cu.ando los
acontecimientos guardan cierta ;,rmonia con el
carácter individual. Hay almas que tienen nece•
sidad, para ensancharse, de gran.des sensaciones,
de luz, bullicio y hasta de obstaculos. que ven•
cer. Sería inútil mostrar á estos espíritus el camino de la dicha, señalándoles una senda de modesta y tranquila mediocri.dad, pues ciert:&gt;! bellas
almas de combate desprecian esas pequenas satisfacciones· hay una fuerza tan ardiente en su
interior, qu~ necesitan de esfuerzos sublimes y
continuos para emplearla.
Esta di visión no es peculiar solamente á la especie humana, ~xiste tambi~n en las plantas, pues
mientras unas tienen necesidad de mucho sol Y
del aire libre y vigoroso de los bosques, otras, en
cambio, no pueden resistir estos elementos en toda su extensión y se desarrollan suavemente bajo la sombra protectora de las altas y frondosas
encinas.
Por ejemplo: á un Bonaparte, es decir, á una de
las almas más ávidas y ambiciosas que han existido, es preciso darles, para su. dich.a, tempestades
y sacudimientos, no sólo propio~, s.mo de !as personas que giran en su extensa orbita social. El
día en que, cerca de Compiegne, bajo una llu_via
torrencial 1 calado hasta los huesos y mal abrigado por el alero derruido de una capilla, vió Napoleón llegar el carruaje en el cual venía la archiduquesa María Luisa, fué intensamen.te feliz;
pero era preciso ésto para llenar la n:1ed1da de la
dicha codiciada por ese carácter dommante y ambicioso. Y como nn contraste completo, hay almas que sólo pueden tomar 1~ felicidad á _pequeñas dosis, como toman los pa¡anllos su alimento:
ue grano en grano.

Para convencernos, estudiemos algnnas de esrs
respuestas. Una dice lo sigu~ente: &lt;L~ verda~P• a
dicha consiste en sacar el meior partido posible
de las condiciones en que la vida no; colo.:,,, y
formarnos una felicidad de lo que tenemos, y no
estar soñando con lo que no poseemos&gt;. Esta respuesta tiene simpatía ~on la de !il_ema ~ranco, la
cual dice: «Es necesario no pedir a la vida aquello que le es imposible dar&gt;. Elena Peterman opina de un modo análogo, pues se expresa en términos más ó menos semejantes: «Vale más ver las
bellezas y las cualidades que las fealdades y defectos de los seres y las cosas; la ilusión perpetua
de la belleza produce un estado de espíritu comparable á lo que es la sonrisa en el rostro; seamos modestos en nuestros deseos y, sobre todo,
seamos optimistas&gt;. Una respuesta anónima se
adhiere á esta opinión diciendo: &lt;Es preciso amar
la vida no viendo sino los buenos lados de ella¡
hay que olvidar lo malo y recordar lo gr,at_o para
contemplarlo aumentado como en, u~ mag~c~ es•
pe¡ismo; se debe pensar en lo prachc?, vivir la
vida diaria alegremente, no volver la vista hacia
los obstáculos pasados, y no pensar en el porvenir sino para esperarlo mejor&gt;.- C. Vemos aquí una
sucesión de espíritus tranquilos, mode~tos y pn~dentes que buscan la dicha por un mismo camino· mas en otras respuestas se observa un vivo
co;traste dé ideas, como lo demuestra la siguiente opinión: &lt;Para ser fel!z, es preciso ~esenvolv_er
todas las facultades, vivir toda la vida propia,
ensanchar todo el sér como las flores hacen con
sus pétalos para recibir la luz, la vida y la alegría en tod~ su hermosa plenitu~&gt;.-Hortensia.
Algo semejante en el fondo, si . no en la forma,
es la respuesta dulce, pero enér.1(1ca, c¡.ue ponem~s
á continuación: &lt;Para seguir el cammo de la di•
cha, se necesita una paciencia obstinada y una
suave fortaleza, á fin de avanzar por entre las espinas del sendero y no escuchar las voces que
nos apartan de él; es preciso ser fuerte, porque el
trayecto es largo, y tener dulzura para hacer ~rotar al paso flores que hagan agradable el cammo.
La senda de la dicha es como aquellas de los
cuentos en las cuales audaces caball-.ros se atrevían á' entrar para conseguir all(nna magnífica
promesa. Al principio, el camino era á.~Pe.ro y fa.
tigoso; poco á poco se hada menos dtfícil, hasta
qne al fin el valiente caballero se encontraba en
delicioso y encantado jardín. Todo el .error consiste en esperar demasiado pronto la dicha; acaso
está á la mitad de la vida, ó quizá al fin de ella,
c-,mo el c-allegro&gt; triunfal al fin de una smton1a&gt;.
Parece increible que en una alma femenina exista una dosis tan alta de energía y perseverancia;
pero no pueden ne.l(arse ciertos ejemplares de es·
tas nobles facultades en el bello sexo.
Para concluir, daremos á conocer una opinión
en la cual se encierran, á nuestro juicio, todas las
condiciones necesarias para encontrar la dicha.
Es esta: &lt;El secreto de la felicidad no debe buscarse en la disposición principal de nuestro
carácter, sobre el cual casi nada podemos, sino
en las cualidades posibles de adquirir y de las
que dependen modificar el carácter persoua_l;
por esto los moralistas enseñan á n~ destrmr
los ímpetus, sino á saber gobernarlos hábilmente.
Las pasiones naturales deben red.ucirs~ con energías adquiridas, empleadas con dtscrecióo, es decir refrenándose las demasiado fogosas y estimu•
la;do las atrofiadas y casi extinguidas, que hacen
falta para el vigor de la acción. Este eq~ilib~io
producirá la armonía, que es la fórmula misterio•
sa de la dicha. El día en que todo el sistema de
fuerzas intelectuales y sensitivas funcione sin
dificultad· cuando esos movimientos conserven
sn energí~ para reglamentar tod3;5 las accion.es,
entonces el espíritu no encontrara obstáculos m•
superables y se hallará pronto y fuerte para las
l 1tchas de la vida. La dicha, pues, está en la per•
fección. Cuando ésta se alcanza, no hay una idea,
un sentimiento, que no se convierta en acorde armonioso y esta es tal vez la significación que tienen las arpas de oro, colocadas entre las manos
de los elegidos&gt;.-HENRI Brnou.
Esta respuesta es, acaso, el resumen más aproximado de lo que constituye la dicha: nuestras lectoras han leído, sin duda con interés, la extensa
variedad de opiniones dadas á ese respecto, y con
su lectura habrán pasado agradablemente al,l(unos
ratos; esto último es más que suficieute para satisfacer nuestros deseos.

S muy sabido que todo conjunto se
compone de grandes ó pequeños detalles, y, casi siempre, de éstos depende el feliz resultado de aquél.
Igualmente podemos decir de la vida
social, en la que nos encontramos
con una multitnd de pequeñeces, al
parecer insignificantes; pero de las
cuales depende la complacencia ó el desagrado al
tratar con las demás personas.
Hoy haremos notar á nuestras lectoras algnnas
de esas citadas pequeñeces que, en realidad, no
carecen de importancia. Una de éstas es, por
ejemplo, la costumbre, muy generalizada, de no
devvlver los libros que los amigos se prestan entre sí. De todos los objetos de uso personal é íntimo, ninguno es tan querido, y á veces necesario,
como los libros preferidos por su dueño, á quien
hacen, de continuo, grata y consoladora compañía. La imperiosa necesidad de comunicar las impresiones propias nos obliga á desear que nuestros ami.l(os conozcan las obras de literatura más
de nuestro agrado, y á esto se debe, precisamente,
la pérdida de aquéllas, pues no todas las perso•
nas juzgan necesario ni oportuno devolverlas inmediatamente después de haberlas leído, como
debía ser, sino que, en algunas ocasiones, las
prestan ellas á su vez, y los pobres libros van de
c.,sa en casa, y de unas manos á otras-no todas
muy limpias por desgracia-hasta que, completamente destruidos, vuelven, al cabo de larga au~cncia, á su dueño, quien recibe no poco disgusto
con esa transformación tan desagradable.
No pncde ser más sencilla la manera de evitar
esa co5tumbre, pues si todas las personas tuviesen en cuenta estos pequeños detalles, considerarían, como una obligación de cortesía, devolver
los libros en seguida de haberlos leído; y si, por
algún motivo, se les dificulta su lectura, entonces
no debían retardar más tiempo la devolución á su
dueño, para no incurrir en esa falta de atención.
En cuanto á prestar los libros ajenos, no hay
para qué ponderar cuán incorrecta es esta costum•
bre, pues bien puede suceder ;,.ue se extravíen de
una manera irremediable, y muchas veces éstos
tienen nn valor estimativo, pues se liga á ellos algún recuerdo particnlar y querido para su dueño.
En vista de tan grande incorrección, se nota
ya marcada dificultad en varias personas para
prestar sus libros y solamente por compromiso
ceden á ello.
No se puede censurar de egoísmo y desconfianza esta conducta, pues queda completamente justificada con las desatenciones dichas anteriormente.
Ya que de cortesía social tratamos, no es posible olvidar algunas fórmulas relegadas, según parece, al capítulo de los buenos recuerdos de otras
épocas, en las cuales la galantería y consideración, para tratará las damas, era como una ley
grata á los que la observaban y á quienes se fa.
vorecía con ella. No está muy remoto el tiempo
en el que, al viajar en los trenes y cuando todos
los sitios estaban ocupados, se consideraba deber
social en un caballero ceder el asiento á cualquiera señora, ya fuese ó no hermosa, de mucha ó de
poca edad. Mas, ahora, esta costumbre de cortesía
social ha desaparecido casi por completo, y, á pesar de toda la buena voluntad posible con que
las damas tratan de acostumbrarse á esta reforma
tan inesperada, no lo consiguen, pues, al entrar á
un tren y ver el espectáculo que presenta su interior, no se puede menosdesentiruna impresión
muy desagradable.
Las eñoras, guardando penosamente de pie el
equilibrio, tratadas frecuentemente con absoluta
brusquedad por parte de los empleados, atrope-

lladas por los pasajeros que entran y salen, en algunas ocasiones llevando niños á quienes lomolesto de la situación hace llorar, y muchas veces
estas señoras son ya de avanzada edad ó de aspecto débil y enfermizo. Mas, entre tanto, los se•
ñores, cómodamente colocados en sus asientos,
van entregados al encanto de la contemplación,
entre las nubes de humo de sus cigarros, ó á la
delicia indiscutible de una grata lectura ....
Cuán amables y galantes consideramos, ahora,
los bnenos tiempos de antaño, en los cuales el
cuadro era totalmente distinto y en el que los
usos de sociedad tenían aspecto tan diverso.
Tal vez se verifique una evolución favorable á
las damas en este sentido; así debemos esperarlo,
lectoras mías, y, entre tanto que esto llega .... sigamos de pie y tengamos paciencia.

La Escritura Derecha
-Sólo la escritura derecha debe aceptarse,-dicen los pedago(os modernos.
Y, á este respecto, se provocan discusiones, se
nombran representantes para que tomen la palabra en las Sociedades de pedagogía, se forman partidos, se citan juntas.
Los E~tados Unidos no son indiferentes á este
movimiento científico, y convocan á los profesores de nombradía para que opinen sobre el particular. La opinión de los hombres competentes es
unánime. &lt;Rehusad la escritora oblicua-dicen
todos;-no aceptéis sino la escritura dereclia&gt;.
Y tienen razón. No hay sino ver la postura forzada que se adopta para la escritura oblicua: un
solo codo apoyado; por tanto, el peso todo del
cuerpo recargado sobre un lado; el pie izquierdo
colocado más adelante que el derecho; el codo
izquierdo muy separado del cuerpo; el codo derecho casi adherido á las costillas. La columna
vertebral, tan frágil en el niño, se desvía de la
dirección vertical y propende, al cabo de algún tiempo, á doblarse visiblemente. Las vértebras sufren una torcedura, y el lado izquierdo del
tórax, apoyándose continuamente sobre la orilla
de la mesa, oprime los pulmones y engendra la
deformación del esternón. Esta posición oblicua
forza la cabeza á inclinarse hacia la izquierda,
los ojos se acercan demasiado al papel, y, cosa importantísima, l a vista se debilita grandemente. Es un hecho indudable: la escritura oblicua engendra la miopía.
Es preciso adoptar la escritura recta. Así, la
posición derecha del papel trae, naturalmente, la
posición derecha del cuerpo, de la cabeza y de la
columna vertebral. No hay, no puede haber miopía en ese caso, ni puede tampoco haber obstáculo ninguno para el desarrollo completo del
pecho.
Jorge Sand lo dijo bien claro: Papel recto, escritura recta, cuerpo recto.
Esta opinión tiende á generalizarse. Es la de
los profesores, de los comerciantes, de los industriales de todos los países civilizados.
Por todas partes se hacen propagandas á su fa.
vor. En algunos colegios de importancia está ya
completamente adoptado este sistema. Nadie se
atreve á ponerle objeciones. Lo que pasa es que
no se generaliza en todo el mundo porque el progreso siempre tuvo sus enemigos. Nadie le pone
objeciones; pero no todos quieren adoptar ese
nuevo sistema que rompe, de una manera brusca
y violenta, con la leyenda sagrada que reza: "el
cuerpo jorobado, los ojos bizcos, la cabeza con
calambres .... " La leyenda está consagrada por el
tiempo y hay que respetarla; quien la toque, será un réprobo, un anatematizado.

HOMBRES YANIMALES

•

ACE algunas semanas se entabló una en•
riosa discusión entre un célebre escritor,
colaborador del &lt;Ladies Home Journal&gt;,
poeta exquisito, y el director de una sociedad feminista.
Se hablaba de &lt;animales&gt;, aunqne el asunto parezca prosaico y ajeno á la reunión de damas y
caballeros que, en esa ocasión, se efectuaba con
motivo del arreglo de una fiesta para la próxima
navidad.
-¿Es posible?-lecía la hermosa Mrs. Brawn¿es posible, como dice nuestro poeta, que todo
ser humano tiene una cabeza de animal? .. . . .. No
puede ser; protesto contra semejante aserto.
Los unos uníanse á sus protestas, l.&gt;s otros estaban por la parte contraria. Se hizo observar que,
en todo tiempo, los artistas se han preocupado por
este pequeño problema y que Leonardo de Vinci,
David, Boilly, hallaron esta semejanza, colocando
siempre, al lado del tipo humano, el tipo animal
que le correspondía.
-¡No¡ esto no es posible-repdía, incrédula y
asombrada, la linda Mrs. Brawn,-no puede ser.
-Sí que lo es -decían unos.
-Yo tengo un vecino -exclamó el poeta-que
tiene cara de perro.
-Y yo otro dijo un escritor,-que cuantas veces hablo con él, me parece que estoy dirigiendo
la palabra á un ganso.
Una ruidosa carcajada acogió esta frase.
-Veamo,-tornó á aecir la interesante Sra.
Brawn, que en esa noche lucía un gracioso traje
amarillo pálido con franjas negras:-no digáis cosas que no podéis probar; el dueño de esta casa
que nos rresta una hospitalidad tan cariñosa, ¿de
qué tendrá la cara, de asno, de hipopótamo, de
jabalí de las Indias? .... . . decidlo, decidlo discretamente ....
-Dejemos en paz á Mr. Gard- -dijo interviniendo en la disensión Rabier, uno de nuestros más
notables pintores de animales, ilustrador de las
fábulas de La Fontaine, humorista espiritual, para quien la Naturaleza es, como para la fábula,
u na amplia comedia con cien actos diversos;·-dejemos, repito, á nuestro amable huésped Mr, Gard
quien se ocupa en estos momentos de preparar
su mejor lunch y ocupémonos de vos misma, señora, de vos misma que semejáis, en perfecto modo, un delicioso animalillo que es vuestro retrato.
T~dos los circunstantes se pusieron de pie,
atraidos por la novedad de la frase.
- ¿A qué animal me parezco?-dijo la linda
Sra. Brawn, picada en e..ctremo y haciendo esfuerzos sobrehumanos para impedir que la sangre de
1'I indignación le subiera al rostro.
-¿A qué animal? -respondió el pintor;-no os
indignéis, 1inda señora, vos toda entera sois ....
una golondrina,
Y, diciendo esto, sacó su lápiz, que él no abandonaba nunca, y trazó en uu papel la silueta de
ese gracioso volátil. Un grito unánime estalló en
la sala, La semejanza era completa. La golondrina
y la Sra. Brawn no eran sino una sola persona.
-Estoy convencida-dijo la hermosa señora, visiblemente halagada.
Y la discusión terminó en vista de esta prueba
concluyente

JHI

•

Bnen tino:
- De las constancias se desprende que usted
arrojó una piedra al señor.
-Y que le pegué, su señoría.

•
••
-El será irlandés; pero sus hijos nacieron en
Francia, y, por lo tanto, son franceses.
-Según eso, si una gata tiene hijos en el horno
de un panadero, serán bizcochos,

�EoT. F1&lt;~LIX. DE PARís.- MoDAS DAILLY.
TRAJE DE-BAILE.-En seda ligera p.e color rosa pálido, hecho en· forma de túnica. En la parte inferior de la falda,
lleva una elegante drapería abierta, sobre muselina de seda del mismo color, recogida con una rica aplicación d
bordado con moti vos orientales. Otra de estas aplicaciones
forma un corselete en el delantero, limitando el escote.
Mangas cortas, de fantasía, recogidas en
hombros, co
aplicaciones.
1

FoT. F.i:;ux, DE PARfs. -MoDAS LEWIS.
ELEGANTE SOMBRERO

ele fieltro, en color violettt.

bscuro, adornado con una banda de list6n Pompaur Y ftores de terciopelo lila,

�776

Et MUNDO tLUSTRADO

LAS MADRES
Sobre la techumbre
que cubre mi Jecho,·
tapa de sepulcro
con quien me confieso
oigo, por las noches, '
la cuna de un niño romper el silencio
Y esa melodía constante acompaña,
'
como un dulce amigo, mis largos recnerdos.
A veces la cuna
se pára un momento,
Y un triste vagido, muy triste, muy triste,
se escucha á Jo lejos
en la noche muda, más triste y más sola
que el mismo lamento;
y la santa madre
vuelve al de la cuna blando bamboleo
Y se acalla el lloro del insomne niño '
mientras el columpio le sigue mecie1;do.
Mas, apenas pára
la cuna su ritmo, que extíoguesc lento,
otra vez el vagido penoso
se clava en el alma más hondo y más trémulo¡
y otra vez la madre, con mano subh•ne,
balancea á su dulce pequeño,
y un suave efluvio, cual de adormideras,
parece que esparcen sus líricos dedos .....
Poco á poco las luengas mecidas
acortan su vuelo,
y de cortas, aun van á más breves,
y de breves, á un leve cuneo
que apenas se siente, que apenas se escucha
cual rumor inefable del cielo,
'
y la mano que mece y que mece
ya es seda que cruje, ya es giro del viento,
ya espuma que pasa,
ya es beso, ya es brisa, ya es roce, ya es sueño.
iOh, cómo las madres
saben esa escala de blandos descensos
que duermen los niños de toias las razas
con la melodía de ritmo materno,
y mueven las cunas con largas mecidas,
después les acortan su armónico vuelo
después les reducen sus lentos vaivenes
como si los ángeles las fuesen midiendo,
hasta que las truecan
sutil movimiento,
el imperceptible rumor de la brisa,
el imperceptible reírse del céfiro,
y, por fin, la música de vagos andares
que se oye en el hondo latir del silencio.
Y en cuantos instantes el niño rebulle
su cuerpo de pájaro y exhala el lamento,
iqné divina paciencia! La madre,
con i)!ual y sublime cuneo,
principia otra escala de largas mecidas,
como una cadencia de ritmos diversos
que trasmite al columpio amoroso
la magia del cielo,
y forma otra larga, menguante escalera ·
de leves mecidas que vanse extinduiendo
cual si reglas divinas y sabias
.,
'
fuesen graduando su dulce descenso
que apenas se nota, que apenas se siente
igual que un crepúsculo que va anocheci~ndo,
hasta que el acento del niño se calla
en un esponjoso dormir de su cuerpo,
y sólo se escuchan mil músicas leves
coa! si respirase la marcha del tiempo.
Alma solitaria que duermes tu niño
con el sacrificio de tu amor más tierno
sin que sobrecoja tu pecho la ira,
'
sin que se impaciente tu santo cerebro
sin que puedas dejar de ser madre
'
ni un solo momento¡
alma solitaria que noches y noches,
todas las larguísimas del lóbrego invierno,

LIBERACION
Hay algo que aun me liga á la existencia.
Yo no sé lo que aguardo¡ pero espero
Con tan honda ansiedad, con tal vehemencia
Que no sé cómo, de esperar, no muero.
'
Que algv vendrá mi corazón presiente
Para hacerme feliz ó hacerme daño.
lQué me traerá lo que aguardé impaciente?
¿La eterna paz ó un nuevo desengaño?
La noche avanza, y siento que á mi p11erta
Llama una mano poderosa y fuerte.
- ¡Entr.1, sombra esperada, ya está abierta!
toda tu cadena de :1oches sin número,
toda tu cadena de insomnios s1u término:
te escucho amorosa meciendo tu cuna,
te escucho tu niño divino meciendo:
¡oh, tú sí que sabes, al són de tu lira,
rimar grandes versos,
y tejer tu vida, tu amor, tus entrañas
al pasar y vol ver de tu péndulo!
Hilandera sublime que hilas
al són de tu cuna los hombres, los tiempos¡
musa excelsa, vestal inmutable,
iquiéu pudiera imitar tus ejemplos
y arrullar, de las penas humanas,
el lloro perpetuo,
y dormir con largas mecidas
que se escalonaran con ntmos eternos!
!Oh, poetas! ¡oh, madres sublimes!
vosotras tan sólo sabéis hacer versos¡
la cona es la lira de todas las razas¡
y el cordaje inmortal, vuestros dedos.
SALVADOR RUEDA.

España, Octubre de 1908.

~,,;

~

CASTA VOLUPTUOSIDAD
Para "El Mundo Ilustrado. "
Una alcoba de doncella,
de doncella casta y bella
que no sabe más de amor
que el que encierra una mirada,
una carta perfumada,
un retrato y una flor.
Diez y siete primaveras¡
ilusiones lisonjeras
bosquejan el porvenir¡
siempre inquieto el pensamiento.
y un espíritu sediento
de volar y de vivir.
Amanece. Luz incierta
por la mal cerrada puerta
y á través del fino tul,
llega al lecho y la despierta
dentro de su estuche azul.
Piensa que es tenaz err peño
de la luz, robarle el sueño,
y suspira al despertar.
Tiende el brazo, perezosa,
cuya piel, tersa y sedosa,
va las sedas á tocar¡
le retira con presteza,
en él hunde su cabeza
y sintiendo su calor
en aquel dulce embeleso,
se oye un beso y, tras el beso,
se escucha un "yo pecador ..... . "
GUSTAVO F. AGUIUR.

¿Quién e~es? -:Y una voz clama afligida:
- Lo que tu quieras .... El amor, la muerte ....
iAlgo que viene á libertar tu vida!
FRANCISCO VILLAESPESA,

MEDALLON
Sol-re el dormido mar de mi tristeza
como al través de la flotante bruma
'
te vi surgir en la argentada espuma'
llena de ingente gracia y gentileza. '
Se me antoja tu espléndida belleza
raro portento de belleza suma
y q1;1e ni un cisne con la blao~ pluma
dt.btera hollar su celestial pureza.
En tus mejillas hay sangre de aurora,
rayos de sol en tus divi¡:¡os ojos
y en tu boca, que incita mis antojos,
del amor la sonrisa tentadora
dulces encantos que en mi ardi~nte anhelo
pienso que irradian sobre el mundo el cielo.
RAN ULFO PENAGOS,

1PAilS ID&gt;IE S\IJIE~O
Deja que empolve tu cabeza blonda
¡Ob, mi amada maligna y hechicera!
Serás, bajo la nívea cabellera,
Una joven duquesa de la Fronda.
Inconstante y fugaz, como la onda
Te llevó tu capricho á mi rieera.
'
Ya sen tí florecer tu prima vera
_i
Sobre mi pena misteriosa y honda.
Y-pues mi cielo tu sonrisa irisa,
Haz que sus alas, en gentil sonrisa,
El ave roja de tus labios tienda ..... .
Aunque después me hieran tus desvíos
Acuñaré en tu honor los versos míos
'
Con tu busto ducal y tu leyenda.
RICARDO JAIMES FREYRE.

'

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 24, Diciembre 13</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
•

R egistra do como a r ticu lo

Año XV-Tomo 11

!1 e

sc~un da clase, en 3 de :--ovicmbrc ele 189 1.- Impreso en papel de las Fá.br icas de Sa n Rafael.

México, 6 de Diciembre de 1908

Número 23

CUERNAVACA HA SIDO EL DESTINO DE LA BRIGADA EXPEDICIONARIA Y EL TEATRO DE UN SIMULACRO EN LA SEMANA ULTIMA. LUGAR DE
LOS MAS PINTORESCOS, NOS DA OCASION DE PUBLICAR ESTA HERMOSA FOTOGRAFIA DEL SR. LUIS CUEVAS,
QUE REPRESENTA LA VIEJA E HISTORICA IGLESIA DE LA CIUDAD,

�726
!Dñll"edcrfo:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Altaro número 9. México. D. F. A1&gt;11rtado
tal Z.570. -Teléfonos: Erlcssnn, 1476.
Oom1&gt;aflía Teletón lea, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Ciudad .... .. ........................
En los Estados,.......... .. .. . . .. . .. .. .. .. .. ..
En el Extranjero... .. .. .. .. .. . .. . .. .. .. ..

$

1.25

1.50

z.oo

l'íÚM.EROS SUELTOS:

En la 0a1&gt;I t&gt;&lt;l. ..................... ...... $0.3.'I rR.
En los Est&gt;&lt;dos.. . .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. $0.50 cs.

t&gt;OS·

mo posea ,·erdadt'ras pl'escas arLísticas, debo ded ucit' q nr sus pl'&lt;'frrPncias serían para China, en rlogio &lt;le la rual ha escrito
(dtimamente un brillantl' ,\' birn fundado
artículo comparatirn.
Ahora bien: es rosa perfectamente averiguada que el Oriente no es gTato sino á
los occidentales q ll&lt;' no lo conoct'n.
De esto puede cluclar quien no haya, leído la "Madama ürisante1m1, •· de Pierre Loti,
poema épico del más tétrito .v negro aburrimiento.
Pero en suma ";,' al fin Luis Urbina y José .T uan Tablada son poetas, r lo son de verdad, y faltarfan á todas las trnd iciones si
algo actual les gustara ,v si nlgo exótico les
repugnara. Lo bello, según ~pencer, es
tan sólo lo viejo, .r, agrngaríamos nosotros,
lo extraíio, lo exótico, lo extrnrng,rnte y ..
lo incómodo.

iPor qué son bellas las rninas? Pues .. ..
por desmantelaJas, por solitarias, por inEn Dónde en Qué Epoca habitables, por fastidiosas. Luego es cosa
clara que á Luis y á José Juan tenían que
Hubiera Querido Nacer -y Vivir
gustarles, respectivamente, In Y enecia del
Renacimiento y la Uhina de no importa qué
edad.
A los que ven para atrás tenemos que
ÍAS pasados, mis amigos de &lt;El
oponer los que ,Ten para adelante, que, coImparcial&gt; vinieron á preguntarmo es &lt;le presumir, están tan lejos ele lo
me en qué época y en qué país
justo como los otros. :;\!ns, acaso, toda yez
hubiera querido nacer y viYir.
que sobre lo pasado hay indicios, en tanto
Aunque la pregunta me cogió de improque sobre lo porvenir sólo conjeturas.
viso, contesté sinceramente que ;yo no huIIa,v, en el reportazgo tle ' 'El Imparcial;'
biera querido nacer en otra época ni en
diversas personas que se resignan, tal yez
otro país que los que me han tocado en
á más no poder, á haber nacido en este
suerte.
país; pero que hubieran deseado posponer
Después he leído, en el periódico de refesu
natalicio hasta dos ó tres siglos después
rencia, que casi yo so.v el (mico de mi opió
hasta
In realización de ideales que suponión, y que distinguidísimas persona-s, entre
nen
infalibles
.r &lt;le cierta é inequfroca re11ellas muy queridos amigos míos, hubieran
lización.
preferido quién nacer en otro país, quién
Virginitl Fábregas, por ejemplo, hubiera
vivir en otra época, y que no escasea11 quiequerido nact'r más tarde. Sobre que ésto
nes, á la vez, preferirían otras épocas y otros
es un deseo esencialmente fomenino, sobre
países.
que la simpática artista es jO\·en .\', lo que
Con su pan se lo coman. Y o sig·o ere.rent'S peor, &lt;ligo, uwjor, ó mejor,-no sé lo r¡ue
do que quien ha tenido la fortuna de que su
me dig·o,-todada belhl, no comprendo por
vida cabalgue entre la segunda mitad del
qué hubiera qnericlo esperar el &lt;lesen\'Olvi·
siglo XIX y el primer cuarto del XX, no
miento del arte dramático en :\léxico, parn
tiene nada ni á nadie que envidiar, y pne&lt;Lue las hatlas viijieran á depositartodos los
de reputarse hijo de la dicha con haber
dones sobre su cuna.
caido tan á tiempo en la existencia. Y creo,
asimismo, que quien en época semejante ha
Quien tenía pleno derecho á rcclama1· un
nacido ~, vi vid o en nuestro país, no t iene
nacimiento tardío, lo más tnrtlío posible,
por qué envidiar nada de lo que es exótico
hubiera siclo Pancho Cardona, tanto por sí
mismo cuanto por los progreso:; del arte
y extraño.
Luis Urbina, por ejemplo, hubiera c1u&lt;'dmmátieo nacional; pl'ro si é l no lo hit rerido vivir en Venecia en la época del Hl'- · clamado, ¿con qué derecho lo reclama Virnacimiento. Buena pro le haga; pero á legin ia Fábregas?
guas se conoce que el viejN1ito no conoce
No, señora mía. No debe nadi{' renunciar
ni Venecia ni la época del Renacimiento.
á ser etapa de nnaevoluci6n, so pretexto de
Venecia, hor aún, no es más que el barrio
,·er realizado el desenvolvimiento de quees
de la zanja cuadrada; y en la época á que
artífice principal.
se refiere Luis, Venecia no era más que la
Matikle 11ontoya sí t iene pleno derecho
zanja cuadrada, complicada con la colonia
á pedir haber ,·ivido, luchado .r trabajado
de la Bolsa.
en otra época .r en otro medio q ne en los
Hectifiq nemos.
nuestros. Su reino no es ele este mundo.
Para que en México se estime, en lo mucho
Estamos calumniando á la zanja cuadraque vale, el esfuerzo femenino en favor del
da y á la colonia de la Bolsa. La zanja cuatrabajo y en bien de la humanidad, pasarán
drada tiene el pudor de ser suqterránea, en
muchos años; y Matilde se ha adelantado á
tanto que el Gran Canal veneciano tiene
esa época. En este país, y en los tiempos
la desvergüenza de correr á descubierto; y
que corren, la mujer no es estimada sino
la colonia de la Bolsa brilla de luz eléctripor lo que tiene de víctima, de escla,•a, de
ca, mientras en Venecia brilla por su ausumisa ó de bella. Cuando la mujer quiere
sencia la luz, y, durante el Renacimiento,
tender las alas, salir de su esfera, emanci •
brillaba también por el mismo motivo la
parse noblemente, prescindir de la falsa
gendarmería.
adoración y de la pérfida generosidad del
José Juan Tablada es otra cosa y otro
hombre, no encontrad, en la p lebe social
cuento. Hubiera querido nacer y vivir en
más que el escarnio; pero en la aristocrncia
el Ortente. Rectamente se infiere que el
moral el respeto y la consideración.
inspirado José Juan conoce el Oriente tanEn cuanto á los arquitectos que hubieran
to como Luis Urbina Venecia. Una sola coquerido vi vil' en el siglo de Pericles y á los
sa habla en su favor, tanto como en su conmilitares que desearían haber nacido cuantra, á saber: que ni precisa el país oriend0 :México sea, no un país hospitalario y detal de su preferencia, ni fija tampoco época
mocrático, sino una nación imperialista ~
especial á su deseado advenimiento á esas
agresiva, me permitiré, salvo el respeto,
privilegiadas regiones. Como quiera que
s'ugerirles q ne en tiempo de Pericles los arJosé J nan no ha hecho panegírico alguno,
quitectos no cobraban el 10% sobre el preen circunstancia ninguna, de Turquía, la
supuesto de las obras, y que hay una mejor
India y el Japón, por más que de este últi-

y

727

l!:L MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

mtrn&lt;'ra de parodiar el "Si ri.~ p1Je1111 p111·11
Ó&lt;'l/11111'' ses la ele precaver la guerm consagrándose n las obras de la paz. Que lo diga el Gral. Dfaz.

Los Palé1cios de México

.;-,~
,,

Crónica Científica
EL ALMA DE LAS PLANTAS
J Oswinsky el Lulcr Burbank ruso. á quien
se deben ya muchas creacione~ hortículas que
no se habían siquiera ,o,ptchado antes, expresa, en un estudio que ac~ba de publicar,
su opinión de que la vida de las plantas es en
todo idéntica á la de los animales, y, por lo tanto, á la de los seres hum1nos¡ asegura que tienen
sus temperamentos, sus gu~tos, sus apetitos, sus
simpatías y sus horrores. Hasta ahora la ciencia
agrícola las había considerado como desprovistas
d e todos estos atributos y sólo se preocupaba por
que tnvieran alimentación conveniente por medio del riego, de que estuvieran protegidas en
contra de la inclemencia del tiempo y de que gozaran de una temperatura que favoreciera su desarrollo.
La cultura científica empieza á obrar de otra
manera mu y diferente. Tiene en cuenta la verdadera naturaleza de la planta, y se ha convencido
de que, para obtener un buen desarrollo, hay que
tratarla lo m,ismo que á los individuos de la especie humana, seres que sienten y que piensan.
Tómese, como ejemplo, al hongo. Examínese su
estructura, obsérvense sus movimientos sobre todo, y se notará que obedecen á una verdadera
&lt;lucha por la vida&gt;. Deposítese el plasmodio del
criptogama sobre una hoja de papel ó sobre un
pedazo d e madera, cubierto con gelatina, y se verá al plasmodio moverse, buscar, como si estuviera provisto de tentáculos imperceptibles, los lugares que están secos, y mostrar así que tiene
conciencia de su personalidad.
Para convencernos más de ello, coloquemos
una hoja de papel dentro del agua y veremos que
el ducus&gt; seadhiereá la hoja, como buscando protección contra la humedad¡ s1 se echa sal al agua,
se notará como un movimiento de horror, pues
no gusta de vivir en los medios salinos.
Oswinsky ha notado también que las plantas
son mucho más sensibl es á la luz que la mayoría
de los animales. Muchas de ellas buscan la luz
d el Sol y esperan su salida vueltas hacia el Oriente; m u chas también se cierran una vez que se
ha puesto el astro rey. Otras, ¡::or el contrario,
velan de noche y duermen de día; algunas de ent re las dicotiledóneas colocan sus pétalos de noche como si estuvieran muertas y parecen revivir
á los primeros rayos del Sol.
Algunas l eguminosas duermen sobre sus tallos¡
otras colocan sus hojas de tal manera, que nunca
reciben la luz directamente. Las llores que están
en macetas, dentro de las habitaciones, se inclinan
en dirección de la ventana Hay algunos lirios
que se inclinan hacia la luz, aun cuando se la dé
una lámpara colocada lejos de ellas, y cuando se
retira la lámpara, se nota un esfuerzo sensible
por ir en su seguimiento.
Algunas plantas pronostican las variaciones de
temperatura y se previenen para soportarlas. La
achicoria sabe cuándo va á llover y no se ab1e
para no sufrir los aguaceros. Las mimosas temen
el ruido, y las sensitivas sufren un ver.iadero
síncope al ruido del rayo. La mayoría de las llores si enten los efectos del éter, de la cocaina y de
la morfina.
De todas estas observaciones, deduce Oswinsky
que Aristóteles no estaba lejos de la verdad
cu ando hablaba del alma de las plantas. &lt;Tomar en
cuenta esta alma es haber andado la mitad del
camino que conduce al éxito&gt;, dice el agricultor
ruso. La planta vive por la reproducción, que es,
en último análisis, el fin principal de la vida de
los hombres. Por lo tanto, hay que cuidarlas en
vista de s n semilla, nutrirlas con este fin, y si se
sabe hacerlo de buena manera, la planta secundará al jardinero y al horticultor con una bnena
voluntad manifiesta.
Esto podrá parecer paradójico, poético, imaginario; pero la experiencia demuestra que no ha y
nada más cierto. La educación de las plantas está
llamada á ocupar un lugar entre las ciencias d el
porvenir.

~
•

Vista general de la casa.

De las muchas lineas que se han cons. tt'llido retÍt'ntemente en nut'stra ci udad, st'guramente que en pocas, si acaso en nlg·una,
se hn tenido un cui&lt;lado tan nimio como el
demostrado t'n la distribución tanto exterior como inlerior q uc Sl' observa en la casa c¡ue S&lt;' levanta en la t'squina de la terc&lt;.'ra ealle de la Industria, propiedad del Sr.
D. Guillermo ele Landa .\' Escandón.
lksde el l'lrgante pórtico, que da acceso
al amvlio vestíbulo ,Y á la señorial escalera,
hasta el último detalle de se1Ticio, se ha
dedicado especial atención, tanto al conjunto como á cada una de las partes que constituyen la casa.
Pasada la reja ele hicno, que señala el límite de la banc1 ueta, se halla un amplio jar-

Recámara del Sr. de Landa y Escand6n.
Un detalle del gran sa/6n.

abierta, por uno de sus lados, hacia una encantadora &lt;serre&gt;,
donde se culti,·an plantas finas de climas cálidos, que perfuman todo el aposento.
Frente á la monumental escalera y á un lado del gran balcón está la biblioteca, que refleja, en sus bien surtidos estantes,
los gustos literarios del propietario de la casa.
El gran salón de recepciones es un verdadero museo de

Sala de mrfaica.

dín de estHo inglés pt'rfectamente cuidado, que rodea á la tinca por dos lados, haciendo que se de'staque mejor su héhnosa
fachada. Esta está diYiclida en dos alas, que corresponden :ílos
clos frentes, las cuales están cli\·ididas por un torreón que ocupa la esquina.
Una de las fachadas ve al Sur, ;v, al centro de ella, hay un
amplio balcón que cierra una g·alería llena de lnz .V de colores. La, otra fachada mira- al Onente y, en el medio de ella, está, sobresaliendo, el amplio y elegante pórtico &lt;le! que .va hicimos referencia; pasada la puerta vidriera que cierra el vestíbulo exterior, se lleg·a al «hall&gt; ó vestíbulo interior, del que
arranca una monumental escalera de mármol con un artístico '
pasamanos ele hierro forjado.
En la planta baja ele la casa están los sig·nientes departamentos: al fondo del «hall&gt; está el comedor, hermosa galería

El "hall" y la escalera monumental.

�728

EL MUNDO ILUSTRADO

729

EL l'tfUNDO ILUSTRADO

obras de art&lt;' .Y de riq uezn: no hay uno solo, de los objetos que lo ocupan, que no llame la ntención por alguna de las clos citadas cualidades. .Jarrones ele porcelanas ricas, tanto francesas como orientales; muebles de estilos refinndos y ele ¡)l'ocedencia
auténtica; ricos cortinajes de sedas y ta pices raros; pinturas calzadas eon firmas cll'
renombre universal: todo se destaca sobre
un fondo de riquísimo estuco.
En la pnrte altn cll-\ la casa, se hallan las
rccfünaras y alcobas, las cualC's tu,·imos el
gw,to de visitar también, gl'acias 11 In galante amabilidad del señor ele Landa y Escandón. Pie.::as destinadas á la vida íntima;
no se nota en ellas la lujosa ostentación rt ue
en los rlepartnmentos en los rt ne se desa1·1·0lla la ,·ida social de una de las familias mns
distingllidas de nue!:itra ciudad; pern ~í se

Actualidades Extranjeras
+------+

Fotografías enviadas especialmente para "El Mundo Ilustrado"

nota que son parte de las que sin rncilación
hemos llamado, y lo repetimo~, una de las
residencias mejor organizadas en 1Iéxico.
La galantC'rfa clrl espléndido propietario
drJ suntuoso palaeio no se limitó á permitirnos admirar lns U!'llems de él, !:iino que
nos permiti6 tomar ele ella vistns fotográficas, las que tenemos l?I g·usto de ofrecer á
nuestros lectores adjuntas á estas líneas,
parn c1ue con ellas, mejor que con la más
ví,·icla drsc1·ipció11, se clen cuenta ele las riquezas .r J)l'C'eiosidadrs que en&lt;:icrrn. una ele
las resideneias q UC' rnn más justicia hal'á
que la ci udad ele México melva it merecer
el título clc «ciudad &lt;le los palaeios&gt;.

Recámara"de la Sra. de Landa y Escand6n,
El gran sal6n cíe recepciones.
El sal6n comedor.

Después de la cuestión presidC'ncial en
Estados Cnidos, la curstión clrportiva E'S la
r¡uE' más apasiona. Elrcto Taft y ckrrolaclo
Ilr,rnn, l'esuelta la sucC'sión ele Hooserelt, la
atención públicn se fija ahora en h1 campaiia deportiva q ne acaba clC' eomenza r .\' q ur
durará todo el inrierno. En rralidad son clos
las grandes campañas deportirnsque se hacen durante el año rn la He¡níblica recina.
La primera es la ele VC'rano, Pn que se efectúa el campeonato ele b:1se-b.1ll. La otra es
en im·iemo, en la qu&lt;', como la nieve impide ese ejercicio, se le su bstituyc por el football, que eslá haciéndose rl jm•go nacional
1U11ericano, .r que es, sin disputa, el más int&lt;'nso de los juegos al aire libt·e. l'na ).
otra entasiasman .r ponen en tensión á todo
C'I pueblo nme1·icano; pPro en la primrra son
profesionales quienes luchan unos C'on otros,
en tanto que en la segunda, In ju,·C'ntud escolar toma principalísima parte, y, por lo
consiguienlE', el interés es mueho ma.vor.
Una ele las fotografías quC' puhlieamos en
esta página fu(- tomada durantC' uno ele• los
partidos más famosos, que se jugó el 1-! dC'
Noviembre último, entre las Unirnrsidades
de Yale y dr Princetor, lns dos más gTancles
de los Estados Unidos. El juego fué presrnciatlo ¡ior treinta mi I E'Sp&lt;'C'tadorrs. La
Fni\·ersidacl de YalC' obturn el triunfo.
-Las sufn1g·istas no pierden el tiempo y
continú,rn luchando por ohtC'ner el rnto fomenino en las elecciones. lngfalenn .r Estados Unidos son teatro de In más intensn
agitación en ese sentido, .r mientms lns sufragistas inglesas tu vieron, en días pasados,
la ocu rrencia de introcluC'irse astutamente
al Parlamento británico, las americanas hicieron mucho rnido durantr la reciente
elección municipal de :X nern York. Las fotografías q ne publicamos fur1·on tomadas
durante la manifestación monstruo que S&lt;'
rl'ectu6 el día ele la C'lecciún.
En este punto, el feminismo acaba de obtener un triunfo mt1.,· seifalndo con la elección de ~[iss Dovr: que acaha d0 obtener el
sufragio parn el pursto ele «alcaldesa» en la
ciudad británica dr W.rcomh. Es la primera mujer f!UO va á clesempeiiar, en el mundo,
el cargo ele jefe del cuerpo municipal.

Las sufragistas, arroiadas del interior del «City Hall», se instalan en la puerta::

El "hall" al fondo el comedor.
"Serre" adjunta al comedor.

Miss Dove, la primera alcaldesa electa en el mundo

Un ¡ueto de «foot-balt&gt;,

�73l

EL MUNOO ll,US1'l!AIJO

L BENEFICIO de Virginia Fábregas llevó
público hasta llenar, por completo, todas las
localidades del coliseo de San Andrés. El
programa ofrecía dos estrenos: &lt;Magda&gt;, de Suderrmann, vertido al español, y &lt;La Fuerza Bruta&gt;,
de Benavente, comedia en un acto que en la coronada villa alcanzó grande éxito, y que, entre
. nosotros, pasó apenas, y eso debido á la ocasión
con que fué estrenada. Esa noche y en ese teatro,
á fuerza de la dosis enorme de cariño que tiene
para la Sra. Fábregas el público á él asiduo, se
hubiera aplaud,ido hasta &lt;El Apoteosis de un
Exodo&gt;.
En cuanto á &lt;Magda&gt;, ¿vimos efectivamente la
obra de Suderrmann?
Mientras atronaba el aire en derredor mío el
chasquido entusiasta del aplauso, el uniforme y
sordo runrún de la sorpresa que recibió á la hermosa actriz, deslumbrante de lujo y atavío, ostentosa, brillante y provocativa, vi pasar el cortejo
de &lt;Magda&gt; que han contemplado mis ojos: desde la Reiter hasta Tina di Lorenzo (sin que pueda olvidar á Teresa Mariani). Y mi memoria fué
despertando en cada escena, en cada frase un gesto, una actitud, un silencio; esos inesperados silencios teatrales que son, á veces, más intensos
que el llanto y la agonía.
Virginia estaba allí, con el disfraz de «Magda&gt;.
Entró ágil, con desenfado y llaneza, con un aire
mundano de mujer libre y habituada á despertar
deseos. La &lt;Magda&gt; de Virginia no era ninguna
de las que yo conozco; no era la nerviosa rebelde
de Virginia Reiter, ni la suntuosa aventurera intranquila de Teresa Mariani, ni la apasionada severa de Tina di Lorenzo; porque ellas tres ponían,
en su nueva vida de admiraciones y triunfos, el
vago surco que en el alma de &lt;Magda&gt; dejaron
su honestidad primitiva de humilde mujer alemana, y que se borra en la &lt;Magda&gt; en español,
dejando sólo la &lt;chic&gt; parisiense, mariposa de
cuerpos y de almas.
No es la excesiva, la apasionada germana que,
por un impulso de temperamento, deja el regazo
patet'llo por las conmociones frecuentes del amor,
cuyo desengaño le sirve milagrosamente de escala
para súbir al reino del Arte: esta &lt;Magda&gt; flamante
más parece una &lt;habituée&gt;, una predestinada arrepentida que probó el placer y le amargó los labios; que respiró el aire y perforó cavernas en
sus pulmones, y que, desencantada, torna al hogar
como el hijo pródigo.
No es esta la &lt;Magda&gt; de Suderrmann. La cantan-

E

te prusiana que hemos visto en el teatro extranjero es la burguesa chiquilla, toda sinceridad que,
al probar la vida, su acre sabor contrajo el gesto
de la falsedad; es la bonachona criatura que, á
fuerza de vivir en carnaval, trae pegada á la cara
la máscara de la comedia.
Por eso no puede ya sacudir sus coqueterías de
camerino, ni su constante pose y hasta su lenguaje chapurrea modismos y locuciones extranjeros
que no puede reprimir. Pero, en toda esta modificación de su vida exterior, queda intocada la rebelde, la indisciplinada que protesta de toda autoridad, la dominadora.
Y &lt;Magda&gt;, en español, se desvirtúa, se esclaviza,
se rebaja.
Nuestro temperamento y nuestra raza no conocen esas imperiosidades en el alma femenina que,
entre nosotros, es toda bondad y amor, toda resignación y humildad, toda ternura. La &lt;Magda&gt; de
Suderrmann, acaso por extraña á nosotros, no es
simpática¡ pero sí emocionante, y traducida á
nuestro idioma é interpretada por espíritus de
docilidad latina, ni nos seducen sus placeres ni
sus pesares nos desgarran el corazón No penetra
hasta el fondo de nuestro sentimiento, no ~e infiltra, no ahonda; pasa como una nave: á flote y
zozobrando.
Por eso no es posible exigir, ni siquiera pedir
que una actriz de nuestro temperamento se identifique con el personaje germano.
¿Es esto decir que la &lt;Magda&gt; de Virginia Fábregas no alcanzara aplausos?
No: los hubo y con exceso. Se trataba de agasajar á la artista compatriota en su noche de honor
y el cariñr ¡ la simpatía se desbordaron.
Lo que he dicho de ella, en la interpretación de
ese abstracto personaje de &lt;Magda&gt;, lo hago exteosi vo á todos los que con ella trabajaron.
El aspecto del teatro era soberbio. Todo su público se había reunido allí para aplaudir á la beneficiada, y cuando ella apareció, cayeron flores
hasta alfombrar sus pasos.
Fué una noche de rosas.
El lunes último se despidió la compañía con
la obra de los Quintero: &lt;Las de Caín&gt;, y el jueves hará su presentación en el &lt;Degollado&gt; de Guadalajara, donde hará, como acostumbra, su temporada de invierno. En esta ausencia ocupará el
&lt;Virginia Fábregas&gt; el transformista &lt;Aldo&gt;, de
quien ya nos hemos ocupado.

VIRGINIA FÁBREGAS EN "MAGDA"

•••
En Arbeu, Borrás ha logrado un mayor triunfo
con el drama hermano de &lt;Tierra Baja&gt;: &lt;Mar y
Cielo&gt;, de Angel Guimerá, y más grande triunfo
en &lt;El Abuelo&gt;, de Galdós, representado el miércoles último.
Había verdadera expectación por ver al admirado actor en'esta obra, y los deseos, tan avivados
con los triunfos anteriores, quedaron satisfechos.
&lt;El Abuelo&gt; de Borrás no podremos olvidarlo
nunca.
LORELEY.

*

días los entregará al municipio. En su residencia se encuentran reunidos todos los Ridgeley y el mejor amigo de la familia, el Mayor Maurewarde: han
venido para asistir á la imponente ceremonia. El hermano de Jesson, Ricardo (á quien la carrera diplomática obliga á vivir lejos de Inglaterra), ha llegado también.: siente, desde luego, viva simpatía por su nueva cuñada, á quien
no conocía. Los viajes, la permanencia en el extranjero, le han enseñado á no
respetar ciegamente la &lt;respetabilidad nacional&gt;.
Como Ibsen se había burlado en &lt;La Comedia del Amor&gt; y &lt;Los Pilares
de la Sociedad&gt;, de sus virtuosos compatriotas, Pinero no ha temido bromear
con la devoción inglesa y la pureza del &lt;home&gt;. Ha satirizado los principios
de la familia, que están al servicio del egoísmo; la moral general, que es favorable á los intereses particulares; la austeridad, que es enemi¡¡a de la indulgencia, y de la bondad, que teme el gozo y el arte.
No solamente contra Nina se han unido los Ridgeley, sino también
contra toda alegría. El alcalde presenta una petición de vecinos que desearían un kiosco instalado en los jardines de Aunabelle. Los Ridgeley se estremecen al pensar qué aires de baile podrán turbar la serenidad de ese lugar. Rechazan con indignación la oferta de Nina, que desearía levantar á sus expensas uua fuente adornada con una estatua alegórica. Temen la imaginación
libre del escultor, que sin duda revelaría formas femeninas bajo los árboles
de Annabclle. También quieren apartar á Nina de esta fundación. Quieren
que asista á la ceremonia sin participar en la obra. Nioa, que uo puede contener sus lá¡(rimas, se inclina, sin embargo, ante esta voluntad de los Ridgeley.
Pero sabe que, sin consultársele, se le ha dado al pequeño Roberto, como sala de trabajo, el&lt;boudoir&gt; de Annabelle, que hasta ese día había permanecido
cuidadosamente cerrado. Jesson le había prometido esa pieza. Puesto que es
así, puesto que todo el mundo se empeña en herirla, no se presentará al día
siguiente en la tribuna oficial. Esto causará en la pequeña aldea un escándalo, y N ina se encierra en su recámara, desafiando á los Ridgeley y á su marido.
Llega el día de la ceremonia. Los Ridgeley, vestidos de negro, i:stán dispuestos á partir con Jesson. Esperan todavía que Nina los acompañe. Esta
eutra¡ la acogen gritos de sorpresa y de indignación: ¡su vestido es co·
lor de rosa! Con toda calma explica á su esposo que ella no tiene razón de
vestirse de luto¡ que ese día es, para ella, i¡(ual á todos los otros y que está
decidida á no vivir con los muertos. Y cuando Jesson le reprocha que falta
al respeto que merece la memoria de Annabelle, le responde que él fué el más
gravemente infiel al recuerdo de la muerta cuando se casó con el aya de su
hijo. Esta réplica, por Jo justa, irrita á Jesson; éste declara que lamenta amargamente ese matrimonio, y Nioa estalla en sollozos.

LA CASA EN ORDEN
CABA de ser traducida al francés, y representada en París,
la ú!tima comedia de Arturo
W. Pinero, el más notable
dramaturgo inglés de esta
época, cuyas obras han sido
discutidas, comentadas y reconocidas por todos como
producciones de gran aliento, que bastan para formar una personalidad en
el mundo literario; la nueva obra ha sido tan discutida como ks otras; su éxito en París ha sido
franco, y segurameute que no tardará en ser traducida al castellano. Esto recordará que algunas
de las obras de Pinero se conocen en México y
una de ellas, que nos fué dada á conocer pridieramente en italiano con el nombre de &lt;La Seconda Moglie&gt;, gustó mucho. Creemos que nuestros
lectores leerán con_ interés :1 extracto siguiente
de una de las me1ores revistas publicadas en
Francia, respecto de la nueva obra:
Hemos conocido una mujer amable que se llamaba Froufrou. Meilhac y Halévy nos contaron
su historia. Pensé en este seductor parisiense al
ver en la escena á la inglesita Nina que es la heroin~ ~e Pinero. No es, como Frouf~ou, la hija de
un vividor: su padre es un venerable pastor. No
ha crec~do en una _r:sidencia lujosa: tenía que
dar lecciones para v1 vir. No está curiosa de goces
~undanos, bailes y comedias: no es más que sencilla y alegre, y es su carácter el que inquieta á
Henry Jesson, el viudo con quien se ha casado.
Este cree que Nina no es «respetable&gt;. Quisiera
que su rostro fuese grave, su tocado correcto sus
actitudes austeras. ¿Cómo es posible que pe~manezca tanto tiempo en el jardín con sus perritos?
¿No tiene el deber sagrado de mantener &lt;la casa
en orden?&gt; Annabelle, la primera esposa de Jessoo, sí se dedicaba á esa augusta labor por lo
cual Jesson permanecía fielmente ligado ai recuerdo de la muerta. Y por esto ha quitado á Nina la
autoridad doméstica para entregársela á Géraldiue Ridgeley, la hermana de Annabelle. Nina se
encuentra aislada en la casa de su marido. Siente pasar sobre ella el desprecio. Sufre. Llora.
¿Por qué no declara á su esposo que la tutela
de Géraldine le e~ insoportable? ¿Por qué no cierra la puerta á Sir Daniel Ridgeley y á Lady Ridgeley, y también á Price Ridgeley, el padre, la
madre y el hermano de Annabelle? ¿Cómo permite á toda esta familia que le haga observaciones que la hieren y que critiquen agriamente su
conducta? Es que Nina, antes de casarse con Jesson, era el aya de su hijo, el pequeño Roberto. De
condición social inferior, está habituada á recibir órdenes. Se siente vagamente avergonzada de
haberse convertido en la dueña de una casa donde parecía destinada á obedecer siempre. Se asombra de ser la esposa de Jesson, rico propietario y
notable político.
Apenas si pregunta por qué Jesson se ha casado con ella. Si tuviera menos modestia recordaría que este viudo inconsolable no fué insensible
á su gracia. Nina posee, pues, un poder quepodrá vencer todas las virtudes de Annabelle. Mas
no lo sospecha. Nina parece resignada á su suerte. Par~ honrar la memoria de la muerta, Jesson
obsequia á sus electores unos jardines que llevarán el nombre de Annabelle. Dentro de algunos

A cto segundo -Nína ante los reproches de los Ridgeley.
queja. Los Ridgeley abusan de ella y Ricardo lamenta haberla desarmado. Se siente responsable
de su desdicha. Da primero una lección justa á
Price Ridgeley, que se ha permitido hablar á la
ligera de Nina. Para hablar á su cuñada de sus
implacables enemigos, se decide, al fin, á decir la
verdad á Jesson, entregándole la correspondencia
amorosa. Ha tenido antes cuidado de expulsar de
allí al Mayor Maurewarde.
Jesson queda como estúpido. Sus ilusiones se
disipan. Ya no tiene sino muy corta estimación
por la esposa que tuvo la casa en orden. En cambio, aprecia la generosidad de Nina, que no se ha
servido de esas cartas. Comprende que es superior á los Ridgeley y que debe defenderla de sus
hipócritas ataques. Les invita sencillamente á ir
lo menos posible á su casa. Aleja de ella á Géraldine. Vivirá en lo sucesivo sólo con Nina.
Pero, ¿cuáles serán sus sentimientos respecto
de su mujer y respecto del pequeño Roberto? ¿Estará menos triste? ¿Nina llegará á crear en esta
fría residencia un poco de alegría? ¿Su gracia dará á Jesson el olvido'/ Al terminar la pieza se
siente el temor de que Nina y Roberto tengan,
ante ellos, un porvenir doloroso.

A

Pero una divinidad le trae un consuelo. No es
el hada que viene en ayuda de Cenicienta: es la
diosa que reina en el viejo teatro. Su palacio es
el almacén de los accesorios, y su varilla mágica
no está adornada de cintas suntuosas, sino de hojas de papel. Y ha entregado al pequeño Roberto un saco que perteneció á Annabelle. Roberto
lo descubrió en el &lt;boudoir&gt; de la muerta. Como
no lo pudo abrir, se lo llevó á Nina, y ésta encuentra en el saco cartas que el Mayor Maure·
warde, amigo de la familia, escribió á Annabelle,
y que prueban que la implacable esposa ~1;1éamante de Maurewarde, que Roberto es su h1¡0 y que
los amantes debían huir con el niño el día mismo en que Annabelle murió en un accidente de
carruaje.
.
Nina tiene en sus manos su vengan.za. No piensa entregar á Jesson esa correspondencia; pero
puede hacer saber á los Ridgeley que puede des·
honrar á Annabelle y les ob1igará á humillarse
ante ella y á dejar la casa. Participa su proyecto
á su cuñado Ricardo, quien le declara que no debe manchar la memoria de Aonabelle. Le mues·
tra que los amantes han expiado su falta cruelmente, y que matando á A~nabelle, _la Pr~videncia quiso evitar un escandalo, 1mpon1éndole
abandonar el hogar conyugal. Este razonamiento
conmueve á Nina y no deja de asombrar á los espectadores. Es cierto que se trata de la hija de
un pastor y que este origen la obliga á venerar los
sermones. Así, pues, entrega á Ricardo las cartas
fatales á fin de que las queme.
No se contenta con renunciar á su venganza.
Vestida de luto asiste á la ceremonia que glorifica á Annabelle. No desea ya luchar. Presenta excusas á los Ridgeley y consiente y se pliega á todos sus caprichos. Su energía está rota. Todo el
mundo podrá ya insultarla sin arrancarle una

Aclo cuarto.-Escena final,

�732

EL MUNDO ILUSTRADO

733

EL MUNDO ILUSTRADO

EJ--ENIGtvtA
Novela por J. Berr de Turique

Ilustraciones de Lillo.

Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINUA)

- Ya me dará usted noticias de ese Syracusa,
dijo el señor Le Quesnel. Es un regalo que me
hicieron hace cosa de diez años. Algo completamente superior, ya verá usted.
Dirigiéndose á la señora Le Quesnel:
-A menos que le hayas dado fin. ¿Quedará algo todavía?
-Sí.
La conversación continuaba.
El comandante Maudru anunciaba su nombramiento próximo en Melun. Y aunque dejaba entender la satisfacción que le causaba ese ascenso,
expresaba su sentimiento por no poder, en lo sucesivo, ir con tanta frecuencia á «Iris&gt; debido á la
distancia.
La señora Le Quesnel murmuró:
-¡Qué lástima! Perder amigos como el señor y
la señora Maudru ..... Porque son tan preciosas
en el campo estas relaciones de buena vecindad,
sobre todo para quien pasa generalmente cinco
meses completos en Demartin, y algunas veces
completamente solo.
-Pero-interrumpió la condesa de Theil-el señor Le Quesnel no se ausenta nunca por mucho
tiempo, ¿no?
- Casi tres días por semana. Tiene que irse el
domingo por la noche después de comer y no
regresa sino hasta el miércoles ó jueves.
En este momento entró Lucy.
-Mamá, ya no hay Syracusa.
- Con razón lo alababa usted tanto-dijo Ricardo á Le Quesnel- riendo,
-¡Pero ese vino se ha evaporado!-dijo Manuel.
La señora Le Quesnel se mostraba incrédula.
Todavía la antevíspera quedaban cuatro botellas.
Estaba segura de ello, absolutamente segura, pues
las había contado ella misma; y luego nadie había tomado de ese vino.
Se sentía cierto ambiente de malestar. Sin duda
no se trataba sino de un latrocinio banal; pero
esa historia, que estaba viniendo inmediatamente
después del asesinato cometido en las inmediaciones, caía de la manera más inoportuna. Todos
los ojos estaban fijos en el procurador.
-¿ Qué piensa usted de eso ?- le preguntó el señor Le Quesnel.
Se encogió ligeramente de hombros.
-Pienso que este asunto no es grave. Seguramente que, ó la señora Le Quesnel contó mal, ó
se engañó sobre el vino contenido en las botellas.
- Absolutamente, absolutamente- replicó la señora-no hay error posigle.
- De todos modos-replicó el señor Le Quesnel
-no es por cuatro desdichadas botellas que nos
vamos á quebrar la cabeza.
En un rincón de la sala, Manuel, divertido, miraba á Ricardo.
-Egpere usted- dijo en voz baja á Plassard,
que se encontraba cerca de él-jvamos á sacarle
de quicio!
y tomando la palabra con la mayor seriedad:
-En efecto, á primera vista .... por cuatro desdichadas botellas .... ¿Pero quién puede asegurar
que este asunto no es, en realidad, más grave de lo
que parece hoy?
..
.
.
-Evidentemente-di10 Ricardo, sm notar la
malicia de la pregunta. Se sabe de dónde se parte,
cuando se comienza una averiguación; pero no se
sabe nunca adónde se llegará.
Manuel, después de hacer seña con el codo á
Plassard, se había dirigido á la señora Le Quesnel:
-Usted nota hoy, señora, que le han robado
cuatro botellas. Pero sería muy asombroso que se
hubieran detenido allí, y tal vez mañana notará

usted que la han despojado también de objetos de
mayor valor . . . .. .
- ¡Oh! exclamó la señora Le Quesnel aterrorizada.
Queda bastante para Ricardo que, lanzado sobre
la pista, no puede menos que añadir, sin notar las
sonrisas del subprefecto y de Plassard:
- !Quién sabe si hace años que le vienen robando á usted!
La opinión general estaba ya hecha.
Quizás la situación era grave.
La señora Maudru, conmovida, recordó que había conocido antes á una señora á quien robaban
así, y como se trataba de objetos sin importancia,
á fin de evitarse molestias, había preferido hacer
como si no lo notara. Pues bien, una mañana la
habían encontrado estrangulada en su cama.
La condesa de Theil añadió que una de sus amigas, que vivía en León, tenía, desde hacía veinte
años, el mismo criado, uno de aquellos que parecen destinados á obtener el premio dé virtud.
Pues bien, un día se supo que ese criado era jefe
de uua banda de rateros.
Evidentemente, la situación no podía quedarse así.
-Dado todo lo que se acaba de decir, mi querido procurador-dijo gravemente el señor Le
Quesnel-no tendría ya ni un momento de tranquilidad si no se aclarara este misterio.
-Sí, sí, es necesario absolutamente-afirmó la
señora Le Quesnel.
-Tanto más que esta noche debo partir por ...
{en este momento la voz del señor Le Quesnel se
turbó ligeramente) por más tiempo que de costumbre . .. . Y la idea de que mi esposa y mi hija
pudieran estará merced .. ..
-Sea-contestó Ricardo, - voy á tranquilizará
usted.
VI
- ¿Quiere usted hacer una averiguación?-había
dicho el señor Le Quesnel.
-¡Bah! Avf.riguaciones es un término demasiado grande; sólo quiero una pequeñísima indagación.
Los invitados, poco dispuestos á asistirá algún
interrogatorio penoso, aprovecharon la circunstancia de que fuese avanzada la hora para despedirse.
Mientras que los señores de la casa, que, por lo
demás, no habían hecho nada para retenerlos, los
despedían hasta la reja del jardín, Lucy se encontró sola con Ricardo.
Este hombre, que jamás le había impuesto respeto, ni siquiera en la época de su infancia y á
quien ella trataba familiarmente á pesar de la diferencia de edad que les separaba, y sobre quien
ella sentía tener un ascendiente real, venía, en un
instante, á revestir á sus ojos una importancia
nueva.
Dejaba de ser amigo para convertirse en magistrado. En su fisonomía se acentuaban los rasgos
duros. Ella se le representó con su toca, en su asiento, implacable hacia el acusado. Aquel jardinero,
á aquella sirviente culpable en verdad, pero cuya
falta tenía excusas sin duda, se la imaginaba, de
antemano, conducida ante los tribunales y, después, arrojada al fondo de una cárcel.
Se despertó su piedad.
Se acercó á Ricardo y gentilmente, con tono
acariciador, le dijo:

-Tengo una gracia que pedir á usted señor
mí~
'
Ricardo sonrió.
-¿Una gracia? lá mí, señorita Lucy? ¡Veamos!
¡Hable usted!
- Pues bien- dijo suavemente,-es que si usted
descubre al autor de Pste insignificante latrocinio
no se muestre con él muy severo. Una buena amo'.
nestación, ¿no es verdad? Nada más.
Ricardo volvió á sonreír,
Hubiera s_ido capaz de hacer más por ella.
-Entendido- contestó¡-pero á condición de
que ~o se trate más que de una falta sin importan~ia. Supói:igase usted que, de hilo en hilo, llego a descubrir ..... .
- ¿Todo un complot contra la seguridad del jef~ del Estad~? ¡Oh! ~ntonces, en ese caso, es usted
hb ·e de pedir ~rabaJos forzados ó destierro.
- Dos penas igualmente crueles-concluyó Ricardo.
-¡?h.! en cuanto á eso - dijo Lucy,-no soy de
la o_prn1ón de uste,d. Si tuviera que elegir, yo no
vacilaría. Escogena el destierro.
. - Tal vez tenga usted razón-contestó Ricardo
riendo.
.Y_ luego, como si esta afirmación de la joven
vrniera á recordarle su propia situación, añadió
con la voz ligeramente turbada:
-Por otra _parte, en este mundo, ¿quién de nosotros puede Jactarse deno haber sufrido nunca la
pena ~~l dest~er!o? Desterrado de un país en que
se quisier~ . vivir. Desterrado de un corazón en
que se quisiera entrar . .... .
Lucy le vió con atención por un momento
-¡Qué triste dice usted eso!
·
-No, no - respondió vivamente Ricardo.
--Por lo demás, con frecuencia he notado en
usted ese aire de tristeza.
-¿Y cuándo?
-Pues . ... en ciertos momentos.
- Precise usted-preguntó él.
-Dios mío . .. . .. No sé cómo explicar.
-Sí. Inténtelo usted ...
Ella habí_a dicho demasiado para quedar allí.
-Pues bien .... vea usted .... como ahora sobre
todo cuando usted me mira.
'
_El pro&lt;:ui:;ador palideció un poco. ¿El había sufrido e~ ndiculo de saber que su secreto estaba
descubierto?
Fingió un aire incrédulo, y contestó:
- Entonces renunc~o á comprender, señorita
Lucy, por qué n_o es ciei:;tamente su palmito fresco
y sonriente quien podia hacer en mí la melancolía.
~ Qué pas~ entonces en el espíritu de Lucy?
,Fué el disgusto de tener que batirse en retirad
confesando que su observación no se fundab ª
nada?
en
¿Deseó, puesto que la ocasión se presentaba
comprobar que l.f noveli_ta que se había imagina'.
do sobr~ el pasado de Ricardo era exacta?
- ¡Quién sabe!-murmuró.
El señor Duroc se sobresaltó.
Ella temió haberlo lastimado y llena de confusión, añadió:
' '
-¡Oh! le pido perdón. Haga usted cuenta
no he dicho nada.
que
Pero Ricardo, por indiferente que pareci·er
t ~ba d emasia
· d t
a, eso urbado para quedar en la incertidumbre.
•
Tomó la mano de la i?".en, y, con tono muy dulce, pero en el que se adivmaba el imperativo:
- ~bsolutamente, señorita Lucy, le pido que s
exphque.
e

ª

Lucy intentó desprender su mano, lamentando
ya amargamente su imprudencia.
-¿Para qué? ¡Puesto que iba á decir una tontería!
Ricardo retuvo á la joven cerca de él.
-Pues bien, diga u~ted, de todos modos, esa
tontería. ¡Lo quiero! ¡Lo exijo!
Lucy estaba sin salida. De repente se le presentó en la imaginación un símil entre su situación
y aquella en que iba á encontrarse el acusado
dentro de un momt&gt;nto, ese acusado cuyo partido
-sin darse cuenta por qué-había tomado de antemano. Que, por su desd~cha, p~onu1;1c~ara una palabra de más ... . y estana perdido. 1Ricardo no le
soltaría!
Así espantada inmediatamente por la idea de
una l;cha, para la que se sentía sin fuerzas, prefirió declararse vencida.
-Es que .... dijo después de una segunda va·
cilación ..... . usted va á encontrarme tonta ..... .
indiscreta y pretensiosa . . . .. .
-¡No absolutamente! Soy incapaz: de encontrarle á usted esos defectos.
Y añadió, al quedar ella silenciosa:
-La escucho.
-Pues bien-dijo Lucy ruborizándose,-me he
preguntado, desde hace mu~ho tiempo, por qué
un hombre de su edad, y seno como es, se mostraba tan gentil, tan afectuoso, tan excepcionalmente atento para una muchacha como yo .. . .
- ¡Ah!
- Y trataba de explicarme también por qué me
miraba usted, á veces, con un aire tau ... tan triste, y tan dulce al mismo tiempo.
Ricardo ansioso, esperaba el fin.
- Sí po~que con los otros (no sé si ya se lo he
dicho 'antes), usted me parece tener la mirada muy
dura, señor mío.
Ricardo ahora se sentía más turbado aún que la
joven.
-¡Ah! con los otros tengo .... . .
Lucy fué quien primero se r~hiz_o. Y viendo
que había salido del paso más difícil, dijo sonriendo:
-¡Vamos! Confiese usted que era un problema.
-¿Del cual ha encontrado usted la solución?
dijo Ricardo con vivacidad.
Pero inmediatamente lamentó haber hecho esa
pregunta.
¿Qué respuesta iba á recibir?
.
.
- He encontrado uoa, Usted me dirá s1 es exac•
ta. Esta es: usted lleva en el corazón el recuerdo
de un gran amor, y esa persona, á quien usted
amó en otro tiempo, y que, tal vez, ha muerto, ó
en fin, que de cualquier mod~ está p~rdida para
llSted ... . pues bien, la casualidad quiere que yo
me le parezca un poco ..... .
Si Lacy hubiera adivinado toda la verdad; si le
hubiera dicho, ó aun si le hubiera dado á entender: &lt;Soy vo á quien usted ama&gt;, como la confesión de uu sentimiento igual y recíproco no podía venir después de parte de la joven, Ricardo
hubiera creído morir de confusión.

En lugar de esto, la buena suerte quería qu'e la
joven no hubiese comprendido sino á medias, y
que el modo con que interpretaba el afecto de
Ricardo permitiese á éste redoblar sus atenciones
y su ternura hacia ella.
-Usted es una profunda psicóloga, exclamó,
desde que se hubo repuesto de su emoción.
Orgullosa de haber adivinado, preguntó:
- Al menos no me tomará usted á mal el que se
lo haya dicho.
-¡Tomárselo á mal, señorita Lucy! ¡Pero por
qué si así es! ¡Si es enteramente así!
Y le tomó la mano y la besó.

VII
Ricardo recorría el jardín con el señor y la señora de Le Quesnel preguntándoles sobre el número y la calidad de las personas á su servicio,
cuidando de pasar, ante la habitación del jardinero ó ante la cocina, para dirigir una ojeada á la
fisonomía de cada uno de esos personajes.
Lucy había quedado en el salón.
En cualquier otro momento, sin duda se hubiese detenido á pensar de nuevo en la conversación, un poco extraña, que acababa de tener con
el señor Duroc. Pero su inquietud de antes, sobre la ausencia de Teresa, volvió á apoderarse de
ella desde que estuvo sola.
-¿Por qué no ha venido? ¿Qué ha podido pasar?-se repetía.
En este momento Teresa apareció en el umbral.
- ¡Ah! ¿tú? gritó lucy corriendo á encontrarla.
Estaba inquieta, ¡figúrate!
-Sí, respondió Teresa en tono poco turbado,
en efecto .... es tarde.
- ¡Pensaba que habría alguien enfermo en casa
de ustedes! Y luego, ¿comprendes? no era eso solamente. Por segura que estuviese de tus padres....
en tanto que la palabra que se espera no haya sido pronunciada ..... .
y ya abría los brazos para recibir á su amiga,
cuando la vió que retrocedía algunos pasos, volviendo las miradas hacia otra parte.
- ¿Qué? preguntó.
Ante el silencio embarazoso de Teresa, Lucy se
volvió súbit~mente temerosa.

-¿Habló Máximo á tus padres?
Teresa, conmovidísima, tomó las
manos de su amiga.
-¡Pobrecita! ¡Te pido perdón!
-¿Perdón? ¿Por qué?
-¡Porque yo soy quien ha estimulado ese amor entre mi hermano y tú! lQué quieres? ¡Te amaba
tanto! ¡Mi gozo hubiera sido tan
vivo si te hubiese llamado hermana! ¡Estaba tan segura también de
que mis padres aprobarían esa
idea!
- ¿ Entonces no? - preguntó
Lucy.
-No.
Lucy se había dejado caer en un
canapé y grandes lágrimas surcaban
sus mejillas.
Teresa la contempló con verdadera piedad por un instante, y des·
pués, volviéndose á su hermano,
que acababa de llegar y qne vacilaba en entrar:
-Puedes entrar; estamos solas;
Máximo.
Máximo se acercó entonces. Su
VOZ temblaba.
- ¡Lucy, hay que tener valor!
Esta, haciendo un esfuerzo sobre sí misma, se había calmado un
poco.
- Entonces- preguntó á Máximo-sus padres se oponen á su casamiento.
- Sí¡ pero tranquilízate. No soy
de aquellos que se someten sin resistir. Y nos casaremos de todos
modos, adorada Lucy-agregó tomándole las manos y cubriéndolas de caricias.
Teresa, por su parte, apoyó á su
hermano.
-Sí. No es más que un retardo.
Un año ó dos de paciencia tal
vez. Ustedes son todavía bastante
jóvenes uno y otro para recobrar
el tiempo perdido. En Alemania
los novios esperan mucho más tiempo.
Lucy se sentía hoy más dueña de sí misma.
-En fin, ¿qué es lo que sucedió?
-Pues bien, esto es, - dijo Máximo ....
Pero, callando de repente, como si tuviera miedo de no expresarse con las precauciones suficientes, hizo seña á su hermana:
-Habla, Teresa.
Esta replicó:
-Esta mañana, después del desayuno, Máximo
confesó á nuestros padres que te amaba desde hace mucho tiempo y les suplicó que fueran oficialmente á pedir tu mano.
-¿Entonces?
-Después papá declaró, de la manera más formal, que no daría nunca su consentímiento á ese
matrimonio.
-¡Oh!
-Sí, en vano supliqué, rogué ....
La actitud de Lucy se hizo huraña.
- Pero en fin, lpor qué? lQué es lo que les he
hecho yo á sus padres?
Teresa la tranquilizó.
-No eres tú, querida mía, puesto que te encuentran encantadora. Pero se trata de cuestiones de
interés, de los que no comprendo gran cosa. Papá
es financiero y creo que, cuando se está en las finanzas, se tratan los asuntos del corazón desde
un punto de vista especial.
Lucy se irguió:
-¡Mis padres son ricos! ¡Tengo gruesa dote!
¡Quinientos mil francos cuando menos! Ustedes
se lo han dicho asi al señor y la señora Le Quesnel, lno es verdad?
Teresa contestó vivamente:
-iOh, no es esto! Aunque tus padres hubieran
sido siempre pobres, ante las súplicas de Máximo
papá hubiera consentído de todos modos ....
Lucy comprendía cada vez menos. Su voz se
hizo suplicante:
-Veamos. ¿Qué es lo que ustedes me ocultan?
Máximo, entonces, se volvió hacia ella y tomándole las manos:
'

(Continuará).

���MR. BRYAN
EN MONTERREY
•

D

URANTE diez días la ciudad de Monterrey
hospedó al ilustre derrotado de la última
campaña electoral en los Estados Unidos,
.Mr. William J. Bryau, quien, por tercera vez, vi·s itó nuestro país.
Después de su reciente campaña quiso descansar y pensó en nuestro país. que tan buenos descansos le ha proporcionado en otras ocasiones.
Pasó la frontera mexicana el 'día 20 del me~ próximo pasado, y , desde su entrada á territorio me'ficano, fué objeto de las atenciones á
que sus méritos, tanto personales como políticos, lo hacen acreedor.
Luego que se supo en Monterrey la
proximidad del distinguido visitante,
la colonia norteamericana, los hombres &lt;le negocios y el mismo señor
Gobernador de Nuevo León, que es
amigo persona\ de Mr. Bryan, prepararon á éste una brillante recepción.
A su llegada á la ciudad se alojó en
la casa del señor Coronel Robertson,
Director de &lt;The Monterrey News&gt;,
-y amigo íntimo de la familia Bryan.
De las primeras personas en presen- ·
tarse al aloja'lliento de ésta, fueron
el señor Gobernador y la señora su
esposa, visita que fué correspondida
el mismo día por la tarde.
La colonia norteamericana, con con·
:sentimiento de Mr. Bryan, arregló un
programa de entretenimiento en honor de los visitantes, por medio del
,cual les mostró su aprecio y estimadón. Después de un día de descanso
,en la hermosa quinta &lt;Bella vista&gt;,
]Propiedad del señor Robertson, Mr.
Bryan salió rumbo á Aldamas acompañado por un grupo de buenos tiradores, con el objeto de dedicarse á la
caza de patos y bajo protesta de no
ihabhr á éstos nada de política.
A su regreso de la cacería, el gran
demócrata asistió á la fiesta del &lt;día
de gracias&gt; (thaksgiving day), en la
que se le nombró orador oficial¡ el
discurso que pronunció en esta ocasión es una hermosa pieza oratoria¡
evitó, en lo absoluto, hablar de política, y mostró, como en todas las
oportunidades que se le han presentado, su cariño por nuestro país y
por sus adelantos. El tema del discurso fné &lt;la cooperación&gt;, y trató este
asunto empezando por hablar de los
individuos y terminó aplicando sus
observaciones á los países vecinos;
dijo que los americanosde los Estados
Unidos que van áEuropa hacen mal,
put&gt;s deberían venir á México, en donde tienen
tanto que observar y aprender, como en cualq u iera de los países que se hallan del otro lado del
Atlántico. Este, como todos los discursos del distinguido tribuno, fué acogido con grandes aplausos y muestras de sincera aprobación.
f!i Durante la fiesta de&lt;gracias&gt;, expresóMr.Bryan
su deseo de ser presentado á los principales hombres de negocios de la ciudad, los legítimos representantes de la banca y del comercio; este deseo fué expresado en presencia de los jefes de la

cervecería &lt;Cuauhtemoc&gt;, y como, por otra parte,
ningún local se presta tanto como el de la fábrica
de la citada cervecería para una reunión de hombres de negocios, los señores Sada, con la galantería que los caracteriza, invitaron á Mr. Bryan
para que la presentación que deseaba se hiciera
en la lábrica donde se elaboran las exquisitas cervezas de reputación nacional.
Aceptada la invitación, se fijó el día 27 del mes
próximo pasado para la presentación, y á las diez
de la mañana de ese día estaban reunidos, en el
edificio de la cervecería, todos los hombres que
representan la actividad comercial de la populosa
ciud.i.d capital del E~tado de Nuevo León.

Fuentes, José L. Garza, Noé Garza, Jesús González Tre•iño, Francisco J. González, José J. González, Ricardo M. González:, Jesús María Hinojosa, Fél ix Hoeck, Rafael H. Lillo, Salvador Madero, Ignacio Malo Best, José A. Mu~uerza, Ricardo
L. Ortiz:, Valentín Rivero, Víctor Rivero, Rodolfo
J. Rodríguez, Ricardo Sada, León Signoret, Enrique Sada, A lberto Sada, Jesús Sada, Pablo Sagarra,
Carlos Saavedra, Pablo Salas y López, Daniel Salas y Lóper, Jesús Sandoval, Vicente Solís. Constantino de Tárnava, Ramón Yarza y B. H. Wright.
La visita . fué minuciosa, aunque incompleta,
por la premura del tiempo: todo~ y cada uno de
los departamentos recorridos fueron objeto de la

El sitio de honor en la mesa del "lunch-:hampagne" en la cffvecería «:::uauhtemocJo,
Pocos minutos después se presentó á las puertas de la fábrica el visitante de honor, acompañado por el señor Coronel Robertson y del señor T.
A y res Robertson, Vicecónsul general de los Eshdos Unidos en Monterrey.
El señor Don Francisco G. Sada, Gerente de la
cervecería, hizo la presentación de Mr. Bryan á
las personas que lo esperaban, y qut: eran las siguientes: Señores Roberto Bremer, Ingeniero Francisco Beltrán, Manuel Cantú Treviño, Ingeniero
Nicolá~ L. Feilberg, Miguel Ferrara, Fernando de

Grupo de visitantes á las puertas de la cervecería &lt;Cuauhfemoc&gt;.

detallada atención del visitante, quien se informó,
con curiosidad de sabio observador, de los métodos y procedimientos de fabricación. Se visitaron
los departamentos de cocimientos¡ la casa de máquinas de refrigeración y el nuev9 ltepartamento
donde se está construyendo una gr,n refrigeradora, que ocupará tres grandes generadores eléctricos, la sala de embotellar, el departamento de entiquetado y envase, un gran edificio de cuatro pisos, de acero, destinado á almacenes generales de
botellas¡ los talleres de forros y cajas, la casa de
molinos, de siete pisos y la fábrica de hielo.
El tiempo había transcurridó brevemente y los
visitantes empez:aban á sentir la necesidad de
descanso¡ con la oportunidad característica en los
directores de la fábrica, los invitaron á un exquisito &lt;luuch-champagne&gt; que se sirvió en los amplios salones de la casa de cocimientos.
Los suculentos manjares y el esmerado servicio
hicieron honor á los encargados del ambigú. A la
hora del champaña el Sr. D. Francisco Sada, en
corta y expresiva alocución, pidió al Sr. Coronel
Robertson que, á nombre de todos los presentes,
y especialmente á nombre de los jefes de la negociación, hiciera saber á Mr. B_ryan los buenos
sentimientos que despertó su visita y lo muy halagados que se sentían con ella.
El Sr. Robertson es un orador de fácil palabra,
que ha sido aplaudid" en la tribuna en diversas
oc1siones, y por lo tanto, su discurso fué elocuente y lleno de figuras retóricas que entusiasmaron
á los oyentes.
En contestación p. él, Mr. Bryan tomó la palabra y se expresó en los siguientes términos:
&lt;Señores:- Aunque no puedo contestar con la
elocuente palabra del Sr. Robertson, puedo manifestará ustedes mi estimación de las atenciones que se me han dispensado hoy y de las pruebas de cortesía que se han dado á la señora Bryan
y á mí en esta visita y en otras anteriores,
«Hace mucho que he sentido interés por la República de México, y ese interés ha aumentado
con las visitas~ue varias veces he hecho á este
p:iís.
&lt;Siempre he considerado á su presidente como
á uno de los hombres de Estado más grandes que
hay en el mundo; pues tomando en cuenta todas
las circunstancias en que se ha encontrado, y cons iderando los trabajos que ha emprendido, creo
que no hay en el mundo, en la generación prese nte, ninguno que ocupe tan encumbrada posición con may ores méritos pan el aplauso univer-

sal (aplausos). Me satisface poder hacer tales elogios ~e_él, pues creo que los merece, no sólo en
la opm1ón de los que han visto de cerca su labor,
sino también á juicio de los que han llegado á
venir á este país.
&lt;Vine á este Estado al hacer mi primera visita
á México hace once años, y entonces conocí al
señor General Reyes, quien hizo en mí una impresión como muy pocos hombres la han hecho¡
y al hacer esta nueva visita lo he saludado de
nuevo, y me causa satis facción ver ~us ideas y las
de otros hombres y su labor entusiasta para construir la base en que se está erigiendo la civilización mexicana. Tengo muchas esperanz:as del
porvenir de este país, pues llegarán ustedes á ser
un pueblo fuerte, y no creo estar engañado en
esta creencia. Estoy tan seguro del futuro de
vuestra patria como lo estoy del de mi propio
país ó del de otras repúblicas del mundo, y opino porque se estrechen más y más las relaciones
amistosas existentes entre México y los Estados
Unidos, relaciones que harán á los habitantes de
ambas naciones reconocer y estrechar los lazos de
amistad y obrar de acuerdo con los propósitos de
hacer el bien. De todo corazón opino como Mr.
Robertson, que este país está entrando en una era
de prosperidad. Creo que aumentará mucho el
bienestar de todos los países, aunque circunstancias especiales puedan retardar temporalmente
su progreso; y hay una razón entre otras que induce á creerlo así, y es que los hombres principales facilitan el intercambio de ideas en el mundo de la política de todas las naciones.
&lt;La circulación monetaria es siempre una parte en la medida del progreso. Las circuns1a 1cias
han cambiado dentro de los últimos 12 ó 15 años,
pue~ antes de 1896 el peso había estado subiendo
y los precios bajando, cuyas circunstancias se
debían á la creciente escasez: d~ dinero, tomando
en cuenta la producción del mismo. Estas circunstancias lueron tan bien conocidas, que se convocaron tres congresos internacionales, á los cuales las naciones enviaron sus representantes para
estudiar qué podría hacerse para salvar al mundo de un desastre. Pero providencialmente las
minas de oro empei:aron á dar un torrente de
metal amarillo, y hoy en día podría acuñarse más
dinero con la producción anual de oro, que lo
que podría haberse hecho hace 12 años con la
producción de oro y plata¡ y al venir tal aumento en la provisión monetaria del mundo, se ha
obtenido una solución para la depresión industrial. Durante los últimos 12 años hemos experimentado una era de prosperidad casi universal, y
espero ver una continuación de este desarrollo
y progreso del mundo industrial, mientras la provisión de dinero llene la demanda para todos los
fines. La manera de continuar esta situación bonancible es buscar facilidades de dinero y evitar
la decadencia de los precios. Me da gusto ver que
México siga los sistemas de otras naciones y sa•
ca ventaja de estas circunstancias universales.
&lt;He visto, desde hace años, que se encuentra
bastante diticultad para definir la palabra &lt;ci vilización&gt;; pcr lo q ne á mí toca, la definiría como el
desarrollo armonioso de la raza humana, de manera
física, mental y moral, pues no puede haber civilización completa que no incluya un desarrollo
moral, mental y físico. El hombre que se desarrolla sólo físicamente, no es más que un bruto¡ el
hombre que se desarrolla sólo física y mentalmente puede llegar á ser una maldición; pero cuando
el hombre se desarrolla fuerte de cuerpo y activo

Las familias Bryun y Robertson en la Qui11ta &lt; Belh v sta&gt;,
en su inteligencia, y educa á la vez su carácter
moral, podemos esperar de él las cosas más grandes para el bien común. (Aplauso. )
&lt;Estoy hablando ahora á ricos 1::ombres de ne¡:!ocios, y debo decir que se me ha juzgado mal al
decir que no soy amigo del capital. Yo soy amigo
de todo lo que es justo y bueno, y jamás me opondría al derecho d~ propiedad, que es la bas.e del
pro¡(reso del mundo. (Aplauso.)
«Cuando un hombre ocupa una posición política, puede echar los cimientos de relaciones ben éficas entre las naciones, porque en los tiempos
modernos todos los países, más que nunca, dependen unos de otros. Cuando un hombre goza de
prosperidad, se dice, generalmente, que posee una
independencia feliz¡ pero esto es un error, porque entre más alta sea la posición de una persona,
más grandes son sus obligaciones y responsabilidades. No hay nadie independiente: este país es
dependiente del nuestro; los Estados Unidos tienen dependencia y deberes serios hacia ustedes y
todos los países tienen obligaciones entre sí. La
independencia de un p1ís se mide también por la
inteligencia de sus gobernantes y por el espíritu
de progreso de sus ciudadanos. No conozco mejor
medio para juzgar á las naciones que aplicarles
las reglas que usamos para los individuos; y de
igual modo que creo ventajoso para mí que todos
mis vecinos aprovechen, hasta donde sea posible,
sus oportunidades y gocen de la mayor prosperidad, creo también benéfico para mi país que todos lo~ otros países gocen el desarrollo más com·
p leto de sus recursos, y no puedo imaginar nin-

gún bien permanente para mi patria que pudier.l
ser comprado á costa de algún daño para otra nación. Deseo ardient emente que los Estados Unidos tengan mochos merecimientos haciendo muchos beneficios á otros paises. Tales servicios
pueden hacersededistintas maneras· perohay una
forma en la cual podríamos, ahora, a~mentar nuestra _utili?ad para otros países. Creo que nuestras
~mv~rs1dades debieran dar más atención á la
c1enc1a de gobernar y debiéramos traer estudiantes de todas las naciones hacia nuestras Universidades. Estos estudiantes, educados en nuestras
~eorías df: gobernar y familiarizados con nuestros
ideales é mt~reses, volverían á sus hogares llevando_ 1~ me1or d~ nn~tra Patria y usarían los
conoc1m1_entos, as1 obtenidos, para beneficios de
sus_ propios hermanos. De esa manera tendrjamos
amigos en todos los países y, teniendo amigos, estaríamos más seguros que con ejércitos y armadas. La bandera americana no debiera verse más
como signo de guerra y de fuerza sino como emblema de libertad, paz y justicia. '
&lt;~adie de los que viven en México desea más
ardientemente que yo la prosperidad de este país
y que espere con más ahinco que el éxito corone
su marcha hacia adelante. No hay nadie tampoco
que se regocije más por el progreso que tengo la
seguridad que será alca=ado por esta •nación y
s~s habitantes.-Señores, doy á ustedes las gracias&gt;.
Las últimas palabras del gran tribuno se ahoga•
ron en!re los estr_uendosos aplausos de los oyen•
tes, quienes le tributaron u~ ovación que, segu1'.lmen~e, será recoz:dada por mucho tiempo por la
smcendad y entusiasmo que la animaron.

***
Con esto terminó la fiesta que reunió alrede•
dor del eximio político, á los hombres pr~minen•
tes de la sociedad regiomontana, quienes tributaron un merecido elogio al gran demócrata.
Después de esta fiesta, asistió Mr. Bryan á una
función en el teatro &lt;Juárez&gt;, durante la cual recibió nuevas muestras de la estimación que ha sabido crearse entre los habitantes de la capital del
Estado de Nuevo León.

,

***
Diez días después de su llegada á la ciudad de
Monterrey, salió de ella Mr. Bryan y se dirigió
al Norte, rumbo á los Estados Unidos á confun-·
dirse entre la ~ultitud de ciudadanos' trabajadores que contribuyen al engrandecimiento de su
país por medio de su trabajo constante y asiduo.
E! d~a 2 d~ los corrientes salió Mr. Bryan de
· territorio mexicano; antes de dedicarse á sus cuot idianas tareas, irá á cazar: pavos salvajes al rancho de King, en Texas. Una ver descansado de sus
fatigas durante la campaña que acaba de terminar, vol verá á sus diarias labores, llevando im
recuerdo grato de su tercera visita á nuestro país,
la que le habrá afianzado aún más en sus ideas
acerca de nuestra prosperidad y nuestro p or venir
brillante.

Recorriendo la propiedad del coronel Roberlson.

�-

EL llmNDO ILUSTRADO

ENRIQUE BORRAS
/

&lt;INCA HARTOG II', VACA~OLANDESA, GRAN PREMIO DE CAMPEONATO
y MEDALLA DE ORO.

LA RAZA HOLSTEIN ENJMEXICO
Jra4ucido 4,1 periódico "Ho'stein ~riiscan",de lo(Estados Unidos
"El desarrollo de los
intereses de la raza
Holstein en México
está progresando en
una escala considerable, y especialmente
desde que los exportadores se han limitado á embarcar únicamente ganado de sangre pura y de alta clase el cual se acompañ~ con el certificado
de registro y el traspaso correspondiente.
Varios individuos de
SR. D. URSINO ARE LLANO, la raza Holstein han
fu;dador del e.•ta blo de la sido enviados á México, cuyos pedigrees
calle del Aguila.
sería difícil trazar, Y
aunque la superioridad de este ganado "de clase
. ferior sin dudaalguna ha hecho mucho en fa~~r de '1a localidad que los recibió, tales exportaciones han demorado y estor_bado el mer~do
de ganado de sangre pura que tiene los certificados de registro adecuados.
"En estos últimos años, sin embargo, el _ga~ado,
con su pedigree ha demostrado _su superioridad,
y los mejores criadores no quieren tener na~a
ne hacer con el ganado sin papeles para su pie
Je cría, y hay ahora varios notables ganaderos q_ue
poseen ganado, el cual daría fama á cualqui~r
criador de los Estados U nid?s. A parec4:. promi·
nen te entre los criadores mexicanos el ~nor Flo•
rencio U. Arellano, de la ciudad de Méxtco, Y tenemos la fortuna de poder demostrar la gran cla•
se de su ganado, reproduciendo la~ foto~rafías de
varios magnificos animales y al mismo hemp? el
hacerle presente la felicitación de la fratermdad
de criadoi:es porque posee un lote tan notabl~ de
padres. La genealogía y ca~id~d d~ estos amm~les son sin disputa alguna, mdiscuhbles Y consh•
tuyen ~n excelente tributo para la empresa, conocimientos, destreza é inteligencia del Sr. Ar_ellano, quien merece el éxito que sabemos esta obteniendo."
,
El hacer una descripción extensa de la magmfica genealogía de los toros que figuran ilustrados,
es apenas necesaria, porque sus nombres demuestran en alto grado la excelencia de su sangre en

&lt;LADI ROUBLE DE KOL&gt;, VACA HOLANDESA, SANGRE PURA,
IMPORTADA, 9 A!1"OS 8 MESES.

un promedio en pruebas oficiales en producto de
las líneas de que vienen¡ pero daremos algunos
mantequilla de 27.93 en 7 días.
datos que son de verdadero interé~.
.
Esta vaca obtuvo el gran premio de campeona·
En primer término figura el toro c:Brooks1de
to y medalla de oro.
Hengerveld Paub, núm. 26,029, hijo de la gran
En tercer lu!(ar fidura la vaca &lt;Lady Rouble de
vaca en la raza &lt;Netherland Hengerveld&gt;, núm.
Kol&gt; número 50 883 cu ya prueba oficial fué de
13,106, cuyo registro oficial fué de 26 libras 10
348 libras 3 onza's d; leche en 7 días, y 13 libras
onzas en 7 días¡ 18,293¾' libras de leche en un
9 onzas de mantequilla en 7 días, á los 3 años d_e
año, dando 3.92% de grasa, figurando en su geneaedad, figurando en su extensa genealogí~ los ~n1logía las notables vacas &lt;Pauline Paul&gt; con un
males más notables en la raza¡ pues solo as1 se
registro de 31 libras 1 onza de mantequilla en 7
explica que &lt;Lady Ronbte de Kot&gt;, al hacer su
días y 18,069 libras de leche en un año¡ la de Kol
prueba oficial, á los 3 años de edad, su leche ha2ª con un registro oficial de 26 libras 9 onzas de
mantequilla en 7 días, y 536¼ libra~ de leche en
ya dado 4.14% de J!ra•a.
7 días; asegurando que á
ese país no se ha man•
dado toro que tenga ya
hijas en el avanzado registro oficial¡ con tan es•
pléndidas producciones
en leche y mantequilla,
llamándole con sobrada
razón toro &lt;Standard&gt;.
Este toro fué premiado por el jurado califi cador con una reserva de
campeonato. Como se verá, su genealogía es limpia y bien hubiera_ merecido el gran premio de
campeonato; pero el jurado sólo le concedió una
reserva en vista de su
edad, según se dijo. Como
esta condición no estaba
estipulada en los requ~sitos del concurso, seria
bueno que se fijara oficialmente un límite de
edad para los campeonatos, para evitar sorpresas
desagradables como la re•
"uROPSKY_SAGGIE," RESERVA DE CAMPEONATO.
cibida por el Sr. Arellano.
En enarto lugar figura el toro &lt;Empire Kin¡(&gt;
En segundo lugar figura la vaca «Inca Hartog
núm: 29,551, un animal de espléndida genealogía,
2ª&gt; núm. 40,500, un modelo de la raza con un muy
teniendo por antecesores al notable toro en la raalto registro y que creemos no se ha m;.nd~~o
za &lt;Netherland Prince&gt;, á la vaca «Lady Fay&gt;,
otra igual á ese país, atendie~do á su producc~on
que hizo un registro á los 4_ años de ed~d de ~O,Of 8
que es notable, pues prodnJ" en_ prueba oficial,
libras de leche en un año¡a la vaca &lt;P1etert¡e 2-&gt;.
86 libras de leche en un día, 19 hbras 4 onzas de
q ne dió 30 318 ½ libras de leche en un año, ó sean
mantequilla en 7 días y 575 libras 9 onzas de le13,953 kil~gramos de leche¡ á la ~Pauline Paul&gt;_,
che en 7 días, á los 5 años de ed~d¡ figurando en
de 31 libras una onza de mantequilla en 7 días¡ a
su genealogía los más notables e1emplares de _la
la de «Kol 2ª&gt; con un producto de 26 libras 9 onraza, pues esto se explica viend_o su genealog1a,
zas en 7 días, todos estos &lt;récords&gt; oficiales.
que sus 13 antecesoras madres tienen un pr?me•
Hubo además una reserva de campeonato á fa.
dio en pruebas oficiales de leche- de 86.53 ~1bras
vor del toro &lt;Dropsky Saggie&gt;.
por día: en su pedigree sus 19 antecesoras tienen

A PRIMERA y única vez que he visto á Borrás de cerca, fué en su cameri110 del Arbeu, durante un entre•
acto.
Yo hubiese querido entrevistarle, hablar largo y tendido con él sobre
su arte, sobre su carrera, sobre sus
aficiones, sobre sµs com.ienzos y
posteriores triunfos teatrales .... Movíanme á ello
no sólo el deber periodístico, sino la admiración¡
elemento éste el más poderoso para vencer toda
timidez, allanar todo obstáculo, y acercarme á la
que, hoy por hoy, es la gran figura en la escena
mexicana. Pero-y aquí llega el momento de ser
francos-no creo en la intervíew. El que un e~crítor ó periodista, cuya tarea es la de comunicar
sus impresiones ó informaciones al público, se
cuele muy diestramente en las ):labitaciones de un
personaje ponderado en la ciencia ó en el arte,
con el fin de preguntarle lo que piensa, cómo vive, qué ha hecho y qué determina hacer en el futuro, paréceme, á más de cómico, grotesco, pues
preguntón y preguntado bien se cuidan de ponerse una máscara más compacta que las que de ordinario gastamos en la vida, y todo se reduce á
una pose cuyo espíritu, genialmente arlequinesco,
encárgase de agrandar el lector, creyéndola sincera.
As~ pues, no me decidí á importunar al señor
Borrás. Apenas si he cambiado tres ó cuatro palabras con él, precedidas y seguidas de un apretón de manos-como tantos otros que daría el artista á sus devotos de ambos Continentes.-Me
limité á ver y oir cuanto á su personalidad se
refería, y ahora no hago más que trasladar mis
impresiones al papel, simplemente. He creído más
útil el procedimiento de inducciones y deducciones que el de falsas interviews.
Allí, ante el espejo, en el pequeño cuarto luminoso, hallábase el héroe aplaudidísimo de tantos
dramas y tragedias. No lucía la rara y á la par
atrayente vestimenta de Manelich¡ ni la de Juan,
el viejo obrero. Vestía elegante traje de color, y
ocupábase en hacer, c.&gt;n nimio detenimiento, el
lazo de su corbata. Un rumor sordo y vago. como
el del mar en tiempo de calma, venía á morir en

***

Borrás.-Caricatura de Massaguer,
&lt;EMPIRE KING,&gt; TORO HOLANDÉS, SANGRE PURA, IMPORTADO,
8 AROS 8 MESES,

«l'ROO :•IOE HENGERVELn l'AUL&gt;, TORO HOLANDÉS, SAN::iRE PUR•,
RESERVA DE CAMPEONATO.

la reducida estancia. Los admiradores, los indispensables y eternos
visitantes del artista celebrado,
arrellanábanse en mullidos asientos, escuchando con atención la
palabra breve, incisiva, de Borrás,
ó haciéndole preguntas á las que
él respondía volviendo apena~ el
rostro inteligente, de nervioso
ge&lt;to.
·
Desde mi rincón hube de complacerme en mirar, con mirada escudriñadora, la figura erguida, aristocrática, de noble señor, del artista, reflejada en la tersura del
cristal. De su fisonomía, lo que
con mayor relieve se destaca 1
hiere la atención de quien le contempla, son la frente y los ojos.
La frente es ancha, despejada, como abierta á los grandes pensamientos y á las grandes inspiraciones¡ los ojos, pequeños, hundidos en la cavidad craneana, fulguran al resonar la frase que bro•
ta de los labios enérgica, con extraño vigor. Y éstos se contraen
á menudo, apareciendo en ellos
una sonrisa llana, amable, que está en armonía con la expresión
peculiar de la faz toda, expresión
que denuncia al impulsivo, al
franco, al triunfadorsatisfecho de
la lucha.
Nunca en el artista excelso que
admiramos en el escenario ó en el
libro hemos de encontrar, al sorprenderle en la vida, al burgués
que de vulgar peca y al resto de
sus vulgares semejantes aseméjase:
al mismo Borrás que vi recitando
con dulzura bucólica á los campesinos asombrados en La Madre Eterna, y al que admiré en el
mítin de Los Viejo.•, es al que ahora veo en este
diminuto cuarto de bastidores adentro. Hay en él,
en la intimidad, la misma arrogancia, el propio
sello de distinción que en la escena.
Advirtiendo esto, 110 pude menos de recordar
entonces cuanto del actor catalán sabía¡ y la historia de su vida dijérase que se aparecía á mis
ojos, como su figura, ¡(rabada en caractere~ diamantinos sobre la biselada lnna.

¿Quién esBorrás? ¿Cuál la existencia anterior de este victorioso
que todavía hace cinco años era
un obscuro?
Enrique Borrás hállase ahora en
la edad que, según doña Emilia
Pardo Bazán, es época de los grandes esplendores artísticos y de los
grandes impulsos, porque el fuego
y ardimiento de la juventud témplase con el sereno pensar de la
madurez y las lecciones de la experiencia. Buena parte de su vida
se esfuma en la va~uedad gris de
la penumbra: la suprema aureola
no le ciñó sino hasta hoy.
Nació en Badalona, pueblecillo
de las inmediaciones de la ciudad
condal, siendo sus padres industriales acomodados. Era ya un predestinado á las lides escénicas,
pues desde su infancia sintió afición desmedida por el teatro, afición cuyos anhelos no se vieron
satisfec-hos sino años después, cuando, siendo un adolescente todavía,
debutó en el casino de su pueblo
con el Ernesto de El Gran Gal,oto,
En aquellos días su devoción teatral concentrábase en la persona
de don Antonio Vico, y así se comprende que Borrás, el gran Borrás
de ahora, el que no sabe de hinchazones ni lirismos, eligiese, como obra de presentación, la más
fambsa del teatro oropelesco de
Echegaray. Y fué tan inesperado
y á la vez tan decidido el buen
éxito, que el joven debutante firmó, desde lnego, contrata con la
Compañia Tutau.
Y aquí empieza, propiamente, la carrera artística de Borrás, carrera sin grandes incidentes, sin
grandes tropiezos ni clamorosps triunfos en muchos años: Borrás recorrió con la susodicña compañía, como galán joven y representando en castellano, varios teatros de su provincia. Más tarde,
.J!racias á la notoriedad que adquiriese y á Sil valer
inne¡!able, ingresó al teatro&lt;Romea&gt;, de Barcelona,
en calidad de primer actor, circunstancia á la que
el eximio artista debe, sin duda. el haber adquirido una personalidad propia, bien definida, en la
escena de su patria.
El renacimiento literario catalán-que dió origen al movimi_e nto político regionalista, común-

'

737

Borrás.-Caricalura de Líllo.
mente conocido por el nombre de &lt;catalanismo&gt;, alcanzaba ya, en aquellas fechas, Sil completo esplendor. La lengua catalana, antiquísina, que en
un principio usara toda la Provenza y que ahora
sólo se habla propiamente en el Rosellón, y se
extiende por toda ta cos~a de Levante, siguiendo
la cuenca del Mediterráneo, hasta cerca de Génova¡ - la lengua c. talana que, según la Historia, Julio César oyó hablar cuando invadió España y
formó colonia en Ampurdia, y emplearon los tro•
vadores en sus layes, y en ella escribieron sus
crónicas reyes tan famosos como Jaime I y Pedro IV,
renacía á la vida literaria. Su sueño había durado muchos siglos. y de su estado de marasmo,
acentuado desde 1714 con la pérdida de las Ji.
bertades del país, había revivido desde principios del si¡(lo XIX, no bien entraron en Cataluña las luces del progreso moderno y de la
libertad comtitucional. Don Mariano Aguiló buscó en las antiguas crónicas la verdadera fuente
del idioma, y Federico Soler ( Pitarrc,) había
echado los cimientos del teatro. Los Juegos Florales de Barcelona, infundiendo en el ánimo dd
pueblo el amor por los certámenes literarios en
lengua catalana, despertaron la idea de regionalismo, á la vez que nuevos cerebros suriían par.i
el cultivo de las letras. El catalán hab1a abandonado la cima de las montañas y las choz1s de los
pastores para irradiar, con destellos de or0, en las
estrofas de Mosén Jacinto Verdaguer, el poeta
santo¡ en los versos de una simphddd bucólica
de Juan Maragall, y en las pá_~iuas de arte moder•
no de Narciso Oller.
Enrique Borrás pudo ver, desde el escenario
del teatro &lt;Romea~, las faces más brillautes de este
resurgimiento, y aun tomar parte activa en ellas.
La literatura catalana alcanzó, de uu salto, el ni.ve! de las europeas. Había filósofos, dramaturgos,
prosadores y poetas: á Federico Soler siguieron
bien pronto, en el teatro, Guimerá, Rusiñol, Iglesias, Gual y Crehuet¡ Pompeyo Gener estudiaba el
movimiento literario desde un punto de vista
científico, enlazándole con los caracteres peculiares del ambiente y de la raza¡ al verbo inspirado
del creador de La Atlá11tida siguieron los de
Alejandro de Riquer, Maragall y Matheu, y estalló el lmmorismo ya regocijado, ya cáustico, de
Apeles Mestres y Emilio Vilanova.
En el teatro, todo período literario debe detraer
necesariamente sus intérpretes. El intérprete del
moderno teatro catalán fué Borrás.
Como losautoresdramáticos, queluego de beber
eu las fuentes del idioma, -ya que no de la tradición, porque carecían de ella, literariamente hablando,-habían snfrido hs influencias del teatro
extranjero, en especial del escandinavo, representado por Ibsen, y del italiano, que tenía por paladines á Giaccosa, Rovetta y Braceo, díferenciándose totalmente de los del resto de la Península,
-así Enrique Borrás traía consigo una personalidad nueva y una novísima fison omía. No era el
actor hinchado, declamador, ampuloso, al modo
de Valero, Calvo y Vico. Su pod~rosa emotividad
residía en el gesto y en el detalle; que no en la
pirotecnia de la declamación y en el grito. Dijérase que sus maestros son los italianos, y que á
los preceptos del naturalismo se ha ccfiido, sin
apartarse de ellos 1rn ápice.
( Sigue en la págí11a 744.)

�EL MUNDO TLUSTRADO

738

•
~-

tf ~ ,.

A PI Y MARGALL

Diafanizando el oro de la muerta
hojazón que á la rama se prendía,:
nimbó de luz fantástica é incierta
la casa de los pájaros .... •_y ardía
en el carmín solar un ala· abierta.

Hay en la vida de los pueblos horas
en la~ que lentamente, precursoras
de próxima tormenta,
nubes que forma el llanto que derraman
esclavos y oprimidos,
el siniestro cendal descogen graves:
y enmudecen las aves,
entra á rastra~ la fiera en su espelunca,
como un manto de plomo
sobre el mundo la atmósfera se extiende,
todo, aterrado, su labor suspende,
y hasta el aliento uní versal se trunca!
Cada vez más el horizonte cier¡"&amp;.
y estrecha su confín; más lobreg~te
sus crespones el nublo que se m~e
ocultando el azul de las alturas¡
más se enturbian las puras
aguas, limpias ayer, del terso estanque;
hasta que al fin, con formidable arranque,
rompe el turbión el yugo que lo aferra,
sacude todo su letal desmayo,
rasga su seno el nubarrón que aterra,
vuelca el cielo sus rayos en la tierra
y se alza un héroe donde cae un rayo!
Y así te alzaste tú, cuando caía
derrumbada una raza ante la historia;
así al fulgor de llamas y entre escombros,
sobre una tradición hecha pedazos,
enmedio del despueblo,
te erguiste levantando entre tus brazos
la augusta y santa libertad de un pueblo!
Hay voces del pasado que en las noches
trae el eco que, místico,
en nuestro oído sus murmullos vibra
y mil ensueños en la mente fragua,
y que vienen de allá, tal como apenas
llegan á recostarse en las arenas
los círculos concéntricos del agua.

Y en el eco en que sólo nuestro oido
oye un murmullo vago,
escucha el escogido
ora un canto de amor, ora un rugido,
ora el épico estruendo del estrago!
Y así, tras el halago
del alma apasionada
que todo en aras de su amor lo inmola,
atarea subiendo al infinito
el imprecante grito
que en la hoguera lanzó Savonarolal
Así anima y despierta
hombres y cosas de los tiempos de antes,
así sombras gigantes,
en el lívido belfo aun vibradora
la frase redentora
que fué del muudo pasmo,
sacuden el marasmo
del sueño de la muerte, y vemos cómo.
reviviendo con él su noble anhelo
~ndaz Vercingetorix se levanta,
y corno un mar con sus retumbos cauta
la epopeya inmortal de Masanielo ....
En cada etapa histórica, en cada época
en que el de arriba olvida al que está abajo,
en que para unos es todo contento,
todo andustias para otros y trabajo;
en la q;e sin recuerdos de que viene
de un mismo tronco todo,
el uno para holgar, cojines tiene,
para el descanso el otro, tierra ó lodo¡
en la que se figura
el que vive entre el bien y la grandeza,
que la madre común Naturaleza
hizo para escalón de su ventura
lo mismo que un ~uijarro, una cabeza;
surge algún corazón al que convergen,
como al cristal convexo van los rayos
del sol á convergir, angustias, quejas,
ímpetus contenidos y desmayos,
oprobios de hoy y humillaciones viejas.
Y así va concentrando poco á poco
al cHombre-humanidad&gt;calor.... y luego ....
¡al fin se forma el foco
y en lenguas rojas se levanta el fuego ....

¡Señor, tu fuiste Humanidad; tu grito
fué queja del esclavo y del precito,
y fué tu corazón como una lente
que recogió al través de lo infinito
los rayos todos de da zarza ardiente&gt;.

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Toda era paz, la tarde y poesía,
y yo la vi morir desde la banca
donde, cual lluvia rumorosa y blanca,
la gran fronda del álamo caía.
Para abarcar del horizonte el fondo
levanté lentamente la cabeza
y uní, al silencio del jardín, el hondo
silencio espiritual de mi tristeza.

Predicaste el decálogo ante un pueblo
lleno de malestar y de amarguras,
y tu voz {ué la de él: voz que redime¡
voz del Señor; ¡que cuando el pueblo gime
truena la voz de Dios en las alturas!
¡Ay! si no oyen tu acento en el murmullo
del eco que en las noches
llega del más allá; ¡ay! si no escuchan
esas voces lejanas que así suenan¡
¡ay los que torpes contra el pueblo luchan!
¡ay los que al pueblo así desencadenan!
¡Guarden los poderosos, los que gozan,
de ver que son los tristes sus hermanos,
y nobles, tiendan sus cuidadas manos
á las que el yunque y el cincel destrozan!
Lleven aliento á los que ahoga el lloro,
el pan al que carece de fortuna,
y pródigos derramen el tesoro
del verbo, que consuela más que el oro,
en el verso, en la escuela, en la tribunal
¡Oh, cómo es grande la misión que enseña!
¡qué grande el que se empeña
y lucha por el bien, y al fin arraiga
flores y arbustos en la dura peña!. ...
¡Quéle importa dormirá aquel que sueña!
¡El que enseñó á esperar, triunfa aunque caiga!
Y así triunfaste tú: fué tu caída
la del ~rano del trigo sobre el surco¡
en él se hundió tu vida
como junto á la vid se enclava el serpo,
para erguirse después ante el destino,
dando al pueblo á beber sangre en tu vino,
dando al pueblo á comer, pan en tu cuerpo!
!Qué grandeza hubo en ti! Justo es que ahora,
que tu cuerpo no es ya; que disgregado
en átomos, juguetes hoy del viento,
soplos doquiera llevan del aliento
que á ti te dió vigor en él pasado,
no tu tierra natal, el mundo todo,
mientras el mundo en el espacio gire
tu afán por romper yugos
y tu sublime abnegación admire;
que sobre el odio vil y las inquinas
tu espíritu inmortal triunfante suba,
y que enjuguen la sangre
que á tu planta arrancaron las espinas,
el mar azul en que se engasta Cuba,
y el mar que es manto azul de Filipinas!
¡Ciudadano del mundo: van los bronces
á modelar fundidos una idea
al modelar tu estatua; que ella sea
el pensamiento universal entonces!
¡Sí! que la humanidad en ella vea
al fulgor de las llamas y entre escombros,
sobre la tradición hecha pedazos,
enmedio del despueblo,
alzar &lt;Al Porvenir&gt; entre sus brazos,
la augusta y santa libertad del pueblo!
JOSÉ PEÓN DEL VALLE.

Noviembre 27 de 1908.

*

VESPERTINA

Ojos y corazón puse en el cielo
y sorprendí la misericordiosa
piedad de aquel Ocaso en agonía,
mientras enfrente, tras el grácil velo
que era una dulce ensoñación, la rosa
de nácar de la luna se entreabría.

*
**
¡Santa puesta del sol, que da el olvido
de un éxtasis angélico á mis males;
santa puesta del sol, que entibia un nido
oculto entre hojarascas otoñales!
Tú dejas á unas aves que se aneguen
en fulgor melancólico y tardío;
les das luz y calor antes que lleguen
la noche, el viento, la tiniebla, el frío.
Y como el nido que la fronda encubre
pone, no sé qué luz desconocida,
un rayo de esperanza en el Octubre
tan lleno de hojas secas de mi vida.

***
de mi sér ~a obsesión de tu belleza;
tu blanca imagen, tu cabello blondo,
y, en comunión con la naturaleza,
uno, al silencio del jardín, el hondo
silencio espiritual de mi tristeza.
LUIS

G.

.....---- ----.
... . -

l!TRBINA,

...

---- --- .

*

Vidas de M ísterio

ORGANISMOS DE HOJAS

Paradas en ti suelo sois notas dormidas·
pero al venir silbando los locos vendavales
tornan vuestras aristas crujientes espirales'
fantasmas rotativos que esconden raras vid~s.
Vu~stros embudos broncos de bocas retorcidas
deswben una danza de giros espectrales
y azotan con sus látigos las iras otoñales
vuestro veloz desfile de formas impelidas.
Hilando y más hilando vuestra hojarasca seca
va andando y más andando como alocada rueca'
que, al describir sus circulos, de un sér la vida adquiere.
Y mientras dura el giro de la visión briosa
es organismo errante con alma misteriosa '
que nace, crece, ondula, camina, canta y muere.
11
ORGANISMOS DE VAPOR

Sobre un fondo dorado la nube se deslíe;
antes, forma con luce; las flores de un magnolio·
después, vuélvese un principe sobre flotante solio
que en un vivido instante de su esplendor se engrle.
Primero que en jirones la nube se desvle
pinta un egipcio, un húngaro, un sirio y un' mongollo

y luego sobre el cúmulo de ardiente Capitolio

'
forja un dragón sangriento que inmensurable rie.
Traza después la nube fantásticos perfiles;
después el carro heroico del esplenttente Aquiles
y una visión, y un águila de pluma al sol tendid°a.
¡Oh, mutación de formas! Yo sé que unos momentos
tenéis venas de brumas, pasiones, sentimientos
y sangre, y ansia, y sueños, y amor, y encanto 'y vida.
SALVADOR RUEDA.

Un sutil dardo atravesó el follaje
y se clavó en el nido . ... El sol hacía
la última buena acción: sellaba el viaje
con la postrera caridad del día.

--

Y pienso en ti- (¿Por qué?) Viene del fondo

•

Last&lt;los foto~1·affas de la pa~tGe'superior y media, á la clc1·ccha, fucmn tomadas por el Rr &lt;1 J -:\hrtíncz en :i\lor&lt;'I.
e 1a corl'l&lt;1a en ()ne toreo aona. Las otras son de h corrida Qll "F'l Tot·' » i 1 . . . ' . " '
,,
1.1,
«Bienvenida» en la muerte de su seo-undo
toro
Y
en
las
ba,nde1•1'llas·
y·
a'
V:
co
e
t
o1rudngo
pa-,ado,
.Y
murstran
~
"'
,
asquez en un pase e muleta.
t l u1·an

�EL MUNDO ILUSTRADO

740

CRONICA
A HISTORIA, llamada oportunamente por
algún escritor, vida de los que no existen,
tiene alguna semejanza con la misteriosa
..__ _,., y fecunda labor de la·tieri:a, ,e~ la cual
los despojo! de todo lo que se cree muhl vuelven á germinar y más tarde á florecer con nuev_a
y brillante existencia. Las hojas secas y amarillentas conviértense en polvo, que más tarde alimentará á los nuevos.retoños, verdes y lozanos, ó
á las aterciopeladas flores, deslumbrantes de juventud y belleza.
Cuentan los versos de populares coplas que
también en las tumbas nacen flores, en cuyos pétalos habita la esencia de seres que la muerte alejó de nuestro lado. Tan dulce y melancólica poesía está inspirada, seguramente, en la contemplación de la Naturaleza, que infatigable en su producción creadora, de las cosas muertas hace surgir la vida.
De un modo análogo hace la historia con las
pasadas épocas, pues maravillosamente, y al enérgico influjo de la palabra evocadora, se reconstruyen personajes y acontecimientos ya lejanos de
nuestros días; vuelven á reproducirse los cuadros
de antiguas costumbres; el de~orado, _mueble~ y
trajes de otros tiempos, sobrevive también en pinturas y relieves de inspiración histórica, poniendo de este modo, una resistencia hábil y poderosa' al olvido implacable que el tiempo deja á su
paso. Hay grande encanto en el recuerdo de algunas edades, cuyas costumbres poéticas y galantes parecen compendiar el alma toda de una época; y hasta en los trajes y atavíos femeninos
alienta la inspiración de los artistas que engalanaron, con el brillo de su fantasía, la belleza de
las mujeres y el lujo de los salones.
Actualmente inicia la moda una reconstrucción
histórica en los sombreros elegantes y voluminosos que recuerdan las graciosas y liudas damas
de la corte fastuosa de Luis XV. Las grandes formas de fieltro y terciopelo, guarnecidas con largas
plumas de avestruz, hacen pensar en las hermosas cabezas cuyos cabellos se peinaban en bucles sedosos y lucientes y suaves ondulaciones, lo mismo que ahora, pues el sombrero, como toda corona pone sus leyes, y el peinado es el primero en
ac~tarlas ya que es lo más pró.timo á su imperio.
Aun c~ando el terciopelo y el fieltro tienen la
preferencia para la confección de los sombreros,
también el otomano disfruta de gran favor. Eutre
los últimos modelos hay uno de esa tela, extraordinariamente elegante y sobrio en stt combinación· la forma es muy grande, de un color violeta
seco,' que parece ser ~l (avorito de _las damas en
este invierno, y por umco adorno hene una sola
pluma de color de mal va, en tonos SUJ ves, y de tan
grandes dimensiones, que después de rodear la
ancha copa formando penacho, baja_ po~ un lado
casi hasta tocar el hombro. La asociac1on de esos
dos colores tan exquisitos, ni demasiado sombríos
ni demasiado claros, forman un conjunto verdaderamente elegante y de buen gusto.
El azul en todos sus matices, desde el azul roa·
rino hasta el pizarra y el eléctrico, será uno de
los colores favoritos para los sombreros de invierno· y en cuestión de adornos, no sólo las plumas te~drán privanza, sino ta[Jlbién algl,lnas pieles, por más que esto parezca extravagante. ~n
bonito modelo de sombrero nos demuestra practicamente el feliz resultado de esta audaz confección, pues la forma es de satén azul obscuro, ccn
grandes alas muy tendidas, y un zorro blanco rodea la copa· á esto hemos llegado, lectoras mías, á
poder colo~ar un zorro, con toda amplitud y graciosamente, sobre un sombrero. En cuanto á la comodidad de este capricho de la moda, no puede
asegurarse que sea muy completa, pues ya se deduce d pe~o de semejante confección sobre una
delicada cabeza femenina. Sin embargo, no es remota una evolución á ese respecto, y quién sabe
si pronto vendrán los diminutos "bibis," como
muestra de la última palabra en materia de elegancia.
Por ahora hay que someterse al reinado de los
grandes y majestuosos sombreros, desde los atrevidos fieltros estilo Luis XV, hasta la forma plana y sencilla, en la cual se (enrollan largas bandas torcidas de satén ó liberty. También se usan
flores enormes, con pétalos de seda y de terciopelo; y la más nueva de las fantasías en los ador-

nos es, sin duda, la corona de plumas, hecha hábilmente con pequeñas plumas destrozadas y unidas de pájaros del paraíso.
Se usan también inmensas alas extendidas, cubriendo casi todo el frente del sombrero. En este
artículo la variedad es muy grande; pero la más
en boga de las fantasías traídas para el invierno,
es la de las alas de- ibis, matizadas en rosa, desde
el tono débilmente rosado de la aurora, hasta el
rojo fuego del sol poniente.
Sobre los grandes sombreros levantados se colocan siempre las plumas de avestruz, ó aigrettes,
que son de atrevida y graciosa elegancia; pero dichas formas se diferencian solamente de las planas por la manera original de recoger uno de sus
lados y por la disposición de las plumas, pues
la forma no se levanta casi sobre la cabeza: apenas tiene una imperceptible barreta que la eleva ligeramente, y al peinado toca, con sus bucles
y ondulaciones, llenar el hueco de las alas le·
vanta das.
Algunas formas, no menos elegantes, se inclinan al lado izquierdo, con el ala bajada suavemente sobre la sien. Cuand) no pueden llevarse
estos grandes sombreros, ya sea porque la fisonomía no va de acuerdo con ellos, ó por cualquier
otro motivo, queda el recurso del sombrero-toca,
muy bonito también, y adornado con grandes alas
y abullonados de terciopelo ó satén.
Mis amables lectoras tienen ahora un amplio
campo para elegir la forma de sombrero que mejor armonice con sn rostro; la moda y el espejo
les dirán, sin duda. algo más oportuno de lo que
pudiera indicarles.

*

LAS PLUMAS DE LAS AVES
EN EL ADORNO FEMENINO
AS plumas que la mujer pone
en sus cabellos y en sus sombreros entran en el número
de esas graciosas futilidades,
de las cuales sabe ella sacar
un maravilloso partido para
el adorno de su persona. Mas
¿piensa acaso que estas bagatelas, venidas casi siempre de tierras lejanas,
representan un admirable gasto de audacia, valor
é ingenio, por parte de intrépidos y hábiles cazadores? Seguir el camino de las plumas, desde que
baten el viento en las alas de los pájaros, hasta
que son colocadas graciosamente en la «toilette&gt;
femenina, es poner delante de los ojos de nuestras lectoras una serie de escenas pintorescas y
dramáticas, al mismo tiempo que mostrarles datos
muy curiosos sobre la considerable importancia
de este comercio.
Entre los adornos que el animal presta al hombre, no hay otro en todas las épocas más buscado
y estimado, como las plumas de pájaros.
Siempre se ha presentado, como muy natural, la
idea de aprovecharse de este artículo para realzar
la belleza de la mujer, adornando con él los peinados y sombreros. Esta idea es muy antigua y
su origen parece nacer en las edades más remotas
de la humanidad. Es indudable que nuestros antecesores casi prehistóricos, ~e adornaban con plumas de volátiles, cazados por ellos mismos. Los
salvajes de nuestra época actual hacen también
uso de ellas. Sobre los monumentos egipcios, que
datan de quince ó veinte siglos antes de la Era
cristiana, los escultores representaban personajes
llevando plumas de avestruz, ya en los cabellos,
ya en los abanicos de las mujeres. En Roma, los
guardias de los emperadores usaban grandes cascos empenachados de plumas, y las damas de elevada alcurnia cubrían, con ellas, sus cabelleras
hermosas y rizadas. En la Edad media, los cascos
de los guerreros estaban igualmente adornados
con soberbias plomas. En el siglo XV este artículo de lujo vino á ser uno de los principales orna-

tos de las damas; en esta época las plumas costaban sumas elevadísimas; de manera que las grandes señoras llevaban sobre la cabeza verdaderas
fortunas. Al partir del Renacimiento, este adorno tuvo un empleo más discreto en el traje mas·
culino; poco tiempo después no lo llevaban los
hombres más que en el uniforme militar. La gran
época guerrera de la revolución francesa es la
edad triunfante del penacho. En los atavíos de
las damas adquirieron las plumas una importan•
cia verdaderamente extraordinaria. María Autonieta puso á la moda peinados extravagantes y
voluminosos, en los coales fig11rab10 las plumas
de avestruz; este uso se mantuvo hasta la Restauración, en cuya época fueron reemplazadas por
las de los pájaros del paraíso. Bajo el segundo
imperio, los penachos reaparecen nuevamente, y
desde entonces los suntuosos tocados, levantados
como un edificio sobre lss cabezas de las damas,
se han a bandonado¡ mas las alas de los pájaros
han venido á ser el ornamento indispensable de
los sombreros femeninos. La pluma es actualmente, como la piel, objeto de un comercio considerable. Para proveer á las necesidades de la moda,
los volátiles de muchas regiones del mundo son,
á millones, sacrificados sin compasión. A causa
de esta caza despiadada, los pájaros y los animales, cuyas pieles se utilizan, serán pronto exterminados. Tal vez el apasionamiento de la moda
por estos artículos se convierta, para los pobres
animalillos, en un recurso salvador, pues como
todos los accesorios que tienen un reinado demasiado próspero, pueden caer bien pronto del fa·
vor de las damas, y entonces las aves y los cuadrúpedos, tan perseguidos, se hallarán en paz y
podrán reconstruir sus agotadas especies.
Las regiones del Norte son de los principales
centros de producción en este género. Dichos países proveen, en grande abundancia, no solamente
de plumas á la moda, sino también de las que se
utilizan para almohadones, cojines, etc. ¿A qué terribles destrozos dan lugar las necesidades industriales de la época actual? Algunas cifras nos
permitirán juzgar de ellos. Solamente en el pequeño archipiélago de las islas Féroes, treinta
mil gaviotas son matadas todos los años. En el
distrito de Obdorsk, en Siberia, se exportan, en al•
.!(unos años, hasta 650 kilogramos de plumas. Pero
la caza de todos esos pájarcs no es, ciertamente,
nad.o fácil. Cada año cuesta la vida á mucho, pobres hombres, que por unos cuantos sueldos trepan á las montañas más escarpadas y peligrosas,
para robar los nidos de las a ves colocados entre
las rocas.
A fin de apoderarse de algunos pájaros, los cazadores de las islas Féroes emplean dos artificios,
que requieren tanto valor como ingenio.
Suben á aquellas alturas armados de bastones
provistos de un grueso anzuelo, con el cual sacan
de los huecos de las rocas los infelices pájaros, á
los que tnercen el cuello rápidamente.
Las gaviotas son atrapadas por medio de un hilillo atado á una larga pértiga de cuatro ó cinco
metros. El cazador se instala sobre una parte saliente de la barranca y allí procura tener libres
sus movimientos. Luego, con una lazada en la
punta del hilillo, va cazando con esta astucia á
las aves, que sin la menor desconfianza revolotean en torno de él. Con un solo golpe pueden
apoderarse de dos, tres y cuatro volátiles, y si el
cazador es muy hábil, su botín, al fin de la jornada, puede llegar hasta un millar de víctimas. Para
los habitantes de las islas Féroes, la escalación
de las barrancas constituye un &lt;sport&gt; nacional.
Los perseguidores de los nidos ponen su amor
propio en hacer ostentación de verdaderas audacias de valor, y estimulados los unos por los
atrevimientos de los otros, llegan, á veces, á hacer
actos de increíbles locuras. Muy á menudo estas
temeridades son castigadas con terribles desgracias; pero ningún accidente puede moderar el intrépido ardor de esos jóvenes cazadores. Antiguamente, para detener á los imprudentes, se dictó una ley que juzgaba como suicidas á los c1zadores muertos en las montañas y, en consec•1encia, se les negaba sepultura sagrada. La familia
podía, sin embargo, rechazar esa sentencia poruu
medio que parece inspirado en las pruebas jurídicas de la Edad Media . Un amigo ó pariente del
difunto debía grabar algunas palabras sobre la
roca en que se había verificado el funesto accidente, para probar así, de un modo práctico, que
la caída no había sido resultado de una temeridad.

741

EL MUNDO ILUSTRADO

Esta vida, constantemente expuesta á los grandes peligros, eleva, naturalmente, el alma de esos
hombres, y todos los viajeros exaltan unánimemente el alto valor moral de los cazadores de nidos de las islas Féroes. Son valientes como leones y ca?allerescos como paladines de la Edad
Media. Si en un paso peligroso algún cazador, padre d~ u':1a numerosa familia, pierde el bastón que
le es i°:dispensable, inmediatamente su compañero, un ¡oven soltero, le tiende el suyo, diciéndole: "Toma, salva tu vida, que es más necesaria
que la mía." Y, alg_unos instantes después, el pobre muchacho tropieza y cae en las insondables
gargantas de aquellos precipicios.
Muchos incidentes, terribles unos y curiosos
o_tros, hay en la caza de los pájaros, cuyas plumas
sirven para el adorno de -nuestras bellas lectoras
á quienes continuaremos dando estos datos e~
otra ocasión.

otras. Esta caja debe ser mucho más larga que todas. Dos cajas, una sobre otra, son bastantes para formar una elegante chimenea. El aparador del
comedor está hecho de tres cajas. Una caja bocaabajo servirá muy bien, recortándole convenientemente las patas, para hacer la mesa. Para hacerla más perfecta, póngasele otro cartón más grande
encima.
Viene ahora el biombo. Quítese á una caja los
dos lados más pequeños; así quedarán solamente
los dos lados restantes y el fondo. Y para que el
biombo resulte más elegante, cálese por la parte
de arriba y recórtensele las patas.
Hay que tener cuidado de que todos los muebles guarden perfecta proporción. Una vez concluídos, píntense de azul con pintura esmalte.

El Invierno y los Patinadores
PARA LAS DAMAS
Manera de hacer, á domicilio, un mobiliario
para casa de muñecas

Vamos á proporcionar á las mamás la manera
práctica de hacer un buen ahorro con la manufactura, á domicilio, de un mobiliario para casa
de muñecas. El procedimiento no puede ser más
sencillo, y pasamos á exponerlo.

~

,~

.

.

··.:::::--, -

- ~ -:__

-~----

Las muñecas necesitan camas en que dormir,
mesas, sillas, chimeneas para calentarse, lavabos,
etc., etc. Es preciso atender á su confort con el
mismo cuidado con que atendemos al nuestro (al
menos así lo piensan las chiquillas que tienen
muñecas y que se preocupan por ellas como las
mamás por sus hijos).
He aquí la manera de hacer todo ese mobiliario. Comencemos por la cama: tómese una cija de
cartón y desgárrense sus cuatro lados; después
dóblense los lados de la caja hacia dentro haciendo unos cortes por la parte baja de la cama para
indicar las patas, y luego córtese también el calado de la cabecera y piesera.
Otra caja de cartón servirá para hacer la silla,
Se desgarran los cuatro lados del cartón; luego se
van doblando uno sobre otro hasta dejar solamente un lado sin doblar, y de allí se pasa á los calados del respaldo y del asiento.
El lavabo está hecho siguiendo el mismo sistema que se empleó en la silla; pero para este mueble hay que escoger una caja más larga que las

--

~~---___,,.

------

__ ~,:::...::~.,_. .

Los patinadores se habían p~esto tristes porque
este &lt;sport&gt; estaba casi olvidado. La bicicleta vino
á derrotar á los patines, y mientras éstos dormían
humillante sueño en las covachas la bicicleta
alada corría por todas partes con vértigos locos.
Pero p_asó ya también esta novedad, se hizo vieja,
y no sin cierto enternecimiento descendimos á
los sótanos, abrimos la puerta y sacamos nuestros
enmohecidos patines. No servían ya, es verdad;
pero como las l(randes casas de comercio conocen
bien nuestras volubilidades, tenían ya en sus
aparadores lo que habíamos ido á buscar á los
desvanes, y no tuvimos sino acudir á ellos para
prove~rnos de hermosos y flamantes patines.
Lástuna es que no tengamos aquí el invierno
real que tienen otros países. En el Gran Parque,
de Londres, las escenas son divertidísimas. Señoras, niños, viejos, todo el mundo patina allí. La
nieve ~resta cariñosame_nte su blanca alfombra, y
los pahnadores van y vienen, apostando carreras
haciendo equilibrios maravillosos. No se me b~
olvidado lo que en cierta ocasión vi allí. Un amigo me dijo:
- Si mañana quieres divertirte, ven conmigo al
Gran Parque.
Acepté su invitación y me encontré, ¿con qué
creen ustedes que me encontré? pues nada menos
q:Ue con., ... una boda. El novio .y la novia, cogidos de la mano, recorrían el parque vertiginosamente. Ella llevaba su vestido de desposada; él
sus azahares en la solapa de la levita. Los suegros
bregaban para darles alcance; las damas de honor
de la novia huían también como arrastradas por
un vértigo; los convidados seguían su huella, y
hast": un galgo fiel, que ciebió asistir en primer
térnnno á la ceremonia del matrimonio, corría
desaforadamente ladrando con júbilos de loco.
Aquella escena era incomparable. No he visto después nada que me haga reir tanto. Para escenas
extravagantes, Londres.

COLORES QUE SE USARAN
EN ESTE INVIERNO
Entre los colores más de moda en este año fi.
gura principalmente el verde. Hacía tiempo que
no se usaba tanto y nunca como ahora había habido tan diferentes y delicados matices de verdes.
El color favorito es el verde bronce que se encuentra en varios tonos, desde el ~ás obscuro
hasta el más claro. En raso, este color mezclado
con gris, da un efecto maravilloso é indefinido
IJ?ás agradable ,aún que un solo c9Jor. iQué di ver'.
sidad y fantas1a han desplegado en este año los
fabrica°:tes de ~añ_os! Parecía que en el pa•ado se
había dicho la ultima. palabra en esta materia; pero los que han aparecido en este otoño superan á
los anteriores en lo suave, sedoso y en la diversidad de colores.
Los paños de color café, como chaudrón cedro
hoja seca, etc .... se usarán mucho, así co~o algu:
nos azules, entre los que descuella el azul pavo

de diferentes tonos. También hemos visto preciosos trajes, hechos de paño azul marino, porcelana,
celeste y turquesa, entre los colores claros.
Hay una variedad completa de grises, no sólo
para trajes de ese color, sino combinados con los
colores nuevos, como azul, amatista, verde, fresa
y otros. El color gris es, sin duda, el que se presta más para combinarlo con otros colores. Hay
gran variedad de tonos en los grises, humo y topo, que hacen más favor que los grises azulosos,
por lo cual se han generalizado entre las damas
de buen gusto.
Vuelven á usarse este año el l(ris elefante, humo de Londres y topo, que no han decaído para
nada desde hace algunos años que aparecieron.
Es preciso ver estos matices de color gris para
apreciar su elegancia y distinción, que no pueden
explicarse con palabras, y cuyo efecto depende
muchas veces, de u~a varia,nte pequeñísima en el
tono. Los rasos gns claro son los más bonitos
porque el brillo del género les da vida sin qui'.
tarles nada de sus tintes suaves.
'
Las faldas de estilo Directorio ó Imperio, con
bolero de talle muy corto, que pusieron de moda
las parisienses ele~antes durante la primavera pasada Y 9ue no tuvieron mucha aceptación, se han
generalizado hoy bastante, y un buen número de
trajes cortos, para calle, tienen un estilo Directorio ~an. marca~o como las de falda larga, siendo
estos ulhmos, sm duda, más graciosos y elegantes. Las faldas cortas, ceñidas como un guante por
la parte superior y con más ó menos vuelo en la
,nferior, son difíciles de llevar, aunque ahora se
encuentran modelos y moldes que dan buen resultado en su corte.
En general, las faldas serán más bonitas este
invierno que en la primavera pasada. Todavía se
llevan las faldas pleg~das, hechas de géneros suaves y delgados; pero las que están más de moda
para los trajes de calle, son de corte circular co~
bastantes costuras para que uo se cuelguen y un
pliegue invertido en la costura de atrás. Las faldas de lana llevan botones en el frente ya sea en
la parte de abajo ó enmedio, ó en lo~ lados lo
mismo que se usaban en las faldas lavables, dur~nte este verano.. Los botones con ojales y presillas, verdaderas o figuradas, serán una parte importante del adorno de los vestidos de calle en
este invierno.
Los adornos de b!eses y botones de raso negro
ó del color del vestido, para los abrigos y faldas
de lana, que ~e.ron una novedad en la primavera
pasada, subsishrán. Entre los trajes elegantes
se -.i:en muchos adornos de raso negro, en combinaciones verdaderamente artísticas y delicadas.
Los prendedores de gran tamaño constituyen
a~tualmente todo el chic, tales como se usaron en
tiempo de nuestros abuelos. Exceptuando los camafeos, todos los demás son muy vistosos. Los
prendedores modernos resplandecen y brillan
pues están hec_hos con una sola piedra grande d~
colores mi. y vivos. Son un adorno llamativo en
el que no debe haber nada modesto. Esa pi~dra
es la que los constituye, porque la montadura es
un aro delgado que _la sostiene alrededor, sin quitarle nada de su brillo. Las piedras transparentes, por regla general, no tienen montadura sólida que lesquitar!asu diafanidad. Paraestos prendedores lo~ amatistas y topacios se usan más que
las otras piedras transparentes, como el granate,
el óp~lo ~e un solo color y el común, porque el
topacio, bien tallado, resplandece con luces de
fuego Y el amatista tiene destellos más delicados.

*

Un sindicato neoyorkino tuvo la idea de comprar el &lt;Herald&gt; de Nueva York, y dirigió un telegra~a ~ Gordon Bennet, á París, en el que decía
lo siguiente: ¿Por qué cantidad vendería usted el
«Herald?&gt;
. Contestación: Edición diaria á tres centavos
e¡emplar; los domingos, cinco centavos.

•••

. Par~ dar . una idea de la enorme población del
imperio chmo, dijo un profesor á sus discípulos:
-Por ca~a vez que respira uno de ustedes mueren dos chmos.
'
A poco rato vió á uno de los chiquillos que resoplaba como un toro.
- ¿Qué estás haciendo, Juanito?
- Matando chinos, señor.

�FoT.
FoT.

F1:;ux, DE PARís.-:MonAs

TRA-TE

LAF~,KRIEHE.

DE CALLl&lt;J.- Confeccionado rn terciopelo

neoTo con camisola ele seda blanca, cubierta con
aplica~iones de encaje inglés.
El delantero del busto y los hombr9s van cu biertos ele un rico bordado de oro mate .Y nácar con
motirns arte nuern.

FÉux,

DE PARís. -:MonAs BEER.

TRAJE DE BAILE. ·-Hecho en tercio1wlo rojo fneg·o y tul blanco, bordado ele perlas.
Este elegante traje, estilo Directorio. original en
su confecci6n, tiene la cola, el delantero y la orilla
de la falda de terciopelo; los lados son de tul, bordado al realce en seda y perlas.

1

�744

EL MUNDO Il,USTRADO

Para Curar el Reuma y la Gota
TOMEN

REUMATOL
8

Pulmofosfol -

==

'

M,ditamtnlo dt lt6uro ixito para cvrar la Nnrastoia y 1nf,nntdadt1 ntrvioso1, Dtbiüdad, Falta
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Apartado 468

Enrique Borrás
(Sigue de la página 737 ).
Y Borrás fué el creador de los héroes del teatro
de su región. Ha conquistado ruidosos triunfos,
encarnando el Manelich de Tierra Baja; el Juan,
de Los Viejos, pobre obrero que se rebela en contfa
de la injusticia social; el Padre Ramón, de El Mis•
tico, drama tosco, sin grandes méritos, pero que vivirá porque evoca una sombra augusta: la sombra
del poeta infortunado q ne cultivó llores blancas de
misticismo y cantó cataclismos geológicos; el Flo·
rencio, de La Madre Eterna; el Jacinto, de El Palio Azul, encantador idilio en el que el amor y la
belleza pasan, dulcemente, envueltos en el peplo
sombrío del supremo dolor v de la muerte ... ..
¡y tantos, y tantos otros que aún no le he visto
y de que no tengo noticia!

***
Pero estaba de Dios, como ordinariamente se
dice; ó de los empresarios- que es lo más probable,-que la gloria de Borrás no había de encerrarse en Cataluña, ni ser el catalán, lengua que
sólo hablan pocos millones de seres, la única que
recibiera sus inspiraciones.
Una de tantas noches dióle la ventolera al gran
actor Ermete Zacconi, rey de la escena italiana,
que á la sazón se encontraba. en Barcelona, por
asistir á una función del &lt;Romea&gt;. Ignoro lo que
el ilnst~e artista sentiría viendo á Borrás, ni qué
demostraciones hizo, ni qué cosas dijo del creador
de Manelich; pero es lo cierto que Zacconi declaró aquella noche á Borrás como uno de los gran•
des actores de nuestro tiempo, y que Borrás fué
consagrado entonces por el gran sacerdote del
teatro contemporáneo. El actor que vegetase en
la atmósfera demasiado local, harto enrarecida de
uu teatro barcelonés, ignorado de América y de
la propia España, despertaba de pronto á la celebridad.
Apresuróse el empresario del teatro de la &lt;Comedia&gt; de Madrid, don Tirso Escudero, á contratarle con su Compañía para dar una serie de re·
presentaciones en catalán, las cuales dieron comienzo con Tierra Baja, lograndó Borrás una de
sus mejores é inolvidables victorias. La crítica
madrileña hubo de enalteccrle, pero tan sólo le
saludó como paladín de un arte meramente regional: fué tema de actualidad el discutir si Borrás
ser la tan grande en castellano como en la lengua
de Verdaguer.

MEXICO, D. F.

Y memorable como el tema fué el chasco que
los que de ello dudaban se llevaron: Borrás representó, en el beneficio de un artista, un acto del
Juan J o1J§¡ y el éxito-según el común decir-.•o·
br1&gt;pas6 á la.• e.•pe• onzas.
De ahí en adelante, Borrás sería no el gran actor catalán, sino también el artista que en el teatro español ocupa~e lugar señaladísimo: el primero á la hora presente. Unióse con Rosario Pino, é
hizo una lournée por España; yendo después á
Buenos Aires con compañía propia, amén de em•
prendr.r, como ahora lo hace, un viaje artístico á
la Habana y á México.
Es verdaderamente asombroso cómo Borrás,
que durante años toda una vida,-hablase el catalán en el teatro, pudo cambiar de idioma, en•
trando cou el pie derecho en la dramaturgia es•
pañola. Su dicción castellana es pura, musical,
correctísima; milagro que debe, sin duda, á su
prodigiosa voz, que á más de flexibilidad es rica
en matice~, y á su talento. Y este milagro tanto
más me intriga, cuanto que Enrique Borrás, que
en la escena, como he dicho, es pulcro hasta el
exceso pronunciando la lengua de los clásicos del
siglo de oro, en la conversación íntima tiene el
marcadísimo acento catalán que tener pudiera un
emigrante de Barcelona llegado en el último
barco.
Y pasando á otro género de consideraciones,
relacionadas espiritualmente con las anteriores,
cabe preguntar: -¿Es Borrás tan grande en el teatro de su terruño, como en los demás, español y
extranjero inclusive?
Y o creo que no, contra la opinión del ilustre
actor mismo, cuya obra favorita, y en la que cree
estar mejor, es El Alcalde de Zalamea. No pienso
que imite á nadie en sus interpretaciones castellanas y francesas: Borrás siempre será Borrás, es
decir, el actor personalísimo y de supremo talento creador; pero en ellas no advertimos la propia
fuerza, la genuina y genial inspiración que en el
teatro catalán, por más que sean-¿quién lo niega?- bellísimas, y en ellas se revele Borrás como
el más grande de los actores españoles que cono•
cernos.
De buena gana disertaría en este particular, copiosa y largamente. Pero observo que mi cerebro
se va cansando de evocar yde escribir mi pluma.
Allí, en el propio cam,•rino, desde el rincón,
mientras oigo al artista-que ya ha terminado su
toilette ante el espejo-charlar vagamente con sus
amigos, me asaltan, como las abejas de oro de que
hablaba el poeta, las mil deliciosas pequeñeces
que de él me han contado: Borrás es muy culto y
muy jovial en la vida corriente. Sus amores ar-

tísticos están representados, en la escena, por Ermete Zacconi, su protector y amigo; en el teatro
extranjero, por lbsen; en el catalán, por Iglesias.
Y sus afecciones íntimas, las que todos guardamos en el ara secreta, extrañas á la curiosidad
malsana de la turba, como algo muy puro y muy
blanco que sólo para nosotros sonríe, se encarnan
en su hijo único, un buen mozo que, según me
dicen, edúcase ahora en un colegio de Suiza.
Y aún seguiría evocando, evocando todas esas
menudas y lindas cosas, si no fuera porque cuando más distraído me hallaba en mis cavilaciones,
dejóse oír la última llamada del segundo acto, y
en el estrecho pasillo que al cuarto de Borrás conduce, prodújose una confusión indecible y se escuchó el vaivén apresurado de actores, actrices,
maquinistas y empleados, que precede á la entrada en escena .... Tod&lt;'s nos pusimos en pie. Ahí
estaba, erguido y sonriente, el ¡!ran actor, que no
adivinó sin duda, en este cronista que ahora escribe y al que estrechó la mano como tantas otras •
manos estrechara. en señal de amistosa despedida, al intruso ávido de desentrañar su personalidad íntima.
Yo le pido me perdone la indiscreción, en gracia de haberle ahorrado la interview,-que no es
menudo ahorro por cierto ..... .
CARLOS GONZÁLEZ PE~A.

Por mayoría:
Un profesor de cirugía pasaba visita con sus
alumnos á la sala de un hospital. Al pasar junto
á la cama de un &lt;caso dudoso&gt;, se detuvo y fué
preguntando á cada uno de sus seis acompañantes:
-¿Qué opina usted? ¿debemos operará estepaciente?
Todos dijeron que no, y después de ellos el
profesor dijo: «Pues os habéis equivocado todos;
es un caso en el que hay que operar y mañana lo
haré&gt;.
-No hará usted tal, dijo el enfermo; bastante
mayoría es seis contra uno y no me dejaré.

***

Un negro se enfermó y mandó llamar á un médico de su raza y color; viendo que éste no acertaba, llamó á un blanco, quien empezó á examinarlo . Entre otras preguntas le hizo la siguiente,
¿Tomó el otro médico su temperatura?
-Pues no lo sé; pero hasta ahora lo único que
me ha faltado es mi reloj.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 23, Diciembre 6</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>l

UNDO LUSTRADO

Registrado como a rticulo !le segunda c lase, en 3 de Noviembre rle 1894.-Impreso en papel de las Fé.bricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 29 de Noviembre de 1908

Sr. General Pablo Rocha y Portu, Veterano de las Guerras de Reforma é Intervención,
·¡· e n Gua n a juato el 19 del actual.

Número 22

�EL MUNDO ILUSTRADO

698

l!:L MUNDO ILUSTRAlJO

!Dfur~foric:

Cabe :todavía admitir variedad entre la
línea recta y la curva; pero es que el análisis de la forma no ha sido suficiente. La líDirector, Dr. Luis:Lara y Pardo.
nea, recta ó curva, no es más que agreg·ación de puntos, y éstos, como hace un rato
Gerente General,
las unidades, son todos idénticos.
Si de la forma pasamos á la materia, las
ALFONSO E. BRAVO.
cosas parecen pasar de otro modo J', en rigor, pasan lo mismo. Como la cantidad en
OFICINAS:
unidades y la forma en puntos, la materia
Calle de Alfara número 9, Mb1co, D. F. Apartado posacaba
por resolverse en átomos; ,r sobre
tal 2.570. -Teléfonos: Erlcsson, 1476.
Compañía Telefónica, 471.
que cada átomo es idéntico á los demás en
cada substancia, cuando se comparan los de
.
un!l ~u~stancia__con los &lt;le otra, tQdo.s res11lPRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:
tan ser pu1·os y simples centros de energía,
En la O!udad .. .. .. .. .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1.25
lo que los reduce á una desesperante uniEn los Estados,.......... ..... . . . . . . . . . . . . . . . . 1.50
En el Extranjero,.. .... . . . . . . .. . . . . . . . . . . . 2.00
formidad,
NÚMEROS SUELTOS:
No tanto, podrá respondérsénos, p01·que
En la Oapltal. ........................... $0,8.'S cs.
las
fuerzas son muchas y distintas y ya eso
En los Estados.... .. . .. .. .............. $0.50 cs.
constituye variedad.
No ha,r tal cosa. Los físicos han demostrado la unidad de todas las fuerzas; calor,
luz, electricidad, energía mecánica, todo es
lo mismo: vibración del éter, y los químicos
no están lejos cll' proba!' la unidad de In
materia; todo lo explican unos por el calor,
Dijo el poeta:
otros por la electricidad, antes de mucho
todo será radiación, y ,,oJvemos á caer, de
l'lle pe1· f1•opo 1xu·ia,· natura é Ú&lt;'llrt
lo mtHtiple y lo vario, en lo uno .\' enlomoy aparentemente tuvo razón.
nótono.
La Naturaleza es, en efecto, multiforme .,T
Las estructuras vh·ientes, tan disímbolas,
multicolora. Es incontable la variedad ele
ofrecen todas la misma particularidad: eslos seres é innumerable la di\·ersidad de
tar compuestas de tejidos; y al consuelo de
los fenómenos.
encontrar la ,·ariedad siquiera sea en las maEn el cielo: astros, nubes, meteoros, arnifestaciones de la \'ida, sigue el desengaño
coiris· en la tierra: flores, aves, montañas,
de arnriguar que los tejidos están todos
laO'OS ' ríos. Y ni un astro se parece á otro
compuestos de celdillas, y que éstas, á su
astro: ni una nube á otra nube, ni un sér á
vez, seg·ún reza la histología ultramicroscóotro sér.
pica, están también compuestas de celdillas,
Aun tratándose de las mismas especies de
;r éstas, seguramente, de otras, hasta que
cosas cada una difiere de las otras. No hay
se llegue, cosa indudable, á establecer que,
ni uo; rocas, ni dos árboles, ni dos hombres
como toda la materia, están compuestas, en
i!roales. Cada sér, individualmente considedefinitiva, &lt;le átomos que son centros idénr:do ofrece caracteres que le son propios
ticos de producción de una fuerza única,
y qu~ el resto de sus semejantes no presencualquiera qu~ ella sea.
ta. Entre dos gemelos median diferencias
Levantemos la vista al cielo. Su bellez'.l.
profundas y no median menos entre dos moes espléndida y su variedad inagotable. Las
nedas salidas del mismo troquel.
constelaciones se agrupan en tiguras capriDesde el átomo hasta el astro, desde la
chosas ,r disímbolas que los griegos compaceldilla hasta el hombre, desde el aduar
raron á diversos seres; cruzan, de tiempo en
hasta la sociedad, cada cosa es diferente
tiempo, bólidos luminosos; aparecen, de tarde las demás cosas y la variedad de todas
de en t:1rcle, astros caudales que ciñen coellas es inagotable.
rona y arrastran manto; una vaga niebla,
Los días se suceden, dicen los franceses,
pol rnl'e&lt;la de estrellas, la Vía Láctea, forma
y no se parecen; ni las demás cosas taro poco.
al Universo un cinturón degasaconstelada.
Pero ésto, que es evidente, sintéticamenPues bien: todo eso no es más que la rete, deja de serlo analítica1:11ente.
petición de una misma cosa y, en rigor, una
Las cantidades son legión y lo son tamcosa única: centros de atracción, de luz y de
bién los números que las representan. Mecalor, alrededor de los cuales giran planetas
dian abismos entre las decenas, los millares
seguidos de satélites en órbitas idénticas,
y los millones. La cantidad, en su desensegún las mismas leyes, y movidos por una
volvimiento, llena el infinito y es intermisola fuerza.
nable en grandeza como en pequeñez.
Eso, repetido testarudamente millones de
Ahora bien, la cantidad, analizada, deja
veces, eso es el cielo; y toda esa sucesión de
de ser varia para hacerse una. Toda cifra,
sistemas planetarios forma un solo c:)njunpor O'rande que se la suponga ó por insigto: la Vía Láctea.
nific:nte que se la considere, es tan sólo
Dondequiera que volvemos la vista, si
conjunto de unidades. Y estas unidades son
la simple contemplación nos revela en el
idénticas, invariables, siempre las mismas,
cielo y en la tierra una variedad infinita, el
cualquiera que sea el total que formen.
análisis nos hace caer en la más pesada moEsto hadaexclamaráSelgas: &lt;Parece innotonía.
creíble que se llame público á un simple
La ciencia no hace más que demoler la
conjunto de particulares&gt;.
labor del arte; .Y tan lo han comprendido así
Lo mismo la forma. Un sólido es un
los artistas, que, no pudiendo dejar de paamontonamiento de planos, dispuestos unos
g·ar tributo á la unidad, que es monotonía,
sobre otros, como las páginas de un libro.
han maniobrado hábilmente, héchose de
Serán en número tan intinito como se q uiealiados en las filas enemigas, é incorporado,
ra · pero todos son idénticos. Podrá alegará las reglas del arte, la de la unidad, á pesar
se 'que los planos constitutivos de un cubo,
de ser tan terrible enemiga de la variedad.
sus tajadas ó rebanadas, que diríamos en
La ciencia, entre tanto, sigue su trabajo
lenO'uaje vulgar, son diferentes de los que
de zapa y presentando á la Naturaleza en
for~n una pirámide triangular ó un prissu único y verdadero aspecto de monótona
ma exagonal, demos por caso. Pero en el
variedad.
fondo no es así y un análisis más profundo
lo demuestra.
En efecto, si un cubo es un amontonamiento de planos cuadrados JT un tetraedro
lo es de planos triangulares, como quiera
que todo plano no es más que un conjunto
de líneas, la pretendida diferencia se evapora y la monotonía &lt;le la línea suhsiste.

--

MONOTONA VARIEDAD

Crónica Científica
ESCULTURAS DE LUZ

O que sigue pudiera llamarse: "La fotogra.
fía para los ciegos." Antes, cuando se hablaba de fotografía y de retratos á un cie•
- - - - - - go de nacimiento, seguro que esto no
despertaba en su imaginación una idea precisa.
Un pobre sér que nunca ha visto nada, no podía
formarse una idea de lo que es la imagen. Sin
embargo, e~ I!robal]le que se ppeda desperta¡~n
él vagas analogías, puesto que, disponiendo del
tacto, puede conocer la forma, puede leer en un
libro con caracteres realzados, recorrer el contorno de una estatua y tener conciencia de él.
Por lo tanto, si se llega á obtener una fotografía con un relieve tangible, se habrá logrado una
fotografía para los ciegos. De esta manera, un sér
desheredado de la luz podrá conservar, y, por decirlo así, volver á ver, de alguna manera que no
sea por la memoria, la figura de los seres amados
y perdidos, sobre la cual ha pasado, durante toda
su vida, sus dedos para que se saturen de la forma, como si fueran otras tantas miradas.
A primera vista esto parece imposible; una magia irrealizable: ifijar los relieves de los cuerpos
por medio de la fotoquimia! Sin embargo, el señor
Baese, de Florencia, acaba de descubrir la fotoescultura.
Y no es el primero que intenta la solución del
problema; ya un francés, Francisco Willeme, había hecho algunas estatuitas y algunos bustos de
·fotografía directa de los modelos vi vos; pero su
procedimiento era demasiado complicado, y á pe•
sar de las modificaciones que le hizo su autor, fué
prácticamente inaplicable.
Después M. Barbichon, miembro de la sociedad
fotográfica de Francia, basándose en los trabajos
de Fox Talbot, y el sabio Alfonso Poitevin, llegaron á hacer fotografías en relieve, fundándose
en las propiedades de la gelatina bicromatada.
Estas propiedades son las siguientes:
H-Se hace más ó menos insoluble en su espesor, según la intensidad de la luz que la ha heri•
do é impresionado.
2:i--Puesta en el agua fría, no se infla en los lugares que han experimentado la acción de la luz,
mientras que las otras, por el contrario, afectan
un relieve considerable.
Las pruebas obtenidas por M. Barbichon sufrie·
ron una suerte muy curiosa cuando las quiso pre•
sentar á un salón de arte: en el salón de fotografía se las rehusaron como esculturas y en el de escultura se las rehusaron por ser fotografías, La
manipulación de este procedimiento era sumamente complicada y exigía una gran habilidad de
parte del operador, y, por lo tanto, no hizo mejor
fortuna que su antecesor.
El procedimiento que acaba de ser inventado
por el señor Baese es mucho más sencillo; pero,
para llegar á serlo, se ha teniJo que vencer grandes dificultades. Para darnos una idea de él examinemos un clisé fotográfico. Notaremos que los
blancos 'y los negros forman matices esfumados,
cuyas graduaciones no se relacionan tanto con la
plástica del sujeto como con los colores de sus
ropas y de la luz que recibe.
Si proyectamos esta negativa sobre una capa de
gelatina bicromatada, la cual sometemos en seguida al inflamento por medio del agua fría, obtendremos el mayor relieve en las partes obscuras y
el menor en las claras. Obtendremos, por lo tanto,
un relieve completamente falso, puesto que el color de un vestido puede modificarlo más ó menos.
Un saco blanco no dará ningún relieve, y un corpiño negro dará, en cambio, un relieve considerable.
No se obtendría mejor resultado con un original de un solo color, tal como una estatua ó un
bajorrelieve. En efecto, la luz no se repartiría sobre ese original, según la mayor ó menor distancia de sus diversas partes, al centro de iluminación. Esto depende de que un rayo luminoso que
tenga una sección de un centímetro cuadrado, por
ejemplo, que caiga sobre una superficie perpendicular á su dirección, iluminará con mucha más
intensidad que si cae sobre un plano inclinado;
en este último caso, iluminará mayor extensión,
pero con menor intensidad.
Por lo tanto, la iluminación de un modelo es
independiente de su relieve, y sólo tendrá relación con la mayor ó menor inclinación. de los diferentes planos que lo forman, ¿Cómo obtener
una fotografía en la que el claro obscuro no dependa de los colores ni de las sombras?
El señor Baese ideó colocar, entre el modelo y
la lámpara que lo ilumina, un prisma de vidrio
coloreado, el cual absorbe más ó menos luz, según el espesor que ésta atraviesa. La fotografía
obtenida con esta iluminación es muy defectuosa
en razón de las degradaciones de la luz, que están
muy atenuadas por la interposición del prisma.
El clisé obtenido presenta, además, los defectos enumerados antes, debidos á la absorción de
la luz por los colores y á la inclinación de las
diferentes partes del modelo.

SRITA. JOSEFINA VILLASEil"OR.

SRITA. ADELA VJGNON.

Reinas del concurso de Simpatía, abierto por el Sr. Nicolás Caamaño en Orizaba,

I/uminaci6n del teatro de Culiacán en las recientes fiestas en honor del Sr. General Cañedo.
Entonces1 lo que hay que hacer, es obtener otro
clisé, en el que las partes que recibían menos luz,
sean las que reciban más y viceversa. Comparando las dos negativas, notaremos que las degradaciones de luz, aunque muy debilitadas, se ~alla1;
en sentido inverso, y que los defectos debidos a
la inclinación de los planos y á la absorción de
la luz, se encuentran también invertidos.
La imagen positiva que se obtiene por medio
de un clisé negativo, no es, como todo el_ mundo
lo sabe, más que una inversión del negativo; por
lo tanto se comprende bien que, teniendo los dos
negativ~s que hemos obtenido, l?s m~smos defectos de degradación, pero en sentido inverso, los
positivos que se obt~ngan de el!os ten~rán defectos iguales y en sentido contrario también.
Sobreponiendo los dos positivos d~ m_anera.que
las figuras coincidan, lo que no es difícil, puesto
que las dos placas han sido tomadas desde el mismo punto y el sujeto no se ha movido, veremos
que las dos placas no forman más que una sola,
en la que las degradaciones de _luz se neu~rali~an,
lo mismo que los defectos debidos á la inclinación de los planos.

Quien haya seguido con atención esta ligera reseña, comprenderá que ~i se expone debajo de esta placa doble una placa de gelatina bicromatada
y luel(o se somete á un h.Lño de agua fría, se obtendrá una fotografía ~n relieve, muy J&gt;erfecta, del
sujeto. Tan fácil así es; pero no se le había ocurrido á nadie.
Lo que hemos reseñado son las operaciones que
.::onstituyeron el procedimiento primitivo; pero
éste ha sido modificado notablemente, y ahora el
aparato del señor Baese hace el trabajo, de una
manera automática, en todas sus faces. Con su
aparato perfeccionado espera el inventor obtener,
dentro de poco, no sólo relieves, sino estatuas
completas de los sujetos.
Se comprenden todas las aplicaciones á que está llamado el nuevo invento. Además de sus usos
artísticos, que serán infinitos, para reproducciones
de exactitud matemática no habrá nada que lo supere. Y si juntamos al nuevo invento con la fotografía de colores, sólo faltará que la diosa Venus
conceda la vida á las estatuas, como á Galatea, para obtener reproducciones perfectamente humanas.

SRA. CARMEN GONZÁLEZ DE SERRATO.

Contraieron matrimonio en Guanajuato
el 19 de los corrientes,

�UNA VIDA DE GLORIA
Y DE

SUFRIMIENTOS
ACE pocos meses dos periodistas franceses, para satisfacer
su curiosidad personal -y-con
protesta de absoluta reserva,
hicieron val'ias preguntas á
las principales personalidades
de estos tiempos. Les preguntaron quién es, según ellas, el
poeta más grande, el más gran pintor, el más grande
de los músicos, el más grande entre los novelistas y el más grande de los sabios que han existido.
Después, y como interrogación final: ¿Quién de
todos estos genios sintetiza mejor á los demás?
El resultado de este interrogatorio fué el siguiente:
El poeta más grande, Víctor Hugo.
El músico más grande, Beethovep.
El pintor más grande, Rembrandt.
El novelista más grande, Balzac.
El más grande hombre de ciencia, BaS'ón.
Por fin, el superhombre entre todos estos superhombres, designado por· una enorme mayoría de
99 voces, fué Beethoven.
No pretendemos explicará nuestros lectores, en
un artículo, á un hombre que sintetiza á todos los
genios superiores del muudo: sería una tarea demasiado difícil. Vamos sólo á trazar algunos de
los princ ipales episodios de una existencia maónífica y dolorosa, soportada con tanta nobleza by
estoicismo. M. Romaiu Rolland ponía estas palabras al fin de la hermosa y artística biografía que
escribió del gran artista: «Reanimemos, á 'ejemplo suyo, la fe del hombre en la vida y en el
hombre&gt;.
Empezaremos por la parte física, por 11sa cabeza
admirable que ha sido inmortalizada por tantos
pintores y escultores; una frente amplia y pote¡¡-

'

te, los misnios oj os luminosos que admiraron los
conteniporáneÓ§ .de Balzac -én el autor de la «Comedia Humana&gt;. Una expresión potente y, esparcidas por toda la cara, esa tristeza soberana, esa
melancolía altiva de los desgraciados y de los no
comprendidos.
·
En su juventud tuvo algunas veleidades de elcgaucia;se le vi ó caracolear por el &lt;Prater» en Vie-

na, llevar medias negras
y ponerse polvo. Más tarde, las tempestades de su
vida, la pobreza, el trabajo, barrieron estas preocupaciones. Salí a s in
sombrero, con una barba
de varios días y una melena salvaje, vestido con un saco y un pantalón de piel de cabra, Cuando lo veían pasar los muchachos, gritaban. «¡Mira! ahí va
Robinsón Crusoe&gt;. Y las gentes niayores se
burlaban del loco. Es inútil hablar aquí de
los frutos de la colosal labor de Beethoven. ¿ Quién
no se hl\ estremecido al escul=har la ~Appass.ionata&gt;
y á todos los pianos del mundo cantando y repitiendo la canción inmortal de la &lt;Sonata al claro
de Luna?&gt; Por otra parte, la vida explica la
obra y es tan interesante como angustioso ver á
esta última floreciente de gloria y de obras maestras, á pesar di: }as contrarie4ades de la otra.
Beethoven nac;ió el 16 de Diciembre de 1770,
en Bonna, ceréa de Colonia, de un padre alcohólico y de úna madre tuberculosa: Este detalle es
necesario: explica las múltiples cargas que pesaron,
como la fatalidad, sobre esta existencia de hombre; explica 1a·sordera gue sobrevino al músico
á los veintiséis' años de su edad.
El padre quiso saéar alguna ventaja de su hijo
desde que éste llegó á la edacf de cuatro años. Se
le exhibía como pequeño prodigio, después de una
preparación intensa que consistía en sentar al niño frente á su clavicordio y hacerlo tocar hasta
que le salía la sangre por las. y emas de los dedos.
A los once años formaba parte de la orquesta del
teatro; á los trece, era organista; á los diez y siete,
jefe de familia, pues ;.suruíaJa responsabilidad de
la educación de sus dos hermanos menores.
Iniciación en la v ida, primeros éxitos, primer
dinero ganado, que reanima al neófito.
· «Por ejemplo, escribía él á Wegler con una ingenuidad exquisita, veo á un amigo que se halla
en la indigencia; si el estado d e mi bolsa no me
permite auxiliarlo en seguida, no tengo más que

~:~~ia,yf\_

L'.1 Lcg-,tei6n m~xican:i l'n Tokio ocupa una casa propiedad de nuestro Gobierno ue co · t' ·
·
·
11
ml'ntc sl' aii:i pi i~1·on los terrenos de la residencia de nuestro representante y se adq~i~·ió 'un ~~1
e~?1otgo de a&lt;lmi_racif • H?cicntefías ele ese Jar&lt;lrn, que debemos á la amabilidad del Rr. D. Federico Gamboa tiubsecreta11.-o do
i~.
amlosen csdta P, ana fotogTalectores una idea ele lo pintm·esco del sitio.
'
'
e e acwnes, as que arnn á nuestros

�702

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ítU8T!U1)0

sentarme á mi mesa de trabajo, y en poco tiempo
lo he sacado de apuros. Ya ves que esto es en•
cantador&gt;.
Aquí tenemos que mencionar la catástrofe más
espantosa de su vida: En 1796, á la edad de veintiséis años, Beethoven se quedó sordo, El doctor
Klotz-Forest, que examinó el caso desde el punto de vista médico, declaró que el mal tenía su
origen en una afección ~eneral hereditaria. Diagnosticó un catarro de las trompas de Eustaquio,
catarro que se tranformó, en 1799, en una otitis
media aguda que pasó al estado de otitis catarral
crónica. Para componer su mú~ica se servía el
desgraciado de una varilla de madera, una de cuyas extremidades colocaba en la caja del piano y
la otra entre sus dientes; así oía, ó casi oía.
Léanse estas cartas, en las que Beethoven se
confiesa:
&lt;Mi querido, mi bueno, mi afectuoso Amenda:
tu Beethoven es profundamente desgraciado. Sabe
que la parte más noble de mi sér, mi oido, ha bajado mucho. Ya ea la época en que nos hallábamos juntos experimentaba síntomas del mal y los
ocultaba; pero desde entoaces esto ha empeorado
mucho. ¿Curaré? Lo espero, naturalmente, pero
muy poco¡ estas enfermedades son incurables.
¡Cuán tristemente debo vivir, evitar todo lo que
amo y que me es querido, y esto en un mundo
tan miserable, tan egoísta! ¡En.qué triste resignación tengo que refugiarme! Sia duda que me he
propuesto sobreponerme á todos estos males¡ pero
¿cómo me será posible esto?&gt;
A otra persona escribía lo siguiente:
&lt;En el teatro ten,go que ponerme junto á la orquesta para oir algo de lo que dice el actor. No
oigo los sonidos altos de los instrumentos, ni de
las voces, si me coloco un poco lejos. Cuando se
me habla en voz baja, apenas percibo, y cuando
se me grita, no lo puedo soportar .... Muy á menudo he maldecido mi existencia. Plutarco me ha
enseñado la resignación. Quiero, siempre que esto me sea posible, desafiar mi destino¡ pero hay
momentos en mi vida en los que me siento como
la criatura más miserable de Dios ..... ,¡Resigna•
ciónl ¡qué recurso tan triste! y, sin_ embargo, es el
único que me queda&gt;.
Todas las sensaciones, todas las tristezas, todos
los dolores físicos ó morales de un hombre como
éste, debían tener un eco artístico; el de esta catástrofe fué la &lt;Sonata Patética&gt;. Pero lo que es
admirable, es que, después de semejante prueba,
todavía el maestro haya podido cantar la alegría
con la exuberante juventud de algunas de sus
obras.
Un hombre como él debía preocuparse por los
inmensos acontecimientos que se desarrollaban
en esos momentos en Francia: la Revolución, la
epopeya napoleónica. Beethoven era republicano¡
se sabe que la&lt;Sinfonía Heroica&gt; foé escrita para
Bonaparte. El manuscrito primitivo lleva este título: &lt;Buonaparte&gt;. Cuando Beethoven tuvo noticia de la coronación de Napoleón, montó en cólera: &lt;¡Entonces no es más que un hombre como
los demás!&gt; exclamó; rompió la dedicatoria y escribió: &lt;Sinfonía Heroica ..... . para celebrar el
recuerdo de un hombre grande&gt;.
&lt;Romano revolucionario, espectro de Plutarco,
escribe M. Romain Rolland, soñaba en una repÚ·
blica heroica, fundada por el dios de la victoria:
el primer cónsul; y, golpe tras golpe, forjó la
«Sinfonía Heroica, Buonaparte&gt; y el final de la
&lt;Sinfonía en Do menor&gt;, Primera música verdader.\mente revolucionaria¡ el alma de la época vive
en ella con la intensidad y la pureza que tienen
los grandes acontecimientos en las grandes almas
solitarias, cuyas impresiones no son debilitadas
por el toque de la realidad. La figura de Beethoven aparece nimbada con los reflejos de estas gue•
rras épicas. Se ven por todas partes, quizás sin
intención, en las obras de ese período: en la obertura de Coriolau, donde se siente soplar las tempestades; en el &lt;Cuarto Quatuor,&gt; op 18, cuya primera parte tiene tanta semejanza con la obertura
citada, en la &lt;Sonata Appassionatta, op. 57&gt;, de la
que Bismarck decía: &lt;Si la oyera á menudo, sería
siempre muy valiente ...... &gt;
En Mayo de 1806, Beethoven se enamoró de Teresa de Brunswick. He aquí en qué palabras tan
deliciosas habla ella del acontecimiento:
&lt;Un domingo por la tarde, dice, después de comer á la luz de la luna, Beethoven se sentó al
piano. Al principio paseó su mano por el teclado.
&lt;Francisco y yo sabemos lo que significa esto.
Así preludiaba él siempre. Después hirió algunos
acordes sobre las notas bajas, y, lentamente, con
una solemnidad misteriosa, tocó un canto de Sebastián Bach: &lt;Si quieres darme tu corazón, que
sea al principio en secreto, y que nadie pueda
adivinar nuestro pensamiento común&gt;. Mi madre
y el cura se habían dormido; mi hermano, de pie
delante de mí, miraba; y yo, á quien su canto y
su mirada penetraban, sentí la vida en su plenitud. Al día siguiente por la mañana nos encontramos en el parque. El me dijo: &lt;Estoy escribiendo una ópera. La principal figura está en mí,
delante de mí, por tedas partes adonde voy, en
todas partes en donde estoy, Nunca me he sentido á tal altura. Todo es luz, pureza, claridad. Hasta ahora me parecía al niño ese de los cuentos de
hadas que va recogiendo los guijarros, sin ver las
flores que crecen en su camino&gt;.
Por uno de esos misterios frecuentes en las

existencias tan azarosas, á merced de vientos tan
contrarios, el matrimonio no se llevó á cabo. ¿Por
qué? Nunca se supo. Lo cierto es que Beethoven
amó hasta su último suspiro á Terei;a Brunswick,
y ésta amó á Beethoven hasta su muerte.
En 1810 volvió, pues, á su soledad, Soledad altiva é independiente. Aquí tenemos que hacer
lugar á una anécdota célebre, que probará que en
este sérel carácter estaba á la altura del genio. De
una carta del maestro tomamos las siguientes líneas:
&lt;Los reyes y los príncipes pueden hacer profesores y consejeros secretos; pueden colmarlos de
títulos y de condecoraciones¡ pero no pueden hacer grandes hombres, espfritus que se eleven sobre el fango del mund,o¡ y cuando se juntan dos
hombres como yo yGoethe, esos señores deben sentir nuestra grandeza. Ayer encontramos á nuestro paso á toda la familia imperial, La vimos de
lejos. Goethe se separó de mí para colocarse á un
lado del camino. Le dije todo lo que me vino á
la boca, sin obtener ningún resultado. Entonces
me aseguré el sombrero en la cabeza, abotoné mi
levita y me interné, con los brazos por la espalda, en medio de los grupos más compactos. Los
príncipes y los cortesanos hicieron reverencias;
el duque Rodolfo se quitó el sombrero para saludarme; la señora emperatriz fué la primera que
me saludó. Para divertirme, observé el paso de
la procesión por delante de Goethe. Se colocó á la
orilla del camino, profundamente inclinado, con
su sombrero en la mano. Después lo regañé y se
lo eché en cara¡ no le perdoné nada .... &gt;
Estos accesos de independencia fueron tachados de salvajismo. A pesar de todo, la gloria del
maestro crecía: en 1814 fué citado como una gloria europea en el congreso de Viena. Después vinieron las horas malas. Tres ricos señores se habían comprometido á servirle una renta de cuatro
mil florines á condición de que no saliera de Viena: no pudieron cumplir su compromiso. La sordera se hizo completa. En 1822 pidió que se le
permitiera dirigir el ensayo general de &lt;Fidelio&gt;,
y como no oía nada de lo que pasaba en el foro,
llevó á los cantantes y á la orquesta á un fracaso. Dos años más tarde, el 7 de Mayo de 1824, dirigía la «Sinfonía con coros&gt; ó más bien como dice el programa: tomaba parte en la dirección del
concierto, y no oía nada del ruido que se hacía
en la sala aclamándolo, no se llegó á dar cuenta
de ello sino cuando una de las cantantes lo tomó
de la mano y lo volvió de cara al público para
que viera á todo el mundo de pie y agitando pañuelos y sombreros, y aplaudía frenéticamente.
Cuando quería tocar suavemente las teclas, no sonaban, acariciaba el silencio ....
Estaba urgido por necesidades de dinero, atormentado por procesos, por cuidados domésticos.
Para colmo de desgracia, amaba apasionadamente
á su sobrino Carlos y éste le pagó con la más negra de las ingratitudes y le ocasionó inquietudes
y sufrimientos incontables. En medio de estas
pruebas, de esta vida mediana, conoció el admirable triunfo de la &lt;novena sinfonía&gt;, tocada delante de un público tan entusiasta que Beethoven
se desmayó de emoción. A partir de este momento, su alma indomable se habituó al sufrimiento.
No por ello trabajó menos bien, sostenido por
una ironía amarga, un desprecio intenso. Cada
día se enfermaba más, sufrió la ictericia, y después contrajo una pleuresía durante un viaje que
hizo á Viena para ver á su sobrino. Cuando llegó,
pidió á éste que le fuera á buscar un médico; el
sobrino se olvidó de ello y el médico llegó demasiado tarde. Beethoven, atacado de congestión
pulmonar y de cirrosis atrófica de Laenec ( enfermedad del hígado), se acostó, para no levantarse
más, en un lecho donde el desgraciado era comido por las chinches.
No había en la casa un centavo para pagar médico, medicinas ó alimentos. La sociedad filarmónica de Londres, por medio de un adelanto de
dos mil quinientos francos, contribuyó para endulzar en algo sus últimos momentos. Después
de haber sufrido tres operaciones, Beethoven expiró durante una tempestad, en medio de los relámpagos. Fué un extrañe quien le cerró los ojos.
Así murió, á la edad de cincuenta y siete años,
aquel á quien el sufragio de los artistas debía designar, ochenta años más tarde, aomo una de las
glorias más grandes de la humanidad.
H. D.

♦
LA GANCION DEL GONDOLERO
UNA JOYA MUSICAL

Llamamos la atención de nuestras lectoras, especialmente, sobre la página musical que acom•
paña á este número. Es, sin disputa, una de las
más inspiradas composiciones de Méndelssohn.
Su ejecución no ofrece dificultades serias y su
efecto es verdaderamente admirable. A propósito
de ella, circula una anécdota que pasa por ser verídica. Dícese que esta melodía fué improvisada
en un paseo nocturno por los canales de Venecia.
El compositor no acertaba á terminar esta página
cuando, precisamente en esos momentos, un reloj

cercano dió las tres. Y casualmente el tono de la
campana estaba perfectamente de acuerdo con el
tono de la composición. El compositor encontró
esta coincidencia muy de su gusto y puso fin á la
página musical con tres notas graves, imitando
las de la campana.

Las Traducciones de Versos

DEMachado
ZAYAS ha traducido los Trofeos de Heredia y
las obras completas de Verlaine. Estas son las novedades literarias. Me encuentro, ante las pastas invioladas de estas versiones, como
ante puertas misteriosas de una ciudad tal vez sacrílega y réproba, y no me atrevo á entrar ....
Siempre una traducción inspira primero recelo
y después desencanto, cuando no indignación.
¿Por qué la cólera divina de la leyenda estrujó
las lenguas de los insensatos de Babel con un horrible divorcio y marcó, con la discordia eterna,
el verbo de los hombres? ¿Por qué mató la voz
común de aquella generación soberbia y audaz, la
igual corriente que fluía por las gargantas, bañando á todos en una música de solidaridad y de comunión armoniosa?
Un grupo hizo más ríspido, más agrio aquel
lenguaje fraternal y único; otro lo relajó y diluyó en flojas cadencias; otro lo estranguló con sordos y roncos gluteos . ... Y nació, desde entonces,
esa necesidad molesta, el traductor.
El traductor, sociológicamente, es una de las
muchas fuerzas que unen á los pueblos en la Civilización, que no tiene fronteras¡ pero desde el
punto de vista del Arte, siempre serán las traducciones (salvo algún intento logrado providencialmente) tapices vistos por el revés, en que apenas se adivina el dibujo y el color entre los hilos
de la trama torpe y grosera, según el símil de Cervantes.
¿Pasará sobre estos versos castellanos que tengo á la vista el estremecimiento de lujuria y el
misticismo enfermo de Verlaine, la loca y vaga
abstracción de sus &lt;Romanzas sin palabras&gt; y la
burla divinade su&lt;Sagesse?&gt; Y el librodeDeZayas nos traerá al herrero heroico que concentró,
en cada uno de sus versos lapidarios, una epopeya salvaje ó el gesto enorme del mar ó el grito
pánico de los bosques, como cabe un gigante en
un plafón pequeño, combinando sabiamente la disposición de su escorzo? ¿Estará en este libro el
estro de Heredia, del cincelador que arrancó á la
forma, en lucha brava, sus trofeos sonoros y rutilantes?
El recuerdo de &lt;Las Flores del Mal&gt;, traducidas
por Eduardo Marquina, de esa impúdica versión
del poeta doliente y maldito, me separa de estas
nuevas traducciones. ¡Cómo en la pluma de Marquina, quizá mercenaria de un editor codicioso,
se convierte el resplandor sombrío y los acres
perfumes y el canto vibrante y nervioso del autor de &lt;La Carroña&gt;, en frase llana y pesada, en
hipérbaton de clicM, en versificación desabrida y
ripiosa!
Y es que la palabra tiene un valor insustituible en idioma distinto del que es su fuente. No
sólo el espíritu, lo inmaterial, lo inaprensible, lo
alado, es épico, lfrico, didáctico, dulce, grave ó
terrible, ingenuo ó irónico, sino también lo son
, los vocablos, los metros, las rimas, las letras, los
acentos, misteriosamente onomatopéyicos de los
giros más secretos del alma¡ hasta la vacilación ó
la firmeza con que se escribe, hasta el papel que
aparece limpio y terso ó con manchas de tinta y
manchas de llanto, todo es la obra íntegra, viva,
palpitante.
Una traducción es como el &lt;homúnculos&gt; que
quiso hacer el físico de la Edad Media, fabricando admirablemente celdillas, tejidos, nervios, sangre ( de acuerdo con fórmulas químicas, como el
traductor fabrica su obra de acuerdo con el Diccionario) y construyó una asombrosa maquinaria
humana, un hombre artificial, en quien estaban
obedecidas rigurosamente todas las fórmulas y,
sin embargo, no se movía, ni amaba, ni odiaba, ni
pensaba.
Y á pesar de que me atraen sobre mi mesa estos
libros sugestivos y acicalados, con su marca &lt;Vien
de paraitre&gt;, su olor fresco y su brillo satinado y
flamante, 110 los leo, y á la luz de mi bujía compañera, tomo la vieja edición verleniana de Vanier,
la sacudo del polvo y, acomodado en mi sillón,
destapo el frasco que contiene intocable la gris
melancolía del Pouvre Lelien, y leo una vez más:

703

••••
Glosando los carteles de Arbeu, para entresacar
la nota culminante y dar con ella cuenta en estas
líneas, sólo resaltan, á mis ojos, las tres geniales
creaciones de Borrás: &lt;Tierra Baja&gt;, &lt;El Místico&gt;
Y &lt;Los Yiejos&gt;¡ tríptico glorioso que pone al actor espanol, no á la cabeza de los actores iberos
sino más alto que ellos y al frente de todos lo~
artistas de fama universal.
Ermete Zaconi- á quien Borrás, con modestia,
llam~ maestrn- no posee mayores facultades que
este msuperable actor español, de gesto vario, de
acción llana y de voz rica, afinada en todas las
gamas. Su observación penetra en todos los detalles, hasta en fruslerías inconsideradas, y de ella
hace Borrás derroche pródigo en sus interpretaciones.
Allí están el Bautista de &lt;Buena Gente&gt;¡ el Menelich de &lt;Tierra Baja&gt;¡ el padre Ramón de &lt;El
Místico&gt;, y el Juan, el viejo atáxico del &lt;chef d'oeuvre&gt; de Iglesias, todos espíritus di versos entre sí
que el actor catalán repuja con el damasquinado
de su orfebrería.
Alrededor de estas estupendas creaciones giran, como satélites, todas las otras: &lt;Juan José&gt;,
«Mala Raza&gt;, &lt;El Adversario&gt;, que nos inundan
de luz el alma; pero es luz refleja, luz de luna, no
la transverberación directa del sol, como en aquellas que en nuestros jardines contemplativos hace brotar todas las flores de nuestra admiración.
La empresa ha comprendido tal diferencia de
luminosidades, y por eso, en los carteles, abundan
las repeticiones. De ahí que nada nuevo pueda
anotar en estas líneas, con excepción de «La Divina Palabra&gt;, de Linares Ri vas, y que paso por
alto por ser, como las otras, luz de luna.

***
En el &lt;Virginia Fábregas&gt; celebró su función
de beneficio el actor Cardona.
Dos grandes atractivos presentaba el programa:
un estreno de los Quintero: &lt;Las de Caín&gt;, y el
monólogo de Copée: &lt;La Huelga de los Herrer.:&gt;s&gt;,
recitado por Borrás.
Esto último fué la mejor impresión que se llevó el público aquella noche. Borrás puso toda su
alma, todo su gran espíritu vibrante en la recitación de los sonoros versos que tradujera Catarineu, y la ovación unánime, aclamadora, resonó como un nuevo y alto triunfo del prodigioso actor.
En cuanto al estreno de &lt;Las de Caín&gt;, diré mi
impresión:
La nueva comedia de los hermanos Quintero,
que no es comedia, sino un sainete en tres actos,
es un hijo anémico, de esos encantadores de la
gracia, deformado y endeble por la fecundidad
pasmosa de sus padres.
Viendo sus obras anteriores, no sabe uno qué
pensar de esos magos del ingenio.
¿Son coloristas nada más?
¿Son sus obras exclusivamente la traslación de
la vida al teatro?
¿No tienen más fin que el de entretenernos con
su fina gracia y re~ocijarnos con su campanilleo
sonoro?

••••
¿Las fábulas que crean tienen moraleja?
·
¿Q son lirismos que encantan sin más
fin que el de encantar?
En todas sus obras hay poesía¡ ¿pero
hay tendencia en ellas?
Sí. Los Quintero son los médicos del
espíritu español. Atentos á los males de
ese pueblo suyo, que tanto quieren, para
cada dol?r que le descubren, para cada
nueva tristeza que le notan, tienen siempre dispuesta medicina: la gotita de miel
para los labios secos, el perfumado aceite para las heridas laceradas.
Así, por ejemplo, en la oleada aventurera, en ese sacudimiento caballeresco
que agitó á España á fines del pasado siglo, los Quintero crearon como un calmante, como un rocío para aquella ~ed,
la encantadora sátira de &lt;Los Galeotes•
que fué sabrosa medicina para aqueÍ
acerbo mal, contagioso y endémico.
Más tarde cayó sobre el espíritu visionario de ese pueblo, todo ardor, la
pesante angustia de sentirse triste, de
creerse decadente, de llorar, y llorar y
llorar.
Y los doctores Quin tero, auscultando
este nuevo mal, esta terrible anemia que
con.sumía las energías de su patria, le
aplicaron, como remedio, su divina comedia &lt;El Genio Alegre&gt;, que con su repiqueteo sonoro, con su coloración ardiente, con su invasión luminosa como
la de un nuevo día, inyectó vida y sangre á todos los espíritus sombríos, regando en todos ellos el evangelio sublime
con que cierran su obra: &lt;Lo mejor de
la vida es la vida misma. Alegrémonos
de haber nacido&gt;.
Poco después, como_uncollar finísimo, ~
como una mancuerna Joyante, fabricó su
ingenio esa nota patriótica, toda poesía,
que l~amaron &lt;La Patria Chica&gt;, y que
fué, sm duda, una conciliación para los
"Imperio," famosa "danseuse que ha debutado"
espíritus separatistas.
en el Principal.
Así.' los Quintero s~n, algo más que
coloristas: son unos psicologos intensos,
benefactores del Arte, del Pueblo y de la Patria.
y hasta falsos. Un primer acto enorme, cuyo final
Ellos saben poner siempre, en las aflicciones un
- ~e :1P!a_uso-lo mata la salida sosa de un persoconsuelo; en las fatigas, un descanso¡ y cu~ndo
naJe muhl; un segundo acto maestro y un tercer
menos pueden poner, como en &lt;Las de Caín» unacto obligado. He aquí el resumen.
tan las bocas de miel, que fabrican en los ;icos
La obra, para mí, fué un desencanto.
panales de su gracia inagotable y fresca. Por eso
En la interpretación, tomando en cuenta que
yo veo en los Quintero algo más que al retratista
la obra f~é puesta en cuatro días, pudimos notar
algo_~s que al pintor. Veo en ellos la mano qu;
un plausible esfuerzo en todos, teniendo por nuesacancia, la palabra que consuela, la mirada piadosa.
tra parte que poner un poquito de imaginación
fªra resta~ edades en algunas de las hijas del seSu~ obra~ son intensas, aunque las vistan de
nor &lt;!_e Cam, entre las cuales merecieron aplauso
sencille,z. Tienen la profundidad de un mar y nos
la senora Fábregas y la señorita Cancino, quien
llevan a flote y contemplando el cielo.
tuvo escenas muy bien comprenditlas.
Po~,eso los he desconocido en su última proA esta representación pusieron realce los actoduccion, donde no han puesto más que gracia
res Galé, Vásquez y Mutio, que tuvieron á su car•
sin ahondar, sin bucear como en sus otras obras'.
go los personajes más visibles del flamante saine&lt;Las de Caín&gt; entretiene divierte hace reirte. En resumen: todos con deseos de agradar aunpero no deja en el alma esa' huella de perfum¡
que algunos no lo consiguieron. Se aplaudió únicon que nos penetra su labor de rosas.
camente el buen deseo.
Un asunto trivial, expresado en tipos grotescos
Anoche ha de haberse celebrado el beneficio de
la señora Fábregas con las obras &lt;Magda&gt; y &lt;La
F~erza Bruta&gt;; _esta última escrita para dicha actriz por D. Jacmto Benavente.

***
. La Colonia am~ricana, que con frecuencia orgamza repres~taciones po.r aficionados, acaba de
~ar una muy mteresante, y que resultó divertidís~ma, en el ~eatro &lt;VirginiaFábregas&gt;. Se represento la comedia «Are you a mason&gt;, ante un público formado
lo ~~ ~ranado de la Colonia, que
hall~ la obra diverhdtsima y á los intérpretes excepcionalmente correctos.

Pº:

LORELEY.

Obediencia.
- Juan, cierra la puerta de la azotea¡ el viento
está terrible.
- Pero mamá . . ... .
- No me gusta que me hagas observaciones· ¡cierra la puerta!
'
- -Pero es que . . ..
-Te ordeno que cierres esa puerta sin decir
una palabra más.

Je fais souvent ce reve etrange et penetrant
D'une femme inconnue et que j'aime et que m'aime,
Et qui n'est, chaque fois, ni tout á fait la meme
Ni tout á fait une autre, et m'aime et me compred.
WILHEIM MEISTER,

~. D~sp~é~ · d~ i~· ·t~~p~~t~d; la· ~~ff~~ ·~mpezó á
,.. ouscar á su hermana Luisa.
Juan contestó inmediatamente:
-Está en la azotea, mamá.
0

Borrás en "El Mfstico," una de las piezas en que ray a á mayor altura,

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

704

C3oloc¡uio

D

de

ORA ISABEL DE VARGAS se
llamaba la Priora y Doña Catalina de Salazar se llamaba la
Observante. En religión, Sor
María del Divino Amor la una
y Sor María del Amor Hermoso la otra. Entrambas á dos,
elegida~ de la celeste gracia,
dechados de virtud y edificación de todos.
Era la hora en que, terminada la refacción postrera, tenían aquellas buenas descalzas, según la
regla de la Orden, el tiempo de su recreo vespertino. En la huerta, las novicias, como blancas palomas, nmníanse bajo los cipreses y la inspección de su directora. Las profesas paseaban emparejadas bajo el largo emparrado qu_e bordea la
tapia, y la Priora y la Observ3:nte deJaban transcurrir su rato de reposo en la celda rectoral, que
estaba en el segundo piso del convente., y desde
cuyas ventanas percibíanse, de un lado, la huerta
conventual y la llanura del campoy, del otro, las
calles de la villa. Era una tarde amena, escondíase un sol propicio á las jácaras y no á las elegías,
y finábase un día veraniego, caliente, dorado y
alegre como el vino castellano de Rueda.
-Dígame VuestraReverencia, madre-comenzó
diciendo la Observante:-¿deberé confesar, como
pecado, el haberme despojado del cilicio estos días?
Fray Diego es tan escrupuloso.
-Hermana-contestó la Priora,- esta es falta
menor si seguís cuidando de la mortificación del
espíritu.
O.-iAy! el enemigo me acecha.
P.- Será tal vez el pícaro demonio de las burlas.
O.- No, madre, es el peor de los demonios. El
del recuerdo.
A esto la Priora santiguóse y dijo:
- El cándido Cordero de Dios nos acompañe.
O.-Madre: vos fuisteis gran letrada en el siglo.
Y recuerdo que la santa madre y el santo padre
Fray Juan de la Cruz teníanos en grande estima
y os ponderaban con extremo.
P.-Vanidades de la tierra, mi hija. Eso no añoraremos más, y Dios sea servido.
Y las manos abaciales movían las gruesas cuentas del rosario, que sonaban unas con otras como
tablillas de lazarina.
O.-1Ay, madre, feliz vos! Diréos que he tenido
antinoche un conato de disipación. Dióme el intento de escribir unas glosas.

la Priora y la

P.-¿Glosas de qué y á quién? Místicas y di vinas, por de contado.
O. - No lofueran y cortara mis manos,Reverencia. Pero, ¡ay! que mientras las escribía, vinieron
fantasmas del siglo á visitarme.
. .
P. - Hermana: tornad á vuestro cuerpo el c1hcio. Diez años ha que vivo en esta santa casa, y
diez años ha que escribí mis últim..&gt;s versos.
O.-¿Son esos que en papel amarillento ya, Y
con tinta que pierde la color, vi el otro día?
.P- (Con cierto sobresalto).-¿Dónde. m1 hermana?
O.-Entre las hojas del Libro de Morfo Egipciaca, q ne me hicisteis merced de prestarme.
P.-¡Ah!
O.-Placiéronme, y los recuerdo. Titúlanse, veréis: El blanco rosal que se deshoja.
P.-(Entre una sonrisa y un suspiro).-Es verdad. Un soneto.
O.-Os mostraré que me lo sé hasta el fin. Es•
cuchad si es así. (Detiénese un punto, toma me•
moria, y con suave y reposada voz comienza á
recitar):
Mi corazón es un rosal florido,
Un frondoso rosal de blancas flores:
Vos lo sabéis muy bien, que habéis cogido
De sus últimas rosas las mejores.

Si una bárbara mano le menea,
Su flor responde al enemigo gesto.
Cuando alguien con guijarros me apedrea,
Con pedrea de rosas le contesto.
Pero, ¡ay! pobre rosal de triste suerte,
Entre la vida y vos, sois más que el fuerte
Vendaval de las furias repentinas.
Y como vais crueles, deshojando
Sus flores poco á poco, van quedando
Solamente en sus ramas las espinas.
Y terminando la Observante su declamación,
quedaron las dos en silencio y con los ojos humillados.
P.-¡Ay, hermana! Soy ahora yo quien doblará
sus cilicios. Es cierto que el demonio del recuerdo ha hecho presa de vos.
O.-Pero, madre, pues que de diez años á esta
parte no habéis vuelto á escribir ....
La Priora, como enojada con tales discursos, cogió al azar un Eucologio de sobre el bufetillo con-

ICI. MUNDO lLUBTRAOO

705

{)6servanfe.

Vistas de Nuestro País

tiguo, y comenzó á leer ó á fingi~ como ~ue leía.
La Observante, para imitarla, cogió del mismo lugar un libr&lt;&gt; de horas. Y quiso tal_ vez el pícaro
demonio de las burlas que lo abriese por donde
había un blanco papel, en cuya cabecera, con tinta que se veía fresca y reciente, estaba escrito:
Soneto.
Advirtiólo la despierta Sor María del Divino
Amor, y dijo al punto:
-- Véis que como los años ha hecho borrosa la
lectura del que sabéis, tomé partido de trasladarle á ese nuf.vo papel.
La Observante no quiso ser indiscreta para inquirir si ciertamente trataba de copiar aquellos
antiguos y doliente~ versos de ~el~ncol_ia, 6_ de
escribir otros nuevos, fruto de ulltma msp1ración. Pero aunque lo hubiese querido, hubiera sido inútil, porque en esto sonó el grav~ tintineo
de una campana que anunciaba que el hempo del
recreo había dado fin, y por entre los senderos
del huerto, bordeados de boj y de romero, tornaban á la casa las novicias como un blanco rebaño, y las madres graves pasaban del emparrado al
claustro bajo ya silenciosas, porque la parleta había concluido.
La Observante no tuvo más remedio que abandonar el libro de horas, porque la Prelada había
salido de la celda, y avanzando por la galería,
que ya la luna ,acarici~ba, marchaba _c~n ~eposado
y triste andar a la capilla, para pres1d1r a las buenas religiosas en la oración nocturna.
PEDRO DE RÉPIDE.

*
IMI~~li@]P)@Iln~©lIID@l$)

YANORAMA GENERAL DEL PUERTO DE MAZATLÁN

--~
-

:.,

.'

.

EL BALCON
A ti linda lectora que me lees-y perdona que
te tut~e, en gracia de la costumb~e;-á ti, que ahora derramas la mirada de tus OJOS sobre estas líneas que trazó la mano de obscuro cronista, va dedicado este artículo.
y o de ti sé que amas las cosas pequeñas, las
cosas frágiles. .Por eso á H1 ~n est~s _días de periodismo noticiero, de pohhca fastidiosa, de tur•
badoras finanzas, se acogen los poetas. Tú, con
protectora mano, has acariciado
sus ensueños¡ tú, con atención que
en devota raya, aliviaste sus cuitas y congojas. En la atmósfera
suave, transparente de tu budoir,
si eres rica¡ ó en el rincón íntimo, encantadoramente dulce de
tu sala modesta, si á la clase me•
dia estás afiliada¡ ó en el taller,
durante el anhelado descanso, si
pobre naciste, has recorrido con
deleite las páginas que, en prosa
ó en rima, habláronte del sol, del
amor, de las flores, de todas las
cosas bellas que vinieron á teñir
de rosa las horas grises, ó levantaron una punta del velo que oculta la eterna realidad y el eterno
misterio .... ¿Qué extraño es, pues,
que se te consagre, de vez en cuan•
do, el comentario de lo frívolo, y
el cronista, pluma en mano, vuelva hacia ti también los cansados
ojos, y hable de algo que trascien•
da á ilusión y te sea, de consiguiente, grato?
Es quizá á la tarde, durante la
siesta, junto á ta balcón, cuando
lees esta revista, que no parece
sino que está hecha para tu regalo
y solaz. Todo en la casa respira
silencio. Todo duerme con el sueño reparador del día. Acaso lleguen á tus oídos rumores de fregoteo, allá, en la cocina, que, por con•
traste, te harán más apetecible la
delicada faena de leer que te has
impuesto. Acaso un gozquecillo
travieso juguetee en la alfombra
solicitando, con sus monerías, el
premio de tus miradas. Pero tú
no despegas las pupilas de los renglones de apretada lectura¡ de los
grabados que te transmiten, plásticamente, la sensación de la vida
metropolitana¡ de las ilustraciones y dibujos ejecutados con pri•
mor¡ y hasta-¿por qué no decirlo,
aunque peque de vanidoso?-de
esta crónica que aún no te dice
nada prometiéndote mucho.

EL ASTILLERO DE MAZATLÁN DURANTE UNAS REGATAS.

Un soplo de aire estremece las cortinas. De la
calle ascienden débiles ruidos: ya es el transeúnte endomingado que va de paseo, á festejar el día
de fiesta, después de las rudas ó monótonas tareas
de la semana, andando calles, encarcelándose en
teatros, ó yendo al campo á respirar la pura bri•
sa¡ ya el carruaje que remonta la vía al trote largo de sus caballos¡ ya el feo automóvil, símbolo
de nuestros años de industrialismo, que avanza
dejando una estela de ingratos olores.
Ahora abandonas sobre tus rodillas la historia~
da página. Ahora te distraes y fijas la mirada, ya
que no en la calle, en el balcón, no lejf's del cual
te encuentras. Y es ahora también cuando yo te
pido que me escuches-no atreviéndome á hacer•
lo antes por no apartarte de tu entretenimiento
en los ratos de ocio,- y pienses cuanto te sea po•
sible pensar acerca de eso que junto á ti tienes,
del balcón nada menos, que es el tema del presente artículo.
Adivino que sonríes.-¿Cómo-dirás,-para discurrir sobre el balcón es para lo que este cronista, que el diablo confunda, nos ha espe_tado tal
prólogo y dicho tantas lindezas que no vienen al
caso?
Y o te ruego, sin embargo, que no adelantes tu
fallo. ¿Has reflexionado por ventura alguna vez
en lo que el balcón significa, y en lo que el balcón representa, hoy como ayer, mañana como hoy,
según dijo uno de tus favoritos?-Yo creo que
sí· y aun me atrevo á suponer que al balcón de~s, pese á tus papás-muy señores míos- horas
inolvidables.
José Ingegnieros-un señor de nutrida ciencia
que quizá no conozcas-ha dicho, refiriéndose á
su visita á una vetusta y venerable casa que hasta ha poco existía en Verona y que inmortalizó
Shakespeare, que la humanidad agradecida debe
de consagrar monumentos á los amantes célebres
que han honrado al amor: á Romeo y Julieta, á
Eloísa y Abelardo, á Laura y Petrarca, á Dante y
Beatriz .... El amor engrandece el alma humana,
dándola celeste apariencia¡ al amor se deben muchas de las conquistas de la humanidad, en las
ciencias en las artes y en la vida; el amor lo ennoblece todo, lo embellece todo y todo lo di viniza, hasta cuando se debate en el fango, como ocurrió con el caballero de Grieux y Manón, ó con
la dichosa Dama de las Camelias, pór otro nombre Margarita Gauthier, que enterneció á nuestras abuelas y todavía sigue enterneciéndonos á
nosotros, sin que podamos remediarlo¡ y el amor,
finalmente, así en las ficciones de los artistas como en la realidad viva, es algo precioso, algo semejante á la copa sagrada del Graal, que estamos
en la obligación de glorificar con el mármol.
Y si el psiquiatra argentino es de opinión que
se levante un monumento al amor, yo propondría
que en ese monumento, si posible fuese, se enal-

teciera al balcón-elemento el más útil de que el
amor se ha valido para clavar sus dardos,-por
medio del bajorrelieve.
Porque el balcón-y aquí entra lo serio, querida y ha poco escéptica lectora,-ha desempeñado papel importantísimo en la humana historia amorosa. El balcón es más grande que las
pirámides, porque éstas encierran momias y aquél
mundos vivientes de pasión, almas que vibran¡
el balcón representa más que los campos de batalla célebres, porque en éstos segáronse vidas y en
aquél se concertaron existencias por venir. Y
mientras que en Waterloo se cierne el águila
creada por Gerome, yo no sé que al balcón se le
consagre otro homenaje, como no sea la &lt;'Strofa
de algún olvidado poeta, ó los claveles y miosotis que dili~nte mano blanca ponga en tiestos,
junto á la barandilla.
iAh! los prestigios del balcón ..... .
Allí fué donde Julieta, reteniendo á su amante
con los desnudos brazos ceñidos al cuello varonil, dijo las mara villosas ternuras:
¿Te quieres ir? Aun lejos viene el día.
La voz del ruiseñor, no de la alondra,
Hizo vibrar tu t{mpano medroso.
Canta en aquel ¡ranado cada noche;
Creeme, fué el ruiseñor, amado mío;

y donde Cyrano, según Rostand, murmuró aman•
tes interrogaciones ante la sombra de Roxana:
...... Commencts•la
A comprffl.drt, á pri,mt? voyons, lt rends•ta comptt?
&amp;ns•ta. man amt, un ptu, dans ctUe ombrt, qui monte? . ... . .

¿Pero son acaso necesarias las citas, para pon•
derarlas excelencias del balcón?
Por el balcón embriagáronse de amor los amantes. El balcón, adormido en el silencio de las
obscuras noches de las ciudades antiguas, escuchó
los requerimientos del galán, las protestas apasionadas de la doncella, y acaso un beso cuyo rumor
desvanecióse confundido con el follaje de arcaicos jardines. El balcón, iluminado por el claro de
la luna, sirvió de marco á muchas cabezas rubias
ó de negra cabellera que se juntaron en el éxtasis. El balcón, durante el día, abrióse, dejando
entrar rayos de sol que hicieron pensar á la mu•
jer en el ausente, perdido quizá en lejanas tierras, como buen soldado, en aquellos tiempos en
que la religión y las armas eran patrimonio de
gente noble. Y el balcón dió vida á muchos hombres enfermos de indiferencia y de hastío¡ y divinizó muchas horas de jóvenes recluídas por el
rigorismo de la vieja disciplina en la soledad de
sus moradas.
Ya ves, lectora amable, ya ves tú que dudabas
de la importancia del balcón, lo mucho que de
él puede decirse.

¡Lástima grande que haya perdido hoy no pocos desus legendarios encantos!
No existe ya la calle umbrosa, la retorcida y
angosta calleja propicia al amor y al misterio.
Han desaparecido los jardines que daban abrigo
á las alondras. Si Julieta se alzara de su tumbatumba real ó imaginada por el poeta, ¡qué importa!- no sentiría su pecho estremecido por el gorjeo anunciador de la aurora. Si el pobre Cyrano
viviera, no podría envolver su alma en la divina
palabra, á fin de hacerla llegar al balcón, á través
de la sombra. Se ha hecho la luz, y con la desaparición del misterio dióse puñalada mortal al
amor, siendo que misterio y amor van siempre
unidos.
Allí, en la esquina, tienes, ¡oh benévola! el foco
que ilumina con necia claridad tu balcón, burlándose de la luna que hoy sólo conmueve al decir de los críticos, á los vates cursis¡ allí 'está el
gendarme que todo lo ve y de todo es testigo·
m~y cerca ;¡:,asa el tren eléctrico con estrépito d~
mil demonios, capaz de ahogar en los labios las
más sutiles razones eróticas.
¿Y los amantes? ¿Dónde están los amantes?
¿Dónde está Romeo? ¿Dónde el enrevesado teólogo que fué asombro de doctores y encanto de
Eloísa? ¿Dónde el sentimental abate que adoró á
la linda ladrona de joyas que prodigaba besos?
¡Cuán distintos, jay, lectora mía! aquellos de entonces á estos que gastan calcetines calados, y choclos yanquis, y antiestéticos sombreros Panamá,
y se rapan la nuca, y comienzan por escribirte
en ~apel color d~ rosa, con muy buena letra y
mahsima ortograha, la frase consabida: Desde el
feliz momento en que conocí á usted . ... !
En el bal~ón sólo quedas tú, que con tus ojos,
y con tus nsas, y con tus gestos, y con tus trajes
ofrendas algo de la imperecedera belleza en la si:
métrica, en la regular, en la odiosa calle moderna.
Deja, pues, la revista; no acabes de leer esta
crónica, te lo ruego. Ve al balcón. Cae la tarde, y
en el Poniente irradian fulgores rojos. Ve al balcón, V haz ahí alarde de tus encantos y de tus
gracias: él es, él será siempre tu marco, marco
muy hermoso para tan linda imagen.
CARLOS GONZÁLEZ PERA.

~,_

'i¡~

De ir solos por la vida nos quejamos
A la contraria suerte:
Y solos:nunca vamos;
Que, mientras por la vida caminamos,
Siguiendo nuestros pasos va la muerte.

�706 ,

EL MUNDO ILUSTRADO

l!:L MUNDO ILUSTRADO

707

LA HACIENDA DE SAN JUAN DE .DIOS
UNA GRAN FINCA RURAL

Hermoso ejemplar holandé$.

En una de las regiones
más bellas del valle de
México, cerca de la ciudad de Tlalpam, se halla
la hermosa hacienda de
San Juan de Dios, de la
propiedad de la virtuosa
y caritativa dama Doña
Soledad Toriello viuda
de Arena.
La finca se halla, desde
hace varios años, al cuidado de los caballeros D.
Andrés y D. Alejandro
de 1a Arena, personas
bien conocidas y prestigiadas en los círculos de
hombres de negocios y de
empresa, á cuyos afanes
y trabajo asiduo se debe
el grado de prosperidad
á que ha llegado, prosperidad que está perfectamente probada por la e.xuberanc a~y esplendidez de sus
productos.
·
La organización de la hacienda es inmejorable y gracias
á ella, reina el orden más absoluto y todos sus tr;bajos se

t
....t

'' Kurio, '' suizo, reserva de campeonato.
Suizo, primer premio.

.
. -

---,.::;,- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ' . ' . " " " - -....

-

Suizo, primer premio.

Dos holandesas.

Una· calzada en la hacienda de San Juan de Dios,
«Canari Cok&gt;, primer premio.
Suizas, pura raza.

ejecutan con gran precisión, lo que asegura, de
antemano, sus buenos resultados.
Tienen los terrenos de la finca una extensión
de mil doscientas diez 'f ocho hectáreas de tierras cultivables, en las que se siembra maíz, cebada y alfalfa, tod~ para el consumo del ganado.
Las tierras son de un jugo notable; son terrenos
de sedimentación, antiguo lecho del lago de Xochimilco, que produceu trescientos granos por
cada uno de maíz sembrado. Se están bordeando
nuevos terrenos del mismo origen, con lo que la
hacienda aumentará en extensión y, por lo tanto,
en productos.

Vacas holaTtdesas de los establos de San Juan de Dios
Grupo de ganado holandés.
Fachada:de la hacienda de San Juan de Dios.

Los establos de San Juan de Dios son de los
primeros en su género; cuentan con doscientas
vacas de pura sangre, entre suizas y holandesas,
y trescientas cruzadas, las cuales producen, por
término medio, dos mil litros de leche diariamente, los cuales se venden en esta ciudad y en
las de los alrededores.
Hay un toril hermosísimo que está dedicado,
especialmente, á diez toros suizos de una preciosa lámina. Hay, además de éstos, otros diez y seis
toros importados, todos de pura sangre.
A todos los certámenes que se han celebrado en
Coyoacán ha enviado la ha~ienda de San Juan de

Dios, hermosos ejemplares de su ganado, y en todos ha obtenido los premios y las distinciones
más honrosas. Al último concurso envió un lote
de hermosísimos animales, que, con justicia, ha
llamado poderosamente la atención de los visitantes del mismo, tanto por la hermosa apariencia
de las reses presentadas, como por sus mágníficas
condiciones.
Formaba parte de este lote el bellísin::o toro
«Kuno&gt;, que ganó el año pasado el gran premio
de campeonato, animal de pura raza, importado,
y que actualmente tiene setenta y siete meses de
edad, También estaban en el lote los toros:

Holandesa1 primer premio.

&lt;Prin~&gt;, suizo, de pura raza, importado, de sesenta y siete m~ses de edad; &lt;Canario&gt; y «Duque&gt;,
holandeses, importados, de treinta y un meses de
edad cada uno.
Había, además, un grupo de vacas holandesas
im_portadas, de raza pura, entre las que se distinguieron, por su hermosura: &lt;Flora Pietretje de
K~b, «Di_wertje tulleta de Kob, &lt;Flora Pitertie
Wit&gt;, &lt;Pnnces de Kol Berly&gt;, &lt;Belle Daisy Wit&gt;,
«~urora Ellen&gt;, &lt;Aurora Katherine&gt;, «Mercedes
Pieve Heng~rvel&gt; y «Countess Beauty de Kob.
Todas ellas tienen de 33 á SO meses.
. E~ un lote de vacas suizas, importadas, había las
si~mentes: &lt;Duque_sa&gt;, con dos crías, y «Suber&gt;,
suizas puras, nacidas en la hacienda· «Niña&gt;
«Gacela&gt; y «Asturiana&gt;.
'
'
Todos estos animales fueron objeto de los más
calur?sos elogios, y agraciados por el jurado con
12 primeros y 8 segundos. Además de estas distinciones, cuenta la hacienda con una reserva de
ca~peonato, d_el año ~róximo pasado, y cinco
primeros premios anteriores.

�~:l.

708

LA HACIENDA DE LA PROVIDENCIA

11 l i :'- ¡,,. 11 U~TIU I H 1

concurso de ganadería que se efectuó en Coyoacán.
De las sesenta y cuatro cabezas que formaban el
lote presentado, cuarenta y cuatro obtuvieron
primeros premios y veinte segundos, además de
dos premios de campeonato: el de toros nacidos
en el país, obtenido por el «Quijote&gt;, hermoso
ejemplar que mereció los elogios del señor Pusi•
dente de la República, del señor Secretario de
Fomento y de todos los que tuvieron oportunidad
de admirarlo, incluso los otros expositores¡ y el
campeonato de toros s:iizos importados, que fué
obtenido por el «Adler&gt;, precioso animal que fué
traído al país hace menos de dos semanas.
Trajo el señor Parres á la exposición un lote de
cuarenta terneras, nacidas todas en su hacienda,
lote que fué motivo, no sólo de elogios, sino de
verdadera admiración¡ de ellas obtuvieron pri•
meros premios las siguientes: «La Catalana&gt;, de
34 meses de edad¡ «La Hechicera&gt;, de 26; «La Pin•
tada&gt;, hermana de la anterior;«La Auroia&gt;, de 20&gt;¡
«La Museb, «La Na v~rra». «La Joya&gt;, «La Rosi•

•
Sr. D. Pedro Dueñas y Sra. Juana lbáñez de Dueñas. (Fot. de " El Mundo Ilustrado "

D . W . Moreh ousc.

'El Quijote," cnmpeón de toros nacidos en el paí.•,
y "El Hidalgo," primer premio.

tomada después de la ceremonia nupcial.
Ruidoso y espléndido ha sido el triunfo obtenido por el Sr. D. Juan de la Fuente Parres
con su exposición de ganado bovino, procedente
de la Hacienda de La Providencia, en el reciente

NUPCIAL
La elegante capilla del Señor de Santa Teresa vistió, el lunes último, sus
blancas galas para servir de marco apropiado á la ceremonia nupcial en que
unieron sus destinos la Srita. Juana lbáñez y Peón y el Sr. D. Pedro Dueñas.
El decorador encargado del adorno hizo derroche de buen gusto, y
el aspecto del templo era encantador. Grandes guías ¿e flores blancas baja•
ban desde el centro de la cúpula para venir á encnadrar jarrones de porcelana de Sevres, que sostenían artísticos ramos de flore~.

GruFO de ej,·mplares importud~s.
ta&gt;, «La Doncella&gt; y la «Exposición&gt;; esta última,
una preciosa ternerita de once meses de edad 1 des•
pertó verdadero entusiasmo en1re quienes la con•
templaron y entre los miembros del jurado cali•
ficador.

Figura número 1.

Esperando la salida de los desposados.
La ceremonia pasó enmedio de su augusta sencillez, y cuando los despo•
sados se retiraron, llevaban, con ellos, las felicitaciones de sus múltiples y dis·
tiuguidas amistades, que llenaron el templo durante la misa de velación.

*

tud que había dentro del campo del anteojo. Decididamente algo exlraordi•
nario había ocurrido en aquella cauda, que sufría tan notable transformación.
El lunes 19 y el martes 20 volví á ver el cometa, pero sin notar que la cauda
hubiera recobrado su aspecto primitivo.
En la sesión que celebró la Sociedad Mexicana de Geografía el jueve~
22 de Octubre próximo pasado, al presentar una nota acerca del cometa
que actualmente nos visita, presenté una teoría para tratar de explicar la
desaparición de la cauda. He comunicado mi teoría al Sr. Morehouse, des•
cubridor del nuevo astro, y en carta fechada el 12 del presente mes, me dice
que está de acuerdo con mi hipótesis y que va á darla á conocer en algunos
magazines de los Estados Unidos del Norte. La teorfa que presenté á la Socie•
dad de Geografía está contenida en las siguientes líneas:
(Pasa á la página 709.)

EL COMETA "MOREHOUSE"
Escrito expresamente para
"El Mundo Ilustrado"
~N

El Mundo Ilustrado, correspondiente al domingo 13 de Octubre próximo pasado, tuve el gusto de dar á conocer mis observaciones del cometa
"Morehouse," cometa que se ha hecho verdaderamente célebre por las
curiosas transformaciones que ha experimentado su cauda.
En la noche del miércoles 14 de Octubre, el viajero celeste se encentra•
ba muy cerca de la estrella "iota," de la constelación del Cisne, y la cauda,
fácilmente observable con anteojos de teatro, llegaba hasta la pequeña estre•
lla núm. 20 de la misma constelación. Dentro del campo de mi telescopio
de 80 mm. cabía la cabellera del cometa y la estrella "iota" del Cisne. Gran
número de estrellas pequeñas se distinguían á través de la cauda del come•
ta. En la noche del 15 de Octub1 e, el cielo estaba cubierto por nubes que eran
impulsadas por un viento del NE., y en un momento en que se despejó precisamente la región ocupada por el astro cabelludo, le dirigí mi telescopio y
me sorprendí grandemente al ver que la cauda había disminuido mucho
de brillo. Al día siguiente-día 16-recibí un telegrama del Sr. Eduardo
C. Pickering, Dfrector del Observatorio Harvard, diciendo que la víspera,
tanto el Sr. Morebouse como el Rev. J. H. Metcalf, y en el mismo Obser•
vatorio Harvard, habían notado transformaciones en la cauda del cometa. Por
las revistas recibidas de Europa, he sabido que iguales transformaciones fue•
ron observadas en el Observatorio de París. El día 16 la noche estuvo nota•
blemente despejada en el Valle de México. Observado el cometa "Morehou•
se" con el telescopio, la cauda estaba casi perdida y solamente se observaban
dos débiles ráfagas que llegaba¡¡ á dos pequeñas estrellas de octava magni•

!!;¿¡

Figura número 2.

Grupo de terneras nacidas en "La Providencia"
Grupo de terneras nacidas en la hacienda.

"Adler," campeón de toros suizos importados
De toros nacidos en el p~ís presentó el señor Parres á diez y siete,
que fueron otros tantos primeros p~emios, y ,mtre los que descolla•
ron, de una m~nera notable, el q.Qu1¡ote&gt;, del que ya dijimos que obtuvo el _pre~10 de_ campeonato, y el «Narváeu, tan hermoso, que
su propietario se v1ó en la necesidad de ceder á las instancias de
un expositor que se empeñó en comprarlo á cualquier pr.:cio.
Ademá~ d_el_ «Adler&gt;, el camyeón de los toros suizos importados,
que con ¡usb~1a obtuvo t~n senalada distinción, había seis vacas
que ~ueron 1mportad~s. ¡untas con él, y que obtuvieron primeros
p~emios todas. A pro~o~ito de vacas suizas, debemos decir que, , 111
dispu_ta, no hay en _.M.exico un establo mejor snrtidc-. El señor Parres bene el grandioso proyecto de reunir en él de mil qnin'cn•
tas á dos m_il :vacas suizas de pura sangre, y ¡arece que no está Jcios
del cumplimiento de su proyecto.

�Lf\ Hf\OIENDA DE, OOf\Ff\

portados, medida que prueba la prevhióu. de lo~
propietarios de la finc.1, pues bien pudiera suce·
der q Lte algunos de los árboles antiguos perdieran
su vigor por la edad y, en ese caso, no habría de
donde tomar nuevos retoños¡ pero con la magnífica precaución adoptada, no ha y el menor riesgo
de que esto suceda.
El sistema de riego de la finca es otra de lascosas muy dignas de llamar la atención de los hombres de campo. Tiene la hacienda en propiedad
los inagotables manantiales de «Peña Pobre&gt;, que
le suministran á diario agua suficiente para re·tar
uua finca de doble extensión de la que tiene Coapa, agua que se hace circular por un magnífico
sistema de canales que la hacen llegar hasta el
Canal Nacional, al que se vierte el excedente del
líquido. Además, y para el caso de que los terrenos llegaran á anegarse, lo que es muy difícil,
hay una instalación de bombas que ha costado
trescientos mil pesos, las cuales tienen una gran capacidad.
Se cultiva, actualmente, en la hacienda una extensión de un sitio de ganado mayor, y se está
tratando de desecar una extensión igual de terreno, que actualmente es una ciénega, con lo que se

1
Hermosa vaca de los e~tablos de Coapa, premiad« en Coyoaccí11.
Cerca de la capital, á las puertas mismas de la
ciudad y con una línea de tranvías que la une á
ella, se halla la hacienda de Coapa, propiedad del
Sr. D. Javier Algara, quien la adquirió hace cinco años en la suma de un millón quinientos mil
pesos, de su&lt; antiguos propietarios, la familia Tondlo.
.Recorrido~ doce kilómetro~ de la vía que une
la capital con la pintoresca ciudad de Tlalpam,
se llega á la parada de Coapa y al pórtico principal de la hacienda. El visitante debe prepararse
para recibir una serie de sorpresas, que no por
ser agradables, son menos impresionantes. El trabajo de toda la hacienda se hace por medio de
máqu111as modernas de los modelos más perfectos,
y en todas partes donde se lla podido se ha sustituido el trabajo del hombre y de la máquina
pnnt1ti va é imp.:rfecla por el de máquinas perfectas, silenciosa~ y moderna~, que los ejecutan
con una precisión y una rapidez maravillosas.
Un detalle de gran importancia es la economía
que ha acarreado, para la finca, el uso de las máquinas, pues como todas ellas están movidas por
medio de un motor de gas pobre, éste ejecuta diari&lt;1rnente, con un gasto máximo de sólo tres pesos, el mismo trabajo que hacen los motores de
otras clases, gastando diez y seis pesos por término medio, economía muy digna de fijar la atención de lo~ hombres de campo y de todos los que
usan maquinaria que tiene que ser movida por
medio de motores independientes.
Los productos principales de la hacienda son
maiz, cebada, trigo, leche y pulque. Sus establos
cuentan con vacas de primer orden y de sangre
pura, tanto suizas como holandesas, y cruzadas
de esas con del país, las cuales producen, por término medio, ciento veinte decalitros de leche
por día, con un mínimum, por cabeza, de diez litros d, arios.
La instalación de los establos es verdaderamente ad ni: rabie: las vacas suizas de pura sangre son
sesenta. .:u ya leche se utiliza para la enanza de

Las yeguas &lt;Basseda&gt;, &lt;Combí11atíon&gt; y &lt;Carcanet», de la hacienda de Coapa.

los becerros, sin que se venda una gota de ella¡
las holandesa&lt;, también de sangre pura, son ciento veinte, y la leche de éstas tampoco se vende,
sino que se utiliza para conservar la raza.
Para la conservación y almacenamiento de sus
¡!ranos cuenta la finca con trojes monumentales,
que parecen iglesia!f de tres naves cada una, y de
enormes proporciones.
Está la hacienda cruzada en todas direcciones
por calzadas sombreadas por árboles, que crecen
á los lados de ella, por en medio de las cuales se
pueden recon:er los prados, los campos de siembra y los potreros de pastura para el ganado, ya
sea en carruaje ó en automóvil. Ademas de esto,
hay en toda la finca un servicio de ferrocarril Dec-auvílle, fijo y movible, que se usa para el transporte de granos, personas y herramientas para el
servicio de la misma. En esta vía se hace uso de
plataformas de trucks, dobles.

•*•
Por todo lo antedicho se hace notar la hacienda entre las fincas de su clase¡ pero lo que la señala particularmente, detalle que no puede hallarse en ninguna otra, son los criaderos para ganado caballar fino. Cuenta éste con sesenta yeguas
de sangre pura, algunas de las cuales están representadas en los grabados que acompañan estas líneas. También publicamos fotografías de algunos
de los potrillos, hijos de esas yeguas, los cuales
han sido inscritos ya para las carreras del Derby
mexicano, que se correrán el año de 1910, y que
son los únicos que hasta ahora llenan las condiciones de ser nacidos en el país, de pura sangre,
y en los años fijados por las condiciones del primer Derby mexicano. Todos estos potrillos tienen la medalla del «Stood book&gt;.
Publicamos también una fotografía del caballo
semental, el &lt;Five Nations&gt;, cuya estampa y demás cualidades son la mejor garantía de la ga-

llardía y magníficas condiciones de los potrillas.
Este caballo fué presentado en la reciente exposición de l!anadería en Coyoacán, y apenas lo vió
el señor Presidente de la República, preguntó de
quién era ese hermoso ejemplar, el más bello, siu
duda, de todos los que se presentaron. Cuando se
informó á nuestro Primer Magistrado de que el
caballo pertenece al señor Algara, felicitó al poseedor de tan hermoso animal, que, sin duda, contribuirá mucho para el mejoramiento de la raza
caballar en nuestro país.

E, hermoso semental "Five Nations," p,rdre de /ns polrancos
que tcm 11án parte en el D,rby d., 1910

~~~~~~~~~~

El patio del criadero e~tá perCecbmente acondicionado; por un lado tiene aleros y cobertizos,
y por el otro, boxes para el parto de las yeguas y
el cuidado de los ejemplares que están enfermos.
Fuera del patio, y á su derredor, hay praderas para la alimentación de los caballos, y campos y
calzadas para su recreo y ejercicio.
Podemos asegurar, sin lugar á duda, que este
departamento es el mejor en su clase en la República, y que los caballos que salgan de él, aparte
de servir grandemente para mejorar la raza en
nuestro país, darán á México buena fama como
país ganadero y productor de caballos de raza.
La casa de la hacienda es antigua y espaciosa;
cuenta con grandes salas de la época colonial,
amuebladas con gran lujo y elegancia, á la par
que con una encantadora sencillez, que cuadra
muy bien en una residencia campestre.
Anexa á la casa hay una inmensa huerta, que
después de haber sido cultivada durante muchos
años por los naturales de nuestro país, ha sido
puesta últimamente en manos de unos agricultores japoneses, quienes han hecho en ella verdaderas maravillas¡ han obtenido plantas y frutos
de modelos que no se conocían entre nosotros, por
más que nuestro suelo, hábilmente manejado, es
capaz de producir todo lo que racionalmente se
le pid:l.
Todos los campos de labor que están sembrados
con árboles, han sido replantados con árboles im-

•

1

•
Vacas cruzadus "La Cariñosa, " "La Española" y "La Níña"

«CameliaJ&gt;, «Con';ha» y &lt;Madrileña&gt;, vac~s de la hacienda de Coapa,
premiadas en el concurso Je Coyoacán. ·

«Lu Ga111a1&gt;, «Mora&gt; y «Gulatea&gt;, vucas &lt;le lo:;
e.&lt;fablos de Coapa.

"Rainbow," "Lucy Light," y Ali Abroad, con sus crías de dos meses,

duplicarán los ya considerables rendimientos de la finca. Los jardines
con que cuenta ésta son muy amplios y se hallan en pleno florecimiento, lo mismo que las huertas y lugares, en los que se cult1 van árboles frutales, la mayoría de los cuales son importados.
En lo q1;1e c~ncierrre á los productos de la linea en ganado, bastr,
para ~u elogio, citar el hecho de que han obtenido veintiún premi os
en el último concurso en Coyoacán, de los cuales doce fueron fl'l·
meros.
Tales son los progresos y adelantos á que ha llegado la hermosa
hacienda de Coapa, gracias á los asiduos cuidados é intelidencia mo,trados por sus propietarios, los cuales han hecho que á pe"sar de que
la finca se halla á las puertas de la ciudad, cuenta con todos los elementos de las mejores de su clase, no sólo en nuestro país, sino en los
extraniero•, y qne se pueda citar como un modelo entre sus similares
en todo el mundo.

�EL MUNDO ILUS'PRADO

Fiesta inaugural de la Escuela de Artes y Oficios.-El estrado oficial: á~la derecha del Señor President&lt;la Sr.i. Mercedes McGregor,
Directora del plantel; á la izquierda, el señor Secretario de lnstrucci6n Piíblica.
El Señor Presidente se retira del edificio.
EL COMETA "MOREHOUSE"

Instantáneas de la corrida del domingo últimc, to.'.Iladas es.r-edalmente para «El Mundo Ilustrado».
De arriba á abajo: á la izquierda, un par de «Negrito»; «Gallito)) rematando un quite;
á la derecha: una verónica de «Relampaguito»; espléndido par
de «Gallito))¡ «Gallito)&gt; perfilándcse para la
suerte suprema.

(Sigue de la páJ!ina 708).
"Por regla general, cuando un cometa aparece en las profundidades del
espacio, presenta el aspee!&lt;&gt; de una nebulosa redondeada, poco luminosa; conforme se va acercando al Sol, aumenta de tamaño y se observa en el interior
de la nebulosidad una zona más brillante que recibe el nombre de núcleo.
Muchas veces esto es lo único que se ve en los pequeños cometas; pero en
los grandes sucede que, al aproximarse al perihelio, parte de la m:isa cometaria que forma la cabellera, es rechazada en dirección contraria al Sol y forma la cauda. Resulta, pues, que la cauda es una prolon~ación de la atmósfera
del cometa, rechazada, sin duda alguna, por una acción eléctrica del Sol. La
acción magneto- eléctrica del Sol se manifiesta claramente, siempre que una
gran mancha ó que un l(rupo numeroso de manchas pequeñas pasan por el
meridiano central del Sol, y en los últimos años han ocurrido algunos casos
de esa naturaleza. Básteme recordar el paso de la gran mancha del 31 de Octubre de 1903, que produjo tremendas perturbaciones en los aparatos telegráficos de los Estados Unidos y del Norte de Europa. Fué una verdadera
tempestad magnética que registraron todos los magnetómetros del mu~do. Mi
ilustrado amigo el Sr. Profesor Don Manuel Moreno y And~, que estaba entonces encargado del Departamento J\1agnético del Observatorio Nacional de
Tacubaya, me mostró el diagrama de la gran perturbación producida por el
paso meridiano de aquel extenso grupo solar. El Sol envía, pues, hasta distancias enormes, efluvios eléctricos y flujos magnéticos que producen diversos
efectos. El análisis espectral ha permitido comprobar que la masa de los cometas es de naturaleza gaseosa, dominando en ella los hidrocarburos. Supongamos un cometa que se acerca al Sol. Las partículas materiales del Sol, disociadas por una acción eléctrica, se dividen en electrones ósea en corpúsculos electrizados que llevan una carga determinada. Estos electrones, que caminan velozmente, como la materia radiante en los tubos de Crookes, chocan
con la masa del cometa, donde también hay materia disociada, aunque no
todavía bajo la forma de electrones. Los corpúsculos lanzado, por el Sol ceden su carga eléctrica álas partículas de la masa cometaria. Supongamos que
es una carga positiva que podemos representar por + q. Pero como al mismo tiempo el Sol ha seguido lanzando un flujo de electricidad positiva, las
partículas de la masa camelaría son rechazadas y vienen á formar la cauda.
Si no interviene la acción magnética, la cauda será rectilínea; pero si esa acción magnética interviene por cualquier causa, la cauda puede deformarse,
como se observó en el hermoso cometa de Donati, en el año de 1858. Existen
en los gabinetes de física tubos de Crookes, que al ser iluminados por la corriente inducida de un carrete de Rumhkorff, producen efluvios de hermoso
color violado, que van del polo positivo al polo negativo. Basta acercar un
imán á las paredes del tubo de Crookes, para ver aquella materia gaseosa de
extraordinaria tenuidad encorvarse, deformarse y seguir los movimientos
del imán. Además, considero que si el Sol está engendrando manchas, su actividad no puede perderse en grande escala al exterior, y no ejercerá una acción sobre la cauda cometaria; pero precisamente en los días en que hemos
notado una debilitación en la c;,.uda del cometa "Morehouse," el Sol ha estado
enteramente inmaculado, según informes de mi laborioso amigo el Sr. Don
Jesús Medina, constante observador de la superficie solar. Resulta, que un
aumento de actividad e.xterna en el Sol, por la ausencia de manchas, ha producido una emisión mayor de energía y una mayor velocidad en los electrone,, que han tenido como efecto dispersar en el espacio la masa de la cauda
cornetaria, y, por lo tanto, hacerla más tenue y menos visible. El año próximo pasado observé cuidadosamente, y por mucho tiempo, el hermoso cometa
"Daniel," y n~ se notaron cambios notables en el brillo de la cauda, y en
esa época hab1a numerosas manchas en el Sol."
El cometa "Morehouse," descubierto el día 19 de Septiembre en la constelación de la Jirafa, pasó después á la de Casiopea y, más tarde, á la de Cefeo. Entró luego á la hermosa constelación del Cisue, llegó á la de la Lira y
actualmente se encuentra en la del Aguila. Cuando las condiciones atmosfé-

ricas lo han permitido, el cometa ha sido fácilmente observable á la simple
vista, con especialidad buscando puntos donde no moleste el brillo de la
luz eléctrica. Los pueblos de los alrededores de la ciudad de México, donde
el alumbrado es deficiente, se prestan muy bien p:ira la observación del cometa á la simple vista: Coyoacán, por ejemplo.
El dibujo que publico con estas líneas (figura 1) representa el lugar que
el corneta ocupaba en el cielo el sábado 14 de Noviembre álas 9 de la noche.
La c,trella que ~e ob,erva á la derecha, ó sea al Norte del cometa, es "teta"
de la Serpiente. La estrella brillante que se ve arriba del cometa, con otras
dos que la acompañan, es la estrella de primera magnitud "Altaír" del Aguila. Actualmente hay que buscar al cometa más al Sur, cerca de las tres estrellitas que se ven en el dibujo, la mayor de las cuales es "lambda" del
A~uila. La« otras dos estrellas brillantes, representadas en el dibujo, son ''Deneb" del Cisne (arriba y á la derecha) y "Wega" de la Lira á la derecha de
la torre. Esta torre es la del templo d e Santo Domingo, que queda al frente
de mi observatorio.
La fi~ura 2 representa el aspecto del cometa observado con el telescopio
en la noche del viernes 20 del actual á las 7 y 20 minutos. La cauda se ha ensanchado mucho y presenta unas ramificaciones al Sur. Tengo la satisfacción
de dar á conocer el retrato del joven descubridor del cometa, Mr. D. W. Morehouse, retrato que ha tenido la amabilidad de enviarme.
Por las efemérides calculadas por el Sr. Ebell, de Berlín, puedo decir
que de aquí hasta el 7 de Diciembre próximo, el cometa "Morehouse" caminará en la constelación del Aguila sobre la línea llevada de "zet~" á "lambda," y rumbo al Sur. Hay que buscar el cometa al Occidente desde las 6 y
media de la tarde, tan pronto como ya no haya luz crepuscular. Búsquese
primero con anteojos de teatro y después será muy fácil hallarlo á la simple
vista.
Para terminar, diré que, aplicado el análisis espectral á este cometa, se
ha encontrado que no solamente presenta las tres rayas características de los
hidrocarbnros, sino también las rayas del cianógeno, especialmente una de
las rayas que pertenecen á la región ultraviolada del espectro.
México, Noviembre 23 de 1908.
Luis G. LEÓN.

00
INAUGURACION 0( LA ESCUtLA 0( ARHS Y OFICIOS PARA MUHRtS
El domingo 22 de los corrientes, y presidida por el señor Presidente de la República, se efectuó la fiesta inaugural del nuevo edificio dedicado á la E,cuela Nacional de Artes y Oficios para mujeres.
Se halla éste en la calle de Necatitlán, y fué construido, desde sus cimientos, expresamente para el plantel que ahora lo ocupa.
Ya en otra ocasión hemos publicado vistas y descripcione, del nuevo
edificio, por lo qu_e nos abstenemo; de hacerlo ahora, limitándonos á ofrecer,
á nuestros lectores, vistas de la ceremonia iuau.:(ural, que fué hermosa y significativa.

�710

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

711

Un flegante Centro de Reunión
"Dulcería de la Opera"
Uno de los acontecimientos sociales y
comerciales más significati vos de la anterior semana, ha sido, indudablemente, la
inauguración de la &lt;Dulcería de la Opera»,
situada en la Avenida del 5 de Mayo, número 10.
El nuevo establecimiento, montado con
verdadero lujo y con un buen gnsto irre.
prochable, recuerda los lugares de pública

El-ENIGMA
Novela por J. Berr de Turíque
Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"

"La Dulcerla de la ~Opera."
(Fots. tomadas el d(a de la inauguración).
reunión en los boulevards parisienses, donde todo es &lt;chic&gt; y &lt;confort&gt;.
La verdad es que México necesitaba ya un sitio de esta naturaleza, donde la sociedad elegante pueda darse
cita á diario.
La &lt;Dulcería de la Opera&gt; ha sido
fundada por el señor D. Raoul Mille,
estimable y distinguido miembro de
la Colonia francesa y jefe de la gran
Librería de Bouret, conocida y acreditada en toda la República.
La nueva casa será, además, un depósito de los productos confeccionados '.por~«Lá Chocolatería Francesa&gt;
situada en la Colonia Hidalgo, calle del Dr. Lucio, 10, y~que también es propiedad del
señor Raoul Mille.
Esta fábrica sólo tiene cuatro años de establecida, y ya está perfectamente relacionada en toda la República, adonde á diario sirve pedidos al por mayor.

•••
Distinguidas familias de México concurrieron el lunes pasado á la inauguración
de la &lt;Dulcería de la Opera&gt;, y todas ellas fueron galantemente atendidas y obsequiadas por el señor Mille, que recibió afectuosas felicitaciones de todos sus amigos. En
la inauguración vimos al señor Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes y á
los miembros más conspicuos de las colonias francesa é inglesa.
Se ha visto ya que nuestra sociedad sabe corresponder á los esfuerzos de quien
desea agradarla, pues durante todos los días de la semana ha estado muy concurrida la
elegante y aristocrática &lt;Dulcería de la Opera&gt;.

Fotografías tomadas al entrar la columna á;_la ciudad.

Ilustraciones delillo.

!CARDO contestó
con flema:
-Pues bien, cueste lo que me cueste, señor consejero,
creo que mañana
no podría evitar
hacer lo mismo.
No hace uno su
naturaleza á su
gusto. iQuéquiere
,·~ usted! Ante el cul~ pable que se oculta me ataca una
especie de locura:
la locura de saber. Dejo de ser accesible á la piedad, Mis propios intereses no me importan. Tampoco me importaría mi vida ó la vida de los míos.
No veo más que una cosa: el enigma que tengo
ante mí y cuya clave necesito arrancar á toda
costa.
-Entonces, dé usted su dimisión, amigo mío...
ya que es rico .
-Pero, ¿qué haría yo, señor consejero, si no
tuviera nada que hacer?
El viejo magistrado no pudo menos que sonreír.
-Evidentemente, con el temperamento que usted tiene .... acabaría por hi pocondriar!. ....
La señora Le Quesnel, dichosa de romper por
un instante la monotonía de sus horas con la visita de Ricardo Duroc, le trató con afecto. También Lucy volvió á verle con gusto porque siempre había tenido simpatía por él.
Los recuerdos de la infancia son los más tenaces.
La joven recordaba ahora, con reconocimiento,
que el señor procurador, que tenía más de treinta años cuando ella no pasaba de los ocho, n.&gt;
desdeñaba seguirla al jardín para hacer, con ella,
una partida de &lt;tennis&gt;, ó bien sentarla en sus
rodillas en un rincón de la sala para contarle
cuentos, en tanto que las personas mayores jugaban á las cartas.
A medida que ella tabía crecido, tl se había
mostrado siempre gentil para ella, benévolo; parecía tomarla ya en serio cuando todavía nadie le
prestaba atención. Sin darse cuenta de ello, se
sentía conmovida por las atenciones de ese hombre ya maduro y le concedía un lugarcito aparte
en su corazón, como á un gran amigo.
En los últimos años había reflexionado sobre
este caso, tratando de comprender por qué razón
ese hombre, de un carácter más bien sombrío, rudo con los demás por temperamento y por oficio,
se mostraba siempre, hacia eila, de una dulzura
tan exquisita.
Mucho tiempo atrás, Ricardo había perdido una
pariente á quien amaba mucho. Y Lucy había llegado á preguntarse si esta ternura, protectora y
conmovida que el señor Duroc le mostraba, no
pasaba, en realidad, en su interior por dirigirse
al sér desaparecido, á quien justamente ella se
parecería tal vez un poco. Más tarde la imaginación, despertada por lecturas é inclinada á lo romántico, había transformado insensiblemente la
pariente en amiga y después en novia.
Ricardo habría perdido una novia adorada 6,
tal vez, había roto con ella. De todos modos, era
un gran amor por el que llevaba luto, y al mirar
el rostro de ella, se despertaban en él lejanas y
tiernas remembranzas.
Por lo demás, en aquel día Lucy no se detuvo
en estas reflexiones. Considerándose ya desven.-

turada, porque la felicidad que estaba cierta de
obtener se le e~capaba aún por algunos días, tenía algo más que hacer que apiadarse retrospectivamente de los antij(nos dolores de otro, aunque
este otro fuese su mejor amiJ(o.
Pú~ose la señora Le Quesnel á explicará Ricardo por qué no había abierto aún su quinta para recibirá sus amigos; desde lue~o, á cau~a dela
verdadera necesidad de reposo para ella, de~pués
de la temporada que pasó curándo5e en Vichy.
Habló de5pués de los trastornos del señor Le
Que~nel, de ese oficio en el que hay necesidad de
estar siempre alerta.
- ¡Ah! si supiera u5ted, señor mío. qué contenta me vería si mi marido consintiera en retirarse
definitivamente de los negocio5. Podría hacerlo,
en verdad puesto que ha trabajado bastante para
disfrutar 1;n poco ahora de la modesta comodidad
que ha adquirido. Pero es imposible hacerle entender la razón. Se está acabando, se lo aseguro á
usted, se está acabando.
Luego púsose á preguntar por sus amigos de
Coulommiers. ¿Cómo estaban losPlassard? .. . . ¿Y
los Maudru? ¿El señor Manuel Leroy? ¿El subprefecto continuaba en su puesto? ...... Sin duda
que, en fecha no lejana, mejoraría de empleo.
Cierto que lo sentirían mucho todos en &lt;Iris&gt;.
¡Un hombre tan agradable, tan buena persona, tan
alel(re!
Recordó que tenía enfrente á un magistrado que
también esperaba, sin duda, adelantar en su carrera.
-Y bien, señor Duroc, ¿ y usted? .... No sabremos pronto que ha sido usted por fin mejorado en
París'! Hace lo menos quince años que se han olvidado de usted.
Ricardo sonrió.
-¡Oh! en cuanto á mí, señora, estoy clavado en
Cou lom miers.
-¡Es incomprensible! Un hombre de tanto valimiento!
Y añadió en seguida:
- No porque estemos encantados de verle aquí
todos los años querríamos ser tan egoístas ....
- ¡Oh! sí, interrumpió Lucy ..... .
Ricardo se inclinó hacia la joven.
Esta añadió sonriendo:
-Sí; me habría -gustado seguramente menos esta quinta si no hubiera encontrado á usted aquí
todas las temporadas, cuando era todavía niña,
para jugar conmigo y contarme hermosos cuentos ..... .
La señora Le Quesnel dijo vivamente:
- ¡Oh! es verdad, el señor Duroc ha sido siempre tan bueno para ti. .....
Y, dirigiéndose al procurador:
-¡Positivamente usted la ha mimado demasiado! Y eso pase cuando era pequeña; pero todavía
lo hace usted, y, ya sea una partida de &lt;tennis&gt;
6 un libro lo que ella desea, está segura siempre
de encontrar á usted dispuesto á ofrecer la una ó
á traer el otro. Y o se lo aseguro- añadió riendoque va usted á hacer muy difícil la tarea para su
marido, si éste quiere agradarla.
-Si. ..... su marido-dijo Ricardo con voz un
poco vacilante.-La señorita Lucy está, en efecto,
en edad en que usted debe pensar para ella .. ...
Un poco turbada por el giro que tomaba la conversación, Lucy se retiró al fondo del salón para
arreglar algún cortinaje.
La señora Le Quesnel, á media voz, respondió
en tono de confianza:
-¡Vamos! que en este otoño cumplirá veinte
años .... Si quiere casarse con un joven . .. .. .
- Joven .... evidentemente, es necesario que sea
joven,-dijo Ricardo vagamenlc;,
- Sí, es preferible. Así, al menos cuando las dificultades sobrevengan ...... y sobrevienen siempre, se puede decir que se ha pasado juntos los
mejores años de la existencia.

En estos momentos el reloj daba las cinco.
Ricardo debía tomar el tren para Coulommiers.
Se puso en pie. El espejo de enfrente le reflejó su
imagen con el cráneo semidesnudo y numerosos
hilos blancos brillando en su barba.
-Sí, que sea joven- dijo.- En efecto, usted tiene razón .... creo que es preferible.
Y se despidió de la señora y la señorita Le
Quesnel.

IV
Las enérgicas medidas que tomaron los grand~s
refinadores para impedir el desastre, comprandQ
casi todo el «stock&gt; del mercado, habían producido su efecto. Si no se había evitado completamente d «krack», por lo menos se había limitado,
V los especuladores, que habían creído poder realizar grandes ganancias esperando la baja, se veían
ahora, al contrario, muy desorientados.
Lucy recibió la carta siguiente:
&lt;Queridísima amiga:
&lt;Desde hace algunos días parece que papá está
tranquilo; así, pues, mañana sábado en la noche
á la hora en que mamá, sentada en su mecedor~
teje, y en que papá, en su gran sillón fuma su pipa (¿recuerdas_ este cuadro, no es verdad?), Máximo espera decirles todo. No te emociones, Esto
irá como balsa de aceite.
&lt;La escena pasará de este modo:
«Comenzarán por inquietarse. Luego papá hará
algunas observaciones sobre la edad de mi hermano, los estudios que tiene que hacer todavía, etc.,
etc.
«Pero como tú eres para ellos la novia soñada
querrán mejor asegurar que correr riesgo más tar'.
de, y pronto se adherirán á las ideas de su hijo,
calurosamente apoyado por su hermana.
«A pesar de la seguridad de mis previsiones
estoy cierta de que vas á estar como en ascua~
durante dos días. Así es que el domingo próximo
es decir, pasado mañana, iremos en el día Marco~
y yo á visitará dris&gt; ¿y quién sabe? Tal vez
mis padres nos acompañen, porque querrán, sin
duda, hablar cuanto antes de este gran asunto
con el señor y la señora Le Quesnel. De todas maneras, en caso de que los sucesos se pongan á la
cuarta velocidad, pondré secretamente en mi bolsi!a de mano un par de g~antes blancos para papa. De este modo sería posible hacer, en cualquier
momento, la petición oficial.
&lt;Entonces, hasta el domingo, hermanita querida.
«Recibe mis besos.- -TERESA&gt;.
Para Lucy esta carta llegaba á tiempo. Hacía
dos semanas que todo se retrasaba y ella se sentía
notablemente enervada. Apenas dormía casi no
comía, imaginándose que el momento ta~ esperado no llegaría jamás. A tal punto que srl mamá
mirándola desmejorar, se inquietaba un poco.
'
Pero había bastado este momento para repararlo todo.
En su gozo, un gozo intenso, Lucy pensó arrojarse al cuello de su mamá y contarle todo. Este
movimiento hubiera est~ ,en armonía con la esp~ntan~idad de su nat~l"aleza franca, porque sufna c_asi _por haberse visto obligada, durante tantos dias, a ocultar r.ste gran secreto á la señora Le
Quesnel. Mas la retuvo una especie de incertidumbre. Quizás esta_ confesión llegaría demasiado
temprano,_porque, sm pensar en la posibilidad de
una negativa de parte del señor Tillier, tal vez
podrfa hacer alguna objeción á un compromiso
mmediato y preferir esperar, por ejemplo á que
Máximo hubiese pasado sus exá menes de d~ctorado ó terminado su permanencia en la refinería objeciones q_ue Lucy esperaba encontrar, por 'más
que estuvieses~g~ra de que, en principio, se tendría el consentimiento del señor y la señora Tillier ......

�712

Mas, de todas maneras, y dada su incertidt1m•
bre acerca de las condiciones en que se efectuaría el casamiento, valía más, para descubrir este
secreto, esperar todavía dos días, puesto que, en
ellos, todo se habría arreglado.
Las horas le parecieron largas hasta el domingo.
Lamentaba tambien un poco que este día justamente coincidiera con la primera recepción de la
temporada en casa de sus padres. Pero este no
era, en todo caso, más que un lil!ero inconveniente, porque sería siempre fácil, durante la partid.1
de cartas, condacir á Teresa al jardín para que
r efirier~ todo. Y si acaso, el señor y la señora Tillier hubieran proyectado hablar confidencialmente con el señor y la señora Le Quesnel, sabrían bien cómo encontrar medio para ello.
Durante toda la maüaua Lucy no tuvo punto
de reposo
-¡Pero qué tienes hoy, hija mía, pareces tan
agitada!
-¡No tengo nada, mamá, nada!
La señora Le Quesnel se dirigió á su marido:
-Ha~ notado, Emilio, lcómo ha mejorado Lucy
desde haa dos días?
-¿Ah, sí?
La manera como respondía, indicaba que no
había notado nada.
La señora Le Qnesnel se dió cuenta de ello.
Se encogió ligeramente de hombros, sonriendo.
-Dicho en otras palabras, no has puesto más
atención en ella ayer que hoy. Por lo demás, me
pregunto qué te puede interesar eu este momento
aparte de tus negocios de azúcar que te acaparan.
Er señor Le Qnesnel dió su excusa.
-No hay que tomármelo á mal¡ en efecto, estoy
ocupado por ahora.
-¿ No tienes disgustos al menos?
El señor Le Quesnel, en este momento, miró fi.
jam,nte á su mujer.
Inmediatamente que hizo la pregunta había ido
á tomar un plumerito, detrás de un biombo, sobre ta chimenea, para desempolvar un poco los
mueble•.
Era claro, por su calma, que ella estaba cierta,
de antemano, de la respuesta: «No, esposa mía ... &gt;
Mnchas veces, en el cnrso de su vida, viendo á
su marido oct1pado, le había hecho la misma pre-~ttn ta, y siempre le había respondido: «No, esposa mía&gt;. Y como los sucesos no habían dejado de
mostrar que decía la verdad, pnesto que los negodos habían ido siempre á más y mejor, ¿por
qt1é se habría alarmado hoy especialmente la señora Le Quesnel?
Solamente cuando ella, pasando á otra idea, llamó al camarista Pedro para -darle una orden, el
señor Le Quesnel, en lugar de contestarle, se dejó
caer en un sillón, tomando de la mesa cercana el
periódico del día. No lo leyó sin embargo (hay

EL MUNlJV ILU!JTl{AlJU

que creerlo, por más que tuviera el aspecto de
examinarlo con atención), pues lo tenía al revés.
Lucy gritó:
-iAh! El conde y la condesa de Theil.
Los señores de la casa se levantaron á recibir á
los recién llegados, se5uidos de cerca por el resto
de la concurrencia.
Tras las primeras efusiones, los cumplimientos
usuales, las indispensables palabras acerca del
tiempo y los sucesos del día, las señoras fueron
sacando de sus sacos de mano sus labores y los
hombres dirigieron una ojeada á la mesa de juego, ya lista,
-¡Ah! el buen «bridge&gt;--exclamó el señor Plassard.-¡Cuánta falta me hacía!
Inmediatamente, para indicar bien que no trataba de perder el tiempo, tomó una carta.
Le Quesnel invitó á los otros á imitarle.
-;Jueguen ustedes, señores! Dentro de un momento haremos una segunda mesa, cuando lleguen
los Tillier y el señor Dnroc.
Lucy vió el reloj.
-¡Las dos y media! Teresa debería estar aquí ya.
Pero el comandante prefería quedar como espectador¡ así es que la partida comenzó sin él, en
tanto que las señoras se acomodaban en sus respectivos asientos y Lucy se ocupaba en preparar
el té.
-¡Ah! me olvidaba-dijo de repente Manuel Leroy-Ricardo me encargó decir á ustedes que no
conhran con él esta tarde.
-¿Por qué? prel!untó la señora Le Quesnel.
-Anoche hubo un crimen, cometido en San Simón .... y como procurador de la República .....
Una especie de malestar se advirtió en la concurrencia .... . .
-Es espantoso-dijo la señora Plassard;-¡cuántos crímenes ha habido últimamente por aquí!
Pronto no habrá seguridad por ninguna parte.
-¡Pobre señor Duroc! iQué oficio tan cruel el
suyo- replicó la condesa de Theil.
-¿El?-respondió Manuel- bien se ve que no
conocen ustedes á nuestro amigo Ricardo. De
otra manera no le compadecerían, Ante un her•
moso crimen es como el cirujano ante una h ermosa operación.
En este momento se oyó el ruido de un automóvil.
-¡Ab.! es Tere5a, exclamó Lucy llena de gozo.
El ruido disminuyó¡ el coche pasó sin detenerse.
«No vendrán&gt;, pensaba inquieta.
Sin embargo, tuvo un momento de esperanza.
Acababa de abrirse la puerta del salón.
Se apresuró á ver quién era.
-¡Ah! &amp;í es . . ..
Fué Ricardo Duroc quien entró.

-¡Qué amable es usted, señorita Lucy, que ha
venido á encontrarme.
Besó la mano de la joven, que, fuera por la premura casi exagerada que había mostrado, no pudo
más que murmurar una frase vaga ... .. .
-lYa?-preguntó Manuel á Ricardo-pudiste
echar mano al culpable?
- Muy fácilmente. Confesó todo desde luego.
El subprofesor se apartó entonces de la mesa
de juego en que su presencia no era, por el momento necesaria, y se adelantó hacia el grupo formado por las señoras.
-¿Eh? ¡Cuando les decía que este señor tiene
el fuego sagrado! Es necesario que encuentre dificultades.
-Sí-confesó con desenfado el procurador¡sin eso, ¿dónde estaría el mérito? Lo que es interesante en mi oficio, es encontrarme voluntariamente frente á una máscara placentera ó asombrada, y por preguntas diestras obligarle á traicionarse de repente, á- contraerse, á palidecer.
-¡Qué hombre! - dijo Manuel con tono burles•
co.- Te aseguro que nos causas calosfrío.
El procurador añadió:
- Seguir la pista al individuo que se busca y
hacerle pasar, á pesar suyo, por la sorpresa, el temor y el espanto si es necesario, para llevarle, en
fin, á confesar su falta ....
-¿Qué alegría, no?
Y el subprefecto sacudió afectuosamente á su
amigo por los hombros.
Ricardo sonrió.
- iSí! Y esa alegría vale tanto, yo les aseguro á
ustedes, como la de presidir un consejo de revisión [señalando con el dedo á Manuel], ó comprar quinientos sacos de azúcar (señalando al señor Le Quesnel en la mesa de «bndge&gt;) ó aun hacer un «match» de «tennis&gt; señorita Lucy. Y aunq ne por la modesta parte que me toca, no se trata, con mucha frecuencia, más que de una bolsa ó
de un portamonedas que contenía tres francos y
medio, juro á ustedes que en el momento en que
llego al fin, es decir, cuando tengo la confesión,
experimento sin igual placer.
Manuel habría replicado tal vez. Pero se le llamaba al «bridge&gt;, en que los jugadores se reprochaban mutuamente sus faltas. Se oía la voz tronante del señor Plassard.
-¡Pero es creíble, señor Le Quesnel! ¡En diez
minutos van dos errores que comete usted! ¿En
qué piensa, pues?
Era ya cerca de las cinco.
Decididamente Teresa no vendrá.
Lucy, atenta al menor ruido exterior, se preguntaba qué habría podido suceder.
Su imaginación iba muy adelante. ¿Habría rehusado el señor Tillier su consentimiento? No, tal
suposición era imposible.
¿Entonces qué? ¿Una enfermedad repentina?
¿ Un accidente?
Ya los hombres hal)ían d ejado la mesa de juego.
La conversación se había hecho general.
Primero se había hablado del crimen cometido
en San Simón. Después, por transición muy natural, se habían cruzado las más di versas opiniones sobre la cuestión de la pena de muerte. ¿La
supresión de ésta era buena ó era mala? El comandante Maudru profesaba una opinión muy
clara, que reclamaba la severidad á todo trance.
-Cuando la culpabilidad de un individuo no
es dudosa, hay que suprimírsele. La colectividad
que paga impuesto está en derecho de rehusarse
á subvenir al mantenimiento de uu asesino.
La señora Plassard, que no habría soportado
que ante ella se matara una mosca, era completamente de la opinión del comandante.
Pero Manuel contestó:
-¿La sociedad? Pero sí de todas maneras tendrá que pagar. Sí no es el plato de fríjoles del
preso, sí el sueldo del verdugo.
En cuanto á Ricardo, vacilaba en dar su opinión.
-Garantizadme, desde luego, la infalibilidad de
la justicia ....
Por supuesto que estas graves consideraciones
y aun la evocación del cadáver de la anciana asesinada la víspera en su lecho, no impedían á la
conciencia encontrar suculento el pastel que se
acababa de servir.
-Pero usted no ha tomado nada, ·señor- dijo
de repente la señora Le Quesnel á Ricardo,
Lucy se acercaba con una taza en la mano.
-¿Un poco deté?
-Con mucho gusto- dijo Ricardo,- yo le pediría á usted algunos pasteles, porque á causa de
este negocio de San Simón, apenas pude desayunarme,
- Y no nos había usted dicho nada-replicó la
señora Le Quesnel en tono de afectuoso reproche.
Veamos, ¿no quiere usted que se le sirva algo un
poco más substancial?
Se volvió hacia Lucy q ne, aunque habiendo perdido toda esperanza de que llegara alguien á esa
hora, no despegaba las miradas de la puerta.
-Haz que traigan bizcochos y Syracusa.
- Bueno, mamá.
La joven desapareció.
(Continuará).

713

EL MUNDO ILUSTRADO

PSIQUIS

EN EL ALBUM NATURA

Para "El Mundo /laslrado."

Por do paseaste en la campiña,
grabada tienen, afable niña,
tu imagen bella las blancas rosas.
Y en sus alitas multicolores,
también grabada como las llores,
tu imagen llevan las mariposas.

Cuando el encanto de tus sueños roba
el dulce despertar de la mañana;
cuando tenue la luz llega á tu alcoba
tras la cortina azul de tu ventana
y hasta tu blanco lecho se desliza
y tus párpados abre cuidadosa,
como se abren al soplo de la brisa
los delicados pétalos de rosa,
;.no has oído muy quedo, muy pausado,
que llaman á tu puerta·~ ..... .
Es un suspiro que se me ha escapado
y que llega á buscarte y te despierta.
Cuando ocultas después tu cabecita,
hundiendo el almohadón de blanda pluma
que, al rodearla, imita
un torbellino de encrespada espuma¡
cuando el ropaje muévese impulsado
por los suaves vaivenes de tu pecho
y pensando en un frío no llegado
te envuelves en las sábanas del lecho, ~
¿roce de alas tus labios han sentido
que turba de la atmósfera la calma? ....
Es un beso en un soplo desprendido
que en mis sueños te dí con toda el alma.
Noviembre de 1908.
GUSTAVO

F.

AGUILAR,

*
EL REGRESO DE LOS BARCOS
La tarde va cayendo¡ el sol declina ....
parece que las aguas quedan solas¡
y al beso de la noche, ya vecina,
se cubre todo el mar con la neblina,
que es el traje de noche de las olas.
Las barcas pescadoras van llegando
al puerto, ya en la obscuridad sumido;
y, una á una las velas arriando,
presurosas al puerto van entrando,
como vuelven los pájaros al nido.
M. MORERA GARCÍA,

*
IE.N !LA CAILILIE.JJA
Al claror dela tarde que agoniza
cruzo por la vetusta callejuela.
En toda su extensión no se di visa
otro perfil que el corvo de una abuela
asomada á un postigo. De allí vuela
pesado olor á viejo. La sonrisa
furtiva de su cuerpo una mozuela
me da al través de aquel postigo. Prisa
me doy después en retornar. Es ella
á la que miro en el postigo abierto.
La saludo y le dicen cómo es bella
mis ojos y el tornarme á cada paso
por verla. Ríe .... El callejón desierto
condensa los fulgores del ocaso!
FELIPE

V ALDERRAMA.

En la alta cumbre, la blanca nieve,
luciente guarda tu cuerpo leve.
Y en la espesura del bosque frío,
entre las palmas, bajo las frondas,
en un recodo de glaucas ondas,
tus formas puras las guarda el río.

OCASO
Viene cayendo la tarde¡
El viento duerme en las hojas;
El perfume de los nardos
Se esparce fresco y sutil;
Pasa la tarde del tiempo,
Vuelve la blanca mañana
Y la noche vuela ufana
Desde un abril á otro abril.
Y a la tarde de mi vida
Se aproxima silenciosa;
La ilusión duerme en la noche
Del olvido y el dolor;
Ya no volverá risueña
Para mí blanca mañana
Ni la dulce edad temprana
De mi inocencia y candor.
Ya los lazos que á la vida
Atan con llores del aire,
Los encantos misteriosos
De la hermosa juventud,
Van cayendo uno por uno,
Como espigas olvidadas,
En las llanuras calladas
De la triste senectud.

En sus pupilas negras y graves,
tu dócil talle guardan las aves.
Y casta, pura, muy pensativa,
de las colinas en la aJJ.cha falda,
en dijes verdes como esmeralda,
tu imagen tiene la sensitiva.

R.

TREJO CASTILLO,

O Y E*.. . ....
(Pan «El Mund; Ilustrado).
Oye, doliente y pálida visión de mis ensueños:
cuando me hunda en la sombra de la melancolfa
no interrumpas mis sueños con cantos halagüefios·
de tu voz arcangélica con la rara harmonla
'
no interrumpas mis sueños!
Escucha: e~toy herido por las traiciones malas·
mi espmtu se encumbra ~obre de los perversos '
deja que abran sus alas de mirificas galas
'
y canten á la vida las aves de mis versos!
¡Jeja que abran las alas!
Deja que crucifique mi alma creyente y buena
y eleve, desde el trágico madero de mis rimas '
d caliz lle mi pena que el Destino envenena '. . .
Deja que alce, cual Cristo, del ideal en las cimas
el cáliz de mi penal
'

DORILA CASTELL DE ÜROZCO.

*

NOCTIVAGANCIA

Deja, visión doliente, fantasma de mis sueños
Que cun ~u desmayado blancor de eucaristla
'
fl~rez:an mi, ensuef\os como litios sedeños ....
Que en el jardln de Otoño de mi melancolfa
florezcan mis ensuef\osl

Joaé de J. Núñez y Domínguez.
Diluyóse en la noche taciturna
el alma vagabunda
de la última canción. En la desierta
calle, que fué bullicio y tráfico, resuenan
mis pasos persiguiéndose en el eco.
Los faroles eléctricos
parecen parpadear. En una ráfaga
de viento frío que del cerro baja,
los dormidos recuerdos se sacuden.
Sueño. Ensueño. Ambiciones y las fútiles
conquistas del amor y de la gloria.
La luna en mengua es una hoz que corta
espigas en el cielo florecido
de estrellas. Los latidos
de algo enorme palpitan en secreto,
(el alma abrumadora del silencio),
y el reloj de la torre
abre su ojo insomne
que en esta paz nocturna y dolorosa
sufre la pesadilla de las horas.
L EONCIO MARTÍNEZ Y MARTÍNEZ,

*

LAXITUD
No como enantes ambiciono el día
p~ra gozar deleites con sus horas,
dilatando en lo azul esas canoras
a ves de ensueño que en mi sér había.
No como ayer, proyectos la alegría
ha cada noche para las auroras,
ni rumbo á la esperanza van las proras
de mi inquietud y mi melancolía,
•
Ni goce ni dolor hay en mí mismo,
Ahora finge el silencio de un abismo
mi corazón, exento de reproche
para la vida de falaz promesa,
y mi cuerpo y mi espíritu en pereza
claman por el olvido de la noche.
FELIPE VALDERRAMA.

�EL MUNDO ILUBTBADO

714

715

EL MUNDO ILUSTDORA

to, que si la razón se inclina á censurar la fantas~a, vencida, perdona; y cuando pasan'seda, terc~opelo, enca1es, plumas, muselinas, velos, flores,
cmtas y v.olantes, el más grave sonríe y, con cierto acatamiento, exclama: ¡Salve, fémina!

G.

MARTÍNEZ SIERRA,

LA MODISTA EN CASA

CRONICA

l

AS NOCHES DE INVIERNO, lectoras mías,
son tranquilas y gratas cuando al dulce calor de la chimenea y de los corazones reunidos bajo un mismo techo y un mismo
ideal, se ven pasar las horas de la'velada, como palomas viajeras que tienden sus alas hacia la región
misteriosa del tiempo, de donde nunca han de
volver.
Afuera el viento invernal gime, y su lúgubre
voz parece amenazar al atrevido que intente traspasar el protector dintel de las puertas del hogar;
los árboles, en los desiertos campos y en los jardines de la ciudad, sacuden sus ramas escuetas á
las cuales se ha quedado prendida, con invencible
fidelidad, alguna hoja amarillenta, semejanteá una
esperanza postrera, que se acoge al ensueño con
angustiosa desolación, para_ no morir arr~batada
por el viento helado de la implacable realidad.
El cielo nocturno esplende con la 1uz de sus
astros más brillantes y puros, mientras más se enfría la atmósfera; parecen decirnos, con su luminoso resplandor, que los flotantes crespones de
las nubes estivales son como las fugitivas ilusiones enemigas de la luz y de la verdad.
Pero á medida que el frío aumenta en las calles
y en los campos áridos y tristes, el calor del hogar se reconcentra y parece más vivo y confortable· ¿será porque las almas necesitan la proximidad de las personas queridas, en otras ocasiones
ausentes y como olvidadas de la familia? Tal vez¡
mas en esas largas veladas, cuando cerca de la
mesa de trabajo se encuentran reunidos dos seres
que acaso por ligeros resentimientos se habían
separado, entonces un saludo al invierno "br~ta
interiormente de aquellos corazones, como un himno á la bella estación de los días breves cual realidades pasajeras, más rica en dichas íntimas y
en largos reconcentramientos, durante los cuales
se dilata la perspectiva de los sueños en amplia
y hermosa extensión. A la luz de la lámpara, se
trabaja y se tejen juntamente la fina labor del encaje y la eterna red de los p~oyectos y_de las reconstrucciones de pasadas dichas¡ y mientras las
bellas manos delicadas, con mágicas evocaciones,
cubren de ornato y de flores la tela, el adormecido pensamiento evoca los complícados arabescos y las perfumadas rosas y violetas de un recqerdo lejano.
_
• .
.
.
También otra so'l.adora infatigable, te¡e, borda
y dibuja sus caprichosas fantasías artísticas, que
figuran no poco en la vida imaginativa de la mujer: la moda, siempre la moda, ~bil artífice, consejera y guía de la belleza femenina.
En la presente estación de iJ1.vierno, la tendencia general de las confecciones se resume en un
e'stilo que define el carácter de los trajes preferidos actualmente por las damas. El estilo ''Directorio" es el reinante, á pesar de que existen otras
muchas formas elegantes y exquisitas. Pero la nota predominante de la estación es la e,sb,elte.z, el
adelgazamiento de la silueta. Para 1~ mu¡eres
delicadas y flexibles, esto es muy fácil_ de conseguir¡ basta llevar un traje de cort~ ie~:-illo y con
líneas definidas, sobriedad en los JÍliegues y la
cola terminada en punta, á fin de marcar el conjunto del traje¡ par~ las .damas men9s esbeltas, la
cuestión se complica, sin embargo¡ los recursos
de la moda tienen suficiente poder para alcanzar
un éxito completo en l a impresión óptica. De la
habilidad en el corte de las faldas depende este
resultado¡ así es que, en su aparente sencillez de
túnicas griegas, estos trajes requieren verdaderos
prodigios de arte, á fin de tener un aspecto elegante. Nunca como hoy, los grandes maestros de la
confección han tenido campo más vasto para desarrollar su talento.
Después de hacer notar la f~rma dominante ~e
los trajes de la presente estación, hay que decir
al~o sobre las telas favoritas que se usarán. Parece°que obtendrá la preferencia el otomano, ya sea
en los elegantes trajes ''Directorio," ya en los de
corte princesa¡ en los jaquets Luis XV, en las levitas y aun en los mismos sombreros, el otomano
reinará seguramente. E sta es una tela, bella y sedosa, que sólo puede te1:1er en la actual~dad, como
rival, al paño d e seda, 1g~almente fl~xible y suave con su matiz de cambiantes refle¡os, cuyo encanto es indudable. No por esto debe creerse que
el terciopelo ondulante y acariciador, el satín 6
el crespón de China, habrán cesado de figurar¡ al

contrario, están en plena aceptación, lo mismo
que el tussor, el cual va á tomar un aspecto netamente invernal con su elegante y lindo tejido moteado caprichosamente, que le permite prolongar
sus éxitos en una estación en la cual se hubiese
rehusado la privanza del tussor liso y sin ningún
dibujo del año pasado.
A esta variedad de telas de seda es preciso
añadir las gasas transparentes y vaporosas, el velo real, el tul de punto grueso, el de seda metali ·
zada, y una nueva muselina de sed;,, más espesa
y resistente que la •antigua, aunque sin perder la
ligereza graciosa de ésta. Todas las telas que
constituirán la elegancia de los trajes de teatro,
baile 6 reunión, se bordarán de oro mate., lentejuela, nácares irisados, tubillos de cristal y toda
clase de imitaciones de piedras preciosas¡ las
aplicaciones de terciopelo en dibujos egipcios, 6
flores matizaáas en diversos tonos, pondrán también sus calientes reflejos sobre estas vaporosas
telas, y serán el refinamiento del buen gusto en
las confecciones de los trajes de ceremonia, en la
presente estación.
Es indudable que nuestras amables lectoras dedicarán algunos ratos de las veladas de invierno
á pensar en la combinación de sus atavíos para
las reuniones y espectáculos, en los cuales les desea un éxito completo.
MAR GARITA.

*

Galas y Mujeres
EN EL JARDIN ENCANTADO DE PARIS

N el jardín encantado de
París, sobre el asfalto,
bajo el cielo pálido,
sobre los bien enarenados jardines, bajo el
sol tibio, en el aire que
huele á Otoño, ha florecido la maravillosa
flor que corresponde á
la sutil luminosidad y
á la tibieza de aquel
aire: la flor de la triunfante feminidad.
París es la mujer de París: toda su majestuosa
artificialidad de la vida es marco para su artificialidad exquisita¡ la languidez de los jardines es
símbolo de su ternura superficial¡ el rumor del
agua en las fuentes es como su voz que no dice
nada, pero que habla á la fantasía tan dulcemente, que casi parece oírla el corazón¡ la luz velada
es el mirar maligno de sus ojos: la bruma leve
que cierra las perspectivas, es como un anuncio
de su aparición. Por las calles frívolas para ella
riendo frívolamente, ondulando, amando apenas,
dejándose amar, fingiendo que llora tan perfectamente que se engaña á sí misma¡ y la ciudad con
sus colorines, con sus luces, con sus músicas, con
la fantasmagoría de sus escaparates, le ayuda á
engañar y á engañarse¡ porque ya he dicho que la
ciudad y la mujer son hermanas gemelas, hermanas cómplices que van muy de la mano echando
polvo azul á los ojos ilusionados; y suena para
pagar á la ciudad y á la mujer, el tintineo, el tin1ineo de todos los oros del mundo¡ y la ciudad se
enriquece, y la mujer vive ... . hasta que muere,
trocada acaso la comedia en tragedia. Allí están
las aguas, á veces tan negras, del Sena, suministrando todo el elemento de fatalidad que es menester para dramatizar estas vidas un poco locas,
un poco perversas, un algo sentimentales y un
mucho inconscientes.
Pajarillo sin seso, con una chispa intermitente
anidada en el corazón, friolenta, golosa, envidiosa- todo adorablemente,-esta muñeca perfumada, que siempre tiene sed y á menudo saca las
uñas de gata, ha nacido con el instinto de la compostura. Ya de niña, enmedio del arroyo, con cuatro harapos viste á la muñeca como á una reina¡
obrerilla, trotando con la caja al brazo por los bulevares, lleva el organdí con elegancia de crespón
de China; el tul, con majestad de encaje; el sombrerillo de pocos francos, con imperio de corona,
y las flores de trapo se hacen de ilusión al posarse en el rubio blando de su cabellera, Mujercita

burguesa, hace de su cuerpo una tentadora y bien
compuesta estrofa, y sabe la línea, y conoce la
ciencia del pliegue, y acaso deja de comer por el
placer de verse linda y de arremolinar volantes
con frufrús de sedas en torno al tafilete del pulido zapato . . .. sobre el que hay una hebilla que
ojalá fuese de metal precioso; pero que siempre
suele ser linda.
Por toda esta ciencia, por esta innata sabiduría
en el vestir, cuando para el serpentino cuerpo de
la parisiense la riqueza puede lograr los terciopelos de Oriente, las pieles del Norte, los paños
de Inglaterra, las sedas de China, los encajes de
Bélgica y de España, las lentejuelas de París y
las tenues muselinas, no hay poema comparable
al poema de su figulina, que ha robado la nobleza de líneas á las más sugestivas tanagras, la ondulación al agua, el revuelo á la espuma, el rumor al aire que pasa entre los árboles y el perfume al más suave de los olores campesinos; de tal
manera en el conjunto del cuerpo y del traje se
compenetran los diversos elementos de belleza,
que no se sabe si la gracia del movimiento está
en el impecable corte de la falda 6 la sabiduría
del corte en la maravilla de flexibilidad de la tela 6 en el milagro serpentino del cuerpo sabio en
movimiento; y otro tanto ocurre con el color, cuya armonía no se sabe si está en la tenue ligereza
de los velos 6 en el aroma, que al revolotear en
el aire despiden, 6 en la arrogancia de la cabeza y
cuello que lo sustentan.
Es por la mañana, casi mediodía: los plátanos
del bulevar, bajo el sol pálido, tienden leves sombras por el suelo; la multitud va y viene en el
trajín diurno al trabajo, á la lucha por la vida¡
¿crees que á esta hora la parisiense, flor de estufa, descansa de las mundanas fatigas de la noche,
del teatro, del baile? Nada de eso: para la mañana, la mujercita elegante ha inventado un deber
que la hace madrugadora: el de lucir el traje corto, el trotteur de paño, falda airosamente ceñida,
chaquetilla 6 bolero que se entreabren sobre la
muselina de la blusa, sombrero diminuto y correcto, botas de cuero claro, paso menudito, pero
rápido, porque este traje es de quehacer, de negocio, de mujer ocupada; hay que hacer con él la
inevitable tournée de compras antes del almuerzo.
Para el cual ved al maravilloso traje de casa, hecho de la más frívola, lánguida y plegante de
las telas, con un color que casi no es color, con
una forma que apenas es una ilusión de forma. Si
por la tarde han de hacerse visitas, la fantasía,
apoderándose de las líneas del traje de mañana,
quiebra donosamente su severidad alargando la
fálda, bordando motivos orientales de seda policroma sobre la monocromía propicia del paño,
empenachando el sombrero con la soberbia de
atrevidas plumas, calzando finamente el pie de
negro, la mano de un propicio color, amplificando el velo que cubre el rostro para envolver en
bruma favorable la cabeza, Y esto con toda libertad de línea, de estilo, hasta de fantasía¡ porque
pasó la época de la modas tiranas y hoy cada rostro puede elegir la luz que le conviene, y todos
los ojos son sabedores de la sombra que mejor
cuadra á su claro ú obscuro color; así una concurrencia femenina ha perdido toda monotonía, y
los afortunados que, al caer de la tarde, sentados
en las terrazas de los cafés, miran pasar la ola de
feminidad engalanada, bien pueden imaginar que
por arte de magia se ha compuesto para ellos una
cien veces multiforme fantasmagoría; á esta hora
la ciudad, París, se envuelve en una especie de
hálito sentimental que tiene un poco de ternura
difusa¡ hasta en el corazón del artificio urbano
deja sentir su magia melancólica la influencia de
la puesta de sol. Y cuando el sol se ha puesto,
París se trueca en maravilla, porque su artificialidad, con las luces anuncios, las músicas, las películas cinematográficas, llega á su grado sumo¡
entonces hay que buscar á la elegante en casa,
presidiendo la comida de ceremonia, 6 en casa
ajena asistiendo á ella, 6 en el teatro, 6 en el music-hall, 6, si es verano, paseando bajo los árboles
de los jardines, hechos lugar de esparcimiento. Y
como la ciudad, ella ha alcanzado la cumbre de
su soberanía, y todos los tejidos maravillosos y
todos los encajes y todas las plumas y todas las
suavidades é irisaciones y ondulaciones del mundo parecen hechos para marco de su personilla
insensible é irresistibl~¡ viendo el traje casi poemático, se piensa en la epopeya prolija de las
manos humildes que han hecho, horas y días y
noches, labor de araña para embellecer aquella
viviente frivolidad¡y tal es el poder de su encan-

EXPLICACIONES PRACTICAS
Cómo Cortar el Corpiño
( Véanse las fígurQ1J publicadas en el número anterior)

FIGURA
FIGURA

16

20

He aq l1 í el delantero concluido.

Entallad bien la tela sobre el busto, prendiendo con alfileres, y el sobrante dejadlo al aire.

FIGURA
FIGURA

13

Cortad siguiendo la línea del brazo que se ve
bien á través de la tela.

FIGURA

17

Unid el delantero con el costado, teniendo cuidado de recortar al derredor del brazo. Después,
tomad la espalda y el delantero y unidlos.

FIGURA

18

Haced las pinzas de dos pliegues dobles, dejando, entre ellos, un intervalo de dos centímetros.
FIGURA

14

Con e1 pequeño trozo que sobra del delantero,
cortad el segundo lado de debajo del brazo.

LA MODA DEL BRAZALETE
Está poniéndose de moda la costumbre de llevar tantos brazaletes como quepan en el brazo.
Las jovencitas que se inician en sociedad son las
que patrocinan esta costumbre, y hay algunas que
llevan hasta una docena.
Los brazaletes están también en boga como regalos de boda.
Los hay de oro lisos y de oro grabado¡ éstos
son más elegantes y más vistosos; los hay flexibles y los hay también rígidos, adornados con piedras semi preciosas.
Los que gozan de más favor son los que llevan
zafiros americanos y topacios escoceses.
Las señoritas que poseen piedras pequeñas las
están haciendo poner en argollas apropiadas para
brazaletes.
Esta moda y este furor no es más que una parte de la boga de que disfrutan actualmente las
modas imperio. Es bien sabido que la emperatriz
Josefina usaba tal cantidad de joyas, que los joyeles de la reina María Antonieta le parecieron de·
masiado pequeños; en vista de ello, siempre llevaba sobre su delicado cuerpo todas las joyas que
no podía guardar en sus cofres.
Las modas imperio, al ser revividas, han traído
con ellas el furor por las joyas de la emperatriz
Josefina. Se fabrica toda clase de cadenas de acuerdo con los dibujos de los brazaletes. Las sortija$
que se usaban todavía hace menos de un año y
que tenían una piedra 6 dos, han pasado á la historia, y en su lugar se usan joyas con monturas
de los dibujos más caprichosos.

*

FIGURA

15

Cortad la tela siguiendo el derredor del cuello.

FIGURA

19

Cortad lo que sobre de las pinzas, y marcad el
centro del delantero.

21

He aquí la espalda terminada.

Un peluquero, que había pasado una noche tormentosa, tenía al día siguiente el pulso poco firme y cortó la cara de un parroquiano muchas vece_s. El cliente sufrió todo con paciencia, y al terminar el tormento, se levantó é hizo un buche de
agua, después de lo cual empezó á sacudir la cabeza con fuerza.
-¿Le duelen á usted las muelas?
-No, pero estoy viendo si todavía no se me
sale el agua por los carrillos.

�TRAJE DE RAILE.- De estilo imperio, hecho en tul
negro bordado ele oro. Sobrefalda que termi:_a en dos
picos por un lado y se acorta ligeramente por ~etrás.
Escote redondo adornado con un lazo ele terc10pelo
neg-ro y dos ele~ntes brnches de camafeos. Mangas
cortas y estrechas.

FoT. FÉLIX,

DE

PARís.- MoDAS

REm'ERN.

TRAJE DE CALLE. - Eleg·,uit0 traje de seda azul
eléctrico, de estilo princesa, con sobrefalda ligeramente recogida á un lado, formando graciosa drapería. La parte superior del corpií'j_o y las mangas
están cubiertas por una rica aplicaci6n de terciopelo en el mismo color, bordada con hilo de oro y plata.

�....,_________________________ -

VICTORIA

La Cerveza de la Aristocracia
La Colonia Alemana la prefiere porque es igual á la mejor que se
f ahrica en aquel país.
,,

Sin Rival por su Calidad
Ligera, digestiva y al mismo tiempo nutritiva. Es de las más finas
que se elaboran en México.
Uno de los mejores triunfos de la Cervecería T oluca y México, S. A.

--------------------------1. .

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>L LINDO LUSTRADO
Registrado como articulo ¡le sc~unda clase, en 3 de Noviembre &lt;ltl 1894.--Impreso en papel de las Fé.bricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 22 de Noviembre de 1908

Excmo. Sr. D. Francisco L. de la Barra,
NOMBRADO EMBAJADOR DE MEXICO EN ,LOS ESTADOS UNIDOS.

Número 21

�667

EL MUNDO ILÚSTRADO

it MÚNDO ILÚSTRADb
-

ll)füred@rlc:

EL- ENIGMA

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.

HE.RMOSA NOVELA

TRADUCCION ESPECIAL, CON

Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.

ILUSTRACIONES DE RAFAEL LI•

LLO •

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LA NOVELA COMPLETA SE TER·
MINARA EN POCO TIEMPO

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que ha hecho sensación en Paris

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comienza hoy á publicarse en

0alle de Alfaro número 9. México, D. F. Aoutado postal 2.570. -T"léfnnos: ErlCSS"n, 1476.
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"EJ Mundo Ilustrado"

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F.n los Estados........... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . l.óO
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En la Capital. ........................... $0.3-'i cs.
En los Estados. . . . . . . . ..... :. . . . . .. . . $0.50 cs.

Snobismo y Progreso

r

ADA más común ni más natural,
ntre moralistas y soci6logos, que
studia1· .r probar las malas conseuencias ele nuestros vicios .v los
excelentes resultados de nuestras virtudes.
La relación que existe entre el vicio .v
el mal, la virtud y el bien, es la materia
prima de la moral, su base fundamental y
científica, y es, también, uno de los capítulos interesantes y mu.r principales de la
sociología.
Pero nadie, ó muy pocos, han emprendido el estudio, no menos interesante .r capital, de las ventajas que pueden tener
nuestros defectos .Y de los inconvC'nientes
reales y efectivos de la ma,yor parte ele
nuestras virtudes.
Sea dicho con verdad, esas cosas ni han
dejado ni podido dejar de estudiarse; pero
tan sólo indirectamente, de una manera
vergonzante, como á hurtadillas y jamás
de una manera franca .r metódica.
Así, por ejemplo, los economistas, algunos de ellos al menos, han sostenido que
el lujo, y con él el despilfarro, son un gran
estímulo á la industria, fomentan la Pl'O··
ducción, dan trabajo á los obreros y que
el bolsillo del pródigo es el cuerno de la
abundancia del trabajador.
iSi esto no es probar los bienes que un
vicio es ca1)az de producir, que venga Dios
y lo diga! ·"Cuando los destiladores de alcoholes,
como hoy los cultivadores de vid en Francia, se lamentan de que sus productos no
se venden, lo que hacen es protestar contra la sobriedad, que es una gran virtud,
en razón de los males que acarrea á una
industria floreciente, es decir, á un sinnúmero de capitales y de brazos.
La lucha eterna entre el consumidor y el
productor revela hechos de la misma índole. El productor quiere vender caro y el
consumidor comprar barato; la parsimonia
de este último en g·astar, virtud estimabilísima, es perniciosa á aquél, digno también
de estimación; y como no puede ser más
que una vil'tud la de sacarle al prnpio trabajo todo el provecho posible, que es el
caso del productor, resulta que las virtudes de cada beligerante tienden á resultar
dañosas para el otro, cosa que pretendíamos demostrar.
•·
Los conflictos cotidianos entre el capital
y el trabajo evidencian el mismo hecho. El
obrero aspira á trabajar menos .Y á ganar
más, cualidad inestimable, salvo para fil capitalista; y el capitalista propende á pagar
menos y á hacer trabajar más, virtud que
distingue á toda buena ama de casa .Y que
todos convienen en ensalzar, salvo los trabajadores. Nuevo ejemplo de virtudes perniciosas.

QUEREMOS DAR A CONOCER

DE

1

1

'

Y así, por ese orden, en todo lo demás.
Entre los vicio, modernos m:'ís cargantes, mús vituperados .Y, en el fondo, más
benéticos, figura el Mobis1110, es decir, la
novelería., el µrurito de lo inédito rnalizado sistemática, automáticamente, en frío,
por decirlo así.
No hay que confundir al .~11oh con el
excéntrico. El 8i10bis1110 es imitativo, la
excentricidad es originnl. El excéntrico
puede engendrar y engen&lt;lrn al .~nob; el MIOb
presupone al excéntrico.
Ahora bien, el s11ob1s1110 es el agente más
activo &lt;le la difusión .Y, por consiguiente, &lt;le
la realización del progreso.
Si todos fuéramos, como pasa en China,
rutrnarios, amigos de lo conocido, desconfiados &lt;le lo original .Y de lo novedoso, la
mayor parte de los progTesos humanos no
se hubieran realizado .r hubieran muerto
en gennen como en Ch ina, que Víctor Hugo llama: «Un frasco lle110 de fetos&gt;.
Para generaliznr el consumo del zapote
prieto, se necesitó un héroe, acaso un excéntrico: el primero que lo comió .Y, además,
una falange de 1mohN que sig11ieron comiéndolo porq ne vieron comerlo y que generalizaron su uso.
Las gentes &lt;le nuestra generación han
presenciado esa influencia en multitud de
casos. Por puro snobi,~mo comenzamos á
comer queso Grnyére, que nos producía
náuseas. De ese modesto peldaño partimos
para escalar la cima en donde se ciernen el
Roquefort, el Limbugo y el queso de yerbas más nauseosos que el Gn1yére y hoy
de mu.v general consumo. 8upl"imid los peldaños &lt;le nuestro snobisnw y se acabó la escala de Jacob.
La bicicleta fué fruto del snobismo. Se
liacírt bicicleta porque otros la hacían y se
afrontaban, por snobis1110, los peligros de ese
género de.~vort.
Un díi.t ine encontré todo entrapajado, con
muletas y un brazo en cabrestillo, á un amigo que, tres días antes, disfrutaba de la más.
cabal salud.
• -¿Qué ha sido elloi le preg·unté.
- La bicicleta-me r espondió un tanto
avergonzado.
-¿ Y por qué moqtas en bicicleta?
- Por higiene. Y luego, rectificando,agregó:-No, viejecito: monto por 8nobismo.
La bicicleta ha producillo desastres bastantes á su completa prnscripción y el snobi.~1110 la ha mantenido en el solio.
Un día un ciclista cayó de su cabalgadura J' se rompió media docena de huesos.
Acudió al punto el gendarme del mismo y,
compasivo, preguntó al herido:
-¿Se ha hecho. usted mucho dañoi
- Mucho, vecino, suspiró el lesionado.
-¡Pobre señor! ¿Qué es la primera vez
que monta usted en bicicleta?
- !No, gendarme, la última!
Si todos tu vieran esa dosis de sentido común, ningún progreso se hubiera realizado. Pero el .snobismo sostiene y alienta en
la adversidad, y el prngreso es.
Un día se le octu·:i.:.e á un extravagante
plantarse un panamá con las alas abPtidas
y salir á la calle con la cabeza dentro de un
tompeate de á dosciento':l pesos. Todo el
mundo se ríe de él, lo burla J' lo escarnece;
en el barrio de la Bolsa lo apedrean. Uual-

(

ESTA, NO TRADUCIDA AUN • •
EN CADA NUMERO, PARA DAR

LECTURA MAS ABUNDANTE - - 1

\

quiera creería que á nadie mús se le ocurriní repetir el disparate.
!Error! Al dfasig-uiente ya circulnn rninte tompeates, al otro cien, y el tompeate
panameño se convierte en institución, gracias al empuje propagador del .~noÓ18//IO.
Pues ¿_y el automóvm Ahora J' H comienza á abrigarse la esperanza de salir en automóvil del garage y de llegar si(Juiem á
la esquina. Al principio no se veía, otra cosa, en calles y caminos, que automóviles ni
panne y cha11jfi,1uw en pepitoria.
El sólo número ele las dctimas que ha
hecho el automovilismo bastaría para haber
clado al traste con ese 8port. Pern el 8110bl.~mo vela; gracias á él ,ya se ven en ,1~xico
más automóviles que transeúntes y el lote
de las víctimas es el más poblado del panteón de Dolores.
·
Al automóvil seguirán el aereoplano .r el
dirigible, y el s11obiN1110 mantendrá en alto
el pabellón, hasta que estos nuevos medios
lleguen á serlo de locomoción y no de exterminio.
El'go: sin el snobi,rn1~ no habría progreso, que era nuestra tesis.
El 81100, como el pu lq ne, es mal comprendido y vive \'ilipendiado cuando merecía
ser bendecido.
Dn. l\,I. FLORES.

o
La Mujer Española y su Influencia
N un reciente artículo, publicado en &lt;España Moderna&gt;, hace el autor, Mr. Havelock
Ellis, algunas notables a preciaciones acerca de la mujer
española y la influencia que
ésta ejerce en las costumbres
,·
de su tiempo-y de su pueblo.
Empieza Mr. Ellis por considerar á la mujer
españéla desde el punto de vista de su apariencia
física, y dice que, sin duda, es la más hermosa del
mundo. Dice que pbsee un buena apariencia una
maravillosa complexión, rasgos finos y ojo~ brillantes¡ pero agrega que su principal belleza está
en su manera de marchar.
«~l andar de la mujer española es digno y su
achtud es reposada, como la de una sacerdotisa
que llevara la urna sagrada .... ;á pesar de esto, posee la gracia y la agilidad de los felinos, cu yo
cuerpo es intensamente vívido y cuyos movimientos son armoniosos y mesurados&gt;.
Es una equivocación el figurarse que la mujer
española se deja llevar por lo que los franceses
llaman &lt;temperament&gt;. Tiene muy poco de ello.
Indudablemente que está dotada de una gran capacidad para las pasiones-su misticismo, tenacidad y fervor lo prueban bastante;-pero la misma
intensidad de su carácter le impide ser emotiva.
La muje'. española típica es muy despreocupada; sus atnbutos son la fuerza y la dulzura¡ se
muestra siempre tranquila y dueña de sí misma
y en sus relaciones con el hombre, su conducta'.
aunque agradable y franca, tiene siempre el sello
de esa serenidad innata y propio dominio. Espera y recibe muchas atenciones del sexo contrario·
sin embargo, éstas raras veces conducen á más qu~
un mero cambio de cumplidos. La mujer española necesita muchos admiradores á su derredor, porque gusta de escoger y no de ser escogida. Esta
muestra de independencia no es motivo de la menor admiración en España.
. Quizás. ?ºr ~sto sea por lo que las mujeres que
tienen h110s, sm ser casadas, no son obj~to de des•
precio como en otros países, y que los hijos efe
uniones ilegítimas no llevenenEspaña el estigma
á que se les condena en otras partes. Esto se de.
be, sin duda, en gran parte á los restos de las pri.

El feretro al ser descendido de la carroza

El cortejo fúnebre llega á la Villa de Guadalupe.
mitivas costumbres del patriarcado, á las que los
españoles se han adherido de una manera tan tenaz.
El uso de que los hijos de matrimonios legítimos lleven el nombre de la madre, de preferencia
al del padre, cosa que sucede con frecuencia, demuestra la carencia de arrogancia por el lado paterno ...... Desde el siglo IV de la era cristiana
las mujeres españolas insistieron en conservar su
nombre de solteras después de la boda- el Sínodo de El vira había atentado en contra de esta costumbre,-y, para citar un ejemplo, el gran pintor
Velásquez llevó el nombre de su madre y no el
de su padre. Aún ahora es costumbre llevar los
dos nombres: el del padre y el de la madre .... Es
curioso observar que en España, que ha sido considerada siempre como el país más fanáticamente
católico, las mujeres han disfrutado, desde hace
varios siglos, de libertades que nunca se les han
concedido en los países protestantes.
En toda la historia de España se ve á la mujer
grandemente respetada. En algunas épocas se ha
hallado á una altura muy superior al hombre,
desde el punto de vista intelectual, y ha desempeñado cargos de responsabilidad en los gobiernos, dando muestras del mayor acierto. Concepción Arenal, por ejemplo, vistió el traje varonil
para poder estudiar en la Universidad y su marido nunca se opuso á ello. Emilia Pardo Bazán,
la escritora más grande de España en est&lt;'s tii:mpos, deplora que, bajo el sistema constitucional
que rige, «los hombres sean dueños de todos los
derechos y hayan dejado á la mujer todas las
obligaciones&gt;; pero esto no es más que &lt;una faz
transitoria, debida á las condiciones políticas actuales. Espai'ia adoptó el sistema parlamentario
ingles, el que no ha podido asimilar todavía&gt; .. ,.
&lt;La campaña en favor del sufragio femenino no
ha tenido, hasta ahora, un éxito favorable¡ pero
esto no quiere decir que se tenga indiferencia por
los asuntos de la nación¡ el sufragio masculino no
es más que una farsa indecorosa que existe en
teoría y no en la práctica¡ por lo tanto, ¿por qué
habíamos de envidiarlo las mujeres? Pero luego
que la vida política de la nación entre en un estado de verdadera actividad, las mujeres tomarán
una parte principal en ella, para lo cual están admirablemente dotadas&gt;.
Tomar á la &lt;Carmen&gt; de Merimée como el verda-

no sabe cómo se deletrea su propio nombre, muestra más tacto y prudencia que muchas de sus hermanas mejor educadas de otros países. La educación superior no les está prohibida; pero muy
pocas se dedican á los estudios; las tradiciones
semiolientales tienen toda vía gran influencia sobre las costumbres y se necesita mucho valor para desafiar la o pinion pública.

♦

El Sr. Dr. D. Manuel Ortega Reyes

SR. DR. MANUEL ORTEGA REYES,

t el 13 del actual.
dero retrato de las muchachas españolas, es absurdo. Seguramente que el tipo tiene algunos puntos
de semejanza con las gitanas; pero la trabajadora
española y la cigarrera no tienen nada de común
con la famosa heroína. Son sensibles y trabajadoras, y, en caso de contraer matrimonio, son muy
buenas madres y esposas.
Se cita el caso de una trabajado a que apareció
entre las filas de los huelguistas durante una huelga ocurrida hace pocos años en Barcelona, animó
á la multitud que desfallecía ante las bayonetas
de los soldados, y desapareció sin que se supiera
di', dónde babía venido ni para dónde se marchó.
La mujer española recibe una instrucción muy
rudimentaria, y varias no saben leer ni escribir.
Pe.ro seguramente que no hay país en el mundo
en el que se vea más la poca importancia de esto. La mujer de la clase baja, que con frecuencia

Mom~ntos antes de descender á la fo~a d férdro.

El Sr. Gral. Díoz entrando al panteón á la cabeza del cortejo.

_..

El viernes 13 de los corrientes dejó de existir, á la edad de ochenta y nueve años, e l señor
Doctor Don Manuel Ortega Reyes, senador al
Congreso de la Unión.
El señor Ortega Reyes fué padre de la señora
Doña Delfina Ortega de Díaz, primera esposa del
señor Presidente de la República y madre del señor teniente coronel Porfirio Díaz.
Durante su larga vida, el hoy finado desempeñó importantes puestos en la Administración pública, tanto en la capital de la República como
en Oaxaca, capital de su Estado natal. En esta última fné Director del Instituto Científico, del
Hospital Militar, profesor de Historia Natural en
este establecimiento, Director de la Casa de Moneda y ocupó uu alto puesto en la Dirección del ferrocarril Mexicano del Sur.
Fué autor de la primera carta geográfica del
Estado dP. Oaxaca, y escribió varios libros acerca
de la Hü t ~ria Natural y de la medicina locales.
Escribió una historia de la vida y hechos del
General Don Vicente Guerrero, y deja inédita una
obra acerca de Juárez y un trabajo sobre Geología,
ciencia en la que era muy competente.
Como dijimos ya, á su muerte ocupaba un puesto en el Senado, y por varios años fué miembro
de la Cámara de Diputados.
A los funerales del señor Ortega Reyes, efectuados el sábado 14 bajo la presidencia del señor
General D. Porfirio Díaz, asistió una distinguida
y numerosa concurrencia, y sobre la tumba del
finado, en el panteón del Tepeyac, se depositaron
numerosas coronas como prueba póstuma de la
estimación en que fué tenido en vida.

•

�668

EL MUNDO ILUSTRADO
I, MU:'&gt;DO ILUSTRADO

UNf\ VIR PINTORESOf\

660

EL CONCURSO DE GANADERIA EN COYOACAN

El Señor Presidente y .,us acompañantes saliendo del edificio de la Exposic16n.- El departamento de perros.
El domingo 15 de los corrientes inauguró el Primer Magistrado de la República el concurw de ganadería, que se
celebra actualmente en el edificio especial levantado en la
villa de Coyoacán.
Hace muchos años que se celebran concursos de esta clase en el mismo edificio, y cada uno, casi sin excepción, ha
sobrepasado al anterior en importancia. El que se celebra
actualmente bien puede decir~e que hará época en la historia de ellos por la belleza y variedad de los ejemplares
presentados, y por las entusias1as y significativas fiestas á
que ha dado origen su apertura.

Túnel número 5 entre Colima y Manzanillo.-Puenle de
Cachipehule en el kil6metro 223.

Puente del Carpintero entre Colima y Manzanillo.-Un paisaje hermosís imo en el valle del
río Tuxpan.- Una calle de Colima.

Cumpliem:io la promesa que hicimos en nuestro número anterior, de dará conocer á nuestros lectores las fotografías que
recibiéramos de paisajes y detalles de construcción de la gran
vía ferrocarrilera que une á la ciudad de Colima con el puerto de Manzanillo, publicamos en esta plana las últimas recibidas, que son bellísimas.
Ya en otra ocasión dijimos que la nueva línea atraviesa una
de las regiones más fértiles y más accidentadas de nuestro territorio, y ésto hace que un viaje por ella esté lleno de sorpresas para el viajero, tanto desde el punto de vista de los
bellos paisajes, como del de las obras de arte y de ingeniería
que se han tenido que ejecutar durante la construcción de
la vía.
Abundan en ella las curvas atrevidas, los túneles enormes y
los puentes monumentales, y los paisajes á los lados de la vía
bien pueden contarse entre los más hermosos del mundo, como lo prueban las fotografías que acompañan estas líneas.
Entre ellas hay una que representa un puente llamado del
Carpintero, el cual tiene ciento setenta pies de alto y trescientos noventa y uno de largo. Otro puente, el de Cachipehule,
tiene ciento doce pies de alto y doscientos diez y ocho de
largo.
Las otras representan escenas tan hermosas, que basta su
vista para dar una idea de las enormes bellezas que esperan
al viajero que, cómodamente reclinado en los muelles cojines del carro Pullman. se deslice sobre los rieles entre Guadalajara, la perla de Occidente, y Manzanillo, el puerto de
mejor porvenir en el Pacífico, sin darse cuenta de los trabajos que costó construir la atrevida línea.

Escuchando el discurso del Director de la Escuela de
Agricultura.-La comitiva se dirige á la
estaci6n, después de la ceremonia inaugural.-La exhibici6n de ganado bovino,

Visita á los ejemplares de ganado equino.

"

A las diez y media de la mañana del citado día se presentó, á las puertas del edificio, el Señor General Don Porfi·
rio Dfaz, acompañado por el Señor Secretario de Fomento,
por el Señor Gobernador del Distrito y por varios ayudantes de Estado Mayor, y en seguida se dió principio al programa acordado, el que fué artístico y selecto.
Después de oír al Señor Director de la Escuela de Agricultura hablar de la importancia y trascendencia de los
concursos y de los bienes que hace al hombre el ganado,
el Señor Presidente declaró inaugurada la exposición, y en
seguida pasó á recorrerla detenidamente en todos sus departamentos.
Visitó primero los dedicados á ejemplares de ganado bovino, equino y porcino, y al fin en los que se hallaban las
aves y los abonos para cultivo de la tierra. Publicamos
varias fotografías tomadas durante la visita del Señor Presidente á la exposición y de la fiesta inaugural.

�EL MUNDO ILUSTRADO

670

METROPOLITANAS
GENTE DE COLETA
EN estos días de locura taurófila
no e~ raro que á la vuelta de la
t~'t':'~,."",."', '111=;;== esquina; en los bars elegantes;
t.'&gt;1-"'llfr:""1 en los almacenes cuando se
va de compras; en los jardines
iluminados por la deliciosa
claridad matinal de Noviembre, y aun en vuestra propia
casa, Clonne no parece sino que desde la cocinera hasta el ama están enteradas en achaques de
tauromaquia, veais que se traban discusiones terribles á propósito de toros y toreros. Háblase
con calor de las ganaderías: los cornúpetos de tal
tienen &lt;más arrobas&gt; que los de cual; pero éstos
muestran mayor bravura que aquéllos, Se entablan verdaderas r1ñas en pro ó en contra de los
diestros. Salen á relucir los nombres de los ídolos
famosos para comparar la faena_ que hicieron el
domingo tantos de hace quién sabe cuántos años,
con la realizada ayer mismo por Gaona ó «Gallito&gt;. Y entre el tintineo de las copas que vibran al
chocar, derramando licor de oro por sus bordes
ó mezclándose á las notas aladas, frágiles, que
brotan de los kioscos, esparciéndose luego en el
aire transparente, saturado de aroma de flores; ó
disonando de la charla argentina, dulce, de nuestras mexicanitas, tan lindas, tan muñecas, que alborotan en aceras y mostradores, oís estallar las
vociferaciones en jerga taurómaca, estruendosas,
tremendas, proferidas con verdadero calor meridional,
A los ojos del burgués, del utilitario, del que
todo quiere subordinarlo á lugares comunes de
compostura y protección á los animales, y que
sería capaz-por más que se las coma,- de privarse de un almuerzo de perdices, pensando tan
sólo en los estremecimientos de agonía de los
pebres bípedos al caer bajo la escopeta del caza·
dor, semejante espectáculo es grotesco, salvaje, in•
concebible en hombres civilizados. En cambio, para el artista, para el que sabe desentrañar las sensaciones de color y de luz, es bello.
Más, mil veces más hermosa es la visión meridional de nuestras muchedumbres, ebrias de sol,
entusiasmándose con las hazañas de un torero
que la de un grupo de yanquis discutiendo un
ro11nd en el cual se han roto las quijadas dos salvajes-y éstos sí que lo son de veras,-ó la de
otro de alemanes que apuestan ante dos panzudos
bebedores de cerveza, ó la de una multitud parisiense arrobada en la contemplación de insípidas
carreras de caballos.
Estos escándalos, estos torbellinos de admiración ante las proezas de la habilidad y del valor;
estas embriagueces colectivas que se desarrollan
en los circos, bajo la lluvia de fuego solar y animadas por los gritos y las armonías mitad acariciadoras, mitad tristes dentro de su reidor regocijo, de la música flamenca, demuestran, cuando
menos, la vivacidad de una raza; prueban, á falta
de cosa mejor, que hay impulsos, que hay nervios,
condición la más bella de nuestro temperamento
latino.
El espectáculo, si bien se mira, para los hombres verdaderamente cultos es inocente, aunque
al leer esto sonrían los señores de las perdices.
Blasco lbáñez, el vigoroso novelista hispano, lo
ha dicho en un artículo reciente: el artista va á
los toros á empaparse en el brillante colorido de

la fiesta y á aburrirse mirando, sin ver, los lances
propiamente taurómacos.
Y es verdad.
Aquel ambiente de desbordado entusiasmo, que
flota sobre los tendidos pletóricos, en los que junto á la faz sonriente y embellecida por los afeites
de la cortesana elegante obsérvase el rostro rubicundo y vociferador del taurófilo empedernido, y
en los que una muchedumbre heterogénea, sugestionada de antemano por la emoción próxima, bulle, se agita y palmotea; aquel desfile lento, ceremonioso, de las cuadrillas, fig11ras arrancadas de
un cuadro goyesco, en que el oro de los alamares
centellea sobre la tersa seda, y todos los colores:
el rojo, d perla, el azul, el verde, se funden y parecen adquirir una vibración radiosa á la caricia
del sol; la salida de la fiera que corre por el redondel, se revuelve y embbte á las capas de los
ligeros peones; los vuelos raudos del percal rojo
que el torero agita en la cabeza misma de la bestia; el banderillero que, paso á paso, se encamina
al ciego enemigo hasta clavarle en los morros los
palitroques multicolores¡ el porte arrogante del
espada, firme, erguido, evitando el peligro de la
acometida con la roja flámula, son componentes
bellos de un todo hermoso, que siempre deleitarán al artista que va en busca del encanto de la
línea.
¿ Y quién es el héroe en el torneo? ¿Quién es el
torero?
Si en vuestras correrías á través de la metrópoli, al mediodía ó por la tarde, os internáis en esa
1uidosa, en esa alegre calle del Coliseo que, como
muy bien piensa un amigo mío, es de las pocas
que en México ostentan un matiz característico,
podréis ver á la gente de coleta: hombres por lo
común de a{eminados andares, de moreno rostro
afeitado, algunos luciendo tufos, todos ocultando
la coleta, emblema del oficio, bajo el jerezano de
tendidas alas, y materialmente ceñidos por el tra•
je, traje curioso y raro, compuesto de la corta
chaquetilla que contrasta, por su gallardía, con el
ancho pantalón á cuadros.
He ahí á los ídolos. Si en la plaza reinan airosc,s, y enamoran mujeres, y, producen buena impresión, en la calle son cordialmente antipáticos
por lo chulescos.
Esto, por lo que toca al exterior; que si en su
alma nos metemos, muchas y muy singulares cosas podríamos encontrar, que ya han sido reveladas por los que de psicología de gente de coleta
se ocupan.
El sentimiento que domina al torero, el que le
inicia en la carrera, el que le empuja hacia el
éxito y el que en ocasiones suele también llevar•
le á la muerte, es uno inmenso, indomable, que le
subyuga y le ciega: el ansia de notoriedad.
En el mundo puede uno distinguirse por medio
de la creación de obras de arte: libros, estatuas,
cuadros, sinfonías; por el dominio completo de
una ciencia, cuyo conocimiento hondo puede movernos á descubrir nuevas verdades; por el ejercicio de grandes virtudes-aunque muchas de
ellas no rezan ya con nuestra época,-como la :filantropía, que infunde en el ánimo el deseo santo de ser benéficos á los demás.
Ahora bien, para realizarlo, para alcanzar el
triunfo siquiera sea momentáneo por alguna de
las susodichas sendas que hacia él convergen, necesítanse, cuando no el talento y el temperamento, la alta bondad, el supremo desprendimiento,
y de ambas cosas carece, por lo general, el torero.
¿Qué hace entonces?
Echar mano del recurso único que le resta para obtener, si no la gloria, sí el fugaz suceso: el
valor, el valor que hoy, como hace siglos, conmueve á las turbas; el valor, patrimonio, dentro

de sus elegidos, así del sabio como del patán, del
bueno como del malo.
Flaco recurso es este, en verdad, en los tiempos que corren. El hombre que tiene afán de popularidad, y para conseguirlo no dispone de otro
elemento que el aludido, encuentra estrecho el
campo, limitado el horizonte de acción. Antaño
le fuera fácil, confiado en la fuerza de su brazo y
la propia intrepidez, lanzarse á la guerra de Flandes, á vencer al turco en Lepanto, ó á la conquista de América¡ en nuestros días, en que no hay
guerras, ni quedan países por conquistar, ni existen aventuras como no sean las inventadas por el
señor Conan-Doyle, el valor, propiamente dicho,
es algo raro, por no decir inútil, que, si fuese posible materializarle, yacería en la penumbra de
los museos, como las tizonas y yelmos de los paladines famosos.
El joven diestro que en sus comienzos va de pueblo en pueblo y de capea en capea, hambriento, miserable, con los zapatos destrozados, soñando con
aclamaciones delirantes, y que viste el traje de
luces luego de algunas cornadas que á cambio de
su sangre le dan habilidad y conocimiento; el
mozo que al fin llega á torero profesional y va de
plaza en plaza, ídolo de muchedumbre, agasajado,
aplaudido, seducido, rico, y encuentra al cabo el
ocaso del vivir en los cuernos del toro, silbado
por los mismos que ayer le aplaudieron, ó dominado por ese innato orgullo que se llama ve,-giienza torera, ó bien se retira con millones de duros
á su cortijo, es quizá un trasunto del viejo paladín de las leyendas, retoño exótico de los tiempos caballerescos, degenerado, afeado, menos romántico é ideal en esta que don Francisco Navarro Ledesma llamó edad poltrona.
Y es infant il y triste, después de todo, el anhelo de esos seres rudos, venidos casi siempre del
redaño del pueblo, sin cultura, henchidos de aspiraciones de notoriedad: viven el éxito pasajero
de un día; gozan de todos los placeres fuertes;
son aclamados, adorados en la embriaguez de un
culto inmenso¡ pero, al encontrar á la Pálida de
que habló nuestro Duque, en la plaza misma ó en
sus retiros embalsamados de olor de claveles y de
azahar, cuando no en mísera zahurda, el olvido
les acoge á su sombra protectora, y la gloria, en
un tiempo esplendorosa, se disipa.
¿Quién se acordará, dentro de un siglo, de los
maestros de la tauromaquia?
Fuentes y «Guerrita&gt; serán, entonces, algo tan
vago, tan legendario, tan fantástico comoAmadís
de Gaula y Reinaldos de Monta! ván.

EL MUNDO ILUSTRADO

671

El Matrimonio Ham-Johnson
BRILLANTE NOTA SOCIAL DE LA SEMANA

CARLOS GoNZÁL'EZ PEÑA.

't:J?tittH-:f'

EL NUEVO PRESIDENTE DE CUBA

d:

El templo
Sonia Brítda durante la ceremonia nupcial,
la manana del miércoles 18 de los corrientes.

Sr. W. Kurtz Johnson y Sra. Eno Ham de Johnson .-Fot. de "El Mundo
Ilustrado," tomada al salir del templo.

Gral. José Miguel G6mez, Presidente de Cuba

Grapo de personas que tomaron parte en la mascarada de fantasía celebrada por el "Club Viole/a,"
de patinadores, la noche del miércoles 18 de los corrientes l'II el s•ilc'n «Fénix&gt;.

Ha sido electo Presidente de Cuba el candidato
del partido liberal, General Don José Miguel G6mez, á quien acompañará en el mando, con el carácter de Vicepresidente, el señor Lic. Don Alfredo Zayas y Alfonso.
La campaña electoral, iniciada apenas se
tuvo conocimiento de
las intenciones de los
Estados Unidos de
devolver á Cuba su
soberanía, fuémuyreñida, y tanto los liberales como los conservadores se mostraron
activos en pro de sus
respectivos candidatos, El triunfo del partido liberal es t u v n
muchas veces en peligro, en vista de las Lic. Alfredo Zayas y Aldisenciones o c u r r ii onso, Vicepresidente
das en su seno, y los
electo de Cuba.
conservadores consideraron en varias ocasiones su triunfo como seguro.

Ali/unos de los pri11cipc,les obsequios rrcibídos por la desposada .

•

�673

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

672

Las AGUAS
COMPARACION entre los volúmenes totales de agua en el río Nazas, _las P_Orciones de los volúm~nes aforados sobre el vertedor del Coyote, que correspondieron á los canales mferwres ~ los correspondientes_ á los
períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y del 15 de Agosto al 15 de Septiembre, durante los anos de
1898 á 1907, según datos oficiales.

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Canales Superiores y Canales Inferiores

ABIDO es que sobre el río Nazas hay nueve

de donde se derivan los diversos ca§ presas,
nales con que se efectúan los riegos de la re•

gión conocida con el nombre de &lt;La Laguna&gt;. Estas presas son en orden de localización en el se~tido de la corriente del río: la de Santa Margarita, la de San Fernando, la de Santa Rosa, la de
Calabazas la del Coyote, la del Cuije, la de Guadalupe, l¡ d~ San Pedro y la de la Colonia. El
Reglamento actual de distribución de. las aguas
del río, que expidió el Supremo Gobierno el 15
de Junio de 1895, subdivide los canales derivados
de dichas presas en &lt;canales superiores&gt; y &lt;canales inferiores&gt;¡ los &lt;superiores~ son los que se derivan de las cinco primeras presas, esto es, desde
la de Santa Margarita hasta la del Coyote, y los
&lt;inferiores&gt;, los que se derivan de las cuatro últimas, es decir, desde la presa del Cuije hasta la de
la Colonia.
Aforos en el Rio, las Presas y los Canales

&lt;La Comisión Inspectora del río Nazas&gt;, encargada de vigilar porque las aguas del río se di~tribnyan de acuerdo con el Reglamento antes citado, ha practicado aforos bastante c~idadosos en
el río, las presas y los canales, consignando sus
resultados en registros, de los cual~s se han tomado los datos necesarios para la formación de
los cuadros comparativos adjuntos.
Cuadro número 1

Como lo expresa su título, este cuadro es una
COMPARACIÓN entre los volúmenes totales de
agua en el río Nazas, los volúmenes aforados so•
bre el vertedor del Coyote y los correspondientes á los períodos del 20 de Agosto al 20 de Sep-

1&lt;?- (A} Promedio de los volúmenes aforados
sobre el vertedor
de El Coyote.... 378.794,600mts.cúb.
(B) Promedio de los volúmenes corres pondientes á los
períodos del 20 de
Agosto al 20 de
Septiembre....... 283.277,883 11
(C) Promedio de los volúmenes corres•

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períodos del 15 de
Agosto al 15 de
Septiembre.. . . . . . 271.044,075 mts. cúb.
Y, por lo tanto, las diferencias por investigar
resultan desfavorables á los &lt;canales inferiores&gt;
como sigue:
Diferencia en contra
de los canales in•
feriores, en caso de
concederles el gasto total del río,
durante el periodo
del 20 de Agosto al
20 de Septiembre
(A-B) .... ........ 95.516,717mts.cúb.

Diferencia en contra
de los canales in•
feriores, en caso de
concederles el gasto total del río,
durante el período
del 15 de Agosto al
15 de Septiembre
(A-B} ........... . 107.750,525
ó bien:

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100-D

De las condiciones actuales de distribución de las aguas
del RIO NAZAS y las que resultan de conceder á los
CANALES INFERIORES el gasto del goce total del río
durante los periodos del 20 de Agosto a1 20 de Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Septiembre.

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!!!!1!2. -Todas las cifras de la columnas A, B, C, E, F y G expresan metros cúbicos.

Cuadros Comparativos

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tiembre y del 15 de Agosto al 15 de Septiembre,
durante los años de 1898 á 1907, según datos ofi•
dales.
Los aforos practicados sobre la presa del Coyote, como vertedor ó en el río, inmediatamente
abajo de este lugar (como se especifica en algunos
de los registros de aforos de la Comisión Inspectora del Nazas), dan los volúmenes de agua no
aprovechados por los &lt;canales superiores&gt;, y que
c;:orresponden, según el. Reglamento de d~stri~nción de las aguas del no, á los &lt;canales mfenores&gt;. Para los volúmenes correspondientes á los
períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y
del 15 de Agosto al 15 de Septiembre, se tomaron
los aforos relativos al gasto total del río, durante
esos períodos: así, pnes, la comparación que se hace en el cuadro de referencia, tiene por objeto:
investigar las diferencias (á favor ó en contra de
los canales inferiores) entre los volúmenes de
agua que les concedió á éstos el Reglamento vigente y los que les corresponderían en caso de
cambiar las condiciones actuales de distribución
de las aguas del río Nazas, por las que resultan
de conceder á los &lt;canales inferiores&gt; el goce del
gasto total del río durante los períodos del 2~ de
Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Sephem•
bre, respectivamente.
En las últimas columnas de la tabla que está en
la parte inferior del cuadro, se han consignado
los resultados obtenidos, de dos maneras: promediando las cifras correspondientes á cada uno de
los diez años considerados y determinando, en
tantos por ciento respecto al volumen medio total de agua en el río, las proporciones de éste q ne
correspondan á los canales inferiores en las di ver•
sas condiciones de distribución estudiadas. Estos
resultados son como sigue:

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NOTAS.- Las cifr~
::d:i~:t~!fos ~is~os y registros.-Las de la columna E fueron obtenidas de la manera. siguiente: desitnando los volú•
~n:sol~~~~os s~bre los vertedores del Coyote y de la Colonia y las pérdidas observadas en el .trayecto comprendld;entr~os mism~s v~rt~dores
por las letras que encabezan las columnas respectivas, esto es, por B, C y D, las cifras correspondientes de la columna , ser , para ca a ano

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COMPARACION entre los volúmenes totales de agua en el río Nazas, los volúmenes aforados sobre el vertedor del Coyote y los correspondientes á los períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y del 15 de
Agosto al 15 de Septiembre, durante los años de 1898 á 1907, según datos oficiales.

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dichos canales, si
se les concedier., el
gasto total del río,
durante el período del 15 de Agos•
to al 15 de Septiembre ......... .

28.01%
Pero quizás los resultados así obtenidos no pue•
dan aceptarse, desde el punto de vista científico,
en atención á que en el período considerado de
diez años hubo dos (1905 y 1906) en que las avenidas del río fueron, por su magnitud, verdaderamente excepciona/es, y los estudios que se han
hecho del río Nazas son bastante recientes para
que se pretenda, con ellos, definir su régimen y
asegurar que dichas aguas se rep,u rlirán periódica•
mente cada diez años. Examinando en el cuadro
de que se trata las curvas que representan gráficamente las leyes de variación de los distintos elementos por comparar, se ve de relieve la inlluencia tao grande que ejercieron las avenidas de
1905 y 1906 cu los resultados arriba consignados.
Para expresar numéricamente esta influencia, habrá que excluir dichos años de la comparación y
promediar, por ejemplo, sólo las cifras que corresponden á los siete primeros años, esto es, de
1898 á 1904 (inclusive). Los resultados, muy dis•
tintos de los anteriores, son:
(A) Promedio de los volúmenes aforado~
sobre el vertedor
del Coyote....... 179.538,757 mts. cúb.
(B) Promedio de los volúmenes correspondientes á los
períodos del 20 de
Agosto al 20 de
Septiembre. . . . . . . 221.343,070 11
(C) Promedio de los volúmenes correspondientes á los
períodos del 15 de
Agosto al 15 de
Septiembre. ...... 190.940,556 11 11
Las diferencias, ahora, resultan á favor de los
&lt;canales inferiores&gt;, como sigue:
Diferencias á favor
de los &lt;canales inferiores&gt;, en caso
de concederles el
gasto total del río,
durante el período
del 20 de Agosto
al 20 de Septiembre (B-A). . . . . . . . 48.804,315 mts. cúb.
Diferenciaá favor de
los &lt;canales inferiores&gt;, en caso de
concederles el gasto total del río, du-

rante el período
del 15 de Agosto
al 15 de Septiembre (C- A). . . . . . . . 16.401 799 mis. cúb.
Podría objetarse que tampoco las cifras anteriores son aceptables, desde el punto de vista cien•
tífico, como los verdaderos valores medios de los
elementos por comparar; sin embargo, atendiendo
á que los volúmenes de agua aforados sobre el
vertedor del Coyote se expresan siempre los
volúmenes aprovechados por los canales inferiores, pues una parte de dicha ~gua pasa algunas
veces _sobre la presa de la Colonia, como vertedor,
y va a perderse hasta la laguna de Mayrán, y precisamente las cantidades de agua que de esta manera se. perdieron los años de 1895 y 1896, según
los registros de aforos de la Comisión Inspectora del Nazas, excedieron á las aprovechadas por
los canales inferiores, los años restantes, se justifica en cierto modo, la exclusión que de dichos
dos años se hizo en la comparación anterior. Si no
obstante esto, se consideran inaceptables los resultados obtenidos, de éstos, de los consignados
en el cuadro número 1 y de las líneas anteriores,
pueden deducirse las siguientes conclusiones:
H-En años que pudieran llamarse normales,
como los de 1898 á 1904 (período que comprende
algunos años escasos y otro, abundantes, pero no
extraordinarios), en que casi toda el agua del río
se utiliza en la irrigación, los &lt;canales inferiores&gt;
resultarán favorecidos á expensas de los &lt;canales
superiores&gt;, si en vez de distribuir el agua del río
Nazas de,ac~erdo con el Reglamento vigente, se
concede a dichos &lt;canales inferiores&gt; el goce de
• todo el gasto del río durante los períodos del 20
de Agosto al 20 de Se~tiembre ó del 15 de Agosto
al 15 de Septiembre.
2~- La ventaja resultante para los canales inferiores y, por lo tanto, el perjuicio sufrido por los
&lt;canales superiores&gt;, es, en años como los citados
mucho mayor en el primer caso que en el segun:
do¡y
3~-:--En años como los de 1905 y 1906, en que las
avemdas del río sean extraordinarias, si se distribuye el agua de acuerdo con el Reglamento vigente, se satisfarán los derechos de todos los ri•
bereños (superiores é inferiores) y quedará un
e~cedente q~e se perderá en la laguna de Mayran, no pudiéndose definir, por ser insuficientes
los datos de sólo dos años, el sentido y valor de
l~s diíer~ncia_s resultantes para los &lt;canales superiores é. inf1mores&gt; entre los volúmenes de agua
que reciban en las condiciones actuales de distribución y las que recibirían si se concediera á los
&lt;canales inferiores&gt; el gasto total del río durante los períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Septiembre.
Para comprobar las conclusiones anteriores, ó
mejor dicho, para darles mayor fuerza no excluyendo del estudio los años de 1905 y 1906, se procedió á la formación del

Cuadro número 2.

que, como lo expresa su título, es una comparación entre los volúmenes totales de aguas en el
río Nazas; las porciones de los volúmenes aforad?s sobre el vertedor del Coyote, que correspondieron á los &lt;canales inferiores&gt; y las correspondientes á los períodos del 20 de Agosto al 20 de
Septiembre y del 15 de Agosto al 15 de Septiembre,. durante los años de 1898 á 1907, según datos
oficiales&gt;.
La única diferencia de este cuadro, respecto al
anterior, consiste en que: los volúmenes de agua
aforados sobre el vertedor del Coyote no expresando propiamente los volúmenes aprovechados
por los &lt;canales inferiores&gt;, puesto que algunos
años [s~bre todo los abundantes], pasaron, según
los registros de aforos de la Comisión Inspec•
tora del Nazas, cantidades apreciables de agua sobre el vertedor de la Colonia, se corrigieron dichos volúmenes, substrayéndoles los correspondientes á los aforos practicados sobre el vertedor
de la Colonia. Pero como hay pérdidas de agua
por evaporación é infiltración en el trayecto del
río comprendido entre los dos vertedores en cuestión, pérdidas observadas por la misma Comisión
Inspectora del Nazas y consignadas en uno de sus
registros citados, se hicieron, á su vez, las correcciones correspondientes á dichas pérdidas en las
cifras que expresan los volúmenes aforados sobre
el vertedor de la Colonia. Estas correcciones se
hicieron de la manera siguiente:
Designando los volúmenes aforados sobre los
v~rtedores del Coyote y de la Colonia y las pérdidas, expresadas en tantos por cientos, observa•
das en el trayecto comprendido entre los mismos
vertedores, por las letras que encabezan lascolumnas respectivas, en el cuadro número 2, esto
es, por &lt;B&gt;, &lt;C&gt; y &lt;D&gt; la corrección correspondiente á los aforos practicados sobre el vertedor de la Colonia, se deducirá de la siguiente
proporción:
100: 100- D : : X : C,
de donde:
X-aforo corregido-100 x C
100-D.
el c~al habrá que substraer, para cada año, de los
volumenes aforados sobre el vertedor del Coyote (&lt;B&gt;).
B- 100 X C
100-D
para obtener las proporciones de dichos volúmenes que verdaderamente utilizaron los ribereños
de abajo, en irrigación. L-as cifras que expresan
los volúmenes así obtenidos, se encontrarán consignadas en el cuadro de referencia, en la columna marcada con la letra &lt;E&gt;.
La simple '!inspección de las curvas construidas
con los resultados obtenidos de la manera arriba

�EL ~TUNDO ILUSTRADO

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674

675

COMPARACION entre los volúmenes totales de agua aforados sobre el vertedor del Coyote (río Nazas), con
exclusión de los correspondientes á los meses del 20 de Agosto al 20 de Septiembr~ y del 1S de Agost~ al
15 de Septiembre, respectivamente, y los v?lúmenes d~~ivados por los canales superiores en los meses citados, durante los años de 1898 á 1907, segun datos ofzczales.
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PROMEDIOS

de aforos de la «Comisión Inspectora del Río Nazas&gt;.t c_uadro, fueron tomados de los redistros
NOTAS.-Los datos que sirvieron para la formaciÓn d e es~
,.,
Todas las cifras en él consignadas expresan metros cub1cos.
indicada y las correspondientes á los períodos
del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y del 15 de
Agosto al 15 de Septiembre, respectivamente, basta para demostrar: &lt;que en case de cambiar las
condiciones actuales de distribución de las aguas
del río Nazas por las que resultan de conceder
á los &lt;canales inferiores&gt; el goce del gasto total
del río, durante los períodos del 20 de Agosto á
20 de Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Septiembre, dichos &lt;canales inferiores&gt; recibirán una
cantidad de agua mayor que la porción que verdaderamente aprovecharon de la que les concedió el Reglamento vigente en el decenio considerado de 1898 á 1907&gt;.

"Banco de Cobranzas Meruntile~"
En vista de lo que recieutemente han publicado varios periódicos importantes de esta capital,
referente al establecimiento del &lt;Banco de Cobranzas Mercantiles&gt;, hemos creido oportuno, por
considerarlo de positiva utilidad, adquirir exactos y fidedignos informes de la nueva institución.

CONCLUSIONES FINALES
De las consideraciones á que han dado lugar los
resultados de los cuadros núms. 1 y 2, y que han
sido consignados en las líneas anteriores, puede
deducirse, en resumen, las siguientes conclusiones.
1:i--Que las modificaciones estudiadas en el sistema actual de distribución de las aguas del río
Nazas, redundarán en beneficio para los &lt;canales
inferiores&gt; y, por consiguiente, en perjuicio para
los «canales superiores&gt; en años normales como
los de 1898 á 1904.
2~-Que en años extraordinarios, como los de
1905 y 1906, los datos de que se dispone no bastan
para definir las condiciones resultantes de las
modificaciones propuestas; pero siendo capaces
las avenidas del río Nazas de satisfacer todas las
necesidades, tanto de los ribereños de arriba como de los de abajo, ni unos ni otros pueden tener interés, en este caso, en cambiar las condiciones actuales de distribución de las aguas delrío;y
3~-Que la única modificación en el sistema actual de distribución que, sin pt&gt;rjuicio de los intereses ya creados, beneficiaría á toda la comarca
algodonera del Nazas, sería aquella que hiciera
aprovechables los volúmenes de agua q ne ahora se
pierden para la irrigación, yet1do, inútilmente, á
almacenarse á la la.l(una de Mayrán.
México, Octubre de 1908.

(Firmado): ING, PANr.

Lic. D. Gualberto Vargas Martinez

Así lo hemos hecho, y ahora podemos decir á
nuestros lectores que se trata, en efecto, de una
institución importante, nueva en su género, Y que
ha comenzado á prestar positivos beneficios al
comercio y á los particulares.
Obtuvimos una entrevi11ta del Lic. Don Gualberto Vargas Martínez, fundador del Banco, y de
sus labios oimos la historia y el desarrollo del
negocio.

HA sorprendido-y con pena por ciertover que la obra de Pepe Gamboa, á pesar
del éxito en su estreno, no ha vuelto á merecer los honores del cartel de ese teatro. ¿Por
qué?
De todos los esfuerzos que nuestra intelectualidad intenta en su paupérrimo medio de acción,
es &lt;El Día del Juicio&gt;, innegablemente, el mejor
logrado; por lo menos, es la primera comedia de
autor nacional que pasa triunfadora por nuestros
escenarios.

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Empresa difícil y ardua es la de entenderse con
deudores morosos, que ya por falta de elementos
ó por sobra de informalidad, detienen inmoderadamente el cumplimiento de sus compromisos.
Los acreedores, ya sean comerciantes ó particulales, desmayan muchas veces en sus trabajos de
cobranza, pues prefieren perder los adeudos en
vez de recurrirá tribunales, donde los largos juicios resultan costosos y á veces estériles; y de
esta manera se pierden innumerables cuentas que,
aunque de poca importancia si se consideran en
partidas sueltas, forman, en cambio, una suma
respetable consideradas en junto.
¿Por qué darse como perdidos muchos de tales
adeudos? ¿Por qué no recurrir á procedimientos
eficaces, nuevos y rápidos, para obtener el pa.l(o de
cuentas que se tenían por perdidas?
De esto precisamente se ocupa el &lt;Banco de
Cobranzas Mercantiles&gt; que últimamente ha entrado en una época de verdadero apogeo. La institución fué establecida hace seis años, tiempo en
el que, gracias á la inteligencia, empeño y trabajo
del Lic. Vargas, ha logrado colocarse :l. envidiable altura y llegará constituir una empresa índí~pensable. Sus métodos de cobranza son infalibles, y el Banco, que no es sociedad anónima, sino de propiedad particular, tiene agentes y sucursales en toda la República, lo mismo en grandes
ciudades que en pequeñas villas. Su domicilio
social está en México, calle de Celaya, 15 bis, y
por s.us oficinas desfilan, á diario, muchos hombres de negocios que, convencidos de la eficacia
y buenos servicios del Banco, le entregan cuentas
para su cobranza.
Felicitamos al señor Lic. Vargas y al comercio
de México; y declaramos que en nuestra reciente
visita á las oficinas, quedamos gratamente sorprendidos del orden que reina en ellas y de los
muchos negocios de la empresa, que cuenta, como
clientela principal, á las casas extranjeras más
importantes de México.

Pero no han valido ni el aplauso espontáneo con
que fué recibida la obra, ni los juicios alentadores de la prensa toda, ni el deseo que el público
manifiesta de ver estas raras floraciones del estéril carmen de nuestra dramaturgia. La comedía de
Gamboa se estrenó y .... gracias. Anotemos una
injusticia.
Mas ya que no ha vuelto á la escena, he de resignarme á escribir estas líneas con la impresión
compleja del estreno.
Aquella noche anoté un primer acto todo lnz y
color, arrancado de la vida misma y trasladado
á la escena con firmeza y vigor.
El diálogo entre Don Perfecto y Rafael, es largamente cansado y con paja, mucha paja.
En cambio, el final del acto es de una animación que reclama y obliga al aplauso.
Viene el acto segundo, el mejor de la obra, y
nos deja el convencimiento de la maestría con
que ha sido escrito, concentrando toda la fuerza
de la situación y la psicología de los perso!llljes
que determina el género de la obra, y que debemos clasificar como &lt;comedía de carácter&gt;.
Este acto, por más completo, fué el que dejó
mejor impresión; yo, individualmente, gusté más
del ambiente del tercero, á pesar de sus convencionalismos y del gravísimo error de poner, sin
necesidad, sin motivo, una escena repugnante de
ofensas y vulgaridades en los labios de María,
alma toda pasión, que nos tiene encantados y rendidos, y que rompe ese encantamiento con el
golpe brutal de unos celos malsanos y tardíos, expresados en vehementes recriminaciones sin
culpa.
El amor flota en los tres actos, como la luz en
el primero, inundándolo todo, penetrándolo todo
de un aroma que nos es conocido.
No hay complicaciones, ni problemas, ni siquiera dificultades; la escena pasa llanamente, sin
tropiezos; se dijera que el público no hace más
que contemplarse y enternecerse en ese tránsito
de nuestra vida misma por la escena.
Es una comedia juvenil de cortos vuelos.
De sus personajes, el mejor dibujado, el más
firmemente sostenido, es el Don Indalecio; Cervantes estuvo en él impecablemente.
Pero nadie se identificó más ni mejor que la
Sra. Fábregas en su María. Me atrevo á afirmar
que, en comedia, ningún personaje ·ha sido más
fielmente sentido y expresado por esta actriz.
¿Es el medio en que la obra pasa?
¿Es la hermandad de estas dos almas?
¿Es el cariño con que Virgínía:tom6 la-obra?

No lo sé; pero in~isto en afirmar que su María
es de lo mejor que ha hecho.
En mérito de interpretación sigue el actor Vásquez, en el Don Perfecto, y Solares en su Rafael.
Los demás personajes, por su poca fuerza en la
acción de la comedia, no oponían dificultades y
fueron dichos de la mejor manera,
Y repito: &lt;El Día del Juicio&gt; triunfó francamente, indiscutiblemente. Merece volverá escena
muchas veces.

***
EN ARBEU .-" Los Vlejos."-"La Madre Eterna. "

Dos dramas de Ignacio Iglesias, diferentes en
procedimfonto, idénticos en doctrina. Iglesias es
un apóstol del socialismo, un evangelista de ese

José Joaquín Gamboa, autor dramático mexicano,
que acaba de estrenar la comedia "Día del
Juicio" en el« Vireinia Fábre,gas&gt;.
Fot. H. J. Gutiérrez.
hálito humano que acaricia y remueve las conciencias jóvenes de su &lt;patria chica&gt;, y por eso,
ya sea todo dolor, como en &lt;Los Viejos&gt;, ya todo
poesía, como en &lt;La Madre Eterna&gt;, su doctrina
de amor y piedad universal va esparciendo á los
cuatro vientos sus evangelios de confraternidad
humana. &lt;Los Viejos&gt;, drama interno, que sin pasar en la escena grandes cosas, por nuestra alma
hace pasar grandes dolores. Iglesias hace daño,
tortura y desgarra el espíritu obligándolo á meditar en ese cruel tramonto de la vida obrera, que
cae, como las ramas y los troncos, secos de tanto
florecer y que, en vez de la savia que repuje su
vida ó que al menos la alargue, hallan el hacha y el viento huracanado para acercar la muerte.
Y la muerte llega, y no como la esperamos, lenta, fría, pausada, agotadora; llega brutal, momentánea, apoplética, ligando, inmovili~ando de un
golpe aquella voluntad, aquel vigor inmarcesible
del pobre Juan, á quien le niegan la vida y el derecho de vivir

Borrás hace de este personaje una creación genial. Hay tal diferenciación en este tipo de los
otros, tal cambio, tal disfraz en su gesto y en su
voz, que dió trabajo reconocerle. Ha hecho un
estudio concienzudo y sabio del viejo obrero de
Iglesias, y lo ha teñido con todos los tonos del
dolor, de la desesperanza y del crepúsculo. No
hubo ojos sin lágrimas al escuchar el discorde
&lt;canto á la juventud&gt;. En ese mutis genial pasó
por nuestros nervios el hormigueo del escalofrío
y fué imposible reprimir el llanto.
Toda la obra trasciende verdad y tristeza, y deja en el alma hondo escozor, amargo dejo de crueldad, desgarraduras que hace en el espíritu contemplativo la aspereza del procedimiento con los
garfios crueles de su naturalismo.
En &lt;La Madre Eterna&gt;, suave idilio de poesía
y muerte, Iglesias torna á predicar su doctrina de
amor y misericordia. Aquí el apóstol es Florencío, un poeta enfermo de tuberculosis, que va buscando la vida al campo y en el campo muere después de haber prendido, en las almas que le rodean, soles de fe y estrellas de esperanza; descendiendo hasta los espíritus obscuros de los campesinos para poner, en ellos, lamparitas de ensueño, Florencio es la bondad y la belleza, y esto
canta en sus versos y en su vida que corta fué,
Une dos almas que uu juramento inconsciente
tenía alejadas y muere, como el sol, regando luz.
Pasa el frío de la muerte por la escena.
El viento arroja puñado$ de hojas por la venta abierta. El invierno llega; y Florencío, cantando en suaves versos la canción del estío, muere
de asfixia, regando, como el viento, el puñado de
hojas de sus versos.
Esta escena final es intensa y dolorosa. Todas
las actitudes que encuadran el retablo de la muerte se alzan en la escena con el silencio que precede la catástrofe. Todo calla. Enmudece hasta
el viento y, en ese enmudecimiento, resbala el
llanto como único desahogo.
Creí que el drama terminaba así: mudo, torvo,
sin más sonido que el beso de piedad y amor que
pone María en los pliegos de papel donde Florencío escribió sus versos últimos; pero sorprendió
mi encanto un apéndice ridículo, extemporáneo,
vulgar, ínqigno, que pone el autor en labios de
Gabriel, quien sin un sollozo, sin el más leve
rasgo de dolor por la muerte de su benefactor,
declara que Florencio es inmortal.
¡Lástima grande de este postizo inútil!
Borrás, magnífico, portentoso y fervorosamente
ovacionado.
La Sra. Pla, correctísima. Insisto en mi opinión
de que es ella el temperamento más artístico del
cuadro.
Todos los demás, perfectamente en sus personajes, menos el Andrés, que me pareció un tanto
deplacé.
Y el público más numeroso. ¡Gracias á Dios!
iAh! En la función del lunes, á precios reducidos, estuvo toda la aristocracia que falta en las
funciones á precios normales. iOh, santa economía!
LORELEY,

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l!lL MUNDO ILUSTRADO

EL MONDO ILUSTRADO

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l'IU58TRO P f\ 1 8
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-Escucha, amor mío, escucha un antiguo cuento persa, que revela un senti~ c'?mún al alma de
todas las mujeres. Nos declaráis impenetrables Y
enigmáticas como esfinges egipcias, por ahorra~os
el trabajo de estudiarnos ó por egoísmo de no violentaros en complacernos.
-Te escucho.
.
-Era una princesa de un pa~s oriental, una
princesita de cabellos de oro y OJOS de esmeralda,

más codiciados por los caballeros que los tesoros
de su padre y el brillo de la diadema real. Pero
la princesita no era feliz: había contemplado su
imagen en la corriente de los ríos, entre las flores
del loto y sabía que era hermosa; había escuchado
su acento agitar los cascabeles del aire con notas
cristalinas y conoció la armonía¡ había sentido
estremécerse su corazón contemplando las estre
llas en el azul de lo infinito, y supo que existían
deleites ignorados para las almas soñadoras.
-Sigue ..... .
-El dolor mordió en S'ij alma, dolor de un a11•

'

helo imposible, de un amor extrahumano, intenso inmortal como se lo habían revelado la canción del ag~a, el alma de la n,oche, y el misterio
de los cielos. Mientras concebia asi el amor, atormentaba con crueldad de hermosa, que no compadece jamás sentimient?s que ~o comparte, á todos los galanes que suspiraban a sus pies.
El rey, su padre, deseaba casar!~, y sus heraldos, pregonando su voluntad, tra¡eron en torno

de la hermosa á los galanes caballeros del reino Y
á los príncipes más poderosos de todos los países
de la tierra.
.
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-Yo te amo le dijo un sabio.-No am~ Jamas
á otra mujer¡ si tú me coITespondes, trabaiaré día
y noche en mi laboratorio, . s?ndear~ los corazones, profundizaré en los vieios códices y arrancaré sus secretos á la Naturaleza¡ yo_ ll~g~ré á ¡enetrar por ti en el misterio del principio de la
vida y del enigma de la muerte.. Y o crearé una
humanidad nueva, sin dolores, sin enferme~ades!
de corazones puros, donde no existan ~el odio m

la traición. Un linaje de hombres buenos é inmortales. Am;vne y realizaré todo esto; serás la
redentora de tu especie.
Y la princesa sonrió triste y ,sus rizos de
cubrieron cou sus hebras, la nacar de sus mep1bs al a••Úa.r
la cabecita en un movimiento de ueb
gación.
-Yo te amo-le dijo un guerrero.-No hay nada en el mundo que se opon.~a á mi valor; sabría
deshacer entre mi~ dedos el arco de Rama Y quebrar las cadenas de Prometeo; sólo para ti, la amada única, hay ternura en mi alma; si m~ corres:
pondes, sembraré la muerte y el externumo; mi
brazo invencible someterá pueblos y nac10nes para alzarte un trono desde el que domines á t_od_a
la tierra; tu capricho y tu poder no tendrán limites, tuyos serán todos los tesoros. Amame y te haré reina del U ni verso.
.
y la princesa sonrió triste y en sus labios de
grana hubo una mueca de des~én.
. ,
-Yo te amo-· e dijo un arhstt,-y si t~ me ~orrespondes, perpetuaré tu imag~u con m~ gemo,
inmortalizaré tu nombre y los siglos vemder?s te
llamarán bienaventurada entre todas las muieres
porque fuiste la inspiradora de un a, lista: Amame y no tendrás rival. Mi amor es la gt~na.
y la princesa sonrió tnste y su peq nena mano
blanca hizo un signo de descontento. .
Empujado por la muititud l~egó_ al p_ie del trono un trovador que permanec1a silencioso.
- ¿No me dices nada?-interrogó la princesa.
-Admiro, señora, tu belleza y tu bondad.
--¿No aspiras á mi amor?
-No, yo no soy digno de poseerte porque nada
puedo darte.
-¿Cómo?
.
-Soy un trovador errante, un peregrino de
amor que vaga cant~ndo á la vida '( derrochando
pródigo mi existencia en los camarines de las castellanas. Adoré á muchas mujeres, que destroza~~n
mi alma y mi cuerpo entre sus brazos. Un hr~o
azul ha tendido sus pétalos sobre el marfil de mis
mejillas y en mis ojos de s~mbr_aarde el fueg?de
la calentura. Y o no soy sabio, lll gne;I'ero, m ~rtista y nada puedo ofrecerte con el ultimo é mtens~ rayo verde de mi existencia,
-¿Pero me amas?
-Sí te amo¡ con el amor consciente del que conoce t~dos los amores y todos los placeres; del
qu• puede aquilatar todo tu valer y tu hermoso:
ra .... _.Pero no puedo darte poder, renombre, ni
gloria.
-¿Cómo me amarías?
-No sé hacer nada ...... Estaría siempre á tus
pies arrullando tu oído con mis cantos; cuando
me mandases callar, permanecería mudo, arrobado
en tu contemplación, aspirand_o toda tu bel~eza y
toda tu idealidad¡ mis ojos, mis manos y mis labios no se cansarían de acariciar el tesoro de tu
cuerpo· me desvanecería en la tibia caricia de tu
aliento: y dentro de mi alma guardaría amoroso
el eco de todas tus palabras, de todos tus anhelos,
de todos tus pensamientos. Y o no sabría más que
adorarte.
.
y la princesa sonrió gozosa y en sus o¡os verdes hubo un reflejo de mar en calma.
-¡Oh, mi poeta! Yo te amo. Me ~s _dulce ~escender de mi solio para acercarme a h. A mi alma de mujer no la seducen la sabiduría, el poder
y la gloria cuan~o aspira al amor. El sólo es sabio, poderoso é mmortal.
.
.
_ y ahora, amor mío, ¿qué piensas de mi
cuento?
-Necesito todavía algunos datos para conocer
bien esa psic,ología que m_e presentas ~omo sín~esis del sentir femenino. Dime: lera artista tu princesa?
.
-Sí, y por eso había escu~hado á la quimera, y
por eso necesitaba la adoración de todos los momentos, envolverse en perfume de alma, ha,ce~
del amante un espejo en el q~e se advrase a s1
misma en continua contemplación. Anular sus vi-·
das para dar vida al amor.
- y, dime: ¿era egoísta tu princesa?
--¡Era mujer!. .....

º:.º

CARMEN DE BURGOS,

( Colombine).

tt

EL ATARDECER E~ EL LAG0 DE PÁTZCOARO,

LOSOJOSI
El eminente e~critor René Bazin
Dcaba de publicar su libro "Memories
d'u ne Vieille Fille," un hermoso volumen, donde ha invertido, á torrentes. su encanto de narrador, su penetración de psicólogo y su lucidez
como pintor de costumbres contemporáneas. De ese libro arrancamoG,
para nuestros lectores, estas páginas

deliciosas.

OS ojos! ¡Oh! hay unos que lo
dicen todo; hay otros que no
dicen nada: la mayor parte
dicen una ó dos cosas á lo
más.
He leido, en las novelas y en
los versos, elogios sin fin sobre
el irresistible atractivo de los
ojos color de violeta, de lo~
negros como la noche, de los jaspeados, de los azules, de los grises. Mas éstos son, casi siempre, los
ojos que aman. Yo- oídlo bien,-buscando más
sabiamente que esos escritores, he encontrado en
la vida los ojos que piensan.
¡Cuán hermosa es la belleza pensativa! Atrae y,
á la vez, intimida. Se os acerca, os habla, os
sonríe . ... mas guarda siempre en sus ojos la inmensidad desconocida del lugar de donde viene,
del país donde ha estado sola, enteramente sola, y
al cual volverán á llevarla esas alas misteriosas
que ha plegado un breve momento, por piedad
tal vez ..... .
Varias religiosas me han dado esta dulce y
cruel emoción; una, sobre todo, que conozco bastante. Es bella y no lo sabe. No tiene espejo para
prenderse el velo blanco; pero si éste le cuelga
más de un lado que del otro, sus compañeras, que
la adoran, vuelan á componer el gracioso desperfecto. Cuando entra al recibidor, y después de poner su mirada entera sobre toda mi persona, articula con sn clara voz: «Bnenosdías&gt;, me parece que
la luz "ntra con ella. ¡Oh! y cuando dice: «¡Cuánto gusto tengo de veros! Dadme noticias de los
que amo, ¡he pensado tanto en ellos! ¿Dónde está
Lucía? ¿Qué hace Juan? ¿Aún vive Manuel? . . . . »
entonces, al sentir que están pasando sobre n.í,
como una gran ola vi viente, todos los pensamientos
de esta alma, toda su ternura, todos sus recuerdos,

siento inmensos deseos de ponerme de rodillas. 'f' el secreto: Luisa era amada; el pretendiente le
en actitud devota .. .. ; mis no lo hago porq ne ella
había revelado su amor en esa misma tarde: unas
no lo consentiría.
flores, un pañuelo olvidado, una carta recogida
•
de prisa, todo esto era el rastro de la eterna his••
toria de amores.
Los ojos que piensan, los ojos de mujer, sobre
Pero entonces, si la historia era alegre porque
los que flota otra sombra más honda qne la de la
la respuesta de la declara.:ión no dependía de
ternura, existen: yo los he enccmtrado. El campo
otros labios que de los de la misma Luisa, ¿ por
no los ignora; he solido verlos en las granjas,
qué aquel aire triGte v de~agradado? ·
en las eras, en las alqueríaG. Os a~eguro que los he
-Vamos-le dijo Fernanda,-adivino tu amor
visto, qne los he observado largamente.
y el de tu enamorado; pero lo que sí no puedo
En Bance, un pequeño pueblecillo, vivía Feradivinar es el motivo de ese aire mohíno que
nanda con Luisa su hermana: eGta última la más
tienes, de esa inquietud; di: ¿qué te pasa, qué es
hábil costurera de la comarca. Las doG, ocupadas
lo que temes? ....
de la mañana á la noche y desde el 19 de Enero
-¿Qué temo? respondió Luisa mirándola fijahasta el 31 de Diciembre, cosían y cosían siempre,
mente y envolviéndola en sn cólera:-jtemo tns
ya trabajando en su propia casa, ya saliendo á las
ojos!
ajenas.
iAh! temía sus ojos, temía su pensamiento.
-¡Cuánt;:i se pare:en Feruanda y Luisa,-decían
El enamorado volvió por la respueGta; pero
su~ vecinas.
Luisa tuvo cuidado de citarlo para el otro extreY había razón para ello, porque las dos hermamo del pueblo, en el huerto de una amiga suya.
nas eran gemelas.
El era un buen hombre, un poco rudo, que no
Su ele!(ancia, su talle flexible, sus ojos negros,
sabía de conquistas y que estaba satisfecho con
sus mejillas rosadas, todos estos encantos eran
los ojos de Luisa y con las economías que ella
alabados, por igual, al tratarse de las dos muchahabía guardado. Sin embargo, tres meses después
cha~.
del noviazgo, cuando sólo faltaban ocho días pa-Si tuviera que escoger para nuera mía á una
ra la boda, las dos gemelas tuvieron que separarse.
de esas dos jóvenes decía más de una vieja,-no
Fernanda, anegada en llanto, vino á verme. Parsé á cuál de las dos escogería.
tía muy lejos; iba á buscar su vida en otro pueCiertamente que las dos muchachas tenían el
blo. Lloraba angustiosamente, acnsaba á su herespíritu vivo; mas Fernanda llevaba en el coramana y repetía entre sollozos aho~ados:
zón una dulce inquietud que la fatiga del día no
- ¡Miradme, miradme bien! ¿ ten_go acaso la cara
era bastante para dormir y apagar. Estudiaba la
de una coqueta?
fisonomía de las gentes y de los animales; sacaba
-iOh, no! Fernanda.
una filosofía de cada historia que venía á meterse
- Y bien, Dios mío, es por mis ojos. sólo por
por su puerta; sabía gustar la belleza de las tarmis ojos por lo que tengo que partir. Mi hermades; pensaba en todo ese vasto mundo que ella
na está como loca. ¿ Creeis que ayer me ha dicho:
no conocía; pensaba también en la muerte ..... .
«ino te puedo sufrir! Cuando levantas los ojos
Todo esto le había hecho crecer el alma. En tanpara verme, busco asustada si no está él por alto que la de Luisa habíase quedado de igual tagún rincón del cuarto?&gt; ... .
maño. Mas esto nadie lo notaba, y todos seguían
Miré largamente á aquella mujer, y comprendí
diciendo:
cuánta razón asistía á su hermana para obligarla
-¡Qué igualdad! No pueden negar que son geá partir: Fernanda tenía los ojos que piensan; la
melas.
otra sólo tenía los ojos que aman.
Una tarde, al volver Fernanda de la J!ranja
vecina, en donde había pasado el día confeccioRENÉ BAZII,.
nando una camisola, quedóse un tanto sorprendida de encontrar á su hermana Luisa inquieta,
(De la Academia Francesa).
caprichosa, ya riendo, ya suspirando, ya en expansiva charla, ya en silencio huraño ....
-Di, Luisa- preguntóle Fernanda:- ¿qué tienes hoy que tan rara me pareces?
Y aunque Luisa nada dijo, Fernanda adivinó

�678

EL MUNDO ILUSTRADO

El-ENIGMA
Novela por J. Berr de Turique.

PRIMERA PARTE.

I

ODOS los años,
desde los primeros
días de Junio, el
señor y la señora
Le Quesnel, con su
hija Lucy, iban á
instalarse h as t a
Noviembre en su
casita de campo
de &lt;Iris&gt;, en Dammartin, á algunos
k i 16 me t ros de
Coulommiers.
En la época, lejana ya, en que
el señor Le Quesnel había comprado la casa de
campo, su posición pecuniaria no igualaba, ni con
mucho, á la que adquirió después.
Así, esa modesta quinta estaba lejos de ofrecerle un confort igual al que encontraba en París
durante el invierno en su lujosa residencia del
boulevard Hanssmann.
A veces, disgustado de sentirse allí demasiado
estrecho y mirando al mismo tiempo con envidia
las otras propiedades más amplias, mejor comprendidas y situadas en lugares más cercanos á
la vía férrea, hablaba entonces de cambiar de residencia. Pero esta veleidad duraba poco. En el
fondo, él y su mujer tenían mucho cariño á esa
casa, en la cual habían pasado tantas horas felices y habían visto crecer á su hija.
En el año mismo de su casamiento fué cuando
el señor Le Quesnel, interesado en negocios de la
región, compró la casa de campo, á fin de poder
cuidar de ellos lo más cerca posible. En aquel
momento la propiedad modestísima no abarcaba
más que una hectárea. Poco á poco había crecido
y se había embellecido. En lugar del antiguo patiecillo, inmediato á la casa, había ahora un amplio jardín, extendido en terrenos adquiridos posteriormente. Por el lado opuesto, en terrenos
comprados al año siguiente, se había plantado un
pequeño bosque, cuyos árboles eran exactamente
contemporáueos de Lucy.
En el interior tambiéu se habían hecho adiciones, ensanches, edificación de una ala, construcción de una terraza, etc., etc., todas las cuales recordab'lln á los habitantes dedr~s&gt; algunas fechas
felices de su existencia: un buen negocio, mejoramiento de situación, curación, fiesta ó aniversario.
Sin embargo, estas transformaciones sucesivas
no habían podido cambiar el carácter primitivo
de su construcción, que conservaba todavía su
puerta de entrada demasiado estrecha, su minúsculo portón, su escalera sin estilo y los techos
muy bajos.
A pesar de todos estos inconvenientes, en los
momentos en que Lucy se acercaba á los veinte
años, cuando esas paredes y esos árboles guardaban toda la historia de su infancia, ¿cómo abandcnar tales recuerdos?
Otra razón ataba también al señor y á la señora
Le Quesnel á esa casa: las relaciones de sociedad.
Sin hablar de los habitantes de Dammartin, cultivadores, comerciantes, que les consideraban,
hasta cierto punto, como los castellanos de la re•
gión, sentimiento más y más raro de parte de los
campesinos, respecto á los parisienses, y les de-

mostraban confianza y respeto, el señor y la señora Le Quesnel, durante esos veinte años, se. ~abían ligado íntimamente con diferentes familias
de las cercanías.
A Pezarches, desde luego, situado á diez kilómetros de Dammartin, estaban el conde Y la condesa de Theil, dos viejos amables, indulgentes y
rancios, que parecían salidos de una novela de
Jules Sandeau.
Un poco más lejos, en sn castillo magnífico, se
encontraban los Tillier: él, gran refinador, hombre
de negocios, que manejaba ~~Bones¡ no ~acía, es
cierto, más que breves apariciones en &lt;lns&gt;¡ pero
su mujer era una persona amable y dulce, co_n la
cual la señora Le Quesnel gustab~ de platicar.
Además, Teresa Tillier, de la misma edad de
Lucy, se había convertido, para ést~, en una verdadera amiga, y su hermano Máximo ~levaba á
esas partidas de juventud todo el entusiasmo de
su buen humor de hijo de familia.
Por otra parte, en el mismo Coulo~mier•, tod_a
una pequeña colonia había emprendido el camino de &lt;Iris&gt; donde sabía que sería acogida con
aJ!rado, que 'encontraría un té bien serv!do, Y ~o
que es preferible para algunos, una partida sena
de bridJ!e, pues el señor Le Quesnel era un gran
aficionado á este juego.
Así es que el domingo, durante los meses de
estío, había gran concurrencia en &lt;Iris&gt;, y cada
uno llegaba allí según sus medios, sea en carruaje, en auto ó por ferrocarril.
El señor Plassard, gran industrial de Couloi_nmiers, consejero general, iba junto con su mu¡er
en su Panhard de último modelo, conduciendo
casi siempre á su prefecto, señor Manuel Leroy,
soltero jovial, y á su amigo íntimo, Ricardo Duroc, procurador de la República, célibe también,
de más de cuarenta años¡ pero todavía muy agradable en su persona y poseedor de una bellísima
fortuna, que hubiera hecho de él uno de las m~jores partidos, si sus aires de solterón endurecido no le hubieran puesto al abrigo de las tentaciones matrimoniales. Finalmente, para completar esta reunión, el ejército se hacía representar
por el comandante Mandru, que, acompañado de
la comandante, habría considerado como una
deserción no ocurrir regularmente todos los domingos á hacer un visita á sus amigos Le Quesnel.
Estos ¿hubieran podido encontrar en cualquier
parte nuevos elementos de distracción para su hija y para ellos mismos?
He aquí por qué, al hablará veces de trasladarse á otra parte, como ciertas personas visitan las
casas vacías, sabiendo muy á fondo de sí mismas
que no se decidirán jamás á mudar de casa, el
propietario de &lt;Iris&gt; regresaba puntualmente con
su familia, todos los veranos, á Dammartin.
II

Aquel año los Tillier debían instalarse mucho
más pronto que de costumbre en su castillo de
Rozoy. Teresa había estado bastante enferma durante el fin del invierno, y el médico le aconsejó
ir sin tardanza á reparar sus fuerzas en el campo.
Mas la joven no se sentía muy inclinada á salir
de París desde el mes de Abril, cuando todas sus
amigas se quedaban allí.
iSi acaso los Le Quesnel hubieran podido adelantar su viaje á Dammartin! Pero, precisamente,
l(raudes negocios detenían al señor Le Quesnel en
París en ese momento y una temporada en Vichy,
que el médico había prescrito á su mujer, iba á
retardar por un mes su llel(ada á «Iris&gt;.
-¿Y tú también vas á Vichy? preguntó Teresa
á Lucy con aire melancólico.
-Yo .... no sé todavía .... No me gustaría ....
¿Pero qué haría sola en París sin mamá y con un
papá tan ocupado como el mío?
-Bueno, pues ven conmigo á Rozoy. Espera-

rás muy tranquilamente á que tus padres se instalen en «Iris&gt; para regresar con ellos.
-¡Vaya qué luminosa idea! ¿Qué dice de ello
tu mamá?
-Pues si. ..... ¡si acaso el señor Tillier no encuentra obstáculo!
Como esta combinación satisfacía á todo el mundo, ocho días después Lucy se encontraba en una
recamarita flamante, preparada á propósito al lado de la de Teresa, en el castillo de Rozoy.
Estas seis semanas de permanencia en la casa
de los Tillier fueron para la joven particularmente exquisitas. . .
.
.
La compañía constante de su amiga, la vida al
aire libre, los deportes, las partidas ~e a1;1tomóvil,
tenían para ella un enca.ito tanto mas vivo cuanto que Máximo tomaba parte en ellas.
Máximo, apuesto, la mirada viva, el bigote fino
levantado audazmente de una manera que senta. ba muy bien á sus veintitrés años, era un caballero seductor.
Cuando se paseaba en el campo entresu hermana Teresa, una morena picante, un poco fuerte de
aspecto, altiva, y Lucy, rubia, de tinte brillante,
delicada y distinguida, era difícil no fijarse en
este grupo, cuyos elementos variados se hacían
resaltar uno á otro en tan feliz conjunto.
Licenciado en derecho, Máximo empezaba á ponerse pausadamente al tanto de los asuntos de su
padre. Pero sus ocupaciones le dejaban ocios que
había aprovechado para convertirse en un &lt;chauffeur&gt; consumado.
-Con mi hermano, proclamaba Teresa, los riesgos de accidentes se encuentran reducidos al mínimum.
Así es que ella no confiaba en ningún otro, y
el mecánico que las acompañaba veía generalmente su papel reducido al de un cuidador del carruaje, cuando las jóvenes se bajaban de él para
admirar alguna iglesia más de cerca ó para descansar á la sombra de la arboleda.
Máximo, instruido, sensible á las bellezas de la
naturaleza, afectísimo á las cosas de arte, era para
Teresa y Lucyun compañero culto en esos paseos,
y sabía, según los casos, llamar la atención de
ellas sobre el color de un paisaje ó el carácter de
un edificio. Por supuesto que su ciencia teológica no dañaba ni su destreza ni su agilidad, y en
el &lt;tennis&gt; era alternativamente para las jóvenes
un compañero precioso y un adversario terrible.
Con esos papeles diversos de camarada, de guía
y de mentor que Máximo asumía re,pecto de Lucy, fatalmente debían conducirle al papel de enamorado.
Una hermosa mañana gris, una noche un poco
agitada, ocurrióle buscar la causa de esta agitación, y tuvo que reconocer que en él germinaba
un sentimiento nuevo, muy diferente de los arranques que había podido experimentar hasta entonces ante un maniquí de modista ó el figurín de
un periódico de modas. La emoción que sintió
algunos instantes después, durante el almuerzo,
al encontrarse frente á frente de Lucy, no le dejó
ninguna duda sobre la realidad de su descubrimiento.
Precisamente entonces no había bajado todavía
Teresa.
La señorita Le Quesnel, sola en el comedor, esperando la llegada de su amiga, se encontraba d~
pie ante un gran ventanal leyendo una carta que
la criada, al distribuir el correo, acababa de entregarle.
En el primer instante, absorta por la lectura, no
había advertido la entrada de Máximo.
Este la contempló con delicia, admirando la
gracia natural de su actitud, la frescura de su tez,
el encanto particular que de toda su persona emanaba.
Mas Lucy levantó los ojos á pocos instantes.
Aunque Máximo no hubiera hecho movimiento
alguno, aun cuando hubiese detenido su respiración para poder prolongar la ternura de ese mo-

679

EL MUNOO lLUSTHADO

mento, ella experimentó, por instinto, la sensación
de que estaba siendo observada.
-Cómo, ¿estaba usted aquí, Máximo?-dijo sorprendida.
-Sí, desde hace un momento.
- ¿Y por qué no anuncia usted su llegada?dijo sonriendo.
- No quería perturbará usted en la lectura de
esa carta.
- ¡Oh! no me hubiera usted perturbado. Por lo
demás, ya concluí. Es mamá que me anuncia que
su temporada de baños va á termínar: está ya en
el décimonono día.
-Entonces .... ¿va á querer recogerá usted?
Máximo pronunció la palabra recoger con un
tono tal como si se hubiese tratado de un rapto.
Lucy no pudo menos que notarlo.
-¡Vaya! ¡Confieso que me apenaría que fuese
de otra manera! Sabe usted bien que hace tres
largas semanas que no he abrazado á mi querida
mamá, y veo bien, por sus cartas, que eso le hace
falta tanto como á mí.
Máximo dijo:
-¿Y usted espera partir? ....
-Dentro de tres días.
- ¿Para ir inmediatamente á &lt;Iris&gt;?
-Tal vez no inmediatamente¡ pero pronto, con
certeza. Deseo que sea lo más pronto posible para no estar mucho tiempo lejos de Teresa. La
transición sería demasiado brusca para mí si tuviera, después de haber vivido tan íntimamente
con ella durante tres semanas, que se.pararme de
una manera completa.
Ciertamente, en Rozoy, en Dammartin, como la
distancia era corta y Máximo habría tenido, con
frecuencia, ocasión de encontrarse otra vez con
Lucy .... pero sólo en visita .... no la vería ya
sino en presencia de otras personas. Las palabras
que cambiarían serían banales por fuerza, ó, cuando menos, indiferentes.
Esto le causó desgarradora pena.
Tuvo la impresión clarísima de que si dejaba
marchar así á la joven, sin hacerle conocer su estado de ánimo, i,in saber qué sentimiento experimentaba ella respecto de él, no se presentaría jamás otra ocasión de explicación.
-Cuando menos, le dijo, espero que usted no
conservará un recuerdo demasiado malo de su
permanencia en esta casa.
Ella sonrió.
-En inglés, esto se llama &lt;echar el anzuelo
para sacar cumplidos&gt;.
-Entiendo el inglés, dijo Máximo.
Por un momento permanecieron silenciosos.
Un tanto turbada, Lucy dijo por decir algo:
-1Es curioso! Teresa tarda en bajar hoy! Es la
primera v;ez que es tan perezosa.
Máximo, entonces, con un afectuoso reproche,
dijo:
-iVaya! Usted se equivocaba hace un momento
al expresar alguna desconfianza por las impresiones que usted iba á llevarse de aquí, en lo que
me concierne personalmente, cuando menos. ¡Apenas hace cinco minutos que está usted aquí conmigo y ya le pesa!
Sin saber, justamente, si Máximo hablaba en serio, Lucy le contestó:
-¡Perdón si le he molestado! No era esta mi intención.
Y agregó con voz ligeramente:
-¡No le creía tan susceptible!
Máximo se apresuróá rectificar un poco conmovido, porque se acercaba el momento de la confesión:
-No es susceptibilidad. Es temor cuando menos.
-¿Temor? preguntó Lucy, sin comprender aún
adonde llegarla el joven.
-Sí, tengo tanto temor de dis{!ustarla, ó más
bien, de no serle bastante agradable!
Lucy, turbada, bajó los ojos.
Máximo entonces se aproximó á ella.
-Sí, es necesario que usted lo sepa, señorita
Lucy-en ese momento su voz se estremecía ligeramente,-que .... por fin, que estoy muy triste por
la idea de que usted se vaya. ¡Me había habituado
tanto á vivir cerca de usted!. ... La casa, desde
que usted forma parte de ella, ¡me parece tan animada tan atrayente!. ... Y yo no me daba cuenta
con ¡xactitud. ¿comprende usted? lo que experimentaba .... Pensaba que mi buen humor, mi alegría, provenían únicamente de lo hermoso del
tiempo, de la libertad de que disfruto hoy. Pero
ahora, veo claro en mí: es usted, usted sola la
que me atrae y la que me retiene aquí .... ¡porque
la amo!
Lucy, oprimida, respondió:
-¿Está usted bien seguro, Máximo, de haber leido en sí mismo completamente? ¿No toma usted
por amor verdadero lo que no es, tal vez, sino simpatía ó un capricho que pase? Desde hace quince días que estoy en Rozoy con su hermana, y
que ninguna otra persona extraña ha estado cerca
de usted, tengo para mí la ventaja de haberme
presentado á sus ojos sin ninguna comparación
posible. ¿Significa, sin embargo, que pueda desafiarlas todas? En París, en cualquiera parte, durante
el verano, cuando usted encuentre otras jóvenes
infinitamente más seductoras-¡oh! yo le aseguro
que hay muchas, añadió respondiendo anticipadamente al gesto negativo de Máximo!-¿sus sentimientos hacia mí no se modificarán?
Máximo replicó:

·-No me engaño: la amo con un amor puro y
profundo. La turbación que me invade cuando
usted está presente; la impaciencia con que la espero cuando tarda aunque sea instantes¡ el desgarramiento que me produce el sólo pensamiento
Je que usted vaá alejarse, no pueden dejarme ninguna duda y deben también tranquilizar á usted
plenamente. Si usted consiente en llevar mi nombre, ninguna mujer, yo se lo juro, habrá sido más
amada, más adorada por su marido. Así, lo que
le suplico que haga es que lea dentro de sí misma para saber si por su parte usted se siente capaz de amarme un poco!
Si Lucy hubiérase encontrado más dueña de
sí misma, habría aprovechado el pretexto que se
le ofrecía para diferir su respuesta, á fin de que,
poniendo alguna distancia entre ellos, Máximo
pudiera medir exactamente la profundidad y la
tenacidad de sus sentimientos. Pero cuando ella
había exhortado al joven á que no comprometiera
su vida á la ligera, fué por un exceso de escrúpulo, y estremeciéndose al verlo batir en retirada,
porque ya su corazón mismo había hablado.
Esta declaración, que Máximo le hacía ahora, la
esperaba ella, la deseaba.
Así es que, incapaz de ocultar su emoción: «¡Oh,
dijo ella, en cuanto á mí, ya lo he pensado! hace
tiempo que lo he pensado&gt;.
Gozo inmenso entró entonces en el corazón de
Máximo.
·
iLeamaba!
Sus brazos se abrieron por sí mismos, y atrayendo á la joven hacia sí, la estrechó contra su co•
razón.
Así permanecieron durante algunos segundos,
con el pecho oprimido, incapaces de pronunciar
una palabra.
Luego, Máximo. llevando á sus labios la cabellera dorada de Lucy, dijo como en éxtasis:-¡Mi
esposa! ¡Mi querida esposa!
- ¡Mi prometido! murmuró Lncy.
Fué todo.
¿Qué harían ahora los dos? ¿Cuándo anunciaría cada uno la noticia á sus respectivos padres?
No tuvieron ni siquiera el tiempo de preguntárselo.
Teresa, que había llegado hacía un momento,
vió y oyó todo, y le saltó al cuello:
-iAh, amigos míos! ¡Si supieran qué feliz soy!
Los dos jóvenes, turbados como si hubieran sido
sorprendidos en alguna falta, intentaron disculparse.
-Pero ..... .
- ¿Pero de qué justificarse? ¿Hay algo más genil que este casamiento? Por mi parte, siempre he
pensado en él. Estaban ustedes creados el uno para el otro ...... Pero de la simpatía al amor podía
haber alguna distancia. .... En fin ..... Está he-:ho.
Así estoy segura de que la mujer de mi hermano
no intentará alejarlo de mí y que el marido de
mi amiga más íntima no querrá separarse de ell ,.
Lucy no pudo evitar sonreír.
-¿ Qué, en verdad .... teníais miedo? ..... .
- Yo sí. ... Se han visto .... hermanas políticas
que no se avienen. Y entonces en vano se es hermano y hermana, porque se convierten casi en
extraños el uno para el otro.
-Te aseguro, querida hermana-dijo Máximoque esta perspectiva no era de temer entre nosotros.
-No, tal vez .... En fin, ¿qué quieres? Como
hermana, prefiero Lucy á cualquiera otra. Esto no
podrá enfadarte, según creo . .... .
-No¡ no me enfada ....
- Ni á mí,-añadió Lncy sonriendo y lloro&lt;a,
porque por una reacción natural, sus ojos se habían llenado de lágrimas.
Se oyeron pasos. El señor y la señora Tillier
iban á llegar.
·
- Cálmate-dijo vivamente Teresaá Lucy. Evi
ternos que mis padres comprendan lo que pasa.
Lucy hizo un ademán de temor.
- ¿Cómo? ¿Podrían tus padres oponerse? . ...
Teresa se echó á reir.
-No. Ni siquiera hay dificultades de dinero
que vencer, puesto que tú también eres rica. Sólo
que yo conozco á papá. Es un hombre práctico.
Con él las cuestiones de sentimiento vienen en
segundo término. En cuanto á mamá, es la corrección en persona. La idea de que tu mamá se disgustara por no haber sido ad vertida . . . . . En fin,
creeme, vale más esperar. Y esta tarde, en nuestro paseo, tendremos tiempo de trazar tranquilamente nuestro plan.
- ¡Ah! decididamente, Teresilla--dijo Máximo-tú eres un gran general.

III
Hacía dos semanas que Lucy se había instalado de nuevo en «Iris&gt;. Pero su pensamiento no
había salido de Rozoy, y esperaba con impaciencia febril que llegara el momento, felizmente cercano, en que Máximo informara de sus proyectos
á sus padres. Porque esta confidencia, que debería
coincidir con la partida de Lucy, se había retardado por consejo de Teresa, á causa del estado de
ánimo de su padre, que no parecía estar entonces
en la mejor disposición. Desde hacía unas semanas que el señor Tillier parecía, si no inquieto,
porque su ~ran fortuna le ponía al abrigo de cualquier contin~encia, al menos preocupado por
cierta depresión anormal en el mercado de azú·
car. Se hablaba de casas que habían ya suspendido sus pa.~os y de otras que estaban á punto de
suspenderlos. Había, por lo tanto, que tomar medidas extraordinarias, modificar las órdenes de
compra y de venta, y reunir pronto al consejo de
administración. De aquí la necesidad de dirigirse
casi á diario á París, de donde regresaba de mal
humor, diciendo pestes de aquellos que, por su
imprudencia ó su mala fe, le quitaban el reposo.
-Creedme, niños- había dicho Teresa á los
enamorados que tascaban el freno-no es todavía
el momento. En tanto que papá tenga la misma
arruga en la frente, no hay que hacer nada. Esperemos que el azúcar esté en alza.
Máximo y Lucy esperaban, pues, pero con impaciencia. Quien más sufría era Lucy. Al menos
Máximo tenía á Teresa, con quien podía hablar
de ella. Pero ella no tenía á nadie. Ni siquiera
tenía la distracción de las visitas, otras veces tan
numerosas, y que la hubiesen quitado por momentos su idea fija¡ porque sus padres no se habían decidido aún á abrir su casa, pues el estado
de los negocios, que influía en los nervios del señor Tillier, repercutía también en la vida del señor Le Quesnel.
Obligado á estar casi constantemente en París,
no teniendo automóvil para cortar el trayecto y
regresar á buena hora, el señor Le Quesnel pernoctaba en la casa de la calle de Hausmann casi
todos los días, acompañado únicamente de Pedro,
su antiguo camarista. En esas condiciones, con
reducido personal y en ausencia del jefe de la
casa, era difícil recibir. Lucy pasaba, pues, sus
días monótonos, sola con su madre, porque Teresa, que se encontraba un tanto indispuesta, no había podido ir á verla.
De tiempo en tiempo, es verdad, Lucy se dirigía á Rozoy¡ pero en carretela el trayecto de casi
veinte kilómetros, de ida y vuelta, se convertía
casi en un viaje, y no podía hacerlo con frecuencia.
Solamente el &lt;procurador&gt; había presentádose
en esos días en la quinta &lt;Iris&gt;. Se había cometido un robo en un lugar de las cercanías, y el funcionario había ido al desempeño de su deber: al
pasar por la quinta, que vió habitada, le pareció
correcto entrar á saludar á sus moradores.
Era un extraño sujeto, este Ricardo Duroc. A
pesar de su fortuna y de su verdadero talento,
vegetaba desde hacía quince años en el mismo
puesto, sin que pareciera que &lt;los de arriba• pensaran en promoverlo y mejorarlo. Alguien achacaba ese abandono al excesivo celo profesional
del magistrado. Se hablaba de ciertos careos en
los cuales, por su empeño en descubrir la verdad,
no había vacilado en sujetará los acusados á interrogatorios torturantes. En realidad tales rumores eran exagerados. Duroc debía su situación á
cierta falta de tacto que, muy al principio, le había hecho en un asunto delicado la reputación de
magistrado poco complaciente. En la época de su
noviciado tuvo que ini,truir un proceso sensacional, en el que se encontraba complicado un alto
personaje. En lugar de apresurarse á despachar el
asunto, se había dejado arrastrar por la necesidad
de descubrir completamente el misterio . .... . Naturalmente esto le había perjudicado.
- Vea usted, amigo mío - le dijo en cierta ocasió un antiguo consejero del tribunal de casación,
que mostraban interés por él, y que acababa de
hacer inútilmente uu nuevo intento en su favor¡usted es víctima de su celo! Su antigua curiosidad le cuesta caro. Que esto le sirva de lección.
Y si mañana se presentaren las mismas circunstancias ... .
(Continuará).

�680

ÉL MUNDO fLUS'fRADO
EL MUNDO ILUSTltADO

68L

El Hijo Pródigo

Las más bellas fantasías
naufragan en tus demencias¡
ni las artes ni las ciencias

Abre, madre; soy yo, que hasta tus puertas,
de vuelta de la vida,.
llamo tímido, en busca de un consuelo
para el alma angustiosa y dolorida.

Endulzan tus agonías,
ídolo de las ausencias,
prior de melancolías.

Abre, madre; soy yo¡ sí, soy tu hijo
que, débil y cansado,
vuelve á ti tras inmensos infortunios,
como el ave á su nido abandonado.

¡Oh monstruo de afinidades! ....
domador de omnipotencias
las más libres y bravías:
Verdugo de soledades,
ídolo de las ausencias,
prior de melancolías.

Soy tu hijo, el infiel, aquel ingrato
que hoy vuelve arrepentido,
buscando entre tus brazos maternales
para todas las penas el olvido!

ARMAND V ASSEUR.

II
Tú me viste crecer: era yo un lirio
que, siempre perfumado,
adornó tus altares ¡madre mía!. . . . .
La niñez lno es un lirio inmaculado? ..... .
Cuántas veces las lágrimas corrieron
(oh madre! de mis ojos,
al recuerdo inmortal de aquellos días
en que estuve á tus pies, puesto de hinojos.
iMadre, madre mía! quiero ser bueno¡
yo quiero ser el niño
que orgulloso llevaba á tus altares,
con las flores de Mayo, su cariño.
Que vuelvan esas horas encantadas,
que vuelvan esos días,
en que en ti nada más cifré constante
todas las santas esperanzas mías! ....
Tengo sed de ese amor, amor del cielo,
del que jamás olvida:
para mi alma, la enferma, la insaciable,
jnada son los amores de la vida!
Quiero amar¡ pero amar como te amaba,
con infinito anhelo,
con ese amor que en irisadas nubes
¡huye del mundo, hasta tocar el cielo!

III
Abre, madre, soy yo¡ sí, soy tu hijo
que, débil y cansado,
vuelve á ti como el ave que, aterida,
vuelve en busca del nido abandonado.
Soy tu hijo, el ingrato, aquel que un día
creyó en loco desvelo,
encontrar en humanos corazones
otro anhelo más grande que tu anhelo.
Mas perdóname, madre¡ al fin he vuelto
y torno arrepentido,
buscando entre tus brazos maternales
para todas mis penas el olvido!

Y amo también-perdona,-hasta el suspiro
que en tu alma pura tímido se es~onde,
y que exhalas, cruel, cuando te miro,
enviándolo ¡ay de mí! quién sabe adónde.
A. RODRÍGUEZ PORTILLO,

A Raúl Dehera.

San Salvador, 1908.

*
POEMA
Llevando las espinas del martirio
sobre la triste frente anacarada,
joven y bella, la encontré muriendo
de un hospital en la desierta sala.
Amó, sedienta del amor tranquilo,
cuando estaba su vida en luz plenaria
y aun parece que besa, en la agonía,
su corona de flores marchitadas.
Mostrando los estragos del suicidio
sobre la altiva frente destrozada,
joven y-hermoso le encontré cadáver
del ancho mar en la desierta playa.
Mártir errante de la fe perdida,
no iluminó su ruta la esperanza
ni radiosos destellos de la dicha
constelaron su noche desolada!. ....
Sin flores que consagren la memoria,
como altar de una ermita abandonada,
allá, sobre la tierra de los muertos,
se levantan dos cruces solitarias.
Reposan á su sombra protectora
despojos de dos almas olvidadas ....
sólo la yedra, amiga de las ruinas,
como amante caricia las enlaza.
LUIS V. VARELA.

*

c5\'IANOS DE ARTISTA

ARISTEO DE LA TORRE.

:HOMENAJE
Amo todo lo tuyo. Adoro el leve
gorjeo de tu voz arrulladora,
y la cadencia que tu planta breve
ritma al andar, con gracia seductora.
Amo la lumbre de tus ojos pardos,
auroras de candor y de cariño,
y tus senos erectos y gallardos,
palpitando en la red de tu corpiño.
Amo tu perfumada cabellera
suelta en madejas en tu dorso bello,
ya profusa, besando tu cadera,
ó en espeso &lt;bandean&gt; junto á tu cuello.

A Ta izquierda, de arriba abajo: ..Bienvenida"'de.•pué.s de matará .s11 primer ioro.-Un magnífi&lt;:o par de "Bienvenida " Una vara de "Chicorrito."-A la derecha: ManueZ-M.ejía.s, "Bienvenida."- Vicente Segura perfilándose para matar.-"Bienvenída '' adornándo.•e con Ta.s banderillas.-(Plaza "El:Toreo. ")

Amo el coral que tu sonrisa leve
deja admirar, en la armonía pura
del rojo contrastando con la nieve
de tu pareja y alba dentadura.

CROMO

Manos suaves de seda, ligeras cual bruma,
perfumadas y tibias como boa de pluma,
que lleváis á las mías la caricia suprema
en la pu1posa palma y en la rosada yema,
¿qué Pan enamorado, qué castálida ondiua
robaron envidiosos la flauta cristalina?
¿En dónde están ¡oh, pétalos de la pálida camelia'
las flores de la locura que deshojaba Ofelia?
Manos que sois los lirios en la sagruda Homilía
predicaron los santos al hablar de Cecilia,
tocad el clavicordio de la adorable santa,
tan dulce como el eco de su gentil garganta.
Volved, volved al piano, preludiad la sonata
de la luna que tiembla sobre el lago de plata
y la góndola de oro, que silenciosa rema
hacia el recodo obscuro de la dicha suprema
donde sobre los frescos y entre las rocas áridas,
despe;ezan sus élitros las dormidas cantáridas .
Tocad . . esa es ¡oh, manos! la divina romanza
de las almas que buscan ensueño y esperanza.
ARMANDO

R. PORTILLO.

DE A.GONIAS

Amo el tibio perfume de tu traje
con que el alma y sentido me conturbas,
y hasta el dru-frú&gt; del temblador encaje
sobre la gloria de tus regias curvas.

!dolo de las ausencias,
prior de melancolías,
que haces noches de los días
y de las noches demencias.

Amo también el roce acariciante
de tu trémula mano entre la mía,
si, al mismo tiempo, tu mirada amante
en mi alma enciende el luminar del día.

Tus congojosas violencias
tornan las horas sombrías,
ídolo de las ausencias,
prior de melancolías.

Bajo el toldo de luz de un sol radiante
que tiñe el cielo de escarlata y oro,
la cuadrilla-al rumor de inmenso coro desfila ante la turba delirante.
De pronto, entre el bullicio discordante,
suenan las notas del clarín sonoro,
y con ímpetu ciego parte el toro
á bregar en la lid, noble y pujante.
Llega el supremo trance, y el torero
brinda, empuñando el reluciente acero,
con vivo ardor . ...
En actitud serena
aguarda la frenética embestida,
y, cuando rueda el animal sin vida,
un ibrav..,! atronador vibra y resuena.

Raúl A. Esteva.

SUEÑO
DE ADA NEGRT.

Una vez yo soñaba.
Y vi una inmensa población: hermanos
sus hijos é inven:cible ella en el mundo:
virgen de rebeliones y tiranos.
Y nada era más santo y más jocundo
que tal amor entre hombres: toda gloria
de él emanaba y un ardor fecundo
De serena grandeza y de victoria ....
.. . ,¡Oh venturoso, oh libre, oh envidiado
pueblo sin tradición y sin historia,
á un porvenir de paz encaminado! ....
.... Una vez yo soñaba.
MANUEL S. PICHARDO.
Noviembre, 1908.

!LA MA)Q)!RJE. CillE.GA
- ¿Qué ruido es ese, Lucía?
¿Quién ha movido la puerta?
-Es .... el aire, madre mía,
Que está la ventana abierta.
-Ciérrala, porque ha tocado
La campana á la oración.
Niña, ¿no oíste? ¡Han sonado
Pasos en la habitación!
-Es .... . . que se ha puesto á enredar,
Madre, el travieso perrillo,
Y se divierte en saltar
Jugando con un ovillo ...
-Hija, acércate hacia mí¡
Tal vez el recelo influya;
Mas me parece que oí
Una voz que µo es la tuya. ,
Ven, acércate, Lucía¡
¡Niña! ¡niña! ¡Ay, Dios! ¿Qué es eso?
-Madre .. .. aquí estoy ..... ,
-[¡Juraría
Que había escuchado un beso!]
REMIGIO CAULA.

�682

EL MUNDO ILUSTRADO

683

EL MUNDO ILUSTRADO

se desea y se aprecia, que aprender á estimar
aquello que los demás juzgan valioso. Y al decir estas palabras, la linda caprichosa acariciaba
su brazalete favorito, que contenía dos ojos de
gato sin ningún valor&gt;.
Esta es la breve y graciosa historia que el autor
inglés pone en una de las páginas de su interesante obra¡ ¿acaso calumniará al bello sexo? Mis
amables lectoras responderán, á sí mismas, esta
pregunta.

00

LA MODISTA EN CASA
EXPLICACIONES PRACTICAS

CRONICA

1&lt;~I

ODOS los seres y las cosas tienen un
objeto determinado, 6, más bien dicho,
una misión que llenar¡ ·y de una mane,;¡..
ra admirable se encuentran dotados
unos y otros, con cualidades suficientes
para cumplir su destino. Aunque es cierto, y nadie puede dudarlo, que la mujer tiene en la vida
un papel muy importante, el cual varía de aspecto tanto como pueden variar las múltiples circunstancias en que suele encontrarse colocada,
convendrán sin dificultad, mis amables lectoras,
en asegurar que uno de esos objetos de primera
importancia, en la existencia femenina, es formar
el dulce atractivo, el principal encanto de las
personas que le rodean. Para alcanzar este alto
fin, no hay sacrificio interior 6 exterior á que la
mujer no se sujete con todo gusto¡ la sociedad y
la crítica desconocen, con mucha frecuencia, la
causa interna de estos sacrificios¡ se les ll3JI1an
esfuerzos de vanidad y fragilidades de espíritus
débiles¡ se les considera como un culto ridículo
del amor propio y aun llegan á ponderar, casi de
un modo ofensivo, el constante cuidado y la preocupación del bello sexo por aparecer siempre de
un modo agradable. Pero si los críticos fuesen un
poco más piadosos y sinceros, encontrarían bien
pronto la causa secreta y determinante que obliga
á la mujer á pensar constantemente en el arreglo
de su persona, pues teniendo un exterior grato á
la vista, que es la primera é indispensable aceptación, ya será posible después manifestar los más
exquisitos encantos del espíritu, las más delicadas flores de los &lt;jardines interiores&gt;, cultivadas
quizá á duras penas¡ regadas, en muchas ocasiones,
con silenciosas lágrimas, y desconocidas innumerables veces, ocultas como están, en el secreto
santuario de algunos corazones.
La mujer necesitaba de un auxilio oportuno y
eficaz para que secundase sus incesantes y á veces penosos esfuerzos¡ pocos ha encontrado en la
sociedad para ser ayudada moralmente¡ mas en lo
exterior, el arte, la industria y el comercio, combinándose armoniosamente en provecho suyo y
del embellecimiento femenino, ha contribuido
siempre á los caprichos y exigencias de la Moda,
multiplicando sus creaciones y refinando, cada
vez más, el gusto y la comodidad de los arhculos
de lujo y de confort. Diremos hoy algo á nuestras
amables lectoras sobre las novedades que trae la
presente estación para los sombreros de las damas.
Como puede considerarse que estamos en pleno
invierno, á causa de lo riguroso del frío se ha
marcado ya el carácter definitivo en los nuevos
modelos. Antes de señalar algunos de éstos, es
conveniente fijar la atención en importantes observaciones de un orden completamente general.
El sombrero tiene una influencia directa, tanto
sobre la belleza del rostro, como sobre el conjunto del atavío femenino.
Vemos, en efecto, muy hermos:is mujeres desmerecer mucho en el aspecto de su toilette, á causa del mediano 6 mal gusto que han tenido para
elegir sus sombreros, y en cambio otras, infinitamente menos favorecidas por la Naturaleza, ofrecen un delicioso conjunto, provenido de la gracia
que el sombrero les presta. Es bien sabido el decisivo efecto de los peidados sobre el encanto del
rostro¡ pero en seguida debe considerarse, como
muy importante, el capítulo de los sombreros, y
una de las circunstancias que ha de tenerse en
cuenta es la de saber adaptarlos al tipo y á la
edad, El sombrero, en efecto, debe tender á exagerar las cualidades del tipo y atenuar los defectos de éste, á menos que se tenga la excéntrica
idea de formarse una fisonomía demasiado original y ponderar, así, el rasgo característico del rostro, á fin de ponerlo de relieve. Mas éste es, ciertamente, un procedimiento bastante escabroso,
en el cual no pueden tener buen éxito sino algunas mujeres muy seguras de su belleza, y que
gustan de subyugar á su fantasía y á su capricho
las severas leyes de la Moda. Una mujer discreta
y de buen gusto,. que no desea atraer so?re ella
demasiada atención, debe atenerse á lo dicho anteriormente. Llévense, por consi,~uiente, sombr¿ros que pongan de relieve las cualidades del rostro y o::ulten hábilmente los defectos de éste. L:is

jovencitas de dieciséis á dieciocho años pueden
preferir los sombreros de atrevida forma, que descubren del todo el rostro y caen un poco sobre la
nuca, pues una tez suave y joven debe dejarse
admirar en su deslumbrante frescura. Por tanto,
las formas levantadas por el frente serán las indicadas en este caso¡ y como adornos propios, vienen en los modelos de invierno abullonados de
seda liberty 6 algunas rosas, las que de gasa en
e~tío y de tafeta en otoño, serán, en invierno, de
ricos terciopelos en tonos salientes y vi vos.
No es posible menos que lamentar la intransigencia de la Moda que impone á las mujeres jóvenes el uso de la monumental capelina. Las dimensiones de los sombreros de invierno son, de
verdad, exageradas¡ algunos miden un metro diez
centímetros de circunferencia¡ la forma es monótona y sin variedad, muy plana y rodeada de
bandas torcidas de terciopelo 6 seda. A veces se
adornan con una sencilla corona de grandes flores
de terciopelo. Hay mujeres á quien&amp;$ estos sombreros hacen aparecer deliciosas, y existen, en
cambio, rostros que no pueden soportarlos sin
desmerecer notablemente. Las señoras de alguna
edad, si tienen la fortuna de conservar su tez
fresca y sonrosada y la flexibilidad de su talle,
pueden verse muy elegantes con grandes sombreros de fieltro ó terciopelo negro, algo inclinados
por el frente. La toca debe ádoptarse solamente
por las personas de mayor edad, y se lleva en
terciopelos de tonos obscuros y discretos, que encuadran perfectamente el rostro. Aun cuando estos detalles parecen minucioso~ y sin aparente
importancia, mis lectoras comprenderán que, en
realidad, la tienen muy grande, y disculparán, sin
duda, que les haya hablado tan largamente en ese
sentido.

MARGARITA.

*

EL BUEN GUSTO PARA LA ELECCION
DE LOS_GUANTES

OS guantes son una parte muy importante
del atavío femenino, porque están constantemente expuestos á las miradas. Cuántas
~
...__ _.,,. veces uu lindo traje no luce, pues la
persona que lo lleva no conoce las reglas, por de•
cir así. que se necesitan para usar guantes con propiedad.
En primer lugar, deben excluirse de ellos los colores llamati vos, como verde, rosa, azul y rojo.
El café rojizo obscuro puede usarse en invierno¡
el plomo, café y negro siempre se ven bien cuando se llevan trajes obscuros. El color blanco rara
vez se ve impropio¡ h&gt;s colores de paja y gris
perla se han considerado muy elegantes este año,
así como los de cuero en tonos claros. Nunca será
de buen gusto, ni propio, usar guantes de otros colores que los ya mencionados. Si el traje es obscuro, como verde, azul marino 6 guinda, deberán
usarse guantes de colores discretos como gris, café 6 negro. S i es blanco ó de color claro, solamente se verán bien los guantes blancos, color de paja ó perla. Los guantes de color café sirven para
todos los trajes de estilo sastre¡ pero no se ven
muy ell1gantes sino cuando el traje es del mismo
color. Los guantes negros no deben usarse con los
trajes escotados, porque los vuelven sombríos, ni
con los vestidos de telas ligeras, blancos 6 muy
claros, que son la nota dominante del verano.
Los de color de paja y gris perla se llevan mucho, actualmente, con trajes claros. Los vestidos
blancos requieren siempre guantes del mismo color. El matiz plomo 6 gris obscuro no está muy
aceptado en los guantes de última moda, y cuando se usan es, por lo regular, con trajes de estilo
sastre, negros ó grises de cualquier estilo.
Debe tomarse en consideración, no sólo el color de los guantes, sino también su calidad. Los
de seda y los de hilo nunca son elegantes, y sólo
deben llevarse en las mañanas con trajes de lino
6 de algodón, en color blanco 6 beige. Son muy
cómodos para salir á hacer compras; pero mu y impropios para nacer visitas. Para éstas se usan de
cabritilla 6 piel de Suecia. También se llevan los
de gamuza, que son muy cómodos durante el verano, pues son muy fre~cos y tienen la venfaja

de poderse lavar en casa. Vienen en dos colores,
el suyo propio y blancos¡ los primeros se han
usado mucho este verano con trajes estilo sastre,
ya sean de paño 6 de lienzo, y con vestidos sencillos, propios para paseos en la mañana. Los
de piel de Suecia se usan siempre durante el es
tío, porque son más frescos que los de cabritilla.
Para estar correctamente vestida, deben usarse
en todo caso estos últimos¡ son caros, pero duran
mucho y hay gran facilidad para limpiarlos bien.
Las mujeres elegantes deben ser muy cuidadosas en el buen gusto que se requiere para elegir
sus guantes con discreción.

Cómo cortar el Corpiño
( 1"éause lasfiguras publicadas en rl nú111e,-o anterior)

FIGURA

8

Poned todavía más alfileres de cada lado.

FIGURA

11

Medid un trozo de muselina partiendo de la altura de la oreja hasta una cuarta más abajo de la
cintura, y cortadlo,

*

Caprichos Femeniles
Tomamos de una obra muy sugestiva, cuyo autor es inglés, las siguientes líneas, que tienen un
sentido más profundo del que aparece superficialmente, y tal vez interesen á nuestras lectoras.
&lt;Desearía saber, preguntaba una jovencita á un
sabio, por qué causa una mujer que tiene magníficas joyas con diamantes, perlas, esmeraldas y
rubíes prefiere, sobre todas éstas, un topacio amarillo cu yo color no le gusta, por cierto, y que no
siempre le queda bien al conjunto de su atavío.
Cuantas veces ha usado este topacio, ha tenido
que arrepentirse, porque se le cae 6 la lastima su
engarce¡ tiene algún disgusto, 6 por último, lo
pierde un día y no puede encontrarlo, á pesar de
todos los esfuerzos que para esto emplea.
&lt;Desde que no tiene el topacio, las otras piedras
preciosas, que solía admirar, pierden todo encanto ante sus ojos y no cesa de lamentar la pérdida
de su joya preferida.-Mira las brillantes luces que
despido- le dice el diamante¡-te vuelvo deslumbradora y envidiada¡ no me despecies.
-Soy suave y hermosa-le susurra la perla¡- cuando me tienes cerca de tu blanca piel, la acaricio y
la vuelvo más fresca y más bella: llévame contigo.- Teugo talento-dice la esmeralda¡-cuando me
usas, despierto tu ingenio; ¿por qué no me estimas ya?-Mi color de sangre da un brillo fulgente
á tu hermosa piel, haciéndola más tersa y suave
- le canta el rubí-y, sin embargo, no me quieres.
Todos los días hablan de esta manera sus joyas
á la mujer, que no les presta atención por estar
pensando en el feo topacio cuyo encanto aumenta para ella cada día¡ ¿por qué sucede esto, sabio?
preguntó la joven.
-&lt;La primera razón-contestó el sabio- existe
en que la mujer es una necia que ignora el valor
de las joyas que posee. La segunda es que el topacio es más necio todavía, pues no comprende la
ventaja de estar cerca de la piel suave y blanca
de la mujer, en V4'Z de permanecer olvidado en el
polvo del camino, 6 ser recogido por un extraño,
para quien es despreciable ó indiferente. Pero la
razón principal es que las cosas son más deseadas cuando se hallan fuera del alcance de aquel
que tanto las anhela¡ y también, porque el mundo
está lleno de necios, en los cuales no existen
ideas ni opiniones justas, sino caprichos irracionales&gt;.
No quedó satisfecha la joven con la respuesta
del sabio, y se puso á reflexionar. Después de un
rato, sacó estas conclusiones:
Indudablemente que si la mujer admiraba tanto su topacio, es porque no era un topacio sino
en la apariencia y, en realidad, era un diamante
raro, cuyo gran valor no escapó á su instinto femenino. No debía, sin embargo, haberle prodigado sus caricias y sus preferencias, pues por esto
llegó á fastidiarlo. Ni las joyas soportan tantas
mieles. Si la mujer llegara á encontrar su diamante amarillo, debería guardarlo en el fondo de
su alhajero y no demostrarle que lo prefería á
sus otras joyas¡ así el topacio apreciaría sus iavores.
- ¿Para qué pides mi opinión - repuso el sabiosi te atienes á la tuya? Esa mujer es probable
que no recobre su topacio, el cual estará muy
contento disfrutando su libertad, y al cabo del
tiempo se destruirá como toda materia¡ y entre
tanto, después que la mujer haya enrojecido sus
ojos por el continuo llorar, comenzará á encontrarle bellezas y encantos á algún zafiro que la
consolará, y no vol verá á acordarse del topacio.
- Nome convencen tus razones, sabio-contestó
lajoven;- sicmpre es más agradab!e poseer lo que

FIGURA

5

Extended la pieza y aplastad con los dedos la
costura, sin quitar los alfileres.
FIGURA

9

Cortad una espalda muy grande, mucho más de
lo que sea nec:-esario¡ esto con el objeto de que la
tela no estorbe al cortar bien el lado. Cortad ta mbién lo que sobre ( de aquí deberá sacarse el pe queño lado que se uneá la espalda), y trazad con
cuidado, la línea del hombro.
'

FIGURA

12

Colocad la muselina á la altura de la oreja (sin
apoyarla en el rostro). Y para que crucen los botones, dejad tres dedos más de tela partiendo del
centro del pecho.

tum~res¡ las de hoy no son favorables á ella. Los
medios de locomoción están de tal modo transformados, que ningún vehículo sería capaz, hoy
por hoy, de transportar ~se estorboso mueble.
Además, actualmente la muier es de trabajo como
el ~o~bre¡ lconcebís el martirio de una pobre
oficimsta cargando toco el día semejante peso y
es!orbando con sus dimensiones el paso de los demas? ·; .. Seria un absurdo, una cosa incalificable·
tendria que haber una revolución en toda form'
para hacer que la crinolina volviera á las cova~
chas obscuras &lt;le donde Miss Reed pretende sacarla hoy&gt;.
FIGURA 6

LA CRINOLINA

Pero no ha sido necesario llegar á tanto porque
la clientela de Miss Reed se ha declarado'. por esta sola vez, en rebeldía. Sus bellas y elegantes
c~ientes quieren los paños á la griega, las colas
bien largas como la de los pavos reales y las caderas esbeltas y aristocráticas. Y ha sid~ preciso
darlas gusto. Miss Reed, con profundo descontento, ha guardado las hojas sueltas,-quizás para
volver á s~carlas más tarde,- y no sin cierto desdén ha deJado correr la tijera por la línea recta
de la~ _largas y estrechas faldas. Ante todo hay
que vivir¡ l_a ley del_ pan se impone¡ y Miss Reed
no es. caprichosa, s_mo una mujercita razonable
que siempre está mirando la manera de traer novedade~ á su taller. Por esta vez fracasó en s
propósitos.
us

En días pasados, una modista de fama que impone
su gusto en la aristocracia de Nueva York tuvo la
audaz idea-porque audaz se puede ll~mar-de
pretender hacer revivir la muerta crinolina. En
hojas suelta~, elegantemente impresas y con grabados de primer orden, hizo el panedírico del ridículo accesorio femenino, pondera;do su belleza (?), y ~ca~ndo por llamarla tómoda y elegante.
Los periódicos de aquella ciudad combatieron
enérgicamente la idea de Miss Reed, con tanto
calor, ~omo si se tratase de asunto político. &lt;No
es _posible- decían- que á la exageración de los
pemados y de los sombreros de las damas se añada ahora el volumen de la crinolina no es posible. Cuando ésta se usaba, eran otras las cos-

Para demostrar hasta qué extremo llega la propaganda electoral Yla desenfrenada afición que se ha desarroltado en algunos medios, 11. los depones, se cuenta ue
un comité electoral presentaba 11. sus electores 11. M Rq
kln, candidato A la Cll.[!lara de los Comunes y
man eléctrico, en los siguientes términos: "Sportman
activo Y emprendedor, M. Raukin sufrió la fracturad
la nariz en un combate de box, se partió un dedo Ju~
gando al polo, se rompió una pierna en un partido d
foot-ball. Después de haber salido de la Unlversld ~
de Oxford, M. Raukin emprendió largos viajes. Hacaz!do la cabra montés, la cabra blanca, el oso blanco y 1
oso en la~ montanas Rocallosas. Cazó el bisonte en le
Malasia,"
a
Evidentemente todos estos eran tltulos mll.s que 50•
brados ....

Cortad una tira, al hilo del género, y m~didla
al tamaño del cuello.

FIGURA

10

Prended y colocad bien sobre el cuerpo el ped~zo que sobró de la espalda, y cortad, siguiendo
bien la línea, al derredor del brazo.
.....,,. ~ · - - ~ ~ .....~ .....,,. ~11':.i ii:!!.1111':.i ii:!!.11

FIGURA

7

Poned la costura en el centro y prended cada
lado con un alfiler, á fin de que no se mueva la
tela.

*

sptt

�FoT. Ftux,

DE

PAHís. - MonAS CAI•'.rnÉ.

TRAJE DE ·ÓALLE.-Confeccionado en sa.tín aiu l
marino. L a sobl'elalda se prolonga, por el frrnte.
hasta la orilla de la falda interiol' fol'mando un pico. L as mangas son de gasa fantaHía rn colo!' marfil; en la parte superior llern una sobremanga
guarnecida de soutache. Camisola de la misma gasa, ;y, á la orilla del escote, lleva una guarnición de
soutache, igual á la q ne tiene la sobremanga. _

FOT.

FÉLIX,

DE PARís. -

MODAS LAF ERRIE~tE.

TRAJE DE BAILE. - H echo ele velo azul cielo,
bordado de oro, con motivos ele seda gris perla.
E l lienzo delantero de la falda sube hacia el hombro, en donde se l'CCog·e en e·legantes pliegues.
Este lienzo rn sujeto, en el lado derecho del talle, por un elegante b1·oche arte nuern. El corselete es ele tela de oro con bordados realzados.

�-

EL MUNDO ll,USTRADO

ELIXIR SAIZ DE CARLOS.
Cura el 98 por 100 cte los enfermos del estómago é intestinos, demostrado en
15 años de éxitos constantes, y lo recetan los principales médicos de las cinco par=
tes del mundo. Ayuda á tas di~estiunes, abre el apetito, quita el dolor y todas las
mole~tias de la digestión y tonifica. Cura las acedías, aguas de boca, el dolor y ar•
dor de estómago, los vómitos, vértigo estomacal, dispepsia, indigestión, dilatación
y úlceras del estómago, bipercloridria, neurastenia gástrica, anemia y clorosis con
dispepsia, mareo de mar, flatulencias, etc.; suprime los cólicos, quita la diarrea y
disentería, fetidez de las deposiciones, el malestar y los gases y es antiséptico. Cura
las diarreas de los niños, incluso en la época del destete y dentición, hasta el punto
de restituir á la vida enfermos irremisiblemente perdidos. Vigoriza el estómago é
intestinos, la digestión se normaliza, el enfermo come más, digiere mejor y se nu·
tre, aumentando de peso si estaba enflaquecido.

'

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Gra~iella: _Doy á usted dos modelos pa-

ra tra¡e de mfia pequefia, á fin de que eli-

ja el que sea más de su gusto. Uno de
ellos es de cachemira liso en colores claros,

nerse una sefi. rita dE' veinte año&lt;; la collet de que usted me habla, teniendo solamente cuidado de usarla con un traje de
color discreto, pues con uno blanco ó muy
claro, harta muy mal efecto.

INDICACIONES A UNA SUSCRlTORA
Miml: En mi concepto no debe usted

}
eXíelente

al principio de tomarla. un/l vez C'ln,um1da deja gran tranquilidad y satisf.icc,ón
Intima, muy suficientes para equilibrar
prontamente todos los trastornos interiores, tan propios para dafiar la salud flsica y las facultades todas de una persona.
Si, como usted dice. desea que ta ayude
en esta situación dificil, le indicaré todo
lo que, en mi humilde juicio, debe hacer
para resolverse á tan dura determinación.

RESPUESTA
Airam: En nuestro número anterior se
publicó el modelo que se sirvió usted pedirme para traje de nifia.
Resptcto de la manera más propia de
ataviarla, me parece que estará muy elegante con dicho traje, sombrero blanco
adornado con plumas del mismo color, medias caladas de seda y zapatos bajos.
Los cabellos deben ir peinados igual al
figurin que dimos á usted, substituyendo
el lazo de listón obscuro por uno blanco.
(;uantes blancos de cabritilla. Con e~te
atavlo, la nina quedará elegantemente
arreglada para asistir á la ceremonia de
que usted me habla.

•

oCa f an¡a de esfa delicada (!;rve3 a es ur¡iversal, como lo prueban las. medallas
que }¡a oblenido en foOas las
€.rposiciones.

VARIAS RECETAS

con un bonito cuello de encaje. y un ampho corselete de red de seda igual al color del vestido.
'
El otro es de franela á cuadros, en colores medios, adornado con botones de
fantasla, pequefios volantes de seda ligera y treutilla. El canesú es de seda blanca
liberty.
PARA UNA SERORITA
Flor óe lis: Me parece que si puede po-

ream;1dar s~s relaciones con el joven que
tan 1mpres1onable se muestra á los encantos de otras amigas. No tema usted
empeorar en su enfermedad por la pena de
romper con ~sa persona á quien tanto
quiere; nada hace más dafio á una salud
delicada y á _un temperamento nervioso,
oue las contmuas luchas de corazón y la
debilidad para decidirse á tomar una resolución definitiva que, si bien hace sufrir

/\ ~

Chap: Las manchas de la cara desaparecen pronto empleando un ungüento de
harina de altramuces, hiel fresca de cabra,
zumo de limón y alumbre, mezclados en
cantidades iguales.
-Para preservar ta ropa de la polilla,
es conveniente sacarla al aire y al sol, ponerle después alcanfor en grano y envolverla en un género de lino. Las hQjas secas del tabaco, los granos de pimienta y
el almizcle, dan también buenos resultados para este objeto.
-Para quitar las espinillas de la cara
es muy eficaz ponerse un poco de glicerina mezclada con polvo de almidón.

La bebida de los hogares.
DOS MODELOS
Una su&lt;;critora: En esta sección verá
usted el modelo para traje de niña en el
géner~ que me indica. El adorno será muy
aprnp1ado de tiras bordadas ó encajes d~
bol1llo. Puede llevar cinturón ó banda de
seda anudada por detrás.
-El modelo de carpeta para piano vertical se hace en seda, cuyo color armonice
co~. _el de los muebles de la sala; y la guar111&lt; 101 puede ir de encaje mglés ó d~ bor(1,.Ju de aphcación.

La prefieren las familias

Si queréis tomar una buena Cerveza, pedid siempre

-

TOLUCA EXTRA

•

�r,

G88

EL MUNDO ILUSTRADO

La Turba, Fuente de Millones

Las Mejores
Gotas para
,
t ·
Curar la Tos
:
son Ias Gotas ·
. •_
del Pectoral~
de Cereza del
Dr. Ayer.

DE LA MULTITUD

*

Que han usado nuestra pre•
paración ó que la están usando
¡ en la actualidad jamás hemos
b'd d ·
'
h
La turba, material que cubre grandes to son los abonos, entre los cuales no hay
nada
mejor
que
tos
nitratos.
1 sa 1 o
e nmguno que no aya
extensiones de la tierra, habla sido conHasta
ahora
se
les
hacia
venir
de
Chile;
quedado
satisfecho
del
resultado.
•aderada, hasta hace poco tiempo, como algo desprovisto de todo valor; pero, gracias pero ante la amena~a de la desaparición No pretendemos nada que no
.
.
,
.
al reciente descubrimiento de un sabio de esos grandes criaderos, se produjo un
aulmico, el profesor Muntr., quien ha en- pánico en el mundo, el cual solo es com· haya sido ámphamente JUStificontrado la manera de extraer nitratos de parable co_n la alegria que ha causado el cado por la experiencia. Al rela turba, ésta se ha conve1tido en un ma- descubrimiento del profesor Muntz.
comendarl a á 1os enf ermos no
1
nantial de riquezas Incalculable, ~obre to•
.
tenemos
más que haoer referendo si tenemos en cuenta que se e~táu ago•**
tando los criaderos de nitrato en Chile,
cia
á
sus
mériLos. Se han obHablando con él acerca de esta cuestii n
los más vac;tos que se conocen en el
se
expresó
como
sigue:
tenido
grandes
curaciones y de
mundo.
-''Es verdad, hay una "cuestión de los seguro que se obtendrán muchas
El importante descubrimiento ha sido nitratos"
y
el
problema
se
presenta
con
explicado por su mismo descubrlior en cierto cerácter de agudez. El año de 1890 más. No hay y podemos a~eguuna entrevista con periodistas franceses. se pagaban diez y ocho francos por los cie11
rarlo honradamente, ningun okilos de nitratvs, y ahora valen veinticin4 *•
co y aun veintiocho. Esto quiere decir quP tro medicamento, que pueda em'"El número de comedores de pan. deda los nitratos se están agotando y que s~ plear~e con mayor fé y confianhace poco el célebre qulmico inglés Sir fin no está, quizás, muy remoto."
-'·He aqul porqué,señorprofesor, vue~- za. Alimenta y sostiene las .fuerWilliam Crookes. era de tre~cientos setenta millones en 1870. En 1895 era ya de tro procedimiento para extraer nitratos d zas del enfermo durante esos pequinientos diez y siete millones, y desde la turba está llamando tan justamente l. riodos en que falta el apetito
entonces sigue aumentando en la misma atención: ¿quisiera usted decirnos en qu,
y los alimentos no pueden diconsiste?"
proporción.
gerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de }¡¡,

W

Setenta años atrás los médicos
usaron por primera vez el Pectoral
de Cereza del Dr. Ayer, y desde
entonces ha sido el remedio tipo
para la tos en todo el mundo. Millares de familias en Europa, Asia,
Africa y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta medicina para poder usarla en cualquier
caso imprevisto de urgencia. El

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer
domina los esfuerzos espasmódicos
del toser, alivia la congestión de la
garganta, calma la inflamación de
los tubos bronquiales é impide que
la afección interese los pulmones.
lfay muchos substitutos é imi•
taciones. Cerciórese de que sr.
obtiene el Pectoral de Cereza
"del DR. /\ VER." (No contiene

alcohol ni veneno)
C111/,r fr"sro n.&lt;IP»fa la fórmula en z,,
1·or,llrttr,. 1'1·,·f¡u11t,. ,,Mnt a su. ,nP(liNJ
fo ,¡uP opinu &lt;1'-1 J•ecturnl tle Cm•ez&lt;t ,kl
/J1•. Ayer,

Prepnrado por el DR. J. C. AYER y CIA.,
LowE'll, Maas.• E. U. de A,
1

Embellece en

1

Una Noche
Yo misma me quité las arrugas en tres
noches con un remedio casero descubierto
por mi, después de haberme cansado de
consultar médicos esiiecialistas, usar
cold
creams y someterme •a. so ¡&gt;a," f acia
· 1es
.
sm el m:nor resultado.
.
La senora A. Sáncbez, me escribe:
'' Es el único remedio eu el mundo que
r¡,almente extirpa las arrugas y el único
digno de recomendarse.''
'
La señorita E. L Vazquez d'ce·
''M
1
.

·

_

, •

.•

.~

hace parecer ve)nt! anos m~s J?ven.
Co~ gusto enviare detalles. a qu_1rn me
los pida, absolutamente gratis. Mi señas
son: fü•len Sanborn, Dept. 2204, Cleveland, Ohio, E. U. de A.
Antes i!e facilitar informes con res·
pecto á mi procedimiento, se me ha de
prometer absoluto secreto para protej~r
mis intereses. No se hará el menor caso
á quiene~ busquen satisfa.cPT una mera
curiosidad.

l:.xplolac:1ó11 ele una ~ul,trera en Chile.

"Ya hoy no se llega á producir montai'las de trigo mas que decuplicando el pojer de producción de la tierra por medio
de los nitrato~ Pero ¿qué se hará dentro
de cincuenta años, cuando se hayan agot~do las grandes salit;eras de Chile? Lleg irá el hambre, á menos que la ciencia
11aya encontrado, de aqul para entonces, la
manera d~ produc1f, nitratos artiticiales en
gran
cantidad
Pues
bien, la....
ciencia ha hecho ese des1cubrimiento, y hay que confesar quepo
cos tienen tanta importancia desde mu(hos
puntos de vista.
Las plantas tienen necesidad de los ni• rat'l°'! lo• _que se hallan abundantemente en
la tierra, SU!-o ralees los extraen de donde
to, encuentran; pero llfga un momento en
q 1e ~e agttao, y entoncts hay que devolver á la tierra to que ha perdid~; para es-

-"El procedimlentoqueyo,°en colaboración con M. Laine, he encontrado para la
fabricación de los nitratos, no es más que
una imitación de la Naturaleza. La mayor
parte de los nitratos que existen en la tie·
rra son obra de microbios.
"SI: loi. nitratos de que viven las plan·
tas son fabricados por los microbios de
cierta clase que pululan en las capas su·
perficia1es de la tierra. Estos microbios
qulmicos s~ben atacar, trabajar, fermen·
tar toda clase de detritus y desechos, tales como hojas secas y substancias orgánicas que se depositan sobre el suelo.
'·Lo 11ue es verdaderamente notable, es
que estos microbios, en sus tareas, han
simplificado el trabajo dividiéndolo. Cuando una cuadrilla, por decirlo ac;I, de estos
microbios quimicos ha convertido gran
parte de estos desechos en sales amonia-

"Preparación de Wampole" y
nin ella ninguna es legítima. Es
tan sabt·o.;.1, como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apetito, ayuda á la
dige3ti.'.m, y vuelve ..í. los placeres
y tareas del mundo á muchos
· perdido ya toda esquo l1abian
p-3ranza. "El Profesor Adrian
de Uaray, dice; C.:&gt;n buen éxito
1c U3ado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la neurastenia
y en otras enfermedades que deJ·an al or!?:anismo débil y la san~
gro empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
en peso." En todas las Boticas

¡

ESPECIFICOS VETERINARIO&amp;
DEL DP..HUMPHRF.YS

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PARA CURAR, Á

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CURA

A.A. FIEBRES, Congestiones, Inflama•
cioncs.

B.3 . .AFECCIONES DE LOS TEN-

DONES Y JJLUSCULOS, espar•

e.e.

avanes reumatismo.

ENFEIWEDA.DES DE LAS
GLANDULA.S.
D.D, ENFERMEDADES ORIGINADAS POR LOS VERMES.
E,E. .AFECCIONES DE LAS YIAS
.RESPIR.A'l.'QRIA.S.
COLICOS, dolores de vientre diar,

"°.F.

rea, disentería.
1 -....C, HEllIORRA.GIAS O FLUJOS

DE SANGRE, y evita el aborto.

H.H. ENFERMEDADES -DE LA.
1,1.

J.K.

OIUNA. y de los lUNONES.
ENFE:JHIEDA.DES DE U
1'IEL, sarna roña.
ENFERMEDADES ORIGINAD.AS por indigestiones.

UNG1IBNTO VETERINARIO PARA OASOOS
PARA USO EXTERNO.
cl~eri°!'i~ef~':;-:¡;1nc1pales boticas y guarni•
El Manual del Dr. Humphreyg ('196 páginas),
oobre las enfermedades de los animo les y moda
de curarlas, se da gratis, pldese á su boticario,

HIJMPHREYS' MEDICINE CO,,
Extracción de turba en los yacimientos.

t:or, William ~ Anu Sts,.

NEW YORK.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L LINDO LUSTUADO
Registrado como articulo c1 e sc~unda c lase, en 3 de Noviembre ele 1894.-Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 15 de Noviembre de 1908

S. M. Eduardo VII, Rey de Inglaterra,
CUYO CUMPLEAÑOS CELEBRO LA COLONIA BRITANICA
EL LUNES ULTIMO.

,

Número 20

�EL MUNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Al taro número 9. México. D. F. Ao..rtado oosta.l 2.570. -TP]éfl)ao~: Erlc,,s,,a, 1476.
Oomoa.ilfa Tel~tónlca, ~71.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓK:

En la Ciudad .............................. $ 1.25

F.o lOll F.~tados........... . . .. . .. .. . . .. .. .. . .. .

En el Extranjero....... .. .. .. . .. .. . .. .. ..

1.50
2.00

NÚMEROS SUELTOS:

Rn la Ca¡¡ltlLI. ........................... $0.3.'i cs.
En los &amp;!tac.los.. . .. . ... .. . : .. . . .. .. .. .. ¡¡¡.r,o cs.

VICTORIANO SARDOU
A muerte de Sardou deja
un gran rncío en la literatura dramática de Francia
y aun del mundo entero.
Por la fecundidad, por la
.
. intensidad, por el brillo .Y
por el éxito, Victoriano Sardou ha sido uno
de los primeros y de los más arandes en la
última mitad del siglo pasado~
Para apoderarse del público, pam deslumbrarlo, conmoYerlo .v subyugarlo, nadie como Sardou, .r pocos como él para divertirlo, entretenerlo, juguetear con él _y
hacerlo reir.
·
En su lira vibraban todas las cuerdas, desde la del alto drama hasta In del s1tinete; su
diálogo chispeante siempre fué rápido, fácil; su estilo, amplio ;v flrxiblc, se acomodaba á todos los géneros y á tod,1s las circunstancias ,v nada es comparable á su ingenio
para anudar y desenlazar la intriga, ¡mra
hacer surgir las peripecias y, sobre todo, para crear situaciones pungitivas ó escenas
dramáticas ó cómicas, ¡xttéticas ó 1·idículas.
Tanto talento y tanto éxito debían desencadenar contra él todas las iras de la crítica. Mientras el público todo lo toleraba
en Sardou y todo lo aclamaba, la crítica no
tuvo jamás la menor indulgencia para él.
Datos fundamentales, desenvolvimiento y
descripción de tipos y de caracteres intriga, peripecias ;v desenlace, estilo .,~ hasta
1nise en 11cene, todo le fué vituperado reprobado, anatematizado; y en tanto ei público llenaba el teatro con su muchedumbre
y con sus aplausos, Ja crítica entonaba
el de profu11dis y gimoteaba el delenda
est Oartago del arte dramático.
El alfanje que se esgrimió contra él fué
la acusactón persistente, monótona y testaruda de falsedad de todas sus creaciones.
Sus personajes eran meros fantoches· sus
il!trigas, burdas y mentirosas; sus situ~ciones, forzadas é inverosímiles; sus desenlaces, fantásticos é inaceptables. Nada dirra0
mos de su psicología, de su historia y de su
moral: la crítica encontraba todo ello monstruoso, cuando no ridículo ó e5candaloso.
Al ver la luz estas líneas puede aHrmarse que en la prensa mundial, como hoy se
dice, los críticos, sin dejar de enaltecér tí
Sardou, porque siempre se eualtece á los
muertos, concluirá sus ditirambos con esta
lamentación:
!Lástima grande
Q,ue no sea verdad tanta belleza!
Si fuéramos poetas ó dramaturgos, apeteceríamos que el único reproche á nuestras
producciones fuera el de no ser verdaderas.
No hay cargo más grande, si es fundado
para las obras de la ciencia ó de la filosofía;

no lo hay m:ts anoc1ino p:u-.L l.ts cr~:ic1ones
del arte.
Vituperar rí un artista la falsechd dC' sus
obras, es sólo aceptable parn quienes pro fosan, como los realistas modernos, que sólo
hay arte dentro de lo verdadero, ó que l:t
verdad, como muchos lo piensan, es la única belleza positiva.
Nada ha.y, sin embargo, menos admisible
que semejante axioma.
Si sólo dentro de la verdad existe el arte,
y si sólo por su verdad se justifica y se
a(Juilata, entonces el arte sitie sobrando.
Vi,·imos dentro de la realiditd; clhi nos
envuelve .v compenetra; doquiern que rnl\'emos la vista, cosas, seres, sucesos nos
muestran lo real en todos sus aspectos. La
vida misma, dentro de la hipótesis renlistn,
sería arte; y el a1-tc, imitación .Y aclulte1·ación de lo real, no tendrfa razón de ser.
¿A qué la pintura.)' la escultura si tenemos la natumleza1 ¿A qué la poesfa si tenemos el pensamiento y hi sensación 1 l A
qué el drama si tenemos la, sociedad?
Los poetas cantan el amor; pero nosotros
lo sentimos, y este realismo es mejor que
aquel li1·ismo. Huelgan las no,·elas ahí donde, como en el hombre .V en la sociedad
reales, hay pasioni&gt;s, intrigas, peripecias .Y
desenlaces. C.tda vida es un drama, :v con
vivir .v ver vivir nos habremos ahorrado el
ir al teatro y los gastos de librerfa.
El Rama.nrna hace combati1· á los monstruos; la Iliada á los dioses y á los héroes·
Lafontaine les da lrnbla :í los animales .Y le~
atribu,yc acciones absurdas; no se necesita
de Arpagon para contemplar las bajezas de
la a,·aricia, ni de Falstaff pa,ra conocer las
ridiculeces y las ignominias de la concnpiscencia: la vida ofrece esto último en abundancia .Y con un realismo insuperable; lo
primC'ro, la vida y la realidad lo nieg,rn
obstinacl:1mente, .Y sin emb:u·go, el !fama.vana, la Iliada, son grnnrles ~, bellos poemas, así como Lafontaine, Moliére y Shakespcarc grandes poetas.
iQué prneba todo er,to? Que el arte .Y
la \'erda&lt;l no son ni pueden ser la misma,
cosa: que el arte puede explotar lo Yerdad&lt;:'ro: pero que no le está vedado lo fab;o
ni siquiem lo absurdo.
Acusar d,~ falseclad ií un poeta, :í un dramaturgo 6 :í un artista en ganeral, no t'S,
por t&gt;Í misma, acusación de mucha trascemlcncia, y es hasta glorioso en ocasiones
ser objeto de los mismos cargos que se fo1·mulan contra Víctor Rugo, contra Calderón ó contra Ra,cine.
Lo que ha.v que pedir al arte no es tanto
la verdad cuanto la harmonía, que es su lógica, ni la precisión, sino hi fuerza, y que
8ardou fué lógico aun dentro de lo irreal
.Y que ha siJo poderoso, son cosas inne~
gables.
La crítica, ante el gran desaparecido acabará, por desarmar, y ht hom do la ju;ticia
sonará para él más allá de la tumb¡, como
resonó para su gloria, en vida, la trompeta
de la fama.
Mas de lejos, con mayor serenidad y menor ofuscación, se le reputará dianó sucesor
de los m:is graneles dramaturais ~· sobre
todo de los más ingeniosos .r fec'u~dos comedió~rafos del pasado siglo .Y de . la vieja
Francia; y cuando ya la crítica ni se acuP-rde de sus farnritos de hoy, todavía los teatros ofrecerán al público los encantos y las
emociones de la Familia Benoiton, de Rabagas, de Thermidor, de Di vorSlons y de
Madame Saos Géne.

635

tt MUNDO !LUSTltAbO

Crónica Científica
LOS ULTIMOS DESCUBRIMIENTOS

NO de los informes presentados últi mamente á la Academia de Ciencias
de París, que llamó justamente la
atención de los académicos, fué presenta_d o por el doctor Delbert y se
relaciona con las operaciones llevadas á cabo por el Sr. A. Carrel, preceptor de Lyón, por medio de las
cuales ha 111serto miembros ajenos en cuerpos de
perros.
Una de las operaciones más notables fué la nefrectomia doblei_ejecutada en u11 perro¡ después
de la vados los nnones en una solución conveniente. el cirujano colocó uno de ellos en su lugar suforando las arterias, el canal renal y los nrét¡ros.
Una hora después de terminada la operación se
restableció la circulación de la san~re, y el perro,
salvado de esta manera, pudo vivir perfectamente
con un solo riñón.
Otra operación, que es concluyente, fué ejecutada en un &lt;fox-terrier&gt;. Se le tuvo que amputar una
pata y se le insertó un miembro semejante de un
perro de la misma talla; se suturaron las arterias
l?s músculos, los nervios y la piel y se le sorne~
tJó á la inmovilización con un aparato de yeso,
después de lo cual, y transcurrido ef tiempo necesario, la inserción fué perfecta.
Est_a s operaci?nes hacen afirmar qite la inserción
de miembros aJenos será una de las más brillantes operaciones de la cirugía del porvenir. Para
resol ver, de una manera práctica y definitiva este
problema, sólo falta encontrar un modo de' conservar -~l injerto. S~ su¡(iere, á esterespecto, la conservac1on de los miembros en hielo para que estén listos para usarse en cualquier momento.
También, en este sentido, ha hecho grandes pro¡!resos M. Carrel, pues ha logrado insertar fracciooes de arteria que han estado, durante ocho días,
f~~ra del _organismo, conservadas en una soluc1on especial.

•••
El _p:i._p~l de trapos ya no es más qne un recuerdo h1stonco: hace muchos años que fuésubstituido por el de pulpa de madera, y apenas si una
qtte, otra vez se fabrican papeles especiales de lino o de seda. Pero el papel está despoblando los
bosqu~s, y si. sigue como hasta ahora, pronto se
ª&amp;?taran los arboles y no habrá de donde sacar
mas papel.
Ante esl~ amenaza, se ha tenido que buscar otra
materia pnma: 110 es nuevo el problema; se ha
tratado de resolverlo desde hace muchos años, sin
que se hu!:H~ra llegado á la solución sino hace
muy poco !tempo.
Los últimos ensayos se han hecho con el
ta_llo del algodonero que, hasta hace poco, 110 serv 1a P~:ª nada. A Texas, E stados Unidos, correspood,o la suerte de resol ver el problema. Después
de vanas experiencias infructuosas se logró obtener uua pulpa de magnífica calidad con el tallo
del a lgodonero.
P.:ro no es sólo eso, sino que ahora resulta que
la pulpa hallada es mucho mejor que la de cualquier olra madera de las usadas hasta ahora, y que
de ella se puede hacer un p:ipel tan resistente
c~mo el sacado de los mejores trapos. Los tallos
tienen un costo insignificante, como que hasta
ahora, ,110 habían servido para nada, y se hace un
favor a los plantadores,_ porque les evita el gasto
de recogerlos, que era bien pesado año con año.
La nueva utilización del tallo del algodonero
e~ u11 beneficio inapreciable cuando la planta ha
s1_do ata~ada por el gorgojo, pues en este caso es
bien sabido que se pierde la cosecha sin remedio
y ~omo el ta_llo se puede utilizar tanto con el gor~
go¡o como sm él, el beneficio es evidente.

** *
Ya que el papel está consumiendo1 á gran pris•
los pocos árboles que quedan en el mundo jusi~
es que substituya á la madera en algunos de sus
usos, y hay que advertir que la substitución se
está haciendo á gran prisa.
Después de haber usado papel para ruedas de
carros y para toneles, se le acaba de usar para hacer botes y navegar sobre ellos por regiones tan
escabrosas como las que recorre la corriente del
río Potomac en los Estados Unidos.
La invención se debe á un periodista que, no
hallando que hacer con los ejemplares no vendidos de su periódico, ideó hacer con ellos una barca capaz de navegar por ríos y por ruares como
cualquier yate ó bote de madera. El resu1t'ado obtenido por el constructor fué espléndido, y el
bote del nuevo material marchó como si hubiera
e~tado sacado del árbol más corpulento.

LL,·ga,I., de l.i ¡w1111era lncomo/ora de GuaJalaja,a á Colima -Una curva entre
Colima y Manzanillo.-Túnel cerca de la eslaci6n ''Madrid" entre
Colima y Manzanillo.
(F"ots. de José J. Ramos.)

El Ferrocarril de Colima á Manzanillo
Cerrado nuestro número anterior y después de insertas en él las fotografías que publi·
camos de la vía y de los trabajos del ferrocarril de Colima á Manzanillo, recibimos más fo.
tografías de esa misma línea¡ como la región fotografiada es una de las más pintorescas y hermosas de nuestro país, y la línea de que se trata es una de las má~ importantes que se han
construído en la República, publicamos las fotografías recibidas, en plana '.especial, y en vista de la belleza de ellas esperamos que sean del agr:,do de nuestros lectores.
Es probable que sigamos recibiendo de nuestros agentes y corresponsales otras vistas de
la región, y siempre que las estimemos dignas de ello, les daremos publicidad, pues el asunto nos parece merecerlo,

!ROMAN'lrilCA

Y

-

A VÉSPERO derrama su luz diamantina. Ha
un rato que comenzó la lucha entre los dos
irreconciliables enemigos. La tarde, airada,
pretende anular las fuerzas de su contrincante, la noche, con el soplo de sus brisas y con
el susurro de sus hojas. ¡Pobre! ¿No ves que agonizas? ¿No comprendes que las sombras implacables se acercan y que quedaráq, en breve, sumergida en ellas, como pétalo flotante en el torbellino?
Oye; yo soy tu poeta. Yo, al igual que tus flores,
te amo ha mucho tiempo: soy tu aliada. Cuando la
noche te s11ccde, busco un rincón en que refugiar

Túnel de •'Ju/a" entre Colima y Manza111ll0.-RebllJe
los "Amiales" entre Colima y Man2anillo.

ud

ce, , v ~e

(F"ots. de José J. Ramos.)

conmigo mis tristezas, y creeme, aunque me oculte, no dejo de atisbar los movimientos de tu negra
rival¡ si en algo te soy infiel, perdona, es una rival tan bella!
Yo sé ;ue tú, ya vencida, llegas á calmarte, saboreando de antemano el triunfo que sobre ella
obtendrás en el mañana. A quien no amo porque
tú odias, es al momento del combate, es al crepúsculo.
¡Ah! si supieras cuántas cosas sé de él. Un día
en que reinabas con todo tu esplendor me propuse esperar su llegada: quería ver el desarrollo de
aquella periódica contienda y iqué de ardides tramó para vencerte! Tú, tan fragante y débil, tenías
que doblegarte ásus artimañas de conquistador experto. Mandó brisas más frescas que las tuyas y
más perfumadas ..... . ultrajó todas las flores que

alentaste durante el día, les arrebató sus perfumes, hacieudo á muchas doblar sus cabecitas para
siempre .... hizo cantará tus pájaros; pero sus
tri nos parecían tristes despedidas.
En el cementerio vecino los sauces hablaron, y
al abrigo de sus sombras, contaron al crepúsculo
historias fabulosas ... .
Cerca de las ruinas que allá en el campo yermo levantan sus picachos derruidos, lo vi más
triste y me pareció que cantaba endechas conmovedoras á cosas muertas y lóbregas.
Allí terminó la lucha: fuiste vencida¡ tu sol
rojo de bochorno, acabó de ocultar su disco aUJ
eu el ocaso . . ... .
B E ATRIZ DE PoRTINARI,

tlf

�63(i

EL MUNUO ILUSTRA no

637

EL MUNDO ILUSTRADO

LA TEMPORADA DE BASE-BALL

«Tlalpam&gt;.-Al bat,

Temas del concurso de a, te decorat,w,:
El Molino del Rey.
Alrededores de Chap11ltepec.

Hace aproximadamente nueve años que un grupo esforzado de jóvenes afi.
ciouados al «sport&gt; idearon establecer una temporada de juegos de pelota al
aire libre ( base-ball) y, para ello, organizaron &lt;teams» y en un terreno inmediato á la calzada de la Reforma armaron su campamento para disputarse el
triunfo domingo á domingo. La idea fué ganando terreno y no tardó en establecerse un campeonato, que llegó á despertar entusiasmo entre los afectos al
saludable ejercicio deportivo. En 1905 el entusiasmo llegó á su más alto grado¡ los principales periódicos trataron de dar gran impulso al desarrollo del
«sport&gt; eu México, medida salvadora para nuestra raza; se levantó un parque
en la Reforma; «El Imparcial&gt; ofreció una hermosa copa de plata como trofeo para el vencedor, y ese invierno el campeonato de pelota hizo época eu
los auales de México, pues se jugaron partidos mejores que en muchas ciudades americanas.
Este año, la temporada se ha inaugurado y la inauguración ha pasado
inadvertida para la prensa diaria. El viejo parque ya no existe: ha sido convertido en centro de recreo de un colegio particular que lo usa poco, y donde-lo ha hecho saber un diario-se trata de dar novilladas. El noble y viril
deporte ha ido á refugiarse nuevamente al abrigo de la colonia de habla inglesa, al «Country Club&gt;, donde le han seguido fielmente los esforzados adeptos
mexicanos que aman la cultura del cuerpo tanto como la del espíritu.
Cuatro son los «teams&gt; que ahora se disputan el campeonato: el «Country
Club&gt;, el «Granger&gt;, el &lt;Tlalpam&gt; y el «México&gt;. Los dos primeros están cas i
totalmeute formados de americanos, con algunos mexicanos, entre quienes sobresale el joven Echegaray, mientras que los dos últimos clubs están formados principalmente de mexicanos.
En los juegos inaugurales, que resultaron interesantes y fueron presenciados por una concurrencia numerosa, resultaron vencedores los dos «teams&gt;
americanos. No será difícil que la proposición se invierta, porque repetidas
veces los mexicanos han obtenido notables triunfos.
Nuestro fotógrafo pudo lograr muy interesantes instantáneas de los juegos de inauguración.

La novena &lt;.GrangertJ en el &lt;.Counlry CluiJ»

Concurso de Arte Decorativo
En los últimos días del mes de Septiembre próximo pasado se iniciaron
en la Escuela Nacional de Bellas Artes, varios concursos entre los alumno~
de las diferentes asignaciones del plantel,
Hubo concursos de pi~tura y de es~ultura y todos obtuvieron muy buenos resultados; pero rev1sheron mayor importancia el de paisaje y el de pintura decorativa, especial mente el segundo, que fué una verdadera revelación
La importancia del concurso de paisaje está en su resultado, tanto por el nú:
mero de cuadros presentados á él, como por la perfección de éstos.
Pero el que sin duda tiene una importancia capital, es el de pintura decorativa, pues dado el desdén con que se ve generalmente este ramo ent
nuestros artistas, se temía que su resultado fuera algo menos que mediano r;
suce~ió todo lo contrario, pues si no se presentaron cuadros que puedan
cons1der~rse ~o~o de maestros, sí hubo varios que indican, aparte de muy
b~enas d1spos1c1ones para el ramo, una gran dedicación y un estudio concienzudo.
Las ilustraciones que acompañan estas líneas muestran algunas de las
combinaciones de _ornamen~a~ión presentadas al concurso, las cuales, como se
ve, son muy artísticas y ong1nales, y es seguro que si se continúa cultivand
esta clase de pintura, se llegará á crear un arte decorativo propio de nosotro;
Los alumnos que se distinguieron más en esta clase, fueron Quintero d~
la Torre y Benjamín Co~ia. En la de paisaje los mejores cuadros fueron firmados por Saturnino Herran y Romano d e la Torre.
Publicamos también alguno de los cuadros de paisaje que más sobresalieron en el concurso,

Una tirada á primera base.

Míckel, en prim era base, esperando la p elota.

�EL MUNDO ILUSTRADO

638

639

EL MUNDO ILUSTRADO

VENEZUELA Y SU PRESIDENTE
Una vez más están llamando la atención del mundo entero D. Cipriano
Castro, Presidente de la República de Venezuela, y el país que él gobierna.
Pocas personalidades han sido tan discutidas en los últimos tiempos como la
del señor Castro¡ mientras que muchos le consideran como un gobernante modelo y gran vigilante de los intereses de su país, y en éste se le da oficialmente el nombre de restaurador y libertador, otros dicen que es el tirano más
arbitrario y déspota que se conoce, y que, con sus caprichos, está arruinando
á la nación cuyos destinos se le han encomendado.
Todos, ó casi todos, están de acuerdo en que es un tirano¡ lo que se discute es si su tiranía es de las que benefician á los pueblosó de las que le hacen mal. En vista de algunos de sus actos, aun se ha llegado á dudar acerca
del equilibrio de sus facultades mentales.
Todavía no se olvidan las grandes discusiones á que dió origen el bombardeo de puertos venezolanos por buques holandeses, franceses y alemanes,
hace unos cinco años, bombardeo motivado por la negativa del Presidente
Castro á pagar ciertas deudas de la nación. La acción coaligada de los gobiernos y la neutralidad de los Estados Unidos, cuyo apoyo había solicitado Venezuela, dieron por resultado que Castro reconociera las deudas y arreglara
su pago, el que se fué verificando lentamente y en paz hasta que llegó su
turno á los Estados Unidos.
Tenía esta nación varias reclamaciones pendientes contra el gobierno venezolano por actos de éste en contra de compañías y ciudadanos de la Unión
americana, y el Presidente Castro se negó, de plano, á que se hiciera el pago
correspondiente. El gobierno de los Estados Unidos, en obvio de mayores
dificultades, se vió en la necesidad de desistir en sus reclamaciones y las
compañías norteamericanas se quedaron sin indemnización por los daños sufridos en sus intereses.
Parece que el éxito de esta maniobra alentó
al Presidente Castro, y, á renglón seguido, empezó á dictar leyes en contra de todas las compañías extranjeras que existían en el país. La
única comunicación de Venezuela con los demás países de la tierra era el cable de la compañía francesa, el cual quedó cortado desde el
bombardeo de los puertos, y desde entonces,
para comunicarse con sus semejantes los venezolanos, ha necesitado recurrir á la estación
de Willemstadt, en la isla de Curazao.
Es esta una posesión holandesa colocada
frente á las costas de Venezuela y á una distancia relativamente corta de ellas¡ por esta
razón el gobierno de Holanda es el que, con
más frecuencia, se halla sometido á los desastrosos resultados de las disposiciones del Presidente Castro.
El acontecimiento, que una vez más concentra en el señor Castro y en su país las miradas
de todo el mundo, es la expedición de un decreto del 14 de Mayo del presente año en el que
declaraba el jefe de la nación que quedaba prohibido el trasborde de-~mercancías destinadas
á puertos venezolanos en aguas de Curazao.
Esta disposición no podía convenir, de ninguna manera, á Holanda, y protestó en contra
de ella, protesta dela que el General Castro hizo tanto caso como el que acostumbra hacer de

Los excursionistas llegando á la Hacienda,

Los ¡ó,.enes que lomaron parte en la novillada.

A orillas del lago.

EXCURSION CAMPESTRE
~os jóvenes ~ue forman el &lt;Junior Club&gt; efectuaron el domingo una excursión á la Hacienda de San Juan de Dios, propiedad del Sr. D. Alejandro
d~ la Ar~na, con el ~n de festejar el día de días del Sr. Pbro. D. Carlos Heredia, Presidente de dich_o Club. Hubo en la Hacienda una novillada, en que tomaron parte algunos miembros de la citada agrupación.
La fiesta resultó ag~dabilísima y, durante ella, se tomaron fotografías, algunas _de las cuales publicamos en esta página, y que nos fueron galantemente cedidas por el Sr. Pbro. Heredia.

La Victoria: vista de la parte Sur.- La Universidad de Caracas.

*

GRAN INCENDIO EN EL ORO

Catedral de Caracas.

todas las protestas que proceden de gobiernos extranjeros. Ante la inacción de Venezuela sobre
el particular, y considerando que de seguir las cosas así el gobierno no había de hacer nada para
modificar la situación, le urgió para que revocara el citado decreto, indicación ante la cual el
Presidente Castro conservó su silencio despreciativo.
· --:=Holanda envió finalmente _un ultimátum, en el que especificaba que si para el primero de
Noviembre próximo pasado no estaba revocado el decreto eu cuestión, bombardearía los puertos
venezolanos, Ante este ultimátum el Presidente Castro permaneció tan impasible como antes y
dejó pasar el primero del presente mes sin haber revocado el repetido decreto.
Holanda no ha bombardeado todavía los puertos de la costa de Venezuela; pero hace preparativos militares en las aguas de Curazao. Ahora ¿valdrá la pena que Holanda tome la ofensiva
contra los puertos venezolanos? ¿los resultados que obtenga justificarán los gastos de las hostilidades? Creemos que estas cuestiones son las que han retardado la actividad hostil de Holanda.
~JCon la expedición del ultimátum se han revocado todos los tratados celebrados entre Venezuela y Holanda, y, entre ellos, uno firmado el 20 de Agosto de 1894, por el cual se comprometía
Venezuela á cancelar todas sus reclamaciones pendientes con Holanda, y ésta, por su parte, á evitar por todos los medios que estuvieran á su alcance la propagación de revoluciones en territorio venezolano. Desde la fecha del ultimátum se abolió el impuesto sobre armas en el puerto de
Willemstadt, Curazao, y se declaró que Holanda no se preocupará, en lo de adelante, por los
movimientos revolucionarios que haya en Venezuela.
Tal es el estado de cosas á que ha llegado la cuestión, y en todas partes se espera, con ansiedad, el resultado de todo esto.

La ~rósp~ra_ población de El Oro acaba de ser teatro de una catástrofe.
El domingo ulhmo se declaró un terrible incendio que destruyó totalmente
tres manzanas de las calles de 8 de Mayo, Luz del Día y El Desierto. Dícese
que el, r:uego no ~estruy~ las calles adyacentes, gracias á los esfuerzos del Jefe Pohhco, Sr. Lic. Rami~ez, Y. de los_ gerentes de las negociaciones mineras,
(ue,. ~yodados por e_l vecindario, pudieron ai&amp;lar el foco del incendio. Muchas
amihas quedaron sin albergue, y las pérdidas se calculan en doscientos mil
pesos.
1:,as fotografías relativas nos fueron remitidas por el Sr. N. Flores y ella
dan idea ~e los terribles efectos del fue¡(o.

Ahora daremos á nuestros· lectores datos acerca del país que probablemente será teatro del
conflicto armado que parece más cercano.
Venezuela se halla situada en la parte norte de la América del Sur, en la región comprend
1
dida entre el Ecuador y el Trópico de Cáncer. Su superficie, incluyendo las islas que se hallan
bajo su jurisdicción territorial, es de un millón quinientos mil kilómetros cuadrados, y su poblaHotel Klindt en Caracas.
ción, formada en su mayoría por la raza blanca, es alrededor de tres millones de habitantes.
De acuerdo con su configuración física, se divide el país en tres zonas que se llaman: de
las montañas, de los llanos y de los bosques¡ en estas dos últimas es donde Venezuela tiene sus grandes riquezas: el ganado y las maderas preciosas.
Además de la parte que puede llamarse propiamente Venezuela, hay una gran región conocida con el nombre de Guayana venezolana, famosa por sus enormes riquezas en minas de oro.
La capital de Venezuela se llama Caracas, ciudad famosa por la suavidad de su clima, la belleza de sus mujeres y la amabilidad de sus hombres. Es una
ciudad de cerca de cien mil habitantes. Nuestras ilustraciones reproducen algunos edificios de Caracas y parte de la ciudad de la Victoria.

El incendio en El Oro.-Sitío en que estuvieron las casas destruidas.

Los escombro.; humeantes.

�640

EL MUNDO ILUSTRADO

El Desmembramiento de Turquía

641

EL IIIUNDO ILUSTRADO

tó el territorio de Montenegro y confió á Austria la pacificación de BosniaHerzegovina y de Novi Bazar. Grecia recibió tres años más tarde, en premio de
haberse mantenido en actitud expectante en el conflicto anterior, un aumento en su territorio, en Tesalia y ei Epiro. En 1885, despues de la revolución de Filipópolis, la Rumelia oriental se unió á Bulgaria y los confines del
imperio turco se redujeron á lo que muestra el último de los mapitas más pequeños.
La guerra grecoturca de 1897 tuvo por efecto que las potencias reconocieran la autonomía administrativa; pero no la independencia de Cr.:ta. Por
último, los acontecimientos recientes, que aún tienen conmovida á Europa,
disminuyen muy considerablemente los dominios otomanos en ese continente é introducen cambios muy importantes en el mapa, puesto que Bulgaria se
hace independiente, lo mismo que Creta¡ Rumelia oriental se anexa á Bulgaria, y Bosnia y Herzegovina quedan definitivamente anexadas á Austria.
En caso de que estos hechos sean sancionados por las potencias, el mapa de los Balkanes quedará como lo muestra la carta más grande. El dominio turco no se ejercerá ya sino en Tracia turca y Albania musulmana, fieles,
á pesar de: todos los trastornos, á Constantinopla y Macedonia, en donde
siete pueblos distintos: griego, búlgaro, servio, turco, rumano, albanés y judío,
coexisten sin la menor simpatía ni unión. Turquía quedará limitada á los últimos confines de Europa, y habrá avanzado una etapa más en su agonía de
más de un siglo.

NUPCIAL
El lunes 9 de los corrientes vistió el templo de Santa Brígida sus
mejores galas para recibir á la selecta concurrencia que asistió á la ceremonia religiC\sa del matrimonio de la señorita Amalia Monteverde con el señor
Don Joaquín López Negrete.

Matrimonio L6pez Negreie-Monteverde.
saliendo del templo.

Los desposados

Proclamaci6n de /a~Independencia de Bulgaria.
La serie de pequeños mapas que publicamos en
esta página muestran, gráfica y claramente, las dis·
minuciones sucesivas que, durante los últimos
cien años, ha sufrido el territorio dominado por
los turcos, por los grandes invasores que, siglos
antes, fundaran uno de los más poderosos imperios de la tierra. Estas disminuciones se refieren
exclusivamente á la parte europea del imperio,
pues, por lo que respecta á la parte asiática, los
cambios en los límites del imperio otomano han
sido menos frecuentes y, sobre todo, mucho menos importantes. Ya desde antes de 1812, en que
se firmó el tratado de Bucarest, el imperio otomano había comenzado su retirada de Europa. Desde su última conquista, la ocupación de Candia
en 1669, los turcos habían perdido Hungría, Transilvania y una parte de su autoridad sobre los
principados moldovalacos. Le quedaba, no obstante, una gran extensión territorial, como puede
verse en el primer mapa de la parte superior.
En el segundo mapa, que corresponde á los re·

sultados del tratado de Bucarest, firmado después
de la campaña feliz de Rusia, se ve el imperlo
otomano reducido por la pérdida de toda Besarabia. Desde esa época, además del peligro exterior en que se halla el imperio, por el debilitamiento de sus fronteras, empieza á presentarse el
peligro interior, por el despertar de los pueblos
cristianos que, durante siglos, habían estado bajo
su dominio¡ despertar que informa, por sí sola, la
historia contemporánea de la península de los
Balkanes y de la cuestión de Oriente.
La tercera carta muestra la situación creada para Turquía por el tratado de Andrinópolis, que
puso fin á la insurrección griega y que fué completado por los protocolos de Londres. Por ese
tratado, Grecia se hizo independiente y Rusia adquirió el protectorado, de hecho, sobre los principados moldovalacos (Rumanía), que no quedaron unidos á Turquía sino por el vasallaje virtual. Los principados danubianos, libres del protectorado ruso por el tratado de 1856, y de la in-

gerencia política de Turquía desde 1858, se reunieron en 1861 en un solo Estado (Rumanía] autónomo, pero aún tributario del sultán.
Bosnia- Herzegovina y luego Bulgaria se sublevaron en 1875 y dieron lugar á la guerra rusoturca de 1877. A consecuencia de la toma de Plewna, Turquía tuvo que firmar el tratado de San Estéfano, y sus fronteras quedaron modificadas conforme se ve en el mapa de 1878. Por ese tratado
se fundó el principado de Bulgaria, que debía
extenderse desde el Danubio hasta el Archipiélago heleno y desde el mar Negro hasta las montañas de Pinde, y habría aislado Constantinopla del resto de la Turquía europea. Las potencias no quedaron conformes con esas cláusulas, que eran demasiado favorables á la influencia rusa, y el convenio se reformó por el tratado de
Berlín, que redujo á sus dos terceras partes al
principado búlgaro, hizo de la Rumelia oriental
una provincia turca autónoma, reconoció la independencia completa de Servia y Rumanía, aumen-

La co11c11rrcncia llegando al templo.

Sra. Gloria Lillo de Jenkins.

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Mapas de Turquía, en diversas épocas, desde principios del siglo XIX, hasta la Independencia de Bulgaria.

El adorno floral era particularmente bello: además de un tapiz de llores
blancas de las clases más exquisitas, había, de trecho en trecho, jarrones de
metal y de porcelana, sosteniendo plantas finas de rico follaje. En el altar
mayor, en el cual se celebró la ceremonia, y en los laterales inmediatos, se
habían colocado ramos de llores formando artístico conjunto.
A las once y media de la mañana los preludios de la marcha nupcial de
Lohengrin hicieron saber á los presentes que llegaba la contrayente, acompañada por sus señores padres, que fueron padrinos en la ceremonia, y luciendo el simbólico traje blanco, de corte princesa irreprochable, hecho de rica
piel de seda y adornado con no menos ricos encajes.
En el vestíbulo del templo, corno es costumbre, se efectuó la ceremonia que se llama de manos, la cual, como ya lo dijimos, fué apadrinada
por los señores padres de la desposada: Don Francisco Monteverde y Doña
Carmen E. de Monteverde. Terminada est:i parle de la ceremonia, los novios
se dirigieron al pie del altar mayor, en el cual se celebró la misa de velación,
acto que fué apadrinado por el señor Don Angel López Negrete y la señora
Doña Petra Salcido de López Negrete.
La ceremonia civil se efectuó por la tarde en la casa habitación de los
señores padres de la desposada¡ el acta matt-imonial fué firmada por el señor
Vicepresidente de la República, Don Ramón Corral¡ Lic. Esteban Fernández,
Gobernador del E stado de Durango¡ Don Arturo Branilf, Ingeniero Don Gabriel Ortiz, Don Antonio Monteverde, Lic. Jesús F. Uriarte, Don Javier Icaza
y Landa, Don Ricardo Otero, Don Angel López; Negrete y los padres de la
desposada.

Damas de honor de la desposada.

J/ 7

�EL l\IUNDO ILUSTRADO

643

EL ~mNDO ILUSTRADO

CASA HABITACIÓN DE MR. TAFT, EN CINCINNATI.

TAFf INTIMO
Sra,~María C. de Bacmeister, fundadora de la Asociación para socon·er á los niños pobres.

Srita. Concepción Granja, fundadora de la Aso·
ciación para auxiliar niños pobres.

Srita. Elena Zapata, Directora del jardín de niños «Pestalozzi&gt; y fundadora de la Asociación
para auxiliar niños pohres.

\

El Presidente electo de los Estados Unidos, Mr. William H. Taft, está descansando
de las fatigas de la campaña electoral en
una de sus quintas de campo, antes de entregarse á la turbulenta vida de primer magistrado de la gran Unión americana.
El importante personaje político es de un
carácter afable y cariñoso en su trato íntimo¡ gusta de los juegos al aire libre, en los
que es muy diestro, principalmente del
«golf&gt;, juego que siempre practica en sus
residencias campestres, y en el que siempre
derrota á sus contrarios.
Publicamos retratos de Mr. Taft en traje
de c:golf~, en una de sus quintas de verano
y las casas donde nació y donde vive actualmente.

*

La Futura Duquesa de los Abruzzos
Don Pedro de A/varado, minero millonario q11e vino
especialmente á conocer al Señor Presidente.

Ha quedado decidido el matrimonio del
Duque de los Abruzzos, miembro de la fa.
MR, TAFT EN SU QUINTA DE VERANO.

MR. TAFT JUGANDO

11

GOLF."

milia real italiana, con la señorita Katherine Elkins, hija de un senador de
los Estados Unidos.
La futura miembro de la familia real está educada conforme á los sanos
principios de las familias norteamericanas, y es gran aficionada á los deportes y á los ejercicios al aire libre¡ las fotografías adjuntas la representan en
traje de s_alón y saltando una cerca á caballo.

Ilmo. Sr. José M. Cáceres y Martfnez, Obispo de
Sri/a. Rosaura Zupata, fundadora de la Asocia•
Zamora, que acaba de ser nombrado arzol1ispo titular.
ción para auxiliar niños pobres.

SR. CANÓNIGO MIGUEL MU~OZ Y PAREDES,
·j·

el 6 riel acfzia l.

Ml SS KATHERINE ELKINS1 FUTURA DUQUESA DE LOS ABRUZZOS.

Banquete e,i el Club Inglés para celcbrari,?l cµm¡:,le9ñ 011 del_Rey Eduarao.

Banquete en el Club.-La mesa de honor.

MISS ELKINS ES UNA GRAi&lt;:ECUESTRE.

�645
EL l\IUNDO ILUSTRADO

644

EL MUNDO ILUSTRADO
bajo el ardoroso fuego de un sol primaveral, fuí
á verla. Recibióme en el corredor luminoso con
un abrazo, jcon un abrazo tan fuerte, que quería
decir tantas cosas! ... Me miró luego con sonrisa
alegre en los labios y triste en los ojos. Su mauo
blanca, su mano nerviosa, agarrábase á mi hombro
con desmayada expresión de regocijo.
-Primo, primo .... ¡Cuánto tiempo, Dios mío,
cuánto tiempo!. .. .
Y en tales palabras, y en su semblante, en el
que á duras penas podía reprimir angustiada mueca, advertí el dolor contenido, pero latente. ¡Oh,
cuán distinta la María Rosario de hoy á la de en-

tonces!

E las mozas de mi pueblo, pocas ó ninguna tan feliz como
mi prima María Rosario.
Todavía me acuerdo, en los instantes de vagarosa nostalgia
• en que parece adonnirme una
:' racha de la mansa brisa del
lugarejo, de aquella chicuela
grácil, menudita, de rizosos
cabellos castaños que sobre lo sonrosado del cutis, cuando se esparcían tenían visos de oro· de
la~ios frescos y ~uaves ·y'de ojos casi glaucos, ~ue
chispeaban sonriendo al par que los labios.
. Porque es de advertir que María Rosario era
hnda, c_on _la belleza un tanto infantil y sosa de
la provmc1ana¡ pero con la misma sana frescura
con igual desbordamiento de vida que las mucha:
chas que, desde su tierna infancia, han sido extrañas á los ,refinamientos del tocador, y respirado l~s sa,lu~1feros aires de las vegas, y tenido por
medios umcos para realzar su encanto los fondos
azulados y purpúreos del cielo libre, los arrullos
de las arboledas por la tarde durante el paseo· y
en el interior, en el hogar, el embalsamado a:nbiente de los patios llenos de flores, en los cuales, sobre el aroma múltiple descuella el de los
naranjos aljofarados de az~har como promesa
nupcial.
'

D

Pero noto que me he corrido en el elogio de mi
primita. He dicho, si la memoria no me es infiel
al correr de la pluma, que era extraña á los refinamientos del tocador, y no es verdad. ¡Perra
manía esta de considerar á las señoritas del terruño poco menos que como rústicas aldeanas! No:
María Rosario sentía adoración amable por los
polvos de azurea, el cold-cream y la esencia d e
white-rose,muy en boga entonces. María Rosario reinaba en su alcoba, budoír también, como una princecita de novela moderna. ¡Como que era el ídolo
de sus padres, mis buenos tíos que paz hayan los
cuales mirábanse en las niñas de sus ojos ~hispeantes, que sonreían al par que los labios!
No puede bortárseme de la memoria el hermoso cuarto de mi prima María Rosario. ¿Ni cómo

iba á olvidarlo si allí la vi refr¡ si allí contemplé
extasiado su ir y venir de gorrióninquieto¡si allí,
en suma, deleitéme ante aquella su vida juvenil
Y suave, la única que convenía á su natural de
v!r~en nacida para gozar de la espuma frívola, esp1ntuosa de la común existencia y no de sus sedimentos amargos?
Era una habitación pequeña, más larga que ancha, luminosa, con enrejada ventana hacia la calle principal del pueblo, tan llena de sol al mediodía como obscura y lóbrega al entrar la noche.
En un rincón, discretamente oculto á ojeos curiosos, hallábase el tocador, con su cubierta de mármol,-de mármol, sí señor , que era el asombro de
la cíudad,-materialmente tapizada de cuantas
chucherías ideó el majín de fabricantes de porcelanas y bordadoras de cojines, relojeras, alfileteros y otras cosas más que escapan á mi impericia
masculina en achaques costureriles, y la enorme
luna biselada donde en tantas ocasiones ella se
lisonjeó al ver reflejado su rostro, ó escudriñó
atónita en su imagen, sobre la tersura del cristal,
rastros vagos de pena .... Al fondo, el lecho seerguía, una cama angosta de doncella, con amplio
pabellón de seda azul, el que, sin duda, en sus
sueños de adolescencia, hizo las veces &lt;!e cielo
estremecido por el aletear de los ángeles. Y aquí,
y ahí, y acullá, en de1Tedor, en todas partes, mil

lindos y menudos objetos, veladores, sillas de sutil tallado, cuadros, caracoles del mar en confus ión, como fiel trasunto que e·,•an de aquella naturaleza jubilosa de niña mimada, de niña grande.
Muchas veces, mientras se peinaba, yo la pregunté:
-María Rosario: ¿eres feliz?
Y ella me respondía:
-¡Oh, mucho, primo, muchísimo, inmensamente! Para otros, la vida es lar~a fastidiosa tarda
e!1 pasar: á mí los días se me figuran así, clliquihues-y mostrábame s u primoroso meñique¡-y
cuando transcurren me imagino vivirlos en sueños, por lo rápidos ... .. .
.: ~ra_ verdad: jamás padre alguno festejó á su
hi¡a umca como á la suya festejaron mis tíos. Ha-

bía que ver á aquel excelente viejo de barba entrecana
sentando en sus piernas
María Rosario y diciéndola:
&lt;Hija, llegaron novedades á
la tienda de don Rafael¡ hay
'.11~selinas, gas~s, listones, sombreros ..... Anda,
1p1de lo que quieras!&gt;-O bien: &lt;Esta noche tendrem_os función en el teatro; tomé una platea;
?onv1d~ á d~s _de tus amiguitas y arréglate&gt;.l Y dona Cnshna? ¿Dónde se vió madre más
amant~ ~e su retoño_?, Lo menos la comparaba con
la Punsn~a Concepc1on- que era, por cierto, muy
fea en mi pueblo¡-y de tan alto hubiera querido
ponerla en las propias estrellas.
En el lugar la envidiaban las pollas¡ requeríanla de amor los mozos¡ la aromaban, con dulces
aromas, las flores de su jardín¡ y yo, á menudo,
cuando la veía en la calle, en su casa, en el paseo
ó en el ~eatro, s~lía preguntarla:
- Mana Rosario: ¿eres feliz ?
Y ella ?'1e respondía, cuando no con los labios
con los o¡os.
•
Todos estos recuerdos los hago ahora, cuando
~e _desnudo, en ~l cuarto del hotel, añorando los
mc1dentes del dia, ~l primero de vacaciones que
paso,. después de dilatada ausencia, en la tierra
de mis mayores, _donde no me queda ya otro pariente que María Rosario. A la
luz del velón de sebo, de este largo, de este patriarcal velón que
parpadea en la mesa de noche en
t~nto me recojo al lecho, pien;o y
pienso ....
Llegué por la mañana. ¡He visto
tantas cosas! ¡He sentido tanto! En
c:ida rincón de calle, en cada puntiaguda guija del empedrado en
cada florecilla silvestre que temblequeaba en las grietas de los
muros, sourióme un recuerdo con
sonrisa triste, con la triste sonrisa
de lo que pasó y no volverá nunca. En el 9mpanario de la parroquia saludáronme sones argentinos, en los que creí reconocer vcc~s amada~ y de tiempo acá no
oidas; el cielo radioso, vestido de
azul, parecía saludarme también
con la mueca cordial de otros
días .. Y, á l_a _vez que el regocijo,
conturbo m1 animo la congoja del
desterrado que torna al suelo natal y en él encuentra, tan sólo, un
fantasma de las realidades muertas.
Todo está igual. No cambiaron
la~ cosas, sino las gentes. ¡Veo tantas caras extrañas! ¡Me conocen
tan pocos!
En el Casino hube de toparme
con Pepe Mendoza, con Luis Méndez, con Paco Ramfrez, únicos amigos de mi infancia que aquí restan. A ellos pregunté, tras de sabr4:1sa y ab~ndante charla, por mi
pnma Mana Rosario, y ellos me
contaron la historia lamentabl e.
Algo de ésta sabía yo¡ pero el oírla relatar en el teatro mismo de
los sucesos conmovióme dolorosamente.
María Rosario había contraído
matrimon}o con aquel ricach o que
yo conoci, en los preliminares de
sus amores. Se casó enamorada,
rebosante de ilusión: era- dícenme,-al entrar en la iglesia ceñido
su cu_erpo ~~nudito por el traje
nupcial, la nmagrande de siempre.
Su sonrisa infantil trocóse en llan1o, sin embargo, cuando el sacerdote enlazó la
mano de la esposa con la del esposo. Los pobr~~ ~iejo~, mis tíos, lloraron también: el gorrion mqui~to abandonaba su jaula de oro .... y
no _parece smo que aqu~llas lágrimas fueron el
prologo_de º!ras amarguisimas: ella quedó huérfana un ano m~s tard~. ~ mamita siguió al padre con
un mes de diferencia, mcapaz, quizá, de ver fríamen_te las torturas del ídolo... . ¡Un horror! El
m~nd_o, degenerado, la despreció en cuanto las
m1senas ~~l embarazo deformaron sus redondeces
~as~as Y hneron s~s mejillas con la palidez del
1acmto¡ había nacido un niño¡ hablábase de golpes, de borracheras formidables . ... iun escándalo, un verdadero escándalo en el pueblo!
¡Pobre María Rosario! Ahora mismo, esta tarde,

á

El patio exhalaba un aroma de jazmín y de claveles. Yo permanecía extático. Ella exclamó, recobrándose, con un supremo esfuerzo de matrona
valerosa que me hizo olvidar por un instante á
la muñeca ingenua que tanto quise:
-Pasa, pasa .... Anda, vamos á la sala .... ¡Tenemos que hablar por los codos! ¡Ah! ¿Quieres
conocer al bebé, á mi hijo, á tu sobrino?. . . Y
á una señal de asentimiento por parte mía: -¡Natalia! ¡Natalia! Traiga al niño.

.................. , ..... ' ... ' ' .....

Pasé largas horas en la sala de su caserón provinciano.
¡Oh, la lenta extinción de la luz¡ la caída melancólica de la tarde, con el toque lejano d&amp; las
campanas que llamaban al rezo; el rumor de la
solitaria calleja que venía á morir en la grave
estancia confundido con el apacible de nuestra
plática! Hablamos de muchas cosas. Todo el pasado resucitó en la evocación piadosa: las familiares siluetas, la coqueta alcoba, el patio con sus
naranjos en flor cual promesa nupcial ... Yo miraba cómo su faz blanca, de tan pálida, iba borrándose en la penumbra. La luz expiraba allí,
tras de los cabellos castaños. Los gritos del niño,
á quien besara con amor momentos antes, iban
apagándose también en el silencio. No nos veíamos casi; yo escuchaba su voz y la mía, voces
ansiosas, que evocaban, que tenían un poder mágico para hacer surgir de las tinieblas á los fantasmas amados.
Y entonces, embriagado, poseído por rara alucinación que me hacía ver no sé si con mis ojos
ó con los ojos de mi alma á la primita de antaño, á la de las pupilas que chispeaban cuando
sonreían los labios, pregunté:
- María Rosario: ¿eres [eliz?
Ella me respondió, en la sombra, con un sollozo.
CARLOS GoNZÁLEZ Pi-:ÑII,

00
CONTRA EL DUELO
l A PRENSA EUROPEA se ocupa de los éxitos
obtenidos por el Príncipe Alfonso de Barbón
en su gran lucha contra el duelo en Enropa. Los
periódicos, con este motivo, han recordado paso á
paso los esfuerzos hechos en los primeros años
del siglo actual para la extinción de esto, que
consideran como un vestigio de épocas bárbaras.
El Príncipe Alfonso de Borbón escribió á su tío,
el Príncipe Cario~ de Lowenstain en 1900, pidiéndole que tratara de formar en Alemania una Liga
contra el duelo, El Príncipe Carlos, á principios
de Enero siguiente, había formado un pequeño
comité provisional y empezó á hacer prosélitos.
En Octubre del mismo año el Príncipe Carlos reunió en Léipzig la primera Junta contra el duelq,
en la cual se resolvió crear Tribunales de Honor.
Se estableció la Liga alemana contra el duelo, cuyo comité central se fundó en Junio de 1902. A
principios de 1907 el Príncipe Carlos indujo á
doscientos profesores de diferentes Universidades á que se unieran á la Liga. Cuando se retiró
á un monasterio de dominicos en Holanda, hace
pocos meses, la Liga contaba 30 comités perfectamente organizados y más de 3,000 miembros i nscritos de toda clase de bandos políticos y creencias religiosas. Entre los estudiantes al~manes se
han formado sociedades que tienden á disminuir
el duelo y que llevan el nombre de Freie- Studentenschaft. Actualmente el duelo en Alemania ha
sido infinitamente más raro. En Austria- Hungría
el movimiento comenzó en Mayo de 1901 con una
petición firmada por diez personas muy distinguidas. Pocos meses después los prosélitos llegaron á 1500, entre ellos 16 príncipes y364miembros
de la nobleza. La Liga Nacional Austriaca contra
el duelo quedó constituída definitivamente en
1902. La asociación contra el duelo de estudian-

tes, de la Universidad de Viena, se organizó en
1905, y tiene ahora 250 miembros¡ 6300 señoras se
han adherido á la Liga austriaca. La disminución
de los duelos en Austria es cada año más notable. La prensa austríaca está enteramente en favor de esos trabajos. La disminución de los duelos en Austria es cada año más notable. La prensa austriaca está enteramente en favor de esos
trabajos.
En Hungría, que se consideraba como el país
del duelo por excelencia, se creó una Liga Nacional contra el duelo en 1903. Como resultado de
ella los duelos están disminuyendo y los comités
de la Liga han podido impedir y evitar varios
duelos durante los últimos cinco años. Un oficial
en Budapest escribió una pieza teatral contra el
duelo en 1907. Galitzia, que después de Hungría
se consideraba como el país más duelístico en
Europa, ha seguido ahora un movimento contrario, y en el espacio de tres años los duelos casi
han desaparecido enteramente de allí. Los tribunales de honor, que se han instalado para reprimir esa costumbre, no son una mera farsa. Un caballero que había cometido una ofensa fué sentenciado ó bien á destierro ó á la muerte civil.
Esco)!ió el destierro y abandonó el país. Esos
tribunales de honor hacen prever que se establezca una nueva forma de presión social que resulte un valioso auxiliar para los tribunales ordinarios de justicia. Mil setecientas cincuenta señoras se han alistado en la Liga en Galitzia, y su
influencia ha contribuído mucho para la extinción
del duelo.
En Italia el Marqués Filipo Crispolti organizó
una Liga contra el duelo en 1902. Todos los médicos de Palermo. Messina y Siena se han comprometido á no asistir á ningún duelo. El Rey Víctor Manuel II aceptó el patronato de la Liga italiana en Diciembre de 1907.
En Francia el Príncipe Alfonso de Borbón se
dirigió á M. Joseph du Bourg, en Toulouse en Noviembre de 1907, para la formación de un comité
provisional, del cual forman parte muchas personas prominentes y no pocos antiguos militares.
En 1903 se creó en París la primera corte de honor, que estaba formada de militares muy distinguidos.
Gracias á la creación de jurados de honor en
el ejército belga en 1889, el duelo ha d esaparecido de allí. En España la liga fué organizada en
1904 por el Barón Albi. El Rey Alfonso aceptó la
presidencia honoraria en 1906 de la Liga Nacional Española contra el duelo. En 1907 sólo hubo
cuatro ó cinco duelo~ en España.
El duelo se ha extin~uido en México por cau~as muy diversas, sin que aean substituidos por
1ribunales de honor. Esta desaparición se refiere
exclusivamente al duelo con preliminares, con
testigos y formalidades dizque caballerescas. El
asesinato subsiste y aun aumenta en otras formas.
No hay, pues, que vanagloriarnos.

*

Melancolía de Otoño

r:

STA tarde, en Chapultepec, he visto caer
as primeras hojas.
Desprendíanse de las ramas de los fresnos, de los álamos, de los sauces inclinados sobre el espejo movedizo del agua,
s uavemente, dulcemente, arrebatadas por débiles
rachas de aire, d e un aire fresco, precursor del helado de invierno. Y allá iban, susurrantes. cantando su vieja y triste canción que arrulló la melancolía d e los poetas, d esde remotas edades, y
puso en lo5 amantes, de hoy y de ayer, una mirada
de mansa cou¡(oja.
Yo contemplaba su peregrinación, tan antigua
como el mundo y tan nueva como la sonrisa de
una mujer enferma que se despide de la juventud
y del amor¡ pere)!rinacióu doliente que trae al
ánimo la bienhechora caricia de la añoranza, y envuelve nuestros pensamientos en vaga penumbra,
haciéndoles resaltar del fondo borroso del pasado. Huían, arrastradas por el viento de la tarde,
primero lentamente, modulando un ruego-tan
apacible era su murmullo;-vertiginosas después,
sembrando la atmósfern, saturada de aromas de
selva, de plañideras quejas que se desvanecían
en el susurrar del bosque.
En el término del paseo, larga y angosta calleja orillada de ahuehuetes centenarios, irradiaba
un crepúsculo de tintas pálidas. Era una palpitación del ocaso, blanda, apenas perceptible; el

cielo, de nacarada trasparencia y veteado de oro,
tenía entonces sensibilidad de carne.
Y todo me pareció en tal instante animado de
profunda, de misteriosa euritmia: la coloración
amarillenta de las frondas¡ la caída de las hojas¡
el tramonto, revelador de la infinita melancolía
de la Naturaleza y de las cosas.
Y pensé entonces, en el recogimiento casi místico de aquel rincón de bosque, en el vulgarísimo
y, sin embargo, extraño fenómeno de que tantos
han hablado y han sentido tantos: la repetición
constante, á través de los tiempos, de los temas
inspirados por Natura.
¿Cómo es que espectáculos como el que en la
memorable tarde me deleitaba, han sido fuente
perenne de poesía, tesoro nunca agotado de belleza, ánfora en donde los prosistas y los poetas de
antaño y ogaño- desde las regiones en que
impera la blanca serenidad de la nieve, hasta
aquellas ebrias de luz solar y de verdor,-bebieron la divina ambrosía para derramarla en páginas admirables?
El rápsoda, que iba de pueblo en pueblo y de
aldea en aldea de la primitiva Grecia, de seguro
hizo sus jornadas en compañía de las hojas, durante la pálida estación que sigu11 al estío, y cantó al otoño y á las hojas ante el asombro del concurso, mozas y mancebos tocados del anhelo de
poesía. Los poetas romanos de la decadencia, al
abandonar el festín, laxo el espíritu y molido el
cuerpo por el placer, pisaron en la plaza pública
las hojas secas arrastradas por la brisa desde la
romana campiña, y relacionaron su cansancio con
el de los árboles, en los que á la lozanía de la
primavera sigue el despojo otoñal. Y los trovadores, hijos legítimos de los vagabundos helenos,
que como ellos de villorrio en villorio iban de
castillo eu castillo, iluminando con destellos de
luz la noche pesadísima de aquellas edades, cantaron también, ante los torreones de la mansión
que encerrara rubia princesa, la melancolía de
noviembre, exactamente como hoy lo hiciera un
poeta quintaesenciado de estos tiempos.
¡Eterno encanto de la belleza y de la poesía!
Así podrán venir nuevos artistas y nuevas obras
de arte; así podrán elegirse, dentro de muchos siglos, iguales asuntos: la sensación será intensa,
imborrable.
Con las generaciones de artistas sucede lo que
con las generaciones de hombres: que aun cuando sean las mismas corporalmente, é idénticos
sus ideales, y semejantes sus fu entes de emoción,
é insubstituible el marco de la naturaleza dentro
del cual s: mueven, son espiritualmente distintas, y traducen de modo vario, poliforme, las impresiones del vivir, ya en la vida misma, en las
letras ó en las artes.
Y mientras esto pienso, las hojas siguen su curso, á ras de tierra, sobre la arena que con los reflejos del crepúsculo ostenta matices rojos....... .
Algunas son pequeñitas y corren apresuradas, estrellándose ahora contra retorcido tronco, ó cayendo luego en el agua tranquila, inmóvil, de un
regato; otras, grandes, mgúsas, secas, de palidez
clorótica, se mueven con dificultad, secreteándose gravemente. Al mirarlas, se me ocurre preguntar, á semejanza del poeta:-¿Adónde irán?Acaso atraviesen áridas campiñas, arrebatadas por
e l cierzo de invierno¡ acaso suban á las montañas;
acaso, como meta de su viaje, alcancen las infinitas lejanías d el mar ..... .
Apenas quedan, en el poniente. rastros vagos
de la pnesta del sol. Acércase el fin de la tarde,
y el bosque parece adormirse en la semiluz que
precede á la noche. Del azul obscuro del cielo s¿
destaca la silueta del Granero del Molino del
Rey, á modo de fantasma¡ á lo lejos, por las avenidas umbrosas, se perciben murmullos indefinibles que tienen, asimismo, la vaguedad de la tarde expiraute.
He dejado mi rincón de hierba, yendo camino
d e la ciudad, que se adivina ruidosa tras de las
ramas. En uno de los islotes del lago dijérase
que el sol dejó, sobre la vestidura de un sauz,
partículas de su beso de oro. En el estanque, cloquean las ranas á tiempo que los gansos, de blanco plumaje, se recogen á la sombra de sus casetas. Entre el follaje, piar de pájaros se escucha
como arrullo. Reclinada, una mujer rubia, de amplia vestidura, oye el gorgoriteo de una fuente.
A mi paso, en un cenador, tengo la vislumbre de
dos sombras que se me figuran amantes ....
Y todo es suave, dulce, apacible¡ nada á mi alrededor disuena de la débil penumbra, d el murmullo de las caídas hojas. Todo lo envuelve la
melancolía otoñal, musa de los poetas.
C. G. P.

�M6

EL l\filNDO ILUSTRADO

647

EL MUNDO ILUSTRADO

REVISTA EXTRANJERA

Borrás en "Raffles"

Para "El Mundo Ilustrado."
Milán, Octubre 20 de 1908.
EL «GRAND GU!GNOU.-EL «DIANA KURSAL&gt;.-Los
SOMBREROS EN LOS TEATROS,

~:...~{. :~: ~=~: . ....
.

.

'
•

JEL CABLE nos ha trasmitido una dolorosa
noticia: ha muerto en París el maestro Sardou. El decano de los dramaturgos franceses muere viejo y feliz, triunfador y rico. Coronado en
vida por la egregia Sara Bernhardt, deja esa vida
luminosa coronada de inmortalidad¡ porque Sardou, más que todos, mejor que todos los dramaturgos contemporáneos, sabía el secreto de la
emoción escénica, conocía el resorte que sacude
los públicos con la intensidad del golpe teatral, y
sus obras, más que literarias, efectistas, eran hechas, no para deleitar el pensamiento, sino para
estrujar el alma á fuerza de sorpresas dolorosas,
de angustias imprevistas, de gritos inesperados y
llantos crueles, que, por humanos y brutales, estremecían las masas y arrancaban el aplauso.
Cuando se sale del teatro, después de haber visto
una obra de Sardou, no se lleva en el alma una
~rata memoria, sino un molesto abatímiento, consecuencia del trabajo físico en que estuvieron
nuestros nervios, contrayéndose y aflojándose, de
sensación en sensación y de sorpresa en sorpresa.
Porque Sardou, el maestro de quien dice Claretie
en su artículo necrológico que era &lt;el teatro hecho hombre&gt;, fué un mago de la escena. A su
conjuro aparecían el bien y el mal con su cohorte

de dolores, de suplicios, de angustias y martirios,
punzando almas increíbles, personajes falsos y
en historias fabulosas.
El teatro de Sardou es intangible, es convencional y, á veces, absurdo¡ pero allí frente á la escena lo vemos vivido, real y posible. El maestro
halló el secreto de esta magia, encontró el patrón
del éxito y sobre él dibujó todas sus obras.
&lt;En el teatro-dice Zola-el éxito es el todo¡
hace falta alcanzarlo é inmediato, bárbaro, absoluto. Un libro puede esperar; una obra escénica
ó triunfa ó se hunde.&gt; Así, Sardou no se proponía
más de una cosa al escribir, conquistar al público
á toda costa, achicándose á su medida cuanto hiciera falta, porque su ambición no iba más allá de
los aplausos.
Sólo una vez aspiró á más; quiso tener una
obra maestra y escribió &lt;El Odio&gt;, cuyo fracaso
fué como el rayo que cegó á San Pablo para darle la luz del alma, y en una carta, llena de acusaciones y arrepentimientos, prometió-ya que el
público no quería obras maestras-no volver á
escribirlas, cumpliendo su ofrecimiento desde
&lt;Dora&gt; hasta &lt;L' Affaire de Poisons&gt;, su drama póstumo.
El viejo autor, tan duramente criticado por Zola, tan cruelmente juzgado por todos los intelec-

.

I

•

t ...

tuales ~e Par~s, muere triunfador y rico porque
aprendió hábilmente el secreto de engañar.

***
Por fin llegó Borrás.
Un gran entusiasmo, una ferviente curiosidad
lo esperaba. Seguíamos con avidez los avisos que
nos daba la empresa y anhelábamos el anuncio de
la primera representación. Esta llegó por fin y un
aplauso unánime de cortesía, ó eco de una fama
sabida, saludó al actor español en &lt;Tierra Baja&gt;
que fué la obra elegida.
'
Pasaron las escenas del primer acto en un vasto
si~encio, ese callar acostumbrado de nuestro público, que no se atreve nunca á exteriorizar su impresión sino después que ha leído la prensa. Pero hubo de romper esta vergonzosa temeridad por
la fuerza imperiosa, atrayente, dominadora del
gran actor, y en el segundo acto el aplauso brotó
espontáneo, sincero, uniforme y devoto ante los
matices psicológicos de ese Menelich de Guimerá que hasta ahora conocimos. Borrás entra en el
tipo vastamente, lo subraya, lo encarna; más aún
le da alma, su alma superior y vidente que v~
desde la plegaria dicha al ras de la tierra, frotando el rostro en el polvo mismo, hasta la potencia brutal, que contrae los dedos para cortar la vida del amo-lobo
En &lt;El Místico&gt; (el contraste de &lt;Tierra Baja&gt;)
Borrás ha superado las demás creaciones que le
hemos visto. Ese vaso de eterno amor, todo unción y ternura, todo caridad y perdón que pinta
Rusiñol, fué creado por Borrás con toda el alma·
en la hora de la muerte lo vimos palidecer en 1~
agonía, amoratarse en la asfixia, contraer las facciones nerviosamente con un profundo estudio
patológico, que hizo daño en las almas de los
oyentes á fuerza de la verdad con que fué hecha;
pero nada mejor expresado, nada mejor sentido
que aquel sollozo incontenido que cierra la escena con «Marta&gt; en el acto tercero.
Todos los ojos lloraban y todas las manos aplaudían.
Pasaba por nuestro espíritu la convicción del
martirio¡ sufríamos con él y con él lloramos.
Sí, Padre Ramón: por tu eterna bondad fuimos
una hora buenos¡ nos hiciste. tuyos, y, alma de tu
alma, ascendimos contigo al calvario de tu dolor
donde te dejaron solo, exclamando tus divinas palabras: &lt;sólo Cristo tiene siempre los brazos
abiertos&gt;.
Y la soledad que tú sentiste, la sentimos nosotros al mirarte, porque nos convenciste de ella
con tu genialidad. ¡Bendito seas!
El entusiasmo me alejó del camino que debo
seguir. Me aparté de la aspereza de la crónica por
ir á ese carmen florido de la lírica. Pido perdón y
vuelvo sobre mis pasos.
Son estas dos obras, repito, en las que Borrás se
ha presentado más victorioso y alto. Inspirado
siempre, genial á veces y artista excelso en cada
acción, palabra y gesto, la personalidad que nos
visita es digna de la fama que la anunció.
Tan grande es, tan alto está, que su brillo hace
esfumar las figuras que le rodean. Pero no á tal
grado que no hayamos podido apercibir una alta
discreción y una suprema belleza en la Sra. Palma:
una gentileza y aun algo más, temperamento si se
quiere, en la Srita. Pla y estudio y arte en los
Sres. Martí y García de Leonardo.
En resumen: la compañía, entre sí, homogénea,
aunque distante del genial actor.
El público, como es penosa costumbre, escaso,
muy escaso.
Nuestra argentocracia en casa.
¿Será que tampoco entiende el español?
LORELEY.

A imitación del teatro existente en París, conocido en esa capital con el nombre de El «Grand Guignol&gt;, se ha organizado en el «Olimpia&gt;, de esta
ciudad, una compañía semejante á aquélla para representar, traducido, su repertorio especialísimo,
con el agregado de las muy pocas obras dramáticas italianas en un acto que existen actualmente.
El «Grand Guignol&gt; fue creado en París diez
años hace en el patio de una casa, y su repertorio es lo que le ha dado notoriedad. Hay autores
que escriben especialmente para él, y en su repertorio figuran aun los de más nota, que también
le dedican algunos trabajos ajustados á su escena.
Así ofrece sin cesar novedades que atraen un público no siempre popular.
Las representaciones se componen de cuatro
piezas en un acto, siendo muy diversas entre sí;
pero todas de un sabor característico. Comienzan
con un acto en verso, de asunto histórico, fantástico ó romántico¡ después una comedia de costumbres¡ en seguida la piece, que es la parte típica
del «Grand Gnignol&gt;. Un drama breve, sensacional, terrorífico, destinado á satisfacer la curiosidad morbosa y triste que hay en el alma popular
y que arrastra á los espectáculos más ho1ribles é
imponentes. Estos drama~ ofrecen episodios angustiosos, torturantes, presentados á veces con
aparatos mecánicos que aumentan el efecto. Dra•
mas del género de &lt;Al Teléfono&gt;, de De Lorde,
que es uno de los poseedores de ese teatro. La
última parte la constituye un sainete, generalmente grotesco ó de color muy subido. Estas condiciones especialísimas no pueden fácilmente adaptarse á otros ambientes, y así al &lt;Olimpia&gt; se suceden noche á noche las protestas de un público
no habituado á contrastes tan curiosos. La sorpresa, la hilaridad, las lágrimas, la indignación,
la angustia, etc., en contrastes continuados, fatigan hasta abrumar cuando no fastidian.
El .-Diana Kursal&gt; es un nuevo teatro que se
ha estrenado en esta metrópoli lombarda, aumentando el número, ya grande, de los existentes.
Era un baño: antes existía sólo una muy larga y
estrecha alberca, á orillas de la cual pusieron el
indispensable cinematógrafo y un expendio de
bebidas y helados; pero como el punto es populosísimo y está lejos del centro y cerca de la estación central de los ferrocarriles, lo tomó por su
cuenta una compañía que ha erigido (siempre en
torno á la alberca) un gran hotel con muy elegante restaurant, un frontón y el teatro, que ya
fué estrenado con buen éxito de la compañía de
opereta Maresca, Queda ubicado en el cuartel llamado de «Puerta Venecia&gt; y, dentro de poco, se
estrenarán los salones de juego, con ruleta y todo.

••*
El tan traído asunto de los sombreros de las señor:is en los teatros ha quedado aquí definitiva·
mente resuelto. Después de grandes escándalos,
que casi noche á noche suscitaba el público masculino sin el menor respeto para el femenino, la
Sociedad Su vine y Zervoni, explotadora de ocho
teatros y á imitación de la tradicional costumbre
de la «Scala:1&gt;1 dió la orden (sin que para ello interviniera la autoridad y dándole la mayor publicidad) de no permitir á ninguna señora, por ningún
motivo, asistirá los espectáculos con el sombrero
puesto, poniendo á disposición de ellas el guardarropa gratuito. Mucha indignación causó al
principio esto á las señoras¡ pero ahora ya se sujetaron á la orden, no sin haber causado, antes, los
grandes gritos y suspensiones momentáneas de
los espectáculos. Y así el problema tan difícil
(aquí con energía brutal y en otra parte con delicadeza exquisita) ha quedado resuelto, y las señoras ya están contentas, pues á más de poder
lucir sus sombreros á la entrada y salida de los
espectáculos, han hallado oportunidad de lucir
sus elegantes peinetas, ~ue están usándose muy
lujosas, y el gusto de sus peinados.
J. M. L.

Acto 30, escena antepenúltima: Guendolin, Sra. de Palma; Raffles, Sr. Borrás; Mollders, Sr. Tovar;
El Conde, Sr. Martf, y Belfor, Sr. García de Leonarrlo.

N &gt; se debe contrade:ir abiertameJte la opinión de
aq 1el á q:1ien se desea ~ersuadir.

** *
El sabio duda á roeoudo; el necio de r.a la duda, todo
lo sabe, menos su propia ig:norancia.

***

M. VICTORIANO SARDOU

Y

SU NIETO,
(De 11110:de los:úllimos retratos.)

Lleva el hombre en la estrechez
De una vida de pobreza,
Desembotados los pies
Y embJtada la cabeza.

Acto 39, escena penúltima: Mme. Vidal, Sra. Sarrá;:Ra!Jles, Sr. Borrás, y Manders, Sr. Tovar.

�l!lL MUNDO [LUSTRADO

649

EL MUNDO ILUSTRADO

ºJo

RA el tiempo en que
Nuestro Señor creó el
Universo, cuando hizo
no solamente el mundo, sino también los
animales y las plantas,
dando á cada uno su
nombre propio.
Pasaron entonces mu·
chas y grandes cosas
que si se supieran, no
habría en el mundo nada inexplicable; mas, por
ignorarlas, hay mucho que aún no podemos comprender.
Era el día en que el Señor, en el Paraíso, pintaba los pájaros. Había gastado ya todos los colores de su paleta; d e suerte que, si no hubiera.secado sus pinceles sobre las al~s del cardenal, este
no habría sido pintado tan brillantemente._ . ,
Fué también entonces cuando el asno recib10 en
herencia sus largas orejas¡ él no entendió el nombre que se le había dado, ó por mejor decir, se le
olvidó mientras avanzaba unos cuantos pasos en
el verde césped del Paraíso; tres veces volv~ó á
preguntar cómo se llama~a, hast~. que el Senor,
asiéndole por las dos ore¡as, le di¡o: &lt;Tu nombre
es asno, asno, asno&gt;.
y mientras el Señor hablaba, le tiraba de las
orejas, á fin de que ent~udiese mejor y se acordase de lo que se le dec1a.
Sucecieron tantas cosas singulares en aquel
tiempo ..... .
Majestuoso y dulce, el Señor trabajaba y c_reaba infatigable, y ya al caer la tarde tuvo la idea
de formar un pequeño pájaro gris.
&lt;Acuérdate que tu nombre es Petirrojo&gt;, dijo e l
Señor al pájaro cuando estuvo termiuada_s,u creación. Y, poniéndolo sobre su mano, lo de¡o volar.
Mas cuando el pájaro hubo volado por un momento y contempló la her~osa re~i~n donde debía vivir tuvo deseos de mirarse a st mismo. Entonces n~tó que su cuello era tan gris como todo
el resto de s u cuerpo. El Petirrojo volvía varias
veces á mirarse en el agua, mas no pudo descubrir ni una sola pluma roja. De maner~. que el
pajarillo resolvió vol ver adonde estaba el Señor.
Grande y bueno, el Creador continuaba su obra,
y de sus manos salían mariposas que revoloteaban sobre su frente, palomas que arrullaban s-ibre sus hombros; y los lirios, las rosas y los amarantos crecían á sus pies.
El corazón del pajarillo latió de emoción¡ mas
al fin con ligeros saltos, se aproximó al Señor, y
posá~dose sobre su mano, le dijo:
- Deseo hacerte una sola pregunta.
-¿Qué quieres saber? dijo el Señor.
. .
-¿Por qué causa me has llamado Pehrro¡o
cuando soy óris desde el pico hasta el fin el e la
cola? ¿Por "qué me llamas Petirrojo cuando no
tengo ni una sola pluma roja?
.
.
y el pájaro, con sus pequeños o¡os negros, miraba al Señor de una manera suplicante. A su lado veía faisanes todos rojos, excepto una mancha
de oro· papagayos con sus magníficas corbatas carmesíes\ gallos con rojas crestas, sin hablar de las
mariposas y de los peces dorados y rosas. E l pajarillo pensaba, naturalmente, co1: cuanta facil_idad podría ponérsele una ?equena mancha ~o¡a
sobre s u garganta, siendo as1 un hermoso pá¡aro
que respondiera á su nombre.
-¿Por qué me llamo Petirrojo si soy enteramente gris? preguntó de nuevo e,l pajarillo, esperand o que el Señor le re~pondena:

&lt;Amigo mío, veo que he olvidado pintar de rojo las plumas de tu cuello; espera solamente un
instante y ésto quedará hecho ...... &gt;
Mas el Señor no hizo ningún movimiento y replicó:
&lt;Te he llamado Petirrojo y así te llamarás¡ pero has de ser tú quien ha de merecer tener el cuello rojo&gt;.
Y el Seño.- levantó la mano, y de nuevo el pajarillo voló hacia el vasto mundo. Descendió del
Paraíso sumido en profundas reflexiones. l Qué
podía hacer un pobre pájaro para procurarse unas
plumas rojas? Lo único que supo discurrir fué
alojarse en un seto y poner su nido entre un rosal. Tal vez esperaba que un pétalo de aquellas
llores se adhiriese á su garganta y le diese su hermoso color.

...
«

Años sin número habían transcurrido desde ese
día que había sido el más feliz de la tierra. Desde entonces los animales y los hombres habían
abandonado el Paraíso, esparciéndose sobre todo
el mundo¡ y los hombres habían aprendido á cultivar los campos; hacíause vestiduras, cubriéndolas de adornos; y sabían construir grandes templos
y poderosas ciudades, como Tebas, Roma y Jerusal én.
Levantóse por fin un día, del cual debía conservarse siempre el recuerdo en la historia del
mundo. En esa mañana, el petirrojo estaba posado sobre una colina escueta, íuera de los muros
de Jerusalén; allí cantaba para sus pequeñitos,
que reposaban en su nido en medio de las rosas.
El petirrojo describía á sus hijuelos el día maravilloso de la creación y de su bautismo; relato
que cada petirrojo había hecho á sus hijos, desde
el primero que lo había escuchado de Dios mismo, cuando había salido de su mano.
- Y ved aquí, concl uyó melancólicamente el pajarillo, tantos años han pasado, tantas rosas se han
abierto, tantos pájaros han salido del huevo desde la creación, que sería imposible contarlos; mas
el petirrojo continúa siendo siempre un pequeño
pájaro gris, y no ha merecido aún tener plumas
rojas.
Los pequeñuelos abrieron sus largos picos y
preguntaron si sus antecesores no habían procurado cumplir alguna grande acción para ganar el
incomparable color rojo, y aseguraron valientemente que ellos alcanzarían el fin por el cual sus
ascendientes habían luchado tan largo tiempo sin
éxito alguno; mas el petirrojo les contestó que esto era casi imposible. ¿Qué podían esperar ellos
cuando ¡espetables antecesores suyos habían fracasado? ¿Qué podían hacer, sino amar, cantar y
luchar? ¿Qué podían .... ? El pájaro se detuvo á
la mitad de su frase, pues por una de las puertas
de Jerusalén salía un gran número de gentes, y
esta multitud se dirigía hacia la colina donde habitaba el pájaro. Venían caballeros en briosos
corceles; hombres á pie con largas picas; ayudantes de verdugos llevando clavos y martillos; sacerdotes y jueces avanzando con majestad¡ mujeres que lloraban, y una gran multitud de mendigos y vagabundos, corriendo y aullando. El pajarillo gris estaba posado sobre el borde
de su nido y temblaba. A cada i n sta n t e
creía que el seto iba
á ser hollado por los

pies de la multitud, y que sus hijuelos morirían.
-Tened 'cuidado, gritaba á los indefensos pequeños; est~echaos los unos junto á los otros y
guardad silencio; he aquí un caballo que avanza
en dirección nuestra; más allá viene un guerrero
calzado de fierro; ahí viene ya cerca una multitud
salvaje que se precipih hacia acá.
Repentinamente el pájaro calló y cesaron s~s
advertencias· casi olvidó el peligro que le hacia
estremecer. Saltó de su nido y extendió las alas
delante de sus pequeñuelos.
-No, esto es espantoso, dijo, yo no quiero que
veais este espectáculo; son tres malhechores que
van á ser crucificados.
Y abrió sus alas de tal suerte, que los pajarillos no pudieron ver nada¡ solamtnte escuchaban
el mido de los golpes del martillo; gritos y lamentos de dolor, unidos á los salvajes aullidos de
la multitud.
El petirrojo observaba todo lo que pasaba con
los ojos dilatados por el terror.
-Cuán crueles son los hombres, dijo después
de un momento; no les ha parecido bastante clavará esas pobres gentes en la cruz, sino que sobre
la cabeza de uno de ellos han colocado una corona de espinas; éstas han herido su frente y la
sangre corre en abundancia; este hombre es tau
bello, lanza en su derredor miradas tan dulces,
que es imposible no amarlo.
El pajarillo estaba penetrado de la ?1ás profunda compasión por el coronado de espmas.
-Si yo fuese mi hermana el águila, pensaba,
arrancaría los clavos de sus manos y despedazaría con mis ganas á aquellos que lo hacen sufrir.
Vio la sangre que continuaba corriendo de la
frente del crucificado, y no pudo permanecer por
más tiempo en su nido.
-Aunque yo sea débil y pequeño, haré algo eu
favor de ese pobre hombre, pensó el pájaro. Y
dejando su nido, tendió su vuelo describiendo
grandes círculos a l, derredor d,e la _cruz.
Varias veces volo cerca de el, sin osar acercarse· era un pobre animalillo que jamás se había
aproximado á ningún hombre. Mas poco á poco
sé íué alentando, llegóse muy cerca, y con el pico logró sacar una espina que estaba clavada en
la frente del mártir.
Mientras esto hacía, una gota d e sangre cayó
sobre el cuello del pájaro; la gota se extendió y
pintó de rojo las plumas de su garganta ....
Entonces el crucificado abrió los labios y murmuró:
- Tú has conquistado, por piedad, todo aquello
por lo que tu raza ha luchado desde la creación
del mundo.
Al volver el pájaro á su nido, le gritaron sus
pequeñuelos:
- Tu garganta está roja: las plumas de tu pecho
son más rojas que las rosas.
-Esto no es más que una gota de sangre de la
frente del pobre hombre, dijo el pájaro; y desaparecerá cuando me bañe en un riachuelo ó en una
fuente cristalina.
Mas por mucho que se bañó el pajarillo el ~~­
lor rojo que esmaltaba su pecho no desaparec10;
y cuando sus pequeñuelos crecieron, el mismo color de sangre brillaba sobre sus pechos, como brilla ahora sobre el de todos los petirrojos
que hemos visto hasta hoy.
SELMA LAGERLOF.

J

. ,
· .-«Gallito&gt; adornándose (Toreo). -&lt;Gallito&gt; en un par al tercer toro (foreo). )'i
A la izquierda, dearn~a aab~J \ -La o-ran estocada de Martín Vásquez (Toreo).- A la derecl~~: Mai·_tm
-Gaona entrando á mata1 (México :11 (T~reo) -Un par de banderillas de fuego á un toro dC' Cienegudla
Vásquez r~matandodespues
un lapcded a rod~
(México).-Gaona
mu r de su t~rcer toro (México). - &lt;Gallito&gt; liando la muleta (Toreo).

1 i:

�651

650

EL MUNDO ILUSTRADO

ILA OIFIENSilVA

oaldas de corazones de oro, á tos cuales pronto agregaremos uno Marcos y fOI Yademás, ¡tantas gentes, hombres Y mujeres, arrodilladas delante del altar del privilegiad_o, y esos cirios que ardlan alrededor de los lampadanos como pequellas almas ardientes como la mla! .. .

(CONCLUYE)

LOS ANGLES.
AMBIEN ella cuchicheaba con la voz
trémula; pero sus
hermosos ojos ¡tri·
ses, en los que flotaba una luz celestial, estaban fijos
en mis olos .. ¿Qué
querla decir? ¡oh,
gran Dlosl ¿Q u é
querla decir? ¿Por
qué me miraba as!?
¿Por qué esa mirada invadla todo mi
sér, mi vida, mi
1¡
cólera, mi dolor? ...
¿Qué es to que me
Ql!eda de mi mismo? Sólo mi amor y ta embriaguez de
m1 amor hecha de gozo vacilante, de dicha temerosa
de alegria desordenada!
'
-1Qué locura, rezar por un ingrato! habla de rezar
por et que la ama, porque está aqul á sus pies ...
Le hablaba de rodillas, y as!, como 'ella habla besado
locamente mi mano en la mallana, yo besé su pequella
mano crispada, que se retiró inmediatamente como un
pájaro asustado... Pero ella no se retiró, y enteramente erguid.a, con el rostro despojado por un momento de
sus gracias pueriles para revestirse con el encanto divino de la modestia virginal, pronunció ta frase deliciosa:
-¡Recé por el que está aqu!I ...
Querla salir ahora; pero la retuve. Ya no Je ordenaba,
sino le suplicaba:
-¡Miette, por piedad! 1Le aseguro que me es imposible
esperar hasta mallana para saber todo! ....
Y como si en la mujer, cualquiera que sea su Juventud, fuera et amor maternal el que se agita encima de
todo otro sentimiento á ta vista del hombre que sufre,
A\lette hizo et ademán adorable de apoyar por un segundo su mano en mi frente, y casi en un suspiro me dijo:
-No esperará usted hasta mallana ... .
Cinco minutos más tarde, Merlín llegó poniendo con
precaución sus pantuflas en la alfombra, y ha!&gt;lando en
voz baja como en la recámari. de un enfermo:
-:Ml~tte escribe al sellor; ruega al sellor que tenga
pac1enc1a.
¿Qué puede escribirme Miette? ... Apostarla yo á que
es una confesión de ailla que va á la primera comunión.
Ha llegado et momento de la comida; oigo á Merlin que
pone el cubierto ... . ¡Cuánto tarda Miette e,1 enviarme
su confesión! .... Temo que ta pobre nilla se atormente á
causa de sus pequellos misterios; ¿pero acaso no he obtenido to esencial de su confesión, puesto que me ama?
¡Oh, yo quiero que su confianza no le cueste ningún
esfuerzo, haciéndole saber que ta mla es infinita, y .:¡ue
nada de to que puede escribirme ella desde et fondo de
su alcoba virginal me podrla quitar ta persuasión de que
es la más pura como la más linda prometida que hom•
bre alguno haya tenido jamás .... Voy á ordenará Merlio que añada á mi mesa el cubierto de A\iette y et suyo
también; comeremos los tres "en familia!"

1r

Viernes s de Enero.
Llegamos al amanecer. Si Marcos tomó el tren inmediato, llegará aqul dentro de un instante y estará presente á la hora del almuerzo. su cubierto está en la mesa, lo mismo que el de Maese Lorlol, pues envié á Merlln C0':110 heraldo para anunciar mi victoria. No puedo,
no Quiero dudar de ella por un solo Instante ...
Pasé unos ratos frente al espejo; mi apariencia no es
mala á pesar de la noche de viaje..... Marcos no encontrará aqul al figurón de mis doce allos ....
Consulté una vez más el indicador de los ferrocarriles;
me parecla que el tren de Marcos estaba atrasado ....
Rosina, no menos impaciente que yo, fué como explorador hasta el otro lado de la plaza, donde empieza la
calle en descenso ...... Yo iba á la ventana á cada minuto ....
Rosina agitaba su li~tón con la cabeza y su palluelo
con la mano .... ¡Nada! .... 1Nada! ....
¡Ahora si hay 11lgo! .... Rosina echa á reir y su listón
se agita de una manera desordenada.... .
Yo tiemblo .... me estremezco!. .. .
e vi venir tal como me lo habla figurado algunos dlas
después de la muerte de mi tfo. . . . Primero surgió su
cabeza, desp~és toda su persona con un aire elegante,
tranquilo y vivo á la vez. Detrás de él venia Merlin radiante, cargando la maleta, hacia la cual se lanz;ron
dos chiquillos que jugaban á las canicas y que quedaron
deslumbrados ante el espectáculo tan poco común de un
viajero en los Angles. Al fin, detrás de todos venia
otro hombr_e que á penas podía contener una sonrisa:
Maese Lonol, quien con los movimientos de su cabeza
parecía querer de_cir: "Todo ha salido bien; pero es contra toda prudencia y contra toda previsión."
Marcos no perdió el tiempo en tomar una actitud! De
c~atro p_ascb atravesó _la plaza y penetró al zaguán al
mismo tiempo que Rosma,
-¡Miettel 1Miettel
1La voz del amo querido! .... No puedo; no puedo obedecerla. Temblando de la cabeza á los pies, permanezco apoyada de codos sobre el escritorio de mi tlo Pero
él me adivinó y entró á la pieza.. . . .
·
-1Miette1
Oigo su aliento; sus brazos se apoderan de mi• me
estrechan contra su pecho .... su cara se acerca 'á la
mla, que trato de apartar .... ¡Oh, Dios mlol ¿para qué
tomé "La Ofensiva" si él era quien habla de hacer resonar el clarin de la victoria?

l

ALBERTO CHABROL.
FIN.

PROBABlllDADfS fNLA RUUJ A

~1:1

ª O D A Europa se ha conmovido con la
nueva&lt;leyde los números pequeños&gt; último descubrimiento del Doctor Ch~les
Henry, quien se ha dedicado, desde hace
mucho tiempo, á la aplicación de los
cálculos matemáticos á las ruletas de Montecarlo.
Quizás nuestros lectores crean que eso de &lt;toda Europa&gt; es una exageración; pero ya se irán
convenciendo, en el curso de este artículo, de que
no hemos exagerado en lo más mínimo
Después de laboriosos y continuados cálculos,
el Doctor Henry-, basado en lo que él llama la ley
de las secuencias, asegura que el negro y el rojo
&lt;llegan&gt; en una proporción perfectamente definida.
Dice que el cálculo de probabilidades se puede
aplicar cuando el número de tiradas es indefinido; pero que en un cierto límite, cuando sólo se trata de :pocas tira~as, hay que aplicar nuevas leyes.
Estudia la cuestión desde un punto de vista que
llama sicofísico y funda sus investigaciones en las
vibraciones elementales de las partículas y el intervalo musical de la quinta, lo que le da como
resultado una proporción de 3:2, la cual adopta
para la ruleta. Sobre esta base el calculador formula leyes, las cuales asegura que harán ganar á
cualquier jugador en Montecarlo.
Ahora va una de las pruebas de la importancia
que en Europa se da á estas cuestiones: uno de
los periódicos científicos más serios y más caracterizados de Inglaterra, «El Nature» de -Londres,
1

DIARIO DE MIETTE.
A bordo del ferrocarril.
Merlín me lleva de nuevo á los Aogles. Lo he querido
asl. Et ejecuta to que te mando sin comprenderlo.
-Bueno, me decla, ¿por qué te marchas, ya que tu
primo no está disgustado contigo?
-Precisamente por eso, porque no está disgustado....
Mientras que yo acababa de escribir mi confesión y la
metfa en un sobre, junto con ta carta de Maese Lorlol,causa de tantas lágrimas, Merlín fué á buscar al portero de
una de tas casas vecinas que se encarga de los "extras" cuando los hay en la C'lSa.
A tas siete en punto, hora á la que deberla salir nuestro tren de ta estación de Lyón, este buen hombre subirla al comedor, pondrla en manos de mi primo mi confesión y te servirla la comida. Todo estaba arreglado:
eran las seis y media de la tarde; Merlin se habla acorazado con su mejor sobretodo, y, para estar más de
acuerdo con et programa de nuestra fuga, se metió et
sombrero hasta las cejas. Tomó el rollo de las mantas
y mi saquito de mano; no llevamos otra cosa. Marché
delante de él envuelta en mi grao abrigo de pieles, y
suavemente, muy suavemente para: no hacer ruido, atravesamos el patio. I:nvié con mi mano un beso hacia el
salón .... y salimos á la calle.
A cincuenta pasos de la puerta nos esperaba un carruaje, y diez minutos antes de la hora de partida del
rápido estábamos instalados cada uno en un rincón del
tren .... Este camina desde hace una hora ... .
Marcos debe haber terminado ya la lectura .... 10h no,
ahora que sé lo mucho que me ama y cuánto lo amo yo
no hubiera consentido, por nada, en¡dormir bajo el mismo
techo que él! fOh, qué felicidad que Marcos no haya
venido á los Angles durante tos últimos allos, y que no le
haya yo empezado á amar más que de una maner.t infantil. De otro modo, jamás me hubiera atrevido á tomar la ofensiva, y 1hubiéramos permanecido los dos
tan desgraciados en nuestra separación!....
'
Bueno, ¿y tengo la absoluta seguridad del éxito?
Marcos, que es un hombre que sabe, desde hace mucho
tiempo, lo que es el amor, ¿no irá á desconocerme precisamente por lo que he hecho por él? ...... ¿No Irá á desconfiar y á creerme dotada de un gusto innato por las cosas románticas? ... .
¡Oh, pero qué es lo que estoy pensando! ¿No me ha
declarado él su amor y le he hecho ver el mio, y ¿no ha
empezado á efectuarse et milagro desde mi regreso de
Nuestra Sellora de las Victorias? 1Habla rogado tanto y
con tanta confianza! 1Cómo habrla podido dudar de la
posibilidad de los milagros, al ver los muros incrustados de tantas plaquitas de.mármol y adornados con guir-

-~

dedica largos y bien fundados artículos á probar
que los cálculos del Dr. Henry carecen por completo de base científica y no pueden conducir á
1;1ada. Algunas personas, muchas, han empezado
a ensayar las reglas del doctor calculista y el periódico científico les interpela para que ~o sigan
usando de un método que no se basa en nada racional. &lt;Las matemáticas de que se vale el calculador están muy lejos de merecer tal nombre1 y
no hay ninguna razón científica en que se basen
sus procedimientos&gt;.
Sin embargo de esto, y conira los consejos del
«Nature&gt;, hay ~uchas pers?nas, tanto en Europa
c~mo en Amén~a, que sostienen que la ley de los
numeros pequenos puede ser tomada en consideración. &lt;El Nature&gt;, á pesar de mostrarse enemigo de las teorías del Dr. Henry, admite que la construcción de las ruletas de Montecarlo da á la
banca _una ventaja sobre lo~ jugadores, que puede estimarse en 1.35 por ciento en las tiradas
simples y 2.7 por ciento en las series largas.
Estos tantos por ciento se refieren al capital
colocado sobre la carpeta y procedente de un jugador. Supongamos que uno de ellos coloca una
apuesta de cinc_o francos sobre un número; por
ese hecho los cmco francos sufren una depreciación que los convierte en cuatro francos noventa y tres céntimos. Colocada la misma apuesta en
cualquiera otra parte, sólo vale cuatro francos
ochenta y seis céntimos. Si la apuesta queda sobre la carpeta, ya sea que haya ganado previamente ó no, la depreciación continúa y la suma
de estas depreciaciones hace al fin el beneficio de
la banca.
Las est~dísticas_ muestr~n que cada mesa gana,
por té~mmo medio, 400 hras por día, lo cual quiere decir que se apuesta en ellas como 200000 liras
diariamente. De esto se desprende que l as nueve
mesas que se usan en la temporada de invierno
ganan 3,600 liras por día, y que las apuestas que
se hacen en todas ellas, durante la misma temporada, llegan á la respetable suma de 180 000 liras
por día.
'
Bien puede considerarse que la mayoría de los
jugadores pierden. Hay algunos que se contentan
con perder lo que les parece conveniente· otros
pierden una cantidad que han fijado de antemano
y dejan de jugar, y otros pierden algo más de lo
que se habían propuesto. Algunos de los jug:idores ganan; pero el número de éstos disminuye
mientras más se alarga el tiempo que permanecen
jugando.
Muchos de los jugadores, casi todos, han ganado seguramente; pero han tratado de obtener mayores ganancias y en ello ha estado el mal, pues
al fin pierden. Pocos jugadores saben el momento
en el que deben dejar de jugar y cuando tienen
una ganancia razonable, tomando en consideración
el capital con que se juega. Siempre que un jugador, que llega á la mesa con un pequeño capital,
trata de desbancar á la casa con ganancias desconsideradas, sucede que á la postre pierde, ya
sea que la banca sólo tenga un tres por ciento de
probabilidades ó que tenga más ó menos.
El gran capital de la banca le da una enorme
ventaja sobre el jugador, cuyo capital es relativa•
mente corto, ventaja que es independiente de la
forma de distribución de las mesas.
La influencia del capital puede verse en un simple juego de &lt;rojo y negro&gt;. Supongamos que Pedro y Pablo son los jugadores y que ponen cinco
pesos en cada apuesta. Es seguro que, á la larga,
alguno de ellos pierde todo su capital. Cuál de los
dos pierda, depende de la proporción que haya entre sus dos capitales. Puede probarse fácilmente que
las probabilidades de arruinarse que tiene cada
uno de ellos están en razón inversa de sus capitales. Si el capital de Pedro es de quinientos pesos y el de Pablo es de cuatrocientos, Pablo tendrá probabilidades de ser arruinado en razón
de 5:4.
La afirmación de que si se prolonga bastante el
juego dará por resultado la ruina de alguno de
los jugadores, puede parecer aventurada á algu.
nos; pero eso es porque no se ha estudiado el caso con detenimiento. Hay la creencia, muy popularizada, de que el número de tiradas que gana
cada uno es sensiblemente igual; pero esto no es
cierto: si al principio generalmente la proporción
entre las jugadas ganadas por los jugadores es
sensiblemente igual á la unidad, esta proporción
tiende á aumentar mientras más se juega.

Los Poetas
r 1Dejad la carav_aoa sollador_a
cruzar por el desierto de la vida;
no interrumpáis su marcha de sonámbulos . ...
dejadla que prosiga!
Con su fardo &lt;le ensuellos á la espalda
pensativos caminan;
conocen los dolores: son poetas
y suellan: son artistas.
Extranjeros de todos los palses
en busca de la tierra prometida;
nómadas que levantan, á su p¡,so,
monumentos de rimas
en que la forma y el estilo marcan
su época de vida;
alll graban la historia de sus pueblos
como las tribus nómadas antiguas;
su canto es una imagen de su siglo
envuelta en harmonlas.
Levantan un altar á sus deidades:
Amor ó Libertad, Dolor ó Dicha,
algo de lo que es grande y lo que es bello,
algo de lo que son y á lo que aspiran;
llevan dentro de si sus dioses lares
y en caravana universal caminan ....
1No detengáis su marcha de sonámbulos:
dejadlos que prosigan!

***

¡un versol ¿y qué es un vers~~ .... es un murmullo,
un suspiro, una queja, una car1c1a;
algo que, siendo triste, nos subyuga
como dulce amargura de sonrisas;
algo que nos encanta y nos conmueve
como música llena de harmonla;
pensamientos en rltmlca bandada
:on sus alas de notas extendidas
en busca 1e la eterna primavera .....
Asl vuelan también las golondrinas
Y el poeta los suella; entre las brumas
del infinito del azur, los mira,
los suella en el gorjeo de las aves
y en el &lt;tébil murmullo de la brisa;
en et mirar ardiente de la que ama
y en et perfume de la flor que aspira,
en todo to que siente y lo que adora
y en todo lo que es vida.
Y el poeta los vive: sus dolores
hacen brotar arpegios de su lira;
sus quejas son baladas
y sus poemas lágrimas escritas;
perenne melancólico
la tristeza es su musa preferida,
envolviendo un suspiro en cada nota
y en C'lda frase toda la poesla.
Y esos versos que suena entre sus sueños,
y esos versos que viven en su vida,
el poeta tos une y los engarza
como perlas divinas,
y encierra una verdad en cada estrofa
y prende una belleza en cada rima.

***
Despreciando l~s zarzas del camino
cruzan por el desierto de la vida;
los hiere el desengallo, y son filósofos;
surge en ellos la Idea, y son artistas.
Extranjeros de todos los palses
de paso por el mundo donde habitan,
su patria es el pals de sus ensuenos,
ese bello ideal cosmopolita.
Allá van con su fardo de ilusiones
y en caravana universal caminan ...
¡No detengáis su marcha de sonámbulos:
dejadlos que prosigan!
GUSTAVO F. AGUILAR.

*

DE "HOLOCAUSTOS"
Para "El Mundo Ilustrado."

Igual que nardos en rubores tintos
en la elegancia eurítmica de un vaso,
la Tarde, entre los oros del Ocaso,
se ajaba como un ramo de jacintos!
Y á la purpúrea claridad que e?-viara
el Sol, ya oculto en nublazones fiJas,
se tornaba de múrice la clara
pedrería estelar de tus sortijas!
Fuiste mía, alba flor de neurastenia,
cuando en un deshojarse de gardenia
te rendiste al ardor de mis instintos;
mientras se ajó la tarde, paso á paso,
en el ánfora de oro del Ocaso
como un sangriento ramo de jacintos!
JOSÉ DE J. NIÍiíEZ Y DoMÍNGUEZ,

CAMPESTRE
A Ar{stides Mes/re.
La tarde se adormece en la llanura.
Incierto el panorama se destaca
bajo la luz anémica, ya opaca
en cada agrupación de la verdura.
La vespertina claridad perdura,
fingiendo una labor de fina laca,
en el espacio cóncavo, que es placa
donde pintan las formas su hermosura.
La noche se condensa en el contorno
del silencioso campo. De retorno
hacia la casa van con lento paso
El labrador y sus rendidos bueyes;
y son, yuntas y el hombre, únicos reyes
de aquellas soledades del Ocaso!. .. .

ODA CIVICA
(ENlU:lNAUGURACION DEL MONUMENTO AJUAREZ EN GUATEMALA)
Canto este viejo tronco de la montalla azt~ca,
Poblada ancestralmente de genios y vestiglos,
Y el torbellino al lado de su ho¡arasca seca,
Que levanta en los aires suco ~mna ~e si_glos.
Canto este viejo tronco de heroicas c1catnces, .
Erguido entre et tumulto de las banderas rojas.
Canto el sudor de sangre que baña sus ralees
y et viento de cleu allos que pasa por sus hojas ....
y fué en la media noche de América. Y el coro
De todos nuestros héroes se reunió en un pullo,
Turiferariamente se oyó un clarln sonoro;_
y otro héroe en cuyas sienes el Sol grabo su cullo,
Llegó con tal reposo por _largo derrotero
Como si en cada paso midiese un siglo entero.

En ese coro estaba Bollvar el primero,
Enarbolando el iris de su bander!I· un dla
Saltó á la pella que abre, como s1 fuese un brazo,
Del crespón Tequendama la majestad_bravla;
y recogió del fondo del agua aquel chispazo
De que hizo la bandera _que luego.!. e!1 su osadia,
Clavó en las irisadas meves del L.h1mborazo.
y el dios recibió en júbilo al héroe que venia.
Trala él las sienes opresas entre abrojos;
El rayo el tibio rayo de la melaocolla
En tas ~lucinantes cavernas de sus ojos;
y la fatiga eterna del herolsmo vano
En las desnudas plantas, que, por la selva umbria,
supieron de la piedra, la zarza y el pantano,
y entraron en la gloria sangrando todavla.

¿Quién era aquel trasunto de la vetusta raza,
Digno de que en el bronce de un medallón guerrero,
Pusiérase en 'su diestra la abrumadora maza
y en su siniestra el disco de s1:1 broquel, de ~uero?
El era como un tronco que tuviese conc1enc1a
En una florescencia de hero/cos desen~allos:
•Era la copa viva que recogió ta _esencia
Filtrada por los indios en oovec1eatos allosl
El entonó los cantos con que cantaba el sol
La imperativa musa de Netzahualc_oyotl;
El recogió las flechas finas como miradas
Que dejó en diez mil t_roncos Quet~alcoatl clavadas;
El aprendió la frase sm protesta m ruego,
Coa que Cuauhtémoc puso las plantas en el fuego;
y él sofló en una patria que fuese como u1,a
xochipatotl hecha de sol y algo de luna.
Si Je obstinó la suerte, como un corcel _salvaje
Que se encabrita al borde del antro, y sm vendaje,
Sin espuelas, cogido de la gr!ln crin sonora,
Jinete de los siglos está corneado ahora.
y et ritmo de los cascos de ese galope arran:a
Chispas para sus ojos, flores p~a su frente: ,
Clavó la última flecha en la estirpe, en et ~nea,
y asi partió hacia el viejo nopal de la serpiente.
Después del dla clásico en que él entró en el coro
De nuestros héroes, supo buscar las soledades;
y eternamente encima de su corcel de oro,
Aún corre por las selvas atravesando edades.
Juárez: no has concluido. Juárez: corre á to largo
De este mar del Balboa, no inútilmente amargo;
Tahvez tú, con el Istmo de .Morazán te aclama;
Retumbos de volcanes son trompas de tu fama.
Corre corre atraviesa todo mi Continente:
Poeta del Sur,' hago que mi ala~anza _vibre
Para invitarte al éxodo hacia m1 patria ausente.
¡Oh el Caballero Andante de ta Conciencia Libre
Et dla en que el Estrecho llegue á escuchar tus bronces,
todos seremos fuertes, todos seremos grandes;
y cual sofló Bollvar, han de formar, entonces,
L~ misma cordillera los pueblos que los Andes.
JOSE SANTOS CHOCANO.
Guatemala, 27 de Octubre de 1908.

DARÍO HERRERA

*

ALTER EGO
Mi espíritu ha pasado por no sé cuántas vidas;
siento, á veces, el eco de memorias perdidas
que, desde lejos, vienen y me punzan el alma
Unos ojos me dicen al robarme la calma:
"1Nos hemos visto ha tiempol"-Innu!Derabtes cosas
me levantan recuerdos que, como manposas
de tumba, cruzan prontas por mi cer~bro y vuelan
dejándome inquietudes que, á veces, me revelan
como ráfagas de otras existencias y seres
que no he visto y conozco .... y labios de mujeres
que en este mundo nunca jamás habla mirado,
siento que han sido mios y que los he besado!
¡Cosas extrallas todas! Y hay algo más preciso:
.Mi alma siente un encanto singular, un hechizo
al pensar en un tiempo que en ella está grabaoo,
como en un bloc de mármol, un relieve. El pasado
tiene en mi, como brecha de luz, una extinguida
porción que fué, hace siglos, mi más brillante vidal
Yo porté-estoy seguro-una tizona al cinto.
Recuerdo vagamente su ¡,cero, á veces tinto
en sangre y otras veces retampagueante y fiero,
cruzado en brava rilla con otro noble acero.
Yo vesti-no lo dudo-jubón y calcé espuela
y llevé de los hombros al tabardo, y en velapasé más de uaa noche, hasta llegar el dla,
rondando por debajo de alguna celosla,
al cuello la gorguera como un collar de espuma
y en et chambergo blanca y altanera ta pluma!
Vivl por aquel tiempo, sin duda. 1Hasta porflo
que un romance de entonces es un romance mio!
Galante ful y bizarro. Amé las aventuras,
logré muchas hazallas, hice muchas locuras,
ful poderoso á veces, á veces ful senclllo,
y, después de soldado, ful sellor de un castillo.
Por un rey muy glorioso fui armado caballero,
tuve un corcel de guerra, y tuve un escudero,
y aun á decir me atrevo que en batalla rel'lida
me atravesó una lanza y mor! de la herida!
Visiones esfumadas de lances y amorfos,
de caballos y de armas son los ensuellos mios.
Siento el romanticismo de aquella edad remota
como un perfume viejo que en mi esplritu flota ...
¿Que en dónde fué? ¡Quién sabe! Sólo decir podrla
que es la misma Que hoy quiero la mujer que querla
en ese tiempo antiguo, en la otra vida aquella,
y que, cual yo, vivla y que me amaba ella!
Me es familiar el nombre que tuvo y ella sabe
decir et mlo muy quedo, con una voz muy suave,
como la voz que entonces lo pronunciaba. Y tiene
esa voz como un eco que de muy lejos viene,
Por eso sé que antallo, y en una edad florida,
mi esplritu romántico pasó por otra vida!
ANTONIO MEDIS SOLIO.
México, Septiembre-1908.

o

EL ARIA
Para "El Mundo Ilustrado."

En el hilo del trino, sutil como de araña,
Se prendió mi embeleso atraído y domado
Por el raro prestigio del canto delicado
Que inundó mi sensorio de una impresión extraña.
En éxtasis sel(uía la diáfana maraña
De las notas del aria, y el pensamiento alado
Volaba hacia la voz ligero, apasionado
De lo que le causaba una emoción tamaña.
De pronto cesó el chorro sonoro y cristalino
De la voz armoniosa .... Cortóse la canción ....
Y tras breve silencio oyóse un mortecino
Suspiro, que al truncarme aquella seducción,
Me dejó un inefable recuerdo femenino
Y una indecible angustia dentro del corazón.
JEN'ARO ESTRADA,

Culiacán, Siualoa.

�G52

EL MUNDO ILUSTRADO

EJ. ;1rUN DO ILUS'rnA DO

((~41€l_~ÜJ
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El Arte en los Visillos

CRONICA
L invierno está definitivamente entre nosotros¡ ha llegado presuroso como un monarca que codicia su reinado, y rindiéndose á este imperio, los seres y las cosas le tributan
completo vasallaje.
·
Si la bella estación primaveral tiene, como súbditos, los pájaros con sus cantos. y las ll~res_ con
sus galas y sus perfumes, también el m vierno
tiene su brill:inte cortejo de noches resplandecientes¡ sueña la lima en el tranquilo azu~ del horizonte su eterno sueño de ventura¡ y si el campo está entristecido por las llores marchitas que
el viento arrebata impetuoso y cruel, en cambio,
las estrellas, llores luminosas, abren sus pétalos
sobre el sereno azul del cielo. En los países del
Norte, los blancos copos de nieve caen como lluvia silenciosa de lirios y azucenas. La poesía de
la nieve triunfa aún del encanto peculiar de las
demás estaciones¡ las opulentas residencias de las
ciudades y las pobres casitas de las aldeas, igualmente que los picos de las montafias y las amarillentas arboledas de los bosques, cúbrense con
un manto de inmaculada blancura, como si tuviesen un supremo anhelo de fraternidad y de semejanza·1 diríase que el espíritu de una hada piadosa oc ulta entre los blancos copos de la nieve,
d¡spréndese de las nubes gris perla y baja hacia la tierra, llena de injustas desigualdades, para
vestir con un solo traje y un solo color tranquilo y suave, ya los palacios de los poderosos, ya,
también, las humildes ruinas de las chozas en qne
habitan los desamparados de la dicha. El hada de
la nieve desciende sonriente y silenciosa, en vuelta en los albos crespones de la niebla invernal¡ la
atmósfera, pura y serena, trasmite á larga distancia los toques lejanos de las campanas que anuncian el amanecer¡ los pájaros despiertan en sus
nidos y callan asustados al ver el misterioso sudario blanco que cubre las ramas y el verde césped¡ los habit~ntes de ~as popul_osas ciu~~des
despiertan también al discreto aviso de la grajea" que llama suavemente en los cristales, y el
hada misteriosa sonríe entre sus níveos velos al
ver extendido su manto de igualdad y de apacible blancura, que siquiera por breves momentos
trae á la memoria la dulce idea de considerar, como una sola y grande familia, á toda la humanidad.
Mas no tiene únicamente el invierno encantos
especiales en la Naturaleza: también la sociedad
trata de reemplazar las diversiones campestres y
los juegos de sport, que son el atractivo del Estío
y de la Primavera, con la a~ertura de teatros y
salones inaugurando sus brillantes temporadas
artístic~s, los grandes ~ailes y toda clase ~e espectáculos, que en el hemp_o de las lluvias fre·
cuentes no tendrían aceptación.
Verdaderamente espléndidos son los modelos
europeos que nos han llegado en las últimas publicaciones de modas para los trajes de baile y
de teatro. Hablaremos á nuestras lectoras, siquiera sea brevemente, de algunos de ellos. Un exquisito modelo para traje de baile está hecho en seda ligera, de color ros~ p_álido¡ absolutamente original es su forma de tumca¡ los delanteros, completamente sueltos y abiertos, dejan ver todo el
frente del traje, que es de tul bordado de perlas y
van recogidos en la parte inferior de la falda, formando una elegante drapería, sujeta ~on una rica
aplicación bordada de perlas en eshlo oriental.
Limitan el escote vaporosas bandas de gasa del
mismo color, que están recogidas en el centro por
una gran aplicació11 del mismo bordado de perlas fingiendo corselete. Mangas flotantes de gasa,
abiertas por enmedio, dejando ver el brazo y sujetas al hombro por otra lujosa aplicación bordada que termina en un fle~o de perlas. Este eleg~nte y original modelo tiene un ma~cado est_1lo
oriental no sólo por sus bordados, smo también
por su f~rma, que recuerda la graciosa indolencia
con que las bellas hijas de esos paíse~ saben ,11~var los trajes sueltos y las telas recogidas arhshcamente en caprichosos pliegues. Este modelo hará seguramente mucho favor á una muje~ esbelta
y elegante, que se?a lleva~lo con la gra~i~sa majestad que ese estilo requier_e. ~tro exquisito at~vío de teatro ó baile es: eshlo impeno, en satm
blanco con sobrefalda de tul, bordado de oro y
flores realzadas en seda blanca. Esta sobrefalda

E

termina por el frente en un fleco de hilo de oro
y seda, que cae sobre la falda interior y se prolonga por los lados hasta cubrir toda la cola. El
corpiño es de tul bordado, sobre fondo de satín,
y al derredor del escote lleva una guarnición de
flores, también bordadas y realzadas, de seda
blanca.
Mangas de tul bordado, que llegan hasta el codo y en forma de campana. Muchos otros modelos, exquisitos en su confección y riqueza de telas y adornos, podríamos citará nuestras lectoras¡
pero no faltará otra ocasión de hacerlo, y entretanto que ésta lle¡;!a, se despide
MARGARITA.

•
Cuestiones Trascendentales
LA DICHA

E

N uno de 1-:&gt;s anteriores números propusimos á nuestras
lectoras la interesante y discutida cuestión de analizar
cuáles son las bases más ciertas para la felicidad de la mujer, y solicitamos de ellas nos
diesen á conocer su opinión
sobre asunto tan importante.
Con la amabilidad que las caracteriza, se han
dignado, desde luego, tomar parte en el propuesto
concurso. Hoy damos á conocer algunas de las
respuestas que á ese respecto hemos recibido. La
primera dice así: &lt;Es verdad, no es una, sino muchas las dichas que existen en la vida. Y tan poderosa influen.::ia ejerce sobre el las el carácter,
que la más grande,aquella áquien damos el nombre de felicidad, es muy distinta para cada individuo. Unos, la cifran en la gloria¡ otros, en el
poder¡ algunos, en las riquezas¡ muchos, en el
amor¡ todos en un ideal. De aquí que cada uno
define la dicha á su manera. Sabrá encontrarla el
carácter más práctico y la hallará, aunque no compt:nse por completo sus aspiraciones, el que sepa
llenar los inmensos huecos de la realidad, con los
nobles recursos de un alma generosa y grande.
RYMA». No es preciso ponderar el ingenio, la sutileza y el espíritu de análisis que esta respuesta
encierra. La inteligente é incógnita autora de ella
merece encontrar la dicha, pues los dos caminos
que indica para llegar á alcanzarla, son, indudablemente, los más rectos y dignos para conseguir
ese fin. En la mayoría de las respuestas que se
han dado á esa cuestión, predomina la idea de
colocar las bases para la dicha de la mujer en el
espíritu de aceptación, ó más bien dicho, de abnegación, tan necesaria al espíritu femenino. Las
palabras varían, las frases toman diferente forma¡
pero en la esencia se conserva la idea siempre
igual en todas las opiniones. Otra de las respuestas que hemos recibido dice algo semejante en
las siguientes palabras: &lt;Las bases más seguras
para la dicha de la mujer, no están fuera de ella,
sino en su misma personalidad: los elementos de
que esté formada su vida pueden serle adverscs
y contrarios¡ pero si ella tiene interiormente recursos para transformar esos acontecimientos, de
penosos y desagradables en actos de abnegación,
fortaleza y dulzura, encontrará, como una justa
compensación, la gratitud, estimación y atmósfera de cariño que forma, en la mayor parte de las
mujeres, la única y verdadera felicidad». Como
se ve, la opinión general se adhiere á esta misma
idea¡ los escritores más notables de Europa la
expresan bajo diferentes formas¡ pero la riqueza
del estilo y la galanura de las frases no cambia la

fisonomía de ella. Por ejemplo: para Glessé Amamy, la dicha en el amor no es fija ni durable¡ aun
admitiendo que se pneda ser feliz diez añ&lt;'s, ¿qué
hará del resto de su vida quien ha pnesto en la
pasión todos sus sueños y todas sus esperanzas?...
Muy distinto es el aspecto de este asunto si se
reemplaza la palabra &lt;amor» por la de &lt;afecto»¡
hay mujeres poco favorecidas por la naturaleza
que nunca serán esposas ni madres¡ mas á las cuales su gran corazón asegura una vida relati vamente feliz. Existen algunas que, ann clavadas en el
lecho del dolor, dan. sin embargo, ejemplo de serenidad y aun de tranquilo heroísmo, pues saben,
olvidándose á sí mismas, olvidar sus dolores.
Mme. Oddo Dellou, que ha estudiado especialmente la fisonomía del feminismo, opina que no
deben tenerse en cuenta las circunstancias favorables á la dicha, ni las pasiones sentidas ó inspiradas que pueden contribuir á ella¡ la clave del
enigma debe buscarse en el fondo permanente é
íntimo del propio sér¡ y espera, dicha escritora,
haberla encontrado en da flexibilidad del carácter». Esta opinión, apropiada en todos los casos,
lo será más aún á medida que se multiplican y
se hacen complicadas las relaciones de una persona cuya vida es necesaria á otros¡ por tanto, se
aplica mejor á una mujer casada. Aunque es evidente que la mujer reina por su belleza ó por su
ingenio, es igualmente cierto que esto no es una
virtud propia, sino una especie de delegación del
verdadero poder, del cual ella ha sabido atraerse
la concesión. No sería posible que alcanzase este
fin si contrariara constantemente los gu3tos é inclinaciones de su esposo. Lo menos que puede
hacer, si no los halaga, es soportarlos amablemente¡ actitud recompensada sin dnda con una amplia dispensación, por parte del esposo, de atenciones y favores de toda especie. De ll'.lQnera que
solamente con los recursos de la sumisión y dulzura la mujer puede reinar y ser feliz.
Después de haber establecido estas dos flexibilidades de carácter, la que viene de la propia naturaleza y la que se obtiene por la educación,
Mme. Oddo Defiou responde á una dificultad deducida de las anteriores consideraciones: &lt;el carácter más dócil, casi semejante á la simplicidad,
no será, ciertamente, un hermoso carácter. Hay
que convenir en esto¡ distinguirse por una gran
facilidad en atrofiar el ímpetu natural y seguir
una vía ya trazada, aceptar cualquiera forma del
destino, es distinguirse por cualidades negativas.
Mas ¿acaso es preciso buscar la dicha en la person~lidad fuertemente acentuada? De ningún modo¡ renunciando á la vanidad de se~ superior, se
adquirirá la prudencia y la modestia que man.tendrán la dicha de la mujer en un terreno sólido
y tranquilo». Si á estas cualidades se pueden reunir alguna discreción y gracia en el adorno de su
persona, la citada escritora promete, con su experiencia de mujer, la mayor dicha posible en el
lugar que el destino señale á cada una.
El novelista Camille Bruno da una graciosa
respuesta, llena de humorístico ingenio. Si se debe creer en su opinión, la dicha consiste en el
contento de sí mismo, ó más bien dicho, enla admiración de la propia belleza real ó supuesta. Dice que existen mujeres, y son, por cierto, las más
bellas, que viven en el_ éxtasis y en la sorpresa
constante de su propia hermosura. Ellas creen
que ese éxtasis es comparti~o _por todo el sexo
masculino, y, en consecuencia, Juzgan que el sexo
femenino las honra con unos celos feroces. Jamás
la duda de sí mismas, el temor de una rival, la
desconfianza de ser menos amadas ó una vaga
sensación de desaliento, vienen á rozar ligeramente su cerebro¡ y, ¿acaso estas mujeres no son
perfectamente felices? Dudamos de la sinceridad
de esta opinión, pues las personas de talento saben bien que la dicha esalgodiverso y mejorque
una satisfacción de amor propio.
Continuaremos dando á conocer las opiniones
de nuestras lectoras sobre tan interesante asunto.

O hay lugar más amplio ni mejor para
sembrar el buen gusto, que el campo, fecundo siempre, de los visillos y cortinas
para velar los vidrios de ventanas y balcones.
Las construcciones modernas, en las cuales campea el arte, no admiten ya las vidrieras de tableros
cnn vidrios: ahora aquéllas sólo se hacen de una

N

l lGJrlA

Fi.;¡ura 3.

...

Figura l.
pieza, con vidrios enteros, que prestan á las fa.
chadas un aspecto elegante y distinguido. Y con
la forma atrayente y linda de esas vidrieras, el
arte de la labor femenina se ha ampliado, y hoy
por hoy,-como el ave que va de paso y se d&lt;'tiene
á lanzar un trino en la copa de un árbol hermoso,-se ha detenido y se ha posado con verdadero deleite en las vidrieras de las ventanas ..
El arte-pájaro encantado que revuela sin ce·
sar-ha encontrado abrigo suave en los tenues ó
espesos pliegues de los visillos. Allí está parado.
Atrapadlo, lectoras mías, y ved lo que trae entre
las alas.
Desde luego el grabado número 1 no puede ser
más sugestivo de lo que es. Una transparente muselina, más transparente que las espumas del
agua, se dobladilla por ambos lados, se borda por
la parte inferior, escogiendo para este bordado una
hilaza blanca muy fina, y así al C'aer, como dicen
las señoras, se coloca sobre el bastoncillo de metal que, á la mitad del vidrio, debe estar atornillado sobre la madera de la hoja.

nefa puede ~er aznl obscnro, y las medias estrellas pueden ser blancas.
El grabado m1mero 4 representa otro l!énero de
visillo. Este se hace de raso gris perla. Es propio para ponerse en esas ve11tanas anchas, ba·
jo de las cuales gustan las señoras colocar un
canapé. Estas ventanas no llegan hasta el suelo,
sino qne se apartan de él, generalmente, por 1111

2

Para dejar tela con qué hacer los faldones del
corpiño, colocad la mano abierta, partiendo del
alfiler, y cortad la muselina debajo de la mano.

Figura 4.
metro de distancia. Y para ellas es propio este
visillo, porque no resulta transparente, sino que
es, por el contrario, grueso é impide el paso del
aire por las hendeduras invisibles que hay en toda ventana. El dibujo va pintado. Verdes los
ramos y rojos los pájaros.

FIGURA

3

Prended con alfileres un pliegue de tres dedos
de ancho.

* EN CASA
LA MODISTA
EXPLICACIONES! PRACTICAS

Figura 2 .
Respecto del grabado número 2, no hay elogi_o
suficiente para hacer notar las bellezas y la originalidad del motivo que adorna la parte inferior del visillo. La tela de éste es seda Japonesa,
color crema. El bordado está hecho al punto de
cruz con seda negra. El contraste que resulta entre el color crema del fondo del visillo y el
color negro de las golondrinas bordadas, es delicioso. Estos visillos se verían muy bien en la
recámara de una señorita, que estuviera tapizada
con papel azul.
El número 3 es de un tono y de una forma
muy serios. Este visillo se vería muy bien en la
alcoba de un caballero. La forma de esta cortinavisillo es propia para los vidrios anchos, p~i~s
como advertirán nuestras lectoras, son dos visillos en uno esto con el objeto de que puedan
abrirse separándose por la mitad y corriéndose
hacia los lados. La cenefa que adorna el derredor no es bordada: es una tira comprada y pegada sobre la tela. Esta última debe ser peluche rojo, y la cenefa debe, también, armonizar en color
con el de la tela. Por ejemplo, el fondo de la ce-

FIGURA

1
He aquí la manera de hacer un corpiño. Doblad
la muselina por la mitad y colocadla en el centro
de la espalda. Poned un alfiler (el cual veréis en
la figura siguiente) para indicar la cintura.
FIGURA

4

Cortad el sobrante del pliegue en la forma que
indica el grabado.

�~: ~

. '

... -

·... ~..:~ :'f .

.

Ftux,

DE PARís.-MODAS RoNDEAU.

TRAJE DE CALLE.-Confeccionado en paño blanco, adornado de soutache y botones de fantasía. Este elegante y
original traje, de estilo sastre, tiene el cuerpo de forma princesa, sobre el cual va un jaquet corto, sin mangas, completamente bordado de soutache. La falda lleva por el frente,
y en la orilla, un bordado de soutache. Camisola de encaje¡
en el cuello y en las mangas tiene vuelos de gasa blanca y
· lazos de terciopelo negro.

DE RATLE.-Hecho en &lt;;P,tla liberty, &lt;le
color tornasolado en plata y vioieta. La falrla
abiertii por un lado sobre una falda interior de la
misma seda. El cuerpo es ligeramente fruncido y
cerrado por un lado con dos graneles rosas de seda y gasa. Mang·as hasta el co&lt;lo, de gasa blanca.
THAJE

----------- '-------.---------·--~~~-'------------.......

. -

.

FuT.

FoT. F~:ux., DE PARís.- MoDAS DRECOLL.

.•.

........

�ES MI PREFERIDA

LA CERVEZA PILSNER, TOLUCA,
Es la más popular en México
Es la que toma todo el mundo. Sana, Pura y Delicada.

Hay que pedir la legítima, porque, como lodo lo
bueno, está siendo imitada. Pero su sabor es único,
y el que la ha tomado una vez, no puede confundirla con ninguna otra.

Compañía Cervecera Toluca y México, S. A.
Fijarse bien en la marca para no aceptar
las falsificaciones y modificaciones.

-··------------------

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>L
Registrauo como artículn

Año XV-Torno 11

l

1

UNDO LUSTRADO
&lt;• /S&lt;''5Unda claRe, ""ll 3 de No\'iembre &lt;le 1894.-Impreso en papel de las Fábricas de San Rafae l.

México, 8 de Noviembre de 1908
Vidas Viejas y Flores Nuevas

..

De un óleo por A. Gedovius, para "El Mundo Ilustrado."

Número 19

�Jllt Mtl'NDO ll,t1S'.11RADtl

i'éeompensa nntic1pac1a c1e incontables sa•
críficios. Por eso son solemnes .v suntuosas;
Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Oalle de Al!t\rn n1ímPrn 9. México. D. F. Ap'\rtado t&gt;&lt;&gt;S·
tal 2.á70. T ..léf 1oos: Ertc,,sr,n. 1476.
Oompañfa Tdef.ínlca, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓ!i;

Jea la Ct11dad .............................. $ 1.2:'i
F.n lo,, F,,tadO!l. ......... .. .. . . . . . .. . . . . . .. .. . 1.:,0
En el Extranjero.............. . .. .. .. .. . . 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

F.n la Owpltal. ........................... $0 3.5 cs.
En lns F.st,\OOS ..... . .................. i-0.!\0 cs.

La Gran Apoteosis
L

A mujer tiene, en sn Yidn,

tln solo día dr grnndeza .Y
Lle apoteosis: el de su boda.
De niiia, \'Ístrnla sus padres dr blanco, préndcnla
l'l ,·clo albo, ponen en su
mano el ramillete ele rosas y la llernn al
templo tí ofrecer flores á :\!arfo. Los ojitos
nc&lt;r1·os chispean, las pupilas azules brillan,
so;ríen lo, labios nacarados, Hotnn al ,·il'nto las perfumachls cnhellprm,; .r el enjambre
de palomas, al pie dt&gt;I 11ltar, lanza sus arrullos en forma ele cánticos.
~lás tarde, en los umbrnlcs de la ndolPscencin, el capullo, vronto :1 entreabrí l'M', ve
brillar .r siente ele nul'rn C'n sus J&gt;l~talos el
tibio calor de los rayos del ciclo. \'ueh·e la
niña n re,·estir las· alb,1s vestiduras .r los
bhincos ,·rlos, y, prnstero1ula 01 nl. ,·ez ante
el altar, n' venir lmci,t ella la hostia hlanq.,
uísima, emblema ele pureza .r de re&lt;kn'.:1011.

.Más tarde, .r ya rn tmlo &lt;'l &lt;'splenclor &lt;le
su belleza, el primer baile despirrta su coraz6n á las emocion&lt;'s misterio;:as; la paloma blanca .r la rosa, mística se transforman
en ágil y alada mariposa, .r, por la primera
vez, la joven se siente hzlla ,\' se si&lt;'nte mujer.
Pero estos esplendores, de los que es centro de com·ergl'ncia y foco &lt;le irradiae:ión.
palidecen al fulgor del gmn día.\" ante la
deiticación de hl gran apoteosis; .r si al pie
de la Yirgen ern paloma, ante el comu lg-atorio, ángel .V en el baile, rrinn; ante el altar
y bajo la corona de azahares .r las tem1es gasas, se transforma en diosa.
Jamás la mujer es mús bella, jamás se la
siente más pura y mns intangible, jamás se
la ve á la yez más ruborosa .v mns md ia.nte,
más tímida .,· más triunfal que l'I día &lt;'11 q ul'
entrega su corazón, su albedrío y su &lt;l&lt;-stino al que ha de ser su t&gt;sposo.
Para ella aquellas flores .r aquellas l11ces;
en su honor aquellos himnos .r aquellos homenajes; para su ambiente aquellos perfumes. ,
Todo,s los que la han amado la han colmado de dones, como las l)uenas hadas á los
recién nacidos -:i· vienen á formarle cortejo
y séquito de honor.
Cuando envuelta en nubes, como suelen las estrellas, ~- arrastrando cauda como
los cometas, llega al templo rodeada de toda su corte, seg·uida de pajes, rodeada de
damas de honor y de caballeros sirvientes,
clavadas en ella, como en una aparición,
todas las miradas, inclinadas como al paso
de la soberanía, todas las frentes, la mujer transfigurada, no tiene de humano más
que los lineamientos y aparece, á la vez,
ángel, reina y diosa.
Las fiestas nupciales son la reparaci6n
que ofrecemos á la mujer de la obscuridad
en la que la hacemos vidr. de la ~sclavitud
que le yamos á imponer, Lle los dolores y
de las angustias que la esperan: son una

por eso, aunque duran un instante, rnlen lo
que toda una existencia.
Al confiar 1í la esposa un tesoro clr honra
que gual'dar, al imponerle la maternidad
con todo su cortejo de dolores .v de responsabilidades, al exigirle labre nuestra clich1t
con su amor, con su belleza y con su virtud,
sabemos qur no llr.vamos una emperatriz :í
su sol io, sino más bien una vídima, 111 sacrifitio.
Y al rer que va .'loo riente :í la pirn, como
al &lt;rLeocalli» sangl'iento h1s \'Íctimas inmolachls á IIuitzilopoxtli, tenPmos, indi,·ichrnl
y colecti\'ameute, la ,·idenc:ia de la sublimidad de aquel sacrificio. .Y no queremos otra
cosa, que hacer arder en el altar todas las
luces, que reg-ar en l'I pa,·imrnto todas las
flor&lt;"s, que evaporar en la atmó!-.fera todos
los perfumes .v que encender eu el firmamento todos las astros.
Quisiéramos que tocia la sot iedncl .,· tO(fa
la Naturnleza fueran testigos de la sublimidad ~- la grandeza clt&gt; a&lt;¡ul'lhL inmolación
mi unta ria de tant,1 belleza. de tanta ht•rmosura .r ele tanta, \'irtucl 111 bi1•11 de la Naturaleza~· dr la espetie; quibi~ramos, ante
aquel holocausto, todas las prn!-.tP1·naciones
y todos los homenajes. y q ne tocios lo!,, Jll'chos exhalaran el himno ti innfal q11e debe
acompaiiar al sacrifkio á lodos los hPrnísmos.
Por srntirse, n11nque no Sl':l má..; que un
inst:rnte, superior á todo y :í todo.s; por
,·er.sl'. una, rez 1:,iquiera, la cscla,·a tra11~formada en sob:-ra11a; pur !-.l'lltir.,,e, n111u111c
sólo un punto, árl.,itrn .r su l ,yug-adorn, hl
mujer se rrsignn á ese camino del calrnrio
que se llama la maternidad.
Ya espos··, su cab¿za, un solo seguulo
nltirn, tl'ndní que clohll'g-;lrse a11tc las exigrncias .,· las nPtesidades de su nuern existencia; tendrá que seg11i 1· amando de~deñada, que seguir ob:drcicndo menospreciada .r tiranizada, q uc seg·uir 1:,ipndo fiel
cngaiiad,1, que maní fcstarse satü,feclm hm ta de la miseria .r drl oprobio, ., que ostcnt:1r la srrt&gt;nidad en la frente .r la dulce s01:risa en los labios.
Pasados los µrimeros transportl's, el hombre rnl\'erá á la brega .r al combate diarios; su cankter se agriará por los fracasos
de la ambición ó los desdenes de la fortuna; querrá encontrar en el hogar lo 'l ue en
\'ano ha buscado en la calle; .r la mujer, tan
herida como el hombre por l'l desencm1to,
por el fracaso .r también, ií yeces, hasta. por
la miseria, y la ignominia, deberá consolar
en \'ez de blnsfcm:1r, sonrl'ÍI' en vez de llorar, ,v prestar al hombre el npo,ro .,· el consuelo de que tanto ha menester ella misma.
En rnno la humanidad ha progresado tanto, en rnno el derecho .Y la justicia han realizado tantas conquistas, en rano las costumbres se hnn dulcificado y las le.res se
han hecl10 m:ts .,· m:1s protectorns del débil:
todal'ía ho.r, como en ht edad de piedra, PI
hombre trabaja mrnos, sufre menos .Y alcanza ma.ror bienestar, grandeza y g-loria
l1t1e la mujer.
Tocla\'Ía ho.r, como entoncPs, la mujl'r
pelea al lado del hombre; .\' después de la
victoria, es á él á quien se corona de laurel
y es ella la q ne pn~pam el festín y si1Te á
los comensall's el banquete.
La mujer, con sus Yirtudes, ha de neutralizar los ,·icios del hombre, con la economía reparar la procligitlidad, con la fidelidad pagar la inconstancia .\' todavía ha de
compartir las miserias y el oprnbio, que
alentar la debilidarl, que consolar la decepci6n, que curar la enfermedad y que afrontar la muerte para chtrnos hijos.
En cambio de todo esto, sólo le ofrecemos In, apoteosis de su fiesta nupcial.

DR. M.

00

FLoRES.

CRONICA CIENTIFICA

599

i..lL ~túNDO tLt1STJUí&gt;O

Ferrocarril de Colima á Manzanillo

los Sentidos y su Evolución

HACE

mucho tiempo que Jorge
Wilson definió los ór.!(anos de
los sentidos como las «sendas
del conocimiento&gt;. Esta definición es excelente, pues claramente señala el papel que
desempeñan los ojos, los oidos
y demás órganos sensoriales
en la vida. No vemos con los ojos, ni oimos con
los oidos; éstos no son más que los medios para
trasmitir al cerebro las sensaciones producidas
en esos órganos por la luz y por la vibración sonora.
E,tos no tienen poder de discernir. No hacen
más que recoger y registrar las impresiones que
reciben del mundo exta,or para trasmitirlas á
las celdillas cerebrales que están destinadasá ocuparse de ellas. Después, estas celdillas clasifican
las impresiones recibidas, dictaminan acerca de
ellas, y de esta manera se despierta el discernimiento, y se ejercita una de las más maravillosas
funciones cerebrales: darnos cuenta de lo que vemos y de lo que oímos ó sentimos.
Una vez recono:ida y señalada la diferencia,
entre el trabajo de recibir y trasmitir sensaciones y el de clasrficarlas y tener conciencia de
ellas. procederemos al estudio de los sentidos entre los auimales que ocupan lugares bajos en la
cs;ala zoológica y los que ocu p:m los altos. Para
empezar. nos ocup~remos de seres, á los que se
considera como exc luidos del mundo de la sensibilid~d: las plautas, seres que poseen u,1 sentido
que podríamos llamar de tacto generalizado. Si vemo,; q ne una flor se c1err&lt;1 al recibir un soplo frío,
debe111.,s consider.ir que está dotad:i c'.e un poder
de sentir muy semejdnte al que tienen los animales. Aquí no se trala de nervios seguramente,
como no se puede hablar de nervios tampoco en
el mundo de los annn.1les inferiores.
La materi?. viviente ósea el protoplasmamuestra siempre una potencia de sensibilidad como parte esencial de ella. Un ser viviente no necesita de un sislema nervioso para reaccionarante impresiones recibidas del mundo exterior. Lo
único que se ne.:csita es materb viviente; de este principio partirá la creación de un , istcma
nervioso, necesidad que se hará sentn po, krior•
mente como resultado de un desarrollo de la ,•ida
y del organismo. Lo único que hacen los nervios
es aguzar la sensibiliclad y hacer que los que lo
poseen sean más aptos para recibir y responder
con mayor prontitud al estímulo procedente del
mundo exterior.
El sér dotado de un sistema nervioso adquiere
con él la facultad de diferenciar las sensaciones
recibidas, aparte de la de percepción, que es com11n á todos los seres que viven. Es como si iniciáramos el sentido del tacto con la defensa contra los enemigos y la necesidad de llevar el alimento á la boca, y lo desarrolláramos después para responde á otras necesidades de la vida y conforme á la variedad de las sensaciones que nos
vienen del mundo exterior.
Hay que notar también que la creación y el desarrollo de celdillas cerebrales, destinadas á la percepción de los diferentes sonido&lt;, olores y demás
sensaciones, deben haberse efectuado en consonancia con el desarrollo natural de los o idos y de
los ojos, considerados como órganos de recibir y
trasmitir sensaciones, Seguramente que es una
cuestión muy difícil la de decidir si la evolución
de los sentidos se debió al desarrollo del cerebro 6 si la de éste fué provocada por la de los
órganos de los sentidos, al tener que responder á
la infinidad de sensaciones recibidas, lo que hubiera tenido que originar la creación de celdillas
encargadas de las nuevas sensaciones.
Nos inclinamos á creer que el estímulo vino
del exterior, y, para valernos de un ejemplo perfectamente visible, empezó por crear esas manchas de
color que vemos en algunos animales inferiores,
las cuales, obrando siempre bajo la influencia exterior, se convirtieron, con el tiempo, en aparatos
apropiados para recibir las sensaciones luminosas,
y más tarde se convirtieron en ojos, 6, en otro
orden de ideas, creó primero esas bolsas llenas
de viscosidades, como las que vemos á los lados
de la cabeza de los peces, las que evolucionaron
basta convertirse en los complicados órganos llamados oidos.
Hay una prueba que podemos aplicar á todos
los animales para darnos idea de su origen, y esta prueba es la de su desarrollo. Parece extraño,
pero el proceso de desarrollo es exactamente e l
mismo que el de evolución. El desarrollo de un
órgano 6 de un sér, no es más que un compendio
de la historia de su evolución. Apllquese esto al
desarrollo del sistema nervioso y se llegará á la
conclusión de que tiene que haber evolucionado
de acuerdo con las necesidades creadas por las
impresiones del exterior.

PUENTE SOBRE EL RÍO TUXPAN.

MUESTRA DE TERRAPLÉN ARMADO, CERCA DE MANZANILLO.

Está muy próxima la inau~nración de una de
las línea• de ferrocarril más importantes de la
República: la que unirá la capital con la costa del
Pacífico.
Durante muchos aüos fué el sueño de los ferrocarrileros dd país contar cou una linea que,
partiendo de la ca pi tal, terminara en alguno de
los puertos del Pacífico, los más importantes de
la República, si se tiene en cons1&lt;.leración sus
condiciones naturales.
Si á este natural deseo se une la circunstancia
de que el camino entre la ciudad de México y el
puerto de Manzanillo es uno de los más pintorescos y hermosos del país, se comprenderá
lo mucho que significa, desde tcdos puntos de
vista, la linea que fué terminada hace do~ semanas y que será inaugurada dentro de muy pocos
días.
Mnchos años hace que se proyectó la línea de
que se trata, y aunque ha tenido que sufrir al.~ unas modificaciones su trazo primitivo, se puede decir que ya se terminó sobre los mismos

UNA ''PASADEl&lt;A ' AL Plt: DEL NEYA_:\l,

pl:inos que se habían proyectarlo. La parte comprendida entre México y Guadala¡ara ha estado
en explotación durante varios aiios, y es bien conocida; pero la parte que se extiende entre Tuxpan y Manzanillo es casi totalmente clesconocida
y la queencierra las mayores bellezas y la que,
por la misma razón, ha dado más trabajo á los
constructores.
El paso sobre el río Tuxpan. el cual cruza varias veces y sigue en la mayor parte de su curso,
las harr;mcas que se hallan á los lados del Colima y otra infinidad de accidentes del camino, lo
hacen más pintoresco y más atractivo. Las grandes obras de ingeniería que se han construido para vencer esos accidentes y dificullades, son dignas de la admiración de todo el mundo.
Hay quince túneles, entre ellos el más grande
que ex:iste en la República, y nna infinidad de
puentes, desde simples pasaderas hasta el enorme
de la Quesería , que mide cerca de ciento treinta
metros Los trabajos de terracería son quizás úuicos en su género; debido á la clase de terreno por

donde pasa el ferrocarril y al ímpetu de las aguas
en tiempo de lluvias, se ha necesitado armar
los terraplenes con muros de cemento que los protejan á los lados.

• ••
Aparte de las bellezas de la construcción y de
lo m11cho que hay que admirar por parte de los
trabajos ejecutados, las bellezas naturales de los
paisajes, por los que atraviesa la vía, bastan para
iustificar un viaje por la región. Los que lo hemos hecho á lomo de mula y con infinidad de dificultades y trastornos, experimentaremos un placer sin ig11al al repetirlo á bordo de lujosos trenes y rodeados de todas las comodidades del Pullman; los que no lo han hecho, deben hacerlo para
conocer nna de las más hermosas y fértiles regiones de nuestro país.
'
Cruza la vía por en medio de grandes extensiones sembradas de plátanos, por sobre barrancas
cuyo fondo no se puede distinguir, en parte, por
su enorme profundidad y, en parte también, porque están cubiertas de una exuberante y rica
vegetación.
Cuando se pasa cerca del Nevado y se le ve,
por el camino de mulas, catorce veces desde otros
tantos lugares, presenta á la visfa tantas faces diferentes, que se llega á dudar de que sea la misma montaña. El pico, cubierto de nieve, se destaca por encima de las nubes y va lentamente acercándose al viajero, y cuando parece que va á tocarse, se aleja de nuevo y ésto por catorce veces
diferentes.
Basta que la línea una á la capital de la Repú~lica con l_a costa occidental del país para que su
1mportanc1a, desde el punto de vista comercial,
sea grandísima¡ en efecto, llegando el ferrocarril á
la ciudad de México, puede conectar con todas
las vías que hay en el país y poner en comunicación á las poco conocidas costas occidentales con
el resto del país. A parte de esto, la riqueza de la
región recorrida basta para dar importancia á la vía.
¡Cuántas riquezas han quedado inexploradas en
la sierra por falta de un medio rápido de comunicación! Desde el punto de vista industrial hay
maderas, piedras y frutos; desde el punto de vista de la minería, es incalculable la enorme riqueza que duerme por falta de quienes vayan á despertarla de su sueño.

• *•
Tales son las energías que pondrá en movimiento la nueva línea, y de allí que no hayamos vacilado en llamarla una de las más importantes de
la República.

00
l'ANORAMA GENE RAL DE COLIMA,

�900

EL MUNDO fLUSTHAOO

E..L JARDIN DE. PALACIO

J:L ~!U~DO ILUST l! .\l&gt;O

,¡() 1
tH-E-E-H-f-E-.f-HE-E-E-ffi-E-H·i-~é-'t,'H~tft,,ff-'-ti-'nH~H;ffÉcfi'E-ftfE-ÍÉ'iHf-t

j

En el riejo pahlt'io I irr1~i11al, dentro d1' los muros
macizos qut' le clan el aspecto de una alhóndiga, hechos
para defender la autori(hul real contra los desmanes ele
las multitudes in&lt;lómitas, existe un jardín mu.r hermoso

El Congreso Católico de León ~

'11·H-t.i-t-t-t-t'J-t'i-t-t-t'J·U-!-t.H-!-t-!.- t-t-!,U:t,U'J,t-t-t,U-!:t.i:!.i:t:!-t.i:-!:t'i'-!:t'i-t:t:t-t:t:t:t;.

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1

~\~~.

siempre &lt;lcnt,rn d1•I et·itrrio di' la
religión católica.
La idea.ele este ¡wriótl ico fué iniciada durante una d(' las 1íltimas
sesiones del Congreso, .r fué l'ecibida con tal entusiasmo, que en seguida se abrió una suscrición drstinada á sufragar los primet·os gastos de publicación; la lista de sus
critores fué encnbezada por el mis
11;10 señor Arzouispo Ouilloll', prt's1dente del Congreso, .Y el entusin;:mo &lt;lr este prelado fué sN·undadu
por todos los as.istentcs.
En esta página presentamos fotografía:; tomadas para «El ~I unclo Ilustrado&gt; durante la reunión
tlcl rPferido ( 'ongr&lt;&gt;so, cuyas sesiones se efectuaron l'n PI ~eminario.
Otrn de las fotogrnfías es la Cull'
dml, don&lt;ll' ~e Cf('ctuarnn ulo·unns
teremonin~ religiosas.
'"'

Ilmo. Sr. Dr. J. d~ J&lt;'stís Mora, Obi~po de León.
Plafoforma de honor.

\' muv poco conocido, como que no se le advierte desde los sitios que más fre~uenta el público. Se encuentra en la parte posterior dPl edificio, hacia la derecha ,, hacia él dan las ventanas de lo que forma realmente la residencia
presicle'ncial.
Xo ocupa una gran superficie; pero, gracias al &lt;'xquisito cuidlHlo de que
es objeto por parte del señor Larralcle, Intendente ele! palacio, es uno ck los
más hermosos que se pueden yer en nuestra metrópoli. Con frecuencia es 1·isitado por turistas y aun por personas residentes en ~léxico. Es cu rioso &lt;¡ue
la mayoría de los visitantes sean extranjeros; pero lo mismo acontece con muchas otras cosas bellas que poseemos: pasan inadvertidas para los que rrsicl&lt;•n
aquí y en cambio, entusiasman á los ,·isitantes.
,
p'u'bhcamos en esta página algunas vistas tomlldas por nuestro fotógn\fo. por
deferencia del :,;;r. Larrnlcle, y que pueden clar idea de la belleza ele este jardín.
Afíacliremos que es fácil Yisitarlo con permiso del señor Intentlmte y rspec·ialmente las personas que Yisitan la capital no deben desaprovechar la oportunidad para. ello.

.\taha _de efectuars&lt;' en la hi:5:órica ci u&lt;la&lt;l de León, asiento del ohisp_atlo &lt;lel m~smo nombre,_ In reu,m?n del Congreso Católic-o Agrícola-So&lt;·ial. Est,r Congreso ha sido el 11IL1mo ele una serie el&lt;' reuniones sen;iejantrs que se han ~fectuad~ ¡,cr!ódicamente r!1 ,lire1·sos puntos de la Hé¡HÍlil1ca, con el o_bJeto de cl1scut1r asuntos so(:Ialrs .1· agTícolas, siempre dentro de _los límite~ i°;lpueslos P?r la fe católica. Estr Congreso ha exced ido en 11nportanc1a a los ~n~enores, tanto por haber estado wesiclido por
un ari,ob,spo .Y haber as1st1do á 1~1 los sríio1·1's Obispos ele Tulancino·o r
de Leon .v el doctor Fnnáncle_z, Drán clr la Cat&lt;'cl ml, como por &lt;'sta~ r¿pr_esentaclos los ~eíiores arzo~1spos .r obispos mexirnnos ,\' haber concurndo un gran,,numero de agnculLorcs dP diversas 1·e(l'iones
del. ¡la'1s
...
( .
. En este vongreso se trata1·011 asu ntos muy intrresantes, como por
PJemplo, el de los B~ncos agrícolas .r casas de pr¡Sstamos, el salario de
los labradores. el cultivo de las ph~ntas trxtiles, los forrajes, la estaclístic.a ag-ricola .I' _alguno; otrns. Se c1tn, muy rspecinlmentr, r l traba jo dl'I
:-;¡•, J t~an :\Ia!·iano Lo pez, .sate~lrátic~ drl Sem inat·io de León, Src1:('lario
del ~e11or Ob1sp~ de rs~ cl10ces1s, qmen tl'ató 1·esp{'cto del slllario dr los
h1?l'1egos, cxpontc~do _ideas 1·erdad{'rnnw11tP lilwralPs ,\' anrnzadas; cxpl!c.anclo la conve~1encia ele hacer que los lahradorcs participaran l'll las
ut1lt&lt;lMles que o~t1~nen los haccn1ndos, opinó que el jornal debe numen-•
tarse :" que cl ~ax1mum clP t~·aba.1~ diario clebp srr dt:&gt; cli(!z horas. Este
tral&gt;'.!.lº es muy mtere~an_te, s1 s&lt;' t1e~e l'n ~ll&lt;'nta que, en la mayoría de
los ~staclos-dr la H&lt;'pul~lic-a, &lt;'I lraba.¡o ag-ncol.1 t's, g-t'nPrnlmrntr, dr más
dP diez horns ,\' el sn lano l'S mu,r b:1,1 0.
En ~I mismo C~ng'l'('so se hizo l'C"ferencin :'t lo::; rrsultados obtenidos en
!ns 1·et!01ones ante1·1on'_s, .V, ent,re ellos, se cití&gt; t&gt;sprcialmente la fundación
tlP soc1Nlacles cooperativas en fuluncinJro.
, L' na de las medidas de más trascendencia, y seguramente la que más
l_1~rn r¡ur_ sr rec~1rr~le_est; (:o.ngrr,so,. rs la fundación de un periódico qur
se
( atohca i-iocml~
1 llamai, á la «l'-\rm,rn,1
•
,
, el cual , como lo 1'ncli·ca s u nomi:·r. sem s&lt;'manano y sr ocupnt·a ele los intPrrses ele la clnse a~rícola,

Edificio del Seminario, donde se reunió el Congreso.
El salón de sesiones.
Interior de la Catetral de Le6n.

o

�J,]f, )ff:,,&lt;1)0

i02

Ef., MUNl)() fLUSTRAl&gt;O

ILUS1' ll.\l)O

res ávidos de contemplar, en ese personaje audaz
y gentil, su propia emotividad y su propio anhelo. Don Juan es un antepasado, un pariente lejano que queremos y admiramos, y sentimos que
las leyes nos prohiban imitarlo
Viendo, desde las butacas, las hazañas prodigiosas del héroe sevillano, nos estorba en las piernas el doblez inmaculado que creó el Príncipe de
Gales, y nos pesan los faldones del jaquet.
Quisiéramos ceñir la malla de colores vivos y
la gorguera almidonada. Llegamos hasta á confeccionamos, &lt;in-mente&gt;, la trusa que usaríamos
y notamos en el flanco el peso de la espada.
En nuestros labios bulle la provocación y el
insulto. A nuestro pecho llama un amor prohibido y defendido que nos sentimos capaces de poseer y arrancará quien lo prohibe y defiende, y
aplaudimos sinceramente sus crímenes y admiramos, con entusiasmo, las hazañas de ese aventurero de juventud eterna.
En nuestros teatros, salvo una ó dos excepciones, la obra de Zorrilla, de la que decía Adolfo de
Castro que era &lt;prueba evidente de su genio como poeta lírico y cantor legendario&gt;, fué hecha
en cómico.
En Veracruz, por ejemplo, se hizo un Tenorio
extraordinario reformado as{:
Acto 1&lt;?-Gran rumba veracruzana en la Hostería del Laurel.
Acto 39-Cantos exóticos por la trouppe japonesa.
En el acto del panteón, los japoneses matarán
á palos, por medio del Ken-jitsu, á Don Juan Tenorio.
¡Y hubo un lleno á reventar!

••••

••••
convertir las ventas en palacios y las maritornes
en Dulcineas.
Don Juan, el desalmado aventurero, es nuestra
juventud. El sevillano espadachín y astuto, que
tiene siempre en los labios la provocación y el
reto, y el acero en las manos dispuesto á ensan-

."

"'

--

-....

-.... -....-.....
-....

-.... -,

LORELEY.

*

Publicamos en la página anterior los retratos de
las Sritas. El vira de Teba, Luisa de Teba y Luisa
Algoy, y de los Sres. Carlos S. Solórzano, Manuel de
la Bandera y Gustavo Márquez, del Conservatorio
de .Música, que formaron un simpático cuadro de
aficionados inteligentes, para representar el &lt;Tenorio&gt;en Tacubaya. Obtuvieron gran éxito, especialmente la~ señoritas, que son muy aventajadas discípulas de Eugenia Torres.

SRITA, LUISA ALGOY.

Fol. d, "El Mundo Ilustrado."

bien prohibido; no amamos á Doña Inés, odiamos
á Don Luis, y no es el triunfo el amor ~e la novicia, sino la burla del caballero prometido.
El tercero, el romántico gascón, es nuestro sér.
Cyrano, la última hoja de nuestra flor de lis en
campo de sueño de la heráldica de nuestra r, za,
es la tercera parte del alma nuestra.
Ese vividor poeta, ridículo y sublime, pendenciero y misericordioso, tiene el sentido de lo real
y desprecia la vida. Su espíritu romántico, su actitud de fanfarrón, presuntuoso, superficial y ame-

SRITA, LUISA DE TEBA,

Fot. dt "El Mundo Ilustrado. 11

ESDE el siglo XVI, en la comedia de Juan

Cueva, y poco después en dos obras
ID) dedellagran
Tirso-aquel que á orillas del

Manzanares labraba versos como Petrarca y fué
uno de los primeros que hizo psicología repasando las cuentas de su rosario,-desde su cadencioso Burlador de Sevilla, el personaje español que
todavía hoy nos encanta, el aventurero Don Juan,
tomó nombre y forma.

•

EL COMETA MOREHOUSE
Para "El Mundo Ilustrado."

SRITA. ELVJRA DE TEBA, QUE SE DISTINGUIÓ EN
EL PAPEL DE DOÑA INÉS.

Fot. d, "El Mando Ilustrado."

grentarse por una futilería, es nuestra púber voluntad. Queremos, más que el triunfo, la .e~hibición del triunfo; más que el amor, la env1d1a de
los otros por ese amor; y no saltamos los muros
del convento por un bien amado, sino por un

SR, MANUEL DE LA BANDERA,

Fot de "El Mundo Ilustrado."
SR. CARLOS S, SQLÓRZANO.

no, es nuestro espíritu y es nuestra actitud. Así
vamos por el mundo los latinos, con la retórica
en los labios y el vacío en el cerebro, con el traje
llamativo y el cuerpo deforme y con el único
afán de que nos oigan y nos miren, aunque después nos sonroje la burla.
Pero también, como ese &lt;histrión de pasiones&gt;,
amamos sordamente por no provocar la risa con
nuestras deformidades al declarar ese amor, ypreferimos poseer un alma más que un cuerpo.
Nuestro romanticismo nos lleva hasta á hacer
que de los labios de Roxana bajen besos por las
yedras para la boca de Cristián, si sabemos que
esas caricias nacieron de nuestras palabras dichas
en la sombra¡ y morimos tranquilos, adorando como el hidalgo Don Alonso, la vida de ensueños
recorrida¡ como el Don Juan, la vida de amores
caminada, y como Bergerac, nuestro penacho.

Fot. dt "El Mundo /lastrado."

Viene á nosotros, lo miran nuestros ojos con el
prisma policromo de lo~ versos de Zorrilla, y nos
encanta su finchazón, nos seduce su fanfarronería
y admiramos su falsa audacia.
Porque todos llevamos dentro un pedazo del
alma del «Tenorio&gt;.
La raza latina, nuestra raza, amante de quimeras é hidalguías, tiene sus tres héroes, como una
flor de lis en su heráldica: Don Alonso Quijada,
Don Juan Tenorio y Cyrano de Bergerac.
El primero, el ingenioso hidalgo, es nuestro espíritu: fantástico hasta la locura, soñador hasta la
quimera, redentor hast¡t la heroicidad.
Sus altas voces de fe, de misericordia y de reto,
son florecimientos de su ingenuidad y de su santo amor á la justicia, de su anhelo á la conquista
de lo irreal é intangible, de todo lo que por grande y bueno y alto es inaccesible, vago y flotante,
y que á fuerza de esa locura de redención suele

SR. GUSTAVO MÁRQUEZ,

Fot. dt "El Mundo Ilustrado."

***

Así, cada año, los teatros rebosan de espectado·

,

1E-1N uno de los últimos números de este perióJ..I;¿¡dico, el Sr. Prof. D. Luis G. León nos dió á
conocer el resultado de sus observaciones del
cometa que, en estos días, es visible con gemelos
de teatro.
También nos dió á conocer una reseña sucinta
d\\ los cometas que se han presentado durante el
siglo que corre, y nos habló especialmente del
cometa Halley, que próximamente será visible y
que vendrá, una vez más, á ratificar el dominio de
la matemática, permitiendo al astrónomo predecir un acontecimiento celeste, que fatalmente se
producirá.
En el cometa .Morehouse se han notado en estos días cambios sumamente notables, no sólo en
la forma de su cola, sino también en las condensaciones ó ráfagas que parten de su núcleo¡ basta
comparar el dibujo que el Sr. León hizo de él la
noche del 11 del actual, con la fotografía obtenida en el Observatorio de Tacubaya la noche del
dfa 19 de Octubre, para cerciorarse de esto.
Como se sabe, el cometa fué descubierto la noche del 2 del pasado, y su aspecto era el de una
nebulosa sin núcleo y con una pequeña cola; con
esa apariencia permaneció hasta el 30, aunque aumentando de brillo á causa de su aproximación á
la Tierra¡ pero el 1'? de Octubre se notó, con sorpresa, que el núcleo había disminuido de brillo y
que el apéndice, en forma de cola, había desaparecido, viéndose reaparecer el día 3, aunque sumamente pequeña.
Sin cambiar de aspecto per~aneció hasta el 15,
en que se notó un gran cambio en la forma de la
cola; ésta comenzó por aumentar de tamaño y volverse sumamente delgada, presentando condensaciones á manera de ráfagas brillantes ó costillas
que parece que giran junto con todo el cometa al'.
rededor de un eje¡ del examen de todas las observaciones hechas en los observatorios, se podrá
deducir si realmente hay movimiento de rotación
ó simples cambios en la forma.
Su aspecto el día 16 era el de una especie de
tridente, siendo los dientes de los bordes mucho más pequeños que el central, que se prolongaba en una cola delgada; á partir de ese día, las
ráfagas fueron disminuyendo de tamaño, con excepción de la central, hasta volverse á ver con esa
forma el 19; el 20 casi tuvo la apariencia del 18·
pero lo que ha sido más notable, es que el día 23
se le volvió á ver con el aspecto del 20 y el 26
con ese mismo aspecto. El día 22, al siguiente de
haber alcanzado su máximo brillo, presentó las
mismas ráfagas que el 19, aunque más largas y
brillantes, pero la posición de éstas era la misma•
de llegarse á comprobar el movimiento de rota:
ción de este cometa sobre sí mismo, el período

Don Justo Benltez; el Presidente del Ecuador, Her von
Bulow, Lord Beresford y Mr. Magoon, Gobernador de
Cuba.
En cuanto á la séptima silueta, fué acertada en la
mayoría de las veces, y las pocas confusiones que encontramos fueron la del General mexicano Don Manuel
Mondragón; del Mayor Alfredo Dreyfus y el Rey de
Grecia. Hubo otras diversas, pero menos frecuentes.
Encontramos la lista completa de las nueve siluetas
exacth, que son: la del Presidente Armando Fallieres;
de S.M. Alfonso Xlll con su primogénito; del señor Penha, Presidente de la República del Braril; de Mr. Roosevelt; de S. M. Eduardo Vil; de S. M. Guillermo 11; de
S. M. Victor Manuel; del seftor General Porfirio Diaz y
del Lic. Manuel Estrada Cabrera, únicamente en catorce soluciones, remitidas por las personas siguientes:
~uz _Marte! Meza, de San Pedro, Coahuila; Maria de
:sulhvant, de Monterrey, calle de Wáshington número
Lf7; de la señora Guadalupe Pérez de Escudero, de Te1&gt;1c, calle de Veracruz, 85; de la señora Ester M. de
Velásquez, _de México, calle de la Cerbatana número 1;
d~ la señonta Luz Castillo, de Mexico, Avenida Pomente 24, número 1,019; de la señorita Maria Eugenia
González G., de_ México, Espalda de San Andrés, número. 1; de la señorita Raquel_ Méndez, de México, Reforma
numero n6; de la señorita Soffa Huesca Rivera de
Chalchicomula, Puebla; de la señorita María Luisa Aldre~e, de Ensenada, Baja California; de la se!lorita lgnac1a Charles, de México, Puente de Monzón número
8; del selior Fidencio Rodriguez Berchl de E~senada
B_aja California; del señor Alfonso Mor¡les G., de A\é~
x1co, calle de la Perpetua número 19; una solución, sin
firma, procedent_e de San Andrés Tuxtla; y de la seliorita
Esperanz_a Barron, de Ensenada, Baja California.
Aparecieron como dudosas una de Batopilas, Chihuahua, en la_ que se atribuye la quinta silueta al Rey
d_e_ Inglaterra o al Emperador de Austria, y otra soluc1on, pro~edente de Guadalajara, en que se atribuye la
tercera silueta al Presidente del Brasil al selior Roca
Expresl~ente de la_ República Argentina, ó bien al Jeté
del qabmete de !taita. Por lo tanto, estas soluciones se
consideran ~mo simplemente aproximadas, que no se
pueden equiparar con las anteriores que son enteramente exactas.
'

El cometa Morehouse; de una positiva tomada
en el Observatorio de Tacubaya.
probablemente será de tres días aparentemente,
pues habrá necesidad de hacer algunas correcciones por la posición de la Tierra, para deducir el
movimiento real. Las observaciones visuales no
tienen el peso de las fotográficas como se comprende¡ así es que para llegar á concluir la rotación, habrá necesidad de discutir todas las fotografías tomadas en todos los observatorios. Para
concluir, diré que según las efemérides del Observatorio de Lick, en California, el cometa irá
disminuyendo de brillo rápidamente, á partir del
10 de Noviembre, siendo ya invisible á mediados
de Diciembre, por estar casi entre los rayos del
Sol.
Octubre 27 de 1908.
JOAQUÍN GALLO.

*

Resultado del Déeimotereer Conturso

DE

todas partes del pals recibimos soluciones al décimotercer concurso, ó sea al de las nueve siluetas
de personajes notables. El recuento y examen de las
soluciones ha sido muy laborioso. Un gran número de
soluciones S'llamente eran exactas en lo que se referla
á tres ó cuatro figuras que, como las del Sr. General
Dlaz, del Presidente Roosevelt y del Emperador Guillermo, estaban sumamente claras. No hubo una solución
siquiera que fuese equivocada en lo que se refiere al
Presidente de México, y muy pocas lo fueron en cuanto
á los otro3 dos personajes antes mencionados.
Descontando el número incontable de las soluciones
que estaban equivocadas en más de dos personajes, hubo muchas otr~s que estaban acertadas, con excepción
de la tercera silueta de la parte superior, que pareció
ser el escollo con que tropezaron la mayorla de las concursantes. Al misterioso personaje atribuyeron los nombres más variados, como puede verse por el siguiente
resumen:
En 48 soluciones encontramos que á la tercera silueta se. le da el nombre de Don Manuel Amador Guerrero,
Presidente de Panamá. En 37, el del General Cipriano
Castro, Presidente de Venezuela. En 16, el nombre de
M. Clemenceau. En 16, el nombre del Señor Lic. Don José !ves Limantour. En 18 soluciones venia ese nombre
en blanco. En 12, venia el nombre de Dan Tomás Estrada Palma, Expresidente de Cuba. En 9, el del Rey de
Suecja. En 81 el de algún personaje japonés. En 6, el del
Presidente de Costa-Rica. En 6, el del Presidente de la
República Argentina. En 5, el de Mr. Root. En otras 5, el
del Presidente de El Salvador. En 41 el de Francisco José.
En 4, el _del Preslde_nte Zelaya, de Nicaragua. En 4 1 el
del Pres1de~te Dáv1la, de Honduras. En 4, el del Presidente de Smta. En 4 1 el del Señor Lic. Olegario Molina,
M1mstro de Fomento de México. En 3. el del Rey Leopold~ d_e Bélgica. En 3, el de Mr. Taft. En 2 1 el de Rudyard
K1plmg, el famoso poeta anglomdio. En 2 1 el de Mr.
T~ompson, Embajador de los Estados Unidús en México. En 2, el del Sepor Mariscal, Ministro de Relaciones en México. En 2, el del Presidente de Chile.
En 2, el del Rey de Servia. En 2, el del Rey de Grecia;
Y los nombres siguientes fueron e,1contrados por nosotros una vez cada uno en distintas soluciones: Maura
Rey de Rumania, Mr. Bryan, Rey de Noruega, Mr. Hu~
ghes, Gobernador de Nueva York. Conde Esterhazzi. el
Zar Nicolás, el General Smlrnoff, el Prlncipe de Bismarck, _el Presidente del Perú, Mr. Cortelyou, el famoso
hacendista americano; el notable político mexicano, Lic.

SR, PENHA,

Presidente de la República del Brasil.
Publicamos el retrato del señor Presidente Penha
para que nuestras lectoras puedan compararlo con IÁ
silueta que apareció más dudosa.
Conforme á las bases del concurso, los tres premios
fueron sorteados entre las personas que firmaban tas
ca~orce soluciones 9:ntes referidas. Y la suerte favorec10 á la~ persona~ siguientes: _seliorita Raquel Méndez,
de México; señorita Maria Luisa Aldrete de Ensenada
Baja California, y Luz Marte! Meza de San Pedro Coa~
huila. A disposición de estas personas se encuéntran
los premios ofrecidos.
Preparamos un concurso tan interesante como éste
para nuestro próximo número.

••••••••••••••••

Sr. General Lic. José de la Paz Alvarez, Magistrado del Tribunal Superior de Justicia Militar, t el 3 del actual.

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m•:·rno

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EL 'll":'íl)O ILl"STI:

C0.5

\1)()

El vencedor de la carrera de motocicleta.s,

U11 nwm,•rrlo sensaáonul.

Ganó el montado por el señor Luis Illanes Blanco, corriendo seiscientos metros en cuarenta segundos.
Las carreras séptima y novena fueron las más sensacionales por lo que
respecta á caballos¡ los dos eran «pur sang&gt;, montados por «gentlemen
riders&gt; y jockeys. En la séptima venció un caballo poco conocido, «Barlette&gt;,
de los establos de L. Blum y en la novena «Dalesman&gt;, de la misma procedencia.

Carrera de obstáculos.
Entre el Club «Hércules&gt; y el Hípico Militar formaron un programa Je
carreras que se llevó á efecto el domingo primero de los corrientes en los terrenos del hipódromo de Peralvillo. Si bien es cierto que algunos exigentes
dicen que no fué muy selecto, de lo que no puede quejarse nadie, se!(ura·
mente, es de su variedad: hubo para todos los gustos y para todas las aficiones deportivas: carreras en caballos, en bicicletas movidas á fuerza de pier-

Partida de los ciclistas.
h1.bían pisado nuestro hipódromo y de los que se esperaba mucho justamente, en vista de sus antecedentes gloriosos, tanto de abolengo como de he·
chos consumados por ellos mismos.
La primera carrera de caballos, tercera del programa, se convirtió en un
match entre Oceaner de «Blum&gt; y «Nancy :Crown&gt; del mismo; hay que advertir que los c,atro caballos inscritos eran del mismo propietario, el cual match

Estas fueron todas las carreras üe cabal os que hubo; en los intervalos
de una á otra, y ocupando los turnos impares del programa, hubo carreras
en bicicletas, las que, por mucho que interesen, siempre resultan tediosas.
La primera, á mil seiscientos nueve metros, la ganó Jorge Watson en dos minutos cincuenta y cinco segundo. La tercera la ganó Carlos Morales, y la
quinta, en la que se disputaba el campeonato de peso ligero, la ganó el mismo. La octava la ganó Francisco Carreto, del «Club México&gt;.
La décima carrera fué para motocicletas ó bicicletas con motor; diez
vueltas á la pista; premio: copa de campeonato, la cual fué ganada por W. W.
Gotte en quince minutos treinta y ocho segundos.
La décimaprimera, lo mismo que la décimasegunda, fueron para automóviles de turismo, y al final se hizo una carrera de exhibición para automóviles de carrera.
La fiesta fué de invitación, y las tribunas se vieron llenas de una numerosa y selecta concurrencia; tanto en las graderías como en el terreno que se
halla al frente de ellas, se veían ricos y elegantes trajes, ya de colores claros
entre las damas, ya los severos de los casimires y paños entre los varones.
Si desde el punto de vista deportivo la reunión no merece considerarse
como un gran acontecimiento, socialmente considerada sí fué una reunión
animada y elegante, á la que concurrieron los elementos más distinguidos de
la afición dr.porti va. Los organizadores de la fiesta bien pueden estar satisfechos de ella, y creemos que en gran parte tal ftté el objeto de la misma al organizarse.

Los cícli.,las del Club "México" que ganaron el ca111peo11afo.

Acompañan estas líneas fotografías tomadas durante las carreras, tanto de
la pista como de las tribunas.

*
LA BURLA DE..L AGUA
El teniente Robles lli:gando á la meta.

Los a11tom6víles en la línea para partir.

na, en bicicletas con motor y en automóviles; las carrerasá pie estaban anun·
ciadas en el forro del programa que se repartió á la entrada; pero fueron las
únicas que faltaron para acabar de hacer el programa á gusto de todos los
«sportmen&gt;.
Entre las carreras de caballos, las carreras clásicas, sin disputa, hubo algunas que llamaron la atención por tomar parte en ellas los caballos que nunca

fué ganado por el primero, en un minuto cuatro segundos y tres quintos.
El cuarto lugar del programa lo ocupó una carrera militar entre Chapultepec y Bird Wood, montados por el alumno Revilla y el teniente Robles,
respectivamente; ganó el segundo. La sexta fué «para todos&gt;. Rezaba el programa: «Caballos del país, con fierro, que no hayan ganado ninguna carrera ó
match en el presente año&gt;. Entraron siete caballos, casi todos desconocidos.

Fín de la carrera de ''pur•sang."

Listos para la carrera de molocicleias.

EL riachuelo viene

charlando un idilio rústico entre cañaverales. Con
melodiosa travesura, entre diáfanas risas, comenta, el móvil verdor de
las márgenes. Pasa con premura por de-bajo del puentecilo de madera, arrastrando guijas, en fuga hacia el valle verde, hacia el río turbio, hacia el remoto mar lleno de amargura y de truenos. Es compasivo con las bestias sedientas, y acaricia, con jovial lujuria, las pantorrillas de las campesinas que le
roban el agua. No conoce la tristeza sino en los días de invierno, cuando
su caudal se enturbia y alborota bajo el cielo nublado.
En el puente precario, recostado sobre la baranda to~ca, inclinándome hacia el fugitivo frescor del riachuelo, me hundo en mi solitaria cavilación
como en un antro. La tarde es tibia y polvorienta como en una batalla. E{
cielo tiene un difuso resplandor melancólico, blanquizco. El valle verde
es un sitio encantador y el silencio es profundo y triste. De vez en cuando un
soplo de brisa caliente suscita en el caña•eral, el c~al mueve sus grises
garzotas con solemnidad guerrera bajo los cielos de aluminio.
Siento que la soledad es amarga y que la vida es tlura. El crepúsculo
me parece erizado de puñales como una asechanza, y quiero consolarme escuchando los gozos del agua corriente. Miro con afán la linfa clara y fresca en
que se copia el cielo monótono. Pero aunque aguzo lo~ sentidos, no alcanzo
á comprender la canción del agua: entra por mis oidos, 1e,bala por mis nervio~ co1110 un sopor insípido y se desvanece al cabo eu uu leve malestar. A
fuerza de mirar, logro ver reflejada mi faz en la inquieta superficie del
arroyo. Mi rostro baila, tiembla, se de forma en la onda desigual. Ya se enco~e, después se alarga, como un fantástico pez. El riachuelo lanza una risa
húmeda ....
Y bajo la tarde, yo sonrío,

o
La exhíbicíón de automóviles de carrera.

�EL llfUNDO ILUSTRADO

606

TRADUCIDO

Los Grandes Edificios de México

I

L constante progreso de la capital de la
República se nota, principalmente! por
as grandes y herm9sas construcciones
que, á diario, se levantan en todos los
rumbos de la ciudad, especialmente en
aquellos que, por sus condiciones de higiene y belleza, son los llamados á formar los principales
núcleos del vecindario, La parte céntrica de México tampoco ha escapado á la inexorable ley de
las reformas, y, prueba de ello, es el crecido número de hermosas fincas que ostentan, airosas, la
hermosura de sus fachadas.
Una de las transformaciones más notables, es la
representada por esta fotografía, que reproduce
el suntuoso &lt;Edificio Quirk&gt;, situado en la esquina de la A venida de San Francisco y calle de
Gante. Hace apenas unos cuantos meses se levantaba en este lugar una ruinosa y vieja casa, que
deslucía el conjunto de modernos edificios que la
rodearon; pero, gracias á la iniciativa del estimado y conocido capitalista inglés, Don Tomás
Quirk, puede contar México ahora con una de
sus fincas más hermosas. Efectivamente, el &lt;Edificio Quirk&gt;, nombre con que se conoce esta casa,
acaba de ser inaugurado espléndidamente con las
oficinas de hombres de negocios y de profesionales mexicanos y extranjeros.
El señor Quirk, que lleva muchos años de residir en nuestra República, ha labrado aquí una
fortuna brillantísima, gracias á su honradez y
energía para el trabajo¡ y dicho caballero, á pesar
de su capital crecido, prefiere seguir viviendo en
nuestra patria en vez de hacerlo en In!(laterra,
donde residen muchos miembros de su familia.
El señor Quirk quiere á México y lo manifiesta
con acciones tales, como las de emprender constantemente negocios brillantes que, además de
producirle bu-enos resultados, colaboran al engrandecimiento general de la República. Entre
las empresas principales del señor Quirk figura
la Compañía Ladrillera de Teoloyúcan, S. A.,
que, entre las de su género, es la primera en México. Además, es ,miembro principal de otras muchas empresas florecientes. Como colaborador inteligente y activo de este hombre de negocios, figura el señor Maximiliano L. Sielzer, muy relacionado con los principales hombres de empresa.
El señor Sielzer regentea el &lt;Edificio Qnirk&gt; y es
colaborador muy importante de &lt;La Compañía
Ladrillera de Teoloyúcan&gt; y de los otros negocios en que tiene participación ~l Presidente c;l.e

esta Compañía. Los extranjeros que, como los seTÍores Quirk y Sielzer, se identifican á nuestras
costumbres y á nuestro progreso, son los factores
importantes de nuestro desarrollo y los que
deben tomarse como modelos de laboriosidad é
inteligencia.
Y ya que hablamos del gran «Edificio Quirk&gt;, cuyo costo es de cerca de un millón de pesos, bueno
es decir algo acerca de las negociaciones y oficinas
que lo ocupan¡ pero, antes de seguir adelante, manifestaremos que esta gran finca fué contratada y

Sr. Do11 Tomás Quirk.
edificada por la&lt;Compañía Mexicana de Construcciones é Ingeniería&gt;, que tiene su despach? en el
«Centro Mercantil&gt; y de la cual es Ingemero en
Jefe el Señor Teniente Coronel Don PorfirioDíaz.
El trabajo de decoración del edificio fué llevado
á cabo por la acreditada casa Evers y Cía., de es·
ta capital.
. .
.
Los principales despachos ~el «Edificio_ Q"?1rk&gt;
están alquilados por las siguientes neg?c1ac~ones
y profesionales: El Banco Federal, la Joyena de
A. C. Smith, La Cía. de Construcciones y Présta-

mos en México, Cía. Financiera Mexicana, Dr. D.
G. Turnbull, Lic. Juan R. Orcí, Ing. Johnson &amp;
Enos, The Suchi Timber C'? y otras más.
.
También se encuentran los Sres. P. Avehne y
A. Delalande, concesionarios exclusivos enMéxico de la gran casa de París &lt;Pathé Fréres&gt;, fabricantes de películas cinematográficas, aparatos de
proyección, fonógrafos, discos y todos los implementos necesarios para dejar elegantemente montado desde un gran salón de espectáculos hasta
un sencillo y modesto aparato para familias.
Los negocios de esta casa son muy importantes
y están ramificados eñ toda la República.
Señores Alfred Horwitz y Cía., propietarios de
una joyería y casa de antigüedades, que ocupa la
esquina de dicha casa y que, por su variado surtido y precios moderados, es muy conocida en todo el país.
Granger Furnishing Co., elegante camisería y
sombrerería, cuyo surtido procede directamente
del extranjero, especialmente de las principales
fábricas de los Estados Unidos. Los caballeros
más conocidos de México se surten en esta casa
que es, por todos conceptos, recomendable.
El señor Humberto I. Braschi, que entre los distintos ramos que abarca su casa, figura en primera
escala la importación de carbón de piedra en toda
la República, siendo el más antiguo é importante
comerciante en este ramo. Se ocupa también en
otras empresas, como la que acaba de contratar y
es la construcción del camino carretero y para
automóviles de Iguala á Chilpancingo, Estado de
Guerrero.
Señores Luis Monroy Durán y Cía., S. e. C., Ingenieros contratistas muy reputados en la República, representantes y agentes exclusivos de la
afamada fábrica de cables de acero &lt;F. W Scott&gt;, de
Reddish, Ingl.¡ de la &lt;Ropeways Ltd.&gt;, de Londres, y de la gran fábrica de maquinaria&lt;Hollman
Bros&gt; y de otras muchas casas importantes, interesados también en otras empresas, como la Cía.
Explotadora de Montes en Oaxaca, en minas, etc.
El muy conocido médico cirujano Dr. P. W.
Monroe, acreditado por una gran clientela.
La Cía. Cubana de Inversiones &lt;El Guardián&gt;,
cuya casa matriz está en la Habana y cuyos negocios en México, ya muy importantes, aumentan cada día.
El cirujano dentista Dr. L. Engber!(, que por su
honradez y habilidad profesionales se ha dado á
conocer ampliamente en esta capital.
Todavía hay algunos despachos vacantes, y el
señor Sielzer está dispuesto á atender afablemente á todos los visitantes del edificio, para enseñar
los departamentos que están por alquilar

M

PARA

"EL

MUNDO

ILUSTRADO."

- Oiga usted: ¿le molestaría dejarme pintar este patiecillo?
-No señor¡ al contrario, de muy buena voluntad,-me contestó una señora como de cuarenta
años, alta, vestida de luto y con bondadosa cara.
Pero no sé qué cosa podrá usted pintar aquí; es
tan chico y lo tenemos todo en desorden; porque
estoy sola, con una pobre hermana que está muy
enferma, y no me queda tiempo para nada.
- No es más que copiar las flores.
-iAh! ¡vaya, vaya! Si le hubiese usted visto el
año pasado, cuando todos estábamos sanos y mi
pobre marido (q. e. p. d.) vivía, entonces sí era
un gusto verlo. La hiedra trepaba hasta el techo,
de manera que siempre teníamos sombra. Pero
ahora . ... ¡ay!. . . . . . me falta humor y las plantas
quieren que se las cuide como si fueran personas.
Desde que la pobre muchachita está en este estado, parece que las flores lo comprenden.
Había visto el patiecillo desde la entrada: un
rincón lleno de luz¡ las paredes, azules, de un
azul intenso, sin medias tintas de ultramar violáceo, capaz de avergonzar al mismo cielo de la
costa¡ un brocal tan azul, una escalerilla azul, y
en medio de tanto azul un grupo de macetas y
tiestos, de los que se desbordaba gran cantidad de
llores. Allí, la mal va real junto á lo rosa opulenta¡
allá el lirio, de un candor inmaculado, junto á las
diminutas violetas de hojillas semiabiertas¡ más
allá grandes hortensias, cuyo verdor se desvanecía para cambiarse en color de rosa, y una gran
trepadora que manchaba, con puntos de oro, la
sombra de los arbustos.
De cerca observé que realmente las plantas estaban descuidadas¡ debían sufrir por el calor y la
sed¡ las hojas se tostaban y las flores se decoloraban¡ sentían tristeza¡ sentían la nostalgia de una
mano que las acariciase: el abandono se notaba
en todo, y las más sensibles, como los lirios, inclinaban el cuello lánguidamente y parecía que
sufrían; pero sucedía que en ese estado todo lo
que perdían en salud y fuerza ganaban en simpatía.
Tomando una silla que la buena señora me ofreció, comencé á trabajar. Extendía el color en la
tela, manchaba, diseñaba y tornaba á manchar pa•
ra recomenzar desde el principio otra vez con la
fiebre del trabajo que se comienza¡ y la señora, de
pie á mi derecha, parecía tomar mucho interés en
mi trabajo y me hablaba continuamente:
-¿Sabe usted? Mi marido era pintor de paredes¡ así comprendo lo que es la pintura. Para pintar cortinajes en las salas y angelitos en las recámaras, para imitar la madera y el mármol no había ninguno como él. Su mano valía un Perú. iAh,
señor, si usted lo hubiera visto trabajar! Era ligero como el relámpago: hacía cualquier trabajo
en un abrir y cerrar de ojos. Mas, el pobrecito ha
muerto y ..... ¿ve usted? ..... Ahora me queda
la hermana que los médicos ya han desahuciado....
Mientras me decía esto, observé que sus ojos
miraban atentamente una ventana cerrada que daba al patiecillo. Yo, atareado con mi trabajo, respondía con monosílabos¡ y ella, creyendo que me
perturbaba:
- Bueno, me dijo, me voy. Usted haga y deshaga como si estuviese en su casa.
Continué trabajando todavía un poco. El sol
huía en el firmamento y se acercaba al ocaso
cuando, tras la vidriera de la ventana en que la
señora había tenido fijas las miradas por largo
tiempo, ví un rostro terriblemente pálido: dos ojos
inmensos y como hundidos bajo una frente de calavera, c:.ue miraban con mirada dolorosa, baja, sobre la vidriera. Parecía ser trna muchacha joven
y perdidamente enferma¡ una muerta tras el cris-

ILUSTRACIONES

tal de un nicho; una visión de aquellas que dejan una impresión de horror imborrable. Era como la impresión de una figura de cera que hubiese muerto dentro de una vitrina¡ una impresión
de aquellas que se sueñan por la noche.

***
Al día siguiente volví á la misma hora á continuar mi pintura, y encontré á la enferma sentada
ante las llores del fondo.
En aquel baño de luz y entre las plantas me
pareció menos fantasma que el día anterior. Me
pareció más carnal y con mayores señales de belleza. Los ojos eran azules como el patiecillo y
parecían contener una alegría ida y una alegría
naciente: tal brillaba en ellos la juventud y á
veces se velaban de una melancolía tan profunda,
que era imposible mirarlos. Eran el espejo de un
corazón joven que reflejaban alternativamente el
azul sereno y las brumas que pasaban dentro
del pensamiento. Les rodeaba una aureola obscura, haciéndoles parecerse á dos astros declinantes
en un ocaso umbroso. A veces parecía una niña¡
á veces una viejecilla. No debía tener más de
diez y seis años. ¡Pobre muchacha! ¡Pobre flor!
-Diga usted,-me dijo con voz suave:-¿le molesto?
-No, señorita¡ de ningún modo.
-Pero, si le estorbo _á la vista, me iré.
-No se mueva usted¡ en tal caso, me iría yo.
No se movió la pobrecilla, no se movió ni un
momento siquiera, excepto cuando tosía. No se
movió hasta que el sol le cayó encima, acariciándole las manos, besándole el rostro, cubriéndola
de besos de oro, reví viendo el frío de aquel cuerpo que parecía extinguirse.
Y o no podía pintar: no veía el cuadro, no veía
á otra cosa que á ella. Quieta, recogida y trémula,
parecía que las otras flores la miraban, y todo parecía mirar la figura, y á mis ojos todo desaparecía,
y ella era todo el cuadro. El resto solamente formaba aureola, servía de fondo, de cielo azul. Las plantas, las flores, las paredes pintadas, la sombra de
la trepadora, la luz del sol, todo, todo se fundía,
todo se iba esfumando en torno de aquella nota
tan triste, de aquella flor más triste y más vívida
que las otras, que inclinaba el cuello como lirio.
Instintivamente, como si pintase una flor más
en el cuadro, comencé á retratarla sin que ella se
diese cuenta¡ y no es posible describir la mezcla
de dolor y egoísmo de pintor con que se buscan todos los pliegues del sufrimiento, las señales de la muerte que se acerca y los colores que
se vau perdiendo cuando se está ante un modelo.
En aquella ansiedad terrible no se ve más que la
finura del color¡ de aquellas buenas enfermas, á
medias tintas violáceas que se pierden en esfumacionas finísimas: el color, la forma exterior y
la expresión de las angustias del alma. Y mientras la pintaba con crueldad inconsciente, la pobre enferma no me parecía sino una figura, algo
de belleza macabra, la naturaleza muerta, estupendamente hermosa.
A poco rato se movió y sonrió, dando á entender que se había dado cuenta de que ahora la ~staba copiando¡ pero siguió tranquila, consintiendo en que yo continuara mi trabajo. Luego, haciendo un esfuerzo, se levantó y se acercó al cuadro, y mirándole fijamente exclamó:
-¡Dios mío! ¿Tan destruida, tan enferma estoy?
-No, señorita. Es que apenas la he esbozado¡
es que ....
Se alejó.
Cuando estuve aute la ventana, sin pensar que
yo la observaba, la veía tomar un espejito y mirarse largamente¡ me pareció que suspiraba, y lue-

DE

A.

GEDOVIUS.

go se dejó caer en su asiento, con la mirada fija
en el cristal.

***
-¡Si me hubiese usted conocido hace tres meses!-dijo al día siguiente á la misma hora.-Entonces habría podido decirle: ahora sí me puede
usted hacer un hermoso retrato. ¡Tan alegre, tan
risueña que era! Todo me hacía reir. Mi hermana
tenía que reñirme á cada momento, pero en vano .... Para el baile era yo la habilidad misma.
¿ Ve usted este traje? Lo llevaba puesto el día de
la última fiesta. lQuién lo diría, eh? Era el primer baile á que yo asistía, y bailé todo, todo: no
estuve quieta ni un momento! Dicen que eso fué
lo que me hizo mal¡ pero yo no lo creo. Me oprime esta tos, que dicen que no tiene importancia
alguna¡ pero yo no sé, no sé qué pensar. A veces
creo que no será nada¡ mas otras veces me viene
un terror de morir, que lloro constantemente, yo
que jamás había llorado!. ... Pero no sé por qué
le refiero á usted estas cosas ... .
-Tenga usted valor, que no tardará en curar.
-¿Acaso es usted médico?
-¿No ve usted que soy pintor?
-Sí, lo veo¡ pero lo pregunté por broma. ¡Cuánto me gusta la pintura! ¿Ve usted? Si yo fuera
pintor, pintaría siempre cosas alegres¡ bosques
llenos de sombra, panoramas, casas ~uevas y señoras hermosas y bien vestidas, y ... , iqué sé yo!
cosas que fuesen alegres. lQniere usted que vaya
á sentarme?
-Como usted quiera. Y o voy ahora á pintar
las flores.
-¡Pobres flores!-dijo pasándoles la mano por
encima como para acariciarlas y yendo á sentarse
á su lugar.
- ¿Ve usted? Me parece hoy estar mucho mejor. iAl fin podré ir á bailar!- me dijo después,
riendo con tristeza infinita.
¡Pobre muchacha! Poco después de haberse sentado le atacó la tos, aquella tos que parecía salir
de lo más profundo de sus entrañas, una tos que
parecía arrancarle la vida dejándole el alma deprimida. ¡Pobrecilla! Vi que le brotaron dos lágrimas y corrieron á lo largo de su rostro¡ y así,
con la cabeza baja, permaneció en actitud de ensueño. ¿En qué pensaba? Acaso no pensaba, ó
pensaba vagamente¡ y nada era más amargo que
aquella tristeza hecha de ensueños confusos, de
dudas, de presentimientos extraños¡aquella tristeza sin nombre, que era como una gran nube que
envolvía el alma y que dejaba el corazón entre
brumas, que parecía el ocaso del sol de la vida,
el crepúsculo y la nostalgia de las cosas descon.&gt;cidas. ¡Morir! A los diecisiete años morir y sentirse morir cuando se abre la ·ventana llena de luz
y de esperanza y tener que decirse á sí misma:
''En un mes, en ocho días, quizá mañana, tendrás
que despedirte no sólo de lo que amas, sino también de todo lo que habrías de amar!"
Pero ¿por qué habría yo comenzado este cuadro?
Luego, permanecía pensativa¡ yo, contemplándola con el pincel inerte. Me parecía como si fuese una clepsidra llena de gotas de sangre.
&lt;Ahora no faltan más que cinco-pensaba¡ahora cuatro, tres, dos&gt;. Y llegando á uno, decía
para mí: «Ahora caerá de su corazón la última gota y ella quedará muerta sobre los tiestos de
llores&gt;.
-¿En qué piensa?-me preguntó de improviso
como si leyese en el fondo de mi pensamiento.
- Estoy muy contrariado porque el cuadro no
me resulta bien.
-¿Será ,que no estoy bastante quieta?
--Sí, usted está quieta; hablo del fondo, de es·

�609

EL MUNDO ILUSTRADO

de ella, á la hermana, y muchas veces $alía si n
haber visto á 11adie¡ cuando un día ella bajó y me
dijo: 4'.Vengo á que tennine el cuadro».
Ya es tiempo-me atreví á responder,
Pínteme u~tcd, replicó sentándose en el sitio
acostumbrado. Jamás la había visto tan con ten ta
como aquel día: todo era hacer proyectos para el
porvenir y edificar castillos en el aire. Cuando
estuviese curada, cambiaría todas las llores del jardín, sembraría muchas rosas y muchos claveles.
Nada de lirios, porque cuando se marchitaban tenían 1111 aspecto muy triste. Se haría 1111 vestido
color de rosa, parecido al que tenía una amiga
suya, y cuando llegase la fiesta del país, no dejaría
de concurrirá ningún baile. Sí: volvería á bailar,
y quería divertirse y vivir, sob1·e todo vivir, porque no era justo morir tan pronto. Quería regar
las llores; y la viuda y yo tuvimos qne regarla•.
Al recibir el agua parecía que revivían agradecidas, y ella las miró de modo tau misteriorn, con
mirar tan vago, que su mirada pareció todo
un mundo secreto de dudas y csperauzas.

eervecerla ellaLLÁfemoc
Üfrece un !/Janr¡uefe á los fleriodisfas.

•••

No volvió á bajar al pafiecillo.
-¿Quiere usted verla? me pre~untó un día la
hermana mayor.-Eslá muriendo¡ pero usteJ la
encontra, á levantada.
Subí y la encontré rodeada de sus amigas, todas jóvenes, todas alegres, vestidas de claro: flores de primavera junto á nna tumba, como un
vuelo de alondras junto á un pajarillo trémulo,
un pajarillo con las dos alas plegadas, con el estertor de la agonía.
¿Ha terminado usted el cuadro?-mc dijo todavía.
-Sí. ya está concluído.
Si es así, ahora puedo morir.
Pero ¿ por qué dice usted esas cosas?
-iPor reir! . . .. , En verdad no he estado nunca
tao bien, murmm ó. Y permaneció como adormecida.

..

**

No despertó más.
Blanco el féretro, !:is amigas vestidas de blanco,
pasando por la blancura del camino: eran les funerales de un lirio. Con las llores del jardincito
la hicimos una corona, que depositamos scbre el
féretro, y si me hubiese atrevido á ello, le habría
puesto también el cuadro.
Se habían ido el fondo y la figura, y de aquel
pat,ecilloazul, antes tan alegre, no quedaban hoy
más que cuatro paredes. Pequeño como era, parecía n na capillita azul, abierta y desmantelada¡ un
{Judo de mes de María desnudo y empobrecido
por el viento del invierno. Todo en derredor e~taba quieto: arriba la trepadora colgaba como desvanecida¡ a4uí el sol sin reflejos; en lo alto una
ventana abierta y vacía.

te azul del patiecillo. Pero no se moleste usted,
descanse.
-¡Oh, pronto descansaré bastante!
Para darle valor estuve por decirle una broma;
pero viendo su mirada resignada y cvnvencida,
la broma se me ahogó en la garganta y solamente
volví el rostro como si me ocupase atentamente
del cuadro.

•••
Al día siguiente no bajó -al patiecillo, ni al siguiente tampoco. Al otro día la vi tras la vidrie-

ra. Sonrió y me saludó¡ á su tos l os vidrios se
opacaron, y ella, con su mano descarnada, los l impió y después se retiró a,l interior de la pieza.
Un día vino su médico, y como yo lo conocía,
entablamos con versa.:ión, mientras ella, desde
arriba, con s11s ¡!raodes ojos de enferma, espiaba
tratando de sorprender una seña, un ademán, un
movimiento que la sacase de su duda, El médico
me dijo que no volvería á verla otro día.
Yo no faltaba ningún día. Unacorrientedesimpatía me llevaba allí y el cuadro casi no me servía sino de pretexto. Veía yo pasará las amigas

.lllucho tiempo expuse el cuadro, y se me dijo
que alguno de los parientes había preguntado el
precio.
Eran unos primos y fní á buscarlos. ¡Pobre g~nte! Quizá querían tener uu recuerdo de la pobre
niña muerta!
-Verá usted,-:nc dijeron¡-la casa que usted
conoce la teníamos en venta¡ y como algún conocido nue~tro en América ha hablado de comprarla, quisiéramos mandarle la piutura, (si acaso u sted no quiere mucho por ella), á fin de que puedan ver cómo es la casa.
-¿Y la niña?
- La niña ... .ioll! la niña no importa: la borraremos.

Puestos levantados por la cervecería 4'.Cuauhtemoc&gt; en las fiestas de Covadonga en Puebla.

A ya prestigiadacervecería«Cuauhtemoc», deMonterrey, que no hace cuatro meses estableció
..,..,_,=----;~ir,;.
su agencia en Puebla, donde ya otras compañías habían sentado sus reales, pero á las que
está derrotando á gran prisa, ofreció¡ por conducto de su agente el Sr. D. Luis D'Angelo,
un suntuoso banquete á los miembros del segundo
Congreso de Periodistas de los Estados, reunido en
Puebla á últimas fechas.
A la invitacion que el señor D 'Angelo hizo á todos
los señores periodistas, que representaban á casi todos los periódicos de la República, acudieron aquéllos, celebrándose la fiesta
en el arjstocrático restaurant «Giacopello», el más elegante de la ciudad.

A las siete de la noche se sentaron á la mesa los comensales, enmedio de
la alegría más franca y de la fraternidad más hermosa, y mientras duraba la
'
1
comiqa, una buena orquesta dió selecto concierto, siendo aplaudidísima.
El Sr. Lic. Heriberto Barrón, en nombre de la cerveceríaj ofreció el banquete, y le contestó, dando las gracias, el Sr. D. Carlos R. Menéndez, Presidente de la «Prensa Asociada de los Estados», teniendo frases verdaderamente halagadoras para la cervecería «Cuauhtemoc», á la cual se acordó dirigir un
expresivo telegrama de agradecimiento y simpatía, por las atenciones de que
hizo objeto á los periodistas.
El señor D'Angelo recogió, autógrafos, varios pensamientos dedicados á
SR. DO.N LUIS D'.ANGELO,
la cervecería por
Agente de la Cervecería 4'.Cuauhtemoc&gt; en Puebla,
1 o s congresistas,
que ofrecí6 el banquete.
pensamientos que
publicaremos en otro número, concretándonos hoy á hacerlo con el del señor Menéndez que, casualmente, llegó
á nuestro poder:

SANTIAGO RUSIÑOL.

«La cervecería «Cuauhtemoc» se ha hecho acreedora á la estimación del público mexicano, por la bondad
de sus productos y por la cortesía de su Director hacía
la Prensa Nacional».
I
Puebla, Noviembre 4 de 1908.
CARLOS

Grupo de periodistas que asísti6 al banquete ofrecido por la
cervecerfa «Cttauhtemoc&gt;•

•

R.

MENÉNDEZ.

La cervecería «Cuauhtemoc» obsequió á los señores
congresistas hermosos carnets, carpetas de piel de Rusia y billeteras, todo con inscripciones alusivas.

�610

JCL MUNDO ILUSTRADO

611

EL MUNDO ILUSTRADO

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.·• ::;:p;;?i\)l~iflif
· ..

. •',_;',;
.': ...·:

Rres. William H. Taft y James S. Sherman, candidatos á la Presidencia y Vicepresidencia de los Estados Unidos,
respectivamente, proclamados por el partido republicano.-Triunfantes en
las recientes elecciones.

•

Sres. John W. Kern y "\Yilliam ,l. Br,van, candidatos á la Vicepresidencia y Presidencia de los Estados Unidos,
respecti n1mentc, proclamados por el partido demócrata. - Derrotados
en las recientes elecciones.

�612

EL l\fUNDO ILUSTRADO

Fonógrafos y Cine111atógrafos

ILA (Q)!FIEN§IlVA

PAtHE FRERES, PARIS

Novela original por Alberto Chabrol.

P. Aveline y A. Delalande, Unicos Concesionarios para la República Mexicana
Almacenes y Oficinas: Calle de Gante·núm. J. Apartado 509.

Teléfonos: Mexicana, núm. 1736; Eússon, núm. 59.

11111íflkí~IIIIIIIIIIIIU

Almacén para ventas al menudeo defon6grafos Pathé Freres.

La casa P. Aveline y A. Delalande, únicos concesionarios en la República .Mexicana de los establecimientos Pathé Freres, de París, fundaron el mes
de Febrero de 1906, en la casa número 10 de la calle de Zuleta, un establecimiento para la venta exclusiva de todos los aparatos que fabrica en sus inmensas fábricas de Chatau, Vincennes y Joinville-Je-Pont [Francia] la Com·
pañía General de Fonógrafos, Cinematógrafos y Aparatos de precisión. [Establecimientos Pathé Freres, de París].
La importancia, siempre creciente, de los negocios que dirigen los Sres.
P. A veline v A. Delalande, acaba de obligarlos á buscar locales más vastos, de
los cuales pueden dar una idea las fotografías que ilustran estas líneas, en

Vis/a parcipl del almacén de fonógrnj, ,s al 111t-nudeo.

las cuales se po?rá notar, al mi~mo tiempo, que no se ha descuidado ningún
detalle para umr el coufort á Jo agradable en los soberbios almacenes del
edificio QUIRK,
Los señores Aveline y Delalandehan hecho coincidir la inauguración de
sus nuevos almacenes y oficinas con el recibo de 1ma gran remisión de todos
los aparatos creados últimamente por los establecimientos Pathé Freres tanto en cinemató)!rafos, cuyos nuevos proyectores con ventanillas automáticas
garantizan contra incendio, corno en fouógrafos de modelos muy elegantes, y
de discos con las última~ impresiones hechas en París, de todas las novedades artísticas (canto y orquesta• ), que son apreciados en todo el mundo.

613

1,: r, ,1PNl&gt;O JLUSTB \DI&gt;

S

R. MERLIN,
Doméstico de la casa del sefioJ
Marcos Delombre.
25 bis, rue Notre-Dame-desChamps.
Parls. (Para h, sefiorita Miette ).

¿Tuvo ,\\arcos tiempo de leer
esta dirección? Mi mano estaba
~obre el a al n11smo tiempo Que su mirada, según creo;
y su mano, ca,i al mismo tiempo también, cayo rudamente s,.bre la mía, aplastándola con un golpe seco.
Con sólo mi gesto h3bria él podido saber que esa carta
me era personal . . y ... de orden intimo ... ¡Oh. su voz!
no, no era ya su voz, sino una especie de silbido ronco
que debe s•rvir desde que el mundo es mundo para todas esas emociones en que se mezclan la cólera y el disgusto.
-¡Déjeme ust~d ver, Miette, yo lo quiero! ¿Entiende
usteJ ? ...
¡No, no la verá! 1ntentó levantar mis dedo,; uno á uno;
pare:la que queria queorarlo,;, me hacia sufrir humblemente .. nu,stras manos 1zqu1erdas luchaban .... Su
fllerza de hombre iha á v~ncer; pero entonces me incliné sohre la m~,a. sobre el álbum, sobre mi mano, sobre
la suya, y los apreté .:uant, pude con m, rostro. Oi á
/1\arcos 11;ntar mi nomhre como si le hubiera hecho un
mal atroz, como en Id queja de un herido cuando la herida le irrita to,ll el almd .. Y me causa pena hJherlP parecido tan mali., m• causa pena mi locit resist.:nc1a; pero
tenía miedo, ¡oh! tenía miedo cte cejer y todo esto me
obligó á hacer e~ta cosa txtraña, inaudita. de besar la
mano de Marcos en una súpli~a desesperada ....
J\\arcos l~nzó un grito no menos extrafio que mi beso,
que me helo de p1~s á cabeza, en tanto que arrnncó su
mano de mis labios y la sawJió como si le hubiesen hecho una quemadura dolorosa. Le vi que fué á caer •n
un sillón en que quedó postrado un momento con la rabeza en las manos. Y cuando retiró su ro,tro me oarecia pálido hasta los labios .... Me parPció que iba á morir de di,gust/J y de espanto ... mis dedos permanecie•
ron incrustados en la carta sin que m, , oluntad interviniera entonces para nada .... Marcos me habló en voz
baja que apenas reconocl .. .
-Después de .... lo que a,.aba usted de hacer Miette
usteJ debe comprender que, i no me da esa ca:ta en ei
instante mismo, todo está conclu!Jo entre nosotros ...
para siempre!
¡Oh, cómo µu Jo creer que yo le desafiaba! ¡Cómc,! Apenas tuve la fuerza de murmurar:
-¡i\\a fi rnal
Se 1rguió, y con los ojos inmensamente ar1ertos y el
ro,tro .ri,;pado. me lanzó e,ta~ terribles palabras:
-¿,\\añana? ¡Mafiana como hoy, comosiPmpre. usted
mentirá! ¡Ustetl es la mentira misma. la más peligrosa
simuladora que he conocido! .... ¡Salga usted de aqul
criatura cruel! ¡Criatura perversa!....
'
Hubiera quendo saltarle al cuello, pedirle perdón ó
más bien explicarle que no tenia nada que perdonarmL.
Pero este arrebato de un hombre que me era tan poco
familiar me fulmi~ó ...... No sé cómn pud~ llegará la
puerta que me designaba todavia por el movimiento foroz de su brazo.

***

Almacén de vPnta de los aparatos cinematogr6ficos de Pathé Freres.
Oficina.•, privadn, sala y sulón úe pr,,yeccíonPs.
i'E-:....E:i'E:f&lt;f:H,E:H, ............E-:......................................................E-c ...E:.............H,i'..Eci-:!Eéic~:E:•éH•.H-:E-c..........E-:...............

COMPAÑIA EXPLOTADORA CINEMATOGRAFICA
Oficinas: Gante Núm. 1 (Edificio Qnirk). Apartado Núm. 509

Los conocidos empresarios, Sres. Enrique Rosas y José Alva, han formado una sociedad mercantil bajo la razón social que encabeza estas líneas, y
han establecido bien acondicionadas oficinas en la calle de Gante número 1.
La casa á que aludimos, digna de mencionarse, se dedica de una manera
amplia al alquiler de películas cinematográficas, habiendo invertido dichos
señores un buen capital que representan UN MIL O&lt;;HOCIENTAS PELICULAS que han aportado, y las cuales se encuentran en perfecto estado de conservación, y harán, por lo tanto, floreciente á esta empresa.
Debemos añadir que bien informados de la importancia de esta negociación, así como del buen orden administrativo que tiene, sabemos á ciencia
cierta que esta empresa tiene celebrados contratos de importancia con la casa de los Sres. P. Aveline y A. Delalande, únicos concesionarios de la reputada casa PATHE, de París, así como con otros fabricantes de películas, para
comprarles varios ejemplares de cuanto produzcan¡ por lo tanto, en poco
tiempo más será vastísimo el repertorio de esta empresa, la que, según tenemos entendido, está patrocinada por la honorable negociación de los Sres.
P. Aveline y A. Delalande, de París.
Hemos estado accidentalmente en el interior de dichas oficinas, y hemos
notado un movimiento extraordinario, saliendo continuamente remisiones de
vistas para diferentes lugares de la República, cosa que hace presumir la demanda de este artículo¡ también hemos oido de personas conocedoras en el
ue¡!ocio, que en el momento no hay empresa de esta índole que tenga un repertorio tau variado y tau en buenas condiciones el estado de las películas,
y sin duda por esta causa tiene tal movimiento¡ hemos visto también saloues
de la Capital. de los más importantes, servidos por los Sres. Rosas, Alva y
Compañía ósea la '"COMPAN!A EXPLOTADORA CINEMATOGRAFICA,"
y en obsequio de la verdad no deja que desear, tanto sus magníficas proyec•
ciones, como lo varíado y novedoso de sus películas.

Teléfonos: Ericss, n, Núm. 59; Cía. Mexicana, Núm. 1,736.

Y ahora, todo está concluido. . . . . . Des pué, de ha her
apenas tocado su almuerzo. Marco, se v1,tió inmeJia·
tamente para dirigirse, según pare.:e, á una matiné; m
la casa de la sefiora Lambrecy. Regre~ó como homhre
libertado á sa novia, á su círculo, á quien no pone entre
ella v él el abismo del misterio, que no ,;e goza con su
ternura como parece hacerlo la audaz Miette.
¡Dios mio! ¿por qué me negué todavía á hablar? ¿Por
qué? .... ¡No ,él ¡lo amo, lo amo como no sospechaba
Q~e se pudiera amar cuando me a!revi á tomar la ofm·
~zioa frente á frente de aquel á quien mi tfo quena convertir en mi prometido, mi esposo! ....
¡ La ofensit•u la encontraba tan sencilla cuando bajé
de m1 peñ~n de Anglesl y ahora me parece un acto de
demencia mcrelble .... ,\\arcos lo juzgará asf 1 sln duda
cuando haya leído la confesión que acabo de escribirle'
y hoy tendrá, menos que nunca, el deseo de llamar s~
esoosa á la aventurera EnriquHa de Angles ....
Y. por otra parte, ¿qué esperar? .... El dijo que todo
estaba concluido entre nosotros, y, para cump:ir su palabra, no regresará esta tarde, sino despué~ de que se
haya comprometido solemnemente ....
¡Oh, Dms mfol ¡Dios mio! ¡Se necesitarla un milagro!
_Ptro ¿cómo no pensé ya en ello? Hay, en pleno corazon de la crndad, un lugar escogido á propósito donde
se hace el milagro á la luz del mundo. En otro tiempo,
cuando era yo pequeña, encontrábame mortalmente enferma de escarlatina y fui salvada por un voto que mi
madre. seoarándose un momento de mi cuna fué á hacer ante el altar de Nuestra Sefiora de las Viétorias ...
¿Por qué no serla yo escu.:hada como lo fué ella? Cierto. pedir el amor de Marcos; es pedir algo más indispensable que la vida misma ...
-Merlin, ve á buscarme un carruaje, te lo suplico
-¿Un carruaje? ... ¿Dónde vamos?
·
-Tú solamente hasta el primer sitio de coches, yyo ..
voy á Nuestra Sefiora de las Victorias.
-Pero ¿te acompaño?
-No; es inútil.. _ti ~ochero me volcará tal vez; pero
no me comerá .. .. m, pnmo podrá venir más pronto de
lo que pensamos ... y tendrá ne;e,idad de hablarte
Merlín murmuró muy bajo q..ie si el sefi~r al llegar
nia necesidad de hablará alguien, no habla de ser ciertamente, á él . . .
'
-¡Todo esto dará lugar á nuevos embrollos!-gimió él
en voz alta con los ojos al cielo. Y luego, tú sabes, yo
estoy ya cansado .... 1Entre lo que se debe y to que no
~e debe decir! ....
-Pero tú no tienes nada que ocultar de mi visita á
Nuestra Señora de las Victorias ...

te-

tL DIARIO DE MARCOS.
Jueves 3 de Enero por la noche.
lino de los departamenfos interiores de conservación de películas.

Desde hace mucho tiempo el amor sentimental no era
para mi ya más que un escollo, salvado para ~iempre

por fin! La que en el amor de mi primera juventud se
complació en torturar mi corazón, no habla abandonado
su victima sino después de haberla dejado muerta: por
lo menos lo creyó, y yo lo crei también y llevaba mi corazón en mi pecho, lo mismo que en una tumba .... ¿Qué
ha sido necesario para reali?ar la milagrosa resurrección? que se aproxime un dedo de nina que ha hecho
palpitar, que ha hecho gritar, que ha hecho salir á e,e
muerto más vibrante y más vivo que r,unca!
Llamo en vano á mis recuerdos en testimonio: jamás
he temido la vida ta11to como hoy; nunca he esperado
tanto de ella como esta noche y tiemblo todavfa en este
momento por mis temores y oortodas mis esperanzas....
¡Oh, M1ette! ven pronto á di~ipar las unas y á cambiar
la~ otras en alegrfas definitivas, pe~ueña hada para
quien la, metamorfosis no son más que un juego ba·
nal.
i\\a&lt;;, ¿por qué hablo de metamorfo,is? No; Miette es
todo lo ljue es a la vez. Esta mañana, durante la escena
mas ext ra na en que jamás haya yo tomado pa1te. cuan·
do M1ette ,.1rpos1taba en mi mano ese beso terrible, si,
verJaderamente terrible, y al mbmo tiempo me rd1u• ó
un ,ulo t~stimorno de su conhanza, en un momento en
aue la exr,ul,é por fin; si, en ese momento acaso no vela
yo su alma de joven, blanca como un trajt bautismal, y
á la qJe un hombre privilegiado e'ltre todos correspondfa eu,efiar el bien, el mal, fa vida y el amor ....
S,n embargo, había yo pronunciado las pálabras irreparable,. Todo estaba concluido entre no~otros ....
,\\e vestl después de almorzar, anunciando á Merlín
m, 1ntencion de dirigirme á la matinée musica l y danzante qui! daba hoy ta señora Lambrecy. M,ette v~rta
en ese hecho la confirmación de ,u cte,grac1:1 t111al. Podria dejar mi casa sin hacer e~fuerzo para revelarme los
mlstmos que habi:i ocultado á su capricho; r&lt;gr.:sa, ia
á su pequeña aldea muerta; esperarla la co11clu,1ón fune,ta de su novela con ese cobarde enamorado ljUe su~pira, nero á qJíen las preocupaciones &lt;ocia le, 1nt1m1dan. y que no teme exponer la reputación de una rnña
tan bella y tan pura.
Pero de repente, cas: á la puerta de la casa de la seflora Lambrecy algo me dijo que no debla penetrar en
esa fiesta, que darla en ella el espectáculo de un tan·
tasma, que helarla el gozo de las jóvenes, que espantarla á toJas esas criaturas de cintas y encajes que revoloteaban ya en brazos de sus parejas, y que, en fin, tendri:i que irme á refugiar h&amp;,ta la antesala, ó bien retirarme definitivamente.
-¡Cochero, al bosque!
Me hice conducirá los lugares desiertos, más allá del
steeple-chase. Era un dia frlo y grb; no habia bruma y,
sin embargo, la melancolfa del cielo envolvió los árboles,
los setos, con una espe,ie de velo intangible, bajo el
cual toda la naturaleza (porque la primavera que debe
libertarla está lejos, m•Jy lejos,) parece oir suspiros de
amor ansiosos .....
¡Y yo mismo suspiro y amo! y !t\iette, esta primavera
adorable, se retira, se retira ~líl cesar de;pués de haber
venido á soplar en mi corazón esperanzas de dicha .....
¡Oh misteriosa niña! ¿quién ere~? ¿Es posible que un
humilde campesino te ha&gt; a reClbido del Cielo en su morada rústica? Tal vez una trá~1ca historia de amor causó tu nacimiento, tal vez no tuvi -te mas que una madre
adoptiva en la hermana de m1 viejo criado, y e,to rxplicaria los prosternam,er.tos i11cre1~1es del bu~n hombre,
lleno, á la vez. de compa~1ón y de respeto para una criatura noble y desdichada ....
¡Ah! si no hubiera más que este secreto en tu corta
exi,tencia, Ndette, y s, futrd e,te secreto el úmco que
tuvieses que darme á conocer mafiana, e~peraria á mañana con una impaciencia llena de sonrbas, sabiendo
que no tendria que conocer la parte que los otros han
te,ddo hasta hoy en tu de~tinol ....
Ma~ ese homhre de allá ... ese hombre á quien escribe y que le escnbe .... Puts bien, no. Una vez mas,
su tie,o en mi mano, e,te verdadero be,u de amor nv
me ha ~ido dado por labios que conocian ya el amor.
todavla una vez, Miette sofió, no ha amado .... y ¿quién
~abe st esa carta que me ha ocultado por un procedimiento tan extraño no fuera una carta de adios que hubiera impuesto ella misma? ....
¡Ah! por qué pronuncié e'lta especie de maldición con
la que expulsé á M1ette, por la cual la vi arrastrarse hacia la puerta, expresando en su rostro un increíble terror de nifia y casi un dolor de mujer . . Puesto que
me costaba tanto esperar hasta mafiana, ¿no me correspondfa provocar sus confidencias inmediatas, comenzando yo mismo por la confesión de mi ternura, y, en
Jugar de hablarle de convento y de conservatorio, hablarle de nuestro matrimonio?
¡Ah! ¿Quién sabe si la nifia enloquecida no habrá obe·
decido demasiado á mi orden de esta mafiafia? ¿Quién
sabe si no se ha marchado ya'/ ¿Quién sabe si no ha salido para siempre de esta casa cuyo dueño la trató como
esclava, que le debiera todo, hasta los secretos intimos
de su corazón? .... 1Miette perdida para mil ¡oh! ¡gran
lorrl que me he hecho este dado irreparable ....
De repente cesé en mi vagar lento y sm objeto y luego me entregué á una marcha forzada para aproximarme á los lagos, donde tendrfa oportunidad de encontrar
un coche que regresara vacío y que me condujera en
veinte minutos (quizá no demasiado tarde) á la calle
Notre· Dame-des-Chamrs.
Sin duda merec,a yo ese castigo; tuve que andar á
pie hasta la estacion de Passy; sofocado, con la boca
seca, menos por la carrera que por la angustia; apenas
si pude dar mi dirección al cochero al subir al primer carruaje que encontré frente á la estación.
El volver á ver mi casa con su aspecto de solidez perfecta, ba~tó para poner mi corazón en calma .... ¡Qué
terrore~ quiméricos! Como si mi buen Merlín no e~tuviera allí para hacer oir la razón á Miette en caso de
Que la cólera la hubiera impulsado á alguna resolución
loca ....
Entré en el salón: todo estaba allf en buen orJen, aun
el arpa que, erguida en su sitio, parecfa llamar la cari·
cia de la&lt;; manos de Miette; el sotabanco e~taba silencioso: ¿acaso esperaba yo que Miette saludara el ruido
de mis pasos cantando un himno de triunfo?
Llamé, y en seguida !Ji á instalarme en mi bufete,
donde todavia estaban extendidas varias de las hojas
escritas por Mie\te. Merlín tardó en venir. ¿Tal vez
Miette le habria dicho todo, y tal vez tstaba disgustado
conmigo por la severidad con que traté á esa nifia hacia la cual sentía una indulgencia inagotable? . . ¡Quél
¿~e mguia á continuar a m, servicio? .... ¡oh, gran Dios!
¿,e habría marchado llevándosela?... .
¡Respiré! Merlin se tardó un poco, pero al fin se

aproximaba á lo largo del corredor; su mano tomó la
penlla de la puerta ... fingf leer con atención.
-El sefior llama?
- ¡Ahl .... Merlin, favor de decir á Miette que le ruego suba un momento ....
Escogí esta fórmula para que Miette no se diese cuenta de m1 disposición actual. Pero Merfln no cerraba la
puerta y su tosecilla ronca me hizo volver -la cara. Veo
su gran rostro luna~ enteramente rojo.
-¿Qué hay, Merlrn? ...
Tu.,10 útra vez y luego me contestó:
-Sefior, es que Miette no está en casa.
Me puse en pie de un salto y á dos pasos de él, que
retrocedió hasta el cortedor.
-¿Se ha marchado? ¿se ha marchado?
-¡Ha salido, sefio11
-¿S_!lió? .... y la dejasteis salir sola? ¿á esa joven á
esa uma?
,
-Sefior, yo ~ismo la puse en un carruaje.
-¿En c~rruaJt? ¿y dónde la llevará ese carruaje'
-Pues t1onde queria ir, supongo ... . á N•Je~tra Sefiora de las V1ctor1as.
. Con esta Sfguridad, el pobre hombre, que se habla
v_,,ro de _nuevo ce.rea de_l escollo de la m~, tira tan dificil de evitar, sallo para irme á traer el carruaje
Helo aqu1 ante la casa ... ,',\¡ toca, m1 bolero, mis guantes .... ¡Oh, con qué_ fcrvor voy á orar ... arrodillada e..
las bal&lt;1v~as
y ,1 la Santa V1rge11 me escucha 1 si me
abre de par en par el curazon de Marcos, yo le da ré corno ex-voto, un gran corazon de oro con nuestros' dos
nombres trazados encima por un p_equefio cordón de
pe11as ...
El estupor me paralizó fa lengua cuando menos un
mmuto la, go. De repente vela ,osas extremadamente
úbscura~.
-¿M1ttte fué á NJestra Sefiora de las Victorias?
¿y cvn (!Ué ot&gt;jeto, dime? pero, ¡habla, pues! ¿con
vb1eto? ...
. -P&lt;ro, sefior ... e~to no tieue nada de extraordinario .. . cuanoo va uno a la igle~,a es para retar ¡me pare.:e!
,
A ~sas palabras, me acerqué al pobre hombre que se
retiro todavfa mAs, y exclamé:
-¡Las. igles~a~ en Parls se usan también para citas'
¿Oyes tu, estup1do?
·
Pero entonces el rostro de Merlín se puso verdadera~ent_e lunar1 porque se volvió lívido por esta acusación
d1rlg1da hacia su adorada sobrina
:-¡Oh! sefio_r! ¡Si usted no fuera el sefiorl . . .. ¡Decir que
Mtette tiene citas! ....
. Su _cólera, que comenzaba á grufiir tras su respeto no
d1smmufa en nada mi propia cólera· le repliqué en 'vo
todavfa más alta:
'
z
-¡Y _tú si te imagin!ls, por tu debilidad inaudita, hacer
la fehc1dad de_tu sobrmal .. . . En fin, tú no negarás ue
este amor lo tiene. en. el corazón, puesto que tú has Q agado con tu propio dmero el obsequio que ella com~ró
~n casad~ Boutlgny? Entonces, ámenos llUe no estés
todavla (o hayas vuelto) á la infancia, no puedes¡ norar que un enamoraao no se deja despistar fácilmenie
Y esta carta que tú mismo entrega~te á Miette esta m~~
fiana, esta carta ~ue guardaba cuidadosamente en un
álbum, ¿puedes tu negar Que se trataba en ella de la cita de hoy? .... ¿Puede~? ¿Te atreve~?
A m, d1luv10 ue apóstrofes, i\\erfin agitaba los brazos
como un atont_ado . ..... Se aprovechó ae q:ie me detuve
para tomar aliento y me respondió:
-¡Oh, yo, se~or, no niego nada! Ylo he dicho delante del _seilor, M1ettesabe Que me lavo las manos en t"d
El cm1sm_o de esa_cor,fesión que me renovaba, en Éfe~~
to, me petnficó; dec1d1damente el buen hombre está perdido: Me cruce de brazos para impeair que, siguiendo
m1~ impulsos, le sacudiera de los hombros y con acento 1ust1c1ero le pregunté:
'
-¿El honor de tu sobrina está de pt r medio y tu· te
lava~ las manos? ....
Alzo las manos abiertas como para rechazar el espectro de la locura y txclamó:
-¡El honor de ,',\1ttt,! ¡El honor de Mlettel
Después le vi calmarse, y con ti orazo tendido hacia
la ventana,_ agrego ét,P vd1-mt'nc1a menos brusca:
-¡Pero s, allf ~sta ,',\1ctlcl H.: oldo un coche en la
puerta .... PLles bien, que el stñor se ~xplique de u
buena ~Pz con ella de todos e,tos misterios, y que la vu~I~
va yo a llevar allá, de donde no deb1a haber venido nunca, purque, s1 esto dura un poco más nos volveremos
los tres locos de atar.
'
Mientras tanto escu!rió el bulto. Y yo, tan·rabioso como podria estarlo segun su prediccion, me precipité á
la ventana y la abrl en el momento' preciso en que ,',\iette abria la puerta del patio. Aungu_e el dfa comenzaba
á caer, vf bten bajo su rostro exqu1S1to, •semi~onriente
y su ademán al cerrar la puerta era el de una person;
ocupad!l en pensamientos enteramente serenos
-1M1ette!
·
A\zó los ojos_ hacia mi _observatorio, la vi estremecerse hgerament~, luego, doc,1, en lagar de dirigirse al sotabanco,_sub10 con el mismo paso tranquilo (su paso
de señorita ) la escalm1.
Hice encender la luz eléctrica, porque antes de que me
hablara queria sorprender la verdad en su fisonomfa
abri ante ella la puerta del salón. Antes de volverla ~
cerrar le arrojé con los dientes apretados ta pregunt
que me ahogaba desde hacia dos minutos·
ª
-¿De dónde viene usted?
·
E_lla parecia teme~osa de mi como en la maiíana; sus
labios temblaban; sta embargo, me respondió con ciert

·q~é

~~:

a

-Pue~, de Nuestra Sefiora ~ las Victorias. ¿Nos
lo han dicho á usted?
···
e
-Si, me lo han dicho, al mjsmo· tiempo que me han
hecho recordar que las iglesias son para rezar
· ol
mente, Miette.. yo estoy cierto de que se reza·¿0;/m:;
fervor, Y también más largamente cuando rezan dos
juntos, ocultos tras la sombra de u~ pllar
,Y.iette murmuró:
·
···
-¿Dos juntos?
Calló un inst!lnte, y después, sorprendiendo mi pensam1_ento_. lan~o una exclamación palideciendo más y
se dmg10 _hacia !a puerta_. Su mano estaba en la periÚa·
pero. _al ml',mo t1_empo, m, mano se apoyó en ta su a'
1mp1d1éndole abm. ,',\e puse á hablar, y mi voz no~ .'
más que un cuchicheo ronco:
ra
--Confiésemelo usted, Mi,tte:--~ i ui ted estaba e ola t n
Nuestra Sefiora de las Victorias, ¿es que habrá iuo ar .
zar por aquel á quien ama?
&lt;
-Si .... y que él nome ama . ...
( Concluircí.)

�614

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS AGUAS

615

EL MUNDO ILUST ltADO

DEL NAZAS

,
'1

Publicamos el presente diagrama que pone de manifiesto, por manera gráfica e mcontestable, el despojo de que han sido víctimas los algodoneros del N azas en virtud de un
acuerdo administrativo_que amenaza con la ruina á una de las regiones más laboriosas y
ricas del país.
En efecto, los agricultores de la región alta han sido privados de las aguas del N azas
en el período del 20 de Agosto al 20 de Septiembre. Como el diagrama lo evidencía, esas
son precisamente las aguas que más aprovechan á los agricultores despojados, pues son las
aguas de preparación, sin cuyo riego toda siembra es imposible. En el mes de Octubre y los
que siguen, el agua del Nazas es muy poca; pero aunque mucha fuere, de nada serví-

ría, pues el riego que proporciona es secundario y, sin el primero, el de preparación, es completamente inútil. ¿De qué puede servir que el agua aniegue los terrenos en donde el germen
se ha perdido? Los lectores apreciarán toda la fuerza del documento gráfico que publicamos,
hecho con datos exclusivamente oficiales. La cuestión de las aguas del N azas, la más palpitante de las que inquietan hoy á la opinión pública, encierra un importantísimo problema,
que lesiona derechos individuales y puede poner en peligro la propiedad privada, y repercutirá, sin duda, aun en el terreno del crédito nacional en el extranjero.
En estos momentos hay gran agitación entre los agricultores, para quienes este asunto
es de mucha trascendencia. La República entera está pendiente de la solución.

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rr,nrrn.\1)()

'' LA AMERICANA ''
Gran Fábrica de Hilados y Tejidos

Un patio de la fábrica.

Sal6n de telares.

TT 'i7NA de las cuestiones más trascendentales de

l,U

las que se trataron durante el Congreso Católico de León, fué la manera de remediar
las necesidades de la clase trabajadora y de los
peones de las haciendas, cuyos salarios no están
en correspondencia con sus exigencias, situación
que se presta mucho para abusos é irregularidades.
La cuestión del vestido, entre otras, ocupa un
lugar muy principal entre las que están todavía
por resolverse. Así es que luego que nuestro enviado especial al Congreso supo que en la misma
ciudad de León existe una fábrica en la que se
elabora y se expende con especialidad manta
gruesa. propia para el uso de los trabai.1dores del
campo, y que ella se proporciona á los labradores á un precio equitativo, ·quiso conocer esa fábrica, lo que le fué concedido galantemente por
los administradores de la misma.
La fábrica se llama &lt;La Americana&gt; y cuenta
con una historia tan larga como gloriosa. Fundada el año de 1877, ha dedicado los treinta y un
años de su existencia á mejorar constantemente
sns elementos de fabricación.
Dijimos ya que su especialidad es la manta
gruesa, propia para vestidos de peones y trabajadores de campo, ramo al que ha dedicado de preferencia sus atenciones y en el que ba II egad o á
una perfección que, seguramente, no ba sido igualada por ningún e~tablecimiento similar del país
Cuenta actualmente con una magnífica maquinaria inglesa de los últimos modelos y con un amplio terreno, el que ha utilizado con gran tino para la instalación de los edificios que abrigan los
diferentes departamentos del establecimiento fabril,
Estos e~tán perfectamente arreglados y rn su
ramo son, sin duda, de los mejores; son los siguiente,: de cardas, de estrechadores, de trósiles y de
telares; en el siguiente departamento está instalado un gran motor eléctrico de 85 caballos de fuerza, que es el que pone en movimiento la maquinaria; siguen el departamento de carpintería, e l t~1lermecánico, la~ máquinas para en!!omn tela~ y

la de limpiar hilazas y pábibs, la acepilladora y
la dobladora.
En el departamento de telares hay setenta y
dos máquinas, las que trabajan constantemente.
Los productos de e,ta fábrica han merecido
grandes distinciones y recompensas que le hau

Sr. D. Carlos Portillo. Gerente de la Fábrica.
sido concedidas en las exposiciones en las que
se ha presentado; entre otras, recordamos una medalla de oro y primer premio en la exposición de
Saint Louis Misso11ri y una distinción igua I en
rl concur,o i.1dustrial celebrado en la cindad de
León.

Al hablar de la fábrica sería injusto dejar de hacer una mención de las personas encargadas de su
manejo, gracias á quienes ha llegado á la envidiable altura en que se halla. Gira el establecimiento bajo la razón social «Viuda de Portillo&gt;, y es
gerente de ella el Sr. D. Carlos Portillo, hombre
hábil y trabajador, á cuya laboriosidad debe la fá·
brica una gran parte de su actual bienestar y bien
cimentado crédito. Igualmente ha contribuido á él
el Sr. D. Rafael Portillo, que desempeña el cargo
de maestro mecánico de los talleres, en el que
muestra gran habilidad, y que sin duda ha cooperado ;,l gran crédito de que gozan los productos de «La Americana&gt; en todo el país.
Para dar una idea de la gran demanda que han
alcanzado estos productos, citaremos un dato que
habla por sí mismo: durante los meses corridos
entre el primero de Noviembre del año próximo pasado al primero de Abril del presente, se
ebboraron y vendieron en la fábrica 36,432 kiIo•~ramos de hilaza y 22,085 piezas de manta.
Para sus trabajos emplea la fábrica á doscientos
obreros que disfrutan de salarios altos, si se les
compara con los que perciben en otros establecimientos de la misma clase: la mayoría de e~tos trabajadores son mujere~.
Lo~ amplios terrenos de la fábrica lindan con
la calle Soledad Norte, y la entrada de ella está
marcada con el número 101 de la misma calle.
Ilustramos las presentes líneas con varias vistas, reproducción de fotografías directas de los
diversos departamentos de la fábrica, tomadas durante la visita de nuestro enviado especial.
Publicamos también un retrato del señor Gerente, Don Carlos Portillo, de quien ya dijimos que e,
una de las personas que más han contribuido á elevará la fábrica y colocarla en el puesto en que
se halla, y á cuya amabilidad debió nuestro enviado el .~usto de visitar un establecimiento del que
no vacilamos en repetir que es uno de los primeros, en sn género, en u nestro paí5.

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Á {a iz,¡11i,-1'1/11, 1/, t//'l'Íli,1 rí nl1aJo: f'1111 1·,,r11111c11 r/1, J!r,rtí 11 l"ríM¡11,,.:' (í'l,rz" " .Ji,'/ Jort'o). - Cnrr

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• r/,, Bc-(JOíi,1'' plncl,1111do rí 8/l M{/'1J1r/o tr ·o ("J/é.,ico").-,l
rI 13 ,, ,~meno •• ('' 1,
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11
lo rl1•1·1'dU1: 1'11 par del Jlari11ero ("Jié.,·ico "). -Gao!la ador11d1tdo.~e ("Jfé.rico' ').-j)/arti11 Viísq11,,z p,,,•f'ilrí ndoi,:e pru·aentrar ci matar ("El Toreo.'')
·

1•111·11

Sulón de: trósiles.

Salón de trósilcs y telares.-Vista e.tlcríor.

1

I

1

1

�618

,~r. mr~rno ILUSTRADO

619

lsL l\lU'.\'l&gt;O lLUS'l't: \DO

UNf\ Hf\OIENDf\ MODBL,O
Lo·s BENEFICIOS OE LA IRRIGACIÓN

El Clavicordio de la Abuela

Durante las conferencias de la Semana Católica que
tu vieron efecto últimamente en la
ciudad de León, el
Sr. D. Salvador Artola, distinguido
agricultor de la citada ciudad, presentó un estudio
importan tí si roo,
que llamó mucho
la atención y que,
de seguro, habría
servido para que
muchos de los agricultores allí presentes tomaran nota para implantar en sus fincas de campo los métodos pregonados
por el orador. El estudio del
señor Artola versó sobre
irrigación y cultivo de tierras en el Valle de León,
por un plan adaptable no
sólo á esos terrenos, sino á
todos los del país, por estériles que sean.
Si como el estudio del señor Artola hubieran sido
todos los presentados al Con- Despacho de la hacienda.-Parte:de las cernen/eras desde el mirador de la hac1·e d -B b
· d
á
greso, seguramente los frutos
.
,
.
n ª·
om arroJan o agua un canal.-Zahurrd0
que de él se hubieran obtedas con ce s de razas fmas.-Cone¡eras.-Molmo de mxtamal Y alfalfares.-Un ejemplar de raza Palanchino.
nido habrían sido más provechosos para los conferencistas y agricultores en
mejores ra~s extranjeras y del país, para los que
tecidas por norias á una profundidad de diez megeneral.
ha construido zahurdas, invento especial, gallinetros cuando menos, para tener diariamente nueve
El ~epresentante de «El .Mundo Ilustrado&gt;, que
ros y conejeras con las mejores razas y ganzos de
metros cúbicos de agua, con los que riegan los teTolosa.
apreció en lo que vale el talento y labores del Sr.
rrenos ahora tan fértiles. Hace 14 años cuando
Artola, solicitó, y fué galantemente atendido por
D_esde el punto de vista industrial, cuenta la
empezaron á trabajarse apenas, costaron' seis mil
este señor, visitar su hacienda, que se encuentra
hacienda con molinos de nixtamal que surten á
pesos y en la actualidad tienen un valor de ciená unos cuatro kilómetros de la ciudad. Muy imto cincuenta mil.
todo el ba~rio del Cohecillo, que es bastante granportante fué la visita á aquel lugar, en donde se
de, beneficiando á los habitantes con sus precios
El Sr. Artola, que ha merecido los parabienes
pudo apreciar los trabajos de un hombre laboriobajos. La~ habitaciones para peones y empleados
de todos los agricultores vecinos, que ya lo imiso, inteligente y constante.
son amplias é higiénicas. Reina allí el aseo ortan, es un verdadero agricultor técnico y honra
Las _:'rojes es el nombre de la finca de campo
den, _moralidad y hábito del trabajo dign¿ de
del país.
del senor Artola, finca que abarca una extensión
mencionarse y es, por todos conceptos el sistema
Las utilidades que saca de su rancho las inde irrigación.
'
de 180 hectáreas de terrenos planos enteramente
vierte en mejorarlo cada día, estudiando conslos que, debido á la calidad de su subsuelo abunLástima que no podamos hablar detalladatantemente todo aquello que pueda ser de utilidante en agua, ha podido su propietario convermente de es?s trabajos como se lo merecen, pordad. Allí se admira la canalización y el magnífitir en una fuente de riqueza, estableciendo un
que, en realidad, son muy importantes y hablan
co sistema de siembras y cosecha de maíz cebasistema de irrigación artificial por medio de bommuy alto del talento y laboriosidad de su autor.
da, trigo, garbanzo, cacahuate, papa, camot~, alfalbas centrífugas movidas por electricidad, y abasfa en gran escala, etc., etc., cría de cerdos de las

ª

AJulián del Casal.
En el castillo, fresca, linda,
la marquesita Rosalinda,
mientras la blanda brisa vuela,
con su pequeña mano blanca
una pavana grave arranca
al clavicordio de la abuela.
¡Notas de Lully y de Rameau!
versos que á ella recitó
el primo rubio tan galán¡
que tiene el aire caprichoso,
y que es gallardo y orgulloso
como un mancebo de Rohán,
Va la manita en el teclado
como si fuese un lirio alado
lanzando al aire la canción,
y con sonrisa placentera
sonríe el viejo de gorguera
en los ta pices del salón.
En el tapiz está un amor,
y una pastora da una flor
al pastorcito que la anhela.
Es una boca en flor la boca
de la que alegre y viva toca
el clavicordio de la abuela.
Es una fresa, es una guinda¡
los labios son de Rosalinda
que toca y toca y toca más.
Tiene en su rostro Abril y Mayo¡
en su mirada brilla un rayo¡
con la cabeza hace el compás.
iQué linda está la marquesita!
Es una blanca margarita,
es una rosa, es un jazmín.
Su cabellera es un tesoro;
si ríe, brota un canto de oro
en su reir de querubín.
El cielo tiene sobre el traje¡
si hay una nube es un encaje,
espuma, bruma, suave tul¡
como ella es blanca y sonrosada,
y de oro puro coronada,
qué bien le sienta el traje azul!
Ella hacia un lado inclina suave
la cabecita, como un ave
que casi va, que casi vuela¡
y alza su mano el son sutil
de la blancura del marfil
del clavicordio de la abuela.
La niña, dulce cual la miel,
canta á compás rondó y rondel,
canta los versos de Ronsard¡
y cuando lanza en su clamor
los tiernos versos del amor,
se pone siempre á suspirar.
Amor sus rosas nuevas brinda
á la marquesa Rosalinda
que al amor corre sin cautela,
sin escuchar que en el teclado
canta un amor desengañado:
el clavicordio de la abuela.
¡Amar, reir! La vida es corta.
Gozar de Abril es lo que importa,
en el primer loco delirio¡
bello es que el leve colibrí
bata alas de oro y carmesí
sobre la nieve azul del lirio.
Y aunque al terrible viaje largo
empuja el ronco viento amargo,
cuyo siniestro nombre hiela,
bien es que el pobre viajador
anime el vivo son de amor
del clavicordio de la abuela.
RUBÉN DARÍO.

BOSQUEJO
Para "El Mundo Ilustrado."

Un camino muy largo ...... el de la vida,
con espinas y rosas¡
de las primeras, muchas¡ de las segundas, pocas.
Allá lejos, muy lejos, como vagas
claridades de aurora,
un rayo de esperanza y un destello de gloria¡
-cuando no las oculta alguna nube
que pasa y se evapora,
se ven siempre á lo lejos, aunque nunca se tocan.

MUSICA TRISTE
¿ Un amor que se va? .... ¡Cuántos se han ido!

Otro amor volverá más duradero
Y menos doloroso que el olvido,
El alma es como el pájaro señero
Que roto el nido en el ruinoso alero,
' Sobre otro alero reconstruye el nido.
Puede el último amor ser el primero ....
Mientras más torturado y abatido,
El corazón del hombre es más sincero.
Tras de cada nublado hay un lucero
Y por ruda tormenta sacudido
Florece hasta morir el limonero.
¿Un amor que se va? ... ,¡Cuántos se han ido!
¡Puede el último amor ser el primero.
RUEGO
No te alejes del piano todavía.
Alada brote del marfil del piano,
Bajo el lirio fragante de tu mano,
La tierna y amorosa melodía.
Ese adagio tristísimo y arcano
Dulcifica mi espíritu doliente,
Como si presintiera por mi frente
La inefable caricia de tu mano.
Si dispuso el dolor, con golpe fiero,
Llenar de sombras la existencia mía,
Ya se levanta luminoso el día
y florece otra vez el limonero.
No te alejes del piano todavía ....
¡Puede el último amor ser el primero!
ANDRtS MATA.

El murmullo del mundo, que se escucha
como un eco de notas
que se pierden las unas, que se alargan !as otras;
-las primeras ríen,
las segundas lloran.Y cruzando el sendero solitario
-pues las grandezas siempre van á solasun alma de poeta
que se pierde en las sombras,
siempre yendo adelante, que es su guía
el rayo de esperanza
y el destello de gloria.
GUSTAVO

F.

AGUILAR.

México, Octubre de 1908.

*

PAISAJE
(Para tu Album).
Para "El Mundo Ilustrado."

Se oculta el Sol y sus postreros rayos
Tiñen el Occidente de escarlata, ,
Y entre ricos celajes, en Oriente
Tiende la Luna su crespón de plata.
Una parvada de inocentes aves
Cruza por el espacio, alegremente,
Y las esbeltas palmas se retratan
En el límpido espejo de la fuente.
Su imponente oración da la campana
En la elevada torre que blanquea,
Inspirando en mi sér una plegaria¡

UN POCO DE ENSUEÑO
La rueca de la amable fantasía
Danza en el pavimento aires livianos¡
Ven, y con la blancura de tus manos,
Hila un poco de ensueño, amada mía.
Las horas por vivir guardan arcanos
Acaso dolorosos, y en la vía,
La gasa de un ensueño amenguaría
El odio y el rencor de los hermanos.
Cubramos nuestros dulces ideales
Con el velo impalpable y transparente
De una ilusión¡ tomémonos cordiales.
Debe ser bello que al final del sueño,
La tierra nos acoja dignamente
Hilando el postrer copo de un ensueño.
EDMUNDO VELÁSQUEZ,

Y al mirarte pasar entre las flores,
El recuerdo de ayer arde y flamea
Con el fuego voraz de mis amores.
VIRGILIO AZAMAR.

Cosamaloapam, Ver., Octubre 7 de 1908.

*

MADRIGAL
Porque es blanco y es bello tu abanico,
porque es fino y es suave,
y porque se distiende y se recoge
como un albo plumaje ..... .
y porque sé que es tuyo, me parece,
poniendo en él mis frases,
que dejo resbalar una caricia
sobre el ala de un ángel. .....
FELTX CALLEJAS,

�l~L

,w,

1&gt;0 1 LliSTlt \ l&gt;Cl

LAS CUNAS
U

CRONICA
o armonioso ha quedado vibrando aún
el recuerdo después de la última temada musical. Las impresiones de arte
,no son como la estela que deja en las
olas el paso transitorio de un navío: consérvanse
imperecederas en el más íntimo y oculto s-intuario del alma, como lámparas de inextinguible claridad ó cual flores misteriosas, brotadas al calor
del fuego sagrado del arte, cuyos pétalos, siempre
frescos y perfomados, no pueden marchitarse
jamás.
Y aun cuando to&lt;las las manifestaciones artísticas son inmensas y exquisitas en sí mismas y en
la emoción que tienen el mágico pode, de produc'ii-, es, sin embargo, la música la más elevada de
esas cimas, la que corona esas alturas, como la
nieve luminosa y blanca que, en argentada diadema, brilla sobre la cumbre de los volcanes.
Toda palabra tiene su alcance limitado, toda
idea puede apreciarse en su verdadera extensión;
pero la música, en el divino idioma de la harmonía,
alcanza la intensidad más completa en la facultad
de expresar, y toca, con sus alas, el infinito en la
sensación. Los más altos artífices de la palabra
encuentran en su labor innumerables &lt;lrficult,,des;
la poca energía de los conceptos, cuando las ~randes pasiones humanas figuran en la es:ena de sns
obras, el deficiente color de las frases en aquellas
páginas en que el autor deseada ardientemente
trasmitir su propia vida sentimental; y como ,i
esto fuese poco, la pobreza del idioma para expresar los diversos y múltiples matic~s de la~
sensaciones, pues la riqueza del estilo no admite
usar los mismos términos, ni L monotonh de las
imágenes y descripciones. Y poco más ó menos,
en las demás artes, se encuentra circunscrito el
horizonte en que deba tender el vuelo la in,piración; solamente la música, llamada por un1va,al
opinión _&lt;arte divino», no conoce obstáculos ni limites; océano sin playas que lo detenl!an, deja correr sus aguas impetuosas en olas de harmonía,
confundiéndose el azul de sus perspectivas con
el lejano horizonte en el glorioso beso de dos inmensidades; y otras veces, con alas de águila, Ievántase hasta las vertiginosas alturas del genio, ó
bien se desliza entre las flores de los jardines como
tímida mariposa, ya cuando eleva el canto de trágicas pasiones, ya susurrando delicados y tiernos
amores que pasan sobre las aln.as como el suave
roce de una ala de pájaro, ó como el tibio rocío
de una aurora primaveral.
Sin duda que mis lectoras esperan, con ansiedad, la temporada de invierno, tan pródiga en
esas manifestaciones artísticas que nos llegan del
viejo mundo. Los teatros abren ya sus puertas, y
la Moda prepara los lujosos atavíos que las damas deberán lucir en esa clase de espectáculo~.
Especialmente en los abrigos se esmcnn la fantasía y el buen gusto á fin de confeccionar, en ese
artículo, todas las combinaciones más elegantes y
exquisitas que puedan imaginarse.
Parece que la novedad más importante en este
invierno, respecto de abri)!os, será la ori~rnal creación del manto zibelino. Estos elegantes abrigos
son sumamente cómodos y confortables; se hacen en piel de zorro, de nutria ó de cualquiera
otra. También se usa, para estas confecciones, el
paño ó el astrakán.
Las capas comienzan á aparecer nuevamente,
con mangas ó sin ellas, en telas lisas y de cuadros. Hay que elegir, sin embargo, la forma de
abrigo que convenga á cada persona, y me atrevo
á aconsejará mis lectoras que esta clase de abrigos
sea preferida por las de alta ó mediana estatura,
pues para las mujeres de talla pequeña es mejor
el jaquet ó paletó corto ó semilar_go. Los abrigos de grandes dimensiones se veo muy mal si
no son llevados por personas altas. haciéndo&lt;e
solamente una excepción cuando se trata de abrigos para salir del teatro ó baile, ,pues en este estilo los más elegantes son siempre larl(os.
El terciopelo, la piel, el soutache y l&lt;&gt;s grandes
botones de fantasía, serán los adornos preteridos
de esta estación. Las boas, estolas y manguitos de
piel, tienen actualmente gran privanza; nada más
natural, lectoras mías: el frío aumenta i-.us rigores y hay que ponerse prontamente ex: defensa; y si este motivo no fuera suficiente., ¿me
diréis si hay algo mas elegante y que embellezca

tanto el semblante femenino como la p,·oximidad de la obscura y luciente piel, junto de la tez
suave y sonrosada de un liudo rostro? Esto es
bastante, ciertamente, para que el reinado de las
pieles tenga largo tiempo la más completa aceptación.
MARGARITA.

tro en form:i de alero y que sirve para resguard.&lt;r
del sol).
Verónica iba siempre junto de Pedro¡ un día
acabó por buscar el amparo de su mano, fuerte y
segura á pesar de ser la de un niño, y, desde entonces, no la abandonó ya. Caminaban así, hablando y riendo, mirándose con asombro y cariño de
tiempo en tiempo.

.................. ' ........ . .......... . ... .

Pedro y Verónica
La hermana ile Pierre Loti, 1'\me.
Marie Viaud. acaba de morir. Era
una mujer superior que fué para su
hermano la más querida amiga. De
los papeles lntimos de la dama, encontrados en su bufete, acaba de
extraerse e, te recuerdo de infancia
c¡ue traducimos hoy para • El Mundo Ilustrado," y que es un re:latoJ de frescura y gracia, donde se
cuenta el idilio del re4ueño Pierre
Loti y de Verónica, idilio sencillo y
tierno. que trae á la mrmoria los
amores de Pablo y V.rginia.

RA en el centro de aquel pueblecillo, en una vieja casa con pequeñas
ventanas de fierro pintadas de verde, seg1ín la usanza de la isla.
Todo brillaba al be,o de un hermoso
y benéfico sol.
Había, al derredor de la vieja casa,
una especie de párterre lleno de
rosas bermejas, de resedá~, de ~randcs flores
amarillas y blancas que, por las mañana~. alzaban
sus corolas en actitud altiva, y que al fuego del
mediodía se inclinaban con sumisión sobre la arena. Todo este cuadro envuelto en 1,n penetrante
olor de azahar, la flor simbólica que, perezosamente, arrastraba el viento ..... .
Al frente, un caminito angosto llevaba en su
pendiente hacia la playa hermosa y amplia. Después de ella, el mar ...
Una docena de chiquillos, todos ellos hijos de
pescadores, con los pies desnudos y la cabeza al
aire, segníaT' ó precedían á mi hermanillo Pedro,
yendo y viniendo á su derredor como mariposas,
puestos los negros y hermosos ojos en los de Pedro, que no eran menos negros y grandes. Seguíanle devotamente y con aire de a~ombro. Porque en aquella época y en aquel la isla, un c-petit
mousieur», un caballerito, era cosa de asombro y
valía la pena de mirarle y remirarle.
Por el sendero arenoso,acompañado invariablemente por su apasionado cortejo, Pedrn bajaba todos los días á la playa para recoger las conchas
de todos colores que se amontonabai. eu esta parte de la costa: amarillas, rosadas, violetas, de los
tonos más vivos, de las formas más delicadas y
raras.
Las había admirables y lindas. Los chiquillos
recogían las más hermosas y corrían á entregarlas á Pedro, silenciosamente, con respeto, en actitudes casi solemnes.
Verónica era una de sus más asiduas acompañan1es. Un poco más pequeña que Pedro, fenia la
carita dulce y soñadora, la tez ligeramenté morena, y dos admirables ojos grises que relampagneaban misteriosamente ...... Llevaba en la cabeza
una grande kfrhenote blanca, (kichenote, vieja palabra del país que designaba un antiguo tocado,
especie de corneta monjil que avanza hacia el ros-

Al alba de Dios. la pequeña Verónica abría los
ojo~, saltaba del lecho y corría hacia nuestra casa. Acurrucada junto á la cerrada puerta, como
un anadoncillo de pi 11maje suave, la e11contr~ba
yo todas las mañanns al abrirla. Pcdrr, mientras
se vestía, pensaba que allí estaba su amiga: por
ella se hacía madrugador. De prisa lavaba su rostro, peinaba sus blondos cabe! los y corría hacia
la puerta Un gran beso sonoro y un nmplio abrazo era invariablemente el salndo. Después á la
plática; charlaban de sus trabajos de la víspera,
de s11s proyectos, de sus recolecciones de conchas
y riscos. Algunas veces, Verónica, antes de venir
á sentarse á la puerta, había hecho ya una correría por la playa y de allá traía maravillas. . .
-¡Mira! decía orgullosa, imira!
Y dejaba caer de su delantal encantado una cascada de colores que rodaba en confusión de nácar ....
Un día, hacia fines de Agosto, Pedro, después
de una larga meditación en que resol vía, sin duda, las di/i&lt;;ultades provenidas de las diferencias
sociales de mi hermanillo y de su amiga, aquél
dijo á é~ta, de una manera solemne y grave:
-Verón¡ca: nos casaremos los dos. Al volver
con mis padres les pediré el permiso.
El día 15 de Septiembre fué preciso abandonar
la isla.
Pedro había hecho una hermosa v especial recolección d.e conchas, estrellas de mar, riscos, caracoles, algas, g111jarros marinos ...... era aqnello
un tesoro del allo de una montaña. In,acrnble,
quería llevarlo todo; fué preciso seleccionar lo
mejor, y, ayudado por Verónica, se empacó todo
en cajas cuidadosamente envueltas y atadas con
cuerdas.
Habfa sonado la hora. Un enorme coche que
llegó de Saint-Pierre azoró el pueblo con su ruido de viejo herraje y el trote brusco de sus mulas. Este coche venía por nosotros.
Pedro introdujo en él, cuidadosamente, todos sus
paquetes; el equipaje fué colocado en el pescante: corté del parterre algunas rosas bermejas y me
hundí en la caverna negra de aquel coche, casi
fantástico por su vejez y rara estructura.
Mi hermano Pedro, que se había ya despedido
largamente de su pequeña prometida, tomó asiento junto á mí, y pude ver sus ojos nublados por
honda tristeza, mirando hacia el sendero arenoso
donde Verónica, el rostro oculto por las manos,
sollozaba en trágica y dolorosa actitud ..... .
Entonces, mientras el coche escapaba en ve1·tiginosa carrera, sentí erl mi alma como un gran peso-esto uo era por la primera vez,- y clavando
mis ojos en Pedro, me pregunté silenciosamente:
¿Q11é será de este niño en la vida? ¿Qne será de aquella silueta que, desde el fin del camino,
vuelve hacia nosotros sus brazos y sus ojos? ¿Qué
hay de desesperanza en ese pequeño corazón?
¿Qué hay de ... ngustia en presencia de este aban•
dono?
MARÍA V!AUD.

Ne.ta. Sabemos lo que ha sido de Pierre Loti.
Mas no sabemos ¡ay! nada de lo que se refiere á la
tierna Verónica.

POEMAS

UNA

casa sin niños-ha dicho un poeta sentimental-es como una jaula sin pájaro."
Todas las señoras, con muy raras excepciones, encuentran deliciosa lo loca al~arahía que meten los
chiqttillos por patios y corredores . .... Y ¿qué
diremos de los tímidos gorjeos de los niños que
aún no ponen sus piececillos por el suelo? Esos
son los consentidos, los mimados, los_ eternamente adorados por propios y extraños. Todo para el
bebé:. los mejores juguetes, los alimentos más suaves y más bien condimentados, las telas más finas, los encajes más vistosos .... Su pequeña persona es un muestrario de monerías y artificio: entredoses, puntas, gaveados, deshilados, alforzas....
¿Y la cttna? ¿qué diremos de la cuna, del nido en
donde reposa ese pajarito encantado? .... Pues de
la cuna diremos sencillamente que es una maravilla. El colchón y la almohada son de pluma¡de
holanda finísima las pequeñas sábanas; los pnnchns color de rosa ó azules, de suavísimo algodón,
y las colcllas ...... ¡ah! las colchas son un prodigio de arte. Acabamos de ver una, elegantísima,
en la cuna del predilecto de una casa rica; y en
bien de nuestras lectoras, hemos enviado al fotó.~rafo p,1r.1 que saque las muestras que hoy tenemos el gusto &lt;l; dar en este número. El fondo de
la colcha es de seda brillante color de ros:, encendido, y las estrellas son tejidas al cr&lt;'chel.
He aquí la muestra en tamaño natural. No puede ser más claro el dibttjo.

LOS MUERTOS

ra que le dé fuerza suficiente y no esté expuesta
á aflojarse.
Una vez que estén hechas siete estrellas iguales á las que indica el grabado 1, procédase á
j untarlas,-como lo indica el grabado número 2,cosiéndolas con hilo que tenga el mismo grueso
del tejido.

I
AJO el puro blancor de la nieve-se extiende el cementerio-desierto. A través de los árboles desnudos, raqu íticos y todos vestidos de blanco,-pasa
gimiendo el ábrego.
Y en un descenso incesante, caen ligeros-los
hermosos copos de algodón-agitando suavemente en el espacio-una bruma blanca y móvil.
Y las tumbas silenciosas y frías-los arbustos y
las finas cruces yertas,-se esfuman y desaparecen
-bajo ese apacible y pálido sudario.
Es la muerte inmensa de la naturaleza-que extiende, como un vasto velo,-su enorme y blanca
tristeza sobre la muerte del hombre.

II

Uniéndolas así, de siete en siete, r,ronto se formará una tela artística y elegante, que tendrá el
tamaño exacto de la cuna del niño.
Una vez alcanzado este tamaño, se procederá,

Y pienso en los muertos.-Olvidados, desnudos
y míseros deben tener frío-en la tierra, tiritando
dolorosamente-en sus lechos negros.
Y creo escuchar el gemido de sus lamentos, gemebundos y llorosos.-&lt;c¿Dó se ha ido el dulce calor
amigo-de los rayos del sol? iAy! el poco aliento
que nos queda se nos está helando!-Y con este
frío no es posible dormir.-Que vuelvan los días
ea que la 1ierra es buena y está tib1a,-y la brisa
murmura su canción.
e-Somos los eternos desheredados;-nos abandonó para siempre la alegría de la vida¡-y ahora
nuestro corazón se encuentra sin calor y desnudo,-y desnudo, completamente desnudo nuestro
cuerpo!
&lt;Somos los eternos desheredados;-y es menester que tengamos encima de uosotros luz,-calor
y flores para que nuestros ojos puedan-dormir
su sueño en paz&gt;.

III
Pero los copos innumerables caen siempre
fríos, hermosos é insensibles; y la grande y pura
sábana de terciopelo-va espesándose más y más.
Y siempre bajo ese vasto sudario-se extiende
el cementerio desierto;-y á través de los árboles
enjutos y todos vestidos de blanco-pasa el ábrego prorrumpiendo en sollozos.

VENDRAS

Las esquinas de la estrella van aumentándose á
razón de una cadena en cada vuelta y dos macizos verticales. Los plastroncitos realzados se hacen con cinco macizos verticales, cerrando los
cinco por medio de una sola cadena, apretada, pa-

co:no lo indica el grabado número 3, el cual muestra la colcha ya completamente terminaéla,-á
confeccionar el fleco, que se hace enrollando hilo
bastante en un cartón que dé el ancho conveniente y cortándolo por un lado. Después se cuenta
de diez en diez hilos, y con cada grnpo se hace
un nudo en las orillas de las estrellas.
Esta colcha es susceptible de hacerse más ó
menos elegante. Por ejemplo, puede tejerse con
seda blanca ó de color; puede también hacerse
con hilaza rosa ó azul, teniendo cuidado que el
color del tejido vaya en armonía con el color del
fondo. La q11e tomó el fotógrafo estaba tejida con
hilo del número 40. así es que resultaba muy fina,
y se veía deliciosa sobre el fondo rosa brillante.
Su confección queda al gusto de las lectoras.

Vendrás de hennosas y apartadas orillas .... -En
alguna parte, no sé bien dónde, comprendo que
existes. Desde la eternidad, mi alma ansiosa espera tu llegada encantadora á través del espacio.
En las horas de inmenso dolor, cuando el gran
fardo de la vida-abrumaba mis hombros con su
peso implacable,-el reflejo suave y dulce de tu figura, entrevista en sueñor,-poofa una caric'a en
las sombras de mi alma.
Y el encanto Iuminoso de tu mágica aparicióncuraba á menudo mi corazón herido, tal como la
caricia de una hermana¡-y el murmullo de bondad que descendía-de la fresca y clara sombra
de tu boca, llenaba mi corazón de esperanzas.
Comprendo y sé que tú existes .... y soy el único que lo s.;.be.-Conozco más profundam,-nte tu
rostro,-joh, Sueño fugitivo! ¡oh, Novia espectral!que las propi:ls máscaras reales que he tocado con
mis manos.
Te c;onozco hasta el fondo de tu alma diáfana
y sé que en ninguna parte de este mundo ninguna doncella ha tenido jamás la pura gracia azul
de tu mirada-inmen5a y bella como el cielo.
Tu nombre, que me reveló la voz de la nochr
-~s má~ dulce que el de la muerte; -y tu frent~
mas radiosa que la lumbre pálida de la luna y
la llama de las estrellas matinales.
Tú vendrás. . . . . Para ti, y en medio de un vasto piélago-formado con mis lágrimas, he construido una casa de cristal,-parameutada con ardienles rosas de qmmera,-y en la cual la Ternura ha colocado un lecho, muelle como una nube.
Y cuando caigas, estremecida, entre mis brazos
-y cuando mi frente ardorosa repose sobre tu se'.
no s~grado, tu alma se mezdará á mi alma,- y
monremos de una dulce y larga muerte ..... .
ARCHAG TCHOBANIAN1

(Armenio).

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 19, Noviembre 8</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fibl'lcas de San Ra.faeL

Año XV-Tomo 11

México, I!&gt; de Noviembre de 1908

Monumentos interesantes de arte colonial

Número 18

�566

Et MbNoo)ttism.ilio
In\!
'
11,V11ll'KtCl!'llO:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALF'ONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9, México. D. F. AD&gt;t.rt&gt;t.dO DOS·
tal 2.570. -Tsléfnnos: Erlc.,s"n, 1476.
Compailí&amp; Telt,tónlca, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓK:

En la Ciudad ..............................
En los Est1&lt;dos. ......... . . . . . . .. . .. . . . . .. . .. .
En el Extranjero,...... . . . . . .. .. . . . .. . . . .

$ 1.2:í

1.50

2.00

NÚMEROS SUELTOS:

En la 01&lt;plt:.l. ........................... $0.3.5 cs.
En los &amp;.Lados . .............. .......... $0.50 cs.

La Puntualidad
hay alguna cualidad que
SI mente
permita distinguir claraá un anglosajón de
un mexicano, es la puntualidad.
Los anglosajones son
la puntualidad misma y
se creerían deshonrados si, habiendo prometido llegar á las dos, se presentaran á las
dos y cinco. Un inglés amigo nuestro se levantó la tapa de los .sesos por haber acudido á una cita con diez minutos de atraso. Y
lo peor del caso es que la culpa no fué suya: su reloj se había parado sin previo avi~o y nuestro amigo no se dió de ello cuenta 'hasta después de muerto, de donde dimanó el retardo.
Un yankee, éste no amigo, antes bien
enemio-o nuestro, es decir, del que habla,
se co~umió en cruel y letal melancolía por
una causa semejante. Y dicho sea en honor
de la verdad, no sólo los anglosajones, sino los germanos, los galos, los ítalos y los
iberos del norte participan de tan envidiable virtud, á grados no menos envidiables.
En México se dan casos, pero son muy
raros, r dada la informalidad de la masa de
nuestros conciudadanos, suele suceder que
los hombres bien inclinados y de puntualidad innata, acaban por escarmentar y
volverse tan poco puntuales como lamayoría de la Nación.
· E~ verdad que hay almas bien templadas
y caracteres enérgicos que resisten á la tentación y que yerguen su puntualidad de
o-ranito como una roca inmutable en medio
del cabrilleo de las olas. Pero es esa una
excepción digna de bronces y de mármoles,
tanto así es rara (111)ÍS en nuestra sociedad.
Los demás somos informales por esencia,
presencia y potencia; gozamos con serlo y
hasta hacemos gala de ello.
Y, bien mirado, no es un placer banal
el de hacer esperar. Hacerse esperar es
mantener la atención ajena fija en nuestra
persona; es exacerbar, en los que esperan,
el deseo, el anhelo, las ansias de la impaciencia; es darse garantías de producir una
conmoción, un sacudimiento á nuestra llegada, y es, por fin, darnos importancia, hacernos valer, dejar entender que estamos
tomados por entero, que no nos basta nuestro tiempo, que los negocios, la sociedad,
las preocupaciones nos han acaparado; en
suma que somos alguien y que no es un
cualq~iera, ni un pelagatos, ni el primero
que pasa quien va á llegar.
Este efecto teatral de la espera lo conocen los artistas .Y literatos muy á fondo.
Esos momentos que preceden á la salida de
la primadona; esos instantes que el orador
tarda en desplegar su discurso y en calarse
las irafas; ese siglo de jadeante ansiedad
pre~rsor del anuncio. "El Señor Mi~~stro,"
pronunciado solemnemente por el u31er, todo eso realza la emoción, la retina, la hace
exquisita.

tas muJeres nos parecerían infinitameh•
te menos bellas y menos elegantes si no se
hicieran esperar, J el efecto de sus entradas
de reinas en los salones .V en los teatros se
perdería, en parte, sin el aguijón de la impaciencia con que las aguardamos.
Los magnates que, en fuerza de dinero ó
de poderío, saben todo lo que hay que saber .Y conocen á foi;ido el corazón hun~ano,
retardan siempre el momento de deJarse
ver. Por eso interminables salones y pasadizos preceden al lugar en que reciben, y,
por eso, gustan de imponernos largas antesalas antes de admitirnos á su presencia.
En arte y en literatura el procedimiento
de la espera está reglamentado, sistematizado y es obligatorio. Discurso sin exordio,
tratado sin prólogo, fragmento musical sin
preludio, son deformes: están mutilados é
incompletos, les falta algo y esa falta la resentimos porque por ella no nos encontramos bien preparados para la emoción que
nos espera.
La informalidad, pues, es propia de razas emotivas, sensibles y de temperamento
artístico. Por eso los latinos, y sobre todo
los meridionales y los tropicales, somos tan
informales.
Para nosotros el tiempo no es dinero sino emoción. Sólo preferimos lo que nos
impresiona, lo que nos conmueve; sólo una
cosa odiamos: el aburrimiento. Al tedio anteponemos todo, inclusive la ira, la tristeza, el dolor.
Llegar con retardo es provocar emoción.
No importa que éstasea la cólera de los que
esperan; lo importante es que nuestra persona pro,Toque impresiones, que no caiga
con el desgarbo y la sosería de una mariposa en una taza de atole.
Además, los seres emotivos y sentimentales gustan tanto ó más de producir impresión que de resentirla. A falta de cosa
mejor preferimos hacer un berrinche; pero
si podemos tender á los demás de una cólera, tanto mejor: nuestro placer será mayor
aún.

Y bien considerado todo, la informalidad
no nos es tan funesta como pudiera parecerlo. La falta de puntualidad, que es calamitosa ahí donde todo el mundo es puntual, se hace inofensiva .Y hasta amena alú
donde ninguno lo es; que es nuestro caso.
En estas condiciones, la informalidad no es
más que puntualidad retardada; á tanto
equivale como á que todos hubiéramos
atrasado nuestro reloj, lo cual no tendría,
ni tiene en realidad, inconvenientes para
nadie.
Los inconvenientes de la informalidad
son grandes, enormes, al grado de hacerla
odiosa; pero de ello tienen la culpa las gentes puntuales. Si dejaren de serlo, todo caminaría como sobre ruedas; y que dejen
de serlo les es más fácil por estar en minoría, que el que los informales cambien de
modo de ser.
Pasa, como se ve, en estos particulares, lo
que con la distribución de la riqueza. Lo
malo es que haya ricos y pobres; si todos
fuéramos pobres, nadie lo sería; y si todos fuéramos ricos, no habría más que pobres. Sólo que propondría yo lo segundo
de preferencia á lo primero.
Resumiendo: Un buen programa de reg·eneración nuestra podría formularse así:
Que todos los puntuales se conYiertan á la
informalidad y todos los pobres á la riqueza.
Y es probado.

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567

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LA CIENCIA YEL CRIMEN
CRONICA CIENTIF"ICA
O ES RARO ver escrito que la
ciencia puede ser utilizada
por los enemigos de la sociedad, para la mejor realización
de sus tristes proezas, ó para
obtener la impunidad, una
vez que las han cometido. Ya
son los envenenadores que,
merced á conocimientos profundos en la química y la fisiología, atentan contra la vida de sus
semejantes é impiden que se descubran las huellas de sus crímenes. Los falsificadores, los estafadores suelen aprovecharse de conocimientos
científicos para la realización de sus atentados, y
sabido es que los ladrones de cajas fuertes necesitan conocimientos d e mecánica para ejercer su
delictuosa industria. No es necesario explicar cómo los anarquistas se dedican al estudio de los
explosivos para preparar sus bombas h cmicidas.
Mas, por otra parte, la ciencia presta servicios
inestimables en el descubrimiento de los delitos,
hasta el punto de que, en la actualidad, un buen
jefe de policía debe tener conocimientos científicos más que elementales para orientarse en sus
laboriosas y dilíciles tareas, y debe recurrir casi
siempre á exámenes periciales de naturaleza científica.
La aplicación de las ciencias á esta clase de investigaciones es muy interesante, y aun ha sido
llevada demasiado lejos por imaginaciónes exaltadas. Ultimamente se ha puesto de nuevo al debate en Europa, y con ocasión de ciertos crímenes
recientes, cometidos en Inglaterra, la cnestión de
si sería posible, por medio de la fotografía de una
persona que acaba de morir, recoger las últimas
impresiones visuales que recibiera. El problema,
á primera vista, es verdaderamente sensacional.
Figuráos cuán simplificadas quedarían las investigaciones judiciales si fuera posible, mediante un
sencillo procedimiento fotográfico, obtener una
fiel reproducción de las imágenes visuales que hubieran podido impresionar ese ojo en los últimos
momentos de la vida. El asesinato sin testigos
sería descubierto muy fácilmente, y cuando menos, las condiciones especiales en que hubiera
cometídose cualquier crimen de esa naturaleza,
serían mny útilmente reveladas por este procedimiento. No es extraño, pues, que investigadores
serios se hayan consagrado á hacer experimentos
en tal sentido y que sigan empeñándose en esta
clase de trabajos.
Algunas ligeras consideraciones permiten, sin
embargo, deducir que es verdaderamente imposible obtener tales re velaciones, y que esos procedimientos están irremisiblemente destinados á
fracasar. En primer lugar, no se ocultan las dificultades que hay para obtener una fotografía de
la retina, que se encuentra en la parte posterior
del ojo. Es verdad que se conocen aparatos que
permiten proyectar al fondo del ojo un haz de
luz suficiente para ello. Los oculistas usan á cada
momento de esta clase de aparatos, y si no utilizan para ellos focos de luz muy poderosa, es por
el daño que podría causar al ojo vivo. Pero los
oculistas que han aplorado millares de ojos humanos por medio del oftalmoscopio, no h.!n llegado á obtener más que imágenes más ó menos
claras de la terminación del nervio óptico, de los
vasos sanguíneos que allí serpean; pero nunca de
las impresiones visuales recibidas por la retina.
Es la retina, ó sea la placa sensible del ojo, la
expansión terminal del nervio óptico, que está
encargada de trasmitir al cerebro, por intermedio de ese cordón nervioso, las impresiones que
recibe. El centro cerebral es quien las conserva
y aun las reproduce á voluntad muchas veces; pero todos los hechos observados demuestran que
en la retina las imágenes no persisten sino momentáneamente. La multiplicidad de imágenes
que se suceden y se perciben claramente, una tras
otra, indica que la retina no puede retener, durante un tiempo considerable, la misma imagen en
las condiciones ordinarias. Para que una imagen
persista, es indispensable que la impresión por
ella producida sea extraordinariamente intensa,
como sucede cuando se ve fijamente un foco de
luz muy viva, y que la imagen persiste por un
tiempo más ó menos grande, probablemente en la
retina misma.
Pero la objeción principal que puede hacerse á
esa teoría, es que, aun en el caso de que la retina fuese capaz de retener una imagen por algún
tiempo, esto sería durante la vida, mas no una
vez que la muerte hubiese suspendido todas l as
funciones. Desde el momentoqueocurre la muerte, se producen cambios radicales en la intimidad
de los tejidos, y sabido es que esos cambios se
producen con más rapidez en el tejido nervioso,
de que la retina está formada. Así es como, la primera función que se suspende, es la facultad,
propia del tejido nervioso, de trasmitir las impresiones de l os órganos superficiales á los centros, ó las reacciones de éstos á aquéllos.
La suposición de que sería posible fotografiar
la imagen retiniana, se deriva de un experimento
muy interesante hecho, hace tiempo, por un fisió•

Sr. D. Manuel T. Garcla y su esposa Doña Marciala García de García,
quienes acaban de ceteb, ar sus bodas de diamante.
logó notable. El fisiólogo mató un conejo, le extirpó rápidamente un ojo y expuso éste de manera que la retina recibiera la imag_en de una ventana vivamente iluminada, por un hempo bastante
largo; sujetó en seguida el fondo del ojo á un procedimiento semejante al revelado de una placa
fotográfica, y obtuvo una imagen confusa de la
ventana.
Tal experimento difiere radicalme~te de los
otros. Sabido es que en el fondo del ºl? se ela~ ra una substancia especial llamada &lt;purpura visual&gt;, que se destruye por la luz y se regenera ~n
la obscnridad. Es claro que, en tanto que hubie se en el ojo una cantidad sensible de esa substancia sería fácil obtener una imagen confusa de un
cn~rpo muy luminoso que en ella se fija~a por u.n
tiempo considerable_- .Pero esto no qui.ere d~cir
que una imagen, rec1bi.da dura~te. los ulhmos instantes de la vida, pudiera persistir después de la
muerte.

Bodas de Diamante
E l ~ábaco 24 del mes próximo pasado se efec-

Las bodas de diamante de los señores García.-La
ceremonia en el templo de San Cosme.

h1ó en la iglesia de San Cosme una ceremonia rara entrenosotros: la celebración de las bodas de
diamante de dos esposos que han pasado sesenta
años de l una de miel.
A las diez de la mañana se presentaron en las
puertas del templo el señor Don Manuel T. ~arda, de ochenta y cinco años de edad, y la senora
Marciala García de García, de más de ochenta, para celebrar el sexagésimo aniversario de su matrimonio.
A las puertas de la iglesia fueron recibidos por
el párroco, lo mismo que sesenta .años antes, quien
vestía traje de grandes ceremonias. A la entrada
del templo se celebró la primera parte de la fiesta después de la cual los desposados se dirigier~n á las gradas del altar, donde se repitió la ceremonia nupcial de la velación, igual á la celebrada sesenta años antes, apadrinada por dos hijos
de los señores García,
Terminada la fiesta, los desposados se retiraron
á los acordes de la marcha de Tannhauser.
Sesenta años antes se había efectuado la misma
ceremonia con ligeras variantes y la celebrada
hace diez días hizo recordar á los octogenarios
una vida llena de alegrías y de satisfacciones mu1u 1s, de las que guardan, como recuerdo, una nu-

,-.,r

Grupo de descendientes de los señores Garcfo,,-L(I familia n!lmera sesenta y tres persona,,

merosa descendencia en tres generaciones. Tienen
los señores García siete hijos, cincnenta y cuatro
nietos y dos biznietos.
Los grabados que acompañan estas líneas representan á los señores García el día de sus bodas de diamante, la ceremonia en el templo y un
grupo de parte de su numerosa familia,la que, sin
duda, es la más grande que existe actualmente en
la República,

NUPCIAS
El sábado 24 del mes próximo pasado se unieron en matrimonio la señorita Obdulia Miranda y
el señor Don Julio Necoechea, compañero nuestro en las labores periodísticas.
La ceremonia se efectuó sin ostentación y con
toda sencillez, ante las familias de los desposados y algunas personas de su intimidad; el nuevo
hogar se inició de una manera modesta; pero no
por eso cuenta con menos elementos para abrigar
en él una larga y completa felicidad.
Conocemos á los contrayentes y no desconfiamos de que nuestras esperanzas y nuestros deseos
se verán realizados en el hogar de los señores Necoechea.

Sra, Obdulia Miranda de Necoechea.

�568

EL MUNDO ILUSTRADO
------,.-

569

EL l\JUNDO ILUSTJtADO

-,,

Vista general de la casa del Sr. Stampa.

Residencias Modernas
Hace muy pocos días que fué inaugurada la suntuosa residencia del señor Don Manuel Stampa en l a calle de Lerma, de la aristocrática colonia
Cuauhtemoc.
La fachada del edificio, sencilla y sin nada que se pueda llamar detalle de
ornamentación, no corresponde al elegantísimo interior, en el que se ha derrochado bu en gusto y &lt;savoir vivre&gt;.
Una escalinata, tan sencilla como el resto de la fachada, conduce á un
&lt;hall&gt;, en el que empieza á admirarse la delicadeza y exquisitez de los habitantes de la regia mansión; en el primer piso están los salones para recepciones y fiestas, de los que da idea una de las fotografías que reproducimos; los muebles de estos salones son de estilo Luis XV, el mismo que domina en toda la sala; entre otras cosas se admira un hermoso tapiz que alfombra el piso del salón mayor.
En el mismo piso se hallan el salón-comedor y sus dependencias, que corresponden en elegancia á los salones de recibir.
El piso alto de la casa está destinado á las habitaciones privadas, á las
cuales no penetramos, pero sabemos que son suntuosas como las que nos fué
dado admirar.
El edificio está construido en la esquina de dos calles y en la parte posterior está rodeado por un extenso y hermoso jardín, al fondo del cual están
las cuadras y cocheras.
Ilustramos esta nota con algunas fotografías de la casa, tomadas con luz
artificial al caer la tarde; por ellas verán nuestros lectores que nuestros
elogios no son injustificados, y que la nueva residencia del señor Stampa bien
merece un lugar en una ciudad que ha dado en llamarse de los palacios, nombre que quizás dentro de poco sea justificado.

Departamento de preparación de fulmínato de mercurio.
mientras que se recibían las máquinas é impleme!1tos. Fué presidente de esa comisión el señor General de Arhllería Adolfo
Iberri, á quien, después del desempeño d~ e:lla, se 1~ _ha encomendado la dirección del nuevo establecimiento m1htar.
El edificio fué proyectado y construído bajo la dirección de

Máquinas para embutir cápsules.-FabriCflción de cascos.

La Fábri::a Nacional de Cartuchos
En nota anterior informamos de la inauguración de la
Fábrica Nacional de Cartuchos, anexa al departamento de
Artillería de la Secretaría de Guerra.
Dijimos entonces, y ahora lo confirmamos, que el establecimiento puede ser considerado como uno de los mejores en su género¡ el plan general y la instalación de la maquinaria se hicieron bajo la dirección de una comisión
especial que fué enviada á Alemania con el único objeto
de estudiar los modos y procedimientos de elaboración,

o

D
D

Departamento de cargadores.

6
~

Vestlbulo.

Par de jarrones ofrecidos por "El Mundo ilustrado" al puesto más artístico de la
Kermesse de Tacubaya á favor del Congreso de Madres.-Fué obtenido por el
puesto de confetti rosa, á cargo de las Sras. Luz Cervantes de Ocampo y
Concepción Cervantes de lcaza, y Señoritas María Luisa Reyes
Spíndola y Marta Parlange.
Fabricación de la me~cla explosiva.

oficiales del cuerpo de ingenieros constructores, entre ellos
los capitanes Luis V. Macieu, que lo comenzó, y Mario E
Santafé, á quien tocó terminarlo.
Cuenta la fábrica con setenta y cinco- departamentos, en
los que se llevan á cabo todas las operaciones necesarias
para la construcción de municiones para armamento Manser de siete milímetros, que es el que usa nuestro ejército.
Los talleres principales de la fábrica son los q ne se dedican á la fabricación de cascos, en los que se convierten
discos de latón en cartuchos cilíndricos de forma especial,
listos para recibir la carga de explosivos y balas.
El local destinado á la mezcla de los explosivos se halla
aislado del resto de la fábrica par un foso de un metro sesenta centímetros de ancho, con el objeto de evitar la propagación de los explosivos en caso de que se produzca alguna. El mismo departamento se halla aislado del de cápsules por medio de un extenso jardín que tiene el mismo
objeto.
Hace poco más de diez meses que la fábrica se puso en
movimiento y no s~ hizo su inauguración oficial sino hasta
que se tuvo la seguridad de que las máquinas funcionaban
perfectamente, como lo probaron las experiencias, hechas
delante del señor Presidente de la República.

�510

l!JL MUN.1.)O lLU~'flUl&gt;O

571

EL MUNDO ILUSTRADO

-------- -

Sr. José Porrúa, distinguido orador.

Sr. Jusé Viñas, pianista.

En la Es&lt;:;uela de Comercio
El día veintitrés del mes próximo pasado se
efectuó en la Escuela Superior de Comercio una
agradable velada literariomusical, con la que los
alumnos del establecimiento celebraron el día
onomástico de su director, el señor Don Rafael
Sierra.
En esa fiesta se inauguró el Teatro Salón de la

elementos artísticos de los más valiosos en la Colonia española de México.
Fué encargado de hacer el elogio del inmortal
músico el Sr. Don José Porrúa, distinl(uido periodista español y afamado orador, que alcanzó un
nuevo triunfo en la tribuna en esa noche. El pianista Don José Viñas tomó parte en los números
musicales y también reafirmó su fama de ejecu-

Srita. Guadalupe Pérez Bonilla, soprano dramática

Sra. Sara Reyes Sp{ndola de Meyer
(Fot. de "El Mundo Ilustrado.")

Sr. Jorge Dufour Jenkins.

El enlace ~le.ver-Reyes Spíndola ha sido una de l11s notas sociales más simpáticas de estos días. Se efectu6 el sábado 24 de Octubre en la iglesia de San Hip6lito, artísticamente adornada é iluminada con multitud de foquillos incandescentes.
..A la ceremonia concurrieron familias muy distinguidas. El

Sr. Noé Quintero, barítono.
escuela, en el cual tuvo lugar el programa de la
velada, que resultó amena y escogida. Publicamos
una vista del teatro inau~urado y los retratos de
las personas que principalmente contribuyeron al
é::rito de la fiesta.

Sr. Jesús Franco, tenor.

EN HONOR DE SARASATE
La Colonia de vascos en México organizó y llevó á debido efecto una hermosa velada en honor
de su ilustre compatriota el gran violinista Pablo
de Sarasate, que murió recientemente.
La ceremonia fué lucidísima. Se efectuó en el
teatro Principal, y para darle brillo, se unieron

matrimonio ciYil se efectu6 poco antes, en la misma mañana, en 4t,
hermosa residencia que la familia Re,yes Spíndola posee en la avenida Juárez. El señor Presidente de la República asisti6 á laceremonia J7 firm6 el acta matrimonial, como testigo. A mediodía fué
ofrecido en Cbapultepec un almuerzo á los desposados. El señor
Me,rer y la se~ora Sara Reyes Spíndola de 1\leyer han partido ya
para Nueva 1 ork, de donde pasarán á Europa, en un viaje de recreo que durará varios meses. Fijarán su r esidencia después en
México.
. , La desposada recibi6 numerosos .V muy valiosos obsequios. El
fotog-r~b cb «El Mundo Ilustrado» obtuvo, en la mañana de la ccremo::b, b s fo~og-rafías (] uc publicamos en esta página.

Sr. José Pierson, maestro de música.

AJ,'Cf dcb:m haber contraído matrimonio, en la iglesia de Ntra.
Sra. de L :mr dcs, la hermosa .V distinguida Srita. Gloria Lillo
Forastcr .\° el Sr. Jorge Dufour Jenkins. La noria es de familia espa~ola, ]¡'1.ia ~el estimable caballero D. Hafael Lillo y hermana del
artista del mismo nombre. El no,·io pertenece á la colonia americana Y, t'.l.nto él GOmo la hoy señora de Jenkins, son altamente estimados en la sociedad mexicana.

tante. El violinista Rocabruna cooperó al éx ito
de la velada, ya tocando solo, ya con el qu:nteto
de que forma parte muy principal.
Publicamos los retratos de los señores Don José
Porrúa y Don José Viñas.

o

Srita. Gloria Lillo Foraster,
Sriia. Sofia Piña, soprano ligera.

El Sr. Lic. Rafael Reyes Sp{ndola y la señorita
su hija entrando á la iglesia.

Salón Teatro que acaba de inaugurarse en la Escuela de Comercio.

Interior de la iglesia de San Hip6lito duronte el enlace
Meyer-Reyes Splndola.

�572

EL l\IUNDO ILUSTRADO

573

El.. JllUNDO ILUSTRADO

LA BANDA DE POLICIA EN LA HABANA

Oyendo á la Banda de Policía desde los balcones del Palacio Municipal
de la Habana.-En el balc6n central está el señor Alcalde.
La prensa diaria ha informado yade los triunfos
obtenidos por nuestra prestigiada Banda de Policía
en la capital de la República de Cuba, y de las
muchas atenciones de que ha sido objeto de parte de las autoridades cubanas.
Gracias á la amabilidad del señor Coronel Félix Díaz, Inspector General de Policía, podemos
ofrecer á nuestros lectores algunas fotografías tomadas durante la estancia de la Banda en la Habana, las que reproducen las principal es escenas
de esa estancia.

Mesa I'' íncipal del banquete ofrecido á la Banda de Policía
p or rl señor Alcalde de la Habana.

Los periódicos habaneros, sin distinción de partidos, se han expresado de la Banda en los mejores té1 minos. Esta dió un concierto á su llegada
en el malecón del puerto, y, á pesar de que el
tiempo fué muy malo durante él, asistió una numerosa concurrencia, que soportó la lluvia y el
viento por oir á nuestros paisanos y aplaudirlos
calurosamente.
El segundo concierto fué frente al Palacio
Municipal, y para corresponderá él, el alcalde de
la ciudad, señor Cárdenas, ofreció á los músicos

La Banda de Policía locando frente al Palacio Municipal de la Haban:i
en medio de una multitud de entusiastas admiradores.

una cena en el hotel &lt;Sevilla», uno de los mejores
de la ciudad. Después de cada una de las piezas
de que se compusieron los conciertos, los músicos oyeron grandes ovaciones, y el señor Preza,
como director de la agrupación, fué objeto de las
más grandes atenciones.
Las fotografías que reproducimos represeutau
el concierto dado frente al Palacio Municipal,
la mesa principal del banquete eu el hotel «Sevilla» y los miembros de la Banda con su director.

Grupo Je los miembros de la Banda de PolicEa, inmadu
durante sit estancia en la Habana.

Lf\ HUIDA DE, Df\FNB
Eu la llanura del Atica; cuando nació la ciudad
soberana, el dios del sol vió una mañana, en las
riberas del Cefiso, á una ninfa de quien quedó
prendado súbitamente por su cabellera blonda, su
gracia tímida y su frescura primaveral.
Ella miraba correr el agua por encima de sus
pies de marfil y soñaba en el desconocido, dulce
y encantador como ella, que no tardaría en decirle, en voz baja, las palabras que necesitaba su corazón.
De repente un relámpago ilumina la tierra, el
cielo, la onda del Cefiso; y Dafne vió aparecer al
joven Apolo, resplandeciente la blancura del
cuerpo, llameante la mirada, la coraza de oro, de
luz el casco, terrible, ardiente y puro.
Habló. Y á lo~ acordes de su voz armoniosa, el
aire vibró como una lira.

Dafne no lo escuchó. Y espantada por el fulgor
del inmortal amante huyó de él.
Más rápida que las ondas corrió hacia las moradas del hombre; pero sintiendo muy cerca de
ella los pasos ligeros del Olímpico, quien sonreía
alegre y orgulloso, gritó entonces á lo alto:
-¡Oh Zeus formidable! Mis fuerzas desfallecen.
Estoy perdida. Tú sólo puedes socorrerme. ¡Ten
piedad de mí!
Oída fué al instante su plegaria. Y en el momento que la mano del dios tocó su espalda, la
ninfa fué transformada en planta.

Desde aquel día, sobre el claro Cefiso se inclinan las rosadas flores del místico laurel. Sin voluptuosidad alguna, el caminante aspira su amar-

go perfume. Ni el fuego estival ni las nieves invernales marchitan sus pétalos. Pero algunas veces,- á la hora pesarosa en que las estrellas ape·
nas salpican con su oro pálido la lividez del cielo,-acompañadas de un canto triste las hojas
murmuran:
-¡Dafne! ¡Dafne! ¡Con qué castigo ha respondido á tu plegaria impía el mayor de los dioses!
Tuviste miedo á las alegrías sobrehumanas: has
merecido tu arraigo en el suelo, has merecido tu
eterna cautividad.
«Tú, tan bella, ¿por qué huiste del abrazo divino? Piensa, ¡ay! que las que han amado al radioso Apolo reinan, á su lado, en la gloria, y son las
madres de los semidioses!
«¿Acaso no lo sabías?»
CHAATINA P svc.

FIE8Tf\ A R T l8TIOf\

"Un sueño de amor,'' representado por las i:eñoritas Aurora Pérez
Gallardo y María Ve/asco Rus y el señor Arel/ano.

"Entre el amor y el interés."-Por la señorita Marí-i de la Luz Za·
valeta y los señores Víllena, Zavaleta y Chávez.

El sábado 24 del mes próximo pasado se abrieron los salones de la elegante residencia de los señores Pérez Gallardo para recibir á sus numerosas
amistades, quienes iban á presentar sus felicitaciones al señor Lic. Don Rafael Pérez Gallardo, con motivo de su día onomástico.
La señora Doña María Villaseñor de Pérez Gallardo, esposa del señor Ji.
cenciado, organizó una artística fiesta para obsequiará los felicitantes, la cual
resultó muy hermosa y dejo gratísimos recuerdos entre las personas que tuvieron el placer de asistir á ella.
En un amplio salón, arreglado exprofeso, se representaron algunos cuadros plásticos muy artísticos.
De cuatro se compuso la serie, y en todos ellos se notó el buen gusto y
propiedad artística de los organizadores. El primero representaba las Artes. Muy-propia fué la representación de la Música, la Pintura, la Escultura
y la Poesía, la cual estuvo á cargo de las señoritas Luz Pérez Gallardo, Lucía
Zavaleta, Dolores Noriega,·María Velasco Rus, Aurora Pérez Gallardo, Carmen Solórzano y los señores Salvador Villena, Jos(Pérez Gallardo y Daniel
Chávez.

Morales, Elisa M. de Horcasitas, María Luisa J. de Velasco Rus, Josefina C.
de Arroyo de Anda, Elena B. de Clark, Dolores O. de Núñez, Manuela S. de
Montaño Ramiro, Natalia C. de Castillo, Aurora D. de la Lama, Carlota M. de
Ortega, Carmen G. de Solórzano, María V. de Franyutti, María M. de Zavaleta, María M. de Do man, Manuela M. de Verástegui, Mercedes Flores Alatorre
de Maza, Guadalupe P. de Castillo, Dolores V. de Rebolledo, María Ch. de
Castillo, Guadalupe C. de Velasco, Emilia B. de Cordero, Manuela R. de Barranco y María M.. de Escudero.
Señoritas Blanca García Teruel, Mercedes, Isabel y Concepción Rabasa,
Luz y María Franyutti, María Elisa y Josefina Horcasitas, Esperanza y Dolore~ Montaño Ramiro, Margarita y Evangelina Casasús, Aurora y Felicidad
Davalos, María y Teresa Arroyo de Anda, Elena y Alicia Clark Sofía y Lucía Núñez, María de la Luz y Dolores Morales, María Sánchez .A.ldana, Isabel
y Margarita, Vela~co, Rosal~a Zapata Vera, María Dupont, Concepción y Guadalupe Verastegu1, Hortensia Montero, Luz y Mercedes Maza, Dolores Noriega y Mahlde Velasco Rus.
Señores Lic. José R. Avila, Lic. Joaquín D. Casasús Antonio Maza Francisco Montaño Ramiro, Francisco Solórzano, Lic. Luis VeÍasco Rus Lic. Alfonso
Torres Torija, Pascual Luna y Parra, Adolfo de la Lama, Lic. Est~ban Maqueo
Castellanos, Miguel Puga, Manuel Zapata Vera, Luciano Núñez, Gustavo
Miguel y Miguel Castillo, Lic. Antonio Sánchez Aldana, Ignacio Burgoa, Luí~
Martínez de Castro, Francisco Verástegui, Guillermo Clark, Dr. Fernando
Ortega, Tomás Rebolledo, Alfonso Cordero, Néstor Escudero Francisco Noriega, José D. Morales, Agustín Dorman, Federico Dávalos, Antonio Coca Carlos Márquez, Rafael Hornedo, Roberto Curie! y otros.
'

" La reina de Alejandría y su corte."-El papel principal , stuvo á
cargo de la señorita Dávalos.
El se)!undo cuadro se llamó: «Entre el amor y el interés»; el asunto era
muy original y llamó la atención de los concurrentes, entre quienes motivó
varias discusiones. Sn representación que estuvo muy cuidadosa, fué desempeñada por la señorita María de la Luz Zavaleta y los señores Villena, Z:ivaleta
y Chávez.
El tercero de los cuadros llevados á la escena-fué sumamente hermoso;
estaba basado en un asunto histórico que se presta para darle gran lucimiento: «La corte de la reina Berenice de Alejandría&gt;. L&lt;'s ti ajes, las actitud,·s y
el conjunto fueron objeto de estudio especial, lo que dió por resultado una
representación irreprochable. El papel de la reiua estaba á cargo de la señorita Dávalos, quien estuvo hecha una verdadera soberana.
El último cuadro fué de gran belleza; se llamó 4:Un sueño de amor&gt;. El
asunto era de gran ternura, y las personas que lo desempeñaron también lo
trataron tiernamente.. Una joven dormida, cuyo sueño era velado por el ángel
del amor, veía en sueños un apuesto galán. Los personajes fueron representados por las señoritas Aurora Pérez Gallardo y María Velasco Rus y el señor
Arellano, quienes red bieron calurosas muestras de aprobación de parte de la
numerosa y selecta u oncurrencia.
Después de los cuadros plásticos, se tocaron algunos números de concierto por las señoritas Elena y Carmen Rebolledo y el señor Luis Pérez Gallardo.
Cerca de la media.noche los in vitados pasaron al ambigú, donde se sirvió
una exquisita cena, terminada la cual todos los concurrentes se dedicaron á
bailará los acordes de las mejores piezas del repertorio de la orquesta Lerdo.
De entre la numerosa concurrencia pudimos recoger los siguientts
nombres:
Señoras Herlinda M. de Burgoa, Catalina Altamirano de Casasús, Mercedes H. de Rabasa, Man•lela García Conde Avila, Carmen Mariscal de Luna
arra, María D. de Zapata Vera, María F. de Dávalos, María Mercenario de

,,,
Sr. Ricardo Alduvín, Presidente de la Sociedad de Alumnos de Me.
dicina, y dos de los iniciadores de la misma.

•

�574

l!lL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

••••

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575

~ .....,. ~ ..-- ~i►.-- ~i►.-•~m

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ITEATRALESI
Li►.-- ~..-- ~•-- ~ ..-- ~ ..---.~ ..-- ~J

pala~ras: &lt;El perdón es, á menudo, la peor de las
mentiras&gt;.
Y estos dos personajes: la señora Baudricourt
y Juana, son, en sí, todo el drama. La madre inconcebible que odia á una hija y la hija altiva
ante ese odio, que, en vez de sufrir, se rebela¡ que,
en vez de callar, protesta, y que en vez del techo
del hogar, prefiere el de un amante, sacrificándolo
todo, ha$ta el honor. Una hija que va hasta el fin
de su exaltación, como la madre, llega hasta el
término de la injusticia.
El primer acto, lleno de interés, presenta la tesis d~ la obra con un diálogo brillante y fácil y
termma con un toque sentimental y hermoso. Es
un bello acto¡ pero el mejor de la obra es el seg1;1ndo, sobre todo desde la escena en que Juana
dice claramente á la consentida Susana todo el
odio que siente por ella, que le ha robado el mejor de los amores: el de su madre.
- 1:ú me llamas cariñosamente- le dice,- pero
n~ sientes !as palabras que pronuncias¡ son un
chsé que benes en el alma, y si no, repite estas
palabras: &lt;Juana, hermanita, yo te quiero mucho&gt;.
Y Susana se turba y balbute sin poderlas pronunciar.
Entonces suena la hora de las verdades, de toda
la verdad. «¡Renuncia
á tu matrimonio, Susana! dice la sacrificada, los Roizel s o n
unos ladrones&gt;.
Antt esta revelación,
la preferida se desmaya: viene Francisca,
luego la Sra. Baudri·
court y, al fin, Baudricourt mismo.
Y aquí la escena culminante con que terminó el acto¡ los insultos, las calumnias, las
ofensas de la madre á
la hija sacrificada, y la
rebelión de ésta ante tanta cru e 1 da d.
Prende su sombrero á
la cabeza altiva, y ante todos los suyos declara cuánto ha penado
y cómo no quiere penar más. Les da s u
adiós como un último
"La Sacrificada."-Primer acto.
grito de sufrimiento y,
con un beso á Francisca, se marcha para siempre.
Tampoco extraña el carácter bonachón de BauLiterariamente termina aquí la obra.
di:icourt, ni su carencia de energía para imponer
El acto que sigue es abominable. Falso, esperaá su esposa el cariño por Juana¡ ni menos sordo, sabido de antemano, daña horriblemente la
prende el desenfado de los aventureros Roizel.
buena impresión que dejaron los actos anterioRepito: el único personaje cuya psiquis choca,
res, y hace decaer el entusiasmo, matándolo rees el de Mme. Baudricourt, y la razón es clara: En
pentinamente como una apoplejía.
la vida y en el teatro-que es la historia de la
¡Lástima de final!
Vida-el personaje simpático, por excelo,ncia, es
&lt;La Sacrificada&gt; estuvo desempeñada á concienla madre. Y en esta obra se hace una tortuosa
cia. La Sra. Fábregas, por tan hermosa, hizo que
desviación, un aniquilamiento cruel del senticomprendiéramos menos las preferencias de la Sra.
miento maternal.
Baudricourt. En su interpretación estuvo ajustaLa señora Baudricourt es odiosa porque para
da á la complexidad del diíícil personaje de &lt;La
una hija cierra no sólo el corazón, sino la inteliSacrificada&gt;, esa alma mezcla de dolor y rabia, de
gencia¡ por Juana, por su Juana, no siente nada,
amor y despego que le valió muchos aplausos en
no comprende nada, no ve nada¡ maltrata, ofende,
la primera representación.
humilla y llega al colmo, á la calumnia.
Dorville, el Sr. Mutio, tuvo momentos felices,
Nosotros, en este medio lejano al culmen de la
aunque, en general, nos pareció un apasionado en
civilización europea, no conocemos, no concebifrío,-valga la frase-quizá por la monotonía del
mos una madre así. Y Gastón Devore, en su obra,
acento ó escasez de inflexiones de la voz. Discrenos la presenta digna de todos los odios ó cuantísima la Srita. Cancino y la Sra. Monreal agrado menos de todos los desprecios: no hay en todable en su antipático papel.
da la obra un solo rasgo que haya sido concedido
El Sr. Vásquez hizo un Roizel (jr.) bien entencomo atenuante á este repulsivo personaje, ni sidido y los demás completaron la labor con méquiera el perdón que otorga á Juana en el acto
rito. Alberto Michel ha logrado una buena tratercero, ya que ella misma lo rechaza con estas
ducción.

••••

L Teatro Antoine, de París, abrió su temporada de 1907 con la comedia en tres
actos de Gastón Devore: &lt;La Sacrifiée&gt;,
L.!:::==:::.✓ que hoy, castizamente vertida al
español por Alberto Michel, ha
constituído un éxito franco para la compañía de
Virginia Fábregas.
La prueba más clara del éxito alcanzado, fué
las discusiones que se entablaron en cuanto cayó
la cortina después del último acto.
La obra es falsa, decían unos.
Es humana, afirmaban los otros.
Y así rodaban los calificativos de boca en boca,
en pro y en contra de la obra nueva.
Y esta diversidad de opiniones era originada
por uno solo de los personajes de &lt;La Sacrificada&gt;: por la Sra. Baudricourt.
En efecto. Todos conciben y aceptan el carácter de las tres hijas, y más el de Juana una especie
de &lt;Cenicienta&gt; que, por falta de am~r maternal
de ese sublime amor que dulcifica todas las al~
mas, s~ vuelve. hosca, dura, impulsiva y fiera¡
~rancis_ca, la pn_mogénita, que se resigna á todo
sm abrir los labios, y Susana, la consentida mimada y preferida.
'

Sra. Soledad Goyzueta, que ha reanudado sus
triunfos de cantante en el Orrin.

*

4 4

Linares Rivas, el triunfador comediógrafo español, dió la nota alegre de esta función con el estreno de un sainete lleno de gracia fina: &lt;Cuando
Ellas Quieren&gt;.
Su diálogo fresco y fácil, las situaciones bien
logradas y la tesis de la obrilla-que también estas humoradas suelen tener tesis-hizo del estreno un buen éxito. El público rió y aun aplaudió
una escena que en el teatro de la tanda hubiera
sido interpretada con escándalo de los oyentes¡
pero en este teatro, donde la perspicacia no llega
á la malicia, pasó sin lastimar purezas.
Fueron, pues, dos triunfos para el teatro «Virginia Fábregas&gt;.
En esta semana se habrá estrenado una nueva
obra de Pepe Gamboa: &lt;El Día del Juicio&gt;, cuya
crónica imparcial daremos ilustrada en nuestro
próximo número.
Será lo único que rompa la cadena de Tenorios
que se nos espera.
¿Cuándo terminará esta cursi costumbre?

•

*

4 4

Los periódicos españoles recientes nos traen
crónicas de la última obra de Joaquín Dicenta,
estrenada en el Salón Regio de Madrid, cuyo título es &lt;La Confesión&gt;.
Entre los varios cronistas hallamos al del Fígaro de Barcelona, quien, á pesar de que se muestra muy severo co_n Dicenta, concede que su nueva obra es la mejor que ha escrito, sin exceptuará
&lt;Juan José&gt;. Según el citado cronista, la obra puede considerarse como una &lt;comedia, drama, tragedia comprimida ó lo que se quiera¡ una pieza
muy sencilla, muy lógica, muy bien pensada, muy
bien escrita y exenta de los efectismos, retorismos y salvedades que afean otras obras del mismo autor . . .. .. &gt;
Esto es lo que recogemos de los cronistas de
allende el Atlántico. Cuando la obra llegue á
nuestras manos ó á nuestros escenarios, tendremos mejor ocasión para ocuparnos de ella.
LORELEY.

ARTISTAS DE LA COMP ARÍA BORRÁS: AMALIA SÁNC HEZ, NARCISA LÓ PEZ, JUAN ROMÁN, DOMINICA MARTÍN E Z,

''Cuando Ellas Quieren." -Escena culminante.

"Cuando Ellas Quieren. "-Primer cuadro.

CARMEN BOVE Y AMPARO PLASENCIA,

¡¡.11

�EL MUNDO ILUSTRADO

577

EL MUNDO ILUSTRADO

Y estas palabras parecieron volar en el aire como una caricia. Aurora hizo con la cabeza un
signo afirmativo.
-La señorita Fannyme ofende con citar delante de mí versos de otro-declaró Bruno con seriedad.-Hablemos de política 6 de literatura.

•••

N NAPOLES, ante el
eterno é inmutable paisaje clásico: el mar inmóvil y sombrío, surcado por una línea de plata brillante y temblorosa¡ el Vesubio negro,
agitado por un soplo
ardiente; las islás envueltas en ligera bruma;
,
á lo lejos, barcas, como
fantasmas, bajo el cielo
claro, casi transparente¡ y, en el 'golfo encantado,
una serenidad absoluta, una belleza impasible,:·-;::
, ,En la terraza se veían, 6, mejor dicho, se adivinaban los claveles en flor, rojos y frescos como
los labios de Fanny¡ los grandes ojos glaucos de

María, que se había puesto en las delicadas orejas,
á través de minúsculos agujerillos, dos jazmines
de flexible talle, tan blancos como las mejillas
que rozaban ligeramente; la frente pensativa, el
perfil sereno y las trenzas brunas de Aurora, la
recién casada¡ el cigarro encendido de Justino,
semejante á un microscópico reflejo del cráter
en erupción; la melena rubia de Bruno, el poeta
de los fáciles éxitos; y, por último, el resplandor
de un brillante puesto en. el dedo de Carlos, el
rico contratista de obras públicas, Y al lado, detrás, aquí y acullá, por todas partes, otras terrazas

b~ñadas por el claro_r lunar; otras terrazas imprecisas apenas bosqueiadas en la niebla diáfana . ...
El silencio se prolongaba.
Las dos jóvenes callaban, distraídas. Aurora
estaba absorta. Justino, profundamente ocupado
con su cigarro. En cuanto á Carlos, había hablado
poco; tal vez calculaba interiormente el costo de
construcción de un ramal, 6 el de explotación de
nn~ vía principal. Entonces Bruno, que, en su
cahdad de poeta, se creía obligado á decir cosas
muy comunes y vulgares, respiró profundamente
y exclamó:
-¡Qué buen olor de conserva de tomates!
:-Yo solamen~~ percf bo el perfume de los jazmmes-respondio Jushno que, por contradicción,
se había puesto elegiaco.
María se inclinó un poco, cortó un clavel y se
lo arrojó. Justino lo pilló al vuelo, pero no dió
las gracias por él.
-Es la conserva de
Ana Rafaela, nuestra vecina-dij o Fanny,- regresando de un viaje de
exploración y haciendo
crujir complacientemente sus za patitos lustrosos.
-Debe haberla puesto
al sol esta mañana .. .. El
sol es muy útil para las
conservas-hizo n o t ar
Bruno con aire de convencimiento.
-El sol es hermoso.. ".
dijo María con voz armoniosa y caliente.
-Yo no me permito
hablar de la luna ante estas damas-añadió Bruno
con desprecio.
-La luna se parece á
un primer amor-replicó
J ustino, admirando su
propia frase.
Fanny sonrió y golpeó con su abanico un
pliegue de sn falda, que
se había desordenado¡ la
palidez de María pareció aumentar; Aurora se
estremeció y sonrojó¡
Jnstino arrojó lejos de
sí su cigarro extinguido,
y el taciturno contratista alzó la cara. Pero cada
u n o de los personajes
presentes se aislaba en
un pensamiento, tal vez
en un sentimiento. Bruno, el poeta, adivinaba
que la situación se hacía
ligeramente ridícula¡ las
almas se enternecían en
esta noche de estío ante
las palabras: primer amor.
Había que disipar esos
ensueños, esa ternura insólita y un poco necia.
- ¡Primer amor! ¡primer amor!- exclamó encabritando el caballo alado de su imaginación.
Tonterías, niñerías.. . ...
Cuando pienso que tuve
también mi primer amor
(y todavía no estoy bien
cierto de ello) me pongo
rojo de vergüenza. Figuráos un jovencillo, un
adolescente d e zancas
largas, de manos rojas y
codos nudosos que palidece, pierde el comer y
el beber, que se recorta
sus futuros bigotes con las tijeras de su hermana
mayor, que se anuda corbatas maravillosas, que
escribe versos .... sí, versos, Dios mío! Un jovenzuelo que se enamora siempre de la mujer más
tonta y estúpida de la vecindad; de la primita, de
la hija de su profesor, de la obrera de la casa, de
la camarista de su mamá, de la primera que se le
presenta, aunque sea una vieja de cincuenta años:
eso es el primer amor. ¿No es para dar risa? Rubores idiotas, palideces absurdas, discursos ridículos, timideces pueriles, temores, sonrisas, lágriIdas, desesperaciones inútiles: esto es el primer

amor. Dos enamorados que tiemblan de ser sorprendidos por sus padres y castigados ¡dos transidos ~e amor, _que es~riben cartas de diez p áginas
con imprecaciones, Juramento~, faltas de ortodrafía, interjecciones, puntos suspensivos, lágri"mas
que se mezclan con la tinta, incoherencias, besos
celestes, en un estilo demasiado terrestre¡dos enamorados que quieren huir, que desean matarse,
matará los demás, que quieren casarse, y de los
que una usa la falda corta y el otro va todavía al
colegio ... . eso es el primer amor: un amor lánguido, pálido, incoloro, dulzón como un jarabe
simple! Y sin embargo, oigo que le alaban, y todo
el mundo se enternece cuando hablan de él. .. ...
¿~ara qué sirve ese primer amor, fav or de decirme?
Y como había llegado á cierto irritado tono se
calmó bruscamente, pensando que es necesario 'ser
correcto.
Los demás le miraban con asombro.
- ¿Qué dicen las damas?-preguntó haciendo
una reverencia.
Mas parecía dirigirse particularmente á Fanny.
-Para nosotras las mujeres, el primer amor es
siempre el último- respondió aquélla con su bella audacia de joven precoz, mirándole bien de
frente.
Bruno bajó los ojos durante un momento y pareció que hubiera caído toda su falsa exaltación.
- El amor es hermoso como el sol. ... . .-dijo
lentamente María, juntando las manos como para
orar.

•
••
Sólo Aurora continuaba en silencio. Sonreía
melancólicamente mirando al mar, pensando en
su primer amor, en su esposo, en el brillante oficial que en esos momentos caminaba á bordo del
«Vettor Pisani&gt;, en los fríos y lejanos mares del
Japón.
-¡Bah! Estás en uu error, Bruno-dijo Justino
buscándose en el bolsillo otro cigarro. Y o estoy
por el primer amor: es fresco, ingenuo, cándido·
es el incierto balbuceo de un niño que empieza
hablar, es el alba llena de rayos y claridaces es
u?-a deliciosa ignorancia .. . . Goces pequeños quiza¡ pero que, por el momento, ahogan por su exuberancia. Las impresiones son profundas y, sin
embarg?, conservan extrema delicadeza¡ el perfume es ligero, pero capaz de embriagaros¡ se siente el alma de fiesta y el corazón gozoso; se siente
na~ar en el azul y en _el ét_er¡se siente uno en posesión de un tesoro meshmable, como si vagase
uno en el espacio al pensamiento de ser todo uno
para el otro .... . .
Y una gravedad insólita estaba en su voz·el cigarro se consumía vanamente entre sus dedos.
- E~ ~n idilio- replicó Bruno, con un ligero
encogimiento de hombros. Sea, admitamos el amor
para obedecer á la tradicional voz de la multitud·
digamos que existe, que es una fuerza, una poten~
cía¡ pero, al menos, debe ser robusto y sólido . .. .
es necesario que sea un drama en vez de un idilio; un mediodía ardiente en vez de una pálida
aurora; una fiebre furiosa en vez de un sencillo
rubor; un perfume violento que aturde y anonada¡ un poema ardiente en vez de un vago balbuceo; una flor tropical en vez de una tímida violeta; una_ciencia absoluta en lugar de la negra ignorancia.
- ¡Paradojas!- gri tó J ustino.
-¡Verdades!- contestó el otro. Si yo amara ....
- Mucho cuidado, Bruno, que nos va usted á
hacer confidencias- interrumpió Fanny.
Bruno se inclinó, dominado una vez más por la
voz harmoniosa de la joven.
Todos estaban graves y serios, como si quisieran, cada uno por su parte, resolver un penoso
problema. Se aislaban unos de otros, en uno de
esos momentos extraños de egoísmo en que el alma se repliega en sí misma y el cuerpo queda mudo, como una ventana celosamente cerrada.
Fanny se balanceaba en su cabecera, murmurando palabras vanas, mordiendo suave y distraídamente unas hojas de verbena que le teñían de
v_erd~ l_os labios. Bruno la miraba fijamente, como
si quisiera entender sus palabras con los ojos.
- ¿Qué dice Fanny?-preguntóJustino á María
apoyando la mano en la silla que ocupaba la jo'.
ven.
Esta, repitiendo los versos del poeta:

á

Apres avoir souffert, il faut souffrir encere·
11 faut aimer san cesse, aprés avoir aimé. '
(Después de haber sufrido, hay que sufrir todavía·
hay que amar sin cesar, después de haber amado.)

En la calle de Santa Lucía, los tres se detuvieron un poco. Bruno y Justino discutían aún.
-Tu amor rosa y blanco no es artístico, querido.
- Pero sin primer amor no podría haber segundo; esto es elemental en aritmética!
- ¿Lo crees?
-Estoy seguro. El drama viene después del
idilio. Está probado . . ..
-¿Por la aritmética?
- ¡Bruno, te pones farsante!
- No, querido. He acabado por creer en el amor.
Es la debilidad de los grandes hombres ..... .
- O de los pequeños ... .
- Eso está por ver ... .
- ¿ Qué piensas tú, Carlos?
-Creo que ustedes dos se engañan. En Jugar de
hablar de amor, valdría más amar ..... .
Y su alta y delgada silueta se perdió en la sombra de la calle Chiatamone.

El Ceñidor de Boda
I
La mañana d e mis bodas recibí la orden de seguir al marqués de Gr ean, para ir á sostener al
ej ército de los bretones, más allá de los mares.
- "Ven conmigo, paje mío; hoy debo despedirme de mi esposa . . .. ¡Oh! ¡cómo se me despedaza
el corazón!"
·
A medida que se acercaba á la casa, crecía su
temblor, y cuando entró, el corazón le latía con
fuerza.
- ''Ay, Aloida! debo embarcarme, d ebo dejarte...
-En nombre del cielo no te embarques, no me
dejes, amor mío. El viento es mudable¡ el mar,
traidor. Si llegaras á perecer ¿qué sería de mí ?
Con la impaciencia de recibir noticias tuyas, recorreré la costa, pre.~untando de cabaña en cabaña: Marineros, ¿habéis oído hablar de mi esposo?
La joven lloraba, y él trató de consolarla:
-No llores por mí, Aloida¡ te traeré de ultramar un ceñidor, un ceñidor de púrpura, adornado
de rubíes.
Cuando la aurora apareció, el caballero dijo
tristemente:

Vislü general de Sarajevo.
111
Mientras los mendigos convidados á la boda
iban y venían por la casa, un nuevo pordiosero
llegóse á pedir hospitalidad.
-¿Pudierais darme qué comer y una cama? Cae
ya la noche, y no sé d ónde pasarla.
- Ciertamente,- dijo la dueña de aquella morada;-tenéis razón, cae ya la noche, la alegre no-

MATILDE SERAO.

*
LA BOSNIA
A cuestión de Oriente sigue siendo la preocupación deEuropa.
Las cancillerías continúan ocupándose de
la proyectada conferencia, la cual, según los pasos que llevan, no se efectuará nunca.
Los incidentes menudean; ya el viaje del
príncipe heredero de Servia á San Petersburgo,
del que se dijo qne era de gran importancia para
el estado actual de cosas, y que al fin resultó que
tenía por objeto el que el príncipe se case con su
prima la gran duquesa Pavlovna, é infinidad de
detalles, muchos de los cuales han resultado có·
micos al fin. De todos modos, la paz europea no
se ha quebrantado, ni parece que esté á punto de
quebrantarse; los aprestos militares de Montenegro, de Servia y aun de la misma nueva nación,
Bulgaria, no valen la pena de tomarse en consideración, pues aunque el nuevo Zar tiene un ejército de cuatrocientos mil hombres bien disciplinados y equipados, si á las potencias no les conviene la guerra, y es seguro que no les convendrá, no dejarán que se haga, sino que esperarán
á que Turquía, que de por sí se va acabando lentamente, agonice para poder repartirse un cadá. ver que, no por serlo, será menos coJiciado.

IL

Vista á ojo de pájaro de Sarajevo, capital de la Bosnia.
-El gallo canta, ¡oh, hermosa mía! Es de día
ya . .... .
- No, -dijo ella,-es la luna, es la luna, amor
mío, la luna que brilla en la colina.
-No,-replicó él,-por desgracia es el sol lo
que alumbra ; tiempo es ya de dejarte. ¡Adiós, adiós,
dicha mía!
Y se marchó. En su tránsito, las urracas no dejaron de repetir: "Si el mar es traidor, más lo son
las mujeres."
11

Alrededores de Novi, Bosnia.
Mientras tanto, Austria sigue con sus buenas
ideas de quedarse con la Bosnia y la Herzegovina. Según periódicos ingleses, la historia de estos
deseos se originó por los de las citadas provincias
que, queriendo tener una constitución, se la pidieron á Francisco José, cuyos s~ntimientos democráticos les inspiraron confianza.
Francisco José les hubiera dado esa constitución, desde luego, de la mejor voluntad; pero como las provincias sólo estaban &lt;ocupadas&gt;, pensó
que esa ocupación no le daba bastantes derechos
para darles una nueva forma de gobierno; para
que ello fuera posible, se necesitaba que las provincias estuvieran bajo el dominio de Austria de
una manera definitiva¡ por esta razón, y sólo para poder satisfacer los justos deseos de los bosnios, fué por lo que el emperador Francisco José
decidió la anexión de las provinsias &lt;ocupadas&gt;.
Ahora, si esta anexión no parece bien á alguien
que esté en condiciones de impedirla, es seguro
que no se llevará á cabo; pero como es probable
que las potencias se ocupen de algo más importante durante su conferencia, es casi seguro '}Ue
Francisco José aproveche las primeras convulsiones mortales de Turquía para quedarse con una
buena parte de ella.
Ilustramos estas líneas con algunas vistas de la
capital de Bosnia y sus alrededores, lugares que,
dentro de poco, estarán bajo el régimen constitul!ional del Imperio austro-húngaro.

*

En el San Juan de otoño la joven decía: He visto á lo lejos una nave que luchaba con las olas¡
de pie sobre la popa estaba el que amo; en una
mano tenía la espada; combatía de un modo horrible; la sangre cubría su traje¡ le rodeaba un
montón de cadáveres; al fin, mi pobre amigo pereció.
¡Ay! Al año siguiente se había casado con
otro .. .. . .
Concluyóse, entre tanto, la guerra. El caballero
está de regreso. Con el corazón alegre, y lleno de
júbilo, parte aquella misma noche á verá su adorada esposa.
Al acercarse á la casa, oye el sonido de las gaitas y de las tiorbas. Ve la aldea alumbrada por
antorchas brillantes.
- Festejadores del año nuevo que corréis por el
campo, decidme: ¿hay algo de bueno en la aldea
de donde venís? ¿Qué significa esa banda de música que se oye?
-¡Oh, señor! son los tocadores de tiorba que
ejecutan, dos á dos, el canto de boda. Ya veréis
la sopa de leche que atraviesa el umbral de la
puerta.

Bosnia.-Visegrand y su famoso puente.

che; amado mendigo: aquí se os dará dónde dormir y también podréis cenar con los demás. Acercáos, buen hombre, y entrad en casa: mi marido y
yo os serviremos con esmero; sed bienvenido á
nuestra morada.
Al comenzar el baile, después del primer servicio, la esposa preguntó:
-¿Qué tenéis, pobre hombre? ¿por qué no bailáis?
- Nada, señora; no bailo porque estoy fatigado.
La tercera vez que se pusieron al baile, ella le
dijo con una dulce sonrisa:-Venid á bailar conmigo.
Y mientras bailaban, él , inclinándose hacia ella,
le dijo al oí do:

Cementerio judío en Sarajevo.
- ¿Qué habéis hecho del anillo que recibisteis
de mí en el umbral de esta misma puerta hace
hoy cabalmente un año?
Aloida unió las manos levantando los ojos al
cielo y exclamó:
-¡Dios mío; hasta ahora había vivido sin afanes ..... ! Pensaba ser viuda y tengo dos maridos!
-Os equivocáis, hermosa mía, no tenéis nin.'
guno. Y , sacando un puñal que llevaba oculto
s e ~o cl~vó en, el corazón! tan violentamente, qu~
la mfehz cayo al suelo sm decir palabra.
En la iglesia de la abadía de Daoulaz se ve una
imagen de la Virgen, con un ceñidor adornado
con rubíes traídos de ultramar. Si deseáis saber
quién se lo dió, preguntad al monje penitente
que está postrado á s us pies.

�ir.r.

579

\T!T'll)() fl.(T&lt;lTllA p()

EL MUNDO ILUSTRADO

Resultado del Duodécimo Concurso
La mayorla de nuestras lectoras se interesaron en el concurso, que consistla en
reconstruir una figura-una cruz griega,formada por fragmentos de dos de los
anuncios msertados en el número correspondiente de este semanario.
Hubo algunas subscriptoras
que nos remitieron soluciones
incompletas, pues se limitaron
á señalar los fragmentos é indicar el anuncio á que perteneclan; pero se olvidaron de la
otra parte del concurso, que requerla la formación de una figura regular, cuando menos.
Las soluciones exactas que
recibimos fueron de las personas siguientes: Sri ta. Maria del
Consuelo Zárate, de Guanajuato, Desterrados, 8; Sra. Ester
A. de Alatorre, de Guadalajara,
calle del Retoño número 3; Sra.
Angela H. de Gallástegui, de
Sombrerete, calle de Hidalgo,
59; Sra. Felicitas Z. de Hernández, de Santiago lxcuintla, Tepic; Srita. Delfina Olivera, de
Oaxaca, 3~ de Tinoco y Palacios; Srita. Carolina Herrera
Welsh, de Jalapa, calle de los
Berros, n; Sra. Maria E. viuda
de Gaviño, de México, Consuelo, x; L. Gutiérrez, Santa Cruz,
de Guadalajara, López Cotilla
490; Emma Orozco, Dirección
General de Correos; Emma Valles, Zaragoza, 21, Parral; Sra.
Isabel L. de Padilla, de Tacubaya, 2~ de Dolores, x; Sra. C.
Saldlvar de Garza, Monterrey,
V1!1a~rán, 20; Srita. Soledad Martlnez. Gracida, de
Guadalajara calle de Hidalgo, 213; Celta Cárdenas
de Berlanga,' de Saltillo; Sra. Ra_quel F: de Gar~uño,
de Tenango del Valle; Niña Mana Herhnda Cehs! de
Orizaba. Ver.; sra. c lemencia B. _de Torres, Snta.
Luisa Sánchez de G0mez Palacio, Dgo.; Sra. C.
Treviño de Sáinz1 de Monterrey; Srita. Belén Villalobos, de Parral, Chih.
..
Como el número de soluciones exactas ex:ed10 al
de premios ofrecidos, fué necesario sortearlos entre las personas arriba indicadas. La suerte fa voreció á la Srita. Emma Orozco, de México, D. F.; Srtta.
S iledad Martlnez Gracida, de GuadalaJara, y Sra.
Angela H. de Gallástegui, de Sombrerete, á cuya disposición se encuentran los premios respectivos. ...:•J

XIV Concurso de "El Mundo Ilustrado"
11
EDIFICIOS Y MONUMENTOS

L a11 corrida11 riel dolllin(Jo Jj ch Uctuóre.-~1 la izq11iacla, de arriha á 1dJ11Jo: ima 1•e1·ó,1ic11 de "Relru11- J'i
pr1guito" (Plciza ".El TorM").- lJ11 lance de 0-aon 1 (Plaza ".Jlfé.rico").- " 11lore1w de ~tlgec:m8" rle.~p,1/~ r/e
1111 r¡,,;tr, ("El Trn•eo").- A la chreclw: " Oliiquito de B egoña" 1'11 m, lance de cap11 ("Jlé.1.·ico").- Tí°C1,11 te Segura en una ve-r6n¿ca (".El 101·('0"). -C/aomt en un pase de pcclw (".1.llé;fJico. ")
1

En vista del interés que despertara el concurso de las nueve siluetas de per.
sonajes, para el cual hemos recibido ya muchas. soluciones, hoy proponemos otro
seme¡aate Y_no menos sencillo. Bastará designar el nombre de todos y cuda uno de los monumentos cuya siiueta se·ve
en esta págma. La mavorla de estos monumentos se encuentra en la República Mexicana. y los pocos extranjeros son
1e los más conocidos. Unos y otros se ven representados, con frecuencia, en tarjetas postales álbumes etc
Se darán tres premios á las soluciones más aproximadas, y en caso de haber más de t;es exactás s·e sortearán
entre ellas, los premios. Las soluciones deberán ser umitidas al Departamento de Concursos antes del' 16 de Noviem~
bre próximo. Los premios consistirán en: Un hermoso devocionario; una terracota; un primoroso sachet.

�581

EL MUNDO ILUSTRADO

580

1/1"

EL MUNDO ILUSTRADO

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL

EL SUEÑO HEROICO

(CONTINÚA.)

H

IZO con lentitud un signo afirmativo.
-Y ahora, tiene usted la certidumbre de que se casará?
Otro signo, esta vez negativo.
que penetra en mi corazón y lo
&lt;lilata agradablemente.
-As! es que el buen juicio le
ordena á usteá preparar el porvenir como si.. .. como si fuera á suce&lt;ler lo peor? Pues bien, déjemt usted que te diga cómo
he visto esta preparación de su éxito, de su felicidad!. ...
Le repito que un ano en el Conservatorio bastarla para
poner en sus manos la más alta recompensa; desde entonces su fortu,1&amp; estarla hecha .... Es necesario, pues,
que usted entre al Conservatorio, Miette; pero no podrá
ser antes del Otoño; de aqul á entonces reflexione; puedo yo retenerla aqul?
Miette murmuró: ·
-Pero, ¿por qué no?
-Por qué no? Es usted tan niffa? . . Qué edad tiene
usted, Miette?
-Diez y ocho anos dos meses.
-Y yo qué edad cree usted que tenga?
Su mueca pueril fué deliciosa; alzó los hombros:
-Yo no sél Por otra parte, ,:¡ué me importa su edad!
Me habla caldo bien la coraza de viejo solterón, pero
sucede que esta coraza es de papel y que una mano de
niña la desgarra hasta arañar un poco la piel.
Respondla ahora bastante bravamente á Miette.
-Por el sentimiento que le inspiro, poco le importa, en
efecto, mi edad; pero el mundo piensa de distinta manera que usted ... y ... .si usted me mirara con sus grande~ ojos cándidos y pudiera oirme sin comprenderme,
M1ette; pero, de todos modos. yo debo decirle todo, y si
usted siguiera aquí hasta el Otoño, me verla yo pronto
acogido en todas partes con sonrisas equivocas, y en
poco tiempo, según temo, con palabras despectivas. . ..
Miette pareció comprender, á medias por lo meno~,
porque bajó los ojos y se volvió á otro lado, en tanto
que su voz temblorosa murmuraba:
-Pues bien, para evitar que usted tuviese estas molestias, me resignarla á regresará mi casa.
-Regresar allá? Está usted loca, Miette? Regresar
hacia un peligro de que tan juiciosamente ha huido! ....
Exponerse de nuevo, voluntariamente esta vez, á la persecución de un hombre que, como me lo ha declarado
usted hace un momento, no tiene la intención de hacer
de usted su esposa? .... Y en fin, su novela terminará
con lágrimas y se verla usted para siempre condenada
á una situación baja y servil! .... No, yo he pensado en
algo mejor que eso para usted .. . . y .... para los dos, porque, á pesar de sus errores hacia mi, á pesar de su ..
de su poca confianza .. .. siento que nunca, nunca, podrla
usted llegará ser para mi completamente extrana . . ..
Tost un poco después de este nuevo 'lcceso patético,
para añadir con relativa firmeza:
-Y he pensado que serla bueno para u~ted pasar ale:unos meses de aqul al Otono en una casa de educación. Muy cerca de aqul está el Conventode las Damas
de Sión, lo sabe usted; la generala Versombre irla á entrar en arreglos con la Superiora. Merlín podría ir al
locutorio cuantas veces usted lo deseara, y la generala
se encargarla de usted con gusto, ciertamente, los dlas
de salida y . .. . nos verlamos en su casa.
Verdaderamente me complacla al fin de mi frase al entrever esta corte (quién sabe, tal vez una corte preliminar de bodas) que me serla permitido hacer á Miette,
que serla entonces la protegida, la hija adoptiva de la
generala ... Entregado á este ensueño me puse á pa.
sear en el salón y perdl de vista el rostro de Miette; pe·
ro de repente un inmenso sollozo me detuvo en mi paseo.
Me volvl estremecido hacia ella. Miette, de pie, se retorcla las manos: Acudl, le tomé las manos tratando de
calmarla, pero exclamó con voz entrecortada á cada palabra:
-Todo esto .... es .... es culpa de la señorita Lambrecy .... Oh! por qué la invitó usted! .... Por qué! La odio!
Eramos tan felices; sobre todo de cinco á siete, en la
otra semanal. . . . Le tomé las manos y la atrala hacia
mi, inclinándome de manera que nuestros alientos se
mezclaban y que mis labios rozaban sus rizos ... Me
amarla Miette sin saberlo, creyendo siempre en el horizonte de su primer ensueño? Era r.e&lt;;esario que lo supiera yo, que lo supiera inmediatamente, por fin! ....
-Si invité á la señorita Lambrecy, le repito que no
hay que culpará nadie más que á usted misma .... á su
ingratitud .... á su silencio obstinado .... Abra usted, al
fin, su corazón hasta el fondo, Miette; hágamelo conocer
todo, pequeña esfinge encantadora, pequeño enigma
malévolo! ....
Miette no respiraba sino con el aliento corto, y cuando me pareció olr la confesión palpitante de ternura, retiró un poco la cabeza como en un primer gesto de pudor
que requiere huir del beso de amor ....... Mis labios casi
rozaron su frente; si la tocan, Miette no se retirará, lo
sé, lo siento; pero en seguida, qué situación más diflcil,
con su secreto feroz siempre entre ella y yol ...
De nuevo la atraje por l11s manos, que todavla conservaba en las mlas . ... la conjuré, pero derrepente, ruidos
y rumores nos hicieron estremecer á ambos . . el,a se
apartó de mi; en la puerta entreabierta cerca de nosotros, la bondadosa cara de Merlín (atraldo sin duda por
los sollozos de Miette) se adelantaba tan curiosamente
crispado por la inquietud y el terror, que Miette le lanzó una de sus más frescas carcajadas.
Por más que no me hiciera gracia la aparición de este
estúpido buen hombre, no pude menos que hacer coro
con ella, y, sintiendo que para llevar la conversación

otra vez al punto en que la dejaba, era necesario tomarla de un poco atrás. le dije:
-Puesto que viniste, dale un buen consejo á Miette:
hazle comprender que (lebe aceptar ir al colegio hasta el
momento en que entre al Conservatorio.
Merlín, sin entrar más al saUn, alzó la barba rasurada y me replicó:
-Que hable ó que no h1ble, es lo mismo. Mie:te no
hará sino lo que ella diga.... . y además, ella sabe bien
quP me lavo las manos en todo!
Hecha esta hermosa declaración, se retiró tranquilo y
la puerta volvió á cerrarse. Miette se mantenla á algunos pasos de mi, vuelta hacia la ventana . . Se ha roto
el encanto ... ella hablaba ya con voz firme, muy distinta, muy clara, aunque baja:
-Yo le suplico que me conceda hasta el fin de la semana.. el sábado en la tarde le diré si quiero ir al colegio . ... ó bien .... yo le diré . ... todo lo que usted desea
saber; y entonces usted decidirá por si mismo ....
Yo no sé si debo temer ó esperar de esta frase, pero
después de todo, decido que conviene esperar.
esto
quiere decir que estará todavla Miette unos dlas más
cerca de mi; la ocasión de hace un momento, puede volverse á presentar; ¿volverá?
No se ha vuelto á presentar. Miette ha vuelto á ser
sencillamente, (excepto en el traje), lo que era antes de
lo que ella llama: la comida Lambrecy. Pasamos los
dias junto~ ... Noto, sin embargo, que sabe gentilmente emprender el vuelo en los momentos bastante numerosos en que me pongo .....llrico ......como si la mayor
coqueta de Par!s le hubiese enseñado el arte de estas
huidas sutiles y hábiles ....... .
EL DIARIO DE MIETTE.
Lunes 30 de Diciembre.
¡Qué desenla:e tendrá mi aventura! El gran proyecto
de mi primo es ponerme en el convento hasta que pueda
hacerme entrar en el Conservatorio.
Sin embargo, Marcos me ama: lo he visto, lo he sentido; pero antes de confesármelo, antes de pronunciar
la palabra casamimto. cree tener necesidad de la bendición del mundo ...... No se casa uno con su cocinera.. . Mientras que tal vez una joven nacida del pueblo, es cierto, pero consagrada como gran artista, y además saliendo del convento y puesta bajo el patronato
de la generala Versombre ...
No permitiré que se dé el cambio á si mismo; quiero
que se case conmigo como me ha amado, porque me ha
conoci Jo en la pobreza obscura de una sirviente. Pero
de lo que ouisiera poder persuadirte inmediatame1,te, es
de la falsed_ad de e,ta novela absurda que se ha forjado
él á propósito de un amor contrariado que sintiera yo
por un joven meridional! Primero me divertl de este
error tan extravagante y me parecla también que estimulaba mis sentimientos; pero no sé por qué ahora me
irrita, me hiere, me es insoportable! .. .. Cuando lo vi
ayer que sufrla por ello, estuve á punto de gritarle: ¡Pero si es á Ud. á quien amo, si nunca ha sido otro más
que usted! v creo que eso hubiera bastado; creo oue hubiera yo podido_ reservar el resto de mis secretos para
cuando me hubiera encontrado en el querido asilo de
sus brazos, que habria extendido hacia m[ sin cuidarse
ya de las bendiciones ó de los anatemas del mundo para
MiPtte la Arlesiana ....
_Vacilaba, no me atrevla . . . tenia miedo, ¡oh, tanto
m1edol aunque no fuese más q..e de su cólera . . . . cuando
Merlin, oue me habla 01do llorar, acudió creyendo en la
catástrofe del descubrimiento y que venl!l á participar
de mi desastre con un valor que habría debido salvarlo
de mis reproches .... Porque, en fin, todo ~e resolverá
hoy, y tal vez sea mi dicha perdurable! ... .
Por lo que pudiera suceder, prohib[ á Merlin quejamás, jamás interviniera, aun cuando por un aguj~ro de
la llave viera que mi primo me despedazaba . ..
Por lo demás, Marcos y yo (que concienzudamente
he reflexionado en el partido que me propuso) hemos
vuelto á ser los mejores amigJs del mundo y casi no
nos separamos. Me cuenta ,us viajes ....
¡Oh, nuestro viaje de bodas! i!riamos adonde él ya ha
estado, por todas pa1tesl Estoy celosa de todos los gustos de su vida que ha disfrutado sin mi y quisiera participarlos ...
EL DIARIO DE MARCOS.
Martes primero de Enero.
Esta mañana cuando Merlín, mientras arreglaba mi
ropa cepillada en la silla al pie del lecho, me diJ las felicitaciones de año nuevo, sentl gran vergüenza al tenaerle,-por no haberme atrevido a algo me¡or,-el billete
de Banco que cada año le doy como aguinaldo. Me pari:c!a cometer un pecado de falta del respeto, á la vez contra un viejo pariente y contra el "Chambelán de ta
princesa," (cuyo titulo tiene siempre el aspecto de
cumplir sus funciones cerca de Miette). Por qué no le
habrla yo comprado una tabaquera de oro incrustado
de pieJra~. regalo que se .ecost1Jmbraba en el curso del
antiguo régimen.
Debo co11fesar que Merlin no ha parecido hacerse la
misma pregunta ni participar de mis escrúpulos; su gratitud so: manifestó, hasta donde puedo acordarme, en
términos idénticos á los del año pasado. y nada pudo
hac~rme pensar que me ocultaba su orgullo lastimado.
¡Por otra parte, el aguinaldo de Miette me preocupaba mucho más! Ayer sal! para buscarlo: ¡Oh, algo bonito, sencillo, sin valor, sin pretensión, sin significación!. ...

Y para ad~uirir e,t~ objeto tan sencillo, sin valor,
etc., me encammé ha~1a la calle de la Paz y la recorrl
toda buscando con lentitud y escrupulosa atención en
lo, aparadorPs de las joyerlas vii tosas .. . Nada me
gu,ta para M1ette .. . ¿Nada? Si: esa sr nija, es:-: anillJ
de oro con un brillante y una perla .. . ¡Serla tan gracioso verlo en el pequeño anular de M1ettel . .. Pero hui
par3: no caer en la tentación de preguntar siquiera el
precio . . . . ¿Eshré loco? E,e anillo que querfa colocar
en el dedJ Je esa niña seria el primero de una caderia
que me cvnvertirla en e;clavo para el re~to de mis
dlas ....
RPgresé á casa con la, manos vaclas. Pensé librarme
de ~1 perplejidad por Miette misma, que me parece que
no_t1_ene vac1lac1ones en su elección. Medirla lo que
quisiera, y yo lo traerla en coche desde la tienda que
hubiera e~cogido ella.
Pero esta mañana, como todos los anos en igual fecha, entré á la recámara de mi madre, abrl un mueble
un pequeño escritorio flamenco, cuya parte superior en~
cierra un número infinito de ca¡·oncltos en que duermen
desde la muerte de ella, todas as joyas de las mujeres
de _la familia. Vi el cajón de las sortijas ....cuando menos
qumce, Y entre ellas, una muy sencillita: un myosotis
de pequeños zafiros con una gotita blanca enmedio ....
Volv\ á cerrar el minúsculo estuche; iba á depositarlo
en m1 bolsa, para poco después. cuando Miette subiera
á recibir su lección de canto .... Entonces ¿estaba decidí•
do? .... ¡Nol ¡nol el myosotis fué vuelto á colocar en su
pequeño lecho de satln blanco y luego en el cajón y éste
vuelto á cerrar. Y sal! de la recámara Jugando con una
caden~ de mal!, antigua, á la que está suspendida una
cruz bizantina, de un trabajo curioso de esmalte.
&lt;:)rdené á Merlín q~e hiciera subirá Miette; llegó ella
ag1t~d_a, aunque sonriente y como aspirando la alegria
de v1v1r por sus pequellas y finas narices.
-Miette, aqul tiene usted esto para que se haga otro
collar, porque te':)drá que ponerse seguramente otra vez
su traje de Artesiana, aunque no sea más que para ir á
un baile de fantasia . ..
-¡Voy á ponérmela inmediatamente para ver el efectol-exclamó encantada.
Y la ol bajar la escaltra de cuatro en cuatro escalones, y de cuatro en cuatro la subió la pequena Artesiana ~iez minutos más tarde, radia':1te y embriagadora ...
Admira su nuevo collar en el espeJo y me hace admirarlo .... Los esmaltes multicolores haclan un ef~cto maravilloso sobre el corpiño de raso color de rosal. ... tan
maravilloso, que tuve que apartar mis miradas y hacer
notar á Miette, con mi voz profesoral, que habla llegado
la hora de vocalizar ... . .y pasamos un dla delicioso .. . . .
¡Dios mlol ¡Qué será de m, pasado mañana, cuando
.M1ette me haya hecho su confesión, confesión tan pura
como sus miradas, cuando yo haya dado mi brazo á
torcer y ella se haya resignado, para agradarme, á entrar al convento! . ...
DIARIO DE MIETTE.
Martes primero de Enero.
¡Victoria! ¡Ohl ¡sil ciertamente, victoria! E;toy bien
cierta de que mi pnmo :me ama; ¿de otro modo me habrla
acaso da&lt;lo esta preciosa cruz antigua que su madre
usó, según me ha dicho, cuando era joven?
J\\e ama: ¡,i! y ... á medida que mi persuasión es más
completa, mi malestar .. . ...mi .... espanto, aumentan
cuando estoy cerca de él .. . Jamás tendré el valor de
hablarle después de mañana, no, jamas! Le dir&lt;\ quién
soy yo, y le dire tambien cómo lo he engañado! . ..... . .
¡DIOS mio! s1 la herida de su orgullo matase su ternura? ....
He concebido un plan. Todavla pasaremos el dla de
mañana junto~ ...... Quizá sea el último de los más bellos dlas de mi vida . .... Luego, desde el alba, pasado
mañana, me levantaré y obligaré á Merlín á que me lleve á Angles por el rápido que parte á las seis .... y, solamente después de mi partida, mi primo encontrará escrita _mi confesión .. Y luego .. .. me olvidará ...... ¡No!
Acudirá á Angles á buscará su es.,)osa ... .
Jueves 3 de Enero.
¡Todo está perdido! Merlín acaba de llevar mi baúl á
mi recámara, baúl que llené ya con mis ropas en desorden ..... . Rosina desempacará todo esto en Angles en
tanto que yo pasaré mi vida llorando . . . .
'
¡Oh, Maese Lorioll Usted ha sido la causa de la desgracia, usted, con su pescadera y su carta de agradecimiento.
Esta mañana, después de mis ejercicios de vocalización, platicábamos Marcos y yo en un momento de descanso: me hablaba de los teatros romanos, de las arenas que hay en Provenza, de todos esos admirables monumentos cuya duración tiene algo de terrible. según
dice él, entre las generaciones que duran tan p·oco. Al
venir á Parb habla yo traldo un álbum, en el cual colecciono fotografías de monumentos con el orjeto de afiadirle lo que encontrara mejor de monumentos parisienses. Ofrecl á Marcos irá b.iscar este álbum y mostrarle
varias vistas muy hermosas de las arenas de Arle•. De
un salto llegué á mi recámara y regresé; abrl el álb.im,
y, en lugar de una fotog1 afia, fué un gran sobre el que
aparecio á los ojos de m1 primo; un sobre que llevaba esta dirección, trazada por la letra tortuosa de Maese
Loriol:

(Continuará) .

LA FIESTA DE LOS BESOS

D("El Dorado," Epopeya Salvaje.

Para "El Mundo Ilustrado."

(Sobre un pensamiento de Carlos Ledgar).

Aquella vez el héroe dormfa en una hamaca,
que 1ba y venía como va y viene la re,a~a,
con ahand1no lánguido y grave ondulación.
L'ls párpado~ de seda cubrlan los radiantes
ojos como si fuesen e~tuch?s de diamantes ....
Y sólo se escuchaba latir un corazón.

El Rey Amor sus triunfos conmemora;
su~ jardines son sueños, embelesos,
y convida á su fiesta encantadora
á sus buenos amigos: á los Besos.

Soñaba. ¿En qué soñ 1ba? .. .S~ñ1ba en cien mendigos,
inton3aS las melenas, rasgados los abr1g~s
y cóncava, la~ manos en muda implorac1on ....
A veces, por delllnte del grupo. un caballero
pasaha; y, desatando su bolsa de dinero,
lanzaba por los aires el último doblón.
A veces, por delante del grupo, una elegante
matrona de aire ollmpico y clásico semblante,
pasaba á la manera de una visión triunfal:
postrados los mendigos rendlanla hcmendje;
y ella le daba el fino pañuelu d~ ~l~o encaje,
en que bordada en oro lucia su mic1al.
A veces, por delante del grupo, un relumbrante
obispo de amrlia túnica y llrico talante,
sentla que cala sobre su dla el J!lal: . .
se persignaba; y, lleno de esplntu cnst1ano,
como limosna daba, con persuasiva mano
y gesto soberano, su anillo episcopal .... .
Después, iban pasando magnates entre flamas
de raso, áureos mancebos, deslumbradoras damas.
Y regalaban todos, con pródiga largueza,
al grupo mendicante. Y el oro, pieza á pieza,
cala sobre el suelo con golpes de martillo
y se apilaba en cuajos de alucinante brillo.
Hasta que, al fin, cubierto de limpida armadura,
pasó un guerrero, sobria y esbelta la _figura,
impávido el semblante y adusta la mirada:
como no hallase nada con que atender al ruego,
detúvose un instante reflexionando; y luego,
llegóse á los mendigos y les dejó su espae1a.
Y cuando los mendigos se irguieron á porfia,
al ver que tal espada quizás les prometla_ .
el brillo de un gran dla de ensueno y amb1c1ón,
apareció una virgen de rubia cabellera,
con actitud romántica y traje blanco, que era
un rayo de sol pálido envuelto en un vellón.
Trala entre sus manos aglomeradas flores
de vividos colores y exóticos olores,
que de una selva acaso cogi~ndo fué al través;
y cuando los mendigos la vieron asombrados,
ella acercóse á ellos y les llamó sLIJados
y les echó un m1nojo de flores á los pies ....
Entonces, aquel grupo transfiguradamenle
cogtó flores y espaoa; y oyó que de repente
sonó en las lejanlas el ~co de un clarln.
Y con aquellas flores y con aquella espada,
al buscar rumbo en una planicie desolada,
se fué serenamente perdiendo en el confin . ...

La fama de una fiesta tan hermosa
hace acudir á todos con empeño,
y hacia el palacio van color de rosa
que formó el Rey Amor en un ensueño.
A'llo tu boca fresca, carnosa y corallnea;
tu boca que se abre como una flor v1rgh,ea
dende perfuma un beso,
roc!o de tu alma dentro de un cáliz preso,
más puro y cristalino que el matinal roclo.
Amo tu breve aliento
que respirar anslo,
porque en su soplo siento
como si penetrara todo tu sér dentro del mio.
"l' amo también tu boca;
tu boca donde el verbo perennemente_ evoca
viejas tonalidades de rezos y plegarias.
dichas por las novicias vlrgenes solitarias
en los desiertos coros,
en medio de sus éxtasis y sus arrobamientos;
plegarias qu~ son versos mlsticos y sonoro~,
hechos con mis palabras y con tus pensamientos.
Amo tus ojos verdes de nitidez profunda, .
tus ojos de esmeraldas, en donde tus pupilas,
bajo el sereno brillo de luz que las inunda,
.
siempre se ven mis claras, más hondas, más tranquilas.
Ojos en donde imprime
tu alma inmaculada
su gracia milagrosa, que salva y que redime
con sólo una mirada.
Yo velo sus insomnios y su doliente lloro.
Yo amo sus pestañas, sus párpados sedeños
y eternamente adoro
hasta las transitorias visiones de sus sueilos.
Y amo también tus ojos de transparencias frias;
tus ojos donde he vbb no sé qué lejanlas
llenas de soledades y de melancollas.
Amo su luz difusa de blanca madrugada,
su errante luz de agua, llena de ondulaciones,
como la luz sagrada ,
mágica y enigmática de las comtelaciones.
Tu espiritu y tu cuerpo, tu carne y tu latido.
Sangré, calor é idea;
todo lo que se ha unido
para que tu sér sea
la humanidad de un alma que arrastra peregrina
sobre la tierra árida, su exaltación divina.
FRANCISCO J. PICHARDO.
O~tubre, 1go8.

***

Disipóse aquel sueño; y el gran héroe dormido
penetró, de una fuerza m1stenosa encendido,
en la sombra profunda como un buen !'Ofiador.
Y la sombra era á modo de una selva bravla .. . .
Y abrió, entonces, los ojos; y se vió que tenla
en la diestra una espada y en la izquierda una flor . . ...
JOSÉ SANTOS CHOCANO.

~'~
if~

/ lPi l AMilMAIE.
(INÉDITOS)

Ya llegan. Ved aquellos que alborotan
con la risa de plata de los besos:
son los de la niñez; son los que brotan
inocentes, alegres y traviesos.
Ved aquel con su traje de Romeo
que derrama sonrisas seductoras:
es el Beso Romántico, el deseo
de todas las doncellas soñadoras.
Es pobre y es poeta; de la vida
rechaza siempre el miserable yugo,
miembro de la familia ya extinguida
de que fueron Musset y Víctor Rugo.
¡Con qué respeto ven á aquella santa
con vestido de virgen, pura y bella!
El Beso de la Madre que adelanta ... . . .
¡todos bajan la voz delante de ella!
Beso ceremonioso aquel que, tieso,
viste de diplomático extranjero
Jlevando al pecho cruces: es el Beso
que llega tarde y que se va el primero.
Y esos que hablan de historias y de intrigas,
y que inconstantes de pareja mudan,
son esos Besos Frívolos de amigas
que se encuentran al paso y se saludan.
Un carruaje en la putrta se detiene;
¡qué lacayos, qué lujo, qué elegancia!
Es buen mozo y es joven el que viene
vistiendo el rojo frac con arrogancia.
Inmenso crisantemo luce airoso
en la solapa de su frac flamante;
las mujeres se dicen: ¡qué buen mozo!
y los hombres exclaman: iqué elegante!
Adora la champaña, el baile, el juego:
es el Beso de Amor, que cuando besa
todo en él es pasión y todo es fuego,
y quema, y arrebata, y embelesa.
Nadie faltaba al comenzar la fiesta,
y se escucha uu murmullo alegre, inquieto,
cuando comienza á preludiar la orquesta
los primero~ acordes del minuete.
¿Quién es aquel que llega de improviso
con extraña faz, pálida y fría?
¿Por qué viene, si nadie le dió aviso,
á interrumpir la fiesta y la alegría?

Para "El Mundo Ilustrado."

*

Un Solitario Amor

La nocte era fría, callada y muy negra;
los astros brillaban más tenues que nunca;
en ronda siniestra graznaban los buhos
y el viento silbando azotaba las tumbas.

Se detiene; los labios no desplega,
pero todo ante él quedóse inerte .. . .
No lo espera ninguno y siempre llega . . . . . .
Es el último Beso: ¡el de la Muerte!
GUSTAVO

y.~¡ ;iéJa~· en· t~- i~iiio -,~·P¿Ii~e .Añiói'a mi~
florecio en la floresta de mi melancolla,
inmutable, y eterno, tu amor espiritual.

Los brazos tendidos, palpando en las sombras
y hollando las plantas espinas agudas,
vaóaba yo en tanto, sin guía ni rumbo,
cu:1 mudo fantasma de triste figura.

F. U!trbacli.
Amo tus finas manos de tenues palideces,
tiernas y cariñosas;
tus .manos donde, á veces,
tibias y perfumadas , como si fueran rosas,
se rompen tus caricias llt)nas de timideces.
Amo su roce ágil, su piel humedecida,
sus azuladas venas por donde va tu vida,
y su contacto suave,
intenso y misterioso como el calor de un ave.
Y amo también tus manos
que imitan como vuelos trémulos y lejanos,
si rápidas se alelan ó Intimas se enlazan ,
curvas y oscilaciones, que en mis ensueños trazan
sendas de redención. Y en mi melancolía
parece que tu mano piadosa é inocente
sigoa sobre mi frente
tu religión, que es toda la luz del alma mia.

En el laberinto de los mausoleos
yo vi que un espectro fugaz de ultratumba
seguía mis pasos, tal vez intentando
• cubrir mis pesares con su larga túnica.
iQué dulces fruiciones las que allí sentía .. ,
La vida es un golfo letal de amargura
y acaso nos brinda consuelo y descanso
al linde borroso de la calma única . ...
¿Y á d6 dirigía mis pasos furtivos?
No sé; solamente deduzco, en mis dudas,
que entonces buscaba consuelo á mis males
y alivio á mis penas vagando entre tumbas.
R ANULFO P ENAGOS.

F.

A G UILAR,

~~
if~

SIMBOLO
En el mármol jaspeado de la mesa consola
hay un cofre que guarda para siempre tus rizos·
y no muere la gloria de sus negros hechizos '
como muere en la playa el temblor de la ola.
Está oscuro el ambiente. La campiña está sola:
es Invierno: hay un vuelo de menudos granizos
que en los árboles secos ponen una aureola
como blanca diadema de diamantes postizos.
Y qué tristes los campos en sus albos relieves....
Se dijera que el blanco fulgurar de las nieves
simboliza, inconsciente, tu vejez prematura.
Pero ensaya la n ieve su ritual despedida:
iy los campos se cubren otra v ez de verdura . . ..
y en ti queda la nieve para toda la v ida!
Matanzas, 1908.

A GUST Í N A COSTA.

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EL MUNDO ILUSTRADO

583

EL MUNDO ILUSTRADO

Confecciones de Ultima Moda
dorada aurora de una dicha imprevista, como de
las sombras de la noche se levanta la luz deslumbradora del nuevo sol, radiante de esplendor.

CRONICA
•
L triste Noviembre anuncia su llegada
la fúnebre voz de las campanas que
tocan á muerto; los enlutados
crespones flotan en estos días por
todas partes¡ diríase que también la Tristeza celebra su fiesta con solemnes y expresivas ceremonias; en el obscuro y fresco verdor de los cementerios tiende sus melancólicas galas en una lluvia de simbólicas flores; rosas blancas que semejan almas tristes, violetas y heliotropos, con sus
trajes de luto religioso; pensamientos negros, poéticos representantes del duelo, y azules nomeolvides, suave y delicada imagen de la fidelidad y
del recuerdo. Bajo la húmeda sombra de los árboles,
en la tranquila soledad de la ciudad de los muert&lt;'s, las flores y las almas llegan como una oleada
de brisa, en cuyas alas la vida y el afecto vienen
á saludar, en el más poético y delicado de los
idiomas, á los seres queridos ausentes para siempre¡ los pétalos de las flores y el llanto de los
ojos caen como piadosa caricia sobre las olvidadas tumbas. ¡Dulce y encantadora poesía la de los
cementerios! ¿Gustarán de ella, también, mis amables lectoras? Los espíritus delicados y afectos al
placer inefable de la contemplación, han amado
siempre esa forma poética en que se presenta la
tristeza de la muerte, y muchos poetas y artistas
excelsos han ido á buscar, en la paz de lós cementerios, nuevos impulsos al vuelo de su inspiración para cantar la elegía de las lágrimas, de las
cuales dijo un escritor de talento poco común:
&lt;qu-itadle á la vida las lágrimas, y le quitaréis lo
mejor,. Allí, entre el perfume de las madreselvas
y de las rosas, bajo la alta bóveda de los árboles,
cuya sombra de fino encaje besa los mármoles de
las losas que cubren los sepulcros; mientras los
pája1os en las ramas cantan la alegría de la vida,
tan cerca de la muerte, allí no se siente espanto
ni tristeza: una suave melancolía, amable como
el descanso y elevada como el ensueño, viene á
hacer grata compañía en la apacible y misteriosa
región de las tumbas. Todo se va perdiendo en la
lenta agonía de la luz¡ el silencio llega como el
dueño de aquel sitio tranquilo y solemne¡ las
puertas van á cerrarse: es preciso partir; mas en
la vereda estrecha y sombría se encuentran los
últimos visitantes de los muertos¡ bellas enlutadas apresúranse á salir, volviendo por última vez
sus ojos velados, en los cuales, como la luz del
crepúsculo, flota una tierna y postrera mirada. Los negros velos y las telas de luto parecen
aumentar su misterioso encanto.
Hay una ventaja indiscutible en esos atavíos, y
es la elegancia que en sí tienen, comunicando, á
quienes los llevan, una severa distinción. El insustituible crespón inglés es, como siempre, el
adorno obligado de estos trajes, los cuales se
adaptan siempre á las indicaciones que la Moda
va ofreciendo en sus diferentes confecciones. Hemos visto un elegante modelo de traje para luto
riguroso en cachemir liso, con sobrefalda que se
prolonga por el frente en un ángulo hasta la orilla del traje¡ la falda interior es toda de crespón
inglés, lo cual da á este modelo gran originalidad¡
en la parte inferior lleva tres bieses del mismo
crespón. El cuerpo está hecho en cachemir liso,
con hombreras de estilo japonés, adornadas con
tres bieses de crespón y abiertas sobre un delantero de este mismo crespón alforzado. En la elección de los sombreros para luto hay una marcada
prefuencia por la toca, con su largo velo flotante que cae cubriendo la espalda, alargándose más
ó menos, según lo riguroso del duelo. Estos sombreros son los más propios y discretos para el
luto de esposo, aunque la viuda sea joven. Para
Cltalquicra otro panmtesco, aun de los más cercanos, puede aceptarse la forma de sombrero que se
prefiera, siendo siempre indispensable el velo por
detrás¡ éste puede ser de crespón inglés ó bien de
gasa opaca. El velo en el rostro es también un requisito indispensable en el luto riguroso; pocos
accesorios del adorno femenino tienen tan grande
influencia como este para favorecer al rostro. Las
líneas se suavizan bajo los pliegues del velo, y la
tez aparece más tersa y suave á través del vaporoso tul de luto. Tal vez muchas de mis queridas
lectoras sabr.in, por experiencia, cuán frecuentemente sucede que la belleza, adornada con los
atavíos de duelo, suele ten'der mágicas redes álos
corazones, y de las negras gasas se desprende la

---•r'"

o

MARGARITA.

CHAMINADE

G

Moda, que opina en todo como una sultaa, y hace y deshace á su gusto, ha dado un
ºlugar muy distinguido entre sus músicos
predilectos á la exquisita Madame Cecilia Chaminade.
Todos los pianistas, en la actualidad, interpretan su música. Los principiantes hacen esfuerzos
por vencer las dificultades de esos arabescos dibujados en tonalidades raras; y los artistas acabados encuentran en esa música original amplio
campo donde desahogar alguna emoción íntima,
ya sea de pena, ya de jovial alegría. Porque la
música de la Chaminade lo tiene todo: el canto á
la felicidad y la elegía al dolor. Hay en sus notas para todos los gustos.
Hoy tenemos el placer de ofrecer á nuestras
lectoras el último retrato de la distinguida com-

positora. Madame Chaminade nac10 en París¡
tiene cuarenta y siete años. Cuando apenas era
una niña de ocho, llamó la atención de Bizet por
su manera especial de tocar el piano; ya acusaba
una personalidad desde entonces. Comenzó á estudiar con el gran maestro Le Couppey, y á la
vez tomaba clases de armonía y fuga con el profesor Savad. Tocaba música de cámara con Marsick, Delsarte y Godard.
A los 18 años se presentó por primera vez ante
el público, obteniendo un éxito completo. Y poco después comenzó á dedicarse á la composición.
Sus obras causaron la admiración de Ambroise
Thomas, quien decía: «Esta dama no es una mujer que compone, sino un compositor que es una
mujer).
La sei'íora Chaminade es viuda, hace dos años
que murió su esposo.
Todas sus composiciones son bellísimas é interesantes. Sus romanzas para canto son interpretadas con delicia por sus adoradores, y la artista
tiene predilección por ellas. &lt;Para estudiar mi~
romanzas,-dice- aconsejo y recomiendo much:&gt;
al cantante que antes de hacerse cargo de la música, lea el verso y lo entienda. Hoy, todo lo hacen los
versos; y el idiom:1 francés, especialmente, cuenta con un tesoro de exquisitos poemas quintaesenciados en unas cuantas palabras. Sabiendo el sentido del verso, posesionándose de su si~nificado,
la expresión de la pieza está ya salvada. Ye jamás he puesto música á versos que no hagan
en mí una profunda impresión¡ y siempre los escojo sentimentales y delicados. A ellos, seguramente, debo la mayor parte de mis éxitos; á ello,
me acojo siempre, y de ellos espero todo. Las p~labras de mis romanzas han sido traducidas al
inglés; pero yo prefiero que se cante1;1 en fra11cés,
pues mi oído ha buscado con cuidado y pacien-

cía que el sonido de la nota y el de la sílaba que
le corresponde, guarden perfecta armonía, y ésto
tiene que perderse al ser traducido á otro idioma. Recomiendo, pues, que se prefiera el mío.
Una vez comprendido el significado del verso,
debe el cantante estudiar, muy despacio, las notas, teniendo cuidado de no equivocarse, porque
un equívoco al principio significa un equívoco
hasta.el fin-al menos en mi experiencia como
maestra, esto es lo que he observado siempre- y
por eso recomiendo mucho que las notas se lean
lo más despacio posible. Opino que no hay nada
más propio para el cantante que -icompañarse por
sí mismo las piezas. Con dos ó tres años que se
dediquen al piano, basta para pnder acompañar
mis romanzas. El cantante, si no se acompaña, no
es.tá completo,.

•

L traje sastre sencillo, con la
falda plegada y el saco corto,
poco más ó menos será la hechura dominante de la estación. Tenemos, además, el saco
entallado, complemento elegante del traje sastre. El más
«chic&gt; de estos paletós será
el jaquet con ó sin chaleco, y pued~n elegirlo ~as
señoras cuya figura les permita aspirar al estilo
severo.
Hay que atender, además, al corte y á la hechura, para completar el conjunto elega~te de uno de
estos trajes. Los forros y entretelas tienen que ser
de muy buena calidad y muy bien arreglados, para producir el resultado que se desea e]\ estos esti los de supremo '.!11sto.

USOS DE SOCIEDAD
N otra ocasión dijimos á nuestras lectoras
algo sobre el placer de la buena conversación, del que tan poco se disfruta actualmen- - - - te á causa de varias circunstancias, entre otras, la facilidad con que se mezcla la murmuración en todos los círculos sociales, impidiendo, de este modo, tratar de asuntos verdaderamente agradables é interesantes. Hay también otro obstáculo en las visitas y reuniones para lograr que la conversación sea expansiva,
franca y animada. Con frecuencia se observa que,
cuando está11 reunidas varias personas, no se
acostumbra formar grupos entre las más conocidas é íntimas de ellas, á fi11 de conversar de una
manera grata y cordial, pues sin haber una razón determinada, ésto causa mal efecto en todos
los círculos de reunión, y así, es preciso tener
una conversación general v en voz alta. Esta costumbre tiene varios incoavenientes, entre los
cuales, el primero es, sin duda, establecer la necesidad de que una sola persona vaya sucesivamente haciendo el papel de &lt;confereucista,, y todos los demás, de oyentes. Como no puede haber
el mismo grado de confianza ó de simpatía entre
los concurrentes, esa conversación, generalizada,
tampoco puede ser agradable á todos, dando por
resultado una completa falta de expansión y de
atractivo á las reuniones. Formar diferentes grupos entre la concurrencia no significa, de ningún
modo, hablar en voz baja, ni faltar en lo más mínimo á la buena educación: es simplemente buscar la compañía más propia y más grata para tener un rato de agradable y franca comunicación.
Así vemos, con frecuencia, que el conversar de
arte, ó de asuntos sentimentales, no es ni poco
agradable á los que desean tratar de política, historia, ciencia ó cualquier otro motivo ajeno á
los a11teriores; y aun cuando la cortesía social
obliga á ser flexible á todas las conversaciones y
á procurar que los demás estén agradados, no se
encuentra en este esfuerzo de complacencia lasatisfación que podría tenerse si con la más amplia
libertad se eligiera e l grupo de personas con el
cual se encuentre más semejanza de ideas é inclinaciones, ó cualquiera otra simpatía individual.
Los recién presentados en la casa tienen, de este modo, mejor oportunidad para evitar la natural reserva que se experimenta en un círculo de
personas desconocidas¡ y de la cortesía de los
dueños de la casa depende ya solamente poner
en relación á los antiguos amigos, con los que
han sido presentados nuevamente.
La conversación, de este modo, será franca y
cordial, y tendrá todos los encantos que ese desahogo del espíritu puede tener¡ no habiendo -ya
el justo y natural temor de fatigar á los concurrentes con asuntos que pueden ser muy interesantes para algunos, pero tal vez fastidiosos, y sin
ningún atractivo, para otros. No puede negarrn
que, á veces, es una verdadera contrariedad escuchará alguna persona monopolizando por completo la conversación, y todo el resto de la concurrencia soportando con a~pecto de resignación
mal disimulada, aquella interminable catarata de
palabras sin interés ni atractivo para muchos de
los presentes, hasta que alguno de ellos, con más
audacia y resolución que los otros, se despide
brevemente, dando. con esto, feliz oportunidad á
las demás personas para imitarle siu tardanza.
Es probable que, si en nuestras reuniones se admitiera cierta libertad á ese respecto, éstas tPndrían más atractivo y se extendería la costumbre
de frecuentar los círculos sociales.

También se llevan levitas que generalmente
llegan abajo de la rodilla, y convienen solamente
á las mujeres de alta estatura. Realmente se necesita una esbelta figura para llevar bien el paletó
que llega hasta la rodilla; hay una inmensa variedad de modelos en dichos paletós, de formas
excéntricas y con mayor ó menor atractivo. Los
hay enteramente lisos¡ otros, adornados con la
misma tela, en sesgos ó tablas, que vienen de la
manga al centro de la cintura, á fin de que ésta sea
reducida y los hombros anchos.

Aunque la combinación de tres colores parece
de pronto extraña, lo cierto es que algunas telas,
nuevas para estas confecciones, vienen combinadas así; pero solamente en tonos muy suaves y
para ser llevada, por damas de aspecto distinguido y de gusto refinado. A cierta distancia, estas
telas parecen de un color indefinido. Las rayas son
muy comunes, pero los «plaids, tienen la supremacía. Los paños f.inos de fantasía entran también
en la hechura de trajes &lt;plaids) ó rayados, y
agradan, sobre todo, por su novedad.
Los paños lisos de buena calidad serán muy
usados en la próxima estación de invierno para
los «trajes sastre, más elegantes, cuya perfección
depende, sobre todo, del color y de la correcta
aplicación de los adornos. El terciopelo, ¡!alón,
encaje gn1eso y bordado de trencilla ó soutache,
serán los adornos preferidos para este estilo de
trajes. Los paletós serán de treinta pulgadas,
más ó menos, en forma de jaquet, ó bien entallados y de forma caprichosa. Todos se llevarán muy
adormdos, con chalecos, vtteltas, puños, y en raros modelos, con grandes bolsas.
Las faldas cortas llegarán al tobillo ó al empeine del pie, y las tablas tienen ya una completa
aceptación.
Los paletós serán de di versos estilos; el «prin-

ce chap&gt;, y formas parecidas á éstas, tendrán mucha privanza. Son los de est~ estilo, medio entallados, y su elegancia depende exclusivamente de
la corrección de su corte y de i:u hechura. Los
nuevos modelos de paletós entallados traen, por
el frente, las esquinas cuadradas en oposición del
jaquet
Son, sin duda, muy elegantes para algunas personas¡ pero en general favorece más el corte de
jaquet.

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lE.\Ccllllcmn&amp; Il}¡cm~ittfo&amp;

Damos aquí á nuestras lectoras unos breves
apuntes sobre algo de economía doméstica, pues
en este asunto, cualquier detalle puede considerarse importante, desde el momento en que, reuniendo en conjunto esos pequeños cuidados, insignificantes en apariencia, se encuentra como resultado el orden y la economía que toda buena
ama de casa debe tener siempre presente en el
gobierno de su hogar.
Es preciso no poner nunca el agua caliente, casi hirviendo, antes de soltar el agua fría en las
tinas de baño, porque nada maltrata tanto su esmalte como eso. Debería colocarse esta advertencia en todos los cuartos de los baños públicos,
para que las personas que hacen uso de la tina,
tomaran [las precauciones necesarias á ese respecto.
Para limpiar alfombras y tapetes, es muy útil
la siguiente composición: Se deslíen 250 ¡!ramos
de jabón y se ponen á hervir en medio litro de
agua; se añade otro medio l itro de agua caliente, en la que se habrán disuelto 15 gramos
de sales de tártaro¡ luego se limpia el tapete ó
alfumbra con un cepillo duro, mojado en esta
mezcla, frotándMe á lo largo del hilo: y se
quita la jabonadura con un lienzo mojado en
agua fría. Si la alfombra tuviese mucho color verde, se añade á dicha composición una taza de vinagre, para que no se destiña la alfombra.
Al hacer pasteles, debe emplearse siempre azúcar de clase superior, que se pasará antes por un
tamiz fino. Si en la confección de los pasteles
es preciso usar cáscaras de naranja ó de limón
para darles aroma, rállense éstas y luego humedézcanse con un poco de coñac.
También es conveniente cubrir los moldes de
los pasteles con papeles untados previamente
con mantequilla, y tener listo otro papel engrasado para ponerlo sobre el pastel, que después de
estar bien cubierto, se le pondrá encima el fuego,
si se ha de dorar por la parte superior.
Para limpiar los espejos debe usarse un jabón
llamado de arena, y en seguida se limpiarán con
algunos lienzos de franela, á fin de que no se empañen, como sucede cuando se limpian con cual·
quiera otra clase de lienzos, de los cuales se desprenden pequeñas motas.

00

Para Estar Bien en Casa
Desde hace algunos años que los ingenieros han
tomado la costumbre de inspirarse, para la constru;:ción de las casas nuevas, en el estilo Luis
XVI, lo cual es, sin duda, muy gracioso cuando
se hace con gusto; pero es muy molesto en los
momentos actuales, eo los que están de moda los
muebles antiguos de la época del Renacimiento y
aun de épocas anteriores.
La separación de las piezas de la casa por medio de vidrieras anchas con vidrio; cuadrados
pequeños, es muy molesta en este caso, á pesar
de que tiene su utilidad, puesto que permite que la luz se reparta de una manera uniforme
en todo el cuarto. Pero estos comentarios no tienen ninguna utilidad puesto que el «modern-style»
de la arquitectura se ha impuesto y nada lo hará
variar¡ lo que hay que procurar entonces es armonizar este e~tilo de la mejor manera posible
con los muebles que poseemos.

Las cortinas llamadas &lt;misterios,, con que se
adornan esas vidrieras, son una magnífica transición entre el estilo de la casa y el de los muebles¡
por lo tanto son artículos á los que se debe dar
la mayor importancia. En lugar de hacer uso de
las sedas ligeras de colores blanco, verde ó ro~a
claro, que se asocian tan lindamente con los estilos frívolos del siglo XVIII, se usarán sedas antiguas, con los matices rosa viejo ó rojo viejo, tirando un poco al frambuesa. Este último matiz
es caliente y anima mucho las piezas. Lo~ muebles de encino y de caoba se destacan de una manera admirable sobre él. Las grandes cortinas de
las ventanas se hacen de los mismos colores, lo
que da un efecto muy arrullador por las noches á
la luz eléctrica.
Pe-·o si la decoración estilo Luis XV ó Luis XVI
es molesta en los comedores y en los salones de
recibir, en cambio, en las recámaras es el ideal soñado. En efecto, nada es más gracioso ni más coqueto para guardar los sueños de una mujer hermosa, que las delicadezas de estos estilos ligeros
y finamente elegantes.

***
Las personas que no dispongan de bastante espacio para hacerse un budoir, podrán improvisarlo en su mismo cuarto de tocador. En este cuarto
íntimo, al que penetra la lnz después de haber
pasado por pesadas cortinas, la «chaise-longue&gt;
está indicada, una &lt;chaise&gt; di vid ida en dos ó tres
partes, á menos que se prefiera la antigua silla de
respaldo tendido, cubierta de brocado ó de seda
clara. Esta se cubre, á su vez, con una malla ó con
una piel de color chinchilla ó blanco. Sobre el
respaldo y los brazos se acumulan un sin fin de
cojines redondo~ de muselina antigua, cubiertos
con encaje de Cluny ó de Valenciennes. Estos cojine$; para que sean más suaves, se les llena de
pluma fina y se les reviste de satín rosa niel, cu-yos tono~ tenues son esclarecidos por la cubierta
de encajes.
Los cojines redondos son preferibles á los cuadrados porque no se gastan de las esquinas.
Naturalmente que tanto los cojines, como sus
cubiertas, las de los muebles y todos los trabajos
de co5tura ó de tejido, deben ser hechos por la
misma habitante del budoir, para que todo esté
en tono. No se comprende cuánta importancia tiene este detalle. El trabajo de la mujer está en
mejor armonía con el cuarto y con la atmósfera
que se respira en él que el del mejor tapicero. El
trabajo de la ama de casa da al cuarto un sello
de mayor intimidad y más &lt;en casa&gt;.
Además de significar esto una economía considerable, es una satisfacción encantadora el poder
ejecutar esos trabajos, eu los que se revela el cariño de una mujer por su casa. Cada objeto toma
algo del pensamiento que lo inspiró. se impregna
del sentimiento que lo creó y contribuye así á la
intimidad del cuarto más íntimo. Con un poco
de gusto se puede hacer infinidad de combinaciones con muselina, bordados y encajes.

.

"•

Tanto para las recámaras como para los cuartos
de tocador, son muy buscadas esas antiguas mesas para peinar que se llaman &lt;marquesas,, de madera de rosa, llenas de cajoncitos, de tabletas y
de rinconcitos para secretos que hacen pensar en
lo que tendrían que esconder en ella~ nuestras
abuelas. Si no puede uno permitirse tales l ujos, lo
que es muy excusable, se hará uso de una mesa
de madera, barnizada de laca blanca, con una cubierta de muselina con encajes y protegida por
un cristal biselado del tamaño exacto de la mesa.
Un espejo con marco blanco, barnizado también,
de laca y dos candelabros son todo el adorno de
esta mesa, el cual se completa con la infinidad de
pequeños objetos que tan bien conocen las muchachas coquetas: polveras, trastos más ó menos
~~r::~~!do~eªs t;~~! ;~~le~:!:t!~~:Ja:f:~~•1!~~
damente esta mesa de tocador. Para terminar diremos que algunas damas que pueden darse el lujo de tocadores elegantes, prefieren la mesa blanca laqueada por parecerles más cómoda¡ además.
se pueden substituir los objetos costosos que se
venden en los grandes almacenes, por otros que
no son de tanto precio, pero que tienen un sabor
más personal en su elección.

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FoT. Fí~LIX,

DE

PARís. - MonAs BÉr1rnn DAVID.

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FOT FÉLIX DE PARIS
' . - MODAS PERDOUX,

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Salida ele teatro 6 de baile. Lujoso manto zibelino, de color chinchilla; el cuello es de nutria, en
forma de esclavina r vuelto hacia abajo; en la orilla está guarnecido de pequeiías colas

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Traje de baile, hecho en velo azul de Sajonia, bordado
de oro. Este elegante traje, estilo imperio, lleva sobrefalda,
derecha por el frente, cayendo ligeramente por l~s lados.
1 El corpiño tiene una ancha franja en forma de cinturón,
bordada de oro; el escote es redondo, guarnecido en la orilla de soutache. Las mangas son hasta el codo, completamente bordadas de oro.

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�VICTORIA

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La Cerveza de la Aristocracia
La Colonia Alemana la prefiere porque es igual á la mejor que se
fabrica en aquel país.

Sin Rival por su Calidad
Ligera, digestiva y al mismo tiempo nutritiva. Es de las más finas
que se elaboran en México.
Uno de los mejores triunfos de la Cervecería T oluca y México, S. A.

-1----..----------------------

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre d•! 1894.-Impreso en papel de Jru;¡ I&lt;'IH,rlcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 25 de Octubre de 1908

PPO!Jeclo de ..Af_on.unzenlo á la eoPPegiOOPa en. .QuePélaPO,
2o. pPenzio en el con.cttPSOJ foPmaoo
ln.geniePo ea,•los ,,Alo,•iega.

Pº" el

Número 17

�534

EL MUNDO ILUSTRADO

IDñll'ecfo1rfo:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

O.,lle de Alt&gt;i.ro número 9. México. D. F. Ao!\rtl\do
~al 2.570. - Teléfonos: Erlcsnn, 1476.
Oompailía Telefóolca, 471.

1)09·

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la OludRd ..............................
F.n 109 E~tados, .............. .. .. .. .. .. .. .. ..
En el ExtranJtiru....... .. .. .. . .. .. . .. .. ..

$ 1.2,;

1.50

z.oo

HÚMEROS SUELTOS:

F.o la Capital. ..... . ..... , ............... $0 3/\ rs.
En los Estado,. .. .. .. .. .. .. .. .. . .. .. . $0./\0 cs.

EL YO
bien el hombre cree conocer á
ondo una cosa, parece formarse
&lt;lea cabal de ella, discernirla y saber cuáles .v cuántos son sus atributos, ;ya puede apostarse cualquier dinero
á' que no sabe lo que se pesca, ni de la misa la media, ni cosa que lo valga.
Nuestros antepasados creían conocer el
cielo, amplia cúpula azul, diáfana, tachonada ele estrellas; y después ha venido á
aYeriguarse que no hay tal bóveda ni tal
tachonamicnto, ni tal azul.
En realidad el hombre que menos sabe,
es quien cree más saber, .r la frase "sólo sé
que no sé nadtt", es frase de los sabios y
no com·icción del nilgo.
Son los médicos los que, en general, ignoran las causas, el mecanismo .v la naturaleza de las enfermc&lt;l,ldes, y los tratamientos que les con\'ienen; las masas nunca ignoran nacfa ele eso. Siemprn sabrn que
el enfermo tiene un aire atraN8ado, que
se le ha p egado algo en las tripas, ó que el
mal depende de una fuerte irritación. Y
sabe igualmente que con una vilmct de nixtamal con cal viva, unos papaclio8 fuertes
ó una infusión de tres bas1uita8 recogidas
en tres diferentes rincones, el paciente recobrará la s::tlud y quedará como nue,·o.
Son los estadistas, sociólogos ~- moralistas los que se devanan los sesos y se rompen la cabeza para averiguar el por qué de
la miseria pública, de los males que aquejan á las naciones, de la desmoralización
de los pueblos; para los simples burgueses
esos problemas han tenido solución y esos
fenómenos explicaci(m. Con afirmar que el
mal gobierno es el causante de todos esos
perjuicios, y con pedir que se expidan tales y cuales leyes ó que caiga el orden de
cosas establecido, ya todo queda arreglado
~r hecha la felicidad del país.
Ese hecho de siempre creer saber lo que
se ignora y de poseer la explicación de todo lo inexplicable es general á todos los hombres y á todos los ramos del saber humano.
iPor qué sopla el vientoi Los griegos
os dirán que porque á Eolo le place soplar
ó porque el Noto se escapó de los odres en
que lo habían encerrado los argonautas.
iPor qué giran los astrosi Los pueblos
primitivos os responderán que porque unos
ángeles se di vierten en hacel'los rodar.
iC6mo es que no vemos al sol volver
al Oriente para reanudar su errabunda
y cotidiana excursión i Simón el Bobito explica que cuando el sol regresa de su viaje
al Poniente, vuelve al Oriente por el mismo
camino que siguió á la ida; sólo que como
regresa de noche nadie lo vé pasar.
Y si sediento de curiosidad preguntáis
por qué el azogue es tan movedizo, no faltará quien, lleno de suficiencia, os replique:
Pues, Ibonito el azogue para estarse quieto!
Si todo lo anterior es cierto y lo es, es
de buena guerra, para medir nuestros conocimientos en una materia, contar, pesar

y medir las explicaciones de que disponemos para darnos cuenta de los hechos. Si
son muchas y satisfactorias y sobre todo
si son simples y llanas ya podemos dar por
cierto q ne no sabemos ni palabra en el
asunto en cuestión; de la misma manera
que para saber si ha.r medicamentos eficaces contra una enfermedad el mejor camino
es contar el número de los que se preconinizan: si es uno sólo .V se le recomienda sin
entusiasmo, ha.v esperanzas de que cure; si
son muchos é infalibles .va puede darse por
cierto que la enfermedad en litigio no se
cura ni con padres descalzos y que no la
ali vi.a ni San ,Tuan Bautista.
Tanto es así esto último que un médico
decfa á su enfermo: &lt;Apresúrese á tomar
la medicina nuev1i mientras cure; después
pasará de moda ,V ,va será tarde.&gt;
Volviendo á nuestro asunto haremos observar que nada creemos conocer mejor y
más profundamente que nosotros mismos;
por lo que, aplicando la regla de hace un
rato, lleg,tremos á la conclusión de que nada conocemos menos ni ignoramos más
completamente.
Veámoslo: Nuestra propia personalidad
nos aparece como compuesta de dos cosas
completa y radicalmP-nte distintas. La una
el yo que forma núcleo, centro, que es
soberana, indivisible é inmarcesible, y la
otra, ó mejor las otras, que son múltiples,
disímbolas, inconexas y que son mis atributos ó los atributos del yo.
En este supuesto una cosa so.v yo y otra
distinta mis brazos, mis piernas, mis ideas,
mis emociones y mi voluntad. Cuando hablo de mí. entiendo hablar de algo especial
y fundamental, .r cuando hablo de mis convicciones, de mis esperanzas, de mjs decisiones, de mis ideas entiendo hahlar de algo q ne es mío; pero que no es yo. De la misma manera hablo de mi levita, de mis zapatos
óde mis pantalones como cosas distintas y diferentes de mi cuerpo que ,·isten y protegen;
pero que no son mi cuerpo. El yo nos parece ser respecto á sus atributos lo que el
árbol á sus frondas, á sus flores y á sus frutos. Estos son secciones 6 apéndices transitorios, renovables, de aplicación, en tanto
que el árbol permanece perenne, inmutable, único, idéntico á través d., los otoños
que lo despojan y de las primaveras que lo
visten.
Justamente ese yo inmutable, tronco, en
relación con el ramaje, y núcleo con relación á los accidentes, e&gt;s lo q ne creemos conocer mejor y de lo que creemos estar más
enterados; y justamente eso es lo que, al
menos en sí mismo, conocemos menos.
Supongamos una mesa 6 una silla. Estos
objetos tienen su yo y sus atributos como
el hombre. El yo de estas cosas son la mesa
y las silla mismas y los atributos están
constituídos por las patas, el tablero, el respaldo, etc.
Ahora bien; suprimamos los atributos;
destruyamos las patas, el respaldo, etc., etc.
iQué queda de la mesa1 Nada. tQué fué
de aquel yo, de aquel núcleo, de aquel
asiento y sostén de las propiedades del objeto i Se ha evaporado.
Con el árbol de hace un rato pasaría lo
mismo. Si le quitamos las hojas, las flores,
las ramas, quedaría el tronco; pero ese tronco no es el árbol sino también atributo del
árbol. Suprimámoslo también .í suprimamos las raíces y todos lo&amp; atributos .Y adiós
árbol! te quedaste sin gente.
Apliquemos al hombre esa cirugía moderna. Quitémosle todo el cuerpo y quedará el alma. Cuidado no se escape, porque
sólo en ella tenemos esperanza de encontrar
el yo humano. Pero puesto que el alma tiene atributos suprimámoslos para aislar el
yo. Y por mucho cuidado que se tenga se
verá que una vez suprimidas las sensaciones, las ideas, las emociones y la voluntad
nos quedan las manos vacías y el yo se evaporó al disiparse sus atributos.

Ya se ve cuanta razón teníamos al comenzar. Cr.eiamos conocerá fondo el yo, lo considerábamos como fundamental ~, perenne,
por medio de él explicábamos sus atributos
y ahora nos resulta todo lo contrario, á saber, que conocíamos mejor los atributos que
su sujeto, que lejos el yo de explicar los
atributo,, éstos son los que explican el yo
y lo constitu.ven, creíamos éste inmutable
y ahora resulta cnrnbiadizo, lo creíamos
perdurable y no es sino efímero .r en fuerza
de sabe1· tanto respecto de nu&lt;'stro .110 hemos llegado á saber que no saLíamos nada
sobre el particular.
Al llegar á estos resultados nuestro cerebro es un Yolcán, ¡wotestamos con indiO'nación contm este rebajamiento de nuest;a
dignidad y preferimos reneg·1u· del análisis
que nos desencanta á perder la ilusión que
nos halagaba y si no hubieran .Yª pasado
los tiempos ele l,t persecusión ya n ríamos
arder en un candil, clig·o, en una hog·uera á
los más conspícuos psicologistas modernos.
DR.

M.

FLORES.

Crónica Científica.
QUE SON

LAS CELDILLAS

MUCHO se ha hablado últimamente de las celdillas cerebrales y de su funcionamiento, y
se ha llegado á creer por muchos que las celdillas son algo
peculiar al cerebro. Para que
los que se han formado esa ma::!!Eie!Ma~~ la idea se deshagan de ella y para que todos nuestros lectores se den cuenta de lo
que es ese admirable elemento que se llama celdilla. vamos á hablar algo acerca de él.
Decíamos antes que la celdilla no es elemento
exclusivo del cerebro, y ampliando la idea diremos que tampC'CO es elemento peculiar á cierta
clase de seres vivientes¡ tanto los animales como
las plantas están constituídos por celdillas· el ani~al más inferior de la creación, lo mismo' que la
infima planta están formados por una celdilla· los
animales y las plantas superiores están form¡dos
por grupos de celdillas, ésta es la diferencia esencial entre unos y otros: los seres inferiores son
monocelulares¡ los superiores son multicelulares.
El conocimiento y estudio de las celdillas no
progresó con rapidez. Hace medio siglo que se
hizo la campaña científica en favor de ellas y los
triunfos no fueron muy cercanos unos de otros
pero si fneron importantes y decisivos. En la&lt;iis'.
cusión tomaron parte los más grandes fisiólogos
de la época, entre ellos Schwan, Koliker, Virchow
y Huxley.
Al fin se llegó al convencimiento de que en todo tejido vegetal ó animal que se lleva ante el
microscopio se acaba por descubrir un elemento
ó unidad que se llama la celdilla, el cual varía
en la f?r1;0a_y el tamaño, y está formado por un
muro o limite¡ algunos elementos variables según el cuerpo de que se trate¡ y en el int~rior
una partícula que se llama núcleo, á la que acompaña otra partícula menor que se llama nucleolo.
Investigaciones posteriores mostraron que la celdilla en. su ~stado típico contiene el proto-plasma
ó materia viva, y actualmente se considera al núcleo y á su acompañante el nucleolo como las
partes principales de la celdilla en vista de que
son las que están íntimamente ligadas con el proceso de reproducción.
Esto hizo avanzar el estudio de la celdilla has,
ta el punto de llegar á concluír que no es necesario el límite ó muro para la existencia de la
unidad completa. La concepción actual de la celdilla es: una pequeñísima porción de materia viviente con un núcleo y un nucleolo. Esta pequeña unidad se asemeja en cierta manera al cuerpo
de .que forma parte. Es una especie de bosquejo
ó hp? ~el cuerpo, pues crece, se alimenta y se
mulhphca exactam~nte de la misma manera que
él. Las plantas y animales de las especies inferiores, como hemos visto, están formados por una
sola celdilla, y s in embargo cumplen con todas y
cada una de las funciones vitales.
Por tanto el cuerpo viviente no es más que
una corporación de celdillas, y esta manera de
representará los seres es muy acertada pues gracias á los esfuerzos combinados de las ~grupaciones de celdillas la vida se desarrolla con su gran
complexidad de fenómenos. Se puede decir que
las celdillas son los trabajadores de los cuerpos
pues gracias á ellas se llevan á cabo todas las ope'.
raciones de los vivientes.
El elemento constituyente del hueso es la cel·
dilla huesosa, la que no solo entra en la construc.

==--~~1

EL MUNDO n..USTRADO

.,

Tiradores citacando el flanco izquierdo.

El simulacro en Morelia.-Tiradores rodilla en tierra.
ción del hueso, sino que lo repara cuando ha sufrido averías. Son celdillas las que secretan
los jul(os digestivos¡ las del estómag_., hígado Y
glándulas salivares. El hígado es una ~ran colonia de celdillas encargadas de las funciones c~mplicadas de ese órgano¡ celdillas forman el te¡ido
de la piel lo mismo que la grasa quf: se halla ~ebajo de esa envoltura. Otras dan origen al musculo, y sobre todas ellas, ~e hallan. las que forman el cerebro y los nervios, que sirven para gobernar á l as demás.
Lo que hacen los cuerpos superiores no es más
que imitar las funcione_s de los monoc~lulares por
la cooperación de multitudes de celdillas de diferentes clases y grados de importancia. Asf es
que podemos conside~ á l_a ~~ldill,a como el tipo de toda vitalidad. Si eush,o algun estado anterior como es probable, podna representarse por
una :nasa de protoplasma más simple &lt;¡.U~, las
existentes, lo cual á su tiempo, se convirho en
las celdillas que conocemos ahora.
Desde un cierto punto de vista, ¡:or 1~ tanto,_ el
cuerpo de un animal, que parece un simple mdividuo, puede ser más bien considerado como el
tipo de una agrupación ó colonia. El cuerpo, como la nación, por ejemplo, está formado 1;or un
conjunto de unidades de diferentes categonas cuyo trabajo se evidencía por el buen ó el mal estado del conjunto general.
Aun los medios de defensa del cuerpo tienen
forma de celdillas, pues en la sangre hallam"s_pequeños corpúsculos blanco~,_llamados le~coc,!os
que sirven para la destrucci?n de los micro~1os
que se introducen al, orgamsmo. Estas. ce_ld11las
se pueden comparar a una columna samta1 ia vo•
lante que proteje al cuerpo contra ks ataques de
sus enemigos.
Hay otro aspecto de la vida des_de el cual _también tienen un interés muy especial las celdillas,
porque, en ciertas circunstancias, pueden convertirse ellas mismas en elementos de enfermedades
y de destrucción para el organismo. ~os tumores
cancerosos son originados por celdillas que se
han creado á expensas del mismo tejido, _Y que,
durante su vida errante son causa de senas enfermedades.
Hay otras muchas que son originadas por desarrollo defectuoso de las celdillas. Lo que ahora nos confunde es por qué estas celdillas muerden, literalmente, la mano que les da de comer.

00

Lucido Simuldcro en Morelia
La comisión organizadora de los festejos con
que se celebr~ en la capital del Estado de Michoacán el día onomástico del Señor Presidente
de la República organizó un simulacro de guerra
que debió haberse efectuado el día quince del
mes de septiembre último, y que no se llevó á
efecto ese día por las abundantes lluvias; la función de armas se efectuó el domingo once de los
corrientes en las lomas de Santa María cercanas á
Morelia.
Tomaron parte en
ella el batallón M'Jre
los de la Escuela Industrial Militar &lt;Porfirio Díaz&gt; y un batallón de tropas federales.
Antes del simulacro
el señor Gobernador
del Estado hizo entre)!a de bandera al batallón Morelos, con todas las formalidades
del caso.
La fie5ta despertó
gran entusiasmo en la
ciudad y una gran concurrencia fué á las lomas á presenciarla¡
publicamos algunas
fotografías tanto de la
ceremonia de entrega
de bandera como de
las diversas faces del
simulacro.

nos ocupamos en nuestras colulD:nas, ya otra ocasión hemos hablado sobre el mismo asunto, haciendo notar toda la importancia que las fiestas
escolares tienen para el adelanto y progre.s o del
ejército¡ esta fiesta tiene ~l principal a~r~chvo de
ser la primera qt!e llega a nuestra nohc1a de ~as
efectuadas en los Estados, pues todas l~s ~ntenores que han llegado á nuestro conocimu:nto se
efechiaron en la ciudad ó en alguna de los .alrededores, pero siempre en el campo. de acció~
de la comandancia militar del D1stnto Federa_l,
ojalá que tengamos que ocuparnos con frecuencia

r.-.~
NUEVA BIBLIOTECA MILITAR
El General Juan A. Hernández y los jefes y oficiales del octavo batallón en
la inauguración de la biblioteca militar.

Con toda solemnidad
se inaugur ó en días
pasados la biblioteca militar adjunta al cuar_tel
que ocupa actualmente el octavo batallón de mfantería en la ciudad de Oaxaca.
La ceremonia inaugural fué rodea~a de tod:1 la
solemnidad que merecía dada su 1mportanc1a Y
significación¡ el señor General Don J?ª~. A. _Hernández jefe de la zona militar, presidio la rnauguración y durante ella se pro1:1unciaron discursos en los que se puso de mantfiesto la trascen;
dencia y significación del acto que se llevaba a
cabo.
No es ésta la primera fiesta de su especie de que

El batallón' Xorel1s" en linea desplegadc.1, antes del simulacro.

de esta clase de festividades que son tan hermosas.
t· ·
De la misma ciudad de Oaxaca tenemos no 1c1a
de importancia para la administración pública¡ 1~
renovación de ayuntamiento, la cual, conforme a
las leyes locales, se efectuó en los últimos días
del mes de septiembre próximo pasado.
Ilustramos estas líneas con fotografías tomadas
durante la fiesta inaugural de la biblioteca del octavo batallón.

Acto de la entrega de bandera al batallón ''Morelos."

�536

l!JI. MUNDO U,USTRAD(l

La Nueva Escuela Correccional

UN NUEVO ESTAooiIEUROPEO
La antigua y tan debatida cuestión
de los Balkanes, y la no menos antigua "cuestión de Oriente" están una
vez más de actualidad en Europa
y amenazan con interrumpir la paz
entre las potencias y provocar la tan
temida conflagración europea, por más
que esto último es un'\ probabilidad
muy remota pJ.ra los que están bien
informados acerca de la pótencia militar de cada uno de los países europeos.
Según el tratado firmado en Berlin
el año de 1878, por medio del cual se
aplacó po1--algún tiempo la cuestión
que ahora se ha hecho de actualidad,
el extinto reino de Bulgaria, que en
aquella época era una provincia del
imperio turco, quedó constituido en
un principado independiente, pero
bajo la soberanía de Turquía¡ el mismo tratado pu,o á la provincia de la
Boznia-Herze;(oviu1 en el difícil predicamento de ser parte dzl impeno
tnrco. pero admini;trada por AnstriaHungría.
Estas libertades y anomalías tenían
que dar por n:sultado, tarJe ó t eni prano, pretension!, por una y olr.1
parte, y ese tra.t.,do que eu apl.neucia había arreglado tod:ts las cuestiones pendientes, lo que hizo fué preparar nuevas y más gr:t ves dificultades.
Desde 1878 á la fecha se han a¡,!i lado
más ó menos importautes cuestiones eu
lo, Balkanes, pero uintuna de ellas había 11 egado á asumir gr,m Importancia,
quizás porque los llllerese, que se
jugaban en ellas no eran tan ((r.rndcs.
Pero llegó un momento enelqneAustria vió la posibilidad y laco11vcnieocia de ancxar.,e de una maner.~ definitiva la provincia Boznia, y Bulgaria
notó qne el ferrocarril de Rumelia
oriental, región que ya antessel11bía
apropiado, era u11 buen ne.~ocio, y
casi al mismo tiempo declararou las
dos potencias ( ?} : una su deseo de
anexión, y la otra su falta de deseo
de desltacer,e del ferrocarril, ocupado por la fuerza.
Turquía protestó, como era natural contra estos dos actos, los que
di;ectamente herían su honor nacional, y como Bulg~ria sintió qne su
vasallaje al sultan le estorbaba en
sus planes decié.1ó ind_ependerse,, y
así l o hizo por declarac10n del pnnci pe Fernando. quien por ese acto
quedó con el título de Zar de Bulgaria.
Esta noticia fué comunicada á las
cancillerías extranjeras el día seis del
presente mes, y en todas ellas se manife~tó la mayor sorpresa.
Empezó la a_1itación general ; Turquía, juzgándose a~raviada por la actitud de Bul¿aria, se preparó para
castigar por las armas el atrevimiento, y Bulgaria, que ya estaba preparada para el golpe, no se hizo esperar
con su respuesta á los aprestos bélicos de sus antiguos dominadores. Todo estaba l isto; la guerra parecía ine1. La gran Mezquila.-2. El gran hotel Bu.lgaria.- 3. Una iglesia griega.-4. Campesino búlgaro á caballo.vitable, pero Rusia, guiada por ~u
buen corazón, ó porque no con venia
5. El Zar de Bulgaria y s11 esposa la Zarina.-6. El único vigilante del paso de Shipka.-7 y 8.
semejante guerra á sus intereses, inCampescnas btílgaras.-9. En la Plaza del Mercado.-10, Campesino búlgaro
tervino en la cuestión, regañó á los
arando.-11, Escena típica de calle.
búlgaros y les dijo que si seguían con
sus malas intenciones tendría que
da por alguien que tiene interés en que las cosas
imponer la paz con la punta de s~s bayonetas X
hacerse la guerra? Es lo que está por ver, pero
queden como van á quedar; se ha llegado á decir
la boca de sus cañones. El enemigo no parec10
es probable que si Inglaterra dice que no lo vale,
que Alemania tiene gran parte de culpa en el
despreciable al nuevo Zar, y prudentemente optó
es porque ya lo tiene bien visto.
conflicto, y el tan traído y llevado nombre del
por no proseguir en sus tareas bélicas, para las
En fin, la cuestión está pendiente todavía, y su
Kaiser, ha vuelto á figurar por una vez más como
que contaba con el apoyo de Servia y de Monteresolución no debe tardar mucho, pero confiamos
el &lt;Deus ex machina&gt; de todo lo sucedido.
negro.
en que el renacimiento de Bulgaria y la anexión
de la Boznia por Austria, si se lleva á efecto, se
harán en paz, y que todo se tratará en el bufete
*"*
•••
y no en el campo de batalla. Algunos dirán que
Luego que las potencias supieron que el estad_o
Nosotros, americanos, que vivimos tan lejos de
los tratados son siempre injustos y que vence el
de cosas había salido de su punto normal, deciesas cuestiones, y que no podemos apreciar en tomás fuerte, pero es casi seguro que sucedería lo
dieron celebrar una conferencia, recurso que está
da su importancia lo que valen las cuestiones de
mismo en el campo.
muy en boga entre ellas, con el objet~ d~ discutir
cancillería en Europa, no nos figuramos cómo se
la cuestión. Parece que asuntos de mas importandesarrollan y se llevan á cabo esas grandes comcia han en.tretenido á las cancillerías, y la confebinaciones en las que se juega con el equilibrio
rencia no ha llegado á efectuarse; lo cual no imde todo un continente. Si las potencias deciden
Hay gran número de ciudades notables por espide que se crea que la actitud de Rusia casi ha
que un país está de más en el mapa, optan á rentar edificadas en islas. Venecia está edificada en
dado al traste con el conflicto, y que la ccnferenglón seguido por repartírsela, y lo propio habían
118 islitas que se comunican por medio de 378
cia quizás no sea necesaria.
pensado hacer con Turquía; quizás en la próxima
puentes y pararelas. Viene después Amsterdam,
y en ese estado han quedado las cosas por ahoconferencia, si se efectúa, se llegue á la concluque extiende sus edificios en 100 islas unidas por
ra· Bulgaria se erigió en nación independiente y
sión de que está sobrando¡ en ese caso Turquía
cerca de 300 puentes. Gante en 26 islas con 280
soberana bajo el gobierno del Zar Fernando; Ausdejará de figurar en los mapas de la tierra¡ á últipuentes, y Stocolmo, la Venecia d el Norte, en una
tria se anexará probablemente á la Boznia, y la
ma hora se dice que Inglaterra se opondrá á la
infinidad de islotes que hacen de la capital de
paz europea no se alterará por eso¡ tanto mejor.
división, y ya se sabe que el voto de Inglat~rra
Suecia una de las más interesantes y pintorescas
Hasta aquí lo que se ha dicho y lo que los casignifica la primera marina del mundo, y un e¡érciudades del mundo.
blegramas han comunicado, pero debajo de todo
cito que si no es el primero, tampoco es el úlello los que ven con ojos de lince aseguran que
timo.
hay una combinación de das potencias&gt; y que
Y por otra parte, ¿acaso vale la repartición de
todo ello no ha sido más que una comedia fraguaTurquía el trabajo que se toman las potencias al

Preparándose para la marcha á Tlálpam.

0000~000000000000000

,

Fachada de la antigua escuela.- Corrigendos en formación
para ser trasladados.

1 1

El patio~de San Pedro y San Pablo.
•
El jueves de la semana próxima pasada fueron
Estas razones y otras de disciplina hicieron que
transladados al nuevo edificio que en Tlálpam se
se pensara en transladar la escuela á un lugar que
ha destinado á escuela correccional para menores
se encontrara en el campo, y que reuniera las nelos que ocuparon por mucho tiempo el edificio
cesarias condiciones de amplitud y aislamiento.
del ex-convento de San Pedro y San Pablo.
Estas se hallaron en un terreno situado en las
El edificio antiguo, á pesar de las reformas que
cercanías de la ciudad de Tlálpam á un lado de
se le hicieron hace unos diez años para mejor
la vía de tranvías de tracción animal que van de
adaptarlo á su objeto, era poco adecuado para él
la estación á la escuela de aspirantes.
en razón de su vetustez y de hallarse en el cenEl terreno mide cuarenta mil metros cuadrados
tro de una ciudad, donde por razón natural el aide superficie, la mayor parte de los cuales se dere que se ¡;espira está viciado por la respiración
dicarán al cultivo de plantas y 11:gumbres, lo que,
de los habitantes de la misma.
al mismo tiempo que servirá de útil solaz á los

537

l!JI, MUNDO ILU8TKAIJU

El nuevo edificio.
corrigendos, les hará tomar cariño por la tierra,
pasión muy poco desarrollada entre las personas
que se educan en el medio ambiente de nuestra
ciudad.
En el centro de este extenso terreno, se construyó el edificio, nuevo desde sus cimientos, y
bastante amplio para contener el doble ó más de
los corrigendos confinados actualmente en la escuela. La distribución que se ha dado al edificio,
responde perfectameute á las exigencias de lamoderna educación penal Las dependencias de que
consta están distribuídas en dos pisos¡ en el primero están los talleres y las clases¡ estas últimas
son de orfeón, de orquesta y de banda, y las necesarias para impartir á los reclusos la instruc·
ción primaria elemental y superior.
En la planta alta hay ocho salones dormitorios
grandes y bien ventilados, y dos más pequeños,
que se dedican á enfermería y servicio médico ;
éste cuenta, además, con departamentos para botiquín, cuarto de practicantes y demás dependencias necesarias para un servicio médico completo.
El director de la escuela, Capitán A. Sotelo, ha
tenido cuidado de que todos los departamentos
sean emplios y bien acondicionados. Los talleres
están en salones que miden veinticinco metros
de largo por seis de ancho, y reciben luz y aire
por amplias y numerosas ventanas.
Para facilitar el despacho de asuntos que se relacionen con las causas judiciales que se siguen
á los corrigendos, se ha instalado en el mismo
edificio de la escuela una oficina dependiente del
juzgado del Tlálpam, en la que se tramitaráu, hasta donde sea posible, todas las causas de los reclusos.
Ilustramos estas líneas con una vista general de
la nueva escuela, varias de la antigua y fotografías tomadas durante la translación de los corrigendos del edificio de San Pedro y San Pablo al
nuevo de Tlálpam.

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�538

EL MUNDO ILUSTRADO
EIL MUNDO ILUSTRADO

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o-:upa ta fábrica fué proyectada y dirigida por oficiales del cuerpo de
ingenieros constructores, y la instalación de la maquinaria fué hecha
por una comisión e~pecial que estudió el asunto en Alemania; esta
comisión estuvo presidida por el senor General lberri, quien ha quedado como director del nuevo establecimiento militar.

Sra. Dolores Verdugo de Zubieta y Sr. Pedro C. Zub1eta.
(Fot. Valleto.)

El viernes 16 de:los corrientes!se .efectuó, en presencia del senor
Presidente de la República, la inauguración de la Fábrica Nacional de
Cartuchos, que se levanta al Oeste del bosque de Chapultepec.
La fábrica está dotada de todas las máquinas necesarias para la fabricación de material para armamento de siete millmetros, de sistema
Mauser, en uso en nuestro ejército. La construcción del edificio que

Srita. Sara Estela Reyes Splndola.
Ayer han debido unir sus destinos, conforme al ceremonial del culto católico, la Srita. Sara Estela Reyes Spíndola y el Sr. Enrique Meyer. La ceremonia no se ha hecho con pompa exagerada ni con insolente lujo. Modesta,
como la virtud misma, la desposada ha querido que la ceremonia no fuese
deslumbrante, á pesar de que á ello tiene derecho por su posición en sociedad. Mas, en cambio, al altar la ha acQ.mpañado un coro de admiraciones
sinceras y de homenajes rendidos á su belleza, á su virtud, á su cultura y
á su raro talento.
La Srita. Reyes Spíndola es uno de los ornatos más valiosos de la sociedad mexicana, de la que es predilecta y que unánimemente ha hecho votos por su felicidad eterna.
El Sr. Meyer es un caballero muy
estimable, y difícilmente un nuevo
hogar podría establecerse bajo más
venturosos auspicios.
*

**

También se unieron con los lazos
del himeneo, el lunes 12 de los presentes y en el templo de Santa Brígida, la señorita Dolores Verdugo y
Rosas y el señor Don Pedro C. Zubieta. Es proverbial la elegancia de las
ceremonias nupciales que se efectúan
en el templo mencionado¡ así es
que sólo diremos que la fiesta nupcial
fué notable por su lujo y elegancia, y que una concurrencia selectísima llenó el templo y prodigó
las más calurosas muestras de estimación y aprecio á los contrayentes.
Otro hogar feliz se formó recientemente con la unión de la señorita MaSr. Enrique Meyer.
ría Ponsáa é Hilión y el Sr. Guillermo Ortega y Franco, quienes celebraron la ceremonia nupcial en uno de los más elegantes templos de esta
ciudad.

\

Fachada de la f á brica.-Departamentode lavado.-Sa16n de máquinas.
Máquina para embutir cartuchos.-Hornos de recocer.-El señor Presidente presenciando las pruebas del nuevo fusil-ametralladora.

Sr. D. Guillermo Ortega Franco y Sra. María Ponsáa
de Ortega Franco.

*

�54L

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

540

Fiesta en honor del Sr. Obregón González

La Instalación Eléctrica de "San Pedro."··Toluca, México.
En número anterior nos ocupamos de la importancia que tiene la Fábrica de Casimires de Tejidos de lana, de la propiedad del señor Ingeniero
Don Manuel Medina Garduño; dijimos, entonces,
cómo es notable ésa industria genuinamente nacional, y cómo ha alcanzado merecido prestigio
en todos los mercados de la República.
Describimos, en esta ocasión, la hermosa finca
de campo, elevada á un grado de producción extraordinaria, debido á la reconocida dedicación y
aptitudes de su inteligente propietario. El maíz y
el trigo se producen en proporción envidi_able, y
los otros esquilmos son dignos de encomio, habiéndose obtenido, mediante prolongada y cuidado~a labor, que las lanas del ganado sampedreño
sean de la mejor calidad.
Fáltanos ahora ocuparnos de la Instalación eléctrica que motiva el presente artículo, y que es
origen de legítimo orgullo para el apreciable propietario de la opulenta «Negociación Agrícola é
Industrial de San Pedro, Estado de México.»

•
••

Se necesita conocer ·de cerca y en todos sus pormenores esta curiosa Instalación eléctrica, para
formarse cabal idea del esfuerzo realizado.
No es una Instalación grandiosa, ni presume de
ello; pero el dueño debe ufanarse, con legítima
ufanía, de lo que ha sabido hacer; porque este establecimiento industrial, modelo de orden, economía y limpieza, es, en su género, la demostración
elocuente de lo que pueden y alcanzan el talento
humano y una discreta y hábil distribución de la
riqueza privada.
Este centro productor de energía eléctrica cuenta ya once años de perfecto y no interrumpido
funcionamiento. Y cuando se penetra en aquellos
salones y se contempla el estado de conservación
en que se halla la maquinaria, no obstante los
años de trabajo que han transcurrido, se puede
creer que hace muy poco tiempo que está en uso,
que apenas un año ó dos tendrá de vida activa, y
que una hada cariñosa protege la finca, dotándola de los necesarios elementos para el logro del
bonancible éxito que se admira.
Y conste que lo que estamos describiendo y que
representa un gran capital acumulado allí, es producto de un solo hombre, quien no ha necesitado
de concursos extraños para colocar su Instalación
Eléctrica á la altura de cualesquiera otras, por la
regularidad de su trabajo, no interrumpido ni de
día ni de noche,

***

Esta notable Instalación de que venimos ocupándonos fué la primera que proporcionó á la bella capital del Estado de México, un alumbrado
público de doscientos focos de arco, de sistema
alemán, tan perfecto como el de la capital de la
República, y cuya claridad, fijeza é intensidad,
nos fué dado reconocer años atrás que visitamos
á Toluca. En la actualidad son dos Compañías las

La inauguración del túnel «Porfirio Díaz,» mejora de importancia capital para la ciudad de
Guanajuato, ha sido origen de numerosas manifestaciones del aprecio en que es tenido por sus
gobernados el señor Don Joaquín Obregón González, primer magistrado del Estado de ese nombre.
La última manifestación de ese carácter de que
tenemos noticia fué un simpático día de campo
organizado por varios amigos íntimos del señor
Gobernador, el cual se efectuó el domingo cuatro
de los presentes en la &lt;Quinta de Rocha» cercana
á la ciudad de Guauajuato.
Si el señor Obregón hubiera dudado alguna vez
acerca del aprecio en que se le tieue, hubiera
bastado el franco entusiasmo y la sincera alegría
manifestada en e~ta fiesta para disipar esas dudas.
A las once de la mañana partieron los invitados de la estación respectiva del ferrocarril Central para dirigirse en carruajes al sitio elegido
para la fiesta, el cual, en manos de las comisiones
encargadas de ello, había sido convertido en un
sitio de recreo engalanado preciosamente para
una gran fiesta. A la una se sirvió un banquete
de trescientos cincuenta cubiertos, durante el
cual reinó la más franca alegría y al fin de él
se pronunciaron elocu_entes y sentidos brindis.

que, unidas, hacen el servicio que por espacio de
diez años desempeñó, por
s í s o 1 a, la Instalación
Eléctrica de San Pedro.
Esta misma Instalación
proporciona, de i gua 1
manera, alumbrado de
luz incandescente, para
las oficinas públicas y las
casas particulares, á un
precio que envidiaríamos para México y con
un servicio que ya desearíamos también para la
misma capital.

*

* *de tejidos
La fábrica
de lana de que hicimos
mérito en anterior artículo y en las líneas que
preceden, es t á movida
por la fuerza eléctrica de
esta Instalación; fuerza
que abastace a l g u nas
otras industrias que radican en Toluca, y que de
día en día se siguen desarrollando al amparo de
la producción de la fuerza motriz eléctrica, tan
favorablemente ministra·
da á las múltiples colmenas del trabajo.

Hermoso carro alegórico de los comerciantes de Zacatlánen las 1ílt1mas fiestas patri6ticas.- Puebla.

A la sombra del manzano
Fábula de HE.LTAI.

En el jardín de un magnate, discurrían seis personas: un sabio, un mercader, un poeta, un abogado, un joven profundamente enamorado y una doncella. Una racha de viento arrojó seis manzanas al suelo, y cada cual eligió
una ftuta.
El hombre de ciencia, al levantarla, descubrió una ley natural.
El mercader vendió la suya.
El poeta se la comió.
El enamorado la regaló al objeto de su cariño.
El papiniano entabló pleito con el dueño del árbol por un golpe que recibió al caerle la fruta en la cabeza.
En cambio, la joven obsequió su manzana al potentado, conquistó su
afecto, y en medio de la~ riquens que rodeab1n á su ·protector, vivió dicho•
sa el resto de su vida.

***

Las dos instalaciones
terminales de esta Fábrica, la productora y la receptora, la una en la Hacienda de San Pedro y la
Ing. Manuel Medina Garduño, Propietario de la Fábrica d(San Pedro.
otra en Toluca, merecen
diversos intereses que tienen á su cargo, con poser conocidas, por sus elegantes y costosos edifisitivo
gusto y verdadera dedicación.
cios, construidos ad-hoc y dotados con todos los
Se les pagan buenos jornales;se les concede haaparatos y maquinarias necesarios pa\·a la distribitación higiénica y gratuita; no existe aquí la
bución eléctrica.
inicua &lt;Tienda de Raya;:&gt; se ha organizado una
banda de música, y al lado de todo esto, lo que
***
es más hermoso y más loable: junto al templo del
En el monte, el acueducto y la arquería por
trabajo el templo del saber.
donde se conduce la hulla blanca, generadora de
Los hijos del obrero tienen su escuela. El camluz y fuerza, es un trabajo de ingeniería que honpo, los aires purísimos de aquellas montañas vira á su autor, el Sr. Medina Garduño.
gorizan sus organismos, y el pan eucarístico de
Ahora bien, detrás de estas tres hermosas prola.enseñanza les da vigor para el espíritu.
piedades- la finca agrícola, la Fábrica de hilados
Por todos es estimado y q 1 1erido el Sr. Ing. D.
y tejidos de lana y la Instalación Eléctrica-se
Manuel
Medina Garduño¡ y cuando su vida se
adivina una muchedumbre que vive con la vida
apague, cuando Natura le llame á su seno, el mehonrada que proporciona el trabajo.
Los empleados de todas estas propiedades, en
jor epitafio para su tumba, será el recordar á cuantos la contemplen, que Manuel Medina Garduño
su mayoría, tanto los superiores como los inferio
res, están creados y educados en la misma finca,
fue un alto espíritu, digno de respeto y cariño,
y connaturalizados con ella, cuidan con esmero los
porque fué bueno, fué honrado y fué trabajador.

•

J. G. G.

Grupo de personas que asistieron á_la fiesta en honor del Sr. Gohemador
de. Guana;uato, en primera fila el Sr. Obreg611.
El señor Lic. Don Bonifacio Olivares ofreció el
banquete y la fiesta al señor Gobernador, en nombre de los organizadores, y el magistrado contestó dando las gracias; durante su discurso el señor
Obregón se ocupó de describir el carácter del
pueblo guanajuatense y lo hizo de una manera tan
fiel y entusiasta, que sus palabras fueron acogidas
con un espontáneo y unánime aplauso de los concurrentes. Después' de los discursos de estilo, el
poeta Lanuza pronunció unos versos y un cuento
galante para las damas, los que fueron muy celebrados.
Terminada la comida los concurrentes pasaron
á la plaza de toros ; en el coso improvisado se
efectuó una corrida de toros en la que tomaron
parte personas de la misma concurrencia; la cual
estuvo llena de incidentes cómicos unos y emosionantes otros. Después de la corrida los invitados se dedicaron al baile, y al caer la tarde regresaron á Guanajuato después de haber pasado
un día muy agradable del que guardarán gratísimos recuerdos, sobre todo el señor Gobernador y
su apreciable familia, quienes recibieron en ese
día una prueba más de lo mucho que se les estima entre los habitantes de la entidad federativa
que con tanto acierto gobierna el señor Obregón.
~~

*'"

Mr. G. Zillgwit, de Inglewood {Califomia], posee un caballo con una magnífica crin de 6 metros
de longitud. El afortunado propietario ha recibido varias ofertas de algunos conspicuos directores de circos ecuestres, algunas de las cuales han
llegado á la bonita suma de 50,000 francos, sin
que ninguna de ellas lie haya decidido á desprenderse de su magnífico ejemplar.

Instalací6n en San Pedro.

Instalación eléctrica de la Fábrica de San Pedro.

Ayuntamiento electo recie11le111.enle en lq, ciudad de Oaxaca.-En la primera fila, sentados, al centro:
Sr. Adolfo G. Silva, P residente; á su derecha: Lic. José Guillermo Toro, Dr. Severo Cervantes, Pedro
l,asseur y Octavio Fígueroa; á su izquierda: Líe. Manuel Palacios y Silva, Dr. Francisco ftfartínez, Ismael Colmenares y Rafael Olivera Toro; en pié, de derecha á ízgttierda: Daniel Vargas, Tesorero; Miguel D{az, Enrique Ulmo, Manuel Velásquez Uriarte, Angel Ortega, Nicolás E. Tejada, Farmacéutico
José R. Núñez, Farm'.lcéutíco Gondlo Ramírez, Manuel Martínez y Secretario Angel Figueroa.

�542

F.l. MUNDO IT,USTRADO

Et MUNDO

543

ILUSTRADO

Budha escapa y se torna asceta. Vive cuarenta y
cinco años en retiro monástico y predicando la
redención, y muere vulgarmente á los 80 años.
Ante el cadáver del hombre-luz, los discípulos,
hombres y mujeres, se arrodillan y exclaman en
una sola voz, toda convencimiento y fe, la palabra resumen de su creencia: ¡Nirvana! ;Nirvana!
que es conformidad en los dolores pasados, resignación en los desencantos sufridos, perfección en
la muerte por desprecio á la vida.
Y Gautama expira con su palabra de conformidad entre los labios: ¡Nirvana.!
Obra que propaga y enseña una de las más hondas filosofías religiosas, es este poema dialogado
de Paul Verola, cuyos versos se escucharon devotamente en la vetusta sala del Odeón.
M. Antoine inicia su temporada con un triunfo.

De los teatros de París que abren sus puertas
á la temporada de invierno, es el Odeón el primero que en el año actual inicia y despierta el interés del público con el estreno de un poema dramático de Paul Verola, musicado por M.F. Richepin.
Para M. Antoine, el director del Teatro Nacional del Odeón, que es tan amante de las obras de
espectáculo, habrá hallado de seguro en &lt;El Nirvana&gt; de Paul Verola, amplio terreno donde mostrar sus altas facultades de director y sus vastos
conocimientos de indumentaria.
Antoine se precia de esto. Recuerdo que en 1906,
cuando se hizo en su teatro la reprisse de la célebre tragedia shakespiriana «Julio César&gt;, fué
tan rigorista en la propiedad de la mise-en scene,
que cuantos trajes vistieron los personajes de la
obra eran auténticos y comprados en casas de anticuarios. Tal atrezzo importó á la empresa varios miles de francos.
&lt;El Nirvana&gt; de Verola pasa en la India, el
país legendario y soñador, lleno de colorido y
fantasía. Es el momento de la revelación de un
credo religioso, y su fundador, Budha, aparece en
la obra con su nombre verdadero: Sidharitha, apodado también Gautama, y es él quien se impone
la carga de penetrar de su sabiduría á todos los
ciegos del espíritu¡ sol de almas, aurora de siglos,
Budha es el primer Dios-Hombre.
Así nos lo presenta el poeta, lleno de fe, en los
jardines primitivos, queriendo alejar de sí todo
lo que es desagradable en la vida y sufre el primer desencanto de los &lt;Cuatro Encuentros&gt;, que
le muestran las máscaras horribles del Dolor, la
Vejez, la Miseria y la Muerte.
Abandona los bosques paternales, la casa y el
reino lareales y aparece más tarde, solo, á la sombra de una higuera, meditando los nuevos ev.angelios que derramará en el mundo. Sus primeros
discípulos, espantados, le abandonan¡ pero las
fuerzas de sus teorías, la profundidad de su ciencia hacen agrupar nuevos discípulos en torno suyo, y llegan á ser tan numerosos, que los brahmanes se alarman y quieren darle muerte, de la que

Hécior Brrlro¿

En Arbeu, un nuevo éxito para la Sociedad de
Conciertos.
Berlioz fué el elegido y el consagrado en la última audición. Su «Sinfonía Fantástica&gt; llenó los
ámbitos del viejo coliseo, con el florecimiento de
pasión que vibra en todos los pasajes de esta tragedia musical.
El viejo maestro, torvo, lleno de escepticismo,
casi excéntrico, se muestra en su obra, vacía en
ella toda su alma que fué flor de pasión - Berlioz
lloraba de amor á los 60 años-y el espectador
que escucha esta maravillosa obra, va siguiendo
en ella, sin ayuda del folleto explicativo, necesario en todas las sin[onías, el éxodo de amor que
recorrió este espíritu aislado y -rehacio que nació
para su[rir.
La &lt;Sinfonía Fantástica&gt; es, seguramente, la obra
más inspirada de Luis Héctor, pues que tuvo por
musa una pasión, la que supo inspirarle Miss
Smithson, joven artista intérpretedeShakespeare.
De este hondo amor Berlioz fortificó su espíritu que floreció en su intensa &lt;Sinfonía&gt;.
Nosotros la hemos sentido, porque, como él, hemos amado, y en cada pasaje, en cada tiempo, en
cada vibración, en cada nota, recordamos una
mujer, un ensueño, un dolor ó un beso que amamos y nos dieron.
Berlioz llegó á la cumbre con su &lt;Sinfonía fúnebre y triunfal&gt;¡ mas ni esta obra ni &lt;La Vuelta

•

•
•

Carlota Pla.
Primera actriz Enriqueta de Palma.
El eminente actor Enrique Borrás.

Camino- Garr:g6.

*••

á la Vida&gt;, ni &lt;Las Sombras de Hamlet&gt; ni mucho
menos su &lt;Benvenuto Cellini&gt;, que fué silbado
por mala interpretación, pudieron salvarle de la
miseria y murió pobre de recursos é inmensamente rico de amor.
El más cruel de los calvarios de la vida.
De la interpretación de las obras de este creador apasionado y del triunfo del maestro Julián
Carril}o, daremos nota amplia en nuestro próximo numero.

El eminente actor Borrás está ♦ndo término á
su temporada en Cuba, y pronto le tendremos en
nuestro Teatro Arbeu.
Publicamos hoy algunas fotografías de las-principales figuras de este cuadro dramático.

*••

•
••

Consuelo Badil/o.

- ...,.
Alberto Villaseñor.

•

Juana Ramón.

En Orrin se ha presentado un cuadro de zarzuela formado con elementos conocidos y estima,.
dos de nuestro público: Juana Ramón Aurora
Prado, el barítono Flores y, como novedad Cristino lnclán, un joven barítono español ~ue hizo
su presentación con la vieja obra de Chapí, &lt;La
Tempestad&gt;, en el papel de Simón.
El debutante posee una buena voz, amplia y
robusta, cuya emisión clara se hace grata al oído,

Borrás en "Don Alvaro 6 la Fuerza del Sino"
En noches de más tranquilidad para él podremos juzgarlo con más certeza.
Los elencos anuncian á nuestra privilegiada cantante Chole Goyzueta, á quien el público desea
volverá esc11char. Tal vez muy pronto quede satisf¡:ch9,

En el Teatro «Virginia Fábregas&gt; se ensaya cuidadosamente la preciosa comedia francesa &lt;La Sacrificada&gt;, traducida por Alberto Michel. En mi
próxima crónica hablaré de esta obra, que tanto
impresionó al público de la Ciudad-Luz.
LORELEY.

�,
54.4

F.L MUNDO TI,USTltADO

los Zapatos de la Muñeca
[Cuento de Edrriundo Frank]

I

-E-1 XISTIERON
hace algún tiempo una
niña llamada Lilí y un anciano za-

~~
h

patero de viejo á quien decían el
Padre Kolbus.
La tienda de éste se encontraba junto á la casa de los padres de Lilí; y
si aquella en nada embellecía dicha casa, en cambio tenía una comodidad para sus habitantes: cuando el calzado
estaba &lt;enfermo,&gt; se hallaba el médico á la mano.

,~

.

f

Por otra parte, había reconocido la voz de su
pequeña vecina que, estando bien educada, jamás
dejaba de saludarlo cuanao pasaba frente á la
tienda.
Pero como el trabajo urgía, el viejo no estaba
dispuesto á charlar.
Sin embargo, Lilí insistía:
- Sr. Kolbus! señor Kolbus!
-¿Qué deseas, amiguita?
Sr. Kolbus, se trata de los zapatos ....
El zapatero se decidió entonces á levantar los
ojos, y pudo ver la gentil, la blonda cabeza de_ L1lí, que apenas sobrepa~aba el mostrador de la henda, notando también con gran asombro sobre aquél,
otra personita, mny bien vestida, á fe mía! cuyas
faldas recogidas descubrían sus pequeños pies, finamente calzados.
-Los zapatos de mi muñeca, concluyó Lilí sin
desconcertarse.
El Padre Kolhus podía
haberse reído, levanta1·
los hombros y decirle:
- Señorita, es usted una
pequeña tonta. No se distrae para semejantes naderías á un trabajador
ocupado. ¿Tengo acaso
tiempo que perder, componiendo zapatos de muñecas?
En lugar de sonreír ó
de refunfuñar, dejó su
trabajo y acomodándose
sus gafas, se puso á examinar con mucha seriedad los minúsculos borceguíes, volteándolos por
todos lados enlre sus toscos dedos, ennegrecido~
por la cera y la pez; palpándolos con sus largos
pulgares aplastados en
forma de espátula.
-Los empeines? Hum!
Hum!..... . Los contrafuertes? Peuh! Peuh!. . . .
Las zuelas? Oh! oh! . .. .
Se hubiera dicho que
era la consulta de un doctor, con el fruncir de sus
cejas, con las muecas de
sus labios; sus sordas exclamaciones hacían conocer la gravedad del
diagnóstico.
-Ya veo lo que necesitan. añadió.
-Costará mucho? preguntó ansiosamente Lilí.
- No te inquietes por
esto, que siempre habrá
tiempo para arreglarlo.
- Dilatará , Ud. _demasiado?
-Bastante. Vuelve mañana á la misma hora.
- -Sobre todo, no deje
~sted de cumplir su palabra . .. .
Y penetrada de la importancia del asunto que
acababa de tratar ella sola,· como si fuera una persona grande, Lilí se alejó,
apretando á su muñeca
contra su pecho.
Al día siguiente:
- Buenos días, señor
Kolbus, están listos?
-Míralos, mi pequeña
cliente!
Y puso el par de zapatitos sobre el mostrador,
no sin habe_rles dado antes &lt;la última pasada&gt; con
una punta de su mandil.
-Cuánto debo á Ud. señor Kolbus?
-Hum! Recosidos los
empeines . . . .. reforzados
los contrafuertes ... compuesta una zuela .... Es mucho tra~ajo..
Lilí, de sonrosada que era de~rdmano, se puso
roja como una peonia y balbuceo:
.
-Es que . . .. yo uo tengo más de dos céntimos
que mamá me había dado para comprar un pastel;
y yo los guardé porque creía ....
Y el temor á un regaño hacía que las lágrimas
asomaran á sus ojos.
El Padre Kolbus mentía con el aplomo de un
sacamuelas. En realidad no había tocado los zapatos de la muñeca. casi nuevos aún y en ex~elente estado. Pero no era él de esos pedantes msufribles que pretenden no dar jamás la r~zó~ á
los niños, y destruir sistemáticamente sus 1l_us10nes desde su más tierna edad. Porel contrano, su
sabiduría de humilde zapatero le había hecho
comprender que entre los chiquillos, la imaginación es muchas veces un estimulante muy eficaz
del espíritu práctico. Por esto había tomado tan
en serio su papel en esta infantil co~edia.
-Bueno, amiguita, añadió el anciano, guarda

----~ ~ ~
1

Por otra parte, la vecindad del · Padre Kolbus
no era desagr~able: el buen hombre C9sía tranquilamente e'l"'cnero, agujereáb.dolo con la lezna y
tirando del cáñamo; algunas veces acompañaba
su trabajo de algún cantar de pasados tiempos, introduciendo un poco de animación y de alegría
en aquel rincón de la tranquila calle de provincia.
Un día, mientras golpeaba una zuela con el
martillo, lanzaba al viento una canción más vieja
que él mismo.
Margarita, vida mía,
Margarita de mi amor,
Para abrirte el apetito
Un regalo te haré yo .. . .
Cuando llegaba á la mitad de una «fioritura&gt; final, fué interrumpido por una voz clara y sonora:
- Buenos días, señor Kolbus.
- Muy buenos, nifia mía, contestó aquél, que
estimaba que una cortesía c;;on otra debe pagarse.

-

545

EL MUNDO ILUSTRADO

tu dos céntimos, y págame con dos besos, un_o en
cada mejilla. Es un precio especial para m1 vecina· con ellos quedaré pagado.
Lilí aceptó este arreglo cou la mejor gracia del
mundo; y el Padre Kolbus la _besó á su vez, para
otorgarle el recibo correspondiente.
Y entretanto aqnél reía de buena ga_na, los zapatos viejos, coltados á los muros,. baJO el toldo
de la tienda, parecían sonreír también.
A.M. C.

La Rebelión de la Mujer
__¿,

·••\il

-

N la actualidad la m1;1jer est á en_ plena
rebelión, y esta rebehon es un signo de
los tiempos. Sn protesta aparece en todas las clases de la sociedad y en todos
los extremos de la tierra. Ha penetrado en la literatura, en el arte y en la economía. Vibrn en la
política de Occidente. Todas las convenciones y
las costnmbres aparecen inciertas, y los viej~s
ideales yacen en el polvo desechos y desacreditados. Salta á la vista por todas partes y hace presentir nuevos rumbos. Es tan poderosa y tan re?l,
que hay que reconocerla como una de las tendencias de la época, censurada ó recibida con regocijo, hay que admitirla c?mo una fucrz_a.
La rebelión de la muier contra las ligaduras que
la oprimen no es de esta generación ~olamente:
aunque probablemente en est~ gener~c1ón llegara
á un período culminante. Existen senales de que
la rebelión de la mujer es tan antigua como las
circunstancias contra las que se rebela. La agitación se ha hecho sentirá través de toda la histo•
ria del mundo civilizado y del no civilizado. Sn
rebelión contra la sujeción y la esclavitud, ha sido un problema que se presenta periódicamente
ante el hombre que ha luchado para dirigir exclusivamente los destinos de la humanidad. Su
existencia no se hace constar positivamente en
las páginas de la historia, porque los historiadores del mundo han sido, por regla general, hombres para quienes la suerte y los sen!imientos de
las mujeres eran materia de escasa impor~~nc1a;
pero la evidencia de una constante rebeho~ se
manifiesta por todas partes. La delatan la h1st~ria, la literatura, los dichos populares, la tradición hablada lo mismo que los usos y reglas que
demuestran qué precauciones se adoptaban ó qué
represiones se imponían.
En refranes y aforismos ha cristalizado el concepto que el hombre tiene de la mnjer, y en toda
época este concepto.ha demostrado el temor y el
convencimiento de que aquélla no se conforma
con su situación.
La frase admitida, &lt;esfera femenina,&gt;. basada
en la necesidad de la reclusión de la muJer dentro del bogar, prueba que las energías de la opinión pública y de la ley, lo mismo qne los consejos de la Iglesia, han tenido que emplears~ para
apartar á las mujeres del empleo de su achv1dad
en más amplios intereses.
La solidez de las fuerzas requeridas para sujetarlas allí, prueba que las mujeres h~~ considerado el hoóar más bien como una pns1on que como un ref:gio. Esta costumbre de ,la recl_usión
doméstica, general toda vía en los paises orientales y no muy rara en algunas clases y en algunos
países de Europa, suministra, la prueba de la
creencia masculina de que el contacto con el
mundo exterior era una causa poderosa de descontento. Las mujeres estaban y están recluídas,
porque existe en ellas una potencialidad para la
rebelión que no necesita más que la libertad para encontrar forma y expresión. El hombre ha
creído que con proverbios, el auxilio sacerdo_tal,
instituciones como el harem y otras podía evitar
que la rebelión llegase á su madurez, ahogando el
gérmen· pero en rigor no ha hecho más que cambiar el ~entro del desorden, y en el interior del
hogar aquélla se ha manifestado por medio del
malestar y del desasosiego, y los esfuerzos que el
hombre ha tenido que estar constantemente haciendo para mantener en equilibrio una ine~table
balanza, demuestran el vigor de las fuerzas con
las que ha tenido que luchar.
.
Las tradiciones nos demuestran que la persistencia de la rebelión ha obligado al hombre á emplear el soborno, la lisonja y las amenazas para
conquistar una sombra de paz. Pero esto no es lo
peor; cuando la persnasión no surtía e~ecto, se
empleaba como aguijón y como escarmiento el
castigo. Los museos de antigüedades conserva_n
las muestras del empleo de la tortura para repnmir la rebelión. La hechicería, los aparatos de
tormento, la fl.agelación, ,la mordaza, se han usado
en Inglaterra y otros pa1ses como armas para conseguir el fin propuesto.
El empleo de semejantes procedimient~s para
obtener la sumisión, aunque no pueda JUShficarse,
puede explicarse por una ~encilla ~onsideración;
e l hombre miraba su propia aut,,ondad como un
derecho incuestionable y sagrado. Inclinándose
aute el altar de la fuerza bruta, y deseando obtener la snmisión donde fuera posible, aceptó las
enseñanzas de la ciega costumbre con espontánea
vanidad. Toda infracción de esta autoridad, toda

Paisaje Mexicano.

•

discusión de este derecho superior está fuera, no
sólo de su voluntad, sino de su inteligencia. La
mujer estaba hecha para servir; debía estar hecha
para servir. Y si el problema de su esencia no
desarrollada ni expresada, luchando á través de
un velo de injusticias, se presentaba alguna vez
ante su mente con fuerza especial, el hombre inclinaba su cabeza como si estuviese delante de
un misterio sagrado, y adoraba á la misma criatura á _quien se esforzaba por encadenar.
En la actualidad, el clamor en demanda de libertad y justicia se oye por todo el mundo. Las
mujeres de Occidente están poseídas de entusiasmo, y las de Oriente despiertan al conocimiento
de nuevas necesidades. En algunos países, tanto
del nuevo como del viejo mundo, se han conquistado ya la mayor parte de las libertades, y la actual rebelión encuentra por primera vez su adecuada organización. En Oriente se clama por la
educación, aunque también se comprenda la necesidad de libertad política, y lo mismo en China
que en el Japón se ha iniciado un amplio movimiento educativo entre las mujeres. Las mujeres
de raza musulmana de algunas ciudades como
Elizabetpal, Hadgi y Ufa han organizado recientemente sociedades para librar á sn sexo de los
límites de la ignorancia y de la opresión. Sus
hermanas de Oranburgo han enviado una conmovedora petición á la Duma pidiendo instrucción,
libertad personal y la condición de seres humanos.
El movimiento en Europa y en los países de
lengua inglesa ha adquirido vigor, gracias á la
energía y á los auxilios del neo- sufragismo, que
considera tan necesaria la protesta y la presión
como la propaganda. El c 1amor principal en estos
países se refiere á la igualdad política de los sexos, al derecho de representación política, al voto parlamentario. Las hijas de Occidente piden el
poder y la cindadanía en todos los grandes imperios del mundo, y esta petición significa algo
más que la expresión del deseo de tomar mayor
parte en la vida nacional: significa que la mujer
pide un amplio reconocimiento de su personalidad humana, idéntica á la personalidad del hombre. Detrás de la petición del derecho á votar se
manifiesta la convicción de que las mujeres están
capacitadas lo mismo que los hombres para el
ejercicio de todas las libertades de pensamiento,
acción y expresión, y de que la libertad no es
una necesidad del sexo, sino una necesidad humana. La rebelión de las mujeres de Occidente
crece en este sentido rápidamente.
En Nueva Zelanda, en Anstralia, en cuatro Estados de América, en Finlandia y en Noruega, han
conseguido el voto parlamentario. Las mujeres de
estos países son ciudadanas, y, por lo tanto, pueden
ejercitar constitucionalmente sus derechos; pero
en otros países la tarea es toda vía tarea revolucionaria. Las mujeres suecas y dinamarquesas han con·
segnido recientemente los derechos municipales,
y actualmente se lanzan con gran entusiasmo á la
lucha por la representación nacional. En Suecia
se ha hecho mención en el discurso de la Corona
del sufragio femenino, y este asunto forma parte
del programa del partido liberal, y organízanse
grandes demostraciones, con objeto de conseguir
su inclusión en el bill de reforma electoral, prometido para este año.
En Alemania, en Austria y en Italia, el moví-

miento es vigoroso. Las mujeres italianas han pedido á las dos Cámaras la revocación de la parte
del Código civil que limita su libertad, y en el
último mes de Abril celebraron un Congreso nacional magno, que se vió honrado con la asistencia de la Reina y del Ministro de Instrucción, ante los cuales se adoptaron resolucione~ referentes
a la igualdad política de ambos sexos. En Alemania y Austria se han vencido varios obstáculos,
como eran la prohibición de celebrar reuniones
públicas y de mezclarse en cuestione~ políticas.
El aspecto polit,co de la rebelión de las mujeres aparece á Jo~ ojos de la mnltitnd con caracteres desproporcionados, y l"On frecuencia se forma
de él una idea equivocada. Esto obedece á dos
causas: á que ha sido más universal la acción
contra la incapacidad de las mujeres para la política que la que se refiere á la esfera industrial y
social, y á que aquéllas han luchado principalmente por conseguir derechos políticos; pero la
lucha por el voto es un medio para conseguir
un fin.
Los adversarios de la emancipación de la mujer
convendrán en que el mayor trastorno producido
por la revolución femenina es el q11e se refiere á
la maternidad involuntaria y excesiva. Las estadísticas trimestrales demuestran que el número
de nacimientos disminuye constantemente, y aunque á ello contribuyan diferentes causas, no puede negarse que el principal es el delil)erado propósito de evitar la maternidad, propósito producido algunas veces por causas económicas, pero
en la ma}oría de los casos por una rebeldía personal, fundada en la libertad que en cuestiones
vitales debe tener la mujer, y en su derecho á
elegir. La mujer cree que la maternidad consciente es la verdadera maternidad conveniente para
la madre y el hijo.
Ya se mire con simpatía ó con prevención el
problema que plantea la rebelión de la mujer,
hay que reconocer que existe y puesto que existe, hav que reconocer que tiene una causa y obedece á las injusticias que las mujeres han sufrido
ó revela la limitación y la debilidad de un sexo
que en vano el hombre se ha esforzado en elevar
á la condición humana. Para los que honradamente sostienen esta última conclusión, el acual estado debe producirles gran desasosiego, pues la
existencia real de la rebdión y las ventajas adquiridas serían un nuevo peligro; pero, además,
el argumento de que las mujere5 son por naturaleza de un sexo que debe permanecer en la servidumbre, resulta ridículo frente á los hechos. En
primer lugar, lo que por naturaleza debe ser esclavo no se revela, y sería más que improbable,
sería imposible que, como demuestra la historia,
la mujer hubiese estado en constante estado de
rebelión si su condición hubiese sido conforme á
su naturaleza.
Los adversarios de la emanci pa;ión señalan
triunfalmente la existencia de 1111 cierto número
de mnjeres contentas con su suerte en di fe l'entes
estados¡ pero habría que averiguar si es cierta esa
conformidad ó sólo una apariencia d e ella para
dejará salvo la dignidad.
Las leyes de todos los países son injustas e n
sus términos y en su aplicación respecto á las
mujeres, cuya persona y cuyos bienes no están
asegurados contra el abuso. Las leyes matrimoniales y de parentesco hacen injustas distinciones

entre hombres y mujeres ; en la lucha por la vida,
las mujeres trabajadoras sufren las consecuencias
de la desigualdad y de los prejuicios. Contra todo esto tiene que rebelarse la mujer, y es en ella
un sagrado deber. En esta lucha no se encuentra
sola, pues en todas partes existen agrupaciones
de hombres, más numerosas cada vez, que, abandonando el criterio masculino, sostienen el criterio humano, que conduce á la pnrificación de la
vida.
El movimiento feminista es prueba evidente de
la nueva interpretación de la vida, de sentimientos más nobles. Establece que la condición de ser
humano y no la de sexo es la base de la libertad,
del derecho y de la responsabilidad. Pero, además
de este resultado, producirá otros; rstablecerá los
fundamentos de un mundo nuevo, por los grandes problemas que á este sexo penetran en la vida de la raza y que exigen una solución en todas
las esferas de la actividad humana. Intimamente unidos con ellos están los problemas de
raza, de moralidad, de salud, de riqueza, y en cada una de estas grandes corrientes del esfuerzo
humano, el exclusivismo masculino ha producido
desgracia~ y desequilibrios. Unicamente de la
cooperación de ambos sexos puede surgir un
concepto claro y sano, una honrada y fuerte
organización, puesto que el esfuerzo de ambas
partes es la normal ex-presión del esfuerzo humano. El fin es cierto y la victoria está próxima,
pues es evidente que la rebelión de la mujer se
extiende por todas partes y es la característica de
la época.
TERESA füTTINGTON-GREIG.

•

C(Q)hl(Q)N lH!UMAN(Q)
Oh! corazón tumauo, átomo en que está re5umido lo infinito!- Oh! mi~terio impenetrable! oh! indecible maravilla!-sol má~ noble que el inmenso
sol que abrasa los cielo•,-claridad más sagrada
que el fulgor místico de los luceros!. .. . ..
En tu seno, oh! va50 frágil-espuma un océano
más profundo y temible-que el que lanza contra el cielo sus olas rugidoras.
Tú tienes impulsos más poderosos y más intrépidos-hacia las alturas, hacia lo terrible Desconocido,-q ue las montañas gigantescas que se en_cumbran en el espacio.
En tu latido de un minuto el universo todo entero-palpita con calofríos de dolor y de amorde vida y de muerte¡ y tú tienes estremecimientos
que el universo ignora y que tú mismo has creado,-más impetuoso que la gran fiebre de las tempestades.
Eres la lámpara de la creación, débil y trémula,- pero la única que arroja un poco de claridad-en medio á la espesa noche de las cosas y
la única qne trata de darle un sentido al nniv~rso, p ues fuera de tí todo marcha inconscientey servil como una d ócil máqui na.
Oh! corazón humano, gloria á tí, oh! doloroso
mártir! Holocausto redentor! tú, escudriñador eterno-del áspero, sombrío é insondable enigma-tú
el más desgraciado y el más grande de los hijo~
de la natural eza.
A RCHAG T CHOBANI I\N,

�546

EL MUNDO ILUSTRADO

GRAN SENSlCION EN GUADALAJARA
EL LIC. D. JUAN R. OACI

Pocos asuntos han causado tanta sensación en
Guadalajara como el que se refiere á un ruidosísimo litigio, iniciado desde hace algunos años y
fallado definitivamente por la Suprema Corte de
Justicia de la: Nación, en los últimos días del pasado mes de Septiembre.
El negocio, en síntesis, es como sil(ue: el señor
licenciado D. Juan R. Orcí acaba de ¡!:mar, por
unanimidad de votos en la Suprema Corte, un
amparo que solicitó á nombre de D. Nicolás Tortolero y Vallejo contra D. Cenobio Sauza, de Guadalajara, á quien patrocinaba el licenciado D.
Eutimio Cervantes El negocio consistió sustancialmente en que el señor Tortolero denunció
unas minas de hierro llamadas &lt;La Esperanza&gt; y

Lic. Juan R. Orc1.

en que, habiendo obtenido su título y estando al
corriente del impuesto
minero, solicitó la reivindicación de dichas
minas, que son un rico
criadero de hierro, en
virtud de que el detentador de ellas, D. Cenobio
Sauza, no las había adquirido ori,~inariamente
de la Nación.
En Guadalajara ha sido
este un asunto de enorme resonancia, y del que
se han ocupado todos
los periódicos locales,
entre otros &lt;La Gaceta&gt;,
que todavía dedica varios artículos con motivo de la irrevocable decisión de la Suprema
Corte.
Dada la importancia
del litigio y el triun(o
tan honroso del señor licenciado Orcí, consideramos de justicia dedicar
unas cuantas líneas á la
personalidad de este distinguido abogado.
El señor licenciado D.
Juan R. Orcí, originario
del Estado de Sonora,
cursó en México sus estudios preparatorios y
normales, así como los
de jurisprudencia en los
que se distinguió notablemente. A la vez que
recibió el título de abogado, obtuvo el de profesor normalista¡ pero más
se ocupa en el foro que
El Sr. Lic. Ore{ en su despacho.
en la cátedra.
Su recepción fué en 1903 y, con motivo de ella,
cretario de Instrucción Pública y Bellas Artes.
presentó una tesis importantísima referente á la
Actualmente es concejal del Ayuntamiento de
clase de contratos que celebran los particulares
México y diputado suplente por uno de los cancon las compañías de luz eléctri&lt;"a y á la clase de
tones de Jalisco. Su prestigio como abogado le ha
delito5 que cometen los que clandestinamente
valido la representación de las siguientes empreusan de esa luz. Debemos advertir que cuando el
sas: &lt;Oyster Fish Co.&gt;, «Manufacturing Shoe
señor Orcí presentó su tesis, no se legislaba aún
Co.&gt;, &lt;Mercantil Banking Co.&gt;, de la que es aboacerca de esos delitos que él puntualizó claragado y secretario¡ «Compañía Italiana de Consmente en su trabajo.
trucciones&gt;. También es secretario de las compaEl señor Lic. Orcí ha desempeñado las cátedras
ñías carboníferas «Ciudad Porfirio Díaz, S. A&gt;. y
de Antropología Pedagógica en la Escuela Nor«El Rubio&gt;.
mal de Profesores y la de Psicología en la PrepaCon gusto publicamos el retrato del distinguido
ratoria, sustituyendo interinamente en esta últijurisconsulto, que ocupa lugar prominente en el
ma al licenciado D. Ezequiel A. Chávez, subseforo mexicano.

UN NUEVO PROFESOR
El profesorado de México cuenta con un nuevo
miembro, el señor D. NéstorE. Monroy, que hace
muy pocos días sustentó examen en el que fué
aprobado unánimemente. El señor Monroy es un
luchador inteligente y perseverante, muy conocido en México donde trabaja en labores pedagógicas desde muchos años antes de obtener el título,
pues su pericia en diversos ramos del saber, lo ha
hecho apto, desde que era estudiante, para trasmitir los conocimientos que posee.
Con motivo de su brillante examen y de las
muchas felicitaciones que ha recibido, creemos
de oportunidad publicar su retrato y dar á conocer algunos datos de su vida: el señor Monroy nació en el Estado de Hidalgo y á los diez y seis
años de edad vino á México ingresando como
alumno de la Preparatoria. Las malas condicio•
nes económicas por que atravesaba lo hicieron desistir en su propósito de seguir una carrera; pero
el Lic. D. Justo Sierra, Ministro de Instrucción
Pública y Bellas Artes, lo ayudó decididamente
facilitándole su ingreso en la Normal de Profesores y nombrándolo Repetidor de Química en Preparatoria. El señor Monroy tuvo entonces elementos suficientes para atender á sus necesidades y á sus estudios, y fué así como continuó la
carrera aumentando sus ingresos, pues tuvo varios alumnos particulares que le remuneraron sus
trabajos.
El señor Monroy, que tiene 29 años de edad, es
el tipo de los luchadores que gracias á sus personales esfuerzos, ha logrado colocarse en una posición indept.nü.iente y respetable. El &lt;Mundo Ilustrado&gt; lo felicita con motivo de su recepción.

los anuncios á que corresponden los fragmentos
que representa el grabado, y formar, con ellos, una
ó más figuras. Aconsejamos á las lectoras que si
no quieren mutilar sus ejemplares, calquen simplemente los fragmentos, así como la figura que
de ellos resulte.
Como el número de soluciones que recibimos
es cada vez mayor, ad vertimos que, en caso de que
haya mayor número de soluciones exactas que de
premios, se rifarán éstos entre los de igual ca•
lidad.

Nuestros Concursos
Cada vez obtienen mayor aceptación los concursos que, para entretenimiento de las subscriptoras de &lt;El Mundo Ilustrado&gt;, hemos establecido. El interés que esas cuestiones despiertan se
ve claramente en el número de soluciones que
recibimos y que aumenta de día en día.
Deseamos hacer algunas aclaraciones respecto á
estos concursos, y muy especialmente al número
12. Las soluciones á este concurso deben recibirse, para tomarlas en cuenta, á más tardar mañana lunes 26 de Octubre, y el resultado se publica,
rá el domingo siguiente.
El concurso consta de dos partes, según lo expresamos en las bases respectivas; Designar el ó

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MONUMENTO A LA CORREGIDORA

Prof. Nésfor E. Monroy.

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A iniciativa de la Junta Central del Centenario
de la Independencia del Estado de Querétaro, se
elevará dentro de poco tiempo un monumento en
lugar céntrico de la ciudad capital del citado Estado, á Doña Josefa Ortiz de Domínguez, esposa
del corregidor de la ciudad el año de 1810.
Para poder aprovechar hasta donde fuera posible todos los elementos artísticos de que se puede disponer en el país, la junta abrió un concurso
para que se presentaran proyectos para el mencionado monumento, de entre los cuales se hizo
una selección por un jurado formado por los señores: arquitecto Antonio Rivas Mercado, Ingeniero Armando J. Santacruz é Ingeniero Salvador
Alvarez.
Estos caballeros, después de examinar los proyectos presentados, dictaminaron que es acreedor
al primer premio el que reproducimos en la pri·
mera plana de ese número, firmado por el señor
Don Eulogio Ferraez Barrera. Por la fotografía
que publicamos, los lectores podrán darse cuenta
de las bellezas del proyecto.
El premiado en segundo lugar es también muy
hermoso y entró al concurso calzado con la firma
del ingeniero Carlos N oriega.
Una vez aprobado el proyecto, se iniciarán dentro de poco los trabajos de construcción, pues la
junta desea que este monumento sea inaugurado
el 15 de Septiembre de 1910, cuando se celebre el
primer centenario del mensaje enviado por Doña
Josefa Ortiz de Domínguez á los conjurados de
Dolores, mensaje que, en gran parte, hizo que Hidalgo se decidiera á proclamar la independencia
en las primeras horas del día siguiente,

547

EL MUNDO ILUSTRADO

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Instantáneas de las última&lt; funciones laurinas.-A la izquierda de arrib1 á abajo: Una pica de Álfu}elas (Plaza ''México"). - N.lampaguito en un pa3e (Plaza "El Toreo").-Martín Vnzquez adornániosr (" El Toreo").-Una ver6níca de "Chíquífó de Begoña
("Méxíco").-A la derecha: Cngída de Ganna (''Méxicn").-Relampag11it,&gt;en 11n lance de arrojo ("El Toreo") - Una b11enn var.1
de "Veneno" ('·El Torro") -Gao'la ,·, 1117/ari lri rn q•,il&lt;' ("México.")

�548

EL MUNDO ILUSTRADO

549

EL MUNDO ILUSTRADO

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
(CONTINÚA.)

UY LISONJEADO! Solo que
M1ette adore ó no á su profesor de arpa, eso no importa. Aunque no viviera
bajo mi techo la sobrina
de mi viejo Merlm, Miette
serla siempre sagrada ....
Gastón se apresura á exclamar:
-Es verJad, quien podrla
pensar otra cosa!
-Entonces, qué pensabas?
-Lo contrario! es decir, la
ceremonia civil, el cura, los órganos, la "flor de azahar,
toda la batshol11 de la ceremonia .. .. Cuamto la seflorita
M1ette entró ayer en el salón, tu vida parecla depender
a,I menor de sus gestos ....
Nos levantamos de la mesa yendo hacia el salón de
música y dije á Gastón riendo:
-Veo que para dejarte enteramente el lugar cerca de
Genoveva Lambrecy va á serme necesario casarme con
mi cocinera 1
-Cocinera! ... Luis XVI fué esposo de Maria Antonieta, pastora de Trianon. La sefl~rita Miette_ entienle
de cocina menos que Maria Antometa de fabncar mantequilla ....
La comparación era favorable para mi.. . . Pero la locura de todo esto se me volverá á presentar en la mente;
estas tres semanas últimas deblan ser las únicas en mi
vida que habrla dejado absorver por esta joven linda,
deliciosa, admirable, llena de los dones más preciosos,
sea) Pero he encontrado otras ciertamente desde que
mi vida de hombre comenzó á las cuales se podría aplicar la misma enumeración de calificativo~, y á las cuales, sin embargo, no he puesto el anil,o de compromiso
en el dedo.
Pero no! Digamos la verdad: Miette es única. Jamás,
amás he vhto otra joven que me haya parecido iguaarle en el permanente triunfo de su belleza en plena florescencia.

Encantadora criatura! Ah! la sirena siempre nueva!
Lo que me impide que suspire ruidosamente, lo qu;}
impide á mi corazon y mi voz ablandarse cuando contesto á.los buenos dlas de Miette, es acaso el deseo evidente que descubro;emella de provocar mi sorprtsa y mis preguntas. He quedado verdaderamente contento de mi
cuando habiéndole designado mi bufete, en el cual se
amontona un paquete de hojas en blanco, le dije:
-Tengo un articulo que escribir con urgencia esta maflana; Miette, quiere usted escribir á mi oictado? De esta mallera será más rápido, según me parece.
Sin decir palabra (y aún creo que quedó casi decepcionada) Miette se instaló con la misma premura con que
debe hacerlo en su recámara para redactar las cartas
que llevan en seguida el júbilo á su Provenzal enamorado .... Probó la pluma en su ufla, la mojó en el tintero
la pasó por la e~ponja húmeda, la volvió á mojar, y después, teniéndola en los dedos, esperó la voz de su amo.
Con mis notas en la mano, me puse á dictar; Miette
escribla muy rápidamente. y [lo cual me inquietaba un
poco] sin la menor vacilación en cuanto áortografla. Esta manera de trabajar con un secretario (Y qué secretario), me conviene más de lo que habla creldo ... Se sientP uno ya frei,te al público, á ese público selecto á quien
se ambiciona seducir ....
Miette no se detenta jamás; se mostraba perfectamente á sus anchas. Y resultó que yo lo estaba menos que
ella ... Lo que me venia á la boca no se parecfa absolutamente á lo que estaba en mis notas . .
Hablamos llenado ya tres grandes cuartillas; me acerq11é al bufete y tomé una .. .. La escritura, un poco larga,
pero muy clara, demuestra la idealidad de imaginación
y la precisión de carácter .... Ningún error ortográfico...
Como dice Merlín: Fuera de la cocina no hay cosa que
Miette no sepa!
Le pedí que me leyera lo que habla escrito, resignándome á olr ti cantoneo de la escuela de las monjas. No;
11\iette lee con toda naturalidad, y su acento provenzal
aqul y alli refuerza, según me parece, el sabor de mis
escritos.
Las palabras que pronunciaba Miette no eran ya las
DIARIO DE MIETTE
palabras que habla yo dictado, era11 las nota~, eran las
mallas de una red de armonla, de las que para siempre
Domingo 29 de Diciemrre.
vov á quedar prisionero, dichoso hasta lo inexpresable.
Acaso he sido demasiado presuntuosa? Mi temeridad
Reaccioné contra esta emoción de todo mi ser, y, como
que, y lo convengo, ha sido verdaderamente excesiva,
todas las reacciones, ésta fué brutal. Apenas Miette huestá á punto de ser castigada? A pe~ar de las órdenes
bo depositado la última hoja sobre el bufete, yo le dije
suficientemente precisas, aunq•ie indirectamente dadas
con el tono más irónico:
por mi primo, aperecl ante sus invitados ayer tarde. No
-Es decir que ahandona usted so traje de Artesiana,
era ni para verlos ni para mostrarme á ellos; era únicaMiette? Encuentra usted que no ha obtenido la otra nomente para conocer por fin á Genoveva Lambrecy, era
che todo el éxito que esperaba de él?
para que Marcos nos tuviera á las dos Juntas á la vista.
Con la pluma todavla en los dedos para un signo de
¿Quién saldrla triunfante en la prueba? Ella ó yo? Quién
p•mtuación que iba á poner, alzó la cara, levantó los
ha salido? Tiemblo al contestarme... Oh! el rubor, la
ojos medio cerrados y que me pareclan largos, largos
palidez, y otra vez el rubor. de Marcos cuando nuestras
como hendiduras de abismos, y me respondió no sin
miradas se cruzaro:i en los 1r,stantes en que adelantaba
cierta altivez:
en el salón ofreciendo la azucarera y alargando mucho
-No es esto, pero resueltamente no me gusta que me
el brazo (porque á pesar de todo experimentaba yo ciervean como un fenómeno de feria. como me han visto
to terror por mi audacia) de los demás, no he visto más
esos sefiores y esas damas, especialmente esas damas.
que á Genoveva Lambrecy: me ha parecido encantadoFácil era sobre-entender que afladla interiormente: ra y fina con su vestido Oe gasa blanca con t ranspareny sobre t?do la seflorita Lambrecyl
te azul lo que me h1 explicado la confosión de Merlín.
Entonces sintiendo que renacla, por su primera imE, muy distinguida tambi~n esta Pllrisiense, pero si yo
pertinencia, mi cólera del otro dla, le dije:
tuera Marcos, y lo digo con toda franqueza, preferiría
-Confesará U5ted que si estu exhibición ha tenido albuena y sencillamente á Miette. Por otra parte, á juzgo de mortificante para su vanidad, nadie más que usgar por la mirada que me ha dirigido. no ~ebe ser de una
ted es responsable.
dulzura extraordinó.ria, y á juzgar también por su voz
-Lo sé!
(pues Marcos la ha hecho cantar después), el pensa- •
Esto era claro y seco; significaba: Muy bienl son mis
miento es desolador si ama su voz, puede amar su perasuntos, no hablemos más!
sonal . . . Notas como puntas de agujas, se creerla ofr
Al contrario, yo ..no tenla otra cosa en la cabeza que
un cantorcito de la parroquia de San Sulpicio ...
hablar.
Esta maflana, Marcos estuvo escribiendo en su salón,
-Debla usted saber que ha cometido una inconsecuendespués Merlín le llevó la revista, que él se puso á leer
cia de las más desagradables ....
inmediatamente. Me he cuidado mucho de cantar; todo
-Una inconsecuencia? ....
debe ser tristeza en mi corazón puesto que he contristaLa orgullosa seflorita desapareció de nuevo; la ingedo á mi Sefior, y efectivamente lo es .... Marcos puede
nua fué quien hi10 la pregunta con sus grandes ojos llellamarme de un momento á otro para de:irme que expulnos de curiosidad y de asombro.
sa de su casa á su sirviente insubordinada, de la cual
-Sf, muchacha, si estas personas hubieran sido mese habla hecho erróneamente benefactor, y que su "esnos amigas mlas, usted podla comprometer su porver,ir
posa" Genoveva Lambrecy no pod_rfa p~rmitir que estupor esa audacia.. . ese porvenir no depende, y usted
viera cerca de ella. Ya ayer hab¡a ueJado entenderá
misma no lo ha creldo nunca, á pesar de sus misterios,
Merlin que se hacia necesari? tomar un partido cual·
del aprendizaje de la cocina; y ante estas mismas pariquiera porque yo no aprendena jamás la coc11.a.
sienses, á las cuales más tarde se necesitará pedir la
Quisiera saber, oh) quisiera saber todo lo que piensa,
consagración de su talento, estas paricieuses, á las cuatodo lo que trata de hacer ....
les para agradarles se debe arrojar tanto polvo en los
ojos, usted, acaba de presentárseles en el estado de
Por la noche.
simple criada, de pequeña Cenicienta)
Miette se volvió de espaldas; vió por la ventana hacia
No hubo lección de cinco á siete hoy tamp.&gt;col Mi priel exterior y ol su murmullo vehemente que me dijo:
mo salió casi inmediatamente después de cnmer; es muy
-Si usted se enojó porque ful al salón antier, no es
tarde· yo no sé qué horas de la noche ... Tal vez Marpor el daflo que esto pudiera ~acerme, no es á causa de
cos ha pasado la velada en casa de la seflora Lambrecy
mi
... de mi porvenir; es á causa de la seílorita Lambre''en femilia." Ya?
cy. de su prometida! ...
La incertidumbre me ahoga como una ráfaga de temComo en la noche de Navidad, Miette no me hablaba
pestad .... Quisiera mejor ser fulminada de una vez.
ya en tercera persona. Y asi es mejor en el orden de las
Cualquiera que sea el resultado cantaré maflana por la
cosasl Pero en este morrento no pensé sino en la frase
maflana.
de Gastón Sorreze, que se referla á las dos pequeflas
DIARIO DE MARCOS.
rivales. á las dos enamoradas de mi. . . . Miette celosa
de Genoveva? Bah! Miette que habla traldo á Parls toLunes 30 de Diciembre.
da una novela en su corazón y que, como habla yo tenido la prueba el dla de Navidad, esperab1 aún darle el
Esta manana ordené á N,erlln que me enviara á su sode~enlace más feliz! .... Por otra pane, vanamente me
brina. Yo no temla que ella e~tuviese á 1&gt;unto de morir
h•cia e,os razonamiento, tran~uilirndores, no sentía
de miedo porque acababa de olr el preludio de un canto
por eso cierta fitbre exlralh fermentar en mis venas .....
jubilante.
.
Me ou•e al unbono de su vehemencia.
Sin embargo sube en silencio; su, pasos 1Jge1os se
-¿Quié 1 le ha di:ho á u,ted 1.1ue amo á la seflorita
ac,mpaf11n solamente del fru fru de la sed.ten la alfomLamorecy?
¿Qtlién le ha dicho á usted que es mi promebrt porque no e~ ya mi arle;1ana la que abre la puerta
tida?
del 'salón! Mittte se me presenta en traje de calle con
-Era necesario que me lo dijeran?
alda de paño negro.

l

-Eso significa que lo ha visto usted? Pues bueno, en
qué? vamos, en qué?
-En que toda la vida de la casa st ha cambiado desde el dla en que usted esperaba recibirla.
Saboreo la palabra deli.:iosa: "La vid1 de la casa"
como si fuera la_intimidad. de nosotros dos la que gentes
importunas hubiesen vemdo á turbar sin derecho) Oh!
por qué continué el interrogatorio?
-¿Quiere usted decir simplemente que ha interrumpido nu~stras lecciones de canto y arpa?
Miette no respondió, pero no tenla necesidad de su
respuesta afirmativa para reir amargamente, muy bajo
de esta ilusión con Que me engaflaba hacia un instante'.
E:iamora&lt;ta de mi, Miettel No; como todas las mujeres,
Miette me consagra á mi, á su profesor. el exceso de su
sentimentalidad, si acaso, si no es que su celo obedece
simplemente al aguijón que se encuentra en et corazón
de todas las mujeres hermosas, y fatalmente conscientes
de su belleza.....este aguijón es el egolsmo, el instinto á
veces necesario, cruel, de acaparar ternezas, de acapa~
rar devociones, sacrificios de hombres fascinados por
ellas ...
Pero, en fin, ellas han nacido con todos los derechos,
as! es que yo no pienso ni un sólo minuto en negárselos
á mi adorable sirviente. Soy yo quien explica mi conducta, y, ¡ay1sólo yo quien sufre) ....
Desearla, por lo menos, que la alteración de mi voi
no traicionara mi sufrimiento ....
-Deberla usted saber por qué no la he llamado para
recibir mis consejos, y no debla usted echar la culpa á
la seflorita Lambrecy .... Recuerde usted la noche de Navidad ... quise entonces poner á usted en guardia contra un peligro que su imaginación y su inexperiencia podlan hacerle correr contra un desbordamiento de su corazón, demasiado joven aún para tener legltimamente
secretos ....
Usted me rehusó la confianza que yo solicitaba, sin
embargo, con el desinterés de un hermano mayor que le
ha dado á usted pruebas ciertas de su afecto .... Y Miette ahora vuelta hacia ,ni me miró con una mirada un
poco extraña, donde la vacilación y ternura se mezclan
á una especie de estudio ansioso que hizo de mi fisonomla ....
Por fin, murmuró, pero ahora su voz estaba más indecisa que.lamia!
-Retardar una confesión no es falta de confianza)
Me aproximé un paso, y aunque sufrla de antemano
por lo que iba á olr, endulzando mi voz para darle ánimo:
-Entonces,-le dije por fin,-cuál es el hombre en
quien usted piensa constantemente, aqoel por quien yo
lo he visto bien Miette, usted se condenarla á pan y
agua, con el fin de poder satisfacer uno de sus caprichos?
Y otra vez vela en los labios de Miette palpitar las
palabras de conf_estón .
Sus párpados se bajaron y se levantaron. ¿lrla á hablar? Para olr mejor (porque era él quien iba á olr) mi
corazón dejó de latir .... Pero Miette respiró, y después
ruborosa y agitada murmuró:
-¡Oh! Todavfa no ahora .....pronto, se lo juro, pronto!
-Me eché á reir:
-Pues bien! entendido! me lo dirá usted el dfa de mi
casamiento con la seflorita Lambrecy.
Y antes de haber dejado de reir, ol á Miette que replicó con los dientes apretados:
-Ese dla estaré lejos de aqufl ... .
¿Por qué pareció que ella sufrla? ... Me puseá pasear
en el salón por algunos minutos. Miette quedó completamente inmóvil en su silla; regresé cerca de ella, muy
cerca; mi mano se apoyaba en el escritorio; me incliné
un poco y vi que, á mi aliento, los rizos bronceados de
sus cabellos se agitaban y estremeclan. Habrfa sido
exquisito tomarlos entre mis labios y rozar la piel satinada de su frente baja y pura ..... Pero me incl rporé y
me retiré un poco para comenzar á decir con voz doctoral:
-Escuche usted, Miette; no será el dla de mi casamiento cuando sea necesario que usted se encuentre lejos de aqul, será mucho más pronto; inmediatamente.
Pero, gran Dios! cuál es esta mano misteriosa y extrafla, que sacude la,¡ sensibilidades tan especiales y
tan ingenuas?
Miette se puso en pie de un salto, y con las manos
juntas, la expresión enérgica, exclamó locamente.
-U,ted me despide; usted me expulsa. Oh! nol nol Lo
conjuro! No! Quiero permanecer aqull quiero quedar-

me!....

.

Le tomé las manos como para hacer que ella dejara de
experimentar la sensación del abandono:
-Pero chiquita insensata é incomprensible! No ha
visto usted lo que tiene de anormal su presencia en esta casa donde ningún titulo la retiene, ninguno, porque
el de criada no le conviene respecto de ninguna personal. ...
-Y si yo quiero ser su sirviente, quién tiena el derecho de prohlbfrmelo?
Volvl la vista á otro lado, incapaz de sostener el tierno desafio de la suya, antes de replicar:
-Yo no quisiera ver en tal exaltación infantil pisotear
las magnffi~as promesas que le hace la vida .... Le ruego querida Miette, sentarse de nuevo y escucharme.
Á\e obedeció; di algunos pasos, luego me acerqué A su
silla menos turbado de lo (lile parece.
-Si usted ha venido á Parls, es porque el joven á
quien amaba no querla ó no podla casarse con usted
no es esto?
(Continuará.)

NUBES DE OCASO
y después que se fueron la tardía experiencia
vino cruel, á dejarle, una amarga memoria. .
Al caer de la tarde
y al caer de las hojas
hacia el poniente,
bogando encima de su larga sombra,
se iba mi ensueño,
á perderse del cielo en las rosas,
nubes de ocaso.
Y rodando las hojas
á la cama del sol, cual mi ensueño,
perdidas iban.
¡Ay, otoño, mi &lt;-toño de gloria,
qué triste es tu calma serena y tranquila!
cuando corre al ocaso, á la hora
que el sol se traspone,
de ensueños la ronda,
sembrando en tierra,
semillas de otro mundo, largas sombras.
A la costa del sol van rodando
amarillas olas,
que ayer verdes, prendidas al árbol,
bebieron sus rayos del cielo en la copa,
del sol mismo hambrientas
buscando la sola,
la eterna ventura
de arder de su pecho en la fragua ardorosa.
Y allí, cenizas y humo,
dar á la tierra lo que de ella brota,
y á las nubes, al cielo, lo celeste,
y en las celestes costas,
el sol al acostarse cada día
rendido de su obra,
enjugarle el sudor de oro encendido,
la sa vía roja.
Y vosotros también, mis ensueños,
del árbol de mi vida frescas hojas,
en tierra dejaréis vuestra ceniza,
que fué tierra fangosa,
y al sol eterno,
en el templo de ~loria
en que oriente y ocaso se hei·manan,
el alma entera
rendiréis en suprema victoria,
vuelta al fin á su fuente de vida.
Al caer de la tarde
y al caer de las hojas,
amarillos como ellas, se van mis ensueños,
rodando cual olas;
en el lecho del sol van buscando
libertad redentora.

;Ya _pasó com? un s_ueño la fugaz muchedumbre! ...
el anciano, abatido, sm amor y sin lumbre,
aun solloza en la puerta de la humilde casita . . .
Y al mirar como el tiempo la derrumba á pedazos
vuelve al cielo los ojos y se cruza ele brazos
esperando, con miedo, la postrera visita! . .
GUILLF.R)IO DF. MONT.-\Gl'.

Septiembre de 1go8.

La Ciudad de Hierro
colmar tu regazo
con frutos de otoño.
Cuando puesto ya el sol, de tu sen&lt;&gt;
rebotan tus piedras
el toque de qneda
me parecen los siglos mejerse.
que el tiempo se anega,
y vivir una vida celeste
-quietud y visioues!Salamauca!
MIGlJEL DE UNAMUNO.

•

AYER Y HOY.
LA. CITA.
(Como se escribía oyer)
Burlando la tupida enredadera
Pasa 1111 rayo ele luna entre las flores .
l'n humilde arroyuelo sus amores
va arrullando á través ele la pradtra.
Sus perfumes le da la Primavera,
los encendidos astros sus fulgores,
sus gorjeos los dulces ruiseñores
y sn flébil susurro la Palmera . . . .
Dos cuerpos se dibujan vagamente
en la línea indecis:, que separa
la fresca linfa de la verde alfombra'.
Después. .

. , el rojo sol tiiie el Oritntr

y espuma la visi6n, cual si envidiara

ATARDECER DE ESTIO EN SALAMANCA.

la discreta ventura de la sombra! . . .

(Como se escribe hoy)

,

Del color de la espiga triguera
ya madura
son las piedras que á tu alma revisten,
Salamanca,
y en las tardes doradas de junio
semejan sus torres
del sol á la puesta
gigantescas columnas de mieses
orgullo del campo
que ciñe tu solio.
Desde lo alto derrama su sangre,
lluvia de oro,
sobre tí el regio sol de Castilla,
pelícano ardiente,
y en tus piedras anidan palomas
que arrullan en ellas
eternos amores
al acorde de bronces sagrados
que lanzan al aire
seculares quejas
de los siglos.,
Los vencejos tu cielo repasan
poblando su calma
con hosannas de vida ligera,
jubilosa,
las tardes de estío,
y este cielo, tu prez y tu dicha,
Salamanca,
es el cielo que viste tus piedras
con oro de siglos.
Como poso del cielo en la tierra
resplende tu pompa,
Salamanca,
del cielo platónico
que en la tarde del Renacimiento
cabe el Tormes Fray Luis meditando
soñara.
Sobre tí se detienen las horas
de reveza,
soltando su jugo,
su savia de eterno,
y en tus aguas se mirau los siglos
dejando á la historia

,\ través de la5 hojas de arrayán y picuala
donde el tímido arroyo por el césped resbala,
cual sonrisa de plata, rompe las sombras una
tenue cinta formada por un rayo de luna. . .
Desde el negro infinito. los astros majestuosos
sobre el e-ampo den aman fulgores misteriosos . .
de la brisa hay aron1a de arrullos y de amores;
en la fronda se escapan trinos de risueñores . .
En el rayo de luna, sobre la verde alfombra,
dos cuerpos confundirlos en uno, lentamente
se dibujan, y avanzan despacio, muy despacio .
Una nube, oportuna, tiende discreta sombra,
perfume de dicha se esparce en el ambiente
y una tstela de besos atraviesa el espacio . . . .
1111

Filosofía de fo vida.
(Como se escribía ayer)
Nací, y fué mi desgracia el nacimiento;
pues al punto dolencias prematuras
me hicieron maldecir las desventuras
de la vida á que vine en tal momento.
Abandonéme un día al sentimiento
y del amor probé las amarguras;

encontré falsedades por ternuras
y la amistad negóse á mi tormento . .
La ciencia me arrancó la fé que amaba
sin darme la verdad á que aspiraba,
sueño es la gloria que buscó mi lira .
Y tras tantos engaños de la suerte,
¡falta, quizás, que la insondable muerte
me reserve también una mentira!

( Como se escribe hoy)
Ved sentado en la puerta de la casa vacía
el pobre viejecito de la faz arrugada
snspi rando al recuerdo de la dulce alborada
en que fueron sus huéspedes juventud y alegría.
Visitarou su casa el amor y la gloria,
el placer y la dicha, la ambición y la ciencia . . .

(NUEVA YORK)
A Enrique Henriquez y Fabio Fiallo.

Esta c_iudad agolpa sus casas en un juego
de naipe~ fabulosos, que desplomará lueóo
el soplo de los Siglos .... Nínive se levaita
de nuevo, Babilonia vuelve á bulhr. y tanta
ale¡!ría es, el eco de una tumba que canta ... .
pasara e~ orgullo de esta ciudad fornida ... .
.Oh Babiloma!, ioh Nínive!, joh fuente de la vida!

(ª

¿ Y qué valdrán, entonces, las cívicas preseas
las plazas resonantes, las vías luminosas
'
Y los ~ladinescos bosques de chimeneas?
Una ciudad no vale más que un jardín de rosas....

Sobre los oleajes de este trajín sonoro
hacen vibrar su cola los cetáceos del ~ro·
y hay en los engranajes de estas rueda~ c;njientes
ogros devoradores que rechinan los dientes ... '.
Trenes que van aéreos con afán visionario
cual si, s~ desgranaran las cuentas de un ;osario;
automovlles que huyen vertiginosamente
c?m? queriendo avaros descontar el pres~nte;
fabricas que parecen multiplicar las horas
entr~ u°: tropel de manos prestidigitador~;
resp1rac1ón de hornazas; crin de locomotoras·
1
polvo que~¡ sol se irisa y humo que enluta el c ielo:
la carrera _rncesante, pero jamás el vuelo·
Y por encima de este bullicio secular '
nn gran puente á manera de un grill;te del mar.
i_Oh Señor! P~ro ldónde la alada Poesía?
~dónde las ~iete cu~rdas y la sola armonía?
,dónde el so~ milagroso de Orfeo, que en un día
levantaba penascos y ciudades hacía?
iOh Señor! La trompeta de Watt Whittman es sólo
la del Angel del Juicio Final. ¿No es cierto, A polo?
Y no hay na,da que oprima tanto mi corazón
como nn pais enfermo de civilización . . ..
Poesí~_: aquí mismo te encuentro. Musa mía:
regoci¡ate en una sorprendente alegría .. . .
Este país de prosa cotizable y nefanda
que se envuelve del humo con los espesos tules
entre sus asperezas, tiene la nota blanda
'
de los cabellos rubios y los ojos azules ....
Así ~s como esta máquina es solamente un juego
de gigantes esclavbs de un cupidillo ciego·
Y así es como resume su vida fragorosa
'
en un botón de nácar, bajo un pulgar de rosa ....
JOSE SANTOS CHOCANO.

*

CONSONANCllAS.
Soy orgulloso, y mi valor me abona
pues de Cyrano el espadín me ciño· '
ansío de laurel una corona
'
y odio 1a obscuridad y am~ el armiño.
Pero á ese orgullo tu bondad destrona
lQué no puede la miel de tu cariño?
·
Ei_i mis _e~trofas tu piedad pregona
mi sensihvo corazón de niño.
¿Te dicen que no me ames? No hagas caso
Que tú y yo caminamos al ocaso
'
y la vida- tú sabes-es muy corta.
. No me muestres tus ojos desdeñosos;
si sabes que seremos muy dichosos,
lo que el mundo murmure, lqué te importa?
LUIS ANDRÉS

ZúflIGA.

�550

n

CRONICA
O es posible quejarse del otoño, lectoras mías; es cierto que
el frío avanza cpn vuelo demasiado presuroso; pudiera
decirse que trata de sorprendernos antes de haber hecho,
con toda previsión, los indispensables preparativos de la
estación de invierno; pero en cambio, ¡qué hermoso cielo azul y qué dulces mañanas nos ha
traído como una compensación! No más amenazas
de lluvia triste y constante, no más relámpagos
entre las nubes grises y sombrías; la fiesta del sol
y del tranquilo horizonte convida suavemente
á salir, á pesar del viento frío que recorre las calles y los campos, buscando, tal vez, un tibio nido para ocultar en él su propia inquietud de vagabu ndo descontento. Y vuela hacia los bosques,
en donde puede l ibremente sacudir los viejos árboles que meditan en su contemplación de sigl os;
los gruesos y nudosos troncos se burlan de sus
audaces embates; las ramas de edad le resisten
tranquilas y confiadas: es la experiencia y la discreción de los años que se ríe de los arrebatos y
de los impulsos de la irreflexiva juventud; pero
las pobres hojillas nuevas, los tiernos retoñ?s, no
tienen esa fortaleza y sucumben: el soplo impetuoso del viento triunfa al fin; se las lleva en
sus brazos invisibles, y una nube de polvo gris
las ciega y arrebata en loca carrera; mas ese cruel
tirano, despiadado é inconstante, bien pronto las
abandona, las deja sepultadas entre la tierra de
los caminos y veredas, para huir en busca de hojas nuevas y lozanas; de otras que no lancen ese
lamento apagado y melancólico, producido por el
crepitar de las hojas marchitas bajo el pie del indiferente caminante.
¿No os parece, lectoras mías, que tiene algo de
siniestro el aullido fatídico del viento en las tristes noches invernales? Es como un fúnebre idioma en el cual parece relatar dolorosas historias
qu~ él ha aprendido, tal vez, en su incesante viaje
de errante aventurero.
Por las cerradas puertas se introduce, atrevido
y curioso, para sorprender á la bella y melancólica pensativa que, con el libro entre las manos y
el recuerdo en el alma, sueña despierta; los pesados cortinajes agítanse inquietos al soplo del intruso que se ha deslizado en aquel tibio nido; un
estremecimiento nervioso hace á la dulce lectora
envolverse con premura en su abrigo; los sueños
huyen de su pensamiento como aves asustadas
por aquella racha de viento helado, y el vagabundo ríe tras los cristales con su burla maléfica.
Aun en el interior de la casa es preciso abrigarse bieu, á fin de evitar todas estas sorpresas
desagradables; por fortuna tenemos actualmente
los confortables y graciosos &lt;sweaters&gt; de estambre que tan útiles son para la presente estación.
Lo~ vemos en todos los colores y en diferentes
tejidos· tienen la ventaja de abrigar sin exceso, y
ademá;, no son de ningún modo estorbosos para
las ocupaciones domésticas, como pasa con los
chales y fichús de estambre. J!;n cuan~o á los abr~gos para salir, los hay de D)'llchos estilos y en diferentes telas: cheviot, terciopelo, paño y sarga.
En sus dimensiones y formas hay, también, una
gran variedad, pues unos son largos, otros cortos
y algunos semilargos; se usan sueltos y entallados, predominando en estos últim?s la forma de
jaqnetódelevita corta.~ este~shlo hay un m_odelo muy elegante y gracioso: hene un. req~eno
chaleco adicionado que le da mucha origrnahdad
en su confección. Para los días fre~cos del temprauo otoño, puede hacerse uno de estos model~s
en sarga azul marino, guarnecido con una trencilla de pasamanería del mis~o color, con chaleco
adicionado de seda clara ligera, bordada de soutache. En el cuello puede llevar una bonita corbata de gasa ó de encaje en colores claros; y las
mangas deben usarse largas ó semilargas. Estas
últimas, amplias y de corte de campana, han encontrado mucha aceptación.
En esta misma forma de abrigos, hay otro elegante modelo, hecho en c~eviot gris de &lt;punt~ de
espina&gt;, adornado de terciopelo negro y tren&lt;:1lla
del mismo color. El delantero es cruzado, de¡ando ver un pequeño escote; se abrocha con tres

N

grandes botones de fantasía. La orilla inferior de
este abrigo puede ser derecha ó formando puntas en los lados. Aún hay más riqueza y variedad
en los abrigos que la Moda trae para la presente
estación; continuaremos dando noticias de ellos
á nuestras lectoras, pues sin duda es el asunto
más interesante que puede ofrecerles en la actualidad.
MARGARITA,

CUESTIONES TRASCENDENTALES
LA D ICHA
O HAY asunto más discutido y
difícil de analizar que el de
saber definir cuáles son las bases más fijas y seguras para encontrar la dicha. Siendo esta
cuestión altamente interesante,
solicitamos de nuestras lectoras nos den á conocer su opi=&lt;!i:!!!::::=!&gt;= nión sobre cuáles son las cualidades que juzgan más indispensables en una
mujer para ser feliz. Sus respuestas serán, sin duda, leídas con agrado; y para comenzar desde luego á tratar el punto sin alargar demasiado el prólogo, damos hoy á conocer alJ!unos juicios muy
interesantes de escritores notables, publicados en
un conocido periódico francés, y que servirán de
base en el concurso de opiniones á que esperamos
se dignen cooperar, con las suyas, nuestras amables lectoras.
El conocido novelista Paul Bourget cree que la
dicha reside en el espíritu de aceptación; Mme.
Grazia Deledda, en la inteliJ!encia; Mme. Marie
Aune de Bovet, en la energía del carácter; M. Benson, en la actividad y en el placer de poner en
movimiento la actividad de los demás; y Mlle.
Ellen Key, en el dón de amar. E-sta última escritora dice que si la Naturaleza ha rehusado á la
mujer el gran dón de amar, no puede haber para
ella dicha posible, ó si bien, tiene esta facultad,
pero las circunstancias han impedido su completo desarrollo, se considerará siempre desgraciada.
Una resignación apacible será el estado de ánimo más próximo á la dicha que podrá alcanzar.
Y esto, si encuentra en sí misma la rara facultad
de hacer felices á los otros con los humildes goces de la vida práctica, y posea, además, otra cualidad más rara aún: la de soportar con grandeza
de al ma y en silencio, sus propias penas, aliviando bondadosamente las de los demás.
El escritor realista, Vicente Rlasco Ibáñez, es
de una opinión semejante á la anterior, si no en
la dicha que se encuentra en amar, al menos en
la de saber inspirar afecto. Piensa dicho escritor
que las cualidades más propias para asegurar la
dicha de una mujer, son aquellas que le ayudan
á hacerse amar. Dice que el amor es un estado de
ilusión capaz de endulzar todas las tristezas de
la vida, y que la monotonía de la existencia solamente puede soportarse engañándose á sí mismo, y de todas esas astucias convencionales, el
amor es la mejor de todas.
M. Michel Corday opina que la felicidad se basa en el perfecto equilibrio de una buena salud,
pues muchas veces la neurastenia hace sufrir, al
paciente y á los que le rodean, penas indecibles
é incalculables. Como segunda cualidad en la mujer para ser feliz, coloca este escritor la bondad.
No la debilidad del carácter muelle y perezoso,
sino una indulgencia lúcida y una activa complacencia.
Y reunida á la bondad interior, la ternura manifestada exteriormente, pues juzga ese escritor
que la facultad de amar es muy rara de encontrarse; y la ternura tiene varios racimos y di versas florecencias, como son: la maternidad, la amistad, el altruismo, y otras formas de sentimientos,
que son como el perfume de la vida. Con mucha
sutileza y espíritu de análisis, dice el citado autor que no hay &lt;una dicha&gt;, sino muchas, según
la inmensa diversidad de los seres humanos. Uno
la encuentra en los goces del arte ó de la ciencia;
otro, en la atmósfera del hogar; aquel, en las satisfacciones mundanas. La dicha en ciertos espíritus está en ser lihres, otros la encuentran viviendo en dulce sumisión; y de este modo, las

N

formas de felicidad cambian tanto, como los gustos é inclinaciones de cada persona, ?ero tratando de llegar á una opinión más general, podemos
ver, en otros escritores, juicios más concretos, como es el de Pérez Galdós, el cual opina que las
cualidades mejores en una mujer, para su dicha,
son aquellas que reflejan, completan y compensan las del hombre. La señora Pardo Bazán, que
á pesar de su espíritu casi varonil por su potencia y erudición, debe sentir todas las penas afectuosas de los corazones femeninos, dice que si
supiera cuáles son las cualidades indispensables
en la mujer para ser feliz, se habría consagrado á
adquirirlas. En España se dice con frecuencia:
&lt;infeliz de la que nace hermosa», y sin embargo,
la belleza es una cualidad inestimable, propia para alcanzar la dicha, habiendo, en cambio, personas que colocan la ventura en defectos ó cualidades inferiores, demostrando, con esto, lo relativo
y discutirle de tal asunto.
No hay menos melancolía en la respuesta de M.
Paul Margueritte, que dice así: &lt;¿Cuáles son las
cualidades mejores para asegurar la dicha de una
muja, ó más modestamente, su paz interior?
&lt;El equilibrio de su razón, una inteligencia op·
timista y la igualdad de humor. Reunamos en un
armonioso conjunto un cuerpo sano con un espíritu fuerte, y encontraremos en él dificultades
para ver las diferentes situaciones de la vida, como insoportables y desgraciadas; están en nosotros
mismos, más bien que en los demás, los elementos
para la satisfacción moral. En cuanto á la dicha
intensa y absoluta, es mucho pedir, y ni aun se le
debe buscar&gt;.
Por último, M. Jules Bois da una interesante
opinión, en la cual demuestra que el &lt;feminismo&gt;
no es lo más apropiado para hacer feliz á la mujer, y dice así: &lt;Las cualidades que debe desenvolver la mujer de nuestra época para encontrar
la dicha, son de dos clases: por una parte, las virtudes del pasado; por la otra, las fuerzas del porvenir.
La mujer debe elegir esposo por ella misma,
porque este asunto es una parte importante de su
destino. Ella sabe mejor que nadie cuál debe ser
su compañero, el padre de sus hijos. Los consejos
que á ese respecto reciba, debe atenderlos, mas no
seguirlos como órdenes ciegas, pues el matrimonio
debe decidirse por ella y no por los demás.
En cuanto á la mujer casada, debe ingeniarse en
la tarea, á veces difícil y siempre delicada, de
adaptarse á los gustos y al temperamento de su
esposo. Para esto, es preciso que sea modesta, dulce y paciente, cuidando de dar al hogar una atmósfera de confort, á fin de que, haciendo feliz á
su compañero, asegure ella \&gt;U propia felicidad.
Todas estas son las virtudes del pasado, pero
también es preciso atender á las fuerzas del porvenir. La mujer debe .:uidar de no permitir que
se atrofie su voluntad, y de saber contar con ella
misma en los casos difíciles, desarrollando supersonalidad y armándose de pies á cabeza, intelectual y prácticamente. La individualidad que se
ha ejercitado con la energía, encuentra en el infortunio un aumento de fuerzas para combatir; de
lo contrario, quedará expuesta á ser un resto de
naufragio moral, ó de perder la razón. Que en último resultado, la mujer sepa que su dicha integral no puede separarse de la del hombre, más que
la fuente de su seguridad no está solamente en él,
sino ante toda en ella&gt;. He aquí, lectoras mías, una
lista de opiniones dadas por escritores célebres;
todas son interesantes y se prestan á la discusión,
que presentamos en esta forma: ¿ La dicha eslá en
el carácter, y en cuál carácter? ¿Es preciso esperar
las condiciones del porvenir para la dicha de la
mujer? Toca á nuestras amables lectoras la contestación á estas preguntas.

Decla un joven hablando con Fontenelle, que las
ocurrtncias fd1ce~ y los dichos agudos, no eran prueba de ingenio, ~mo efectll de la casualidad. Es cierto,
replicó Fontenelle. y también es una casualidad que no
se les ocurra ninguna á los tontos.

"""
En un tribunal.-¿Qué profesión ejerce usted1
-Son inventor.
-¿Y qué ha inventado usted?
-Hasta ahora nada, senor Presidente, pero estoy
pensando en descubrir algo extraordinario.

o

551

EL MUNDO ILUSTRADO

MUNDO ILUSTRADO

•

UDABLE que el orden y la propiepara arreglar la casa, producen, no
sólo bienestar y facilidad para
ejecutar los trabajos y ocupaciones indispensables en la vida, sino que influyen
directamente hasta en el estado del ánimo, proporcionando buen humor y deseo de cumplir mejor
con las obligaciones, pues cuando no hay orden
ni arreglo en el hogar, éstas se hacen p4:sadas y
enojosas.

1

Y tal vez parezca exageración lo que vamos á
decir; pero cuando la mujer es industriosa, ordenada, y sabe poner en todas y cada una de las habitaciones que componen su hogar un toque de
gracia y de refinamiento, se hace encantadora y
amable para todos los miembros de su familia,
conquistando incondicionalmente sus voluntades,
y haciéndose un sér indispensable del cual nadie
quiere prescindir. ¿ Os parece exagerado, lectoras
mías? Pues no es así; y la razón se encuentra fácilmente. Todos tenemos una tendencia innata á
la comodidad y al confort, y cualquiera que nos
los proporcione, nos hace disfrutar de un placer
casi necesario. Y de un modo muy particular vemos esta tendencia en el hombre. Es éste, por na-

en la parte superior de este mueble, alguna estatua artística y bella, como nos lo representa el
grabado.
Pueden creer mis lectoras, que con muy poca
esfuerzo, improvisarán según este modelo, un pequeño estudio, para ellas, ó para los niños, si tienen alguno que embellezca su hogar.
turaleza, un sér de placer y no se le puede tener
contento sino proporcionándole todas esas como·
didades que, por otra parte, es muy justo disfrute, como' una tregua y descanso de su vida, por
regla general, más fatigosa y accidentada que la
nuestra. ¡Cuántas veces hemos visto esposos, hijos y hermanos, dejar las diversiones y entretenimientos peligrosos, cuando las mujeres que forman su hogar procuran hacérselo a,l!radable y risueño, no sólo por medio de la afabilidad y del
trato cariñoso, sino también por el aspecto de elegancia y coquetería que una mujer hábil puede
imprimir en él!
No es indis'¡¡ensable tener muchos elementos
pecuniarios para hacer esto; con un poco de cuidado y de empeño, todas las mujeres lo conseguirán.
Hoy damos á nuestras lectoras el modelo de un
pequeño gabinete de estudio ó de trabajo, sencillo y fácil de improvisarse. Como no todas las casas tienen amplitud para destinar un cuarto á este uso, puede elegirse la pieza que sea más amplia
y que no tenga mucho tránsito, para tomar un espacio suficiente y colocar el cancel que representa nuestro grabado, cuidando de que alguna puerta ó ventana le dé luz. La madera de que se haga
queda enteramente al gusto y elementos de que
se disponga; debiendo preferir alguna de color
claro, para darle un aspecto más risueño. Como se
ve en el grabado, los muros del cancel están aprovechados forman.lo dos pequeños armarios destinados á libros y si es necesario á objetos de trabajo como pinturas, pinceles, modelos ú otros útiles de dibujo y aun de labores. Arriba pueden ponerse unas cortinas susceptibles de correrse. En el
primer compartimento pueden colocarse tiestos,
floreros con flores, ó cualquiera otro objeto agradable á la vista, como una estatuita, busto, tibor,
etc. El pequeño ajuar que está en el fondo es también de madera y debe procurarse que armonice
con la del cancel, tanto en el color, corno en la
construcción. Algunos cuadros 6 fotografías en
los muros representando artistas ó sabios que más se hayan
distinguido en el arte ó en la
ciencia que se prefiera, y á la
cual se dediquen esos ratos de
estudio que se supone transcurrirán gratos en ese pequeño
gabinete, servirán de mucho á
la imaginación para tenerla
atenta, y al aspecto, para embellecerlo. Las paredes podrán
quedarse con el mismo ta¡:iz
que el resto de la pieza; pero
sería preferible se le pusiera
alguno de acuerdo con la tendencia del pequeño estudio ó
biblioteca. No hay que olvidar la puerta ó ventana para
poner en ella alguna cortina
... ue la adorne y permita suavizar la luz cuando se necesite.
Dicha cortina puede hacerse de
algún género ligero, ya sea
blanco, crema ó crudo, según
el color de los muebles, cancel
y tapiz.
El segundo grabado representa un librero bufete, que se
puede colocar, por ejemplo, en
el ángulo opuesto á la puerta
ó ventana, y si no, donde el
gusto de la lectora crea que es
más conveniente para la armonía del gabinete. Este mueble
presta gran utilidad, pues sirve
de biblioteca y de escritorio.
Arriba de la pequeña cómoda
del centro, se extiende una tabla para escribir. Los armarios
de los lados pueden ocuparse
con papeles importantes ó útiles de trabajo, y en el tablero
del centro, el cual está cubierto por una cortinilla que puede hacerse del mismo género
de la de la ventana, se pondrán
todos aquellos objetos que es
preciso tener á la mano, al empezar á trabajar; como tintero,
lápices, reglas, compases, etc.
Será de muy buen efecto poner

o

CABEZAS FEMENINAS
Nunca , como ahora, se le ha d ado tanta importancia á la cabeza de la mujer. Sombreros, peinetas, flores y lazos. todo es poco para adornarla.
El gran moño que represen ta la figura de nuestro
grabado, se hace de muselina de seda azul pálido.
Para confeccionar este moño, córtese una tira de
muselina, que mida
treinta centímetros de
ancho; dóblese á la
mitad, y vaya sujetándose de veinte en
veinte centímetros
con puntadas finas para que no se vean.
Después, póngase en
el ceutro del lazo un
vistoso prendedor negro ó una hebilla dorada. Por debajo del
moño, se coloca una
horquilla convenientemente asegurada, con
la cual debe prenderse el lazo sobre el cabello.
Las peinetas tienen también un lugar muy preferente entre el peinado. Se usan solas y también
adornadas con listones de color. Estas últimas
son más bien las que están en privanza, pues resultan muy artísticas.
Aconsejamos á nuestras lectoras que escojan la
seda brillante para esta clase de adornos, pues da
muy buen efecto el brillo de la seda entre el brillo natural de los cabellos.
Se usa también llevar, según la moda griega, ramos pequeños de uvas entremezclados con listones de dos colores, torcidos uno con otro en elegante combinación. Así se usaba para las fiestas
de Baco; y ahora la moda resucita estas costumbres. No hay que olvidarlo, lectoras mías.

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FoT.

FÉux, DE

PARís.-MooAs

BfoHOFF

DAVID.

Traje de baile.-Confeccionado en crespón de China,
rosa pálido. La sobre-falda tiene forma de túnica corta y
en la orilla lleva un fleco de borlas de seda.
El cuerpo es completamente sencillo, con mangas cortas
y ajustadas, encima de las cuales lleva unas hombreras de
gasa rosa que caen flotantes por la ~spalda. A un la~o del
talle tiene un elegante lazo de terciopelo que termma en
dos borlas.

FoT.

FÉLIX, DE

PARfs.-MooAS

BÉC'IIOFF

DAvrn.

Elegante abrigo color de marfil, hecho en forma de manto, y adornado con bordados realzados,
ele seda del mismo color.

t,

.. .

�A LOS ENFERMOS

DEL ESTOMAGO
,

E INTESTINOS
¿Sufre V d. del estómago; no tiene apetito, digiere con
dificultad, tiene Vd. gastritis, dispepsia, gastralgia, disenteria, úlcera del estómago, dilatación del estómago, neurastenia gástrica, anemia con dispepsia, una enfermedad
de los intestinos?
¿Por la mañana, al levantarse, tiene la lengua sucia,
mal olor de aliento, está bilioso, tiene aguas de boca?
¿Después de las comidas, tiene V d. eructo, agrios,
gases, pirosis; vahídos, pesadez de cabeza, ruidos en los
oídos, sofocación, opresión, palpitación del corazón?

¿Tiene V d. dolores al vientre, á la espalda, vómitos,
estreñimiento, diarreas?
¿Se altera V d. con facilidad, está febril, se irrita por
la menor cosa, está triste, abatido, evita el trato social,
teniendo por la noche ensueños, sueño agitado, respiración difícil?
¿Desea evitar el mareo del mar al tener que embarcarse?
¿Ningún remedio, ningún régimen ha podido curar
á Vd? No se desespere, tome pronto

Elíxir Estomacal de Saiz de Carlos
Es seguro en sus efectos y SIEMPRE inofensivo, aunEs el remedio del día, usado en el mundo entero, el
que únicamente triunfa de las enfermedades rebeldes á que se use años seguidos. Cura las diarreas de los niños,
aumenta el apetito, tonifica y ayuda á las digestiones, por
todo tratamiento del estómago é intestinos.
Preguntad á todo el que lo tome y os dirá: "EL ELI- lo que es de uso necesario.
XIR ESTOMACAL de SAIZ DE CARLOS (stomalix)
De venta en todas las Droguerías y Farmacias.
me ha curado radicalmente, mientras que los demás medicamentos no me habían ni aún aliviado."

Agente 6enml en Amérlu, carios S. Prats, Apartado 468, México, D. F.

Consultas para las Damas
PARA U TEZ.
Presumida:-Puede usted usar en las
ocasiones que me indica, el ''Agua Oriental," pero teniendo siempre en cuenta, el
dai'io que hace á la piel, el uso de estas
composiciones. La que hoy recomiendo á
usted da muy buen efecto; pero usándola
diariamente, podrla maltratar su tez.

(J

~()

MONOGRAMA.
Lucla:-Day á usted el monograma que
desea, para marcar fundas.

VARIAS CONSULTAS.
Es¡,eranza:-No hay pintura que sea
Inofensiva para la tez; hasta ahora, no se
ha descubierto ninguna substancia de
esas, Que puedan usarse con frecuencia,
sin desmejorar mucho el cutis. Tal vez le
serla á usted útil, alguna crema como la
de " Simón" y otras, que sii:t perjuicio notable, blanquean la piel y la ponen tersa
y suave.

-El agua oxigenada para tel'lir de rubio
los cabellos, se usa, poniendo una cucha•
rada pequeih dt esta substancia, disuelta en medio vaso de agua simple. Ptro yo
me atrevo á aconsejarle que no haga uso
de esta preparación, pues además de quemar el cabello, el color rubio que le da, es
muy desagradable y no se puede quitar,
sino después de mucho tiempo.

RECETAS UTILES.
Mariota:-No he recibido ninguna carta
suya; hoy contesto con mucho gusto á sus
preguntas. Puede usted sumergir las escamas, en éter ó bencina, y si esto no da
resultado, serla bueno qu~ hiciese uso del.
sulfuro de carbono, ó de una solución débil, de carbonato de amoniaco.
-Para el panal de rosa. se hace almlbar con tres litros de azúcar, que se clarifica con una clara de huevo, y se deja
reposar hasta el dla siguiente. Luego se
cuela por un lienzo, se pone al fuego para
que tome el punto de caramelo; en seguida se aparta, se bate bien y sin dejar de
batir, se le mezclan dos claras de huevo,
también muy batidas, el zumo de medio
limón y una cucharadita de esencia de rosa. Después, se vaclan en las piezas en
q•1e se desean amoldar los panales, no
sacándose de alll, sino cuando se hayan
enfriado bien. Se pueden, también, adornar e.tos panales con figuritas de alftfü·
que ó con frutitas de pasta.
-No es fácil quitarle al cabello lo naturalmente rizado, pero, lavándoselo con
agua, en la que se hayan disuelto tomates verdes, á veces se consigue volverlo
un poco más lacio.
RESPUESTA.
Carlota:-No he tenido el gusto de recibir sus dos cartas anteriore,; es probable
que se hayan extraviado. Respecto de la
pregunta que se sirve hacerme, le digo

que, no es indispensable llevar, sino el
apellido paterno, pero á veces es más conveniente lle,•ar también el de la madre,
sobre todo cuando hay varias personas
que tengan el mismo apellido que uno
tiene.

CONSEJOS DOMESTICOS.
Gloria:-A la salsa de gitomate se le
pone la cebolla al tiempo de freirse, y después, al ponerle el agua, se deja alll para
que la sazone, sacándosela en seguida.
Puede usted anadirle un poco de vinagre,
para procurar de este modo que se conserve más tiempo.
- Para quitar el pano del rostro, se necesita, ante todo, saber de qué causa proviene éste, pues muchas veces lo produce
alguna otr1t enfermedad, ya sea de los ó,ganos digestivos, ó ~ualquiera perturbación del organismo. Serla conveniente que
consultara usted con un doctor á ese respecto, para que le dé su opinión. Como
remedio local, puede usted usar la leche
antefélica, que da á veces buenos resulta·
dos. Para las arrugas del rostro, es muy
eficaz el "massage facial."
- No creo que sea perjudicial el vapor
de agua caliente que usted usa, pero tal
vez no tiene efectos ningunos, para lo que
desea.
- Es muy conveniente, á fin de adelgazarse, evitar la alimeotación que contenga féculas y materias grasosas. El ejercicio es indispen~able para evitar la gordura exagerada.

•

_J
UN MODELO.

Aurora:-Doy á usted el modelo de abrigo para nina de dos á cuatro afios. Puede
hacerse en franela blanca, adornado con
con tiras bordadas de seda en la misma
franela, ó si no, con algún encaje grueso
y pasamanerlas.

PARA LAS MANCHAS.
UNA PREPARACION.
Costena:-El bálsamo de la Meca, no lo
hay ea nuestro pals, sino en la América
del Sur, pueJe substituirse con tintura de
benjul. En uno de los números anteriores,
di á usted esta misma respuesta, tal vez
usted no vió dicho número.

J. Benltez:-Nada es tan eficaz para
quitar las manchas de pintura, como el
aguarrás; y á fin de que desaparezca de
la tela que se ha limpiaJo, el mal olor de
esa substancia, bastará exponerla al aire
libre por dos ó tres dlas.
MARGARITA,

•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>•

L LINDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fé.lirlcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 18 de Octubre de 1908

...Al,onumento proyectado en hono1• de la C!orre9idora 9Jomtnguez
en .Querélaro. Proyecto de 0u/oglo

:T.

flJarrera.

(Primer Premio en el Concurso abierto por la Comisión del Centenario.)

Número 16

�502

li]L l'IIDNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

lle de Alfara número 9, México, D. F. Apartado
tal 2.570.-Teléfonos: Erlcson, 1476.
Oompailía Telefónica, 471.

))OS·

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad .............................. $ 1.25
En los Estados........... . .. .. .. .. . . .. .. . . .. .. 1.50
En el Extranjero... .. . . .. . .. .. .. .. . .. .. .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Oapltal. ..... ...................... $0,85 cs.
En los Estados...... .. . .. .. .. .. .. . .. .. . $0.50 cs.

EL REGATEO Y EL MOSTRADOR
DA operación comercial, especialmente entre nosotros, es un duelo
á muerte en el que cada una de las
e partes contratantes se afana por
enirañar á la otra, y en el que se esgrime,
se ~taca, se para, se cambia de guardia y
no están vedadas las estocadas á la italiana.
El interés del vendedor está en vender
caro y más caro mientras más malo; .r el
del ~om.prador en adquirir barato, y mejor
mientras más barato.
Estos intereses encontrados é inconciliables se debaten á fondo, se dilucidan meticulosamente ó se finge dilucidarlos, y antes
de venir á una transacción, marchante .r
tendero polemizan, se engañan, se tienden
redes y escaramucean de lo lindo, á fin de
salirse cada cua.l con la suya.
¡y cosa sorprendente! Estipulado el pacto y realizada la transacción, cada uno de
los adversarios se retira á sus cuarteles de
invierno, con la firme convicción de haber
plantado al otro una banderilla.
Estas actitudes respectivas y estos procederes recíprocos, llevan nombres consagrados por el uso. Esa habilidad, esas artimañas, esa esgrima especial se llaman para el
que compra, regateo, para el que vende
mostrailol'.

Saber regatear, tener bue11 mo-~tmdor,
son una necesidad de primer orden, dados
nuestros hábitos comerciales; y tan inclispensable es para una ama de casa ó un jefe
de familia saber regatear como para un comerciante ó dependiente tener buen mostrador.
En ese &lt;Yénero de sport, como en todos,
hay verda~le1·os clwmpio11.~, y quienes á él
se entregan, y son legión, suelen practicarlo por dilettantismo, por amor al arte,
por verdadero vicio y con la asiduidad y la
testarudez de ajedrecistas.
Señora hay que sale de su casa á las 9
a. m. al 0011ie1·cio, según la frase consag1·ada, y' regresa á su casa á las 4 p. m.. jadeante sudorosa, muerta de hambre; ~~ por
toda c~m.pra trae un medio metro de listón
liberty ó un pañuelito de frivolité; y hay
dependiente que se pasa seis horas frente á
una compradora para lograr . venderle con
cinco centavos de recargo un decímetro ele
calicot.
Y qué derroche de ingenio, q!1é. gracejo,
cuanta literatura y cuanta sof1st1ca para
llegará tan exiguos resultados! Se o~en
risas exclamaciones, protestas, se cambian
confidencias, se miente sobre la calidad, la
procedencia y la duración, siempre garantizadas de la mercancía; se afirma audazmente ~ue en otra parte hay mejor y más
barato· se replica que será porque el artículo e; tramado, ó de imitación ó alemán
en vez de francés, y se concluye, cínicamente, prometiendo el dependiente_ comprar á ese precio todo lo que se le traiga, y
el marchante ofreciendo cargamentos de la
mercancía á la mitad del precio que se le
pide.'

Al caer la ta1·de, si el regateo ha empezado en la mañana, ó al peso de la noche, si
dió principio en la tarde, dependiente .r
marchante se separan sat.isfrchos ele haber
perdido seis horas y de haber lucrado seis
centavos; pero eso sí, radiantes r org·ullosos de su campaíia.
Poi· qué todo ésto1 tCómo es que el comercio que, mitológicamente hablando, tiene alas en los pies, resulta tener entre nosotros plomo en las alasi iCómo es que las
mercancías tienen escritos sus precios en
cifras . ignoradas, con signos cabalísticos,
aterradores é incomprensibles en vez de
ostentarlos en mímeros conocidos? Y cómo
nos resignamos á perder diez veces en
tiempo lo que no hemos de obtener una sola en precio del artículo?
Todo el mundo nos habla ele la rapidez de
las transacciones y de la necesidad de acelerarlas. Hombres de genio han inventado
máquinas ultrarrápidas, raudos vapores,
trenes relámpagos para hacer instantáneas
la producción ~• el transporte de las mercancía , r todos estos esfuerzos y todos esos
gastos Yienen á estl'ellarse ante el 11108! mdo,· de un dependiente y ante el l'egatPo de
una matrona.
Y todavía la actitud del dependiente es
explicable. El comienza, ésto es profesional
y humano, por ofrecer malo .í caro, r es
fuerza que con su all1ago, con sus buenos
modales y con su dialéctica impida que la
compradora se largue y lo deje plantado, ó
que le lance un paraguazo monumental.
Pero la matrona 1, poi· qué regatea? Con
oír el precio, saludar cortésmente r dar la
media vuelta, todo quedaría rápidamente
arreglado.
Seamos justos: es el rP(!rtfPO el que ha
creado el 1,108tmdo1·. Las seíioras, porque
1·egat,,o y bello sexo es la mi ma cosa, alegan que si el regateo engendra al mostrador, en cambio al regateo le ha engendrado
la mala fe del comerciante. Es posible; pero á la vez es indudable que con abstenerse
de regatear y, temporalmente, de comprar
se le quemaría el pasto á la mala fe comercial.
El dfa que el come1·ciante sepa que si el
precio f!UC pide, y que la mercancía debe
ostf'ntar, es exagerado nadie ha ele comprarle, se verá oblig;aclo á poner en armonía los precios con la calidad de la mercancía \' f'l estado del meclio comercial, á tl'ueque· de quedarse sin clientela. Entonces
adiós 11108fi'uilo,·.'
Pero qué sería del bello sexo si no regateara! Lo hemos privado de todos sus derechos _y por consiguiente de toda actividatl
política; le tenemos casi vedadas las investigaciones científicas, la polémica periodística, el ejercicio de las profesiones Ji berales.
Para él todo campo de actividad, de lucha.,
de batalla y por consiguiente ele triunfos,\'
de oforia están cercados .Y le son inaccesible;, .No le hemos dejado más t~rreno libre
(]_ue el de la moda y el del regateo, y así
como la ardilla eonfinada en su jaula se
ao·ita por hacerla girar, para dar ejercicio á sus miembros y satisfacción á sus
anhelos de actiYiclacl, así la mujer, se refu&lt;Yia en la moda y en el regateo para hacer;e la ilusión de la lucha y de la victoria .v
desterrar de su oído el monótono hervor del
puchero doméstico.
Los fenómenos que estudiamos, como todos los de orden social, tienen abolengos lejanos como cimentaciones profundas y para
acabar con el regateo y con su fastidiosa
consecuencia: el mostrador, será necesario
que el feminismo haga su obra, que emancipe á la mujer, que la levante hasta el nivel de la actividad del hombre.
Sólo que entonces lo probable es que
quienes practiquemos el regateo seremos
los hombres. En cambio disfrutaremos de
los atractivos del mostrador femenino.

DR. M.

FLORES.

l!ll. MUNl&gt;O 11.llSTltADI)

Crónica Científica

1i03

T olstoi á los ochenta años

Influencia del Desierto en el hombre.

L desierto no es sólo &lt;un asilo de la de•
solación y de la muerte, sino una fuente constante de energías vitales,
- - • - - ~ espirituales y de raza,&gt; tal es el
tema de un libro publicado recientemente en Inglaterra, que tiene por título &lt;Paseos por Arabia.&gt;
Su autor dice: «Todo lo que experimentamos
aquí,- las amargas y trabajosas jornadas, los in•
convenientes y estorbos á cada momento, la desnudez de la tierra, la alimentación frugal, el te•
rrible calor y el aire fino y penetrante-se co1;1•
vierten en dedos elásticos dedicados al traba¡o
constante de renovar una vieja idea. Teniendo esto en cuenta, considere el lector lo que han hecho y lo que han dejado de hacer el Islam y el
árabe y se encontrará con que este libro le da la
clave' del carácter de dos de las más potentes influencias que han obrado sobre los destinos de la
humanidad.&gt;
La raza árabe y la religión islamita son ~rod~ctos gemelos del desierto, .Y los dos han. e¡erc1do
sobre la humanidad el nnsmo efecto estimulante.
No sólo es el árabe el más excitable de los mortales sino que ha tenido siempre el don de comunicar su excitabilidad á los demás. La mitad de
los conflictos universales en los últimos mil dos•
cientos años han estado relacionados con la in·
fluencia árabe ó la sarracena. Los asirios, los indús los kurdos, los persas y los negros del Sudán'. han sufrido esa influencia y han sido eleva•
dos y después desprecia?os por ella.
.
El árabe ha sido el látigo de la humamdad. Aun
en las conquistas origin~les de los árab~ se ha
reconocido que no han sido tanto conquistas como revoluciones ; revoluciones universales y de
gran extensión contra el gastado paganismo, para
las que los árabes dieron jefes y les inyectaron su
propio impulsivis~o y ~u ~petuosidad. Para los
semi-esclavos del 1mpenahsmo los árabes fueron
más libertadores que conquistadores. Fueron el
latigazo que, atravesando la espalda de la h~nidad la hicieron ponerse de nuevo en movimient~. Y desde entonces han tenido en muchas
ocasiones el mismo papel.
En cualquiera parte del cercano Oriente y en
Africa Central ó del Norte donde ocurra alguna
revolución, levantamientos y luchas se puede tener la seguridad de ver al árabe aprontando combustible y atizando el fuego. El efecto de sus maniobras ha estado en una singular desproporción
con su fuerza numérica, la cual en la mayoría de
los casos debe haber sido escasa.
El desierto es el origen del Islamismo y de la
influencia de los árabes de una manera muy dife•
rente de como la Palestina es el origen del Cristianismo, ó Grecia el trono del Helenismo. No sÓ•
lo es el lugar de origen de fuerzas que pueden
ser trasplantadas y pueden operar con éxito en
cualquier parte. Es algo más, es una ~o~stante
inspiración siempre presente y una cond1c1ón necesaria de salud y vigor para lo que ha creado.
Nada es tan curioso en la historia como esa necesidad que ha existido siempre para la raza y la
religión del desierto de estar en continuo contacto con ese desierto para conservar su propia vitalidad ... ... Tanto Francia como Inglaterra aprendieron y pagaron cara la lección, que hay una
gran diferencia entre los moros de las ciudades y
los beduinos del desierto.
«El terrible calor, el aire puro y delgado que vibra en los sentidos, la desolación que impone á
todos los que viven aquí la necesidad de una resistencia sostenida, la falta de leyes que delega
sobre cada individuo la custodia de su propiedad,
de su honor y de su vida,&gt;-estas causas, obrando
sobre una raza durante cientos de generaciones
han estampado en ella un sello especial, no sólo
en su carácter y temperamento, sino en su moral
y costumbres. Han engendrado hombres que tienen confianza en sí mismos, indomables, arrogantes, orgullosos, valientes,- hombres imbuidos en
el más alto grado en esas virtudes viriles que todos los pueblos de la tierra han considerado como satisfactorias en ciertos períodos de su existencia, y en medio de las cuales la raza árabe se
ha establecido de una manera permanente; y han
engendrado un credo en el que estas virtudes y
esta manera de ser han sido consagradas,-un credo que, á pesar de ser estrecho de miras y desprovisto de riqueza y de profundidad, es el que
mejor responde á las necesidades del hombre como individuo .. .. . .
Así, pues, es como obra el desierto. Mantiene y
renueva las influencias árabes é islamitas llevando constantemente sobre ellas las mismas condiciones y circunstancias que las hicieron levantarse. Nada cambia en esta tierra donde el hombre
y sus ideas participan de la inamovilidad de la
naturaleza. La vida y las escenas que describieron los poetas de los tiempos de Mahoma, son las
mismas que Doughty, autor del libro citado al
principio de este artículo, describe en el mencionado libro.

Tolstoí y su esposa revisando la correspondencia y los p eriódicos.
O cabe lugar á duda de que Tolstoi es el más
universalmente conocido esc~itor de_ los q~e
viven actualmente, y se podna también decir
que quizás es el más conocido de los personajes de
la tierra. Por lo tanto, nada sería más natural que
una demostración mundial de simpatía al cumplirse el octogésimo aniversario del nacimiento
del gran ruso.
,
¿Quién es y qué representa ese ruso como simbolo de su país, para ser considerado como al¡(o
semejante al Kremlin, y qué es lo que ha hecho que su nombre haya llegado á ser familiar en
casi todos los hogares del mundo?
Hay r' ,s Tolstoi,-uno, el escritor dotado de
uua vi~ión artística y de un toque creador que
raras veces han sido igualados y quizá nunca sobrepasados, y el predicad_or cuya~ prédicas,_ aun•
que no han sido de gran mfluen:cia en la vida de
Jos hombres, si son sanos conse¡os á. un mundo ,
«cansado de vacilaciones y compromisos.&gt;
La vida del sabio de Yasnava Polvana está desprovista de acontecimientos notables. El reform,ador nació el año de 1828; el 28 de . Agosto, segun
el calendario ruso, y el 19 de Septiembre para la
cronología del Oeste. Después de un ~urso elemental en una escuela de campo, ,conhnuado_ en
la Universidad de Kasan, completo su ~d~cación
con un viaje por el Oeste de Europa. Sirvió _en el
ejército tres años durante la guerra de Cnmea,
casó con Sofía Andreyewna Bers, de Moscov:r, Y
ha sido padre de trece hijos, de los cuales viven
nueve.
• d
d
Sus trabajos en favor d~ la comuni~a , que eberían ser mencionados aun en sus biografías más
rusuperfic i'ales, son: organización de. las escuelas
.,
rales {1875); cooperación para la circu1acion y mejoramiento de publicaciones populares (1~5-1895);
organización de los socorros para las víchmas_del
hambre en la Rusia Central (1891-:92); renunc~a ~
todo derecho de propiedad literaria, monetaria o
de tierras (1895-96) y la publicación d~ sus muchos trabajos literarios, n,ovelasi opusc~üos ~
obras de teatro, cuya mayona ha sido dedica?ª a
señalar abusos del gobierno ruso. En 1?91 f~e excomulgado por el Santo Sínodo de la i$les~a rusa, y esto hizo que muchos de sus parhda_r,ios se
abstuvieran de tomar parte en la celebracion de
sus ochenta años.
.
Tolstoi, el artista y literato, se puede decir que
murió con la producción de su Anna. Karennma
escrita en 1875, un trabajo que el nnsmo autor
llama pobre y desgraciado, pero que, á pesar de
eso, será leído mucho despué_s de que se haya perdido el recuerdo de sus meiores sermones. ~o
hay que perder de vista el hecho de que el mismo Tolstoi divide su vida en dos ~art~s per~e~tamente definidas; la primera antenor a su cnsis
religiosa de los años de 1878-7~, du~ante _la c1;1al
escribió la mayoría de sus trabaJos hte~anos, m•
1 so su gran obra creadora: «Resurrección&gt;, tra~ajo que él ahora llama inútil_ y lle~o de mal.
«No puedo recordar esos días sm sentir ho:ror y
arrepentimiento.&gt; Había ensayado nos dice, la

N

Tolstoi y

ciencia y la cultura modernas, y se retiró de ellas
en vista de que &lt;la primera no es capaz de resolver los problemas de verdadera importancia, y la
segunda es hueca y falsa.&gt; Por eso es por lo que
se dedicó á la vida sencilla y franca y á la ideal
de los campesinos que son la clase que más se
acerca á los verdaderos cristianos. Desde el año
de 1878 sus escritos han sido casi exclusivamente
polémicos y didácticos.
Las fotografías usadas para las ilustraciones de
este artículo uos dan idea muy exacta de la apariencia personal de Tolstoi. El autor lo recuerda,
durante una visita á Moscow, en 1900, como un
hombre grande, robusto, con los brazos muy largos caídos á los lados del cuerpo; nariz ancha, labios un poco gruesos, y ojos pequeños y grises,
una gran cabeza sólidamente sostenida sobre unos
hombro~ voluminosos y ligeramente combados,
una barba gris tirando á blanca y sobre todo esto
un aspecto indescribible de poder y dominio. Su
aspecto y su cara es de un intelectual, fanático
tal vez, pero no un soñador. Se ve que es un
hombre convencido de sus ideas, las que no habrá poder capaz de hacer vacilar.
Tolstoi dice que ha descubierto en el sermón
de la montaña cinco leyes las cuales ha convertido en su norma de fé y de conducta, y las cuales
encierran los grandes principios que deben regir
la conducta del mundo. Estos principios se resumen en la siguiente forma:
«Vive en paz con todos los hombres, y no con«sideres á ninguno como tu inferior.
«No tomes la belleza de tu cuerpo como motivo
«de orgullo.
«Cada hombre debería tener una sola mujer, y
«cada mujer un solo marido, y no deberían divor&lt;ciarse por ninguna razón.
&lt;No te vengues y no castigues al sentirte insul«tado ú ofenaido. Sufre todos los males y no los
&lt;pagues con otros males, pues todos somos hijos
&lt;del mismo padre.
«Nunca interrumpas la paz tomando como pretexto el patriotismo.&gt;
Los críticos pueden discrepar en sus opiniones
acerca de Tolstoi, pero nunca deberán rehusarse
á reconocer que los tres grandes trabajos: «Guerra
y Paz,&gt; &lt;Anna Karennina&gt; y «Resurrección&gt; son
obras maestras de creación. En estas obras, como
en todas las del gran escritor, hay dos historias,
la que está basada en el título de la obra, y la de
una alma, á la que se procura considerar desprovista de lo que la rodea; esta historia es la de
Tolstoi mismo, contada con una franqueza y una
ingenuidad á la que el público no está acostumbrado, lo que ha hecho que se le considere como
falsa.
¿Han ejercido la vida y la filosofía de Tolstoi
alguna influencia en su tiempo? Los críticos dicen que, aunque vive y viste como los campesinos v predica el evangelio de la pobreza, sus hijos «han casado con el dinero&gt; y han renunciado
al modo de ser del padre, y su tierna y devota
esposa ha procurado «colocar un pedazo de ter•

s11

hija predilecta Alejandra Lwowna.

ciopelo debajo de la corona de su esposo, justamente en el lugar en que él quisiera que fuera
más_pesada.&gt; Esto es verdad. Pero nada puede
¡ushficar el que un hombre martiriceá una mujer
y á unos hijos á quienes ama ce,n toda su alma.
Haciendo á un lado estas deficiencias inocentes, no puede discutirse el que la influencia de
Tolstoi en Rusia se extiende desde el Zar hasta
los más humildes campesinos. Si no hubiera sido
por las enseñanzas de Tolstoi, es probable que el
emperador de los Rusos nunca hubiera convocado el primer congreso de paz en la Haya. Gracias
á los escritos enérgicos y constantes de Tolstoi
a~n los rígidos ritos de la iglesia rusa están per:
d1endo algo de su intransigencia. A las condenaciones fulminadas por Tolstoy contra las riquezas se debe el que los prisioneros rusos sean tratados de una manera más humana en las cárceles
y que los ricos se dediquen más que antes á tra:
bajos y actos filantrópicos.
Sin una iglesia, sin una congregación1 frente á
las imprecaciones de la casta sacerdotal en su lejana casa.de campo, rodeado de su muj~r, sus hi¡os más Jóvenes y un pequeño séquito de entusiastas, Tolstoi ha sido el más ardiente predicador de la rectitud en su tiempo. Hay que confesar que ha sido impracticable y fuera de época.
P~ro mientras que los_ principios de la moral y la
vida de un hombre sm temores que rige su condu~t,a por su religi?n inspiren admiración y emulacion á la humamdad, León Tolstoi será una de
las más notables fuerzas morales de la época.

•

Damos á conocer la cantidad de carne que consumen varios de los países de Europa. El «record&gt;
de Alemania e:i en especial exacto y verídico,
puesto que ha sido hecho bajo las leyes de inspección de 1904. El consumo de la carne en Alemania, en el 1904 correspondió á 108.5 libras por
cabeza, este informe sin duda alguna se refiere al
peso de la pulpa de carne. El peso aproximado
declinó á 101.1 en 1905, y á 98 7 en 1906· la carne
de chivo y la de caballo, cada una de ell~s, en los
tres años declinó cerca de dos libras.

***
En el_ extranjero se proponen algunos industriales dedicarse á la fabricación de tejidos de fibra
de malva común, planta que crece espontáneamente en todos los climas y terrenos y que cunde con facilidad extraordinaria. La fibra de malva tiene además la ventaja de que se puede obtener por el sencillo procedimiento de la macera•
ción. La malva contiene un 40 por ciento de fibra.
Los tejidos qué con esta se fabrican son de gran
resistencia.

�504

EL l\1UNDO Il,USTRADO
1

~ ,MUNDO

5Ó5

ll..USTRADO

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fscuela de Artes y Oficios para~eñoritas
La educación femenina es uno de los problemas de solución más difícil, y que en muy contados ejemplos se
ha podido realizar de una manera acertada, sobre todo
en México. Los unos, cediendo á las preocupaciones exclusivas que imperaron en otra época, quieren que la
mujer en estos tiempos, lo ignore todo y su vi~a no
sea más que una renunciación, que su papel en la sociedad
nº sea más que pasivo, y que su vida sea de perpetua

Fachada del nuevo edificio.
Vista interior del nuevo edificio.

Clase de e~critura en Máq,ri11a.
sumisión y dependencia del hombre, ya sea padre, esposo ó hermano. Otros por el contrario, quieren ir muy
de prisa, y educará la mujer como si fuera á vivirenel
medio cultísimo de una gran capital europea. y sostener
los rigores de una lucha reñidísima, de la competencia
industrial moderna que tantas víctimas hace, especialme entre las mujeres, en los grandes centro del trabajo.
Otros quiren seguir diversos caminos: desean dar una
cultura intelectual intensa á la mujer, sin darle habilidad técnica para ningún arte ú oficio: quieren hacer bachilleras, mujeres doctísimas. eruditas, pero cuya erudicción las colocará en un puesto sumamente falso en
la sociedad, puesto que les dará las exigencias de la vida culta, ~in los medios de obtenerla. El desequilibrio,
en este caso, es tau desastroso como el primero. La mujer adquiere aspiraciones: es pobre; pero su posición
social la hace alternar con la gente rica; sus aspiracio-

tir la atracción del medio, cuando éste es viciado, á salvar
rectamente los escollos de la vida. ó á sortearlos con habi lidad. Y en cuanto al otro punto, es claro que los establecimientos de educación especial para la mujer, deben procurar
difundir ampliamente aquella enseñanza técnica que tenga
por fin hacer el mayor número de educandas, hábiles y expertas en los oficios que más útiles resulten ser, por la bondad de los salarios, por la demanda que haya de esa clase de
trabajo y también porque resulten más apropiados y menos
dificultosos.
Esta clase de educación realiza, en la medida de nuestras
posibiJidades, la Escuela Nacional de Artes y Oficios para
mujeres, que acaba justamente de ser tr.msladada á un nuevo
edificio en la calle de N ecatitlán, del cual son las fotografías que
publicamos. Alli aprenden las alumnas de una manera esencialmente práctica, los oficios más usuales y mejor remunerados actualmente en la mujer, y que no requieren un aprendizaje largo y difícil. En el taller se hacen vestidos no solamente,

~--- Me. Gregor de F tores A ,atorre, Directora
Despachoi de to Sra.
del plantel.-Clase de fabricací6n de flores de género.

El local no tiene la amplitud requerida por las necesidades de la educación de las obreras en México. En los pocos
días en que ha estado allí instalada la escttela se ha advertido la estrechez del local; sin embargo es seguro que
allí permanecerá mucho tiempo, y como el edificio no se
presta á ampliaciones, lo más conveniente en nuestro sentir sería que se esteblecieran en otros rumbos de la ciudad
escuelas del mismo genero, destinadas á las obreras que, de
esta manera, encontrarían mayor oportunidad para instruírse en las labores industriales y para aprenderá proporcio·
se por sí mismas la subsistencia.

Clase de modas.

Cl&lt;1Se de costura dé ropa blanca.

Clase de dibujo.
nes son muy altas, en tanto que sus aptitudes son muy
cortas, y, ó la vida se convierte en una tortura constante,
ó la voluntad desfallece.
En todo estos exti:emos se h~ caído y se sigue cayendo
con mucha frecuencia en México. La educación de la mujer, para ser socialmente eficaz, debe tener por fin el de
armar á la mujer para proporcionarle á sí misma los medios decorosos de subsistencia; para mejorar sus condiciones de vida, para obtener puesto ventajoso en la competencia del trabajo. Esto es, en cuanto á la educación técnica,
que la educación moral por otra pa1ie, la enseñará á resis-

Clase de hechura de sombreros.

como en la mayoría de las esc~elas, con el fin de presentar á
fi de año una costura para salir del paso: smo que el taller
ti:ne trabajo para el público, de _ modo que las ed~candas se
familiarizan con los gustos de é~te y aprenden al mismo hem •
po á hacer las piezas de ropa y a maneiar un taller de costura.
En otros.talleres se aprende el, bordado_ que, ~unqu~ está
cayendo mucho en desuso, todavia es una mdustria mexicana
e · la que se emplea gran número de obreras. La repostería, la
f nb ·c•,ció,n de flores de, género, la escritura en máquina, tam- _,
rt forman.ramos
"" •· ,.
'" ·
t ant es en 1a ensenanza
•- r.
b'ª1én
muy
impor
esco....
La mejor prueba de que ~sta. escuela es d~ gran utilidad,
e ue el número de inscripciones ha venido aumentando
c~n~tantemente, hasta ba~er de ella uno de los establecimientos
más concurridos de México.
f
El nuevo local no ha sido hecho ~xpr~samente para ~ste ob. t . estaba destinado á Escuela Pnmana, pero, en vista de
Je º•el edificio de la calle de Chiquis, donde por muchos
que
. 1a esc~e1a, se encont raba casi. en rui.
estuvo establecida
anosel Mi'nisterio de Instrucción Pública y Bellas Artes connas, conveniente dar este d es1·mo .ª1 e d'fi
· que estaba a'
sideró
1 cio
punto de concluírse y en el cual se ha instalado la Escuela de
Artes y Oficios,

Clase de bordado.

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EL MUNDO tt.USTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La fiesta de·· Caridad en Tacubaya
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1. Sl'ita.~. Oristi11a Ji',rías y Soto, Srira Dávila y Rebeca Dá-vila. (Trojes de gitanas).-f. Si·ita . .María huisa Díaz
González. (Traie de t~ra).-3. Sritas. Ooncepci6n y Dolores Rod!f'iguez J1finun6n. ( Valenciaruw).
4. Puesto de J,jmbola.-5, 6 y 7, Grupos de niñas de la Eseuela "Guillermo Prieto"

en tt'ajes de Jantasía.

I. I'ueslo de con/etti rora, atendido por las Sras. Luz Cervantes de Oca11tpo, Concepci6n Cervantes de !caza, y Sritas. María Luisa Reyes Spíndola y Marta Parlano-e. ( Obtzwo el premio de "El Mundo Iluftrado).-2. Grupo de la ;,ra. Carlota Morales de Ortega, principal organizadora de la.fiesta y las Sri/as. Niní Woif, Fanny Lahat, Concepci6n Iba,7ez, .María de M_en_dizábal, &lt;;armen de Mend1zába~ y Carmen Ferrer.-J Otro pues10 de confetti.-4 Srita. Carmen Zetina. ( Traje de Mora).-5 Canastillo de viole/as, pues/o de confetti !tia, _atendido Por las Sras, Mana f. de Vargas, Elena l. de Pradillo, María M. de Zepeda, y Sritas. Maria Luisa Durán, Estery
Berta Garcfa, Marta Maqueo, Berta Brezer fose.fina Serret, Aurora Gutiérrez y Trida Reynert.-6 Grupo de nilias de la Escuela "Guillenno Prieto."

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ltt, MUNDO ILÚSTltAbo

EL MIJNVO

1LUST1{ábo

JJlU!E.CiOS OILilM!FilCOS !E.N ~A!ASCA~ON!E.S

Fiesta en honor de Mnrelos.-Procesión c,vica.

Fiesta en honor.de Morelos.-Concurso de traje,.

CARIDAD

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gono,o,,s dam,s qn&lt; han nnido m
'Y;
nobles esfuerzos para formar un Asocia~ ción que tendrá uno de los más altos fi.
f ~ nes de la vida humana: el de protejer á
la especie en sus más fü:rnos vástagos,
no descansau en su labor. Hanse impuesto una
tarea difícil, delicadísima, que para realizarse de
una manera eficaz, necesita del trabajo constante,
atento, minucioso de todas y cada una de las señoras que á tan noble obra han consagrado su
atención, y ellas siguen concienzudamente en su
labor; nada las detiene: ya se transladan de un extremo á otro del país, llevando la buena noticia,
instalando por todas partes Juntas auxiliares, derramando la simiente; ya organizan funciones teatrales, conciertos, fiestas de sociedad, apuran su
ingenio para inventar novedades para sacudir á
nuestra sociedad de su genial torpeza, y para arbitrarse fondos con que comenzar su obra, que,
como todas las obras grandiosas, en estos tiempos
necesitan de mucho dinero para convertirse en
realidades.
Y entre todas las fiestas que el ingenio de las
señoras que forman esta caritativaAsociaciónha-

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fuese de una manera insignificante, al brillo de la
fiesta, se honró en ofrecer uno de los premios que
discretísimo jurado otorgó á los puestos mejor
ataviados. Complacidísimo se siente este semanario con que el fallo de los jueces haya destinado
este humilde homenaje de simpatía á la señora
Luz Cervantes &lt;ie Ocampo, señora Concepción
Cervantes de Icaza y señoritas María Luisa Reyes
Spíndola y Marta Parlange, que tuvieron á su cargo el puesto de confetti rosa, primorosamente decorado, semejando un viejo castillo.
En estas páginas publicamos fotografías obtenidas durante la festividad, que, comenzando el sábado once, terminó hasta por la noche del día
siguiente. Publicamos también grupos de las señoritas y niñas que, vistiendo primorosos trajes
de fantasía, contribttyeron en no po-a medida al
brillo verdaderamente extraordinario de la fiesta.

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Un nuevo templo católico

Los habitantes de la Colonia Roma, que ya forman un centro poblado de consideración, contarán dentro de poco con un nuevo templo que se
dedicará al culto católico y que, como edificio,
servirá para el embellecimiento de la ya hermo•
sa colonia.
Son autores del proyecto los ingenieros CéuThA•
sar y Carlos Novi, y por
las fotografías que de él
publicamos se podrán
dar cuenta nuestros lectores de las bellezas que
encierra.
El estilo que se adoptó
para el exterior es el
llamado Secesión; la
planta es en forma basilical, es decir, con una
nave central y dos á los
lados, formando c r u z
latina y con cúpula en
el cruzamiento de las naves principales.
Las proporciones de la
construcción contribuirán á darle un aspecto
monumental: su longitud
es de cuarenta y cinco
metros y medio próximaNueva Iglesia en la Colonia Roma.
mente, y el ancho máxi-

...

bía ideado, la que se efectuó el domingo último
en la poética alameda de Tacubaya fué brillantísima; ha sido una de las más interesantes y de las
más hermosas. La señora Carldta Morales de Ortega, que tuvo á su cargo muy principalmente la
organización de este festival supo llenarlo de toques, que no podían menos de despertar la simpatía y el entusiasmo. Y allá acudió lo más florido de la sociedad. Iban todos bien dispuestos á
hacer obra de caridad, á cooperar en lo posible á
este gran movimiento filantrópico, cuya trascendencia no tardaremos en palpar; pero iban también atraídos por la novedad de una fiesta, en que
cada detalle era una nota exquisita de buen gusto, de arte, de elegancia, de refinamient'o, en que,
desde el más pequeño hasta el más amplio tenían un sello que le apartaba de la vulgaridad. Difícil en extremo, era en verdad la tarea de
hacer una kermesse que no fuese trivial como las
que casi domingo á domingo se celebran en diversos sitios de este valle florido. Pero en esta
vez la fiesta fué novedosa¡ se apartó completamente de lo que estábamos acostru;¡ibrados á ver,
y ha hecho época entre los acontecimientos sociales de estos últimos tiempos.
La fiesta ha sido ya reseñada ampliamente. "El
Mundo Ilustrado," deseoso de cooperar, aunque

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Fachada principal.

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La casa de Morelos en Morelia.
roo, en el crucero, es de poco más de veinte metros; la altura máxima, en la cúpula, es de veintisiete metros.
Dado el crecimiento de la población en la colonia y el embellecimiento constante de ella, se
hacía necesaria la erección de un santuario dedicado á la religión qué, á pesar de su antigüedad
y de los ataques de que ha sido objeto, sigue
siendo dominante en nuestro país, y que tantos
progresos ha hecho últimamente en los Estados
Unidos, cuyos hijos forman gran parte de lapoblación de las nuevas colonias de los alrededores
de nuestra capital.
Las ilustraciones que acompañan estas líneas
muestran el templo proyectado, por su fachada
principal y por una de las laterales.

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EN HONOR DE MORELOS
Las fiestas celebradas en la ciudad de Morelia
en los días veintinueve y treinta del mes próximo pasado para conmemorar el aniversario del
nacimiento del héroe Don Jo5é María Morelos y
Pavón, fueron muy lucidas y alcanzaron un éxito que superó aún á las esperanzas de sus organizadores.
Por la mañana los manifestantes formaron una
procesión y se dirigieron al lugar donde se haya
el monumento erigido al héroe, al pie del cual
depositaron coronas de flores. En seguida hubo
un concurso de trajes de fantasía para niños al
que concurrieron más de treinta luciendo hermosos y originales vestidos. Después se publicó el resultado del concurso de simpatía del
que ya nos ocupamos en otra ocasión, y en el que
resultón vencedoras las señoritas María Pérez,
María lturbide, Concepción Macouzet y Guadalupe Paulín.
Por la tarde y noche se efectuó una animadísima kermesse en el Parque de San Pedro en la que
los puestos estuvieron á cargo de las más distinguidas damas de la sociedad moreliana.
Las fiestas harán época en la historia de las
efectuadas en el presente año. Publicamos algunas vistas que dan idea de lo animado que estuvieron las fiestas y del entusiasmo con que el público concurrió á ellas.

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La concurrenc·ia que asistió al colegio -La carrera de relPvo.-Salto de caballo á lo largo.Salto de altura.- Preparación para una carrera
de l 00 yardas.-Un salto en·- trampolín.-Salio de caballo á lo~lardo
,
- " •-El venced oren la carrera d e una milla.

Para celebrar la fiesfa
de San Francisco de Borja, patrón del Instituto
Científico de M é xi c 0
plantel q ne se conoce má~
con el nombre de Colegio
de Ma~carones, los alumnos Y profesores del mismo orl!anizaron una serie
de fiestas atléticas, que
se efectuaron el domingo
11 de los corrientes en
el edificio del colegio.
Para la fiesta deportiva
se hizo uso de los elementos valiosos con que
cuenta el plantel, y que
fo;man el Club «Junior,&gt;
mas algunos otros alumnos que no pertenecen á
esa agrupación.
La dirección estuvo á
cargo de personas peritas en cuestiones deportivas, y el programa estuvo lleno de atractivos para los amantes de los deportes viriles y de los ejercicios al aire libre.
Las carre~as á pie, en uno ó en dos, fue ron los numeros prominentes¡ las hubo á
todas las distancias, desde cincuenta yardas hasta una milla; aparte de ellas hubo
saltos, y como número final una lucha con
cuerda. La carrera de relevo á cien yardas y
la gran carrera de dos millas, fueron las dos
que más llamaron la atención, una por su
método y buena organización, y la otra por
la gran distancia que había que recorrer.
Después de las carreras se representaron
varias piezas de teatro, y en los entreactos
se distribuyeron los premios á los atletas
que se hicieron acreedores á ellos durante
los juegos.
El día anterior tuvo lugar la parte religiosa de la fiesta, que consistió en una mi:,;a solemne, bendición y fuegos artificiales
por la noche.
Dedicamos una plana á las fotografías tomadas por nuestro fotógrafo durante la fiesta deportiva, y en el exterior del edificio
antes de las fiestas religiosas.

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EL MUNDO

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EMOS asistido á un verdadero carmen musical. El concierto del domingo en Arbeu fué un florilegio fragante, y aun nos
queda ese~cia de las flores escogidas conque el
maestro Meneses regaló el oído de su auditorio
aquel día.
Beethoven, Svendsen, Mozart, Tschaikowski y
el grandioso ~agner, form:aban el programa de
ese concierto, cuya memoria guardaremos frescamente.
Todo era exquisito, todo intenso, todo emocio-

Señorita· Carmen Mungu(a, pianista, que obtuvo un
ruidoso ~xito en Arbeu, con el gran
concierto de Liszt.
nante. La divina Leyenda ArabedeSvendsen, que
transporta el alma hasta encerrarla en los mu~os
repujados de las mezquitas, olientes á saume~os
y pebetes, donde Zoraida mira en la tranquila
fuente los círculos morados con que el amor le
subrayó los divinos ojos inconsolables¡ y allí la
aparición de la mora condenada á vivir si~ amores; y allí mismo, en esa fuente más tranquila q~e
la bondad piadosa de esas dos almas, el sueno
confortable de la "Rosa de la Alhambra."
, .
Paso á paso seguimos la leyenda, y el espiritu
tuvo igual deslumbramiento que el _de la Mor:a
ante la aparición brillante, y el . mismo recogimiento lleno de unción de Zulamita, la que desfallecía de amor en el Canta1 de los Cantares.
De semejante ternura y gracia nos in~ndó l:t
gentil ''Casse Noisette" d~l ~ago Tscha1kowsk1,
un miosotis, un grano de 1nc1enso, un canto de
canario.
.
1
y en escala ascendente de impresión y va er,
debo citar en seguida el concierto en mi bemol de
Liszt ,ejecutada en piano porlaSrita. CarmenMunguía.
Nunca tan alta perfec~ión se ha ,observado ~n
manos femeninas. La Snta. Munguia tocó magistralmente, llena de brío, apasionada, segura; con
gran técnica y profundo amor. Justa fué la ova•
ción tributada.
y no menor la que alcanzó la Sra. Heidic_k,. en
"le Mozze de Fígaro" de Mozart. La Sra. Heid1ck
hace mérit9 ¡í §\lS ma~&amp;tr9s &lt;i~l Conservatorio de
Colonia,

Pero de todas estas selecciones, nada superó en
emoción á la que en nuestros espíritus produjeron, "Sinfonía Patética" de Tschaikowskiy la
"Cabalgata de las Walwas" de Waguer.
La Sinfonía Patética, en sus cuatro partes es, sensillamente, magistral.
Se ignoran las emociones que inspiraron á Tschai•
kowski, el título de esta sinfonía que fué bautizada en San Petershurgo al día siguiente de su estreno el 16 de Octubre de 1893, y aun parece q ne
él mi~mo no sabía como llamarla. Así escribía á
un amigo suyo llamado Davidov.
"En un viaje que hice á París en Diciemb~e de
1892 me vino la idea de hacer una nueva smfonía ~on programa que debe ser un enigma_ ~a~a
todos. Descífrelo quien pueda. Durante mi v1a1e
la fuí desarrollando en mi imaginación y más de
una vez se llenaron de lágrimas mis ojos."
También el auditorio del domingo en Arbeu
tuvo esta emoción, esencialmente en el &lt;Allegro
con grazia,&gt; música armoniosa, de un marcado sabor oriental.
El terna principal de este número que se anu_n·
cia en los cellos y se fortalece en las maderas, viene, después de la agitación del andante, como un
rayo de sol que atravesara un nublado: serenamente, tibio, confortador, lleno de consuelo que
va de rosa en rosa, de matiz en matiz, hasta confundirse en los tintes suaves de un crepúsculo.
Contrastando á la indolencia tropical de este
Allegro, surge el c:Molto viv~ce&gt; llen? de animación creciente hasta el mohvo marcial, donde el
tema de la marcha ejecutado á toda orquesta po•
ne en el ámbito su triunfante clamor.
Luego, como si un desaliento pasara por las
voces, el «Adagio lamentoso&gt; va rezando una_ oración, murmurando una plegaria toda angustias y
dolor.
El tema de este número es voluble como una
pasión: se queja, protesta, gime, se exalta y al fin
cede con desesperación.
De pronto una nota vibrante del «gong&gt; turba el oído con sus notas extrañas y da entrada
al Finale: un canto torvo, de notas sollozantes que
se extingue como un rayo de luz.
La obra de Tschaikowski de la que él mismo decía: «la considero la mejor de mis obras, la más
:&lt;incera de toaas; y la amo como á ninguna de mis
producciones anteriores,&gt; dejó en nosotros una
honda emoción.
La «Cabalgata de las Walkirias&gt; ese torbellino
macabro que sopla en nuestras almas con vientos
de borrasca, también nos estrujó; en forma menos
dolorosa, tal vez, pero más violenta; y en esas sacudidas impetuosas, en esos arrasamientos hui::a•
canados, los ojos del espíritu vieron la tragedia;
miraron la tropa de caballos negros arrastrando
prendidos á sus arzones, los cuerpos ensangrentados de los guerreros muertos, y siguieron anhe-

** •
Y nuevamente habdn sido escuchados estos dos
mae~tros en el concierto del jueves, del que dar~mos crónica en el número próximo.
Se repitió la Sinfonía Patética y figuraban en el
programa «La Muerte de Amor&gt; de Isolda, final de
esa exquisita tragedia Wagneriana; el momento
doloroso en que la prometida del Rey muere de
amor sobre el cadáver de su amado Tristan. Las
Impresiones de Italia&gt; de Charpentier y el &lt;Segundo concierto&gt; de Saint-Saenz.

Escena final de "Sardanápalo ".-El incendio.
En cuanto á repertorio, do más selecto del tea•
tro clásico y moderno,&gt; así rezan los carteles, y
hay que creerlo por lo que se cita antes de esta
aseveración. Entre otras promesas que encierra
ese repertorio, está la &lt;Tierra Baja,&gt; creación de
Borrás, y en la que tantas ganas tenemos de verlo.
Y esta compañía, con ese repertorio y esos antecedentes, trabajará los Martes, los Miércoles, los
Jueves. los Sábados y los Domingos¡ más valía

haber dicho que todos los días de la ~emana me•
nos dos, y los domingos y días de fiesta habrá
matinées.
Así, pues, debemos regocijarnos ante el aviso,
y prepararnos á una temporada clásica :española,
que deseamos tenga un gran éxito.
LORELEY.

lantes la desenfrenada carrera de las Walkirias, Y
con ellas entraron al templo de los dioses.
¡0h genial Wagner!
¡Oh soñador Tschaikowski!

Milán,fSeptiembre~de:1908.

Arte y Tribunales.-La nueva "Cavallería Rusticana" é "11 :Figlio di Yorio" -Muerte · del actor
Zampicrr.
Para

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Sr. Fernando Peña, pianista.

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Con tal e:i:quisités en los programas, unido á los
méritos de los ejecutantes y al concienzudo esesfuerzo del maestro Meneses, la temp;irada de
conciertos irá de triunfo en triunfo.

***
Mientras los teatros en Europa abren sus puertas á la temporada de invierno; su receso tiene
inactivas las plumas de los cronistas. Sólo nos
llega como saliente el triunfo del Kaiser con su
ballet suntuoso &lt;Sardanápalo&gt; del quedamos hoy
nota gráfica.
Esperemos los éxitos en puerta, de los teitros
de Europa.

***

Srita. Mimi Heidick.- Contralto del Conservatorio de Colonia.

Correo Artístico de Europa

Como final tenemos que anunciar un verdadero
acontecimiento; la compañía dramática del gran
Borrás está á nuestras puertas, pronto el vetusto
Arbeu se regocijará con la presencia de los eminentes artistas españoles, y tendremos la tan deseada época de teatro dramático español.
Los elencos, que se acaban de lanzará la publicidad, prometen mucho: juzguen nuestros lec•
lores por ellos mismos, les damos la lista tal como la hemos recibido:
Carmen Bové, Camino Garrigó, Juanita Gil, Carlota Ibáñez, Concepción Llorente, Dominica Martínez Enriqueta de Palma, Carlota Pla, Amparo
Plas¡ncia, Amalia Sánchez, Lola Virgili.
Femando Aguirre, Emilio Ariño, Enrique Borrás Luis Blanca, José García Leonardo, Rafael
Godiila Bernardo Jambrina, Arturo La~santas,
José López Alonso, Adrián Martí, Juan Román,
Luis M. Tovar y Miguel Tutau.
Pintarán las decoraciones: Amorós, Urgcllés,
Villomara, Moragas y Alarma.

"Sardanápalo" .-El Rey declara su intenci6n de incendiar el palacio.-Baile
del sable delante del Rey.

Mundo lludrado. "

El tribunal de apelación de esta ciudad pronunció poco hace la sentencia en la causa instruída por cuenta del maestro Mascagni y del Editor
Sonzogno contra los hermanos Monteleone, el Editor Puccio y el escritor Giovanni Verga, por la
creación y ejecución de la nueva "Caballería Rusticana", que entre paréntesis mucho ha ¡!ustado
donde se ha hecho. La Corte confirmó la sentencia ya pronunciada del Tribunal, considerando la
violación de los derechos de autores, pues que
Giovanni Verga no podía autorizar nuevamente
que de su '·Cavallería" se hiciera otro libreto.
Así los hermanos Monteleone no podían musicarlo sin contra-hacer ó imitar la ópera de Mascagni, y el Señor Puccio haciéndose editor resultaba
cómplice en la falsificación. En consecuencia, novelista, libretista, músico y editor resultaron necesariamente cómplices en la falsificación y condenados in solídum á daños y costas por este nuevo juicio. Para el editor Puccio quedó excluída
la desleal competencia afirmada por el tribunal.
Así la nueva ópera queda secuest rada y prohibida su representación.
Otra cuestión judicial se ha resuelto en Nápoles
en la 8~ Sección del Tribunal. Cuando Gabriel
D'Annunzzio dió á la escena su &lt;Fliglia di Yorio&gt; con tanto éxito, el célebre actor cómico y
autor napolitano Eduardo Scarpetta, hizo una parodia de la tragedia, con el nombre de dl figlio
di Y orio,&gt; que hizo reír mucho al público y encolerizar al poeta que lo acusó ante el Tribunal.
Muchos fueron los incidentes en esta causa en
que el autor se defendió con mucha gracia y talento. Entre otras cosas, dijo que si el señor
D'Annunzzio hizo la hija de Yorio é l (Scarpetta)
hizo un hijo y no reconocía al poeta el derecho
tutelar á toda la familia. El Tribunal absolvió á
Scarpetta, y el abogado Simeoni de D'Annunzzio
recurrió al Procurador General, en apelación. El
Procurador interino estudió la causa y el recurso, y no creyó oportuno conceder la apelación,
de modo que la absolución de Scarpetta fué definitiva y D'Annunzzio deberá pagar los daños que
el actor hace ascender á más de sesenta mil francos,
Con bastante pena he sabido la muerte en u na
casa de Salud de F lorenciadelactorVittorioZampieri, esposo de la Mariani y tan conocido y esestimado en México. Deja un grande vacío en su
compañía, si no como actor, sí como director,
pues que muy pocos sabrán como él adunar los
mejores elementos para formar sus compañías
tan homogéneas, las que desgraciadamente casi no
e-xisten en Italia, pues que cada artista célebre
por r egla general se rodea de malos elementos para realzar sus cualidades¡ cosa que impide la perfección tan deseada en el arte.
G. P,

B.

�512

EL MUNDO ILUSTRADO

513

EL MUNDO ILUSTRADO

ALREDEDORES DE MAZATL,\N. - IW.MPIENTES DEL OESTE EN EL PASEO CLAUSEN.

EXPOSICI0N FUSTER,.

La Exposición Fuster
LOS REBELDES.-ROSA MÍSTICA.-MELANCOLÍA.
ABANDONATI-.AUTO RETRATO.

00000000000000000000

A noticia de que Alberto Fuster de reeso de Europa acababa de abrir en la Esuela de Bellas Artes una exposición de
~ sus obras más recientes, me llevó, y conmi'-{_e~
go á todos los que en México se interesan un poco en asuntos de arte, á los salones de
la academia con el deliberado propósito de ver con
atención lo que de nuevo nos trajera el joven pintor mexicano. Le conocía ya por algunas de sus
obras y tenía sinceros y grandes deseos de apreciar los adelantos que hubiera podido hacer durante su último viaje. Sabía que es muy laborioso¡ que tiene el amor de su arte y la firme voluntad de estudiar y trabajar concienzudamente, y
procuré ver con detenimiento sus obras.
Son estas poco más de cincuenta entre bocetos,
estudios y cuadros concluídos.
En cuanto lo permitan las dimensiones de un
artículo escrito rápidamente, daré á conocer á los
lectores de «El Mundo Ilustrado» algunas de las
principales obras nuevas de Fuster, tal como la
impresión persc,nal me las ha revelado. No quiero
hacer crítica; pero tampoco es mi deseo hacer una
simple enumeración, que resuHaría sin interés.
«Los Rebeldes» titula Fuster á su cuadro de
mayor aliento: un tríptico cuya figura central es
Jesús crucificado; á la izquierda está Prometeo; á
la derecha Luzbel. Y cabe preguntar desde luego
¿por qué el Mártir del Gólgota, el Apóstol de la
Montaña, el Humilde Pescador; que predicaba
«Amáos los unos á los otros» y que acostumbraba
saludar con la fórmula de concordia; «la paz sea
con vosotros;» ¿por qué quién hizo del amor á la
humanidad la base inquebrantable de su apostolado; por qué es un Rebelde? Luzbel sí; Prometeo
quizás también; más Cristo que fué al martirio
voluntaria, mansa, apaciblemente; que no tuvo
más que un instante rápido de rebelión, del cual
no tardó en arrepentirse y llorarlo y sufrir por
él hasta el punto de sudar sangre; Cristo no fué ni
pudo haber sido rebelde. Por eso es que el cuadro,
de gran aliento y empuje, está lejos de causar la
impresión que de su simbolismo debía esperarse.
En cuanto á la ejecución, y sin entrar ahora ep.
detalles de técnica, pude notar una desigualdad
muy considerable entre las tres figuras del cuadro. La mejor de todas es, indudablemente, la de
Luzbel; el dibujo es correcto, el color vivo, en el
sentido estético de esta palabra. Si esta figura fuese sólo el cuadro ganaría mucho la obra. Menos
acabada y hermosa es la figura del centro; su di·
bujo está lejos de la corrección que ofrece la primera; su color es muerto, opaco, casi uniforme en
la figura, y el fondo carece de ambiente. Y toda-

vía la diferencia es más marcada en la figura del
Prometeo, cuya expresión, no obstante la crispadura de los músculos del rostro, resulta inerte.
De mucho menor aliento, pero más valioso, en
mi opinión, es el pequeño cuadro que el autor
llama «Abandonati»: una figura de mujer de medio cuerpo, amamantando á un pequeño, abandonado como ella. Sin que la impresión causada
por este cuadro sea de~garradora, conmueve la
tranquila y resignada tristeza de la mujer, y la
indiferencia del niño, glotón y rozagante. La ejecución de este cuadro es, en mi sentir, mejor que
la del anterior; el color se acerca mucho más á la
verdad; el dibujo es irreprochable; hay ambiente;
en la figura se advierte naturalidad encantadora:
ha sido estudiada á conciencia y no vacilaría en
colocarla á la cabeza de todas las obras de Alberto Fuster.
No es de menor mérito el auto-retrato de medio cuerpo que se ve en la misma sala; éste descuella encima de todos por la espontaneidad; la
verdad del colorido; por la sinceridad de la ejecución, y, como retrato, es el mejor de todos los
que adornan la galería.
Aparte de estos tres cuadros, que son los más
interesantes de toda la exhibición, y de un conjunto ce estudios y bocetos, Fuster ha presentado composiciones de índole decorativa, en las
cuales el pintor ha querido seguir las huellas de
los modernos, especialmente de la escuela inglesa.
No podría decirse sin embargo, que existe en ellos
mucho más que una tentativa más ó menos seria. El mayor de los cuadros es una alegoría de
La Paz; en él se confirma esta verdad incontrovertible: que cuando el artista busca algo distinto
de la producción de una obra estética, su intento
fracasa sistemáticamente. Las figuras son, casi todas, defectuosas. Este cuadro es, sin duda alguna,
la menos vigorosa y la más pobre de las composiciones de Fuster. De todos estos estudios de arte
decorativa el mejor es El Poeta, que ya conocíamos, y en el cual se ad vierte cierto amaneramiento, que domina en casi todas las composiciones
de este género, y que casi podríamos decir que
hace fracasar una tentativa, que, más espontáneamente realizarla, bastaría para dar á Fuster una
reputa.-:ión artística.
Juzgada en su conjunto, la obra pictórica de
Fuster puede considerarse como una intención
alta, una concepción grandiosa, realizada por un
pincel vacilante y rebelde. En sus cuadros más
interesantes se advierte indecisión en el dibujo;
en las figuras, especialmente en el desnudo, el dibujo deja mucho que desear, como que para ha-

cerio irreprochable es necesario el estudio atento,
minucioso de la forma humana, no solamente en
el estudio del pintor, sino también en el anfiteatro. No menos vacilante es el color: detrás de cada pincelada, se advierte una multitud de toques y retoques, que quitan toda transparencia al
color y lo hacen aparecer como muerto. El pincel no es firme, y por esto la técnica adolece del
amaneramiento que antes hemos apuntado. Esto
se nota muy principalmente en los retratos, y con
más particularidad en el de uno de los jóvenes
Casas, en otro del poeta Rubén Campos, y en un
retrato de dama que se encuentra en la misma sala. ~ advierte desde luego que han sido corregidos y enmendados repetidas veces. La señora lucía originalmente un escote, que fué luego cubierto con muy poca fortuna, por pinceladas que simulan un tosco encaje. Y no se diga que esta es
la especial manera del pintor, que buscara muy
justamente dar personalidad á sus cuadros y á su
técnica porque se nota, aunque no tan marcadamente, en las copias, de las cuales nos presenta
algunas, y que, examinadas aún á la ligera hacen
ver el mismo esfuerzo paciente y laborioso, y la
misma indecisión, en el pincel en que acumula
unas sobre otras las capas de color; y precisamente en las copias, el pintor no solamente debe tratar de reproducir el cuadro original, sino ha de
imitar, en cuanto sea posible, la técnica especial
á cada uno de los autores que copia, porque de
esta técnica depende, más que de ninguna otra
cosa, el carácter individual de cada obra de arte.
Este juicio podrá parecer severo, porque estamos habituados á ensalzar á diestra y siniestra á
nuestros artistas, juzgándolos con la benevolencia con que se juzga á un simple aficionado. Pero
creo que un pintor de la talla de Fuster no debe
ser examinado á la ligera, porque su obra no merece ya ser juzgada como el ensayo, el tanteo de
un principiante. Fuster ha estudiado, ha trabajado á conciencia; es un convencido de su arte; no
es un discípulo más ó menos aventajado, que está
en vías de formación. Es un artista formado ya;
que se ha creado su personalidad y de quien debemos exigir mucho más que de cualquiera otro
de los pintores de la nueva generación de México, porque ha demostrado en algunas de sus obras
que es capaz del dominio de la forma y del color.
Hace seis años Alberto Fuster era una promesa
para el arte mexicano; hay pues que pedirle ahora
algo más que esbozos, diseños, ó promesas de producción seria y perdurable.

L. L. P.

�EL lllUNl&gt;O lLUS'l'UADO

515

NUfVO APARATO Dt C4LUACCION

El Sr. Lic. Don Guillermo Novoa

\
\

XIII Concurso del "Mundo Ilustrado"
Las nue ve S Ii uet a s

E l concurso que esta semana ofrecemos á nuestras l ectoras seguramente ha de causarles mucho
int erés: se trata simplemente de descifrar q uienes
son los personajes que representan las siluetas
adjuntas. Todos ellos son personajes de países
distintos y que ocupan lugares muy prominentes
en la política de sus respectivas naciones. Advertimos q ue todas estas siluetas están calcadas de
fotografías, de manera q ue representan exactamente á estos personajes en las actitudes q ue l es
son más propias. Casi todos ellos son su mamente
conocidos, de manera que no será muy difícil l a
solución del problema.
Se darán tres premios á las soluciones más aproximadas que se reciban antes del lunes 2 de Noviembre· en caso de que recibamos más de tres
solucion'es exactas, los premios se rifarán entre
ellas.
Los premios serán: un medallón, unos anteojos
de teatro y una caja de perfumes.

*

RESULTADO DEL XI CONCURSO
De todas partes d e la República, nuestras lectoras, para quienes los concursos del «Mundo Ilustrado&gt; son entretenimientos muy agradables, nos
remitieron un número e_xtraordinadamente gran-

de de soluciones al concurso número 11, que pedía la formación de nombres de flores con letras
tomadas de la primera línea éle los anuncios publicados en ese número. Recibimos combinaciones ingeniosísimas y listas muy largas. Desgraciadamente muchas de ellas no se atuvieron exactamente á los términos del ooncurso, que señalaba como condición que los nombres se formaran
cada nno de ellos con letras de distintos anuncios, de manera que no hubiera dos tomadas para cada nombre, de un mismo anuncio. Esto nos
obligó á desechar al¡!unas de las listas más largas
y más in~eniosas y á otorgar los premios á aquellas de nuestras subscriptoras que nos enviaron
listas aunque no tan numerosas, pero sí sujetas á
l os términos exactos de este concurso.
El primer lugar corresponde á la lista remitid'l
por la Sra. Mar¡!arita A. de Isla, de Querétaro, la
cual contiene 78 nombres de flores formados con
letras de distintos anuncios cada uno.
El segundo lu¡!ar corresponde á la señorita·
Guadalupe Galindo, de .Monterrey, calle del Colegio Civil número 90, quien nos envió una lista
conteniendo 75 nombres de flores, formados de la
misma manera.
El tercer lugar corresponde á la señorita Josefina Pérez, de Monterrey; calle de Morelos númern 148, c uya lisia incluye 6&lt;I nombres en iguales
condiciones.
A e~tas perspnas corresponden los premios
ofrecidos.
Además, citaremos como soluciones ingeniosas
y dignas de especial mención por su exactitud,

las que nos remitieron la señorita: consueloJCalvo, de Oaxaca, con 104 nombres¡ la señorita Raquel Vallejo, de Pachuca, con SO nombres¡ la señora C. Zal dívar Luna de Garza, de Monterrey,
que contenía 56 nombres¡ la señorita Dolores Guerra, de Monterrey, cuya lista comprendía 40 nombres¡ la señorita Esperanza Sodi, de Oaxaca, que
nos envió una lista con 12 nombres.
Entre las más numerosas, pero que no fueron
preferidas á las anteriores por no estar sujetas á
las bases del concurso que antes mencionamos,
merecen citarse por lo ingenioso de las combinaciones, las siguientes:
• La señorita Juana de la Garza, de Salinas Victoria, con 205 nombres¡ la señorita .Margarita Vasseur, de Oaxaca, con 180 nombres¡ la señorita
María Enriqueta Beráin, de Saltillo, con 81 nombres¡ la señorita María Carlota B. y Pu_
ga, de Lagos, con 51 nombres¡ la señorita Josefa Villalvazo,
de Guadalajara, con 103 nombres¡ la señorita María de la Luz Romo, del Oro, con 53 nombres¡ la
señora María E. de Ga viño, con 46 nombres¡ la señorita Esther Sterling, de Ciuaad Lerdo, con 24
nombres¡ la Srita. Ma. Enriq neta del Corral, de Pachuca, con 25 nombres¡ la señorita Luz Villanueva, de Torreón, con 30 nombres¡ la señorita María
González, de Tacubaya, con 30 nombres; la señorita Maria L Galera, de Orizaba, con 21 nombres¡ la
señorita Aurora Fernández López, de Torreón,
con 26 nombres.
Fueron innumerables las que recibimos con menos de veinte nombres, que no mencionamos por
no hacer esta lista interminable.

,...

ROPOSITO de un ruidoso negocio civil,
llado recientemente en uno de los tribunales de esta capital, negocio en el
que intervino como parte principal el millonario
norteamericano, Coronel W. C. Green, debemos
dedicar unas cuantas líneas al joven y distinguido abogado Don Guillermo Novoa, patrono del
señor Green y profesional muy estimado y conocido en México.
El negocio á que hacemos mención, y que á continuación referimos, ha sido muy comentado, no
sólo en México, sino en el extranjero¡ y si despertó tanto interés, no fué por su intrínseca cuantía,
sino por la alta personalidad del señor Green.
Quien defendió á este millonario y logró para
él un fallo absolutorio, es el licenciado Novoa,
que cuenta actualmente veintisiete años de edad.
El señor Novoa es hijo del Lic. Don Eduardo Novoa, Subsecretario de Justicia y abogado respetabilísimo.
El patrono de Mr. Green empezó sus estudios
preparatorios el año de 1893 en la Escuela Preparatoria de esta capital y los concluyó á mediados
de 1898. A principios de 1899 comenzó á cursarla
carrera de abogado, que concluyó en 1904, habiend-0 obtenido el título profesional el 12 de Abril
del año siguiente. Obtuvo premios en los exámenes de los cursos cuarto, quinto y sexto. Fué discípulo de los licenciados Pallares, Macedo . y Labastida. En su examen profesional presentó una
tesis sobre c:SOCIEDADES EXTRANJERAS&gt;, que
es muy conocida en el Foro.
Se dedica principalmente á negocios administrativos y juicios de amparo, y rara vez á contenciosos del fuero común.
Es abogado de la sección de construcciones de
la Compañía Bancaria: de la Compañía de la Huerta del Carmen, en San Angel S. A.¡ de la Compañía Comercial y de otras extranjeras y del país.
No tiene empleo alguno del Gobierno.
El ruidoso asunto del Coronel Green, por el
que acaba de obtener fallo absolutorio el señor
Novoa, consistió en una demanda presentada por
el Lic. Paz, por la cantidad de cincuenta mil pesos que reclamaba como honorarios. El señor

Sr. Lic. D. Guillermo Novoa.
Green probó haber pagado al señor Paz los servicios que le prestó, y en ese sentido el juez dictó
sentencia por completo favorable á la defensa
opuesta por el señor Green, condenando al actor
al pago de las costas y gastos del juicio. Dicho
fallo ha causado ejecutoria por no haber interpuesto hasta hoy recurso alguno el señor Paz.
Este negocio, ruidoso por mil títulos, ha valido
calurosas felicitaciones al j oven abogado Sr. Novoa, que á pesar de sus pocos años, revela poseer
conocimientos jurídicos y energías mu y poco comunes.
Con gusto publicamos un retrato del señor Novoa y una foto_grafía del despacho que ocupa dicho abogado, en unión del Lic. D. Eduardo Tamariz, con quien ha estado asociado desde que
ambos obtuvieron su título profesional, habiendo
logrado formar una buena clientela y adquirir
una sólida reputación, con sus mutuos esfuerzos.

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El Sr. D. René Boursier, laborioso industrial de
origen francés, que lleva algún tiempo de establecido entre nosotros ha ideado un magnífico aparato para calentar agua, gracias al cual se consigue el objeto deseado en poco tiempo y con un
gasto verdaderamente insignificante.
El nuevo aparato ha sido designado por su autor con el nombre de «El Rápido,&gt; y este nombre
es el que mejor le conviene, pues con una rapidez sorprendente calienta grandes cantidades d e
agua bastante para los usos domésticos tales como
el baño, el cocinado y el lavado de ropas. Es tal
la violencia con que funciona el nuevo aparato
que en cinco minutos se puede disponer de agua
bastante para un baño. A estas ventajas reune el
nuevo invento las de ser perfectamente limpfo,
no produce humo ni vapores, no tiene el mínilllO
peligro de explosión y no necesita de limpiarse
jamás. Su apariencia es elegante y puede colocarse en cualquier gabinete de aseo en el que será
un bonito mueble.
Su economía es otra circunstancia que también
lo hace recomendable, pues bastan cinco centavos de leña para calentar toda el agua que se necesita para el baño de una persona. El autor ga•
rantiza todos los aparatos que fabrica, y las personas que quieran convencerse del rápido y eficiente funcionamiento de él pueden pasar á la
Plomería Francesa del Sr. René Boursier, de quien
ya hemos dicho que es el inventor del aparato y
ver al «Rápido&gt; calentando agua á grandes cantidades y con una rapidez que pasma.

La d irección de la citada plomería es 3~ calle
de la Industria número 96 en esta ciudad¡ la casa
se encarga como especialidad, además de la fabricación de c:El Rápido,&gt; de las instalaciones de baños, tubería y plomería.
&lt;El Rápido&gt; ha sido visto funcionar por muy
prominentes personas de nuestra mejor sociedad,
quienes no han vacilado e¡i hacer de él los más
entusiastas y merecidos elogios¡ para que se vea
que la fama de c:El Rápido&gt; se funda en opiniones autorizadas y competentes, publicamos la siguiente lista de personas á quienes el señor Boursier cita como referencias:
Sr. General D. Porfirio Díaz, Sr. D. Fernando
González, Gobernador del Estado de México¡ Sr.
Teniente Coronel D. Porfirio Díaz, Dr. D. Sánchez
de Algara, Sr. D. Fernando Pimentel, Cía. Bancaria de Obras y Bienes Raíces, Sr. D. Benito Juárez, Sr. Luchichí, Sr. D. V. M. Garcés, Sr. Lic. Reyes Retana, Sr. D. A. Guzmán, Sr. D. A. Chabaud,
Sr. D. Raoul Duval, Sr. D. Ernesto Pugibet, Director de &lt;El Buen Tono¡&gt; Sr. Ing. D. J. O. Monasterio, Sr. Ing. D. O. González, Sr. D. E. Albert
Armour, Escuela Francesa , Sr. D. F. Baumgarteu ,
Sr. D. Lucien Merignac, Sr. D. Raoul Mille, Chocolatería Francesa¡ Sr. D. C. de la Arena, Sr. D.
Salvador Miranda, Sr. D. J. Miranda, Sr. Ing. D .
Augute Leroy, Sr. Ing. D. Luis de Lama, Sr. Ing.
Th. Menard, Sr. D. Gonzalo Garcés, Sr. D. Manuel
Robert, Sra. Viuda d e Bracho, Sr. D. A. Pontones,
Sr. A. Paez, Sr. D. J. Rennow, Sr. D. E. Schwob,
Sr. D. H . Marteau, Sr. D. R. Minetti, Sr. D. Carlos
Deeg, Sr. D. J. Ayllon, Sr. D. J. Loeb, Sr. D. Th.
Gendrop, Sr, D. J. Macías, Sr. D. Adrián Sovarnes,
Sr. D. H. Doumec, Sr. D. J. Riousse, Sr. D. A Borja, Sr. D. L. Zerliob, Sr. D. F. J. Koehler, Sr. D.
J . Lire, Sr. D. L. Herrera, Sr. D. C. Zubieta, Sr. D.
C. Schrempel, Sr. D. O. Lomelín y Sr. D. A. de la
Arena.

OCIO
El Sr. Lic. Novoa en su despacho.

�516

EL AJ.UN.lJO 1LlJ::,T1:...\lJO

EL MUNbo tttJSTRADO

517

Una nnta social de las más bralantes en Jllonterrey, fué el matrimonio de
la Sritci. Marfo Bl'lden cnn el Sr. Benjam{n 1lfodero.-l.a presente
Jotogrofíafaé tomada por el Sr. José L6pez E,;cal,•ra, en
el momento en qae los desposados saUa11
de la iglesia.

EL COMETA "MOREHOUSE"
Para el "Mundo Ilastrado.''
Tres cometas han hecho su aparición en el infinito espacio de los cielos en el tiempo tran~c11rrido del presente año. El día 2 de Enero de 1908,
el célebre astrónomo alemán Max Wolf, tan conocido por sus frecuentes descubrimientos de asteroides, encontró fotográficamente al cometa periódic 1 de Eocke, empleando el telescopio Bruce,
del Observatorio de la Universidad de Heidelberg.
El Cometa de Encke tiene un período de 3 años
299 y ha aparecido ya tres veces en el_ presente siglo: Una el 5 de A¡!osto de 1901, habiendo
sido el descubridor el Sr. Rambaud, del Observatorio de Argel, Africa; otra el 11 de Septiembre
de 1904, descubriéndolo el Sr. Augusto Kopff, del
Observatorio de Heidelberg, y otra, como ya dije,
el 2 de Enero del presente año.
El segundo cometa del año de 1908 fué descu ·
bierto el martes 1&lt;? de Septiembre por el Sr. D. W.
Morehouse, del Observatorio de Y erkes, que au n
cuando se levanta en el Estado de Wilsonsin, de
la Unión Norteamericana, depende de la Universidad de Chicago. El telegrama en que se me
anunciaba la aparición de éste cometa decía que
el astro era brillante y tenía larga cauda. Las coordenadas del nuevo cometa marcaban un punto
del cielo correspondiente á la constelación ci r cumpolar de la Girafa, El mal estado del tiempo
me impidió poder encontrar al astro cabelludo
que proviniente de lejanas é incógnitas regiones
venía á colocarse al alcance de nuestros telescopios, para despues alejarse, perderse de vista yno
regresar jamás á nuestro cielo.

Aspecto del cometa '"Morehouse" á las 8. 45 p. m.
del 11 de Octubre de 1908, en la Constelación del Cisne.
El martes 22 de Septiembre se desató una fuerte tormenta sobre el Valle de México, y, como es
frecuente en esa época del año, después del aguacero comenzaron las nubes á disiparse, resultando una noche bellísima, de atmósfera limpia y
transparente, muy apropiada para observaciones
astronómicas.
Aprovechando la belleza de la noche me puse
á escudriñar el cielo en la región, por donde debía
estar el cometa "Morehouse". Muy pocos días an·
tes había recibido las efemérides del cometa, calculadas por los Señores Einarsson y Meyer de la
Universidad de Berkeley, California. Dirigí mi
telescopio '"2:eiss" á la estrella "ga=a" de la
constelación de Cefeo y á los pocos momentos de

investigación tuve la fortuna de encontrar al celeste viajero. Esa noche
el cometa presentaba el
aspecto de una masa blanquecina redondeada, con
una condensación central
como de octava magnitud y una cola bastante
larga que se iba desvaneciendo suavemente. El
astro veíase rodeado por
numerosas estrellas, pertenecientes á la constelación de Casiopea.
La noche del 30 de Septiembre estuvo todavía
en mejores condiciones
que la del día 22 para observar el cielo, en atención á la gran limpidez de
la atmósfera. El cometa
"Morehouse" había aumentado de brillo y podía
ser fácilmente observado
con anteojos de teatro.
SR. BENJAMÍN H. RIDGELY1
Observado con el telescopio y empleando muy déCónsul General de Estados Unidos en México, muerto
bil aumento se notaba la
repentinamente en Monterrey.
cabellera bastante luminosa; la cauda era angosta
de un planeta, aun cuando haya pasado mu y ceren su nacimiento; pero despues se ensanchaba en
ca de él, y con el hecho de que la curvatura de
forma de abanico.
l as caudas y la aceleración en el movimiento de
A partir del 1&lt;? de Octubre las observaciones se
algunos de ellos indica que estos astros son afecdificultaron un poco, debido á la intensa luz de
tados por algún medio resistente, cuya influencia
la Luna. Sin embargo observé el cometa en los
jamás se ha observado en los planetas.
días 1, 2 y 3. Pasada la fecha de llena, que se veEl tercer cometa descubierto en el presente año
rificó el día 9, reanudé mis investigaciones. El
ha sido el de Tempel-Swift, que tiei..e un período
grabado q ue acompaña á estas líneas representa el
de 5 años 678. Fué observado el 29 de septiembre
aspecto telescópico del cometa "Morehouse" á las
por el señor Janelle, del Observatorio de Niza.
8 horas 45 minutos de la noche del domingo 11 de
El cometa &lt;Morehouse&gt; pasará por el perihelio
O;:tubre de 1908. El cometa se encontraba en las
el 5 de diciembre de 1908, así es que todavía pocercanías de la estrella 33 del Cisne y era claradremos observarlo durante mes y medio y en memente visible con anteojos de teatro. El dibujo
jores condiciones de visibilidad.
presenta la imagen invertida tal como la produce
México, octubre 14 de 1998.
un anteojo astronómico. Los anteojos de teatro
dan la imagen recta.
L ui s G. L EoN.
La última observación á que puedo hacer referencia en esta nota es la del martes 13 del presente mes. E l cometa se)!uía caminando en la
constelación del Cfsne, cerca de las estrellas "iota" y "kapa." Todas las personas que ccncurrie~\\llcerice dlcell C@lllla\\llll Ammcell'li~&amp;llll@
ron á mi observatorio pudieron observarlo con
gemelos, y algunos decían que podían verlo á la
simple vista como una mancha blanquecina difusa.
La muerte súbita del señor Don Benjamín H.
Es probable que este cometa sea pronto fácilRidgely, Cónsul General de los Estados Unidos
mente visible á la simple vista, y dada la zona
en esta ciudad, ha puesto de luto á toda la colodel cielo que tiene que recorrer en estos días, ponia.
drá verse al Norte de; de la puesta del sol. La
La noticia llegó de Monten-ey el sábado 10 del
constelación del Cisne es muy conocida, porque
corriente, y causó gran s orpresa, pues nadie sabía
sus estrellas principales forman los extremos de
que el señor Ridgely sufría una enfermedad del
una gran cruz. Muy cerca de esta cruz se halla la
corazón tan peligrosa.
hermosa estrella de H magnitud, Wega de la
Con la desaparición del señor Cónsul pierde el
Lira.
cuerpo consular americano, á uno de sus miembros más activos y trabajadores, y uno de los que
Tycho Brahé fué el primero en asegurar que los
contaba con una carrera brillante. Nació el señor
cometas eran cuerpos e;ctra-terrestres, opinión que
Ridgely en el condado de Carolina, Estado d e
confirmó con la observación del cometa de 1577;
Maryland, el año de 1861. Muy joven ingresó á la
Newton demostró matemáticamente que los coescuela de Leyes, pero su inclinación le llevó hametas están sujetos .en sus movimientos á las miscia el periodismo, en el que figuró con éxito.
mas leyes que los planetas, y Halley fué el priDurante la administración del presidente Clemero en asegurar que había cometas periódicos
veland, ingresó al· cuerpo consular d e su país é
que circulaban al rededor del sol.
inició sus trabajos en ese ramo en la ciudad de GéLas investigaciones espectroscópicas han comnova, donde tuvo la representación de su p aís. De
probado que los cometas son cuerpos luminosos
Génova
pasó á Málaga y de allí á Nantes, Francia,
por sí mismos. La materia gaseosa de que están
de donde se le trasladó al puesto de la ciudad de
formados, es extraordinariamente sutil, como
México.
queda demostrado con el hecho de que las estreEra el señor Ridgely de un carácter muy afallas se perciben claramente á través de la masa
ble, que le hacía muy querido para sus empleacometaria; con el hecho de que un cometa jamás
dos y para todas:las personas que tenían oportuha producido perturbación alguna en la marcha

nidad de tratarlo.

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I nstantáneas de las corridas efectuadas el Domingo 11 de octubre en México. Al lado izquierdo de arriba para abajo: Una pica de «Chicorro».
(Plaza «El Toreo.»)-Un pase de Relampagu.ito. (Plaza 11 El Toreo.»)-Relampaguito lleva ~n la mano 1', orPia del toro. que le filé concedida por su
faena monumental. (Plaza •El Toreo.» )- Un pase de Gaona. (Plaza «México.» )-A la derecha Un pase de Moreno.- (P laza «El Toreo.» )-Relampaguito citando para un pase nat ural. (Plaza 11 El Toreo.•)-Gaona en un par de banderillas. ( Plaza «México.» )-Jerezano en un pase. (Plaza «México." )
- E n las instantáneas de la plaza de la Conctesa se ve parte de la concurrencia más numerosa que hasta hoy ha pisado un coso taurino en México.

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NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL

El Crepúsculo de los Cóndores

ILUSTRACIONES DE GEORGESOOTT.

Teñidas de carmín y de topacio
Flotan las nubes en la agreste sierra;
Todo se baña en luz en el espacio!
Todo suspira amor sobre la tierra!

(CONTINÚA)

--i OR fin. no pudiendo soportar más
I e~te barullo de fiesta que trastornaba mi casa desde los cimientos, no pudiendo soportar más
esos convidados, A pesar de que
no hablan llegado todavla, respondl con un "muy bien" glacial
a Miettequemepedla mi opinión,
no mis consejos, y sall á·renour
mi dotación de cigarros acompuerta de la calle por la romanza de

P

11añ,do
Siebel.
Cuando regresé, hora y media después, tuve el gusto
de hallar la casa en el silencio de santuario que venia
deseando. Merlín y el criado, revestidos ya de ceremonia están graves y serios como diáconos, á cada lado
de la puerta de entrada del comedor. Las luces eléctricas, ligeramente veladas y opalizadas por las guardabrisas calan sobre el mantel. Miette se habla recogido
á su cuarto. A mi me lo anunció Merlin á quien tuve la
debi•idad de interrogar.
-Yo le llevaré su comida señor.
-SI, mi querido Merlín, pues ya lo vez, va á ser necesario que nos pasemos sm ella: tu sobrina sirve menos para cocinera que tú para zapador-bombero! ....
Vi á Merlín que alzó todavla una vez los ojos al cielo; pensé que querla tomarle por testigo de su amarga
decepción, y me apresuré á endulzársela.
-Pero le encontraremos algo mejor, y mucho mejor,
no tengas cuidado!
A pesar de esta promesa, Merlín, á quien se la hacia
yo en mi recámara, anudándome la corbata, movió su
buena cabeza melancólica, sin tener siquiera el valor de
darme las gracias, y salió para ir á la puerta, donde llamaban los primeros convidados.
Eran las señoras de Lambrecy. Pude notar la encantadora coqueterla de Genoveva, que babia querido monopolizar por un momento mi admiración, antes de que
pudiera establecer un paralelo entre su gracia y el brillo
de la señora Dessollier.
Genoveva no tiene ni tendrá jamás frescura; sin embargo, á la luz de las lámparas, su piel, sobre todo en
los hombros adquiere agradables transparencias, y además, hay que confesar que sus rasgos son de una delicadeza enteramente aristocrática. Cuidé por medio de
alabanzas, de poner su belleza en un desbordamiento
supremo y entonces, mientras mis ojos se complactan con
mirarla, me hice en el corazón de viejo soltero el reproche de apartarme de la dicha fácil que estaba al alcance
de la mano, para dejar que mi corazón fuese arrastrado
por una pequefia esfinge irónica que se mostraba desrleñosa, al fin. como todas las esfinges lo han sido aún para aquellos que descubrieron las palabras del enigma.
Los convidados llegaron con algunos minutos de intervalo. Merlín los anunciaba; ofrecl el brazo á la Generala Versombre, y la cena, mi gran cena, se desenvolvió
en un servicio armonioso, en tanto que la pequeña estinP-e, sin duda ignorando el nombre mitológico que dentro~de mi estaba atribuyéndole, dormla tal vez en su recamarica color de primavera.
E,ta imagen de Miette dormida me causaba un ligero
enternecimiento lleno de encanto; mi gozo Intimo se traducla, según creo, por un cierto brlo; por lo menos me
pareció que cuando regresamos al salón, Genoveva me
consideraba con el asombro conmovido que se experimenta después de revelaciones agradabillsimas para el
.:orazón.
Formábamos tres grupos; el más numeroso rodeaba la
chimenea; la señor'l Dessollier acompañaba al General
á pasear por la pieza. Genoveva y yo, de pie cerca de
m1 biblioteca de arte, platicábamos de una obra publicada últimamente. Viendo á Merlín que introducla en el
salón la mesa en que estaba servido el café, me aproximé á él seguido de Genoveva. Graciosamente la seflora
Desso1lier y ellaquisieron librarme del cuidado de hacer
los honores, y ya distribulan las tazas, cuando una exclamación nos hizo á todos mirarle. Merlin habla quitado el cigarro de sus labios, y vuelto hacia l1&lt; puerta, su
rostro expresaba una sensación intensa de estupor, de
curiosidad de placer, de deslumbramiento ...
Por la p~erta entreabierta, una mano en puño y la otra
tendiendo á M.erlin la azucarera que se habla quedado
olvidada en la alacena, mi lindlsima, mi inveroslmil cocinera, Miette la Artesiana estaba de pie. .
-Una Miriellel exclamó la señora Dessolher.
La mano gruesa de Merlín recojla de los finos dedos
de su sob1 ina la azucarera.
-Oh! no! no! que entre ella. Si es adorat&gt;lel
Creo que habla enrojecido y palidecido cuando menos
diez veces por minuto por 11\iette, que, por su parte, no
Juzgaba á propósito cambiar el tono rosado de sus mejillas. Sentl caer sobre ella y sobre mi al mismo tiempo.
los ojos de Genoveva, e~os ojos tan rápidos y de tan
breve intuición de la parisiense... los gritos del general y el entusiasmo de todos los otros me obllgaron á
intervenir.
Hab:endo hablado el amo á Miette, no vaciló, y encontrando primero á Genoveva que tenla en la mano
una taza llena, le presentó la azucarera. Genoveva se
sirvió, y en los segundos que duró el gesto de cada una
de ellas, las dos jóvenes se miraron, se palparon por
decirlo as!, se penetraron de.Pa.rte á parte, y se sorprendieron mutuamente sus sent1m1entos.
M.iette dió rápidamente la vuelta en derredor de los
invitados que todos (aún en este mo111ento lo noté con
cierto triunfo) le dieron las gracias como se las habrfan
dado á Genoveva, sin añadir una SQ.nrisa ni un cuiu¡,li-

do familiar, y M.iette, depcsitando la azucarera en la
mesa, desapareció rápidamente, y las miradas que la
hablan seguido hasta la puerta, como decepcionadas,
se fijaran todas en mi. La pregunta tan manifiesta no
podia eludirse:
-Es Miette, la sobrina de Merlín, dije ensayando tragar un pequtño. ptqufñisimo trago de moka.
-La sobrina de Ud! bueno! no se moleste.
Y esta interpelación del general á mi viejo Merlín,
que servia el cognac en las copas, hadéndonos reir,
disipó esta especie de encanto que Miette habla dejado
en los invitados.
-Ud. ha sido quien ha hecho visitará su sobrina Parls?
E~ta pregunta era de Genoveva, y admiraba la astucia femenina, que buscaba la verdad, por una vla
en apariencia indirecta.
-Oh! no señorita, Miette no ha venido á visitar Parls ....
-¿Pues entonces á ~ué?
Esta vez la interrogación
era colectiva, y yo tomé la palabra:
-11\iette querla comenzar cerca de su tlo su aprendizaje de
cocinera, pero no demuestra
dis11osiciones muy clara~ para
la ciencia del guisado ....
-En cuanto á eso, saca mejor partido del arpa ....
Esta confesión de Merlín, [que
yo estaba. lejos, muy lejo~ d.e
pedirle,] dló suelta á la cur1os1.
dad, cuya explosión nada fué
capaz de refrenar.
Tomé un tono á la vez desprendido y profesional:
.
-Sr, por una gran casualidad, he descubierto, en efecto,
que Miette tiene, 110 digo talento, pero si u1_1a buena disposición .. es posible que el año
próximo sea admitida en el
Conservatorio, y puede entrar
al Concurso para el premio; por
lo menos tal es mi opinión.
Qué gané con estas dec!arac1ones? .... Ahora no se pide
nada menos que hacer subir otra
vez á Miette para que v.enga á
exhibir su talento musical, y
Genoveva, entre miel y vina•
gre, dice á su mamá:
-Después, no es verdad? la invitará Ud. á su matinée de pasado mañana, verdad mamá? Dará buen
efecto esta muchachita tocando el arpa con su cofia de
Arlesianal ....
Pero resistl á todo con actitud invencible de viejc tutor austero; y resistl también, lo confieso, para castigar
á Miette y para afectará los ojos de Genoveva mi desprendimiento de esa muchacbica desde que no tenla ya
su arpa en las manos, y rogué á mi prima que cantara
conmigo un duo de Schubert.
La voz de Genoveva, aunque de soprano un poco rlspida agradaba por la seguridad de su método. Pude
elog{ar1a sin contrariar mt propio gusto. Creo que me·
lo agradeció, y habla en verdaii muy poco enojo aparente en su sonrisa cuando me preguntó, fijando en mi
sus ojos:
-También canta su Arlesiana?
-Oh! Como una alumna!
Habla puesto el mayor apresuramiento posible para
dar esta contestación, que no contenla sino el mlnimun
de mentira. Tuve la satisfaccion de ver el rostro de Genoveva iluminarse de nuevo, pero las mujeres tienen
el triunfo indbcreto, y Genoveva, en una sonrisa divina de hipócrita benevolencia, añadió:
-¿Sabe Ud. que deberla cantar en los patios? Su traje le permitirla recoger tantos centavos, que después
con ellos podria costear los gastos de su anualidad en
el Conservatorio.
La mordida que me di en el labio inferior para retener
la primera de las réplicas que pugnaba por salir, lo hizo sangrar cruelmente .. ..
Al cabo de algunos segundos pude responder, ó al
menos lo crel. con la placidez de Merlin.
.
-Oh! M.iette no carece de algunos pequeños bienes;
y también aprovechará de las economías de su tlo.
-Y además tendrá también sus gajes como cocinera ...
Y en una ligera careada, que debla desgraciadamente
todo á la sequedad de su voz y nada al beneficio del método. me dejó en el piano y la vi irse á sentar cerca de
Gastón Sorreze.
Ciertamente la brisa que me habla llevado hacia Genoveva en los últimos dlas estab1 ahora muy indecisa
y muy débil. Sin embargo, no me fué indiferente que por
la primera vez se defendiera de aspirar el soplo de ella
con las delicias de una flor presta á entreabrirse.
Ahora, qué decisión iba yo á tomar? Cuál de mis. proyectos iba á ejecutar por fin? .... Separarme de M1ette:
era indispensable! Pobre niña, es ella la que lo ha querido, revelando ayer su presencia extravagante hasta
lo absurdo, en la casa de un soltero1. . . . Pero. acaso la
despediré sencillamente! . . . . La pondré en un mternado
para que espere, completando su instrucción, q~e debe
ser muy ¡:,rimitiva, que llegue el Otoflo, época de msmpciones en el Conservatorio( ...

Deberla llamarla, cuando menos para dirigirle los reproches que merece, para hacerle comprender qut no
se Juega con la vida como con una madre tierna de sonrisa inagotable, sino que es necesario cuidarse de ella
como de una madrastra parsimoniosa, y al mismo tiempo no comprometer los dones que nos ha hecho contra
su voluntad ... . Qué serla de ella, pobre chiquita! Si la
opinión del mundo despertada por su temeraria entrada
de ayer me obligara á de~interesarme en su porvenir? ...
Pero si le digo todo esto no me responderá con la más
impertinente de las sonrisas que le marcan hoyuelos en
las mejillas y sus locas esperanzas románticas, que no
tengo por qué inquietarme? ....
Advierto que si yo no me pongu en orden, nada me
detendrá razonando de la manera más loca sobre el estado psicológico de Miette. He aqul á Merlín que me
trae la Revista del Arte y de los Artistas con un aire
contrito .... Miette no canta? Bueno! tanto mejor! No se

saborea bien la lectura sino en una atmósfera de
claustro.
Por la noche, 29 de Diciembre.
Y á pesar de todo, temeroso de ser débil, de llamará
mi culp ..ble disclpula á su lección de arpa, desde por la
tarde á la cinco me tul al circulo.
De cinco á siete, escondido detrás del más grande de
los periódicos, pude evitar que fuesen á abordarme mis
vulgares camaradas; á la hora de comer me encontré,
como con frecuench,, al lado de Gastón Sorreze. Gastón, á quien habla visto comunmente sombrlo en estos
últimos dlas, me ha mostrado un rostro alegre, franco
y feliz .
-No tocaré una carta esta noche, me dijo después de
la copa: gracias á ti, podrla yo perder buenas monedas.
Desde que se habla estrellado ante los destinos de
Genoveva, Gastón con cierta frecuencia se consolaba
en derredor de las mesas de juego.
-Digo gracias á ti, aunque ciertamente no sea culpa
tuya si la señorita Miette vino ayer tarde á exhibirse
ante los ojos de Genoveva Lambrecy ... La sorpresa y
la cólera se lelan en tu rostro, como tú has podido leer
la admiración en los nuestros .... Todavia no vuelvo en
mil Qué maravillosa aparición( .. . .
-Dios mio! dije con indiferencia. Demasiadas palabras para una pequefla cofia de Arlesianal Que Miette
se hubiese presentado en un traje menos especial, ninguno de nosotros hubiera hecho el menor caso de ella 1
-Oh! Oh! ... Quisiera Justamente ve1la vestida como
Genoveva. . . . Pero no tendremos tal vez má~ tarde el
espectáculo de volver á verlas una frente á la otra.
En esto üastón se echó á reir con risa franca y alegre q:ie no le habla o!do desde hacia tiempo, y bajando
los ojos en el momento en que alguien se sentaba cerca
de él. me dijo:
-Nol Demasiado pronto han reñido ccn las miradas
las dos pequeflas rivales, las dos enamoradas de ti. . .
--Enamorada de mi Miette? E&lt;tás loco? ....
-Grito del corazón, replicó Gastón sin perder nada de
su alegria. Me concedes que Genoveva te ama?.. . . No
te defiendas, está entendido que el papel de "peor es
nada" es el único que me da alguna esperanza acerczt
de ello. En revancha, hay que convenir en que Miette
adora á su maestro de arpa hasta volverse celosa con
todo el odio que puede agitar el alma de un pájaro ....
-¿Quién te dice que no ha venido á Parls para olvidar un primer ensueño? ....
-Ohl á su edad, en cuestión de sueños se pierde sin
dificultad: es como las mariposas sobre las flores, de la
más bella á la más bella ...
(Continuará)

Desde el peflón, la vista derramada á lo lejos,
Contempla, fantaseado por celajes bermejos,
Un agreste dominio de rocas y tallares,
La fronda que abre sólo paso a la res arisca,
Es numerosa como las aguas de los mares;
Y sobre los truncados bastiones de arenisca
Que el manantial salvaje con su arabesco labra,
Pace una hispida hierba tal cual nudosa cabra.
Enarbola el coriáceo nopal su brava penca
En el talud que eriza de cilicio la zarza;
Y bajo la pantalla de bambú que lo engarza
Cual ojo paralitico brilla un lago en su cuenca.
M.ás allá el sol, ya hundido confunde en su agonla
Que orla de taciturno crespón los horizontes,
En palpitante caos las nubes y los mor,tesBajo una gigantesca luz de cosmogonla.
Con gracia casi lánguida, una emoción secreta
C:onmueve 1quel paisaje que el silencio completa
Como un alma. La tarde cuchichea un augurio
Con su brisa, en un escalofrlo de mercurio,
Infundiendo á las cosas esa corJial molestia
Bajo la cual se agobia la cabizbaja bestia,
Y que espiritualiza tan extrafias con!:;oja~
En el desasosiego tímido de las hojas.
Por el cenit que ahonda la ilusión ve~pertina,
Flota un cóndor inmóvil, de vuelta á la morada,
Y en su silueta negra y aguda ~e imagina
El vibrante equilibrio de una aguja imantada
Abajo, discerniendo los claros de la breña,
Mira los parapetos natales de su peña;
El lago, el sol, la rampa donde se azora el corzo,
Y con breve aletazo que en instantáneo escorzo
Del sol lo dora, á su ámbito montañés se aproxima.
Rosando, vuelta á vuelta, la hondonada y la cima,
En ebriedad de espacio su descenso posterga;
El viento zumba en su ala como en un alta verga;
Su vuelo cruza en largos soslayos de navaja;
Y cuando á breve trecho de su páramo baja,
Con la emoción sangulnea de un lmpetu bizarro,
Vibra la cresta en su áspera cabeza de guijarro
y una feroz codicia, qut: es paternal desvelo,
En la vivida gota de su ojo centellea.
Pronta á los habituales estlmulos de cielo,
La prole, ya magnifica en su imperial ralea,
Ensaya los ineptos muflones, y su buche
Hace estallar en plos el énfasis de un hipo.
Del flojel que la afelpa con tibiezas de estuche,
su lampifla cabeza surge en su extraño tipo
Que á una zurda ironla mezcla un altivo ceno,
La inexpugnable grieta que cobija su sueño,
Exhala un olor flavo, como un cubil felino.
A la glacial frescura que acera el aire andino
El hambre sang&lt;1inaria devora esos capullos,
De fiera, que en airada confusión de murmmllos,
Preguntan en las r&gt;ubes torvas anatomlas,
De tegumentos cárdenos y cruenclas bravla&lt;;
y ante e! sol agrupado S:&gt;bre sus parapetos,
Le gesticulan mimos como si fueran nietos.
El crepúsculo, en tanto, gana las cumbres solas,
Proyectando á las nube,, en acuarelas tiernas,
Ese angélico rosa de las nieves eternas
Que conoce el heráldico armiño de las golas.
Forjando algún antiguo recuerdo cinegético
En desdeñosas grietas, un viejo buitre, herméti~o
Cual un coleóptero, alza su bloque monolito
Que arraiga en el peñasco la zarpa ahora inerme,
y ante el flameado cielo dirlase que duerme,
Ahíto de montaña y hastiado de infinito.
Corsario de la ráfaga, el cielo fué su lente,
y las nubes su tálamo de luz, Y el sol poniente
Que dilataba la inmensidad, su candelabro,
A cuya luz suprema tendido el cuello glabro,
Mientras ya era de noche sobre toda llan:ira,
Prolongaba sus tardes á diez mil pies de altura.
En soledad huraña sobre su cordillera,
Un procelario anhelo !o asalta ante la hoguera
Del Ocaso, que en pólvoras de bermellón deflagra,
y adobando de fuerza su carne bruna y magra,
vuelve á su sér decrépito la pasión de la fiera.
El volador desciende con crujidos de brusco
Abanico, muy cerca del rlspido pedrusco
Que el viejo cóndor tiene de pedestal. Su prole
cuyo voraz insomnio coronaba la mole,
Bajo el paterno buche se agolpa, pla y bufa,

Ya tras el ancho cortinaje denso
De blancas nieblas y opalinas brumas,
Asoma el sol en el espacio inmenso
Cual barco de oro en piélago de espumas.
Y se eleva dorando los pensiles
Que esparcen sus balsámicos efluvios,
Al descender sus rayos cual sutiles
Hebras flotantes de cabellos rubios.

Y alzándose hasta el ampo de la viril corbata,
Hormiguean las negras cabecitas de trufa ....
Mas sordo á su bravla tribu, el Joven pirata
Junto al sombrlo abuelo pliega su doble foque,
Un sobresalto invade la inercia de aquel bloque;
Los cuellos se entrelazan, y sobre e, ho~co cerro
Cuya breña la noche con sus sombras intrinca,
Ante el sol que prolonga desolacione, de lncaTrábanse los dos picos en ósculo de hierro.
LEOPOLDO LUGONES.

*
AURORA
Huye la sombra! El pálido horizonte
De ondas de luz purísima se aniega,
Y por encima del andin;, monte
La hermo~a rubia á sus dominios llega.

Y avanza! Avanza! Y las inquietas nubes
Al recoger los rojos esplendores,
Se convierten en pálidos querubes
Que á hundirse van en mares de colores.
La aurora tiembla, el sol la mira y posa
Un ósculo en su cuerpo nacarado:
Ella lo e.nvuelve en su fulgor de rosa,
Y se extingue en la hoguera de su amado
Juuo

FLÓREZ.

*

LAS SIRENAS
Para "El Mundo Ilustrado."
Me llaman las sirenas de musical acento
y yo, que voy en busca de liricos palses, '
ante la hech1cerla de sus reclamos siento
la tentación inmensa que dominar.t Ulisesl

Miro ~I verdor de algas de sus pupilas, mir.¡
en su piel do la luna ha imprimido su rastro
suavidades de rasos y redes de zafiro
'
diluciones de rosas y alburas de alabÁstro!

Y se mece en hamaca de neblinas,
Casi desnuda, en el azul del cielo,
Desgarrando sus gasas purpurinas
Sobre los blancos témpanos de hielo.

Contemplo el chorro de ámbar de sus luengos cabellos
la.s húmedas guedejas que agravan mis asombros
'
cuando mueraen el mármol tremante de su . cuellos
los nardos de sus frentes ó el nácar de sus hombrosi

Mece el árbol la copa somnolienta,
Las hojas lucen brilladora escarcha,
Y allá arriba, dó ruge la tormenta,
La luz prosigue su infinita marcha.

Y lavo~, ~I enca~to de la voz que avasalla(
La voz du1c1da y triste que el corazón abruma
qun llega como un e.:o de citara á la playa '
envuelta en los florones de nieve de la espuma!

De la choza del rudo campesino,
Como buscando incógnitas regiones,
Suben, en impalpable remolino,
Como el humo sutil, las oraciones.
Yérguese el toro en la feraz llanura
Con el testuz cubierto de rocío,
Blanco vapor de su nariz obscura
Brota y se extiende en el ambiente frío.
Y muge; de la límpida mañana
El aire fresco sus pulmones hincha,
Mientras que el potro en la extensión lejana
Revuélvese, incorpórase y relincha.
'
Tiemblan los nidos! Las desnudas rocas
Dóranse al esplendor de la alborada,
Y abren las nubes, como azules bocas,
Franjas de cielo en la extensión callada.
Entre las ramas del follaje umbrío
Frases de amor arrullan las palomas;
Y en el césped cuajado de rocío,
La flor revienta en explosión de aromas.
Zumba el insecto; la sonora fuente
Murmura alegre y su raudal dilata,
Y ruge altiva en rápida pendiente
De peñón en peñón la catarata.
Hínchase el lago á la primer caricia
Del aura débil que en los juncos llora,
Y saborea con sensual delicia
Los castos besos que le da la aurora.
Allá, lejos, soberbio y palpitante,
Lucha el mar con las rocas de granito¡
El mar! ese colérico gigante
Que amenaza y atruena al infinito.
La violeta se esconde, y ya despierto
Se empina el girasol; rie la rosa
Y aparece el clavel rojo y abierto,
Ascua movible entre la selva hojosa.
Y en tanto que sacude el ala fría
El céfiro en el cáliz de las flores
Parece el bosque al despuntar eÍ día,
Jaula inmensa de alados trovadores.

¿Qué decir á las súplicas de aquellas manos plenas
de promesas, Y cAndidas cual lactescentes lises?
¿Qué responder al suave cantar de las sirenas
s1 no sé de las artes del ollmpico Ulises? . ...
¡Ah,~¡ llrico viaje por las aguas tranquilas( ....
Las deidades marinas consiguen en su empeño
que en el pérfido ponto de sus glaucas pu¡,ilas '
naufrague para siempre mi góndola de Ensuellol
José de J. Núñez y Dominguez.
1908.

*

EL GRAN LAGO
(DE MI LIBRO

Nicaragua.)

El Lago tiene vida. Si yace manso es como
un ga~o gigantesco que duerme y r.onronea;
má~ s1 cegado Eolo con furia lo espolea,
es tigre que rugiendo rabioso enarca el lomo.
A la del alba entintase con la color del domo
.que finge el infinito. Fulge al sol y rojea;
y cuanao blonda Venus rutila y parpadea
la mano de la sombra pincélalo de plomo.'
El Lago alienta, vive. Tal parece su frente
rugada por el numen La suferficie ingente
de su cristal bruñido gime a sentir la nao.
Y cuando sube y baja la comba de su seno
y fat_igosamente resuella á pulmón pleno, '
palpita con el ~ma del viejo Nicarao.
Granada, Nic.

JUAN B. DELGADO.

,,

�l!lt MUNDO ILUStltAt&gt;ó

520

EL MUNDO ILUSTRADO

521

EMELjJOGfl~
EL ENCAJE INGLES

ORONIOf\
ENSAR en el movimiento incesante de
dos los seres que la vida anima, coméndese, sin esfuerzo, la necesidad de
las transformaciones verificadas en todo lo que nos rodea. Y no sólo exteriormente,
sino también en la propia vida interior, se nota
esa constante variedad y mutación que hacen de
un ser el conjunto sorprendente de personalidades que cada quien encuentra dentro de sí mismo
cuando vuelve la vista hacia el pasado. No somos
ahora lo que éramos hace algunos años; nuestra
manera de sentir y de pensar, varía indispensablemente con el influjo de los acontecimientos
que, también á su vez, han ido cambiando y tomando diversos aspectos y diferentes situaciones.
Cuando se evoca el recuerdo de pasados días, parece imposible ser la misma persona que hizo ó
pensó de aquella misma manera, y esta absoluta
diferencia, verificada en sí mismo comprueba que,
ese movimiento silencioso, casi imperceptible, va
obrando una completa transformación en las ideas
y sentimientos propios. Cuántas veces á pesar de
la buena voluntad que en determinadas ocasiones
se pone para encontrar en una persona la simpática semejanza que era causa de una íntima y grata amistad, no hallamos en ella, ni sombra siquiera, de la fisonomía moral de aquella alma, en otra
época, hermana de la nuestra. Tratamos de reconstruír algunas de las pasadas impresiones, intentamos vol ver á la vida aquella muerta amistad; más
todo es inútil, el tiempo inexorable, se ha llevado el conjunto de esa personalidad, y con profunda tristeza vemos allí un ser extraño y desconocido que nos hace excla_mar desde lo más íntimo de nuestra alma: &lt;no tiene ya nada de aquél.&gt;
Y esto no es culpa de la fragilidad femenina, lectoras mías, nos acusan ligeramente atribuyendo á
nuestra variabilidad, lo que es efecto del cambio
necesario porque el tiempo obra en todos los seres; ellos se trausforman y nosotros también ¿cómo impedir esa evolución incesante? El campo,
el cielo, las flores y los astros, ~amiaan igualmente en armonioso y continuo movimiento; las esta~iones del año se suceden unas á otras sin que
sea posible detener el inmutable curso del tiempo. ¿Dónde está ahora el calor del lejano estío,
sus agitados huracanes y tempestuosas lluvias?
Casi no queda ya ni su recuerdo. Ahora se recibe
el beso helado de las brisas otoñales¡ las noches
de luna, frías y luminosas, con suaves reflejos
opalinos, son ya mensajeras de la nueva estació1;1;
las telas ligeras, desaparecen como nubes fugitivas que el viento arrastra, la~ flores de los s?mbreros también se han marchitado con este viento de hielo, y se les ha dado sepultura en los grandes y obscuros cajones de los almacenes; en cambio, los géneros abrigadores hacen s,u _aparición
en la escena social, presentados al publico por la
señora Moda, reina de todos los acontecimientos
y usos del adorno femenino.
Las elegantes blusas de franela están ahora en
privanza por lo confortables y útiles que son en
este tiempo. Su forma es, por lo general, de&lt;cuerpo camisa,&gt; haciéndose con tablones anchos, que
favorecen mucho al talle ó también con pequeños
y menudos pliegues, muy útiles á los bustos delgados. l'ara esta cl~se de blusas hay Ul,1ª infinid~d
de graciosos y bomtos lazos de enca¡e, gasa, listón ó seda ligera que, con los cuellos v.ueltos de
hilo ó cambray bordado, hacen muy buen efecto
y ponen un toque de gracia y de suavidad, en la
forma un tanto severa de esta clase de cuerpos.
El estilo marinero es también muy aceptado
para las franelas, cachemires y otras telas de
abrigo; hay una diversidad muy grande en las
combinaciones que la Moda nos ofrece para la
confección de estas blusas. El gracioso cuello marinero se presta muy fácilmente á tomar mil formas á cual más originales y elegantes, Los colores
preferidos para, este estilo, son blanco ó a~ul marino, sin excluir algunos otros colores discretos
que son también de muy buen efecto. El adorl1o
de soutache para los cuellos marineros es lo más
elegante y apropiado; y un lazo de listón en el
cierre de •éstos ó una corbata de se:ia 1istad'a,
completarán perlectamente el conjunto.
Con el traje de estilo sastre, los cuerpos camisas prestan generalmente muy buenos servicios;
todavía es posible salir en las bel.las mañanas con
este sencillo y ele·gante atavío; en las tardes y
noches, ya es diferente, pues el viento frío-del

Otoño es un poco travieso y gusta de jugar con los
lindos cabellos de las damas que agita con sus
impetuosos vuelos, haciendo estremecer ligeramente las bellas manos, bajo la piel perfumada de
los guantes. No debe dársele gusto á esa brisa juguetona, lectoras mías, es preciso abrigarse con
pieles y terciopelo, para conservarse con alguna
comodidad, y escapar de los resfriados propios
del cambio de estación que no desea para vosotras.
MARGARITA.

Velos, Sombreros y Actualidddes
(CADA día son más indispensables los velos
para el rostro, en una mujer elegante, pero
cada día, también, es más delicado usarlos, porque resultan tan caros como otros muchos accesorios de un traje. Un pedazo de tul ó de gasa
baratos, puestos sobre la cara, no dan buen resultado; se necesita que el velillo sea fresco, abierto
y que vaya de acuerdo con el color principal del
sombrero, excepto cuando éste tenga adornos
blancos, en cuyo caso es preferible usarlo de este
color, que lo mismo que el negro, es lo que más
favorece al rostro.
Los sombreros de alas derechas son los que más
se llevan para acompañar los trajes de estilo sastre. Se llevan de seda y de fieltro, en colores obscuros, y no excesivamente grandes, Dan muy bonito efecto las alas forradas ó ribeteadas de raso
ó de terdopelo obscuros, con cordón blanco en la
orilla. Los adornos de plumas de gallo son más
propios para esta clase de sombreros, que las de
aveztruz, á pesar de que éstas son más costosas y
delicadas.
Ya que de plumas se habla, diremos que se usan
actualmente en los sombreros de las damas, verdaderos enigmas, pudiendo elogiar solamente su
buen efecto, siendo imposible la mayor parte de
las veces, describir el origen de los plumajes de
los pájaros de brillantes colores, que adornan algunos sombreros modernos. Hay algunos en que
las plumas de gallo están combinadas con las de
avestruz, y no pocas veces, presta su contingente
el suave plumón de la pechuga de las pintadas.
También se ven plumas adornadas con profusión, de lentejuelas y cuentas, y aun con pétalos
de flores, puestos unos sobre otros y teñidos de
colores delicados, que dan un precioso efecto y
suplen por su elegancia á los adornos de flores,
que son más comunes.
Se usarán mucho en este invierno las plumas
sombreadas para los adornos de la cabeza y para
los sombreros. Hemos visto un bonito modelo que
se compone de un sombrero de alas anchas, forrado de seda gris ó beige muy claro, adornado
con plumas verdes hechas de plumas pequeñas,
puestas unas sobre otras y colocadas á ambos lados en el frente y sobre la copa del sombrero.
~~

°ii"

EL TRAJE DE "DEBUT"
~ ERÁ blanco? azul? ó rosa? He aquí la enes0
/) ~ tión que se presenta á vuestra imaginación
&lt;w· desde el momento en que se os anuncia
vuestra presentación ante el mundo de la elegancia en vuestro primer baile de sociedad. Todas las
señoritas sueñan en un traje ideal para este primer baile, y los ratos que se pasan en el arreglo de
ese traje, son de los más hermosos de la vida. Será, además, un recuerdo, y así se explica el deseo
de que no haya otro más hermoso ni más elegante. El tocado del primer baile es casi el símbolo
de la entrada en el mundo, las alas que se desplegan por primera vez hacia la vida, hacia sus quimeras y sus esperanzas. Es un pretexto para mil
conciliábulos, asunto para muchos consejos de familia. Hay que hacer que papá afloje los cordones de la bolsa, pero esta es tarea fácil, pues,
aunque papá siempre refunfuña al principio, al
fin acaba por hacer todo lo que nos da la gana.
Además de esto, se dispone de infinidad de recursos; mamá grande saca de su armario un &lt;pequeño complemento,&gt; con el que casi ·podría hacerse todo el traje. La hermaná mayor y la prima
hábil se hallan allí también para ayudar con sus

buenos consejos. Se inicia la gran carrera por los
almacenes y los talleres de las modistas; juicios
y críticas, comparaciones y reflexiones, vacilaciones, indecisiones, opiniones diversas .... hasta
que al fin se llega á la elección. Se regresa á casa
con las piernas despedazadas, la cabeza convertida en una farola, pero con una flama en la mirada,
pues en muchos casos se ha logrado descubrir el
matiz inédito, la forma nueva y original, siempre
joven.
Sí, hay que permanecer jóvenes á toda costa, y
ya que no se puede establecer una verdadera diferencia entre los trajes de las que fueron jóvenes señoritas ayer y las que lo serán mañana, siempre es bueno que las segundas se distingan por su
sencillez fresca, sin la cual no hay elegancia.
¿Será blanco? azul? ó rosa? El blanco lo sa~éis
bien, es el color clásico. Puede aconsejarse sin
vacilación, porque ¿qué señorita no se vería hermosa con un vestido blanco? Por lo tanto el vestido blanco será el que menos pierda su oportunidad, y el que, con un lil!ero retoque, podrá servir para el año entrante. Sin embargo, no hay que
despreciar el rosa que sienta muy bien á una morena siempre que sea un rosa pálido, del matiz
que se llama &lt;rosa de Francia.&gt; Y si el azul es el
que llama más vuestra atención mi querida señorita rubia, porque se armoniza con el color de
vuestros ojos, no debéis olvidar que es un color
muy traidor y desconcertante visto bajo diferentes luces. Así es que hay que tener en cuenta las
luces; un azul que á la luz del día se ve muy hermoso, se apaga con la luz de la noche, y el azul
que parece demasiado vivo durante el día, parece
pálido y muy hermoso á la luz artificial. Pero no
hay que salir del blanco, el rosa ó el azul: dejad
los colores, paja, los verdes, los rojos y los malva
á las señoritas que han pasado ya de la edad de
la presentación, y que han agotado todos los matices tiernos é inocentes.
En cuanto á la tela, la que más se lleva este año
es la muselina de seda: es quizás un poco menos
ligera que el tul, pero, aunque parezca una paradoja, es más sólida, permite que se le repare, se
le planche y se le arregle, cosa de la que ningún
tul puede preciarse. Hay que optar, por lo tanto,
por la muselina de seda, teniendo cuidado de orlar la falda con liberty del mismo matiz, lo que
le dará aderezo. En cuanto al fondo se hará de liberty ó de taffeta suave. Eu lo que concierne á
aplicaciones, se deben adaptar las más pequeñas;
las de Valenciennes están muy á la moda lo mismo que los entredoses semejantes. Tenemos también los galones bordados con pequeñas perlas
nácar, aunque éstos parecen demasiado costosos á
algunas mamás. Pero á ninguna le parecerán costosas las flores artificiales, realzadas ó bordadas en la
misma tela y serpenteando en forma de guirnaldas
delicadas. Hemos visto un traje de muselina de seda blanca sobre un fondo de taffeta azul y con
guías de musgo bordadas, era un traje verdaderamente exquisito. Además, hay infinidad de combinaciones con listones más ó menos estrechos,
dispuestos en formas ya sean regulares ó capichosas, las cuales dan resultados preciosos.
Los por abajo, 1os zapatos-que han de ser de
satín ó de cabritilla-deberán ser del mismo color que el vestido. Los tejidos de oro y de plata
que están tan de moda, no sientan á las señoritas
jóvenes. En cuanto á los guantes, deben ser de
piel de Suecia, blancos.
Queda entendido que una señorita joven no
lleva joyas. Sin embargo, se acepta la perla: hay
la costumbre, entre algunas familias, de ofrecer
una perla á las señoritas en cada una de sus fiestas, de esta manera las señoritas tienen en poco
tiempo collares de perlas muy hermosos, pero para esto se necesita que tengan muchas fechas memorables en el año.
Un consejo para terminar, mis queridas señoritas, no pongais polvo en vuestra cara, á menos
que no soportéis los cambios de temperatura, y
aun así, que no pase de una ligera capa de polvo,
que nunca será precedida de ninguna crema ó
cósmetico. Si tenéis la co,tumbre de usar perfumes, que sea también en muy pequeña cantidad;
y después de esto no nos queda más que desearos un buen éxito en vuestra presentación ante
el mundo elegante.

Bien podemos decir que es el reinado del encaje inglés. Ahora todo se adorna con él: las carpetas para l~s mesillas esto~bo; los &lt;mantelpieces&gt;
de las chimeneas, las servilletas, las colchas los
pañuelos, los manteles, los trajes y hasta la~ sábanas de lujo. Ultimamente, en un elegante matrimonio que se efectuó en Nueva Orleans, el novio encomendó sus donas á una de las mejores
modistas de aquella localidad, y esta señorita dec)aró que nada podría hacerse bueno y exquisito,
s1 no se le autorizaba para derrochar encaje in¡¿lés
en todas las prendas. El novio que era un millonario, se encantó con la proposición. Y así fué
como las donas de Mis Grean, resultaron una mara villa de arte y buen ,gusto.
No se necesita ser capitalista opulento para gastar el encaje inglés en las cosas de nuestro uso.

Figura l.
El arte del encaje inglés ha pasado ya á los do
minios del hogar, y hoy mismo tenemos el gusto
de ofrecer á nuestras lectoras un modelo de cuello y puños (fig. núm. 1) que presenta una vista
encantadora, y que no ofrecen dificultad ninguna,
desde el momento en que, con claras explicaciones vamos á facilitar su confección.
En todos los cajones y sederías, se encuentra la
&lt;puntilla para encaje inglés.&gt; Hay una muy sencilla y hay también otras más adornadas; para mi
gusto es mejor la sencilla, pues no distrae la vista ella, sino el conjunto, y así resulta menos recargado el encaje y más sobrio.

esté en armonía con el de la blusa. Puede
también, del mismo color de ella.

Figura 4·
cuell~ se usa sobre seda de un color, rosa viejo,
por e¡emplo, verde mar, ó gris plomo, se destacan
con gran propiedad.
También las hojas resultan muy naturales largas y flexibles, como hojas «arte nuevo.&gt;
'
En la figura núm. 3 está perfectamente indica~ª la manera de hacer el dibujo interno de la ho¡a._ La puntada es bien conocida, pues todas las
senoras, cual más cual menos, se han dedicado á
&lt;deshilar,&gt; y esta circunstancia las hace aptas para conocer la «puntada&gt; de que hablo. Hay que
dar dos vueltas con el hilo: la primera poniendo
el hilo tendido, y la segunda, enroscando sobre él
otra segunda hebra que es la que le dará la forma
definitiva y toda la consistencia que necesita.
Hay todavía una segunda manera de llenar el
interior de las hojas. El ,grabado núm. 4 lo muestra._ Ciertamente que los dos dibujos, son por igual,
fáciles y elegantes. Lo mejor sería alternar las hojas, ha~ien?o una de un modo y otra de otro; así
se dar1a mas variedad al cuello. Los puños están
hechos de igual manera.
El encaje inglés es de confección divertidísima
por lo variado que son sus dibujos. La fantasía
ha encontrado en él amplio campo; y las señoras
no cesan de pensar mientras lo tejen: «¡qué lindo,
qué elegante es!&gt;

$~
~¡¡

Este cuello está hecho de rosas y hojas.
Para hacer las rosaf, [fig. núm. 2), se frunce la
puntilla por un lado. Esta puntilla es de las que
llevan el orlado dividido en secciones, y sólo ella
puede fingir bien los pétalos de la rosa. Una vez
lruncida la puntilla, se procede á hacer el calado
interior que va en forma de pequeños agujeros,
cuadrados. Todas estas labores se hacen con un
hilo á propósito que se vende para el objeto, bastante grueso para que tenga la debida consistencia y para que presente, también, bonita vista.
Estas rosas son muy bien imitadas, y cuando el

Nadie, sino una americana, podía introducir las
labores de crochet en la confección de las blusas
de las damas. Si una mexicana lo hubiese hecho
segur~mente lo ~abríamos desaprobado¡ pero est~
nos viene de alla, de los Estados Unidos y es por
esto que inclinamos la cabeza y confesa:.Oos que
"es muy bonita esta moda". '

)

Figura 3.

,
~-

.
,i

✓,-j
,.i,¡ f

Damos el modelo de la corbata y el cinturón
anudada la primera, y abrochado el segundo, pa~
ra que nuestras lectoras se hagan cargo de ellos.

"~

El Crochet y las Blusas

Figura 2.

Culesquiera de esos embutidos puede servir
para confeccionar una corbata que se anude en el
c11cllo por medio de un bonito lazo.

I

.\

/ 1j
Háganse cargo nuestras lectoras y apréstense á
copiar los modelos. Con ellos, más ó menos anchos, puede hacerse un cinturón. Puede hacerse
también un fino embutido para adornar los delanteros de la blusa, incrustado á los lados de la solapa donde van los botones. El tejido al crochet
es sumamente sencillo, y no puede ser más barato. En hilo fino, resultan verdaderas filigranas.
Uno de l3s modelos que presentamos, es el de
u:na pequena _bolsa que va superpuesta sobre el
cinturón, y si_rve para guardar el reloj. Los centros de los crisantemos van en macizo, todo lo
demás se hace con la cadeneta. La bolsa puede
estar forrada de seda gruesa y fuerte, cuyo color

~~

SECRETOS DE TOCADOR.
PASTA DE ALMENDRAS.

Hoy _dedicamos unas cuantas palabras á algunos
cosméticos que son de tan poca importancia que
no merecen más.
costumbre que tienen los elegantes de terminar su tocado de las manos con un poco de
pasta.de almendras reposa sobre una observación
muy 1:usta. Se ha notado que la piel, cuando se le
despo¡a demasiado de su untuosidad propia, se
seca demasiado al contacto del aire y toma un aspect~ un poco_ rudo. La pasta de almendras obvia
este rncon vemente abandonando su albúmina vegetal, la cual constituye un perfume muy agradable. E~ta pasta.ºº es ot ra cosa más que la almendra misma mohda de la que se ha extraído lamayor parte del aceite escencial; pero la que se vende en el comercio, esta generalmente falsificada
con f,éculas más ó menos corrientes. Para hablar
1~ mas de acuerdo con la verdad diremos que "d
diez veces nueve" no es mas que polvo de almi~
dón ó fécula de papa mezclada con glicerina co
unas gotas de esencia de almendras amargas. En~
tonces para que pagar precios exhorbitantes por
ella ~ua:nd~ se puede hacer en casa con un costo
casi ms1gmficante.
Durante los grandes fríos, lo miso.o que durante los grandes ~alores, es cuando se debe recurrir
á la p_asta de almendras; las temperaturas extremas tienen el mismo efecto sobre la piel; la resecan. Hay que tener en cuenta que esa pasta
se puede substituír perfectamente con cualquiera
otra substancia grasa. Los habitantes de los países
del extremo Norte, que están obligados á luchar
con las temperat uras ~xtremadamente bajas hacen
uso del sebo, el cual a la circunstancia de ser tan
bueno como la pasta, reune la de ser infinitamente más barato; las mismas razones hacen que los
h?tentotes y los cafres usen bajo sus cielos ardien~es el aceite d~ :i,alma, el cual mientras más
rancio les es más_ uhl, pues les evita las picaduras_ de los mosquitos y otros insectos que en esas
l~htudes son te11;1ible~. Nuestros elegantes, como
he~en menos exigencias, escojen cosméticos que
esten más de acuerdo con sus gustos que siempre
son más refinados y exigentes que lo! d e esos pueblos, sobre todo en lo que concierne á olores.

!--ª

R. A.

P ORTF.R.

�.... •.·

·,.

.. ...· •'
. l

FoT. Fürx,

DE

PARfs.-)fonAs BADIN.

Traje de baile. - H ermoso y elegante traje, estilo princesa, hecho en tul color de oro y guarnecido
de rico bordado de acero. El talle está rodeado poi'
un cinturón de seda ligera, colol' de acero. El COl'piño es holgado, y completamente cubierto por la
guarnición bordada.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
R eg istra do como ar ttculo d e segun da clase, en 3 de Noviembre de 189 4.- Imp reso en papel de las Fa.brlcas de San Rafael

Año XV-Tomo 11

México, 11 de Octubre de 1908

Número 15

PAISAJES MEXICANOS

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a y la

E.I Río de Cuatan en Chiapas.

(Fot. Mumm.)

�l!lL MUNDO ll,USTRADO

470

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Altaro número 9. México. D. F. Apartado t&gt;OS·
tal 2.570.-Teléfonos: Erlcson, 1476.
Oompailía Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Ciudad .............................. $ 1.25
En los Estados........... . . . .. . . .. .. .. . . . . .. .. !.fiO
En el Extranjero. . . . .. . . . . . . ... . . . . . . . . . .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Capital. .......................... • !/-~ cs.
En los Estados.. . . .. .. . .. . .. . . .. . .. .. .. ...,. cs.

literaturas Extranjeras
UANDO una persona tiene la fortuna de haber tlomina&lt;lo por completo una lengua extranjera, nada
más natural que el que guste de
la literatura correspondiente, que la sienta
y la penetre á fondo.
Quien habla correctamente el alemán, el
inglés, el italiano, debe sentir fruiciones infinitas, delicias inefables le.vendo Fausto.
Hamlet, la Divina Comedia; pero lo que es
punto menos que incomprensible es que hay a o-entes que iO'noren una lengua y pre.tendan
"' penetrar,.. sentir y gozar de su 1·1teratura.
Y la raz6n es clara: en toda obra maestra del ingenio humano, forma .Y fondo, estilo é idea, lenguaje .Y pensamiento se funden y compenetran de tal suerte, constituyen unft unidad tan completa é indisoluble,
que pretender desligarlos y disociarlo~ es
destruír el conjunto; y creer quees posible
posesionarse del fondo rota 6 desvanecida
la forma que lo revestía á tanto e11uirale
como á contemplar sombras en Yez de seres
6 escuchar zumbidos en lugar de acordes.
T,·aduttore, t,·adittol'e, dicen los italianos y dicen bien, porque, hágase lo que se
qui~ra, traducir es adulterar, desfigurar, deformar, traicionat, en suma.
Menos profanadas resultarían la Venus
de Milo moldeada en arcilla de Cuautitlán
6 la lira de Orfeo remedada en el tamboril,
que resultan la Biblia traducida al vas~uense ó el Quijote vertido al papuano. Virgilio
en ruso, no canta, ladra; Isaías en italia1,o
no atruena, arrulla.
Lo que se llama en música arreglos y
transcripciones son algo semejante; y se necesitan oídos de mercader, de tepalcate decimos nosotros, para soportar el preludio
deLohengrin transcripto para trombón 6 la
Sinfonía Heroica arreglada para guitarra.
Dícrase
lo que se quiera
no resultan jamás
b
.
el IJies irae de Verdi en el octavino, ni el
1'1.tba 1ni!'urn de Berlioz en el clavicordio.
El piano es culpable de infinitas y cotidianas profanaciones de ese orden y significa ya en materia de iconoclástica musical
lo que, Dios no lo quiera, llegará á significar el esperanto en materia de mina y desolación literarias. Los traductores del porvenir nos reservan el oprobio y el dolor de
leer más tarde á Píndaro en esperanto y de
extasiarnos con Tirteo vertido al volapuk.
Y sin embargo, cada año aparece una versión de la Iliada á una lengua desconocida
y el Japón moderno goza indeciblemente
leyendo ya en japonés á Rugo, á Rostand
y d'Anunzio.

He conocido en París á un francesito que
había consagrado su juventud á estudiar el
español á conciencia para darse el placer de
dioses, de leer, entender y gustar del Quijote. Hablaba un español envidiable de pureza, de corrección y de elegancia; se sabía
el Quijote de memoria y sentía sus bellezas
como pocos cervantistas llegan á sentirlas.
Tenía por el habla española una veneraci6n
tan grande que en una ocasión le dió un
síncope al oír á un mexicano decir en un
caso apurado:
-La verdad, viejecito, ro me rajo porque está la cosa que arde!
Cuando se posee así una lengua puede
gustarse de su literatura; lo demás es tortas y pan pintado y pura conversación.
Y sin embargo, pululan las gentes que
Icen traducciones de poetas y literatos extranjeros y vinculan vanidad en comprenderlos y admirarlos.
Este extravío del gusto Yiene desde las
clases elementales de lenguas, en 'l ue es
costumbre, mala costumbre dn·íamos, hacer
traducir á los niños poesías extranjeras Y
trozos literarios selectos.
Cuando en los bancos de las aulas municipales comenzábamos á balbutir: &lt;Calipso
no podía consolarse de la partidu. de Ulises· en su dolor ella se sentía desgraciada
'
, ,
de ser inmortal .... &gt; el venPno comenzo n
infiltrarse en nuestras venas; .r m:ís tarde,
ií fuerza de traducir en disparates, en galicismos, anglicismos, germanismos, solecismos y barbarismos las obras maestras del
ino·enio humano se nos estraga el g·usto, se
"" embota la sensibi lidad y tomamos conos
mo moneda de buena IP,v la mo1Talla falsa
de las traducciones.
A este embotamiento de la sensibtlidad elebe atribuirse el r¡ue ha.va franceses qm' sueltan el trapo íi reír no bien comienzan á leer:
&lt;Dans un lieu de la Manche, dont je. ne vcux
pas me rapeller le nom, virait un gentil home de ceux qui ont leur lance dans l'ar,;enal, rosse maigre et lévrier coureur.&gt;
Pero en este orden de ideas nadie me ha
llamado más la atención que Don William,
un ,yankee pur sang, contratista de alcantarillas en un ferrocarril.
Don William adoraba á Becker; no había
para él poeta más inspirado, más fluido .\'
más castizo. Con su media lengua decía:
- Me se de memoria todas las poesías de
Becker.
-iDe ,,eras Don William? Ayer, recítenos algunas.
Y Don William se ponía en pie, solemne
y con una mano en el pecho .Y la otra en
alto comenzaba.

Volvé!'an los negros gol6nd1·inos
En tn balcón w.~ 11/do.~ cuelguen
Pero esos que aprende11 11ue8t1•0.y n011ib,·a(mientos
}tunea v1telve11.
Generalménte Don William se ganaba
una ovación. Esto lo indujo á publicar en
Boston una traducción de su poeta favorito. Un amigo nuestro que la leyó nos dijo
de ella:
-Es lástima que Becker no haya escrito
en inglés, porque Don William lo hubiera
traducido al español y lo hubiera calumniado menos.

471

EL MUNDO ll,USTRADO

lle tenía lesiones que por el momento se juzgaron graves, pero que afortunadamente parece que
no serán de consecuencias.
Ante este accidente todos temieron, y aun se
anunció así, que se interrumpiría la serie de experiencias, y que los aeroplanos serían relegados
al olvido, cuando menos por algún tiempo; pero
Wilbur Wright no es hombre para desanimarse
por tan poca cosa, y pocos días después del accidente ocurrido á su hermano, ganaba el premio
Michelín, recorriendo en una hora y media noventa y ocho kilómetros, y descendiendo sólo
obligado por la obscuridad de la noche, que había caído por completo.

LA CONQUISTA DEL ESPACIO
A lucha está empeñada; el hombre por un
lado con su inteligencia y sus adelantos
adquiridos á fuerza de varios miles de años
____,,_ _,.,,. dea,:xistencia sobre la tierra, y por la
otra el aire, Eolo con su odre de vientos y sus
iras olímpicas, se disputan el dominio absoluto
del espacio.
Desde que los hermanos Montgolfier encontraron la manera de sostenerse en medio del aire, invadiendo un elemento que había estado reservado
á los pájaros solamente, parece que el dios de los
vientos se sintió lastimado y juró guerra á muerte á los intrusos; pero éstos, que habían iniciado
la conquista de un nuevo imperio, vastísimo él;
ante las furias del que se juzgaba dominador absoluto del espacio redoblaron sus esfuerzos¡ lo que
se inició por una mera casualidad, pronto se convirtió en una lucha sin cuartel entre los dos antagonistas: el hombre y el viento.
Al principio el primero se contentó con marchar hacia arriba¡ el ideal de los aeronautas era
llegar más alto que los que les habían precedido¡
¡en esta competencia cuántos dejaron la vida!
cuántos, poseídos de la locura del espacio ó de la
fiebre de las alturas se lanzaban desde la canastilla de su aeróstato para venir á estrellarse en el
suelo ó sobre los accidentes de una ciudad. A estos los veía caer el furioso Eolo, y ante su caída
permanecía impávido, parecía querer hacer constar que él no había tenido nada que hacer en la
catástrofe; pero otras veces, desesperado por tanta osadía, abría sn formidable odre, y soplando
con toda la fuerza de sus enormes pulmones, aniquilaba á los atrevidos en medio de los remolinos furibundos de su ira desatada.

***

Tal es el debe y haber con que cuentan los hermanos Wright en su lucha contra el aire; el entusiasmo que han producido sus vuelos es enorme; todos esperan el triunfo de l os osados norteamericanos; pero ¿serán ellos los que dominen al
furioso Eolo? ¿estará reservado á los hijos del
maravilloso país del norte, el conceder aias á la

***
Después del increíble vuelo de Gay Lussac, que
según sus aparatos, llegó más allá de los ocho mil
metros de altura, en vista de los peligros, y las
pocas ventajas de esa clase de viajes, el hombre
desistió de ellos y se contentó con vuelos á poca
altura y con globos cautivos; por esa vez el viento había vencido, y el hombre parecía solicitar
un armisticio que la naturaleza, siempre buena,
aceptó de buen grado.
Pero la tregua no podía durar mucho tiempo, y
el hombre, que la había solicitado, fué quien la
rompió, y al romperla lo hizo con nuevos bríos
y con nuevas pretensiones¡ ya no se trataba solamente de elevarse y entregarse á la merced de los
vientos; sino que se trataba de desafiará esos mismos vientos y marchar á voluntad hacia arriba y
hacia abajo, hacia la derecha y hacia la izquierda,
para adelante y para atrás, en una palabra, conquistar al mismo tiempo el dominio del espacio
contra el viento y el dominio del viento contra
los pájaros.
Aquello era demasiado! el reto era insoportable,
y Eolo se preparó, riendo de antemano, á castigar al temerario pigmeo que á tanto se atrevía.
Y empezaron las víctimas. La división en los
campos de ataque tenía que ser funesta como lo
han sido las divisiones y disidencias entre los que
se proponen combatir un enemigo común. Unos optaron por los globos dirigibles y se afiliaron en el
ejército del «más pesado que el aire&gt; otros adoptaron los aeroplanos y máquinas ·volantes y se
llamaron partidarios del &lt;más pesado que el
aire.&gt;

•••
El enemigo común decidió aniquilar á unos y
á otros; de entre los partidarios del &lt;menos pesado&gt; cogió á los tenientes franceses Renard y
Krebs; al &lt;Nulli Secundus&gt; de los ingleses, á toda
la colección de los Santos Dumond, al &lt;Patrie&gt;
de los franceses y últimamente al Zeppelin de los
alemanes y con todos ellos se di vertió de diferentes maneras; á unos los estrelló en el suelo; á otros
los hizo salir de sus amarras y lanzarse rumbo al
polo, y al Zeppelin, como para hacerle honor por
su éxito aparente, pidió ayuda á su amigo Júpiter y lo hizo fulminar de un rayo.
En el otro bando no ha habido menos víctimas; Otto Lillienthal, demasiado confiado en sus
estudios, se levantó unos cien metros por el
aire para caer pesadamente de esa altura y convertirse en una masa informe de carne y huesos
al tocar el suelo.
Otros han pagado su atrevimiento de la misma
manera¡ pero ha llegado uno; es decir, llegaron dos, porque dos son los heramnos Wright,
que, á pesar de las amenazas del enemigo, á pesar
de la suerte que ha tocado á los predecedores, se
han empeñado en vencer, y lo que es más, hasta
ahora parece que están venciendo.

••*
Ocho años hace que Orville y Wilbur Wright
empezaron á estudiar una máquina, más pesada
que el aire, que pudiera permitirles lo que tantos
habían intentado sin éxito¡ dominar el espacio
en contra del viento, y dominar á éste &lt;como los
pájaros&gt;, expresión textual de Wilbur ante los
periodistas parisienses.

EL AEROPLANO "WRIGHT" EN PLENO VUELO.

Y la máquina que resultó de esos ocho años de
estudios y de experiencias ha volado, si no como
los pájaros, que duran en el aire por años enteros, ~i de una manera muy semejante.
Mucho se estudió y se trabajó antes de que se
llegara al resultado maravilloso de las recientes
experiencias de los Wright¡ una vez que se consideró que la máquina podía ser vista por todos,
Wilbur marchó á París, lugar que se ha considerado como centro de las experiencias de esa naturaleza, mientras que Orville permanecía cerca de
Nueva York para exhibirse ante sus paisanos. El
mismo espíritu de perseverancia y tesón mostrado durante los ocho años de trabajos de gabinete
y experiencias en pequeño, han mostrado los hermanos en sus viajes á bordo de la gran máquina¡
empezaron por hacer vuelos que sólo duraban
unos cuantos segundos, y lentamente fueron aumentando, á pesar de la impaciencia de los ingenieros franreses que hubieran querido un principio más brillante, de cinco en cinco segundos,
hasta llegar al record de una hora y treinta y dos
minutos, sin acompañante, y cincuenta y cinco
minutos y medio llevando un pasajero además
del aeroplanista.

***
Las personas que han visto volar los aparatos
de los hermanos Wright están de acuerdo en decir que á primera vista se les nota un aspecto de
seguridad y de equilibrio que tranquiliza á los
más desconfiados.
Se ve al enorme pájaro sobre sus frágiles patitas delante de la armazón de pirámide que sostiene el contrapeso que ha de dar el primer impulso; está parado sobre un riel, el qu~ ha de recorrer antes de elevarse por el espacio¡ el motor
está listo; todos y cada uno de sus detalles han
sido objeto de la cuidadosa atención de uno de los
hermanos Wright. Sin que se dé una voz ó se haga una seña, á la hora que saben l os ayudantes
que es oportuna, dejan descender el contrapeso
de treinta libras, y el aparato recorre su riel, y
una vez terminado éste se levanta describiendo
una curva graciosa tal como un pájaro, como lo
había prometido Wilbur antes de que empezara
la operación.
Después ya lejos, en el aire, la gran máquina
ha perdido sus dimensiones; ya no es más que un
ligero armazón blanco que se mueve suavemente
en el aire como lo haría una gaviota que con la
cara al Sol se divirtiera por la tarde cerca de la
costa con sus compañeras.
Ante este hermoso espectáculo el entusiasmo
de los que presencian la prueba estalla y mil gritos llenan la atmósfera llegando como himnos de
gloria á los oídos del hombre-pájaro que se mece

RETRATO DE WILBUS WRIGHT,

blandamente con su aeroplano por sobre las cabezas de los que sienten y admiran la incontestable superioridad que ha sabido conquistarse.

***
No ha dejado de haber sus tropiezos; Orville,
que permaneció en los Estados Unidos para mostrará sus conterráneos, de lo que es capaz el ingenio humano, después de ir día por día batiendo
l os records que él mismo había sentado el día
anterior, durante una semana entera, llegó á adquirir la confianza necesaria para aventúrarse en
un gran vuelo, acompañado por un teniente del
ejército americano, gran entusiasta de la aerostación.
Al principio todo marchaba bien¡ el aeroplano
se elevó como siempre, y sólo después del accid ente es cuando algunas personas han creído que
el vuelo empezó más lento de lo que es generalmente. Todo marchaba bien, decíamos, cuando repentinamente de todos los pechos se escapó un
grito; el aparato había vacilado, y después se vol •
có por completo y cayó pesadamente arrastrando
á sus tripulantes.
Cuando llegaron al lugar donde estaba la máquina, se hallaron con que e l entusiasta teniente
estaba moribundo (murió poco después) y Orvi·

LISTO PARA PARTIR.

humanidad? todavía no se sabe nada, lo que va
ganado, aun siendo mucho como es, no sirve para
un pronóstico seguro¡ pero si podemos decir que
nuestra generación está llamada á ver á Eolo, si
no dominado por completo, sí pidiendo treguas
como la que pidió el hombre al principio de la
lucha.

*

Mme. Loie Fuller, la famosa bailarina, está para florecer ahora como escritora. Pretende lanzar
una edición en alemán de sus :reminiscencias, las
cuales desea sean publicadas simultáneamente en
inglés, alemán y francés. El libro se ocupará de
describir la vida profesional de la autora en los
escenarios europeos y americanos, y dícese que
contendrá muchas sensacionales revelaciones que
afectan á conspicuos personajes de la vi da artística, intelectual y política de Londres, París, Viena, San Petersburgo, Budapest y Constantinopla,
así como de Nueva York, Chicago, Filadelfia y
otras de las principales ciudades americanas.

�472

EL MUNDO ILUSTRADO

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Cuartel Modelo de Infantería

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Vista general de la fachada del C11artel.-El patio can el zaguán alfando.
N diferentes ocasiones nos hemos ocupado de fiestas escolares efectuadas en
uarteles y edificios militares, las cuales
ablan muy alto del grado de instrucción
de educación á que han llegado nuestra
clase· de tropa y sus jefes y oficiales.
La Secretaría de Guerra se ha preocupado, desde hace algún tiempo, por levantar el nivel intelectual de todos los que dependen de ella, Y muy
particularmente de la clase de tropa, puesto que
los oficiales cuentan ya con planteles de educación, que están á la altura de los principales del
mundo, como son el Colegio Militar y la Escuela
de Aspirantes,
.
• La fiebre de construcciones que se ha deJado
sentir en todos los centros poblados, parece haber contagiado al elemento militar, y es que, siguiendo la idea que hemos mencionado anteriormente, la Secretaría ha hecho proyectar y construír edificios en toda la República que respondan al plan que se ha propuesto.
El último de estos edificios que hemos tenido
ocasión de visitar, es el Cuartel Modelo para In·
fantería, construido en el lugar donde estuvo anteriormente el cuartel de Teresitas.
Ocupa éste la mayor parte de lo que fué convento de Teresitas, detrás del templo de Santa Teresa la Nueva; para el nuevo cuartel se aprovecharon solamente algunos de los muros principales, y el resto se construyó nuevamente desde los
cimientos.
El cuartel está perfectamente acondicionado, Y
cuenta con todas las comodidades necesarias, en
cada uno de sus departamentos. Las cuadras para
los soldados son amplias, bien ventiladas, llenas
de luz y con el cupo necesario para la compañía.
Se ha abolido el mal sistema que ha existido

I

hasta ahora en los cuarteles de desatender los departamentos destinados
á servicios sanitarios; en éste los departamentos destinados á este servicio cuentan con gran cantidad de agua
y los gabinetes con los aparatos más
modernos é higiénicos.

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El patio del Cuartel desde el zag11án.-Detalle
central de la fachada.

El ramo de instrucción está perfectamente atendido; el cuartel cuenta con un salón de conferencias y cátedras, y una bien surtida biblioteca para los oficiales, y con un departamento de escuela para la tropa y un salón de estudio y de lectura para la misma.
Los oficiales cuentan además con una sala de
esgrima y un departamento para ejercicios gimnásticos y baños, así como un campo abierto para
ejercicios al aire libre.
En la parte de atrás del edificio hay un departamento para las acémilas del batallón y para los
caballos de los oficiales.
Los grabados que ilustran esta plana representan: la fachada del cuartel, que es de un estilo severo y airoso; los balcones de ella corresponden
á los cuartos de los oficiales, los que son amplios
y perfectamente ventilados. Otro grabado representa el detalle central de la misma fachada en el
que se pueden apreciar mejor los detalles del estilo arquitectónióo.
Los grabados restantes son de fotograíías tomadas en el patio principal del edificio y uno de sus
corredores, todo ello de gran amplitud y muy
apropiado para el uso á que se le destina.
Ha sido destinado para inaugurar el edificio el
vigésimo tercer batallón de infantería el que ya
está trasladando sus muebles y útiles; la inauguración se señalará con una fiesta que será muy
brillante y á la que contribuirán todos los ele-

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mentos con que dispone el batallón. Esta fiesta
vendrá á aumentar el número de las muy simpáticas á las que nos referíamos al principio de esta reseña.
El edificio que á grandes rasgos hemos dado á
conocer á nuestros lectores es una muestra de lo
muy adelantado que se halla el cuerpo de ingenieros constructores de nuestro ejército, pues
bien se le puede considerar como un modelo en
su clase, y el nombre de «Cuartel Modelo&gt; que se
le da está perfectamente justificado por las magníficas condiciones en que se encuentra.
Sabemos que la Secretaría de Guerra intenta
continuar la construcción de edificios de esta clase, y que pronto todos los cuarteles estarán á_ la
altura del que nos ocupa; lo cual contruibu1rá
indudablemente al mejoramiento físico, moral é
intelectual de la importante institución del ejército.
Contando con oficiales aptos, como los que se
forman en nuestras escuelas de enseñanza militar
y con una tropa que á su disciplina y educación
agregue un desarrollo físico apropiado, nuestro
ejército podrá compararse con los más adelantados.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

•

Modelo de los cañones de costa con que se va á forlilicar Salina Cruz.

Ultimos cuadros de Gedovius

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ERMÁN GEDOVIUS es, entre todos los pintores mexicanos de esta época, uno de los que
tieuen personalidad más vigo~osa. Desde hace ~iez
ó doceaños cuando estaba recién llegado áMéx1co,
después de haber estado en Europa estudiando
con mucho tesón, y nos dió á conocer sus primeros
trabajos, vimos en él no solamente un técni~o _que
hubiera sorprendido los secretos del procedim~e1;1to pictórico sobre el cual demostraba un domm10
verdaderamente notable; sino el temperamento, la
intuición; lo que constituye el verdadero talento
en el pintor, y que le hace percibir al momento
la belleza de las formas y del color.
De entonces á la fecha, la personalidad de Germán Gedovius se ha destacado aún más. El artista ha llegado á la madur~z de su talent~, ha _p erfeccionado los procedimientos de su técmca, siempre sobria sin que por eso haya perdido la frescura que ~ una de las características de su colorido. En estas páginas publicamos dos que_pueden
considerarse como obras maestras del artista. La
una es un ramillete de amapolas, en que la variedad infinita de matices está tratada con sorprendente acierto, y la otra es el retrato, acabado
de concluír, de D .Roberto Block. Creemos que este retrato, por la manera magistral con q_ue está
tratado, es uno de los mejores que han sahdo del
pincel mexicano.

*

La fortificación de nuestras costas

D

ADA la extensión de nuestros litorales; la situación geográfica de nuestro país en el cruzamiento de las líneas de tráfico mundial,
tanto de Norte á Sur como de Oriente á Poniente, y la reciente construcción de una línea
interocéanica en la parte más estrecha de nuestro
territorio, se hacen indispensables la fortificación y
protección de nuestras costas, las cuales pueden
ser aprovechadas con fines comerciales ó estratégicos por los países del Oriente contra los del
Poniente, ó los del Norte contra los del Sur.'
La obra de fortificación de nuestros principales
puertos importaría un desembolso. ·de tal consideración, que sería presuntuoso mtentarla toda
de una vez y tratar de llevarla á cabo en un corto tiempo, pero la situación bonancible de la hacienda pública, permite ahora mejor que uunca,
emprender algo que puéda considerarse como un
ensayo formal, y que inicie los grandes trabajos
que á su debido tiempo, y conforme lo permita el
estado financiero del país, se llevarán á cabo.
El puerto de Salina Cruz, situado en la extremidad Sur del Ferrocarril Nacional del Istmo, es,
sin duda, el punto sobre el que se fija la atención
de todo el mundo; es el centro de tráfico más apropiado tanto para los que quieran ir de los países
del extremo Oriente á Europa, como para los que
del mismo Oriente vayan al Norte, ó para los que
del Norte quieran c~municarse con el Sur de
nuestro continente y viceversa.
Por estas razones nuestro gobierno se fijó de
preferencia en este puerto y en él se empezarán
los ensayos de que l!.abl¡w1c:,s m~s arriQíl, i.a tarea

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de artillar un puerto es
difícil y costosa; necesita
estar encomendada á persona que esté al tanto de
los últimos adelantos en
la materia y que tenga
práctica en esta clase de
operaciones. La selección
de la Secretaría de Guerra en lo que respecta á la
persona encargada de estos trabajos no podía ser
más acertada; se comisionó al señor General Don
Manuel Mondragón, jefe
del departamento de Artillería, p e r so na q u e
cuenta con los más altos
conocimientos en la materia, y que á ellos reune
una práctica especial y
grandes conocimientos de
las fábricas de material
de artillería en Europa
en las que es ventaiosamente conocido.
El señor general Mondragón ha estado varias
veces en las principales
fábricas de cañones de
F r a n cía dirigiendo la
construcción de cañones
y fusiles del modelo inventado por él, Y ha teEl cierre automático de que es inventor el Sr. General Mondrag6n.
nido oportunidad de fa.
miliarizarse con los procedimiento~ usad?s y con
las complicadas maniobras, y n_a~1~ esta en mejores condiciones que él para d1ngir una operación de esa naturaleza.
El reciente viaje del señor genera~ á Francia
tuvo dos objetos: dirigir la construcción de cu~tro mil fusiles automáticos, modelo «Porfirio
Díaz &gt; y ordenar la construcción de dos cañones
de c~stas de doce metros de largo dotados del
cierre automático Mondragón, que ya ha sido ensayado, y que tan buenos resultados ~\ó en nuestro
material de artillería de ochenta mihmetros.
Los citados cañones pueden arrojar proyectiles
de cuatrocientas cincuenta libras con una velocidad inicial de ochocientos cincuenta metros por
segundo, la cual es capaz de darle ~n~ fuerza de
penetración que no puede ser resistida por las
corazas más gruesas. El mecanismo está arreglado
de tal manera que cada·cañón sólo ~ecesit~ una
dotación de ocho hombres para su funcionamiento.
Cada uno de estos cañones cuesta doscientos
mil pesos y se necesitarán diez de ellos, cuando
menos, p;ra artillar convenienteme~te el puerto
de Salina Cruz. Los dos primeros canones estarán
listos para su instalación dentro d; _dos_ años.
Añadiremos que el cierre automahco mven~a~~
por el Señor General Mondragón, _pen:1;11tira
disparar proyectiles con una frecuencia y a una
velocidad que hasta hoy no se han alcanzado.
Debemos alegrarnos de que el ejército nacional
se perfeccione más y más cada día¡ y este ¡,erfeccionamiento tendrá que ser constante, mui_nt~as
se cuente con mllitares tan estudiosos y d1shn•
guidos como el señor Mondragóu, cuyo nombre
está prestigiadísimo en Europa.
.
Entre los muchos proyectos que tiene la Secretaría de Guerra se hallan los concursos del Cuerpo de Artillería, que comenzarán á efectuar~e
próximamente, y que redundarán en benefic10
Sr. General Don Manuel 11.Jondragóu, Jefe del Dede la oficialidad.
partaménto de Artillería.

_· ACABAN de publicarse en un artlcuC,/1 lo que insertan casi todos los periódicos de Europa de las últimas
semanas, detalles muy interesantes que,
hasta hoy, hablan perm 1necldo ignorados, respecto á la
locura de la Princesa Carlota de Bélgica, hija de Leopoldo I, Que se casó cuando tenla veinte años, con el
Archiduque Maximiliano de Austria, á quien la pol!tica
europea dió en 1864 la corona de México. Muy pocas veces mujer más seductora, mejor dotada de gracia, de
cuerpo y de esplritu, fué á ocupar un trono: la Princesa
era también heroica, y cuando sintió vacilar en la frente
de su esposo á quien amaba, la frágil dia:lema. lo mi~mo gue una catástrofe, atravesó el O~éano para conseguir auxilio de sus aliados de Europa.
Comp.rendió pronto que e,;tos no se daban por entendidos del nuevo Imperio Mexicano: á medida Que aumentaban sus decepciones, al pensar que habla abandonado á su marido, expuesto á todos los peligros, y
que no tenla nada que pudiera servirle de ayuda, enloqueció, perdió la razón, y es po~ible que Maximiliano, preso entonces en México, haya ignorado la magnitud de la
catástrofe que habla herido á su valerosa compaflera. Ella, por su parte, no ha sabido
jamás el fin trágico de aquél á quien amaba. Hay en este drama incidentes que hasta
ahorapermaneclan secretos, y QU~, revelaciones recientes, permiten reconstituir en
parte.
Al llegar á Saint-Cloud para implorar ali! el apoyo de Napoleón 111, Carlota, á la
negativa del Emperador, sufrió una primera crisis que inquietó mucho á los que la
acompailaban. La llevaron á Suiza, y ella se dejó llevar dócilmente, como si no se interesara ya en los asuntos que la hablan llevado á Europa.
Súbitamente fué presa de terrores inesperados. Como si su esplritu clarividente
adivinara el porvenir y presagiara la tragedia que poco tiempo después terminarla con
la vida de su esposo, ve, en todo desconocido un asesino: el encuentro de un mendigo
en un camino en el curso de un paseo, la salida del portero del hotel , la entrada súbita
de un criado la hacen delirar. Hay que sacarla de Suiza á toda prisa. La pobre Princesa quiere ir á Roma: los soberanos de Europa la abandonan; está persuadida de que
en el Vaticano encontrará el auxilio deseado.
Apenas llega á la Ciudad Eterna, reclama de Pio IX una audiencia privada: El carruaje del santo Padre va á recogerla á su hotel, la llevan á San Pedro, donde el cardenal la espera para conducirla primero á la Capilla reservada á los visitantes reales;
pero desde que Carlota aparece, su aspecto produce una sensa~ión de trastorno y de
espanto. La etiqueta, en efecto, ordena á las mujeres, cualQUiera que sea su rango,
que no se presenten en el Vaticano sino con la cabeza cubierta con sólo una mantilla
negra. Y la infortunada Archiduquesa, á pesar de las súplicas de sus doncellas, entra
al Vaticano luciendo una
gran capota blanca.
Después de olr. misa, l_a
Archiduquesa es mtroduc1da al departamento del Papa, quien, á pesar de lapoca importancia Que da á la
cuestión de tocado, no puede reprimir su estupor al ver
á la Princesa. La bendice,
sin embargo, y trata de consolarla.
De lo que pasó en el curso
de la entrevista de Pio IX y
Carlota, muy poco se habla
sabido hasta ahora. La servid·1mbre del Santo Padre,
que estaba en el secreto á
causa de sus funciones, no
lo refiere jamás: los de la
infortunada Archiduquesa,
obedecie:tdo á un sentimiento de respeto afectuoso, hablan guardado el mismo silencio.
Adolfo Villemard, en un
articulo notable que acaba
de publicarse en Bruselas,
ha levantado el velo que cubria esta trágica historia; lo
que escribe dice saberlo por
las personas que se encontraban presentes alli. Afirma que su relato tiene el
valor de una narración de
testigo ocular, y es uno de
los capitu los más lastimosos
de historia contemporánea.
Plo IX se sento y trató de
consolar á su vi~itante, á
quien vela abatida: repentinamente carlota pide una
taza de chocolate, y decl.a ra
que está muerta de hambre.
Que no se atreve á comer, y
que todo lo que se le presenta está envenenado. El
Papa, inquiet!simo, no manifiesta, sin embari!O, ninguna emoción: escribe una
palabra al Cardenal Antonelli, suplicándole que vayá
inmediatamente con dos médicos disfrazados de sacerdotes, á fin denodarelalerta á la Princesa. Mientras
tanto, ella se calmó, se puso
á hablar con firmeza de los
asuntos de México, de una
manera razonable, y el Papa
se aprovechó de este reposo, pan poner fin á la entrevista. Pero Carlota no
Quiso abandonar el Vaticano. Asegura al Santo Padre
Que irá con él á todas partes, que nadie tendrá que
ocuparse de ella, que se
ocultará cerca de una ventana, y que no le molestará
en lo más mlnimo.:Declara

475

Que no saldrá del palacio sino por la noche, y bajo un disfraz, á
fin de despistará los asesinos que la acechan. Estalla una nueva
crisis: en este momento entran los dos méjicos pedidos por el Papa, pero la Archiduquesa no les dirige la palabra; se va detrás de
Plo IX; lo sigue por fuerza á su biblioteca, en la cual el Pontlfice
logra ocultarse. Llegan personas del séquito de la princesa, á
Quienes se ha mandado llamar y se permiten hacerla observar que
llega la hora del almuerzo, que es tiempo de regresar al hotel; pero ella se niega á todo.
- ¿A usted también le han comprado? dice al Conde de Bombelles. ¿También usted desea ex ,)onerme á morir? He dicho que no
me moveré de aqul hasta la noche, y espero que el Santo Padre
nts dará de comer y de cenar.
¿Qué responder? E~ necesario satisfacer este nuevo capricho: se
sirve el almuerzo en el gran comedor: lo preside el Cardenal Antonel!i; Carlota, sentada al lado de su dama de honor no come sino del plato de ésta,· desconfiando de todo
cuanto se le da.
La cena fué triste: todos estaban llenos de dolorosa tensión. Carlota está pensativa
y dirige miradas desconfiadas á los criados; llega la noche; de nuevo trata el Conde de
Bombelles de recordar á la Archiduquesa· la realidad; le pide la orden para los carrua·es, pero ella responde que no saldrá del palacio; Quepermanecerá dura:ite la noche en
a sala en que se encuentra. ¡Qué conflicto! Una mujer pernoctando en el Vaticano en
la Biblioteca del Santo Padre, ¡amás se habla visto! En presencia de esta enormidad,
todos los esfuerzos se unen. El Doctor Semeleder, el médico de la Princesa, la dama de
honor, la conjuran á que se vaya al hohl: Carlola permanece inflexible. Plo IX, informado de este nuevo incidente, da su consentimiento bondadosamente para aquella infracción de las tradiciones seculares; nunca la residencia de los Papas habla sido teatro de semejante trastorno. En media hora el Vaticano Pontifical quedó transformado
en una espléndida recámara; se colocaron dos camas de bronce para la Emperatriz y su
dama de honor; la guardarropla del Palacio dió para es a ocasión un tocador bermejo y
cubrepiés de encajes de un precio inestimable. Un candelabro de plata maciza alumbraba el dormitorio improvisado.
Al dla siguiente fué necesario insistir para llevará la desdichada princesh á su hotel. Se negó enérgicamente, Habrla que llevará fuerza á la Archiduquesa demente. El
Cardenal Antonelli propuso una estratagema: Unos religiosos fueron á rogar á Carlota que visitara un asilo: dsspués de mu~ha~ vacilaciones consintió en seguirlos; subió
á su carruaje presa de un terror inexpresable. Pero en cuanto llega al convento recobra toda su calma y asombra por ti juicio y la lucidez de su~ razonamientos. Recorre el establecimiento y parece muy divertida. La hermana cocinera le ofrece un platillo; Carlota lo rechaza:
'·El veneno all!; ali! está el veneno! miradlo."
Sel'iala el cuchillo de que se sirvió la cocinera, que tiene una pe~ueila mancha de moho. La Princesa se arrodilla y da gracias á Dios por haberla protegido. Se vuelve hacia los presentes, increpa al
asesino para que se dé á conocer. Luego declara que se
está muriendo de hambre.
Antes de que hubieran podido detenerla, se lanzó sobre el caldero hirviente y sacó con una mano un pedazo
de carne, que se llevó á la
boca. Parecla no sentir el
dolor de la quemadura en su
piel delicada. Hay que cortar la manga de su vestido
para curarla, y al contacto
del acero Carlota lanza un
grito y se desmaya. El Doctor Semeleder, al curar la
quemaaura no intenta hacer
volver en si á su infortunada cliente. Quiere aprovechar su desvanecimiento parra llevar á la enferma á su
carruaje, y de alll al hotel.
El movimiento del Jandeau
en que la han colocado la
despierta. Se levanta, grita,
pide la saquen del carruaje,
Que se detiene en el hotel.
Se debat!a con tal violencia,
que, no obstante su l(ran repugnancia, los médicos se
vieron obligados á poner á
la pobre Archiduquesa una
camisa de fuerza.

¡

La Princesa Carlota no
ha muerto aún. Hace más de
cuarenta ailos que dura su
suplicio; el silencio, el misterio, el secreto de común
acuerdo rodean el martirio
de esta victima de la polltica europea. Es raro Que un
periódico del otro lado del
Atlántico imprima el nombre de esa pobre mujer ta1;
animosa, tan inteligente y
tan enamorada de su marido, y herida en pleno amor
por un destino atrozmente
doloroso. Parece que una
especie d~ respeto prohibe
toda alución á esa frente
que tocó la corona por un
instante, pero Que desde
entonces se dobló bajo el
peso de esa corona, y se
marchita como las flores de
las leyendas, á un contacto
m lldito,

�476

I

EL MUNDO n.USTltADO

tct MUNi&gt;O íLt1SfitA.Dó

Sr. Dr. Ram6n lcaza, Presidente.

Sr. Dr. José Ramos, Vicepresidente.

6randes mejoras en Chihuahua
Una de las ciudades que celebró de una manera
más entusiasta y provechosa á la vez, las fiestas
nacionales de la conmemoración del aniversario
del grito de Dolores fué la de Chihuahua; la ciudad donde fué sacrificado el padre de nuestra independencia, parecía querer prqbar con sus manifestaciones que estima al heroiéo anciano en lo
que vale y que siente que su tierra haya sido regada con una sangre vertida tan injustamente.
Los discursos, las procesiones cívicas y las manifestaciones de todas clases fueron sumamente
entusiastas, pero lo que marcó la celebración de
una manera que no se olvidará fácilmente fué la
inauguración de mejoras que serán de gran trascendencia para la ciudad en el porvenir.
El señor Gobernador del Estado Don Enrique
C. Creel presidió personalmente las ceremonias
inaugurales, y con su presencia les dió un carácter de solemnidad muy importante.
Está por demás hacer el elogio de las mejoras
inauguradas, baste hacer mención de ellas para
que se comprenda su itnportancia. Una es la Penitenciaría del Estado; otra el rastro de ciudad y
la otra la gran presa sobre el río Chuviscar.

•••
La penitenciaría está construida sobre un plan
semejante á la del Distrito Federal, dividida en
crujías para los diversos departamentos, y responde á las exigencias de los más modernos sis-

temas de corrección penitenciaria. Las obras están casi terminadas y fueron recibidas á satisfacción de una comisión de ingenieros nombrada al
efecto, y aunque su inauguración no fué celebrada
de una manera oficial, la visita que se hizo á las
obras se puede considerar como fiesta inaugural.
El rastro de ciudad significa una gran mejora
para Chihuahua, desde el punto de vista sanitario, y desde el económico, pues anteriormente la
ciudad tenía que pagar una renta que le era muy
onerosa por el uso del rastro que tenía alquilado
para el servicio de matanza¡ con el pago de la misma cantidad la ciudad habrá amortizado ~n quince años el capital de cuarenta mil pesos que se
pidieron prestados para la construcción y los réditos del mismo.
La presa en el río Chuviscar, representa para
Chihuahua una mejora de capital importancia; situada la ciudad en un punto donde el agua no es
muy abundante, el crecimiento de la población
implica un problema complicado para dotar de
agua en cantidad suficiente á la ciudad; el único
medio que se presentaba para la solución de este
problema, era la construcción de la presa; la ciudad empezará dentro de poco á recibir los beneficios de esta trascendental mejora, que fué inaugurada el día quince del mes próximo pasado.
Sólo faltan los trabajos de adaptación de la cañería, que no es apropiada para la conducción de un
gran caudal de agua, como el que se tiene que llevará la ciudad desde la presa.
Tiene ésta una capacidad de tres millones trescientos setenta y un mil metros cúbicos, y un
costo de cerca de ochocientos noventa y dos mil
pesos.

***
Tales son las mejoras con que cuenta desde la
mitad del mes próximo pasado la ciudad de Chihuahua, y que la harán recordar con beneplácito
la celebración de las gloriosas fechas de la proclamación de nuestra independencia.
En la apertura del Congreso, el señor Gobernador del Estado leyó un interesante mensaje, en el
que hace mención de las:mejoras que acabamos
de señalar, y reseña el estado de progreso y tranquilidad en que se halla el Estado, y que le prometen un porvenir brillante bajo la dirección
patriótica y acertada de las personas que dirigen
su marcha.
Publicamos en la presente p 1ana vistas de las
ceremonias inaugurales de las tres mejoras puestas al servicio público.

Sr. Dr. Ricardo E . 1lfanuell. ler. Secretario.

NUEVO ARO ACADEMICO
LA Academia Nacional de Medicina inauguró
el día primero del presente mes los trabajos
de su nuevo año académico con una sesión solemne que fué presidida por el señor Secretario d'e
Instrucción Pública y Bellas Artes.
La sesión se rigió por el ceremonial reglamentario; el presidente saliente pronunció un discurso en el que recomendó á los académicos que siguieran trabajando en favor de la humanidad y
de la ciencia con el tesón con que lo han hecho.
Después de esto el Secretario dió cuenta de los
trabajos, y tras un discurso del señor Ministro se
procedió á la elección de nueva Mesa Directiva,
la cual quedó formada como sigue: Presidente,
Doctor Ramón !caza¡ Vicepresidente, Doctor José
Ramos; primer secretario, Doctor Ricardo E. Manuell; segundo, Doctor Ricardo E. Cícero; Bibliotecario, Doctor José Bandera¡ Comisión de Corrección de Estilo, Doctores Gregorio Mendizábal,
Juan Peón del Valle y F . La valle Carvajal.

o

De -una curiosa estadística de la prensa periódica, resulta que se publica el siguiente número
de diarios: Alemania, 5,500; Italia, 3,300; Francia,
2,819; Inglaterra, 2,500; Austria- Hungría, 1,200; Rusia, 800; Suiza, 450, y Estados Unidos, 50,000. El
valor aproximado de los gastos que demanda la
publicación de estos 66,569 diarios, es de ocho
millones de pesos.

o
Mr. John H. Creslip, de New York, y Miss You
Davis, de Meaver, se casaron hace poco en un coche, en medio de la calle. Los dos jóvenes se encontraron con el Reverendo Harvey Grimes, quien
estaba paseándose y le presentaron su licencia de
matrimonio, que el Reverendo leyó á -la luz de
un farol de gas. No había testigos, pero al cabo
de un rato acertaron á pasar Mr. y Mrs. Thomas
Mayes, quienes se prestaron con el mayor gusto
á ser testigos del original matrimonio. Celebrada
la ceremonia nupcial, bajo la luz no muy viva del
(arol, los novj.9s dieron las gracias y se fueron en

su ~9&lt;:h~,
Sr. Dr. Ricardo Cícero, 29 Secretario.
'

... ~ ~ •

1 l..

Los Sres. Licenciados Carlos Flores, 11/ anuel Garcla lli éitdez Alonso
R odríguez Jf iramón,y Francisco S. Carvajal, electos M~gistrados de la Suprema Ccrte de.fuslicia, dieron la protesta de ley ante el Presidente de la Cámara
de Diputados, el dia 6 del actual.
Eslajolografia /ué tomada en la Cámara el día de la protes.'a,

•

La Presa recibe el p1i mer chorro,

�·478

EL MUNDO ILUSTl{ADO

EL MUNDO ILUSTRADO

VID, el músico profeta, habló
D::7 Aenmendos.
sus salmos de los días tre«Dies irae:1&gt; del Juicio

El señor Presidente de la República visitó en días pasados. acompañado de varias personas distinguidas, el Colegio Militar, y presenció unos actos de atletismo.-Esta fotografiafué
tomada durante la visita.

RESULTADO DEL DECIMO CONCURSO
Recibimos una multitud de soluciones al Concurso número 10 de las líneas que deberían usarse para formar con ellas palabras y figuras geométricas.
Hemos encontrado que los premios corresponden, en primer lugar, á la
Srita. María Enriqueta Fuentes Berain, que nos remitió siete palabras formadas con las líneas propuestas, d e las cuales, cinco especialmente satisfacen
todas las condiciones requeridas, y nos remitió también tres figuras geométricas muy ingeniosamente combino.das.
La Srita. Adelaida Spence nos remitió diez palabras formadas, de las cuales, cinco estaban enteramente correctas, sin que la forma de las letras estuviese alterada ni faltaran ni sobraran líneas; y nos remitió también diez figuras geométricas.
La Srita. Eloisa Vasseur nos remitió una solución que contenía diez palabras, de las cuales, cinco estaban irreprochables, y nos remitió cinco figuras, de las cuales tres eran geométricas.
A dichas señoritas corresponden los premios ofrecidos, los cuales están
á su disposcición.

o

DUODECIMO CONCURSO DEL MUNDO ILUSTRADO
No puede darse mayor sencillez para el Concurso que hoy ofrecemos á
nuestras lectoras. Bastará simplemente reconocer en los fragmentos que se
ven en el grabado adjunto los anuncios de donde están tomados, y en seguida calcarlos y ordenarlos de tal manera que se forme con ellos una figura regular, cuando menos.
Las personas que envíen las tres mejores soluciones ::-ibirán cada una
un premio, consistente en un par de floreros artísticos p . : tocador, un perfumero de plata y cristal y u na sombrilla.

Los:miembros de la Colonia Vasca celebraron honras fúnebres en
memoria del gnm violinista Sarasate.-Esta fotografía:muestra el aspecto de la iglesia durante la ceremonia de Jesús María.

LOS DESAPARECIDOS
Durante la semana que hoy termina dejaron de existir dos serls, cuyas
muertes ponen luto á las l etras y las ciencias: los señores D. Alberto Leduc y Dr. D. Fernando Altamirano.
·
Alberto Leduc, hijo de padres franceses, se educó en México y fué poeta
tanto por herencia como por educación; sus conocimientos y dominio de los
idiomas de sus padres y de su país le permitieron verter de uno al otro varias obras, cuyo conocimiento debió nuestro público sólo á las habilidades literarias de L educ. Además de sus traducciones, escribió varias obras originales, algunas d e las cuales obtuvieron éxitos muy lisonjeros.
Sus trabajos periodísticos fueron de importancia¡ colaboró en &lt;Le Courrier du Mexique et de L'Europel&gt; y en la mayoría de los periódicos en español. Fué trabajador y activo, y á pesar de eso, á su muerte no contaba con
nada que pareciera un buen capital.
Deja solamente un buen caudal literario que lo hará vivir en la memoria d e los que aman las letras.

Universal y aquellas imponentes profecías, dieron un himno
al credo religioso, que es todo
1 u ego, todo plegaria, todo temor y que estaba reservado á
ser fuente de inspiración para el viejo Verdi, el
maestro viejo de música eternamente joven.
Así, su Misa de Requiero, que acabamos de escuchar en Arbeu, nos ha hecho admirarle y ensalzarle devotamente, con la misma emoción que sintieran los concurrentes á los funerales del poeta
Manzoni, cuando esta obra fué oída por vez primera en Milán el año d e 74.
Una impresión acorde, una opinión unánime
ha provocado la admiraMe obra del más vil(oroso,
del más rico talento musical italiano del pasado
siglo.
Su .Misa de Requiem, inspirada como dije en
l os salmos de David, en un canto místico, en un
ambiente de oración, no pudo subslraerseá la tendencia dramática qne se lla todas las obras del
mae,tro y se hunde en ella y con ella se perfuma
esta fervorosa plegaria por los muertos pue,ta en
el vago pero iuegable lengnaje de los sonidos.

r

mada de pedrería y ungida de santa y dolorosa
piedad.
La señora Ochoa d e Miranda alcanzó la más al ta perfección. Su fraseo en l a media voz es de
una frescura qp rosa y en l os ligamentos supera
al violín mejor sonado.
La señorita Jaime nos encantó con la revelación
de su divina voz, á pesar del temor con que
emitía.
De más claro fraseo la señora Belloni se esforzó y triunfó siguiendo en sus matices á la señora
Ochoa, y con ellas Sofía Camacho, de irreprochable discreción.
El tenor Magaña, cantó lleno de inspiración su
dngemisco,&gt; ese ruego dulce, apasionado, sollozante como una plegaria. Tuvo exquisitos matices
y notamos que la impostación de sus agudos ha
ganado mucho.
Malpica, en el «Rex Tremenda&gt; desbordó el torrente de su voz. Cantó con vehemencia, con religiosidad y con firmeza.
..Mar~n, con una medida perfecta en los tiempos,
dió bnllo á su parte. Y con ellos, todos, esencialmente la orquesta precisa, uniforme, justa y arrebatadora en sus efectos.
En el concierto del jueves se presentó la Mezzo

Roberto Marfn, barítono.
que si abre paso entre el pujante vibrar de los
clarines con el «Rex tremenda Majestates.&gt;
Clemencia, ruego, adoración, temor, sobrecoji miento, todo hay en esa ·partitura que eo: su potente gama expresa la infinita ansiedad de una
alma pecadora ante el Dios Creador destruyendo
los siglos. Cada frase concreta u n sentimiento, cadi número es una porción sólida, única, acabada,
de un plan admirablemente trazado para levantar
el grandioso monumento.
__ ',
Y el monumento quedó levantado, y nos fué
descubierto paulatinamente, de ascenso en ascenso bajo la nerviosa batuta del maestro Meneses,
que fué á nuestro espíritu como la vara mágica de
un encantamiento.
La orquesta, los solistas, las masas corales, to.
dos se esforzaron en interpretar esta música reca.

•••

El Sr. Dr D. Fernando Altamirano dedicó toda su vida en favor de la
ciencia, y principalmente á las ciencias médicas; su labor no es muy conocida en el público, pero los hombres de ciencia lo estimaron en todo lo que
valía. Dos veces estuvo en Europa con comisiones científicas de nuestro gobierno, las cuales desempeñó de una manera satisfactoria. Durante muchos
años, d esde la fundación, fué director del Instituto Médico Nacional, y en los
archivos de este plantel se guarda mucho desu labor:científica.

Ismael Magaña, tenor.
Manuel Romero Malpica, bajo.
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Duodécimo Concurso de «El Mundo Ilustrado.1&gt;

Dr. D. Fernando Altamirano, muerto súbi
lamente el 7 del actual.

Su alto tono dramático, alcanza tales profundidades en el sobrecogido espíritu de quien oye y
piensa, y medita y siente, que lo abstrae de la V~da y lentamente de capa en capa, de estremecimiento en estremecimiento, de dolor en dolor,
atraviesa el incienso de la pasión religiosa, de la
unción divina y au n del supremo temor cuando
palpa, toca y clama á las puertas del hondo problema.
Sí, es dramática l a .Misa de Requiero de Verdi ,
como deben serlo también todas las otras, desae
la de Palestrina, hasta la más grandiosa, la de
Mo'z art, (no obstante que quedó incompleta,) ya
que todas ellas han de ceñirse á la tragedia universal á l os acentos solemnes del Dies Irae, á la
supre~a angustia d el «Líbrame, Señor.l&gt;
.
Verdi ·realizó todo el doloroso asunto en páginas magistrales llenas de ciencia musical, tramados en un hábil consorcio de orquesta y voces, los
más finos matices de la lírica, desde el acento suave y temeroso que perturba apenas la quietud del
oído en el silencio religioso que envuelve el alma cuando el dngemisco:1&gt; hasta el grito estridente, lleno de angustiosa veneración del ruego

----------

Rafael Galindo, víoloncello,

Soprano Srita. Ninna Heideck del Conservatorio
de Colombia, cantando «Le Nozze de Fígaro,&gt; de
Mozart y &lt;Eslkünig:i, de Schnbert. Fué una nota
brillante en el concierto y eso q ue el programa
contaba con la divina Rapsodia Noruega de Svendsen, Zoraida, la deliciosa leyenda árabe, musicada por este gran poeta musical y la Cabalgata de
las Walkirias de Wagner.
Qué extraña impresión nos dejó esta joya del
severo genio alemán.
El allegro, de 9 por 8, estridente, endiablado,
que parece pasar sobre las cabezas de los oyentes
com_o ur.a borrasca, despierta en la imaginación la
trágica estela de muerte que dejan las Walkirias
de los caballos negros arrastrando los cuerpos de
los guerreros muertos en el combate.
Solo la ardiente imaginación de un Wagner, pudo expresar en sonidos tan fúnebre visión.
~ ·Se tocó por vez primera la Sinfonía Heroica de
Beethoven, dedicada á Bonaparte y cerraron el selecto programa &lt;Casse-noissette&gt; de Tcharkowsky
una deliciosa féerie musical, llena de armonía
a~cesible, encantadora, digna de ese poeta sonorí~
simo que tanto amamos y el Concierto de Lizt,
solemne y bello.
La temporada toma buenos rumbos y el éxito
no se ha hecho esperar.
LORELEY.

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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

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En Honor del Licenciado Verdad

Adorno en la calle de Santa Teresa.-Aspecto del pafio
de la escuela de Jurisprudencia.

La ceremonia en la calle de Santa Teresa.
OMISION Nacional del Centenario de
Independencia inició la serie de las
as conmemorativas el domingo cuatro
del actual, con una dedicada á honrar
la memoria del Lic. Don Francisco Primo de Verdad, á quien se considera como el primer mártir
por la causa de la independencia nacional.
Mucho se ha discutido acerca de la forma en
que murió el Lic. Verdad; según la leyenda, al
descubrirse que conspiraba en favor de la emancipación de lo que entonces se llamaba Nueva
España, los agentes del gobierno colonial se pre·
sentaron en su casa una noche que estaba cenando y lo ahorcaron en e l mismo comedor de la casa de un clavo que, según dicen, se conservó hasta hace poco tiempo, en el lugar de la ejecución.
Ya dijimos que esta leyenda ha sido muy discutida, y el elemento religioso, sobre'todo, la califica de una calumnia; pero ha corrido muy válida
durante varios años. Sea de ello lo que fuere, lo
que se sabe de cierto es que el Lic. Verdad estuvo prisionero por sus ideas de libertad, y que murió, de uµa ó de otra manera, el cuatro de octubre
de 1808.
Para conmemorar el aniversario de esa muerte
fué para lo que se organizaron las manifestaciones del Domingo próximo pasado, las cuales fueron iniciadas por dos grupos diferentes y celebradas en diferentes lugares.
La Junta Nacional del Centenario, presidida
por el señor Gobernador del Distrito Don Guillermo de Landa y Escandón, escogió como sitio
para su manifestación la calle de Santa Teresa en
la esquina de la cual está la casa donde vivió el

Lic. Verdad y donde, según la leyenda, fué ahorcado. En procesión cívica recorrieron los manifestantes las calles que median entre la glorieta
central de la Alameda y la calle de Santa Teresa,
y una vez llegados á ella se pronunciaron discursos y poesías alusivas al acto, las niñas de las escuelas cantaron himnos en honor del mártir, y
después de ellos el señor Gobernador descubrió
una placa conmemorativa fijada en la fachada de
la casa que habitó el Lic. Verdad. Para terminar
se dió lectura al acta, la cual fué firmada por los
miembros de la Junta Nacional y por los funcionarios públicos que se hallaban presentes.

***
Los alumnos de la Escuela Nacional de Jurisprudencia organizaron otra manifestación en honor de Don Francisco Verdad, la cual se efectuó
en la citada escuela.
El local que c-cupa ésta en la calle de San Ildefonso había sido artísticamente adornado; el vestíbulo y el patio formaban cada uno un amplio
salón, los que se destinaron: el primero para recibir, y el segundo para la ceremonia.
En uno de los costados del patio se colocó un
dosel rojo debajo del cual se instaló la sillería
de la escuela para que sirviera á los convidados
de honor entre los que se hallaba el señor Presidente de la República que había sido invitado
para presidir la fiesta.
Una vez que el Primer Magistrado estuvo en
su sitio, se dió principio al programa acordado
que fué selecto y hermoso. La parte musical es-

tuvo á cargo de la orquesta del Conservatorio Nacional de Música, y los números ejecutados con
gran maestría fueron objeto de calurosos aplausos
de parte de la selecta concurrencia.
Los oradores, estudiantes todos ellos, mostraron
altos vuelos en sus piezas oratorias respectivas, y
la concurrencia los premió también con entusiastas y sinceros aplausos.
El número final del programa fué el canto de
un himno compuesto exprofeso para la ceremonia
por los señores García Naranjo y Berrueco; á los
acordes de él se dirigió el señor Presidente á la
puerta de la biblioteca de la escuela, sobre la cual
se había colocado una placa que fué descubierta
por el Primer Magistrado, y en la cual se lee lo
siguiente: BIBLIOTECA FRANCISCO P. DE VERDAD. 1808-1908.
En la ceremonia estuvieron representadas todas
las escuelas superiores de la capital á cuyos alumnos se debe la iniciati va de la fiesta.

***
De esta manera empezaron las fiestas con las
que se conmemorará el principio de la gran epopeya que hizo de la colonia española dela Nueva
España una nación libre y soberana, responsable
de sus actos y apta para entrar en el comercio
material é intelectual de las naciones soberanas
del mundo.
Dedicamos dos planas de nuestro número á las
fotografías tomadas durante las dos ceremonias
conmemorati vas.

...

~~
~

Según los datos probables y minuciosos cómputos, en la campaña que tan felizmente acabó con la
caída de Maximiliano, hubo en el período transcurrido de Abril de 1862 á Junio de 1867, mil
veinte acciones de guerra, entre batallas y escaramuzas, habiéndose cor,tado entre muertos y prisioneros, setenta y tres mil treinta y siete republicanos, y doce mil doscientos nueve imperialistas. Murieron, además, veinticinco mil franceses, y gastó la Francia, en la expedición, noventa
millones de francos.

La procesión cívica par la Avenida JuárPz.-El palía de la Escuela
de Jurisprudencia durante la ceremonia.

Tributo á México
La Srita. ,lfar_v Cochrane Rogers, disti11guidlsi111a escn'to1·a a111erica11a,
que se eur11e11tra 1•i.&lt;ita 11do
Jlféxico desde hace alg1111os
semanas, Ita tenido la amabilidad de ded irar al
",lf1mdo Tluslrado" el pri111ero de una serie de artículos que se propone remitirá uno de los más importantes Magazines de
Boston,justa111enle llamado La Atenas de los Estados Unidos, y en los cuales
relata sus ·impresio11es en
11,J h~ico. Esta,,, os sel(uros
que nuestros lectores leerán
c011 mue/to in/eró este tro::o que, además de ser 1111a
hermosa pági11a litrraria,
es un gafan/e tributo á nuestro país.

M

EXICO es un país encantado de
luz y sonrisas habitado por un
pueblo cuya felicidad es real,
· y cuyo optimismo es siempre
del matiz más brillante.
Una estancia en México significa algo más que una ociosa
·
peregrinación de lugar en lugar aspirando las bellezas de la naturaleza y saturándose con la luz deslumbradora del Sol y los
torrentes de colores de los paisajes. Da tenias para interesantes pensamientos y cuidadosas observaciones. Llena la imaginación con visiones de
días remotos y los pensamientos v-uelan en rápida
revista, del poderoso pasado al también poderoso
presente, pues en cada día se han llevado á cabo
grandes progresos en la civilización que ha transformado una tierra de tribus guerreras de indios
en una de las naciones más modernas é ilustradas

Invitadas de honor á la fiesta en la Escuela de Jurisprudencia.
Los manifestantes saliendo de la Alameda.

llamada á ocupar un puesto especial en el mundo
del presente.
De las leyendas y tradiciones se pasa á los días
de los grandes hechos, y las maravillas de la naturaleza toman las proporciones más amplias de
construcciones en el imperio de los hombres.
Por cualquiera parle que se vaya en México se
encontrará algo que llama la atención por mucho
tiempo después de que se ha pasado cerca de ello,
Europa no se puede preciar de tener nada que
sea tan interesante. Hay rincones tranquilos y caminos que encantan. Hay chozas llenas con el
dulce espíritu de la quietud. Hay ciudades en las
que el humo y el mido de las fábricas proclaman
la industria y el progreso. Hay colorido y variedad en la vida. En todo se ve lo viejo y lo eternamente nuevo. En México se encuentra más variedad de vestidos y más diversidad de idiomas
que en ninguna parte del mundo.
El pintoresco y amable peón, el último resto
de una época que está pasando, es de un temperamento más artístico que cualquier otro pueblo
que se halle en las mismas condiciones y en el
mismo medio, en cualquiera parte que sea.
Oh! y la alegría de las hermosas mañanas! cuando la dorada luz del sol parece llenar hasta el
borde la gran taza del firmamento y revasándola,
llena todo el Valle de México con su alegría líquida; baña las crestas y los picos de las montañas con sus tintes dorados, y transforma la tierra
en un jardín encantado donde se llega á tener el
deseo de buscar al príncipe que viene á despertarnos de nuestros ensueños,
Arriba el azul turquesa del cielo, á los lados,
por todas partes el azul velado de las montañas,
con el Popocatépetl tocando el cielo mientras que
al rededor las nubes se amontonan y se apresuran
en movimientos ascendentes para ir al encuentro
de los rayos del sol que bordan la nevada sábana
con que se cubre este indómito cráter y dan como
un cariñoso saludo al viejo Ixtaccihuatl «La mujer _blanca&gt; la cual, arropada bajo su argentina
tapicería espera su caricia matinal.
Ah! el recuerdo de esos días gloriosos embals~mados y saludables me seguirá para ~iempre'.
Siempre estaré deseando volver á ver á mis nevados amigos del Valle de México.
. Los grandes adelantos de la república en los últimos veinticinco años han hecho que se dirijan
las °:iradas del elemento pensante de todos los
demas países del mundo hacia este país, hacia los

grandes problemas que el amado presidente de
este pueblo ha tenido que resolver, y hacia la
gran habilidad que como estadista ha mostrado
en la solución de esos problemas.
Mncho de la ignorancia que ha prevalecido
hasta ahora respecto á México y sus va~tos recursos está desapareciendo. Un conocimiento más
amplio está reemplazando esa ignorancia,- tan común en otro tiempo, y al estrecharse las relaciones de México con los otros países se está conociendo mejor el país y sus habitantes lo cual no
puede menos de favorecer el crédito nacional. ,
Durante mi estancia en México sólo recibí cortesías de todos los mexicanos con quienes estuve
en contacto, tanto desde el punto de vista comercial como social. Todos los actos de l os cabelleras
mexicanos se caracterizan por una cortesía innata,
y muchas naciones del mundo podrían estudiar
con provecho el ejemplo que ofrece el trato con
la alta sociedad de México.
País agobiado de dificultades en sus primeros
días; probado en el crisol que cauteriza México
bajo la guía del presidente Díaz, justam~nte con'.
siderado como el más grande estadista del siglo
presente, ha surgido purgado de muchos vicios y
embellecido con sus ornamentos de grandes y
progresistas instituciones.
Nadie puede estudiar la historia de México sin
quedar impresionado con la nobleza de carácter
y los altos ideales que han animado á los que ha
tocado el deber de levantar á las masas desde un
profundo valle de desencantos bastas las altas cimas de la felicidad y de prosperidad general y á
los que han llevado á cabo ésto no se les p~drá
alabar nunca lo bastante.
Mi corazón se estremece de gratitud hacia el
gran _gobernante que condujo á su pueblo desde
los hempos turbulentos de guerras continuas hasta una era de prosperidad que ha durado por
treinta añ~s y que durará hasta después de que
haya termmado el drama de la vida de todos nosotros.
MARY CoCHRANE R OGERS.

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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

~Adelantos de la Industria Mexicana~

Máquina para fabricaci6n de lutos en papel. La.Papelería EL LAPIZ DEL AGUILA, que es la que marcha á la cabeza de
todas las papelerías d~ país, ha instalado en sus talleres, la primera y única máquina
destinada á la fal5ricaci6n de lutos en "papel.

LIBROS NUEVOS
(En esta sección mencionamos los libros cuyos
autores 6 editores remiten dos ejemplares á
"El !tundo Ilustrado.")

"Pajarito.''-1ovela por Uayetano Rodrigoez
Beltrán (Onateyae. )-1908. Eusebio G6mez
de la Puente, Kditor Librero. .Méxieo.-KI
~ señor Root en lll.éxieo, por Vitente morales
y llanuel Caballero. Imprenta y llotograbado de Arte y letras.
La comisión organizadora de las fiestas
con que futrcn agasajados el Honorable
seilor Elihu Root y su familia, durante su
permanencia en México, dió el encargo á
los seilores Don Vicente Morales y Don
Manuel Caballero, de hacer un folleto, en
el que se hieles~ una resella de la visita,
cuya importancia no se oculta á nadie.
Los comisionados han dado término á
su tarea, y acaban de comenzar-la distribución de un libro de poco más de trescientas páginas, con texto en español y
traducción Integra al inglés, hecha por
Luis D' Antin. La traduccion es verdaderamente curiosa, pues ha sido hecha en un
modo demasiado literal, y tiene giros y
expresiones peregrinos, que harán reirá
los que conozcan un poco esa lengua. Con
decir que en ur, pasaje, el traauctor ha
vertido "In fine," por Al fin!! ....
El texto del libro contiene en estilo ameno la relación de todos los festejos. Es de
se~tirse que dos circunstancias muy importantes hayan frustrado totalmente las
buenas intenciones del libro. En primer
lugar se fe ha distribuido al cabo de un
año ct'e que se efectuó la visita, y, naturalmente, eso le resta muchfsimo de su interés pues la crónica mera y simple de
las fiestas fué leida en los periódicos á su
debido tiempo. Semejante retraso en la
distribución, solamente se explicarla si el
libro fuese muy lujoso é tlustrado con verdadero arte; pero desdichadamente la impresión deja muchlsimo que de~ear, hasta

en el texto. Los grabados son excesivamente pobres, con muy pocas excepciones,
ya sea por defectos en los clichés, o por
mala impresión. No me ocuparla de es tos
detalles, si no fuera porque el libro será
distribuido en el extranjero y dará una
idea muy trbte del estadu que guarda el
arte tipográfico en México, pues quienes
vean el lloro impreso por oraen de la comisión organizadora de los fostejos, á todo costo, supondrán que se eligieron los
mejores elementos, y por el contrario, parece haber sido impreso en talleres de tercero ó cuarto orden. ¡Y para ello se emplearon doce meses!

•••

Voluminosa es la última novela que el
escritor Cayetano Rodrfguez Beltrán acaba de dar á las prensas, con amable dedicatoria al eminente novelista D. Rafael
Delgado y al distinguido critico D. José
López Portillo y Rojas. Voluminoso, más
no cansado es este libro con que el autor
de•· Perfiles del Terruño." "Cuentos Costeños" y ''Mi Heredaa" regala á los amantes de lecturas galanas y sabrosas. Su
autor llama al libr.o una novela; y, efectivamente, tiene de tal la intención; la trama, el desenlace; ·1a relación, -punto por
punto, de los episodios mas salientes de
la vida "de un hombre sin historia," que
los tiene dramáticos, conmovedores, éomó
son los lances trágicos en la vida liana y
simple de un obrero de aldea: la muerte
de la madre, el abandono del padre, la
desp~dida eterna de todo cuanto nos rodea. Y hay en esos episodios un dolor ínter.so y humano, que falta precisamente
en la trama novelesca, en los incidentes
que, como postizos, s.e añaden á la historia de "Pajarito," para sacarle de su obscuridad de aldeano, de su sencillez de trabajador ignorante y rudo, honradote, laborioso y franco. ;"Pajarito," apodo que
le viene de alguna travesura de chicuelo,
es hijo del ac..so, nacido en un desliz de
una sirvienta de una casa y un arranque
amoroso del dependiente de la tienda, vigoroso y joven, que huye después, acobardado ante la p~rspectiva del nacimiento de su hijo. El dependiente ibero triunfa por último, y rico ya y viejo, tiene el

remordimiento de su cobardla de · otro
tiempo y quiere recogerá su hijo y entregarle toda su fortuna, A lo cual, claro esta que se opone con todas sus fuerzas un
sobrino que ha vivido con él mucho tiempo
y ha trabajado fielmente en aumentar el
capital del tio, que ya consideraba como
el suyo propio. "Pajarito" ha crecido al
lado ae su madre: mujer á quien la primera falta no ha degradado, A quien _el infortunio ha fortalecido y la matprnidad dignificado, y que trabaja de sol á sol para
buscar sustento y educación á su hijo, y
muere precisamente cuando él, otro carácter firme y enérgico, ha llegado á la meta
-que la meta de '' Pajarito" no podla ser
otra que convertirse en un hombre fuerte,
en un traba-jador honrado, laborioso,
amigo del ahorro y enemigo de ostentaciones y vanidades. Y mientras tanto, el
viejo r1quisimo, santurrón y _debilitado p~r
la edad, hasta el punto de ser el protegido de su sobrino que le gobierna á su antojo, no tiene más obsesión que la de encontrará su hijo. De esta obsesión, que
raya en lo patológico, y que acabará por
enloquecerle, hay quien quiera obtener lucro: -su abogadillo luchón y chicanero, que
emprende la tarea, d1f1c1I en extremo, de
irá convencerá " Pajarito," de que debe ir
á presentarse ante su padre y hacerse reconocer de él. "Pajarito" acepta, no por
él, sino porque también tiene una hija, que
será quien disfrute de su herencia. La entrevista se efe~túa, sin éxito, porque el
sobrmo echa á perder los proyectos del
abogado, y el hijo abandonado ~ale de ali!
con la creencia de que su padre acaba de
morir. Vuelve "Pajarito" a su retiro en
la pintoresca Tlacotáipam, y no sobrevive mucho á la entrevista con su padre.
Su hija recibe finalmente dos mil pesos
con que el cauteloso sobrino salda todas
las responsabilidades del tlo, para entrar
tranquilamente en posesión de la hereaad.
Tal es la trama, la tesis, muy ampltamente diluida y que, por si sóla, interesa
poco. No, no está en ella ciertamente el
mterés del libro: más conmovedor, mas
impresionante que la escena principal en
que padre é hijo se encuentran, es cualquiera de las soledades del huérfano, de
lo.fo triviales incidentes de su vida, ~ue d

autor sigue paso á paso, presentándola
con una encantadora riqueza de colorido.
Al leer los primeros capltulos, queseantojan ~esligados unos de otros; c,mo páginas aisladas de un álbum, trazad1s
unas al pa\tel, con los tonos suavemente
fundidos y empastados; A la acuarela
otros, con vigorosas pinceladas, llenas de
contraste, bailadas por el sol tropical; las
otras apenas delineadas al crayón, como
envueltas en la nublazón de un amanecer
de invierno en la costa; al leer esos ca11ftulos, se v~ fielmente retratada la viaa
costeila; la más plácida, la más sencilla y
al propio tiempo, la más pintoresca. Se
ven las márgenes del maravilloso rlo tapizadas de verdor lujurioso, sobre el que
revolotean las mariposas; se ven las casucas de palma, rústicas y limpias, donde
se alberga una población franca, laboriosa, liberalqta y simpática; se oye el acento de la costa, bullicioso y enérgico. Todo:
hombre y cosas, paisajes y cuadros familiares , están retratados con una naturalidad que seduce. En uno de los últimos capitulos, el autor nos embarca á bordo de
uno de los diminutos vapores, que tan familiares son á quienes han viajado por la
costa, y nos lleva, río abajo, contemplando el panorama incomparable del gran rlo
á la salida del sol. Lástima grande que
no haya la misma fideltdad en la pintura
de las almas. Unas no estan más que esbozadas, delineadas con dos ó tres rasgos
de pluma; otras no ofrecen vigor bastante
para impresionar hondamente; en otras
los caracteres no se sostienen d~ un modo
perm~nente. El novelista puso toda su
atención, toda su finura de observación y
toda su destreza en el alma de " Po.iarito", que, sin embargo, no está 'iienÍpre
delineada con el mismo vigor y con el
mismo acierto. "Pajarito," salido del cuadro pintoresco de T,acotálpam, trac;lactado
A la Villa de los Granados. ha cambiado
súbitamente de esp1ritu: es otro hombre
distinto.
No obstante estos lunares, leed el libro;
él os. dara _en buena habla castellana, impre~1ones 1mprev1,tas y realmente encantadoras.
J. J. J.

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La Fiesta Popular de México.

En atención á que muchos lectores de «El Mundo Ilustrado» son afectos á las¡¡_
dias de toros, que sigu~n ~iendo_ la _fiesta más popul&lt;!r de Méx_ico, publicamos algunas fotografías de los pnnc1pales mc1dentes de las últimas corridas. Las cuatro de la
izquierda son de la Plaza de la Condesa Y representan: un lance de capa de "Moreni-

to de Algeciras;" la sa]ida de la cuadrilla; uri pase de pecho de "Morenito" y un excelente par de handenllas._ Las de la derecha re¡¡,resentan: Gaona acariciando al toro con la montera; la cogida del banderillero 'Aguilita;" y un pase de pecho do
Gaona.

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EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUS1'RA1&gt;0

pww""«:~MMM
MAR t ADENTRO
«:~~

A Federico Gamboa.
RENTE, la ondulosa sucesióu de los
médanos servía de muralla al flanco de la
temible boca de la barra; una punta de
arena, con arrojo de sediento titán, se introducía
en el agua y formaba un promontorio, donde se
levantaba tosco poste de madera vieja y carcomida, coronado de un miserable farol, que fué fanal
allá cuando Dios qniso y los marineros lo n ecesitaron¡ de esta margen, las dunas, reverberantes al
sol y obscuras en la sombra, se elevan, se suceden, se encadenan y se pierden, cubiertas á las
veces por vegetación lujuriosa, perenne, de variado y fresco verdor, con que suelen envolverse los
surcos de la arena, verdaderos costurones en la
garganta de los arenales¡ abajo, el ribazo extenso,
bruñido y brillante por el vaivén del oleaje que
murmura no se sabe qué canción de ritmo melancólico y blando¡ aquí el rancho-barraca te-

chada de palmas secas y de tabiques de tablas endebles- se esconde en un recodo, prc,tegido por la
eminencia de un médano, de escasa verd11ra y
abundante arena, húmeda y cor,nplcta en las mañanas por el rocío de la noche, v suelta y escurridiza cuando el sol la calienta y la quema; contra la invasión de la arena, los habitan tes del
rancho pusieron un cerco obstinado de nopales á
la falda misma del médano¡ un seto vivo, en el
cual las verdes paletas, erizadas de espinas, son
impedimento y defensa para que el arenalejo no
se extienda é inunde la barraca¡ la chumbera está
á la sazón sin tunas, adornada coquetarnente con
florecillas amarillentas que ofrecen el fruto tinto,
de pulpa roja, dulce y sabrosa; s'ilvestre y buscado regalo para los rústicos habitantes de aquellos
contornos.
En este rancho vive tío Zacarías, viejo ya, á
pesar de que no se le hecha de ver la avanzada
edad en su rostro tostado por el sol, curtido por
las brisas salobres del mar y siempre barbihecho
por la costumbre marina de llevar diariamente la
barba y el bigote sin punta de pelos¡ á este hombre-mitad pescador, mitad campesino--le acompañan su mujer-señora entrada en años, pero de
buenas carnes y a~raciado rostro¡-Nico, su hijo,
mozo que no alcanza aún á los veinte, y un podenco que cumple á maravilla con sus obligaciones de guardián, de cazador y de amigo.
Más arriba hay otro rancho en un amplio escampado cercano al mar¡ aquí la casa tiene techo
de tejas, paredes de ladrillo y dilatado corral
que baja en declive simétrico hasta las aguas de
la ribera; en el corral, las vacas con sus crías bra•
man y rumian en los zacatales que medran por la
tierra blanda y próspera del aluvión; en el cosque, tapizado de rastrojos y hojarasca que arroja
el viento de marzo, los mangales, con brotes tiernos color de rosa, y tal cual ramaje de flores, prometen sazonado fruto para julio ó agosto; en los
médanos circunvecinos, los conejos hacen sus
ocultas madrigueras que los perros rastrean, y
arraigan fuertemente sus raíces retorcidas y ásperas los arbustos, á los cuales viene á ramonear el
ganado que vaga con libertad selvática por aquellos lejanos lugares,
'

Para "El Mundo Ilustrado. "
En este rancho hay mayor abundancia y mayores rendimientos que en el que atrás queda: le•
che, todas las mañanas¡ queso por los domingos,
y carne f, esca de ternera, cada y cuando se da de
mano á la comida de pescado y al adobo de conejo, ó deja de ser alimento diario la salazón que
tanto harta y empalaga.
En este lugar vive tío Simeón, viejo canijo, de
cara trigueña y amojamada, con patillas de boca
de hacha y cal va resguardada por rojo pañuelo¡ torcidas piernas y sarmentosas manos¡ viejo
que cuenta entre hijos muertos, y vivos, una
docena de ellos¡ de los supervivientes tres son
varones y cuatro hembras, llevándose de uno á
otro cada retoño, doce meses cabales; Lencho,
Toño y Perico son los mayores, y no tienen todos
junto~ cuarenta años: de las muchacha~, la más
crecidita es Juana, que está para cumplir sus

quince años, muy bien llevados, muy lucidos
muy galanos.
Tío Simeón dejó la pescl hace poco, y allá en
su juventud fué vaquero al principio, mayoral
después y á la postre dueño; casóse, como toda
esta gente de c~mpo, muy adolescente, con rapaza
de cortos años y de largos y envidiados encantos¡
ahora se e,tá las horas muertas sentado ála puerta en su cómodo butaqne, ya con la vihuela entre
las manos, sacándole consonnncias de repicapunto y haciéndola vibrar en sones de subida melancolía montuna, de los que toma cifra para desentonar, con voz cascada, cantos llaneros que le
recuerdan sus correrías juveniles y sus triunfos
tenoriescos sobre la resistencia salvaje de las
d oncellas campesinas; ya aspirando en bocanadas
la brisa salobre del mar que viene de allá dentro,
benéfica y refrescante, á henchirle los gastados
pulmones que resoplan mansamente como fuelle
viejo de fragua¡ ora dirigiendo las maniobras marineras de los muchachos que aparejan la embarcación para irse de jornada y aventurarse mar
af, e ·a¡ ora ayudando, más con el cqnsejo que con
las manos, á remendar las traqueadas redes que
snfrieron roturas y tienen agujeros por la abundancia de la última pesca.
La mujer del tío Simeón anda siempre por la
cocina ó el corral, con las muchachas á la cola,
para ayudarla en las faenas domésticas.
Entre tío Zacarías y el viejo Simeón existen
ciertos y añejos reconcomios por no sabemos qué
desaguisados allá en sus tempranos años; la murmuración, que en todo mete baza, dice que ese
tan lejano como persistente desagrado vino porque tío Simeón le birló la novia al amartelado
Zacarías en tiempo de sus mocedades y á punto
que ya tenía todo arreglado para la boda¡ también
afirman malas lenguas-que tocau en poblado á
nueve por cada diez habitantes-que tío Zacarías
envidia la abundancia y prosperidad de Simeón,
acrecentada la una por los despojos que arroja el
mar á la playa, y sostenida la otra por la industria y el bien hacer de los n:i.uchachqs¡ cosas son
estas tan pasadas de tiempo y tan metidas en secreto, que sería trabajoso y difícil desentrañarlas¡
pero la verdad es que ni tío Zacarías saluda, y

mucho menos visita á tío Simeón, ni tío Simeón parece curarse de los desaires de tío Zacarías; con todo lo cual, cada quien vive por su
lado y á la buena de Dios, sin importarles un bledo lo que el uno haga y lo que el otro deshaga.
Nico sí que ha trabado amistad con las muchachas de tío Simeón; por supuesto, á espaldas de
los viejos; porque el rencor que los aleja, obliga
á los hijos á vivir apartados y sin aparente inti•
midad, acaso por respeto á las serias disensiones
de sus padres.
En un fandango-al que concurrieron mozos y
mozas de cinco leguas á la redonda-Nico. hubo
de conocerá Juana.
¡Nunca la hubiera conocido!
Desde entonces le entró tal desasosie¡(o y tan
hondo y pertinaz mutismo, que á duras penas
abría los labios para formular monosílabos.

El buen Zacarías achacaba á herencia de caráci er lo que era amor acendrado del mozo .... «Sí se

¡: aeece á mí- le decía á su mujer-Jasta en ejto no
puee negar la pinta!&gt;
Nico, en tanto, se formaba toda clase de propósitos, á cual más desatinados, para acercarse á
Juana: sus proyectos eran vanos y sus resoluciones temerarias .... Hablarle á tío Zacarías del
asunto era echarlo todo á pique. ¡Mero estaba él
para pedirle favores y correrle la venia al viejo
Simeón!
Pero siempre pudo más el amor que el odio, y Nico se dió talmañaquetuvosus coloquios conJuana casi todas las noches, con el agua quieta y callada por testigo, la luna por antorcha y el bote
varado en la orilla por cómodo y apetecido
asiento.
Nico no sabía ¡qué había de saber! en que pararían sus contrariados amores; confiaba sí, en el
cariño de la rapaza¡ creía en sus juramentos vehementes y adoraba la gallardía de su amada, muy
por cima de la selvática y exuberante juventud
de las robustas mozas de los alrededores, que
eran todas ellas, comparadas con Juana, montaraces, zahareñas y relamidas.
Juana con sus quince abriles, abriéndose en flor
en el erial de la vida, riendo con sus ojos negros
y lán guidos y en su boca llena de promesas sin
medida¡ con su cuerpo virgen de carnes sonrosadas y túrgidas; con sus pantorrillas al aire y sus
piececillos descalzos, acariciados por la honda
risueña d e la playa; con sus cabellos sueltos, yéndoseles en derroche onduloso y tremulantes á impulsos de la brisa vespertina del mar, hacia las
pulposas espaldas¡ con sus caderas de curvas suaves y de rítmico vaivén; con su esbelto talle, ceñido por tosco y colorado delantal, y con su s
brazos mórbidos y velludos al descubierto, semejaba una visión mitológica en las ensoñaciones
placenteras del apasionado Nico, en tiempo y ocasión que departían amorosamente en el bote,
tumbado de una de sus bandas sobre la arena reblandecida y brillante por la creciente marejada.
iQué de proyectos para el porvenir en aquellas
horas solitarias de sabrosa plática!
El ya guardaba sus ahorros en el fondo del baúl¡

•

su padre le concedía parte en todas las faenas en
que le ayudaba con ardor y con constancia¡ en la
pesca, en el corte de leña, en la quema del carbón, en la milpa, en la caza del venado, en todo
ponía Nico su infatigable laboriosidad, juntamente con su valeroso empeño y su firmeza de granito; y en tiempo y en sazón que tuviera algunos
centenares de pesos y llegara á la mayor edad, se
casaría, sin duda, con Juana¡ este era su niayor
anhelo, el sueño de s us noches reposadas, el norte de sus avivados deseos; al principio, los viejos
harían asco de la boda¡ pero una vez que vinieran al mundo como una bendición de Dios los
netezuel.,s, adiós rencor de luengos años! jadiós
hurañías salvajes y desconfianzas extrañas!
Y con estas charlas halagüeñas se iban las horas, basta que el agua de la marea subía en las
noches de plenilunio, besaba los pies de la mu:
chacha y salpicaba los del mozo, y ambos, portan
mudo y obstinado aviso, terminaban su ardoroso
coloquio y se iban cada quien por su lado, con
las cabezas llenas de venturosos pensamientos y
los corazones henchidos de gratas y lccas ilusiones, mientras la luna ascendía por cima de un
amontonamiento de nubes con visos nacaradds,
las aguas tomaban una pálida claridad, y, sobre
los médanos, los árboles ye! horizonte, la calina,
como un velo diáfano, ocultaba la forl":la lejana de
las cosas y suavizaba los contornos y afilaba los
perfiles del ribazo y el soto cercanos

* **
«Nico, tú te ejtás gol viendo lo má flojo del mundo!. ..... Anoche mesmo se quemó el horno de
carbón........ ¡y á mi trabajo se lo llevó toitos los
demoños!
Yo ya ejtoy mu viejo pa pasarme la noche en
vela ..... .
Te vaj al monte á cortar leña ...... ¡y apenita si
en tóo el santo día picas doj tarea!... . .... jVamoj,
que yo no sé que te ejtá pasando!&gt;
Y Nico humillaba la cabeza y prometía la enmienda, no sin volverá las andadas.
El ayudaba á armar el horno de carbón, después
de cortada la leña de mangle; una vez formado el
primero, hecho el fogón, cubiertas las paredes con
esparto y reforzadas con tierra, puesto el ruedo 6
cerco, bien de hojas, bien de palmas secas, dado
el tropel necesario para que resultara el carbón
de excelente calidad, le ponía fuego al nido de
comején, que servía de hornija; se incendiaba,
entonces, la leña, y el cono aquél ardía interiormente, arrojando por sus intersticios hilillos de
humo; cada vez que la carbonera amenazaba hacer explosión, anunciada por uno que otro agujero que se le habría en la superficie, allí acudía
Nico á taparlo con menudos tueros, l e ponía paja
y le agregaba tierra, y el horno dejaba de inflamarse por la herida¡ pero á menudo confiaba mucho en la consistencia de la armazón, y lo dejaba
arder sin vigilarlo, para irse por toda la orilla,
salvar el ribazo, atravesar el soto y llegar al bote,
asiento de sus citas amorosas con Juana; y acudía
tan á tiempo, que ya la doncella lo esperaba, subida muy de punto su hermosura por los rayos
fríos de la luna que le alumbraban plácidamente
el bello y admirado rostro de virgencita de retablo.
Como de costumbre, á la hora del regreso subía
la marea, y, para poder correr á lo largo de la
playa, Nico se ceñía á la falda del médano y bajaba á la mojada arena cuando las olas se retiraban en acompasado vaivén; las veía venir á la luz
blanquecina de la luna, y las oía llegar cuando
espumareaban en la orilla y hervían al desparramarse en la lisa y abrillantada arena, ó se arremolinaban por el tope de algún tronco enterrado en
la ribera, para en seguida replegarse hacia la extensa sábana de agua y tornar á balancearse y á
extenderse ruidosas y rizadas sobre la playa.....

«Si sigue su mercé ansina, señor don Ni&lt;;o, de
jur9 que le alevanto la canajta, lía_ osté su petate ...... ¡y á dirse á bujcar magrecita que lo engüelva!- exclamaba tío Zacarías sacado de quicio
por las repetidas ausencias de Nico.
El muchacho se prometía no volver á sus excursiones nocturnas con descuido del trabajo que
le encomendaba su padre; y se obligaba á estarse
ausente de su amada, mientras durara la época de
carbonear: cumplía al pie de la letra su propósita por algunas seman~s, y entre dí~s se iba al r~ncho de tío Simeón, le1os de las miradas del viejo, que andaba siempre á esas horas por el corral
lavando y restregando con arena los abollados peroles, relucientes al sol corno si fueran de acendrada plata.
Nico entablaba charla con los muchachos mayores, y aún concertaban ir_ juntos á la pesca del
gunchinango cuando fuera hempo de ello.
Entre palabra y palabra, ¡(uiñaba á hurtadillas
el ojo á su amada, muy metida en los quehaceres
domésticos, y Juana, co1;1 c~alqu~erpretexto-que
las mujeres los tienen a discreción _en lo b~anco
de las uñas- salió á la playa á esperar la retirada
de Nico· allí los amantes se cambiaron dos palabras se 'estrecharon las manos y se dieron un beso t;n sonoro, que á los oídos del pobre tío Simeón llegó como el trino de las avecillas que revoloteaban picando las rojas tµllas ~n los nopale~

iiue fald~n el m~dilll9,

En ocho días Juana no vería á Nico¡ el horno
de carbón- que á los ojos del enamorado muchacho resultaba un demonio vivo, por apartado de
su querencia- le retendría largo de una semana
en el campo, bajo la tupida y sonante ramazón de
los altos árboles, vestidos con rosado ropaje por
los floridos bejucos de &lt;rosario&gt; que daban al
viento sus ensortijados zarcillos y sus menudos
y olorosos ramos .....
Permanecía Nico tumbado panza arriba á la
sombra plácida de los &lt;man¡(lares,&gt; cerca del monstruo ardiendo que arrojaba humo .por todos sus
poros, y cantando con bronca, pero entonada voz,
para curarse de la ausencia de su amada:
&lt;A una fuente me bajé
«A beber agua que mana ..... .
&lt;Vide loj ojos de Juana
«Y de ellos me enamoré ..... .
cuando se lle¡(ó á él Lencho, y sin más preámbulos, le dijo: «A fin de semana é la cosa: te ejperamo!&gt;
«¡De jnro!-exclamó Nico para afirmar su resolución de irá la desconocida pesca.
Pasaron los días entre los regaños de tío Zacarías por alguna picardihuela de Nico¡ los ladridos
del podenco, después que dejaha á la puerta misma de la barraca un conejo rastreado por los hoyancos de la arena¡ el cantar desapacible de la
vieja consorte y el tremer de la leña en el arrinconado fogón de la cocina.
Se recogió la hornada de carbón, tan bien aprovechada, que hasta el tizo resultaba vendible¡ contento el viejo Zacarías por este rendimiento que
lo resarcía con creces de las pérdidas pasadas,
alabó la industria de Nico y no anduvo remiso
en ofrecerle la mitad de las utilidades en aquella
venta.
Era por septiembre; comenzaban las primeras •
pescas de «guachinango&gt; mar afuera¡ hasta el rancho de tío Zacarías llegaba el sordo y armónico
mugido del mar¡ y desde la eminencia del médano se veía sereno, azul obscuro, rompiendo sus
imaculadas espumas en las puntas de los arrecifes, y extendiendo sus olas bordadas de vaporosos encajes sobre la pelona playa de los bancos
de arena¡ las velas blancas ó grises con remiendos
cuadrados, pasaban á distancia; las aves acuáticas
alzaban el vuelo para dispararse con la violenta
certeza de una saeta al fondo en demanda de pesca¡ el horizonte, límpido, se ceñía, impenetrable,
en el confín majestuoso de las inmensas aguas.
Nico vió el mar sereno y pensó en las peripecias del convenido viaje; quiso hablar con Juana
y despedirse de ella¡ pero como las muchachas se
turnaban en los quehaceres domésticos semana
con semana, resultaba en la mutación de faenas
que á Juana le tocó esta vez aplanchar la ropa, y,
por ello, le sería de todo punto imposible bajar á
la playa, á causa de que podría venirle un &lt;pasmo&gt; por semejante salida á cielo abierto; por todo lo cual, Nico no se vió con Jnana.
Las estrellas aun brillaban en el firmamento á
la hora en que el bote con seis hombres á su bordo (aparte de Nico) fué arrancado con enérgico
impulso del varadero¡ se empuñaron los remos y
se aparejaron las velas.
Silenciosamente partieron del rancho; sólo los
tumbos del mar se rompían en los bajos y en l os
escollos lejanos, y el finjo de la marea en la playa hacía dúo al acompasado golpear de los remos
y al chirrío seco de los toletes; debajo del banco
de proa iban las escasas provisiones y en el fondo de la embarcación los cordeles y los aparejos
de pesca¡ una botella de aguardiente añejo andaba en ronda de mano á mano.
Por la boca de la barra una lengüeta parda avanzaba sobre las aguas con el poste de madera carcomida peno~amente sosteniendo al miserable farol,
que fué fanal allá cuando Dios quiso y los marinos lo necesitaron¡ la luz d e la aurora se ensombrecía por densos nubarrones, y el horizonte obscura se hermanaba con el azul índigo de las al(uas;
el bote esquivó algunos arrecifes, burló no pocos
bajos y se hizo mar adentro, perdiéndose en las
brumas espesas qne, á trechos, ocultaban l os nacientes rayos del sol, cayendo al mar como flechas
d e oro que fueran arrojadas con furia por las barbacanas del cielo ....

* **
El viento del norte estaba deshecho¡ las olas
inmensas arrojábanse en inflexiones tumultuosas
hacia la playa y espumareaban en su ansia loca
d e destrucción y cólera.
En la barraca de tío Zacarías la arena se introducía á puñados por las rendijas de los tabiques,
por los intersticios de las puertas y por los agujeros de las ventanas¡ aullaba el viento en la techumbre miserable de palma¡ silbaba su sinfonía
selvática en la cima erguida de los manglares, que
cabeceaban locamente¡ domeñaba las mezquinas
copas de los arbustos que medraban en los arenales; arrojaba en torbellinos agitados la inútil hojarasca y levantaba las nubes de arena y de rastrojos que cegaban la vista é impedían la marcha
franca.
En el rancho del viejo Simeón, las mujeres rezaban arrodilladas ante la imagen de la alcoba¡
tío Simeón se daba á todos los diablos por la imprevista tormenta que se había venido encima, y
maldecía de las cabañ~~l!\s 'lue ~S~!l ve; l!lintie•

.ron, anunciando buen tiempo cuando lo había de
perros.
A pesar del viento salió fuera, no sin atarse un
pañuelo á la cabeza y tomar de trás de la puerta
un recio y nudoso bordón¡ subió al terromontero
que á mano tenía¡ hundió su vista de marino viejo mar adentro; vió la blancura de las rompientes
en los bajos; escudriñó en el horizonte, y su cansada vista no pudo mirar sino la car¡(azón que to•
do lo entenebrecía, así en el mar como en el cielo;
bajó con las ropas húmedas y con escozor en los
lagrimales por los granos de arena que en ellos
se le metieron¡ cabizbajo, silencioso y huraño entró á la casa¡ las mujeres estaban en la letanía, y
él, que se encaraba con los santos todos del cielo
y maldecía á Dios cuando le ~orprendía la tormenta en medio de las olas, él, quedamente al
pincipio, con voz entera después, contestaba solemnemente á las mujeres:
«¡Ora pro no bis!» .....

***
Pasaron tres días desde la tormenta acá; el bote
de tío Simeón con sus hijos no parecía por ninguna parte.
«Correrían el viento!»- decía el viejo para darse ánimo.
El lavadero estaba á flor de agua, con techo
rúst ico de palmas y delgadas estacas por sostén¡
lavaba la ropa la segunda de las hijas de tío Simeón, sin canciones en su boca y con muchos
pensamientos tristes en su cabeza por la larga ausencia y la posible muerte de sns hermanos.
De pronto vió venir sobre las aguas un bulto seguido por los revuelos fatídicos de negros
y voraces zopilotes; acercóse más al bulto arrojado por la reinante marea, y no hubo duda,
aquel era un despojo humano que el mar echaba
á la playa acompañado del cortejo funerario de
las aves de rapiña.
La muchacha no pudo reprimir un grito, mezcla de sorpresa y de temor tanto más angustioso,
cuanto que pensaba en la muerte de sus hermanos:
«iUn hogáo!&gt; .. . .
Toda la familia salió á la playa con el viejo Simeón á la cabeza¡ el menor de los muchachos-el
único·que había quedado en la casa-se arremangó los pantalones hasta las rodillas, chapu ceó en
el agua, y con una cuerda lazó al ahogado por la
cabeza¡ venía el náufrago boca abajo, desnudas las
espaldas, hinchadas y violáceas¡ los cabellos húmedos á flote como una esponja.
Sacáronle á la playa¡ instintivamente todos se
llevaron las manos á las narices: un olor acre y
nauseabundo inundó el ambiente¡ el ahogado estaba horriblemente desconocido: la cara sin ojos
presentaba los agujeros hondos y negros de las
cuencas vacías ; la boca, comida por los peces, tenía al aire la blanca dentadura, que semejaba una
risa sardónica y fúnebre¡ las palmas de las manos
y las plantas de los pies, blancas, con tonos verdosos y amarillentos ; el vientre túmido y el pelo
pegado á las sienes, ferozmente carcomidas por
falta de las orejas. Se dificultaba reconocer al cacáver; pues de ropa solo traía el pantalón azul,
prenda de vestir muy de uso entre la gente de
aquellos lugares, y el cuerpo guardaba la postura
del que nada, con las piernas y los brazos abier
tas, igualmente á las extremidades de las ranas en
el agua.
Entonces Juana se acercó al montón de carne
lavada y blanca, y como viera en uno de los regordidos dedos de la mano del muerto una tumbaga de arillo ancho con cifras entrelazadas, gritó
con espanto, como si por vez primera se le presentara el fantasma terrible de la muerte:
«iEj Nico, Dios mío!!&gt;-y seguía llenando de lamentos la playa.
El viejo Simeón depuso todo rencor y fuése por
sus propios pies á ver tío á Zacarías, formulando
monólogos largos y entrecortados por todo el camino.
Estaba el viejo vecino remendando unas redes
á la sombra tupida de un añoso «apompo&gt; que
mojaba sus duras y petrificadas raíces en las aguas
del r emanso.
- ¡Güenoj y santo díaj .&gt; vecino!. ...
Fué tan intempestiva la presencia del viejo Simeón en aquel lugar y á hora tan de mañana, que
tío Zacarías no contestó el saludo y se hizo cruces del suceso.
- ¿Un te dura la tirria?-replicó Simeón en vista del silencio de su vecino.
-¡No . ... si no é eso .... Simeón!. ... Pero ¡caracho! llegar ansina tan redepente!. .... .
- E cosa de dirnos orita mesmo pa casa ...... ¡y
andando, Zacarfas, que el asunto é grave!. ... :&amp;
Zacarías interrumpió su faena ; hizo un rollo con
las redes, entró á la casucha con ellas, tomó el
sombrero, y le dijo á su mujer á guisa de despedida:
~iOrita güel vo!:&amp;
Y siguió las grandes zancadas del viejo Simeón
que iba taciturno y callado.
Al verlos llegar, las mujeres saliéronles al encuentro con los gritos lastimeros de: ¡muerto!. ...
ihogáo!&gt;
Zacarías vió aquella podedumbre de carne fofa
y lavada, frunció el entrecejo, torció el gesto, y
dijo á las mujeres que seguían en sus lamentos,
acaso porque les había toca(lo i~ual sµerte á lo~
aµs~~t\\s muchachos.

�486

EL MUNDO ILUSTRADO

«¡Ostedes nacieron pa rezar y Horrar, caracho!...
¡Nonsotros loj ombres pa ponerle güena cara al
mal tiempo!&gt;... .
«¡Vamoj, Simeón, échame á la ejpalda al muchacho pa jondearlo al joyo!&gt; ....
Aunque estas palabras pretendía decirlas con
entereza, la voz se le velaba en la garganta y por
sus curtidas mejillas se deslizaban gruesas y silenciosas lágrimas.
Con dos remos y un pedazo de red se improvisaron las parihuelas, y en ellas se trasladaron al
inmediato rancho los despojos del infortunado
Nico.

***
- Náa de lagrimone .... mujer!. ... ¡Toitos tenemo la vida en un hilo ..... Unoj al prencipio y
otro al fin, el día meno pensáo noj vamoj derechito al joyo, caracho!. ...
«¿ Tú crées que no siento muncho la muerte del
defunto? .... Pero me aguanto . . .. no lloro .... y
sigo pa alante jasta que Dioj quiera, mujer!. .. .
Y si lo hubiera reflejáo ante, de juro que náa
hubiera pasáo .... porque de fijo que Nico .... ( que
Dioj guarde en su santo reino) . .. ... se casa con
Juanita ...... y toitos viviános aquí en santa pá y
jasta que Dioj quiera . .. .
¿Lloraj cómo enenantes? .. .. Mir~ tú y yo ejtamos ya muy viejos y cualisquier día noj vamoj
diendo pa el otro mundo sin que la tierra lo
sienta, mujer!. ... Conque ejperemo nuejta suerte
sin quebraderos de cabeza! ..... .

¡Si yo lo hubiera sabío!. ... Pero tóo se lo guardó Nico .... [Dioj lo haiga perdonáo] .... .. como
piedra en pozo!. ...
Ora me ejplico aquellas salías tan á menúo ....
y las quemaduras del carbón y . .... ¡Pero de tóo,
de toito, tuvo la culpa ese Simeón .... .. ¡Sí, Simeón, que porque tenía cuatro trijte riales, doj
vaquitas flaca, rancho de mampojtería, un bote
viejo, aparejos remendáos y otros cachivache má
que yo, ya se creiba un acaudaláo pa darle y prejtarle á cualesquier pela gatos que no juera tío
Zacarías .... .. ¡Porque yo no le pido ni lo negro
de la uña!. ... ¿sabes? ...... Pero en tratándose de
esos muchachos, entonce sí que sacaba lo que
guardo en el fondo del báule .... ¡y habría boda!....
¡y matábanos un cerdito! .... ¡y á comer tamales y
á festejar el velador!. ... ¡vaya que tendríanos fandango y jolgorio pa tré dia juntos!. ... Juanita sería mi nuera, pa traerla en la palma de la mano....
Y .... Simeón mi amigo .... ¡Y amigo creo que ora
sí loé!. ... Arrigulo que sí. ... porque mu á menúo
me viene á mercar carbón .... y te jace güenos regalos .... y noj mandó el aguinaldo de año nuevo ...... ¡Ya vej que ejto sí no é afiguración!
¡Sí yo lo hubiera sabio!. ... ¡Pero va ya esté adevinar ....
¿Pa que me sirven mij sesenta y pico de años
que llevo en ejta ejpalda má pesáos que doj tarea de leña junta? . . .. ¿Vamoj, mujer, pa qué?.....
¡Pa náa, caracho! . . . . ¡Pa no saber contar con loj
dedo de la mano. . . . ni destinguir meramente un
conejo de una garrapata!. ... ¡Y sobre tóo! .. .. pa
no conocer cuando el muchacho ejtaba enamorij-

cáo de Juanita!. . .... ¡Ya se ve ...... en mi tiempo
eso lo arreglaban con mucho intringules los pápas .... y uno se casaba con la cdjtiana que elloj
mandaban y ... . ¡Santaj Pajcuá!. ... Unque la verdá é que yo me casé contigo porque se me di6 la
rial gana .... y ya de algunoj años. . . . ¡Como que
era güérfano y no tenía que obedecer á náiden!.....
¿Te acuerdaj cuando noj matrimoniamos? ... .
¿Pero a tercas en seguir llorando, mujer? .... &gt;
Y á la pobre madre se le avivaba más y más el
recuerdo con la larga y deshilvanada charla del
viejo Zacarías, y lloraba, lloraba, bebiéndose en
silencio las lágrimas.
«¡Ya eso pasó, mujer-repetía el campesino-y
cáa quien á su trabajo!!. ... Me voy á dir al monte
á cortar leña . . . . .. Hay que armar el horno ..... .
¡Y no se quemará, no!. ... ¡Porque ya no hay Nico
'que lo abandone pa ejcaparse á verá Juanita ....
sino ejte pobre viejo que tiene güeno el olfato y
j uertes laj manos!. ... &gt;
Y tío Zacarías tomó el hacha, franqueó la puerta y siguió camino hasta llegar al médano, á la
falda del cual hacía las carboneras,
Desde la cima, con el hacha al hombro, dirigió
su fatigada vista al mar en calma, murmurante y
extenso¡ empuñó la mano en señal de amenaza, y
lloraba á lágrima viva en tiempo que repetía:
&lt;iSi yo lo hubiera sabío!&gt;
CAYETANO RODRÍGUEZ BELTRÁN.

Julio 5 de 1908.

PRO PATRIA
. ~ la m,·11wria del /Je. Francisco !'rimo Verdad , primer 1nárlir de la Independencia.

Conquistador hispano: cuando por vez primera
Viste cor~er la sangre de aquella raza fiera
Que venciste, en tu alma germinó una ilusión:
Unirá tu linaje viril aquel linaje,
Darle á la musa hispana inspiración salvaje,
Hacer de los dos pueblos heroico maridaje·
Encauzar las dos sangres á un mismo cora¡ón.
Y creció aquel anhelo, tomó cuerpo el ensueño
Cuando vió que Cuauhtémoc permaneció risue'ño
Sobre la hoguera: entonces comprendió Hernán Cortés
Que sobre los hispanos que incendian los bajeles
'
Ante los inciertos futuros. se alzaban los laureles
De 1~ raza de bronce que en los trances crüeles,
Sonriendo contempla incendiarse sus pies.

Cuando vió á la Malinche después de la tortura
De aquel monarca altivo, la miró con ternura
'
Entonces la ramera se redimió en la ofrenda
La mirada del héroe fué su mejor contiend~ '
Aquel abrazo ardiente fué su mayor leyend~
Su conquista más brava fué aquel beso de amor.

La abrazó castamente, la besó con ardor·

¡Beso amoroso y santo que borró los agravios!
iOh momento supremo en que unieron sus labios
La Malinche salvaje y el heroico adalid!
Se esparció por la historia un perfume de rosas;
Y el mundo preparóse para ver graneles cosas
Como si á un nusmo tiempo se alzaran de sus fosas
Ornar, llhuicamina, Julio César y el Cid!

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
(CONTINÚA.)

OR lo pronto, me hallo en desgracia; mi
primo el.ta furioso,
pero su cólera me
afecta menos q u e
el aire de tristeza
que asumió anoche
dos ó tres vece s
durante nuestra tempestuosa conversación No sé de donde ha forjado la historia de un novio á
quien supone que dejé en "la tierra," y
á quien envié suntuosos regalos de Navidad,-la pescadera de usted.
Maese Loriol. Al desempacarla no se imaginará usted
lo dificil que será que se sirva de ella para "lavarse
las manos" de m1 aventura, pues es lo más probable
qut! ella sea el "deux ex machin 1!"
Hoy rio, ¿será porque mañana tengo que llorar? como
dice el proverbio; de todos modos habré ganado ... Lloraré ... para mis adentros, pues no cantaré una sola
canción de menos porque se hayan interrumpido mis
lecciones de música, y porque él haya ordenado á Merlln que guarde el arpa dentro de su bolsa, ni porque,él mismo me lo acaba de anunciar-haya convidado á
comerá la señorita Lambrecy.
Viernes 27 de Diciembre.
Quise interrogar á Merlin acerca de esta joven parisiense.
-¿Realmente es bonita, Merlin?
Al principio hizo un gesto indefinido, después vaciló,
y al fin dijo:
-1Buenol ..... no se puede decir que si ni que no .... .
para mi es un poco flacucha .. ..un poco paliducha .. . . . .
pero está tan bien aderezada! ... .
-Pero, en fin, ¿sabes tú si mi primo ha pensado? ....
-No, él no; cuando menos. nunca le ha tomado por lo
serio, pero ella y su madre si. .... y ya vez que parece
que muerden ....
Tío Merlin, la músi:a no es siempre la que conviene á
la canción, entiéndelo. y yo leo como en un libro abierto
las reflexiones que se habrá hecho mi primo:
-Si mi vida de Padre del desierto comienza á pesar111e; si esta arlesianita, venida por casualidad á ll'is soledades, me hace pensar en las alegrlas que pudiera
' traerá mi casa una mujer que no sea demasiado fea ni
demasiado banal. ¿Por qué no habla de casarme con Genoveva Lambrecy?
¿Por qué? .... ,... pues porque la arlesianita no dejará
que haga usted esa locura, primo mio, porque no se
ama á una para casarse CO'I otra, y no es á Genoveva
sino á Miette, su cocinera; EnriquPta de los Angles, su
prima, á quien usted ama, y si no la ama ahora, la amará dentro de muy poco tiempo! ...
T,mgo necesioad de hacerme esas afirmaciones á mi
misma para tranquilizarme en contra de los malos indicios. Mi primo parece tomar muy á fondo lo de la comida Lambrecyl Ha hecho pedir "algunas cositas"; es un
verdadero banquete, cuyo "menú" acaba de traer Merlín de la casa Potel y Chabot.
Sábado 28 de Diciembre.
El carruaje de Potel y Chabot acai,,a de llegar. Merlín
y el mozo se ocupan de bajar las cosas bajo el ojo vigi•

lante del cocinero que se encargará de poner y de mantener todo en su debido punto.
Los ·'extra" saben que soy sobrina de Merlin, el viejo criado, y, por lo tanto, un poco "la niñ'I de la casa,"
a~! es que nadie debe murmurar acerca de mi traje ni de
mi persona; el codnero, con su mitra blanca, oficia de
pontifical al reJeJor de ••mi," hornos, pero el mozo ,
simple familiar Je obisp1. se conforma con lanzarme alguuas mirada~ por la h mdidura de la puerta.
En el cuarto de criados me o;upaba d~I empleo que me
señaló el •·~mo"; arreglaba Jas flores á lo largo de pequ, ños p'lsillos de mesa de cri,tal, y que, una vez que
estaban arreglados, lltvaba de uno en uno á la mesa
que ya estaba cubierta con el mantel de damasco, las
porcelanas de refle¡os de perlas y los frascos de brillos
de rubf.
Mi primo cu, o papel es aún menos complicado que el
mio, se presenta en la pue•ta del salón cada vez que
subo con un nuevo vaso. No se si presiente algo de su
comida, pero tiene el aspecto de un general qu1: se apesara la vlspera de una bltalla por los muertos que ha·
brá al dla siguiente.
¿Será quizás que mi canto continuo le cansa los nervios? pero asi como hay personas que no sat;en bailar
sin música, yo no podría mover mis manos sin acompañarme de algo de canto. Además me he prometido que
cantarla y tengo que cantar!
Ahora ya no canto: el momento es solemne; hay varios convidados en el salón, y no quiero que uno de ellos
vaya á olrme y quiera que se me haga subir para una
exhibición, como si fuera un perico que dice cosas curiosas. Además, nada serla más contrario á las órdenes del "amo" que una exhibición de mi persona, ha
prohibiJo á Merlín que yo intervenga en el servicio: mi
mexp~riencia lo echarla todo á perder, y además hay
que concederme un descanso puesto que he adornado
la mesa como una florista experta ....
Este cumplido ha de haber sido para endnlzar lo que
tiene ia orden de demasiado amarga. ¿La obedeceré? Me
muero de ganas de quebrantarla! esto seria afrontar la
cólera de Marcos! .... pero tengo tantos deseos de ver
cómo es la señorita Lambrecyl .. . . ¿Es bonita? ... ¿Tiene gracia? .... Es imposible formarse una idea con las
incoherencias de ~erlinl ... Le acabo de preguntar qué
clase de tocado trae, y no ha sabido decirme siquiera de
qué color es .. Es blanco, pero no completamente blanco! ... Es azul, pero no enteramente azul! ....
DIARIO DE MARCOS.
Domingo 29 de diciembre.
Cómo comprendo, desde ayer, el gran alivio que debe
haber sentido J,hová cuando abrió lo~ odies del diluvio
univer,al sobre la humanidad culpable! Me siento presa
de una ira igual á la suya, y no cuento, ni con mucho,
con un meJ10 para apla;arla, tan apropiado como el diluvio!
Me levanté ayer por la mañana para pasar el dfa critico ante, de "la comiJa," con un malestar general.
Aunque tranquilizado en algo por la presencia de Merlín, el mejor de los perros de guarda, me desagradaba
mucho que Miette se hallara en el cuarto de los criados
en contacto con las gentes de Potel y Chabot; mi repugnancia en ese sentido se hizo tan grande, que lle•
gué aun á tomar en consideración el partido imposible
de mandar decir á mis invitados que ur,a enfermedad
repentina-un ataque de esa bienaventurada ir.fluenza
que estf desterrando á la complaciente jaqueca-me
impedia recibirlos ese dla. Pero no hay üada que me ha-

ya causado más graves disgustos que la mentira, y por
lo tanto, he procurado descartarla sistemáticamente de
mi vida_des~e hace mucho_ tiempo. Asl es que me resigné á lo mev1table, prometiéndome, á lo menos, que ninguno de mis convidados llegará á darse cuenta del pomponcito de encajes con que Mlette adorna su tocado.
Luego que di á Merlín órdenes en ese sentido, hubiera
podido asistir á los preparativos con mayor tranquili•
dad, si su sobrina no se hubiera ¡1ropuesto quebrantarlas por todos los medios ordinarios y extraordinarios que
ella tiene en su poder.
Como su inexperiencia en asuntos de cocina me habla obligado á no emplearla más que en la paite decorativa de la comida, después del almuerzo ful á casa de
una florista, donde me limité á comprar un ramillete de
flores y un poco de musgo para que ella se ocupara de
hacer el adorno floral de la mesa.
-Quizás nunca haya hecho cosa semejante? Crees
tú que á pesar de eso sabrá arreglarse de buena manera, Merlín?
-Ohl señor, pero acaso no ha visto usted á Miette
hacer cosas mucho más dificiles que arreglar unas cuantas flores?
Tiene razón Merlín; está muy bien que tome mi desconfianza con el aire del mayor desprecio. Para Miette
es cosa de juego revolotear,.con la complexidad de su
naturaleza, en medio de las peripecias de la vida: hacerse traer á París con el carácter de cocinera, ella que
no sabrla hacer más .:¡ue un mal caldo; metamorfosearse, con la rapidez del cinematógrafo, de sencilla "hija
de Arles" en "bella señorita;" tocar el arpa como un
P!imer premio del conserv&amp;torlo y cantar como una pens10nada del Sagrado Corazón; extasiarse ante las barracas de Navidad, para volver la cara en seguida y comprar una obra de arte con un aire magistral; llevar dentro de sí una historia de amor contrariado y conservar
lt risa cándida de un niño y hacer que todo esto parezca en ella natural, ciertamente que es mayor prodigio
que arreglar flores en un vaso.
Pero . . eo fin . . . me sentla tranquilo de verla trabajará mi vista ... ay! he tenido que olrla también con
mis propias orejas . ... lejos de imitar á Merlín y al mozo, quienes en medio de un murmullo, y sin hacer á penas chucar los cristales, se dedican silenciosamente á
su faena; y sin cuidarse para nada del "amo" que recorrla á grandes pasos el salón y salia de tiempo en
tiempo á ver como marchaba la cosa, Miette entraba,
disponfa los vasos en la mese. y una vez que habla colocado alguno se retiraba para juzgar del efecto; descendla, volvla á subir, y, al rededor de la mesa, por los corredores, abajo, en el fondo del subsuelo, una tonada,
siempre la misma, salia de sus labios y corria por toda
la casa:
Faites-lui mes aveux ... .
Y yo, pensando que hay alguien á quien ella envia obsequios para expresarle su ternura-aunque en el fondo esté seguro de que todo esto no es más que una fantasla de niño deslumbrado,-sentla crecer mi irritación,
la irritación de un hombre racional á quien toda la razón no basta para ¡joner coto á un torrente de locuras
pueriles .. ..
(CONTINUARA.)

Cuatro pétalos rojos de una rosa sangrienta
Cuatro rayos tonantes de una misma tonne~ta
Cuatro nubes teñidas por el mismo arrebol, '
C~t~tro pueblos que juntan sus pasados divinos,
V1S1godos y aztecas, árabes y latinos,
Son al mezclar sus sangres y fundir sus destjnos
Cuatro bronces hirvientes t!n el mismo crisol ' '
Desde entonces, oh Patria. enguirnaldan tu frente
A veces jonios mirtos, á veces el luciente
'
Casco del godo, á veces las plumas del quetzal;
Y ostentas en tu escudo, con árabes bulbules
Ora gansos latinos sobre lagos azules,
'
Ora leones rampantes sobre un campo de gules
Ora el águila heroica sobre el verde nopal!
'
Y al mismo tiempo árabe, goda, azteca y latina
En el teocalli, bajo la nave bizantina,
'
En el templo de Apolo ó en Catedral de amor
Adoras varios cultos, y llevas en tus manos '
El topilli unas veces de los dioses indiauoS:
Otr~s yeces d tirso de los rit?s paganos,
Casi siempre el cayado del chvino Pastor.
Más surgiste á la vida como obscura crisálida
Encantada princesa por las nostalgias pálida '
Te hallabas baj.., tierra cual futuro laurel· '
Al sentirte con vida te quedaste dormida'
Esperando la gloria de una aurora encendida
Y al amante ignorado cuya sangre vertida
En tus labios cayera como gota de miel.
Y llegó el Caballero; la Patria encarcelada
Lo esperaba impaciente; la cólera sagrada
Incendios de Bautista puso en su corazón;
Y al par que las dulzuras del alma galilea
Tenía rebeliones como el hijo de Rhea, '
Y llevaba en sus manos la prodigiosa tea
Conque Rousseau prendiera la gran Revolución '
Como las n 11bes épicas brotan del arroyuelo,
Como las tempestades descienden desde el cielo
Como abre entre las nieves su cráter el volcán '
En la frente de Hidalgo la cólera divina
'
Revivirá, y la esquila que en la hora vespertina
Toca celestes Angelus, celebrará la ruiua
'
Que por su paso vaya sembrando el huracán!
El arrullo del .cóndor es un brusco graznido,
El verbo enamorado del t igre es alarido
Las tempestades tienen un gran fondo &amp; amor·
Presagia libertades la Sibila de Cumas.
'

El oleaje encrespado se deshace en espumas,
Las nutes en tormentas, las tormentas en brumas.
Las brumas en rocío que ennoblece á la flor.
El olvido es el alma de los dioses errantes,
Es fa. bruma que esconde las estrellas.distantes,
El olvido es la racha que marchita el clavel;
Es piedad en la vida y en la muerte es pantra.
El erial es olvido de la madre Natura,
Es en Hebe el olvido ausencia de locura,
Y en la tumba del mártir ausencia de laurel.
Jtwentud, hoy despiertas al mártir del olvido,
Hoy de la tierra sacas al mármol escondido.
Y entonas en sus aras un himno de piedad;
El mármol roto tiene perfiles muy arcanos,
Más qué importa, si como la Victoria, sin manos
Sin cabeza y sin plantas, sobre furias de océanos
Tiende las blancas alas hacia la libertad!
Despierta, ilustre prócer. del sueño centenario,
J,a Patria redimida bendice tu Cah-ario:
Hoy camina debajo ele un cielo de zafir:
Su frente fué azotada por broncas tem pe'stades;
Pero las cuatro razas. que furias y piedades
Unieron con asombros de todas las edades·
I,as cuatro razas nunca podían sucumbir; '
I,a Patria vive y go~a de amor y libertades,
Y en tanto la cuadnga la lltva al porvenir.

J.

G.\RCIA X.\UA:SJ I,.

IlMlPIRIECA&lt;CilON
Inédito• para "El Mundo Ilustrado."

Recios ventarrones
doblaban los pinos
fingiendo en sus copas
locos alaridos ;
huían los pájaros
entre remolinos
d e hojarasca y polvo;
el cielo, plomizo,
meditaba en calma
un rudo castigo
para la opulencia
del follaje altivo . . ... .
Presto el huracán,
como áspid herido,
desenroscaría
todos sus anillos
sobre aquel paisaje
doliente y sombrío ..... .
Y o, en inmensa angustia,
tras el ventanillo
de la negra choza,
miraba el camino ..... .
Muy largo y angosto,
- fantástico hilo
que ata la cabaña
con desconocidos

lugares agrestes,huía entre espinos
y zarzas espesas,
negro y retorcido.
Tan sólo la Muerte
por aquel camino
y en aquella tarde,
se hubiese atrevido
á arrastrar la planta.
Ningún peregrino
se aventuraría
por aquellos sitios.
.... Y o, en la vieja choza,
junto al ventanillo,
con mi Desengaño
en abrazo íntimo,
él y yo enlazados
como prometidos,
mientras la tormenta
tronchaba los pinos,
mientras el relámpago
rayaba el abismo,
yo, en inmensa angustia,
el pecho oprimido
por aquel abrazo,
abrí el ventanillo
y hacia la vereda
arrojé este grito:
«¡Hoy, en esta tarde,
por este camino,
que venga la Muerte,
¡que venga, Dips mío!. .... . &gt;
MARÍA ENRJQUETA.

00
EL CEMENTERIO
iQué blanco está el cementerio
tendido entre la maleza!
¿Por qué será qne el misterio
tiene color de pureza?
¡Qué verde el campo parece
tendido allá en lontananza! ....
l Y por qué lo que florece
tiene color de esperanza?
El panteón junto á la ermita,
con su lánguida hermosura,
parece una hoja marchita
caída en plena verdura.
Y como nota d e horror,
y de lúgubre alborozo,
el nombre de enterrador
lo lleva un alegre n ozo;
y el mozo que abriendo á tajo
las tumbas, entierra muertos,
no cree que estén abajo
los cadáveres despiertos .. . .
Los fuegos fatuos le miran;
el mustio ciprés le llama;
las sombras en torno giran;
y él trabaja, y ríe, y ama.
El de las tumbas se olvida
para 'J)ensar en su suerte;
y su lucha por la vida
es la lucha por la muerte.
Los muertos l e están mirando;
le llama el viento que zumba;
ipero él sigue trabajando,
y se sigue alimentando
con el polvo de la tumba!
iQué blanco está el cementerio
tendido. entre la maleza!
¿Por q ué será que el misterio
tiene color de pureza!
J OSÉ SANTOS CHOCANO.

�488

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

••••
'

CRONICA
L fin, el otoño ha llegado; bien
venida sea la más bella estación del año, la que ha n..erecido ser llamada «dulce primavera de las almas tristes.»
El cielo, de un azul sereno
y luminoso, parece anunciar
alguna próxima ventura; flota
en la atmósfera una vaga promesa de esperanzas,
que nacen como tímidas flores postreras. La brisa
fría é inquieta, con sus rápidos vuelos, agita las
ramas amarillentas de los árboles; las hojas secas
caen á su beso, y dejándose arrebataren sus locos
giros, ruedan entre el polvo gris de las veredas
silenciosas, y caminan sin cesar impulsadas por
ese vierto helado, hasta caer en el misterioso espejo de una charca qne duerme su triste sueño de
quietud, bajo la sombra de los altos álamos. Esas
pobres hojillas amarillentas, son la imagen más
completa de algunas almas inquietas y soñadoras
qne, en busca del ideal, avanzan á veces por caminos extraños y sombríos, en los cuales, el encanto del misterio les sirve de guía infiel y traidor. De improviso, un golpe de viento las arrastra
al tranquilo espejo del agua que refleja el azul
horizonte; allí duerme quizás la dicha; un instante más, y las hojas naufragarán entre la linfa pérfida, y las raíces ocultas de flexibles y ahogadoras plantas acuáticas, semejantes á monstruosos
animales submarinos.
No hay que seguir el misterioso y traidor encanto de lo desconocido, lectoras mías; á veces,
la imaginación sirve de brisa inquieta, buscadora
de ideales; parece impulsarnos por bellos y desconocidos caminos, más no se le debe escuchar;
tal vez al fin de la vereda silenciosa y tranquila,
espera la muerte de algún ideal en las aguas dormidas y traidoras del cruel desengaño.
A veces el otoño que guarda una sorpresa para
cada día, tiende sus crespones grises y melancólicos sobre el horizonte; una dulce y extraña sensación de «cosas idas&gt; y de nuevos sueños, viene
entonces, á llamar por los opacos y húmedos cristales; la niebla flota ante nuestra vista, como una
ilusión que se muestra sin acercarse demasiado
para no dejarse aprisionar; las gotas de una 11 u via
fina y ligera, vienen á deslizarse por las hojas que
el otoño comienza á dorar y mojan las calzadas
polvorientas y tristes; los pájaros callan en sus
nidos; el frío reina como un señor tiránico y huraño; las puertas se cierran y los abrigos de terciopelo y de pesados y elegantes paños, salen de
los grandes armarios de perfumada madera. Es el
frío qne llega, es el otoño, hermano mayor del invierno, más amable y más poético que él, pero á
veces, con semejanzas fraternales muy marcadas.
Las tdas gruesas y los abrigos, comienzan su
efímero reinado. Vemos ya, algunas boas de pieles y de plumas, adorno que hace tan distinguidas y elegantes á las damas, prestando al más
sencillo atavío, un aspecto de lujo y de refinamiento de muy buen gusto. Los hay en la presente estación, de plumas de avestruz, de gallo; pieles de
zorro, de nutria, y otras muchas. Las de fino vellón de carnero, son muy bonitas, y su blancura
mate con reflejos argentados, hace mucho favor al
rostro. En cuanto á los sombreros, aunque no han
suprimido sus plumas, durante el estío, hoy están
en boga, éstas, con mucha privanza.
Se ve en las altas copas y las extensas alas de
eso~ sombreros, tina gran variedad de plumas.
Las de gallo, tienen en la actualidad mucha aceptación; se colocan en airosas combinaciones, casi
siempre en un lado, ya sea en elegantes «aigrettes,&gt; ó bien diagonales y tendidas, Las alas de paloma ó de tórtola, son también muy buscadas; este adorno da á los sombreros, una graciosa coquetería, digna de llamar la atención. A veces se coloca un grupo de plumas de gallo, finas y flexibles, que se levantan con atrevida gallardía, para
caer después suavemente, como la desmayada copa de un sauce. Las plumas de avestruz, grandes,
sedosas y exquisitas, continúan siendo, como
siempre, las reinas de las plumas, Su precio es
cada vez más alto, pero á pesar de esto, la Moda
no puede prescindir de la altiva y majestuosa belleza que éstas tienen,

/

En cuanto á las novedades que el otoño ha
traído para los abrigos, trataremos de ellas próximamente con nuestras lectoras, pues todavía las
brisas frías no obligan con sus rigores, á usar este artículo de lujo y de necesidad, pero muy pronto diremos algo sobre asunto tan interesante, pues
el abrigo, tiene tanta ó mayor importancia que los
trajes, durante la temporada de invierno.
MARGARITA.

CUESTIONES TRASCENDENTALES
LA SOLEDAD

' O poco extrañará á mis lectoras el título
' que encabeza estas líneas; sin duda preguntaránse con asombro: ¿por qué hablarnos de la soledad? Es cierto que, á primera vista, parece un tanto fúnebre y fuera de
propósito hablar de asuntos tan serios, y al p,a recer melancólicos, pero avanzando un poco más
en la lectura, encontrarán en ella mis amables
lectoras, las originales y delicadas ideas de un
ilustre escritor francés que, tratando de esta materia, ha sabido con el brillo de su talento, pre•
sentarla por su lado más poético y bello.
Dicho escritor dice que, en un conjunto de almas femeninas interrogadas por él sobre esta cuestión, la gran mayoría se declaró en favor de la
soledad, aceptando con agrado la idea de dar al
esptritu, unas vacaciones ó descanso de la vida
intelectual y sensitiva, por medio del aislamiento y la quietud. Es verdaderamente discreta y
oportuna dicha idea, pues del mismo modo que
en muchas enfermedades se recomienda tomar
ciertos baños de aguas medicinales, ó cambiar de
temperamento, así también, en las fatigas y molestias del espíritu, debe buscarse un remedio
apropiado, y muchas veces el mejor de todos se
encuentra en la soledad. La excesiva fatiga intelectual, provenida ya sea del estudio, ó ya de una
vida interior demasiaco activa, no puede curarse
sino con el silencio y el descanso que se encuentran solamente en el aislamiento. Por esto, los sabios ó artistas de la culta Europa, dan vacaciones
á sus labores, para aliviar un tanto el cansancio
que les produce el trabajo cerebral. En cuant~
la vida sensitiva, demasiado agitada, es indudable que necesita, también, de un paréntesis para
recobrar las fuerzas perdidas en la actividad, á
veces vertiginosa de la imaginación. Esto habla
más directamente con los espíritus femeninos, y
por tanto, nos dirigimos de un modo especial á
nuestras lectoras, y más particularmente, á las que
no se ruborizan de ser soñadora~ y sensitivas en
pleno siglo veinte. Ellas conoce11, sin duda, en el
misterioso santuario de sus íntimos secretos sentimentales, los dolorosos desgarramientos, las
profundas tristezas y las incurables nostalgias que
á veces enferman gravemente los corazones feme•
ninos; y no es, por cierto, en el bullicio de las
fiestas, y en el esplendor de los teatros y salones,
donde pueden curarse esas penosas enfermedades
del alma. La soledad es la única, la excelente
amiga de los que padecen, pues si bien es cierto
que el ruido ensordecedor de las diversiones,
opaca por algunos momentos la voz interna de las
penas sensitivas, ese remedio es pasajero, y terminada su breve acción, más dañado se encuentra
el paciente, y más se recrudece su dolencia con
el horror del hastío. Una delicada alma femenina, opinaba que la soledad es tan buena compañe·
ra para la tristeza como para la dicha. Y en efecto, ¿puede imaginarse mayor dulzura que la de
saborear un recuerdo grato en la más completa
soledad? Tal vez, mis lectoras, piensen encontrar
muchas dificultades para procurarse una breve
temporada de aislamiento como alivio á sus cerebros fatigados ó á sus dolencia5 sentimentales,
pero á esto debe oponerse la misma energía con
que se r\;sqelve~ las gificultades que se presentan

al irá tomar los baños curativos, ó las temporadas en el campo, para abreviar algunas convalecencias -largas y penosas.
¿Se cuidan la garganta ó los bronquios afectados? ¿se preocupan las personas de la anemia que
avanza lenta y terrible como una amenaza silenciosa?; pues no es menos prudente y justo, cuidar de algunas asfixias morales ó de a•gunos desfallecimientos del alma, que pueden llegar á la
depresión absoluta de las más nobles facultades,
No hay tiempo que perder en eso~ achaques del
espíritu, y muchas veces la soledad los alivia ó
cura por completo. Algunas cabecitas femeninas
sienten el vértigo más desagradable, al considerar
la soledad como un remedio; pero para tranquilizar á esas lindas temerosas, debemos asegurarles
,::ue si no desean la soledad, es, sin duda, porque
no la necesitan de un modo absoluto, y que tomándola á pequeñas dosis, la irán amando poco
á poco, como á todo lo hermoso y profundo; ¿no
es bello el horizonte azul y el inmenso océano,
en su augusta y tranquila soledad? Pues así, también, el alma puesta frente á frente de sí misma,
lejos del bullicio y de las frivolidades, encontrará un inmenso placer en la contemplación de sus
extensas facultades. Y si no son inclinadas á la
poesía de la silenciosa meditación, que embriaga
á ciertas almas con la fina observación de todo Jo
que les rodea, entonces, para amable compañía de
la soledad curativa, pueden buscar un buen libro
que no adolezca de la peligrosa enfermedad literaria, que se llama sentimentalismo exagerado.
Tal vez no todas mis lectoras gusten de esta compañía, pero, en tal caso, ¿ no podrán abrir el grande y hermoso libro de los propios recuerdos?
Allí, en esa grata soledad, tan útil para aliviar los
cansancios del alma, pueden hojear lentamente
ese libro siempre bello é interesante, y ciertamente que, llegarán sin hastío hasta el final, muchas
veces leído de sus últimas páginas.

Secretos de tocador

489

r ... .,. ..............--.~ ... .,. ... .,. ... .,. ~..,
~

~

~

1
EL • GUANTE 1
L .....,. ....... ....... ....... ....... ....... ~J
~

~

~

~

~

••••

do de los mitones y los guantes. Estos no se conformaron con su destierro y se aprovecharon de
los primeros días del imperio para volverá estar
en el favor de las damas. Los hubo, en fina piel, todos bordados de oro, de sedas de colores, calados,
y cubiertos de lentejuela. Su vuelta fué de tal
modo triu$1, que una mujer elegante no podía
tener menos de seiscientos pares de guantes por
año, Un par de ellos, costaba de quinientos á
seiscientos francos. Los que valían solamente
diez francos, eran mu y corrientes y estaban destinados á personas pobres; si se deseaba tener algo
regular, había que invertir en su compra, lo menos dos luises.
El duque de Berry, compró en una ocasión, un
par de guantes, por el precio de seiscientos diez
francos. Los había de piel de cabra, de Suecia, de
Sajonia, más no eran bordados estos últimos, Se
renunció á adornalos de esta manora, pero se les
cubrió de pinturas de motivos galantes, en varios
estilos, y hasta á la acuarela. Esta época fué, como el apoteosis del guante. Desde entonces, el
gusto ha cesado de concentrarse en un sólo modelo, y vemos actualmente, la vuelta de los guantes antiguos, modernizados al estilo de nuestros

L guante es uno de los más útiles y también uno de los más bonitos acc~sorios
de la toilette femenina. Una mujer no
stá comp!etamente arreglada, ni presena un con¡unto elegante y agradable si
no lleva cubiertas las manos, con un par de guantes, finos é intactos.
Este es un artículo de lujo de los más exquisitos contra el que se protesta con mucha frecuencia, y sin el cual, á pesar de esas protestas, las
damas elegantes autoras de ellas, no pueden pasarse sin él.
Uno de los motivos que producen tales protestas, debe _ser, sin _d~da, lo muy caras que resultan
esas graciosas fuhhdades femeninas, pues gravan
el presupuesto dedicado á ese objeto más que
cualquiera otro artículo, desde el momento que
los guantes exigen estar siempre nuevos y sin el
menor desperfecto, por lo cual es indispensable
renovarlos con muchísima frecuencia,
En. la _actualidad los más "chic" son los guantes
de Suecia; están en auge á tal grado, que á veces
se ha a~otado su importación, aun cuando sea por
breve hempo. Los guantes legítimos de Sajonia
son también muy estimados, principalmente para

Guantes para reuni6n; de actualidad.

El guante mosquetero, modernizado.
paseos matutinos y excursiones campestres. Estos
guantes, son frescos, agradables y deliciosamente
perfumados. Por consiguiente, la Suecia y la Sajonia son ahora las privilegiadas para este artículo.
La historia del guante se remonta á la más lejana antigüedad. Una bonita y graciosa leyenda,
pretende que su invención se debe á la misma
Venus-este es su timbre de nobleza-pues se dice que, para defenderse de las espinas, que tiene
consigo toda rosa, la diosa de la belleza acostumbraba cubrirse sus lindas manos. Como se ve
á pesar de su espíritu aventurero, Venus tení~
la prudencia de la coquetería. Sus hijas de la
época actual, se le parecen un tanto en este punto. Todas las damas elegantes de la antigüedad,

han recurrido al guante, para defender sus manos
de los besos demasiados bruscos, á veces, del aire
y del sol. Cleopatra, Aspasia, Lais, Friné,Faustina y
otras muchas, tenían el refinamiento de cuidar sus
bellas manos guardándolas en exquisitos guantes
bordados.
Este mismo sentimiento de coquetería, se encuentra en todas las épocas; sería muy fácil de·
mostrar esto, haciendo aquí una historia completa del guante, que no carecería de interés para mis
lectoras, pero los pormenores minuciosos de fechas y nombres, no son del agrado de todas ellas,
y por lo tanto, es preferible apuntar solamente
estos ligeros datos. Diremos nada más, que el
guante ha tenido, como todas las chucherías y
frivolidades, sus épocas de entusiasmo y de desgracia. El Directorio, por ejemplo, que suprimió
de la toilette femenina, muchos artículos de indudable utilidad, puso inmediatamente fin al reina-

Girantes de la época actual.
tiempos. Hemos conocido todos los géneros de
pieles, desde la cabra, ha5ta . . .. el perro.
Al reinado de la cabra blanca, ha sucedido el
de piel de Suecia gris perla, el cnal ha vuelto á
destronar el de la cabra, y así, sucesivamente.
En la actualidad se prefiere el matiz perla del
cual la gama se extiende de una manera extraordinaria. Como se ve por estas líneas, la hi~toria
del guante, es una de las más variadas é interesante~; ha bastado el capricho de una mujer, para
cambiar el aspecto de ese accesorio del bnen gusto y de la elegancia. Espero que mis lectoras habrán leído con agrado estos breves apuntes. '

ALGUNos:MODELOS D~GUANTESfANTIGUOS.
UANDO la piel está muy seca y propensa á las erupciones, es conveniente
tomar mucha fruta y legumbres. El sudor
de las manos, se evita humedeciéndolas
varias veces al día, con un compuesto de
90 gramos de agua de Colonia y 15 gramos de
tintura de belladona, bien mezcladas, El mejor
remedio para quitar lo partido de las manos y de
los labios, es la manteca de cacao, que cuesta poco, dura mucho, y tiene la ventaja sobre todas las
combinaciones en que entra la vaselina, de que
tiene buen olor. Para los niños se recomienda
mucho la manteca de cacao, porque obra pronto
y eficazmente sobre la piel más delicada,
Una de las cosas más molestas y desa~radables,
son las espinillas, que deben atacarse inmediatamente que se presentan. Como están producidas
por substancias extrañas que se introducen en los
poros, es preciso que éstos se abran para quitarlas. Un medio eficaz, es lavarse la cara con agua
muy caliente, y frotársela después con una toalla,
Es muy conveniente dedicar un rato todas las
noches, antes de acostarse, al tocado y á la higiene del cuerpo. Lavarse la cara con agua caliente,
da muy buen resultado y produce tanto bienestar,
como una hora de sueño, Acepillarse el pelo durante minutos, vigoriza el cabello y calma los
nervios. Después de hecho ésto, abrigarse bien y
tomar algo caliente, ya sea leche, chocolate ligero,
ó té solamente, con una galleta ó tostada de pan,
evita los insomnios y hace que al día siguiente
despierte uno descansado, de buen humor, y con deseos de disfrutar de la existencia, y bien dispuesto
para las luchas de la vida. Nada es tan dañoso
para la piel, como salir al aire sin habérsela secado perfectamente, pues cuando esto no se hace,
el contacto del aire la parte inmediatamente, poniéndola áspera y desagradable al tacto y aún á
la simple vista. Las mujeres que desean conservar fina y delicada su piel, no deben olvidarnun,
ca esta recomendación.

Guantes con puños, adornados
de bordado5.

Epoca de la Revoluci6r..

Segundo Imperio.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

EL ARPA MARAVILLOSA
OS CABALLEROS se llegaron á aquella
morada en busca de una esposa. Pidieron á la hija menor y despreciaron á la
mayor. Es que la menor sabe hilar lino; la otra guardar cerdos. La menor
puede hilar oro; la mayor no puede hilar la lana.
Y acontece que la mayor dice á la menor: &lt;Vamos á la orilla del mar.&gt;
- ¿Qué haremos á orillas del mar? No tenemos
seda que llevar,- responde la otra.
- Nosotras nos parecemos ya; nuestra blancura
llegará á ser la misma,
- Aunque te laves todos los días, no te pondrás más blanca de lo que Dios quiere; y aunque
lo seas tanto como la nieve, no obtendrás á mi
prometido.
La menor se sienta sobre una piedra, y la mayor la empuja y la hace caer al agua,
Lo pobrecilla alza las manos en angustia infinita gritando:
- Querida hermana, sálvame, sálvame, ayúdame á volver á la orilla.
-No te ayudaré,- responde la otra,-si no me
prometes cederme á ese caballero que se llama tu
prometido,
-¡Ay de mí! te daré cuanto poseo; más de mi
prometido no puedo disponer, hermana mía,

Primer Imperio,

Guantes guarnecidos de
bordados en crín,

..........................................••e•~.........,.......~••~•..•••~

-Te ofrezco enviará buscar para tí un nuevo
esposo y un ajuar recamado de oro y pedrería.
Sopla el Norte, y arrastra el cuerpo hacia el alta mar. El viento corre por las cerúleas olas, y
vuelve á conducir el cuerpo hacia la orilla. Sopla al fin el viento piadoso del Levante, é impele el cuerpo al lugar donde reposa, calladamente,
una barca abandonada que oscila entre altos juncos verdes.
Dos peregrinos llegan, y encuentran el cadáver, el cadáver ya rígido, ya frío, pero hermoso
como un loto extendido sobre las aguas.... ,
Toman los brazos de la joven, y construyen con
ellos una arpa; toman sus rubios cabellos, y hacen
las cuerdas.
-Vayamos á la morada vecina donde se celebra una rica boda, ¿Qué mejor momento para que
el arpa cante sus mejores notas y diga cosas tiernas á la pareja enamorada?
-Vayamos, vayamos; no está lejos esa casa di•
chosa; vayamos á recoger para nosotros unas monedas, y para el arpa un aplauso.
Y siguen á lo largo del camino, junto á la orilla del mar, ensayando en voz baja sus mejores
canciones .... El viento se las llevaba, y el seno
del agua las recoge para devolverlas en plácido
susurro.
Comienzan á caer las sombras de la noche, En
la morada dichosa se prenden las luces, cada ventana es una boca q ne pregona la alegría; el rumor
de la fiesta sale en oleadas vibrantes y se esparce
por las cercanías.

Cuantos pasan exclaman: «iQué boda tan venturosa! iQué fiesta! ¡Cuánta dicha! ¡Cuánto vino
se derramará de las barricas· ¡cuántas flores se habrán deshojado á los pies de la novia, y cuántos
versos de oro habrán revolado sobre su cabeza....&gt;
Los peregrinos llegan. Colócanse jnnto á la
puerta, y tocan el arpa.
A las primeras notas, salen los convidados - la
1;ovia_ entre ellos,-y escuchan con interés 10' que
a dec1r va el arpa maravillosa.
La primera cuerda canta: &lt;La esposa es mi hermana.&gt;
La segunda cuerda dice: «La esposa me ha dado la muerte.&gt;
La tercera cuerda vibra: &lt;El esposo era mi prometido.&gt;
La n_ovia se pone roja corno una brasa, y grita
con grito destemplado:
- ;Esa arpa me molesta lleváosla, no quiero escucharla!
Mas la cuarta cuerda dice: «El arpa no callará.&gt;
Y así e~ en ~fecto, el arpa no calla, el arpa cuenta la trágica historia ... .
Al oírla completa, la novia, que está ya pálida
porque la Muer.e la tiene en los brazos, rueda
por el suelo como una hoja tronchada ...... Y el
novio, extático por el dolor, clava su vista en
aquellas cuerdas que tienen el rubio de los cabellos de la que fué su amada,

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FOT. FÉLIX, DE PARÍS.- :MODAS BADIN.
FoT. FÉLIX, DE PARÍS. -MODAS DALANG.

Traje ele ceremonia. - E legante . traje pri~c~sa,
hecho en terciopelo gris. Falda en forma de tumca,
abierta por un lado, sobre rico tul del mismo color,
b0rdado de plata. E l cuerpo, confeccionado en el
mismo tul bordado, abierto sobre una camísola de
finísimo encaje; mangas hasta el codo, y puños del
mismo encaje que la camisola.

Sombrero de satín blanco, for rado de terciopelo
gris acero. La copa está rodeada por ancha banda
del mismo terciopelo. En el frente, luce una g ran hebilla de acero, de la cual parten tres grandes plumas
blancas, .d e avestruz.

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�492

EL MUNDO ILUSTRADO

ELIXIR. ESTOMACAL
-- DB SAIZ DB CARLOS -usTOMALIX ..

EUPEPTICO, TONICO=DIOESTIVO Y ANTIOASTRALOICO.
Constituye eHa especialidad el tratamiento más raciona! y seguro para la cumión de las enfermedades del estómago é intestinos,
porque quita el dolor, ayuda á las digestiones, abre el apetito y tonifica.
El funcionamiento casi continuo del aparato digestivo, los abusos en el régimen, las pasiones deprimentes, la mala calidad de los
alimentos y bebidas, los excesos de todo género, etc., etc., son las
causas que de ordinario, alterando la vitaltdad de la mucosa y glándulas digestivas, dificultan la secreción normal de los jugos gastrointestinales, y de aquí la pereza en las digestiones, primer eslabón
de la cadena que, de continuar, ha de ir enlazándose con la Saburra Gástrica, Pirosis, Pesadez general, Inapet,encia, Repugnancia
para ciertos alimentos, Pesadez de cabeza y Cefalal 6ias, Acedias,
Gastralgias ó Dolores de estómago; sensación de peso en esta víscera, Vómitos, Vérti 6o estomacal, Dispepsias, Enterargía ó Dolores
Intestinales, Estrefíimiento ó ·Diarrea, Cólicos, desarrollo de microorganismos, formación de gases, sensación de peso en el hipocondrio
derecho, Ictericia ó color amarillo, etc., etc. Claro está que muy
pocos enfermos tendrán este cuadro completo de síntomas, y muchos sólo dos ó tres de los enumerados, pues corresponden á diversas especies morbosas y no á una sola enfermedad.
El Elixir Estomacal de Sáiz de Carlos alivia desde las
primeras dosis y cura en casi todos los casos, las enfermedades y
síntomas expresados, aun cuando tengan una antigüedad de treinta
años, no habiendo una lesión irreparable y usándolo el tiempo necesario (de uno á varios meses); es Completamente inofensivo, y debido á la pureza qui mica de sus componentes, á la exacta
dosificación y á la seguridad de sus efectos, lo usa la clase médica,
con preferencia á todos los medicamentos conocidos hasta el dia..
Los médicos que nos han comunicado sus resultados, lo han ensayado en las enfermedades siguientes: Gastritis crónicas, Gastralgias, Dispepsias, Gastralgias y Dispepsias con Cloro-Anemia, Ilipercloridrias, Neurastenia gástrica, Dilatación del estómago, Mareo en el Mar, Ulcera del estómago, Gastro-Eoteritis crónicas. Disenterias y enfermedades Gastro- Intestina.les de los nii'ios. Han
usado en estos clientes el plan dietético conveniente en cada caso,
v como medicamentos sólo el Elixir Estomacal de Sáiz de
·carios, consiguiendo el alivio de síntomas tan molestos como el
dolor, vómitos, acedias, pirosis, inapetencia, diarreas, etc., etc.,
desde los primeros días y viendo con sorpresa la curación de úlceras del estómago, bi percloridrias, dispepsias, gastritis, gastralgias.
enteritis crónicas, algunas de treinta. años de antlgiiedad y el alivio considerable de muchos gastro-ectásicos, gastritis tuberculosa

y mareo de los que viajan por el mar. Los catarros gastro-intesti-

nales de los niños ceden igualmente con el uso de esta medicación,
siendo utilísimo en la época del destete.
El Elixir de Sáiz de Carlos es un preparado higiénico medicinal de agradable sabor, que ayuda á las digestiones, tonifica y
aumenta el apetito, por lo que lo mismo pueden usarlo los enfermos de dispepsia que las personas sanas. Tomando una cucharada
grande después de las comidas, se digiere bien, y no sólo evita. las
enfermedades del aparato digestivo, sino que las cura si las hay¡ las
fuerzas aumentan: el trabajo intelectual, lo mismo que el flsico, se
efectúan sin fatiga, y el individuo débil se vuelve fuerte: la vida
se prolonga, porque las funciJnes digestivas se hacen á la perfección; los sistemas nerviosos, muscular y óseo, se fortifican, y la
sangre adquiere los principios nutritivos más ricos para repartirlos
en toda la economía.
Es indispensable su uso para todos los individuos de esta época
de excesivo trabajo intelectual y fisico; no perjudica jamás aunque
se tome afíos seguidos, siendo útil para h,s trastornos digb&amp;tivos
del niño en la época del destete y desde su más tierna edad; para la
delicada sefiorita pálida, anémica, cuyas digl'stiones son perezosas
y su apetito débil, para el sabio, para. el hombre de bufete, para el
periodista, para el hombre de negocios, pues teniendo todos un exceso de funcionalismo en el cerebro por múltiples causas, poseen un
estómago delicado, al que hay que ayudar para que las digestiones
se terminen y el cerebro se nutra y funcione mejor; es útil para el
que se dedica á los trabajos corporales, porque en menos tiempo
repara las fuerzas perdidas, absorbiendo con rapidez los principios
nutritivos, y es, en fin, utilísimo para todas las edades, sexos y clases sociales, pues da fuerzas. salud y energías necesarias para la lucha por la existencia, cada dia más difícil en todas las naciones.
MAREO EN EL MAR.

'1

¡i

"Esta afección, cuyos síntomas se notan en el aparato digestivo,
predominando las náuseas y los vómitos, unidos a ' malestar general y originados por causas múltiples se combate con éxito con el
Elixir Estomacal de Sáiz de Carlos, pudiendo usarse como
preventivo antes de embarcarse y como curativo. en cuanto se notan las primeras molestias, después de la instalación á bordo.

ESTOMAGO E INTESTINOS

De venta en Farmacias y Droguerías.

Agente General de América, Carlos S. Prats.
Solución al problema núm. 13 de "El Mundo Ilustrado."
Negras.
Blancas.
r-A r A.
R 6 A.

AJEDREZ

Apartado 468. México, D. F.

Llegué á la orilla del mar: preso rugía en el
profundo abismo, en vano levantaba sus olas y
revolvía sus espumas ...... Fuí á la selva y E'nProblema No, 14, POr B. D. Bruce,
contré al tigre esclavo de su instinto, y al reptil
2-C IR. +
R s R.
de Shelburne, N. S,
en las garras de la envidia!
3-A 2 C. ++
Yo, preso en las redes de mi avidez, corría; coNEGRAS.
rría, contemplando yugos y más yugos!
R 4 D.
I--"Derramaba el sol su lumbre abrasadora sobre el
2-C IR.
R 5 R.
dilatado desierto; osé verlo, y lo ví con el grille3-A 2 C
te de sn ley invariable, seguir la eterna ruta que
México, octubre 1 °-19()8.
origina el día y hace la noche! Pensé en el planeVICTOR M. DIEZ BARROSO.
ta que pisaba, y &lt;sentí&gt; su vertiginoso rodar por
Hemos recibido también soluciones correctas á estos pro- el vacío!
Continué mi marcha errante por los campos y
blemas. de los señores Olallo Rubio, de Cananea, Son. y
V. S. R.
los montes, y hallé en mi sendero un hombre: caRecibimos solución correcta al número 10, por el seflor minaba prisionero de las pasiones, del dolor, de
R. Sandoval.
las miserias ...
Mis labios en su sed se consumían como quemados en el propio fuego de mi ambición!
Cerré los ojos, y miré en mi alma: y la miré en
la cárcel de mi cuerpo, como un reo inocente en
obscuro calabozo.
¡Mis labios destilaban sangre!
¡Me ví á mí mismo, sujeto á tanto desengaño, á
(FANTASIA)
. tanta insignificancia, esclavo de mi anhelo, víctima de mi codicia de libertad, de mi ensueño de
independencia!
Para "El Mundo Ilustrado."
Con la locura del desencanto seguí corriendo .
. . . . Me puse á recorrer la tierra. Una avidez de Crucé como un vértigo arenosos desiertos, valles
independencia, una sed abrasadora de libertad,
fértiles, torrentes bramadores, pasé ciudades y
guiaban inciertamente mis pasos, en busca de algo fronteras .... moles y llanuras de hielo deslumdesesperadamente deseado, pero inexplicable y
braron mi vista con su blancura casi luminosa:
desconocido. La obsesión del infinito me fascinaera el polo! Llegué hasta el centro, ascendí por la
ba: hubiera querido penetrarlo, sentir su fruición,
BLANOAS
escarpada pendiente, hollé con mis plantas la
hundirme en él.
Juegan las blancas y dan mate en tres jugadas
arista superior, y mi espíritu se sobrecogió de
Emprendí la jornada. En mi senda tropecé con miedo.
Solución al problema número II de EL MUNDO ILUSTRADO.
un río de aguas rientes y cristalinas¡ lo ví: corría
Emprendí el regreso jadeante y débil, sujeto al
encadenado á su cauce, siguiendo su destino. Ha- cansancio de mi estupenda jornada. Mi sed en el
Negras.
Blancas.
llé un árbol: estaba sujeto al suelo por sus raíces, paroxismo de su grandeza, se hizo insensible y la
R X C.
sus ramas presas en el tronco, sus hojas cautivas olvidé! Pisando las huellas que dejé en mi viaje,
r-D 8 T.
2-D I T
+.
en los tallos!
renovaba en cada sitio el espectáculo de una esPor un momento, la negruzca mole de una mon- clavitud, de una cadena.
Variantes:
taña obscureció mi camino, llegué hasta ella, y la
Ya se cerraban mis párpados al sueño, cuando
Mueve C ó P 6 C.
1--''miré presa en la llanura, en la reunión de sus en el brumoso horizonte divisé un espectro. Di2-C (1 C) 2 0
mismas rocas, de sus propios átomos! Alcé los rigía hacia mí sus pasos, sugestionándome con su
ojos, y por el foco de mi mirada cruzó un cóndor mirada de magnéticos fulgores: ¡Era la Muerte!.. ..
P 5 D.
I- -"gigantesco de alas potentes y corvado pi.::o, v lo . y mi vida también tuvo su yugo: se encadenó al
2-D 8 T
ví esclavo del viento, sin poder salir de nuestra misterio impenetrable, al infinito sujeto á Dios!
I - _ ,,_
atmósferai
SALVADOR PALENCIA Y LLERENA,
2-C se++.
Una tristeza infinita in:vadía mi espíritu: la sed
tenía secos y febriles mis labios!. ... . .
México, septiembre 25-19()8.

+

¡YUGOS!

+

++

++

,.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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