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                    <text>��EL MUNDO I LU::S;T=:::=R:=A=D=O~=====================:=::

El Trabajo de las
Mujeres No Tiene Fin
) En la mayoría de los casos, ésta es
la pura verdad. Las mujeres trabajan
desde por la mañana hasta por la noche,
cocinan, barren, sacuden, van al mercado y regresan á la casa con multitud
de paquetes para proceder Juego á preparar las comidas. Todo esto significa
un desgaste de energías nerviosas las
cuales el rlelic'.?.do sistema de la mujer
no debe perder.
Pero el trabajo tiene que hacerse
y el cuerpo debe estar en buena condición, y para esto las mujeres deben de
tomar, cuand&lt;.o están malas,

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA. LYDIA E. PINKHAM
HE AQUI UNA PRUEBA.
Providence, R. I. - "Le escribo para darle cuenta del mucho bien que
me ha hecho su medicina y para que otras mujeres sepaa que pueden encontrar ayuda en este remedio. Hace unos tres años estaba sufriend~ con
dolores tirantes hacia abajo, menstruacion irregular, constipación y dolores
de cabeza. Estaba muy triste todo el, tiempo. Comencé á tomar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham, las Píldoras del Hígado y á
usar la Loción Sanativa y al poco tiempo estaba curada y tan bien como
estoy ahora. T engo una casa de huéspedes y trabajo todo el día pues yo
soy la que atiendo á los huespedes. Confío en que toda mujer que sufre
pruebe sus remedios. Sus medicinas hacen esposas y madres felices." Sra. .ANNA HANSEN, 579 Potter Avenue, Providence, R.I.

inútiles habían terminado la dura y difícil
jornada de la tierra.
Aquí ni la envidia. ni la hipocresía, oí
la perfidia arr.istraban con su podercsa
fuerza a los débiles mortalef •..... allá
afuera, al traspasar el muro gris,e inmenso
de la entrada, eotrábase en el grao esce·
oario del mundo: y un cbouquet&gt; de bella
apariencia y espantoso fondo se bailan
reunidas: todas las infamias, todos los crí·
menes, todas las falsedades, las infamias
todas que para saciar sus pasiones, los bu·
manos emplean!
Al salir pensaba en esto, y mirando el
inmenso campo verde sembrado de mármol
blanco y puro, como el ropaje de la muerte,
que se alzaba en el lejano horizonte, pensé: «allí la paz,&gt; y continué hacia el ocea·
no del mundo donde tan difícil es no nau•
fragar en la difícil lucha con el egoümo y
las pasiones humanas!
ELISA MARIA BORDAS.

IID©)lffi(EIB)lJílil(Sl:rll=

Se trata ~e la célebre Margare! Toller,
la gran amiga de Emerson y de Mazzioi,
y de quien la «Semana Literaire&gt; trazó,
no hace mucho, una interesante biogra·
fía.
Margare! Toller fué educada por su pa·
dre, que le enseñó el latín y las virtu,·es
Si está Ud. sufriendo alguna de e~tas enfermedades y desea un
romanas.
conseJo especial, escriba confidencialmente á Lydia F,. Piukl1am MediA los ocho años.de edad lefa los libros
cine Co., Lynn, lllass., E. U. de A. Su carta será abierta, }Pida y con•
de Sbakespeare y de esa lectura descansatestada por una señora y considerada estrictamente confidencial.
ba leyendo los de Cervantes y de Molié·
re.
De allí su desprecio para las cosas vul·
yo misterio la venera la Santa Iglesia Ca· gares, llegando a ser uo verdadero espíritu
tedral de México como a su titular. San selecto.
Tarcisio Acólito Mártir y San Arnulfo De ella dij_o Emers&lt;?n:. &lt;Todo_ lo que en
arte, pensamiento y d1g01dad distingue a
übispo Coofernr
la Nueva Ioglaterra, se refleja en ella."
Sin embargo no olvidó sus deberes y
LUNES II.
SÁBADO r6.
ocupaciones familiares atendiendo siempre
con amor a su hogar y sus amados.
San Alfonso María de Ligorio Obispo Sant'Js Roque y Jacinto Confesores.
Una vez enfermóse de cansancio y el
Confesor y Doctor, Santos Tiburcio y Supadre creyéndola a punto de morirse le
DOMINGO 17.
sana Mártires, Taurino Obispo Confesor y
escribió con ternura y cariño estas frases:
el Beato J uan María Vianney Confesor.
Señor San Joaquín, Padre de María «\1i querida bija: he pensado en tí toda
MARTES 12.
Santísima. El B. Bartolomé Laurel Mártir la noche y no he podido encontrarte un
Mexicano.
solo defecto; podrás tener pequeñas im·
Santa Clara de Asís Virgen Y San Forperfecciones, pero defectos ninguno, te lo
ti no Mártir.-Función titular en la iglesia
aseguro,&gt;
O O O
de Ja primera santa.-En la Basílica de
F-ero Margare! vivió y poco tiempo des.
•
d
s·
t
Alt
pués era ella quien lloraba la muerte del
Guadalupe v is1ta . e_ 1os. ie e . ares Y
padre adorado.
función de la Arch1d1óces1s de Linares.IB\@j)© Il©i~ ~ll!I~
Entonces la activa feminista empezó a
Vísperas cantadas en Catedral.
escribir para ganarse la vida y compuso:
&lt;La mujer del siglo XIX,&gt; &lt;El arte, la liMrlÍRCOLES r 3teratura y el trabajo,&gt; y otras obras más.
· 61"1to y c asiaoo
·
Má rt1r€s,
·
p a· Era en invierno• durante una fuerte ne• · El
mayor
de esta mujer con·
Santos H1p
,
su pa:ractivo
I b
ás
·•
. .
.
.
vada, cuando visité aquel Jugar del repo- sis1ia en
a a ra m
que en sus escn·
1
tronos principales de • ciudad de México so donde- el olvido con su blanco manto tos.
Sao Juan Bercbmans Confernr, Santa Au- co,bija a todos, graodeE y pequeños, iguaC~amoin_g es~ribió ~e ell~:
.
lándolos en un abrazo fraternal....
«;-;o habia _una reunión sm esta mu1er;
rora Virgen.
Era un díd. blanco cuando llegué, en ella ~'.'s deleitaba con su palabra vivificaJUEVES I 4.
que el infinito del firmamento, de un gris dora.
.
,
.
pálido parece esfumarse en las lejauías El~a misma lo coofe~o:«La conversación
San Eusebio Confesor y Santa Anastasia del horizonte!
es mi elem:oto. Necesito ser llam_a.ta fue.
Me sorprendió allí la nieve: lenta y si• ra de J_DÍ misma Y no sé.pensar sin hacerViuda.
lenciosa caía en blancos copos envolvien- me la idea de que al_gmen me escucha Y
VIERNES 15
do el verde de los árboles el mármol blan• me conteSt a. La escntura es c&lt;1:sa muerta.
ca de los monumentos, la piedra de las lá- ¡Oh mis queridos griegos que hablaban
La Asunción de María Santísima , en cu- pidas.
tanto!···· · · &gt;
En una capilla me refugié: y allí, en Y ella f~é la que fundó en Bostco _«Las
aquel silencio, pensaba en la mezquind¡,d C~oversac,ones,&gt; que más tar~e. dieron
de toda vanidad, la inutilidad de todo es- origen ª los mod:rnos clo~s fem 1_1;11stas.
fuerzo, la melancolía de todo anhelo al- «ES!a es 1~ muJer "n 901~n-d 11° Emercaozado y la amargura de toda realidad.
son-se podian descubrir siempre faculta·
CREME DE
Abstraída no había notado que la nieve des elevadas&gt;
CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL había dejado de caer y de repente un aire
CUTIS.
fuerte agitó las ramas de los árboles que
ANGELINA FANTOLY.
Evita y cura los barros ahora parecía n de cristal: un rumor de
las pecas. las'erupciones, y delicadísimas campanas vibró en el sileolas
manchas
en la piel.ElDes• d. e Ia t ar_d e y a ¡ 1ns
· t t
O O o
vanece
las arrugas.
cu- cio
ao e observé que
tis áspero. marchito. páll- la meve cua¡ada sobre las ramas al chodo_y quemado de! sol, fld· car, unas contra otras lo producía.
-iQué le ha parecido a usted el estre·
quiere
suavidad.
lozania
· 01'd
'd
·
· ?
buen color
con p0cas
apli-y . Jam á s b a h. eri"do mis
_ os un so01 o oo, a_m1go m10
cacionesdeCremedeLuxe. igual: eran miles de pequenas campanas -,Horrendo! Me figuro que el que ha
~r:~~t•0 us~fs~/sª:a:;;'J! de cristal las q?e vibraban....
. escri'.o. e_sa obra. de!&gt;e _ser un excelente
le pesará Y haber lelctd este
Aquella mus1ca de los muertos, era sin prest1d1g1tador o ilus1001sta.
anuncio.
duda ninguna un homenaje de Dios!
-/Por qué?
.
Los moradores de aquel recinto en -Pues porque al terminar el acto seba~i":ºt~:~i~~~~~:7-lí'!: que los goces y los males terminan y gundo habían desaparecido del teatro tres·
fante, México.
en que la fuerza y el talento nos resultan cieotas personas.

Calendar.,o de la semana

LUXE

CONTRA LA CORRIENTE.
El remar contra la corriente es
un trabajo muy duro, aun cuando

d bote sea ligero y el remero sea
fuerte. Cada golpe de remo se
lleva un poco de fuerza. Los
pulmones trabajan mucho para
ir dando oxígeno á la sangre.
Las cosas que están en la orilla
no parecen pasar sino con una
lentitud. descorazonadom. Los
brazos y la espalda duelen y el ánimo decae. El enfermo que tiene
el hígadc pesado, la sangr-3 mala
y la digestión peor, es como el
hombre que se empeña en ir contra la corriente. Su lucha para
conservar la vida da pena. N cccaita un tratamiento, pero ningún
beneficio duradero puede esperarse del que quedó fuera de su uso
y está ya enmohecido por el pasa•
do. El tratamiento seguro es la
PREPARACION de W AMPOLB

que contiene una solución de un
extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos
Compuesto, Extractos de Malta.
y Cerezo Silvestre. Es tan sabrosa como la miel, y como remedio
para las enfermedades procedentes de debilidad, se coloca á la.
cabeza en el progreso de la.
medicina. Purifica la sangre,
promueve la digestión, aviva. el
cpetito natural y reorganiza t()do
el sistema. Los que sufren de
Pulmones Débiles, Dolor en el
Pecho, Bronquitis y Desórdenes
de la Sangre, pueden atestiguar
su mérito transcendeutal. El Dr.
Germán Díaz Lombardo, Profesor
de Clínica externa en la Escuela
Nacional de Medicina de México,
dice: '' La Preparación de W ampole puede ser un buen recurso
oara hacer la medicación tómcareconstituyente, sobre todo en
los casos en los que por alguna
causa no se pueda usar el aceite
de bacalao puro." A cambio de
la desgracia de la enfermedad,
ofrece la dicha de una salud
robusta. En todas las Boticas.

!L~ llllll@V@ y Il@ llílil@©'&lt;!ll'&amp;
Por raro que parezca, la ausex;cia de
nieve dobla tl precio de la m adera. La
mayor parte de la madera que se gasta en
Europa procede del Canadá, Escandinavia y Rusia, y estos países sufren mncbo
con los inviernos crudos.
Durante cinco meses del año, sn superficie permanece enterrada bajo una capa
de nieve, y en el corazón de los grandes
pinares P.l termómetro desciende a veces
hasta 35º centígrados bajo cero.
La nieve es una de las mejores substancías no conductoras del calor y del frío.
Un termómetro que marque treinta centí•
grados bajo cero, por ejemplo, en )a su•
perficie de una capa de nieve de un pie
de espesor, sube al cero si se entierra de·
bajo.
L a nieve
·
es, por 1o t ant5'• una enorme
sábana que protege las raices contra los
grandes hielos, y, además, conserva el caJor oatur_a1 de1 sue 1o.
.
Los pinos grandes resisten cualquier
gra?o ~e frío: pe~o no así los jó'::'eoes,. y
un 10vierno sin nieve los mata urernisiblemente.
Por esta causa, si dejase de nevar desaparecerían los enormes buques de Eoropa del Norte, Asia y América.

�~BIBLIOTECA UNlVERS IT,AíllA
''ALFON"(9 REY ES
~fONDO RICARDO -COVARRUBIAS

EL MUNDO ILUSTRADO

BRAZOS VELLUDOS
com o los del mono , o

LABIOS SUPERIORES CON
BIGOTE
c omo los de un hombre .

Una sola a~Jlr.,rlón de REAL EXTIRPADOR DE
VELLOS "SIREN." basta para extirpar en pocos

Registrado como articulo de segunda clase e,. 3 de Noviembre de 1894.- Impreso en papel de tas Fábricas de San s:tafael.

minutos toda clase de pelos en cualquier rarte del

Año XX.- Tomo 11.

cuerpo: no imp0rta cuantos años hayan ex:istlJo

México, Agosto 10 de 1913.

allí. Esta modernísima
prepa.racion cuenta mu-

chos años de ser fa vorechJa en México, pues no
sólo es sumamente eficaz.
sino que no causa moles-

Galería artística

tia ni Irritación en la piel.
por delicada que sea, y la

deja fresca, limpia y suave como si jamas hubiese

tenido vellos. Frasco$,. 50.
Perfumado, $3.00. (si se
pidiere por correo certifi-

ca.Jo, envíense 25 cts. más.) Mue,tra suficiente para
una aplicación, 30 cts.
Depásltos:-J. Labadie Sucs. Co .. Av. San Francisco, 39.-Ulhlein Sucs.. Coliseo 3.-J oh,nosen
Félix Co., Av. San Francisco 39.-A. Varga, Sucs.,
Isabel la Católica. 6.-México.

Sócrates le detuvo, sonr iendo con estoicismo.
- l Por quó te has de ir?-le dijo. -No
hay razón p ara ello. E l otro día, cuando
¡ Cosa e xtraña!
comíamos en tu casa, una gallina saltó
-Sabes-dice Carlitos a Pepe-que yo
Mlle. Léoa Bruze.
sobre la mesa y lo derribó todo; sin embe bebido var ias botellas de agua de Co- _______________ ______________________ bargo, no hicimos más qoe reirnos de la
1
Jonia/
ocurrencia ....
-!Es posible?
Las Actrices de Pa rís
nera per fecta de declamar, y la simpatía Ignoramos la cara de Xaotipa al verse
-Sí, y no me hao hecho daño.
que ostenta en todos sus trabajos, han sido coi_nparada con el bí~edo de corr3:J. . . ...
-¿Y cuáudo ha sido?
Una de las actrices de moda en Joscírcu• motivos más que suficientes, par a que la Mas amarga que la cicuta que _beb1? en su
-Este ver ano pasado me llevó m1 papá los teatrales de París es Mlle. Léoa Bru· crítica parisiense la elogie con calor, s ien- muerte fué par ~ Sócrates la vida ¡unto a
por Alemania. Estuvimos en Colonia, y ze la cual acaba de tener un grao éxito, do, puede afir marse, una de las artistas fa. aquella mu¡er 1otolerab1e.
cuando tenía sed b~bía, naturalmente, en una obra de P aul Mouchot, siendo mo· voritas, no solamente de los públicos, sino Era, sin duda, signo de filósofos. Ter esa
agua del país.
tivo de ~u ingreso como socia en la Come- también de los autores, pues muchos de Levasseur , costurera vulgar y desleoguadia Francesa.
ellos han anunciado obras escritas expre- da, dió a Rousseau, su marido, consta ntes
Su bella figura, su mucha gracia, la ma- sameote par a tao notable actriz.
disgustos. Tachábale de haragán y de imPor si acaso
bécil por que escribía en vez de dedicarse
a más lucrativas tareas. Tomás Carlyle no
-Pt!ro, Carlitos, ¿por qué com•s con tal
glotonería, si hay muchos dulces en el
Pero sn esposa apr ovechando el sopor fué más afortunado en e~te punto que el
'
.
autor de &lt;El contrato social.&gt;
plato?
en
que caye~a ª po~o, ,orbió el veneno Y Washigotoo, el libertador de Norte
-Sí, papá ; pero tengo miedo de que se
le salvó la vida, sacrificándole la suya.
A é •
• •, ·
b
· d b · ¡
m! vaya el ap~tito antes de terminarlos.
Otra mujer enamorada, a pesar de todo m ,nea, v1v10 ~1empr e a erro¡a o a¡o a
fué Ana B'.&gt;leoa Su esposo, Enrique VIII, féru ª de su m u¡er._
.
Cuentan los biógrafos del poeta inglés harto de ella hasta el remate de la corona Otro tanto le babia sucedido al ~uque
Un tema
Shelley-y B~naveote al ude a ello en una r eal, no se limitó a suplantarla más o me- de Malbor~ug-e_l célebre &lt;Mambru&gt; de
El tema que Manolía debía resolver de· de sus más bellas comedias-cierto curio· nos daodestioameote, sino que se propuso la caoc1óo iofao~1I.-Sar a , la duquesa, era
sísimo episodio que los hombres cooside· librarse
ch, así: "Un acto de valor."
r com leto de su resencia. Y un~ hermosa mu¡n, de la que, pese a su
r aremos símbolo de abnegación, y las mu· para que~! infa!e p lan se re~lizara con 0~1oso carácter. estaba enamorado su maMaoolio escribe, muy ,atisfecho:
"Ayer noche, mientras estaba en el tea· jeres de estupidez y de locura.
el mayor boato y ostentación posible, en· n do. Sobre todo, _las bellas trenzas de oro
tro con el ab'lelo, al terminar el acto se- Es el caso que Shelley se enamoró cie· volvió a la infeliz en un proceso ioícuo, de la dam:1 entusiasmaban al pr_6cer. Hasgundo, el público aplaudió caluro~ameote. gameote de una hermosísima dama, Emi· haciéndola condenar alevosamente. Hor;,s t3: que, ella, dese3:odo pro_porc10oar le _un
Entonces, un señor que estaba sentado lía Viviaoi. Esto era muy natural. Sólo antes de la ejecución, la desdichada es- disgusto, no tuvo 10cooveo1ente en_ sacnficerca de 0010tros e xclamó: "Este sí que que .... Shelley era casado. Tampoco hay cribía a su verdugo: &lt;Siempre habéis pro· t~r sus magoificos cabellos y cogió unas
hasta aquí nada de anómalo, d~spués de curado encumbrarme. De simple dama me IJ~ras. · · ·: ·
es un acto de valor."
.
todo.
hicisteis marquesa; de marquesa, reina; de iOh, mu¡eres, ~u¡eres! No todas hao _de
Lo grave empieza al considerar que la reina, hoy me eleváis a la categoría de ser como Artemisa, e_s cierto. Pero ¿qméo
Un deseo a m bicioso
esposa del poeta, enterada del asunto, no santa.&gt; Poco menos que agradeciéndole nos asegura q~e 1": vrnd_;,, de Mausoleo o_o
Pedrito h~ itlo a buscar a su abuelo. lo desaprobó. Lejos de ello, puso en preo· el hachazo que había de cercenar su ca· fué un~ ~ruel 1ron1sta? , Por qué ~o hab1_a
sa el caletre , ideando medios para que su beza....
d~ ao11c1parse .ª don Juan Teo?no al er!·
D~spués de un rato le d ice:
- /Sabes, abuelito, que hoy es mi cum· marido consiguiera el amor de la esquiva; ¿y doña Juana, enloqueciendo por amor g1r el ce!ebérnmo panteón ? cS1 buena v1y vista la utilidad de sus esfuerzos, le ay u· a su esposo? ¿Y Artemisa, elevando en re· da ?s quité, buena sepultura os.dí&gt;-penpleaños?
- /De verdad? Pues muchas felicidades, dó a ra piarla.
cuerdo de Mausoleo una de las siete ma· sana tal vez, acor dándose de_l di~ooto . • •.
¿ Verdad que es un caso estupendo ? Pues ravillas del mundo clásico?.... Indudable- Y_ que me perdone Ar t~ro1sa s1 esta su
hijo mío. ¿y cuántos añ?s cumples ?
no
es
el
único.
Luis
XIV,
&lt;el
Rey
Sol&gt;
mente, l as mujer es son muy buenas para pos1c1óo resultase calumniosa.
-Diez.
-Pues toma diez pesetas, uoa por cada después de amar doraote una temporada sus maridos.
A UGUSTO M ARTÍNEZ ÜLMEDJLLA.
a
la
duquesa
de
La
Valliére,
se
cansó
de
año.
Pedrito mira los dos duros y después, ella. Bueno; convengamos en que si fué
o o o
como nos la pintan, debía resultar empaalzando la vista. lt dice al abu elo:
lagosa,
en
su
adoraciónsin
lím
ites
al
egre·
- iC uánto me gu staría tener una edad
gio amante.
COCIO la tuya!
E llo es que el gran Lu is se hastió de Pero ... . hay un &lt;pero&gt;. O lo que es
QUE MADRE NO CONOCE las tao te• mer engue, sustituyendo a La Valliére por igual, a bundan los ejemplos en demostra·
midas enfermedades del niño de oecho, el la Montespau Al saberlo la postergada, ción de lo contrario. Antes de que el pa· En el pueblo de Viterees (Roma} falle·
catarro intestinal, la diarrea, etc ? Felices ma rchó pr esur osa en busca de la nueva ciente Job se dedicara de lleno a la vida ció u na religiosa de aquel monasterio, a la
las m1.dres que hao aprendido a conocer favorita. ¿ Par a arrancarla el moño en un contemplativa, cuentan las Sagradas Es· que se consideraba como santa.
las notables p ropiedades de la &lt;Kufeke&gt; ataque de celos furibundo ? Xada de eso. crituras que su esposa bacía todo lo posi- Por espacio de más de medio siglo perpa r a niños y que saben que alimentando a
Para perfumarla y vestirla del modo que ble por poner a prueba su mansedumbre. maoeció en el lecho una posición invasu s hijos con d icha harina los conservan por propia exp eriencia, sabía era más del Es muy probable que se dejara invadir r iable, sujeta por un rígido aparato que fué
sanos y favorecen en alto grado su desa- agrado del inconstante ...... Claro está por la lepra, no sólo por amor de Dios, necesario aplicarle par a evitar la rotur a
que se trataba de una esposa &lt;de la ma- sino para evitar la proximidad de su cóo- de la espina dors::l.
rrollo.
no izquier da&gt;; per o esto no desvirtúa el yuge.
Su resignación y su martirio er a n tan
techo, toda vez q ue la lesión de amor Xantipa, la muje r de Sócrates, fué otro conmovedores, q ue generalmente, era lla·
propio era la m isma.
cmo:ielo&gt; de esposas. De baja extracción, mada &lt;la Santa,&gt; y el día en que se cum•
Junto a los dos &lt;casos&gt; t raoscriptos, se había unido al célebre filósofo supo- plió el cincuentenar io del comienzo de ta·
COGNAC
cuantos pudi eran citarse, carecerían de oieodo que con sus enseñan zas ganaría les sufrimie ntos, el Papa Pío X le envió
relieve, Roberto, hijo de Guillermo el mucho dinero. P r onto advirtió su error, su bendición y una carta cordialísima.
Conquistador, fué her ido por una flecha toda vez que Sócrates daba gratis sus lec- Al monasterio iban muchas peregrina·
envenenad a .
ciooes, y además invitaba a comer a los dones, porque .a religiosa daba p ruebas
Dié roole lo3 médicos por desahuciado, discípulos más aventajados. Xantipa pro- de una clarividenci;,, asombrosa, al punto
a menos que alguien succionase la llaga, cur aba vengarse acibarando su existencia, en que el día que fué asesinado e l r ey
salvando al moribundo. a trueque de p er e- poniéndole en ridículo constan temente con Humberto se Jo anunció a la Comunidad
cer inmediatameo1e el salvador. Con loa- su s intemperancias y sus groserías. Una horas antes de que la noticia llegase a Vi·
altruismo, Rober to se opu~o a que vez tiró la mesa donde el filósofo y un su terbes.
Ninguno tan delicioso como éste. ble
p r acticasen el r emedio, resignándose a amigo se disponía a comer. El invitado La muerte de "la Santa" imp resionó do.___________________ sucumbir.
se levantó, dispuesto a m archarse. Per o Jor osameot e a cuantos la conocían.

La Media Naranja

l

LA SANTA

=-------------------:

1

Retrato de Miss. Robinson, por Gainsborough .

Número 6.

�DlRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DI!. ACTUALIDADII.S, ARTE y L ITERAT URA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3' Calle de Ía Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos: -Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149. - México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad .. . . ..... .... .. . . ........... $
(pagadero por adelantado.)
En los Estados . .. .. . .. . .. .. . .. .. . . . . . .. . . . $
(pagadero por t rimestre adelantado.)
En el Extranjero .. . . . . .............. . ..... $
(pagadero por semestre adelantado.)

1.00

I. 2 5

2 .00

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
$ o.~"
En los Estados . . . ... .... ..... .... ....... . .... 0 .35
En el Extranjero ..... ... .. .......... ... ..... 0.50
Atrasados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. o.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B . &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

CRONICA EN VERDE
Como la esperanza en los corazones de veinte años,
Agosto derrocha todas las gamas del verde sobre nuestro valle. en estos hermosos días estivales,-limpias de
nubes las frentes radiosas-Que pasan arrastrando las
púrpuras vespertinas con un vago aire de sensualidad.
Es el color que prefiere. Antes de que el mal de otoño
ponga una sombra en su lozanía, el mes de los aguaceros y de los soles esplendorosos, hace variaciones ioagotables con el almo color teologal, que nata en las hojas de los árboles con más riqueza que la escuela veoeciana y con una inspiración más diversa que el s~ ñor
de Phocas, amigo sólo de las pupilas felinas y de las
esmeraldas enfermas. Agosto oo. Es más amplio también que Arturo Rimbaud , el que únicamente veía de
color verde, determinada vocal, en el curioso paisaje
de su iridiscente soneto. Pero no olvidemos que estas
líneas están escritas para una mayoría de lectores que
probablemente ignoran a Rimbaud, y por ende, su célebre soneto. No todos tienen tiempo para inscribirse
en el Ateneo, oi mucho menos para traducir a Rimbaud, el poeta de adolescencia buracaoada, y de versos
~xtraños y originalísimos que hicieron la delicia de
Veclaioe en los años ya distantes df'l simbolismo. Así,
creemos que esos lectores nos ag radecerán, a propósito
del agua ma rina, en cuya corriente comienza a bogar
la barca de esta cróoica ligera, que les demos a cooocer el soneto citado, en donde se expone la pcética teoría de la audición colorida:
A neg ra, E blanca, I roja, {l verde, O azul, vocales,
be de decir algún día vuestras :1.lcuroias latentes.
A, negro corce l ,·elludo de moscas resplandecientes
que zumban en derredor de fetideces brutaleF,
golfo de sombra; E, candor de vapores y de tiendas,
temblor de umbela, rey blanco, lan za de hielos altivos;
I, púrpura, esputo, saog re, reir de unos labios vivos
de cóle ras o embriagados de penitentes enmiendas;
U, ciclos, vibrar divino de mares verduzcos, pa z
de las dehesas sembradas de reses, ruga tenaz
que la alquimia en la amplia frente pone a los !Jledita(bundos;
O, clarín sumo, estridente suscitador de despojos,
silencios atravesados por Serafines y Muodos,
-0, la Omega, el puro rayo violeta de Sus Ojos!
Tal es este bello soneto, tao fár ilmente vertido ;,.l
castellano por el poeta español Enrique Diez Canedo,
(que a pesar de su belleza no a consejamos que imiten
los futuros justadores aspirantes a la Flor Natural en
tos próximos juegos flo·rales, organizados por la culta
Escuela de Jurisprudencia, si quieren llevarse PI premio) y donde la U, que en todo caso. para nosotros sería
negra y orlada de rojo, puesto que nos suscita e~pactáculos espantables y s iniestro~, por ejemplo, el rugir

de la tempestad, el tumbo del trueno, el grito ululante lizábase pesada y tarda, bajo el desmayado impulso de
remeros fatigados, hasta atracar pesadamente a la oride las fieras, para el lírico francés evoca el vibrar de
los mares verduzcos y la paz de las dehesas sembradas lla del mercado. La vida, tan intensa allí por las mañanas, a esa hora de la tade parecía aplastada bajo el
de reses; Se ve, pues, que Agosto difiere de Rimbaud
y de nosotros. Porque todas sus vocales son verdes y es manto candente de los cielos.
Por el opuesto lado, las brisas marinas iniciaban tíseguro que contempla la tierra a través de una gran esmerald1, como cuenta Suetooio que hacía Nerón, el midamente sus refrescantes soplo~, rizando levemente
la superficie acerada del caudaloso Pánuco.
césar de la barba de bronce.
Por allí la actividad se adivinaba sino se percibía.
Coronado de hojas y de frutos, como un rústico dios
de los campos y de los bosques, con la arbórea cabelle· Sordo rumor de lejana colmena simulaba el constante
ra mojada por el rocío de las últimas lluvias, no lo bus- ajetreo en la carga v descarga de los vapores atracaquéis en los prados de las alamedas urbanas ni en los dos a los muelles. El chirriar destemplado de los ca·
setos de los jardines ciudadanos, lugares para él empe• bles, los gritos de los cargadores, el ríspido tableteo de
queñecidos por la geometría y las tijeras del jardinero. láminas caídas, el sordo rodar de los toneles, formaban
Id a Tlálpam, a San Angel, a Coyoacán. A favor del uoa extraña y discordante sinfonía, sonancio a la sorpaisaje que se desarrolla al paso del tren como una pe- dina a través de la distancia.
Casi simultáneos, rasgarou el aire dos silbatos: uno,
lícula, lo veréis en sus naturales dominios, perdido en
espesuras umbrosas, ensayando todas las gradaciones de prolongado y tétrico, de un podero~o trasatlántico, y el
su color favorito en el follaje que se riza suavemente otro, estridente y rápido, de nuestra locomotora, que
bajo la bonanza de la tarde. Desde el verde tierno y lentamente se puso ea movimiento.
De la multitud apiñada eo el anden,salíao voces cla•
delicado Que recuerda los brotes abrileños en el primer
despertar de la savia, hasta el verde maduro y profun- m indo recomenda dones postreras y expresivos adioses,
do, que ya anuncia la serena vecindad de Septiembre; mientras las manos se tendían en ademán de despedi·
desde el verde vivo y brillante que se espejea en las da
Una mujer, que había ocupado un asiento junto al
lontananzas marinas, hasta el fúnebre que demora en
las copas silenciosas de los cipreses; desde los óxidos y mío, a través de la ventanilla despedíase, con silencioel orín que cubren la armadura plebeya 'd e algún rep- so ademán, de algunas personas que desde el andén le
til, hasta los sinoples egregios que blasonan las plumas dirigían expresiones cariñosas y efusivas. Mi joven
del quetzal ; desde el color de !;is algas deshojadas en compañera de viaje quiso decir al)¡o, pero comprendí
un sumergido jardín, hasta el de los cabellos glaucos que la emoción ahogó la voz en su garganta, mientras
que flotan ea los hombros de hs ondinas, hasta el de sus ojos, profundos y expresivos, se licuaban en llanto.
Me interesó su actitud . Vestía humilde traje negro,
las verdes crines revueltas en el cu~llo de los hipocam•
pos, todos los tonos y matices del color propicio a la coa la pulcritud y el aliño característicos de la clase
esperanza, detalla Agosto con sus paletas ec. estos días media: Su rostro, ~ofl~quecido y pálido, revelador quiestivales, que con perezas criollas se duermen ea los zá de 1gooracias miserias, no estaba exento de cierta
horizontes de nuestro valle, borrachos ce luz y de gracia sugestiva y atrayente. Su actitud de pena reconcentrada. las profundas ojeras que rodeaban sus ojos,
calor.
Hasta la serranía del Ajusco, más bronca ahora que las lá~rimas que a su pesar acudían a sus párpados, me
es guarida de discíp•1los descarriados de Tolstoi, pare- hicieron pensar ea algún hondo e inmediato sufrimience haber perdido su vago color de amatista, vestida, to.
A poco pareció serenarse su semblante, adquiriendo
como está, con los toisones espléndidos de la Estación.
Todo abarca la gran esmeralda de Agosto, con exc ~p- una actitud de fría resigoación, mieotras sus ojos obsción de la frente pelada de los volcanes, q ,;e como tinadamente se clavaban en la ciudad que se perdía a
abuelas desengañ ados y escépticos, ya perGieron la es• lo lejos, y de la que ya sólo se destacabao, como avao·
peranza de ser felices. Mai:, a pesar de ellos, algunas zados centinelas, algunas casuchas de madera sobre las
ondas de vida los alcanzan y los ciñen de verdes cintu- colinas del poniente.
Refrenó el convoy la velocidad adquirida, para crurones, cual las algas qne se enredan liberalmente eo
los arrecifes del Golfo. La única fiesta de los colosos z:tr el grao puente que se tiende sobre la confluencia
se halla en los crepúsculos, que siguen glorificando sus de los ríos; y aceleró luego su marcha a través de la vecanas venerables coa las rosas blancas de las auroras, getación lujuriosa, que se abría a trechos mostrando la
y con hs guirnaldas votivas que les tejen las tardes. reverberante superficie de las aguas.
Cuando el día está a puoto de morir y la tierra se pone . Los ~jos de la e_nlutad.., secos e impasibles, seguhn
triste al verse lentameote iov~dida por la sombra ooc• 1mprec1sameote fi¡os en la borrosa lejanía.
La lascitud eogendrada eo mi organismo por el ca·
turna, un supremo beso de luz santifica la frente del
Popocatépetl y riela como una sonri~a, en los labios ce- lor excesivo; la pesadez de mis párpados que obstinarrados de la &lt;Mujer Blanca,&gt; la bella-durmiente de la damente se cerraban, eran obstáculos para saborear las
bellezas del paisaje, y sólo de vez en cuando reclamaeternida1.
Entretanto, bendigamos al mes de los aguaceros y de ban mi atención algunas notas pintorescas y atrayentes:
(os soles brillantes que ceo su nota de color canta el el revuelo pesado y majestuosa de algunos pájaros acuápoema del verde, viejo símbolo de la esperanza, sobre ticos. o la actitud impa, ible de las vacas, que ó.luodo
hs campos fecundos Con hojas y frutos en la cabellera sus hocicos de la yerba, fijaban en el tren sus grandes
arbórea, lo veréis en cualquier pueblecillo de los alre- ojos melancólicos.
Dejamos atrás alg unas estaciones; el sol comenzó a
dedores pre;idiendo como ur. dios nístico, las giras y
los paseos campestres, bajo los palios de las frondas, a ocultarse tras _el vago perfil de la lejana cordillera; sala orilla de los mugidores torrentes, ora sentado sin turóse el ambiente de luz y de colores, y decreció el
pretensiones sobre la grama. Es el b11en padre de los calor hasta hacerse soportable. Ahora el paisaje era
idilios; y los enamorados, que lo sabeo, se acogen a su monótono y tedioso: deslizábase el convoy a través 1e
sombra para ser venturosos También es fama que pro· uaa llanura inmensa, cubierta de una vegetación raquíteg!, de pref uencia, a las muchachas que tienen los tica, pero compacta, uniforme, interminable.
Poco a poco habían ido au~eotaodo los viajeros en
oj ,s verdes y aterciopelados. como las hojas de los plátanos. Tú dirás, bella lectora, si reclamas su protec- el carro, dando lugar a sucesivas reconcentraciones de
bultos y maletas. FtJé preciso compartir mi asiento con
ción.
Verás cómo se abril!aotan los antiguos chalchihuitls un yanqui de traje amarillo, sombrero tejano, polainas,
que s ..eñan eo las sedas de tus ojos, esmaltados de es- y un puro formidable y humeante entre sus labios. Con
la aglo~eración de ge.1te. el humo del tabaco y el olor
p eranza y de amor.
de las viandas q~e alg~nos c_omeozaban a iogerir, la
atmósfera se ve01a haciendo irrespirable.
Uaa fam_ili3; oumer_osa se había_!nstalado a mis espaldas ; los ch1qu11los chillaban y reman, disputáodose frutas y dulces, mientras dos señoritas, las hijas mayores
probablemente, lanzaban miradas recelosas y tímidas,
a algunos varone; que las observaban con insistencia
impertinente. En el asiento frontero al mío, la enlutada
con~in~a~a insensible y abstraída, y uo poco más lejos,
un 10d1v1duo, gordo y sang uíneo, sudoroso y con la boca abierta, roncaba ruidosamente.
_Al hac~r alto el t~eo en la estación de Valles, atrajo
m1 atención, por lo rnusitado, el grao número de hombres y mujeres, de la mejor sociedad de la población,
c?ngregados en el andé n. Entre . algazara alegre y voPara &lt;El Mundo Ilustrado&gt;
c_1ngle~a, realzad~ por exclam_ac1ooes picantes y cristaAcercáb1se la hora ral{lamentaria de partida. Canta• hoas risas de mu¡eres, desJ?ed1ao a una joven pareja.
dos pasajeros nos colocábamos holgadamente en el ca• que a las claras se denunciaba como un par de novios
rro de primera, ocupando cada cual varios asientos, en su viaje de bodas.
•
como si el mucho espaci'l pudiera salvarnos del calor
En
un
instante
precipitóse
en
el
carro
una
invasión
terrible y asfixiante.
Tendido el convoy a la intemperie, recibía oblícua- de faldas y perfumes, sacudiendo fuertemente la conmeote los abrasaotes dardos de un sol de fuego, que cupiscencia de los hombres y la curiosidad de las murecalentaba cristales y maderas, haciéndonos respirar jere!. Muchachas ~e tez morena y ardientes ojos, desp~draose d1; la novia entre abrazos y besos y envidiosas
en el interior del carro un pesado aliento de horno.
Por las venttaillas de la derech'l. per-.:ibíase la bru- miradas, mientras los hombres, amostazados y circuos·
ñ ida y tersa plata del Tamesí, en cuya inmovilidad te• pectas, Bxternaban sus buenos deseos eo frases manodiosa quebraba el sol sus dardos, ea mil haces temblo- seadas y vulgares,
Al anun~io del conductor,_precipitóse hacia las puerrosos que deslumbraban la retina. Sobre la cinta inmovil y brillante, parecía reposar Pl panorama opere- tas el aluv1?~, de faldas .Y risas y perfumes, dejando
tesco de Tampico, envanecido con los presuntuososedi· una grata v1s1on en los o¡os de los viajeros, hasta entonces a dormilados por el fastidio.
ficios circundant"s de la plaza.
Una que otra buca, sobrecargadaenormemeote, des·
El ú°nico sitio vacío era una parte del asiento ocupa-

EN VIAJE

Van- Eyck, el piotor flamenco, el prín•
cipe y señor del Iris, ya habita en París.
¿Q ué hace allí ? quiere vivirlo.
Pero se acuerda de los encantos de los
cielos natales. Aquellas dos torres de la
catedral, vistas desde su quinta, semejan·
tes a dos palomas morenas echada~ en.
una lejanía. Del celaje vespertino que ostenta oco, rubí, topacios, y parece que
tras él flotara uo cisne albo en un lago
celeste. De la colina de ópalo, como
con un vt:lo azul, donde tras ella, enroje•
cido y luminoso se ocult~ el Sol, hermoso
pontífice que inspira con sus rayos el co·
razón de las cosas, con lo cua! se veo
alegres como si quisieran cantar. De
la majada de vacas y bueyes, que
levantan polvo en el camino, en una tarde

do por la enigmática eoluhda. Allí se
instaló Id. novia, colocando dificultosamente y ea cualquier parte, maletas,
bolsas y ,:anastas, ayudada torpemente
por su marido. Para éste ya oo hubo sitio, y se quedó de pie, al lado del asien•
to, todo amosti.zado y cohibido bajo las
miradas impertinentes de los viajeros,
oo sabieodo qué hacer ni . en donde
colocar sus manos.
Era la novia una muchacha m,&lt;;&gt;reoa
y agraciada, inquieta y vivaracha, de
ojos picarescos y expresivos, y desenvueltos ademanes. Al instante trató
de conversar con la enlutada, que tra·
bajosameote parecía despreoderse de
su abstracción, para atender con fioa
cortesía a la locuacidad de su campa·
ñ era.
Afuera, las sombras de la noche de
varaban los últimos girooes del ere·
púsculo, mientras en lo alto del cielo y por entre el desgarramiento de
las nubes, asomaban los astro~ sus pupilas radiantes.
-Esta mañan11. nos casamos-decía
l a novia rebosante de:, alegría. - Pedro no quería que nos viniésemos
hoy. ¡Figúrese Ud.! quedarnos eo
Dos aspectos de la mesa del banquete con que celebró la Colonia Suiza el sábado de la semana pasada el 622 aniversario
V alles con ese calor espantoso y esas
de la Confederación Helvética.
moscos infernales! Vamos a San Luis.
la
felicidad
y
la
fortuna!
El
había
obtenido uo puesto fresca, coa uoa luz ténue, eomedío de la regía armonía
Allá vive mi familia, y ya nos tiene arreglada uoa ca·
sita primorosa, donde pasaremos la luna de miel. Yo eo una compañía petrolera de Tampico, y allá marcha- de la naturaleza, que ofrenda su himno al grao Cristo,
poeta de los versos soberanos y áureos, como el mar.
vine a Valles, de visita, a casa de mis tíos, hace apenas ron coa su amor y sus esperanzas. Fueron muy dicho
dos meses, y ea ese tiempo se ha arreglado todo, to- sos los primeros meses, Se querían mucho; él era muy ~e.l canto de no pájaro que sólo arpegia una nota, nota
do . . .... ¡Qué raro me va a parecer llegar ahora a San bueno, muy cariñoso, muy apegado a s:is deberes. Eo u01ca que se repercute en las copas de los árboles cobreve, con la estimación de sus jefes, conquistó rápidos mo en el seno de instrumentos metálicos; émulo de un
Luis, ya con marido!
Su verba pintoresca prosiguió fluyendo inagotable, sin ascenscs ea rn empleo. Pero ¡ay! era muy grande su ruiseñor benedictino que posara rn oido fD los cabelograr arrancar de su compañera más que forzadas res- dicha para ser duradera. Su marido enfermó del pe· llos de Mo~art. De una rubia ador¡,ble, de ojos azules
cho; abandonó su trabajo; el clima iohmpitalario lo como los cielos nocturnos que tienen la música de las
puestas y tristes sonrisas.
Casi todos los pasajeros dormían. El tren ascendía agravó rápidamente, hasta que poco a poco vió extin- melancolías; de cuerpo ágil, émulo de las palmas tropicales; que inspira sus cuadros y pone eosueños a sus
ah.:ira por las estribaciones de la cordillera que limita guirse a aquella vida de su vida entre sus brazos!
-iPobrecita amiga mía!-dijo la novia .-iHaber sa- crepúsculos y es la dulce amada eo los sacros festines
la Mesa Central. La máquina resoplaba ruidosamente,
de la lu:,,.
iluminando a intermitencias, con resplandores cárde- lido de su pueblo eo viaje de boda y regresar sola!
Un relámpago brilló en los ojos de la eo lutada
Ya lo veis.
nos, el paisaje nocturno misterioso y fantástico.
- iSola! .... ¡sola! .... joo, oo he tenido valor para
Las torres serenas, los crepúsculos vibrantes, los
La enlutada, vencida acaso por la ingeouidad parle·
ra y sugestiva de su compañera, abría su corazón a las volver sola! iNo he tenido valor para abandonarle allá! celajes apacibles, los encantados cielos natales tienen
su alma. Cada uno de ellos una r á faga. El la llama.
c onfidencias, resonaoao su voz coa suaves sonoridades )Allí viene ... . allí .... en el carro del express!
Se cubrió el rostro con el pañuelo y se agitó su cuer- Así irán llegando, una a una, tal vez en-la dorada urna
e inflexiones de lágrimas.
de una. o_ube viajen~, para con ella vivir París y pi otar
-1 Oh, no, oo puede u5ted imaginarse! .... La pena po en convulsivos sollozos.
Su compañera, que pareció anonadada por la impre- sus dehrios en los henzos blaocos de los lioos mooa,
que me destroza el alma es muy l.onda .... muy hond a! Hace apenas seis meses, yo también, como usted, sión, a poco se levantó calladamente, yendo a cuchi- cales.
hice mi viaje de bodas por este mismo camino, sólo que chear en voz baja con su marido, instalado ya eo cero o o
eo dirección opuesta. Yo también. como usted, venía cano sitio.
En tanto, los silbatos de la máquina, al rebotar de
radiante de felicidad; queriendo hacer a todos partíciEn F raocia hay quien cree que encender tres ciga-'
pe de ella; pareciéndome que todo en torno mío son- cerro en cerro, resonaban con desoladora persistencia, rrillos con el mismo fósforo trae mala suerte.
reía ...• Y ya ve usted, han basta:io apenas seis meses hasta extinguirse imprecisos y lejanos. El nocturno
para que el iofortuoio de~garre mi corazón . ..... Mi paisaje se tornaba lívido bajo los rayos de la luoa, que
o o o
asomaba su disco enrojecido tras el perfil de uo moote.
marido, mi pobre Antonio, ha muerto!
La
temperatura
del
océano
antártico es inferior a lá
San Luis Potosí, 12 de Julio de 1 9 12.
La novia, como espantada de ver tao honda pena al
del océaoo ártico.
lado de su propia dicha, escuchaba absorta. La voz de
LEIROF EA~AT.
oo o
la enlutada proseguía, rumorosa y atrayente. Era de
En ~ á poles hay eo las iglesia, gatos maotEnidcs por
Rioverde, doode vivía su madre anciana. Allí se había
~
cuenta de las auttridades para que no haya ratoces en
casado hacía seis meses. Su marido era pobre, ella
los templos.
también: pero era inmensa su fe para conquistar uoidos

�hecho el destino! mucho daño vas a hacer a los hombres.
Magda.-lLe parezco a usted hermosa?......
.
Sibila.-Sí, hija, pero nada temas Yo soy u~a bru¡a
que bien pudiera ser un.. santa. Me ac1:rco '.' ti, con la
boca llena de verdades; pero has de 01r mis palabras
como si fueran sentencias.
Magda.-Sí. ..• pierda usted cuidado.
Sibila-jLa fe te salve. hermosa joya de carne! Dame tu mano, la izquierda. Tan blancas ~ tan suaves como )as tuyas fueron en un tiempo las m1as; pero ahora
míralas ...... Manos propiamente de bruja, de uñas largas y encorvadas como las de º?~stro p~dre Sata~ás.
¡ Malhaya la joven que llega a v1e¡a! ¿Tu sabes quién
soy yo?
.
Magda.-No sé ...... ";le han dicho _que e~ usted una
mujer extraña y para quien el porvenir no tleoe secretos. Pero ... . . tengo miedo de lo que me vaya usted a
decir.
.
::,ibila.-Sí, no te han engañad".; yo_ soy una m~¡er
extraordinaria, conocedora de la c1enc1a de las ciencias, yo soy el orácu(o de la_verd~~.
Mira, yo be conocido la vida v1v1endo; m1 g!ªº saber
es la experiencia; mi única compañera la tr!steza; he
sufrido mucho porque he amado mucho. El !1empo me
ha hecho vieja: la tristeza enamorada d 71 ?11steno. Ya
be aprendido el arte fabuloso de la alqu1m1a en los romances del Marqués de Villena y he estudi~do con_ los
augures el canto de los pájaros y con 1~ qu1romáot1cos
la adivioaci6n del pasado y del porvenir de los h0m•
bres, por el exámen de las planicies, montes, valles,
surcos y líneas de las manos; yo s~ leer en los s~te~ta
y ocho cartones jeroglíficos del hbro de los eg1pc1os,
!amado &lt;Tarot&gt;; yo poseo el elíxir de larga vida, des•
Recreo de los niños asilados en el nuP.vo hospicio
de niños pobres en San Juan de Dios.

La Sibila
(Lugar de la acción: Un jardín con vegetación exubera!lte y extraña. Una fuente que canta el rumor dd
agua. Noche de luna).
Personajes: MAGDALENA y LA SIBILA
Magda.-¡Gracias a Dios que be l~egado! V1:ogo m~erta de cansancio. iQué largo el camino, qué mtermma·

ble! La casa de la :Sibila debe ser esta casa de miste·
rio. Tengo miedo .... quisiera huir ..... .
Sibila.-Alguieo ha entrado en el jardín.
Magda.-iOb, en la fuente hay una sombra . ... una
mujer .... ¡ La Sibila!
·_
Sibila (levantándose).-Nma, ¿qué buscas aqu1?
Magda.-jPerd6neme usted! venía a ...... consultarla ...... pero no ...... mejor mañana.
.
Sibila.-Vamos, tranquilízate, no tengas miedo, yo no
bago mal a nadie.
Magda.-No .... si no es eso ....
Sibila.-Bueoo, dime qué quieres ....¡quieres saber
tu porvenir?
Magda.-Si ...... señora.
Sibila.-Todo lo sabrás, vamos a la fue::ite. Estás
temblando, pobrecita.
Magda.-1Oh, Dios mio!
Sibila.-Llora, sí. . .. eso te hace bien; tú todavía no
puedes comprender el triste bien de las lágrimas. .
Magda (cooteoiéodose).-Es que estoy muy nerviosa ......
Sibih,.-Dios te bendiga, hija de Eva; ihermcsa te ha

El descanso rlominical en el asilo de mendigos.

cubierto por Ashaverus, el llamado Judio
Errante; yo sé el medio para atraer a los
hombres; yo conozco el bálsamo que cura
el dolor-placer de amar y apaga el fuego
sagrado de la concupiscencia . . .. Yo soy
lo que el vulgo llama una bruja, una maga,
una hechicera . . .• Yo lo sé todo .... y no
sé nada.
Magda.-Dígame usted lo que dicen las
raya, de mi mano.
Sibila.-lMaoo de reina! !Brazo de diosa! Tú serás lo que quieras ser; tú llegarás a donde quieras llegar.
Magd:i.-¿Y qué más?
Sibila -Más que tus manos, me dicen
tus ojos. La mujer vence por su belleza,
que es el soplo de los Dioses; es el grao
talismán, y tú vencerás hasta que quieras
o hasta que el tiempo mate tu juventud,
como ha matado la m;a.
Magda.-/De veras venceré?
Sibila.-Sí, pero iay de tí! si te enamoras. Para triunfar e11 la vida estorba un
poco el corazón; hazte querer de uno o de
muchos; pero tú quiérete a tí misma.
Magda -Pero es que yo quiero amar y
ser amada.
Sibila.-Me das lástima, pobre joven.
Triste destino sería el tuyo, yendo en la vida con el corazón en la mano, ofreciéndoselo a los hombres; todos tomarí.10 un poco y al cabe te eo&lt;;ootrarías, con que habías repartido tu corazón a pedazos, sin
haber encontrado al hombre de tus deseos.
Magda.-¡No! Yo entregaré entero mi
corazón s6lo al hombre que ame.
Sibila.-Dios te depare pronto a ese
hombre. Porque en amor no hay mujer
que no seequivoque, yde equivocación en
equivocación, puedes ir dejando, como te
dije antes, en manos de unos y de otros,
ese corazón que quieres conservar evtero
para uno s61o.
Magda -lPero seré feliz, seré desgraciada?
Sibila.-La vida es un camino muy largo; ándale de prisa; al final encontrarás
la felicidad: algunos la miran en forma de
esqueleto, llevando una guadaña en la
mano.
Magda.-iQué horror!
S1bila.-Pero no te asustes. Ya te dije
que el camino es largo, pero hay muchcs
que lo recorren riendo. La cue~tión está
en no preocuparse de nada; diviértete tú
y deja sufrir :t !os demás ... . . .
Magda.-Me asusta usted.
Sibila.-/Por qué? Ten fe en mis palabras y ya verás. La vid:i es un farsa; diviértete, goza lo más que puedas
¿El Bien? ¿El Mal? No te preocupes de
eso: sé buena o mala, según te convenga.
Ríete de todo y de todos hasta de tí misma.
Magda.-No la entiendo a usted.
Sibila -Ya me entenderás con el tiempo. Mira, ya ves que soy una bruja a la
moderna, que toda mi ciencia consiste en
haber vivido. Tu mano me dice que sólo
eres hermosa; no quiero engañarte c.on falsas predicciones, pero te aseguro, que si sigues mis consejos, la vida será para tí un
camino de flores.
Magda.-Le prometo obede.:erla.
Sibila.-Temo que te pierda el cora:r.6n, como me penli6 a mí, cuando tenía
tus años ...... Entonces m~seotí morir; pero no se muere tan fácilmente y en un
momento determinado. La tristeza hace
vivir y sostiene con más eficacia que la
dicha. Desde entonces vivo como la mayoría de los mortales: con la melancolía de
no haber sabido ser feliz: el único sentimiento que nos está permitido a los fracasados, a los viejos, a los débiles, a los pe·
queños y a los desdichados.
No tengo más qué decirte. !Adiós, hija
de Eva!
MANUEL M. JIMENEZ.

Nil\Jll@mJÍ m Il1l!lIID1a:ir
En la tranquila y recatada estancia,
de áureos brocados y de roja alfombra,
un manojo de rosas su fragancia
al aire daba, en la naciente sombra.
Suelto el rubio cabello, blanca y leve,
apueci6 la virgen stñadora,
y semejaba como airón de nieve
besado por un rayo de la aurora.
En la penumbra medio oculto el piano,
confidente de sueños, se veia,
como aguardando conocida mano,
mensajera del ritmo y la armonía.
.... Y las notas vibraron. De la luna,
que desceñía sus flotantes velos,
U o grupo de asilados

Juegos infantiles en el jardín.

NUPCIAL

Sr. don Manuel Rodríguez Lozano y señora Carmen Moodragóo de Lozano.-6 de Agosto de 1913.
un ra}0 entró a la estancia, como una
indiscreta mirada de los cielos.
Al oro de los cuadros di6 fulgores,
brill6 en las colgaduras de brocado,
hizo en la sombra resaltar las fi.cres,
y ca y6 .... como un beso en el teclado.
Y el rayo de la luna y las ignotas
cadencias se fundieron en fragancia ....
Surgían, como luz. las claras notas
y la luz ...• era música en la estancia.
Y en la calma, a los sueños oportuna,
el corazón absorto no sabía
si era cadencia el rayo de la luna,
o era rayo de luna la armo..:iía,
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

Háblame, me dijiste con locura
e.a ese hermoso instante de la vida
en que se siente el alma entristecida
en medio de la dicha y la ventura •...
Y me viste amorosa y con terour..
mostrando en tu mirada indefinida
ese "adios" que formó la despedida
de tu alma virginal en la amargura •...
Y yo miré tus ojos fijamente
porque no pude hacer que de mi frente
llegara hasta la boca; el pensamiento
Mas fué aquella mirada tao hermos.i,
que me sentí dichcso, y tú dicbosa
pudiste interpretar mi sentimiento .... !
ENRIQUE R. MARTINEZ,

�Dice a la guitarra
su pena el gitano,
canta soleares como las saetas
del Miércoles Santo.
Desoladas las cuerdas sollozan
su dolor amargo.
dolor sin consuelo del que ya ha perdido
lo que fué su encanto.
Desoladas las cuerdas gotean
suspiros y notas temblando,
como pecho que el lloro estremece
con intermitencias Penosas de llanto.
Son las soleares •
el lamento aciago
de un alma que gritasuspenas más hondas
partida en pedazos:
son sus lloros el ritmo bohemio
del hombre sin patria que va caminando
por todas las razas, y ve que la suya
no raya los cielos con su campanario.
Andar, andar siempre,
los hijos en hombros llevando,
prendido el ajuar a la espalda
como choza de seres extraños,
con los rizos caídos al cuello,
llenas de tendones negruzcos las manos,
desgoznadas las libres caderas,
los ojos profundos y bravos,
y el perfil nazareno y sombrío
de una ura hermosura bañado.
Andan,anddn,andan,
y cruzó su paso
bajo de los cocos velludos de Oriente,
bajo de los cedros de bíblicos ramos,
bajo las arcadas del pino del Norte,
bajo de las bóvedas triunfales del plátano.
Oid cómo canta
la voz, sollozando
sus hondos lamentos como un miserere
de negros y huraños:
&lt;Solo por el mundo
camina el gitano;
las gentes le escupen; todos le apedrean;
va crucificado.&gt;
Y arranca a los tristes bordones
un acorde infausto,
igual que una gasa de luto
que queda del mástil colgando.
Luego da a los vientos
otro triste canto:
como un velatorio, acompaña
la guitarra sus sones llorando:
«Yo no tengo casa,
yo no tengo a naide;
no tengo tan sólo ni un palmo de tierra
que muerto me guarde&gt;.
Y lt1ego flamea
su voz melodiosa de chorro afelpado,
estos cuatro versos cual cuatro blandones
que incendian el aire chisporroteando:
«Antes que agonice,
taparme la cara:
si me ve la muerte, temo que no quiera
llevarse mi alma&gt;.
Es en la subida
del verso más largo
en donde ,oe queda la voz quejumbrosa
como gallardete de luto ondeando;
es una fermata
personal, la que tiene lo mágico
de las soleares llenas de amargura,
de" sudores de muerte y de llanto;
y al bajar de la altura del cielo,
la voz se recoge llorando,
y en el pecho otra vez se acurruca
como el ala sed;isa de un pájaro.
Oyendo cantar desde niño

soleares a Juan el gitano
al compás de los duros. martillos
dando en las bigornias y tarareando,
aprendí de su música libre
los rítmos diversos y descoyuntados,
y ampliando en cadencias
de las seguidillas gitanas el canto,
compuse la silva ilexible
de versos elásticos,
sueltos cual serpientes,
libres ,;:orno lazos,
en que a veces suelo vaciar la armonía
que el cielo me vierte de un cáliz sagrado.
Cuando terminaba de alzar los martillos
el herrero bravo
y cogía la dulce guitarra
para acompañarse la voz suspirando,
hasta el pueblo cercano subía
el feliz maoantial de su canto,
Entonces la gente,
viejos y muchachos.
hombr.-s y mujere~,
acudían a oírle a un picacho,
y sobre las peiias
a donde lleg-.ba la voz desde abajo.
igual que en un templo
religioso y santo,
la gente sentía
subir el milagro
de la voz de ternura inefable
del triste gitano,
mientras de muy lejos
también con la brisa llegaba volando,
de un ruiseñor en la noche despierto
la canción de su nido de Mayo,
snjeto a la greña de plata y de verde
de un álamo blanco.
El herrero en la paz de la noche
este treno gorgea al espacio:
&lt;Yo morí hace tiempo
y estoy enterrao;
el alma la tengo de cuerpo presente;
yo la estoy velando&gt;.

~ífW©&gt;
De pié, sobre la márgen del Camino,
contemplando el erial lleno de abrojos,
increpo al Cielo. con tranquilos ojos,
oprimiendo el bordón del pert·grino.
Nada me importá que el adverso sino
haya roto mis piés, en saogre rojos:
han de quedar erguidos mis despojos
como reto inmortal contra el destino!
Y cuando caiga en la tenaz porfía,
sin rendirme jamás en la contienda,
a Dios he de llevarle, como ofrenda,
un alma bien templada, por ser mía...
¡Adelante, que al fin de la jornada
llegaré, con la frente levantada!

•
Vivo para luchar. Nada me arredra
ni podrá contener mi ardiente brío;
su mejor garantía es el ser mío:
firme baluarte, coracín de piedra.

Allí se estrellan los que en ruda guerra
me lanzan dardos con furor impío ....
pues del Honor y del Deber me guío,
jamás el miedo en mis sentidos medra.
Fuego patricio en mis entrañas arde!
y la puerta del pecho está cerrada
para todo cuanto es bajo y cobarde

Muertas mis ilusiones, voy a solas
embarcado en la nave del deseo,
abrigando mi Ideal, tan gigantéo
como del mar las encrespadas olas.

&lt;Calle e la amargura,
yo te vov pasando;
mi sangre de hombre se quea en tu&amp; piedras
tendía en un rastro&gt;.

Son eco del dolor mis barcarolas;
y bogo convertido en Prometeo.
cuando en mis ansias solamente veo
de mis tardes sin luz, mustias aureolas

&lt;Soy como la víbora
que vive en el campo:
todos se desvían al ver que se acerca
y tu~rcen el paso&gt;.
Y se arremolinan los nerviosdeangustia
de la copli. a los l:.ondos zarpazos,
cual si, estremecidos, quisieran los huesos
salir de la carne gritando.
SALVADOR RUEDA.

El templ~ del Sagrado &lt;;orazón de Jesús (San Fr..ncisco),durante la m,sa de la colonia vasca en honor de San Ignacio d.,
Loyola.-Mons. Mora y c'!el Río en el templo de San
Francisco después de la misa a San Ignacio.

solo quiere saciar mi alma angustiada,
la sed de Libertad que me maltrata
y el hambre de Derecho qlle me mata!

Y luego se arraoca
las entrañas latentes de cuajo,
al cantar esta copla de adelfas
de tuera y de acíbar mezclados:

Gime la guitarra
un feroz alarido temblando
baio la epilepsia de los largos dedos
del mozo bizarro,
y váse extinguiendo por ondas de música
el lamento trágico,
como se desata por ondulaciones
un nudo de llanto,
Está el pneblo todo
&lt;cloroformizado&gt;
por el son de la voz religio•a
de este Jeremías profundo del canto,
hasta que desriza
igual que un prodigio encantado,
la postrer seguidilla gitana
que impregna los aires de sones amargo,;

,

mi grandiosa majestad y poder, no todos alcanzais a
comprenderme ..... .
Soy-oidlo bien-¡soy el PATRIOTISMO!
E vGE?-;I O MAR Tf:-; E z L.~zzERJ.

Orizaba, Junio de r91 3.

Ail1@ ~llll~ Il@~ lhl~~!l"~~ in®llh&lt;Sll'il ~ !Jifü(to
ll\lllll&lt;&amp;i@ ~lfü Il&amp;

¡y qué larga es la noche de la ausencia!

~ll'il

¡qué triste es el mirage de los cielos,
si amenazan mi barca, en su inclemencia,
las tempestades del terrible; hastío ;
y al contemplar fallidos mis anhelos,

me abandono en las ondas del vacío..,!
M. A. DIAz.
De &lt;Pétalos&gt;.
o o o

Sereno y humilde, de cara al Destino,
llevando los brazos abiertos en cruz,
un monje recorre su austero camino
que alumbra el reflejo de mística luz.
No tiene rencores, ni sabe de insidia,
su espíritu ha sido sencillo y veraz,
y en todas las luchas que ahíja la envidia
alzó las dos manos pidiendo la paz.
Le alcanza la gleba. Hirsuta y clamante,
le befa, le insulta; y, al irse delante,
no se qué le dice nombrando a Jesús.
El pide para ella la fé de la enmienda ;
y humilde y sereno prrsigue su senda
llevando los .brazos abiertos en cruz.
JAVIER SORONDO.

a

~ 9 ;/

¡pi©:&lt;C©:~ V~~~

dente pupila debhecha en llanto ...... los ojos de una
madre, de una esposa ...... de una uovial
o o o

(ell OO!l"lru:tll\l

-lQuién soy? -La fé que conduce a las grandes
proezas, un átomo de Dios; un amor que sacrifica en
el altar de ~u adoración los más sagrados vínculos, la
amistad, la fraternidad, la vida .... !
AMOR que se posesiona en absoluto de los corazo·
nes, que hace h&lt;!rvir tumultuosamente la sangre en las
venas .... que provoca extremecimieoto supnmo de un
pueblo entero al recuerdo de su raza: ese soy yol!!
Hago vacilar y destruyo coronas testas; vindico a las
generaciones vilipendiadas; y el sagrado DERECHO
de un pueblo inflamado en ígneas flamas dentro de los
pechos a mi contacto es mortal para los opresores, para los que tratan de usurpar un poder inviolable!
En el alma de los hombres soy algo como un proemio
a los grandes cataclismcs de sangre, precursor de la
muerte o de la victoria!
Mi espíritu está caldeado por un hálito divino, por
eso reanimo y vivifico a los decaídos, a los humildes, a
los eternamente oprimidos por extraños! -Muchos ha·
blan de mí .... pero .... ¡cuán pocos me practicaD .... !
Sin mi no tienen valor alguno los acontecimientos·
políticos de las naciones. Soy algo necesario para el ho·
nor de la bandera.
A veces me oculta el centelleo flamígero de una es·
pada de combate, la boca de un cañón despidiendo me·
tralla, y con esta la irrupción de la muerte y el txter•
minio; a veces reflejo mi poder insuperable en el gesto
heróico de un soldado muerto de frente al enemigo...
Pero, a las veces, tambi(n suele ser"mi refugio la can·

Mi poder que obra milagros, abate a los poderosos,
desbarata las mayores ambiciones y desprecia a los &lt;co·
!osos&gt; ....
Mantiene incólumes y re~plandec;entes. las tradiciones, el nombre legendario de una raza, el símbolo sagrado del pabellón!
Pocos hombres sabeo que dtsposeyéndome, jamás serán buenos hijos, jamás serán buenos padres de fami·
lia ..•.
Todo lo dicho, quizás os dé luces para imaginar quien
soy ....
Sin embargo, os diré:-que soy el que torna heróicos
a los pusilánime,s, gigantes a los pigmeos, y •..... -lo
que es más-posible Jo imposible!
También debéis saber que ante mí la fantasmagórica
MUERTE a nadie arredra; que el egoísmo desaparece
y .... el milagro surge!
Ya véis, pues, que soy excelso, que soy terrible y omnipotente!

o o o
JNo tembléis .... ! que soy el más bello de los amores,
la más sublime de las satisfaccionesl-Acercaos a mí,
prosternaos y bendecidme!
Mi contacto os fortalecerá el espíritu, os hará felices ..... .
Vedme: ¡cuán blanco, cuán impalpable, cuán radioso
e inmaterial soy! .... _.-,Os turbais? ..... .
¡Es que sois culpables) ¡Bajais la vista porque no me
posee is ...... y al aparecer delante de vosotros en toda

/

Para la señorita D. :\1.
Tus bucles negros, tu tez moreoa
con tus mejillas color de fresa;
ese bosito fascinador,
cabe tus labios rojos do impera,
como reflejo de una alma fresca,
una sonrisa de tentación;
tus grandes ojos, la gentileza
de tu mirada, pura y serena .... ,
que irradia vida, fuego y amor,
cantan muy alto que eres princesa
del arrogante linaje azteca
de la gran raza de Cuauhtemcc.
o o o
Deja que lleve, virgen azteca
hasta tu trono-como una ofrendade yoloxochitl la blanca flor;
mi flor amada, mi flor de selva,
la que te brinda mi alma bohemia
porque es emblema del corazón.
Y si piadosa curas mis penas
con tu mirada pura y serena .... ,
que irradia vida, fuego y amor.
seré tu esclavo, linda princesa
del arrogante linaje azteca
de la grao raza de Cuauhtemoc.
PORFIRIO TORO RAMIREZ.

�c;©1~©

~l ~., Jl~ ~1~íit)):rit&amp;
i\.ot1e~lña

Viendo a Minna poner una cara un tanto desolada
me atreví a interrumpir al doctor:
'
-Me parece que íbais a demostrarnos que el tiempo ..... .
-Y bien, dijo, puesto que no os placen las disertaciones por prólogo, vamos al cuento que debo contaros
y es el siguiente:
'
-Hace veintitrés años, conocí en Buenos Aires a la
familia Revall, cúyo fundador, un excelente caballero
francés, ejerció un cargo consular en tiempos de Rosas.
Nuestras casas eran vecinas, era yo joven y entusiasta
y las tres señoritas Revall hubieran podido hacer com'.
petencia .ª las tres Gracias. ~e más está decir, que muy
pocas chispas fueron necesarias para encender una hoguera de amor ....
-&lt;Am-0- 0--r&gt;, pronunciaba el sabio obeso, con el pulgar de la diestra, metido en la bolsa del chaleco y
tamborileando sobre su potente abdomen con los dedos
ágiles y regordetes, y continuó:
Que el doctor Z. es ilustr_e, elocuente, conquistador,
-_Puedo co?fesar francamente que no tenía predique su voz es profunda y vibrante al miEmo tiempo y
lección por n10guoa, y que Luz, Josefina y Amelía ocusu gesto avasallador y misterioso, sobre todo desp~és
paban en mi corazón el mismo lugar. El mismo, tal vez
de ~a publ~cación d~ ~u obra sobre &lt;La plásti~a de Enno; pues los dulces al par que ardientes ojos de Amelia,
~uen&lt;:&gt;,&gt; _quizás podna1s negármelo, o aceptármelo con
su alegre y roja risa, su picardía infantil ........ diré
restricciones, pe_r~ que_ su calva es única, insigne, herque era ella mi preferi~a. Era la menor; tenía doce
mosa, solemne, hnca s1 gustáis Joh, eso nunca estoy
años apenas, y yo ya había pasado de los treinta. Por
seguro! ¿ Cómo negaríais la luz del sol, el aroma' de las
!ªl _motivo, y por ser la chi~uela de carácter travieso y
rosas y las propiedades narcóticas de ciertos versos)
¡ov1al, tratábala yo como niña que era, y entre las otras
- l Sabéis cuáles son los priacipios del hombre? Gru- dos repartía mis miradas incendiarias, mis suspiros, mis
Pues bien, esta noche pasada, poco después que saluda:
pa,
jiva,
!inga,
sharira,
b.ma,
rupa,
manas,
budhi,
alma:
mos el toque de las doce con una salva de doce taponaa~reto~es de manos y hasta mis serias promesas de mazos del más legítimo Roederer, en el precioso comedor es decir, el cuerpo, la fuerza vital, el cuerpo astral, el tr!mon10, en una, os lo confieso, atroz y culpable bigarecocó de ese sibarita de judío que se llama Lowens- alma animal, el alma humana, la fuerza espiritual y la mia de pasión. ¡Pero la chiquilla, Amelía! ...... Suceteinger, la calva del doctor alzaba aureolada de orgu- esencia espiritual ..... .
día que, cuando yo llegaba a la casa, era ella quien prillo su bruñido orbe de marfil, sobre el
mero corría a recibirme, llena de sonrisas
cual, por un capricho de la luz, se veían
y zalamerías:
sobre el cristal de un espejo las llamas de
c¿Y mis bombones ?&gt; He aquí la pregundos bujías, que formaban, no sé cómo, alta sacramental. Yo me sentaba regocijado,
go así como los cuernos luminosos de Moidespués de mis correctos saludos, y colsés. El doctor enderezaba hacia mí sus
maba las manos de la niña de ricos
grandes gestos y sus sabias palabras. Yo
caramelos de rosas y de deliciosas grahabía soltado de mis labios, casi siempre
geas de chocolate, los cuales, ella, a plena
silenciosos, una frase banal cualquiera.
boca, saboreaba con una sonora mtísica paPor ejemplo, ésta: &lt;¡Oh, si el tiempo pulatina!, lingual y dental. El por qué de
diera detenerse!&gt; L~ mirada que el doctor
mi apego a aquella muchachita de vesme dirigió y la clase de sonrisa que decotido a media pierna y de ojos lindos,
ró su boca, después de oír mi exclamación,
no os lo podré explicar, pero es el caso
confieso que hubiera turbado a cualquie·
que, cuando por causa de mis estudios tuve
ra.
que dejar Buenos Aires, fingí alguna emo-Caballero - me dijo saboreando el
ción al despedirme de Luz, que me mirachampaña-si yo no estuviese completaba con anchos ojos doloridos y sentimentamente desilusionado de la juventud, si no
les; dí un falso apretón de manos a J osefisupiese que todos los que hoy empezáis a
oa, que tenia entre los dientes, por no llovivir estáis ya muertos, es decir, muertos
rar, un pañuelo de batista, y en la frente
del alma, sin fé, sin entusiasmo, sin idea·
de Amelia incrusté un beso, el más puro y
les, canosos por dentro; que no sois sino
el más encendido, el más casto y el más
máscaras de vida, nada más .... sí, si no suardiente ¡qué sé yo! de todos los que be
piese eso, si viese en vos algo más que un
dado en mi vida.
hombre joven de fin de siglo, os diría que
Y salí en un barco para Calcula, ni más
esa frase que acabáis de pronunciar: &lt;iOh,
ni menos que como vuestro querido y adsi e 1 tiempo pudiera deteuerse !&gt; tiene en
mirado general Mansilla, cuando se fué a
mí la respuesta más satisfactoria.
Oriente, lleno de juventud y de sonoras y
-iDoctor!
flamantes esterlinas de oro. Iba yo, sedien- Sí, os repito que vuestro escepticismo
to ya de las ciencias ocultas, a estu:liar
me impide hablar, como lo hubi~ra hecho
entre los mahatmas de la India lo que la
en otra ocasión.
pobre ciencia occidental no puede ense-Creo, -contesté con voz firme y sereñarnos todavía.
na--en Dios y su iglesia. Creo en los milaLa amistad epistolar que mantenía con
gros. Creo en lo sobrenatural.
madama Blavatsky, habíame abierto ancho
-En ese caso, voy a contaros algo que
campo en el país de los fakires, y más de
a otro que vos haría sonreír, Mi narración
un gurú que conocía mi sed de saber, se
espero que os hará pensar.
_
encontraba dispuesto a conducirme por
En el comedor habíamos quedado cuabuen camino a la fuente sagrada de la
tro convidados, a más de Minna, la hija
verdad. Fuí iay! en busca de la verdad, y
del dueño de casa: el periodista Riquet, el
si es cierto que mis labios creyeron saciarabate Purean recién enviado por Hircb,
se en sus frescas aguas diamantinas, mi
el doctor y yo. A lo lejos oíamos en la alesed no se pudo aplacar.
gría de los salones, la palabrería usual de
Busqué, busqué con tesón lo que mis
la hora primera de año nuevo: &lt;happy new
ojos ansiaban contemplar, el Keherpas de
year! happy new year! iFeliz año nuevo!
Zoroastro, el Kaleb persa, el Kovei-Khan
El doctor continuó:
de la filosofía india; el archoeno de Pa-¿Quien es el sabio qne se atreve a deraceiso; el limbuz de Swedenborg; oí la
cir &lt;esto es así&gt;? Nada se sabe. &lt;Igoorapalabra de los monjes budhistas en medio
mus el ignorabimus&gt;. ¿Quién conoce a
de las florestas del Thibet; estudié los diez
punto fijo la noción del tiempo? ¿Quién sasephiroth de la Kabata, desde el que simbe con seguridad lo que es el espacio? Va
boliza el espacio sin límites hasta el que,
la ciencia a tanteos. caminando como ana
llamado Malkuth, encierra el principio de
ciegi, y juzga a veces que ha vencido
la vida.
cuando logra advertir un vago reflejo de
Estudié el espíritu, el aire, el agua, e 1
la luz verdadera. Nadie ha podido des·
fuego, la altura, la profundidad, el orienprender de su círculo uniforme la culebra
simbólica. Desde el tres veces más grande En el comedor h1b íamos quedado cuatro convidados, a rnás de Miona, la hi ja te, el occidente, el norte y el mediodía; y
del dueño de la casa.
llegué casi a comprender y aún a conocer
el Hermes h~st~ nuestros días la mano humana ha oodidoapenas alzar una línea del manto
que cubre a la eterna Isis.
Nada ha logrado saberse
con absoluta seguridad en
las tres graudes ex presio·
nes de la naturaleza: hechos, leyes, principios. Yo
que be intentado profundizar ea el inmenso campo del misterio, he perdido casi todas mis ilusionfs.
Yo que he sido llamado sabio en academias ilustres
Y libros voluminosos; yo que he consagrado toda mi vida al estudio de la humanidad, sus orígenes y sus fines;
yo que he penetrado en la Cábala, en el ocultismo y en
la teosofía, que he pasado del plan material del &lt;sabio&gt; al plano astral del &lt;mágico&gt; y al plan espiritual
del &lt;mago,&gt; que sé cómo obraba Apolooio el Thianense Y Paraceiso, y que he ayudado en su laboratorio, en
nuestros días, al inglés Crookes; yo que ahondé en el
Karma Dtídhico y en el misticismo cristiano, y sé al
mismo tiempo la ciencia desconocida de los fakires y la
teología de los sacerdotes romanos,' yo os digo que e-no
hemos visto los sabios ni un solo rayo de la luz suprema,&gt; y que la iomensidad y la eternidad del «misterio&gt;
forman la única y pavorosa verdad.
Y dirigiéndose a mí:

\

íntimamente a Satán, Lucifer, Ashtarot, Bee lzebutt,
Asmodeo, Belphegor, Nahema, Lilith, Adrammeleh y
Baal. Y en mis ansias de comprensión en
mi insaciable deseo de sabiduría, cuando
juzgaba haber llegado al logro de mis
ambiciones, encontraba los signos de mi
debilidad y las manifestaciones de mi pobreza; y estas ideas, Dios, el espacio, el
tiempo, formaban la más impenetrable
bruma del.lote de mis pupilas .. , ... Viajé
por Asia, Africa, Europa y América. Ayudé al coronel Olcot a fundar la rama teo·
-sófica de Nueva York. Y a todo esto-re·
calcó de ~úl&gt;ito el doctor, mirando fijamente a la rubia Minna-¿sabéi~ lo que
es la ciencia y la inmortalidad y todo ?
¡Un par de ojos azules., .... o negros!
-¿Y el fin del cuento ?-gimió dulcemente la señorita.
El doctor, más serio que nunca, dijo:
-Juro, señores, que lo que estoy refiriendo es de una absoluta verdad. ¿ El fin
del cuento ? Hace apenas una semana
he vuelto a la Argentina, después de veintitrés años de ausencia, He vuelto gordo,
ba~tante gordo, y calvo como una rodilla;
pero en mi corazón, ha mantenido ardiente el fuego del amor la vestal de los
-solterones. Y, por tanto, lo primero que hi·
ce, fué indagar el paradero de la tamilia
Revall c¡Los Revall-me dijeron-las del
caso de Amelía Revall!&gt;, y estas palabras,
acompañadas con una especial sonrisa.
Llegué a sospechar que la pobre Ame·
lia, la pobre chiquilla .. . . ,. Y buscando,
buscando, dí con la casa. Al entrar, fuí
recibido por un criado negro y viejo, que
llevó mi tarjeta, y me hizo pasar a una
sala donde todo tenía un vago tinte de
tri ,teza. En las paredes, los Pspejos es·
taban cubiertos con velos de lnto, y dos
grandes retratos, en los cuales reconocí a

las dos hermanas mayores, se miraban, mPlancólicos
y oscuros, sobre el piano. A poco, Luz y Josefina: i&lt;Oh,

amigo mío, oh, amigo mío!&gt;Nada más. Luego, una conversación llena de reticencias y de timideces, de palabras entrecortadas y de sonrisas de inteligencia, tristes, muy tristes. Portado lo que
logré entender, vine a quedar en que ambas no se habían casado. En cuanto a
Amelía, no me atrevía a preguntar nada .... Quizás mi pregunta llegaría a aquellos pobres seres, como una amarga ironía, a recordar tal vez una irremediable
desgracia y una deshonra ... , En esto vi
lleg,u saltando a una niñita, cuyo cuerpo
y rostro eran iguales en todo a los de mr
pobre Amelia. Se dirigió a mí, y con su
misma voz exclamó: c¿Y mis bombones?&gt;
Yo no hallé qué decir.
Las dos hermanas se miraban pálidas.
pálidas, y movían la cabeza desoladamente ......
-Mascullando una despedida y haciendo una zurda genuflexión, salí a la calle.
como perseguido por algún soplo extraño.
Luego, lo he sabido todo. La niña que yo
creía fruto de un amor culpable, es Amelia, la misma que yo dejé hace veintitrés.
años, la cual se t,a quedado en la infancia,
ha contenido su carrera vital. Se ha detenido para ella el reloj del Tiempo, en
una ho1a señalada ¡quién sabe con qué
designio del desconocido Dios!
El Dr. Z. era en este momento todo calvo ....
RUBEN DARIO.
o o o

En Alemania hay trenes eléctricos que
pueden correr doscientcs kilómetros por
hora.

~

1

1

El siguiente suceso, que es histórico, ocurrió durante
la revolución de los "púgiles," en China, y demuestra
que también entre la raza amarilla se encuentra amistad
-sincera y fiel.
Hwan-Tsa-Chen, joven y m.:y distinguido chino, vivía
en Kew•Kwiang, pueblo donde también se encuentra
una gran colonia de europeos.
El y su linda mujercita, "1:ei-Hwa-equivale a rosa
florecida-habían tomado la religión cristiana, y eran
muy apreciados en l.i. colonia, y principalmente en la
-familia del médico de la misión, con quien se trataban
diariamente.
Mei-Hwa saltaba radiante de alegría, en sus pequeño3 za.patos de fieltro con suela gruesa, porque uno de
los más poderosos príncipes del país había nombrado a
su esposo miemDro del famoso grao consejo: Tsung-LiYamen.
Para Hwan·T~a-Chen, el nuevo empleo era muy im-portante; él ocuparía ahora un puesto elevado y poderoso.
La gran noticia se extendió rápidamente en todo el
-pueblito.
-1 Y no siente usted la menor tristeza al dejarnos?
-preguntó sonriendo el m~dico. .
.
- Sí, señor. estoy muy Inste. Me1-Hwa quiere mucho
.a todos vosotros, pero pronto les escribirá.
-Es un gran honor para su esposo-continuó el mé-dico, con gravedad,-como miembro del consejo, puede
hacer mucho por los cristianos.
-Sí. señor,-coatestóle Mei-Hwa, y su rostro delicado se puso muy serio-y lo hará.
-Promet0-continuó con gravedad,-que si Mei-Hwa
en algo puede ayudar a los cristianos, entonces lo hará,
Hwan, también hará lo que esté en su poder, para apoyarlos.
Mei· Hwa hizo de todo corazón esta su gran promesa.
Dos dí..s después 5e fueron en su coche chinesco, atado con dos bueyes, a la gran ciudad Pekín, donde
Hwan debía tomar su asiento en el consejo.
Pertenecían ahora a la Corte y debían vivir a nivel
de su elevada posición,
::Mei-Hwa no se olvidaba de sus amigos; les envió larga; y c.iriñosas cartas, deplorando no haber tenido ocasión de hacer algo en favor de ellos, y Hwan agreg'? en
una pequeña nota que les aseguraba su buena y amistosa voluntad.
Como rayo cayó la novedad horrorosa de asaltos contra los «diablos extranjerof&gt;, y en las legaciones euro-

peas se murmuraba de los &lt;pugiles&gt;. Los buques extranjeros enviaban tropas a tierra y a la capital llegaron rumores de matanzas y robos.
Pero la emperatriz-viuda y el grao consejo aseguraban a cada momento su buena voluntad y ofrecían su
protección en caso de necesidad.
Una noche, llegó Hwan muy tarde a su casa, pálido
y fati¡¡ado y su mujercita tembló al ver la expresión de
su mirada.
-/Qué ha suce_d ído, mi príncipe amado?
-iOh, mi estrella celestial!-gimió Hwi.n, en voz baja en el oido de su mujer, pues las paredes eran como
de papel y se veían rodeados de espías,-nuestros amigos están p~rdidos; mañana saldrá el edicto.
-iEI e.iicto!-repitió Mei-Hwa horrorizada,- /a pe·
sar de todas las promesas 1
-¿Qué les importa al Hijo del Cielo y a su madre
elevada sus promesasl-exclamó Hwao con amargura.-lPodemos avisar a nuestros amigos en Kew-Kwi·
ang?-preguntó
-No, alma mía, a todos nos vigilan, y lo peor es, que
cada miembro del consejo tiene que firmar el edicto, y
al ver la firma mía, nuestros amigos creerán que yo les
he vendido ....
- l Cómo avisan a los virreyes?
-El Hijo del Cielo ha firmado ya, mañana firmare·
mos nosotros y luego los escribientes los despachan.
-Si fuese uno solo- cuchicheó Mei·Hwa,-sepodría
hacerle desaparecer .... aunque fuese un pecado mortal .. . .. .
-Adorno de mi jardín- le contestó gravemente el
marido,-no hay salvación posible ....
-Pero si se presentase un medio-rogó ella,- /tú
cumplirías con tu promesa? .... ¿ la tuya y la mía?
-/No es la promesa tuya la mía?-contestó él con
dulzura.-Teo confianza, cumpliría.
Quedáronse silenciosos, absorbidos por tristes pensamientos.
Habló él y la voz temblaba:
- Si se tratara de nuestras vidas .. ,. ¿quisieras en·
tonces también que cumpliera? Te ruego reflexionarlo
bien, amada mía Pues oye: una sola cosa puedo hacer,
con la ayuda de Dios, para salvarlos ..•. pero el pre·
cio es caro . .... .
Mei- Hwa no contestó durante un minuto; lu~go puso
con sollozo ahogado los brazos al rededor del cuello
de su marido;
-Venga lo que venga-dijo,-seamcs fieles a nuestra fe, y hagamos nuestro deber.

o o o
Hwan llegó a su casa la tarde siguiente sereno y reposado. Mandó llamar al secretario y luego se dirigió
al jardín con su esposa, buscando allí on sitio libre de
espías.
Mei-Hwa lo miraba con ansiedad; pero su semblante
serio no r .?velaba nada.
-1 Por qué escribistes tantas cartas primero, esposo
mío?-preguntó respetuosamente, temblando de miedo..
-No be escrito cartas-contestó con cariño, sentándose en un antiguo banco de mármol,-he hecho mr
testamento.
-Es .... es .... entonces ...... -balbuceó Mei-Hwa
apretando las m.i.nas contra el corazón.
-iLo he hecho!-exclamó él lentamente.-Nos dieron el edicto para firmar. El hijo del Cielo había pues•
to su sello. Arreglé de modo qoe fuese yo el último para firmar.
El edicto ordenaba "extirpar" a to,los los extranjeros, pero al firmar cambié con rápida plumada la palabra extirpar por la de proteger, así- con el dedo dibujó en la tierra las dos letras chinescas, mostrándole con
qué facilidad se había realizado el cambio importante.
Mei-Hwa lo contemplaba con profunda admiración.
-Entonces no hay ningún peligro más-exclamó alegremente. ¿Y nadie te vió hacerlo?
-Nadie,-confirmó Hwan,-pero no puede quedar
oculto por mucho tiempo.
La venganza vendrá al notar la equivocación, y de·
hemos avisar hoy a nuestros amigos.
Cuatro días más tarde llegó Hwan a su casa con un
semblante tan pálido y desfigurado, que su mujer nue•
vameote se extremeció de horror mortal.
-Ya se ha descubierto-dijo Hwan con calma.
-Hoy han llegado protestas de varios virreyes que
preguntan si el edicto es correcto.
-Ruega á Dios que el aviso no haya llegado tarde.
No había llegado tarde .... La matanza secreta y horrorosa, que la temerosa tmperatriz había preparado
fracasó, pues cuando el edicto rectificado llegó a Jo;
virreyes, el golpe no acertó eon la vehemencia con que
se hubiera hecho si Hwao no hubiera sido fiel a su promesa.
Salváronse la mayoría de los cristianos.
El día siguiente estremecióse el alto consejo al· oir la
proclamación de que Hwan-Tsa-Cheo y su familia h,i.bían sido ejecutados.
' S. THALBITGER.

�Autores Modernos

ESTAMOS DORMIDOS....
De nuestro corresponsal literario en Madrid.

Adrián Gual y su "M isterio de Dolor."

Cuando tropecéis en la vida-que será frecuente·
mente-con algún necio, y tengais que sufrir, ya sus
tosquedades, ya sus impertinencias, ya los efectos de su
inercia invencible, procurad no impacientaros; sino
más bien deciros para vuestro coleto, a guisa de disculpa amplia, generosa y a la vez exacta, de la actitud de
quien os fastidia: &lt;Este hombre está dormido&gt;. O si no
queréis ser tao categóricos: &lt;Este hombre no está del
todo despierto&gt; ... .
Si recorremos un poco la escala de la vida; si nos
rem:&gt;otamJs hacia los orígenes, veremos que todas las
formas primordiales han dormido y duermen durante
siglos. El mineral amorfo duerme más que el vegetal;
el vegetal más que el animal inferior; el animal infe•rior más que el superior. Seres tan aventajados en la
escala zoológica como lo, ofi1ios, duermen las tres
cuartas partes de su vida ... , Mamíferos tan complicados y perfecto3 como los osos blancos, dormitan iovier·
nos enteros en sus helados refugios boreales.
El &lt;r&lt;!y de la creación&gt; por su parte, duerme los
caeve meses que está en el claustro materno; duerme
los primeros años que siguen a su nacimiento, duerme
ea realidad el septenario que la naturaleza emplea para traerlo a la conciencia del mundo, y continúa des·
1)Ués durmiendo la tercera parte, cuando menos, de sus
-días sobre la tierra.
Pero, aun en las horas de vigilia., el ser humano no
-está del todo despierto .. ,, La inmensa mayoría de la
;gente: el pueblo en especial, una enorme cantidad de
mujeres y muchísimos hombres de mediana cerebra•
-cióo, pasan la vida consciente en un semi-sueño, igno·
raodo el porqué de las cosas más simples, asomándose
.ap3oas a la existencia p:&gt;r las ventanas aún estrechas y
-turbias de sus sentidos, moviéndose solamente al influjo
-de un instinto obscuro ...•
En las clases elevadas también se duerme mucho.
El aristócrata, casi incapaz de pensar, viviendo conforme a unos cuantos moldes antiguos, a unos caantos
lugares comunes transmitidos de generación en generació~. a tal o cu1l iufiuencia atávica de irrisorio procerato, e; un ser profu3damente dlrmido . ..•

En ese pueblo catalán todo fibra, todo músculo y todo
eoergia, que para. nosotr.is, los hispano-americanos, se
nos representa quizás un poco rudo, en fuerza de ser
robusto, y un poco rnerc:i.ntilizado en fuerza de ser trabajador, y cuya alma se dijera forjada por martillos de
acero sobre el yunque de la vida; en ese pueblo, médula de España, florecen con rara intensidad los artistas y los pensadores.
Tiene la literatura dramática catalana no sé que
fresca serenidad, no sé qué delicado realismo que emociona sin recurrir a los efectos escénicos, y que penetra
en las coocienci1s profundamente, sin sacudidas de melodrama, con una enorme fuerza de verdad y de arte.
U o1 alto representante de las novísimas letras catalanas, es, sin duda, Adrián Gua), el antor de "Misterio
de Dolor."
"Misterio de Dolor" es una obra moderna, no porque
haya sido escrita en nuestros días, sino por sus tendencias, su forma, y hasta podernos decir su psicología.
Un símbolo la encierra. Este símbolo lo formaa tres
corazones sangrantes, bajo una corona de espinas. Un
aire de misterio rodea todo ese vulgar drama arranca·
do a la vida. Una fuerza fatal envuelve en su torbellino a los tres protigooistas y los arrastra hacia el Do-

lor.

A cada nuevo acto, el espectador aguarda el desenlace trágico. Espera ver rasgarse el velo misterioso Y,
sin embargo, la acción es clara, sencilla. ¿ Dónde está
entonces ese misterio de dolor ? En todo y en nada.
Una angustia inexplicable llena el ambiente. Dijérase
que una fuerza invisible trabaja en la sombra. Se siente la proximidad de algo terrible, que llega entre la
calma de las horas familiares. Y cuando, al fin, el drama estalla, es como estallan todos los dramas del corazón: brutal y sencillamente. Es un golpe, un derrumba•
miento, un vértigo de abismo en que una. mujer cae en•
vuelta, por ley fatal, y dos amantes sobreviven, fatal·
mente también.
¿El argumento? Paisaje de campo. Una casa pobre, a
la orilla de la montaña, dentro del pueblecillo sin nombre. Un amor legítimo, de marido y mujer.surgido años

antes ....
Ella, Mariana, la esposa, es el caso especial de la
mujer dotada de una fuerza de ternura extraordinaria,
que casi nunca. encuentra un corazón capaz en que vaciarla. Esa misma imperiosa necesidad de amar, digamos esa superabundancia de ternura, da a su cariño
mucho de maternal. Es en su seno donde encuentra el
arn'ldo la dul:e protección de la madre junto con la tímida fogosidad de la esposa.
Los cuarenta años de Mariaua, al lado de la vigorosa
juventud del esposo, tienen sed de idealidades frater·
nales y, al mismo tiempo, de caricias turbadoras. Es
una oculta fiet&gt;re de la carne y el espíritu; un celo
idealizado; el ansia des~sperada de un último amor que
tiene un sabroso dejo de fruta en tardía madurez ....
Pero el .:ariño de Mariana es un cariño cobarde que
siente miedo a t-0do. Miedo a un peligro sin nombre ....
Como todos los temperamentos excesivamente tiernos, Mariana es aparentemente una mujer débil. Es tímida.ante la felicidad. Por un fenómeno muy explica-

Miembros prominentes de la colonia japonesa que obsequiaron a su nuevo ministro con un banquete el
miércoles pasado.
ble, le parece que aquelh dicha de que goza es algo
insólito, extraño, y se admira iogéouamente de su realidad tangible. Este sentimiento pueril tiene por causa,
sin duda, la costumbre de sufrir, el hábito del dolor,
profundamente arraigado en ella, debido, a su ve,z a
una infancia triste v a una juventud llena de privaciones y desdichas.
De su primer matrimonio-hace ya años-Mariana
conserva una hija de veinte años, Marianeta.
Y el hecho vulgar se sucede. Entre la muchacha y el
padrastro brota el all)or prohibido, como una planta
mal;l.ita. Frente al cariño de Mariana, tímido y humilde, se levanta el amor de la joven; amor que tiene que
triunfar porque la primavera del corazón es toda fuego, toda crueldad y toda inconsciencia; porque en Ma•
riaoeta renace la juventud de Mariana, ya declinante,
y para el hombre el cariño de la hija es como una nueva florescencia del antiguo amor de la madre que él
encontró ya enfriado por la vida.
Inútiles son los esfuerzos de los enamorados para ma•
tar el sentimiento culpable: son profundas sus raíces y

o o o
tienen la extraordinaria resistencia con que arraiga el
mal en el corazón humano .. . .. .
Mari3:oa no lo sabe. Cree que son bastantes los dolores sufridos antes, en toda su existencia lamentable· que
esos ~olores ~a no _vol~erán jamás ...... Su propi~ co•
bard1a la obltga a 10sp1rarse a sí misma cierta confianza. Pero la F~talidad trabaja. Todo, hasta lo ioanimad?, parece u~11rse en contra de la desdichada. El ambiente, la primavera, la casa tranquila, la soledad de
los tres seres, preparan el golpe fatal y lógico. El interés de 1~ esp~cie está _sobre el interés del iodivid uo. y
la especie exige la unión de las dos juventudes
Un hecho sencillo las une. Mariana va a la m~otaña a
casa de un herbolario que le ha de dar una yerba q~e
sanará la mano del esposo, herido en una reyerta. Antes de. marchar, ruelía a la muchacha que cambie el
vendaJe. Y sale. La Joven, trémula de miedo y de amor
obedece a la madre. Pero sus manos torpes no acier:
t~n a colocar l~s vendas y sos ojos, fascinados, se dett_eaen en los OJOS de él. ... Y entonces los labios, martinzad'?s ~e deseo, se unen. Y cuando, temblando de remord1m1entos, SE; apartan, ella, llorosa, pregunta al·
amado como pud~era pregunta~ al Destino: &lt;¿Por qué
Madre me ord_eno que te cambiara las vendas?&gt;
Por fin, la vida ha triunfado. El drama se resuelve
ento~ces. La escena tremenda se ofrece a los ojos de
Mariana que, al tornar a la casa, sorprende a los amantes., - ... Anonadada, sin hablar, como aquel a quien Je
falta. momentáneamente el pensamiento, con la estupefacción de las grandes_ ?esgracias, se aparta del dintel
de la puerta que le deJo ver la horrible verdad. Cuando retorna hacia donde los otros se encuentran es
- convertt'do el corazón en algo, doloya
Co mo en un sueno,
ras~ Y sangrante _que no es ya capaz de sentir los bajos
ego1smos _de la vida. Viene cantando, con voz tranquila
u~a canc1ó~ de amores, aprendida allá en Ja infan'.
Cta ... ,, .V1en: caot:3-ndo, despacio, como otras veces,
cuando era feltz; y viene cantando sólo para que ello
los culpables, la oigan y desenlacen los brazos ...... s,
Después.,, ... Se va a la sierra a traer otra yerba·¡
q~e ha de sanar definitivamente al esposo. En el suíci~
d10 va a buscar la paz que en el mundo no encontrar
nuo~a. Y se marcha tran!:luila, cariñosa, ocultando e~
terrible secreto con esa fuerza de voluntad de los desesP?rados. Y allá, en la montaña, entre los peñascos desptad~dos como su destino, Mariana se precipita y cae
al abismo; pero no tan bajo como antes cayera su alma ......
CARL9S WYLD OSPINA.
La fotogr3:fía ha comprobado que el relámpago se
compone de 10oumerables chispas eléctricas que Sil siguen una a otra en imperceptible espacio de tiempo.

o o o
Mesa del banquete ofrecido al Excmo. señor Adatchi por la colonia Japonesa

El presidente de la República de Andorra tiene
15
pesos oro de sueldo diario.

Sólo h\y en el hJnbre d:&gt;s cons que veh.n: la inteli_gaacia y la intuición; pero pua estar verdaderamente
-despierto, se oe:e,itao un ioteligeacia o uoi iutui:ióu
,muy grandes ...•
La naturaleia p:&gt;r su pirte rara vez echa man:&gt; de
~nas; para los fiaes misteriosos que persigue, le basta
,con el instinto que ha puesto en las especies y sólo ea
•ciertos hombres tip::&gt;s, en ciertos &lt;progeoerados&gt;, que
,son como los más culmioiutes jalones del esfuerzo de
, ta especie, acude a estímulos especiales y produce el
,brote del genio o de la santidad ...•
Todos los seres yacen, por tanto, con ra.rísim"s ex•ce?::iooes, en los limb::&gt;s de ua sueño profundo, iomen:so. Las especies caminan con los ojos cerrados; lléva'las de la mano el instinto. La humanidad entera. no es
.mis que la cb~lla del boque durmiente&gt; ...•
o o o

1-

-¡ Por q aé eaojaroe, pue,, por las llamadas flaquezas
•del prójimo? ..•• El hombre ávido de ganancia, que
roba y esquilma a todo el mundo, estimulado por la
ilusión de poseer, sin darse cuenta de que en realidad
00 pofom~s pJseer nada: ni los muebles que u~amos,
ni el dinero que atesoramos en los ha.neos; que somos
simples depositarios de las cosas, las cuales van pasandJ de m 100 ea mino sin que, eo suma, pertenezcan a
oidie; ese hombre, que sacrifica. su dignidad y su conciencia de una manera tao estúpida., creedlo, está dormido.
Los que combaten por arrebatarse cosas de que ?º
iban de disfrutar los que toman venganza de agravios
. que no existen sino en su ~magioaci_ón; los qu~ aman
-sin saber porqué a una mu¡er que nt conocen n1 conoEl Hombre de la Espada.
·,cerán jamás .. .• están dormidos!
Los sabios han venido a comprender estas cosas con
la lentitud que caracteriza a toda sabiduría; Íos grande dos mil años: Ea tentación caen los dormidos sola·
des poetas las habían ~ompr~odido antes y el monólogo meote: Los desoiertos, oo&gt;.
de Segismundo, síntesis adml(able y suprema de la huJesús estuvo siempre despierto ....
manidad, lo prueba. de sobra . ...
&lt;Sueña el rico en su riqueza,
o o o
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
Cuando el hombre ha llegaJo a una etapa avanzada
su miseria y su pobreza;
de su evolución, siento que va despertando .•.... ¿En
sueña el que a medrar empieza,
qué se conoce esto?
sueña el que afana y pretende,
Se conoce en que, si hasta entonces se había a.soma·
sueña el que agravia y ofende
do hacia fuera, hacia el espectáculo de la materia en
y en el mundo, en conclusión,
movimiento: hacia las ciudades, hacia el amor, hacia la
todos sueñao lo que son,
ambición, hacia el contentamiento de los apetitos inaunque ninguno lo entiende ...•
feriores, lentamento empieza a entornar estas ventanas
de sus sentidos y a abrir las otras, las que dan al mun•
o o o
do interior ... , Empieza a asomarse para adentro ....
Le veréis horas enteras en reposo, divagado al pare•
cVela1 y orad para que no entréis en tentación&gt;, decía Jesús a sus discípulos en la solemne noche de Get- cer, lleno sin embargo de serenidad y de indulgencia
para vuestros ruidos y superficiales ~a!umbas....
.
semaní.
No penséis que descansa: NO, traua¡a con un traba¡o
_¿Cómo, Mautro, pues qné se puede caer en tensuperior a todos; cosecha ... . Empieza a despertar, y
tación estando dormido?
· -&lt;Si, parece respondernos el Cristo desde el abismo a &lt;ver&gt; .... lo que se ve cuando uno despierta!

cuadro por Franz Hals.
Ya no anhela viajar; ya no pretende poseer; bástaole
pocas cos.,.s; sus cariños son fríos, pero inteligentes y
abnegados; nada exigen en cambio ..•. Su alma que
vela mieotras las vuestras duermen, es como un aura
maternal que os rodea, os proteje; es como una coraza
impalpable frente de vuestra vida .. ...
-&lt;Ya no le interesa nada&gt;-decís con desprecio.
No es cierto. Ahora es cuando empieza a interesarle
todo. Lo que pasa es que ya no sueña y en su rededor
se han desvanecido esos fantasmas que la noche trae y
que se lleva la m..ñaoa ....
Felices vosotros si llegais en este planeta a. tan sublime estado de vigilia ... . A medida que el Sueño vaya.
alejándose con sus muselinas azules y rosadas, verdes
y rojas, irá apareciendo ante vuestros ojos embelesados, la maravillosa desnudez de la Verdad ....
AMADO NERVO.
Madrid, Jonio de 1913.

�La Viudez de Melibeo
A José Sobreyra Ortiz.
Desde que Filis bella, tan bella cuanto huraña,
hicia remotos mundos partióse de mi lado,
sin vivir vivo, a torvos recuerdos entregado
en el umbroso y frío rincón de mi cabaña.
Pace, di;p2rso en am;ios, pJr la vernal camapañ ,.
el de mi aprisco dócil y balador ganado,
huérfano de la guarda del pas1oril cayado
que sigilosamente mis pasos acompaña.
PrnebJ a tañer la ffauta de Pan, y repentiua
nube resuelta en lloro cuelga en mi faz un manto
y el labio tremulante con la nota no atina;

DAMA DISTIGUIDA

Severo Amador, el ci,,oocido poeta y literato, víctima de un accidente que quizás le
cueste la vi da.

paban de las mismas ideas de sus padres, es decir: no
se amaban.
Cierto día llegóse al pié del almenado muro un doncel; no vino rodeado de pajes, ni con faustos de nobleza, no portaba cinceladas armaduras, ni apareció caballero en brioso corcel de enjeazes de oro. ¡No! humildemente vestido, casi con el traje roto, viósele por el
sendero que conducía al puente levadizo; llevando bajo el brazo un mandolin; lentamente avanzó hasta caer
rendido de cansancio a la puerta misma del castillo.
i Ah! si el vigía, que paseaba en lo alto de la torre
hubiese apercibido el centelleo de las armas, o los tricornios en las pelucas empolvadas, de seguro habría sonado la trompeta, como anuncio de que regios huéspe•
des había a la puerta, entrando con esto el personal
del castil_lo en inusitada animación; pero no fué así, mi
bella amiga, y el pobre doncel hubo de estar mucho
tiempo en el sitio donde cayera,cnbierto de polvo, con
su mandolín abandonado y en el semblante marcada
honda pena.
Sucedió que en esto, llegara la hora en que el castellano solía pasear acompañado &lt;!e su hija, la que viendo al desfallecido joven, no pudo menos de acercárse•
¡-, e inquirirle la causa de su pena, el buen Marqués
conmovióle también el triste a~pecto del caminante y
uniéndose a su hija en el sentir, preguntó también, del
mal la ca¡¡sa. El interrogado al volver de su desmayo.

MEDIOEVAL
Llegado que hube a vuestra poética mansión. apare·
ce ante mi vista el ceremooioso portero, inq uiéreme y
contéstele el por qué de mi visita; deseaba veros y gozar por un momento de vuestra conversacióo; así es
que cuando de!pués de haber enviado mi tarjeta, re·
toreó el servidor con la noticia de vuestra anuencia a
recibirme; placióme en mucho el saberlo y encaminé
mis pasos hacia vos, aquí estoy y antes que todo debo
presentaros mis respetos y agradecimientos por la honra que inmerecidam?nte me hacéis y como caballero
corresponderé a tal coofianza, seré breve en mi visita
y para no causaros con mi conversación escogeré un
bello tema, tan bello que por sí sólo ba!te a encubrir
la imperfección de mi lenguaje. ¡Amor! •..... si / verdad? es muy d,;lce ocuparse de él y apropósito de ello
os contaré una historia en q•1e de amor se habla. •
Corrían los años de la edad de oro, caballeros tle ca·
pa _Y espada realizaban proezas incoocebibles por con·
quistarse el corazón de una bella y amor, el pequeño
amor, érase el emperador del mundo.
Viejo castillo feudal erguido levaotábafe en enhiesta
roca desafiando con la altivez de sus perfiles a las hu·
mildes chozas que en derredor se agrupaban, como eo
son de vasallaje.
Como últimos desceodientes de la noble raza que
cesde tiempo iomemorial ocupara el castillo tao sólo
restaban dos personajes, el Marqués de Chaoti y su be·
lla hija Elvira, morena era y negros, muy negros sus
hermosos ojos, cuidábala el Marqués como preciado te·
soro y hubiera deseado verla unida en matrimonio al
joven Rodolfo de Balme, hijo único y por lo tanto be·
redero sólo dé las riquezas y tírulos del Barón de Balme, cuya señorial morada divisábase oo muy lejos.
Por las coches juntábaose ambos señores a discutir
sobre la probable unión de sus vástagos, unión que ven·
dría a estrechar la amistad que desc'.e tiempo atrás lle·
vabao las familias de Balme y de Chaotí. Antes de con·
tinuar debo advertiros que Elvira y Rodolfo no partici-

Sta. María Luisa Briegas.

Señor GenP.ral don Javier de Maure, nombrado
Comandante Militar del Distrito Federal.

que anégase la caña con el copioso llanto,
y al espirar en ella doliente desafina
y vierte muchas lágrimas .... sin preludiar el canto.

al abrir_ sus ojos y e~contrarse con otros muy negros,.
muy brillantes, torno a su desfallecimiento.
_ya repuesto eo par_te qni~o articul~r unaexcusa yno d110 m~s que ~rases sm sentido; agobiado bajo el peso ,
d?_ las 10sta_nc1as que a una !e hacían el Marqués y su
h1Ja, accedió a pasar al castillo a recuperar ,;us perdidas fuerzas; bondadosos en extremo mostráronse con su
huésped y éste hubiera querido prolongar indiúoidament~ tan _grata visita, pero la despedida tuvo que ser
y el s1lenc10 de los labios, suplieron las miradas elocuentes y furtivas que ambos se cruzaron.
Noche color de plata, la diafanía del cielo cortada
bruscamente por la inmensa mole de la fortaleza· el
misterio del silencio; de improviso déjase oír, salid~ de
e?tre las sombras un desfloramiento de notas que empiezan medrosas y asustadizas de haberse iniciad&lt;',
otras segundas menos tímidas que las primeras suenan
más fu_erte; luego dejándose de escrúpulos estalla la
confesión de amor traducida por el instrumento, ora
son dulces como murmullo de fuente; ora fuertes, ve·
be mentes, como la mar picada; lloran, suplican, cuentan penas y _deseoga~os, se tornan melancólicas, ya parecen sonreir. cual s1 entrevieran una felicidad lejana;
suben, so? más vibrantes, más sonoras; semejan el supremo grito de ang ustia que arrojara el náufrago al _

JUAN B. DELGADO.

En Africa hay una tribu que se saluda restregáadose
espalda con espalda.

oo o
La girafa, la mulita y el puerco espín no tienen cuer·
das vocales, 11sí que son mu'.1os. Las ballenas tampoco
emiten sonidos.
o o o
El record de los esquiladores del muodo es de dos
mil trescientos noventa y cuatro ovejas en nueve horas.

Señor doctor Uribe y T,op coso, que reprfseotará a
Méxi co en el IV Coogrern de Higiene Escolar.

ver hundirse la tabla eo que es;iera su salvacióa, ya
terminan, dulces como empezaron formulando una excn ;a, más débiles, m.ls ténu~s. van a perderse al silencio de donde salieron. Lo habéis comprendido /ver·
dad? qu,, el improvisador de aquella sentimental serenata no era otro que el bohemio del mandolín. El castillo abrió una de sus ojivales ventanas, apare-.::iendo la
encantadora silueta de Elvira bañada por la luz de la
luna; una flor desprendida de sus manos, llevó al amante un rayo de esperanza.
Para hacer más breve mi relato bá,teme deciros que
aquí se inició un amor del cual el fuego, sólo extingui·
ría la muerte. Apercibióse el buen Marqués del caso
no respondiendo este a sus ideales de nobleza, aglomeró obstáculos, primero p~rsuasivos, y no valieron lá·
grimas, ni súplic is para ablandar su voluntad, ponien·
do por final un &lt;imposible&gt; inexpugnable, indestructi·
ble.
Ya comprenderéis la pena con que nuestro desventurado amante se alejara de aquellos sitios queridos, al
v,~r perdida su última esperanza; se preguntaba por
qué no nacería bajo ricos artesonados y por qué no
uniría a su humilde nombre pomposos títulos delatores
de saogce noble, presentóse al Marqués, apelando al
último recurso.
-Me marcho-dijo-pero antes suplícoos una gra·
cia, soy pobre, bien lo sabéis, la suerte me hizo nacer
sin abolengos, mecióse mi infanci« en tosca cuna y las
hadas y los pajes no fueron a visitar mi entrada al
mundo; después he vagado inconciente pisando abrojos
y bebiendo desazones. esa misma suerte fatal que me
persigue después de haberme prodiga.do innumerables
amuguras, mostró;o piadosa conmigo; conod a vuestra
hija siendo ella el oásis de mi desierto, pero abora que
veo lo imposible de mi felicidad, creo que ha sido un
sarcasmo del destino; voy pues a partir, pero no quiero i.-me completamente desvalija.do de ilusiones, marcharé con una esperanu. si es que vos queréis conce·
derme lo que demando; se que vuestra hija merece
unir a la corona que vos le heredáis otra no menos bri·
liante, pero ¡si ella no lo ambiciona! ¡si ella tan bondadosamente ha correspondido a mi ca.riño! ¿Porqué
la contraríais? Mirar que en ello va vut:stra felicidad
y la de vuestra hija! Ahora que ya tengo dicho no po•
derla ofrecer ningún título, bareme digno de ella de
alguna otra manera ; iré a buscar los lauros del valor,
luch,ué en cien combates. conquistaré fama y renom·
bre y aquí vendré a vue,tros pies a _ depositar mis con·
decoraciones y cruces, a mostrar mis heridas como tro·
feos de gloria; lo pido en cambio que prometáis conce·
derme a mi vuelta lo que ahora me oegais: la mano de
vuestra hija ...... /Qué decís?
Quedóse pensativo el Marqués y al fin contestó lacó·
nicarnente:
-Juro cumplir lo que vos deseáis.

Grupo de dam,sde la sociedad &lt;Caridad y Progreso&gt; que organizó una kermesse obrera el domingo pasado
en la quinta &lt;Resalía.&gt;
-Gracias, no sabéis lo feliz que me hace vuestra
promesa; permitidme antes de marchar el poderme
despedir de ella.
Salió Elvira al llama.do de su padre y él la dijo:
-Sabéis que voy a partir y a dejaros, voy a d~safiar
la muerte p,ra obtener la felicidad de la vida; es de•
cir, para pJder poseeros, y como vos sois todo p: ra mí,
causa es para que no importe nada cuando al fin de
todas las fatigas se me promete el venir a descansar a
vuestros brazos; esa lisonjera esperanza me alentará y
cuando desfdlezca, cuando caiga herido, será vuestro
solo pensamiento el que me sane y me conforte; pero
vos s~béis también que la suerte me puede ser adversa,
que puedo caer herido de muerte y entonces no podré
volver a contemplaros; tal vez quede tendido en medio
del campo de batalla y allí serán mis últimos instantes
desapercibidos para todos, moriré sin que una mano

suave cierre mis ojos, sin que una voz amiga murmure
a mis oídos frases piadosas y de consuelo, os enviaré
mi último suspiro: pero (quiera el cielo que esto no su•
ceda! pedidle que al menos me conceda la dicha de
morir a vuestro lado.
A esto siguió la d~spedida siempre triste entre los
que se a~an. ¡Adiós! fueron las últimas palabras que
pronunciaron los tres ..... .
Mal ha.ría en terminar aquí mi relato dejándolo incompleto, así es que os suplico os sirvaís dispensar por
un momento más, la bondadosa atención que hasta aquí
me habéis impartido y os contaré el final de esta aventura
·
U oa tarde en que más de lo ordinario sentía la c;is•
tellana la nostalgía del ausente, divisó á lo lejos las si·
luetas de varios caballeros; pero a la vez notó que uno
de ellos venía casi exánime en brazos de los otros; ya
más_ cerca reconoció a su prometido en la persona del
hendo o muerto, ¿quién sabe ? ansiosa deseaba la lle·
gada, ansiosa el retardo, temía por la realidad, pero ya
están en el castillo, ya oye de boca de lc,s acompañan·
tes las proezas de aquel guerrero, ya sabe que única·
mente leve herida es la que lo tiene sumido en aquel
letargo.
·
Dias después, el bohemio aquel del mandolín, ahora
dueño y señor del castillo, y más que todo poseedor de
su ideal, de su Elvira, cuyas manos maravillosas le ha·
bían curado de sus heridas, celebraba sus bodas, y
cuentan que fueroa muy suntuosas y que ellos vivieron
muchos años y fueron muy felices.
Es mucha fantasía, / verdad ? Me diréis que eso no es
cierto, y que si acaso existió sería en épocas muy re·
motas, viéndose ahora únicamente en novelas o cuentos
románticos como el que os acabo de contar; sí, mi buena amiga, tenéis razón, pasaron las épocas de los trovado·
res andantes y de las castellanas detrás de ojivales ven•
taoas; pero el amor aún no pasa, vive y vivirá basta el
fin de los siglos, y creedlo que bav aún muchos trova·
d ores, no precisamente que vayan dt.- poblado en po·
blado modulando serenata;; sus sueños los llevan en el
alma y sus correrías son imaginarias y también buscan
princesitas nobles de alma, no de origen, con tít ulos de virtud, no de pergaminos. Yo os d iría el nombre
de alguno de esos trovadores y el de la princesita con
quien sueña, pero.... mejor será que lo adivinéis;
además, hora es de que termine mi visita; la tarde ha
muerto, las estrellas son las antorchas que asisten a sus
funerale s y la noche empieza a tender su manto sobre
sus despojos; hay melancolia en las cosas y yo también
la siento de dejaros; pero f uerza es partir: respetuosa·
mente me pongo a vuestros pies y os d igo adiós.
ANGELINA DOMO DI GORCE.

Miembros de la colonia vasca de México , organizadores de los festejos en honor de S ao Igna cio de Loyola.

G uanajuato, J ulio

22

de

1 913.

�bi.,n, es sert:no, y cuando no abuse de la exa·
g"ración en los movimientos habrá conseguido mucho. El señor Tovar estuvo a buena altura, sobre todo en el acto tercero. En resumen, entiendo que tanto el maestro como los
discipulos deben sentirse satisfechos de esta
prueba, que el público numeroso celebró con
aplausoe.

Teatro Arbeu.-Escenas de '·El Nido Ajeno," interpretadas por
alumnos del Conservatorio.
TEATRO MEXICANO.-&lt;LA VENDA&gt;.
Es ta vez primera que vemos en México (y para eso
una no.;be sola) una obra del sabio Rector de la Universidad de Salam.tnca Don Miguel de Unamuno, titulada &lt;La Venda&gt; y si el nombre prestigioso del autor,
..trae a no dudarlo, debemos confesar- que la clase a
que pertenece la producción escénica, dista mucho de
ser para el gran público, sin que por eso merezca censura alguna, la predilección del género que el gusto
refinado del antor, ha tenido a bien elegir.
Un auto sacramental moderno, confesó el señor Uoamuno que era su drama &lt;La Venda&gt; y por tanto hay
que buscar la ilustre genealogía de forma tao añeja
rn cruel desarrollo. Tal rs el «'auto rncramrntal&gt; de
teatral, fn el siglo de oro de la literatura española soUoamuno, fruto de su gran iPgeoio, y que el público
bre todo en aquel O.Pedro Calderoo, que fué el maestro de los maestros, en lo que se refiere a esas obras oyó con respeto, pero con frialdad. La interpretación
fué ccrrecta, sin que Da.die de les artistas se distioguie
en las cuales lo humano y lo divino se mezclan de tal
suerte, que PXcitando la devoción de las gentes, las in- ra mucho.
teresaban con el conflicto de pasiones terrenas.
El docto autor ha conseguido dar el debid&lt;&gt; ambienEL BENEFICIO DE MARIA LUISA VILLEGA:;.
te a su obra, de tal manera que hasta los nombres de
las protagonistas &lt;Marta&gt; y &lt;María&gt; traen a la memoNoche de gala relaba el programa, y, en efecto, des·
ria el recuerdo de aquellas dos angélicas mujeres de
la Biblia. Bien sabido es que en los dias de la deca- de el vestíbulo del Mexicano todo cubierto de flores,
dencia de los Felipes de Austria, no había fiesta, ni so- hasta la sala llena de luz, reflejando en sus blancos ma·
lemnidad, ni día de gala, en que no se representase el tices la hermosura de tanta dama como habfa, esmaltan·
do los palcos y las butacas, bien se dfmostraba que ha
correspondiente &lt;auto sacramental&gt; y hasta se refiere
que tomaban parte en la representación damas y caba· bía de ser un acontecimiento notable la C'serata d'ho·
lleros de la más linajuda nobleza, para demostrar el nore&gt; de la primera actriz ieñorita Villfgas.
Flores, palomas, dianas, aplausos constantes, entusias
afecto que se tenía a las ideas católicas, y lo que interesaban las apariciones en la escena de Cristo, de la mo en el público que llenaba por completo el teatro,
Virgen de los ángeles, de toda la Corte Celestial.
tales fueron las notas salientes de la velada, de telón
De manera que resucitar en algo aquello, en los al- para afuera. De telón para adentro, púsose en escena,
bores del siglo XX, no deja de ser un alarde de talen- como saben los lectores &lt;La Hija del Mar&gt;, de Guime·
to, del autor, que ha de contar con el desvío del públi- rá, y para nada tengo que hablar de este drama ya san·
co, por el género completamente fuera de la época. ~ion~do por la crítica, a pesar de sus defectos, que son
No obstante confesemos que el señor Uoamuno ha sa- rnfenores a sus bellezas. Con respecto a la interpreta·
bidú en elevado síIDbolo encerrar el fondo de un auto ción, diré que la beneficiada estuvo a buena altura en
sacramental, y sin embargo en la forma, en los prota· el personaje de &lt;Agueda&gt;, sobre todo en el acto último
muy teatral de suyo. Supo dar al tipo de la joven aban'.
gonistas, darle carácter moderno.
Las dos mujeres antes citadas, que son hermana~, donada t~do el matiz misterioso, y toda la energía dP.
s~fren la pena de tener a su padre muy cerca de la un alma ~~rgen, que por vez primera despierta al
muerte. María, esposa de &lt;José&gt;, tiene un niño que es- amor, y d110 frases con admirable talento. Matilde Citá largos ratos en el lecho del viejo enfermo, el cual
res S~&lt;;ChfZ bien ~n &lt;Catalina&gt;, papel poco simpático;
ruega a su hija que se quite la venda que lleva en los
y Em1ha del Castillo, encantadora en &lt;Mariona&gt; falojos aun doloridos, curados hace poco de grave cegue• tándola_. es o~tural, por. ser una &lt;iogénua&gt; solam~ote,
ra. La joven accede, y en aquel momento muer~ el pa• el nervio trágico necesano en las situaciones culminandre, es decir, que la primera visión que tuvo fué de tes de la obra.
horror, de pena, de sufrimiento. Para eso es mejor vol
Perfectamente Mutio en &lt;Tomás Pedrc&gt;, sobre toélo
verlos a tapar, y así lo hace, vislumbrando en la negru- en los a ctos _segundo ~ tercero; y por lo que toca a
ra de su ceguera, visionas dulces de una hermosura in•
Coss, 1?arre1ro Y C:od,oa, octé cierta teodeocia a dar
descriptible. &lt;Marta,&gt; en cambio, no ha tenido hi jos, ni a sus _hpos respechvos un carácter demasiado cómico,
está ciega, y por eso mismo hacendosa y trabajadora, y entiendo que no es _e~e el ~arácter de les personajes
llevaba las faenas de la casa, vivía en la realidad, los que encarnaron. El v1e10 &lt;-C1oqueoas&gt; es avaro p
ensueños de su alma no habían desplegado sus alas, y
nada más; &lt;Mollera&gt; y &lt;Rufo&gt; son toscos, rudos ~o:~~
tuvo más sereuidad y menos consuelos al fallecer el vie- de aquel pueblo d~ pescadores, mas no por eso deben
jecito. Su hermana pudo mantener un ideal en aquella dPgeoerar en !írac1osos a la fuerza. Con respecto a
dulce existencia, que parecía separarla del mundo ma· Vargas,,se equ,vo~ó al!íuoas v~ces y estuvo vacilante, y
terial y perecedero. La otra, en cambio, co_n los OJOS de Macias nada digo, sigue gr,tatdo ccmo sieIDp
L
re. ª
llenos de luz, vislumbraba las luchas de la vida en todo escena estuvo bien puesta.

-

LA DESPEDIDA DE CARLOS LOZANO.

Para fin de fiesta se puso en escena la c?·
media aristocrática en un acto, de Eusebio
Blasco, titulada &lt;Mensajero de Paz&gt;, qu_e la
escribió el delicado poeta a raíz del matru~onio de María Guerrero con Fernando D1az
de Mendoza.
Como se ve, es una obra netamente del &lt;gran
mundo&gt;, y cuando se estrenó e11; el Te_atro Es·
pañol de Madrid hubo la paruculand~~ ~e
que se lucieron libreas de la casa nob1har1a
a que pertenece el referido actor, que la es·
cena fué un trasunto del suntuoso comedor de
los. citados esposos, y que, por tanto, más
triunfó la comedia por todos esto~ detalles,
que por el mérito literario 1ue uene Des·
pués, rara vez se pone en escena; recuerd_o
que para presentación de un aficionado, Mi·
guel Monroy, (fallecido hace poco), se puso
por la Compañía Fábregas hace bastante
tiempo, en este mismo teatro, y ahora b~ vuelto a exhumarse con bastante buen éx1_to por
parte de María Luisa Villegas y de Mutio, que
estuvieron correctos, estando la escena me·
dianamente puesta.

El conocido pianista mexicano marcha a Enropa para saturarse de arte verdadero en los
grandes centros musicales, y antes quiso despedirse del público que siempre lo ha considerado en todo lo que vale, y que lo tiene, a
no dudarlo, por uno de los pianistas de técni•
ca más brillante que tenemos. La sala del Ar·
beu estaba repleta de entusiastas del joven
artista, sentíase ese ambiente especi,l de las
grandes s::&gt;lemnidades, y contemplando aquello, se venía en conocimiento de que oo es el
público mexicano tan refractario a las manítestaciones del sublime arte, como sin fundamento alguno por ahí se dice.
LUIS DE L ARRODER.

TEATRO ARBEU.-&lt;EL NIDO AJENO.&gt;
·La preciosa comedia dramática de Beoaven·
te cEl Nido Ajeno,&gt; sirvió para prueb_a de los
alumnos de la clase del profesor Pené en el
Conservatorio Nacional, y la verdad es
que para ser obra de seri~ dificultades:
debemos consignar que los intérpretes es
tuvieron a buena ,altura. Conozco al~o )os
estudios que ha venido haciendo 1~ senont:1
Esther Groizar, y por eso me pareció que
cha joven puede hacer algo más de lo que 1•
zo, y que teniendo talento pa~a la escen~ n~
h,bía motivo para mostrars,';' 1ns7,gura Y t,m1 _
da. Es cierto que el papel pesa, pues ague
Jla mujer de psicología un tanto . rara no es
muy sencillo de interpretarse, Y sirva e•lo de
atenuante al trabajo de la que tuve- escenas
muy buenas en la obra. Pelejero declama

f!·

Señor Luis G, Peredo, quP interpretó esa ooct.e
el monólogo titularln •Un número de Con·
cierto.&gt;

Teatro Mexicano--Tres escenas de &lt;La Hija del Mar.&gt;

�l

,

La oraci6o de la tarde. El caminante se impresiona por el espectáculo de la na!uraleza, al
ocultarse el sol y levanta a Dios su corazón ante la imponente soledad del desierto.

Olvidemos por uo momento los países del nuevo Continente; dejemos a Europa
-con sus delicados refinamientos, y vamos cara al mi, a la luz que abrasa, a la arena
que arde, al desierto, en pos de las fatigadas caravanas árabes que sobre los gigantescos camellos atraviesan un mar de tierra, que no se le ve el fin.
Más sólo que se ve el hombre sobre la cubierta de un barco en el mar botrascoso, se encuentra en el desierto, siempre igual, siempre uniforme, aniquilado por
un sol que derrama toda su fuerza con insólita crueldad. La muerte parece que espía al viajero-dice el capitán Merchand, y añade-yo que he estado en el Sudán y
he pasado por Algeria, y he visto las regiones del antiguo valle del Jgargabar, nunca
recibí impresión más fuerte, más intensa, más duradera, que contemplando las arenas del imponente desierto de Sabara.
El gran explorador antes citado, nos refiere sus sensaciones, y dice que descubrió el oásis de Ouargla, rodeado de casas cúbicas, pintadas de fuertes colores, y coronadas con arrogantes palmeras. llenas de sabtows dátiles, que brindan frescura al
viajero. Dichas casas forman tres círculos, en el primero las sombrean fresca verdura; e~ el segundo, el sol arranca de sus techos como reflejos metálicos, y en fin, en
el último, al traspasarlo, puede decirse que comienza el desierto deshabitado y triste. Todo esto se refleja en la atmósfera de una manera tan especial, que se hace uon
la ilusión de estar en el centro de una gran esfera, donde los colores se coofundeo
y vienen a reunirse cerno si bajaran del cielo unes y como si subieran de la tierra
otros.

Las palmeras de Nefta, en donde reposar. las caravanas, como última etapa del viaje.

El Sabara es siempre la eterna incógnita para el
ho:nbre, lo invencible que se presenta como desafiaodo
su poderío
El. que ha domado la oaturalen, se estrellan sus
energías ante ese mar de arena, y no precisamente por
este motivo, que ya es de importaocia, sioo por el problema del agua, hasta ahora imposible de resolverse. Y, no
es que no haya agua en el desierto, ¡ya Jo creo que la
hay! pero así como en las otras partes del mundo los
ríos, las C'iSCadas, )os torrentes, se ven en la superficie
de la tierra, eo el desierto corren bajo una profundidad que v;;ría entre 10 a 12,000 metros y aún más.
Y es bajo la corriente de estos ríossubterráneos, donde se construyen los pozos artesianos o naturales, con
los cuales se verifica la invasión lenta del Sabara. Cuande la Europa ha querido explorar, conquistar y acopar
el Africa el Sabara se ha opuesto con su infranqueable
barrera, como centinela avaozado, impidiendo el triunfo de la fuerza bruta Después, cuando el explorador se
decidt a forzar la hurera que se le pone por delante,
busca !os medios de encontrar el agua.
Este es el inmenso servicio-escribe el citado capi·
táo Marchand-que se debe a las tropas francesas en
Africa, y que la civihzación entera tendrá que ;;grade·
cer siemp•e. Los ímprobos trabajos de sondaje, descu·
bren poco a poco las aguas subterráoeas y los ríos refrescan el paisaje triste y erial, conforme se va coosiguiendo que asciendan a la superficie. ¡Quién sabe si
con el tiempo el inmenso desierto será habitable, y si
llegue un día en que se diga "aquí existió antes eJ
Sabara! ..... .
Entonces !a bumaoidad ha de verse admirada de las
inmensas riquezas que la vegetación produce bajo los
ardores del sol y eotonces se aquilatará el valor de los
gloriosos sacrificios de los Flatter. de los Crampel, de
los Lamy, de los Moll, y de todos les bravos que hao de·

~

- ,_.~..,, _,,,,~-:,

.

En la frontera del Sabara, sale al encuentro del camioaote, alguo·a mujer nó·
mada, a vender objetos de plata bruñida.

Las palmeras de Tozeur en el límite mismo del Sahara.

En el Reino del Sol

..

Estaba amaneciendo, y sobre las llores de los tiestos
de la ventana había gotas trémulas de rocío que dibujaban en parpadeos fugitivos la luz del nuevo día.

mento tieroísimo cuyas cadencias de~pertaron en el .
corazón materno mil recuerdos! ....
J uaoito era uo verdadero artista, un virtuoso de altfsimos vuelos .... Ea sus venas se agitaba la sangre de
su padre, el seotimiento infinito de su madre!
Y enardecido en aquel juego de armooías y de notas
trémulas que lo inundaban de divina felicidad, el pequeño continuó hiriendo el blanco teclAdo con sus manecitas leves como mariposas, pálidas como las de un
grao melancólico! ....
La madre le contemplaba jubilosa, dejando correr
sobre sus mejillas una a una lágrimas que hablaban de
fúnebres recuerdos, de cosas olientes a muerte ....
Vino un cambio de tono, brillante como uoa caricia
de sol desbordaote de entusiasmo, y que ahuyentó el
dolor .... que se adhería al pobre corazón de la madre!
Un cambio bellísimo, enardecedor, y ea el que puso el
niño toda su inteligeocia de &lt;maestro&gt; .•.. todo su amor
por el recuerdo del ausente ..... .
Y las actas brotaba~ bulliciosas, llecas de fuego, en
un tumulto de armómcas endechas, de voces vivientes .... Eran lágrimas de oiño cayendo sobre PI cordaje
del alma atribulada de una madre; eran trinos de aves
que hacían eco sobre el terso cristal de una laguna! ...•
La mente de un inmaculado en piadosa evocacióo de
cosas idas ..... .

o o o

o o o

-TJea, hijo mío, toca &lt;La Muerte del Lirio&gt;, musitó
la madre;-quiero oír ese fragmento de vida que nos
dejó escrito tu padre ... . ese girón de ternura que rebosa su composición ... .
Y Juanito obedeció silencioso.,. Se puso al piano ....
El preludio arrancado al instrumento por aquel corazón de once años, fué toda una plegaria, todo un la•

.... Debían la renta de la casa. carecían de lo más
necesario para vivir, y .... habían vendido aquel viejo
amigo del padre de Juaoito! ....
Ya era tarde cuando llegaron por él. En esos momentos, el teclado al contacto de los dedos pálidos del artista remedaba formidables bramidos de una deshecha
tempestad; gritos de uoa cólera iocootenible, de un
furor reconcentrado .... !
El artista protestaba ante la necesidad de ser un simple mortal •.. . .. !
Y unía su sentimiento al cordaje musical del instrumento al recuerdo del ausente para producir un cordial saludo, una exquisita y dulce despedida ....
La despedida suprema del artista; el adiós cariñoso
para el viejo amigo de su padre!. ...

jade su sangre en ese mundo silenciorn del desierto, ea
el que cayendo, oadie lo sabe, nadie busca a la víctima
para llorar sobre sus restos.
Ea tanto-termina diciendo Marchand-nuestros oficiales, vencedores o vencidos, siempre resultará que la
Francia, con el tiempo, ha de tener el orgullo de haber
dado ua mundo a la humanidad.

"La Muerte del Lirio"
( Cuento original por Eugenio
Martínez Lázzeri.)
.... Juaoito se apartó del lecho en que reposaba su
madre, y descubriendo el piano, que como principal y
único mueble osteotaba la habitación, recorrió las teclas ea tierna y maravillosa fuga! ....
000

Orizaba, Junio 17 de

Aote la inmeosidad. El árabe al contemplar el horizonte de arena que: tiene que atravesar implora la protección de Alá,

Las olas de arena producidas por le! vioeoto "simouns."

La osamenta del iofeliz camello, víctima de
la furia del huracán.

El agua bienhechora. Después de largas horas de viaje, el precioso líquido conforta al caminante,
al llegar al oasis Si tot.

•

1912.

�general. Así pues, nada tan natural como dedicar a
ese capítulo nuestro mayor interés. En la próxima
semana tendré el gusto de dar a mis amables lecto·
ras, importantes noticias a i,ste respecto, pnes la Mo·
da nos ofrece en la presente estación algunas nove·
dades que sin duda desean conocer todas las damas
distinguidas de nuestra buena sociedad.
MARGARITA.

CRONICA
Aun cuando los trajes, abrigos, yd!más accesorios
de la "toilette" femenina son muy interesantes para
las damas, no hay nada sin embargo, más atractivo
a este respecto que lo referente al capítulo de los
sombreros, pues la Moda pone a !al propósito un
cuidado particular. En vista de esto vemos que las
parisieBses, cuyo criterio sobre elegancias está re•
conocido como el más digno de atenderse por el
mundo entero, conceden el nombre de "modistas" a
las confeccionadoras de sombreros, y a las que ha-

&amp;Il~~(ti)~ (C(ti)IIWS_D©)~ jp)il!l"&lt;!l

ceo trajes y demás artículos solo las llaman "costure•
ras," estableciendo asf u,ia enorme diferencia entre
el genio artístico de unas y otras.

99

llll@

Para convencer a mis lectoras de esta verdad in·
discutible, me permito citarles unas líneas del nota·
ble escritor Enrique Gómez Carrillo, el cual se ex·
presa de este modo sobre el particular: "En francés
se llaman •·modas" a los sombreros y "modistas" a
las que los hacen. La que confecciona trajes no es
modista, es costurera. La modista no viste el cuerpo;
viste la cabeza, Es la que, por excelencia, dispone
del gusto. Por eso su orgullo es grande. Por eso,
cuando alguien se dirige a un3. obrerilla de la rue
de la Paix o de la rue Royale y le pregunta: "¿Es
usted costurera?" contesta, algo indignada: "No se·

Rica toilette de teatro.

..

ll&amp;

66{l(ti)fill@o

íf'&lt;ellll!l&lt;ellilDllil&lt;m

Para el arte de vestirse hay que tener en cuenta
la estética, el tinte de la piel, las circunstancias y el
momento.
Hé aquí multitud de cosas para no olvidadas, ya
que el tocado presta un socorro poderosísimo a la
belleza y a los encantos femeninos.

Traje de ce.lle.

ñor, soy modista." ¡y por mi fe que til'ne r azón! En la costura hay·
un esfuerro humilde, una paciencia encorvada, una atención rígida.
Es necesario no perder de vista las sutiles agujas que van, a pasos
menudísimos por la extEosión infinita de las faldas.
Es preciso seguir con meticulosa eicrupulosidad las líneas trazadas por la tijera, y las indicaciones hechas por el hilván. Ea cambio, en la "mode," todo es fantasía, todo es movimiento, todo es ori·
ginalidad.
Desde muy temprano, la aprendiza comienza a tener "idea~."
Su arte la seduce. Es un arte sin monotonía. Una rosa aquí o uca
pluma allá, y el aspecto de la obra ha cambiado como una decoración teatral. Las "formas" mismas, es decir, lo que constituye el
sombrero, no existe sino conforme al gusto de la obrera. De un fieltro o de una paja informes, redondas y blandas como pedazos de
trapo mojado, ésta hace un nimbo; aquélla, una aureola; la otra, una
guirnalda; la de más allá, un casco; la última, uoa cofia. Es un arte
de metamorfosis y transformación. Las hadas que lo ejercen saben
soñar como poetas, saben meditar como filósofos, saben combinar como químicos.
¿N-:&gt; habéis,acaso, visto, al pasar ante las vidrieras, a esas rubias
esbeltas que con una "toca" a medio hacer entre las manos, se inmovilizan durante largos instantes contemplando el espacio vacfo? ·
Son las hadas que ideau y fantasean y buscan en el éter la forma
defiuitiva, los colores justos, el giro supremo. Ea una pluma que on•
dula hay un esfuerzo sapientísimo, y las coronas de flores que guar-

neceo las cop~s obedecen a doctos cálculos de armonía. ¿No hemos,
por ventura, convenido en que un sombrero es un poema? Es, eo la
"toilette" lo que ríe, lo que alegra, 1? qne goza, lo que_ ~trae. Es el
adorno lírico. Todas las extravagancias le estáo permitidas, con tal
-que sean bellas. Su estética.no tiene, cual _la. del traje, leyes estre·
chas. Las discusiones no le importan. Sus unicos cánoues son l~r del
ritmo Mucho más que en el traje, en el sombrero la elegancia es
cuestlón de hechura y no de materia).,~. Con las m_ás bellas aves _del
paraíso coa las más caras pajas de Itaha, con las cintas más admirables de' Saint Etiéme, uoa "miss" no logrará jamás hacer lo que co~
su metro de tela y sus cinco centímetros de flores hace uoa "demoiselle." Porque no hay que discutir sobre es!e punt&lt;&gt;: el sombrero femenino, el fantástico, el caprichoso, el sonneote ;ombrero que engalaoa, que completa, que seduce, que s?rprende, que es algo loco y
que es tan coqueto; el sombrero ª!tísttco es un pro?ucto de Pans
por excelencia. En Londres, en Viena, en Buenos. Aires, e_n Nueva
York, en Madrid, en todas partes, costureras admirables visten con
uoa ciencia consumada los bellos cuerpos. Pero ¿en ~6nde las modistas rivalizan coa las parisienses? ¿ en dónde con casi n!lda se conde plumas? ¿en dóade igual fantaf ecciooao esos deliciosos, poemas
sía se une a igual armonia?" . . . •
,
. .
.
Ya Jo véis, mis queridas lectoras; segun _la_ op1món de homb~es 10teligeotes, cultos, y de refi~ad? gu~to art1sttco,_ la supremac1a del
sombrero sobre el traje es 1nd1scut1ble. Las mu¡eres elegantes(? son
..más aún por la sabia elección del sombrero que por la del atavio en

A ésta le convienen las líneas severas, precisas,
rígidas; a la otra los vestidos amplios, holgados: el
abandono, el aparente desorden.
Hay quien, en cambio, no puede soportar ese des·
cuido y necesita el traje correcto, entallado, que
ponga de relieve sus formas elegantes; el rostro le
impide hacer que el conjunto pierda la línea donde
railica su principal seducción.
A una convienen los colores oscuros y a otra los
claros; a ésta las sombras y a esta otra la luz.
A todas, el modisto da oportuno consejo, y ellas
obedecen confiándose a ese árbitro del buen gusto;
aceptando cuanto les dicen; dejándose muchas veces
engañar con oropeles de los que el comerciante po·
seía un saldo invendible y -tue Juego se convierten
en moda de la temporada.

EL ARTE DE VESTIRSE

Traje y ~lanteleta de gran lujo.

Una mujer puede estar exqui&lt;ita en su "negligé" ,
si sabe exhibirla con gu!to, elegir la forma adecua•
da y el tinte que armonice con los colores de su ros·
tro.

Y todas rinden sus preferencias a la inconstante
diosa, muchas veces ridícula, ridículo que alcanza a
cuantas no tienen el valor de oponerse a esa tiránica ley de la moda, obrando por cuenta propia, a
despecho de las imposiciones y del criterio ajeno .

Traje de paseo

�MISTICISMO

CONSULTAS

I

AMISTAD INCOGNITA.-D1ANA: Ya veo que se
acuerda usted de mí con más frecuencia de lo que antes solía hacerlo, pues no hace mucho tiempo tuve el
placer de recibir una carta suya, en la cual mé hablaba de la prolongada enfermedad de su esposo, que boy
por fortuna ya goza de completa salud.
La felicito cordialmente por tan grata noticia, pero
no es usted un carácter apropiado para disfrutar de la
dicha i~comparable de la calma del corazón; parece
que &lt;D1aoa&gt; busca las tempestades sentimentales, con
el mismo ahinco con que los ~iajeros audaces exploran
los países llenos de sorpresas y de aventuras peligrosas. Al r_ecobrar Fernando la salud, usted ha recobrado también &lt;sus energías y su abstinación rebelde y
caprichosa&gt;
Estas son palabras suyas y con ellas condena, sin pretenderlo, su manera de conducirse; ¿por qué volver a
las antiguas dificultades, siendo así que los disgustos
c~n. su esposo se basan en verdaderas insignificancias?
~1 el desea que usted no use el pelo corto y rizado, si
llene placer en contemplar esos hermosos cabellos de
oro, tendidos sobre los blancos hombros de su bella
!)iaoa; .ª¿qué 60 contrariarlo en un gusto tan natural,
¡usto e 10oceote ?

Es verdad que para usted es una molestia dejar crecer su opulenta cabellera, cuando casi siempre ha lle•
vado el pelo corto, pero esa molestia no puede igualar
a la de no complacer al ser amado en un detalle tan
poc_o importante. Sea usted algo más generosa, querida
amiga ; aunque estas palabras le parezcan duras creo
qne por hoy merece escucharlas, y yo,en vista de nues·
tra antigua y sincera amistad, me atrevo a decírselas.
1 No se disgustará por esta causa, ni cerrará para mí
su corazón.

RESPUESTA.-MARIA L u1sA: Con toda oportunidad
recibí la tarjeta, eo la cual me indicaba usted su dirección, y conte~té luego por correo, indicándole el
modo que, a mi entender, podía ser mas eficaz para
conseguir el resultado que se desea, respecto de la felicidad futura de ese pobre niño.
Espero que habrá usted recibido mi respuesta.
I:-IRECCION.-E)DJA: Recibí su tarjeta en la cual
tiene la bondad de ofrecerme su dirección p~rticular;
pero tal vez hay en todo esto algún equívoco que no

Delicioso rincón de jardín muy fácil de improvisar con una banca y estátuas de
piedra artificial o terracota.
p~edo e_xplic?-;me,. pues no recuerdo haberle pedido
dicha d1recc100, smo que contesté aunque con retardo
a las preguntas que se sirvió hacerme sobre las man~
c has del rostro.
¿Tendrá usted la amabilidad de aclarar esta duda~
. RESPUESTA.-~YRLAN: En las corseterías más acreditadas de esta capital encontrará usted lo que desea
pues allí venden ciertas prendas de ropa, llamadas&lt;sos:
tenedores ~el busto&gt;, los cuales son muy útiles a ese
respe~to. Sm embargo, cerno tal recurrn es solamente
arhfic:1al, debe_ usted decidirse a tomar algún medica·
m:nto que. me¡ore su defecto de una manera definitiva,
a 71 pues, s1 desea saber cual substancia puede conventrle, hágame favor rle darme su dirección particular
y con todo gusto complaceré sus indicacfones.
•

MODA~ Y COSTUMBRES.-A~A MARIA: No es co•
rrecto qui_tarse los guantes en el teatro, durante Ja representación y ponérselos nueva1;1ente a la salida; cuan·
do se llevan guantes a un espectacul0, es porque se su·
pone que debe completarse el atavío con dichas pren&lt;l:as, y, en tal caso, lo natural es no despojarse de ellos.
s,no con~ervarlos cc.mo se hace con todo el conjunt~
de \a &lt;toilette&gt;. ¿ Acaso se admitiría descomponer de
algun modo el a~orno_ del traje o del peinado ? Sin duda que no, Y de idéntica manera hemos de pensar sobre los guantes.
. El calzado ba~o,ya s~a de ante, piel de cabra o terc10p_elo, es muy 1mprop10 para salir a pie y en tardes
lluviosa; solamente que vaya u~ted en carruaje pod ,
llevarlo; de lo contrario le aconsejo que use c'hocl ra_
zapatillas de glacé o botas un poco altas.
os.
Grupo de rosales enanos y de sarmiento; en Europa oe~esitan del cultivo eo invernadero, nero en nuestro
clima se dan perfectamente al aire libre.
•

MARGARITA.

El sol, como uo guerrero moribundo,
lannba en uo último esfuerzo la brillante
andanada de sus flechas de oro y envuelto
en su manto de púrpura se hundía lentamente, con la augusteza de un rey oriental.
El río se deslizaba, serpenteando en la
llanura, como una sierpe de fuego de cuyas centelleantes escamas se desprendieran ignescentes reflejos. Las aves cantoras,
ocultas en la enramada, dejaban caer como una cascada de brillantes las argentinas notas de sus trinos.
Las sombras invadían el eter como una
región de titanes que devoraran con frenética alegría las últimas claridad~s del
crepúsculo; y surgía la noche, cual nuncio
del si le ocio
La. brisa se deslizaba queda y susurrante como vagidos de niños enfermos, y las
flores, eotreabrieodosus polícromascorolas
exh,labao sus perfumes cual vivientes incensarios.
El alma de las sombras poseyó nuestros
espíritus y embriagó nuestras almas, ávidas de misterio.
Nuestra fantasía se lanzó , en potente
vuel0, al lejano país de la quimera y en
alas del ensueño.
Mi amada, la casta niña de belleza paradisíaca y c uerpo escultural de virgen
púbera, reclinaba indolente su hermosa
cabecita sobre mi corazón donde se desClaro está como el sol!
peñ~ba la negra cascada de sus rizos.
pna dientes deslumbrantes
Sus pechos se levantaban a intervalos
con rítmicos movimientos como el aleteo
las mujeres elegantes
de dos pa.lomas, prisioneras nostálgicas de
solo usamos el Odol!
libertad, y sus pupilas brillaban en las
sombras, con extrañas fosforescencias de
felino.
Eo el atavismo de mi alma en degene- -Para las manchas de sudor. Una yema
5us purpureos labios se abrían febriles, ración, surgió potente la visión fantasma- de huevo disuelta en agua tibia con un pocomo una herida de alfange en las ancas górica del misticismo, y temiendo manchar
. ,
.
,
cte una tierna gacela..
con mi contacto profano la belleza invio- co de ¡abon quitara las manchas más per·
Sus manos, como una floración de lirios lada de aquel cuerpo querido, corrí bacía sisteotes.
blancos, rodearon mi cuello como una ca- el río, en cuyas azules aguas me lancé,
deoa. de pétalos sedosos y fragantes que huyendo de los gritos de mi lujuria y del
ESt a composición con algunas gota!! de
m, atrajeron suavemente al abismo inson- desengaño de soñada inmaterialidad en el alcohol limpia las manchas de café, sin
dable de sus labios, y me envolvió su alien- amor.
alterar el color del tejido, por muy delito como una nube cálida de perfumes que
El río besó amorosamente mi cuerpo y
se escapara del humeante pebetero de al· lo arrastró sobre sus ondas como una. flor cado que sea.
gún ídolo.
de loto hacia el infinito. mientras la luna
L1 paloma de la inocencia tendiendo al se hundía en el horizonte como uoa góno o o
espacio la nitidez de sus alas, se perdió dola naufragante sobre mares de espuma.
entre 1,s sombras, como uoa pluma blanca.
J. A. OCHOA.
Las botellas de vino que se sirven a la
Mi cuerpo temblaba como ]as hojas del
d
almendro impulsadas por el huracán, y en
mesa_ el rey de Ioglaterra no llevan aunel caroxismo de mi deseo estampé en el
Ailpm:&amp;~ !l"ie(C~Um
ca ellqueta, de modo que los comensales
abierto cáliz de su boca un beso intenso
jamás saben qué marca beben.
y amoroso.
-Para lavar bien la ropa, conviene po·
Y aquel beso culpable fué una revela- nerla el día antes en remojo en agua de
ción.
jabón caliente.

El ideal de,. una artista
Una cantante célebre, Frieda Hempel,
que alternaba sus éxitos entre el teatro regio de Berlín y el Met ropolitano de Nue•
va York, se ha convertido eo una entusiasta propagador?- de la r:fcrma radical de
la 10dumentana mascuhaa.
Los trajes negros de etiqueta le han parecido una miserable vestimenta.
-Me gustaría ver-ha escrito en "Berliner Tageblatt''- vestidos a los hombres
e~ armonía co~ su individ~alidad. Por
e¡emplo, a los ¡ueces y magistrados, con
togas rojas, dibujos de plata y coleto de
seda blanca, peluca del mismo color, máscara de terciopelo rojo y un bastón en forma de espada.
La gendarmería ao debiera esconder la
gentileza de su cuerpo, siempre en un
uniforme antipático, sino vesti r guerrera
~zul, calzones blancos y calzado rojo, de•
bieado llevar los caballos piotorescamente
enjaezados.
Los hombres de sociedad deberían ir
indumentados con casacas de seda de varios colores, calzón corto hasta la rodilla,
de tonos claros, medias blancas de seda,
zapatos de charol con alegres rosetas y llevar un bastón con nuño de oro, orlado de
piedras preciosas. Además, ¿ por qué no
dejarse crecer el pelo en largos cabellos
rizados? ..... .
Frieda Hempel, que confiesa ingénua•
mente sus románticas ideas, piensa en que
lo, hombres debieran tocarse con monter as de airosas plumas.
En el colegio

El profesor, esta m...ñana, me ha preguntado qué entendía por raíz cuadrada.
-Y tú, ¿qué le has dicho?
-Yo he contestado que como"aúono habíamos llegado a la Botánica oo lo sabía.
En la clase de Geografía

-Por qué al mar Muerto se le llama
así?
-Porque está verdaderamente muerto.
_¿y d., qué enfermedad ha fallecidol
-Pues ...... supongo yo que de mal de
mar .

�EL MUNDO ILUSTRADO

1

•

y ellos no le habían pedido a las fronteras
que hablasen ... . Pero la voz crecía, crec'a
y, como un torrente desatado, aumentaba
en intensidad, revelando nuevas fases encantadoras que traducía con la pluma el
poeta de la rebeldía, de la pasión y del
genio.
No era el prisionero del pensamiento
sino el domeñador de la idea. E ra un sublime que subía la cumbre grave y lejana
para clavar sobre ella, entre relámpagos
y nubes, la bandera.
Así triunfó Kipliog.
Con su arte llevaba su escudo: peto so·
bre el franco pecho para salvar la idea.
Llevaba en su arte el misterio, que
era religión de su triunfo. Ha vuelto a la
cooq~ista y ha salido cooqu(staeor. Ha
vencido a su pueblo. Para quien como el
poeta fué el ídolo caído, este renacimiento
genial que inicia con la "Bombay Editioo,"
es el público reconocimiento de su talento
y de su verso.
Y es, además, la hora lírica que marca
la floración de su nueva poesía; la coosagracióo de una fe que h.t vivido comofuego sagrado, y que hoy, el alto sacerdote de
la armonía, el trovero de la India y el raro pulsador de la más vibrante lira britá·
nica, comparte con todas las almas c¡ue
sienten y alientan inmortal ensoñación.
HIGINIO

J. MEDRANO.

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO

La victoria de la tísis

MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEFONOS: ERICSSON, 836.
MEXICANA, 1006.

En el anfiteatro del Hospital Broca de
París ha tenido efecto una brillante y trascendental conferencia, dada por d Doctor Alexis Garre!, sobre los resultados ma·
ravillosos conseguidos por u o tratamiento
especial, para conservar la vida de los atacados de la tisis.
El numeroso público, compuesto en su
mayoría de sabios médicos conocía ya al·
go, de estos resultados, por un informe
que rindió la Academia de Ciencias sobre los estudios del citado Doctor, el cual
ha estado algunos años en Nueva York,
poniendo en prácti.:a su descubrimiento
en el Instituto Médico fundado por Roekefeller.
En su conferencia explicó la manera de
comervar las células de los tísicos, evitando el contagio de las enfermas con las sanas; muchos fueron los aplausos que r ecibió el célebre médico por sus notables trabajos.

Cúrese usted
mismo

EL REUMATISMO SE PUEDE CURAR
Quiero que todo el mundo sepa que mi
Remedir, para el Reumatismo alivia los dolores de las Piernas, en los Brazos, en la
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AQUI ESTA LA PRUEBA:
El señor presb. P. Flores Valderrama, Av·e. del Instituto, Puebla,
nos escribió el lo. d e Enero de 1912:
'' El remedio 3X para el Reumatismo, que vende la casa de ustedes, e-,
inmejorable y por tanto insubstitui ble. Yo fuí un pobre enfermo qu,
venía sufriendo, desde hace más da
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
persistente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fuera punto menos de nula en
mi persona; y alhí me tienen aste des
sufriendo constantemente de desarreglos gástricos y, lo que es peor,
de todo ese cortejo de molestias, sufrimientos y dolores,---!inclusos lvs
de Cálculos renales---que trae apa·
rejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar paralítico. En yano fué
que tomara una serie incontable dP
medicamentos nacionales y extran
jeros; la condición ácida de mi organismo se modificó muy poco y el reumatismo seguía su marcJ1a devastadora, hasta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X preparado pOT el profesor Munyon para esta enferme·
dad. Con este medicamento me h0
curado por completo en menos de
dos meses y con sólo tres frasquitos.
Los dolores reumáiticos se han reti
rado como por encanto; los riñone,
funcionan muy bien, y la elimina·
eión del ácido úrico es completa y
per fecta. '
P. Flores Valderrama."
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Tos, los Sudores nocturnos, y ahv1a los
Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X , $ 2.

y reconozco. Su lira es lira rebelde y de
combate.
El _poeta gusta más del combate que de
la endecha plañidera. Busca el raro delei·
te del ruído fragoroso a la dulce armonía
del canto selvático.
Quizá viva en la modero'.1 literatura bri·
Su lira es fuerte y elocuente. Pero pretá oica, figu~a ?e mayor reheve que la de cisameote en ello se concentra un estado
Rudyard ~,phog, mas os aseguro que en de alma, un motivo de rebeldía, fase del
detalles pintorescos ocupa éste el supi:emo espíritu y del espíritu hálito vital. El can•
lugar.
ta a la Naturaleza agreste; al torrente que
Hay poetas que tienen, en el elocuente se precipita desde la montaña: a todo lo
•
libro de las emotividades y de los senti- que sorprende, y a todo lo que causa admeotalismos, plenas páginas que dicen de miración.
todo~ los deleites del espíritu; que embria·
Ningún otro, en la literatura inglesa, po·
gao con el viejo vino de sus vibrantes ver· see su virilidad y su estilo, Kipliog ha lle13 A LA MESA
sos que entusiasman con la suave sinfonía gado a la cima perfilada, después de haber
de sus rimas... . . .
perdido la estimación de sus cootemporáRudyard Kipling es de éstos. ¿Recordáis ~eos;_ el auto~. de "Dep_artmeotal Ditti~~" y
cuando el malogrado Jesús Castellanos, en Pla10 Tales . ha vencido en la más d1hc1l
admirable conferencia, reveló su persona· de,,las ~uch'.1s 1~e'.1les.
.
Debía celebrarse una comida a la que
lidad a un brillante grupo de intelectuales
, ~eria e¡erc,cio e_ncantador,-d1ce un estaban invitados liieratos-entre ellos,
de Cuba desde la tribuna fraterna del Ate· critico-el de coleccionar todas las excla- Víctor Hugo -artistas y políticos Mas paneo? El joven maestro que hoy mora en el maciolles proferidas por estudiantes e in- saban los mi~utos y las horas y ~o h~bía
UNGUENTO PARA LAS ALMOR~Apaís ignoto de lo Ignorado, tuvo para el telectuales de hace veinte y cinco años, trazas siquiera de que fuese a comenzar ~ AS, U°: n~evo método completamente_ l!m•
poeta genial de la Bretaña el más dulce cuando hizo su aparición &lt;Plain Tales:&gt; la comida en la aristocrática morada.
p10. Ahv1a mstantáneamente. Cura positiva.
de los reconocimientos: la vislumbre de tao poco preparados e staba~ !?ara la lle·
Cansado, un senador se acercó al ama de 50 centavos._
.
verlo llegar, en un foturo amable, a la ~ada del planeta, q1;1e e~~ K1phng, con sus la casa, que parecía muy preocupada, y
Munyon hene_Remed,os P!r'.1 todas la:s en•
gloria que ya reclamaba la fuerza de sus aletazo_s de vulgar!dad s_~bre los elemeo· muy cortesmente le dijo:
fermedades, casi todos al mod1co precio de
obras.
tos de _vida, que 1~ 1mpres1on fué tao ruda
-Si no me equivoco, querida señora se S? centavos. Se ven_den e~ todas las farmaKipling, antiguo ídolo del público inglés, como inesperada.
,
nos ha convidado a comer. Pido a usted cias o pueden pedirse directamente.
ha comenzado a publicar sus obras com·
No era la voz que les ha?ia habla~o an- mil perdones por la impertinencia, si no
Pida usted la "Guía de la Salud," de
00
pletas; y mientras Alfredo Noyes y el doc· t~s;
era la v?lgar ñl~sofia de su tiempo estoy en Jo cierto.
Munyon, en las Droguerías de J. Labadié
tor Eriges luchan por el viejo títu o de sino otra ftlosofí.i tan ltaJos de la suya como - iCierto; pero, ¡Dios miel ocurre una Suc~. y Cía., Av. San Francisco ,ff J.
"Poeta laureado de Albióo," este alto tra- las cosas_ que exp~esaba estaban remota· cosa muy desagradable, algo que es como Uihlein Sucs., 3a. Av. Bolívar 25; Johaonseo,
ductor de los sentimientos de una poesía ment_e le1os de ~u vida. Nu:vos golpes de uno desgracia.
Félix y Cía., Av. Sao Francisco 39; Dro·
única, que siente un como renacimiento e stéttca_ les h~b,an conmo~ido; llegaba un
A última hora, nno de los invitados nos guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
st
consolador y el acicate de un vivo eotusias· nueyo simboli a que del s~mbolo humano hace saber que le es completamente impo• 6; y otras. Consultas por correspondencia,
mo, retorna a la arena de la idolatría, y hacia un espada ruda Y ta1a:ote. 1:1° tenían s ible venir, y para que no seamos trece a confidenciales y libres de todo gasto.con renuevos y aliento~ después de ser im· almas para compreud erle ni sentidos para la mesa, he mandado en busca de un ami·
MUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
piameote destrezada su fama, recupera su amarle.
go de la casa.
PHILADELPHIA, E. U. de A.
pedestal de ídolo para lacooquistadeotros
No poseían el pleno corazón, flor hierá· -Trece o catorce, / qué más dá, señolaureles.
tica o inmenso altar ante el cual se rinde ra l
Kinliog es un escritor de fuerza y de la devoción de la creencia, para recibir el
-iAh! Es que si fuésemos trece, uno de
geo1~; de originalidad admirable; el wbe· bautismo de su palabra. Era la moLtaña los convidados no se sentaría a la me~a.
rano de un nuevo estilo; viajero sempiter- que hablaba, y ellos no sabían que la
Poco después el senador charlaba con nosotros un imbécil que por nada del rnun·
do se sentaría a uoá mesa donde hubiese
00 de los romances; peregrino de los idi· montaña era un portavoz. Sólo sabían del Victor Rugo.
lios y, de la emoción y el color hermano.
elocuente reto de la esfinge. y ante su pa· -,Sabe usted por qué no comemos?
trece personas y somos trece.
,Que Rudyard K ipling es a veces teme· sividad y misterio permanecían vencidos y
-No, señor.
-iEse imbécil soyyo!- replicó el poeta.
rariameote brutal y confuso? Lo acepto modos. Aquel era el eco de las fronteras,
-Pues porque parece que hay entre

RUDYARD KIPLING

===========~=====::::

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Adrián Gual</name>
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        <name>Armonía lunar</name>
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                    <text>��~·Plateria "CHRISTOFLE"'

Palabras de Aliento para
Mujeres Sin Niños

Sola y Un·tca Calidad

La Mejor

Los dias más negros de un marido
y su mujer son aquellos en que piensan
que llegará la vejez y los encontrará en
un hogar sin hijos.
Muchas muJeres se han encontrado
incapaces de ser madres debido á una
gran falta ge fuerza en los órganos de
la generación.
Frecuentes dolores de cabeza y
otros dolores acompañados de flujos
malignos y generalmente menstruación
escasa é irregular, indican degeneración del útero y órganos adyacentes.
Si este mal no se ataca prontamente,
puede resultar la esterilidad completa.
El gran remedio es

Para conseguirla
EXIJASE esta Marca

l.

11

y el Nombre ucHRISTOFLE"

sobre cada pieza.

MEXICO • BAUSER :sr ZIVY :sr C••-

~,l ~~~~~pomad~=re ~~!~~

El Compuesto Vegetal de la Sra. lydia E. Pinkham

1

Kingston, Jamaica, Indias Inglesas.-" Esta carta tiene por objeto
informarle que el día 6 del pte. tuve un chiquito, el cual parece estar saludable. Yo estoy tan bien como se puede estar después de un parto. Este
es el primer niño que tengo después de cinco años de matrimonio y á los
cuarenta años de edad. A sus consejos y tratamiento debo gran parte de
mi presente dicha.
"Tiene Ud. amplico permiso para usar mi nombre en un testimonio en
la forma que más le conviniere, como una prueba de gratitud hacia Ud.
que tan buena es y está siempre tan dispuesta a ayudar á las víctimas que
sufren como yo sufrí.
"Con mucha gratitud y recuerdos."-Sra. M. E. SEALY, 36 Mark
Lane, Kingston, Jamaica, Indias Inglesas.
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un con•

1

QRANOS. TUIIIOIIES. ALIIORRANAS, HERIDAS• l'USTUI.AS• LI.AQAS,
UI.OERAS, QUE.ADURAS, FtSTUI.AS, ERUf'OIONES. ETC•• ETO,
oe VENTA EN TODAS I.AS DROQUERt'IS 'I BOTtOAS.

1
1

A 25 CEN'fA vos LA CAJA.

I'

Para loa lugarea donde 110 ae euoaentre, ae despaohatranoo de porte, ~nvtando
oon el pedido en sellos de oorreo so.so ova. por oada oaja y por docena '3.&amp;2,al Depositarlo general, SR. RAFAl!L •• OltTEQA.
CALLE DE IIANRtQUI! N9 02.

e•

APARTADO 41541.

111/!XIOO. O, t',

1

sejo esp(lcial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkbam Medicine
Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Sn carta será abierta, leida y contestada
po, ••• "ño,a y oon,idorada "trldamoot. oonftdonrlaL
...~ ~ - •

itll ©J~~~~!ft§

1
II

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos resultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurisimos en

M!l"

I

Caja Valorada en $0.50 (m.a.rGraUs

J

En los Docks de Londres ha sido insta·
lada una máquina colosal para verificar el ,'
descargue de los grallOS.
Cuatro elevadores neumáticos desear·
gan simultáneamente el contenido de cua·
tro buques, a razón de 75 toodadas por
hora.
La carga es elevada, a través de tubos !
flexibles, basta la altura de 24 metros, que· ;
dando depositada en los almacenes.
¡
La tubería de conducción mide cerca i
de dns millas de longitud.
!
Acaba de formarse en Cristiaoía una li·
ga de templanza para combatir del modo
mas enérgico toda especie de bebidas al·
cohólic;;.s. La liga se titula &lt;Unión oacio·
cal de los amigos de la moderación&gt; y de
ella forman parte muchas personalidades
políticas, científicas y artisticas, entre
otras el ex-ministro Michelseo, uno de los
principales autores de la revolución de
1905, y el explorador Haoseo.

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fp;;;Jf~-Q.;;1~-¡.;g;;;í;.;~~

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1

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Le probaremos á nuestro propio costo que no
•
es necesar1O e l permanecer I Jaco, en1uto
é imperfectamente desarrollado.

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!"Mira"!

:Este es un generoso ofreclmlento 6. todo hombre
6 mujer del mundo entero. Garantizamos pos\•
tivamente aumentar á. sat1sÍ1loo16n su peso Y si
así no fuera, no nos pague. Piense en esto Y
reflexione detenidamente en lo Que nuestra propo•
slción significa para Vd. A nuestro propio coste.

\

¿Por qné no probarl\D e1!

FiJate en ese par de enjutos espantajos!
remedio Sargo!?.

'
l•
l~

Sargol. restaurad.n á los fltcos. enfermizos y d&amp;biles sin originarles na.úseas de nlDguna especia.
En muchas circunstancias es mejor que el AceJte 1
de Bi&amp;&amp;do de Ba.calao, y si.u duda alguna. eo a
siempre más aa:radable para el gusto,
1
Pídanos hoy mtamo la caJa de $0.50; soll)l'én,,, t

15
30
ll~~~~et:XX:fen\eª~:6ii'°d~ ~~iie notr!1a:~ =1o.poks~~ ::e~dfca~it°~~!u~3tlº s~~~~':n°:n~ !
huesos; A. llenar los huecos de sus mejillas. cuello :Interesado en ganar en peso y que obra de buena ,i
~J:1:.toi ~ej~::ne:ri:ª, ~r{:UZ~i:~=::::~t: té. i La Caja Que le remitiremos Ubre de gast09. ;i
5

I no la ha proba.do Vd. nunca, dehc Yd. saber que
l:i LEA &amp; PERRINS es la mejor S ,1ba Worce~tershire del mundo. Porque tiene mas imitadores
que todas las otras.

¡

El frasco y la etiqueta son frecuentemente imitados, así
como el contenido.

¡

S

Las imitaciones las dan ,í las personas que piden de la \Vorcester;;bire
o de la Salsa Inglesa. El articulo genuino se sirve á los que piden distintamente de la Lea &amp;. Perrins.

La escritura bhnca sobre

hasta. QU8 se sienta con energfa l'lbraute-e~to bare~
ºr}51canlcos'•d'et6enclrlgnldod••P'1·0•••
uu
61
negocios ó cualQuier otro procedtm.lento penoso.
Si nuestras gara.nUas fallan. el tratamiento no les

J nc1edoslmlslcnntodsrásdllecaculdlteutra&amp;,
¡

.

d"

1n 1ca

1a verdadera
SALSA WORCESTERSHIRE.
de origen.

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1

perfectamente la humillación que deben sufrir P.n
l~~l!r~~:·
quienes el vulgo suele llamar ..Esqueletos" : á
las mujeres huesosas l Quienes los l'esttdos nunca
les sientan bien i pesar de cuanto dlnero en ellos
puedan 2astnr, á los hombrea enJutos oue troplezan con grandes dlflcultades en adQ.uirtl' reJaciones comercla1es 6 sociales A. causa de su desagradable avarlencla. No 1.mporta al Vd. estf. flaco
1
1
a~~r:1eer:i1?érm~a~.
~m~
dios basta el presente ba usado pa.ra conseguir el
mismo objeto.
Garanttúmosle el resultado J
a.sumimos gustosos la resl)Onsabllldad del éxlto.
Sl no podemos p0ner Ilbraa 7 libra.a de saludable
carne sobre sus huesos, no Queremos su dinero.
Este nuevo tratamiento enriquece los glóbulos
l"Olos de la san¡re, rort:1.lece los ne"tos y el
aparato digesUvo. haciendo que éste aslmlle perrectamente el alimento, convlrtléndolo en excelente, sóltda y saludable carne cu vez de pasar l)Ot
el
aparatoeminentemente
d1gesu,o s1n dlgedr
y aslmllar.
Es un
prtnciplo
clentfflco
Que laa putlllu

~l:~~:a~

l
,11

IIJ~JC..#JV

!1!~rierga~ttlp~~Vi~~~~~~~a

1
en las per- 10~:ec~Jn~~iseJa::~rene:: t~fieclm1ento s1 no !
t co~~ct!~i~i:m!~~1:n~ªª1~teresados
aonas excesivamente delgadas. la&amp; cuales conocen estuviéramos segurOSt de los resultados. Son sólo l

l g~: J~

la etiqueta nj~ :

~~~ r:easu~~j~r
y"!~
tural d&amp; nuestro nuevo descubrimiento. cuan Udl T
es de tomar, como puede Vd. engordar sin el T
conocimiento de eus amigos 6 familia hasta que f
les admire el cambio Que en Vd. notarán, pues !

e~es¡o~: in'\~ ":~~!: dz

!f~:~a~6~

los maravillosos éxitos ottenldos por nuestro nuevo ¡
descubrimiento ]os que
permiten
estas ¡
1
1
~~~!~ª 5 Jo
~~~~ ~;:r~d~n coc~~a1º e~ª'::
guiente cupón y remitanoslo hoy m1smo, Escriba. f
su nombre y dirección con .claridad y (U.rija su f
carta á "The Sugol Co., 910 Berald Bldg., Blng- 1
hamton, N. Y., E. U. A. y adJunte en est.aJD- •
pillas de correo unos 10 centavos Americanos para

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hacer

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Este certiftcado, J unos 10 centavos Ame•,
rleanos para ayudar el coste del tranqueo, ooncede derecho al poseedor del mismo á una
,
caja de Sargol {el remedio por exceleneia pan.
la delll"dez). valorada. en $0.50. "The Sargo)
Co., 910 Herald Bldg.• Blngbamton. N. Y.
1_. ¡•,
U. _
A. _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
._E.
__

J

1

.._ -·••.e-,,o.. _ .........e_.,,.., .............~.................................."•··•..•.....,.,..•••..•..•·••"•......_.........,...._.¡

�BIBLIOTECA UNIVERSl!ARIA
:J.HAV QUE SER FUERTE.
Para obtener en la vida dicha
ó provrcho es necesario poseer
cierto grado de fortaíeza. Las
pe~sonas débiles se ven siempre
privadas de las cosas que constituyen la crema y nata de lo que
el mundo puede ofrecernos. Esas
personas darían sin vacilar todo
lo que poseen por adquirir fuerza
y vigor, pero no saben donde podrían efectuar el cambio. Tales
personas se fatigan en seguida y
caen en un estatlo de depresión
y melancolía. Con facilidadpierden peso y se quedan delgadas y
enclenques. Lo mismo los jóvenes que las personas de edad
mediana y aún los niños sufren
frecuentemente y hasta se mueren
de lo que parece ser un desgaste
visible y debilidad. E l desarreglo
se halla en los nervios y en el
sistema digestivo. El remedio es,
pues, un tónico seguro y poderoso,
que limpie y fortifique, como es la
PREPARAClON de W AMPOLE
la cual nunca falla en su empresa
de hacer fo ~rte al débil. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
una solución de un extracto que
se obtiene de Hígados Puros de
Bacalao, combinados con Hipofoafitos, Malta y Cerezo Silvestre.
Los productos de la ciencia médica más adelantada entran en su
composición. Miles de personas
la deben renovación de sus fuerzas y sus ánimos par3, trabajar y
paru estar alegres. En Anemia,
Escrófula, Debilidad General y
Enfer medades de los Pulmones,
no tiene igual. El Doctor M.
Gutierrez, Profesor en lo. Escuela
Nacional de Medicina do :México,
dice: "La Preparación de Wampole se toma tanto por los adul,
toa como por los niños con el
mejor gusto, porque se vigorizan
con la mayor facilidad. Por este
motivo hace muchos años que yo
uso esta medicina y aiE'mpre he
obtenido los mejores r esultados.,,
Una bot~lla basta para convencer,
Pij venta en todas las Boticas.

Uoa taza de té regularmeote cargado, Las aoaoás se hacen madurar en Lon•
que cootenga dos o eres rajas de limón, dres por medio de la electricidad. Se cuel·
suele ser muy eficaz contra los dolores de gan en habitaciones herméticameote ce·
cabeza nerviosos.
rradas, e iluminadas con luz eléctrica.
E l poder lumioico de las lámparas, pro·
duce el efecto de la luz del sol, y la ma·
durez de la fruta puede ser fácilmente
regulada.

'.'.Al FONSO RrYES

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FONDO RICARDO COVARRUBIAS

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S a ng re D ebe n Cu rarse
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LA COQUETER IA
R egidra do como articu lo de seg ur d a c lase er 3 d e Nov iembre de 1894. - lmprea o e n papel d e las Fábricas de San Rafael

1 •r LOS'MEDICOS INGLESES
~ Tenemos el gusto de presentar a los lectores de "El ES UN A ARMA LEAL EN LA MUJER
Mundo Ilustrado" una fotograffa de
LA UNICA SILLA ELECTRICA EN MEXICO
SI os valéis de

Año XX. - Tomo 11.

vuestracoqueteria pa•

México, Agosto 3 de 1913.

Número 5.

ra combatir los años,

n•Jle os dirigirá el
más ligero reproche;

pues de qué sirve una
aureola de cabellos
,londos si vuestro cu-

tis descolorido.
nrru•
, d gado
o marchito
no . N"10gun
ano pued ea causar los microarmoniza con ellos? La b1os; y los gérmenes de las eofer medades
.
se extermioao, cuaodo la saogre está lim•
Cre m e &lt;Sire n&gt; pia y circula con actividad ea las veoas y
p a ra
las arterias. Ea estas condiciooes cualquie•
e mbe llece r
ra persooa puede desafiar los microbios.
bien poJria decirse que lleva en si el calur y I• vida Las funciooes de la saogre protegen y
•r,slonada y •morosa del Sol de Oriente, pues pron• cooservao la vida. Cuaodo la saogre cir~~
':e~~~ ~~::;~~c~:~ Ycél~i~~!u~; cula a pe~feccióo, el cuerpo está saludalas Hurles.-Blanca rara la rubia. rosa rora la tri• ble Y acuvo, pues toda enfermedad es sim•
1tueña. Tarro acomp,ñado Je v,llosas Instrucciones, plemeote el resultado de alguoa obstruc•
$•EtJ\ic;:;ii,J~h.c:;~;i~iéi1!s?c1a., Av. San Fran- cióo en la circulacióo de la saogre.
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peraoto.
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SR. DON FEDERICO GAMBOA,
Distinguido literato y diplomático que ha sido nombrado Secretario de Relaciones Exterior es
en el Gabinete del General Huerta.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego No. 41.
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PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
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Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

CHAPULTEPEC
Domingo. La m-iñana está diáfaca como un fino cristal y llueve azul. Este sol de estío, pleno de juventud y
de vida, sacude sus flámulas ligeras que un aire, suave
como una caricia de terciopelo, parece extender dulcemente. La ciudad está triste y desierta; tiene algo de
los crueles días de la decena ya casi olvidada, pero
siempre roja. Mas para no evocar recuerdos desagradables, diremos más bien que tiene un aspecto de ciudad protestante. Efectivamente, los comercios de todo
género están cerrados y perdidos por lo mismo, el cat"ácter y la animación que aportaba la gente trabajadora, para satisfacción, sobre todo, de los que ese día tenían asegurado el descanso. Porque no se uegará que
es consolador el pensar, en la infinita cadena de mortificaciones que nos trajo la maldición del Paraíso, que
no somos tao desgraciados ni es nuestra suerte tao insoportable. Hay no día de la semana, en el cual podemos jugar al burgués, libres de la amenaza de reparticiones agrarias o de expropiación alguna.
Hay un día en que podemos levantarnos a cualquier
hora, comer en buena o mala compañía como los comensales de Petrooio, (ahora vivimos días de Roma
con los filius históricos del «Quo Vadis&gt; ), sin que las
lúgubres campanadas de las tres de la tarde, la hora
trágica en que expiró el Cristo, nos llameo a la oficina,
a la tienda, al taller, a cualquier parte, en fin, en que
algunos, más infelices que nosotros, y aquí está el cristiano consuelo, permanecen sufriendo con toda fidelidad, el bíblico castigo del viejo Adán. Convengamos en
&lt;¡ue los que trabajan toda la semana, con excepción del
domiogo, hao perdido esa breve voluptuosidad; en que
fa ciudad tiene un cariz prot~stante, antipático, que no
fo conocíamos, y en que, por último, nada hay qué ha·
cer en sus calles desoladas. En cuanto a los que resultaron favorecidos con el acuerdo de la Secretaria del
!Ramo, felicitémosles; pero discretamente; no sea que a
la postre triunfen los patrones; sobre todo, los dutños
-de cantinas, que casi se sienten conmovidos hasta las
lágrimas, cuando a partir de las n a. _!ll. v~n a una
multitud de &lt;flaoeurs&gt; desconcertados e 1nqu1etos, cuyas pupilas º?~tálgicas mi~ao perderse en lejan_ías de
-ensueño, apenl!vos fantásticos y &lt;luocbs&gt; de qmmera.
y puesto que la mañana parece una ánfora de cristal,
-en donde llueve azul y no se coosigu .. , ni aún a costa
-de una infracción, un mediocre aperitivo, eh! cochero,
pára. Llévanos a Cbapultepec; ve al paso, que que~emos beber poco a poco. a sorbos lentos como si fuera
tUQ cockta_i!, la frescura disuelta en esta clara mañana
de Agosto.
y a partir del &lt;Caballito,&gt; que está a punto de arran•car en uoa galopada triunfal hacia la Avenida de Bu•
-careli, ignorante· del bonachón jinete que lo rige, el
vehículo empieza a rodar sobre la soberbia calzada de
la Reforma, y a poco bordea el zócalo, desde ~onde

Cristóbal Colón parece mostrar al viejo mundo PI des·
cubrimiento de estos países. Lu.,go nuestro fuerte
C11auhtemoc, con su gesto eterno de amenaza y de
desafío, se levanta de cara al sol, significativo como un
símbolo y magnífico como una esperanza. Mientras pa·
samos por enfrente de su estatua, evocamos, natural·
mente, a la antigua ciudad azteca sitiada por el Conquistador, y le pedimos al ancestro el secreto de su resistencia y de su heroísmo. La sola contemplación del
bronce venerable, infunde, c0mo la mañana estival,
fuerza y confianza. Después saludamos a la columna
gloriosa, alzada al cielo como un peosomiento inmortal
Y perfumada el alma de estos recuerdos imperecederos,
llegamos. por fin, al viejo ;.,0sque, en cuyas calzadas y seo·
d•aros, ondula una muchedumbre escogida y brillante.
Para disimular el aire demasiado democrático, mas con
pretensiones, de nuestra '"bandera azul," la dejamos en
compañía de un auto reluciente y bruñido, más fino que
un &lt;Omega,&gt; y nos aventuramos por la primera senda
que nos ofrece la ventura. Es la Calzada de los Filósofos, esa, en donde, seguramente para demostrarnos que
la cieocia no está reñida con la hermosura ni con la
gracia, nos cruzamos con mujeres jóvenes y jarifas trajea das a la moda de J.,_ época, con los vestidos de estrecheces tan clásicas, que recuerdan los peplos pegados a los flancos de las ciudadanas de Atenas. En cuanto a los filósofos, brillan por su ausencia y sólo con
mucha voluntad puede confundirse con Sócrates aquel
viejo solitario, que en un rústico banco parece descansar de la jornada, o aquel otro de la escuela d ~ los pe·
ripatéticos, que ambula con la cabeza inclinada, tal vez
por el peso de toda la verdad de la vida. Decididamente, es mejor contemplar la hermosura y la gracia, cosas
amables que aligeran los pensamientos y los dulcifican.
Y en esta calzada desfilan ambas virtudes, con beneplácito hasta de los desengañados ahuehuetes, que se
rejuvenecen al extender sobre las bellas paseantes, la
sombra de sus cabelleras filosofales.
En la calzada de los Poetas, tuvimos un grato en·
cueotro. Muchos niños, mofletudos y risueños como pintan a lo, amores, corrían y jugaban con la alegría tao
pura y tao nueva de sus años. Los había rubios y blancos,
con ojos de myossotis, en cuyas, corolas se asomaba la
mirada como una mariposa perpetuamente sorprendida;
los hab'a morenos y de cabellos negros, con los bellos
ojos obscuros de la raza, en los que parecía demorar
aún la extrafü,za de haber nacido. Y todo~ iluminaban
con el esplendor de su inocencia, la tristeza del vivir,
com:i las rosas pálidas que blanqueaban en las umbrías
del bosque. Si es cierto que esa calzada es la preferida
de los poetas, hacen bien los niños en frecuentarla, ya
que son, por derecho de alegría y de pureza, las mejorés estrofas de la vida. No sabemos en donde podrá ha·
liarse un espectáculo más encantador, que pueda com·
pararse con ver.taja al de un grupo de niños, que juegan
en un jardín, brillante de sol.
Id, señores míos, en estas mañanas de Agosto al viejo
bosque El aguacero de la oo;;he anterior, quitó el polvo de las bojas ·Y enjoyó de rocío las gargantas de las
rosas. Todavía los diamantes tiemblan en las corolas y
yerran en el aire perfumes sin nombre. Veréis mujeres
hermosas, que aunque se pasean en la calzada de los
filósofos. es probable que no os sugi;rirán pensamientos
graves. Ellas y los niños, son las galas espléndidas que
decoran corno las reoovadas primaveras, la monotonía
del paisaje.

eran un tesoro. Pocas veces su boca de guinda las dibujaba; pero al hacerlo era la contracción digna del
pincel.
Aquel día la estada en el manantial iba a ser corta.
La rica agua esperábaola labios principales. Malucho
el primogénito de Alcaraz, había ido al villorrio a tooi•
ficarse. Harto sabía él la excelente medicina que se ha•
liaba en aquellos contornos. De tarde en tarde, en plácidas excursiones, visitaba el lugar y se paraba en Ja
fuente. !Milagrosa agua! Por mucho menos otros manantiales son famosos.
Nela había cogido su jarra y su botijo sin verter gota
y se disponía a volver. De la margen de enfrente partió
una voz:
-iNela! ....
-!Señorito! ....
-Vi que te tardabas ..... .
- l Está u~ted sediento?
-Sediento, sí. Pero ya qo te apures.
Descendió por la veredilla, se llegó a la gruta en un
santiamén, bebió un sorbo y se sentó sobre el musgo.
II

EN LA FONTANA

-Siéntate, Nela; nadie apresura.
-Es que madre ..... .
-Sabe que vine. Conque no habrá ansiedad.
-Bueno, unos minutos, ya que le place a usted ....
-iCuáo buena eres, Ne!a! .... Tanto como linda.
La muchacha ni pestañeó. El joven ocultó el asombro. Y repuso.
- lTe lo dice también tu novio ?
-.!Para qué? No había yo de creerle ..... .
-Bien sabes que sí .... Más que linda, hermesa.
Nela se limitó a mirarle. Pero un mirar sereno apacible, naturalísimo.
•
El de Alcaraz, un poco adonisado, no era mal mozo.
La alcurnia dábale cierta altivez; pero tao sutil, que
resultaba, más que empala11osa, atrayente.
-!Hombre feliz, que obtiene tu cariño!
-/Es usted envidioso?
-19uien no lo será de esos encantos? Porque eres
un pnmor, Nelai Yo creo que me pongo aquí bien con
sólo verte ..... .
-iNo me confunda usted, señorito que me da vergoña!
'
Y apuntó una de su~ sonrisas. una tentación.
Alcaraz la cogió una mano, y la piel sedeña, finísima
provocó en ~l. un estremEcimieoto. La retuvo, pues 0 ~
notaba opos1c1óo, y renovó la letanía:
-:-!Vales más oro que pesas! ¿Le quieres mucho a tu
nov10?
- l Por qué no? Yo quiero a todo el mundo, a todo el
que es bueno, señorito ..... .
_-iQuerer, querer! Entonces. ¿cómo me quieres a
m1? ..... .
Espe~aba, sin du~a, verla turbarse y enrojecer, y 00
h~bo 01 una cosa 01 otra. Aquel espíriiu no se coomov1a. Y el caso es que no tenía trazas la moza de frialdad en el corazón.
Insistió el señorito:
- l No has notado que yo te adoro? .... Di, Nela, ¡ no
lo sosp~chaste? . . .. Barrunto que no tuviste grao suerte.
Tu oo_v10 es un ~afio, indigno de ti, riñoso e incapaz de
ap!ec1ar esás m1e!es ...... ¿No aspiras a más alto? ¿No
sonaste en un cariño, en un amor sin límite?
Con expresión iodeficible objetó la joven:
-!Cállese, cállese, que voy a enmalecer con esas cosas, señorito!
-iSi precisamente habría de ser tu felicidad! ..... .
/No te parece, Nela?
-No.
-/No? ... . Y /por qué?
-Porque .... cidascuoo en su lugar. Y mi Jugar no
es ese que u&amp;ted dice.
-/De modo, que crees que te engaño/ ....
-Que se engaña usted.
Se quedó contemplándola. En su faz traospareotába•
se uua serena dulzura, que la hacía inmaculada.

Costanero y distante, era una fatiga ir por agua al
manantial Pero el agua era fresca, límpida, riquísima,
y compensaba el esfuerzo.
No le dolía a Nela cargar con la jarra y el botijo todas las mañanas, emprender por el atajo y subir, su·
bir hasta el abra. casi a la cima de uno de los cerros,
donde asomaba el caño que era una tentación para las
golas.
Más que el agua misma gustábale a la muchacha
aquella soledad, que era un encanto. Olía el sitio a
tomillo y retama, amén del bálsamo del pinar a cada
falda del montículo, con efluvios rtsioosos purificando
el aire.
¡Qué bien se estaba allíl En invierno para solearse
unas horas, en verano para hallar frescor. A no esperar la vieja en casa y a no apurarla un retorno tardo,
Nela prolongara la ausencia sentándose junto 91 chorro
en aquella espelunca breve, cuya humedad templaba
los ardores del solazo.
Gustábale la soledad, porque Nela, un primor serra·
no, era toda reflexión y entendimiento, lo cual eocua•
draba su figura. No carecía de donaire, con todo y su
aspecto ajuiciado, tirando a serio, ni de polideza, a pe•
sar de la, sencillez. Sus sonrisas escasas, por lo mismo

Manaba rumorosa la fuente, soplaba mansa la brisa
En el sombrajo se estaba bien; pero el wl iba a picar
a la vuelta.
. 1:1':la Y el de Alcaraz callaban. Hay silencios expres1v1s1mos. Más, ~oo toda su penetración, erraba esta vez
el cortesano, mientras calaba hondo la lugareña. Creía
aquél que iba ~ embaída y tomar la plaza. Juzgaba
ell~ que lo del ¡oven er&lt;l parlería pura y no cabía tal
privanza.
Tranquilamente dijo:
-O usteJ r¡igr':sa el primero, o yo.
-IPc&gt;r qué no ¡untos, y a qué tal prisa ?
-Lo primero, porque siempre hay juzgamundos. Lo
otro, porque ya es hora de volver. Además, piense usted en lo alto que está el sol; de lleno cae, y no le va
a hacer bien el acaloramiento.
Soltó las palabras con una naturalidad asombrosa.
~ealmente, los sesos iban a bullir a tal hora y con se·
~e¡ante lumbre. Los preludios de estío eran proounc1ados . .... .
-Me desencantas, Nela.
-/Por qué, señorito?
-Porque te tengo a tí por muy distinta de otras mu•
chachas,. y me resisto a achacarte la ingratitud.
-il.&gt;é¡ese de cantiñas! Mis oídos no están hechos a
ciertas músicas.

Mons. ~&lt;;&gt;ra. y del Ri~, Arzobispo de México, pnsidiendo la sEgunda conferencia Constaot11:naoa. el ?Dmtngo pasado.-EI organizador y el sostenedor de la serie de conferenc1~s organ1~adas para celebrar el XVI centenario de la libertad de la Iglesia.Sr. Lic. Francisco Elguero, sostenedor de la segunda conferencia sobre Constantino ~
y la Libertad de la Iglesia.
-/Desconfías de mi?
-Palabra que no.
-Pruébamelo.
-Y /cómo?
Ahora fué el linajudo quien notó embarazo. La expre~i~~ no fluía, andaba torpe la lengua; y. entre la impos1b1hdad y el ímpetu, se produjo un impulso. Abrazó
súbitamente a ~ela.
En el acto se sintió receloso; comprendió que tal vez
acababa de extremar las cosas, y esperó el rechazo.
Pero Nela permaneció impasible, sin hacer caso alguno. ~o hizo más que inclinarse y coger el botijo
puesto a refrescar, luego la jarra, y decir pausadam~n-

III

te:

1\

-iVolvamos, que ya es hora!
Despejada la atmósfera, nítido el azur, saturado el
ambiente, verdeaotes las lomas, acá y allá brillanleces
sin cuento, andaban Nela y Alcaraz pisaodo ~uijos y
salvando baches. La cigarra apestosa iotPrrumpia el
&lt;reg-gear&gt; al paso de la pareja; volaban unas mariposas trabajosamente; corrían por entre plantas vírgenes
unas lagartijas; brincaban las minúsculas langostas ....
Desde el otero descubríase el lugar, piña de casucas
de un blanco lechoso, sobresaliendo la torre parroquial,
chatooa y pesada, elevándose por encima del amasijo.
Los brezos, abundantes, enrojecían el cuadro aquí y
allá con manchas salientes .... Sí, el sol era pesado,
fundente, para huído y no para aguantado ....
Nela, airosa, caminaba con brillo. Alcaraz, medio
absorto, la seguía esforzándose. Sus labios estaban resecos, su frente sudorosa, sus ojos encendidos. Desabro·
chóse el cuello y tremoló a merced del aire la chalina.
-No corras, Nela. que echo los bofes.

-/Quiere agua?
-No apagará mi sed, la sed que
tú ilO entiendes.
-iApáguela!
Y se detuvo al doblar una cañada.
-No serías capaz-espetó el joven, hecho ascuas.
-lDe qué?
-De apagar este incendio ....
- l Cuál, señorito?
-El que me abrasa.
-iJesúsl
Y se plantificó tan fresca, mirándole entre compasiva y absorta.
El joven se le acercó con ebriedad indecible, entre
arriesgado y suspenso. Se acercó más, y más, hasta rozarla ..... .
-lSerías capaz, Nela?
-Pero ¿de qué?
-iDe darm.i .... un beso!
:Ni e&amp;quivó el ademán, ni soltó la carga, ni se inmutó
lo más mínimo, ... Clavó la mirada en el mozo, y preguntóle:
-lEso le hará bien?
-Pura gloria.
-Pues .... itómelol
Hubo otro silencio, anduvieron callados un trechito
más, hasta prorrumpir el joven en esta exclamación:
-iEres admirable, Nelal
-No me confunda usted.
- i Cómo me besaste 1
•' ''

-Puse el alma en los labios, señorito. Yo sé, Jugare-.
ña y todo, que la privación aviva el anhelo .... Ya Jo.
ve usted: las cosas son según el modo de donarlas.
-Sí, en verdad. Tu resistencia me habría enardecido; tu complacencia me anonada.
-Y ¿no vale más así?
-Ciertamente, vale más.
La madre, tembláodole la barbilla, preguntó al verle.
-/Probó la caminata?
-Mucho. Probó ....• que me cure de dos dolencias:
la de mi sangre viciada y la de mi alma corrupta.
En un ángulo del lar, Nela, vuelta de espaldas, ahogó un suspiro. iQuiéo sabe si se esforzó en que no la
traicionaran sus ojos! ..... .
SEBASTIAN GOMILA.

�con su dulzura me fueras propicia; ansié tener en mis
manos un astro, ponerlo a rns pies y bañarte de sus
fulgores; cortar una flor sin mancilla en los peosiles
alegres de mi casa, para prendértela sobre tu pecho
sanrosado, pero aquellas frases dur~~ han. sid~ una hacha para mi$ frescos en,sueñ~s de v1s1ooano tnuofao_te.
¡Oh, Emira, amad1 m1a, quien poseyera tus nostalgias
íotimasl

¡Oh, E11ira, amad~ mía, quien poseyera tus nostalgi;,~
intimas!
Vivo enamorado de tus cabellos rubio5, de tu frente
luminosa y de tus manos frescas, como pétalos rosados
y dd un b~so encendido que te diera en un bosque so
litario, bajo una dulcfl luz vespertina Se estremece mi
alma, m 1cerada de dolor y te !,1e contemplado, y me
h'lS parecido una estrella, eu un cielo nocturno. He
sufrido melancolías, que bao lacerado mis cuerdas más
sensibles, y mi pecho semejante a una lira, ha ejecutado un verso de amor.
El desvelo ha llenado de tristeza el camino de mis
días felices, y cuando sentí el perfume de 1.:is jardin"s
donde pa5eas, me he llenado de ambiciones infinitas. El
re;plandor de tus miradas ha sonado en el fondo de mi
espíritu un aria de ilusiones, pero la Esperanza me ha
negado sus dones adorables.
¡Oh, Emira, amada mía, quien poseyera tus nostalgias
intimas!

de un

DIPLOMATICO

o o o
Tu frente es envidiada por los lirios del bosque, donde, descansara la corona de una reina melancólica y joven. que ciñera en su mano perfumada el cetro de mis
profundos ideales.
.
Tus ojos me han despertado las ansias de los m_ás s~blirnes éxtasis, que con el resplandor de ellos he 1lum1nado muchos cuadros y be encendido muchas imágenes
mu rientes.
Tus manos bao despedido los aromas más exquisitos,
y como en un sueño, ma han patecido dos flores herma,
º""· que penden de tallos distintos
Tu boca roja, semejante a dos segmentos de rubí, la
ví por vez primera saboreando las uvas de una vid verde como la esperaoz::1, y cuando fijaste en mí tus ojossonre!ste, entonces fu! más feliz que si me acariciara la
Aurora; pero más tarde llegaron aquellas risas burlezcas que me hicieron sentir la muerte.
.
¡Oh, Emira, amada mía, quien poseyera tus nostalgias
íntimas!

o o o
Todavía me acuerdo de a1uellas caricias recíprocas
a la orilla de los lagos notables, que juntos, vimos descender el Sol, en m~dio de una orquesta de color •s,
símbolo de nuestra vida, y lue~o apar,.cieron las s mbras negras como la muerte, alegoría de nueHra eterna
ruptura.
Todavía siento la brisa, suave y dulce, que salpicó
nuestros rostro;, y que con una mirada repentina son·
reíamos bajo el cielo inmenso. Aun en mis venas pal·
pita aquel calor de tus mano•, tibias por el ardor de !ns
trópicos, y que trae la reminiscencia de unos días sublimes.
Me hablaste de los goc~s. del vino hirviente que rea·
nim1 los corazones fríos, y como si fuera una exhalación
pasaron esos momentos que hoy para mí destilan honda
pena amarga.
Soñé vivir arrodillado ante la majestad de tu hermn~ura, elaborando entre mis labios de poeta la súplica
en el ~erso; oero tus desdenes han coronado de abrojrs
mi frente adolorida. He oído tu voz en altls horas de
la noche, y temblando de amor he ido bajo los cielos
estrellados, y loco, te busqué entre tanto esplendor de
luz, y desmayé del desencanto.

PARTIDA

o o o

El sPcretario de la Guerra presidiendo la mesa en
el banquete efectuado el miércoles último en
el Parque de Ingenieros.
¡Oh, Emira mía, a!Jlada mía, quien poseyera tus nostalgias íntimas!

Mi corazón ha l'l.nzado hacia tí un suspiro inmenso,
mezcla de sueños y amarguras, y con él te he ofrendado lo más caro de mi ser, cruento sacrificio en el ara
de mi pecho, realidad suprema de un amor sin límites.
Cuando el Paraíso de mi ciudad natal, entra en el
apa,;ible velo de uoa noche silencia, traigo a mi mente
tu imagen sonrosada, tu cuerpo ágil que me recuerda
un verso alado y musical, entonces es el momento sublime, en que vienen a mi memoria aquellas primeras
promesas, de que fundirías tu alma en la mía, como en
un solo rayo de Luna, como en una sola llama, como en
una sola ilusión; pero el olvido.
iOh, Emira, amada mía, quien poseyerá tus nostalgias
íntimas!

o o o

Ardí en deseos de escribir una oda que coneentrara
todo el fuego de mi pasión divina; quise tener en vez
de mi palabra el ritornelo de una paloma, para que

El señor Lic. don Carlos Pereyra, nombrado Ministro de México en Bruselas,
y personas que fueron a despedirlo a la estación el día que partió a tomar
posesión de su nuevo puesto.

En el salón imperial. Bajo el m:stedo nocturno. En medio de un derroche de
perfum&lt;!S, como si todas las rosas hubieran contribuido. Una música suprema
reinaba. Una flor humana mostraba sus delicias intactas. El aire sedoso y ameno
soplaba el ambiente de una selva cercana.
La luz irisaba en los rostros pálidos de tantas soñadoras y de tantos pensativos.
El beso del festín sería un vino de color de zafiro, en unos vasos purpúreos,
sobre bandejas de ónice, llevadas por cortesanas hermosas, como si se pensara en
un día de Damasco.
Aquel verso que recitaría el poeta. Aquella canción que arpegiaría el ruiseñor
humano. Aquella fantasía en que se palidece de tanta sublimidad. Aquella dulce Artemis cincelada en uu mármol tan blanco como el pétalo del nardo. Aquella pintura
en un fondo exquisito. Bajo la eterna arquitectura gótica de las columnas.
Y el vino llegó. Y los ojos profundamente escrutadores se fijaron en el arte inmenso que aromaba el salón. Tanto Arte. Tanto ensueño diluido en las alas del ai•
re. Y los vasos llegaron a cada mano de lirios, a ~ada mano de rey pletórico de
fama.
La pri.1cesa Matilde dijo: brindo por el-amor. La reina Amelia por la victoria.
La marquesa Dora por los cisnes. La condesa Emma por los besos. Y el Monarca de barba rubia y de ojo azul, brindó por" la aristocracia deltaleoto."
Y todos dejaron con una pulsera de espuma los vasos. Y aplaudieron al Monarca.
Y cayó sobre la cabeza de todos una lluvia de pétalos.

He allí uo jardín de sólo rosas rojas. Estaba en él. Bajo uo palio de luna.
Ví surgir una águila que dijo: soy el pensamiento; con mi vuelo escalo el imperio
de la Filosofía, y me poso en las cimas donde Dios ilustra con su planta; recorro
el éter y tengo mi o ido en el Sol, cuyos rayos hacen brotar a la tierra luz. Me divier•
to con el iris y es mi música la rotación de los astros. Y desapareció.
Ví una mariposa, que dijo: soy la mujer. soy la fantasia. Yo voy a la Luna por un
hilo argentado y penetro con mi sutileza de flor al Santuario de la ilusión. Yo
odio la realidad. Mi palacio está en el sueñ o. Soy débil como la casa de las arañas
y tengo alas de querub y alma de cristal que se rompe con las tempestades. Y
voló.
Llegó un ruiseñor, que dijo: Soy la Poesía. Mi garganta es el laúd do se arpegia
el trino de oro. Solo los ungidos saben mi canto; aunque los profanos se burlan
de él, porque no son predestinados. Y se ocultó entre las hojas.
Llegó una paloma, que dijo: Soy la virginidad. Soy h, gloria de la tierra. Me
persiguen los cazadores, pero me amparo tras los l_irios y me envu~lvo en la g~a
de los cielos azules y me detengo en los montes 1ntactos. Yo me alimento del trigo
que da la hostia. Soy hecha de las espumas de un lago a quien cubre un velo rubio
Me dei.truye el miasma del fango. Y se remontó al sertoo azul.
Jefes y oficialt s del Parqu e de [ ig-enieros.-Gru( e tomado con moti~o de la fie~1a co~mtrr.oratiH t:ffct:ia da el mié, cdt s pas, co tn recuu co del Pad n de la Patria.

El señor Lic . Pereyra y su señora esposa, la distioguida escritora &lt;M,uía Enri-,.
queta&gt; a bordo del carro que les llevó rumbo a Veracruz.

Habló una rosa del jardín: Las ilusiones duran mi vida. Y marchitó. Y yo qoe•
dé extático, esperando una nueva aurora boreal.
A~GEL SALGADO.
o o o o
El consumo de porotos se hace cada vez mayor; está haciendo disminuir el de
papas.
o ooo
El golfo de Persia es llamado 'Mar Verde," porque en alguncs sitios sus aguas
presectao un hermoso color verde.

�Bellezas Tapatías

~--

. .{CASTelLANA

;~~
U

©S~llU~~(dl

©J® Il~

ftlll!ll"Th&gt;.Ul~ preces la noble Esparta dirigía

eo honor &lt;le sus huestes vencedoras
cuando llegaron tristes mensajeros,
y, al escucharlos, lúgubres y fieros
Poema inspirado ea un cuento toroároose los Eforos. .
Mentidas
en prosa de Villiers de L''sl
1 .
e las oue•as de los rústicos pastores!
Adam.
Mentidos los rumores
del viento volador! Rotas, hundidas
I
todas las esperanzas coo:ebidas!
Era la tarde. Abierta
Mil brazos eo el aire se elevaron,
y como arnés ceñido a la robusta
Y de furor y d~ venganza ardiente
muralla, aparecía
~~~oa~ores gritos_ resonaron.
la ancha puerta de bronce, la grao puerta
~rnble me~saJe
de Esparta, la ciudad fiera y augusta.
corrió ¡&gt;or la c1~dad; como uo torrente
Del cristalino Eurotas la onda fría
de _férvido oleaJe.
rodaba con sonido lastimero.
Ef1altes. el _pastor de alma p~rversa;
y el sol, en viva púrpura bañado,
por re~ó~_dltas s~od~s oo sabidas
semejaba el escudo ei:saogreotado
coodu¡o 1u~fame. al_1ohumaoo persa,
de uo adalid de Homero.
que, cu_al sierpe traidora, por l_a e~palda
En la torre sombría
acometió ~ los br_a~os de Leoo1das,
que superaba al muro resistente
Ya de Jeqes el n1t1do caballo,
.
.
de paramentos de oro y esmeralda,
d e 1a puerta d e bronce, 10qu1eta
gente,
h d' d
¡ fé
11
ruidosa multitud se revolvía.
un 1en ~ en sangre e
rr~o ca o,
Relumbraban las picas el guerrero
hollaba tr~uofador la sacra berra
casco la malla dura '
cuna de dioses y hé~oes de la guerra,
. '
d
'
La torpe raza espuria
la f irme espa a de co~tante acero,
del maldecido Irán derrocaría
el venablo, la espléndida arma?ura...
con implacable furia
Todo lanzaba resplandores roios,
el templo levantando a las deidades,
menos los negros y nublados OJOS
d f
t
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b · •
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h
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b
y e uer es ca enas cu nna
d_e 1ª gne~a unta " mue e um re,
a los nobles soldados de Milciades;
siempre fi¡os, ~la~ados en la cumbre
y a las griegd.s castísimas beldades
de una montana 10gente
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J
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I a a uncir, para a renta y vil es oro,
que_ os en ª a, cua I ~rJes. en 1ª ren e
a sus carrozas de marfil y oro.
regia corona de sangrienta lumbre.

II
A combatir, ufanos,
la víspera salieron de aquel día
los tresci.,ntos heroicos espartanos,
Jos trescientos leones
que por sus alt:is ínclitas acciones
dignos son de la homérica poesía.
Coronadas de rosas,
como para asistir a alegre orgía,
partieron las falanges valerosas,
Q lliéo de aq llellos soldad0s oo sabía
que iba a morir? El beso de h mllerte,
en lid gloriosa, pan el alma fuerte
es más dulce que el beso de las bellas.
Por la patria morir .. dichosa suerte!
A los orimeros rdyos de la aurora,
con himnos quP entonaban las doncellas
y los vivas de o iños y de ancianos.
la in:lomable ciudad batalladora
despidió a los trescientos espartanos
que, con bandas de mirtos y claveles
en su marcial arreo,
marcharon, siempre ansiosos de laureles,
batiendo con sus laozas los broqueles
al compás de las 0das de Tirtea.

IIl
Voces de triunfo, bélicos rumores
que en alas de los vientos voladores
por la mañana a la ciudad llegaron,
las venturosas nuevas confirmaron
de los rudos pastores;
las falaages de Jerjes rechazadas
fueron por las helénicas espadas
que, formidables rayos de la guerra,
cubrieron de cadáveres l:t tierra,
El excelso Temístocles, al frente
de sus nunca vencidos escuadrones,
a reforzar volaba, diligente,
el bando de los épicos leones.
Cánticos entonaba de alegría
y a sus altas deidades protectoras

En la elevada torre y las almenas
esperaban los griegos, la faz mustia
y las miradas llenas
de furor de angustia,
ver lucir, a los rayos de la tarde,
eo la cima eminente
de la montaña el C;\SCO refulgente
del enemigo vencedor cobarde.
Pronto iban a surgir en la alta cumbre
del ejército persa las espadas;
las flechas de lJs caspios; las doradas
cimeras de la asiria muchedumbre;
los árabes coa blancos alquiceles;
los etiopes, de facciones duras.
ceñido el cuerpo con hirsutas pieles;
las índicas nevadas vestiduns;
los escitas con ojos de chacales;
los infantes soldados
de Susa y de Persépolis, arruados
de broqueles de mimbres y puñales.
La ciudad se aprestaba diligente
a registrar con hechos inmortales
el asalto inminente,
Sobre Esparta cruzó. como e.nlutada
nube, de cuervos fúnebres bandada
que fué a posarse en el ramaje escueto
de la sel va sagrada
que se extiende a la falda del Teijeto.
Presagio horrible! En ronca gritería
prorrumpió la ciudad, que maldecía
de los pájaros oegros de la mllerte;
con maoo ejercitada y brazo fuerte
lanzó a los cuervos lluvia de saetas
y piedras voladoras;
pero en las ramas prosiguieron quietas
las fatídicas avez graznadoras.
Palidez espectral cubrió el severo
rostro de las ancianas:
ya era infatigable el temeroso agüero.
También palidecieron y temblaron,
el corazón henchido de congojas,
las vírgenes hermosas espartanas,
cuando les entregaron
tristes sus padres las agudas bojas

que ornamento brillante
de Pólux iracundo!&gt;
fueran del templo de Hércules triunfante.
Habló el soldado;
&lt;Para qué se nos dan estas espadas?&gt;
mas de la multitud el vocerío
preguntaron las bellas, desoladas.
cada vez más enérgico y bravío
&lt;Para qué esto~ aceros?&gt; repetían
apagó sus palabras.
coo la voz lastimera.
&lt;No has besado
Nadie les contestó. Ya lo sabr~ao
la tierra! La has mordido! &lt;Atrás, infame!
cuaod~, al llegar el pavores~ rnstante,
En tu pecho una víb0ra derrame
el terrible mandato se les d1~ra
su veneno fatal!&gt; &lt;Vuelve a la guerta!
de hnod1rlos eo su seno palpitante.
A morir combatiendo! No te aterra
nuestro furor?&gt; &lt;Sobre tu frente zumba
el anatema de tu padre bravo
V
que se agita cólerico en su tumba!&gt;
&lt;Aoda a servir al eoemigo,esclavo!&gt;
Esta odiosa palabra, como un trueno,
De pronto la espartana muchedumbre
retumbó en los oídos. Las doncellas
lanzó un g rito estridente,
bajaron. ruborosas, las miradas,
Acababa de ver sobre la cumbre
estrechando a la vez contra su seoo
de la montaña ingente
las cortantes espadas.
a un hombre que corría
De los dolientes ojos de las bellas
como recio huracán; por la pendiente
abrasadoras lágrimas rodaron,
velocísimo luego deceodía,
que el metal de las armas recamaron,
cual si g~nar la puerta pretendiera
de perlas y diamantes.
de la ciudad! Un fugitivo era!
Esclavas!. .. Las doncellas ccmprendiercn
Roja la faz com0 encendida llama ,
para qué se les dieron
y eo la maoo una rama
los aceradas hojas penetrantes.
para sostén, sin duda, en la carrera,
Veladas las pupilas por el lloro,
volaba por la aspérrima vertiente,
la arrogante figura sio más galas
llevando oculta la inclinada frente
que el rico manto de sus bucles de oro
con su revuelta oscura cabellera.
y una veste más nívea que lasalas
Más siniestra, más pálida y sombría
de los cándidos cisnes, una hermosa
ante la rauda aparición, la brava
hacia el muro avanzó majestuosa
multitud se revolvía.
cual la imagen de Palas.
Era gran cobardía
El pueblo con semblante compasivo,
correr de modo tal. Abandonaba
la contempló La prometida esposa
aquel hombre el combate ? Buscaría
era del fugitivo.
en Esparta refugio ?
Pálida y altanera
A la vislumbre
miró a su amante, y con airada mano
del sol, dando de lleno en su figura,
uoa piedra arrojole tan certera
resolandeció su helena vestidura.
que dió eo el corazón al espartano.
Espantosa ruguió la muchedumbre
Desde el pie a la cimera estremecido
y con voces de lúgubres acentos
el triste se detuvo, alzó la fcente,
rasgó el aire liviano.
quiso hablar, mas su acento fué extinguido
gritando con furor &lt;Un espartano!
por las exclamaciones que a la gente
El miserable del combate huía.
la valerosa ~irgeo arrancara
Habrá imitado la falange rota
con su muestra preclara
de los griegos la negra felonía ?
de ánirno entero y patriotismo ardiente.
No era una imagen fiel de la derrota
Mustio el semblante, la mirada incierta
la visión de aquel h'lmbre envilecido ?
y eo la rama apoyado.
A qué ocultar más tiempo la tremenda
eocaminóse hacia la entrada abierta
infamante verdad ? De la contienda
de la ciudad el mísero soldado.
todos habían huído!&gt;
Pero a un signo del pueblo enfurecido
Interrumpió la ronca gritería
giró sobre sus goznes la ancha puerta,
un ay vibrante, aterrador, lanzado
cerrándose con lúgubre estampido.
por triste corazón que se rompía,
Y ante aquella sombría
por una anciana de semblante airado
hoja de bronce helada
que, clavando la vista en el soldado.
que para siempre-oh dioses!-de la amada
&lt;Mi hijo!&lt; clamaba con horror.
tierra le proscribía,
Saogrieotos
el fugitivo griego escaroecido:iosul tos. anatemas vengadores,
desplomáodose inerte
gritos de rabia, crueles juramentos,
sobre el suelo natal, lanzó uo gemido
cual tormenta preñada de furores,
y durmióse eo los brazos de la muerte.
tronaron en los vientos.
Del sol a los p:istreros resplandores,
&lt;Tu vista oos deshonra, alma de lodo!&gt;
sobre el cadáver rá pidos cayeron
&lt;Atrás! No es este el campo de batalla!&gt; los cuervos graznadores,
&lt;Cómo la tierra eo cól~ra oo estalla
y en aplausos las turbas prorrumpieron.
bajo tu planta vil ?» &lt;El pueblo todo
Así murió-volando su alma egregia
fulmina contra tí sus maldiciones!&gt;
al Elíseo, vestida con la reg ia
&lt;Si el valor consistiera
púrpura del crepúsculo esplendeoteen consumar negrísimas traiciones,
el luchañor valiirnte
héroes, cual tú, oo hubiera&gt;.
que en la batalla conquistó la gloria;
&lt;Ha de~garrado el corazón altivo
el ínclito g uerrero
de la patria tu infame cobardía!&gt;
que lvs griegos nombraron mensajero
Callado y anhelante el fugitivo
de la inmortal victoria.
hacía la puerta sin cesar corría,
A~í murió abrazado
&lt;Atrás! Atrá,, baldón de los guerreros!&gt; a la rama triunfal y desgarrado
los esp1rtanos exchmaban fieros.
el corazón por trágicas heridas,
&lt;No entres en la ciudad de la bravura .
el invicto soldado,
que no qu'3remos con tu sangre impura
el augusto emisario de Leonidas.
manchar nuestros acéros&gt;.
&lt;A cuánto compra Jerjes 1, sespadas1&gt;
&lt;Vas a ganar coo tu veloz carrera
MAN UEL REINA.
el premio en las alegres Olimpiadas/&gt;
&lt;Alcese contra tí la sombra austera

El Sueño de la Desgracia
Acababa de perder a mis padres . ... Bruscamente
fueron arrancados a la vi:ia por un accidente ferro•
"iario.

Sentía desvanecerse mis fuerzas, oo podía llorar y
parecía haber llegado al límite de mis penas. __Con oj_os
secos y ardientes vagué por el bogar de m1 10fanc1a,
que veía desierto, oscuro, y sin embargo, lleno de los
felices recuerdos :ie otros tiempos. Encontré todos los
muebles eo lo,- mismos sitios; ea la sala el antiguo sillón del tiempo gustaviano ante el escritorio, donde
mamá acostumbraba escribir todas sus cartas cariñosas .... En la biblioteca reposaban los anteojos de mi
padre encima de_! periódico, fechado en el día que sucedió la desgracia.
En ta grao mesa del comedor ví uoa maceta coo flores secas. A nadie se le había ocurrido sacarlas ....
Todo estaba eo ordeb; cortinas y tapices adornaban
aún la casa, y sin embargo m~ s~otía extraña e_ntre los
objetos conocidos, eo las hab1tac1ones donde_ mis pasos
despertaban ecos raros, y me sentía perseguida por un
soplo frío. Quedéme meditabunda frente a estas flores
secas, pensando en todos los años tras~urrid~s, que ya
no volverían, y c:.,mprendí que oo babia sabido apre•
ciarlos.

Srita Paz Villaseñor:

Estudio fotográfico de Abitia--Guañalajara.

¿No había sido feliz entonces?
iOh, sí! pero me parecía tao natural eso de poseer la
felicidad; si no hubiera sido así, lo habría llamado una
injusticia. N o .... uo había sabido aprovechar los años;
había murmurado muchas veces en secreto, fastidiada
por el cariño y la circunspección de mis padres.
iMamita adorada! cuántas veces no le había contestado bruscamente al parecerme innecesaria su inquietud por mí. Ahora . . .. ahora a nadie le importaba de
mí, nadie me animaba, nadie me traía con~uelo. Feliz
había dejado el bogar paterno cuando Guonar mi marido, me lle.-ó consigo bacía cuatro años.
¡Qué hubiera dicho él, .¡ue se encontraba al lado en
la biblioteca eligiendo libros entre las muchas obras
predilectas de papá, al verme así!
Miré alrededor mío. Casi todo estaba condenado a
ser vendido bajo el martillo. Nosotros no teníamos sitio
para tantos muebles, las sillas costosas erao viejas y
fuera de moda .... la mesa demasiado pesada, decía
Gunoar .... pero si !O quería quedarme eco ellos, en·
tooces ... , ¡Qué me importaba de todo eso ahora, puesto que desaparecía el viejo hogar! Guonar dispum entonces todo según su voluntad.
Me dejé caer en el sillón, apoyando la cabeza contra
el borde del blanco y frío mármol de la mesa. Recordé la voz alegre de mi padre cuando contaba, a la hora de la comida, las novedades, explicándonos los tele-

gramas del diario y discutiendo de política! Recordé
mi desprecio al ver la expresión feliz de su semblante
cuando nos refería cuentos de &lt;sus tiempos&gt; y comprendí, cómo se llega a querer ciegamente a la juventud.
1Ah, papá! poco sabes cómo desearía yo que volvieran
esos tiempos!
El sollozo estremeció todo mi cuerpo; lloré, lloré sin
importarme de Gunoar, a quien le fastidiaba ver llo•
rar. Sentí los pasos de mi marido; sentíle abrir la puer·
ta de la sala y entrar. Levanté la cabeza, mirándole.
El semblante de Gunnar tomó una expresión fastidiad:. al verme y dijo:
- iPero mi amiguita!
:;é que intentaba ser bueno y compasivo; pero el tono expresaba tal egoísmo, que iovolnntariameote me
acometió el deseo de decirle lo que hacía mucho tiempo me pesaba eo el corazón.
-Todo, todo ha pasado-exclamé-oo existe ya nada
de lo que me era tao querido ..... .
Soorióse mi mari1o con su risita tan encantadora, diciendo:
-Pero, Aoita, me tienes a mí. •.. ¿ te olvidas tan completamente de eso 1
¡Ah! esa sonrisa que tanto me había gnstado en uo
tiempo, cuaodo creía que revelaba su buen corazón. La
inflexión tierna de su voz no era sioo costumbre, c0stumbre y nada más ....

�Grité deses¡:,uada:
-Y tú ...... ¿Quién eres tú en comp:i.ración con los
que he perdido . . .. ?
-Estás nerviosa, Anita .... trata de dormir un poco
¡Cierto que me sentía nerviosa y deshecha de cansancio, pero me parecía tan duro que me dijera eso
ahora! No tomaba mis palabras a lo serio: pero quise
que supiera toda la verdad.
-Ha pis&lt;Ldo el tiempo ya, cuando me imaginaba que
tú podrías reemplazar a papá y a mamá y a la dicha de
mi niñez-dije lentamente, sofocando los sollozos y mirándolo fijo en los ojos.
Gaaaar se puso serio.
-lDe qué te quejas, Aaita?-preguntó cortamente
con frialdad.
-Trato siempre de complacerte-continuó, mirando
fuera de la ventana.
Escondí la cara entre las manos y murmuré:
-iNo me amas como antes!
-iPero no seas hn criatura! Bien sabes, Anita, que
mi amor p or tí siempre será igual; pero tú debes comprender, como mujercita inteligente que eres, que la
primera p3.sión no puede sobrevivir en un matrimonio
cuando ya h&lt;Ln pasado cuatro años.
-No-contesté desalentada-nos hemos alejado demasiado el uno del otro para poder tratar de conservarla.
-Querida, no creí que tuvieras semejantes ilusio·
nes de niña ..... .
Nuevamente permanecí sin contestarle. Yo tambié'I
había creído eso: pero veía que estaba equivocada.
Comprendí que había esperado que el amor nuestro no
fue~e c,&gt;múa. ¿ Quizá todas las niñas jóvenes abriguen
la nl.isma ilu,ióa?

nubes incoloras se mecían en la bóveda azul que invadía la noche, a lo lejos la Ciudad como foco inmenso
laozab:L destelles, hacia al frente las luces del castillo
se aestacaban en la diafanidad de la noche, y el lago
acariciado con más fuerza por la brisa nocturna nos
trasmitía ecos voluptuosos de besos y suspiros •... l
Mis manos ajaban entonces su blando pelo de azabache, su frente irradeaotea bJ... acura, y sus ojos negrcs
y umbrosos lanzaban destellos de dicha.
Y en la suave quietud de la noche, bajo los tiernos
arbustos inclinados en las sinuosidades de la imitada
roca, nuestros labios se unieron lenta y dulcemente, y
al monótono cantar de los amores sonó el chasquido de
un beso, que presurosa reccgió la brisa, envidiosa de
tanta dicha . ..... 1
Cuando la sombra invadió la tierra y en el firmamento relampa¡ruearon las titilantes estrellas, el Dios
Cupido había clavado con certera mano la millonésima
flecha que atraviesa los cora zoo es!

J. B.

Cyran!).

Sr. don Lucas del Palacio, oomb1ado segundo
secretario de la Legación de México
en París.

IDILIO
La señora doña Guadalupe Hidalgo en la tiesta con·
memorativa de la muert~ del Padre de la Iodependen·
cia Nacional, el 30 de Julio pasado.
-He teuido un sueño, mamita, un sueño terrible.
-Pero, ¿qué bas soñado, criatura?
¿Qué contestaría? Mamá ignor.,ba aúa que yo me había comprometido con Gunoar.
- De un accidente ferroviario, mamá!
-Creí que todo preocuparía tus peasamientos menos
eso-rió mi madre, mirándome con disimulo.
-Pero, querida .... apúrate .... Gunnar ha llamado
por teléfono preguntando si puede venir a las doce ....
Apúrate, pues, Anita.
-No, no, no, no me caso con Gunnar-dije en ,·oz
alta y firme.
La noche anterior antes de dormir, mi último pensamiento girab;i en derredor de él, pero ahora me parecía
que toda pasión se había desvanecido.
Fué verdaderamente tan triste lo que soñé respecto
a Gunnar. ¿Podía quejarme de su proceder? ¿No había
sido un caballero a pesar de todo ? 1Por qué no le quería ahora?
Esther, la mucama, me entregó un ramo de maravillosas rosas rojas y una cuta ..... . de Gunnar
Sentí un deseo repentino de no leerla; de esa cartita
parecía emanar una tentación ...... pero naturalmente
la leí:
&lt;Anita: quiero antes de verte, que recibas un -;aludo
y mi inmensa gratitud por tu amor. Queri.'a, dijiste que
yo soy el primer hombre a quien amas y prometí que
jamás te haría arrepentirte. Seré digno de tí ...... tú
me harás dign:¡ ...... - Gunnar&gt;.
Rompí en mil pedacitos la carta empezada. ¿Qué significa un sueño?
LENIE HALL.

La señora Hidalgo presidiendo la fiesta efectuada el
propio día 30 en la escuela &lt;Bartolomé de las Casas.&gt;

__,¿ Pero, Anita, creías tú, formalmente, que yo no fuese igual a todos los demás?
Gunnar me contempló en silencio.
-No es demasiado tarde, Anita. Yo no te retendré
un solo minuto contra tu voluntad . Si el amor que yo
hoy si.,oto por tí no te basta, podremos si:parar~os ....
Sus pal~bras no revelaban falta de cons1derac1ón; pe·
ro bmpoco ninguna pena por la posibilidad de una separación.
No creo tampoco que él me creyese capaz de dejarlo
ir ..... .
El peón que emb3.laba los libro, en la biblioteca 11:i-m 6 en la puerta y pidió hablar con el señor secretario
de la legación.
G11nnu salió de la sala con su acostumbrado porte
elegante y le sentí luego elegir entre los libros de
papá.
.
Extrañé cómo podía haberle amado de todo m1 cora·
zón ...... y lloré nuevamente desesperada. apoyada en
la mes,1.
-iPero, qué modo de dormir! ...... Son las nueve pasadas.
Esas palabras de mi madre arrancáronme del sueño y de los violentos sollozos. Me senté en la cama y
grité:
-iMam á! ..... .
As11stada de mi semblante desfigurado, mamá se acer·
c6 a la cama.
-Pero, querida, ¿qué te pasa? ¿Estás enferma? ¿Qué
hay?
.
La abracé, besándola con tal vehemencia, que se volvió aun más inquieta. No era mi costumbre ser tan expresiva en mis cariños. Por fin exclamé:

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
En el poniente los rayes claudicantes del rey astro
dor~ban las nubes tiñendo sus contornos de púrpura:
acariciaban con polvo de oro las copas frondosas de
los arbustos que bañaban sus raíces milenarias en el
cristalino lago, rizado por la brisa, ornado por las ro• •
sas. En el montículo que parodiando la naturaleza,
construyó el hombre a la vera del estanque, a donde
se trepa por rústicos senderos de bien imitadas rocas,
en la planicie que su cuesta forma, adornada por arbolitos tiernos aún y labradas bancas semejando escollos, nos sentamos los dos El crepúsculo vespertino se
mostraba en toda su encantadora pol icromía, toda su
voluptuosa tran~ición provocando el éxtasis de gozo, al
so.lemoe ensueño donde la realidad tema tonos faotás·
ticos de ilusión. bordados en quimeras, con dulces y
regocijadores contornos.
Habíamos llegado hasta ahí, después de saturarnos
del perfume enervante del bosque, de la fragancia
trastornadora de los prados sembrados de violetas,
hambrientos de luz, faméliccs de aire puro que azota·
ra nuestra frente.
Y ea lo alto de la colina, dominando la tersa super·
ficie de las aguas y la umbrosa perspectiva de los bos·
ques deliaeada en el horizonte por los polvos de oro
del póstumo rayo de Febo. sintieron nuestras almas la
eocintadora voluptuosidad de ensueño, la embriaguez
de un placer adorablemeote cierto.
Rodeaban mis manos trémulas por la sensación su
esbelto talle, y mis ojos buscaban en los rnyos como
encantado espejo la imagen del paisaje, susurrando al
oído dulces pala bras de amor, tenues como un suspiro,
acariciadores como un beso. La soledad del sitio pro·
vocaba la confesión de un amor por tanto tiempo oculto, el cansancio del largo paseo obligaba al descanso
en las labras piedras, semi ocultas por los contornos
que solícitos nos abrigaban sirviéndonos de nido, a Jo
lejos el cantar vibrante de los trovadores alados, y a
nuestros pies el murmullo de las ondas semejando
besos.
Lentamente .... con la lentitud de un canto suave y
prolongado, subrayando las palabras con miradas y ca·
ricias, le hablé de mi amor.
Sus ojos negros, de negrura atrayente como el abismo, escrutaban mi alma, sondeaban mi corazón.
Coovendda a medias de lo sincero de mi cariño cu·
yo crisol había sido su indiferencia, cuyo calvario se·
ría acaso su desprecio, una sonrisa jugueteó en sus la·
bios de púrpura teñidos como pé talos de flor, y envuel·
to en la fragancia de su aliento escuché esta frase:

Del llanto al beso, en dulce desvarío,
hay apenas un leve calofrío.
Rosana.

Cállate!
Cyrano.

¿Y qué es un beso? Un juramento

hecho muy cerca, en mudo arrobamiento,
es promesa sin voz, punto rosado
de la &lt;i&gt; de pasión; secreto amad.:&gt;
que hace del labio, s?ductor oído.
Es un fugaz instante
de infinito y de cielo, con rtiido
de abeja susurrante.
Es comunión de amor que sabe a rosa,
manera de aspirar en dulce calma
del corazón la esrncia mi~terio~a,
y de gustar, rnbre la beca, el alma.
Is~rAEL ENRIQUE ARcrnrncAs.

Sr. Iog. Pedro G. Santos, n01r.brado jefe de la Comisión
Geodésica Mexicana.

&lt;Me quieres tal como lo dices.&gt;

Procesión infantil que depositó ofrendas florales ante la tumba de Hidalgo el 30 de Julio.

Embriagado por la esperanza, valeroso por la proxi·
midad del éxito, mis labios en precipitación desespe·
rante tejieron la red del cariño p¡,.ra capturar su alma
blanca como caliz de rosa.
¿Que si te quiero ? y te atreves amor mío, a hacerme
tal pregunta cuando mis ojos están ceo sus destelles di·
ciéndotelo, cuando la naturaleza conmovida corea mis
frases con sus suaves caricias y sus ténues suspiros?
Pregúntale aquella flor que se balancea voluptuosa si
adora al sol que la baña y a la brisa que la besa. Pregúntale al errante pajarillo si adora sus hijuelos; pre·
gúntale a mis ojos si mi corazón no les trasmite frases
de amor para tí ...... Oh, amor mío!, amarte como te
amo es mi delirio, morir junto a tí, escuchando tus pa·
labras, bebiendo tu aliento con la avidez que un caminante devora el agua cristalina del lejano arroyo, con
la dulzura que el niño besa los labios de una madre.
morir bendicié ndote a tf y amalgamar con el último
suspiro tu nombre como prueba póstuma de mi dicha.
Callé un instante, conteniendo basta mis pulsaciones
para oírla. El sol había tramontado el horizonte y vagas

El Excmo. señor M. Adatcbi, ministro del Japón, con su acompañamiento oficial, y el primer introductor
de Embajadores en el Palacio Nacional, el sabádo pasado que presentó sus credenciales.

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rt&lt;fl§

y

/E~'44

©1 ll©l E~t!l(t}llral
Oici(;ic~ ,~U'(l}

------t~~~~---~~

Verdadera satisfacción nos produjo el
pasar uuas cuantas horas contemplando la
manera como el gobierno imparte enseñanzas prácticas a los jóvenes que luego
hao de ser hábile~ obreros y honrados industriales. Quiz:is si muchos que se dedi·
can pomposamente al ejercicio de carre·
ras facultativas en las cuales suelen fraca·
sar. se dedicárao a un oficio, seguramente
que habían de vencer mejor en las luchas
de la vida; pero ciertas ideas de tontas va·
nidades, pierden inteligencias que :en otro
orden de trabajos habían de lucir, a no 1
dudarlo.
Este imp:&gt;rtaotísimo plantel educativo
que hoy por hoy se encuentra en un desa·
rrollo admirable y digno de alabarse, tuvo
sus visicitudes que reflejaron, en cierta
manera, las que atravesó México desde que
se hizo independiente, por la inestabilidad
de sus gobiernos y por el ambiente poco
propicio en aquel entonces a la instrucción
de los obreros.
En 1843, el gobierno tomando en cuenta
ciertas necesidades del pueblo, instituye
una Dirección General de Industria, y por
Decreto de 2 de Octubre del mismo año,
dimanado de aquella, se fundan dos escuelas, una de Agricultura y otra de Artes. A
los ro años, en Octubre también de r853
otro decreto &lt;lió más firmeza a lo !lstable·
cido con anterioridad, pues lo cierto es
que semejante reforma, no había tomado
mucha consistencia. En r856, en el gobier ·
no de Comonfort decretóse en 18 de Abril
establecer una Escuela Industrial de Artes
y Ofidos, para lo cual se la señalaron fon·
dos propios y se construyó un edificio di·
rigido por el señor Miguel López, y cuya
casa estaba contigua a la Escuela de Agri· .
cultura de entonces; y más adelante trasla·
dóse a San Jacinto, y la verdad es que to·
mó cierto incremento la iostrucción de las.
artes y de los oficios, pues se llegó a tener
en Julio de 1857 hasta 107 alumnos, dando
las clases 20 oficiales de talleres. Un in·
cendio casi dejó en ruinas el edificio, y los
trastornos políticos que surgieron en aquellos años, fne·
ron motivo de que se olvidara lo que había alcanzadc
cierto grado de adelanto. En Diciembre de 1867 el Gobierno del señor Juárel volvió a dar cuerpo a la idea
antes realizada y que se habí'l interrumpido.y como faltaba edificio apropósito peusóse en habilitar el ex-con-

111

1

Dosel presidencial del SJlón de Actos.

Taller de fundición,

Taller de tornería.
Todas estas clases se dividen en sus correspondientes
años, y durante el tercero y el cuarto, los alumnos
acompañados por los profesores que dei;igna la Direc
ción de la Escuela visitan las fábricas y talleres industriales, y terminados los cuatro años de sus estudios

Los alumnos hacen todos los días ejercicios adecuados a su ectucación física, en los años que están en la
Escuela. Para que cumplan bien esta obligación, el médico adscrito al Establecimiento los examina al principio del año y cuantas veces lo cree necesario, para pro·

los alumnos con el mismo esmero, con que se procura
que se aprenda el oficio, para abrirse paso en la vida,
lo cual significa tanto en la juventud, que careciendo de
patrimonio propio, necesita adquirir ~u manera de vi·
vir por medios decorosos y honrados.

Clase de electricidad práctica.
vento de San Lorenzo, 10 cual se hizo después de cier- señanzas que allí se imparten, y que sirven .ll educantas reformas, y en dicho loe ~1 hoy lo vemos por fin. con do para cualquier duda que tenga, al hacer sus est\1·
vida propia y con grandes elementos de existencia.
dios prácticos. El personal de está. biblioteca. es com·
En la actualidad hay clases de todos los oficios, y se
pletamente idóneo, y tuvimos oportunidad de ver la
nota una completa disciplina y un orden absoluto. Los
mandra como se facilitan los datos que se piden con
progresos son tenidos en cuenta por la Dirección del
diligenci.t y talento.
plantel, y hay, en efecto, una clase de electriEn el plan de estudios, actualmente está comprendicidad práctica, además de 1.t teórica, estando la
do la carpintería, herrería, tornería, cantería, fundiprimera dirigida por el profesor don Miguel J.
ción, pintura decorativa industrial y escultura decora·
Sierra, que ha logrado el que los más principa- tiva industrial, electricidad aplicada a la industria, y
les aparatos modernos, sean enseñados en su mecánica aplicada a la industria también.
funcionamiento a los alumnos.
Otra de las clases curiosas es la de decorarlo,
en la cual se ven dibujos sacados del natural,
cte animales vivos, que allí se tienen, y los cuales
sirven después para formar motivos de decoración, de sumo gusto. El taller de tornería pre·
senta un golpe de vista muy sujestivo, conforme
se ve en nuestro grabado, y por lo que se refiere
a la amplia clase de gimnasio, y al tanque hermoso para la natación, todo ello bajo la dirección del inteligente profesor don Enrique Vera,
debemos confesar que nos produjo un gran efecto, probándonos el c~lo que se desplega en esta
parte de la higiene y del "sport."
El salón de actos es grandioso, habiéndose
inaugurado cuando vi~itó México el doctor don
Rafael Altamira, sabio maestro de la Universidad de Oviedo en España, y el dosel de rojo terciopelo, con la águila mexicana en el centro bordada ricamente, lo mismo que el sillón lnjoso,
se usaron por vez primera en Septiembre de
19ro, al celebr"rse una de las fiestas del Gente•
nario de la Independencia, que fué la reunión
del Congreso Médico. Según personas inteligentes, el referido dosel y sillón están tasados en
25,000 pesos.
Muchos más pormenores de importancia, que
escapan algunos a nuestra memoria, nos fueron
dados por el Prefecto, señor de la Torre, que
amablemente nos condujo por entre amplias g'l•
!erías, salones y talleres, s10 que falte la correspondiente Biblioteca, muy bien surtida de todas
hs obras que tienen relación con las enTTnaspecto de la Biblioteca.

En la fragua.

Salón de decorado.
tienen una práctica de seis meses en los talleres o fá
bricas industriales en los términos que el referido director p,escriba, y que son sometidos a la aprobación
de la Secretaría de Instrucción Púb!ica y Bellas Ar·
tes.

1

En el tanque de natación

curar corregir por medio de los movimientos y actitudes que convengan, las faltas e imperfecciones de de·
sarrollo, naturales o adquiridas en los talleres
Como se ve, está perfectamente organizado el traba•
jo en todas sus manifestaciones y se cuida del físico de

La Escuela de Artes y Oficios para hombres, es una
verdadera necesidad, y todos los medios que el gobier·
no se arbitre para sostenerla en su debido esplendor,
deben dársele con mano pródiga, pues se trata del por·
venir de la clase obrera.

En la sala del gimnasio.

�La señora de B1.laruetuvo que guardar calma durante algunos días, a consecuencia del disgusto; pero_ oo le
sirvió de escarmiento. Apenas pudo poaer~e ea pté, co•
rrió a casa de la madre de la rica castellana, y le dijo
apeoadísima:
-!Oh, amiga mía! ¡Cuánto sentí no estar en casa el
día en que fué a verme su hija! .... Fué una casualidad
lamentable; precisamente aquella noche cenábamos en
casa de unos amigos, que se marchaban a Niza al día
siguiente .... La criada lo sabía de sobra .... Pero, qué
quiere usted, la pobre es tonta de remate; no sirve para nada, absolutamente para nada .... En fin, la hemos
tenido que despedir ....
PABLO BO~HOMME.

Sr. don Carlos Pita, nuevo agregado civil a la legación Mexicana en Bruselas.

El licenciado Emeterio de la Garza Jr. que acaba de regresar después de una gira
por las principales ciudades de los Estados Unidos. Sus trabajes patrióticos en favor del
Gobiemo y de México son muy notables y de ellos ha dado cuenta la Prensa de la Capital, habiendo sido muy felicitado por su actitud ante el Gobierno y pueblo americanos.

La visita inesperada

Sr. don Eusebio Salazar y Madrid, nuevo jefe del
departamento de bosques del ministerio de
Fomento.

A pesar de sus sesenta y cinco años bien cumplidos,
de su abultado abdómeo y de su ciática intermitente
que la obligaba a ,rndar cc,n un balanceo parecido aÍ
de los pato~, _la señora de Balarue se desvivía por el
placer de v1stt•r a las gentes. Tenía la memcria de las
buenas amistades.
Cuan~o en un_a reunión oía hablar de las modas de
la estación próxima, del vals corrido, de la música de
Wagner y de los cubistas-lo que, después de todo era
tao agradable como el escuchar las quejas de su ~arido por no tener medias zurcidas,-la buena señora se
estremecía de placer. Y no dejaba nunca de meter baz:i en_ la conve~sación , dando. con un tonillo ae sufic1~n_c1a y autond51d_ grandísimas, opinión personal y defi~m':'a sobre la ultima comedia estrenada, y que 00 babia visto, o sobre las Exposiciones, a las que había ido.
Después, cuando entraba en su casa, situada en un rinc_ón _de las afueras, sentía que aquella atmósfera de dishoc1ón de que volvía saturada, le daba una superioridad grande sobre los suyos.
A d~ci_r ~erdad, nadie pod ría sospechar que uoa vez
en la 10hm1dad d_el hogar, aquella señora de sociedad
-esposa de _un vista de Adua~as jubilado,-que se las
daba de árbitra de la elegancia, _se_ encontrase cara a
cara con las más prosaicas materialidades de la vida,
q~e. aq_uellas manos enguantadas que accionaban co~
d1stmc1óa amanerada, se cansasen de fregar pi t
cazuelas.
a os y
Adela, la asistenta, que no iba más que tres v~ces or
semana-dos horas por l~s mañanas y otras dos or)as
tardes los días de recepción, para abrir la pu ~
había dejado plantada, privándola de su cola~~ª•-;1a
de quehaceres domésticos.
raci o
Las amigas la creían esposa de algún func·
·
.ó
d
10oar10
cesante, que d e b I
esempeñar uo alto cargo
, Y como por

este motivo la creían asimismo muy bien relacionada,
se mostraban poco propicias a acudir a los «jueves&gt; de
la señora Balarue, temerosas de ballar en sus salones
gentes de más elevada posición que ella~. que las aou•
lasen con su presencia Asf, pues, eran inútiles las súplicas con que la buena señora instaba a sus amigas
para que fuesen a visitarla los jueves.
:-.o obstante, una vez vió satisfecho su deseo. Fue en
c:,.sa de una señora, cuya bija, la stñora de Bois-Hurnault daba elegantísimas reuniones to su castillo de la
Turene.
-En fin, señora-decía implorando casi la señora de
Balarue -fstá visto que no podré tener el gusto de co·
cocer a su hija de usted. Le aseguro, amiga mía, que
tendría un verda,lero placer en verla por mi casa ....
Ya sabe usted: me quedo los primeros y últimos jueves
del mes. Vivo algo lejos, es cierto: pero ¿qué quiere usted? ¡Encierra aquella casa tantos recuerdos para nosotros, que no nos decidimos nunca a dejarla!
-Pues le prometo a usted-contestó la madre de la
castellana distinguida-que la primera vez que mi bija
venga a París, irá a hacerle a usted una visita.
La señora de Balarue salió de allí radiante de felicidao.
Pero la visita prometida se hizo esperar. Fué inútil
que durante dos meses, cada jueves de recepción, se
multiplicase la pobre mujer para arrtglar la casa lo
mejor posible; que sacase, en fin sus mejores galas ....
Pero una tarde de Noviembre, en que la buena de la
señora de Balarue se entregaba en cuerpo y alma a
limpiar la cocina del hollín que en ella habían dejado
los fumistas, sonó el timbre de la puerta.
Como esperaba un saco de cisco qne había pedido al
panadero, fué a abrir inmediatamente, y se quedó con

Sr. Lic. Manuel Nagorc, nuevo abogado consultor
de la Secretaría de Gobernación.

En este «cuarto en sombra,&gt; viendo caer la t,ude,
con esta unción de arrobo que ha dejado el «reloj,&gt;
dando sus campanadas, musicales y lentas,
que vibran en los aires como alas de ave soo;
con este mismo extático recogimiento mudo,
versos decir quisiera, tremaotes de emoción,
una oración, un cántico que yo desenvolviera
y hablase de recuerdos de intimidad de amor,
incienso y eco suave de voz honda y lej3na
que a tono con las sombras rezase evacación,
verso de alma en crepú;culo para arrullar de amores
ca esta mujer que duerme sobre mi corazón.&gt;
Cosas queridas y hondas, remotas y olvidadas,
sombra y son que se apagan; perfume soñador
El director y profesores del Internado Nacional en la fiesta con que celebró el aniversario de su fundación
del silencioso ensueño que viene con la noche,
el martes último.
con esta paz de ocaso que hay en la habitación.
Mi voz, trémula y mate, se haría terciopelo,
h bJci abierta y anonadada ante un gran abrigo de
-1Qué es estol-exclamó.-¿Se habrá puesto mala sonaran como magia los versos de mi voz:
pieles y un m 1gaífico sombrero, que le preguntó si la
mi mujer?
señora de Balarue estaba ea casa.
- Amada mí 1, duerme, sueña sobre mi pecho,
Y echó a correr hacia el interior, llamando a su ca·
S? puso colorada como la g r.:.na. !No había para me- ra mitad, sumamente intranquilo, y mucho más t:uando allá en el horizonte queda un rayo de sol,
ooi! ¡ Sorprenderla en aquellas trazas, con delantal de vió que nadie contestaba a sus voces. Por fin, entró en aquí siento tu peso sobre el corazón mío,
cocina, sin peinar y sin postizos, con la cabeza aquella la sala y quedó como petrificado al ver que aquella y yo no sé si sueño, si vivo, si soy yo ..... .
p \recida a uno de esos bustos que usan los peluqueros señora desconocida, que en seguida le puso al corrien·
para poner las pelucas! ¡Cómo darse a conocer en tal te de lo ocurrido. El señor B~larue se qaedó turulato. ¡si es que hay una apariencia tan sólo de este mundo,
-lQué está usted diciendo? -exclamó -lQue la y al fin se hizo la vida milagro de ilusión .... !
facha!
- ! Hace usted el favor de decirle que está aquí la se- criada? .... ¿Qué mi mujer? .. . . ¡Pero si!. ...
)Ni un beso!. .... jNo movernos!.. ... Me ba~ta coa el peso
Pero no llegó a perder la cabeza. haciéndose cargo
ñora de Bois-Hurnault?
de tu cabeza amada, durmiendo a mi calor ..... .
de
la
realidad
de
la
situación
y
comprendiendo
que
de·
Al oír aqnel nombre, la desdichada estuvo a punto
-de caer sin sentido. Pudo sobreponerse, y ya que to• bía dar una satisfacción a aquella señora, se disculpó ¡ Escucha!.. ...¿ Son palabras?.....¿ Son notas?.....¿son suspimándola por la criada, aquella elegante señora le daba con la torpeza de la criada, diciendo que su mujer ce·
(ros? ....
naba en París y que él debía ir a buscarla
una salida, se escapó por ella diciendo:
!.... S oy todo de las cosas! .... ¡Callemos! ...¡Pasa Dios!
Cuando
la
señora
recibió
el
cambio,
arregló
el
con·
-No es su día ... , La señora ha salido.
-iCuánto lo siento!. ... Si supiese que no tardaría fiicto marchándose en el mismo cauto&gt;, que aún estaba
mucho .... ¿Tiene usted inconveniente en que la es- a la puerta.
MANUEL ABRIL.
Cuando quedaron sólos marido y mujer, aquel armó
~re?
un
gran
bochinche
La criada no supo qué contestar. Entonces la senora, creyendo que quien calla .:itorga, entró en la casa y
seguida de la amig-. de su madre, que embobada la
abrió maquinalmente la puerta de la sala, se sentó a
esperar.
.
.
• .
.
La señora de Balarue corrió, emoc1onad1s1ma, hacia
el comedor y se dejó caer sobre una silla.
L-i sangre dejó de circular por ~u~ venas. . .
¿Qué partido tomar?.... ¿Subir a su hab1t~c1ón
emperifollarse? .... ¿ Darse a conocer ?.... Eqmvaldna
a poner de manifiesto la humillante farsa. Y permane·
ció en su silla, aguzando el oído, sin oír ni_a~ún rumor,
pues la visita no se movía tampoco de su s1ho.
¡El tiempo se le bacía interminable!.
.
De pronto, volvieron a llamar. Corrió a abnr. Era
un hambre, un ccbauffeur&gt;, que le pregunt?: .
-Diga usted, buena mujer, ¿sabe usted s1 m1 parro·
quiaca tiene aún para mucho tiempo?
-e Su pa .... parr oquiana?
.
.
-Sí; es el caso que estoy comprometido para ir a
buscar a unos señores, y no puedo esperar más .. ;. Así
es que si me quiere pagar .... Vaya usted a decirselo,
abuela.
!Hasta el &lt;chauffeur&gt; le trataba como a una cual·
quiera!
,
Pero, como después de todo,aquel recado ~o~na po·
ner fin a su suplicio, consistió en ir a traosm1tlr el en·
cargo.
_
Pero no solamente parecía estar aquella seoora de·
cidida a esperar a la dueña de la casa, sino que no te·
niendo más que monedas de oro, yno pudiendoel_cch&amp;f·
feur&gt; dar la vuelta de un luis, dijo a la qae cre1a do·
rnéstica:
-Entonces haga usted el favor de ir a 1;1na de l~s
tiendas en que acostumbre a comprar, cambie este lms
y pague al &lt;cbauffeur&gt;.
iLa bubie&amp;e abofeteado!
Pero como no estaba segura de tener en su portamo·
cedas los veinte francos, se vió precisa~a a echar.se un
velo a la cabeza e ir a cambiar el luis a una tienda
donde no la conociesen.
Apenas hubo saliG.o c!e casa, cuando regresó a ésta
su marido. El buen hombre, al ver el &lt;auto&gt; a la
Asistentes a la fiesta de aniversario del Internado Nacional.
paerta, creyó que era el del médico:

,ª

�todo esto, y por tacto se matizara más la frase, de seguro que el efecto sería mejor, bajo todos conceptos.

TEATRO COLON.-"LA AGUJA HUECA."
Un éxito ha sido el arreglo a la escena de la novela
de Mauricio Leblanc, tan conocida, y que con el titulo
de "La Aguja Hueca," seguramente la conocen lama·
yoria de nuestros lectores. Se trata de una obra de con·
tínuas sorpresas, de interés creciente, de situaciones
entretenidas, y en la cual el fantástico personaje Arsenio Lupia, se transforma constantemente y el público
siente vivas impresiones.
"La Aguja Hueca" era el castillo que en las cestas
normandas teofa el famoso ladrón, por "sport" y que
según la leyenda perteneció a los Reyes de Francia y
donde estaban escondidas las principales joyas de la co-

rona. El protagonista de la novela vivía a!H, como si·
tio seguro, contra las asechanzas de la policía por lo
difícil que era dar con la entrada de mansión tan fantástica, pero un joven estudiante "Isidoro Beautrelet,"
para librar a su padre que se encontraba secuestrado 1:0
dicha residencia, da con la manera de entraren la mis•
ma y al fin es descubierto lo que por tanto tiempo se
desconoció.
Arsenio Lupin, al cual por la fuerza ha hecho traición uno de los suyos, conduce a un policía al través
de las encrucijadas que rede;;ban "La Aguja Hueca" y
el criminal tiene que huir, pero con tal desgracia, que
cuando iba a regenerarse por el amor a "Raimunda de
Saint Verao," con la cual se había casado, un tiro de
revólver de los que venían en busca del bandido, le alcanza y muere. Como se vé, hay cierto tinte romántico
en la obra, para que se destaque en el fondo de la misma, la figura del protagonista con más simpatía, que
fraguando robos y realizando estafas.
El drama policiaco fué bien montado, sin ser uoa cosa del otro jueves, y la concurrencia numerosa se entretuvo durante los cinco actos, en los cuales está dividido el argumento. La interpretación con los defectos
de siempre, oo rnlamente en lo que concierne a lo defectuoso de la declamación, sioo que basta el mismo
señor Caralt, babia con demasiada velocidad, lo mismo
le pasa al joven actor señor Villarreal. Si se corrigiese

TEATRO LIRICO.--&lt;EL GOLFO DE GUINEA.&gt;
No consiste en poner obras que vienen de España,es
necesario, en primer término, saberlas elegir, y en ~egundo, montarlas bien para el éxito ¿e las mismas, gas
tándose los pesos mexicanos, en lo cual, al parecer, .no
entra la empresa de este T~atro.
&lt;El Golfo de Guinea&gt; es una zarzuela, sin apenas
argumento alguno, aunque la duración de la obra es
grande, y que sólo tiene su defensa en algunos cbistts
de gracia, y en alguno que otrc, recurso de sainete,
pues los autores del libro, señores Paradas, Jiménez y
Carrere, solo han pretendido que se pase el rato, eco
quebrantamie?:to de todo lo que sea literatura y buen
gusto.
En la partitura se vé la falta de ocasiones para que
el músico se luzca, lo cual es atenuante pua el trabajo
de los maestros Vela y Bru, y también se nota piezas
de relleoo, siendo la minoría los trozos inspirados y selectos. Pero, en fin, todo esto se hubiera podido remediar, como se remedió en Madrid montando bien la
obra, con lujo y con propiedad, lo cual no ha sucedido
en el Lírico, de manera que como fracaso, bay que
considerar el estreno a que me estoy refiriendo.
La interpretación no pasó de mediana, lo que suele

su :eder casi siempre con la defectuosa
Compañía que actúa en este Teatro. Y, ahora con el viaje de Aroza mena, se resta u o
buen elemento que seguramente ha de ser
dificil sustituirlo. Cuando el público acude de uoa manera unánime, bien merece
que se baga.algún sacrificio y se traigan tiples y buenos elementos, para corresponder al favor que 5e recibe, no todo ha de
ser ganar dinero.

por fin en el t~rcero, después de habernos
hecho pasar por varias escenas innecesarias, en las cuales la vulgaridad se mezcla
con la hita absoluta de interés. Lamento
que los intérpretes de la obra, se la hayan
tenido que aprender, pues procuraron sa·
cu a flote, lo que era difícil, sino imposi·
ble que saliera. "Hojas Caídas" cayeron
para siempre, y como dice el poeta, pasa·
ron para no volver. As! sea.

TEATRO MEXICANO.-cHOJAS
CAIDAS.&gt;

Teatro Colón.- Una escrna de "la Aguja Hueca," drama ¡:olici;;co últimamente estrenado.

N:&gt; estuvo acertada la dirección artística de este coliseo, al representar le comedia o lo que sea, titnlada &lt;Hojas Caídas,,.
original del señor Maurens, actor en su
tiempo, por cierto, muy mediano, y que
ahora al escribir para la escena, ha resultado autor menos aun que mediano.
No es tan fá~il como parece, eso c'e ha•
cer obras teatrales, y oo consiste únicarn ~nte ea idear una fábula y desarrollarla
ea varias escenas, escritas en castellano
más o menos c,rrecto, sin cuidarse de ca•
racteres, de interé;, de situaciones, de conflictos reales, y de ambiente de vida. Todo
e 1to falta en la obra, que ha durado solamente tres representaciones en los cuteles, y que a mi juicio, ni uoa sola debiera
haber aparec ido.
Defectuosa en la exposición, se eleva un
poco en el final del acto segundo, y cae

Hoy sál;ado vestirá de gala el "Mexica·
no," para festejar a la primera actriz se•
ñorita María Luisa Ville~as en su noche
de beneficio. Seguramente que el Teatro
se ha de ver concurridísimo, por las muchas simpat!as con que cuenta la distinguida artista, que en muchas de las ol:&gt;ras
que ha representado, la bemos visto lucir
su indiscutible talento.

Teatro Mexicaoo.-'lfaría Luisa Villegas, cuyo beneficio se
aaJ:h ,, ea varias e1c:on1s de distintas obras.

celebró

L:i. obra que se pondrá en escena,
"La Hija del Mar" no es de lo mejor de
Guimerá, y carece de aquella elevación de
ide"s de "Maria Rosa," y como ''Tierra
Baja" se resiente de falsedad en los fundamentos teatrales y de la consiguiente falta
de lógica en los recursos que el autor emplea para llegar fatigosamente a una catástrofe final, que no puede convencer más
que a los que tomen por real lo que o,S puro artificio.
LUIS DE LARRODER.

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La fiesta mundana de la elegancia y del buen tono; la que es siempre esperada con entusiasmo por
las elegantes, para lanzar sus modelos, se ha verificado este año con el
entusiasmo de $iempre, con la asistencia de todo el París de importan•
cia, de todo el elemento oficial, del
Presidente de la República, y de
una multitud inmensa, donde se
mezcla desde el jugador, hasta el
rastacuero, que por vez primera
asiste a reunión tao aristocrática.
El ritual es siempre el mismo:
Mr. Poincaré llegó en su magnífico
carruaje a la gran &lt;doumont&gt;, con
los cocheros luciendo sus vistosas
libreas, produciendo su aparición
cierto efecto teatral en las tribunas,
donde se congrega la flor de la elegancia. El Presidente de la Socie·
dad de Carreras de Caballos lo saluda en nombre de todos los miembros de la misma y lo acompaña a
la tribuna oficial, y no faltan, dicho
se está las aclamaciones consiguientes, y el qi.itarse los sombreros y
agitarlos en el aire.
El Príncipe de Aranberg dió el
brazo a Mme. de Poincaré, y lo más
selecto del Jockey-Club en fila, en
la escalera de la Tribuna Presidencial, saludaron a la distinguida dama, que al sentarse en su sitial se
encontró con un precioso ramo de
flores, obsequio galante de dicha Sociedad.
Después de varias pruebas eo di·
ferentes carreras, llega el momento
de disputarse el &lt;Gran Premio&gt;, y
pasan de veinte los caballos que sa·
len a la pista, venciendo al fin el
llamado &lt;Bruler,&gt; que era el que
gozaba de popularidad y pertene·
cía a M. de Saint-Alary, que es muy
felicitado, lo mismo que el jinete,
el cual hizo consuma habilidad que
triunfaran las rayas marrón de su
chaquetilla roja, habiéndose hecho el recorrido de 3,000
metros en 3 minutos y 13 segundos.
Las carreras de caballos públicas en Francia se introdujeron en tiempo de Napoleón en 1807. Durante
mucho tiempo el público acudió al nuevo espectáculo,
pero sin interesarse por él, más que la corte y los cor•
tesanos. En la actualidad ha variado la cosa; la exis,
tencia de numerosos hipódromos y la celebración dia·
ria de carreras en toda Francia, prueean que la gente

'i. ©)

~

te, que si bien los franceses con·
sideran su &lt;Premio del Jockey
Club&gt; como el Derby francés,
no obstante, en realidad no es
así, porque las inscripciones de
caballos para esta prueba se ad·
mitén ocho meses antes del día
de la carrera, como pasa en es·
te &lt;Gran Premio&gt; óel cual nos
e:;:hmos ocupando.
Por algunos años fué grande
la lucha entre Francia e Ingla·
terra por obtener el Gran Premio, aquello íué motivo hasta de
honor nacional. En París y en
Londres h;.bía una especie de
duelo, de luto, de tristeza según
fuera el caballo vencedor de un
país o de otro, y los balcones de
los Clubs Hípicos se cubrían con
colgaduras negras o de color, se·
l(Ún fuese francés o inglés el que
hubiese obtenido la victoria en
el Hipódromo de París.

J)(l[ll\ccii@ Wiillll~Il

Elegantes damas vistas en el Hipódromo, en el día de El Gran Premio.
jas ha cobrado afición, hasta el extremo de que el Gran
Premio de París ha eclipsado la resonancia del Derby
inglés y constituye hoy tal vez el acontecimiento hípico
internacional del año, si no desde el punto de vista
deportivo, sí desde el concepto de elegancia y de ri·
queza.
El primer hipódromo de Francia fué el del Campo
de Marte, que se abandonó en 1857 emplazándose otro
en el Bosque de Bolonia, que es el que ahora existe y

se llama de &lt;Longchamp&gt;, que por su extensión y por·
lo bien dispuesto es a no dudarro uno de los mejores.
de Europa.
Los franceses copiaron en un todo a Inglaterra, lo•
referente a la organización de las Carreras de Caba·
!los; si en Londres hay el &lt;Derby&gt; de Epson que se
corre sobre 2,400 metros, en París hay el llamado &lt;Pre·
mio del Jockey Club&gt; y se corre como el inglés sobre
el mismo número de metros. Observaremos, no obstan-

Con que, estaba en el cementerio melancólico, bajo los
árboles enormes, cerca, un muro antiguo, negro, formidable.
De do salían, por un arco apacible siete esqueletos
coronados de hojas marchitas.
El primero dijo: fuí la Soberbia. Mi orgullo abarca
el uuiverso y no reconoªe a Dios. El águila, el pensamieot-&gt;, la gloria de los hombres ilustres fueron un co·
mino ante mí:
Luego el segundo: fuí la Avaricia. Viví corroído por
un gusano que se llama ambición. El oro del mundo fué
poco a mi sed bruta. Desprecié la virtud, el talento, la
h~lleza ideal de las cosas. Y como en un caos de som·
bra me seoulté en mí mismo. No reconocí a nadie. Ni
amé a nadie.
Llegó el tercero: fuí la Lujuria. Me de;bordé como
U'l río impl'lcable por las pasiones carn:i.les. Ardí en un
horno de bestialidad por l• voluptuosidad de las muje·
res. Y consideré más feliz al gallo que al lirio.
Habló el cuarto; fuí la Ira Tuve por mir:&lt;da un rayo.
La tierra se abría a mi paso de obstinado. Mordí de odio
\ ~s macos de mis enemigos, y obtuve venganza hasta de
la piedra en que un día tropecé.
Disertó el quinbo: fui la Gula. Desvelé por el sabor
de los postres de mañana. Soñé en las mesas repletas
y en los festines abundantes No viví cuarenta años, y
quise almacen1r para cien. Me reí clel que moría de
hambre.
Continuó el sexto: fuí la Envidia Me retorcí ee pesar
ante la felicidad de mis semejantes. Arrojé como ser·
piente la insidia, y como una manzana podrida, discor·
dia. Comí egoísmo y quise ser so1o yo.
Terminó .. J séptimo: fuí la Pereza Dormí un año y
trabajé un día. Quise que el mundo fu&lt;'ra mío para ser·
virme de él. Ahogué los dones de la naturaleza en la
indiferencia.
y todos los esqueletos caveron al instante en mociones
de huesos; anduve entre ellos y sentí la miseria huma.
na, y quise llorar.
o o o
Luego, de siete matas que tenía cada una una azuce·
na, ví surgir siete mujeres blancas.

7
i

• f.

1

La llegada del vencedor.
La primera dijo: Soy la Humildad. Me juzgué cedro.
pero me incliné hacia las hiervas. Me senií ;.ve, más ví
con agrado al gusano
L1. segunda habló: Soy la Lugueza. Poseí las rique·
ns para cubrir la desnudez y la lipidia. El metal no
me sedujo.
L1. t~rcera exclamó: Soy la Castidad. Soy la Aurora
ante la sombra. Amo la blancura de los corderos pas·
cuales. Me place sumergir mi rostro entre las alas de
un cisne, como entre copos de espuma. Los festines de
lascivia me dan vértigo.
La cuarta continuó: Soy la Paciencia. En el mar de
la vida yo soy la roca.
L-i quinta dijo: Soy la Templanza. Como el trigo para recuperar la fuerza perdida. Bebo el vioo para estimular mi alma,
La sexta habló: Soy la Caridad. Yo lamenté de cerca
la~ inclemencias de mi pueblo hermano, y sentí su desgracia como mía.
L~ séptima terminó: Soy la Diligencia De continuo
le rlí vuelta a la rueca para hilar la trama de la vida.
Y las siete mujeres blancas se tornaron &amp;iete palmas
d" fuego, y ascendieron hacia el cielo inmenso.

La noche fría. El cuarto obscuro Flotan en mi
mente cosas amargas; oigo músicas fúnebres; siento gráficamente el estupor de la Apocalipsis.
Aparece mi amada. ;Oh, la Esperanza! ;Oh, el sueño
que encarna tantas veces mi plnma en las estrofas ágil~s y en los áureos ritmos de mis versos! iOb la luz del
iris cuajada en su alma sensitiva, que ilumina mis canto, al través del prisma de su cuerpo flexible!
¿Me amas? Si te amo.
La veía dulcemente bella, con su traje hlanco y su
collar de perlas, y su boca divina donde florecen sus
besos, y sus ojos melancólicos, bajo las pestañas sedosas.
Por segunda vez ¿Me amas? Sonrió sarcásticamente,
como de burla; desdeñosa, radiante ; la ví más bella;
más bella que nunca; quise estrecharla entre mis bra•
zos, y qué desilusión, era un rayo de Luna que se colaba por el techo.
Por tercera vez apareció ¿Me amas? Se r,uso seria;
arrugó el entrecejo y dió la vuelta.
.
Por última vez la ví surgir como un alba en un feliz

Grupo de los niños Diaz RaygoS'\.
Abril; como un lirio de tres pétalos adamantinos; como
uaa estrella que brindara su perfume de luz. Le pre·
gunté:lMe amas? Y me dijo: No, oo te amo. Nunca. Un
no terrible; aquel no tuvo repercusiones de nostalgias
íntimas y de desilusiones infinitas.
L"i. ví aun más bella; traía en la maco una rosa y eo
la falda de su traje b lanco una mariposa negra y en el
collar de perlas un estoque reluciente, que hundió en
mi corazón adolorido. Y quedé muerto a la esperanza.
Entonces vino un mensajero de las regiones horribles
y envolvió mi cadáver enjuto y frío en un velo opaco,
semejaotes a las nubes de plomo que flotan en los días
mel,.ncólicos.
La noche fría. ~1 cuarto obscuro. Vagan en mi mente cosas "margas, oigo músicas fúnebres ; siento gráficamente el estupor de la Apocalipsis.

VIEJO ROMANTICISMO
l-';..ra «El Mundo Ilustrado&gt;.
Yo soy el vision.. rio que eo la noche callada
cuando la luna el cielo traspasa con !:U quilla,
dirijo mi andar lento hacia obscura buhardilla
ea calle solitaria, estrecha, sosegada.
Y allí un viejo poeta de lánguida mirada
me hace sentar en una desvencijada silla,
y mientras su pupila iridiscente brilla,
me canta en voz muy baja, hierática bal,.da.
Y en tanto que yo b~bo ua vaso de buen vino,
él canta las rebeldes tristezas de su sino;
y escucho silencioso en el rlesvá!! obscuro;
Y la luna plateada, romántica, discreta,
entrando misteriosa, dibuja. su silueta
en las sinuosidades fantásticas del muro.
F. DE FUENTES, ]R,

La tribuna presidencial.
Manifestación de simpatía de los socios del "Jockey Club" al llegar

)1.

Poincaré.

Niño Manuelito Díaz y Raygosa, nacido en P,.rís, último nieto del Sr. Gral. P0rfirio Din.

Monterrey, Julio· 20 de

1 91~ .

�CRONICA
. La Moda demuestra una marcada predilec•
c1ón poi' las formas vagas e indecisas de los
trajes. Gusta de los pliegues negligentes, de
las ondulaciones indefinidas que hacen de las
draperías unas verdaderas obras de arte; na•
da es más "chic," en los atavíos de nuestros
tiempos, que ese gracioso descuido, esa cequeta negligencia que se nota en la manera de arreglar las
telas.

de uno o dos botones, ya sean estos de laca, de esmal·
te, de cristal, o bien forrados de seda. Otras no tienen
ningún adorno, y se cierran solamente sobre un plastrón
de encaje o sobre una vaporosa pechera de gasa, tul, o
muselina de seda plissada. Cuando la veste es de seda
negra o de color obscuro, el contraste que forma con
la nota blanca de la pechera o del plastrón de encaje,
es verdaderamente encantador.
Algunas de las citadas vestes son muy cortas por el

ga con los pliegues ni con los recogi:ios de las drape·
rías. El corpiño también es liso, adornado solamente
con un lindo cuello de satén verde marchito, rodeado
por un volante de tul blanco, plissado y termina con dos
graciosas puntas flotantes, que forman una corbata muy
•·chic."
Citaremos, por último, un hermcso modelo de traje
para pasees, hecho en tela de seda, que es una de las
novedades más notables de la presente estación. Se ha·
ce en tela de seda, rosa pálido, la falda tiene un ancho
canesú abullonado, del cual bajan ligeros pliegues que
dan a dicha falda una ligera amplitud. El cuerpo tiene
un detalle sumamente original, y es el de que las man•
gas ~on independientes del corpiño, pues están adherí·
das a un corselete interior, y las hombreras se ribetean
con angostas franjas de seda ros'i, colocadas diagonal•
mente. El escote, bastante bajo y cortado en punta,
tiene ea derredor un bonito cuello o, más bien dicho,
un &lt;collerette&gt; de tul blanco, plissado, y el frente del
corpiño Sd r.ierra por medio de dos grandes boto·
aes de cristal blanco. El talle está rodeado por una
ancha banda de listón rosa que se ata por detrás en un
gran nudo de estilo japonés.
Sin duda que estos modelos serán del agrado de
nuestras lectoras, y acaso les serán útiles para confec·
cionar sus trajes de visita, espectáculos de tarde, y de
paseo.

europeas. Uno de ellos Está hecho en shantung
azul porcelana, La falda es drapeada por el
frente, recogiéndose los pliegues en un gran lazo.
sin puntas. Este lazo es de seda pompadour, con
dibujos de flores y follaje. La veste es de seda
azul acero, con grandes vueltas que se unen al,
cuello, las cuales son de seda más clara. El de·
lantero de dicha veste es muy abierto por el•
frente, y por la espalda tiene unos faldones cortos y redondos. El chaleco es de seda pompadour
bastante escotado en punta. Tan bonito atavk,.
propio para visitas o espectáculos, se completa con un
gracioso y pequeño sombrero de paja clara, adornadosolamente con un ·'aigrette" blanco.
Otro modelo es de una originalidad digna de citane·
a nuestras lectoras. Está confeccionado en velo de lana
impreso con dil:ujos cerez.t y verde seco. Los adornes.
son de satén verde seco y plissadcs de tul blanco. Las.
mangas son de velo blanco y no están montadas en su sitio natural, según lo indirao los últimos mode!os, sino
que comienzan más abajo del hembra.
Esta innovación es derivada del estilo japonéF, pues.
tieno un carácter muy marcado de kimonoF, cerno ya lo
habrán notado nuestras lectoras. La falda del modelo
que estamos describiendo, es ccmplet, mente füa y ce·
ñ ida, acaso para hacer que el dibujo no se descompon•

El aire de abandono cou el cual intentan los confeccionadores
modernos ponen un sello de elegancia indiscutible ~a todas ~us
creaciones llega basta el extremo de que se aseme1en los tra1es
de calle, e~pectáculo p etiqueta, a _los s~ntuosos "deshabillés" que
usan lás damas distinguidas en el interior de _sus bogares.
Estas tendencias que, como decimos, se manifiestan visiblemen·
te en todos los atavíos actuales, imperan igualmente en los boni·
tos "trotteurs" y en los "tailleurs," qae por su práctica sencillez
son completameute apropiados para l?s paseos en las pl~yas, cam·
pos y estdciones veraniegas. Estos tra¡~s1 que antes tenian un se·
Jlo de severa elegancia, hoy han adquirido, por las reformas ya
indicadas, un aspecto ori¡:inal, en el 9ue se me_zcla ese carácter
de negligencia o de muelle coqaetena, tan digno de llamar la
atención.
Ultimas modelos de "toilettes" parisiemes.
También deben señalarse, como un complemento indispensable
de los trajes de visita de paseo, es~s pequeñas vestes de seda
que tanto éxito han tenido _entre las ult~mas novedac:es de la e;tación, las cu:;iles se acompanan con un hado chaleco de tela hge- frente, y por la e~palda se prolongan en un faldón
u con dibujos de flores. Los puños y }as vueltas de est_as vestes redondo o cu•drado y a veces tiene una original far •
se adornan con dicha tela, y la fantas1a de los confecc1onador«;s ma en punta que es, acaso, le más chic que puede
se lia demostrado brillantemente sobre el particular, pues mis haber a ese respecto,
Citaremos a nuestras lectoras algunos modelos
lectoras no pueden imaginar.e las muchas variantes que se hacen
a este respecto. Algunas vestES se cierran en el talle por medio exquisitcs que hemos visto en las principales revistas

MARGARITA.

Suele decirse que el tiempo fa Ita, que l~s horas vue•
Jan como relámpag,,s, y generalmente son mujeres las
que de eso se lamentan. Permaneciendo más en su ca·
sa encontrarían el tiempo que necesitan, porque las vi·
sitas inútiles absorben el necesario para las atenciones
de la familia.

Ultimas modelos de "toilettes" parisienses.
Se objetará que en los salones se aprende; pero des·
-de luego serán muy coutados aquellos en que se adquiE.·
ra algún conocimiento útil. Además, hay muchos debe·
res má~ inmediatos y sagrados Pero admitiendo que
esto~ deberes paseo a segundo término, ¿qué clase de
conocimientos puede adquirir una mujer en los llama·
dos &lt;salones&gt;, donde se habla de asuntos baladíes? Y
menos mal si no se explota la maledicencia.
Se dirá también que las &lt;visitas&gt; constituyen una ne·
cesidad social; que las mutuas relaciones unen a unos

º.

f

con otros, y que las personas llegan a entenderse y a
estimarse Bueno fuera; pero la práctica enseña que en
esas reuniones na!:en más odios que simpatías.
No es esto decir que yo predique el aislamiento, sino
el afán inmoderado, en todas las posiciones, aun en las
más modestas, de consagrar el tiempo a cosas inútilts;
el tiempo que debe dedicarse al propio bienestar y al
de los seres queridos.
Cultivar las verdaderas amistades es muy conveniente, porque la naturaleza humana necesita cambio de
simpatías profundas y ~inceras; pero esto no es, ni mucho menos, lo mismo que dedicar el tiempo a sostener
relaciones frívolas y casi siempre pasajeras si no perjudiciales.
No deben olvidarse las siguientes palabras de Terencio: &lt;Soy hombre y no puede serme indiferente lo
que interesa á la humanidad&gt;
A todos debemos benevolencia; pero por muchas razones estamos obligados ó. consagrarnos muy particuló.r·
mente a aquellos cuyos derechos o nuestra consideración se han de considnar como sagrados.
Hay muchos medios para evitar el derroche del
tiempo.
La mujer no debe vivir en su casa como en una prisión.
Puede y debe salir diariamente, pero con algún propósito útil; para hacer sus compra&amp;, para visitar a un
enfermo. para ver a la buena amiga que ha sufrido una
desgracia, para respirar aire puro; más todo esto con
regularidad, según el tiempo disponible.
La clase media puede dedicar poco tiempo a las dis•
tracciones, pero con arreglo a los recursos, no debe
prescindir de las expansiones necesarias para romper
en algunos momentos la monotonía de la vida.
Claro es que cuando una joven tiene sobre sí la pe·
sada carga el.e una casa, no puede presidir sociedades benéficas, ni dedicarse a las ventas de caridad,
etc. Hacerlo, sería :lesentenderse de la misión a ella
confiada por la Providencia. Sólo las señoras de edad

madura, cuyos hijos están ya educados, pueden dedicar algún tiempo a ese género de obras piadosas.
Concluiré diciendo que hay un medio seguro pua
ganar horas. Consiste en levantarse temprano y acos·
tarse tarde. Así debe hacerlo la mujer que tenga a su
cargo el cuidado de una casa.
El método y la organización del trabajo ahorran
mucho tiempo: todo el que se desperdicia con una ac·
tividad febril y desordenada.

A causa de la moda actual, que obliga a las damas
a lucir el cnello, es preciso que todas se preocupen al·
go por su belleza.
Tener uo bonito cuello es tan importante como tener
una bonita cara, un bouito pelo.
Para ser bella no hay que tener el cuello, ni muy
grueso, ni muy delgado, ni largo, ni corto: debe !er
bien proporcionado y la piel suave y blanca.
Si no tiene el largo deseado, puede hacerse ver
más.
Men0s corto, según la manera de llevar la cabeza
La mujer que lleva la barbilla hacia arriba , alarga su
cuello por lo menos dos centímetros.
Si el cuello es largo, el problema es más fácil: debe
llevarse siempre un listón o un collar, para disimu·
lar,
Todos los defectos, como excesiva gordura, muy del·
gado y demás, se corrigen con masajes.
Es prec-iso mucha constancia; pero al fin el éxito es.
seguro.

Itll ~llllml®ll" (SI!íl®llllíllll© &lt;tll® Il&amp; llllíltl!Ip®ll"º
EL

LUJO.

Desgraciadamente vemos con demasiada frecuencia
que hay madres de familia que, cegadas por un amor
mal entendido, acostumbran a sus hijas a vestir con un
lujo que las más de las veces no está al alcance de sus
modestas fortunas y que con esto les causan un gravísi·
moma!,
No repruebo el lujo en lo absoluto. Que las personas
acaudaladas vistan con elegancia y aún satisfagan has·
ta donde les sea posible sus caprichos, nada absolu•
tamente tiene de vituperable, pues con eso dan trabajo
a la costurera, a la modista, al zapatero, y otras muchas
personas que no cuentan con suficientes recursos para
vestir del mismo modo.

�Las Apariencias

EL ODOL es el primero y el único dentífrico
que contrarresta con absoluta seguridad las causas de 1~ caries

CONSULTAS
FILLOAS DE CREMA

tanda así. demasiado pronto su sensibilidad y equivocando gravemente su criterio.
¡Ojalá que todas las madres pensasen como usted!·
pero por de~gracia_ no sucede así en la época actuali
por _esto las ¡ovenc1tas se convierten en mujeres antes
de tiempo, y por esto también sus penas de corazón se
adelantan.
Sin embargo; hay obras de arte que no son nocivas a
ese respecto; si la niña de usted es muy afecta al dra·
ma y a la comedia, llévela. a ver alguna obra de los her·
manos Quintero, o de Martínez Sierra. De estE, último,
le recomiendo &lt;Madrigal;&gt; es una pieza bella y delica·
da que no hará. ningún daño a la señorita Lilí, que
tanto desea admuar las producciones del teatro mo·
:leroo.

ASUNTO GRAVE.-UNA INTERESADA: Ya contesté
por correo a todo cuanto me consultó hace algún tiem•
po, respecto d" aquel asunto tan delicado.
Espero que habrá recibido mi respuesta, y vuelvo a
m~nifestarle en estas líneas mi profundo agradecimiento por la bondad que ha tenido para mí, al juzgarme digna de hacerme una confidencia de tanta im•
portancia.
PREGUNTAS.-ELENA N: Con todo gusto espero
las preguntas que de!ea hacerme, y desde ahora Je aseguro que no me molestará con ellas, sino por el contrario; ser~ muy grat~ contestarlas. Siempre tengo pa·
ra mis amigas 1ncóg01tas, uo grande y sincero aohtlo
de ayudarles en sus dificultades y de acompañarlas en
sus alegrías.
MARGARITA.

DIRECCION.-DAIRY: Circunstancias ajenas a rr.i
voluntad me impiden tener el gusto de complacer sus
dc:seos en la forma que me indica; pero si me hace el
favor de darme su dirección particular, con todo placer le enviaré el modelo que se sirvió pedirme.
UNA HISTORIA INTERESANTE.-ARMANDO: Su
carta me ha causado una profunda pena; bien se cono•
ce que es usted uno de los pocos hombres sentimentales
que existen en la época actual. El amor, tal como uv
ted lo siente y como es en verdad, va parnndo de moda
y llegará un día en que esas manifestaciones de cariño
inspiren risa o desprecio a la mayor!a de las personas.
Porque el verdadero afecto es firme, constante y aboe·
gado; resiste todo: hasta la ingratitud y el desvío. Esa
Joven a quien usted ama, no debía dejar sin respuesta
las explicaciones que usted le ofrece; cualquiera que
sea su enojo, y aun cuando sean muy graves las calum·
nias con las cuales ha perjudicado a usted esa amiga
envidiosa y mal intencionada, las disculpas que pide
un caballero, o por mejor decir, las aclaraciones que
hace de su conducta, injustamente reprobada, deben
ser oídas y contestadas; pues basta a los más grao dos
delincuentes se les concede el derecho de la propia
defensa. El silencio es la prueba más grande del desprecio; así, pues, si usted se digna escuchar mis consejos, no vacilo en in;licarle que escriba por última vez a
su novia, diciéndole todos los argumentos que le parez·
can adecuados para vindicarse y para convencerla de
la mala influencia de esa amiga, que no merece tal
nombre, y avisándole, así mismo, que no volverá usttd
a molestarla con nuevas cartas, pues si no contesta a
esa última quedará usted persuadido de que ella no lo
ama, y de que su amor no fué sincero, porque no re·
sistió ninguna prueba ni ahora se rinde ante las súplicas y las explicaciones del hombre a quien tanto decía
querer. Hecha esta prueba, a guarde usted el de~enlace
del asunto con la confianza del que puede esperar del
porvenir todas las sorpresas y todas las victorias, con
las cuales se recompensan los elevados sentimientos de
un corazón como el suyo.

préndase la importancia capital de esta nueva y peculiarísima acción. Mientras que todos los demás medios usados
para limpiar la boca y la den-

· ·i;a~· ~¡~~~ "ci¡'e.r'a"~ -~~ ~-1 ·;~l~j -ci~ ·1~· ¿t~~
dral. El automóvil del Marqués recorría
como exhalación eléctrica las calles de la
ciudad .... Acababa de ser defraudada la
últi_ma esperanza que el buen padre aca·
r)C1'.'ba .... El doctor X .... el hábil espe·
c1ahsta de las enfermedades de la infancia no podía prestarle su concurso, por
bailarse el mismo en cama de gravedad....
¿A quién acudir entonces/ .... Ya todas
las eminencias médicas de la capital ha·
bian desfilado ante el enfermito deshauciándolo .... Al Marqués se le d~sgarraba
el alma •..• Le era imposible resignarse a
ver perecer a su único hijo, la sola ilusión
de su vida, apenas entrado en la adoles·
cencia, y cuando todo parecía sonreír a su
alrededor! .... Y luego, ¡cómo volver al
l ado de su esposa, que impaciente, dcso·
Jada madre, dejó junto a la cabecera del
~oribundo, presenciando tal vez en aquel
instante
el eterno
despido
del fruto queri·
do, el postrer
adiós
de su agonía!
iQué
cuadro más horrible presentía al· Ú~gar a
su palacio!......
Gruesas lágrimas surcaban sus mejillas
· t ras que 1Dtenormente
•
•
m1en
le pedía al'
D~os de las miseri!=ordias tuviera compa·
s1on de sus a·ngushó.s.....
De repente el. automóvil experimentó
una br~s.ca sacudida y quedó parado. En
su verhg1nosa carrera, y ofuscado por las
sombras del crepúsculo, el cbauffeur no

cierto punto. Com-

tadura sólo obran durante los pocos momentos que se emplean en esa operación, el Odol deja en las mucosas y en las
muelas picadas un depósito antiséptico cuya acción dura horas enteras. Así se logra una acción antiséptica contínua que
limpiará seguramente la dentadura de todo gérmen infeccioso hasta en las más pequeñas hen1eduras. Claro está pues,
que las personas que se lavan diariamente la b oca ·c on el
Odol protegen con toda seguridad su dentadura contra la
caries.
• ·, a hempo
•
percibw
dos personas que cru·
za~an el paseo.;·.·,Casualmeo!e los dos
amigos que se dmg1an al traba¡o.
Presuroso el Marqués y d d _ d
• enterars
es enan d su.
propio dolor se apeó para
habían sufrido lesión alguna; pero p~r
tuna el accidente se había limitado a pa·
sajero susto ...... Excusó como pudo la
torpeza del cbauffeur, y mientra subía
nuevamente al carruaje oyó cómo los d
obreros, observ:.lDdo sus' facciones deseo~~

°

;o:'.

El antecesor del camello
puestas, y sin duda juzgando por las apa·
rifmcias, se alejaban murmurando:
-iiMalditos ricos!! Esos vuelve!l. de sus
orgías cuando nosotros comenzamos nues·
Según el último número del "Tecbnical
tro traba¡·o
· " acaban de montarse en
..
. ... ·Tuv·
1
tera o q ue peosa r en World M agaz1ne,
sus h1¡0s como nosotros!
el Museo Cll:rnegi~ de Pit_tsburgh algunos
vVENCESLAO L LUVIÁ IsART. de los más singulares yvahosos fósiles que
se han des?nterrado en los Estados Uni·
do~ los pm~eros. camellos fósiles que se
---ha descubierto 10tactos. Para el vulgo es
~
una sorpresa
enterarse
que estos
anteces~res
de los grandes
camellos
y dromedanos d1; b'?y día no eran mayores que un
~algo 1taha!1º• y en muchos respectos de
igual const1tuc1ón. Créese que les esque1:,tos datan de hace cuatro millones de
anos y se encontraron en los estratos mio•
cenes de la parte occidental del Estado
de Nebr aska, por el profesor O. A Peter·
son, d? dicho museo, y el doctor F. B.
Loom1s. de la Universidad de Yale, ambos
famosos paleontólogos.
El ~alla_zgo ha despertado interés extraordtnar!o entre los sabios del mundo.
Los espec1m_enes, 29 en total, pertenecen
a una especie hasta ahora desconocida
Su no_mbre científico es "Stenomylus.';
Son l_?ªS completos que cualesquier otros
~am1fero~ miocenos ha5ta ahora descubiertos. Por el hecho de que fueron des·
enterrados del mismo punto, se deduce
que fo~mabao una manada, y que fueron
r 7penllnament? sorprendidos por alguna
v10lenta erupción o sumergidos en uno de
los pantanos de los tiempos prehistóricos.
Los bombr1;s _de ciencia aseguran que el
camel(o se originó en América, en la par•
te OCCl(lental de los Estados Unidos. El
proge01tor m ás primitivo fué el "Tylopo·
da," cuyo tamaño venía a ser el de la lie·
bre europea, y tenía cinco pezuñas. Es
uno de los antecesores del cerdo. Desde
la época remot".l en que vivían los anima·
les fueron creciendo en tamaño hasta que
liega~on a las grandes dimensiones d~ los
bactrianos de la Arabia y del Africa de
hoy día.

HIGIENE DE LA BELLEZA.-AuROJUNA: Son muy
eficaces las píldoras de que usted me habla; rns resul·
tados son cas i siempre excelentes; pero si a unas per~oº"s no les hacen el menor daño, a otras las han perju·
dicado, por lo cual creo conveniente que antes de to·
marias consulte usted su caso con un médico acredita·
do en todos sentidos.
De un modo general puedo decirle que si su digestión
es normal y no padece ninguna afección de los riñones,
es probable que dicho tratamiento no sea nocivo para
usted; sin embargo, no es superfluo que se ?irija a un
doctor competente, a fin de no poner en peligro su sa·
lud, pues sin duda es ésta la más grande de todas las
b ellezas.
A UNA MAMÁ INDECISA-M. S.: Comprendo sus
delicados escrúpulos para llevar a su niña al teatro,
porque una jovencita de tan corta edad que acaba de
salir del internado, no debe asistir a cualquier e~pec·
táculo, ni debe conocer a lgunas piezas escénicas que
despiertan pasiones premat11ras en las niñas, marcbi·

Según costumbre, los dos amigos se en·
contraron al doblar la esquina Cambia· dental. Esta acc ión positiva que está probada científicamente
ron unos lacónicos "buenos días" y acele
rando el paso se encaminaron juntos hacia consiste en la propiedad peculiar
la cotidiana labor.
¡Perro de oficio aquel. ... !! Desde lasa· del Odol de penetrar en los dien!ida basta la puesta del sol, con la voluminosa y repleta cesta al hombro, impasibles tes picados y en las mucosas de
a la inclemencia de los elementos, descargando carbón en los muelles .... Y eilo las encías, que embebe é impregpo~ un mezquino J?ísero jornal, apenas suficiente para cubrir las más apremiantes
necesidades de la familia ....
¡Pero qué remedio les quedaba! Habían
nacido pobres, y forzosos debían de aca·
tar las leyes del destino.
Durante el camino, nada hablaban; sin
embargo, sus cerebros agitados por lectu·
ras y discursos tabernarios, mantenían
idéntius reflexiones .... "Siempre el su•
frimiento y el agobio, patrimonio exclusivo del pobre; sólo el rico tenía derecho al
goce, a los deleites, a la vida .... ¿Cuándo
terminaría tamaña desigualdad? ... .

ººº
Durante este siglo se hao descubierto
por término medio 2,000 especies nuevas
de insectos &lt;,;ada año.

Medias y s'.&gt;mbrillas d" última moda.

�...

111

ELIXIR ESTOMACAL
(ESTOMALIX)

de Sáiz de Carlos
1
1

Hace quince alios dimos á conocer esta especialidad farmacéutica á los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y seg.uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una antigüedad de treinta
alios y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y laeconomla en general , pues el enfermo COME MAS, DIG IE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y •
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIA0
RREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los nllios padecen con frecuencia DIARREAS más ó menos graves que se CURAN, Incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir á la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos .
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte de él: al levantarst-, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencl!l, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahidos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón , dolores al
estómago, vientre y espaldas , vómitos, extrelilmlento, alternando á veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril á veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensueflos, sueflo
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el g8 por zoe de lós
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cldo y de uso general en las cinco partes del mundo para
1as enfermedades del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetAndolo los médicos en cuantos casos están Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hlpofosfltos, tomAndolo lo~ nUlos con verdadero placer, á los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS Y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pAlldos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y ambos se:ros.

DINAMOGENO

l

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
a&amp;udo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los sl&amp;ulentes efectos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
fiebre disminuye,,; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno ó dos frascos.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
toroAndose de turbia y sedtmentosa en clara y transparente.

REUMATOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el e:rtrefilmlento, pudiendo conser;utr, con su uso, una deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen lndl¡estlooes y atonla Intestinal, por
un ser tónlco-ia:rante suave y efic:u.

PURGATINA

De venta en Farmacias y Droguerías. Pídanse folletos á

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1
1
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Carlos S. Prats, Apartado 468. Méxioo, D. F.

Pídase ,Catálogo Ilustrado,

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Se remite gratis.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 5, Agosto 3</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>A una Emira</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

Los Nervios de las
Mujeres Sobrexitados
"¡ Estoy tan nerviosa ! " "Me sient&amp;
tan infeliz ! " " ¡ Tal parece que fuera á
\'olar ! " Que famili~res ~º!1 estas e~p:esiones. Las cosas mas triviales fast1d1an
y causan mal humor. No pued_e U d. dormir,
le es imposible levantar obJetos de peso
moderado y sufre desvanecimientos.
Aquella sensación de peso hacia abajo
contribuye á que se sienta Ud. más
desdichada.
Tiene Ud. dolores en lP. espalda y
más abajo en el costado, dolores en la
parte alta de la cabeza y luego en el
cerebro.
Todo esto significa que existe un
serio mal uterino.
La f elicidaddesaparecerá para sie~pre de su vida si Ud. no toma las medidas necesarias. Procure al acto

El Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
Sancti Spiritus, Cuba. - "Sufría de una debilidad nerviosa tan extr.ema
que pensé era una víctima de neurastenia. Nada me causaba placer.
Varios médicos intentaron curarme, pero sus medicinas no me aliviaban y
decidí tomar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham. Después
de tomar sola una botella me sentí tan mejorada que ahora me es muy
grato dar á Ud. mis sinceras gracias. Mi agradecimiento será eterno.
Puede Ud. publicar mi testimonio para bien de otras mujeres que sufren.''
ELOISA CAMPANIONI DE SALCEDO, Calle Bayamo No. 36, Sancti Spiritus,
Cuba.
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea
un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E.
Pinkham Medicine Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Su carta
será abieria, leida y contestada por una seiíora y considerada

estrictamente confidencial.

Calendario de la Semana LA PER.U1'A

ME
SALVÓ LA VIDA.

LUNKS 28

Santos Nazario y Ceho omos, Víctor
Papa Mártires e Iocceocio I Pa.pa Coofe· ·
sor -Hoy y mañana 1ito semidoble.
MARTES 29.

Santa Marta Virgen, Santos Félix 11 Pa
¡:a, Simplicio, FauHioo y Beatriz Mártires
y Próspero Obispo Confesor.
MIÉRCE&gt;LES 30
Santos Abdón, St nén, Ju lita Mártires y
Urso Olispo Coofernr.
JUEVES 31

Con placer y satisfacción declaro, que
S an lgnóCio de Loyola Confesor y fuo- la PERUNAmesalvólavida. Despué&amp;
dador de la Compañia óe Jesús -Función de ha.her padecido de los bronqnios y de
e indulgencia plenaria eo Sao Francisco. resfríos que ningún remedio podía
aliviar, me dispuse á probar la PERUNA
AGOSTO
y sien to no haberme resuelto antes. Con
cinco frascos de Peruna recuperé la
s:ilud de que hoy gozo. Leonarda
Barrera, Las Placetas, Mexico.
San Pedro Advíncula o sea la prisión de
San Pedro. Los Santos Mártires Macabeos.
Santas Fe, Esperanza y Caridad Vírgenes
Már!ires. Comienza el quincenario de las
Gradas en varias iglesias Vísperas en el
Santuario de los Angeles.
SÁBADO

LOS'MEDICOS INGLESES

Tenemos el g-u~to de presentar a los lectores de ºEl
Mundo Ilustrado" una fotoR"rnfía de
LA UNICA SILLA ELECTRICA EN MEXJCO

2

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

Nuestra Señora dé los Angeles Sao A
de la cua F. Wolft y Son. recuerda la fragan•
fonso María de Ligorio, Obispo Coofesr r.
cla suave de las rosas de Persla.
Doctor de la Iglesia y fuodador de la Con
gregación del Santísimo Redentor, Saotu
Esteban Papa, Rutilio Mártires y la Beat.
Juana de Aza, madre de Santo DomiogcFuoción titular e indulgencia de Porciún
cula en el Santuario de los Angeles, qut
también se gana desde las primeras víspe·
ras en la Basílica de Guadalupe, Sao Diego, San Fernanéo, San Co~me, Santa Cla•
ra, Corpns Christi y la Encarnación.
DOll!INGO 3.

--

- -

. . o ~ o-S

La Invencióo o el hallazgo del cuerpo ~ 'Vo - ~ • • c:.&gt;C!!J.:. . . ::.,, .... -;;•
de San füteban Proto·mártir Santas Ciria ~~'-e- c..-e,~ . . ~~é&gt;.::..C-'~
Virgen Y Lidia Tintorera.-Oficio Y misa Esta silla, cuyos únicos y exclusivos propietarios
de la Domínica: rito semidoble y ornameo- son el Instituto Médico Británico, constituye una cu•
ración positiva de todos los casos curables de Reumato verde: se conmt: mora la Inveorión de tlsmo. Parállsis, Neurastenia, Agotamiento Cerebral.
San Esteban.-Vísperas eo Santo Domin- Debilidad Nerviosa. Enfermedades_ ~e la Próstata. Es-

-•º·C',

permatorrea, 1mpotenc1a y Estenhdad en cualquier

go.

sexo.

Garantizamos una curación en cada ca.so, y daremos

$500.00 oro a cualquier enfermo cuyo caso hayamos

ººº
•

El Almanaque Ilustrado Hispano Arre·
ricano, que edita la casa Maucci de Bar·
celona, en la tdición para 1913, consta de
316 páginas, y publica interesaetes produc:ion':s de palpitante actualidad, como
la historia del Canal de Panamá; el descubrimiento del Polo Sur· el mal de los
aviadores etc. etc
'
'

Agencia de Inhumaciones

EUSE-BIO GAYOSSO

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INSTITUTO MEDICO BRITANJCO
,a. de López s.
México, D. F.
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un peso. Enviaremos un _libro a la dirección que se

nos dé, enteramente grahs.

~1~-~~ª:!m.~::. ~~~~:a 11

1

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos re.~ultados, y por eso es que se ha hecho- la pre•
rerida del público. Basta usarla una- vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurfsimos en

I

MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

•

ac~tado y dejado de sanar.
Toda correspondencia y consultas son consideradas
sagradamente confidenciales.

QltANOB, TUIII0Rl!.8. A&amp;.II0ltlfANAS. Hl!.lflOAB, ,.USTULA■, &amp;.LAQAa.
U&amp;.0l!RAB. QUl!.IIIIDUltAS. ,.ISTULAS, l!lfUPOI0Nl!.8, ETQ., ETO,
DIE VIENTA lf!N TODAS &amp;.118 DlfOQUl!lflAS '/ ■0TIOA■•

1
1

A '.25 CENTAVOS LA CAJA,

Pt.ra loe lugares donde no ,e eno1tfllltre, ■e deep&amp;Ohatranoo de pone, 1111Yta111I0
oon el pedido en aelloe de oorreo 1().80 Off. por oacla oaJa y por clocflll&amp; PS2.al Depo1ltarlo aenenl,
IIA,.Al!I. •• 0lfTIEQII, 15" OIILL.I!. Off! IIIIN#IIQUI!. N9 •••

TELEFONOS: ERICSSON, 836.

ª"·

MEXICANA, 1006.

A~AlfTA0O 4fJ41,

1

....

•u,oo. o. "•

1.;

1

�BlBLIOTFCA. UNlVERSIT, ARl.6.
•·p., FOI\JC:.O REYt.S

EL MUNDO ILUSTRADO

COVARRUBIAS

El :i.via.dor Roland G itros, ha batido el
record mnndial de altura en Houlgate, en
donde se elevó a 5,000 metros en un monoplano del tipo Bleri.ot.

UNA DIFERENCIA VITAL.

Cuando se ven cogidos por un
fuerte temporal en el mar, los pescadores de Noruega usan á menudo aceite de hígado de bacalao
para disminuir la fuerza de las
olas. El aceite en su estado natural, se adapta perfectamente á
tal propósito. l'ero cuando Eít'
viene á pensar en él como un remedio para la tísis y otras dolencias
debilitantes, el caso es complets.mente diferente. Cualquier alimento feculoso, tal como el arroz,
engorda más que ningún aceite,
pero tod.os los alimentos fecnlosoo
son en extremo indigestos, y ew
mismo oc1~re al aceite natural dr.híga;,,&lt; J.e bacalao ; y una buen.·
i:,,,,es lo que más necesita/
.vd invá1idos.
Por otra parte é·
aceite de hígado dE, bacalao con,
tiene principies medicinales
alta categ·oría, pero p::;::s. q uo sean
útiles al enfermo, deben extraerse
previamente de las abominables
grasas y mezclarse científicamento
con otras sustancias de igud
valor curativo y nutritivo. Esto
es lo que ha realizado con éxito lo

000

Harano Miga Yoahi-Hito, el naevo em·
perador del Jdpóo, nació el 3 r de Agosto
de 1879 Fué edacado por profesores ingleses. S6lo uoa vez h1. salido de su país,
en viaje a Corea. Casó en 1 900 y tiene tres
hijos con la princesa Setuko.

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.- lmpreso en papel de las Fábricas de San ~afael

Año XX.-Tomo 11.

ººº

México, Julio 27 de 1913.

Número 4.

I

L1 &lt;VideL de Rubéo Da.río&gt;, escrita por

él mismo, se llama el libro que el célebre
Rubén está escribiendo por encargo de la
empresa de c:Caras y Caretas&gt;, de Buenos
Aires.

.wn

000

ª"

El aviador Briodejone des Moulioais en
su m'looplaoo al prepararse para empreoder h segunda etapa de Berlín-Varsovia.
Un eatupendo "raid" aereo de París
a Varsovia.

Cada vez es mayor la o•adía de losaviadores, a pesar de las continuas desgracias
que estamos viendo casi todos los días. El
viaje de París a Varsovia que acaba de
ejecutar en su moooplaoo el aviador Briodejooe des Moulioais confirma nuestro
aserto habiendo recorrido r,36o metros,
con solamente dos escalas Partió de Villacouelay a las cuatro de la madrugada
y 11egó a las 6 45 a Wanoe (Westfalia); est.uvo_ allí el tiempo de revisar el motor, y
partió a las S 55 Dos horas más tarde lleg'" a Berlío causando su aparición una
profunda sorpresa. Un pequeño descanso
se tomó el aviador, y emprendió su vuelo
a las dos di, la tarde. aterrizando en Varsovia al anochecer siendo recibido por las
autoridades y por multitud de personas que
lo felicitaron con entusiasmo.

PREPARAC!ON de WAMPOLE
la cual es tan sa°!)rosa como l:

miel y contiene una solucióa ,:_r
extracto que se ohtiene ~')
Híga&lt;l.os Puros de Bacab:&gt;, con\
biD.:1dos con J :w:.be de Hipofonfr
tos Compuesto, Exttactos de :Ma~
ta. y Cerezo Silvestre. En est :i
unión científica de ingredientes,
tenemos la sustancia mejor para.
dar carnes, para dar vida; y
cuenLa con una serie de éxitos en
los casos de Tísis, Pérdida de Carnes y Fuerzas y las Enfermedade3
de la ·Sangre. El Dr. J. R. do
Arellano, Director en la E scueb
N acioual de Ciegos de México,
dico: "La Preparación de Wampole proporciona un gran servicio
terapéutico en las afecciones de las
vías respiratorias, ·obteniéndose
resultados sorprendentes en los
estados linfáticos con tendencia~
á escrvfulismo." Eficaz desde t
primera dosis. En las Boticas;in

,
El general José de San Marttn, en _su
testamento, dejó el ~' ble ~oo el cual hizo
la guerra de Iorlep•ocl~ocia de Snr Ame
rica. al célebre tirano Juan Manuel Rosas.

La última obra teatral de
Maeterlinck

Eo~el teatro Chatelet d, París se ha estrenado con grao éxito el d rama del conocido literato Mr. M rnricio M~eterliock,
haciendo el priocipal papel O sea el de la
protaguoista. la esposa del autor, lo que

h ,blan de ese mundo algo- fantástico y
triste, y si conocemos las vivas descripciones de Piérre Loti, no igooramos el deseo
ardiente que desde algunos años embarga
aquellas mujeres quienes en su nueva y
más amplia educación han podido entreveer una existencia muy distinta de la
que ellas 1levan detrás de las altas murallas y en el &lt;harem&gt;.
Ahou con el nuevo cambio político las
mujdres han visto acercarse la hora de su
próximo despertar a una nueva existencia
sucede sit!mpre en las obras de este insig- más digna.
ne poeta.
En esta labor se señala una mujer exLa prensa de París está llena de elogios cepcional, que desde hace ya tiempo vieacerca de este drama. sacro y de la mane- ne dedicándose a ~na contíoua prop~ganra como se ha pue~to en es_c eo~, por lo da para la educ~c1óo de sus compa_neras
que toca a la propiedad y la riqueza de turcas, _conv~nc1da de que la educación es
los traj_es y decor~c1ones.
.
el me~10 _me¡or de asegurar sus derechos
L1. oora se hab13; ouesto ya en N1za y Y so d1go1dad.
.
_
trata de la convers16n de la célebre peca- Esa mujer se llama ,Eltdeh Sahh, gradara de Galilea. Todos los artistas han ri- duada en el colegio americano para señovalizado en la perfección de su trabajo, rit;is de Constantinopla. Bor su labor y
dando motivo por todo esto a que el éxito su inteligencia ha logrado grande prospeh ,ya sido unánime y caluroso.
ridad. Ella es la directora y el alma del
movimiento que se está realizando en Tur000
quía para la dignificación de la mujer,
hasta hace poco sujeta a la más abyecta
condición, esclava. dentro y fuera del hogar.
El movimiento femenista en Turquía es
una verdadera necesidad.
También las mujeres turcas, al amparo
Pero ~llí no se trata del feminismo qoe
del nuevo régimen político, procuran trans- exige el voto para la mujer, ese feminismo
formar el _medio social, ~us~ando para su que se explica con gritos de protesta y
sexo más liberta&lt;\ más d1go1dad, más res• que muchas veces yerra el camino, no.
peto.
El nuevo feminismo turco es justo, y piDesd&lt;.i el fondo del harem, d?nde ha_p3;• de ta dignificación de esposa y de madre,
sado tantos días en una horrible oc1os1- el reconocimiento de ser sensible y radad, sic más altas miras, sin el consuelo ciooal igual al hombre, digna por eso de
de aquellos puros ideales que guían en la ser de éste la dulce compañera, la amiga
vida a tantas mujeres y hacen dP. ellas las leal, y no \a esclava.
verdaderas c~~pañeras ~el hombre elegi~~~ Uaiill~
do por el c..rrno y la estima, y unas madres felices y orgullosas, en sus monótonos
. .
_
días de esclavitud la mujer turca ha pen· -Para ltmp1ar los espeJOS~e e~plea una
sado de sacudir ese yugo humillante para pelota de papel de periódico bien seco,
calentar su espíritu oprimido a la luz de un poco apretada.
unos ideales más nobles.
-Para sacarle más lustre a los zapatos
L"&gt;s que hemos leído laspá~nas que nos se mezclan al betún algunas gotas de leche.

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Feminismo Turco

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El Primer Mágistraéo de la República prasidiendo la ceremonia del día 18 al pie del monumento a Juárez en la Alameda.

�casa, le confundió probablemente con el único super·
viviente d-, las Termópilas En cuanto a nuestro~ hués·
EL MUNDO ILUSTRADO
pedes, recientemente desembarcados de Mérida, tal
vez se creyeron todavía en su camaro,e, sugestionados
5BMANARIO DB ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.
Los retratos son tristes
por el balanceo armonioso del oscilante secretaric. El
¡ Esos antep.l.Sados que nos miran fijamente desde los
caso es que éste ao impidió la cordialidad de la reu• muros d'! las casas solariegas!
nió 1 y el silencio siguió decorándo~e con las guirnal·
Vivimos en un imperceptible anacronismo. La marDIRECTOR PROPIETARIO
d•s de las frases que se deshacían como brillantes y cha hacia el futuro se afirma e n la adoración de las
breves pirotecnias. Sonaban allí los versos de Argüelles horas pretéritas. ¿ Cómo explicar de otra manera la puLIC. ERNESTO CHAVERO.
Briagas, semejantes a armaduras de templados aceros, rificación de todos los muertos? Esa indulgencia para
despertando la idea de haber sido escritos con ferrados los que han d ~saparecido que hace decir a los cronistas
gu •nteletes, de donde chorreara todavía la sangre de mundanos cada vez que muere un pillo &lt; .... las pren ·
un en,migo Manuel de la Parra, que parecía caído de das morales que adornaban al finado .... &gt; ¿es hija so·
OFICINAS:
un menguante lunar, nos decía sus poemas en los que lamente de s u innegable empalagosidad habitual o de
3f Calle de la Rinconada de Sao Diego No. 41 .
parecían florecer rosales de primaveras agonizant(s y un instinto común a todos los humanos, que nos hace
Teléfooos:- Mexicaoa, 20-85 Neri
prestigiosas: &lt;Fuí paje de la corte de un glorioso rey pedonar a los que ya para siempre bao dejado de ser
Ericssoo, 14-51
franco ...... &gt; Las pal,bras salían de sus labios dulce· peligrosos ?
Apartado Postal 149.- México, D. F.
mente, como el perfume de las azucenas en una mañaLos retratos son triste3. Al ver las viejas fotografías
na de Abril Y Antonio Caso, con su gran fuerza espi• se nos Agura que los ancianos tuvieron una vejez má;
ritual y l 1 ponderada gravedad de su talento, nos esti· noble y los mozos una juventud más intensa. Hay algo
mulaba a todcs y nos recordaba al joven Antístenes, no prestigioso en el ambiente de los retratos antiguos que
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
ciertamente purque se le asomara el orgullo a través no, hace padecer una añoranza. Hay en ellos un mur·
de los agujeros del manto, como al discípulo de Sócra- mullo de voces, un sacudimiento de vida que contrasta
Eo la Ciudad ........................... . $ 1.00
tes, sino porque consi1eraba el pensar como la más su· con el presente miserable; y es que, como decía Jorge
prema de las vol~ptuosidades. Hermosos tiempos aque· Manrique, a nuestro parecer, cualquier tiempo pasaco
(pagadero por adelantado.)
!los en que. corno uo premio y como un castigo, dormía fué mejor. c¿Qué se fizo el rey doo Juan?&gt; Y nuestros
Eo los Estados ........................... . $ I.25
nuestro destino en las manos cerradas de la vida.
abaelos ¿qué se ficieron ? Todos se han perfilado, hace
(pagadero por trimestre adelantado.)
Hemos querido evocar este cuadro risueño y juvenil, mucho tiempo ya, en la negrura de la tierra insalubre ;
Eo el Extranjero ................ ......... . $ 2 . 00
y atrayente por sus aturdimientos y locuras, en cuyo pero quedan de ellos brillantes tarjetas y opacos lien·
seno se cuajaban lentamente ricas promesas, para hacer zos que han salvado. de la tumba sus pálidos rostros; y
(pagadero por semestre adelantado.)
resaltar en él por contraste, la fignra de Alfonso Reyes como cada fisonomía ejerce sobre nosotros uoa suges(ah~ra que ya luce las borlas de un doctorado brillan- tión especial, acontece el raro fenómeno de que seres
NUMEROS SUELTOS:
temente adquirido, no es conveniente ll~marle Alfonsí· ya extinguidos influyan diariamente eo nuestros esta·
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ o.l"
to) el más joven de todos por los años, pero el más vie· dos de áoimo, aconsejándonos o desanimándonos con
j.:i por la madurez y la cordura precoz. Era el Benja- sus invariables muecas desde los muros.
En los Estados ...... ........ ..... ........... 0.35
mín del grupo, y por su juventud y lozanía bien hubie·
¡Oh, las siluetas abolidas! Los hombres de principios
En el Extranjero ........................... 0.50
ran podido confundirlo las musas con un zagal que en del s iglo pasado, erguidos, fieros, que usaban los cabe·
Atrasados .... .. .................. . ..... . ... 0 .50
sus bosQuecillos claros, se ocupara en unir una siringa llos revueltos y largos, distribuidos en mechones brahecha de nueve c;,.ñas Efectivamente, Reyes comenzó
Para la publicación de avisos eo este periódico, diri- cantando la naturale•a y la vida, con un clasicismo tan víos atusados sobre las sienes-a pesar de estar inventadas ya las barberías-indudablemente que eran tipos
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, bien definido, que si demostraba sus puras orieotacio· más viriles Los lechuguinos de hoy no comprenden
nes y su firme cultura, lo hubiera llevado iodefectible- esa gallarda estética byroniana ; y es que hemos perdi·
16. Sus agentes eo Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
meote a la Arcadia de Roma, a tener menos talento, do el concepto de la verdadera belleza a fuerza de
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
que es lo que en él abunda. Por fortuna, el z1gal no embriagarnos con el mal vino de la Democracia. Aquese extravió después de haber visto a las ninfas. Y muy llas corbatas flojas y aquellos cuellos amplios, que dede su tiempo y de su siglo, salió del paisaje antiguo jaban admirar toda la esplendidez de las marmóreas
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
riéndose de títiros y caramillos, apretándose con las gargantas! Sombreros de copa del año 30, levitas por·
manos su propio corazón y sintieudo en sus sienes el tentosas del 65, elegancias difuntas, ya ~ólo vivfs en la
golpe de la propia sangre. Conocemos por su ccnfiaoza pátina de los retratos!
ciertos poemas íntimos, no publicados, y en los cuales
Maupasant escribió un cuento donde un viejo e hilate profundamente el grito humano, traicionando sus poce,ndriaco soltPrón, una noche, al volver como de
viejas lc:vaduras de dolor y esperanza.
costumbre a la wledad de su casa, tiene la fatal idea
Mas el dio..mi~mo intelectual de Alfonso no e~tá he- de ponerse a revolver sus cartas y papeles de otros
Siempre nos acordaremos con simpatía de aquella re- cho para el trabajo paciente y meticuloso del verso. Es tiempos; y cada vez que da con una reliquia de su levista literaria que tuvo la breve duración de uoa rosa, demasiado desbordante y fuerte para sujetar a esa cua- jana juventud se le oprime el corazón; y sigue buscany que fué fundada por un espíritu generoso. C?n ef~c- drícula incómoda y estrecha, los números de su prosa, do, buscando, hasta que encuentra un manuscrito de
to &lt;S;,.via Moderna.&gt; a pesar de so corta ex1steoc1a, amplia y ondulante como un manto. Además, la forma es su infancia donde saludaba a su mamá el día de su
un ra-lioso oriflama, a cuya sombra flotaron los airo- lo de meaos para quien posee el ritmo interior de las ideas cumpleaños.... Y como el pobri, burgués se suicidó
nes de algunas cabelleras juveniles, perfumadas, como y la fuerza del pensamiento, Y Alfonso.ha probado .de por no poder resistir 1.. amargura penetrante de sus
la de Fedóo, de primaverales aromas y ceñidas de pen· sobra ser dueño de estas cosas en los admirables traba1os recuerdos. Maupasantacaba recomendándonos pruden·
samicntos luminosos y puros. Fué el santo y seña que que han llevado su nombre más allá de nuestro suelo. temente que no leamos nuestros papeles viejos .... ¡Oh,
sirvió a uo:» cuantos muchlcho, de buena voluntad pa· D~ aqu~lla labor primigenia que llevó las columnas de almas sensibles! No miréis vuestros antiguos retratos;
ra i:ieotificarse y para sentirse coa los codos juntos en
&lt;Savia Moderna,&gt; arrancan los artículos cr(ticos, los porque vuestros retratos de niños si mis jóvenes, y
ese camino lleno de asperezas, pero también de bellos estu-?.ios literarios, las conferencias arquitecturales que vuestros retratos de adolescentes si sois viejos, contie·
espejismos, en cuyas lontananzas parece ondular el li· hemos leído y oído posteriormente en nuestro Ateoeo. nen un veneno efectivo para el atribulado corazón; es
rio de plata, conquista suprema de los fel~ces y de los P0rque el acervo es ya considerable. Y todo él armo- tan impetuoso el torrente sombrío que puede asaltar a
elegidos A cuántos cegó el polvo del cam100 antes de nioso y lleno. L1 amplitu~ mental y la cul.tura se reve· un alma analítica al confrontarse a través del tiempo y
vislumbrarlo siquiera en las doradas lejanías; y cuá?tos lao lo mismo en &lt;Parnasianos y Románticos,&gt; que es comparar las ilusiones que iluminan cada fisonomía
tambiéo se qued lron enredadJs en las zarzas hostiles, un cuadro muy completo de la literatura francesa de con la melancolia que ha ensombrecido la siguiente, y
antes de qu~ pudi~ran refrescarse los labios secos, en esa época, como en la conferencia sobre Manuel J. la vacuidad brumosa que existe entre las dos, que es
los mao1ntiales lejanos, cuyo rumor se alzal,a allá, eo Ochóo, en donde nuestro gran poeta se destaca con tan preferible no mirarlas; por algo en h Naturaleu no
el término de los horizontes claros, como una música precisos perfiles; que en el estudio de Góogora, leído hay contemplaciones retrospectivas; aun las que oo lo
por Alfonso en uoa noche memorable en que el Ateneo sea, y citaré a Narciso, la contrarian desagradablemendivina
Eo la ruidosa redacción de ese periódico, ruidosa se honraba con la presencia apostólica de don Rafael te. Uaa muoo ha dicho que vivimos de ex-futuridades y
con el entusiasmo y la alegría de los años en mocedad, Altamira, y en que el Orfeo español fué glorificado tiene razón; lo venidero se funda siempre eo alguna
no~ seotiam:&gt;s como en la propia c1sa La redacción era dignamente en uoa prosa que parece llevar en su co- de nuestras esperanzas actuales, y el resto ele ellas son
peq•Jeña, c imo una jaula, y, pJr lo mismo, algunas aves rri~ate de oro rumores y centelleos del Manzanares. desechactas; deseamos muchas cosas y ~ólo una de ellas
com,nzaroo allí a cantar. Estabi colgada de la man· Pero no es po,ible eo este artículo, hacer el inventario será, quizá la. menos querida. Un retrato es una rPme•
sarda de uo alt'l edificio de seis pisos, a muchos metros de h noble labor coo que el autor de &lt;Cuestiones Es· moración viviente de lo que pudo haber sido y no fué
de la tierra y sus asperidades, al igual de nuestras ca· téticas&gt; va a adornar su casaca de diplomático, próxi · ¿ Para qué entonces querer hacer funcionar eo sentid o
bezas, q:i~ sólo re,piraban entre aires de ilusión y de
mament~- Vida y lugar nos dará la fortuna P'.'-r~ inte.n· contrario h má-:¡uioa del Destino, cuando éste se ha
esperanza. Y tenía una amplia ventana por donde se tar un estudio digno de Reyes y de nuestra v1e1a amis· cumplido ya? El con~ejo es igual ¡oh almas sensibles!
escapaba la mirada libremente. Y el alma oscuras~ tad Ahora que está a punto de abandonar la patria pa· no leáis vuestros papeles viejus; pero tampoco miréis
bañtba con un poco de ensueño v de infinito, sobre el ra enaltecerla con las eminentes cualidades de su inte· vuestros antiguos retratos ....
bullicio de la gran ciudad.que htcía rodar abafo todas ligencia y de su corazón, sólo hemos querido d~spe_dirGalería de retratos, galería de espectros. ¿Qu ién no
sus tentacioues, como en el sermón de la montana.
lo cordialmente, evocandole aquel cuadro nsueno y tiene en su casa una colección de fantasmas ? i Esos
p .!ro lo más extraordinario q•1e había eo e~a _redac· juvenil en que lo conocimos, en donde todos éramos jó· viejo3 daguerrotipos donde aparecen nuestras abuelas
cióa, era el secretario, un m-ic!l'lcho de prov1Dc1a, dovenes, menos él. a p~sar de sus años adolescentes.
vestidas coo amplísimas faldas de muchos pliegue~!
tado de cierta ilustración, y eo el que despuot~ba uo
Buen viajA, pues. Y únicamente deseamos que la Né· Sus expresiones soo más puras, más convencidas, más
,claro talento, subrayado ya por la sombra ases10~ de
mesis de los dioses, que nada perdona, se olvida de po· familiares; sus gestos son majestuosos, y se apoyan en
oerle en los labios el verso del poeta, cuando lo vea &lt;muebles de formas prosterm.das&gt;, y tienen entre sus
mortales excitantes que después se lo obscurecieron
impíamente. No olvidamos aún la tarde aquell~ en que autor de una serie de libros bien pensados y bien es- man:&gt;s m~oumentales abanicos de plumas regalados por
-se no; citó temprano, con el fio de saludar a dos poetas critvs: &lt;mi juventud ...... ! fué juventud la mía?&gt;
sus graves maridos .... y todo ello unido a esas histo•
-de mérito que también eran nuestros colab~radores:
rias íntimas que nos ha contado nuestra madre, cosas
Luis Rosado Vega y Delio Moreno Cantón. B1Pn .cono·
de familia dP-sdibujadas por los años, que han rodeado
-cidos eo e1 campo de las letras, sobre todo el p~1mero
a nuestra primera infancia de un mundo de fantasma
,que ya había publicado un libro de versos, su v1s1ta era
gorías afectuosas, donde los dolores de esas damas se·
•un honor p 1ra nosotros y nos empeñamos en agradecerla
reoas se nos aparecen siempre como altivos y heroicos,
,cortesmente con delicada ..teoción, contento~ de que
v sus alegrías como tiernas y exquisitas alegrías ..... .
1 s m 1y-ires nos comenzaran a tomar en se110. Pero
Damas endomingadas y tiesas del buen tiempo viejo,
c~ntáb 1 mos sin la huéspeda, ~s decir, sin•nuestro reg?·
cuando no había carros eléctricns oi t, léfonos, y la vidjado Secretario, que en los 10stantes en que consegu1a
da se deslizaba más lenta, más plácidamente. y la pa
un triunfo Ricardo G6mez Robelo, con su verba de uo
labra &lt;hogar&gt; evocaba un cúmulo de dict,as humildes...
&lt;tour&gt; encanta:lor y paradoja!, se presentó en el corro,
esos viejos d?guerrotipos!
misterioso y hebetado, con la_ c_opiosa cabellera _so~r~
Y sin embarg,.. 1por qué soo tan tristes los retratos?
tos ojos, y éstos fijos en la vrnóc de un drama 1DV1~1SERGIO CARBO.
ble, tal vez clavarlas eo la tragedia futura de S? propio

ALFONSO

Por la mañana, el Primer Magistrado
de la Nación, en nombre de la Patria,
presidió el homenaje nacional.
El toque de atención lanzado por el
clarín de órdenes avisó que el señor
Presidente de la República se acerca·
ba a presidir el acto, e inmediatamente las bandas allf reunidas toc..ron el
Himno Nacional.
Acompañaban al señor Presidente el
Secretario de Gobernación, doctor A u·
reliano Urrutia ; de Justicia, licenciado
Rodolfo Heyes; de Comunicaciones,
ingeniero David de la Fuente; de Gue·
rra y Marina, general Aureliano
B laoquet; de Instrucción Pública, in·
geniero Manuel Garza Aldape; de Ha·
cienda, licenciado Toribio Esquive!
Ot&gt;regón, y el licenciado Carlos Perey·
ra También estuvieron haciendo com·
pañía al señor general Huerta, el Go·
bernador del Distrito, general Samuel
Gucí" Cuéllar. Presidente del Consejo Superior c!e Salubridad,
Inspector General de Policía, Coronel don Joaquín Pita, y alguncs
otros altos funcionarics.
A las once de la ma ñana dió principio la cerem~nia cuyo pro~ra·
mase componia de númercs felectos, siendo el primero ~oa pieza
de música, ejecutada magistralmente por la Banda de Po 1cía.
El segundo oúmero estuvo a cargo del liceociado don Leopoldo
Rebollar, quien hizo una ligera biografía de Juárez, c~ocretánd?5e
después a selicitar de les buecos mexicanos la reunión tfechva
para i.gruparse en torco del Gobierno y ayudarlo al corrpleto res·
tablecimiento de la paz
En seguida el señor Juan Castro recitó una composición, cuyas
estrofas fueron muy aplaudidas.

Los Retratos

DIRECTORIO

REYES

fué

de,tino. Prldro Enríquez Ureíia, el más erudito de la

lt!lll fi\)@!fü@!I" ©l~Il IB\tllll\'aco
llll!lfflit@&lt;dl~ ~
A.llll!l®J"llCcID$.
La nación llevó el día dit:z
y ocho de los corrientes una
vez más su homenaje ante la
tumb.. del gran patricio que,
por su altopatriotismo, por su
rectitud y entere7a al eofren·
tarse a todo el viejo mundo,
en defensa de los intereses
del nuevo, merecióser llama·
do Benemérito de las Améri·
cas.
México, justamente orgulloso de tener tal hijo, rinc!e año
por año un sentido homenaje
en el aniversario de luctuc-io
día en que la patria perdió a
su hijo predilecto, quien ra·
ro desde entonces al n ino de
los inmortales, donde perdu·
rará para siempre.
La ceremonia llevada a ca·
bo el di'&lt; diez y ocho del actual revistió solemnidad espe·
cial; la memoria del ilustre
hijo de la raza indígena fué
honrada con especial empe•
ño, y todas las clases sociales
concurrieron. como en otros
tiempos a -'epositar sus cfren·
tilas ante el mooum• oto del
patricio o sobre el mausoleo
que cubre sus veneradoh rest Os.

Otra pieza de música, ejecutada por
la Banda de Policía, dió óo a la cere·
monb., e inme diatamente se reorganizó
la manifestación, a cuya cabeza marchó
el señor Presidente de la República,
para dirigirse al Panteón de San Fer·
naado, donde descansan los restos de
Juárez. y depositar allí las flores que la
admiración y el respeto lo consagran.
Los jefes y oficiales francos de la ·
guarnición, fueron los encargados de
hacer la guardia de hoaor en la tum·
ba donde fueron depositadas las coronas.
Una vez terminado el acto de la
ofrenda floral, el señor PrefidPote se
dirigió al Palacio Nacional, desde cuyo balcón central presenció el desfile
de la brigada militar, que acudió a hacerle los honores correspondientes, y
que estaba formada por un regimiento
de artillería, el Colegio Militar y el 299
batallón.
Por la tarde los niños rindieron cul•
to a la sagrada memoria, y por la noche
las logias ma•ónicas recordaron a su.
g rao oriente y luminar.
o o o

La "plana mayor" del ejército en la manifestación a Juárez.-El Lic. Rt:bollar haciende uso de la palabra.-La "tenida blanca" de los masoaes.-El Primer Magistrado de la N ...cióa toe! Panteón do San Fernando.

-Cuanto más perfectas sean las mujeres, más lo seremcs también nosotros
los hombres. De la cultura mental de
las mujeres depeLde nuestra misma sabiduría y es por medio de las mujeres
que la Naturaleza escribe sobre oue,&lt;t r os corazones.
S SHERIDA.N.

'

�1

(LA PE:.TE E"' ;\lEXICO)

Es la tarde apacible y sosegada;
En el azul purísimo del cielo
N o cruza por el viento arrebatada
Ninguna nube con pausado vuelo;
Del moribundo sol la luz dor~d;t
Finge en los montes purpurino velo,
Y a las volubles auras dan süaves
La flor su aroma y su cantar las aves.
~ntre espadañas, juncias y amapolas..
El agua de los lagos cristalina
Rompe en espuma las menudas olas
Que riza y teje el aura vespertina:
Las "maravillas" cierran sus corolas;
Vuelve al nido la parda golondrina,
Y el volcán con su manto de escarlata
El lago azul en su extensión retrata.
Sen:ada en una alfombra de verdura,
Y de un collado en la perdida falda,
S?bre un valle que esconde su hermosnra
Entre movibles muros de esmeralda,
Teniendo por diadema rica y pura
De seculares bosques la guirnalda,
Dobla, cubierta de pavor. la frente,
La ciudad de Tenoc, trist-i y doliente,
De sus altos y esbeltos campanarios
Que con cristianas cruces se coronan,
Se desprenden los toques funerarios
Que espanto y duelo sin cesar _p re¡¡onan.
En vano abren los templos sohtanos
Sus naves que las gentes abandonan,
Porque la peste fiera y despiadada
Lleva doquier su sombra envenenada.
¡Cuánta escena de horror ! ¡cuántos dolores
En aquella ciudad alumbra el día!
¡ Cuántas agudas quejas y clamores
Se alzan de noche entre la sombra fría!
Los antes sosegados moradores,
Convulsos de terror o de agonía,
Huyen de sus hogares espantados
Pálidos, vacilantes y extraviados.
Nadie acorre al amigo oi al hermano ;
La maternal caricia el hijo esquiva;
Muere en la soledad el padre anciano;
La madre, de su amor al hijo priva;
La moribunda esposa llama eu vano
Al que la tuvo en s u pasión cautiva;
Nadie conoce a nadie, ni le busca,
Que tanto miedo iil sentimiento ofusca.
Lívidos, insepultos, hacinados,
En desnudez que hasta el pudor ofende,
Yacen por donde quiera abacd~nados
Rígidos cuerpos que oinguno atiende,
Ya por los hambrientos perros _dev?rados,
Ya por banda de buitres, que oesc1ende
Y no perdona en su apetito inmundo
Al que ha expirado ya, ni al moribundo.
Y s • percibe en infernal concierto
El ruido de las fauces de rabiosos
Ca!les, que hacen festín del cuerpo muerto;
Y el rumor de los grajos pavorosos
A cada instante con su vutlo incierto
En los hondos espacios tenebrosos
Alzan, si los-espanta el prolongado
Lament0 del que muere abandonado.
Y al cubrir esas lúgubres escenas
La negra noche con su denso manto,
Que hace en la soledad crecer las penas
Y más amargo entre la sombra el llanto,
Mirábaose cruzar, lentas, serenas,
En medio a tanto horror y duelo tanto
Las antorchas de nobles religicsos.
De santa r.ari&lt;lad héroes gloricsos.
Dominicos, jesuita,. agustinos
Y franciscos con ínclita porfía,
Van por plazas y calles y caminos
Sin reparar fatiga noche y día;
Presurosos y errantes peregrinos
El limpio sol de caridad los guía,
Y a rn paso derraman el consuelo
Sin otro afán que conquistar el cielo.
Lo mismo que en el llano en la montaña.

En la ciudad lo mismo que en la aldea.
Velando en largas noches la cabaña
Cuando el rayo en los aires culebrea,
Sin pensar que acometen una hazaña
Que digna y justa de alabanza sea,
Al indio dan con celestial ternura
Sustento y medicino. y sepultura.
Es de admirar el sacrosanto empeño
Con que a todos confortan a su paso;
Ni el cansancio les rinde ñi del sueño
Ceden ante el poder; pobre y escaso
Es su alimento, y siempre con risueño
Semblante buscan en perdido ocaso
La muerte prematura e ignorada
Por la rnda fatiga ocasionada.
También de caridad tierno dechado,
Poderosas matronas y doucellas,
Dejan el propio hogar abandonado;
Y en los lejanos barrios, como huellas,
De su afáu bienhechor, queda sembrado
En cada choza por sus manos bellas,
El consuelo que infunde la esperanza
Adonde ya la caridad no alcanza.
Brilla entre todas juvenil y pura
La hermosísima y dulce Magdalena;
Negros sus ojos cual la noche oscura;
Espejo de bondad su faz serena;
Lleno tiene su pecho de ternura;
De caridad y amor el alma llena,
Y es la gala más noble y más valiosa
De familia opulenta y poderosa.
Jamás tejido entre galante historia
Sonó su no'Dbre al enarrarse amores:
Ni al pie de su balcóo. l ,ubo memoria
De haberse visto amantes trovador,s.
Ningún doncel audaz buscó victoria
Sobre aquel corazón, que sin rigores
Llevaba por ejida en su existencia
El respeto que infunde la inocencia,
Y allí donde la peste má~ estragos
Sobre la gente miserable bacía,
El oro prodigando y los halagos
Con e!Iipeño constante noche y día,
Sin temer del contagio los amagos
Magdalena su vida consumía,
Sin advertir que su salud quebranta
Rudo ejercicio de misión tao santa.
Pero llega a notar qué a donde quiera
Que buscando el dolor lleva el consuelo,
Halla un joven de rubia cabellera,
De ojos rasgados de color de cielo;
Apuesto y elegante cual si fuera
Un noble mayorazgo, cuyo anhelo
Se cifrara en partir con Magdalena
Cada mal, c:ida llanto y cada pena.
Al lado del enfermo que expiraba;
Recogiendo afanoso al triste niño:
Consolando a la anciana que lloraba:
Siempre con tierno y fraternal cariño
La dama con el joven se encontraba,
Y así nació más puro que el armiño
De Magdalena en el tranquilo seno
La llama de un amor casto y sereno.
Jamás ni una mirada, ni un acento,
Ni una sonrisa que pasión revela
Pintan a Magdale~a el sentimiento
De aquel mancebo que a su lado vela:
Siempre Je mira cariñoso, atento;
Siempre escucha su voz que la consuela
y siente al estrechar su franca mano
El santo amor del padre o del hermane•.
Cual perfumado lirio que doblega
Su tal'o, cuando el ábrego lo hiere,
y ya marchita su corola pliega
Y abandonado y sin consuelo muere,
Así la joven a abatirse llega,
Y aunque luchar contra la peca quiere,
Huellas terribles en su faz imprimen
Los hondos males que su sér oprimen.
Mina11do su salud hora por hora,
Pero lenta, constante, irresistible,
Fruto de la fatiga abrumadora
Y del sufrir del corazon sensible,
Aguda fiebre su existir devora;
El humano remedio e~ imposible,
Y moribund'I. sobre el casto lecho
La mano del doncel lleva a su ¡:&gt;echo.
-&lt;Escúchame. le dice; ya tranquila,
La obscura eternidad tengo delante ;
Ya se extingue la luz en mi pupila

Y 11oy muriendo instante por instante;
Mas del alma la f e que no vacila
Me muestra un porvenir puro y radiante
Y decirte mi amor tan ~ólo anhelo
Antes de alzar al infinito el , uelo.
&lt;Nunca mundano afecto halló cabida
En este corazón que me rnfoca,
Sólo el filial amor hizo en la vida
Altar del pecho que tu mano toca;
Pero llegué a mirarte y atraída
Me sentí sin querer, y si hoy mi boca
Este secreto en tu conciencia vierte,
Lo hace envuelta en las sombras de la muerte.
&lt;i Cuán feliz a tu lado mi existencia,
Exenta de inquietud y sinsabores,
Se hubiera deslizado! ¡que vehemencia
Al pintarnos los dos nue~tros amores!
Mucho te hubiera amado; tú la esencia
Siendo de mis ensueños seductores;
Mas ¡ay! que tanta dic h~ no merezco,
Dios no lo quiso así.. yo lf' obedezco.
&lt;Adiós, y cuando cruces en la tierra,
Lleno de la ventura que mereces,
Junto al sepulcro que mi cuerpo encierra,
Recuerda enternecido ¡cuantas veces,
Sin temor a la muerte, que me aterra,
Alzando al cielo nuestras santas prec€S,
Unidos fuimos por doquier buscando
Lágrimas de dolor qne ir enjugando!»
No pudo proseguir; débil su acento
Trémulo se extinguió, y en su mirada
Brilla tan sólo dulce sentimiento,
Como si el alma allí reconcentrada
Diera su luz en el postrer momento;
Solloza la familia con&gt;ternada,
Y en aquel cuadro de tristezaslleno
Sólo el noble doncel está sereno.
Oprime entonces más la helada mano
Q ue la suya retiene todavía.
Y con acento dulce y soberano
En que vibra celeste melodía,
Logrando con esfuerzo sobrehumano
Detener de la virgen la agonía,
Con la luz que en sus ojos reverber?,
Le responde a su vez de esta manera .
-&lt;Alma escogida, cándida doncella,
Que siempre consolando el sufrimiento
Buscó tu pié la luminosa huella
Q ue a la virtud conduce el firmamento:
No temas a la muerte, pues por ella
Alcanzarás el celestial asiento
Q ue conquist:i en la tierra envile::ida
El que ejerciendo el bien perdió su vida.
&lt;Ya de la eternidad la blanda brisa
Refresca de la fiebre los ardores,
Y dibuja tu labio uná sonri~a
Porque oyes de 0tro mundo los rumores;
Tu acrisolad0 espíritu divisa
Del sol de la verdad a los fulgores,
Esa mansión a la que en dulce anhelo
En alas de la fe levanta el vuelo.
&lt;No soy lo que imaginas; a tu lado
Siempre como guardián de tu inocencia
Los años de la vida que han pasado
Velé sin que sintieras mi presencia;
Con esta humana forma me has hallado
Al tocar el final de la existencia,
Y hoy ambos hemos de partir cruzando
Juntos la inmensidad, y a Dios buscando.&gt;
Y al decir esto, las terrestres galas
Se disipan cual ouhe pasajera,
Y un ángel aparece que las alas
Tiende y se lanza a la dZulada esfera;
Veloz se pierde en las etéreas salas,
Y el alma de su dulce compañera
Libre rompiendo los mortales lazos
Hasta el trono de Dios le sube PO brazos.
Las crónicas agregan, que la gt!ote
Miró sobre el hogar de Ma¡¡dalena
Ancha estela de lu z re~plaodecieote
Que iba a perderse en la extensión serena;
En tres siglos el pueblo indiferente
Ha llegado a olvidar tan g rata escena,
Más &lt;del Angel&gt; llamó dt:sde aquél &lt;lía
A una calle que existe todavía.

El Excmo. s~ñor M. Hadatchi, Ministro del Japón,
acompañado pcr su séquito oficial y personas
que fueron a recibirlo a la estación el
martes pasado.

!L.@ lt!ID\l@.lrril(C~(Cil~rril

Blanca como un copo de nieve o espuma, con la in·
movilidad de las cosas sin viOa, la cacatúa meditaba fi.
losóficameote en su evasión y nadie lo sabía. Todos la
mirábamos con encanto. A unos parecía símbolo de la
aristocracia del alma, cuando se encierra en su mutismo y no la comprenden, y siempre pensé que en su huraña tristeza meditaba algo, algo, sin atinilr en qué.
Era un regalo, era toda una tiesta para losojos el ave
blanca elevada en el nítido aro que la sostenía entre
helechos y palmeras.
Algunas tardes mi amiga y yo, contábamos cosas de
amores y el grave pájaro oos oía pensativo como si recordase, o como si renovase una sutil ansiedad de un
antiguo y alado idilio de su bosque nativo: un idilio en
una tarde apagada, con el otro pájaro amado sobre una
rama que se dobla , sobre un río silencioso que c:.,pia el
instante inolvidable y lejano.
Manifestación popular en la estación a la llegada
del señor Ministro Japonés.
po mientras con tierna desesper~ción la llamábamos
inútilmente ¿quién aunque sea de rosas vuelve a las ca·
den as si prueba la embriagante liberta e&gt;
Luego con majestad de Diosa en sus dominic s la vi·
mos perderse de vista.
Mientras nosotros pensábamos en domesticarla, la
cacatúa soñaba con sus Andes. Ahora contemplamos
su :puesto vacío y la nostalgia de su bella presencia,
nos llena el alma desde la tarde en que buscando la vi·
da laozóse al cielo.
SARA MOLJNA lJE BETANCOURT.

ENSUENO
Una noche tranquila, obscuro cielo;
Una estrella brillando en lontananza.
Con su luz indecisa, parpadea
Y a las veces se apaga.
Añoraozas acuden a mi mente:
Hermosos tiempos, alegrías pasadas
Y parece que miro en negros ojos
Blanca perla de lla oto.
Siento que de mi cuerpo se apodera:
Extraña somnolencia y en la calma
De la noche tranquila, me recuerda
La nívea estrella, lágrima.

VICENTE RIVA PALACIO.
La calle del Angel forma parte actualmente
de la Avenida Isabel la Católica.

Otras tardes, Conchita, nuestra amiga, meciéndola
como en su cuna, cantaba. La cacatúa escuchaba dulce,
mansamente, abandonando un momento su abstracción,
aunque tal vez la nostalgia de su lejaof.. volvía Jnego
más amarga a enseñorearse de su alma cautiva, recor·
dando añoracte la mtísica de sus selvas abandonadas,
la orquesta matutina en que se confundía el rugiente
rumor de las cascadas con el escándalo armonioso de
los pájaros libres.
Tristemente apacible esperaba serena la ocasión de
su libertad como el ser que dentro de sí la siente aúo
cuando lleve cadenas invisibles sujetándola .
Hacía dos meses que la reina cautiva era la de la
casa, cuando llegó para ella el momento deseado. Co·
roo quien juega con el dest"ino abre el pico de ébano y
rompe el hilo que sujeta la cadena esclavizadora De·
sata la nieve de sus plumas resonantes, con ruido de se•
da; sacúdese dos veces, y en la tarde cuando el sol ra•
diante baña un cielo sin nubes, lánzase al aire, abier·
tas las alas, omnipotente y soberbia. Un grito trágico,
angustioso ...... &lt;La cacatúa se va&gt;, ... escápase de
nuestras gargantas, y la vimos atónitas, asombradas, como se viera la realización de una cosa imposible ir a
posarse sobre una planta del desierto, una palmera
gentil que en la soledad del cielo se elevat&gt;a como mas·
til enorme ofreciendo a la brisa de la tarde un casque•
te de plumas de esmeralda. Allí permaneció algún tiem•

El señor Ministro Adatcbi al salir de la estación del ferrocarril Central.

JORGE E. GOMEZ.

�impulso y venció con facilidad a
sus contrarios.
Una de las competencias que
más llamó la atención, fué la
que tuvo lugar en la octava serie
y que consistió en saltar con la
garrocha a Jo alto.
Fueron varios los competidores, contándose entre ellos, José
Mendizába!, Lamberto Barros,
, Juan Batiz, Ignacio Cejudo y
otros más.
Desde un principio se fueron
e_liminando varios de los competidores, ba5ta llegar a un número reducido, entre los que sobre·
salla A. Cuéllar, quien en otras
ocasiones ha demostrado espe·
cialidad en los saltos con garro·
cha.
En efecto, después de algunos
momentos, todos estaban fuera
de competencia y sólo Cuéllar
quedó, alcanzando nueve pies
de altura.
Un nuevo triunfo se contó a
M ills que logró derrotar a todos
sus contrincantes en la carrera
a 440 yardas.
Sin duda estuvo esperando
cansar a sus contrincantes para
poder sobre¡:,ujarlos más tarde.
En la carrera de 880 yardas,
quedó vencedor el señor Cartnes, de nacionalidad alemana.
El número que puso fin a las
competencias. fué el asalto a la
bandera por los alumnos del Internado Nacional, habiendo sido
muy reñido el combate.
La primera compañía fué la
que obtuvo el triunfo en medio
de delirantes ovaciones de ICls
concu r rentes.
Con el número auteriorterminaron las interesantes pruebas

deportivas. Se considera que pe·
cuoiariamente fué un éxito para
el noble fin que persiguen los
organizadores.
A continuación, publicamos la
lista completa de los sportmen
que tomaron parte en los juegos
sportivos:
José J. Mendizábal, Lamberlo
Barros, F. Luna, Enrique Mor·
fío, J. S. Mariscal, Jesús Nagore,
Gonzalo Ruiz , Vicente Nájera,
Manut&gt;l de la Sierra, Jesús Pérez Gallardo, Rafael Bonilla,
Juan D. Batiz, Mario A. Ojeda,
Ignacio Cejudo, Gilberto Ramírez, José Llerenas, Guillermo
López Portilla, J. Espeje!, Ignacio S. Loria, A. Gallardo, Leo·
poldo Paliza, Baudelio S. Ramos, M. F. Guerra, K. Koffroth,
J. Carnstens, R. B. Miller, H.
Carnstens, Rosendo Arnaiz, Fer·
nando Villavicencio, P. Boll,
Gonzalo Garita, (ir.), Enrique
Mont, Autonio Ortega, Luis Pichardo, Alfonso C. Cordero, Guillermo Quintero, Arthur de Lima, Lázaro Mercado, Roberto
Reyes, J. Robalo y Fernández,
Luis Felioe Moojar dez, E. Veraza, A. B. Cuéllar, Carlos Váz•
quez, César E. Rendón, Luis
Mosser, (ir.), Max Waroholtz, R.
Cortés, Héctor Duhalt, Marius
Folcher, P. Guillaume, T. Saladini, Luis Illescas, Gustavo Mur•
guía, Salvador M. de Balestrier,
Francisco Olli11ier, R. O. Milis,
F. Tejeda Vastar, Alfonso Ortiz,
Celestino Vázquez, (jr .), Eligio
Muñoz, Andrés Quijano, Fred
Roberts, J. Vázquez K. J. B. Li·
zarrague, Carlos G6mez Robert,
Ramón Villavicencio.

\.v'l.MY'

Fiesta deportiva de Caridad
A beneficio del nuevo asilo de mendigos,
ioiciado p,r el señor gob!ruador del Distrito y p1trocinado por una junta de d[stioguidas dam is, y del hospital ele la Cruz Roja; se
efectuaroo el d,miogo pasado unos juegos
olímpicós a usaoLa de las olimpiadas griegas,
y no suecas com, dijo algún respetable colega diario.
S ! convocó a to:lo, los club, y establecí•
miento, donde se cultivan los deportes y se
pu:lo forma.r un program:i int !resante y .sujestivo.
Se inició la fbsta con uoa curera a cien
yardas en la que triuof6 Roberto Reyes.

Eu la seguofa prueba, lanzamieuto de la
pes1, triunfó uo mieobro de l'Amicale francesa, el señor Fol::her.
Desde el tercer número del programa aumentó el interés porque se trataba de competencias que son más fácilmente comprensi•
bles por los profanos en el deporte; se trataba de saltos de altura con impulso. Muy reñida fué esta prueba, en la que triunfó al fin el
señor Nájera.
L1. carrera de relevos que siguió fué uno
de los números más sensacionales en el que
tomaron parte miembros de todos los clubs y
de todos los establecimientos deportivos. El
triuofo correspondió al Sporting Club, cuyo
team recibió muy calurosas felicitaciones por
un triuofo obtenido en lid tan reñida.
La carrera de cinco millas tuvo suspenso
al público durante un gran rato; las P"ripe•
cias emocionantes se sucedían a cada momento y el triuofo estuvo iodeciso hasta que
el señor Mercado, del club Bonaparte, que
se había conservado en un paso medio, tomó

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- ,,...
Los premios a los vencedores.- Principio de la carrera de cioc•&gt; millas.-El vencedor ~n los saltos de altura.- Asalto a la bandera
por el lateroado Nacional.

Un buen salto con gar'rocha.-Otro de la misma competencia.-Dos saltos de altura con impulso.

�N M I N - , - - W t r ! rn._¡i.,~afi1•1t MMMit1t tWHM\\\iillUilWIIIIUMtt S-at

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~~)IÁ•'\t~, if&amp;-..Wt~t~~~..sit:1~"'1BWW.Wl~-~''M 3~'1111
hijos, casi siempre con el Tsarevitch y con sus perros
favoritos, sobre todo un &lt;collies&gt; escocés, al que prefiere en extrem·o.
Ordinariamente regresa al Palacin a cosa de lasonce
y suele pasar revis•a a la infantería de su Guardia, que
es su escolta personal, y después recibe a los ministros
para firmar los decretos indispensables, examinando
siempre los asuntos con mucho detenimiento. A la una
el almuerzo en familia, siendo invitados a la mesa al~una vez los otl.ciales de guardia. El «menú&gt; es abundante pero de manjares sencillos.
Al levantarse de la mesa pasa a uno de los salones
de recibir donde tienen efecto algunas recepciones v
terminadas éstas hasta las cinco, pasea de nuevo a pie,
a caballo, o en bicicleta, o se dirig~ a Peterhof, situado en las orillas del Golfo de Finlandia subiendo allí
en una chalupa llamada &lt;baidarka&gt; acompañado de sus
hijos y remando él, en persona, pu,;s gusta mucho de
este &lt;sport&gt;.
Al regreso toma el té en familia, habla con la Emperatriz de algunos asuntos y lee en alta voz, lo cual le
gusta mucho. Una hora lo más dura esto, y desde ese
tiempo hasta las ocho de la noche que es la comida, el
Czar se encierra en su despacho, trabajando nuevamente. La comida dura una hora todo lo más, a las nueve
vuel&gt;'e a su g1binete y poco después se retira a su alcoba, pan entregarse al descanso.
Generalmente, antes de retirarse habla con la Emperatriz, contándola las impresiones del día o leyéndola
algo de interés que encontró en los periódicos y nunca
se acuesta sin apuntu algunas notas, de las que le ha
llamado la atención en los sucesos de todo el mundo.
:semejante vida, como se ve, le deja poco tiempo para esta"&lt;' con su familia, a h que ama en extremo. Cuando se levantan por la mañana sus hijos, en seguida van
a darle los buenos días, y luego en el desayuno se reune de nuevo con ellos. También están juntos en el té
de las cinco; pero no en la comida, pues comen a diversa hora los jóvenes príncipes. Para estos es una alegría encontrarse con su padre: cuando están enfermos,
apenas el Czar se separa de ellos llevándoles regalos
constantemente para distraerlos.
En la última enfermedad del heredero, de la cual
tanto se habló en todas partes, tenía el joven un raro
capricho, que consistía en que se le enviaran todos los
cart11chos que ya no servían, después de usarlos en las
cacerías e!l que tomaba parte el Emperador.
Como es namral, el &lt;Tsarevitch&gt; es ,ll que prefiere
El C,ar con abrigo de cosaco, al lado ae un ciervo
el Emperador y le lleva en su compañía siempre en sus
cazado por él.
paseos, en las Revistas Militares y tres o cuatro horas
El Czar en traje de soldado en campaña llevando
Ptnetrar en lo fotirno, en lo familiar de uno de los del día cuando los negocios lo permiten, los pasan junal Príncipe Heredero coa afecto paternal.
Soberanos más poderosos del mundo entero, es a no du- tos. Le prohibe todo trabajo o ejercicio que le pueda
darlo muy curio,o, pues el que es víctima de ceremo- per judicar, y asiste a las recepciones oficiales, a las cuales también concurre el hijo que sigue en edad, el Gran
11ias, de protocolos y de respetos enormes, se nos ha de
&lt;Tsarévitch&gt; inspecciona el barco enterándose de todo
Duque Alexis.
aparecer sencillo, com, un m:&gt;rtal cualquiera.
coo suma atención, incluso de la vida de los marinos y
Desde muy de miñana comienza el movimiento en la
El emperador prefierP. a todos los ejercicios de &lt;sport&gt; acompaña a su padre cuando inspecciona las maniobras,
vida familiar del Emperador de todas las Rusias; a las el de la natación, jug~ndo al tennis perfectamente, y es sometiéndose todos al Reglamento de la existencia del
ocho de la mañana y a veces antes, ya se le ve en el un tirador de fusil de primer orden. En su vida ordina- marino incluso a las prácticas religiosas que allí tienen
seno de su hogar, y a las nueve toma su desayuno fru- ria tiene preferencia por todo lo que es ruso, incluso
lugar. El comandante y los oficiales del yatch viven en
gal, retirándose a su gabinete de trabajo para leer los en las comidas, donde los platos nacionales son los que
comú_~ con el Emperador, y tanto éste como su esl?osa y
periódicos y los despachos telegráficos más urgentes. más le agradan, como la sopa de betavel, el cochinillo, sus h1¡as, todos llevan cámaras fotográficas sacando vis·
Acto continuo, mira un &lt;carnet&gt; en el cual tiene apun- los &lt;blinis&gt; que soa crépes con mantequilla, y como betas muy interesantes del viaje.
tado con anticipación lo que ha de hacer en el día, y a bidas prefiere el &lt;kvass,&gt; que es un líquido agridulce
las diez y media recibe a los principales dignatar•ios del como la sidra, y que se hace con una receta traída por
Imperio que le enteran de los asuntos de mayor interés. los Soberanos cuando visitaron el Convento de Sarow.
En seguida S'lle a paseo por el parque del Palacio, ca- El champagne que se usa en la mesa imperial es excluminando de prisa, a pie, en compañía de alguno de sus sivamente ruso.
Las temporadas en el campo son numerosas y de ellas
gusta mucho la Imperial Familia. ::,us estancias en Crimea o en Livadia, dan ocasión a baños de mar y grandes paseos a pie y a cacerías animadas. Los alrededores
de Vaha se ven a meoudo sorprendidos por la presencia del c~ar, que vestido de simple soldado, camioa con
el fusil de ordenanza sobre la espalda, deseando a$Í
probar por sí mismo, lo que puede soportar un soldado
en marcha; como hizo el famoso Emperador Pedro que
duraole todo un mes se alimentó de pan y de agua solamente para cerciorarse prácticamente de la ración que
necesitaba un soldado.
Estas expedi&lt;;iones no impiden que Nicolás II abandone los negocios de Estado; constantemente se comunica San Petesburgo con Livadia, y los ministros un día
o dos a la semana al despacho oficial con el Emperador.
La Familia Imperial da largos paseos eo automóvil
visitando los pueblos cercanos, y proveyéndose a menudo de los llamados &lt;koustaris,&gt; que son diversos objetos
trabajados con arte sumo por los aldeanos rusos de aquellos sitios.
También van a Darmstadt, pasando algunos días en
el Castillo del Grao Duque de Hesse, hermano de la
Emperatriz, la cual gusta mucho de estos viajes e igual•
mente de lus que verifican a bordo del yacht &lt;Eteodard&gt;
acompañados únicamente de las personas más íotimas
El Czar remaodo.
El Czar a bordo del Etendard probando el rancho de
de su servidumbre. En esta ,ida de navegación el
la marinería.

MUCHO RUIDO ....
(De nuestro corresponsal literario en Madrid.)
&lt;La Pisanella de d'Annunzio,&gt; que acaba de estre·
narse en el Chatelet, viene a confirmar, (después del
San Sebastián del mismo y del Chantecler de Rostand,)
la eficacia del sistema moderno para obtener éxitos teatrales, y, en general, éxitos literarios, científicos y artísticos. L.;. receta es ultra-sencilla: reclamo, reclamo y
reclamo. El mérito de la obra no tiene lameoor importancia. Basta con que ella sea de un autor célebre, a
fin d" oo perder el tiempo en volverlo célebre pri·
mero.
Todos estamos de acuerdo en que el Chantecler, salvo tres o cuatro fragmentos aceptables, es de una inferioridad enorme con respecto a la Samaritaiae, a los
Romanesques y al Cyrano, obras todas, bonitas, a veces
delicadas; pero que no revelan ni mucho menos un es·
píritu genial, del tamaño del reclamo que se les ha hecho. Mas, ¿qué importa esta minucia? Los empresarios
de la Porte Saint Martín tenían «buena prensa,&gt; como
la tienen ahora los del Chatelet, y la obra alcanzó un
éxito &lt;kolosal&gt; (así con k, como escriben y exclamaa la
palabra los alemanes.) La Pisanella, seguirá una suerte
análoga. Los críticos de París son omnipotentes.
Suele suceder con estas piezas, que no gustan al público; pero ¿sabeo ustedes por qué no le gustan? Pues
porque el público (si se trata de extranjeros) &lt;no comprende los matices y las delicadezas del francés:&gt; sobre
todo un idioma como el de la Pisanella, escrita &lt;en
versos libres franceses, al estilo de Honorato de U rfé,
que floreció allá a fines del siglo XVI&gt; . ..... y si se trata de un público francés, porque quienes critican son
un~s burgueses sin remedio, unos &lt;pot-au-feu&gt; vitandos
y despreciables.
Repito que no juzgo la obra de D' Annunzio, porque
la conozco. Es probable que sea bella y quintaesenciada, ya que D 'Annuazio es un admirable poeta.
A quien ha escrito &lt;La "lave&gt; hay que tratarle con respeto. Pero para el caso, lo mismo sería que la Pisa·
nella estuviese a la altura de cualquier obreja de gé·
nero chico. Triunfará porque &lt;tieoe buena prensa,&gt; y
la humanidad, salvo rarísimas excepciones, gusta de
que le den ya hechos &lt;de toutes pieces&gt; los juicios y
las opiniones. No hay tiempo, cuando se tiene criterio
propio, para enterarse personalmente de todo en este
mercurial jaleo de la vida moderna, y cuando no se
tiene criterio propio, ¿ de qué sirve el •tiempo? .... Los
tontos desde antes de morir se sustraen a sus leyes;
puesto que sie~do_ é), fact~r P?r _excelencia del aprendizaje, nacen 1nsttnt1vos e 1nst1nhvos vuelven a la ett r·
nidad.
Yo, en la piel de D'Annunzio, realmente sentiría
vergüenza de tanto bluff, de tanto bombo, de tanto estruendo. Esta ensordecedora balumba dtbería solo ser
buena para los &lt;arrivistas&gt;, pero no para el óptimo artífice de «Il Fuoco&gt; y de las &lt;Odas Navales.&gt; Y si como es posible, la Pisaoella vale y vale mucho, más vergüenza sentiría aún de que eo el mismo bumbugb, en
el mismo grito, en el mismo tamborazo, la confundiesen
con el éxilo de Carpaotier, que supo pegarle al formi•
dable Wells, ganando el campeonato de Europa a puñetazos
Se me dirá que sólo con el reclamo se vive; qne sin él
la existencia es pobreza y penumbra; pero el artista de
verdad, el poeta de pura sangre, de verdadera raza,
debe preferir siempre la santidad deleitosa de esta penumbra y de esta escasez: debe estar resuelto, si oo
tiene medios propios de vida, a desposarse con la pobreza como San Francisco de Asís y a amarla con toda
su alma. El verdadero poeta es un dios y los di.:&gt;ses ya
se sabe que vienen a padecer hambre, frío y soledad.
Son voceros e intérpretes de cosas arcanas, son receptores de fluidos invisibles y en sus desasimientos de todo lo que no es Majestad serena y Augusta de la Poesía, ouestran la alteza de su origen ....
¡Cómo es posible ir a vociferar ouestros versos, ardorosamente forjados en la soledad, por las calles y las
plazas, como si fueran la más vil de las mercancías?
Cuando los jóvenes líricos franceses escogieron a
León Dierx para príncipe de los poetas, recuerdo que
el razonamiento supremo que motivó el voto, fué ésto:
&lt;A cause de la dignité de sa vie .... &gt; En razón de la
dignidad de su vida ... . Y yo aplaudí con toda mi alma
la noble frase, que me reconcilió con los líricos de la
últ:ma hornada (ahora debe decir de la penúltima,
puesto qne la última fué la que eligió a Paul Fort),
Oh, amigo D'Annuozio, hay que procurar que no se
acorte la distancia que existe entre tu nombre y el de
Marioetti el futurista. Quédate con tu docena de Perros en Arcachón y mata al simio ese que se llama es·
nobismo. Adéntrate de nuevo en el claro caudal de tu
poesía. En ella sola están tu dignidad y tu grandeza...
París te hace mucho daño, oh Aeda. Mejer hubiese
sido aceptar la casita con jardín que te regalaban tus
amigos de Pisa ... ,
y luego para lo que te queda a ti de todo ese dioero
que ganas!. ... Y para lo que te divierte la vida que
llev:&gt;s.,. , El esnobismo, tú mismo se lo has coofesado
a un amigo, &lt;es muy fatigoso&gt;....
.
y 0 sé de esnobs que ~e mueren de neurastenia. Otros
se suicidan de tedio. Tú comprendes, el esnobismo casi nos translada a las selvas vírgenes del Estado libre

del Congo, por aquello del antropoidismo que significa
el vivir rodeado de muñecos.
iAhl pero preveo que me pasará lo que a cierto amigo mío que en sus crónicas políticas daba consejos al
Sultán de Turquía y después de una semana solía escribir: &lt;Si el Sultán hubiese oído nuestro consejo, no
le h'lbría pasado esto o aquello .... pero no lo oyó&gt;.
_Tú tampoco oirás el mío, poeta. De seguro no sabes
01 que existo; pero créemelo, cuando nos encontremos
en &lt;la cuarta dimensión&gt;, verás quizá que mi penumbra y mi silencio valían má, que tus pífanos y tus címbalos ensordecedores., ..
AMADO NERVO.
Madrid, Junio de r9r3.

hTUSOJOS"
Son tus ojos profundos, radiando
En tu faz de hechicera beldad,
Apacibles luceros que brillan
Difundiendo triunfal claridad.
Son dos rayos celestes que abrazan,
Y a la par iluminan mi ser,
Dos abismos de luz doade tiembla
Tu exquisita bondad de mujer.
Son fanales que rompen tinieblas
Con excelso, divino fulgor:
Son estrcfas di; sol eo que vibran
Mil promesas de dicha y amor.
FRANCISCO R. VARGAS

º"'

S r. Gral. don Eduardo Paz nombrado prcfesor de
Arte Militar en la Escuela Nacional de
Ingenieros.

-lQuées?
-Una bandera
Desteñida y rota,
Trapo sin colores
Que es toda una historia.
Los vientos la rasgan,
Las aguas la mojan,
Y el sol, lentamente
La ha puesto incolora.
Ya nadie la mira,
Ya a nadie le importa,
Y sólo mis ojos
De mirada igoota
Se fijan en ella
Y al verla la adoran.
Fué de uo barco hermoso
Que en busca de gloria
Lo fleté al Ensueño
Una bella aurora.
En él puse anhelos
De dichas muy hondas,
Esperanzas, sueños,
Ansias muy recónditas.
Lo cubrí de versos,
Y con tantas rosas,
Que el rosal florido
En doode la alondra
Vertiera en las noches

Sra. Josefina M. C. de Pimentel y Fagoaga, quien
salió rumboa Europa en compañía del
señor su esposo.
Su canción melódica
Murió de tristeza,
Y unas tras de otras
Cayeron al suelo
Sus marchitas hojas . ...
-,_ Y el barco?
-Orgulloso
De tan bellas cosas
Magestuosamente
Panió de la costa.
Yo ví cuando altivo
Salió viento en popa;
Y lloré al dejarle
Mis únicas joyas.
Joyas más preciadas
Que las de Golconda,
Puesto que yo mismo
Saqué de la sombra,
Joyas que yo obtuve
Minando en persona
En el propio campo
De mi alma neurópata ....
- lY después?
-El viento
Con tezóo azota
El barco, las jarcias
Rechina.ndo aflojan,
Huyen a las peñas
Las blancas gaviotas,
El mar ruge airado,
El sol se encapota
Y el barco a mi vista
Se estrella en la roca
De los Desengaños
Que espiaba traidora
Su paso, y lo hunde
Sin misericordia
Llevando en su seno
Mi riqueza toda ....
Por eso en la playa
Paso muchas horas
Mirando ese trapo
Que lamen las olas ....
UL YSES CESAR SILVA.

Sr. don Fernando Pimentel y Fagoaga, quien emprendió recientemente un viaje a Europa.

�Fuentes - Huerta
Nota de trasc endental importancia, por su sigoificacióo social, por
el expléodido brillo que la rodeó y por las altas r,ersooalidades que en
ella figuraron, fué el matrimonio de la señorita Luz Huerta y Aguila, bi•
ja ~el señor Presideote Ioterino de la República con el señor capitá o pr i•
mero de Estado Mayor don Luis Fuentes, efectuado el miércoles último,
parte en el templo de S ao Co;me y parte eo la casa habitacióu del señor
Presidente.
La ceremonia religiosa se llevó a cabo a las ooce de la mañaoa ; el
templo. ad emás de su ornato propio, que es muy bello y elegante, lucía un
precioso adorno floral que lo coovertia en uo bello jardín alumbrado por
la téoue luz velada de rosa de iooumerables foquillos. Muy difícil seria
dar una idea siquiera aproximada de la elegancia y belleza del adorno;
tanto se ha exagerado en estas notas que cuando se quiere hablar de algúo acontecimiento que realmeote merece altos elogios se cae en la vul•
garidad de las hipérboles y ditirambos que se usan a diario y con cualquier motivo. Sin embargo, aún a riesgo de caer en la vulgaridad diremos
que el adorno superó a todé!. descripción. )!o había ningún amootonamien·
to; todo estaba distribuido con sobriedad y buen gusto y el conjunto que
presentaba el templo era agradable aú n a los ojos de los más exigentes árbitros del buen gusto.
A la hora cons..grada se presentó a la puerta del templo el señor Presidente llevando del brazo a la señorita su hija y penetró al templo a los
acordes de la marcha nupcial de Tanhauser ejecutados por un coojunto
musical numeroso y perfectamente disciplinado bajo la hábil batuta del
maestro Carrillo.
El traje de la desposada era riquísimo y de gusto irreprochable; de
confección parisiense, hecho de &lt;peau dE. soie&gt;, coa aplicaciones de legítimos encajes &lt;valencianos&gt; en el cuello y ea la parte inferior de la fa).
da. Uiseminados graciosamente en el pecho, en los hombros y en la abun·
dante cauda veíanse los clásicos azahares.

Los desposados durante la misa de velación .
Apadrinaron de manos, el señor General don Victo·
riano Huerta, Presidente de la Hepública, y su esposa
la señora Emilia Aguila de Huerta.
De velación fueron padrinos el señor Coronel don
Liborio Fuentes y su esposa la señor:. Natalia Goozá·
lez de Fuentes, y el señor doctor don Aureliaoo Urru·
tia, Mioistro de Gobernación, y su esposa la señora
Luz Feroández de Urrutia.
El ilustrísimo señor doctor don Josá Mora y del Río,
arzobispo de México, de pontifical, dió la bendición
nupcial.
Duraote la misa de velación se ejecutaron el Angelus
de Massenet por el orfeón y la orquesta y el Ave María
de Gounod caotado por la señora AntooiaOchoa de Mi·
raoda con acompañamiento de arpa y violín, el cual estuvo a cargo de la señora Esmeralda Cervantes de
Gros,,man y el profesor Rocabruna, respectivamente.
De entre la numerosa concurreneia recordamos los
siguientes nombres; estamos seguros de que omitiremos
muchos, pero desde ahora pedimos perdón por esas omisiones que no se deben a mala voluntad sino a mala me·
moría.
Excmo. señor Bernardo de Cólogan y Cólogan y señora María Sevilla de Cólogan, é bija la señorita María
Cólogan de Sevilla; Excmo. señor Paul Lefaivre y señora de L-,faivre; Excmo. señor Mioistro Adatcbi, señora dt- Adatchi e hija: Excmo. señor doctor Juan Ortega, señora Aparicio de Ortega y señorita Coocepción
Ortega; Ex(:mo señor von Karldoff; Excmo. señor Fran•
cis Strooge y señora; Excmo. señor José M. Cardoso de
Oliveira, sc,ñora e hija; Excmo. señor Michael Lie y
señora; Excmo. señor Otto Reimbeck, Excmo. señor
Nelson Schaugoessy; Excmo. señor doctor Enrique Córdoba; Excmo. señor Paul May y señora; Excmo. señor
doctor Luis Santamaria; Secretarios y &lt;attachés&gt; de las
Legaciones y la mayor parte :le los Cóosules acreditados. Doctor Aureliano Urrutia y señora Luz FernáoC:ez

de Urrutia; lscenciado Toribio Esquivel Obregón y se·
ñor a Laura Torco d" Esquive) Obregón; stñor licen•
ciado Manuel Garza Aldape y señora María Larumbe
de Garza Aldape; señor ingeniero David de la Fuente
y señora Amelía Salas de de la Fu~nte; señor licenciado Rodolfo Reyes y señora Carmen Morales de Reyes.
Señor general dou Samuel García Cuéllar y señora
Adelaida G. de Carcía Cuellar, señor licenciado Car·
los Pereyra y señora Ma1ía Enriqueta Camarilla de
Pereyra, señor general Aureliano Blanquet y señora de
Blanquet, señor licenciado Aurelio D . Canale y señora
Urueta de Canale, señora Leonor Mier de Corcuera,
señor Alfonso Rincón Gallardo y señora Guadalupe
Mier de Rincón Gallardo. Señoras Catalina Altamira•
no de Casasús, Aogela Terrazas de Cr ee!, Sofía Romero Rubio de Elízaga, Dolores Camacho de Rojas Loa,
Dolores Barrón de Rincón Gallardo, Maas de Goozález, María Gómez de Obregón, de Carmona, de Mon•
taño, de Cussi, Carlota Rodríguez de Vigil, ldargarita
Carraoza de Pulido, García Elguero de Riba, Santacilia de Pri:la, Concepción García de Hotb, Enriqueta
Azpe de Pardo, señor:. de Rascón, González de Villaurrutia, S ara Feroández de Cdstelló, Mercedes G. de
de Hernández , señora Concepción G. de Cerisola, señora Lascuráin de Silva, señora Leonor Cerisola
Cond.,, señora de Urda neta, señora Luisa Stanklewiczk
de Buck, Enriqueta G. Vda. de Vega, señora Santacruz,
señora Rosa Fuentes de Escamilla. Señoritas María
Luisa y Soled:.d Pardo, señoritas R,basa, Concepción
y Esther Heroández. Luz Amézcua, Luz Cándano,
María de la B.irra, Muía Luzárraga y Rincóo Ga·
llardo.
Señoritas Echeverría, Concepoi6n Biester y Pardo,
Evaogelina Casasús, Carlota Vigil, señoritas Villar, señoritas G:&gt;nzález Maass, L,1.ura Esquive! Obregón, Dolores Noriega, Concepción de Cosio, Leonor Peída, señoritas Hotb, Ana Luisa Villaurrutia, señoritas María
y Coocepción Cerisola, Margarita L'lscuráin. Señoras
Luz Franyutti de Braniff, Margarita Altamiraoo de
Reimbeck, señora J uana M . de Cerisola, señoras Eva
G:inzález de Paz, Guadalupe Villada de de la Peña y
Reyes, María Mosso de Pardo, Carolioa Vela~co de
Gutiérrez, Laura Paz de Cruce~, Rosa Paz de Haro,
Antonia A. de Paz, María Meillóo de Garr ido, señora
de Pacheco.
Señores licenciado Francisco L. de la Barra, Enrique C. Creel, ingeniero Ignacio de la Barra, coronel
Carlos Rincón Gallardo, licenciado Manuel Olivera
Toro, licenciado Francisco S Carbaja), liceociado Lorenzo Elízaga, Ramón Prida, Javier !caza Landa, Daote Cussi, ingeniero Camilo González, profesor Leopol•
do Kiel, licenciñdo Santiago Méodez Armendáriz, licenciado Guillermo Obregón (sr ), coronel Joaquín Pi•
t~, Emilio Pardo, doctor Alejandro Cerisola, lic nc-iado
Guillermo Obregón (ir.), ingeniero Rafael C. Goyene•
che
Licenciado José María Nacha, Joaquín Raro, liceo·
ciado Arturo Paz, León Rasst, arquitecto Francisco
Colóo, licenciado Manuel Vidaurrázaga, Ricardo Cajiga, Luis del Vill.ir y Chávarri, licenciado Octavio Paz,
doctor Fidel Rodríguez Parra, Manuel Martíoez del
Campo, Alberto Braniff, Luis Felipe Pulido, Homero
Bandala, Ramón Obregón, José Juan Tablada, licenciado Waldo Rascóo, señor comodoro Alejandro Cerisola,
Horacio Casasus, Mario Casasus, licenciado José Cas·

tellot, (ir.) , general Juao A. Hernández, iogeniero Joaquín Capilla, licenciado Francisco de P . Cardona, licenciado Manuel L . Luján.
El banquete de bodas, dispuesto para trescientos cubiertos, fué servido a las dos de la tarde en la residen·
cia particular del señor P residente Huerta, 5~ calle de
de Liverpool número 76.
Se brindó cariñosamente por la merecida ventura del
ouevo hogar.
Más tarde, a las seis, tuvo Jugar la solemne ceremo·
nia del cootrato civil, en que figuraron como testigos:
por par te del novio, el señor coronel don Liborio
Fuentes, el señor doctor don Aureliano Urrutia y el
señor don Joaquín Haro. P:&gt;r parte de la novia, el se·
ñor genera l don Victoriano Huerta, el señor capitán
don Jorge Huerta y el señor coronel don Benjamín Ca·
marena.

0

E l señor Presideote de la República recibiendo las
ft!licitaciones del ministro inglés

(DE

Desde la frente hacia el lado postnior
caía un ténue velo, transparente como un
crista l. La fig ura de la oovia era armoniosa y delicada.
Las damas de la "Corte de Amor," eran
diez, muy bellas señoritas, cinco de las
cuales vestían pri morosameote de rosa pálido y cinco de azul ( petit-bleu).:He aquí
los nombres: Elena Huerta, hermana de
la desposada. Carmen Montaña, Carolina
Fuentes, hermana del novio, Mercedes
Maass, knriqueta Vega, Cristina Maass
)far¡¡:arita Vega, Clementioa Maass, Elena Rasst y Carmen Alemán.

Seüor capitán don Luis fuentes y señora Luz Huerta de F ueotes.-loteric.r dt:l templo de San Coser.e durar:te
la ceremonia ou,icial.- El banquete de bodas.

Eran sus caballeros los señores: Coro¡
nel Víctor Manuel Corral, mi~mbro de
Estado Mayor Pre~idencial; Teniente co·
ronel Juan RoJríguez de Molioa; Mayor
Alberto Quiroz, jefe del Cuerpo de Guar·
días Presidenciales; Capitán y 9 José Rincón GaJlardo, Ayudante del señor Presi·
deote ; Capitán 19 Carlos Martioez, Ayudante del señor Ministro de la Guerra ;
Capitán 1 9 Luis Montes, Ayudante del señor Ministro de la Guerra; Capitán 29 Ce•
sar Ruiz de Cbávez, Subteniente Ignacio
JorgP. de Caso, miembros del Escuadrón
tle Guardias Presideociales. Todos ves•
tian uniforme de gran gala.

Rni A,

DE L

A L)IA.)

(Especial po.ra &lt;El Mundo IlustrddO&gt;.
Después de que tus ojos se vao y no acarician las
páginas escritas .... después .... después .... las hojas
quedan tristes los versos se marcbit..n y duermen de
tristeza y .... sueñan, ya Jo ves. Y rluermen como
duermen las almas de los poetas; y sueñan con la di•
cha que acaban de teoer; y sueñan con los ojos que
besan y acarician y sueñan mientras vienen tus ojos
a leer ....
o o o
iQué triste ser á el sueño terr ible de la muerte! iQué
triste es el otoño .... o lvido que triste es! ¡Qué triste
la existencia del verso que dor mido, anhela que unos
ojos despiértenle tambiéo!. . . . ¡Qué triste si estos
versos q ue están entumecidos, los miras con despre·
cio; los mir as con desdén .... qué triste si tus ojos miráudoles dor midos no los despiertan pronto. ¡Qué t r is·
te, qué triste es, soñar un imposible.... soñar con
un edén .. ..
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.
La desposada eotr ando a la i¡¡lesia dtl brazo del
señor su padre.

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Mientras el viento silba, velan los buhos en el campanario, y una que otra vez ladran lúgubremente los
perros al menguante de la luna. Hay retaz~s de cielo
semejantes a girones de plata, y enormes y densas nubes que parecen montañas que se despreac!ea. Ciérae,1se las tinieblas sobre el lugar. Los villanos duermen ea
sus casas y las bestias ea sus establos. Cuando cesa el
silbido del viento, óyese, en la plaza desierta, el lloriqueo de una fuente. Todas las ventanas, cerradas, están ciegas. Sólo al través de los cristales de la venta,
deslizase hash el pavimento una mancha de luz.
Bajo el candil pitarroso, tres desconocidos juegan a
los dados. El ventero cabecea en un rincón. Un gato
pardo se ovillá en una estera. Cuelgan, bajo unas viejas
pinturas bíblicas, los chambergos y las capas de los jugadores. A cortos intervalos, la jarra de Valdepeñas se
vacía ea los vasos, mientras sobre el tapete rojo saltan
escudos, reales y maravedís. Y dan las diez .
-Perdí, y héteme sin blanca-dice une de los tres
hombres.
-Ya no juego más, objeta otro.
El que gana, calla y sonríe. Pero después de beber
un nuevo trago, pregunta al primero:
-lDe dónde sois? ¿De dónde venís?
-Soy catalán, natural de Vich, antes Aussona, y voy
por tierras de Castilla tan perdido como vos.
Los otros dos jugadores se miran en silencio. Y como
para corresponder a la confianza que el catalán les da,
declaran su procedencia. Dice el uno:
-Pues yo nací en Sevilla, tierra de fuego y de amor.
No voy perdido como vos, compadre, pues sin ser mercader, gústame rondar caminos y jugar en las ventas.
Y el otro:
- Yo vengo de Wittemberg, de las riberas del Elba,
más allá de los Alpes, hacia el septentrión. Dijéronme
que los moros de España poseían secretos maravillosos
para fabricar metales y venenos. Por ernvine. Pláceme
mucho ver mundo, pues aunque sea hábil en todos los
oficios, mi secreta pasión es la de vagabundear.
Irguiéndose, responde el ausetano:
-Ya no avaro mercader cual ves, señor sevillano, suponéis, sir::o que ni tengo el oficio de jugador, ni soy
mago ni vagab~ndo aunque me enco~tréis _en una venta. Capitán fu¡ y no de truhanes; y s1 be dicho que voy
perdido por tiertas de Castilla, es porque la venganza
me llama a Segovia, y la honra de un catalán no puede
quedar mancillada. Si, como lo supongo, vuestras mercedes son hombres de honor, créanme que estimo en
mucho los hidalgos, vengan de Sevilla o de Wittemberg.
Y pues el azar nos reune, no será para pelearnos ~ino
para hacernos amigos. Y como amigo, permitid que os
diga, caballero sajón, que ya ao hay sabios moros en
España, que partieron con sus secretos y allá Alhá los
guarde para sí, pues muy poca falta nos hacen.
-Tiene razón el capitán. Sevilla es tan cristiana cerno
Roma. A los moros granadinos, que son torpes e ignorantes, no se les cuenta ya para nada. Aunque si la
guerra me tentara, con ellos me midiera yo, para probarles Jo que el brazo de un sevillano vale.
Y el tercero responde:
-En balde será mi peregrinaje. Pero decidme, ¿no
hay nigrománticos aquí?
El sevillano afirma:
-Hay judíos, como en todas partes.
El catalán añade:
-Hay herejes, enemigos de toda fe.
.
-1Herejes?-raplica el sajón-en Alemania tenemos
uno en cada casa. Gente pacífica, por lo demás.
-En Sevilla-agrega el otro-toda herejía se paga
con un auto de fe.
Y el catalán:
-Que es el preludio del infierno. Ved cómo las gen•
tes viven, no en el temor de Dios, sino eo el del diablo.
Pero decís, señor germano, que en vuestro país los be·
rejes son pacíficos. Válame Dios que no son tales en
Cataluña. Pues allí, cuando el demonio se encarna en
un hombre, escoge el más noble, valiente y audaz.
Probároslo puedo con el testimonio del.Conde Aroaldo.
Despierta el ventero y se aproxima a la mesa de los
jugadores. El gato ha escapado. Chirría el viento sacudiendo las puertas, la luz del candil oscila dando una
llama amarillenta, y el catalán continúa:
-Yo be visto rondar por las montañas de mi tierra
su alma condenada; alma de brujo, de caballero y de
seductor. ¡Hombre temible y admirable! Era bello co·
mo un dios. ¡Han visto vuestras mercedes esas cabezas
de mármol que desentierran por ahí, y que dicen ser
la verdadera imagen de'Júpiter? l Hanse parado a contemplar los Cristos radiantes y magníficos que n1&gt;s traen
los pintores de Italia?
Así era él; el famoso conde tenía de Júpiter y de Jesús; espantaba como aquél, seducía como éste. Hay todavía mujeres centenarias que dicen haberse extasiado
ante su crespo cabello, ante su frente arrogante v su
barba tentadora; y oo sin temblar aún, hablan de la
fascinación de sus extrañas pupilas, donde brillaba el
fuego del mismo infierno. Si no le vieron con sus propios ojos, viéronle sí coo la imaginación, porque filé la

-gloria de su tiempo y la obsesión de todas las almas. Cabalgaba de nor,he por cerros,
Uanuras y hondonadas, veloz
como el viento, furios0 como
-el huracán. Los malos espíri·
tus le acompañaban: levan•
tanda borrascas y tempestades.
El rayo fué heraldo suyo:
-el trueno fué el eco de sus
blasfemias y de sus triunfos.
Envuelto en su capa fosca,
pasab'l como una devastación. Sorprendia a las doncellas, ,fo noche en sus blancos lechos, de día en los campos perdidos; y las raptaba.
Sorprendía a las viudas en
sus oratorios y a las casadas en sus -cámuas, mientras
esperaban el retorno di, ~u
señor. Y ellas no le res1s·
tían.
Sorprendía a las monjas
en sus conventos, y novicias
y abadesas olvidaban a Dios
para postrarse a sus plantas. El fuego de sus ojos
penetraba en los corazones,
devoraba la sangr~ y encendía el pecado. Era t.irror
de padres, de maridos y de hermanof. Se cebaba en la
inocencia, en el candor, en la debilidad, y era un
mónstruo de dulzura y de perfidia. Burlaba juramentos
y votos, y desafiaba a los hombres y a Dios. Penetraba
en los santuarios para violar sepulturas y destrozar reliquias, y oficiaba en misas malditas, presididas por Satanás.
Y las mujeres le amaban. Le ¡,,maban por su belleza
y por su bravura, por sus ojos torturadores y arrobado·
res, por su voz de misterio y de soberbia, por su carne
indomeñable. Le amaban porque les humillaba y les
traicionaba, y les descubría secretos de muerte y de
tentación.
Nadie ha sido amado como él, porque nadie como él
h~ vivido en la ignominia. Y todas Jedaban amor, seguras de no ser pagadas. Todas rogaban a Dios de ser
captadas por é 1, pues él era para ellas la vida y la
muerte, la gloria y la condenación a un mismo tiempo.
-1 Dónde os dieron posada, conde Aroaldo, dónde
os dieron posada?-le preguntaban.
-Ea el infierno-respondía.
- i Por qué en e 1 idierno?
-Porque estoy en deuda con el mundo, y todos los
hombres son mis enemigos. Porque son tan impías mis
manos, que mancillo cuanto toco; porque mis labios
son blasfemos y perjuros; porque mis pies traen el cieno de la corrupción en que ando; porque mi caballo es
un móostruo que no pace ec. prados ni come en pesebres, sino que se alimenta de las almas que yo condeno.
y las mujeres rendidas de amor, besaban sus pies cenago3os, sus manos impuras y sus labios blasfemos. Y
selladas por el estigma de sus besos, ellas tornaban a
sus lares llenas de vergü~nza y de desolación. Y los
maridos juraban por Dios, los deudos clamaban venganza, y los muertos se levantaban de sus sepulturas para
lavar su deshonra,
El Conde Arnaldo pasaba. Su capa fosca obscurecía
el cielo como una nube preñada de relámpagos. Iba de
fo; cerros a las llanuras, de los valles a las mesetas, de
las soledades a los poblados. Por todos los caminos encontrábanse las huellas fatídicas de su caballo. Y era el
bué,ped inesperado de los castillos, d~ las iglesias, de
los palac.ios, de los conventos, de las tabernas, de Jas
ermitas, de todo sitio donde era posible un sacriltigio y
una violaci611.

si encuentro allí la sombra del conde Arnaldo. Si no
yo la resucitaré; os Jo prometo.
-Yo me voy a la ventura. ¿No hay conventos opalacios por aquí?
-Idos enhorabuena. Ya sabréis algún día del Doctor
Fausto.
-1Doctor? Yo os juro por el diablo que, a pesar de
vuestra ciencia, no me aventajaréis en resucitar muer·
tos. Acordáos, os lo dice Don Juan.
Y los dos hombres se separan sin decir más.
ALFONSO MASERAS.

Acudían todos a presbíteros y nigromantes para Ji·
brarse de su poder; las brujas rezaban sin cesar y las
devotas se entregaban a prácticas endemoniadas. Y los
hombres que no le temían, le envidiaban y se condena·
bao de antemano, con tal de empañar por un instante
su gloria.
El Conde Arnaldo pasaba por entre el clamor de
odio, de venganza y de muerte que se levantaba a su
alrededor. Pero no en balde llevaba el diablo en el
cuerpo, pues burlaba los conjuros de las brujas y los
exorcismos de los presbíteros y las cábalas de los nigromantes, con nuevas cábalas, nuevos exorcismos y nue•
vos conjuros ignorados. Se burlaba de la ciencia de los
sabios, de las oraciones de los piadosos, de las súplicas
de los dJsesperados y de las lágrimas de los tristes, no
escuchando otra voz que la de sus apetitos devoradores
y de su voluntad infernal. Y eran sus criados quienes
renegaban de él; eran sus deudos quienes le repudia·
han; eran sus hijos quienes pedían la sangre de su
cuerpo y la perdición de su alma.
Sus criados, sus amigos, sus deudos eran legión. Eran
legión sus hijos, nacidos de la lujuria, de la traición y
del deshonor; y sus voces aturdían el mundo, sus lágrimas anegaban la tierra. Y Arnaldo pasaba como un rey
del terror, como uo dios del pecado.
Dos extrañas miradas se cruzan entre el sajón y el
sevillano. Brilla en sus ojos diabólica ambición; nace
en su sangre mortal deseo. Pero callan. Calla el ventero, boquiabierto, desvelado por un terror sobrehumano. La luz del candil sigue lamiendo las viejas pare·
des con su caricia amarillenta. Fuera, en la plaza, el
viento no silba ya: aulla. Y el ausetano añade:
-Nadie era más caballeroso que él, pues ni los reyes
le aventajaban en nobleza, ni los príncipes ~n donosu·
ra, ni los capitanes en liberalidad. ¿Vuestras mercedes
no conciben en él estas virtudes? Toda virtud era para
él como la pluma de uo chambergo, que se cambia por
otra o se prescinde de ella. Pero se sabía adornar de
todas las que se esfuerzan en tener los hombres, para
saberlas despreciar. Preguntarán'.me vuestras mercedes
que cómo murió. No murió, señores, pues vive entre
nosotros. Dicen unos que Satán se lo llevó sin dejar
huella de su paso; otros que la tierra se quebró a sus
pies, no pudiendo soportar tal monstruo; otros que
un ángel malo lo arrebató, y que desapareció en las
nubes, como Elías, como el Redentor. Sea c.&gt;mo fuere,
todos se postraron ante su gloria. No se oyó más su voz
imperante, no se percibió más el galope lejano de
su caballo; no se supo de nuevos raptos, de nuevas
traiciones ni de nuevos sacrilegios. Pero el pueblo todo continuaba atemorizado, y sus victimas y sus enemi·
gos clamaban en la soledad y ea la noche. Sus hijos
seguían pidiendo la sangre del padre. Su sombra vive;
su sombra errabunda, indomable, hierática e infernal,
que se cierne sobre las almas como una nube fatídica.
Y fosca como su capa, está también preñada de relámpagos. Yo la he visto, yo he visto este espíritu soberbio
y magnífico, y aún me siento conmovido por su presencia. ¿ Cómo no admirar a este hombre a quien nadie
podía emular? ¿Hay algún irredento en Sevilla que le
iguale, o algún hereje en Wittemberg que pueda empoiñar su gloria?
Calla aqaí el catalán. Míranse de nuevo el sajón y
el andaluz, y toman a un tiempo la capa y el sombrero.
Entra furioso y maullando un gato. Lívido y tembloroso, el ventero vierte nuevo vino en las copas, y los tres
extranjeros, de pie, beben en silencio. El ausetano
tiene los ojos divagadores y la frente cansada, y des•
pués de beber se sienta en su sitio.
Pero los otros dos abren a la vez la puerta, que se
cierra con ímpetu tras sus pisadas. Ante la mancha de
luz que ilumina la plaza, ambos se estrechan la mano.
Y el viento no cesa de aullar. El menguante de luna
ha desaparecido. Rasga la obscuridad un rayo allá a lo
lejos. Todo parece estremecerse.
- l Adónde váis?
-Vuelvo a mi país, bajo las brumas sajonas, para ver

Leía el libro de las dnlces rimas,
condensación de sueños y esperanzas,
de visiones celestes, de quimeras,
de crueles desengaños y de lágrimas.
Ea sus estrofas, el amor divino
palpita, se difunde, esplende, canta,
se eleva hasta los astros, y desciende
ea cascadas de luz sobre las almas.
El suspiro se mezcla a la sonrisa;
el dolor, al placer; en cada página,
la vida intelectual, múltiple y bond~,
surge, henchida de fuerzas y de savia.
No es un tono tan sólo el que se escucha
ni un color el que atrae: de la gama,
el himno brota, melodioso y puro,
y del iris, la imagen delicada.
iAh! cuán inmenso espíritu el de Bécquer
qué poder en su numen; su palabra
brillante y sugestiva nos seduce,
y en pos de la Belleza nos arrastra!
Leía el libro y .... sucedió que Bécquer,
en sus estrofas, trasfondióme su alma:
como él sentí. ... mi corazón, de nuevo,
volvió a los sueños y amorosas ansias;
pensé en quimeras, me fingí placeres,
torné los ojos a la edad pasada,
a su recuerdo se alumbró mi mente,
y en mi interior corrieron muchas lágrimas.
&lt;Si es la vida tan breve-me decía¿ por qué a veces la hacemos tan amarga?
¡Necios son los que sufren porque quieren,
y locos los que al bien dan las espaldas!&gt;
Y mientras que a tan graves reflexiones
mi espíritu intranquilo se entregaba,
del áureo libro de las dulces rimas
una voz se elevó, triste y pausada:
&lt;El dolor es el sino del poeta,
sufre, sufre mortal lqué te acobarda?
¡Te llevará a la Tierra Prometida
el infinito amor en que te abrasas!&gt;
JOSE ANTONIO RIVERA G.

Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Sobre un lecho de nubes de escarlata
el sol va agonizando lentamente,
y pinta con sus rayos el Poniente
con reflejos de azul. de oro y de plata.
Su láoguida y nocturna serenata
un ruiseñor modula quedamente,
en tanto que a la luna en el Oriente
una plateada claridad delata.
Se oyen lejanas voces de mujeres
que entonan una copla de quereres;
hay un ambiente de melancolía;
En la calma apacible del sendero
un mendigo salmodia plañidero:
&lt;Una limosna, por Santa María&gt; ....

En el azul profundo de su lecho,
como gota de plata desleída,
fulge la luna blanca, suspendida
en el confín del anchuroso techo.
Entre las plantas que el sendero estrecho
tamizan con sus hojas, escondida,
una cigarra lánguida, a la vida
.entona su canción, de trecho en trecho.
Se oye el leja.no tintinear de esquilas;
las estrellas esconden sus pupilas;
en el aire hay perfume de azahar.
Y a la blanca caricia de la luoa,
la tierra se estremece, como una
virgen febril, nostálgica de amar.
F. DE F UENTES

]R.

�do menos de reconocer su buena técnica. Y entonces él
confesaba que cuando tenía un asunto escribía en todas p irles, durante muchos días, durante algunos meses.
A cada momento cogía un papel y apuntaba una cuarteta, en el saloncillo, en el paseo, en la calle, donde le
sorprendía la inspiración. Un concepto sugerido por
cualquier incidente; una frase chistosa; una réplica
oportuna, todo era anotado y la obra se ensanchaba poco a poco. subiendo y reflejando el pensamiento del
autor, co:n::, la sup ~rficie cristalina de un estanque sube
y rebosa con el hilito de agua que sin cesar deja caer
la fuente.
Une Miguel E~hegaray a la gracia culta y fresca un
sentimiento dulce y penetrante; y no carece de intención filosófica entre risas y lágrimas. Nunca escribió en
prosa, y se puede añadir que sólo escribió los diálogos
y monólogos de sus comedias, muy "ripiosos" a veces,
otras veces impregnados en pura y encantadora poesía.
Pudieran sacarse de sus producciones muchos fragmentos que Je acreditaran de verdadero poeta.
Sin embargo no cultivó nunca la poesía lírica, po·
niendo en el teatro todas sus ambiciones. Aun le: recuerdo con su pelo cortado al rape, la barba corrida,
¡os labios gruesos, la mirada penetrante. En los salen-

No estuvo mala la interpretación de "Sin Familia,"
destacándose algunas escenas como la de los amigos del
acto primero, que se llevó perfectamente con el diálogo cortado y movido. Matilde Cires Sáncbez rayó a
buena altura, más en la intención del personaje, en la
manera de hacerlo, que en el mo~o de decirlo, lo que
no es de extrañar, dadas las dificultades del verso, pa·
ra artistas que están habituados a la prosa. De todas
maneras plácemes merece por el modo como entendió
el tipo de la "Rufina."
La señorita Castillo nos encantó una vez más por la
manera admirable como hizo la cándida colegiala "Gabriela." Es una "ingéoua" de gran talento esta joven
actriz, hay en su alma tesoros de arte, y dice con una
dulzura seductora. La escena la depara triunfos muy
completos si el estudio y el cuidado de los detalles co
abandonan la notable labor de esta joven. El público
la llamó al palco escénico repetidas veces.
Muy bien Coss en el tipo de'Carlos" y lo mismo Mutio, Barreico y Vargas, la borrachera del segundo esto•
vo bien entendida, hizo un ebrio elegante, lo cual no
suele hacerse siempre. La escena bien puesta, y en resumen, uo éxito completo.

selo a su hermanito más chico, que estaba enfermo por
ese capricho infantil y conmovido el citado funcionario, la entrega el monigote y basta la da dinero, poniéndola en libertad.
La obra es sentimental, netamente madrileña y refl_,.
ja una clase popular, con sus vicios y degeneraciones y
al mismo tiempo con sus virtudes y buenos sentimientos.
El tal~nto escénico de López María se ha revelado una
vez más en este entremés que gustó "'1 público, a pesar
de que en él se reflejan unas costumbres algo distintas
de las conocidas aquí.
María Luisa Villegas hizo un buen trabajo encarnando la simpática y desgraciada "Petrilla." Catalá exagerado en el tipo del gendarme; Vargas bien de Comisario.
Se prepara para el próximo día 2 de Agosto el beoe·
ficio de la primera actriz María Luisa Villegas con un
programa selecto; ha de ser una velada brillante a juzgar por los preparativos que se están haciendo.

TEATRO COLON'.-"LA DETECTIVE."

"EL POLICHINELA."
Fué un éxito el entremés de Enrique López Marín, titulado "El Po•
lichinela" que se estrenó en el teatro d! que me vengo ocupando. "Petrilla," una pobre joven que vive con
su padre, borracho por costumbre,
y con tres hermanitos a los cuales
hace de madre, pues la verdadera
se escapó a las "Américas" con uno,
roba un polichinela de juguete que
una familia rica llevaba en la capo•
ta de un coche. Es detenida, se la
conduce a la Comisaría y allí cuenta al Comisario toda su vida, llena
pe trabajos y de honradez; relata
dor qué quitó el ju~uete, para dár-

Este drama policiaco en cuatro actos de A. T. Mac
Ranler es más bien un melodrama. que uoa obra de las
que ahora se llaman policiales. Es cie~to que hay una
mujer que sigue las huellas de unos delitos, de la__muerte de su eposo y del secuestro del que cree su h1¡0, pero también es verdad que no se echa mano para el de·
sarrollo y desenlace de la fá~ula, de esos recursos q~e
hemos visto en otras producc1011es del vasto repertorio
de Caralt.
.
El público cree que la verdadera detec~i~e va a :er
"Miss Margaret," joven que toma a su serv)cio la senara Laura Leversoo, pero no es así; ésta, viuda de un
Jefe de Policía, que fué asesinado mi~teriosameotfl estando una noche en su despacho, persigue al autor de
este delito, lo mismo que al que ha se,;uest~3:do a s1;1 hi·
jo, joven de r 7 años, delito que _se co~eho el mismo
día en que iba a entrar de guardia manoa en la escuadra británica. Resulta que después de muchos sucesos

TEATRO MEXICANO.-&lt;SIN FAMILIA.&gt;

Teatro Col6n.-Tres escenas de "La Detective."

-Solamente Fuentes y yo-me decía el primer actor señor Coss
en su cuarto la otra noche-hacemos esta precio~a ob1a de Miguel Echegaray y ya ve usted que di público la aplaude mucho.
Y era cierto, el público asíduo concurrente al Mexicano, ha
gustado mucho de la comedia en tre~ actos y en verso de Miguel
Echegaray titulada &lt;Sin Familia&gt; Y, Jcuidado que ha llcvido
desde la fecha en que &lt;Miguelito,&gt; así se le llamaba al autor por
aquel entonces, hacía obras teatrales! ....
La verdad, mucho he celebrado que la exhumación de la vieja
comedia haya sido un completo, un redondo éxito. La personalidad de Miguel Echegaray evoca en la memoria una época de
florecimiento del teatro en E~paña, quizás menos profundo, me·
nos intenso, pero muy bello. El estro de Benavente, de Martínez
Sierra, de Dicenta aún DO brillaba y la gente iba a los Colisecs
a pa~ar el rato y en el llamado de la Plaza del Rey donde ahc·
ra está el Circo de Parihis, i.llí empezó el hermano del geni; l
Don José Echegaray a estrenar sus comedias.
No fué ni es Miguel Ecbegaray un clásico; su frase no es castiza, su versificación es incorrecta; pero apesar de todo ha sido
y es (ahora escribe muy poco) un buen autor cómico de pura raza española, con todos los defectos y no pocas bellezas, que caracterizan a l0s más fecundos productores de la brillante dramática de España. Hasta cuando toma situaciones o pensamieo·
tos de obras francesas, les imprime como sello característico
algún rasgo oacional, que no dieron a sus plagios Ramos Cai::rión, Vital Aza, y menos aún Pina Domíoguez, el más afrancesado y mercantil de todos ellos.
Recuerdo que en los años del predominio del talento de Don
Miguel, la misma crítica que lo vapuleaba muy amenuc'o, no pu-

cilios de Lua, la Comedia, Apolo, se pasaba las noc~es. El ª,!Dº
biente de la escena le encantaba, y hast~ en los bashdor':ls fue a
buscar sus cariños, casándose con una .nieta del gran Julián Ro·
mea, que habiendo sido actriz se retiró para dedicarse a su ma·
rido y a sus hijos.
,. .
Por todo lo nicho 110 ~s de extrañar que en obras como Sin
Familia" la que acabamos de admirar en el Mexicano, pinte de
mano m~estra un me~io que le es muy co_nocido, _echando mano
de una psicología sencilla y basta vulgar s1 se quiere, pero muy
humana, muy bella, muy real. Para. e~te autor no hay problemas
de trascendencia sino los que se originan en el corazón, los que
aparecen en los bogare~ ni santos oi ~ulpables, sino en los que
mos 011 mayoría y casi se puede decir que en ellos moramos.
~e ro como el sentimiento se mezcla con talento a la vida, como
eh· y dañosas exageraciones ni cuadros de subid.o color, resulta
.
te }
ue los personajes hablan y dicen_, como s_e v_e d.1ariamen
ie aquí el éxito de las obras que s111 comphcac1ones nos presen·
tan la vida tal como es.

ºº ..

.

Teatro Mexicano.-María LuiEa Villegas eu "El Policb:nela." Una escena de la misn:a obra.

�a cual más sensacionales, el autor de todo es un hermano del muerto, que obtuvo el puesto de Jefe de Polic!a
y ahora pretende casarse con la viuda y también nos
enteramos que aquel joven no es hijo de Madame Leverson, sino que su marido lo puso en el lecho junto a
su esposa al dar a luz esta un niño muerto. Otro personaje interesante, hecho por Caralt con bastante acierto, es el de "James Kensdall" hermano por parte de
padre, del asesino y del asesinado. Al principio de la
obra creem.&gt;~ que él es el autor de toda aquella serie de
crímenes, pero luego resulta lo contrario, si bien su afición al juego hizo que arruinara a su mujer y que hasta vendiera el niño a sn hermano, niño que es el que
antes mencionamos. Todo se descubre, el verdadero
criminal muere quemado, y "Lanra Leverson" se entera
con pena de que el muchacho que con tanto interés
buscaba nunca fué su hijo.
Los dos primeros actos son los mejores de la obra.
El segundo impresiona vivamente, y la escena estuvo
bien puesta. Los otros dos últimos ya dejan mucho que
desear, a pesar de que se suceden situaciones emocionantes, pero de brocha gorda y muy vulgares. La interpretación como siempre, no pasando de mediana ; a mi juicio la manera de declamar:de casi todos los artistas de esta Compañía es defectuosa en extremo. La señorita Gil
no domina sus nervios, y cuando habla resulta amanerada en extremo, y lo mismo la señorita Gaspar. El público aplaudió bastante la noche del estreno, sobre todo la decoración final donde se simula un incendio.

1

LUIS DE LARRODER .

El Presidente de la República
Francesa en Inglaterra
Todas las noticias del viaje de Mr. Poincaré a Londres confirman el que el recibimiento fué de lo más
entusiasta y cariñoso que cabe, siendo ovacionado el
ilnstre viajero. En todos los detalles de la expedición
se ha visto la simpatía que une a los dos pueblos, lo
mismo al ser recibid&lt;.&gt; por el Príncipe de Gales en el
embarcadero de Portsmouth, que en la recepción con
Jorge V., que en los saludos de las muchedumbres que
est'lban en las calles de la gran metrópoli viendo pasar
el suntuoso cortejo.

Sr. Lic D

Fidencio Hernández, segundo secretario
de la Embajada al Japón.

Las manifestaciones populares, al paso de Mr. Poincaré; éste r ecibe una felicitación del "maire"
del cuartel de Holbora,
El viaje se hizo por Cherburgo en el b.uco cCourbet&gt;, al llegar a las aguas inglesas apareció el cyacht_&gt;
real &lt;Príncipe Adalberto&gt; llevando a bordo al Prínc1cipe de Gales, que fué en nombre del Soberano inglés
a dar la bienvenida a Mr. Poincaré, el cual pasó a bordo del barco inglés verificándose las presentaciones
de rúbrica en estos casos.
El Palacio de Saint James ha sido la mansión habitada por el P residente de la República Francesa, con
su gran salón estilo Imperio de brocado rojo, y en él
se verificó la recepción del Cuerpo Diplomático con
gran solemnidad. Otro salón menos grande ostentó
adornos Pompadour y la alcoba tenía los colores de seda crema y el comedor lucía telas ricas de matiz verde en sus paredes.
La misma noche de la llegada Mr. Poincaré asistió
a un b~uete dado en su honor por los Reyes de Inglaterra en Buckingbam Palacio, presentando los salones un aspecto mágico de lujo y de riqut&gt;za La mesa
de honor lucía la hermosa vajilla de oro de Winsor de
precio inestimable y que tiene fama en el mundo entero;
ocho candelabros de oro también lanzaban sus brillantes luces colocados sobre la mantelería de encajes de
Holanda.
La recepción dada por el Ayuntamiento sobrepujó
a todo lo que se esperaba. El Presidente de Francia
fué recibido por el &lt;Lord Maire&gt; con la fastuosidad
que en estos casos se requiere, con sus trajes propios

en 1os cuales se lucen ricas dalmáticas y blancas pelucas.
El distinguido funcionario inglés tomó la palabra para felicitar a :\Ir. Poincaré en nombre del pueblo inglés, para desearle feliz estancia en Londres, haciendo votos por la unión de ambas naciones y por la prosperidad de las mismas. El Presidente de F rancia contestó en términos muy corteses haciendo ver las fati·
mas relaciones y los vínculos estrechos que existían en•
tre Inglaterra y Francia mostrándose muy agradecido
por las deferencias y el cariño de que se habían dado
pruebas en los días que llevaba en la capital inglesa.
Mr. Poincaré visitó los principales edificios lie Lon•
dres, y entre ellos el Hospital Francés, teniendo palabras de elogio para los que dirigen este benéfico est1ablecimiento, que se encuentra a gran altura sin que fa).
te la debida asistencia y los elementos necesarios para
su funcionamiento. El Presidente fué cama por cama
enterándose de las dolencias de cada enfermo, preguntando quiénes eran, y con solícito cuidado indagó
si algo les faltaba, para remediarlo en seguida.
El adorno de las princ ipales calles de Londres durante la estancia de Mr. Poincaré fué muy bello, viéndose grandes rótulos en francés con inscripciones ale·
góricas,yen loscuales se leían frases como estas cSomos
camaradas&gt;, cViva la Nación más brillante del mun•
do&gt;, &lt;Tutoyons&gt; y otras inscripciones por el estilo.

S:?ñor General don Félix Díaz, Embajador Extra_ordioario en misión especial, que presentará al gobierno
japonés las notas de gratitud de México por la
embajada enviada durante las fiesta~ del
centenario de nuestra Independencia.

S,. Lic D . José Romero, primer secretario
de la Embajada.

Embajada Mexicana al Japón
Tre, acio, guardó nuestro país una de~da de gratl·
tud h1.cia el Jap6n; las condiciones políticas de nuestra patria habían impedido el pago de tal ~enda, pero
ahora se saldará en debida form1.; la embaiada que el
emperador del Japón envió a nue_,tra~ fiestas c 7nteoa~
rias merecía una misión de especial 1mportanc1a Y. as1
es la que se ha no:obrado para que presente al gobierno ¡aponé, los votos de gratitud del_ gobierno y del
pueblo de México por su representación. En esta plan:i hallarán nuestros lectores los retratos del P:_rsonal
completo de la embajada a cuya cabeza v~ ~l se~or general don Félix Díaz, que taato se ha d_ishngu1do recientemente en la vida política de la nación.

·
s~aor don Víctor David Velázquez, tercer secretano.

Cuando todo parece que duerme
en la paz de la noche callada,
)as notas sombrías,
las notas lejanas,
con la esencia sutil de las flores
en mi alcoba penetran pau~adas
Ellas son los sollozos mu y val!"os
yque
el cunea
inmenso
dolor de unas ansias
pudieron
traducir las austeras palabr~s. •. • • •
F.:n mis noches de torva tristeza
me recuerda esa música v~~a
mis ensueños fugaces de nmo
y el secreto dolor de mi infancia
Me parece que escucho en la sombra
)as dulces palabras
.
de uoos labios de rosa_ que dieron
fugitivas venturas a m1 alma. .
y un ensueño rle amor q~1e pe~s1sle
casi inmune a las rudas 10fam1as,
cuando llegan las ootas sombrías,
cuando llegan las notas pausadas,
me brinda sosiego~
rlespierta mis :i-nsi_a s
.
y en la inmóvil tristeza en que vivo
me da. alientos, y amor, ) amor, y esperanzas ....
¡Notas .... cotas dulces,
vuestra tenue armooia que vaga
es la voz de un amor a~agado
.
que aun recuerdo en mis_ no~hes mgratas.1
P~netrad en )as sombras 1nc1ertas
que pueblan mi estancia..
_
en el piélago a zul de mis suenos
~esolegad vuestras rápidas alas. • • • • ·
¡Notas.... notas dulces
que me h'lbláis de venturas pasadas,
ahuyeotad la amarg_ura iomu_table
de mis horas más tristes y aciagas,
que vuestra honda tristeza errabunda
de mi pena infinita es hermana.•• • !

Mr. Poinc-aré recibido en el desembarcadero de Portsmouth por el Príocipe de Gales, pasando revista
a la guardia de honor.

CES \R CA MACHO.

Puebla.

El Presidente de la República Fraucesa pasando por las calles de Londres a su arribo a la capital.
Sr. capitán don Nardo Mendoza, agregado militar.

1 9 1J •

Señor Coronel don Agustín del Río, agregado militar.

�Cronica
Se comentan ya, mis queridas lectoras, todos los encantos de las novedades estivales,
aun cuando la temperatura no permite que
estas tengan un carácter perfectamente definido.
Sólo al medio día se siente un poco de cacalor, pero ea las tardes y noches el viento
frío parec1:, que nos anuncia un otoño próximo o un invierno que termina.
Pero, de todos modos, las damas elegantes comienzan
a lucir nuevas "toilettes" y, por tanto, es preciso ocuparnos de ellas, aun cuando sea con cierta discreción.
No podemos negar, lectoras mías, que algunas de las
noveda&lt;les implantadas por la Moda carecen dehelleza;
pero esto no quiere decir que haciendo una inteligente
selección, no encontremos algo, o más bien dicho, mucho con que encantar los ojos de la~ mnjeres de buen
gusto.
Entre estas bonitas novedades a que me refiero, deben citarse indudablemente los pequeños y lindos "trotteurs," en los cuales la coquetería del aspecto, unida a
la encantadora sencillez que en todos ellos se advierte,
no dejará de complacer a nuestras jóvenes lectoras. Estos trajes se hacen de preferencia, blancos, en piqué,
"cote-de-cheval," en tela de lino, en ·'oeigeuse" de algodón, con cuello "tailleur" y adornos de faya o
satén de color cerno rojo,
verde Imperio, azul, etc.
Otros se hacen de estas
mismas telas, pero en to·
nos vivos como de violeta
de Parma, rosa antiguo,
café dorado, rojo ladrillo,
verde bronce y otros matices por el estilo, coa cuello y adornos blancos.
Recomiendo de un modo especial a las jovencitas y señoras jóvenes, les
trajes en crespón blanco
rayadode color,compuestos
de una falda, fruncida en
el talle, ya sea toda lisa o
cercada en el bajo por dos
grandes alforzas o bieses
de la misma tela; y un
cuerpo-blusa con cuello de
lencería, vuelto sobre el
escote bajo, y cintura de
cuero barnizado del mismo colcr de las rayas de
la tela con que se haya confeccionado el traje. Estos
atavíos tienen un aspecto
tao fresco y juvenil, que a
pesar desu extremada sen·
cillez, prestan un atractivo iodiscutible a la dama
que los lleva, y son muy
propios para los paseos y
excursiones campestres.
En cuanto a los trajes
que la Moda indica, a fin
de asistir a las reuniones
de confianza, ya sea de
tarde o de noche, señalaremos unas lindas "toilettes" hechas en crespón de
algodón japonés con dibujos floridos muy menudos
o en estilo pompadour.
Estas telas son generalmente sobre fondo blanco,
rosa, azul cielo, y pueden
hacerse con una cintura
"bayadera" o con cintura
drapeada en taffeta, en
muselina de seda o en Jiberty, estrechando un cuerpoblusa, escotado en lo alto sobre una camisola en tul
punto de espíritu o en muselina de seda.
Las "toilettes" blancas, en crespón de algodón, realzadas por una pequeña nota de color, se llevarán ~u1;ho y con extraordinario éxito. La falda estará umda
al cuerpo por un entredós de encaje, y se plissará en
torno del talle con pliegues cosidos, terminando en e 1
bajo con dos o tres alforzas en tamaños escalonados. El
traje se completará con una cintura drapea~•• a la qu~
se unirá un corto faldón almenado, de enca¡e o museh-

na de seda, de color, un poco más largo por la espalda
que por el freute.
Estas bonitas "toilettes" tienen muchas ventajas, pues
no solamente son de bastante duración, sino que pueª"º lavarse sin que se maltraten o se arruguen, perdiendo por esto su encanto, porque se guardan en pe·
queñas valijas muy propias para las excursiones vera·
niegas, paseos en auto y otros placeres estivales de que
tanto gustan las damas elegantes.
'
No terminaré estos apuntes sin dar a mis lectoras la
descripción de algunos modelos de los más característicos y bonitos a este respecto, a fin de que puedan imitarlos, si así Jo tienen a bien
Uno de estos modelos es un gracioso traje de estilo
"tailleur," coofeccion;,do en "cóte-de·chaval," blanco,
y está compuesto de una falda redonda. la cual luce en
los lados "paneaux," y se completa coa una coqueta
veste de faldones cortes,

Las oriJJas de los "paooeux" y ias de los
fa) '.iones están ribeteados con angostas franjas a~ taffeta fresa.
La veste, fruncida en el talle, tiene grandes
vueltas en lo alto del cuerpo, abiert¡,,s sobre
un plastrón y corhata de tul blanco, pli~ado.
El adorno se completa con un cuello de linón
bordado y con cuatro grandes botones de cristal que cierran los faldones por el frente.
Otro modelo, en extremo liado y elegantl',
está hecho en crespón de algodón, con dibujos de estilo japonés, sobre fondo rosa pálido. La falda
está completada por una drapería de la mi~ma tela, que
forma una sobre-falda, y que descubre la primera por
el frente.
El cuerpo está velado coa muselina de feda, y ea el
de 1antero se abre scbre una camisola de muselina de
seda, escotada en cuadro.
Los faldones que adornan el cuerpo son de muselina.
fruncidos en derredor del talle, y ea el bajo se estrechan con un galón de seda.
La cintura es de taffeta rosa ; se hace drapeada yt,rmina en el freote con uoa larga punta y nea bellota de
seda.
Podría citar a mis amables lectoras otros modelos de
eHe géoero, pero temo haber abusado de su benévola·
atención.
Ea otra vez fe!(uiré hablando de los trajes estivales;
pues hoy creo haber dicho siguiera lo más notable de
las novedades de la presente estación y mis lectoras podrán elegir entre
ellas las que sean de sn,
agrado, para realzar sus
naturales encaoto~ coa los
recursos que la Moda.ofrece a las damas distinguidas y de buen gusto.

...

~

.,•
,r

-V

\

MARGARITA.

Cuantas veces las amas.
de casa se desesperan al
al ver la torpeza de sus.
criados, que, apenas puesto el mantel dejan caer·
en él una gota de vino,.
cuando sirven alrededor
de la mesa el Burdeos o el'
Jerez!
Pues ya se ha encootra·
do e l modo de remediar
este inconveniente. ¿Cuál•
es ese nuevo invento? Bien
sencillo. Un cerco de plata o de acero, forrado interiormente con una franela encarna'.l.a, se coloca
en el cuello de la botella.
Al echar el vino en las.
copas, la última gota, ea
lugar de caer sobre el'
mantel, queda en la franela, y el ama de casa queda tranquila no viendo las.
manchas, que tanto la preocup1.bao antes de conocerse esta nueva invención,
que viene a substituir la
servilleta, coa la que el '
criado procuraba evitar
que esa última gota le valiera el nombre de torpe.
Este cerco, de plata o•
acero. sirve, no sólo para
las botellas comunes, sino•
para las de cristales bonitos de Venecia o Bohemia.

1 raje de noche para salóp

.

El perfume de moda es la preocupación constante de·
muchas cabecitas juveniles. La mujer elegante debe
usar un perfume discreto y que no se evapore.
Recomendamos a las muchachitas que inútilmente re· ·
correo todas las perfumerías en busca de una esencia,
sobada, que la fabriquen ellas, mezclando dos onzas de ·
agua de Colonia con una onza de extracto de violeta,
puro y veinte gotas de esencia de nardos. Es exce- ·
lente

DE PARIS
El traje &lt;tailleur&gt; es el _primero qu~ ~o~ preo-cupó., porgue ahora la pnmav~ra se 101c1a. con
un aesceoso de temperatura, vientos y lluvia, y
por Jo tanto, no es posible vestirse de &lt;organdí&gt;
-el día de Pascua, como hacían nuestras abuelas.
Este año, al toque de Gloria, h1 sido pre~iso
-S.lcar las pieles, que ya no creíamos necesaria~,
porque un sol espléndido nos hizo soñar una pnmavera ideal.
El traje &lt;tailleu~&gt; es el un_if?rme de !ª par!siense, sea cualquiera su pos1c1ón, y es msu~sh•
tuíble como vestido de calle. Su forma clásica,
de corte m'.\sculino, no le permite seguir la mo·da de cerca, o, mejor dicho, se dirige por una
•moda especial g ue no transige coa los caprichos
y exageraciones de nuestros &lt;chiffoos&gt;_.
Como su destino es usarlo yendo a pie, la fald'l será corta y amplia, sin perder su aspecto se-vero, pua Jo cual tendrá varios pliegues al hilo,
bien profundos, que al anda~ preste~ toda la c~modidad necesaria a un tra¡e varonil y &lt;sport1vo&gt;. Deben montarse sobre cinturilla,suprimieo,do el cinturón exterior de modo que no dibuje
la curva del talle: pero tampoco tan floja que
tenga el aspecto Directorio. La chaqueta, gracias a un pequeño artificio de corte, deja la "silhouette" lo más vaga e incierta posible.
El "trotteur" matinal tendrá el gabán corto y
,cuadrado como una americana, mientras que e l
de la tarde, ea seda o lana, exige levita larga
.abierta por d'!lante, imitando el "cbaquet" 'de
hombre.
La novedad del "tail'eur" consiste en el bole·ro, cuyo aire juvenil gusta tanto.
__ .
E l bolero actual tiene una pequems1ma rela•ción con el "fígaro', que se usaba hace diez o
doce años: es un abrigo o ch:.queta corta que
·11ega solamente a la cintura, pero sin ajustarse
lo más mínimo. En la maco recuerda a esos gabancitos de niño que tienen el mismo ancho que
·1argo.
.
Los ~éneros que han tenido mayor éxito son:
el "wbipcord" rayado en dos tonos diferentes; el
"granité," especie de t_ela ?e esponj~ muy fioa,
-cuidriculada con un hilo 1mperceptible de otro
color, y la "buré" casi tan flexible com? la seda.
Cuando venga francamente el buen tiempo se
harán ideales "trotteurs.. de fantasía en "shao,tung" y "éponge" de seda estampada y brocha•da, que se adaptarán muavillosamcnte a la for-

ma de las casacas rumanas y húngaras. Ahora pasemos al estilo modista, que es donde podemos juzgar
las fantasías y exageraciones de la moc'a; unas ve·
ces llenas de gracia y otras altamente ridículas.
Si estas "toilettes" están destinadas a visitas, Exposiciones o cualquier fiesta que tenga lugar de día,
se procurará que su tonalidad sea distinta a las que
deban afrontar la claridad de la luz eléctrica en el
teatro o ea los salones.
El prin cipal atractivo de 1.. "moda francesa" consiste en que cada cual puede vestirse a su capricho,
porque es completamente eléctrica.
La "silbouette' no ha cambiado, y, sin embargo,
estos vestidos tienen un no se qué tan vaporoso y
envolvente, que resulta mil veces más artísticos.
En general, están un poquito recargados de adorno, con preferencia los bordados en perlas y cuentas de cristal combinadas con sedas y cordoncillos
de o ro y plata; pero esto no impide que algunas casas, cuya reput:i.ción de elegantes es reconocida por
todos, presenten modelos sin encajes ni guarniciones de ninguna clase, estribando todo sr. arte en la
"draperie" que envuelve a las que la llevan como
a una estatua.
La "petite robe" tendrá siempre muchas adictas;
se hace casi exclusivamente con mangas largas en
uoo o dos pedazos, muy caídas de hombro, y algunas veces de tela diferente a la del vestido, un po·
co anchas por el centro y ajustadas en la muñeca.
Entre los cinturones tenemos múltiples varieda·
des; algunas bonitas.
Los hay de cuero primorosamente trabajado, con
incrustaciones de oro: de cintas con caídas; de gasa
o tul con el lazo "mousmée;" la "echarpe bayadé·
re," que se anuda delante o en costado, acentuando
exageradamente la nota que caracteriza la moda
uueva, que coosiste en alargar el talle. Esto era de
esperar, porque ya se sabe que en cuanto algo se
generaliza las modistas lo :,iacen desaparecer, y el
talle corto vieoe siendo obligalorio desde hace bastante tiempo.
- En cuanto a los cuellos, se veo pocos, o casi nio·
guao, alto; el cuello Médicis, bastante fantaseado,
montado ea alambre, sirve de marco al propio cuello, cuya blancura alabastrioa natural o ficticia hace pr~cioso sobre un fondo de tul negro. Esto me
dijo M. Z .... ; pero yo pensé que si el cuello es feo,
aunque le estuquen, su fealdad se acentuará sobre
un fondo negro, y, por tanto, aconsejo mucha pru·
dencia para adoptar esta moda.
Tres elegantessombreros.-Traje de paseo.

CONDESAD' ARMONVILLE.

�✓

CONSULTAS
PARA EL ROSTRO.-BETIXA: Si está usted decidida a no ser pálida, sino a poner en sus mejillas un po·
co _de color, le aconsejo que use el carmín, pues cual·
qmera otra substancia es perjudicial para la tez del
rostro. Casi todas las preparaciones que se venden a
ese respecto, marchitan el cutis por completo y hacen
que las mujeres envejezcan de un modo prematuro.
¡Cuánto mejor sería que no cambiase usted la suave
palidez de su cara por un sonrosado artificioso! Las
mujeres de piel tersa, blanca y sin color, como usted
dice que es, gozá :le una preferencia marcada en el
gusto de los señores; ¿a qué fin va usted a perder sus
encantos naturales, para intentar adquirir un atractivo
vulgar, bajo todos conceptos 1
Los lirios, las azucenas y los jazmines, son más l:elJos
que las rosas, y de éstas, ninguna tiene la hermosura
que admiramos en las pálidas rosas-te.
¿No piensa usted lo mismo, simpática &lt;Betina&gt;.
UN AMOR TRISTE.-ADELAIDA: Ciertamente, amable señorita; su cariño está lleno de melancolía porque
no tiene correspondencia, ni tampoco espera tenerla
nunca. Ese caballero, misántropo, serio y misterioso,
no parece necesitar de la ternura femenina; ha llega·
do a los cuarenta años y no se ha casado; no visita a
las familias en donde hay señoritas, no asiste a ninguna diversión ...... en fin, es un hombre incomprensible, no puedo adivinar la causa de que usted lo ame.
Si él no necesita del corazón de la mujer, tampoco
debe inspirar afecto, porque la principal base del amor
es la mutua atracción que hay a ese respecto.
Yo creo que usted se irá convenciendo de esta gran
verdad, y dentro de poco tiempo olvidará a ese raro
señor, que tan contento vive sin la tierna e inteligente
&lt;Adelaida&gt; que es digna de m~jor suerte.

Hall y escalera estilo francés D?edioeval, de grao
distinción y elegancia en medio de su encantadora sencillez.

Exterior de villa de campo, e, b ~Ita y elegante
en su conjunto.

Otro aspecto de la villa de campo; fachada principal.

LA VIDA EN EL CAMPO

Ninguna temporada del año ~e presta, tanto como el
fin del Veráoo y del Otoño para vivir en el campo. Las
lluvias han terminado su labor fecundadora; les terre·
nos húmedos y caliPotes producen plantas y flores eoprofusióo, y la pureza del aire campestre parece invitar a la vida libre sencilla en medio del verdor y la fres·
cura. :Nuestra capital, por la belleza de sus alrededores
por la facilidad en sus vías de trasporte y por su situaUSOS DE SOCIEDAD.-NILL: Me parece muy co- ción especial, permite temporadas eu el campo que son
rrecta la forma en que piensa dirigirse su prometido al . deliciosas cuando se sabe aprovechar de ellas.
señor hermano de usted, ya que éste es, como parece,~ • En esta plana damos algunos modelos de casas carne! jefe de ll, familia. Lo más natural es hablar o es- pestres, propias de nutstro clima y fácilmente adaptacribir a la mamá de la novia, pues cuando falta el pa· bles a las necesidades de nutStra vida, tan semejante
dre es a la madre a quien deben dirigirse las peticio- en ledo con la europea.
nes matrimoniales, relativas a rns bijas; pero si el her·
mano de usted fS el que representa el primer papel en
la casa, a él deben presentarse las solicitudes de tal
género, y por esto creo que la conducta del prometido
de usted es la que se requiere en ese caso.
Mucho agradezco las bondadcsas frases con que me
juzga.
UNA ELECCION HABIL.-N1NETTA: Ciertamente,
mi querida amiguita, el peinado es una de las mayores
preocupaciones de las mujeres, y esta inquietud está
del todo justificada, pues la expresión del rostro varía
por completo, según el marco que Jo rodea, y ese mar•
co es la cabellera, peinada con más o menos arte. Aún
las cara; en donde se admira una belleza perfecta ,
pueden adquirir cierto aspecto desagradable si el peinado no las favorece; así, pues, se necesita ser muy hábil para hacer una elección discreta sobre el particular;
de lo contrario, el fracaso es indudable.
Si usted es morena, de rostro ligeramente ovalado, si
sus mejillas son redondas y encendidas, creo Que Je
conviene usar el cabello corto y rizado; será usted una
graciosa &lt;peloncita,&gt; sobre todo por la edad que tiene,
pues a los quince años ui:a joven de pequeña estatu_ra
aun parece una niña; pero si su hermana es alta, rubia,
delgada y pálida, no debe imitar el peinado de usted,
porque tomaría el aspecto de una convaleciente que se
levanta de alguna gnve enfermedad. A ella le quedaría bien peinarse con los cabellos ondulados. y abriéndolos en un lado de la frente, para ahuecarse en las
sienes y sobre las mejillas, por medio de postizos interiores, recogiéndose luego en un bonito nudo, ya sea
trenzado o simplemente torcidos.
Tengo mucho gusto en contestar a sus preguntas; oo
crea -.JUe me molesta con ellas, y ya sabe que siempre
encontrará en mí una amiga sincera.
MARGARITA.

Vista de conjunto del Hall francés estilo rnedioeval.

Al lapiz
Yo siempre he sido un empedernido propagador del matrimonio. Para mí éste resulta de grande efecto a la vida social, no
ob,t~nte que el cortej0 de calamidades que
casi todas las veces lleva consigo es de
verdad más duro que un naufragio en alta
mar.
Pero según el decir de los poetas, el dolor hace parte de la vida sentida y los reveses de ésta son miel, aunque amarguen
más que el brebaje de la pobreza cotidiana, aunque exploten toda la savia de lapaciencia, aunque den una forma distinta al
s,ntimiento, aunque extenueo el alma.
Ellos Jo dicen porque como viajeros del
país del arte y del ensueño, han penetrado
al seno de las cosas y sentido or;,. la fruición de un amorío interminable, ora la
fiebre y convulsiones de la tristeza P-n todas sus edades, ora el fin de una maldita
desilnsión.
Volviendo al matrimonio: en mi concept~. todo hombre debe casarse, no tan só!o
por cumplir con e~a ley evangélica que en
buena filosofia y mejor lógica dice que debemos multiplicarnos, es decir, que debe·
mos hacer mayor el número de los tristes
emigrantes que nos azotamos mutuamente
aquí en la tierra, sino porque el celibato
perjudica notoriamente al hombre y lo conduce, si no muy cerca, sí al mismo último
peldaño del vicio.
Yo tengo lástima por ese pobre obrero,
cuando a la puesta del sol, esa hora en que
h. ilusióa parece derr~mar esencia de vida sobre las cosas inmóviles, llega a su cabaña, flaco, con el rostro tostado y los cabellos húmedos y recibe por toda caricia
una mirada tímida de su concubina ..... .
¡Qué idiotas son aquellos que entregan
todo su amc,r al extravío de las pasiones;
los que se echan a la calle de la perversión
con antifaz de oro; los que consideran que
la Sociedad, cual una mancebía no mere·
ce el honor de mirarl;,. muy de cerca!
¿Qué hace un hombre soltero/
¿ En qué piensa cuando a la hora de la
siesta ve esparcirse en espirales el humo
de su habano/ Qué hace cuando después
de la visita a la taberna o al asqueroso lupanar es recibido en el cuarto lleno de
desarreglos por su mobiliario únicamente ?
Cóm'l sentirá su alma al experimentar que
toma la cucharada de medicina de manos
de una mujer que nunca supo darle un beso que fuera tao suave y dulce cerno el de
una esposa/
i Infelices que no sabéis lo que son los
hijos!
Un hijo debe ser así corno un intenso
amor que se agita iracundo en el corazón.
Un hijo debe ser la luz, la armonía, la
risa, la vida y la alegría de un padre.
¡Ah! dichosos los que reciben una caricia de manecitas tiernas, los que oyen ese
coro de voces mezcladas que al nacer el
día repercuten en derredor de la cama del
padre para avisarle inocentemente que ya
el alba va muy lejos y que es hora de
e:barse al hombro el fardo del trabajo.
Yoquenoseloqueesunhijo,enveces
me siento padre: al juntar mi mano con
unas rubias q uedejas infantiles, al sentir
que el ciño rie, al sentir que el niño llor;..
Y es que yo comprendo la poesía q,ie rei: Unas manos fraternales te pusieron piana en esos ser_es, pe~azos de ot~os seres. do.;amente entre mis manos cuando bajo
P?r eso el cehb~to llene para mi una son- la lluvi" tenaz y persiscente me iba a Jaonsa de desprecio.
zar a la loca aventura de cruzar las charCuántos no serán los que al leer este cosas calles de· la aldea ..... .
b'.)ceto, que hao pasado ~a la grata moce- Bajo tu seda negra, abierta en arco sedad,_ preten_dao ahora e¡ecutar lo que no bre mi cabeza como si fuera mi propio
pud,eroo e1ecutar antes,_ ahora cuando la destino-no por lo que tiene de seda, sino
vetustez los ~ 1. _sorpren~ido_ Y hanse dobla: por ¡0 que de luto tiene-h.: llegado hasta
do com~ el v1e10 rob_le, Y sin embargo, es mi bohardilla, que yo quisiera más CP.rca
tra.hlanos, pretendéis casaros, qué absur- de las estrdlas para que estuvi~ra más ledo! ¡ Pero no veis que ya estáis b?rribles jos de la humana caravana, rezándole
y que las moz .1.s largan. una carca¡ada al mentalmente una r,ración de gratitud, ¡oh,
veros? ¿No compr~odé1s_ que el amor es piadoso pu,gua&lt;!
joven y que necesita ahm~ntarse ~e ~sa Caía I, lluvia con la dureza de una imilusióu que nace con los primeros anos JU- precación. La calle e~taba desierta como
veniles?
.
una alma .,in amores Tal cual gañido de
Yo be soñado y ere'&gt; haber!:\ visto, no sé ave precelaria vihraba ea la lejanía agudóode, una niña que tiene l~s ojos glaucos jereaodo la ,oledad silrnciaria de la coy que es más bella que uu hilo de luna; y che
si ella hi de ser la que me ras~~e el &lt;;:ora- Tal cual romanza de piano evadiase de
zón con su flecha de amor, ad1os celibato ciertas casas c~rradas donde el amor del
dd mis ent•etelas, porque m~ voy l::ac-ia &lt;;l canto p~•ioMI que sobre los tejados taropaís de !J. Poesía . ... del Arte_. ... de la V1- borileab• la lluvia, soñ~ban tal vez algu·
da......
nas muchacl:~s ro ,iánt1r;,s. Una grao melancolía cemecterial diluías:! ea el amG. BUSTOS VILLAREAL.
bieote.

Elogio de un Paraguas

Y 1ú, bondddoso paraguas, y yo, seguíamos cu •sira ruta como la sombra de algo
muerto .... Yo rumiando uc ensueño y tú
evitando que ese ensueño se mojara como
tantos otros que en mi vida se han mojado.
No se por qué te odiaban los hombres,
no se ::,or qué se te olvida con tanta faci·
lidad en el rincón del café donde entramos a beber un "laguer" o en el rincón
de la barbería donde entrarnos a que nos
arreglen la cabeza lpor fuera nada más!
Tal vez tú corras la suerte de tantos
otros hermanos tuyos, pero no has de pasar pnr mis manos sin llevarte algo de mi
corazón, sin llevarte al menos un rnodes·
to elogio de mi pluma sincera, escrito en
las altas horas de la noche mientras el
viento y lluvia hacían gemir los cristales
de la ventana y tú, en un ángulo de mi
habitación, parecías un inmenso pájaro
negro descansando de uu vuelo fatigoso ......
Debajo de tí cuántas locas cabezas y
cuántas cabezas sesudas habrán hilvanado
un bonito disparate o resuelto algún com·
piejo problema. Debajo de tí, cuando en
tierra de brumas y (ríos de nieve te ro•
oía su nítida corona, con qué cariño añora rían el sol del tró?ico los que te sostuvieron entre sus manos.
A la salida de un teatro donde se des-

granó t;,J vez la música frívola y elegante
de la &lt;Viuda Alegre&gt;, a la salida de un
restaurant donde sonó quizás el mágico y
glorioso taponen de las botellas de champagoe icuáotas risas optimhtas vibrarán
bajo tu palio de seda, oh paraguas aventurero y trota-global
Por esos prestigios de ayer y por tu bondad de esta oocbe es porque te ganas mi
elogio y por que mañana-ya restituido a
las manos fraternales que te pusieron hoy
entre mis manos-cuando en el curso de
tus correrías por el mundo te encuentras
lejos de mí, quién sabe si bajo tu cúpula
protectora, en alguna noche de IJuvia,
vuele algún pensamiento de los amigos
que t~ llevan para el que se que~a refugiándose bajo ese otro paraguas gns y torvo del olvido!
Sigue lloviendo. "JI pleure daos rnon
co•ur, comme il pleura daos le ville ..•. "
¿ Algún día encontraremo, la taumatúrgica sombrilla para que sobre nuestro co
razón no lluevan lágrimas de duelo 1
ARMANDO LEYVA.
000

Una sirvienta &lt;le color, de 16 años, mató
a su patrona, en Richn-ood (Virginia), por
lo cual fué electrocutada.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Medalla de Oro Exposiciión
Universat.-Paris 1900
Medalla de oro
Ex osición universal Paris 1900.

El ritmo interior

Cúrese usted en su

Soy demasiado orgullorn y estoy ex_cesivameote hastiado para que os ame. Pienso
demasiado en mí, y me pesa ya demasiado
esa sola carga de mí mismo, para que vaya
a pensar en vos. Pero en este momento de
perfumes y de absintio, cierta complicada
exaltación de mis nervios os enooblec" aote mis ojos y os hace digna de que, ya que
oo uo ceremonioso soneto, desgrane en
vuestro honor algunas severas palabras.
Ya veis: estamos ligados por obscuras sensaciooes; os sentís unida a mí por secretos

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CON~ERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL
CUTIS.
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vínculos. Alejados, auEeotes, la llama no
se apaga en vos, y está presta sitmpre a
renacer en mí. Paréceme esto bastante
para que eo este m?meoto de fragancias y
de absintio, yo os dispense el decoroso hom~oaje de algunos pensamientos, aun cu~odo todavía ninguno de ocsotros se txphca
ciertas cosas y no ha podido llegar basta
su razón de ser y su objeto.
o oo
Imagino que no hay entre nosotros_ ninguoa pasión inmunda, oiogu1;1a ~1m_ple
fuerza carnal He debido ser bien 10d1ferente a vuestra sensualidad. por mi excesiva vida interior, por mi frialdad desdeñosa y por mis huraños hábitos de aislamiento. Nos separan, además,-me separan a mí al menos-las circunstancias que
os colocan por encima de todo deseo culpable, a la distancia del incierto y de la
CURA POSITIVA PARA LAS
fidelidad jurada. Pero e~ cierto que oues·
tros espíritus hao sentido la necesidad de
ALMORRANAS.
acercarse, tal vez a causa de est~r tao le•
•
•
• 'd d
bl
Jano~. con cierta curios¡ ~ te!!' orosa, Y El Ungüento de Muoyóo para las Almohao ido franqueando la d1staoc1a con uo rraoas alivia iostaotáoeamente. Es uo ouetemor recíproco,
hasta
.
.
· f que
·1 en hmedio de vo método
• completamente limpio· El Un·
ese gr~cioso J~ego 10. anti º?s emos sor- güeoto viene envasado eo un tubo de esta•
prendido,
m1ráodooos te· ño. Es el único
instrumento
'bl
tcasi con
¡ miedo,
p pi!
·
· que hace lle·
rn emeo e en as u as.
gar el medicamento al origen de la enferO O0
medad. Con dicho tubo medica usted las
Sin embugo, oioguoo de los dos ha son• partes inflamadas que no pueden alcaozarreído. Lejos de eso, hemos ido poniéndo- se con los dedos Precio; 50 centavos.
nos cada vez más serios, voluptno•ameote
más serios. ¿ Cómo justificarlo, si nuestras UN MEDICO PROMINENTE DE HA·
dos almas no se parecen, si en ti espíritu
os desprecio tao profundamente y en la
BANA TESTIFICA:
carne vos me desdeñais tanto ? l Cómo jus·
tificarlo, si entre nuestros cuerpos hay un
"El_que suscribe. Médico Cirujan';', etc,.
triple obstáculo de leyes triples? Sin Pm- certifico: Q_ue he usado con bue~ éxito en
bargo, amiga mía. es incuestionable que todos I_os clientes ~ue han padec1d~ de Henos hemos ido poniendo cada vez más se· morro1des, el Uoguento de Muoyoo para
rios voluptuosamente más serios.
las Almorranas, habiendo obtenido resulta·
0 0 0
•
dos satisfactorios. Y para que conste expi·
Y :ihora que estamos rodeados de fra- d? el pre_seote eo _la Habana, a ocho de ju·
gaocias procelosas; ahora que el fastuoso n10 de mil oovec1eotos doce.-DR. JOSE
licor se llena del crepúsculo otcñal, y re• F. DAVALOS."
coge la tarde entera eo el vaso propicio,
EL REMEDIO PARA EL ESTREÍ'fInosotros oo hemos tenido iocoovPoieote
PO unir nuestras manos en uoa in•imidad MIENTO. El más podercso, el más cieotíde confidencia. y revelar, el uno al otro, fico Y eficaz para esa enfermedad. En tucoa escrupulosidad, sin mover los labios, bos, por so centavos.
sin bajar la vista, el secreto profuoclo que
EL REMEDIO PARA EL HIGADO
ambos habíamos ignorado rigurosamente cura positivamente la Biliosidad, la Icteri'.
hasta ese momento.
c ia, el entorpecimiento del Hígado, la senO O
o
.
sacióo del Cansancio y Agotamiento, la
Podemos acariciarnos ya con libertad. Veotocidad del Estómago, etc., etc. 5c cenPodemos besarnos en la boca, s10 pudor, tavos. Marca x, $ 2 _
3
como dos viejos amantes. Hemos caído.
Pero ¡cómo! ¿No es esto Jo obsceno? /No ~L REMEDI~ PARA LA SANGRE,
es esto al fin lo prohibido y vergonzoso? extirpa todas las impurezas de la sangre,
¿ No nivelamos al cabo nuestros espíritus? 5° centavos. Marca 3 X, $ 2.
¿No violamos las triples ley~s? ¿No van a
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de todas las_ rnterrc&gt;gaciooes, mient~~s ob• confidenciales y libres de todo gasto se~van, encima de ellas, la alterac,on fe·
MUNYON'S
AND JEFFERSON,.
53 E. U. de A.
bnl de los rostros. Las manos, que no ,g- PHILADELPHIA,
norao cada, sabeo que, cuando la tarde
acabe de morir. devorada por el vaso de
absintio, y en la sombra vuestro cuerpo
sensual busque mi cuerpo, y mi alma visionari" se fuo~a con vuestra ª'D?ª• no Gris pálido en la altura, los árboles muy
habrá de ocurrir entre nosotros n10guna verdes brillan en la niebla de un día eo
cosa que no baya ocurrido plenamente ya. que el'sol no ilumina la tierra, la verde
JOSE MANUEL POVEDA.
alfombra del césped termina de un lado
en uo montón de árboles que deja en el
centro un pedazo de cielo sonrosado como
una esperanza, en el fondo del cual una
palma se dibuja como un alma solitaria!
~is~spioos, cual centinelas, defienden el

,

domiGilio

Marfil

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KUfie ke

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. .
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cil digestión para enfermos, delicados, Y
sanos de todas las edades. Sumamente re·
enmendado por autoridades y por miles de
médicos práctic&lt;;&gt;s- No (rrit~, es de buen
sabor, y regulariza la d1geshó_n ,en t_od~s
las perturbaciones de las funciones gastn·
cas e intestinales. Mezclándolo con otros
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para satisfacer el s'Usto particular de cada
iodividuo, siendo por esto INDISPENSA·
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se encuentran coleccionadas en un folleto
que se puede adquirir gratis en farmacias
ydroguerías.

En el descenso del terreno algunas va·
cas echadas, reposan. El aire dulce hace
oscilar los árboles qoe dejan oir un mur·
mullo como el rumor de besos de ángeles
en las frentes de los tristes. Más lejos del
paisaje, digno del pincel de un grao artista, las rocas grises forman una ligera ele·
vacióo.
La paz es completa. Sigo a mi pensamiento que en tropel elabora idea~ contrarias al comparar Jo que pudiera ser Ja vida eo la grandeza de la naturaleza seoci·
Ila y dulce, y lo que es, con los errados
convencionalismos sociales que a tantos
desastres nos arrastran! El bien-piensoes la verdad; este campo verde y esta roca
gris, inmutables en medio de las oscilacio·
ces constantes del frágil y débil corazón
del hombre!
ELISA. B. DE CORONADO.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alfonso Reyes</name>
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        <name>Benemérito de las Américas</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

Calendario de la Semana
Ayuda Para
Mujeres Trabajadoras

LUNES 21.

Es increible cuantos dolores y sufrimientos á menudo pasan muchas mujeres
que trabajan.

Sa ntos Juan Monge, Daniel Profeta y
Praxedis Virgen.

Que tristeza causa el ver á una mujer, lue.hando para ganar el J?an ó trabajando en el hogar, cuando tiene dolores
en la espalda ó la cabeza. Se siente tan
cansada que sólo con mil esfuerzos puede
seguir su faena pues cada movimiento le
causa dolor. El origen('•? estos achaques
puede encontrarse en algún trastorno
propio del sexo. El remedio seguro es

Santa María Magdalena, ilustre Peniten·
te y San Platón Mártir.-Función en algu•
nas iglesias.

~

Santos Apolinar Obispo Mártir y Liborio Obispo Confesor.

MARTES 22.

~~:PL;~~o :.,: ~a~ i~~/7

MrtRCt!&gt;LES 23.

Sao Francisco Solano Confesor. Santa
Cristio a Virgen Mártir y el B.Aotonio del
Aguila Confesor.-Comienza el solemne
novenario de Nuestra señora de los Angeles en su Santnario.

"Probé el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y este
remedio tuvo éxito mientras que otras gue tomé fueron inútiles. Fuí una
víctima por muchos años y puedo decir ahora que estoy buena. Recomiendo su medicina á las mujeres que sufren." - Sra. MARY CUMMINGS,
Hacienda Luisiana, Cairo, Costa Rica, A. C.

1~,!:~~~:!:!~:.. ~8!!~1~ ·1
1

QRANOS,

1

1

ALMORRANAS, HERIDAS, PUSTUI.AS, L(.AQAS,
ULCERAS, QUEIIAOURAS, FISTULAS, ERUPCIONES, ETO., ETO,
OE VENTA EN TOOAS L.IIS DROQUERIAS '/ BOTICAS.

A '.25 CENTAVOS LA CAJA,

ª'

AFARTAOO 4541.

1

1

TUMORES.

Para loe lugares donde no se encuentre, ae despaohatranoo de porte, enviando
con el peatdo en sellos de oorreo $0.30 ova. por oada oaja y por docena $2.62,al Depositarlo general, SR, RAFAEL s. ORTEQA,
OAI.I.E DE IIANRIQUE N9 ea.
. .l!XIOO,

D. ,-,

GRAN
ONI
Voló al cielo

Al entrar ea el consultorio, don Braulio
tropezó en la alfombra y no cayó de bruces porque el eminente médico le recibió
en sus brazos, exclamando con toda corSantiago el Mayor Apóstol, Patrón prin- dial!dad y riendo 3 borbotones:
cipal de Querétaro. Santos Cristóbal y -Querido amigo, ¡cuánto tiempo sin
.
Má t·
L D a·
ºó d verle!
T eod om1ro
. r 1res.::- a
e 1cac1 u e -Vengo a buscarle-replicó don Branlio
la Santa Iglesia Ca.teoral de Campeche.- aceleradamente.
Función en Catedral y vísperas cantadas Está la chica enferma. Llora, no come,
por la tarde.
no duerme La madre, al verla, sufre. Otra
vez como el año pasado ...... ¡Ahora que
creíamos que estaba ya bien!
-Cálmese, don Braulio. Iremos ahora
SÁBADO 26.
mismo. Voy a vestirme.
Tocó el timbre. Vino una criada a quien
Señora Santa Aoa, Madre de María San- ordenó que le llevara a su cuarto la levit' ·
s E r~sto ob·ispo Már t"ir.:-_1n· ta,
el sombrero y el bastón. Después la
1s1ma Y_ an
dijo:
.
dulgenc1a plenaria en Catedral.-Función -Avise a la señora que volveré a las
titular eo la parrcquia de Santa Ana.- cinco.
Comienza la noveoa de Santo Dcmiogo de
Don Braulio, meti?o . eo su abrigo_ oto•
.
.
ñal, sudaba. Al propio llempo expenmenGuz:r á n en su iglesia.
taba escalofríos al pensar en la enfermita.
Maquina lmente se fijó en un cuadro cari·
caturesco que pendía de una de las pareDOMINGO 27.
des del despacho.
.
.
Representaba a un mono, vestido de ci~anto~ ~antaleóo ~édic~, Aureho y N~- rujano , preparándose para uoa operación
taha Ma rt1res.-Oficio y misa de la Domi· quirúrgica.
oica: rito semidoble y ornamento verde ; Doo Braulio se •intió herido por aquel
se conmemora Nuestra Señora del Perpe· humorismo de la ciencia, que _quizás no los
S
p t
¡;:ra ra con todos sns graves milagros curar
tuo a corro y an an a 1e 6 n.
a Faony.
VIERNES 25.

-'Si está Ud. sufriendo alguna de esta8 enfermedades y
desea un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia
E. Pinkbam Medicine Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Su carta
será abierta, leida y contestada por una señora y considerada
estrictamente confidencial.
·

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos resultados, y por eso es que se ha hecho la preferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurisimos en

·R

EL

~Cairo, Costa Rica.-" Por espacio de siew. años estuve sufriendo con
dolores tirantes hacia abajo en el útero, dolores en la espalda y pesadez
general muy especialmente cuando bajaba la menstruación, la cual era
abundante durante los dos primeros días y escasa después, durando ocho
días. Después venía un flujo que duraba el resto del mes. Algunas veces
sufría terribles dolores en el útero y mi cuerpo se ponía helado.

1

BL TÓNICO PARA
DÍAS CALUROSOS

1

Grand Prix Exposición Internacional de Higiene,
Dresden 1911.

E preguntara Vd. porque ofrecen tantas salsas
bajo el nombre de W orceste rshire?

S

CREMA KAl.ODERMA
JABON KAI.ODERMA
POLVOS KALODERMA

Sencillamente porque esperan que la salsa así presentada,
será confundida con la original o sea la LEA &amp; PERRINS,
pues todos los detalles de la etiqueta y d el frasco están imitados,
tocio lo exactamente que la ley lo permi te.

Xo pidan, pues, de la ""\V orcestersh1re" o de la " Salsa Inglesa" peró
decid distint amente de L ea &amp; Perrins y aseguraros que la etiqueta y la
envoltura llevan bieo esta firma.

Insuperables para conservar la
hermosura dela piel.

f,WOLFF&amp;SOHN
KARLSRUHE

b6

De ve nta en todas las casas importantes del ramo.

�BIBLIOTECA UNIVERSIT,ARIA
'' ALFONSO REYES

EL MUNDO ILUSTRADO

FONDO RIC ARDO COVARRUBIAS

BO0A DEL10(OSA, FRAGANCIA.
en "I A.LIENTO con la■

Cúrese usted en su

VIOLETAS RUSAS

domiGilio

Perfuman los
labios y dan á la
boca sabor de am·
br08ía, aoaslonan
y hacen di vino el
beso de los amantes,
•
La esoosA. Q.ue
usa las Putlllu do

S•

Yloltha de Ruslt, dt

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.- Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael

goza de¡,.
t ernura de suma•
rldo. Indls1&gt;en_,n,,-::...- sable vara los
Q.ue aman las exQ.ulslteces. Cailta
artístlcit de alu
minio, 50 cvs. Por correo, ""'rtlflcl\da, 60
c vs.-En ~1éxlco:Johonnsen, Ftlix &amp; Oía. Av.
1 Qutntln,

Año XX.-Tomo 11.

San li'rancisco, S5.-J. L,,ba,t;e Sucs. &amp; Co. P.ro•
fua, 6.- J. Uihlein, Sucrs, Sa. Boltvar t5.

MARAVILLOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
de la can F. Wolft y Son. recuerda la fragan.
cla suave de las rosas de Persia.

México, Julio 20 de 1913.

MEXICO

Número 3.

PINTORESCO

El decano de los periodistas cubanos el
señor Arsenio Fernández Cárc;.va, de
bana, nos escribió con fecha catorce rie
Abril de ~9II: "Escribo a usted con gusto
para ma01festarle que sus preciosas píldoras de Paw P aw son una bendición de Dios
s~bre todo para los viejos como yo que di~
g1eren mal por. falta de dentadura y de
t rastornos gástricos. Tengo 69 años de edad ·
?e padecido mucho de las muelas, cuand~
¡oven, y unas me las extrajeron los dentistas, y otras me las arranqué yo mismo· no
permitiéndome mis escasos recursos el ponerme una dentadura artificial. Estuve bastante tiempo utilizando el Bicarbonato de
Soda P:tr~ ayudar a la_ digestión; pero este
proced1m1ento me obligaba a ir a umentando gradualmente la dósis de Bicarbonato, y
tanto he tomado que empecé a sentirme
mal, y determiné sustituirlo con sus prodigiosas píldoras de Paw Paw, tomando diariamente al acostarme, una de dichas píldoras; hace de esto dos meses y observ~
q ue me encuen~ro bi~n y hasta he engor·
dado. Uso al mismo tiempo su excelentejabón, y mi físico ha mejorado mucho."

Ha-

LOS MEDICOS INGLESES
Tenemos el gusto de presentar a los lectores de "El

Mundo Ilustrado" una fotografía de

-------------------------------------1

LA UNICA SI LLA ELECTRICA EN MEXICO

Archille Delanney, patrón de una canoa salvavidas que acaba de ser
condecorado con la cruz de la Legión de Honor.

Es curioso el retrato que presentamos
de un bravo "lobo de mar," que por sus
trabajos en el salvamento en el puerto de
Calais, ha recibido últimamente la cruz de
la Legión de Honor, que se unirá a las
muchas que ostenta en su robusto pecho
de valiente marinero.
Desde muy niño, y llevado por su padre,

que era mariaero también, se familiarizó
con las tempestades y con los huracanes
del Océano, y tales han sido los trabajos
llevados a cabo, que el gobierno francés
no ha tenido inconveniente en condecorar·
le con una cruz, que quizás sea la vez primera que se concede al patrón de un bar·
co.

0

En aquel momento penetraban en el vestíbulo de la casa una anciana vestida de
-Y buena. El otro día pasé por allí. Me
negro y un joven. Este venía envuelto en ~uS!Ó su arquitectura sobria. ¿ Cuándo se
LAS. PILDORAS DE PA W PAW (Pauna bufanda, con las manos en los bolsi· inaugura?
paya), son las mejores que ~e conocen pa·
llos y como tiritando. Estaba pálido. Tosía --;-D~ntro de dos m~ses. Es usted uno de ra el estómago e hígado y un positivo y
mucho. Ambos se sentaran. Lo qué era la los tnv!tado•. _
rápido remedio para el estreñimiento ic,.: ~
' ~ 15' .. lll)r
humanidad. ¡Un mo n,ón de miserias! ¡ Para - Mi 1 g racias.
.
tericia, biliosidad, dolor de cabeza y t~dos
-6:I
-a,
qué vivir? se r epetía don Braulio. Y de -Antes de que terminemos d e pagar las los padecimientos causados por desórdenes
~&lt;::;,e-.;&gt; e -9, '=
$ &lt; - ~ . : . . e ~ • ..=;•
_ _. .,. oec:.
nuevo su enfermita Je estremeció, desga- obras-repuso don B rauho- mándenos us- del eEtómago e hígado. Estas píldoras con::. ~ :- -eS,.:.. ..e, 434' •
Ó a . . . , "!
rráadole el alma con el espanto de la ted la cuenta de lo que le debemos para tienen las mejores virtudes del Tónico Paw
muerte.
saldar con usted y con la Virgen de una Paw, y están preparadas del ju go de la
tsta silla. cuyos únicos y exclusivos propietarios
- No se preocupe, no se preocupe-ex- vez.
·..
fruta Papaya. 50 centavos.
son el Instituto Médico Británico, constituye una curación positiva de todos los casos curables de Reuma- clamó el doctor Klauk-apareciendo tras
La ntna d 1_¡0 desde la cama:
EL JABON "HAMA
"
tísmo, Parálisis. Neurastenia, Agotamiento Cerebral, la cortina y poniéndose los guantes. SeguNo
sea~
irrespetuoso,
papá.
YON R
MELIS DE MUNDebilidad Nerviosa. Enfermedades de la Próstata. Esd" " ¡ éd'
•
ecomendado por el Mundo c 1· 1·1·1
M
1
anana- 1¡0 e m 1co- a evantarte, zad0
.
. .
v ·
permatorrea, Impotencia y Esterilidad en cualquier ramente no será nada.
Miró al vestíbulo y agregó:
a correr, a divertirte, a comer dulces.
~~~o el me¡or Jabón med1c10al y una
sexo.
Garantizamos una curación en cada caso, y daremos
-..:un momento.
-Y a propósito-advirtió la señora, di· necesi a para el Tocador. 50 centavos.
$500.00 oro a cualquier enfermo cuyo caso hayamos
La señora y e l joven se levantaron de su rigiéndoseª- Klauk.-¿Quiere usted tomar _E_L ~EME:DIO PARA LA DISPEPSIA,
aceptado y dejado de sanar.
Toda correspondencia y consultas son consideradas asiento.
té? AcomJ?áne~?s.
.
ahv13: tnmt:diatamente y cura toda clase
Sólo dos palabras de prescripció n entre
E l m~dico d i¡o que de n10guna manera, de D1speps1a. 50 centavos. Marca 3 x, $z.
sagradaiÑs11fü~~Mt~ko BRITAN Ico
,a. de López 8.
México, D. F. indiferentes y bruscas y regresó al lado de que ten~a. 9ue estar en c_as_a a las cinco y
don B raulio, murmurando:
se desp1d10 con toda schc1tud.
EL REMEDIO PARA EL REUMATISHoras de Consulta:
MO, corrige en unos días el r eumatismo
a.m. a 6 p.m. los domingos: de' ,oa. m. a, p. m -Yo creía que ese ya se había muerto.
9NOTA
en todas sus formas. 50 centavos. Marca
ESPECIAL:-Ultimamente hemos publicado •
En un automóvil partieron.
o o o
3 X,$ 2.
nuevos libros: "Perfecta Virilidad del Hombre" 16o E l médico auscultó a la chica detenida •
páginas ilustradas. prec io un peso, y "Perfecto Estado y Salud de la Mujer" ,o páginas ilustradas, precio mente.
EL REMEDIO LIQUIDO PARA LA
un peso. Enviaremos un libro a la dirección que se
Tranquilizó a los padres, repren diéndo·
nos dé, enteramente gratis.
les por su falta de serenidad. E r a Jo de Un m~e~tro h&amp;;bí'.'-, calificado a, la chica SANGRE (~n pastillas) so tiene igual pa·
siempre. Anemia. Trastornos intestinales. de prodigio. Insisuo e n ello e~ d1a que la ra las afecciones sifilíticas de los huesos las
- A los catorce años-dijo-el desarro- p~omehó que en la 10augurac10~ de la ca· úlceras sifilíticas y las enfermedades c'utá·
llo se presenta en organismos, así con es- P_1lla la orqu~sta tocaría un pasa.ie de Par- neas. Desarraiga todas las impurezas de la
tos cara cteres. No es m ás que mucha vida. si_fal. 1:-ª cap1l!a ya estaba ten;111nada. Se sangre. $4.
DE LOS
Recetó. Don Braulio y su esposa le con- d ispoman los u ltm:~os prepara~1v~s para la
EL REMEDIO PARA LOS RTNONES,
templaban agradecidos de haberles llevada fiest~. Toda la ~oc1edad porten_a1ba a con·
r.ura prontamente los Dolores de Espalda
seguridad y paz. E llos, que vivían entre curnr a tan brillante, ceremon!ª·
todos los males de los Riñones. 50 centa·
tantas dudas, necesitaban aquel día más A Fanny perteneci:tn t'.'-mb1én los hovos. Marca 3 X, $2.
Cura las Do/ores,Retardos
que nunca de consuelo La fe que inspira- nares destinados a la _iglesia con tan magSupresiones de los Menstruos
ba K lauk a don B r aulio era una fe ciega. na obra. _En ella ha~1au cola';&gt;orado escul·
Munyon tiene Remedios para todas las e n·
fi•SEGUIN, 166,l.St-Ít~,Paris,y lod11 farau .
La madre aun se atr evió a interpelarle;
tares Y_pintores gloriosos. Solo se espera- fermedades, casi todos al módico precio de
_¿ No se equivocará usted, doctor?
ba el dia. •,, .
.
50 centavos. Se venden en todas las farmaEste se amoscó. Repuso cortesmente:
Es!e amaneció resplandeciente. Cuando cias o pueden pedirse directamente.
-Lamento mucho, señora, su incerti- la c riada/ué a llamar a Fanny a su cuarCREME DE
dumbre. Empecé a la lamentarla el año to, ésta dtJo q ue le dolía e l ~~entre. Seña- Pida usted la "Guía de la Salud," de
pasado cuando supe q ue por resolución su- Jaba e l lado derecho. Acud1? apresurada- Munyon, en las Droguerías de J . Labadié
CONSERVA LA BE~~Efi1.Y JUVENTUD DEL ya se levantaba en Paiermo una capilla mente la m~dre y don Braulto. Llamaron S~c~. . y Cía. , Av. San Francisca 43: J.
.
ofrecid:i a la Virgen en acción de gracias con urgencia a l doctor Klauk. No estaba U1h!em S~cs., 3a. Av. Bolívar 25; Johannsen,
lasE;~~:{ 1;~r:r~g~i;;;;~~ porque Fanny se había salvado.
' e1;1 casa. Tuv_ieron que a~udi~ a otro mé- Félix y Cia., Av. San Francisco 39; Drolas manchas en la piel. Des- :::-Eso no quier e decir prec isamente que d!co. D~spues de un m10uc1oso ex&amp;;~e.n guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
van~ce las arruga~. El ~'!- yo dudé de usted s ino que soy devota.
diagnosticó que se t rataba de apend1cihs 6; y otras. Consultas por correspondencia,
lis aspero, marchito, pahaguda Había que operar Aun llegó el confidenciales y libres de todo gasto.do y quemado del sol, ~d•
·
..
quiere suavidad, lozania y
••■ ■--11!!1~~1!!!!!11!~11111!!!~ doctor Klauk. Este fué más cru el, d1JO que
MUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
buen color con pocas apllel caso era mortal.
PHILADELPHIA, E. U. de A .
caci~nesde Creme de Luxe.
Y e n un instante Fanny que p r c'
Empiece usted a usar esta
a e 1a
crema hoy mismo y jamás
un angeltto, volo al cielo.
~~~~~f~~ haber leído este
J. E. BARANDA ICAZA .
,,;&gt;

e, .

..a:

SEÑOEAS-

EL APIOL

oreaJORETvHOMOLLE

LUXE

1111111
~~IIlllll.::3Lr,~r.~::1r,,;~~~~

Depósitos: Johansen, Labadle v Droguería del Elefante. México.

.

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....

¿:.::~.-

acaaMOIIOMICO

PALMA REAL, DE 35 METROS DE ALTURA, QUE SE HALLA EN LA PLAZA DE TLACOTEPEC, CANTON DE HUATUSCO, VERACRUZ .

�Y en :.itra parte dice: &lt;sin la tierra, el hombre no
ria de la Reforma con intuiciones innatas de sociólogo,
y soberanos arranques de poeta. Un libro en el que se puede cumplir sus funciones, no puede desarrollar sus
EL MUNDO ILUSTRADO
entabla espléndidamente la figura de Juárez como en fuerzas, ni física ni moral ni intelectualmente, porque
nn bronce florentino, armonioso de fnerza y de belleza. todas las cosas que sirven para esos fines, provienen
SEMANARIO Dlt ACTUALIDAOE~. ARTE y LITERATURA,
Un libro ea el que se perfila la magnitud gigantesca de directa o indirectamente de la tierra.&gt;
Estoy seguro de que la mayoría de nuestros lectores,
esa vida, coa la misma pureza que en el cielo azul el
contorno de una vasta montaña. Su autor fué el maes- aunque no sean capaces de razonar filosóficamente soDIRECTOR PROPIETARIO
tro don Justo Sierra, que no supo, cuando redactada en bre esta doctrina, comprenden, adivinan, sienten que
la soledad de su estudio esas páginas admirables para esta es la verdad; que la tierra es un elemento de Dios,
LIC. ERNESTO CHAVERO.
conmemorar el primer centenario del uacimiento del una fuente "de vida" que "El" nos ha dado para que,
Reformador, que fundía en las vivas corrientes de su mediante nuestro trabajo, obtengamos de ella todos les
estilo. el molde supremo de la estatua definitiva. Allí bienes terrenales.
Qué haremos, ·e ntonces, para que la tierra vuelva a
OFICINAS:
está identificado con amor y conciencia, el Juárez cuyo
3' Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
nombre venera el pueblo como el de un peoate tutelar. ser "de todos?" ¿Qué haremos para que todo aquel que
Desde sus obscuros orígenes, dignos de interesar la le- necesite o &lt;lesee vivir de la tierra, puede hacer efectiTeléfoaos:- Mexicaaa, 20-85 Neri
yenda, cuando al derredor de la laguna encantada de vo este indiscutible derecho suyo?
Ericssoa, 14-51
Y más concretamente, ¿qué haremos nosotros, los salGuelatao, pasaba, pastorcito, desvalido, detrás de sus
Apartado Postal 149.- México, D. F.
oveias, hasta los días épicos en que la Reforma y la vadoreños, para que aquí en nuestra pequeña patria se
Intervención lo vieron convertido ea pastor de tempes- realice esa trascendental reforma? Qué haremos para
tades, la egregia figura va formándose poco a poco, de- que, buenamente, ea familia, sin violentar a nadie, sin
purada ea nobles crisoles de verdad y de Justicia. De daño para nadie, se opere o se inicie siquiera esa herPRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
ese lugar eclógico, ea que la exuberancia de la tierra, mosa y cristiana transformación, que haría de cada haverdeaote de naranjos y limoneros, suaviza las líneas bitante de este país un hombre libre, dueño de su proEa la Ciudad ...... -~ .................... $ r.oo
bravías de las grandes cordilleras que allí se juotao,sa- pio destino, capaz de ser feliz y de hacer felices a los
(pagadero por adelantado.)
lió Juárez hacia la antigua Aotequera, llevando a cues- suyos?
Pretendo yo que esta pregunta tiene una respuesta;
tas el fardo del glorioso destino que Je cupo ea suerte.
Ea los Estados . ...... ........... .......... $ r.25
La lucha sangrienta de la Reforma está prendida ea pretendo que ese problema es de sencilla resolución, si
(pagadero por trimestre adelantado.)
el nervio palpitante de la prosa rica y fluente, coa to- hay voluntad de resolverlo. Pretendo que si los salvaEa el Extranjero .......................... $ 2.00
das sus vicisitudes diversas, coa sus desfallecimientos y doreños no estamcs demasiado pervertidos; si todavía
(pagadero por semestre adelantado.)
su~ esperanzas, coa sus lea'tades y sus indecisiones, nos tenemos algún amor; si todavía nos consideramos
coa sus derrotas y sus éxitos, hasta que vino el triunfo hijos de una misma patria; si no somos una horda de
NUMEROS SUELTOS:
y se impuso finalmente el señorío de las nuevas ideas, explotadores, ansiosos de chupar cada uno la sangre de
sobre una sociedad, en la cual seguían privando disfra- los otros, convenida en oro; en fin, si todavía subsisten
Ea la Capital. ............................ $ 0.30
zadameote, lo. privilegios de la época colonial. Las aquí alguna caridad y alguna justicia, podemcs, repito,
Ea los Esllldos .. .......................... ,. 0.35
inolvidables figuras de O;;ampo, de Degollado, de Ler- hallar la soh1cióo deseada: libertar la tierra y con ella
do, de los principales corifeos que esgrimieron una pi- libertarnos nosotros.
Ea el Extranjero ............... ............. 0.50
queta o un pensamiento ea ese trab~jo titánico de des·
Atrasados ................................ ,. 0.50
o o o
tracción y reconstrucción, desfilan por estas páginas ea
Para la publicación de avisos ea este periódico, diri- retratos trazados a líneas firmes y precisas, que por el
Somos en este país un millón de habitantes, y dispolirismo recuerdan los modelos lamartioiaoos y por la
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, penetración psicológic;a podrían equipararse a los estu- nemos de mucho dioero entre todos. Por ejemplo, solo
16. Sus agentes ea Europa, la Societé Mutuelle de Pu- dios de Gustavo Le Bon. Son los relieves que el maes- ea la Lotería del Hospicio gastamos meosualmeote
tro se complació en cincelar minuciosamente al pie de • cuarenta mil pesos," es decir, casi medio millón de peblicité, 14 rue de Rougemeat, (9 e).
la gran figura central, para que ésta se destacara coa sos al año. Según cálculos moderados, don Juan Cagliemás excelsitud, coa la majestad de una cumbre. El his- ro (1) llevó de este país doscientos mil pesos, sin contar
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
toriador era un adolescente cuando estos hombres ha- lo que gastamos en festejarle. Tiramos a la calle cada
bían cumplido ya su tarea. Conoció y trató a algunos. año, en vinos, joyas, perfumes y otras cosas de mero luRecogió anécdotas y parliculari::lades, ante cuya apa- j0, sumas enormes, y eso no solamente los ricos, sino
rente iosigoificaacia se encogen de hombros los sabios también los de medianos recursos Hasta entre la gente
demasiado solemnes, y que, sin embargo, aportan luces que vive de su trabajo diario, como artesanos, sirvieo·
imprevistas para ahondar ea las conciencias y estable· tes, planchadoras, etc., no falta alguna vez con qué hacer con más claridad la filiación de los sucesos históri- cer un pequeño derroche.
Pues bien, si queremos gastar nuestro dinero con juicos.
Pasaron las dos grandfs coom, moraciones de la sePor eso el estilo que campea en estas páginas, tie- cio; si queremos destinar una pequeña, muy pequeña
maoa ilumioaodo los horizontes obscuros de la Repú- ne a veces abandonos de confidencias y llanezas de un parte de nuestras riquezas a libertar la tierra, converblica con un dulce rayo de esperanza. México indepen- libro de Memorias, cosas ambas que constituyen su ma- tiremos esta patriecita en un edén y al mismo tiempo
diente, retoño cercano del glorioso tronco plantado por yor encanto. Y con esos inapreciables elementos, e5cri· habremos dado a los demás pueblos el espectáculo ad_los franceses de 1789, y cuyos ramajes medraron pro- bió don Justo en su mayor parte &lt;Juá•ez, su obra y su mirable, el ejemplo maravilloso de uua modesta y casi
digiosamente bajo el cielo de América, celebró este tiempo,&gt; el más noble· homenaje y el monumento más ignorada nación, resolviendo pacíficamente uno de los
año la fiesta u niversal con inusitado esplendor y con puro que se haya levantado· a nuestro república. Un problemas más difíciles y temibles que la edad presente
amplia fraternidad. El Gobierno suspendió las cuoti- gran corazón, un patriotismo de buena ley y un talento ha planteado a todos los pueblos civilizados.
diaoas tareas de las oficinas públicas, y así pudieron los fuerte y luminoso, se completan cuando se ponen al
Porque, y conviene tenerlo presente, este problema
mexicanos honrar dignamente la bandera de Francia, servicio de uoa gloria tao caudalosa como la del Re· de emancipar la tierra habrá de resolverse, inevitable-en cuyos tafetanes están inscritos los principios políti- formador. Y el señor Sierra tuvo ese acierto: con el mente, de una manera o de otra, conforme a la justicia
cos de las modernas nacionalidades. Así pudimos, a la más blanco mármol de sus canteras, modeló la estatua y a la raz:5o. Es una cosa justa necesaria y urgente, y
sombra de esa ilustre bandera heróicameote agitada definitiva y triunfal.
nadie ni nada podrá impedir que se convierta ea un
por el soplo de las triunfales marsellesas, rejuvenecer
Mas la vida del patricio está unida de tal manera a hecho.
A este problema le ha llegado su hora, y oosotro,:,
nuestro viejo amor pvr la libertad y remozar nuestros los acontecimientos nacionales de hace cincuenta años,
antiguos recuerdos patrios, aquellos principalmente que que el libro citado es la historia del país entero duran- todos los hombres, habremos de estudiarlo y de resolcristalizan de manera esplendt:ote ea la figura venera- te el período de la Reforma. Y no ha sido el objeto de verlo, de grado o p0r fuerza, coa sonrisas o con lágrible del Cura de Dolores. Esos inmortales recuerdos, estas líneas s•guir paso a paso al escritor ea su religio- mas; pues tal como lo afirma el profeta Isaías, el que no
profundamente avivados al calor de la fiesta francesa, sa tarea de esculpir la formidable figura. Uoicameote quiera oír la voz de Dios, sentirá el peso de su mano.
Por qué hemos de preferir la vía dolorosa y las ca·
dejaron sin duda uo sedimento de esperanza ea los co- hemos querido señalar este libro para despertar el incazooes, dáodooos más confianza ea el porvenir y más terés de los que lo igoorea. Así creemos honrar digna- tástrofes, pudiendo seguir una senda florecida y de refe en los destioo~ de la República; que ea los mamen· mente la fecha del 18 de Julio. Y nada mas oportuno gocijos?
Si cada uno de nosotros quiere contribuir cada año
tos supremos de su vida, siempre ha olvidado su debili- que bojear las páginas incomparables en donde se pro&lt;lad para acordarse sólo de su gloriosa tradición. Los yect~ la gigantesca sombra como sobre la llanura de "coa un real," tendremos aoualmeote un millón de reales, o sean "ciento vinticioco mil pesos."
hombres del 89 nos enseñan cómo en medio de las lu- nuestro valle la cumbre eterna del Popocatepetl.
Un real sería el "mínimum" de la contribución, Todo
chas intestinas y con la Europa armada sobre sus fronel que quisiera, y serían muchos por supuesto, darían
teras, se defiende la tierra de los mayare!&gt; y se cosecha
dos reales, tres reales, cuatro reales y aún más cada
la buena semilla de la libertad.
año.
También del 18 de Julio nos viene otra alentadora
Destinaríamos el excedente de la cootribución míoi•
espen,aza, inmóvil en el gesto broncíneo de Juárez. El
ma, es decir, lo que sobra de ciento veinticinco mil pepueblo que comul~ó coa _el recuerdo del refor~ador el
sos, a gastos de administración y a otros de que hablaúltimo viernes, ao1versano de su muerte, acudió coa el
ré más adelante, y los ciento veinticinco mil pesos a
mismo fervor que otros años a amontonar sus ofrendas
comprar terrenos iocultos o cultivados ligeramente, y
ibrales ea el hemiciclo marmóreo y a encender las
hasta pequeñas fincas de cultivos estables, si alguna vez
lámparas votivas ea los ángulos del altar. Sólo que ahose ofrecían a preci? moderado. Preferimos, naturalra estos actos parecieron más expresivos, y la patria
meote, los terrenos 1ncultos,
quiso ver en ellos una significación ~ueva. A la invicta
Haremos de esos terrenos lotes para familia, a razón
memoria fuimos a pedirle algo del vigor, de la enterede dos o tres manzanas por cad:,. persona, según sean la
za de la confianza, de las grandes virtudes que admifertilidart y demás condiciones del terreno. Así es que
ra~os en el carácter del inmutable zapoteca, y que sipara una familia de tres personas, haríamos un lote de
g uen fluyendo de su tumba incesantemente, como _de los
diez, once, doce, trece, catorce o quince manzanas.
manantiales las fuentes brotantes que luego ea nos se
En buena tierra y con los procedimientos de la agridisper~an sobre la tierra para fecundarla con pródigos
cultura intensiva, una manzana de terreoo puede alilimos. Por eso el pueblo regresó de la romería de Sao
Hoy,
lo
mismo
que
ayer,
peor
que
ayer,
los
hombres
mentar a cinco personas, pero como nosotros estamos
Fernando como de las fiestas fcaoce,as, con más confianza ea el porvenir y un aumento de _fe ea ~os de_sti- se hallan divididos ea dos grandes y opuestas agrupa- en el a. b c. de la agricultura, y además debemos prever el aumento de las familias, calcularemos a dos o
nos de la República, cuya bandera srgue s10 aTnar, ciones: amos } esclavos.
Amos, señores de la vida, los que poseen la tierra; es- tres man2aoas por cabeza. De esa manera, una familia
se, sostenida por la mano firme y poderosa del Beneclavos, forjadores de la vida, los que trabajan la tierra compuesta de tres personas, que reciba un lote de seis
mérito.
que aquellos poseen.
a nueve manzanas, no sufrirá estrecheces ni le faltará
Dice Eorique George, uno de los hombres más sabios tierra para cultivar, aun cuando llegue a tener ocho
o o o
y santos de nuestra época: &lt;El hombre que posee la
Hay un libro en el que un espíritu superior, lleno tierra &lt;de que yo me alimento&gt; es mi amo, mi dueño,
(1) Ministro del Vaticano en estos países de Centro
tambiéa de preclaras virtudes, calentadts por el fuego señor absoluto de mi vida, y yo soy su esclavo, irremeAmérica.
de un patriotismo luminoso y serrno, escribió la histo- diablemente.&gt;
DIRECTORIO

18 DE JULIO

LA TIERRA PARA TODOS

~l señor Secretarin áe Instrucción Pública y Bellas Artes, presidiendo la velada en memo·
ria del Prof. Ventura García, el lunes pasado en el anfiteatro de la Preparatoria.
queda un rnbraote considerable, el
cual Je encontraremos en seguida
necesaria y provechosa aplicación.
Cuando nos falte aquí terreno barato, nos exteodenmos sobre Honduras, comprando siempre las tierras más cercanas a oowtros.
Quiere decir, pues, que ea cada
año podemos redimir "cien fami·
lias." Cien familias, o sean, más o
meaos, seiscientas personas sustr aídas a la miseria, seiscientcs escla·
vos convertidos ea hcmbre5 libr~s•
no en ricos, pero si en hombres capaces de vivir con traoquºilidad,
que oo se desve larán e,ta o&lt;'the pensando en que mañana no tieneo para desayunarse. Estas familias no es
taráo obligadas, ce moahoramuchas,
a di5persarse, yéodcse cada uno por
su lado en busca del pan, sino qut
podrán form.tr verdaderos bogares,
más o menos felices, H!(ÚD su acti·
vidad, su honradez, su econcmía y
su previsión.
A la familia que reciba un lote,
no le impondrtmos sino tres candi·
ciooes:
1a. Que cultive la tierra que se le
ha adjudicado. Si la abandona o si
deja de cultivarla mucho tiempo,
esa tierra vuelve al poder de la Asociación.
2a. Que pague a la Asociación como arrendamiento del terreno, uo
"cinco por ciento anual" sobre el
valor del lote. Si este ha costado,
por ejemplo, "quinientos pesos," el
arrendamiento anual será de veinticinco pesos; suma iosigoificaote si
la comparamos coa las que ahora se
pagan por arrendamientos.
3a. Que no podrá "nunca" vender
su lote, ni trasmitirlo por herencia.
Esto, para evitar que la tierra libe·
rada vuelva jamás a constituir un
monopolio.
El señor Profesor Erasmo Castellanos Quieto, recitando su compcsiEn caso de muerte del colono. su
cióo poética.-Señoritas que tuvieron a su cargo la parte musical.
hijo mayor, su viuda, o el que venga a quedar como cabeza de la fapersonas, que es entre nosotros el límite ordinario de milia , adquiere el derecho de seguir cultivando el mis·
mo lote, y éste solo podrá ser adjudicado a otros, si la
las familias numerosas.
familia que actualmente lo cultiva reonncia voluntariamente a su posesión, o si lo abandona.
o o o
Al recibir un colono el lote de tierra que se le ba
A pesar de que el terreno ha sido ya muy acaparado, adjudicado, entra, pues, ea posesión petmanente del
todavía se puede conseguir bastante a cien pesos man- mismo, y por oingúu motivo se le podrá retirar, fuera
zana, poco más o meaos. Asi es que con "cien mil pe- de la indicada razón de abandonar la tierra o de .oo
sos" anuales podemos comprar cien Jotes de terreno de cultivarla en mucho tiempo.
Como el trabajo agrícola es tan penorn cuando se coa "diez manzanas cada lote," por término medio. Como
hemos calculado el producto de la contribución míni- mienza, especialmecte para aquellos que nunca han
ma ea cieoto veinticinco mil pesos anuales, todavía nos trabajado la tierra: y corno ésta no prcduce inmediata•

mente, dispensa remos a todos los arrendatarios de pa·
gar arrendamiento ninguno durante lo5 dos ¡;,rimeros
años; salvo que hubieran recibido cerno lote una fiaca
ya hecha y ea plena prcduccióo.
Además cuando un colono carezca absolutamente de
recursos par a empezar los trabajos o no tenga coa qué
hacerse do, las herramientas necesarias, o Je falte con
qué trasladarse a su lote, situado en un lugar lejano, la
Asociación le dará en préstamo una pequeña suma,
"cien a doscieraos peses," por ejemplo, ~in interés ninguno. Esta suma será devuelta a los dos años. y garaotiz; da coa les productos de la fiaca
Tenemos la certeza más firme de que, ea condiciones
semejantes, iólo rehusarán aceptar la vida agricolaaque
llos que no tengan ninguna vocación por la agricultura;
aquellos que hao escogido como rrofe~ióo la de vivir a
costa de los demás, y aquellos que enfermos de cuerpo
o espíritu, se hallen incapacitad, s de libertarse, y tengan, a su pesar, que seguir atados al yugo de un empleo,
o de un •oficio malsanc,.
Qué favorables serían, ea efecto, esas condiciones.
comparadas con las que &lt;'rdioariameote rcdea bao a los
colcoos ingleses que iniciaron el ealtivo en las tierras
desoladas del Oeste americacc! Prcvi,tcs de E!casas
herramientas y de un fusil, se iban, ~olos muchas veces.
a desmontar en pleno bo!que, ccmbatiendo a hachazos
les árboles gigaotES, labranc'o los robu~ros hcocos pHa
improvi!ar una cabaña, rt sueltes y te naces contra las
fieras, la intemperie, la rnledad y d hambre! Pero llevaban consigo el poderoso tali~mán que hace a los hcmbres invencibles: el deHo, la nectsidad de ser libres.
o o o
Esta reforma en que ha de interesarse la Nac'ión
entera 06 puede hacerse ni entre cuatro personas ni eo
cuatro días. Necesita tiempo, adeptos coove'ocidos y
entusiastas, estudio minucioso, propaganda suficiente; a
fin de que nadie quede ea el pais sin idea clara de la
reforma intentada y de los medios e5cogidos para efectuarla.
Pero, como la mayor parte de los salvadoreños no saben o no acostumbran leer, se rá necesario, ante todo,
organizar una vasta propaganda verbal que se extienda
por todas las ciudades. pueblos y caseríos. Eo conferencias, ea pláticas, y mejor que todo en conversaciones familiares, en las escuelas, ea las cafas, en los caminos, ea toda ocasión y a toda hora, habrá que decirles a los arternoos, a los labriego~, a los jornaleros, a
todos, la buena nueva de la Tierr.. Libre, e interesarles para que nos ayuden ea la obra común.
Todo hombre, toda mujer que sienta la justicia Y
comprenda la necesidad de esta reforma: todo aquel que
~spire a redimirse y a redimir a sus berm;ioos, debe po·
oerse inmediatamente a la tarea de difundir esta doctrina.
Y para ello nadie ha de retraen e porque sea igno•
rante, porque no tenga posición elevada, o porque carezca de un título; pues &lt;las verdades fundamentales
de carácter moral: aquellas verdades cuyo conocimiento y ejert:icio determinan la felicidad de los hombres,&gt;·

�dui;rm?a ea la coocieacia de todos, y cada uao puede
d"spertarlas, si las llama coa fe y coa amor.
o o o
SJn estas verd,1.des com:&gt; el sol, cuya luz y calor acariciaa a todo el que se exponga a sus rayos, y basta
contemplarlas ioteosameate, es decir, pensar siempre
eo ell!Ls, pua qu~ elh.s se aos vayaa revelando poco a

poco, hasta que la:; véamos en toda su claridad y su
fuerza.
No os preocupe lo que habéis de hablar, decía Jesús
a sus discípulos, cuando les enviaba a la coO\·ersióo
de las gentes, pues el Espíritu hablará por vosotros.
Con igual promesa debemos contar los que propaguemo, este evangelio de &lt;la tierra para tod&lt;&gt;s :&amp; La

misma verdad, si pensamos en ella con amor y fe, se
nos irá mostrando en todos sus detalles, con todos sus
matices, con todas sus ramificaciones, hasta que la poseamos totalmente y adquiramos la facultad de hacerla
visible, clua y evidente a los demás. Entonces el Espíritu hablará por nosotros.
ALBERTO MASFERRER.

rla-@I f}:;;~::.r~;r:;t~:~~::;;;1;7
~OBidiAtttrMJj. . . . . .
""Wlf:ií\"111!1~~1f!t~,ti-"~3. . . . .~1a-.': 6'J[ ~~ - A-· .

licidad que habría bmcado en vaco en los Espectácu lo
IÍirteur, el fuodador de "La Estrella," el director cuento para los ricos, les diré : "Vuestros pobres son y las fiestas, si se hubiera casado con algún diplcrnático
vuestros
perros,
a
quieot,S
alimentáis
para
qut
muerpolítico y literario de la "Revista nacion•l" y del "Nuedan. Los socorridos forman a los poseedores una jauría o algún militar ...... Mi querido director, ¿quedr.mos
vo Siglo ilustrado," Horteur, me recibió ea su despade acuerdo?: acepta usted a ''Edrnée o La caridad bito
cbo, para decirme d.,sd" el foado de su asiento direc- que ladra a los proletarios. Los ricos dan sólo a quien entendida" para el ''Nuevo Siglo ilustrado?"
pide. Los trabajadores nada pidea. Y no reciben aada."
toria!:
--.: Parece que me lo pregunta en serio?
-Pero los huérfanos, los impedidos, los ancianos? ....
-En serio se lo pregunto. Si no quiere mi cuento, lo
-Mi buen Marteau, bágame un cueato para el nú·
-Tienen
derecho
a
vivir.
Para
ellos
no
excitaría
la
publiaré er. otra parte.
mero extraordinario del '•Nuevo Siglo." Trescientas
-IEo dónde?
Jía~s. coa motivo del ''día de Año Nuevo." Algo muy compasióa, invocaría el dE:recho.
-jTodo eso es teoría! Volvamos a la rPalidad: me
-En una hoja burguesa.
vivaz, coa un perfume aristocrático.
-Apostemos a que no.
Repuse a Horteur que yo no era bueno, al menos ea hará un cuentecito referente a los aguiaaldos y en él
-Lo verá.
el sentido en que él lo decía, pero que le daría c&lt; n mu- puede poner sus ribetes de socialismo. El soci;.lismo
está muy en moda. Resulta elegante. No hablo. se en·
cbo gusto ua cuento.
tiende, del socialismo de Guesde, ni del socialismo de
ANATOLIO FRANCE.
-Mucbo me gustaría, me dijo, que se titulara: Cuen- '}aurés; me refiero a un socialismo prudente que las
to para los ricos.
personas educa :las opoueo con oportunidad e ingenio
al colectivism". Coloque en su cuento figuras juveniles.
~Querr!a mejor: Cuento para los pobres.
-Eso es Jo que yo pretendo. Un cuento que inspire Será ilustrado y en las ilu~traciones no agradan más
Mi sentimiento
que las figuras graciosas. Ponga en escena a una señoa los ricos la piedad por los pobres.
rita, a una encantadora señorita. Eso no es difícil.
-Es que precisamente a mí no me gusta que los ri-No, no es difícil.
Al Sr. D. Francisco Llamtsa,
cos tengan compasión de !od pobres.
-No podría intercalar en el cuento a un deshollina«fectuosameote.
-iQué ocurrencia!
dor? Tengo una ilustración apropó~ito, un grabado en
-No es ocurrencia, es algo científico. La compasión colores, que reprenta a una señorita que da limosna a
¡Oh mu,erte! veces mil más venturosa
del rico hacia el pobre me parece injuriosa y contraria un deshollinador, en las escaleras de la Magdalena. Seque esta vida azarosa
a .la fraternidad humana. Si desea usted que hable a los ría esta una ocasión de aprovacharlo .... Hace frío, nieensombrecida pot acerbo llanto.
ricos les diré: "Ahorrad a los pobres vuestra piedad: va; la linda doncella se compadece de un deshollina¡Oh maerte! ¿ Dónde estás? ¿Por qué no vienes?
nada tieoea que hacer con ella. Por qué la piedad y no dor .... ¿Comprende esto ?
te espero .... y te detienes,
la ju,ticia? Tenéis uaa cuenta coa ellos? Liquidadla.
-Si lo compr~ndo.
y me niegas asilo entre tu manto,
No es ona cuestióa de s1,ntimiento. Es una cuestión
-Borde sobre ese tema.
-Bordaré. El deshollioador, loco de agradecimiento,
económica. Si eso que caritativamente les dais es para
¡No, déjame la vida! Es mi martirio,
prC&gt;longar su pobreza y vuestra fortuna, ese dóo es iní- ~e echa al cuello de la linda señorita que resulta ser la
es eterno delirio
cuo y las lágrimas con que lo humedezcáis no lo harán propia hija del señor conde de Linotte. Le da él un
que el cerebro consume y enardece;
más equitativo. "Es preciso restituir," como decía el teso e imorime en la mejilla de la graciosa niña una
mas no dispongo de ella.-iOh tiranía
procurador al juez después del sermón del buen Her- pequeña O de hollín, una boaita O pequeña, muy redel destino!-oo es mía,
mano Maillard. Hacéis la limosna para no restituir. donda y muy negra El se ha eaamorado. Edmée (así
a ella, sólo a ella pertenece.
Dais un poco para guardar bastante. y os felicitáis. De se llama) no es insensible a ua. sentimiento tan sincero
Y quisiera del pecho destrozado
igual modo el tirano de Samos arrojó su anillo al mar. y tan iogéauo ...... Me parece que la ;dea es muy conel corazón helado
Pero la N émesis de los dioses no aceptó aquella ofren- movedora.
arrancar para siempre- iqué ironía!
-Sí ...... usted podrá sacar de ella algún partido.
da. Un pescador devolvió al tirano su anillo en el vienno ¡:.uedo arrebatarle, ¡si allí mora
-Me anima a proseguir ...... Ya ea su habitación
tre de un pez. Y Policrates fué despojado de todas sus
como dueña y señora,
suntuosa del bulevar Malesberbes, Edmée siente por
riquezas."
tu venerada imagen, vida mía ...... !
vez primera deseos de no lavarse la cara; quisera con-i Pero esto es broma!
servar eo la mejilla la huella de los labios que allí se
1Cuál será el desenlace de este drama? ....
-No hablo ea broma. Quiero hacer comprender a posuoo. Entre tanto, el deshollinador la ha seguido
el ánima se inflama
los ricos que son beaefactores por la ganacia y genero- hasta la puerta, se queda extasiado al pie de hs ventaen el vorace fuego que la acedia,
sos con interés, que engañan al acreedor y no es así co- nas de la adorable criatura .... ¿ Está biln?
y quién podría decir si algún día,
mo se h:..cen los negocios. Es una advertencia que pue-Por supuesto.
esta lucha sombría
de serles útil.
-Prosigo. Al otro día por la mañana, Edmée, acosconcluirá en apoteosis o en tragedia?
-lY usted quiere estampar semejantes ideas en el tada en su camita blanca, ve al desholliaador que a,o''Nuevo Siglo," para que la hoja se hunda! )Eso no, ma por la chimenea de su aposeato Arrójase ingenua.... ..... .......... ..........................
amigo mío, eso no!
mente sobre la deliciosa niña y la cubre de pequeñas
¿Olvidarte? ¡quimera! en cada gota
-Por qué quieren ustedes que el rico se c?nduzca O de hollín, muy redondas. He olvidado decirle que el
que de mis veoas brota
muchacho
es
de
una
maravillosa
hermosura.
La
concon los pobres de distinto modo que coo los admerados
vas tú con mi pasión allí encerrada,
desa
de
Liootte
lo
sorprende
en
esta
agradable
ocupay los poderosos? Les paga lo que les debe, y si nada les
y dejar de adorarte no podría,
debe, no les paga nada. Esta es la probidad Si _es pro- ción. Grita, llama. El sigue tao afanoso que ni la ve ni
sólo que el alma mía
la
oye.
bo, que haga otro tanto con los pobres. Y no d1¡-¡a que
-cosa imposible-se tornase en nada.
-Mi
queriao
Marteau
...
.
los ricos nada deben a los pobres. No creo que neo al-Tao afanoso está que ni la ve ni la oye. El conde
¡Pobre de mí! como el cóndor herida
gano Jo piense. Las incertidumbres comieuzao sobre la
en el cráter caído
magnitud de la deuda. Y no se apresu~ao ª. salir de acude Tiene el alma de uo geotilt,ombre. Coge al des•
del volcán que vomita llamaradas,
ellas. Prefieren mejor quedarse en la 1ocert1dumbre. hollíoador por la culera del pantalón, que es preci~aeo vano quiere escaparse de su suerte,
Saben que deben No sabeo lo que deben, y de cuando mente lo que a sus ojos se ofrece, y lo arroja por la venquiere huir de la muerte
tana.
en cuando hacen ua pequeño abono. Eso se llama la
-Mi querido Marteau....
.
y están sus alas rotas y cansadas
hene6cencia v les resulta ventajosa.
-Abrevio .... Nueve meses después, el desbolhnador
¡Pobre de mí! soñ· odo con la dicha
-Pero lo que mted dice, mi querido colab_or1;1-dor, no se casa con la noble señorita. Ya era tiempo. Tales son
sólo encuentro desdkha;
tiene sentido común. Tal vez yo soy más soc1ahsta que las coosecueacias de una caridad bien entendida.
en el mar del amor con ~fán ciego
usted, pero soy práctico. Sup~imir un sufrimie!'t?, pro-Mi querido Marteau, se ha burlado usted de mí a
navego sin cesar con ansia loca,
loagar una existencia, remediar una parte m101ma,de su gusto.
quizá para en la roca
las injusticias sociales, es un resultado. El poco de bie~
-No lo crea Termino. Habiéndose casado con la
de tus desdenes estrellarme luego ... .
que se haga, hecho queda. No es todo, pero algo es. S1 señorita Linotte, el deshollinador llegó a ser conde del
el cuentecito que le pido enternece a una centena de Papa y se arruinó en las carreras. Ahora es fumista, en
¿Pero por qué me quejo, por qué lloro .... ?
mis opulentos suscritores y l_os predispone a ser gen~- la calle de la Gaité, eo Montparnasse. Su mujer e$tá ea
te irlolatro, te adoro;
rosos. ya será eso una venta1a sobre el mal y el sufn· la tienda y vende salamandras a dieciocho francos, pa·
tít eres mi sér, la luz de mi conciencia
miento. Así es como poco a poco se hace soportable la
y gustoso a tus pies inmolo mi alma,
gaderos ea ocho meses.
coadición de los pobres.
mi veatura, mi calma,
-Mi querido Marteau, eso no tiene gracia.
y, minuto a minuto, mi existencia.
_¿Es bueno que la coadición de los pobr~s sea so-Fíjese, mi querido Horteur. Lo que acabo de re·
portable? La pobr1:za es indispensable a la riqueza, la ferirle es, en el fondo, "La caída de un ángel," de La·
¡Déjame que te adore! es mi destino,
riqueza e, necesaria a la pobreza. Estos dos males se martiu'e, y "Eloa" de Alfredo de Vigny. Y, después de
iavarlable camino
engendran uno a otro y se apoyan entre sí. No deb_e todo, vale más que sus historietas lastimosas, que hacen
que cruzo en esta senda trausitoria
mejorarse la co11dición de los pobre~; hay. que supri- creer a las gentes que seo muy buenas cuando no lo
llevando para tí mi seatimieoto,
mirla. No induciré a los ricos a que den hm?soa, por- son en absoluto, que practican d bien cuando en realiea mi alma el sufrimiento
qoe su limosna está envenenada, porqu~ la hmo~na es dad es todo lo contrario, que ser caritativo es cosa fáy tu imagen sagrada en la memoria.
bnena para quien la da y mala. para qute~ la. recibe, Y cil. cuando es lo más difícil del mundo. Mi cuento es
VICTOR DIAZ DE LEON.
fioalme11tee, corque siendo la riqueza :n s1 mism_a d~ra moral. Es optimista, además, y concluye bien. Porque
y cruel, ao debe disfrazarse con engauosas apar1enc1as Edmée halló en la tienda de la ci\le de la G3ité.Ja feJulio s de 1913.
de dulzura. Puesto que usted desea que le haga ua

I

"PIECE ROMANTIQUE"
A TI

supo conmover y dar vida a un corazón desgarrado por
la más honda pena que pudiese existir. Porque eres tú
el artista de dquella noche imborrable, / lo recuerdas?
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Siempre mi corazón ha besado con ternura infinita
las notas armoniosas de la música y mi espíritu se ha
deleitado escuchándolas, así es que asistí a aquella velada atraída únicamente por el nombre de uno de su~
números musicales. cPiéce romaotique&gt;. Al escucharle
hubo un instante en que me creí traosladada a regiones desconocidas, a mundos ideales, y fué tao honda la
impresión producida en mi alma por aquellas notas,
que hoy todavía vibran en mi oído dulcísimas y cariñosas. El ejecutante que tan admirable y maravillosamente sabía conmover los corazoaes era un niño. Su
imagen aún aletea en torno de mi frente y parece que
le veo con aquel semblante de artista arrancando tier·
oas melodías al marfilioo teclado del piaao en aquella
noche hermosísima de Octubre.
Y pasaron los añes sin que su recuerdo pudiera morir en mi memoria.

A ..
Déjame en la penumbra de mis tristezas
Y abísmate en el cielo ele tus amores,
Que si encuentras en ellos dulces grandezas,
Yo tengo las grandezas de mis dolores!
Todo lo grande es bello! Las decepciones
Con que mi pecho su pesar reviste,
Es como el entusiasmo de tus pasiones:
Por eso es que tú gozas y yo estoy triste.
Nada importarme puede que no me quieras
Como nada te importa mi amargo llanto,
Que para hacer ccoua,te ceo tes quimeras,
Yo por tu olvido vivo llorando tanto!

Monumento a Enrique Labrada erigido sobre su tumba
por sus compañeros de arte e inaugurado
el quince del actual.
Tú busca!&gt;' los ensueños v las pasiones,
Yo envic.io a los dementes y odio a los cuerdos
Porque al cuerdo aniquilan las impresiones
Y el loco se agiganta con sus recuerdos!
Que cual Garrik, enfermo. lleno de tedio,
Abismado al recuerdo de horas pasadas,
Encontré solamente como remedio,
Mitigar mi desdicha con carcajadas!!
MARTIN DAVILA.
Miembros de la sociedad Fraternal de Artistas Mexicanos que asistieron a la inauguración del
monumento a Labrada.
El destino hizo que Je volviera a encontrar, no en
una velada o fiesta, no; por esta vez le veía muy cerca,
allí en las bancas de la escuela, allí donde el tiempq se
desliza rápido dejando sólo gratos recuerdos de esa
época de nuestra vida estudiantil que nunca se borrarán de la mente, y fugaces como las notas de aquella
noche linda huyeron las tardes que sólo me dejaban
un recuerdo imperecedero.
Llegó el invierao, frí" como todos; la temporada de
vacaciones y, no le ví más; sin embargo, el recuerdo de
aquella noche de Octubre en que supo conmoverme tan
hondamente se aviva y hace que como entonces mi corazón, hoy cansado y triste, vuelva a la vida.
o o o
Llueve: la músic¡a producida por el caer de las gotas
sobre los cristales, gusta a las almas tristes, porque en
ella encuentran suspiros angus1iosos, quejas muy hondas y sollozos pro!oogados recogidos de las almas que
sufren y que no pueden decirlo.
¿ Que soy un enigma? .... . . ¿ Que nunca has podido
comprenderme? .... No lo intentes jamás. Confórmate
con saber que sufro tanto, tanto como esas almas que
oo pueden decirlo; que la nieve ha caido sobre mi
corazón enfermo de dolor y de tristeT.a; y que la vejez
abre sus puertas a la muerte que paso a paso se aproxima ......
¡Sigue lloviendo!
¿ Te vas?. . . • . . Antes siéntate al piano que se queda
solo; une a la música que la naturaleza nos ofrece, una
música que me haga perder los años que pesan sobre
mí desde aquella noche; haz que retroceda y que sienta transportarme como en aquel entonces a unas regiones ideales y desconocidas que no encontraré ouaca en
la realidad y ejecuta taa admirablemente como entonces &lt;Piéce romaotique&gt;, porque eres tú el artista que

Ofrendas florales sobre la tamba del artista,

�México Desconocido

•

Cúpula de la capilla del santuario en la Colegiata de Ocotláo, Tlaxcal,.
Coro y altares posteriores del templo de Santa Clara en Querétuo,

Fot. Kablo.

�Noche üalilea
Asceodió un escaño y se detuvo palpitante. Desfalle·
c! ... Su nuca se doblab:1. perpendicularmente a sos espaldas. Su cabellera leooioa colgaba hacia atrás como
un quemado chorro de líbica miel.
Llegaba de la sala de los festines donde la habla eo·
sordecido, hablando del profeta Elías y del Mes!as es·
perado, las discusiones de los sacerdotes fariseos y sa·
duc'los, de los estoicos esenios y de los gollileos amigos
del Tetrarca.
Llegab1 marcada por el perfume del incienso y del
gálbano y ;.turdida por los aromáticos vioos de tam'lris·
co y palma que veoíao de Byblos y Safet.
Aohelaba la frescura del aire libre, la calma noctur•
na, la paz de la"soledad. Le repogoaban aquellas caras
demasido conocidas: la del jefe de los pastos, la del ba·
bilooio Iasim, la del maestro de las escrituras, la del
administrador de las salinas. Además, había escuchado
de nuevo "'su voz," aquella melódica voz espantosa que
a través del disco de bronce salía de las profundidades
de la tierra para lanzar horrendos anatemas.
La brisa que soplaba del lago de Geoezaret, de los
cármeoes de Eogaddí, del valle del Hebróo, de los viñedos de Sorek y de los huertos de granados, higueras
y sésamos que manchaban las lejanas ciudades de Ca·
faroaum, Tiberiades y Nazareth, la refrescó uo poco;
pero, no obstante, tintineaban las cadenillas de oro de
sus ajorcas, en el cutis blanco de sus tobillos, bajo los
negros C'l[zooes bordados regiamente coa mandrágoras
de cimofanas traídas de la Persia. Tuvo que ap?yar su
crispada mano blanca sobre la bruñida balaustrada de
sicomoro donde espejaba la lupa su luz amiga, misterio·
sa y fría.
L
A lo lejos, en redor, la sacrosanta .SIQN dormía vigi·
lada por la ciudadela de "'Macboerus" {J' por la formi·
dable torre Antonia; dormía entre sus profundos valles
salpicados de olivas, sus murallas almenadas y sinuosas,
su azufroso mu Muerto y las innumerables cúpulas doradas de sus templos y sinagogas, toda Vdgarosa como
un;i. fantástica ciudad de opacos alab:1.stros. Ella la coa•
templó un iostaote coa sus rasgados ojos negros de ca•
pelardentes joyas eo cuyo interior parecían brillar dos
llamas, lanzó uo suspiro de cansancio y permaneció indecisa, reprochando dulcemente a la luna que enfermaba sus nervios ..... .
De pronto la rozó una sombra alta y seca, medio des·
nuda, to:ada con una peineta y armada coa brood•
neo cacbillo que desped!a lúgubres fulgores. Se estre·
meció como si hubiese visto al demonio Magog que tanto anunciaban los nazarenos. Era Maonaci el verdugo:
- iDispeusad, princesa!
Y elástico y silencioso a la manera de macabro mo·
no, se perdió por una calada galería, eo dirección a las
caballerizas subterráneas.
Al verlo, tuvo ella uu fatídico e infantil prcseotimien•
to; pero ya repuesta del susto, siguió ascendiendo lánguidamente. cap pe\rezosos vaivenes de palmera, por la
amplia escalinata de mármol de Naxns que conducía a
la amplia terraza del palacio. A medida que subía, su
respiración hacíase fatigosa; sus breves pies, calzados

coa chinelas de plumas de colibrí, se posaban fuerte·
mente en las losas, para no caer; sus duros senos de
virgen cananea traospareotábase a través de su verde y
finísimo brial de tornasolada seda imbricado con láminas de plata; las calcedonias de sus orejas nacaradas
entrechocaban levemente, y de vez ea cuando se des•
prendía algún pétalo de las rosas de Arabia que eosao•
greotabao sus delicadas sienes. Estaba imponderable•
mente bella!
Por fin llegó. Los cien pavos blancos de Herodes Aotipas despert,uon alargando sus cuellos y sus coronas
de armiño. Había noches calurosas ea que dormían plá•
cidamente sobre los inmaculados florones de piedra
marmórea, atropados coa amor, semejantes a cráteras
de nieve, aspiraodo los acres y deliciosos aromas de los
myrthos, de los jazmines, de los arrayanes y de los laureles-rosa que susurraban .i.llá abajo en el jard!o mara•

villoso.

L,i opulenta danzadora acarició a su favorito, untando por el suave y tibio dorso sus afilados dedos ungidos coa el i&gt;álsamo de Galaad, sus frágiles dedos cuajados de sortijas, cuyas piedras preciosas cintilaban con
visos estupendos; luego, sonriendo coa imperceptible
amargura, como si besara la hermosa boca de &lt;Él&gt;, coa
sus pequeños labios chupó apasionadamente, largamente, su pico sonrosado, y quedóse pensativa ante el azulado humo del cinamooo que ardía eo cuatro pebeteros
de pórfido.
En vano, a la hora de tercia, sus esclavas la divert!an tocándole la flauta, los címbalos, el arpa y los eró•
talos.
Ella huía, burlando a Herodes, para rondar sigilosamente el antro que servía de prisión al Amado. Los
centinelas, desde las almenas, la habían visto de noche,
empinada, atenta, pegado el oído a la tapa de la cisterna par:i escuchar siquiera sus ~ardas y febriles pasos de
león enjaulado. ¡y siempre &lt;El&gt;! ¡Siempre su rostro
eocresp1do, sobrenatural y salvaje! ¿Porqué no la amaba? ¿Por qué la babia despreciado? IPor qué la insultaba con aquella idolatrada voz de fuego? IQué clase
de ioveocible castidad era la suya? ...... Estaba despechada, herida ea lo más hondo, celosa de aquel Jehová
que se iuterpoo!a eo su pasión bramadora. Su flexible
cuerpo de pytbóu voluptuoso, temblaba como una hoja
constelada de rocío. :,u divina cabeza, de pelo sujeto
coa tirillas azules y bellotas de esmeralda, abatfase sobre el triple collar de amuletos caldeos que brillaban
eo el pecho, y sus raros ojos de inverosímiles fijezas
fosforecían como diabólicas ágatas estriadas de oro.
Así permaneció por largo tiempo, inmóvil, trágica,
reconcentrada eo las fluctuaciones de su pensamiento
borrascoso. Los bocioas de las t:&gt;rres interrumpían is6•
crooameote el silencio de la noche con sus épicos caoglores. Entonces alzó el nardo azulado de su frente,
arrancó y tiró al gran patio su corona de anémonas
mircbitas, y ea actitud hierátic:1. tendió los brazos para
iovocar a la luna; pero ea aquel momento, del lado de
las cisternas, resonó una voz cavernosa, implacable, terrible, de soooridades extrañas ytooautesque infuudiao

deado, así tú caerás blasfemando eo las brasas de tus
abominaciones; y t,) Señor oo se apiadará de tí por
cuanto has permanecido sorda al llamado de los arrepentimientos. Y se derrumbarán como borrachos los
muros de tu casa; y las teas de tus enemigos ioceodiaráo tus ciudades; y las serpientes que arrojaron eo mi
foso, resucitarán y se eovolveráu contra tí. mordiéndote
el calcañar; y de tus carnes libertinas que dilatan coa
lujuria las narices de los paganos, sólo quedarán por
mandato del Eterno montones de gusanos asquerosos
que hervirán en la ruina de tus pecados!
-ilaokanauo! ilaokaoano!-gritó espantada la princesa.
•
Y su precioso cuerpo de culebra incrustada de plata,
rebotó retorciéndose, dislocándose, coruscando, enroscándose, azotando coa espasmos de odio y de pasión la
blancura del augusto mármol. A lo lejos, se oían los
sones funerarios de una guiogra ....
Cuando el &amp;0! de Nizam doró coa sus ardientes rayos
el orgulloso templo de Jerusalem }' volaron hacia el
Yemen los primeros alcotanes, Herodías la encontró
teodida, lívida, desmayada, bellamente como no grao
lirio de seda.
Era Salomé, princesa de Judea.
SEVERO AMADOR.
México, 1912.
(Del libro &lt;Cuentos exóticos&gt;)

La Calle del Puente o Salto
de Alvarado

Oscura está la noche. l\egras nubes
El ancho valle envuelven coa su manto,
Y rasgando su seno
~1 rayo vibra difundiendo espanto.
Del pavoroso trueno
\'.i el eco a desp~rtarsobre la cumbre
Del enhiesto volcán, cuya alba freote
El relámpago ardiente
B:iiia fugaz coa su rojiza lumbre.

El timo fotográfico
Ha lleg,d:, a nuestro l.onocimieoto que varios fotó·
grafos poco honrados se hao tomado el atrevimiento de
presentarse ea fiestas y renoiones llamándose representantes de nuestros semanarios, y a su sombra bao cometido delitos penados por la ley.
Como tales manejos redundan ea demérito, tanto de
nuestros fotógrafos, personas de toda honorabilidad, co•
mo de nuestras publicaciones, advertimos al público
que no tenemos más fotógrafos que los señores don Ezequiel Alvarez Tostado y don Abrabam Lupercio, quie·
nes llevan coa ellos las credenciales que los acreditan
debidamente; suplicamos a nuestros lectores presten a
ellos todas las consideraciones que nuestros semanarios
les merezcen, al mismo tiempo que les prevenimos coa•
tra los que hacen uso del timo fotográfico, última iuveocióu de los hombres coa poca delicadeza.

o o o
Ea las tinieblas coa rum:&gt;r palpitan
Espumaotes los lagos cristalinos,
Y a impulso de encontrados torbellinos
Los seculares árboles se agitan.
Se desata la lluvia, el viento crece
La tempestad redobla sus furores,
Un mar de llamas la extensióo parece
Do la centella sórdida revienta,
Y al soplo destructor de la tormenta
La gigautesca Sierra se estremece.

~

o o o
Ea medio de tal cuadro y eo las calles
Dd la imperial ciudad de Moctezuma,
iQué tremendo combate! ¡cuál se chocan
Férrea coraza y túnica de pluma!
Se oprimen, se coofuoden, se sofocan,
Y alieetao el furor y la matanza,
Libios cubiertos de rojiza espuma
Y alaridos de muerte y de "eoganza.

pavor:
.
t uou, h 11a
..
-!Ay de tí, h""
qa d e v1'bora, h"·
11a d e 1ncH
de B 1bylo:1ial A5í com:&gt; el basilisc:&gt; se retuerce eo la
llarn1; y el po irid:&gt; sirmi mt:, en la D0Juera que lo pu•
rific1rá; y el esc&gt;rpió11 del de,ierto eo uo horno c:il-

o o o
Crujen los puentes, abren los canales
Profuoda,, ignoradas sepulturas,
y entre angustias y gritos infernales
Españoles y aztecas coofuodidos,
l\1ueren, ui vencedores oi vencidos,
En raza opuestos y ea valor iguales.

7

o o o
¿Quién puede ver la vengadora mano
Que pujante le hiere ?
¿ Qaiéo distinguir el grito del hermano
Que, audaz luchando, entre las sombras muere?
¿ Qaiéu esquiva al guerrero ~ue le a~echa?
e (&gt;uién eo tan honda confusión ad~terte
Adonde lleva silbadora flecha,
Con alas de relámpago, la muerte?
o o o

E,pautoso rumor atrueoa y sube,
Y en el oscuro esp~cio se dilata,
Y la pesad~ nube
ED lluvia, ea lu.t y eo truenos se desata.
o o o

Gritos y maldiciones Y gemidos
Cual de rabiosas fieras

l\\l
Señores director y profesores d~ la Es~oela ~ormal para Maestros, que asistieron a la fiesta conmemo•
rativa en el primer a111versar10 de la muerte del profesor Rébsamen.

Srita. María Rodríguez Aoaya, que tuvo a su cargo
la parte musical ea la fiesta.

gI;~;~¡g~~:;:~;~;;;.:~•
Cm'ºº ••m ali•••• del •«n&lt;o.

o o o
Suena en el templo, triste, pavoroso
Tenaz to;iue de guerra, y eo sus torres
Sagradas piras de copa[ humean;
Al fulgor del ioceodio
L'.ls españolas armas centellean,
Y se oprime la ciega muchedumbre
Y de templos y casas y palacios
Desplómase crujiendo la techumbre
Y en tanta coofusióo y estruendo tanto
Sólo imperan la muerte y el espanto.
o o o

¿q ué osado capitán, gu~a arrogan.te
.\ las iberas huestes? ¿Quién, rompiendo
Como quilla acerada
Las enemigas olas, va delante
Ancho camino abriendo coa su espada?
Gonzalo Saudoval; con él combaten
.
Lugo, Acebeáo, Ordaz y Andrés de Tapia,
Pechos que oo se abaten,
Brazos a que no rinden las fatigas,
Almas que oo amedrenta
La voz de la tormenta
Ni el silbar de las flechas enemigas.

Más los golpes redobla; su macana
Chocando eo la rodela castellana,
Como eo yunque, crispea
Coa varonil acento
El rumor dominando del combate,
Audaz grito de guerra entrega al ,·ieoto
Que eo sus alas ufanas
Veloz lo esparce difundiendo aliento
Eo las altivas tropas mexicanas.
o o o
Y Cuitlahuatl también, el indomable;
Eo la ruda batalla infatigable;
El águila altanera;
Coa su ejemplo a los suyos enardece
E iov-ocible aparece
Muerte y terror sembrando por d:&gt;quiera.
o o o

Y así, sobre cadáveres pisando,
Y sin dar al combate tregua alguna,
En las sangrientas charcas resbalando,
Debiendo a la Fortuna
Más que a heróico valor, la triste vida,
Con reducido grupo de guerreros
Cortés baila salida, ( 1)

o o o
Eo meilio van de la marcial columna
El fiero Heroán Cortés, Olid y Vazquez,
\ todos Alonso Avila acompaña,_
Que movieodo incesante la cuchilla
Da valor a las but&gt;stes de Castilla
Al grito de "iSaotiago y cierra España!
o o o
Lleva el m~yor peligro encomendado
Velázquez de León, a quien secunda
El ii;trépido Pedro de Alvarado;
Capitán ya famoso
Y por el pueblo azteca proclamado
Hijo del sol por rubio y por hermoso,
o o o
Allí queda perdido
El oro entre la tropa repartido,
Porque es pesada carga
.\ quien en tal momt&gt;oto,
Tao sólo busca aliento
Para hallar, con la espada o COI! la adarga,
En medio de la muerte salvamento.

o oo
Tal como suele et toro embravecido
Cruzar eo la montaña,
Por la terrible saña
De rabiosos lebrdes perseguido;
Y ya avanza ligero, ya se vuelve,
Ya coa rauco bramido
Las selvas atronando,
Su armada freote por doquier revuelve
Las p'llvorosas r&lt;;&gt;cas escarbando;_
y ardiendo ea viva lumbre la mirada
Baña en la espuma que a sus fauces brota
La lengua, ya sangrienta y destrozada,
Y sus ijares coa furor azota
Con la guedeja lacia y empolvada;
No coo meaos furor, oo de otra i&lt;uerte,
Al través de la muerte,
Mas de una vez sus tercios ve deshechos
La española legióo, por la bravura
De los que ostentan eo desoudos pechos
Por (10ica armadura
Pobre collar de piedras, mal tallado,
•
·
alp"cado

D:•::,:•:::~::,:::.•:l:

so,bmo

Eo doodo m,sso =p•da 1, p,Sa

o o o

Como al romper coa la pujante prora
\'elera nave los tendidos mares,
\'uelveo tras ella recias y agitadas
De nuevo a unirse las revueltas olas,
Así tras las confusas y diezmadas
Legiones españolas,
Ca~ga otra vez más fiera
La muchedumbre indómita y guerrera.

...................... . ······· ······· ....... .
o o o
Ya perdidc, el corcel, rota la espada,
Hendido el casco, suelta la loriga,
La gola destrozada;
Herido y espiraote de fatiga,
Cubriendo la tremenda retirada,
El último de todos y el primero
En bravura y tesón; pausadamc,nte
Por la guerrera multitud cercado,
Va Pedro de Aharado
Ya próximo a ganar la última puente.
o o o
Llega por fin, perdida la esperacza,
Al borde de la negra cortadura;
La poderosa Iaoza,
Sio reparar profundidad ni anchura,
Clava ea el fondo, y luego, vigoroso,
Al asta fuerte asido,
El otro borde del revuelto foso
Veloz alcaoza en salto prodigiosó.

YICENTE RIVA PALACIO.

(1) La noche ea que acontecieron estos sucesos se conoce eo la hbtoria por "La Noche
Triste,"

1

-5\rJV,lJI)
1/

~====
·,= = = = = ~

�14

I

OLIO EN

EXICO

-M. Raymond Poincaré, Preside~te de la República Francesa.-2. Un vuelo de Ltbrija en la fiesta deportiva del domingo 13 _ 3 _ El vencedor en el concurso hípico del mismo día.-4 Vendedoras Y paseaous en la graL de kermesse del domingo -5. Un buen salto en la fiesta deportiva.-6. Puesto de confetti en el Tívoli.-

7. La grande kermesse.- 8. Otra bella expendedora de confetti-9. El general don Félix Díaz en la fiesta de sport. -10. El aviador Aldaso10 en el aire.

�manual se va formando el falso- concepto del clasicismo.
El falso concepto del clasicismo, que consiste en lo
siguiente: en imitar la construcción, el régimen, el léxiHablemos -sucintamente-de un asunto que comien- co, de los escritores antiguos más retóricos, y en olvidar
za a preocupar con viveza a la juventud intelectual es- la base estética-biología literaria-de los grandes y
pañola. A la revisión de los clásicos nos referimos. vivos escritores. &lt;Leed a Fray Luis de Granada; leed
¿ Có mo hao sido vistos hasta ahora los clásicos españo- a Q uevedo&gt;- dic=n los profesores y los académicos a
les ? ¿Cómo deben ser vistos? ¿Qué influencia han teni- la juveotud: -&lt;admirad la pompa, el número y la ele·
do y cuá l pueden tener en la mentalidad joven de Es· gaocia del uno; saboread la flexibilidad, la riqueza
paña ? He aquí unas preguntas en que se halla conden- léxica, la copia de dichos y de modismos del otro. Trasado todo el .problema: magno problema,puesto que, en tad de imitarles: construid vuestros períodos tan rotunel fondo, no es otro que el problema general, vital, del da. y sonoramente como ellos&gt;. Incautamente, los jóvenes-siquiera en el período de noviciado en que no se
pueblo español.
La c uestión de los clásicos está íntimamente relacio- piensa por cuent&amp; propia-incautamente, repetimos,
nada con la total c uestión de la cultura. Contestemos a los jóvenes leen y releen a los escritores retóricos: juzla primera de las interrogaciones que hemos formu• gan que la retórica es la vida; nos ofrecen en sus nov ~las o en sus poemas un trasunto brillante-y lamenlado.
¿ Cómo han sido vistos los clásicos hasta ahora 1 Abrid table de la sintaxis y del léxico del siglo XVII&gt;. Una
las antologías, repasad los manuales escolares, univer- burguesía iletrada y frívola, regodea con esos libros y
sitarios. Los clásicos son modelo del estilo; eo los clá- los repulan como el ideal en el arte.
Segunda pregunta de las que hemos formulado : ¿Có·
sicos aprendemos-no a pensar-a escribir. Como los
clásicos nos enseñan a escribir. se impondrá una clasi- mo deben ser vistos los clásicos? Un escritor fuerte no
fi:tcióo de los escritores de la antigüedad desde el imita a nadie. Una cosa es la imitáción y oirá el exci·
punto de vista, no de la ideología-ideas y sentimientos tante intelectual. No ha existido en ninguna literatura
-sino de la retórica. A mayor profusión de recursos un gran movimiento de renovación que no haya sido
retóricos, mayor sup,orioridad. Serán más grandes es- producido por el íntimo contacto con el pensamiento
critores, no los que deo más intensa sensación de la extranjero. Ejemplos entre nosotros: en el ~iglo XVI,
vida ( coa incorrecciones de lengnaje, con neologismos, la líricas~ renueva por BJscán, iofluído por los italiacon desatinos), sino los más acicalados, los más pulidos, nos: BJscán que, a su vez, sugestioo3. a Gucilaso; Gar·
los más brillantes. No se repua en el fondo; se atiende cilaso, a su vez, crea una poderosa tendencia poética.
a la forml.. E'l su consecuencia: clásicos que pasan a En el siglo XVII, los pollticos, preceptistas, psicólogos
primer plano: lo; e,critores del siglo XVII; clásicos se· italianos influyen sobre sus congéneres los españoles;
c u 1duios: los primitivos, los poehs y pros:i.dores de Maquiavelo, detestado aparentemente, es seguido por
las centurias décimoquinta y décimosexta. Grandes, Gracián, por Quevedo Aparte de esto, los literatos in·
hechiza.dores escritores: Fray Luis de Granada, Que· fluyen sobre los literatos: ue Ariosto hay rastros visibles
vedo, Solís, M ~lo. Escritores desdiñados, sin brillan· en el «Quijote&gt;. En el siglo XVIII, los filósofos fraoce·
tez: Cervantes, Lope, el autor de «La Celestina&gt;, el ses influyen en la formación de una gran corriente crí·
autor del «Lazarillo&gt;. L?. divisoria comienza a trazarse tica en el pensamiento español. En los albores del XIX,
a principios del siglo XIX; desde las antologías de Cap- el movimiento romántico nuestro es determinado por
maoy, de Sivela y de Piferrer, arranca el prejuicio de los románticos ingleses y franceses: sin Merimés, la
la forma sobre el fondo. Poco a poco, de uno en otro obra más pujante de nuestro teatro romántico-el &lt;Don

La Revisión de los Clásicos

Riquezas naturales de

Alvaro&gt;-no sería como es; en &lt;L,s Almas del Purga
torio&gt;, del escritor francés, sd io;piró, para trazar una
capital escena de su obra, Angel Saavedra.
Un escritor fuerte-decimos- no imita a nadie; se
inspira en obras ajenas; toma como excitantes las obras
ajenas; pero su escuela, su norma, es la vida. Ahora,
ved lo que han hecho todos los grandes escritores de
la antigüedad española: el autor de «La Celestina&gt;,
Antonio de Guevara, Cerventes, Lope. Aplicando a
ellos el actual concepto universitario y académico del
clasicismo, nos encontraríamos con que esos grandes
escritores . •• . no son clásicos; porque esos grandes es·
critores no hao imitado a los escritores de una, o dos,
o tres centurias anteriores; porque esos noveladores y
poetas han vivido su vida, se han inspirado en su tiempo, y no se han empeñado-absolutamente-en sentir y
en ver la realidad como otros poetas y noveladores
pretéritos. La enseñanza que los clásicos pueden, pues,
darnos, salta a la vista: los clásicos nos enseñarán a ser
lo que ellos fueron, a hacer lo que ellos hicieron, a ser
libres, a ser independientes, a vivir en nuestro medio, a
recoger nuestro léxico de la corriente viva del pueblo
-Y no de los libros muertos,-a estimar más la sensación ~alpitaote actual que la brillante retórica pasada.
Todo escritor que se inspire en esta norma, será un es·
critor vivo ; todo artista que mire al pasado y no al presente y al futuro , será un artista muerto.
Y aqui está consignada la influencia que los valores
intelectuales clásicos pueden tener en la joven litera·
tura española-tercera de nuestras pn-guolas.-Tal es
tambié n el concepto que hoy comenzamos a tener en
España de los clásicos. Queremos una revisión de los
escritores pretéritos: se ba hecho hasta ahora-con algunas excepciones- la critica de los clásicos desde el
punto de vista erudito y formal: fué Menéndez Pelayo
un gran erudito y un formidable a copiador de materiales; le faltó penetrar en las obras y darnos el significado ideológico de los valores literarios del pasado. Len•
tameote se va iniciando en España la labor de la crítica interna e interpretativa; pueden servir de ejemplo
los trabajos que realizan los discípulos de Meoéndez
Pida!; en torno de la nueva colección de &lt;Clásicos cas-

México

tellanos&gt;, que edita &lt;La Lectura&gt;, se han agrupado•
notables son algunos de los prólogos-como el referen •
de Asís," y termina el libro, con una narración hermo·
te a Quevedo (~)-que esos ,h!storiógrafos y critico~
samente trágica, "Nuestra Seño.ra de los ojos verdes·"
poderosa y turbadora visión.
'
han puesto a primor?~ reediciones Parcialmente, poco a poco, se ha de ir viendo qué escritores represenI:as pu~ilas de esmeralda, de la Theotocos de Galí·
tan Y condensan el ambiente de España y cuales otros
poh han sido robadas por un capitán valenciano, de la
.no pasan de la fal_acia y la bambolla retórica. De la
hueste ~e Roger _de Flor, ,para satisfacer el ,capricho
penumb~a del olvido hab_rán de ~er sacados, a plena
de la rema Mana, pues, eran realmente admirables
l!lz, a ~r!me~ plano, escntores de intenso vigor y plás•
las dos gemas verdes incrustadas en las órbitas del ice•
,hca or1gmahdad. Ese lento trabajo permitirá definir
n~. Gr31ndes como dos almendras, brillaban con luces
misteriosas en el rostro tsmaltado.
1a verdadera y honda tradición intelectual española•
e~touces se podrá ver patentemente lo que hoy se co'.
El pueblo les atribuía vi_rtudes infinitas, y hasta las
m1eoza a so~pechar: que la tradición literaria española
P!estaba ~na verdadera vi~a. asegurando que ciertos
n~ es la ~ficialm~nte representada, sino la de los esan~s, el dia de~ Santo Entierro, manaban de ellas lá·
-enloces hbres e 10depeodientes, los escritores que hagrimas que tenian el color glauco de las aguas del golfo."
-ceo -en mayor o menor escala-lo que hicieron un Cervantes, uo Lope, el autor de &lt;La Celestina&gt; Guevara
U~ sac~rdote h~,bía dicho en presencia de la prince-el autor del &lt;Lazarillo&gt;.
'
'
sa b1_zaohoa, que aq~el que tuviera las esmeraldas de
la Virge~ de Gal~poh, no s61o sería invencible en la
En ~844: en su &lt;Manual de Literatura&gt;, escribía don
g_ue_rra, sino también en la paz. Y su ventura no tendría
Antonio ~11 de Zái:ate-tcmo 111-que nuestros escrihmites, porque todos sus deseos serían satifechos en el
tores antiguos outrian su saber de las obras de griegos
acto."
y rom'loos, d~ los Santos Padres y de los doctores de
_El sacrilegio aterra al pueblo y "al basileus." El Pala E:!a i Media &lt;No aod'lb,o, por .::onsiguieote, en bustriarca lanza su anatema, y los monjes del Convento de
ca d~ novedades&gt;, añade el a~tor. Y. agrega: &lt;No preSao-ta M:1ría ?e los _ojos, verdes, congregados, buscan
tendt~o reformar e_l Estado, 01 cambiar las instituciouna penitencia 9~e imponerse para castigar el descuines; s100 que, partiendo de lo que existía, consideránd~ que ha permitido el robo y en el furor de su exaltadolo como permanente y s~grado, daban sólo reglas
ció~ dolorosa, lo propone uno, y todos se arrancan las
~a.r_a obrar ~entro de ese círculo inflexible, de cuyos
pupilas, y luego, llevando en andas la santa imagen sal~m1tes C?ns1derdban como atentado y sacrilegio el salen en procesión. "Y ~ntonce~, el pueblo sobrecogido'. vió
lirse&gt;. S1en_do _el arte la levadura del progreso, habrá
a¡iarecer aquel corte10 trágico de frailes ciego, qu
que ver, principalmente, en la obra revisionista hasta
custodiaba a la Virgen ciega. Todo el mundo se a;rod"~
qué punto ese_ juicio de Gil Zárate es cierto; hasÍa qué
116. Los españoles mismos, silencioso,., se arrodillaro~
punto los clásicos, apartándose del presente, h3.n laboY en la !asta plau, s61o_ se oyeron los pasos incierto~
rado por el porvenir: hasta qué punto son inactuaks y
Sr. Dr. Manuel Cañas oombradosecrtario del Con•
y a.ogusllosos de los sublimes fantasmas ensangrentase h.illan, por consiguiente, en todo momento dentro
dos. "
sejo Superior de Salubridad.
d_el problem, de_ E,pa.iia. Y véase cómo-segün aoun"1:"lores ~e penitencia," es un bello libro. Su prosa
c1áb1mo, al com1enzq-el problema de los clásicos es
en definitiva, el problema total de España.
' haciendo de sus almas columnas del templo de la divi- ~usi~al, brillante, oculta la angustia de una confesión
10arhculada.
na sabiduría.
AZORIN.
No en vano se recorre el país en que vivió con su
En forf!la ~asi novelesca Gómez Carrillo, evoca a los doble naturale~a, J~sús! En esta hora, ahíta, del fruto
saot~s sohtanos que luchan en el desierto con los de· a_margo de la ciencia, tantos van hacia el brocal samamon_1os Y alcanzan la perfección espiritual; nos cuenta ritano, con la e_speranza de oir la divina palabra: "no
la vida legendaria de Sao Pakomio, la de Gerónimo
son las ~~nos, sino _los enfermos los que han menester
cuya e\ocuenc_ia_ in_flama su siglo, que es por cierto eÍ del :1-uxiho_ del mé~ico. Y yo no he venido para llamar
de oro del Cristianismo; y en los mismos arenales líbi- a.m1 a los 1ustos, ~100 a los pecadoresi" En los mismos
cos reconstruye el blanco monasterio de San Schenudi
"Y en vano me esfuerzo por campe?n formidable que arrastra los templos paganos'. dias en que he leido estas páginas de Gómez Carrillo
_hacer comprender a los unos Y ~,q_u1en el C~sar rinde homenaje; hace un poema de en las cuale_s hay algo más que curiosidad literaria'.
Y a los otros que la idea de la vida maravillosa de San Josaf," y trepa por los ba· fervor, he visto, los grupo_s de peregrinos, que acuden
ofende~ a Jesús no ha germi- rranco~ del Cedrón hasta el monasterio de San Sabás, de todos los paises católicos a besar el pie de Pedr
nado, 01 puede nunca germi- cu_al s1 . suspenso en el espacio, donde: "desde hace con sus estandartes al sol, guiados por curas aldeano~'.
lo~ pastores que el gráfico verso pinta, y "su piedad hunar en mi espíritu de buen qu1nc_e siglos, el sol de fuego vé, a las mismas horas, en
milde lame como un~ vaca." ¿No es verdad, poeta, que
cristiano."
lo~ m1sm~s lugares, las sombras arrodilladas ante las
he~os amado de~asiado el Jesús humano de Renáo?
m1smas_Jnedras._. .... Desde hace quince siglos el eco Y, sin embargo, aun no surje de nuestras ánimas atorE. GóMEZ CARRILLO.
del desierto ~epite las mismas frases," y allí, en un ve(Introducción de "Flores t~sto pergamino, mientras los monjes celebran los ofi- mentadas el agua viva que sacia toda sed!
Roma, Mayo de 19r3.
de Peniteucia.")
cios de 1~ tarde, le_e la vida de San Sabás,fundador del
monasteno, que hizo "brotar con sus oraciones para
TULIO M. CESTERO.
A la som'.&gt;ra del templo griego de la Magdalena en· qoe sus compañeros no muriesen de sed," la única
e) tercer piso del ~úmero 10 de la rue Castellaoe, En- f~eote que refresca aquellos campos calcinados. Luego
1'1q11e G5mez Carnllo, cuyo nombre puede ya escribir- discurre :Lcerca _de los "Evangelios Apócrifos;" dedica
~
se sin que le precedan adjetivos, ordena y reune los una crónica deliciosa a las " Fioretti de Sao Francisco
recuerdos de sus peregrinaciones apasionadas por las
tierras que la historia y la fe hao consagrado. En las
paredes: grabados, imágenes japonesas, acuarelas óleos
fotografías. En el dintel de la puerta que codiunic¡
con la alcoba, un retrato de su amigo Verlaine. En estantes, sobre los muebles, en el suelo, en el marmol de
la chimenea, entre b_ron?es y _estatuil!as _de Tonagra,
en la mesa de traba10, hbros, hbros, más libros en rio•
glas, en pilas. Las sillas hacen pensar, por sus' formas
en un coro gótico. Allí, en una tarde de Marzo, el ar:
tista, que es un laborioso extraordinario, me mostró un
montón de cuadernos y libros: "las notas de mi viaje a
Eg_ipto;" y en seguida, ac~riciando las vedijas, jamás
peinadas, habló con eolus1asmo de una novela próxima, "Entre las llamas, de la fe, " que desarrolla su ac-ción en el ambiente fascinador de Jerusalén, y concluyó ofreciéndome un ejemplar de "Flores de Peniten-cia," a su juicio "la mejor de sus obras," páginas, dice
en el prólogo, que son quizás las que co!l más amor he
escrito y las que con más orgullo publico, me contento
con decir que no creo haya entre ellas una sola que
pueda ofender a un alma verdaderamente cristiana."
De cuantos escriben en la lengua castellana en una
y otra orilla del Atlántico, es sin ducia Gómez Carrillo
el más amable y exquisit?·. Los_ sucesos vulgares narra:
dos por su pluma, se espmtuahzan; almas y paisajes se
transforman, y el lector conocedor de un país O una
ciudad, o que ha leído cien descripciones, les descubre
si G ómez Carrillo lo guía, bellezas nuevas. El secret~
·dt: su originalidad, de su frescura, está en la sensibilidad de su alma de poeta, que trasmite sus emociones
·encantan~~ con la gr~cia de su estilo. Asf viajamos en
su compama por las ciudades rusas, bajo los cerezos
-floridos del Japón, por la Grecia eterna.
. De su última romería_, G6mez Carrillo, nos trajo un
·libro, &lt;Jerusalén y la Tierra Santa,&gt; que la crllicafrao·
cesa ha elogiado con entusiasmo y en medida superior
.a lo que acostumbra, para los escritores de nuestro
idioma, y que también ha provocado ardientes polémicas y el anatema de autoridades eclesiásticas. "Flores
-de Penitencia," es un nuevo reflejo de los sacros luga·
res que ilustraron con sus vidas aquelloi&lt; fuertes varo·
-nes que castigando sus cuerpos vencieron al tentador,

"Flores de Penitencia"

0

r

El salto de J uaoacatlán cerca de Guadalajara, Jalisco.

( t) Véanse "Clásicos Castellanos," tomo 5, Quevedo:
•vi:ia del Buscón," prólogo y notas de Américo Castro.

t.

'

Los E~cmos. seño~es minist~os d: Italia Y de Noruega acompañados por los señores subsecretario de Rela•
ciones Exteriores Y primerintrod?ctor de Embajadores, el miércoles último que presentaron las
cartas autografas de sus respectivos soberanos.

�anterioridad una cita al marqués en su cuarto del hotel. Llega el galanteador, y al verFe b:1rlado por el marido, dispara contra él un revólver que "casualmente" estaba sobre
u~a mesa. La bala no hiere al príncipe, quien en plena felicidad, se limita a reconve·
n1r a su agresor. Los esposos se abrazan, mientras de una laguna llegan canciones po·
pulares. En la 10terpretación se han distinguido Mad. Ventura y Mm. Brule y Feraudy.
o o o

111111111111

TEATRO MEXICANO.-'·MADRIGAL."

Anécdota teatral
U a famoso empresario que decía &lt;prespicacia&gt; y cprespectiva&gt;, al comienzo de una
temporada, como los autores que se habían comprometido a darle obras¡le manifestaran
que el tenor que había comenzado a actuar era &lt;flojo&gt; y que hacía falta un tenor de
&lt;fuerza&gt;. a. los pocos días les manifestó que había contratado uno de primer orden que
en breve haría su presentación.
- eQuién es? ¿ Cómo se llama ?-le preguntaron.
.
:-Es un &lt;gallo tapado&gt;-contestó el empresario, encerrándose en una prudente dts·
c rec1ón.
Presentóse el nuevo tenor a los pocos días con la inevitable &lt;Marina&gt;, y lo primero
que hizo al saludar las costas de Levante, fué soltar un gallo.
C~mo ~e ve, &lt;se destapó&gt; en &lt;¡u;,nto se presentó al público, haciendo honor a la
&lt;presp1c~c1a&gt; del empresario.

en las obras de ese género que estamos viendo, basta en
el mismo Colón por la compañía Caralt. Plácfmes mere!:e la compañía del M exicaoo por haber confeguido
estrenar en su teatro el drama a que me vengo refiriendo, donde María Luisa Villegas tiene uo papel admira•
ble al qu,e de seguro le sabrá dar todo el realce nece•
sario.

¿Qué mujer no desea escuchar el suave madrigal como aleteo de canario, que la cante ensueños de oro o
ilusiones angélicas? Por tal motivo "Ana María" ( el tipo de mujer, a mi juicio, más completo, más delicado
que Martínez Sierra creó con su pluma de gran escriTEATRO COLON.
tor) ha de oirlo al fin y al cabo, apesar de losfalsos encantos de la diabólica "Carmelina," hemt&gt;ra que todo
Continúa el público mexicano acudiendo con entulo vende y que tiene especial empeño en que "A~ussiasmo a las obras que pone con estín" no seduzca los oídos de la pomero la compañía Caralt en este
bre niñr,, con las románticas frases
teatro, mezclando los dramas polisiempre nuevas y siempre viejas del
ciacos con los melodramas y con al•
amor, que espera como don primaguoas piezas guigñolescas. Hemos
veral en el solitario jardín de la cavisto la exhumación de "Los Dos
sona campestre.
Pilletes," por cierto muy bien mon·
Y, en estas pocas palabras está
tada la obra, y la verdad nada tene·
compendiado todo el asunto de la
mos que decir sino que mereció las
comedia "Madrigal" que con éxito
muestras de aprobación que obtuvo
se ha estrenado en el Mexicano y
del numeroso público que llenaba
que el público acogió con aplausos.
la sala. También se ha estrenado
El autor de "Canción de Cuna" ha
una obra titulada "Las Tres Másllevado a la escena una novela suya
caras," del repertorio de Sainatti
que se llama "Tu eres la paz" y ha
sin que por esto quiera decir qu¡
escrito un primer acto tan admiraactor tan notable pusiera en escena.
ble de poesía, de interés, de factura,
Ha sido por tanto un verdadero esde ambiente, de belleza, que dudo
treno y de una gran tensión dramá·
que haya nada igual en la comedia
tica. Tres hermanos oponiéndose a
contemporánea española. Después,
los amores de su hermana con un,
ea el segundo, la cosa cambia y lo
muchacho, efecto de viejas rivalida·
vu1gar sustituye a lo elevado, lo prodes entre las familias respectivas,
saico a lo romántico, y hasta el saiacuerdan matar al novio en un bainete deja aparecer su mascaréo de
le de máscaras, y como lo pensaron
risa por entre el palco escénico. Y,
lo ejecutan. En tales condicioneg,
conste que esto no quiere decir que·
llevan el cuerpo inanimado a la ca·
el desenlace no me satisfaga; que
sa del padre, haciéndole creer que
bien merece la jovencita encerravenía ebrio. El viej.:i Jo cree y leg,
da con la vieja tanto tiempo, penda a los amigos más vino, estos brin•
sando en el artista célebr€, en el
dan alegremente y se marchan. El
que anda por Europa, bien lo mereviejo queda a solas con el hijo y le
ce, repito, que curado de sus he·
dice que se retire hasta que pase e~
ridas eo el alma, producidas por el
mareo, pero visto su silencio y su
"frou- frou" de tanta falda dE&gt; muinmovilidad, se acerca, le quita la
jer como escuchó. en las grandes
careta y ve que está muerto. La io·
ciudades, vuelva los ojos al alma
terpretacíón fué buena, distinguiénpurísima de la niña soñadora.
dose Caralt, que encarnó el persa·
Muy bien estuvo María Luisa Vinaje del padre.
llegas en el magnífico personaje de
La ·.obra inglesa "El Vicario de
"Ana María," que al fin y al cabo,
Weyburg" que se estrenó el pasado·
él constituye toda la obra. Supo la
martes habrá tenido todo el éxito
distinguida actriz llegar al alma
que se iijo en Londrfs, pero el
del espectador, obteniendo grandes
asunto es deslabado, interesa poco·
muestras de aprobación Personaje
por adivinarse el desenlace y está
muy bien pensado es el de la abuela
de tal modo arreglado que no se ex·
"Doña. Margarita" con sus viejas
plican varias cosas que allí suceden.
máximas y su manera de mirar la
Además, hay que confesar que ese
vida, tan sosegada y pacífica. La
diablo de cinematógrafo que en to•
Otazo supo, eo varias situaciones,
rlo se mete, ya nos había dado en
dar carácter al personaje. Los de·
preciosa película el mismo asunto,
más, hay que decirlo, oo [son grany hay que confesar que allí oos re·
des aciertos del autor, pero los insultó mejor que en el escenario del
térpretes del Mexicano supieron saColón. Por esta vez creo que oo ha
carles adelante, mereciendo citarse
sido acierto poner semPjante comea Matilde Cires Sánchez, \,fotio y
dia dramática, advirtien~o que la
Barreiro.
interpretación estuvo ba~tante me·
Se prepara el estreno ea este teadiana y lo mismo la "mi~se in esce··
tro de una obra policiaca que segune. ' 1
ramente ha de llamar la atención.
Titúlase "La Huella Roja" y por lo
LUIS DE LARRODER.
sensacional del asunto, un episodio
de Sherlok Holmes y por lo bien
tratado el carácter de los persona·
jes, la auguro completo éxito, tanto
más cuanto que no hablo de memoria, pues he tenido ocasión de leer
el drama, siendo original del distincLA SEMANA LOCA.&gt;
guido periodista Gonzalo Rivera.
ventajosamente conocido en México.
Teatro Mexicano.- Matilde Cins Sánchez
M ·
El diálogo, en hermoso castellano es
En el teatro Athenée de París, se ·
y u110 en la comedia "Madrigal."
correctísimo eo extremo, cosa rara
ha verificado el estreno C:e "La Semana Loca ," comedia en cuatro ac-

EL TEATRO EN PARIS

tos de Abil Hermano. El autor pone la ac·
ción en Venecia. Los protagonistas del enredo son rusos. La acción ae la obra es
muy desigual.
Cuando parece que va a ·acabar en dra·
mase convierte en idilio.
El príncipe Kamensi, casado con una
-compatriota suya llamada Fedosia, la aban&lt;l.ona por creer que sólo ha aceptado 5 !1
mano para conseguir su nombre Y su h·
tulo.
t
Los esposos se encuentran casualmen e
-en Venecia durante la semana loca de
Carnaval.
Fedosia, para atraerse a su m_arido por
medio de los celos, se hace corte1ar por el
francés marqués de Mauviese._
.
Después de varias peripecias forJad~s
-por el autor para mostrar una V:nec1a
convencional de cantos y de en sue?º• r~·sulta que en el tercer acto el matrimonio
parece más distanciado que nunca.
Y, por el contrario, de una 01ao3ra también inexplicable, en el cuarto acto ~e en·
-cuentran el uno en brazos del otro, s10que
ellos mismos, según dicen, se expliquen se·
mejaote situación.
.
Pero .... Fedosia había concedido con

•cano
Dos escenas de cMadrig, ),&gt; obra de M.rtínez Sierra - Teatro Colón.-Escenas de &lt;Los dos Pilletes.&gt;
Teatro Mex1
•-

�hacer en los Estados Unidos igual
película. También obtuvo algunos cañones completamente de
aquella época, y tuvo que dar un
depósito de 600 libras para que
lo dejaran sacar objetos auténticos, y trasladarlos al campo de
operaciones cinematográficas.
Ya estaba conseguido casi lo
principal; faltaba no obstante las
personas, que deberían tomar
parte, y con este motivo contrató
basta 40 actores profesionales y
el gobierno no tuvo inconveniente en que los soldados del Doce
Regimiento de Lanceros tomaran parte en la película para que
las cargas de caballería resultaNapoleón aclamado por sus tropas al dirigirse al campo de Waterloo.
ran todo lo mejor posible.
Refiere igualmente Mr. W esLos fabricantes de películas cinematográficas no ceton que su sorpresa rué grande cuando al ir al campo
san en proporcionar toda clase de novedades al público
de trabajo se encontró con más gente de la que había
que ávido de emociones, acude constantemente a sola- contratado para la comparsería, lo que prueba que en
zarse en esa forma de diversión que tanto gusta a las todas pa~tes hay quien desea ganarse algo. Varios días
muchedumbres.
tardó en hacerse la película habiendo algunos incidenLa Historia con su campo inmenso, les proporciona tes desagradables, cerno cierto soldado que cayó grave•
Napoleón Bonaparte.
grandes elementos para la impresión de las películas,
mente herido por haberlo atropellado once caballos que
pues la gente gusta mucho de ver reproducido en e 1 tenían que pasar un río. Fué conduci:io al hospital don·
lienzo los grandes sucesos, los personajes notables, los de se le ha curado con sumo cuidado.
poco afortunado. N apol(ón , que se batía apercibico
Reyes célebres, los conquistadores famosos, etc., etc.,
Lo demás que podriamos añadir se refiere al éxito de
que ha visto en los relatos, y que ahora admira como si la película de la cual han hablado con elogio todos los entre tanto, con su anteojo, de la llfgada de un cuerpo
de ejército en el horizonte, al rededor de Chapellese dijera de carne y hueso.
periódicos de Londres, y sabemos que tiene pedidos Saint· Lambert, ueyó que era Grcuchy , siecdo Bulkw.
Esto hace que lo mismo en Francia que en Italia, que grandes de las primeras empresas cinematográficas de
en Ioglaterra y en otros países donde la industria cinematográfica raya a gran altura, se eche mano de los sucesos históricos más cnlmin..ntes, con el fin de presentarlos con la mayor propiedad posible en trajes. en
muebles, en armas, en sitios y dicho se está y sobre todo en los personajes, para que la ilusión sea más completa y el éxito, por tanto, no deje que desear.
Ahora acaba de hacerse en Londres una película que
a no dudarlo ha de recorrer el mundo entero. Nos referii;nos a la &lt;Batalla de Waterloo&gt; aprop:5sito de la que
presentamos algunas de las partes, por creerlas notables y dignas de conocerse en tanto llega a México, la
referida película.
Curiosos son los pormenores de la manera como se
ha hecho dicha película, la cual ha sido dirigida por
Mr. Charles Weston. Cuenta dicho señor que lo primero que hizo foé irse al Museo Británico de Londres,
para recoger los libros que allí le aconsejaran, con el
fin de documentarse lo mejor posible sobre el tan cono·
cido suceso histórico. Sabiendo ya los libros que nece·
~itaba los compró, y con la mayor atención, dedicóse a
enterarse del contenido de los mismos, sobre todo en lo
referente a detalles y a la verdadera situación de los
La última carga de la caballería francesa.
combatientes en la memorable batalla.
Después se fué al campo de Irthlingborou para escoger
Europa y de América para reproducir cuanto antes la que con treinta mil soldados formaba la vanguardia deel sitio más apropósito, para fingir i!l suceso. Recogió toBlucher.
dos los uniformes auténticos que pudo, tanto más cuanto
célebre batalla.
Bajo las órdenes de Ney en persona, las divisioneso o o
que sabía que habían llegado a Londres algunos:americaEl suceso histórico con toda la pujanza de su interés de Erlon recomenzaron el ataque y lograron dominar
nos que iban a proveerse de los mismos, con el objeto de
excepcional viene a nuestra alguna de las alas de los ingleses, que pienlen al gene- ·
mente en estos instantes. Bien ral Picton, primer lugarteniente de Welington, en una
sabido es que la batalla de de las acometidas, que fué terrible, con una carnicería.
Waterloo fué la última etapa horrorosa, Los dragones de Ponsonby cargan entoncesde la grandeza napoleónica sobre la infantería francesa victoriosa, sunbrando en ,
y que se libró el 18 de Junio
de 1815.
Después de la batalla de
Ligny (16 de Junio del mismo
año) es decir, dos días antes;
Napoleón que había vencido
a los ptusianos en Blucber,
se encuentra a los ingleses
fuertemente instalados sobre
el camino de Bruselas. Era
el día antes indicado por la
mañana y el Cesar tenía que
retrasar la ofensiva efecto de
las lluvias que habían puesto
los caminos intransitables. A
las once y media, el cuerpo
de Reille a la izquierda, ataca el castillo de Hougoumoot
cerca del camino de Nivelles,
la guardia inglesa resiste valerosamente el ataque y hasta quedan victoriosos. El ataque contra Haie-Sainte fué
Lo más reñido de la batalla.
El Duque de W elington.

coraceros de la guardia repetidas veces sin conseguir las ventajas que se
proponía
Welington deja entonces el camino
de Bruselas, para e vitarse los asaltos.
Bulow invade Plancheoois, ocupado
por Lobau. Napoleón manda a la división Duhesme de la joven guardia, de·
trás de la división :v:Iorand de la vieja
guardia, granaderos y coraceros comba·
ten con el furor de siempre, y recba·
zan a los prusianos. El Emperador hace avanzar el resto de la guardia, que
desciende velozmente por el grp.n cami·
no defendido por la artillería, \ Veling·
ton, hace un último esfuerzo ; reune sus
divisiones con la holandesa, del general Chas;é y las lanza contra los veteranos del Imperio, que arma al brazo
y en un orden completo, impasibles an·
te el peligro, avanzan sin cejar un solo
instante. Pero todo en balde, parece
que el de~tino tenía señalado ese día
para terminar con el poder de Napoleón y después de varios incidentes que
sería prolijo enumerar, las tropas in·
glesas, como avalanchas, derrotaron a
los franceses. Estos. al entrar en batalla, ernn 7 2.0 00, los enemigos 156 . 0 0 0

El combate de Hougournoot; toma de la finca por los ingleses.
ellas el desorden. Ramones, con los -:oraceros y los
lanceros franceses, atacan a los dragones triunfantes en
sus mismas líneas, pero era algo tarde, lo3 prusianos
avanzan; la lucha qu~da limitada delante de Hougomont.
Eran las tre~ de la tade. El cuerpo de Lobau había
tocado las tropas prusianas; para secundarlo, y también
por haber visto ciertl. debilidad en una de las líneas
inglesas, Ney lanza contra el centro de Weliogton los
coraceros del general Miliaud que luchan con denuedo:
pero sin obtener grandes ventajas, lo cual, irritando al
referido Ney, lanzó de nuevo a los lanceros y a los

El naranjo, uno de los arboles que da los frutos más
bonitos, nos viene, como sabemos, de la China.
Algunos creen que los primeros que lo trajeron a Europa hayan sido los Portugueses, otros los Italianos.
De todos modos, el naranjo no fué conocido en Europa h'l.sta fines del siglo XIV y a principios del XV.

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Caídos sobre sus cañones; ingleses muertos en el campo.

Son tres las que deben cultivarse: la virtud, la bondad, la sabiduría.
Tres deben enseñarse: la verdad, la industria, la
conformidad.
Tres s~ deben amar: el valor. la caballerosidad y el
desinterés.
Tres se deben gobernar: el carácter, la lengua y la
conducta.
Tre,-se deben apreciar: la cordialidad, la bondad y
y el buen humor.
Tres se deben defender: el honor, la patria y los
amigos.
Tres se deben admirar: el intelecto, la dignidad y la
gracia
Tres se deben aborrecer: la crueldad, la arrogancia
y la ingratitud.
Tres se deben imitar: el trabajo, la constancia y la
lealtad.

la proyección radiante de dos soles
que al fundirse en tan má5i.;os crisoles,
humedecen tus ojos ne pasión.
Lloras, y ea tus pupilas que se anegan
entre cálidas lágrimas, palpita
El abismo de tus ojos
el sentimiento que en tu pecho grita
huyendo dolorido del sufrir.
Las sutilPs membranas de tus párpados
Para &lt;El Mundo llustrado&gt;.
se mojan y enrojecen en el borde,
y respira tu pecho desacorde
Ojos negroP, que n,iran y perforan,
en violento y penoso palpitar,
de un mirar tao intenso y tan sereno,
Tu boca, que es un nido de placeres.
se enarca convulsiva, y balbucea
que anegaron mi alma en el veneno
de tu dolor la tristP me Jopea,
de una jamás gustada sensación.
armónico gemido de mujer ..... .
Miras serenamente, y el abismo
Miras serenamente, lloras, ríes ... .
de tus pupilas, permanece quieto,
y son tus ojos de andaluza o mora,
11:uardaodo en sus negruras el secreto
abismos de atracción fascinadora
de una vida absorbente, pasional.
donde hay tinieblas, melodía, luz ....
Feliz el que naufrague en sus honduras
No hay cambiantes de luz, no hay inquietudes y presa de su hipnótico misterio,
que el nácar de tus párpados dilate;
muera viviendo en dulce cautiverio
es noche tu pupila y bl,.nco mate
abrazado a tu amor como a una cruz.
el húmedo contorno esferoidal.
JOSE ALBUERNE.
Ríes, y el fruncimiento de tus ojos
simula como un juel[o de diamantes
México, Junio de 191 3.
do la luz se refracta en mil cambiantes,
en gracia a su movib'e oosición.
Y hay eotonc~s. a flor de t!! mirada,

A ERNESTINA

-.

L'l madera del naranjo se usa para muchos objetos;
las hojas son un excelente medicinal y los frutos cons·
tituyen un alimento sanlsimo.
En cuanto a las flores .... ya sabemos toda la poe~ía
que eo~ierran las blancas flores de azahar.

El caballo muerto.

El comba,e de Hougou'tlont -Napoleón expulsado de la ficca.

~

El combate de Hougoumont; el ataque a la finca.

�CRONICA
Resueltamente la moda de los sombreros
pequeños gana terreno a cada momento ectre
las damas.
Ya no podrán los señores criticar nuestros
tocados con el pretexto de que les impedimos
la vista en teatros y cinematógrafos. La pe·
queñez de los sombreritos de última moda, raya a ve•
ces en la exa¡¡eración. He visto alguno que era una diminuta gorrita de paja, muy semejante a un canastillo
de costura. Su adorno estaba constituído por una angosta cinta de rase- brillante, recogida a trechos con
pequeñísimos ramos de nomeolvides. La forma era de
color verde botella; la cinta ostentaba un matiz muy
obscuro, ,~asi tirando al negro; y el contraste entre esos
tonos obscuros y el azul suavísimo de los nomeolvides,
forman un conjunto verdaderamente encantador.
Pero el adorno que más se lleva en los sombreros,
está constituído por "aigrettes" ya sean negros, ya blancos, ya de color.
Hay "aigrettes" que valen mucho; pero hay también
imitaciones muy bien hechas que suplen perfectamente
y que valen cortí'simas sumas.
Ultimamente tuve oportunidad de ver en un palco
del teatro un sombrero de la más rara novedad y ele-

gancia que pueda imaginarse. La forma era de paja
italiana color de espiga de trigo. Una gran pluma rígida, como un pompón, se alzaba por la parte de atras,
rematando en unas delgadas puntas rizadas. El color
de la pluma era del violeta más exquisito.
Una ancha franja de raso color de lila muy suave,
corría al derredor de la copa, y, esto era lo que coos·
tituía la novedad del sombrero: una gran serpiente do·
rada hecha rosca, parecía dormir sobre la paja de la
copa, poniendo en ella la nota relampagueante de aquellos anillos dorados, que terminaban ~n una cabeza
chata muy artística, adornada de dos topacios que eran
los ojos de la hermosa serpiente.
El efecto de este sombrero, por el brillo metálico de
la sierpe, era maravilloso; y el sombrero llamó la ateo·
cióo de la concurrencia, que vió en la dueña de él a
una mujer de exquisito gusto que pone empeño en lu-

La gracia consiste en
permanecer dentro del dominio de la fantasía; pero
hay este año una cantidad
tal de telas bonitas, que
para las que no pueden
satisfacer todos los caprichos, representan un verdadero suplicio; en cambio, las que se permiten
adquirir cuanto dPsean,
tendrán profusión de ca•
saquitas, todas distintas y
a c ual más bonita.
Con los vestidos de telas
que no son transparentes
se hacen estos gabancitos
sin mangas, no sé si porque en realidad son más
cómodos, o por invantar
al~o nuevo ; y si no nuevo,
algo que no se haya usado desde hace cincuenta
años. Digo esto, porque es
muy frecuente oír a esos
grandes creadores de modas, que hacen su fo rtuna
a casta de halagar la vanidad femenina: "Señora,
este modelo es complet~mente inédito ; si usterl lo
adquiere, será la primera
que lleve en París este género de ·•toilette," y la
única, si a~í lo desea. "

haciéndose mayor su influjo en el terreno de
la verdadera y legítima elegancia.
El raso abullonado para cubrir las formas
de los sombreros, está muy de moda actual•
mente. Para este caso, recomiendo a mis lectoras que cubran los torzales del abullonado
con angostos galoncilos de plata dorados, lo
cual da un efecto muy gracioso a las copas.
Las flores :.rtificiales, confeccionadas con
tela,-raso, vuela de seda, pongée, etc,.-son
de una vista muy exquisita para adornar los
sombreros, y se usan mucho. Hay que tener muy buen
gusto para escoger el color de la tela a la hora de confeccionar estas flores. Los colores más elegantes son:
el rosa antiguo, el oro viejo, el salmón, el gris plata, el
verde de Venecia, el violeta apagado, el plomo de humo, el a zul agua .... Hasta los nombres son sugestivos;
ya veréis, lectoras mías, si serán elegantes esos colores
cuando estén hechos flor •. . . ..
Intentad adornar de este modo vuestros sombreros, y
vosotras mismas apreciaréis el efecto, recibiendo en
vuestro honor las miradas complacidas de los que tengan la fortuna de veros pasar por su camino.
Entonces no podréis menos de dar las gracias a vuestra amiga afectísima.
MARGARITA.

o oo
LA ROPA BLANCA

Rica&lt;toilette&gt; de noche.

cir atavíos llenos de novedad.
Con la moda d~ los sombrercs pequeños los dolores de cabeza comienzan
a desterrarse. Aquellos
pesos de las formas am•
plias y estorbosas, producían verdadera incomodidad a las señoras. De ma·
nera que hoy por hoy, no
solamente lo, caballeros
están de plácemes, sino
que también las damas se
regocijan de la innova·
ción. ganando en ella cien·
to por ciento.
La estética es una de las
beneficiadas también, pues
con los grandes sombre·
roi&lt;, la armonía de la pro·
porción resulta casi siem·
pre fracasada. Y ahora no:
las dimensiones reglamen·
tarias de estos nuevos
sombreros, dejan la pro·
porción en lugar conve·
niente, y con esto, la b elleza de las mujeres gana

Oigo decir que la ropa blanca va a adquirir otra vez:.
todos sus derechos.
Es mejor que así sea. Nada más lindo que la ropa
blanca.
Sin embargo, ¿ cómo poner de acuerdo la amplitud de
la ropa interior con la exterior?
Es muy sencillo. Se suprime todo lo que se puede sac«r , para no dejar sino el encaje.
Las camisas son tan finas y ligeras que pasan por un
anillo, y respecto a las enaguas son meras envolturas de
raso para la noche y de entredoses de encaje para las.
toilettes de vestir, a no ser que se supriman por completo.
Las combinaciones e~tán más en boga, es decir, esa .
clase de prendas de vestir que consiste en reunir en
una sola pieza el calzóo y el cubre corset, siendo todo
muy ajustado y lo más estrecho posible, sin volantes ni
cintas
En esto también los entredoses de encaje representan un gran papel, alternando o bien con el bordado o
bien con tiritas estrechas de hilo.
Los entredoses tienen la ventaja de poder adapta rse
a todas las formas, y las costureras proceden del modo •
siguiente:
];'repa ran, ante todo, un patrón, sea de papel grueso ,
o de muselina para patrones, que siente perfectamente
a la señora para quien se destine la combinación.
Después extienden sobre una mesa dicho patrón y ·
preparan su labor deslizando los entredoses unos tras
otros, haciendo un fruncido en un lado o agregando un
extremo en otro, según la forma d el patrón.
Cuando está todo dispuesto se cose finalmente, y este•
aonjunto de entredcses, de bordado y de linón, se adapta tan bien a la forma del cuerpo, como si fuera una te·
la fuerte.
Estas combinaciones, tienen, pues, la doble ventaja de •
ser elegantes y de ocupar poco espacio.
Es fa prenda interior soñada por las toilettes actuales.
E l viso, de no ser de raso flexible, no se hace ya sino
de lencería: todos los visos de color, de "nansout," de
b atista, no son siempre muy elegantes.
El encaje, como orla de viso, ·ha tenido que ser reem· ·
plazado por el bordado.
Un festón los termina a todos y 'esto se debe a la re·
gresión de los tacones altos que se enredan fácilmente ·
en el encaje y exponen a caídas.
Y, además, el falso encaje con 'qu'e se adornan los visos, no produce buen efecto sino cuando es nuevo.
Tan pronto como ha sido lavado se vuelve muy ·
feo.
Así, pues, triunfa hoy el bordado para los bajos de los .
visos.

Los "kimonos" o túnicas japonesas se hac€n ldmbién
de "nansout" fino, bordados a mano, con delicadas gu irnaldas de florecillas, o bie n muy adornado con encaje y ·
cinta.
Las mangas son de forma japonesa. Un lazo de cinta.

Traje de niño para verano.
,cierra este encantador "deshabillé" en el cuello. que
queda más o menos libre y termina siempre en punta
por delante.
Para esta prenda de vestir también el trabajo de los
-entredoses de que os hablaba hace poco, dá buenos resultados.
Estas "matinées" son muy cómodas para ponérselas
encima de la camisa de noche en la ca ma.
Los pañuelos también han renunciado al color.
Solo se ven cuadraditos del todo blancos. Pocos enca·
jes al rededor; sólo un dobladillo sencillo calado o un dentellado festonado.
La inicial minúscula bordada en un ángulo contiene
esas iniciales.
El lujo del pañuelo es_tá en la calidad d:I tejido, que
debe ser de batista de hilo, lo más fino posible.
E l pequeño pañuelito de muñeca que se introduce en
el guante o el h ueco del corpiño escotado basta a mu. chas señoras.
El pañuelo de seda, no se vé sino con el traje "tailleur" y su color debe estar en armonía con el sombrero O uno de los artículos de la "toilette."
Metido en el bolsillito del pecho de la "jaquette," de¡, fuera una puntita y alegra con uoa nota clara la tonalidad generalmente oscura del vestido " tailleur."
Respecto a las camisetas el triunfo es de la lence1 ía
blanca.
Se llevan todo el año, de invierno y verano. Las se·
ñoras friolentas no varían sino su ropa interior; los cubre corsets carecen o no de mangas largas.
En eso estriba la diferencia.
Hasta se puerle agregar para los grandes fríos una
tricota fina de seda imperceptible y esta nota blanca y
fresca en todas las .estaciones, imprime grao elegancia
en la sencillez preconcebida del traje "tailleur."
Pero su conservación es dificultosa, porque la camiseta blanca no soporta ninguna manch! ni arruga.
.
Haciéndola planchat" todas las maoana~ hay la post·
,bilidad de usarla durante tres o cuatro d1as.

000

Sombrero de !arele.

DE PARIS
La manera de vestirse obedece la mayor parte de las
veces más al capricho y al hábito que a la necesidad.
Sólo así se explica que durante el invierno se lleve el
cuello al aire y las mangas cortas, y e11 Agosto una
echarpe guarnecida de piel sobre los hombros.
Durante este año hemos convenido en que no resul•
ta elegante salir a cuerpo. Mientras ha hech o frío, nada tan agradable como envolverse en amplio gabán de
pi~les; algunas veces, sin necesidad de cambiar de tra·
je; pero ahora, aunque estén muy en boga Jo5 a brigos
largos o "troits·quarts," siempre quitan a la "silhouet·
te" su aspecto primaveral, y ese aire cómodo que caracteriza la moda.
El vestido de tres piezas es una de las adquisiciones
más útiles para la prt:sente estación; además, es abordable para las que disponen de un modesto presupuesto, porque a un sólo vestido pueden darle diferentes
aspectos, según lo exijan las circunstancias. El vestido
de tres piezas Pstá sujeto a infinitas variaciones: pueden hacerse la falda y el cuerpo iguales y la casaquita
'1istinta, o la falda y la casaca de la misma tela y la
brusa de otro género, y si se quiere, diferente color.
La unión de telas lisas permite variar un vestido de
mil maneras, siguiendo cada cual su gusto personal.
Conviene evitar todo lo posible la aproximación al estilo de s 1stre; el vestido de tarde es el que servirá de
b¡,.se a este género de "toilette." Vestido flexible y adornado, precioso para una fiesta íntima o un teatro de segundo orden, que, gracias a la casaquita discreta , se
podrá llevar de día. He visto en este gé nero un modelo mooísimo de "taffetas" color de ciruela, con capullos bordados en sedas, menos la parte baja de la falda,
que es de "taffetas" liso, y se vuelve, como si fuese
muy larga, formando un nudo a la altura de las rodi·
llas.
La casaca es preciosa, también lisa y anudada sobre
el pecho, de igual manera que la falda.
Sobre un vestido de crespón de "foulard" de brocha·
do resulta preciosa la casaca Directorio de "sbantuog,"
en el mismo tono del fondo del crespón. Es un modelo fácil de copiar, y la caSdca podrá utilizarse con los
trajes de batista blanca.

Abrigo salida de teatro.
Lo cual significa que pague cuatro veces su valor para que nadie Jo copie, sin perjuicio de enviar otros
iguales a la Argentina e Inglaterra y adonde ~e los pidan. Si la señora insiste en su duda de que aquel mo ·
delo sea completamente original, el modisto trata de
convencerla, diciendo: "La falda es Directorio, estas
mangas no se han vuelto a usar desde 1850, el cuello
es Luis XVI y la faja oriental es exclusivamente mía."

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•

CONSULTAS
PARA EL ROSTRO.-EMMA: La &lt;leche antefélica&gt;
es muy eficaz para quitar las pecas, pero mejor le recomiendo que vea a un médico espec:ial!sta para l~s
enfermedades de la piel, pues esas manch1tas tienen diversas causas, y por esto el tratamiento de be ser adecuado a cada ca50,
Si no tiene inconveniente en darme su di
recci6n particular, yo
le indicaría con todo
gusto el nombre del
doctor que puede atenderla, eficaz y oportunamente.
En cuanto a su grande y justa pena amorosa, no vacilo al asegurarle que pronto recobrará la libertad de
s u alma, pues la creo
a u•t€.d enérgica y resuelta; sus frases llenas de inteligencia y
de entereza r evelan un
corazón amante, pero
también un carácter
firme que no se doblega por las tempestades
del dolor.
Usted amará y será
amada, como lo merece por sus notables facultades intelectuales
y sensitivas.
¡Ojalá, querida amiga, que este pronóstico
se realice cuanto antes!

no obstante que también sea bueno. Así usted, aunque
tiene la fortuna de verse amada por un hombre de t~·
lento, de excelentes facultades par a _la lucha de la ".1·
da; trabajador, honrado, rico y pródigo, r ecu,.rda, s1~
embar go, la suavidad de carácter, los eleva~os sentI•
mientas de su primer esposo, l' siente una 10cura~Je
tristeza, un profundo desagr ado al compara:. su vida
pasad.. con la presente. Aquel fué su &lt;campanero&gt;, tal

las flores ni entiende el arte; se di~gusta con las exageraciones que usted tiene pa,a sentir; y, en una palabra, están atados u no al otro por una cadena, nunca
por un lazo de ~mor.
Me pregunta usted si será una falta de fidelidad el
cariño que consagra al recuerdo de ese adorado desaparecido, y yo le digo que sí, pues al jurar amor eterno al hombre a quien se acepta por esporn, la mujer
se compromete a entregar le su corazóo,sin
compartirlo con otro,
ya sea vivo o muerto.
Procu re ponderar delante de sí misma las
cualidades de su segundo marido; piense
en que él la quiere como puede y cuanto más
puede; olvide un poco
el pasado y viva en e l
presente, pues de otro
modo poco a poco irá
perdiendo e 1 afecto
que hoy tiene a su esposo, y llegará a sentir
por él uoa repugnaoci'\
que la hará profundameo te desventurada.

BUEN TRATO SOCIAL.-AMANDA: Las
personas de carácter
tímido no están excluí
das, corno usted cree,
de tener un excelente
t rato social, pues los
modales distinguidos
no dependen de la facilidad paro hablar mucho, ni de las sonrisas
amables, ni ·mucho menos de las miradas expresivas. No, señoritl;
UN BONITO OBSElas buenasmanerasson,
QUIO - Luc1A: Cr•o
casi siempre, aelicadas
q ue ningún otro r egalo
y opor tunas, lo cual es
será tan del agrado de
más propio de los casu amiguita, como un
racteres tímidos que de
cojín bordado para colos impetuosos y arre·
locarlo en el sofá de
ba.tados. Las personas
su sala.
de buena socieáad tieDicho cojín puede
nen todo su encanto en
hacerse en moaré cola sencillez, dulzura y
lor de marfil antiguo,
corrección que usan
bordado al est ilo roca·
en sus palabras, accioco, lo cual es muy aprones y ademanes; porp iado tratándose de un
que la educación exsaloncito cuyos muequisita manda reprimir
bles recuerdan la épolos ímpetus de las paca de Luis XV.
siones, para no hacer
Los colores más exun papel r idículo o
quitos deben formar el
desagradable delante
conjunto de ese borda•
de los demás. Así pues,
do: el azul pálido, . el
la cólera, el despecho,
rosa suave, los verdes
la burla y la envidia,
secos, el oro mate y la
jamás se manifiestan
lentejuela, prestan su
en las gentes que ~aben
valioso contingente palas l eyes del trato sora embellecer el concial; y, como usted com·
junto de esas lindas laprende, esta costumb r e
bores ferr.eniles, que
de reprimirse es mu·
parecen haber sido tracho más fácil para un
bajadas por las finísi-.
temperamento tranqui·
mas manos de alguna
lo que para un apasionoble dama de aquenado, de manera que
llos galantes tiempos.
no desista de s u em·
Espero que el citapresa; asista a las reudo obsequio complacef
niones, visitas y fiestas
rá el gusto de su e le· p hl'
os esta curiosa colee cién de fotografías que represen:an a las damas elegantes de París con sus J?erros avode sus :1migas distingante amiga.
urit~~~~ue fueron premiados en la reciente exposición caninapd~ la ciudad Luz. Sus no~bres son como s,g_ue:; guidas· vaya vencien·
Mme. Vorska con su perro Caruso. 2 -Mlle. Mowan con ,gget. 3.-Mlle. Cottanga1t, con Negro y L1sbet .
d I i'
su carác1
COM p AR A C JO N
t:r
y conse·
4.-Mlle. Renée Block, con Carlos y Dadet. 5 -Mme. Baltt~a, co~ Peggy. 6.-Mme. Watham, con Ropor:o VENTAIOSA.
quet. 7.-Mme. Block con Korota1.
guirá lo que desea.
-UNA PREO c UPAD A:
.
como lo dice la palabra: su amigo del alma; desde jóLIBRO SUGESTIVO.-JORGE: Lea usted las prosas
1
Cu~"ncto uoa rnu¡er es feliz en el matrimonio Y tiene_
Gutiérrez Ná¡·era;
d 1f 1.ª venes se amaron y, sobr e todo, se compren d'1eron d e un de nuestro célebre escr1·tor l\'anuel
,
inmensa desgracia de perder.ª su ~sposo, es muy
·
modo absoluto, que es la base más sólida del verdade- si sus versos son exquisitos, sus prosas no lo son meno_s,
nd
cil que encuentre la misma dicha en sus t:segu as ~?P"
ro cariño. Su nuevo marido 00 p iensa sino en los ne- y acaso tienen mayor personalidad que aquellos. Sm
cías, pues aún cuando dice un anugu? r frá?, que ~o- gocios, en la política, en la vida prác~i~a; detesta )os duda quedará usted complacido con la lectura que hoy
da comparación es odiosa," no es posible de¡ar ?e a·
libr os sentimtntales, no gmta de la mu~1ca, 00 admira me tomo la libertad de iodicarle.- MARGARITA.
cerla, si el nuevo marido es tan diferente dt l primero,

::s:~=~oe

•1•
1
1•
••

----•

~....... ...________

•

,

Aun los organismos más resistentes y mejor constituídos sufren serios trastosnos en estos días de
inconstante temperatura.
Estamos en la temporada de mil enfermedades, si no graves, sí molestas y no excentas de peligro, si no se acude

.••
••
•I
1
•1
•

oportunamente á prevenirlas ó curarlas, es decir, á atajarlas an &amp;u acción daíiina ó destructora. Ocurre que, bien por
efecto del sol á ratos parece que penetra en ~l cerebro por la fuerza de los rayos que queman, bien por la humedad de
que se impregna súbitamente el ambiente y por el esta,do lodoso del piso, son pocas las familias en que alguno de sus
miembros, ancianos, adultos ó jóvenes, no se encuentra atacado de catarro, de dolores neurálgicos ó reumáticos, de cólicos
alarmantes.
Pero acontece que, no obstante lo que lamentamos la más mínima alteración en nuest11a salud, nos cuidamos relati va,mente ,poco de conservarla, viviendo, mientras no nos asalta una dolencia, en la más absoluta tranquilidad y el más risueño de los optimismos.
Todas las personas precavidas tienen siempre á mano

l1lll

preventivo que entone y equüibre el organismo al pri-

mer síntoma de malestar, y en toda muestra República el popular y benéfico re constituyente conocido con el nombre de
1

1

VINO DE SAN GERMAN
nunca falta en infinidad de hogares que, por propia ex'Periencia, saben los maravillosos efect os que produce, así en la
curación radical de multitud de enfermedades, como en oponer resistencia á las que constantem ente nos amenazan.
ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO : En todas las buenas droguerías y boticas s e halla de venta el

••
•••
•••
•••
•••
••

antiguo y acreditado tónico fortificante VINO DE SAN GERMAN. Usenlo en las dosis que se indican. en loi; frascos y experirnentarán la inefable alegría de Yer alejado -el ,peligro en momento que se crean presas de cualquier dolencia.
EL VINO DE SAN GERMAN ha dado resultados sorprendentes á los enfermes de la sangre, á los tuberculosos,

r emnfticos, anémico,s, neurasténicos Y, em general, á cuantos padecen de achaques nerviosos.
Para las señoras, durante el período de lactancia, es un fortaleci ente incomparable.
1

•

••
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••
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•••

.:•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••.:
'

�EL MUNDO ILUSTRADO

feliz, el otro había venido a suavizar-au· abajo, en el refugio de los soportales, ex· Una vez hablando con él, quise hacerle
mentándolas, triste paradoja-las aspere· pectaban:
varias preguntas, Y con amabilidad exquizas del infortunio, y por él sentía el desdi· -jB ajal ¡A prisal- le vocearon; pero el ta satisfizo mis deseos.
Una tremenda mayoría de los chado obrero el remordimiento feroz de loco, en el colmo del empeño, haciendo Una de mis preguntas fué: qué concepmales en este mundo proviene de haberle traído al mundo, a ser víctima de cuestión de honor la empresa, pugnaba to le merecían los hombres, y la respuesta
mera negligencia. Las peores en- Ja miseria, de los afanes, de las maquina· por vencer. la torced~ra del ~c:ro, mur· se limitó a una sonrisa irónica y a un gesde los explotadores.
murando rncoheren~1as mald1c1ente~, .Y to de ~esdén,
.
.
fermedades que sufrimos, aque- rias;
Su aproximación al lecho produjo un c~ando con un empu¡e supremo se sm_hó Le mterrog~é sobre s1 era feliz, y me
llas que acarrean la muerte, pene- movimiento de la madre, que no se desper· triunfante, rasgó el espacio el estampido repuso tranquilamente, que desde que hatran en nosotros sin que lo advir- tó, y una exclamación del niño, que no po· incendiado del rayo que precipitó el cuer· bía tenido la ~evelación de . su modo de
tamos. U na herida que sangra ó día dormir, hambriento, sediento, llorando po del obrero, destrozáod.:,lo, contra el ser Y d: la soc1_eda_d en que v1v~a, hubo de
hablar porque se lastimaba la reseca suelo. . . . . .
renunciar a la 1lus1ón de la felicidad, sin
un repentino dolor agudo nos al
garganta:
cometer después el error de volver a ape0
0
0
hacen correr en busca de un alivio
-"!Pao, papá!"
.
. .
.
.
. tecerla.
.
_
inmediato. Pero la pesadez de
Enloquecido por aquel grito, smhendo A la puerta de! m1se~able !u?uno el ni· Y tu".o un ademá~ de srncendad, que
en
sí
mismo
la
tortura
del
hambre,
y
mas·
ño
lloraba
a
lágrima
viva
p1d1endo
a
su
me
obligó
a
la
emoción:
Sólo
una
vez, me
cabeza, pérdida del apetito, tristecullando con ira doliente un ·'¡hijo mío!" madre de comer, y la desdichada, escru· dijo, he sentido sin embargo el peso de la
za y depresión sin causa especial, se
abalanzó a la calle desesperado y sollo· tando la extensión de la calleja fangosa, le desdicha; puse los ojos ea una mujer que
¿por qué nos hemos de preocupar zante.
repetía, poniendo en su voz toda la dul· era un encanto por lo que se destacaba de
por nada de eso? Seguramente
zura del cielo:
la vulgaridad a que yo vivía ya habituado;
o O O
-Espérate, santo mío, ahora viene pa'pá la amé, la pretendí, llegué a forjarme la
que se disiparán esas cosas, y uno
Ea los muelles no hubo una carretilla con pan !.. : .
quimera de que había encontrado una
se encontrará bien otra vez. No para
él; ayudó a descargar el equipaje de
mujer capaz de comprenderme y digna de
encontrando oposición y com- un viajero y le pagaron con una copa de
participar en mis rebeldías.
prendido sólo á medias, el des- aguardiente; en el mercado no le hicieron
ISMAEL CLARK.
Al principio ella se mostraba así. Más
tarde, se recobró al medio, y pensó: &lt;como
arreglo se propaga hasta que la limosna de unas viandas pasadas; pidió
su hijo" a una "piadosa" que, rosa·
piensa todo el mundo&gt;: no me quiso porllega á convertirse en una afec- "para
rio en mano, rumiaba exorcismos contra
que se me llegó a tachar de iconoclasta y
cin local orgánica, difícil de los peligros de tranvías, coches y malhe·
se me señalaba despectivamente como a
curar; en enfermedades mante- chores, dirigiéndose a la iglesia, y le con·
un hombre que siempre decía la verdad,
cosa desde luego muy reprobable y que
nidas por alguna condición ex- testó con sobresalto rencoroso:
-iTrabajel......
obst..culizaba la subsistencia
tenuante del sistema nervioso, ó
Un camarada de jornales le llamó "va· ¿Véis aquel hombre de encorvadas es·
Aquella mujer, amigo, que pudo haber
en alguna forma de debilidad que go;"
un mercader le increpó que no "ro- paldas y rostro altivo, que transita apac:· sido mi estímulo para realizar alguna
poco á poco consume la vida.
baba el dinero para dárselo a cualquiera." blemente por el arroyo, bajo una lluvia obra de provecho, pensó como los homEso puede evitarse usando la Ya casi presa de la locura se_echó a andar pertinaz y fina, sin que le inmute la torva bres y me convirtió en el escéptico y en
acaso, apresuradamente, srn buscar na· faz del cielo, y que parece no percatarse el desencantado que soy ahora. Ah ! si ella
PREPARACION de WAMPOLE al
da. Ahora la envidia empezaba a aguijar· del mal tiempo?
· hubiera sido de otra manera; si hubiera
la cual, al fortalecer, limpia se- le, vió pasar en un landó de forro -verde ¿No Je conocéis?-Lo supongo. lilo hay que afrontar la vida al lddo mío .... Pero
gura y rápidamente la sangre de tres niños inocentes, que parecían tres flo- un sólo motivo para que sea un tipo de los a qué hablar de cosas desprovistas de tores en un gran cáliz, pensó en el suyo allá llamados populares; no es ni borracho, ni da poesía y de toda belleza ?... . -Y al
su peso mortal, estimula el ape- abajo,
escuálido, y siguió el carruaje con tim'ldor, ni político, ni millonario; no es decir esto, su rostro se erguía y su corazón
tito, pone el aparato digestivo en la vista, ansioso en lo más recóndito de su ningún miserable.
palpitaba visiblemente, mientras que sus
plena acción, y pronto renueva' alma de verlo volcar, y estrellarse aquellas Y sin embargo, ese hombre es un héroe. ojos fatigados clavábanse obstinados, en
No hay que sooreir maliciosamente.
un pretérito infeliz y doloroso ... ,
todas las cosas. Pero no hay que lindas cabecitas contra el empedrado.
El sol ascendía, lo iluminaba todo. Los Estad seguros de que no miento; conoz- Ahora me preguntáis por el heroísmo
descuidarse á uno mismo por mús tenderos
sus puertas, limpiaban sus co al personaje y relataría detalladamente de mi héroe .. . . Pero me parece pequeño
tiempo, no hay que confiar en la muestras abrían
de latón, o sacudían con _sendos lo que puede llamars~. casi con propiedad, el de no haberse suicidado, para lanzar
suerte. Este eficaz r emedio es bastonazos las alfombras de sus dmteles, &lt;su vida y milagros&gt;.
con ese gesto de liberación su apóstrofe
No haré semejante cosa, por supuesto. soberbio a una humanidad tan déspota y
tan sabroso como la miel y con- levantando torbellinos de polvo.
Los caoiones y los carrn:natos, con sus Me bastará con citar a grandes rasgos las mezquina 1..... .
tiene una solución de un exruedas, las vacadas con su do~le principales características de ese hombre, l Qué hubiera rectificado en su prove·
tracto que se obtiene de Hígados gruesas
uña. los oficinistas con sus pasos en prisa, extraordinario entre los hombres, y espe· cho ? Ah! cómo se ve que no le compren·
Puros de Bacalao, combinados herían el pavimento, ejecutando como el cialmente en la sociedad donde vivimos. déisl Cómo ignoráis el goce verdadero de
con Jarabe de Hipofosfitos Com- preludio de la brega ruidosa del día trafi· Figúrense ustedes que ha sido siempre la vida, el placer de sentirse a sí mismo,
&lt;un ser de convicciones&gt;, un amigo de la grande y libre de la "moral" comú n ?
puesto, y Extractos de Malta y cante.
Todo se agitaba, y aquel hombre, ajeno Verdad, un amante de la Libertad, un de·
Cerezo Silvestre. El Dr. J. Valer.- a la
balumba en torno, porque algo más fensor de la Honradez, un rebelde ante
RECTOR LE TESSIER.
zuela, Miembro de las Facultaden augustamente ensordecedor llevaba en su la Tiranía del dinero, un detractor coos· - - - - - - ~ ~ - - - - - - - - de México y París, dice : " L P, ánima: jel hogar sin pan! vagaba a la ven• tante de los necios, de los egoístas, de los
UD
Preparación de Wampole tiene In tura, sin creer en nada, sin esperar en na- que abusan del menesteroso, de 1-.is que
ventaja de ser tan inocente corno die, rebosando envidia,cólera, orgullo.,,• usurpan el poder, de los usureros, de los
quería pedir.
.
libelistas, de los hipócritas, y en una pala·
los nii'ios, para quienes está dest i- noAnduvo
calles y calles, a veces riendo, bra: de cuantos en una forma o en otra
nad.a, los que la aceptan con bue- con extrañeza de los transeuntes, a veces escarnecen la Ley de Equidad, que debie·
na voluntad." No puede fallar húmedos los ojos ...... y siempre bla9fe- ra regir los destinos humanos.
Ya sé lo que me váis a decir: que ese
Todos saben Que la opulencia de las fory obra desde la primera dosis. El mando.
Al revolver un pasaje, que conducía.a señor es un loco; un loco, víctima desu lo·
mas del pecho es muy apreciada de los
desengaño es imposible. De ven- una plaza, vió un grupo que miraba hacia cura, un lunático derrotado por causa de orientales
y que sus mujeres entienden
mara vlllosamente el arte de adau1r1r esta
ta en las Droguerías y Boticas. la torre de una iglesia. Acercóse, inquirió su propio desequilibrio.
robustez, oue no siempre la da la Natuy supo que se trataba de enderezar la va· Veo que además no encontráis gloria alraleza.
- - - - - - - - - - - - - - - - - ra del pararrayo, doblada por la tormenta guna en su carácter.
Fuera del Oriente, un hermoso tierho es
gualmente considerado en todas partes
del día anterior, y que nadie se atrevía: Pero es que vosotros lo habéis visto pacual
la expresión más perfecta de la bejestaba tan alta! Pensó en ofrecerse, pero sar inadvertido, humilde, casi tosco; no Jo
lleza femenina; además, es el signo atiroel instinto de conservación le dió una sa- habéis visto como yo, perseguido, calumxlmadamente cierto de una salud floreciente. Para adaulrlr este desarrollo que
- - cudida y sonrió como un imbécil. M'.1-s en niado, echar atrás la cabeza inteligente y
hace tan elegante y tan seductora á la
d
d
d aquel momento velóse el sol, y, Inste Y noble llena de sagrados orgullos, y con
mujer. no hay nada más eficaz ni mejor
Al despertarsedBlas, m~y , e
rugaá a, sombrío recordó la tos incesante de su sereno continente, insultar a toda una hor·
para la salud que las PILULES ÜRIEN·
TA.LES,
frotóse
pár(a os co:1 is in icesce~
mujer,¡~ hornilla fría .... "¡pan, papá!" ... da de caballeros de industria hábilmente
g ulo, ahs se e enmaraoa O crespo ª ~ 0 iAy no pudo más, vencido por el sufri- disfrazados, al uso corriente, de caballeEstas píldoras tienen, en
coo los dedos d~ ambas_ i:ianos se~~rahas mie~to estalló en lágrimas y en injurias, y ros intachables; no lo habéis visto luchar
erecto, la virtud de desarro·
llar y de reconstituir los tiea. maneta de peine Y m1 ~om~uogibf ha· apostrofando a la muchedumbre, sin saber como yo, sin fé en el triunfo cuando se ha
chos, de fortalecer los tell·
c1« el extremo opuest0 e ª miser~ \ a· ¡0 que decía, se abrió paso gritando:
tratado de la honorabilidad o el valor de
dos, de borrar los re11eves
hitación, donde, ftma nd ?. ~n c~a r~ ~~- - iCobardes, tenéis miedo! Yo voy a su- los demás, pero seguro de que hacíd reshuesosos de los :taom bros y
de dar á todo el t:usto una
!imero, so_bre un esve~c?~· 0 ca ref ed 1· bir. ¿Dónde está el señor Cura ? ¿Cuánto plaadecer inconcusas verdades.
10
graciosa gordura
Jeras, yac1a la esposa
e ice, _pro un a· dan?
Ah! señores. Yo he sentido vergü enza
Convienen á la joven
mente aletargada más que dormida, con el
. .
.
•
d'
,
roo nido a ónico de la tisis, mal escondida A poco ~repaba:, con la ag1h_dad de un por mis seme3aotes, un. 1a en que v1 a e~e
aue SA desarrolla a.~f como
á la mujer aueno ha.
la fl;.cura ;a ·o la mugrienta sábana y mar- felino, el 10coascieote, como s1 fuese un ~ombre en su casa, hac1en_do lo que dec1a
tenido nunca 6 oue ha
1 t
d
tr chos amortajado mensajero de la cólera humana que aseen· el que era 3:lmorzar, y disertando sobre
perdido la. hermosura del
ca asl en s_u ros ro, ªt dae 'a neg ra y vºigo· día para protestar de la injusticia divina, algunas &lt;ridiculeces&gt;, tales como el Amúr
pecho. Obran esti1
vi
1 c an"da.,
d Ia v·1rt ud , Ja H
P or a recia me
mulando la natural ena
d oa mano
odiosamente murmurando para sí:
a1 pr6º'
JIIDO, a
. onleza, y esto sin viorosa, las h ne l as e es
.
,
él
radez, el Respeto social, y otras &lt;vac1eda' lencla: de ahí su RC·
abofeteadora ·· ¡el hambre! y,· encima
d es&gt; en e 1 concept o d e Ia Mora1 corneo
• te.
d f de la -Cuatro duros .. . . para ti, nen •
clón benéfica sobre
pobre mujer, como _1;1na cami~a e ~erza
Las nubes habías hecho un ~ondo oscu·
He sentido que mi rostro palidecía, al
la salud y también
para el tór~x, el b110, angelito. rubio de ro compacto, y~¡ escalar la cupula_ aquel escuchar de sus labios las injusticias de
a estab1l1dad del resultado tiroducldo, el
tres ~ños, t~rando del pecho ahi_Jado, seco, arisco desconocido se destacó a la vista de que había sido víctima cada vez que con
cual se mantiene después ¡¡errectamente,
elástico,. ruin, en es~ prolongam,e~to de la los curiosos como un rar~. cometa d_e la sinceridad hiciera alguna manifestación
Las p lLIJLES ÜRIEN!FALES tienen, por lo
lactancia de las muieres pobres e ignoran· desventura en la noche trag1ca del cielo. de su temperamento altruísta y desiotedemás, una. nombradia muy antigua y un!·
versal. (Marca depositada según la ley).
tes, esforzándose en vano para extraer unó.
Comenzó a llover a grandes gotas, red
Tratamiento de dos meses aproximada.gota del precioso jugo, porque la glá~dula cias, que pegaban en la faz Y en las ma res; a~í Jo habéis visto inmutable y sonmente, fácil de seguir.
·¡
d
·n
tener
de
donde
destilarlo
,
esqui _ma a, si
' nos.
riente, pasar ignorado ante nosotros, que
Precio: El !rasco con noticia ex¡¡llcatl·
va, 6-35 trancos.
se resistía al reclamo.···
. .
Blas hacía esfuerzos titánicos por ende- seguramente Jo despreciáis coa ese prin1
1
1
6
Dlr1a-1rse al señor D. J. Ra.tlé, rarmacéu,
Levantóse el hombre, ca z se a a
rezar la barra, y las gotas de su sudor se cipio antropofágico que hay en el fondo
tlco de tirlmera clase, 5, Passa.ge Verdeau
gata, se abotonó la blusaélr e¡casquet d ª mezclaban con las de agua.
de todo egoísmo ante la humillación de
(Faubourg Montmartre) París.
gorra Y f~é ª¡ besar aqu doos froesscsaeryesher: Un relámpago deslumbrador, y luego que le hace víctima la altivez legítima de
su corazon: a una,
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En México: J. La.badle, Sucrs.
, entcuan
mosa. se 1e h ab1a
rega do , enamorada y otro más intenso• amedrentaron a os que os que no 1eoen por qu a1ar os o¡os.

NEOLIOENCIA FATAL,

El He' ro e

Para obtener

hermoso Pecho

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EL PARARRAYO
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El timo fotográfico</name>
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                    <text>egistrado como articulo de segun~a clase er 3 de Novle~!i•e de 1894.-

Impreso en papel de las Fábricas de San Flafael,

México, Julio 13 de 1913.

Número 2.

México Artfstico y Monumental

. . FONDO
'RICARDO GOVA R

UNO DE LOS SIETE RETABLOS QUE CUBREN LAS PAREDES DE LA CAPILLA OCTAGONAL
DEL SAGRARIO DE LA CATEDRAL DE PUEB!.A.

Fot. Kahlo

��DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
5BldANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:

3' Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:

En la Ciudad ............................ $ 1 .oo
(pagadero por adelantado.)
En los Estados.. . .. .. .. . . .. .. .. .. . .. .. . .. . $ I. 2 5
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... $ 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
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En los Estados............................... 0.35
En el Extranjero ............................ 0.50
Atrasados .................................. 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B . &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).

·te agrade el entretenimiento que te prop~ngo. Observo
no sé que sello de aristocracia en tu cara de pilluelo y
podría ser que vieras con repugnancia el grabado que
representa a Santerre a la cabeza del buen pueblo que
va a demoler a la Bastilla o que lloraras viendo clava·
da en la puota de una pica la adorable cabeza de la
Lamballe. Eres exquisita y delicada. Cuando menoslle·
vas en las venas gotas de sangre azul. L 'ancient regi·
men se traiciona en tu manera de mirar, tus ojos de al·
mendra lucen ccn un fulgor discreto teñido de una sua•
ve ironía. Son ojos que todo lo adivinan y todo lo per·
donan. Y ese fulgor es hermano de la sonrisa un tanto
maliciosa y no ayuoa de misericordia que no se caosa
de eocender la flor de tu boca. Si hubieras vivido en
aquellos tiempos de persecución y de muerte, de seguro
que no te perdona cualquier representante del pueblo
de corazón puro. La Revolución se erizaba contra todos los privilegios y tú posees el privilegio de la hermosura. Corrías cuando menos el peligro de haber representado a la diosa Razón en alguna fiesta republicana o
de que se extenuara en tus brazos la ursina crueldad
de algún insigne "sa~s-cullotte." Y en los dos extremos
hubieras sido una víctima del ciego destino. Bien es
verdad que en ambos ev~ntos hubieras contribuído al
triunfo de las nuevas ideas y a que ¡,. libertad, la igualdad y 13. fraternidad se exte ndieran sobre la tierra, re·
hti vamente.
Por fortuoa, feliz Jeanette, eres contemporánea de
Mr. Poincaré y sólo te ha tocado en suerte cosechar los
b ~aeficios de aquella siembra fecundada con tanta san·
gre. Pero convendrás conmigo que la Revolución fué
;mpotente para acabar con el privilegio de la bermosu·
ra Dígalo la bella Teresa Cabarrus que llevaba, como
un león. encadenado a sus plantas, al procóosul Tallien.
Nuestra Señora del Thermidor triunfaba por su berma·
sura como uoa reina en los jardines de Burdeos y en
las fiestas romaoas del Directorio. Dígalo también la
viuda del General Beauchernais, que ya en el declive de
su juventud, logró envolver en sus brazos blandos, como
las lianas de su país, al joven Bonaparte, cuya estrella
comenzaba a levantarse como un sol, en un infinito cielo de victoria Si la hermosura fuera vencida, quiere
decir que desaparecerían de la tierra el amor y el dolor y las ansias impotentes de los hombres que ni crean•
do ni destruyendo encuentran la felicidad.
o o o

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

El 14 de J ulio
Jeanette, Claudine, Suzon, cualquiera que sea tu
nombre. que todos esto, son bellos y fueron cantados
por Roosard y el viejo Villon; tú que llevas el oro pá·
!ido del cbampagne en los cabellos anudados sobre l.:
cuca y en los OJOS color de almendra la embriaguez de
las uvas que melifica la tierra de la dulce. Francia; tú
que tienes en los labios finos la seda con que tejieron
los maravillosos gusanos de Sbakespeare el pañuelo
embrujado de Desdémona, y en la que se pinta la son•
risa con los más exquisitos piuceles de la tentación y de
la voluptuosidad; tú, mi buena Jeanette, que tienes na·
ricillas de griseta y elegancias de gran señora, con frivolidades y fragilidades tan delicadas que hacen pen·
sar en las orfebrerías y el bric·a·brac, en las deliciosas
figulinas del miniaturista Bauvitle y en los bombones
azucarados del bonachón de Catulle Mrndés; no estes
triste, alegre Jeanette, que mañana es catorce de Julio
y aunQue estás lejos de París y n-o puedes divertirte a
la sombra de tu bosque de Bolonia, ni en el campo de
Marte, consagrado por el heroísmo de tus mayores, en
donde quiera que te halles, eocontrarás corazones amigos y buena compañía para conmemorar esa gloriosa
fecha que brilla con esplendores siempre nuevos en el
calendario de tu país.
Mira, aquí tengo un libro de estampas que reprodu•
cen algunas figuras históricas de la época. ¿Ya tienes
listo el traje de seda mordorada con el cual me pare·
ces una orquídea gigantesca llena de atrayentes malefi·
cios? ¿te trajeron ya aquellas botinas que vimos en la
.avenida de San Francisco y que se ajustan como un
guante a las Hneas nerviosas de tu parvo piesecito de
Cendrillon? 1 está allí d sombrero en cuya falda se esponja la pompa de un aigrette, como el orgulloso penacho de un pájarc de nuestra selva? 1no te falta, en fin ,
ningún encaje. ningún listón, ningún adorno, que serán
mañan'&lt; otros tantos sortilegios para los imbéciles que.
quisieran apresarte con los lazos de sus serpentinas,
cuan'lo pases triunfadora por la fiesta de la kermesse?
Bien. Vamos entonces a hojear estas páginas interesan·
tes llenas de figuras, Vosotras, las mujeres, sois como
los niños y como los poetas. Os encantan las imágenes.
Sólo que estos últimos aman las figuras ...... de retórica. Pero no te acerques mucho, mi dulce Jeanette. Tu
cabellera huele a ,;ampo empapado en lluvia juliana;
suelta perfumes de rosal y de madreselva y toda tú tienes aspecto de égloga. ¿ No sabes que en la bella esta•
dón los poetas más citadinos sienten inclinaciones a la
bucólica? no te acerques mucho, inge oua Jeanette.
Porque dan ganas de hundir las manos en tu ca bellera
perfumada, como en maoojos de heno recien cortado.
Mas ahora que caigo en la cueota, me temo que no

Lo que no impide que glorifiquemos a Francia por
su Catorce de Julio que es un esplendoroso jalón en la
historia de la humanidad, más acá del cual como que
se amplificao las sendas seguidas por las modernas na·
cionalidades; sabido es que una chispa de ese colosal
incendio, tocando la frente predestinada de un oscuro
fraile de aldea, nos hizo libres de un yugo secular.
La conmemoración del 14 de J ulio es para los mexi·
c;.nos el pórtico gigantesco en una de cuyas planchas de
bronce está esculpida la fecha brillante del 16 de Sep·
tiembre.
Y por esto, dulce J eanette, te decía poco ha que te
encontrabas entre corazones amigos y buena compañía.
El árbol de la libertad cuyos raigones se clavan tan pro•
fundamente en tu tierra de Francia, extiende sus ramajes bajo los cielos de estos lejanos países y a su sombra compartimos el júbilo del glor ioso aniversario. De·
ja que duerman en el libro las figuras hi~tóricas de los
que lucharoo y murieron por dar a los hombres una
vida más amplia y más boodadosa. Y mientras te atavías para las próxim'ls fiestas y sueñas con los triunfos
que te esperan en el ruido de la kermesse y del baile,
alcemos esta copa donde chispea el vino de tu país, por
las glorias de la bella Francia, la Francia de Rabelais
y de Racine, de Hugo y de Zolá, del divino Verlaine y
del maravilloso Anatole F rance, ese impecable benedictino, padre y señor de la ironía sutil.

AMOR NO COMPRENDIDO
Especial para &lt;E l.. MUNDO ILUSTRADO&gt;
I.

Adela y Lu;s, así se llamaban. ¿Cómo eran?
Ella: un ramillete de encantos; las rosas y los lirios
congregároose a formar su cuerpo de suaves contoroos,
en sus ojos aprisionáronse dos estrellas y los labios fue·
ron hechos por las fresas y claveles, unos cabellos sedosos encuadraban su rostro encantador; isu alma! hubiera sido más bella, pero desgradadamente mal cultivada, dejaba mucho que desear; un poco frívola, alegre,
coquetuela.
¿ Y El ?- ni rubio, ni moreoo; físicamente hablando
una persona "comment il y a beaucoup," pero sí con un
temperameoto de artista, y una alma soñadora, carácter
propenso a melancolías; tales eran Luis y Adela.
Cuando se conocieroo ella contaba 18 ¡;rimaveras y
él no le aveotajaba más que en cuatro. ¡Edad pródiga
en ideales! Una casualidad, una presentación de salón
los coodujo el uoo hacia el otro, la primera impresión
no produjo nada; ¡ah sí! la simpatía mútua, pero des-

pués vino el trato íotimo, las visitas se menurlearon y
ya fué cosa distinta; en las conversaciones los asuntos
triviales pasaron a ocupar la segunda fila, dándoles el
primer puesto a los amorosos. Por aquel entonces tenía
ella un novio, podría asegurarse que no le quería y es·
to no es raro. Una vez en que se habló de él, Luis sintió que aquella convensación Je hacía mal:-Tratare·
mos de otra cosa-dijo-y Adela calló.
Es que empezaba, aunque imperceptible, la llama
del amor; así como allá en el firmamento al de~puntar
la aurora se dibuja una vaga línea, tinte rosa, para
después convertirse en un disco de fuego cuando se
remonta el astro Rey, así Luis sintió en su alma una
vaga claridad precursora de los grandes incendios, una
leve inquietud que siempre precede de los internos
combates.
Todo avanza, esta ley gravitaba sobre Luis; desde un
principio encontró que Adela era bella, pero día a día
más le fascinaba esa belleza. iQué miradas tan adormecedoras! ¡Qué suavidad de manos! aquellas manecitas que tanto gustaba oprimir. iQué impulso secreto Je
retenía a su lado!
·
Delicadamente, como quien hace un bosquejo. iosinuando apeoas su cariño, más que coofesión de amante, galana flor de cab..llero, sintiendo a la vez el no poder expresarse le trazaba estas líneas:
&lt;Quisiera escribirte un rítm!co, alado poema, un verso muy bello de dulces cadencias, saberte cantar, decir• ·
te un ant.elo, decirte un pensar; si, bien que quisiera
hacerlo "mi vida" más no puedo, no soy ni poeta ni
bardo, no tengo ni lira, no tengo laud; no se de las ~ves
sus trinos, nose de las flores cantar sus aromas; las musas tan bueoas pródigas, dadoras de gracias con otros
d_ichosos mortales, a mí º? ~e quier~n, sus dones preciados no me conceden; m•s hneas, mis frases son toscas
carecen de ritmos, sin gracia, s.in nada que de ellos re~
clame atencióo, no merecen tus bellas miradas ui tampoco que suene en tu oído mi mustia canción&gt;
&lt;Tú acostumbrada a oír de galanes-ensoñados donceles- la frase dorada, el canto de ~mor de un modo
elegante expr esado, mi prosa resulta un ronco cencerro que ni) se compara, al r uido muy leve y sonoro de
alguna campana de rico metal&gt;.
~
&lt;Por eso un poema, un verso, un anhelo no te lo escribo: tan_sólo te digo,, muy quedo, que nadie lo sepa,
tan solo tu y yo, que tu eres poema, que tú eres anhelo
que tú eres en fin ...... un cielo de dicha y amor.&gt;
'
LUIS.
I I.
Adela se sintió lisonjeada, agradeció la pequeña composición con uoa encantadora sonrisa y una mirada cari?osa y en recompensa permitió qu~ el autor imprimiera un beso en su blanca mano. Luis fué dichoso su
nat~ral soñador !1º necesitaba nada para vagar por' es·
pac1os azules, as1 es que con aquella demostración de
cari~o. t~mada_por él en otro sentido, engañado por las
apariencias, sonó mucho; adelantaodo el porvenir en•
trevió la casita blanca descrita por el poeta. ¡Qué suave se deslizaría allí la existencia! Seré todo para ella
- decía- juntos compartiremos la carga de la vida. ¿Y
si fuere grande? i con cuánto gusto depositaría a sus
pies, mis laureles y mis triunfos !
Pero el amor,ya se ha dicho, es mal y bien,,;,s amigo
que consuela y tirano que martiriza, lleva a la cumbre
de la felicidad y luego abate basta los más profundos
abismos del deseogaño; y así era en Luis, tras las hor as dichosas se sucedían las horas negras, las dudas
amargas, los celos implacables; amaba tanto, q ue no po·
día consentir que mirasen a su Adela, que Ja tocasen. y
luego ella, ¡tenía tantos amigos! jera tan cariñosa
con ellos!
Una ocasión salieron de paseo, fué el lugar designado un jardín; la naturaleza propicia a los amantes estaba bella, entre el caprichoso encaje formado por la
verde enramada distinguíase un cielo rojo; y el crepúsculo en sus destellos murientes envolvía a la pareja
en un lampo de luz haciéndolos aparecer cual seres
eterizados, las flores difundían sus perfumes, la brisa
acariciaba.
U na guinda flor mecíase muellemeote en su tallo
Adela la vió, formular el deseo de db•enerla y sentir ¡~
car icia de sus pétalos fué cosa del momento.
-Mira qué hermosa es-d1jo, -cuando la tuvo en sus
manos-aspira su perfume-y llevóla hasta el rostro de
Luis-éste, confundiendo la suavidad de la rosa con la
de la maoo que_ se_ le pre_sentaba, besó ambas y des·
pués .......... smttó el aheoto de Adela, siotió como se
r!lc~inaba ~quella cabecita _blonda sobre el hombro, y
smttó también como le atra1a aquel cuello tibio y perfumado, posó sobre é l sus sedientos labios y .. . ...... .
oyóse algo muy imperceptible; así como el aleteo de
una mariposa, que se va a perder entre el zuzurro de
las hojas; la luna sintiendo envidia, lanza un rayo de
argentada luz que va a besar la frente de Adela.
Esa noche, Luis, más enamorado que nunca, escri·
bia:
¿Por qaé será ...... ?
&lt;Dime. 1 Por qué siento tristeza tan infinita cuaodo
te dejo, por qué te busco, por qué te anhelo? /Por
qué eo tus ojos me ansío mirar? /Por qué tus labiosclaveles rojos-por qué tus macos-lirios divioos-quiero,besar? ¿Porqué los celos negros y fieros a mí
se vienen, teniendo envidia de todo aquello que te rodea, sintiendo letal tristeza, fatal peosar, cuando imagino que el c ruel destino de mí te aleje y ya nunca tus

va el buea deseo del autor del frac as:&gt; g ~a eral en que
yacen sobre sus páginas los sofism1s, los errores y las
falsas concepciones del hombre y el mundo.
La crítica, q11e debiera du hecb~ esta selección, es
uaa c:&gt;quetuela que apenas mira má; allá del bello ges·
to y su espíritu banal gusta más de consolar con sonri· ·
sas q11e de crear espíritus fuertes con observaciones y
consejos.
La lectura puede ser un3. medicina eficacísima con·
tra las dolencias del espíritu si en su elección se medita y se acierta, pero en cambio puede ser uno de esos
venenos agradables, como la morfina y el opio, cuando
se procede con ligereza o no están en relación las fa.
cultades comprensiva y asimilativa con las materias que
se tratan en el libro al que se pide coa;uelo, rec reo,
g uía o educación.
Recué~dense a este propósito los efe:to, desdichados
de las lecturas caballerescas sobre el cerebro enfermo
de don Q 11ijote, y si desde la altura de este hermosa
símbolo, desceodemos a la realidai y nos tomamos lo
molestia de observar en !;. esfera de nuestras relacio·
nes los efectos de las lecturas desatinadas, encontrare·
mos:
Señor~s enamoradas de alg unos vocablos más o menos
raros, de las que en la c ooversación familiar llamamos

lt.

1

\

Traje de calle.

Traje de mañana.

pequeñas "moscas" de un matiz más obscuro, colocadas
en los plieg ues de las draperías, en el cuello, vueltas, y
puño; del jaquel. es uaa muestra indiscutible de cuán
bonito es el citado adorno, que acaba de aparecer como
una de las novedades más originales de las modas de la
presente estación.
MARGARITA

LA~ Llt&lt;Cífl.U!R?.A~
Si resulta importante ante todo el organizar la inver·
-sión de la actividad con arreglo al medio ambiente en
que se desarrolla la vida y con arreglo a las coodicio·
nes person:i.les del individuo, no menos importaote es
el estudio de la forma en que debemos invertir nuesiros ocios, para que, sin robar al espíritu el reposo que
busca en ellos, sean útiles desde algún punto de vista.
Una mujer que ::io esté dedicada por completo a tareas cerebrales, encontrará en la lectura, no sólo los
-dos efectos anotados, sino todo cuanto le haga falta pa·
-ra orientar su ioteligencia, para mitigar, avivar o sofocar sus pasiones, o para completar uoa educación que
las falsas leyes sociales o la carencia de medios econó·
micos dejaroo iocompleta.
Pero es preciso pooer mucho tino en la elección de
1as lecturas que convieneo a una mujer; hoy se publican muchos libros, todos apreciables por el hecho de
ser tales libros, pero en muchos de ellos apenas se sal·

Traje de baile.

" redichas", que ensartan desatino sobre desatino, y ex·
citan una risa que la disc reción oblig:i. a sofocar con
grave tortura del paciente.
No se va de mi memoria una de estas señoras r edichas a quien le enseñaban un magnífico jardín, contiguo a un botelito, cuya dueña le hacía los honores .
-e Le gusta?-preg uotó ésta amablemente.
- Sí-contestó la sabia,- pero aquí en el centro estaría muy bien una "claraboya."
Ante un dis¡&gt;arate de esta medida, ni la piedad ni las
conveniencias sociales pueden imponer quietud a uoa
carcajada francamente burlona, sanción peoal justa pa·
ra un delito que no merece tolerancia; pero si aquí es
bastaote sanción la carcajada, en cambio ya merece un
castigo mayor la pedantería de un caballero de los incluídos en el primer grupo deseres perjudicados por
las lecturas.
Contábale una señora que se le había roto un "bibe·
lot" en el mismo día en que lo había comprado. El ca•
ballero ahuecó e l pecho de la camisa, estiróse los puños, e nderezó las g uías desu bigote, pasóse la mano por
la frente, tosió y dijo con la misma entooación que se
puede suponer a l que da cuenta de haber descubierto
el "radium."
-Para ser objeto decorativo, o sea de mero ornato,
su existencia fué efímera y su muerte asaz' prematura.

�!

. j
•

1

1f®llilffiloo ®llil ~n

..
~IIUIIIAS
ve el gusto de contestarle por correo su carta; espero
que habrá recibido mi respuesta.
OBSEQUIO.-Triste felicidad: He recibido oportunamente todas sus cartas, a las cuales ya contesté por
correo; ¿aún no llegan a su poder mis respuestas ?
En cuanto a la pregunta que atentamente me hizo,
sobre si podía ofrecerle a su novio algún obsequio en
el día de su santo, a pesar de .l a oposición que hay en
la familia de ust~d para aceptar erns relaciones, crrn
que no hay el menor inconveniente en hacerlo,
pues cuando dicha oposición no se funda en ra zones de importancia, sino
solamente en peca simpatía para un pr~tendiente,
no debe atenderse ni to·
marse en cuenta, porque
la felicidad de una persona no puede sujetarse al
capricho de los demás.
.No se llame desventu•
rada; el amor grande, fiel
y sin.:ero, es un tesoro de
tal cuantía, que no deja
lugar a ninguna miseria,
por eso no debe llamar
" triste" a su felicidad pre·
seote, pues esto sería una
contradicción de sentimientos que no cabe den·
tro de un cora:zón que ama
y es amadc.
Luche con energía, cal·
ma y constancia; el más
fuerte de voluntad es
siempre el vencedor; si
existe en el mundo algu·
na facultad casi omnipotente. ~s sin duda la fir·
meza de ci.rácter. Si us·
ted y su novio luchan de
tal manera, el éxito más
completo coronará sus es·
fuerzas, y verán cumplidos sus hermosos sueños
de amor.
VARIAS RECETAS.Inocencia: Si desea mejo·
rar su cutis de un modo
eficaz, le recomiendo que
consulte con un médico
para afecdones de la tez.
Yo tendré el gusto de indicule cuál es ese doctor,
si se atiene a mis indicaciones. Pero en el caso de
que no quiera sujetarse a
un tratamiento especial,
haga uso de las siguientes
fórmulas, y acaso cense·
guirá lo que pretende. Para curar los barros es muy
eficaz el agua de végeto
mezclada al agua con que
lava el rostro diariamente. En seguida debe
ponerse «Suavisina,&gt; que
es muy útil a ese respecto.
Se venden en la drogue•
ría de Grisi en esta capi·

s.,

tal.

AMISTAD MISTERIOSA.-OFEL1A: Muy bien re·
cuerdo su asunto, querida amiga; es usted aq uella jo·
ven que sufría crueles tormentos por el amor ta,:; pro·
fundo que su maestro de idiomas supo inspirarle. Aquel
maestro de nacionalidad italiana y de antecedeutes ra·
ros, obscuros y novelescos, llegó a dcmioar de tal mane-

advertencias. En efecto; recuerdo que le aconsejé unie·
ra su destino al de ese caballero misteriorn, pues usted
no podía resolverse a. despedirlo de su casa, y siendo
cerno era, sumamente joven, rnla, rica y débil de voluntad, su fama estaba 1nuy comprometida con aquellas vi·
sitas de un hombre extranjero, de arrogante fig ura, y
cuya sospecho~a conducta ¡:odía dar a la murmuración un amplio campo donde desarrollarse: perositm·
pre creí 'que s{mejante enlace no había de ofrecer a
usted la dicha que soñaba
mucho más teniendo la
desgracia de ser tan celo·
sa.
Sin embargo; su situa·
ción actual no me parece
tal cual pudo haber sido;
su esposo la quiere mucho, le guarda toda clase
de atenciones; no tiene
mala conducta, ni se han
desmentido las noticias re·
ferentes a la primera es·
posa; las deudas de honor
se han liquidado; sóloator·
menta a usted el carácter
impresionable de su ma·
rido, en cuestión de sim•
palías femenrnas; gusta delI!asiado del trato con mujeres hermosas; asiste con
frecuencia a los teatros
en donde figuran actrices
bellas; hasta las sirvientas
de la casa, exige que sean
de aspecto agradable ....
¿ Esto la hace sufrir atrozmente, mi buena amiga?
Pues ye, le aseguro que,
dados los antecedentes de
su matrimonio. es poco lo
que lamenta; acaso "Pao·
Jo" es un enamorado de
!a belleza, y por eso nece·
sita saciar su vista con es·
pectáculos hermosos. Usted es linda; procure ata·
viarse artísticameote; resígnese con esa afición de
su m~fido, y no se indigne porque la mayoría de
las mujeres lo ven ·con
agrado por su notable belleza varonil; ¿ac~w usted
misma no sintió c.;on vehemencia ese atractivo?
La mejor filosofía que
existe en el muodo, es la
de "adaptarse al medio o
perecer." Vea los acontecimientos a través de esta
máxima, y será dichosa.

.
j,,
~

~

fp$

'.\'

~

bellas gracias pueda admirar ? ¿Por qué en su~pirrs se torna el alma y a ti
se va ? Dime. ¿Por qué es todo esto? ¿Por qué será?&gt;
I I I

Entretanto ¿qué hacía Adela ?
¿Correspondía al cariño de Luis? cierto que no, a rn oido resonaren muc .. as veces palabras de amor. ¡Cuánto te quiero! le habían dicho uno por
uno de sus innúmeros adoradores. ¡Cuantas p1cmesas de~graoadas a su paso! ¡y ella! adormecida por el suave murmurar de esas frases cristalinas,
se dejaba arrastrar por su impulrn, se dejaba querer por todos, asi ccmo
la flor que perfu ma y que r:o muestra resistencia a que acaricien sus péta·
los, no había delinquido, pero jugaba al borde de un abi!mo; r:o era suya
toda la culpa puesto que no Je habían enseñado a reprimir sus inclinaciones, y así er::&lt; con Luis y con sus demás amigos. El empezaba a vislumbrar algo, él que tenía: hacia Adela un cariño intenso y puro, que la había
soñado más blanca que los lirios, sentía ic quietudes amargas, no podia
ver con buenos ojos aquel carácter; aquella ligereza le alarmaba, le bada
pensar en negros porvenires. ¿Qué iba a ser de aquella niña tan delicada
si así seguía? No-decía estremeciéodose-jmejor muerta! Reprochábase
él mismo de haber un día, ( n un acto de pasión, permitídose besar a que)
cuello de cisne, y luego continuaba:-Yo la amaré mucho, le mostraré la
pureza de mi car iño, le haré ver lo que no es bueno, y si ella me quiere todo quedará arreglado. ¡Es una flor tan bella que no puedo ni debo permitir
que se agoste!-Así ilusionado con estos dulces pensamientos, soñando en
una redención, se encaminó hacia su mesa de trabajo y escribió hasta muy
entrada la noche, después dió lectura a lo escrito en voz baja ....
CONSEJOS
«Bella niña de ojos negros soñadores, que revelan al mirarlo~. alma ingenua, pura y blanca, rosa reina, lirio níveo y azucena, palomita que comienzas a volar, sube alto a regiones luminosas, ¡no desciendas a pantanos!
¡oo tus alas sedatinas, primorosas, se te vayan a manchar!&gt;
«Tú no sabes de la vida los amargos sinsabores; tu pensar feb ril y ardiente se divaga, corre y vuela por jardines no soñados y en su~piros prolongados, tu alma anhela sed de amores, mas escucha, bella niña, tras la flor hay
una espina y el dolor sigue al placer: imaripos:,. cr istalina! ino te acerques
a la llama, puede arder .... ¡y si quemas tus alitas, jcnántas penas! ¡cuántas cuitas te podrán acontecer!&gt;
«Yo quisiera describirte las torturas y desvelos de las almas que han perdido su pureza, las nostálgicas tristezas de las rosas agostadas en capullo, y la muerte de los lirios que, manchados por insectos asquerosos, no
han podido ver desvanecerse la blancura de sus pé_talos hermosos&gt;.
«Mas a qué contarte esas negras desventuraS-ho1as secas arrancadas por
horrísono huracán-yo no quiero torturarte con visiones espectrantes de
locura, con historias Jugubrantes de tristeza sin igual ; yo tan ~ólo anhelo
y ambiciono para tí, que tu frente blanca y pura la c".nserves siempre asf;
que ta vida se deslice entre flores y perfum!ls, entre dichas y placeres; de
placeres inocentes que no quiten paz al alma, que no roben dulce calma,
que así vivas .... siempre así. ... &gt;
.
.
.
.
Terminada su lectura hizo un gesto de disgusto, hubiera quendo decir
algo más, pero le faltaron fras'ls: ?º obstante, _confo~móse con lo hecho y
así Jo envió, ¡que fuera comprendida, no el eshlo, la idea!

LIBROS EMOCIONANTES - AuGusTo: Lea usted "Salambbó," de Gustavo Flaubert, "La Hija
del Rey de Egip,o" y
"Amor triunfante" de Jorge Ebers,el notable recoos•
tructor histórico del anti·
guo Egipto. Estas obras
reunen a su admirable be·
lleza artística una potente
facultad de emocionar,
aun a lo~ caracteres más
tranquilos y poco propensos a impresionarse con la
lectura. - MAR GARlT A.

Los puntos negros de la
nariz, sólo se extirpan por
medio de la presión, aunHermoso grupo de peinados y adornos de cabeza propios para teatro o soirée.
que este procedimiento es
bastante doloroso, pero
o o o
ra el corazón de su discípula, que ésta, no pudiendo
también suelen quitarse con aplicaciones de éter su!•
vivir sin "su dueño," resolvió sacrificar parte de su for"
fúrico.
Las autoridades médicas dicen que, de todos los aliLas manchitas que dejan los barros al desaparecer, tuna para pagar las deudas dt&gt; juego que él tenía en su
mentoc el más nutritivo es la manteca y el que Je sitambién se van desvaneciendo con el uso de la «Sua- patria; rectificar las noticias de la muerte de la prime·
gue en valor alimenticio, el tocino.
visina,&gt; y si esta no produce buenos resultados, se pue- ra espma del citado señor, y casarse con él, aunque su
de usar alguna crema exquisita como «Floreine,&gt; &lt;Si· pasado fuese tan tenebroso y amenazador •. .. Ya ,·é uso o o
ted cuán buena es mi memoria; no he omitido un solo
rene&gt; o «Favorita.&gt;
detalle de su relato, ni tampcco he dado al olvido las
opiniones que me tomé la libertad de manifestarle, ya
Los ferrocarriles ingleses ga nan doscientos millon(s
RESPUESTA ,-REBECA DE LA GARZA LANno1s: Ya t ude pesos por año.
que usted tuvo la ,bondad de atenene a mis modestas

~~-cd!!IV'

-....

IV

•

•

Escenas y actitudes del juego de campeonato de Tennis efectuado el domingo últin.o
en terrenos del "Junior Club."

Al día siguiente Adela se encontraba leyendo " Los Consejos" de L uis,

�y un tanto parecían preocuparle, pues se mostraba
pen~ativa, ~uando 11'.'gó un amigo, el que muy en breve
le hizo olvidar a Lms y a sus consejos; juntos fueron a
pasear, y cuando el delicado amante fuéen busca de su
du?ña, se en;o1;1tró con que estaba ausente. ¿Y con
quién se babia ido? ya lo sabía. ¿No era con quien muchas veces la había visto ?
A_lgo muy lúg_ubre debió pasar por su frente, muy
tétrico y sombno, pues la expresión de su rostro no
significaba lo contrario.
('j: q~é, la imp_resión recibida ese día no sería capaz
de 10sp1rarle? Si: por eso en sus notas diarias escribía·
&lt;i M!s t_ristezasl aves negras, silenciosas que transita~
por m1 c1_elo, y en su vuelo, lentamente van· dejando
huella~ vivas de hon~o tedio, y en sus picos torvos lle·
van los pedazos de mi alma de mi alma de bohemio·
las triste~as que se adhiere~ y torturan, las tristeza~
que me siguen y persiguen por doquiera, son tristezas
de añoranzas de otros días, son nacidas al calor de los
en!ueños disfrazados, difumados por los crueles desea·
ganos; son recuerdos de ale,iría; son anhelos no alcanzados; son.secretos sofo_cados que se mueren por salir;
las nostalgias de unos o¡os, las no,talgias de unos labios
de unos labios de carmín.&gt;
'
&lt;Ya lo sabes, lo has oído de mi labio desmayado en3•
morado de otro labio de coral, donde en sed d'e fiel
amante, anhelante quise un beso desflorar&gt;.
&lt;i Ella_ m3ra 1 i E_lla vive en mi ardiente pensamiento,
no hay_ instante nt _momento de mi vida en que mi alma
adolorida no la de¡e de querer! ¡Y n o obstante, yo lo sé,
que otro amante vive en ella! y el p~nsarlo e imaginarlo son las causas de mi ardiente padecer.&gt;
_&lt;Ya gu': sabes, ~ue conoces mis amargos estrabismos,
mis letarg1cos mutismos y las causas de mi mal ¡díme
acaso! idíme lue¡¡-ol si hay co?suelo en esta vida que me
cure de esta henda ...... ¡Dime cual&gt;.
o o o
Pensó en mandárselas y después se dijo: /Para qué?
lsi no me comprende!

V
Hasta entonces no había declarado abiertamente su
amor, 1 p~r qué? le detenía la ligereza de Adela, temía
ser enganado; porque para él sería muy grato oir de
aquellos labios tan ambicionados un "Te amo" dicho
má~ 9ue con ellos con el corazón, pero si después se le
tra1c10,naba,_s! otro venía a ocupar el lugar que tan sólo
para s1 amb1c10naba. ¡Cuánta no sería su penal ¡Quién
llegara a profundizar la herida! ¡Quién a curarla! y si
esto le hacía callar, había algo superior que Je impulsaba a declarar su amor, a no permanecer con un secreto
que le torturaba, que le hacía pedazos el alma, por eso
resuelt? a ponerse a los pies de su Diosa, a decirle tod_o, a pi_ntarle con vivos coloridos lo sublime de su pa·
s1ón, a implorar el amor de Adela; sus mirada~. sus besc:is, sus c;,.ricias; pero todas para él y por siempre en la
vida, se fué en busca de su amada ¡Pobre Luis! ¡No sabía lo que se le esperaba, crEaía encontrar la dicha y tan
sólo encontr_aría_, por decirlo así, el golpe de gracia que
matara sus ilusione~.
. Luego qu~ h~bo llegado a la casa, presuroso se diri·
g1ó a la hab1tac1Jn de Adela y ...... tuvo que asirse al
respaldo de una silla para no caer, extraña confusión
d_e pens~mientos vinieron en tropel a ocupar su e,pí·
ntu: al_h, por la entornada puerta 11ió cómo aquel mismo amigo que en días anteriores fuera a pasear con
Ad~la, aquél a quien tenía íntimos rencores, ahora sosten1éadola entre sus brazos, sus labios sobre los de ella,
la besaba .... hubiera querido matarle pero, /para qué ?
No era una alevosía, era un consentimiento; ahora si ya
no eran sospechas, realidades son las que se presentan
a su vista Alejóse de aquella casa para no volver.
Dos día~ ?espués recibía Adela una carta, le particiPª?ª su v1a¡e efectuado la víspera y le dedicaba la si·
gu1ente:
DESPEDIDA.
&lt;Coa mis negros pensamientos, con mis penas, mis

tristezas, abrumado y fatigado ya de tanto caminar, a
las puertas de tu alma con el ansia del viajero que sus•
pira por la calma, por la dicha y por la paz que le brinde dulce hogar, yo llegué y en fa,::,tástica ilusión de poe•
ta y quimerista, de trovero y soñadcr, dulce anhelo me
formé&gt;.
&lt;Hacía mucho tiempo que mi templo se encontraba
sin su Diosa, sus altares desolados y rns luces sin arder·
en sus naves espaciosas se escuchaban los graznidos d~
las aves nocturnales; y las yedras y zarzales empezaban
a nacer. Y pensé colocarte en mi santuario, incensarte
con mi amor, dedicarte mi esperanza, consagrar a tí
mi fe&gt;.
&lt;Una tarde que recuerdo con tristeza; una atmósfera
callada; tu belleza deslumbrante; yo anhelante mi mirada en tu mirada refundir. Una mano que alevosa se
posaba; una mano cual reptil, tus encantos soberanos
profanaba; Y" mis celos, mis enojos sin decir.&gt;
&lt;Las pasiones en mi pecho se debaten; oigo gritos ca•
vernosos, y combaten con denuedo negras furias· son
venganHs impulsadas p.:&gt;r mi amor. Un instante ~ada
más; pasa rauda la fatídica visión y al espíritu la calma se retorna : sin embargo queda algo: es dolor&gt;.
&lt;Y lo siento muy profundo, muy amargo, pues no puedo confor~arme que una mano te profane, te deshoje.
iQue te qmeran y te amen! iEn buena hora!Mas no así.
Con el alma hecha pedazos yo_ prescindo de quererte;
pues comprendo no poderte, nt poderme hacer feliz&gt;.
&lt;Y esa tarde que recuerdo con tristeza y esa tarde en
que pensaba mis amores, mis anhelos revelarte: esa tarde se murieron mis ideales, se esfumaron mis ensueños
de zafir, hice empeño en olvidarte, tuve anhelos de mo·
rir&gt;.

q~~- ¡;;bí~· ~¡d¿

. ·É~~~~~~~-f~é ~-~;~d~ -~~~Í;r~·n·d16°
amada, pero ya dema~iado tarde, cuando el amante estaba muy lejos, con sus ilusiones muertas.

-~¡¡;

ANGELINA DOMO DI GORCE.

México Desconocido

o

b

"
Templo de San Francisco Acatepec, Cholula.

Altar mayor del templo de San Francisco Acatepec, Cholula,

•

�Galería Artística

..

o

,.

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
No recuerdo quien dijo que hay historias que parecen
cuento,, y cuentos que parecen historias; ec ño, no me
meteré en tao semej•ote hondura para avtriguar quién
fué el autor del retruécano en cuestión, pues por hoy
bástame sin duda agarrarme de la mencionada figura
de retórica, para traer a colación cierta historietilla
que se relata con mucha gracia por la gente. de mi
pueblo.
Debo :tdvertir al lector que cuasi cuasi yo no soy el
autor del cuento que ya conocerán, pues lo úoico que
voy a hacer es a trascribir lo que mis ascendientes en
tercer grado me contaron antes de marcharse a la
"Ciudad de los muertos."
Casimiro, protagonista de este cuento, dicen las ma·
las lenguas que tuvo por madre a una comerciante en
legumbres; la pobre madre sufría la pena negra con su
hijo qued e diario le hacía a la humanidad dos o tres
maldades. Cansada señora Rutina de las fechorías de
su hijo, alcanzó la pénsula, como vulgarmente se dice,
de pasárselo al señor cura en calidad de hijo adoptivo.
La idea fué superior, y sin dejar para mañana !oque
hoy se puede hacer, cargó con el muchacho y muy de·
recho marchó a casa del ministro de Dios.
o o o
-Señor cura, señor cura.
-lQué nuevas me traes, Rufina?
-Pues .... ponga mucho ojo al parche, que ya sabrá
su mercé la bromita que vengo a encajarle.
-De seguro que no será el diluvio.
-iQué va a ser eso! lo mío no llega a anega.
-Bueno .... habla pronto y sepamos la broma que
me traes.
-Antes de entrar en· discurso quiero, a zan:adas de
gigante, manifestarle a su señorla el motivo que me trajo a esta su santa casa.
-Bueno, bueno; adelante.
- Este muchacho que usted ve, me lo dió Dios hace
la miseria de doce años para pagar no sé qué pecado,
porque desde que pudo andar y beber agua por su
cuenta, ha sido una de hacerles maldades a las gentes,
que la pura verdad .... yo ya no veo las horas de Dios.
-Y ahora, ¿qué quieres hacer con él?
-iiCómo qué!!, suplicarle a su mercé lo tome p0r
su cuenta, para que le meta en la cabeza todo lo que
usted sabe.
- Eso no es muy fácil.
-!Cómo no! Usted tiene escuela y algunos trabajitos
donde tenerle amarrado como buey dañero.
-Le voy a tomar como tú dices, no más porque veo
el deseo que tienes de que tu hijo se inicie en el camino del bieó; pero te advierto que yo haré de él lo que
mejor me parezca.
-Pe eso no hablemos, pues desde hoy se lo entrego
con todo y nalgas y usted sabrá cómo se las aviene con
este impertinente que para mí no es más que un casti·
go de Dios.
-Convenido, Rufina.
o o o
-Con que tú te carg'&lt;s tus mañas, muchic.ho tonto.
-Maaaa .... meutiras de mi madre.
-iQué mentiras ni qué mentiras! Vamos, qué oficio
quieres aprender.
-Yo quisiera ser torero
-!Qué torero, ni qué ojo de hacha! otro oficio bon•
roso y sin peligros.
-Entoncts paya,.o.
-Tú sí que estás curioso, sales de Guatemala para
entrar en guate'....pear.
-Pues .... entonces titiritero.
-Calla, imbécil, ya veré el oficio que te acomodo ;
por de pronto sabrás que conmigo no se juega, y que
de aquí en adelanta harás cuanto se te m~nde, tomando
empeño en hacer el mandado de lá cocma, llamar a
misa y doblar a muertos, cuando los dolientes paguen
el "Santo Oficio."
.
Casimiro oyó la consigna sin inmutarse y se dijo:-El
señor cur,1. cantará alegre, pero lo que es a mí no me
divierte; además, quién puede ser su señoría que co~
Casimiro no tope en duro, pues lo que es yo .... segui·
ré háéiendo lo que me venga al pelo
El señor cura marchó con Casimiro a ponerlo en po·
sesión de sus trabajos, presentándólo primeramente con
señora Inés, anciana de malos hígados y dignísima co·
cinera del señor cnra.
Señora Inés miró de arriba a abajo a Casimiro, y en
tono agresivo le preguntó:
·
-lQuién es tu madre, mucb.&lt;cho?
-Señora Rufina.
- l La verdulera del parián ?

-La misma,
-lY cómo vienes aquí?
-Dicen que en calidad de hijo adoptivo.
- !Vaya! Buena carga se ha echado el señor cura.
Casimiro hizo otro tanto, mirando detenidamente a
señora Inés, le preguntó:-¿Y usted qué es aquí 1
- lYo?
-Sí .... usted.
-Pues ...... yo soy la ama.
-De manera que usted va a ser mi patroncita.
-Yo mismo.
-Pues ..... .
--&lt; Pues qué ?
-No, nada. Nomás que querí'l saber qué clase de
pájara era su mercé.
-¿Qué es eso de pájara?·
.
-iMire, mire! No se h,¡ga la inocente.
-No gastes mucha confianza conmigo; entiende que
yo no soy la consentidora de tu madre y sábete que
que conmigo se hih muy delgado
-iiA poco!!
-Como lo oyes.
-Pues sepa, señora Inés, que yo también sé poner
el aire.
-Bueno, bueno; ya veremos de qué cuero salen más
correas
-Veremos ..... .
-Por de pronto, largo a traerse el recaudo.
Casimiro cargó con el canasto y se marchó al parián;
por el camino se fué pensando en el porvenir y se de·
cía- de aquí en adelante será otra mi vida; ya no car·
garé los botes de agua, ni limpiaré las ceboll~s y ~enos
cuidaré los animales mostrencos. En este soliloquio en·
!retenía su magín y caminando llegó a donde iba; des·
pués de comprar los garbanzos se dirigió al pu.,sto de
señora Susana, acérrima enemiga de su madre, tan solo
porque vendía cebollas.
Casimiro, en vt,z de comprarle la verdura a su ma·
dre, se la compró a señora Susana, pero Rufioa, que
comprendió la ·mala intención de su hijo, refunfuñó y
montada en cólera le dijo-por qué no me mercas a
mí las cebollas 1
- Porque oo quiero.
-Ya te las avendrás con el señor cura en cuanto sepa tus gracias.
-Mire ...... no me asuste con el petate del muerto,
pues entienda usted que ya estoy curado de espan·
tos.
-Calla, majadero.
-Cálleme si puede.
Rufina cogió uo manojo de cebollas y con más punte·
ría que un carabioero, le plantó tal golpe a su hijo.que
lo hizo rodar por el empedrado. Casimiro se levantó
aturdido y poquito a poco se fué retirando del puesto
de su madre, y cuando ya estuvo lejo5, se puso a silbar·
le la "muerte seca" a todo su sabor.
o o o
Aquí tiene el mandado, señora Inés.
-Bueno, ahora vaya y pó:1gase a las órdenes del re·
verendo.
Casimiro se marchó al departamento donde se eocc&gt;o•
traba el párroco y cumpliendo con lo que había orde·
nado señora Inés, le :lijo-aquí me tiene para lo que se
le ofrezca.-El señor cura abandonó sus meditaciones
e inmediatamente se diriR:ió con él a la escuela; al llegar al establecimiento, el maestro salió a su encuentro
poniéndose toda ht juventud de pié. El párroco le dijo
al maestro: que allí le llevaba a aquel muchacho y que
le suplicaba pusiese empeño en su educación. El maes·
tro, fiel servidor del reverendo, cumplió con lo manda·
do, poniendo a Casimiro en la banca de los distinguí·
dos.
Debo advertir que ta,nto el señor cura como Rufina,
abrigaban la esperanza de que Casimiro cambiase con
el tiempo de conducta; desgraciadamente la creencia
fué ilusoria, pues siguió el mismo; en fin. dicen que na·
tura! y figura hasta la sepultura: sin embargo, pronto se
distinguió entre sus compañeros por su afición al canto.
Si no hubiera sido por esta afinidad con el arte, quizá el reverendo le hubiera despedido, pero todos sabemos que en este mundo por algo nos hacemos necesa·
ríos; además, Casimiro, sabía por instinto aparentar y
sacar partido de las flaquezas de sus semejantes.
En uno de tantos días que van y vienen, se le ocurrió
a Casimiro proporcionarles a sus compañeros de &lt;jolgorio,&gt; un rato de diversión , y sin pararse en pintas,
buscó el medio de llevar a efecto su idea.
¡Ni mandado a hacer! pues hay tienen ustedes que el
maestro se presentó en el establecimiento demasiado
briago; por sunuesto hay que advertir que esto no era
raro, pues con frecuencia atrapaba uoas papalinas fenomenales. Casimiro, al verle de aquella manera, salió

violentamente de la escuela y se dirigió a un tendaj6n.
El lector dirá que qué tiene de particular esto; pero
mucho ojo, ¡que ya verán en qué va a parar todo esto!
Casimiro compró eo·e1 tendajón mencionado varias
docenas de cohetes y ~e dijo-tan luego como el maes·
tro empiece a dormir &lt;la mona,&gt; rodearé su mesa de
cohetes y después ...... ¡voy que prendo la mecha y to·
do mundo a gozar.
En marcha a verificar su fechoría, llegó con 3us com•
pañeros y después de manifestarles sus propósitos, les
preguntó: ¡Qué tal, compañeros! Todo el mundo aplau·
dió la idea; pero ahora, ¿quién le pondría el cascabel
al gato ? es decir, ¿quién prendería la mecha?
Después de mucho deliberar sobre el particular, sal·
tó un condiscípulo diciendo: &lt;Compañeros, lo mejor se·
rá echar una porra y el designado por la suerte, irá sin
disputa a encender la mecha.&gt; La pénsula fué ~a proba·
da por el consejo infantil y manos a la obra.
Ahora ¿saben ustedes quién . salió favorecido por el
azar? pues el mismísimo Casimiro, quien después de
prender un cigarrillo, se dirigió al escritorio a coosu•
mar la obra.
No había retrocedido ni dos pasos cuando estallaron
los cohetes. tronando tan fuerte, que el maestro, de un
salto fué a d.ir a un rincón, lanzando al aire tales aspa•
vientos, que sus discípulos temieron de su estado mental; sin embargo, pronto pasó el temor y engolfados por
el placer gritaron a todo lo que supieron: ¡Viva la botella, viva el maestro .... muera tía Inés .... vivan los
monos!!
Los gritos causaron alarma en todo el pueblo, pero
en ninguna parte como en el templo, pues a esas horas
se encontraba el reverendo explicando a los fieles las
hazañas de Sao Expedito.
.
Los fieles pretendieron abandonar el templo, pero e 1
señor cura les suplicó que permanecieran en la sina·
goga del Señor hasta saber lo que pasaba. Los creyentEs
obedecieron, pero eran tales los aspavientos que aquello parecía el fin del mundo.
Entre tanto los muchachos de la escuela, abandona•
ron el establecimiento y en manada entraron a la pa·
rroquia, haciendo tal algazara, que aquello parecía la
invasión de los bárbaros.
Como se ve, esto fué casi casi el disloque, pues P.ra
tan grande la confusión que no hallaban que hacer ni
los feligreses ni el señor cura. A las dos horas más o
menos de estar en aquel encierro, el reverendo y los
vecinos supieron lo que había pasado y enterada la au•
toridad de lo acaecido, supliioó al señor cura se sirviera
despedir al borrachales del maestro.
El párroco, cansado de las peripecias de Casimiro,
sacó de sus tesoros algunas monedas y le dijo-aquí tie·
nes estos dineros para que los inviertas en algo que te
sirva y favor de salir de mi casa. Casimiro se puso tris·
te; pero aquellas monedas no eran cualquier cosa ; pe·
ro ...... ¿cómo dejar aquella casa donde vivía la mujer
del sacristán que le daba carita y le mimaba con un
cariño para él desconocido! esto era lo más doloroso;
pero ante la resolución del reverendo no le quedaba
otro recurso que marcharse a otra parte,
Casimiro echó a correr por el mundo, aventurando
aquí y allá sin e ocontrar oficio ni beneficio, y despuls
de avenírselas con los rigores del destino, cayó a un
puerto de importancia, donde por verdadero azar. fué
a dar a una casa de tahures. Desde este momento cam•
bió su vida; en aquel antro del vicio hall6 la suerte,
jugando diariamente con cuanto &lt;vago&gt; se presentaba
en la pocilga.
En uno dP. esos tantos días que van y vienen, sin que
el hombre abone a su efímera existencia sus venturas
o sus desgracia~, Casimiro topó con un árabe, quien poseedor de una gran fortuna decidi6 aumentarla con los
dineros que le ofreció Casimiro bajo el encanto de la
baraja. Ambos tahures se entregaron al juego y en me•
nos que canta un gallo, Casimiro le ganó a su c0ntrin•
cante algunos cientos de monedas y un gran cargamen•
to de anteojos verdes. Con tan monumental ganancia
Casimiro resolvió transportarse a su pueblo, que hacía
años y fahces días no visitaba. La idea fué puesta en
práctica y cuando lleg6 a su pueblo, todo mundo salió
a recibirlo, inclusive el párroco, que creía de buena fé
que su protegido ya había cambiado de conducta.
Casimiro, que sabía aprovecharsp de la bondad de
sos semejantes, le contó al señor cura algunos de los
rasgos más culminantes de su vida, por supuesto muy
diferentes de los que en realidad había experimentado
contándo!P. que había vuelto a su pueblo, primero por
ver a los suyos, y ~egundo por realizar una poca de mP.r•
cancía· El párroco ofreció ayudarlo en todo lo que pu•
diera.
·
Enterado Casimiro de la buena voluntad de su pro·
lector, le dijo que necesitaba que le ayudase a realizar
un:1 gran cantidad de anteojos verdes que traía.
El señor cura vió la venta muy difícil, primero, por·

o

que era preciso que todos los vecin&lt;;&gt;s estuv_ieran meo·
pes o présbitas para vender tan crecida c;lDhdad de _anteojos; y segundo, porque que él no pod1a con~erhrse
de párroco en comerciante; sin embargo, resolvió. ayu·
dar a Casimiro y echándose en brazos de la Providen·
cía, pensó sobre el medio de resolver el problema de
una manera honrada.
Después de mucho idear hall6 que la única manera
de salir avante, era sin duda inventar algo supra-huma·
no y al efecto le dijo a Casimiro-he pensado, para po·
der vender tu mercancía, manifestarles a los fieles en la
misa del domingo próximo, que un aogel le reveló al
Santo Papa, que para el primer viernes de cuaresma
descenderá el Padre Eterno a la tierra.-Casimiro, que
no tenía ae tonto ni un pelo, exclamó: ¡¡Superior, supe·
rior!l pero ustedes comprenderán que ambos presentían
un lío estupendo, ¿pero qué hacer con tanto anteojo? sin
duda que venderlos como se pudiera.
.
Combinada la venta de los mentados anteo¡os y lle·
gado el día señalado, el reverendo con más valor que
el que le habla a un muerto.le ordenó al campanero
llamara a misa cantada. De balde será manifestar que
todos los fieles de la comarca ocurrieron a. la mencio·
nada misa.
El señor cura, después de verificar el "Sao te Oficio,"
abordó la cátedra sagrada, lanzando al espacio tres o
cuatro frases sacramentales y se perfiló de lo lindo,
manifestándoles a los fieles con las mejores frases que
se supo de co~rido cuando fué seminarist_a, el descendimiento aludido. Como era natural, los fieles tragaron
la píldora, co~siderando el arribo del Padre Eterno
como la maravilla más sorprendente del siglo; yde ver·
dad que lo hubiera sido si el Padre Eterno se . hubiese
tomado la molestia de visitar este valle de lágrimas.
Entre tanto, el señor cura,.antes de terminar su plática
les dijo a los creyentes-que aunque el. Padre. Eterno
se haría visible al género humano, y quizá al inhuma·
00 también, no le verían a aquellos que no se compra·
sen unos anteojos que para el efecto él tenía.
Como ustedes comprenderán, aquello de comprar
unos .&lt;nteojos y confesarse Y. hacer otras . rnen_udenc~as
de la fé no es mucha historia para los villorrios, quie·
nes tratándose de la salvación venden hasta la camisa.
La venta de los anteojos fué superior, según díceres
de los que fueron testigos oculares, faltaado para muchos fieles.
En dos por tres llegó el viernes indicado, reinando
tal entusiasmo en los creyentes, que la pura verdad el
señor cura y Casimiro comereod.ieroo que todo a9u~llo
iba a terminar en algo trágico; s10 embargo, Cas1miro,
dijo a su protector-no tema usted, de los audai:es es la
victoria y ambos, armándose de valor, estudiaron el
modo d¿ darles más solemnidad al acto, para cuyo efec•
to el reverendo ordenó a los monaguillos que todos los
santos de busto fuesen trasladados al ca□po donde todo
mundo se reuniría para ver el descendimiento del Padre Eterno.
A las tres de la tarde, hora citada para ver el deseen·
dimiento del Padre Eterno, el señor cura y los fieles se
encontraban en el llano, esperando el gran aconteci·
miento, pero después de mucho pelar los ojos, se con·
venció, tanto el párroco como los cong regados, de que
el HACEDOR SUPREMO no descendería, pues por
ningún rumbo había señales de tal cosa.
Los creyentes, no obstante su esperanza de estrechar
la mano del Padre Eterno, o cuando menos de besárse·
la, se preguntaban el motivo que había tenid~ para no
hacerse visible; pero el señor cura, que muy bien sabía
que ni por chanza descendería, ideó salir de tao apura·
do trance y con las lágrimas en los ojos, les dijo a los
fieles:-Sin duda, alguco de vosotros no se confesó como lo manda la Santa Madre Iglesia, y por eso no te•
nemos la dicha de ver al Hacedor Supremo.-Los fie·
les al oír las palabras de su reverendo, empezaron a
echarse en cara los unos a los otros tan terrible sacrile·
La Virgen y el niño por Boticelli.
gio, llegando a tal grado la indigm..ción, que el señor
cura tuvo que intervenir en el asunto, resolviéndolo de
Por varios instantes anduvo la pluma flot~ndo en el
- iCalla, calla !; mejor has otra cosa.la manera siguiente:
espacio, sin que la dejasen tomar asiento los fuertes so·
-Pero .... ¿cuál?
De pie en el púlpito improvisado, estudió la manera plidos de los fieles, que ya se habían puesto muy listos;
- Pues abre una cantina, un billar; en fo, algo que
de taparle el ojo al macho, es decir, de salir avante del entre tanto, el reverendo ignoraba el fin que tuviese no nos comprometa.
aprieto.
._
aquella farsa; sin embargo, esperaba que alguien se
Casimiro tomó el consejo de su protector, y después
Los proyectos fueron tantos, que lleg6 a la confes10n ; aplomase al soplido para echarle la culpa.
de deliber;,r c.etenidamente sobre el particular, abrió al
pero en los momentos más supremos, siempre pa~a por
La pluma seguía flotando en el aire, hasta que un público una cantina, con el din1::ro d e los mencionados
la mente algo prodigioso. Después de mucho pensar, vientecillo la llevó a la cabeza de San Pedro, quien no anteojos.
¡gran sorpresa!, el reverendo se mete la mano al bolsi- le sopló, tan solo porque era de palo y carecía de pul·
Esta nueva lucha, al parecer buena y honrosa, le pro·
llo del chaleco y da con una pluma de ave ; y por pura mones.
porcionó tales dolores de cabeza al señor cura, que ya
inspiración la encontró útil para resolver el problema,
El señor cura al ver esto, exclam6: ¡¡Hijos míos, hi· verán ustedes, si tienpn la calma de segu:r leyendo.
y be aquí el desarrollo.
jos míos!!, San Pedro no dejó salir al Padre Eterno.
E n el pueblo de Casimiro se encontraban dos tinteriToma la pluma, y mostrándosela a los presentes, les L os fieles, al oír los aspavientos del reverendo, quisie· llos medio versados en el ateísmo.
dijo:
ron protestar contra la conducta del Santo portero, pe·
Estos amigos, que creían ser pozos de ciencia,"'"arma•
&lt;Esta pluma señalará al hereje.&gt;-Casimiro, que esta- ro ...... en fin, se postraron ante la estatua de San Pe- b:10 1:atalla con cuanto católico presumía de entendido
ba a su lado, le dijo en secreto-que aquello era muy dro, y a voz en cuello le interrogaron: que por qué no en la materia.
aventurado, que mejor inventara otropretexto,-pero el le había permitido la salida al Padre Eterno. San Pe·
El lugar de las discusiones era, por Jo general, la
señor cura, que ya tenía el proceso de su pénsula, no se dro, que era de palo, no les contestó ni en broma.
cantina de Casimiro; prolijo será traer a colación las
paró en mientes y les dijo a los fieles-el culpable será
d isputas de l&lt;;&gt;s polemistas; sin embargo, diré a ustedes
a aquel a quien le caiga esta pluma, y echándola a vo·
o o o
que allí se hablaba de los milagros de los Santos, de los
lar, flotó por el aire, volviendo desgraciadamente en la
/
errores del cristianismo, de la inviola bilidad del Santo
misma dirección del señor cura, quien al verla se puso
-/Qné te parece el apuro en que me has metido ?
lívido; pero en cuanto llegó la pluma a su cabeza, la
-Pues ...... señor cura ¡Tremendo! pero yo ya me Papa, de muchas cosillas que la pura verd.&lt;d aquellos
miserables no entendían ni jota:
arrojó de un fuerte soplido, por supuesto, con un sopli· imaginaba que usted iba a salir vencedor.
Casimiro, que picaba de ilustrado, llegó día en que
do disimulado.
- Dale gracias a Dios que me salvó de tan espeloz•
se declarase p.&lt;rtidario de los ateos y acérrimo eoemi•
La pluma, con s:: nueva dirección, fué a dar al pó· nante aprieto.
pulo, puo éste, que en tratándose tl.e no dejarse tomar
- Ya lo creo que se las he de dar. Ahora dígame ¿a go de los beatos.
el pelo, sé dijo para su coleto: &lt;hacer como hacen no es cuánto ascendió la venta de los anteojos?
Al saber el reverendo el cambio de su protegido, se
pecado&gt;, y en cuanto les llegaba la pluma, se la espanta·
-iFrioleral A seis mil pesillos.
apresuró a sacarlo del error, explicándole diariamente
bao con un fuerte soplido, escapándose así de la culpa
-Bueno, venga la mitad y quédese con la otra, y su los pasajes más elocuentes del Evangelio; pero Casimi•
que quería echarles el párroco sobre su conciencia.&gt;
mercé dirá si repetimos el color.
ro, que se pasaba largas horas conversando con los

�&lt;Pe rdó name, Padre Eterno, que yo dudaba de tu existencia.&gt;
&lt;Perdó name, Padre Eterno, que yo soy nn miserable.&gt;
&lt;Perdóname, Padre Eterno, qne yo soy un mal hijo&gt;
&lt;Perdóname, Padre Eterno, que yo soy un ingrato
con mi protector.&gt;
Perdóname, Padre Eterno, que yo tengo amores con
la mujer del sacristán.&gt;
- Eso no te lo perdono, miserable.
Casimiro, al oír esto, duplicó s us ruegos: pe ro e l Padre Eterno, que era como ustedes saben, el sac ristán y
el marido de la amante de Casimiro, se mostró inflexi·
ble, negándole todo perdón.
Por muchc,s instantes estuvieron b atallando, hasta que
cansado el sacristá n y deseoso d e sabe r los líos que se
traía Casimiro con s u maje r, le dijo-sigue diciendo
tus pecados.-Casimiro, que pretendía reconciliarse
con el Hacedor Supremo, de tendido d ijo cuauto hacía
coa la adúltera.
Fué tanto lo que desembuchó Casimiro y lo que le
pudo al sac ristá n, que como Dios le dió licencia a este
último, se desató y más bravo que un Miara, arre metió
contra el impío, dá ndole tal golpiza, que Casimiro caíÓ
en la cuenta de que el Padre Eterno no era tal cosa,
sino un humano como cualquier otro y reaccionando,
vió que el Padre Eterno era el mismísimo marido de
su am-inte e irritado p0r el engaño y por el descubrimiento, sacó de sus bolsillos uoa daga afilada y cargó
fuertemente sobre el sacristán, dá ndole tales puñaladas.
que el Padre eterno cerró los ojos y abandonó la vida.
Cuando el reveren"o bajó a ver qué resultado había
tenido el simulacro celestial, vió lo que nunca se espe·
raba, un asesinato en el templo del SEÑOR; y abisma·
do de tao horripilante sacrilegio, corrió en busca del
jue:. para que éste tomara coaocimieato· del hecho, pe·
ro u ,te des comprenderán que el representante de la
justicia, al ver ua :,anto asesinado, retrocedió espanta·
do, y sa bedor de sus oblig~ciooes, le dijo al señor cura
q ue él no tomaba conocimiento del hec ho, por la sencilla razón de que su jurisd icción era limitada; además,
que él no podía juzgar de los delitos supra-humanos.

dad enloquecedor a de los hombres. Yo conozco mu~ho
ese viejo jardín que las manos d e mis abuelos cultiva·
r on cua ndo en sus corazones florecía el a mor , y quién
sabe s'i eo las mismas horas de crep úsculo en que he
venido a él para dar a mi espíritu el alimento del perfume, de la suavidad y del silencio, esos abuelitos se
d ie ron muchos besos bajo esos mismos castaños donde
yo he soñado muchas cosas Y quién sabe si ellos, en su
afán d e Henar la copa de cristal de la vida y del amor,
no se apercibieron de esa agonía tao suave de las rosas. Segura mente q ue ellos mismos en sus idilios apresura ron la muerte de muchas flores recién abiertas, y
segura mente que, por descuido o por fal ta de refina·
miento espiritual, no llegaron a gustar la dulzura de
esa muer te.
¡Ah! Entonces hubier a n compre ndido, como yo com·
p rendo ahora, qué fa stidiosa y q ué vulgar ~s la mue rte
de los hombres, en uo rincón penumbroso y solemn e
sio ver e l cielo, sin sentir una caricia de aire tibio y
de perfume que refresque la ú ltima congoja de la
vida ... .

Sr. Coronel don Ra món Castro, nombrado prefec to
político de Tlalpam.

La agonía de las rosas
Bajo el atardecer, frente al viejo jardín donde apren·
dí, siendo niño, el sentimiento de las cosas frágiles, mi
alma mira la agonía lenta de las rosas y p iensa mi alma
que las rosas muere n muy d ulcement e, sin esa vulgar¡.

o o o

Señor Lic. don Adolfo de La Lama, nombrado
Sub,ecretario de Instrucción Pública y
Bellas Artes.

ateos, por nada de esta vida que quiso cambiar de opinión, pues creía firmemente haber salido del error.
Una verdadera lucha se armó entre protector y pro·
tegido, llegando algunas de las discusiones al vivo rojo.
Por mucho tiempo duró esta batalla, hasta que ua día,
cansado el señor cura ·de la obcecación de Casimiro, se
le ocurrió bajar del cielo al Padre Eterno, por supuesto esta vez no para verder anteojos, sino para sacar del
pecado a Casimiro.
La idea fué superior y sin robarle al tiempo tiempo,
le dijo a Casimiro que le iba a demostrar que lo~ Santos
hacían milagros, y que el poderío de Dios estaba manifiesto en todas partes.
Casimiro se dejó llevar por el pá rroco y le dijo-vengan las pruebas.
Aquí fué Troya, pues cómo obligar a los Santos a ha·
cer milagros, ¡imposible! ; pero un rayo de luz providencial cruzó por su cerebro, e iluminado por el cielo
se palmeó la frente y le dijo a su facristán: &lt;Hijo mío,
hay que hacer un simulacro celestial&gt; El sacristán se
quedó ea ayunas, es decir, no entendió ni jota.
Cuando el reverendo ya tuvo madurada la idea, Je
dijo al sacristán: hoy a las siete de la noche, te vestirás
de Padre Eterno; tu hijo .Y yo subiremo, al cimborrio
del templo, y por los agujeros que caen al interior, te
~charemos una cuerda, de la cual y una vez vestido
como te digo, te atarás a ella, entonces nosotros te alza·
remos a pura canilla hasta que quedes en el espacio y
c erca al dombo del cimbqrrio; después yo bajaré y lle·
varé de la mano al incrédulo de Casimiro hacia donde
tú te enc!leotras suspendido, para que éste, al verte, se
arrepienta de sus errores. Muy fácil es que Ca~imiro
aun así dude de la existencia del TODOPODEROSO,
que en esta vez tú vas a hacer sus veces; pero para
consumar mi obra, le dejaré solo en el templo y yo volveré al cimborrio, coa el objeto de irte bajando hasta
una altura que te distinga y pueda hablarte, y tú exortarlo al arrepentim,eoto.
Así pasó todo, pero . . . . .. vamos a la mejor del colo-quio:
Casimiro, con toda su incredulidad, sintió miedo ante
la preseoeia del Padre Eterno y maravillado de la ma•
jest:l.d del Hacedor Supremo, se echó e n brazos de la
f e y a voz en cuello pidió el perdón de sus pecados. En•
tre tanto, el Padre Eterno, o sea el sacristán, esperó el
momento opartuno para dialogar con Casimiro que tragaba la píldora, no obstante su talento.
Frente a frente se encontraron Casimiro y el sacristán, es decir, Casimiro y el Padre Eterno. El pecador,
arrepentido y armá ndose de va lor, le habló de esta manera:

Todo os parecerá cuento, pe ro dejemos a un lado Jaq
menudencias y penetrad en el fondo del cuentecillo y
os encontraréis algo con visos de realidad ; por supuesto,
yome lavo las manos y todo lo paso al costo, es decir,
lo cuento tal como lo oí de los labios de mis antece·
sores.
LAURO G. C ALOCA.

Por un error de formación de nuestro periódico, que
somos los primeros en lamentar, ·apareció en el número
de nuestro semanario, correspondiente al último do·
miago, la preciosa composición titulada &lt;Ojos Verdes,&gt;
del inspirado vate don Salvador Díaz Miróo, calzada
con la firma del señor don Baldomero Hoyuela, autor
de una composición poética que debió haber aparecido
en el mismo número, y que fué retirada a última hora
por falta de espacio.
Esperamos que taoto el señor Díaz Mirón como nuestros lectores, oos perdonarán esta falta, enteramente
ajena a nuestra voluntad .

Una r osa muy bla nca que me recuerda las manos de
una novia d e la infancia , se está poniendo pálida, tao
pálida que da tr isteza verla . Ya casi va a morir, porque
ha inclinado s u blancura hacia tierra, como para nos·
otros los hombres, a pesar de ser hombres, oo hemos
podido descifrar; ya casi va a mor ir , porque uoa flor
vecina la está lloraodo. Allá, hacia la mitad del jardín ,
están agonizando unas rosa~ azules .. . . así eran de azules los ojos de otra novia de mi adolescencia. !Pobre·
citas .... Se están ponien do ta mb ién muy pálidas, y eo
su agonía de du lzura y de paz parece que se interroga n
entre sí. Y a llá, en el rincón obscuro don de se ha muer to el sol, hao agonizado y cootioúao agonizando muc has
rosas azules, blancas y rojas. P e ro todo to silencio,
muy en silencio; sintiendo el dardo invisible de la
mue rte sin da r u n grito, sin desesperációo , sin sobre·
salto y arrojando por la herida abierta toda la sa ngre
de sus venas: el perfu me .. . . Así, eo sile ocio, e n uo sil e ocio q!.!e sólo interrumpe de c uando en cuando el balido de uoa oveja del prado cercano, el murmurio del
l:ilillo de agua y el quejido de uoa y otra hoja seca que
cae. Así. .. . ¡Oh , qué grato es morir así, en ti mayor

Señor Ingeniero don Salvador Echegaray, quien repre·
sentará a México en la próxima asamblea de la
&lt;Asociación Internacional para la Prevención
de las Huelgas&gt; que se reunirá en Septiembre en Gante.

A EFRÉN GóMEZ

Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
. .•• Aquella voz incierta,
aquella voz pausada
que en la noche sombría
me dijo, pertinaz, que me engañabas,
fugitiva y auster..
llegó vibrando hasta mi oscura estancia,
y al bailarme agobiado y sin consuelo
penetró en los arcanos de mi alma .. . .
¡Era cierto! .... Las brisas rumorosas,
al besar el cristal de mi vAntana,
con voz débil } triste me decían:
-olvídala, mortal. . .. " ella" te engaña,¡ Era cierto! .... El sollozo de la fuente
la voz de l:is campanas,
'
en mis horas tediosas,
llegaban a mi estancia
dejándome tristezas infinitas
y voces delatoras de tu infamia ....
Cuando la tempestad, rauda y siniestra,
sus torvas iras desató, mi barca,
ya sin timón sobre la mar bravía,
hundiósP., al fin, eo las oscuras a ~uas,
y cuando el ruego se asomó a mi boca
ya estabas lejos de la inmensa playa . . ..

···· ···· . . . ······· .. .. ........ ·······

iEra cierto!. ...
Las brisas Tumorosas,
al besar el cristal de mi ventana,
con voz débil y triste me d,-cían:
-olvídala, mortal. ... "ella" te engaña.
Señor Lic. don J usto Castillo, nombrado asesor de
la Comandancia Militar del Distrito Federal.

CESAR CAMACHO.

•
Palacio Municipal de la Ciudad de México.

Sr. log. doo Jesús T . Acevedo nombrado Director
General de Correos.
silencio, vie ndo el cielo, sintiendo la caricia del a ire,
s in que nadie nos difi culte la muerte! ¡Ah! Si los homb res p ud ié ra mos entr egar a la tie r ra el último aliento
de la vida así como las rosas, iqué dulce ser ía la agonía
de los hombres!
'1:AURICE MAE T E RLINCK.

�.,

IL,m§ i!ii~~llm$ cdl~ llal &lt;C©&gt;Il@m
All!lll~1llll'il&amp;.

•

o~s~il

..

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P====RE
-====M
~I
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~

EN

TLALPAM.

o

El día cuatro de los corrientes celebró
la colonia americana residente en nuestra
capital, con el entusiasmo acostumbrado'
la fiesta conmemorativa del aniversario de
la independencia de los Estados Unidos,
iniciada por el gran Jorge Wa~hington. Co·
mo de costumbre, la fiesta se llevó a cabo
en el tívoli del Eliseo y se compuso de una
pule oficial, discursos, banquete presiden·
cial, etc., una deportiva y una popular
consistente en la grande kermesse y com-

bate de serpentinas en las callecitas del
parque del tfvoli.
El señor Presidente de la República fué
c,specialmente invitado para presidir la
fiesta y, cumpliendo con dicha invihci6n,
se presentó en el tívoli a las diez qe la
mañana, acompañado por varios miembros
de su gabinete y asistió a la parte oficial
de la fiesta, habiendo brindado porla pt'bs·
peridad de la colonia americana y por el
gran pueblo de los Estados Unidos.
;Las personas que hicieron uso de la pa·
labra, amantes de México en su totalidad,
hicieron votos por el restablecimiento de
la paz en nuestro país, y predijeron una
era de gran prosperidad.

~
~

~-~--=----=---_ -_-_-_-_-_-11
Sumamente lucida fué la fiesta efectuada el
domingo último en el edificio de la Escuela Co•
rreccional, en Tlálpam, para repartir sus premios y recompensas a los alumnos de las escue·
las nl.cionales de la locdidad que se distinguieron durante el ú1timo año escolar.
El acto fué sencillo y emocionante; como ya
dijimos, el sitio elegido para la fiesta fué el salón de acto, de la Escuela Correccional para
menores, el que fué decorado con panneaux y
artísticas piens florales distribuidas convenien•
temente en los muros.
Hacia el fondo del salón se improvisó un pe·
queño teatro, donde se verificaron todos los ac·
tos de que se compuso el programa.
A un lado, y h~ci;,. el ala izquierda del esce·
n:i.rio, Ae levantó una tribuna en la que tomaron
asiento los señores L~opoldo Kiel, director de
Instrucción Primaria, profesor Lucio Tapia, ins·
pectar de las escuelas de la cuarta zona, seño• Grupos de niños de las escuelas de Tlálpam, que recibieron sus pre·
ritas María Guerrero y Luciana García, directo- mios en la fiesta del domingo pasado.-Niñas que cantaron el Himno
Nacional en la fiesta de premios.-Niñas premiadas. -Alegoría.
ras de las escuelas superiores de Tlálpam y Co•

yoacán; señoritas profesoras Soledad Basurto,
Manuela Montes de Oca, Juana Reyes y profeso•
res Germán Andrade, Jesús Estrada y Francis·
co Nieto.
Cerca de quinientos niños de ambos sexos concurrieron al festival, que fué amenizado con al•
gunas piezas tocadas por la banda del mencio·
nado establecimiento.
Ciento cincuenta alumnos de las escuelas de
Tlálpam y otros tantos de las de Coyoacán, re·
cibieron premios.
El Presidente de la República en las fiestas de la colonia americana el 4 del actual.-Tres damas americanas portando el tradicional
gorro del ejército libertador. -La kermesse en el Tívoli.

..

t

�troversiu. Hocacio, el .:!picureo fué
uno de los moralistas, que rico, feliz, despreció a todos: o, por el contrario, filósofo, hacia vida bohemia,
modesta, sencilla, despreciando el
oro? Tal es la cuestión que se ha
presentarlo a los críticos que se ocuparon de tan inspirado poeta.
Sabemos que después de haber
lanzado su famoso apóstrofe: &lt;O
rus, q uando ego te aspiciam&gt; nos da
alguuas indicaciones, sobre la cuestión citada, diciendo &lt;yo prefiero
una mes:i frugal con legumbres de

CASTelLANA
:,~
-~
de visiones efímeras se puebla mi cabeza
cuando de luz de plata se puebla la llanura. .

Horas muertas
Yo deseo una casa con ventanas abiert~s
sobre un jardín dormido y silencioso Y Inste,
y vivir una vida llena de cosas muert~s,
con el aroma vago de lo que ya no existe,
También quiero unas horas de gris melancolía
en una vieja eEtancia, cuando_muera la ta~de,
y que al decir mis versos redimas la elegta
de la sorda epopeya de mi vida cobarde.
Quiero que nos digamos un himno f~nerario
en el que vibren todos los remotos festu~es, .
que al surgir del olvido como de un rehcar_10
caigan sobre nosotros como hambrientos mastines.
Después nos amaremos en un lejano huerto
rodeado de altísimos cipreses sepulcrales,
donde sólo entre pobres blancas flores de JJ?-Uerto
broten nuestras divinos rojos besos nupciales.
Llevarás un vestido de un suave color crema,
para que sea pálido todo cuanto soñemos.
y yo, sobre tus sienes escribiré el P?ema
de una blanca corona de blancos cnsantemos.
y luego de las horas de juegos inf~~tiles
en que a tus pies me tienda_ como un _mno cansado,
deshojarán tus dedos frág1l~s y sutiles
las simbólicas flores marchitas del pasado.
Me contarás tus penas, tus amargas tristezas...
Yo callaré mi negro rosario de dolores ....
¡y cuando sobre el pecho caigan nuestras cabezas
, haré como que río para que tú no llores .... !
y así iremcs la vida pasando poco a poco ... .
¡Tristezas de mbántropo y alegrías de loco
desgranarán mis labios en el atardecer .... !
¡Y en )a penumbra vaga de la ~oc~e cercana,
tú no serás mi amante, por..¡ue ~eras mi he~man~
al cerrar las heridas que me hizo otra mu¡er.....

Horas sedientas
Presentí el grato ensueño de tu vida dicbo~a.
Unas "Rimas" de Bécquer_ estaban sobre el piano,
En el búcaro había marcb1t~d:' una rosa
que de un rosal cortara la tlzianesca mano.
r

r

di
ló
m
ar
te

nu
asi
Inst
pee
rit
ras

Luego, estaba tu lecho bajo la advocación
de una imagen sagraJ_a~ reverente. austera,
a la que cte rodillas dinas la oracton
de tus bellos anhelos de chiquilla soltera.

r

Eras rubia .... tan rubia c~mo un rayo de oro,
Eres bl anca ... •ta n blanca .como un almendro en flor.
Un canario rimaba su cántico sonoro,
y en tus ojos babia puei,to fuego el amor.

No me jures amor, jura tan sólo .
Que cuanc10 muera irá~ al ceme?ter!o
y en mi tumba, al abngo del m1steno
Una flor dejarás.
Entonces mi alma desde el otro mundo
A la tierra vendrá sólo por verte,
y triste, resignada con su suerte
Podrá ya descansar.
Después una oración_~urmura_ q~eda,
Que la .ignoren tus labios y tus ?JOS,
Entonces seutirán tus labios roJos
Un beso, una ilusión.
Mas no temas, es tierna despedida,
Tu rezo puedes terminar con calma:
El beso, es la caricia de las almas,
Es el eterno: Adiós.
Jalapa, Junio 29 de 1913.
JORGE E. GOMEZ.

~ItID&gt;llíiAAID&gt;©
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
¡Oh, qué dulc~ es vivir!
Vivir únicamente
Pensando en ilusiones y quimeras:
Y del cósmico ruido separado;
Y tan sólo, del Ser Omnipotente
Sentir la eternidad de lo ignorado,
Como árbol corpulento
Que altivo y orgulloso se levante,
Mostrando al firmamento
La augusta cabellera;
.
Do fabriquen las aves sus mans10nes
y el filomelo entone sus ende.:has,
Que entre la frond:1 verde y pa_lpitante
Los pájaros preludien sus canciones.
Enhiesto centinela
Del aquilón las furfas desafíe;
Agítese el ramaje, mas el tronco;
Como nervuda pierna
De luchador romano,
No doblegue; y cual roca
Que a la orilla del ponto
De las olas los golpes recibiera,
Y en argentina espuma .
Al piélago agitado devolviera,
Irgase aquel coloso,
Poniendo una barrera,
Al burac án furioso,
Como la roca al mar.
Fiel y mudo testigo
De rudo batallar.
Jalapa, 1913.
FRANCISCO R. VARGAS.

N-octurno XIX
A la Srita. Ro;a Liprandi.

Eras una exquisita, mística figuli~a,
tanagra modelada por la mano ~ebnl . .
de algún lejano artista de la estirpe d1vi?a
que floreció en la Grecia refinada y suttl.

En la tediosa calma de aqueste apartamjento
disipo mis tristezas cantando mi pasado,
y dejo libremente viajar al pensamient? ,
basta el país remoto por la muerte habitado.

Yo anhelaba vinieras al jardín solitario
ara deshojar juntos sus ~o~es una a _una.
~a en la jaula dormía tu hnco canana
y en tu boca besaba blandamente la luna.

Distraigo mis tristezas con el recuerdo hermoso
de todo lo que ha ido hacia región ignota
y, en medio del tranquilo, ~el sepulcral reposo,
dibujo-como Werther- la imagen de Carlota.

................... : ....... ..... .
Eras como nimbada r,or un halo ~ivi?o;

tan cerca de mí estabas, que te tendi mis ~raza, ....
·Mas fueron tus sonrisas para otro peregrmo.

~esbaciendo mi pobre corazón en peqazos! · · · · · ·
G. MORENAS DE TEJADA.

mi ·jardín a lo, banquetes suntuosos y brillantes.&gt; A
men11do Horacio se echaba sobre los campos de su jardín, y bebiendo agua de sus ricos manantiales, vivía
una existencia sencilla y casi bucólica.
Los detractores del poeta, pretenden objetar todo es•
to, afirmando que Horacio fué víctima de sus riquezas,
de su vida fastuosa, fijándose para ello en su amistad
con Mecenas, que influyó tanto en su existencia.
Los descubri!llientos a que venimos refiriéndonos algo aclaran lo que respecto a Horac1ose ha dicho, y a no
dudarlo por su manera de vivir, el gran poeta era afecto a todo lo que fuese lujo y comodidades. Los jardines
de su Villa eran de lo más maravilloso que se conocía
en Roma, y eso que por aquel entonces los palacios de
los patricios presentaban magnificencias asombrosas.

Busco en las noches tristes bañadas por la luna,
el misterioso encanto de sus ojos dormidos
que disip~n la pena que a vtces me importuna
con el dolor acervo de todos los olvidos . ...
y encuentro solamente, tristeza y más tristeza~
y aunque creer deseo disipar mi amargura,

:1

Y, a mi espíritu vuelve, cans~do,
pensamiento
del viaje azul y triste por el pais sonado .
y encuentra el alma mía en este apartamiento
canta::ido eternamente la muerte del pasado.

:1

y en mis noches de tedio,':ºº
recuerdo hermoso
de todo lo que ido hacia región ignota,
en m-dio del tranquilo, del sepulcral reposo,
dibuj~-como Werther-le imágen de Carlota ....
• JULIO A. MUÑIZ.

EN COLONIA
En la vieja Colonia, en el oscuro
rincón de una taberna,
tres estudiantes de Alemania un día
bebíamos cerveza.
Cerca el Rbin murmuraba entre la bruma
evocando leyendas,
y sobre el muerto campo y en las almas
flotaba la tristeza.
Hablábamos de amor, y Franz, el triste,
el soñador poeta,
de versos enfermizos, cual las hadas
de sus vagos poemas,
&lt;Y@ brindo&gt;, dijo, &lt;por la amada mía,
la que vive en las nieblas,
en los viejos castillos y en las sombras
de las mudas iglesias;
por mi pálida musa de ojos castos
y rubia cabellera,
que cuando entro de noche a mi bohardilla
en la frente me besa&gt;.

El soberbio panorama al q ue daban las ventanas
de la Villa de Horacio.

LA VILLA DE HORACIO
Hace poco se han descubierto unos restos muy interesantes de la villa de Horacio, de aquel poeta sublime
que fué en tiempo de los romanos, como es bien sabido, una de las lumbreras de la poesía. ¿ Cómo se ha producido todo esto? Véamos lo que se cuenta: El profesor Pasqui, el sabio Director de antigüedades en Ro·
ma, estaba muy intrigado por cierto muro de construcción fuerte y de caracteres, a no dudarlo, muy viejos,
que existía en un campo situado al pie del monte Lucretilis.
El docto arqueólogo, no ignoraba que en les alrededores estuvo en épocas remotas, nada menos que Ja Villa de Horacio. En efecto, el poeta de las &lt;Sátiras&gt; y
de las &lt;Odas,&gt; habló mucho en sus obras de su casa de
campo, describiendo el lugar y sus accesorias, el jardín
y el río que descendía de la montaña.
Con tales datos se decidió empezar las excavaciones
en 19rr, y fueron interrumpidas basta el año siguiente,
lográndose descubrir la piscina que debía alimentar de
agua a los jat'dines. A la derecha se encontró la villa
de Baños y d~spués el :1cueducto que separa la propiedad de Horac10 de la Villa del Emperador Antonino. La
gran piscina y el Frigidiarium, aparecieron en ruinas
perfectamente conservados.
Pero, a pesar de ello, hubieron de encontrar osamen·
Los canales subterráneos por los cuales el agua
caliente venía a los baños.-Las piscinas en
las cuales se hanencontradoesqueletos.

Y Karl, el de las rimas aceradas,
el de la lira enérgica,
cantor del sol, de los radiantes cielos
y de las hondas selvas,

Las termas lo mismo: bien sabido es que los romanos y las romanas rendían un culto fervit:nte a las
abluciones, al baño, a los ejercicios en las piscinas,
y en las excavaciones a que nos venimos refiriendo,
se ha encontrado mucho del lujo, y la riqueza de los
baños, en el que tenían lugar si vamos a creer a T ácito, escenas no muy e~ificantes. Los grabados que presentamos dan alguna idea de lo que venimos diciendo, y a los arque:5logos les ha admirado lo bien conservados que se encuentran las ruinas y lOl&lt; detalles,
que aun puede ~erse. en las mismas, detalles que
confirman la ex1stenc1a que llevaban aquellos ciudadanos.

el poeta del pueblo, el que ha narrado
las campestres faenas,
el de los versos que en las almas vibran
cual músicas guerreras,
&lt;Yo brindo&gt; dijo &lt;por la amada mía,
la hermosa lorenesa,
de ojos ardientes, de encendidos labios,
y riza cabellera;
por la mujer de besos ardorosos
que aguarda ya mi vuelta
en los verdes viñados donde arrastra
sus aguas el Mosela&gt;.
&lt;Brinda tú!&gt; me dijeron. Yo callaba
de codos en la mesa,
y ocultando una lágrima, alcé el vaso
y dije con voz trémula:
&lt;Brindo por el amor que nunca acaba! .... &gt;
Y apuré la cerveza,
y entre cantos y gritos exclamamos:
c¡Por la pasión eterna!&gt;
y seguimos risueños, charladores,
en nuestra alegre fiesta ....
Y allí mi corazón se me moría,
se moría de frío y de tristeza!
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

l~

Un "frigidarium" reservado a los miembros de
una misma familia.-Estado de las excavaciones hechas en el sitio en donde sonrió en
otro tiempo la Villa de Horacio.
tas y esqueletos, de los tiempos de la República Romana y del Imperio.

La hidroterapia decididamente triunfaba en los tiem•
P?S ?el inmortal poeta! A poca distancia de una a otra
p1scrna se veía el Teatro de los ejercicios acuáticos todo el~o maravillosamente preparado para el confort' necesario.
Un_ atrio de mármol da acceso a la Villa, y soberbios
mosaicos lo "'dornan, y por una y otra parte en rincones huecos, y esmaltando las paredes, se han encontrado vasos, urnas funerarias, medallas y un sinnúmero de
cosas análogas, esculturas de mármol, decoraciones en
los plafonds y fragmentos de estatuas, como una cabeza
de Faustina de gran belleza.
El descubrimiento de la Villa de Horacio ha de enriquecer la Historia y las Ciencias, de un modo inesperado: ellas nos permiten también dilucidar una cuestión
qeu durante siglos ha dado motivo a interminables con-

El río donde Horacio se inspiraba escuchando los cantes de la naturaleza . -El acueducto que bajo tierra
iba al palacio del Emperador Antonino.

/

�111

1111111111111

TEATRO MEXICANO.-&lt;LOS AMIGOS DE LA
NOCHE&gt;.
No he de ser cómplice de la ~mpresa de ~ste coocu•
rrido teatro si se propone seguir por el cam1eo de dar·
nos obras c~mo la que se estrenó últimamente, "novela
escénica" de Dickeos (dice el cartel) cuando el famoso
humorista inglés nunca hizo sino novelas, pero no es·
céoicas.
En contra de los que aplaudieron la obra, en contra
de los que en letras de molde la hao celebrado, m~
permito decir que este género de dramones, pue.s. 01
melodrama es, desprestigia el buen nombre adqu1ndo
por la Compañía Villegas-Coss, su buena fama de aman·
tes del legítimo arte escénico, y echa por los. suelos la "El almacén de antigüedades" del primero, conocerán
constante y meritoria labor, que venían hac1e~do con las obras maestras del humorismo moderno.
De suerte que llevar a la_ escena a un liter~to de es:
alabanzas de los asiduos concurrentes, al Mexicano, y
ta clase es disponerse a tnturar_ una obra, s10. too 01
con elogios de la crítica sana y de alto criterio. _
&lt;Los Amigos de la Noche&gt; arreglada Pº: los seoore~ son y sobre todo sin que sea posible obtener éxito fa·
J. A. y Fernáodez Portero, muy señores mios y de m1 vor~ble digno de anotarse. La mayoría de las escenas
mayor respeto, tanto más respetable~ cuanto má~ des- de "Los amigos de la noche" surgen. sin razón alguna
lógica, aparecen porque sí; y lo más 10t,uesante, los ao•
conocidos son, es una obra sin plan 10teresante, s10 b~llezas escénicas, y que pretende llevarnos co? el se?h·
miento del terror en algunos momentos, a. la 1mores1ón
estética, sin conseguirlo. No es obra P?lic~aca por. fal_tarle los efectos necesarios, y el detective 1mpresc1oéh·
ble; no es drama, por lo burdo de los re&lt;;ursos y la fal·
sedad de los caracteres; y no ~s melodrama, por care·
cer del matiz pa~ional, del juego escénico, y sobre todo
de la intensidad artística de esta clase de obras; pues
por falso tengo, el que se crea hacer estas últimas
obras poniendo venenos, ladrones, . canallas y muchas
detonaciones de pistola; esto horroriza, pero oa~a. más,
y el teatro requiere otra cosa que llegue al esp1ntu y
Jo conmueva.
No quiere todo esto decir, y no es mi intento soste·
ner que ciertas ooveias oo.pued,an ser lle:-7adii;i al tea- . ~
tro. Semejante aserto s1g01ficana un olvido 1mp~rdo- ~"f!
nable de dramas y t.omedias celebradas _que tuv1er?o1~
su origen en libros novelescos. Pero, precisamente Die ,
keos fué un mae~tro del humorismo inglés, y ji;oto con
Thackeray cultivaron ese género con predilección, ~as
ta el punto de quien conozca "La feria de las vao1da
des" del ú1timo autor citado, y "Nicolás Nicklebly" )

tecedeotes del hijo del primer matrimonio del esposo,
de ' Germana" Jo vemos expresado en cuatro palabras,
siendo la premisa principal para los hechos criminales
subsiguientes. Además, la factura de la obra es tan d_~bil que desde el acto segundo sabemos que el graou¡1lla "Mario Rister" es el niño "Roberto" robado a la
referida ''Germana" en la misma noche en que mudóesta víctima de un veneno.
Apesar de lo cual, en el quinto acto lo declara
"Gipsy" como una grao cosa, ''Gipsy" el bandido, que
había logrado h¡,,cerse novio oficial de la hermana de
la muerta, sin explicarnos cómo. En el acto cuarto está,
en la cueva donde los criminales se reúnen y en el final de la obra, ya aparece hecho un caballero, alter·
nando con la familia en la que pretende entrar como,
esposo de la joven. En resumen, una sarta de dispara•
tes, sin una sombra tao siquiera de verosimilitud y de·
lógica.
Muy bien María Luisa Ville~as; la esc-ena de la muerte fué primorosamente hecha. Todos los demás intér·
pretes bien; tomaron sus papeles con cariño ¡qué lás·
tima! Exceptuóse de este armónico conjunto, el señor-

¡

1

(

..

Macías que sigue gritando, que siempre mira al público, y que exagera sus papeles.
Anoche sábado se habrá estrenado "Madrigal" de·
Martínez Sierra. Veremos arte fino y bello, y los habituales concurrentes al Mexicano, gozarán con esta.
obra, tao apropiada a los gustos de nuestro público.
TEATRO COLON.-"SHERLOCK HOLMES"

Teatro Colóo.-Dos escenas de la obra "Sherlock Holmes.'

Su lucha con un criminal viejo en el oficio,
y que tenía el negocio del delito montado, co·

No me equivoco si digo que 1a mejor obra que se ha·
puesto en escena, pGr la compañía Car~lt, ha sido el,
drama en cinco actos de Conao Doyle y Edwards Willy,
cuyo título acabo de indicar, y en el que aparece de
cuerpo entero, el famoso "detective," creación admira·
ble del e itado novelista inglés.
Los que conozcan las muchas hazañas de ese policía,
modelo, deben verlo en la escena del Colón, pues el in·
cideote que se explota en la obra, da motivo a que veamos a Holmes con todos los detalles de su vida.
f&gt;

mo una oficina ministerial, y el triunfo del
"detective" después de varias artimañas y
golpes de audacia. y hasta el ligero barniz de
cariñ? que sienten mútuameote el vencedor y
"Miss Alicia Beot," a la cual libra de un in·
fame secuestro, todo ello hace que la obra
triunfe en toda línea y que el público pase
unas horas divertido con tanto incic!ente, que
de divertirse tr..t.t, ¡severos Aristarcos! ... y no
hay para qué arrugar el ceño, viendo que con·
curreocia numerosa llena el teatro noche a
noche, cuando a otros espectáculos no fué, Jo
cual demuestra que en elbs se aburría, y bas·
ta; pues estas mismas obras en Londres, París, Nueva York, Buenos Aires, hao tenido
éxito mayor aun que aquí. De modo que todos
esos argumentos de cultura, pueden guardar·
-se para mejor ocasión, que nadie tachará de
facultos a los públicos de las capitales cita
&lt;las.
La interpretación fué buena y la escena se
puso .con verdadero cuidado, siendo algunas
&lt;le las decoraciones muy propias.
E l mutes último se estrenó "El Diamante
Azul" que es uno de los epi~odios novelescos
en que aparecen de frente Sherlock Holmes
y Arseoio Lupia, el ladrón del grao mundo,
,tipo creado por el literato francés Mauricio
Leblaoc.
E, curioso cóm? explica este distioguido
escritor, sus novelas en que el protagonista es
Lupia. Le preguntaron cómo había llegado a
conocer tantas cosas de los criminales.
-Pero si a este respecto- dijo-soy un per·
fecto ignorante. ¡Si en mi vida he hablado
eon ladrones ni con pícaros de esa calaña! ..
Una sola vez en mi vida conversé con un de·
-tective. En cuanto a los criminales sobre
-q uienes escribo,. no tne interesan. Nunca he
· tenido el menor deseo de conocerlos. Mis

obras son, como es lógico, pura ficción- fao•
tasia y nada más,-novelas. No existe un tipo
como Arseoio Lupio. Yo le inventé por ca·
sualidad. Llevaba ya varios años escribiendo
novelas en las que estudiaba la vida real cuando un día el señor Lafitte, actual director del
diari.:&gt; parisiéo ''Excelsior" y muy amigo mío,
me pidió que le enviara una novela corta y
de aventuras para su magazine "Je Sais Tout,"
que había comenzado a publicarse hacfa po·
co. Reflexionando se me ocurrió una idea y
la desarrollé en una oovelita a la que titulé:
"La detención de Arsenio Lupio." Como tal
vez lo recuerde usted, trataba incidentalmen•
te de telegrafía sin hilos. E ste detalle científi•
co me agradaba. El cuento, era más bien un
cuento 1ue una novelita, fué un éxito. "Siga
por ahí, me dijo el director, envíeme más
cuentos sobre ese Arseoio Lupio y le aseguro
un éxito mayor que el obtenido por los cuen·
tos de Sherlock Holmes. " Pero si no es posible, le contesté, si Lupin está preso. " " !Bah!
iQue se e5cape! Vale la pena." Le hice escapar. Llegué a tomarle cariño al personaje. Se
publicaron más cuentos. Los coleccioné y apa·
recieroo en forma de libro. Yo no he imitado
ni remotamente el procedimiento del autor
inglés. Por el contrario, cada vez que Sherlock Holmes se encuentra con Lupio, es Lupia el que vence. Sé que en Inglaterra se ha
considerado esto como insultante. Lamento
que haya sido así. Yo no tuve nunca intención
de ofender a nadie.

Teatro Mexicaoo.-Escenas de la obra '"Los Amigos
de la Noche."

He transcrito las anteriores palabras, para
que se vea cómo fué el origen del célebre Ar·
senio Lupia, que vimos en "El Diamante
Azu(" luchar con Holmes. de potencia a potencia, y q ue sei?urameote veremos en obras
sucesivas. La interpretación fué correcta y
el público salió satisfecho del espectáculo.
LUIS DE LA RRODER.

�EL POMBERO

y el merecimiento de un renombre ganado en bu~na lid. Y ~uando decre_ce _Y vacila, se_mej .lnte a un suspiro que se extingue, es la perspectiva del arribo, del aterrisa ¡e en una pistar
o de una lucha contra la materia mecánica y rebelde que con un n~da p1;1ede detenernosy aun inmovilizarnos, durante quién sabe cuántos ~ías. Pero ...... s1 el &lt;hipo&gt; del motor
resuena, si el exterior se produce, y tras él la a¡l'OD1a y 1~ muerte de toda fuerza propulsora se realizan, en contraste infinito con el ruido a nterior, entonces, ..... eot??ces e~ e_lf
buscar afanoso un punto favorable para t-1 descenso; entonces, es la preocu~acwn de du~gir con matemática exactitud un vuelo planead? ~n desceo~o,_ el cálculo del angulo de ca•
da, y del camino que hay que recorrer; el aoáhs1s, por ant1c1pado, de la_s causas d~ lapa·
rada del motor ..... . todo ello, a la vez, en montón y desorden, pero srn perder 01 un segundo Ja sangre fría, y muy dichofo, si no hay que hacer coosideracicoe~ acerca de una,
muerte posible .•.. quizá probable. He aquí todo lo que un motor canta al c1do de 1:0 o¡:e1 to ..

7

Las princesas reales de Siam, a las cuales a la edad de once años se les corta
los cabellos, no dejándoles más que una cresta que adorna su frente.

A través de todos los cielos
La aviación se extiende a todas partes, y lo confirma
esto las experiencias que se acaban de hacer nada menos que en el extremo oriente por el Secretario del
Presidente de Consejo de Mmistros ruso, Mr Kokovtzeff, cuyo aviador Mr. Alexandre Kouzminski, ha he·
cho vuelos notables.
En un viaje a Francia este aviador se entusiasmó con
los triunfos presenciados alH, por los Reyes del Aire, y
desde entonces su afición creció lanzándose por fin a
las aventuras del aereoplano. En uno de losensayos cayó del aparato sufriendo algunas heridas de las que cu•
ró pronto. Poco después se determinó a volar en diferentes países, y para ello, y como puoto de partida empezó dando conferencias en Siberia a fin de vulgarizar
el arte de la aviación. El resto se ha conseguido ha·
ciendo diferentes vuelos empezando por Kharbine, y
entonces un amigo Je dijo que debería ir a China a
efectuar algunos vuelos.
El primero fué en Moukden, en el campo de batalla.
&lt;Yo guardo-ha dicho el aviador de e5te vuela-una
especie de impresión cinematográfica por el efecto que
me causaron los trajes de los habitantes de toda aquella parte de China.&gt; En Pekin lo recibieron todas las
autoridades con verdadera solemnidad, agasájándole
mucho en banquetes y fiestas.
Le propusieron volar en el &lt;Templo del Cielo&gt; que
es un jardín inmenso y de asombrosa vegetación, pero su situación ce n ref pe clo a los vien
tos no es buena, y por tal motivo el aviador prefirió volar en los alrededores de la Gran
Muralla de Pekín que rodea el palacio Imperial.
Es curioso lo que este aviador describe, de la impresión que le produjo su primer vuelo. &lt;No es ciertamente cómodo- dice-como se está en el banquito; no se sabe dónde poner
los pies, ni dónde crispar las manos. En cambio, nos invade ali! cierta seornción de supe·
rioridad; el valor que, por lo general. no es patrimonio del pasajero, será su galardón de
audacia al bajar. ¿Qué son cinco minutos de acgustia comparados con el recuerdo del pe·
ligro corrido? ¿Listos? El motor funciona ya; la bélice en su girar vertiginoso produce can
su ronquido sordo un acompañamiento diabólico. Y, mientras los mecánicos agarrados a la
popa del aparato, envueltos en un torbellino de viento, esperan mi señal para rnltar, yo es·
cucho el funcionamiento del motor, para asegurarme de su fuerza y marcha regular. Para
el pasajero, todo ese ruido es como el que producida un trompo colosal, girando rápidamente; pero, para quienes Jo conocen íntimamente. es un canto de poesía. Altivo y bien ri•
mado, con su cadencia siempre igual, es la expresión del viaje y la evocacién de rns espe·
ranzas: es la alegría de la esperada llegada ; es la prcmesa de un pnmio bien ccnguistado,

l

(J

Mr. Kouzmiosky ciando al aire libre una conferencia..
sobre su vuelo.-El embajador de Rusia en China,
hablando con el aviador.-Mr. Kouzmiosky ensu apa·
rato. La llegada del equipaje del atrevido piloto a ,
Pekin.

Una pagoda antigua de Pekio.-El Rey de Cambodge con su séquito junto al aereoplaoo.

Un &lt;raté,&gt; es decir, un cilindro que se niega a llenar·
su misión, es tan perceptible, como lo es la suspensión .
del tie-tac de un reloj de pared.
Puede no renovarse; entonces es un accidente sin importancia; pero, si se reproduce, merece atención cuidadosa; y, cuando esta reproducción es con intervalos.
cortos, entonces hay que temer y se impone un alto. De
ah! que sea necesario conocer antes de partir su ca·
dencia, y no partir si. ... ésta no lo aconseja!
iPartamos! A una señal, los ayudantes sneltan y el •
pájaro r ueda. ·
Es preciso que ·1a máquina adquiera la velocidad ne·
cesaria para levantarse, deslizándose por el aire. Es
éste el momento más difícil. Los vaivenes sacuden duro .
y parejo al avión y a los que van en él: es una despedida brutal de la tierra! Bien pronto nos sentimos menos sacudid.os; el aparato danza y salta sobre sus patas ,
como los mirlos que corren para tomar bien la arran·
ca_da. Luego, de pronto, una calma absoluta sigue al terrible traqueteo; y muy suavemente, como hundiéndose
en un media de blandura infinita, el pájaro se remonta.
.l!.n este momento algunos experimentan esa sensación
de lo indefinido que procede al sueño, próximo a ser:
conciliado.

t

mente para llevar a feliz término la f,mpresa que peo·
saba realizar esa noche. En más de una ocasión había
cuidado solícitamente de su caballo domo un fiel amigo. Verdad que él no le escatimaba su predilecta ración de tabaco brasileño y cuidaba siempre de dejar
abierta la puerta del horno para que el pobre pombero
se guareciese allí del frío de la noche.
Montó a caballo y tomó el camino rumbo a la casa
de Margarita, distante dos leguas de la suya. La luz de
la luna caía cenital sobre la campiña, llena de marisma~ y de moot!culos de yataíes, cuyos penachos se dibujaban en la arena.
No iba muy tranquilo, pues no tenía la seguridad de
q ue saliese airoso de la empresa. Los padres de Mar·
garita, naturalme"te recelosos, pudieron haber sospechado algo. Sin embargo, el rapto estaba bien combi·
nado, y difícilmente fracasaría.
Al cruzar un estero, el caballo se asustó de pronto,
de algo que se movió entre el juncal, y desapareció en
seguida. El joven tiró fuertemente de las riendas. vadeó
el paso y siguió tranquilamente su camino, embebido
en la imagen de Margarita, que estaría esperándolo,
palpitante de emoción y de ternura. Por fin iba a unir
su destino al de aquella mujer vehementemente queri•
r1da, cuyos ojos florecían, según le decía él en i;na pintoresca imagen del poético guaraní .
Un ligero ruido como de pisadas sobre hojas secas,
Jo sacó de su abstracción amorosa. Miró atentamente,
y vió que los juncos se movían a intervalos sin que los
impulsase el viento Sobrecogióse un poco, pues vió en
ello uva manifestación de presencia del pombero, qne
iría acompañándolo a modo de un escudero invisible;

garita en la grupa de su t;aballo, vió agitarse otra vez
con ruido seco el lóbrego juncal, sacó una rosca de tabaco negro y la arrojó al pombero con el ademán de
un creyente que presentase, en acción de gracias, una
delicada ofrenda a un dios de gusto más refinado que
el travieso duende de los indios guaraníes.

- !Cuidada, hijo mio, con el pombero!
-No me ha de llevar, mamá. ¡No le teogo miedo al
pombero!
.-. 1-N o hables así, que algú 1 día has de acordarte de
ELOY FARINA NUNEZ.
él-dijo medrosamente la madre del joven, asustada de
su apnente o real temeridad.-Y a reglón seguido le
refirió los numerosos casos de aparición del espantab'e
ser, raptor de los adolescentes y de las doncellas, describiéndole punto por punto, por milésima vez, su extraña
figura.
Se representa al pombero en los pueblos guaraníes,
c.Jmo un duendecillo nocturno, de estatura mediana, velludo de pies a cabeza, con un gran sombrero de paja.
Es amigo o enemigo de los hombres, según se atraiga su
Entre el combate contra la pobreza y nosotros, hay un
favor, dejándole en el yuyal tabaco negro para mascar
terreno abandonado que debemos ganar: la Energía; y
o un plato de comida sin sal al pie de un tártago, o se
entre nosotros y lo! vicios, hay armas con que poder
conquiste su ojeriza, faltáodole al respeto debido. L lá·
triunfar y que debemos esgrimir: la F uerza de volunmesele igualmente &lt;guaicurú,&gt; nombre gentilicio de una
tad.
raza indígena y palabra despectiva en guaran!. FavoreLa energía hace desaparecer la pobreza y la fuerza
ce a sus amigos, ya asustando a sus enemigos o dándode voluntad hace al hombre ver su uecesidad recor dánles suerte en las empresas de amor y en las car reras de
dole sus deberes.
caballos, cuando no les trae miel silvestre. Es, más
Podemos dividir la pobreza en dos partes: voluntaria,
bien travieso y picaresco, que maligno; gusta de robar
y es la más general y forzosa y es la más casual. La volos quesos de los zarzos, el cuajo y otras menudencias.
luntaria ~a_ce de alg~oos motivos como: la degradación
Se hace visible o invisible, según su soberano albedrío.
co~ los v1c1os, la vanidad, la pretensión, la falta de
Pronunciar su nombre es evocar su presencia. Ofrece
umón y la pereza; la degradación con los vicios es
no pocos peligros coger el cocuyo, porque puede apagrande c"~~a de_pobreza y se ha dicho : "quien obederecer su dueño, el pombero.
ce a sus v1c1os pierde su razón ;" la vanidad es motivo
De vez en cuando, se oye en el silencio
de pobreza porgue el vanidoso se priva de
de la media noche, un débil pío-pío en el
los buenos sentimientos de los demás; la
patín; es el pombero transformado en popretensión hace existir la pobreza porgue
llito.
el pretensioso pierde la liberal enseñanza
Antes de la guerra de la Triple Alianza,
d~ los demás; en cuanto a la pereza no dehubo una invasión de pomberos, vale decimos más, que es una enfermedad que
cir espías de Corrientes, que informaron
de~emos combatir lo mismo q ue a losanal mariscal López de todo cuanto interesa·
teriores defectos señalados y lo peor en un
ba a 1~ realización de sus planes. Está hehombre es ser perezoso.
cho de la fabulosa. esencia del &lt;yaci-ya•
tere,&gt; del &lt;pora,&gt; del &lt;cuarahy-chara&gt; y
La pobreza obligatoria es el resultado
del &lt;palana,&gt; pero se diferencia de todos
de sucesos inesperados y no se critica a
ellos en varios rasgos fundamentales. El
a9uel a quien le empobrecen las desgra&lt;yacy- yateré&gt; pasa por ser, según la tradi·
cias.
ción más común, un enano blanco, de luenRespecto al entregarse a los vicios no
gas barbas rubias y ojos azules, que anda
se puede permitir en ello ning una disculsiempre de siesta por las espesuras del
pa, y acaso es otra cosa la ctiscul pa ee
monte, con un bastón o vara en la mano.
aquel entregado que la débil voluntad y
Le caracteriza la particularidad de poseer
que es un esclavo de sus vicios se inclina
dos talones. Trátase del genio encantador
hacia ellos donde quiera que e~os exisde la selva; atrae a los seres humanos,
tan ?..... .
que tienen la desdicha de toparse con él
en lo más intrincado del bosque. ConciNos referimos a los vicio¡¡ más que a
bese la &lt;para&gt; como un fantasma también
otras causas de pobreza porque el defecto
nocturno, cousiderándosele generalmente
del vicio es como arbol y los demás como
como un ánima en pena, airada o maligna ,
ramas que contiene.
o e l genio de ciertos árboles, como la higuera, y de los arroyos y los ríos, cuyo
En el espíritu de algunos hombres exis&lt;para,&gt; un negro reluciente, se presenta
ten vicios elevados que ofrecen a una granpor lo común de siest~, bañándose en las
de o pequeña parte de la gente grandes
costas. Los parajes desiertos, en que hay
provech_os, pero no hemos escalado tal paenterrado un tesoro, una botijuela de lira derribar las altas inclinaciones sino
bras·este r linas o rle monedas de plata, Jlapara elevar aquellas que se encuentran esmad;s Carlos Cuarto, o donde murió alclavizadas en el fondo del precipicio.
guien, tiene, por lo común, &lt;pora.&gt; He
Los vicios en el hombre son su mismo
aquí que yendo tranquilamente por el caª?im~I y su inte_Ii~encia es el mismo p1imino de un valle o por la picada de un
v1Iegw que lo d1st10gue del animal; si la
monte, el caballo da un resoplido, se eni?telige~cia domina se elevan los vicios y
cabrita, se para y no puede seguir adelans1 no existe tal fuerza de voluntad, Jo anite; hay que retroceder y toma(otro sendemal juega su turno.
Señora BlaDca Willms de Feroández Vicuña, distinguida y bella da ma c hi·
ro, porque en el lugar mora un &lt;pora,&gt; o
lena que próximamente partirá de esta República. La Sra. de Fernández
bien maneando las patas del caballo con un
Vicuña se distinguió durante la decena trágica por su altruismo, atenJORGE R. SAID,
rosario, se deshace el maleficio. El fuego
diendo eficazmente a los heridos, en los puestos de la Cruz Roja.
fátuo señala los sitios en que es de te·
mer un e ncauto. Cuando el cielo relampa·
guea en la profunda oscuridad de una noche de tor· mas acto con tinuo pensó que o.:i podía esperar daño almenta, una fosforescencia azulada indica de pronto el guno de tan leal amigo. Momentos después creyó senlugar en que un alma en pena se metamorfosea en un,. tir sobre la grupa de su cabalgadura el levísimo roce
sulfúrea llama ondulante. E l &lt;cuarahy-yara,&gt; esto es, de los pies velludos del pombero.
¿En dónde está Dios?
dueño del sol. aparece, corno el &lt;yacy-yateré,&gt; Ge síes·
Dios no es:á en el cielo; p ero sí ~n el corazón de cata en los días de fuerte sol, como una espe..:ie de pomo o o
da
hombre.
bero rojo. El &lt;palana&gt; se complace en tocar con sus
Dios
la potencia que da la vida a todos los hommanos lanudas la cara del desventurado a quien se le
Llegó a las inmediaciones de la casa de Margarita. bres y aestodo
ser viviente.
aparece, eoloqueciéndolo en el acto.
Descendió, dejó su caballo al cuida-:!o de su invisible
Al través del amor podemos reconocer a Dios. El
El pombero posee, además. el dón de g raznar como y fiel es1&gt;olique, y se encaminó hacia la tranquera, punla lechuza, de imitar todos los silbidos y rumores que to de la cita. Al poco rato, vió avauzar una sombra,que amor une al Dios que en nosotros existe con el que vive en las otras criaturas,
se alzan en el misterio de la noche, El &lt;para&gt; está do- hizo palpitar su corazón con dulce violencia.
Por eso toda la religión consiste en esto: &lt;Amar a
tado, en cambio, de un prote!smo macabro singula1ísiLa
madre
;le
Margarita,
que
había
o!do
un
rumor
de
uuestro prójimo&gt; ya que por cada criatura que amamos
mo; ya. es un blanco e indefinible fantasma, un cerdo
pasos
en
el
patio,
dPspertó
a
su
marido,
y
se
levantó
de
conseguimos gozar de una nueva parte de Dios; esto es,
acéfalo, una gallina clueca, un horrible es1ueleto o
la can:.a, para cerciorarse de lo que fuese ; pero en ese de una nueva parte de fel icidad.
cualquier otro ser vago, incompleto, trunco, informe "
cabal
instaate
uñ
extraño
silbido
hirió
la
calma
de
la
Procuremos ahuyentar todo sentimiento que sea condeforme, e~pectral, pavoroso.
trario al amor, y más bien tratemos de amar igualmenTodos estos genios de la siesta, del sol, de los 1Ugares noche
te a nuestro prójimo.
- / Oiste ?- d ijo con voz medrosa a su marido.
malditos y encantados, de las aguas y de la noche,
-iCállate! Quién sabe qué ~erá. ¡No salgas al patio!
oriundos de la maraña de la selva tropical, no son proLEON T OLSTOI.
- iEs el pombero!-añadió en voz baja, persignáapiamente espíritus malignos, como el horrendo y nefando &lt;añá,&gt; el genio del mal por excelencia, el diablo dose.
MANCHAS DE CAFE.
mismo, inspirador de todas las maldades en el corazón
Pusieron oído atento y escucha.rob, al cabo de una
&lt;!el hombre.
breve pausa, el rumor de un galope que se perdió en la
No hay peor insulto en guaraní que enrostrar a algu- distancia. Uespués, volvió a renacer el silencio en la
Estas manchas son las más difíciles de quitar, pero
no su conilici6n de hijo del diablo. Entoncesescuando
campiña, por la cuar marchaban a escape los fugitivos, con un poco de cuidado puede limpiarse d e ellas cualapuradas las sinrazones del denuesto, se cruzan los pu- bajo la protección del pombero, el fiel amigo de los quier tejido por dE:licado que sea. Se frota el sitio manñales en un duelo a muerte.
amantes, que favoreció la obra del amor, amedrentando chado con glicerina pura, se enjuaga en agua tibia y se
No mintió el joven cuando dijo que no le inspiraba con su silbido misterioso a los padres de la raptada.
plancha por el revés hasta que esté completamente semiedo el pombero, con cuya alianza contaba precisaY cuando el joven, desfalleciente de dicha con Mar·
co. La glicerina absorbe la mancha y Iagrasa.

La pobreza y los
vicios

�porque se usan neg ras, de matices vivos, y ..lgunas son
tornasoladas.
Es increíble el efecto tan lindo, y, sobre todo, tan
" chic", que produce en ciertos atavíos este género de
adornos; sólo contempla1,do algunos modeles, ¡;uede
apreciarse el mérito de semejante fantasía. Un traje de
estilo sastre, hecho en seda heliotropo, guarnecido con

CRONICA
Sin duda que mis lectoras tendrán vivos desees de
conocer las últimas novedades que el Estío nos ha traído, en cuestión de elegan cias femeninas, por esto ahora
deseo ofrecerles esas noticias.
Dice un antiguo proverbio que &lt;lo que se ha hecho,
se hará,&gt; y nada más exacto que este refrán, ~¡ ~e refiere al capitulo de la Moda.
Las pasamanerías y los bordados de aplicación. que
en otras épocas han gozado del favor de las damas,
vuelven hoy a tener esa misma privanza. Se usan mucho las de estilo búlgaro, oriental y griego, las combinaciones de colores, que se emplean a ese respecto, son
muy variadas, pues entran en ellas diversos y numerorosos matices, que nunca son desagradables ni vulgares.
Las &lt;broderies&gt; de lana gruesa, cuyo aspecto es casi
bárbaro, están en completo olvido del mundo elegante,
y basta sorprende ahora recordar el éxito injustificado
que tuvieron alguna vez. Hoy se han substituido por
galones y trencillas, que aun cuando wn fabricadas en
máquina, imitan de un modo maravilloso los bellos y
artísticos bordados de Herzegovin; se les emplea, generalmente, para guarnecer las orillas de las faldas, para
bordar las túnicas, y adornar las camisolas y los jaquets
que acompañan a los trajes sastr e.
También se usan dichos galones para confeccionar
graciosos &lt;breteles&gt;, que puestos en forma de V por la
espalda, pasan sobre los hombros y caen por el frente,
hllSta recogerse en una hebilla que semeja una hilera
de botones, la cual se fija al talle o se deja libre, para
que su propio peso la obligue a sostener en su sitio los
breteles de galón.
En el mismo estilo y en idénticos coloridos, se hacen
sardinetas y cinturas angostas, adornadas con botones,
cuyas colores armonizen con el de los bordados. Estos
botones también pueden servir para cerrar las cinturas y fijar las sardinetas en donde sea preciso, pero en
otros casos sólo se usan como adorno. Los angostos cor·
dones de seda y lana se tejen en trencillas que se utilizan para hacer lindas cinturas, cuyas puntas terminan
en bellotas de seda, y tan bonito accesorio de &lt;toilette&gt;
se ha dedicado a confeccionar corbatas muy finas y coquetas que caen sobre las blusas, y para colocarlas en
los jaquets de los severos &lt;tailleurs&gt;, se les hace pasar
bajo el cuello y las vueltas de taffeta o de tercipelo.
Entre las últimas novedades estivales, debemos ~eñalar esas largas trencillas de &lt;seda vfgetal&gt;, ya sean negtas o de diferentes colores, las cuales se aprov.ecban
para usarse como cinturas flexibles, pues su notable suavidad es verdaderamente encantadora, y por esta causa
se adaptan de una manera exacta y perfecta a la Jfnea
del busto y del talle, sobre todo cuando dichas cinturas
requieren algún pequeño movimiento de pliegues y draperías.
Novedad de las modas veranitgas, es también la que
se clasifica con el nombre de &lt;moscas&gt; o &lt;nidos de abejas,&gt; que están haciendo positivo furor en la actualidad. Entended por esto, mis amables lectoras, que se
trata de unos graciosos "motivos" bordados a punto de
lanza; muy lindos y coquetos; hechos en cordoncillo de
Berlfn, los cuales recuerdan eses que se usan en los
corsés para detener las varillas de ballena, pero en
tanto que éstos tienen un papel netamente necesario y
útil, esos otros sirven sólo como adorno fantástico para
guarnecer las sardinetas, las terminaciones de las hileras de botones, las costuras visibles y los angostos ribetes de seda que adornan los trajes.
También tienen la utilidad de retener los pliegues de
las draperfas, "decorar" los cuellos, vueltas y puños de
los jaquets, lo mismo que los escotes de las blusas, con
las cuales se acompañan esos atavfos. En cuanto a la
ejecución de esos pequeños motivos bordados, no deja
de ser monótono y fastidioso, cuando se hace sobre la
misma tela, pero afortunadamente existen ya "moscas
volantes," por aecirlo con toda propiedad, que l'Stáo ya
dispuestas para colocarse sobre el traje, cosiéndolas
con hábil disimulo.
Estas "moscas" y "nidos de abeja" se bordan en uu
triángulo de tela, que el cordoncillo de Berlín cubre
por completo, y en seguida se adaptan al género del
traje, en la forma que hemos indicado.

Dos toilettes ae fantasía para salón.
El tamaño de dichas moscas, varía bastantl', pues las
hay de tres tallas diferentes, como si se tratara de lo~
miembros de un batallón bien organizado; grandes, regulares y pequeñas, sin que por esto las grandes puedan
merecer su nombre con toda justicia.
En cuanto a los colores, también son muy diverscs,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Siglo XVIII</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amor no comprendido</name>
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                    <text>��BIBLIOTECA UNIVERSlrAntA
"ALFONSO REYES
FON DO RICARDO COVARRUBIAS

~~

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MÉXICO. D. F .

�_____________

EL M UNDO ILUSTRADO

EL MUNDO

,

Calendario de la Semana

UnaMujer Saludabls
LUNES

Una mujer saludable es una b~ndición para su espo~o, En cambio,
una mujer que esté siempre delicada
y enferma es una desgracia para el
hogar y mucho más cuando es madre
de familia. Si la mujer nota que sus
energías flaquean y que todo la cansa;
si sus órganos femeninos no desempeñan bien su cometido, si hay nerviosidad, falta de sueño, dolores de
espalda f cabeza, dolores tirantes
hacia abajo, irregularidades etc., y
todo esto le causa melancolía y tristeza - una condición que muchas
veces confunde al más experto de los
médicos-

7.

Santos Cirilo y Metodio Obispos Confe•
sores, Fermía Obispo y Claudio Mártires,
Lorenzo de Brindis y Willebaldo Obispo
Confesores y S.1nta Pulchéria Emperatriz
Virgen.-Comieoza la Novena de Nuestra
señora del Carmen en su iglesia.
MARTES 8.
:;anta Isabel Reina Viuda y San Proco·
pio Mártir.-Rito semidoble como el día
tres.

El Compuesto Vegetal de
la Sra. Lydia E. Pinkham

Mll'ÍRCOLES 9 .

hará desaparecer estos males pues él vá A la rafz de los mismos y cura lo
que el doctor no puede curar.
:tan Antonio, Texas.-"A todas las muj eres que deseen tener niños en
su hogar y ser felices les recomiendo el Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Yo sufría de caída de la matriz y de otros males propios de nuestro sexo y tomé su Compuesto Vegetal. Fué la única medicina que me ayudó y soy ahora una madre feliz que mucho recomienda el
uso de su medicina á todas sus amigas. "-Sra. AURELIO B. MARTINEZ,
645 Lopez Street, San Antonio, Texas.
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miles de mujeres.
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• Si está Ud. sufriendo alguna de estas onfennedades y desea nn con•
sejo especial, escriba confidencialmente á, Lydia E. Pinkham Medicine
Co., Lynn, Mass., ]::, U. de A.. Su carta se1·á abierta, leida y contestada
par una señora y considerada estrictamenlte confidencial.

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blanquear y aterciopetar el cútis.

Los Prodigios de María Santísima. Santos Efréa Diácono y Cirilo Obispo Márti·
res.
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Los Santos Siete hermanos Mártires,
Félix, Felipe, Genaro, Marcial, Silv: no,
Alejandro y Vida!. Sant is Rutina y Segunda Vírgenes Mártires, Amalia Vi rgen y San
Leoncio Mártir.- Rito semidoble.
VIERNES

rr.

s~n Antonio María Zacaría Confesor
(dd día 5.)-Santos Pío I Papa, Abundio
Pre~bítero y Sidronio Mártires.
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h~cen b~lla á cualquier mujer. Y cualquier muJer puede poseerlos con el debido
cuidado y atención. No debe usarse cunea
jabón que no sea puro y suave.
No debe usarse nunca preparación alguna
que esmalte la superficie y obstruya los poros.
Los poros del cutis y del cuero cabelludo deben
mantenerse siempre completamente limpios
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I 2.

Santos Juan Gualberto Abad. Nabor y
Félix Mártires.-Ea la Basílica de Guada·
!upe Visita de les Siete Altares y función
de h Archidiócesis de Durango.
DOMINGO 13.
Nuestra Señora de Ocotlán, Santos Ana·
cleto Papa Mártir y Joel Prcfeta.-Oficio
y mi~a de la Domíoica: rito semidoble y
ornamento verde; se conmtmcra San Aoa·
cleto.

-~-

-~-

EXÍJASE J..A MARCA

ES PELIOROSO
DESCUIDAR
LOS R.IÍVONES

Trlstán Bcrnard, fcnómcno.

DESCONFIARSE
•
DE LAS FALSIFICACIONES É UIITACIONBS

Ezigir la

Es el famosísimo autor francés un homxe recio, boxeador duro y con unas bar:&gt;as que parecen un bosque inmenso; tan
{raodes, en ñn, como grande es el ingenio
de su dueño, y desarrolladas al pat de la
picardía y de la gracia.
A pesar de ser hombrón fuerte y poco
blando, es comodón, y cuando viaja no le
gustan las apreturas ni las molestias.
Peco hace. en una expedición de ferro•
carril, al subir en el tren vió que todos los
vagones estaban ate~tados de gente excepto un departamento de señoras solas, y en
él se metió Tristán Beroard.
Sentado a sus anchas, preparó concien·
zudamente la pipa y se dejó llevar tranquilamente por el rápido expreso.
En una estación ictermedia ascma a la
ventanilla el jefe.
-/Qué significa esto ?-le dice con- se·
veridad.-Ha visto usted donde se ha ins·
talado?
Tristán Bernard, bajando tímidamente
los ojos y con voz aflautada. replica:
-Sí. señor, perfectamente; en un departamento de señoras solas,
-1 Entonces? insiste el jefe.
-Entonces- replicó Beroard con una
revereocia "xquisita- be subido aquí por·
que soy la mujer barbuda que habrá usted
visto anunciada en muchas ferias.
El jefe pidió mil perdones y Tristán
continuó el viaje cómod;imeote, fumando
un número incalculable de pipas.

ILUs'rAADO

Lun a de Miel. ...
Cuando Elena y Pedro,que se acababan
de casar, se vieron solos en el wagón del
ferrocarril, se abrazaron atrevidamente y
unieron sus labios en un prolongado beso.
iAI fin casados! Unidos para siempre.
Unas voces en el departamento contiguo,
los obligó a separarse.
-Vamos. Seamos formales-dijo Elena.
-Sí; nos pueden ver-murmuró Pedro,
sentándose y encendiendo un cigarro.Dentro de cinco horas estaremos en ca·
sita.
Iban a una quieta del padre de ella, a
pasar los primeros días de la luna de miel.
Era una hermosa casa de campo, perdida
entre umbrosas arboledas y solitaria por
completo.
Pedro y Elena, co obstante ser hijos de
padres riquísimos, se habían casado por
amor.
El interés no había mediado para nada
ea aquella unión. Se conocieron en un
baile, se enamoraron el uno del otro y se
amaron locamente.
No hubo oposición. V1 boda pronto se
concertó. Y los cronistas sociale~ tuvieron
oportunidad una vez más, de llenar una o
dos columnas de pár rafos hinchados, dm·
bombantes, hablando del himeneo y de la
pureza de las almas blancas que se identi·
fican a la primera chispa amorosa ....
El tr en corría vertiginosamente.
Elena, con los ojos brillantes, había re·
costado su cabeza sobre un hombro de Pe·
dro. E~te, fumando, acariciaba con suavidad el rostro de su esposa.
-IY me querrás siempre mucho?-pr e·
guntó de repente Elena como si siguiera el
hilo de sus pensamientos.
- Siempre, siempre te querré lo mismo,
María Conesa en el Teatro de las Artes en París
vida míal-contestó él, apretándola contra
su cuer¡xi.
- iOh, seremos felicPs, /verdad?
La distinguida tiple del género c .. ico das, según noticias de la capital francesa .
-Completamente felices.
María Conesa ha debutado en París en el Lt que fué el ídolo de México está gus
Y locos de amor, siguieron augurándose Teatro de las Artes, en unión de LoEta !ando en extremo, y con decir q ue alterna
venturas sin término, f.elicidades inacaba- Requena, Louis Requena y M. M. Mirales con Ivette Gilbert que está en el mismo
bles.
y Cariles.
teatro, se comprenderá la importan-,ia del
De vez en cuando, poniendo primero Toda esta &lt;troupe&gt; de baile ejecuta dan· espectáculo.
atención por si algún iñoportuno se acer- zas españolas las cuales son muy celebra·
ca ba, se besaban silenciosamente, ahogan• _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
do el chasquido de sus labios como mejor
podían.
-/Tardaremos mucho en llegar?-pre•
De pronto el tren silbó. Fué un silbido
largo, angustioso, que vibró en el aire.
Como el calor se hiciera cada vez más guntó Elena.
-/Qué sucede ?-preguotó medrosa E le·
intenso, Pedro subió la cortinilla de Ja Unas tres horas y media. Son las seis y
na.
ventana. Anochecía. Ea el cielo empeza• media. Allá a las diez.
- Alguna estación próxiILa-replicó Pebao a brillar débilmente algunas estrellas. -iCuánto tiempo falta aún!
dro.
El campo desierto y silencioso, parecía su- -iDuerme un rato!
-iOh ! tengo miedo.
mirse en un letargo absoluto. A lo lejos se -IY tú?
-lMiedo a qué, tonta?
veía u n bohío ruin y miserable. Una co· -Yo velaré tu sueño.
-A nada .... Pero·teogo miedo.
lumna de humo, surgiendo del techo, fe -/No te dá sueño el tren ?
desvanecía en el espacio.
-No. Al contrario: me desvela siempre.
Po::o a poco el tren fué acortando su ve·

- ··-··-

FLOREINE

Firma:

CREMA DE BELLEZA
LA CREM.A FLOH,EINE restituye al cutis la frescura
que los C3Jnsancius, las vigilias, las pE:fladumbres, la enfermedad
le han quitadó. Las caras las más deslucidas, las más tiernas
las más marchitas, aún mismo ·q ue la decrepitud y la caducidad
de la ,edad, se encuentra1U bien del uso de la CREJ\IA FLOREINE. Su presencia invisihle cautrva todos los homenajes y desempeña en mismo tiempo que un perfume discreto unas distinguidísimas gracias.
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Inofensivo yde nna Pureza absoluta
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Emilio c,KANUEL e&amp; Co. b eni4a 1G de Septiembre, 65.-üKEXICO

MUCHO RUIDO
no convence. U na afirmaci6n no
es más digna de fe porgue esté
impresa en tipos grandes y ocupe
una plana entera del periódico..
Mucho ruido no convence. Razón, consistencia y la entonación
natural del hombre que cree lo_
que dice, son el alma de un argument o. Si las palabras do un
hombre son discretas y racionaleJ
y su reputación está libre de cri~
ticos, nos sentimos inclinados á
creerle y á colocar nue3tros intereses en sus manos. Pero
n:iestra salud eJ un:1, cosa demr.sbdo preciosa para que se con:6.o
á los charlatanes. Las persona:i
afligidas con l~•1a enferraedud
ambicionan su ponto alivio y
curación; y asegmarles que so les
puede ayudar sabiendo que es
imposible, no es justo. Hay que
hacerse cargo del hecho do que la
P REPARACION de WAMPOLE

no se ofreció al J&gt;Úblico en general hasta que se probó dcbidamente en un gran número de
casos de aquellas mismas enfermed:ides para las que se recomienda sin vacilación. En cuanto ú.
ous componentes, ni siquiera se
han mantenido en secreto, E□
ta,n sabrosa como la miel y cont iene una solución de un extracto
que se obtiene de Hígados Puros
d3 B:1calao, combinadosconHipofo3fitos, Malta y Cerezo Silvestre.
Es una mezcla medicinal do fo
mayor eficacia para las Im1:urezas de la Sangre, y Afoccicne□
d3 b G::rganta y Pulmones. El
Dr. Luis E. Ruiz, .Profescr do
Higiene en la Escuela N acionr.l
de Medicina de México, dice :
" La Preparación do Wampolo
reconocida ya en todo el mundo
Y. aceptada por todos los médico:;
Ilustradoa, es á no dudarlo un
poderoso recurso para combatir
muchos estados patológicos así como para prevenirlos." Es el fruto
de la ciencia moderna y no puede
dar un resultado ineficaz. No hay
engaño posible, En las Boticas.

locidad hasta que se detuvo. Pedro sacó la
cabeza fuera de la ventanilla.
-Una estación. No te lo decía.
Ella, desasosegada, intranquila, volvió a
recostar la cabeza sobr e el hombro de su
marido.
El tren lanzó un corto pitazo y arrancó
de nuevo
Había ya anochecido. Un airecillo fresco y agradable entraba por la ventana, deshaciendo el peinado de Elena. Pedro le
pasó la mano por el rostro acariciándole.
Al sentirla inmóvil, comprendió que se
había dormido. Con unción depositó un
beso en sus cabellos. !Cuánto la quería!
1Qué agradable existencia lesesperaba!.. ..
De repente un crugido espantoso le hizo
dar un salto. Elena cayó r,odando por el
pavimento.
Pedro se abalanzó hacia la ventana, Pe·
ro al mismo tiempo que un estruendo ho•
rrible llenaba el aire, sintió que el tren rn
deshacía, que se hundía todo a su alrec'e•
dor.
Y cayó de espaldas perdit.ndo el corocimiento., . .
A las dos o tres horas volvió en sf. Ex·
tendió los brazos y tropezó con pedazos
de maderas desechos. Una densa obscuridad reinaba en su torno. Se palpó todo
el cuerpo, viendo con alegría que ne esta·
ba herido. 1Pero qué había ocurrido? ... ,
Lo recordó todo de pronto. be seguro que

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Director Médico,

·. EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

MUNDO ILUSTRADO

el treo al cruzar algún ¡,ueote, se había - - - - - - -- - - - - -- - - -- -- - - - - - -- - - -- - - .
despeñado destrozándose eo el fondo de
un barranco. IY su esposa ?..... /Habraf
muerto la infeliz ?
Con infinitos trabajos se pu~o de pie y a
tientas, comenzó a buscar el cuerpo de
Elena.
Le parecía ahora que soñaba. No se entristecía porque imaginaba que despertaría
de uo momento a otro, viéndose tranquila•
mente acostado eo su cama Avanzó un pie
y las maderas rotas crugieroo. Su cabeza
t ropezó con U 'l hierro. El dolor que le
produjo el golpe, le dió la noción ~xacta
de la realidad. No; oo dormía. Estaba bien
despierto: Su esposa había muerto y él
también moriría, eot-rrado vivo. Se horrorizó. Eo su memoria se reprodujo la catás·
trofe que oo había visto. El treo sepultáo·
dose en el abismo, destrozairdo c;oosigo la ·
vida de todos cuantos en él iban ....
Y eo su horror , sólo una idea apareció
fija eo su cerebro: salvarse. Un sudor frío
empapó su frente.
Registróse los bolsillos y encontró lo que
buscaba: los fósforos. Encendió uno. A su
débil lucecilla contempló a su alr ededor
uo hacinamiento horrible de astillas de
maderas, de hier ros retorcidos. Levantó la
oabeza y vió la veotaoilla del vagón tapia·
da por completo. Por ahí podría salvarse!
Alzó sus brazos, pero no alcanzaba. Tornó
a encender otro fósforo. Encontró a sus
pies una maleta, La aseguró bien y subió
sobre ella. Alca nzaba ?. . ,,,. Con toda su

Reg istrado como artícu lo de seg u nda clase e r 3 de Noviembre d e 1894. - lmp re so e n papel de las Fáb r icas de San ~afael

Año XX.-Tomo 11.

México, Julio 6 de 1913.

fuer
za sobrehumano,
empujó hacia que
arriba.
uéuoesfuer·
zo tao
saltóF la
pared que - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - obturaba la ventanilla. Pedro lanzó un r uUn desembarGO de ruedas de ~añón
gido de alegría.
-Esh&gt;y s~~vo!
Presentamos como cosa cur iosa la mane· rueda y se dejan deslizar hasta t ierra, con
Pero sufr10 un desencanto al notar que ra que se ha usado en Ioglaterra, para el suma velocidad. El procr.dimieoto es rapi·
la lu~ no entraba. Con la luz de u_o fós_fo· desembarco de ruedas de cañón desde un dísimo y en poco espacio de tiempo se ve•
ro, ~16 que era otro ,~agóo que babi~ caido barco de guerra a la costa. Dos marineros rifica el desembar co.
COGNAC
encima del suyo. No importaba. Quizás de se agarran a l cable que sostiene la citada
allí saldría fuera.
Y sin pensar más, se agarró con ambas
manos a los bordes de la "'.eotaoa, y se en- y de todo el mundo. Uoicameote pensó en manos para tu buena mujer , y r,ara tf uo
cara'?ó. La madera crug16, ameoa~ao~o salvarse. Se puso en pie y saltó al otro wa· largo, largo bes~ de tu Ga~riel.
.
hundir~:· Pedro de proa!º· le pareció o1r góo. Al esfuerzo que hizo por tomar im- E~ 1~81, de T1tta _ao.uoc1a a su ª ~ )go y
un que¡1do. Prestó ateoc160, aguzando el pulso la pared del otro wagóo se hundió ex d1sc1pulo el oac1m1eoto de un h1¡0 y
oído. . ,
sepultando a su esposa....
d'Aoouozio responde de Prato, el 19 de
Volv1'? a escuchar.~º laoe?to. E ra una
Pr onto se orientó en el otro wagóo. Oyó febrero: "Tomo la p luma para tí, cuyo co•
N i nguno tan delic ioso como éste .
voz débil como de 0100: Saha del wagóo lejanas voces. Creyó volverse Joco de ale- razó~ ~s má~ grande que el mar, mi buen
. - - - - - - - - - - - - - - - - que acababa de abandonar.
.
gría. y con todas las energías de su alma exqu1S1to amigo ....
-Pedro, ¿d~odeestás?- oyó débilmente empezó a gritar:
"Tu carta cuyo culor rosado concuerda
Se estremeció. Era Elena, su esposa. La - iSocorro! ¡Socorro!
probablemente con el de la carne delicada
había olvidado, abandonándola.
. • .
P ronto oyeron sus voces le s que estaban de tu Titioo, m~ ba llenado de gozo el ce-Espérate, voy a salvarte-le gnto, d1s· removiendo los escombros buscando cadá- razón por la feliz nuévá¡•••te abrazo cor·
pooiéodos~ a bajar .
reres. Y media hora más tarde, Pedro respi· dialme~!~; bes~ por mí · lós 'dulces. labios
Pero al 1r a desce!lder, el al~ro de la raba con alegría iomeosa el aire puro del de.tu h1¡1to y dile q ue hay allá le¡os alventana se desprendió con estrépito. Trató campo. Cerca de él, el tren desbaratado, ~u~eo que!º a~a ya y le desea• teda fa I L·
C4RN~ • QUINA • HIERRO
. .
semejábase a las ruinas de una ciudad des· hc1dad posible.
.
,, •º
El :nas Hecon,1nuv•ntt1 eoher11no &lt;·n de afianzarse de otro lado.
. La madera d~secha ~o re~tStló la pre- truída por un terremoto. No obstaote saber
:1
lo r.e~&lt;&gt;• ••• Cloroeui, A ncaua pro•
s160. Comprendió que si ~~¡aba, ~odo el que el cuerpo de Elena, de su ama;fa es·
tuada. M ala.na. MeU 'IU-W&gt;Ol OOtS
!71ade~amen aquel se. huod1na, haciéodo)e posa, yacía deshecho entre aquellos escom•
dol orosaa, Calenlur1rn.
Entre dos hermanas
1mpos1ble la salvación, enterr ándolo vi- bros, Pedro sentía un placer muy hondo,
Calle 111eno11e11. 2~. Pan s.
voy.··
1·
••
•
•
d
.
.
.,
muy
grande
por
haberse
salvado.
ror-.1!, P "IJ;\M AIAAa • ..__ .
- Ahora si que estoy segura de que E re 10st10to e v1v1r sur~10 eo su a 1ma,
nesto me ama.
te rrible, impooeute. Se olvidó de su ~sposa
RAMON RUILOPEZ.
- i En qué Jo has conocido?
-En
que empie:..a a no poder aguantar
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Grand Prix Exposición Internacional de Higiene,
UD\l&amp; ©)lli&gt;ll"&amp; lll:lll!l~V&amp; @1~ @1 Alll:l- a mamá.

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Dresden 1911.

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Pecas panos en el
"L:i Pisanella o la Muerte perfumada,"
rostro o el cuello
tal es el título de una pieza nueva de Ga·

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briel d'Aoouozio, .:uyo manuscrito ha entregado a Mme. Ida Rubiostein.
Ya no queda n1
Es uoa comedia en tres actos y uo pró·
la menor excusa
logo que debe ser representada en el teaparacont inu arsintro del Chatelet eo el mes de junio. L a
tiéndose avergonparte musical que comprende los prelu•
zada y hum illada
dios, la música de escena y de bailes, ha
de tener pecas ó
sido confiada al compositor florentino Hipaños en la ·ca ra,
debraodo da Par ma: las decoraciones y los
\:-·:_, :,.·· .
pues existe-muy
trajes serán de M. León Baksat, y M. Wse·
--¡,, .:,::
bien experimentawolok, d irector general de los teatros im·
··
da por cierto la
periales de Sao Petersburgo, dispondrá la Creme ''SIRENE" contra
&lt;mise eo scene&gt;.
J
A propósito de d'Annuozio una revista
as pecas,
italiana publica las carlas dirigidas por ·el qu e desva~ece positivamente toda
poeta a su viejo profesor Filippo de Tit· clas.e de panos y pecas e n el rostro.
ta, que vive en una aldea lejana de los Aphquese durante unas cuantas noAbruzzos.
ches al acostarse y obsérvese que
De Titta conserva todos los libros, cua- aun las más obstinadas desaparecen,
deroos y dibujos de su célebre discípulo: quedando el cutis limpio y alabastriha in5talado en su casa todo uo museo de no. Frecuentemente un 110)0 tarro
d 'Anouozio. Una de las primeras cartas basta. $2.50. Certificado por correo,
está fechada el 19 de marzo de r88o y $2. 25.
contiene noticias sobre la vida de la escue• En venta: J . Labadie Sucs. y Cía.
la superior en que estudiaba d'Anouozio. Av. San Francisco 43. J. lJhilein
La car ta empieza así: "Mi querido, que• Su_c~., 36 Av. Bolívar 25, Johannsen
rido Filippo" y t ermina: "Un apretón de 1''eh::e Y Cía. , Av. San Francisco 89.
México.

Señora doñ a Dolores Fer nández Jáuregui de Licéaga , dama distinguida de
la sociedad metropol itana , muerta el martes pasado • .

Número 1.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SBIIANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3\l Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCIQN MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 r.oo
(pagadero por adelantado.)
En los Estados. . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 r. 2 5
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... 8 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
En la Capital.. ...... ..................... 8 0.30
En los Estados .............. . .......... ...... 0.35
En el Extranjero. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. o. 50
Atrasados .................................. 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

Gran Guignol
La crónica desearía sonreír, aunque fut:ra discretamente, acordándose de tal cual fiesta de las efectuadas
en estos últimos días por diversas agrupaciones iociales. Kermeses y bailes brindan a maravilla elementos
propicios para engarzar en hilos alegres y cascabeleros,
palabras líricas que reflejen con más o menos fortuna
el entusiasmo de los que se divierten, y bailes y kerme·
ses hao acompañado con el ruido de sus &lt;two-steps&gt; la
melodía monótona de la lluvia y extendido en las murrias de las tardes la pintoresca ondulación de las serpentinas. Pero tqdas esas fiestas desaparecen sin dejar
otra huella que la que dejan las aves al huir espantadas por la tormenta, y la crónica siente que su sonrisa
se biela frente a los espectáculos horripilantes que la
semana, como una bruja sabia en los más variados se•
cretos de la magia negra, no se cansa de improvisar
con las hierbas envenenadas que se mezclan en sus retortas a favor de perversas alquimias.
Un soplo de tragedia, de ruina, de desolación y de
muerte parece levantarse todavía de la caída de Durango. A creer lo que dicen los periódicos sobre la toma de la infortunada ciudad, aquello no fué una derrota en que la victoria tiene un gesto de piedad para los
vencidos. Parece que el asalto no se libró en estos
tiempos en que un sentimiento de humanidad ha logrado deslizar en el propio rigorismo de las leyes de la
guerra, el respeto a la vida humana, ni en esta ti,.rra
que registra en su historia la magnanimidad de D . Nicolás Bravo. Lo3 vencedores, en una borrachera de
odio, sedientos de matanza y de sangre, no economiza·
ron padecimientos ni torturas a sus enemigos. Robo~.
incendios. asesinatos. todas las formas de la destrucción
y el exterminio, afligieron a la desgraciarla población,
por cuyas calles pasó en esa noche de horrores, la velluda figura de la muerte, cabalgando la bestia apoca•
líptica de Fra,oz Hals. Se habla de una persecución
tenaz de ochenta kilómetros, a lo largo de los cuales
fueron cayendo k)s fugitivos, cazados por las balas fratricidu, sucesivamente. Se menciona la muerte de varios jóvenes conocidos que se habían organizado para
defender la ciudad. Se citan espantables escenas que
recuerdan los suplicios persas ref.,ridos por Herodoto.
Y todo ese estruendo abominable se refleja en la Me·
trópoli, poniendo pavor en el ánimo de los ciudadanos
pacíficos. Porque la política de tipo africano acordada
por Gar ch Calderón a los p-iíses del Trópico. se está
refinando entre nosotros de una manera inefable. La
máscara de la tragedi:t que este inteligente_escritor le
atribuye en su interesante libro sobre las democracias
americanas. no cuadra ya a noestra política. Es poco.
Ahora comienza a tener perfiles de medusa y silban
serpientes en sus cabellos.

Mas aún fuera de la política, la semana sigue siendo
pródiga en tintas sangrientas que re;altan vigorosamen·
te en la bltocura eucarística de los días nublados y
pensativos, d~sde temprano encapotados en sus capuchas de armiño, como si quisieran que no se observaran
sus remordimientos. Ese asesinato de que dan cuenta
los periódicos y del cual fué autor un joven tejano, no
podía ser más repugnante. Revela extraordinarias aptitudes para el crimen ese asesino que apuñalea fríamente y sin misericordia, como si fuera una máquina de
destrucción. La víctima fué un confiado alemán que
estaba a punto de abandonar el país y que tripuló el
mi5mo automóvil que su matador, para efectuar un viaje más largo. Por rareza, en esta vez caminó con fortuna la policía y pudo aprehender al culpable. Lo que
no impide que un nuevo delito, cometido con la crueldad flotante en el aire, hiera los sentimientos piadosos
de los que no tienen embotada la sensibilidad, a pesar
de estarla poniendo a contribución en todos los momentos de la vida actual. Y mientras continúa así la serna·
na, signando con una cruz roja la frente de estos días
amortajados de sombríos nubarrones, encontramos hasta en el teatro, la prolongación de la macabra pesadilla.
Una sombra del Gran Guigool, representado por media
docena de tragediantes italianos, magnetiza a las multitudes ingenuas con la truculenta visión de los asuntos
más pavorosos, en los cuales se derrocha la emoción
desatentadamente. La tarde en que una lluvia imperti·
n~nte nos empujó a una función de cinematógrafo, cuya &lt;variedad&gt; estaba a cargo del Gran Guignol. tuvimos ocasión de ver cómo basta las mujeres se deleitaban frente a un episodio espeluznante que parecía un
ocio literario del purpúreo Zapata, con colaboración
del lívido Genovevo. Los tipos patibularios, los ademanes descompuestos, y sobre todo, los gritos en tessitura
dramática lanzados por los actores, pu•ieron en fuga a
cuatro o cinco niñeras, cuyos pequeños comenzaron a
llorar ruidosament~ y hubo que sacarlos. La tragedia,
en tanto, bien adobada de malas pasiones y de todo lo
más repugnante que existe en el corazón humano, siguió desarrollándose escandalosamente, en medio d_e
los aplausos que premiaban n'l el castigo del culpable
ni el triunfo de la virtud, según las reglas de la dramática vieja, tampoco la perfecta labor de los simuladores, ni la propiedad de la escena. . . . . no sabemos todavía qué cosa premiaban esos aplausos, pero algo nos
dijo que los niños -iue habían salido bacía poco, eran
más sabios que los hombres.
No nos saciamos de emoci:,nes fuertes, por lo visto,
sin embargo de que el círculo dantesco que nos roded se
extiende por todas partes. Es imposible disimularlo con
el confetti y las serpentinas de bailes y kermeses. Los
&lt;two-steps&gt;, acaban destempladamente, con discordancias de misereres o responsos, y la rnorisa de la crónica. que quisiera hablar de cosas amables y regocijadas, se hiela sin remedio. Y con voz moy baja, casi
ininteligible para no parecer indiscreta, se permite
aconsejar a sus buenos lectores, más recogimiento en
estos días cruentos y penosos, en que hasta el sol parece velarse para no glorificar con su antorcha este mísero pedazo de tierra sobre el cual se amontonan tan
grandes desastres y tan lamentables calamidades.
Si es enteramente necesario procurar alguna distracción al ánimo ocioso, busquemos la que nos ponga má5
cerca de la piedad y de la humanidad. Un poco de silencio en último caso, no cuadra mal, frente a las desgracias sufridas en la triste ciudad de Durango, tan
cruelmante castigada por el duro destino.
El verdadero Gran Guignol está teniendo por escenario a la República entera.

LA FALTA
-lHdy gente en la consulta?
- No, señor.
Terminó el médico su café y luego, con deleite, se
retrepó en el sillón y encendió un cigarro. La familia,
como de costumbre, había desertado a los postres y el
criado trajinaba en torno de la mesa. Se fué y el comeder quedó silencioso.
T ras del primer momento de sosiego, medio cerrados
los ojos, sintiendo la tibia voluptuosidad del sol abrileño, que matizaba el estor, el médico se removió un poco aburrido, y su vista se tornó hacia la puerta como en
vago requerimiento. Hubiese apetecido que alguien entrase y le refiriese cosas ligeras.
Aquella conversación de sus hijos que solía oir con
el espíritu ausente, desdeñoso de su trivialidad.
Dentro sonaban. obstinados. los timbres y los criados
corrían por la casa. El médico, que los sentía rezongar,
pensaba: &lt;Si yo diera la guerra que esos chicos .... &gt;
El primero que apareció en la puerta fué el varón
Augusto. Viendo a su padre, se detuvo:
-1 Cómo, estás aquí? ¿Y la consulta?
-Me la he fumado-contestó el padre.

Augusto hizo un gesto equívoco. Calló, mientras se
ponía los guantes.
-Bueno, hasta la noche. Que le diviertas.
Y, ya marchándose, volvió un poco la cabeza para decir:
-Oye, papá; si vas por. el e.sino, haz el favor de
abonar mi cuenta. Está agotada.
Salió sin esperar la contestación. El padre seguía fumando.
Apareció luego la mujer. Al verle, preguntó asustada:
-¿Cómo no estás en la consulta( ¿Te has puesto
:nalo?
-Es que no ha venido nadie.
-1 Estás cierto?
Llamó al criado y se aseguró.
-Es la primera vez que sucede.
-Y no será la última.
-1 Lo dices con esa indiferencia ? ..... .
-/Qué quieres que le haga?
- Te mueves poco, Ayer se Jo decía a Eocarnita. An·
tes tenías más activid;.d.
-Antes era más joven.
Iba la señora a protestar vivamente cuando llegó Encarnita, Diecisiete años gen ti les, gentiles e inquietantes.
Lo más encubierto el rostro. Be~ó al papá a través del
velo.
-Adiós, papá. Si no tienes muchas visitas que hacer,
podías dejarnos el coche.
Tú no sabes .... Estarnos agobiadas esta tarde. Te lo
enviaríamos a las seis, cuando nos dejara en el &lt;cine.&gt;
¿Eh, papá, con que sí? ¿Dónde quieres que vaya a buscarte?
-Os le cedo por completo. Iré a pie. Y si ocurre alg una urgencia avisaré al Casino.
-Gracias, papá. Nos vamos corriendo. ¡Las cosas que
tenemos que hacer! .. ... .
Rafaguearon los tobillos bajo la falda, y la nena desapareció rauda, arrastrando a su madre. El doctor quedó definitivamente solo. Había acabado de fumar. Se
fué a su despacho.
Apenas le inquietó el vacío io~ólito. Casualidad. Al
día siguiente habría doble entrada. Aun no se sentía en
decadencia.
Y. sin embargo, ésta habrí:t de llegar. Y un día, prc.baolemente lejano, se le iría la clientela, con tanto
afán congregada. Bastaría una enfermedad, un fracaso;
un capricho de la suerte solitaria. Se le iría la clientela ...... ¿Y qué? 1 No se le había idc ya la familia?
Lo pensó muy bajo, tan bajo. que apenas lo oyó y hubo de repetírselo No tenía familia. Y, en realidad, ¿la
había tenido alguna vez?
Desde que se c«só, sin dinero, para luchar enconadamente con la vida, estaba solo. El trabajo le había absorbido.
Quizás su mujer, en los primeros tiempos de privaciones, cuando los niños pequeños, la agobiaban, le buscó alguna vez y no le encontró. Como en el cuento
oriental, distraerse, pararse a oir los insultos o los halagos, era convertirse en piedra. Siguió y dominó la cumbre. Fama, bienestar ....
Pero su mujer y sus hijos habían formado aparte de
él, y ahora les era sentimentalmente extraño. Le nombraban con orgullo, satisfacíalos su progenie. Si una
enfermedad le postrara, ofrecerían les treinta y tres
credos porque sanara pronto .... y volviera a visitar.
Aquello era profundamente triste. Porque acababa su
vida y él no había vivido. No hizo más que trabajar y
ganar dinero.
Sólo veinte a ños atrás, cuando novio, la ternura esponjó su corazón. Después, nada. nada. El camino derecho, sin una desviación, sin un descanso, ¡qué estupidez!
Había que rectificarse y aprovechar toda ocasión. sin
miedo, sin escrúpulo, antes de que la vejez inexorable
se lo impidiese. Pensó en su mujer, en Encarnita y en
Augusto, que se divertían tan frívolos, incocscieotes de
que iban a ser engañados, defraudados. Y el doctor
quimerizaba, como el cordero que sintiera le nacían
dientes y garras de lobo.
Luego miró la hora. Había pasado la de consulta.
Podía marchárse.
o o o
La tarde era vernal, riente, con aroma de violetas y
un aire tibio y suscitante El doctor entretuvo la primera hora en algunas visitas que no le alejaban del
centro. Deambulando de una en otra, se retrasaba, se
retrasaba mirando a las mujeres buscando en sus ojos
un llestello de simpatía.
Llegó el anochecer. Madrid tomó ese aspecto decisivo que le dan las luces voltaicas, las demoras lánguidas
ante los escaparates, la aventura que se presiente. Hora
peligrosa de desfallecimientos en que la mujer, por
huir del pecado, se refugia en San Luis.
El médico andaba, perdido entre la gente. Su alma
se sumía en un vago ensueño y sentía timideces de colegial.
Se encontró en la Carrera. Los coches, forzados por
la aglomeración, marchaban al paso,
Algunas bellezas profesionales, pintadas, inmóviles,
parecían ofrecerse sobre aquel pedestal de lujo a la
admiración y a los descaros de la muchedumbre.
Más allá de las Cuatro Calles, una mujer pasó a su
lado, lenta y suave,
·
Tenía tipo grácil y el a ndar como desvaído. Al médico le chocó, y la curiosidad le hizo avivar el paso. La
adelantó fác il, y su descaro al mirarla hizo que ella levantase los ojos. Eran grandes, zarcos y la mujer rubia

muy joven . Al doctor le gustó, y recatado
• -Sí, señor.
en una esquina, volvió a esperarla.
Entró y la dió el termómetro, indicánPrecisamente ella torció por allí. Casi
dola cómo había de ponérselo.
se tropezaron, y a la excusa del doctor la
- Ya sé, ya sé. Hace dos años tuve ñejoven sonrió débilmente. Testado estuvo
bres de Malta.
de abordarla. Miró, indeciso, hacia la
El termómetro marcaba 39 grados.
C arrera, alumbrada y ruinosa. y en tanto
- l Cómo has podido s11lir?
ella se alejó. Entonces siguió detrás.
Titubeó la muchacha Luego musitó:
En la obscuridad, su silueta borrosa per-No tenía más remedio.
dí" el encanto. El médico pensó que aque-=--Bueno. ¿y la criada? 10 es que ootiella era una aventura plebeya, indigna de
nes?
él. Iba a volverse, cuando ella torció el
-Sí; 5Í. señor .. .... Pero ahora no está
rostro.
. ..... Se ha_:marcbado unos días al pueblo
La luz de un escaparate le iluminaba.
-1Y
quién te arregla la casal
E n sus ojos había una súplica ingénua . Dos
-Mi~otras ella está fuera •... yo misma.
pasos más allá, emparejaban.
Su rostro estallaba y se la oía apenas.
-1 Cómo se llama usted ?-la preguntó
- l Pero uo tienes a quien mandar un reél, balbuciente.
cado?
- Me llamo Ofelia.
- '-í, señor .... a la portera.
El doctor no pudomeoos de sonreír; pe-Bien
ro guardó, piadoso, el comentario.
Extendió una receta y bajó a la porte-IY adónde va asted ahora?
ría. Allí habló con autoridad del estado de
-A mi casa.
Ofelia, y exigió que alguien se quedase a
-1 Puedo acompañarla a usted?
coirlarla. Sacó un billete para la medici-Sí, señor.
na y los primeros gastos.
No hablaron más. La miraba é l a hurta- Yo mi,ma me quedaré.señorito. Cuan•
dillas, aquilatando su primera impresión .
do se trata de una caridad .... En .eguida
Era dulce, aniñada, feble. Al andar se ensubo Y mi marido, que está en la taberna.
cogía, como si tuviera frío, dentro del larirá á la botica.
go abrigo de piel.
El doctor volvió arriba a despedirse. La
Por aquel barrio, antiguo y desierto, el
enferma Je mlró angustiada.
doctor marchaba tranquilo. Sólo trope-/Se va ya?
zaban con alguna pareja, como ellos, ah•-No hay más remedio. Tengo otras vitraída. De los portales, hondos, no salía
un rumor.
sitas que hacer.
-Pero, ¿volverá usted ?
Tal cual taberna marcaba discretamen·
te sobre la calle un rectángulo de luz.
-Claro, hijo mía ; mañaoa por la mañana.
-Aquí es-murmuró Ofelia.
-Sí, por Dios, no falte usted Yo lepaSuspiró con alivio y entró en una casa,
mirando Si su acompañante la seguía.
garé cuando pueda. Pero no me abandoUna portera, que hacía mPdia en su cune. Tengo miedo de que me lleven al hosDa~as Y caballeros que figuraron como testigos en la presentación matrimopital.
chitril, lesdió, afable, las buenas noches.
mal de la señorita hija del Presidente de la RPpública efectuada el sáLa tranquilizó y se fué.
Siempre guiando, Ofelia subió al sP.gundo
bado de la semana p'lsada.- S~ñorita Luz Huerta y señor capitán
piso y abrió una puerta. Cuando é l llegaSus pasos por las calles defiertas y cis1
:lon Luis Fuentes, los futuros esposos.
ba al umbral, un globo, incrustado en el
tizas, resonaban con cadencia de romantecho, iluminó la antesala.
e&lt;::. La noche era tibia. Se oía uoa música
lejana.
Ya en un gabinete, decorado con lujo trivial, el doc-Dame la mano.
tor, silencioso, dejó el sombrero sotlre un velador y se
Al desembocar eu la Carrera vió que eran cerca de
-Ella se le acercó, sumisa, con ademán acariciante
sentó.
El insistió, más seco.
las nueve. Ya estarían aguardándole para cenar. Se disOfelia, también callada, se dest"caba ante la luna del
colparía c.:on las visitas y tranquilizaría a su mujer, que
-La mano.
armario y se ahuecaba el pelo, laso y ambarino. DesLe tomó el pnlso, y mientras la seguía mirando, se- temía Je faltase la clientela.
pués s" volvió hacia su comp.. ñero, disculpándose:
rio. Al soltarla, la orderó:
Y el doctor sonr eía. travieso, cerno si realmente hu•
-2Quién dirá que me he peinado hoy?
-Acuéstate.
biese cometido una falta.
La mir• ba el médico tan fijo, que la muchacha se
Sin chistar , Ofelia re metió en la alcoba. El médico,
azoró y, enrojecida, tornó hacia la luna con el pretexto
en el gabinete, miraba un álbum de postales.
RAFAEL LEYDA.
de a rreglarse. Pero la detuvo la voz de él, imperativa:
-¿Estás ya?

�EL CASINO ESPAÑOL DE LA
CIUDAD DE MEXICO
L'l numero,a colonia española resid~nte en nuestra
capital, aunque dividida por razones de provincialismo,
forma uno de lo, mis fuertes elementos de la ciudad
metrópoli, hoto desde el punto de vista industrial como
desde el comerci'll y el social.
D1do lo anterior, se comprende que dicha colonia
tenga necesidad de sitios de reunió.1 que respondan a
1lS cuantiosos elementos dt!I grupo, a su número y a su
cultura. No hay grup:&gt; provincial de los que forman
la colonia que no teog1 su casino o c~ntro, y todos ellos
ocup1n edificio, am;ilios, eleg1ntes y aun suntuesos algunos.
P .&gt;r su antigü idad, por su r epresentación y por admitir en su seno a representantes de todas las provinc ias, el C1sino Español es indudablemente el centro de
mh imoorhncia, y su suntuosidad está di acuerd.&gt; con
su calidad.
El edificio del casino se halla en la calle de Isabel
la Católica y fué construido expresamente para su ob·
jeto desde los cimientos. El estilo dominante en él es el
renacimiento español, mezclado en partes. como en el
gran salón de fiestas, con el estilo romano.
Es lástima que en la fach1da figuren algunas casas de
comercio que algo le afean, pero en el interior no h'ly
un solo detalle que esté en dencuerdo ni que desarmonice del conjunto.
El patio es un,i bella muestra de arquitectura y de
escultura, trabajado con gran delicadeza, nuestros lectores se podrán dar cuenta de !!llo por las fotografías
que acompañan estas líneas.
Otro detalle regio del edificio es la gran escalera qu.:
también verán nuestros lec,ores en la plana frontera.
El gran salón de fiestas ha sido muy discutido y las
opiniones están divid idas acer ca de su mérito; hemos
de confesar que no corresponde al estilo general y que
aun en sus detalles falta algo de unidad; el pesado ar·
tesón parece estar demoliendo la delicada ornamentación de los muros, pero aún as{, la impresión general es
grata, y sólo los muy exigentes se podrán quejar . En resumen, c r eemos que el Casino Español de la ciudad de
México es un edificio digno de verse.

Fachada del Casino Español de la Ciudad de Méxiro .

Fct. Kahlo.

Corredores de la planta baja dEI patio del Casino Español de México.-Escalera n:onumel'.tal del propio Casino.-Fot. Kahlo.

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1

El fuego sagrado
Leyendas y ritos
de pasados tiempos,
liturgi3s sagradas,
que hoy son u o recuerdo
de olvidados dioses
y arruinados templos,
aunque eo nuestros días
parece que huyeron,
y el terrible impulso
de vientos modernos
se llevó vestales,
aras y amul..tos.
grandes s~cerdotes,
ídolos y gen ios,
nada se ha movido,
que a través del tiempo.
y aunque fatalmente
los siglos hundieron
altares y tronos,
p•lac ios y templos,
con formas distintas,
con nombres diversos.
subsisten los mismos
ídolos y genios,
sagradas litugias,
aras y amuletos,
que l-a c reado el hombre
de todos los tiempos,
que teme y espera
ca~tigos y premios,
q ue siente terrores,
que busca consuelos,
y en vano pretende
romper el misterio.

La estrella c repuscular
Ojos verdes como el mar
Como el mar por la ribera
Ojos de lumbre hechicera
Que ignoráis lo que es llorar
¡Glorificar mi penar!
¡No me desoléis así!
¡Tened compasión de mi !
¡Ojos verdes como el mar!
o o o
Ojos cuyo amor anhelo
Porque alegran cuanto alcanza
Ojos color de esperanza
Con lejanías del cielo
Ojo;: que a l través del velo
Radian bienaventuranza
Mi alma a vosotros se lanza
Eo alas de la embriaguez
Mirádme una sola vez
Ojos color de esperan za.
o o o
Cese ya vuestro desvío
Ojos cc;n aspecto de hojas
E mpapadas de rocío
Húmedo esplendor d'31 río
Q ue por esquivo me enojas
L nz que la del sol sonrojas
Y cuyos toques son besos
iDerrámote en mi por esos
Ojos con aspecto de bojas.
BALDOMERO HOYUELA.
o o o

Boulevardiére

o o o
¡Oh, tú, fiel amante,
valiente guerrero,
artista sublime
y honrado labriego!
Si eo honor de Cer es,
o de Apolo e l bello,
de Marte o de Venus,
quemáis vuPstro incienso,
no olvidéis los ritos
de pasados tiempos
y el fuego sagrado
cuidad con desvelos,
que dioses a ntig uos
v dioses modernos
dan. justos o ingrato~,
castigos y premios.
Y ¡ay, del que se olvida
d,,J ara uo momento!
¡Triste del que rleja
que se apague el fuego!

(De un libro en prensa.)
En tu automóvil ligero,
por la avenida anchurosa,
luces con garbo altanero
al par que un rostro hechice ro
tu "chic de moderna diosa.
Uo clamor alborozado
tu paso arranca a la gente...
R íe el sol embelesado,
te da un gran beso dorado
¡y se ilumina e l ambiente !
La turba que te difama
alza uo himuo en tu loor;
y en todo aquel que te aclama
vas encendieodc la llama
diabó lica del amor.

CELSO LUCIO.
o o()

OJOS VERDES

~
·

Ojos que nunca me véis
Por recelo o por decoro
Ojos de esmeraldas y oro
Fuerza es que me contempléis
Quiero que me consoléis
Hermosos o jos que adoro
Estoy triste y os imploro
Puesta e o tie rra la rodilla
¡Piedad para e l que se humilla
Ojos de esmeraldas y oro,

o o o

Yo que persigo tu huella,
obstinado y taciturno,
como en el dombo nocturno
persigue el nauta una estrella,
en esta tarde de esplín,
evocando tu donaire,
y tu a lba tez de ~atin,
me pongo a hacer un sin fin
de castillOs en el aire ....

Eo el teatro, mi amante
pupila, doquier escruta
por descubrir tu distante
perfil, tu basto elegante
y tu mano diminuta.
Y si zumbando en t u oído,
sonroja tu cutis fresco
el moscardón atrevido
de algún couplet picaresco,
pieos.) en la miel que dora
la luz del sol en la cumbre
al ioceod:ar con s o lumbre
el manto azul de la aurora.

o o o
Expira el sol. Uo arcano
goce mi espíritu mece ...
Hasta mí llega uo lejano
y dulce ritmo de piano
melancólico.-Atardece.
En la alcoba, decorada
eoo primor, donde te espero,
tiemblo al oir la pisada
fugaz de tu pié ligero,
que me anuncia tu llegada.

~ 11 ~

]~

Comprendo q ue estas notas han de llf gar tarde; tarde como me vino la noticia de la muerte de Luis G.
León.
Del &lt;malogrado&gt; Luis G. León, decía no sé qué per iódico.
Yo no creo que se malogre naélie en este mundo. La
muerte siempre viene en su sazón.
Como no creo que haga falta nadie. Los muertos oo
hacen falta jamás aquí. Hacen falta allá, a donde van,
d onde se les espera.
En la playa m ister iosa hay muchas almas que esperan .... Llega un barco blanco, llegan dos y el ausente
no torna .... E l ausente es el vivo, el que va con uo
cuer po prestado, dando tra~piés por la tierra , hasta que
se le de!poja de él y la muerte devuelve a la naturaleza Jo suyo, lo que era de pega, dejando libre al ave de
invisibles alas azule~ ....
Cuando supe la muerte de Luis G. Ltón sentí co ~é
qué suave placer.
&lt;Ya está en su ambiente&gt;, me dije.
Su ambiente eran los sislt mas de oro y de plata en
que giran rítmicamente les !oles y los planetas La harmonía de las fuerzas có!micas; lo que , rr,pit za rr ás
allá de la atmósfera .' ... Y recordé con grati1ud que él
me ayudó a deletrear el divino alfabeto.
Cuántas ncches de esas de nutstra México, tibias y

l'or fin penetras al niáo,
ll ena de miedos puP.riles ..
(Mientras tu ausente marido
a solas urde, abstraírlo.
magnas empres•s fabriles. )
...Y me hab las de tus temores
fantástiros .... y suspiras
si te requier o de amores....
¡y a pesa r de tus pu,lor"s
entre mis brazos deliras!
O bien-pro~ig!le el mira.je
rle castillos en el viertoSorprende rte en un boscaje
Jo mismo que el personaje
mitológico de un cuento.

Sólo ha sido uo espejismo
rle mi mente... narla existe !
Todo es un vano lir ismn....
Y en la realidad me abismo
de mi vida obscura y t riste.
Y eo tanto que por tí muero
en esta tarde tediosa,
en tu automóvil ligero
nor la avenida anchurosa,
lnces uo rostrr, hechicero
y uo1. majestad de diosa,
RAUL A. ESTEVA,

Cuando la ciudad te hastía.
con sus goces libertino,
vas al bosque, y eo la umbr!a,
una alada síofonía
te saluda con sus trinos.

Ojos en que reverbera

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Especial de nuestro corresponsal literario en Madrid.

Toda de rubor cubierta,
tus azoradas pupilas
miran la estancia entreabierta;
y, atrincherada en la puerta,
resistiéndote ... vacilas.

Más... mi éxtasis voluptuoso
de súbito se disipa
en el é ter vagaroso.
como el humo caprichoso
que se escapa de mi pipa.

~:

Un Divulgador de Ideas

~
□

~ 11

Sr. don Enrique Q uijada, viejo actor, muerto
recientemente.
cristalio~, pasé con L uis León en la simpática azotea
de su casa de Cocheras, aprendiendo a conocer las
constelaciones.
Cuántos consejos prácticos le debí para la instalación
de uo pequeño obser vatorio: ventana de ser enidad por
donde me he asomado al universo y desde la cual he
visto tan de lejos la Tierra, que en ocasiones u oa alegría tranquila y honda parecía mecerme en éxtasis que
ya casi oo eran de este mundo.
La Astronomía es el mejor antídoto contra la vanidad. La mejor luz r,ara ver a través de esos tapujos de
nuestro mísero amor propio:
Todavía poseo el anteojo de 70 milimetros que por
consejos y estímuloe de L uis compré; un anteojo de
lente tan luminosa y pura que he debido preferirlo más
tarde a otros de gran potencia, pero de muy defectuosa
defioicióo.
Llevaba yo a diario mi estadística de las manchas
solares; los siete n ocho primeros días de cada luoacióo, viajaba con las alas de mi mirada ávida por la
luna y no había mar ni monhña ni claro ni ra nura que
no conociese. Entreteníame en ver con oo sé qué emoción misteriosa las sombras dentadas que p royectan
las más altas cimas sobre el fondo dorado efe los circos, las rugosidades impooeotes de los Apeninos, el
amanecer prodigioso en que sobre la nt grura de más
allá de los &lt;terminadores&gt;, van io cendiáodose las cús·
pides, mientras las bases de aquellos picos de !eis y

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. 11

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basta siete mil metros, permanec,n en absoluta negru· dos&gt; A veces a estos hombres se les llama «histéricos:&gt;
ra; y puedo decir que si mi P siquis un día, en quién pero son bistériccs &lt;que conducen el mundo&gt;
sabe qué peregrinación de esas que quizá nos están
&lt;Este es-dice el citado Myers en su &lt;Hnman perso·
destinadas, viajase por n uestro satélite, sabría orientar- nality,&gt;-el terreno en que la histeria se encuentra con
se en el hemisferio único que vemos, con más segur idad el genio, oo con el genio en su forma &lt;intelectual ,&gt; si·
que una golondrina que torna a rn n gióo asoleada, no más bien con el &lt;genio moral,&gt; con el g.:nio de la
después de un año de ausencia.
santidad, o sea e!a po~e~ión por alguna idea altruista.
o o o
que forma la base de las vidas heróicas: (heroicidad a
Luis León hizo en México mucho bien, ayudado por veces vistosa y resonante-añado yo-ctras humilde y
hombres de nobifísima voluntad (r) y por algunas de obscura.)
esas señoritas normalistas que, a pesar de todo, hao
&lt;Todas las religiones nos ofrecen ejemples ionu mera·
decidido instruirse y pensar, en nuestras tierras, salien- bles de este tipo. El hnmbre, cuya conducta aparece
do de la sumisa indolencia criolla, un poco brata de como razonable a la masa Je la humáoidad, pasará di·
nuestras mujeres. (2)
fícilmente por un gran saoto. Con razón o sin ella, se
En la Plaza de Sao Sebastiáo se había instalado uo asigna al santo un sitio aparte y se Je trata, ya coa ve·
observatorio popular donde tuve ocasión de ver a in- neración, ya como a un ser r idículo.
numerables hombres del pueblo verdaderamente inte·
&lt;Se le considera a las veces uo io~pir ado, a las veces
resados en la observación de algún fenómeno astrooó· uo enfermo, cuando en realidad su vida no presenta
mico y donde funcionan ~n la actualidad tres lunetas. más que cierto número de ideas fijas, oo sin valor en ~í
Me placería sobremanera cre'!r que ninguno de esos mismas, las cuales t ienen una potencia tal, que según el
hombres se ha lanzado al bandidaje que diezma a la caso, su acción impulsiva empuja, ya a lo sublime, ya a
pobre Patria.
lo ridículo&gt;
Como nuestro problema es ante todo un problema de
Ahora bie", estas cuantas ideas fijas, son las que coneducación, con algunos maestres que como Luis León ducen a la humanidad.
y sus amigos espaciasen el espfrilu del pueblo, en todas
Si algnoos homhres oo se saliesen de lo normal, la
las direcciones del pensamiento, se lograrían grandes hum,rnidad andaría aún coa t~pa·rabo .. ... .
frutos.
L , divulgación de los conocimientos hecha con amor
es omnipotente.
'
Muchos de nut:stros sanguinarios bandidos mostrarían
la más inge nu'l. sorpresa si los apostrofásemos, como en
los versos de Hugo al incendiario de la biblioteca:
«¡No sé leer !&gt; respondió sencillameote el incendiario.
La noción de nacionalidad, de patria, los &lt;altruismos&gt; más elementales, suponen elevaciones de espíritu
que no pueden ser ioshntivas.
L os mexicano~ no acertamos quizá a iov~otar aún
grandes cosas; pero sí podemos divulga r muchas.
Nuestra enseñanza deberá ser límpida y cristalina y
las luces que difundamos habrán de temblar en ella
como los remotos luceros en la fuente.
o o o
Los luceros! Entre ellos vivió, modestamente, Luis
León. Algunas gentes se reían de él. L es astrónomos
suelen dar risa. ¡Cómo hay hombres que se puedan dedicar a esa santa inutilidad de contemplar las estrellas
y de descubrir su diamantino secreto! .... ¡Pobres dia·
blosl Como si no hubiese carne y alcohol y vanidad y
ganancia, sobre todo ganancia, buena o mala ..... .
Make mooey, honestly if you can ; but. . .. make moneyl
Y esos buenos señor~s (los astrónomos, los físico~) !e
empeñan en avanzar hacia lo desconccido, en saber algo, eo no ser &lt;prácticos&gt; .. .. en imitar a un Newton, a
un Herscel o a u n F ulton.
Y Jo peor es que no se quej•o ... . .. y peor y desconcertante aún más, es que son felices!
-Que guarde sus secretos la naturaleza-dice Pérez:
Yo oo sazono mi estofado con ellos ....
La naturaleza.-iob Pérez!-no tiene secretos: El velo de Isis no existe. Isis es diáfana; pero su estatura
Sr. don Eduardo P rieto Basave, nombrado Cónsul
desmesurada, suele rebasar nuestro ángulo visual. El
en Nueva Orleans.
Misterio está en nuestros ojos miopes. Cada velo que
arrancamos, no desviste al Enigma, porque el Enigma
o o o
está desnudo: Nos desviste los o jos eotelarañados de em·
Uoamuno
dijo
alguna
vez
que el papel de los escritopirismos y de necedad ancestral!
En cuanto al estofad•&gt;-oh Pérez-también se sazona res españoles, debiera quizá ser por ahora el de adapcon uo poquito de ideal, qué diablo! (No sabe usted que tar las ideas (las ideas &lt;fijas&gt; agregaría yo) de los penlas coronas de laurel de los poetas suelen servir para sadores extranjeros.
En México la adaptación resulta aún más necesaria.
darle sabor?
No hay que convertir e l yantar en la comida de las Y mi amigo el astrónomo y físico modeHo y tenaz a
fieras, que se engulle entre rugidos. El hombre moder- quien dedico estas líneas, fu é un afectuoso adaptador.
Flammarión, el admirable divulgador francés tuvo en
no ha sabido poner (en Europa por lo menos) cierto arte y cierta elegancia ... hasta en la sopa! Una cernida de él un eco resuelto, fit:l y lleno de cordialidad, y así Jo
ahora es casi una orquestación .... Todo el esfuerzo de reconoció, o por lo menos así me lo dijo, en una inolvi•
las amas de casa del gran muodo, intenta lograr que el dable visita que le hice en r905 eo su castillo de Juacto más brutal de nuestra vida diaria, sea uo acto ex- visy.
o o o
quisito ..... .
o o o
Oh, bueno y apacible Lnis León, cuyo nombre re&lt;La vida humana-dice Myer~-tiende cada día más cuerda al apartado y manso sabio que a la sombra de
á cimentarse sobre ideas y emociones que ya oo tienen su huerto salmantino, escribió:
sino una relación indirecta y obscura con la conserva«¿Cuándo será que pueda
ción de la raza y del individuo.&gt;
libre desta prisión, volar al cielo!&gt;,
El &lt;point de_ vue de Sirius,&gt; va volviéndose, oh Renáo, menester era que, aunque tardío, te enviase este homeun punto de vista aceptable ..... .
naje cordial, a tí que_ eras humilde, bueno, y que ayuPor lo demás, el planeta marcha, gracias a una mino· daste a tantas almas mgénuas a alzar los ojos hacia la
ría anormal de hombres no prácti cos, de &lt;progenera- remota y serena majestad de las estrellas!
( r) Como el ap-:&gt;stólico don José María Medfoa.
(2) Ejemplo admirable es el de la señorita Guadalu•
pe Aguilar.

AMADO NERVO.
Madrid, Junio de r9r3.

�COMENTARIO DE UN lIBRO
Remoto como ellos el comeotario de los libros, es tao
ardoa labor literaria, que oo la desdeñaroo para suma•
yor gloria graodes y clarísimos iogeoios.
Lleva el comeoto ea sí uoa grave respoosabilidad, que
exige las dot•s de iotuicióo, lógica y cooocimieoto má,
d~puradas; supooe especiales aptitudes y preparacióo
muy seria; sio cootar la sereo'l objetividad, el fervor y
hooradez artí;ticos, quo:: a mi eoteoder soo coodiciooes
ese aciales d, uoa perfecta exégesis.
Mas s1 se trata de comentar uoa obra propia, la r.ues·
tióo varía de aspecto. Se exige uo raro equilibrio de la
voluotad y del eoteodimieoto y uoa noble sioceridad ...
si D? absoluta ..... perfecta.
Y entooces asoma el peli¡¡ro de la &lt;autocrítica&gt;- que
tratáodose de mí sería preteociosa,-que quisiera evitar, auoque oo puedo dejar de ser &lt;sujeto&gt; y &lt;objeto,&gt;
o se'\ a uo titl-np:i el poeta, el actor y .,1 espectador de
la obra comentada.
Por fortuoa, eo toda manifestación artística hay uoa
pule admirable de iocooscieocia creadora, oo siempre
eo razóo directa de la miyor o menor facultad, y coocieocia estética &lt;acumuladas&gt;. y no debe tomarse por
iomodestia este aserto, ya que ésa se maoi6esta eo
obras comoletameote mediocres, como ea &lt;obras maes·
tras&gt; que coosagra la devocióo uoiversal.
¿ Y pJdrá testimoniar esa 'incooscieocia el autor que,
uoa vez termioada la obra, la aoaliza y sabe objetivarla por el momento, como si to:io en ella fuese precon·
cebido y de una completa responsabilidad/ ;Yo creo
que ~í!
En literatura nada se produce por sorpresa, porque
to:io se elabora; hasta las ionovaciooes que parecen
fulmioaotes y hacen revolución de peosamieotos y formas auteriores, oo soo más que la fhracióo, al fio visi·
ble, de muchos gérmeoes ocdtos; la coodeosacióo brusca de uoa sensibilidad secreta, cuya autoridad súbita
tiene tanto valor porque ap irece cargad;i. de expresiones lateotes que pugnaban por formularse, y, por tanto,
ajenas a uoa voluotad determioada.
Cuaoto hoy se produce, malo o bueno, es efecto oatu•
ral de la grao idc:a cootemporáoea: [usióo de las art~,
todas y reduccióo de su; elemeotos; el ambieote sonido,
color, ritmo y verso están sujetos a la geoeral emocióo
uoi6cada.
Seotado este priocipio, me atrevo a afirmar que el
libro de que hablo puteoece al &lt;m:imeoto wagoeria·
no.&gt;

S! que c 1eré bajo el anatem1 que persigue a los mú·
sicos coloristas, a los pjotores .... poetas; pero confieso
que me parecen esos l~s má; hijos de nuestra hora; co•
mo la vieja Roma, debiera el Arte teoer ley y leoguaje
uoiversales, améo de multiformes usaozas e idiomas,
porque sól:&gt; así es ve!lículo capaz de todo peosamieoto
humaoo.
Eotieodo, :&lt;demás, que la libertad nunca debe coar·
tus~ eo el que crea, imponiéodole la forma pretérita y
encauzando su impulso b3.cia uoa lógica de molde o
&lt;m'loera&gt; preestable:id:1.. Su originaliiad, auo cuando
fuese digoa de ce&lt;isura, sería re,pecable, y eo cuaoto a
h personalidad de6nid1, mi opinióo es que debe esti·
marse y procurarse siem,1re, aun a riesg&gt; de ca.er bajo

Señor d&gt;a Alfrejo Gómez, notable orador, '}Ue dió
uo recital literario el vieroes pasado.
la excomi,oióo académica, el lápiz rojo de los &lt;kapel
mei~ter&gt; y la risa burda de los filisteos.
Yo oo haré m(a la espiritu'llísima frase de Rollaod
&lt;hay que teoer el valor de teoer taleoto&gt;; pero .. .. se la
recuerdo .... a los que no lo tieoeo.
Me diréis '}Ue todo libro puede clasificarse ea uo or·
deo iotelectual; que debl! saberse su procedencia y fi.
liacióo basta el detalle, y que ha de ocupar un lugar
eotre los de su íodole; cuando se trata de la obra de uo
m'lestro, eso es indispensable; pero tratándose de uo
p)eta del mo:itóo, &lt;auoque tieoe ideas propias,&gt; eso oo
ha de p reocuparos.
¿ Clásico 1 ¿ R ,máatico? ¿ Paroasiáno ? ¿Simbolista /

¿Decadente? Qué oos importa proouociar la palabra si
~61o oos preocupa el espíritu ; lo que perseguimos eo
uoa obra es que teoga fuerza, verdad y belleza. ¿Pero
tiene alguoa vez esas cu~lidades e_l poema del Cisoe?
La coocieocia wagoenaoa, nacida poco a poco eo su
propio sentir, había de dar f~rma a uo pe9ueño poema.
Esta coocieocia la compreodt &lt;a postenon&gt;, cuaodo ya
erao uo hecho los sooetos que llamaré &lt;eseociales&gt;, y
se me presentaban como )'ágioas dispersas de uo libro
futoro o como suooados frutos que requeríao el com·
plemeoto de bojas lozaoas del mismo arbol eo forma de
otros sooetos, que llamaré &lt;episódicos&gt;, y que oacíao
espootáaeos como los primeros para mi seleccióo.
Sup) oer que \Vagoer ea el seguodo acto de &lt;Tristáo&gt;
hizo deliberadameote de &lt;la noche&gt; yde la &lt;aotorcba&gt;,
algo más traosceodeotal que los mismos amaotes, es
absurdo, y, sio embargo, &lt;así es&gt; en el mito wagoe•
riaoo
Eo mi peqoeña esfera, yo tambiéo he acudido a las
fuentes del mito para sororeoder por medio del simbo·
lo la forma ideal; eo los amores del cisne y la priocesa
triste, quise ballar algo de la divioa sorpresa de las ma•
ñaoas del mundo, y lleguon a mis manos los elemeotos
eteroos de la Naturaleza, del amor y de la muerte.
No veréis en su lírico subjetivismo más que la imagen
represeotativa de uoa emocióo y de uoa idea; si se mi•
ra eo el foodo, es seocillo el feoómeoo estético; la ver·
dad real y la verdad artistica, fuodeo bellamente sus
dos verdades para hacer uoa &lt;metafísica de artista &gt;
Oid a Haos Sacbs: "El verdadero destioo del hom·
bre se maoifiesta ea sueños; toda la poesía oo es más
que ioterpretacióo verdadera del sueño." Decidme si
i,sas palabras oo coofortao al más desaleotado Y cuan·
do cabe a esos sueños estar en relacióo coo la alteza
iotelectual y la iostruccióo a rtística-cosa que oo ocu·
rre ea los limbos del sueño físico,-se produce la obra
poética.
No be de bablar de mis versos; a la postre, ¿qué se
yo de ellos sioo que, sabiéodome rebelde, quise sorne·
terme al precepto del sooeto, como el frágil que ediftca sobre üoa base segura 1
Catorce versos y uo ritmo, iotacto como el de la be·
lleza eteroa; lo demás sería según la necesidad de mi
emocióo, ajustado a mi visióo ioteroa, capaz del símbo·
lo, y lo que es más grave, tal coir.o lo quisiera mi mu·
sicalidad interior.
No era uoa tonalidad sonora, oi ur. palabreo armo·
oioso, sioo esa extraña disposicióo musical de que ha·
bla Schiller, algo que evocaría uoa serie de imágenes
coa causalidad ordenada de los peosamieotos, cosa que
bien explica la lírica antigua; no místico abaodooo de
sí mismo y estado de uoidad que tuvo uoa coloración y
no ritmo distiotos al del muodo plástico y épico de los
Apclíoeos.
No me desmeotiráo los poetas que me leao; ellos sabeo ese mundo de los sueños, donde "todas las for·
mas oos hablan," doode oada existe iooecesario y está
la transpareote seosacióo de nuestra "apariencia."
Elles CJooceo la disposicióo musical que precede a
ouestras rimas.
De lo que llamamos la circuostaocia imprevista, y
que puede ser coocausa de exceleocias o deficiencias
ea toda obra, me veda hablar uo pudor de alma, y más
cuaodo no me propus~ ahoodar eo el análisis subjetivo,
sioo esbozar no sencillo comento.
Si el Arte es uoa actividad propiamente metafísica
del hombre, oo es meaos cierto que el ansia de la be·
lleza es hija de la melaocolía y del dolor. que pueden
crear por sí sólos algo que llama Nietzsche "uo alma
mística y casi freoética." (i!)
Así, el mito y el símbolo debían revelar coo ademán
sublime cómo necesitamos el dolor para obligarnos a la
visióo redeotora; ese fué el elemeoto eterno eo que hubo de apoyarse mi eosueño.
El poema del cisoe y la priocesa eoamoradá, como
la esposa de los cantares, tiene eo sus cabellos rocío y
perfume de los campos; eo los ojos, el misterio de las
noches y la hermosura de aquella hija del rey, "toda
ioterior."
Soo el día y la ooche, las horas y estaciones; fondo
de los paisajes del alma que se sucedeo, coa seotido
simbólico bieo pateote, coo uo "leit motiv" a lo Wag·
oer, el amor al cisoe.
Aquí, el estío será "pleoitud"; "caducidad," el iovieroo; "obras," los pasos y el "gesto," episodio.
El Cisne pasa como la eocaroacióo más alta, la verdad más t raosceodeote ; como fastuoso meridióo ea la
vida de la priocesa, que lo buscará después hasta ea la
muerte.
La Dueña, el Paje Sylvio, uo Héroe, Iselo el remero,
la Zahorí, ascmao sus almas primitivas, necesarias pa·
ra la realidad del ambiente.
Uo Cisne oegro veodrá de lo lejos aofreodarsc, y como la Aloodra, el Ruiseñor, el cortejo de Cisoes, y, sobre todo, -el Lebrel, dirán la emoción de su belleza•
símbolo. Eo uoa pagina fantástica, la vieja mitclogía
se fundirá coo el mito wagoeriaoo.
Este es el Poema del Dolor, que eocaroa uoa prio•
cesa que llamé "Triste."
La poesía es resplandor imitativo de la música eo
imágeoes e ideas, y sus amaotes debeo ser, como dice
Schiller, "el muro viviente que la tragedia levaota a su
alrededor para separarse del mundo real, conservando
el terreoo ideal de la libertad poética."

El Maestro Pooce. eocargado de la parte musical del recital literario.

LA CONDESA DEL CASTELLÁ.

Balada de Estío
Especial para &lt;El Mundo Ilostrado&gt;.
Primavera.-Tuyo es el campo. Aquí está: lo he pre·
parado sólo para esper~ rte .... ¡Veo l. ... l Veo 1
Cuaodo llegué, las ramas de los árboles esta b3o des•
ondas, secas y aúo crujían si el viento l'lS tocaba. Los
jardioes oq_ teoíao flores, oi caotabao los pájaros y ha·
cía frío, m•cho frío; el invieroo, o uestro eoemigo cruel,
había helado las cosas. y las almas, pero llegué y coa
mi cortejo de aves, mi calor y mi vestido esmeralda he
adoroado lo que desde hoy te perteoece .... ¡Veo! ....
Las ramas ya oo crugen. murmurao caociooes dulci·
simas y sus hojas se meceo de seotir el beso de la bri·
sa para festejar tu llegada. Los jardioes desoudos, se
hao eogalaoado magníficamente para esperarte, los pá·
j:,,ros mudos ayer, caotac y todo es alegría, belleza, per·
fume y esperanza. Veo, rey de los magos, el más fuerte
y poderoso, el que coo solo su presencia ahuye~ta al
enemigo cruel que se oculta bajo el albo maoto 10ver·
na! . . ... .
Veo, rey de los magos, que coo tu llegada muchas
flores se traosformaráo eo frutos y las espigas de los
campos verdes aúo, se dorarán ..... .
Veo, rey de los magos, y que les sueños, ilusiones Y
esperanzas de las almas que aman se convierten eo rea·
lidades ..... .
Veo, rey de los magos, porque yo también te espe·
Homenaje al maoestro MPoeses durante la audición
popular del domingo pasado ea honor
de Wagoer.
aman se coovertir áo ea r ealidades; pero oo durarán
más que yo: el Otoño las marchitará y después, el In·
vieroo impío y cruel las matará coo su olvido .. . .
Reina de las hadas, be llegado hasta aquí porque sabía qoe era esperado coo impaciencia como al amado
ausente y desconocido .....
Reioa de las hadas, Primavera, feliz. yo también te
amo como las aves, como las flores, como las nubes, co·
mo las almas ..... .
Reina de las hadas, Primavera feliz, ocvia del amor,
unamos solamente por uo instante ouEShos coraz0D€S,
nuestros poderes y nuestras esperanzas ..... .
Aquí está el beso de mis ojos_ y la caricia d_e ~i~ la•
bios .... Tu cercanía ba cooverhdo en c .. lor m1 hb1t2a
y mis besos, eo realidades tus sueños y esperanus,
pero allí está el Otoño que se encuentra cerca de no,o·
tros y se burla de nuestro amor ....
Es necesario separarnos .... ¡Adiós! ... . !Adiós! •••...
Toma un beso muy dulce ...... dame otro, y después,
Primavera her mosa, novia del amor olvídame y vete;
vete lejos y oo digas nunca a las almas que esperan al
amado auseote y desconocido para ~uieo se ha prepa·
rado el jardío del corazóo coo ilusiones y esperanzas,
que nosotros somos culpables de la inccostaocia, y Otoño e Invierno del h ielo del olvido y de la muerte de las
cosas y de las almas.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Estrado de honor eo la fiesta de reparticióo de
diplomas a los alumoos de la Escuela Ma·
gistral de Esgrima el sábado último.
raba coo impacieocia como e l amado auseote y deseo·
nocido ..... .
Veo, rey de las estaciones, Estío beoéfic-o , .... . sien·
to que tú eres el amado que me ha~e falta ..... .
Veo, rey de los magos, yo soy tu novia feliz, tu eoa·
morada, la Primavera de los campos y de las almas; la
novia del amor, que te esperaba coo impaciencia .....
¡Veo! ..... .
Veo, Estío piadoso, quiero decirte que también amo
como las aves, como las flores, como las nubes, como las
almas ..... .
Veo, Estío, y cariñosos uoamcs nues!ros corazones eo
uoo solo, unamos nuestros poderes y nuestras esperan·
zas para que fuertes logremos vencer al enemigo cruel,
al Invierno que con su scplo y ayudado del Otoño oos
destruye y mata ..... .
Ya sieoto que te acer ca~ y con tu aliento me besas ...
Ya sieoto tu maoo que con ternura iofioita acaricia
uoa de las mías . .... .
Ya siento un be~o de tus labios dulces .. . .. .
Ya sientll tu mirada ..... .
Tu cercanía ha refrescado mis enardecidas s ienes ...
Qoé feliz me siento, amado Estío; así quiero vivir
eteroameote, así ...... así .... . .
o o o
Estío.-Reina de las hadas, transformaré ea frutos
las flores y las espigas ver des aún, se coovertiráo eo
oro y seráo mañaoa el alimento del hombre y el pao de
vida eterna ..... .
Los sneños, ilusiooes y esperaozas de las almas que

Uo alumno de la Escuela Magistral recibiendo su diploma,

�gría de los C)DCurrentes por el carácter franco y jovial del Presidente Huerta.

o oo

W(!l)i1ii&lt;V&amp;Il @!! &amp;llllll'V(!IJ!l''.~filll"il© (!l)lJ!:i Ilm It~u¡¡~il&amp;
@J(!IJ A~ccllllll&amp;u¡¡ll"@

El barco de vela;-Una belleza campesina.-La "máquina''-Grupo de damas en el estrado de honor.-Original
puesto rústico.

Para celebrar el aniversario de su fundación, los elementos 'docentes de la Escuela Nacional de Agricultura organizaron un gran
festival que se llevó a cabo el domingo último en el edificio que ocupa el plantel en la calzada de Tacuba.
.
La escuela había sido convertida en un hermoso campo de diversiones y los puestos de la kermesse adornaban el local dándole un
aspecto brillante de feria.
Entre los más bellos y originales recordamos uno que representabe un barco de vela y en el que se vendía confetti; en este se regis•
tró un curioso comb1te entre el señor Presidente de la República y
varias simpáticas señoritas; el aguerrido veterano fué vencido por
las bellas damas y desalojado de su embarcación. Atendían este puesto las señoritas: Angela, Luz, Carmen y Amelia Avilés, Josefina y
Clementina Tamborrel, Nely y Juana Formento, María Teresa Cardoso y Luz Cardoso.
11 R El puesto de Jalisco que representaba un viejo castillo feudal,
fué también posesión del señor Presidente y de sus acompañantes.
Allí les atendieron las señoritas Margarita Cárdenas, Luisa y
Elena Sánchez Aldana, María Luisa Briseño y María Ortega. También en este lugar sufrió nueva derrota el huésped de honor, retirándose -en medio de los acordes del Himno Nacional y de la ale-

Fué uno de los mís vistosos el de la Banca y lo atendieron las
señorins Herrerías, M~rcedes B~tancourt, Dolores Hernáodez, María Alcántara, Dolores Escoto Esperanza y Elena P. de Lara.
Otros puestos estuvieron atendidos por las señoritas Magdalena
N1va, Lupe Fregoso, Luz Cardona Chapital, Concepción Alvarez y
To,tado, Sara y Carmen Islas. Adelina Sáochez, Carmen Viener y
G ,reía Granados, Mercedes Gutiérre¿, L-1ura Palomino, Lupe Mal&lt;bnado, Luisa Maldonado, Lupe Cardona, Margarita Rey Campillo,
J ulieta Maldonado y otras más,
"La Máquina" de Tamaulioas, en que estaban las señoritas Ortiz, Soberón y G1rza, fué uno de los puestos más originales. El Café
Chino, de las señoritas Molina, Piral y Reyes, semejaba un cenador
adornado con todo gusto.
Sin duda el más seocillo y más vistoso, fué &lt;El Alhajero&gt;, por
Yucatán y Tab1sc1, atendido ROr las bellas señoritas Adela Acosta,
A:l~lina Lnao'l. M1ría e Ign;icia P&lt;!squeira, Margarita Dual y Sa.ra
y Mugarita Murguía. Era este alhajero, de .;respón rojo y en la tapa lucía una fina luna.
El programa de la festividad se dividió en dos partes; por la
m 1ñaoa se hicieron juegos deportivo3 que tuvieron gran lucimiento
y por la tarde se ioició la kermesse.
El festival íué uo é~ito de muy gratos recuerdo, para los asistentes.

U .1a buena plancha.-Actitudes de los basebolistas.-Un
ven::edor.-Lucha greco-romana.-Un molinete
en la barra.

�(CONCLUYE)
"Que la joven y hermosa y educada por una es·
"clava cristiana que le infundió el cristianismo; que del
seaba ir a tierra de cristianos, que muchos de e~ta fe
'religiosa había visto desde su ventana, y ninguno le"babía parecido caballero como él; que procurara la fu"ga de ambos, y que ella sería . su esposa si él, así lo
' quiciere &gt; De ese modo sostuvieron una Clnllnua ccrrespoodeocia amorosa el capitán y la enamorada y bella Zoraida; con los dineros que ella hccía baja'. frecuentemente por medio de la caña, logró el pnmero
pagar su rescate y el de dos compañeros fieles de desgracia que le ayudaron en su evacióo de Argel, ceo
un barco que les esperaba en e l puerto, comprado ceo
eJ dinero de Zoraida: puesta esta de acuerdo con _Jc_s
cautivos, salieron todos a determiuada hora, y se dn1gieroo a la embarcación, llevando la enamorada mo,a
consigo un cofre que contenía sus joyas
más valiosas, se hicieron a la vela, y vieron que el moro Agimorato, sin ser seotido
1~
había seguido a su hija y se hallaba a bordo. Al saber que su hija llevaba parte de
su tesoro, se entregó a la desesperación,
la maldijo y lanzaba espantosos gritos, qui·
zás para que de aquellos mares, siempre
concurridos por numerosas embarcacio•
nes pudieran acudir en su socorro. Tales
fueron los gritos del moro, que resolvieron los fugitivos, con consentimiento de
Zoraida, que le desembarcaran en la cos·
ta africana de Oráo. E llos prosiguieron
buscando las patrias de España; pero antes, fueron asaltados y robados por unos
corsarios franceses. Al fin, pisaron las costas :le Andalucía, el capitán Pérez de
Viedma se dirigió al reino de León para
alcanzar abrigo en su casa paterna, llegando de paso a la venta con ese motivo,
acompañado y más enamorado que nunca
de la amante, bella y abnegada Zoraida,
que babia dado por él todo; apatte de su
corazón, fortuna, padre, religión y patria.
En la tercera salida de Don Quijote de
su aldea, seguido de su escudero fiel, se
dirigió al oriente de la Mancha, con el
propósito de ir hasta Barcelona; después
de muchas aventuras que afrontó, y queoo
hacen al caso referirlas, encontró en una
verde y agradable selva que pertenecía a
las tierras de Aragóo un grupo numeroso
de gente principal que e ran c~ zadores,
entregados a ese ejercicio. Descollaba en el
grupo una gallarda dama que iba sobre
una blanca hacanea, mostrando la señora
un vestido verde, muy vistoso y galano, llevando en la mano izquierda un azor, por lo
que comprendió Don Quijote que aquella
era una grao señora , q•,e debía serlo de
todos aquellos cazadores, y así era lo
cierto, pues era una duquesa, acompañada
de su e~poso el duque, c uyo nombre no
cita el autor del libro, y de numerosos servidores, se solazaba en los placer es de la
caza. Don Quijote ordenó a Sancho que
se adelántase a saludar en su nombre a la
hermosa dama, lo que hizo el hueco de
Sancho ·con menos rusticidad de la que
era ingénita en él; avanzó a su vez Don
Quijote, y saludó cortesmeote a los duques. diciéndoles su
nombre y condición de caballer o ándante ; a lo que contestaron los nobles que se holgaban mucho de haberlo
conocido, que ya los dos esposos habían leído la primera
parte de la &lt;Historia del Io11eniorn Hidalgo Don Quijote de la Mancha,&gt; que ya corría impresa, y suplicándole al caballero que fuera eoo ellos a un castillo suyo,
que se hallaba cerca de aquel sitio, doode seria tr atado,
como ellos sabían, a todos los caballeros que llegaban a
esa residencia.
Suma fué la alegría de Sancho-comelón empederní·
do-prometié ndose que allí pasaJÍa la buena vida, con
mesa regalona, que esperaba de la r iqueza de aquellos
señores y de la afabilidad con que la Duquesa accgia
sus sandeces que no cesaba de decir, mezclácdolas, como siempre, con sus inagotables refranes.
L&lt;L permanencia del caballero y escudero en el verdadero castillo, y no las ventas que Don Quijote había
tenido siempre por tales, en que fueron recibidos con
pompa y burle,ca magnificencia, fué algo prolcogtda. la
Duquesa aparece una señora discreta, aurque jactanciosa, que da idea de algunas damas de su tit mpo. Pt ro

debemos decir, que la impresión que deja rn el ánimo
del lector del carácter de su iotervencióo de la oovtla no
cede en favor completo de esa dama. Noble y lioajuda
aquella señora, se la ve des¡::.lt gar cortt ~ías y finezas e, n
su huésped; pero nunca manifestar oiogúo seotimieoto
hu manita, io en favor del ilustre maochego; lejos de ello
y de mostrarse más carit;i'.;vay compasiva con el_ pob1e
caballero aodante, es wlíc1ta y fecuoda para fabncar en
su mi• ma carn toda máquina y suertes de aveoturas encaminadas a maoteoer la manía de la caballería andante en su huésped, para mayor solaz de la alta señora en
sus ratos de ocio, que parece erao para ella ledos lo~
del año. Forma contraste de su aoti cristiano empeño ceo
el de los plebeycs, amigos del Mao.chego, el cura y el
barbero del putblo, y el bachi:ler Samóo Carrasco,
quienes con escasos medios, rn empeñan en prccurar el
remedio y descan,o del eofermo y ato,meotado _cereb1_0
del hidalgo, a quien la duquHa muestra esa 1m¡::e111·

ron Quijote se despide de la duquesa.
neo te deferencia, que parece habitual de los de su clase,
y que dispensan los que colccados en lo alto, por la
suerte o la fortuoa, a los que no pueden comprender, o
que ocupan un lugar social inferior, acoque padezcan.
Lo único que atenúa el defecto de lá duquern, que aun·
que discreta, nuoca manifiesta haber ccmprndido el
carácter grave e interesante del buen manchego, es haber enviado a Sancho a gobernar la ínsula de Barataria, cuyo gobierno da motivo a muchas págioas de las
más preciosas que se hallan en la rovela. Altisidor J,
guapa y lista doncella de la duquesa, es uoa joven desenvuelta y coqueta ; pero esas desenvoltura y ccquete,ía
son fingidas, de orden e instrucción de su mi! ma ama,
en su afán de burlarse sin tregua del malavt nturado
Don Quijote.
la zafia y humilde Teresa Cascajo, es¡::osa ele Sancho
Panza, merece que los cittmos eo úhimo Jugar. Tao ru·
da e ioculta como fué su marido, así es ella, y como el
escudero hablador mueHra ella alguoa vez, n ,sgos de
buen se.o ti do, ce mo en él se suelen ballar al lado de las
lucubraciooe~ idealistas del arr.o. Muestra ella ese buen
seotido cuardo se resiste a conveoir con Sancho, que
María Sane ha hij:. de ambcs, ha de casarse ce n un ce D·

de, cuaodo él lleg-ue a l codiciado gobierno, pues lo que
le conviene t s que se enlace ceo un su igual, el hijo de
su vecino Lope Techo. En la carta que contesta a Sancho, cuaodo éste le aouocia que ya ts goberuadcr, carta que escribe el mooaguillo de la a ldea, bajo el dictado de la goberoadura, le dice al marido que ¿ "quién po"día pensar que un pastor de cabras había de venir a
"ser gobernador de íosulas? Mi señora la duque.' a te di"rá el deseo que teogo de ir a la corte; mírate en ello,
"y avísame de tu gusto, que yo procuraré hoorartti en
ella andando en coche." Y en la carta que dirige a la
duquesa, le dice: ...... "Yo, señora, de mi alma, estoy
"determinada roo licencia de vuesa merced, de mettr
"este buen día en mi r asa ) éndome a la corte a teo"derme en un coche ("ch, eterno femeoioo") para que"brar los ojos a mil eosidiosas que ya tergo; y ad supli"co a vuestra excelencia mande a mi marido que me
,'envíe algún dinerillo, porque en la "corte son
los gastos grandes. . . . . . . . siendo for" zoso que pregunten muchos: /quién sen
"estas señoras de este coche? Y un criado
"mío responderá: la mujer y la hija de Sao"cho Panza, gobernador de la ínsula Bara"taria, y desta manera será conocido San·
::cho,_y yo seré estimada, y a Roma por
!)do ..... .
Hay una simpática figura femenil que
aparece desde las primeras páginas de la
novela, y en la última se la vé cómo uoió
sus a yes y llanto a los del Ama y de Sao·
cho Panza, que fueron los tres fieles dolientes que rodearon el lecho mortuorio
de Alonso Q uijaoo el "Bueno." Esa dulce
y apacible figura qne pasa innominada
a través de la novela, p ues hasta en las
postrimerías del libro-y con motivo del
testamento-se sabe que la modesta v anónima doncella se · llamaba "Antonia Quijano," es la sobrina del ingenioso hidalgo .. . ... Cuándo el lector cierra el libro,
emocionado, 1 por qué? .... Será por asistir
a la muerte de un varón justo y booísimo;
será porque ha terrnioado la lectura de un
libro muytriste y de profunda melancólica 6:osofia en el fondo, aunque a los necios aparezca-y tal es- juzgada ~uperficialmente uoa g rande y regocijada comedia-libro el mejor escrito en el más bello,
opuleotísimo, más noble, más rotuodo y
harmonioso del muodo, y que ha sido traducido en todos los demás, será porque ha
ces1do el provechoso y plácido vagar que
hemos dedicado a s, guir al insigne caballero en su mar cha heróica y arrebatada
en pos de lo imposible? .... .. Será por todos esos motivos; pero ello es que, luego
por natural asociación de ideas, piensa el
lector en la desamparada rnbrioa, rama
desprendida bruscamente del tronco de los
Quijaoos, única sobreviviente de la famiha que mereció el reoombre de los "Bue·
nos. " Pobre Antonia Quijaoo, que muertos
su protector y )avieja Ama, languidece,á
pálida-como las blancas y bien olientes
rpsas de los peosiles castellaoos-y sola en
el caserón de sus mayores, dónde creerá,
a veces, oír las atr,madoras y b ravas voces
del c;,.ballero de la '"Triste Figura," cuando soñaba q ue combatía, revuelto en
recia y descomunal batalla, con follooe~, sierpes
Á gigantef •. .... Cuáodo el morir el día, apoyada rnbre
rurnosa baraoda, mirando al sol hundirse como globo
de fuego en e l horizonte, por el rumbo de Ciudad
Real, proyectar entre sus áureos rayes, sombras larguísimas sobre los rubios trigales de las secas llanuras de
la Mancha, sueñe a su vez, que e l tío amado y protector volverá prooto de su c uarta salida, pero recordará,
luego, llorosa y doliente. que esa salida fué para lle~arJo exánime al cementerio, del que oadie retorna nunca
jamás. (Pobre rama desgarrada y arraocada del trcoco
de los Quijancs!, heredera de la sargre y de la fanta~ia
de los rnycs, quién sabe si g uardó to su corazón algún
amor intenso y platónico, co comprendido, hasta morir,
quizás en el mismo aposento en que "dió su espíritu el
Ingenioso Hidalgo,' · años atrás, en el mismo caserón
del lugar de la Mancha, de "cuyo nombre no quiso
acordar se," ni dijo nunca el siempre laureado MIGUEL
DE CERVANTES SAAVEDRA.
JULIO ZÁRATE.
Coyoacáo, (D. F .,) Junio de 1913.

Señor doctor do·n Luis E. Ruiz, nombrad'll director
de la Escuela Nacional de Medicina.

El Precursor
Ea el fondo tenebroso de la cisterna yacía una forma
indecisa y bárbara. Yacía entre faogo fétido e in_muo·
do. A su lado había una ánfora de barro samant~no,
de dos asas, y un 1. escudilla de cobre con un pan ácuno
y roído. Vaga claridad que de lo alto descendía. alum·
braba lúgubremente aquella horrorosa prisión. La forma no se movía: diríase que estaba muerta. Los alacranes tijereteaban en torno de ella, sin tocarla; pululaban
en las viscosas paredes llenas de un sarro húmedo y
fofo como caócro de lepra; brotaban de las juntura~ ~fo
los enormes cantos; hervían en el suelo excremeotic10,
acre y pegajoso.
Oyó un crujido y se incorporó bostezaodo.
- iAbre bien la baoasta, Zochooías! iArrójalas todas!-ordenó una voz imperativa de mujer.
-Están muy irritadas,-dijo el esclavo.
-Esta vez estoy segura de que morirá.
La vaga forma miró hacia la cl;;.raboya. De proot0
se puso en pie de un salto. Algo helado, escamoso, culebreaote y horrible como un sospechoso haz de látigos animados, había caído desde _el disco_ de bronce
que cubría la trampa y el eore¡ado horizontal de la
puerta. Eran serpientes del desierto. Las había de to
das clases. formas y colores. Unas fingían troncos de
sicomoro como las cobras; otras, las corales, simulaban
cintas rojas, brillantes como los carbunclos de Bactrana. Unas llagaban ·y podrían las carnes: eran las Maoddala Naja y las Kollaja de la India. Otras eran trígonocéfalas de un amarillo fúnebre, najas de cabelleras y
anteojos, crótalos cascabeleaotes, cerastes de protube·
rancias monstr&lt;1osas, hidras verdes como esmeralda,
aofisbeo:.s que se arrastraban hacia adelante y hacia
atrás, basilíscos de Ec-dor, veoeoosísimos áspides ... .
Todas se erguían, azotaban, retorcíaose, silbaban ame·
oazadoramente ante aquel hombre siogitlar cuyos ojos
reverberaban como b razas Miraban con las preciosas
gemas de sus pupilas aquella melena encrespada, violenta, sucia y salvaje como eriza estopa de coco. Sin
atreverse a hincarle sus temibles colmillos, retrocedían
a nte aquel espléndido _,uerpo cubierto con enmarañada
piel de camello; huían cobardemente ante aquella voz
estaotérea y sobrehumana que parecía superar al dia·
pasón del trueno.
É l las maldijo.
-Más peligroso que el de vosotras es el veneno de
vuestra hermana, de la Incestuosa que os envía, de la
que hizo un lecho de púrpura y marfil para acostarse
con el hermano de su esposo! Más peligrosos que los de
vosotras son sus ojos de dragón, que sólo se abren para
adorar la flor de la concupiscencia! Más peligrosas que
vosetras es la que relincha como una yegua, la que lle·
va zarcillos de sardónices, y velos de lino, y anillos de
orfebrería en los brazos, y ajorcas de oro puro en los
calcañares, v espejos de plata en la frente, y altas sandalias de oácar eo los pies. Empero e l Señor le arrancará sus abanicos d., plumas de avestruz, la insolencia
de sus perlas, el bálsamo perfumado, de sus negras trenzas, los afeites de sus uñas, la escarlata de su túnica, la
babera de su mitra asiri:i y su corazón de adúltera. Y
los guijarros de los gentiles la herirán en mitad del se·
no, y morirá c omo vosotras, malditas alimañas, morirá
desgarrada con su propia poozoña!
L&lt;1s contemplaba tranquilamente, las fascinaba con
su mirada hipnótica y terrible ; y cuando en la entrada
del foso se oía la cruel respiración espectaote de Hero·
días, el prisionero alzó la diestra al invisible cielo y
las serpiente~, convulsas, mnrieroo todas.
Después, sintiendo ,:.ostalgia por los desiertos donde
se alimentaba con langostas y miel montés, se paseó
con la impotecte fiebre de un león encadenado. De su
boca bella y viril brotaban espantosos anatemas y profecías extrañas. Sus manos de uñas negras y larguísimas,
que a través de la mugre se adivinaban blancas, crist1ábaose con nerviosidad irrefrenable. En veces bramaba como el musculoso toro alado de los babylonios. E n

\"eces lloraba con gemidos dulces como la paloma de Azim'l. Al fin se tornó dócil. Hiciéronse más profundas las
tinieblas. Ya era de noche. Extenuado, se acurrucó en el
rincón más sombrío y así semejaba una informe y grao
tarántula vefluda. El hambre, el cansancio, el sopor y
"1 sufrimiento lo vencieron. Pasaron muchas horas y él
parecía soñar plácidamente: soñaba en &lt;El,&gt; en el que
vendría del Austro y del monte de Pharao, cubriendo
los r.ielos con su majestad, llenando la tierra con su
loor. Veialo más claro que la luz, caminando detrás de
la Muerte con rayos de gloria en las manos, recibiendo
el homenaje de los collados encorvados ante su fortaleza y reduciendo a polvo los montes de. los siglos.
-1 Iaokaoaoo ! i Iaokaoaoo ! 1Por qué no me amas 11 t'or
qué no quieres quti bese tu divina bocal /Por qué no
quieres que bese tus divinos ojos? ¡ Déjame be~ar tus
ojos y tu boca, Iaokaoaoo !
·
Despertó sobresaltado e iracundo. Le había parecido
oír sobre su cabeza estas frases impregnadas de uoa
ternura infinita; pero su oído equivocado, sólo escuchó
c JQfusos rum:ire, de veces y lejanos arrullos de flautas,
arpas y samisenes. Librado de aquel acento pertinaz
que lo tentaba diariamente, volvió a d9rmirse con la
paz de un santo.
· A poco, una sombra fatídica levantó sigilosamente la
tapa del pozo, dobló la reja y descendió con felinos pa·
sos por la resbaladiza escalera circular. Su mano larga,
seca y peluda, temblaba. Era la misma odiosa mano que
había degollado a Pappo, estraogulado al rey Aristóbulo, carbonizado a Matathías y decapitado a Antipater.
Jadeaba su desnudo pecho. S lis piernas doblábanse al

á vanzar h ..cia el dormido. Hub o un silencio de muerte
que interrumpían de vez en cuando los leves y agudos
chirridos de los alacranes. Pisaba con los talones, cautelosamente. Un rayo de luna bajaba como una próxima
esperanza. A ·s u luz, el verdugo de ~atipas ~aciló,_ se
detuvo, retrocedió al ver que el mártir se babia mov1~0
y que sus ojos, sus tremendos ojos flameaban en la ti·
niebla como dos apocalípticas antorchas.
-e Eres tú, Maooaei?
Súbitamente fulguró la cuchill&lt;1 siniestra y el Precursor &lt;sintió&gt; un golpe ardoroso en la maoclibula y en el
cuello; &lt;sintió&gt; que su cabeza rebotaba sordamente so·
bre el cieno; «siotió&gt;que la diestra asesina cogíala por
los cabellos y la elevaba; «sintió&gt; una inefable dulzura
que se iba desvaneciendo, que se iba debilitando, debí·
litando deliciosamente .....
Púsola el repugnante samaritano en una bandeja de
plata, y entrando a la sala de los festines. exclamó:
-iHela aquí, princesa! Esta es la cabeza de Iaokanaoo, llamado también Juan el Bautista.
La cabeza palidísima sangr aba hilos de rubíes y pa·
recía que iba a hablar. Herodías, desde la tribuoa de
oro, gritó espantada:
-iCiérrale los labios, Salomé, ciérrale los labios!
Y Salomé los selló para siempre con un apasionado
beso que era una rabiosa mordedura.
SEVERO A \1ADOR.
México, 1913.

Galería artística

El niño y so nodriza, por Frans Hals.

�TEATRO MEXICANO.-cCALAMIDAD&gt;.
Una verdadera calamidad es a oo dudarlo, la comedia eo tres actos del autor francés Romaio Coolus, cu·
ya versión al castellano hecha por el señor Julio Necc,ecbea, hemos visto en el Teatro Mexicano la última
semana.
El asunto no muy nuevo, y llevado con lentitud sin
efecto teatral alguno, es todavfa pasadero eo los dos
primeros actos, pero en el tercero la inverosimi litud,
la violencia, la falsedad se apoderan de todo él y no Jo
dejan hasta que el telón cae coo placer de los espectadores.
Una ingenua, uoa joven de rg años "Marcelina Lambret" se propone que no tenga un momento de debili
dad la señora "Paula Chamtroo" eo cuya casa vivía co·
mo re~ogida desde muy niña. Para conseguir el citado
objeto se insinúa todo lo posible con d que ama la referida señora, coo el abogado "Rogelio Chancelot" y lo
enamora de tal suerte, que hace que no asista a una cita que tenía con la casada. En tales circunstancias se
convierte en la futura del joven, que la adora de todo
corazón, más corno todo fué uo jueii-o, pues "Marcelioa"
no le quiere por guardar cariño profundo a "Alberto
Chantelouve," aunque durante toda la obra lo trata
mal, con despego, y basta con grosería resulta que hay
que solucionar el conflicto de alguna manera.
De ello se encarga.el marido, que toa estado a pique
de caer en ridículo, el cu.ti sabedor de todo, abraza
con efusión a su esoosa, felicitándose de que la entre·
vista amorosa con el otro, no hubiera tenido efecto y
n_o_ por culpa de ella ciertamente, que puntual fu/ al
sitio, en que habían de verse, y se decide ir a· ver al
abogado para decirle, que no _v uelva por la casa, pues

allí nada tienen que hacer; y la obra termina, porque
si, como hubiera terminado una hora antes.
La crítica na.da tiene que decir sobre comedia tao
deslabazada, y tao ridícula. El público con su instinto
siempre certero, oo gustó de toda aquella burda fábula,
sin interés de ninguna clase. y con caracteres que oo
resisten al más somero examen; y sólo añadiré, que Ma·
ria Luisa Villegas estuvo muy afortunada ensu trabajo,
siendo aplaudida eo varias escenas; que Matilde Cires
Sáncbez gustó bastante, expresando con talento algunos
momentos d-a-~also papel; quA Va.rgas no pasó de
discreto, que Mutio, fué como siempre el mismo. sio
que se logre que personifique un tipo, distinto de los
otros; que Barre,ro bien eo toda la obra, eo el acto ter·
cero, dijo la escena con "Paula" en cómico, debiendo
ser en serio, muy en serio, puesto que tiene que expli·
carla el por qué faltó a la cita amorosa que con ella te·
oía; y que en fin, Macías siguió según costumbre gritan·
do mucho, coo menoscabo del conjunto escénico.
Para quitar la mala impresión que &lt;Calamidad&gt; dejó
en el público, se estrenó en la misma noche, uo paso
de comedia lindísimo del conocido escritor español Pa·
blo Pareilada (Melitón González) titulado cRepaso de
l!.xarnen.&gt;
La escena pasa en Toledo; un alumno de la Acade·
mia ~ilitar que existe en la imperial ciudad, tiene que
exammarse y se levanta a las tres de la madrugada avisado por el sereno, par;. repasar las lecciones e ir bien
preoa.rad~ a la prueba. En esto, llega a la casa de al
lado uoa 1oveo, que acaba de venir de Madrid y va a
pasar una temporada co':' _sus tíos. Toca a la puerta y
n~~"• no cootest~n; el m1htar finge la voz de la criada
d1c1endo que baJa a abrir, pero la muchacha cAurea&gt;
comprende el eo¡¡año y comprende también que el alumno es &lt;Suárez,&gt; uno qu~ la enamoró el año pasado, cuan·
do estuvo a pasar unos meses con los referidos parien·
tes que se han ido fuera por unos días.
El peligro se avecina; el militar bajará y la encoc·
trará..&lt;~u~ea&gt; es~á sola, ¿qué hacer? .... pues fingirse
una_ v1e1ectta: As1 lo hace, se echa el velo a la cara, y
s~sttene un diálogo precioso y lleno de bellezas litera·
r_1as, y se entera de que el muchacho la quiere, de que
siempre la amó, y de que ciertas bromas fueron obra de
sus compañeros los alumnos.
-Ahora, eo este instante eo que sueoan las campa·

"" d,I

Coo,oo&lt;oi"-di" la •l•J•-io p,o

se: el eosay.J·parodia de danza de apa·
ches, la polka del segundo cuadre , el
trío del reloj, y la t&gt;sp1ñolísima canción
d.i las matonas, que pronto se hará pe·
pular.
La interpretación fué discreta por
parte de todos lo• artistas, y como es casi toda la compañía la que toma parte,
no tengo para que citar sus nombres.
Como datos curiosos para juzgar de
h manera como se forman conceptos
inexactos sobre las obras antes del es·
treno, citaré Jo sucedido con ' 'El Nuevo Testamento" en Madrid, que se creía
iba a ser un fracaso.
Prest-ntada J:i. obra, los allegados a la
Empresa del Teatro de Apolo, que fué
donde se estrenó, decían "que habría
hasta tiros" la noche de la primera representación.
-Este Don Enrique (el empresario)
está loco-exclamaban muchos.
Una primera tiple devolvía su parte:
-Yo no podré cantar esto. Al llegar
a este número, ya nos habrá matado el
público.
Los autores Lepina y Plañiol, vaci·
!aban:
- l Será tan malo esto, como dicen?
A nosotros nos parece que tiene gracia
y puede que la gente opine lo mismo.
Pero el ambiente desfavorable se enrarecía cada vez más. Anuocióse la
furición, y por pretextos fútiles sufrió
uo aplazamiento.
Otras obras ensayadas mucho des·
pqés se pusieron delante de "El Nuevo
Testamento" y se estrenaron.
Pero don Enrique es hombre enérgico y formal. Había prometido a los se·
ñores Lepina, Plañiol y Calleja, estrenar "El nuevo testamento," y contra
viento y marea, poniéndose frente a la
opinión de actores, autores, músicos y
consejeros áulicos, exclamó con voz tonante :
-Eso se estrena el Sábado de Gloria, y lo que sea sonará A fusilarnos
por la espalda no creo que lleguen.
Y se estrenó y fué un triunfo completo; y la concurrencia reía y reía a
carcajadas, lo mismo que ha pasado en
México.
L UIS DE LARRODER.

para su aotrgua novia para profesar, a cuya ceremonia
he venido yo desde Madrid.
El alumno se desespera, se vuelve loco, y &lt;Aurea&gt;
que ve cercano el amanecer dice que se marcha a oir
la misa del alba en tanto regresan sus parientes. El jo·
veo se retira transido de pena, y en esto aparece el se·
reno que se brinda a probar r,lguna de las llaves que
tiene, por si puede abrir la casa. Conseguido el objeto,
la muchacha entra ella, y como cSuárez&gt; ha sabido ya
por el referido sereno que es su adorada &lt;Aurea,&gt; hace
que se suicida al pie del balcón, sin por e5to conseguir
engañar a la que tanto quiere, y después de sentida re•
conciliación entre ambos novios, cae la cortina dejando
en todos los concurrentes un placer tranquilo y poético,
producto de las buenas obras escénicas.
La señorita Castillo estuvo admirable de naturalidad,
consiguiendo uo completo éxito; Barreiro acertó en el
desempeño de su papel, lo mismó que Catalá En resu•
men &lt;Repaso de Examen&gt; debe repetine muchas noches, por lo delicado del diálogo y lo fino del asunto.
TEATRO COLON
Sigue el público llenando la sala de este Coliseo para
recrearse con las obras policiacas que allí representa
la compañía. Caralt.
En todas las épocas y en todos los países, el crimen
ha sido siempre interesante. Esa afición del público a
lo que tiene rc:,lacióo con el crimen, hizo que Shakes·
peare escribiera cMacbeth&gt;. Por ella Shelley (!ió vida a
su drama cThe Ceoci&gt;. Balzac y otros esciitores de ge·
nio hallaron inspiración en las profundidades del crimen. Algunos autores, como el ruso Dotoievsky, lo han
tratado en forma de tragedia, mientras que muchos han
escrito a su respecto en tono más ligero. Antes de que
Edgar Allan Pee escribiera sus interesantes cuentos, el
crimen ya tenía su sitio en l:i. literatura. Bismarck, el
canciller de hierro, y Gladstone, el idealista, descansaban su mente-así lo decíao,- con la lectura de &lt;Monsieur Lecocq y otras novelas de Emilio Gaboriau. Y si
los más grandes y los más célebres se sintieren poderosamente atraídos por las novelas relacionadas con robos y asaltos, ¿qué tiene de raro el enorme interés con
que d~ceoas de miles, tal vez millones de lectores, pertenecientes al vulg~ hayan devorado las obras que tie·
nen como protagon1stas a héroes de la investigación.
como Sherlock Holmes, o a canallas como Raffles y como el atrayente Arseoio Lupia?
El estreno de &lt;Jimmy el Misterioso&gt; ha sido seo~acio-

' ,,;~,~•;*·"'1

na! y el público ha gustado mucho de
la obra de M. O. Henry y de P. Arms·
trong y la cual ya conocíamos con el
nombre de &lt;Jimmy Samsoo&gt; por haber·
la dad.J la compañía Villegas-Coss cuando estuvo en el Teatro Díaz de León.
Ahora hemos podido ver alguna variación en el desarrollo del asunto, pe·
ro más de detalle que de esencia, de
manera que la fábula con su nota seo·
timeotal bien dada, interesa sobre manera, conmueve a veces y siempre distrae eo grado sumo.
No se trata eo ella, como eo otras
análogas, de la lucha del &lt;detective&gt;
con el criminal o de las astucias de éste para despistar al otro; sino que el ar·
gumento tiene mucho de real, de verosímil, y hay escenas emocionantes sin
ser traídas por los cabellos, lo cual pa·
sa tao a menudo en estas producciones
escénicas.
La interpretación fué acertada, di~tioguiéodose las señoritas Gaspar, Gar·
cía y Cano, y los señores Caralt, e~te
abusa demasiado de la frialdad, desea·
riamos verle con más colorido en sus
papeles, Aguirre, Bonell y demás intérpretes.
TEATl&lt;O LlRICO.-' EL NUEVO
TESTAMENTO."
No sólo en este teatro, sino eo otros
de 11 capital, se estrenó la m isma no·
che la zarzuela en cinco cuadros, libro
de los señores Lepioa y Plañiol, músi·
ca del maestro Calleja, titul~da "El
Nuevo Testamento."
Es una obra sucesora de ''El Pollo
Tejada," puesto que se trata del repa r·
to de la herencia de Emeterio fej~da
y Carantoña, y oo hay para que decir
que la risa domina durante el largo
lapso de tiempo que dura la represen•
t ,cióo. Los chistes se suceden unos a
otros en alegre catarata; las escenas regocijadas pasan ante la vista del espec·
tador de una manera incesante; y aque·
!lo es el "summum" de los restruéca·
nos, de las agudezas, y de los golpes de
ingenio.
El maestro Calleja ha acerrado en la
partitura de esta zarzuela. y entre los
. números más bonitos, deben mencionar·

Teatro Mt::xicano,-Dos escenas de &lt;Calamidad,&gt; obra francesa últimamente e~trenada.

Tres escenas de cJimmy el misterioso,&gt; obra policiaca recientemente estrenada

�..
QUISICOSAS DEL ROMANCE

Nupcial

EL YUGO

Bellezas albanesas - Tres elegantes de Scutari.

A diez mil metros de altura.
El "record" de altura e o globo acaba de batirse eo Francia con el "!caro." El
18 de Abril de 1878 el "Zeoith" subió a 8,6oo metros aterrizando a las tres horas. y
ahora se ha pasado de los diez mil, aterrizando dos horas más tarde, es decir a las
cinco.
Los héroes de tamaña empresa hao sido los señores Seoouque, Scboeider, y
Bieoaime. El globo llevó 3,500 metros cúbicos, e r a de ti5ú, con cautchout, y estaba
La salida del "Icaro" al partir del aereo parque de Le·
motte-Breuil.-La barquilla del •·1caro" coo los
tres aeronautas. Eo ella se veo a M. M. Schoeider
y Bieoaime. M. Seoouque, eo tierra aúo. tiene en
la maoo un barómetro registrador.
inflado con hidrógeno p uro. LI ?vaba además un para·
caídas ecuatorial, compuesto de uoa banda de tela de
un metro 25 de largo la cual iba fija al rededor del globo, cou mallas de cor deles finos.
También iban provistos de cuatro aparatos respiratorios, compuestos de un obus de oxígeno comprimido, de
una capacidad de 1,6oo litros y con uoa máscara que se
pone en parte de la cara y en la nariz para respirar,
coo un tubo metálico de dos metros de largo. Un manómetro indica la cantidad de gas contenido eo el tubo, y
otro manómetro regu la lo que debe respirarse, que puede variar de dos litros a diez por minuto.
Como el frío en alturas enormes es grandísimo, los
apar atos de que hemos hablado se llevaban en cajas llenas de aserraduras de corcho, y para que e l metal de
las máscaras no les quemase la cara, se guarneció de
cautchout.
La altura era iodispens1ble marcarla y para ello llevaban dos barómetros Richard, también llevaron un dinamómetro para graduar la fuerza muscular y aparatos
de fotografía.
Escogieron para tan audaz tentativa, un día sin nubes y coo viento muy ligero. Después de hacer sellar
todos los aparatos registradores, por M. Magoe, ingeniero de la casa Richard, e l globo se elevó a las doce del
día en el aereo parque de Clement-Bayard. A la salida
uo viento suave los llevó algo al sur, y cerno llevaban
de lastr~ 112 sacos de 20 kilos cada uno, para. obtener
una subida regular y contínua de 50 metros por minu·
to, era necesario arrojar cada diez minutos uo saco pa·
ra subir lentamente, huyendo a todo trance de las brusquedades y de los sacudimientos.
BELLEZAS

El pri:ner cliché fotográfico impresionado a más de 10.000 metros de altura.

ALBANESAS.-TRES
DE SCUTARI.

ELEGANTES

. Todo lo que se refiere a la Albania y a la Bulgaria,.
interesa sobremanera en estos momentos, y tanto más Joreferente a Scutari, por eso presentamos tipos de muje··
res con sus trajes típicos,

Nosotros, los que leemos y escribimos, somos los que
sabemos castellano.
Ello es claro como el agua; porque si no /quién es el
que sabe castellano 1 1 Los tiorros que se pasan el día en
el tajo, y si a maoo viene, y no tieneo qué hacer, se pa·
sao el día en la tabe1Da1 De sus dichos nos burlamos
diciendo que no sabeo más que estropear el Jeogu~je,
que diceo &lt;ajuera&gt;, &lt;trujo&gt;, y otras pachochadas C1er·
to que a las veces, u:iestro saber está ea que acudimos
al Diccionario, donde se encierra, y corr.o oro en paño
se guarda, el sab~r de muchos sabios.
Lo bueno es que, aunque el Diccionario sepa algo
más que nosotros, pues a él acudimos, sabe bien poca
cosa de castellano, como creo haber demostrado más de
uoa vez. Entonces, 1 qué slber es el o u estro, cuando el
mismo que nos enseña sabe tao poca cosa?
.
El d iccionario y nosotros sabemos que el yugo se dice yug~ y creemos saber tanto como los tiorros ea esta
parte. Pero en esta, como eo tantas otr as cosas, nos eng ,ñamos. Porque los tiorros, que son los que andan a la
labranza, y han de conocer el nombre del yugo. aJsueJea llamarlo yugo, cuando entre sí hablan.
¿ Hay alguno entre mis lectores que conozca otro nombre, el comúnmente empleado por los labradores de
toda Castilla la Vieja, la Nueva Andalucía, Extremadura y A ragóo, esto es, de casi toda hspaña? /No? Pues
ao oos ufanemos coo que sabemos castellano. Porque
¿qué chisme hay más común y castellano que al yugo
por estas tierras de pao llevar?
.
Y cuando los r omanistas hablan del castellaoc d1ceo:
los españoles llaman yugo alc:iugum&gt; latino, siendo así
que debieran decir que tal lo llaman los que de y_ugos
oo eatieadea, la gente letrada; pero que los espanoles
que entieodeo en. la labranza le dan otro nombre, _que
no es latino. Nadie conoce, pues, e l nombre comuo y
vulgar del yugo, fuera de los tíos del campo, que lo
manejan.
Tao hechos estamos a creer que el pueblo corrompe
los vocablos, q ue yo había oído el verdadero nombre
del yugo por Aragóo, y lo dejé pasar como uoa corrup·
tela. Oílo después por Casilla y por corruptela lo dejé.
Torné .. oírlo eo Andalucía y eo Extremadura, y al -cabo me dije: Pues eso oo puede ser corruptd3: del pueblo, sioo igaorao_cia de los letrados: Y esta m1sm3: consecuencia he teotdo que sacarla c1eo veces, abatiendo
mi soberanía aote el pueblo, que creía ignorante y zafio
Ea achaque de hablar e l pueblo no es zafio oí igoo·
rante; lo somos nosotros, q ue pretendemos aprender el
castellano en los libros, y oo es en los libros uoode el
habla vive. En los libros no hay más que uoos garaba·
tos, sombras de nuestras palabras eruditas. y nuestra
habla erudita es sombra del habla verdadera. La prue·
ba está ea que si alguno, los labradores españoles soo
los que hao de saber el nombre del yugo, pues soo los
que los t ratan y manejan, como oo~otros somos los que
sabemos el nombre de la pluma. B1eo; pues los labrad ires españoles llaman al yugo &lt;jubo&gt; y &lt;júbio&gt;, nom·
bre que no conocemos la gente &lt;b letras_ oi e l Diccio·
nario, que se arroga el derecho :le ensenar castellano.
y no me venga algún r omanista con que esta vnz es
corrupción del &lt;yugo&gt; o &lt;iugum&gt;, porque le diré que
harto despreciables·soo sus estudios romáo1icos, pues le
ci~ga hasta el punto de negar todas las leyes fonéticas
que su ciencia le ha enseñado, y esto, sólo por la comezón de ver latín eo todo el castellano, que es un ver
de ciego, que ve lo que quiere y cuanto se le aotoja.
Otro artefacto vulgar es la correa ancha que pooea
sobr e el sillón de la caballería y pasa por las varas dt 1
c ,rro sosteoiéoriolo: es lo que sujeta el carro a la mula
y hace que ésta arrastre a aquél.
El diccionario académico oo sabe nombrar cosa t~a
común y tao vieja, y acaso tampoco muchos de mis lectores. Coaveozámooos de que en achaque de castellano calzamos muy pocos puntos. Pues eso se llama eo
Castilla la Vieja y en Andalucía &lt;sufra&gt;.
Ea Extremadura lo pronuncian &lt;zufra&gt;, en el alto
Aragóo &lt;zofra&gt; y en Aragóa &lt;a-zofra&gt;.
Los susodichos romanistas pueden romperse los cascos buscándole etimología latina. Casi lo mismo es el
&lt;sobeo&gt;, que por Castilla es correa para atar el yugo a
la Jaaza, viga o timón, eo el B ierzo la coyunda, y eo
Andalucía el látigo de cuero coo que se afianza el ara·
do al yugo. Como se ve todo se va allá.
En la Argeotioa es torzal o lazo de una o tres tiras
de cuero retor cidas. Ya se ve si es vieja la cosa. Su
etimolo~ía ce sobar es tan cierta como que &lt;sobada&gt; es
ea Burgos la correo. que sujeta el yugo al cabezón. Pero del verbo sobar saben los romanistas y el latín tanto
como del &lt;jubo&gt; y de la &lt;sul-ra&gt;. &lt;Ir de zofra&gt; o &lt;hacer
de zofra&gt; es en Aragóa lo mismo que &lt;azofrar&gt; y que
&lt;azofra&gt;, o sea trabajar para el común o a vecina 1, la
prP-stacióo personal, que dicen a la latioa los que sabeo
la.tío o tienen erudición, pero 1ue calan poco de castellano.
Porque todo ello es uoa car ga, que suena &lt;zofra&gt; y
&lt;azofra&gt;, como la correa que tira del carro, que esto
es llevar a vecinal las obras públicas de común. Y que
venga todo ello de "sobar" se ve por el verbo "sobrunar" y "asobruoar", que suena o cargar y apesgar, o
"asobruñar", c., mo lo dicen estos ejemplos, además de
Rosal. "Para ahuyentar los diablos, que no están me-

Sr. dio Alfonso !caza y señora Aoa María Teresa de !caza, que contrajeron matrimonio recie11h ni• rte.
Fot. Mant,
nos asobrunados sobre el cuerpo del agonista que. en•
jam~re sobre colmena. " (Alonso Vaoegas, "Agonía," 3,
u ). "Tao recio puede ser el calor, que baga huír el
frío mis que de paso, el cual frío por huír apriesa va~e
asobruoaodo uno sobre otro, de donde resulta el intenso frío" (ídem, ' ·Diferencia de libros," 2.30) . "Como la
respuesta es angosta abajo y ancha de arriba y están
asobruñadas uoas sobre otras, luego empiezan a subir
(hs abej'ts por los lados de la espuerta" L. Méndez,
"Colmenas").
Ahora se entenderá cómo la sobrecarga pudo llamarse soberoal y sobornal. que nada tiene que ver con ~obre ni con sobornar. "A la bestia cargada el sobernal
la m'tta" ( Correas, 3/; "Auctarium por el colmo de la
medida o sobornal" (Nebrija).
Claro está que del mismo sobar salieron los dos bonitos verbos de~conocidos de la Academia, "asobinar"
y "eosobioar." "Asobinar" es sobar mucho, como el
g-üo se asobina en una cosa restregándose ; eo Jaéo vale caerse desfallecido de fuerzas. Y tal en el libro de
Albeitería de Conde (2,1 5): "Por echarse mal en la caballeriza y asobinarse por meterse debajo del pesebre".
"Eosobioar" es eograsu las tortas para q ue, sobrepuestas eo e l horno, por no ocupar uo espacio mayor,
no lleguen a pegar~e unas coo otras. Es verbo que se
usa eo Salam \Oca. Eo Aragóo "ensobinad&lt;:&gt;" dícese de
la res enfermiza, y en Salamanca, ·•eosobioada", de la
torta de pan aceitada antes de cocer. "Sobioa" es cla·
vija de madera. que se dice tarugo, y la citan Rosal y
N ~brija; •'sobijón" es acción de sobajar, ea Honduras.

Hasta aquí nuestra supina igooraocia del ca~tellano
y aún harto más allá; pero baste por hoy.
JULIO CEJADOR.

Ail ~i@w Allfi~rn:.©lir@
lt~fur@ifi&lt;e©
JUAN B. DELGADO.
El bosque y la campaña me dieron la quejumbre
ele queAlicaodro, ha muchooopulsael caramillo:
que }ª oo siega trébol, oí acanto. ni tomillo,
oí liba eo los panales sabrosa dulcedumbre.
Que ya oo hace poemas coo ánima de lumbre
y morbidez de pieles dt nutria y de tigri llo:
que olvida en sus querellas el zurear sencillo
de la torcaz que vive desolada en la cumbre.
'Las Aguilas,' 'Los Gatos,' 'El Buey,' 'Los Alacra(oes
amigos son que sieoteo coo él los sus afanes
y siguen presurosos las huellas de su parn.
Alond•a: canta, canta. Centauro: hinca la espuela
a tu corcel p e!!ígero y hacia la gloria vuela
, tañendo el clarín de oro de Lope y Garcilarn.

J, SOBREYRA ORTIZ.

�l&gt;?nito siste~a de atavíos, y en París, cuya preponderancia e~ cuestión de modas es completamente indiscutible,
el estilo búlgar~ ha obtenido éxitos en extremo felices,
Pero en esto de los estilos, mis queridas lectoras, hay
que poner un gran cuidado en la elección, pues si esta
no es hábil y prudente, el resultado será desastroso.
Las morenas deben aceptar unos, las rubias otros las
pálidas y las sonrosadas deben buscar, con esp~cial
emp1;ño, cual es ~I estilo, el cqlor y la forma que más
convienen a su tipo. Lo que a •una la embellece a otra

..,

11

11

~·-==========~(o)~==========·
~

·-----'(o)

F

~

cienes de encaje, y en este capítulo, la faota·
sía creadora puede mostrarse en toda su ili·
mitada extem-ióo.
Hemos visto uaa deliciosa blusa de encaje
inglés sobre fondo de seda ligera, violeta pá•
!ido, y como el traje es de heJiotropoobscuro,
la combinación resulta en extremo artística y
delicada. Otra de esas blusas es de seda Jiberty azul hortensia y el canesú, los eotredo·
ses de las mangas y el adorno del cuerpo es
de encaje de guipure color de marfil.
La más !::ella de estas combinaciones, la he·
mos admirado en un elegantísimo modelo de
&lt;tailleur,&gt; hecho en seda flexible, rayada de
verde bronce y negro. La falda tiene por el
frente una artística drapería que se cruza en
pliegues muy sobrios y se rec0gen por el lado
izquierdo coa u:, broche de &lt;cabochoos&gt; de
azabache. El jaquet es bastante abierto y los
ddanteros se cruzan, pdsandoel lado derecho
sobre el izquier~o y allí se cierra con otro
grao broche de azabache. La blusa que acom·
paña a este lujoso atavío, es verdaderameat"
encantadora, pues está hecha en fino encaje
de punto de Veoecia, y el fondo es de tafetta

se llevaron zapatos que tenían la forma de za¡,atillas y
se hacían de terciopelo. Brantóme describe los gracia·
sos patines que calzaban las bellas damas que empleaban aquel extraño instrumento con una gracia incomparable &lt;cuando lo dejaban aparecer bajo la saya y le
movían y removían en todos sentidos&gt;.
También habla del &lt;escarpín puntiagudo&gt; y &lt;no cua·
drado por· delante&gt; y dice que &lt;el blanco es el má;
lindo&gt;.
Como las egipcias, las mujeres francesas eran aficio·
nadas al cuero estampado y cuando sus chancJosno eran de terciopelo, lo hacían de cuero
estampado en oro.
El Museo de Cluny, en el número 6,646 de
su catálogo, tiene inscrito uno de esos altos
patines, que se supone fué propiedad de Catalina de Médicis. La punta es cuadrada y
plana; el taC'ón, muy elevado, es de piel blanca y el tejido bordado de plata. Al lado de
este calzado histórico se encuentran varios
patines de ordeo diferente y sin ningú o nombre de origen ; uao de ellos está inscrito con
el nl1mero 6,645 y e; de cordol;án dorado, calado y adornado con cuero verde.
Escarpines y chanclos, encierran, bajo
Francisco I los pequeños pies de las damas y
esta mofa sobrevivió al Rey CabJ.llero, corno
tambiéo la de ),is altos patines.
En tie:npo, de Enrique II, los Valois y después de Eorique IV y Luis XUI la moda para
los zapatos de mujer quedó estacionaria; y ~ólo se usaron los zapatos de tacón excesivamen·
te altos.
Luis X IV y Luis XV

Lc,s tacones en tiempo de Luis XIV eran de

Las hebillas jugaron un gran papel
ea la historia del calzado en tiempo de
Luis XV; las princesas y las damas de
la corte se arruinaban por esas costosas
joyas; además ellas solas eran las que
podían llevar el verdadero diamante;
pues todas las damas no podían como
María Josefa de S«jonia, permitirse
el lujo de tener una hebilla estimada en
20 375 libras, sPgún nos diee M. G.
Bapst.
En ellas habla más piedras que diamantes y hasta se acudía al cincelador
en boga para que diera a esas joyas de
plata unas facetas milagrosamente bri·
llantes que lanzaban luces engañadoras.
Bajo Luis XV, el zapato se hizo arqueado, acabando en una punta tan es·
trecha, que parecía imposible que los
pies pudieran alojarse en ellos. Madame de Pompadour, según la vemos retratada en el Louvre, luce unos zapati·
tos blancos. cuyos tacones eran de piel;
la punta está ligeramente redondeada
y levantada, como el calzado de las
mujeres turcas. Las pieles en esta época se bordaban de flores graciosamente
sembradas en ramitos de colores vivos
y las hebillas quedaban inalterab)Pmen·
te ~nidas a esta parte de la indumentaria.
El Museo de Cluay nos sigue mostr:i,ndo la evolución del zapato; con el
numero 6,6g3 figura un par de zapatos
bordados de follaje verde con una mezcla de_ adornos de plata y uoa hebilla
del mismo metal con pie-iras del Rin
engarzadas.

ia perjudica; así pues, no debe dejarse este
asunto a favor del capricho de la costurera,
porque no siempre tendrá el tino suficiente
para decidir en una cuestión por demás impar·
tante, sino que es preciso recurrir al buen
,gusto de personas competentes sobre el particular, para definir este punto que oo es tan poco interesante corno a primera vista podríajuz.garse.
MARGARITA,

El calzado fcmcnlno en diversas époGas
Edad Media

CRONICA
El verano se muestra demasiado benigno,
mis queridos lectoras; casi podría decirse que
no estamos en tiempo de calor, pues las contíouas lluvias, los constantes nublados y el
viento frío que azota a todas horas, más bien
evocan los melancólicos días del otoño, y no
nos sorprendería ver hojas am&lt;1riltas en los
árboles, ni flores marchitas en los parques y
jardines de nuestra hermosa capital.
La Mo~a actual, peo_saodo como siempre en
las oeces1dildes más exigentes de la estación
sin descuidar por eso el buen gusto que recia'.
ma la elegancia, ha puesto un cuidado particular en los trajes &lt;tailleur,&gt; que sin discusión
alguna son los atavíos prácticos y distinguidos
por_excelen?ia; sir~en para toiio: sen traje y
&lt;1,bngo al mismo llempo; pueden confeccionarse en telas ~odestas y en géneros costosos;
la seda, e I terc1opelo, el paño y el lino, se
disputan la preferencia de las damas, según
Jo requieran los diferentes actos de la vida
social. Si queréis asi•tir a un espectáculo de
tarde o a una visita de cumplimiento, el &lt;tailleur&gt; de seda rayada, en finísimas líneas verticales, o coofeccioaado en terciopelo de color obscuro, como azul marino, café hoja se·
ca, heliotropo o verde sombrío, y sobre todo,
en negro, será un atavío severo, exquisito y
elegante el cual no deja nada que desear a
ese respecto. Inútil parecP. añadir que tao distinguidos atavíos, reclaman el acompañamien•
to casi obligatorio de lindas blusas blancas o
de colores claros. Estas blusas, por regla ge•
neral, S"D de encajes exquisitos cerno el de
punto de Veoe?ia, ¡¡uip,~re, encaje inglés y
otros p:&gt;r el estilo. También se hacen dichas
b1usas en seda ligera, combinada con aplica-

Traje de Teatro

madera de fresno, sobre esos zancos cuyas pisadas reso·
naban, el paso de las mujeres no poaía ser muy aírom
por ser menester que se sostuvinan en equilibriú sobre
unas estacas de las que la suela era el único apoyo,
pues la tela era de seda o de piel muy fina, y los ador.
nos, galones de oro, de plata, hebillas de joyería, verdaderos diamantes o piedras del Rin y de Alencon res•
plandecían entre cintas y encajes.
Todo ello era muy frágil para soportar la a 1tiva Mcntespao y la austera Maintenon .

azul marchito, resultando con esta combinación de elementos y de matices, un conjunto
t!n extremo distinguido. Una señora Joven de·
bería adoptar este modelo con la seguridad
de obtener un éxito completo. por su discreta
y positiva elegancia.
En cambio, los trajes sastre que se hacen
en paño ligero, lana . flexible y otros génerosadecuados a la estación actual, son insustituibles para las salidas en la mañana, ya sea
a compras, paseos en el campo o visitas de
confianza. En este caso la blusa no debe ser
tan costosa; y la muselina, el linón de la India, el velo de lana y otras telas por el estilo,
p.!edeo suplir a las exquisitas blusas que he·
mos descrito, siempre que se adornen con
&lt;chic,&gt; para lo cual se emplean liados valen·
ciaaos V entredoses de maya o de guipure.
Respecto de los &lt;tailleur&gt; coafecciooados eo
!ieuzo, y que son absolut~mente propios para
Juegos de &lt;sport,~ excurs1oaes en auto, y fies·
tas campestres,_ mis lectoras ya saben cual es
el color favorito: el blanco, y siempre el
blao?º· La forma es muy sencilla, pues así Jo
reqmere el objeto a que se destinan tales atavíos,_ y los ~éneros que se prtfieren son, como
es bien sabido. los más resistentes, entre ellos.
figura_ en primera línea, el piqué, la batista y
el pano delgado. No quedan excluídos, sin
e_mbargo, los colores claros, cerno el azul, e&gt;
hla, el rosa y el cereza, para confeccionar
estas pocas y _ri~ueñas &lt;toilettes&gt; primaveralf~.
y que se coahnuan asando durante el es!ío.
J:Iay modelos muy bonitos hechos en telas de
hao y en colores suaves; hemos visto deliciosos traies de batista azul hortensia, rosa pá,ido, color ~e maíz, cereza, verde luz, y otros
por el eslllo. Las telas impresas están en pleno favor de las darn,s, y allí es principalmente en donde los estilos se marcan de un modo·
?r~ferente: el b~lgaro, el japonés y el que
1rmta la cachemira de la India oriental, , 00
por ahora los más buscados para arreglar ese

A principios del siglo XIV aparecieron los
.zapatos &lt;poulaines&gt; nombre de su inventor
Poulain. Estos eran enormemente largos y la
fantasía adornó la punta de ese calzado con
un cascabel. Además había varias formas de
calzado: zapatos con hebillas, calzado esca·
tado en forma de corazón, con tiritas y abro·
chado interiormente sobre el tobillo. Las mu•
jeres de aquella época, con sus &lt;escofiones&gt;,
sus &lt;hennins&gt; y sus vestidos recamados, con
sus largos &lt;poulaines&gt;, parecidos a los &lt;skis&gt;
noruegos, completaban su indumentaria y sobre los cuales se deslizaban silenciosamente
sus gracias hieráticas.
Hacia 1420 las nobles damas renunciaron
sl1bitamente a ese calzado tan puntiagudo corno el resto de su tocado, y el zapato fué re·
&lt;londeáadose y recobrando las dimensiones
normales, y para andar por casa empleaban
un calzado. completamente descubierto y bajo
&lt;¡ ue se llamó escarpín.
Bajo el reinado de Carlos VIII, las mujeres
se ponían encima de sus ligeros escarpioP.s
un calzado más resisteatP., y bajo Luis XII
empezaron a elevarse sobre
chapin,s de altas suelas precursores de los tacones. Según
puede notarse, el calzado has·
ta aquel momento, adhería
completamente al suelo; has·
ta el sii:lo XIV el tacón hizo
su aparición.

El

Luis XVI.

Renacimiento

En la -:orte de Francisco I

Dos Toilettes de noche.

1Qué ha sido de aquel zapato de raso
n~gro muy usado que poseía el Museo
de los Soberanos en el Louvre?
Pobre zapato, tan fino, tan
elegante y pequeño que hu
biérase dicho que era el zapatito de la Cenici,.ota; 7ap~to llevado por la infortunada
reina Marí. Antonieta, y que
se eocoatraba al lado dPI &lt;pequeño sombrero&gt; d~J vencido
de Waterloo; colección triste
compuesta de reliquias tan
lamentables que producían
estremecimientos a la evocación de las _¡¡ngustias que pa·
saron¡sus posesores.

�CONSULTAS
UNA CARTA. TAHOSER: A su debido tiempo recibi
la hermosa postal que tuvo la bondad de enviarme, y en
seguida la contesté dándole las gracias más sinceras y
afectuosas por su amabilidad. Tal vez como usted se
encont raba enferma no pudo ver mi respuesta, lo cual
siento muy de veras, lamen·
tando, sobre todo, la do·
)encía de que ha sido victima.
¡Ojalá que a la fecha
haya r ecobrado la salud de
un modo completo!
Si hubie ra yo podido
conser var el retr ato del
caballero inglés que por
· a lgún tiempo me escribió
usando el nombre de u,·
t ed, teudría ahora mucho
gusto e n hacerlo llegar a
sus manos, pues acaso él
pensó en esto a l enviarme
dicho retrato; pero, como
usted 1,omprende, yo no
debo formar un álbum de
r ecuerdos de amigos des·
conocidos; tratándose de
señoritas ya es otra cosa, y
con verdadero placer co·
loco esos obsequios entre
l os de mis amistades oer·
sonales. Allí estarán siempre las lindas tarjetas que
me ha enviado mi querida
cTaboser ,&gt; cuyos bueuos
deseos para mi agradezco
de todo corazón, mocho
más ahora que están próximos a realizarse.

ASUNTO GRAVE. UNA INTERESADA: Mucho me ha.
preocupado su carta, y como el asueto que trata en ella
es de una iudole absolutameute privada, le r uego que
me envie su dirección particular , a fin de corresponder
a su bondadosa confianza del mejor modo que me sea
posible, agradeciéudole sinceramente la honra que me
concede con su delicada coufideocia. No es necesario
que me señale su domicilio; basta con que yo le mande
mi respuesta a la Lista de Cor reos bajo el nombre su·

quedai án complacidos, leyendo el libro que sobre usos
de sociedad y b uenas maneras ha escrito la Condern de
Tramar. Dicho libro tiene por título: &lt;Trato social,&gt; y
lo encontrará en la casa de Bouret, en esta capital.
UNA DUDA. HANGER: Es muy doloroso tener que
afir mar en un corazón enamorado las dudas angustiosas
por las cuales padece, pero la sinceridad me obliga a
dec;r a usted que tiene razón para vacilar st br e si su
novia lo qu iere realmeute.
Los csacrificics volunta·
rios&gt; no mere;:eo tal oom•
bre, y el que usted pide a
su prometida les tao pe·
queño y tao justo! . ... Pe·
queño, porque si todo su
amor es para usted, ¿qué
le importa prescindir de
ese amigo? Y j usto, porque
habien'do tenido en otro
tiempo relaciones amorosas con el citado señor,
¿cómo exige que usted
acepte con gusto esa amis·
tad? Además, la mucha d iferencia de edades que hay
entre usted y su novia, podría ser causa de graodPs
penas en lo sucesiv.&gt;. Cuaudo hayan trauscurrido diez
años ella estará en toda la
pleuitud de su juveuil her·
mosura; verá eu torco suyo hombres jóvenes y atrae·
tivos, el corazón de uua
mujer casada, si no está
lleco del amor de su esposo, p uede inclinarse ha·
cia un cariño culpable y
eutouces la de~gracia eu·
traría al hogar de usted.
Por tanto, lo uecesario eu
este caso es convencerse
de que la jovencita a quien
u~ted quiere, correspoude
ese amor cou la misma inteusidad, pues de ese modo hay esperanzas muy firmes de que sabrá ser fiel.
¿ Desea seguir mi coose·
jo? Ponga a prueba el corazóu de su prometid:t,
exíjale que reouociea esa
importuna amistad ; dígale
que segúu opina un célebre escr itor, &lt;el verdadero
amor encierra eu un solo
ser el universo entero;&gt; y
si complace los destos de
usted, podrá asegurarse
que lo ama; de lo contrario ...... es indudable que
pr efiere a su antiguo novio,
pue, no teme ofender y
atormentar a usted.
Muy deveras le desee un
tleseolace feliz en su p roblema sentimental.

USOS DE SOCIEDAD.
ROBERTO: Me parece, es·
t imado señor, q ue una declaración amorosa no de·
be hacerse delante de ningún testigo, por más que
éste goce de la absoluta
confianza de usted y de la
señorita a quieu quiere.
La mayor dulzura del ca·
riño es el secreto quP. lo
e nvuelve; el amor es como
u n perfume, mientras está
reprimido y oculto su en·
cauto crece, pero s; se en•
trega a la publicidad pa·
r ece como que se disipa y
que se disminuye. Solamente podría disculparse
esa ocasión en el caso de
no tener usted una oportun idad favorable para ha·
blar con h. señorita, per o
si no encuentra manera de
con versar con ella a solas,
me atrevo a indicarle que
le manifieste su amor por
TINTURA EFICA Z.
escrito, pues as! tendrá más
UNA SIMPATIZADORA: Le
facilidad paraexpansionar
recomiendo la tintura &lt;Pasus sentimientos.
raíso.&gt; con la cual conse·
En cuanto a la opinión
guirá lo que desea. Se venqud tiene usted de los méde en las perfumerías y
d icos de nuestro país, aunpeluquerías de esta capital,
que por desgn,cia hay en
El vino rojo lo encontraEL ADORNO FE:vtENINO.-Hermosa colección de modelos fantásticos y c•prichorns para sacos de
ella mucho de cierto, pero
rá eo las principales tieo·
mano y sombrillas. E ntre ellos J;,.s hay en las que domioa e l capr icho sobre la utili.:iad; otr os
quizá exagera un poco; tedas de abarrotes, como en
son por el contrario, sumamente útiles y prácticos.
n emos varios doctores de
cLa Puerta del Sol,&gt; &lt;La
verdadero talento, coocien•
Universal&gt; y otras casas
cía irreprochable, y abneacreditadas a ese respecto.
gación heroica, cuyos nombres podrían honrar a cualpuesto que usted elija, y allí recogerá mi car ta, en la
RESPUESTA . DAtRY: En el próximo número tendré
q uier a Escuela d.: Medicina. Si usted lo desea le indi- cual le manifestaré mi opinión con toda franqueza. y,
el gusto de ofrecerle el modelo de traje que se sirvió
caré alguno de esos facultativos, que acaso podrían ali- al mismo tiempo, le indicaré el único remedio que en- pedirme; hoy me es imposible hacerlo por falta de esviarlo de la molesta enfermedad" que lo preocupa, la
cuentro para mejorn, auuque sea en parte, la situación
pacio, pues be teuido que contestar varias cartas ;intecual, a mi entender, proviene de anemia, pues be visto
tao triste d e ese pobre niño.
riores a la suya. Le ruego que dispense esta falta iovootros casos semej'&lt;ntes al suyo
luutaria, y sir vas'e aceptar mi agradec imiento por sus
Le deseo un pronto y completo alivio.
LIBRO UTIL. AL1c1A ZOZAYA: Creo que sus des•os boodado~as frases para juzgarme.
MARGARITA.

Lo que distingue de un modo especial al Odol de todos los demás
preparados para limpiar la boca, es su notable propiedad de recubrir toda la
cavidad bucal con una ligerísima y microscópica capa, pero sin embargo de
gran peder antiséptico, que aún durante algunas horas después de haberse
l:i.vado la boca, conserva su efecto. Este duradero efecto, que ningún otro preparado posee, es lo que asegura a quien usa diariamente el Odol, de que su
boca está protegida contra el electo de las caries y materias de fermentación
que destruyen la dentadura.

Fiesta de los cojos

reservadas a los cojos que hayan tomado
parte eo el almuerzo; a las 6, apertura por
los cojos de un baile ofrecido a las persoEl 24 de Noviembre se efectuó eo Va- nas provistas de mejores piernas&gt;.
reones, una curiosa fiesta de los cojos, &lt;Nota: Un &lt;garage&gt;, custodiado durante
acerca de la cual permite formarse una toda la noche, estara instalado para las
idea del siguiente programa:
muletas y las piernas artificiales&gt;.
&lt;El comité de cojos de la comuoa de
Vareooes Saint Sauveur, tiene el honor de
informar a la población, que se celebrará El reloj más grande del mundo
una fiesta en su honor el domingo 24 de
Noviembre&gt;.
&lt;A medi_o día, baoquete en el restaura_nt Sin duda alguna tienen razón los grieSorgues-L1vet; a las tres, carreras a pie, gas en asegurar que poseen el reloj más

grande del mundo, reloj que ofrece ade·
más la particularidad de haberlo hecho la
misma naturaleza

Del cercado ajeno

Hay en el mar Ereo un promoutorio de
grandes dimensiones, cuya cúspide se alza
a 915 metros sobre el nivel del mar, y que
los helenos bao bauti,:ado con el nombre
de Hayoo Horou, el cual, al darle el sol,
proyecta una grande sombra que va tocando sucesivamente, y a intervalos regulares,
a unas islas que lo rodean formando un
cfrculo. Dichas islas hacen las veces del
horario.

A pr~pósito de estar cerca al centenario
de E?nco Petrella y habiéndose dicho y
repettdo que el famoso autor de Joo e vivió
pr_obablemeote .Y murió en un hospital, desmiente el Mutttoo esta falsa versión.
Casado a los 23 años c.&gt;o una mujer de
~ás de cuarenta, aunque bien provista de
dinero, Petrella no vióse nunca en grandes
estr echeces.
Uoicamente eo el período en que sus
obras comenzaban a ser couocidas, fué
cua?do pudo tener momentos de penuria.
AleJado de su esposa, que •ya llegaría a los
sesenta, P~tre~la se unió por toda su vida
a ot~a m~¡~r, ¡oven y bella, con la cual hizo vida d1s1pada y fastuosa.
Cuando le hablaban a la editor¡¡ musical
Juana Lucca de la pobreza de Petrella
decía: &lt;V~nid a Nápoles y os demostraré
con los as1eot?5 de mis libros que Petre·
lla, sólo de m1 casa ha sacado 200,000 ¡¡.
bras&gt;.
, ~ostieoe_ el_ ~attioo que Petrella, en sus
u!hm~s ve1nttc1oco a ños debió gastar me
d io millón aproximadamente.
La casa Ricordi le adelantó 10,000 liras
po_r ~u Sala~bó, de la que sólo llegó a escnb1r el primer acto.
Entonces habitaba el maestro cerca de
Génova, en una hermosa Villa, y allí Je
sorprendió la enfermedad que pronto iba
a poner fin a sus días.
Sus amigos y admiradores, entre los que
s~ contaban el Rey y el grao Verdi, facihtároole cuanto necesitó, y murió Petrella
eo una rica residencia de la calle de Gaetano Alessi, de Génova.
o o o
La c ostu mb re

Habituado Victorio a que antes de dormir se le ~ueote siempre un cuento, no se
duerme 010guoa noche sin oírle.
Mamá-dice ayer, reudido ya de sueño.cuéntame lo que le pasó al pajarito que
estaba enfermo.
:-~ºY la que estoy mala soy yo, y no el
paJanto. Duerme, .duerme.
-Bueno, pues entonces... cuéntame el
de la mamila que estaba eJJ ferma.
~

'

�EL MUNDO I LUST RADO
EL MUNDO ILUST RADO

CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD OEL
CUTIS.
Evita y cura los barros
las pecas, las erupdones, y
las manchas en la piel. Des-

vanece las arrugas . El cu-

tis áspero, marchito, pálido y quemado del sol , ad-

quiere suavidad, lozanía y
buen color con pocas apli-

caciones de Creme de Luxe.

Empiece usted a usar esta

c rema hoy mismo

f

jamás

le pesará haber leido este
anuncio.

Depósitos: Johansen. Lal,é~f~;uería del Ele-

?::,~.

Seductora belleza

Jabón de Verbena
Calendulado

Purifica, htrmosea. perfuma,

dulcifica y embellece la piel, en-

durece las carnes

restablec iéndoles
su frescura cuando se han mar-

chitado.
Evita y cura la
caspa, los barros
y las enfermeda-

des cutáneas, vigoriza las raíces
del cab~llo, dellc loso para lavar la cabeza y bañar a
lo~ niñ?s. La pastilla es grande, sólida y dura mucho

ll~mpo. $1.00. Por correo certificado $1.~5.

Depósitos: Joh11 ns~n, Félix Co.,
Ave, San F r anci~ro 39.-J L abadie
S u cs. Co, Ave. San F r a ncisco 39 J . Uih len Sucs . , Ave. Bolívar 52.-

M . Paul Hervieu en España . -EI ilust re escritor en una f iesta
campestre en el " Rocio " en Sevilla .

Mr. Paul Hervieu estuvo eo Madrii y
·
eo otras capitales de España hace poco
sieodbo odbjel10 di e to~a clase de agalsaj?s,
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
prue a e a a ta esltma eo q ue se e 11eA · '6
· ¿
b
de la cua F. Wollt y Son. recuerda la fraganoLe. stsl1 a uoda rlepreseotahc160_ e su o ra
cia suave de las rosas de Persla.
&lt; as car reras e as aoterc 3s&gt; interpretaf é
·b·d
d a por Ia CO b eoa,
Y u reci I o por e I
~ey de una manera afable y c ariñosa.
Méxibo.

LINIMENTO GENEAU
11.a.ac.a.

Acompañado de varias distinguidas persooas fué a conocer Sevilla, dándose en su
honor •rna fiesta netamente española con
. ·
'
tra¡es popo lares andaluces y una decoraci&lt;"o flo ral pr eciosa en la ' finca del &lt;Ro•
ciu,&gt; uoa de las más bellas de Ja capital
.1
sevil aoa.

po.~que el "motivo" oo puede ser más "Joco ).
El Debe y el Haber de ese balance oo
es uo grano de anís, sino uo anís de muchos granos, tamaño de una sandía. Porque, vamos a ver: /de qué oi para qué
van a servir las millonadas ha~ta aquí consumidas eo el perfecciooamieoto de uo
aparato, curiosísimo sin duda, pero cuya uti·
Jidad positiva se reduce a la militar, y aun
esa es1á por ver, no baMaodo los tosayos
practicarlos hasta ahora ¡;&gt;ara fo rmar juicio ?
Esto último oo Jo decimos ocsotrcs, que
somos unos pobres diablos como estrat~gas
(creemcs q ue ahora se dice así, aunque la
a cademia de la lengua española oo Jo diga), sino cuantos hao pre~eociado tales
pru1:bas aéreas.
Ya sabemos que a lgunos hao tenido la
chiripa, oo sólo de oo caerse de Jo alto,
que es peor que caerse de no nido, sino de
embolsar primeros premios cootaotes y
sonantes en sus "ncords'' de velccicadts,
alturas, etc., ~te.
Pero se me figura que la aviaci6o se parece eo esto a la tauromáquia moderna de
España. casi reducida (dicho sea c on ¡:erd6o de la afici6o y los diestros) a jugarse
la vida a cara o c r uz al cebo del momio.
Con tener el iosaoo aliciente del r iesgo,
el aeródromo oo resulta, 01 tao piotoresr.o
como la plaza de toros eo días de cartel,
o i siquiera tao c6modo por parte del espec,ador , obligado a levantar los ojos a l
cielo, y no eo son de piedad oi de imploraci6o de la protecci6o divina.
Por lo demás, este nuevo motivo Joco, e~
decir Jocomotivo, abr e ancho campo a la
imagioaci6o para el porvenir . Hoy y de
tiempo ha, ya vuelan muchas cosas, el di·
oero, por ejemplo.
p
'd
t d
1·
ero ayu eooos us e es a seo 1r maoaoa q ue se escapi:o por eot~e nubes, los
deudores, los oov1os, los mandos, las espot d I b
t
h
sas Y o as a~ ueoas geo es q ue no se a
llao bien sentaditas, oi de pie, o aquellas
·
¡
á ·d ¡ h 'd
a qmeoes e~ par ece po_co r p1 a a . u1 a
eo fe r rocar ril autom6v1I o trasatlántico
•
·

Febrero 26.- Señor : Solicita usted, bondadosamente, mi opioi6o sobre el romanticismo y me interroga sobre mis pr incicaida del pelo. cura
rapida y tei?UrA • •
He aquí una curiosa carla de Héctor pios, mi "credo," etc. Podría contestarle,
. lao Cojerao, Eapara....,..,8obreh - - .
B~r lioz. La fecha está incompleta y se ig· que las pocas obras que he conseguido
Torcf"duraa.etc..e~
nora a q uién fué d irigida. M. Jules Com- hacer oír a l p úblico, dicen bien claros mis
l\eYllloiYO•NaOIQ,o
U• o ,amejÓrablo.
barieu, director de la &lt;Revue Musicale&gt;, gustos Y. que, sin los viol_ioes, soy, . tal vez,
Cien kilos de carne pierden 33 de su pe·
al publicarla, garantiza su autenticidad:
Parls, 165, Rue SI.Honoré J todu lumaciu
uo mal intérprete de mis peo~m1eotos. so al ser asados y 28 al ser hervidos.
Pero vuestra carta es demasiado halagadora, para q ue su único r esultado sea hao o o
cenr e pasar por descortés; voy, pues, a satisfaceros. Soy un clásico. 1Romántico? IgPara la calefacción, 12 kilos de cub6o
nor o lo que esto significa.
de leña calientan lo que 10 kilos de carb6o
Por a rte c lásico, entiendo, uu arte jo- de piedra o de ccke.
Sola y Unlca Calidad
ven, vigoroso y sincero, reflexivo, apasionado, amante de las bellas formas, como o o
pletamente libr e. Y con la palabra clásico
indico todo lo original, lo grande, lo atre - En Inglater ra hay 78 pozos artesiauos.
vido que se ha hecho Gluck y Beethoven
Para conseguirla
y el Nombre ºCHRISTOFLE" son clásicos, jamás tuvieron reparo en deo o o
cir lo que querían, y c6mo q uerían, a desEXIJASE esta Marca
sobre cada pieza.
pecho de ciertas reglas. Virgilio y ShakesLa primera escuela par a ciegos se estapeare son clásicos. Lo único que despre- bleci6 eo Liverpool en 179r.
Al EXICO · IIAUSER .., ZJVT ,r C ...
cio, es la iniciativa chata, sin vida, sin carácter .
o o o
Mi casa no es una c a pilla, pero de b uena gana adoroalfa e l marco de la puerta, El chocolate empez6 a popularizarse eo
como Cocas, r.oo las cabezas de ciertos Europa en ,65o.
«clásicos&gt;, a q uienes se ha adjudicado una
falsa etiqueta, cotsideráodolos como conl~S
o o o
tinuadores de los grandes.
Suaviza la piel y la da una blancura nacarada perfecta, J cura udicalmintt
irritaciones y ubanonea Forhllca lu unH y tas da bnllo l tn n1parencia.
Siendo &lt;clásico&gt;, vivo a menudo con los Una tortuga grande da 40 kilos de car ey
A.GNEL. .-urt:NISh, 16, A venuo de J'Op6ra. P A R I B J
dioses, otras veces con b andidos y demo· para peines y otros objetos.
oios, pero nunca con monos.
Deseo, señor , que estas pocas líneas le
o o o
informen lo suficiente y le ruego me crea,
ceo la más alta e~tima, su seguro servidor.
El football profesional se iosla)6 en In-Héctor Berlioz.
glaterra eo 1885.
Hl'A8&amp;1t..l

Las rosas del pintor

Lo que hace la costumbr e

C REME DE LUXE

Bolo 'l'OPZCO
ree mplazando 11

f'laec,o , in dolor Dl

'·Plateria "CHRISTOFLE",
La Mejor

Una viuda se casa por ter cera vez.
-/Cuándo es la boda ?-le preguntan.
-Yo quería que foese mañana; pero
habré de esperar u nos días porque está
enfermo el padre Beoítez, que es quien
debe casarnos.
-Puede casarla a usted otro sacerdote.
-)Si, es verdad; ¡pero estoy tan acostumbrada a que me case ese!

Llegué una tarde al taller de mi amigo
Luis eo ocasión de estar despidiéndose de
él.un tal don José, a q uien cooocJa yo por
haberle encontrado allf otras veces, el
cual nos dijo:
-Mañana les espero a ustedes eo mi
q uinta, quiero que vean mi~ rosales; tengo
más de cincuenta variedades . .. . Es mi
manía. A usted, Luis, como a rtista, bien
deben gustarle las flores; en cambio a usted, hombre de ciencia-dijo dirigiéndose
a mí-no diría yo otro tanto. En general,
son ustedes demasiado positivistas para
t.u cualldadH uu.,puo~ ha cer mucho caso de las flor€s.
Se lo p rometimos, march6se don José y,
••tenlTUJolGatr.luDteequc
una vez fuera, exclamó L uis:
laaa merecido al
-A nadie se le ocurre sioo a este hombre coost.ruir una casita de ca!'°po eo aque!los para¡es, tao cer ca de la cmdad y entre
fábricas y habitaciones ~e ob_reros. Su
• adml116a en loe Boeplta~..., mujer, q_ue esté eo la glona, odiaba, aquee•plloan la bo1a •• llos barrios; me figoro yo cuanto sena, ~or
• .. produoto para todo• 101 u101 haber oído algunas veces los comentarios
del tocador : Cutdadoa de ~ de la vecindad sobre la forma de sus somBoc.a , quo purilloa. de loe b re ros O la intensidad de sus ~erfumes que
Cabello• cura ca1da detiene, u~:iba (ambas cosas, del '!1e¡or gusto, sea
entr e paréntesis). Sm d_uda no Sf:
LooloDH de laa Crtu. Calo dicho
haría cargo de que su elegancia era casi
4a4oe IDUULoe. etn.
una p rovocación para aquella.pobre. gente
0.eoo,i/fMH a ,U , ...,,....,.,...
q ue soñando eo una futura 01velac16n soltN LAI P'A'°'MAOIA.,
· ' es v1chma
, ·
·
d e .. , ,
c1al,
siempre
Á . . . . .1C1111•nllelffl 1 lalal'Mll!III
-!Ya pai;eci6 el socialista! Anda, .?éia·
Áparlade 806. Kbl-.
!e de filos'?fias y vámoocs a l café -d1¡e yo
10terrumJ&gt;1éodole-que se hace tarde Y 00
- - - - -- -- - - - - -- - - - - podrás ya trabajar con esa luz.
Así lo hicimos, quedando luego al des·
í
1lí
p er'hro~s e?- que nos encontrar amos a
~I ?ía sigmeote, desp?~s de cc~er , para
CAMARAS
1r ¡u~tos a hacer_ la v1S1la prometida.
Fuimos}:'·,•• ¡rosas, muchas rosa~!
-Aquí tienen ustedes las Francia, las
&lt;Marie Heoriette&gt;, éstas son musgos .. . .
-nos decía don José mostrándonos satis•
fecho sus rosales, mientras iba de aquí para a llá cor tando flores, hasta hacer los dos
e normes mazos con que nos obsequió al
mar ch~roos.-Lléveselas usted a su Sf ñora, me dijo a mi; Luis hará quizás u n cuadro con ellas .. . .
Caía la tarde c uando, a través de aquellos c.smpos y solar es, nos dirigíamos a la
ciudad con nuestra olorosa carga. Cansado p ronto de llevarla, le dije a Lu is:
- -Mira, chico, si quieres, podrás piolar
tus rosas y las mías, que como cargues tú
con e llas te las regalo. Con una para mi
A. MADELINE'. Av. Veracruz 7.
Pídao catálogo mujer tengo bastante.
Apartado 1038.

HIIIEIE11e1TOCIDO
coaltar Saponlnl

LI Bluf

•• Pan-.

NETTEL

"ªDfrl II

ESTREN-1MIEN To

BHLEZA

l.~-~;~i~:.:~~J~~;:!;' 1
1

aua maravilloaoa re.'lultadoa, y por eso ea que se ha hecho la pre-

ferida del póblico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención, Produce efectos eegurfeimoe en

1
1

Las guías de trenes para los viajeros son
de ioveoci6o icglesa.

1

o o o
Pues, señor, (y no va de cueolo) cada
vez que leemos Ja noticia de una nueva
En el Br~sil hay más de novecientos mivíctima de la aviación, que es a diario, llooes de cafetos.
•
cuando no varias veces al día, aumenta
o o o
nuestra confusi6o eo e l cálculo de las
ventajas e iocooveoieotes de semejante
.
medio locomotivo (No sabemos eo este Un camello llene doble fuerza que uo
momento histórico si tal adjetivo está en buey.
el léxico, pero si oo está debiera estar,

Tu•o1t• • · ,.,.01t1t'4NAS, Ha1t1011s. l'U8TUL'48, LLAQA9,
UL0•1t••· QUa•ADUlfA8, l'ISTU&amp;.'48, alfUl'OION•• · aTo•• uo.

QlfANO8.

o• vaNTA • N TOOA9 ,,.. DlfOQUalflA9 'i •OTIOAS,

1

A '.25 CENTAVOS L A CAJA.
Para 101 lopree donde no 1&amp; enouentre, ae deep&amp;Ob&amp;tranoo de porte, enYlando
oon el pedido en aelloa de oorreo 10,80 Ol'I , por O&amp;d&amp; oaJs y por docena P ,52,&amp;l Depo-

1lt&amp;rlo cenera!, .,,. """"·' • • OlfTl!QA,
Al'AlfTADO 41541,

1

••x,oo.

ª" 011&amp;.L• ºª IIANlflQUa N 9 • ••

o. "•

o o o

fiel a la consigna

1:º

d

Los tribunales de París acaban de ver y
fallar una causa seguida por lesiones su-

LOS MEDICOS INGLESES
fridas
en e l del
ejercicio
sus funciones
por T enemos el gu.!=to de prt)sentar a los lectores de "El
una artista
teatro de
Folies
Dramatiques.
Mundo Ilus trado .. una fotografía de
La señor ita Perouoe debía salir a escena
con1ecuencia1: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gaatrica, etc. tripulando uo .eroplaoo que volase a la LA UNICA SILLA ELECTRICA EN MEXICO
1
vis6~a~~ t:~~c~i aparato volador era de
PURGATIVO•• DEPURATIVO• Y ANTISEPTICO• cart6o, y que el vuelo aparente se realiz..
T .· L•RoY.
96, Rue d'Am■terdam.
P.lRlS
11 torio,
la, Formacl41.
ba deslizándose
avi5odecon
la señorita
.._,.¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡;.._____
,_,..¡¡._,¡¡¡.¡¡.¡¡¡¡¡¡¡¡.,¡.¡¡_,¡
• ..,_
.._.
_______
_. dentro
sobre un elcable
acero
tendido
1111
y su,

ExUm1oaYERDADEROS GRAN0SdeSALU0delD'fRANCK

fil
~~,t. AGNEL

s
MANO

-Deja, me cootest6 tomando las flores, Grao Bretaña que viven en ;{reas de gran
que por mucho pan .. ,,
poblaci6o, el riesgo es coosider~blemeote
-IY, r ealmente pit:osas pintar uo cua- ma}:'or. En Maochester, por. e¡emplo, se
dro de rosas ?.añadi.
registraron eo 19II, 1, 200 accidentes entr e
-!Quita allá, hombre!. ... Esto no lo ·mortales y oo mortales, eo las calles. de la
pinta~ más que las señoritas!, me replicó ciudad; lo cual r.epreseota u~ accidenta
sonriendo. Las quiero porque vendrá ma- por cada 700 hab1t~ntes. Eo I:,1verpool fué
ñaoa a mi taller cierta persona. . . .
un poco menor la proporc16~; pero eo
Así hablábamo•, cuando se cruz6 con Londres es verdaderamente seno Y ri:al el
nosotros un grupo de obr eras que eo aque- peligro callejero El número da acc1deo·
!la época salían de las fábricas,camioaodo tes pasa de 17,000.
silenciosas, apestando a aceite de máqui- En los años. que dur6 la guerra del_
nas, el pelo en desord~o y vivo el paso, Traosvaal murieron aoualm~ote bastantes
en direcci6o a sus casas !?ara prepara~ la menos sol?ados que eo las call':..s Y eo los
cena Después de este primer grupo v100 ferrccarnles de ta Grao Bretaoa.
otro compuesto de muchachas ¡6veoes,
obreras cerno las otras, cogidas del brazo,
o o o
r iendo y bromeando, con la alegría y la
deseovottura de la juveotua. Al pasar juoto a nosotros exclamó una de ellas:
-iMirad cuáo_ta rosa! iqué hermosura! Un eoeral, tao bravo cerno bueno, que
-No te entusiasmes, chica , rootest6le auo vite y viva muchos años recorría los
una de sus compañeras, que no hao de ser cuartele~ de madrugada v, stido de paifa•
para nosotras.
.
,
..
oo.
que ~ído por m1 amigo les d1¡0, de- Era aquella época de algarada~. de coosteotéodose.
taote alarma y las precauciones militares
- I Y por qué oo ?-a la vez que ponía
sostenían ~00 rigor.
los dos mazos:º ~ano~ de la que acababa se Al efitrar eo uo cuartel, el centinela,
de hablar, aoad1eodo.-Tomadlas, vues- que er a soldado bisoño, le di6 el alto y,
Iras soo.
.
.
p~eparaodo el fusil, Je detuvo eo firme.
Con torpe ademán y como. 10coosc1eote
-iAtrás, paisano! No se pasa.
de lo que hacía, las tom6 la ioveo. En su -So e l eoeral O.,, .-dijo, avanzansemblante y en el de sus am1~as leíase la d
Y
g
· b ao y soo· o uoAtrás
paso.paisano te he dicho y no me
sorpresa. U nas a o t ras se mira
r , iao aot~ aquella ioes~erada galaoter (a, im-orta ~e seas general No ;e pasa.
Tal e~tra.neza y azoramiento les . produ¡o! ~Vam~s. hombre, mira-replicó el ge·
q u': 0 1 at!oa~oo en dar las gr~cias a mi neral con un a sonrisa, y alzándose el chaamigo. Stgu1eroo el!as su . cam100 y nos- )eco le hizo ver la fa1·a ue acusaba su alotros el nuestro hacia la ciudad, de la que
.
í
..
q
1a ¡erarqu a m1 111ar.
áb
est amos cerca.
-Tampoco me importa que seas torero.
- ID6_ode :,-as con esta rosa?-me pre- Atrás paisano 00 se pasa.
gtml6 m1 mu¡er al llegar a casa.
.
y hasta ue salió el oficial de guardia 00
-/De dóo d e ve.o~o querrás decir ?-Y de uso el 6ueo centinela su resuella actile conté nuestra v1s1ta a don José, el en- t
1., uo · · · · · · ma goi'fico c·iga·
cueotro con las obreras, la acción de Luis. u ,dq~e 1e va:°
-Que te p arece de su rasgo, es propio de r ro e genera ·
uo artista, verdad?
-Propio de un tonto, cootest6me. !Dar
o o o
flores a &lt;esa gente!&gt;.. . .
Al oi rla .. .. la rosa se me cay6 de las
Ingenuidad
mao.,s.
Eo u na tablilla fijada eo la puerta de
D. COROMINAS PRATS.
una casa se lee Jo siguiente:
"Se alquila uo cuarto tercero eo 10 du ros mensuales; su último precio siete."

A Sal;a LEA &amp; PERRINS es de un gusto tan ,·ariado
y tan agradable, que facilita una mayor ,·ariedad de
empleos que cualquiera otra salsa, con la carne, pe~cado,
caza, caza mayor, aves, jamon, queso, marisco•, ensalada~,
etc., etc.. de tal manera es así. que en la India y en otros
países cálidos, se acostumbra tomarla con Soda, en guisa de
"pick-me-up " (es:imulante ·.

L

L~ comoonc-n in · redic ntc~ de calida-J s 1 ·pf"ti" r , · P~tt\ confPrcinnad.1. srgun la
verdade ra receta or ginal. Se pre par.t r t·mbotclla en condu iones pt&gt;rfoctamcn tc ideales.

La escritura bl.inca soore
la etiqueta roja :

A _..

~

indica
la yerdadera
SALSA WORCESTERSHIRE

lllr=JAC.

'

de origen.

de un lado a otro del escenario.
Pero el cable se solt6, y el aeroplano y
~u tripulante cayeron sobre el tablado,
dando la seosaci6o de uo accidente de ver&lt;iad. La señorita Peroone resultó lesiona·
da eo su Jiodo ro~tro, con fractura de la
nariz y e l consiguiente detrimento de la
belleza física de la linda aeronauta.
El t ribunal ha condenado al tramoyista
q;.;: sujet6 mal el cable a cien francos de
multa, p ero a la empresa de Folies Dramatiques a señalar una peosi6o vitalicia
que asegure el presente y el porvenir de
la infeliz y desnarigada actriz.
La ley de accideutes del trabajo, se ha
cumplido esta vez. Menos mal.

.

&gt;,

o..:

...

...

e - -.. ..,....

-t,,l.o~

-SZ'•

c.·

,O:,• ~ · o

~c..&lt;tE-9.:..•:;.,•-

.:. "° _:-qz&gt;

Los peligros de la ca lle
En las calles de las ciudades de la Grao
Bretaña mueren O son heridas diariamente
por los vehículos, cien personas, por térm ino m~dio.
· d
JI
Pero temen o eo cuenta que aque as
islas tienen más de cuarenta y cinco millooes J med(o de habitao_tes, es ba.stante
pequeoo el rie~go de sufnr uo accidente
de esta clase La proporci6o es en reali·
dad de 450,000 contra 1, es decir, una pequeñez.
Pero dentro de esta proporci6o general,
hay que hacer ci11rtas distinciones. Si se
vive en uo área muy poblada, y téngase eo
cuenta que el 78 por 1co de h..bitaotes de

~ •.'.¿r•~

.. ofc;-~e~
o ..&amp;" ' ~

-~~Ó

Esta silla. cuyos únicos y exclusivos propietarios
son el Instituto Médico Británico. constituye una curación positiva de todos los casos cura bles de Reuma-

tismo. Parálisis, Neurasteni•. Agotamiento Cerebral,
Debilidad Nerviosa. Enfermedades de la Próstata. Espe rmatorrea. Impotencia y Esterilidad en cualquier
sexo.
Garantizamos u.na curación en cada caso . y daremos
$ 500.00 oro a cualquier enfermo cuyo caso hayamos
aceptado y dejado de sanar.
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Q

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�EL MUNDO ILUSTRADO

Victoria

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Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEF0N0S: ERICSS0N, 836.
MEXICANA, 1006.

EL REUMATISMO SE PUEDE CURAR

El ronco golpe del gong me hizo temblar
de placer.
Terminaba el décimo round recibiendo
en la mandíbula un titánico directo de mi
rival y oí como si las campanas de innumerables igl"esias elevasen a los cielos la
furia de un canto demente.
Caí en la silla, y solo la energía de mis
ayudantes me hicieron revivir sin que el
público hubiese notado la tremenda impresión del golpe.
Todo se fu_é acla_rando lentame~te, el Quierb que to.do el mundo sepa que mi
corazón volvió a lat,r . con regularidad Y Remedifl para el Reumatismo alivia los dosentí que la sangre c1rcu_laba de nuevo ; lores de las Piernas, en los Brazos, en la
solo quedóme una especie de calambre Espalda, la Rigidez o Inflamación de las
sobre la cara.
Coyunturas.y Cura en Muy p:co Tiempg
. Los sesenta segun.dos d~ r~poso los de· Neutraliza los ácidos y expele del orgaoiJi
d1qué a la observación; m1sm1radasfueron mo todo el Veneno Reumático 5o centavos
prim~ro hacia Ji°:my G_aylor, mi temible un peso. Marca 3 X, $2,
'
contrinc":nte; lo v1 sonriente, afirmando a Y
AQUI ESTA LA PRUEBA:
los _cons~Jos de su m_anager, con las dos
El señor presb. P. Flores Valde·
recias p1er~as extendidas sobre _los brazos rrama, Ave. del I nstituto, Puebla,
d~ su pa~rin?, que le daba_ rápidas frota· nos escribió el lo. de Enero de 1912,
c10nes; v1 el ¡urado, t~es senore_s con som- •, El remedio 3X para el Reumatisbrer?s de copa a quince refleios- el del mo, que vende la casa de ustedes, e,
medio, con una barba color_ de azafrán, inmejorable y por tanto ÍnS'llbstituime ~uso de bnen humo.:-v1 al referee ble. Yo fuí un pobre enfermo qu~
sonnen?o a un~ bella senora de un palco, venía sufriendo desde hace más da
expand1 la mirada sobre los correctos
_
'
.
sportsmen de frac y guantes blancos, sobre 20 a_nos, de Reumatismo goto~o. Un~
toda aquella muchedumbre frenética que, pe1"1s1s tente ~nf_ermedad ne1;v~osa, h!gesticulando, comentaba los postreros gol- zo que la elimmac1ón del ac1do unpes d~l round ; alcé por último los ojos ha- co_ fuera punto !11enos. de nula en
cia los pisos superiores y,-en el momento m1 ~ersona; y a1lu me benen 11stedes
que la voz de bajo de un jurado coreaba: sufriendo, co?stantemente d3 · desa
iScoods out! y mi mcnager susurrábame al rreglos gastncos _Y, lo que e~ peor,
oído: Will, en este round, apercarts ccn la dll_ t~do ese corteJo de ~olestias, su•
izquierda y crosse con la derecha sobre el fnnuentos Y düllores,-·mclusos ks
corazón-ví a Maggie Linch, mi amada, de Cálculos renales--que trae apa•
mi collie de grandes ojos azules y magoí- rejada una Diátesis U rica. Llegué
fica cabellera blonda.
casi a estar paralHico. En vano fué
La ví claramente, como si ' fuese solo a que tomara una serie incontable di'
dos pasos, sentada junto a Tommy, el her- medicamentos nacionales y extran
mano de mi rival Jimmy Gailor; los ví que jeros; la condición ácida de mi or•
. se hablaban en boz baja Y no ví más por• ganismo se modificó muy poco y el reu
que el gong roncó de nuevo, y de un salto matismo seguía su mareha uevast.a
me hallé en medio del riog, rugiendo cual dora, hasta que se me ocurrió tomar
león herido, sangrient.:&gt;s otra vez los ojos, el remedio 3X preparado por el prosidtiendo que mis músculos se henchían fesor 1\fonyon para esta enfermecomo un mar y que todo el odio del aman- dad. Con este medicamento me hr
te burlado inundaba mi soberbio c•Jerpo curado por completo en menos de
de ~~xeador.
dos meses y con sólo tres frasquitos
J1mmy alzábase frente de mí, y en él Los dolores reumá,ticos se han reti
concentré tod~s ~is vengaozas, ~l terrible rado como por encanto; los riñone,
deseo de ao1qmlarle, _de hum1_llarle, de fun cionan muy bien, y la elimina·
venc~r en su cuerpo mis dos rivales: el eión del áeido úrico es completa y
del nng y el dd balcón.
ed'ecta •
Mi brazo derecho se extendió f)oderoso, p
·
olímpico, y ca¡ó como férrea maza sobre
P. Flores Valderrama."
el corazóu de mi contrario.
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA,
En lo alto, Maggie y Tommy hablaban; alivia inmediatamente y cura toda clase
é l con su ancha gorra a cuadros verdes, de Dispepsi:i.. 50 centavos. Ma•ca 3 X, $2.
cubriendo casi la cara de la pérfida y su EL REMEDIO PARA LA TOS, cura la
robusto brazo de gimna!;ta desapareciendo Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
tras h espalda de ella,
Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X, $ 2.
Aproveché un momento y mi puño iz-· · UNGUENTO PARA LAS ALMORRA·
qui&lt;lrdo desplomóse pesadamente sobre el NAS, Un nuevo método completamente Iimrostro de Jimmy. Este rodó por tierra.
pio. Alivia instantáneamente. Cura positiva.
Al séptimo segundo, Jimmy se alzó; t~m· 50 centavos.
baleando recuperó la guardia y saltó freo· Munyon tiene Remedios para todas las en·
te a mí, lívido, descompuesto, con un es- fermedades, casi todos al módico precio de
pumar sanguinolento en los labios: vino 50 centavos. Se venden en todas las farmados veces a buscar en el cuerpo a cuerpo cias o pueden pedirse directamente.
un segundo de n,poso; pero el ansia de
Pida usted la "Guía de la Salud," de
asesinar, de concluir co,i todo, mis celos Munyon, en las Drogúerías de J. Labadié
espantosos me embriagaron, y de nuevo Suc~. y Cía., Av. San Francisco -43: J.
mis dos brazos cayeroo sobre el iofortuna- Uihleio Sucs., 3a. Av. Bolívar25; Johannsen,
do rival. Esta vez fué al suelo inerte, co• Félix y Cía., Av. San Francisco 39; Dromo mnerto El referee alzaba la voz hasta guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
el grito para dejarse oir entre el huracán 6; y otras. Consultas por correspondencia,
:le dos mil voces.
confidenciales y libres de todo gasto.Yo, entonces, alcé los ojos y Maggie vióMUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
me: apercibió el fuego de mis pupilas y, PHILADELPHIA, E. U. de A.
medrosa, ocultó su busto tras Tommy que,
de pié, crispado, esperaba el fin del Knock _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
·out, y al verlo en esa actitud de reto, 110
pude reprimir un rugido de ira que el público creyó un avohé de victoria.
Toda aquella multitud, de pie, delirante
me aclamaba; mis amigos me alzaron sobre
fla1aro/lado1, Recanstituldait1
los hombros como a un autocrator antíguo,
Hermoseados, Fartlf1cadiJ•
y mientras Jimmy, desplomado sobre una
silla, recibía la confortante ayuda de rns
'f.~
el unlc:o producto 3ue en dO@
ayudantes, de mi corazón manaba sangre,
producida por la maldad de aquella muñe•
h!Tr~~~'i~~O ~l~~~
dai!oalgunoólasalud.Aprobado
ca que yo tanto amaba ..... .

SENOS~
r
Pi! oles Orientales

DORIO DE GADEX.

por l_a s notabilidades medicas.
.1, RATIÉ, Pb•&gt;,
5, Pa■aage Verdeau, Parta.

rraseo coainslrauiones en Paris6'35
.

M:ezicQ. :

J. LABA.DIE, Suoeaorea yQII,

��</text>
                  </elementText>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

Recordad Este
Paquete

LUNES 23.

Ninguna otra rrc:licina en el
mundo, exclusiva,nente para mujer ci, ha hecho tantas curaciones
verdaderas ni se ha vendido en tan
grandes cantidades como el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkham.
Miles de mujeres han recuperado
la salud con este remedio, cuya.
brillante historia es por mérito.
La mujer que está enferma y sufre no tiene
excusa en seguir sufriendo pues no hay duda alguna
dP. que este antiguo y gran remedio cura los males
femeninos.
Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.-"Estuve ,
,.ifriendo por muchos años de males en el útero y
en los ovarios y seguí tratamientos que me estuvieron el.ando notables médicos por espacio de 12 años. Estos trütam:ent.os
no me curaron y finalmente, los doctores opinaron que era necesaria una
operación, pero yo no accedí á ello.
"Después de leer un folleto que publicó Ud. determiné probar el Compnesto Vegetalele IaSra.LydiaE.Pinkham aunque sin fé alguna, pero
después de tomar siete pomos estaba curada. Esto sucedió hace seis años
y desde entonces no he experimentado la menor molestia. Antes de tomar
su remedio tenía to:los los años fuertes dolores en el vientre los cuales me
obligaban á guardar cama por espacio de tres meses. Sólo siento no haber
conocido antes su medicina pues me hubiera evitado muchos rnfrimientos.
"Puede U d. hacer público este testimonio para beneficio de las mujeres
que sufran. Cualquiera muier puede venir á verme ó escribirme. Estoy
segura que la convenceré de"to excelente que es el C,1m¡)uesto Vegetal
d e l a Sra. Lyclia E. Pink!lam."-Sra. REBEGA FLORES DE MORALES,
calle Ang!-:ma No. 153, Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.

Santos Zenón y Agripina Mártire~.-Hoy
y mañana cficio y misa de la lnira Octava
de San Juan Bautista, con rito semidoble.
MARTES 24

Santes Fausto Mártir y Sim¡ licio Obispo Confesor.

f

MIÉRCOLES

J UEVES

1

1

A 25 CENTAVOS LA CAJA.

"ª·

APARTADO 4641,

1

NEXIOO.

PARA

Santos Juao y Pablo hermaJJos Mártires
y_Aotelmo Obispo Confesor.

~CATARR

La Dedicación de la Santa Iglesia Cate- - - - - - - - - - - - - - - - - - 1
dral de Aguasc.lientes. Santos Ladislao
~
COGNAC
Rey y Sansón Presbíterc-.
S ÁBADO 28.

II

1

QRANOS, TUMORES, ALMORRANAS, HERIOAS, l'USTULAS, LLAQAS,
ULCERAS, QUEMAOURAS , FISTULAS, ERUl'OIONES, ETO., ETC,
OE VENTA EN TODAS L"S DROQUE!'fll4S i BOTICAS,

Para loa lugares donde no se enouentre, se despaoha tranoo de pone, envlt.ndo
con el pedido en sellos de correo t().80 ova. por cada oaja y por docena $2.62,al Depositarlo general, SR, RAFAEL B, ORTEQA. 8~ CALLE DE MANRIQUE N9

:-R

26

VIERNES 27

,~
l~~~t}!~~:M ~~~!~~:ª 1
1
siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos res11ltados, y por eso es que se ha hecho la preferida del público. Basta usarla una vez para tenerla sien1pre en
prevención. Produce efectos segurfsimos en

25.

Santas: Guillermo Abad, Eloy Obiipo
Confesor, ~Febrcnia y Lucia Vírgtoes
Mártires.

Si esk'í U,I. snfrienclo al¡,"lma de estas enfermrdal!PS y dPsea •m ronsejo es¡rncial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinldrnm Medicine
Co., Lynn, l\iass., F,. U. de A. Sn carta será ahierta., lritb y conte~tada
por una seüorc. y considerada estrictamente c.:&gt;nfldencial.
)

1

RECOMENDADA
POR MÉDICOS
PROMINENTES

Calendario de la Semana

1

D. "'•

(Vigiliad~ los Santos Apóstoles, con ;.yu·
oo y abstioencia de caroH. )-Santcs León
II Papa Confesor, Irento Obi~po y Plutarco Má,tires.-Rito _semidoble que permite
Ninguno tan delicioso como éste.
la celebración de misas privadas de d1funto.-A las tres y media de la tarde se can-, _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _,.;
tan en :Catedral las ví~peras, signen la salve, m ,tines y laudes_

CAMARAS

NETTEL

DOMINGO 29-

Sao Ptdro y S;,n Pablo Ar óstd~s y la
OctHa de San Juan Bat füt2. Olilio y misa de la lieita clel ola: r ito de ble de prime·
ra clase y ornamento encaroado;se conme
mora la Domínica 0curreote y n• da se hace del día octavo ae San J uan.-F unci ól'.
solemne en Catedral, indulgencia plenaria
y Visita de los Siete Ahares oficiando de
Pontifical el limo. seiior Ar:i:obispo. Por la
tarde h ..y vis peras cantadas-También ha y

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Apartado 1038.

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CREMA DE BELLEZA

La CREl\fA FLOREINA impidc:l al cutis desecarse y descostrarse bajo la acción del aire y así permite á las Señoras
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principales causas del d esarrollo tan frecuente de la caparrosa.

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El bello sexo se
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EL MUNDO ILUSTRADO

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vida, el golfo entre dieciseis v
treinta es especialmente peligroso,
y el número de naufragios es incalculable. Es en ese período
cuando las afecciones de los pulmones, de los nervios y de la sangre recog~n su presa, y las semillas de las enfermedades que estaban adormentadas desde la niiiez,
brotan y se desarrollan. En el
joven la ambición sobrepuja á la
resistencia, y en la muchacha
ia, misteriosa transformación que
ia convierte en mujer, está llena
de especiales riesgos. En esa
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Registrado como artículo de segunda clase er, 3 de Noviembre de 1894.-1 mpreso en papel de las Fábricas de San ~afael

Año XX.-Tomo 1.

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Número 25.

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�un bosque pleno de músicas y de murmullos. \Vagoer
sólo puede ser glorificado por Wagoer, y el maestro_Meoeses es acreedor a una felicitación cordial porlos 1001·
EL MUNDO ILUSTRADO
vidables momentos que nos proporcionó, interpretanclo
tan bellamente con sus compañeros, algunos trozos de la
SEMANARIO DB ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.
estupenda obra wagneriana.
El autor de la Tetralogía fué uno de los hombres que
pudo morir en paz porque vió terminada su labor. Es
DIRECTOR PROPIETARIO
uno de los representantes más completos ~e esa fuerte
raza teutona que ha dado a Goetbe y a B1smark. ~on
LIC. ERNESTO CHAVERO.
el ritmo- afirma un critico contemporáneo,-contribuyó a la unidad de la Prusia. Su firme~a p_ara sobreponerse a los días adversos, es extr&amp;.ord1oaria. Como la
figura que ernca de Enrique el Caz3:dor, levaot~odose
OFICINAS:
al pie de la vieja encina para combatu, pretendió conquistar el amor de sirena de la Ciudad- Luz. Se sabe
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego No. ,p.
que allí tuvo que hacer párrafos en los periódicos para
Teléfooos:- 1'1exicaoa, 20-85 Neri
• no morirse de hambre. De vuelta a su país se le comEricssoo, 14-51
bate despiadadamente, la pr: osa está en su _contra, se
Apartado Postal 149.- México, D. F.
le cree ioceodiariQ, se le atribuye hasta un 1n!eot~ de
suicidio Pero no tardaría el instante de la victoria Y
en que las frentes opacas se iiumioaseo, y las bocas,
contraídas por la vociferación, se entreabriesen ante la
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
maravilla. vVagoer pudo exclamar entonces, c~mo la
walkyria de su leyenda, &lt;gloria al sol&gt;,_ &lt;gl~ria a la
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1 .oo
luz&gt;. &lt;gloria al día radiante&gt;, &lt;largo fué m: sueno; _pero
be dPspertado&gt;. Efectivamente, ¿qué sueno de triunfo
(pagadero por adelantado.)
brilló jamás con llamas má~ purpúreas? ¡qué esfuerzo
En los Estados ............................ 11 1.25
pudo igualar al suyo? ¿qué águila pudo ce! nerse en
(pagadero por trimestre adelantado.)
más alta y luminosa cumbre? Pudo. pues, morir en paz,
En el Extranjero .......................... S 2 .00
el poderoso germano, porque vió su obra gigantesca
realizada, la obra que sigue fluyendo como un manan(pagadero por semestre adelantado.)
tial inagotable, de una indefinida profundidad. .
NUMEROS SUELTOS:
Murió en Venecia, en la ciudad de los palac1os de
mármol y de los collares verdes, en el mismo lugar
Eo la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S 0.30
donde, herido de amor y de melancolía, acabó su Tr!sEn los Estados .............. . ................ 0.35
táo, el drama maravilloso de sentimiento y de embriagadora tortura, en que la noche y la muerte exaltan la
En el Extranjero ........... ................. 0.50
vida efímera del amor. El divino D'Aonuozio, canta esAtrasados ....... .................. ......... 0.50
te lírico responso sobre el cadáver del formidable aniPara la publicación de avisos en este periódico, diri- mador: &lt;:SI mundo parecía haber dismiouído de valor.
girse a B. &amp; G. Goetscbel, Avenida 16 de Septiembre, El muerto estaba allí encerrado en la caja de cristal.
La segunda caja, de metal bruñido, brillaba a':&gt;ierta so·
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pubre el pavimento. Todrs mirab•n fijos al !'ieg1clo de l:t
blicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
vida y de la muerte. Una infinita sonrisa 1lumio?~ª la
faz del héroe tendido; infinita y distante como el ms de
la nieve por el brillo del mar, como la reverberación
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
de los astros. Los ojos no podían sostenerlo, pero los corazones, con una maravilla, con un ascmbro y un es¡:ao·
to que los hací« religiosos, creyeron recibir la revelación
de un secreto divioo.-La barca fúoebn, esperaba ante
la puert.&lt;. Sobre la caja se extendió el paño. Los seis
compañeros esperaron con l:t cabeza descubierta, qu~
la familia descendiese. Bajó reunida y apre12da. La
viuda pasó velada; pero el espleorlor de su semblante
quedó para siempre en la memoria de los testigos.-Los
La Colonia Alemana sigue de moda. A las eipléodi- seis compañeros sacaron el féretro dP- la barca y lo lledas fiestas que organizó para celebrar el jubileo impe- varon en hombros «l carro. Entonces avanzaron dos arrial. hay que agregar el homenaje preparado por la Se- tesanos con sus haces de laureles traídos del Jaoículo.
cretaría de Iost~ucción Pública y Bellas Artes en cco- Membrudos y fuertes, elegidC's entre los más bellos, pamemoracióo del primer centenario del nacimiento de recían forjados en el antiguo molde de la estirpe roma·
Wagoer, y en el cual, fueron los miembros de la expre- na. Estaban graves y tranquilos, con la libertad salvaje
sada colonia los invitados de honor. Sea esa fie~ta un del agro en sus ojos con venas de sangre. Sus líneas
noble desagravio de los espíritus cultos, a las calamida- enérgicas,--la frente baja, el pelo corto y crespo, las
des que hao sufrido en estcs tristísimos tiempos, los ex- mandíbulas iólidas, el cuello taurino, recordaban los
tranjeros que vienen a nuestro país a fecundarlo con perfiles consulares. Los seis compañeros en competecsus reconocidas cualidades de inteligencia y de la borio- cia, iguales en fervor, cogiendo los ramos de los haces,
sidad, como es, indudablemente, palmaria demostraci6o, las esparcieron scbre el féretro del héroe.-Nobilísimos
de que esta adolorida patria, procura en medio de sus eran aquellos laureles latinos, cortados en la selva de
crisis borrascosas, mantener encendida, una antorcha la colina, donde en tiempos remotos descendían las
luminosa y pía, como esperanza de días tranquilos y ri- águilas a llevar los presagios, donde en tiempos reciensueños en que los hombres cultiven las mejore• facul- tes. y sin embargo fabulosos, tantos ríos de rnogre vertades de su ser, y puedan las buenas ideas traducirse tieron por la belleza de Italia les legionarios del Libe·
en actos dignos del antiguo nombre de México, en cuyo rador. Tenían los ramos derechos, robustos, obscuros,
solar se conserva por tradició'l, un reverente y fervoro- las hojas duras, fuertemente enclavadas, con los bordes
so respeto a la ilustre memoria de los graod~s desapa- ásperos, verdes como el bronce de las fuentes, ricos de
recidos.
un aroma triunfal ... ... Y viajaron hacia la colina báLa velada tuvo la grandeza y la solemnidad Hqueri- vara, aún adormecida en el hielo; mientras los troncos
das por una gloria tao brillante como la del genial crea- insignes· d•bao ya los nuevos retoños en la luz de Rodor del drama lírico. Wagoer únicamente puede ser ma, al rumor de las fuentes ocultas&gt;
glorificado por Wagoer . El esplendor de la oda, el freEs tan soberanamente bello este fragmento de 1 gran
nesí dionisíaco del ditirambo, la quejumbre más seo1ida poeta latino, que hemos querido encerrarlo en la pobrede la elegía, cualquier poema en donde la iospir«cióo za de esta crónica, como el más puro homenaje a la gloalcao~e su mayor potencia lírica, palidece junto a la ria de vVagoer Jamás cayeron palabras más egregias de
música de las olas armoniosas perpetuamente socoras labios· humanos, sobre la radiosa frente :le un creador
del &lt;golfo místico&gt; y de la cual tuvimos una humosa muerto.
resonancia la noche del viernes. Trozos escC'gidos del
Tanohauser, de Lobeogrio, de Tristáo e !solda, de Los
Maestros Cantores, fuerro desempeñados por la orquesta del Conservatorio dirigida por el maestro Meneses
con la conciencia y el entusiasmo artístico que todos le
recooocen. También algunas partes de la gigantesca Tetralogía, transportaron al auditorio 3teoto y recogido a
quién sabe que países de leyenda y de sueño, a las grutas en donde S igfredo, después de matar al dragón, corr.preode el lenguaje de los pájaros. El trozo descriptivo
imprego:tdo de una insuperable belleza, conocido con
el nombre de cLos Murmullos de la Selva,&gt; y ·que comenta ese episodio de la leyenda, dejó en todas las almas, una infinita orquestación de csileocios sonoros,&gt;
( EJERCICIOS ESPIRITUALES)
como dice Maeterliock en cLe Trésor des Humbles.&gt;
Las almas se sentían vestidas de luz y por un momento
Viendo nacer el sol. en el alba del primer día, los
todos fuimos cerno Sigfredo: entendíamos el idioma de
las avPs disperso en los maravillosos sonidos, y parecía hombres caminaren hacia el Oriente para ser dueí':os
que se encontraban significaciones imprevistas, en el ru- de la luz.
Agiles y saltaotes, iban con ellos los sátiros, los faumor de las bojas, en el correr de los arroyos en las voces blandas de los vientos, en los mil ruidos que tradu- nos y los silvanos.
Trenzaban los sátiros las patas de chivo con el impulcía la orquesta, tran~formada por el soplo creador en
DIRECTORIO

:º

EN HONOR DE RICARDO WAGNER

El Matiz

so sagrado de correr la tierra ; reían los faunos: se coronaban de acanto los silvanos, y los hombres cantaban
con el ,itmo alegre que conduce las almas a través de
los sueños:
- iMás allá! ;Más allá!
Les anocheció lejos, durmieron bajo arcos de follaje;
al nuevo sol volvieron a cantar:
-iMás allá! ¡Más allá!
Pero durao:e la noche, baj" las estrellas, los hombres
habían sentido nacer el enigma del porvenir; Un enigma rudo como aquel primer sendero que abrían peregrinando sobre la tierra, para llegar a los reinos del
Sol.
Desde entonces el pensamiento del mañana se hermanó con cada una de sus jornadas, y fué creciendo eco
ellas.
Aquel primer sendero abierto en los bosques abría
otro sendero de lu7 en la conciencia de los btmbres Y
cantaba siempre la tribu nómada:
-!Más allá! ¡Más allá!
N iogaoo llevaba el cuento de las jornadas Debía hacer mucho tiempo que peregrinaban, porque el enigma
del mañana cubría sus almas, como la sombra de las
montañas cubre la llanura cuando el sol se pone. Algunos hombres ya tenían las barbas blancas, y el mañana
comenzaba a definirse para todos como la vejez. Sólo
en la juventud había sido la aurora.
Caminando por el bosque vieron que bajo la arcada
de una cueva esta ba sentado un viejo desnudo y sin ojos,
que clamaba, levantando sus barbas blancas:
-1 Es de día o es de noche ?
Toda la tribu se detuvo:
- El sol está en la ahora. Mañana pensamos lltgar a
sos dominios-y penetrar en sus selvas.
-iNo se lleg« nunca!
-Ayer y hoy hemos visto que se levantaba por encima de esos montes. ;Detrás tstán los Reines del Sol!
-iNo se llega ouoc~ !
La tribu miraba temerosa al viejo. Compreodl"a que
para aquel hombre desnudo, sentado bajo la arcada de
la caverna, no había mañana porque tenía vaciadas las
cuencas de los ojos.
Viendo indecisa a la tribu, los faunos, los sátiros y los
silvanos tocaban sus flautas de caña y bailaban con una
incitación para seguir adelante. El viejo, iocorporáodose bajo la arcada de la caverna, que llenaba su voz de
resonancias, clamó:
-iQuedad aquí esta noche, y sabréis del más allá!
Tengo ciegos los ojos y puedo ver las sombras que vagan al otro lado de la vida. ;Esta noche moriré!
Ninguno sabía lo que fuese la muerte; pero todos quedaron allí porque la voz cubría la risa de los faunos y
la música de las flautas paoidas.
Aquella tribu errante vió morir al viejo antes del alba. Cuando los hombres supieron que no eran inmortales, lloraron comprendiendo que jamás llei¡aríao a los
remotos Reinos del Sol.
Fué una, desde entonces, en las conciencias, la idea
de la muerte y de la vida. Pero la risa de los faunos y
la siringa de los sátiros, y la danza trocaica de los silvanos aun estremece los bosques, y los hombres no han
dejado nunca de oír a los genios inmortales.
"I - El Arte griego, creación de páoidas, se deseuvuelve en el Universo, guiando bajo nuestros sentidos
exaltados los divinos ccrceles del ritmo. El arte ¡¡ótico
se desenvuelve en la conciencia. Es una noción míftica
sutilizada por los sentidos, como la vida en el hilo de
los sueños. Lo que en el uno la gracia, en el otro el
matiz. La gracia es el ritmo de la vida, y el matiz es el
enigma."
o o o
Cuando las ideas nacen de una sensación difusa formada con nociones de todos los sentidos, es muy extremado empeño alumbrarlas en palabras y fijarlas en
signos de letras. Sol&amp;.meote lo que en palabras nos fué
dado hallamos fácil transmitirlo en palabras, y así acontece que sean siempre las menos nuestras aquellas ideas
que expresamos con más fluida verba.
·
El reónstruo de nuestra conciencia es lo más difícil de
conocer y definir. Apenas sabemos balbucear el secreto
sentimental que nos hace distintos, porque cuando creemos vivir para nosotros vivimos para la especie. Nos
gusta su instinto lo mismo en el dolor que en el delei!e.
Conocemos las cosas con un cooocimif'nto que busca
la razón de utilidad, y esclavos del impulso oscuro del
eterno semen no podemos descifrar el sentido esotérico
del ?.Iuodo. Para llegar a tan sutil y trascendente estado hay que amar todas las cosas en un supremo alejamiento de CUd0to en ellas d ice utilid«d.
)! uestras potencias hemos de consagrarlas a entrever
más allá de la vida mortal. El conocer de los ojos y de
los oídos, todo el humano y carnal conocimiento dice
dolor, porque encubre siempre el d _seo üe perpetuarnos sobre el haz de la Tierra.
Los sentidos aprenden a distinguir las cosas, no por
lo que ellas son, sino por el aspecto que conviene a
nuestro egoísmo, que es el egoísmo de la especie: y
cuando creemos conocer mejor, solamente aumentamos
el caudal de ocestras acciones utilitarias.
Para amar las cosas hay que sentirlas imbuídas de
misterio, contemplarlas haHa ver surgir en ellas el
enigma obscuro.
·
Y este enigma es el matiz. Solamente cuando nuestra

Sala del teatro Arbeu durante la distribución
de premios a los alumnos de las
escuelas primarias.
conciencia deduce un goce ajeno a toda razón de
utilidad temporal, comenzamos a entrever el significado místico de la rosa, del cristal, de la estrella.
Contemplación, meditación, edificación, son camiobs de luz por donde el alma huye de su cárcel oscura.
. &lt;11 -El mati,: es la emoción última de las cosas
en el goce estético.&gt;
o o o
Yo conocí a una santa siendo niño, muy niño, y nunca
me fué acord«da mayor ventura. Después d.: muchos
años he vuello como un peregrino a visitar el huerto de
rosales donde en la tarde azul, la tarde que es como el
símbolo de toda mi infancia, tuve la revelación de
aquella santidad.
~ /
Al final del camino de cipreses estaba sentada mi Madrina en la escalinata de piedra, y leía bajo un vuelo de
p~lomas con el libro devoto abierto en la falda. Aun rec•1erdu cómo me sentí penetrado de la gracia de su mirar ideal y cándido: Aun evoco y revivo en mí la emoción sagrada
Otras muchas veces había visto a mi Madrina en igual
actitud, al término del camino de cipreses que se juntaban 1,n una sucesión de pórticos, y solamente en aquella
tarde de leyenda piadosa gusté tao inefable alegría al
contemplarla.
Bajo la sombra de los viejos cipreses, mi alma de niño enlazaba la emucióo estética y la emoción mística,
como se enlazan en la gracia de la rosa color y fragancia.
Acaso fué aquella mi primera intuición literaria: Yo
había llegado a encarnar en la sustancia de la vida y en
sus sombras más bellas las historias piadosas y los
cuentos de princesas que mi abuela me contaba.
La tarde azul en el huerto de rosales fué el momento
de una iniciación donde todas las cosas me dijeroó su
eternidad mística y bella.
Yo guarrié aquel secreto de emocioues con el recelo
del niño, que advierte cómo no pu•de ser entendido el
misterio de su alma y teme profanarlo.
Así callandC', celando un día y otro día, el secreto in•
faotil y .:áodido se convirtió en un anhelo doloroso que
llenó de angustia mi infancia, que hizo gemir como un
arco mi adolescencia, que ahora en la vejez me salva y
me vuelve a Dios.
A los nueve años me enamoré de mi Madrina. Y no
he comprendido jamás cómo aquella sombra amable y
bella que pasó tan de prisa por el mundo, se me reveló •
en la tarde lejana con su encanto de azucena celeste, cuando tantas veces la había visto sin alcanzar nada
de su perfume ni de su gracia.
Pero desde aquel momento todos sus actos se me aparecieron llenos de un divino significado
Mi Madrina me mostraba las estampas de su libro devoto. cortaba las rosas, sonreía mirando una estrella, y

El señor Secretario de Instrucción Pública, Lic. Manuel Garza Aldape, entregando
sus premios a los alumnos de las escuelas primarias
todas sus acciones, al sucederse, m~ parecían la misma,
!?º~que todas estaban ungidas de una emlcióo igual y
UDICa.
Mi Madrina era llena de gracia, y ninguna cosa en el
11!-undo podía cambiar el sentido de su vid.1, que decía
siempre Amor.
Contemplando a mi Madrina durante horas enteras,
yo experimentaba una soh. emoción inefable y sutil que
ascendía por luminosa escala a divinas estancias: Transito Arrobo Deliquio Extasis.
Mi alma era entonces en su amanecer de cristal, y
hallábase apta para comprender el sentido esrytérico del
mundo: 1'odo nacía para dila y todo le contaba el misterio del nacer.
Y mi Madrina, en la más leve d, sus sonrisas, decía
su destino celeste, como si en cada una de ellas volviese
a ser y se contuviese toda entera.
Tal en la forma eucarística la sustancia Eterna. Y
amaba yo a la santa en su sonrisa, presintiendo acaso
nuestra estética decadente. ¡Oh, el matiz! ¡El divino ma·
tiz!
i ¡ cllI.-El matiz en las cosas y en los sentimientos, es

aquel leve indicio que alcanza a darnos viva la emoción
del todo. Una emoción estética y mística.&gt;
o o o
La musa de los poetas menores. insinuante como la
sonrisa de un andrógino, ha trocado la gracia griega en
cierta pueril emoción que algunos confunden con el
enigma del matiz.
Cuando el arte se torna decadente, busca perpetuar
la forma fugaz de las cosa~: Los sentimientos fugaces se
enredan hoy a nuestras liras. Esta relación efímera de
las conciencias con el mundo es como el polvo de los caminos cuando pasan los rebaños, y el arte qu~ engendra
tampoco vale más que una ráfaga de polvo. Pero lo efímero no es siempre aquel momento que vuela más ligero
en las horas, sino aquel otro que apenas labra surco.
Ninguna cosa es como la vemos, y todas son como las
recordamos.
La chispa luce fugaz en el pedernal, y, sin embargo
lo define mejor que la forma, porque va unida a toda;
sus mudanzas, y en todas las horas puede brotar. La
chispa reve!a la íntima sustanci«.

�El matiz verleniano, de un conocimiento casi místico,
surje del enigma. Abre el arc.i.no de las diferenciacio·
nes y el arcano de las afinidades; como aumenta la luz
aumenta la sombra. Es la revelación del sentido oculto
que duerme en todo lo creado, y que al ser advertido
nos llena de perplejidad.
El matiz inicia una visión más sutil de las cosas, que
al mismo tiempo oscurece su conocimiento porque presiente en ellas el misterio. Cuando los ojos quieren mirar fuera de la cavern l osc:::ra, quedan c iegos. Para el
místico nada se define.
El enigma se le muestra en todo incitándole a una
comprensión del mundo más allá de la acción temporal
con que el instinto conduce los rebaños humanos. Todas
las cosas, aun aquellas que se nos muestran más llenas
de claridad, esconden un enigma. Presentirlo es empezar a descifrarlo. Para nuestros sentidos es algo geométricamente definido una línea recta, y geométricamente
la recta no puede existir.
clV. -El matiz es la significación más expresiva de
las cosas, en un nuevo entrever&gt;.
o o o
¡Viejas catedrales! ¡Celestiales cristales! ¡Sol!
El motivo flamífero en el arte ojival es una interpretación teológica y mística de la Vida Eterna.
~
Bajo el pico de un cantero devoto, la llama fugaz, indecisa y mudable, se perpetúa en una evocación estéti·
ca sobre la piedra dura. obstinada y terca, rebelde a
modificar el perfil de su artista.
.
.
Lo ingrávido se enlaza con 1~ substancia gráv1d:i, t D
una divina armonía de contrarios. ¿Dónde aprendió el
viejo cantero a labrar en la piedra el temblor de la llama?
¿Qué brujo maestro de masonerías, imbuíd_o por los te·
rrores del milenario, definió y labró el primero, con su
pico en la piedra, la expresión de la llama en el viento ?
Cantero mediceval, con tu oración de terror ante el
misterio de la Muerte, el viento y su instante en la lla·
ma, tornaste en llama y en viento de piedra.
¡En la llama viste, eo la piedra revestiste temblando
al decir Amor de Dios!
Devoto cantero, místico cantero, brujo cantero, abren
las alas en tu oración Viento Instante Tiempo. Vi.,jo
cantero que alumbraste como un cirial, tres ángeles re·
beldes~"º esclavos en la piedra de las catedrales que
tu pico beato labró ¡Viento! ¡Instante! ¡Tiempo! Tres
enemigos de Dios.
&lt;V.-EI arte oj ival interpreta, teológico y místico, la
quietud y el vuelo del tiempo en la piedra. L a llama
fug,.z, indecisa y mudable, se perpetúa en una evoca·
ción Estática y Estética : FIDES AMOR DEI&gt;.

dente algún impulso a las expresiones corporales re·
presentativas de la turbación medrosa, termina más
tarde por encaroahe en los órganos y producir un es·
tado fijo de conciencia. La obsesión y la fobia son los
últimos términos de este proceso biopsíquico que exteriorizado a veces bajo la fo rma ingenua del &lt;vergon·
zoso en palacio&gt;, suele también irrumpir bajo el triste
aspecto de un temor generalizado, intenso, incoercible.
La timidez no es, empero, una emoción, ni un sentimiento, ni una pasión constante, es un esta do afectivo
particular distinto del &lt;feeling&gt; caracte rizado por la
forma permanente de reacción de una persona en pre·
sencia de otra o de su imagen conmemorativa; en una
palabra, más bien que un estado sentimental, es un mo·
do de ser y obrar. Difiere de las afecciooes orgánicas
más comunes e n que mientras éstas son debidas a la
fusión de varias sensaciones inconexas, aquella es e l
efecto de una biperexcitabilidad sensitiva provocada
por una sola excitación: la presen.:ia de la persona hu•
mana o de su respectiva imagen, representativa.

N

u ·p

LOS DOS POLOS

Esta c ircunstancia, sugiere sie mp re en el tímido la
idea de una opinion adversa de que podría ser objeto,
y como consecuencia el deseo de substraerse a ella por
la simulación, la humildad, la modestia y la contención
voluntaria.
La cortedad de genio no excluye la voluntad para el
combate ni la heroicidad. El tímido de la opinión pri•
vada o pública, es sólo un sobreexitado de la vergüenza, y como tal, un monomaníaco, normal en todos los
casos de la vida, menos en los puntos baladíes de la
vanidad, de que es un pobre y delicado enfermo.
CARLOSRODilGUEZETCHAR~

- El mejor predicador es el corazón, el mejor maestro el tiempo, el mejor libro el mundo; y el mejor amigo Dios.

•

C I AL

RAMON DEL VALLE-INCLAN.

EL TIMIDO
Mirémoslo con afecto porque el tímido está siempre
e nfermo de desconfiaoza de sí mismo. Tiene miedo de
ver, oír y hablar; se ruboriza y tiembla como joven pú·
dica al contacto del mundo y sufre al azar de la vida
sombras en la mirada, confusión en la mente, y, por
doquier cancelación de ritmos. Aunque malic ioso en
el peosamiento, es en el hecho un casto. La experien·
cia, que para otros es coraza, para é l sólo es leve y
trasparente lámina.
E l tímido es un pusilánime a fectado de poquedad,
rubor y angustia. Sus signos externos semejan los del
lánguido, belancéase taroíamente al marchar, y actúa,
por todos medios, como quien ansía no ser sospechado
de ambición, ni existencia.
E l apocado, como el que siente intensamente el frío
del invierno, contrae los finos capilares q ue al exterior
del cuerpo se diseñan, y, como éste, muestra también
marcada tenden cia por los cálidos goces de la vida ín·
tima.
La riqueza de su seosibilidad Jo inclina a la trepidación sensitiva, a la cavilación, a la incoordinación mus·
cular y psíquica, a l autoacálisis, al temor del ridículo,
al retraimie nto, a la contensión de los movimientos, a
la simulación de energías, a la vanidad y al orgullo
S i al pr incipio se presenta tierno y medroso como on
cervatillo, después concluye mostrándose desapacible y
tétrico como un misántropo. Los accesos de vergüenza
y miedo, de rubor y desconfianza , acrecen y se complican en relación con los años, sexo, raza y medio social.
S i el apocamieuto sigue un curso normal, grábase
bajo forma de recuerdo intelectual y afectivo en la conciencia del tímido y le acompaña siempre; en 1'11 ca.•o
la emoción aumenta los latidos, enrojece la faz, ahoga
la voz, apaga la inteligencia, suscita la envidia, la aver~i6n y el odio de sí mismo y he ahí su menor mal. Pero
si la afección se intensifica aún más, la cortedad se .
convierte en temor, emotividad paroxística, obsesión y
fobia. El elemento ideal o sensitivo Que en la primera
etapa de la evolución de l tímido daba sólo por acciSra. Concepción Palacios de Thacker y señor Isaac N. Tbacker . 7 de JuoiJ de 1913.

El periód ico japonés &lt;Jiji S bimpo&gt; nos da una nueva
receta para vivir cien años.
Esta receta se compone de doce mandamientos:
! . -Levantarse temprano y acostarse temp rano.
!!.- Dormir de seis a siete be-ras en una habitación
perfectamente o bscura con la ventana abierta.
III.-Pasar la mayor parte del tiempo que sea posible a l aire libre.
IV.-Comer carne una sola vez al día.
V.-Beber moderadamente té o café. Huir del taba•
co y del alcohol.
Vl.- Toma r un bañ,&gt; muy caliente ted as las mañanas.
VIL-No vestirse de seda sino de telas gruesa.
VIII. -Consagrar un día de la semana a l descanso y
no leer ni escribir en ese día.
IX - Evitar los sitios demasiado calentados, sobre todo si lo son por un si~tema de calefacción central.
X.-Restaurar l'&gt;s órganos que se gastan con la edad ,
comiendo órganos semejantes de animales.
XL- Evitar las emociones fuertes y e l cansancio in·
telectual.
XIl.-(E,te mandamiento se refiere especialmente a
los hombres): Si eres célibe, cásate. Si eres viudo,
vuélvete a casar.
o o o
Yo imagino que un lector obediente y tozudo, pone
en práctica todos e,tos sanos consejos, que, en suma, no
son difíciles de practicar, y que, eu virtud de ellos, vive cien años.
¿Qué ha ganado con ese siglo de existencia el lector
obediente y tozudo?
Pues cien años d e hambre... o cien años de tedio.
Es muy curioso nuestro deseo de vivir. Queremos a
toda costa prolong:u nuestra permanencia en el planeta
y en c uanto esta permanencia se prolonga un poco, ya
no sabemos qué hacer de la vida.
'
Nos ¡&gt;uecemos a los niños perezosos que cuando p:&gt;r
casualidad han merecido una recompensa, piden al
Rector d el Colegio que los deje estarse todo e l día en
la cama. Y se desesperan después porq ue no pueden
dormir ..... .
La vida humana fluctúa fa.talmente entre estos dos
polos: el Hambre ó el Tedio, según he dicho.
¿Qué .nos trae el hambre ?
Leed el siguiente diálogo que voy a traduc iros.
Es de Marce! Roland, en su libro &lt;La Conquete
d' Antbar&gt;, que se está publicando ahora mismo en un
g ran diario francés:
-&lt;Mirad en un microscopio una gota de agua y ve·
réis a los infioitamente pequeños devorarse entre ~í, no
de otra suerte que el leó n mata al antílope y el zorro
estrangula los vo 1átiles. De arriba abajo de la escala,
desde cualquier á nl(ulo que os coloquéis, la Naturaleza
está. llena de esta realidad incontestable: la matanza,
resultado de otra realidad no menos brutal: el ha:nbrel&gt;
&lt;La Naturaleza es el hambre. El hambre es la matanza.
-&lt;Los animales matan para comer, para obedecer a

un ne~esid ld fí,iu, p~ro no pua servir intereses pu·
rame nte convencional.,s, como les que el hombre se ha
fabricado.
-&lt;En efecto, hay una d iferencia. La guerra no te·
nía-que yo sepa-la disculpa de la antropofagia.
&lt;Tal cual se practicaba en los siglos XIX y XX, ( 1)
no respondía sino a móviles financieros o económicos y ser vía para resolver conflictos aparentemente in•
solubles por la vfa del arbitraje. Digo aparentemente,
puesto que más tarde e l .nundo se dió cuenta de la po·
sibilidad de arreglar todo eso sin derramamiento de
sanl(re. Pues bien, hay que reconocer que tales problemas financiero~ y económicos eran los tristes productos
de la c ivilización.
&lt;Así pues, la civilización trae consigo un ele mento
peligroso, cuyos efectos no alcanzan a Jo menos a los
animales&gt;.
-&lt;Para mí, las razones de la bestia y las del hombre
son idénticas y no establPZCO matiz alguno entre el ase·
sinato individual y el colectivo. Bajo las difereocias
internacionales de, que acaba usted de hablar hay la
misma Hambre que se esconde, más o menos disfrazada, más o menos direct~, la misma hambre que impulsa
a la bestia carnicera a buscar una presa. Siempre el
hambre, siempre los apetitos (y notad que no empleo
estos términos en el sentido figurado sino en el estricto).
e¿ Por qué se quería en Europa poseer colonias y se
batían las gentes para obtenerlas?&gt;
&lt;Para vivir, para cultivarlas y explotarlas; para sembrar en ellas el trigo y extraer el oro. Para comprar
granos, traficar, pagar territorios. Todo se liga y enea•
dena, ¿y a dónde van a dar esos encadenamientos? Al
estómago&gt; .. .. . .
Ya Campoamor nos había dicho esto mismo en versos
de un desencantado humorismo:
&lt;El hombre por su infamia o su inocencia-se puso
en el &lt;estómago&gt;, y no es broma,-la augusta cualidad
de la conciencia.
&lt;El hambre o interés deshacen o hacen-cuanto ofrece aumentar nuestra opulencia,- pues como dicen los
que pobres nacen:
&lt;El &lt;hambre&gt; es quien regula la &lt;conciencia&gt;
o o o
Pero ¿y el otro polo de la vida materia l de que hab laba al principio?
El otro polo ..... . es el tedio.
En cuanto el hombre está harto se fastidia.
Del hombre rico se forma el hombre ávido de po·
seerlo todo, y del hombre ávido, el hombre &lt;blasé&gt;.
Y esto es cierto desde hace muchos siglos y quien
dude de su inmortal certid umbre que lea los amargos y
maravillosos versfculos del Eclesiastés:
&lt;Di je yo en mi corazón. Ven ahora, te probaré con
alegría y gozarás de bienes. _Mas be a q uí esto también
era vanidad.
&lt;A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿ De qué
sirve esto ?
&lt;Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino
y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención
de la necesidid, basta ver cuál fuese el bien de los hi( r ) Se trata de un libro "de los tiempos futuros ."

jos de los hombres, en el cual se ocuparán debajo del
c ielo todos los días de su vida
&lt;Engrandecí mis obras, ed ifiquéme casas, p lantéme
viñas;
&lt;Híceme huertos y jardines y planté en ellos árboles
en todos frutos.
&lt;Híceme estanques de aguas para r egar de ellos el
boo¡que donde los árboles crecían.
&lt;Poseí siervos y sier vas y tuve hijos de familia ; tam·
bién tuve posesión grande de vacas y ovt:jas, sobre to·
dos los que fueron antes de mf en Jer usalén.
&lt;Alleguéme también plata y oro, y tesoro p reciado
de reyes y de p rovincias; bíceme de cantores y canto·
toras, y los deleites de los hijos de los hombres, instrumentos músicos y de tedas suertes.
&lt;Y fuf engrandecido y aumentado más que todos los
que fueron antes de mí e n Jermalén.
&lt;A más de esto perseveró conmigo m i sabiduría,
&lt;No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni
apar té mi corazón de placer alguno, porque mi cora·
zón gozó de todo mi trabajo.
&lt;Y esta fué mi parte e n toda mi faena.
&lt;Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis
manos y el trabajo que tomé para hacerlas: Y be a-1uí
todo vanidad y aflicción de espíritu y no hay provecho
deba jo del sol. ..... &gt;
¿Qué haremos, por tanto, amigos, de ese siglo de vida
q ue nos promete el higienista japonés?
¿Qué haremos de ese siglo y medio (por lo menos)
que nos promete p ua un cercano futuro el sabio
MetchniKoff ?
¡Cien años de hambre o cien ai:os de tedio!
Cien años de guerras, de sangre, de expoliaciones,
de injusticia ó cien años de bostezo &lt;bajo e l fastidio
eterno del sol ....
P ero ¿y no cabe por ventura la suavidad de un término medio entre estos dos angulosos y punzantes ex·
Iremos?
¿ No hay acaso una agua clara con que llena r esta
á nfora que ya se colma de amargura . . .. . . o de miel
aburrida y empalagosa ?
Sf la hay, y es el espíritu. El cultivo tenaz del espfritu, del &lt;Dios escondido&gt; que existe en cada uno de
nosotros ....
Más allá de nuestro yo concreto y limitado hay un
amplísimo, ¡;rofundo, en igmático, que usa nuestros pobres días de la tie rra como si fuesen otros tantos esclavos, para extraer del p laneta el oro de las enseñanzas
y aumentar asf su secular bagaje mental.
Procuremos acrecer las rique zas espirituales de ese
yo que no muere.
Leamos. meditemos, amemos. No dejemos ioactiva
ninguna función de nuestra alma. Fabriquemos nosotros
mismos nuestra eternidad como piensa el idealista alemán Euler, y asf, vengan en buena hora los a ños a
escarcharse sobre nuestras cabezas!
Ante la perspecHva de un siglo o siglo y medio de
vida, en vez de sentir el tormento de la &lt;cronofobia&gt;. y
sabiendo que todos nuestros años estarán llenos d : bien,
exclamaremos c¡Encorel ¡Encere!&gt; como el melónamano jamás saciado de la magia sublime de las sinfonías!
AMADO NERVO.

�Elegía
• V alparaiso-1f11T Caracas-18gc¡.

Bajo uo Cristo de mármol, que sombrea una palma,
descaosa para siempre la amada de mi alma.
Bajo uo Cr isto que se alza con los brazos abiertos,
la amada de mi alma ·desca?:sa entre los muertos.
E ra uo lirio eo figura de mujer. Era uo lirio
que la vida apagaba como llama de uo cirio.
Abstraída eo sus sueños, a todo indiferente,
vivía vida interna, vivía mentalmente,
porque fué la incansable, la errabunda viajera
del azul y lejano país rle la Quimera,
doode abrirse veía, bajo un cielo risueño,
los lirios oo tocados, las rosas del Ensueño.
Del tropel de los hombres esquivó.la alegría,
flor pálida, flor triste, flor de Melancolía,
Desligada de cuanto seduce y enamora,
oo pidió a las tinieblas de la noche, la aurora,
porqu ~ en su mente ardía siempre una clara estrella,
y su mundo de sueños iba siempre con "ella."
Ya, bajo extraños cielos, en edades remotas.
desde alcázar sombrío, junto al mar, las gaviotas
volar miraba, mientras entre las grises brumas
llegaban a la playa deshechas las espumas:
y a la senda lejana, que alumbraban los rojos
rayos del sol poniente, dirigía los ojos
en vano. Y no llegaba su señor, el guerrero,
el del cabello árabe, el del cortante acero,
el del penacho blanco.
Ya era Beatriz o Laura;
ya en los Juegos Florales era Clemencia lsaura;
y, Reina de la fiesta, bajo luces y flores,
los cánticos oía de errantes trovadores,
que eo el feudal castillo loaban su pureza,
y al són de bandolines cantaban su belleza.
De negro terciopelo vestida, y larga cola,
de perlas adornada, y al cuello blanca gola,
por verdes alamedas con el amado iba
eo noches estrelladas y diáfanas.
Furtiva,
la luna, los miraba tras el ramaje espeso.
eo tanto que vibraba la música de un beso.
Y alzábaose eu su mente fantásticas las calles,
llenas de luz y cantes, de un ideal Versalles,
y de acordadas músicas al dulce y vago són,
de damas y galanes poblábase el Triaoón,
y sobre altos tacones descansando su pie
era allí por su garbo la reina del minué...
Porque fué la incansable, la errabunda viajera,
del azul y lejano país de la Quimera.
Amó el silencio. Vida de quietud fué su vida ;
de uo ideal Ensueño la casta prometida,
buscó el silencio siempre, buscó el recogimiento,
y asl nutrió en la calma de h,z su pensamiento.
Amó los versos tristes, los que cantan dolores
r ecónditos y mudos, y b3blan de secas flores
que marcan una página; de soles extinguidos
que alumbraron la dicha de dos almas; de nidos
donde cayó la nieve ; de los blancos pañuelos
que eo la playa se agitan diciendo Adiós; de anhelos
impositles; de plantas que punzan los abrojos...
de nombres que son lágrimas eternas en los ojos!
E n su alma cantaba la Armonía.
El piano,
amado confidente, fué dócil a su mano,
y evocaban sus notas las leyendas del Rhin ;
la barca con el cisue del rubio Lohengrln;
la luna sobre campos cubiertos--por la nieve;
la luna sobre lagos y sobre el mar ; el leve
rumor del aura; el beso de un labio en la agonía ;
las flores del sepnlcro; la cama dura y frfa
de tierra donde duerme lo que en la vida amamos;
la trenza de cabellos que en lágrimas bañamos;
por el sér que agoniza la postrimer pleg"ria,
y el grito en las tinieblas del alma solitaria.

A mi memoria vuelve, como eu felices día~.

a evocar del pasado recuerdos y alegrías;
la muerte de sus sombras calladas, la devnelve
intacta ante mis ojos, y torno a verla ...
Y vuelve
de traje gris vestida, su color preferido,
un ramo de violetas sobre el pecho prendido ;
(las flores que "ella" amaba); la cabellera oscura
y crespa, en dos partida; d elgada la cintura;
esbelta; el busto breve como de estatua griega ;
pálida como lago tranquilo donde riega
su luz la luna como noche de invierno; las pupilas
negras como puntos de oro, y eo torno azules lilas;
la voz nerviosa y rápida, larg:,. y fina la mano;
la boca, dos botones de rosa en el verano,
y como perla de agua que el claro sol se irisa,
como radiante estrella su púelica sonrisa.
Así fué, y así vive. Vive así, casta y pura,
en mi memoria, espejo do esplende su hermosura
de nostálgica virgen, con nostalgia del cielo,
con nostalgia de mundos que conoció su anhelo
con nostalgia de edades remotas. Es la estrella
que surge de las sombras, más diáfana y más bella.

······ ·· ······. ··· ······ ·············· .... .. ······
Como tronchado lirio la ví sobre su lecho,
como una flor de nieve; las manos sobre el pecho
y uo cru cifijc eo ellas; el cuerpo frío, inerte:
eo sus mejillas pálidas las huellas de la muerte;
entornados los párpados; la nariz afilada ,
y mustia ya la boca como una rosa ajada.
Entonces, junto a ella, mudo cal de hinojos,
postrada el alma, y llenos de lágrimas los ojos,
y como ofrenda última de no casto y triste amor,
cubrí de blancas flores aquella muerta flor.

······ ·····. ········· ······· ······ ·· ·· ·· ..... .
Amó? Cruzó sus éxtasis una imágeo querida?
De un ideal E nsueño fué prometida ?...
Cuando en las tardes grises, sentada eo su ventana,
hundia las pupilas eo la extensión lejana,
el que la amó en silencio, y ambicionó la gloria
por "ella" solamente, pasó por su memoria ?
Eo todas las noches sin sueño, cuando callaba todo
en su alcoba de virgen, y, en la almohada el codo,
a la luz de una lámpara, dejaba el pensamiento
libre vagar cual ave que va a merced del viento,
no evocó su memoria los tristes corazones
que vieron en silencio morir sus ilusiones,
que ouor.a so ternura quisieron compartida,
y sin amor pasaron callados por la vida?...
De níveos azahares la cabellera ornada,
de blanco, y con el velo de casta desposada,
vió su noche de bodas, y vió ti hogar tranquilo,
la alcoba eo la penumbra, de un puroamur asilo,
y con el alma inquieta, y el corazón opreso,
sintió sobre sus labios el anhelado beso ?
Amó? Cruzó sus sueños una imag"o querida?

. ····· ·· ...... ········ ·· ···· ········ .... ······

Dormid, dormid con ella, secretos de su vida,
eo tanto que eo silencio, y en noche sin aurora,
un alma, sola y triste, sobre su tumba llora!

ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

A LOS QUINCE
A la señorita Amparo Francés, eo su
cumple afies, con todo mi cariño.

1Nií!a tierna como hermosa
que ves risueña la vida!
Sin saber que es un fosa
esa edad que está cumplida;
que violenta la deshoja
cual el cáliz de una ro~a
¡el Huracán de la Vida!. .....
E DUARDO FRANCE S.

Ricardo Wagner
Composición leida por su autor en la velada coome
morativa efectuada el viernes pasado.
Una voz iofioita que en su rodu profundo,
corre como los mares, a lo largo del mundo,
ondulante, armoniosa, tumultuosa, orquestal;
voz que envuelve a la Tierra como uo viento clemente,
y decora el silencio maravillosamente
como una rara selva de trémulo cristal.
Un insólito ritmo que tiene difundida
su fuerza en el enorme corazón de la vida.
Un grao ritmo que alienta con uo beodo temb lor
la embriaguez exultante del a mor, y que alcanza
a renovar el canto de la vieja esperanza,
de la antigua alegría y el antiguo dolor.

•

Uoa lira de Jiras, hecha eo troncos de abetos
cuyas almas supieron los lejanos secretos
que en su alcázar de nieve guarda el gris Septentrión;
una lira que en torno de sus mágicos flancos,
ve agruparse las piedras como los osos blancos,
cual si hubiera caldo de las manos de Anfión.
Son los signos que indican t-o la suma eminencia
de una cumbre bañada de alma luz, la presencia
solitaria del bardo, del fuerte paladín;
el poeta y el héroe del esplendor sonoro,
el brazo formidable que eo uo yunque de oro
forja, como una espada, la voz de su clarín.
La tempestad preside su ruda caminata.
Al brillo de uo relámpago, las velas escarlata
de su buque fao_tástico, sa~grao eo el capuz;
y entre las multitudes hostiles atraviesa,
iluminado el fiero perfil de ave de presa
por una estrella sacra y ubérrima de luz.
La luz celeste d_e su numen, el que hizo
que_del pla~eta Inste y opaco, uo nuevo hl'chizo
radiara al cielo, absorto sobre el divino afán ·
que rompe las tinieblas con é pico derroche '
de llamas y de músicas, p&lt;1.ra anular la noche
donde resuena el beso de Isolda y de Tristáo
La tierra m!lagrosa de la leyenda escarba
en donde el mbelungo de enmarañada barba
tiende sobre los míticos tesoros, su segur ;
y errante en las brumosas montañas de los Eddas
oye a las dulces diosas, las de gargantas ledas,
'
las de cabellos de ámbar y pupilar de azur.
Esos rumores claros de una varia armonía
sacuden las flore~tas de la Tetralogía,
'
como c~ntos ~rfe_1cos de uoa espiral sin fin ;
co?1o ~1 aves !º~umer~ de encontradas regiones
y ele cielos d1s1totos, ¡untaran sus canciones
para alejar los tedios incurables de Odfo.

Mesa de honor en el banquete al señor de
la Barra -Grupo de los principales
empleados de la Secretaría.

~ por esto el bu~o rey Loi5 Segundo, que eo vaoo,
quiso ver aquí aba¡o los sueños del germano
en lai. trágicas ondas fué á buscar su visión '
Allí ve c!-1al se pie~de, eo la hora oportuna:
Loh~ogn_o eo su cisne, mientras sube la luna
en s1leoc10, como una favorable oración ...

Más la Tierra está eo gracia. Su divina tarea
sella el héroe del ritmo. Cual gozosa marea
el r!-1mor desbordante de una fueote lustral '
purifica el sendero. La voz de una victoria
se esculpe en el silencio. y uo cántico de gloria
y uo resplandor, anuncia que llega Parsifal.
Aunque yo tengo sorda y oscura el alma, lejos
de esa voz y ese ritmo cargado de reflejos,
honro al ast~o del Norte con mi verso español,
porque outnó en el seno de la oocbe sombría
el germen ;iO~r~humano de una iomecsa aleg;ía
como el D1001s10 de los países del Sol.
Hasta el Walhalla, donde centellea y fulgura
clavada en el gr~o pórtico de mármol, su armadura ;
allá donde Bruo1lda le escancia el hidromiel
vuela el águ!la azteca de la cumbre remota '
en que la cr10 dorada de la Osa Mayor, flota :
Vacoo uo ala prócer, eosangretada y rota.
más las garras hundidas eo haces de laurel.
RAFAEL LOPEZ.

•

El lunes de la semana que hoy termina
celebró el señor licenciado don F rancisco
León de la Barra, Secretario de Relaciones Exteriores, el aniversario d e su natalicio y con este motivo los empleados sus
subalternos le ofrecieron uo banquete que
se efectuó el sábado anterior en el pat io
del edificio del Couotry Club eo Churu·
busco.
Tomaron asiento a la mesa todos los em·
pleados de categoría del mioisterio, quie·
nes quisieron de esta maoera mostrar su
geoeral simpatía por el señor de la Ba·
rra.
A la hora del champagoe, e l señor :,ub·
secretario del ramo hizo uso de la palabra
para ofrecer al obsequiado el banquete a
nombre de todos los presentes. A las corree·
tas frases del señor Pereyra contestó conmovido el señor de la Barra dando las gra·
cias por la muestra de afecto.
Durante la comida se observó grao cor·
dialidad. Uoa organización musical amenizó el banquete.

Parte de la mesa geoeral.-El seror de la E arra, haciendo uso de la palabra.

�... ,,_~ilL'- -:-

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.....,~;,,,_.~

-'f"" 7- .

.

do, al menos de las «interviús&gt; literarias, des
pués de aquel famoso libro de Julio Huret.
¿ Cuándo vendrá el jefe de escuela porque
suspuan muchos?
Juan Muller y Gastón Picard, autores del libro
a que me refiero, han interrogado a no ~ocos literatos del día, a fin de saber lo que opinan de
la orientación de la moderna literatura francesa.
Les han interrogado sin esa ironía que cule·
brea al través del libro de Huret. Yo los veo ir
de casa en casa, llenos de audac;a ingenua, pero
no muy seguros de la necesidad de su misión.
Con qué respeto penetran en el estudio dal
pensador, mostráodonosle entre libros y papeles!
Para ellos el arte de escribir es cosa seria. En•
tiéndase cuando el que le ejerce es hombre cul•
to, escrupuloso e inteligente. En su galería figuran Paul Adam, con su «careta de centurión me:litabundo&gt;; Henry de Regoier, sonriendo entre
«b:belot,&gt; extravagantes; Henry Berostein, el co·
nocido dramaturgo, y otros.
La juventud es ilusa. Cree en muchas cosas,
que la vejez se encarga de probar que son frá·
gi les.
Los autores de este libro revelan ser demasiado jóvenes. ¿Es esto un defecto? Según.
Cervantes escribió el «Qui jote&gt; siendo v1e¡o, y
Goethe compuso el segundo «Fausto&gt; cuando pei·
naba canas, La juventud es una edad de derro·
che inconsciente. No es la crítica precisamente
lo que la conviene, sino el entusiasmo, dígase el
enemigo de la crítica, La crítica es análisis, disolución, y el entusiasmo es síntesis.
La critica no es santo, ni con mucho, de la de·
voción de los escritores a quien~s interrogan Mu·
ller y Picard. Hirsch no mira con buenos ojo5 al
crítico.

Carta autógrafo de S M. Nicolás de Montenegro, re·
conociendo al gobierno del Gral. Huerta.

i~fc1!.Ufftl"fil!Il@
:,e acaba de publicar un libro sobre las teoden•cias
de la literatura francesa contemporánea
Yo creía que el período de las «ioterviús&gt; había pasa·

.

-i;;Y,; J

G'\
Su señoría Rudolf de Cardoff, encar¡?ado de Ne·
gocios de Alemania, que presentó el martes pa·
sado la carta aurógrafo del Emp, Guillermo.

non

@@tutsdJtr&amp;

tn ®)

e.,~~~0)

Nótese que e~te,s escritores no se jactan de ser naturalistas ni románticos Paul Adam abc&gt;ga por el predo·
minio de la imaginación y Luis Bertrand declara que
hay que volver a la novela tal como la concibieron los
realistas.
¿ No exageremos, no hay que abusar del lirismo ni del
pormenor superfluo como los naturalistas Huyamos de
la novela del sigo XVIII y de la novela ultranaturalist"-.
Defendámonos de los simbolistas, pnr cuyo conducto se
han ingerido en la literatura francesa los delirios de los
rusos, de los alemanes, de los escandinavos ...... Huya·
mos ..... .
FRAY CANDIL.

Primera página de la carta autógrafo .del Emperarador de Alemania recooocieLdo el gobierLo
del general Huerta.

Sr. Lic. don Francisco León de Ja Barra, quien
presentó la carta autógrafo del rey de Montegro.

Si la crítica no tiene hoy muchos admiradores, lamo·
ral les tiene menos. La mor;,I. iQué «blague!&gt;
Según Paul Brulat. Rubelais no hubiera ~ocootrado hoy
editor para sus libros, porque al público ya no le guMa
la pornografía, ¿Qué me cuenta ust~d?
Cualquiera cn,ería que los libros que se publican hoy
en Francia respiran castidad y pur eza. ¿Dónde están
esos libros? Q ue me los traigan.
Yo veo que en los quioscos abundan las caricaturas
obscenas y que las tarjetas postales de mujeres desnudas llenan las paredes de las tiendas en que se vend;en
estas cosas.
P~ul Rebuex se muestra a;queado de este desbordamiento de moral. En su sentir, los discípulos de Jorge
Ohnet abund'ln que da grima.
Lo que yo noto es una superabundancia de novefas
novelescas para uso de porteras candorosas y modistas
sentimenteles, y novelas de aventuras más o menos bis·
tórica~, al estilo de las de Duma~. padre.
-No comprendo en qué se funda este escritor para
afirmar que los cuentos de Maupassant y las novelas de
Zola no hallarían un hueco en el folletío de los perió·
dices.
·Estas protestas mueven a risa porque carecen de base.
No constituyen, sin embargo, la principal de la «enque·
te&gt; de los señores Muller y Picard.

Para festejar dignamt:nte el vigesimo quinto aniversario de· la exaltación al trono del emperador Guillermo de Alemania, la colouia residente en nuestra capital
organizó una serie de festejes entre los cu_a les sobresalió la kermesse

efectuada e 1

domingo pasado en el parque del Colegio Alemán.
Los puestos de la kermesse estuvieron a cargo de bellas damas de la colonia y
algunas de la buena sociedad mexicana. La fiesta fué muy entusiasta y dejará re·

Segunda págin'l de la carta del Emperador Guillermo.

Puesto típico suizo.-Damas alemanas y mexicaoas.-El correo de la kermesse -Trajes típicos mexicanos. onagraciosa bailarina.

cuerdos gratos entre los a~istentes.

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A la distinguida Señorita
Concepción Carrere y Gómez Farías.
Acere'!. de l'l obra iom 1rtal del perenne preclarísimo
DJo Miguel de Cervantes Saavedra, se ha escrito tanto
y tao bien, que sólo me atreveré aquí a consignar en
breves líneas la hood I y duradera impresión que ha dejado eo mi á 1imo la agrad1ble serie de mujeres que
ap:1.receo ea esa imperecedera obra, que cada vez se
lee y estudia con creciente deleite, sien io la postrera
lectura la más sabrosa.
Coetáo~os del ilustre alcalaioo fueron el portentoso y
fecuodisim'.&gt; L"&gt;pe de Veg\ y el festivo Tirso de Molioa.
¿Cóm"&gt; el m1oco de L~paoto, de vida militar y azarosa,
si las bub'.&gt;, cu 11 la suya, trató a la mujer ea su obra
m 1estra coa especial miramiento, en tanto que los otros
dos alto, ingenios, hombres de profesión religiosa, eo
sus admirables producciones dramáticas, casi se complacen, por decirlo así. y coa pocas excepciones, eo
preseot.r a las mujeres con deseovo'tura, ora doooraisas, ya sin má, donaire que el de su gallardía? Contraste es este q•1e no he eocootrado explicado en ningún
cervantista, eiltre tantos que se bao ocupado eo comentar la joya más preciada de las letras espsñolas, explicación que no h~ hall&gt;1do desde el respetable señor

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f@l©)ffi. JtIL, IL.Il&lt;Cltlíl&lt;C!!AID&gt;© JIUIL,Il© ?l&amp;ffi.Aíiltº

&lt;jeres. Pero admitido esto, ¡cuánto ingenio en la inven·
&lt;cióo, cuánta habilidad ea la intriga, cuánta digoidad
«ea la mujer, cuánta viveza y cuántas escenas dramáti&lt;cas eo la acción! ¡Cuán digno, noble y bello se pcesen&lt;•a todo, y al mismo tiempo cuánto vigor, cuánta pro&lt;fundidad y dignidad encierran! Calderón es el depósi«to y arsenal de tesoros que los poetas de otros países,
&lt;cootemporáoeos y posteriores de tao esclarecido poe&lt;ta, hao saqueado para engalanar sus obras coa las de
&lt;tlste ingenio eminente» ..... .
El muy docto Meoéndez Pelayo al resumir un estudi'.l
crítico suyo del insigne Calderón dice así: &lt;Sus defec&lt;tos son del ingenio español; su grandeza se confunde
ccoo la de España, y no morirá sino con ella. ¡Privilegio
csiogular y poco envidiado! Pero aún hay otro más aleto: el ser a un mismo tiempo poeta admirable, "de su
&lt;raza y de su siglo," y poeta y m:i.estro y delicias de la
&lt;humanidad en todas las e:iades, como lo son Shakes&lt;peare y Cervant~s »
Compláceoos en sumo grado que la autorizada opinión del más eminente de los polígrafos españoles d, 1
siglo XIX, aproxime Calderón a Cervantes. Sí, ambos
fueron poetas admirables &lt;de su raza y de su siglo;&gt;
y ambos rindieron culto " las virtudes de las mujeres
españolas de su tiempo. Por eso en los dramas y comedias de Calderón aparecen sus damas coa tanta digoi-

.

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Dulcinea del Toboso eocaotada por el socarrón Sancho Panza.
Hartzeobusch y el cuidadoso Clemeodo basta el iomeoso Menéodez Pelayo:
Y téngase presente, que cuando desapareció el grao
Lope de Vega, empezó a elevarse y a deleitar a todos
el peregrino don Pedro Calderón de la Barca, talento
el más coosp!cuo ea el teatro español en todo el siglo
XVII, y que por GUS dramas debe de ser colocado entre
los más eminentes poetas de todos los tiempos. Lejos de
seguir a Lope y a Tirso, diríase que Calderón hereda
de Cervantes-cuya obra aparedó ea el primer tercio
de aquella centuria, e imit~ el miramiento que este último dedicó a la mujer. No sin razón dijo el crítico alemán Pbilippsoo: &lt;Los motivos y pasiones, al rededor de
&lt;los cuale; giran los dramas de Calderón, son el amor
&lt;y el honor; aquel amor ardiente meridional que oo re&lt;trocede ante el crimen y arrulla los obstáculos a viva
&lt;fuerza, y una honra que nada tieoe que ver con lamo&lt;ral, que a veces más bien la lastima, y que geoeral&lt;mente se C'.&gt;nteota coa m1otener incólumes el valor y
&lt;la verdad de los hombres y el buen oorr.bre de las mu-

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Tllft t' Rl~ t~ t~,

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f)

dad, y aunque enamoradas, guardadoras cuidadosas de
su honra. como aparecen en la novela inmortal de su inmediato predecesor. Uno y otro se inspiran en la sociedad que les rodea; eo el dramaturgo, romántico e independiente, ceden sus defectos de aberraciones de gusto,
sus ligerezas de ejecución y su poética caprichosa y
exuberante, y su arreglo arbitrario de las tres unidades, al poteotísimo aliento nacional que informa, palpi•
ta y vivifica todas sus producciones; en el egregio novel(sta, su ob_ra que es alta y trascendental por su coot~u1do, su ob¡eto, su fin, su belleza e importancia, la acción es coutemporáoea con h vida del autor, pues el libro empieza así: &lt;En un lugar de la Mancha, etc. &lt;no
ha ~u cho tiempo .... &gt; y de creerse que los tipos feme?1oos que apar~ceo en el Quijote s.:,u copiados de la
soc1edae1 en que vive, en plena época del tesoro de los
Felipes de España, en todas las esferas que aquella
of;ecía en su tiempo, desde la Duquesa hasta la rústica
e ignorante lugareña Teresa Cascajo, mujer del escudero Sancho Pauz:i..

E

•

Pero la personalidad femenina en la novela es, sin dad 1, la de Dulcinea, la de más relieve; y la más radiosa;
ella es la que siempre inspira, ella es la invocada eo todo
trance duro y apretado por ei:c:..bdlero de la &lt;Triste Figura.&gt; Ella es la finalidad de los actos y hazañas de este', y
el norte, cunea móvil e iodeclioable de sus pensamientos. Dulcinea, su numen invisible, determina eo el ilustre
caballero andante un estado particular fisiológico, psicológico, y dentro de su rara insania, uno también patológico. En la ruda tempestad que ha devastado la razón del pobre Alonso Quijal'.o el &lt;Bueno,&gt; sálvase la
celdilla cerebral en que quizás se hallaba depositado
cariñosamente, en toda su integridad el recuerdo de
«Aldonza Loreoza, moza labradora de muy buen pare&lt;cer, que vivía en un lugar cercano del de don Alonso,
&lt;de quien él un tiempo aoduvoeoamorado, aunque según
&lt;entiendo, dice el autor, ella jamás lo supo, ni se dió
&lt;cata dello .... A esta Aldooza, le pareció ser bien a
&lt;Don Quijote, darle el t!mlo de señora de sus peusa&lt;mieotos; y buscáudole nombre que oo desdijera mucho
&lt;del suyo, y que tirase y se encaminase al de princesa
&lt;y grao señora, vioo a .llamarla &lt;Dulcioea del Toboso,&gt;
&lt;porque era natural del &lt;Toboso:&gt; nombre, a su pare&lt;cer, músico, peregrino y significativo, como todos les
&lt;demás que a él y a sus cosas había puesto.»
En uno de sus raptos de inimitable lirismo, Lamartioe dijo: ...... &lt;la poesía es el sueño de la mañana de
las grandes vidas; contiene en sombras todas las reali&lt;dades futuras de la existencia; es el preludio de los
&lt;peosamieotos y eI;preseotimiento de la acción. Las ricas
&lt;naturalezas comienzan por la imaginación y la poesía;
&lt;es el lujo de las savias superabundantes en los hombres
&lt;de grao fantasía. ¡Desgraciado ctel que no ha sido poe&lt;ta una vez en su vida!&gt; Pero la poesía es eseocialmeute amor. y si al amor hubiérase referido el grao poeta
líric&lt;&gt; fraucé;, seguramente, habría dicho también: ¡Desdichado del hombre que no ha amado una vez en su vi·
da! ..... .
La memoria de la mujer amada en su edad juvenil
por Alonso Quijaoo sobrevivió en el naufragio que anegó la razón del hidalgo manchego; pero esa memoria se
irgue y surge con todo su presugioso encanto, y perfuma con su aroma seductor-como las rosas castellanas
que exhalan quizás su más preciosa fragancia, cuando
parece que van a morir-la acalorada fantasía del caballero andante, agravando en él ese estado patológico
dentro de su rematada insania, que antes dijimos. Ese
recuerdo del amor u afición juvenil se apodera de todo
s!-1 ser, ascendiendo impet!-1oso del corazón a su desiquihbrado cerebro, y determtna en él un amor platónico
que en sus delirios Je lleva hasta el deliuquio. Casi la
deifica en su platonismo, tanto más ardiente, cuanto es
invisible e intangible su a mada; es para él, Dulcinea Ja
suma de todas las perfecciones físicas y morales. Don
Quijote no imita en esto a los caballeros de sus libros
que aspiraban a grandes alturas, en cuanto que no quiere ser emperador ni rey; lo contrario de su rústico escudero Sancho, quien en su corpezuelo, harto de ajos y
saco inextinguible de refranes-como le llama su amc&gt;comilóo y voraz como Milóo de Crotona, y aunque medroso de suyo y doliente de sus costillas por los estacazos que _llueven sobre ellas: alienta una grao codicia que
se acre~1~~ta en él a compas de los golpes que recibe, y
l'.'- amb1c1on desaforada de alcanzar el gobierno prometido de una ínsula; Don Quijote, aparte de su alta mi·
sióu a que se cree destinado, la defensa y cumplimiento
del derech? )'. la protec_ci?o al desvalido, se deja guiar
por el senum1eoto platon1co que le subyuga, tierno de
amante rendido, hacia un &lt;desiderátum&gt;-que a cada
momento Jo proclama: "todo ladrón, malsín o gigante
vencidos por él, hao de ir al Toboso, y postrados a lo;
piés ~e Dulcinea hao de decirla: "domeñados por el inveuc1ble brazo del caballero Don Quijote de la Mancha, tu amador. nos tenéis aquí, señora de la iucomparab'e hermosurd, para que hagáis de estos siervos lo que
os plazca ..... . " Poco importa que Dulcinea no descienda de la excelsitud a que la eleva Don Quijote para
que figu!e eo la accjóo animada de la_ novela. basta que
sea un s1mbolo .... s1mbolo que refle¡a la subjetividad
de Cervantes en que respira el espíritu de su nación y
de su tiempo.
Atendiendo a la cronología de la novela, pasamos desde luego a la simpática figura de "Marcela," "la desdeñosa. " Esta hija'de rico labrador de un lugar del sur de
h Mancha, más opulenta en belleza que en bienes de
fortuna, era pers-guida y asediada por muchos hidalgos y zaiales de toda aquella tierra, entre los que se
d1sttogu1:'- por sus requiebros y pretensiones amorosas. un
ex estud1aute de Salama,-,ca, llamado Grisóstomo, hijo
de _un labrad_or, rico también, de aquellos contornos y
la ¡oven mehudrosa Marcela no daba oídos favorables a

Una escena de la novela &lt;El Curioso Impertinente.&gt;

La duquesa oyendo los discursos de Sancho.

l

sus amadores, decidiéndose un día irse al campo, con
las demás zag".las del lugar, pira guardar su mism) gmado de cabras Sabido de lo cual, Grisóstomo, vestido de pastor también, coa pellico y cayado, se
fué p'.&gt;r despoblados en p)s de M ,rcela, quieo no movid:i. p:&gt;r ruegos, ni poesías de su amrnte apisionado, le
opuso, lo mismo que a su, demh pretendientes, los desd~ues que so!ía. C1yó enfermo y murió el ap1siou:1.do
Grisóstom'J; cougréganse varios amigos suyos y llevan a
sepultar el c1dáver del desdichado ex-estudiante salm 1utino, al pié de uoa h 1ya, sitio en que vió el pretendiente pnfiado por primera vez a la amada desdeñosa.
A ese entierro se halla presente el caballero de la "Triste Figura " Ambrosio, uno de los amigos, dice una tierna tierna despedida al extinto, a la orilla de las fosas, cuando he aquí que se presenta la misma honesta Marce la, lo
qu~ m1tiva a Am~ro,io para dirijira la hermosa pastora
un ardieote"ex-abru¡:,to" achacándole la muerte de Grisó;tonio, y que viene a ufanarse en su obra ... . "No veu"go -contesta la bella labradora-a ninguna cosa de las
•'que h1s dicho ¡oh Ambrosio! sino a volver por mí mis- .
"ma, y a dar entender cuán fuera de razón van todos
•·aquellos que di: sus penas y de la muerte de Grisósto"mo me culpan, y así, ruego a todos los que aquí estáis"me estéis atentos .... Hízome el cielo, según vosotros
"decís, hermosa, y de tal macera, que sin ser podero"sos a otra cosa, a que me améis os mueve mi hermosu"ra; y por el amor que me mostráis, decís, y aun que,
"réis, que esté yo obligada a amaros . . . . Siendo esto asi
"¿por qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza,
"obligada no más de que decís que me queréis bien? Sí
"o.o, decidme: si como el cielo me hizo hermosa, me hi"ciera fea, ¿fuera justo que me quejara de vosotros por"que no me amábades? ...... Cuanto más, que habéis de
"considerar qu" yo no escogí la hermosura que tengo;
"que tal cual "es, el cielo me dió de gracia, sin yo pedi'·lla ni escogella .... que la hermosura en la mujer ho·
"nesta es como el fuego apartado, o como la espada
"aguda; q ue ni él quema ni ella corta a quien ellos no
"se aqerca. La honra y las virtudes son adornos del al"ma, sin las cuales el cuerpo, aunque lo sea, no debe de
"parecer hermoso Pues si la honestidad es una de las
"virtudes...gue al cuerpo y al alma más adornan, ¿por
"qué la ha de perder la que es amada por hermosa, por
"corresponder a la intención de aquél que por sólo su
"gusto, procura con todas sus fuerzas e industrias que
•'la pierda? Nací libre, y para poder vivir libre escogí
''la soledad de los campos: los árboles de estas mouta"ñas son mi compañía, las claras aguas destos arroyos
"mis espejos; con los árboles y con las aguas. comunico
"mis pensamientos y hermosura ...... ¡Fuego soy aparta''do y espada puesta lejos! A los que he enamorado con
''con la vista, he desengañado con palabras; y si los de•'seos se sustentan con esperanzas, no habiendo yo dado

11

"ning 1a1. a G ·i;ó;tom'J, ni a oteo alguoo el sí," a nio•·guoo dello,, bien se pu!de decir que antes le m ltÓ su
"porfía que mi cruel:ia:l; y se m~ hice cugo de que
"eran b &gt;oestos sus pensa mientos, y que por esto estaba
"obligada a corresponder a ellos, digo que cuando en
"este lugar, me de,cubrió la b:Jnd,d de su intención, le
"dije que yo fa mía era vivir en perpétua soledad, y que
"sola la tierra gezase el fruto de mi recogimiento y los
"de,p:Jjos de mi herm'&gt;sura; y si él, con todo este deseu" desengaño, quiso porfiar contra la esperanza y nave·
"gar contra el viento, ¡qué mucho que se anegase en la
"mitad del golfo de su desatino! .....• Si yo le eotretu"viera, fuera falsa; si le contestara, hiciera contra mi
"mejor intención y prosupuesto. Porfió desengañado,
"de,esperó sin ser aborrecido; mirad ahora si será ra·
"zóo que de su culpa se me dé a mí la peoa. Quéjese el
"engañado, desespérese aquel a quien le faltaron las
" prometidas espereuzas, confiese el que yo llamase,
" ufáuese el que yo admitiese; pero no me llame cruel
" ni homicida aquel a quien yo no prometo, engaño, lla" mo ni admito .... El cielo, aun hasta ahora , no ha que"rido que yo ame por destino; y el pensar que tengo de
"amar p1r elecció.u es excusado, y entiéndase de aquí
"adelante q ne los desengaños oo se bao de tomar en
"cuenta de desdenes. El que me llama fiera y basilisco,
• déjeme como cosa perjudicial y mala; el que me llama
"ingrata, que no me sirva; el que desconocida que no
"me conozca; quien cruel, no me siga ; que este bas;lis·
"co, esta cruel, asta ingrata y esta desconocida, no los
" buscará, servirá, conocerá oi seguirá en oioguoa ma"oera; que si a Grisóstomo mató su impaciencia y arro"jado deseo, ¿por qué se ha de culpar mi honesto
' ·proceder y recato? Si yo conservo mi limpieza con la
"compañía de ios árboles; 1 por qué ha de querer que la
"pierda el que quiere que la tenga con la de los bom"bres? Yo, como sabéis, tengo r iquezas propias, y no co"dicio las ajenas: tengo libre condición, y oo gusto de
"sujetarme; oi quiero ni aborrezco a nadie; no engaño
"a este, ni solicito aquél, ni burlo con uno, ni me entre" teugo con el otro. La conversación honesta de las za·
"galas destas aldeas y el cuidado de mis cabras me en" tretieneo : tienen mis deseos por término estas monta"ñas, y si de aquí salen, es a contemplar la hermosura
"del cielo, pasos con que can¡ina el alma a su morada
uprimera."
Y terminando así su briosa y altiva defensa y de su
libre albedrío, la limpia, digna y honrad~ Marcela, sin
querer oír respuesta alguna, voivió las espaldas y se entró por lo más cerrado de un monte que allí cerca estaba, dejando admirados, a todos los que a!H se bailaban, tanto de su discreci6o como de su hermosura; y algunos, que heridos estaban de la poderosa flecha de los
rayos de los bellos ojos de Marcela, dieron muestras de
querer seguirla; a lo que se:opuso Don Quijote, quien po-

nieudo la mano en el puño de su espada, dijo con esforza:la voz : "Ninguna persona, de cualquier estado y con• dición que sea, se atreva a seguir a la hermosa pasto"ra, só pena de caer en la furiosa iudiguacióo mía . Ella
''b .. mostrado con cluas y suficientes razones la poca o
"ninguna culpa que ha tenido en la muerte de Grisós"tomo, y cuán ajena vive de condescender coa los de··seos de ninguno de sus amantes; a cuya causa es justo
"que, en lugar de ser seguida y perseguida, sea hocrada
" y estimada de todos los buenos del !llundo; pues es me"oester que en él halle estima la que con tao honesta
"intención vive." Ya fuese por las amenazas del caballero andante, o porque Ambrosio les dijo que concluyesen con lo que a su buen amigo debían, ninguno de
los pastores se movió ni apartó, hasta que acabada la sepultura de Grisóstomo, se separaron.
Dorotea, una bella y discreta andaluza, bija de un labrador rico de un lugar de la fértil Bética, y que era
vasallo de un grande de España, se presenta por primera
vez, disfrazada de mozo labrador, lavándose sus blancos y
hermosos piés en las aguas de un cristalino arroyo, de
los muchos que serpean por las quebradas aspérrimas
de la Sierra Morena y quejándose del mal de amores.
Así la ven el cura y el barbero del pueblo de Don Qu ijote, quien por aquellos vericuetos se entregaba a la
penitencia que sueña le ha condenado la señora de sus
pensamientos; los dos amigos del pobre caballero man·
chego van con el caritativo propósito de reducirle a que
vuelva a su lugar y a su casa. a fin de que se cure desu
rara manía y peligrosa locura. Dorotea refiere, can galanura y discreción admirables, su vida y desgracias a
los dos favorecedores del caballero andante. La disfrazada moza cuenta que : &lt;Hija de padres, vasallos de
&lt;aquel señor grande de España, que humildes por su li&lt;oaje, pero tau ricos, que si los bienes de su naturaleza
&lt;igualara n a los de su fortuna, ni ellos tuvieron más que
&lt;desear, ni ella (Dorotea) no temiera verse en la desdi&lt;cb? en que se vé, y que tal vez nace su poca ventura
&lt;de la que ne tuvieron sus padres en no haber nacido
&lt;ilustres, aunque era verdad que oo eran tao bajos que
&lt;pudieran apartarse de su estado, ni tan altos que a ella
&lt;le quitaran el pensamiento de que su humildad viene
&lt;su desgracia. Ellos, labradores, gente llana . . . ... pero
&lt;tan ricos, que su riqueza les va adquiriendo poco apo·
&lt;co nombre de hidalgos, y que la mayor riqueza y no&lt;bleza que ellos se preciaban, era de tener a ella por
&lt;hija. Que ella era el espejo en que se miraban, el
&lt;bác;;ulo de su vejez, el ~ujeto a que encaminaban todos
&lt;sus deseos.&gt;
( C OXTIN UARÁ)

�seno vibran y se yerguen las incitaciones y en tus mejillas tienen su edreclón los ardimientos . . . .. . ; porque te
a mo así, an gel y mujer, caricia y llama!
TI

E L DESENGA~O.
¡Pobre amigo mío! ¿No sabes que tcdo muere?
Mi aliento será miasma; mis redondec es será n áogulos; mis abr azos caerán en prisiones del entumecimiento, el carmín de los ósculos encanecerá e n el hueso árido, y la fuente de los senos se agotará en el despeñade·
ro de las costillas secas .... . .
Si adoras mi carne, habrás gusanos de la tumba, si
ambicionas m i espíritu lo incógnito te disputará la posesión.
¿No sabes q ue los besos de h amistad se contagian de
amor, y q ue los del amor se contagian de hastío ?
El arrullo se torna sensualidad, y la sensualidad se
vuelve crimen.
¿Olvidas que un aogel cayó del cielo, y que una mujer fué arrojada del paraíso?
¿No sabes que u n apetito mancilla el labio, y que el
fuego d¡, un ansia cuece el corazón ?
Huye, amigo: la belleza se marchita, la brasa se apaga, la saogre se coagula, los deseos se postran, los nudos
&amp;e desatan ...... y la insaciabilidad se sacia!
Huye: que Lucifer se rebela, y .Eva se condena, y la
cari,ia se borra y la promesa se pie rde.

m

EL AMOR.
E~cuchad: soy inmortal, en m i refugio seréis felices.
Por mí cuando el aliento ~e corrcmpe, y las curvas se
aplaoao, y los brazos se rinden, y la boca se descarna
y los senos se agostan . . .... aun está hermoso corazón.
Por mí hay pájaros que no tr inan en la alborada porque
sonríen ante la ofrenda del gineC€o , o sus oidcs; por
mí la brisa caldeada de la siesta se baña en e I remanso
de la sombra d e los árboles; por mí se renuevan los colores cada primavera; por mí las estrellas vencen la no•
che.
Yo cobijo en m i palio sueños que hacen despertar en
lo infinito. Yo poogo rosas e n los sepulcros.
Por mí si un aogel se rebeló, mil rebeldes se hao sometido, y si una mujer insinuó la culpa otra venció el
pecado.
Por mí los besos con ansia calman la sed del alma,
por mí las ansias con fuego tiemplan el corazón.
iOh, amigos míos, cuando no tengáis juveotud ya no
la pediréis; cuando no responda vuestra a lma ya no habrá quie n la solicite!
No temas, amiga mía, que si la belleza pasa el espíritu queda ; si el hogar se apaga cenizas se avientan; si la
sangre se coagula, el vaso no reclama; si la atadura se
afloja, es a fuerza de oprimir, si el apetito se sacia, ya
el hambre no da torturas.
No huyas, amigo, que -el angel caído se perdona, y la
mujer pecadora se redime, y la caricia disipada se renueva y la llama sofocada se revive.

Señor general don F elipe Mier, nombrado subsecretario de G uerra ,
radas, aparecía la inscripción tierna y
acercamos a leerla ..... .
Decía así, libremen te traducida:

delicada y nos

"¡Reposa en paz!
i basta que nos veamos
en el cielo,
si hay sitio todavía!'.'
iEI comerciaote había padecido un error al interpretar la or:ien que le daba la buena amiga de Francisco
Latouche!
O ¡quién sabe .. .. ! Acostumbrado a hacer coronas
pua todos los que van al cielo, e l pobre hombre sospecha que en efecto debe quedar ya poco sitio disponible y teme que de un momento a otro pongan el «¡Completo!&gt;, como e n los tranvías.
La ceremonia fúnebre ba dado fin mientras los invi·
tados sonreían discretamente ..... .

o o o

- Y tú tamhién, pobre poeta, tú también habrás sonreído allá a rriba, e n el cielo . .. . sí, como dice tu buena
amiga, has encontrado un rinconcito todavía ... . !

Así dijeron, y el Desengaño, arrojándose en brazos de
la Pasión, desde e ntonces fundidos en el Beso, se des·
!izan por e l mundo, en seguimiento del Amor.
ISMAEL CLARK.

Señor general don Aureliano Blanguet, nombra do secretario de G uerra y Marina.
JOSE JUAN CADENAS.

LA MUERTE DEL POETA
No lo conocéis .... La glo ria no le había abierto sus
puertas aún .... Coqueteaba con él por el ventanillo,
dábale esperanzas, le sonreía amante; puo prometiéndole la dicha de un beso para □ás tarde ...... El poeta
era joven, muy joven ...... Llamábase Francisco Latouche .... Ha muerto de una manera horrible .. . . i Le ha
aplastado un autobús!
Francisco Latoucbe tenía talento y bubiera triunfado al fin . ... Si su nombre no había llegado aún al gran
público, conocíale ya la gente del oficio, y sus obr¡;s
íbanle conquistando poco a poco una reputación envidiable .... C rean estedes que para que un literato joven
y pobre triunfe en París, necesita valer mucho. La competencia es mayor : el público, más oumercso .... Todos
los poetas no tienen la sue rte de llama rse Mauricio
Rostaod y encontrarse con una celebridad fabricada
, qor su señor padre ..... .
Ya era mucho lo que Francisco Latouche había conseguido; las gentes de letras augurábaole una t.rillaote
carrera, y el joven poeta podía considerarse feliz ....
Y jabí tienen ustedes! Prcmesas, esperanzas, juventud,
sueños de gloria, todo ha perecido aplastado por el peso
de un autobús .....
La muerte fué horrible ..... Francisco Latouche di•
rigíase al domicilio de su jefe, caminaoco a buen parn
para no llegar tarde, cuando de repente un autobús se
desvió é invadió la acera, chocando contra la pared ....
El infeliz Francisco Latouche encontróse de prcoto
cogido, aplastado, entre la pared y el enorme vehículo .... Cuando, después de grandes esfuerzcs, retiraron
e l autobús, apareció el cuerpo de Franci!co Latouche
en pie, crucificado en la fachada, exánime .... Sólo p udo articular ' traba josameote su orILbre y las stñas de
su domicilie .... E l portero de la ca,a inmediata le recogió, y en un coche le llevó al bo~pital a escape, vif odo que aquel bcmbre se o:oría a d:orrc:· . . .. .. El pebre

Latoucbe suspiraba: &lt;iMe ahogo! ¡Me ahogo!&gt; Media
hora después había muerto . . . .
La policía francesa está de duelo, porque acaba de
perder un futuro poeta .... .. Nosotrcs ignoraremos una
colección de lindas estrofas .. .. Las musas llorarán inconsolables la muerte trágica d e uno de sus amantes
predilectos, ungido por el beso de la d i".ioa Poesía.
Ayer hicieron pedazos el cuerpo del poeta, a petición
de la Compañía de Autobús, que solicitó la autopsia para averiguar si , en efecto, Fraocisc? Latouche babia
muerto a consecuencia del atropelle .... o de las viruelas .. .. ¡La Compañía genera l de Autobús gasta unas
bromas verdadarameote macabn s!
E n tanto, la buena amiga de F;aocisco Latoucbe, enterada de la de~g raocia, dispúrnse a rendir al difunto
el último tributo, y fncargó una corona de llores naturales. grande y linda, con anchas cintas de seda y la inscripción siguiente:

Señor dcctor don Aur eliano Urrutia, oombraco min istro de Gobernación .

Tres Voces
BALA D A.
I

&lt;Repose en paix! au revoir!&gt;
Pero horas antes del entierro, la buena amiga de Francisco Latouche pensó q11e la inscripción no estaba corn•
pleta, y guiso agregar algo más expresivo, más tierno.
más poéticc- ....
Torturó breves momentos su imagioacióo, y, por fin,
encontró lo que a su juicio faltaba ..... .
Sin perder tiempo 1:scribió una tarjeta al comerciante
e ncargado de hacer la corona, diciéndole: &lt;Haga usted
el favor de ~gregar en las cintas de la corona, a continuació n de la inscripción, lo siguiente: &lt;au ciel&gt;, si hay
sitio todavía .. ... .
Hoy hemos a sistido al entierro del malogrado poeta .. . ... Los despojos ne Francisco Latouche, encerrados en una caja, iban cubiertos de flores y coronas .... .
La ceremonia r esultó hondamente conmovedora .... .
Al arrojar sobre la tumba los cbouguets&gt; y ramos de
flores enviados por los amigos de F rancisco Latouche,
pudimos admirar la famosa corona encargada por la
buena amiga de l poet2 . . . . En las cintas, en letras de-

Sr, Lic. deo Jgoacio PérfZ Vargas, ocmbrado ag€nte,
del Ministerio Público.

LA PASION.
¡Amada mía, amada mía ! Te adoro. Q uiero vivir para
tí en tí; quiero sorber tu hálito; asirme a tus curvas y
palidecer contigo de seo~acióo, de fatiga, de ansia; que
me ateo tus cabellos y me encadenen tus brazos; que
me cieguen tus ojos y me amordacen tus lab ios; que me
agobie tu carne sensual, y besarte .... besarte ...... besarte ... . !
Quiero vivir unido a tí, fuodido contigo; que a los
claros de la aurora trine tu boca en la mía; que en los
abrasadores rayos del sol a medio día tu aliento r efresque el mío; que al lang uidecer la tarde mi frente a nide
en tu seno; que en la noche tu mirada conduzca mis
pasos; que el sueño me sorprenda en tus hombros para
dormir en tí y soñar contigo.
Quiero adorar tu alma y tu carne; que te entregues
a mi en espíritu y en mate ria ; que me unjas de amistad y
me embalsames de pasión; quiero el arrullo que adormece y la sensualidad que mata ; que me guardes como
abgel y me pierdas com0 mujer, que me quemes con
a nsias y me ansíes con fuego; que me des y que me pidas; que me llames y que me respondas.
¡Porgue eres bella, amada mía, bella como la encarnación· del deseo! Porque tas órbitas con lá mparas del
infierno y tus manos hostias en estrella ; porque en tu

E l S r. Dr. Urrutia y distinguidas damas que le felicitaron el lunes pasado en Ccyoacán tanto con motirn
de su nombramiento, como por su onomástico.

�patrios; poner el nombre de la patria en labios de actores .Y actrices Y apo·
derarse del ánimo de los espectadores, en terreno tan fértil para las emo·
ciones intensas, se ha hecho y se hace comuomeote en el teatro, todos los
días, y nada tiene de particular.
.
.
Pero mezclar ese amor a la tierra donde se ha nacido, con el resurg1·
miento de otro amor santo, el conyugal, haciendo que un corazón q_~e ar·
dió en fugaz llamarada, vuelva a sustentar el fuego sagrado del canno al
esposo, es de lo más nuevo en la escena, y de lo más dramát!co .~uP. pu:de
idearse. Y, si a esto se añade, la presencia de Prelado católico, Moosenor
de Jussey" que enterado del divorcio de "Mónica i;:ett" al verla nu~vameote cariñosa con su marido, lo atribuye a obra de Dios, cuando h3 sido_ con·
secuencia de las circunstancias humanas, tan huJilaoas como un cnm~n,
tener un argumento impresionante, realista, humano, y de esos que sostte·
neo al espectador en contíoua tensión nerviosa.
.
Algo hay en el fondo del corazón de aquella mujer, no muy claro, qui·
zás por lo difícil que es si.-,mpre presentar la psicología fe!11eoina; digo con·
veociooal, es el pronto cariño di esposo que t anto la hab1a malt~atad?, al
que minutos antes odiaba, y del que se encontraba dispuesta a d1vorc1arse;
y sin emb:i.rgo al conocer que había matado al espía ·'Glo~ao" de pronto,
siente adoración por su marido, le salva, le jura que seguirá su suert~, Y
se muestra amantí~ima mujer. Yo, hubiera deseado que el autor hubiese

&lt;Mónica Felt&gt; (María Luisa
Villegas).-&lt;El coronel
Felt&gt;.-Ooaquín Coss.)

TEATRO MEXICANO. LLAMARADA"

"LA

En mi crónica de "La Embos·
cada" y al ocuparme de su autor,
Heori Kistemaecker, cité varias
de sus obras que habían obtenido
éxito en París y entre ellas hube de consignar "La Llamarada" que hemos tenido la profunda satisfacción de ver pronto en
bs carteles del Mexicano, traducida al español por el señor Al·
berto Michel, que ha hecho una
versión correcta, fluida, y con·
servando bastante, la fuerza de
los caracteres.
Es "La Llamarada" uno de los
dramas mejores del teatro francés contemporáneo, pues reune
la teatralidad, en grado sumo, es
muy original, y conserva el inte·
rés basta las últimas escenas. Pocas, muy pocas veces, he visto
entre las producciones escénicas
contemporáneas, una obra que
se destaque con relieve más grande, con pujanza mayor, con caracteres mejor sostenidos, para
llegar al desenlace bellísimo, sentí mental, admirable por losobrio
y poético. Excitar los sentimientos

Teatro Arbeu.-Esperanza Iris en la noche de su b•oeficio. -Teatro Me,icano.-Esceoa final dtl drama &lt;La Llamarada&gt;

saogriento zarpazo, y ella no Jo niega; la pureza d e aquellas relacio·
nes la hacen que sea franca, pero
hay que despedirlo, y no vacila e':
áecir detrás de la puerta, que esta
indispuesta, que la deje.
Nada se oye; cBeacourt&gt; se ha re·
tirado cou la desencadenada tor·
menta en su corazón y como las ho·
ras pasan, y hay que ocultar el ca·
dáver, la mujer decidida, valiente,
más serena que el esposo, coge con
una mano un candelabro de plata
encendido que hay sobre su escrito·
rio, en tanto que con la otra arras·
tra a su espo~o debilitado, dolorido,
medroso, ¡él que tanto alardeó de
valor y fortaleza en su vida!. ... y
penetran en el cuarto teatro del cri·
meo. El telón baja lentamente.
El interés del espectador aumenta por momentos y por tal motivo el
acto tercero es sensacional en extremo. El despedido adorador de
&lt;Mónica&gt; arde en cólera, y como
sospecha quien es el autor del ho-

insistido sobre el carmo maternal, que cita es cierto, que
sirve de apoyo, en algo a la
transformación de aquella al·
ma femenina, pero no tanto
corno fuera de desear.
Una esposa ultr,ijada, que
odia al esposo, puede en mo·
mentos dados compadecerle,
¿quién lo duda ? Pero de abí,
el autor ciego, al cariño intenso, a la pasión arrolladora,
a todo ese mundo de ilusiones
muerto ya, me parece una
transición muy rápida, algo
falsa, y que no es posible jus•
tificarse. En cambio, si se to·
ca el cariño maternal en toda
su profundidad, si se insiste
en el porvenir del hijo, en su
abandono, en su deshonra,
por ser hijo de un asesino veríamos explicado a maravilla
la metamórfosis de &lt;Mónica&gt;
en hacer todo lo posible y
aún lo imposible, por el pa·
dre de su hijo. Y, repito que
esta parte del cuadro escéni·
co, no tiene todo el color, to·
do el relieve que debiera.
Más, todo esto se subsana
con un derroche de bellezas, Teatro Colón.-EI Jurado en "El Secreto del Cuarto
y sobre todo de profundas
Amarillo."-Teatro Arbeu -Beneficio de Esperan·
ideas. ¡Qué escena tan bermoza Iris.-Una escena 1e "El Flechazo."
sa la del esposo &lt;Coronel
Felt&gt; y la de &lt;Marcelo Beaucourt&gt; el político insigne, ministro socialista, cuando deslindan los campos de sus relaciones con &lt;Mónica.&gt;. . . . ¡Qué fina observación la que se
desta~a de ese diálogo, modelo de su clase, y esmaltado con intensas ideas! .... iQué ele·
vación de conceptos hay en la escena ,!el Prelado con la mujer próxima a divorciarse,
que se irrita contra las esclavitudes de ciertas creencias, que protesta contra ideas que
de nada sirven en los conflictos humanos, y que ante palabras tan duras «Monseñor Jussv&gt; no puede hacer más que mirar al cielo, y disertar sobre atavismos femeninos de una
vaguedad desconsoladora!. ... Y, si alguien (que no creo que haya nadie de buen sen·
tido por lo menos) dudara del valor del drama que examino, ahí tiene como magnífico
todo el acto segundo, sin más que dos personajes, como en &lt;El Ladrón&gt; de Bernstein,
cuyo acto vale por toda la obra.
«:Mónica&gt; se ha retirado a su habitación en el Castillo, de los nobles Stettio, en el
Jura, que es donde pasa la acción de la obra, con el objeto de descansar. Es de noche,
y ha dejado la puerta sin pasador para que venga a hablar con ella, «Marcelo de Bea·
court&gt; que no es en maoer... alguna su amante, sino su futuro, en tanto ter mine el expe·
diente de divorcio que ha incoado. Es por tanto profunda la sorpresa de la dama al ver
entrar al esposo, descompuesto, pálido, en una situación nerviosa extrema.
Le recibe mal; piensa que viene a recobrar sus derechos de marido, y le manifies•
ta que jamás ha de conseguirlo, añadiendo, que la deje, que desea dormir. El, iosi~te,
en que desea hablarla, pues el porvenir del hijo de ambos está en peligro. Entonces la
madre, depone la actitud hostil y anhela escuchar al coronel "Felt." Este la explica que
acaba de matar a un hombre, a "Julio Goglan" que estaba igualmente en el castillo vi·
viendo con todcs.
¿La causa? dicho personaje bajo la máscara de banquero, es un espía de los enemigos de Francia, y poseyendo fuertes créditos contra su matador le propuso o hacerlos
efectivos y por tanto arruinarlo inmediatamente, o romper los documentos que los am·
pari,ban a cambio de la copia de los planos de unas fortificaciones, que dirigía el pundonoroso militar. Este no le dejó ni aún concluir la proposición, y saltando a su cuello
lo abogó. Allí, en la habitación inmediata, está el cadáver.
El alma de "Móoica" resurge en aquel momento, y sacudiendo las miserias de odios
al marido, lo ve grande, sublime, en aquel arraoque patrióti,:o que le ha cooducido has•
ta el crimen. "1:,o _que sea de tí será de mí," exclama; "¡yo te be de salvar!"; y cuando
sufre este sacud1m1ento en su alma de mujer fuerte, suenan pasos en el pasillo, alguien
se acerca a la puerta.
Es el hombre amado, que viene a la cita, ya olvidada por la esposa que es toda de
sn marido. Este, lo comprende todo; sus celos poderosos saltan, rugeo, van a herir en

Uoa escena de &lt;El Secreto del Cuarto Amarillo&gt;.

�micidio, eo veogaoza lo del•tará, eo veogaoza de amor,
pues oo igoora que eo aquel soñado cuarto de "Mónica" estaba el coronel "Falt" cuando oo pudo él, trasponer los umbrales.
Pero el noble milita r se lo confiesa todo; y eo una
patética escena, escrita con verdadero genio le dice
el motivo que le impulsó a matar, y entonces ambos entonan un sublime canto a la patria, y se estrechan la
mano, en aras de sentimiento tan hermoso. "Marcelo
Beaucourt" le promete salvarle; marcha a París, y con
su gran influencia probará qne uoa veogaoza personal
fué la causa del crimen cuyo autor ha huido. Ambos
hombres antes rivales se comprenden y se despiden con
cariñoso abrazo, y al salir del salón encuentra a "M6·
nica" llorando, y que le dice eotre sollozos ¡"Perdón
Marcelol .... el hombre tan amado se inclioa con respeto, y termina la obra
La interpretación fué muy buena por parte de María
Luisa Villegas, que estuvo muy inspirada. Los diversos
sentimientos que sucesivamente impresionan a ''Mónica" fueron perfectamente eotP.odidos por la aplaudida
actriz. Esos personajes de coostaote tensióo nerviosa
sabe encarnarlos con talento, esta inspirada artista; el
públi.;o premió con justicia trabajo tan excelente. Coss
y Mutio cumplieron, sin hacer nada de extraordinario.
Eoriqu~ Catalá muy acertado en el antipático personaje de "Glogan," y aprovecho con gusto esta ocasión
de alabar a este actor que en otras ocasiones le he ma·
nifestado sus deficiencias. Vargas en "Monseñor de
Jussey" muy mediano, l::ay que decir esta parte con más
calm3, con m~nos nerviosidad, se trata de un Prelado y
además de un viejo.
Y, con respecto al actor Alfredo Macías, me permito
recomendarle menos gritos, pues en el teatro debe ha-

blarse en igual diapasóo, y menos payasadas. Esos tipos cómicos de obras delicadas y finas, no son los de
brocha gorga de bulgares sainetes. El resto de los intérpr~tes cumplieron y la esceoa estuvo bien puesta,
TEATRO LIRICO.-"LAS MOCITAS DEL BARRIO"
¡Qué satisfacción qne el nombre de Chueca lo veamos en los carteles! .... Cuentan que Casero y Larrubiare dieron al popular maestro el libro de un sainete, y
cuando ya tenía pute de la música hecha, la muerte le
sorprendió, y entooces los antes citados escritores modificaron el argumento para aprovechar los números de
música escritos por la fresca inspiración d!l autor de
"La Grao Vía."
E l éxito de la obra ha sido completo. El asunto es
bien pequeño; los padres de una joven, mortifican a
otros que sufren el disgusto de la huída de su t.ija para
correr aventuras por esos mundos de Dios: y luego resulta que la fugitiva vuelve, y la mocita modelo filial,
se escapa. Esto es todo; pero hay tal derroche de gra·
cia, el ingeuio de los libretistas se derrama en raudales tan brillantes que las carcajadas no cesan, y sólo
descansan en un pequeño sentimentalismo colocado con
buen talento en el desarrollo del argumento.
Aquel gracioso zapatero remendón, que se siente
moscovita y que quisiera ver a Marconi ante una compostura difícil : aquella &lt;señá&gt; Potamia, que compara a
un gendarme con Robespierre: todos los otros con sus
incoherentes ocurrencias, muestran perfectameote al
celebrado poeta de los barrios bajos madrileños, autor
de conocidos romances de rompe y rasga. En "Las Mo·
citas del Burio" me parece que Casero tiene persona·
lidad propia, algo oscurecida en sus obras anteriores co-

mo "El Miserable Puchero", ' 'La Familia de la Sole·
dad" y "Música Popular" en las cuales se nota la imi·
tación a López Silva.
Confieso que no sin emoción escu_ché la músi~a. escrita por Chueca, que es un preludio y unas segu1d1llas,
que preceden al duo lleno de pasión, y preciosa cadec.cia. Surge en este número el genio que supo hacer can·
tar a la pobre chica, a los tres ratas, al viejo verde, y a
multitud de chulos: el que ilominó la musa castizameo·
te madrileña, picaresca y alegre, descarada y zumbooa,
rebosante de majeza y de rumbo, y llena de frescura,
desenfado y donaire. Las maoos de la concurrencia
aplaudieron con entusiasmo; y el recuerdo para el simpático, para el bneno. para el inolvidable maestro, lo
sentimos todos en el fondo del alma.
La interpretación fué bueoa por parte de la Caballé,
de Etelvina Rodríguez, esta última admirable; de Ote·
ro, Arozamena, Ruanova, y demás artistas.
En este mismo teatro ha tenido lugar el beneficio de
los señores Elizondo y Gascon autores de "El Pais de
la Metralla" cuyo éxito no se aminora con las cincuenta y tantas represeotaciones que ya lleva.
El aumento de algunas coplas relacionadas con la última crisis ministerial, y el estreno de un nuevo número "El amor a obscuras" cantado por la señorita Caba·
llé, fueron atractivos bastantes para que el público
aplaudiera con entusiasmo haciendo salir a escena el
autor, señor Elizondo.
El estreno de "Los Efectos de la Metralla" no gustó
mucho al público. Yo creo que si le hobieran puesto al
"apropósito" distinto título hubiera satisfecho; pero se
esperaba algo distinto de lo que la obrita es.
LUIS DE LARRODER.

A la memoria de Catulle Mendes
Ante un público numervso y distinguido, compuesto
de los individuos más conocidos en la literatura francesa, de periodistas, de artistas, actores y actrices, etc.,
etc., tuvo lugar en el cemeoterio de Montparnese, de
París, h. inauguración de un monumento elevado a la
memoria del insigne escritor Catulle Mendes.
La obra sencilla pero de artística severidad, se debe
al escultor Maillard, que ha sabido imprimir en el rostro del célebre poeta, todo su aspecto genial y altamente simpático Alrededor de la tumba se congregaron
personas tan conocidas como Rostand, Richepe1n, Cour·
telain, Leroux, Kistemeak ~rs, Croisset, Brissoo, de
Flerz, Lessuer, Mme. Severioe, Leconte, Nozieres,
Hahn y otros que no recordamos.
Mr. Bérard, subsecretario de Bellas A1tes, se excusó
por razones de negocios urgentes y entre todos los dis·
cursos pronunciados en homeoaje a la memoria del
muerto, el d~ Edmundo de Rostaod, fué el más elocuen·
te y el que puso más alta la gloria del finado.
Entre los párrafos de oración tan hermosa, se encuentran algunos altos conceptos digoos de traoscribirse: &lt;Fué - dijo-uo hombre extraordioario. uno de esos
h'.lmbresque dejan tras de sí, una estela de gloria, y que, a
¡&gt;esar de su alegría ingénita, la nostalgia había devorado, pues eo su mente superior podemos decir que lo
quería todo. Parecí• poseedor de uo secreto de algún
mito antiguo, mágico, que le hacía esclavo del misterio,
y al mismo tiempo era un orfebre maravilloso, una es·
pecie de &lt;Don Juan&gt;, de las id,as que anhela poseerlas
todas de una vez y para siempre, para él solo, para que
no fueran &lt;le los demás."
Cuando terminó e! discurso del autor del "Cyrano"
Hermoso castillo en Schleswig-Holsteio donde viven los Príncipes Enrique de Prusia,
el Presidente de la Sociedad de Autores M. Roberto de
Fleurs: habló de una manera admirable también, enal· todos los que le oían •·yo le debía todo-dijo-desde el
de la Crítica dramática, recordó los servicios y la glotecieodo las prendas que adornaban a Meodes, y acto primer luis que gané con mi pluma."
ria que Mendes di6 al teatro; después se escucharon
continuo. Mr de, Courtelaioe. gran amigo del poeta, lleMme. Daniel Lessuer tomó la palabra en nombre de
con emoción las palabras que dijo Sebastián-Carlos Levó el tribµto ardiente &lt;!e un viejo cariño, al ánimo de la Sociedad de Literatos; Adolphe Brissoo, presidente
coote, eo nombre de los poetas franceses, Camilo La
Senoe, habla en nombre del "Souvenir Fraocais·" y
Fernando Hausser, enviado por "Le Jouroal," enco~ia
. en elevadas frases los méritcs del escritor, cuyo recuerdo estaba eo la mente de todos en aquellos momentos.
El nombre de Catulle Mendes evoca un género literario que ha estado de moda, más por el talento del au~tor, que por la elevada idea que Jo informara
Las novelas, los cuentos, las narraciones del cc.nocid? poet~ ostentan uo carácter e~pecial, que inspiran
ciertas ideas no muy morales, pero que presentadas de
1~ manera 9ue las presentaba el _insigne lite;ato, seduc~ao y cau1111abao, con redes de oro y con éadenas de
piedras finas.
Nadie como Meodes pa_r~ presentar a la mujer mod~~na sobre todo a J'!' par1S1ense, en sus lujos, en sus deb1_hdades. eo sus ansias de alegría, eo sus desfallecim1t&gt;otos de placer.
_Por eso los libros del autor de que hablamos hao sufndo acres y duras censuras, y sie embargo el hombre
célebre ~e que nos 4:1cupamos tenía un hogar respetable
compar_hendo sus triunfos, su gloria, con la compañera
de su_ vida, tal vez colaboradora , pues ella también es
una literata de nombradía en París.
El último triunfo de Catulle Meodes en el teatro fué
con &lt;Scarron&gt;, pues la &lt;Santa Teresa&gt; del mismo autor
· sólo por la firma salvóse de un completo fracaso. Y. sin
Edmond Rostand leyendo su di~cuno.
Mr. Courteline ekgiando los méritcs del pceta.
embargo, el asunto de la obra primeramente citada no

es propio de la escena y la crítica eo general as! loco~sider6. Pero los versos fueron tan s~noros, . tao mago ficos, tan brillantes, que el drama triunfó s1 ~o por los
detalles ni por el fondo, por el hermoso ropa¡e de que
se revistió.
¿Quién no recuerda la muerte de_ Mendes en un carro
del tren subterráneo de Paris? ¿Quién no tu~~ palabi:_as
de compasión, para el conocido escritor pans!ense, victima de aquel choque tremendo del Metropohtaoo? · 'ci'
Desde entonces no se le ha olvidado y por ew no es e
extrañar que toda la intelectualidad fraoce~ le t,aya
rendido el debido tributo de cariño con m?ttvo de lace·
remooia, a la que hemos a.ludido en estas hoeas.
o o o
Los Príncipes Enrique de Prusi.. gozan de gran po·
pularidad Jo mismo en Alemania que en Inglaterra, Y
ha dado Ja casualidad de que bao_ celebrado su~_bodas
de plata el mismo día del casam1~nto de la h1¡a de~
Kaiser. Con este motivo puede decirse qu; las cere:0
nias han revestido más interés, y en ese dta, se tom e1
grupo fotográfico que presentamos en nuestro grabado.
Jur a de la bandera po r e l Batallón de Cadetes.

La ceremonia se efectuó eo el campo mil~tar; en su
discurso el Rey de Inglaterra, dijo a los ?fic_1ales_ ~. ca·
balleros cadetes, entre otras cosas lo s1gu1eote. Me
causa grao pl~cer presentar nueva ~andera al ba:tallón y perpetuar la costumbre establec1dd por la Reina
CarÍota en 1813. En un regimiento la bandera es el
recuerdo de las glorias ganadas, el acto _de su consagración Je comunica un significado especial. Ya no son
simples banderas, sino emblemas sagrados_ que recuer·
dan a quienes se confían sus deberes, hacia el_ Rey: su
patria y bacia sí misme. Vuest_ra ~andera no tiene 1ns:
c ritos nombres de campañas victoriosas, pero es el peo
dón de esta graodic:,sa institución, deo!r~ de cuyos mumuchos soldados distinguidos, rec1b1eron su educaros.
.
d ..
cióo durante el siglo pasa o.
L UIS DE LARRODER.

EL ABANICO
Es muy natural que e l ~ c o haya sido creado Pº:
al una dama de la antigüedad : y antes que Pila, por a 1
gu~a iod!gena qu~ usó las anchas hojas de palma para
aminorar el excesivo calor - .
..
bl
Así, pues, resulta casi imposible fi¡ar por ~ué pu~ o
'do creada la costumbre de este gracioso ob¡eto.
h aya s1
· ·11zac1
•
'6 en los
Los chioos -que tuvieron tanta c!v1
°
tiempos antiguos-pretenden haber sido los. creadores,
ara afirmar su aserto cuentan una graciosa ley_eo~ ~ "En una ciudad de Ja China se celebraba una fie~t:~~ntuosa en honor de .... la luna. El_templo. rebosaba
de gente y el calor era_ intenso. Lam- s1. bellis1ma da~~
h" d un mandarín neo y poderoso, que llevabd uo
11ª e tifaz se lo quitó agitándolo apresuradamente p;;~=riar~~r J; penosa opresión ; y desde_ aqnel día .~odas
las señoras imitaron el ejemplo de la ¡o~en dama.
De alli parece surgió el uso del abanico.
Los primeros qoe se usaron en Europa &lt;lran de piel
ada a dos solas varillas.
.
pelo el siglo XV y XVI el ab~nico llevaba también uo
e'ito unido con una cadeo1ta de oro o de pla!ª·
es~l período triunfal del abanico fué cle~de el siglo ~JI
hasta el siglo XVIII, y tuvo casi siempri; una clara ID·
fluencia en la vida pública y privada. D1cese que Car·

El príncipe y la priocesa Enrique de Prusia que han
celebrado sus bodas de plata.

t'--s

La jura de la bandera por el ba1allón de cadetes del Rtal Col&lt; gio Militar de Sai:dhu1st.
lota Corday cuando se presentó a !"larat para asesinar·
lo tenía entre sus manos uo abamco.
.
'y si quisiéramos hablar de todos los abanicos en l_as
edades de Jas grandes revoluciones, tendrh mo~ material
para un volumen.
.
d ·
En los viejos y grand_es museos artísticos se a mira·
rl?n espléndidas colec..:1ones q1 ~ son unas verdaderas
páginas de historia de este gracioso cbjeto dP. la indumentaria femenina.
b
Durante los reinadcs de Luis XIV, XV y XVI, 1os a. anicos revelan en las pinturas un carácte~ románhco
ro io de la época. DEspués con los cambios de la_ poÍ'tic~ cambiaron también los motivos de los abamccs.
~espués de la muerte de Robespierr~ se empEZaron a
usar )os abanicos con los colores nac10nales. .
E l 1700 fué un período de oro para los abamcos: .~e
crearon unas verdaderas joyas de arte y de elegancia.
Ta oani, Bouchrt, Coodez y el célebre \Vatteau nos
ha! dejado preciosas muestras de sus finas y elegantes
miniaturas.
• • 1
d 1 b
En la corte de Versailles se proh1b1ó e uso e a a·
nico delante del Rey y de la Reina, a menos que se !:atara de ofrecerles algo Jo cual se hacía con el abamco
abierto.
·
r la
En muchos casos ha resultado d'f'
1 1c1·¡ e¡ asigna
é oca y el autor de un abanico antiguo puesto que no
ptáo firmados· es preciso Estudiarles a través ~e l_as
~~lumbres de' uua época histórica y según el vanlla¡e.
Los abanicos españoles tenían por lo ~Eg~lar las va~
rillas riqu!simas de marfil_ y nácar con d1hu¡o~ de oro:
los italianos son más senc11lcs; les alemanes tienen va
rillas de marfil pintado y_ los hol~ndests de marfil deco·
rado con el célebre ba~n1z Martlo. .
Ahora el buen gusto ousca uo motivo de arte y una
revelación de genialidad_ en todo lo que nos preocupa,
en todo Jo que nos entusiasma.
.
y resultaria ioteresaot!simo el trabajo de colecc1onar
estos pequeños objetos graciosos que ~o a_ la p~r q~e
fina s obras de arte, mudas páginas de historia, h1stona
de otras épocas y de otras costumbre.
_
Muchas veces se hallan desterradas, estas peque~as
obras de buen gusto y de P:1-ciencia, ~n el tºº~º dde v1e_· v·sta del monumento elevado :t la memoria de Catulle Meo·
jos muebles cerrad~; abanicos, enca¡ts y or a os, to
J
des en el cementerio de Montparnasse de París.
do duerme en el olvido.

�CRONICA
Según ofrecí a mis lectoras en la pasada
crónica, quiero hablarles hoy de las noveda·
des que el estío t,a traído en las "toilettes" femeninas. Parc,ce que el tiempo un tanto frésco no había permitido que las telas ligerá:s y
vaporosas tuviesen mucha aceptación, pues
durante la p ·imavera notamos días tan fríos y tan desa·
pacibles, que más bien parecían de un otoñ'l avanz ..do
o de un invierno que toca a su fin. Pero ahora que e l
verano se presenta clara y distintamente, creo oportueo
dar a conocer las novedades a que antes me refit,ro, por
ser en el momento presente de grande e indi~cutible
importancia.
Entre las nuevas creaciones vemos algunas que ao
merecen ser mencionadas a causa de su aspecto poco
agradable; ea cambio. hay otr ..s que iadudablc,mente
complacerán el buen gusto y la coqu~tería de nuestras
jóvenes lectoras Entre ellas señalaré los bonitos "trot·
teurs," en lo; cuales, la sencillez encantadora ao impide que tengan un aspecto lindo y seductor. Uaossoo to·
dos blancos, hechos en piqué, ea "cóte de-ch,-val" ea
tela de lino ea "aeigeuse" de algodón, con cuello y ador·
nos en faya o satén de colores vivos, como: rnjo, azul
bandera, mimosa, verde Imperio, etc. Otros se hacen en
estas mismas telas ea matices menos vivos como violeta
de Parma, rosa antiguo violín, ladrillo, cobre, etc, coa
cuello y adornos blancos.
Nosotros recomendamos de una maneraespecial a las
señoritas y a las m·Jjeres muy jóvenes, los trajes hechos
en crespón blanco rayado muy finamente de color, com·
puestos de una falda fruncida en el talle, toda lisa o ro·
dea~a de uno ancha alforza en el bajo y ua cuerp0-blusa ktmoao con cuello de lencería, vuelto sobre el borde
de ua escote bajo, cintura de cuero barnizado adecuado
al matiz de las rayas.
Para las mañanas y las reuniones de confianz:t están
!11uy ea boga los trajes .hechos ea crespón de algodón
¡apoaés, sembrado de minúsculos bouqut:ts
pompadour sobre fondo blanco, rosa o azul
cielo. sea con una cintura "bayadera," sea
coa cintura redonda, drapeada, hecha ea
satén Liberty, estrechando un cuerpo· blusa escotado ea lo alto sobre una camisola
de tul punto de espíritu o de muselina de
seda. Las "toilettes" blancas realzadas por
una nota de color, se llevarán también coa
mucho éxito. La falda unida al cuerpo se
hará plissada verticalmente, de alto a b.i.·
jo, ea pliegues cosidos, terminando en el
bajo por dos o tres alforzas de tamaños es·
. c:i-loaados. El traje se completará con una
crntura drapeada a la cual se añadirán
si se desea, unos pequeños faldones almenados, ua poco más largo por detrás que
por el frente, en muselina de seda de co·
lor. Estas •·toilettes" tienen grandes venta·
l~s: no solamen,e son resistentes y sólidas
s1ao que pueden lavarse perfectamente sin
que se descompongan, y se empacan fácil·
, mente ea una petaca pequeña sía que se
arruguen, por lo cual son particularmente

recomendables para las excursiones estivales a las que
tan afectas se muestran nuestras damas elegantes.
Las telas de algodón de las cuales es ahora el reinado, tienen ua aspecto especialmente bonito, pues ape·
nas se diferencian de las telas de seda que tratan de
imitar. Los crespones y los velos de algodón son real·
mente deliciosos por su flexibilidad, ligereza, frescura y
delicadeza PO el colorido. Nunca como hoy habíamos
visto estas telas tao extraordinariamente seductoras. El
encanto del color se encuentra fácilmente ea las eta·
minas mercerizadas, las telas "épooge" lisas o brocha·
das, tono sobre tono, la tela tussor, la "piel de guante"
y los terciopelo• rizados.
También se llevará 1 mucho, los foulards con pt queños dibujos negros so'lre fondo blanco, hecbos coa falda for rada sin guarniciones, ligeramente drapeada y le·
vaatada por el frente. El cuerpo-blusa se abre en punta sobre una camisola de linón bordado, completando el
ata\'Ío una cintura drapeada, de color. Ea un género
más elegante, estos trajes se compondrán de una túnica
abierta por el frente sobre un delantero de tafetta blaaco velado con muselina de seda negra, cayendo por detrás en punta, y ua cuerpo-kimono escotado en forma
de corazón sobre una camisola de tul punto de espíritu,
blanco, velado de negro, con ancha cintura drapeada,
hecha, una parte de satén negro, y la otra de terciopelo
de color vivo como: cereza, rosa, verde esmeralda y
aznl turquesa.
Se verán, frecuentemente, liados atavíos de paseo o
visita hechos ea etamina blan ca, en los cualEs la falda

No debemos reir delante de los que lloran. La~ per·
sonas de edad o enfermas no pueden tampoco asociarse
a la alegría ajena.
Conviene escatimar las carcajadas delante de ellas.
No bromeéis demasiado. Hay personas que ao ent1en•
den las bromas, aunque sean inocentes; que se ofenden
con la más ligera ironía desprovista de toda maldad.
Pero no quiero por esto condenar la alegría.
Cuando es dulce, discreta, Ddtural y nada burlona, es
casi una virtud.
La alegría es, por lo demás, el patrimonio de las almas sanas. de los caracteres bien equilibrados. Consue•
la, reanima; es un rayo de sol bien acogido por todo el
mundo, porque es comunicativa.
No estéis tristes, o, por Jo menos, desechad vuestra
tristeza cuando no estéis solos.
Si no son muy generosos, vuestros amigos y basta
vuestrcs parientes más cercanos, huirán de vosotros. Son
muy raros los que permanecen al lado del afligido.
Por Jo demás, no cooseguirias nada con
obligarlos a llorar coa vosotrcs: esto dis·
minuiría vuestras fuerzas morales.
Hasta que podáis soportar el pPso de las
penas que abruman vuestro corazón, retugiaos en la soledad, tan saludable para
tcdos los dolores.
Junto a las gentes alegres o d ichosas,
¡cuánto disonaría la ocia de un rcstro triste, de unos ojos llorosos. de una pena inmensa! Parecería una reconvención a su
felicidad.
Es muy natural que cuando el alma re·
cibe ciertas heridas, permanezca abatida
mucho tiempo; a veces, hasta la muerte.
Pero tenemos-el deber de disimular nuestras penas, para no entristeeer a los demás; a aquellos mismos que han sido afli•
g1dos por la misma pena, aunque no tan
profundamente, o que la soportan mejor.
La sociedad admite una melancolía se·
rena; no ignora que, unos tras otros, todos
tenemos nuestros pesares.
Pero nos agradece que no la asociemrs
a nuestros dolores, que ocultemos nuestras
lágrimas, nuestros infortunio~ para no obligarla a compadecernos.

será plissada en pliegues planos y el cuerpo abierto sobre un chaleco bordado en estilo búlgaro de
colores muy vivos. Otros, tendrán una falda lisa
terminada por ua ancho doblés cosido a punto
calado, y sobre ella caerá una túnica corta formando como largos faldones cortados ea punta
de chal por detrás, plegada al r ededor del talle.
Esta túnica irá bordada con grandes flores ea las
ti atas. búlgaras, las cuales son sumamente llamativas y violentas. Para completar estos trajes ~e
les pondrá cuello, vueltas y cintura con largos
paños, en seda, de los colores antes citados, es decir:
verde, amarillo o azul eléctrico, etc.
Aunque la Moda impone estos trajes, nosotros damos
la preferencia a otros de matices más suaves, los cuales
también tienen grao éxito en e•te momento, por ejemplo: las "toilettes" hechas en batista rosa pálido, azul
cielo, malva o marfi1, adornadas del modo indicado.
MARGARITA.

La Risa y la Tristeza
No os riáis de todo. A pesar del célebre axioma, o;
crearíais muchos enemigos, disgustaríais a mucll'as per~ooas.

Ea general, excepto en el niño, la risa no nace de los
mejores sentimiectos del alma: la provoca la vista de
ua defecto físico ea una person a, el recuerdo de una
co•a rar~ , el sentimiento del ridículo
Cuando tiene este origen, la bondad la reprueba por·
que molesta a alguien.
No critiquéis, no o• burléis de nadie; guardaos del
e•píritu burlón
Acordaos de que. en estas condiciones, la risa es una
mueca que afe,. mucho.
Este argum_en:o de estética os convencerá, tal vez-~~1or que otros. de la neces i:lad de reprimir
la risa.
·
·
Las ~~rson'ls burlonas y thorda"cesse ha·
cen odiosas: no lo o'vidéis. ,, _
. Hista_uaa alegría ino:eate p?ro demasiado ruidosa, puede desagradar a más de
una persona.
Fatiga a los que ao pueden compartirla,
Y_J. porque tengan penas, ya porque necesiten un pJco de r.alma.
L~s pusonis graves t'lcban de ligeras a
las que son d ➔ masiado alegres; las perso·
n'ls h1ea educad 1s dicen que carecen de
di ,tinc,óa.
_ L'l alegría ruidosa sólo agrada en los ainos.
· Ea 11. adolescencia, ya gustaría meaos
~xuberaacia, más moderación en la expresión de la alegría.
~~(ante de las pe•sonaq de~graciadas,
afltg,das, una alegría demisiado viva constituye una falta de tacto.
Esto las molesta. la~ hace entregarse a
amuga, retlexioaes sobre su suerte.

Sobre todo, no hagáis o aparentéis hacer a los demás
responsables de vuestras desgracias. como hacen algunas mujeres, que porque sufren , se creen autorizadas a
ser desagradables, injustas con cuantos las rodean
La tristeza, cuando no sabemos dominarla, aleja de
nosotros hasta ·a los mismos que venían a consolarnos.
Por el contrario, una meli.ncolía, dulce y resignada, que
sabe sonreír, atrae muchas veces.
En cuanto a la tristeza sin objeto, no interesa a na·
die. Es basta censurable.
Podemos librarnos de ella haciendo un esfuerzo sobre
nosotros mismos, y para desterrarla, no hay nada mejor que buscar una ocasión para sacrificarnos.

Hay quien supone que basta con ir a París y encar·

llos defectos físi::os que con tanto empeño ocultamos o
disimulamos ante los dtmás.
Adquirida la costumbrt: de estudiarocs, con el wlo
objeto de gustar, nos convencemos de que los elogios
son banales, no satisfacen el alma, y p rofundiza mos un
poquito más para encontrar el medio de que nuestra
moral de~pierte tanta admiración como el físico, y tras
un detenido estudio vemos que el egoísmo nos priva de
afabilidad para escuchar sin aburrimiento lo qu e a
otros intere~a; la iuóolencia nos quita actividad para
correr al encuentro del que nos nectsita, y la indife·
reacia refleja en nueMra mirada una frialdad capaz de
apagar el más vehEmeote entusiasmo.
Hecho este descubrimiento, quenmos poner el remedio, y en vez de decir a la modista que modifique y
adapte la moda a nuestro físico, somos nosotras mismas
las que modificamos nuestras costumbres y dominamos
nuestros caprichos, teniendo una inmensa ventaja rnbre
la modista, porque ella sólo consigue disimular las im·
perfecciones físicas, y nosotras podemos
llegar a C"Dvertir las imperfecciones mora·
les ea virtudes.
o o o

!P'~ffil~IIi!Nffili@.
Suelen );1; mujeres moqtrarse celosas del
trabajo intelectual de sus maridos. ¿Será
porque en él vea una prueba de la supe·
rioridad del hombre, o porque las horas
consagradas por éste al estudio y la inves·
ligación las consideran perdidas para
ellas?
Aunque ha y quien sostenga ambas opiuioues, creemos que la ra zón es otra. La
mujer se siente contrariada al ver que el
hombre ''hace alguna cosa que ella no pue·
de hacer."
Observad, si no, cómo a este respecto se
parecen la criada más humilde y la dama
máq eacopeta,fa. Ambas procurarán dis·
traerse valiéndose de los menores pretex·
tos, de las pequeñeces más iasigaifican·
tes ......

..,,11111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111,,

,,,1111111111111111111111111111111111111111111111111111,.

Traje de baile.

Peinado para teatro.-La gran moda de sombreros ce verano - Peinado de C'.1.lle.

,

gar a madame Paquin ua "trou!i!eau" para ser ele gante.
Esta es una idea ccmpletamfote errónea. Todo el
que aprende a pintar no es artista, y todas las que se
~onea bonitas "toilettes" no poseen el arte de ves·
llrse.
Este arte consiste, primero en conocer los defectos
propios_(~oa pocas las que no los tie,,ea), y segundo ea
saber d1s1mularlos o aprovecharlos.
Ea eso coasiHe el secreto de ser elegante, la verdadera ciencia que no &lt;e improvisa ni se adquiere más
que haciendo uo profua:fo estudio de estas frivolidades,
estudio que precisamente por la íodcle del asunto debe
~er muy minucioso y detenido, tratando de buscar algún
interés en el fondo ya que en la superficie fólo se encuentran gasas que se chafa o a la primera postura y flores que se deshojan al contacto del aire.
Pe~o- com~ en el fond o de todo podemos tropezar coa
algo uh) sab1éodolo aprovechar. el estudio de nuestro
físico puede sernos muy provechoso, puts al cabo de algunos minutos de contemplación ante el espejo, y des·
pués de_ habernos pr~bado va rios sombreros y otros ta o·
tos vestidos, descubrimos que el cuello es una pizquita
cort? para soportar el cuello Médicis, los 1-ombros demasiado caído;: para la hechura "kimono" el tobillo poco fino, las orejas m~ grandes _de lo que nos figurábamos, y por lo tanto, srn reouac1•r a la moda, decimo; a
la modista: "Suprima el cuello Médicis, sustitnyeadole
por ~tro vuelt?; póogame las mangas un
poquito fruncidas en el hombro y simule la forma "kimono" con una "draperie" sobrepuesta, y alárgu~me la falda
sin que llegue al , ueio. lo suficiente pa:
ra que cubra el tobillo. "
Luego, al peinarnos, ea vez de levan·
tar el pelo imitando aquella cabeza que
nos gustó, le bajamos de modo que tape
la mitad de la oreja, y nos presentamos L.
en público tao bien arregladas que nosotras mismas llegamos a olvidar aque-

Traje para banquetes.

�EL BESO

CONSULTAS
FELICITACION. -TAHOSER : ¡Cuáoto le agradezco
su amable felicitación y el envío de esa lindísima postal! He leído sus versos con verdadera delicia, y puede
crer que sus deseos son agradecidcs por cMargarita&gt;
con el m.is cordial y sincero afecto,
UNA CARTA,-MANUEL MEZA: Ya tnve el gusto de

contestar su carta por correo; sin duda que habrá recibido mi respuesta
~ ,.MODELO.-ANITA: Doy a usted el modelo que desea
de traje para desposada.
Está hecho en seda brochada y en charmeuse, blan·
cas. El velo, preo 1ido en esttlo de cofia , lleva a la ori·
lla un pequeño volante de finísimo encaje valeociauo :
tanto en el tocado como en el cc.rpiño, tiene flor~,s de
azahar.

UN CONSEJO -AMIGA MISTERIOSA: Verdadero placer tuve al recibir su carta y su linda postal; ¿acaso es
el retrato de mi buena amiga, esa encantadora figura fe·
meoina que he contemplado en dicha tarjeta?
Respecto de su pregunta, me permito aconsejarle que
corresponda al amor de ese caballero, que tan fielmente
la ha querido, !1-in esperanza de ver aceptado su afecto.
Yo le aseguro que mi cverdadero&gt; amor tiene el mágico
poder de comunicarse a quien lo ha inspirado; usted
llegará a tener por su pretendiente una pasión tao pro·
funda y tan sinr.era. como la que él le profesa desde ha·
ce tanto tiempo. Todas las facultades prominentes, como
el ta lento, PI genio y la voluntad, se imponen tarde o
temoraoo, cualesquiera que sea la forma en que se manifitsteo. Pues bien, querida amiga; un amor sincero,
grande y constante. llega a imponerse y el triunfo de
quien así s::i.be querer, es tan seguro, que no debe po·
oerse en duda.
Olvide usted a ese pretendiente indeciso, tímido o po·
co leal, que sólo ha sabido inquietar el corazón de mi
camiga misteriosa,&gt; sin satisfacpr lasansiasque en él ha
despertado: corresponda a su fiel y devoto adorador, para que uronlo disfrute de la dicha que yo le deseo.
INDfCACION .-RouERT0: Creo indispensable que
consulte usted con uro médico especialista para enfer•
medades de la piel, pues ese defecto de la:; uñas, sin
duda depende de una afección de tal género.
También podrian indicarle un tratamiento adecuado
las señoritas que se dedican al cuidado de las manos.
Mucha pena me causa no responder asu pregunta como
yo quisiera, pero por falta de conocimientos en el asunto, me veo privada de tener esa sdisfacción.
AMI STAD INCOGNITA.-D1ANA: Siempre que re·
cibo alguna carta suya, me sorprende con las noticias
que me comunica. Hoy, la sorpresa fué triste: su esposo
ha estado sumamente gra~·e de la herida que recibió en
un brazo, y desde bace tres meses se encuentra sufriendo las consecuencias de este grave accidente. Nunca
creí que la causa del silencio de mi querida amiga, fue·
se tan desagradable . Pero, no obstante esto, hay algo en
su carta que me ha sido grato conocer .... veo en todas
sus frases un espíritu de sumisión, una dulzura de carácter, que antes no tenía la rebelde y poco reflexiva
cDiana &gt; Hoy me dice : cHe pasado largos y tristes días,
lúgubres noches angustiosas al lado de Fernando ; lo be
visto entre la vida y la muerte: he luchado como una
leona contra esa horrible agooia de tanto tiempo, y al
verlo así, casi moribundo, débil entregado por completo
a mis cuidados, me he arrepentido hondamente de mis
antiguos arrebatos, y me he puesto a sus pies, cuando lo
creía perdido para siempre, llorando con inmensa ama,gura . El, aunque gravemente enfermo, no ha manifesta·

Puede decirse que boy el cboudoir&gt; se ha trasladado
al tocador, ya que esta habitación es la de mayor y más
refinada intimidad femenina.
Ya las Romanas concedían una extraordinaria impar·
tancia al tocador.
Las damas de aquella época poseían verdaderos ejércitos de fraitcos y de pomos, que guardaban pr~ciosa·
mente esencias y bálsamos.
Durante la operación harto larga y miou.::iosa del tocado, y en tanto que a ella se aplir.aban las esclavas, la'mujeres patricias distraían sus ocios contemplando las
grotescas piruetas de sus mon&lt;&gt;'i domésticos, y escuchan·
do la parlera algarabía de sus loros, encerrados en jau·
las de plata.

0

A UNA. AMIGA .-BER_THA Mt\ RIA : No ti•ne nada qtae
agradecerme; soy Y" quien se apresura a maniff'starla
mi &lt;:3'riñosa simpatia por las pa¡labra s benévolas con q,ue
me ¡uzga.
En cuanto a su pregunta, le digo lo siguiente: el estilo '!pistolar debe ser claro, sencillo y correcto; las frases rebuscadas y la afectación pomposa. han de excluirse por completo de las cartas de amist:i.d y aun de las
que s irven para sostener relaciones solamente sociales.
Nada le digo de la correc-pondeocia amorosa, pues
ésta, mientras más espontánea y sencilla. más conmueve
y convence mejor Las galas de la literatura se quedan
para la oratoria y la declamación, pero no para el e!lilo
epistolar. Si desea leer buenos modelos a este respecto,
le recomiendo las obras de Mme . rle Sevigoé, que la fama ha consagrado para siempre, Las encontrará en la
libridria de Bouret, en esta capital.
Me parece más propio que so;; dirija a su amiga, del
primer modo que me indica en su carta.

!ºu!~t:ti:i~:t~s~:t:s!l~~u d ~1i~:t~:í:m~:q~:~áe~=~;m~~
ralmeote: por esto ahora lo a.me y lo respeto más que
antes. Quiero ser dócil, Margarita , pero \cuán difícil es
esto para mí! Ya convaleciente, pero reducido a la quie•
tud por el dictamen de los médicos, desde su sillón o en
su mismo lecho, sigue siendo cel amo ;&gt; me habla con
severo acento si pretendo algo que indique mi amor a
la independencia ; reprende al niño si comete alg una
falta, y los cr_iados se someten al oir su voz, grave y
firme, como s1 en é l solo se encontrara toda la autoridad
de esta casa. Yo siento en mi espíritu una agitación vio·
lenta, pero ... . le obedezco, lo cuido con inmensa ternura y no le muestro mi rebeldía, sino que .. .. lo reser·
vo para mejor oca,ión.&gt;
Mi querida &lt;Diana ;&gt; su carta es muy bella y revela
que en usted se ha efectuado un cambio sorprendente ;
pero ya que este milagro es un hecho real, ¿por qué intenta volver a sus antiguas dificultades? ¿Por qué ere·
servar para mejor ocasión&gt; sus pasadas rebeldías? Esto
no debe ser, y si sucede semejante cosa, yo no tendré
ya para usted ~I mi'&gt;mo cariño, pues me indicaria que el
corazón de &lt;Diana&gt; no es tao noble como yo lo he creído siempre.
MARGARlTA .
o o o

El Arte de la dueña de la Casa
E L T O CADOR

El ~budoir&gt; de que .hablábamos en nuestra plática
anterior SP. ha convertido en el sa)Un íntimo, perdiendo
de tal modo su veróadero carácter.

Con no menos lujo que sus tocadores, las damas Ro~anas di"poniar;,. sus cuartos de baño, verdaderos palacios de mármoles y alabastros, sobre cuyas piscinas se
deslizaba, mansa y perfumada, el agua transparente y
tentadora.
Pero las Romanas eran exageradamente limpias, y la
escrupulosidad y el detalle de ii;u cuidado corporal excluían del tocador toda sociedad que no fuera la de sus
esclavas.
No_ ocurría lo mismo con las marquesas versallescas
del siglo XVII[, que si pródigas en ingenio y elegancia,
º? lo eran de igual modo en aseo personal ni en lim·
pieza.
Por esta razón ér ales posible recibir a sus ami gos en
el propio tocador, y a la hora crítica de sus someras
abluciones, seguidas. en cambio, de interminables em·
polvamieotos, de complicadísimos peinados, y de sutiles
y poéticas charlas.

Bruscamente, vibrante, atronador, estalla
el cohete en el espacio, esparciendo oor to•
da la ciudad su estampido guerrero Y hacia
el cielo limpio de nubes se el eva en segui·
da una columna de estrellas rojas, verdes,
azules, que hace palidecer el fulgor de los
astros, mientras que un inmenso clamor se
extiende a través de la población El pue·
blo testimonia su alegria al ver aquel pro·
digioso fuego de artificio, ofrecido por los
ediles al rey que se acaba de coronar .
Cuando los cohetes, como canastilla de
espigas luminosas, caen suavemeDte rayan·
do el cielo con una lluvia de oro, el príncipe de Whismaon aparece en el alto mirador del palacio, del cual parteo las dos
e~caleras, que , formando espirales, condu·
cen al parque.
Después de haberse asegurado con rápida mirada de que nadie le sigue, el príncipe lanza un profundo suspiro d~ satisfacción y de sus labios se escapa la frase ex ·
presiva como ninguna, del cansancio:
- iAl fin, solo\
Hacía tres días que duraban los festejos
oficiales µor la coronación del rey, a la
c ual habían a-.istido represen! mtes de todas
bs naciones del mundo . El pobre pdncipe
no se había quitado durante ellos su vistoso uniforme de coronel del regimiento de
la Guardia Real.
Desciende las escaleras ~ozoso de disfrutar un momento de libertad y de poder
fumar un cigarro a sus anchas, y experi·
mentando uo vivo placer al sentir que el
aire fresco de la noche acaricia su rostro.
¡Ah! ¡Qué imbéciles son los que envidian
a aquellos que, favorecidos por la suerte y
la. alcurnia, se veo obligados a asistir a las
recepciones
pa.lacieg~s
¡Si sup iese•
cuáotas tfatigas lisicas,cuáo• guota tao seoéii\a. Ir6oicameote coote,ta:
-Mico .... co....
de podres y abuelos amaotísimos son ioúti·
l'5 preocupaciooes morales teodr!ao que
-Si, soy yo.
-Aquí 00 hay co.,., co.,., que valga. les, todos los recu'50S que prodigan médi·
experimeolar, qué soorisas lor,adas, qué
lomediatameote una mujer se precipita ¡Qué hacías eo el jardio ?
ces emioentes seo estériles. La ciencia de·
fiogimieotos se veriao precisados a hacer, eo sus braws, imprime eo su boca des ar·
-Esperaba a mi novia.
clara que seguirá lucbaodo, pero sic espe·
se alegrarla• coo su absoluta iodepeodeo· dientes besos, y apenas sin tiempo p.r.
_ 1Quiéo es tu oovia ¡
raoza de remedio eo lo humaoo. A esto
cial
respirar, le dice:
-Mi coronel, es una criada de palacio. exclama el abuelo:
¡Dios sabe a qué hora se verla libre
-Amor mio, ceo la recepcióo de esta Me babia prometido veoir aquí a \as die,.
-Aúo hay recurso, Queda la Provideo·
aquella noche de la opresión que el unifor· noche me es imposible permanecer un rato
El príncipe se echa a reír: aquellas pa· cia.
me le producía, de los cuinplictos y de cootigo, como te había prometido. Para labras acababa• de darle la clave del mis·
Desde eotooces todos soo a pedir Y a
acompañar damas tao cargadas de títulos compensarle y para que to sirva de coo· terio. La aparicióo 00 e ra la de uoa dama rogar y a suplicar al cielo; se acude a la
de nobleza como de años !
suelo, toma este pedazo de crosbif&gt; y estos enamorada. de él, no: una mísera criada le intercesión :ie los santos, se apela a una
¡Ah! ¡Con qué placer trocaría todas a.que· céntimos para que bebas a la salud del babia contundido con un simple $Oldado. novena al Santo Niño de~ Remedi~- Trans·
llas ceremoni3.s por un momento de liber· rey .... A más de mi corazón y de este
-Tu novia no vendrá-le dice al pobre curren los días .con creciente ~nstedad, Y
tad, por gozar de aquella noche de verano otro beso de despedida .. . . Buenas noches, muchacho;-el servicio de palacio 00 se ¡0 al _fin la enfermita, que ya comienza a son·
en medio de los jazmines y a orillas del basta mañaoa, y que no bagas ninguna lo· permite; pero me ha suplicado que te en· reir _como los ángeles sus hermaoos,qu~. ya
lago del jardio florido y umbroso! \Poder cura......
tregue este peduo de «rosbif&gt; y estas mo· com,eoza a poder v~r ceo aquellos 01&gt;1os
pasear libremente fumando un habano, coY la joven desapar eci5 como un fa.atas· nedas de cobre para que bebas a ta salud por donde antes venta la muerte, va r~cogldo del brazo de su hermosa mujer! ¡De ma. dejando al príncipe, coronel de la del rey.
br~odo la vi~a, la salud , la vista.
una mujer moreoa, de abuodaote cabellera Guardia Real embobado, como si fuese uo
El soldado quisiera que se abriese en
,Qué alegna ya en todos los cor~zooesl
nejiit:ra y de ojos de fuego .... !
colegial, con el crosbif&gt; en una mano y Jas aquel momento la tierra bajo sus pies.
¡Qué hac1oam1entos de gracias a Dios por
El príncipe cierra los ojos para recen· piezas de cobre en la otra.
El príncipe continuó diciendo·
el favor recibido!
centrarse mejor en su halagador ensueCo.
Permanece absorto sin decidirse a lla
- También me ha dado un be~ para ti;
Pe ro el abuelo, que invocó a la Pr :.viy en el ensueño cree oír unos pasos ti- mar a la desconocida para sacarla de su pero supongo que 00 querr ás que yo re lo dencia en días de angustia y desesperanza,
geros, de pisar suave, que avanzan por el error, cuando de pronto, iluminado por la dé
Me lo quedo en pago del recado. es en el mundo un hombre político, y ce·
jardín. V?• vo, fresca y joven, vibra soco· claridad de la luoa, ve a u~ soldado de su Pe~~- para recompensarte, dotaré a tu 00 • dieodo a exigencias de radicales descreí· ·
ra a su 01do:
regu~uento qu~ no ~uy le1os p~rmanecía via el día de vuestra boda.
dos,. contrae los llamados compromisos del
- ¿Eres tú~
en pie como s1 estuviera d" centloela.
gobierno y se dispone a decretar que el ca·
Imposible dejar de respoo1era una pre·
-¿Qué h:1.ces tú aquí?- le preguntó con
tecismo no sea obligatorio para todos eo
mal humor.
fl '"" ""l!ll,ml'R\Ó~
las escuelas de su patria, es deci r. que DO
El sold::i.do, al reconocer a ~':'- jefe, se
Vuu ~ ~ uuu.~ 000 00 u,¡;¡¡ '-&amp;l,'ll"IJl.l,,',\,ll
se acerquen para conocerle y amarle a ese
e~~ó a temblar, !'laludando m1htarmente
Santo Niño del Remedio, a Jesús divino,
ri¡d'l como una. estatua:
que a los que le invocan, ahora, como
Con el título de cLa nietecita Y el abue· cuando vivía en Galilea, da vista a los c1e·
lo&gt;, escribe cEl Universo&gt;, de Madrid :
gos y salud a los enfermos y vida a los
e En la alcoba de suntuosa morada, en muertos, que cura los cuerpo!'! y salva las
cuna preciosa, descansa la recién nacida, almas .
victima de una oftalmía purulenta que po·
ne en peli,ro su vida . Todos los cuidados ¿Te gusta el cuento, discreto lector?

Ihl~!l!!:a.l!......::-

El Odol es el primero y e! ú nico den tí :L ico ¡ t.:t s c; ue ~u ;.cc:l n
antisé ptica y re frescante obra no sól o durante lo:-- ¡-ce- os mc. 1r .e nt c 5
En ~uestr_os dias, la higi.ene y la elegancia imponen a
la mu¡er cmdados, que exigen, para la habitación destinada a tocad_or, uo aspE.-cto y unos elementos eminentemente prácticos; por ello, esta nota ha de ir íntima·
mente ligada a la del lujo, si el toc;i.dor ha de reunir
las c~ndiciones de estJtica y de utilidad que nos son ne·
cesanas.
Las paredes se hacen decorar con colores claros o se
visten con sedas pálidas,
•
1:,-as ventanas s~ adornan coc grandes cortinas de muselina, cuyo mahz ha de responder al del mobiliario.
Los aparatos de alumbrado eléctrico han de disimular
el b~illo excesivo de las lámparas, tras de los pétalos
opahoos de grandes flores de cristal deslustrado.

q ue se empl ea sinó dura esa acc'.ón hortis erte1 ne·.

�EL MUNDO ILUSTRADO

~ Pues es uo sucedido. La eoformita es la
(( h1¡a de Jo-; duques de l:'astra~a, el ábuel_o
el conde rle Romaoooes. Quien esto escn·
be, que ha unido sus oracioo e~ a las de
esa famil ia , sigue pidiendo a D ios que les
conserve b uena y sana la e nfermita y que
cu re también de la ofta lmía del alma a l
abuelo que puso ~u e~pera o za en la Divina
p rovidencia&gt;

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ñía de ópera, cuando h.&lt; termioaco ya l~
estación y van a aparecer las modas de,
ver a no, ha p rod ucido e n &lt;Tina&gt; un trastorno incalculable.
-lA quién se le ocurre-exclama llena
de cólera-hacer una temporada de ópera
en el mes de Mayo! Esta es una estación
de cinematógra fo con acertijos ....
-Todas las épocas son b uenas para oír
música excelente-dice &lt;el Señor&gt;.
-iPero no cuando una ha agotado sus
vestidos! ¡Cómo me voy a presentar eco
todos esos &lt;horrores&gt; del invierno que ya
todo el mundo me couoce!
-iPara el frío que hemos tenido!. ... mur mu ra e l &lt;Señor&gt;.
-De todos modos-dice Albertina re·
sueltameote-yo no voy a i r a l teatro con
los mismos trajes.
-Nos quedaremos en casa-responde
filosóficamente &lt;e I Señor&gt;.
_¿ Con qué pretexto? ¿Qué razón vamos
a dar ? ¿ Qué será lo que diga la gen ce
cuando vea que no nos abonamos?
&lt;El Señor.&gt; se encoge de hombr es.
-iYa veo que a tí todo te es indiferente! Sin embargo, debía preocuparte, aunque no fuera más que por el papel que
haces
-¿Yo?
-jNo sé! Mañana dirán q ue estás arruinado, que tenemos q ue hacer ecooom!as,
¡qué sé yo! Y todo por culpa de ese Misa,
que se le ocurren las cosas al r evés.
-Ha hecho un gran esfuerzo, hija mía.
¿Tú sabes lo que es conseguir cantantes en
ioviero&lt;9 ?
-Se m e ocu rre una idea que todo pue·
de salvarlo-exclama Tina, después de reflexiom,r un momeoto.-No podemos abo·
oaroos porque has caído gravemente eof~rmo . .... .
-iPero si van a verme bueno y sano en
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Catulle Mendes</name>
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        <name>El Ingenioso Hidalgo D. Quijote de la Mancha</name>
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                    <text>��CAPITAL:

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MIÉRCOLES

BISMUTO

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JUEVES 19,

~-&gt;&gt;'!«-~

Grand Prix Exposición Internacional de Higiene,
Dresden 1911.

18.

Santos Marcos, Marceliano, Ciriaco y
Paula Virgen Mártires.

CREIIIE SIIIION

Á LA

17.

Santos Manuel, Sabe!, IsmaPI e lsauro
Diácono Mártires.-Hoy y mañana rito
simple.

ARROZ SIIIION
SIN

Santa Juliana de Falconeris Virgen y Oon placer y S(l.tisfacción declaro, que
Santos Gervasio y Protasio Mártires.
la PERUNA me salvó la vida. Después
de haber padecido de los bronquios y de
VIERNES 20.
resfríos que ningún r emedio podía
aliviar,me dispuse áprobar laPERUN A
San Silverio y el B. Francisco Pacheco y siento no haberme r esuelto antes. Con
Mártires.-Rito simple.
cinco frascos de Peruna r ecuperé la
salud de que hoy gozo. Leonarda
SÁBADO H.
Barrera, Las Placetas, Mexico.
(Vigilia de San Juan Bautista con ayuno.) San Luis Gonzaga Confesor y Santa
Alicia.-Función en la Profesa y alguna
otra iglesia. -Vísperas en Catedral.

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absoluta Son los polvos de arroz de las reinas y los reyea de los pol•ot de arroz.
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CÓLICOS NEFRÍTICOS
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or dia.

SALVÓ LA

Santos Juan Francisco Regis, Aureliano
Obispo Confesores y Lugarda Virgen.

Inventada en 1860, es la más antigua y queda superior
á todas las imitaciones que su éxito ha hecho aparecer.

aE

Caminó tranquilamente largo ~t ~ ,

LA PERU!'.A ME
,¡

LUNES 16.

:M:a,rea, de las Crem.a,s de :Belleza,

POLVO

EL MUNDO ILUSTRADO

Todos saben o.ue l a onulencla de las formas del necho es muy anr eclada de los
orientales y o.ue sus mujeres entienden
maravillosamente el arte de ado.ulrlresta
robustez, que no siempre la da la Naturaleza.
·
Fuera del Oriente, un hermoso necho es
gualmente considerado en todas partes
cual la. exnresl6n más verfecta de la belleza femenina; además. es el signo anroxlmadamente cierto de una salud floreciente. Para ado.ulrlr este desarrollo o.ue
hace tan elegante y tan seductora á la
mujer, no hay nada más eficaz ni mejor
na.ra la salud o.ue las PILULJCS ORIENTALES.
Estas níldoras tienen, en
efecto, la virtud de desarro·
llar y de reconstituir los nachos, de fortalecer los tell•
dos, de borrar los relieves
huesosos de los bombros y
de dar á todo el 1::usto una
graciosa 1r0rdur a
Oonvlenen á la joven
o.ue se desarrolla así como á la mujer o.ue no ha
tenido nunca ó que ha
nerdldo la hermosura del
necho. Obran estimulando l a naturaleza, y esto sin vio, lencla: de ahí su accl6n benéfica sobre
la salud y también
a estabilidad del resultado producido, el
cual se mantiene desnués nertectamente,
Las PILULES ORIEN\rALES tienen. D0r lo
demás,una nomhradfa muy anthrua y un!·
versal. (Marca deoosltada según la ley),
Tratamiento de dos meses aproximadamente, fácil de seguir.
Precio: El frasco con noticia expllcatl·
va, 6-35 francos.
Dirigirse al sei'lor D. .T. Ratlé, tarmacéu,
tlco de nrlmera clase, 5, Pass11,ge Verdeau
(Faubour¡r Montmartre) París.
En México: J. Labadle. Sucrs.

..

UMATI

Ofa.

DOMINGO

22.

La Natividad de San Juan Bautista, Pre·
cursor del señor, santificado en el vientre
materno, Patrón principal de la ciudad de
Tulancingo, San Paulino Obispo Confesor.
-Oficio y misa de la fiesta del día: rito
doble de primera clase con Octava y ornamento blanco; se conmemora la Domí·
nica. Se suprime este año el oficio de San
Paulino.-Función e indulgencia plenaria
en Catedral y víperas cantadas por la lar•
de.-Función eo el Sagrario, y en San
F rancisco las que celebran las dos Congre·
gJ.ciones de San Luis Gonzaga.

Un joven caminante se extr,&lt;Vió en un
bosque.
Durante mucho tiempo trató de ballar la
salida pero en vano.
La desesperación invadió su ánimo y se
apoyó contra un tronco, gritando:
"¡Tengo miedo! ¿Qué será de mí?"
Un geniecito del bosque le oyó. y como
el joven fuera de su agrado, quiso hacer de
él todo un hombre.
Se le apareció, pues, en forma atrayente y le dijo: "IDe qué tienes miedo, chiq uilín ?"
-"Tengo miedo de la inmensidad del
bosque, de la monstruosa grandeza de los
árboles, de la sombra que lanzan sus gigantescos t roceos y su espeso follaje, de los
susurros misteriosos que el viento arranca
de la cscuridad; de las fieras que se ocultan en la selva, p rontas a caer sobre su
víctima, de los ladron6s que acechan al
viajero extraviado."
El genio del bosque contestó r iendo:
- •·ya no volverás a tener miedo en adelante"
Desde entonces el joven ya no se asustó
de peligros ni de sombras, y siguió avanzando sin vacilaciones durante mucho
tiempo.
Pero llegado a cierto punto sintió uoa
dolorosa fatiga. Y exclamó:
-"Estoy rendido, los pies me escuecPD,
parece que mi cuerpo se hace pedazos."
Oyendo esto, el genio del bosque se Je
apareci6 de nuevo y le dijo:
-"Ya no volverás a sentir dolor."
Y en efecto, en lo sucesivo, el caminan·
te que iba creciendo en años y en robus·
tez, no tuvo ya que sufrir el peso de ¡a fatiga ni los tormentos del dolor físico.

4
f

DIOASE LA VERDAD.
ejercitándose en las luchas salvajes contra
Las exequias-a Madame Antony Poincaré
'« Allan Armadale, 11 refiero el las fieras y contra los elementos, y saliendo
Señor Wilkie Collins, " decia la. siempre victorioso y cada ve,: más fuerte,
porque despreciaba el miedo, el cansancio
verdad á derecha y á izquierda y el dolor.
11
bajo todas circunstancias. Eso - iAhora sí que este hombre es una nole ocasionó algunas veces dificul- bli, y hermosa criatura!-se dijo el genio
tades con cierta clase de gente, del bosque y se dispuso a realizar grandes
cosas con ayuda de tan buen discípulo.
pero le dió una reputación que Este había adquirido un as¡:ecto mageshacía su palabra tan buena como t,oso y terr ible, y hasta el león le miraba
el oro; para Allan, era lo más con respeto.
natural, decían sus amigos "por, Pero a veces el rostro del hombre fuerte
se nuhlaba de tristeza y cor rían de sus ojos
que no sabía hacer otra cosa." las Já~rimas, como cuando era ni ño y dé·
El hábito de decir la verdad eru bil.
tan bueno para él como para El genio se inquiet6
los demás. Si se desea establecer -iQué es lo que te falta?-le preguntó
un dta.
un negocio que dure aún des- -iMe falta el consuelo de volver a ver
pués de qua el fundador desa- a mi país, de abrazar de nuevo a mis pap1rezca, véndanse buenas mer- dres y a mis hermanos!
L
.
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p .
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f' d
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can cías-,· y dígase la verdad so1're Debí haberlo comprendido repuso el gea muerte e me. orneare ma re e I ca e 1as u 1timas ctcgra 1as e es a a·
ellas mientrus se pued11,· mover la nio. Acuéstate hombre, hijo' de hombre; actual !"residente d~ la Re¡í~blica France- ma ~e hizo D:~ hace _n:ucho tiempo al ser
reclínate a la orilla de Ja fuente que ves sa ha sido muy sentida, venficandose sus eleg1~0 su h1¡0 pr':s1dente.
.
lengua. Desde el primer momen- brillar a la luz de la luna y bebe copios~ - funeral_~s con so(emne pompa
S.nora d~ sencillas c~stumbres: buena
to de SU introducción, nosotros mente sus cristalinas aguas, y tú me darás s.': h1¡0 ha tenido profunda pena, ?ºr el p9r educación, nunca ~ahó de la ~,ida pro.hemos dicho la verdad acerca de la Jas gracias en seguida.
c~nno grande q_ue la pr~f~saba. Hab1a na- p1a de u1;1a_ dama d~ la _clase media no d~El hombre bebió co:i afán y sobre su pa- c~do de una antigua fam1ha _de Lorena ha• seando v1v1r ':n Pans n1 ah_ora que pod1a

PREPARACION de W AMPOLE sado descendió una niebla que ninguna luz bténdose casado con Mr. Pernearé en 1858. hacerlo con cierta ostentación.
y ahora el público la compra, sin podía penetrar.
hacer ninguna pregunta. Se ha, ¡Era el a¡¡ua encantada del olvido!
descubierto que efectúa ahora y Una vez más el egoísmo de la naturale•¡ t
medio por ciento. y todo el mundo se ha.
l
za selvática, simbolizada por el genio del
UQlla
O
guerrero
lla dispuesto a soportar el sacrificio.
siempre O que nosotros prome- bosque, lo había separado dela humanidad
En Francia se solicitan créclito, dinero,
timos, Y así se confía Eln ella que se apasiona, compadece, sufre, tiem
hombres. Francia se pone en pie de guecomo un hombre tiene confianza, bla, sueña Y ama.
rra. La ley llamada de los fres años, a peen el sólido y vetusto puente de iAh_ora ya es un h_ombr~ perfecto!-pen- N .
. sar de la oposición de los sccialistas será
· d
h
'd l t áfi
s6 la implacable deidad.
adie ~n Europa pe~~anece tranquilo aprobada. Porque en Francia en los actua•
))le ra .que a SOi!t~m O 8 ,r co El es la fuerza que no vacila ni se do- en eSlos tnS!antes ~e dma que en los Bal- les momentos sólo se respira ambiente
de varias geueramones. Es tan bla; es la antítesis del sentimentalismo que canes se eSI~ hacieodo el ensayo d~ la guerrero. Ya vuelve a venir la locura de
sabrosa como la miel y contiene desbarata las más atrevidas empre5as, para magna :ragedi:1 que dentro de breve llem- la &lt;revancha&gt;. Hasta en los teatros solo
t o quo cuantoh se bpropongab.
po, manaoa mismo, puede estallar. Europa t •unf 1 1
t ºót·
Al . N
una so.1uci.6dn dH'
e undext rae
fi
d
está fumando una pipa sentada sobre un n
a e ema pa n 1co:
sacia, apou
d 8 El om re I Iega a en esto a 1 na I e Ia
.
león.-&lt;iLe drapean!&gt;
bt
se o iene e . iga os ruros
selva, y salió de allí con una lanza y una barnl de pólvora ..1:-ª menor chispa puede Antes de poco tocará el turno a España
Bacalao, combmados con Jarabe clava, v:stido de pieles de fieras, soberbio. provocar la expl?swn.
en esos preparativcs bélicos. Se aumentará
de Hipofosfitos Compuesto, y rígido y terrible, como el espíritu de con- Pu_e blos ~pacibles, tranquilos, como la el contingente de guerra; se castig¡¡rá al
1
Extractos de Malta Cerezo Sil- quista.
pr~I? ª Bélgi~a. lugar de agra?able tran- contribuyente. ·
t
T
d
Yt
d l
Bien pronto a fuerza de golpes se hizo qu1hdad, la berra de los Ceffro1 y de las Europa se prepara. L es síntomas no
ves ~e. • orna a an es . e as respetar y se vió al frente de una legión kermeses, se ven impulsados hoy día ª re- pueden ser más alarmantes. España no se
comidas aumenta el apetito y e.\ de guerreros, a los que sometió a una fé- forzar sus arm:imentos. No pueden perma- verá libre del conflicto_
com]&gt;letamente distinta del nau• r rea disciplina.
necer neutrales. La misma Ioglat~rra co- Se diría que la sangre vertida en los
seabundo aceite de hígado de Como no conocía el cansancio, el miedo, mo contempla ndo desde su alto asiento _el Balcanes ha embriagado a -Jos Pjércitos.
bacalao Y de BUS emulsiones En ni los recuerdos de dolor alguno, tampoco sl?ec~ácu:o qu': se )repara, lf aco?~e¡a, y en buena parte de América .se imita
.
. .
• .,.
supo lo que era la derrota r llegó a ser el e rnvita, e ex~ita ~ ª i:ueva ey militar, ese pugilato guerrero. Por todas partes se
C~SOS de ;~-nemia, Debilidad N er- primer conquistador de ~u tiempo, lanzán- ª refor zar su _e¡ércit_o, ª ca~gar su arma- pide la reorganización del ejército, se
YlOSa, T1s1s Y las Enfermedades dose con éxito a las empresas más ternera- ~ent? como st e?tuvi~ra en visl?eras de una compra armamento y se contratan militaAgotautes ha merecido la con- rias.
i1;1vasión, c~mo si _peligrara su 1?dep:?den- res instructores de Europa. Basta leer los
E n una b a t ª 11ª gigan
·
te seª· gana d ª a eta,
• d e p araguay, B o 1v1a
. . e p eru,
, Cofianza que' en ella ponen los doc
• comos,d Bélgica- por su s1tuac1oc tu- d"1anos
1
1
1
za de valor sobrehumano, recibió dos vieór~ que eflsempe1;1ar un gran pape1 en la lumbia, el Ecuador, Venezueia, etc.
t ores y e1 pu, bl"lCO de t odas part es,• fuer
graves heridas de flecha.
pr x1ma con agrac16n.
.
El Dr. G. Parra, Profesor en la Su guardia ¡0 traslad6 al campamento, y _El ~,lado alemán reclama al Re1chsta_g
Escuela Nacional de México, dice: el bravo conquistador quiso dirigir las ~1I millones para las nuevas reformas m1EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
"Esta magnífica preparación pro- operaciones de los. médicos: que trata~an litare~. Esos gastos serán pag.dos por ~l
de extraerle las ho¡as de hierro, hundidas contn~uyente en una . sola vez por medw de la casa F. Wolft y Son. recuerda la fraganduce excelentes resultados en en
las carnes
de un impuesto excepc1onal, úmco, sobre
d
d P
numerosas afecciones del aparato -Son dosprofundasypeligrosasheri.:las, la fortuna. Se reclama cada menos que el cIª suave e Ias rosas 8 ers1a.
respiratorio." E n las Boticas, murmuraban entre sí los cirujanos.

p

f

-No tal, son tres, repuso el herido.
Como ellos insistieran respetuosamente
en que eran dos, les ordenó que buscaran
con mucho cuidado, porque estaba bien
seguro :le lo que decía.
Entonces, para ao desmentirle, mientras
lo curaban, decidieron practicarle una leve herida en el costado.
Los trozos de flecha fueron extraídos
con facilidad, mientras el enfermo sonreía,
como insensible al dolor fí~ico; mas al
abrirle la tercera en el costado izquierdo,
lanzó un rugido tal que les hi?O estremecer Pero al mismo tiempo, el rostro del
hombre se dilató en una sonrisa de felicidad.
Y es que con el renacimiento del dolor
físico y del miedo, vueltos a él por las
grandes vías del corazón, que da sangre,
sufrimientos y grandes emociones, había
vuelto a su espíritu la memoria.
Parecíale volver a ver su casa, su tierra
natal, y se volvía a sentir joven, delicado,
con la imaginación abierta a los más dul•
ces ideales
Veía inclinada junto a él a su cannosa
madre, que lo cubría de besos y le decía:
&lt;IQué te sucede, hijo mío? Has tenido un
mal sueño ¿no es verdad? _
.
El viaje de Alfonso XIII a la canital
-Sí, madre mía, un sueno. muy triste, francesa se verificó sin novedad alguna,
porque ha_bía ~anado la ~uahdad de ser habiendo recibido el monarca español el
fuer!e.&gt;'. victorioso a cambio de pe~der la homenaje de cariño no solamente del Pre·
sens1b1hdad del corazón Y de olvidar el sidente de la República, sino también de
amor a mi patria.
todos los habitantes de la metrópoli, que
lo vitorearon en las diversas fiestas que
ERNESTO SERAO. tuvieron lugar.
La gran revista de la guarnición de Pa-

El viaje del rey de España a París

LINIMENTO GENEAU
Bolo 'Z'OPZCO

reemplazando el
Pae110 1io dolor ni
caid• del pelo, cur•
rapida '1 se,rur1. ci•
lu Cojera■, Espara•
· nne1,Sobrehoe.,._
'l'orctdura1,etc..et.o;

::!'!1a':.'Jo~r::,ia-

Parls, 165, Rue S1-Honor6 J todu larmaciu

ris; la visita al Palacio de Fontenebleu;
una gran fiesta de aviación; los banquetes
de rúbrica; etc., etc, todo ha dado motivo
a que don Alfonso haya pasado una temporada agradable entre un pueblo culto
que lo admira y estima, hace palpable en
todas las ocasiones, la fraternidad de ambos pueblos.

�DOS FABULAS~MOOERNAS

Contestad ÁEsta Pregunta
- ., {:'-!ando un remedio ha vivido por más de
treinta años, aumentando continuamente su popularidad é influencia, y miles de miles de mujeres
declaran que deben sus vidas á él, no es
lógico suponer que es un artículo de
gran mérito ?
Desafiamos al mundo entero á que
se nos presente otro remedio para
cierta clase de enfermedad que haya
obtenido la inmensa demanda y mantenido la misma por tantos años como el
Compuesto Ve¡;etal de la Sra. Lydia E.
Pinkham, el famoso remedio para enfermedades de señoras. Solamente siendo
una medicina que produce resultados
maravillosos y muy honrados los reclamos 'f'&gt;!&gt;:l de ella se hacen, es posible
alcanzar el admirable éxito obtenido
por este remedio.

EL COMPUESTO VEGETAL DE
LA SRA. LYDIA E PINKHAM
• "Elkhart, Indiana.-" Por espacio de catorce años estuve sufriendo de
inflamación orgánica, debilidad femenina é irregularidades. Los dolores
en mis costados a umentaban cuando camim.ba ó permanecía de pie y tenía
terrible dolores t irantes hacía abajo. Además, estaba triste, sentía mis
ojos pesados, y me volví flaca y pálida. Seis :.loctores intentaron curarme,
pero el alivio que me proporcionaron fué sólo temporal.
Decidí probar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y usar
la Loción Sanativa. Durante cuatro meses estuve haciendo uso de los citados remedios y no tengo palabras ahora para darle las gracias por los
beneficios obtenidos. Si estas líneas pueden serle útiles, tiene Ud. mi
I&gt;_ermiso para publicarlas."-Sra. SADIE WILLIAMS, 455 Ja,mes. Street,
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1 - Comediantes

Los bueyes querían elegir uo nuevo
mandatario, y para eso mugíao duraote
siete horas los uoos cootra los otro5,
Cuando el hambre llegó a domin~rlos,
uno de ellos, que era una estrella de 10~enio, logró hacerse notar. &lt;H~roes y Dio·
ses&gt;, bramó, &lt;nada es más fác1_l que hall.ar
para vosotros el jefe mejor io_d1cado, Qmero mostraros la manera seoc,lla como po·
déis hacerlo&gt;.
Los de recios pulmones alzaron con estrépito la voz,
&lt;Ensayad vuestras voces los uoos contra
los otros, y elegid al más fuerte de los mugidores. Así seréis dominados por el que
os supe ra eo la sola virtud digoa de oota
que poseéis&gt;,

BlBLIOTECA UNIVERSITARIA
"ALFONSO REYES"

DESCONFIARSE
~
DE LAS FALSIFICACIONl;:S É IMITACIONES

Erigir la

-··-··-

COYARRUBJA!l

Firma:

Registrado como articulo de segunda clase er&gt; 3 de N oviembre de 1894.-

Año XX. -Tomo l.

Impreso en papel de las Fábricas de San i=¡afae1:

México, Junio 15 de 1913.

Número 24.

2.- Fundamento de la sociabilidad

El leóo, el grao solitario, se -~~ravillaba
de la miserable manera de v1v1r de los
mooos.
&lt;Por qué vivís siempr e&gt; preguntó él &lt;eo
montones y eo hordas I&gt;
&lt;Nosotros no podemcs vivir eo la soledad&gt;, respondieron acongojados los mo·
nos.
c¿No podéis vivir eo la soledad?&gt; dijo el
leóo con expresión meditabunda. c¿Y por
qué oo podéis?&gt;
&lt;Tenemos que quitarnos unos a otros
las pulgas&gt;, respondieron coo acierto los
animales sociables.
ROBERT WALTER.

LOS FEBRICITANTES NECESITAN
MUCHISIMO DE ALIMENTOS LIQUIDOS. &lt;Kufeke&gt;, cocido en agua y coo uo
poco de sal, es mu y ventajoso en estos ca·
sos, porque, además de calmar la sed,
contiene principios alimenticios muy útile5
para el organismo debilitado por la fiebre
y para conservar las fuerzas.

Inotenslvo J de nna Pureza absolnta
CURACION
RADICAL
v RÁPIDA
(BID Copaiba - Di lllyeccloues)

de los Flujos Recientes óPersistentes

~

Ce.da
lleva el •
cápsuia de este Model o n ombre: IIDY
P!RIS, a, Rui llltem J entoaa, las rarmactu.

SEÑORAS
EL APIOL DE LDS

oresJORETvHOMOLLE

Cura las Dolores,Retardos
Supresiones de los Menstruos

F'• SEGUIN, 166,l.St-=ifo°ñoré,Parls,¡toju lara...

Los perfumes LUBIN son
preparados amorosamente.
De ahi su perfección, unani•
mamente reconocida por la
clientela refinada.
Si V. quiere tambien gastar
un perfume de primer orden,
pida una .de las últimas creaciones Lnbin :
ENIGMA
?AMPRES D'OR
,SOLA M IA
BOUQUET GREUZE

"El Molino Holandés," puesto de confetti en la kermesse de caridad efectuada el
domingo último en el Automóvil Club

�DlRECTORiú
EL MUNDO ILUSTRADO
S!!MANAt&lt;IO DI! ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de San Diego No.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F .

41.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
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En los Estados .................. ......... . S
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Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetscael, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue d" Rougement, (g e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

XOGHIMILCO
Las primeras lluvi..s que comienzan a refrescar el
suelo de nuestro hermoso valle, llevan en la punta de
sus canutillos d e cristal, poderes misteriosos que generan u na juventud inagotable sobre la tierra, como las
mágicas influencias que remozan en el maravilloso poema, e l rostro arrugado y envejecido del doctor Fausto.
Los pueblecillos de los alrededores, secos y polvorientos hasta hace poco, se visten con un verde de todos los
matices, salpicado de flores de variadas tintas y brillante por las últimas car¡ci"s del agua. Es un placer para
los qi:e están obligados a respirar el aire de la ciudad
toda la semana, emigrar, siquiera sea los domingos, a
esos sitios que multiplican sus notas risueñas por todas
partes, y que ahora se ostentan con los dones de la estación florida. Los extranjeros, sobre todo, cultivan el
amor del campo como uno de sus deportes preferidos, y
saben estimar las naturales bellezas, diseminadas con
tan rica profusión en torno de la vieja ciudad azteca.
·
Por eso, seguramente, los alemanes organizaron en
honor de su Kaiser, unas regatas 111ne tuvieron lugar en
el lago de Xochimilco, el último domingo. Hicieron bien·
Ese rincón es _el más espléndido del Valle y digno, por
ende, de feste¡ar a un emperador , aun de tan linajudos
mostachos, como los que subrayan el perfil del Hohe nzollern. El país de las chioampas, además, reclamaba
en cierto modo, ese honor, porque fué estudiado en su
curio;a estructura por Humboldt, el genial alemán que
tan interesantes disquisiciones nos dejó sobre todo Jo
que alcanzó. a ver e n estas regiones. Tienen, pues, los
bellos lagos de Xochimilco, hdsta el prestigio de haber
fijado las miradas de un hombre de tan superior valer
como Humboldt. Pero les basta su hermosura y las sombras legendarias que en las noches propicias parecen
surcar todavía sus liguas colmadas de silencio y .de misteriosas s ugestiones. Y ese domingo, mientras los alemanes se disputaban el triunfo al golpe de los remos unánimes; y las músicas y el bulliaio de la fiesta se derra•
maba en el a ire, de vidrio por la transparencia y sonoro
como un tímpano, nosotros, desde on:i canoa conducida
por un solo remero,-un indio que parecía llevar en la
mirada obscura la melancolía de su raza-a la rr.ooóto·
na cadencia de la vara que hundía con el acompasado
movimiento ancestral, suprimíamos imagioativamente,
las multitudes contemporáne¡,.s, diseminadas en las barcas, los restaurants improvisados en las chinampas, ya
inmóviles, todos los aspectos de la vida europea que interrumpe el sueño secular del antiquísimo pueblo, y volvíamos a convivir momer.táoeamente, con la noble raza
de los xocbimancas, que aleccionados por la necesidad
y obligados por las condiciones de la tierra, form:iron
campos y huertos flotantes sobre la misma superficie de
los lagos.

Po rque el · pueblo de Xochimilco, es quizás, el primero que tunda.roo las razas peregrinas de Aztlán. Sus
c ampos, los prime ros que cultivaron, después que el
águila anunciada les indicó su establecimiento en Te·
noxtitláo. En ellos cosechaban el maíz y todas las otras
plantas necesarias par a su sustento Multiplicados es·
p &gt;ntáneamente, o por su industria, pudieron destinar
varios de esos campos movibles ajardines de flores y de
yerbas aromáticas, que se em¡ileaban-dice C lavijeroen el culto de los dioses y en el recreo de los magnates.
Cuando el amo de un hue rto- 3grega- o de una chinam·
pa, quiere pasar a otro sitio b ien para alejarse de un
vecino perj udicial, ora par~ aproximarse a su familia,
se pone en su barca, y con ella sola, si el huerto es pe·
queño, o con auxilio de otras, si es grande, lo tira a r emolque y lo conduce a donde quiere. Est" ventaja hace
preferir las chinampas a las casas edificadas en tierra firme, sobre todo en los tiempos que correo, tan
abundantes en conmociones politicas, que bien q uisiera
cualquier c iudadano pacífico, lleva rse a remolque sus
propiedades a regiones menos agitadas, en las que nose
conspirara; o se conspirara poco, en último caso.
El comercio de las flores, de las yerbas y de las hortalizas, h¡,.bía llevado, no sólo la prosperidad, sino la
opulenc ia, a los indios dedicados a é l. En la fam_osa
&lt;g11erra fl~rida&gt; que les dió Itxcoatl, rey de los mex1ca·
nos, y en la c ual perdieron s u autonomía, eran tan nu·
merosos, que cubrían las llanuras, y estaban tan rica·
mente alhajados, que en las rodelas y divisas brillaba el
oro, entre los variados colores d e las armas, verdes,
azules, amarillas. Calcúlese oor esto el esplendor de sus
fiestas ctomésticas y de sus liturgias, la extraña suntuosid:i.d de los s ,crificios, en med io de una naturaleza tan
plácid, y tan pródiga en dones. En la fiesta solemne de
Xochiquetzal, la diosa del plumaje de rosas, los indios
se despedían de la estación estival, esto es, de las rosas
que ya estaban a punto de morir, con actos de regocijo
y :ie contento, pero impregnados de una refinada melancolía. Esos días enramaban sus habitaciones, sus templos y calles, y ellos mismos no lucían otro adorno que
el de las flores, dispuesto con arte y gusto delicados.
Xochiguetzal era la diosa abogada de los pintores, de
los tejedores que bordaban en lienzos hechos de finas
raíces , las rosas y sus tintas imitadas con una perfección
que fué el asombro de los Conquistadores. Y así, enflo·
rados, ebriO'S de a romas y de sangre, los indios se entre·
gaban a la danza rituál en honor de la diosa que ore·
sidía la grandeza de su culto feroz, enigmática y
cruel, como una divinidad asiática. Entretanto, las víc·
timas esperaban, pero sólo por poco t iempo. Los dioses,
con las mismas inclinaciones de sus criaturas, no se cansaban de exigir corazones bumeantes, y pronto las piedras
de los sacrificios se empapaban en el preciado licor rojo, propicio lo mismo a Xochiquetzal que a Huitzilo·
poxtli.
Pensaba. yo, evocando estas antiguas memor ias, en el
lago surcado ahora por los súbditos alemanes, en que no
hemos heredado de Ut•a manera completa a nuestros
abuelos. Ellos amaban las flores, tanto como el espec·
táculo de lo~ sacrificios. Sólo entre los chinos se encuentran nomb res tan e xpresivos, como los que escogierGo
los aztecas para bautizar las joyas vegetales. Cuetlasúc hil, quiere decir &lt;flor que se marchita;&gt; sochicahuite,
&lt;flor generosa:&gt; yolosóchil, &lt;flor que tiene la figu ra de
corazón &gt; Nosotros únicamente conservamos la afición a
la sangre. En cuanto a las flores, casi las hemos olvidado, y apenas si e n las comidas de ceremonia. permitimos q ue un ramo insignificante y anémico,recuerdeque
hemos nacido en la tierra de la florida Xochiquetzal.
Pensábamos también, cuando la tarde comenzaba a
inundarse de tristeza crepuscular, y el poniente fingía
una hecatombe gi¡¡antesca, bajo cuyas llamas desaparecían los dioses y los hombres de una fabulosa ciudad
bárbara, en que esas cosas, ya tan lejanas de nosotros,
y sin embargo, como embalsam,das en un fuerte perfume de leyenda, están esperando aún al poeta que las
cante y las aliente con el soplo divino del arte. Con los
elementos de las aguas, de las flores y de la sangre,
podría escribirse un bello poema de voluptuosidad y
muerte.

Juanilla
(Del libro &lt;Bocetos Metropolitanos&gt;)
- [Tengo hambrel-murmuraba con desfallecida voz
la pequeñuela Jnanilla, colgándose a las harapientas fal•
das de la pobre viuda de R amírez.
La chiquilla, tiritando lastimosamente,ocultaba su ca·
becita rubia bajo el manto verdoso de la madre, y ésta,
llorando en silencio, oprimía aquella pálida frente con·
tra su enjuto pecho d el cual brotaban los sollozos los
gemidos desgarradores que le arrancaba la implac~ble,
la maldita miseria.
-Tengo hambre, mamá, dame pan!-repetía la niña,

limpiando con su maogd desgarrada las lágrimas que
temblaban en sus párpados enrojecidos por e l llanto.
Y la mujer afligida, ge'l'.lía dolorosamente, besando con
sus labios amoratados por el frío, la frente pu ra y los
resecos de Juanilla .
-i Pobre hija mía!-barbotaba. Espera ... ... espera,
tu abuelito va a venir; él traerá pan .... mucho pan!
Pero e l abuelo no llegaba.
Afuera, el viento bel.ido se colaba por los vidrios em·
polvados, sucios, húmedo, y rotos de la car comida ven·
tana a través de la cual se veían caer los copos de nieve, desprendiéndose de un cielo plomizo, triste y som·
brío. iQué invierno tan crudo el de aquel año! Cuándo
se había visto una nevada así en México ?
Los poores sufrían mucho. Pasa bao tiritando, materialmente congelados. Los coches y los automóviles se
deslizaban allá abajo en las casi desiertas calles, rodan·
do sobre la a lfombra de nieve que cubría e l adoquinado. Y los descarnados árboles de San Juan susurraban
melancólicamente, alzando sus ramas cenicientas que
recibían la menuda lluvia de copos, albos como el más
puro armiño; algunos de éstos arrebatados por el cier·
zo, peaetraban a la desmantelada bohardilla oscura don·
de la pobre viuda esperaba con febril impaciencia la
llegada de su padre. Pdro sonaron las diez en el reloj
de &lt;El Buen Tono&gt;, y el anciano Pedro no parecía. Un
pesado silencio invadía el cucbitril de estcs de~gracia·
dos.
-iQué frío, mamá! Y mi abuelito q ue no parece!. ..
-iYa vendrá, ya vendrá!
- l Pero hasta q ué horas? ¡Tengo mucha hambre!
Oye cómo me hacen las tripas . ...
Marta desesperaba. Su hija, para entretener el ham·
bre masticaba una vieja liga de hule. En aquel vasto y
húmedo desván, lóbrego, destartalado, fétido, las paredes ruinosas destilaban gotas salitrosas, lloraban, esta es
la palabra. Y por qué no? . ... También los mudos ed;ficios toman parte en los dolores y en la miseria de sus
habitan,es.
Veíanse allí los últimos restos del antiguo menaje:
desvencijados muebles salvados del naufragio, en la te·
rrible lucha por la vida. Un lecho informe, asqueroso,
indescriptible; un su~io jergón amarillento; dos mrntas
llenas de remiendos y costurones, cuyo fleco de harapos
caía en desorden sobre el pi~o accidentado, surcado de
grietas y hoyaocos y cubierto de montículos pequeños
que despedían un olor repulsivo de humedad, de ollín
y de miseria.
Más allá, en un rincón tenebroso, se disting uían dos
s illas viej'ls, rotas, desfondadas, que se sostenían gracias
a la red de nudosos cordeles que ligaban sus rígidos
miembros; uoa mesa de tos'cas patas remachadas con
gruesos clavos de hierro mohoso y sobre la cual desean·
saba una enorme marmita abollada; ahumada; un girón
de mantel mugroso, grasiento y dos o tres fragmentos
de oxidadas cucharas con el mango roto.
En frente y arriba de un gran hacinamiento de repugnantes guiñapos, de t rozos de hierro y restos de ro·
jizas herramieotos, de calzados viejos, torcidos y enlodados, de correas salpicadas de fango y de paja húme·
da y podrida, sobre una gran mancha de la pared eri·
zada de piedras blanquecinas, se hallaba suspendida
una vetusta imagen de nuestra Señora de los Remedios,
encuadrada por un marco negro de madera cubierto
de moscas y telas de araña.
Y ésto era todo. Se respiraba un ambiente i mpuro,
nocivo, helado, como el olor de la tierra removida de
las fosas. Reinaba ahí un silencio de muerte, sólo interrumpido por lo, sollozos d~ aquellos dos infelices y
por la vol tierna y lastimera de la chica que rept:tía
sin cesar:
- iAy, qué dolor de estómago, mamá; desde ayer no
hemos comido ni un pedazo de pan! .. .. Qué, tú no tie·
aes hambre I Asómate a ver s i viene mi abuelito .. . .. .
Yo tengo mucho, mucho frío. ¡ P or qué no tenemos ni
qué comer? Mira: Carlota, h hija del señor que vive
ahí enfrente, en el 10, siempre tiene q ué comer y se po·
ne muy buenos vestidos y hasta trae botas bronceadas.
Es muy rica. Cuando va a la escuela dice 'que su papá
le da todos los días un tostón nomás para que compre
dulces; pero es muy hambrienta; no nos quiere convidar
de lo que compra ... . ¿Por qué nosotros no somos ricos,
mamá? ¿ No dices que Dios es muy bueno, y que les da
lo necesario a sus hijos? .... .. Han de ser mentiras tu·
yas. 1Cómo a nosotros nos tiene 1-.asta sin comer ? ..... .
¡Ah, cómo me arde el estómago!
Marta callaba, y ardientes lágrimas seguían resbalan·
do por sus escuálidas mejillas. Mientras que su hija contemplaba tristemente los cardamomos q ue crecían en
los coloniales pretiles del corralón, el viejo Pedro, en·
vue !to el rostro con una larga y grosera bufanda deste·
ñida. tembloroso y enfermo, tiritando bajo su abrigo ro·
to a través del cual se veía la flaca musculatura azotada
por la escarcha, encorvado, triste, pensativo y desespe·
rado, recorría en vano los desiertos barrios de la fastuo·
sa Metrópoli, en su decrépito coche, buscando una re·
zagada &lt;carga&gt; que no llegaba, unos miserables centavos con q ué llevarles aunque fue ra &lt;pambazos&gt; a su
afligida hija y a s u pequeña Juanilla. ¿Qué dirían ? ¿Qué
harían en aquellos angustiosos momentos?¿ Cómo había
~e. pr~s~ntarse ante ellas sin un mendrngo ? ¿ No eran
1n¡ustlc1as de la suerte ?. . .... ¿Cómo no había de r ene·
gar ?....
Pero el ansiado pasajero, la Providencia de aquella
des&lt;;ilada familia, se ocultaba siempre, y entre tanto, el
a nciano tosiendo débilmente, gastado, sin alimento, in·
tentando apretar con sus manos rugosas y engarabitadas

la.s riendas del escuálido caballo dosalvo, miraba con infinita
amargura las calles desiertas, a lzaba la vihta h:i. cía lo alto y escu·
•chaba los sordos crujidos de su pesado vehículo que, como él, ca·
minaba trabajosamente , apolillado, ruinoso, pase~odo su vejez a
la dudosa luz de las lá mparas que con sus pupilas funerarias,
semejantes a enormes huevos cocidos y luminosos, partcían con·
templar a través de la brum3 a aquel lastimoso grupo de viejos
en su l,.rga y melancólica peregrinación nocturna.
"Rico," el hambriento "Rico," arrastraba con lentitud negra la
'calandria" que rechinaba sin cesar haciendo estremecer al co·
chero en cuyo dolorido pecho resonaban cruelmente aquellos
postreros gemidos. A cada balanceo producido por algún bache
profundo, chillaban lúgubremente las mohosas muelles, y la fa.
ligada bestia se detenfa resoplando, jadeando, negándose a proseguir el doloroso Calvario.
-iAnda, " Rico," mi valiente "Rico!"-e xclamaba el desveÓ.·
turado auriga con su voz cascada y macilentá, interrumpida por
violentos accesos de tos áspera y seca.
Y el noble animal, sacudiendo las velludas orejas con filosófica
resignación, ver ificando un supremo, un desesperado esfuerzo
-seguía a vanzando lentamente entre las sombras ..... .
-Mira-dijo un currutaco a su ebrio compañe,o:-a esa chu-parrosa, ya se le cansó el "penco.'

!3anque:e ofrecido por la b;,nca de '1éxico al señor secretario de
H~c1e':1da, Lic. Toribio E~quivel O';&gt;regón, el sá babo pasado, por el
éxtto hsoogero del empréshto de dos::1entos millones de pesos - Aspecto
del restanrant de Chapultepec durante el banquete.-La mesa de ho•
nor.-Otra mesa,-Eu el medallón, el señor Ministro.
- iUf! iQué "canciones" e~tán los tres!
-Oye, Padre ~terno, _l~ndas en busca de tu compadre Mam 5 a)em ?
"R~olt.~ron u~abnsotada 1d1ota. El no los escuchaba. Su coche c ru¡·ía má•
1co agoniza a.
v Y más.
Repentina!11ente, al dar vuelta por la callejuela de la Teja, tropezó en un hoyan~o Y cay~ brusc~mente. lJ_~a de las ruedas del tosco y pesado vehículo Je
pas por ~ncima haciendo cru¡1r sus huesos, y el anciano Pedro, lanzado 'des·
de ~u ~stent?, fué a estrellarse el cráneo centra el poste de la esquina rebotan ° espue~ rnbre la rala capa de nieve que se enrojeció con la sao re' de Ja
espan\o~a henda. Cochero Y caballo lanzaron un débil grito sofocado fe agitaron
convu st vamente al¡¡unos se~undos, y después quedaron inmóviles, y~rtos, sal i•
~a~os por la; plu~1tas d~ meve que seguían cayendo, cayendo siempre . ... El ia4, 0 parecta reir plácidamente, como dicién dole a su amo:-Estamos me ·or
1
as1......
.
T ranscurrieron algunas horas.
Allá, en la bohardilla, Juaoilla lloraba sin descanso
. - iNo llores, pobre hija mía!-repetía la viuda. Espe;a . ..... tu abuelo va a venir, y t~aerá pan ...... mucho pan ! ..... .
Al mismo tiempo se escucharon sordos rumores en la estr echa escalera, pasos
que res~naron después en el sombrío corredor. Una voz di¡·o:
-Aqui es.
. Abriórn la puerta que giró chirriando rnbre sus enrrobecidos gcznc s y apareciere-u en el umbral dos hombres, llevando a cuestas un cuerpo envuelto or
ccmpleto en una manta. Otro vecino, vestido con traje azul ce obrero, alumla-

�ba con una linterna sorda la fúnebre comitiva; y dejando el cadáver sobre el miserable lecho, se alejaron
silenciosamente como sombras. Al llegar a la puerta,
un" de ellos se volvió hacia la viuda que contemplaba
!.,, esceoa con ojos espantados y le dijo:
-Ya lo ve "asté" doña Marta,' jué" allá en la esquina de la Teja .... Allí mero nos Jo encontramos tirado,
éste y yo ... El "penco" también está muerto y la "calandria" quedó hecha astillas .... Puede que ya la haya
"vicentiao'' el "tequis" .... Nosotros, como buenos vecinos, cargamos con el "dijuntito" y "ái" lo tiene "as·
té" .... No se había de quedar tirado como un perro ....
"Ora," si quiere .... este .... iremos a dar parte a la Comisaría ..... .
Esperó, y viendo que no le contestaba, se fué, eotor·
oaodo la puerta mientras el otro murmuraba:

-"iProbe" tío Pedro!
-iBah, bah!-exclamó el remendón de la li°'teroa.
Déjenlo. "Siquera" el "dijunto'' nos heredó sus chan·
clas, sus trapos y su gorra ...... ¿Qué ~ás "quereo" eo
pago del viaje ? Al cabo el viejo oogruñtrá ..... .
Un coro de conteoidas risotadas celebró el macabro
chiste y el repugnante hurto, y los tres caritativos l~drones se alejaron, reinando otra vez un pesado St·
leocio.
La chiquilla no comprendió y batiendo palmas ale·
gremente, gritó:
-iCuánto pan, mamasita, cuáoto pan ! ''¿Verdá" qoe
todo ese pan lo manda mi abuelito? ¡Qu:! bueno es mi
abuelito! ¡A mí ya me andaba de hambre!
,
Y corrió con precipitacióo hacia el lecho; apa.~to 1:1
manta con cuidado, para que no se cayeran los boh·

llos" y se fueran a enlodar; pero retrocediendo horro·
rizada ante el desfigurado y sangriento cadáver, chilló
eco acento que desgarraba el alma: .
.
-i Mi abuelito! ¡Es mi pobre abuelito! .... 1Y encuerado! .... ¡Muerto!
La infeliz madre lanzó un rugido penetrante, horri•
ble, extra-humano; alargó los brazos y rodao~o por el
pavimeoto quedó sin sentido, mientras que Juan1lla, tam•
baleándose, llorosa, espantada, hambrienta, de~esperada,
caía sobre su cuerpo fiío, be~áodolo, estrechaodolo en·
tre sus bracitos delgados y .. uesosos . ...
El alba empezó a clarear. La portera barría el patio de
la vecindad coa su escoba de ramas. Una saltapared
gorieaba. La vida se¡?"uía su curso.
¿Qué le importa todo esto al mundo?
S EVERO AMADOR.

====------====================:-:::::::::::::~
)

~:::::::::::::::========:::::::::::.----:::;:::::::::===:::....___:::::::::::::::=::=======__-:::;;=:::::::::---~
Desde Cullera a Saguoto, en t1da la valenciana vega
no había pueblo ni poblado donde no fuese cooocido
Apenas su dulzaina sonaba en la plaza, los muchachos
corrían desalados, las comadres llamábanse unas a otras
con ademán gozoso y los hombres abandonaban la taberna.
-&lt;iDimóoi!&gt; .... i&lt;Ya está ahí Dimóoi!&gt;
Y é l, con los carrillos hinchados, la mirada vaga per·
dida en Jo alto y soplñodo sin cesar ea la picuda dulzaina, acogia la rústica ovación co.1 la indiferencia de
un ídolo.
Era popular y compartía la general admiración coo
aquella dulzaioa vieja, resquebrajada, la eterna campa·
ñ·era de sus correrías, la que, cuaodo no rodaba eo los
pajares o bajo las mesas de las tabernas, aparecía siempre cruzada bajo el sob...co, como si fuera uo ouevo
miembro c reado por la naturaleza en uo acceso de filarmonía.
Las mujeres que se burlaban de aquel insigne perdido, habíao hech::i uo descubrimiento. &lt;Dimóoi&gt; era
guapo. Alto, fornido, coo la cabeza esférica, la frente
elev'lda, el cabello al rape y la nariz de curva ~udaz,
tenh en su aspecto reposado y majestuoso, algo que re·
cardaba al patricio romano, pero oo de aquellos que en
el período de austeridad vivían a la_ espartaoa y se ro·
bustecían en el campo de Marte, SJOo de los otros, de
aquellos de la decadeocia, que en las orgías imperiales
afeaban la hermosura de raza colorando su nariz con
el bermellón del vioo y deformaodo su perfil con la
colgante sotabarba de la glotonería.
&lt;Dimóoi&gt; era uo borracho. Los prodigios de su dulzaina, que por lo maravillosos le habían valido el apodo, no llamaban taoto la atención como las asombrosas
borracheras que pillaba ea las g raodes fiestas.
Su fama de músico le hacía ser llamado por los clavarios de todos los pueblos, y veíasele llegar carretera
abajo, siempre erg uido y ~ileocio, con la dulzaina en el
sobaco, llevando al lado, como gozquecillo obediente, al
tamborilero. algún pillete recogido eo los caminos, con
el cogote pelado por los tremendos pellizcos que al des·
cuido le largaba el m'lestro c uando no redoblaba sobre
el parche con brío, y que, si caosado rle aquella vida
nómada abandonaba al amo, era después de haberse he•
cho tan borracho c.:&gt;mo él
No había en toda la provincia dulzainero como &lt;Dimóni&gt;; pero buenas angustias les costaba a los clavarios
el gusto de que tocase en sus fiestas Teoíanque vi~ilarlo
desde que entraba en el pueblo, amenazarle con un garrota para que no entrase ea la taber u hasta terminada
la procesión, o, muchas veces, por un exceso de coodesceodeocia, acompañarle deotro de aquélla para deteoer
su brazo cada vez que lo teodía hacia el porróo. Auo
así resultabao ioútiles tantas precauciooes, pues más de
una vez, marchaodo g rave y erguido. aunque coo paso
tardo ante el estaodarte de la cofradía, escaodalizaba a
los fieles rompieodo a tocar la «Marcha Real,&gt; freo te al
ramo de olivo de la taberna, y eotonaodo después el
melaocólico &lt;De profuodis&gt;, cuaodo la peaoa del saoto
patrono volvíaa e~trar en la igles_ia. .
.
y estas distracc1ooes de bohemio JOCorreg,ble, estas
impiedades de borracho, alegraban a la gente ~a chiquillería pululaba en torno de él, dando cabriolas al
-compás de la dulzaina y aclamando a "Dimóoi;" y los
~olteros del pueblo se reían de la gravedad con que
,muchaba delante de la cruz parroquial, y le enseñaban
-.de lejos un vaso de vino, iovita~ió_~ a la que contestaba
-con uo guiño malicioso, como s, d1¡era:-Guardadlo para después.
. Ese después en la felicidad de "Dimóoi;" pues r~presentaba el momento en qu_e: term1n.,da la fiesta Y. hbre de vigilancia de los clavanos, entraba en posesión
de su libertad en plena taberna.
.
Allí estaba en su centro, junto a los toneles ptntados
de rojo obscuro, entre las mesillas de zioc jaspeadas

por !as huellas redondas de los vasos, ~spira~do el tufi1lo del ajoaceite, del bacalao y las sardrnas frita~ que se
exhibían en el mostrador tras mugriento alambrado, y
bajo los suculentos pabellones que formaban, colgando
de las viguetas, las ristrds de morcillas rezumando acei·
te, los manojos de chorizos moteados por las moscas, ldS
obscureis longanizas y los ventrudos jamones espolvoreados con rojo pimentón.
La tabernera s~otíase halagada por la presencia de
uo buesped que llevaba tras sí ia concurrencia, e iban
entrando los admiradores a bandadas; no habían bastantes manos para llenar porrones, esparcíase por el ambiente uo denso olor de lana burda y sudor de pies, y a
la luz del humoso quinqué veíase a la respectiva asam·
blea, sentados unos en los cuadrados taburetes de alga·
rrabo coo asiento de esparto y otros en cuclillas en el
suelo, sosteniéndose coa fuertes manos las abultadas
mandíbulas, como •i estas fueran a desprenderse de tanto reir.
Todas las miradas estaban fijas en &lt;Dimóoi&gt; y su dulzaina.
-&lt;iLa agüela! ¡Fes J'agüela!&gt;
Y &lt;Dimóni&gt; sin pestañear, como si no hubiera oído la
petición geoeral, comenzaba a imitar con su dulzaina el
gaogoso diálogo de dos viejas, con tan grotescas in6exiooes, con pausas tao oportunas, con esca pes de voz tao
chil!ooes, que una carcajada brutal e interminable con•
movía la taberna, despertando a las caballerías del inmediato corral, que unían a la baraúnda sus agudos relinchos,
Después le pedían que imitase a la &lt;Borracha», una
mala piel que iba de pueblo ea pueblo vendiendo pañuelos y gastándose las ganancias en aguardiente. ·y Jo
mejor del caso ts que casi siempre estaba presente la
aludida y era la primera en reirse de la gracia con que
el dulzainero imitaba sus chillidos al pregonar la veo·
ta y las r iñas con las compradoras.
Pero cuando se agotaba el repertorio burlesco, cDimóoi». soñoliento po r la digestión del alcohol, lanzába·
se ea su mundo imaginario, y ante su público silencioso y embobado, imitaba la charla de los gorriones, PI
murmullo de los campos de trigo en los días de viento,
el lejano rnoar Ele las campaoas, todo lo que le sorpreo•
día cuando por las tar:le~ despertaba en medio del campo sin comprender cómo le había llevado allí la borrachera pillada ea la noche anterior.
Aquellas geotes rudas oo se sentían ya capaces de
burlarse de "Dimóoi," iie sus soberbias chispas, ni de los
rr.pelooes que hacía sufrir al tamborilero. El arte, algo
grosero, pero ingenuo y genial de aquel bohemio rústi·
co, causaba hooda huella en sus almas vír¡?"enes y miraban con asombro al borracho que, al compás de los arabescos impalpables que trazaba con su dulzaina, parecía crecerse, siempre con la mirada abstraída, grave,
sin abandonar su instrumento más que para coger el
porrón y acariciar ~u seca leogua con el &lt;glu glu&gt; del
hilillo del vino.
Y así es,taba siempre. Costaba grao trabajo sacarle
una palabra del cuerpo. De él sabfase únicamente por
el rumor de su popularidad que era de Beioicófar, que
allá vivía en una casa vieja que conservaba aún porque
nadie Je daba dos cuartos por ella, y que se había bebido, en unos cuaotos años, dos machos, un carro y media
docena de campos que heredó de su madre.
¿Trabajar? No y mil veces no. El había nac ido para
borracho. Mientras tuviese la dulzaina ea las manos no
le faltaría pan, y dormía como uo príncip.e cuando terminaba una fit:sta. y después de soplar y beber toda la
noche, caía como un fardo en uo rincón de la taberna
o en el pajar del campo, y el pillete tamborilero, tao
ebrio como él, se acostaba a sus pies cual un perrillo
obediente.

II
Nadie supo como fué el encuentro; pero era forzoso

que ocurriera, y ocurrio. &lt;Dimóoi y la Borracha&gt; se
juntaron y se confundieron.
.
Siguiendo su curso por el cielo de la borrachera, rozáronse, para marchar siempre unidos, el a~tro rojizo
de color de vino y aquella estrella errante, lívida como
la luz del alcohoi.
La fr«ternidad de borrachos acabó en amor, y fuéronse a sus dominios de Benicófar a ocultar su felicidad en aquella casucha vieja donde por las noches,
tendidos en el suelo del mismo cuarto donde había .nacido &lt;Dimóoi&gt;, veía o las estrellas que parpadeaban maliciosamente a través de los grandes boquetes del tejado, adornados con largas cabelleras de inquietas plantas.
Aquella casa era una muela vieja y cariada que se
caía en pedazos. Las noches de tempestad tenían que
huír como si estuvieran a campo raso, perseguidos por
la lluvia, de babi.ación en habitación, hasta que pcr fin
encontraban ea el abandonado establo uo rinconcito
donde entre pc.lvo y telarañas florecía su extravagante
primavera de amor.
¡Casarse!. ... ¿para qué ? Valiente cosa les importaba
lo que dijera la gente. Para ellos no se habían fabricado las leyes oi los convencionalismos sociales. Les bastaba el amarse mucho, tener un mendrugo de pan a
medio día y sobre todo algún crédito en J:, taberna.
&lt;Dimóoi&gt; mostrábase absorto, como si aote su vista
se hubiese abierto ignorada puerta mostrándole una felicidad tao inmensa como desconocida. Desde la niñez,
el vino y la dulzaina habían absorbido todas sus pasiones; y ahora, a los veintiocho años, perdía su pudor de
borracho insensible ; y como uno de aquellos cirios de
fina cera que llameaban ea las procesiones, derretí ase
en brazos de la &lt;Borracha&gt;, sabandija escuálida, foa,
miserable, ennegrecida por el fuego alcohólico que ardía en su interior, apasionada hasta vibrar como una
cuerda tirante y que a é l le parecía el prototipo de la
belleza.
Su felicidad era tao grande, que se desbordaba fuera
de la casucha. Acariciábanse en medio de las calles con
el impudor inocente de una pareja canina, y muchas
veces, camino de los pueblos donde se celebraba fiesta,
huían a campo traviesa, sorprendidos en Jo mejor de su
pasión por los gritos de los carreteros que celebraban
con risotadas el de~cubrimieoto. E l vino y el .. mor eogordabao a &lt;Dimóui;&gt; echaba panza, iba de ropa más
bien cui9-ado que ouoca y sentíase tranquilo y satisfecho al lado de c)a Borracha&gt;, aquella mujer cada vez
más seca y negruzca que pensando únicamente ea cu idarle, no se ocupaba en remendar las sucias faldillas
que escurrían de sus hundidas caderas.
No le abandonaba. Un buen mozo como é l estaba expuesto a peligros; y no satisfecha coa acompañarle en
sus viajes de artista, marchaba a su lado al frente de la
procesión, sin miedo a los cohetes y mirando con cierta
hostilidad a todas las mujeres.
Cuando &lt;la Borracha» quedó embarazada, la gente se
moría de risa, comprometiéndose con ello la solemnidad
de las procesiones.
En medio él, erguido, con expresión triunfante, con
la dulzaina hacia arriba como si fuese una descomunal
nariz que olía al cielo; a un lado el pillete, haciendo
sonar el tamboril, y al opuesto &lt;la Borracha&gt;, exhibien·
do con satisfacción, como uo segundo tambor, aquel
vientre que se hinchaba cual globo próximo a estallar,
que la hacía ir con paso tardo y vacilante y que ea su
insolente redondez subía escandalosamente el delante·
ro de la falda, dejando al descubierto los hinchados
pies bailoteando en viejos zapatos, y aquellas piernas
negras, secas y sucias como los palillos que movía el
tamborilero,
Aquello era un escándalo, una profanación, y los cu·
ras de los pueblos sermoneaban al dulzainero.
-Pero, ¡grao demonio! Cásate al menos, ya que esa
perdida se em¡:;eña en no dejarte ni aun en la rroce·
sióo. Yo me encargaré de arreglaros los papeles.

P ero aunque él decía a todos que sí, maldito lo que
le seducía la proposición. ¡ Casarse ellos! Bueno va ... .
cómo se burlaría la gente. Mejor estabao así las cosas.
Y en vista de su tozuda resistencia, si no Je quitaron
las fiestas, por ser el más barato y mejor de_ los dulzai·
o eros, despojáronle de todos las honores anexos a. su
cargo, y ya oo comió más en la mesa de los clavanos,
oí se le dió el pan bendito, ni se permitió que entrasen
ea h iglesia el día de la 6esta semejante.par de here·
jazos.

III
E lla no fué m:idre. Cuando llegó el momento, arraccaron en pedazos, de sus entraña.~ ardientes, aquel iL·
feliz engendro de la embriaguez.
Y tras el feto moostruoso y sin vida, murió la madre
ante la mirada asombrada de &lt;Dimóoi&gt;, que, al ver ex·
tinguirse aquella vida sin agonía ui coov~lsiooes, n~
~abía si su compañera se había ido para siempre o s1
acdbaba de dormirse como cuando rodaba a sus pies la
botella vacía.
El suceso tuvo resonancia, y las comadres de Benicófar se agrupaban a la puerta de la casucha para ver
de lejos a &lt;la Borracha&gt; tendida en el ataúd de los pobres y a &lt;Dimóoi&gt; ea cuclillas junto a la muerta, volu·
minoso, lloriqueando y con la cervíz inclinada como un
buey melancólico.
)ladie del paeblo se digoó entrar en la casa. El duelo se componía de media docena de amigos de &lt;Di~óoi&gt;, harapo;cs y tao borrachos como éste, que ¡,o~d10seabao por los caminos, y del sepulturero de Ben1cofar.
Pasaron la noche velando a la difunta, yendo por
turno cada dos horas a aporrear la puerta de la taberna
pidiendo que les llenasen una eoorme bota, y cuando el
sol entró por las brechas ?el teja~o, desp~rtaron todos,
tendidos ea toroo de la difunta, 01 más 01 menos que
los domingos por la noche cuando en fraternal confianza caían ea algún pajar a la salida de la taberoa.
¡Cómo llorabau todos! .... Y ahora la J?Obrecita ~staba
.allí, en el cajón de los pobres, tra~qmla como s1 durmiera, y sin poder levantarsE. a pedir su parte. ¡Oh, lo
-que es la vida! .... ¡y en esto hemos de parar todos!
y los borrachos lloraron tanto, que al conducir el
cadáver al cementerio todavía les duraba la emoción Y
la embriaguez.
.
.
.
Todo el vecindario presenció de le¡os el eotterro
Las buenas almas reían como locas ante espectáculo
tan grotesco.
.
.
,
Los amigotes de &lt;D1món1&gt; marchaban con el ataud
al hombro, dando traspiés que hacían mecerse rudamente la fúnebre caja como un buque viejo y desarbolado. Y detrils de aquel los mendigos iba &lt;Dimóoi&gt; con
su inseparable instrumento_ bajo el sobaco, siempre co~
aquel aspecto de buey moribundo_ que acababa de rec1·
bir uo tremendo golpe en la cerviz.
Lo~ chiquillos gritaban y daban cabriolas ante _el
ataúd, como si aquello fuese una fiesta, y la gente reta,
asegurando que lo del parto era uoa farsa y qu~ &lt;la
Borracha&gt; había muerto de un hartazgo de aguardiente.
Los lagrimones de &lt;Dimóoi&gt; también hacían reír.
¡Valieote pillo! Aún Je du_raba el &lt;c~ñamón&gt; de la noche anterior y lloraba lágrimas de vino al pensar que
y'l no tendría una compañera en sus borracheras nocturnas. .
Todos Je vieron volver del cementerio, donde ,por
compa~ióo habían permití?º el entierro de aque!la gr_ao
perdida, y le vieron tamb~o cómo con sus amigos, 10cluso el enterrador, se mella en la taberna para agarrar
el porrón con las manos sucias de la tierra de las tumbas.
·
.
.
d'ó
Desde aquel día, el cambio fué radical. iA 1 s excur·
siooes gloriosas, triunfos alcanzados ea las taberna~. se·
reoatas en las plazas y toques estruendosos ea las procesiones! "Dimóoi" no quería salir de Beoicó~ar, ª! lo·
car en las fiestas. ¿Trabajar? .... eso para los 1mbéc1Jes.
Que no contasen con él los clavarios; y para afirmarse
más ea esta resolución, despidió a l último tamborilero,
cuy« presencia Je irritaba.
.
Tal vez ea sus ensueños de borracho melaocóhco había pensado, mirando el hinchado vieo_tre de la "Borracha &gt; en la posibilidad de que coa el !tempo un muchacho' panzudo con cara de pillo, un "Dimoniet," acompa·
ñase golpeaodo el parche las escalas vibrantes de su
dulzaina A.hora sí que estaba solo. Había conocido la
dicha para que después su situación fuese más triste.
Había sabido lo que era amor para conocer el desconsuelo: dos cosas cuya existen.:ia ignoraba antes de tropezar con la "Borracha."
Eotregóse a l aguardiente con el mismo _fervor que s i
rindiera un tributo fúnebre a la muerta; iba r?to, mugriento y no podía revolverse en su casucha SJO notar
Ja falta de aquelldS manos de bruja, secas y afiladas como garras, que tenían para él cuidados maternales. .
Como un buho, permanecía en el fondo de su guarida
mientras brillaba e l sol, y a la caída de la tarde salía
,del pueblo cautelosamente, como ladrón que va al acecho, y por una brecha del muro se colaba en el cerneo·
terio, un corral de suelo ondulado que la naturalez_a
igualaba con matorrales en los que pululaban las man·
posas.
y por la noche, cuando los joroalercs retrasados vol;,íao al pueblo con la _azada al hombro, ~íao ?ºª musiquilla dulce e interminable que parec1a sahr de las
tumbas.
-iDimóoil. . . . ¿Eres tú ?
.
La musiquilla callaba ante los gntos de aq uell~ gente
,supersticiosa que preguntaba por ahuyentar su miedo.
y luego, cuando los pasos se alejaban, cuando se res•

tablecía ea la iomeosa ,·ega el susurrante silencio de la
noche, volvía a sonar la musiquilla, triste como un la·
mento, como el lloriqueo lejano de una criatura llaman·
do a la madre que jamás había de volver.
VICENTE-BLASCO IBAíiÍEZ.

Una Heroína Búlgara
. ·.. , Por mucho que la dominación turca hubiera ~asado dolorosamente sobre los búlgaros, nunca los. CIU·
dadanos de Svioleogrand sufrieron tanto como desd~
que empezó a gobernar 4:caimacan&gt; Galaledío-Effeo?1.
Este no era un hombre, sino una fiera: y para él los bulgaros no eran hombr~s.
Era el espanto del pueblo. Los pobres búlgaros, griegos y hebreos tenían mucho cuidado en defenderse de
sus acciones y de su contacto.
.
Pero sus deseos habían de ser ley, y aquel que hubiese pensado en oponerse, podía contar con el inmediato
castigo del &lt;caimacau&gt; o gobernador.
¿Cómo salvarse de un s~mejaote hombre-6era ?
La población obligada a callar, envilecida, débil, había llegado al grado más bajo y vergonzoso.
.
. .. . Un día el párroco de Svilengrad, Pepe ~1colás,
cansado de tantos ultrajes, habló al pueblo de defensa,
de honor y del amor de patria, y su voz era cálida y
profunda, sus p,labras altas t puras como llamas. .
_
El &lt;caimacao&gt; lo puso e hizo llamar a Pepe ~1colas
para decirle rabioso y serio: &lt;Que esto no se rep1t:1. ~e
lo contrario tu cabeza pagará por todo&gt;. Pepe N1colas
oada contestó, pero su mirada llena de desprecio y de
dignidad impresionó a Gelaledin-Effeodi.
.... Pasaron así algunos días. Pepe Nicolás acababa
de celebrar su misa, cuando en la penumbra de la ca•
pilla desierta, vió a una joven coa la mirada fija y los
labios tembloros0s.
-/Qué tienes hija mía?-le p reguntó el anciaoo.

-Tengo que pedirle un consejo.
-Te escucho: habla.
El alma simple de la joven se estremeció.
-Habla, /cómo te llamas, quién eres ?
.
-Me llamo Faoca Simidova, soy huérfaoa, he venido hace poco de Andrioópolis ......Ayer me encootr~
por la calle al &lt;caimacáo&gt; y me d1¡0:-&lt;Esta tarde tu
vendrás a mi Kooack&gt;.
-Le contesté que no podía ser y entonces_me declaró
que me haría busc• r a la fuerza. Es horrible; Y&lt;? no
conozco a nadie, estoy sóla en el muodo; acoosé¡eme
usted! ·
Y fijó su mirada llena de lágrimas eo el rostro pensativo del anciano.
Pepe N icolás bajó su cabeza encaoecida; y después
de una reflexión:-Veo-le dijo-dentro de una hora y'
yo te daré la contesta&gt;.
.... Fanca esperaba eo la oscuridad, cuando de una
puertecita del patio salió una sombra envuelta en uoa
manta negra.
.
..
.
-Pues biéo, este es mi conse¡o-le d1¡0 el aoc1aoo a
Fdoca: dándole un cuchillo fino como una oavaja.
Una l'lcha tremenda combatíase eo e l corazón de
Faoca; Pepe Nicolás se dió cuenta, pero no dijo n:ida.
Fanca quedóse sóla por un momento e°: el pallo o~;
curo, después como si tomara una resoluc1óo se ale¡o
resuelta a cumplir su debP.r.
,
. ... El &lt;cairnacán&gt;se hallaba acostado en un sofa; de
prooto levantó la cabeza porque vió algo q ue brillaba
en el aire y sin el tiempo de darse cuenta ca_yó s~J:&gt;re
los cojioes con la garganta cortada. Un débil que¡1do
cerró la íntima e ioapercibida tragedia.
En la mism1 noche Pepe Nicolás y Faoca desapare·
cieroo de Svileograod. Dos semanas después se presen•
taroo a una compañía de insurrecto~ y más tarde ~n~
el ejército vencedor entraron en Svileograd que fue hbertada del dominio turco.

GALERIA A.RT-ISTrcA.-Autoretrato por Jan Steeo.

�REGATAS

en honor

DEL EMPERADOR

Guillermo
(DE RIMAS DEL ALMA)
Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
Alma mía, defiende tu quimera,
la realidad es siempre dolorosa,
que perdure constaute la primera
ilusión de amor color de rosa.

ARPEGIOS

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
- [Háblame!
-Nunca, sufre, olvida . ...
-Háblame sólo una palabra
- iNo!
-Y después .. . . que se cierren mis oídos
y enmudezca tu labio a mi pasión.
-iMírame!
-Nunca, sufre, olvida . ...
-Mírame amado
-Nunca, nunca más.
-Por la postrera vez hondo, muy hondo.
-No te puedo mirar.
-Por la postrera vez amado y luego
que se cierren r_nis ojos .... Sin tus ojos
;Quiero la obscuridad!
-iBésame!
-Nunca, sufre, olvida ....
-Por la postrera vez .... dulce, muy dulce.
-No te puedo besar
-Un beso . .. . sólo un beso ...... una caricia;
una caricia, un beso y nada más,
y después .... ¿para qué quiero la vida?
¡Mátame por piedad?

Conserva en el castillo de tus sueños
el recuerdo feliz de aquellos días,
y olvida en la ilusión de tus empeños
el dolor de tus lentas agonías.
Es muy dulce vivir enamorado
de una novia lejana que no viene,
porque así el corazón va ilusionado,
y sus negros dol&lt;&gt;res entretiene.
Una novia lejana deliciosa,
novia que se forjó la fantasía,
una novia muy buena, cariñosa,
llenó. de amor, de luz y de poesía.
Amala con la fe pura y sencilla
de tu primer amor de los quince años,
cuando libre de penas. sin mancilla,
no sabías de los negros desengaños.
No busques en amores del momento
el consuelo que borre tu tristeza,
ni quieras olvidar tu sufrimiento
man&lt;.:hando del recuerdo la pureza.

Alma mía, defiende tu quimera,
la realidad es siempre dolorosa,
que perdure constante la primera
ilusión de un amor color de rosa.

Para "El Mundo Ilastr,do."

PABLO M. SOSA.

MIS VERSOS
Al Sr. Lic. D. Ernesto Chavero,
respetuosamente.
Aquí están, como pétalos dispersos
de perfumadas flores, esparcidos
de este álbum en las páginas, mis versos
conjnnto de sonrisas y gemidos.

Cuand0 muere la tarde pensativa
llevándose lamentos y amarguras.
muere en el alma una ilusión esquiva
y surgen las 5iniestras amarguras.
Enorme cataclismo
vuelca en el alma sus estragos fieros,
y en el cielo, fantásticos querubes
encienden en el seno de las nubes
el tibio resplandor de los luceros.
Ya nada puede
mitigar el dolor de mi amargura;
al rudo cataclismo todo cede:
el goce, y el ensueño, y la ventura,
En esta soledad aterradora,
muy lejos del amor y la fortuna,
brilla en el alma un resplandor de auror., ,
brilla en mi frente, &lt;palidez de luna&gt;....

Nacido al parpadear de esa mirada
que al fondo del espíritu penetra,
es mi canto fulgente llamarada
con centellas de amor en cada letra.
¿ Qué llevas en los ojos? 1Quién te ha dado
ese modo de ver, hondo, profundo,
que en sus radiantes luces condensado
tanto guarda, ignorado para el mundo?

~

Yo he sido la Bohemia que supo de la vida
la efímera alegría y el hondo suspirar ....
Yo fuí la Soñadora que vió desvanecida
su pálida quimera, y triste y dolorida
cerró los grandes ojos, cansada de soñar ....
En mi p~sada vida de am·r y de pecado
yo fuí la ap1sionada que se llamó Mimí,
romántica y ard;ente, tal vez habré llorado
soñando en las caricias de un príncipe encantado
que nunca conocí .. ..
CRYSANTHEME.

Me encontraba tan tri~te. me encontraba tan solo,
sin tu amor todo risas, sin tu amor todo besos,
que mis sueños de antaño
que cantaron un tiempo como flauta de Eolo,
eran ya sólo penas: sueños ho•cos y aviesos
que lloraban, lloraban, como si un desengaño
los hubiera zaherido;
como si mis amores florecientes y bellos
en lugar de los claros y amorosos destellos
de tus ojos, tan sólo poseyeran tu olvido ....
Pero tú ai:areciste y tornó la altgría
y en la noche de mi alma luego se hizo de :lía.
Y cantaron mis versos como el ave canora
que madruga y que dice su canción a la Aurora
en un himno feliz.

Y es en vano mi afán.

Aquí la lira del amor palpita
elegías cantando o madrigales,
de mi ardiente pasión la ansia infinita,
expresando en renglones desiguales.

¡

Los labio~ de Rod,lfo su aroma me habrán dado
y habré gustado en ellos las mieles del Amor.....
y en una oscura noche de invierno desolado
igual que una avecilla friolenta, habré ocultado
mi faz sobre su pecho, con vivido rubor ....

CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Guarda la dulce flor de la añoranza
en un rincón azul de tu memoria,
mientras viva esa flor habrá esperanza
de amores, en tu vida transitoria.

j

En otra edad remota sin d uda mi alma ha sido
el alma bulliciosa y alegre de Mimí
romántica y ardiente, tal vez habré vivido
soñando ea la llegada de un príncipe aguerrido
que nunca conocí.

¡Quién sabe!. ... El corazón ea ellos vive;
es como el Fénix esa entraña loca;
agonizante ya, se alza Y revive
al fuego que le mata O le sofoca.

Busco una sombra que me dé consuelo,
busco un abrigo que me dé ternezas,
clavo mi vista en el azul del cielo,
y navego, con hondo de~con_suelo,
en el piélago azul de mis tristezas ....
Una voz en la calma se avecina,
y en medio de la sombra,
conozco aquella voz, dulce y divina,
que me llama y me nombra ....

y ioh supremo placer que en mis querellas
me abismas con tu voz arrulladora,
viertes en mi alma resplandor de estrellas
y en mis tri~tezas placidez de aurora!....

y de tus cjos al fulgor incierto,
escala de la dicha la a Ita cumbre
y se irgue como el león ea el desierto
del sol bañado por la roja lumbre. . . . . .

Y mientras dur:l la caricia extraña
de la brisa que llora su elegía
escucho aquella voz que no me engaña
y grito en mi dolor ¡oh madre mía!

Mayo 8 de 1913.
VICTOR DIAZ DE LEON.

.

CÉ SAR CAMACHO.

Y estas rimas, bien mío, que te digan mi gozo,
porque ya soy dichoso,
porque ya estás aquí.
CARLOS PADILLA.
México, r91 3.

Noble señora que yo adoro: unidos
en el viejo balcón que ve al poniente,
hablamos tristemente, largamente,
de dichas muertas y de tiempos idos.
De los rústicos tiestos florecidos
desprendo rosas para ornar tu frente;
y hay ea los fresnos del jardín de enfrente
un escándalo de aves en los nidos.
El .:repúsculo cae soñoliento,
y si coa tus desdenes amortig uas
la llama de mi amor, yo me contento
coa el hondo mirar de tus arcanos
?jos, mientras admiro las antiguas
Joyas de las abuelas en tus manos . ...

RAMON LOPEZ VELARDE

U na regita.-La pr imera caooa.-Señoritás·vencedoras.-Otra regata.
-La meta. - Instantáneas toma das
durante la fiesta depor tiva con q ue
celebró el domingo pasado, el Club
Alemán de Rega tas, el a niversar io
de la exaltación al trono del Emperador Guillermo.

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~

~(_.sw¼~,\~..sw-t,,,,~~~~A~~.Ío\~..sw-t,,,,_)4

•

�íi~fULTITK

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\.JI'

1

'i
.,

pa que parecía transportada expresa-

Originada por el más bello de los

mente del la 5o de Xochimilco.

pretextos, la Caridad, y a iniciativa del
Gobernador del Distrito, se efectuó el

Aquella feria deslumbradora de be-

domingo pasado, ea los alrededor"s
del Automóvil Club, una deliciosa ker-

lleza se vió todo el día concurrida por

messe ea la cual tomaron parte los ele-

que a manos llenas contribuyó al fin

mentos más valioSOII y distinguidos de

caritativo de la fiesta que fué el arbitrar
recursos para la fundación de uc asilo

la crema de la sociedad capitalina, la

la alta sociedad mexicana.
El elegante edificio del club se veía

para ancianos y otro para huérfanos,
ideas que se deben a la iniciativa del señor Gobernador.

rodeado df, un paisaje cosmopolita en
el que se reunían: uc precioso molino

t

Campesinas holande :as, señoritas expendedoras de cocfetti en ,.J Molino Holacdés.-Grupo de chicas poblanas
• •
.
"Pompad our " en e J puesto d e fl ores.-Dos bellas turcas que atecdieroc a la clientela ecel"Caféor·
ea e1 ongmal puesto
JI "chmampa"
· - Damas
ien ta.,
,J

•

holandés, el r etrete turco ea el que se

Duradero recuerdo dejará esta pre-

ofrecía delicioso café, el kiosko francés

ciosa fiesta, pues mue-he ha de tardar

al estilo de los Luises, un puesto arrac·

para que se efectué otra que pueda
opacarla.

cado de la feria de Sevilla y la cbinam·

Odaliscas, manolas, japonesas, chicas... poblanas, toda la belleza femenina del
mundo, representada por las bellas damas mexicanas que
atendieron los puestos de la kermt-sse.

�Ioterior de la Cámara de Diputados tomado desde la entrada dAl salón de sesiooes.

Fachada de la Cámara de Diputados del· Congreso Federal.

Edificios de la Ciudad de México
La Cámara de Diputados
En los primeros días del mes de Febre ro del año de 1909, se incendió el antiguo teatro Iturbide, local que ocupaba la Cámara de Diputados, desde que el
fuego destruyó su local propio en el interior de l Palacio Nacional.
Como las obras del Palacio del Poder Legislativo, del que oos ocupamos en
otro sitio, se hallaban aun poco adelantadas y u querían mucho tiempo para
s u terminación, se pensó en construir un edificio pr ovisional, en el mi~mo sitio
ocupado por el que acababa de ser destruído por el incendio.
Se acomodó el salón de actos de la Escuela Nacional de Iogenieros, para
que en él se efectuar an las sesiones de la Cámara de Diputadns, mientras duraran las obras de construcción, y se encomendó e l trabajo al arquitecto mexi•
ca no don Mauricio Demaria y Campos, quien proyectó y dirigió la construcción
del edificio hasta su terminación.
Las obras de construcción, decoración y acomodación del nuevo Edificio,
duraron alrededor de dos años y quedaron terminadas en los primeros meses
del año de 19 n ; se había pensado que la inauguración de la nueva Cámara se
efectuara durante las fiestas del Centenario de nuestra Independencia, pero no
estuvo terminada la construcción para entonces, y el ecificio se inauguró el 2
de Abril de 19u, con la lectura del último mensaje que presentó a las Cáma·
ras el general don Porfir io Díaz.
E l edificio es bello y prop:ircionado en su conjunto, lo mismo que en sus detalles; el vestíbulo es muy hermoso y la sala de sesiones, decorada severamente, da idea de la majestad de la Ley.
Si tenemos en cuenta que el edificio se construyó con el carácter de provisional, mientras se termina el Palacio suntuoso que ha de ocupar definitiYamente la Representación ~acional, se comprenderá que no sólo se cumplió con
la misión de albergar a los representant~s del puEblo, sino que se les albergó
dignamente en un edificio bello y rico.

El mismo salón, tomado desde h plataforma presidencial.
Vestíbulo del edificio de la Cámara de Diputados.

F ot. Kahlo.

�Su señoría Estepbao Hedri de Hedry nuevo encargado de Negocios de
Austria-Hungría ante el gobierno mexicano.

En ·et Espacio
El joven piloto, diestro ya eo el manejo del aparato,
que le obedecía ahora con la fidelidad de un organismo
viviente, experimentó la embriaguez del domador '}Ue
hacer tascar el freno a un potro, cuando se cernió en
el espacio inmenso, en un vuelo elegante y gallardo.
El tiempo era magnífico para intentar cualquier &lt;record&gt;: una ligera brisa soplaba en las alturas y no había
indicio alguno de que pudiese arreciar el viento o alte·
rase la atmósfera, en cuvo seno luminoso. volaba, contento de sí mismo y de la sumisión del aeroplano. La luz
era perpendicular.
Desde la elevación en que se bailaba, veía confusamente, entre zonas de sombra, la mancha verde de la
arboleda de Palermo, más allá de la cual se dilataba la
inmensidad rojiza del estuario, cuyo término visible se
fundía allá a lo lejos con la línea del cielo. Más que
ver, adivinaba el hormigueo de la multit'!d diseminada
por el Jardín Zoológico y la avenida de Las Palmeras,
muchedumbre que estaría eo ese momento pendiPnte de
las evoluciones de la parda libélula errante en el espa·
cio, y que batiría palmas en honor del intrépido nefelí•
bata.
Parecíale llegar a su oído el rumor de la admiración
popular, amortiguado por la distancia.
Miró rápidamente hacia abajo y co'1sideró mísera la
condición de los millares de seres que se arrastraban
penosamente eo el polvo, esclavo cada cual de las materialidades de la vida, y sujeto, por la ley humana de
la gravitación vital, a la tierra.
Desconocían la indecible emoción única de sentirse
solo en la inmensidad, de aletear entre el cielo y la tierra, en la infinita región del vacío.
Morirían ignorando el inefable deleite de articular
una palabra eo los dominios de las nubes y de los vien·
to~. y escuchar coo supersticioso temor sus ecos, di•
ríase dilatados por la acústica de la bóveda celeste.
Jamás experimentarían en su precaria existencia el seo·
timieoto religioso del conquistador del aire en pleno espacio, fascinación de lo desconocido que le invade intermedio entre dos inmensidades, la sugestión del misterio que lo avasalla en me'lio del excelso silencio de
las alturas, el encanto de la lejanía que lo ~ubyuya en

Maqueta del Palacio del Poder Legislativo (en construcción, )

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En páginas anteriores hablamos del local que ocupa provisionalmente la Re~resentacióo Nacional. Bello como es éste, no es ni con mucho lo que será el grandioso
· de •res,·deoc1a
· a 1 má s alto poder de la República, ema·
palacio pMyectado para servir
nado de la voluntad popular y depositario de los más altos intereses del pueblo.
El edificio proyectado, ahora en construcción.se levantará en el centro de una pl~za elíptica, creada ex profeso, y que se llama plaza de la Repú~l'.ca. El :royec'.o del edi~
ficio, del que verán nuestros lectores un conjunto en esta pag10a, es graodio.o Y d
0

una grande belleza. Se debe al arquitecto francés Benard, quien ha hecho de él la
obra de su vida.
El proyecto fué seleccionado por medio de un concurso abierto por el gobierno
de la República, que pagó uo premio de diez mil peses a su ,autor. .
Actualmente las obras de construcción se reducen a la c1meotac1ón Y el arm~•
ál.
que están terminadas por completo; durante las fiestas del centenario
zoo met ,ca
...
ocia N aciooal se colocó \a primera piedra del ed1fic10, y de entonde 1a I od epe nde
'b' ndo las obras de escultura y decorado mandadas hacer
ces acá se han estad o rec1 ,e
• principales centros artísticos del mundo.
10
a º
• d
Cámara popular esté terminado será un ju~to orgullo paCuaodo el pa1ac10 e Ia
ra la capital de la Nacióu.
Armazón de hierro del Palacio del Poder Legislativo. (Terminada.)

Sus señorías don Jorge de Pottere y don Stephan Hedri de Hedry Encargados
de Negocios saliente y entrante (respectivamente) de Austria•Huogría.

presencia de los horizontes ensanchados, y el sagrado
temor que acomete su corazón, al bailarse fuera de su
centro natural, de su condición de sér sin alas, en la
órbita de los pájaros, y en el ámbito de las tempestades.
Llevado de tales pensamientos, asaltóle un impulso de
soberbia, la antigua pasión que llevó a !caro a precipi·
tarse en la profundidad del mar.
Juzgóse por un breve ra:to como impelido por una
fuerza centrífuga hacia lo alto,. al revés de la mayoría
anónima regida por una fuerza centrípeta hacia lo
bajo.
El no era como los demás: tenía alas. Estaba de tal
modo identificado con el aparato, que parecíale que era
éste una prolongación de su ser mismo, el cuerpo de
acero de su espíritu, el vehículo alado de su voluntad.
Palpitaba con el motor, consustancial con la fuerza fí.
sica que hacía estremecer el aeroplano. Figurába~e que
era como uoa especie de ser ambiguo o de criatura
nueva, con caparazón metálico y alas potenciales.
El sentimiento del valor heróico, que en ese momento
prodigaba, lo sublimó a sus ojos. Era un héroe del aire,
superior a todos los héroes de la tierra y del mar. ¿Qué
valía, eo efecto, uo marino luchando con la tempestad
en la inmensidad del océano, o un militar peleando con
la muerte en un combate, comparado con un oefelíbata?
No tiene ninguna rama de que asirse, oiogún rincón en
que 'esconderse, eo el espacio; navega en el vacío, con
el aliento de la muerte, otra inmensidad sobre sobre su
cabeza.
Un remolino de aire, uoa de~compostura del motor,
el menor desperfecto del aparato, lo precipita sobre la
tierra.
No; oo era posible conjugar la temeridad ciega de los
valientes de antaño, con el heroísmo razonado y tranqui·
Jo de los esforzados de su clase.
El piloto pr(lstó atento i&amp;ído para cerciorarse del re•
guiar funcionamiento del motor; todo marchaba admirablemente, y aprovechando la ocasión propicia, empezó
a remontarse más arriba, para conquistar el &lt;record&gt; de
la altura en aeroplano.
El imponente y realmente absoluto silencio, reinante
en las regiones superiores del espacio, lo impresionó a
tal punto, que, al llegar a los cinco mil metros, siotió
flaquear su ánimo, amilanado por la distancia que lose·
paraba de la tierra, cuyos relieves y contornos habían

desaparecido para éL El joven piloto no recordaba ha·
berle embargado la emoción plena'y total de soledad y
de silencio que allí le invadía. Hacía frío también. Es·
taba verdaderamente solo en la inmensidad, sin otra
compañía que el latido de su corazón, pues el roído del
motor se perdía hacia abajo. Se hallaba lejos de la tierra y de la mirada de los hombres, que apenas lo dis·
tinguirían como un indeciw punto móvil en la atmósfe·
ro luminosa.
Habituado a espaciar la vista en !l'orizootes estrechos
y a posarla en perspectivas limitadas, causábale ioquie•
tud la monotonía del espacio inconmensurable y sin tér·
mino.
A los cinco mil quin ientos metros, novicio en las altas ascensiones, recobró la noción de la altura, y, con
ella, el instinto del pelil!ro. El silencio ambiente pare·
cía!€ cada vez más emocionante y resolvió descender,
después de haber comprobado que había conseguido un
&lt;record&gt;. No pudo menos de sonreir de su valor, al
pensar que habí,. retrocedido ante el magnífico y terri·
ble misterio del silencio etéreo. Bajaba curado del ím·
petu de orgullo que lo acometió al subir, haciéndole
creer que estaba hecho de la esencia superior de los hé·
roes: era igual a los demás seres, y nada había cambiado en su naturaleza humana.
Descendía de un hermoso vuelo placeado. Tornó a
ver con una alegría nueva, con uo asombro infantil, to·
dos los pormenores del panorama que abarcaba desdearriba; como nunca, hería su retina el tono verde de la
arboleda, su imaginación, algún claro del bosque y su,
sensibilidad, la superficie tran..¡uila del lago de Palermo. Ni remotamente había wspechado antes la belleza
del árbol, la poesía del agua dormida y el encanto de
un sender o solitario
El eco del sordo clamoreo de la muchedumbre que
aclamaba su nombre friunfalmuote, en un frenesí de
entusiasmo, volvió a reconciliarlo con ella. No todo era
lucha egoísta y brutal entre los hombres, sobre los cua•
les descendía en ocasiones un rayo luminoso de lo alto.
Entonces comprendió, por primera vez, que la mora·
da del hombre oo dejaba de ser hermosa, y ~ue la vida
valía la pena de ser vivida eo su sentido más alto y duradero.
ELOY FARlf1'A NU~EZ.

�María Luisa Villegas en la obra
"Mlle. de Belle-Isle."

TEATRO MEXICA?\O
&lt;M LLE. DE BELLE- ISLE.&gt;

Teatro Colóo.-El actor Caralt eo &lt;Nick
Carter&gt; (acto segunde.)

Bien. sabido es que antes de tener Alejandro Dumas
(padre) la gran fama que tuvo como novelista, adquirió
r enombre como autor d ramático, y de eotooces, es de·
cir, por los años de 1830, data la comedia &lt;Mlle de Be·
lle·Isle&gt; que hemos visto en el Mexicano, arreglada a la
escena española por Jacinto Beoaveote.
El 2 de Abril del citado año de 1830 se estrenó eo el
Teatro F rancés a obra referida, y el insigne autor de
&lt;Los Intereses Creados&gt; la arregló no hace mucho tiempo
representándose eo Barcelona. Los cinco actos son bre·
ves, interesan por grados, y los dos últimos son bastante
teatrales.
Uoa intriga de amor y celos, asunto que tanto gustó
siemprtt a Dumas, es todo el motivo de la comedia y al
a utor de aquellas inolvidables "Memorias de uo Médico" en las cuales supo con arte mágico evocar las figu•
ras ma.s culmioaotes de los reinados de los Luises en
Francia desde Luis XIII, muéstrase ya dominando las
costumbres de aquellos tiempos con habilidad e inge·
nio.
Hay por tanto mucho ambiente en "Mlle. de BelleIsle&gt; y el diálogo cortado, irónico a veces, galante siem·
pre, perfectamente en consonancia con los personajes,
siu descripciones que distraigan, ni nada q:it desvíe la

Teatro Lírico.-Escenas de "Les Apaches
de París. "
mente de la intriga que se desarrc,lla, ha sido perfecta·
mente conservado por Benavente, por lo cual hay que
decir que es uno de los más bellos ornamentos de la co·
media.
De uoa aldea apartada de la Bretaña ha llegado a
Santilly donde a la sazón estaba la Corte una joven
cándida e inocente, "Gabriela de Belle Isle," para pe·
dir la libertad de su padre y de su l¡ermano que llevan
tres años encerrados en la Bastilla sm motivo a lguno y
por una de esas falsas denuncias tan generales en aquellos tiempos.
La joven encuentra en su camino al enamorado duque de Ricbelieu que ve en la muchacha una buena
presa para sus costumbres disipadas y la promete la libertad que solicita, pues bien sabido era el favor del
noble aristóc•ata en la corte galante de Luis XV
También tenía influencia la marquesa de Prié, que
hasta entonces había sido la favorita del duque y que
deseaba conc;icer la que había ido a sustituirla en el co·
razó n del voluble caballero. Sabe quien es por confe

s1on del mismo (cosa muy frecuente
por aquel entonces) y se propone dos
cosas, vengarse de su ex-amante y sal·
var a ·'Gabriela" de una asechanza de
mala ley, del que según cuentan, en
nada se paraba al tratarse de satisfacer un capricho, Y como además había
apostado mil luises con otros caballeros
a que pasaría la noche bajo el techo de
aquella joven, era preciso cuanto antes remediar la baja maniobra que se prepa·
raba.
Para ello ofrece habitación a la muchacha en su mismo palacio y la noche en
que se temía todo, la envía con uoa carta para el gobernador de la Bastilla, con
el objeto de que conceda a "Gabriela" el estar algunas horas con su padre prew.
Todo esto se complica con unos amores que tenía la joven con el caballero de
"Aubigny," con el cual iba a casarse en breve.
El conoce la apuesta, él ve que su novia le despide pronto, y él, en fin, embc,
zado delante de las puertas de la mansión donde vive su amada, ve entrar al duque y recoge, en fin la carta en que participa a sus amigos haber ganado la
apuesta. ¿Qué más se necesita para sospechar? ¿Qué p~cho enamorado no entra
en celos creyendo la deshonra de la mujer amada? Y como además "Gabriela" no podía revelar en donde pasó la noche, por juramento hecho a la marquesa, en tanto estuviera de primer ministro el duque de Borbón, se comprenden
las torturas del enamorado.
Dan las diez de la noche; Richelieu entra en la casa por una puerta falsa, el
salón está oscuro por col!lpleto, siente el contacto de una mano de mujer y cae el
telón. El duque cree haber conseguido su objeto y de esta manera los celos, la
venganza, el amor se unen para engendrar la ictriga, la cu~ 1 se deshace por ha·
ber visto el galante seductor que l;,. letra de la marquesa es la misma que escribió
las cartas que él creía recibir de "Gabriela" y por la calda del primer ministro,
la cual deja en libertad a la muchacha para contar a su novio todo y por tanto,
concluye la comedia, diciendo el caballero de Aubigny que •·Cabriela" es su futura esposa y que Richeliu su mejor amigo.
El público aplaudió algunas escenas, y la interpretación estuvo corecta.
TEATRO LIRICO.-"LOS APACHES D E PARIS. "
Un éxito completo, tuvo el estreno de la zarzuela en dos actos libro de Ventura

Teatro Mexicano.-Dos escenas de la obra "Mlle. de B elle·I~le.

�de la V "ga, actor y autor, y música de las renombradas
firmas Valverde y Fo~lietti titulada "Los Apaches de
París."
El primer acto es superior al sPguodo, porque en
aquel se reunen dos cuadros sainetescos de mucha fuer·
za cómica, y un tercer cuadro que la volcánica imaginación del libretista ha colocado en lo que pudiera llamarse residencia oficial de los apaches parisienses, y en
el que, si no hay mucha, ni poca, ni ninguna verosimilitud hay, en cambio. un derroche de gracia y de visto•i·
d,\d para transportar al espectador desde el plácido
campó'qe .la zarzuda, al del "vaudeville" más eotrete·
nido.
·.,..
El segundo ~cto, aunque menos movido y con recur•
sos má, seocijfos para mantener despierto el ioter~s. lo·
gró también aplauso unánime, aunque no muy calllloso.
Las ocasiooes de lucimiento para cantantes y daozaot~s
están muy bien buscadas, las frases felices tienen igual
fuerza que en la primera parte de la e bra, y una situación cómica habilísimameote preparada para el desenlace, que es gracioso y de iogeoio.
La música es alegre, animada, y a ratos brillante,
siendo siempre apropiada a las situaciones del libreto.
Sobresaleu uoos cuplés mita:! cantados y mitad silbados,
un tango muy lindo del "pelele," una danza de i&gt;paches
en tiempo de vals y una bella tarantela, por cierto muy
bien iostrumeotada.
La interpretación fué _cQrf'ecta, distinguiéndose Feli·
cidad Pastor y Eduardo Pastor, y el resto de los artistas
no descompusieron el cuadro. La obra se montó réguJarmeote. nada más. He oído decir que la Empresa trae
de España dos tiptes; ese es el camioo; reforzar la par·
te femenina de la compañía, poner más esmero en moa·
tar bien las obras y ¡a ganar dinero! que el género chi·
co, ni está muerto ni es ese el camino y si no que Jo digan los llenos casi diarios de este teatro.

TEATRO COLON.
COMPA~IA DE OBRAS POLICIACAS.
No se equirncó el cronista al augurar un buen é , ito a
la compañía española que bajo la dirección de don Ra·
móo Caralt, está obteniendo diarios triunfos por su es
merado trabajo y por la manera excelente como ponen
las obras.
Ya oigo a los Aristarcos baratos, a los que nada les
gusta, para hactrse ilustrados, a los exquisitGs de guard ..rropía, que la obra policiaca no es verdadero arte es•
cénico. que su desarrollo tiene a veces complicaciones
infantiles, que en fin, (no faltan señores de moralidad
profundísima ) dt:bierao prohibirse por ser ese uela de
malas costsmbrts
Todo esto no es más que pura exagerd.ción y de~eos
de mostrarse refinado~. con un refioamitnto que delata
desconocer lo que pasa en países tan cultos o más que
México. ¿No se da y se ha dado y se está dando en to·
das las capitales del muodo el mismo repertorio que en
Colón, por fortuna tenemos? ¿No se dieron 500 noches
seguidas en Nueva York y bastantes en Madrid el dra•
ma "Nick Cartee"? ¿ No está en manos de todos las novelas de policía? ¿Por qué si de novelas se han sacado
dramas y comedias y a diario Jo vemos, no !:a de pasar
lo mismo con las que tienen por asunto un delito o varios ? Y, con respecto a que se enseñan malas arte~. afi•
ciooes al robo en esas representaciones, he de decir que
entonces el teat•o no debe existir, pues en multitud de
producciones escénicas, las bajas pasiones, la ambición,
la sensualidad, la avaricia, el juego, la embriaguez, son
objeto de e!J:1s.
Las obras policiacas reflejan un aspecto de la vida
como otro cualquiera, y como están hechas con talento
hay materia de arte, y hasta como el malvado suele ser
cogido en sus propias redes, el fin de aquellas fS bueno
y cumple con el precepto categórico de los melodramas
que coosi~te en el triunfo del bien y en i,J castigo del
mal. ¡Si se fuera a examinar el fondo de obras que pa-

san por ser de tésis, qué doctrinas tan tristes se deducirían! ¡Cuanto más daño hace el constante adulterio,
asunto de las comedias y dramas modernos, presentado
de una manera sujestiva, poética, elegante entre encajes
y perfumes, esmaltado de b1illantes que deslumbran y
por mujeres bellísimas y delicadas que la astucia de un
"detective" en lucha con el atrevimiento de un ladrón!. ... . .
Tuvimos el "Guignol" y en italiano, y claro, cerno la
mayoría de la poca gente que iba no entendió uoa pa·
labra, parecióle de perlas el género, y eso que, señores,
se pusieron unas obritas que revolvían los más bajos fondos sociales. Y ahora, muchos de aquellos asistentes al
Colón, hacen remilgos de empanada, se suben al púlpito, le ponen el paño correspondiente, y lanzan invectivas en nombre de ideas falsas y absurdas.
Felizmente la concurrencia llena la: sala del teferido
Coliseo y los aplausos cootínuos prueban el placer con
que se admin. la compañía Caralt, que en su género es
muy buena.
"Nick Carter," "El róbo de la Diadema," "El perro de
Basckeville" son, hasta el momento de cerrar esta crónica, las obras puestas en escena y cuyo argumento no he
de relata r, por entender que e n esto estriba todo el mérito de este novísimo teatro. Baste decir que las referí·
das obras impresionan, que los cambios de personas y
los juegos escénicos están perfectamente hechos, y los
intérpretes cumplen coo talento.
El primer actor señor Caralt conoce perfectamente
el medio en que se desarrollan las obras en que traba·
ja, y se ve que ha hecho de él cierto estudio. Declama
con naturalidad, se caracteriza bien, viste con elegan·
cía y llega a el alma del público. Las actrices stñoritas
Gil, Gaspar, Villaoova, lucen bue na figura y buenas
"toilettes" y han gustado bastante por su discreto traba·
jo, y el resto de los artistas dominan igualmente sus papeles, obteniendo constantes muestras de aprobación
En resumen, la temporada se presenta brillante y sigo
creyendo que el público mexicano ha do:: gustar del espectáculo del cual acabo de hablar.

ORFEBRERIA LITERARIA
Bueno; pues déjate de mandangas y de garliborle...1.
y cuando tengas que decir a lgo y no puedas guardarlo
dentro de tí porque se te salga. dilo. Y dilo derechamente. Sobre todo, dilo, l eh? Decir no es escribir. Una cosa
es escribir y otra decir por escrito. Y debería tene&lt;se
cuidado con eso de "dice Fulano .... " cuando no dice
sino escribe. Otra vez más, y no será la última: que ha:
ble tu pluma!
Todo eso de las cacofonías y las asonancias y demás
bobadas no son más que eso: bobadas.
¿De dócde has sacado que al repetir una misma sílaba en pocas pal«bras es cacofónico?
T_oo~erías de preceptivos que, no teniendo nada que
decir, mveotan dificultades técnicas artificiosas para
atribuirse el mérito de vencer las.
La mayor parte de esas reglas que se dice fundadas
en principios intrínsecos de buen gusto, no son tales Se
han hecho un oído preceptivo, artificioso, falso, y están
sordos por dentro.
Y no quiero decir sordos a la idea, al pensamiento
desnudo del lenguaje-si es que tal cabe,-sioo sordos
a la música íntima, a la entrañada armonía, y armonía
acústica, por supuesto.
Porque hasta como música, esa prosa de ebanistería
es insoportable. Y monótona

.:--'·--

~~

-- - -

¿ :: -=-:~:_~~_,. --

--

LUIS DE LARRODER.
Soldados del servicio militar de puentes haciendo pruebas de una canoa portátil en el lago de Chapultepec.

Ofrecidv por varíes jóvenH de la buena sociedad a l as bellas senont¡;s
- ·
Maua
' Amparo. ,Mercedt s y Lilly Martine 2 y Amparo Castillóo .

Se oye en ella el chirrido de la muñequilla, que da
dentera.
iQue se te quite la manía de la perfección, hombre!
Si andas con eso de la perfección, acabarás por no hacer nada vivo. Y lo que no es vivo, ni se tiene en pie ni
dura.
La manía de la perfección es cosa de solitarios; pero
en el peor sentido de esta palabra, /sabes? euaquel sen·
tido que no es decente poner más claro.
Déjate, pues, de eso y convéocete de que todo lo vivo, de veras vivo, es obra de dos, por lo menos Ni el
parto literario es partenogeoésico. Y deja, por tanto, que
hagan tus obras tus lectores tanto corno tú.
No, no tienes razón en eso. Casi todos los más grandes escritores han sido fecundos, muy fecundos, se
han repetido mucho, muchísimo: a fuerza de repe·
ticiones h'ln llegado a las formas definitivas de expresión, y ha sido el público el que ha seleccionado sus
obras. ¿Por qué has de ser tú quien seleccione 1.o tuyo?
Déjate avasallar de ese modo.
En vez de andarles dando vueltas y más vueltas a tus
cosas, a la busca siempre de su expresion perfecta, deja
-que ellas rueden por el mundo. Es inútil todo cuanto me
digas al respecto.
No me cabe en la cabeza-vaya una cacofonía, ¿eh?
-que un hombre que se encierre en su gabinete y se
pase "llí solo, solo y solitario, ocho, diez, doce o veinte
años trabajando en una obra de arte, pueda llegar a hacer nada duradero y vivo.
Lo mejor es que haga, en medio de la calle y en
mangas de camisa si hace bochorno, hoy una cosa, mañana otra, pasado mañana otra, y así cada día la del día,

y acabará, no Jo dudes.haciéndola más perfecta, si es
que de algún modo h•bía de hacerla.
Y eso que me mandaste es un horror; irómpelo. rómpelo!
. Apesta a reb:isc'lmieoto, Cuando pasen cien, tal vez
cmcuenta. acaso menos, no más que veinte años, se dirán las gentes que lean esas colinetas que armáis con la
pluma. ¿ Pero de veras hablaban así esos hombres? Todo
eso es mentil"a, todo eso no es más que mentira, y hasta
P?r muy verdad que sea, cua~t&lt;;&gt; de esa manera escrib1s.
Porque hay una mentira de expresión, no te quepa de
ello la menor duda.
Se puede escribir las más grandes verdades de una
manera mentirosa.
Figúrate que uno expone las leyes de Kepler de un
modo grandilocuente, Jo que llamamos grandilocuente;
pues bien, aquella exposición será .una mentira.
Y si presentas la ley de Mariotte con un fingido calor,
mientes.
Y hay muchos, créemelo; pero muchos, que están mintiendo mientras exponen grandísimas verdades.
Y toda mentira sale al estilo, que es como la cara, espejo del alma,
¡Afeites. afeites. afeites, colorete en las mejillas, menjurjes y nada más!
Y en ello entra hasta cierta atectación de sencillez y
de sobriedad.
Esa; cosas no se dicen, te lo repito, se escriben. Mira,
haz de modo que qui-,n te haya oído hablar sienta dentro de ,¡ al leerte el timbre v la entonación de tu voz, y
si no te ha oído, se figu re una rnz que le hable. Que te

oigan al leerte, sobre todo esto, que te oigan, que te oi·
gao, y no sólo que te lo::ao.
Y para que te oigan y no sólo te lean es preciso que
les hables, que digas, y oo sólo que escribas.
Ya sabes aquello q ue es tao antiguo, pero que hay que
repetirlo tanto: '·No un escritor, sino un hombre que escribe. "
El escritor oo es más que para los escr itores, para los
del oficio; el hombre que escribe escribe para los hombres que Jet n.
/Quién ha visto un sastre que no vista sino a sastres,
un zapatero que sólo a zapateros calce, un barbero que
no afeite sino a barberos?
Pues de esta monstruosidad no están lejos los escritores, que no suelen escribir sino para los otros escritores
¡Hao hecho una literatura para literatos, y así anda
ello!
¿Pues cómo, me dirás, se lee tanto a ese cuyo estilo,
según tú, no es sino artificio, rebuscd.miento, mentira?
Muv sencillo: porque apenas leen sino los mismos que
escriteo.
Cuando no van a los conciertos mas que músicos de
profesión, éstos soportan el que un "virtuoso," como le
llaman, ~e les vaya con estudios y habilidades de prestidigitación,
Y cuandooigo decir de un poeta, pongo por caso, que
es un orfebre, ya estoy cerrando su libro.
Esa supuesta orfebrería sedicente, poética, es lo más
hórr ido que conozco. Ni es orfebrería ni es poesía.
U_na_vez allá, en_mi pueblo, un cierto confl.tero que
se s1ot1ó e:;cultor hizo con pasta de mazapán :10 bajo relieve, remedando, de un cromo, un cuadro que repre·
sentaba los últimos momentos de María Estuardo. E l
velo de la reina era de tul de verdad, y las lanzas de
unos soldados eran de palo. Y todo ello pintarrajeado. Y habiéndome detenido a verlo, entre una tropa de
P":paoatas que. boquiabiertos ante el escapar ate, lo admiraban, con un pintor amigo mío, hombr e ingeniosísimo y muy a¡¡udo, exclamó éste: "¿Pero qué caraocho es
esto? El que ha hecho esto ¿ es escultor o confitero? Porque si es confitero, yo le eocerraría en un calabozo y no
saldría de allí hasta que comiese todo eso con el tul y
las lanzas y hasta la caja en que está todo ello " Aplica
el cuento, y aplícalo a los orfebres esos.
-El de escribir es un oficio-me dijo un día no sé
quién.
Y yo le contesté:-Sí, y nadie tiene peor letra que los
calígrafos.
Porque ¿has visto cosa mas horrenda que esa letra
que llamao caligráfica?
En cambio, casi todos los buenos dibujantes no calígrafos tienen una hermosa letra, hermosa en el buen
sentido. Y en otro respecto no sé de nadie que escriba
peor que los profesores de Gramática. ¡Claro! Como que
la Gramática es, según dicen los pedantes, el arte de hablar y escribir con corrección y propiedad.
¡No hagas orfebrería literaria, por Dios, no hagas orfebrería literaria!
MIGUEL DE UNAMUN'O.

�Usos de Sociedad

CRONICA
Al hablaros semanalmente de las elegancias
femeninas, mis queridas lectoras, no creais
que lo hago pensando en que trato con vosotras de un asunto poco importante, no; la cuestión de la &lt;toilette&gt; femenina ha llegado a
ser de graves trascendencias para la mujer
moderna, porque en la época actual se le concede a la elegancia una supremacía absoluta
sobre la belleza, y siendo para las damas una necesi·
dad tao grande la de agradar y presentarse hermosas,
para inspirar afectos y simpatías que forman en torno
suyo, una atmósfera de bienestar, de dicha y de alegría, preciso es tambié n que se le otorgue a h Moda una
importancia extraordinaria, pues que de ella depende
un resultado casi descisivo a ese respecto.
A fin de apoyar esta opinión, citaré a mis amables
amigas unas líneas que a tal propósito ha escrito el insigne literato, Enrique Gómez Carrillo, en una de sus
más lindas obras. Al tratar de la elegancia femeniaa,
dice así: &lt;La Belleza ha pasado de moda. Lo que nosotros adoramo es algo menos grande y menos raro, algo que nos es divino, algo que tiene su parte de aTtificio y su parte de capricho, algo que puede llamarse
gracia, encanto o &lt;jobiesse&gt;, pero no belleza.
La belleza, ya ustedes lo sabeo, ha hecho bancarrota ..... .

sienten, absortes, en acordar a Mlle. Arlette
Dorgére lo que pide a cama de su traje, de su
sombrero y de su sonrisa .
No hay duda_: la importancia del traje, del
adorno, del afeite, es j!randísima. En el tea!ro como en todcs los lugares en que las mu¡eres más elegantes se ofrecen a la admira·
cióo del público, lo que más interesa es la &lt;to·
lette&gt;. Los cronistas que antaño hablan del
talento de las actrices, hoy no analizan sino
sus trapos.
el arte y toda la literatura es un himno a la divinidad
femenina, los filós,ifos proclaman la bancarrota de la
belleza.
Parece un absurdo y es una realidad
La primera causa de la ruina, del &lt;Krach&gt; de la belleza-dice Marce! Prevost-es la pasión del nivelamiento, el odio de los privilegios. La tiranía de un admirable rostro femenino ha humillado siempre a las
mujeres. Preciso es confesar que ninguna tiranía es tan
grande, por lo mismo que ninguna se ejerce con menos
esfuerzo A sí pues. era necesario suprimirla y se ha
suprimido.-Pero diréis-¿ cómo puede destruirse la belleza cual si fuese un orden político? El mismo Prevost
nos contesta: &lt;Por un maravilloso trabajo ejercido en
el espíritu de los hombres, por cien artificios de peina·
do, de afeites, de tinturas, de pinturas, por la deforma·
ción sistemática del tipo natural o clásico&gt; Y e~to es
cierto, muy cierto. Ved lo que hoy gusta; preguntad
cuál es la mujer más admirada, más halagada, contemplad en las exposiciones de bellas artes los retratos que
más éxito tienen; ved, en fin, en los teatros quienes son
las actrices más aplaudidas, y notaréis sin dificultad la
transformación del gusto. La elegancia ba matado la
Belleza.
Y así los jueces parisienses que probablemente harían
encerrar a Triné en Saint Lazare si Triné se presentara
ante ellos en el esplendor de su divinidad natural, con·

En efecto; esas "toilettes" que en las noches de estren?s encantan a los revisteros y quitan el sueño a las modistas, esas "toilettes" algo caprichosas pero de un gusto perfecto y de una armonía impecable, son los modelos ~ los cuales se somete sin murmurar el universo femen100.
. Porque el cambiar de régimen, lo único que las mu·
¡er:s han _hecho es cambiar de dolor. Huyendo de las
anhgua_s tiranías de una Teresa Cabaoús, de una Mme.
Recamier, d~ una Castigliooe, las parisienses han creado un despotismo menos feroz. Las reinas de la belleza
~an sido sustituídas por las reinas de la moda. Una mu¡er _bella, es el concepto de la alta sociedad, es una
mu¡er algo vulgar, algo ordinaria, algo plebeya.
Re~riéndose a una de _esas muchachas del pueblo que
atra~1esan las calles desiertas de los barrios bajos de
Pans, envueltas ~n sus pobres faldas sin gracia, y con
la cabeza descubierta, la gente dice: "les belles filies."
Más . o u ocJ. tal ~rase saluda el paso de una dama
de lu¡o y de prestigio. Se dice: "la deliciosa señ&lt;'ra
tal," "la exquisita señora cual," "la elegante señorita
esta." La elegancia, sobre todo, es el título de majestad. "La mayor parte de las mujereS-escribe un psicólogo-prefieren la moda a }a belleza."
El culto ~e la moda reemplaza al culto de la belleza. Una mu¡er puede no ser linda, con tal de • ser elegante. La que no es elegante, por linda que sea no tiene adoradores.
Y como en todo hay grados, como en todo h ay esfuerzos, como en todo hay dolores, el triunfo no es en nuestros días más fácil como en las épocas pasadas. Las elegantes, sin duda, son innumerables. Las bellas lo eran
tambi~o; eno_ se _dice en francés como en español, "una
bella, para 10d1car que se trata de una mujer? Sólo
que, así como en antaño había bellas entre las bellas
h~y hogaño elegantes entre las elegantes. En l'I teatr¿
mismo, a medida que el triunfo de la moda se acentúa
la selección se agrava.
•
No todas las que ll_evan t~ajes de muselina ·Liberty
color de rosa marchito y sombreros con cintas doradas
que caen hasta la cintura, son de igual casta. No todas
mere~en igual c rédito como catedráticas en la escuela
práctica de altos estudios suntuarios
Y si no decís: "De cualquier modo· la democracia femenina ha salido ganando al destr~nar a la belleza,
puesto que es mucho más fácil llegar a ser a fuerza de
trabajo, muy "chic" que muy bella-Si m~ decís esto,
os contestaré: "No os hagáis ilusiones. La gracia es tan
r~ra _como la perfección. Se nace elegante como se nac1a hada. Y más aún os diría si no temiera entristecer
ª. alg~oa de las que tienen fe en la victoria de la pac1en;1a y de la constancia."
Habéis oído, mis queridas lectoras, la opioi6n de uno
de los escritores modernos cuyo talento apreciativo, so·
b re todo en asuntos femeninos, ,es digna de tenerse eo
cuen~a; así pues nada raro es que concedamos a la ele·
ganc1~ y a las modas_ un lugar tan importante, pues que
de alh depende el triunfo o la derrota de la mujer, ya
s:a en los centros de sociedad o, lo que es lo más grave
aun: en los corazones que desean conquistar con sus
encantos.
La próxima semana os hablaré de las novedades que
el cercano estío nos prepara; hoy sólo he deseado hace·
ros ver, una vez más, la preponderancia que en nuestra
época se otorga a las mujeres Elegantes, y la necesidad '
en que estas se encuentran de estar ampliamente iofor·
madas de todos los graciosos caprichos de la Moda.
Por tanto amigas mías. me despido de vosotras hasta
muy pronto, y entonces complaceré vuestros justos deseos de conocer las más lindas creaciones de las modas.
estivales.
MARGARITA.

Traje de Sarao.
¡La bancarrota de la Belleza! Parece un absurdo
que en nuestra época, en que tanto se habla de concur·
sos de &lt;beauté&gt;, en que tantol se envidian entre sí ·los
pueblos el prestigio de sus mujeres, en que se proyecan templos consagrados ~ los ídolos vivos, en que todo

Traje de pa,eo.

Hay personas que tienen fama de saber conversar
porque nada las detiene: ni piedad, ni caridad, ni be·
nevoleocia. Manejan sin ningún escrúpulo el arma
cruel de la crítica y la sátira, sin cuidarse de las heri·
das que causan. Estas, aunque complazcan por el momento a los que las oyen y a las personas aturdidas, no
son estimadas jamás.
El axioma de un sabio antiguo dice que &lt;hay que
pensar siete veces las cosas antes de decirlas&gt;. Esto se
refiere a todo aquello que imprudentemente dicho puede dañar a alguna persona.
El aturdimiento es censurable. A veces, por él decimos cosas que no tardan en pesarnos, mientras que de
una palabra bondadosa, galante o amable no tenemos
por qué arrepentirnos nunca.
Sin dejar de ser sinceros, podemos callar en muchas
ocasiones, más bien que ofender con un alarde de exce·
siva franqueza.
La contradicción es un feo vicio peligroso, que puede
dar al traste con la amistad y el afocto en muchas ocasiones.

cer dP. un modo disimulado la selección de sus relaciones es de los talentos más ditícilcs que se le exigen a la
mujer de sociedad.
Es necesario ser cortés con todos y cultivar la amis·
tad de los que verdaderamente son amables y nos con·
vienen para formar la familia espiritual de elección.
Una dama casada no debe tener amigas íntimas, pero
sí amigas fraternales, con las que puede ser más franca
y sincera, pero no menos cortés que con las demás personas.
Con ellas puede permitirse en la intimidad bromas y
risas que jamás se permitirán en el salón.
La risa es grotesca. Una mujer elegante, con los íntimos puede reir discretamente, jamás con carcajadas
estrepitosas y contorsiones; en sociedad sólo debe sonreír.
Los sentimientos que excitan a la carcajada son el ridículo, la burla, lo cómico; y esto, desprovisto por lo ge·
'Oeral de delicadeza, debe evitarlo el espíritu distinguido de una mujer elegante y cuila.
Por fortuna hay un auxiliar poderoso para facilitar la
amenidad de la recepción en la costumbre de ofrecer
el té a los visitantes.
La aromática bebida oriental ha introducido un cam·
bio en nuestras costumbres.
La generalización del uso del café dió origen a los
establecimientos creados para expenderlo y en los que
los hombres establecieron círcul&lt;&gt;s y casinos, en los que
durante mucho tiempo trataron sus asuntos.
El té fué más aristocrático, más delicado.
Un encantador pretexto de reuniones selectas y de
&lt;flirts&gt; ingeniosos.
En la actualidad ocupa plaza importante en la vida.

Hay casas de té donde se reúnen !~s. damas todas las
tardes al volver de sus paseos y sus v1s1tas.
Deliciosos tés íntimos que estrechan lazos de· amor y
amistad; grandes tés de ceremonia que substituyen en
algunos casos a los banquetes.
.
En la vida ordinaria, el té ocupa una plaza importante para reunir a la familia en una hora de descanso.
Para tomar el té en el salón se dispone una mesita
cubierta con artístico mantel en uno de los ángulos del
salón, y sobre ella se coloGao las servilletas, los dulces
y las pastas.
La dueña de la casa o sus hijas son las que han de
hacer los honores, ayu ·adas por algún amigo, y van
ofreciendo las tazas a los invitados, empezando por las
señoras de más respeto y continuando con las que tienen más cerca.
Al mismo tiempo que se presenta la taza de té se
ofrece el azucarero y se pregunta si quieten leche o
qué pasta prefieren. Es preciso escoger una sola.
Cada persona conserva su taza en la mano, o se acomtoda en una mesita cercana, yendo luego a dejarla en
su sitio.
La etiqueta permite servirse hasta cuatro o cinco tazas de té, pero sin tomar pastas más que una sola vez.
Las pequeñas mesitas que se desdoblan son muy Ílti·
les, porque p~rmiten formar animados grupos.
Esto en los tés habituales. Los de ce remonia siguen
las leyes de los banquetes y los &lt;lunch&gt;. Se hacen para
ellos elegantes &lt;toilettes&gt;, que participan &lt;le! lujo de !.is
de baile y de las formas sencillas de los trajes de casa
y se denominan &lt;tea gowo.
Los guantes se conservan puestos en todos los tés. Se
asiste si'empre de sombrero.
La costumbre de fumar en los salones o delante de
las damas después de una comida no está autorizada por
la etiqueta y se consiente sólo cuando la dueña d~ la
casa lo autoriza de un modo especial y explícito. En nin·
gún caso un caballero puede pedir permiso parafumar;h~y
que esperar a que se Jo ordenen. Siempre antes de con·
sentirlo, la dueña de la casa ha de enterarse de que no
molesta a sus amigas concediendo esta libertad.

Preciosa &lt;toilette&gt; de noche.
Hay que huir discretamente las co,ntroversias y_ aún
prohibirlas de un modo explícito en caso de nec;es1dad.
La voz ya hemos dicho, en otras ocasiones, la iofluen·
cia que tiene en el encanto de conversar. Hay que va·
lerse de ciertas fórmulas graciosas de cortesía, dando
con oportunidad los títulos y tratamientos, a fin de que
se vea que en medio d:. la cordialidad de una coover·
sación no se olvida la jerarquía de la persona con quien
hablamos.
Esos pequeños y ceremoniosos detalles de cortesía no
deben olvidarse nunca.
Uno de los escollos de la dueña de casa es el demasiado número de relaciones que pasan por su salón si es
persona de alguna importancia. Esto ha hecho suprimir
las presentaciones y ha autorizado a los visitantes para
irse sin previa despedida, lo que hace perder a la cordialidad dc1 la reunión. S .ber atenderlos a todos y ha-

Traje de baile.

Modelo de traje de visita.

�EL MUNDO ILUSTRADO

El Otoño

RESPUESTA.-RosAURA: Tuve mucho gusto al recibir su carta, y no fué poca la sorpresa que me causó
sater coa! es la figura con que eu su imaginación se
representa a &lt;Margarita&gt;. Y digo sorr,resa, pues todas,
o casi todas las personas que me han hecho una pregunta semejante a la suya, han &lt;visto&gt; en su peosami~nto
otro tipo absolutamente diverso al que usted me atribuye. Han creído que soy páli~a: rubia, de ?jos claros y
de fisonomía suave y melancohca. Usted piensa que soy
alta, robusta y morena ..... .
Pues bien, amiga mía, no soy Ele este ni del. otro modo; perv esto no importa, pues lo que doy a mis lectoras
es el alma, y ern ... .. . la conocen perfectamen\e, se lo
aseguro.
Sin embargo, le agradezco inmensamente si; afectuoso deseo, y no tengo el menor inconveniente en satisfacerlo, ~i las circunstancias ayudan a ello.
Quedo enterada de su cambio de nombre, y con todo
placer seguiré recibiendo sus simpáticas cartas.
PARA LAS MANOS.-MARÍA EvANGELJNA: Sin duda alguna que le será muy útil la receta a la cual se refiere pues precisamente en casos como eo el suyo. produce' resultados excelentes. Las substancias indicadas
deben usarse dos veces al día: una después de haberse
lavado las manos con agua tibia, y otra antes de acostarse, para que durante toda la noche la piel absorv_a
dicha preparación. El modo de aplicarla es muy senc1llo, pues basta con poner una pequeña cantidad en el
hueco de la mano, y en seguida se mojan ambas en esa
pequeña cantidad, hasta que se h?medecen P?r completo, eojugándolas después con un heozo fino, sm secarlas
demasiado. Luego se aplica con la borla, polvos de&lt;An•
thea,&gt; y las manos adquieren blancura y suavida~.
Mucho agradezco sus bondadosas frases para ¡uzgar·
me son del todo inmerecidas por mi parte; pero en
cu~nto al fino y cariñoso modo con que se cespide de
mí, ese sí lo acepto con profunda gratitud y lo correspondo cordialmente. .
.
.
Su carta está muy bien escrita y me¡or redactada; no
tiene razón para estar descontenta de su estilo epistolar.
MODELO.-EM1L1A: Doy a usted el modelo que se
sirvió pedirme de cubierta para mesita.
Está hecha en moaré azul antiguo, guarnecido con

bordado cte P.Stilo rococo. El listóu con que se confeccionan lds flores, es rosa pálido, y los pequeños «nomeolvides&gt; son de listón azul claro. El follaje es de verdes
secos; la lentejuela y el galón son de oro mate.
Espero que dicho moddo será de su agrado.
VARIAS INDICACIONES.-JosÉ N.: El sudor de la
nariz, proviene del tempenmento linfático; puede corregirse tomando cv\:ampole&gt; o Emulsión de Scott.
En cuanto al catarro frecuente, también se rPtirará
con el uso de estas preparaciones: los baños fríos son
muy eficaces para preservar el organismo de tan molesta enfermedad, pero antes de seguir esta indicación,
creo que debía consultar con uo médico acr~ditado.
También le recomiendo que tome una substancia, llamada &lt;El Rey de los Pectorales,&gt; pues produce result~dos inmejorables en las Pufermedades de las vías res·
piratorias. Dicha substancia se vEnde en la Droguería
de Labadie, en esta capital.
Respecto de ese defecto de las uñ1s, creo que s~lo
podría darle un consejo acertado, algún doctor especialista para las enfermedades de la piel o cualquiera de
esas señoritas que se dedican al cuidado de las manos.
En cuanto a lo que tiene en los ojos, se mejorará si se
los lava con solución bórica al dos por ciento.
No crea usted que sus pr eguntas me rnn inoportunas;
contesto a ellas con todo gusto, deseándole un alivio
completo eo todas sus molestias.
RESPUESTA PARTICULAR.-X. X. X.: Ya tuve el
gusto de contestar por correo su ca na; espero, si el correo lo tiene a bien, que habrá usted recibido mi respuesta.

mucho tiempo, que no recibía ninguna carta suya ; por
esto me he sorpren3ido al ver su nombre, el cual me
recuerda a un am;go desconocido, hoy tan lejos de nuestro país, viajando por las encantadas regiones de la India Oriental.
Gracias por su recuerdo; quizá no vea estas líneas
hasta que regrese a su patria, lo que. según me dice,
será dentro de poco tiempo. «Hasta la vista&gt;, pues, señor Alfredo.
MARGARITA.

El Tocador
Hay un rincón del cuarto, piso o cas•, donde el espíritu y el corazón de la señora se encuentran mejor que
en otra parte, y es ahí doode hoy quiero acompañar a
mis benévolas y amadas lectoras: el tocador, denominado ahora en Francia «petit salon&gt;, y que para muchas
mujeres laboriosas o intelectuales se ha convertido en
&lt;gabinete de trabajo&gt;.
Es allí donde la dueña de la casa toma el té con su
mejor amiga .... o con su marido. Allí sueña, escribe,
echa sus cuentas, lee la última novela, borda tejidos maravillosos, SP. aplica a brocados preciosos y prepara sus
caridatles. Es allí donde se conversa amablemente,
donde se discute o murmura un poco-hay que confesarlo-donde se charla mucho.
Con ropas de interior holgadas y frescas, que en otro

HISl'ORIA DE AMOR.-MOSQUETA: Tengo a la vista
su linda postal y lo que en ella me dice. Ya sabe mi opinión a ese respecto, y por tal causi no le repito aquí lo
que otras veces le he dicho; pero insisto en creer que
si usted se dedicara a la literatura, dirigida por hábiles
inspiradores, conseguiría dos nobles fines: desah~gar su
corazón por medio de la producción artística, y cultivar
sus facultades intelectuales, que sin duda producirían
más buenos resultados de lo que usted SU{)One
)so tenga desconfianza en sí misma, pues así no se
triunfa en niogún combate; ni con la lucha por la vida
ni en las batallas de amor
RECUERDO LEJANO.-ALFREDO: Hace mucho,

lugar no se permitiría, la señora es en verdad ahí más
hermosa que en los ricos tapices de su salón, y más interesante que en las reuniones m,undanas, puesto que
ahí se percibe entera su alma y se a precia su corazón.
¿Qué cuadro conviene a este precioso rincón ?
El que se quiera, con tal de que en él todo sea delicado, fresco, en perfecta armonía con &lt;la mujer&gt;.
La luz llega allí por las ventanas. o por los &lt;bowwindows&gt; tendidos bajo una ancha banda de blonda
&lt;guipure&gt; o de punto antiguo. por encima de la cual
caen ligeros visillos de tafetán, adornadvs en los bordes
con aplicaciones de blonda
La decoración de las parerles será armónica en cuanto a color; éste se escogerá que permita destacar el b1 illo de cachivaches, &lt;bibelots&gt;, mue bles y e5tofas.

.
.
Ornada de guirnaldas y gractosos ~estonti pasa opulenta con sus frutos óp1mos,
sus auroras carmesfes, sus oo_ches de luna
perfun:iadas y azules, la estación fau~ta _de
Jos esttvos meses, de los blando~ des1gmos
del cuerpo y del alma que sólo llenen fuerzas para amar!
¡Oh! q~é dulce es entonces, _atravesando
la cam~rna alfombrada de cerinto, d: fragante a¡edrea, _?Uscar e I secreto as1~0 de
los bosques, sonar a la so~bra_ d~ los arbo·
le, veslldos de_ gala, cua_l s1 as1st1esen a las
sagradas nupcias de la tterra y el rnl, r~fre~car la sa?gre ardiente en el r'.1-udal cnstala no. -sentir, oreándonos la s1én, el sahumerio de la brisa impregnada en el olor
montaraz ~e las mirtáceas,. las tuber~sas,
las_bromehas. agreste efluvto ~uyo_ origen
se 1~nora, y qu_e parece la a_g1tac1ón pro·
duc1da en el :11re por el abanico de plumas
de leves odaliscas, que derramasen sobr~
nosotros al opio blaod_o de su vol_ul?tuos1•
dad, para darnos dormidos sus caricias celestesl
El viñador ve amarill_ar los pámpanos
en las cepas mad~ras; p1~rden l~s valles
su corona; ~n háhto de viento,_ fno, pene·
t~ante, contiene la fermentación ~e la sa·
via en los tro:icos robustos, cual s1 les hubiese llevado 1:is confidenc!as de la mue~te.
Caen las ho¡as descoloridas y mustias.
Remolinean co_n estridente _roce sobre _el
musgo en caprichosa confusión , eo faotas·
ticos giros, al impulso del cierzo qúe las
r:vuelve, las arrastra, las desmenuza, las
dispersa. . .
.
.
La ~c~c1:1 s1mbóhca de arrac1ma_das ~or~s, la b1b(1ca palmer:1, el tamarrndo_ 10d1a!1º• el s1coa_ioro ?nuodo_ de la griega
Chipre, el p~hdo ohvo antiguamente consdgrado .ª Mrn~!va, el umbroso _árbol de
que Ale1des te¡1era su corona, el 1aurel de
Pafos, la magnolia espléndida de Amér!ca,
el o~bú solit:irio ~e la_ P'.1-mpa argenttna,
guarida hospitalaria al rnd10 errante, todos
esos hijo~ lozanos del d~sierto Y las selvas,
estremecidos se despo¡an de sus frescos
adornos.
Otro tanto acontece con las plantas ~odebles semejantes a la doncella tímida
que, después de un3: fiesta en que se desencontrara con su oov10, esparce desconsola·
da en derre~or de su lecho las cintas Y l~s
rosas marchitas al calor del seno palp1tante.
No todos lo_s ár':&gt;oles, empero,. pierden su
verdor, langu1dec1endo al senti r la ausen-

cia del ambiente estival tan plácido a la
gárrula hojarasca .. ..
Algunos vienen de climas rigorosos, son
fuertes y severos.
Resignados soportan el alejamiento del
astro que destella el día de su frente, y parece como los tamariscos, las sabinas, los
enebros, y especialmente los cipreses de
que se coronab" el monte Ida, vivir en perpetua plegaria, envueltos en su ramaje som·
brío.
Triste está el prado, triste está la colina.
Mirad al cielo; en vano buscaréis en la re·
gióo olímpica el esplendor mag, ífico. las
fulgurantes ráfagas q ue os deslumbran en
las alboradas del estío.
No hay en el horizonte oi esrallidos de
volcanes, ni oleadas de topacio, ni monta·
ñas flamfgeras.
Son menos vivos los matices, los torna·
soles de las nubes livianas.
La luz y los colores dilúyense armoniosamente en el éter produciendo sonrosadcs
celajes que van desmayando hasta per~erse en una tenuidad vaporosa: así expiran
los dorados ensueños de la juventud; así d
pensamiento, después de haber iluminado
las verdes cumbres dt: Ja vida , siente debilitarse sus fuerzas hasta desvanecerse en
el océano sin riberas de la inmemidad
¡Oid! ha cesado el rumor de los campos;
no canta en la espesura la cigarra, ni zumba el grillo en los trigales.
De vez en cuando se escuchan sólo los
mugidos prolongados dt las vacas bravías,
llamando a sus terneros, El balido de los
corderillos friolentos, el cencerro de las
cabras ramoneando en las cañadas, el humilde cantueso y los sauces amargos. la
voz de algún p 1 stor solitario que más que
canta se lamenta, y al caer la tarde, allá a
lo lejos, el tañido de la campana de la er· ,
mita, que según la expresión del grande y
taciturno bardo de Florencia &lt;parece llo- ·
rar al dia que se muere&gt;.
¡Qué inefable tristeza!
•Es la dulce hora de la oración y del re· ·
cu~rdo! .. ... .
¡Oh, tú cuya alma sistemática y doliente
se armoniza con esa serenidad religiosa,
con esa melancolía sublime, ven, y desde la
cima de nuestra montaña desolada, salude·
mes juntos al Otoño-el otoño que ha he- campanillas silvestres, p~ra coronar tus cacho énmudecer demasiado pronto en tus bellos más negros que mis penas.
vergeles el coro alado de los tiernos amo- l Enjuga, enjuga tus lágrimas por no caures.
/ sar envidia al ángel del dolor.
As[ reverderean aquellos para tí brin- \! Las lámparas de tus altares están llenas
dándote de nuevo sombras y frescura; así toda~ía de óle? perfumado; una m(rada de
vuelvas a deleitarte un día al canto alegre ,tus ºJ?s bastaria a e_nc~nde:las, y tu puedes
de las aves amantes en los matorrales flo- 1 ser aun la sacerdottsa rnsp1rada de un culr idos, y se te vea otra vez vestida de blan_l·to mis•erioso y di,vino.
. , .
co, recogiendo entre el césp"ed ~violetas yl J En cuanto a m 1, he dado ya m1 ultimo
1

l

adiós a la juventud Y a la esperanza.
Jamds retoñarán las ramas, entre las
cuales abracé las castas visiones de la feli·
cidad.
Ya no ~ay misterios ~n la selva callada
que transito; ya no hay imágenes flotantes,
oi voces incógnitas haciendo al oido tier·
nas promesas que hoy ni comprender sabría
el corazón.
En cambio penetra allí más luz, más directamente pueden mis pensamientos remontar hasta el cielo, en donde tengo una
cita inmortal! , ... . .
En otro tiempo hubiera escrito en verso esta alegría; pero idyl mi lira está cubierta de crespón y ha enmudecido para
siempre!
CARLOS GUIDO Y SPANO.

Los peligros de la radiografía
La facilidarl con que los aficionados a la
telegrafía sin hilos pueden montar un apa·
rato para enviar y recibir mensajes, ha hecho que las áutoridades de Nueva York se
preocupen de regulatizar el uso d,i la radiografía, pues muchos aficionados, guasones y de mal género, se entretenían en enviar señales simulando que algún buque
estaba en peligro e interrumpiendo a veces
el servicio de las Compañías que se dedican a la transmisión de mensajes radiográficos.
Ultimamente un empleado de la Central
del sistema Marconi ha descubierto un
método para que los aficionados que se
dedican a esas bromas reciban el correctivo que merecen.
La primera prueba se hizo hace pocos
días y como resultado de ella cuatro curiosos se encuentran en el hospital, pues recibieron en sus aparatos una descarga tan
fuerte que el mejor librado q•1edó privado
de s,mtido cerca de dos horas.
La Compañía de Marconi ha resuelto
instalar definitivamente ese invento en todas sus estaciones para asegurar así el secreto absoluto de los mensajes que transmita, pues la descarga eléctrica aunque es
fuerte no se siente en los ~paratos de los
buques ni en los de tierra que estén debi·
dameote instalados.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL

MUNDO ILUSTRADO
BOOA D ELIOIOSA, FRAGANCIA
en el ALIENTO con la l

BANCO CENTRAL MEXICANO

EITEIUAC

AIIENTO de las FUERZAS,

VIOLETAS RUSAS

CAPITAL SUBSCRITO ............ ...... $ 80,000,000.00
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Blelchroeder. Berlín, Oomptolr Natlonal :v Escompte, Par ís. S. :v Oía., New Yor k.- Na•
t lonalOlt:vBank, New York.-Flrst. N&amp;tlonal B&amp;ulller mo Chllc&amp;1ro Voc.- G'nk,Cía.

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.tu oualldadH antta6ptlciae,

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llu merecido al

Coaltar Sapontnl
LB 88UI

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eH producto para todo■ 101 u101
del tocador : Cuidado■ de J~
Boc.a i qua purlfloa, de 101
Cabello• OUJa ca1da detiene
LoolODH de IH CrlH, Clll,
dado• IDtiuto■, etn.

El g ran periodista argentino, doctor José
G . Paz, que ha fallecido hace algunos me·
ses en París, fué el fundador, como se sa·
be, del acreditado diario &lt;La Prensa&gt; y
quizás el que ha dado mayor impulso al
per iodismo argentino. Por tal motivo su
nombre es venerado por todos conceptos,

en Buenos Aires, y ahora, con motivo de
la ceremonia que representa nuestro grabado, se ha visto bien palp able el cariño
del pueblo a rgentino y de todas las clases
sociales al venerable escr itor, que tanto
hizo en pr o de la cultura por inedio del
periódico.

La freGuenGia del pulso, modlfiGable

a parece cuando hay taquicardía; y lo mismo cuando la persona ejecuta m1,vimieotos
respiratorios a la vez que acelerados y su·
perfkiales.

!:~~8;.~!}!=:N ~~!~:8 1

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos re.'!ultadoe, y por eso es que se ha hecho la preferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurfsimos en

QtfANOS, TUIIIOltES. A&amp;.1110/flfANAS, Hl!lflDAS, ,.USTULAS, &amp;.&amp;.AQAS,
U&amp;.Ol!RAS, QUl!IIIADURAS, ,.l8TULA8, l!lfUf'CIONl!S, l!TO,. ETO,
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altarlo general,
lfolll"olll!&amp;. • • OlfTl!QA, .,. OAL&amp;.I! Df! lllollNltlQUE N 9 ea.
A,.AffToll00 4841,

l
La Infanta en el Ferrol

Se ha preguntado: ¿ puede el hvmbre
La infanta Isabel, lía del Rey de Espa
modificar la frecuencia del pulso volunta·
ña, ha ido ea representación del gobierno
r iamente y eo reposo?
a fa botadura del acorazado &lt;Alfonso XIII&gt;
Sí, puede, según los resultados obtenidos E n condicion:s normales, diez centime; al Ferro!, en Galicia, que como se sabe
4- la f•'-Cffoce,.,,_
por
r
ecientes
investigaciones
del
doctor
t
ros
de
meve
ca,da
r~pr
esentan
un
cenll
existe
uno de los mejor es a rsena les espaltN LAe l"A"'MAOIA•.
Putzig, r elativas a la influ encia que la res- metro de agua de lluvia.
ñoles.
J..pate■1Gu1■nh■lm 1 ■af1r■equ1
piración puede ejercer en la frecuencia de
El recibimiento que se hizo por los fe.lpartado ~ M4x!OQ.
las contracciones cardíacas. Estos r esulta·
.
.
r rolanos a tan augusta dama, ha sido muy
dos se pueden resumir en la siguiente for- E¡n ~USla la m~rt~hd1 es mayor qut! en cariñosa, pues bien sabido es que goza de
ma:
cua quier ot_ro pa s :. uropa, pues ega generales simpatías la hermana del maloE n una persona que r espire normalmen- al 4 1 por mil Y por ano.
grado monar ca Alfonso XII.
te y cuyo pulso tenga frecuencia media,
Los festejos han sido muchos y estuvieésta aumenta en las inspir aciones y dismiron muy animados, alabándose en general
nuye en las expiraciones., La mayor difeLa_ r ei!la Guillermin~ de H olanda es al nuevo bar co de la marina de guer ra
J
CA~NE • QUl~A
r._, mns Hv.C(,05lll ll\'COIC- :,Col•!'r:rnn e !l rencia notada entre el numero de pulsa- p ropietaria de una gran¡a lechera que le española, que reune todos los mayor es
t,,c.: fa.-.•"~ 11\ E,n1e rm ~dad·~C:-. IÍ•:' l f::til ó-- ciones en uno y otro caso respiratorio _ha produce muy buen r esultado.
adelantos, por haberse hecho por exper tos
Cll&amp;t.!(• y d~ I'&gt;~ l n t..est.1nos.Coc"··11t.', enc 1a~. sido de 12 (en un minuto). H a ascend ido
ingenieros náuticos.
CootUluac ,un d&lt;.• Pa r to .... Mvv1w11·ol~,. basta 26 pulsaciones cuando la persona en
fE'brtl P9 é l nOu,en,..,
observación ejecutaba movimientos respi- Se sabe que las águilas vuelan hasta alratorios for zados. La influencia de la res- turas de 2 ooo metros.
piración en la frecuencia del pulso des0

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•

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En el teatro Michel de París, que como
se sabe es el más pequeño y también el de
más lujo de toda la capital, se destaca por
su elegancia y belleza una actriz, Mlle.
Lucienne Guett, que está adquiriendo una
gran notor iedad, escogiéndola los autores
para intérprete principal de sus obras.
Su talento sugestivo en extremo, su figu•
ra netamente bulevardesca y las &lt;toiltttes&gt;
de sumo gusto que ostenta, la hacen una
de las Reinas de la moda.

l

0, I",

No aparezcáis n unca más sabio que lo
que sois, ni más prudente que aquellos con
quienes os halléis; llevad vuestro saber lo
mismo que vuestro reloj, en un bolsillo
particular, de donde no lo saquéis n i lo ha·
gáis sonar únicamente para que veamos
que lo tenéis.
000

Pertuman los
labios y dan á la
boca sabor de ambrosía, &amp;P&amp;&amp;lonan
y hacen divino el
beso de los amaJJ•
tes.
La esposB que
usa l&amp;&amp; Putlllu ,,
Vlolttu de Rual1, d1
Quentln, goza del&amp;.
, ternura de su ma•
••
rldo. Indlspen11"!:
sable par&amp; los
·
Que aman las exquisiteces. C&amp;jlt&amp;
artística de &amp;lu
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-------------CASOS Y COSAS

La verdaderd. grandeza es la que no ne·
cesita de la humillación de los demás.

o o o
El primer museo fué fundado 2 80 años
.
.
.
antes de Jesucristo.
La razoa que se deJa llevar ne la calera
llene la misma suerte del error.
El comercio consnme más de un millón
de pieles de gato cada .iño.
000
La policía no es otra cosa que la diplo· E n cier ta época, en Turquía, estaba
prohibido fumar so pena de muerte.
macia en harapos,
o oo

•

F.LOREINE

1

o oo

Hay una probabilidad contra ....... .
ooo ooo para que una persond. tenga
Hay algunos que para nad;t sirven colo- las lfneas digitales que dan la presión
E ntre los manuscritos del Museo de }iis- cados en segunda línea.
identificadora, igual a otra persona.
toria Musical de Colonia, el mismo conser·
La tuberculosis causa la muerte de más
000
vador de aquel centro artístico ha descupersonas de 25 a 30 años que cualquiera
b 1'erl0 una compos1c1on
· · , me
· 'd't
Np hay veneno más activo que la lectu- otra enfermedad.
I a d e 1 su bl'1me
maestr o.
ra de malos libros.-Chateaubriand.
o o o
Se t rata de una melodía adaptada a la
o o o
·
d ¡
,
·
El tiempo de existencia de un barco de
primera e as tres poes1as de Mattb1sson,
guerra moderno se calcula en 20 años.
que llevan por título &lt;A Laura.&gt;
Un hermaoo es un amigo dado por h,.
Todo hace suponer que fuera escrita en- naturaleza.-Proverbio chino.
tre 1
L
os anos 1790 Y 1792. os versos, un poO O 0
co mediocres, han sido ennob lecidos por
las notas de Beethoven ; pero el principal En un teatro,·
é •
. .
•
m rito de la composición esta en el acom• - Acomodador, mi butaca está ocupada
COGNAC
pañamient~ de piano.
por aquel caballero. Dígale usted que se
? esgrac1adame~te, falt~ el principio de vaya a otro sitio.
la rnteresante págrna musical.
-ilmposible! ¡Es un magistrado!
64-00 0

Un trabajo inédit o de B eethoven .

Ouoo,.,,.,..,

VINO ARDUO

1

La mu;er menos coqueta sabe que es
am...da un poco antes que Jo sepa el mismo
de que se enamor a.

Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.
LEA USTED

'La Semana Ilustrada'

0 0 0

-lY qué tengo yo que ver con eso?

-lPero no sabe usted que los magistraEn la tumba de un r ey asirio se encon- dos son inamovibles?
tró un pan que debe tener más de 2,500
años.
o o o

Ninguno tan deflcioao como éste.

�EL MUNDO ILUSTRADO

1) Los Mal'.)damientos
Belleza

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diez artículos fuodameotales, que iotitula:
&lt;los diez maodamieotos de la belleza&gt;.
r. Cuaodo el espejo te dice que estás
uo poco indispuesta, descansa.
2.
Para conser var el cabello hay que
lavarlo una vez por semana.
3. La higiene de la boca exige un lige·
ro masage diario aplica ndo un dedo a los
labios y a la parte superior e ioferior de
los labios,
4. Hay que practicar todos los días el
mas.,ge de la barbilla.
5. La nariz requiere un masage diario MARAVILLOSA CURACION DE UN
con los dedos.
ANTIGUO Y HONRADO PERIO·
6. S i se enrojece la puota de la nariz,
hay que aplicarle comprensionescalientes,
coo un pedazo de tela muy fina.
DISTA
7. Para evitar las arrugas llamadas vul·
. .
garmente «p~tas de gallo&gt;, es preciso lavar ~1 decano_ de los penod1st1;5 cubaoos, el
coo frecuencia los pár¡:,ados con agua tao seocr Arsemo _F~;nandez Carc;,.va, de Ha·
caliente como se pueda sufrir.
han~, nos escn~,10 c~n fecha catorce de
8. El brillo natural de los ojos se coo· Abnl de ~gu: Escribo a usted_ coo gusto
serva bañáodolos con &lt;agua de rosas&gt; y para mamfestarle que sus pr~c,1?5'1s pfl~ousaodo para ello un recipiente especial.
ras de Paw Paw son una bend1c1on de Dios,
9 Para que no aparezca la vulgar bar- s~bre todo para los viejos como yo que dibilla o &lt;papada&gt;, hay que d0rmir con la gteren mal por. falta de denl_:ldura y de
cabeza muy baja tan baja como sea posi- trastornos gástricos. Tengo6ganos de edad:
ble.
•
he padecido mucho de las muelas, cuando
ro. La piel se refresca coo baños muy joven, y unas me las extrajeron los dentiscalientes.
tdS, y otras me las arranqué yo mismo; no
Las prevenciones generales pueden, en permitiéndome mis esca5?S _recursos el po·
principio, condensarse en las líoeas que nerme uoa dentadura arhfic1al. Estuve hassiguen
tante tiempo utilizando e_l B!carbonato de
En la práctica:
Soda para ayudar a la dtgesttón; pero este
En toda clase de lavados, y hasta en el procedimiento me obljg_aba a (r aumentan·
baño, debe usarse agua destilada. Si se do gradualmente la dosis de Bicarbonato, y
emplea el coldcream procúrese puro, pues tanto he tom3:do qui: :mpecé a sentirm~
cuando tiene plomo causa mucho daño a ~al, y d_etermtné sushtu1rlo con sus pro~•la piel.
g!osas p1ldoras de Paw Paw, tomando d1aE l masage tiene real y positiva impor- namente al acostarme, una de dichas píltancia. Debe practicarse en todo el cuer· doras; hace de esto dos · meses y observé
po, porque hace circular la sangre y evita que me encuen~ro bi:n y hasta he eng?r·
la formación de grasa.
dado. Uso al mismo tiempo su excelente¡a·
Jamás dtbe unt..rsevaselina en los cabe· bón, y mi físico ha mejorado mucho."
llos. Ninguna substancia mineral puede LAS&gt; PILDORAS DE PAW PAW ( .
hacer que crezca el pelo.
.
.
Pa
La receta empleada con éxito para evi- paya), son las me¡".res que !e conoc~n pa·
tar la caída del pelo se denomina «loción r~ ~l eSl6mag? e htgado Y un__ P?Stttvo. y
de camomille&gt; y debe aplicarse sólo en las ra~t~o re.~e~to para el estren 1m1ento, te·
raíces. Hay que usarla con cuidado, para tenc1a, b1,ho_s1dad, dolor de cabeza y todcs
que no salte ninguna gota sobre la cara, los padec1m1entos causados por, desórdenes
porque deja fuertes manchas amarillas.
~€1 e~tómago .e híga~o. Estas p1ldo~as conLa «camomille&gt; se fabr ica de este modo: heoen las r_ne¡ores virtudes del !ómco Paw
Echese en un litro de agua un puñado Paw, Y esta o preparadas del ¡ugo de la
bastante grande de yerbas de manzanilla. fruta Papaya 50 centavos.
Se_hace ~ervir la mezcla durante doce o
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.
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D:~pués se echa en un J~rr~,. que no sea necesidad para el Tocador. 50 centavos.
metahco colocáodolo en un sitio fresco.
Para mantener la piel de las manos EL REMEDIO PARA LOS RTÑONES
si_e~pre lisa y ~uave, se emplea el proce· cura prontamente los Dolores de Espald~
d1m1ento que sigue:
y todos los males de los Riñones. 50 ceniaLavarlas primero cnn agua de jabón vos. Marca 3 X, 32.
cambiando el agua tres o cuatro veces y
dejarlas secar sin hacer uso de la toalla. Munyon tieoe Remedios para todas las enCuando estéo relativamente secas, hay fermedades, casi todos al módico precio de
que bañarlas con una mezcla compuesta 50 centavos. Se venden en todas las farma·
de treinta gramos de glicerina, noventa cias o pueden pedirse directamente.
gramos de agua de rosas y diez gotas de
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Munyon, en las Droguerías de J. Labadié,
Suc». y Cía., Av. San Francisco .¡3: J.
Uihlein Sucs., 3a. Av. Bolívar 25; Johanosen,
Félix y Cía., Av. San Francisco 39; Droguería del Elefante, Av. Isabel la Católica
Los amigos de las aves venían quejándo• 6; y otras. Consultas por correspondencia,
se desde hace mucho tiempo del enorme confidenciales y libres de todo gasto número de volátiles destruídos por los fa- MUNYON'S 53 Rd. AND JEFFERSO N
ros de gran potencia.
S's. PHILADELPHIA, E. U. de A,.
Estas mortandades eran grandísimas, so·
bre todo en la época de la emigración.
Hasia hace poco se creía que las aves,
a~ra1das por los rayos luminosos, se precipttabao con Id.) ímpetu sobre la linterna
del faro, que caían atontadas o muertas
por efecto del golpe; pero las detenidas
observaciones llevad«s a cabo por muchos
El Agente exclusivo de
torreros han permitido determinar la ver·
dadera causa.
nuestros semanarios "El
Las aves muereo extenuadas después de
haber seguido durante horas enteras, en su Mundo Ilustrado" y "La
movimiento giratorio, los rayos de les pro · Semana Ilustrada" en esa
yectores. Generalmente, después de fatigarse en vano, concluyen por caer al m~r Ciudad, es el Sr. Manuel
a tierra o a los tejados de las casas.
' Sancho,' con domicilio en

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 24, Junio 15</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��CAPITAL:

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1501.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNÓO iLUSTAAOO
MARTES

Muy Enferma Para Trabajar

Sauta Margarita Heina de Escocia Viuda
y Sao Primitivo Mártir -Hito semidoble
que permite la celebración de misas privadas de di[uotos.

•

i. Se ha sentido Ud. alguna Yez demasiado enferma para poder trabajar Y :,e
le ha diticultado en alguna ocasión el
lavar y planchar la ropa del día perencontrarse muy cansada y sufriendo terribles
dolores de cabeza y espalda y aquellos
m11reos que causan debilidad gcueral ?
Si tiene Ud. estos sin tomas y 1lcsea saber
lo que debe hacerse ; lo que olras miles
de muchachas han hecho en iguales circunstancias, acuda á In botica y pida un
frasco del Compuesto Vegél.a l de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Es un remedio muy
simple hecho de hierbas y raíces y cuidadosamente preparado para males femeninos. Lea este testimonio de una scñom
que vive en Bethlehcm, N.H.,E. U.deA.

S:io Bernabé Apóstol. Patrón principal
de la ciudad de Mérida (Yucatáo) Sautos
Félix y Fortuoato hermanos Mártires.
JUEVBS

VrnRNBS 13

En la pasada prima,:cra mi_ madre me compró una botella del Compuesto
Vegetal de la Sra. Lyd1a E. Pmkham y ahora me s iento una nueva persona.
Me ~nfermo reg~larme_n!c y no ~ufro _los dolores que me obligaban á
~atdar cama. Contare a todas mis amigas los beneficios que estoy obteniendo con el Compuesto. " -Srta. GRACE B. Dooos Bethlehem k artado 133, N.H.
'
' .•,

Si eshí .U•l. s11frie111lo ali:-1111~ de estas eufcrmetlades y desea u~ oon•
sejo espt1ernl, escn bn coufldcncrnlmc11tc á Lydia E. Plnkl1am Medicine
Co., Lynn, _Mass., E. U: de A. Su ~arta sení a hierf a, leidn y contestada
por una seuora y considerada estricto mente conlltlcueial.
OBSCONFIARSB
•
O.E LAS l'ALSIPICACIONES B IMITACIONES

Ezigir la

-··-··-

__,,
7

Firma:

,~~-&lt;..,,_-_.

San Antonio de Padua Confesor.-Función titular en las parroquias de San Ao·
tonio Tomatlán y Sao Antonio de lasHuer tas.-Función solemne en San J uan de Dios
y otras iglesias.
SÁBADO 14.
Santos Basilio Magno Obispo Confesc r,
Padre y Doctor de la Iglesia Griega y Eliseo Profeta.

Efecto inmediato
ANEMIAS - CLOROSIS

DOMINGO 15.

CONVALECENCIAS DIFÍCILES
ENFERYEDADES de los HUESOS
y d e l SISTEMA NERVIOSO
PRETUBERCULOBIS

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Santos Vito, Modesto y Cresencia Mártire~.
-Oficio y misa de la Domíoica: rito semidoble y ornamento verde: se conmt&gt;moran
Saatos Vito y compa ñeros.-Fuacióu solemne por la advocación de la Virgea eu
la Santísima, S an DiPgo, Saata Veracruz
y alguna otra iglesia.

TRIXYL
FRAUD.I N

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio FOnebre por Ferrocarril.

Reconstituyente ideal

TELEFONOS: ERICSSON, 836.

Uno solo cu.in &lt;l'! 60 oom1wlmidos ca suílclenLe

1,t,ra meJC'l'B~Jo general.

Laboratorio E.FRAUDIN. Boulogne (pres Parla)
ll

&amp;f(

T0f\A8

u.a

MEXICANA, 1006.

Pi\RVlCUI-

EL JUBILEO DE UN NOTA·
Burlad los Años
BLE PUBLICISTA

Medalla de Oro Exposiciión
Universal.-Paris 1900
Medalla de oro

Ex osición universal Par,s 1900.

12.

Santos Juan de Facundo Confesor, Basilidis, Ciriuo, Nabor. Nazario Mártires y
Ooofre Anacoreta.- En la Basílica de Guadalupe Visita de los Siete Altares y función
de la ..\rcbidiócesis de Yucatáo.

Bethlehem, N. H. -"A consecuencia
de haber trabajado barriendo, sacudiendo nlfombrns, lavando, planchando
y de haber levantado pesadas canastas llen_a de ropa, llegué á sentirme
muy mal. :ipstaba muy cansada, muy nerviosa, no podía dormir y cada
mes me sent1a muy enferma durante muchos días.

de la cua F. Wolft y Son. recuerda la fragancia suave de las rosas de Persla.

pido esfuerzo por alcanzar la claridad
constituyen la razón del éxito que sus
obras han logrado fuera de Dioamarca.
Así se explica, por ejemplo, que Hoeffdiog
escr ibiera hace quince años uo volumen
reducido sobre Rousseau considerado en
Francia como un modelo de examen objetivo.
Creemos que en México, donde hay hombres tan eruditos, se podía haber hecho algo, si •no para vulgarizar, por lo menos para que fuera más conocido el nombre de
este publicista y filósofo tan diguo de- conocerse.

..

MIÉRCOLES 1 l.

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA, LYDIA E. PINKHAM

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

RECETA DE UN
MÉDICO
EMINENTB

10

Sed siempre jóvenes
.Eu la parte uorte de .Europa se ha celey bellas.
brado el jub;ieo de un poeta dinamarqués
que gozó de grao fama. Nos referimos a
Un qulmt.:o de
Harald Hoeffdiog cuyas obr«s más impor·
OrleatP,cuyosesl
f'
tudlo1
bao ásido
tan tes sob re fi oso 1a contemporánea puecuas.grados
emdeo leerse en todos los idiomas conocidos.
bellecer el rostro
Siguiendo la costumbre escandinava los
Y voluptoaear Ja,i
estudiantes daneses festejaron al nombre y
carnes de l•s mu·
la fama del escritor con una manifestación
l~~ePsn:tfa r~:~~
pública que recorrió las callt&gt;s de Copeola lle 1• Crema
bague terminando en los umbrales de la
' ' SIR~NE ' ' pa•
vivienda del escritor.
, : ..':i'!'aba':.'~eo~r'
El maestro tuvo ocasión de experimeoL&gt;&lt; bt•nos tran•·
J
lar un día de verdad• ra dicha con el seo·
mlte á la epldértido homenaje de la juventud, a la cual
gj~9tane:ie t~~~,~
CURACION
consagró buena parte de su existencia;
PorOS&amp;li bijas de las leyendas del Rhln .
. .
.
o..da una de las Imperceptibles y ad be·
RADICAL
porque H oeffd 10g no se 11m1ta a explicar
rentes partículas de Is CREMl!l SJRENE se
en las aulas de la Universidad, congrega
lncru•ta y se asimila en et cutlR, nutr én·
RÁPIDA también en su casa a sus discípulos, y en dole
de frescura juTen ti y dándole trans(Bla Copaiba - 1i la71ccioa1s)
los coloquios que mantiene con ellos les
-o•rencla alabastrlna •aturada de m11,rnéttr&lt;&gt; perta me oriental - La Creme " S1deja libertad completa en la emisión de
RENE" rosa. r ecomendada para la muler
ó
sus ideas.
trhrueña 6 morena. dá 11. la tez suavidad
Los discípulos llaman al maestro su &lt;vie·
de azalla Y el tinte seductor lle las volup·
tuo•as flores del 1rr1tnado.-üon e: uso de
jo Sócrate~,&gt; expresión afectiva que resestas cremsq la muJPr burhná 111a ailo• y
• Cada
lleva el •
poode al carácter del profesor. a la viveza
c•utlTará á lo• hombres má• soñ•dorP&amp;y
ex•ir11ntes. - TARRO CON INTERESANTES
cápsuia de este Modelo nombre: I IDY de su espíritu, a la ecuanimidad de su alCONSEJOS $2.25. - ÜERTJFJCADO POR CO·
ma y a la actitud interrogativa de su rostro
BREO U oo
P!RIS, 8, RO! ,1,1em J en IOdl" 111 rarmac111.
ante la vida y sus enigmas; envidiables
DEPOSITOS: • .J. J,abadle Sucs. Oo. A ve.
.d
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·
t
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11
J
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San
r1tnrlsc089.-UlblA1n
Ave. Bocua l1 a es, aJenas o as e as e pe anl!s.Jfvarl&lt;'25.
-Jobann~en, FélixSocs.,
Oo., Ave. San
roo afirmativo.
Francl•co 39.
La revista 1aoesa &lt;Til~kueren&gt; ha con- - - - - - - - - - - - - - sagrado DO numero especial al maestro.con
ocasión de su jubileo,
.
.
cuart&gt;nla años, es decir, que durante el
LUNES g.
E n ella e~cn~ Hoeffd1og compen,hosas transcurso de una juventud ¡uiciosa con·
N t S _
d
G
.
. cotas autob1ograficas, eo la~ c uales habla centró sus fuerzas para una vejez que 00
1
ues r~ . enora e.Ia rac1a Santos Pn- solamente de sus l_ibros y expone su pare- enfría ni su cuerpo oi su espíritu.
mo Y Feltc1aoo Márl!res.
c~r sobr e las ~orneotes filosóficas que sur- Los amigos de Hoeffding i,ocueotrao
g1eron en su l!empo.
la observación justísima.
. Jorgl: Brandés, en _un extenso trabajo,
E l maestro distrae sus graves tareas le·
nnde s10_cero bomeo~Je al maestro, y ha- yendo diariamente a Sbakespeare, y afirma
bla también de sí mismo, comparando la que sólo le ha sido dable satisfacer sus an ·
soledad en que actualmente vive con las sias poéticas con las obras de los poetas
simpatias qu_e a ~u colega envuelven.
suecos contemporáneos
~~o el 10!1010 moral de uno y otro
E l filósofo ha sido muy dado a frecuenpubltc1sta, o _por lo me~os ~¡ empleo qu_e tar el trato de artistas y escritores, de quieuno y otro dieron a su 10tehgeoc1a. ha d1- ues afirma haber aprendido muchas co·
ferido mucho, el gran crítico escribe que sas.
Hoeffding es un hombre que siempre tuvo
Esta variedad de cultura y de ioterrum·

PINTURA PREPARADA
PARA

ÚSO INMEDIATO
"LA ESTRELLA."

"U ECONOMICA"

Inofensivo de una Puresa allsolnta

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de los Flojos Recientes Persistentes

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mismo

El "Pío IX" enfila gallardo l¡t bahía. Por
babor la niebla del amanecer lentamente
se disipa rasgándose como una cortina que
deja ver esfumado apenas Sao Juan de
Puerto Rico, la penúltima colooia de Es·
paña.
La Dispepsia se cura
Repujad.o a martiJlo, s-,bre ue brazo de
tierra, ''El Morro," el famoso fuerte que se
• defeodió con sólo dos cañones costeros ....
El remedio de Munyon para la Dispep·
En sus muros se gu-irda todavia, incrust..·
da, la metralla americana y en el torreón sia cura toda clase de iocligestiones y ma·
más alto, donde antes tremolara el pabe- les del Estómago, tales como Estreñimienllón rojo y gualda, flamea ahora la baode•
.
.
ra de doce listas.
to, Acedias coo devoluc1óo del ahmento,
_ T ras el fue rte, la capital portorrique- a la boca, Pesadez después de comer, Fla·
na
Empinado racimo de casas multicolores tulencia, Palpitaciones del corazón y tocias
forman la ciudad, coqueta, riente y pinto· las afecciones de éste e2.usadas por la inresca en la policromía de sus edificios.
.
.
.
•
Abierta al mar verde uva, como un aba- digesttón; Ventosidad en el estómago, Erupoico. de industria_ chinesca.
.
tos de alimento, Desgano, Debilidad del
Vibran en el aire tres largas pitadas.
Pensamos en cualquiera formalidad de estómago, Defecación dura, nudosa, y
reglamento.
difícil, Lengua cargada de sarro, Cardial•
-Es el saludo a las monjas, dice el capitán.
gia o Pirósis, Punzadas y Uluceraciones en
Miramos alrededor sin entender gran
cosa la explicación, y la vista tropieza con el estómago, Vahídos, Flojedad, Falta ele
una casa verde de tres pisos, que se eleva energía, etc., etc.
sobre una prominencia, en cuyo balcón
divisamos un enjambre de negras siluetas .
LO QUE DICEN:
Desde el balcón se agita uoa bandera
española, que salada al buque que llega
d~ la península luciendo en el tope los Dice el señor Juan Ocboa L., de Veramismos colores.
Y la ronca bocina del buque contesta cruz: "!'ne alegro mucho que se presente
al salude, con tres largos gritos que son ~o- la oportunidad de recomendar el Remedio
mo !hurras! coreados por toda la gleba 10•
migrante.
Muoyon para la Dispepsia. Seguramente
Las dulces monjitas que habitan la casa que es un remedio maravilloso; no tengo
que es templo y escuela y asilo de ellas;
las tiernas hermanas ••Siervas de Jesús," 'rases suficientes para decir cómo me curó;
desde hace quince años, a raíz de la gue·
rra, entre otros deberes que cumplen cris- Y me complazco siempre eo recomendar un
lianas, se imponen el triste, piadoso y pa- emedio que es tan beneficioso."
triota de sal ud«r a todas las naves que arriban de España, trayendo en su seno carne
española y españolas ansias.
¡ Pobres monjitas! Hu mildes, sencillas
"Siervas de Jesús."
LAS PILDORAS DE PAW PAW ( PaiQué bien aprendieron el arte divino de
con mover corazones y arrancar lágr imas paya), son las mejores que se conocen pa·
de pura emoción!
ra el Estóma o e Hí ado
un
··
Porque ese saludo, tao lleno de pena y
.
g
g
Y
positivo Y
dulce añoranza es una caricia, cálida y rápido remedio para Biliosidad, Dolor de
santa, que habla a las almas de la patria Cabe a toe!
d · ·
d
ausente trayendo a los ojos la visión lejana
z Y
os 1os pa ecimientos causa os
de uo "rancho" modesto perdido ent,¡:e ris- por desórdenes del Estómago e Hígado. 50
cos, del cortijo alt&gt;gre de 110 campo anda· centavos.
·
luz, del hogar sereno dejado hace poco,
allá en una peña dei golfo vizcaíno. ..... .
Y a esa visión que engendra nostalgias pro- EL J ABON "HAMAMELIS" DE MUNcede el amargo recuerdo cruel, de fuerzas
tronchadas, de saogre vertida en cien epi- YON. Recomendado por el Mundo Civilisodios de cruenta contienda.
zado como el mejor Jabón medicinal y una
La enseña guerrera que antaño en mano
de los conquistadores llenara al mundo de necesidad para el Tocador. 50 centa,·os.
asombro y espanto, ogaño agitada por blancas manos de claustro inspira todo el resMunyon tiene Remedios para todas las
peto, todo el amor de las cosas que se sobreviven.
Enfermedades casi todos al módico precio
"Estos Fabio lay dolor! que veis abo- de 30 ceotavos, Se veoden en todas las farra" ...... )lada más le queda a España en
las Aotillas.
.
macias o pueden pedirse directameñte.
Nada más que estas monjitas españolas y
por torriqueñas, que, desde hace quince
Pida Ud. la "Guía de la Salud"' de Muoaños, al ¡;aso de los barcos que van o vienen de la península, agitan la bicolor bao- yon, en cualquier d rcgnería.
dera, trazando ~n el espacio un "Adiós" o
un " Bienvenido" contestado por la ronca
Consultas por corre~pondeocia, conliclt&gt;nbocina del buque y por cieo pañuelos que
se estremecen en el aire y por 110 grito for- cias y libre de todo gasto.
midable que exhaltan al unísono mil pechos
españoles exclamando: " ¡Viva España!"
Muoyoo's .'i3 y Jefferso n, Philadelphia
Nada más, y oo es p'Jco.
E.
U. de A.
TITO L. FOPPA.

�BIBL!PTECA UNIVERSITAíllA
ALFONSO REYES"
FONDO RICARDO COVARRIJ§JAAJ

EL MUNDO ILUSTRADO

SABROSA COMO LA MIEL.
Antes de conocerse la caña de
azúcar, hacE\ unos 300 años, lo
único "dulce" que el hombre
poseía era realmente la miel, libada por las industriosas abejas en
los cálices de las flores. Durante
muchos siglos, la miel ha simbolizado lo sano y agradable al paladar. Las gentes dicen que nuestro
remedio es tan sabroso como la
miel. Así es en efecto. ¡ Qué
contraste con la mayoría de las
medicinas, muchas de las cuales
son tan nauseabundas que las
personas de gustos refinados no
pueden soportarlas, prefiriendo
sufrir antes que asquearse y enfermarse á causa de ellas ! Y
tienen razón, porque tanto las
medicinas como los alimentos,
para ser beneficiosos, deben sentar
bien á la persona que los usa. La
PREPARACION de W AMPOLE
al mismo tiempo que es agradable
al paladar, no por ello deja de ser
un antídoto cierto y poderoso
contra el mal; no se ha prescindido de una sola de sus facultades curativas. Es · tan sabrosa
como la miel y contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre,
lo que forma un remedio distinto
de todos los otros, eficaz desde
la primera dosis, y tan agradable
al paladar que las personas de
gustos más difíciles ili cen: " Es
tan sabrosa como la miel." Sí, y
como remedio, es mil veces mejor
que la miel. Debe usarse en los
casos de Anemia, DPbilidad N erviosa, Influenza, Pulmonía, Tisis
y se qnedará seguramente satisfecho. El Sr. Profeso r Roque
Macouzct, de México, dice: ''Hace
muchos años que receto á mis
enfermos con el mejor éxito la
Preparación de Wampole como
tónico reconstituyente." Es el
dulce favorito de los inválidos.
De venta en todas las Boticae.

Animales luminosos
Tratando de la luminosidad en la vida
animal del fondo del mar, el abate Moreux
comenta el aserto de Lamarch y Daruio,
según los cuales no existen seres con ojos
en las vastas profundidades del Océano,
porque serían inútiles ea aquellas regiones
donde penetran los rayos del sol, y habla
de los descubrimientos modernos, que demuestran que semejante teoría es errónea
a pesar de su lógica aparente.
Cierto es que existen especies como el
Gastrotomus de Baird, que no poseen órganos visuales; pero en sus cuerpos hay
filas de placas fosforescentes, y si no tienen ojos, ¿ para qué necesitan iluminar su
camino? ¡Misterio!
En cambio el Photostomia, capturado a
r,138 metros de profundidad, tieae un par
de ojos con los cuales ve, y cerno habita
en una región de sombras tenebrosas, ilu·
mina su camino con ayuda de unos órganos luminosos situados debajo de los ojos
y diseminados por todo el cuerpo.
Grao número de peces son fosforescentes, y algunos llevan en la cabeza una especie de faro o reflector, igual que los
automóviles, que encienden y a¡J3gao a
voluntad. Otros llevan un cebo viviente
colgado de una larga fibra, y eociP,odeo
sus luces cuando van a pescar.
Pero aún hay representantes más per-

fectos de esta forma singular. Sus ojos ex·
teosivos a voluntad, están provistos de ver·
daderas lentes, cuya convexidad varía según el foco y los hace de rayos luminosos
que proyectan a distancia, tomando diversos colores.
Antes se creía que todo ese mundo submarino vivía sumido en la obscuridad,
cuando realmente, a falta de rayos solares,
se alumbra con la fantástica luz que él
mismo produce y muchas veces los habitantes de los abismos marinos resplandecen
con 'brillantes colores.
Hay peces vestidos como de terciopelo
azul, crustáceos de escamas de ópalo y esmeralda, erizos marinos de oro y de vermellón transparentes y esponjas que rtflejao los matices del zafiro.
Montones de piedras preciosas fulgurando a los rayos del sol, no podrían darnos
idea del mágico espectáculo que disfruta•
ríamos en estos abismos, rebosantes de vida
y de colores.
\,U!Jj}a)

ffi'(C©l©~ &lt;ill®

Ser Bella
La belleza es la gloriosa corona de la
mujer. El don más apreciado y más
deseado. Y toda mujer pnedeaumentar su belleza de una manera maravillosa dándole el debido cuidado y
atención. No se debe poner nunca
en el cutis nada que no se sepa que
es pnro y suave. Nunca debe rle
usarse nada que obstruya 6 esmal te
los poros.

Cuentan que cuando fué Mme. Falliéres a pasar una temporada en Rambouillet le sorprE:odió ver casi acabado el ga·
!linero. Se hizo traer 34 de las que poseía
ella en Loupilloo y el gallinero prosperó
rápidamente. Al dejar de ser Presidente
Falliéres su esposa reclamó el gallinero.
El intendente apresuróse a remitir 34
gallinas.
La ex-presidenta observó entonces que
en siete años sus gallinas se habían multi·
plicado, y que por lo tanto, eran mucho
más de las que ella tenía derecho a recia·
mar.
A esto, el intendente objetó .:¡ue los gallos pertenecían al Estado, y que sin ellos
no hubiese habido polluelos.
-Perdone usted- replicó la señora de
Falliéres-Losgallos del Estado murieron
de viejos hace mucho tiempo, y los dos ga·
llos que hoy constituyen el orgullo del corral de Rambouillet, fueron procreados
por mis gallinas.
-Es cierto-cootestóla el intendentepero ellos son hijos también de nuestros
gallos.
Como ninguno de los dos contendientes
quiere ceder un ápice de su derecho, el
Consejo de Estado-sPgúo afirma el &lt;Cri
de París&gt;-deberá emitir su ilustrado dictamen para declarar en definitiva si el ¡!"a•
llioero de Rambouillet, pertenece a la señora de Falliéres, que trajo las gallinas, o
al intendente del Patrimonio que procuró
los gallos.

Año XX.-Tomo l.

1mpreso en papel de las Fábricas de San Ftafael

México, Junio 8 de 1913.

Número 23.

Los poros del cutis y del cuero cabelludo deben mantenerse siempre
limpios y abiertos con el legitimo y puro .J&amp;bón Boratado de

México· artístico y monumental

MENNEN
Esto clevolverá al cutis su limpieza natural y al cabello sus
s11aves ond11laciones. D espués de vestirse y después del bal'lo
siempre deben usarse los Polvoscle'I'alco Borataclode:Menneo,

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Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.-

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La CREMA FLOR,BINA impide al cutis clesecarse y descostrarse bajo la acción del aire y así permite á las Señoras
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Emilio ú'KANUEL e&amp; Co. !venida 16 de Septiembre, 15.-ú'\1EXICO

BAJO-RELIEVE QUE SE HALLA SOBRE LA PUERTA PRINCIPAL DE LA BIBLIOTECA NACIONAL DE
ANTIGUO TEMPLO DE SAN AGUSTIN.

MEXICO,
Fot. Kahlo.

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EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DlRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICI1'AS:
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego No. 41.
Teléfouos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericssoo, 14-51
Apartado Postal r49.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCIO::-S MENSUAL:
Ea la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1.00
(pagadero por adelantado.)
Ea los Estados ........ - .............. • • •,, S 1. 2 5
(pagadero por trimestre addaotado.)
Ea el Extranjero .................... . ..... S 2.00
(pagadero por semestre adelautado.)
NUMEHOS SUELTOS:
Ea la Capital. . . . . . . .
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Ea los Estados. . . . . .
. ... , • . • • • • • • •
Ea el Extranjero.. . .
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Atrasados ................. ••.•••••·······

S 0.30
" o.35
"0.50
"o.5o

Para la publicación de avisJ; ea esté periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goets:hel, Aveaida r6 de Septiembre,
r6. Sus agentes ea Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

JUAN DE DIOS PEZA
Ea el lugar ea que duerme el último ,ueño Juan _de
Dios Peza acaba de erigir una figura votiva el Cas100
E 5p 1 ñol, c~o el piadosod~seo de quelagloriase_ñale_coo
Sll índice de mármol, la tumba del poeta cuya hra vibró
cordialmente ea honor de la Madre Patria. Uoicameote
es de lamentarse que hayau sido los españoles, y no lo5
mexicanos. quienes realizaran este simpático acto, ll&lt;!no
de fraternidad si se qu~re por parte de la laboriosa colonia, y que por lo mismo, no nos recomienda como afectuosos ni corno agradecidos. Especialmente a las madres
mexicanas, se les ofrecía una ocasión de manifestar su
gratitud al dulce cantor del hogar. El sencillo autor de
«F'usiles y Muñecas&gt; acudió, para la música de sus mejore5 ca.otos, a las puras risas infantiles, a la alegría de
la flor humana que despierta ea la vi ia iluminándola
coa ¡,. luz inefable de su iooceoria, al iotroducible encanto de los niños en cuyos ojos límpidos se purifican
los corazones como eu fue ates ,le gracia y de bendición,
a Ja paz de los hogares tranquilos ea donde preside un
ángel bueno y silencioso, coa un dedo sobre los labios.
Fué uno de los pen &lt;tes de la familia y como tal debe
honrársele. Bien pudieran pues, las gentiles damas, tejer siquiera una corona de siemprevivas para perfumar
el recuerdo de su dios doméstico. Una ofrenda floral es
Jo meaos qne puede ofrecér~eles a los inmortales, aun
de mediocre estatura. Y Peza era un poco más alto que
Micrós. De ojos obscuros y bigotes de pláta, esto es. el
verw alterado de Darío Porque lo conocí 6 o 7 a_ños
antes de que enmudeciera finalmente. Una mañana alegre en que le fuí presentado por ocasión, por mi inolvidable Jesús Valeozuel•, el grao príncipe lírico de mis
cariños y de la faotasÍ"-.
Peza se ea aootrab, en e l quicio de una puerta, llenando su pali•cate de duraznos. Pedía a la vendedora
lo~ de amaraot&lt;&gt; más encendido, porque eran para uo
obsequio, según dijo. La frutera lo atendía penosamente. Era uoa mujer veotrudci que se movía con dificultad ea medio de los frutos, como una Ceres familiar deformada por infinitas maternidades; e~pectáculo que sirvió a Valenznela para despeguoos coa alguna sátira
sutil, de la io~vitable fealdad humana. Después oosdespedimos al final de un cogoac y de una calle en que se
habló de la s..lud, del f,ío y del calor, de cualquier cosa mecos de lo que yo hubiera qutrido e,fr Habrh sido
iotere!&gt;llote una conversación literaria, entre el director
de la &lt;Revista Moderna&gt; y el autor de &lt;Horas de Pasión&gt;. Un instante hubiera vibrado en el aire,,.¡ moribundo perfume de una flo r deshojada, y el temblor de
un lirio recién abierto, pleno ya de uo aroma triunfal.
Ot•a vez lo ví sentado en una banca 1el &lt;Zócalo&gt;,

una tarde maesa de otoño, que convidaba a gozarla con
largueza, y a hundir la frente ea sus cabellos dorados,
como un consuelo para la melancolía. Ningún lugar ~s
más favorable que los jardines públicos, para combatir
el tedio de las academias y demás sitios de reuoióo. ~e
siente más cerca de sí el alma colectiva del pueblo, 10génua y alegre; insensiblemente interesa, se desea confundirse con ella y su vecindad deja vigorosas levaduras
para la lucha.
Finalmente, como sitio de breve descanso, también tiene un jardín frecuentado por la masa, la ventaja
del anonimato tan recomendable para procurar el reposo. Que nadie lo conozca a uno ¡qué delicia! Verse
extranjero en su país momentáneamente! ¡qué sensación más exquisita! Por desgracia, para fa soled:i.d que
quizás ib \ a bascar allí, era demasiado conocido D. Juan
de Dios Peza, y su popularidad, llana y corriente como
su estilo, lo denunciaba en aquella banca, bajo un gran
árbol que se extendía sobre su cabeza de penate doméstico, meditativameote. Gentes de todas las clases se lo
señalaban entre sí. Algunas lo saludaban con familiaridad no exenta de reverencia; otras le estrechaban la
mano, de paso. Llegaron dos viejos solemnes metidos
ea sendos levitones y se sentaron a su lado. Parecían,
por lo ceremoniosos, antiguos servidores del imperio, y
el arcaísmo de su indumentaria demostraba su definitiva cesantía. Cuando se fueron, ya no resistí; me acordé
de la presantación de Valenzuela y me acerqué a saludulo con un movimiento cordial. Me recibió glacial,
pero cortés, y sobre este pie, era difícil atraerlo a una
charla en la q ue dejara abandonar su espíritu con alguna sinceridad. Fué la última ocasión que le hablé, separándome de su lado con una vaga pena, al pensar en
los desengaños que oo50ttos rumiaremos en la vejez,
cuando las nuevas generaciones vengan con su hervor
de marea, a sepultarnos sin piedad bajo lo~ infinitos cantos que les ponga la eterna belleza en los labios juveniles y frescos.
El viejo poeta estaba por completo desarraigado de
la juventud, que era ya su posteridad, No quiso, no pudo c reer eo la fuerza latente que ésta llevaba en las
a las para ascender a cumbres y su desconcierto ha de
haber sido visible cuando se dió cuenta de la labor llena de tenacidad, de conciencia y de esfuerzo creciente
que ha sabido realizar. Es el último espécimen del vate
propiamente dicho, del poseído por el divino fuego, que
sin ninguna disciplina mental, hace convergir asu mesa,
como sobre una trípode, el rumor de los vaticinios y el
poder de lasadivioaciooes. No es posible negar la fa.
cultad extraordinaria que distingue a los poetas de los
demás hombres. Lo que hay que poner en duda, es que
esa facultad baste por sí sola, para sintetizar en una
armonía el latido enorme del universo, o para dar en
un poema, la revelación de un misterio. Moisés tuvo el
dóo de las profecías, porque le era familiar el pasado
de Israel. Así pudo predecir los destinos de su pueblo.
Y la actual juventnd se parece en eso a Moisés,:del pasado saca la luz par.. alumbrar el porvenir; cree, con
Carlyle, que el talento es sólo una larga paciencia. Por
eso también, ella a su vez, se alejó del cantor popular,
pero de tal manera, que la lira cincelada por el escultor al pie de la figura simbólica, alli se quedará sin remedio. Ningún fervoroso discípulo se inclinará a recogerla.
Lo que no ob,ta para que hoy que el Casino Español,
en un noble sentimiento de confraternidad, le ha erigido su monumento, nosotros nos acordemos melancólicamente del viejo poeta que cantó las glorias del hogar,
con amor y dolor. Sus sufrimientos morales nos lo hicieron simpático y como desrle p•queños aprencimos
sus versos, hemos querido, como un homeoaj .. a su memoria, revivirlo un momento, tal como lo vimos en aquella tarde otoñal, mansa y dorada, sentado bajo aquel árbol de fronda profusa entre los viejos ceremoniosos del
Segundo Imperio, recibiendo en forll"a de halagadores
cuchicheos, dé saludos reverentes y de apretones de mal
nos c9rdia1es, la admiración ingenua de la gente, cuadebido tributo a su franca popularidad, fácil y llana como la melodía verbal de sus cantos.

Era una apacible tarde de mediados de Dic_iembre,
el mes de la sandía y de la cigarra e n el t_róp1co. E l
seminarista iba por una inmensa llanura, hm1tada por
una selva dilatadísima que se extendía paralela al Alto
Paraoá. Pacían ea dispersión por la pradera, manadas
de vacas, toros y c;i.ballo,. Veíase de trecho en trecbo
un avestruz que corría velozmente, a través del seco
espartillar. Ea las marismas y los pasos del val_le, permanecían inmóviles las cigüeñas ea forma de 1oterrogaciooes. De la ribera de algún estero próximo alzábase en precipit,.do vuelo una bandada de garzas blancas
o de flamencos. Al paso del caballo, de· las matas d e
espartillo se levantaban perdices &lt;_!Ue volaban silbando
en dirección da! monte y a las caoadas. Cortos y ralos
espioillares interrumpían de rato en rato la continuidad
del valle.
De divagación en divagación, Emilio volvió a formularse la eterna pregunta que constituía el objeto de sus
reflexiones: ¿ tenía verdadera vocación para el sacerdocio? Muchos son los llamados y pocos los elegidos Examinando implacablemente su conciencia, con aquella
sutileza que da el hábito de la meditación, parecíale
que él no era de los últ!~o_s. H3:ll:1ba amarga como_ la
hiel y áspera como un c1hc10 la v1s1óo que le ofrec1an
c'e la v ida &lt;Los ejercicios de perfección cristiana&gt; del
Padre Rodríguez, el «Combate espiritual&gt; del teatino
Lorenzo Escupoli, &lt;Las moradas&gt; y &lt;Camino de perfección&gt; de Santa Teresa y demás tratados religioso~.
Su adolescencia opulenta y pura no estaba hecha para
e l altar. Era, sin &lt;luda, superior a sus fuerzas la gloria
de pertenecer a la orden del sumo sacerdote Melquisedec. Lo veía claramente en el mariposeo placentero de
su pensamiento en torno a la delicada figura de Enriqueta, su compañera de infancia. El deleite que sentía
al verla, no era ciertamente impuro, pero tampoco parecía totalmente inmaculado, puesto que lo perturbaba.
Y había vuelto a verla, más seductora que nunca, acaso
por la distancia que iba c reándose entre ambos.
Marchaba agobiado bajo la pesadumbre de sus inquietudes. Un demonio interior tentaba su espíritu coa
la duda, con la horrenda duda que apaga las luces in
ternas y entenebrece el entendimiento. Imaginábase su
alma como metida en el primer aposento de Las Moradas; en la vía purgativa aún, lejos de la cumbre de la
perfección moral,
El sol, de un acentuado color de naranja, asaetaba
con sus radios de oro la región occidental, evocando en
el seminar ista la imagen del ojo inscr ipto en el triángulo radiado, coa que se representa la divinidad. Impregnado de lecturas clásicas, el menor accidente de 1
paisaje que iba contemplando, despertaba en su mente
reiñioisce.ncias de la antigüedad mística e idílica y al
mismó tiémpó· los recuerdos de su infancia. Las Pspesuras que convidan al descanso, los rincones de sombra,
las glorietas agrestes, los claros boscosos, le h, biaba a
de la edad de oro, en la' que las diosas se confundían
con los pastores, en la más amable de las libertades. a
la amena sombra de los árboles. El desierto de los anacoretas no estaba tan poblado de seducciones del mundo y de pompas del siglo, como la umbría en que posa·
ba s.u vista con complacencia pagana. El mugido del
toro, que resonaba e,1 todo el valle y repercutía en ia
selva, causábale una vag" impresión geórgica.
Descubría formas peregrinas en las nubes que ~e
amontonaban en el Poniente, y a través de las cuales
brillaban los rayos solares con esplendor velado. ¿ Rerncitaba eo la arcaoidad de su alma, el hombre salvaje,
nostálgico de la paz de las praderas y de la soledad de
los bosques, o el ser primitivo, idólatra de las cosas? No
se hallaba en estado de definir la compleja emoción que
lo embargaba . Pero sí sabía coa certidumbre total una
cosa: que se espiritualizab'&lt;, como si el libérrimo viento
del campo hubiera borrado sus contornos materiales y
desvanecido los sobresaltos de sus sentidos. Sentíase sutil, sensibilísimo, leve; parecíale flotar en un elemento
fluído, en un ámbito etéreo. Un amor místico, uoa veneración religiosa por la naturaleza, lo poseía por com•
pleto. La concebía a esa hora coa apariencias humanas,
como una m:&lt;dre amorosa que abra7a a todos los seres,
sin distinción de formas. vidas, ni colores, Con su sensibilidad aguzada, percibía todos los aspectos armoniosos del paisaje, que era el mundo que le rodeaba, y en
el cual él ocupaba el centro, perdida su p&lt;;&gt;quedad humana ea la infinidad cósmica.

r ]ación de

la imagen amada pasó de 7. uevo a la del panorama. Las torrts de la igle~ia del pueblo se anunciaban a lo lejos, por encima de les oa,aojales y los cocoteros. La ruta que r&lt; corría ahora, le era familiar. Por
las zanjas por que iba, correteó más d e una vez, siendo
niño. Teatro de las primeras turbaciooE s, penas y alegrías de su infancia era el esctoario fD que espaciaba
su mirada, con deleite sttwal. T odo lo transporta ha y
repercutía en él como en una caja de r esoo a ocia: el siléocio de la pradera, la majestad del ocaso, la vaguedad
del horizonte. S oorr ía iovolu ntariameote nmigo mismo, con la flor humi lde que hollaba n las pata s de rn caballo, coa los escuetos H pinillos que d ibuja bao su silu•ta retorcida y dfrnlada fD la lejan ía. El sol, de color
de miel, languidecía . .l:i&gt; fu má baose las penpectivas,
confundiéndose la llanada eco la selva y e l cielo. Creyérase que •e reintf g raba la unidad primera. univer sal,
iocread~. Y est:i unidad eta uoa totalidad a, moniosa y
divina. Emilio rreteodía ~er las vé, ttbras del mag~o
Pan en todas las cmas, cerno fD el canto órfico. N otaba
en sí mismo los eft-ctos de una grau fuerza bieoli'f chora
y clemente, que lo impelía a diluirse como un eco en el
infinito.
Un indefinible deseo de correr le accmetió; picó e~puelas al caballo y se lanzó a teda carrera por el camino re•I. mientras salía, desde lo m ás hondo de su alma. un grito salvaje que retumbó en la selva y fué a
perderse en la inmensidad como una saeta de luz en la
bóveda constelada de estrellas.
ELOY FARIÑ A NUÑE Z.

Declinaba el crepúsculo con la maravillosa policro·
mía de los ocasos tropicales. El sol, antes de hundirse
ea el horizonte, irradiaba con la intensidad luminosa de
un sol naciente, convirtiendo en un vasto arcoiris el firmdmento, en que ridabao mares de nubes trizadas. Uoa
quietud infinita se extendía sobre el valle y la selva.

Las Ve'rtebras de Pan

Emilio experimentó el sobrecogimiento universal de
la hora. Agobiado por la hermosura del crepúsculo, Je
acometió un dulce deseo de llorar, de cantar, de lanzar
un grito estentóreo que desahogase su corazón y expandiese sus emociones. Cambió de parecer respecto de la
Al cabo de tres años de ausencia de la tierra nativa,
naturaleza; no era humana, sino divina. La armonía,
a la_ que_ &amp;.baodonara para ir ah 1;iudad. 3: seguir ea el que descu~ría, ea ~~s aspectos, accidentes y relaciones,
1
seminano a carrera del sacerd?c,o, Emll,o lo hallaba
era ua atnb11to a lt1S1mo de su condición superior a la
todo nuevo a su alr_ededor. Mientras su _cabalgad~ra
humana Recor~ó en ese momento, con cierto espanto
marchaba con 1~ bnda _suelt.. por el polvoneoto cam100 - que su pensamiento era heresiarca. Pero la duda había
real, su peosam,eoto divagaba _como ~~r~llado por ti pe_o~trado ~n su inteligencia•, y ahora ponía en tela de
m onótono_aodar del bruto Venia de v1s1tar a su padre, 1u•c10 la evidencia del dcgma. ¿No era. por ventura
que t raba¡~ba en uo obraj;situadoen u_n punto deoomi· b_ello y divi~otodo cuanto_ alcanzaba su mirada ? La vi'.
o~do Palm1ra. donde hab1a abundancta de palmares, s1ón de Ennqueta apareció ante su vista obligándole a
distante tres !.-guas del pueblo
cerrar los ojos en un deliquio de dicha De Ja contem _

La reina de Noruega

Primera regata del Club-Un paseo por el lago.-Los "clubmen."-El señor ministro de íoglatnrn y el I residente del club izando la bandera inglesa durante la fiesta inaugural el domingo pasado en Xochimilco

Inglesa, según se sabe, la Reina Maud, es, como la
Soberana rumana, escritora muy estimable.
Autora dramática, siente por el teatro especial devoción, y son varias las obras que ha escrito destinadas a
la escena.
Por lo demás, sus hábitos: son de los más democráticos.
Cuando no sale de paseo con el Rey o con su hijo el
príncipe heredero, disfruta saliendo sola, sin esccIta ni
compañía.

�La Sed de Cristo
Acab.1b.1 de levantarse. Tomó un libro y subió al
santuario. Hacía cinco años que era capellán de la familia de Arredondo y poco más tiempo que había dicho
su primera misa. Cuand~ cruzaba el salón de las Madonas cálido y triste en su aspecto señorial, una vaga
impresión de arte llenó su espíritu, sumido e n las me·
ditaciones de Semana Santa. Al llegar a la puerta un
criado le cerró el paso, entregándole una carta del cura
de la parr oquia, quien le pedía que al día siguiente
fuer a a predicar a sus fieles. Era el se1món de Viernes
S.into. No sólo por amistad, sino también por devoción,
debía acceder a aquella solicitud honrosa, agradeciéndola.
Entró en la sacristía. A través de los cristales se veía
el cielo sombrío con nuburones de tempestad asoladora. La voz de un órgano r elataba el Encantamiento de
&lt;Parsifal&gt;. De una de las paredes pendía ua Cristo con
su corona de espinas. Le contempló en éxtasis divino
de mística ternura y se dió a preparar el sermón. El
p1dre Ernesto no g ustaba de la oraroria sagrada. Sabía
que para llegar al corazón de sus oyentes hacía falta
exuberancia de imágeces, tonalidad de voz, apostura eo
el ademán, todo eso que constituye el éxito individual,
ante In espectación pública. Y él por temper'lmento
odiaba lo te,üral. Hablaría sobriamente, como con parábolas, tratando de buscar así el convencimiento y la
persuasión. Sus propósitos no eran otros que practicar
el bien por el bien mismo. ¡Cómo había cambiado! No
psnsaba igual cuando estuvo a punto de ser abogado y
soñaba con triunfos jurídicos. Recordó los años idos,
los sacrificios del padre para hacerle bachiller, la

•
•

Celebración del Natalicio del Rey de Inglaterra.El excmo. seíior Ministro delaglaterraesperando a sus compatriotas a las puertas de la
legación.

Miembros de la colonia británica llegando a la
legación el 3 del actual.

cegaba a dar su nombre. Agregó que parecía demente.
La primera idea del padre Ernesto fué negarse a recibirla, pero luego accedió, llevado por su benevolencia
y piedad para con todos. B.,jó al recibidor. En un s illón estaba la visitante, quien al verle venir, se puso de
pie, respetuosamenté. Para el padre Ernesto, que la reconoció en el acto, aquello fué como una aparición. Iba
a retroceder suplicándola que se fuera, pero ella le detuvo con un gesto de infinita súplica. Estaba arrepentida. Dijo que de miseria en miseria había rodado hasta
allí, límite de su vida. Enferma, con el rostro desencajado y cubierto de llanto, se sentía morir . Era una pecadora miserable y pedía perdón. La confesión fué breve. Enseguida, ella, envuelta en su nimbo inconsolable
partió. El cura quedó anonadado. / Qué diría el criad~
del extraño suceso?¿ Y los señores si por acaso se enteraban? El q~e nunca recibía a nadie se veía torturado por
la calumnia más monstruosa. Sereaóse. Su espíritu puro
le salvaguardó de toda murmuración; su conciencia estaba tranquila.
Durante todo el día permaneció recluido en su cuart1&gt; trabajando coa fruición. Cuando le avisaron que la
mesa estaba puesta, y que los seíiores le esperaban para cenar, concluía de trazar el plan de su sermón. En
el comedor el señor de Arredondo le felicitó cordialísi~o. Ya le b~bíaa dic~o en la iglesia que al día siguiente iba a predicar. Mamfestó deseos de oírle. El padre
Ernesto bajaba los ojos humildemente.
Otra vez en su cuarto volvió otra vez sobre sí mismo
Había sido la suya sed de amor, y ahora era sed d~
ideal, sed de justicia. Como Cristo. C r isto repetía )as
mismas palabras.
J. E. BARANDA ICAZA.

amargura de los suyos el día que entró en el Semina·
rio, renunciando al mundo por un amor no correspondido. Sin saber cómo toda su alma casta se fué hacia
unos ojos dulces. Y se preguntó qué sería de ella. Temió una profanación, un desmán que hería sus sentimientos y retornó a l sermóu de las siete palabras.
El padre Ernesto comprendía como filósofo y como
creyente que ellas eran el compendio de la civilización
humana. El libro que aún conservaba en la mano, libro
muavilloso de un sociólogo, advertía que Cristo, si
existiese, repetiría hoy las palabras de hace veinte siglos. Siguió:
&lt;El Nazareno dió su sangre para que los hombres
pudiesen vivir en un mundo mejor. Cerró los ojos diciendo: Tengo sed. Sed de ideal, sed de justicia era la
suya; era una sed que no podía satisfacerse con todo el
agua de los arroyos más frescos sino con lágrimas de
arrepentimíento mojando enteramente la faz humana.
Al través de las edades, la obra de Cristo sufrió lentamente esas reformas coa que la ambición y la vileza no
podían meaos de ayudarla. Y en los días consagrados
por la cristiandad al recuerdo de la gran efemérides,
los pneblos adoptan, unánimemente, la indiferencia ab~oluta o el lamento que sale, apenas, de los labios.&gt;
1
&lt;Continuemos usando insaciablemente del don mejor
que Dios nos concedió entre todos los demás, el más
pnro, el lÍnico genuinamente grande, el don de amarle
puesto que no nos otorgó el don de comprenderle. Amemos toda su obra, amemos hasta esos vastos seres que
parecen no necesitar de nuestro amor, que inicialmente encerrados también en la mano de Dios y hechos de
nuestra substancia, no nos aman, ni tal vez~_nos conocen.&gt;

Sonaron varios golpes en la puerta de la sacristía.
-lQuién es-preguntó el sacerdote ?
El criado repuso que era uaa mujer ~•joven y que se

Edificio de la legación británica en la 3a. calle de Lerma.

Tras larga ausencia vuelve a aparecer en las columnas de "El Mundr, Ilustrado" e.I nombre siempre grato
de nuestro querido poeta
No hay necesidad de que ponderemos a nuestros lectores los méritos de N ervo, sería tanto como desconfiar
del profundo conocimiento que nuestro público tiene '
del célebre literato mexicano. Frescas están en la me·
moria de todos los amantes de las bellas letras sus hermosas composiciones poéticas repetidas en todos los periódicos literarios de habla española; todos han admirado sus galanas crónicas y nadie ignora los grandes
triunfos que ha obtenido en el mundo de las letras a su
llegada a Madrid.
Desde la capital de la madre patria, desde ese Madrid que ha sido siempre el emporio del buen decir de
la bella lengua hispana, nos envía Nervo sus artículos,
los cuales escribe expresamente para nuestra publicación, distiocióa que mucho agradecemos.
Con la seguridad de que nuestros lectores estimarán
en tod ~ lo que vale e~ta telicísima adquisición. terminamos este exordio y dejamos el campo al primer artículo del poeta e l cual deleitará a nuestros lectores mucho
más ..¡ue cualquier cosa que nosotros podamos~ decirles.

y aún por las vidas humildes; y millares de seres bascaa en el _éter, en la morfina, ea el opio, un lenitivo pa ra el terrible mal de vivir .
. Sabemos &lt;:~ertameate i:nuchas cosas; pero ya el Eclesiastés nos dtJO que &lt;quien a ñade cieoc ia añade do·
lor&gt;. ..... .
Al opio se acude especialmente, porque, según los que
lo hao tomado, produce uoa serenidad de dios.
El a)m.,. parece desligarse del cuerpo, flotar en una
a tmósfera de misterio apacible .... La pequeñez de la
vida la hace son reir. Se cree manumisa .... Ha vencido
al dolor .... Una suprema indiferencia amable reina en
ella y la satura de paz ...... Se c ierne en un plano mihgroso ~esde el cual el universo aparece como ea una
perspectiva confusa y ultra lejana. Ha entrado en el
mundo ~e la verdad ...... Se ha ~ustraído al número y
a( e~pac10 ...... iQ ué mísera es la humanidad! Cuántas
01m1edades la preocupan ...... Ella sí que descubre
ahora el verdadero sentido de la existencia!
. - .... Pero, hay que aumentar diariamente las dósis :
Una pipa, dos, diez, veiote, hasta cincuenta diarias llegda a s7r precisas para mantener el éxtasis, Ea T'olón
hay muJeres que fuman hasta ciento y que en un año
en _dos, no han pisado los umbrales del fumadero par~
saltr a la calle. El muodo exterior no las interesa. ¡Para qué contemplar el fastid io eterno del s&lt;,)!
Ea la aperlada penumbra de la ' estancia escondida
pasean diáfanas, casi ingrávidas, mostrando una palide;
qu_~ ya no parece de este mundo. O bien yacen entre
COJtnes de_seda, co_a _la mirada fija ea un edén lejano...
Solo sus OJOS, unos OJOS desmesurados, tienen vida en
aquel _cuerpo de cera ...... Son ojos que parecen año·
rar olimpos remotos ...... No les habléi~: Su reino ya
no es de este planeta ...... Pertenecen a otra dimensión.
Están más que muertas!
El despertar es espantoso. Hay que volver cuanto
antes a la droga despótica .... El cerebro ha naufragado .... El hombre que fuma tres veces opio, se vuelve
fa_atasma .... La voluntad en él es impotente basta para
1!11rar ... .
He aquí lo que la &lt;civilización&gt; hace de los pueblos
iCuá?do, oh gran Bergson, la humanidad cansada de )~
mentira, volverá al sabio instinto ancestral tan lleno de
mesura, de sabid uría y de dignidad !

El Miedo al Dolor
Ea las grandes naciones europeas, ha surgido de años
atrás y medra de un modo alarmante, una nueva pldga,
peor que la falta de natalidad y que el propio alcoholismo: Trátase de una trinidad lívida, que se llama la Morfina, la Cocaína y el Opio. Medio París busca en estas
drogas los viejos paraísos artificiales de Baudelaire, (en
el poeta más iogéauos y &lt;esnóbicos&gt; que otra cosa )
Entre las fobias ultramodernas, hay una inmensa: e l
miedo al Dolor,
Gómez Carrillo, en sus admirables &lt;Flores de Penitencia.&gt; nos recuerda las expiaciones espantosas a que
se sometían los Aatoaios, los 'Falemoaes y los Pakomios
en las Tebaidas, y cuando leemos esas páginas, parécenos que los hombres que realizaban tales mor tificaciones no eran de este planeta: los hombres de ahora no
solo huyen aterrorizados ante la menor de las penitencias, sino que, en cuanto desaparece la harmonía de sus
funciones orgánicas, la euforia de su vida, cor ren ansiosamente a buscar la pastilla de cocaína o la pipa de
opio que adormezca su mal.
¿Es que hemos o lvidado e l divino secreto de sufrir
coa resignación?¿ Somos por ventura inferiores en quilates de voluntad a los antiguos bárbaros?
No, yo no creo esto; creo por el contrario que somos
superiores a ellos y q ue nuestro miedo al Dolor no viene
sino de la afinación cada vez más extraordinaria de nuestro sistema nervioso.
La civilización nos ha traído a este puntó: No se lo
.agradezcamos.
No cabe duda que, un chino, un negro o un a ustraliano, sufren muchísimo meaos q ue un hombre de raza
.europea. De allí su estoicismo ante el dolor físico.
Un amigo mío que fué secretario de nuestra Legación
-ea China, vió cortar en pedazos a algunos celestes, con,deaados por fechorías con~iderables a esta odiosa pena.
Y referíame que antes del suplicio charlaban y reían
y cuando éste empezaba, el cuchillo del verdugo oo
.acertaba a a r rancarles un grito y a poner uu gesto de
angustia en la amarillenta impasibilidad de sus rostros.
.¿ Se trata por ventura de una milagrosa fuerza de voluntad ? No: Se trata solo de organi•mos extraordinariamente menos sensibles que los nuestros.
Comparemos a un hombre de esos, capaces de reírse
-del &lt;jardín de los Suplicios&gt; de Mirbeau con un europeo sibarita y refinado, a quien el menor cambio de temperatura le produce una bronquitis!
Se refiere que, cuando el barón de Moatcalm visitó
las cataratas del Niágara, era ea lo más crudo del Invierno. La milagrosa cabellera de la catarata estaba helada. El barón iba envuelto en pieles y le acompañaba
un indio, guía, casi desando, que no daba la menor se·
ñal de frío.
-1 Cómo es que puedes resistir una temperatura se-

o o o

Amado Nervo, nuestro distinguido literato con cuya
colaboración se honra desde hoy
"El Mundo Ilustrado"
mejante, sin cubrirte ?-le. preguntó el barón asombrado.
Y el indio a su vez le dijo:
- i Por ventura tú tienes frío ea la cara ?
Respondió el baróa:- )lo por cierto!
-Pues yo todo soy cara-replicó lacónicamente el
indio.
Y_ nosotr?s éramos_ cara también; pero vino el regalo.
La 10dustna nos traJo el roafort, los caloríferos respi~aroa su tibio aI!ento en ~u estros hogares ...... y ahora
-10ermes ante_ la 10t,impene, apenas si con los deportes
logr~os p~har un poco nuestra inadaptabilidad a los
cambios y nuestra excesiva y vidriosa sensibilidad ante
las menores molestias físicas.
En tanto, el berebere corre aún coa los pies desnudos
sob:e las zarzas y los.espinos_ y el indio del norte expone impunemente su piel cobriza a todos los cierzos
Las cincuenta mil tazas de café de que morfa ·Balzac. la pe~pétua vibración '!loderna, el &lt;aprisismo,&gt; el
~ercuna_hsmo de_ nuestra vida; el vértigo de los negocios, resttran, casi hasta reventarlas, las finas cuerdas
doloridas de nuestro sistema nervioso.
Ya los aristócra tas europeos no pueden más: El menor soplo exterior destruye el inestable ritmo de sus
funciones. La menor contrariedad acaba con su quebradiza pacieacid. Tres minutos de retardo en el sacramental: &lt;Madame est servie,&gt; sumen en la desespera•
cióa más profunda al ama de casa. Nuestra Señora la
N eu rasteaia pasea su espectro ,·erde por la vida prócer

iEI Dolor! T~nemos un miedo indecible al Dolor y
esta~os muy leJOS de exclamar como María Alacoque:
&lt;Il n y a que la dauleur qui me rende la vie supportable&gt;, o como Santa Teresa: &lt;Padecer o morir&gt;
. Y sin em?argo, e l Dolor es la razón esencial de la
vida. El obJeto de la vida es el conocimiento (cuando
de_scubrí esta ve_rd~d, dice Nietscbe, me llené de alegria) y el conoc1m1ento solo se adquiere por medio del
Dolor.
No podemos ni imaginar siqu:era un mundo sin dolor. Tendríamos que suprimir en ese mundo la Belleza
la elevación del :i,lma, e l Amor .... todo Jo que aquilat¡
y ennoblece los instantes ....
Só!o el Dolor qea, y es mil veces preferible su fecundidad todopoderosa que sostiene los mundos a los
aburridos deliquios de los paraísos. . . .
'
Al Dolor y a la Muerte hay que verles cara a cara·
Sl:&gt;n dos océanos imponentes y terribles desde la orilla:
pero cuando en ellos nos sumergimos resueltamente:
cada una de sus olas nos trae una delicia nueva
. E_I a lma humana está hecha de manera que ~e famihar!za con las _inmensidades, porque no hay abismo superior a los abismos de que está hecha .... El Dolor y
la M~erte son infer iores a ella: sólo el Amor es de su
tamano y por eso vence todas las muertes y todos los
tormentos
La ~~raleja de estas filosofías, debiera ser, por tanto,
no huir Jamás d~l Dolor ni temer a la Muerte: este es
el ve_rdadero opio que produce la serenidad.
As1 como frotándose con hielo se deshielan los miembros congelados, así sumergiéndose virilmente en e l
Dolor se mata el Dolor .... .
A::\IADO NERVO.
l\Iadrid_. Mayo de 19r3.
~

�Homenaje a la musa
del señor Doctor don Enrique González Martioez.
Tiene la montaña
donde está mi choza,
no sé qué de triste, no sé qué de extraña;
como que medita, como que solloza
bajo las torturas de una pena huraña.
Si ambiciona el cielo ¿quién su afán do?stroza?
¿o en qué abstruso arcano se hunde la montaña ?
Cuando Cloris viene
con su desbordante cuerno de Amaltea
provocando frescas risas a Hipocreoe,
y en el musgo rieg!l trébol y tomillo
y t,1 morrión del árbol en el aire ondea
como el estandarte de imperial castillo;
y hay dulces exordios
en el caramillo
de las aves ledas
y Favooio ensaya sus orquestaciones en los clavi(cordios
rle las alamedas,
la melancolía ·
siempre lo acompaña ..... .
iQué psicología
tao ioes~rutable la de la montaña!
Hay en su figura,
la expresión de un gesto como de pavura
y en la sombra incierta
de sus mudas abras,
las d.e solaciooes de una boca yerta
donde se cuajaron todas las palabras.
Cl,JCis o Cibeles,
Pan que pace ovejas y cultiva mieles:
¿qué panal produce mágica ambrosía
que curar pudiera la melancolía
contumaz y extraña
que hace, tal vez siglos, ,.iente la montaña?
Cuando los inviernos prenden albornoces
de glaciales brumas en las crestas bravas
donde el Sol sacude sus melenas flavas
y desgcaoa el Euro las gigantes voces
de su siofooia,
¡es muy más intensa su melancolía!
La montaña vive siempre taciturna:
ya en el misticismo de la paz oocl'Jroa
o en las opulencias de la luz que estalla
cual si de colores fuese una batalla.
Y en el abandono de las soledades,
Jo que lleva oculto, burla las edades.
A veces sospecho
que su mal se infiltra dentro de mi pecho
y al morderme el alma, deja la cicuta
que ha de acibararme la gloriosa ruta
de los Ideales y de la Belleza .. .- .
¡Ya me siento enfermo del mal de tristeza!
Y ella Jo comprende porque me interroga
con la voz con que habla la Naturalez•:
Rabadán: ¿qué sufres? ¿qué pesar te ahoga?
¿por qué hay densa bruma sobre tu cabeza?
Yo que mis quebrantos en el pecho escondo
como el mu las perlas de su joyeri•,
es que ya en el alma-- quedo le respoodo--me infiltró el veneno tu melancolía.
Yo alentaba ensueños, abrigué esperanzas
que ya no fulgurau como las auroras en el frio
(polo ....
Ya se marchitaron las lozanas flores de mis veotu(raozas
y me siento aislado, solo, solo, solo ....
Y la inmensa mole no sé qué murmura, no ~é
(qué me dice

tal vez condolida de mis desencantos y mis hondos
(males;
y yo me imagino que musita rezos y que me b~o(d1ce
porque mis estrofas tengan la graocl_eza de sus pe·
(ñascales.
Y así voy cruzando la candente arena de lahu·
(mana vía,
sin temer que el mundo ceo indiferencias oiga mi
(lamento;
ya sé yo que el ave, la montaña, el rio, la flores·
ta, el viento,
son buenos hermanos que hacen suya toda mi me•
(Jancolia.
J. SOBREYRA ORTJZ.

Amorosa
( De rimas del alma)

Especial para «El Mundo llustrado&gt;.
Pienso contigo en mi delirio ardiente, con ter·
oura infinita, con ardor, como piensa sencilla pas·
torcita en el desconocido cazador. Pienso contigo
en mi éxtasis profundo como el creyente piensa
en el Creador; como los niños con los cuentos de
hadas, como piensan los ángeles con Dios.
Sueño contigo en mi delirio ardiente, como la
primavera con el sol, como sueñan las florts al
rocío, como la mariposa con la flor. Como sueñau
las flores con el canto del pajarito alegre, arru·
llador .... como sueñan las aves con su nido, como sueñan los ángeles con Dios.
Busco en mi soledad eterna y triste, tu mirada
purísima de amor, como buscan las aves a la fror. ·
da, como las golondrinas el calor. Busco en mis
noches d~ nostalgia eterna, la luz de tu mirada
en mi dolor porque tao !Ólo tu mirada basta para
que yo te adore como a Dios.
¿Y dices que no te amo, dueño mío, cuando
pienso contigo y con tu amor, como los niños con
los cuentos de hadas, como piensan los ángeles
con Dios? Y dices que te olvido, dueño mío, cuando sueño contigo, dulce amor, como sueñan las
aves con su nido, como sueñan los ángeles con
Dios!
¿y crees que no te busco, cielo mío, si ea mis
horas de tedio y de dolor una mirada tuya sólo
basta para que yo te adore como a Dios! ..... .
Y .. . ... no puedo escribir más, mira, vuelve en
cambio de lo intenso de mi amor: un beso que me
mande en un suspiro tu dulce y amoroso corazón.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

ltW!ffifilltlf1A
\

A la mem o ria de R isela

Para "El Mundo Ilustrado."

Cuando con voz temblorosa
me anunciaste tu partida,
murieron mis ilusiones
y también mis alegrías.
Q ueriendo calmar mi angustia
y mis penas infinitas,
me dijiste con voz b•ja ... .
me dijiste que vendrías ... .
El rumor vago .... muy vago
de tus palabras queridas,

se apagó cuando la tarde
en el Ocaso moría ..... .

................................. ·· ·· · ...... .
Te fuiste.
Mis ilusiones,
como rosas ya marchitas,
se agostaron lPotameote
viendo alejarse la vida ....
II

Ha p.1Sado mucho tiempo,
y en las tardes pensativas
ya no llegan a mi estancia
tus palabras y tus risas ....
En las sombras de la noche
busco tu imagen querida,
pero en vano ... . Sólo encuentro
en las sombras infinitas,
muchos recuerdos que flotan,
muchas visiones sombrías .....
Busco el consuelo que hallaba
en tu boca purpurina,
y ~ólo encuentro amarguras
que, como lentas neblinas,
cubren con su manto austero
los ensueños de la vida ..... .
Hao pasado velozmente
muchas ansias .... muchos días,
mas nunca vendrás, Risela,
a alegrarme con tus risas ..... .
CESAR CAMACHO.

Con el fulgor de tus pupilas negras,
el horizonte de mi vida alegras!
Y errante peregrino,
~ al cruzar el otoño de la vida,
las busco en el crepúsculo opalino
que a soñar en la muerte nos convida.
En _el fulgor de tus pupilas, hallo
una tristeza hermana de la mía,
y el seductor desmayo
de las tardes de amor, en agonía.
Mientras pasa el silencio pasajero,
quiero en tus ojos reflejada verte;
y esa visión de amor, llevarme quiero,
a las playas azules de la muerte ...
Yo soy un peregrino
a quien tus ojos marcan el camino
del país del amor, o la brumosa
y temida comarca del olvido...
;Yo soy ante su llama voluptuosa
una azul y coqueta mariposa
que al mirarla de cerca. se ha extinguido!
Con el fulgor de tus pupilas negras!
el horizonte de mi vida alegras!
Apoyado en tu mano
como en las tardes del ayer lej~oo,
quiero s-,guir la senda de la vida
bajo el hechizo de tns negros ejes
y de tu d:ilce voz enternecida.
que es aura fre~ca entre claveles rojos.
Y si no puede ser, el peregrino
que atraviesa el otoño de la vida
buscará en el crepúsculo opalino
la mirada adormida ;
la mira~a de fupgo que consume
les cuerpos de coquetas mariposas
que llevan en las alas el perfume
fragante. de los cálices de rosas,
porque en un tiempo hao sido
llamaradas de amor que hao consumido
la vida que me alegras
con el fulgor de tus pupil.. s negras... !

Siempre llego tarde
al lugar de cita
con mi carga inmensa
de melancolía.
Siempre llego tarde
.para la vendimia.
siempre llego tarde
por la Eucaristia.
Mirando paisajes
que nada me indican,
respirando un aire
que a ratos me asfixia,
soy un desterrado
que apenas camina
con el alma triste
y el cuerpo sin vida .,
A veces la encuentro
cruzar por mi vía,
y oigo que me dice
con voz de agua viva;
soy tuya, viajero
soy la que te anima,
soy la que contemplas
de noche y de día
clavada constante·
mente en tus pupilas.
soy la que te mueve
a estar en vigilia,
soy tuya, viajero
de las elegías.
Sígueme, que al cabo
de tantas ~spioas.
con mi cuerpo y mi a lma
labraré tu dicha....
Yo, ciego de ensueño,
falto de fatiga,
sin caer al peso
de tantas h eridas,
sintiendo en mi pecho
no sé que alegría
besando mi carne
su carne bendita,
la sigo, la sigo,
corno seguiría
un ciego el arco· iris
o un verso la rima....
Y bien ¿qué me queda
después? En las ruinas
casi ioumerables
de mi fantasía
otra cruz, y en ella.
como ave fatídica
la fé vacilante
diciendo: es mentira
la voz que has seguido
hasta hoy, es perfidia
de Aldooza la zafia.
No ves las cenizas
de tu Dulcinea
muerta por tí ?1Mira
aún las espirales
del humo allá arrib3....
Has llegado tarde
al lugar de la cita
con tu carga inmensa
de melancolía.
ULYSES CESAR SILVA.

JULIO A MUÑIZ.

Las •·almas gloriosas."-Dos áogeles.-Salida del Temelo.-Bellas escena,: sorprendida~ por nuestro fotógrafo el 31 de Mayo en el último ofrecimiento de flores
a Mana en templo de la Sagrada Fam1ha, Colonia Roma.

-

�QUISICOS.AS DEL ROMANCE
!L,&amp; ~Il~'lf&amp;
En el capítulo XII de la primera parte del «Quijote&gt;
se lee: "Y cuál hay que, sin dar vado ni tregua a sus
suspiros, en mitad del ardor de la más enfadosa siesta
del verano, tendido sobre la ardiente arena, envía sus
quejas al piadoso cielo." El cándido lector habrá leído
este párrafo, y se habrá quedado tan fresco con &lt;el ardor de la más enfadosa siesta,&gt; creyendo haberlo entendido tan 1 las claras, como lo escribió Cerva.otes. Si no
lo llevara a mal, y me atrevería a apuntarle que se me
ocurre no haberlo bien entendiño; ruégale lo vuelva a
leer.
-Pues, sí señor; a usted se le podrán ocurrir todas
las ocurrencias del munJo; pero yo he entendido bien
el párrafo, porque es limpio, corriente y castizo castellano.
- Y tan limpio, castizo y corriente en nuestros clásicos, que por serlo tanto se les fué de entre las manos a
la Academia y a los comentadores del &lt;Quijote.&gt; ¿ El
lector sabrá lo que es la siesta 1
-El sueño que se toma después de comer y el tiempo destinado para dormir o descansar después de comer
y ....
-Eso es según la Academia de hoy; según la primitiva Academia, no significa nada de eso. Y cierto, convendría se echasen a buscar autoridades los nuevos académicos para confirmar estas acepciones, como las buscaron los académicos de antaco para confirmar el valor
que le dieron de «Tiempo después de mediodía. en que
aprieta más el calor&gt; Verdad es que ni los de antaño
ni los de hogaño mentaron para nada otra significación,
limpia, corriente y castiza, que de esta primitiva rnlió.
y es la de Cervantes.
El cándido lector, si llega a paciente, volverá a leer
aquí el párrafo, y dando a la voz siesta el valor acadé·
mico, se dirá para su solapa:-Pues, en verdad, que no
lo entiendo: &lt;en mitad del ardor del más enfadoso sueño de despoés de comer del verano, tendido sobre la
ardiente arena, envía sus quejas al piadoso cielo.&gt; Este
endino se nos va a echar la siesta «tendido sobre la ardiente arena,&gt; y allí en medio del enfadoso sueño, o
siesta académica, &lt;envía sus quejas al piadoso cielo&gt;
Las enviaría entre sueños, sin duda; además, el dormir
a esas horas, no puede ser «enfadosa,&gt; a oo ser que se
vaya a echar como este papanatas, &lt;tendido sobre la ardiente arena.&gt; La Academia hace decir a Cervantes
que un fulano se va a dormir en la fuerza del calor
tumbado sobre la ardiente arena, y que allí, dormido y
todo, envía sus quejas al cielo.

-Ese será alguno de tantos deslices como, al decir
de Jo, comeotadons, se le escaparon a Cervantes.
-O se les escaparon a elloS-digo yo-por. o~ con?·
cer otro castellano que el que encierra el D1cc1o~ano
de la Academia. A ver si con él se entiende la siesta
del capítulo XV de la primera parte: «Vinieron a parar
a un prado lleno de fresca yerba, junto del ~ual corría
un arroyo apacible y fresco; tanto que convidó y forzó
a pasar allí las horas de la siesta, que rigurosamente comenzaba ya a entrar.&gt;
El sueño no comienza a entrar rigurosamente; antes,
con tal suavidad, que no la echa de ver y harto a gusto
del que se duerme.
.
.
,
Y no se pase algún otro de hsto, repo01endo que aqu1
se suple &lt;el calor,&gt; propio de tales horas, porque tamaña elipsis no la comete ningún buen escritor, y a ser
así, Cervantes hubiera escrito: &lt;La siesta, cuyo calor
rigurosamente comenzaba ya a entrar:&gt; pero . no, Cervantes escribió: «La siesta , que rigurosamente comenzaba ya a entrar.&gt;
-El que rigurosamente comenzaba ya a entrar, dirán todos, es el calor. Y tienen razón que les sobra.
-1 Luego, siesta significa calor ?
-Justo y cabal.
-Pues, ¿por qué no lo dice la Academia?
-Porque ese es su significado castizo.
- IY Jo de sueño que se toma después d~ comer?
-Allá la Academia con esa acepción. A ella le toc_a
buscar autoridades que la confirmen, ya que los anti·
guos académicos no la pusieron. A mí me b~stará confirmar con otras, fuera de las dos del &lt;Quqote,&gt; que
siesta significa calor, y no ~ólo el de la hora ,:ext~,. de
después de comer, sino aun en general. En la Cro01ca
de Pedro Niño" (1 , 2): ·'Cuando face en aquella tierra
la mayor siesta, ca era en el verano." No hacía sueño,
señores académicos, créanme. hacía siesta, porque era
en el verano, hacía calor. En el romance que trae Gallardo (título 1, col. 1,216.)
&lt;La infanta se aparta dellas
que sola se quería andar;
con la gran siesta que hace
dormido s'a so un rosal:,,.
En el «Diálogo de las transformaciones de Pitágoras&gt;,
escrito por Villalón, al folio 15: &lt;Con tempestades, pluvias y siestas&gt;. No dice &lt;Con tempestades, pluvias y sueños&gt;, como no die&lt;' Cervantes en el capítulo 73 de la segunda parte del «Quijote:,,: «Podrá v. m. pasa~ e~ el
campo &lt;los sueños del verano y los serenos del 10v1er·
no&gt;, sino &lt;las siestas del verano, los serenos del invierno&gt;. Y Fr. Bartolomé de Villalba escribe: &lt;Después que
todos hubimos reposado y que fué caída la siesta&gt;. Quiere decir, después que decayó el calor, al atardecer.
Y no sólo &lt;siesta&gt;, sino «siesto&gt; se dijo también el calor, y ahí está el Poema de Alexandre, verso 2,396, que

me dejará mentir: &lt;Eran a mayor si esto los días allegados&gt;. En la Academia, donde hay muchos que confunden
el dativo con el acusativo, término de la acción verbal,
pudiera haber quien tomase por :icusativo de té~mino
de la acción de reposar y de dormir el vocablo &lt;siesta&gt;
de .~stas frases del &lt;Quijote&gt;: «Había dormido más de
dos siestas con&gt; (r,26); «Durmieron la siesta&gt; (2, 3);
«Fué a reposar la siesta&gt;. El sueño después de comer
no se reposa ni se du 7rme ; «siesia&gt; º? es aquí ac_usativo, término verbal, sino acusativo hbre adverbial de
tiempo. Es como si se dijera: !Du;mieron durante el
calor y tiempo después del medio dia&gt;. &lt;Fué a reposar
durante ese tiempo&gt;.
Cuentan las crónicas de los pasados días que habiendo preguntado dicho señor visitante a uno de los muchachos del corro, que formaban junto al mapa de Europa, si sabía dónde estaba Florencia, respondió al punto: &lt;Florencia es una ciudad de Italia .... &gt;
-Muy bien, basta. Y el verbo heder, ¿sabes lo que
significa?
Como se parase cortado, le sopló su vecino: «Hiede
que apesta&gt;.
-Eso es oler mal-dijo el docto varóo.-Bien, pues
ahora me vas a decir si en una frase que escribió cierlo autor sabes distinguir el acusativo del dativo. La frase fué esta: &lt;Me hiede Florencia&gt;. IQué es aquí el
«me?&gt; ,
-Dativo-dijeron esta vez todos los muchachos.
Torció el gesto algún tanto am:ihinado el empingorotado visitante, porque cabalmente días atrás se había
decidido en la Academia que el &lt;me&gt; de esta frase era
acusativo, y que en la nueva edición del Diccionario se
había de añadir que el verbo heder es también verbc:F
activo.
-e Cómo dativo ? ¿En qué conoces tú que no es acusativo?
El arriscado muchacho, como quien recita de coro
una regla, ufano de sabérsela muy bien sabida, alzó la
voz con el tonillo acostumbrado: «Para conocer el acusativo, se vierte la oración por pasiva, poniendo el acusativo en nominativo y el nominativo con &lt;por&gt;. Luego.
bajando la voz: «Yo soy hedido por Florencia&gt;.
Todos soltaron la carcajada.
-Muy bien-añadió el maestro.-No puede decir·se
&lt;yo soy hedido por Florencia&gt;, de manera que el &lt;me&gt;
de &lt;me hiede Florencia&gt; es dativo, ¿verdad?
-Sí, señor-dijeron a coro todos los muchachos.
-Me hiede a mí, me apesta, me huele mal,-acabó
el maestro.
La decisión académica de dar por activo el verbo
heder, no saldrá en la nueva edición del Diccionario.
Los niños de la escuela han enseñado a los que no lo
sabían que el verbo heder no puede ser activo.
JULIO CEJADOR.
00

GALERIA ARTISTICA.- Cristo y San J uan, por Rubeos.

El Secreto de la Felicidad
Los do; rapaces cabían muy bien debajo de una escudilla, cuando el padre cerró los ojos a este valle de
lágrimas.
Y en la lucha diaria, sostenida con la cruel indigencia, se for jaron los caracteres de los herm¡u1os; los lanc es diversos por que pasara la viuda para ir sacando a
ilÓte la frágil navecilla de la orfandad, fueron templando de distinto modo el alma de los muchachos, y así, vinieron a reunirse en el mayor los afanes d e la madre
por allegar recursos con que p revenir el mañana iose·
guro, y en el pequeño cayó, como una siembra, toda la
resignación de los momentos de adversidad.
Esto vino a determinarse con mayor relieve a punto
de ser mozos los dos y haber ele mirar cara a cara al
destino, para elegir la senda de la vida. Entonces sí que
se notaron claramente los gustos y las inclinaciones de
cada uno; entonces sí que pudo verse la condición del
niayor,-egoísta. ladina y socarrona; y la del pequeño,
paciente y retraída.
Habían entendido opuestamente la ciencia de la vida.
P edro Lt.is cuidábase mucho de lo aparente, y el buen
parecer y las vanas galas eran su constante preocupación. Se acicalaba como el más remi lgado petimetre y
tenía a orgullo pasar por el homb~e más mnodano de
la sociedad y el que mayor número de ami,:os con•
taba.
En cambio, Leaodro lucía sin inquietud su abandono
exterior, y no frecuentaba oiro trato que el de sus
libros, a los que dedicaba todas las horas libres y algunas más que se sustraía del sueño. En esta pasión era
donde Pedro Lui• disparaba todos los dardos de su socarronería. ¡Los libros!. ... ¿Para qué le servían a Leaod ro todos aquellos libracos que con tanta fruición
leía? .... Ya veríamos lo que sacaba en su provecho al
final de aquellas andanzas; que siguiese apartáodo~e de
todo el mundo y quedándose sólo con sus libracos, ya
sabríamos qué le daban esos «buenos amigos,&gt; como él
los denominaba .... Consejos y refranes, cosa de mucha
lindeza par.,_ la teoría.
y se reía cada vez que se tocaba a este p2lillo. Ahora bien, que contra la opinión de Leandro. se estrellaban bravamente, lo mismo las advertencias que las punzantes ironías del mayor. No dejaba de reconocer los
triunfos de su hermano; poseía·a-la perfeccióo~Ja! ciencia
de la simpatía, y de ella había sacado gran provecho,
pues todo cuanto se propuso, por amista&lt;;!, y no por justicia, lo consiguió; preci~ameote al revés que él, que
por no tener un mal empeño, no había logrado algunas
cosas para las que le sobraban méritos. ·
El final nadie lo había visto; per o el presente, forzorn
es confesar que se h~ bía decidido abiertamente por Pe dro Luis. Su desmedido egoísmo no hallaba obstáculos
para lograr su fin; como su corazón no era un nido pro·
picio a los afectos nobles, podía caminar en línea recta
hacia la meta de sus aspiraciones, que no era otra que
el brillo vano del fausto y la riqueza.
Así .pudo separarse tao fácilmente de aquella heróica
madre, a quien tantos sacrificios debía el muy ingrato. ..
¡Válgame el S eñor, qué hijos! Cuando podía aliviar e l
peso de la vejez, se apartaba del amoroso corazón maternal por unas viles monedas que sonaba n en la dote
de uoa damisela desabrida y fatua, a quien llevó la únic amente a aceptar el enlace la liviana satisfacción de
atrapar un buen mozo.
¡Buen golpe fué para la pobre vieja! Emooces se vió
que no era Leaodro t«n uraño como las.apariencias le
mostraban; a la par de todos los momentos de a dver~idad, también las lágrimas del desengaño materno caye·
roo como triste sembradura en los surcos del corazón
filial, y las raíces se ahondaron más y florecieron de
continuo con palabras de esperanza y de consolación.
-iNo se apure, madre, que él volverá!
y el ingrato, bien orondo en la corte, adonde se trasladó coa rn esposa, no mostraba trazas d e confirmar las
profecías del hermano.
De mucho le servían a la madre· las protestas de cariño que de Leaodro escuchaba,; pero su inquietud era
continua; -porque aquel enlace sin amor le hacía presagiar grandes desventuras, y aun tengo para mí que la
causa que la arrebató de este mundo fué el deseo de
verse cuanto antes en presencia del Señor, para rogarle
por la felicidad del hijo ingrato, cuyo nombre vino a
ser la última palabra que se escapó de sus labios.
Entonces, con motivo de este luctuoso trance, supo
Leand ro de su hermano: el cielo le había concedido
una hija, y su propósito se veía cumplido, porque, caso
d e fallecer la esposa, la fortuna q uedaba entre sus manos. Fué la única vez que se desprendió de unas monedas para ayudar al sepelio; pero aún aprovechó estas
circunstancias para zaherir a Leaodro .... ¿Todavía andaba tao escaso? Pues, ¿y !os libros, los buenos amigos,
para qué le habían servido ' ....
y no volvieron a escribirse.

iQué de casualidades y de sorpresas reserva el tiempo
en las encrucijadas de su ruta ! Se veían a hora casi
anci.. oos, viudos los dos y padres cada uno de una hija,
casadas ya, pua mayor coincidencia. Pero el capírulo
de las sorpresas, desventuradas por d esgracia, estuvo a
cargo de Pedro Luis; su hija le había abandonado ; así
le pagaba el desvelo continuo invertido en su bienestar
y los consejos puestos- a la proa de su felicidad .... i Ah,
pero cabalmente por estos consejos, la muchach'a se
prendó de un truhán con aspecto de rico hacendado,
pero que no tenía sobre qué caerse muerto! Tarde lo
supo, porque ya no había otro remedio que dársela en
matrimonio y con ella también la herencia de la mad re; y así que el ladino seductor vió su obra coronad'&lt;
por el éxito, ya supo darse buena tr.,.,a para desentenderse de la compañía paternal.

momento se le podía hablar a la enamorada pareja de
separarse del padre! ¡Si os juro que en trance de pr~7ba no sé yo quién se hubiese sacrificado antes: la h11a
o el yerno!
Entonces, cayendo rnbre Pedro Luis todo el peso de
una claudicació n amdrga y tardí~, preguntó al hermano:
-Pero, dime, ¿cuál fué el secreto d e tu ful icidad ?
Y Leaodro, con su típica eutooacióo de juglar legendario. descubrió su conseja:
-Verás: había en un r, ioo fastuoso una princesa ~an
discreta y prudente. que llegada la hora de compartir
su trono, se vió rruelm~nte acometida por el deseo de
no ser sólo poderosa, sino también feliz. Para tener
ocasión de elegir mejor, fueron pasadas invitacio nes a
todos los que se hallaban en circunstancias de poder

NUPCIAL

Sra. Belem Méodez Armeodáriz de Sala.-29 de Mayo rle 1913.

.... Y allí estaba el experto Pedro Luis, al término
de su vida, triste, pobre y abandonado.
iQ &lt;1iéo lo creyera! ¿ Y a q uellos amigos en quienes
tanto había tia do siempre ? ... . Se habían perdido en
las revueltas de la vida, y los que restaban, como la vejez es una cifra negativa, ya no hicieron caso d e Pedro
o o o
Luis. Pero me diréis aún, iy el amor filial ? ¡Cómo había de saber el hijo iograto iofuodir la gra titud! El no
Cuando de nuevo sÚpieron el uno del otro había pasado mucho tiempo, mucho; juzgad si serían años los se ocupó más que de cultivar el afán de la riqueza y
qu;e. ba.biaa transcurrido, que. ya Leaodra tenía .u.n lindo.. no bu.bie.ra cooseotido para su hiia otro . con~jo..que.
aquel que viniese a aumentar la fortuna; de las prenpimpollo, recién casado con el hombre más bueno de
toda la cristiandad y había perdido la amorosa compa- d as morales no se ocupó jamás.
ñ era con quien oyó ante el altar la epísto la de San PaAsí se sor prendía ahora al ver la paz y e l amor en
blo y compartió el agr idulce sabor de la vida.
q ue se hallaba envuelto su rermaoo. ¡En cualquier

elevarse hasta ella.
Los más apuestos y poderosos monarcas desfilaban
por su palacio ; pero conforme los fué aceptando, así
los desechó después, d escorazonad a y triste. E n tan difícil trance. Ta dijo una de sus azafatas: ••si queréis, mi
señora princesa. salir aircsa de ese cuidado, recibid a
los p~etendieotes con u na venda en los ójos; de esta
guisa, ellos tendrán que h ablar para comunicaros sus
pretensiones, y ~l rico porte y ge'ntil continente-que
son yaoos.-01:opeleS-00 se.l.'á-ent-es- -Jo. q,ue -habrá ·de
b'lstarles para cautivaros, sino la palabra, que es el mejor n uncio de la inteligencia y del corazón" ... .. .
Pues así h ice yo en la vida para juzgar a las perso•

�Altar Mayor de la Colegiata de Ocotlán, Tlaxcala.
Detalle de la fachada de la Colegiata de Ocotláo, Tlaxcala,

Fot. Kahlo.

Fo.t. Kahlo-

�Señor Magistrado don Francisco Carvajal, presiden·
te saliente de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación.
Fot. «El País.&gt;
oas: escucharlas, nada más que escucharlas, pero ce•
ri-aodo los ojos.
Quedó perplejo Pedro-Luis, con esa perplejidad cla·
r~videote por la que pasa de improviso todos los errores de la vida, y agregó finalm~ote:
-iQuiéo te enseñó hermano, Leandro, el secreto de
la felicidad ? .. ..
Y el hermano Leandro, el acusado de novelero v de
iluso, tendiendo la diestra hacia su biblioteca, respon·
dió:
-¿No lo adivinas? .... Mis libros, mis buenos amig,o;!
J ULIO HOYOS.

De Marie Bloede.
Traducción del inglés por Rafael Nieto.

El Poeta, en un¡,_ tarde triste y lluviosa entró ioespe·
radameote en la boardilla, y se encontró llorando al
Niño Inválido. El Duende de la Soledad, instalado cer·
ca del pequeño lecho, lo torturaba con sus diabólicos
gestos.
«Basta ya po~ hoy _de este odioso personaje,&gt; exclamó
él poeta, cogiPndo por una pierna al rebelde Dueodecillo y arrojándolo por la ventana. &lt;Y ahora,&gt; dijo, &lt;voy a
contarte el cuento que te prometí.&gt;

&lt;Había en cierta ocasión una madre que no tenía hijo ninguno. Tú creerás esto imposible, ¿verdad? que
pueda haber madre sin hijos? Pues yo te aseguro que
lleno está el mundo de ellas; pt-ro si no quiere~ creer·
me, entonces, no tienes más que decirte a lí mismo: &lt;esto
no es más que un cuento de hadas.&gt;
&lt;Esta madre vivía sola; trabajaba todo el día, y aun·
que encontraba al Duende de la Soledad acechando
siempre en algún rincón de la t-norme casa, jamás le
permitía reposo, sino que al extremo de su grao plome·
ro, lo iba arrojando de una en otra habitación. En las
noches, en que ella reposaba con sus párpados cerrados,
era cuando el implacable Dueoder.illo, sin ser molesta•
do, venía a instalarse al lado de su lecho. Ella no podía
verlo, pero lo sentía allí, y oía su voz murmurando,
murmurando siempre, acerca del hijo que nunca había
sido suyo; del hijo que pudo haber siito... . .
«Y entonces sollozaba en la obscuridad, y las lágrimas fluían bajo sus párpados cerrados, y caían, caían. ..
pero, ya pronto sabrás lo que sucedió con sus lágrimas.
&lt;Había un Hada,-naturalmeote, ¿no ha de haber
siempre-un Hada ·en ·un· cuento de hadas?-que todas
las noches, cuando sonaban las doce en el reloj, abría la
puerta sigilosamente, deslizándose en la alcoba de la
Madre sin Hijos. Suavemente arrodillábase junto a l lecho, y una tras otra, iba recogiendo las lágrimas en una
ánfora de cristal, luminosa y tra~parente como ellas.
Cuando las lágrimas cesaban, cuando todos los niños
fantásticos al servicio de 1 Hada del Sueño, misteriosamente aparecían, retozando en torno del lecho de la
Madre sin Hijos, la gracios1 y gentil Hada, retirábase
como había venido, quieta y suavemente, oculta la preciosa ánfora entre los pliegues de su blanca túnica.
«Te advierto que si el Hada hubiese ocasionado el
mayor ruido, nada hubiera importado, porgue ¡eran tao
exultantes el alborozo y la algazara de los niños en el
sueño de la Madre!
&lt;A menudo, en las grises horas de la madrugada, algún niño de cabeza rubia, cansado de jugar, precipitáb,.se en los brazos de la Madre. En su sueño, ella lo
a~etaba ansiosamente contra su pecho. Era el niño que
nunca había nacido; el hijo que pudo baber sido suyo,
pero que había permanecido en el Reino de los Sueños
«Cuando se hacía de día y penetraban los rayos del
sol por !a ventana, el Duende de la Soledad estaba allí
otra vez, y la Madre sin Hijos, que estrechaba amor~amente .,m sus sueños al pequeño, Jo sentía siempre desp renderse de sus brazos antes de despertar. Y cuando
sus ojos se abrían, el niño se había marchado; pero allí,
instalado al pie del lecho, cou las piernas cruzadas, el
Duendecíllo fatídico reía sarcásticamente. Así empezaba el día.
«Una noche, en que la luna llena inundaba la alcoba
con su luz de ('Osueño, la "1adre sin Hijos repentinamente abrió los ojos, maravillándose al contemplar al
HaJa al pie del triste lecho. Pensó sin :luda que sus
ojos, ofuscados por las lágrimas, la engañaban, pues que,
con una mano, los restregó precipitadamente, y miró, y
volvió a mirar
-&lt;!Qué hacéis aquí? dijo al fin.
-&lt;Vengo a recoger vuestras lágrimas-contestó el Hada.-Y viendo la mi rada de asombro que respondía a
sus palabras, prosiguió suavemente:-¿No sabéis que
nioguna lágrima se pierde; que cada lágrima es un te·

Miembros del foro de la Capital que se re micron en fraternal banquete el sábtdo ¡:.asado,

Sr. Magistrado dou Manuel Olivera Toro, nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia. Fot. &lt;El País.&gt;
soro; que cada mortal que sobre l:t tierra mora, tiene
un Hada bondadosa que las recoge y las conduce al
Gran Laboratorio ?
-&lt;Pero si las lágrimas-protestó la Madre-son cosas tan inútiles, tao feas!
-&lt;i [nútiles, f~as?- repitió el Hada con uoa su2x e ironía en la melodiosa voz.-¿Desearíais visitar el Gran
Laboratorio y convenceros por vos misma de q ue las
cosas más bellas se fabrican de lágrimas?
-&lt;Si no iuera un sitio demasiado triste!-mur muró
la Madre.-Estoy tan abrumada de tristeza!
-&lt;iOh, no!- contestó el Hada.-Es el Gran Laboratorio un sitio alegre y venturoso.
-&lt;Entonces vamos.
&lt;No voy a decirte cuál es el camino que, a tra,·és de
las estrellas, conduce al Gran Laboratorio. El Hada lo
ha prohitido. Algúo día tal vez, ¿quién sabe? ella quiera llevarte allá y permitirte C&lt;&gt;ntemplar las.bellas cosas
que con lágrimas se fabrican.
«Cogió el Hada a la Madre entre sus brazos, como si
fuese un niño; sigilosamente atravesó la puerta ; desplegó sus alas de gasa y oro, y, a través de la noche, levantó el vuelo hacia una rara y brillante estrella, de radiaciones azules, que cintila en la obscuridad como un zafiro.
&lt;No, no puedo quebrantar la prome~a que hice a l Hada: no puedo decirte el nombre de la estrella; pero debes saber que en ella se congregan las Hadas de todos
los mortales, para laborar con las lágrimas que vierten.
&lt;Afanosamente atareadas se en.:ontraban todas ellas
cuando NUESTRA Hada apareció con su asomb rada'."
visitante. Una mirada apenas lanzaron a las recién lle•
gadas. tan absortas por su trabajo se encontraban. De
las ánforas de cri•tal, dejaban caer las lágrimas. gota a
gota, en los grandes calderos dorados que colgaban sobre el fuego. Contemplando las llamas que se retorcíao,
en lenguas de intenso brillo, la Madr e sin Hijos comprendió inmediatamente por qué aquella estrella era.
más resplandeciente que las otras; y comprendió también que si sólo esa estrella fulguraba con azules radiaciones, entre sus doradas hermanas, era a causa de la.
acritud de las lágrimas que hervían sobre el crepitante
fuego.
&lt;La mano del Hada, posándose sobre su homb ro, la
arrancó de su abstracción.-¡ Mirad-dijo-al ca ldero·
que ten.;is más cerca!
&lt;Levantába_se de las. hirvientes lág:imas, ~na ténue yb!anca nubecilla, seme¡ante a cualquier ord10aria nubecilla de vapor, como las que h~s visto, por ejemplo. levantarse de las marmitas que hierven en el hogar. y al
alzarse la b!aoca nubecilla, llenóse el aire con un tierno y -~isteri_oso can!º· iOh, dulce canto! iOh plegaria
exgu1S1ta e 10matenal! La Madre contuvo su aliento y
olvid:5 todas las lágrimas que en el mundo había ,.e;ti,to. Escuchaba con tal arrobamiento, que no se apercibió de que MA S lágrimas,- lágrimas de éxtasis, lágri!!1ªs de gozo,-:- fl uían de sus ojos en aquel insta nte, banando sus me¡1llas.
&lt;La pequeña nube se alejaba, se alejaba; e l dulce·
canto se percibía más débil, cada vez más débil. La
blanca y ténue nubecilla se esfomaba en la dista ncia; el
canto se escuchaba como un eco, vagaroso, tremulante.
Por fin la nube se perdió en la distancia, y la melodía
suspirante se extinguió.
- &lt;Estaba hecha de lágrimas, ele lágrimas vertidas por
un ciego- dijo el Hada.
-&lt;i Y a dónde ha ido?-suspiró la Madre levantando
sus ojos asombrados.
··
-&lt;Al torbellino riel mundo,,-respondió el Hada_
_P_ero, mirad! mirad! El segundo calde ro comienza a hervir.
·
·
&lt;~e este segundo dorado recipiente, levaotábase marav1llosa nubecilla, indescriptible, irradiando en innúmeros colores, como un ópalo, como un arco-iris porte_otoso. Tambié n esta nubecilla se fu é esfumando en la
distancia ; también fu é a perderse en el torbelli no del
mundo.

El Presidente de la República, el ministro de la
Guerra y su acompañamiento en el lunch ofrecido por los jefes y oficiales del primer
regimiento de artillería el miércoles
último con motivo de la imposición
de condecoraciones á la tropa.
- &lt;Hecha de lágrimas,-repitió el Hada,- de las lágrimas de un hombre que vivió en una boa~dilla, hambriento y solitario; hambriento de pan, hambriento de
amistades.
-&lt;iOh, qué bella! qué soberanamente bella! Y decidme, ¿qué es Jo que significa?-Suplicó la Madre.
- &lt;Es un poema-contestó el Hada,-uo poema para
enriquecer de belleza al mundo ingrato que lo olvidó.
&lt;Un nuevo caldero comenzaba a hervir, y luego otro
y otro. Sucesivamente desprendíanse pequeñas y tenues
nubecillas, cau" una diferente, cada una maravillosa y
exquisita,
-&lt;Mirad! un pensamient0-dijo el Hada señalando a
una.-T ao solo un pensamiento, pero un pensamiento
que va a agregarse a la belleza universal.
Juegos deportivos ejecutados por la tropa
del regimiento.
&lt;Señaló otra después. -¡Uo sueño!-explicó,-para
llevar un consuelo a un corazón herido.
&lt;Y volvió a señalar.- Una inspiración para un cuadro
en cuya contemplación se extasiará n los ojos, otra para .
una estatua, ante cuya pureza se elevarán las almas; y
todavía otra para un libro en el que las multitudes elevarán su espíritu. Inspiraciones todas nacidas de la s lágrimas.
&lt;La Madre sin Hijos posó su mano sobre el hombro
del Hada suplicando:-iquisiera ver la transformación
de mis propias lágrimas!....
&lt;Si!enciosame_nte_ asintió el Hada y levantó su ánfora
de cristal. Las lagrimas resonaron cristalinas dentro del
dorado recipiente. En breve la nubecilla se alzó. Ba
madre, anhelante, la vió esfomarse en la distancia en
camino hacia la tierra.
•

cm Poeta hizo una pausa. El Niño Inválido, insatisfecho y clamoroso, rogó al Poeta terminase el cuento.
&lt;Lo ll!ás_herrnoso es el final-dijo el .~ Poeta,- porque
de las lagrimas de Ja Madre ha brotado una bellísima.
idea.
&lt;Ella es una Madre sin Hijos. Necesita, por tanto un
Niño sin Madre para llevarlo a su hogar, para e;trecharlo en sus brazos, pa ra llenar su vida. Ella me ha
encargado,-continuó el Poeta suavernente,-buscarle
ese niño .... y ya lo encontré: eres tú! Mañana te llevaré a sus brazos. Y con ternura infinita besó en la frente
al Niño Inválido.

'

El P r esidente de la República llegando al cuartel de •·La Libertad"

�nos deslumbran. Hay artificio violento en la mayoría de
las e;scenas; hay vulgaridad en el conjunto; pero en
cambio debemos celebrar por lo sentido y bellamente
ideado aquel final del primer acto, por ejemplo, cuando se ve huír a dos enamorados, que buscan para su nido otros horizontes, lo cual hace que llore aquella jo·
ven aristocrática y casquivana, envidiosa de un cariño,
que nunca sintió ni tuvo la suerte de inspirar.
En toda la obra hay naturalidad, no se buscan efectos de relumbrón, y en su misma sencillez el público saborea el desarrollo de la fábula, sintit ndo el corazón
placidez encantadora. Además lo cómico y lo sentimental, alternan en debida proporción, y &lt;Veletas&gt;en resumen sería una obra modelo para los &lt;sábados blancos:)
que en cierto tiempo tuvimos en México, en el mismo
teatro precisamente donde hemos visto la obra de que
mé ocupo.
Yo creo que el señor Garbea tiene delante de sí un
ancho campo de la escena, y hasta puedo asegurar que
en las obras sucesivas, que pronto han de presentarse y
que se titulan &lt;Lo que estorba&gt; y &lt;La noria sombría&gt;
se habrán corregido deficiencias de técnica ~eatral. .
La interpretación de "Veletas" en el Mexicano ha s1·
do de las más iguales que he visto en lo que va de temporada.

"vis" cómica que hizo las delicias de! público que a_d·
mira los visibles adelantos de este artista; Y nada mas,
pues no quiero hablar de la manera media~a como recita y como representa el señor Pérez Rod1lle, que pa·
rece que interpreta el "Tenorio."
Espero que esto se corregirá. L~ obra fué perfec!a·
mente montada y dirigida a maravilla, y conste que lle·
ne mucho que dirigir.
TEATRO COLON.-&lt;EL JUGLAR DE NUESTRA
SE1'ÍORA&gt;
Una de ]as obras de Massenet en que se manifiesta
más el carácter especial de su genio, es en !ª ópera &lt;El
Juglar de Nuestra Señora&gt;, que por vez primera hemos
visto en México en la pasada semana. Estrenada en
Monte Cario el año de 1902, no llegó a París a la Opera Cómica hasta dos años después, en 1904, confirmándose el éxito obtenido en su estreno.
El libretista Mauricio Léna tomó el asunto de .una
vieja leyenda de la Edad Medí~ que refiere, que en
cierta ocasión en la célebre Abad1a de Cluny. entre un
juglar, un histrión traído allí, por haber~o encontrado
un lego del citado convento, compadeciéndose de la

.
1 .
erece en cuanto al
defectos de técmca, :ólo _e ?g,o~ 10 de religiosidad en
modo como se supo 1mpnm1r e se .
ular
las piezas culminantes. Desde el ammadodctot po~e la
del acto primero en la plaza de Cluny, : ~n e d I caconocida Abadía, incluyen.do la fías~ m~l~d~~:vi!ones
cinero del convento que viene! caVr~a o d'abord voici
de flores cantando &lt;Pour ª
ierge
. ' • ·
les fleurs qu'elle aime&gt; basta la ú_ltima ple~:r::/e~~~:
sa que el prior canta ante el cadav~r del l g &lt; • e el
reux les simples car, ils verrout D1eu&gt;, todo . um
espíritu en hondas contemplaciones y conmueve profundamente.
El se undo acto es muy bello, y rec?rdan;os la tras~
de Gaufier cuando dijo que era &lt;una smfon!~ en¡ bl~nco mayor&gt;. pues todo es blanco, la decorac1?º• os r:bitos de los frailes, el altar, etc., etc_. El dehcado P el
Judío y la pastoral, son piezas de primera. fuerza .Y
genio del compositor se eleva a las superiores regiones
de la inspiración.
Desgraciadamente el desempeño de esta_ ópera no
pasó de mediano; pues si se exceptúa al ~antono Mon·
tano ya se sabe la inferioridad de los artistas que com·
pooí~n la Compañía de ópera Francesa, que hEmos
tenido en el Colón y que por fortuna ya se fué.

1f

Teatro Arbeu.-Coro de tambores del acto seguudc.
TEATRO ARBEU.- &lt;MUJERES VIENESAS&gt;
Un éxito completo y en toda línea, ha sido el
estreno de la opereta :le Franz Lebar titulada
&lt;Mujeres Vienesas&gt;. Pertenece esta obra al género, que podríamos decir. de aquellas en que la
música es fácil, sencilla, de la "que se pega" fácilmente, y donde las piezas más culminantes derraman melodías alegres y animadas. No hay como en &lt;La Hija del Príncipe&gt; dificultades vencidas, orquestación ampulosa, carencia de motivos,
· amplitud en el desarrollo.
No, en manera alguna, esta música parece ostentar la seductora coquetería de las jóvenes que
vemos desfilar entre los tres actos en que se desarrolla un argumento, disparatado, (por eso es
opereta) pero que sin interesar distrae, que al fin
y al cabo es su objeto, y su fin.
Aquellos casados que en la noche de bodas y
al quedarse sólos ven aparecer al hombre que
tuvo amores con la novia.y al que la madre de esta, dió dinero para que se marchara a América y
se hiciera pasar por muerto en un naufragio, y
ahora surge de afinador de pianos en la misma
casa, en que la boda se ha celebrado; aquellas
tres niñas casaderas, &lt;Fioi&gt;, &lt;Tini&gt; y &lt;Lioi&gt; cuyo padre no logra casarlas, apesar de llevarlas a
los &lt;Cines,&gt; aquella persecución al afinador para
que se case con algunas de ellas, que termina en
una carrera desesperada, cayéndose todos por
una rampa de madera; dá motivo a escenas grotescas, a no dudarlo, pP.ro que hacen reír al público.
Este aplaudió con entusiasmo, las piezas culminantes de la obra, como el coro de los tambores, presentado con mucho lujo y sumo gusto;
las dos romanzas del badtono, en motivos de vals,
y la preciosa canción española de tiple, que cantó a maravilla Josefina Peral.
La interpretación fué muy buena, distinguiéodostl como acabo de manifestar la Peral, que tuvu una de sus mejores noches; Enriqueta Sala
que caracterizó bien el personaje de la pizpireta
"Juanita;" el tenor Alarcóo que canta con sumo
gusto; y Villarreal siempre gracioso.
Las segundas tiples y los coros cumplieron satisfaciendo a la concurrencia; y la opereta se
montó con un lujo inusitado, saliendo al palco escénico a recibir muchos aplausos el Director señor Gutiérrez que una vez más ha probado lo
que sabe. En resumen "Mujeres Vienesas" es
una obra muy linda, muy movida, con bastante
gracia el arreglo que se ha hecho del libro original; y merecedora de que el público llene toddS
las noches la sala del Arbeu.

Una excepción tengo que hacer en lo que se
refiere a la manera de interpretar el barítono
Parera su papel, y como yo prodigué alabanzas
a dicho artista en "La Hija del Prí.1cipe" ahora
para ser imparcial, debo decirle que no entendió
el personaje del bohemio, dándole el carácter de
broma muy acentuado, lo cual no es así, ni mucho m€nos.
Además la noche del estreno, no estuvo bien
de voz, cantando con acento fatigado, y sin la
frescura que otras veces.
TEATRO MEXICANO.-"VELETAS"
En un concurso abierto por "E! Liberal" de
Madrid hace unos tres años obtuvo el premio un
bello poema teatral titulado "La muñeca de los
viejos" cuyo autor resultó ser Don Eusebio Garbea Lemmi, militar distioguido que ostenta en
el pecho cruces ganadas en la guerra de Ma·rruecos.
Poco tiemp:&gt; después el referido escritor se
presentaba en la escena del Teatro de la Princesa. a recibir los aplausos, por su comedia "Veletas" que la Guerrero y Mendoza, habían representado con cariño, y cuya obra se ha estrenado con éxito, por la compañía Villegas·Coss,
en la última semana.
La tésis de "Veletas" constituye una constante
galantería y creo que el bello sexo no queda descontento, de las ideas del autor, para el cual como las veletas, se mueven a impulsos del ;;ire
que sopla.
Son ¿casquivanas, ligeras? los padres las educaron negligentemente; son ¿algo más que coquetas? el novio, o el marido deben cargar en su
conciencia con tales culpas; y de esta manera resulta que el ~exo fuerte es el causante de las virtudes o los vicios, del débil, y por tanto Garbea
cual otro Dumas (hijo) se nos presenta como paladín arrogante de la mujer.
Biea está la intención y nG be de ser yo quien
entre en la discusión de la tésis, ni en citar excepcio~es por desgracia numerosas, de la teoría del
distinguido comediágrafo, excepciones que al fin
y al cabo, quizá~ confirmen la regla.
Por lo dicho se comprenderá que "Veletas" es
una comedia honrada, sana, de altos fines, y hasta docente, por lo que toca a la educación que
los padres han de dar a sus hijas. Pero; ¿ es además de todo esto, una obra interesante, bella, teatral en una palabra?
.
Por tal la teng'&gt;, sin que llegue ni mucho menos a ser una de esas producciones geniales que

Eo1ique1a S.1la.

El barítono Parera.

Josefina Peral.

En una escena de la opereta "Mujeres Vienesas."

El bajo cómico Señor Villarreal, tambor mayor.

La "Anita" de la Villega, es un tipo de ~ll:jer ~omántica perfectamente comprendido por la d1s!)ngu~d.~ actriz. En el final del acto segundo tuvo _un mutis admirablemente hecho; y en toda la obra mantuvo el carácter de esposa desgraciada, efecto del abandono Y de
las malas cualidades del marido, y supo dar el ver~ad~ro matiz al sentimiento amoroso y puro, que la msp1ró &lt;Eduardo.&gt;
En la escena final de la obra que termina (y esto como defecto lo considero) de la misma manera que "El
Amor que Pasa" de los Quintero, la artista de que h~blo y la Castillo estuvieron a grao altD;ra. Esta s1~páhca joven sólo elogios merece por su mter~retac1?n d~
la "veletilla" "María Teresa"; verdad, reahsmo, rntu1cióo artística, sentimiento, coquetería felina, todo lo s~po expresar baci~ndo algunas ~scenas como el rompimiento c:&gt;n el úllimo de sus quince novios, con ta lento
profundo.
.
Mis plácemes más entusiastas. El resto de las actrices estuvieron m4y bien, y he de mencionar a la V1Ja
en la escena con Coss de la carta, por la intención que
supo dar al personaje.
De Jos actores descollaron Coss, magnífico en el tipo
cel padre despreocupado, esmaltándolo con _detalles de
mucha gracia ; Mutio, bien y correcto; Barreiro con una

penuria en que estaba y las burlas de que era objeto,
del populacho en las plazas y calles.
·
Una vez bajo las naves de la Abadía, según se refiere,
observó que todos los monjes ~acían algo que f~era un
homenaje a la Virgen; unos pintaban, otros decian poesías, otros esculpían figuras, en una palabra, las ai:te_s
t,ellas servían como de plegarias ante la Jmage~ D1v1na. El infeliz juglar nada podía hacer, nada sabia, todo
lo ignoraba, y sin embarg0, en el fondo del_ alma sentíase abrasado por el amor a 1:1 Madre_de Dios. En tales apuros, se le ocurrió practicar sus ¡u~gos de malabarista de danzarín, de bufón, y he ah, que se puso a
bailar ~jecutando sus habilidades delante del ar~ donde
se veneraba a la Virgen. ¡Estupor en lo~ ~on¡es, sorpresa profunda! .... a~uello era un sacnleg10; mas subió de punto la admiración al ver que una noche, coa ndo dormía &lt;Juan&gt;, la Imagen salió de su _ca!Darín y c_on
los brazos abiertos pareció recoger el ultnno suspiro
del infeliz, y cuando a la ~añaoa siguiente le encentraron los monjes muerto, vieron en su frente la aureola
de los santos, como premio a su se_ncillez, a la pura
buena fe con que ofreció Jo que rnb1a a la Imagen \'eoerada.
.
, • d
Massenet se inspiró bien en el a~b_1ente m1sllc_o e
la leyenda, y hay que confesar que s1 llene la partitura

LA COMPA5:ÍIA C AR°ALT
Una verdadera novedad se habrá inaugurad~- anoche
en el Teatro Colón. Me refiero a una coa:p;ima excelente, según se dice, y en español, lo cual ya es una garantía para que el público acuda, y que pondrá en escena obras policiacas, sin esto . ser obstáculo para que
represente algunas del "Gnigool" las cuales a no dudarlo than de gustar más oín,e en castellano. Como. es
sabido, de algún tiempo a esta par~e en el mundo litera rio se ha introducido una colecc1ón de obras en las
cuales ladrones elegantes y policías ingeniosos, luchan
por conseguir, los unos, el triunfo d~ sus maldades y los
otros el echar el guante a los que VIV_en fuera. de ~a ley.
A no d11darlo, el género parece que llene partidarios entusiastas y de ahí la idea de explo~ar lo~ dramas de esa
naturaleza, algunos de eJlos esenios c~n verdadero talento. Por Jo dicho me rarece que el éxito del ~spectácuJo de que hablo ba de ser grande, sobre todo s1 se ponen
las obr~s con esmero y los artistas saben encarnar los
personajes. Podría citar opiniones muy favorabl_es a la
compañía Caralt, pero no
bago J?0r desear 1:!1e_l~r que
el público juzgue por sí, sin necesidad de pre¡mc1os de
ninguna clase.
LUIS DE LARRODER.

!º

�Jean Paul Laurens.-Meditación.

E. Maxence,- El libro de paz.

Como siempre, llegando la estación del Estío se abre
-el Salón de París y constimye una nota mundial de suma importancia sobre todo el llamado "barnizado" en
cuyo día salen las bellezas femeninas de más nombre
-con sus "toilette5" ele supremo buen tono.
En el Salón que acaba dP. abrirse, a jutgar por las
;noticias que recibimos de París oo !lay nada sensac.iooal, nada sorprPndente, y que marque una huella en el
-camino del arte pictórico.

Las obras de artistas célebres no admiran por adetan·
to alguno, es el mismo tecnicismo, y son semejantes por
tanto, a las ya juzgadas,
Hemos por tanto de indicar algunos de los lienzos
que se destacan de la vulgaridad. "La muerte del tore·
ro" de Vázque?. Díaz, muestra los personajes bien agru·
pados y en un justo contraste. evitando la exageraqión
o el carácter teatral que suele darse a esta clase : de
obras de asunto análogo,
·
No merece elogios, en cambio, el cuadro titul~do
"Bañadoras" de M. Ozenanfact, cuyo colorido demasía·
do pálido, y alguna incorrección en el dibujo, hacen
que el artista no se haya esmerado g ran cosa en su
obra.
El grupo de artistas de M. Lammert es un buen cuadro aunque algo exagerado en el fondo, pero de exqui·
sita luz y de un colorido correctísim,,.
Pero el más bello cuadro de la Sala primera, d~que
nos venimos ocupando, es debido al pincel de M. Hu·
gues de Beaumont, y que se titula "Los Herederos,"
ostenta una realidad muy buena y una expresión admirable, cosas que suelen faltar aun en obras que por bue·
nas se tienen. "Los Herederos," en fin, es una obra dig·
na de un gran museo.
En la sala segunda descuellan tres retratos del maes•
tro Gervex y de los cuales supera a los otros, uno de
mujer en negro, por su fuerte contraste y la perfecta
factura del conjunto.
También merece elogios el cuadro "Le Reveil" de M.
Muennes, una obra delicada y sugestiva. La luz de nn
claro sol de Estío penetrando en una habitación a tra·
vés de unas blancas cortinas, está perfectamente expre·
sado. El fondo de la habitación, el lecho en el fondo, la

Salida de Juana de Arco para libertar a:orleans.- Boutet de Mouvel

G. Seignac.-Pierrot vencedor.

joven iinda que ayudada por su camarista se está vis·
tiendo, todo ello es poético, encantador y delicado,
Siguen, como dignos de mencionarse, los cuadros
"Retrato de Mlle. Gladys," "Stuart Richarson" por M,
Glehn y un p1isaje de estío por M. Houyoux.
En h sala tercera los cuadros de M. Guignard son
dignos de que el público y la crítica los alabe. Especialmente hay uno que se titula "Claro de luna en las
landas" verd1deramente hermoso, y junto a él atrae las
miradas un retrato de mujer de M. Morrisset agradable
por el color de l'!.S carnes, lo mismo que otro retrato
de joven seductor, y muy bien entendido el conjunto.
El nombre del pintor de la Gándau no podía pasar
desapercibido y por tal ruón la gente pregunta en seguida el sitio de su cuadro. E,te representa "Don Qui·
jote" y es un lienzo vigoroso y original, y tiene mérito
hallar originalidad al héroe de Cervantes, después de
Gustavo Doré.
Rusiñol, el genial catalán, ha. enviado algunos lienzos
todos ellos de un sentiniento justo y poético; tambiénse
admiran allí un retrato de M. Guirand de Scevola de
grandes dimensiones, aunque algo duro; M. Lucien Simón en un bello "desnudo" muestra la manera de pintar a lo Rubens; y un retrato de "Mlle. Edith B. G." de
M. Raymond-Wood se destaca con dibujo correcto del
fondo de la tela.
"El vals chaloupée" de ·wmette es un ancho "pan·
neaux" decorativo en el que la composición es a la vez
elegante e irónica. Aquellas figuras que se mueven'en

Gabriel Nicolet.-Enigma
lanza vertiginosa, aquellas mujeres abrazadas fuertemente a sus parejas, dan un efecto fuerte, pero se nota
la buena agrupación del conjunto. Los apaches se mez·

clan con marqu~sas empolvadas &lt;lel siglo XVUI, y los
abates almibarados, alternan bailando danzas modernas. Un fondo de elegancia da valor al lienzo.

El secreto del Artista.

Monteoard.-Primer encuentro de Cristo y la Magdalena.

Había una vez un artista que pintaba un cuadro.
Otros artistas tenían los colores más ricos y más raros y
pintaban unos cuadros de mayor valor; pero él poseía
un lindísimo color: un espléndido rojo, y la gente lo ad•
miraba diciendo: "¡Qué cuadro magnífico; cuánta luz! "
Los otros artistas contemplaban aquel cuadro diciendo: "¿Dónde habrá podido hallar uo color semejante?"
Se lo preguntaron. El sonrió contestando: "No os lo
puedo decir. "
Y trabajaba, trabajaba.
Y uno se fué hasta el lejano Oriente y compró algunos colores rarísimos y empezó a pintar, pero después
de algún tiempo el color cambió. Otro estudió en unos
libros dntiguos y compuso un color muy raro, pero cuando quiw ponerlo en el cuadro, cambió de tono.
Mientras tanto el artista pintaba, pintaba. El cuadro
se ponía cada día más lindo y rojo y él cada díd más
pálido ....
Un día le hallaron muerto delante de su cuadro.
Los pintores observaron entonces todos los tubitos de
los col?res y las paletas, pero no hallaron nada que ya
uo tuviesen.
Mas cuando el médico quiso reconocer al muerto, vió
a la izquierda de su pecho la huella de una herida.
Era una antigua herida que debía estar allí desde mu•
cho tiempo, pues ya estaba dura y seca Pasó el tiempo
y siempre la gente preguntábase: 1Dónde hallaría aquel
espléndido matiz rojo1

�::::~~~====::::::-..._==-:::===:::.(o)_---_:-_-j

CRONICA
Iadudablemente habréis notado, lectoras mías, qne la
primavera ha sido casi una prolongación del invierno,
pues tanto por las mañanas como por las noches se ha
dejado sentir uu viento frío y tenaz, que obliga a llevar abrigo, como si aún estuviésemos en los meses invernales. Esta circunstancia ha hecho que la pintoresca
aparición de las sombrillas se haya retardado un poco
en el presente año, pero a pes,r del referido retardo,
podemos aseg.irar que tao bonito accesorio tendrá este
año una importancia capital debido, tal vez, a la moda,
siempre en boga de los sombreros pequeños. De manera que, además de ser estos sumamente vistosos y decorativo~. tanto por sus formas como por los adornos y colores que se emplean en ellos, nos traPrán la ventaja de
usar la sombrilla como un accesorio indispensable, el cual
formará parte integrante del atavío en general.
Dediquemcs. pues, lectoras ..¡ueridas, estas líneas, pa·
ra hablar un poco del elegante y coqueto accesorio, que
tanto encanto prestará a nuestras "toilettes" de prima·
vera, y más aún a las que se lucirán en el próximo verano,
·
Desde luego notamos una innovación muy dichosa en
la forma de h.s sombrillas, pues se renunciará definitivamente a las que se llevaron el año anterior que imitaban campanas, pagodas, sombrero de púlpito, cúpula~.
etc.; las cuales u, prestaban ninguna comodidad oí uti•

de una ancha banda de ottomaoo a rayas multicolores
dispuestas verticalmente; en surah negro con la orilla de
satén rayado a dos colores contrastados; en falla escoce·
sa o en "tablero de damas" blanco y negro o blanco y
de color con puño de madera lacaJa en faota~ías diferentes, t;das adecuadas a la sombrilla 9ue completan.
Cualquiera de estas acoml?añará muy lindamente a los
trajes de 11stilo sastre seoc1llos.
.
Le reina Moda, siempre iocamable para idear nov_e·
dades con que embellecer a sus adeptos, no desdeoa
ninguna oportuoidan por ajena y estravagaote que Pa_:·
rezca, a fin de obtener el objeto que se propone. ~si,
pues, contamos entre ellas los ecos de los a contec_imieotos ba lkánicos, y en la serie de las noved_ades mas elegantes nos encontramos, en efecto. sombrillas en surah
blanco, negro, verde, rubí o azul Nattier, borcleadas cnn
un galón de estilo búlgaro; parasoles :n _tussor_ crono
con anchos entredoses impresos con d1bu¡o~. bul~ar?s,
seguidos de un talón liso, y algunos otros en t\~11, prn•
tado de estos mismos colores bárbaros y llamativos.
_
Sin embargo, esta violencia d~ tintas fulgor ,~~es, e~ta
combatida por los tonos que pudiéramos llamar futunstas," pues su reciente a_~venimie~to es una noveda~ qt)e
causa no poca admirac100, ~spe~1almente a las per.onas
q~e se habitúan a las comb~oa~1ones _usuales y que con
dificultad a&lt;.:eptan los cambios imprevistos de la moda.
Pero para aquellas que ~speran ansiosas las _novedades
últimas, tendrán oportunidad de volver lo_s o¡os de los
matices citados antes, para posarlos deleitosamente so·
bre las encantadoras suavidades que nos ofrecen las
sombrillas rosas, azules, malva, hacia las orillas ~rises
en la cúspide o cumbre, verificándose este cambio de
colores poco a poco, pasando e 1 uno sobre el_ otro y for·
mando las tonalidades más finas y más delicadas que
puedan soñarse Indudablemente este género de sombr!•
llas ha de ser en el próximo verano uno de los prefendos por las damas de buen gusto, pues el . ~fecto que se
consigue es por demás encantador y exquJSJto.
.
En el mismo estilo, pero d&lt;&gt; un efecto menos ?º.'11~0 a
pesar de su novedad, cita~é aún las sombrillas d1v1d1das
en dos o tres zonas del mismo color, en las cuales el ma•
tiz va cambiando desde el más claro hasta el más obscuro terminando eu una banda de satén blanco. Aún
cuan.do estas sombrillas son muy lindas y oovedcsas,
siempre me parecen de :nejor gusto y más feliz efecto
las que antes he citado.
.
Otro género muy nuevo y elegante también, lo fo~man las sombrillas de surah tornasolado en una tooah·
dad uo poco obscura, como por ejemplo: azul mar:oo
tornasolado de rojo o de verde, marrón tornasolado de

\

\\W·

lid1d práctica por el reducido espacio que
velaban de los uyos del sol. Todas estas
formas serán reemplazadas por una forma
racional, de medianas dim~osiones, bast.. u·
te a\rnecada para adaptarse a la altura de
los nudos, "aigrettes" y paleta_s de rlu~a
de avestruz, que se levantan siempre hacia
atrás eo nuestros sombreros actuales.
Haciendo una selección entre los numerosos modelos que se nos presentan para ~l
uso diario, damos. sin duda, la preferencia
a las sombrillas de seda glaceada hechas
en dos colores contrasta-los, por ejemplo:
llevando en la orilla una banda de seda
pekiné en negro y blanco y alto ta}ón de
satén negro, siendo toda la sombrtlla de
tafetta glaceada. azul, verde, roja, blanco o
gris. Otra~ son de tafetta lisa, bordeadas

azul, negro tornasolado de violeta, gu~rnecidas con un
pequeño volante de_ tres o cuatro ce~IJ°!e.tros de ancho,
tPoiendo la orilla picada o con un hgens-1!110 calado.
Aún hay otras variaciones en las s~mbnllas, pero creo
que con lo dicho bastará pa_ra qne mis lect_oras se baga_n
cargo de Ja gran importancia que este bomto accesono
de la "toilette" femenina tendrá en el fin de esta estación y durante la que próximamente vendrá acompañada de 5 , s mañanas ardientes y de sus tardes tempestuosas.
MARGARITA.

Mucha~ páginas se han escri•to y muchos discursos se
han pronunciado sobre les incon,enientes de la ense·
ñaoza fuera de la familia.
Preciso es reconocer que semejantfs aprensiones provienen de la oposición que, por lo general, existe, y ~e
acentúa por modo muy visible e_n_ ouest~os días, entre la
instrucción externa y la educac10n.
El ideal sería que el niño no abandonase el medio en
el cual se abren sus facultades, medio que es el verdadero terreno de cultivo en el que puede desarrollarse
su inteligencia y fortalecene su alma.
•
Hágase lo que se haga, e l niño confiado a manos fX·
trañas es un "desarraigado."
Muchos de los maestros más eminentes. de los que
mas han profundizado la grave e inagotable cuestión de
la enseñanza, se han pronunciado resueltan:ente comra
el internado,
Par·a las niñas sobre todo, parece más anormál y peligroso semejante alejamiento.
, La futura ama de casa, que debe ser la guardiana del
bogar, la crganizadora de la dicha íntima, la reina
contestada de la mansión en que nace y crece la s« c1ed;,d en germen; esta mujer de lo porvenir es apartada,
desde su tierna edad, del medio en que deberá dernrro•
!Jarse toda su vida.
En este caso, ¿qué aprendizaje habrá hecho de s~s
futuros deberes, qué experiencia podrá aportar a la d1·
rección de este pequeño reino, tarde o temprano confiado su cuidado ?
Tendrá una instrucción escogida, un bagaje científico
oficialmente acreditado por un diploma oficial.
Se habrá hecho de ella una mujer sabia, p~ro difícilmente una esposa que ame su hogar, una madre conocedora de sus deberes y atribuciones.
Y gracias que no se convierta en_ una señorita presuo·
tuosa, en una joven vanidosa y altiva, para qmeo . las
ocupaciones caseras son un rebajamiento, y aun quizás
en una de esas lindas literatas petulantes cuya solemne
dignidad en manera alguna puede descender a la cocina.
Se objetará sin duda que para !íuardar eo. casa a _l?s
hijos, y darles a domicilio el mínimum de rnstrucc100
que exige su categoría social, preciso es po_seer recursos
suficientes y medios materiales para organizar la ense·
ñanza en familia.
Respondemos a esto que muchas madres capaces de
emprender esta empresa hallan excelentes pretextos pa·
ra no encargarse de ella.
.,
.
,
Menos egoísmo y más abnegac1on, un ~e~hdo rr~s
exacto de las responsabilidades y un conoc1m1ento mas
razonable de los graves perjuicios que resultan del aba1;1·
dono momentáneo de los niños, sería excelente remed10
a esta dificultad.
Sin tratar de sentar un principio abs?luto, creem~s
permanecer en los límites de Jo verosímil y d~ lo pos!ble afirmando que muchas mujeres podrían, ~1 lo quisieran, instruir a sus hijas.
Quizás no logren el diploma oficial, cuyas tres cuartas
partts de los conocimientos que supone para nada les

!º·

servirán nunca, pero en cambio, se formarán en lo3 de·
beres prácticos de la vida y estudiarán de hecho la eco·
nomía domé3tica y la buen1, administración de una
casa.
L1, ciencia adquirida al lado de la madre será también apropiada a su inteligdncia, y el espíritu no amenazará matar el corazón, lo cual siempre es un desas·
tre.
Tendrán a toda hora a la vista el ejemplo que afirma
la lección y la hace provechosa; harán el aprendizaje
de las virtudes familiares, desarrollarán el sublime ins·
tintp de la m iternidad bebiendo los principios en las
verdaderas fuentes.
Será esto un trabajo completo; jamás se consideran
como extrañas, y nunca olvidarán la dulzura y la fuerza protectora que emana del bogar, única escuela en
que se forma la mujer completa, conocedora de sus deberes y armada para las luchas de la vida.

Cuando estemos en situación de hacerlo, enseñernos
babi lidades a nuestros hijos; embellecerán su vida, pue·
den serles útiles, y los harán agradables al mondo.
La música, el dibujo la pintura, deben serles enseña•
dos por maestros, si se puede.
Estas artes afinan al hombre, y desarrollan en su
corazón el amor a lo bello.
Pero si los niños no están dotados de sentido artístico,
en vano se intentará hacerles aprender estas cosas; val·
drá más no pasar de las primeras nociones, que proseguir en una educación artí~tica de la que no sacarían
ningún provecho, y les haría perder mucho tiempo.
Por el contrario, cuando un niño muestra dotes extraordioárias. se debe cuidar mucho de su educación.
Desde su infancia se observan sus gustos y sus tendencias, y st- los guía por el camino que la Naturaleza les
señala.
Los padres dignos de este nombre no reparan en sacrificios para realizar el aestino de sus hijos.
Hay además otras artes que pueden completar su educación.
Los niños necesitan lecciones de paseo y baile.
.l!.stos ejercicios son excelentes para la salud y dan a
los cuerpos jóvenes agilidad y gracia en los movimien·
tos
La equitación es también conveniente, pero no está
al alcance de todas las familias, sobre todo para las hijas.
L1. esgiima es también ejercicio recomendable para
los jóvenes,
Pero estos estudios complementarios no deben apartar de los estudios serios cte nuestra é poca, ávida de saber.
No bay que consagrarles más que una tercera parte
del tiempo,
No encuentro ventaja en que una madre deje vagar
sobre el piano durante todo el día los dedos de su hija,
a oo ser que pretenda ser profesora o artista.
E~to desarroll~ demasiado la sensibilidad nerviosa.
E~ bueno variar las ocupaciones de una joven; que borde, pero que sepa preparar un plato.
Al volver de la lección de baile o de una visita, debe
ayudar a su madre en el arreglo de la casa.
En una palabra, recibirá las lecciones necesarias para llegar a ser Pn su día noa buena dueña de casa.
· En general, una mañre debe asistir a las lecciones d e
sus hijos, y hacerlos trabajar en ausencia de los profesores.
Esto se impone cuando son hombres los profesores de
las niñas, sin hacerse reemplazar por una doncella,
cuando no esté completamente segura de su carácter y
su rectitud.

Algunas mujeres sorprenden hasta a sus amigas ínti·
mas. por el modo elegante con que van vestidas con poco ,;asto.
Es que tienen en supremo. grado el gusto y el inge·
nio.
O, aseguro que no hay necesidad de gastar mucho
dinero para ir bien vestida. B isla &lt;saber arreglarse.&gt;
Una de las primeras cosas que se deberá hacer, es
establecer su presupuesto. He hablado aquí ya muchas
veces del presupuesto de la mujer, y cómo debe arreglarse para no pasarlo.
Séame permitido hablar todavía un poco, aunque só·
lo fuera pára refrEscaros la memoria, sobre ciertos puntos.
La cosa más oeligro,a. es dejarse arrastrar a pa~arlo,
so pretexto de hacer economías el año siguiente. Nunca, entendedlo bien, se tapa el agujero hecho en el presupuesto.
Es necesario, pues, ser razonable y restringirse a no
gastar sino lo que se ha previsto. Saber equilibrar los
gastos es un arte que se aprende como todo; los demás.
Por ejernpl.J, uo afio se comprará una hermosa piel,
el siguiente r"novará la ropa blanca; otro año las joyas
se remontarán al gusto del día, etc., etc.
Por último, se deberá arreglarse para no hacer estos
grandes gastos al mismo tiempo.
Al principio de la estación se deberá hacer una revisión del guardarropa y contentarse durante las primeras semanas con trajes del año anterior, algo renova·
dos.
Siempre es prudente no encargar nada al principio
de las estaciones, porque generalmente. tal moda que
parece ser admitida, resulta al contrario rechazada y se
lamenta entonces amargamente haberse apresurado demasiado.
Si una moda es muy original, es preferible dejar a las
demás, lanzarla y esperar que sea adoptada. La mujer
elegante no obra de otro modo, y estoy con,encida de
que todas mis lectoras opican lo mismo.
Así, pues, primera fase de la estación, arreglos y composturas de las &lt;toilettes&gt; del año anterior. Despué,
lanzarse a encargar algunos nuevos trajes. En eso también es preciso obrar con precaución y no dejarse
arrastrar. Se sobreentiende que digo todo esto para las
mujeres, cuyo presupuesto restringido las ob liga a ser
muy razonables.
No escoger nunca telas demasiado visto,as y formas
demasiado excéntricas, que no son permitidas sino a las
que pueden satisfacer la fantasía de tener muchos trajes
y no ponerlos nunca mucho tiempo. ¿Os figuráis toda

una estación con el mismo traje rojo vivo o verde esme•
ralda ?
Mient ras que si habéis tenido el b uen gusto de escoger colores neutros, negro y blanco, o todo blanco, po·
dréis salir impunemente toda la estación con el mismo
traje sin llamar la atención.
Este año los trajes negros dominan. Es, pue•, muy fá·
cil encargarlos; pero esta clase de &lt;toilette&gt; exige más
que los demás una perfección de forma y de materiales. Nada es tan feo como un traje negro hecho a poco
precio. Si es de terciopelo, el terciopelo deberá ser de
primera calidad, muy flexible y de un hermoso negro.
Lo mismo para los trajes &lt;pailletées&gt; o de tul o de muselina de seda.
Por Jo demás, €S un cálculo b 1stante bueno no esca·
timar dinero para un traje negro. E~ una &lt;mueble&gt; que
se lleva mucho tiempo y en todas circunstancias. Conviene siempre tener un traje negro en el guardarropa.
El gran recurso para las mujeres que no pueden emplear mucho dinero eo su &lt;toilette&gt; está en el traje
&lt;tailleur &gt;
Con dos por estación, el uno para la mañana y el
otro para vestirse de dí l , se puede hacer muy buena fi.
gura. Pero estas &lt;toilettes&gt; deben sdlir de una buena
modista con un corte irreprochable y telas flexibles y
de pura lana. Se ven tantos, que las tiendas baratas Jan·
zan al mundo, que es preciso justamente distinguirse
de ellos por estas dos cualidades: el corte y la tela.
L1, &lt;toilette&gt; más fácil dP. suprimir, o al menos que se
debe tener en muy p.:ica cantidad, es la &lt;toilette de la
tarde de vestir.&gt; Basta una por estación. El traje &lt;tailleur&gt; con una linda camiseta es muy suficiente para las
&lt;matinées&gt; y las visitas.

~

Seré menos razonable para hs sombre•
~os: Deben ser sie_mpre mu~ recientes y al
ultimo g usto del dta. Un tra¡e a lgo ajado se
realza con un lindo sombrero. Por eso
comp_rendo muy ? ien que se anticipen las
estaciones. Por e¡emplo, que se exhiba la
paja antes de fin de invierno, y 1:J terciopelo y el raso al principio del otoño.
Respecto a la cuestión de los abrigos
es tan importante, que la divido en aos:
los tapados de día y &lt;le noche.
·
Un tapad? elegante, bien a la moda, puede economizar una o dos &lt;toilettes&gt; de
vestir de día, en invierno sobre todo.
Los grandes abrigos de terciopelo negr0
liso, forrados de raso de cc,br, se lle,·a
0
mucho.

Tocas y SfJml reros Jara la e!lacióo .
Tocas Y sombreros para la estación

�.,

EL MUNDO ILUSTRADO

Divagaciones

che los humoristas entonaban una marcha abandono más dulce, al conservar de su úlfúnebre con aire de polca.
timo paso por la vida una carici.i de buen
,
.
Y así llegó la comitiva al término del amigo.
Pans ha dado una lec-c1ón a !º?ºs lo~ viaje; así rindió su tíltimo servicio el último Hay que ser espirituales.
De noche. Por los abiertos balcones pueblos avanzados que temen el, nd1culos1 ómnibus de París.
de una Sd!a emergen a la calle los acordes tamdan laós cosashdedl pasado: Pdan~dha mols- Acaso esto parecerá ridículo a todos Y@ jp&gt;llU~®llil 'ilf®ll" Il©)~ «tlli~©:~
•
U
h' •u
.h .
ra o e mo se a e ser agra ec1 o con as
d
. t
d
e un piano. na e 1qm a, casi a rap1en·
h
t d 0 , fl
. a que IIos e entre nosotros que no se in eHace meses había ingresado en el HosI
ta dice: &lt;Oiga, la marcha de &lt;Aida!&gt; Pi- C?sas que nos ao pres ª
u es servi• resan, no ya por las cosas viejas de la calle, pita! llamado Ovven Harris en Filadelfia,
cado
le pregunto: ¿ Cómo ciops.ans
, se ha d esped'd
d
. •
ó . de nuestra
bde 1la Tcuriosidad, d'
I o e su u 111mo mm• .
. . historia,
.
d de nuestra
d naturaleza,
t h un ,.__1·ego por efecto de un accidente que
1
osa es &lt; orna-me ice-en casa tene- b s El I g p 's 1 e t d b n hu- sino 01 s1qu1era e 1as cosas e nues ro o- le abrasó
los dos ojos.
mos el d_isco&gt;.
.
m:¡, no ah:
quªe 1u:s: :rri~~onado ~a~ de nuestra familia, de nuestra intimi- Los facultativos se decidieron a curarle
Y es cierto, el fonógrafo ha populanza- el coche ni vendido sus caballos sin hacer a ·
injertando en sus órbitas bisuales tejidos
do sobremanera la mtísica. La re5puesta ostensible mue~tra de su cariño~ las cosas París es una urbe completa. Ama lonue• vivos de otros órganos sanos.
de la chiquill'l no debió de asombrarme, que dejan de ser por los servicios que han vo y lo viejo, el presente y el pasado, sin
Hdce pocos días ingresó en el Hospital
por el contrario, debió de haberme sugeri· rendido.
'
tener miedo a que se le tilde de retrógado. un individuo con un ojo saltado y que de·
do la contestación que me iba a dar. Hoy El último ómnibus orlado con coronas Por otra parte, allá saben dar a los act&lt;'s bía extirpársele.
De este ojo se tomó la cantidad de teji
1por hoy, a pesar de que se . ha hecho un de laurel, y ocupado' completamente por la debida proporción.
~strumento de tortura d~b1do a las_ can- una mul1itud de gente bullaDguera, atraveParís se ha 5entido con humor para dar dos nece5arios y se les injertó en las pupi
c!ones popularfs, que OJ son. ~anc1ooes só la plaza de Sao Sulpicio, ostentando en un adiós, que no e5 uoa lágrima, 5ino un las muertas de Ovven Harris, cubriéndo
ni populares, ( lds cuales martirizan por la plataforma, entre guirnaldas, la cabeza abrazo de amigo, de amigo ligero que deja las con un vendaje apropiado.
horas ~nteras los tímpanos más _rebelde_s), del noble brnto, -con uoa frase : ¡Mercí!
una afeccióD por otra, con lasoo risa en los Después de nueve días de permanencia
el fooog~afo ha hecho el gran bien: ~l 10- Detrás del ómnibus, atronando el espa- labios:-Me has servido bien; toma un po- en una habitacióü obscur;,, se le quitó la
mens? bien, de despertar un sent1m1ento cio con sus bocinas, ibáo centenares de co de alegría.-Luego reposará en el c!e- venda a Harris y éste vió perfectamente
artístico en el alma popular.
automóviles, mientras en el interior del co- pósito de las r,o~as iosnvibles. con un por efojo injertado.
D1sie lo, antiguos cilindros de cera cu·
yo manejo era complicadísimo y que al
menor choque saltaban en pedazos, a los
discos de doble cara, hao pasado por la
máquina que inveDtara Edison y que perfeccionara la industria yanqui, todas las
piezas habidas y por haber, de cierto mérito artístico.
Cuantos grandes cantantes hao desfilado
por los escenarios más sancionadores de
celebridades, confído a la bocina el tesoro
de su voz, para deleitar lo mismo a los gomosos de los salones de Viena o de París,
que a los salvajes de la Papuasia
Cierto es' que la inexperiencia de algu
nos dueños de discos y máquiDas parlantes
CODVierten la argentina voz de Booci, en
un chirrido desagradable Todo es cuestión del tornillo, pero sea como sea, el ero·
nista, el observador, hasta el psicólogo y
con mayor razón el sociólogo estudian de·
teoidamente el fenómeno de evolución y
le consignan en sus infolios como un ade·
lanto del saber artístico y del sentimiento
musical.
Algún escéptico me decía : «El fonógrafo acabará por matar las representaciones
de ópera, del mismo modo que el cinema·
tógrafo acabará con el teatro&gt;. Mentira
grande, en mi concepto. El peligro está lejano todavía, suponit:ndo que exista tal peligro. ·
Yo creo que no puede aplicarse en el
caso actual el dicho del viejo Hugo; no
no estamos autorizados para afirmar &lt;que
~sto matará aquello&gt;. Eo una é poca, cuan·
do aparecieron los daguerreotipos se dijo
que la fotografía daría el golpe rle muerte
a la pintura
Y esto no ha sucedido. Son muy distintas, como dijera algún eximio cronista español, las tendencias de la escena de aquellas del cinematógrafo; a éste le falta la
palabra, la voz, la divina comunicación
del sentimiento del alma por medio de la
fonación.
Y la rapidez de la cinta del cinematógra·
fo no puede, no podrá nunca sustituir la
conexión que existe entre los diferentes
actos de una comedia y un drama. En las
tablas vemos pasioDes de bulto, si cabe la
frase, vemos gente de carne y hueso, y las
situaciones de las obras vald rán siempre
más cuando son hechas de una manera
plástica que reveladas al público por una
pantalla blanca.
Igual pasa con el fonógrafo, la voz de
un cantante encerrada en la antipática bocina del aparato, aún cuan-io este sea tan
perfeccionado que percibamos hasta la
Lo que distingue de un modo especial al
respiracióD del cantante y los menores de·
talles de su escuela de canto, no podrá
Odol de todos los demás preparados para
nunca competir con la plasticidad, con el
limpiar la boca, es su notable propiedad de
movimiento del artista en un tablado, cou
recubrir toda la cavidad bucal con una li el estudio del fuego de 5U fisonomía, con
gerísima y microscópica capa, pero sin emel cuadro que le rodea.
bargo de g ran poder antiséptico, que aíin
Nunca la bocina suplantará el decorado
los trajes, y más que nada la impresión de
durante algunas horas después de haberse
ver al artista, de saber que es &lt;él&gt; quien
lavado
la boca, c~rva su efecto. Este
caDta, En otras palabras, la fonación fisioduradero efecto, que ningún otro preparado
lógica privará siempre sobre la fonación
mecáDica.
posee, es lo que asegura a quien usa diaY he aquí cerno del espectáculo Ele un
diariame nte el Odol, de que su boca está
balcón abierto y de la &lt;repartie&gt; de UDa
protegida contra el efecto de las enries y
chicuela de la calle, he tenido el gusto de
materias de fermentación que destruyen la
cenversar con mis lectores Bien se vé,
dentadura.
que las pequeñas causas ..... .

:~erfJ~

Consultas
A UNA AMIGA.
AzuCENA: Recibí su amable cartita, muchas gracias.
Espero que obtendtá buenos resultados con esa crema,
pero, si no es así, tendré el gusto de recomendarle alguna otra que pueda complacer sus deseos.
.
· Cuando no se nota ningún éxi~o c.º°: las preparac1~nes
para mejorar la tez, no se debe ins1~hr en el !ratam1ento sino que inmediatamente es preciso cambiarlo, pues
1a' piel del rostro es muy d~!icad~, y mu~h~s veces_ ,se
maltrata de un modo defimhvo, s1 se ~onhnua someh~ndola a la influencia de una substancia que le es per¡u-

RESOLUCION DEFINITIVA.
~M MA: En su misma carta encontrará la solución del
difícil problema que tanto le preocupa. Le re_~_ordaré
algunas de sus frases. Dice as(: &lt;Al ve~ a las hi¡1ta~ d_e
mi novio, sufrí mucho; allí mismo veril ~margas l_agnmas, y quizá mi profundo dolor llevó a m1 enebro ideas

Pues bien, querida señorita; ¿cómo ha de ser posi?le
unirse en matrimonio con un hombre que h:KJ•contra1do
esa clase de vínculos, los cuales serían, constanteme?te.
un motivo de disgustos y de poco afecto entre dos seres
que, sin esa causa, podrían vivir_~elices ! tranqui_los. :.. ;
El no debe abandonar a sus h1¡os; sena un delito que
lo hiciese, y usted nunca tendrí&lt;?- paz ni aleg~~a. mirándolo atado con lazos indestructibles a esos nmos, cuya
existencia constituirá siempre para usted un recuerdo
en extremo doloroso, ¿no es cierto?
Así, pues, si se atiene a mi consejo! resuélvase .a_se·
pultár ese amor, como sepultó al primero que aguo su
corazón, y así como de aquella tu~ba brota la rosa en·
ceodida de UD Duevo afecto, también de asta otra nacerá una maravillo5a floración que será en lo sucesivo
la ventura de su alma, lo cual sinceramente deseo para
la simpática &lt;Emma,&gt; a quien mucho agradezco las be névolas frases con que me juzga.

dicial.
, d o1e tod o b'1en.
Le envio recuerdos afectuosos, desean
RESPUESTA TARDIA.
INDICACION.
JuuA: En esta página verá usted, mi estimada seño•
rita, la respuesta que doy a una de mis amigas descooocid«s, indicándole a dónde puede dirigir su solicitud
para ingresar como socia a la &lt;Cruz Blanca.&gt;
Le ruego que dispense mi tardanza involuntaria para
contestar a su pregunta.

JOSEFINA: Le ruego me dispense que. conteste_ su c_a_rta en esta página, pero se me ha extraviado la_ d1recc1on
que se sirvió enviarme, y de ningún modo quiero retardar mi respuesta
.
Si desea ingresar a la benéfica Asoci3:c1ón de la Cruz
Roja, puede tomar los ioformes_ ne_cesar!os al caso, en ~l
centro principal de dicha As~c1ac1ón, situado e? la primera calle del Alamo, Colonia de Santa Mana de la
Ribera.
, .
t d J Cruz
En cuanto a la oficina mas importan e e a
Blanca, se encuentra en la primera calle de la Perpetua y debe usted hablar con el Dr. Franco, que es
qui~n se ha hech~ cargo, como director de esta loable
institución de e-andad.
¡Ojalá que pronto consiga usted realizar sus nobles
· deseos a este respecto!

UN RETRATO.

UNA DUDA CALIGRAFICA.
lBANUEL URzA: Suplico a usted, estima~º. señor, que
tenga usted la bondad de volver a escn~irme, con el
objeto de aclarar su nombre, pues desgraciadamente no
Jo entiendo, y por esto no puedo tene_r ~1 gusto de contestar su carta y de complacer la petición que en ella
me hace.
d d' d
Tal vez no creerá que estas !!neas son e 1ca as a
usted, pues, como ya le digo, no ente~dí su nombre y h~
puesto el que me pareció más aproximado a la verdad,
pero, en este caso, esa certidumbre puede !!amarse &lt;La
verdad sospechosa,&gt; como la célebre comedia de un autor clásico,

que me hicieron retractarme de mi palabra dada; me
hicieron tomar una &lt;r,isolución definitiva:&gt; separarnos,
porque comprendí que con sólo ver a sus hijitos, mi ca•
riño para él se trocaba en repulsión .... en ira, en no
sé qué ... . &gt;

ARMANDO: Mucho me ha sorprendido su extraño relato, pues aunque ya me imaginaba que era mted UD
cab~llero y no una señorita, como parecía serlo por el
nombre femenino con que firmaba sus cartas; hoy, al
contemplar la severa figura de UD señor, vestido contra·
je de equitación, revelando en su fisonomía la gravedad
ceremoDiosa del carácter británico, no puer'fo menos de
sorprenderme, y quizá de sonreír ligeramente, al iden·
tificarlo con aquella misteriosa &lt;Tabostr,&gt; cuyas cartas
tenían un sello de virilidad muy diferente de otras misivas, graciosamente femeninas, que recibo algunas ve•
ces de cierta querida amiga a quien mucho estimo.
Gracias por sus explicaciones, y le aseguro que ni &lt;Ta·
hoser&gt; ni yo nos hemos ofendido por su inocente misti·
ficacióo.
MARGARITA.
,.._.,. "-n e..,,.._. ~v

SITUACION PELIGROSA.
AmA: Mucho me ha preocupado ~u carta, y c?moúnica contestación a ella, puedo decirle lo s1gu1ente: su
amiga merece tan digno y elevado nombre, po_rque los
coDsejos que le prodiga son los más rectos, ¡u1c1osos y
conveDientes, que pueden darse en un caso _como en el
de usted. Sígalos siD vacilar; se_ráD su salvación, yo se lo
aseguro; hay momentos en la vida: de los cuales depende casi definitivamente nuestra dicha o nuestra de~gr:cia; su amiga es para usted un angel bueno; no desdene
sus indicaciones y después, cuando la_ tempestad haya
asado. le conservará una eterna gratitud.
.
p Lo mismo que ella le acoc..seja, exacta~eote !º mismo
le acoDsejo yo, y le aseguro que &lt;Margarita&gt; tiene mucha experiencia en asuntos como el suyo; así, _pues, UDO
mis súplicas a las de su estia;able y buena amiga.
MODELO.
AMALIA: Doy a usted el modelo que desea de traje
para visita; está hecho en crespón de seda, color de

amaraDto, adornado con bordados de seda, tono sobre
tono. La camisola y los vuelos de las mangas s~n de encaje. El sombrero eR de tagal negro, guarnecido con
&lt;rosas reinas&gt; y una fantasía de plumas negras.

Original y elegante arreglo de jardín que tiene como elementos principales de decoración
un tanque con plantas acuáticas, un surtidor y una pérgola.

JOSÉ P . MICOLÓ.

�'
EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

,.

Quinta de Salud
''R. Lavista''

Sobre el Trono ensangrentado de la Grecia

'

Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.
Asistencia científica de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticosmás modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
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Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermeda,
des nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.
El Rey Jorge I y su hijo el actual Monarca de Grecia, a su entrada en
Salóoica.

CREME DE LUXE

La muerte a levosa del Rey ~e Grecia
ba sido una de las notas sensac1ooales de
esa guerra de los Búlgaros contra los tnr·
cos que de un tiempo a esta parte está impresionando al mundo entero.
Cuando Salónica es representada por los
grie_gos después de cuat!o siglos de domi~~::~
nación o_tomaoa, es _asesinado_ el Rey J~rge
0
caciones de Creme de Luxe. de ~recia como s1 la fatalidad qu1s1era
Empiece usted a usar esta protestar contra la conquista efectuada.
crema hoy mismo y jamás
F
d·
d
d
le pesará haber leído este
El coronel raocon 1s,ayu ante e camanuncio.
po del Soberano. y varios oficiales JlevaDepósitos: Johansen. La- roo el ~uerpo ~osangreot~do del Monarca
badie y Droguería del Ele- al _hosp1ral m1htal, teod1énd5&gt;le sobre ti
fante, México.
pnmer lecho que se encontro.
Avisado el príncipe Nicolás, tercer hijo
del Rey, y gobernador de Salónica se pre·
sentó enseguida a la orilla de la cama
adonde estaba el moribundo, en tanto que
se examinaban las heridas.
Uno de los proyectiles, penetró por el
oualldadH ant1a,ptloa1,
homóplato atravesando el corazón, y sa·
••t•Hlva■ yoioatrtante■ que
liendo por la garganta, derramándose la
llaa mereoido al
sangre a borbotones por la boca, man·
chando la placa de diamantes que llevaba
Jorge l., el cual bien pronto exhaló el ¡:os·
trer al iento.
Entonces, en medio de sepu lcral silen·
n adml116n en 101 Bo■plta~w
4• Parta, e11pllcan la bo1a d1 c io, alzóse la voz vacilante del Príocipe
Nicolás que dijo: Tengo la profunda peua
•n produoto para todo■ 101 u■ot de
la muerte de mi venerado pa·
del tocador : Cuidado• da 1~ dre,anunciar
el Mooarca de los Griegos. ¡Jurad fiB0&lt;.a i qua purifica, da lot delidad
al nuevo Rey Constantino I ! Un
Cabello• cura ca1da detiene
grito uná nime contestó a las palabras di·
LoolODH de 1.. Crlu,
chas, y la frase ¡Viva el Rey! escuchó•e
liado■ IDUuto■• etn.
en medio de aquella escena tao lúgubre.
0.1001&amp;/f41r11 ü 111, f•III/IOM,.._
Horas después al entrar en Jaoina el
RN LAa rA .. MAOIA••
ejército vencedor e l Príncipe heredero re.A...ai..1G1u1■nh ■Jm 1 ■alar■equ,
cibe la fatal nueva; y en medio de la intensa pena que alberga su alma, se escu
Apartado 806. Mbloo.
chao los tambores y las corneta, de los re·
gimientos, imponiendo silencio para lee r

CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD 0EL
CUTIS.
Evita y cura los barros
!as pecas. las erupciones. Y
las manchasen la piel. Desvanece las arrugas. El cutis áspero, marchito, pálido y quemado del sol. ad-

1i:v:~~dro'i;:~~~;7'.'.

una n1;1eva orden. del día, en la que se
anun~1a que ha sido ~levad~ al trono de
Grecia, el general en Jefe, D1ádoque Coos·
tan_tino, Duque de ~spa ria, Jo cual en síatesis se puede decir que un soldado ha
sucedido a un diplomático.
Más por necesidad, como por gusto, el
difunto Jorge I fué un verdadero diplomático. Diez y siete años tenía cuando Ja di-

fícil situación europea de 1863 cogió a este infeliz Rey, hijo segundo del Rey Cristian IX de Dinamarca llamado a recoger
la herencia del Monarca Oton de Baviera.
Entonces todas las miradas convergían en
el pueblo heleno, mirando con inquietud
las ambiciones de los griegos. En el interior
del país había que . vencer aquella oposición al extrangero que venía a ocupar un
trono que nunca estuvo en manos de un
descendiente de una raza del norte, que
ostentaba el bigote rubio y los ojos azules,
tao contrarios al tipo de los antiguos due•
ños de los destinos de la Grecia.
A fuerza de tacto, de talento, de seoci·
Hez, de buen criterio, el Rey Jorge I durante cincuenta años de reinado, logra el
~mor de sus súbditos. Y aún mtts, él consiguió que ciertas dificultades encontradas
en su camino de Monarca, no surgieran
ea manera a lguna, en la senda que recorriera por necesidad su sucesor, consiguiendo que tanto éste como sus otros hijos nacidos de su matrimonio con la Princesa Oiga, fueron verdaderos ciudadanos
griegos, en toda la extensión de la palabra.
Para ello, la educación d" los príncipes se
dió conforme las costumbres y usos ,· e
aquel país, siendo cbjeto de singular pre·
dilección el idioma heleno y la historia
de esta Nación, hasta tal punto que en el
seno del bogar no se hablaba ni el inglés
ni ninguno de los otros idiomas que dominaba e l Monarca, mandando que toda la
etiqueta palaciega fuera conforme a las
tradiciones griegas, es decir, lo más sencillas posibles.
Esta fami liaridad del pueblo con su Rey
constituyó en Jorge I una especie de nueva
naturaleza, que nunca pudo abandonar.
Todos recuerdan en sus contínuos viajes a
París, capital que amaba en extremo aque·
lla sencillez que Je caracterizaba; t.1maba
los boletos en los teatros con la mayor na·
turalidad, asistiendo sobre tcdo a la Comedia Francesa muy amenudo, como un simple particular.
,
H_e aqu1 u_na ané_cdo_ta conta_da_ por M.
¡
d
J
Xav,er Pao 1. co~1sano e po 1c1a encargado _de la cus(od1a del Soberano. _he leno:
cierta ocasión regresa~a
A,x a Pa_
ns, llegó el treo a la estación}, Y unos mo

E:º.

Los gusanos de scda salvajcs
En el Uganda, en-el Africa oriental alemana, ha comenzado la explotación de los
gusanos de seda salvajes. L as orugas que
producP.o l,1 seda están muy extendidas así
como en el Congo.
Siete u ocho semanas después de nacer,
se reunen las orug;,s para construir sus sed.,ñosnidos, cuyo color varía desde el amari·
Jlo al rojo y cuyo tamaño oscila desde el de
uo huevo de gallina al de una cabeza de
niño. Cada nido encierra de diez a cien
capullos.
Una vez salida la mariposa, se trata se·
paradamente la seda de los nidos y la de
los capullos.
De cada seis kilos de seda bruta se saca
uno de hilo de seda.

El reloj más grande del inundo

Las princesas Reales de Grecia, prodigando sus socorros a on herido
en los combates de )aguerra búlgara.
meotos en que estuvo sólo el régio viajero, que domina la plaza de la Constitución en
en tanto que sus servidor es cogían libros y el centro de los barrios e legantes' de Ateperi6dicos del vagón en que había hecho nas. Es un enorme edificio de forma cúbiel viaje, vió que una mujer no podía abrir ca, con innumerables vent:1nas, construído
la portezuela para salir al andén.
en tiempos de la dinastía bavaresa, por un
Jorge I. acude con prontitud, abre la arquitecto alemán.
portezuela y recibe en sus brazos a la viaEs un delicioso rt-tiro donde magníficos
jera ayundándola_ a descender con caba- jardines lo hac~n enca~tador, y la vista re·
lleresca galantena.
.
corre un mag~~fico honzoote, desta~fodo·
Cuaod? regresaba. a_ Atenas, ste,!l1pre se la A_cró~ohs, e! Partenon y el Htmetto.
mandaba 9ue se supnm1esen los c~nona· D_e ord1nano el difunto ~ey empezaba su
zos anuoc1ando su vuelta; y pare:1~os a d1a paseando muy de manana en coche por
e~tos pormenores otros m~chos podnamos los alr~dedores de Atenas.
. .
citar en abono de_ la seoc!llez de costum;. Vol~ta cerc_a _de las n~e~e a pres1d1r el
bres que caracterizó al d1fusto monarca. conse¡o de m101slros, as1st1enclo a l relevo
Du~ante e l i~vierno, la Corte habita el de la guardia rl~_Palacio; des_p!lés el desaPalac10 Real, situado sobre una terraza yuno, en compa01a de su fam1ha, y parte

d~

coattar Saponlnl
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d~l. día lo dedi~aba a re·
c1b1r a los miembros de
las Cámaras que deseaban
vd~r,lo Y dª. qui~n haya ._Pe·
1co au 1enc1a.
_:-:
Nada de bailes ni de
.
fi eSt as, 1_as mfi ás. precidsas
ceremonias o. c:1a1es,
y
f - U·
ran t e e I E s t10 1a ami 1ta
real lo pasaba en una fin·
ca del Pireo.
La educación chda al
heredero fué netamente
militar bajo la dirección
del capitán Sapouodzakis,
que ha sido uno de los
héroes de la reciente cam•
paña. A los r7 años era
COGNAC
el príncipe uno de los
más brillantessubteoientes
de la cabalJería helénica;
y además domit"taba la mayor parte d-, los &lt;sports&gt;
consiguiendo gran robuste,:.
Estuvo en la Academia Ninguno tan delicioso como éste.
militar de Berlín, teniendo aJlí como condiscípulo
a Essad-Pacba, que fué
ahora su adversario en el
sitio de Jauioa.
La figura del actual
Rey de G recia &lt;.s imponente, viéndose al hombre
fuerte y de buena inteligencia. La campaña de
Tesalia fué una de lasque
le dieron nombre, y la de
ahora está en la mente
de todos.
El engrandecimiento na·
cional de Grecia ha de
tener &lt;1 no dudarlo en el
nuevo Rey, su gran autor.

.tu

l

Lo poseerá muy pronto Nueva York co·
Jocado en el edificio más alto de que se
tiene noticia y que una sociedad de segu·
ros sobre. la vida está construyendo ea
i\1adison-Square.
En dos importantes descubrimientos bao
El_ reloj ~~oyorquino tendrá 8 metros Y
contribuido Jas ranas, en el galvanismo y ~edto de d1ametro; cada una de sus aguen los rayos X En el primero no bay para J~S 4 metros de largo, y cada uaa de las
qué decirlo, pues por vulgar se calla. Con cifras roma,as que marcan las horas, un
respecto al segundo, diremos que el pro· metro 40 ct-~tímetros de altura, de mane_ra
fesor Roeotgen descobrió los famosos r&lt;1yos que ~e podra leer la hora a una gran d 1s·
por casualidad. Un día cogió un tubo de taoc1a.
.
Crookes que, como es sabido, consiste en
Este_ re!oJ ocupa~á el z5, 26 y 27 pisos
una ampolla de la, que se ha extraído el del ed1fic10, es d~c1r , que el centro del
aire y que al pasar por ella una corriente cuadrante estara colocado a I I l metros
eléctrica produce el peculiar resplandor del suelo.
llamado fluorescencia, se bailaba suspE&gt;n· - - - - - - - - - - - - - - - - dido sobre una mesa y debajo, en uno de
los cajones, había una caj, de cartón con
CAMARAS
una docena de placas fotográficas nuevas.
Encima del c«jón, sobre el lugar ocupa·
do por las placas, había unas llaves. Más
adelante, cuando se usaron las placas y se
revelaron, resultaron veladas, pero en to·
das aparecía la im&lt;1gen del manojo de lla·
ves.
.
Esto hizo suponer que el tubo de Croo·
d
d' ·
d'
t
kes espe 1a ciertos rayos que po tan a ra·
vesar el tablero de la mesa, pero no el
metal de las )laves. Evidentemente se ha
b'1a d escu b'1er to un nuevo ¡1e cho . fís1·co e
.
t t
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Las ranas descubridoras

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siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos re,ultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del póblico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
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ELIXIR ESTOMACAL
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de Sáiz de Carlos
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Hace quince anos dimos A conocer esta especialidad farmacéutica A los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del múndo, porque es el tratamiento mAs racional y seg.uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una antigüedad de treinta
aftos y no !le hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las moltstlas de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y la•
economfa en general, pues el enfermo COME MAS, DIG IE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEU·
RASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIA·
RREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSI•
CIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTlSEPTICO gastrointestinal.
Los nlllos padecen coa frecuencia DIARREAS mAs ó menos graves que se CURAN, Incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir A la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sin·
tomas ó parte de él: al levantarse, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencl,, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahidos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión , palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extreftlmlento, alternando A veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, estA febril A veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensueftos, suel!o
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 98 por 100 de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cldo y de uso general en las cinco partes del mundo para
1as eafermeda¡\es del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo el mejor TONICO para curar el RA·
QUITISMO, recetAndolo los m~dlcos en cuantos casos estAn Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hipo•
losfitos, tomAndolo loe; nlftos con verdadero placer, A los que
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edades y ambos sexos.

DINAMOGENO

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
acudo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
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liebre dlsm1ouye1J; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notAndose el alivio con uno ó dos frascos.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
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REUMATOL

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SAIZ DE CARLOS. Cura el u·
trelllmlento, pudiendo conseguir, con su uso, una deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen Indigestiones y atonta Intestinal, por
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amado Nervo</name>
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        <name>El Club Británico de Remadores</name>
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�= == = = = == = = = == = = = = = = = ===E=L=M
==
U N=D=O
= l=L=U=S=T=R=A=D=O= = = = = = = = = = = ==== = = = = = = = =

E L MUNDO I LUSTRADO

Una escena d e l acto 1o . de" El Secreto .••

PARA PROLONfl AR LA VIDA.
Un niño se levanta muchas
veces sin el menor daño después
de una cf1ida que h abría roto los
huesos de su abu elo. ¿ Por qué ?
Porque el cuerpo del niíio es
flexible y elástico, mientras el de
su abuelo es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á obstruir el corazón y
las arterias é impedir la ci rculación; la mayor parte de las personas que tienen más lle sesenta,
allos sufren más ó menos do ese
desart-eglo, el cual las trae al
03tadp que se conoce por el nombre d~ vejez. Eminentes autoridnde¡¡ pretenden que si pudiéramos ilimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de lo~
residnos inútiles, la vida p:&gt;dría
prolongarse casi indefinidamente.
En todo caso se puede vivir noventa· años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
En el teatro de los Bufos Parisienses se
cuidado inteligente de n osotros
mismos. Consérvese el sistema ha tstrenado la última obra del celebrado
francés Henry Berstein titulada &lt;El
· limpió de gérmenes múrbido3 y autor
Secreto, con un éxito excelente.
los nervios con pleno gobierno do
Se trata de ut'l matrimonio que tiene
una amiga íntima, viuda, la cual ;e va a
3tt8 varias funciones, mediante el
casar con un joven tímido y celoso, que
uso de un vitalizador como la,
quiere saber si en el pasado de la novia
PRE PA RACION de W AMPO LE
hay alguna tacha. Lá esposa dice que ni
y, descontando los accidentes, to- aún amó a su primer marido, que era egoísta y brutal; siendo lo cierto que había tedo el cuerpo permanecerá fuerte
nido un amante, un vividor vicioso, lo cual
y elástico mucho más tiempo del se calla Ya casados. se encuentran todos
que sería posible de otro modo.
en la casa de la r.ondesa de Savegeat; taml!Js tan sabrosa como la miel y bién está el ex ·amante, el cual desea saber
contiene una solución de un ex- la razón def rompimiento brusco con el de
tracto que se obtiene de Ilígados
Puroi de Bacalao, combinados
CALENDARIO DE LA SEMANA
con Ilipofosfitos, Malta y Cerezo
LUNES 2.
Gil vestre. Para Desórdenes de la
La Beata María Ana de Jesús Paredes
Sang1:e, Enfermedade3 Agotantes Vi rgen. Santos Marcelino. Pedro. Erasmo
y Tís\s está por encima de todas y Blandina Mártires.
las d~más. El Dr. D. M. Vclez,
MARTES 3.
Profef.,OT en la Escuela K acional
San Isaac Monge Mártir, Santas Clotilde Medicina de México, dice:
de Reina y Oliva Virgen.
"Desde hace varios años uso la
MIÉRCOLES 4·
Prep&amp;mción de Wampole -0n caSan Francisco Caracciolo Confesor.
eos de afecciones oculares infan,
JUEVES 5
tiles ~ostcnidas por anemia ó csSantos Bonifacio Obispo. Doroteo Pres·
bítero y Zenaida Mártires
crofulosis, quedando muy comVIERNES 6.
placido del benéfico resultado obSan Norberto Obispo Confesor y fundatenido." Eficaz desde la primera
dor de los Premonstratenses.
dosis: De venta en las Boticas.

LA PERUNA ELOGIADA
POR. LA STA. FABREOAS.

L a muy popular actriz Sta. Fabregus
dice como sigue acerca de la PERUN A:
Tomé dos frascos del gran remedio, la
PERUNA , y me sorpren dier on sus mar avillosos resultados. No sola.mente
desapar eció el catarr o , sino que sentí
tal at1mento de salud y vitalidad en mi
constitución que me h izo sentir mas
fuerte de l o que siempre he estarló.
Virginia Fa bregas de Cardenas,
su amada. Esta dice que por no haber
Teatro del Renacimiento, M éjico.
quetido casarse con ella. y en este diálogo
íntimo los sorprende el esposo. Sobrevieoe
una escena violenta. y en ella se ve bien
claro que la esposa, que dió buenos informes. fué la causante de la ruptura por en- :ece escrita en el país de los p asajes risue vidia de la feliciaad de su amiga.
nos.
En el tercer acto, mientras el recién caDe la tarantel'l que Nora danza un inssado gestiona una permuta de destino para !ante. el autor obtiene un efecto de valor
alej~rse de su mu)er; 1~ otra confiesa a su psicológico; este es el único rasgo aparenmando todas las 10fam1as que ha hecho só- te que la obra conservó en armonía con
!o por envidia y maldad instintiva, y aquél los lugares en que fué compuesta.
procura y lo consigue unir aquella pareja
"Los fantasmas, " obra más sombría fuesepara~a solo por artes perver~as. El triuo- ron escritos en Sorrento dos años de;pué~.
f~ ha sido, en gran parte, deoido a Mad. Como la tarantela de Nora, el sol evocado
S1moo.
por Oswald puede recordar el golfo de
Nápoles solamente a los que conocen que
el terrible drama fué concebido )' escrito
ante la contemplación de ese paisaje.
Ibsen creía en el cuadro y en el influjo
del ':°ismo en la obra pensada y en la obra
escrita.
E ~ nombre y la personalidad del g ran
En su cor respondencia o riginalísima, el
escritor_ Ib~en aumenta cada vez más, y la dramaturgo deja entrever. y hasta maoip_ren:sa 1tahana en estos días. según los pe· fiesta expresamente, la influencia ejercida
riód1cos que tenemos a la vista, recogen en en su labor por el escenario italiano.
sus columnas datos curiosos sobre la resiIbsen pasó en Italia una gran parte de
dencia de Ibseo en dicho país.
su ex:stencia, permaneciendo a veces duComo en México las obras de Ibsen han rante algunos años consecutivcs.
sido siempre muy gusta:las. creemos que
En I talia compuso sus obras más caractieoe_ io~erés todo lo ~ue se relaciona con t~rísticas; '"Brand," en Roma y en Aricel ex1m10 dramaturgo.
c1a, en 1865; en Roma ideó también '"EmIbsen pasó en Amallfi tres meses del ve- perador y Galileo," tragedia en dos actos
rano de 1879, durante los cuales escribió sobre Juliano el Apóstata.
.
"Casa de muñeca."
En 1867 escribió "Peer Gyot," en Ischia
Los propietarios del "Albergo della Lu• y en Sorrento.
na," cuando Ibsen permaneció allí, así coLuego volvió dos veces a la bahía de
mo el "maitre d 'hotel" y el cocinero, vi- Nápoles para componer "Casa de muñeca"
S ÁBADO 7.
ven hoy todavía; al segundo le obsequió y "Los fantasmas. "
Santos Pablo Obispo Mártir y Roberto
Ibsen con un frac, q ue el obsequiado lleEn Roma compuso igualmeote "Un eneAbad -R ito simple.
vó durante mucho tiempo.
migo del pueblo" y el "Pato silvestre.
DOMINGO 8
Los tres personajes han suministrado
Santos Maximino, Heraclio, Medardo y detalles de una p recisión rigurosa sobre
las comidas de Ibseo, lo, cigarros que fuGildardo Obispos Confesores.
maba y las horas que permanecía ioclioa- UIID ~Wlllfilllllll®lfili©&gt; lfilll
do ante las cu,&lt;rtillas en su mesa de trabajo.
Ló. hostería de la Luna es un antiguo
.
--- '
convento. cuyo claustro se conserva ?Ún . De .1ª mis~a manera que hay teatro al
donde se hospedaron en diversas épocas ª!re l!bre, existe un pa_rlamento también al
Víctor Hugo, León XIII, cuando era obis· aire libre, ~o cual sera muy bueno para
Uriloa Ca li dad
po; Gladstone y Mac Kinley· en el come- que las pasiones no se acaloren, como pasa
dor de la misma se ve un retrato de lbsen en los Coog:esos cerrados
y uua carta autógrafa en italiano, que el
No\rf~i~os ~
ca;t~nes de Uri, Apdramaturgo envió desde Cristanía. a fin de penze Y O en, ª s e oiza.
testimoniar el buen recuerdo que de Amallfi
Ttodos }do_s elector:s son diputados du1 N b 11CHRISTOFLEº cooservara.
ra? e un 1a. y se reune? en la plaza pú:
y e s:: rer:ada pieza.
Pero ninguno de estos pormenores- ad- bhc~ para el ncmbram1eoto de ediles y
vierte un Potusiasta de Ibseo-esclarece magiSt rados
.
.
mur.hn ''C::t~a rh~ mnñPr;:1." nhr:: aue nn f':l.•
Los parlament;:inos SdCan para ese día
el fondo del cofre y lucen la ropita de los
días festivos.
.
Poco hace aún llevaban para e l acto solemne, at~do c~n el paraguas, uo gran sable que s1mbohzaba rn dt:recho a votar
. Músic?s y tamborilero~. ,estidos con ira¡es del s1gl" XV, acompañan a la comitiva
del
parlam•ntaria en su entrad_a a la plaza.
~ ar• abreviar y evitar 1&amp;11 Criai11 de
Un heraldo y hombre de a rmas propone
a grito~ los nombres y proi:lama el resultado de la votarióo, como en tiempos de
Clodo\'eo ''el Peludo."
'
Es un anacronismo pintoresco para este
tomad al una• medida. por di&amp;.
, ig'o d., teléfonos y aercplanos.

IBSEN EN ITALIA

W@ Ilnlli&gt;ll'\e

,; ~a ll'!ejar
~ára conseguirla

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A oc ó p .c o m parada

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i'º~

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lilll ·

El ma.yor disolvente

Aoido úrico

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS

Evitad Operaciones

las caricias de los hombres. ~sos padres
criminales traficarán con su plenitud de
• • Las mujeres no debían someterse
mujer, como de niña comercian con su
á operaciones q_uirúrgicas sin a n tes
cesto de gardenias.
probar lo suficiente el Compuesto
- Hoy traes dos duros para emb:&gt;rraVegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham.
charnos!- le gritarán-y empezará entonConsiderad qui casi toda operación que
ces la desYeoturada su viaje d e culpas y
s~ practica
las mujeres en los hos,
de abyecciones por los mismos puntos por
p1tale!l ha s 1d? hecha necesaria por
donde paseó en no remotos días los floreci?escmdos_ de ciertos síntomas como
mientos de su virginidad.
1~regulandades y desvíos. Es muy
Luego se convierte en una belleza estracierto que los males progios del sexo
falatia, una belle7.a de gestos lascivos, de
puede1'. ]legar á ,ui:i estado en que la
ojos áridos y de mejillas pletóricas de vioperac1on sea el umco recurso posible
cio. Y allá irá en carrera hambrienta a es· .
pero muchas señoras han sido curad~s por
perar la salida de los teatros, para abonar
a sus padres el escote de su vida; trepará
las escaleras de cervecerías de barrios bajos y franqueará la puerta de sotabancos
sombríos. acabaadv por ser iornrvible al
amor y a los placeres. así estrujada, manoseada, rebajada, pasteada por jovenzuelos
después de creerse q u e sólo con una operación sanarían.
libertinos y por chulos indecentes ....
Cienfu~gos, Cuba.-" Por much os años he estado enferma• tenia u n
Pobre Cera .... ! Cuando veo que te aletu_mor, ca!da de la matriz, h emorragias y el corazón casi no látía Er"
jas con tu trajeciro sujeto por el pequeño
n:11 creencia no en_contrar salvación para mí. Entonces ví uno de ios Jild~lantal de rayas; con tu madejita de pelo
r~tos ~e la Sra. Pmkham y me decidí á hacerle una consulta Se uí sucastaño atado sólidamente sobre la nuca;
direcciones Y 4 _frascos del Compu esto Vegetal de Lydia E. P inkh!m m ;
con tus flores que se apiñan en el cesto, insen~arof maravillosamente. Al presente encuéntrome en perfecta salud
' cl iaaado sus pétalos desmayados por el boU n a a scensión a ,as m onta ñ as de
Y mi_en ermedad Y los sufrimientos de antes han desaparecido. No pued~ 1 chorno de la tarde, pienso qu,. te marchiSnowd on .
reumr p~labr_a~ para concertará Ud_. mi agradecimiento por el socorro qu~
tarás también como ellas en un día.
mC ha pxopoicionado con sus marav1llosos remedios y consejos valiosos "
Qc:e como tus antecesoras, Eoriqueta.
- ONCEP~ION PRIETO, Vda. de Abreu, Cienfuegos, Cuba.
.
María, Gloria, Luz, las de los nombres de
Varios aficionados al &lt;sport&gt; ele las ex·
. Por tremta _años ha sido el Compuesto Vegetal de la Sra L dia E
diosas y de_estrel as, de rosas y d-, vírge- cursiooes, organizaron Ílitimamente en el
hamd el m~Jor remedio para los males femeninos y ha devueito fa salud
nes, irás a sen·ir de sombra en las ,,rgías; País de Gales, UJa asceosión a la cumbre
a m11es e muJeres.
y que como ella~ emprenderás también tu •ie las montañas de Snowdon con el objeto
lastimera marcba ~1 Hospital.
de vivir entre la nieve tao abundante en
Si está U cl. ~u frien~o a l gun a d e estas e n fer m edad es ·
Nadie se acordará eo,ooces de la floris- est« parte del año. La expedición se veri~es:.~111 ~~f coi~,;I·eJo_e~pecmJ, escriba con fi&lt;le nc ia lmcnte á Ly&lt;li!
1
/ ·
~ am
~&lt;ltcm e Co., L yn n, 1'1 ass., E . U. d e A . Su carta ' ta del trajecito Jih . . .. Morirás sin dejar fi~ó sin ~ovedad alguo3; y cuando descenuu recuerdo, sin despertar una pena. sin d~eroo d1¡eron_ que_hab1 '_º encontrado más
,erá; abier ta, _h•ula y contestada p or una señora y c 1&gt;nsidera da
estrictamen te c onfide n cial.
que el d-'lor en forma de neblina SE con- nieve que hacia vernte ano~, y que el Hodeose para caer en lluvia de lág rim•s tel que existe para de•caoso de los viajesobre tu blauca máscara de muerta!
ros se encontraba en un estado lamentable,
Mme. Simone e n " El Secreto ."
Pobre Cora .... !
siei:do necesaria s&lt;1 reconstrucción. El graMIGUEL EDUARDO PARDO.
b _a do representa_~ tre~ de los expediciona·
nos en la Estac1on mas alta de la cumbre
nevada, después de haber vencido bastantes dificultades para ascensión tao peligrosa.
Nació por casualidad, por sorpresa allá
en el fondo del cuartucho húmfdo Lamadre la arrojó del seno como un estorbo. y . S~ecia ha hecho
la gi_moasia una re,
como un estorbo rodó aquella criatura so- hg10n. E':1_aquel pais, lo mismo los adultos ~mor: la gota d~ roc10 que_ se prestó como
bre los jergones de paja podrida.
que los mnos, _ded_i~ao gran ¡&gt;arte de su ¡o_ya p_ara la &lt;to!lette&gt; matinal. la sencilla
Educada por unos padres abyectos, Ira- he_ml;'o a los_ e¡erc1c1os g1moásucos_: aun los h1stori~ta refenda p_or el céfi, o hablador,
tada como un mueble alimentada un día cnm10ales llenen clase de g1moas1a en la la mariposa qu!! parn con orgullo. mostrangolpeada otro, pegaj~sameote sucia vivió cárcel donde se les e?cierr'.'. Un gran oú- do sus exqu(sitos c?lores .
·
esa infeliz eo su &lt;cubil humano&gt; repleto mero de so~1edadesg1mo~sticas, con la ayu- . Pero llego un dia d': tnste_za para los
de miseria falta de a i re y de luz hasta la da del gobierno, proporcionan profesores a tiernos amantes. Laduenadel ¡ardín.-uoa
hora en qde fué lanzada a la calÍt con su las escuelas públicas. Todo niño que asiste niña de ojos azule~ y cabellos de dorada
pañuelo de colores vistcsos atado a la gar· a ellas ª.'!.rende, ante todo, a andar.
seda-con sus dPd1tos rosados. arrancó el
ganta y colgado al brazo el cesto de flores,
Los u10os s1:ecos pasan, ~os meses en ~I cl_avel r_Jo tra~plantó a otro t!esto solitario.
de cuyos senos vírgenes brotan como eflu- campo cada:'-ºº· los raq_mt1cos, los aoém1- :31 la nma hubiera comprendido el leog, avíos de primavera mP-zclados a los vahos cos y losdébil_es son eov1~dos todos los ve Je de las ~~ores, ;cómo !ª hubieran movido
todavía calientes de la tierra de donde fue- ranos a colonias establecidas en las menta- a compas10n las angustias del pobre clavel!
roo arrancados.
ñas. Los gastos de estas colonias corren a Pero en el mundo nadie más que las flores
Todas las noches absolutamente todas cargo de sociedades benéficas, y los ferro- conocen ese id ic m«, en quelaspalabra~son
viene la Cor&lt;1 al C;fé donde suele concu'. carriles del gobierno transportan gratis a exhalaciones d e perfume.
rrir. repartiendo gardenias automáticamen- los niños.
.
_
.
L~ rosa se entristeció mucho por la a ute a todos los parroquianos.
El e~colar su_eco d1sfrut~ de b~oos gratis senc1a de su ama_ote, y no quiso oi r más los
Cora es todavía una niña, de grándes Y méd&gt;eo, deoti~ta _Y oculista, . igualmente cuentos de! cefirillo mentiroso. ni le camaojos láo¡(uidos maravillosamente sombrea- de balde; por aoad1dura, los libros se les bao los t1b10s ra}OS de sol, aira cosa que
dos de pestañas negras; cuando se sonríe dan, oo_se_les venden. Los paseos:scolares melancolía. recordando a_quelfos otros felideja ver unos dientes menuditos. como toda no se hm1~an, con~o en otros pa1ses, a la ces que alumbraron su dicha. Pero a poco
ella: lleva el pequeño cuerpo arqueado, tar_de del_ ¡neves, SI?~ que duran a veces est~vo a~ompañada. La niña rubia plantó
flexible sostenido por dos pies "naooscomo qumce d1as A l~s omos de los pueblos _~e un ¡azm10 donde e l clavel vivía y la rosa se
de paloma; la piel es satinada. blanca, hue• les lleva a las cmd_a~es, y a los de las cm- co~solaba, conversando con su nuevo comle a carne de ángel si cabe; y dP- sus labios dades se les ?ace v1a¡ar por los pueblos.
panero.
frescos y medio entreabiertos por una eterE i:1 _Ias r~g1ones poco Pº?ladas, o d~ po- El pob~e clavel, en uo rincón del jardín
na sonrisa sopla uno c~mo perfume de vio- blac1on mas pobre que nc;a. el gobierno se marchitaba de dolor por la ausencia y
!etas.
ayuda al médico o le paga su sueldo com- el recuerdo más dulce se t rocaba punzador
-Ayer 1., compraste a la Miquelina- pleto La carrera de médico en Suecia al sentirse tao lejos c;le su adorada Los ra&lt;lice. ponié ndome una flor en el ojal-y 00 comprende once años de estudio.
yos de sol le parecían tristes destellos de
debía prenderte hoy con mis c laveles.
Después de leído esto le entran ganas a un cirio agonizante. Las horas y les días
-Bu"ºº· ... y qué!
uno de «hacerse e l sueco&gt;
pasaban. y ya el color había huído de sus
- iQ ué vamos a reñir!
pétalos, doblegándose su cor'Jla marchita.
Yo me sonrío de la amenaza y la veo
Un día (había de ser el último de su vida)
En París ha sido un éxito la última obra alejarse ondeando acompasadamente su
I}{j~\t©&gt;ffl @1® 1l!lllll (Clllfilv®Il
le trajo el airecillo una historia que le hizo
de Bernsteio titulada &lt;El Secreto&gt; y hay trajecito lila.
eSt remecer d e dolor Y celos, y doblando
que decir que en gran parte el triunfo se
Uoa noche llegó muy aprisa.
aun más s.i cabecita, e xpi ró enviando su
ha dtbido al talento de la conocida actriz
-Ahí va la mejor gardeni• !-exclama
Eran un clavel rojo como los labios de última esencia, como uo su~piro, a su adoMme. Simoo, en d p•pel importantísimo con una voz que parecía un gemido de una niña y u t•a rosa blanca como la nieve. rada.
de «Gabriela Jeaonelot&gt; la heroica del dra- esos que están aprendiendo a balbucear el Habían nacido en la misma maceta, y el priLa brisa se encargó de llevar a la rosa
ma. Es un carácter difícil en extremo, por dolor -Pero me das dos reales.
mer rayo de sol que recibieron, encendió aquel ú ltimo alien~o: mas la trist~za de la
la lucha de maldad que tiene lugar ea el
- Y para qué quieres tú dos reales?
el amor en sus frescas corolas. Ambcs que- rosa dur~ un ,ólo 1?sta nte. pues ¡unto c on
alma baja de aquella mujer, y por tal mo-Porque hoy es sábado, día ea que se va rlaroo admirados mutuamente al verse· él a el mensa¡e del monbuodo fué a ella tamt ivo se necesitaba una artista de talento su- de «juerga&gt; mi papá y si no llevo dos rea- ella tao hermosa y lo,aoa, ella a él ta~ele- biéo e? ala~ de la_ brisa el perfu,:nado hálipenor para encarnar el personaje. Toda su les más me castigan.
gante y a puesto .... ¿Habrá Que decir que _to del ¡azmrn vecrno que 1~ e~v1aba pr~sensibilidad, tocia su penetración. todo su
Aquellas palabras me revelaban un pre• se amaron en el instante en que se vieron? t~st ªs dulces de un amor 10c1tante y dehtaleoto. se ha puesto eu juego en esta obra. sentimiento de pena , me indignaron contra Estaban tan cerca entre sí. que cada vez .cioso.
revelan'1o en el curso d~ la misma con ar- aquel monstruo anónimo, que guardará de que la brisa los mecía. se besaban .... iqué
FERNANDO DE Z .-\ YAS.
te supremo, prcgresivo. irresistible. lento, fijo, sus iras y sus vejáme,:ies para esa ni- dulces deben ser los besos de las flores! Se
la maldad de un corazó n que sufre por la ña a quien se le exige hoy media peseta, vesa.bao embriagándose en perfumes suasola felicidad de una amiga suya, compa- y mañana, cuando esté ya crecida, hecha a bes y enloquecedores.
ñ era que fué de colegio -Wme.
las solicitaciones del deseo con las C3deras
Nunca falta bao temas a sus coloquios de

2:

~ Plateria "CHRISTOFLE",
Sola y

amplias y curvosas, con la garganta y el

~---•l!..J'-- amor
s,no hiuchados de juventud, repleta de
comprimido, ávida de entregarse a

o ..

UMATI

El Compuesto Vegetal de la
QSra. Lydia E. Pinkham

f m~

¡

LA FLORISTA

?e

�EL MUNDO ILUSTRADO

GOMEZ CARRILLO Y BENAVENTE

Cosas de los médicos

- . -..
_No sé en 9ué periódico sur~mencano ~e
leido:_ &lt;Enrique Gómez Carrillo _calumnia
a Jacmto Be~avente&gt;, con motlvu de la
obra &lt;La comida de las fieras&gt;.
E d
•· t
· f
•d bl 11
s e re,i~ encia . or~i
e
ega~óa
creer-pe_ro ni peosa_no s1qu1~ra-:-que. meL Ca~nllo ~~lumme nadie, si se llene
en. c~nsidera~i~n, ante todo, la cultu~a ex·
qu1s1ta del babi! cton1queur, reconoc1doen
et _mundo_ de las letr~s,. sobre todo en_ los
pa1ses lau~os, como unico. Es contrariando l_a propia vol':'ntad que se pued; ?ªr
cab1da a ~o publicado en aquel penodico.
Hemos leido, en todos sus te_mperament~s,
al célebre autor de &lt;Alma ¡aponesa&gt; sm
haber observado la mas tnvial nota que
pueda afoctar el concepto que se ha far~ado de la vida literaria como de la cienllfica.
.
.
.
&lt;G?mez Car:nllo ha sido mal mform~do,
ha dicho Jacmto Beoaveote;&gt;, Efectivamente no es otra cosa. Ha mformado lo
que ha sido como verdad; y los que conocen ne\ asunto hao leído y considerado
como una información afectada de fundamento y aun más de certidumbre.
¿Quién ha podido informarle tal? Nadie
sabe; es más, nadie desea saber. Gómez
Carrillo guarda y guardará silencio; é l sabrá ser leal; él asume y asumirá la respon·
sabilidad mor al.
Gómez Carrillo ha tratado de desvirtuar,
por causa de un informe mal adquirido, la
originalidad propia de Jacinto Beoaveote.
A nadie le es desconocida &lt;La comida
de las fieras&gt;, como a nadie le es extr&lt;1ño
&lt;Le repas du !ion» ( La comida del león)
de Cure!. No existe entre los dos títulos
simil itud alguna, ni si deseara el traductor
tomarse la libercad de traducirlo a su antojo. Cuanto al argumento de las dos obras
nadó. más diferencial. Basada está la primera en acontecimientos netamente de la
capital de la Península madre; y la segunda en una fábula que a nadie J., es ignora•
da, sobre todo el pasaje aquel, &lt;qui,. nominar leo ( por&lt;Jue yo me llamo el león).
No se necesitan conocimientos profundos de literatura para comprender la diferencia en asuntos esenciales y de fondo de
las dos obras como la de los dos a utores;
pero ni a nadie, que haya escarbado una
biblioteca, pase por ignorancia la existencia d e las dos comedias. Salve, vamos a l
decir, a un amnésico.
La Sociedad rle Autores franceses como
la de españoles sabe y comprende i. o riginalidad de &lt;La comida de las fieras&gt; que
G5mez Carrillo quiere arrebatar a Beoavente por un mal informe ¡;ublicado de
bu~na fe. A estds Sociedades corresponde
el deber, aún más, la oblig&lt;1ción de poner
fin a tal asunto por ser ellos las autoridades sobresalientes para un fallo de esta
naturaleza y responsabilidad,
Los que medio hemos traficado en el
campo literario; los que conocemos las dos
obras, !a de Cure! como la de Beoaveote,
podemos decir - sin interés alguoo-que
ti&lt;oto el periódico que ha presentado a
Enrique Gómez Carrillo como calumniador de Beoaveote, como el mismo Gómez
Carrillo, trafican por un· camino incierto.
E s lástima que ~crit:ires del rango de
Gómez Carrillo tratc,o de desrntnrizar los
conceptos de ¡.,. prensa española, emitidos
ya ea el universo.
H~y más que ouoca la admiración por
Beoaveote es .1uyor. El defieod, su, propiedades adquiridas y traspasadas legalmente por su talento y su conciencia El
mundo !iteró.ria lo comprende y lo r"cooo-

Cierto a.ctor inglés se puso enfermo, lo
que sucede a todos los mortales, llamó al
médico, le ,ece:ó una pósima y dijo que no
la tomaba. El médico ingenioso, interesado
1
·
· d ¡ , ·
h.
en vencer a res1stenc1a e com1co, izo
que ésta le fuera servido en una copa, en
la cual tenía que beber un veneno.
Llegó el momento culminante. Después
de uoa magnífica tirada de versos, el actor
se acercó la copa a los labios, aspirando la
fétida emanación de una droga. Vaciló e l
actor un instante, pero no había tiempo que
perder, La propiedad escénica exigía apurar hasta la última gota del apestoso líquido .... Cerró los ojos y bebió el brebaje...
El doctor soltó una carcajada entre hastidores, a la que respondió el actor sordame t .
~¡~e vengaré!
Y, en efecto, se vengó. El actor muna
años después, sin que el médico pudiera
cobrarle sus honorarios.

.ª

ª

DBSCONFIARSB

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEFON0S: ERICSS0N, 836.
MEXICANA, 1006.

L.-============~·

Año XX.- Tomo 1.

México, Junio 1&lt;.&gt; de 1913.

Número 22.

MEXICO PINTORESCO

•

DE LAS FALSIFICACIONES É IM ITACIONBS

Exigir la

-··-··-

Firma:

Inofensivo y de nna Pore1a absoluta
CURACION
RADICAL
y RÁPIDA
(Sin Copaiba - ni Inyecciones)

de los Flujos Recientes ó Persistentes

--~
--~
el ~
. Cada
lleva
cápsuia de este Modelo nombre: MlDY
PARIS, 8, Roe YIYienoa J en 1oa1· 1as rarmam1.

Hlliltllf del TOCAUO
t.. 011•lld1dH antta,ptlci•~
cleter1tvaa y olo•itrl.r:•nt.eaqu,
bao mere,!ido al

Coa1tar Sapon1n8

LB Beut

adml1!6n et\ loe Boeplta~..,.
de Parta. 9lllpllcan la bo¡a d4
••• produoto para todo, loa u101
del tocador : Cuidadoa de •~
80&lt;.11 á qua purifica, de loa
Cabello• cuya calda detiene
Loolone■ de laa Crlae, Clli,
IQ

Jadoe

lntl:.a.o■,

et,,

ce así.
••oonf1•r••
"• l«• r•IH,ltoaolMM
Ea a lgunas de sus obr-t, Beoaveote lle11':N LA.a ~AJIIMAc•••·
ga a compararse con Maett!rliok que es
'-P■INiGui•nhelm
8alaraaqu,
1
hoy, en el mundo del teatro. la más noble
Á.partado Mlí. M4:doa,
y eficaz expr.,sión de la vida.
Pero si no ba,tarao tod ,s estas cooside- _ _ __
1

Agencia de Inhumaciones

Registrado como artículo de segunda clase er, 3 de Noviembre de 1894, - Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael

•

'

~-=====:-:-:

racione; podemo, decir que Cure! jamás
produjo una sola obra p •ra el teatro francé, como &lt;Nido aj&lt;'oo:&gt;. Cure l poárí, eavidiar al comediógrafo más autorizado,
hoy por hoy, de la escena española.
EDMUNDO DE FRANCESCO.

Ea el Japón hay uail nueva moda que
consiste ~o coger gu,auos de luz y gudrdarlos en una j n1la para cuando hay convidados A la 11.,garia de é,tos sueltan los
gusanos en el jardín produciendo un t:fecto
decorativo b astdate origi nal.

A

nullstros LllGtorlls de
s L, pt
\J

an

\J

UIS

\J

oOSÍ

El Agente exclusivo de
nuestros semanarios "El
Mundo Ilustrado" y "La
Semana l lustrada'' en esa
Ciudad, es el Sr. Manuel
Sancho, con domicilio en
la 1'!- calle de Juárez N &lt;.&gt; 6.

"El Pocito" cerca del Sant1,1ario de Ocotlán, Tlaxcala.

Fot. Kahlo.

�tidores y el rumor armónico de las cascadas. Encantó
las umbrías llenas de secretos de los artísticos bosque·
EL MUN DO ILUSTRA.DO
cilios, coo el milagro de la perspectiva ÁJlfioita, por me·
dio de la amplia a lameda donde la vi,t'll se prolonga so·
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.
bre una alfombra de agua inmensa, para ir a perderse
en loutanaozas marinas. El supremo artista sembró con
estos variados prodigios las moradas regias de Versai·
DIRECTOR PROPIETARIO
lles y Triaooo, de Chantilly y St. Claud, de Saint. Ger·
man, etc., prepara.oda así las decoraciones para el esce·
LIC. ERNESTO CHAVERO.
nario del siglo XVIII cuya rosada aurora le sirvió de
mortaja. Murió en 1700.
De otra manera, a vivir má5 sobre esa tierra que de·
OFICINAS:
coró exquisitamente, hubiera visto la enorme influencia
de su .arte brillante de originalidad y finura. Esas pas·
3• Callé de la· Rinconada de Sao Diego No. 41.
toras que huellan con el tacón rojo alfombras de grama
Teléfooos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
al parecer recortadas en una fábrica de tapicería, sobre
Ericssoo, 14-51
las telas de Watteau; esos bellos paisajes envueltos en
Apartado Postal 149.- México, D. F.
la clara luz que se desvanece gradualment" en las man·
sas lejanías de los cuadros de Fragonard; esas regula·
res froodazooes a cuya sombra muestran su gracia las
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
figuras pastorales de Greuze, todos esos elementos de·
En la C iudad ............................ $ 1.00
corativos que aprovecharon ventajosamente los mejores
(pagadero por adelantado.)
pintores del siglo XVIII, proclaman el grao talento y el
En los Estados ......... ................... $ 1.25
extraordinario gusto del poet'L de los jardines. Sin con·
(pagadero por trimestre adelantado.)
tar que sin é l, sin la realización de su obra delicada y
En el Extranjero ......... ·................. $ 2.00
brillante, disminuirían quizás los esplendores en que vi·
( pagadero por semestre adelantado.)
vieron La Valliére y la Mootespan, la Pompadour y la
Dubarry. Esas preciosas figuras de porcelana, tan finas
NUMEROS SUELTOS:
y tao exquisitas; esas últimas flores de lis que adornaron
el manto de la realeza tan locamente, perderían algo
En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.30
de su esmalte y de su perfume, si se las sacara de los
En ·1os Estados ............. .. ................ 0.35
c uadros en que las contempla la historia, de los tersos
En el Extranjero ............... .. ......... .. 0.50
jardines de Le Notre, por cuyos senderos siguen derraAtrasados .................................. 0.50
mando las risas de sus am-Jres y las lágrimas de su me·
Para la publicación de avisos en este periódico, diri- lancolía. Tampoco Maria Aotoniet«, la de los días ale·
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, g res, se nos aparecería con los prestigios de Cloé y ar·
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu· mooiosa como una rima de Tibulo, en los boscajes de
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
Triaooo.
Por eso la culta Francia ha honrado con un bello mo·
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
aumento la memoria de su grao jardinero. De hoy en
adelante presidirá desde los jardines histó ricos de Las
Tullerías, la fiesta renovada de las primaveras. Las ro·
sas serán sus sacerdotisas y sus custodios. Año por año
levantarán sus turíbulos en torno del Dios vegetal, que
tal vez sentirá ascender pur su tronco marmóreo, la
fresca savia de los abriles y de i!.S mayos, acumulados
en su risueña inmortalidad de dios Término.
Un cablegrama de estos últimos días, refiere cómo ha
Quien pudiera dejar tras de sí, un recuerdo tao gracelebrado la Ciudad Luz el tercer centenario del oaci· to y tao bello como el del insigne Le Notre. Es la más
miento de Andrés Le Notre, el jardinero ilustre de Luis perfumada inmortalidad que conozco.
XIV. Dice que se le erigió un monumento en el jardín
del palacio de las Tullerías, en cuya inauguración pro·
n unció un discurso, seguramente florido, Maurice Ba·
rrés, el exquisito artista de «El Jardín de Berenice.&gt;
DIRECTORIO

El jardinero Le Notre

ARCADES AMIIO.

La noticia es simpática y merece el homenaje de un
comentario cordial. El recuerdo amable de Le Notre,
es digno de vivir marmorizado en medio de los jardines
que enr iqueció con tao regia opulencia, con un gusto
refinado y sutil, con un arte delicioso y encantador. S u
memoria, dulce y sonriente, se sentirá fortalecida, entre
los inciensos de l&gt;s flores y el canto de los pájaros. Cabe la sombra glauca de los bosquecillos que se copian
en las pupilas extáticas de las fuentes, le parecerá más
ligero el fardo insi¡¡ne de la gloria. Es un inmortal cu·
ya vida terrestre sólo despierta sentimientos plácidos y
risueños, engastados en una admiración pura y que no
a medr enta. Y este es, sin duda, e l mejor premio que
prefiere, ya que cuando vivió, desdeñó los gules y los
azures de los blasones.-&lt;Poned en mi escudo-dijo al
Rey- Sol que pretendía conferirle títulos de noblezatres caracoles con una col por cimera&gt;. Tenía razón.
No hay gules como lo" de las rosas que sueñan bajo el
azul heráldico de una mañana . de Mayo. Y él las amó
extraordinariamente, como amante y como artista. Era
preciso que naciera en el mes florido, para que esa~
buenas criaturas de Dios en plena hermosura y pródigas
de su eterna juventud llegaran a tiempo a la fiesta del
aniversario y desempeñaran la má5 bella parte del pro·
grama en loor de aquel que supo darles trato eminente
en los jardines principescos de Versailles. Por eso las
rosas de Mayo cubrieron ahora el altar de Le Notre y
glorificaron su dulce memoria, en un culto de reminiscencias paganas, levantando sus turíbul.os en torno del
pacífico dios vegetal.
Le Notre fué un revolucionario genial de campiñas y
praderas. Fué el Euclides de los jardines y de los par·
ques. Poseía el número y la geometría para normalizar
y ordenar el desarrollo anárquico de la ciega vegetación que se produce libremente sin obedecer a otra re·
gla que a l calor de la tierra y a la caricia fecunda de
la lluvia y el sol. Pero Ee necesitaba un país como Frao·
cía, par a que el talento de Le Notre pudiera manife5•
tarse. Y un protector espléndido como Fouquet, para
hacerlo que transformara los desiertos en oasis y los jar·
dices en trasuntos de los Campos Elíseos. Gracias al
doble beneficio de la riqueza y del poder real, por
primera vez embellecieron los jardines, las grutas, los
pórticos, los rocallos y los laberintos. Las verdes ca·
belleras d~ los árboles se tendían sumisas a las tije·
ras del jardinero que las recortaba a su capricho.
Las rocas amontonadas artificialmente fingían desfila·
deros minúsculos en cuyas oquedades ondulaban flores
exóticas. La generación divina de las estatuas se mul·
tiplicaba ilustremente, haciendo resplandecer las blan·
curas del mármol eu la profundidad di! los aliñados fo·
llajes. A !a belleza de los parterres, supo Le Notre in·
fundir un temblor de vida con la palpitación de los sur~

•

El Reino del Amor
l.

Era una espléndida mujer, linda, delicada, con yo no
sé qué en toda su persona que me dió la sensación de
una de aquellas bellezas de los trópicos que yo tanto he
admirado.
Y además, sus ojos, unos ojos negros, grandes y rasga•
dos no pude en un priociRio caer a que otros ojos me
r ecordaron; porque aquellos eran ojos amigos, acaso tao
amigos que yo no debiera haberlos nunca olvidado.
Pasaba yo junto a ella, por no estoy seguro que calle
de Madrid, y como la gracia del cuerpo me había cau•
tivado, quise saber hasta qué punto la belleza del rostro la acompañaba; y no bien le hube dirigido la mira·
da, algo, algo, lo repito, en aquella car;,., los ojos más
que nada, removieron en mí ciertos recuerdos que no
podría decir si eran de ayer o eran de una época Jeja·
na. Tal imprecisión había en ellos o tal coojusióo se
había operado a fuerza de haber ido amontonando re•
membranzas.
Seguí andando y más de uua vez volví la cabeza para confirmarme .... de que me era imposible dar con la
persona, si no e r« ella misma, que esta otra persona me
recordaba.
Cuando atravesé la Puerta del Sol, camino de la ca·
lle del Arenal, fué la última vez que torné a mirarla, y
llegado a mi alnjamiento penetré en él, pensando que
seguramente se trataba de una deliciosa madrileña a la
que, por mi larga ausencia de la corte, difícilmente po·
día haber visto en parte alguna, pues en aquel supuesto
y dada su excesiva juventud, no era fácil que hubiese
llegado a las lejanas tierras de que yo procedía.
Y todo quedó aquí, en aquel día.
Al despertarme al siguiente, el 1"amarero dPI hote l me
entregó un sobre, que, abierto, contenía esta misteriosa
misiva:
&lt;Le he comprendido ayer perfectamente, es usted un
olvidadizo, no pudo recordarme; y sin embargo, no una,
sino cien veces, esos mismos ojos que ayer me miraban
dudosos, parecían, aún hace meses, devorarme .... Inú·
til, no se acuerda usted. Por si desea intentarlo, y que
le ayude, de tres a cinco pase usteá por frente al nú·
mer9 ...... de la calle de Zu rbaoo, y quien sabe, acaso

le sea posible recobrar la memoria. ¿O es que ado me
guarda asted rencor?
C. V.&gt;
No había manera de dudarlo: la esquela procedía de
la gentil mujercita que yo había encontrado la víspera,
que me había visto entrar en el hotel y que a él le ha·
bía dirigido la carta. Pero ¿quién tra y de dóLde a mí
me era conocida?
Se me ocurrió que habría sido una falta de galante·
ría peor que lo de no acudir a la cita acudir a ella, pa•
ra decirla: &lt;ya ve usted, tan poca impresión me produ·
jo su belleza, que ni uoa idea remota de donde la pude
ver por primera vez tengo al presente&gt;.
: ·No, o yo recordaba o renunciaba al placer de verla.
¡Y era necesaria abnegación para tal renunciamiento!
Pero quiso la suerte que no fuese preciso poner a
prueba· mi tenacidad, pues aquel mismo dla otro en•
cueotro afortunado vino « despejar la calígine que a mi
memoria envolvía.
Un amigo cubano con quien tropecé en un café fué
·et que entre otras nuevas me comunicó en esta forma la
p«ra m{ más interesante.
-1Sabes también a quién he visto aquí ? A aquella
chiquita que tanto te gustaba; a Coochita Valero, de cu·
yos ojos .. . .. .
-No hables más .... ¡Esos, esos eran los ·ojos que
«yer tarde vi! ¿y es posible que los hubiese olvidado?
I I.

Mi extrañeza tenia fundamento, porque hubo un tiempo, muy próximo ciertamente, en que yo estuve a punto
de enamorarme de Coochita Valero, no ya porque su
belleza fuera mucha y bastante para ello, sino porque
además algo ocurrió entre nosotros la única vez que ha·
blamos que me predispuso a un amor !lº el que eoteo·
dí que tenía yo suficiente adelantado en el camino de la
correspondencia.
Pero mi inmediato regreso a España dejó en proyec·
to aquel nuevo capítulo de mi novela erótica seotimeo·
tal, que poco a poco fuí transponiendo los límites mis·
mos del recuerdo para estacionarse más allá de la me·
moria en un nimbo de vaguedad, que es de donde a
veces desciende a l cor;,.zóo del hombre la angustiosa
dulzura de una inexplicable melancolía.
Más un sentimiento de orgullo, uno de esos arranques
de vanidad, que la simpatla que Conchita me inspiraba,
con ser mucha. me decidieron a acudir a la cita que la
ingéoua me daba, porque para mí no había duda, la po·
brecita estaba enamorada, y si su embarada confidencia
en la Habana indicios me dió de ello, la carta de ahora
era una prueba irr ~fu table.
Conozco pocas cosas más estúpidas que la actitud del
hombre en esos lances, en que seguro de su triunfo,
tratando de ser galante y hasta tieruo, tal es su preocu ·
pacióo de parecerlo, que dificil mente puede ocultar con
una hipócrita modestia la exacerbación de su orgullo de
macho solicitado.
No olvidé el menor detalle en mi tocado; el espejo me
confirmó que estaba &lt;irresistible&gt;, y yo que no suponía
tampoco encontrar una mayor resistencia, a la hora
oportuna me encaminé hacia la calle de Sursano, hil·
vacando el discurso que había de acabar la obra de se·
duccióo.
Eran más de las cuatro, pero todavía no las cinco.
cuando de la calle de Génova a la de Doña B lanca de
Navarra, por la de Zurbaoo, había yo dado por lo me·
nos dos paseos.
En el tercero, al pasar por frente al número que me
fué señalado, en uno de los balcones del principal ví
aparecer a mi cubaoita, hacer una bolita con un papel
que llevaba en la mano, echar luego la bolita a la calle
y desaparecer en seguida con la mayor naturalidad, no
sin antes haberse convencido de que yo estaba siguien·
do con la vista todos sus movimientos.
Como aquel papelito estrujado no podía ser más que
una misiva para mí. acerquéme con disimulo y disimuladamente también me bajé y lo rec:&gt;gí del suelo.
«Pensaba que me hubiera ~ido posible salir, pero no
ha sido así. Tenga usted paciencia: le recompensaré con
creces.&gt;

SPORT.-Team de baseball "Agricultura,'' vencedcr del "Marte" en el juego del domin
en terrenos del primero.
Al siguiente día amanecí con esa dicha interior del
hombre que aguarda una gran ventura. La alegría de
vivir, yo no la he gozado como en aquellas horas de dul·
ce esperar, de ese esperar sin impaciencias d , quien "s·
tá segtfro de que h~cia é l avanza la felicidad.
As{ transcurrió aquel día para mí; así pasó el otro.
Al tercero, de aquella beatitud en que yo me hallaba,
vino a arrancarme una nueva esquela, en que Coochita
me decía:
&lt;Tampoco esta vez ha querido mi suerte que mis ao·
helos se realizasen.
&lt;El mismo día en que le escribí recibimos un cable
de la Habana anunciándonos u1:1a grao desgracia, !agra·'
ve enformedad de mi hermana Aogelita, y hoy desde
Santander, momentos antes de embarcar, le escribo a
usted, para decirle adiós, y que si en su corazón existe
algo de lo mucho que en el mío hay, conserve, como yo
conservo íntegras. todas mis esperanzas&gt;.

c. v.

Por segunda vez se frustraba aquel idilio que con tan
buenos auspicios naciera y con mejores todavía indicaba todo que iba a reanudarse.
Pero esta vez, yo estaba enamorado de Conchita.
Ya no fué una vaga melancolía lo que ahora me pro·
dujo su ausencia; fué verdadera tristeza, que durante
mucho tiempo aun me perseguía, con esa tenacidad, y
tao intensa, que me hizo penSd.r más de una vez que mi
mal sólo hallaría remedio yendo tras ella aunque fuera
al fin del mundo.
Tanto me encariñé con esta idea, que un día al cabo
me decidí a llevarla a la práctica y me marché a Cuba.

....

lV

c. v.

A mi decepción primera, a mi casi despecho, sucedió
la más alentadora de las confianzas.
Esto es hecho, me dije.
Y continué mi camino hacia la calle del Barquillo,
p•nsando de qué modo, cuando se le antoja, viene a
vernos la fortuna.
I II

Aquellas horas, las que transcurrieron desde la cita
frustrada hasta que de nuevo volví a saber de ella, sirvier~o para reintegrarme en mi verdadero sn y estado,
y de¡é de ocuparme de mí para pensar en la dulce cric·
llita, con toda esa ternura, con toda· esa gratitud que su
espontaneidad, su sinceridad, su ingenuidad merecían
por parte del hombre que, era cierifsio10, no se conside·
raba con mérito:: bastantes para aspjrH a la conquista
de tao admirable criatura.
.,
Tales ideas crearon e11 mí yo no sé. si ficticio o real,
un estado que era si no el del mismo ec¡amoramieoto,
cosa a él muy cercana.
Pasé la noche pensando en Coochita y el sueño me
sob~ecogió pronunciando su nombre, mientras mi imaginación se recreaba en evocar la belleza espléndida de
aquel cuerpo ideal, dechado de perfecciones.

'

¿Pódría asegurar que los tres meses que t-o Cuba pa·
sé amando y siendo amado de Coochita fueron de abso·
!uta felicidad?
No me acuerdo.
Lo que sí tengo bien pre~enle es que cuando otro va·
por me reintegraba a España tuve más de una vez oca·
sióµ de pensar que «había sido aquella mucha aventura
para tan poc« pasión&gt;.
Aquel amor que en mi corazón había prendido artificialmente estaba condenado a morir al hallarme en con·
tacto de la realidad ; y así ocurrió.
1Pero es que, a !ir: de cuentas, no es esa la suerte de
todos los amores?
Nacer, crecer, dar su fruto de goces y morir ....
JY felices aquellos en que la muerte es rápida y oportuoal
TOMAS OHTS HAMOS.

Mi vida fué un fracaso
De mi propio albedrío. . . . . .
,
Varias manos mundanas me ofrecieron. uu vaso
D.e amor, que_yo orgulloso desprecié por el mío.
Mala o buena, a la gente
~o le doy importancia,
Y sin contar a nadie lo que ninguno siente
Me envuelvo en los harapos de ¡ni propia arrogancia.

¿Para qué unir mi vida
A la de los mortales,
S i soy bastante altivo para curar mi herida
Con la sal de los siete pecados capitales?
¿Para qué, si ha notado
Mi ánima siempre buena,
Que nunca falta un Judas hipócrita y malvado
Que nos venda por treinta monedas en la cena?
Cootíouamente solo
Me consuelo yo mismo,
Y en los santos altares en que al dolor inmolo
Mi llanto es el incienso de mi propio egoísmo.
4
¡juventud! eres vana
Expresión de mi empeño,
Yo seré cuando viejo lo que hoy en mi mañana,
Y se me irá la vida soñando que es no sueño.
Sólo así estoy tranquilo,
Y al hundirme en la sombra en que desde hoy me pierdo,
No dejaré ni el rastro que al buscar un asilo
.
Va dejando en las almas el paso de un recuerdo.
ULYSES CÉSAR SILVA.

AMOROSA
Especial para «El Mundo llustrado&gt;.
I
Feliz .... enamorada, te escribo, dueño mío, para de·
cir que te amo; para decir que el frío que lleva anterior carta es fuego aún más ardiente que el que a mi
pecho mata.
Te escribo, dueño mío; el alma se desata cual nube
tempestuosa, la pluma me maltrata cu;il rayo .... y fue•
go ardiente, al escribirte, manda ccm el papel mi mente.
El fuego que tao sólo mi enardecida frente, en su
éxta~is prof?odo, por tí, mi_ bien, lo siente; es fuego que
da vida al tiempo, que a m1 pluma la torna entumecida;
es fuego que te dice que mi alma nunca olvida, que
cerca de tí goza; que lejos y aun dormida de amor en
el exceso te manda como ahora en un suspiro., .... un
beso.
II
.
No hay canto que describa mi amor y mi embeleso;
te mando en esta carta con el eterno beso, mi alma, mi
ternura y en cambio tu recuerdo disipe mi amargura.
No_ tem~ el olvido,_quieo ama con dulzura, quien
ama 1deahzaodo, ¿olvida por ventura ? . . .. ¡Jamás!. ...
un pensamiento en cambio sólo pido de tí en este momento,
Termino de e5cribirte y ¿sabes Jo que siento? ....
que mi alma a li ha volado y un hondo sufrimiento
se queda en el vacío que espera la llegada de tu al•
ma, dueño mío. Escríbeme, y que vengan cual go·
tas de rocío a refrescar mi mente, tus letras, dueño
mío .... Escríbeme, esperarme, no puedo ya con calma, y mándame cual mando en un suspiro ¡un bEa·
,sol. ... y en ese beso .... ¡tu alma!
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Casas, el terrible capitán del &lt;Agricultura~ a
..¡uien se debió el triunfo.

�{[

Altar mav,cir d el templo d e .San Francis-:o Acate
- pee, (Cholnla)
• Acatepec. (Cbolula.)
'forre y campanar·io d el templo de Sao Franci•co

Fol. Kahlo.

Fot, lühln,

�Despertad! ya principia en la floresta
Una suntuosa y animada fiesta
Primaveral: los campos de esmeralda
Lucen penachos de nevadas gemas.
Y el Orto, matizado de oro y gualda,
Esparce por los bosques sus diademas!
Oíd! s9n los jilgueros y clarines
Que cantan a la Musa de las flores,
Y llevan de la tierra a los confines
Un•efiuvio de ensueños y de amores!
Despertad. oh Poetas!
Pulsad la lira! conmoved las almas '
Ya os ofrece Natura sus violetas,
Grutas de encantos os darán su sombra,
Y los musgos que brotan de sus grietas,
Os servirán de a lfombra
Recamada de mirtos y de palmas!
Sorbed aquí la inspiracióa helena;
Que os bese el aura leda y gemidora,
Y al fulgor purpurino de la aurora,
Cantad al Losque y olvidad la pena!

Con vuelos triunfadores,
Surcando van la sideral esfera,
- Y trinan su canción de Primavera,
Con entusiasmo ardiente que convida...
Todo es placer y juventud y vida!

'
¡Oh, que bella mansión donde se goza
De las delicias de la dulce calma,
Donde tranquilo el corazón reposa,
Se adivina al Creador en cada cosa,
Se ama la vida y se engrandece el alma!
Caminante de espíritu abatido
Por la lucha cruel de la existencia,
Olvida tu dolencia,
Y tntre efluvios salvajes confundido,
Al ver al astro rey que te ilumina
Como ig.niscente floración divina,
Ven del bosque al recinto sosegado,
Y en él escucharás emocionado
El canto misterioso de la tierra;
Es el poema que Natura encieua:
El Himno consagrado
Al Autor de los gérmtnes fecundos
Que alimentan la vida de los mundos!
ENRIQUE C. OLIVERA.

o oo

Oís?... es una tierna sinfonía
De fulgores, de trinos y de aromas:
Bandadas de palomas
(Jue prenden a las brisas sus arrullo;s
Maripos'\S que rasgan sus capullos,
Azucenas que viercen ambrosía,
La púrpura sangrando los rosales,
E incendios, crepitantes de armonía,
(Jue tiñen de rubor los manantiales!
La araña-la selvática hechiceraColoca sus telares
Pendientes del madroño y la morera;
Y cuelgan de los robles seculares
-Custodios del recintoHicos panales de jugosas mieles,
Más dulces que las uvas de Corynto,
Que se antojau fantásticos joyeles!
Qué bello es ~nntemplar, bajo la fronda
De la encorvada eucina,
·
El temblor de la gota cristalina,
Diáfana cual brillante de Golconda '
Surge un rayo de luz,
La hiere bruscamente en el espacio,
Y es un fluido topacio,
·
O una perla de Ormuz !
Mirad el pastorcillo que indolente
Va lanzando guijarros con la "honda;"
Que busca el lecho de la clara fuente,
Y viene a descansar bajo la fronda
Del sauce de esmeralda,
Y al recostarse en la tendida falda,
Hace vibrar su flauta dulcemente!
Entre tanto ya trepan por las peñas,
Ya saltan µor los riscos y las breñas
Sus corderos de alburas de la· nieve,
O bajan en tropel por la ll•nura,
Y semejan un lago de verdura,
Copos de espuma que la brisa mueve!
Las ninfas danzan en alegre coro,
Cual corolas de pétalos de oro
Que vagan por el aire,
Al impulso de manos misteriosas,
Y detienen su vuelo con donaire
Para libar el néctar de las rosas!
El zafir inviolable de los cielos
Ha quitado a los nidos sus polluelos;
Pechirrojos, turpiales, ruiseñores ...

~====
- ========

Mi amada es blanca y rubia,
mi amada es rubia y blanca
como una eucaristía de purificaciones,
como una margarita de amor y de esperanza,
que sueña con los beso'l de las estrellas rubias,
de las estrellas rojas y de las lunas pálidas.
Tiene algo de Francesca doliente y sensitiva,
con algo de la Ofelia sentimental y casta;
sonríe con la risa de las sonrisas hondas,
y llora con e l llanto de las tristezas trágica5.
Las ro~as de la tarde, meciendo sus corolas,
derraman los perfumes mientras mi amada pasa ;
y los claveles rojos y azules campanillas
le envían en su aroma besos de luz lejana,
para la nieve- rosa de sus mejillas tersas, ·
para su frente pálida . .... .
Cuando su mente agitan las vagas impaciencias
de una ilusión truncada,
se acoge en el regazo de sus divagaciones
y tiembla como un lirio .... Suspiros y plegarias
palpitan en sus labios; y en ronda silenciosa
las líricas visiones del heroísmo pasan
por la celeste cumbre de sus sue-ños de gloria,
por el celeste imperio de sus gloriosas ansias.
De nuevo se re~nima su espíritu a la vida,
y tórnanse caricias sus cálidas miras .... . .
¡Ah, las penumbras suaves de sus pupilas negras!
¡Ah, las miradas tiernas .... 1 1Ah, las ardientes llamas
de sus pupilas dulces
que saben de las cosas sublimes e ignoradas!
Con el celeste hechizo de sns divinos ojos
omite las palabras;
y en líricos conjuros de amor y de ventura
penetran sus miradas
en la región más honda del pecho del creyente,
en la región del alma,
hablando de placeres y glorias no vividas,
hablando de no halladas
sublimes embriagueces
y de ilusiones raudas ...... !
¡Oh, amada de mis sueños!
¡Cuán bella estás! ¡Cuán blanca!
¡La rubia cabellera
sobre tu frente pálida
y tus pupilas negras.
clavadas en mi alma .... !
Corónenme las flores
de tus ardientes gra::ias,
mientras la luna brilla
y las estrellas pasan
bañando tus cabellos
de luz riente y clara,
soñando con tus besos,
soñando con tus manos tan finas y tao blancas.

Para el espíritu de María Te·
resa Contreras.-Devotamente.
¡Aun canta tu juventud dentro de mi corazón! iAun
están en mi alma tus últimas miradas y brillan en el fondo de ella como gotas de agua bendita!
Canta aun en mi corazón tu juventud, tu juventud, tu
santa y noble, radiante e inmaculada ju~entud que ~ué
alondra mañanera que pasara como el s1~00 de una 1lu·
sión bajo los cielos infinitamente azules.
Fué tu juventud, oh, amiga mía, un surtidor de agua
clara y murmuradora que de pronto se agotara.
Fué tu juventud como una estrella matutina que se
apagara en una noche clara de plenilunio.
Fué tu juventud botón de rosa que se abriera al rayo
de la luna, y se marchitara en una triste noche para no
ver ya la luz del claro día ..... .
Fué tu juventud una ola de mar que viniera cantando
la esperanza, y al llegar a la ¡:laya se deshiciera en leve
espuma que llevara su murmulJo hasta el infinito ....
Fué tu juventud blanca gaviota que 0xtendiera, con
los ojos siempre puestos en el cielo, sus a las sobre Jcs
mares, sobre los tristes y azules mares.
Fué tu juventud, tu amada juventud, una esperanza
mutilada.
Fué como lámpara de un altar que se consumiera
cuando solo iba a hacer el milagro, y dejara un punto de
luz en las sombras.
Fué como una tórtola que de pronto cegara; fué como
una sonrisa que se extinguiera, como un inmenso amor
que se muriera. en plena primavera; como una lágrima
que se evaporara; como un suspiro que se perdiera, com'l una nota que vibrara suavemente, como el toque de
una campana que se perdiera en las campiñas, como
una pleguia no acabada, como una ilusión deshecha,

Adóraose en el triunfo de. las constelaciones
de las sublimes horas de las esencias vagas,
de las palabras dulces ·
que vibran en el alma,
de todos los amores,
de todas las ternuras, de todo lo que exalta,
de todo Jo q Je huye,
de todo Jo que pasa ....
¡Oh, amada de missueñ0s!
¡Cuán bella estás! ¡Cuán blanca!
JUAN

J. GEADA.

Mueve la mariposa en paralelo
Giro sus alas de satín, y sola
Va en el aire estival como amapola
Que se tronchó en la plaot~ y alzó el vuelo.
Son dos pétalos de oro y terciopelo
Que la lumbre de Febo tornasola,
Y van cual vela diminuta en h ola
Profnndamente azul del vasto cielo.
Es un suspiro hecho color. Saludo
Primaveral que flota en los risueños
Parques, como una dalia al sol abierta:
La sonrisa con alas que del mudo
Misterioso país de los ensueños
Nos manda la amorosa madre mnuta.
MARA VELO.
Coyoacáo, MaJo r9r3.

Alma mía ....
Para «El Munio I111strado&gt;.
Noche lóbrega y sombría . ...
llora el viento en los cristales su doliente sinfonía
y en mi espíritu suspiran los Recuerdos, su canción.
Evoquemos la dulzura de las horas que pasaron
y al marcharse, nos dejaron
su fragancia sobre el muerto corazón ....
o o o
Si el rosal de las caricias en tus labios no florece
y tu vida se parece
a un jardín donde el Invierno no dejara ni una flor.
Alma mía, ¿por qué evocas
el recuerdo de las locas
turbulencias del Amor ?

Nuevo estandarte del Colegio Salesiano, bendito
el domingo pasado.

CRYSANTHEME.
A la memoria de la

bella señorita

María Teresa Contreras
Para la estimabilísima Señora
Carmen Elizondo Vda. de Con·
treras, respetuosamente.
Te fuiste, como todo lo que un día
nos da el consuelo de íntimos dolores;
como una dulce y suave melodía
que nos brindan los pájaros cantores.

•

Te fuiste, como tierna poesía,
como se van. los débiles rumores
que el prado pueblan al morir el día;
como se va el perfum~ de las flores .. ~ ..
As! te fuiste, oh virgen hechicera,
cuana"o la encantadora Primavera
envidiaba tu vida transitorir. .....
Y0 hoy que «una estrella más hay en el cielo,&gt;
su lu z enciende tu inmortal memoria
¡ay! entre sombras de indecible duelo ....
JUAN CASTRO.

01&gt;

?LJ

como una flor cortada del rosal en pleno florecimiento,
como una puesta de sol tornada en noche, en noche infinitamente triste y amarga ....
Por eso, amiga mía, aún tu juventud canta y ):¡ril)a en
mi corazón, y tu recuerdo está en el fondo de m1 me·
moria como una estrella en el fondo de un lago tran·
quilo; porque tu juventud la siento y la veo en la flor
que se abre, en la estrella que cintila, en la fuente qu_e
canta y suspira, en la plegaria que asciende, en el ave
que pasa, en la esquila que llama a oraciones, en la ho•
ja que cae, en las auroras y_ en los crep~s~ulos, y e!'
todas partes, porque tu espíntu, ese tu esp1ntu está diluido en todo mi ensueño, y por eso pienso en tí y me
extasío en la contemplación de las tristezas que dejaste, porque fuiste mi mejor cariño, mi amistad m~s cordial y más noble, mi consuelo más suave, y siempre
encendiste en mis dolores la esp~raoza y la resignación.
.
Desde aquí, desde el fondo de· la vida de la que ape·
nas te asomaste al obscuro abismo, de la triste vida por
donde pasaste regando las azucenas de tus encantos y
de tus misericordias, levanto los brazos en las sombras
de mis penas, para recoger un soplo de tu esperanza y
de tu espíritu, de tu esphitu que encendió mis melan·
coUas como cirios para que alumbraran tu cuerpo ya·
cente ... .. .
Y ¡oh, Dios mío! mi plegaria se pierde en las som·
bra~ en el infinito de mis penas, en el silencio de mis
ama;guras, porque tu juventud, amiga mía, tu juventud
que tanto amé y que. en uno de_ los más dulces días de
mi vida coroné de violetas, tu ¡uventud que fué lo mas
de mi ensueño, se ha extinguido ... .
Un dulce aleluya resonó en los cielos cuando tu vida
se extinguía serenamente; tu vida que se deshizo en
llanto y en dolores,. pero que a p~sar de todo, amiga

E l Excmo. señor ministro de Italia presidiendo las fiestas del domingo pasado en el Colegio Salesiano.
mía, te hizo feliz y puso en tus ojos el misterio y en tus
manos la santidad; porque tu juventud morará en los
jardines paradisiacos, donde oirás suspirar a las fontanas, cant,lT a las alondras, verás estrellas erráticas que
brillen como ojos de. niña, verás flores rojas como labios
de santa, los ángeles te coronarán de mirtos y la•ireles,
y a Jo lejos, sobre las márgenes murmuradoras, verás
largas teorías de alm!l_s silenciosas que van rumbo al País
del Ideal en bajeles divinos que llevan una enseña blan·
ca, blanca como aquellas almas, blanca como tu alma,
blanca como los lirios que brotan a la orilla &lt;le las már·
genes, bhncas como el pensamiento de Dios cuando
pensó en tí. .....
Y desde allá, desde donde estás, en una roca de oro
o en un bosque de laureles, en un jardín de margaritas
o en un lago trr.nquilo, verás, en la noche, como en la
sombra, cuando hrillen las luciérnagas fa ntásticas, llora•
rán sobre tu tumba mis recuerdos y mi ilusión, y siem•
pre ahí estará mi espíritu, mi espfritu que de continuo
escucha la última no'a que arrancara tos ái¡iles manos
-dos palomas asustadas-de tu piano, de tu piano que
hoy. empolvado y silencioso -corno un féretro-guarda
la última caricia de tus dedos ..... .
Allí estará n sobre tu tumba, mi pensamiento y mi ilusión, y de continuo oirás, amiga mía, -cuando desde el
cielo baje hasta ella una estrella, como mi espíritu mur•
mura silenciosamente, unciosamPote, mientras tu sueñas
y duermes dulcemente en tu tumba, las palabras de la
primera oración que mi santa madre puso en mis la·
bios:
Dios te salve María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú entre todas las m11jeTes ....
CARLOS SERRANO (Jr.)

Juegos deport ivos de los a lumnos salesianos en las fiestas del domingo

�r-1

Sr. Ingeoiero Maouel V. Larios, electo Presideote
de la Asociacióo del Colegio Militar.

Las plumas del pavo
Cuando hube desembrollado el asueto de la quieta de
las Lilas y echado la zarpa al culpable, mi ¡efe Cronard
me -estrechó· la mano en un rincóo obscuro, embolsó la
gratificacióo del ministerio y cuidó de que le ensalzase
la prensa que le era adicta, en detrimeoto de mi per·
soca.
Sentíame ofendido, pero nada dije, pues todos ooso·
tros conocemos cuánto vale el silencio en algunos casos;
sólo aguardaba la ocasión del desquite.
.
No tardó ésta en ofrecerse con motivo del extraño ro·
bo de los diamantes de la princesa Poli, una de las ex·
tranjeras má~ acaudaladaf.
Además de la circunstancia de estar su esposo a la
embajada, el parentesco de dicha señora con la reioa
de Austrasia h izo que el r obo interesara a los extraoje•
ros tanto como a las gentes del país.
Durante la mañana funciooó el teléfooo muchas ve•
ces con ocasión del robo Crooard, por orden del pre·
fecto, fué enviado a la plaza de Beauvau, de donde vol·
vió con algunos elatos.
Yo me guardé mucho de hacer indkación alguna pa·
ra iutervenir en el asunto; pero el prefecto, que me te·
nía ocupado en una tarea que exigía no poco tiempo,
hablóme del robo de los diamantes con el aire bonachón
que le e ra habitulal.
·
-iOh!-dije;-ahf tiene usted a Crooard que pum en
claro lo de la quinta éle las Lilas; es seguro que dará
con el ladróo.
Mientras esto decía, yo pensaba: Vamos a reiroos
mucho.
Fuí por mi cuenta a husmear por los alrededores del
Palacio Poli, uoa aotigua caSd. señorial de los arrabales.
En el primer momeoto me pareció aquello poco menos
que impenetrable; más tarde hallé la clave en casa de
Auvergoat, que sirve vino y veode leña en una esquina
inmediata.
Allí iban los criados, no tacto pua beber como para
descansar y fumar y hablar coa toda libertad.
Yo conocía al cochero de la casa, un buen hombre
que tenía mucho apego a sus amos. Abrióme el corazón
en lo tocante al robo.
-Mi amo, me dijo, está trastornadísinio. Me envió a
la pr efectura y al regresar se digoó manifestarme que
teoía esperaozas de que pronto serían. tomados los l:t·
drones. Mostréle mi satisfacción, porque en asuntos dé
este géoero fácilmeote se. acusa a la servidumbre. · La
de la casa se compone de cinco italianos de ambos sexos
y cuatro franceses, servidores modelos a cual má~. La
princesa es muy bue oa con nosotros.y la queremos mu·
cho, lo propio que el príncipe.
Desde hacía mucho tiempo sabía yo que el príocip?
era jugador, que tuvo una aventura con cierta actriz y
que como coc.secueocia de la misma había sonado un
tiro de revólver, si bien la bala le rozó solamente el
cráneo. Pero aunque tenía importaocia lo dicho, n '.l m
atuve a ello, y rogué a mi hombre que cootiouara hae
blando.
-Después de haber estado &lt;in la prefectura, añadióel príncipe quiso ver al joyero que había arreglado el,
collar recientemente.
El joyero le dió las señas de la casa donde v1v1a un
oficial eo la Folte-Mericourt. Allí fuimos, al salir ex•
clamó mi amo: «Le tenemos ya no se nos escapa.Jo
_:_y luego, repliqué, volvió: usted a la prefectura.
_ ¿ Cómo lo sabe usted ?-exclamó e l cochero, con aire
de desconfianza.

-=~

-!Pardiez! Lo adivino. El oficial señalaría ciertas
particularidades que permitirán tornar al ladrón.
-Eso mismo. Pero, en verdad, tiene uoa cabeza co·
mo hay pocas.
Después de apurar uoa copa, nos separamos como
buenos amigo•.
Al día siguieote, el prefecto volvió a hablarme del
asueto. La cooducta de Crooard le tenía inquieto: no
parecía sino que iba a prender a todos los habitantes
de París.
-iOhl-le dije.-1Crooard tiene en su a1?ono el pre·
cedente de las Lilas!
-1 Sabe usted que me ha pedido muchas veces que
destioara a usted como auxiliar suyo eo esta cuestión?
-Es sencillameote uoa preocupación suya; cuando
uo hombre cuenta coa luces propias, oo ha meoester
de nadie.
Transcurrieroo cioco dí•s. La preosa oo cesaba de
censurar a la policía. Europa entera teoía puestos los
ojos eo nosotros. El trabajo que me había coofiado el
prefecto, me tenía sumameote ocupado; pero yo lograba
efectuar alguoas escapatorias. En uoa de ellas, y enc~&gt;n·
tráodome en la estacióo del Norte, ví allí al pdoc1pe
Poli, sio la priocesa, que esperaba el expreso de Ca•
lais.
·
Uoa coche, al llegar a mi casa, eocootré a Crooard;
me estaba aguardaodo desde hacía dos horas
.
-Vaya Bartold-me dijo-uo poco de complacencia.
Olvidemos ouestros agravios. Me siento reodido; mis
fuerzas se agotao ...... ¡Ah! ¡He tragado sapos y cule·
bras! ¡Cedo a usted la recompeosa entera; veinticinco
mil .... oada meaos!
•
-Acepto- cootestéle- coo la condicióo de que u;:ted
se retire.
-1 Cómo puedo hacerlo?
-La «grippe&gt; no es eofermedad de perros. s ino de
hombres.
· - Vamos a casa del prefecto-balbuceó.
Este oos recibió en segu ida. Sólo pronunció dos pala·
bras:
- - _¿y los diamaotes?-pues estaba esperando coa las
re :rimioaciones del público.
-El señor Cronard- dije-está enfermo. Desea obteoer alguoos días de licencia.
E l prefecto nos miró con cierta estupefaccióo.
-1 Y e~ usted, Bartold, qoieo va a substituirle ?
-Si lo permite e l señor prefecto . .... .
-iCómo oo! .... Es oecesario que el señor Cron:i.rd

Sr Jogeuiero don Gonzalo Garita, electo vice-presidente de la Asociacióo del Colegio Militar.
descaose. Además, eso hará que la opioióo se impacien·
te. Crooard oo ha teoido bueoa mano. Espero que ustecl ,
Kartold, oo se andará coa dilaciones.
- Podríamos, señor prefecto, dejar terminado e l asun•
to esta misma noche.
El prefecto hizo un movimieoto especial, y Cronard
vaciló cual si fuera a desvaoecerse.
- - i Esta coche ?
-Sí.·
-1 Cómo es eso?
-Telefonee usted al príocipe Poli que veoga; yo me
eocargo de traer al iodividuo que tiene los diamantes.
-No,-le repliqué;-soy, por el cootrario, uo hombre
seocillo; eo materia crimioal no acostumbrado a creer
eo las grandes complicaciones
-iSencil o este asuoto!-exclamó Crooard. Ha removido todos los adoquioes de París.
,
-iNo se empiedrao fas calle_s ·coo diamantes!-le' ob·
servé.
-Esto es un decir: he practicado registros eo todas
partes: eo el teatro, ea las botellerías, eo los arroyos, y
oacta he encootrado.
-Pues bieo-respondí;-yo oada he registrado, y es·
tarán aquí los diamantes dentro de una hora
-Si el señor prefecto lo consieñte, puede usted que•
darse y gozará sin tardaoza de tal satisfacción.
-Vaya, Butold-exclamó el prefecto:-no oos teoga
usted impacientes. Telefooear~ al príocipe; ya está
acostumbrado a ello. iQué hombre más impaciente! Yo,
ea lugar suyo, ya hubiera maodado a ta policía de pa·
seo.
Uoa hora después conduje a aquel sitio a no hombre
pálido y febril. Allí eMa el príocipe; creía que iba a
caerse de la silla.
-Ahí tiene usted a su ladrón- dije -al prefecto.
El hombre me echó una mirada suplicaote. Yo me di·
rigí al príocipe:
-1 Podemos declarar mañaoa en los periódicos que
ha eocootrado usted los diamaotes eo el fondo de uoa
alaceoa?-preguotéle.
-1 Cómo 1- txclamó el prefecto.
-Deje que el señor Poli conteste- repliqué.
-Sí-balbuceó el aludido,-sí, sí, eso es, eo el fondo
de una alaceoa.
El prefecto compreodió que el mismo príocipe había
d istraído los diamaotes y que el iofeli t iodividuo que
había venido coomigo, más bien que cómplice suyo, ha·
bía sido por él eogañado.
-Será oecesario echar tierra sobre este asunto- ex•
clamó. Y, dirigiéodose a mí, añadió:
- M is felicitaciones, Bartold. Crooard se halla fati·
gado, y le claremos otro cargo. Usted, Bartold, será
quien ocupe el suyo.
He ahí cómo tomé el desquite del oegocio ele la quin'
ta de las Lilas.

J. H . ROSNY.MENOR.

P a r a evit a r e l a t a q11e d e la poli lla a las a lf omb ra s

Eotre los muer.os procedimieolos que existeo, el más
seocillo es tal vez el que coosiste en arrojar sobre ellas
uoos puñados de sal, aotes ele barrerlas.
Para limpiar vasos d e cristal y porcelana .

Sr. brigadier doo Carlos García Aguirre, oombrado
Magistrado del Supremo Tribuoal \1ilitar.
F ol. Schlattman.

Sucede coa frecuencia que en los vasos de esta íodo·
le que se emplean para poner flores, se forma uo depó·
sito que es difícil hacer desaparecer con sólo restre·
gar. El mejor sistema para limpiarlos es lavar con uqa
ligera disolucióo de ácido muriático.

t

Por esta vez la cámara fotográfica abandonando el ilumioa?o
escenario, las par edes de cartóo, los muebles de guardarrop1a,
las luces eléctricas, y los adornos de talco y de or_o falso, h_a ~eflejado eo su lente, a una de las artistas más queridas del publico
de México, si, pero eo pleoo sol, eotre perfumadas flores, . Y ver·
dt s enrramadas, sin más aliño que su natural belleza, y s10 pre o·
cuparse de las manifestaciooes del público, pues lo~ que la rodean
se les conteota con muy poco, coa un beso muy -~prelado. Y uoas
cuantas golosioas.
.
Esperaoza Iris gusta mucho de pasar las horas que sus traba¡os
teatrales la dejan libre, en su precioso jardío de su casa de la A"e·
nida de Oaxaca, eo la colooia Roma, gozaodo de los encantos del
bogar, y sobre todo buscaodo entre las frondas algún descao~o a
la vida ficticia de las tablas. Sus hijos Garlitos el mayor de cinco
años. y Ricardito el que le sigue de tres añ?s, la hacen t?da e;lase
de diabluras, y auoque ella los desea dom,oar resulta 1mpos1ble,
que es más fáci l seducir a uo público cantando una opereta, que
obtener el domioio absoluto de dos pequeñuelos, que la verdad
aua uo eotiendeo de música.
Nuestros lectores que han visto a Esperanza Iris en trajes tan
diversos, la admirarán ahora en su seocillez campestre; y su cara
sio afeites oi aliños de cantante, se destaca fresca y sooriente en·
tre las de sus amados hijos. ¿Cómo la prefieren ustedes? preguo·
tamos; resérveose las r espuestas; la nuestra es de .... las dos ma·
neras.-L.

�LA EXPOSICION DE PINTURAS DE
'
ANA SAENZ.
Si en los tiempos normales en que nuestro país gozaba de paz y de relativa tranquilidad una exposición de
pinturas era acontecimiento digno de señalarse con piedra blanca y recordarse por mucho tiempo; en los que
corren, un acontecimiento de esta clase es insólito por
lo raro y heroico por lo grande.
Cuando llegó a nuestra mesa la esquela en que la se-

purísima y hasta su copia es·
cogida con gran cariño, ejecutada con profundo respeto
y guiada en todos sus detalles
por un alto ideal de entusiasmo por lo bello.
De entre las notas recordaremos el &lt;coro primitivo de
Santa Clara;&gt; el Coro &lt;delle
Carceri&gt; cerca de Assisi, sobre el que hemos de insistir;
la &lt;Cocina de Camp1:sioos en
Bagnaia&gt; y la &lt;Puerta ruinosa
en Assisi,&gt; ante todas estas telas se siente la persecu:ión
del ideal de la belleza, el deseo vivo de algo que satisfaga
las aspiraciones del artista y
el entusiasmo grand(simo al
enconttar ese algo.
Al hablarnos de su coro
&lt;delle Carceri&gt; nos contaba la
señorita Sáeoz que se lo encontró por casualidad recorriendo una montaña; después
de un paseo fatigoso, llegó,
sola cop un guía, a este retiro
a donde el Santo de Assisi iba
a ora~; el ambiente de leyenda
&lt;:¡ne se respira en la tierra
del grao Santo, la preparación del viaje y la belleza
propia del sitio despertaron
el entusiasmo de la artista y
d-ieron origen a la preciosa
tela a la que no vacilamos en
dar el primer sitio entre todas
las pinturas de interiores y
entre las notas de impresión
&lt;1rtística, intensa.
Y si esta nota eocootraca
en condiciones que predisponen el ánimo a la contemplación de la belleza es tan reveladora de un temperamento
cuanto más Jo es la &lt;puerta
ruinosa,&gt; nota llena de belleArcos del palacio de Septimio Severo.-Palatino.-Roma.
za que encontró la artista en
medio de una calle sucia y lodoza; tal era la suciedad del sitio que temió contraer por la luz y por el tratamiento cariñosa y delicado conalguna enfermedad, pero venciendo la repugnancia y el firman el gusto artístico de su autor; los &lt;Castaños&gt; que
peligro se puso al trabajo y volvió cuantas veces fué ne- están en la sala de paso revelan cariño por la naturalecesario hasta terminar la nota, que nos hace pensar en za entendida y explicada a través de un temperamento,
y el estudio de &lt;amapolas&gt; afirma aún nuestra idea.
todo menos en una calle suc-ia y lodoza de As• isi.
Y la copia del cuadro de Lorenzetti nos afirma una vez
Tales datos, unidos a la contemplación de los cuadros
más, nos acaba de convencer, por si hubiere alguna dunos han llevado a confirmar nuestra afirmación de que
da, de que hay un gran gnsto en su ejecutante. Ese saen la señorita Sáenz hay una grande alma de artista.
Lo mismo nos dicen los estudios. Su admiración por bor aun arcaico de los iniciadores tlel renacimiento italiano en que se siente la influencia del bizantinismo
la ciudad de Assisi, llena, como dijimos ya, con las leyendas de San Francisco, que han inspirado a todos los mezclada a la poderosa de Nicoló de Pisa y a la deciartistas, desde el Dante hasta nosotros; es buena prueba siva del Giotto, tenía que ejercer un grande sobre el espara un temperamento y los estudios más cariñosamente píritu delicado y altamente tierno.
Aquella virgen tan intensa amante de su divino hijo,
hehos son de esa ciudad privilegiada. Los interiores del
el niño que parece consciente de ese cariño y los santos
templo de San Funcisco, por la elección de los ;puntos,

-poseídos de una respetuosa ternura influyeron con su
armonioso conjunto en el alma de la artista, quien, a
pesar de su aversión por la copia, se vió tentada a copiar y copió.
. .
.
.
Su copia nos ha hecho v1v1r por un 10stante la vida
deliciosamente poética df' los artistas que iniciaron la
~poca más bella y más importante del arle pictórico en
ltalia.
o o o
Ahora veamos cómo ha expresado en la tela la artista todo eso que tan profundamente ha sentido. La observación de la técnica de Ana Sáenz nos lleva de la
mano por su vida de estudio y de trabajo; la notable di·
ferencia que hay entre sus cuadros nos dice la evoludón educativa de la pintora, se ve que ha buscado sus
sistema propio de expresión y antes de adquirirlo ha
pasado por las influencias de los maestros y de los compañeros de arte.
Dotada, como hemos dicho ya, de un i;¡ran temperamento, y dedicada al estudio técnico, ha habido veces
en que el sentimiento domina al oficio y otras en que
este se muestra ampliamente a expensas de aquel. El
temperamento de la señorita Sáenz es delicado por excelencia y lo muestran asi su copia de Lorenzetti, sus
interiores de la iglesia de San Francisco, su estudio de
cabeza de Campesina y aún su disposición de los Alcartaces y de las Amapolas.
Cuando se deja llevar de esa delicadeza de temperamento y se encariña con su obra o con su modelo su
técnica se resiente de ese cariño y parece poco segura,
como algo vacilante y sin gran amplitud En cambio,
en las naturalezas muertas. en las que se ha tratado ca·
si exclusivamente de e~tudios de técnica, esta es amplia,
los estudios de los Duraznos, las Cebollas, y sobre todo
los Limones, son pastosos, amplios y de gran vigor; el
color está puesto con gran facilidad y soltura, son obra
de un pintor de gran aliento.
Otro tanto pasa en los cuadros en que la pintora ha
tlejado obrar libremente su entusiasmo, como en el coro
&lt;delle Carceri&gt;; insistimos en que esta tela es la más
alta de la exposición tant•&gt; desde el punto de vista artístico como en el técnico; es el interior más intensa·
mente sentido y más valientemente pintado.
Hay otra tela en la que el entusiasmo artístico dió
valor a la pintora y permitió más soltura y más fuerza,
nos referimos a los Castaños que ya hemos citado. El
Otoño en Bagnaia participa también de estas cualidades.
En el retrato creemos encontrar el.punto vulnerable,
el dibujo es impecable, pero la técnica es débil, el color está puesto con temor, se ve el trabajo y para bo·
rrarlo se siente la necesidad de más trabajo.
Y ya que de dibujo hemos hablado, observaremos
que, es impecable en todo los cuadros; quizás en alguno de ellos el colorido no sea. todo lo armonioso que
fuera de desear como pasa en los arcos de Septimio Severo en Roma y en la Terraza de Santa Clara, pero en
todos el dibujo no tiene reproche posible.
Para explicar el colorido de estos cuadros se nos dirá
que así es la naturaleza, pero a una alma de artista tan

AmapoJ...s.
grande tenemos derecho a pedirle la naturaleza no como es, sino como debiera ser.

o o o
De lo dicho creemos poder concluir lo siguiente: la
exposición de la señorita Sáenz nos ha revelado a un
gran temperamento artístico, a una pintora estudiosa y
dedicada al trabajo.
No hemos de decir a la expositora que ha llegado al
sumum de la perfección, ni que descuella como astro de
primerísima magnitud en el campo del arte pictórico;
no gustamos de tales exageraciones. Pero sí no~ creemos
en el derecho de poderle decir que cuenta con todos los
elemento~ para el triunfo: sabe sentir y sabe expresar;
cuando llegue a determinar el justo equilibrio entre su
temperamento eminentemente emocional y las necesida-

des de la técnica, de las cuales ha probado 4ue conoce
el valor, habrá triunfado, y como ha dado también pruebas de una dedicación y de un cariño grande por el estudio, creemos que no está muy lejano el día en que ese
equilibrio se establezca. En su último cuadro: las Amapolas, vemos una tendencia marcada a dominar esas necesidades de la técnica por medio de la energía; cree·
mas que si insiste por ese camino nuestra profesía, será
pronto un hecho. Cuando todos sus interiores sean como
&lt;le Carcieri ;&gt; cuando todas sus naturalezas muertas sean
como los Limones, y cuando vea toda la naturaleza como en Bagnaia, contaremos con una grande artista y con
una excelente pintora.
o o o
Y ahora, en otro orden de ideas, ¿por qué seTá que
nadie va a la exposición de la señorita Saenz? Las invi-

Señorita Ana Sáenz.
ñorita Sáenz nos invitaba amablemente a su expos1c1on
de pinturas, sentimos al mismo tiempo cariño y admiración por quien era capaz de ello; cariño porque venía
a consolarnos en nuestra vida ambiente de zozobras y
sinsabores, admiración por haber tenido el valor de
afrontar nuestro medio, que si antes era indiferente,
ahora es perfectamente hostil para todo lo que se refiere al arte o tiene con él alguna relación.
Y cuando llegamos al edificio donde se exponen los
&lt;:uadros de la valerosa dama, sentimos más aún su heroicidad di ver que en la misma calle y en la acera de
enfrente se reunía un &lt;mitin&gt; de protesta contra cualquier cosa, el caso es protestar.
Estas ideas tristes y pesadas nos abandonaron al penetrar en el salón, para du paso a una ardiente curiosidad por conocer personalmente a la artista. Nos fué
presentada y !a simpatía latente que venía dentro de
nosotros tuvo ocasión para desbordarse.

o o o
Conocimos a h,. artista antes que a su obra; nos habló
oe su cariño por el arte, nos contó de sus trabajos en
Europa ante un mundo que es tan distinto del nuestro, '
nos dijo de sus desfallecimientos ante las primeras dificultades, que parecen invencibles, y de los esfurzos que
hubo de vencer para poder t:mpezar siquiera a trabajar,
Y al relatar estos trabajos y dificultades; al enuncia-r
tlespués las satisfacciones de la obra llevada a cabo, los
entusiasmos ante los progresos obtenidos, el placer de .
las sensaciones sentidas y trasmitidas a la tela, pudimos
v~r dentro de aquel cuerpo delicado una alma sedienta
de sensaciones artísticas y un temperamento capaz de
n,crearse con lo bello y hacerlo sentir a los demás
Al contemplar la obra confirmamos estas opinion~s;
en la señorita Sáenz hay una artista por inclinación y
por tem!Jeramento. Buena prueba de ello son todas sus
notas llenas de sinceridad y de entusiasmo, sus estudios
pensados y llevados a cab:, sobre un ideal de belle:i.a

Campesina. ( Cabeza de estudio.)

Interior de la iglesia de San Francisco - Assisi.

Foro romano y Palatino.

taciones han sido repartidas profusamente, y el día de
la inauguración apenas fuimos una docena de personas;
en la semana transcurrida desde entonces, apenas habremos ido otra docena, o quizás la misma . Harían bien
todas las personas invitadas en ir, aunque solo fuera por
curiosidad, hay muchas cosas bellas que admirar y muchas lecc iones que aprender; estamos seguros que aun
como pasatiempo, sería muy agradab'e.-J. M. C.

�Literatura Mexicana
IMPRESIONES.
La traducción de "El Cuervo" (The Raven)
de Edgard Poe, hecha por el señor
Licenciado Don Ignacio Mariscal

Refrescos.

Para cEI Mundo Ilustrado.&gt;
Aunque igr.oraote e imposibilitada por ende para expresar la belleza, como el arte conmueve el alma, movi·
da ha sido la mía por la bdleza de la composición del
poeta anglo-americano y movida para aquilatar el tra·
bajo y mérito de la traducción.
¿Llamaréla traducción o paráfrasis? Dejaré a las per·
sooas letradas el fallo. Para mi es tao dificil traducir·
poesía inglesa al castellano, como si dos ejecutantes, po·
seyeodo el uno un violín y el otro un arpa, trataran de·
interpretar la misma melodía. La interpretan, sin duda~
llevan al alma de sus oyentes la misma emoción. pero de
sus instrumentos sacan efectos diver~os, pues mientras el
violín gime con sonidos ligados semejantes a la humana
voz, insinuantes y persuasivos como ella., el arpa, de sonidos cortados, canta de diverso modo, lleva en sus no·
tas la sinfonía del viento y los murmullos de la fronda,
y parece también la intérprete del céfiro. Son sus len·
guajes diferentes; pero ambos, concertando la gama de
sus notas, hao expr esado el mismo pensamiento musical,
y llevado al oído la misma impresión. Algunas veces el
vencedor arco del violín acentúa la belleza de la melo·
día, mas en otros pasajes es el arpa, con sus mágicos ar·
pegios, la vencedora. Y en la traducción de "El Cuer·
vo" la vencedora es nuestra castellana lengua.
En algunas estrofas la traducción es casi literal; en
otras es imposible que lo sea, pues resultada incohereo•
te o sin 5entido. Hasta tal punto es fantástico en "El
C uervo" el idioma inglés. Cambia el tra:iuctor el giro
poético, aunque nunca la idea. No hay cuidado de que,
al destapar el vaso, el precioso bálsamo se adultere ; se
exhalará puro y la melodía, interpretada con diferente
instrumento, llevará en sus alas el mismo C0Dfepto de
quien la compuso. Y iqué pensamiento! con ra2ón tentó
la pluma del traductor.
Esta composición "El Cuervo" es de gran profuodid ..d para mí, en su siniestra y fatíd ica forma: la fatalidad, entrando así, familiarmente, como siempre nos viene artera. El poeta se encuentra en su estudio, entre·
gado a sí mismo; mas .... no está entregado a sí mismo;
está entregado a ella, pues le embarga el dolor de su
amada ausente layl por la muerte. Llaman y va a abrir,
creyendo que será "un necio y nada más" (este ambiente nos es tan familiar, que por eso es más impresionan·
te) y entra el ave fatal que viene "tapping, tapping,"
"rappiog, rappiog," dando saltitos y produciendo sonidos secos al caminar, y que repetidos con apremio gol·
pean el corazón del poeta, y son como el preseotimien·
to. Estas palabras onomatopéyicas "tappiog, tappiog,"
"rappiog, rappiog." naturalmente no las ha traducido el
Sr. Madscal; pero ¡cómo se veoga de esta cortapisa del
idioma, coo el empleo de los esdrújulos! Estos, con el
martilleo que producen en el oído, completan lo fatídico
y sioiestro de la composición, y seo a manera de bronces y latones en una marcha fúnebre.
Esta composición es hasta simbólica, según creo. Ese
negro cárabo que, posado sobre el busto de Palas, obscurece la gloria de su marmórea blancura y alarga su
sombra basta proyectarse en eltapiz, es el símbolo de la
tristeza posada sobre nuestra alma. Ya no brillará la luz
. de la abierta ventana sobre el blanco busto de Palas;
velada está por el capuz de las negras alas del cuervo,
y sólo tiene opacidades tristes el mármol. Tal es nuestra
alma cuando en ella se ha posado la tristeza; ya no re•
cibe ninguna luz ni la refleja; ya sólo tiene opacidades
tristes de mármol de sepultura. Ya no recibe ni la luz
de la ciencia, pues está muerta para toda aspira.:ión. Y
la luz de la esperanza ...... tampaco, pues las negras
alas del cuervo impiden que la inunden sus claridades.
El cuadro va obscureciéndose,• el ave de flamígero
mirar, posada está para siempre sobre el b asto de Palas;
su lúgubre revolotear ha enlutado la estancia y con des·
templado graznido dice llamarse "Jamás."
El poeta se siente sobrecogido por este misterio, y en·
tonces, rasgando el fúnebre capuz de este ambiente, y
como s i fuera el orto del día, brota la décimacuarta es-

al fin be de encontrar a mi Felícitas
y absorto en su belleza virginal
a par de los querubes darle un ósculo .... &gt;
El respondió: &lt;Jamás!&gt;
¡Jamás!, contestó el odioso oráculo a la suprema inte·
rrogación: cjJamás!&gt;
Quien se haya penetrado de la inmensa ventura de los
amantes- condenados por fina ironía del Dante a girar
en un eterno círculo, unidos por inacabable beso, puede
comprender lo contrario: la eterna separación . ¡Sólo
así!
l E~cogió, e_otre las otras del p e,ela, esta composición
el senor Mariscal, porque partee condensarse y sioteti•
zarse en ella todo el espíritu de Edgard Pee? Tal vez;
parece_ distinguirse el númen de este poeta por su vuelo
faotást1co que arrastra en pos de si auras de sentimiento; númen que a un haz de fuegos fatuos, fantásticos y
fugaces, reune un apacible rayo 1e luna, que es el alma
delicada del poeta!
DOLORES MU~OZ DE BARREIRO.

El Jardín de la FeliGidad
Cuenta el sabio Almosnino que en tiempos antiquísi·
mos, un rey muy poderoso y también de clara inteli·
gencia y sabiduría intensa, había promulgado una ley
según la cual sólo podría obtener honores y empleos
aquel qu_e los mereciera de verdad y que hubiese de·
mostrado palpablemente su propio mérito.
Había en la corte del mencionado rey tres nobles
jóvenes a quienes el monarca quería tanto como si fuesen hijos suyos, los cuales no teniendo en tal sitio oca·
sión de dar pruebas terminantes de su valor, resolvie·
ron, por consejo del mismo soberano, salir de la corte
y andar por el mundo. Pusiéronse, pues, en viaje y
llegados a la orilla del mar se embarcaron en una n¡ve
en busca de otros países, de aventuras y de fortuna,
por más que les fuese necesario desafiar a la onda y a
la tempestad. Por fin llegaron a uoa isla floridísima
desembarcaron y, complacidos con la suerte que a ta~
buen puer to les había llevado, enea mioáronse hacia un
pcóximo jardín que era el más hermoso de la tierra.
Entraron en el jardín y en cuanto estuvieron dentro
se encontraron con tres guardia nes. Uno de ellos se
acercó a cada uno de los jóvenes.
-Bellos señores,-dij-:&gt; el primero, -no piensen que
van a poder pasarse aquí toda la vida. Llegará un mo•
mento en que tendrán que abandonarlo sin remisión.
-Tengan ustedes presente,- dijo el segundo,-que
estarán en pleoa libertad de gozar de todo Jo que hay
de b?e~o y hermoso en este jardín, pero que les está
p roh1b1do llevarse nada de lo que hay aquí, ni siquiera
una piedrecita o una flor.
-Moderen su inclinación a los placeres que les brinda este jardln,--dijo el tercero,-y no hagan nada que
no sea bueno y honesto. Esta conducta les ayudará a
conservar la vida del espíritu y del c uerpo. Pasen, pues,
adelante
Los tres jóvenes avanzar on entonc;es por los floridos
y sombreados valles y se quedaron asombrados ante las
maravillas que se presentaban ante sus ojos. Ld belleza
de las flores, la fragancia de las frutas, la mórbida lu·
cidez de los verdes céspedes, la armooía fresca de las
aguas, todo distraía agradablemente. Por entre el tupi··
do ramaje di! los árboles pasaban como cintas de brillante oro los rayos del sol, mientras resonaban armo·
n_i?sos los trinos de los ruiseñores cantando con rego·
CIJO.

El encanto del conjunto dominó de tal modo a los

jóvenes, que no supieron decidirse a tomar determina•
ción alguna y marcharon al azar.
El primero, que tenía buen apetito y espíritu alegre,
se fué hacia un lado buscando cómo vivir divertido sin
pensar en nada, comiendo, bebiendo y durmiendo sin
mayor preocupación
El segundo encontró un sitio donde había un gran
depósito de oro, de plata y de piedras preciosas: y ante
ese espectáculo se dejó llevar por el frenesí de poseer
tal tesoro y no pensó sino en el modo de apoderarse de
él, por lo cual ni comía, ni bebía, ni descansaba.
El tercero, por t-1 contrario, recordando las palabras
de los tres guardianes, se dispuso a gozar de aquel pa·
raje encantado; pero sin abusar y estudiando, al mismo
tiempo, con intenso amor, la soberbia naturaleza que le
presentaba generosamente sus maravillosos prodigios.
Y tanto más le maravillaba todo aquello cuanto que no
veía por ninguna parte jardinero a lguno que cuidara
de ello Sin embargo, sentía la invi~ible presencia de
un amo poderoso, de un mago que lo manejaba todo, de
un mago a quien él amaba, puesto que tan buenas cosas
ponía a su alcance.
Así pasó el tiempo hasta que llegó al jardín un meo·
sajero del rey, quien dijo a los tres jóvenes que habla
llegado el momento de regresar a la corte.
Obedecieron los tres prontamente, dirigiéndose a la
puerta del jardín; pero en cuanto estuvieron fuera, el
primero, acostumbrado a comer mucho en plena beati•
tud, se enfermó con el cambio de aire. Como tenía un
apetito enorme y no disponía0 de les alimentos a que es·
t"ba acostumbrado, se atracó y se indigestó de tal modo
que no tardó en morir. El segundo, que había transfor•
mado su traje en alforjas e iba cargado como un asno,
de oro, plata y piedras preciosas, tuvo que abandonarlo
todo por orden de los guardianes y emprender el viaje
de regreso medio desnudo y sin un centavo, de tal mo•
do que cuando llegó a la corte nadie quiso reconocerle
y le arrojaron a palos, y como protestara le encerraron
en una obscura p r isión, donde lloró a lágrima viva su
poco juicio. El tercer joven salió del jardín con mucha
alegría en el corazón, sin llevarse nada de las cosas
maravillosas que había visto.
-Sire,-dijo el joven,-estuve en un delicioso jardín
donde aprendí a conocer y amar a la naturaleza y a mí
mismo, donde a dmiré lo que vale el orden y donde me
convencí de que para vivir feliz, lo mejor es practicar
la virtud. No ví al amo de aquel jardín, por lo cual de·
seo conocerle para agradecerle la hospitalidad.
- Pues bien, dijo el rey.-Soy yo quien gobierno
aquel jardín. ~s imagen del mundo y yo soy quien die·
ta sus leyes, mientras que tú y tus dos compañeros re·
presentan las tres especies de hombre quto andan por el
mundo: una busca el placer, otra la fortuna y la otra
prospera en el bien y obtiene el premio de una concien&lt;;ia t ranquila. Ven, hijo mío, a mis brazos, tú has
vencido porque eres bueno; tú te sentarás a mi lado.
Calló el rey y la corte aplaudió entusiasta al joven
juicioso, que vivió muchos y felices años.
A. M. GIANELLA.

El bien hubiera querido encontrar alguien que le in·
dicara el buen camino, y sin poderlo lograr se d_e jaba
llevar a la aventura, marchando delante y hasta parán·
dese de vez en cuando para leer alguno que otro epi·
talio.
Un ruido de sollozos interrumpió su marcha. E~cucjlp
y miró después .... Una mujer joven en aparienci1'.. )
de porte distinguido, arrodillada sobre una tumba llora•
ba amargamente. Emocionado por una tao grande pe•
na, Leopoldo consideró atentamente a la mujer.
··
Leopoldo tosio débilmente en primer lugar, luego
más fuerte, y después hasta de~gañitarse. La mujer en•
lutada es estremeció y secó nerviosamente sus lágrimas.
Era, verdaderamente, una mujer bonita, y esto iba
pensando Leopoldo sin atreverse a dirigirle la palabra.
La entrada en materia le parecia muy difícil en seme•
jantes circunstancias.
Al fin, tomando una actitud seria se acercó a ella.
-Perdonadme, señora; pero· me he extraviado, y de·
searía que me indicárais el buen camino.
-Es dificil de explicar .... Yo me marcho, seguidme.
Ella empezó a andar, cabizbaja, y Leopoldo a su la·
do.
-IAh, señora1 !Cuán dura es la vida cuando se ha
perdido algún ser amado! . ...
La mujer no respondió, Leopoldo añadió:
- iMi pobre mujer!
- ¿Vuestra mujer?
-Sí, murió hace cuatro meses.
Leopoldo no reflexionó que su corbata verde y sus
zapatos amarillos desmentían tal desgracia. La enlutada no pareció darse cueot:&lt; de nada.
- !Pobre señor!, dijo. Hoy hace un año que murió mi
marido.
-iYueslro marido! ¡Viuda a vuestra edad! Debéis
sentiros muy sóla.
-Sí, mucho.
Leopoldo se aventuró a decir :
-Deberíais casaros de nuevo.
-No, eso nunca.
- iBah! Yo pensaba lo mismo, y, sin embargo, des·
pués he sentido una necesidad imperiosa de constituir
und familia.
Ella calló. Reflexionaba. Eil este momento, el ce·
menterio les parecía un parque delicioso con sus ar·
bustos y sus flores.
Leopoldo se aventuró de nuevo:
-Sois muy hermorn, señora.
-iQué habríais dicho entonces si no me hubiera des·
figurado el llanto!
Y algunos meses después, un matrimonio se celebra•
ha en París, del que se hicieron muchos comentarios,
pero sin que adivinara nadie que el idilio principió en
el cementerio Pére· Lachaise, llorando al difun10.
·
EDUARDO ORMONT.

Leopoldo · atravesaba el cementerio Pére-Lachaise.
Debiendo tratar un negocio sobre las alturas de Menil~ontant, había verificado algunas horas antes la ascensión de la colina, y para acortar el camino, al regreso
había decidido atravesar la vasta necrópolis. Pero Leo
poldo se había extraviado en el dédalo de senderos bor·
deados de tumbds y erraba a la aventura.

trefa:

Cervezas. -l&lt;ermese efectuada el 2 r de Máyo en Córdoba, en celebr..cióo de la Primavera.
l¡ . '

&lt;Mas al pronto un aroma preciosísimo
cde incienso comenzóme a circunda r,
cy el eco me airulló de blanda música
cque ahuyentaba del seno todo afán.
c¡Desdichadol&gt; clamé; ce! Señor benéfico&gt;
&lt;te envía con sus ángeles la paz:&gt;
&lt;apura, apura, el delicioso bálsamo,&gt;
cy cese tan continuo lamentar,
&lt;olvida para siempre a tu Felícitas .... &gt;
Gritó el cuervo: &lt;Jamás!&gt;
El cuervo, convertido en oráculo, niégale el olvido.
No llegarán piadosas las ondas del Leteo a las playas de
su alma para llevarse consigo su amargura. Entonces en
angustioso, en supremo grito, él implora la esperanza. de
su alma: la unión con su amada en un mundo mejor.
&lt;Profeta de dolor, inmundo oráculo
ministro aterrador de Satanás,
por ese cielo de esplendor magnífico,
por su Dios que obedecen tierra y mar,
díme si de la tumba tras el límite,
en la región de inmensa claridad.

L

Mitin polftico del club &lt;Pu y Reforma&gt; efectuado el domingo último en el teatro Ar beu .

Niña que tomó parte en el programa m11sical del rritiq

�tado en la fiest'I, como ingeniero industrial, próximo .ª
partir para el Canadá, por el pintor &lt;Gootran de L1·
meul,&gt; un hombre sensible, impresionab_le, y el cual_ lo
ha cuidado y educado,_ de~de la infan_c1~ del expósito,
figuras culminantes, se mueven en no fondo verosímil, sin decirle nunca la historia de su-nac1m1ent?·
interesante y muy b ien combinada,;. Véamos el asunto.
En aquella terraza animada por las músicas_ de_ los
"Juan G~eret," constructor d~ automóviles, hombre &lt;tzganos&gt; y por- las perfumadas brisas de los 1ard10es
de grandes iniciativas, de 42 años, luchador, una fuerza, que la rodean, aparecen tipos admirablemente prensen·
en fin· da suntuosa fiesta en su casa de Niza, junto al tados; un general ruso que rompe las copas de cham:mar, a la cual asiste ese mundo cosmopolita, mezclado pagne, después de apurar el líquido, y hace una mu1t1:
de ricos comerciantes, aristócratas, artistas y bellezas de tud de incorrecciones con un orgnllo netamente sl:tvo,
fama, que tanto abunda en los centros de placer de la un jeveo tísico, cuya vida acabará, según los médicos,
dentro de cinco meses, y, por tanto, sólo anhela go~ar
Costa Azul.
Los negocios de Gueret no marcha~ mu}'. bien, lo qr_e los encantos de la existencia; y &lt;Cristiana de Servats,&gt;
no es obstáculo para que procure, l~c1r mfls de 1~ d~~,- aventurera, rusa, moscovita muy bella, la verdadi:ra tendo, con objeto de mantener el cred_1to de la negoc1ac1on . tación de «Gueret,&gt; que la ha deseado con ansia, reEn dicho baile conocemos a su muier, una hermosa ru- sistiendo ella, con el fin de enloquecer~~ Y ob!e!l~r lo
bia, de 38 años. algo romántica y muy arrogante,. y ñe deje todo, por marcharse en su compam~, a d1rig1r nn
la cual ha tenido una hija &lt;Ana-María,&gt; que empieza a negocio de acero, que_ posee el!~ en sn pats.
gozar de los albores dP. la vida, y nos enteramos que
La fiesta va a terminar; el h110 ha hablado con la ma·
&lt;Madame Gueret,&gt; aJlá en sus juveniles primaveras, fué dre sin saber con quién hablaba; y &lt;Gneret,&gt; que sabe
.seducida por un infame muerto en una taberna de Ve- que el joven ingeniero ha inventado una máquma espe·
·necia en noche de borrachera , siendo el fruto de aque- cial para los automóviles, comprende que esto puede
lla debilidad, el joven &lt;Roberto Marce!,&gt; que es presea-

y

TEATRO'MEXICANO.-&lt;LA EMBOSCA~A.&gt;
El autor de la obra, estrenada en este teatro, Mr.
H&lt;inry Kistemaeckers, es ventajosamente alabado en la
escena francesa, por dramas que alcanzaron fama, y co·
·mo "La Blessure," "L' Iostinet," "La .Rivale," "Marchand de bonheur," "La Flambée," y que hao dado motivo a que la crítica parisiense, escriba entusiastas elogios. En México nada hemos co~ocido antes ~e ahora
del literato a que me vengo refiriendo, y que bien merece ser conocido por las condiciones que muestra, en el
drama, .con tendencias melodramáticas, que con el titulo
&lt;La Emboscada&gt; admiramos en e~tos días.
Por los cuatro actos de la obra pasa como un huracán
de vida, que transforma, y da pujanza y bríos a los personajes, apoderándose del público de tal manera, q_u e los
sucesos no Je dejan tiempo de reflexionar, por la mane·
ra como se presentan, por la fuerza potente que desenvuelven. El melodrama surge con serias dificultades; el
talento del autor las vence, las domina, y saca de ellas
una emoción estética, ptofunda y snjestiva. No por es!º
se pudiera aducir que el argumento se _desenvuelve s•~
las gradaciones debidas; todo lo contrario, la compos1ción es ordenada· !ns colores del cuadro no pecan de
dilnídos, ni tampo~o de abigarrados, y los personajes, las

oo es obstáculo pata que ciertas medidas, tomadas por
&lt;Gueret,&gt; con los obreros, respecto a multas y otros de·
t~lles hayan engendrado honcJ,os o.isgnstos en los opera·
nos. ~Roberto&gt; está de parte de los trabajadores; cree
que tienen razón, y esto crea rozamientos con el dueño·
&lt;Crist_iana&gt; viene a despedirse del hombre que dese~
seducir, éste la rechaza de nuevo, manifestándose enamorado de sn mujer, y como ésta ha visto aquella escena
entrando en un momento de ternura de ambos, recrimina a su esposo por medio de cierta historia que le con·
~neve hondamente, l~aciéndole prometer que nunca se
irá del lado de &lt;Serg1oa,&gt; de la madre de su hija.
&lt;Ana-María&gt; con un candor infantil, habla con &lt;Robe~to&gt; de que la quieren ca~r con uno que ella no
qmere, y en una escena primorosa, por lo delica·
da y sutil, emite la jovep ideas encantadoras sobre el
matrimonio. Desea que el preferido por su padre influya para que no la casen a la fuerza, y él promete hacerlo, aprovechando para el cumplimiento de sn prome·
sa n1 momento en que está a solas con &lt;Madame Gueret,&gt; la cual rechaza aquella intervención de &lt;Roberto&gt;
en asuntos de familia, y le llega a decir con el alma la·
cerada, que él es &lt;solamente nn empleado! ...• &gt; El alma del muchacho se pa rte ante aquella invectiva, sufre
horriblemente, y entre sollozos recuerda de nuevo su
origen oscuro, su nacimiento de expósito. En esto se
oyen gritos en la fábrica; la huelga amenaza; la insn·
rreccióo es inevitable; "Gneret" entra rabioso contra
"Roberto," diciendo que él tiene la culpa de todo; le
ordena que vaya a aplacarlos, él rehusa, con energía, y
echa en cara la prosperidad de la fá brica por sus esfuerzos Este final es grandioso en extremo; conmueve
hondamente, y la impresión en el público es intensa en
grado sumo.
En el acto tercaro es de noche ; el matrimonio "Gneret" viene de la Opera donde han recibido el homenaje de multitud de persouas, que ignoran la difícil situación financiera de aquel negocio a punto de la ruina,

No he de ser riguroso al apreciar la manera Como se
por la huelga de los obreros, de la que lleva ya algún
tiempo. Un criado le dice al dueño, que a la una de la ha puesto esta obra eu el Mexicano, en gracia a habérmadrugada vendrá un delegado de los huelguistas a pre- nosla dado a conocer en una traducción discreta, y por
sentar su correspondiente "ultimatum." Por palabras los esfuerzos que a no dudarlo se han llevado a cabo
entrecortadas de los esposos se viene en conocimiento para presentarla decorosamente. No desconoce la dide que la calumnia lanzada por la rusa " Cristiana" al rección escénica que si hubiese presentado, por ejem·
verse despedida por ··Gneret," en el acto aoterior, refe- plo, la verdadera decoración en el último acto tan herrente a que "Alberto" era el amante de "Sergina," ha moso como poético, con la aurora iluminando aquellas
producido sn efecto, y que si no ha estallado la ira del ruinas de la fábrica, en vez de que lo veamos todo desmarido, ha sido por lo crítico de la situación obrera que de el ventanal del despacho de la misma, el efecto hn•
biera sido enorme, y la impresión magnífica.
preocupa hondamente al patrón.
Pero repito que no hablo de ello, y paso a la interEl delegado es "Roberto;" la situación es hermosamente conmovedora. Si "Gneret" no firma el documento pretación, muy correcta por parte d e María Luisa Viq ne se le presenta, volarán la fábrica los h uelgnistas. llegas, que lució elegantes "toilettes " Me permito deLos minutos correo, el dueño se resiste; las invectivas cirla que en el acto cuarto debiera salir con un abrigo
entre ambos son terribles, los insultos aumentan, ll?ga o nn velo o mantilla en la cabeza, de cualquiera maneel momento en que el patrón coge del cuello al joven, ra, pues la catástrofe la ha cogido de noche, y no hay
este lan,a terribles alaridos, y aparece "Sergina" que tiempo de vestirse y ponerse sombrero, y hasta una bolérita: JEs mi hijo!! ...• y en el mismo instante suena la sa en la mano en momentos tan tremendos. La señorita
Castillo admirable en sus cortas escenas, sobre todo en
gxplosión.
La obra termina por el sacrificio de "Gneret." Al la del acto segundo con "Roberto," sn declamación fné
principio decide irse a Rusia con la seductora slava y natural, el acento poético como se pide ; en resumen,
dejarlo todo ; pero la aparición de "Ana-María" hace una ingenua magnífica. Discreta Matilde Cires Sanchez; hay que matizar un poco más al decir el papel.
cambiar sn resolución.
-Contéstame con sinceridad, hija mía----la dice.-Yo estimada actriz; de lo contrario la monotonía mata el
he tenido no h ijo fuera del matrimonio; deseo recogerlo efecto. Bien el señor Coss, aunque el papel por el tipo ·
que representa no "le va," valga la frase vulgar. Mntio y que vin con nosotros. ¿Qué piensas de esto? ....
-Pienso-dice la niña-que si ha sido una grao cul· tuvo una noche muy buena; creo que el "Roberto" que
pa, se puede enmendar de esa manera. El hombre pne· encarna es de lo mejor que ha hecho; lo ha comprendido y le da sn doble carácter con tino y arte. Los de•
de tener un pasado de cierta índole; la mujer, no.
"Sergina" admira aquella generosidad; el esposo con· más cumplieron nada más; con excepción de Barreiro
movido se sublima en aquellos momentos; llama a "Ro- que dijo perfectamente su c,,rta relación del acto priberto" y le dice señalando los escombros de la fábrica, mero ; y de los señores Vargas y Rivas, que fracasaron
que esa es sn obra, que con el trabajo se puede cons- por completo en sus personajes, y es lástima que el del
pintor "Limeuil" no tnvie1·a el relieve debido. De todos
truir de nuevo.
-iAI trabajo! .... yo me retiro a mi casa . ... mañana modos "La Embo~cada" debe verse por todo México
a las diez te espero para que recibas mis órdenes.
LUIS DE LARRODER.

TEATRO MEXICANO.-Dos escenas
del drama "La Emboscada," es·
trenado con gran éxito.

salvar sn negocio, y le convence de que
no se vaya a la Australia, y que se quede
con él en la dirección técnica de los talleres, con un gran sueldo, lo cual acepta
&lt;Roberto;&gt; noticia que Jlena :de estupor y
de -p ena, al mismo tiempo a su madre.
El segundo a cto tiene Jugar .en el despacho de la fábrica; han pasado dos años
y merced a las iniciativas del joven ingeniero, el negocio va viento en po¡;a, Jo que

Señorita Julia Bulle,

Señor ita \\largot F ourcade.

�.11-

Carta a María--Cruz
(Dícense en ella razones del
matrimonio a la manera que al au·
tor se Je alcanza )
María-Cruz: En comenzando esta carta, viéoeoseme
como de propósito ciertos decires con los que doña Isa·
bel la Católica aderezase una muy sabrosa suya que a
Fray Hernaodo de Tala vera enviare: &lt; ... . querría tanto decir-escribe la reina-, y teniendo tao poco espacio, coofúodese el entendimiento; de manera que sé
muy menos de Jo que sabía con más espacio, y dexo de
deé_ir muchas de Jo querría, y Jo que digo, muy desconcertado.&gt; Y advertida ya de inis temores, paso al ro•
maoce.
María-Cruz, háome dicho que sales de soltería para
entrarte en matrimonie, con varón inteligente y puesto
en bondades. Bien hallen los cielos que así disponen el
encadeoi.r de las cosas, para que no tú te ayuotases a
~tormeotadoras demencias, cuando por gracia de aquel
1oc_omparable amor en que un tiempo vivimos, estuviste
a punto de ser mi esposa. Con mucho susto de nuestro
proplo amor que parecía iba a devorarnos entrambas
vidas, nos apartamos uno de otro, y una serena calma
dióoos olvido y paz, paz y olvid.o...q.:¡e en mí fuer:io fortaleza y atalaya en tí de tu virtud. Hoy no he de decirte si seguí amándote; callemos siempre-y sean nuestra,
almas en el recuerdo como esos ríos tao silenciosos que
parecen inmóviles. Y no me niegues tu amis•ad, ya que
no podamos vivir, como las hojas de un libro, eternamente presos uno en otro.
Te casas, María-Cruz, y yo, que ni tengo otra hacien·
da que mi melancolía, ni por hoy taño flauta ni zurro
alboges en el corro del amor, como envío de bodas, te
hago regalo de los razonamientos que a continuación se
ponen, harto sensatos y vencedores de mis viejas rebel·
días. Así mismo, con ésta recibirás un ramo de olorosas
lilas y la fragancia de unos lirios de los que ya se hao
erguido esta primavera en las acequias de mi huerto.
Poco es si piensas que hay lirios silvestres en el fondo
de los valles y discretas razones en los corazones doli·
dos, habiendo de éstos, por añadidura, en demasía. Más
distrae un punto tu venturoso amor, y para los ojos en
la rusticidad de mis palabras. Ellas sólo quieren afian·
zar tu pensamiento y no renovarle, pues bien sabeo que
le llenó de honestia y verdadera virtud el libro sin má·
cula del nunca bien loado fray Luis, que llaman &lt;La
perfecta casada &gt;
Juzgo que en esto del matrimonio errado está nuestro
siglo y muy descoocertados por diversos modos los espíritus que el amor debiera concertar. De un lado, el
mundial ruido; de otro, el obligado ayuno a que la va•
nidad nos encamina, y, en fin, el sensual apetito impe·
raote tuercen los mansos cauces del cariño para hacerle
despojo de miserables tercerías.
No sospeches que hay en mí un macetado Savooarola,
pues de cierto no hay en mí sino un endurecido peca·
dor; mas de igual manera que al decir del arcipreste:
«Sobre la espina está la noble ros::&lt; flor,&gt; eociéndeme
esta misma impureza en ansias purificadoras,
El matrimonio ni es el triunfo de la carne ni el impe·

UN-CONCURSO DE VENTANAS Y
BALCONES ENFLORADOS

•

La organización de un concurso de ventanas y baleo·
oes enflorados es mucho más difícil de Jo que parece a
primera vista, pues debe buscarse que todo el mundo
tome parte en él, lo mismo ricos que pobres, eocootran·
do estos últimos todas las facilidades para participar de
los resultados y de los premios.
La flor es el lujo, y si bien a menudo es el solo lujo
del pobre, es preciso que no le sea oneroso.
Pdra guía de los qut! deseen orgaoizaruo concurso de
los que venimos hablando, vamos a decir cómo fué organizado, no hace mucho tiempo el de Thooon-Eviao,
en Francia, cuyos resultados fueron magníficos.
La sociedad de horticultura de Chablais, en TbooooEviao, hdbía anunciado el concurso con mucha anticipación, y c~meozó por enflorar los monumentos públicos. como la Casa de Correos, el Ayuntamiento, las
f~eotes públicas, para que sirvieran como modelos, po01eodo a los 0oncursaotes las condiciones siguientes:
,~ hacer un trabajo de preparación entre los aficiona·
dos y los profesionales, miembros de alguna sociedad de
1.iorticultura, y
hacer la adquisición de un material
especial, para venderlo al público muy barato, distribuyendo gratuitamente las plantas y el follage para los
fondos de verdura.
. Es preciso hacer que el grao público comprenda el
1_oterés de estos concursos para animar el patriotismo local, con el fin de que la ciudad prfseote un hermoso
golpe de vfata. Les hc&gt;rticultores deben unirse cou los

•-··••••

,...,

i•

(

::srita. Carlota Collaotes, que contraerá matrimonio próxirrameote con el señor don Jesús M. García.
rio del espíritu. No a todas horas te entres por las excel·
citudes del alma; mas tampoco esperes con livian"- impaciencia, durante el día, el holgar de la noche, ni te
emperezc:rn el placer del lecho y el esposo para el trabajo del día. En el sano equilibrio de entrambos está el
secreto de tu dicha ...... Porque un infatigable prodigar de besos mataría tu amor con presteza, como rígido
y frío quedaría en una fiebre de espiritualidades ....
No uses más•afeite que el natural adorno, pero no lle·
gues al descuido, que torna tantas gentiles mujeres en
pandorgas sin ánimo, ni hagas como esas otras que an•
dan en greñas haldilla parda en casa, y póoense muy
ataviadas para regalar con su hermosura al ojo ajt:oo.
Tú, que eres hermosa cual Saraí, ponte en casa a todas
horas como de reina, que tu reino es el hogar, y sólo los
ojos del esposo han de decirte: &lt;Toda tú eres hermosa,
amiga mía, y en tí no hay manchas.&gt;
Ten la gracia de bien parecer, y, como sin quererlo,
te llegarás al alma de cuantos te vean: muestra a todos
estar muy enamorada del tuyo, para que nadie intente
remediar una sed que no sientes. No hagas como Cami·

Oficiantes y asistentes a la: so_lemne cere_mooia religiosa efectuada el domingo pasado en el temFlo
de Merced de las Huertas,

la que, aunque Anselmo «era el bl•nco de sus deseos y
el cumplimiento de sus gustos,&gt; al fin. rendida, fué por
la diligencia de Lotario. Sé honesta y corta las alas al
atrevido pensamiento.
Como eres alta y espigada, no te tuerzan tal gallardía
los trabajos ni los hijos.
Tienes claros y serenos los ojos a lo Cetioa: tienes la
boca graciosamente plegada en sonrisa hermética, que a
veces se abre como rosa bermeja en la hostia de tu faz,
pues oi tus ojos se empañen con la de~ilusióo, ni tu boca tenga el gesto del dolor. Sonríe al esposo en sus lar•
gas veladas de trabajo, y cuando el cansancio le riada,
sooríele.
Tus manos, que hoy Pmergeo de la transparente y es·
¡:,umosa gárgola de encajería en que remat: o tus ceñidas mangas: tus manos maravillosamente cinceladas pa·
ra tejer con perfección de araña sutiles telillas exagona·
les, presos los cabos eo los seis pétalos de una flor, no
se estéo nunca pulidas por el ocio, que ellas hao de co•
ser el Jioo y hao de envolver en finos pañalillos al hijo
de tus entrañas. El ocio es enemigo de las madres, y tú
vas a ser madre.
Tus dedos, de marfil y espiritualidad, largos y blancos
orno los de las santas, que engarzan maravillosamente
las cuentas del rocío o abren uo cabello a lo largo en
dos hebras, mejor hao de a prisiooar una flor que ser
aprisionados de un anillo; quise decir que nunca te co·
mala ambición, y que oo atormentes al espeso para tu
regalo; antes bien, hazle creer que te s-:ibra eco lo que
tienes y quieres menos de lo que te da .... Sea más ele·
vado y excelso tu corazón que uo lucero en la noche estrellada.
Si tu ef poso no hiciere de tí la merecida estima y fa ere a los campos del prohibido amor, no seas tú como la
esposa infiel del romancillo, porgue al fin de cuentas
!labrías de entregarle la espada de tu amante, di~iéodole;
Clavadla, señor marido,
clavadla en mi corazón,
que bien la muerte merece
quien a uo marido engañó.
Recuerda siempre las virtudes de ctc.ña Blanca de Navarra .... Y a tu paso recuerden todos aquellos versos de
Petrarca:
Non sa con Amor sana e come ancide,
chi non sa come dolce ella so~pira,
e co:ne dolce parla e dolce ride
No te dejes seducir por la moral al uso, que, como de
allende los Pirineos, es tentadora y frívola: sé como es
la tradición de nuestras mujeres, acas-:i uoa de las po·
cas acertadas y verdaderas tradickoes españolas.
Y, en fin, pon prudencia en las amigas y en el manejo
de la haEienda.
Y termino ésta, demasiado Jarga,coofiando en tu bUfo
entendimiento, porque, y perdona la última pedantesca
erudición, como escribía el preclaro padre Isla a su
hermana Mariquita, &lt;el tuyo es muy superior aún a los
que son de clase más elevada&gt;
Olvida mis palabras si nada te añadieron de enseñanza. Mas cuando remudes cuidadosamente el ag_ua del
J?úca,o eJ:l qu~-h~g~~ su~to. _d~- l~s_..J!ores~g_u_c;._.~!l~C.'il"ío,
recuerda el agradecimiento de mi rendido corazón, tanto
por el consuelo que prendiste en é·I cuando descaecía,
como por haberme vuelto hoy a la melancolía de mi serena soledad . .. .. . - LUTS FERNANDEZ ARDAVJN

Primer premio de ventanas enfloradas en el edificio del Hcspital; se adorna ron 38 veutaoas.

aficionados para enseñarles los detalles que quizás i¡¡oo·
reo, vulgarizando de esta manera los adornos de flores,
"diciéndoles los precios de las mismas y la manera como
se obtienen con más facilidad. De esta manera la Sociedad de Horticultura elabora un plan, procurando no
reparar eu los gastos, como pasó eo el concurso de Tho000-Jes-Baios, que se dedicaron sumas de importancia,
para la adquisición de buenos m-ateriales, coosiguiéodo•
se que se cc,mprara al cincuenta por ciento de su costo.
Antes de terminarse la confección dP.) material el co·
mité de organización pondrá eo conocimiento de todcs
el reglamento de puentes y calzadas y lo cooceroieote
a la vía pública, es decir, las dimensione~ que bao de
tener los adornos según la altura de las casas; facilitando jardineras y el hierro necesario para los postes y b:,.ses de los adornos.
La experiencia de Thooon-Evíau nos permite recomendar la disposición siguiente: se hace un cultivo de
plantas en grao desarrollo con el fondo de verdura indispensable a la deroración. después se pueden poner
orquídeas rodeadas de plantas y flores.
El balcón de la Casa Ayuntamiento decorado por la Sociedad de J Iorlicultorts.-EJ primer premio de
Por las macetas o tiestos pueden caer las guirnaldas,
balcones enflorados, coo campánulas blancas.
recogiéndose eo las flores de los mismos, como se ven
en algunos de los grabados que presentamos.
Hay concursos para tiempo breve y otros para tiempo más largo, por ejem·
P10 , para uo mes. En este caso, no basta decir, señoras, , aflorad vuestras
~eotaoas, vuestros balcones, vuestros huecos de las casas, sino que precisa
igualmente decir la manera como hay que gobernarse, para que las planta~.
las _flores, los adornts florales que el tiempo ba tenido que estropear oece~nameote, sean sustituidos por otros frescos y si es posible con dibujos
dH·ersos, con difereotes combioaciooes, y por tanto, el concurso rr;;ul !ª ne solamente hermoso, sino cambiado en el decorado y eo el con•
JUO!O.

Uno de lo pri meros premies.

Ventanas dt!coradas por la Soc iedad de Horticultura, con el objeto de
presentar un modelo.

El seguodo premio de ventanas enfloradas.

�CRONICA
Entre las mil fantasías que las modas pri·
maverales ofrecen a las damas elegantes, es
preciso señalar los chalecos sobre los cuales
se abren con mayor o menor amplitud, los
jaquets, los boleros y las pequeñas vestes, que
son el complemento obligado de los &lt;tailleurs,&gt;
prestando a estos una nota de graciosa y en·
cantadora coquetería.
Los chalecos citados son ceñidos y lisos, hechos en tela
de· Jony o en gruesa tela con dibujos impresos, en género
esponjoso, rayado en cuatro colores difereutes. Otros cha·
leeos se hacen ensed:i. pekioée, en taffeta a mil rayas, con
las vueltas adornadas sencillamente con un plissé muy
reducido y fino, o coo un ribete augostísimo y a bullooado. Hay, también. chalecos-blusas, hechos en paño ligero y en ottcmaoo de color claro o blaoco, ceñidos al ta·
lle por medio de una presilla adornada con botones de
nácar, concha o perlas de imitación. A veces, la maoera
de estrechar estos chalecos-blusas es sumamente original, pues consiste en uoa cintura drapeada que sube
hasta el escote del chaleco y allí forma un.. especie de
cuello chal, muy angosto y bieo adoptado. En otras oca-

siones, el chaleco se cierra por un lado con una hilera
de botones ribeteados de una seda de color diferente a
aquel con el cual se forran los botones, y por el frente
se ciñen al cuerpo muy ajustado y preciso en su corte.
No olvidemos, en fin, lo• innumerables adornos destinados a completar las blusas, corpiños y jaquets: peche·
ras dobles o sencillas, hechas en E'ncaje, tul, gasa y mu•
seliua de seda; vaporosas corbatas confeccionadas en linón blanco. plissado o encañonado, las cuales ostentan
una bonita originalidad, como es la de tener las puntas
cortadas en diferentes, figuras, destacándose sobre un
fondo de linón de otro color.
Citaremos, así mismo, los cuellos de variadas formas
que la Moda nos ofrece actualmente; los unos colgantes,

para todas las diversiones peculiares a la her·
mosa estación primaveral en que actualmente
nos encontramos.
Un lindo modelo, adecuado para jugar al
«tennis,&gt; y que también ¡;nede servir para regatas, partidas de &lt;golf&gt; y demás deportes, es·
tá hecho en batista blanca. La falda, bastan·
te corta, pues se vé todo el pie, se dispone en
pliegues o tablas, completamente marcade,s,
retenidos en el talle por medio de una cinto•
ra de satín en color vivo, como azul Sajoni;.,
cereza o amaranto. El corpiño es de estilo kimono y se
escota en punta sobre una camisola de linón blanco. El
escote se guarnece con un angosto cuello de satín, del
mismo color que la cintura, y este cuello tiene una for•
ma original, pues baja a adornar los hombros con dos
largas puntas, y luego va disminuyendo su anchura por
el frente, basta reducirse eo pequeños ribetes que bor·
deao la batista. Una bonita sardineta de satín, adornada
coa botones de concha, cierra ese c uello y embellece el

tren cómodos pueden marcharse pa:ra- de·
jar sitio a los demás.
-·
¡y menos mal si fuese la causa de esto el
deseo de recibir a sus amigos y de no dejar
olvidado ninguno de sus conocidos! Pero no
hay nada de oisto, sino la vanidad de hacer
decir: &lt;Había un sinnúmero de invitados.&gt;
Para esto van mendigando de salón en salón los desconocidos y amigos de ocasión.
Cuando se da un baile, uno de los prin·
cipales cuidados es procurarse el mayor
número posible de personas que bailen. Al
presente los jóvenes no se muestran muy
aficionados al baile, y muchos hombres, a
causa de su edad o de la gravedad de sus
funciones, no puede n bailar. La necesidad
de proveerse de bailadores, es actualmente
una de las preocupaciones materiales de un
baile.
Los dueños de la ca~a no tienen más re•
curso que invitar a los jóvenes agregados
de embajadas, a los oficiales de los regi·
mientos y a los funcionarios, también jó·
venes, de los ministerios. De es:e modo
consiguen, por medio de sos amigos o de
sus propias relaciones, un personal joven,
bien educado y de buena voluntad.
Poiro como por una y otra parte faltaría
tiempo para tan numerosas presentacicnes,
las cosas no se hacen dentro de las reglas de
la etiqueta; es decir, el joven invitado se
abstiene de hacer la visita preparatoria,
limitándose a hacerse nombrar al dueño de
la casa por el amigo que le presenta. Des·
pués hace una visita.
La orquesta se instala en un estrado ro·
deado de plantas y a rbustos y preparado al
efecto.

delantero de la blusa. En los puños de las
mangas semi cort..s, se ven, igualmente,
sllrdioetas de satín, adornadas con botones.
El sombrero es de fieltro delgado, blanco;
la forma es muy pequeña, y por única
guarnición tiene un gracioso lazo de satín
del mismo color del que se ha empleado
para confeccionar el cuello, la cintura y
las sardinetas.
Otro modelo, muy propio para traje de
excursión, está hecho en sarga verde seco,
guarnecida con botones y presillas de son·
tache en un color más obscuro. La falda
es cruzada y se cierra por medio de cuatro
grandes botones con sus respectivas presi ·
llas de soutache. La orilla del lado supe·
rior de la falda, se corta redonda, así es
que deja ver todo el pié. El jaquel es amplio, corto y recto; ninguna forma altera la
senciila y elegante sobriedad de su corte.
En el cuello se escota ligeramente sobre
un·a camisola de batista blanca, bordada.
El t1nico adorno de este jaquet, consiste
en cuatro botones y cuatro presillas de
soutache para cerrar el delantero derecho,
cruzado sobre el izquierdo, y en derredor
del busto, más alto que el talle, pasa a trechos, una angosta franja de satín, retenida
en el frente por una bonita hebilla de ná·
car obscuro. En las mangas también lleva
adorno de botones y de presillas de souta·
che. El sombrero E'S de estilo boina, hecho

Suntuoso traje para teatro.
en fieltro gris claro, adornado con una fantasía de plumas grises.
MARGARITA.

Al!plfu©~ C©llilMl]©~ 00~1]"$ Il~

Original &lt;toilette&gt; para el campo.

Elegante sombrero de paja.

W&gt;!J"®~!r@~llV©~ ~® Il©~ ~®$

lisos .y redondos, hechos en encaje o en
batista bordada, exactamente iguales a los
que usaban nuestras abuelas; los otros, más
importantes, formando vueltas o cnellos
chales, ya sea por un &lt;rabal&gt; de encaje, ya
por un fichú redondo, drapeado en tul,
guarnecido coo un aocho encaje plissado.
Cuellos cuadrados, cuellos ma rioos, cue·
llos de ottomaoo o en piqué blanco, ador·
oado con lindas corbatas de foulard o de
cachemira en estilo búlgaro, en satfn de un
color vivo que contraste con la blancura
del cuello o de la vaporosa pechera de en·
caje.
Como última y encantadora novedad,
señalamos aún los cuellos lisos y vueltos,
ya sean rerloodos, cuadrados y puntiagudos. con una pechera que de ellos mismos
se desprende; la cual se hace en tul blan·
co, muy ligero, guarnecido de un volante
de tul,.finamente plegado, en cuya orillase
pone un angostísimo encaje valenciano.
Estos cuelfc;,s·pechera son sumamente lindes y &lt;chic.&gt;
No terminaremos la presente crónica sin
dar a nuestras amables lectoras una interesante lista de algunos modelos de trajes,
propios para juegos de &lt;sport,&gt; paseos en
el campo, excursiones en auto, y, eo fin,

La hora de empezar los bailes es de diez
a once. Dad las órdenes oportunas para
que todo esté alumbrado media hora antes
de empezar. La misma dueña de la casa,
ya dispuesta, debe inspeccionar los preparativos; hay detalles que habrá que retocar
a última hora y los invitados empezarán a
aparecer antes de lo que se desearía.
La antigua costumbre de parar todos los
péndulos durante la &lt;soirée&gt; no se observa
ya escrupulosamente.
Desterrad las flores de aromas fuertes.
Los follajes de plantas exóticassuministran
los más ricos e inofensivos adornos. Ade·
más, no faltan flores sin perfume; hasta con
frecuencia son las más bellas por su~ formas y colores.
Uno de los primeros deberes de un dueño de cas.. es poner a disposición de los
invitados el mayor espacio posible. Espre·
ciso desamueblar y preparar el mayor oú•
mero de habitaciones, o restringir las invi·
taciones al justo límite.
Esta es una de las prescripciones de buena educación que no será probablemente
observada jamás con exactitud, Partiendo
del principio vulgar de que &lt;donde caben
dos caben tres,&gt; se invita trescientas per·
sonas, cuando eo sus habitaciones no cabe::1
apenas doscientas. Los que no se eocuen·

Traje de paseo.

Modelo parisién de traje estilo sastre.

Traje de verano para el paseo de la mañana.

�Consultas
UN PROBLEMA
OLGA. Ciertamente, querida amiga, puede usted llamarme con ese nombre, porque así considero a todas
aquellas lectoras mías, que me honran y favorecen con
so afectuosa confianza.
En contestación a so carta le digo Jo siguiente: es de
inferirse que so novio ha cambiado de sentimiento respecto de usted, pues si ese amigo de quien me habla,
sabe que el novio de &lt;Oiga&gt; está en Europa, gozando
de buena salud y de los placeres de un viaje de recreo,
es justo suponer que ya no la ama, y aun quizá que ese
viaje fué combinado con el médico para romper el compromiso que lo uofa a usted. Y si le hablo con tanta
franqueza, es porque así debe manifestarse la verdadera amistad.

misma esa triste historia de amor, ya que desea usted
conservarla para siempre, encerrándola en el fino relicario de una producción artística? Tiene usted suficientes dotes intelectuales para emprender en esa obra, y
como prueba de ello, citaré una de sos frases. Dice usted así: «¡Es muy dulce llorar sobre un recuerdo!&gt; .. ..
Por Estas bellas palabras, se comprende cuán exquisito
es so modo de sentir, y qué fino es so talento de apreciación.
Y teniendo tantas facultades, ¿qaiere usted encomendar el relato de sus penas amorosas a una persona, que
si bien es delicada y sentimental en sus obras espontáneas, acaso no daría un sello de emocionante verdad a
la que usted inspirase?
En fin, puede hacer lo que desea, pero no he querido
dejar de manifestarle mi opinión sincera, ya que con
razón me llama amiga suya.
MODELO
Doy a usted el modelo que desea de traje pa·
ra asistir a una partida de &lt;teo nis&gt;. La descripción de
este atavío, la encontrará usted en la página dedicada
.. la Crónica sobre modas.
PETJ1':

(i
•

SOLUCION DE UN CONFLICTO
AMPARO: Muy bien me acuerdo de usted, estimada señorita, y nunca he podido olvidar la difícil y rara situación en que se encontraba, teniendo en su casa a un
huésped; un joven extranjero, enfermo de fiebre, el cual
se hallaba en nuestro país, solo, pobre y sin auxilio de
ninguna especie.
Usted me preguntó si debería enviarle a un hospital,
no obstante la tristeza que el pobre enfermo manifestaba por ser llevado a un sitio semejante; comprendí el
conflicto en que usted estaba, pero juzgando el asunto
de un modo absolutamente caritativo, le aconsejé que
atendiese al enfermo, pensando sólo en hacer una buena obrii, y amparada para esto con el respeto que le daba la señora su mamá.
1-loy, el extranjero se siente fuerte, alegre y lleno de
salud; pero usted n~tó, desde el tiempo de su enferme·
dad, que él atribuía todas aquellas delicadas ateocioocs

y heróicas fatigas, a un amor naciente que la abnegada
enfermera no habla tenido la dignidad de ocultar. Esta
suposición la ha visto usted comprobada en una carta
escrita a un amigo que por descuido dejó el ingrato caballero en cierto libro que usted Je proporcionó para
distraer su hastío.
El desengaño ha sido cruel, no lo niego; pero considere usted, querida amiga, que la gratitud es una flor
que no nace en esta tierra de castigo; aquí sólo brotan
espontáneamente cardos y espinas que nos desgarran si
los tocamos. Es preciso &lt;hacer el bien por el bien&gt;. sin
esperar otra recompensa que la consumación de una
obra benéfica. Si el enfermo está sano y no sufrió las
tristezas de la estancia en un hospital, usted ha recibido
ya su premio.
PARA UNA MORENA
CLAVELLINA'. Por regla general, el uso de las cremas
de tocador, no es de lo más adecua,!o para las mujeres
morenas, porque su piel no se presta a esa clase de ar·
tículos, sino, que, por el contrario, la blancura de la
crema forma contraste con la hermosa y ambarina tez
de las damas de ese color. A ellas convienen los polvos
rosa o crema, y para. que éstos se adhieran al cutis de·
ben ponerse antes •&lt;Kaloderma&gt;, &lt;Suavisioa&gt;, o cualquiera otra substanda por el estilo.
SOBRE MODAS
A. M.: Los trajes sastre se llevan mucho en la esta·
cióo actual, pero con la innovación de· las faldas drapeadas, pues en eso se cifra principalmente, el carácter o
el sello de las modas primaverales. En cuanto" los som•
breros grandes, han desaparecido casi por completo de la
escena del mondo elegante; sólo quedan algunos de estilo &lt;jardinera&gt;, cuya forma es muy extensa, hecha en
paja de Italia, y guarnecida con una corona de rosas,
lilas, jazmiues o cualquiera otra guirnalda de flores en
matices claros.
MAHGARlTA.

.. Sin embargo; es preciso que usted reciba contestación,
aun cuando sea a la última de sus misivas, pues yo le
aconsejo que le escriba por la postrera vez, certificando
su carta con acuse de recibo, y en dicha carta. le· debe
pedir enérgicamente una resouesta dtfloitiva, porque su
papá se ha decidido a entregarle su dote, y queda en
espera de una resolución clara.
Si responde a esta carta, después de no haberlo hecho
así en las anteriores, el problema quedará resuelto: su
novio buscaba una dote y no un corazón ; entonces el de
usted, resfriado por tao hondo desengaño, aceptará Qtra
impresión amorosa, por lo cual le aconsejo que no 1echace a su nuevo pretendiente, el que tal vez sea muy
digno del cariño de una mujer tan inteligente y sensible
como usted lo es,
DJRECCION
M OSQUETA: Recibí su linda postal c¡oe agradezco sinceramente. Habiéndome informado sohre lo relativo a
so pregunta, he sabido que puerle usted escribir-a la se·
ñorita de quien me habla, dirigiendo su carta a esta Redacción. Pero, si no le parece inrliscreta mi pregunta,
le ruego que me diga, ¿ por qué cansa no escribe usted

Arreglo de las habitaciooes.-Sala de madera negra brill.aote, adornada con rosas rojas y follaje vude. El
espejo sólo va encuadrado con una delgada guirnalda.

L;,.sor
señoras
muy bien q,1,." su eo ·antadora
· eierce
·
· fl uenc1a
· a 1a que nadie
· puede resistir.
•
~ es pre·
ciso que
d á saben
d
•
soonsa
una 10
Mas para eso
no
rest
etr s e 10 ~ rosados labws apare::can unos ?•eutes hP.rmoso~ deslumbrantes de blancura. Por eso no hay mujer sPosata que
uet se ~ el m~y~r cuidadoª la cooserv~c•o~ de sus dientes en las meJores condiciones. Para este fio es el Odol la preparación ·usta,
ios di~nt!~.º la opimón de los hombres de ciencia} oorrespoode perfectamente a las exigencias de la higiene moderna de la boca ~

!L@§ ll1lllmÍ@§ ~w Il@~ Ilifilm-@~ @:(P)

ño para inspirar tanto odio, para merecer manito, él, el pobre Pablo, es olvidado &lt;'n
tao ta desgracia ?
no ria eón, y él, para. consolarse, , a a donHabía cometido el delito de desceuder de está el abue'o que Jo adora,
Vlí&lt;Cíc@Il" l}fül!l$@
de una familia de tiranos.
''La aurora y el crepúsculo-dice el roela-van siempre juntos: juegan y hablan, y
El grao poeta que nos ha hecho sentir ,"Ai-je le bonheur de mourir?
hondamente y que o ~s entusiasmó cou sus Duo cbat1meot saos fin, laoguissante victi· descansan juntos."
Pero un día-un triste día,-el abuelo
libros rebosantes de amor, con sus cuadros D
.
(me
d, una realidad desconsoladora, quiso que e ma uge arraché ccmme un tend~e ar· oo ,e despierta más, y Pablo, que no com•
en todas sus páginas mejores se sintiera J', .
. . .
[bnsseau p·eade, que no sabe, le acompaña al Ceun soplo fresco y puro
'
etais proscnt bteo Jeuoe, et j'igoorais que: meoteri?. Más vuelve a empezar para PaY ~ste rayo de luz, este perfume dti vio- J'
crime blo la vida de abandono y ~e sufrimiento
de antes ...... y el niño, cansado, va en una
1eta que pasa por todas las obras del viejo avais commis daos moa berceau.
poeta francés, se desprende de la iofa.ocia.
Y piadosa en su humildad es la historia noche helada de io,·ierno a buscar~I abutt•
de la infancia despreocupada y grnudc, t:o que el Poeta oos cuenta de un oiño que ha lito que du.,rme bajo una cru&gt;.. Toda la
su misma miseria.
quedado huérfano de madre. y a quien Ja noche lo llama:
Muchos hao sido los escrit0res, los poe- madrastra 00 ama Cuando nace ot•o h • r ·
-IPapá! ¡Papá!
tas, que hao descrito en sus bellos párrafos o en sus rimas profundas el mundo infantil que se agita alternando las ale,,,rías
inmensas con los inmensos dolores.
''
Y al, lado de Víctor Hugo, bastaría poner
a Daudet, quien con su ''Jack" nos preseo·
ta una joya literaria en el género.
Más en las obras de Víctor Hugo, estos
rostros infantiles. alumbradosddntima alegría o mojados en lágrimas, los vemos asomarse a cada instante. Ea medio de una
escena de crueldad o de terror, en medio
-ie la maldad o del vicio o de la miseria,
llegan a purifiear y a suaviza.r, por medio
de su cándida expresión, todo lo que hay
en rededor de ellos.
Miremos a la figurita que inspiró los ver·
sos que llevan un título tao tierno: "L'art
d'etre gran-pére." El poeta oye que la niña
dice, en su misma ignorancia. cosas sublimes; habla con el mar y el cielo y le pide
al abuelito la blanca luna. Y cuando lacastigan y el abuelo¡., lleva algunos bombones.•
la niña, agradecida, le dice, fijándolo con
una expresión suavísima:
"Cuando a IÍ, ahuelito, te pongan en penitencia, yo también te llevaré los dulces"
Y aquellos niños rtales que tdmbiéo gozaei y sufren mientras el destino se desarrolla en torno de ellos, i cuánta graorleza
tienen, y cuánta gracia exquisita!
Es por eso, dice el poeta, que cu rnrlv allá
en la soledad de Santa Elena el venc- dor
de la mirada de águila pensaba triste ensu
patria lejana, veía surgir de entre las olas
del mar:
.... la sombra blanda y rosada .
de un niño bello que duerme, su boca en.
( treabit:rta,
grachso como el oriente;
Y la imagen del hijo, del pequeño Rev
de Roma, llenaba de noslálgico deseo el
alma del glorioso vencedor.
¿Y el infeliz Luis XVII?¿Qué hizo el ni-

Más en vano .. .. Y al otro día se encuentran al pequeñuelo que también se ha dormido parn siempre allá en la puerta del
Cemente1io

¿ Y quién puede resistir al encanto de un
puro rostro ia!aotil?
Un día-es siempre Víctor Hugo que
cueata,-el populacho, sediento de muerte
y. de sao_g:e, lleva a un hombre, a una guar·
dia, al s1 t10 del fusilamiento.
Por el camino se encuentran a su hijito
que le vé, y corre y lo abraza.
La gente grita, mira, pero luego se ca lma al ver aquel niño sin madre que dentro
de algunos minutos se quedará sólo en el
mundo. El hijo se asusta, y vuelto hacia el
r11 ~1--1f'. Tt1ee;1

11or.:inrio:

�EL MUNDO ILUSTRADO

CURESE UD. MISMO EN
SU DOMICILIO

EL MUNDO ILUSTRADO

'lti:: l~~~a.,?!m~:=:., ~~!~:;a 11

La electricidad en la navegación

El actor M. La Bargy en el "Cyrano
de Bergerac.' •

Nadie dud_a de que la electricidad lo va
dominando todo, y sus aplicaciones en la
v ida práctica aumentan cada vez más.
siempre -es elicaz. Millares de p e rsonas curadas por ella testifican
La última aplicación que se ha enconsus maravillosos re~ultados, y _.por eso es que se ha hech o la pre•
para la electricidad es la propulsión
1 ferida del p1fülico. Basta usárla una vez para tenerla s iempre en 1 trado
de buques, y el primero de éstos así movip reven ción. Produce efectos segurlsimos en
dos ser_á el barco carbonero &lt;Júpiter&gt;, de
la manna de los Estados Unidos, botado
QRANOS, TUIIIORES. ALIIIOlflfANAS, HERIDAS, PUSTULAS, LLAGIAS,
en los astilleros de Mare Islaod (Estado de
ULCERAS, QUEIIIAOURAS, FISTULAS, ERUPCIONES, ETC., ETO,
OE VENTA EN Too•s LAS OROGIUERIAS .,. BOTICAS.
California).
Es el &lt;Júpiter&gt; el buque mayor que se
A 25 CEN f A VOS LA CAJA.
ha la:izado eo el Pacífico, siendo su desplaza~iento de 20,000 tone ladas, su eslora
Par&amp; loa tusrares donde no se encuentre, ae deepaoha tranoo de porte, enviando
oon el pedido en selloe de oorreo f().30 on. por oada oaJa y por docena $2.62,al Depo572 pies y 6 pulgadas La capacidad de
altarlo general, SR. RAFAEL B. ORTEQA . is• OALLE OE IIANRIQUE N9 sa.
sus carboneras será de 12,500 toneladas de
APARTADO 41541.
carb?o y 375,000 galones de petróleo comfll!XIOO, O, P ,
b~stibl~. Para ~n buque de semejantes
d1meos10nes ha sido, pues, necesario, inno quiero
Pero la más viva figurita de niño.aquella ventar una maquinaria eléctricasumamen-No hagan sufrir a mi papá;
que resulta más llena de atractivo, por sus te poder~sa.
que te lleven, oo.
mismos contrastes, es quizás, la de Gravo•
En Ju!~o de 19rr el gobierno de los EsY el padre ioteota calmarlo:
cbe , Gravocbe el ver dadero tip;, del pillo ta?os Unidos celebró c,.n la General Eléc-Vete- le dice.-vete y espérame en ca· infaotil, con todas sus maldades y su bon- tnca Cía, de Scbeoectadi (Estado de .Nuesa de nuestra vecina; yo voy a dar una vuel- dad angelical
v~ York) un contrato para equipar el &lt;Júta coo estos señores, y luego vuelvo.
EI es como todos los pilluelos de la ciu- p1_ter&gt; con maquinaria de propulsión elécY cuando el niño afligido s~ ha alejado, dad: canta, bestemia, se faja con los com· t n ca según el sistema propuesto e invenel hombre rec0bra su energh., y vuelto ha- pañeros, entra eo las tabernas, es capaz de tado por W . L . R. Emmeot, ingeniero d e
cia el pueblo que Je s ig ue, · pregunta con cualq uier acción atravesada y de cualquier la compañía. Por el contrato los fabricanindiferencia:
sentimiento de espontánea generosidad. Co- tes se c0mprometen a que la velocidad del
-Ahora bien, ¿dóode tengo c¡ue poner- me cuanto puede; se ocupa en todos los buque no sea menor de 14 nudos por hora
me ?
trabajos; todos los portales y sótanos son Y que el peso total de la maquinaria ño
Pero entonces, sobre aquella muchedum- su habitación ; no sabe nada de su familia e~ceda del de las máquinas de vapor orí·
bre obsesionada pasa un soplo de piedad, Observa, ríe, sufre y·es valiente; miserable ginalmente proyectadas para el mismo buy vuelta hacia aquel p•dre, grita conmoviy generoso al mismo tiempo.
que.
.
da:
En la lucha del 32, en aquel episodío de
Las pruebas realizadas han demostrado
-Ve a donde está tu hijo.
la calle de S. Dénis, en medio de aquellos qu~
fólo se han cumplido todos los reY de toda esta io faocia que llora y expía jóvenes utopistas, Gravoche es el primero qu,s1tos, sioo que también dieron resultafaltas ignoradas. Víctor Rugo le da su tier- en lanzar el g rito de la protes!a, en luchar, d?s mucho mejores de los exigidos. En
na piedad: uoa sombra coo rizos dora- en correr, en ayudar .
v 15ta de ello el gobierno ha decidido adop·
U n niño,
(dos
Va de uoa en otra fila, lleva los recados, t~r el nuevo medio de propulsión para va·
Ya proscrito, sio ser hombre todavía.
socorre a los heridos, pasa por ~ntre e l sil· nos de sus buques.
Otra figurita delicada y sensible, ¿ no es bido de las balas cantando, y con su loc a
E l &lt;Júpiter&gt; pc,drá suministrar carbón
Se acaba de pooer en París la inmortal
tal vez la pequeña Cosette de "Los Misera· alegría anima a los que luchan.
a un buque de guerra, a razón de 100 o_bra de Rostand «Cyrano de Bergerac&gt; y
bles?" Cosette, para quien la madre ha daValiente y lleno de calma como un pe- toneladas por hora, Y petróleo 125.000 ga- s1 antes se decía que el &lt;Cyraoo&gt; ioimita00
0
do todo, basta su belleza, ¡ pero ioútilmeu- queño héroe, desafía la muerte sonriendo. Iones por hor a.
ble era Coqueliu , muerto este, ¡ es el
•
te!
y la muerte llega: una bala del enemigo
tabl_e actor M. de La Bargy Bien puedeCuáoto sufre la niña que no tiene jue· interrumpe uoa a legre canción que se asodecirse. que el alma de la obra, el espíritu
gos, sino e l trabaj0 pes do: que oo tieoe maba 'l sus labios, y se lleva a la peq ueña
que a01ma sus cioco actos, está en el alma
ni carici:is ni besos afectuosos: para ella a lma valerosa.
Y e n el espirito del artista q ue Jo inter·
sólo hay ca~1igos y golpes.
Muchos han querido ballar un poco de
preta.
Y por tSO la vemos e mbargada :le júbilo retórica en las páginas de Víctor Rugo; peQue F rancia se d~spuebla es indudable;
El grao actor francés ha dado novedad
y de respeto e l día eo que un señor deseo· ro no es con la simple retórica que se pue- el rigor de 1~ estadística ¡0 demuestra, y hasta en lo posible, a la ioterpretacióo denocido y bueno le regala una linda muñe- den expresar los sentimientos más íntimos con ~ste motivo _se toman por el gobierno personaje tan interesante y en todas las esca vestida con 110 lujo magnífico.
y delicados, y es un corazón lle no de amor medidas conducentes a cooseguir remedio cenas se ha visto el dominio que posee de
Cosette la coloca sobre una silla, y luPgo, el que v ibra en todas estas narraciones el mal
las tablas La crítica parisiéo ha calificadopuesta de rodillas delante de ella, la con- conmovedoras.
Con este motivo la Cámara popular fran- de sublime_ la improba labor de Mr. Le
templa extasiada y muda, sin atreverse ni
Son las palabras de un ver dadero padre cesa ac~~a de votar uoa ley en favor de Bargy, y ~1en puede a~egurarst: que no hay
a tocarla. . . . . .
y abuelo estas que nosotros comprendemos las familias _numerosas, Cll)O designio es el obras v1e1as, para actores superio ·es. .
Es éste uo cuadrito tan vivo, que arran- Y que llegan a tocar las cuerdas más seosi· acrecentamiento de la población.
ca del corazón, junto roo un gri to de pro bles de nuestra alma.
Dispon e la oueva ley que c uand o un pa-·
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
·t
· d d
testa,
por
tantas in(dmias, lágrimas de infi·
dre tenga más de tres hi¡'os, y sin contar de I a ca,a F. wolft y Son. recuerda la fragan01 a pie a y teruura.
~
c~&gt;D. recu•sos
suficientes
para
re- cia suave de las rosas de Persia.
c!~1rá
60 francos
anuales
poreducarlos,
cada ouevo
b1¡0, hasta que éste cumpla los trece años; .. -"'
-- ...,...
/°~·=-=!:·~"';:::':!;'=';"'=~=;;:=::,;=~
el Estado subvenciona con 6o francos
La caballería '.:"arroquie indígena desfilando delante del Rey de Esanuales_el cuarto hijo y los sucesivos, si
~
pana en el campamento de Carabanchel.
los hubier e, y el tercer hijo de la viuda
desde que oace basta los trece años
-w•u..,,
l!ssaralladas, RscanstituidD!i,
'
A esta edad la educación escolar. se su•
oon
~srmossados, Fortificadas
pone terminada y al oiño en disposición
les
de g~ oa r una parte por lo meo os de Jos
•l unloo producto au• en doe
gastos que ocasi?ºª eu el hogar
Los ~omenta~1stas_ de est • ley ~oosiderao,
~~~:,:S~g~/g~ud.Aprobadc,
como s!empre, 1ome1•,rables las rnteociooes
· ;r, RATIÉ ;," ::edlcas.
que an1maroob.a l J.,g,slador
al
5 , p aasage Verdeau,
' h •P aria..
·
. .formularlas
. .
P ro, en ca'." 1o. JU'!l'ªº ca•, rns,gmficaoJraseoeouinstrueeionesenParis6'3t,.
tes l~s cantidades as,goadas. y d udan, por
Mexico :
lo_ mismo, de que la nueva disposición conJ _LABADIE, SucesoresyQII.
tribuya a que veogao al mundo cuartos
111■■1
vásta~os, y meaos todavía los sucesivos a

Una caricia carne
de tus labios bermejos:
beso que en mí derrame
sabor a vinos vie jos.
Un néctar que me embri,.gue
de azul y cte quimeras,
en donde mi alma vague
soñando primaveras ..

1

1

Ko una caricia roja,
sensual y pervertida,
tal como esa que arroja
la escoria de la vida.

1

Nó! q uiero un beso santo,
suoremo, sobrehumano ;
que tenga el dulce encanto
de un fresco del Tiziano.

EL REUMATISMO SE PUEDECURAR

1

R. CAB E ZAZ O.
o o o

Quiero que todo el mt ndo sepa que mi
'Remedir, para el Reumatismo alivia los dolores de las Piernas, en los Bra2os, en la
Espalda. la Rigidez o Ioflamación de las
Coyunturas, y Cura en Muy p: co Tiempo
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y uo peso. Mar ca 3 X, $,.

Añoranzas
Dulce r ecuerdo d e

.ºº

Orillando un terreno reciéo roturado
oiremos la sinfonía del crepúsculo: el do'.
liente susurrar de los platanales, que evoca
las selvas del Afric¡¡, y la canción de las
cañas, marcial como 110 himno de triunfo

Una de las principales calles de la
ciudad de Prizend en la Albania

La Albania _que hace algún tiempo ape·
nas era conocido c?mo país, es decir para
el vulgo eo genera1, ahora con motivo de
las tur??lencias de Turquía y el dominio
de lo&lt; Jovenes turcos, resulta de gran interés todo_lo referente a los a lbaneses, cuya
larga e 10teresante historia no hemos ahora de invocar.
La capital albanesa pre~enta un conjunto muy moderno ; los cafés cantantes los
boteles, los edificios al estilo europeo'. los
r estaurants, etc., etc., abundan de tal manera que se comprende que la vida europea pasa por allí dejando impresas las huellas d e su cultur a .
Un verdadero &lt;pandemonium:1&gt; de razas
all_í se ven; albaneses: búlgaros, servios
griegos, tzí~garos, italianos, judíos, que for~
man u n abigarrado conjunto. Los alrrededores ofrecen intereses por la fertilidad
del suelo, y la variedad de flores y de frutos.
En la parte oeste de Adriático baña las
costas y alli se encuentran villas misteriosas com? P ~izend, Diakovo, e Ipek en las
cuales s1 bien hay f l carácter indígena
P. F lores Valderram,."
también bri_lla el progreso en algunas p ar tes ~e las ciudades, ll_eoas de vjajeros d e
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA, un tiempo a esta parte', de turistas que de,alivia inmediatamente y cura toda clase sean conocer el territorio albanés.
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Fuego aio dolor ni
ca1da del pelo. cura.
:--¡¡, 111da 1 n,rnr¿ da
JH Cojeraa. Espara•
vaaea,Sobrehueaos,
Torc• duraa.ete._etc.
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Retardos

,;s Menstruos

Supresiones d,

-lQué tom'Tía para esta ronquera ? Estoy completameote afónico.
-Toma huevos
-1 Y eso es bueno?
- iFi~úrate ! Las gallioas, cuaodo los po·
oen, cacarean.

UNIMENTO
GENEAU
.,.",~~~e,

{.

Dle3JORETy HOMOLLE

Un argumento poderoso

todo los detalles de la iofaotería yde la caballería mora, pues bieo sabido es que son
los moros excelentes jinetes.
Al día siguiente, parte de las tropas acampadas en C~rabanct.el hicieron la gua rdia
en el Palacio Real e o su~tituci(n del Regimienio _d e León que lo custodiaba, coo
cuyo motivo se reanudaron las mue~tras de
1::terés de_ los madrileños que acudieron
en grao oumero a presenciar el cuadro origioa Jí,in:o de los moros en el Alcazar Re·
gio

-

ENOitAS
EL APIOL DE LOS

tse numero.

Bieo sabido es el triuof,-, que E sp,ña
acaba de obtener en M'arru.-ccs. y cou ~ste
motivo gran parte de tropas iodígeoas establecieron su campamento en el pueblo de
Carabanchel, cercaoo a Madrid
El Monarc:,, los generales y la alta ofi·
cialidad militar de la capital española fueroo al campamento c itado y allí tuvieron
lugar interesantes maniobras efectuadas
por los marroquíes c~o suma precisión.
' El acto r esultó cu, ,eso en extrt mo, y una
multitud inmensa estuvo distraída viendo

EL REMEDIO PARA LA TOS , cura la
Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
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t•''- ca . . ,,~ ':1(\ EnJerm ~dad·. . &lt;: 1i,:-1 E.tJtf'.),,,
auuc o y ti'! lo~ l ntestlnos.Con"'sl t.' , enc,a9,

Cootwuac ,on dt· P a,..1¡;,.,., Muv1w1• ot..,,..
febrtlP!\ é lnOu,:&gt;n¿..,
CJllt..' Jt1(h, \IÍf'llJ.
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am 1 la, vea a mí.

Ven; lla muerto el sol. Dirígete coomi ·
go, a través del campo, hasta la casita dis·
tante ea doo :le crecen rosas blancas y flotan lejan ,s memorias.

AQUI ESTA LA PRUEBA:
El señor presb. P. Flores Valde·
rrama, Ave. del Instituto, Puebla,
nos escribió el lo. de Enero de 1912,
'' El remedio 3X para el Reu:natismo, que vende la casa de ustedes, e,
inmejorable y por tanto íus-ubstitui ·
ble. Yo fuí uu pobre enfermo qu•
venía sufriendo, d esde hace más dil
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
persisten&lt;te enfermedad nerviosa hizo que la eliminación d'el ácido úri·
-ca fu el'a punto menos de nula en
mi persona; y a,hí me t ienen 11stedes
sufriendo constantemente da desa ·
rreglos gástricos y, lo que es peor,
de todo ese cortejo de molestias, su·
frimieutos y dolores,--'.inclusos ks
-de Cálculos renales--que trae apa·
rejada una Diátesis Urica. Llegué
c asi a estar paralítico. En vano fué
-que tomara una serie incontable &lt;l ?
medicamentos nacionales y extran
jero-s; la condición ácida de mi or
ganismo se modificó .muy poco y el reu
matismo seguía su marcha devast,!
-dora, basta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X preparado por el pro·
fesor 1-,funyon para esta enferme·
-dad. Con este medicamento me hr
curado por completo en menos de
-dos meses y con sólo tres frasquitos
Los dolores reumálticos se han reti
raño como por encanto; los riñone,
funcionan muy bien, y la elimina·
eión del ácido úrico es completa y
perfecta. •

11

Las' priinerasautorida_d es· r e c o miendan K U FEK E para niños co•
mo el a limentomejor en casos de cólera infantil, diar rea, catarro ictes·
tina!, etc.
&lt;El niño de pe·
adultos
cho,&gt; folleto ius·
t~ucti vo g ratis en las d roguerías y fa rmac,.as.
Para niños y

Para limpiar los guantes de cabri-

!

tilla

_Se tomÍ _una parte de j~bóa blando v.-se
d 1su.:1ve en ~uatro veces su _peso de agua;
,.
se an~den unas gotas de. esencia de limón
.,
Y tambien el yeso prec-i-pitado necesario
para formar una past&lt;!, .spesa.

El misterio nos acompañará por bajo de
los artocarpus en fruto, y junto a los nar~njos y cafetos, en donde hay pájaros y
01dos.
- Entraremos, c0mo en el seno de un mar
de verdura por estre:ha senda que separa
las frondas de do; canaverales, en los que
la orquesta de insectos_ e ntona cánticos en
qu_e se_ destaca e_l estridente y monótono
cn- cn de los grillos.

M ifitares Franceses examinando

el "Zeppelin núm. 4"
Fué el caso que habiéndole faltado com·
bustible a un globo, cayó cuando menos se
esperaba, en territorio francés, en los al·
rededores de Luneville.
La gente al principio r ecibió con ciert
hostilidad a los militares que venía
~
aparato. pero después reinó el buen ~ue~o~,
1
la a egría y confraternizaron todos, visitando las gentes el interior del &lt;Zeppelin,&gt;
que pronto se elevó camino dd Metz sin
Luego atravesaremos, como por una Apia que sucediera nada de agresión ni d¡ vioVí~. extenso intercolumoio de palmeras, lencia l?ºr parte de dos pueblos que apa·
ba10 las que parece verse circular los per · recen rivales a juicio de la opinión pública.
files femeninos que a la sombra de los árboles veía huir el Dante.

Y en el soportal r ústico, a l suave res•
plandor del cielo azul, nos deleita;á el
abanico que una sencilla joven agita con
la gracia de Celimene ; y su voz, de angé·
lico timbre, que habh al corazón de sen·
sibilidad y de cariños ....

Pecas panos en el
rostro o el cuello

Debía nombrarse Psiquis; pero la llaman
Esperanza.
FRANCISCO ROBAINAS.
.. .-.. .. .
'-,.,-:_ :._- ·
.·

ººº

Para conservar fas flores

No hay más que sumergir los tallos en
agua caliente y dejar que ésta se enfríe.
1:,as rasas pueden soportar agua muy caliente, y cu'lndo se enfría se la añade un
poco de bicarbonato de sosa, y de este mo·
do se logra que las flores estén frescas lo
menos queoce días.
'
Pureza del aire de las habitaciones

P~ra. averiguar la~ p~re~a del aire que
respi ramos en una bab1tac1ón, hay un método muy Sdacillo, pues sólo coo~iste en
llenar uu vaso h1sta la mitad con agua dP.
cal. Cuanto más pronto se poog,. el agua
blanca, tanto más ácido habrá en la atmósfera.

Ya no queda 01
la menor excusa
para continuar sintiéndose a vergonzada y humillada
de tener pecas ó
paños en la cara
p~es existe-muy
bien experimentada por cierto la

Creme ''SIRENE" contra
las pecas,
que desvanece positivamente toda
claR!l de paños y pecas en d rostro.
Aphquese durante unas cuantas noches al acostarse y obsérvese que
aun las más obstinadas desaparecen
quedRndo el cutis limpio y alabastri~
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El Estado más pequeño del mundo
Ya que México es tan extenso, pues su
territorio inmenso causa la admiración de
los que los que le conocen, justo es que di·
gamos algo del extremo opuesto, o sea de
una República, cuyos límites son más 1edu·
cidos que los de los principados de "Móna·
co, de Lichtenstein, y que el de las Repú·
blicas d • Andorra y San Martín. y es e l
pequeño listado de Talovara, sito en la
costa noroeste de Cerdeña, sobre la isla de
Terrano,·a.
Esta fte¡:ública de Talovara cuenta sólo
170 babitantes. y su historia es la siguiente:
en 1882 reinaba allí como monarca absoluto Pedro I, perteneciente a la dinastía de
los Bartholsai, y reconocido solemnemente
como tal soberano por Carlos Alberto de
Italia. Cuando en 1882 murió Pedro 1, es·
talló la revolución y se proclamó la Repú·
blica, cuyo presidente es elegido cada diez
años En esta nación tienen derecho elec·
to ral 1•s mujeres
Ya lo saben las sufragistas inglesas; en el
país que acabamos de citar las mujeres, es
venlad que serán pocas, y esto será el mo·
ti vo de su triunfo político.

Quinta de Salud
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Director Médico,

EDUARDO UCEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

La escuela futurista no cesaen su propa·
ganda, y la verdad es que bien la necesita,
pues sus adeptos no son muchos. Acaba de
dar un manifiesto que se llama &lt;El a rte de
Ad ministrador,
los ruidos&gt;, y en él se leen cosas curiosas
como ésta:
&lt;Todos nosotros hemos amado y disfrutado las armonías de los grandes maestros, 1111111111---------------■
Beethoven y Wagner hansacudido deliciosamente nuestro corazón durante muchos
COGNAC
años Ya estamos más que saciados d e ~u
música. Por eso ahora encontramos un pla· •
cer infinitamente mayor en combinar ideal·
m·ente los ruidos de los tranvías, de los autos, de los coches y de las multitudes alborotadas, que en escuchar t~davia, por ejemplo, la &lt;Pastoral&gt; o la &lt;Quinta sinfonía.&gt;

Dr. A. Ruiz Erdozáin
J. Lavista.

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urada1 radlcatm,nt, por,

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favorecer la condición de las bestias. A es·
te fin ha conseguido que se fabrique una
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rros de caballos, que todo el mundo puede
adquirir en las oficioa, de la Liga. Estos
cigarros se emplean exclusivamente para
y sus consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc. premiar a los cocheros Y carreteros que
tratan bien al ganado, y como medio de - - - - - - - - - - -- -- - - EXij~Selos
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 22, Junio 1</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amorosa</name>
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        <name>Ana Sáenz</name>
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        <name>El jardinero Le Norte</name>
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        <name>El reino del amor</name>
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        <name>Esperanza Iris</name>
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        <name>Las plumas del pavo</name>
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        <name>María Teresa Contreras</name>
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        <name>Ventanas y Balcones enflorados</name>
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                    <text>��EL MUN90 ILUSTRADO

La Ventilación Defectuosa
Por ventilación defectuosa o deficiente se entiende quf. las habitaciones o locales car ecen del suficiente oxígeno necesario para refpirar en los pulmones y aerear
así la sangre. Al mismo tiempo hay en los locales demasía del carbono que el cuerpo
exhala con~tantemente y que obre como veneno en la sangre. La sensación de sofocación y letargo que se siente e n las localidades donde hay mucha gente aglomerada,
po r ejemplo un teatro. es el efecto de la falta de oxígeno y demasía de carbono en
la atmósfera; por eso resulta grato el salir a respirar el aire libre y puro. La venti!ación defectuosa conduce a enfer medades de la sangre, como por ejemplo, el reumatismo. Para contrarrestar esos males y r establecer la normalidad en la circulación
de la sa~gre, conviene forta lecer el híga~o. y los riñ~nes y auxili_arlos en su faena
depurabva constante, tomando un buen tonteo reconshtuyente; y ntnguno se conoce
más eficaz y seguro que el de la fórmula siguiente de un afamado especialista, y cuyos ingredientes son bien conocidos y se pueden comprar en cualquier farmacia:
E xtracto compuesto vegetal A rvelina, r5 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe compuesto de zarzaparrilla , 6o gramos. Mézclense bien y agítese el frasco antes de ser usado. Tómese uaa cucharadita después de cada comida.

1

1!:~~~!m~:ffl ~~~!~¡!!!~

L~siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican 1
1

11

sus maravillosos re'laltados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en

1

prevención . Produce efectos segurisimos en

1

QlflVIOS. TUMORl!S. ALMORlt .. NAS, HERIOAS, PUSTULAS, LL.. QAS.
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LUNES ,6.
Infra Octava de Corpus.-San Felipe
• C f
f d d
d ¡ C
re
e~'; on esor Y •un ª or ~ a ong •
gac10n del Oratorio, cuyo oficio se traslada
al día 3 r. Santos Eleute rio Papa y Simitrio
Presbítero Mártir. Función titular solem·
, .
.
.
.
ms1ma en la Profesa, rndulgenc,a plenaria
y exposición del Diviaísimo por tres días,
de las cinco de la mañana a las seis de la
tarde
·
N

Infra Octava del Corpus. San Beda Venerable Presbítero Confesor y Doctor de
la Iglesia, Santos Juan I Papa y Rannlfo
Mártires.

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,.,!.1uoo. o. ,-.

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oon el pedido en sellos de oorreo to.80 ova por oada oaJa y por docena 12,62,al Depooltarlo general, SR. RAF..EL •• ORTEQA. 6~ OALLE 01! ....NlftQUE N9 ea.

1

TÓNICO Y APETITIVO
INMEJORABLE
PARA MUJERES

Calendario de la semana.

JUEVES 29.

DBSCONFIARSE
O.E LAS PALSIPICACIONES B IMITACIONES

- ··-··-

La Octava de Corpus. Santas María
Magdalena de Pazzis Virgen, Teo:losia
Mártir y San Maximino Obispo Confesor.
-Función en Catedral y solemne procesión después de la misa, con asistencia de
algunos miembros del C lero y diversas Asoc:aciones religiosas, portando cada una de
ellas sus respectivos estandartes. Por la
tarde a las cuatro y media se repite la procesión para llevar el Divinísimo al Sagrario.-En la Ba5ílica i e Guadalupe igual
solemnidad,
VIERNES 30.

El Sagrado Coraz'5n de Jes\Ís. Santos
Fernando Rey Confesor, Félix 1 Papa y
Emelia Mártires.- Oficio y mi•a de la fiesta del día: rito doble de primera clase y
ornamento blanco Se suprime este año el
oficio de San Fernando y la conmemoración de San Félix.~Función en Catedral,
Sagrario, Basílica, La Profesa, la Eocaroacióo, Jesús María, Sao Fraocisco, San Hi-

1Dofel18ivo J de noa Pnreza absoluta
CURACION
RADICAL
Y RÁPIDA
(Sin Copaiba - Di lllyeccioDts)

de los Flujos Recientes ó Persistentes

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

La CREMA ~~LOREINA impide al cutis desecarse y descostrarse bajo la acción del aire y así permite á las Señoras
abandonar la ' 'violePte" que congestiona la nariz y las mejillas, reb:itando la sangre en las venas de la cara y oeasionrundo á esa última m ' baño de vapor permanente é inteI111Pestivo
principales causas del desarrollo tan frecuente de la caparrosa'.

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�ftllLIPTECA UNIVERSITAíllA
ALFONSO REYES''
RkOO ~lCARDO COVARRL,BJAI

EL MUNDO ILUSTRADO

pólito, Santa Inés, Santa Catarioa, Santa
María, C;Lpuchioas de Guidalupe y otras
iglesias.

Consejo da Madre

S.(BADO

La madre es en gran 1¡1arte responsable por el futuro de la hija. Élle debe
ejercer la debida influencia y dará la
muchacha información de vital interés
en tiempo oportuno. Consejos de
madre á tiempo no sólo salvan las vidas
de muchas hndas señoritas sino que
les proporcionan una existencia feliz.
Cuando la señorita comienza á sentirse
indolente, á sufrir dolores de cabeza, - desvanecimientos, mareos ; cuando
demuestra una disposición anormal
para d~mir, siente dolores de espalda
y en las piernas, tiene la vista empañada, deseos de estar sola y evitar la
sociedad ó compañía de otras señoritas,
cuando, en fin, es un misterio para si
misma y para sus amigas, la madre
debe acudir en su ayuda al ll',omento.
El este tiempo, el mejor socorro y ayuda á la natura1ezae11

El Compuesto Vegetal ·de la Sra. Lydia E. Pinkham
. Este r emedio prepara el sistema de las jóvenes para el cambio que
viene y es muy seguro cuando llega la hora de prueba.
Monterrey, N.L., México.- " Por algunos años sufrí de-inftamación del
útero, dolores en la espalda, riñones y abdomen. Tomé el Compuesto
Veietal de la Sra. Lydia E. Pinkham y dicho remedio me ha curado.
Guiada por mi amor á la humanidad he recomendado su Compuesto Vegetal á i:nuchas amig-as las cuales tt&gt;:mbién recuperaron su salud con este
remedio. Puede Ud. usar mi nombre para un testimonio .1e b excelencia
del Compuesto Y egetal, cuya meuicina continuaré recomendando. Acepte
de nuevo mis gracias." - CIPRIANA PEREZ. Barrio de las Fijerimis, Contiguo
á Calzada B. Reyes, Monterrey, N. L., México."
11
~

Si está Ud. sufriendo al~na de estu eaferme4ades y desea un consejo esp11clal, escriba confidencialmente 4 Lydla E. :Plnllbam Hedlcine
Co., Lynn, Mass., E. U. de A.. So earta será abierta, leida y contestad,.
por una señora J considerada estrictaaeate couadenclaL

VINO ARDUO

CAANIE • QUINA • HIERRO
El ma&amp; 1\ecot1,tll11'"otfl 11obet1tno c-n

lu ,:uoa ,1, Cloroe1e, Ancaua pro•
tunda. Ma.iarlil . M e o !!U-W&gt;OlOOCS
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fante. México. ·

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San Luis Potosí
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Mundo Ilustrado" y "La
Semana Ilustrada" en esa
Ciudad, es el Sr. Manuel
Sancho, con domicilio en
Ja 1~ calle de Juárez N &lt;? 6.

CONSERVESE EL Pt:SU .

31.

Festivid~d de la Santísima Virgen María
Reina de Todos lo~ S:intos y Madre ilel
Amor Hermoso. Santa Angelr Mericia Virgen, fundadora de las Ursulinas, Santa Pe·
trooila Virgen y Sao Pascacio Diácono.Función en algunas iglesias por la conclusión del mes de María.
JUNIO

DOMINGO 1 9.

Santos Pánfilo Presbítero, Segundo y Re·
veriaoo Obispo Mártires.-Oficio y Misa
de la Domínica: r ito semidoble y oroamen·
to verde; se conmemora la primera santa.
-Función titular de la Asociación del
Saot!simo en la Parroquia de Sao Miguel,
y en otras iglesias se celebra hoy la función del Sagrado Corazón de Jesús.-Des·
de este día hasta el 30. se practica e l ejercicio del Mes de Jesús en Santa loé,, Sao
ta Catarioa, Jesús María, Sao Hip6lito,
Sao Francisco y otras iglesias.
La Beata María Ana de Jesús Paredes
Virgen. Santos Marcelioa, Pedro, Erasmo
y Blaodioa Mártires.

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dulcifica y embellece la piel, en-

durece las carnes

restableciéndoles
su frescura cuando se han marc hitado.
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caspa, los barros
y las enfermeda-

des cutáneas. vigoriza las raíces
del cab~tlo. delicioso para lavar la cabeza y bañar a
los niñ?s. L'l pastilla es gr.1nde, sólida y dura muchctl&lt;!mpo. $1.00. Por correo cenificado $1.25.

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Cuando el hombre cesa de ,:,r&lt;!
cer, empieza. á disminuir de ta .
m:iño. A lo menos, así lo aséguu
un doctor alemán, y lo prueba.
con cifras. Pero mientras podao os l'enovar nuestro cuerpo en la
misma proporción en quG se va
¡¡astando, no se vanar.'.l, mucho
de peso ni de medidas. Cuando
ne está demasiado grueso, será
bueno sin duda. perder unas
ct1antas libras ; cuando se está demasiado delgado, es conveniente,
nor el contrario, combinar el régim~n alimenticio y las costumbres para conseguir ganar algunas
libras. Muchas personas pierden
carnes-carnes que n ecesitan- sin
comprender el por qué. Comen
mucho, pero siguen flacas y débile::i del mismo modo. La causa
de ello es una digestión imperfacta. U nas cuantas tomas de la

Registrado como artículo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.-

Año XX.- Tomo l.

lmpreao en papel de las Fábricas de San Rafael'.

México, Mayo 25 de 1913.

MEXICO

Número 21.

PINTORESCO

PREPARACION de WAMPOLE
b arreglarán todo. Está hecha
para. combatir esos casos de eníl!tqnecimicnto. Es tan sabrosa
como la miel y contiene una solu•
ción de un extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con J araba de
Hipofosfitos Compuesto, Malta y
Cerezo Silvestre. Es nutritiva y
for ti fi.cante. No crE'a únicamente
gordura., sin o músculos también.
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Anemia, Debilidad General y
Afecciones de la Garganta y Pulmones, es un remedio cuyo uso
engendra la gratitud de la? per•
ec,nas que lo ensayan. El Sr.
J osé D. Morales, Catedrático do
Farmacia en la Escuela Nacional
de Medicina de :M:éxico, dice:
' ' He analizado la Pr•. Ja.ración dP,
Wa.rupole de higad'j de bacalao y
la he encontrado ::bre de sustancias nocivas y correspondiendo
en t odos sus c:·: _cteres con las in•
dicacione!" que dan sus autores."
Es ci:m'jfica, n o un específico
cualquiera. Su olor y sabor satis·
hcen y auradan al p:i.ladar. No
puede fallar. En las :íloticas,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Ad ministrador.

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�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3t Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1.00
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NUMEROS SUELTOS:
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En los Estados ...... ........ . ............. . .. 0.35
En el Extranjero ............... .......... . .. 0.50
Atrasados ......................... . ..... . .. 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

Musas de Francia
La política es una cosa crnel para la crónica literaria
de un periódico como EL MUNDO ILUSTRADO. A
partir de la decena trágica, parece haberse recrudecido
la enfermedad de esa molesta señora, contagiando a to·
do el mundo. Es una maligna epidemia que invade el
organismo social, im¡:-idiéndole cualquiera actuación
digna de que la crónica semanal la exorne con el co·
mentario más o menos sugestivo y feliz. En vano se dPs•
pliegan los dia :íos informativos a la hora del desayuno,
con la esperanza de encontrar, como un remanso entre
la furia de las olas, un pacífico &lt;entrefilet,&gt; adonde se
anuncie, un vago estremecimiento de vida y de salud, el
intento de una mejora pública, un noble deseo consa
grado a honrar el arte y la belleza, algún debido home·
naje a una memoria ilustre, un soplo cualquiera de cultura, en fin, que purifique un poco el aire cada vez más
denso y más turbio, surcado por el ruido inútil de discu·
sienes bizantinas, y por el vapor de sangre que se le·
vanta en los campos de la lucha, pregonero de nuestro
prolongado mal y de nuestro estado irremediable. Ocioso afán. Federales y carrancistas se di,putan el triunfo
en las hojas periódicas, y el lector se ve obligado a con·
cluir el almuerzo entre las infamias colectivas que pa·
trocina el nombre de Zapaia·y el reportazgo en que se
refiere la muerte de una mujer alemana, apuñ;ileada por
las manos brutales de un asesino vulgar, que no conoció
seguramente a Thomas de Quincey. Y el comentario del
cronista se queda sin posible aplicación. Huye, como un
pajaro, del humo de la pólvora y del fragor del combate,
y menos gusta de sacar enseñanzas morales del charco
de sangre donde se retrata con repugnantes perfiles el
hombre del sombrero carrete.
Por fortuna, hay cosas amables de que hablar, más
prestigiosas y más gratas, mientras es más sombrío el
círculo dantesco en que nos debatimos. Y entre ese número está, sin duda, un hermoso libro recién llegado de
E~piña, el cual fija, a grandes y precisos rasgos, la evo·
lución contemporánea de la lírica francesa, haciendo
desfilar algunas composiciones de sus más connotados
poetas, generalmente bien traducidas a nuestra lengua,
por hábiles plumas habituadas a la labor preclara de la
rima.
Enrique Diez Canedo y Fernando Fortún, conocidos
con ventaja entre la gente de letras, han sido los felices
ordenadores de esta preciada antología. Ellos mismos,
especialmente el primero, firman varias traducciones; y
gradas a su cultís;imo esfuerzo, todos los que ignoran el
francés, podrán aspirar en su pureza casi nativa, des.:ontada la índole peculiar del idioma, el perfume de las
bellas flores extrañas. trasplantadas cuidadosamente al
noble terrón que glorifica el sol en la llanura castellana.
En cuanto a los que están familiarizados con el olifante
sonoro de Rugo y con la siringa católica de Verlaine,
tienen en este claro jardín, ancho margen para confrontar corolas y para verificar aroma~, bajo el frondaje florido en que ruiseñores dúplices cantan con trinos diversos la misma canción.
En la imposibilidad de poder citar a la mayor parte
de los poetas consignados eo estas bellas páginas, y aje-

na la índole de estas líneas a nacer crítica literaria, a
propósito de las versiones castellanas, sólo saludaremos
los nombres más insignes, aquellos cuya obra, ha influenciado de alguna manera nuestro actual movimiento artístico, aquellos que siguen presentes en la vasta produc•
ción poética de España y América. Todas las liras que
allende y aquende el mar, se afinan con clavijas castellanas, tienen en sus cuerdas persistentes, resonancias
di, Baudelaire, de Heredia, de Verlaine, para que los
inciensos rituales de la más alta admiració:i, no se que·
meo una vez más en loor de los armoniosos orfeos.
Allí está Baudelaire, entre los P recursores, exprimien·
do como un faquir indio, zumos de mandrágoras y cara•
zones de serpientes, para perfumar sus flores del mal.
Parece sonreírse téouemente del ceño adusto con que
lo miran Lombroso y Brunetiére. Sabe que una sensualidad inquietante, sutilmente perversa, es ·golosina que
se antoja con frecuencia a las gentes de bien, y espolvorea esa substancia sabiamente en pétalos y corolas, a
pesar de las críticas académicas, que protestan. Se co•
nace que los coleccionadores, tal vez por motivos edito·
riales, tuvieron especial cuidado en no publicar los poe·
mas más característicos de la obra baudelairiana. En
cambio, ofrecen la versión de &lt;La Cabellera Negra,&gt;
húmeda de esencias como la de una esclava oriental:
&lt;Cabellos azulados, pabellón extendido,- dejad que como nuevo cielo nocturno os vea;-en el bozo rebelde al
mechón retorcido-dejad que aspire ansioso el olor con·
fundido-del Eándalo ferviente, del almizcle y la brea.&gt;
Y la no menos bella de &lt;Las Viejecitas,&gt; en donde un
amplio sentimiento de humanidad y de piedad lleva a
las alm.1s el &lt;frisson nonveau,&gt; provocado en otras composiciones por el toque eléctrico de un agudo y pungente realismo .
Del grupo de los parnasianos había que citar forzosamente al impecable José María de Heredia, el artista
del único libro, pero en el cnal cristaliza una forma de
perfección absoluta tallada, en mármol de serena impa•
sibilidad. De aqní la difícil tarea de traslad;ir al espa·
ñol con todos sus esplendores, sus tersos y brillautes sonetos. Heredia, como los rhunas, creía que las palabras
ocultaban un alma, y se dedicaba a evocarla con una
paciencia sacerdotal, hasta que se realizaba el prodigio.
Sus magistrales sonetos son diamantes de catorce facetas desenterrados de una Visapur ideal, y en cuya superficie ondulante chispea gloriosamente el sol de Gre·
cia y la luz escarlata del Renacimiento Fué el último
de los conquistadores y como tal, su flecha de Sagitario
clavó luceros nunca vistos en las banderas siempre flotantes de sus Trofeos.
Y llegamos al círculo de los poetas malditos que se
agrupan al derredor de los harapos de púrpura que cuel·
gan de la pierna anquilosada de Paul Verlaine. Esta
Antología ofrece del más ilustre de los líricos contem·
poráoeos, una veintena de traducciones espigadas en la
obra genial que tan variadas resonancias ha dejado en
la literatura española moderna. Los violinesque tremo·
Jan en las &lt;Fiestas Galantes&gt; alternan cr n las oraciones
inefables de &lt;Sagesse&gt; y las inquietud•s exquisitas de
los Poemas saturnianos, se edulcoran con la miel grata,
cuajada en los panales de La Bonne Chauson. Como un
homenaje al poeta divino y lamentable que pasaba por
los polvosos senderos, modelando la figura de Nuestra
Señora de la Miseria en su bordón de peregrino, mien•
tras se extendía sobre su olímpica cabeza, el espléndido
techo de Guido, engarzamos aquí, el siguiente soneto re·
verentemente ajustado al castellano por la culta pluma
de González Martínez:

Pierrot
Ya ne es, como en la vieja canción, aquel rendido
amante de la luna que alegre se reía;
a un tiempo se apagaron su vela y su alegria,
y hoy vuelve exangüe y mustio como un aparecido.
Al fuego de un relámpago de súbito encendido,
su blusa, cual sudario, flota en la racha fría.
y su boca se abre de dolor, cual si impía
mordedura de larvas le arrancara un aullido.
Con el rumor que causa noctívago mochuelo
sus mangas van volando y haciendo con su vuelo
señales que contesta el silencio profundo;
sus ojos son dos astros de luz fosforescente,
y enharinado mirase más lívido y doliente
su rostro de aguzada nariz de moribundo.
El admirable libro de Diez Can~do reg:stra, además,
numerosos trabajos de poetas nuevos, que dan forma a
nuevas,y variadas tendencias, entre las que descuella la
llamada whitmanista, alentada, como su nombre lo indi·
ca, por la potente y sencilla inspiración del extraordinario lírico americano El empleo del verso libre sigue
haciendo prosélitcs entre los últimos poetas franceses. y
eso explicará, sin dud'1., la tendencia que empieza a ser
frecuente en los líricos de habla castellana, de escribir
poemas sin ritmo ni asonancia, en los que se mutila el
verso de las fundamentales virtudes que lo distinguen
de la prosa.
Pero dejemos estas cuestiones a los eruditos. Sólo hemos querido, con pretexto del vino galo que Diez· Canedo nos ofrece espiritualmente en artísticos vascs caste·
Jlaoos, dar un poco de gusto a la fantasía y echarla a

volar por jardines de ensueño, donde cantan aves de
maravilloso plumaje y florecen rosas de divino perfume.
Así entretenemos un peco la terrible inquietud de
estos tiempos cargados de amenazas y de duelos. Y por
eso mi crónica recuerda la gentil conducta de la dulce
prince•a Scherezada, que r efería cuentos hermoscs,
mientras la mandaba matar el Sultán.

Un divorcio
Hacía un mes de su matrimonio ..... ¡Cuánto se quisieron de novios! ...... ¡Qué deliciosa pareja formaban
despuls de casados! ..... .
¡Cómo se paraba la gente en la calle cuando salían
juntos, para señalarlos, ensalzando en él los prestigios
de un nombre conocido en el mundo del arte y en ella
la hermosura, la inocente coquetería de los ademanes,
el azul resplandor de sus ojos, velados por largas pest;iñas, el suave cimbreo de su cuerpo y la deliciosa armonía de su conjunto, don-ie se confundían, en crepúsculo
encantador, la virgen que ha dejado de serlo y la espoEa
que lo empieza a ser!
El in•pirab« simpatía con su aspecto de luchador, su
perfil atrevido, sus ojos tenaces, dirigidos hacia delante
como una sonda que penetrase para medirlos y vencerlos, los abismos del porvenir; su frente, bruñida por el
continuo ir y venir de los pensamientos; su bigote, t-ri·
zado sobre unos labios voluntariosos; su barba firme y
su cuello ele atleta. Agil, nervioso, trajeado con inñiferente desaliño que llegaba al descuido, sin tocar en la
dejadez, y le prestaba una elegancia personal que no
era deudora de vasallaje a los figurines de sastrería, era
un hombre del que ella podía mostrarse orgullosa.
Y ella ..•... A ella daba gozo mirarla, tan peripuesta,
tan bonita, tan satisfecha de su casorio; aganándose
muy fuerte al brazo de é', como si quisiera decir a todos que era suyo; nada más que suyo aquel pintor fa.
meso, y marchando a su lado con los párpados medio
caídos y la boca entreabierta, como si aun sioti~ra, agitada su sangre por el primer beso de amor, ese beso a
cuyo contacto la mujer adelanta los labios y cierra los
ojos, porque a la vez tiene codicias de recibirlo y ver·
güeoza de verlo.
Esbelta, delicada, respirando su felicidad y moviendo
a compás sus piecesitos, holgadamente prisioneros por
una bota de tafilete, era, vista en la calle, si su alma
respondía a la estructura de su carne, la más hechicera
imagen donde pudo encarnarse el porvenir.
-iQué buena pareja hacen!-exclamaban todos al
verlos.-Han nacido el uno para el otro.-Y no era co·
sa de dudarlo, puesto que ellos lo creían también. Se
casaron como dos locos; seaucido él por su belleza, por
la bondad de su carácter, por la modestia de sus aspiraciones, porque no dudaba de que fueran tales signos
exteriores anuncio de un futuro dichoso, donde las ¡¡l·
mas se compenetrasen al primer choque como los cuer·
pos se habían compenetrado al primer abrazo. Así se
casó él; como ella lo hizo sugestionada por el gracejo
de sus palabras, por la fantasía de su imaginación, por
el afán de poseer a un hombre de quien todos se deshacían en elogios y calurosas alabanzas. ¡y se entenderían
perfectamente! ...... ¡Vaya! ... . .. ¿ No se habían entendido hasta entoncesl-¿Me quieresl-Sí-Tu eres mi
dicha.-Tú la mía.-¿ Verdad que sientes como yo 1-Co•
mo tú y contigo.-/Verdad que eres mía,completamen•
te míal-Ni.da más que tuya.
Nunca discreparon en esto, desde que empezaron a
conocerse hasta que el cura les echó su bendición, bus•
cando la del cielo con su• pupilas de anciano creyente,
mientras ellos buscaban el cielo en el fondo Je sus ojos,
húmedos de ventura, y los convidados les auguraban dichas sin fin, y los padres sonreían de satisfacción o lloraban de enternecimiento.
Verdad es que después de los quince primerns días,
durante los cuales vivieron c:&gt;mo viven los pájaros en
primavera, embelleciendo el oido coo sus trinos, con
sus caricias y con sus locuras, que parecen locuras de
ángeles, porque abren las alas y se perpetran cerca del
cielo, notó ella que un artista es un sér muy raro, distinto de los otros; que no eran todo esplendores en su
presente, ni goces en su vid;i_de recién casada; que más
abundaba en tarros de pintura 1:l estudio de su m:trido
que en billetes del banco los cajones de la mesa de su
despacho: que el dioero podía faltar de un momento a
otro. y q~e él no trabajaba mucho por adquirirlo, porque no era seguramente trabajar aquello de pasarse las
horas muertas tumbado boca arriba sobre uta &lt;chaisselongue&gt; arrojando humo por las narices y por la boca,
sin hablar palabra y con los ojos fijos, inmóviles, sin darse cuenta de los objetos exteriores, como si mirasen hacia dentro y hubieran cegado por funa ........ Pero
aquello no tenía importancia ........ Al mes de matrimonio no podía exigirle que entrase en la normalidad
de la vida; natural era que ~ólo pensase en adorarla;

El secretario de Relaciones, Lic. don Francisco L. de la Barra, en el sitio ce honor en el banquete con que celebró la colonia española el natalicio del Rey Alfonso XIII
el 17 del actual.-EJ Excmo. señor ministro de España, en el sitio frontero.-Aspecto general de la mesa.

..
1

natural que se entregara a descansos forzosos; que el
trabajo le repugnaba ..... Más adelante sería otra cosa:
no iba a fallarle nada ...... ni lujo, ni distracciones, ni
placeres .... Un artista de tanto renombre está libre de
miserias, de privaciones y de ayunos. ¡Pues no faltaba
más! .... Estaba segura de no engañarse.
Esto es lo que notata ella en su marido ; y él .... palabra de honor que no había notado nada en ella, sino
que era muy &lt;mona&gt; y que sería la impresión viviente
de la novela soñada por él en su juventud .•..
Claro que su educación burguesa y un si es no es ru·
linaria, la obligaba a no comprender ciertas cosas ....
pero era demasiado pronto; en el fondo del espíritu de
su mujer había todo lo qu~ él necesitaba. Hallábase
cierto de encontrarlo el día que necesitara pedirlo ....
Era su otro &lt;yo&gt;; el áogulo complementario de su vi·
da ...... iTan seguro se encontraba de ello como del
cariño de su mujer!. .....
¿Quién mejor, para ser depositaria de sus esperanzas,
que la hermosa criatura que tenía en frente; aquella en
quien había vinculado su porvenir ?. . .. . .
A ella se volvió, y cogiendo entré las suyas sus manos, clavando en sus ojos azules los suyos relampagueantes de fiebre, de ambiciones, de sueños de gloria, le dijo:

-Mira, vida mía. /Ves ese lienzo a medio pintar,
esas figuras indecisas que sobre él se abocetan, esa cosa
que parece una mancha obscura y una tela grosera ?, ..
Pues es algo muy grande : una matriz fecunda y potente
d?~de _mi cerebro va a arrojar el gérmen de una concepc1on vigorosa.
Ahí está, ya lo veo, un triunfo, a cuyo lado valdrán
pvco todos cuantos haHa ahora obtuve. Mi cuadro será
algo sublime, porque lo tendrá todo: idea, forma, armonía &gt;'. color; yo lo miro, lo miro tal y como ha de ser, y
al mirarlo gozii..... . No más victorias regateadas y
vulgares, quiero no triunfo definitivo, y ese triunfo está
aquí. Con este cuadro venceré a la envidia, afirmaré
mi nombre, seré grande . . . .
No Jo dudes, yo te lo juro. O no valgo nada o estoy
loco, o esta obra que miras será la columna más firme,
de mi reputacióa y de mi gloria. ¡Oh, qué dicha ..... .
Vencer a todos! . . .... ¡Ser superior a todos! ..... .
1 Comprendes mi gozo; comprendes lo que esto representa para mí .... pa ra nosotros, porque mis victorias
son tuyas ? Lo comprendes. / Verdad que lo comprecdes
bien mío ?
-No he de comprenderlo-respondió Julia con el
rostro colorado por la alegría

- Si tu cuadro es como Jo imaginas, vamos a ser muy
felices.
- iMucho, amor mío!
-Ya lo creo que sí. Lo menos te dan por él diez mil
duros. i Cuánto dinero!
El pintor miró a su mujer con asombro.
- I Nada más que eso-le preguntó con una sonrisa
-se te ocurre, después de oírme 1 1 No e~peras nada
más?
-iTe parece poco!....
El artista se puso pálido; sintió algo así como si le
hubieran hundido un puñal en el alma, y arrojó al suelo con desesperación los pinceles y paleta.
- /Qué tienesl-dijo ella.
-Nada. Es el cansancio del trabajo; hoy no trabajo
más.
Y dirigiéndose hacia su cuarto, exclamó en voz baja:
-Mientras yo pensaba en la gloria, ella pensaba en
el dinero . ... El artista sólo es para ella una letra de
cambio .... Se acabó. Ya no tengo mujer. Acaba de di·
vorciarnos con uo¡¡ frase,
JOAQUIN DICE NTA.

�..

A:tar mayor del templo de la Enseñanza, o¡ue existe eu la ciudad de México, a dos cuadras de la plaza principal.

Altares laterales, a la derecha, del templo de la Enseñanza,

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" .... y ví a través de los rela·
tos de Mateo y de Marcos, no
ya un sér abstracto cuya e~is·
tencia parece dudosa, s100
una admirable figura humana
llena de vida y de movimiento."
ERNESTO RENAN.
I
La tierr" estaba en raz; en el sereno
crepúsculo brillaba la blancura
de la Jerus'llem rebelde, impura,
que arrojara uu profeta de su seno.
El suplicio empezó y el Nazareno,
apurando su cáliz de amargura,
fué clavado en la cruz, que lo tortura
en expiación de su crimen: el ser bueno,
Y al sentir el dolor, no ardió la ira
alterando su heróica mansedu-:nbre;
!ólo dice la pena que le inspira
La ruidosa y violenta muched~mbre .
que ansiando sangre y convulsrnnes, mira
las tres cruces erguidas en la cumbre.
II

El sol agonizaba lentamente
alcanzando el final de su carrera;
su enorme disco ensangrentado, era
lámpara funeral, bella y doliente.
El Rabí atormentado alzó la ~.rente
al reino éelestial que presintiera,
y su mirada naufragó en la esfera
misteriosa, impasible, transparente.
y en su tierna bonda&lt;i, su voi sagr~da
consuela a Dimas, el ladrón, que siente
tras el duro dolor llegar la nada.

Míen.t ras el sol declina lentamente,
manchando con su roja llamarada
la tranquila tristeza del poniente,
III

...

En medio del horror de la ~gonía
que sacude su espír!tu a~gustiado,
J?arece ténuemente 1!um10ada
su rostro por un rayo de alegría.
Es que ahí, entre la turb1, está María
con el obscuro manto de~garrado
por el trágico duelo, y a su lado_ ,,
:;!lq~jl_a quien Jesús tanto quena.
'

~'• Q

(

y ahí también, con :a mirada fiera

~onde prende el.dolor.su lumbre extraña,
el *aitón de su rubia 'cabellera., •
.,..
f 1

~

~

,;-

ro.,,, . :ry

La fe antigua del pueblo, que era un ca.oto
de elocuencia magnífü:a y piadosa,
se ha tomado feroz y ruge, en tanto
que en la cruz el Rabí sufre y solloza
invocando a su padre, fuerte y santo
que creó todo sér y toda cosa.
V

¡Oh sangre de Israel, que le das vida,
y al impulso de fuerza mila~rosa:

como una fuente interna y s1lenc1osa
palpitas en constante sacudida!
Sus manos y su cara enflaquecida
unge con tu caricia dolorosa,
y embellece el dolor, finge un~ rosa
de corola viviente en cada herida.
El Cristo tiene sed, ¡Oh sangre, bro!a:
que ennoblezca tu púrpura el maldito
madero de la cruz, que fué picota,
Y cuando el Justo su postrero grito
lance, y se hiele tu post~era _gota,
El saciará su sed en lo 10fi01to.
VI
Fué su l!mpido verbo miel hi~lea,
bálsamo de ilusión, fuente de vida:
su cándida parábola tejida .
fué con rayos del sol de Gahlea.
Mu~ió como el cordero que desea
inmolarse en el ara, y ver teñida
su blanca lana por la abierta herida,
sobre la tierra dura de Judea.
Ante la turba innoble de paganos,
y el sectario tropel de ceño adusto,
sus vocablos tao débiles y humanos

~.J.·
~'

1f: .
,_..

..

Con gran lucimiento se están efectuando
en este año las tradicionales fiestas que
han venido a substituir a la antigua feria
de San Agustín de las Cuevas.
Cambiado por completo el escenario,
cambiado el medio y hasta el nombre del
sitio, que ahora se llama Tlalpam, natural
es que haya cambiado también el carácter
de las celebraciones. A la feria iban les
chalanes a comerciar en caballos; los puebJ03 de los alrededores se surtían de mercancías para todo el año, y los paseantes
que iban a divertirse, pensaban el viaje
durante mucho tiempo.•--;
: -- Ahora las cosas ha.a cambiado po~-~pleto, en la feria se venden flores, confetti
y golosinas; los pueblos de los alrededores
pueden surtirse cada vez que les venga
en gaua, y los trenes eléctricos llevan a los
paseantes en cuarenta minutos desde el
Zócalo hasta el propio San Agustín, y muy
cerca de las antiguas cuevas.
Por lo tanto, la feria solo tiene el oombre de tal, y se señala por una serie de
reuniones sociales, más por diversióu y por
tradición, que por s3tisfacer una necesidad.
Uno de los números más brillantes de las
tiestas de este año, fuJ la kermesse efectua•
da el domingo último en la plaza de Tlalpam,

ALFONSO TEJA ZABRE.

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado .&gt;
La turba, como tigre sanguinario
que acecha )as torturas de su presa,
ve caer y doblarse la cal;&gt;~za .
del Maestro amoroso y v1s1onar10.
Termina Ja tragedia del Calvario,
y de su rara y fúnebre grandeza
quedará nada más polvo y tristez:i,:
un cadáver envuelto en un sudario.
Más la esencia escondida en lo profundo
de tu cuerpo mortal, Hijo del Hombre,
cual gérmen que el dolor hizo fecundo,
Ha de crecer con magestad q~e asombre,
y por siglos de siglos, en el m_undo
como un himno de amor se 01rá tu nombre.1
ALFONSO TEJA ZABRE.

¿Que vives tú sin luz ?... .. ¿Y quién !;_pie.asa?
¿Quién te juzga sumido en ooch~ umbna, •
cuando fulgura en tí con llama 1.atensa
tu alma que resplandece como el día?
Dios, que te tiene amor, cerró_tus ojos
para que, lleno de dolor .ao vieras .
cómo es el mundo, páramo de abro¡os ....
que cruzan los reptiles y las fieras.
Sereno así, sin ambiciones loca~ .
de la existencia en el amargo v1a¡e,
si hallas duro y prosaico lo que tocas
tú Je prestas poético ropaje.
y en el amor universal te i.a~amas,
y ocultas tus dolores y tus cmtas;
y del consuelo el bálsamo derramas
tú, que tantos consuelos necesitas.

Mas no todo e; la vida corresponde
al mal que daña, al dolo que consume;
seres-violetas hay que el mundo esconde
y vierten mil oleadas de perfume.

IV -.~

Lanzan 'gritos de· burla, y sus febriles · ,·. :,..,
arrebatos y tú¡,µ_!&gt;rei clamores,
~
0
.' denuncian sus fanáticos rencores
\ y tur.b an la expresión de sus perfiles.

\

. ... .. . ..... .. ......

VII

-

~orno turbión que· cho- :~ en los cantiles
y b;ama en la, explos!ón_clf SUJ furores,
asc\ieñden·a J;¡' cumbre·1os Doctores,
·"
y plebey~s; es?ribas ~ gent~es:
};: , ';; •

q~~-

· · · · L·a· fl~·r·
~~ i1ama y es boca,
Entre el ruido que disloca
De los crótalos sonantes,
Cierra sus labios llameantes
Sobre la melena loca,
Una tempestad provoca
La niña airosa y morena.
Entre un rumor de alabanza
Termina lenta la danza
Y en el aire llora y suena
La música macarena.

Dijo Já vez postrera el labio augusto;
se contrajo su faz y habló: e-En . tus manos
pongo mi alma, Señor&gt;. Y murió el Justo.

La Magdalena agita y enmarana;
y el. haz de }1~'1r~as d1¡ !uz. qu: reverbera,
alegra la aridez ·é(e ~a .montana.
~ •
' :,.,_ ,

Se enreda el mantón crujiente
Sobre el cuerpo adolescente,
Ciñendo las curvas sueltas,
Las lineas largas y esbeltas
Como de ánfora viviente.
Dulcemente, dulcemente
Brillan los ojos gachones
Cuajados de tentaciones,
Con ternura y con malicia
Con una fluida caricia
Que disuelve corazones.
Con los sentidos abiertos,
Aguzados y despierto~,
Sigo en la danza lasc1v1&gt;
La palidez atractiva
De los hombres descubiertos.
¡Cascabel de pandereta!
¡Maja ondulante y coqueta(
¡Anadyomena gitana!
Eres reina y capitana
Por la potencia divina
De tu mirada felina.
Por la gracia de tus cantos.
Y por los suaves en~antos
De tu danza serpentma.
Daré mis goces futuros
Y mis ensueños más puros
Y mi suerte y salud,
Por dejar mi juventud
Presa en tus labios maduros!

En el aire caóta y suena
La músi,:,a macarena,
y entre ún rumor de alabanza
Se inicia lenta lá dan:,;a
i.a niña airosa y morena
C'uée -eñ la ooscura melena
, ¡p.
Ut1a flor como úna boca
Que el beso ·eocie'nd~ y provoca,
Una flor como una lla~a
Que la negrura reclama
De la cabellera loca. •

Entre ellos vives tú .... de .e!los arrancas
el gozo puro que tu pecho siente;
mientras bandadas de ilusiones blancas
aletean en torno de tu frente.

¡.
~

Sigue así . . . . que raudales de ventura
-:,. te,acaricien con gratos embeli:sos, . ..
y te brinde el hogar paz-y, tetnura
y las musas . . .. sus lauros •Y sus bese~.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

.,

,1'

..,

Los puestos principales estuvieron a cargo de las familias distinguidas como sigue:
banca, señoritas Macedo; helados, señoritas
Velázquez; cerveza y tortas, señora de
Pliego; flores, señoritas Vázquez y Sánch~z: confetti, señoritas de G1ray; soda~,
señoritas Buenabad; refrescos, señora Lavista; té, señora Bra.aiff; confetti, señoritas
Vaquier; tómbola, familia Robalo; tamales
y atole, señoritas Peralta.
Después del comercio, cuyos productos
se destinaron a mejoras materiales de la
localidad, el elemento joven se apoderó del
jardín y se dedicó al baile a los acordes de
las músicas militares. La fiesta terminó ya
entrada la noche, y su éxito fué muy halagador, tanto desde el punto de vista social,
come el económico.

Puesto de flores,-Grupo de niños y damas frente a la Banca.-Una decidora de la ventura.Señoritas paseante&amp; ea la kermesse.

�JUVENTUD
Ya estamos lejos del tiempo en que el joven José M.
de Heredia, presentado a Carlos Baudelaire, obtenía
por toda acogida una mirada desdeñosa acompañada de
un seco: &lt;Yo detesto a los jóvenes, señor,&gt; que puso fin
a una entrevista a raíz de la cual. el poeta de &lt;Los Tto•
feos&gt;, debo decirlo, no habíi guartlado rencor al ¡:tóeta
de las &lt;Flores de mal&gt;, a quien aümiraba profundamen•
te.

. E~a sali~a. lo sé bien, no debe ser~-tomada en serio y
significa simplemente que Baudela1re no se interesaba
más que mediocremente de lo que podía decir de él el
j~ven. Las opiniones de la juventud le párecían poco
dignas de tenerse en cuenta y no hacía de ellas gran
caso.
Sobre ese punto Baudelaire no parece estar muy lejos de. la manera que consideramos hoy. en día a las g~nerac1ones nuevas. Las relaciones actuales son Elisün:tas entre los jóvenes y sus mayores y no hay ya ningunÓ.
de éstos que quiera adoptar por su cuenta la frase de
Baudelaire que ya he ~tado.
La juventud de hoy en día, en efecto, goza de la in-'
contestable simpatía de sus anteG,.esons. Ocupa en nuestras preocupaciones un lugar avanzado. H~sta diría que
conoce, en estos momentos, una frase de extremado-fa••·
vor. La cualidad de ser joven confiere al que es feliz
poseedor de ella, una importancia particular.
Tomemos, por ejemplo, uÍr'debutante en las letras.
No niego que, no hac.t mucRo.._hi;biera tenido que vencer, para llegar al apogeo;''.iJ.1ficuij~ que se han atenuado notablementi,._ ¡Qué progreso, desde hace solamente veintici.nco a,ffos, se ha hecho" ' para facilitar al
autor joven la ·exl?osición de su valor! '
iQué entente g4neral para ponerlo en condiciones de
exhibirse! Ya n~.ncuentra en sus primeros ensayos, la
indiferencia que 'ácogió a los nuestros:
•
Las academias, las sociedades literarias, los dia\'jos,
les ofrecen premios, de los cdales algunos considera;.•
bles, y que le servirán de apoyo para solicitar la ate~
ción benevolente del públicv.
Porque, y esto también debe lrácerse constar, el Pllii:
blico de hoy día está admirablemente dispuesto para
con los nuevos llegado.s. Hay el gusto. de la juventud, y
es un gusto que no existía en la época en que nosotros,
escultores que ya bordeamos los cincuenta, tofl}amo¡¡_
contacto con él.
.
•.':
Por el contrario, ese público que ahora no pide ~ás
que novedades, y que podría quej . rse con toda razón
de que n:J se le ofrecen muy nuevas, era entonces sin
gularmente refractario a todas las innovacione3, No las
aceptaba más que con cierto mal humor y una visible
desconfianza.
•
En el combate que nos fué preciso librar, nuestra juventud nos perjudicaba acerca' de o.quello que teníamos
que conocer y conquistar, y nos hacía más bien sospechosos, si bien la única esperanza que podíamos acoger
de nuestra edad, es que nos permitía operar en nuestra
tenacidad.
.
Todo lo que acabo de decir no implica en lo más mí·
nimo una recriminación contra un estado de cosas, por
otra parte normal. Entre la genención que llegó a la
madurez y la que intenta sus primeras realizaciones, el
antagonismo es natural.
:•; ·,
La obra de la generación préc;ed;mte parece ~iempre
a la que sigue, inferior.:a la. que 1istá última descuenta
ya que todo lo que realiza, bueno o malo, está sujeto a
una depreciación inevitable. De esJ surge, en algunos,
cierta decepción, y, ea los otro5, ciertas amarguras, an·
te la malera presuntuosa y caba,lleresca con que son
tratados.
~
De eso también deriva g-eneralmente el malentendido
que separa a los que vienen de los que se van.
Ahora bien, este malentendido, 6, mejor dicho, ese
antagonismo que padría ,realizarse hoy en día, como en
todo tiempo, e~ seg'ttro,que no se ha producido. No es
que los jóve[!fs nayan' modificado su :ictitud tradicional,
sino que ext§te el hecho ge que, en casa de sus may0res, los tratos._de..qne•són· objeto no provocan ninguna
represalia de sen;imiento.
Por un_ fenódieno muy curioso, el est;.do, de espíritu
de la_iuventfi'd-&gt;~~'U'-}• has_t¡¡ en lo. q~e tie~e de .más in·
tran•1geQ.te, ha s1do•·aclptado casi srn res1stenc1a y admiti?o jn ~n~ing?lar facilidad por los mismos que
hubiera debido sentirse más contrarios a ella. Por otra
parte me;¡.apr.esuro a agregar que no hubo en e~a acep·
tación nPcále,ulo, ni precaución, sino más bien una es·
peC'ie de homenaje ,a un movimiento de opiniones tan
espontáneas, tan 'sinceras y tan radicales.
El re§ti,ltado, si no de ese recuerdo, por lo menos de
esa treguá, me parece en extremo interesante, porque
nos ofrece el curioso y ráro espectáculo-que tenemos
ante nuestra vista-de una juventud que, por la nitidez
y franqueza de sus. apreciaciones, y hasta diría por su
brutalidad y,_su violencia, ha sabiáo imponer sus maneras
de ver y ha ganado con esa fran-q'tieza el no ser más ob·
jeto de los desdenes ordinarios. Mostrándose tal co~es, ~e ha conquistado las simpatías y adquirido consiqe;í,-

i

Señoril~ María Teresa Contreras y Elizondo,
muerta el lunes último.

:&amp;--·

-,.

. •

1

=~

¡UNA ROSA MEÑOS!

Cuando todo parecía sonrelr eól!':-vida, cuando la
edad de la ilusión ofrecía un porvenir ·lleno de promesas halagadoras, Teresita, como la llamaban sus amista·
des, desapareció para siem¡:,re dejando u.na madre desolada y una familia que sentirá eternamente el vacío:
imposible de llenar.
Hija de un artista privilegiado, y miembro de cultísima familia, contaba con todos los elementos que hacen
esperar la felicidad en la vida, pero la parca le había
negado esa felicidad, y en un rato de artera perfidia la
hirió con terrible dolencia que había de arrojar a la
nada el conjunto ·de gracias y promesas que formaba
aquella vida privilegiada.
Ante el profundo dolor de la atribulada familia el
consejo y el consuelo son impotentes, unimos nuestros
sentimientos sinceros a los profundos de los señores Con·
treras y Elizondo.
Para dar álgún valor a esta nota, dictada sólo por la
sinceridad del dolor, adjuntamos una bellísima campo·
sición que dedica a la señorita Contreras su tío el dis·
tinguido literato don José F. Elizoodo.

Así en la tierra como en el cielo.....
-Díme, jardinero:
¿ tristeza es tu mal ?

-Sí, porque adivino
un botón divino
muerto ea el rosal!

0

'&gt;

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"';,:....

.....

,. •· fí¡ rdfn: fsla vida. _.
é)~Ill':_ ~¡ más all!,-(
~ ~*'. - .
=f.':;,-_

~~.=~-- ~

~-~ ·

~.,, .., ·~·

Y murió .la vir&amp;en
llena de bon.i;l~.&lt;"
Y ave y jardinero
dijeron al par:
-iUna rosa menos!_,., pi'
-iUna estrella más!
]OSE F. E LIZONDO.

Mayo 2r.-- r9r3.

Ojos que vísteis la gracia,
gentileza y hermosura
de la rica más que el oro
y más bella que la luna.
Que admirásteis la grandeza
de Dios, en los infinitos
del mar y el cielo, y rondásteis
al Amor por mil caminos.
Que incendiásteis corazones
con vuestra llama sin fin . .. .
No os ufanéis, que en cenizas
os habéis de convertir.
o o o
Labios frescos de mi boca,
del dulce Amor pregoneros,
cuna de nobles palabras
y blando nido de besos.
Que sois sabios en decires
de perdón y bendiciones,
y en el ca ntar a la vida
ponéis los ritmos mejores.
Que por frescos y lozanos
parecéisme flor de Abril ....
No os ufanéis, que en cenizas
os habréis de convertir.
000

- Alondra que cantas:
•.·
_¡ muy al gre estás!
,, /cuál es tu contento?
"' ~í4,l.lf \_,. :És que presiento,.:;,
un.1;~trilla más! · '

r

Tendría numerosas pruebas que ofrecer, pero hay una
que, entre todas, me parece notable. En estas horas de
graves conjeturas, en que frente a los.. ¡:¡_eligros de toda
clase, un país hace su examen de conciencia y el balance de sus fuerzas, la juventud ha tenido libertad de voz
en la deliberación que debía determinar nuestra actitud
nacional. Ha hablado alto y ha sido escuchad_a . La prue·

,.¡

ba fué de tal manera en su favor que hemos abrigado el
deseo de conocerla mejor y de proporcionarle las ccasiones de explicar lo que es, qué quiere y dónce va.
Es ese sentimiento, el que ha dado lugar a las últimas
encuestas por medio de las cuales se ha ofrecido a la
juventud la ocasión de formular públicamente su concepción de !a vida, tanto desde el punto de vista literario como religioso, filosófico como político, y e, as en·
cuestas no han hecho más que inclinar hacia los jóvenes
las disposiciones de benevolencia atenta de sus ma•
yore,.
Hemos tenido el placer, lo repito, de ver entrar en rn
existencia hombres tales como nosotros no los hemos hecho y de saludarlos amistosamente en el umbral de su
destino viril.
Sería fácil trazar un retrato del joven contemporáneo. Pero Enrique Massio y Alfredo de Tarde se han
preocupado de esa tarea en el libro que publicado re•
cientemente bajo el título de &lt;Los jóvenes de hoy en
día&gt;. Los vecinos caracterizados por su deseo de acción,
su realismo y su aceptación franca y entera de las condiciones actuales de la virta. Los vemos, en fin, con su
optimismo. Porque, opitimista, la nueva generación lo
es iostintamente y voluntariamente, y es en eso quizá,
en lo que refiere más completamente de la nuestra. Es
por otra parte, es,i diferencia la que contribuye principalmente a hacerla un poco dura a nuestro respecto y
que nos merece de su partil ta ,calificación poco consoladora de generación sacrificada. A los ojos de los jóve•
nes, el pesimismo de que fuímos atacados en los alrededores del ;,ño vigé3imo, es nuestra lacra más grave.
Habría mucho qge decir sobre ese reproche que nos
ha,4irigido. Y, por1'tra pal':fe, ese pesimismo deque fuí·
mos los primeros en sufrir las consecuencias, somos enteramente responsables y, además, ¿nos ha esteriliz;¡do
acaso tanto como lo pien•an los jóvenes optimistas de la
hora actual ? ¿Se nos ha quitado algo del placer de vivir, nos ha impedido acaso vivir, a pesar de todo, valien~ente y laboriosamente?
'
!l#'EI punto debería examinarse. Pero no toca a mí el
resolverla, c:irresponde a los jóvenes de hoy, que serán
los hombres de mañana, demostrarnos la superioridad
de su concepción vital.
De todos modos, es con a legría y simpatía que los vemos a su vez. y coa otros medios y otras aspiraciones,
tomar posesión de la exiftencia.
¿ Tendrán razón en preferir la acción al suPño, el
poste del telégrafo sin hilos a la torre de marfil? El por·
venir decidirá.
HENRY DE REGNIER,
· De la Academia Francesa.

Manos tiernas y suaves,
prodigiosas en caricias, '
para daros al caído
con el óleo santo ungidas.
En la defensa, prudentes,
y en el ataque, seguras;
tan blandas que ya os envidian
las lágrimas la blandura.
Mis manos sacerdotales,
llenas de ardor juvenil ....
No os ufanéis, que en cenizas
03 habréis de convertir.
000

Corazón tan orgulloso,
tan redivivo en afanes,
tan anheloso de gloria
y tan lleno de ansiedad es.
Corazón que al mundo entero
llenar quieres con tu vida,
tan amante, que quisieras
un amor por cada día.
Como un Quijote de loco,
con la arrogancia de un Cid ... . . .
No te ufanes, que ea cenizas
ya te habrás de convertir.
J. MUROZ SAN ROMAN.

El arte social
La nueva obra de Roger Marx, el libro al que pudo
intitular felizmente "El arte social," es un librode doc·
trin;i. y do combate, de iniciativas y de reformas, de filosofía y ele arte, de estética y de sociología.
Ese libro evoca. para nosotros una feliz alianza de
justicia y de belleza, nos invita a creer en el progreso
deseable que dará a los hombres la más bella de las
libertades, la de pensar y sentir.
1Con qué derecho una minoría de privilegiados, dota·
dos por el azar del nacimiento de una educación y una
sensibilidad particulares, han de privar 'a los artesanos y
al pueblo de las riquezas incomparables que componen
el patrimonio de la humanidad y dan a quien las prac·
tica goces infinitos ? ¿No es rehusar los goces estéticos a
esos mismos que paciente y largamente trabajaron y sufrieron para cre;irlos, conquistarlos y conservarlos?
Siempre nos ha parecido injusta y desgraciada esa
distinción entre lo3 destin03 sociales que no proviene de
la naturaleza.
La•expansión de las bellas artes, y de, las artes dec orativas resulta de la íntima constitución de las . socieda·
des; es digno de la huma.nidad permití! que ~todos los
seres p~nsantes participen de las nobles emocione(pro•
vocadas por las obras de arte; es loable qüerer eo.riéfúecer la vida de los hurnildes emeñándoles a &lt;¡(!~prender
y am;i.r las hellezas del arte y de la naturale~a. ,
A imitacióu de la savia que nutre el tronco y las ramas del árbol v hace la frescura del fQl¡aje, el brillo de
las flores, el sabroso perfume de las frutas, las lecciones
de belleza comprendidas por bs artesano3 enriquecerán su espíritu empobrecido por engañoso3 trabajos y
esas sanas visiones dará a a sus pensamientos un giro más
armonioso.
·
Es a obra tan útil y buena que Roger Marx, con la
autoridad de su elevada conciencia y de su gran :íalen•
to, se ha. consagrado desde hace veinticinco años.

&lt;La Leyenda. de los sacos&gt;, representada en. la fiesta
infantil de caridad con que los niños del Krnder·
garten &lt;Herbert Spencer&gt; celebraron t:1
sexto an;versario de su fundación,
el 1 7 del actual.
Han de leerse con placer los capítulos consagrados a
los fundadores del arte social moderno en Francia. Ga·
lié, Cherer, Lalique, las líneas que pintan k,s m~gicos
espectáculos, coloreados de la Loie Fuller, seml'jantes
páginas ponen de ma nifiesto el mérito del escritor y atestiguan la persistencia de sus convicciones y el éxito de
sus empresas; prueban que en el esteta y el filósofo se
unen al artista para bien juzgar y bien decir.
Apóstol incansable que sabe luchar mejor que nadie
para hacer pasar sus ideas a la acción y a la práctica,
nunca se ha entregado tan en absoluto como en el es•
fuerzo que hace para mezclar el arte consolador a la vida cotidiana, para ornar con él las existencias más humildes, para revestir con él a la sociedad entera.
A fin de resumir en conjunto su trabajo, sus tentativas
y sus éxitos, aplicaré a su espíritu batallador esta definitiva frase de Emerson: &lt;iBendit-o sea el que agita las
masas, disuelve el entorpecimiento y hace nacer el movimieritol&gt;
ANATOLE FRANCE.

Una escena &lt;J¡! &lt;La Leyenda de los sacos&gt;.
En las exceleotes páginas de su nuevo libro Roger
Marx nos presenta bajo una luz feliz, el papel civiliza•
dor y educador del Arte en la sociedad moderna. Nc.s
Jo representa sútil a todos progresos, reclama para él
la ayuda del maquinismo, la división del trabajo, todas
las aplicaciones Cle los inventos cie_ntíficos, in~entos que
espíritus mal humorados han querido denun?tª: y combatir como raras. Roger Marx, en contrad1cc16~ con
Ruskin, los coloca en primera fila entre las necesidades
esté ticas· nos los señala como auxiliar indispensable pa·
ra quien' quiera realizar este maravilloso problema: el
arte para todos, en todo y por todo.
Como Emerson en América y Mvrris en Inglaterra,
Roger Marx es ea Francia el gran apóstol del. a_rte ~o·
cial. Ha preconizado el principio de una expos1c16n 10teroaciooal de arte decorativo, ha hecho abrir a las ar·
tes las puertas de la escuela, ha obtenido la entrad': de
los artesanos a los Salooes anuales; le debemos la idea
de los más hermosos símbolos que decoran hoy nuestra
moneda.
Grnnde es el agradecimiento que le profesamos por Jo
que ha combatido en favor de las artes decorativas para
ha.cerles lugar junto a las bellas artes.
¿Por qué aberración se concebían artes superiores y
artes inferiores? ¿Había que entender, pues, que las artes industriales, demasiado enterradas en la materia, no
se elevaban a la belleza. pura? A cauia de esa desgra·
ciada distinción, se empobreciernn y se emvilecieron las
arlas industriales, que es a la vez industrial y grande, y
al mismo tiempo las bellas arlt:s, : isladas y privilegia·
das, viéronse expuestas a los peligros de aislamiento y
amenazadas con la suerte de los privilegiados.

Los niños del Kindergarten cantando el Himno Nacional.

�ll.-

La impresión que produce a l mexicano que por primera vez va a la F ábrica
de San Rafael, es de ascmbro, aHmbro de no saber que en su país ve repetidos y supe rados los grandiorns paisajEsde Suiza, ese país que con ta nta ilusi? o
van a buscar nuestros ccmpatr iotas, sin s;, ber que a las puertas de su casa h e·
nen bellezas na turales tao grandiofas , cerno las que contt mplamos desde la lle·
gada a la Fábrica.
Al acer carnos más y más a el la, las bellezas aumentan a nuestros ejes Y el}
asombro crece, no ya !ólo ante el paisaje, sino ante el trabajo humano, ante
esa colosal Fábrica, de la que ni rtmotamente rn tiene ¡:or lo general una
idea.
Larga sería la descripción de la F ábrica y sus contornos, ¡:orque si la Natu·
ra leza ha reunido allí cuanta belleza puede uno imagioarfe, y dan en pa_rte
idea algunos de los grabados que publicamos, la mano del bcmbre y el capnal
han hecho también de este lugar un centro indmtrial que sEgurameote ;iada
tiene que envidiar a nioguoo semejante del muoco entero.-Con ra zon el
Gerente de la Compañía está or gulloso cuando puede enseñarla a perscoas que
él sabe que aprecia r án la labor en ella llevada a cabo con los años, tra nsformándola de una fábrica sin importancia en un colorn de la industria moderna.
L a majestuosa facha da impresiona ya muy favorablemente para lo q ue se

espera ver en el interior, y c iertamente q ue corresponde a la grandiosidad del
conjunto, pues el espacio q ue ocupan las siete má quinas de papel q ue trabajan
en esta Fábríca, no puede apr eciarse con solo dar las medidas de sus líneas;
hay que verlas pára juzgar lo grandioso del efecto de esta colmena humana,
porque decir siete máquinas de papel, no es decir nada para quien no conoce
Jo q ue es una máquina de papel; pero significa mucho para el que lo vé, para
e l q ue conoce esta clase de industrias, y pr incipalmente si se tiene en cuenta
el tamaño de ellas.
Allí contemplamos con verdadero asombro la máquina monstruo n úmero 3,
y decimos monstruo porque así aes par eció cuando la vimos, y nos llamó la
atención porque en ella se fábrica el papel en que se imprim~n todos los pe·
riódicos de la República, pero indudablemente que ese calificativo no le con·
viene hoy, porque muy cerca de ella se está instabndo otra máquina para pa·
pel de periódicos de mucha mayor capacidad productiva, y, por consiguiente,
de mucho mayor tamaño.
Si de la Fábrica se pasa al Pueblo de San Rafael, como así lo llaman en la
fábrica porque en él viven los empleados y trabajadores en casas coostruídas
por la Compañía, y que se proporcionan gra tis a los empleados y obreros, debe mos también admirar, no sólo el aspecto de él enclavado en el bosque pre -

Arriba ~ a l_a izquierda: Casino, hotel y habitaciones de empleados. -En el centro::EI gerente general de 1a Compañía, señor don José de la Macorra, _re«:orrif:ndo las depe~de!'cias de 1~ fábrica.-A la derecha: El gerente general , señor de la Macarr a , en sv despacho en las ofici nas de México.- En medi o ,
a la 1zqu1erda: Sala de Cortadoras y de Empaque. -En el centro : Vista general de la Fábrica de San Rafa el .- A la derecha: Uno de los hermosos paisaJes visto desele la fabrica. - AbaJo, a la izquierda : La máquina 111 que actualmente hace el papel para los periódicos diarios que se publ ican en la Aepú blica .-En el círculo: Tanque de agua para la fab r icación, uno de los bonitos paisajes.- En el círculo de la derecha : La soberbia alameda de cedros.- Abajo, fachada de la fábrica , que mide ciento veinticinco metros .

�se domina todo el Valle y los montes circunvecinos, y
puede observarse a distancia de más de 5 kilómetros
cualquier movimiento. De noche el potente r eflector de
14.000 bujías ilbrfuna los puntos de observación, pudien·
do leerse a su ruz, y a una distancia de 4 kilómetros,
un periódico con la facilidad con que se leería a la luz
incandescente-de_ un despacho. Este reflector fué impar
tado" por lá Comp¡tñía de Francia y del m'.ldelo que usa
la Marina,d~Guerra Francesa.
El aspecto que pudiéramos llamar militar de la Fá• br\ca está, como todo lo demás que a ella concierne,
bien estudiado y establecido y difícil vemos que pudiera
ser atacada impunemente dada su espléndida situación
y los medio; de defensa tao eficaces con que cuenta, así
como por la organización de sus defensores.
Si fuéramos a detallar todas las cosas que nos hao admirado en aquella fábrica, sería uoa relacióo demasiado
larga, y como no hemos podido estar alli el tiempo
necesario para ver todas las instalaciones que tiene hasta tocar las nieves del Ixtlacihualt, que es donde empiezan lo; trabajos para la conducción de l;.s aguas a las
diferentes plantas eléctricas que la Compañía posee, y
que suministran en parte la fuerza que ésta necesita, no
podremos hacer una descripción como quisiéramos, de
toda la grandiosidad de aquel contorno y de los trabajos
e n ellos realizados por la labor humana, pero cuando
más nos acordamos de este viaje, más deseo, tenemos
de volver a hacerlo.
Bástenos atora decir que ha sido para nosotros una
revel_ación esta visita a la fábrica de San Rafael, que es
propiedad, como se sabe, de la Cía. de las Fábricas de
Papel de S 1n Rafael y Anexas, S. A.
Allí y usando la leña que producen nuestros montes,
se fabrica una gran parte de la materia prim_a que se
emplea en la fábrica para la ,;,laboración de papel, prinSeñor Iogeniero don Octavio Bustamante,
nombrado profesor de ge~graiía descr iptiva en la Escuela cipalmente para el de periódicos, y así mismo tiene
Nacional de Iogenieros.
,,
":r•
0

GENIO Y BELLEZA

,

.....,,

cioso de ceqros y a orillas de los bosques de pinos, si=o
la atención que la Compañía ha p restado al bienestar
material de sus emp'eados. Allí se;o~tenta en primera
línea el Casino q ue indudablemente muchas ciudades
pequeñas envidiarían, y que es el centro de. reunión de
los empleados, donde tienen su biblioteca, sala de billar.
etc., etc, anexo al cual está un hotel y restaurant instalados ambos en un soberbio edificio coa terrazas que
dominan al pequeñ l v.11le que cruza el Ferro.:arril de
San Rafael y Atlixco.
Los grupos de las casas de lo, trabajadores, con am·
plias calles y edificios higiénicos, dan la verdadera idea
de Fábrica, sólo por su agrupación, pues aisladamente
son casas que reunen condiciones de comodidad e hi·
giene, q .ie sería de todo punto imposible ¡,_ los trabajadores conseguir en oioguna ciudad por el jorca! que
pudieran ganar.
Otro de los aspectos interesantes es el Cuartel donde
se alojan lo; v:&gt;lu ntarios que la Compañía sostiene a sus
expensas y que están perfectamente uniformados y ar·
mados y cuentan con b:itería.s de artilleria. que, según
nos dijo el Capitán Primero señor Saavedra que es el
Jefe de estas fuerzas, ya saben manejar con toda pre·
visión.
Partiendo de este Cuartel en camino zig- zag hacia la
cumbre se llega a la " Torre del Reflector ," que a la vez
que es un punto de vigilancia y de defensa, es importan·
tísimo como lugar estraté;¡ico Je exploración; desde allí

Señor Ingeniero don Salvador Altamirano,
nombra".lo profesor de mecánica aplicada en la Escuela
Nacional de Iogenieros.

Nuestros lectores admirarán indudablemente las fotografías que hoy presentamos con algunos de los detalles
que a grandes rasgos hemos consignado, pero nunca se
tormarán una ide'l de lo que es Ja fábrica de San Rafael, como no la teníamos nosotros antes de hacer esta
visita de tan gratos recuerdos.
No terminaremos e;ta breve impresión de viaje, sin
manifestar nuestro agradecimiento por las finezas y aten·
ciones de que fuimos objeto durante nuestra visita, tanto de parte del señor de la Macorr a, como de todos y
c 1da uno de los empleado; de la fábrica, con quienes
tuvim:,; el gusto de hacer conocimiento.

¡Qué de torturas y cuántos siglos de enseñanza y buen
ejemplo necesitarían ciertos hombres para infundirles
carácter!
o o o

El mandatario debe tratar a su pueblo con amor, pe·
ro al mismo tiempo con firmeza.
o o o

Nada desprestigia más a la autoridad como la vacilación o debilidad en aplicar el castigo que merece el
que ha delioqui".lo.
'•

Señor don Belisario Becerra,
quien acaba de obtener su título de abogado después de
un brillante examen en la Escuela Nacional
de Leyes.

Señor Ingeniero don Manuel Torres Torija,
nombrado profesor de matemáticas superiores en la
Escuela Nacional de Iogeoiero~.

otra instalación para hacer las pastas al sulfito lo mismo
que las que se producen en Europa, dand::, así a esta
Fábrica un conjunto de' productora de materias primas
para sus propios produ~tos y los qu'e sirven para la
propagación de las ideas.
No hemos podido reproducir hoy la fotografía de la
casa del Director Té:nioo rodeada de un precioso jar·
dín, que está materialmente enclavada entre flores. Mr.
Austín M. Ward que es el Director de quien hablamos,
dirige también personalmente bs trab•jos del jardía y
es un gran perito en la materia; con su buen gusto in·
glés tiene aquello convertido en un vergel. J:&gt;ero no es
de admirarse ésto, que parece ser ley d" herencia, si se
considera que es hermano de Cyril \Vard, B A, el au·
tor del precio30 libro &lt;Royal Gardens&gt; que acaba de
publicarse en Londres ,¡ cuyas acuarelas originales, hechas por el mismo S r. Ward, fueron adquiridas por la
Reina Viud¡,_ Alexa.ndra.
Como dato interesante diremos que en aquella fábrica se producirán 100 toneladas diarias de papel cuando
esté montada la nueva máquina grande para papel de
periódicos a que al principio nos hemos referido , debiendo hacer notar qtie toda. la m~quinaria y edificios
están listos, y que de un momeoto a otro la montarán y
pondrán expedita. para el trabajo.
Si además se considera que la Compañia posee otra
fábrica &lt;El Progreso Industrial&gt; d•mde f•brica . los pa·
peles finos de impresión y escribir, se comprenderá la
enorme importa!!cia de esta Empresa y lo que ~ignifica
en el México industrial.

Señor General don Eduardo Paredes,
nombrado magistrado del Supremo Tribunal Militar.

-Antes no asentaba nunca la tristeza en mi corazón.
En•mí'mente bullían l~s ideas alegres. En la intimidad,
corño•en las 01gias, disipaba 1..s pesadurr.bres que aoi·
quilan las almas.
Mi risa era la risa fresca y sonora de quien no ha conocido ningún dolor y sólo turbaron sus rosados sueños
ligeras nubecillas. Más ahora .. , .. , Ahora .... es otra
cosa.
-Pero lno eres todavía hermosa, mi gentil Ofelia?
¿No derribas a tu paso hombres de presa. formidables?
l No sometes a tu capricho sabios y artistas ? Entonces
¿de qué te quejas?
'
-De qué me quejo me preguntas tú, que disecas las
almas, lees en el pensamiento y sonríes al sorprenderlo
en contradicción con la apariencia. ¡Bah! ....
-Más, lo qu" a tí te causa tristezas y filo~ó6cas consideraciones, mi gentil Ofelia, ¿ crees que no se las produce, y muy dolorosas, al hombre de genio que pierde
su característica, la facultad de crear la obra de arte,
o de dar a luz la nueva ley científica; al ~enio que
asombró con su palabra, con su pincel.cor. su pluma; al
sabio que, resistiendo impasible las mordeduras de las
v!boras, arribó al templo de la Fama, y, como tú, pres1ent~ q ue llega su flaqueza que empieza a decae~, que
no dispone ya de la fuerza, ni de la agilidad de que disponía ~n su exaltación, en su cenit, en su apogeo; que
se repite en sus obras, que ni una sóla de las que nue•
vamente crea supera a las geniales que le dieron renombre?
iOh, mi querida y gentil Ofelial Los momentos que
preceden a la desgracia, que la preludian, que la inician, son muchísimo más desgarradores que la desgracia misma.
Vamos a ver: tú sabes a qué saben los triunfos fáciles
v plenos que obtiene la Belleza. Conoces el inmenso po·
der, la fuerza inmensa de que dispone, Jc,s estragcs que
causa, !.,s víctimas que ocasiona, las conciencias que
perturba, las almas que lastima y ennegrece, los cora·
zones que desgarra, los lazos que rompe, las familias
que desune, las perturbaciones que ll6'va a los hogares,
las deshonras que reparte, los crímenes que comete.
Tú conoces, porque los has paladeado, los éxitos de
la Belleza; los azares a q ue empuja a los hombres, aún
a los de más tímida condición, aún a los más cobardes;
tú conoces los imposibles que borra, las energías que
doma, los avaros que transforma en pródigos, los morigerados que arroja. al torbellino de las disipaciones, !03
hombres veraces que trueca en mentirosos y en hipócritas.
Tú conoces, mi adorada Ofelia, porque los has sabo·
reado, los goces más refinados de la Belleza; las riva·
les que mata, las influencias de que dispone, las puertas que se le abren; tú-sabes las murmuraciones que
acalla y las que levanta, las imitadoras que tiene, las
bolsas que vacía, tú sabes que hace a los hombres a su
antojo: a l fuerte, débil; al truhan, educado y formal; al
pendenciero, circunspecto; al necio, discreto, y a l discreto, necio; al destemplado, sobrio; al altanero, dúctil;
al negligente, ávido; pero tú, que conoces t'Jdo lo que
con la Belleza se alcanza, desconoces lo que cuesta el
adquirir un cierto poder secreto, un cierto poder oculto, que lo siente un hombre sólo y con él domina a las
multitudes.
Tú, que con la olímpica crueldad de la Belleza paladeaste los infinitos placeres que proporciona; ti sometimiento de aquellos que por su poderosa voluntad y
por su oro te miraban despectivamente o con indiferen·
cia, desconoces el poder oculto que posee el Genio, y
filosofas y te tornas triste al notar que tus manos no pueden sustentar el cetro; que desde el brillante carro en
que te exhibes ya no produces la admiración ni el entusiasmo de acles, y que tus facilísimos éxitos, hoy y;; no
los obtienes sino por mediación del Arte.
Tú te entristeces porque presientes el final de tu reinado. Pero, ¿y el Genio, la sabiduría, la llama crea·
dora, la ciencia que inventa, el Arte que crea, educa y
perpetua formas e ideas, te imaginas acaso que no filosofa. que no se apesadumbra, que no vierte lágrimas
cuando presiente que su celebridad se conmueve, se debilita, que el sol de su gloria comienza a eclipsarse y
que habrá de dejar su puesto a otros genios. acaso al
charlatismo y a la Jamploneria, hasta que después, pa·
sados muchos años, quizás siglos, desgastadas las envidias, amortiguadas un tanto las luchas que su aparición
produjera, otros sabios, otros genios, otras generaciones
le hagan justicia, al tiempo mismo que otros necios.otros
cándidos, otros malos engendros remuevan sus cenizas,
se sirvan de su nombre y d., su gloria, para escarnecerlos y hacerse notar de la estupidez y de la ignorancia?
- iOh! ¡Sí! !Muy bien, mi querido sabio! Toda esa pe·
ro ración es hermosa, es muy bella; pero .... la encuentro un defecto.
-lCuál?
-Que tú hablaste de la Belleza en general, de les ruidosos triunfos de la Belleza plásticá, de los esclavos que
unce a su carro en la gran feria de las vanidades humanas, en la embriaguez de la victoria; pero no te has
referido, no has dicho absolutamente nada de la Belle·
za q~e se ve_nde, ?e la Belleza que se alquila, que co·
merc1a consigo misma, de la Belleza que a sí misma se
destruye cada día, cada hora; de mi belleza.
Tú no has hablado, mi querido representante del Genio, de la belleza que, al deformarse, se le acaban las
rentas, los medios de vida.
-Pero, mi gentil Ofelia, ¿ crees tú}: que es menos in·

fortunado el genio que se obscurece, el genio que des·
oiende de su trono. que la belleza que. atacada por los
añ:&gt;s y los combates del vivir, desciende, y, cuando más,
sólo inspira lástima a algún hombre que lo tildan de
original por ser compasivo?
Si tal crees, desde luego te aseguro que ignoras a qué
precio llega a ocupar el Genio su trono, reinado fugaz.
siempre discutido, e ignoras las amarguras, las hondas
penas que devora en silencio el hombre de genio antes
de serlo. para serlo y después de serlo; los cálices que
ha de apurar con la sonrisa en los labios, la altivez en
el semblante y en el porte, para que la turbamulta de
impotentes mediocres y deslenguados q ue le acecha no
le estorbe el paso.
-En suma, ¿cuál de esas dos potencias es entonces la
más desdichada en la caída, mi querido sabio, el Genio
o la Belleza?
-lY -1uién lo sabe, mi gentil Ofelia? Cada ser siente
con mayor intensidad sus propios dolores, y tiene la evi·
dencia de que ningún dolor es comparable alsuyo.
DOMINGO ALVAREZ.

E l Centena rio
de la Chistera
Entre los centenarios de diversos géneros que caeo,
como suele decirse, dentro de este tatídico a ño de 13,
hay uno que para mucha gente-los elegantes y lossom•
brereros, en especial-tiene más importancia que el del
nacimiento de \:Vagner y el descubrimieoto del Océano
Pacífico por Vasro Núñez de Balboa.
Es nada menos que el primer centenario de la castora, la bimba, la chistera, la canatiera, la canea; que to·
dos estos motes, y algunos más, ha dado ei vulgo zumbón
al sombrero de copa alta, como le llamaban nuo;,stros
papás, en vez de &lt;sombrero de copa&gt; a secas. Y decían
muy bien ; porque todo sombrero tiene copa, de cual·
quier forma y época que fuere.
Cierto que antes del año 1813 tuvo predecesores este
horrible y malsano tapachollas, qne ha recibido un culto
verdaderamente fetichista durante casi todo el siglo
XIX.
No hay más que recorrer los museos, y por donde·
quiera se hallarán muestras, al menos en las líneas generales, de los remotos abuelos _on que cuenta la
bimba.
La actual tiene por progenitor directo aquel sombre·
rón con que vemos a nuestro excelso don Francisco Go•
ya y Lucientes en el más popular y expresivo de sus
autoretratos. Es el rr.ismo cubrecabezas que el duque
de Orleans (el futuro Felipe Igualdad) lle~ó desde Londres a la corte de Luis XVI poco antes de la Revolución.
Pero aquel era un sombrerón peludo, y aun peludo a
contrapelo, con un hebilla por delante, y relativamente
blando y flexible. Podía recibir un par de bastonazos
sin grave detrimento.
Y algo más que bastonazos podía aguantar también.
En las curiosísimas estampas de los Sitios de Zaragoza,
hechas a raíz de la epopeya y &lt;de visu,&gt; se contempla
a casi todos los héroes cubiertos con el som brerón go·
vesco.

El verdadero sombrero de copa alta, armado, rígido y
lustroso, de c:a.stor fino o de seda., fué realmente lanzado,
como un globo, o botado, como un nav!o, en Londres, y
en 1813 Y de la furiosa fuerza con que empezó su imperio, responde la duradera vida que todavia goza, aun
cuando se le haya relegado a funciones y actos de estric·
ta ceremonia.
Entre las muchas antonomasias con que se ha designado al siglo XIX, creo que la más adecuada, sería la
del &lt;siglo del sombrero de copa alta.&gt;
¿Cómo te imaginas, lector amigo, a don Carlos María
Isidro, el primer Pretendiente, en sus andanzas por los
montes de Vasconia, Navarra y alguna parte de Castilla?
Dirás que con la consabida boina blanca y su pomposa
borla de oro. Pues no hubo tal. Cuando no vestía el uní ·
forme de capitán general (que era muy raras veces) con
el correspondiente sombrero apuntado y emplumado que
duró en nuestra milicia hasta el año 1882, si no recuer·
do mal, el bisabuelo de don Jaime iba de continuo por
aquellos agrestes andurriales con el sombrero de copa
encasquetado.
Y no te rías, amigo lector, si además de amigo, fueres
liberal; porque
en esta postura
y de esta mar.era
se batieron en las barricadas don Nicolás Maria Rivero,
don Manuel Becerra, y tantos otros hombres de pro, ya
con la bimba metida hasta las cejas, ya &lt;tirá p'atrás,&gt; a
estilo de Pucheta, ya elegantemente ladeada y con los
alirones anchos y abarquillados, al modo del impotente
é incoogruente don Joaquín Barruha, de grata y madrileña memoria.
Con lo cual quiero significar que el Centenario de la
Chistera no debe pasar desapercibido-como dicen los
q ne no saben hablar ni escribir-en este país de los
sempiternos e irremediables precedentes, Hasta gloriosos y todo, como se acaba de leer, los tiene la castora,
así para los blancos como para los negocios, según se
decia
cuando Fernando VII
gastaba paletó.
Y eso el gacetero infrascrito es tan devoto de la bimba (nuevas se le quedan todas las que compra,) como
don José Ferreras lo era de los hombres que se rizan el
pelo, que usan tenacillas de plata para fumar, y que to·
man pasteles de vainilla.
Mas no hay que atacar los gustos ajenos porque no
cuadren con los propios. Yo, norabuena lo digo, soy algo
menos puritano-{jue el señor \Voodrow Wilson, nuevo
presidente de Yanquilandia. Este austero varón ha de·
clarado guerra a muerte a la castora, lo propio que a
sus correspondientes complementos la levita y el frac.
No ha muchas noches, el sucesor de Taft se plantificó
en Washington, y en una función teatral de gala, muy
tirado .... de americana de color. Y por añadidura, de
tal corte, que parecía procedente de un ramplón almacén de ropas hechas ... ,&lt;¡Shocking!&gt;
La chistera todavía prevalece en muchas ocasiones
aunque esté repudiada por la higiene, la comodidad y la
estética. Basta, sin embargo, que a muchos les parezca
bien, para que en Madrid se festeje dignamente el Centenario de la Chistera.
MARIANO DE CAVIA,

Aniversario de la in~epend1:n~ia de Cuba-Su :eñorí_a _el encargado de Negocios de la República Cubana,
recibe la v1s1ta del Excmo. senor M101stro de España, el 20 del actual.

�critores, se siente muy hondo, y las almas experimentan
sacudimientos que a veces valen por una larga serie de
especulaciones intelectuales Y precisamente &lt;Nena Terueb es, a mi juicio, una de las obras que pertenecen
a esa categoría, aunque el donaire y la gracia salten
muy a menudo, en tipos como los :le las criadas, que
parecen arrancadas de alguna comedia de Bretón, por
lo castizas, por lo iogéoua~, por lo netamente cspaño·
las.

TEATRO MEXICANO
&lt;NENA 1 E 'WEL&gt;
Uo nuevo acierto de los hermanos Alvarez Quintero,
o_os ha traído un ambie?te humaoo, si se quiere" superficial, pues tal es la téco1ca de las obra5 de esos inspirados escritores sevillanos, pero no por eso menos bello,
ni menos interesante. Si la característica de sus obras
escénicas tiene por líoeas, lo que observan, lo que ven
a diario, lo que les sale al paso, sin enrevesada5 psicologías, ni trascendeotafümos profundos, ni deseos de hacernos mejores de lo que somos; si la evolución de la
vida moderna en sus manifestaciones de todas clases, pasa como resbalando nada más, por el ingenio de los autores de &lt;El Genio Alegre&gt; y en todo esto, quizás, estri·
ba su originalidad, en no ser originales en sus ailantos,
/por qué se les pide lo que al parecer no quieren o no
pueden dar? ¿ pues qué no es arte escénico el que vienen haciendo, dándonos pedazos de vida, sazonados con
gracia y delicadeza, para que olvidemos por algún tiempo, sentados en la luneta, las crueldades de la existencia, la duda que todo lo mina, el desengañoqueahuyenta a la ilusión?
Sí y mil veces sí. Atacar la extensa labor quinteriana.
porque a juicio de &lt;algunos&gt; no es profunda, intensa,
simbólica; es pueril en extremo, y los que tal hacen, olvidan que en muchas de las comedias de los j.9venes es-

•

En &lt;Nena Teruel&gt; como en &lt;Pepita Reyes&gt; se nos
presenta la vida del teatro por dentro, solo que la protagonista de la comedia que acaba de estrenarse en Mé·
xico, se hizo actriz, no como la segunda, para sostener
a su familia pobre, sioo contra viento y marea de sus
padres. Llega. a la celebridad, se enamora de un inge·
uiero, de &lt;José Manuel,&gt; enemigo de iarándulas y de
relumbrones escénicos y se casa con él. En el primer
acto, que e5 entretenido en extremo, asistimos a la últi·
ma función, a la despedida de la mimada artista, y entre todos los que van a rendirla pleito homenaje, lamentando el que el amor arrebate aquella celebridad, se
destaca n dos tipos, uoo de ellos sc-bre todo, que es a mi
juicio el más acabado de la obra. Me réfiero a &lt;Diego
Espinosa,&gt; cómico viejo retirado, que ha sido una celebridad y que sus últimos años los pasa en mísera buardilla, recordando sus glorias, pero altanero, orgulloso,
de soberbio espíritu.
El otro, es &lt;Román Olmedo,&gt; joven quf' empezó con
&lt;Nen~&gt; la curera,que hicieron siempre juntos los pap~les de amor, lo mismo en &lt;Romeo y Julieta&gt; que en

Teatro Mexicaco - \farí:l Loba Villegas y Mutio en la obra de los Quintero &lt;Nena Tcruel.&gt;-Una escena
de &lt;Nena Teruel.&gt;

«Don Alvaro,&gt; y de ahí nació una pa. 1on inolvidable
para el galán, muerta para la dama que enamorada del
que va a ser su e, poso, recibe con indiferencia la despedida de aquel, que acarició su alma en la primera y
dorada ilusión de su vida.
Enel segundo acto, que pesa un poco, ya &lt;Nena&gt; se
hace llamar, por orden rigurosa de su marido, &lt;Elena,&gt;
Aquel ingeniero de espíritu positivista, de temperamento ae:eno al arte, y que en el teatro solo ve la falsedad
de la tramoya, sin dejarse alucinar por la belleza de la
acción, aparta a su esposa no solo de cuanto pueda guardar la menor relación con la vida escénica, sino que trata de arrebatarla hasta el pensamiento íntimo, el recuerdo de su gloriosa vidá de otros tiempos. iloútil empeño! ...... el eco de los aplausos y de las ovaciones del
público, las caricias del entusiasmo provocado por su
talento escénico de antaño, se guarda en lo íntimo del
espíritu de la protagonista ; de la misma manera que el
&lt;José Manuel,&gt; por encima de su prosaico practicismo,
gusta también el alto goce de ser útil colaborando por
medio de su profesión al bienestar de sus semejantes.
¿No hay profundidad en estos dualismos ? ¡ No se han fi.
jada los que sólo en el teatro oyen y no escuchan, ven y
no miran, que esta acción dobl", caminando por diversas sendas, es toda la obra, y que a pesar del poco movimiento de la acción, la comedia se eleva, se sublima
en altas concepciones?
Hay una comedia italiana- cita un crítico a este pro•
pósito- titulada &lt;Los desertores,&gt; con argumento igual,
parcialmente, al de &lt;Nena Teruel &gt; Allí, la actriz, casada coa un conde, no lograodo sobreponerse a las nos•
talgias del teatro, se fuga del hogar, incorporándose a

una compañía de comediantes, de paso. Ese
desenlace, que viene a ser la reivindicación de la independencia espiritual de una
mujer, no podrá tentar a los hermanos Alvarez Quintero, por Jo que tiene de rebelde.
En su obra, &lt;Nena Teruel,&gt; puestaa elegir entre la gloria artística y la monotonía
del hogar burgués, opta por lo último; solución, en mi sentir, tan honrada como la

gresos de taquilla que otras, es cierto, pero profunda y
bella, obtuvo en el Mexicano una interpretación correcta. La señorita María Luisa Villegas encarnó bien el
personaje de la prota~onista, recibiendo aplausos al terminar los dos acto5 y el epílogo, Coss estuvo admirable
en el viejo "Don Diego Espinosa," sacando todo el par•
ti&lt;lo posible de personaje tan simpático y de líne..s tan
dramáticas. Mutio y Barreiro, a buena altura; la única
escena en que trabajó el último la hizo con naturalidad,
con sentimiento, sin desplantes de mal gusto; así se tra·
baja, señor Barreiro. El tipo que nos hizo Catalá, no es,
ni mucho menos, lo que debe ser, pues nos recordaba
al "Requejo" de "El Nido," que está a cien leguas de lo
que es el "Tarazana." Este es un riojano acomodado,
instruído, había viajado por Europa y muy aficionado al
teatro. De manera, ¡ que ; todo ello prueba cultura, y
de n inguna manera hay que representarlogroserote, con
gritos y ademanes incultos, que fué como lo vimos. La
obra fué puesta con lu jo y propiedad.

de la comedia italiana y más conforme a la realidad, dada la
psicología de la mujer española.
La obra podía haber acabado aquí, después de regocijarnos
la escena del matrim&lt;,nio con aquel riojano &lt;Tarazona,&gt; que
loco por todo lo que sea teatro, lleva al hogar del ingeniero las
remembranza~ del pasado glorioso de &lt;Nena Teruel,&gt; y de
presentar aquel toque sentimental en alto grado, y sobre todo,
prueba del conocimiento profundo de los Quintero, de las argucias teatrales , cuando el cómico viejo, &lt;Don Diego,&gt; pide a
la retirada actriz que trabaje en un beneficio que se ha organizado para favorecerle, lo cual da lugar a una protesta durísirr.a, cruel, egoísta en alto grado del esposo ; pero los celebrados autores comprendieron que allí faltaba algo, que las nostalgias de la cómica, subyugadas por el cariño de la hembra,
por el realismo positivo de la vida, que tanto puede, que tantos romanticismos ahoga, nevesitaba un desahogo; y por eso en
el epílogo, que es una maravilla de factura escénica y de sen·
timiento, de lenguaje galano y de intensidad pasional, la vemos
gozar en la fría vivienda del viejo cómico, que con toda su pobreza se sulfura y grita que no está visible, cuando tocan a la
puerta del tugurio y la vieja y charlatana vecina que le sirve
por compasión, le anuncia que podrá ser un mercachifle sin
conciencia, que desea comprar la espada que, colgada en la
pared solitaria, es lo único que resta de las galanuras teatrales
de que en sus tiempos hizo inmortales tipos como el &lt;Pedro
Crespo&gt; de &lt;El Alcalde de Zalamea&gt; y el &lt;Don Juan&gt; de Zorrilla.
"Nena Teruel" se asombra de la pobreza de ' ·Don Diego;"
deja con disimulo, sin que se aperciba de ello el viejo actor,
un billete de banco en una caja; f Juego. sentándose junto a
él, se lanzan por el mundo de los recuerdos teatrales. i Cuánto
gozan en aquella excursión a tiempos lejanos! iCon qué tino
se han escogido por los Quintero trozos de obras encantadoras! ...• y al terminar el relato de uno de ellos, caballeresco,
galante, del siglo de oro del teatro español, cae t:I telón, que·
dando los protagonistas en actitud teatral, como en sus mejores
noches de triunfo, aunque ella viste elegante traje de dama Ju•
josa, mujer de uo ingeniero rico, y él, capa pobre de cómico
viejo. Y el ·público aplaude con entusiasmo aquel lirismo seductor que 'le -ha hecho sentir hondamente, sin dejarle sombra
alguna de amarguras.
o o o
"Nena Teruel," que en resúmen. es una obra de menos in-

TEATRO LIRICO.
"EL PAIS DE LA METRALLA.'

Teatro Arbeu.- Un grupo y una escena de la opereta .. Maniobras
de Otoño."- Espernnza Iris en In misma obra,

La zarzuela de José F . Elizondo y del maestro Gascón que con este título se representa con éxito todas las
noches, merece el triunfo conseguido por la manera co·
mo está hecha y por el ingenio como se han aprovechado algunos sucasos de la decena trágica. No pasa, en la
obra de que me ocupo, lo que en otras similares, donde
se e xtrema la nota cómica o se llega a las fronteras de
lo atrevido. Pepe Elizondo, con buen sentido, ha tocado
la nota patriótica discretamente y la gracia envuelve someramente la irónica intención, dándole frescura y galano aderezo.
El maestro Gascón ha quedado a buena altura; sien•
do muy bello el coro de las sombrillas y cascabeles; el
cantable de las cruces blanca y roja, y el terceto del pri·
mer cuadro, en la fotografía, donde luce su gracia la
Caballé. Tanto est:1 tiple, como Mimí Derba, la Milla•
nes, Etelvina, Gavilanes y demás artistas, interpretan, ¡

�~rn thv;n d~} C,1 n()&lt;t,), q tonó vJl ,) )
~n~~""""'_:~,. . . -~--•~ll._ _ __,l-1_¡~·,..__~-/-~~

;il_,_........__~n.______
Acaba de inaugurarse la décima Exposición de canoas•
automóviles con asistencia del Prfncipe heredero de
Mónaco y de M. Camilo Blanc, presidente del "Interna•
cional Spor ting Club." El éxito de este certámen ha sido
completo, pues en él se ha conseguido unificar los mé·
todos de construcción y el tipo único y definitivo.
M. Camilo Blanc, funilador del ·'meeting" de Móna•
co puede mostrarse satisfecho por los diez años de experiencias, al cabo de los cuales la canoa-automóvil ha lle·
gado a su mayor apogeo, a su progreso más grande.
Nueve dfas han durado las carreras de este novísimo
"sport" en Mónaco, siendo el triunfo para la industria
fr"ncesa, que triunfó en el "Campeonato del M...r," (dos
mil kilómetrcs) con "Signe" de M, Soriano, llevando motor Despuljos; en "La copa de las Naciones" (ciento
cincuenta kilómetros) con "Santos Despuljos" de M .
Santos; y en la "Copa de S. A. S. el príncipe de Móna•
co" ganada por la misma canoa que acabamos de citar.
Y debe mencionarse, igualmente, el recorrido de una
milla que hizo el "Vonna" con motor Clément.
El triunfo de Francia en esta lucha ha sido, por tan•
to, completo, sobre las otras canoas suizas, italianas, inglesas y alemanas.
Después de la inauguración de esta Exposición que
tuvo efecto en el puerto de Mónaco, se realizó el con·
curso de Hidroplanos para disputarse el "Gran Premio

El &lt;Va:ina,&gt; veloz hidroplano &lt;l ! Mr. Emile D~ibounest.-El &lt;Je..n Veux,&gt; rápido cruce:o de Mr. Schntider
-r: ....

aviación marítima" ofrecida por M, Jacq~es Schneider,
que ha sido bautizada muy justamente _la copa GordonBennett del agua. La casa Deperdussin había ya con·
quistado en los Estados Unidos para los franceses, la co·
pa Gordon-Bennet, por sus vuelos en la tierra, &lt;!hora ha
sido igualmente sostenido ese pabellón; para Ías luchas
de aviación sobre el mar. El Jefe, M. Depe~dussin y su
hábil ingeniero M. Bechereau han realizado en Mónaco
un esfuerzo prodigioso que ha sido al fiu coronado por
el éxito.
·
.
Las condiciones del cvncurso han sido bastante luer·
tes; los que tomaran parte en él debían navegar por 1~
menos dos millas y media o sea un vuelo. de !-5-0 milla~
marinas (272 kilómetros) Los vencedores, lo mi;!"P que
todos los concurrentes a la lucha fueron recibidos después por S. A. S, el príncipe de Mónaco que·los-CeJicitó
cordialmente.
· -~"
Aristocrático enlace en Guadalajara.-Srita. Luz González Rivas y señor don Manuel Fernáodez del Valle Newton, que contrajeron matrimonio en el iagrario Metro·
politano de la capital de Jalisco el ro del corrriente.-La señorita Gonzátez Rivas y sus damas de honor.- .Fots. Lup.
maravilla su cometido, dándose el caso de que todos los
números se repiten, y el público llena el Lírico con el
mismo entusiasmo de la noche del estreno.
TEATRO PRINCIPAL.

"EL ECO."
El señor don Ramón Coy de Silva, distinguido literato español, autor del drama que se estrenó el P"sado úl·
timo miércoles en el teatro Principal es desconocido en
México, pues nioguoa de sus dos obras dramáticas ante·
riores, (una de ellas se llama "La Reina Silencio") han
subido a la escena de niogúo coliseo mexicano.
Días antes de estrenarse en el Teatro Español de Ma·
drid el drama &lt;El Eco,&gt; su autor dijo en una carta di·
rígida al distinguido escritor señor Catarineu, &lt;que se
traraba de uoa tragedia fotima, pasional, sin interés oi
simbolismo, sobre cuyos personajes la fatalidad inexorable pesaba coo todo su rigor, obedeciendo a la ley mis·
teriosa del destino.&gt;
&lt;Es una hi~toria-añadia en la eplstold-que me fué
referida por una voz trémula, espantada aún al recuer·
do de los acontecimientos fuo~stos.&gt;
Respecto de la técnica y del ptocedimieoto, maoifes·
tó el señor Goy de Silva, lo que sigue: &lt;todo mi trabajo
se reduce, pues, a llevar a la escena uo drama familiar,
respetando l..s leyes de nuestra técnica teatral; pero con
cierta independencia de ;.cción y evitando, aún coo per·
juicio del éxito teatral, los efectismos.&gt;
&lt;No quiero-añadfa-buscar uo triunfo fácil siguien·
do cómodamente cualquiera de los caminos que otros
autores avezados, más avezados y expertos que yo, se
han abierto con su propio esfuerzo, y he preferido afron·
tar el peligro ioternáodome por sendas escabrosas con el
único propósito de hallar un &lt;nuevo punto de vista&gt; que
es creo yo, a lo único que se puede aspirar, lo mismo en
el mundo p"sional que en el mundo artístico, donde to•
dos los horizontes ya están descubiertos.&gt;
He copiado los párrafos anteriores de la carta indica•
da antes, para que se vean los ant~cedentes de &lt; ~l Eco&gt;
que, a mi juicio, es una obra mediana, sin interés algU·
no, y solamente teatral en una escena del acto tercero,
éo la cual aparece el efectismo, que al parecer no gus·
ta al señor Coy de Silva, y que, sin embargo, es tocla el
alma de la obra escénica, cuando se maneja con líabi·
lidad y talento.

En dos palabras se puede referir el argumento. Un
aristócrata, el conde de Ancels se casa eoamoradísimo;
y al poco tiempo, en plena ilusión, la muerte le arreba·
ta a su esposa. Lleno de pena, desolado, conoce . a &lt;Ele·
na&gt; y se casa con ella; la voz de esta segunda mujer le
recuerda mucho la de la primera y esto le cautivó. Pero dicho encanto cede pronto, la actual mujer no vale
lo que la otra, a juicio del marido, y como es hosco, bru·
tal, egoísta, huraño, la maltrata, y la indiferencia más
dura es su norma de conducta. Más la muerta no era,
ni mucho menos, lo que el Conde crefa; y sabemos por
&lt;Jorge&gt; que este fué amante de la condesa, y ahora apa·
rece tal personaje para recoger unas car tas comprome·

tedoras que guarda la madre de la segunda esposa.
Pero la señora, fiel depositaria de los documentos, no
)(Js entrega; y &lt;Jorge,&gt; lleno de remordimientos, se lo
confiesa todo a la segunda esposa, (en vez de hacerlo al
marido para tranquilizar la conciencia) y así se prepara
el desenlace, pues "Elena," cansada de quejas, de com·
paraciones, de malos tratos, se lo revela todo al Conde y
este lo extrangula.
Todo esto, tal y como lo presenta el señor Goy de Sil·
va no produce sino horror, ni interesa ni es bello, es ho·
rripilante y nada más.
LUIS DE LARRODER.

~

.~('.L.f
j ~J•~,:

Lanzamiento al agua del &lt;Jeansson Colliese,&gt; fuerza de 230 caballos.-La hélice dd hidroplino &lt;Jeauson Colliex &gt;
de Hidroplanos de Mónaco" toman~o parte magnfficos
aparat?s de marcas tan conocidas como J,.s de Nieuport,
Deperdussin, Borel, Morane ,$aulnier, Farman, Bregue!.
Astra, etc., etc., los ruales efectuaron pruebas de altura
y magn:ficos "vol plané" mostrándOS" los aviadores con
fiados en su pericia y en la solidez de sus aparatos. Des·
pués de diversos incidentes se fijó la primera escala en
Beaulieu, siendo el premio de 25 ooo francos, ganado
por Gaubert, el cual, con una "tempestad muy fuerte, lle·
gó a l punto indicado, regresando a Mónaco, sin inciden·
te alguno en su biplano Farman.
Después la "Copa Schneider," el premio de 25.000 fran·
cos y un objeto de arte de ¡?ran valor, fu.,ron disputados
por Prevost en un Deperdussin, Espanet en uóNeiuport,
y Garros en un Morane-Saulnier, ganando el primero
d"spués de una lucha muy viva por parte de los compe·
ti dores.
"'
Ha sido, por tanto, una magnifica jornada "~portiva"
en la cual se ha disputado la •·copa internacional de

Lacanoa-automóvil &lt;Le Socram 11&gt;,&gt; tripulada por Mr. Pinto, su dueño.- La canoa &lt;La ~Iusellesa,&gt; que tomó
parte en las carreras de hidroaviación en Mónaco.

EN ALTA MAR

Una de las damas de honor de la señorita González Rivasllegando al templo.-Fot. Lup.
El hidroplano Deperdussin vencedor del concurso de Mónaco.

Es domingo ...... Los toscos
marineros
preparan el altar.
y yo, cual otros muchos pasajeros,
recostado en la borda, admiro el mar.
Al soplo de la brisa oliente y suave
aliviase el tormento del calor,
que atravi~sa la nave
el cálido Ecuador ..... .
El alma llevo henchida
de una angus tia mortal,
de esas hondas angustias que en la vida
se despiertan al mal
q ue sufre nuestro prójimo ..... .
&lt;Bendito.
Señor, Dios Infinito,
por ellos, por los pa rias

que viajan a la América del Sud ,
elevo mis plegarias!
Infúndeles virtud,
pues van como corderos
en fétido vagón;
no viajan como libres pasajeros
los que sufren inicua explotación ;
alienta a los humildes emigrantes,
que de tanto sufrir
quién sabe si anhelantes
de, tí esperan la gracia de monr."
Los toscos marineros
desarman el altar,
y exclamo: c ¡Todavíd los negrerr.s
dominan en e_l mar!&gt;
F RANCISCO DE l RACHJ::TA.

�CRONI CA
La persistente preferencia de los cuellos
bajos ha dado uo verdadero éxito a esos deliciosos &lt;collerettes&gt; que la Moda llama &lt;pierrot&gt;, ligeros como la brisa primaveral, y de
los cuales la excesiva delicadeza pone al de1redor del rostro como Ulja aureola de juventud; algo fresco, gracioso y acariciador.
Todos estos cuellos están hechos, por regla general,
en finísimo tul blanco, plissado, o exquisitamente plega·
dos en tubos de acordeón, y se cierran por un lado bajo
un nudo de satín; elementos muy sencillos y muy monótonos eo la apariencia, pero que sin embargo de esto se
prestan a muchas y variadas combinaciones, pues dichos cuellos son a veces de un solo color o bien de do~
matices diferentes, pero mezclados con arte, como por
ejemplo: lavanda y violeta; a'zul pálido y azul más fuerte; cereza y color de maíz; blanco y negro, mordorado
y amarillo suave; parma y malvd; en fin, otros muchos
matices que sería largo enumerar a nuestras lectoras,
pero que todos ellos son muy lindos eo sí mismos, y mucho más aún combinados de esa manera.
La mayorfa de los citados cuellos se cierra por medio
de una grao rosa de seda, sombreada en los dos matices
de que están hechos tao bonitos accesorios, que eo verdad favorecen mucho al rostro.
Como una gracios" variante, debemos citar los &lt;ruches&gt; o escarolados de tul, negro o blanco, los cuales se
afirman sobre uo fondo de satín de color contrastado
que forma una linda traos~arencia, y, eo este caso, el
nudo de listón debe ser semejante al tono del satín.
Al mismo tiempo que vemos la privanza extraordinar ia de estos coquetos cuellos &lt;pierrot&gt;, también notamos
el favor de que gozan los &lt;collier de chian&gt;, cuyo calificativo se ha tomado al pie de la letra de esos gra ciosos collares que usan los perrillos consentidos por las
damas elegantes Estos collar~ se hacen en plumas de
avestruz, sumamente rizadas, cerrados por el frente o
por la espalda con un &lt;chou&gt; de satín, eo forma de grao
crisantemo, y en otros modelos vemos que la pluma se
prolonga en largas puntas. y éstas terminan en bellotas
de seda o eo motivos de pasamanería, muy artísticos y
originales.
Estos collares tienen una marcada semejanza con las
echarpes, y ya que hablamos de tao hermosas prendas
de la &lt;toilette&gt; femenina, oo dejaremos de hacer notar
a nuestras lectoras que hoy, como nunca, se tiene pre·
fereocia por las echarpes, cuyo reinado parece ahora
más glorioso que en parndas épocas, y los modelos se

renuevan sin cesar con una fantasía inagotable y prodi•
giosa.
Se hacen, actualmeote, de una manera muy original:
en mus~lioa de seda de colores muy vivos, velados con
tul negro, y eo la orilla llevan una franja de seda, bastante doble y consistente para evitar que el viento descomponga esta bonita prenda que tanto ayuda al embe·
llecimieoto femenino. Esta franja de seda suele adornarse con aplicaciones también de seda, y en estilo de
bordados búlgaros,
Sin embargo; debe preferirse la eleg.iocia sencilla
pero infinitamente más distinguida de las echarpes de
Chantilly negro; de ese encaje fino e impalpable que se
coloca sobre uo fondo de muselina de seda blanca, or-

trenzas, que lucen en toda su extensión, ~n. tr~feos que
no deben caer bajo las tijeras, so pena de 1o¡una grave;
pues ya en aquella época la cabellera era una señal de
nobleza; y los historiadores de aquel tiempo censuran la
crueldad de la reina Fredegonde, que mandó cortar y
colgar a la puerta de sus habitaci~oes la opulenta cabellera de la mujer amada por su h1¡astro. .
.
En la ciudad Eterna un asalto de elegancia hace decir
a Luciaoo: &lt;Lo que más tiempo cuesta es el riza,lo del
cabello.&gt; Unos instrumentos de hierro calentados a fuego
lento, obligan al cabello a eorollane form~odo la~gos
anillos, cuyos bucles, conducidos con un cmdado m1ouciorn hasta las cejas, no dejan a la frente más que una
estrecha superficie, en tanto que las trenzas fletan soberbiamente sobre los hombros &gt;
Esos instrumentos de hierro, embriones de nuestras
mediacañas, fueron, sin duda, importados de Grecia, y
desde alli a las Galias, puesto qJe ya hemos comprobado que las mujeres francas luciao el rizado después de
la invasión romana. Las relaciones más estrechas que
principiaron entre el Imperio greco latino y los i_efe~
francos, para defenderse contra los ataques ~e célticos,
sajones y hunos, acabaron de borrar la sencillez ~ala e
introdujeron tal lujo en sus costumbres desde el siglo V

leada de plumas de avestruz, b'aocas o negras, y también de marabout. Estas echarpes son encantadoras.
Como una novedad digna de encomio, recomendamos a nuestras lectoras las echarpes hechas eo &lt;encaje princesa&gt;, eo blonda de &lt;Greoade&gt;, bordadas a mano, y el tul
de Alencoo bordeado de un encaje de seda,
extremadamente fino y ligero. Ciertas echarpes, muy amplias y propias para envolver el
talle, tienen un marcado aspecto de pequeños
mantos; es decir: se les concede mayor importancia que las otras y por tal motivo tendrán una
ventaja indiscutible para aquellas damas de cierta
edad, que aun en los días más calurosos sienten alguna
repugnancia para salir sin abrigo y con el talle descubierto.
Dichas echarpes se hacen con muselina de seda negra, forradas de seda negra muy ligera, y se fruncen
transversalmente de distancia en distancia y en toda su
longitud. Todos esos fruncidos se marcan o señalan
con pequeñas bellotas de pasamanería de seda, y en las
orillas ~e adornan con marabout. También hay otras
que se hacen en satfo negro, forrado de satín blanco;
las extremidades se cortan eo grandes puntas dentadas,
que dejan ver el fondo de satín blanco. Al borde de
estas puntas se coloca una franja de marabout bastante
ancha, y para que la echarpe sea más abrigadora, puede ponerse entre las dos telas una ligera capa de &lt;ooate&gt;, propia para acolchar.
Por último, se hacen algunas de estas prendas, en velo de seda bordado, y en la orilla se adorna con un
abullonado de la misma tela o con no volante de tul
plissado, el cual les presta un aspecto gracioso y juvenil, pues aun cuando os he dicho, mis amables lectoras,
que esas echarpes pueden ser muy útiles para las damas
de alguna edad, esto no impide que las usen mujeres
jóvenes, sobre todo aquellas que por ser muy delgadas
necesitan de una prenda adecuada a su~ circunstancias,
porque as_í su busto y sus caderas tomarán proporciones
más amplias; y ademas hay muchas señoras y señoritas
que por llegar de países cuyo clima es más cálido que
el nuestro, se ven obligadas a usar, aunque sea en d!as
calurosos y llenos de sol, algún abrigo discreto , y ligero
como es el que ha ocupado nuestra atención eo las presentes líneas.

MARGARITA.

Los Peinados en Epocas .Remotas

Toca de Verano con va liosas plumas - Elegante traje de paseo -Toca de paja de Italia.

más que el placer de ser bella, y las miradas del joven
paje que suspiraba a sus plantas al lado del fiel leb~el.
Los cabellos trenzados o enrollados se _llevaron as!
hasta el siglo XIII. Las cruzadas tr...erio, sin duda. oue·
vos elementos al peinado, a~f como a los ":domos de la
cabeza. El Oriente, más suntuoso que O~c1deote, ~~sarrolló el gusto a J..s joyas, perlas, ped~enas, telas te¡1das
con oro, que se llevaron a profusión, y como todo lo que
es nuevo, parecía encantador. Para sostener toda esa
joyería, era preciso, como es natural, colocarla sobre uo
terreno sólido, y aquí es cuando vemos_ aparecer 1~ pufos que ahuecaron las cabezas. Ese pe1oad_o oece;i1taba
una abundante cibellera, pero se remediaba la 1osu~cieocia, sosteniendo esos pufos con telas; este fué el ongeo de los crespones.
Desde entonces el peinado tomó mayor desarrollo,
nacido de esa coquetería ansiosa de novedad; el r~tro
que hasta entonces se vió en un marco de cabell_os hsos,
recibió con las &lt;cocas&gt; enrolla.das sobre las ore¡as, otra
expresió1; los cabellos se recogieron descubriendo las
blancas frentes, ocultando las sienes, aureolando las me•
jillas con trenzas enroscadas.

Al lado del arte de la Grecia y de ¡,. Roma antigua,
ejerciendo su iofluenci3: sobre R~ma fast~o•a Y ?Pulen:
ta la Galia aun sumergida eo la 1gooranc1a ru?1meota
ria y bárb~ra, no sospechaba siquiera las deh~adezas
del t.cado Las mujeres oo se cuidaban del peinado Y
sólo por instinto dejaban flotar hacia atrás sus largas
c:i.belleras esparciendo sobre sus hombros las re~plaodecieotes ~aseadas de oro en efusión. La falta de arte
la suplia Id inteligencia, dejando a la naturaleza toda ~u
simplicidad, sin estorbos oi torturas eo la cabeza. ~ 1?
embargo, algunas mujeres ¡;re~eotían ya ese arte y d1v1·
dían sus cabellos eo forma de vendas con las que cubrían sus frentes, para venir a recogerlos eo la nuca Y
s ujPtarlos con una larga aguja de las empleadas_ en los
vulgares trabajos de la costura Era el peine rud11r:eota·
rio, la horquilla naciente
Pno he aquf que a través de los :.\lpe~ avaouo las
águilas romanas, las cohortes de Julio Cesar trayeod~
aquellos efluvios de lujo que las m_ujere~ galas, mar~v1lladas, adoptaron con algunas mod1ficac1oo~s, c~o ciertas variaciones Las rubias hijas de Lutec1d m1rá~onse
eo las ondas. y las cristalinas aguas del Sena relle¡aron
sus imágenes embellecidas por las modas nuevas. Las
cabelleras trenzadas empiezan a enrollarse sobre las cabezas, formando encima unas borlas rizadas y los bucles
sedosos flotan alrededor de los rostros de líneas puras.
Otras recogen en forma ~e rodete sus treo zas. Y. se levantan el cahello de encima de la frente, pe1oandolo
hacia atrás Desde el siglo TU ha~ta el V, el pf-ioado
queda estacionario con la particulari_dad de que 1~ sencillez continúa siendo el g•je de las JÓ\"eoes, que siguen
dejando flotar libremente sus lar1tas cabelleras Las m~jeres casadas reciben por ese adorno natural una cons1·
deracióo que la menor mutilación destruye. Sus largas

al X, que los padres de la Iglesia comenzaron a agi·
tarse.
El nacimiento de la monarquía fué el que desarrolló
la elegancia; desde la cima de las castas "S de donde
parte el movimiento. La corte de Carlomagoo fué suntuosa, y para ello hubo una razón; la de que el grao
emperador poseia unas joyas raras, joyas incomparables
de belleza: la reina Luitgarde, su mujer, cuya cabellera, según dice un ~oeta de aquella época, resplaodecf_a
con un brillo má~ vivo que Id escarlata; después sus h1j•s. Rothrude roo cabellos dorados como la.• ef pigas,
Berta, Gisela, Rodaita, Teodrata, Hiltrude, que sufrían
)a influencia de Oriente y se peinaban a la chizaotioa.&gt;
los cabellos separados por la mitad, flotaoito libremente
o trenzados Ese ramo de flores animaba el palacio del
grao en:,perador; las cortes de amor a legraban los días
en tiempos de paz, y las mujeres desplegaban toda su
coquetería. La simplicidad del origen ha vclddo, la m t•·
jer conoció el prestigio del lujo, y si durante varios siglos fué constante eo sus adornos; evt&gt;luciooaodo lentamente, corno temerosa, ahora va a acelerar, bajo la influencia de los acontecimientos políticos y religiosos, la
marcha hacia adelante, no contentándose ya con tocados
rudimentarios, sino lanzándose a la faot~sia más txtremada.
El sombrio período de la Edad ~Iedia coa sus continuos sobresalto,, sus guerrds y sus persecuciones ligio•
sa.• oo alimentó mucho l'l historia del peinado; la casteliaoa vivía casi prisionera en su torreón, rodeada de
damas en medio de una soldadesca. siempre dispues a
dar el 'golpe. En aquellas moradas soberbias, el lujo tomó uo aspecto altivo, la silueta de la mujer nos aparece
hierático, cual un hermoso lirio erguido en la extremidad de su tallo; el peinado era casto; los cabellos sepa·
rados formando vendas y largas trenzas; pero, entre
tanto ' la joven castellana se moría de hastío entre las
espesas murallas de su castillo, sin tener para distraerse

,e

0

Al..rigo s.,Jida de tPatro.- Toca modelo parisieo Sllrnbrero eco lujcsa pluma.-Toilette para carreras

�=====================E=L~M=U~N~DO ILUSTRADO=====================
El genio musical más fecundo y más inspirado que ex iste,

iALABANZA AL ODOL!

PIETRO MASCAG ::'\I,
escribe del ODOL.
&lt;El O D OL es el ideal de los dentífricos.
Me sirvo de él diariamente y declaro que no
he encontrado nunca nada más higiénico y útil
para la boca.»
rado, y para comprobar lo dicho, pueden ustedes hacer
la siguiente prueba: procuren tener con él una entrevista que aparezca como casual; la señorita le contará,
con absoluta tranquilidad, que tiene un pretendiente al
cual no sabe si debe corresponder o no, pues se baila
indecisa n:specto de sus propios sentimientos. En seguida le pedirá su opinión sobre el particular y .... la
prueba estará hecha, porque si ese joven la quiere, al
ver que hay quien puede arrebatarle su dicha, se apre·
surará a declararse y a conquistar el c.:or.,.z6n de su
amada; pero si no hace nada de esto, claro es que no
tiene por ella un verdadero afecto; porque sería una
torpeza increíble que oo defendiese su propia felicidad.
¡Ojalá que su amiguita no sufra con esta prueba un
nuevo y cruel deseogaño!
•

Consultas
JULIA M.: En el número correspondiente al domingo
18 de este mes, se publicó la respueEta que tuve el gusto de dar a su interesante y hermosa carta.
Aún no he podido obtener los datos que d:seo ofre·
cerle sobre el asunto de que me habla; le ruego
dispense mi tardanza involuntaria; pero creo que muy
proJto cumpliré su encargo, lo cual me será altamt nte
satisfactorio.

ELEO NORA DUSE.
La encarnación más fiel y palpitante de la
verdad en la escena, escribe sobre el ODOL:
«El ODOL es excelente y me sirvo de él.»

«Lodo'l Odol, lo dolce licor
Che lo dolor del dente
Scaccia di sovente
Lo lodo la sera
E la m'.lttina in acqua
E il dente mio dolente
Va stritolando allodole
Ch'odo lanciar per !'aria
11 canto del cemente
Mimi, Rodolfi tutti
Che avete denti brutti
Adoperate l'&lt;Odol»
E a modo li terrete
&lt;Odol»lari piovete!»

OBSEQUIOS
MODELO
PRIMA VERA: i Cuánto me conmueve la graciosa inge·
nuidad de mi simpática amiguita &lt;Primavera!&gt; Su pre•
gunta res¡:ira candor y ternura, pues¿ cómo ha de haber
algún obstáculo para que tanto usted como su novio
usen los obsequios que mutuamente se han ofrecidc?
Sólo deben conservarse con sumo cuidado los retratos,
los rizos de cabellos y cualquier otro recuerdo de uso
personal, pero los demás obsequios putdtn y deben
usarse, prtcisamtnte como una demostración de afecto
bacia la per~ooa de quien se ha recibido el r,ga,o ¿No
se hace esto con las sortijas. relicarios y demás objetos?
Sabe usted, querida ami 5a, que mucho la estimo y
que le deseo mil felicidades

LAURA: Doy a usted el m_o delo que desea de cubreteclado para piano. Está hecho en moaré color de marfil, guarnecido con bordado rococo.
:ÓIRECCION
J. V. AcosTA: Sírvase darme su dirección particular,
para tener el gusto de contestar detalladamente a su
pregunta.
RESPUESTA DIFICIL
MARTHA: Mucha tristeza me causa aumentar con mi
respuesta la pena tao grande que tiene usted; pero debo
ser franca, y por este motivo le diré que, a mi entender,
las vacilaciones de su novio indican la carencia absoluta de un verdadero amor. Acaso el citado caballero es
de carácter débil, y pór eso, cuando usted le manifiesta
con el silencio su desagrado, ll vuelve a buscarla, impulsado quizá por la compasión; pero usted, querida
señorita, debe tener valor y dignidad para sacrificarse,
rechazando de un modo enérgico ese jueg,&gt; cruel en el
que está padeciendo tanto su pobre corazón.
Le deseo ese valor, que tan necesario es en un caso
como en el que usted se encuentra.

USOS SOCIALES
/

ETOILE DE FRANGE: No hay ningún inconveniente en
que sea usted madrina en el matrimonio religioso de su
amiga, oi mucho menos en que asi•ta a dicha ceremonia. Puede hacer ambas r.osas sin que por esto quebrante el luto d~ su querida heripanita.
El moño negro se coloca-en la puerta de la casa, oo
sólo por la mue, te del padre o de la madre de la familia, sino por cualquiera de los miembros de ésta.
Hay vendedores ambulantes del jabón de que me ha·
bla; pero si oo lo consigue ust,.d fácilmente por ese
medio, creo que podría obtenerlo enc-argáodolo directamente a la ciudad eo doodt lo fabrican, pues allí deben existir varios establecimientos comerciales que su·
ministrarán sus pedidos con toda regularida&lt;i.
Si tampoco así logra lo que desea, le recomiendo el
uso del jabón de lechuga, porque es muy .eficaz para
mejorar el cutis Lo venden en las drogue,ías y boticas
de esta capital.
Tengo mucho guEto en coote~tar a tocas sus preguntas.

El tenor de la omnipotente voz, escribe sobre el ODOL:
«Conozco el ODOL hace tiempo y me s1n·o
de él con placer, porque lo hallo excelente como preservador de la dentadura, refrescante y
desinfectante para la boca, productor del más
agradable ali en to.»

D e allí se podrá uno persuadir:
I.-Que el ODOL debe ser considerado como el dentífrico que responde con más perfección a las exigencias de la higiene dental.
2.-Qne el ODOL es usadó con predilección
en todos los círculos, hasta en los más altos
por su delicioso sabor.

El autor de estos versos, que forman un juego original de palabras y dedicadas al mejor
dentífrico del mundo, es el autor más sentimental que la música italiana glorifica ahora:
Giacomo Puccini.

LUTO
GERALE1: La~ visitas de pésame deben devolverse
hasta los seis meses después de haberlas recibido. De
ningún modo puede corresponderse una visita con el
envío de una tarjeta.
No hay inconveniente en que lleve usted en sii.viaje
sombrero en vez de manto. Este sólo se usa eo los tres
primeros meses del duelo. Lo más a propósito en su ca·
so, es la toca de crespón inglés, con largo velo flotante;
ya sea de gasa opaca o del mismo crespón con que está
hecha la toca.
·
MARGARITA.

DUDA SOBRE AMOR
EsPERA'.'iZA: Su carta encierra una contradicción evidente, mi estimada señorita: puPs al comenzar su confidencia me dice: &lt;Tengo mi novio a quien quería mucho&gt;. Al babl«r de ese cariño en ti:mpo pasado, parece
significar que hoy ya no le ama; pero al terminar su
carta dice así: &lt;Qué debo hacer? Por una parte mi corazón &lt;entregado&gt; y por otra; un amor tal como yo lo
había concebido y que me ha hecho llorar&gt; . .'.... La
contradicción es evidente, según ya le digo, pues si el
cariño que le tenía a su no, io se ha debilitado basta el
extremo de aceptar una nueva impresión, ¿cómo dice
que su corazón aún está entregado a su antiguo· amor?
¿Se refiere usted, acaso, a un compromiso que ya le es
pesado y que desea romper? Pues si así fuese, mi res·
puesta es la siguiente: hágalo cuanto antes; no dude,
no vacile ni un momento; la hora del amor es caEi sa·
grada; ningún prejuicio debe detener a dos corazones
que se quieren y que mutuamente se buscan y se necesitan; corresponda usted al dulce, sincero e impetuoso
amor de ese joven, cuya clara inteligencia y vehemente
corazón se manifiestan en los bellos párrafos de la car·
ta que envió a usted, los cuales me transmite en la rn·
ya. Sí; rompa su antiguo compromiso, porque esos vínculos, cuando ya no son gratos, se convierten to pesada
cadena; ame con toda su alma a su nuevo pretendiente,
ya que éste, por sus raras cualidades y extraordinario
atractivo merece ser querido con una grande y sincera
pasión.

CARUSO.

Ha sido raro el caso de que los últimos decenios se dieran tantos juicios por p arte de la
c iencia y el arte, todos concordantes, sobre un
producto industrial como sobre el ODOL, y
sus cualidades excelentes.

POSTAL
MARÍA DE LAS MERCEDES: Mil gracias por su linda
postal, y más aún por la inspirada cuarteta con que se
sirve dedicármela ; ya casi presentía que el alma de usted era esencialmente poética, y ahora lo compruebo de
esa manera.
He tenido mucho gusto en complacer tod«s sus anteriores indicaciones.
SITUACION SIN DEFINIR
TAHOSER: Hoy, como siempre, me ha sido muy grato
recibir su hermosa carta, y con todo placer con.esto a
la consulta de su amiguita.
Creo que el joven cadete no la ama de un modo cla•
ro, pues cuando los hombres se enamoran &lt;de verdad,&gt;
no hay nada que les impida manifestar su afecto a la
elegida de su corazón, si no es c11ando hay ob~táculos
insuperables que los obliguen a guardar un doloroso
silencio. Pero en este caso, siendo libres los dos, ¿ ¡;:or
qué callar un amor que flOdía ser la felicidad de ambos? Cuando un joven, colocado en estas cilcunstancias, no habla francamente, es que no se siente enamo-

Adivinar lo secreto de los seres por el estudio de sus
füooom{as, tiene un interés extraordinario.
Hay quieu lee en los ojos; otros observan la boca y la
nariz; algunos se fijan en el ritmo de los pasos o en el
movimiento de los brazos, reconociendo a diez metros
las cualidades de una persona a quieu jamás hao visto.
La manos hablan y dicen mil cosas; un movimiento
suyo aleja para siempre, y si oprimen cariñosamente otra
mano pueden ganar un coraz6a,
.
Los pies pequeños o grandes, impacientes o tranquilos, aunque se les presta menos atención que a la cara y
a las manos, suelen traicionar un estado de ánimo o un
temperamento.
Antiguamente, en Francia, se llamaba a los villanos
&lt;pied plat,&gt; y al aristócrata &lt;ta· 60 rouge &gt; Esto prueba
que el calzado era algo así como el caráct•r repre~eotativo del estado social; desde el pie envuelto en uoa
hoja de palmera que usaban los egipcios, hasta la bota
de los almibarados personajes dd Directorio: aquéllos,
libres, marchando lentamente sobre la arena; é;,tos prisi~neres entre hebillas. El siglo XVJII, espi,itual y licencioso, ::e nos revela por la audacia de sus tacones,
el lujo desenfrenado de las telas y la absurda punta de
las suelas, que hacía un pie ridículo.

Una tarde lluviosa y sombría,
cuando mi¡es pasar el cortejo
que acompañe al panteón mi cadaver,
donde yacen millares de muertos;
cuando escuches los tristes aullidos
de los canes.. . Los ayes del viento,
no suspires¡ mi bien, reza y llora
por las almas de todos los mue~tos.
Cuaudo mires la tarde murieote;
una tarde rojiza de invierno,
cuando escuches tañer las campana~
de la iglesia de algún cementerio,
no suspires, mi bien, reza y llora,
que tu llauto tr,1Dquilo y sereno
ha de ser cual plegaria bendita
que se eleve llegando hasta el cielo.
iOh mi virgeo!....Uoa honda tristeza
me atormenta implacable si pienso,
que al morir he de estar entre sombras
donde solo hay eterno silencio....
No suspires, mi bien, reza y llora
pues tu llanto es rocío de los cielos,
que caerá sobre mirtos floridos
en la. tierra. que cubra mis restos.
LUI.5 G. VALDESPt:-i'O JR.

Yl.N\S""

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EUGENIO TALLERI YCIA.
Ja, Nuevo México, 65 y 69. · Sucursal: Sa. Tacuba, 73

México, D. F.

su casa
Nadie ignora cómo Balzac estuvier a
siempre rodeado de acreedons y que, por
mucho que se preocupara de ello, dejaba
pasar el tiempo sin perder su insólita serenidad y su talento.
Cuéotase que uo día Balzac fué convidado a comer en casa dP un notario, el
cual, viéndole tao afligido, le preguntó cuál
fuese el motivo de su silencio.
-Querido notario- contestó el autor de
«Papá Goriot,&gt;- mi silencio tiene un motivo y os lo voy a decir. ¿ Creéis que un
hombre pueda estar contento la víspera de
la fecha de uo pago, sobre todo cuando le
faltan los medios necesarios? .. . .
-1 Cuánto necesitáis?
- Mil francos.
- Aquí están. Me lo devolveréis con la
ganancia de la primera obra que publicaréis.
-No-contestó Balzac,-prefiero de la
«mejor&gt; obra que publicaré.
Y firmó lo siguiente:
«Me comprometo a devolverle al notario
D. la cantidad de mil francos sobre la ganancia de mi mejor obra.&gt;
La declaración quedó olvidada durante
tres años en la cartera del notario. quien
al fin un bonito día escribe al autor de «Eu ·
géne Grandot&gt;: «Permitidme deciros, querido amigo, que es una obra maestra vuestro último libro, que es la mejor de vuestras obras&gt;
Balzac contestóle: &lt;¿ Crelis que ya me
haya agotado? Esperad y veréis.&gt;
T rece años después, el notario escribió
a su amigo: «Mi querido amigo, he leído
«Les Parents Pauvres.• Es la coronación
del edificio; no llegaréis nunca más a una
mayor 11ltura.&gt;
Y Balzac le contesta:
&lt;Haré a lgo mejor.&gt;
Y quizás hubiera manteo ido su promesa;
pero d año siguiente murióse e l ilustre escritor, y, desde luego, sin haber pagado su
deuda.

Los Barros y Granos
asquero~os algunas
veces
Afeadores Siempre Curados en Cinco Días.
Usted no Quiere es-

-_¿.

fi!: perar !ndefinldH.·

ment e para Que de·
· Sil.parezcan esos bH. ·
rros, granos ó erup·
.clones en su cara 6
, en su cuello. Lo
1 acons ..Ja ble as cu. r:trselos I&gt; ron to.. Qulz:t en la semana
próxima, usted tentrá Que concurrir á
alguo baile ó banQuete y sin duda uoted
no Querrá Que Sello r epulsl vo el as1&gt;ecto de
su rostro. Convénzaoe Ud. J;&gt;Or sí misma
de QUe un tarro de Crema Sirene
1

contra los Barros, los extirpa en
pocos días y de Que no hay granos, erup
clones y barros Que no se curen con certez~ con esta maravlllos,. J;&gt;Omadlta curatl·
v,.. a.ntlséptlc~a y berm&lt; se..~ora-TARRO
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Centenario de la chistera</name>
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        <name>El arte social</name>
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                    <text>��CAPITAL:

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1

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1

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.\partado, 1336.
;\1ÉXICO, D. F.

·

Teléfono Ericsson, 1501.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

,,.

Calendario de la semana.

El Estreñimiento

.

es lli:l mal muy común que coa frecuencia se descuida o se intenta corregir coa purgantes más o menos fuertes. Ambos casos son improcedentes. El mal es motiYado generalmente por deficiencia de la cantidad de la bilis necesaria para ablandar la materia
fecal en los intestinos, r el consiguiente e oveoeoamieoto de ésta Los purgantes facilitaa inmediato alivio; pero su efecto posterior es causar la continuació n o reproducción de la dificultad y, por lo tanto, son cootraproduceote5. Por otra parte, si se descuida puede dar lugar a trastornos más serios y hasta peligrosos. Lo que se necesita
es ao. l,uen estimulante tónico para restablecer la emaoaciúo adecuada de la bilis; o
sea tiara estimular la acción del hígado y los riñones. l'o facultati"o eminente y especialista dió :. conocer hace muchos años la siguiente fórmula que ha sido adaptada
en general por s u bien probada eficacia eo casi todos los países del mundo. Hela
aqué: Edracto compuesto Yegetal Arvelioa, 15 gramos: Jarabe compuesto de hipofosfitos. 4'.i gramos: Jarabe compuesto de zarzaparrilla, 6o gramos Todas estas sustancias se pued.,o comprar en cualquier botica sin necesidad de prescripción médica.
Mézclense bien y tómese una cucharadita despllés de cada comida, agitando el fraseo a11tes de usarlo.

Lu~ES 19

l
1

siempre ea eficaz, Millares de personas curadas por ella testifican

v:: :::a te!1e~1~e~~~~~!:

::J:ªJ:r::~:e,&lt;la~~~~~s!rfaru!!°
prevención, Produce efectos segurisimos en

1·

QltllN08, TUll01fll8, IIL.IIOlflfllN118, Hlllf/0118, ,.USTUL.118, L.L.IIQIIS,
UL.0lllfll8, QUllllll0Ulfll8, ,-ISTUL.118, lllfUl'OI0Nll8, llTO,, llTO,
011 VllNTII llN T00ll.8 L.118 0lf0QUlllflllS '/ 80Tl0118,

1

MIBRCOLES

2 I.

88

A 25 CENTAVOS LA CAJA,

Para loa l11&amp;&amp;N1 donde no ■e enouentre, ■e deapaohatranoo de porte, en't'luldo
con el pectlclo en aelloa de oorreo I0,80
por oada oaja y por docena 12.&amp;Z,&amp;l Depoaltarlo sener&amp;l, 8/f, lfll,.IIIIL. •• 0lfTIIQII, In' 011.L.L.ll 01! •IINlflQUll ,v9 •••
~lllfTIIOO 4Nf,

°"'·

1

...,uoo.

A nuestros LeGtores de

º· ,.,

1

San Juan Butista de la Salle Confesor
(del día r5.}- Saotos Valente Obispo, Hospicio Confesores y Santa Virginia Virgen
Mártir.-Comienza la novena del Sagrado
Corazón de Jesús en varias iglesias.- A las
tres y media de la tarde procesión coa el
Divinísimo del Sagra r io a Catedral, donde
queda expuesto a la a:loracióo de los fieles
d urante las vísperas, maitines y laudes, que
terminan a las seis.

Dice el Sr. Balleza después de haber
u sado la P eruna: Soy natural de M e jico,
pero hacen cinco atlos que resido e n Los
Angeles, California, adonde padecí por
largo tiempo de catarro, constipados,
dolores de cintura, agriedad en e l estómago y mala digestión. Tomé seis
frascos de PERUN A . Aumenté l0libras
y r ecuperé la salud. Fermin Balleza.

Espejos
Engañadores

___
.
.
El prcfe~rde la Un1ve_rsidad de Muo1c~.
M. José S~htock ha publicado los tres pri~ero~ vol~meoe~ de una obra de extraord10anas d 1mens1ooes, consagrada en su totalida~ al estudio de &lt;Haml:t.&gt;
Se titula &lt;Corp1;1s 1!amlet1cum,~ y le ha
co!ta.do más de ~•sanos de traba¡o.
.
_,::rata de reumr t.°: ella !as leyeod_as pnm1t1vas, las obras literarias, a rtísticas o
plástica.$, las notas o escritos, cualesquiera
q11e seaG, qae tengan alguna r e lación con
la leyenda, cuya versión más admirable
teatralmente. tiene por cuadro e l castillo
del señor de Dinamarca
El primer volumen de esta recopilación,
contiene h.s tr~ducciooes de textos sacad!ls
de lenguas antiguas ea UlO entre los bud1s~ _de las r~i?oes ve:ioas del Ganges m_end1ooal, se1,c1entos anos antes de Jesucns·
to, del sancristo, del chino, del turco, del
g riego, del árabe, t:tc.
Se ve, por esto, cuán diseminados están
los r ~gos principales de una leyenda, y qué
ioterés puede presentar dote el sabio el es·
todio de todas las moddidades humanas
que se revelau coa infinitas variedades ea
c1da idioma : es algo análogo al trabajo de
investigación y clasificacióu del naturalista,
y de este trabajo sobre u_na leyenda pueden desprenderse conclus1ones de una alta
psicologh. sobre los caracteres de las razas
~:':ad:t::i:!nación en los difere ntes países
El segundo volumen de &lt;Corpus Hamle·
ticum•, encierra versiones europeas de la
leyenda. y el tercero se ocupa de sus emi·
graciooes a través de todos los países, desde
l.1 India y la China hasta la Islandia.

La .irimera meocióa que se hace del
ÜO)IISGO 25.
piano ·data del 16 de Mayo de 1767.
Eo el cartel que anunciaba el concierto,
La Octava de la Santísima T1 ioidad.
se decía que el anista Buckle cantaría uoa Santos Gregario \'11 Papa Confesor y Urcanción de Judith, acompañado de uo bJ.oo r PapJ. Mánir
nuevo instrumento llamado "forte-piano."

El Agente exclusivo de
nuestros semanarios 11 El
Mundo Ilustrado" y II La
Semana l lustrada'' en esa
Ciudad, es el Sr. Manuel
Sancho, con domicilio en
la 1l1- calle de Juárez N &lt;:&gt; 6.

.Un estud'10 de "Hamlet''

NOTAS CORTAS

¿De qué? De muchas cosas lo ha sido
Nestor \Vilmart, hombre de cincuenta y
L os niños ¡:,equeños no son seos1bles al
dos aiios, que acaba de desaparecer de Pa doctor. Un doctor calcula que la sensibilirís, después de haberse gastado, en quince dad no se demuestra claramente e n ellos
de
del
años, unos cuarenta millones de francos. hasta 4 o 5 semanas después de nacer, y
PURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS
Y lo curioso es que este hombre de tao antes de este tiempo no e chan Ir.grimas
T . LEROY, 96, Rue d'Amsterdam. PARIS U todas la, Farmacia,.
fáciles tragaderas no ha tenido ni una pe· cuando lllorao
seta que pudiera decir que era suya; gastaba el dinero de los demás, y los demás
000
se quedaban tao tranquilos creyendo haber
colocado su dioerc, en forma soberbia.
- .
Porque )séstor-ya lo habréis comprendíEa tiempo de guerra, Fran':'1ª paeilti per
do-era un hombre de negocies: a los oer en el _campo de ba~alla 376 &lt;le_ cada
veintidós años fundó en Bruselas, al abrí- r,ooo habttaotes,Alemama 310 y Ru~•:1310.
go de su padre, banquero de gran crédito.
Sola y Unlca Calldad
una sociedad por acciones para e"p!ot.;r
ººº
un ferrocarril: las acciooes eran amortizables ea uo plazo de doce años, y 00 p roDe cada 1 .5 personas, sólo una tit oc les
duciríao interés basta cinco de~pués de !a ojos perfectos. Ob~érvHe que los individe su emisión. La Bolsa se las be- duos que tienen el cabello muy abun!l.ante
Para conseguirla
y el Nombre "CHRISTOFlt" fecha
bió, como si fueran tendidos de sombra de son los que poseen la vista m,is defertnoEXIJASE esta Marca
sobre cada pieza,
uoa corrida e o que torease Joselino, y .... Sd.
comenzaron las obras del ferrocarril. Aún
° 00
MEXJC(I · 11.AUBER '!11' ZJVT '!11' C ...
oo se hao acabado, ni llevan camino, pues
.
.
.
•
se suspendieron al mes de empezadas, y
La cantidad de c~mzas que deJ:1 e.!- te
los habitantes del país que la grao línea cu3:odo se _quema, s~rve para ,Prec1sax su
había de cruzar . continúan haciendo sus cahdad. Cuanto mas bueno es el té menos
viajes ea silia de posta; ahora, con )a no· cenizas deja.
ticia de la desaparició n del g rao financiePOLVOS ADHERENTES
ro Wilmart, ha coincidido el hundimiento
1·
ele uno de los puentes de la única carrete1NVISIBLES
ra del país. ¡Es la muerte de la comarca!
FINURA, P UREZA. PERFUME IDEAL.. - Comunica al rostro un.a maravillosa
Entre tanto, ::S-éstor se llevaba en P arí,
DE QUENT IN
bJ!ºr::~f:::Chªo¿
R~t~~~J°f:~~C:, ~~co~~•~
la siguiente vi&lt;L: tenía diez automóviles,
absoluta Son los polvos de arroz de las tt1na, y los reyes dt los polrot dt arro,
una cuadra con cien caballos y una piano- MIMOSAS para los amantts
AGNEL, PRAl"UliUSTA, 16, Avenuo de l'O~ra. PARJS
C
la con roll,s de &lt;La Generala&gt;. El ::-i'abad
de Daudet resucitaba al cabo de los años;
pero un dia-hace muy pocoS- Néstor
vido algunos años, la abandonó con uo Wilmart se levantó a las ocho de la maiiatierno infante, para casarse coa una rica oa, mándó que le echaran uo pienso soheredera; siendo CdUsa, con su ..bandono. berbio a sus cien caballos y .... desapare·
de la muerte del niño y de la prostitución ció por e l boulevard Malesherbes, tara·
Todos estamos conformes ea que, para la de la madre.
reaodo &lt;la Tookiooise&gt;.
vida en sociedad, son necesarias ciertas Y y Pedro era para todas las gentes dedeterminadas reglas morales que sirvan de
d
d'
¿Dónde está? No se sabe : en Bruselas
.
'd
. d
ceotes el caballero Pe ro, el 1goo,e1 I1ush d . d
.
d d e'I
norma al io?iv1duo en su v1 a pnva a y trado don Pedro, citado con elogio por la se a e¡a o una mu¡er enamora a e ,
en sus relaciones con Jo~ demás hombrt,s. prensa respetado y admirado por todas qoe le espera, a pesar ?e todo. Acaso oo
Uoa :noral, es necesaria una moral-ex- las cl~es sociales, socio de mérito de ios- V\1elva: malas lenguas dicen que este maesclam_ª.nos ea todos los. t_ono_s.-Uoa moral ti·tuc,·ooes benéficas y hasta pres,·deote de tro de_ tantas co_sas se encuentra ahor3: con SI es para '·novia.'· ¡,orque su s•b·J• &lt;élesll,d•lc haI
1
] b J
b
1
d
\ d
ó rá su,pirar ror un beso.-Sí es r ~u.'l un novio. vor--1ue
r ~hg1os3:,óuna_ mobrl~1 u~1ó1tana, una . mora una cofradía.
os,. ubgaros da¡ol osb mi uros. e . o non . su suave frag,ncla embriagará su !ernura La /'1tutis10 sane, o DI o 1gac1 ~- .. . poco 1m~rGozaba leoameote del bienestar en la po 1s, uscao. o e e e monre que ooore da.. es¡,osa atraerá a su maridornn ,,, .,VtOI L'TAS.
tao las bases; lo esceoc,al es que exista t·,erra, y popr ao-adt'dur a, teoi·a bt'eo ganada tutta l_a sua v1tta&gt;.
porque la Jarón una boca sabro:a. Et mariJo ,l&lt;&gt;sa=y 51 00 ¡0
d
1
con esta"- VIOLETAS compl.lced a s'u ,"-posa.
una moral.
.
la felicidad en el cielo, gracias a su esencuentra,. cuan
ª g~erra Jo,
pues aunque fume o oeh )Icores, &lt;u ,1oon10 &lt;1•ied:rrá
Ea todos los órdenes de la vida, lo que I d'd
.
a
las
muchas
acabe,
fundará
una
soc1egad
por
acc1ones
Jellctoso.
LAS \-rOLETAS RUSAS DEQUFNTIN
1
vale es la representación soci«l que se ob- P ~o I ez hcobo. 1adg1edsia_ Y
t para un ferroearril de Varna a Aodriooó- son el alma seJunora Je la muj,&gt;r y ~, ,ru•t~ r•~n1e a su muer e.
.
h
.
.
misas
que
a
1an
e
ec1r
r
.·
E
quisrndor Jel hombre.-"C..1jita :trli-"1r1 Je .,tum•T'i•=&gt;'.
tiene, por la ereoc1a, por 1as riquezas, Garantizo la autenticidad del botón de po is y, ,cev~rsa o aque1 terreno mon- so cs. CenlficoJa por correo 6o cs.-Er,- M•'•i, o, J.
por la osadía, por la fuerza, por los mé- muestr
Como ést . podrían presentarse tuoso las acc1ooes h1brau de ser más ca- L.,bnJl_é Suc~. &amp; Co., Profesa 5. J \liUlem, ',11, s. 3, .
ritos.
h a.
'
e;
ras.
Je Bohva:- numero 25. Joh;:nn~en f ., ... &amp;. 1 o .•A..v ~
I
•
d
mue os.
nlJa S.,n f rancisco. ¡,.
Uo P0L re que cump ª cooc,eozu a~enPor cada hombre que triunfa en la vida
JOAQl11:-S BELDA.
te t?&lt;1°s los d~beres, que , ~o haga daoo a exclusivamente por sus méritos, cuéntanse
oad,e, que eSt1me ª su pro!'m'&gt;, que sea, ea millares que sólo lo consiguen por acc;ooes
su~a, _un dechado de pro~idad Y honrade%, reprobables ea abierta contradicción coa
serasiempr_e&lt;uopobrediablo.&gt;
las reglas morales. Pero el éxitolesab
Su_ °;lorahdad pasa µerfectameote desa- suelve de todo pecado.
perc1b1da, cuando 00 le es ob~táculo para
Poco importan tos medios: la cuestión es
p r&lt;?sperar, 0 cuaod o 00 se convierte en ma- conquistarse cuna posición ~ocia),&gt; que
El autor de &lt;Cyrano&gt; tiene escrita destena explot'.1ble.
una vez conquistada, todo se dispema, to- de hace mucho tiempo una traducción en
En cambio. el osado que sepa faltar.con do se disculpa todo se justifica, todo se ol- verso, de la primera parte del &lt;Fausto&gt;,de
&lt;arte&gt; a todos los deberes, que practique 'd
'
Goethe.
la máxima del «yo antes que nadie, y al v, La.
d
, •
d
,..
.
• tá
a mora 1 e 1 ex, 10.
Lo empezó hace veinte años, cuan o leía
pro¡tmo contr~ una _esquma,&gt; _cooquis oSubid, trepad, escalad la altura ... . Cui- correctamente el alemán y había trabado
dos~ a fuerza de_ ~¡ezas,. rntrigas Y haSt a dad ~ólo de no caer porque e ntonces la una grao intimidad con la. genial obra de
dehtos,duoa &lt;pos,ci~o social,&gt; ~ue~e f~ r sociedad, celosa de ;u moral, os recordará Goethe Al emprender la traducción de
s•guro de i:ierecerd ª revereboc,a d'ebl 0&gt; como afrentas lo que antes os dispensó co- «Faust~&gt; Rostaod se propuso dar un trase 1 muo o, 10c1uso e 1os &lt;po res 1a os
d'd
1·
d 1 ·d
•
•
11, •
¿Ejemplos? .... ¿Quién o_o pudiera pre• m;
'q: : : : / ¿~:g~egl:s ª ~~r!ies )~~o exacto y poético del gran poema teuseotarlos
por. docenas,
tomaodoles de sus d e una soc1e
· d a d , h ao d e respoo d er a 1a es·
•
•• que Rostand había
.
~
Hace
tiempo
se d1¡0
mismas re1ac,ooes.
· 1
·
·- d é t . ¡
h
h
Recuerdo un caso típico. Hacía aiios que pec1a o_rgao1zac100 e s a , _as : l?ues, en entregado su «Fausto&gt; a Sara . Bern ard
fdltaba de una gran ciudad. Al volver a una so_c~edad donde vale el 1od1v1duo por para su teatro, y que la gran a rtista se eoella, de dos amigos, de la juventud flor ida, la pos,ció~ que ocupa, .Y por la co?qu•stª cargaría del papel de l\Iefist6feles. Este
me acordé. La antítesis el uoo del otro de esa posi~ióo se convierte ª la vid~ . en rumor era cie1 to: según ha confesado Roserao: Juat1, un excelente muchacho, bueno, una lucha s,o t~egua, ea 13: que so~ hc1tas taod ; pero por d iversas razones la obra no
cariñoso, trabajador, sostén de su madre todas las ar~as, e~ tal sociedad,. i qué mo- pudo represeot~rse en el teatro Sarah
"iuda; Pedro, disoluto, vicioso, holgazán, ral_puede pnvar sino e~ la del "xito?
Berohard, Y paso a poder de Le Bargy.
eterna pesadilla de sus padres.
Seamos francos, arro¡emos la _careta de
Aunque el &lt;Fausto&gt; se halla completa_¿ Qué es de Juan? - prel(uoté.
una moral auSt e ra que 00 practicamos.. ea mente terminado, ~ería preciso, para repre-Por ahi anda, hecho UD desgraciado- :a quet DO ,creemo;,·l~r~ roclamar abier- sentarle, hacer en él modificaciones a que
fué la piadosa rtspuesta.
amen e &lt; a mora e ex, o&gt;.
Rostaod no se siente muy inclinado. Ade_¿ y de Pedro?
má~, el éxito que este año obtuvo en el
-iOh l Ha hecho ciirrera. Es todo un
.\DRl ,\N DEL VALLE. Odeón otra versión del «Fausto&gt;, hará que
caballero,. muy estimado y respetado.
el estreno se retrase.
Así era. Juan, coa toda su bondad y boaY sobre todo, Rostaod está encariñado
radez, era &lt;un desgraciado.&gt; Se había cacon la idea de que Sarah Berohard y Le
0
0
0
sado por amor, estal:a cargado de hijos,
Bargy sean los intérpretes de Mefistófeles
vivía casi en la miseria, prematuramente
y del doctor Fausto.
C.\RN€ • QUINA • l'tlER~
envejecido por el trabajo excesivo y lds
Hablando de &lt;La deroié re oui1 de Doo
El :ne~ ~~c.0~ ,tllu, ~Ot41 9o b.c.1'1N&gt; ~11
privaciones.
El pensamiento se mue"e a la velocidad Juan,&gt; recientemente ha manifestado Ros·
le. • r.a •ua ,1, Cloros1e, A ·,onla pro•
Era para todo el mundo el ¡&gt;Obre Juan, de 33 metros por segundo.
taod que es uo poema bastante largo, que
tunda. :'tl al.i.rt,1, M l!o·n1-w.01oocs
el desdichado Juan, el imbécil Juan. Es Una persona que no sea tarda de peosa- lo escribió hace unos quince años, y que
dolorosas, Calen! ura1&gt;.
todo lo q ue babia ganado con su vida mo- miento invierte dos quintas partes de se- tiene un corte muy original.
caiit- fl 1cnc11e&lt;1. ~~. Pann
ral y ejemplar.
guodo en recordar el nombre de un país, &lt;La derniére nuit de Don Juan&gt; está en
ft)r ... P• M"l.a•,.~• . - Por su parte, Pedro, después de seducir de una ciudad o de un objeto que le sea poder de Le Bargy, que la e~treoará en la
una modistilla, de cuyo trabajo había vi- familiar.
próxima temporada.

consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.

11

La Mejor

Los volúmenes en preparación recogerán
JUEVES 22 .
todos los estudios y criticas consagradas ª
Conocerse a sí mismo es una de las ba&lt;Hamlet&gt; en todos los idiomas, las versio. .
.,
d 1
1
b'é
oes musicales de la leyenda y la bibliogra·
Cor pus Chnslt o sea La Coomemorac,oo ses e a mora, y es taro I n una de las
fía.
solemne del Santísimo Cuerpo de Nuestro bases de la el,.gaocia distinguida.
Conocerse bien a sí mismo. físicamente,
El número de obras musicales, compues· Señor Jesucristo. Santa Rita de Casia Viu- es tao dificil, y por tanto, poco común, cotas sobr': &lt;I:Jamlet&gt;, es coosid~rable. Ha}: da, de la Orden de Sao Agustío,abogada de mo conocerse moral mente.
ó peras 11ahanas de Domen1co Scarlatt1 .
.
_
.
p
·
¡
h
Santos Torcuato, Ctesifoote,
ocas mn¡eres 1ay que no se agao ilu( 171 :&gt;-), de Gasparioi ( 1735 ), de Caruso 1mpos1bles
s
d
r
d
siooes engañosas sobre su persona, ilusio( 1790), de Me rcadante (1822), de Franco eguo o, o :&gt;.lecio, Cecilia, Hesiquio y aes que a ,·eces 11 eoao d e espanto.
Faccio (1865) y de Adstides Hignard Eufrasia Obispos Mártires, discípulos del
No hablo sólo desde el punto de vista de
(Nantes, 1888.) .
Apóstol Santiago. Santos Casto y Emilio la belleza, pues todas somos, respecto a esEa otras ocasiones se han hecho muchos Má .
Ofi .
.
te particular, completamente ciegas.
poemas musicalessobre&lt;Hamlet&gt; Los más . rltres. - c,~ y m1sade la fiesta del día:
Hasta añadiré, aún cuando se extrañen
conocidos son: el de Marsczek (Bruno, rito doble de primera cláse coa Octava pri• mucho los señores q ue critican coa tanto
1848;) el de Alejandro Stradtfeld (Darms- vile~iada y ornamento blaoco.- F uoción afán nuestra coquetería, q ue a su vez, se
tad, 1857;) el de_ A_mbrosio_ Thomas (París, ea Catedral y solemoísima ¡&gt;rocesióo des- hacen tantas ilusiones como nosotras, y tal
1868). y de Anst1des H1goard (Nantes,
.
.
d
·
_)
pués de la misa, con asistencia del Prelado vez mas, respecto a sus se ucc1ooes.
1888
D'
C • E
•- .
.
.
Hay hombres que, afligidos por un ab1ocesaoo. una c 1esia5 t1ca, Universidad d6men imponente se figuran tener un torCONSERV.\R SA:,:O A UN NIXO es Pontificia, Seminario, Rectores de los tem- so de atleta, y .._1g~oos, completamente calmucho más fácil q ue ayudarle a recobrar plos, Clero Secular y Regular y diversas vilos, se c reen provistos de abundante cabela salud perdida. S \ se quiere . preserva: al Asociaciones religiosas, porta odo cada una era.
,
.
niño de las tao ter~ubles afecciones e~tlva- de ellas sus respectivos estaodart
El d..
La c09uetena natural _e~ las muieres, las
1
les, el cólera, la diarrea, el catarro 10tes- . . .
es.
galaotenas que se les dirigen, aumentan,
tioal, e tc., aliméntesele con el único ali- v101s1mo permanece expuesto ocho días a sin duda,_ esta ceguedad oaturdl, y he aquí
m,oto conocido ea su género, "K uf e k e .. la adoración de los fieles, habiendo por las como mu¡e res gordas se creen delgadas y
que da excelentes resultad~s en el niño~- tardes ,isperas cantadas. -En este día ha esbeltas. . . _
.
d'd .
.
.
Y Pero la 1lus100 más general es. la relatl00, ea el que padece afecciones gastro-10testioales y también ea e l débil y retrasa- cooce '. ª IDdulgenc,a plena ria Yotra para va a h juventud. Todas conocen su edad ;
do eo su de!arrollo.
cualquier día de la octava. -En la B1sílica hao _contado con gran amargura los años
de Guadalupe, función, procesión y e,po- ternbles que hao hecho desaprecer poco
sicióo del Di,·ioísimo toda 1 0 t v - E 0 a poco sus eocaot~s, demacrado tos ro~·
Los ciegos del Japón no llevan perro ni
.
.
. ª eª ª·
- tres, apagado el brillo de los ojos
lazarillo para que los guíen por las calles, Sao Fehpe de Jes us, función solemne.
Y, sin embargo. generalmente, serias ansino un pito, como el de los vigilantes, pete el espejo, no notan las líneas que cruro de sonido triste y especial, con el que
zao los párpados, ni los surcos de los caadvierten su presencia y obligan a los
\'tERSEs 2 3
rrillos, ni las tiranteces angulosas de los
transeuntes a dejarles el ¡,aso libre.
cootoroos de la boca, tan bien modelada
lofra Octava del Corpus-La aparición algunos aiios antes.
o o o
del Apó~1ol S ,01iago, S rntos Epitacio O bisEa u?a ~alabra : conozco mujeres que 00
po l\'Iámr y Juan Bautista Rossi Confesor. notan s1qu1era que el esmalte de sus dienKempis escdbió su cilebre obra "La -Toda la lnfra Octava de Corpus el oficio tes se altera poco. que la barba Sel pone
imi1acióo de Cristo" cuando tenía treinta
.
d
'd d
.
arrugada. que la tez se vuelve áspera y to·
y cuatro años de e¿ad.
Y m'.sa S'&gt;D e esta so1em~i d : el rito es ma esos tonos de ocre alrededor de los
semidoble, pero no permite la celebración ojos y de los labios, que caracterizau uno
o o o
de misas privadas de difunto.
de los síntomas de la vejez
Así es que si se quiere permanecer beEn los tiempos de Catalina de Médicis
lla, si se quiere vestir con distinció n y eleno se lavaban las mujeres, porque supogaocia, la primera condición es conocerse
. d' . 1
1
s,:sAOO 24.
o Íao que e 1 agu1 e ra per¡u 1c 1a par• e
a ~í misma, es decir, no hace rse ninguna
cutis.
Iofra Octava de Corpus.-;s;ucstra Seiio- ilusión sobre el estado de su rostro y las
Lo que hacían era pasarse por el rostro
proporcioiles de su persona.
un trapo mojado ea leche.
ra del Auxilio del Cristiano, Santos DonaCuando ~e mira una en el espejo, hay
c iaoo, Rogaciaoo y S usana Mártires.
que tener presente que ese espejo, por muy
o o o
bueno que sea sólo refleja la mitad de los

lSan Luis Potosí

MAESTRO

Contra el ESTREÑIMIENTO

y sus

·Platería "CHRISTOFLE

20.

Sao Beroardioo de Sena Coofesor.-Rito semidoble, que permite la celebración
de misas privadas de difunto.

UN

Exijase1o1YERDADEROS GRANOS SALUD D'FRANCK

Sao Juan "1epcmuceoo Mártir (del día
16) celebrándose con r ito doble de segunda clase y los días que faltan de su Octava
hasta el ¿3,-Santos Pedro Celestino Papa, Duostaoo Obispo Confesores y !Santa
Pudeociaoa Virgeo.-Fuoción al primer
santo en Catedral, Sagrario, la Profesa y
alguna otra iglesia.-Hoy y mañana función
ea la Saot!sima.
MARTES

~~'!.~~m~~~:,. ~~!~~ 11

·"'

AUMENTv JO LIBRAS
RECUPERÉ MI SALUD.

;;~~~J~:~n~~~~ ~~:m}Je~iza:~p;j~r i:e
tambiJc los hdy que a largan
'
Se puede por tauto, decir coa mucha
justicia que los espejos son e ogaiiadores, y
que no de~~ darselt,s un créJico iocoodicioua 1

11

FLOR or BELLEZA

tu:::!.~!~o:,e~~e:d:~:.

V o Ietas rusas

tº

LA MORAL DEL EXITO

°

0

Un "Fausto" de Rostand

~~:~::e

VINO AROüD
0

�1.i1t:JLlOTECA UNlVERS!lARIA
''ALFON . O REY ~
FONDO RICARDO CO\IARRUBIAS

EL MUNDO ILUST RADO

¡ATRAS CIUDADANO!
¿ QUÉ

ES LO QUE NECESITAN

Así dijtron al prefecto Ranc las fuerzas
revolucionarias que él había colocado pa·
ra impedir el paso por la calle de Drouet
en una de las jornadas de la &lt;Comrnune.&gt;
-No se pasa sin autorización del prefecto-gritó el centinel'l., poniendo a Ranc
la bdyoneta al pecho.
-Pero si el prefecto soy yo-replicó
Ranc.
- No me importa, hace falta uoa autori·
zación.
Entonces Ranc sacó del bolsilo un cua·
derno de apuntaciones, y sobre una hoja
escribió:
&lt;Dejadme pasar.
&lt;El prefecto H.anc.&gt;
Y entonces pasó el prefecto, y quedó
consignado para la Historia que entre los
comunistas también existían las ridícula5
fó rmulas burocráticas.

los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos que tienen d6biles los PULMONES y los BRONQUIOS?
Un ANTISÉPTICO y un RCCONSTl1UYENTE

f.i•)!IIijf,ITIUi\lIEífü~¡Jij~

en forma apropiada, reúne el antiséptico y el rec~,.etituyente mlia
poderosos, la Creosota y el Clorhidrofosfato de Cal.
Comtitu.ye el remedio soberano contra los CAT!RROS, las BRONQUITIS
CNÑlicas, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
6l.petito 7 lu fuerzaa, agota las secreciones y previene la

q110

.

&lt;-.-4

TUBERCULOSIS
-

""..(/...,.Q

e,

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COURJIEVOtE-PAl\IS. Y ,n

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SIMON
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~.

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·

La (Jra,n ·xa,rca, de las Crema,s de :Belleza,
· I1iventada e,i 1860, es la más antigua y queda superior
á todas las imitaciones que si, éxito ha hecho aparecer.

OLVO

DE

ARROZ 81111 Q N
SIN

ABÓN
,
,

Á LA

•

e

'

duquesa Oiga, h1¡a mayor del czar, y su
hermana la gran duquesa Tatiana, Esta,
aun cuando sólo tiene quince aii.os, es co·
ronela de na regimiento de lanceros.
La primera mujer que obtuvo el grado
de coronel fué la pricesa Carlota de Prusia, que se casó con el czar Nicolás I y
quién al quedar viuda, pidió a su herma·
no: entonces rey de Prusia, que le d iera
el título de ooronel del sexto regimiento de
coraceros prusianos.

Un rasgo de sinceridad
La novia.- iQué desgracia! ¿No sabes?
[ :l;:! ba perdido toda su fortuna en la

El nov!o -jQué contrariedad! Afo_rtuoa•~'"-•ii,,1~~..;;;:a11111-..~~ &lt;lamente, no nos hemos casado todav1a ..

ERACINA. MIDY
Bl mayor
disolvente del Acido úrico
~ar• abreviar 7 eviear l&amp;11 Crisis de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS

B,i l114H1ú Fcr111dcia1 r Dro1111nc,.

OTOSO
~

UMATIC

FLOR El NE
CREMA DE BELLEZA
·'He1,uosa mano, blasón rnle ... decía Luis XIY. Para tettet' man0s blancas, hermosas, finas, sin asperezas ni humedades rmpc;,-rtunas, para qne las uñas estén tersas y rosadas, como
digno coro·namiento de dedos graciosos, aconsejamos r¡ue se
nuten durante algún tiempo, al acostarse. con i,) CRE:JlA FLOLtE:lN .A, poniéndose después toda la norhe guantes de piel d e
perro, anchos y flexibles. Por este medio se consigue t ener unas
manos bonitas y aristócrátas.
4

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE
.. -,- - ' fJMCOS .AGENTES para '4 Repriblica Mexicana

. ;:,.:·: _"_:~~ ú'KÁNUEL e&amp; Co. Avenida 16 de Septiembre, 65.-c:JKEXICO
l

Año XX.- Tomo 1.

Impreso en papel de las Fábricas de San Flafael

Méxito, Mayo 18 de 1913.

Número 20.

DESCONFIAR!,E
01!. Li\S l'ALSIFICAf.1O:'íF:S É UIITACIONBS

-··-••-

México Artísti-e,o y Monumental

:]É~,~;;;¡:,;~;:;;:,;;::;;

__;c&amp;.$!a ~ - ~ ~ . . .

tomad algunas medida. por dia.

Registrado como artículo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.-

-

o o o

•- E0ijase la Marca de Fábrica: ti■ SIMON - PARIS.

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mtem Jea t1a1· tas rarmac111.

Para obtener un

hermoso Pecho
Todos-saben que la opulencia de las for•
mas del pecho es muy apreciada de los
orientales y que sus mujeres entienden
maravillosamente el arte de adquirir esta
robustez. uue no siempre la da la Naturaleza.
Fuera del Orle11te, un hermoso pe&lt;"bo es
lt;rualmente considerado en todas partes
cual la ,;xpreslón más perfecta de la belleza femenina; además, es el signo aproximadamente cierto de una salud floreciente. Para adquirir este de&amp;arrollo que
hace tan elegante y tan seductora á la
mujer, no ha.y nada más eftcaz ni mejor
vara la salud que las PILULES ORIENTALES.

Estas vfldoras tienen, eo
efecto, 1a virtud de desarro·
lla.r :r de reconstituir los pechos, de fortalecer los tell·
dos, de borrar los relieves
huesosos de les bombros y
de d1&lt;r á todo el tusto una
grllclosa gordura
Convienen á la Joven
que s,i desarrolla así como á la. mujer que no ha.
tenido nunca 6 que ha
perdido la hermosura del
vecho. Obran estimulando la na.turaleza, y esto sin violencia : de a.hf su acción benéfica sobre
la salud y también
a establllda.d del resultado producido, el
cual se mantiene después perfectamente.
Las PlLULES 0RIEN:rALES tienen. vor lo
demá9,una nombradía muy anthrna y un!·
versal. (Marca del)OSltada según la ley).
Trata.miento de dos meses aproximadamente, fácll de se¡rulr ..
Precio: El f rasco con noticia exvllcatl ·
va, 6,35 francos.
Dirigirse al seil.or D. J. ·Ratié, fa.rmacéu ·
tlco de primera ele.se, 5, Passa.ge Verdean
(Faubourg Montmartre) París.
F.n México_: J. La.badle. Sucrs.

era..

t
I¡
1

Fachada de_la Colegiata de Ocotlán , Tlaxcala,

Fot. Kahlo.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA,

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3~ Calle de la Riocooada de Sao Diego No.
Teléfooos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.-México, D. F.

41.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S 1.00
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r6. Sus agentes eo Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

Las Colonias Metropolitanas
No hay nada más elocuente que estos días de sol y
polvo asfixiantes, abatiéndose despiadadamente sobre los
habitantes de la ciudad, para deleitarse por contraste,
pensando en las gratas sombras que ofrecen algunas de
las colonias más cercanas y más o menos urbanizadas,
que limitan hacia el Poniente los términos de nuestra
bulliciosa y jadeante urbe. Mientras los obreros, los horteras, los empleados, los comerciantes, y en general los
hombres de negocios se desparraman al medio día por
todos los rumbos de la ciudad, dejando las huellas de
los tacones en el asfalto reblandecido por el calor, para
ir a comer de prisa en habitaciones incómodas, faltas de
aire y de luz; mientras otros tripulan trenes que ostentan los rótulos de Peralvillo, La Viga, El Rastro, Don
Toribio, etc., más copiosamente repletos que la célebre
barca de Caronte, algunos, que en este caso son los elegidos, emigran, aunque sea por breves momentos, hacia
las colonias claras, adonde no se ha proscrito todavía el
árbol, y cuyas casas, del justo tamaño para contener un
idilio, se levantan con gracia a la orilla de calles interminables, amplias y silenciosas, como las de ciertas ciudades provincianas,
Dejemos la Colonia Juárez, que no obstante de llevar
el nombre del presidente demócrata por antonomasia,
es elegante y aristocrática como una estirada dama del
segundo Imperio. Si hubiera alguna lógica eo cuestión
de nombres, esa Colonia bien podría llamarse, i;fo.• mengua, Colonia Marqués de Mancera, Brancitorte,11;María
Luisa o de una vez Colonia Carlos IV, a pesar de que
este último personaje ha sido tan motejado última.mente
eo un irreverente y caprichoso soneto de Esteban Flores. En efocto, la distinguida Colonia es para nuestra
clase media, algo así como las posesiones de Versalles
para el estado llano de la época de Luis XIV. Una brillante serie de palacetes y chalets, erguidos gallardamente entre jardines geométricos, donde hasta el natural desbordamiento de la vida veget«l, se afina y se
alambica como uo pensamiento amplio en la cárcel dorada de ur. verso madrigalero, y donde respira la aristocracia del billete de banco, ya que la de sangre azul
es cada vez más rara eo la actual invasión de reivindi~aciooes populares. Pero oo sólo la riqueza vuelve inaccesible esta ':'l':'gaote barriada a la mayoría de las personas de pos1c1óo modesta. Hay otro serio inconveniente
que la hace inhabitable para las gentes de corazón sencillo, y ese iocooveoieote es el trazo zigzagueante de
sus calles pequeñas. torcidas y laberínticas, como si las
hubiera dibujado el vuelo errante de una mariposa loca
o de un abejorro arquitecto. Es indudable que se necesita de cierto refinamiento cultural para oo extraviarse
en ellas, de haber leído cuando menos a Mallarmé de
naber ejercitado la facultad comprensiva, siquiera' eo
tal c_oal ioi_otel ig!ble vista de cinematógrafo. Y la clase
media no lteoe !tempo para estas cosas. Es laboriosa y
amiga de la simplicidad. Quiere las calles, como sus
i~eas, ti~adas a cordel. 1:'asemos, pues, de largo, por la
••~a y prntoresca Colonia, en cuyas moradas S\Jotuosas

él deseaba, y caminó, caminó mucho, el cansancio lo
agobiaba casi cuando se presentó a su vista algo que lo
hiio horrorizar, quiso retroceder, pero se sintió asido
fuertemente por mil manos que en vano pretendieron
acariciarlo. Ali! había besos, fuego, mucho fuego, palabras engañosas, blasfemias, maldiciones terribles y
acercándosele una alma, le dijo con desesperación, con
ansia, con fiebre, con locura. Amame como yo amo, sólo
así lograrás mi libertad; veo, acércate, y todos mis besos
y caricias serán para tí; ven .... ven ....
No, hermano, retrocede; no aceptes nunca el amor de
una alma si tú oo la amas, porque serás la causa de su
perdición y de la tuya misma, retrocede, vete .... así me
engañaron, vete, porque sufrirías los tormentos crueles
a que se nos sujeta: aquí hay besos ardientes pero queman, porque los labios que lo~ ofrecen no los sienten,
aquí hay caricias pero son falsas, aquí hay fuego, mucho
fuego el de las palabras que también queman los oídos,
aquí hay amor, pero no como el que tú anhelas .... vete .. .. no des uo paso más porque estarás perdido para
siempre. Aquí caen las almas que no aman con un amor
verdadero; aquí también han caído las almas ingénuas
que escucharon con agrado los halagcs, las almas buenas e inocentes que tropezaron con la maldad, con la
mentira, con el vicio. Vete .... vete, porque aquí es el
Infierno de las almas, ¡vete! Y aquél mago retrocedió
horrorizado, y siguió caminando. Por segunda vez se sintió atraído por un abismo semejante al anterior, iba a
caer en él, el cal::ir se lo impidió: allí también había
fuego y caricias; besos y promesas, pero no se escuchaban las blasfemias que en el sitio anterior, y se sintió
asido nuevamente por mil manos que le acariciaban con
dulzura; algunas almas murmuraron a su oído tiernas
canciones de amor, una en su delirio le imprimió un
beso con vehemencia: se disponía a entrar cuando escuchó una voz que le dijo:-Vete, hermano mío, oo es aquí
el lugar que tú deseas, vete. Aquí hay almas que amaron intensamente, pero nunca fueron correspondidas,
otras que confesaron su amor antes que guardarlo; vete,
no es el lugar que tú anhelas, y si crees a l« que te ha
besado, tr-ndrás que permanecer por mucho tiempo aquí
hasta que te purifiques de la mancha de sus besos y caricias, vete y no correspondas jamás el amor cuando no '
lo sientas verdaderamente; vete porque aquí se encuentran las almas que amaron, pero que nunca fueron correspondidas, y esperan ser purifi¿aclas por las llamas
de un dolor intenso. Aquí está mi alma, que te amó con
locura ¿recuerdas? iAh! y pensar que nunca comprendiste mi cariño .... y pensar que las llamas me besaran
hasta que me purifique la mancha que el amor no correspondido y confosado ingénuameote imprimió en m~
alma!. ... Vete .... vete, porque aquí es el Purgatorio de
las almas .... ¡Vete!. ... Y siguió su camino aquel mago
con una tristeza infinita, indescriptible, con la tristeza
que se apodera de las almas cuando aman profunda y
apasionadamente, y se sentó a llorar eo silencio allí sobre la mullida alfombra que le ofreciera la naturaleza,
De pronto parecióle escuchar una canción dulcísima.
entonada por mil voces, se aproximó al lugar de donde
parecía brotar, y por tercera vez se sintió asido fuertemente. De nuevo se oyó la canción dulce, y aquellas almas se disponían a celebrar la llegada de una nueva
hermana, cuando escuchó una voz que le decía:-Vete,
no es aquí el Jugar que se te ha destinado. Vete. Tú
tienes la facilidad de amar, nosotras almas frías, indife·
rentes, sin ilusiones, sin esperanzas, somos muy felices;
pero más feliz eres tú.
-Y, ¿.,caso podré encontrar ui:a felicidad más grande que la que se presenta a mi vista?-murmuró el mago que iba a penetrar a aquel recinto.
-Sí, le dijo otra vez aquella voz. Vete, sigue tu camino porque si tardas un momento, mis hermanas envidiosas de la felicidad que te espera se interpondrán en
tu camino y te harán caer. Vete .... Aquí no se sufre ni
se goza, es el lugar destinado a las almas que se han
purificado, y a las que, como nosotras, oo tuvieron ilusiones ni esperanzas, y fueron frías, indiferentes, y no
amaron jamas .... Aquí es el Limbo de las almas ..... .
Y siguió su marcha aquel mago, que aún amaba intensamente, y que nó sabía en qué sitio podría encontrar
la felicidad envidiada por aquellas alma, ssoñada por los
poetas, no descrita aun y buscada por él.
Una brisa suave y perfumada acarició su frente, el
Especial para
eco de una música celestial, melodiosa y dulce, llegó a
"El Mundo Ilustrado."
oídos, y acercándose al lugar donde la felicidad lo
¿Qué podía desear aquel mago eo su palacio de oro, sus
esperaba, !oh Dios! infinito y bueno, se sintió entonces
marfil y nácar? Nada absolutamente, y, sio embargo, se acariciado por diminutas manos que con ternura le mossentía triste, muy triste, con esa tristeza que no se define, traron aquel cielo; allí todo era azul y blanco, las almas
y que se apodera de las almas cuando desean algo que reían, gozaban y eran felices; allí no había fuego ni
no es material, y que sólo en uo palacio de ternura, bon- blasfemias, oi desesperación, ni IJant.), ni amargura: todad, abnegación y sacrificio, puede existir, algo que no do era deleite, había besos, pero besos sin ansia, sin fiepodría encontrarse ni en los palacios de oro, marfil y bre, sin locura; besos tibios, besos puros, besos blancos
nácar. Así es que el rey mago, presintiendo que un nue- los que envía el alma en la mirada y en el suspiro, los
vo súbdito tendría que perderse para siempre, lloró que no se dan con los labios y se sienten aun más dulcon amargura y mostrando la puerta al mago triste, le
ces.
dijo:
Era aquello una felicidad muy grande para pertene-He ahí la puerta que ha servido para dar salida a
aquellos que, como tú, anhelaron lo que este palacio en· cerle y quiso retroceder cuando una voz argentina le
tre tanta magnificencia no puede ofrecer, he ahí el ca- dijo al oído:
-Ven, amado mío, ven, este es el cielo que se tiene
mino que conduce a la desgracia más grande que existe:
al amor, y tú amas así, lo has dicho; pero, ¿puedes de- preparado para las almas que no han manchado su vescirme a quién, de qné modo? ¿ Cuál de las hadas te ha tidura con el fango del amor vulgar, quédate: aquí hay
cautivado? ¿No respondes? Bien, allí está la puerta; si almas purificadas por el sufrimiento y tristeza infinita
te empeñas aun en salir, sal, y ojalá no encuentres como que produce el amor intenso, puro, interminable, bello;
el amor soñado por los poetas, el que no se dice con los
tus hermanos, los abismos hondfoimos, a los cuales conlabios, el amor comprendido solamente en la mirada, el
duce el amor.
Y aquel mago salió del magnífico palacio en busca de amor sentido por las almas buenas, el más puro y subliun sitio, a propósit0 para poder entregaree al amor cerno me de los amores, el que no se secara al soplo helado

palpitan las inquietudes del oro y se guardan los trascendentales secretos de la diplomacia.
No nos detengamos tampoco eo la Colonia Roma. Carece de n_ie,rca~o y de iglesia, los ejes sobre los que gira
nuestra vieja vida española, y hay que convenir en que
e~as cosas tienen su iraportaocia; como que en ellas está
vrnculada la existencia material y la felicidad eterna.
Además, esta Colonia es indecisa. No es ni abiertamente
elegante, ni francamente burguesa. Es una Colonia de
transición. Dicen que viven en ella los ricos que han
venido a menos, y los pobres que van a más. Yo no sé;
pi:ro es cuerdo esperar que se defina su situación, y
?11entras eso sucede, sigamos andando, sin que nos dejemos tentar por la alegría y la animación, ciudadanas
de la Colonia de Guerrero, demasiado ruidosa para
nuestras costumbres de solitarios y nuestro aire de meditabundos. Aires y costumbres, no tan excesivos por
cierto, que nos decidan por la Colonia de San R~fael,
la soledad de cuyas calles es alarmante. Y si no fuera
por lo peligroso que es ahora hablar de ciertas cosa.~
diríamos que todos sus habitantes conspiran; mas no va'.
mos hasta allá, y más bien pensaremos en un vasto priorato, cuyos afiliados están sujetos a una regla rígida y
austera. Hasta el nombre de sus calles, Manuel María
Contreras, García Icazbalceta, Gabino Barreda, etc.,
predispone a la meditación y al estudio. Apenas si el
nombre de Guillermo Prieto pone en tanta seriedad una
sonrisa pecadora con el recuerdo de su romancero y el
de Rosas Moreno alegra piadosamente el ánimo con la
evocación de su musa espontánea y sonora. Los hombres de ciencia y en general, toda clase de personas
trascendentales, deben buscar un refugio en esta Colonia, adonde abundan seguramente las moradas de silencio y de paz rie que habla Teresa la santa.
Por fin llegamos a Santa María, la Colonia de la alameda riente y de las muchachas guapas, floridas como
los nombres de sus calles en las que, como en cierto
cuento infantil, hay de todo, ruido y silencio. La cuestión es elegir. Algunas son bullangueras y charlatanas
cual comadres de buen humor; ostentan orgullosamente
el sello metropolitano de &lt;los eléctricos&gt; y la tersura del
asfalto citadioo. Estas son las más inc!lsmodas para los
enamorados que como es sabido, gustan de la tranquilidad. Eo cambio hay otras en que el poco tráfico ha hecho crecer la hierba en las junturas de las piedras y en
cuyas casas medra la bugambilia espléndidamente. Eo
estas sedosas tardes de mayo que parecen acostarse en
el Poniente vestidas de violeta, esas calles toman aspectos románticos y cree uno estar muy lejos de México,
en alguna ?iud~d silenciosa del Interior, esperando que
una cara nsuena asome por entre los claveles andaluces de la ventana, mientras se deshace en los labios un
suave verso de Rodenbach. Más allá descuella el toisón
verde de la Alameda florecido en la mañana dominguera de rosas, de niñas y de doncellas en estado de mere·
cer, como cantaba la vieja retórica. Algunas muchachas
de ojos árabes se acuerdan bien con el pabellón morisco, y no me extrañaría que se llamasen Fátimas o Zoraid~s. De cualquier modo, todas esas caras alegres y juvemles, parecen corresponderse secretamente coó la ale·
gría de las casas y con los nombres.floridos de las calles,
por cuyas banquetas pasan las bellas habitantes de la
Co_lonia, llevando tras las chalinas y los rebozos de seda,
quizás un dulce secreto o una indefinida inquietud.
Ya veis que esta hermosa Colonia tiene que ser la
preferida de la clase media. Los muy exquisitos la en·
cuentran algo cursi. Peto yo he hecho la observación de
que muchas cosas cursis son bellas. Ejemplo: el teatro
de los hermanos Quintero y los versos románticos. Por
lo cual, bondadosos lt,ctores, me permito aconsejaros
que en este verano, en que el sol parece batir uo heroico record de calor, con su manto de púrpura, emigréis a Santa María, la clara Colonia de la riente alameda y de las muchachas guapas
Yo ya comencé a buscar casa.
RAFAEL LO PEZ.

El Paraíso de las Almas

DAVALOSARCOCHA
10 de Mayo de
1913

...

/

La señorita Arcocha y su corte de amor llegando
al templo.
sin fe que lo alentase, sin esperanza que le reanimara
en la contienda de la vida, el pobre trovador habíase
transformado en un autómata; demasiado idealista, de·
masiado bueno, no podía soportar las groseras realida·
des de la vida, las traiciones del mundo: todo dejaba en
su sensible alma huellas indelebles, era imposible más,
y vino el epílogo trágico, pavoroso; desbordóse la copa
rle la amargura, se sintió el vértigo del sufrir; el corazón quiso estallar en llanto y no pudo, y entonces 5onó
una carcajada estridente, histérka,-llanto que ríe, pe·
nar burlándose de sí-el pobre, el idealista, el pálido
soñador estaba loco.-ANGELINA DOMO DI GORCE

La misa de velación.
de la indiferencia y del olvido, el amor que une a las
almas haciéndolas sufrir y las acerca. a Dirs. Quédate,
ya que tú amas eo secreto como yo y sé feliz como aquellos que supieron sufrir con resignación las torturas de
ese amor que hace la vida imposible aún eo los palacios
de oro, marfil y nácar y cerca de los hombres y de las
alegrías mundanas. Quédate, aquí puedes entregarte a
tu amor sin que nadie te perturbe. pues todas estas almas aman como tú. ¿ Escuchas/ Es el gorgeo de los pajaritos que amenizan con sus cantos la llegada de tu alma; es la canción de las hojas que comprenden lo subli, me de tu amor ; el murmurio del río que ya adivina que
tu alma le hará una confidencia ¿sientes ? son las flores
que te mandan su perfume, es la brisa que te habla del
ser amado y el beso que te envía con el rayo de plata
el mensajero celestial de los que aman en silencio.
Quédate en este bosque y serás feliz como el ermitaño del cuento,
Quédate aquí en la misteriosa soledad.
Quédate, porque aquí es el sitio que tú anhelas para
vivir feliz etern«meote.
Quédate, que aquí es el Paraíso de las almas que aman
en secreto ....
CLOTILDE VILLEGAS LEAL

Un Soñador
Erase un s?ñador pálido, un ideal trovero, ei:amorado de lo sublime y de lo bello; parecía oo haber nacido
para este mundo de groseras realidades, y en sus trovas
delicadas Botaba su espíritu bostálgico de la región de

las estrellas; caminaba por en medio de este valle de
amarguras con la frente levantada, la sonrisa en los la·
bios, y llevando en el alma todo el precioso c11.rgamento
de sus poéticas quimeras. de sus doradas fantasías. Creía
eo su ingénuo candor que todo el mundo era bueno, tenía fe en el amor y amaba mucho, con esa sutil pureza de
uo cariño ideal, eran sus má~ suaves cánticos a ensalzar
grandes virtudes, y así, velados sus ojos por prismático
vidrio que le hacían entrever sonrosadas lontananzas,
vivía cantando, siempre cantando.
Más un día, aquella frente siempre serena, nublóse,
aquellos ojcs ensoñados, viéronse plagiados por amargo
llanto, y los labios sonrientes dejaron de marcar las ingénuas alegrías de otros tiempos. ¿A qué ese contraste?
¿Por qué hoy llora el ayer sonriente soñador? iAh! es
que a las puertas de su corazón, llegó el penar con todo
su cortejo de males, los golpes fueron muy rudos y se·
guidos, los desengaños inmensamente cruele5; cayó la
venda de tintes rosas, y vió la descarnada realidad de la
vida, derrumbáronse los fantásticos castillos de sus ilusiones, disipáronse sus poéticas quimeras, y todo en su
derreder tornóse hosco y sombrío: ya no salen de su lira
alegres trovas de alma sin pena, tan sólo desgarraba sentidas elegías de tristeza infinita- reveladoras elocuentes
de sus peS'lres hondos,-ya no cantaba, pues ojos le faltaban para llorar su desventura, y así vivía llorando,
siempre llorando.
Pero aun hubo más; el dolor subió hasta lo intenso;
cada día era una nueva flor tronchada en su jardín, y
los pocos claros azules de su cielo desaparecieron, velados por negros nubarrones, y vino la noche, carente de
luna, desprovista c!P. estrellas, sombría, desesperante; ya

El sábado de la semana próxima pasada vistió el tem·
plo de ~anta Brígida su atavío nupcial de gran gala, pa·
ra servir de foodo y escenario a uno de los enlaces más
elegantes registrados recientemente: el de la señorita
Octavia Arcocha, con el capitán don Federico Dávalos.
A las once de la mañana, la hora solemne de las gran•
des ceremonias nupciales, los desposados se presentaron
a la puerta del templo.
El Rev. Padre Duráo, al presentane los novios, ella,
espléndida y gracio~amente ataviada, y él luciendo un
bizarro uniforme militar, les dirigió las consabidas 'exhortaciones, subsecuentes a la lectura de la epístola de
Sao Pablo.
Mientras se celebraba la misa solemne, oficiando el
referido sacerdote, una orquesta de cuarenta profesores
ejecutó &lt;Les Nuages de Debussy,&gt; una fantasía del
&lt;Parsifal&gt; de Wagner; el &lt;Ave María&gt; de Luzzi y la
arrebatadora Marcha Nupcial del &lt;Lohengrio &gt;
Fueron padrinos: de manos, el señor don Rafael Portillo y la señora Guadalupe Cánovas de Braniff; y de
velación, el señor licenciado don Frar.cisco León de la
Barra, Ministro de Relaciones Exteriores, y la señora su
esposa, doña Refugio Boroeque de de la Barra.
Todas ellas lucían vaporosos trajes azules. azahares al
pecho y grandes sombreros negros.
El matrimonio civil tuvo lug;, r a las 5 de la tarde, eo
la residencia del señor Osear Braoiff, 1~ de Berlín número 6, y fueron testigos el señor Presidente de la República, general don Victoriano Huerta; el señor licenciado Francisco L. de la Barra, Ministro de Relaciones;
el señor general Manuel Mondragón, Ministro de la
Guerra; el señor licenciado Toribio Esquive! Obregón,
Ministro de Hacienda; el señor general Samuel García
Cuéllar, Gobernador del Distrito; el señor don Tomás
Braniff, por sí y en representación de su hermano el señor don Osear, quien se e{!&lt;;:"eptr¡¡, en Nueva York, y
otros varios caballero§.

�..
UNA NOVELA DE DICENTA
LOS BARBAROS
(FRAG~IENTO.)

El interno aguardaba en la puerta. Cuando llegaron
Alejandro y Tomás, éste, con los ojos, sin atreverse a
proferir palabra hizo la pregunta.
El alumno echó al cuello los brazos y no habló palabra tampoco.
-iMuertal ¡Muerta! ..... ,¿Cuándo fué? ¿Cómo fué?
-A las doce, en una extinción lenta. Sin dolor, sin
conciencia de que moría.
-Quiero verla .... ¿podría verla? ....
- No hay obstáculo. Está en el depósito. Venid. Aun•
que-añadió, mirando a Tomás-mejor fuera dejarlo.
Será un rato muy duro.
-Razón de más para que vaya.
Guiados por el interno, atravesaron extensas gale•
rías.
Ganaron un jardín, descendieron tres escalones, cru·
zaroo un pasillo, hizo girar el alumno una puerta y se
hallaron en el depósito.
A su fondo, sobre un ancho estante aforrado con cinc,
había tres cadáveres.
El de la izquierda era un varioloso. Su cabeza constituía una pasta roja, un amasijo blando por donde chorreab~,el ;pus; el otro cadáver era un herido en riña:
sobre sus cejas se dibujaba el agujero cónico de la
bala.
Entre los dos hombres dormía su último sueño Encarnación.
Tomás, empinándose sobre la tarima, trepando por
ella, arrodillándose en el hueco que dejaba la cabeza
del varioloso, se inclinó hacia la muerta y besó aquellos
labios entreabiertos por una contracción que parecía
una sonrisa.
El frío de la muerte, ese frío a oioguoo otro igual, se
le entró eo la sangre con el beso.

Por un segundo se imaginó muerto también, sepultado
con Encarnación en una urna de cristales de hielo. Al
bajar del estante, al recular hacia la pared, hubo de
sostenerse contra ella para no caer redondo.
Entonces vió realmente a Encarnación. AJ penetrar eo
el depósito, más que guiado por sus ojos, impulsado por
su alma, fué iocooscieotemeote hacia aquel bulto de
mujer del que sólo se aparecían precisas. llamándole con
dulce imperiq, las pupilas engarzadas eo los párpados
lapislázuli.
Ahora contemplaba el cadáver clara, totalmente, como
lo dejaron la agonía y los hombres.
La agonía había desfigurado el rostro y tumefacciooado el cuerpo; el vientre, con su bárbaro abultamiento,
remarcábase sobre la ropa como· si quisiera hacerla estallar; las manos daban contra el zinc.
Eo la comisura de los labios burbujeaba uo espumarajo negruzco; los párpados eran dos brochazos azu·
les.
Los hombres fueron más crueles que la agonía con la
muerta.
Sus cabellos, sus largos y rizosos cabellos habían desaparecido.
Trasquilados por tijeras inhábiles, se erizaban contra
la piel del cráneo formando escalones, dibujando en
ella calvas irregulares que recordaban los cabellos de
los tiñosos.
La ropa con que ingresó al hospital oo ceñía su
cuerpo.
Sólo dejaron, para mal cubrirla, el gabaoote que puso
encima de su traje cuando fué en busca de Tomás.
Ni ioteocióo pusieron eo abrochar todos los botones
del gabán.
La carne surgía por los desabroches del paño; abierto el gabán en su parte inferior, se tendía a uo lado y
otro del estante, mostrando unas piernas sin calzas y dos
pies desnudos, amoratados hacia el tercio inferior de 11s
uñas.
El alumno les dió explicación de estos hechos. Las ropas se guardaban para devolverlas a las familias, si és·
tas las reclamaban; si oo, para repartirlas entre gl'otes

MEXICO

menesterosas; el pelo se cortaba para evitar obstáculos.
Las hermanas se lo vendían a los a los confecciona·
dores de peluquines y añadidos.
.
&lt;iDespués de todo! .... El cabello oo se estudia eo las
salas de disección.&gt;
-iSalas de diseccióo!- dijo roncamente Tomás.-¿Vao
a llevarla allí?
-Como a todos. Le harán la autopsia para que la
Ciencia estudie sus despojos. Al fin y al cabo, son estas
criaturas, que P,l desamparo nos entrega, quienes cum•
pleo más ooblemeote su misión. Después de muertas
cootioúao siendo útiles al bien de las humanidades.
-iNol ... . ¡Nol-gritó el joven.-No quiero que la
descuarticen; que su carne, ya de todos en vida, siga
siendo en muerte de todos. Tiene derecho a que en la
muerte, siquiera en la muerte, la dejen los hombres en
paz. Habrá medios para evitar ese nuevo ul!raje. Iodí
camelos.
-Reclamando el cadáver, haciéndole entierro de pago, oo es dificil arreglar el asunto. Como el envenenamiento y sus causas están diagnosticados y declaiadc s
con absoluta precisión, el médico de la sala, rogándoselo
yo, no hará hincapié en la autopsia. El !_)elo y las ropas
te serán devueltos si quieres conservarlos. Eso sí, de
resolver el enterramiento de pago, hay que hacerlo ao·
tes y con antes. El cadáver debe pasar hoy a Sao Car·
los, si nadie Jo reclama.
- iAguardadme, aguardadme!-dijo Tomás.-Logra·
ré, alcanzaré que este cuerpo vaya a la fosa entero, sin
que nadie vuelva a manosearlo.
Fué su madre quien Jo hizo. «No hay dinero en casa
-dijo a Tomás doña Dolores,-No importa. Mira-si·
guió, abriendo un mueblecito de caoba con incrustaciones de marfil, resto único de sus bienestares anti·
guos,-estos pendientes, estos dos brillantitos, son la
sola alhaja que conservo. No quería desprenderme de
ella; fué el regalo de boda de tu madre. Empéñalos o
véndelos. Con lo que te deo por ellos entiérrala. Y trae·
me su pelo. Lo guardaré en la caja don'd e guardo la
cruz laureada. Eo la caja de las reliquias&gt;.

......-

-

DESCONOCIDO

Interior de la Capilla Real de Cholula.

Exterior de la Capilla Real de Cbolula,-Las sesenta y cuatro cúpulas de la Capilla Real, en el fondo el santuario levantado sobre
la a11tigua pirámide cholulteca,

�I

¡Oh, Jardín del Alcázar! Maravilla
de paz por el silencio perfumada,
que envidian fos jardines de Granada
y los floridos patios de Sevilla...
El alma en tus umbrales se arrodilla

¿Dónde tus pabellones ideales?
Nada recuerdas de la antigua fiesta,
cuando a compás de la morisca orquesta
y entre blanco revuelo de almaizales
con un cr6ta!o de oro en cada mano,
incitadora y ondulante y muda
como perfume de áureo pebetero,
la hija de uo poderoso rey cristiano,
gloriosa de impudor, danzó desnuda,
a nte el dosel de Abderramáo tercero,

bajo el dose l gemado de los cielos,
se amaron e l lean y la pantera ?
IV
¿No recuerdas ? Bajo arcos de laureles,
a compás de los roncos alambores,
desfilan tus guerreros vencedores
de la bárbara cruz de los infieles.
Piafan estremecidos los corceles ...
De todas las ventanas llueven flores ...
Laozao las armas áureos resplandores,
bajo la albura de los alquiceles.
Tú sueñas con las nubias prisioneras,
cautivas a cuidarte destinadas,
y de orgullo te esponjas y palpitas,
mientras abren al sol sus primaveras
los estandartes de las Omniadas
sobre las torres de tres mil mezquitas.
ENVIO

iLa lucha va empezar! Tu adargaabraza
enrristra tu lanzón y el acicate
hunde ea tu potro, Antnoio; en el combate
sé digno de tu pueblo y de tu raza.
Desprecia de la envidia la amenaza,
y del odio brutal el rudo embate,
que coraza de orgullo oo se abate,
iy el orgullo ha forjado tu coraza!
Recoge el polvo ele tus vestiduras
tras de cada combate, y que le encierren
en las coplas más nobles y más puras.
Cuando al oli,ido a sepultarte vayas
como Almanzor, ordena que te entierren
entre d polvo de todas tus batallas.
FRANCISCO VILLAESPESA.

LOS "MURILLO" EN MEXICO

Monumento erigido a Morelos en la ciudad de Morelia, inaugurado el día

y evoca faustos de la edad pasada...
Para amar y morir no existe nada
como los laberintos, donde aún brilla,
bajo la claridad lunar del cielo,
negra pupila tras un blanco velo..,
El canto de los claros surtidores
que perla tus lunares palideces,
¿no es una gu,la suspirando amores
al pie de los marmóreos ajimeces?

2

del actual

III
l Acaso doras tu dolor presente
con los tesoros de la edad distante,
cuando fuiste esmeralda en el turbante
de la altiva Sultana de Occidente ?

En la plana frontera publicamos una reproducción di'
la Virgen con el Niño, cuadro de Morillo que existe ea
la Catedral de nuestra &lt;noble y leal&gt; ciudad de México,
que decían los virreyes nuestras dominadores.
Y al hacer esta publicación no hemos podido meaos
que pensar: ipara cuáotas personas va a ser una revelación esa página! Porque efectivamente, muchas personas se pasan buenas horas de su vida suspirando por conocer los museos de pintura de Europa; admirar los
Rembraodt, los Rafael, los Velazquez, y sobre todo, los
Murillo; apenas habrá quien no haya soñado uo éxt•sis
sacro- profano ante alguna de las muchas «madonas de
Morillo&gt; caot~das ea todos los tonos por los poetas faltos de mejor asunto, y término de comparación muy socorrido cuando se trata de alabar uoa cara hermosa.
Pues bien, si estos señores, en lugar de suspirar por
el viaje, se dedicaran a informarse mejor acerca de lo
que hay en nuestro propio país, sabrían que no hay necesidad de ir a los museos de Europa para extasiane
ante los cuadros de Mu~illo porque entre nosotros hay
muchos cuadros del célebre pintor español, y algunos
de los mejores.
Antes de que Murillo se hiciera célebre piot6 muchos
cuadros de santos, Purísimas y Vírgenes de Guadalu¡:e
que se vendían en América y esoecialmente en México.
Después, habiendo tomado cariño por el país que tanto
le ayudó en sus primeros años, mandó a México muchos
y muy bellos cuadros.
Para hablar solamente de los que tienen perfectamente probada su autenticidad, citaremos dos cuadros
que hay en la Catedral de México, de los cuales reproducimos uno; dos en las galerías de la E~cuela Nacional de Bellas Artes; uoo en la Catedral de Guadalajara
y dos en colecciones particulares.
Y lo que sucede con Morillo pasa con otros maestros;
ea las galerías de la Escuela hay primores y en las colecciones particulares hay otro tanto, solo que hay que
tomarse el trabajo de buscarlos .... y de saberlos conocer.

¿Ea el cristal insomne de qué fuente
mostró la palic!ez de su semblante
la dulce Umm-al Kiram, cuaodoel amante
besó la media luna de su frente ?

lI

De tus magnificencias orientales
- ioh, trágico j;.rdín!--apeoas resta
un ensueño de oro en la floresta
y un perfume de plata en los rosales.

/ Ea qué sendero, junto a qué footaoa,
la maoo de Almazor rasgó los velos
de la orgullosa y lúbrica Sultana ?
¿Al pie de qué rosal, por vez primera,

La muerte de los grandes hombres siempre es prematura.

La Vírgen con el Niño; cuadro de Murillo, existente en la Catedral de Mé xico.

�,..fCASTelLANA

..

vf
Fuente Azul
(ROSALBA)
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;
Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
Cuando llega la noche tenebrosa
ocultando «marguras y tristezas,
prende en el alma su ondulante cauda
el amor de mi infancia lisonjera ... .. .
iQué distancia tan grande
existe entre los dos ..... .
Mi alma se llena
de penumbras que arrojan en mi vida
tenues visiones de nostalgias viejas ....
Y en medio de las sombras
de mi noche tan lenta,
siento el vago aleteo
del amor que se queja.
Viene el recuerdo que en mi vida canta
una caoci6o de plácida terneza,
y alumbra con su luz resplandeciente
gratos asilos de venturas muertas ..... .

•

¿Te acuerdas? ..... .
En las sombras de la noche
dejamos del amor todas las penas,
y al arrullo del viento quejumbroso
que pasaba robando las esencias
de los frescos rosales de tu estancia,
me dijiste tus cándidas promesas ....
/Te acuerdas? .... En un éxtasis divino,
mis pálidas tris tezas,
volcaron en la noche tenebrosa
la música elegiaca de sus quejas ....
Vidas que se redimen al contacto
de las bocas amantes que se besan,
y ensueños que florecen en el alma
·en un noble frescor de primavera..

/ Te acuerdas? .. .. Una noche
en cuyo c ielo, pálidas estrellas
brillaban dulcemente,
dejamos en tus rejas,
una estela de amor adormecido
y el eco de mis últimas endechas .. . .
iQué distancia tan grande
ha ocultado el amor .. .. Y ya no llega
a tu frágil memoria mi recuerdo,
ni el eco de mis ansias postrimeras!

***
.... Abro otra vez, con plácida esperanza
de mi pasi6n las puertas,
y en esta noche 16brega y sombría
s61o el viento pregona sus tristezas.
Busco un fulgor .... Y al cielo oscurecido
mi súplica no llega .... . .
Es en vano mi afán, y s6lo escucho,
en la orilla sinuosa de mi senda,
los pasos presurosos
de la muerte triunfante que se acerca.
Agostadas las rosas que dejaste
de mi vida en la augusta primavera,
s6lo conservo en mis aciagos días,
un perfnme que vuela, .. . . . .
un recuerdo sombrío . .. . .
y las hojas ya muertas.
Y en esta noche en que la vida duerme
y mi pasión se queja.
abro otra vez con plácida espera nza
de m1 pasi6n las puertas,
y .... s6lo el viento, al susur¡ar, entona
una canci6n de a ngustias y tristezas.
C E SAR CAMAC HO.

1Fuente: ... Fuente sombría
llena de ritmos y de voces tantas,
yo he escuchado en la calma de la noche
el rumor de tus férvidas palabras .... !
Yo he e~cuchado en mis horas de sosiego
el constante sollozo de tus ansias;
yo he escuchado tus vagos soliloquios
y tus voces sonoras, cuando cantas.
Fuente risueña que en tu seno copias
todo el azul con tus fulgencias flavas,
en mis horas de gozo eres arrullo
y er. mi torva tristeza una plegaria ..... .
Cuando la brisa matinal desvía
el penacho plateado de tus aguas,
eres fuerte rumor, y me parece
que en esa hora de calma,
son tus notas vibrantes
ecos lejanos de una voz que canta ....•.
Cuando llega la tarde, eres sollozo
que en mis horas aciagas
me deja la caricia embriagadora
de sus lentas palabras . .... .. .
En tu ritmo constante, me parece
que hallo las notas de una voz amada,
los últimos suspiros de unos labios
que me hablan dulcemente con voz .baja ....
i Fuente ...• fuente sombría,
el arrullo sutil de tus palabras
es nota quejumbrosa que penetra
en los hondos arcanos de mi alma ...... !
Deja que salgan de tus ondas leves
todas tus voces de armonía vaga;
no apagues tu rumor, que yo te escucho
y siento la caricia de tus aguas.

Cuando llega la noche, tus rumores
son más ténues, tal vez, que en la mañana,
y traducen mejor todas mis penas
con el lento vibrar de sus palabras.
Y el chorro cristalino,
al llegar a tus ondas argentadas,
forma estrellas sutiles que deshacen
los vagos movimientos de tus aguas.
iOh, fuente azul, tus ondas intranquilas
llenas de arrullos que al ambiente exhalas,
en mis noches tediosas,
me hablan serenamente con voz baja ...... !
CESAR CAMACHO.

SER CLASICO EN LO NUEVO
Ser clásico en lo nuevo. He aquí mi a mbici6 n.
Hacer un campanario del propio coraz6n
y que las oquedades de los bronces de hogaño
aniden los gloriosos alcotanes de antaño.
Loar en la arn:onía de mis alejandrinos
la hidalga fe de aquellos devotos peregrinos,
que iban a Tierra Santa a pedir al Señor
el perd6n generoso de un pecado de amor,
y bordar en el clásico bastidor de una reja
un madrigal, rimado a la manera vieja,
en que llame a mi dama doña Inés, doña Sol,
u otro nombre cualquiera de abolengo español.
Yo quiero que mis versos sean fuertes y sanos,
cual los de Castillejo y Juan Ruiz, mis hermanos,
quiero que sean recios y viriles. y quiero
que en sus sonoridades toquen a somatén
los roncos atambores de nuestro Romancero
y los claros clarines del divino Rubé n.

A la luz de una luna, redonda y castellana,
de doña Dulcinea, haré mi barragana;
y luego con un gesto lleno de excelsitud,
jinete en el pegaso de mi audaz juventud,
iré a clavar mi lema en una cumbre extraña:
«¡Por la inmortalidad, por Dios y por España!&gt;
EL LAZARILLO DE TORMES
Por el dolor an6nimo de los largos caminos,
que reseca la llaga refulgente del sol,
gui6 del viejo ciego los andares cansinos,
a través del moo6tooo territorio español.
Una noche de e5tío d urmi6 con Sancho Panza
en la camada de oro que les brindó nn trigal,
y desde entonces sabe que en la humana balanza
al platillo del bien vence siempre el del mal.
La tuerta Maritornes le inici6 en los placeres,
de cuya caja guardan la llave las mujeres,
conoce las angustias de los días sin pan;
y gracias a la ciencia del sabio Tagarote,
logr6 romper sus férreas cadenas de galeote
y acogerse a la insignia del turco Solimán.
JOSE LLOVET.

Tardes de Mayo
Tardes de Mayo, tardes
como ningunas gratas,
que con ser tan hermosas
no sois cual las lejanas
tardes de Mayo, aquellas
que en mi niñez dorada
llenaron de visiones
celestiales a mi alma ... .
Tardes de Mayo, tardes
que al son de las campanas
congregáis en los templos
en dulce caravana
a los seres que ignoran
las verdaderas lágrimas,
y van con muchas flores
frescas y perfumadas
a ofrendárselas todas
a la -virgen sin mancha .. ..
Oh niñas, blancas niñas
que lleváis rosas blancas
en estas bellas tardes
a María Inmaculada,
rogad por los que llevan
únicamente a su ara
recuerdos melanc6licos
de una dicha pasada;
rogad por los que sufren
una e xistencia amarga,
por los que ya no sienten ,
por los que ya no aman;
rogad por los que tienen
un nudo en la garganta,
y ni cantos ni lloros
pueden salir de su alma;
rogad por los que buscan
a Dios y no lo hallan,
y pierden una a una
todas sus esperanzas;
rogad por mis hermacos
que sin fe s6lo aguardan
dormir bajo la tierra
el sueño que no acaba;
y sin pensar que pronto
pasará la mañana,
cantad y dadle flores
a la virgen sin mancha ....
ULYSES CESAR SILVA.

Los &lt;teams&gt; de l&gt;a~eball &lt;Pre parato ·
ri~&gt; y &lt;2a. de Marte&gt; en el diamante
durante el sensacio•
na! juego del domingo pasado.

lt!L ©Wil(Cil© ID&gt;lt
ltOC!rulir@ffi.
¿ Produce el oficio de escritor? ....
Hay que ser franco, ua
buea escritor puede ganar holgadamente su vida, aún en la
hora preserte en que es enorme la competencia por el consumo de lectura, novelas, crónicas, estudios, variedades,
etc ....
¿ Cuánto pagan a lo, literarios de moda, los que tienen
fama en los campos de la literatura y del peri6dico ?
Blstante difícil es contestar
este punto, porque el escritor
jamás divulga lo que gana para no excitar la murmuración
de los colegas que lo acusarán
d e malbaratar su trabajo o de
acaparar los mejores precios.
Ea el periodismo, y tomo a
París como ejemplo, un colaborador de periódico se fija, es decir que tiene uaa especie de indemaizac i6n mensual que se le entre¡: 1 ea c::I
caso de que el peri6dico no haya nect-sitado de sus ~ervicios du rante el mes.
\ ' aría, por Jo común, de t 50 a 300 francos eo ciertas
p )blaciones.
Además de eso se tiene de 30 a 300 francos por cada
artículo que aparece
Las &lt;gc,rdas&gt; sólo caen cuando hay un artículo sensacional.
Ahora bien, como la mayoría de los escritores están
en dos o tres peri6dicos, y e n provinciales y extranjer,&gt;s,
pueden colocar holgadamente tres o cuatro artícu los semanales.
Como se ve, la ¡,(ananci., no es poca, pero p1ra tenerla hay que hacerse Jugar en medio de todos.
Un jugador preparatoriano.
Pero un escritor no se contenta con escribir sus crón icas del pe riódico.
.
.
.
.,
T .. mbiéo hace su novela, sus cuentos, algunos estudios y esta es nueva fuente de ganancias. eQu ien
de entre los periodistas no tiene su novela que duerme olvidada en algún cajón, esperando el día
foliz en que se deslice por la rampa editc,rial ?
Una novela es una fortunita.
¡Quién creyera que los novelistas po pula res de primera fila se ga nan cada año doscientcs mil
frnncos por hacer literatura con la eterna indicación de &lt;continuará!&gt;
Y ustedes se pregunta rán el c6mo. De una manera muy sen cilla. La novela es adquirida a muy
buen precio por el peri6dico que la ha recibido inédita.
Ese periódico paga a un franco la línea. Total, veinte mil líneas, veinte mil francos poco más o

edici6n. H aced el total, multiplicad por dos o tre:. según
t:1 número de novelas que han aparecido en el ano Y se
formará una idea cabal de lo que puede gaizar Y gana
un buen novelista.
Q ue conste que no hablo de autores d ramáticos: con
el porcentaje de los derechos del autor se ganan cantidades inmensas.
Viviendo S udou, &lt;Madame Saos Géne&gt; le dió cerca
de cu~tro millones y hasta ahora tienen los herederos
ganancias pingües.
.
.
S i se pregunta a Lavedan, a Ca,llavet. etc, de E;ie~s,
a Capus, a Pierre \\'olff, a Kistemaeckers, a Tnsta~
Beroard, Jo que ganan con sus piezas de teatro se vera
que más les produce el oficio. que plantar coles en el
huerto ....
Los únicos que parecen alej..dos del festín son los
poetas.
; Pobres poetas!
Uu volumea de sonetos es cincelado, adornado la rgos
meses, muy largos y los tditores siempre miran q&gt;n r ecelo a los que no estáa &lt;coosagrados.&gt;
En cambio, cualquier periodista hac". sus vers?s más
o menos malos, que los &lt;poetas de oficio&gt; y los 1Dserta
en a)guaa revista, quitándole a
estos a I g u o o s
francos que les
caerían demaravi:las Pero, me
dirá el lecto,, el
buen poeta se
impone, claro está, y si triunfa
sobre les demás
no tiene ya por
qué p,eocuparsP.
del ¡.,uchero. Lo
mismo su ce d e
con el periodista
d~ iogeoio y de
t,dtcnto,que logre
,obrepa~ar a los
de má&lt;, e l que
por demasiado
acostumbrado al
oficio, se g~na.
mi l francos en
dos horas . cuan·
do hay &lt;; •plo»
p-1pt:I blanco y
bucoavolu,Had.
PAUL CII.\UMET.

n1eoos.

Sin embargo, para lo que se llama la primera reproducci6n y son diez a quince mil francos los
q ue caen a su escar cela.
Agreguemos a esto otras copi«s que hacen ks demás periódicos y tendrerr.cs que una tola nonla sensacional puede dar cincuenta mil francos.
:-.o .s todo: la novela se vende a un editor, el q ue, además de comprar la exclush·a, con alto pre·
cio, paga unll'.'.prima de·40 a 50 céntimos por ,·olnmen vend ido, y ~ay novelas que tstán en Ja 50~

Interesante momento del juego.-El «s~on:-keeper.&gt;

�1f\. F\VIF\CION EN MEXICO
Desde hace bastante tiempo, desde que los progresos
de la aviacióa fueroo adelantos cooseguidos eo todo el
muodo culto, vimos eo ouestro país, pruebas d~ las mís
eficaces y de las mis atrevidas del grao ioveoto, oo so·
lameote llevadas a cab:&gt;, p:&gt;r aviadores extranjeros, sioo
tambiéo por mexic,oos, que coo arrojo y cooocimieoto
de la m1teria, asceodieroo p:&gt;r lo, aires, prop:&gt;rciooáo·
dooos espectáculos ioteresaotísimos.
Todavía el domiogo pas1do, invitados especialmente
por el ioteligeote aviador, señor Miguel Lebrija, pre•
senciamos pruebas muy notables eo el aerodromo de
Valbueoa, y coo este motivo tuvimos oportunidad de saber que el novísimo &lt;sport&gt; oo era eo México de mero
divertimiento. sioo que bieo prooto teodría aplicaci?oes
prácticas, sobre todo para las g uerras.
Eo efecto, el gobierno de México tieoe ya establecido
de uoa maoera defioitiva, su servicio militar. coa el
persoo'll siguiente: Es Mayor del mismo el señor doo
Miguel Lebrij1, y capitanes los señores Horacio Ruiz,
Eduardo y J nao Pablo Aldasoro. Eo breve llegarán
veiote máquinas Bleriot, de París, las cuales serán entregadas en México, y aquí se recibirán bajo cierta~
coudiciooes, es decir, después de hacer uo vuelo coa uo
p1Sajero, y 25 kilos extra, a 1,500 metros de altura, en

me:iia hora, y llevan:io c:&gt;:n'n;tible y lul:&gt;ric;iote bastaote pira tres horas de m uc~n .
Uaa vez recibid,; las míquin 15 , se lnrá~ !o; ensayos
de laonmieoto de b:&gt;mbn de ,aa a 1 ,ooo metros de altura, pua ver si lo; resultados · son bueoo;, utilizar los
aeropl toas eo las guerras.
[g-ualmeote se h to pedido cuatro dirigibles del tipo
semidirigido &lt;Astra-Torre;,&gt; que p:irece ser está daodo
ma¡¡oíficos resultados.
Todo lo que acabamos de expresar, demuestra lo que
ª?tes iodicamo;, el deseo de aplicar el domioio de los
aires, a resultados prácticos y útiles, para las luchas y
los combates, que siempre claro son delameotarse, pero
que las circuostaocias lo exigen, tal y como camioa la
humaoidad.
Por lo demás, es necesario confesar que la aviación
es peligrosa en extremo. La mañaoa a que aotes nos hemos referido, contemplando los vuelos arriesgados del
seiior Lebrija, pensábamos que el novísimo &lt;sport,&gt; como el de la motocicleta, el automóvil y otros aoálogos,
encierran graodes peligros para la ,·ida. Para dirigir uo
~ auto, se necesita mucha práctica y mucho ojo, por str
facilísimo estrellarse eo la primera boca-calle; mientras
que ea la aviacióo la saogre fría debe superar a la práctica.

Por cooocerla poco-oos decía hac e algúo tie:npo uo
osado aviador-por hablar de ella después de ver UO d
caída, sio mirar los millares de vuelos triunfales dia·
ríos, es por Jo que el público eo general le ha tomado
cierto horror. Dedicarse a aviador, es hoy ir eo busca
de la mtterte, del suicidio más o meaos voluotario.
Cada ¡:s-&gt;rsooa que sube, ya sea como piloto o como
pasajero eo uo aparato, teodrá que confesar, si es frao·
co, que tuvo miedo aotes de partir, pero no durante el
vuelo, segúo coofiesao los entusiastas de la aviación. El
temor a lo desconocido, aquello de &lt;lanzarse al espacio&gt;
asusta a más de uoo que ha de partir eo el aparato. Pero cuaodo ha pasado el momento terrible, se ha colocado eo su sitio, el motor ha fuociooado regularmente y
el aereoplaoo vuela, esa impresión desaparece y la sustituye un placer iomenso, uoa emoción desconocida. Y
así como el automovilista mientras más ,·eloz va más
quisiera acelerar su coche, así, burlándose quizás fríamente del peligro, se desea ir más alto cada vez.
El vértigo-los sabios sabrán el moth·o-no se sieote,
y de allí que el espectáculo sea maravilloso. Momentos
como ese no admiten discusión y para una naturaleza
poética, matarse después de uo seguodo así, tao dichoso,
no constituiría una desgracia, sino uo digoo epílogo.

--~-~- 7

---.&gt;.: j~- - - - -- - - - - ~....,

1

Uo v~elo del señor Aldaso/o E . eo uo Bleriot --• Aeroplano tipo Deperdussio construido en ~léxico, por e l joveo Gu illermo Villasaoa.-3 Seiior Eduardo Aldasoro tripulan~o uotBleriot.-4 . Un emocionaote; ''vol-plaoé" por el ~ .ayor señor Lebrija:.- S· El ~~yor seño,i; Leb_nia, j fe d.-1 s~rvicio ele a~iación militar de México - 6 El capi,áo Horacio Ruiz volando
en un Deperdussio -7. El mecánico lleoaodo los taoqu.;s antes de emprender un vuelo.-8. Ei grupo de aviadores: mayor Sléñor Miguel Lebrija, capitanes señor.es Ho_rac10 R
y Ed_~ardo r J~ao P~blo Aldasoro -9. Uo arnesgado_vuelo del s~oor Lebn¡a eo ~o Blenot. - 10 Revisando la maqu10a aote~ de parur.- 11 . El capitán Juan Pablo AJdasoro eo el momeoto de partir o uo Deperdussio.- u. El señor Ministro de la Guerra geoeral DJo ~1aoud Moodragón, ~xplicaodo al ¡efe piloto, sei! r Lebn¡a el [uoc1ooam1eoto de las graoada, que se arro¡aron hace d1as coa mucho éxito, sobre unos blancos eo el Ae1odromo de \ albuena.
.

'

�E_IAtentado contra el Rey de España

..

.

"
Sr. Ingeoiero Feroaodo Dubláo, peosio·
nado po_r el gobinno mexicaoo para que
perfecciooara rns eHudios , o Italia y en
Egipto.

U n Rico Pobre

'

¡
..,

"

'

'

yk
~.~, -.

Hubo un hombre que, h abiéndose acostado, no pudo
dormir en toda la noche.
Pen,;aba:
. . . . ¿Por qué la vida es tao penosa pHa los pobres?
¿y por qué los ricos acumulan tacto dioero? Tienen cajas llenas de oro, y, sin embargo, prívanse de todo para
seguir amontooando. Si yo fuera rico, no viviría de igual
modo; daríame b•1ena vida ,. procuraría que no fuese
\
peor que la de los demás.
De p,onto oyó uoa voz que le decía: .... ¿Quieres ser
rico? He aquí una bols«; oo hay en ella más que uo es·
cudo, pero en cuanto lo saques, otro lo reemplazará. Sa· Obras de sobrelleoacióo del dique de A•ouao en el Nilo, Ee:ipto, en las que trabajaron nuestros paisanos les señores
ca todos los escudos que quieras, y en seguida echa la
ingenieros Dublán y Ostos.
bolsa al río. Mas a u tes de echar al río la bolsa, no gas•
dado que deseó ,·ivir para su placer y el de sus seme·
tes ninguno de los escudos, porqué el resto se te volverá guiente, más, al otro más ...... Xo podía decidirse a C:e·
jar la bolsa.
james.
piedras.
Entonces sintió hambre, y entonces recordó que sólo
De ,·ez en cuando toma una resolución ; aprcximarse
El pobre h•Jmbre estaba loco de alegría. Cuando se
disponía de alguno que otro pedazo de pan negro.
al río para arrojar la boha al agua; pero se arrtpient&lt;&gt;
sintió algo más tranquilo, cuidóse del regalo.
Ir a comprar otra cosa era imposible; porque habría
y se retira al punto. Hoy está viejo, amarillento cerno
Y apenas había sacado uo escudo, en el fondo de la
querido comer, pero de ningún modo separarse de la
su oro, más no puede cesar en su tarea.
bolsa vió que surgía otro.
Y así muere, pobre, sentado sobre un banco y con la
.... iLa felicidad es mía! .... murmuró .... T oda la bolsa. Comió, pues, el desgraciado ele aquel pan negro
bolsa entre las manos.
noche pasaré sacando es;udos, y mañana seré rico. Ma· y duro; luego continuó sacando oro.
Ni aun por la noche descansaba.
ñana echaré la bolsa al agua, y desde entonces viviré
Pasó de esta manera, una semana, un mes, un año.
LEOC\ TOLSTOY.
cómodamente.
¿Quién no se hubiera contentado teniendo cierta can·
Pero, llegada la mañana, cambió de parecer.
-Si quiero tener doble que esto .... se dijo .... con tidad ? iTodo el mundo quiere acaparar !o más que puede!
estar un día más ante mi bolsa. lo tendré.
El cultivo del opio est«rá fo rmalmente prohibido t n
El hombre aquel hace una vida de meodigo; ha olvi·
Y también pasó aquél día extrayendo escudos Al si·
China, a partir de r917. Las cc,sechas se irán reducien
do anualmente &lt;&gt;n 11n décimo. Defd esa fecha todo fu
mador de opio será desterrado del Celeste Imperio

.. ,, ........
"'

Bien_saben los lectores el efecto prc~ucido por el atentado contra e l Rey
de Espaoa, que tuvo efecto hace alguo hempo, en la ceremonia solemne de la
Jura de la Bandera.
No hemos _de añadi~ detalles nueves a los ya conocidos por todos, sólo sí
d~mos la versión del mismo Rey de cómo fu é el atentado. S. M. dice: &lt;Yo rr,e
di cuenta de '!ue un hombre se adelantaba armado con un revólver, para dis·
parar sobre mt. Llegó hasta el caballo haciendo fuego por primera vez. En·
tooces refr~né la cabal~adura y la dirigí hacia el lado donde estaba la perso·
oa en cuesh~n. Esta hizo entonces el segundo disparo, que hirió al caballo y
me chamusco el guante con que llevaba cubierta mi mano derec-ha.
!iré de _las riendas y al dar la vuelta rápidamente, el caballo siotiéndo~e
~endo derribó con su grupa al autor de les disparos. Yo ví caer al mifmo
tiempo a otras personas que intentaban sujetarlo y desde tierra ví que hacía
e l tercer disparo.
Afortunadamente nada me ha ocurrido y así se lo dije a los que me rodeaban Y me ~reguntaban en aquellos _momentos, dando orden de que volvieran a
sus respectivos puestos, y que contmuara la marcha.&gt;
Exteo~as consideraciones saltan a _la pluma sobre suceso tao lamentable y
tao repeh?º· Pocos Soberanos h~ n s1dG tao acechados por la intención y la
maco asesina como J?on Alfonso XIIL Su generosa disposición, hacia cuanto
favorezca la prospendad de su patria; y mitigue los dolores del proletariado;
su ab;ioluto re~peto ~e aquellas normas constituciouales que, excluyéndole de
tod~ _mtervenctóo d1rect_a .e? los actos de gobierno, alejan de él toda respon·
sab_1hdad mo:al en las vtc1s1tudes de la política y en los errores y deficiencias
sociales; la piedad que tao profundamente ha derramado en el ejercicio de
sus prerrogativas; todas las bellas muestras de su entendimiento de su cora·
zón y de su serenidad grandes, no le hao servido de escudo coot;a la criminal
locura de los malvados.
Sobre los culpables caerán, junto a las condenaciones de teda conciencia
h~lOrada, las s_everida~es de las leyes que, al través del castigo, buscan la iodtspeosable e¡emplandad que refrene los brutales instintos de los desalmados
capaces del crimen.
~stos críme~es. son las r_eve)aciooes súbitas de una podredumbre social. La
teona de los cnm1nales sohtanos es muy cómoda porque exime de todo tra·
bajo ~iscurs ivo y adormece la obligación de busc~r los orígenes. En torno de ca·
da cnmeo hay que buscar el ambiente; su motor es la pasión; y en el delincuPD•
te ~olítico la pasión que lo impele, política también, es el fruto de una prepa·
ración, de un ambien_te, de una zona social donde está el deber del gobernan·
te. Los ateotad~JS se ~ncuban por un caldeamiento de ciertos espíritus que más
propeoso_s a !ª 1~fam1a del crimen o más accesible s a la sugestión, ponen por
obra las msp1rac1ones latentes de una atmósfera espiritual, torcida y exaltada.

S. M. el Rey Alfonso XIII, y su)gres:ir Rafael Sancho Alegre. ·

0

L1 pa:te más se_nsible del cuerpo :,umaoo es la punta
riP. la lecgua , s1gu1eodo luego en orden de sensibilidad,
la punta de lo, d~dos y los labios.

Las lechuzas no pueden mo,·er los ojos.

Barrage en la cabeza del D~lta, para elevar el oivel del Nilo, Egipto, obra estudiada por los ingenieros mexicanos
Dubláo y Ostos
• • !!

s~ñor Ingeniero don Javier Ostos quien
hizo notables estudios en Italia y en Egip•
to, pensionado por el gobierno mexicano.

Un mome nto después de la agresión en Madrid contra el Rey Alfonso XIII. -El públicc, que preseoc1'ó J • •
atentado de q ue fué objeto el Rev en la calle de Alcalá
f rente a la calle del Turco, rodeando a S. M. mientras la policfa ese cnmmal
apoderaba del asesino.

�TEATRO PRINCIPAL.- «POR LOS PECADOS
DEL REY.&gt;
El poeta Eduardo Marquioa pertenece y recuerda en
sus obras a dos distinguidos escritores espaíiioles, " Don
Tomás Rodríguez Rubí y a Don Luis de Eguil~z. que
en "Isabel la Católica," "Las querellas del Rey sabio,"
"El patriarca del Turia," "Una virgen de Murillo" y
otras composiciones llenas de espíritu caballeresco y de
versos elevados, imitación del romancero, fueron el deleite de nuestros abuelos, brillando como astros de menos magnitud junto a los soles que st: llamaron Zorrilla,
García Gutiérrez, Hartzeobmcb, nombres inmortales
en la dramaturgia castellana del pasado siglo.
Pero si tiene con los citados literatos esos puoto·s de
sem.ejaoza, en cuanto a la elección de los asuolvs para
sus dramas, en cuanto a su predilección por revivir la
historia de España, (no siempre en sus glorid.S, dígalo
"En Flandes se ha put:sto el Sol" y la misma obra de
que me estoy ocupando) en cambio difiere de los mismos en lo que teca a la versificación. Marquioa, es un

poeta de más talento, que inspiración; de mayor cultura
que fogosidad; en tanto que los otros arrebatados, fogo·
sos, ardientes, elevaron sus concepciones a lo sublime,
a lo inolvidable; conmovían hondamente, al revés de lo
que sucede con el autor de "Las bijas del Cid," que no
es lo mismo hacer poesía, que hacer, versos.
Todo esto sobre poco más o menos pensaba yo la noche que asistí al estreno del último drama de Marquioa
"Por los Pecados del Rey" en el Teatro Principal,
oyendo aquella versificación monótona, de forma y de
pensamiento, aquel martilleo constante, sin elevarse con
espíritu erguido, sin que la idea, el astro de la poesía,
salga de una esfera de mediano nivel, que no es ni con
mucho, el esbozo del teatro poético que al parecer constituyó la meta de las aspiraciones de este celebrado escritor.
Es por tanto el d rama de que hablo rígido y frío,
evocación triste de una época de desastres, página ne·
gra en que están escritos los nombres de Portugal, de
los Países Bajos y de Rocroi, y que sin embargo en el
mundo del arte irradia el genio de Lope de Vega, de
Cervantes y de Velázqu,;:z; pues parece que desde los
tiempos en que se inicia la material pérdida de los dominios hispanos en todo el mundo, el talento viene como a compensar, aquellos días de trastornos para las armas, haciendo que la fama del escritor sobrepuje a la
del guerrP.ro.
EJ drama de Marquioa en líneas generales, es endeble, de escaso interés, de factura mediana, limitado a
presentarnos los tenaces empeños de Felipe IV por con·
s•guir el amor de una hija del pueblo que no acc-ede a
las súplicas constantes del Monarca; súplicas y desde·

aes que se suceden, abrumando el ánimo del especia·
dor.
Pero el drama, hay que confesarlo, se hace muy teatral en el último acto. La escena pasa en un salón del
Palacio del Buen Retiro en Madrid, donde como es bien
sabido en los tiempos de los Felipes de Austria se verificaban fiestas, bailes, autos sacramentales, comedias, e
intrigas amorosas, no siempre muy caballerescas. El
Rey enamorado cada vez más de "María Candado" la
lugareña de Castilla, que sigue aun vestida con su traje típico, sin que hubiera logrado ponerse las ámplias
faldas de las damas y de las "meninas," acude a todos
los medios para seducirla, lo que no es fácil, pues la
honrada joven saca un puñal para darse la muerte antes de sucumbir a un capricho del Soberano, como una
"Calderooa" cualquiera.
En esto se oye el chocar de las espadas, "María" ve
por el amplio ventanal, que su prometido, el hombre
que ella adora, "Juan del Soto" que marchó a Portugal
a pelear a favor de Castilla, es atacado por varios, en·
tre ellos el Conde· Duque de Olivares, pues el favorito,
había puesto en prisión al mozo, para que no entregara
a Felipe IV, pliegos importantes del ejército que luchaba, en el reino Lusitano, y sobre todo para que no diese noticias del desastre.
"María" suplica al Monarca que entren todos, y grita
a su amado que resista unos instantes; por fin, se abre
el tapiz de terciopelo con las armas imperiales de Car·
los V, y penetran los combatientes en la estancia. El
validv, intenta que no hable "Soto;" el Rey desea saber
el por qué de la insistencia del soldado en verle; este
le entrega pliegos en los cuales se anuncia la próxima
pérdida de Portugal, y acusa al de Olivares, de haber·
lo aprisionado, obteniendo la libertad merced al Duque
de Maqueda que deseaudo la pérdida del favorito, consiguió que la cárcel se abriera.

Teatro Principal -''Por los Pecados del Rey,"-Una escena del acto Ill.

Teatro Priocipal-«Por los• pecados d e 1 R ep- U na escena del acto II- Una escena del acto III-«EI Rey Felipe IV&gt; (Señor Palacios) «María Candado~
N
(Señorita Nevare~.)

�Alrededor de Andrinópolis

digo en ?torgar la merced de grandeza, lo que dió
g~n al
dice
así:picante soneto del conde de Vil!ame dº1aaa,

La toma de Andrioópolis ha sido, a no dudarlo, una
de las acciones de la guerra búlgara de más import&lt;1.D·
cía, y en l¡l cual se ha demostrado el poderío de los
triunfadores, y los medios de combate modernos que
po:een.
La plaza tomada era uno de los últimos baluartes de
los turcos ; en las primeras Conferencias de Loodres
para la Paz, siempre Andrin6polis fué el punto oegro,
la dificultad que se preseotaba para llevar a feliz éxito
las negociaciones. Los turcos por nada la queríao ce der; los búlgaros por nada tampoco se resignaban a
perderla, y en esta disyuotiva, no hubo más que dejar
a las armas el decidir la suerte de los conteo.dientes.
El seoeral Ivaoof, que tenía su cuartel militar en
Kara Ioscufof, dió la señal decisiva del bombardeo de

REINANDO FELIPE IV.
SONETO

Cierto que es buen señor el "Almirante"
;"; el_ de "lof~,ntado" es hijo de vecino:
'
Penaranda, buen sastre a lo divino
Y a "Lerma" le va bien ~on la meog~aote:
" El "Co~.destable" es pobre vergonzante;
~astrana las apuesta al más pollino ;
'!:'•gura _de .~a rtó':1 "Hijar" mezquino;
Aham,ra, oficial de pujabaote.

"Oropesa"
., Y "V eraguas," en la cuna;
Estatua es Santa Cruz" de "aquí reposa ·"
Bracero de Jimeoa, "Villabermosa."
'
Garnacha dió a ''Los V~lez" la fortuna;

Señor profesor Miguel Eduardo Sbultz nombrado profeotor de Geografía en la Escuela de Altos Estudios.

El ca~itá~ N_arter, j~fe del crucero cSbeerwater&gt; de la
martoa ~ng esa qui.en _acaba de hacer una visita de
corteSla a. las pnnctpales autoridades de la Re·
pública.

.J'eli~~ 1y, au~ . cree en el dominio dE&gt; Portugal; y des·
P~ e a Olivares de su lado, y dice a "Soto" que vuel·
va a Portugal a lechar como lo ha hecho "Im
'bl
Port~gal ya oo es vuestro," noticia c:Íue a:i:.~ a~
110 .. e Fel~pe .~IL ·1:?dos los cortesanos se retiran me·
nos María Y Juan. Lo que pasa por el alma del Mo·
narca está perfectamente expresado; sus ideas místicas,
s~ voluotad volubl_!• sus aficiones seosuales, su orgullo
s10 1uodameoto, noen en terrible combate.
Y, en _aquel desmoronamiento de parte del poderío
de Espana, en aquellos instantes de melancolfa, de pe·
sar, de aba~d oo.o, sólo vislumbra a la pareja amorosa
de ios dos JÓve~es, ella criada en la vieja casuchll de su
pa re, y _él, valiente y esforzado que acaba de pelear
por el tr~unfo del pendón morado castellano; )os une
los bendice, con frases tristísimas y muy bell.1s y 0 ~
hay que ser ~uy ducho . para eoteoder, la idea sÍmbóli·
ca de Marqutoa en su obra, que consiste, en que sobre
~odos los trastornos, los descalabros, las derrotas espa·
ocias, queda~a &lt;::astilla, capaz de hacer de nuevo otro
mundo, ~astilla stemp_re leal, y siempre sufrida, Castilla,
que ensena ,con sevendad y lealtad los deberes a los
R~yes Y resiste los desmanes de estos; Castilh,, en fio
or~geo de todo el poderío y de toda la grandeza de Es~
pana.
Los enamorados marchan a su tierra, el Rey se quecompletamente sólo; una cMeoioa&gt; intenta distraer·
e, lo ve llorar y se admira, el monarca la ruega 00 Jo
cueot~; se escuchan por los jardines del Buen Retiro
carcaJadas ~ooras de las traviesas damas, y Felipe IV,
cae eo su s1ll6u pastrado por el sufrimiento, y viendo
todos los desastres, todo el aniquilamiento de su patria
en pavorosa visión eogendrada cpor los pecados deÍ
Rey&gt;

.~ijo a ,','Medinaceli," poca cosa;
Sessa, lechuza; carbonero, ''Osuna."
El soneto ha acabada
Y sólo a "Mooterey" he olvidado,

Que, entre grande.za tanta,
Le hallé como escarpín entre una manta.

r~º~•

fª

No-sé si teogo pena
De o~ ª"eotar "los Grandes de docena ;' '
Más siéntense en la Cámara en cuadrilla
Que el soneto no es banco de capilla.
•
000

Señor do'l Antonio Revilla nombra-to secretario de la
Escuela Nacional de Bellas Artes

000

"Por_ los Pecados del Rey" ha sido montada con lujo
Y proe1edad, en lo que respecta al mobiliario, a las de·
~o~ac!ones y a los trajes; por todo ello, la Empresa del
nocipal merece plácemes entusiastas.
Estos no pu.edeo hacerse extensivos, en rigor de la
verdad, a la ~oterpretacióo de la obra defectuosa en
Jr~do sumo, St se exceptúa a la señorita Nevares que di·
t~ ostefsosdmduy,,bien, Y que supo encarnar el tipo de
ar a a_n a o correctamente, aunque a mi juicio
co~ demasiada fi_nura. Siendo como era hija de modes·
tís1ma cuna, debiera mostrarse más torpe en los adema·
aes, más brusca en sus modales, mas vulgarota en todos
los momentos del dr.tma.
El señ~r Palacios lo encontré cansado, falto de alieo·
t~ al decir _los. versos, pronuociaod-.1 sin la debida JimT)¡e.za de d1cc1óo, aunque el tipo de Felipe IV, está. bien
observad~ en los detalles, y perfectamente vestido.
_Muy bien Cervantes en su pequeña escena del acto
pnmero. El resto de los actores dejaron mucho que de·
sear; observé un cDuque de Maqueda&gt; sin sabuse su
parte. Y un cCoode Duque de Olivares&gt; sin dar carác~r omguno al personaj_e, declamando defectuosamente.
on respecto a las actrices cumplieron en su corto pa•
pe!. En resumen : la obra no satisfizo al público ni co·
mo producción teatral, ni como trabajo escénico:
LUIS DE LARRODER.

Más, si la cbra decae en su desarrollo, en cambio es
laudable por todos conceptos el propósito de Mar uioa
de p~eseota~oos u_n Felipe JV, idealizado, simpátic¿, com? st ~!:.tuviera hbre de las fuertE&gt;s acusaciones que la
Historia ha hecho; como si oo fuera el pintado por v .
l~zquez eo sus lienzos inmortales, perezoso e indoleot:
st o eoer,fa alguoa, y dejáodolo todo en manos de aqueÍ
Doo 1:,uis de Haro, después, y aotes del Conde-Duque
de Ohvares, hombre de mayor sagacidad de la que s •
contemporáneos le supusieroo.
us
No he de ser de los que tieoen por defecto importaote eo esta cl:3-5e de producciooes teatrales la mayor ver·
dad en los tipos que se represeutan, y eo esto me en·
cueotro conforme con el distioguido crítico Manuel
Bueno, que arguye con sobrada razón, dicieodo e¿ Acaso fuer~m l°:' reyes que evocó Sbakespeare, en sus dra•
mas de u~a irrecusable autenticidad bi"ltórica?&gt; ... .
. ~o J;&gt;odta esperarse de Marquina, una completa reha·
b1h_tac1ón de ese Rey más desdi&lt;.,;hado, que culpable. Se·
meJa~te empeño estaba muy lejos de su misión de poet"l.
As1 es que nada de extraño tiene que su Felipe IV
sea-aunque lo presenta. eo tiempos de Olivares-el d~
la segunda é~a, el de las cartas a Sor María de Agre·
da, Y el que deJÓ co!r~~ los sucesos por indolencia 0
P?r no creer a .i;:u JUICIO que había medios para remed!arl~. Conste por tanto que la leyenda. ha sido la insp1rac160 del celebrado escritor, y legendaria es cMaña
Candad?&gt; cuya virtud tuvo en la realidad del siglo ....
XVII, e1eo:i~Jos com.o el de María Riquelme que ne to·
das eran hv1anas, 01 todas consideraban los caprichos
de los Mooarcas como leyes que habta que cumplir.
Alrreded?r del Rey ha agrupado Marquioa como figu·
ras d:corahv3:- a una pcr_ción de nobles, y grandes de
J:..spaoa, q~e s1 nada s1go1fican p:1,.ra lo seocillo (dema·
s1ado seoc1Ilo) del argumento. en cambio, dan car.icter
a la t§poca, que bieo sabido es que Felipe JV, fué pró ·

Después del comb1.te.-Uo soldado búlgaro comp~deci•
do de un herido turco, le dá de beber guiado por un
seolimieoto humanitario Que templa en algo los horr0res de la guetra.
la plaza, después de los indispensables preparativos; los
cañones acometen con un furor terrible ; los obuses en
un número enorme, no se quedan atrás en vomitar me·
tra.lla, y durante ocho horas no cesa el combate basta
que las sombras de la noche cubren la tierra, imposibilitando la continuación de la batalla.
Pero los búlgaros o.o permaoeceu• inactivos, pues el
general en jefe ba pensado, como primer objetivi.&gt; de su
plan de combate, apoderarse de Maslak, por ser un

La Hecatombe de Adrioópolis.- Artilleros que serviao una pieta de artillería de fortaleza y que cayeron muer·
tos en la posición de Aiva.&lt;t-Baba.
algur.os actos de verdadero heroismo tuvieron lugar, y
punto ofentivo de suma importancia al oriente de la
según la relación de las personas que entraron las pri·
ciudad. Al favor de la noche, la iofaotería búlgara
meras al rendirse la plaza, resulta que vieron grupos
atraviesa los ríos que rodean las colinas de Mal-Tepe,
de muertos que delataban, por su apostura, la lucha tisobre )as que se asienta el punto que desean domioar,
táoica ~osteoida. Los artilleros que operaban en las
y a la una y media de la madrugada lo consiguen, y las
piezas se les encontraron muertos sin retroceder ni una
primeras luces del alba alumbraron la sorpresa de los linea del sitio en que debieran estar, y aquellas terri·
turcos, los cuales, después de una pequeña resistencia,
bles bocas de fuego parecían que guardaban con su im·
abandonaron aquel punto estratégico, dejaodo bastantes
ponente masa de hierro, los cuerpos de los infelices
prisioneros y grao oúmero de piezas de artillería y acribillados a balazos.
A la tarde siguiente del dia en que comenzó el sitio
parque.
Todo el perímetro de Andrinópolis estaba ya rodeado
de An.\rioópolis, los fuegos de la plaza empezaron a
p'lr )as fuer.zas del general lvanof. que coa un fuego
disminuir, lo que probaba el estermioio que habían he·
intenso pretendió apagar el contrario, eo toda la línea
cho los búlgaros, en las filas de los turcos. A la noche
de las fortificaciones turcas. Las fuerzas sitiadoras se se enviaba metralla sobre los muros, y en balde, no era
extienden en poderoso y enorme triáogulo, y tres líoeas
contestada ni poco ni mucho. El asalto tenía que empe·
de fuertes con fuegos de cien cañones, defieudeo las
en breve.
maoiobras de la infantería que ataca las trincheras con zarAsí
se hizo: la brigada que mandaba el coronel
singular denuedo.
1..::ahrdjie[, compuesta del décimo batallón y del .:3 re·
En tanto las baterias de la parte del Este de los si· gimiente, como estaba cerca de Aidjiolou, que era el
tia.dores dirigían sus tiros al punto orieotal de la colina punto más fácil de abordar de la plaza, embistió a la
y parte interior del perímetro, detrás de la cara Norte
bd.yoo.eta sobre las trincberd.S eo.~migas, protegiendo los
de la posición en que operaba la artillería . De esta ma· obuses este movimiento. Al primer embite fueron recha·
oera se interrumpía por completo toda comuoicacióo de
zados ; los búlgaros caiao a millares como barridos por
la plaza con la villa de Aroautkeoi, por donde los sitia·
la artillería de los sitiados, que comprendiendo la estra·
dos podrían recibir socorros, pues hay que advertir que
tegia eoemiga habían reconcentrado grao parte del
estos últimos eran difíciles de llevar, por [alta de cami· ejército en el punto referido, y parte de sus cañones.
o.os, de rutas, de sitios transitables, lo cual imposibilita,
El general búlgaro vió el desastre próximo, y com•
puede decirse, la defensa de una ciudad.
prendiendo que todo lo ganado podia perderse, envió
Los turcos se batían ferozmeote y caían coo honor ; gruesas columnas a proteger a los combatientes, y tal
fué lo rudo del combate, que murieron 310, y fueron
heridos má, de dos mil turcos, lo cual decidió la bata·
lla M,omeotos después, Choukri Pachá enarbolaba la
b .1 0dera blanca, empezándose a tratar de las condiciones de la rendición de la plaza ,

¡Silencio corazón!
Especial para «El Mundo Jlustrado&gt;
¡Silencio corazón 1.... sollo.zas tao.to
f'.or quien tan sólo tu desdén merece
iSileocio cora.1:ón!,, .. sufre y padece······
Pero no lo demuestres con tu llanto.

iSilencio corazón 1, ••• en tu quebranto
No aparezca el dolor que no eoteroece
A un corazón de hierro en que se mece
La perfidia más cruel. ..... seca tu !hoto.

Sofoca esa pasión, vuelve a la vida
Despierta ...... ya no esperes a 1 amado,
No torna nuoca la ilusión perdida,

Silencio cor~zón abandonado ... .. .
D~spierta, ya no sueñes, sufre, olvida ... .
iS1leocio corazón .. . ,¡Cuánto has llorado!
CLOTILDE VlLLEGAS LEAL.

Señor do?tor J~slls Diaz: de Le ón, nombrado profesor
de f1lolog1a ea la escuela de Altos Estudios.

Blllgaros muertos en la toma de Adrio.opóliscayeodo en los fosos de las trincheras.

Choukri Pachá rindiéndose al li!:'"neral Ivanof en el ca•
mino de Kirk-KiFssé.

�CRONICA
R_eina una gran ~antasín y uua inagotable,
variedad en las &lt;to1lettes&gt; de visita o paseo
lectoras mías. Parece que los pliegu~s dispuestos en drapería, los cuales continúan
obteniendo un grao favor entre las damas
han abierto un amplio campo a la imaginació~
creadora _de_ los confecc!onadores parisienses, multiphcando los eH1los y las combinaciones, encontrando sien,pre pliegues novedosos quedan
a_los atavíos un aspecto absolutamente personal y apropiado a la dama que lo lleva. En efecto, mis querid;.s
lect?ras, estos trajes: hechos casi siempre en sedas muy
tlex1bles, son armomosamente drapeadas, ya sea en echarpe por el frente, hacia el bajo por pliegues negligentes
que se cruzan, suben, bajan o se redondean procurando siempre descubrir el pie.
. Para visi~a ? paseo ele tarde se hacen unos trajes muy
hados y practicas, compuestos de una falda de satén o
paño de seda, toda recta y plana por el frente y por
detrás, ligeramente drapeada en los costados y de una
blusa rusa basta.9te corta, hecha de una tela de seda
adecuad~ a la falda, como crespón de seda; pero con
la llamativa novedad de que estas telas son Jamadas de
plata, imitando las telas chinas. Otras son de &lt;satén ele
ele la reina&gt;, charmeuse, charmante, &lt;satín chateyant&gt;,
en los cuales el bajo de la falda es plissado y sobre él
cae una blusa rusa con doble faldón escalonsdo, for•

En lo tocante a los perfumes, hay que llevarlos bue•
nos o renunciar a usarlos. Lo mismo sucede con las jo·
yas.
Nada indica más mal gusto y vanidad que el abuso de
joyas, qne no tiene nada de artístico y sólo expresa el
deseo de exhibir la riqueza de un modo insolente.
Las mujeres que saben vestirse no llevan nunca más
de un brazalete a la vez; una o dos sortijas sólo y alguoas veces, cuando tienen una linda garganta. se dispensan de llevar collar.
Los perpetuos cambios de aderezos y piedras preciosas no favorecen a la mujer, porque es signo de frivolidad.
La elección de joyas exige gran delicadeza. Durante
mucho tiempo la moda las prohibió a las solteras, y hoy
se les permiten, pero con moderación.
Una mujer de buen gusto huye del exceso de joyas, y
no se las pone nunca por la m~ñana ni en las visitas del
día. Las joyas deben usarse en la intimidad, con los trajes ele casa, para agradar a las personas queridas, o reservarlas para los bailes y las ~raneles fiestas.
Habitualmente no debe llevarse más que un brazalete, los aretes, el reloj, algún &lt;pendentif&gt; y alguna sortija.
Cuando se ponga un aderezo de una clase de piedras,
no se mezclará con otras alhajas diferentes Si se posee
una joya suelta, el día que se use no se pondrá ninguguna de otra clase.
En las joyas hoy dos valores: el de su mérito y el de
su gusto artístico. En España se usan unas joyas de hierro adamasquinado e incrustado en oro y plata, que son
de un gran valor por su sólo trabajo.
En Inglaterra, las joyas se distinguen por la riqueza
de sus piedras, mientras que en Italia domina el arte
con el trabajo delicadísimo de los mosaicos y de los corales. Rusia recuerda con sus joyas los esplendorPs de
Bizancio, y en Dinamarca la filigrana d" plata hace
lindos modeles. La India posee el secreto de los esmaltes transparentes y los japoneses el de las joyas de acero y cobre de un trabajo maravilloso.
Todas estas alhajas son propias delas mujeres elegantrs, elegidas con buen gusto; pero las joya, falsas no se
pueden tolerar, por perfectas que sean.
La elección de piedras no es indiferente para el tipo
de cada uoa. Las morenas deben usar con frecuencia
las joyas de plata, y las de oro las rubias
Para las primeras se indican rubíes, granates, esmeraldas, amatistas y corales rojos, y para las segundas,
turquesas, topacios, zafiros y corales blancos. Las perlas y los brillantes les sientan bier. a todas, por lo cual
pueden usarse de un modo indiferente.

La elegancia

mando dos túnicas, llegando-la más larga a la altura de
las rodillas, y abierta una y otra en los lados; guarneciendo la abertura con una especie de sardineta de seda o gran presilla que une, negligente, dichas aberturas. Algunas, por último, hechas en seda pékiné, tienen
uua falda lisa con la tela puesta horizontalmente, de
manera que las rayas forman círculo mientras que la
tela del jaquet o veste abierta por el frente, va di~pues·
ta con la tela vertical, a fin de que las rayas se vean de
alto a bajo.
Otros 11entiles trajes, cuyo ai pecto está lleno de gracia, son de crespón. velo, satén japonés, crespón de China; se fruncen al rededor del talle, y el cuerpo kimono
se frunce igualmente en la cintura, siendo éste un peco
abierto en punta hacia lo alto, completándose por un
pequeño fichú cruzado y drapeado hecho en tul blanco
bordeado de un encaje plissado. Estos atavíos tienen un
aspecto gracioso y juvenil en extremo.
Otra de las notas cuacterísticas de la Moda actual,
es la predilección por los colores vivos, y favorece también la asociación de las más audaces combinaciones
respecto a matices contrastados Constantemente encontramos reunidos en las &lt;toilettes&gt; de tarde, muy elegantes, el verde y el azul vivo, el violeta y el cerezo o el
amarillo; el azul marino y el cobre rojo o el rojo ladrillo. Podemos notar, sin embargo. que los colores búlgaros de matices tan llamativos y vulgares, ban perdido
su prestigio, lo cual habla muy alto en favor del buen
gusto de las damas, pues no se dejaron influir por la
moda que trató de brindarle su favor, a despecho del
a rte y de la armonía en las &lt;toilettes&gt;.
Los trajes de noche continú~n siendo de una suntuosidad verdaderamente alarmante. Muchos de ellos son
hechos de bellas telas Jamadas de oro y plata, o hermosas sedas brochadas, en las cuales las tintas albaricoque
y &lt;mandarine&gt; con &lt;paneaux&gt; de encaje cayendo sobre
los lados de la falda drapeada, y el cuerpo flojo en muselina de seda o encaje, ornado de perlas y guirnaldas
de piedras de colores, son los matices más frecuentes y
preferidos por la Moda.
Las muselinas de seda, enteramente bordad~s de per·
las, los velos de seda con dibujos impresos, donde los
coutornos se bordean con filas de perlas o pequeñísimas
bolitas de plata, lo mismo que otras telas donde el decorado japonés está compuesto de lentejuelas, flores y
perlas de oro y acero. perlas de ámbar sobre tul de
plata; ricas telas bordadas en estilo Richelieu de una
suntuosidad un poco pesada; sedas bordadas en estilo
egipcio, formando enormes relieves, etc.. son las más
bonitas novedades que actualmente se emplean para
confeccionar los trajes de noche.
Los escotes varían de forma y de tamaño, pues se ha·
cen cuadrados o redondos en la espalda y en punta por
el frente; o PD punta por el frente y por la espalda,
descendiendo más por detrás que por el frente. En ge·
neral, los efectos de transparencias, obtenidas por la
superposición de tul o de encaje sobre muselina de seda rosa &lt;chair&gt;, hacen aparecer los escotes más grandes de lo que son en realidad, pero estos efectos no los
aconsejo a mis lectoras, a no ser que usen de ellas con
exquisita moderación, pues podría perjudicar la discreción y elegancia del atavío si se empleasen sin tener en
cuenta estos detalles.
Las mangas de los trajes de baile o reunión son sumamente cortas y estrechas, ce-asistiendo casi en una
pequeña hombrera plana y corta. Pero al mismo tiempo. las grandes mangas &lt;alas de a ngel,&gt; hechas en telas
impalpables ornadas de perlas o de piedras de imitación, son el más bello adorno de los ritados trajes dándoles un aspecto alado, aero, de exquisi1"- elegancia y
distinción.
La próxima vez, os hablaré de otras novedades que
la Moda nos trae, pues hoy temo haberos fatigado con
tan larga crónica. Así pues, me despido hasta muy pronto.

En lo que más se distingue la mujer verdaderamente elegante de la que no lo es, es en los detalles, que si separados parecen nimios, reunidos
revisten la mayor importancia. Un traje bien hecho y costoso, de última moda, se puede tener
con poco esfuerzo si se poseenmedios de fortuna, merced al gusto de un gran modisto; pero los
detalles elegantes y selectos se escapan a la perspicacia de las mujeres poco distinguidas. Son el sello
.¡ue las caracteriza.
Los perfumes, tienen una gran importancia. Su historia nos dice que del culto de los dios~s. en el cual se
empleaban entre los antiguos pueblos egipcio y hebreo,
pasaron al culto de los muertos y más tarde al tocado
de las mujeres Cleopatra tuvo uoa verdadera afición a
las esencias, y entre los judíos jugaban papel importante en la purificación de las mujeres.
En los puebles orientales ha habido en todos los tiempos una desmedida afición a los perfumes, que al fin logró desterrar el cristianismo, hasta que después de las
cruzadas tuvimos como un renacimiento.
El uso de los perfumes necesita gran discreción; es
recomendable usarlos de una flor s&lt;Jla o una mezcla
muy selecta. Las damas que se perfuman con exceso,
cada vez atrofian más su nervio olfativo y aumentan sin
darse cuenta la dosis, hasta producir neuralgias y hacerse insoportables a las personas que las rodean.
El perfume ha de ser débil, suave, como si en:anara
de nuestra propia carne. Hay que buscar &lt;nuestro perfume&gt;, según los gustos y e l tipo, y cambiarlos con discreción. Algunas damas adoptan perfumes hechos para
ellas, que las distioguen lo mismo que el aspecto a la fisonomía de todos los derr ás.

todas sueñan con poseerlas en n1í mero suficiente para
hacer un collar (el más bonito de los adornos) y además,
tienen una nueva aplicación. E ngarzadas del mismo modo que las del collar, con igual número de hilo e idéntico broche, so hacen pulseras, y uniéndolas en sentido
diagonal, hasta formar una c iota de tres metros de an•
cho, con un brillante en cada extremo, se obtiene la novedad que está haciendo furor en París entre las personas aficionadas a reformar y modernizar las joyas.

La Elegancia de las Damas
Las mmos de la mujer han tenido siempre apasionados de su belleza, que con el pincel o con la pluma can·
!aron su encaoto y su espiritualidad.
Así los grandes pintores se h an superado a si mismos
en la representación de las manos femeninas. Antonio
Van Dick, el pintor de las elegancias, nos ha dado la
distinción suprema en ias pálidas manos de mujer que
caen sobre obscuros terciopelos y salen de los encajes
blancos como flores de su cáliz.
Leonardo no puso más misterio y ensuelo en los la
bias de su &lt;Gioconda&gt; que en la r.:iística plegadura de
sus rqanos: Miguel A~gel ha olvidado la fuerza de sus
figuras para ponerles un~s manos tan espirituales, tan
desecadas, tan puras como las que tiene la estatua del
cardenal Caraffa en la cripta de la Catedral de Nápoles. Unas manos orantes. de plegaria.
Porque las manos, com'.l el rostro, tienen su fisono•
mía, su gesto, su ademán, su carácter. Parece si se ar1mite la teoría de Sangel respecto a los centros nerviosos de la médula, que no pensamos sólo con el cerebro,
que pensamos también con las manos.

Traje &lt;dernier cri&gt; para te o recepción

Receta para perfumar
armarios

I
'

He aquí una buena receta para perfumar vuestros armarios con saquitos de flores. En el momento de la floración, recoged una cantidad de pétalos de lirio y rosas,
y ponedlos a secar bien al sol o en un horno poco caliente. Metedlos después en saquitos de batista de colores claros, en los cuales pondréis también un poco de
polvo de iris
Cerrad los saquitos por medio de una cinta lindamente anudada y dispersadlos sobre los estantes. El perfume será entonces suave y persistente de un año a otro.
Si queréis, además, salir de viaje sin temor de
encontrar vuestras ropas perjudicadas por la polilla, he aquí un medio muy sencillo de preservarlas.
Comprad en casa de un herborista o farmacéutico, tallos de espliego que se parece algo al
estragón. Poned esos tallos con sus hojas en un
frasco lleno de alcohol común.
Dejad todo en infusión durante cincc• o seis días.
Echad después con un vaporizador chorros de agua de
esa esenci" sobre todos los objetos sujetos a ser destruidos por la polilla.
Es el más seguro y el más inofensivo medio de c0nservar intactas durante los calores, las tapicerías de valor y las telas de todas clases.

1

Las perlas

MARGARITA

.. Eleg!lnte traje para soirée o teatro
Deliciosa toilette para baile.

Túnica propia para recib:r en casa.

Se a firma que las perlas empiezan a pasar de moda,
y que los brillantes, obscurecidos por ellas durante mucho tiempo, vuelven a recuperar su puesto.
Perdóneme el que esto asegure, si me permito decir
lo contrario; pero, en prueba de ello, véanse los escapa·
rates de las principales joyerías y será fácil convencerse de la verdad de mi opinión.
Las perlas siguen siendo el encanto de las señoras, y

Traje de estación, para paseo o calle.

�Las alianzas europeas

EL ODOL es el primero y el único dentífrico
que contrarresta con absoluta seguridad las causas de la caries

DECEPCION PREMATURA.
MOSQUETA: A la edad de usted, estimada señor ita, no
es posible pe r der las esperanzas de ser feliz en lo suce·
sivo, pues se encuentra en plena juventud. ¿ Sería fácil
impedir que los pájaros cantafen, y que las flores se
abriesen exhalando sus perfumes embriagadores, cuando
llega la hermosa estación prim«veral? .... , . Imposible, y
del mismo modo no puede evitarse que el corazón de
una joven de veinte años vuelva a sentir el amor, aún
cuando haya recibido una dolorosa decepción, como le
ha sucedido a usted.
Si quisiera atenerse a mi consejo, ya que tanto me favorece con sus bondadosas palabras, y más aún, con su
confianza, me atrevería a rogarle que no escriba la his·
toria de ese amor desventurado, sino que, por el contra·
rio, procure olvidarla cuanto antes, borrándola de su
corazón y de su recuerdo, así como se hace todo lo po·

flotante, pues el manto ya no se usa para esta clase de
ceremonias. La toca debe ser de crespón inglés y de
gasa opaca, y el velo debe armonizar con el aspecto de
dicha toca, la cual puede tener en la orilla u na franja
muy aog;,sta de gasa blanca. Esto no altera en nada el
luto rigoroso.
Las señoritas sus hijas, también deben llevu sombre·
ros de crespón o g•sa opaca, pueden suprimir, si lo de·
sean, el velo flotante.
Mil gracias p,or la amabilidad con que me juzga.

buscar ese consuelo, no en el aislamiento de un dolor
egoísta, sino en el noble ejercicio de la caridad. Las pe·
nas personales se endulzan, cuando pueden aliviarse las
de nuestros semejantes; esto es indudable.
Usted quiere ingresar a la benéfica Asociación de la
Cruz Blanca,! para asistir y curar a los heridos, olvidando así la honaa herida de su propio corazón ... . .. ¡qué
hermosa idea Con todo empeño voy a tomar los informes que usted me pide, y a la mayor brevedad ~e los

DIRECCION.
AzucENA: Mucho gusto he tenido, al ver sus letras y
la hermosa postal que se sirvió obsequiarme, la cual
agradezco sinceramente.
No recuerdo cuál es la crema a que alude: ¿tendría
inconveniente en escribirme otra vez, diciéndome el
nombre de dicha preparación?
De todos modos, no dejaré de recomendarle, por aho·
ra, la deliciosa crema &lt;Favorita,&gt; que se vende en la
botica de Sanboro, situada en la Avenida de Sao Franci:;co. Esta crema es muy eficaz para mejorar la tez.
Me causa verdadera satisfacción que haya sido de su
gusto el modelo de peinado que le ofrecí hace tiempo.
Acepte mis afectuosos recuerdos.
UNA IDEA DIGNA DE ELOGIO.
JuLrA: Si todas las mujeres pensaran como usted,
¡cuántas penas se aliviarían y cuántas vidas serían útiles a los demás! Tiene razón en desear un consuelo pa·
ra su desengaño amororn, y mucha mayor es su razón en

Arco formado con troenos recortados sobre una
puerta de entrada al jardín.
daré en esta página, a fin de que se cumplan sus gene·
rosos proyectos.
DUDA ANGUSTIOSA.

1

..

UNA: Pocas cartas me han preocupado tanto como la
suya, y en verdad que la solución de ese problema es
difícil por demás. Su novio ha padecido un ataque al
cerebro, que ha hecho cambiar su modo de ser, y ya
persiste en casarse con usted o ya le dice que estando
enfermo, no es prudente hacer infeliz a una mujer, es·
poniéndola a sufrimientos futuros, cuyo alcance no es
posible preever. La duda de ustelll es muy justa, y, al
mismo tiempo, sumamente dolorosa: ¿Jos recelos del enfermo son sinceros, o desea romper su compromiso? ....
El problema es arduo, no Jo dudo; pero creo que un mé·
dico acreditado podría dar a usted su opinión, sobre la
influencia &lt;le la enfermedad de su novio, respecto de este asunto. Sin embargo, de un modo o de otro, no es digno que usted insista en llevar a cabo estas relaciones, no
obstante esa vacilación de su prometido. Cuando le bable de una ruptura, muéstrele su amor con tona franqueza; asegúrele que usted lo querrá de tcdos modos, y
que está dispuesta a hacer por él cu~lquier sacrifi•
cio, pero si él desea destruir su compromiso, lo deja en
absoluta libertad, aunque esto sea para usted un gran
dolor.
\Ojalá que tan extraña situación se resúelva de un modo favorable.
MODELO.

,.i , r

11111n11nl\t1l!!I' 11ÍUÍ11Hn1~l

~~-Pórtico al pie de la escalera de la terraza, formado
con rosales y coronado con un pequeño palo·
mar; el conjunto es de aspecto muy
gracioso.
sible por curar una llaga que atormenta. ¿No sería una
verdadera locura, en vez de buscar alivio a una enfer·
medad ffsica, emplear varios procedimientos que la em·
peorasen, aumentando así las penas que se padecen?
Pues las enfermedades morales deben tratarse del mis•
mo modo; es preciso buscar la salud del alma con ma·
yor empeño, aún que la del cuerpo.
Y usted no lo conseguirá si hace lo que desea: grabar
indeleblemente esa tr iste historia, a~udiendo al talento
de una sentimental escritora, para conservar siempre su
dolor actual, y no permitir que el olvido le traiga el an•
helado descanso, o la dicha codiciada con un nuevo y
sincero amor,
He dicho a usted todas mis razones, pero si no la con·
vencen, darl a usted la dirección de la escritora por
quien me pregunta, lo cual no hago ahora porque no la
sé, pero fácilmente puede informarme a ese respecto.

..

1\'

,¡¡!":"~ • :--.~

~ " ' --

fi
~:

., 1 ...,t'.J
USQS DE SOCIEDAD.
AFECTÍSIMA: No hay ningún inconveniente en quesea
usted madrina de su hijo en el matrimonio religioso,
pues el luto nunca impide estos actos solemnes de la vida social.
Me parece más propio que lleve usted toca con velo

AURORA: Doy a usted el modelo que desea de traje
para calle. Está hecho en tela ligera, blanca, adornada
con bordados a la inglesa.
MARGARITA.

Para adorno del Jardín
Uno de los adornos más bellos para el jardín, muy
propio para nuestro clima, es la planta trepadora o rastrera levantada sobre armazones de madera en forma
artística.
De otro carácter, y no menos bellos, son los dibujos y
ornatos que se pueden hacer, recortando los pequeños
arbustos eo formas caprichosas.
Y como tercer forma de ornato, tenemos el empleo de
bardas o puertas rústicas que, debidamente adornadas
con plantas, producen un precioso efecto; de estos es·
tilos damos a nuestras lectora$ muestras en esta plana. y
esperamos complacer su gusto con nuestras ligeras in·
dicaciones.

Aun cuando desaparezcan por el mo·
dental. Esta acción positiva que está probada científicamente
mento los temores de una guerra europea
es lo cierto que . h situación general de
Europa es incierta y dominada por el pu· consiste· en la propiedad peculiar
gilato de los armamentos marítimos entre
del Odol de penetrar en los dienAlemania e Inglaterra.
No es precisamente el número de solda·
tes picados y en las mucosas de
dos, de caballos, de cañones y de buques
Jo que constituye la fuerza de uo Estado,
las encías. que embebe é impregsino que a ella constituye mucho la habilidad y rapidez en el servicio de los ios·
trumeotos bélicos.
Las escuadras marítimas tienen sobre los
ejércitos la-ventaja de poderse lle,·ar rápi·
damente de un lugar a otro, de poder sor·
prender al enemigo coa un ataque impre·
visto.
Los estadistas ingleses supierou ha~ta
ahora servirse de manera admirable de es·
te instrumento de guerra, sin necesidad de
hacerlo entrar en combate.
hasta cierto punto. Co mDesde hdce cerca de diez años. Ioglatepréndase la importancia capi• a ejerce con su flota una presión simpre
más fuerte sobre Alemania en asuntos de
tal de esta nueva y peculiarípolítica internacional, teniendo en et mar
del Norte a sus buques siempre prestos a
sima
acción. :Mientras que tola acción.
Para Inglaterra, cuyas arterias vitales
dos los demás medios usados
pasan por el Mediterráneo y oo por el
para
limpiar la boca y la denmar del Norte, esa dislocación de sus fuer·
zas 1lavales no puede durar mucho tiempo
tadura sólo obran durante los pocos momentos que se em.
sin producir sus inconvenientes. Duraote
uo siglo, la política inglesa se inspiró en el
plean en esa operación. el Odol deja en las mucosas _,· en las
principio de tener en el Mediterráneo su
flota mayor, para impedir en Oriente el
muelas picadas un depósito antiséptico cuya acción dura hoaumento de la potencia rusa o turca, y en
ras enteras. Así se logra una~acción antiséptica contínua que
Occidente el de la potencia francesa.
Cuando el período álgido de la alianza
limpiará seguramente la dentadura de todo gérmen infecciofranco rusa, Inglaterra tenía eo el Mediterráneo una flota tan fuerte que la flota
so hasta en las más pequeñas hendeduras. Claro está pues,
francesa de Tolón y la rusa del mar Ne·
gro unidas, oo hubieran podido combatirla
___..,__.,.,¡¡¡.,.¡¡¡¡¡_,..,;íi,,i...,;i:.;...,;r
que las peri'onas que se lavan diariamente la boca con el
con esperanza de victoria.
Odol protegen con toda seguridad su denta.dura contra la
La disminución de la potencia rusa con
motivo de la guerra con el Japón, tu,·o por
caries.
consecuencia el permitir a Ioglaterra el
aligerarse de su fuerza marítima: la flota
francesa, por sí sola, ya no era temible, y mana y la americana en el mercado mua·
Veamos las fuerzas de que a principios tria, 6 acorazados, 1 crucero y 4 3 torpedepor otra parte, Francia se mostraba propi- dial, comenzó a turbar a InglatQrra.
del año de r9r 2 d isponían la &lt;triple inteli- ros.
c ía a tratar con [oglaterra para obtener el
De ese estado de cosas debía originarse gencia&gt;, formada por Inglaterra, Francia y
De estas cifras r esulta evidente la supeapoyo de ésta en sus proyectos respecto a l la &lt;inteligencia cordial&gt; anglo-francesa. Rusia, y la &lt;triple alian za&gt;, o sea Alema· r ioridad de la &lt;triple inteligencia&gt; sobre
Africa Septentrional. Para garantizar la A su nueva aliada, foglaterra encomendó nia, Austr;a e I talia.
la &lt;triple alianza&gt;. Aun en el Mediterrá·
tranquilidad en el Bósforo y en Egeo, le h defensa de sus intereses en el Medite·
En el mar del Norte, Inglaterra tenía 37 neo, donde la relc:ción n úmérica es casi de
bastaba a Inglaterra una pequeña fuerza; rráneo, asumien do en compensación lapro- acorazados, 24 cruceros y 141 torpederos: uno a uno,_ la cuahdad de cada buque y la
el desenvolvimiento de Italia y la crisis bal· tección de las costas francesas en el Océa· Alemania 18 acorazados, 5 cruceros y 66 homogeneidad de la escuadra, y por lo tan·
kánica procedían tan lentamente que oo no Atlántico.
torpederos.
t&lt;;&gt; la eficiencia bélica, son sin duda supe·
era de temerse un imprevisto desequilibrio
El cootribuyente inglés se ha visto obliEn el Mediterráneo, F rancia tenía 18 nores en la flota francesa, no obstante el
gue viniera a turbar la situación.
gado a los mayores sacrificios por el fan- acorazados, 9 cruceros y 18 torpederos; descubrimi~nt? de
fomosa pólvora B.
Al mismo tiempo, la concurrencia ger· tasma amenazador de una invasión ale· Inglaterra, 4 acorazados: Italia, u acoraLa supenondad rnglesa en el mar del
mana.
zados, 10 cruceros y 22 torpederos; Aus- Norte es evidente Al~mania. para equilibrarla, debería por lo menos aumentar de
17 a 25 el número de sus· acorazados de
primera clase.
El sistemático y bien ordenado !lumento
de las construcciones navales en Alema·
nia, tiende indudablemente a buscar el
equilibrio de las fuerzas marítimas, coa
desventaja para Inglaterra. Esta está sin
duda en condiciones de batir a la flota a le·
mana, pero no sin grandes sacrificios, ¿ No
vería Inglaterra declinar su imperio mundial, si después de una guerra larga y cos·
tosa, se viera obligada a buscar en un período de calma la recuperación de sus fuerzas?
Verdad es que su estrecha intimidad con
Francia y la cooperación de Rusia contra
la triple alianza, constituyen para Iglate·
rra garantía de seguridad, y que las flotas
de la &lt;triple inteligencia&gt; tienen la posibilidad de ~eunirse. y prestarse recíproca·
mente directa ayuda, lo que oo pueden
efectuar las flotas de la &lt;triple'.a lianza&gt;, da·
das las condiciones geográficas; pero no
debe olvidarse que estas últimas flotas, en
el Mediderráneo y en el mar del Norte,
pueden operar, con un objetivo común, de
modo de distraer las fuerzas navales de los
contrarios. Malta, Túnez y Egipto, serían
puntos adecuados para tales operaciones.
La retirada del mayor número de las
fuerzas n~vales inglesas del Mediterráneo
y del Mar Negro, ha mejorado la situación
de Italia y de Austria. Estas, aprovechando las lecciones de la Historia, se aprestan
a construir buques para e\"Ítar que en el
Mediterráneo, en luitar de la suprem:1cia
inglesa, se establezca la supremacía fran·
cesa permanentemente.

!ª

wc;

�EL MUN DO ILUSTRADO

EL

ra dutar como las rosas, "l'espace d'un
matin!" Los folicuarios abundan; pero no
así los verdaderos periodistas; y a pesar de
todo, 1 puede negarse que existen resortes
vírgenes en este complicaclo mecanismo de
Cada vez que salga Ud. de viaje,
la difusión de la cultura? Y cada uno tie•
aunqu e no sea sino para estar ausente
ne su Hombre predestinado que no sabede la casa unos pocos días, no olvide
mos dónde está; cada uno tiene su Lobeo·
de poner en su maleta una bo~eili.
grin que ha de venir, si no tirado por cis•
del Compuesto Vegetal de la Sra.
nes precisamente, tirado al menos por el
Lydia E. Pinkham. Se dará Ud.
jamelgo de un coche de punto. Thiers, con
cuenta de que es un remedio muy valioso
su laconismo enumerativo, tenía razón.
cuando se apode re de Ud. un cansancio
El papel periódico de nuestros tiempos,
general. El cambio de alimentos y de clima
y sobre todo, de nuestr.. patria, no conoce
muchas veces causa irregularidades en el
más que dos formas: el rotativo de comba·
sistema de las muj eres, cuyas irregularite y la revista literaria, elegante y munda·
dades se complican y agravan si no son
na; el primero es, con raras excepciones,
atendidas desde el primer momento. Ninpolitiquero, mercantilista y frívolo, aunque
guna mujer enferma se hace justicia á sí
barato si 110 lo compramos todos los días, y
misma si no prueba este simple remedio
compramos uno solo, porque para seguir
h echo de hierbas y raíces que ha devuelto
los pugilatos y los altercados hay que comla salud á mu! ti tud de m ujeres qu e sufrían.
prarlos todos; la segunda es, algunas veces,
He aquí un testimonio de la Sra. Luz Sanza
artística y sincera, pero tiene el inconvedeGu tiérrez de T izayuca, Hgo. , Méxuiente de ser poco popular. Dedicada a
ico ; lea lo que dice del
una culta minoría,. requiere ser bien paga·
da para poder subsistir.
Y ese punto virtual y equidistante de am•
bos géneros es el que está aún por explo•
rar.
El rotativo, por gigantesco que sea, no
T_izayuca, H go. , México. - " Estaba sufriendo o.e un flujo terrible,
PREPARACION de W AMPOLB
resuelve sino muy débilmente e l problema
~entia peso en todo mi cuer po, dolores de r iñones y me dominaba la trisque conti ene u n a soluci ón d e un
cultural. Aparte de la ligereza inconcebi·
teza. Estos síntomas me h acían s\lfrir mucho. Tomé el Compu esto Vegeble con que hay que organizar la informa·
tal de la Sra. Lydia E. P inkham y m,á la Loción Sanativa y mi enfermedad
e xtracto que se obtiene de Hígación, hay otra fuente de males, inagotable:
cesé. Toda mujer que s ufre debería tomar en consider ación este hecho y
dos Puros de Bacalao, combi nallegan días de una estupenda intensidad
tener fé en estas admir ables remedios, el Compuesto Vegetal y la Loción
dos con J arabe d e Hipofosfitos
informativa, en que todo ~uplemento es
Sanativa. No encuen tro palabras adecuadas para dará Ud. las gracias
Compuesto, Extractos de Malta
poco; pero lleganotros en que no hay nada
por la ayuda que m e presté. Puede Ud. publicar este testimonio si así lo
que decir, en que no ha pasado nada, y
tuvi"ere por conveniente. " - Sra. L uz. :!ANZA DE GUTIERREZ, Tizayuca,
· y Cerezo Silvestre. Es tan sabroHgo. , México.
sin embargo se echa el diario a la calle
sa como la miel, y como rem edio
con el mismo número de páginas, como es
SI está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un cons('jO
para las enfermed ades p r oced Pnnatural rellenadas trabajosamente con sanespecial, escriba confldenciolmente á Lydla E. Pinkham Medic~'le Co.,
tes de debilidad, se col oca á la
deces y perogr ulladas.
Lynn, Mass., E. U. de A. Su car ta será abierta leida y co11test11da por
"Para du a luz las noticias teatrales de
cabeza en el progr eso de la
!llla señora y consider ada est rictamente confidencial.
la
una
de
la
noche,
bien
redactadas,
en
un
medicina.
Purifica la s a n gee,
periódico que entra en p rensa a las d0s de
.
promu e,e la digestión, . a viva. el
la mañana, hay que ser algo profeta." y v~ela ·: · · P:r0 00 tan ~e prisa que no J?er- porque desde entonces desaparecería el
apeti to natu ral y reor ganiza t0do
esto lo dice t&lt;1mbién Léo Claretie. ¿No se· mita disputar;=ela al Tiempo, el esc~ttor hondo por qué de la existencia.
rá ese vertigo devorador de actualidad, que ~on algunas hneas-fulgurantes Y el d,bu- Imaginad un mundo triste y horrible en
el sistema. L os que sufren de
llega a anticipar el futuro, una causa del ¡ante con algunos bellos monos.··•
el que ha desaparecido el noble instinto de
Pulmon es D ébiles, D ol or en el
"surmenage" contempor áneo? Ese látigo
SERGIO CARBO. sobrepujar, puesto que todas las metas es·
Pech o, Bron quit is y D esór denes
del perMdico matutino, enorme, donde pa·
,
tán a la misma distancia, y todas las Volun•
de l a Sangre, p u eden atestiguar
ra en contrar una idea hay que leer una
tades,_ todos los _Corazones y tod~s las Al·
columna, congestionado de telegramas fúmas tienen el mismo poder, el mismo seo•
s u mér ito transcendental. El Dr.
tiles, repetidos y glosados tres y cuatro ve·
~jj© fi&amp; lfü©J&lt;Clfü(!!)
timiento y la m(sma clarividencia.
Germán Díaz L ombardo, Prof esor
ces cada uno, con la crónica policiaca co·
.\nte ~ales gritos, el O~gullo,_Ia Sangre y
de Clínica externa en l a Escu ela.
mo una gran mancha de fango siempre
el Nervio de nuestros vemte anos, han es·
Nacional ele l\fedicina de México,
fr_esca, ostentando siempre el divino galar·
tado a punt_o de ~stallar, como cuerdas ~idice: · • La P reparación d e Wamdo~ de entenebrecemos el espíritu un poco
F r ag m ento.
brantes y d1stend1das por ~as cuales hub,emas .... Y no hablo del desembolso coti·
sen pasado un arco demasiado rudo.
p o le puede ser un b u en recu rso
diano con que purgamos la perversa curio·
«Y los sembradores co,Qué hacemos, Maestro?
eam h acer la medicación tóm ca.
sidad de enterarnos de las miserias de
secbarán y se holgarán.&gt; El Maestro, majestuoso y tra nquilo, ha•
recon s titu yen te, sobre todo en
nuestros semejantes, de cómo se matan y
bló as!: Observo C_?o J?ena, iO? amados aoil os casos en .los que por a lguna
cómo se ayuntan, sacudiendo así cada vein·
gos mios! que os habéis perdido en seode·
ticuatro horas el delicado minarete de
ros de inquietud y de alarma estéril. ¿ Dóocausa no s e pueda u s ar el aceite
nuestra personalidad íntima, que no puede
¿~o escucháis, Maestro ? Hacia nuestra de está la serenidad de vuestras a lmas ? ¿El
tle bacalao puro. " A cambio de
elevarse más que en el duro silencio de la cohna ~on~grada f0r el puro espíritu de noble templ~ del que es~á se~uro de sí misla desgracia de la enfermedad,
concentración volitiva.
la med1tac1ón y la belleza, han llegado rno porque tiene la conc1enc1a de su con·
ofrece la dicha de una salud
¡Oh, la venenosa prensa cotidiana! Di• frases inauditas de un desacato increi- ciencia y sabe disponer de su fuerza como
ríase un ajenjo literario que bebemos abú- ble.
,
·
un expe_rto q_ue lanzase uaa flecha seguro
robusta. F.n todas laE Boticas,
licamenle, no sin comprender el daño que . Entre la misera patulea de los de_formes de su d1_recc1ón y de su. alcance?
nos hacemos, esperando oír tañer en la le· libertados por la piedad de Jesucristo, se
Por cierto que habláis con mozcs pusijanía la bien sonada campana de la libe· ~a iniciado un canto de rebelión y de con· lánime~ _que ~n el círculo cornú!1 de la caración. ¿ Cuándo llegará el supremo vino? ¡ura.
.
.
sa fam,ha ~ la ~chara;'1 de vaheo tes, p~ro
El ideal del periodtsmo
Todos presentimos un Mesías del perió•
Queremos, han_ dicho,
sólo la igual· que al !.ahr ~ac1a cam,~'?s obscuros gr )taelico, un selecto periódico donde confluyan dad ante la ley, smo también ante la be· sen cual necws que d1¡erao haber visto
• .
,
.
la virtud ele la pur eza a rtística con Ja de lleza.
fantasmas.
En .toda m1 v1da-dec1a
Th1ers•
.
. superar en . N uest ro seoor
- J~~ucr~s· to que está en ¡os ¿Qué .os .pasa , pue s ? ¿Ha bé.1s per d 1.d o ¡a
.
. .
. no he la actuahdad
emoctonante
sm
coooc1do más
• a una h o¡a
• caJI eJera;
.
d cque ¡hes periodistas.
" y Lé0 ClRemu• e¡ precto
pero tan cielos y que padec10 ba¡o el poder de Pon· noble d1gmdad de callar despreci·a11·va _,,
sat, A
. rman
arre Y Yº· ,
aret_ie, discreta meo te distribuido a través Je los cío Pilatos, fué el gran liberador que sao• elocuentemente ? 1O es que queréis portarespirando una dulce 1roma, argulle: "m· d'1
t .é
f
, ciooó tal código para h vida
ros como gandules borrachos ?
dudablemente que había otros.•., .. " Sí,
qu\ uvid ramo~ 1-1tempo, entre ubn
He aquí que desde ahora Ías almas ten·
Ante «la sere na sonrisa de ·la belleza&gt;es
0
había algunos más que merecieron escapar m
un ~o~o so re
dráo el mismo anhelo y la misma esperan· estéril el alarde de los e•píritus ch; tos y
1 0ro, el~¡~·
a la rígida censura de Thiers; cuando ha• apren
en] te ub !rnºc1• oh sbu c ienl1~d para za
las voluntades blandas i.;-capaces de colobl b
· 1 ·d b
h b'
d compensar e ra a¡o e a ero
1 e1 o con ·
,
a a ast, o vi a a que ya a ia sa1ta o la asimilación de un átomo de verdad O
He aquí que desde ahora ninguna cabe· car sobre los hombres y sobre la vida , Ja
en la arena aquel rayo de la Prensa que
¡
d
.d
d
za
humana
osará
erguirse
•obre
el
nirnl
tabla
de
los
grandes
valores
de que hab la
tuvo la voluntariedad de llamarse a sí mis· cotnét~ goce e ~na pequeoadvo1u_ptuos , _a. común · porque además de ;er esto un pe· «Zaratustra.&gt;
mo EmTo
es 1ca, que sena un grano e tierra uttl
d
'
N b
.
.
1 1 de e· d.
,rai: m.
.
.
en esta vasta trinchera de nuestra v·da
ca o contra la moral de Jesucristo, noso·
o ay que 10q,11etarse porque los «bár·
,Qué razón teodna el terrible tnbuoo s·1
• d
. ás '. ,. 1..0 Iros que representamos en la tierra el gran baros&gt; quieran que todo en el mundo sea
para condensar en tan pequeño · cristal
, se ~aciert
JustÍpreciador de las quinientas
cabezas, barbarie, vileza o identidad de aspiraciod.
dto· h u b ,era
mven aa d oosG_veced~•
· 1r ar m.qu,z si ya
.
d a Ia tormeotosa nu b e d e 1 peno
1smo e
.
.
.
lanzaremos nuestros odios y rencores con• oes. .
su época ?
. ,E~te dio~mismo enfer_m_o ele nuestro tra el que se atre".a a decir que es de día
La vida ha probado_demasia_do que te-do
Pudo ser una humor~da a udaz de grao• si_glo. Más bten es un dehf1º . de persecu- cuando nosotros digamos que es de noche. entre los hombre~ es diferente; · no importa
d~ bo~bre, para a~emzar sus fun.ciooes ció1;1 que pr~voca, por anhtesis, una gr:io ~Véis, Maestro? Cuando un hombre de que hayan espíritus tan ciegos y tan impud1~estivas; o más ~ten una cerebrac1óo lu- aosi~ de desie~to. D~bem?s desear u_oa u~- espíritu chato, de miradas sin luz y de vi· ros que allá en las profuodidaqes de su vo
~mosa sobre la dificultad, que ha bab!do teostdad cent~ifuga, trr•diaote, que !mpn • sión sin vuelo, os diga que sois un loco por- traten de desmentir a la vida.
·
siempre, de ser oportuno en esa profesión ~a algo pr~pio Y durad~ro al me?'º am• que os empeñáis en exaltar la divina sensa- Confieso noblemente que nuestra época
que ilustró sus años glor iosos. ¡Es tan raro bieo~e _caprichoso; , senl!r la necesidad de tez de pensar, debéis de asentir si no que- es de fiebre, de conquista, de lucha y de
encontr ar la verdadera necesidad de un convivir con la farandula humana en to- 1éis que os encierren en el Manicomio de p redcmioio; por eso será de voluntad c ás
país y cub r irla con acierto! "No hay nada dos los momentos es como pr?di!far peda· la picota pública; sitio de honor que tiene noble aquel que haya logrado tremolar por
nuevo bajo el sol," pontificaba el Predica- zos de corazón. El hombre'. si, lt~oe que la locura universal para la d ignidad del encima del rebaño enfur ecido la oriflama
dor de Jerusalem ; hemos llegado en una busc_a~se Y amarse, pero Hn olvidar que pensamiento y el equilibrio de la razón.
triunfal de su espíritu.
época en que, al parecer, to_dos los reduc- emptri?amente, ~stamos separa?os unos de , Qué decís a esto, Maestro?
Dejad que griten las bocas rencorosas
tos están tomad~s y todo pie cuadrado de otros, mconmovtbles Y ~armonos como ¿Es posible que bajo los cielos trate de que las almas bajas lancen sus bajas fr :
planeta está registrado}' documentado.
las columnas de un bexáshlo. · · ·
cometerse tamaña locura e igncminia tan· tas sobre las cosas más altas de la -i~a· eo
Hablar de crear algo nuevo, y no preci- La hora que pasa, el momento efímero, ta ?
por eso ha de quebrarse el eje soi ' 00
samente un i:sc~lofrío, es una pet~lancia. pero no tanto que no nos deje una eose·
Yo sentiría vergüenza de mostrar mi freo· descansa Ja vida misma.
re que_
¡C uántos periódico~ surgen, a porrillo, pa· ñanza ; la hora que pasa, la sensación qut: te ante la luz del Sol si tal ccrn sucediera, 1:-?. virtualidad de vuestras volco:.ades y

CONT RA LA CORRlBNTE.

Las Mujeres Que Viajan

E l remar con tra l a cor riente es
un traba.jo muy d uro, aun cuando
c;;l bote sea ligero y el remero sea.
fuerte. Cada golpe de remo se
lleva nn poco d e fuerza.
Los
pulmones trabajan mucho para.
ir cian do oxígeno á la sangre.
Las cosas que están en l a orilla
no parecen pasar sino con una.
19ntitud. descorazonadora.
Los
hr~zos y la es palda dul:llen y el únimo decae. El enfermo qu e tie ne
el hígado pesado, la sangre mala
y la digest ión p eor , es como el
hombre que se empeña en i r con tra l a corriente. S u lucha para.
J onservar la vida da pena. K cccdita un tratamiento, pero n ingún
b e neficio d u radero puede esperarse del que quedó fuera de su uso
y e Jtú ya enmohecido por el pasa do. El t r atamie1lto s egur o es la.

COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA. LYDIA E. PINKHAM

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.lpa•1C1111111ll1lffl 1 8ala1'98q111
,.____1.:..pa~~d• 806. Mblc».

COGNAC

•

Ninguno tan delicioso como éste .

Marchita y arrugada á loa
dieciocho

Joven y seductora
á lossesenta años
La edad no lm
oorta.- N!nón de
L'Enclo~ tuvo un
•paslonadoad·
mlrodor cua ndo
contaba 90 afios,Las arrugas, la flo
jedad d~ las carnes en el rostro y

:~ci'U3!lºb~~J,ªf¿;

..usa el despr endel cutis
el r eblandecl•
miento de los tejidos subcutáneos
P.ra evitar todo
:'.;o Que • ovd•ce POrQue destr uye la apariencia juventl, nada t an bueno como la
~

~d.lmleoto

'".1

Creme Sirene para embellecer (des11:rasada.) -Además de ser
un bl11:léolco her moseador sin 111:ual, soll•
dlllca los tejidos, promueve una circulación oaludable y s•tur a de un m•rcoétlro
oerfome vo!upOO!Jo.-Blanca para la rubla.-Ros" 1&gt;1&lt;ra 11&lt; trlirueiia 6 morena.TARRO co~ tNTER&gt;:S.U ,'Tl!!S OONS&amp;JOS $ 2 .25
-1 OR C'OKREO C ER1'lFICAD0, $2.50.

MUNDO I LUSTRADO

de vuestras inteligencias, según aconseja raciones de aquel espíritu, al cual enviaba
«Zaratustra,&gt; deben dirigirse como velas conmovido los efluvios de su tierna simpa·
COLORl:S PALI OOS
infladas hacia remotos horizontes.
tía y de su eterno reconocimiento.
OEB/LIOAO
A eso debe aspirar el anhelo de ,-uestra Y cuando alguna vez le vió flaquear fa!•
EXTEKUACIOI
Ciencia, de vuestro ,\rte y de vuestro Es· to de valor y de fortaleza e n la tremenda
fuerzo.
lucha, le mandaba envueltos en la brisa de ,
AGOTAMIENTO
d
e
la
s
FUERZAS.
efe
P ero ante todo es preciso que seáis si- la tarde, pensamientos consoladores, que
curada, radlcalm,nt, par 11
leociosos; pero también inquebrantables. interpretados horas después por el Genio
¿Qué impor ta que los sordos no oigan, ni de la noche, le jecían: «¿Acaso, alma herlos ciegos no vean ?
mana, no es la vida terrest1e una etapa en
«);o oigo ni veo nada,&gt; dice el hombre el infinito de los tiempos, que ha de con•
vulgar, bajo el cielo cubierto de estrellas y vertirse en dichas también infinitas para el
sobre la tier ra agitada intensamente como que ha sabido alcanzarlas?&gt;
un seno repleto de fecundidad.
e¿Acaso los seres de quien nos separa el
El no oye ni ve nada y sin embargo &lt;el destino por nuestras imperfecciones, no se
mundo marcha&gt; como una sorda voluntad encuentran por fin allá, en los espacios ili·
a través del espacio y del tiempo.
mitados, o en los mundos paradisiacos, donde a no dudarlo, llegaremos por nuestros
LUIS FELI PE RODRIGUEZ.
sacr ificios y merecimientos ?&gt;
_
.
. . .
.
«Acaso son inútiles nuestras penas en la aranas, escorpiones e mf1mdad de msectierra, inútiles nuestras aspiraciones hacia tos, sazonándolos con el jugo de ,·arias hier·
,
la dicha, inútiles las pruebas a que nos so• bas.
.
.
mete la ley de la justicia y la equidad ?e
E;stos fanáticos ~stáo en perpetua ~ed1·
U
«I Acaso es perdido el lamento de las al· tac1ón, con los puoos cerrados y la mirada
mas heridas, desamparadas, agónicas por elevada _en alto, demostrando con ello su
la fuerza del dolor?&gt; a
desprecio a las cosas terrenas.
E l había venido al mundo como impul•
«¡No, bien lo sabes tú, iniciado como _te
sado por una fuerza extraña como ob d • hal_las en el se~reto, en los arcanos del mis·
o o o
'
e e terioso
po
ciendo a una ley fatal aunque
necesaria
.
. rvenir&gt;·,
,
.
L
b
•
d
'
1Sí bien lo sabia! y de aqut qu e pudiera
os o reros Japoneses, cuan o salen al
0 bl" d 0
1 á0 ¡
C?mo
ig: p~r e
:e Jue 1le prote- enten'der el lenguaje enigmático para las trabajo por la mañana, llevan co;'1sigo una
gdtera, a ec_ 1ª r ~ rehsus'ld om ros.da carga¡ multitudes de la pálida y esbelta mujer.
pequeña tetera llena de té, lo mismo que
e u na exts enc1a um1 e, sum1 o en e
D
,'
b.é
.
d. los ¡·or alero euro
JI
b l ·
desconsuelo de sus antiguas faltas acoo 0 _
e a9u1 tam , n que su _tristeza pu 1e•
n
s
r eos evan su o st1a
·¡ad o por ¡a crud eza d e ¡ presente,' amargag ra suavizarse
su
desesperac16n
hallar
cal·
con
el
almuerzo.
f
'
•
do por sus pensamientos sobre el futuro, ma, su e encontrar nueva sohdez y s_u es•
que e ntreveía en su desconfianza brumoso peraoza r~oacer al c~lor de sus. )~grimas,
o o o
mez uino
corno aterida golondrina a los v1v1ficaotes
.
y y e{travi~do en los rimeros años de su rayos de un ~ol ~e Juo_io
, .
.
En Coos~anti~opla, se establ~ció el año
vida, como corcel que ~ n desenfrenada ca• Y la voz aoad,a: «Sigue, esp1ritu amigo, pasado un,1 1gles1a donde se oficia en Es·
r rera no mira obstáculos, ni 0 e excitacio- )a senda que te has traza~o, hasta el fin, la peranto..
..
nes, ni teme a menazas, se o~ó en desbo· rndorn~ble_eoergía del leoo unasveces,_con Su ob¡eto os.~rocurar fac1hdades pa_ra
jar las d-licadas flores de lagvirtud, en bo- la pac1enc1a del camello cua;'1do atraviesa el culto a 105 v1s1tantes de todas las nac10llar, estrujándolos, todos los afectos, e n sal· las candente~ arenas del de_s1erto otras, y oes.
tar pcr encima de todas las conveniencia~. cuando_ el s1moun se avecina es ater rao o o
cayendo a l fin en esa a tonía desesperante, dor Y ciego, _espérale ser e~o, en la confianen la que parece que todas las fuerzi.s di- za del 9ue llene u_o _refugio seguro allá, o_o
rígidas al bien se agotan y los delicados muy le¡os, en el o..s,s seductor: donde re1La c úspide o remate de!ª corona d~los
sentimientos quedan atrofiados, rotos uno a nao_la ca~ma y la bonaoz:i _mas perfectas. reyes de I~gl~terra lo conshtu~e un e¡em·
uno, como ricas cuerdas a la presión de
Sigue s10 _desmayar _u? ap1ce en tu vale· piar notab1lfs1mo de agua marina, en for•
tosca e inexperta mano.
rosa. resoluc1~n, bend1c1eodo la .m~oo que ma de globo.
¡Cómo gimió entonces el áogel que le t': hter~, sonriendo ~nte el propio 10fo:tu•
.o o o
guiaba, y que en la esperanza de su rege- 010, en¡ugando burn1ldemeote cada lágrima
neracióo, le empujara en aquella vía llena ~e fuego que resbale por tu abrasada me·
de escollos, donde su voluntad se mostraba ¡tila. .
.
Las a nanás.se hacen ma~u.rar en Lon·
casi nula incapacitada casi para domar el
Y st tus _P!es y tus mao?s. sangran. acuér- dres por m~d1~ de la electr_1c1dad. Se cuel·
impulso de ~us pasionales deseos
~ate del t;nsto, que e! d1vmo modelo for- gan en_ hab1t~c1ones berméllcam_eote cerra·
Una luz se hizo· sin embargo en la pe- hficará t_u alma y h~ra brotar tu espera;'1za das. e tlurn,oad~s _con luz eléctrica.
r enne noche de su espíritu.
como chispa esc.;ond,da e ntre las cenizas El poder lum101co de las lámparas, pro·
El ángel dolorido la había hecho brillar del recue rdo• • • · &gt;
duce el efecto de la lnz del sol: y la rna·
para él, en su desesperacióo por aquella
durez de la fruta puede ser fac1lmente re
lenta agonía
CONS UELO ALVAREZ. guiada.
Y la hermosa luz, poniendo de maoifies·
o o o
to las lobregueces de su conciencia, le hi•
zo temblar! Tembla r, si, por su pasado de
El país q ue necesita más caballos para
sombras, por su porvenir sembrado de tris·
poner su ejército en pie de guerra, es Aletezas, convencido como estaba de quedar
mania , c uyas tropas exigen precisamente
sujeto a una expiación leot'l y cruel y de
pasar por rudas pruebas ante las que su
La línea de fer rocarril completameote un millón de cabezas de ganado cab, llar.
ánimo retrocedía acobardado.
recta, más larga del mundo es la que se
Ya le pa recía oir los martillazos del Des· extiende en e l ferrocar ril de Rhod~sia,
o o o
tino forjaodu su alma para las grandes lu· d_esde Bulawayo hasta las cataratas V1ctochas, y le parecía sentir también el des· na.
.
En Londres, con su población de seis
prendimiento de todas aquellas molécuh,s Su ~xteos160 alcanza uoos I 16 kilóme- millones de almas, no ocurren más que 1 g
pesadas, de toda aquella grosera materia tror s10 una sola curva.
ase5ioatos al año; mientras que en los Es·
que en,·ol\·ía a su espíritu con tenacidad,
lados Unidos, con una población de ochen·
como ea las últimas convulsiones de la
o o o
ta m illones, ocurren 10.000.
muerte.
¡Su alma tenía que pasar forzosamente
Las valijas de cuero fueron usadas en
o o o
por el c risol de los dolores, para despojar- Roma , en la remota époc:.. de Césa r.
se al fin de toda escoria, basta parecer pu·
En Inglaterra se importan de Tasmania.
o o o
ra a los ojos del Señor !
manzanas del tamaño de melones. El costo
Oh, córr.o sufrió esta vez, cuando al pun·
de cada una es el de unos veinte centa vos
zarse en los breñales del sendero que con - Algunas compañíai; de seguros de vida de nuestra moneda.
duce al bien, se encontró solo con sus re· norteamericanas consideran que el teñirse
mordimientos, sin sus antiguos compañeros el cabello abrevia la vida, y al efect&lt;?, reo o o
de vicios. de los que huía horrorizado, y busan los seguros a las personas que llenen
sin el consuelo que pudier~n prestarle a bo· esta costumbre.
De L ond res se trasmiten al día 475 oco
ra otros espíritus simpáticos que llamaba
telegramas; en París, sólo 120 oco.
o o o
en su vehemencia coa cariñosa solicitud
lín día, parecióle ver la imagen de su
o o o
más divino sueño en una mujer esbelta y
En París, se venden relojes para ciegos
pálida, q ue también vino a la tierra en en los que ésto&lt; pu~den apreciar la hora
La única fiera que se conoce en Austratriste peregrinación, como en aprendizaje mediaote el tacto sobre pequeños y movi· Jia es e l diego o perro silvestre.
de amor, d e experiencia y energías.
bles botones que sobresalen en la superfii Ay! desde aquella hora, las espinas del cie de la esfera .
o o o
camino le hi rieron más intensamente, y el
Una resistente mano indica solamente los
dolor se redobló en su alma, que ya empe· rr. ioutos, en tanto que las horas pueden co·
El pez botete o tetrotóo es el único pez
zaba a regenerarse, marchando hacia su cocerlas por la deptesióo que sucesiva• capaz d e nadar y de mantenerse boca
glorioso fin. el que nos lleva poco a poco a mente se va proi uciendo en los botones arriba.
las mansiones de celeste paz .. .. . .
cuando llega la hora que repnseotao.
Y la pálida mujer de esbeltas formas,
o o o
seguía su ruta, en pos de más y más perfec·
o o o
ciooes, en busca siempre de un ideal puEl muodo consume al año botones por
rísimo. con los ojos fijos en el cielo, pero
En la India existe uoa secta rt:ligiosa cu- valor de más de e ioco millones de Iibras
estremeciéndose por las sombrías desespe- yos miembros sólo se alimentan de moscas, esterlinas.

ANÉMIA

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�EL MUNDO I L USTRADO

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MEXICO, D. F~

Las madres de las sufragistas

Cúrese Vd. en su Gasa

iQué infelices fueron!
Es decir, no todas, y ,·amos a e&gt;-plicarnos.
Sesenta años hace estaba arraigadísima
la idea de que el único destino natural de,
la mujer era el matrimonio.
Cuando una muchacha llegaba a los
veinte años, sus padres comenzaban uoa
gran serie de fiestas, banquetes, paseos.
recepciones, para procurar ocasión de que
se acercasen a la niña mocitos solteros y
tropezar coo un espow en buenas condiciones.
CURA POSITI\'.\ PAR .\ LAS
Si a los veinticuatro años la señorita no
.\ LMORRA:-:As
había pasado a ser señora. acababa la vida
brillante, los festivales y saraos se sopri
mían y pasaba la infeliz a la situación de
tr~sto inútil, de carga de fa~ilia, en el
El Cn¡¡t(en!o de :.\Iunyóo para las Almomismo punto de cerrar el periodo de ex ,anas alivia instantáneamente. Es uo oueposicióo en el mercado matrimonial,
o método completamente limpio. El UnLa doncella debía cl&amp;.usurarse dentro de liento viene envasado en un tubo de estalos mu~o~ de la casa pateroa, convertirse o. Es el ú?ico instrumento que hace lleen ce01cienta y la quedaba negado el per- ar el medicamento al origen de Ja enfer·
miso de salir sola del domicilio y siempre pedad. Con dicho tubo medica usted las
acompañada.
.
artes inflamadas que oo pnedeoalcaozar•
1:,as c~sturn_bres del heml:&gt;o de la gran e con los dedos Precio; 50 centavos.
Re10a V1ctona hao cam~llado mu~l.10 rn UX MEDICO PROMIXEC\'TE DE H.\·
e~tos otr:o~ en los que gobierna el hi¡o dt:I
BAN.\ TESTIFICA:
populans1mo Rey Eduardo.
Las solteronas forman parte de la dd~
"El. que suscribe. Médico Cirujano, etc,.
común, dedicándose al comercio y a los certifico: Que he usado con buen éxito eo
empleos, donde el número de solteras (al todos los clientes que han padecido de Hecontrario de lo que ocurre en Francia) su· morroides, el Uogüento de Munyón para
pera al 11úmero de las casadas.
las Almorran•s, habiendo obtenido resultaLa soltera, además, ha entrado en los dos satisfactorios. Y para que conste expiComités de beoeficeocia, ha seatado plaza do el presente en la Habana. a ocho de ju.de oradora de las muchedumbres y se io· nio rle mil novecieotos doce.-DR. JOSE
F DAVALOS."
mi,cuye en las agitaciones políticas.
Hasta no h~ce mucho usaban, sólo con
EL REMEDIO PARA EL REUMATISdiscreta dignid.d, de las libertades conquistadas; pero ahora hacen alarde de una MO, corrige en uoos días el reumatismo
ultraemaocipacióo que no se limita a fu. en todas sus fo rruas. 50 ctnta,cs. Marca
mar cigarrillos en público ni a señalar 3 X, S 2 .
cierta predilección ea las cooversaciooes .E.L ~EME:DIO PARA LA DISPEPSIA,
por los argumentos algo escabrosos.
ahvi3: 10m".d1atamente y cura toda clase
Para demostrarlo ahí estáo las sufr.gis- de D1speps1a. 50 centavos. Mar ca 3 X, $2.
tas rebeldes, perturbador'l.S, agresivas, ioEL RE:\IEDIO PARA LA TOS, cura la
ceodiarias, que a la fuerza preteoden apo· Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
derarse de )os derechos del hombre.
Pulmones. 50 ceotavos. :.\Tarea 3 X, $ 2.
iQué solteritas, válganos Dios!
EL REMEDIO PARA EL ESTRE~IPorq~e de seguro, y esperamos a que la MIE);TO El más moderoó el má · t'estadísllca lo demuest ¡
.
t d '
•
·
•
s cien 1
.
re , a mayor par e . e fico y eficaz para esa enfermedad. En tu·
las sufragistas deben ser solteras agrana· b
da
1
'd
.d .
os, por :,o ceo1avos.
. s Y ~a _avem ~s con pasar 1a n a visEL RE!\1EDIO PARA EL HIGADO,
hendo imagenes rnertes de sacros varones cura yositivamente la Biliosidad, la Icterique
fueron.
·
· ·
d e ¡ H'1gado, la sen·
y t
h..
.
cia. e eotorpec1miento
es as soo Ias :ias O metas de aquellas sacióo del Cansancio y Agotamiento. la
qu.e ha?e sese_nt~ anos se ence rraban a los \'eotocidad del Estómago, etc .. etc. se ceoveintlcrnco, a1slauclose del mundo ) de sus tavos. :.\larca X, i¡ 2 •
3
pompas Y peleas
EL RE:\IEDIO P.\R.·\ L.\ SANGRE,
extirpa todas las impureias de la sangre.
50 centa,·os. :.\Iar~a 3 X, S 2.
EL RE:.\IEDIO LIQUIDO PARA LA
SA:KGRE (eu pastillas) EO tiene igual para las afecciones sifilíticas de los huesos, las
úlceras sifilíticas y las enfermedades Cutáneas. Desarraiga todas las impurezas de la
~oo el diablo, (ilfbreoos Dios' 1, esos yan sangre. s .
4
qu1s.
~
Ahora resulta que hao enseñado a hablar
EL RE:.\IEDIO PARA LOS Rh~ONES,
en inglés a un perro.
cura prooramente los Dol?_res de Espalda
s llama ¡
d
·
X bl
y todos los males de los R10ones. 50 ceutae
e ora or cao100 &lt;. o e&gt; y es vos. Marca X, 82.
3
de ,raza escocesa ,
.
LAS PILDORAS DE PAW PAW (PaSu profesor y amo es mister Charles \V.
)
•
Bery, habitante de Pickfords Camps.
paya¡ • ~!1 1as meJh~resd que se co??cen páaA
I t I Ch ¡
h
- d ra e e~tomago e iga o y un positivo y r .
segura e . ª
ar es que ª ensena O pido remedio para la Constipación, Icteri·
a s~ perro cmco palabras ea un m~s ; .es cia, Biliosidad, Dolor de Cabeza y todos los
?efir, 1ne cada palabra hacosta.dose1sd1as padecimientos causados por desórdenes del
ª e:ci n.
.
.
Estómago e Hígado. Estas píldoras contie&lt;Xoble&gt; sabe. decir c.o n magr.1fico acent? oen las mejores virtudes del Tónico Paw
y perfecta clandad: &lt;¡Oh!, oo, how, papa. Paw y están preparadas del jugo de la fruont.&gt;
•
.
Y el maravilloso perro no se limita a la ta Papaya. :,o -~_entavos.
"
1
facultad de sostener un diálogo, s ino que
El; JABON HA:.\IA:.\IELIS DE M.U.Nrespoode al teléfono también, como un YO:::-.:. Recomend_ado por: ej :.\I~~do Civihhombre que responde bien, ;porque hay zado ?orno el meior Jabon med1c10al y uoa
muchos!. . . .
nec.esidad para el ;tocador.
Cuaodo &lt;Xoble&gt; oye su nombre, s,dta a
:\Iuoyon tiene ~&amp;'medios para cada ecuo banquillo de tres pies, y si no llega al fermedad, casi todos al módico precio de
prodigio de decir «de zapatero es&gt;, contes- 50 ceutavos. Se ,·eoden en todas las farrnata: «iguau!&gt;, lo mismo que no pocos ciuda- cias o puede hacerse el pedido directadaoos.
mente.
Si le prE&gt;guntao «¿ me quieres mucho:&gt;, . Pida usted la "Guía de la Salud," de
entonces el perro comienza a saltar, «mao· :\lunyon, en las Droguerías de J. Labadié,
da besos&gt; y menea el rabo, de seguro
Suc,.. y Cía., Av. San Francisco 43: J.
Nos da tao sorpreradente noticia el &lt;~ e"' Uihlein Sucs, 3a. Av. Bolivar25; Johannseo,
York American&gt;
Félix y Cía, Av. Sao Fraocisco 39; Dro·
¡Estamos&lt;epatés!&gt;, y propcnemos al pre· guería del Elefante, A,·. Isabel la Católica
citado Charles, profewr y amo del perro, 6; y otras. Consultas por correspondencia,
que pruebe a enseñdrle al piano la sooata confidenciales y libres de todo gasto patética y a que haga una ch:1que1a de agu• :\IU~Yox·s 53 AND JEFFERSON PII f·
ja de crochet
LADELPHIA, E . U. de A,

¡Ay, que americanitos!

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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�EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO I LUSTRADO

Las Embarazadas

Calendario de la semana.

L'&gt; mujer aoé micd o de s3lu:l quebrantada po r otras caus«s, es muy propensa a
padecimientos de lo; riñones durante el período del embarazo, y algunas sufren mucho hasta el alumbramiento, si no s,brevieoe aot~s el parto prematuro o aborto. Y
a unque el p ..rto tenga luga~ a su debido tiempo, r esulta ea esos _casos difícil y hasta
peligroso, porque la parturienta carece de las fue r zas necesarias al !legar el momento.
Muchas madres se hao salvado a sí mismas y a la criatura de sus entrañas, con
el u•o del tratamiento tónico y especifico para los riñones, cuya fór -nula se publica
a cootiouacióo para conocimiento de otras en ese estado cr ítico. Extracto compuesto
veo-etal Arvelioa, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos: Jarabe
co~puesto de zarzaparrilla, 6o gramos. Todos estos medicamentos se consiguen en
cualquiera drogue ría o botica y se pueden obte ner sin prescripción facultativa. Mézclense bien y tómese una cucharadita después de cada comida, teniendo el cuidado
de agitar el frasco antes de usarse.

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de los hermanos de la Doctrina C ristiana expide l a presen te en Pon ce, Puerto
Santa Dimpna Virgen Mártir
Rico, (i cuatro de Septiembre de 1907.
Doctor F . Suar ez,
VIERNES 1(1.
P once, P u e r to Rico.
Sao Juan Nepomuceno, Proto Mártir del
Sigi lo de la Confesión, Sao Ubaldo Obispo
Confesor y Sao Simón Stok Coofesor.-Io•
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Altares, en Catedral.

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MIÉRCOLES J 4.

t&gt;o\..VOS,

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Nuestra Seooradel Socorro.-SaotosCleto y ~larcelino Pontífices Mártires, Santos
\\lucio Presbítero Már tir, Juan Silenciario
Obispo y Pedro Regalado Confesores.

_.\

los señores hacendados, mineros, exploradores y partic ularmente a aquellas personas cuya residencia es en poblaciones de clima cálido. nos permitim-os recomendarles el u so d e

~

13.

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y Enedina Mártires.

I~
HEL ARCTIC"
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de uso doméstico para hacer HIELO.
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ª

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~

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~
-

~

§

Pasando el Rato Cúrese usted en su
•
propia
casa
ªª1
1

~=i_
Los moralistas de Cbicago están cooster= nadasen este momento histórico. Hay que
advertir que los chicaguenses vienen de
tiempo atrás poniendo cara de pocos ami~ gos a todo lo que huele a argentino dado
§ que éstos pretenden hacerles una ruinosa
-~= competencia en el comercio de carnes.
El argentino, tenaz y astuto, mejora cada día y selecciona con detenimiento el
= ganado que manda a sus mataderos, y al
= encomiar los méritos indiscutibles de sus
c«roes no desperdicia la ocasión de recordar !a historia de los envenenadores de Chi=·=- cago. Esto. como es natural, les mantiene
envenenada la sangre a los chicaguenses.
p ro testao, neo
·
· · ·
1ro01cameote,
rugen, se
burlan y ......
~
Los argentinos, sio embargo, no se inmutan ..\ cada rugido de Cbicago, responden )JARA VILLOSA CUR.\CIO::-1 DE UN
ffi con un navío cargado de tasajo que sale
AXTIGUO Y HO_ RADO PERIOcon rumbo a E uropa y, a Ia e h'tta ca11aodo, ~on sutileza machiavélica. continúan
DISTA
po01endo veneno, por todos los medios po~ sibles, en la vida de los podero,;os chica- El decano de los periodistas cubanos el

"El ArGt1·c" ¡
] ndudablem ente
· que hasta ho~· 110
se conoce ninguna otra máquina
&lt;J ue. en su o b jeto, ofrezca las

.-1=.

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~-; ;

ªª

ªª==

1=

gu~n~speor es que en Chicago van de sor- señor Arsenio Fernández Cárc;.va, de Hapresa en sorpresa con la audacia de los ar- bao~, nos escri?_ió c~n focha catorce de
~
~ gentinos, al grado de que, a estas horas, no Abnl de ~911: Escribo a usted con gusto
~
enfriar su agua.
¡i se dan punto de reposo con protestas y ju- para ma01festarle que sus preciosas píldo~
refrigerar sus b e·
ii ramentos ante la denuo.:ia que acaba de ras de Paw Paw son una bendición de Dios,
!!
bidas o hacer un
hacer Mrs. Gertrude Howe Britton, jamo- ~bre todo para los viejos como yo que di~
--~i&amp;tlloliilllOliÍillaiiii~i}i..i-~-··
exquisito he I ana muy r espetable que preside la Juveoile gieren mal por falta de dentadura y de
ª1
§ Associatioq.
trastornos gástricos. Tengo 69 años de edad'.
1
do.
ª1 )lo cabe dutla. Los argentinos se bao he- ~e padecido mucho de las muelas, cuando
;-ª
cho ya verdaderamente insoportables!
¡oven, Y unas me las extrajeron los deotisCon un gasto , ·enladerame11te insi,i:p1ifica11te, hará usted
Mirad Jo que ha descubierto, según Jos tdS, Y.~t;as me 1~ arranqué yo mismo; no
de 60 a So operaciones de la naturaleza indicada arriba.
cablfegramas del &lt;Diario de la Marina,&gt; perm1hendome mis escasos recursos el po1
Precio de la Máquina: $125.00.
esa defensora de las buenas costumbres nermeunadentaduraartificial.Estuvebaschicaguenses:
tante tiempo utilizando el Bicarbonato de
i
Pi da usted in formes a
•r
§ &lt;Mrs. Gertrude Ho" e Britton, presiden- Soda ~r~ ayudar a la digestión; pero este
ta de la Juvenile Association, declaró que proced1mtento me obligaba a ir aumeotaoi=
_=
&lt;]'=t)
&amp;
rr===:--,.
!E==i- e_l ~ogo ~ailado por personas de alta po- do gradualmente la dósisde B~carbooato,y
U
U
s1c1ón social, era causa de que las mucha• tanto he tom~do qu~ ~mpece a sentirme
_
ra . de Bolívar ~úm. 12.
.\partado Núm. 509 .
i! chas pobres en su afán de imitar a las ri- mal, Y determmé sustituir lo con sus prodili
ii
E
ª1 cas tomaran posiciones lascivas durante el g!osas píldoras de Paw Paw, tomando diaii
~I XlCO, D. F.
ª1 baile, y a su juicio el baile del tango ar- namente al acostarme, una de dichas píl~
iun11nnn1t111tq
·
gentioo ejercía más influencia que ningún doras; hace de esto dos meses y obser\'é
~4llltlllllfflllllllllllfflllllll1111111H11111HllllfflllllllltilllllllnlNIIIIIIII
lllllllllt111 MIIIIIIIIIIHIIIIIIIIIIIIIIUIIIIIIIIIIIIIIIIUUMllllllfatl\\~ otro sobre las niñas de Chicago &gt;
que me, encuen~ro bi~n y hasta he eog orDe donde saco yo estas terminantes con- dado. Us? al _mismo tiempo su excelente jaclusiooes: 1a. En Chicago las niñas r icas, bóo, Y m1 físico ha mejorado mucho."
tienen lascivas posiciones y ia. Con un tango no hay chicaguense que se resista... _.
1:'.AS PILDOR~S DE PA \V PAW (PaQue las aristócratas de Cbicago exhiban paya), son las me¡~res que se co~?ceo pasus carnes en todo su esplender y magni· r~ el estóm~go e bigado Y u_n ~1tivo y ráficencia, no debe asombrar a nadie tratán- P!do r~~e~io para la Coost1pac1ón, Icteridose del más colosal mercado de u roes eta, B!h?51dad, Dolor de Cabeza y todos los
del mundo; lo extraño es que :\frs. Howe padecimientos _causados por desórdenes del
Britton baya esperado llegar a la edad EStómago 1: Higa~o. Estas píldoras contieproyecta para apearse de su burro con la nen las me¡ores virtudes del Tónico Paw
noticia de que el tango es el corruptor de Paw, Y están preparadas del jugo de la frumenores ...... pobres.
ta Papaya. 50 centavos.
Porque, según el telegrama, la jamona
EL JABON "HA:\IA:'.\IELIS" DE MUNde este cuento, que debe ser aristócrata,
se indigna por espíritu de imitación de las YO);!. Recomendado por el Mundo Civilizado como el mejor Jabón medicinal y uoa
muchachas pobres, pues no parece desa- necesidad
para el Tocador.
probar que bailen el tango las personas de
alta posición social.
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA
Que esta :\Irs Ho" e Brittoo se las trae, alivia_ iom':diatamente y cura toda cla~
queda establecido ya de una vez para siem- de Dispepsia. 50 centavos. Marca 3 X, 3 2 .
pre; y para mí que su descubrimiento no
es más que una bueoa noticia para los mu- EL RE_MEDlO PARA EL REUMATISchachos solteros. Lo que en bueo roman- MO, corrige en unos días el reumatismo
en ,todas sus formas. 50 c~otavos. Marc a
ce quiere decir sencillamente:
3 x. S 2.
El que quie ra casarse
EL REMEDIO LIQUIDO PARA LA
,·aya a Chicago,
SANGRE (en pastillas) E0 tiene igual paque se casa al momento
ra las afecciones sifilíticas de los huesos las
bailando uo tango!
úlceras sifilíticas y las enfermedades c'utáneas. Desarraiga todas las impurezas de la
LAPJSL-\ ZC'Ll.
sangre. $4.
o o o
L~ camellos e~tán e1;1 condiciones de
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tr.t:bª}ª.r al cu!Ilpl~r los cmco años y a los cura prontamente los Dolores de Es ald;
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mooes. 50 ceniacuand o mi:ch os tra b óJan
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P. AVELINE

A, DELALANDE.

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1)

EUSEBIO GAYOSSO

�EL MUNDO ILUSTRADO

ra el cual aquel h ueco eo el muro, y más
si está florido, es como una protesta y como
u o paso eo alto hacia la libertad.
Si Anvecs guarda el sepulcro de Rubeos,
Mas por hoy e_l cootempl..dor o lvida la
guarda también la gloria de haber sido la pradera :r no quie re saber oadadel torreocuoa de Van Dyck, su grao discípulo, y de te, profineocto rev_olotear con toda dulzura
Q uinten M a.tsys, su antecesor en Id sobera- eo ala:s de su manposa sobre el r?jo de los
oía de la cic i pintura de Flandes.
geranios y el azul de las celesullas, que
Van Dycl:, flor de elegancia, fuésea bus- son el manto tle María Virgen y la túnica
car a la. sombra del trono de Carlos de lo- de Salomé
glaterra, ~ras flores gala ntes y elegantes,
Tambié n trepa po~ una ~uerd~ tend ida
que cubrió de sang re la·fatalidad.
eo la pared una flonda pas1ooana; de sus
Sus jo)'antes sedas, sus encajes, sus biga- verdes, sus blanco; y sus violetas, ha brotes rabias y sus manos finas, sonríen eo tado la obra maestra de Q uinten Matsys, la
otros museos de Europa; el de Aovo::rs , s u c~al _guarda el l\Iuseo de_ Aovers,_ y es un
patria, guarda las flores místicas. Crucifi- tnettco, y pone ante los o¡os el entie rro de
xiooes, Des_ceodimiento, Visiones, que bro- C n~to Jesús. ,
.
taran del prncel mundano: flores extrañas . No van aq~1 a decir las palabras (como
e o las que Magdalena arrepentida sé viste dicen los sabios y los guías) que el grupo
de r?so como una reina.
de las madres y las mujeres llorando al HiPero j11oto a ella están vestidas de saoti- jo, es una majestad escultural o que son
dad y de re1lidad, la realidad en la sao ti- shakesperiaoas las figuras de aquellos homdad de su corazón devoto que mueve la bresque, cansados de serrar la madera de
mano sabia y paciente, las Vírgenes y Sao• la Cruz, comen y se solaza.o, o que el dotas de Q11ioteo Matsys.
lor está impreso en los rostros, eo los cuerMatsys na.ció eo Aovers eo 1 466, y murió pos, eo las manos con cruel realismo.
e o 1530.
Las palabras, más nobles y más tímidas
Dicen los críticos que es el último adicto que la ciencia y la ioform.. ción hao resuela la vieja escuela de los País es Bajos, y al to callarse frente a esta ventana
mismo tiempo e l primer precursor de la
La ventana pide c!ootempladores. Lasaoueva tendencia veo ida de Italia.
la del Museo está si le ociosa y casi solitaria;
Algo así como una quieta v sabia venta- la ventana florece casi eo vano, y hay otras
oa que diese vist~ desde la apacible prade- muchas, no menos ap..cibles, que abren
ra de Hubert0 y Juan Van Eyck, sobre el sobre la ya dicha pradera de los Van Eyck,
desatado torrente de Pedro Pablo Rubens. sobre el místico jardín de fra Angélico,
Ello es que las ventanas siempre tienen sobre el opulento de _R~ger Van d~r Wayuo poderoso encanto de serenidad ; así co- da~, sobre el de su d1sc1pulo Memhog, clamo los ojos de los puentes.
ro ¡ardía.
Sentados eo la misma ventana, el arte,
Y de éste la ventana que se abre eo el
ya q[!e ventana le llamamos, do Quinten ~useo de Aovers es todo un pórtico degloMatsys, tiene el alféizar florido, con los na, con todo el oro de una puesta de sol.
geranio, má; rojos y las más azules celesti- Jesús entre los ángeles músicos y cantores.
llas, sentados, digo, bien pueden nuestros
Y ,sabéis de dónde le ha venido a Bélojos vagar sobre la p radera o sobre el to- g!ca esta flor- roja, or¡rullo de toda una narren!" con :oda fortaleza y toda templanza, c1óo_?
•
porque aquel a lféizar es como uo trono, y
"'.tno, de un ':_Onve?to de benedictinos de
es contemplador, si contempla desde una Ná¡era eo el ano ano oo tao remoto de
ventana , se siente investido de cierta io- 1 896
contestable soberanía sobre el paisaje que
le tiende a sus pies y s~bre el interior, paJEAN DE LA HO UG UE.

FLORES MISTICAS

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.-

LEZA

Año XX. - Tomo 1.

Impreso en papel de las Fábricas de San Flafael

México, Mayo 11 de 1913.

- ------------ ------------

o~

Dos armas
valen mas
que una
Los perfumes LUBIN soo
preparados amorosamente.
De ahi su perfección, unaaimamente reconocida por la
clientela refinada.
Si V. quiere tambien gastar
un perfume de primer orden,
pida una de las últimas crea•
ciones Lubin

•

ENIGMA
PAMPRES D 'OR
SOLA MIA
.BOUQU E T GRE UZ E

.._

...

Sra. Isabel Zárraga de Ruíz, Abril 30 de 1°913 .

Número 19.

�mala obra, una grandísima iniquidad; cuando veía que
el protegido de hoy era el pui:al de mañana, el alma
volvía a lace rárseme y pensaba muy mal, muy mal de
los hombres, y necesitaba un largo lapso de tiempo y de
aislamiento para reponerme, para que mi h~rida se ci·
catrizara.
Yo bien sé, de sobra lo ~é. que hay almas espesas, eo
mo hay conciencias turbias, deformes, borrosas o inde·
terminadas, que a esta mi manera de ser y de pensar, la
calificarán con uoa de esas palabras que sirven para to·
do y no sirven para oada; ya sé, de sobra, lo sé, que a
esta mi manera de ser ¡,. calificarw de inocente o de ro·
mántica, y que sin haber leido los que as{ me califiquen
al poeta teórico del dolor, al que no predicó coo el ejem·
plo, sine divirtiéndose y amando fuertemente la vida, a
Arturo Schopenhauer, coincidirán con él en sus desoladas aprtciaciones, acerca de la fOCiedad actual, y me
ecb" ran en cara mi escasa sagacidad y falta de arrestos
para no sobresalir en un mundo, en el cual suele triun·
far con harta frecuencia el cínico, el osado y no caba·
lle ro.
Y claro es también que esta fisosof!a del mal, de una
falsa fortaleza, de una ficción, no ha de atraer a mi ádmo el convencimiento ni la mudanza. porque yo sigo
pensantlo que la verdad discreta y oportuna, que la bon·
ra y el buen comportamiento son más cómodos que la
falsía y la mentira.
Yo, aun a trueque de pasar plaza de incorregible, si·
go haciendo m!ds aquellas sabias y santas palabras de
Sbakespeare, puestas en labios del primer personaje de
su drama "Medida por medida," que dicen: "El cielose
sirve de nosotros, como nosotros de las teas: las encen·
demos pero no para ellas; y si nut stras virtudes no irra·
d iasen dA nosotros, serla como si no las tuviésemos;" y
vuelvo a pensar que nada hay rr.ás cómodo, oi más rico,
ni más elevado, ni que más ánimo dé en las situaciones
dificiles, que la pureza de li. conciencia.
Volvamos al primitivo tema, a l de &lt;1ue ni todos los
que se llaman caballtros lo son de todo en todo: que
unos son di:, oro, otros de alquimia, y todos parecen ca·
balleros; pero oo todos pueden estar a la piedra de to·
que de la verdad
Cicatrizado mi corazón de la puñalada que una mala
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
obra, hecha por uno a quien disputara equivocadamente
por caballero, le infiriera, no tardaba mucho en volver
a ver a un necio queriendo ultrajar al hcmbre de talen·
to; al amigo traicionando al amigo, abrumándolo hasta
cegarlo con palabras dulces de falsa sinceridad.
. . . . Ni todos los que se llaman
Y entonces también he tornado otra vez a entristecer·
caballeros lo son de todo en todo, me; pero sacando una conclusión, penetrándome de lo
que unos son de oro, otros de alqui· q ue Cervantes escribiera: que ni todos los que se llaman
Decir mayo, es decir luz, perfumes, esperanza, joven·
mia, y todos parecen caballeros; caballeros lo so&lt;. de todo en todo; que unos son de oro,
tud, versos, alegría, vida. El opulento mes forma su ri·
pero no todos pueden estar al toque otros de alquimia, y todos parecen caballeros, y que sólo
q ue za de todas esas cosas gratas, y la derrocha como un
de la piedra de la verdad
son caballeros aquellos que resisten la piedra de toque
manirroto, cuyos tesoros soo inagotables. Las orugas se
sienten con alas y esmaltan la púrpura del dla como jo·
&lt;Don Quijote.&gt;-Parte segunda.-VI. de la verdad, aquellos que resplandecen por sus buenas
obras. por la luz del alm", que dirla el maestro fray
yas vivientes; las rosas, como princesas ori~otales, per·
Cogido del hilo de la vida, internéme en ella.
fuman sus vestes escarlatas con ricas aromas compradas
Pasando por todas sus callejuelas y laberintos, por 1&lt; s Luis de León, y que sólo de esos caballeros debemos
a mercaderes de Esmirna o de Bagdad; la esperanza de antros obscuros, por los lugares iluminados, dorados, per· fiarnos. y jamás de los que tienen su caballerosidad en
\os enamorados parece sonreír en el azul brillante de fumados; tratando hoy a hombr es quP. se decian caballe· los labios o tratan de que se les tenga por caballeros, a
las mañanas y la alegría de vivir se traduce Jo mismo en ros y no lo eran ni por asomo, y mañana a hombres que fuer de osados en la provocació n y de die• tros en el
la planta, que en el insecto, en las aves como e o el bom· no mentaban semejante palabra, y Jo eran por sus accio· manejo de las armas, sin perjuicio de conducirse de un
bre. El mes ftorido por excelenciá. regocija la tierra y
nes; estudiando las mil maneras que los hombres tienen modo censurable para obtener el ravor político o el fa•
los corazones, y bajo su influjo favorable se prende e n para componer, descomponer, adaptar, desadaptar y vor del rico o del superior, o para dar en uoa escalera
que conduzca directamente al medro, contando ya de
e l a ma ranto de la aurora el canto de l•s alondras, y ea desfi¡i;urar esa incopiable y movible máscara que se !la·
el fo\laje recién mojado por las prlstinas caricias del ma semblante humano; examinando las inesperadas antemano con inutilizarla.
DOMING O ALV ARh.Z .
a gua, sueltan su romanza los ruiseñores. Por eso es que transformaciones que la carencia o la abundancia de
ahora se ha ~olemnizado su advenimiento con la apari· dinero p roduce; viendo las mudanzas que ocasiona la
ción de dos revistas literarias, en c uyas páginas un gru· loca Fortuna, de la cual dice el Ariosto que cuando no
po de pájaros que empiezan a echar las primeras p!u• encumbra a algún necio, es que se baila moribunda;
mas, ensayan armoniosos vuelos y balbuten musicales
viendo cómo bienes y honores, caldas y ruinas truecan
sonidos, perceptibles ap"nas entre ei formidable roído de las maneras de ser y alteran los humores de los hombres
las discusiones pollticas y los estertores de muerte que
y les enseñan a amar Jo que desamaron, y a oo creer en
vienen del Sur, cada vez más siniestras y espantables.
quienes creyeron, porque en las horas prósperas les adu•
Encerrados en los &lt;hangars,&gt; los grandes &lt;pájaros de
Valientes muchachos, que coa ese gesto, casi heroico, laban, percatándose de cómo el tener o el no tener rom·
desagravian a la civilización, inmolada por tantos vili· pe vínculos, deshace amistades, dispersa familias, mues· hierro,&gt; reclaman la libntad. Y la bandera roja se muependios y por negras infamias. Al margen de los trastor· tra tal cual es la vida, analiza las almas, rasga todas las ve en el aire como una invitación, como una plegaria.
Al lado del changar,&gt; el aeroplano está al fio listo.
nos terribles en que se debate la República, cuando la artes de la bipocresla hasta desnuda ria, aclara todas las
El joven aviador, fuerte, sereno y seguro, está en su
indignación no ha inventado palabras suficientemente voces, aún las más dúctiles para mentir y para adular,
expresivas para protestar contra los sucesos tremendos fué como yo llegué a distinguir la eterna filosofía que puesto. •
Se prueba el motor: un ruido, un movimiento y se
de Nepantla, cuando la sociedad está amenazada de encierran las breves pdlabras que puse de eplgrafe a
vi.rse triturada y engullida en los maxilares zoológicos esta crónica, y que ha cerca de tres siglos salieran de oye que vibra con su latido regular. El corazón alado
del feroz Emiliano y del apocal!ptico Genovevo, cuyo la pluma imperecedera de nuestro Manco de Lepanto. empieza su vida.
El aviador besa en la frente a su esposa, que le mira
ape\lido de la O (sin significación ideológica alguna, y
Cuando mi candidez y mi hombría de bien sufr{an
inmóvil y muda; besa a su pequeña niña, que mira con
sólo exclamación tal vez descubierta por el hombre de
alguna cbafadura, algún desencanto, porque a uno que
las cavernas, para expresar lo inexpresdble, cuando sin· se decla caballero, una acción fea le despoja,a de ese curiosidad, sonde y va a sentarse en su sillita.
Los hombres ponen la hélice en movimiento; si:, oye
tió en su cerebro rudimentario el golpe furioso de las titulo, quedábame asombrado, anonadado. Era de todo
catástrofes primitivas) parece el agujero trágico por punto imposible el comprender tal desacuerdo entre la una voz, y todos se alejan .. . ... El aeroplano corre, se
donde se despeña como en un abismo, toda nuestra be· palabra y el hecho; como a uno que a toda hora se de· desl:za sobre la yerba, sobre sus ruedas, y después, con
reacia de cultura y de adelanto moral, esos valientes nominaba caballero no lo fuese, sino lo contrario, el re· lentitud, con dulzura, como si fuera un bote que entra
seguro en el agua, el aeroplano se levanta segur o en el
paladines, repetimos, levantan en el desencadenado bu·
la ant!tesis del caballero.
racán dos banderas pacificas, ea cuyos blancos lienzos verso,
Después, para reponerme de tan duro golpe, del que· aire
Todas las miradas son para él, todas las almas vibra n
han inscrito un bello y generoso ideal, bello como el branto, del sufrimiento de Id desilución y de la amargo·
entusiasmo y generoso como una esperanza.
.SI.
ra que lo inesperado y la falta de mundo me produje· con
La esposa siente un escalofrío . . . . . mira, mira, lepa·
Hay que loar el esfuerzo en todo lo que tiene de no· ran, porque yo creía que el obrar bien es la mayor co·
rece ver un pelie-ro; pero no: las alas tienen su equili·
ble y alto. Que esa meticulosa quintañona-la criticamodidad de los humanos, me acordaba de las palabras brio y el hombre sube, sube, sube alto, siempre más al·
no frunza el ceño molestada por tal cual arruga, que
de Hamlet: &lt;No hay nada bueno ni malo, si damos en
to, como un pensamie nto divino.
observe en el fino manto de la Belleza. Ya caerán, más
pensar en ello,&gt; y de Pascal y de Maquiavelo, que nos
Corre para ganar el premio de altura. ¿ Ganará?
tarde, con gracia, los pliegues verticales de la fimbria;
hacen comprender, el uno, q1Je el hombre no es ni un
Quien mira, casi no lo ve ya, pero lo siente o cree
ya lucirán después tersos tallados, las gemds policromas angel ni una bestia, y el otro, que niogún hombre es
de la fantasía, y se fuudirán suavemeote todos los tintes completamente perverso ni completamente bueno, sino sentir el soplo potente del motor.
La pobre mujer mira inmóvil, pálida, temblorosa: na·
del iris en las corolas tempraneras. Ahora sólo hay que
un conjunto de bien y de mal, impulsado por las cir· die casi se apercibe de la triste señora, de la esposa
saber agradecer a los jóvenes escritores ese suave arco
consta ncias y por sus pasiones y apetitos, y me volvía a
que sigue con el alma ansiosa al amado viajero del
de bonanza y de paz, que pretenden diseñar en sus pe·
quedar tranquilo, suponiendo, además, que aquella trans·
riódicos y estimularlos para que no se desmoraJic-,n ni
..... .
formación de un hombre aparentemente caballero en aire
La niña que está a su lado no sabe, no comprende,
se eofríen, agobiados bajo el peso de la pt\blica indife·
una realidad malhechora era un caso raro, aislado, casi
no
tiene
miedo ella por el padre que vuela, pero tiene
reacia, en el intento de una buena empreFa, cuya pri·
sin repetición inmediata.
miedo del silencio que reina a su rede dor; el silencio
mera manifestación ha tenido la animadora ayuda de los único,
Mas cuando, al poco ti.,mpo, con un intervalo muy
mayores en conocimiento y edad. En la lista de los co·
cono. la fosca y negra real idad volvía a mostrarme una de los hombres.
labora.dores con que cuenti:!9 •r.otas rle Tinta&gt; y &lt;t; J

Trovador,&gt; aparecen entre otros nombres prestigiosos,
los de Laura Méndez de C uenca y de Maria Enriqueta,
asaz conocidas en los bosques gratos al laurel y a ¡,.5
EL MUNDO ILUSTRADO
musas La primera publica un fuerte soneto, en cuyos
catorce renglones el bochorno de la naturaleza tropical
SIUIANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE V LITERATURA,
ondula cargado de lasitudes, como una serpiente que en·
redara sus anillos llenos de pereza en el tronco de un
DIRECTOR PROPIETARIO
manglar. La señora Méndez de Cuenca, se olvida de
las finuras anejas a su sexo cuando escribe. Posee una
LIC . ERNESTO CHAVERO.
notable fuerza mental y sus concepciones est~ plenas
de viril hermosura. Sio faltarles por ello la delicadeza
y la gracia, tienen algo del gesto de un efebo, al lanzar
OFICINAS:
el disco. Leed su bello soneto &lt;La Siesta,&gt; en donde
encontraréis la lumbre de nuestro sol chispeando gin·
3f Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
riosamente en la fronda del mexicano paisaje.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
En cuanto a Maria Enriqueta, sigue siendo la tórtola
Ericsson, 14-51
crepuscular que exhala su quejumbre cuando se despi•
Apartado Postal 149.- México, f'. F.
de la tarde. L a autora de tantos juguetes deliciosos, ple•
oos de secretas torturas y de ioqnietudes indecibles,
prende en la página más exquisita de &lt;El T rovad:ir,&gt;
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSIJAL:
una de esas flores empapadas eo rocio de lágrimas, de
las que es jardinera gentil. Y así, bajo el patrocinio de
Eo la Ciudad ............................ $ 1.qo
estas dos musas favorables, se presentan &lt;Gotas de Tin(pagadero por adelantado.)
ta&gt; y &lt;El Trovador,&gt; demandando un poco de atención
En los Estados .......................... S 1 25
y de interés a la sociedad, que no puede, que oo debe
(pagadero por trimestre adelantado.)
matar coo su desdén, esta palpitación de cultura, que si
En el Extranjero ........................ S loo
en tiempos normales reclama simpatía y aliento, abora
(pagadero por semestre adelantado.)
hay que admirarla como un prodigio Y también como
uoa esperanza. La aparición de las dos revistas, en es·
tos dlas en que la sangre de las víctimas se orea al calor
NUMEROS SUELTOS:
de mayo y parece avivar la púrpura de las rosas, y sus•
peoóerse eo las auroras de llama, encierra uoa dulce
$ n.30
En la Capital. . . . . . . . . . . . . ...... .
promesa de tiempos más tr,.oquilos. E~ como un ouocio
En los Estados. . . . .
. ........... . "0.35
de paz que se tiende eo cielos entenebrecidos. Es uoa
En el Extranjero .... . . .. . . .... ... ..... . "0.50
\'erbena perfumada, que mozos de veinte años van a
Atrasados ............................. . "0.50
depositar piadosamente en los altares olvidados del
arte.
Para la publicación de avisos en este periódico, diriAyudadlos, buenos lectores, en nombre de todas las
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, ideas bellas y nobles.
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
RAFAEL LOPEZ.
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
D!RECTORlU

11

'FIT~l

,,.

!ª

_ El ministro de
Guerra y sus acampa·
na~tes en la presidencia de la fiesta de
Primavera efectuada el s;ibado de la semana pasada eu el Colegio Militar.

LA LUZ DEL ALMA

INFLUENCIAS DE MAYO

El Pájaro

r. •

-Mamá-dice,-mamá, ¿porqué papaíto
se va todos los días al cielo? ¿ Está cansado
de estar con nosotros?
-No, ?o-le &lt;;:nntesta la madre, siempre
con la mirada fi¡a en el espacio,- n?, va
buscando uoa nueva alegría.
- l Cuál, mamá ?..... .
- La del peligro.
Una nueva ansia pasa rntre el públi·
co. El pájaro rompt&gt; las nubes y desapa·
rece.
- Mamá- grita la niña,- pará se está escondien~o.
Per o la madre no contesta. S u alma está en los ojos.
Un minuto, dos, tres .... , una eternidad.
- Marcá, ya debe haber llegado al sol.
-No, no.
-lY por qué no? lQué es lo que le separa del sol?
-Un hilo finísimo.
- l Un hilo azul?
,- El hilo que separa la vid« de la muerte. Ruega, "e·
oe, ruega.
- J\lamá, dile que vuelva.
-Es inútil ; no nos escucha.
-Dile que.~o quieres. !)ile que yo tampoco quiero.
Ruega la n_rna sobrecogida de un extrañ:&gt; miedo, tal
vez porque siente temblar entre la suya, la mai:.o helad;.
de la madre.
-Está demasiado lejos, no nos oye
-Pero, ¿y qué b~ce que no vuelve?
- Lucha con el viento, con las nubes, con el sol; con
toda la Naturaleza combate él.
Se rompen las nubes y aparece un trozo de cielo azul
En aquel pedazo, en un altura que espanta. que da e Í
~értigo, aparece como un minúsculo punto negro.el &lt;pá·
¡aro de hierro&gt;.
El público ya no sabe contenerse.
-Bien, bien- le grita a través del espacio.
- Muy bien, papá-grita la niña. ¿No lo decía yo que
tú jugabas a los escondidos? Bien, bien-y aplaude con
las manitas, fel iz .
Ya n_o siente el miedo, porque ve que el blanco &lt;pája·
ro&gt; de¡a tras de si _el sol, )a montaña de nubes, el vien·
to y su~ca el esp~c10 y ba¡a_ c?n las ala~ abiertas y segu·
ras. ba¡a con rapidez descnb1endo una iomeosa curva.
Toca ahora blandamente el suelo, y se detiene. El
hombre ~e ~pea del aeroplano y, como antes, sonríe. •
Un grito inmenso lo acoge. El público, que ha sufri·
do y gozado, está contento y lo proclama el vencedor de
la altura. Pero él no escucha: corre a abrazar a su es·
posa, besa a su pequeñuela y le pregunta:
-lEstás contenta, Neoé, de tu papá ?
-Sí, papá; pero ¿por qué no me has traído el sol ?
-No, Nené. el sol está dema~iado lejos.
--,, Y las estrellas? ¿Me has tra!do las estrellas?
. - Las estrellas oo las vi; no estaban todavía encen·
d1das.
-lY entonces qué viste?
•
-Un cielo sin fin.
- l Arlónde estabas cuando te escondiste detrás de las
nubes?
-En Jo infinito.
-lTenías miedo, papá?
- Estaba _entre _lo azul, en la libertad, en la luz sin
confines y sin limites con mi fuerza y con mi ensueño
l Cómo podla tener miedo?
·
- l Y nos veías desde allá arriba ? Nosotros te mirába·
mos.
- No, no las vela, pero las sentía-dice mirando a la,

Un asalto á florete e n la citada fiesta.
mo cielos ofrecidos a la esperanza de un eterno vivir ·
desapare~en las horas, los siglos, todas las abrumacio'.
nes del tiempo presente y del pretérito, al cual está Ji.
g~do nuestro destine por gruesas cadenas, y se abre la
bienaventuranza que nos prometen todas las religiones
para otra vida, y sólo podemos gozar en esta merced a l
e~caD:t,? de la poesía, de su misericordiosa y santa fas·
c10ac1on.
!Bien venidos sean los poetas, como bien llegada la
p_nmavera después de ºD: sombrí~ invierno! Aves y ma·
nposas, prados esmeraldinos, palios de ramaje verdiclaro, nuevo, fon_ta~'.15 rumorosas que fluyen su líquido
mur~urando 1d1hos, nubes albas, rayos de sol, todas las
suavidades, todas las claridades, todos los halagos de la
Acabo de leer un tomo de poesías recientemente pu· Naturaleza en sus renovaciones periódicas, recogen les
blicado.
poetas_y nos las dan melificadas, como los pardos y do•
. _Leer, tratándose de verdadera poesla, no es la expre· rados rnsectos que, con néctares hurtados a las flores
s,on adecuarla.
fabrican su panal.
'
Be_ber, aspirar, libar un delicioso néctar, resulta más
Me&lt;!_icina de las almas es la poes!a; triaca contra las
propio.
ponzonosas mordeduras del dolor; sacerdotiza que su. La poesí_a ~o tiene de letra sino lo preciso para ves· blima nuestros espíritus ante el altar donde mora Ja Be·
hr un senhm1ento, un ideal; llega hasta nosotros envuel- lleza; diosa de la Libertad, que desnuda los fuertes lata en t:a.nsparentes y sutiles cendales; penetra en nues· zos ~on los cu_ales nos a ta e l negro Destino a la igno•
tro esp1nt1;1 como un perfume, como una esencia, como rancia y al crimen.
una luz, vibrando, centelleando, invadiéndonos, pose·
No son, pues, verdaderamente poetas quienes. guiados
yéndonos en absoluto.
, ¿Quién es el autor éle ese libro? Xo importa cual. La por )a va~1d_ad. labrat'. versos artificiosos o hacen tarea
l•ama se encarga de pregonar su nombre. Yo me refie- servil de 1m1tadores, aun cuando acierten con el primor
ro, al habl_ar de él. a todos los poetas, a todos los magos y deslumbren a los baldíos aficion;.dos a una retórica
huera; ?º lo son tampoco quienes pulsan su lira en loor
que depositau en nuestras ventanas, abiertas a la noche
de 1~ tiranos y adormecen al pueblo, ni lo son quienes
ofrend~s magníficas, juguetes brillantes de ilusión, mien:
prcshtuyen a la multitud, encanallándola con estrofas
tras sonamos y n~s perturban pesadillas monstruos,,s.
agradables al meretricio, la tasca, la tahurería, el bur•
De seguro, es ¡oven; lo son todos los poetas, cualquie·
ra q~e sea su. edad. La , poesla es juventud, una joven· del, don_d~ ~e ~bogan los nobles sentimientos y se trun•
tud 10marces1ble, que wlo puede y quiere manifestarse can las 1mc1ahvas más puras.
No. El poeta es un pájaro cantor, el rey de la melo·
en almas ta_mb!én jóvenes, c uyos cuerpos transfigura
d!a natural,. bo_nda, sincera, espontánea; su oficio, como
con sus sorhleg1os. yo hablo de todos los poetas.
C uando la mezqu!nd_ad ambiente nos asfixia y cuando el de 1~ rmsenores y las alondras, estriba en poemati·
zar la v,1da, en r_end1r culto eufónico a h Naturaleza y
hemos ?oblado la cus(?1de de nuestra virilidad, derivan·
d_o b~c:a las melancóhcas horas otoñales, nada hay tan en deleitar a quienes le escuchan.
hson¡e_ro y grato como encontrarse ante esa magia que
Per_? tam~ién es el flamígero arcángel que con su es·
nos re¡uvenece con sus elixires , de esa juventud que pada 1~cend1a las cavernas de Belial, el purificador de
nos trae su ramo florido y fragante, pleno de luz y co· !as pas1&lt;?nes enr1,;5cadas a nuestro pecho, el que, como
lores.
1!'1perahvamente dijo el clásico, ha de buscar, para baE~tonces, por cada recuerdo punzador, por cada ci· tirlo, el muro fuerte de los déspotas y amedrentar en su
ca\riz ensangrentada, por cada herida reciente, se nos angosto cubículo a la miserable avaricia.
bn~da c?a una flor--;--rosa, lirio, clavel, azucena, jazmío,
Homer? inmort~li~ó. luchas épicas; Tirteo enardeció
pas,onana,-que aphcamos sobre la llaga y hace el mi· a combatientes; V1rg1h? ensalzó la vida del campo; Scbi•
la¡;(ro de calmar nuestros dolores.
ller convocó a los patriotas con una campana ideal· Hu·
Ramo prodigioso y muolfico. tal como los panes y los go evocó un U niverso de justicia y de amor... . '
J)eces del Evangelio, 9ue ba•ta para embellecer y ,atu·
Todos los grandes, todos los verdaderos poetas bicie•
rar de aromas bal~m1cos a la Humanidad; que puebla
de armonías ~¡ aire desolado de la cárcel, de las mo· ron en sus días obra patriótica y humana, renovadora
'
rad3s paupé_rnmas, de todas las reclusiones donde pa· fecunda.
decen los tristes.
Y sus cr~ac!ones, corno estatuas de F idias, armoniosas,
Y e n ellas, _por virtud de la poesía, entra a r audales perfectas, ,uv,eron d~ntro un espíritu {gneo, una llama
el sol; despl~ega~ su vuelo unas aves blancas; desdó· 10mortal. que al mamfestarse, consumía lo malo, devo·
blan~ ~n ~¡ rnfi~1to perspectivas lurn!~O~, az~11es1 ~9 • raba los estorbos opuestos a la concepción del poeta,e

esposa, que aún pálida por la emoción le sonreía ahora
conteota.-Para ustedes be vencido.
- l Qué me trajiste entonces de allá, de la luz?
- A t! nada, alma mía. Pero a todo nuestro pueblo a
to~os los pueblos, les traigo un nuevo valor, un nue vo
tuunfo y una nueva gloria.
0

POESIA EN PRIMAVERA

�ilumioaba r:uauto oo habla aotes florecido por causa de
la obscuridad.
La poesía es luz vivificadora y es rayo que aoiquila.
Como la primavera, tiene céfiros acariciadores, vagos
murmurios, rosales en flor, cielos desplegados entrega·
sas blancas, amores iocipieotes en el corazón de las vírgenes, aleteos para todas las almas ...... Y huracaoes,
tormeotas. que se desatao o estallan de improviso; heladas tardías, qu" matan toda" uoa floracióo oo hecha a
resistir los fieros embates a cuyo rigor se templao las
criaturas destioadas a teoer próspera vida..
Y es que la poesía, como la primaver«, supooe uoa renovacióo, uo despertar del amodorramieoto, un sacudir·
se el frío y la pesadez invernal, uo salir de la semimuerte, de la prosa, de la mezquiodad ordioaria, para
mostrarse coo las galaouras y la pujanza de todo lo que
renace.
Y si carecieseo del empuje viril, traosformador, viví·
ficador, la primavera sería un otoño, uoa moribuoda estación del año próximo a extioguirse, y la poesía UDd
dec-adeote maoifestacióo del humano espíritu: Aor marchita sobre la losa de un repulcro.
BENIGNO PALLOL.

Como una colaboración a nuestro propósito de dar a
conocer las bellezas de ouestro pais en todo orden de
ideas, presentamos a nuestros leclores, en esta plana y
eo la frontera, uoas hermosas fotografías del aofiteatro
de la Escuela Nacional Preparatoria. Muchas veces se
hao publicado fotografias de este anfiteatro coo motivo
de las fiestas celebradas en él, pero eo oioguoa de ellas
se puede apreciar su belleza como eo estas que están
hechas exprofeso con ese objeto.

Bohemia
~--

Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Yo beodigo al dolor porque es fecuodo,
Porque es ímpetu y fuerza, luz y vida;
Es la neurosis que a luchar coovida,
Y es S'lCro luego salvador del mundo!
Oh, vosotros que vais por el sendero,
Todo heroísmos, eodulzaodo agravios;
Eoclavado en el pecho agudo aaero,
Y el bálsamo del alma eo vuestros labios!
¿Quién os sembró de espioas la existencia?..... .
¿Qué Profeta os dió la uocióo sublime
Del que acepta un baldón por su iooc~cia,
Y que, expirando en una cruz, redime?....
Ah, vosotros sabéis que en la jornada
Brota del fuego el oro reluciente,
Y que al golpe implacable de la azada,
Germioa productiva la simieo1e!
Porque es la ley del Arte y de la Vida
La que hunde en la tierra mil puñales,
Y desgarra del surco la honda herida
Para cubrir de oro los trigales!
Deja en la sombra lumioosos rastros
El llanto del Poeta, y s urge el verso;
Así se cuajao en fulgeotes astros
Las lágrimas que llora el Uoiversol
Es que convierte en ritmos sus dolores.
,\ote el misterio que su vida eocierra,
Como, al llorar las nubes en la tierra;
Cubreo los campos de aromadas flores!

Alma buena, alma grande, alma discreta
Que ha adquirido firmeza, temple y brillo,
Forjada con los golpes del martillo,
Tal es el alma noble del Poeta!
Coojuoto de sublimes ideales,
Aosias inmensas de infinita gloria
Que sujetao las iras terrenales,
Y que gravitao eo la chumaoa escoria!&gt;
Maoaoliales de amor puro y ardiente
Que el odio azota y la maldad consume:
lmpetu volador, vista poteote
De águila presa que se torna implume!
Y todo este coojunto da eoergfas
Que blinda una coraza de dolores,
Lanza su grito, y brotan armonías!
O al querer estallar, germinan flores!
Vosotros que cruzáis la &lt;selva obscura,&gt;
Reflexionad, si oís dulce concierto,
Que cava el ruiseñor su sepultura,
Pues ya lo asecha cazador experto!
Que la ¡:.lacta fructífera se inclina,
Trooch,rndo el muslo de sus verdes ramas,
Y por cada fulgor que os ilumioa,
Hay uu sér que sucumbe eotre las llamas!
Y si miráis que en la fatal jornada
Canta el artista con amor iogeote,
Pensad que lleva el alma lacerada,
Porque busca la gloria del Vidente:
Uu beso de los labios de su amada
Y uo giróo de laurel para su frente.
E:SRIQUE C. OLIVERA.

454;

ntal

•
I':

Galerfa oc;cideotal y sillería del aofiteatro de la Escuela Nacional Pre¡:,m:tc ria de la ciudad de México, desde la parte superior·

fot Kahlo.

Parte inferior de la gradería.

Fots. Kahlo

�Hurgando entre la hermosa colección de fotografías
que nos proporcionó el gusto de ofrecer a nuestros lec·
tares los detalles hermosísimo:, de la casa del señor Ri·
vero, aparecidos en nuestro número anterior, nos halla·
mas una nueva joya que poner ante los atónitos ojos de
los mexicanos que no conocen a México, los cuales ya
convenimos que son la mayoría.
·
Entre la lista de bellezas arquitee?tónicas a que nos
referimos en el artículo con que iniciamos esta serie,
hablamos del templo de Santa Rosa de Querétaro, el

cual e~ poco conocido, y tenido en mucho menos de lo
que vale por los que lo conocen.
Efectivamente, los que Jo bao visto se han contentado
con decir que es un hermoso templo del estilo churrigueresco o plateresco, pero no es solo eso, no es uno de
tantos ejemplares del arte de Churriguera que existen
en nuestro país, y conste que los hay muy bellos; el altar de los Santos Reyes de la Catedral metropolitana,
copiado del altar de los Reyes de la Catedral de Sevilla, según la leyenda, es muy hermoso, pero es un ejem·

piar muy semejante a otros; tanto en su conjunto como
en sus detalles, nos muestra el estilo en general, sin al·
go que le de personalidad propia y le distinga de una
manera siagular de los demás ejemplares de su estilo.
Poco más o menos, sucede Jo mismo con la mayoría de
los trabajos platerescos o churrigueresco,; de talla dora•
da que existen en la República, todos tienen los mismos
1ineamientos generales y están trazados sobre un plan
que, en fuerza de ser semejante, se llega a hacer manó·
tono.
Por eso es más notable el templo de
Santa Rosa, porque dentro de ese esti·
lo, algo empalagoso de por sí, se distingue muy marcadamente por detalles que
delinean su personalidad y su singulari•
dad.
En la fotogr..fía de la plana frontera,
que representa el coro del templo y une
de sus altares, nos hallamos un retablo
que rodea la reja del coro bajo, corona·
do por dos haces de palmas y completa·
do en el vano con dos ángeles que -parecen recoger la cortina que se supone
cubría la reja; salvo este detalle de los
ángeles, no recordamos haber visto nada
semejante en otra parte, y lo mismo po·
demos decir del medio punto calado,
verdadera filigrana, que cubre la parte
alta del coro.
En el altar vemos una ordenación
general y detalles especiales distintos
de lo común; especialmente las colum •
nas tienen un sello propio y característico. No son, ni las columnas cuadradas
con aplicaciones de ornato, ni las co·
lumnas de follaje estilizado, (general•
mente v.id), son algo nuevo, y; a falta
de brillo pictó rico en nuestra palabra,
remitimos a nuestros lectores a la con·
templación de la fotografía, para que
se den cuenta exacta d1:1 lo que es.
Y, a que ctecirmás; la misma fotogra·
fía nos releva de descripciones, las que,
la mayoría de las veces, no sirven más
que para hacer alarde de conocimien·
tos que no tenemos.
Pero sí nos permitiremos llamar la
atención de nuestros lectores acerca de
otro detalle del templo : su púlpito, Es
un precioso trabajo de incrustación,
formado por piezas de nácar, haciendo
mosaico Uoa vez más tenemos que enviar a nuestros lectores a la fotografía,
que aparece en esta misma plana, y les
invitamos a que se figuren lo que será
e l dibujo que muestra el grabado hecho
en mosaico de nácar.
Ojalá que el gusto que les produzca
tal figuración, les haga pensar en lo be·
llo que es la contemplación del original,
y se decidan a conocer por ellos mis
mas todas las joyas que encierra el tem·
plo de Santa Rosa, que es, seguram, n·
te, si no el más bello, sí seguramente
uno de lo más bellos de la República.

Para '·EJ Mundo Ilustrado "
Ojos, divinos ojos,
Luminares de ensueño,
Sois cual dulce beleño
Q ue quita los abrojos
Del dolor.
Ojos, radiantes ojos,
Al mirarlos tan bellos,
Al sentir sus destellos,
Pensé caer de hinojos
Por ellos.
Ojos, triunfantes ojos,
Cármenes de consuelo,
Flores de un dulce anhelo
Q ue quitan los abrojos
Del dolor .
Ojos, di vinos ojos,
Púlpito de la iglesia de Santa Rosa, Queré taro

PARLO M. SOSA.

Coro y altar lateral del templo de Santa Rosa, Q ueretaro.

�ID.«s&gt;llTI'il&lt;IDffil~ @Illl

llii!la.ufüoo ffilil@Illl©ll"

Para "El Mundo Ilustrado."
Amar con delirio
tu imagen sagrada;
decirte: mi amada,
mi grato martirio.
Pasar a tu lado
las horas tranquilas,
mirando extasiado
tus bellas pu pilas.
Contarte mis penas,
y en plácida calma,
escuches de mi alma
las frases serenas.
¡Oh virgen! mi vida
es soplo que pasa,
es brisa perdida
que envuelve y abraza.
Olvida el pasado,
fué sueño sombrío,
que vuela a·zorado
dejando el vacío.
Contempla el presente;
¿ no miras que te llama,
el ser que te ama,
bajando la frente?
Que tn alma de armiño
presienta que oculto,
una alma de niño
en cuerpo de adulto.
¡Oh virgen! quisiera
morir adorando,
morir estrechando
mi santa quimer~.
Pasión infinita,
tiene algo de santo;
es página escrita
con gotas de llanto.
Pasión de querubes;
es algo como una
caricia de luna
bañando las nubes.
Pasión que te alcanza,
pasión que te hiere ....
pasión y esperanza
que nunca se muere.

de la vida breve y triste
que así acabas con la fronda y las canciones ?
Si es un mástil, leñador, para que ostente
su escarlata guión la guerra,
no mereces que la tierra te sustente,
ni tu t,uella señalar sobre la tierra.
Mira,
leñador, ese árbol fué la lira
libre y franca
que escogió Naturaleza entre la selva;
el invierno lo cubrió de escarcha btanca
y el verano de hojas verdes,
para que la grao parvada pronto vuelva.
1 Por qué, dime, leñador, con tu hacha muer·
[des
ese tronco que es sustento
de las voces de las aves y del viento?
Oh! ...... no sigas
el cruel trabajo rudo de tu hacha;
vé y cosecha en la llanada las espigas,
deja el árbol a la furia de la racha.
¡Mira! ...... Busco
el ropaje de las selvas del Ajusco ..... .
Si sacude el sol su lumbre,
o su dulce haz la luna.
¡qué infeliz desolación en esa cumbre!
/Por qué el árbol te importuna?
1 Por qué buscas con su muerte tu fortuna?
No prosigas, leñador, tu vil tarea;
vea
tu estulticia sin;ular, sin luz ni vuelo,
cómo crece el árbol noble sobre el suelo
para darte grata sombra en esta tierra,
y atraer sobr'e los gérmenes que encierra
toda el agua de las nébulas del cielo.
Abandona
ese árbol que tus ímpetus encona.
Bajo el golpe destructor con que lo hieres,
tus afaneS-ruin provecho-son prolijos.
1 Cuáles sombras buscarán tus pobres hijos,
con los suyos y sus débiles mujeres ?
Por la saña de tu hachazo
ya la cima es eriazo
que gravita sobre el alma recogida
en un antro de tristeza.
En tu sórdida pobreza
vas matando hasta la vida
de los seres porque luchas;
/qué tú mismo no te escuchas?
1y en tu espíritu no sientes
que esos árboles dolientes,
que
abaten a tus golpes en la sierra,
gala son y son riqueza de la tierra?

se

Oh! las frondas oh! las sombras, oh! los cantes
de las selvas que cubrieron como mantos
las montañas de la América: el desierto
no es tan árido, tan triste, ni está r,rnerto,
porque tiene sus esfinges y sus sa otos.
JESUS E. VALENZUELA.

Luis G,

VALDESPINO, JR .

-~~--~
Y yo he llorado así, Victoria mía,
Sin comprender por qué ....

Cuaod-., en tus ojos
Miro impreso el dolor y la tristen,
Siento en mi corazón intensa pena
Y sufro si tu sufres, vida mía,
Y lloro si tu lloras .... porque entonces
Destila sangre el corazón amante.
Y esa sangre a los párpados atluye,
Los humedece y presurosa rueda
Por mis mejillas, convertida en lágrimas...
iY tú sabes bien eso!. ... Tú me has visto
Poseído de íntima tristeza
Verter, gota por gota, de mi pecho
La ardiente swgre convertida en llanto;
Tú has visto cómo de mis ojos brotan
Las gotas del dolor, y cómo ruedan
Por mis secas y pálidas mejillas,
Y has sentido quizá, como yo siento
En medio de mi amargo desconsuelo,
Que el alma se destroza y sus girones
Se escapan en la hiel de cada lágrima ....
Es que mi vida con tu vida se halla
Unida por no sé qué ocultos lazos,
És que los dos para el amor tenemos
Un solo corazón y una sola alma.
Por eso cada día mi amor aumenta
Y más me impulsa porque estés conmigo

Y mires con el fuego de mis ojos,
Y vivas con la vida de mis brazos,
Y sientas al arruyo de mis besos
La ansiada dicha coronar tu alma.

San Francisco, Cal., Abril de r9r3.
AJ'ENODORO HERRERA.

DELIRIOS
Persi'go los fantasmas del pasado
Y rehuyo la dicha del presente,
Aturdo con mi grito despiadado
Los buitres que se posan en mi mente.

A «ELLA&gt;
Para «El Mundo Ilustrado».
Si el corazón, como la flor se empapa
Con el rocío sublime de las lágrimas
Y brotan esas lágrimas sinceras
Y ardientes de lo íntimo del alma;
Si de los ojos, convertido en llanto,
Brota el dulce raudal de la ternura
Y las palabras en el labio expiran
O traducen sus ecos en suspiros;
Cuando al impulso del amor se llora
Si otras pupilas adoradas lloran,
Y se sufren tormeutos indecibles
Si al ~ér amado en el tormento vemos;
Entonces .... no es amor el que se esconde
Del corazón en el ignoto abismo,
Sino algo más ....

Kermesse
de Caridad

Combato con los ,::egros gobelinos
Y marcho con la turba vocinglera,

Armando con los fuertes torbellinos
El vuelo de mi intrépida carrera.

AMOREUSE
Suena un eco
persistente que atormenta mis oídos;
es del golpe duro y seco
que los pájaros esparce en la fontana,
el del recio leñador cuyos ruidos
interrumpen el cantar de la mañana.
Leñador, /a cuál objeto la madera
de ese árbol que era gloria de los montes
servirá? /a la vida o a la munte? ....
iQué follaje le prestó la primavera!
¡Cuántos pájaros de ignotos horizontes
en el árbol joven, fuerte,
¡ay! sus nidos suspendieron en las ramas!
A tus golpes, leñador, huyeron todos.
Ora, dime, ¿qué, tu no amas?
-- ?-Wueca fu-istc: •·
como fronda de ilusiones
por encima de los lodos

Cuando en el pecho amante;
Hay una hoguera de infinitas ansias,
Sentimos incompleta nuestra vida
Y buscamos al sér que ha de integrarla,
A la mujer que nos promete dichas
En el cáliz de rosa de sus labios;
A la que hizo nacer dentro del alma
Nuestras tiernas y blancas ilusiones,
Lo mismo entre el clamor de sus promesas
Que entre el arrullo suave de sus besos.

Blasfemo de los seres descreídos,
Adoro las vestales del pagano,
Destrozo los encantos fementidos
Y sueño con el mito del gitano.
Es mi sino luchar p:&gt;r la belleza,
Engarzar los cantares del creyente,
Incendiar las llanuras de maleza
Y vivir con los Dioses del Oriente.
Viandante, no os asombren mis delirios,
Penetrad al serrallo misterioso,
Alumbrad con la Ju, de vuestros cirios
El alcázar del verso prodigioso.
¡Sí! Penetrad al olimpo de los Diosesy veréis en su gótica arquería,

A los poetas llenando con sus voces
El templo de la arcaica fantasía.
LAURO G . . CA LOCA.

La Sociedad Suiza de Tiro celebró el
domingo pasado, en su c stand.&gt; de Guadalupe, una fiesta de caridad destinada a aproo·
tar fondos para los fines caritativos de la
Sociedad de Beneficencia F rancesa, Suiza
y Belga.
La forma que se escogió para la festivi dad fué la de una kermesse, la cual se vió
coronada por el éxito más Iisongero, tanto
desde el punto de vista social como el económico. A las diez de la mañana se pre·
sentaron en el local los invitados de honor,
que fueron los señores ministros de Francia y Bélgica y el señor cónsul de Suiza,
y se di6 principio a la fiesta que duró todo
el día y durante la cual no decayó la animación un sólo instante.
Las batallas de confeui se efectuaban en
todas las callecillas del parque. la tómbola
tuvo un gran éxito, y cuando al caer la tar·
de, se retiraron los invitados. llevaban una
grata impresión de la hermosa fiesta.
J

un

·
· d ora d e Ia kerme;se de caridad.-Escenas sorprendidas
ta diractivl de la SJciedad Suiza de Tiro,
orgamza
p::&gt;r nuestros fotégrafos durante la kermesse.

�otros altos jefes; después desfilaron ante el Jefe Nato del Ejército todos los
que tienen méritos contraídos por he·
chos de armas, y todos recibieron el
galardón concedido a sus mér ito~.
La celebración pasó en medio del
mayor orden y no hubo oecesidac! ni
siquiera de dictar medidas especiales
de policía para conservar la tranquilidad, la cual no fué alterada eo la metrópoli

La gloriosa fecha, legítimo.orgullo de
las a rmas nacionales, fué celebrada este año de una manerd suntuosa y solemne; aparte de las ceremonias acostumbradas como son la ofrenda de flores ante la tumba del heróico general
Zaragoza, la ceremonia cívica en la rotonda monumental de Chapultepec, el
desfile militar, en el que form"roo seis
mil hombres, los fuegos a r tificiales :t las
diversiones populares, hubo una ceremonia conmovedora y de gran significación desde el punto de vista militar:
la i-nposición de condecoraciones a los
militares que se h10 distinguido desde
el año de 185;¡ a la fecln. Desde el
Presidente de la R ~pública hasta los
soldados de línea, todos fueron condecorados según sus méritos y según los
a ctos militares a que hao coocurridoeo
defensa de la patria .
Recibieron medalbs de primera clase del mérito militlr el Primer Magistrado de la Nación, el Secret11rio de la
Guerra, e l geoer d do:1 F cllix Diaz y

000

El ópalo rr.ás grande del mundo pesa
on zas y vale 300.000 pesos o ro. Pee·
teoece al emperador de Austria.
17

000

Ha habido sólo un papa de nacionalidad inglesa.
000

E I Presidente de la República condecorando al ministro de la Guerra.-Otro momento del mismo acto. -La escuela de Agricultura
desfilando frente al Palacio Nac:ooal.-La escuela Na,·al en el desfile

Los supervivientes de la gloriosa joroada.-El ministro de la Guerra condecorando al Presidente de la República. -El Colegio
Militar ante el Primer Magistrado - El secretario del Ayuntamiento leyeo:lo el parte de la batalla.

Se calcula que en Nueva Zelaodia
se podrá exporta r madera en la proporció n en que se hace ahora, durante
35 años.

�La Hora del Diablo
( FRAGME~TO.}
(Comedia inédita.)
María.-A medida que han ido pasando los años,. se
han ido despertando en mí cosas nuevas, _dese_os, ans1~,
ívaya usted a saber! Y, sobre todo, una 10fi01ta neces1·
dad de alegría ... , ... o de Pl:ºª! que no esl?Y muy s~¡eura .... en fin, de vida. ¡Ch1q011las, las mu¡eres no v1·
vimos!
Carmen.-Puedes quejarte de la vida tú, que te has
casado a los veinte años con un hombre riquísimo, que
te adoraba que has corrido medio mundo, que tienes y
has tenido 'todo lo que se puede tener, que viste todo lo
qlle vale la pena de verse.
María.-Sí, sí; es verdad, lo he visto todo, he pa~do
por delante de todo, pero eso no es vivir, es ver la vida
co"mo una función de teatro, desde una platea ....
Carmen.-No eres tú nadie: ¡desde una platea! Hay
quien la ve desde la última fila del gallinero.
María -Es lo mismo.
Carmen.-iQué ha de ser! Ya te daría yo un marido
con cinco mil pesetas de sueldo, do ascenso probable,
y tener que arreglar los sombreros. para dos tempor_adas,
y que correr los saldos en busca de un retal baratito...
y veranear en Pozuelo ..... .
Adela.-iSí, pues quéjate tú que no tienes hijos!
C lara.-iJa, ja, ja!
Carmen.-¿De qué te ríes?
.
C lara.-De que si os lameotais vosotras, ¿qué debiera

hay que agradecer encima. A~emás, que yo_soy muy
nerviosa . ... no puedo con los mimos .... me crispan las
caricias. Mi abuel~. que me quiere a morir, la pobre se-,
ñora, viene todas las noches cuando me acuesto a arreglarme la ropa en la cama, y me besa, no sé euantas
veces, y me acaricia el pelo ...... yo y tengo que agarrarme al embozo con las dos manos, y que morder la
sábana por no tirarle algo o decirle alguna impertinencia.
Carmen.-Hija, ¡pe·
ro un marido no es una
a buela!
Clara.--iQuiál ¡Debe
ser muchísimo peor!
Todas.-iJa, ja, jal
Inés.-i Niñas, que soy
soltera!
Clara.-Figúrate que
le suden las manos, o
que se dé cosmético en
el pelo . ... .. Y yo, que
duermo siempre atrave·
sada. Debe de ser irri
tante eso de repartir la
cama con un hombre.

e n brazos; niñera de casa burguesa bien acomodada, con
delantal blanco y cofia.)
Adela.-Trae acá. ¡Qué poca maña tienes para callar·
Je. (Se dispone a darle de mamar.}
Niñera.- Señorita, si no es por poca maña; es que ~ste niño eo cuanto le parece que es S? hora, no _se distrae con nada, y oo sirve cantarle, 01 pasearle, 01 nada,
señorita.

Señora Dolores Ruiz de Aguilar y señor Jesús ;\'l.
Aguilar, 3 de Mayo de x9x3.

Lus desposados y sus padrinos durante la rni~a de ,·tlacióc .
hacer yo, q ue por no tener, no tengo ni siquiera ma·
rido?
María.-Tú eres la más feliz de todas.
C lara.-Es posible
María.-Porque piensas, porque te mueves, porque
trabajas.
C l~ra.- :\iás de lo que q uisiera algunas veces. ¡Qué
remedio! Al venir a q uí, me ha pedido limosna en Reco·
lelos una mujer con tanta cara de salud como yo: «Se·
ñorita, una limosna por amor de Dios, que no tengo
quien me lo gane&gt; . .. ,¡)l!_Yº tampoco! Se q u':dó hecha
una pieza, cuando se Jo d11e: no Jo habrá c re1do, como
llevo sombrero de últimd moda. )lo sab e ella q ue para
comprar estas plumas, be desgastado tan.tas de la~ otras,
escribiendo sobre los derechos de la mu¡er .... mie ntras
e lla tomaba el sol en una e5quina.
Inés.-Ove, y tú ¿te casarías ?
C iara.- Si me enamorase como una loca, sí.
Inés.-lY si no ?
C lara.- Si no, no.
Carmen.--l Aunque fue ra con un hombr.: muy rico,
que te quitase de trabajar ?
Clará.-!No. no !
Ioé, .-10 con uno que te q u1s1era muc hísimo, mu·
cbísimo ?
Clara.- :\leoo;: me figuro e l tormento de tener al lado un cariño a l que no puede una corresponder, y q ue

l nés.-JNiñas, que soy soltera!
María.-Eso no .... Yo soy también independiente, y
bastante .... nerviosa, como tú dices . ... pues en ocho
años de matrimonio y sin locura ... . .. nunca me hamo·
!estado la compañía. Es una suavidad especial ver a un
hombre dormido a nuestro lado, con tanta paz, con tanta
confianza ...... como si fuera un niño. Y eso que mimarido tenía muchos años más que yo .... pues a mi lado,
así, siempre me pareció una c riatura. Algunas veces
hasta me entraban ganas de llorar, mirándole dormir, y
Je besaba muy despacio para no despertarle.
C lara. -Lo malo es que no siemp re esta ría dormido.
Ioé,.-iNiñas, que soy soltera!
.
'.'daría.- ¿Lo malo? .... ~o. tampoco . . .... oi malo ni
bueno. Algunas veces sí, da uo poco de r abia, que a ellos
les entusiasme tanto lo que a una le hace tan poca gra ·
cia .... pero tampoco rabia contra él, sino contra una
mi~ma, por oo poder o no saber entusiasmarse como
ellos ..... .
Inés.- iAhl ¿De modo que a una oo le hace tanta gra·
cia.
María - N iña, que eres soltera.
Juana (desde la puerta.}-Con permiso, señorita Adela, q ue la niñera dice que el niño está inquieto y que no
Je pue de callar, que si Je trae.
Adela.- l No le dije ?, sí, claro; q ue Je tr aiga. ü uaua
se va.} Esto es un oo vivir. (Eotr;. la n iñera con el niño

Adela.-Bueno, márchate, que ya te llamaremos.
Niñera.- Sí, señorita. (Sale.}
Adela.-Sí, hijo, si no desmientes la casta; tao Ira·
góneres como tu padre. (~ieotras da de ~amar al
niño, las demás están en pie cerca de ella, m1ráodola
con cariño y casi con respeto.)
Inés. -Porque quiere vivir, ¿ve!dad? Míra_le qué
rico . . .. (con embeleso} y qué ansioso. (Arrod1llándo·
se delante de él.} Cuando acabe, me le dejas un rato,
¿verdad ?
.
,
Adela.-iHija de mi vida, todos los que quieras_! (loes
se sienta en el suelo y mira al chiquillo c~u ateo;1óo.}
Clara - La verdad es que por un muneco as1, se podrían llevar con paciencia unas cua':11~ cosas .. . .
Carmen.-A mí me dan pena los ch1q01llos. ( Con uo poco de aspereza.)
Adela - l Pena por qné?
Carmen.-No sé .. , .. por nada ...-.porque sí.
::'vlaría.- Tienes razón: un niño es una cosa tan pe ·
queña, tan frágil, tan desval!da; se pued~ h~cer con él
Jo qu.i se quiera, y todo lo tiene que sufnr, sin defensa,
en silencio, . . . . .
.
.
Adela.- Eo silencio. ¡Ya se conoce que no tienes siete
a domicilio! Ea, toma (da el niño a Inés, que se levanta
con él y Jo pasea con embeleso} para que vayas apren·
diendo.
Clara (a María.)- (fú nunca has deseado tene r un
hijo ?
María (uu poco confusa.)-)lo.
lnés -¿ No te gustan los niños?
María. -j-:\,luchísimo! Tal vez demasiado. No puedo
pasar junto a un chiquillo sin hacerle un mimo; al más
feo, al más sucio q ue encuentro por Id calle .... Pero,
por lo mismo, me parece que un hijo es una_ cosa extr~ña, sobrenatural, que tiene que ve nir a la vida, por ll'1·
Jagro, por locura de amor, eo un mo~ento
q ue el pa dre y la _m adre sientan la necesidad 1rnpenosa d~ con·

:º

fundirse para siempre, de eternizar en una vida nueva
la angustia de quererse .... y como yo .... eu fin, como
soy incapaz de esa locura ..... . no me he atrevido nun·
ca a desearlo. ¡No, no; un hijo es demasiada bendición
para lograrla en un mornecto de !tedio resignado o de
placer vulgar! No es posible que se merezca esa corona
de toda una vida por algo tan sencillo y tao indiferente
como beberse un vaso de agua cuando se tiene sed.
Adela.-iPul\s no eres tú poco romántica! Los hijos
nacen porque sí, y se les quiere porque se les quiere.
Todo eso de locura y de consagración de la vida, música
celestial, créeme a mí. Ya se conoce qne tienes mucho
tiempo de más para leer novelas.
María.-No son novelas.
Carmen -No son novelas, no. Yo'también he sentido algunas veces ese i.nsia
de algo que oo muera con uno, porque
yo .... no soy seria, y quiero a mi mari•
do ( con tristeza) puede que :más de lo
que. se merezca, y en más de una oca·
sióo:he clamado al cielo pidiéndole el
hijo .... Jo que es que luego me he alegrado mucho de que el cielo no me haya hecho caso .... porque la vida está
tan cara .... y la verdad, yo hecha una
cursi. ¡bueno!, pero hijos míos, con los
zapatos rotos, ¡no lo permita Dios!
María.-iMujer! Con los zapatos rotos ....
Carmeo.-0 con medias suelas ..... .
Eu fie, con necesidad disimulada y ves·
tida de lujo. ¡No sabes la envidia que te
tengo!
María-¿Envidia . ... a mí ?
Carmen.-Sí, pero no te a,ustes, que
no es de la mala. No quisiera quitarte
nada de lo que tienes, pero daría por
tenerlo yo también .... ¡qué se yo! Tú
hace tantos años que saliste de esta angustia constante de la clase media, que
ya no puedes ni darte cuenta de Jo que
es ... ,¡Esos cinco duros que siempre
faltan! .... ¡Esos cinco días últimos de
mes, que siempre sobran ! Cuando ven·
go a tu casa, me parece que entro en
un oasis. 1\fe olvido de todo .... Aquí no
hay apuros; aquí estas golosinas tan ca·
ras parecen la cosa más natural del mundo; aquí se enciende lumbre eo la chimenea hasta el mes de mayo, y se da
uno el gusto de ver arder la leña con
el balcón abierto; aquí están las flores
por los rincones, como si no costase más
que el trabajo de salir a cojerlas por el
campo. iAy, chiquilla! ¿Te acuerdas en
el colegio, cuando no nos gustaba leer
novelas más que de gente rica y aristocrática que lo pasaba bien? Pues, estar
en tu casa me hace el mismo efecto;
una novela de gente bien . acomodada,
que no q uisiera una que se acab~e oun·
ca. Aquí me pasaría la vida.
G. MARTINEZ SIERRA.

en el camino. Todos me persiguen, y yo paso de largo,
desdeñosa, altiva, dando mis dones como limosna, sin
importarme jamás quién los recoge.
Poeta, déjame besar tu frente, y tendrás de mis tesoros lo que quieras; tu riqueza será única; tu poderío
enorme; vencerás por tu oro; el mundo estará a tus
plantas, y Je,s placeres serán fabricados a tu capricho.
Y el poeta dijo:
-Tu oro hace el crimeo. L a riqueza es considerada
solamente por una locura de la humanidad. Aceptando
tus tesoros, que intrínsecamente no valen, yo valdría por
ellos, y en mi ánimo seguiría siendo Jo que soy: hombre,
es decir: miseria.
Una nueva mujer surgió: blanca túnica envolvía su

sas, y deshojaba violetas. Habló con voz -aterciopelada,
acariciadora, trémula, llena de pasión:
- Soy el amor; bebe en mis labios la esencia de mi
vida; reclina tu cabeza en mi seno; deja que mis brazos
mórbidos te ciñan. Experimentarás a mi lado la supre·
ma felicidad de los elegidos; olvidarás todo, y fortuna y
gloria pondrás a mis pies por una sonrisa de mis,_labjos
o una mirada de mis ojos. Soy el amor; mis besosda'!yel
1
nirvana de la abstracción. N inguna música prefeg{.@1 a
mi voz; ningún perfume a mi aliento. En vez de s~r-- fe ·
liz fuera de mí, querrás la infelicidad a mi lado. '· ·ven,
mi alma busca tu alma; mi cuer po tu cuerpo. Ca'o taremos juntos el poema siempre antiguo y siempre nuevo.
Serás feliz porque amarás y serás amado.
:
-Yo te conozco amor; tu nombre es
mentira. Eres embriaguez y locura. Ha·
bias de espíritu y eres materia. Co·
mienzas un poema que terminas en tragedia o en bufonada. Tu elíxir deja un
rasabio de amargura. Ofreces el paraíso
y das el averno . ...
Y las tres visiones hablaron en coro:
-Poeta, te ofrecemos fortuna, gloria
y amor; serás excelso, serás grande, ser ás feliz, ... .. Enmudecieron, porque
apareció algo indescriptible, extrabu•
mano ... , Un frío intenso se hizo en torno; fué mayor la quietud, e l silencio;
todo permaneció espectaote . ... Y habló
aquél sér; su voz era monótona, y penetraba como agud.1 hoja de puñal florentino.
-Hombre: mi abrazo hiela la sangre,
marchita los ojos, pone r!gidos los miembros; es negación de vida material. Soy
el misterio. Nada ofrezco y quizá daré
todo .... Yo haré que descifres la supre·
ma incógnita. Dejarás de ser para comenzar a vivir. Soy fin de lo perecede·
ro y principio de lo eterno. Veo ....

Para «El Mundo Ilustrado&gt;
El sol, ya próximo a hundirse, presta
tonalidades de sangre y fuego a los nu·
barrones quese cooglomeraoameoazao·
tes.
.
Hay una quietud infinita; no silba
el viento; parece que el alma de las co·
sas experimenta melancolía , dolorosa;
que la vida se suspende un momento
para dar Jugar a la contemplación de
esa otra vida que se l!ama muerte.
Nada turba la serenidad de la llano·
Señor don Ignacio del Castillo y señora E5peraoza Montero del Collado
ra, que se prolonga como uo mar gris.
quienes contrajeron matrimonio recientemente.
Un hombre camina con lentitud; lle·
va un fardo enorme a las espaldas; va
cuerpo de líueas puras como de estatua modelada por
encorvado, y sus ojos contemplan sin mirar; los tiene
Fidias; su frente altiva la coronaba una guirnalda iu·
abiertos, inmensamente abiertos, y en sus aguas profunmarcesible; plegaba sus labios una sonrisa de supremo
das de zafiro obscuro. hay como vértigo de abismo. Su
edad es indefinible: parece joven, y, el rictus amargo
desdén.
que plega sus labios, los surcos trazados en su amplia
-Poeta- dijo:-yo soy la gloria; te daré a conocer la
frente, color de marfil centenario, el tinte violeta que
embriaguez divina del triunfo; ceñirá tu frente una co·
rubrica aquellos ojos, le dan aspecto de haber vivido
rooa como la mía; llegarás a l pináculo desde donde la
mucho.
humanidad parece más pequeña y e l cielo menos inacDetiene su marcha; se libra del fardo y se abisma en
cesible; recibirás incienso como un dios; tendrás la sencontemplación suprema. Teje el imponderable poema sación de lo inmenso.
del espíritu que, venciendo a la materia se sumerge en
-No; tu gloria proporciona el vértigo a los espíritus
lo ignoto ..... ¿Qué piensa? Niél mismo podría decirlo.
mediocres. Nada vale el incienso de lo deleznable. Tu
El leng uaje humano no expresa Jo '.inexpresable, ...... .
expleodor es oropel; decora pero no perdura. Sentirse
Y de pronto surge una mujer, blonda, como el C'ro sin
glorificado sabiendo que oo se tiene a ello derecho, soliga; de nívea blancura; su potente cuerpo de matrona
lamente es humano.
romana, lo cubren vestiduras áureas bordadas con ge·
mas; una clámide de púrpura y armiño pende de sus
Y otra mujer, núbil, apareció: arrebolaba su tez blao·
hombros; la corona una diadema que brilla como Vequísima, un rubor como de manzana tierna; sus labios
nus en noche tranquila.
eran rojos corno sangre de paloma; sus ojos negros y briY así habló la mujer:
llantes, orlados por pestañas sedeñas y realzados por ce- Soy la fortuna. Es feliz quien logra eoccotrarme
jas perfectas. Coronaba su frente una guirnalda de ro-

-Sí, abrázame. No sé si e res el
principio, pero sí que eres el fin; y si
haces resurgir mi espíritu, calmaré la
sed que me consume, o me anegar é en
el piélago supremo del no ser .... , ...
Hubo como uo sollozo enorme; todo
se borró; el sol había ya muerto, y por
entre las gasas impalpables que tiende
la noche, marchó e l espíritu del po1tta
hacia lo ignoto.
ISMAR.
México, abril de 1913.

Genio benéfico, aogel de la g uarda,
ambiente puro y saludable; la madre
rodea al hijo, Je ve, Je cuida, le defiende por todas partes: delegado de Dios,
la madre penetra lo futuro: inspirada y
santa pitonisa, adivina los males que
hao de sobrevenir a su descendiente.
esa inquietud, esa palidez, esa amable
impertinencia con que nos favorece cada día, sólo es amor. Su corazón es una
fuente pura: bebamos en é l para crecer
sanos y virtuosos: su ;ilma es un divino
espejo: mirémonos en é l para corregir
nuestras deformidades. ¡Si nos dejáse·
mos a lumbrar por ella, cuán claro res·
de Castillo,
plandeceríamosl Si nos dejásemos inspirar por ella, cuán rectos camioadamos!
No hay ma.-lre que no sea un sabio, cuando se trata de
la felicidad de su hijo: no hay madre que no sea poderosa, cuando su hijo necesita de su protección; cada
cual en su esfera, todas son eficaces, desde la pobre desvalida que en una puerta de la calle tiene a su parvuli•
to en los brazos, hast;i la señora coronada que anda
mostrando a los pueblos el heredero del trono, todos viven y obran para su hijo: la una mira con sus ojos de
hambre al transeunte compasivo que Je echa uo sueldo
en el regazo; ya tiene pan pa•a su hijo: la otra se pasea
pomposamente en el imperio, derramando grandiosas
caridades, ya tiene simpatías para su hijo.
La madre, la madre para e l hijo: ni el peligro la intimida, oi el sacrificio es superior a sus fuerz as, ni su
ruina le contiene si va a salvarle y hacerle uu nuevo
bien.
·
Entremos en el seno de donde salimos y véamos her·
vir en él mil clases de opuestas sensaciones; si somos
felices, el gozo, la satisfacción ccrren allí en abundantes ondas: si desgraciados, un torcedor exprime su cora•
zóo, una obscuridad profunda reina dentro de ella.

�que la gente no haya ido con entu·
siasmo.

TEATRO COLO'.I\

&lt;MIRElLLA&gt;

Solo cuatro palabras dedico a esta ópera, retirada de
los carteles de todos los teatros hoy en día, y que la he·

mos visto, por desgracia, medianamente, (por no dar otro
calificativo) representada.
Cuentan que en una ocasión ponderaban al eminente
Verdi las bellezas musicales de &lt;el miserere&gt; de &lt;El
Trovador,&gt; y refieren que contestó: &lt;Es cierto que es
una pieza muy hermosa, pero contaba con un libreto
muy dramático que me proporcionó una magnifica situación para inspirarme.&gt;
Gouood, tenía en el admirable poema de Mistral campo propicio para que su talento se excediera en compo·
ner una música lindísima, y a pesar de todo, notamosen
la partitura de que mo, ocupo, pesadez en los motivos,
lan¡:uidez en el desarrollo orquestal y frialdad en mo·
mentos en que debiera desbordarse la pasión, como se
desborda en las páginas escritas por el Rey de los poetas provenzales.
Solo el famoso vals se destaca en el campo de lamonotonía lírica, y para su lucimiento requiere cantarse
como no se ha cantado en el Colón. Y, basta de escribir
sobre una ópera que desde que se estrenó, sólo desvío y
cr!ticas acerbas ha merecido.
Con respecto a &lt;Mignon&gt; diré, sin evocar recuerdos

bien recientes, que la Cortez salió avante en el per,onaje de la protagonista, diciendo algunos recitados con
sentimiecto artístico; que la Charpantier en &lt;Philine,&gt;
lució su elegancia, su buena escuela de canto y nada
más, hay que proclamar la verdad, pues la bella cantante está en completa decadencia, que Brenat no pa~ó de
discreto en &lt;Lotham,&gt; y hago punto en la crítica de lo
restante.
La temporada ha terminado y el cronista debe hacer
algunas consideraciones en general, prescindiendo del
resultado financiero, que deseará haya sido bueno.
Plausible es el propósito del empresario señor Gaspar
de Alba, en traernos espectáculos cultos y de importancia y la crítica no puede meoos de celebrarlo. Pero además de que los tiempos no son muy propicios para • 1
teatro, por la inquietud de los ánimos y lo difícil de la
vida, lo cierto es que esta Compañía de ópera, en ¡¡eneral muy mediana, y ponieodo las obras pobremente y
con impropiedad, ha venido después, poco después de la
que actuó en el Arbeu, la cual solamente con Bonci dió
motivo a que se gastara el dinero en oír esta celebridad,
lo que claro ha sido otra razón para que se recibiera
con frialdad al espectáculo del Colón.
Con respecto a las operetas presentadas por la Com·
pañía de que me vengo ocupando, hay dos motivos para

&lt;Wilhem Meister,&gt; (Mr. Luca zeau.)- Teatro Coló u.- Una escena de &lt;Mignon.&gt;- &lt;Mignon,&gt; ( Mme . Cortez,)

•

En primer lugar lo anticuado del
repertorio. Hay que desengañarse
que todos esos autores tranceses que
ootuvieron rnidosos éxitos y ganaron
mucho dinero con sus obras, allá, a
mediados del siglo pasado, hoy nos
aburren, nos parecen anacrónicos y
ha.!&gt;ta nos admiramos de que los asun•
tos hayan podido hacer gracia a
nuestros abuelos. La opereta viene•
sa, con sus defectos, triunfa en todas
partes; los grandes empresarios de
los primeros teatros del mundo la
cult1_van montándola con ,lujo y sun•
tuos1dad y como las corrientes van
por ese cauce, por insensatez tengo
el querer contr,rrestarlas,
En segundo lugar, y e~ta trazón hmb1én puede referirse a las
óperas que en el Colón hemos visto
el idioma francés ha sido un motiv¿
de la ausencia del público, pues
a.demás de ser aquí muy poco habla·
do, el estilo de los cantantes france·
ses es muy diverso del de los italianos y disuena al oído de la mayot!a
de las gentes. De modo que sale al
paso en estos momentos lo que más
de una vez he anotado en mis crónicas y no hace mucho escribí ante el
completo y redondo mal éxito de la
Compañía &lt;Gattini- Angelini&gt; que
actuó en el Principal. Entonces dije
y ahora repito, que la experiencia
de escribir onc-e años sobre teatros
en México, me ha enseñado el fra·
caso, tarde o temprano de todas esas
compañías extrangeras, que tienen
como principal obstáculo para su
triunfo, d idioma. Y, como además,
los precios tienen que ser algo altos
para la clase media, que es la que
generalmente concurre a los espec·
táculos, tenemos que creo atrevimiento el que vengan los reteridvs
espectáculos Y si a esto se añade o,l
lxito creciente del c1nematógrato
que vence en toda la linea, hay que
deducir como consecuencia, que los
empresarios teatrales se ve con difi•
cultades de mucha monta, para acer·
tar con el gusto d~I público que pre·
fiere siempre compañías que hablen
castellano, y no se olvide este dato,
que es la verdad, aunque digan lo

contrario cuatro sabios a la violeta
que creen de buen gusto el!ltusias·
marse con lo que no entienden. Dios
quiera, por tanto, que ni el &lt;Guig·
nol&gt; famoso, 01 la compañía de óperas y operetas que ha terminado el
último IIJDes, ,iuelvan para nada por
México.

TEATRO MEXICANO

&lt;CAMINO ADELANTE&gt;

Contrastando con el proceder de
las empresas que acabo de indicar,
la del teatro Mexicano siguiendo por
buen« senda, nos presenta con es·
mero, con celo y con inteligente
propósito las obras de mayor éxito
teatral en España, que ostenta, como es bien sabido, autor es de gran
talento y de alta inspiración,
Entre ellos figura en primera l!nea
Manuel Linares Rivas, tan aprecia·
do en México, tan conocido de to·
dos !os amantes de la buena literatura castellana, y que en la comedia
e~trenada en el Mexicano y que se
titula &lt;Camino Adelante,&gt; ha de·
mostrado una vez más su conocimiento de los secretos de la escena;
es una obra que deleita, enst:ña y
conmueve ¿qué más se puede pedir?
«Camino Adelante&gt; es un trozo de
vida llevado a la escena con inge·
nio, y que, como en todas las obras
de Linares Rivas, surge el conflicto
a l final y en dos escenas se soluciona para enseñanza del público. El
autor de &lt;María Victoria&gt; se propo·
ne, en la comedia de que trato, de
exaltar el poderlo de la fuerza de
voluntad, la valía de la fé, que &lt;remueve montañas,&gt; según la trase bí·
blica, y todo el lirismo de su imaginación Jo dedica a entonar un him•
no, al que solo viendo el camino recto, lo sigue sin desfallecimientos ni
debilidades, removiendo obstáculos
y salvando abismos.
El &lt;Agustín,&gt; protagonista de la
comedia, ha dejado todo su porv.,u1r

Teatro Mexicano - Dos escenas de.la comedia. de Linares Rivas, &lt;Camillo Adelante&gt; que aca ba de estrenarse con gran éxito.

�en una escena algo ñoña, entre ambos, descubre que
ella quiere casarse con . ..... otro precisamente. Aque·
llo es el primer desengaño de ese dia que tan dichoso
aparecía. El segundo lo constituye la visita de cierto
usurero que viene a que se le paguen ocho mil pesetas
que prestó a º'Clemente" y con cédula falsa, por ~er me·
nor de edad y que, por tanto, puede surgir la causa criminal, teniendo que pagarse el dinero desmembrando el
que se guarda para satisfacer la hipoteca. Y, eu fin, la
tercera contrariedad aparece con la presencia del suegr"l de "Anuncia" que reclama, en nombre de su hijÓ
la legitima de su nue1·a, pues si bien antes no quiso que
se sacara del acerbo común esa cantidad, a hora la reclama al enterarse de qui; se pagarán las deudas del hermanito ligero de cascos.
"Agustín" se desespera, toda su obra está por los sue
los, la realidad le enseña las ingratitudes y los egoísmos,
su sacrificio ha sido inútil, su labor estéril, el camino
recto se le presenta intransitable. Pero ahí está el administrador, hermoso tipo perfectamente dibujado, que
con su lenguaje tosco, sus frases ordinarias y su escasa
cultura, le anima, le fortifica, le alienta. Se pagará a to·
dos, quedara la fortuna mermada; ¡no importa! ..... .
iadelante!. ..... a trabajar como antes, con más brío,
con más constancia, con mayores energías y al caer el
telón, vemos al joven sostenido por su anciana madre y
por la prima, que confiesa se ita a casar por no eren·
se amada y alentado por aquel fiel servidor que deseo·
rre un velo de esperanzas en mediode las negruras que
se acumularon, engendradas por las miserias del muo·
do.
El público ha celebrado ~¡ éxito de "Camino Adelan·
tE:" con nutridos aplausos. El diálogo es correcto, inge·
01oso, brillante, según las situaciones; los caracteres son
humanos y bien observados y Linares Rivas demuestra
q_ue ''.burla burlando," sin pretensiones de predicador,
s10 aires de filósofo, se puede presentar una tesis, soste·
n~rla y solucionarla en un ambiente burgués, y con senc1lla estructura e~cénica.
La interpretación fué correcta en general. Bien estu·
v? la Otazo _y la Cires Sáoc~ez; con respecto a !a señorita Dora V1la, hay que decirla que sienta más los pa·
pel~s, que se compenetre del personaje; no basta con
recitar la pa1te, hay que poner en ella el corazón· de
lo contrario, la crítica siempre hallará defectos en' una
labor de esa naturaleza.
Muy bien Coss, aunque buscando efectos en algunas
frases que no son dignos de un artista tan notable como
el Director de esta compañía, Barreiro fué aplaudido y
e I resto de los intérpretes cumplieron y nada más.
LUIS DE LARRODER.

Venecia no es la única ciudad edificada en una i~la.
_ Amsterd~m y Ghent:lambién lo están en islas peque·
nas Venecia está construida en u 8 islotes unidos por
378 puentes; Amsterdam en unas roo islas unidas por
unos 300 puentes y Ghent en 70 islas unidas por 270
puentes.
o o o
Lomb~o~o dijo que el trece por ciento de los hombres cnm1na les que examinó eran zurdos y que eran
zurdas veintidós mujeres criminales de cada centenar
que observó.

los panegiristas del presente y militó en la derecha y das las miserias ocultas d el vivir mesócrata, tan falso y
amargo ..... .
comulgó en las doctrinas de los claros varones sesudos tanSánchez
conoció en todos sus horrores la pobreza de·
que juzgan honradamente que las transformaciones son
cente, que se oculta con vergüenza, como un crimen.
funestas.
Su sueldo del periódico y su nómina de empleadillo
Pero a poco ascendió. Su espíritu, irónico y sutil. disapenas le daban para las necesidades más apremiantes.
ciplinóse en la lucha con el estilo. La gimnasia desor·
S u frac, su levita, uniformes obligados e imprescindi- l Qué te ha dicho el médico?
denada y ruda de sus mariposeas poéticos sirviole pa· bles, herramientas de trabajo, le forzaban con sus reY Genoveva, ansiosamente, fijó sus gr,mdes ojos en su
ra poder expresar las ideas con justeza, exactitud y ele· novaciones a hacer equilibrios financieros estupendos.
marido.
gancia.
luego, el niño. . . . . .
·
-Pues me ha dicho que tenemos que llevar al peque·
Salió del reportaje callejero para elevarse a las infor- Y Y
he aquí que un especialista, un sabio, le decía q_ue
ño a un clima templado, por lo menos, dos inviernos se- maciones políticas. Y, por último, le dieron el definitisi su hijo, ya de seis a ños, había de vivir, era preciso
guidos. De lo contrario ..... .
vo espaldarazo, permitiéndole que, en ausencias y en·
llevarle al Mediodía, durante algunos invie rnos, para
- De lo contrario, ¿qué?
fermedades del redactor jefe, escribiera los famosos fonque el cierzo madrileño, el vientecillo del Guadarrama,
- Se agravará mucho.
dos.
qae no mueve una hoja y m'lta a un hombre, no introGenoveva, abatida, inclinó la cabeza.
Desee su nuevo puesto pndo conocer la política y la dujera en su pechito e nfermo uno de s'us traicioneros y
- lY cómo hacerlo?-murmuró.-Tendría yo que ir·
vida interna de los partidos, y su escepticismo, fundahelados puñales ....
me con él, vivir lejos de tí y de la casa. Tú has de que•
mentado ya, acrecentóse. Midió los grados de inanidad
darte en Madrid .... Doble gasto.
e ignorancia de los grandes figurones sonoro~ que elo·
Sánchez se paseaba por la salita, con las manos a la
giaba o combatía diariamente, sonriendo mientras lle·
000
espalda. De pronto se detuvo y dijo con voz grave y
naba veloz las cuartillas ....
Y poco a poco sintió que las primeras rebeldías, que
ené rgica:
Llegó a la Redacción Eran las once. Allá, en el piso
-No hay otro remedio. Venderemos. empeñaremos,
le subían en bascas a la garganta, se dulcificaban, tro·
frío y desmantelado, Genoveva, después de acostar al
pE&gt;d1remos dinero a rédito. El niño es lo primero.
cábanse en léves cosquilleos de la conciencia .... Por
niño, lloraba en silencio ....
Genoveva repuso, con gesto de cansancio:
último, acomo:lóse al medio. Sólo experimentó un can·
El director le llamó.
- -El niño es lo prin:;ero .... Sí .... ¿ A quién Jo disancio y un desprecio de todo mayores que nunca.
- l Sá nchez ? No ha venido el redactor jefe. T iene
ces ?. . .. Pero no tenemos nada qué vender, ni qué em·
Escribía mecánicamente, luciendo en el anónimo de
uno de sus catarros. Hay que ,hacer el fondo.
peñar, que valga algo .... Y tu paga del miuisterio tie·
la prosa sin firma su bello estilo, ágil, sencillo, elegan·
-Muy bien. ¿De qué me ocupo?
te, armonioso .. Era como una inteligencia servida por
ne dos retenciones.
- Siga la campaña de estos días. Ya sabe usted. Nada
Sánchez miró en torno suyo. l Cuánto le darían por
órganos, pero sin corazón ni voluntad. Creiase incapaz
de blanduras gubernamentales. Exponga el criterio del
aquellos muebles humildes, estropeados por el uso, que
de afectos.
periódico. Sie mpre la misma nota.
Y ya de madrugada, cuando se retiraba de la Redac·
faeroo comprados de lance ?
-Perfectamente.
~
Y abatido se dejó caer en una butaca, que crujió las· ción y ambulaba por las calles silenciosas, que la auro·
Sánchez sentóse a su mesa. Sobre la carpeta, debajo
ti meramente, y ocultó Eu rostro entre las manos, mien- ra, vaga aún, manchaba con sus primeras livideces, aco·
de un pisapapeles de bronce, había un montoncito de
tras Genove va, limpiándose los ojos enrojecidos, salía metíanle ideas siniestras.
cuartillas apaisadas.
de puntillas.
¿Para qué vivía ? ¿Qué existencia era la suya? Pobre albas
Se pasó la mano por la frente para ahuyentar la .vi·
galeote, trabajaba, asiduo al remo de la galera periodís- sión del hijo calenturiento, durmiendo fatigoso, y de la
o o o
tica, para que otros, que valían menos que él, subieran
madre llorando con mansa resignación. Luego, apartan·
y triunfaran. Bien sabía que, adulando a los victorio·
do el pisapapeles, se puso a escribir.
sos,
lograría
unas
migajas
de
poder
y
de
dinero.
Más
Transcurrieron algunos minutos. Subió el regente y
Sánchez, en aquella hora de meditación y recogi- aún quedábale algo elevado y altivo que Je vedaba añaalgunos redactores diéronle original. La voz del direc·
miento espiritual, pasó revista a su pasado ....
dir, a la adulación escrita y anónima, la personal, haVióse estudiante, viviendo en casas de huéspedes, es·
blada y directa. '&lt;o .. . . Ne podría .... Y seguiría inde· tor llegó a los oídos de Sanchez:
tudiando poco, paseando mucho, apartando su imagina· finidamente en su oficio, hasta que sus ojos no tuvieran
- l Cón:o va ese fondo?
ción del Derecho romano para fijarla en los versos y en
- Pronto acabo.
luz ni sus manos fuerzas para mover la pluma ....
Y leyó distraído:
las novelas.
En una de esas crisis negras conoció a Genoveva,
«Nosotros, representantes de las clases conservadoras,
¡Cuánto tiempo perdido! Corrían los años, y lenta·
una jovencita callada, blanca, fina, de grandes ojos y
no podemos aprobar las debilidades gubernamentales.
mente, con una pereza que causaba la :lesesperación de
pelo magnifico que, confundida entre el batallón de sus
La conducta del Ministerio frente a las provocaciones
sus padres, aprobaba las asignaturas y se acercaba al
hermanas, veía alguna vez en Recolectos a la caída de
de los enemigos del orden social, es inconcebible. Pedidoctorado.
la
tarde,
mos energía, mucha energía. No tenemos nada de co·
Era melancólico, flaneador, distraído, al vagar noc·
El padre, empleado de 12,000 con descuento, lucha- mún con les que aspiran a la subvención total de lo
támbulo, a las excursiones por las afueras, a las aventu· ba heroicamente por colocar a su prole.
rillas sentimentales que no dejan rastro. En el fondo de
.... &gt;
Era un hombrecillo resignado, siempre soñriente, con existente
-iQué malo es esto! .. . . -murmuró.- ¡Cómo brilla
su alma se aburría siempre ....
sonrisa pálida y tristona, que se llevaba a la oficina traMurieron sus padres, que vivían modestamente en
el lugar común!....
bajos particulares, estafando su tiempo al Estado con
El recuerdo de su hijo enfermo y de Genoveva lloro·
una ciudad de provincia, y quedó sólo cuando aún no una intrépida convicción. No bien hubo observado que
había acabado la carrera. Le faltaban dos años. Care- Sánchez y Genoveva se querían, precipitó los aconte- sa, Je asaltó de nuevo.
- No hay otra solución- dijo entre dientes. -Veré a
cía de bienes de fortuna, y si no pasó hambres fué por cimientos. ¡Una menos! Y lo arregló todo a la carrera,
ese usurero y le rogaré me admita una letra a tres me·
la protección del diputado del distrito, que le propor- temiendo que el novio se arrepintiese.
cionó un destinillo, de temporero primeramente, de
plazo .. . .. .
Se casaron. Y bien pronto un hijo, un angelito débil, sesReleyó
lo esc rito. Mojó la pluma y añadió penosaplantilla después.
llorón,
de
ojos
claros,
cabeza
grande
y
meningítica
y
pe·
M~s tarde, ya doctor t-n Derecho, pero con un odio cho mal conformado, aferróle la vida con fuertes lazos.
mente algunos párrafos.
Pero su pensamiento estaba lejos de allí, en el piso
enorme a leyes y procedimientos judiciales, pretendió
Sánchez lucía ya en qué pensar. Y sus pensamientos tercero de la calle humilde donde tenía su hogar, y don·
orientarse en la vida, ser algo más que un presupuestí· giraban
siempre
en
torno
de
pequtñas
realidades
ingra·
voco modesto y holgazán. El diputado que lo protegía, tas y prosaicas. Genoveva, paliducha, apocada, de salud de, respirando sibilante. con las mejillas arrebatadas
habiendo sabido que escribía versos y capítu)os sueltos vacilante, no pudo criar al bebé y tuvieron que resig· por la fiebre, dormía su hijo, mientras la madre, sin
de una novela inacabable, recomendóle para «repórter&gt;
fuerzas ni ~ara la protesta, lloraba ..... .
al yugo de un ama.
de un periódico defensor del orden y de los intereses narse
F ABIAN VID AL.
Luego siguieron meses y años de zozobra continua.
creados.
El heredero, salvado por milagro de la denticióu, no se
Y Sáochez, escéptico, desilusioocidO, cansado sin harobustecía. Enclenque, con la cabeza enorme, marchaber vivido todavía, lleno de rencores inconcretos con· ba por las estrechas habitaciones oscilando sobre sus
lra todo y coutra todos, convirtióse en colaborador de
La mejor manera d e goberna r es no gobernar dema·
piernecilldS delgadas.
Salía a su madre, ví clima, en su niñez y juventud, de siado.
RICH TER .
la nutrición escasa, de la vivienda sin sol ni aire, de to·

Er galeote

Señor Lic. don Robe rto Núñez, ex·suhsecretario de
Hacienda muerto en París, y cuyo cadáver fué
inhumado el miércoles pasado en el pan·
teón Español.
brillante de médico en Madrid, por la oscuirdad de la
d irección de una fábrica de hilados e n un pueblo desconocido, que constituía todo su patrimonio y el de su
madre ya vieja y el de sus hermanos "Anuncia" y " Clemente."

·

El padre de esta familia ha dejado una carta escrita
d!as antes de morir. en la cual participa a su primogé0110 el ma_J estado de los negocios, la hipoteca que grava la fá brica y la cual hay que pagar e.o poco tiempo.
Además, ~¡ honrado administrador, que de simple obre·
ro ha subido al pueEto que ocupa por su laboriosidad e
intelige ncia, dice que es preciso trabajar mucho y eco·
nomizar más, par~, que el negocio se salve, razones todas que convence,, al joven médico para abandonar sus
ilusiones y quedc. •se junto a su familia, pues su herma·
~o "Clemente" rec haza el trabajo y solo quiere su legí·
tima paterna para g;,starla alegremente.
H&amp;.n pasado seis i.i'ios y todo ha ido en bonanza; falta
un dí_a para pagar la mitad de la hipotecá que está en
la ca¡a, en dmero contante ahorrado con miles de tra·
bajos. " Agustín" y el viejo administrador están muy con·
lentos y hasta han rechaza-do la venta de la fábrica que
se les ha hecho. E l joven, para redondear aquella feli·
cidad, piensa ya en habla r de amor a "&lt;:.acra," prima
suya, pobre, recogida desde muy niña en aquel hogar y

Cortejo fúnebre que acompañó los restos de-! señor L ic. Núñez a su última morada.

s~ñorita Elvira Penagos, dama distinguida ne la
sociedad de Córdoba, muerta r ecientemente.

Cámara mortuoria de la señorita P enagos.

�CRONICA

Caprichosa y voluble como nunca, la Moda nos anunciaba hace ~co tiempo la predilección de que gozaban

En el mes de !\'layo, el más hermoso de todos los meses, aquél en el cual sonríen el cielo y la tierr;i; cuando
la naturaleza entera parece querer demostrarnos su
alegría, ya sea en la frescura de las plantas, cubiertas
de verdes hojdS, ya en la suave y delicada belleza de
~as flores primaverales _o en el canto gozoso de los pá1aros que descansan ba¡o la sombra de los árboles, nuevamente vestidos de lozanos retoños; en este &lt;mes de
las rosas&gt;, mis queridas lectoras, es el más apropiado
para hablaros de ; los vaporosos atavíos que la Moda
ofrece a las damas-distinguidas para embellecerlas y aumentar pro~
digiosamente todos sus
encantos
Así, pues, sin duda
será del agrado de mis
lecto, as &lt;JU e tratemos
de ese capitulo tan importante para la mayoría del bello sexo.
Tnútil parece decir
que los trajes de batista, piqué, muselina pritl·
cesa y linón de la Jr,
dia, son los más ade
cuados para los paseo,
en el campo, excursiones en auto y juegos de
&lt;sport&gt;.
Naturalmente que en
dichos trajes no figuran para nada las elegantes draperías con las
cuales se confeccionan
la mayor parte de los
atavios actuales, y la
razón de esto se presenta a la vista con la mayor facilidad,
pues las telas recogidas y los artísti·
cos pliegues, no dejan ninguna libertad en los movimientos y las graciosu jugadoras no podrían eje(:utar
esos simpáticos ejercicios si se sintiesen ~t,das entre las envolvientes
draperfas &lt;JJUe la moderna inspiración ha creado.
Pan los citados trajes de &lt;sport,&gt;
se usan mucho las faldas lisas y relativamente ceñidas, hechas en algún
género blanco, y, si fuere posible,
grueso, porque las telas ligeras no
resisten la violencia de los movi·
mientas, y suelen destrozarse desde·
el principio del juego. Así, puts,
el piqué, la batista consistente y el paño blanco, sumamente ligero, son las telas preferidas a ese respecto. El corpiño se hace, por lo general, en estilo.de blu·
sa, sumamente amplio y casi sin ningún adorno, porque
los volantes de enea je, las vaporosas pecheras y los lazos voluminoscs, tambié.... son un obstáculo, aunque pare,ca increíble semejante apreciación, para la libertad
absoluta de los movimientos,
Lo más bonito y cómodo en estos casos, es lo que la
Moda indica sobre el particular: unas angostas corbatas
de taffeta ó de terciopelo, que con sus colores vivos y
originales formen un contraste enérgico con la blancura
del traje.
Las mangas de estos trajes no siempre son de estilo
japonés, porque también impiden el juego del brazo; se
usan, pues, con costura en el hombro y son hasta el codo o un poco más bajos. Las faldas tienen un marcado
estilo sastre y se adornan, generalmante, con botones de
concha, de cristal, o bien se forman en la misma tela
del traje.
Pero no es debido hablar solamente de los atavíos
adecuados para juegos de &lt;sport&gt;, paseos y fiestas campestres; preciso es señalar algunos detalles interesantes
que se relacionan c;;on otras clases de «toilettes&gt;.

los encajes gru~sos, com'?. es el de Irlanda, el de guipure, el de Venecia y el te¡1do al &lt;crochet&gt;; pero he aquí
que de improviso nos profetiza el reinado indiscutible
y absoluto de los encajes ligeros, tan frágiles y ligeros
como un soplo de brisa. De modo que el punto de agu·
ja, al estilo de Alencon, el encaje de Malinas y el finísimo valenciano, tendrán todo e 1 favor de las damas de
buen gusto para confeccionar sus elegantes atavíos de
tarde o de noche.
Los dibujos de estos encajes son verdaderamente exquisitos y admirables: unos tienen marcada inspiración
persa, cambiando los asuntos tanto cuanto varía la brillante imaginación de
~
'
los fabricantes de tales
I"'
- ,,
artículos. Las combina,
ciones de flores y de
(
ornatos son inagotables;
muchas de ellas son copiadas de los magníficos y antiguos encajes
de Ioglaterra; otros, de
los incomparables encajes de la poética ciudad de Brujas, y los
unos y los otros se destácan sobre fondos increiblemente finos; casi
impalpables por su misma delicadeza. También hay algunos encajes cuyos fondos tienen
fantásticos dibujos, inspirados en figuras de
geometría, como ¡hexágonos, triángulos y polígonos. La manera de
colocar los citados encajes cambia mucho,
c o m o comprenderán
· mis amables lectoras;
pero allí es donde reside, más que en nin~una otra parte, el talento y la graciosa
habilidad de las modistas y costureras.
Uno de los modos más aceptables para la colocación de esos suntuosos encajes, es ponerlos en c;ilidad de túnicas
cortas, cuando se trata de trajes de etiqueta, o también se emplean para hacer con ellos artísticas draperias, ligeramente plegadas o recogidas, a fin de
que no se pierdan los hermosos detalles
de los dibujos. Cuando el traje es blan•
co, cubierto con encaje negro, o de
algún color obsr.uro que contraste con .
la blancura del traje. el efecto no puede ser más bello. Así es un atavío que
hemos visto, representado en algún mo·
delo de las últimas revistas europeas,
el cual se hace en seda liberty azul
a,:,ero, cubierto con encaje Chantilly blanco. Para los
trajes de tarde, el encaje se coloca en volantes que imitan draperías; pero ya hablaremos de este asunto en la
próxima crónica.
MARGARITA.

Sombreros parisienses para veraoo.-Ultimo modelo de
tra jl;l estilo §astre.

Las jóvenes solte ras entran en el baile después de su
madre, del brazo de su padre o hermano; a falta de pa·
rientes próximos, van solas detrás o al lado de su ma·
dre, a la que da el brazo el dueño de la casa.
Se sientan delante o al lado de ella y sólo se separan
de la misma para bailar. Durante la cena se colocan
también a su lado, o por lo menos en la misma mesa.
Una joven casada o soltera no puede desairar a una
pareja que le desagrada bajo pretexto de cansancio, so
pena de no bailar en el resto de la &lt;soirée&gt;. Un cabaHero desairado de este modo tendría derecho para pe·
dir una satisfacción a su padre o a sus hermacos, si la
viese bailar con otro.

. Jvidando que ha ofrecido un baiS 1, o
. d b
1 cepta nueva pare¡a, e e excusarse
c~nª los dos caballeros y PE:rmanecer en
su s;tin ñur,.ote dicho b:tile: ~n este
ca.~o el último comprom~hdo 10s1ste cerca d·e ella. para que baile con el otro.
Este es un acto de buen gusto, tacto
más meritorio cuanto que cues~
al
amor propio de un caballero. - - . .
Una mujer da una prueba de d1go1d d O mostrándose ofendida cuando es
a · 'tn de semeiante olvido ¡;or parte de
o b ¡e o
. .
s
un caballero. Debe ª?m1t1r sus excusa
,•.concederle en segmda el perdón que
suplica.
b"
Al llegar los hombres, cam 1an un
apretón de manos eón el dueño de la
casa o se inclinan ante é_l y van a
saludar a la .dueña. En segmda se mezclan en los grupos ya formados o se
mantienen de pie en medio del salón,
en el hueco de un ):&gt;alcón o donde encuentren espacio hbre. .
.
.
Van a saladar a sus conocidas lll!De·
diatamente que éstas han tomado asiento; pero sería de mal gusto ~abiar con
ell.&lt;s, a no ser que baya _un asiento desocupado al lado ne las mismas y les au·
toricen para sentarse un momento.
· Ningún hombre debe permanecer de
pie delante de las damas sentadas alrededor del salón del baile. De este modo podría impedír que se invitase no
sólo a la dama delante de la cual se
encuentra, sioo también a_sus vecin_a s
de derecha e izquierda.
Unicamente cuando el primer salón
está lleno, pueden los invitados extenderse por los demás a su capr_icho; . sin
embargo las jóvenes deben permanecer en eÍ salón del baile.
Los caballeros que llevan uniforme,
colocan la espada de pie junto a la s!·
lla de su pareja, pues no se puede bailar con espada y espuelas. Bajo ningún
pretexto pueden los caballeros bai_lar sin
guante~. pues ~ería (!n ello? una rncoo-

veoiencia t;-.o grande como en una mujer.
Un hombre bien educado no estrecha nunca a su
pareja: únicamente la sostiene rodeando ligeramen•
te el talle de la misma con
su brazo. Esta debe apo·
yar su mano sobre la del
caballero, el cual no deja
dicha mano mientras baila
un vals o una polka. Bien
sea la pareja uoa mujer casada o una soltera, la actitud es la misma, pues am•
bas tienen derecho a igual
respeto.
Desde el momento en
que ella manifiesta tal de·
seo, deja de bailar y se se·
para de ella a cada descanso. Conservar su mano
en la suya o el brazo al·
rededor de su talle, sería
dar prueba de no tener
educación.
Evita el llevar a una jo·
ven fuera del salón en que
su madre está sentada, y
bajo ningún pretexto debe
encargarse de su «bouquet&gt;o su abanico. Si le
habla, -debe hacerlo en tono bastan!-, alto para que
los que está n cerca oigan
lo que dice.
Hablar mientras se valsa o polka, es tao inconveniente como incómodo. Toda mujer bien educada
de be ;,bstenerse de ello
igualmente que de toma;
una actitud de abaudono
sobre el hombro de su pareja.

!'.?:.s

Caprichosas tocas para vera¡¡p.-Rjca tojleHI" 9e paik

�El almi de los perros

Consultas
UNA CARTA
TAH0SER: Con toda oportunidad recibí su hermosa
carta; la cual conservaré con grande interés, pues por
todos·conceptos lo merece. Mil gracias, querida amiga;
no sabe usted cuánto placer se experimenta al verse favorecida con frases tan amables como las suyas, y, por
mi parte, tan inmerecidas. En ellas se adivina, más que
otra cosa, la espontánea simpatía de donde nacen.
Co¡i todo gusto volví a ver la linda postal que se sirvió devolverme. l Acaso pronto recibiré alguna otra, del
misterioso viajero que desea conocer a fondo el dulce
corazón de «Tahoser?&gt;
Las piezas de piano a que alude en su carta, pueden
ser las siguientes: «Elevación&gt;, «Lolita&gt; y la «Lisonjer..&gt;,
de Cecilia Cbaminade; «Airám&gt;, «María Luisa&gt; y «Soñadora&gt;, de nuestro inspirado compositor Ernesto Elor•
rluy, y una linda serenata del maestro Ponce, que se publicó ¡en uno de los números pasados, en este semanario.
¡Ojalá que con la suave y deliciosa influencia del arte
musical, su alma vaya encontrando poco a poco el olvido de ese amor sin vemural
MODELO
E~IILIA: Doy a usted el modelo que desea de traje
para reunión; está hecho en charmeuse azul Nattier,
adornado con &lt;ruches&gt; de ¡¡asa del mismo color que van
colocados a la orilla de la túnica y de las mangas, cortas hasta el codo. El corpiño tiene cruzados los delante·
ros, cerrándose por el lado izquierdo con un pequeño
ramo de flores de seda, blanco marfil. La cintura es de
t...ffeta azul Nattier.
Como usted verá este traje es muy adecuado para una
joven de poca edad.

SOBRE USOS DE SOCIEDAD
MARY: No se acostumbra que los amigos, aunque és·
tos sean íntimos, acompañen a sus amigas en la calle, ni
mucho menos que vayan a pasear con ellas al campo,
sin llevar entre los invitados a alguna señora de respeto.
Esta costumbre será muy bien admitida, como usted dice, en los Estados Unidos del Norte, pero en nuestra
sociedad no se ha podido aceptar nunca la referida costumbre, y para ello existtn razones de importancia, que
sería largo, y quizá indiscreto exponer a usted en las presentes lineas. Basta con decir que ni el carácter ni el
criterio de las personas de nuestro país se adaptan a
ciertas costumbres de las señoritas norteamericanas,
aunque éstas nos lleven una indiscutible ventaja en civilización y buenas maneras.
·
UN IDILIO ROTO
M1~u: ¡Cuánta tristeza me ha causado su carta! ....
Al ver que el tiempo transcurría sin que usted volviese
a escribirme, la juzgaba feliz; pensé que su vecino ya le
había declarado su amor, y me complacía en imaginarme su reciente ventura, sin tener ningún resentimiento
por su silencio, pues demasiado sabemos que la dicha es
un poco egoísta y gusta del aislamiento para dejarse sentir en toda su plenitud.
Pero grande y triste fué mi sorpresa al ver cuál ha
sido el motivo de su silencio. Una larga enfermedad;
una fiebre de muchos días. acabó con la vida de su vecino y con la naciente felicidad de ambos.
No k• ~ude usted, querida amiga; las grandes alegrías
son pasajeras, y sobre los amores verdaderos, flota casi
siempre una sombra funesta.
Su vecino era un joven inteligente, honrado, laborioso y de nobles sentimientos; ya le había declarado su
amor y le aseguraba que al terminar su carrera la haría
su esposa; gozaban los dos de ese primer capítulo de la
exetnsa historia del amor, cuando vino la muerte a rom-

per el bello idilio, separando dos almas que ya no formaban más que una sola! !Pobre «Mimí!&gt; ahora si que
podrá decir como la dulce protagonista de la célebre
obra de Puccini: &lt;volveré a l solitario nido&gt; .... Volverá,
sí, pero no sola como a ntes; llevará a su lado el recuerdo que es un fiel y afectuoso compañero. «Mimí&gt; amó
y fué amaQ;t; ya no est;.rá su cor«zón abandonado por
completo; no habrá en su alma una obscuridad abs'J)uta,
porque la historia de ese breve pe ro intenso amor, será
como una lámpara siempre encendida, que iluminará
las tinieblas de su existencia.

fan las rubias de un modo indiscutible; desde la rubia
que ostenta cabellos de oro mate, hasta la que tiene en
fUS rizos el color rubio rojizo de las admirables pintu·
ras venecianas. ¿Está usted contenta, rubia y linda «Marietta ?&gt;
MARGARITA.

La Moda.--EI Corsé

PARA L.\S MANOS
La moda tiene sus exigencias; pero cuando esta moda
en busca de la elegancia va en contra de las leyes de
CLARA: Use ustecl la siguiente fórmula para quitar a la higiene y compromete la salud y la estética, es pre·
sus manos, antes tan blancas y tan lindas, esas manchas ciso intervenir seriamente.
Las damas de la antigüedad se conformaban, en cuan·
de que me habla.
Se mezcla una cucharada de agua de Colonia con to a cors6, con una faja de tela sencilla, pues se envolvían en las severas y largas túnicas tan cómodas y lindas.
La Edad Media dejó también a las mujeres sus amplios vestidos que b~jaban basta el suelo; en la época
de Juana de Arco se empezó a usar una especie de coraza exterior, de piel.
Pero la moda del corsé auténtico, parece haber nacido en Italia y precisamente en Venecia.
Hecha de tela y ballenas, tuvo por fin de cambiar las
proporciones del talle. De Italia esta moda pa.:;ó a Francia, y la form3. entonces se modificó hasta llegar a ser
un objeto de molestia y a veces un verdadero martirio.
Más tarde, siend&lt;&gt; demasiado flojas las ballenas, se
hicieron de hierro, una verdadera coraza que encerraba el estómago e impedía algunas veces los mc,vimientos, puesto que hasta los cuellos llevaban finísimo alambre
España no quiso ser de menos y preparó e i corsé
más largo, una verdadera cárcel en la que las pobres
elegantes parecían puestas en un tubo.
Y parece que muchas damas bordaban su corsé o escribiesen alguna frase; dícese que Ana de Austria llevaba sobre su corsé estas palabras bordadas: «Descanso
sobre el corazón de mi señora&gt;. ¡Pobre corazón!
Después, en la primera mitad del siglo XVII, el mundo elegante se olvidó del corsé. En aqut,l tiempo la moda imponía la caza, y para cabalgar hubiera resultado
imposible el instrumento de tortura que dejaba las fi ·
guras inm6viles.
Mas al principio del siglo XV, el gusto de las damas
se fué modificando; se dejaron las corazas de hierro y
se volvie ron a usar las ballenas. M.ás tarde, los médicos,
los moralistas y los autores cómicos, se lanzáron. contra
esa bárbara costumbre.
La forma fué modificándose al principio del siglo
pasado en España. Con los trajes anchos se usó el corsé 1,rguísimo.
El corsé moderno tiene una forma más higiénica y
que permite la completa libertad de movimiento, con
muchas ventajas para la salud.
En muchísimos colegios de Ioglaterra, Alemania y de
los Estados Unidos, se prohibe el uso del corsé, adoptaodo una simple fajita cómoda.
Cuéotase también una pequeña anécdota sobre el
corsé y las ideas del ilustre hombre de ciencia, Cuvier.
Este, que deploraba la horrible moda femenina, quiso
un día convencer a una elegante dama, pálida y demacrada, que vivía encerrada en un horrible corsé.·
El culto hombre eoseñóle en día una espléndida flor
otra de glicerina y dos gramos de tintura de benjuí; se
añade el jugo de un limón grande y se pone esta prepa· abierta y olorosa y díjole: &lt;Esta flor es vuestra imágen,
ración dos veces al día, hasta conseguir el objeto que se señora; ella se os parecía ayer y se os parecerá mañana&gt;.
desea.
El día siguiente, Cuvier acompañó a la señora en P-1
mismo jardín; fué con un grito de asombro que l« bella
dama se apercibió de la flor que tan hermosa el día anA UNA RUBIA
tes, se bahía marchitado sobre su tallo.
Sin decir una palabra, el naturalista le enseñó a la
dama el tallo sobre el cual había hecho, con un hilo,
MARIETTA: No se disguste con «Margarita&gt; porque un nudo estrecho.
L'L comparación era buena; pero no sabemos si la
ésta ha dicho que las morenas siempre triunfan sobre
las rubias en cuestión de belleza: no es opinión perso- elegante señora baya quedado convencida ....
nal, estimada señorita, sino que la mayoría de los hombres piensa de tal modo, y por eso me atreví a dar aquella respuesta q ue a usted Je ha parec ido poco fundada.
Sin embargo; tal vez la razón está de su parte, a lo
menos en Jo que se relaciona con la época actual, pues
en París, la capital del mundo civilizado: la ciudad en
que con más empeño se rinde culto a la belleza, triun-

,,,.

¿Tienen los ~erros un a lma semejante a
la nuestra y son posibles las comunicacio·
nes telepáticas entre ellos, perros y nos·
otros hombres?
El astrónomo Camilo Flammarión plan·
tea el problema, sin resolverlo, en una car·
ta dirigida al &lt;):'ew York Herald &gt;
En tal escrito refiere el hombre de cien·
cia un hecho verda\ieramente curioso.
El astronómo Graeser de Losana po·
sP.ia un hermosísimo perro de San Bernardo,
llamado «Baby&gt;, que era su fiel compañero
y guardián.
«B:iby&gt; no se separaba un momento de
su amo, echado a sus pies en tanto estudiaba, siguiéndole luego en el paseo y en la
alc-oba por la noche; ~iempre se veía juntos
al astrónomo y a su liermoso can.
Los visitantes eran acogidos por &lt;Bob¡ &gt;
en forma tan amenazadora, que la familia
del astrónomo decidió deshacerse de él,
dándole muerte, y &lt;Baby&gt; fué conducido
al sacrificio, ocultando la cruel decisión a
su amo.
Graeser estando en su estudio sintió abrirse la puerta para dar entrada a l perro. El
animal parecía sufrir y se plantó eu el din·
tel. El amo lo llamó inútilmente. · Una segunda orden decidió a «Boby.&gt; a ac~rcarse
lentamente a su amo, dirigiéndole una mi·
rada tristísima al tumbarse a sus pies.
Graeser se inclinó para acariciarle; pero
su mano se agitó en el vacío; allí no había
nada ; «Boby&gt; era unl. S(•mbra.
El astrónomo buscó entonces a su hermoso perro y supo que lo habían matado. El
instante de la muerte coincidía exactamente con el de la aparición.
Flammarión formula la hipótesis de que
en el punto de recibir «Boby&gt; el golpe
mortal, había pensado en su amo con la intensidad de la desesperación, y una onda
etérea había cruzado de su cerebro al de
su amo
Fl
·d
b'é
ammanon r~cue_r a t~m .' n que en Ios
«!'--nales de las c1eoc1as ps1q~11cas&gt; han re·
g,st_rado muchos casos seme1antes de tele ·
palla e ntre los perros y sus amos.

)lo pretendía cerrarla, del lado de los

Campos Elíseos, por arcadas y pórticos
La resurreccmn del Pa- adornados
de estatuas ?
Yo amo aquella inqu ietud en el hombre
lais-Royal.
de Santa-Elena y en el hombre del Gran.Dios uos da las nueces . ..... pero

00

las

rompe.
. Ei que tenga miedo a los pájaros, que no
siembre.
El hombre capaz de hacer fortuna en
un año merece ser colgado doce meses aotes.
'
El obrero es amo; el trabajo, esclavo.
Debe escogerse la mujer con las orejas,
no con los ojos.
No son las mujeres ,·irtuosas las que más
En un tribunal:
E l presidente:-Diga, testigo: ¿ usted pre· se resisten a las acometidas del amor, son
las mal formadas
senció la reyerta '
El testigo:- Sí, seoor presidente.
El presidente:-¿ Recuerda cuáles fueron las palabras que provocaron la agre·
sión?
El testigo;-&lt;Es usted un imbécil&gt; señor
presidente.

4140

Los más grandes espíritus han tenido la
inquietud de lo que se llama en nuestros
días, un poco enfáticamente, «la estética de
las ciudades.&gt;
Napoleón, para no citar sino uno.
París le debe, al menos, el proyecto de
la estrella de avenidas que resplandece al
rededor del Arco del Triunfo, y tiempo le
faltó para erigir sobre la colina que hace
frente al Campo de Marte y en donde está
hoy la mezquita concierto del Trocadero,
el imperial palacio del Rey de Roma.
Y Chateaubriand! ¿ No debemos a su mano un diseño de embellecimiento de la Plaza de la Concordia ?

Bé.
El!os son los patronos de tantos humildes
ciudadanos que su~aan, también, con el es·
pleudor de la ciudad y su belleza arquitectónica.
Cada quien tiene su proyecto conocido o
su plano secreto.
Cada uno, en su imaginación, supoce,
dispone y propone.
Tienen sus ideas, sus deseos. Tienen sus
insignias de bufón,
Todos dirigen, en su fantasía, grand es
trabajos.
.
Son felices. París es el tablero rnbre el
cual jutgan su partida.
Resumen en sí mismos los días de Haus··
mano o de Alpbaud y las noches de Pira
nesi!
Yo tengo por amigo uno de estos soñadores.
Es un sujeto amable, inteligente y erudi·
to, pero su cerebro está arreglado arqui·
tectónica mente,
Cuando uno va a verlo lo halla en su
mesa de labor o, más a menudo, tendido
boca abajo sobre las alfombras, delante de
él desplegados los planos de París y las
largas hojas de papel cubiertas de r asgos.
El lápiz en la maco. el ojo atento. Mide ,
estudia.
París es él, su París, sobre el cual reina
como amo.
Cuando por acaso descubre una combi ·
nación, la apunta.
Eosancha calles, redondea plazas, tala ·
dra bulevares, siembra parques ....
Su principal ocupación es el Sena. ~ o
c reáis que procura dar sombra ni fbres a
sus ribas.
No creáis que construye puentes. ~ o.
Hace algo mejor.
Cambia el curso del río. Juzga que el
Sena corre mal.
Y hé ahí que lo toma en Neuilly--0h !
pasa todo entero, con la mitad sería suficiente!-Y esta mitad del río dividido lo
conduce por la Gran- Armada, lo hace pasar bajo el Arco del Triuufo,descenderlos
Campos Elíseos, atra,·esar las Tullerías y
detenerse en la Plaza del Carrousel, trans-formada en lago! Después de lo cual la
restituye a l resto rlel río.
¿ Qué opináis? París tendría así un G ran
Canal que ,•a ldría t,rnto cerno el de Veos·
cia!

Pero si París no tiene aún su Gran Ca·
nal que le sueña mi amigo, tiene ya casi
su plaza de San Marcos.
. Esta plaza San Ma rcos de París es nue,--

�EL MUNDO ILUSTRADO

Peligro Entre Los40 y 50 Años
En nin~n otro tiempo está la mujer mb
propensa a sufrír física y mentalmente como
cuando Je llega la "Edad Crítica" ó "Cambio
de Vida."
El problema estriba entonces en la
habilidad de arljustar el sistema á las
nuevas condiciones.
Algunos de los síntomas del malestar
nervioso que se experimenta son aquellas
sensaciones terribles como de llamas
interiores que parecen afluír toda la
sangre al corazon hasta que este órgano
pai:ece que va á explotar y aquel desvanecimiento que se siente después el
cual viene acompañado de escalofríoi;, en
cuyos momentos se llegaá creer que el corazón dejará de latirpara siempre.

El Compuesto Vegetal de la Sra, Lydia E. Pinkham
fué preparado para llenar las necesidades del sistema de la mujer en este
terrible período de su vida y todas las mujeres que lo toman pasan por este
cambio con seguridad y sin sufrimientos.
. ~u1!!ord, Alab~ma. - ~ •~staba tan nerviosa y d~bil cuando llegó la "Edad
Cr1t1ca· que tem1a morir a _c~da momento. M1 marido tuvo que poner
pedazos de goma en !os qu1c1os de las puertas pues el menor ruído me
afectaba muchísimo.
"Tenía también dolores de espalda y sensación de llenura en el e11tómago. · Leí que el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham e ra
recomendado para estos casos y co~pré una botella. Me causó tanto provech? que seguí tomándolo y me d1 perfecta cuenta de que sus reclamos
son sinceros. Recomiendo el Compuesto Ve~tal á todas las señoras que
sufren como yo gufrí. "-Sra. F. P. Mullendore, Munford, Alabama.
Si est:i Utl. sufriflndo nlguna de f'Stas t&gt;nfermedades y 1lesea 1m
~use~o l'SJl~cinl, ~~~iriha, Mnfülencia)mente ;\ Ly11ia ~• Piukl!fllll Medi•
eme ('o., L) 11 11, )l.1ss,. },. U. ele A.. su carta sen\ abierta, le1da y COR•
testatla 1ior nna ~e:)om y considerada estrictamente eonftden~ia l.

a traer un poco de actividad y de su movi·
miento de otra época; nioguoode estos proyectos ha sido adoptado y el viejo PalaisRoyal continúa desmoronándose lentamente.
Yo no creo, por otra parte, que se llegue
a devolverle su antiguo esplendor y su antigua fama. A pesar de todo, el Palais-Ro·
ya! no volvera a ser jamás lo que antes
fué.
El árbol de Cracovie está bien muerto,
lo mismo que el castaño de Camilo Des·
moulios. Ha termioado irremediablemente su existencia de galantería, de fiesta, de
política, de frivolidad. Ya no será más el
Palais-Royal de Restif de la Bretonne y de
Louvet. sino apenas el que describía Balzac en la "Peau de Chagrio."
Con todo, habría acaso un medio de restituirle un poco de vida, no de vida ruidos~ y alegre, sino de vida tranquila y digca,
e n proposición con la nobleza de su decoro, en a rmooía con su ,·ejez.

EL MUNDO ILUSTRADO

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ll-,.

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-

GE',

C0URJ11:VOIE-PAB18 1

,n

••1••

o&lt;t•• i•• f•'"'

1

EDUARDO UCEAGA.

Uno de los comercios más florecientes en
París es el de las antigüedades o, para llamarlo con un nombre menos ostentoso, el
Médico encargado del dedel «bric·a-brac&gt;.
Este comercio es, además, una industria,
partamento de enfermedaporque los comerciantes de curiosidades
des nerviosas,
son gentes industriosas.
Abundan demasiado, pero este exceso
viene quizás de las exigencias del público.
La pasión por las &lt;vejeces&gt; y &lt;traperías&gt;
Administrador,
se ha extendido de tal manera que los anticuarios, para satisfacerla, se ven en ocasiones obligados a secundar la obra del
tiempo.
Sea lo que fuese, yo no conozco nada
más divertido que sus tiendas, que su desorden de muebles, de cuadros, de objetos
curiosos, donde se aglomeran mil reliquias
del pasado.
Amenizan la calle en q ue se hallan. Son
un placer para los ojos. Detienen al transeúnte y atraen al aficionado.
Los anticuarios poseen sus centros de
EL DESARME
predilección.
El malecón Voltaire Y el muelle l\IalaEl famoso escritor Stead. que murió en
quais, la calle de los Saints-Péres, la calle la catástrofe del &lt;Titanic&gt;, a propósito de
del Seoa, la calle de Renoes, comparten la iniciativa del Zar para el desarme de los
Suavi,.a la piel y la da una bl~ncura naca,ada p&lt;rfecla. ' cura radica¡m;.,,
sus favores con la ca lle de Chateaudun Y· ejé rcitos europeos, escribió al humorista
irritac1oncs y s:ibanoncs Forllfie.:t las unas)' las da brillo, lranspart.ncta.
alg~nas otras.
.
~Iark Twain, preguntándole su opiniónres·
AGNEL, n•:ttYt:MtSTA, t6, Avenue de l 'Op6rs, PAR.IS
Es es~o lo que les atrae u na chentela pecto del asunto.
.
,
.
fiel, paciente y numerosa.
~Iark T waio se apresuró a contestarle
ti:o 1ard1_0 del Pala1s- Royal, con sus galePero, ¡cuál no sería el _placer de lo~ afi- por un cablegrama, t!D el que decía:
nas cub1er_tas en los ángulos.
.
cionados si hallaran reunidas en uo mismo «Querido Mr. Stead.
La seme1aoza es real por la extensión Y paraje sus tiendas preferidas
El z
·
d
yo tam b"é
.
d d" ·
,
«
ar qmere esarmar.
I o
por la forma ·
.
, .
S1
todas,
en
vez
e
1spersarse
aqui
Y
desarmo.
Con
esto
no
tendrá
usted
mucho
O
La plaza y. el 1ard1n
tienen
poco
más
llá
t
bl
·
por
·
mplo
ba1·0
las
•
•
•
.
.
b
a , se es a ec1eran,
eie
•
traba¡o para de1ar asegurada la paz uo,vermenos las mismas_ d1meos1ooes. Am os es· galerías del Palais-Royal, locales que pa· sal.
táo rodeados de hendas.
.
recen ciertamente dispuestos para su ioMARK TWAIN.&gt;
Eo París, como en Venecia, las palomas teo~ió~!
.
.
,s e posan y arrullan sobre las cornisas. Sólo
S1, sie mpre m~ ha pare?1do que el Pala,sDESCO~F IAllSE
El bello sexo se
que nu1:stras galerías parisienses resultan ~oyal se prestan_a ma rav1ll~mente a s1;r·
01!. LAS f'ALSlPICACI011"ES É IM.lTACIONBS
complace al saber
desiertas y melancólicas, comparadas a las v!r de una :spec1e de P~lac10 de la Curioque una sola aplide Venecia, tan alegres y frecuentadas!
s1d,ad, de Cmdad del Bnc-a-_B_rac. ,
cación del Real
Quién, en efecto, no dudaría hoy que el
Qué buen_ ~fecto producir!ªº alh todas
Exigir la
Palais-Royal fué un lugar a la moda? El esas i;osas v1~¡as, en el día discreto de _las
E xtirpad or que ahora se aventura a entrar allí no pue- galen~s cub1er!as, donde estarían al '.1-bngo
Firma:
de V ellos de menos de experimentar una impresión de la mtempene y donde se les podna exa,
,,
de soledad y abandono.
min~r cómodam~ntE;_, sin trab_ajo!
' Sirene es
Cada año esta decadencia va acentuáoComo amorn1zanan de bien con el de·
suficiente para hacer
dose. Poco a poco los p;iseantes se hacen suso del lugar.
.
~~:a~'l~~c;.~0e~ 1~; más raros, los a lmacenes y cafés cierran
Cémo ~e bermo~eanan ag_rada~lemeote!
iQué bien _estanan e!1 su silencio!
.
I)tllos defectuosos en cualquier.. parte del s11s puertas. El comercio abandona aquel
Sí, ya es tiempo de JDstalar el comerc•o
cuerpo, sin molestia, Irritación, aolor 6 lo- sitio que fué uno de los centros más briconv&lt;!Dlencla.-El cutis queda fresco, suave, lldntes.
del Pasado.
.,, llmolo como si jamás hubiese estado cuLa caída data de lejos. Sin embargo, ¿El_ Palais-Royal no. encoo_traría en _el
bierto de pel06 Ó pelusilla -El Real cuando yo recuerdo el Palais-Royal de mi cambio una_ man:':rª, lógica y cierta de aproiofancia, lo vuelvo a ver aún con sus tol- vechar su situac10n,
Extirpador de Vellos " Si- das
de provisiones de pescado y di, legum• _1~º- c~tá todo preparado en esta nueva
rene' 1 solo cuesta $2.60 (Perfumado $3 00) bres primerizas, con sus muestras de joye· d1sP_Osic1ón?
.
, .
Por correo certlftcado :.!5 cta. 111 ás. Muestra ría resplandeciente y lujosa, con sus vitri~ID perder nada de_ ~u caracte~,anhguo
sudc!ente para una apl1caclóo 30 cts. Se en- nas de tafileterías elegantes y ricas.
y sJDgular, se cooverttna en un pintoresco
vía oor correo caraoando el fran queo.
No es el mismo de hoy. Del comercio pas:o que teo~ría pronto sus conc~rre~tes,
Depósitos: JOHANSEN, FÉLIX Co.,
Avenida S. Francisco, 43.-J. LABA· de lujo ha venido el comercio de pacotilla venidos a rendir sus deberes al dios B1beDIE Sucs. Co., Avenida S. Francisco y hasta el de peores industrias. Allí se lot; y, bajo los ár~les, a_l red~r t.\el es·
39.-J . UIHLEIN Sucs., Av. Bolivar venden cosas chocantes y ridículas, que no tanque. se les v«:_na med1tando_sobre algu•
parecen tener sino muy raros compradores. na compra, o sonando en el balla.'.!gO ma25. - MEXICO.
Pero por más pasado de moda y más so- rav!lloso_ que ~recuenta el espíritu _de todo
CURACION
litario que él parezca, el Palais-Royal tie- ~ntii;uano, m,1entras que las palomas del
ne todavía su encanto, un eucanto debido ¡ardm les hana pensar en la arcada donde,
RADICAL
a su disposición arquitectónica, a su aban- caso de lluvi_a, amonton!rían lo que li:nen
dono, a su soledad misma.
de más precioso, es decir, todos los ob1etos
RÁPIDA
Más de un&amp;. vez se han buscado explica- inútiles, enca'ltad?~e~ y frági!es, que son el
·SlaOopalba - al iaJtcclaHS)
CAANIE - QUINA • HIERRO
ciones a cada atrofia progresiva y los· me· tormento y la delicia de ~u vida!
o
El mai 1,-:cot1,t1lt1V•ntfl sohel·~nc, tri
dios de remediarla. Muchos proyectos hao
HE~RY DE REGI:--ER.
lo c.M&lt;&gt;• .i. : Cloroa1!l, An cn\la pro•
sido elaborados. Se ha pensado en romper
el circuito tao estrecho que aisla este rio•
tunda. ~&amp;l.an,,. M&gt;=ll'lU-W&gt;OlO0CS
o o o
eón de París y aleja la vida de él.
dolorosas, Calentu.r1te.
Cada
~ lleve. el•
s~ ha pensado en abrir una larga vía
C&amp;J.Je R1, Dc11eu, i~. J&gt;ans.
cápsuie. de este Modelo nombre: IIDT
que
lo
ponga
en
comunicación
más
direcEn
Persia
hay
un
Eombre
diferente
paror-.t ·•fllllCAU•·· - -·
ta con los barrios vecinos y que le vuelva ra cada día del mes.
P!RlS, 6, Rne llYIIDUI J ID totta· 12! rar11ac1u.

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ANEMIA

-:::~o'!:ej/r!:i':111-

Del arte y de la vida.
Sin ser yo un Edg:ird Poe, sin haber lle·
vado jamás en mi cerebro las siluetas de
fantásticos duendes, ni escuchar los pavoro·
sos graznidos de los lúgubres cuervos, he
sido en cierta ocasión de mi vida acosado
por una infernal alucinación, que de no
haberla combatido ¡Jrootamente con la eficaz acción de la ciencia, ya hubiese dormido en la mansión del eterno reposo.
Me volví hace algunos años un desesperado buscador de las &lt;fórmulas.&gt; Busqué
las más inusitadas y laberínticas fórmulas para resolver las ecuaciones de la vida, y a
fe mía, que observé, con asombro, mi gran
facilidad para encontrarlas.
Mas un día .... un día cuando leía tranquilamente el &lt;Eclesiastés,&gt; me asaltó la
brusca impresión de un deseo .... Yo deseaba buscar la fórmula de la Felicidad.
Pero en vano luché, llamando con mi mano
crispada a la infranqueable puerta del Ar·
cano; en vano corrí con pie inseguro hacia
aquel horizonte sin horizonte; en vano . ... ,
sí, todo en vano; mi espíritu se esfumaba y
la fórmula no venía.
En una ciudad populosa, me detuve cierto día ante una lujosa vitrina, porque el título raro de un libro, llamó mi atención.
Pasé al interior del grao establecimiento ..
y, ¡oh!, terrible acceso de la más espantosa
alucinación: allí vi cierto joven, a quien he
llamado por muchísimos años &lt;el iluso,&gt;
cuya faz sonreía irónicamente, sonreía como un imbécil, como un necio, pero sonreía ....
Desde aquel día, mi familia me declaró
«maniático de la sonrisa.&gt; El médico que
me asístió se sonrió tranquilamente; todos
los que me visitaban sonreían, y yo, yo
también sonreía y veía en cada lugar una
sonrisa ....
No me ha sido posible recordar todo el
proceso de la penosa enfermedad, pero
siempre he conservado ua vestigio de la
infernal alucinación, la cual suele hacérseme real, cuando en alguna parte veo la ex·
traña sonrisa de un &lt;iluso.&gt; Allá diviso el
fatídico gesto, eu la cara de aquel que son·
ríe a causa de su no discutida superioridad
s-:,bre todos. Aquí cruza la calle, cou airoso
t,laote, ese que sonríe porque todos te llaman el supremo escritor. Ahora viene uno
que sonríe olímpicamente, sonríe porque é l
es orador y poeta. Y allá, sobre un banco
de piedra, aquel otro sonríe por su traje
lujoso y su lazo impecable en la roja corbata.
·
Pero al fin mi familia me ha declarado

Parls, 165, Rue St.ttonorE J todas Farmacias

-··-··-

1Boteusi'8 J te una Pnresa absoluta

VINO ARDUO

v

de los• Piojos Recientes Persistentes

~--

HAY QUE SER FUERTE,
Para obtener en la vida dicha
6 provecho es necesario poseer
cierto grado de fortaíeza. Las
personas débiles se ven siempre
prirndas de las cosas que constituyen la crema y nata de lo que
el mundo puede ofrecernos. Esas
personas darían sin vacilar todo
lo q ne poseen por adquirir fuerza
y vigor, pero no saben donde podrían efectuar el cambio. Taltls
personas se fatigan en seguida y
caen en un estad.o de depresión
y melancolía. Con facilidadpierden peso y se quedan delgadas y
enclenques. Lo mismo los jóvenes que las personas de edad
mediana y aún los niños sufren
frecuentemente y hasta se mueren
de lo que parece ser un desgaste
visible y debilidad. El desaITeglo
se halla en los nervios y en el
sistema digestivo. El remedio es,
pues, un tónico seguro y poderoso,
que limpi~ y fortifique, como es la
PREPARACION de WAMPOLE

Lt cual nunca fa Ha en su empresa
de hacer fL•~rte al débil. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
una solución de un extracto que
se obtiene de Hígados Puros ,de
Bacalao, combinados con Hipo."
fostitos, ~falta y Cerezo Silvestre.
Los productos de la ciencia médica más adelantada entran en su
compos1e10n. l\files de personas
la deben renovación de sus fui. rzas y sus ánimos para trabajar y
para estar alegres. En Anemi.1,
Escrófula, Debilidad General y
Enfet·medades de los Pnlmonc;i,
no t iene igual. El Doctor lH.
Gutierrez, Profesor en la Escuela
Nacional de l\fedicina de México,
dice: "La Preparación de W am~ole se toma tanto por los adul.
tos como por los niños con el
mejor gusto, porque se vigorizan
con la mayor facilidad. Por estt&gt;
motivo hace muchos años que yo
uso esta medicina y siempre he
obtenido los mejores resultados. 11
Un~ bot~lla basta para convencer.

Pe venta en todas las Boticas.

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CREMA DE BELLEZA

El contacto de la CRE)IA FLOREINA, untuoso sin ser
graso, procura al cutis una sensación agradable de fr.escura,
de flexibilidad, de bienestar y le recubre d~ una capa delgada
y protectora que faeilita su función sin trabarla, y ~úmenta
su terciopelo y su diafanidad.

CREMA FLOREINE,

libre de la penosa enfermedad, y mi v1e10
doctor deja de sonreír. Ya estoy c urado,
mas sin la infernal alucinación, veo que
también esta vez yo he encontrado mi fór·
mula, &lt;mi última fórmula,&gt; la fórmula tor·
turante de la suprema felicidad ..•. Un millón de «dólares&gt; hao ofrecido por la an·
siada rt:ceta, y allá va de balde: ¡Felices
los imbéciles, los necios. los que en la vida
y en el arte, tao sólo aprenden a de~preciar
y sonreír!., ....

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A,artacl• I06. Kbl«..

�a._,

a

va

ELIXIR ~TOMACAL
(ESTOMALIX)

1

de Sáiz de Carlos
Hace quince allos dimos • conoc.er esta especialidad farmacéutica • los -médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento m•s racional y sec.uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tencan una antigüedad de treinta
allos y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y lallCOnomla en general, pues el enfermo COME MAS, DIG JE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTJCO gastrointestinal.
Los nlllos padecen con frecuencia DIARREAS más ó menos graves que se CURAN, incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir á la vida enfermos
lnemlslblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte de él: al levantarsl', lencua suda, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencls, abati•
■lento y tristeza después de las comidas, eructos agrios ,
cases, pirosis, vahldos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extrelllmlento, alternando á vetes con dlanea, el enfermo se altera con facilidad, está febril á vetes, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensuefios, sueflo ,
agitado )'. respiración dificil.

Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el !j8 por 1oe de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cldo y de uso general en las cinco partes del mundo para
enfermedades del aparato digestivo.

1as

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA ., afecciones nemosu, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetándolo los médicos en cuantos casos están Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hlpofosrttos, tomándolo lo,; nlllos con verdadero placer, á los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas lu

DINAMOGENO

edades y ambos sezos.

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
apdo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los slculentes efectos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
fiebre disminuyen; la tos cesa y aumentan las fuer.zas y el
apetito, notándose el alivio con un_o ó dos frascos.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATfSMO apdo y cr6nlco, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
tornándose de turbia y sedimentos• en clara y transparente.

REUMATOL

'PURGATINA
'

SAIZ DE CARLOS. cura el utrelllmlento, pudiendo conseculr, con su uso, una deposición diaria los enfermos bllloaos y los que tienen lndlcestiones y atonta Intestinal, por

un ser tóolco-luante suave ·y efic;u.

De venta en Farmacias y Droguerías. Pídanse folletos á
Carlos S. Prats, Apartado 468. México, D. F.

Pídase ,Catálogo Ilustrado.

Se remite gratis.

IL&amp;

1

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��CAPITAL : S10.ooo.ooo.oo.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Los Paliativos
Cada enfermedad tiene su origen o asiento eo algún órgano del cuer po; pero mu·
chas de ellas proceden de sangre impura. Para combatirlas eficazmente hay q~e ~tacar la fuente de donde proceden o sea &lt;la causa&gt; de la enfermed..d Los paliativos
exteriores p:&gt;dráo aliviar los sufrimiento, del paciente ; pere &lt;no curan&gt; y a v~c~s son
hasta perjudiciales y cootraprodu~entes. En los casos de enfermedades que tieoeo
su origen eo las impurezas cooteo1das eo la saogr~, debe procederse a atender _Y auxiliar la :1.cción de los riñones que son el &lt;alambique&gt; de la _sangre Conseguida 1~
eficaz depuración de ésta, la enfermed~d cesa. ~or_no depurativo potente y reconstt·
tuyente sin igual, damos a conocer la formula s1gu!ente _que l'stá hoy en uso general
y en diferentes paises por ser adecuada en cualquier chma: _Extracto compuesto ve·
getal Arvelina, 15 gramos: Jarabe compuesto de zarzaparrilla, 6o g ramos; Jarabe
compuesto de hipofo,fitos, 45 gramos. Estos com_ponentes pueden ,,bten~rse en _cual·
-quier botica. Mézclense y tómese uo:i. cucharadita después de cad,1 comida, temendo
el cuidado de agitar el frasco antes de usarse

bilitados que están en el camino de la lo·
cura y que de seguro llegarán a ella, si no
es que encuentran, por decirlo así, otra
puerta de salida.
Si los locos auténticos se matan menos
que los demás hombres es sin duda porque
hao pasado ya la mayor parte al lado del
suicidio, lo hao dejado atrás, más debilita·
dos, en lo sucesivo, o más desequilibrados,
de lo que es menester para darse la muer·
te.

EN USO CONSTANTB
HACE MAS DB
TREINTA AÍVOS

o o o

Se poede, pues, considerar el estado de
ánimo del suicida, como una locura, y no
me parece que sea preciso encaminar por
el sendero recto, la opinión v·.1lgar en este
punto.
En conjunto es verdadera, suficientemen-te verdadera, si se piensa cuán elástica es
la palabra &lt;locura&gt; y cuán dificil dar su
defioicióo;-y es además muy saludable
por cuanto es una de las mejores y más
fuertes represiones de la maoia suicida ;
muchos hombres, o algunos por lo menos,
El número de los suicidios se ha cuadr u- se detendrán en su designio, ante la idea
plicado y aun quintuplicado en Europa de pas_ar, después de su m_ue_rte, por_lo~os:
desde hace un siglo
la vamdad humana es e l ultimo seotim1eo·
Luirns s
Europa se mata. El odio de la vidd au- to poderoso que nos acompaña hasta el se·
menta en ella sin cesar con fulminante ra- pulcro.
pidez.
. ~e.mi-locura, u otra cosa, e~a. ~aoía de los
La Conversión del Grao Padre Y Doc·
Como los progresos de la c ivilización C1V1hzados qu~ se llama su1c1d10, ¿cuáles
tor de la Iglesia Sao Agustín. Sao Pío V. material hao sido de rapidez extraordioa· son las cood1c1ooes en las cuales se en·
Papa Confesor y Santa Cresceociaoa Már- ria, exactamente en el mismo lapso de tiem· cueotra como en el terreno más favorable
po, algunos hao concluido, casi &lt;a priori,&gt; a su desarrollo?
tir.
por suponer que el suicidio es una eofer·
Desde loego, y esto cc~fi_rr_na 1~ q~e pre·
CUANDO OTROS FALLAN
medad de la civilización, y la civilización cede, las atmósferas de c1V1l!z'.'-c!óo intensa
CONSULTE A
MARTES 6.
la causa general de la ioclioacióo al suici· soo aquellas eo que el su1c1d10 abunda
LOS MEDICOS INGLESES
dio.
más.
(ESPECJ.\LISTAS EXPERTOS}
este puoto es que la &lt;;pioióo de todos El_sui~idio es mucho más urbaooque ru·
Sao Juan cante portam Latioam&gt; o sea esEn
unánime.
ral, 10fio1tamente
más.
Ellos
y curan toJa clase de enfermeJaJes
• •d
Crónlc:t~tratan
y Nerviosas especktles . L:,s enfermed:1Jes
el Martirio de Sao Juan Apóstol y Evao·
Ahora hay que entrar en ciertos porme·
E 1 su1ct io alcanza su mayor actividad de la S.,ngre en el hombre y en la mujer. e&lt;¡&gt;eelalmennores.
en la región central de Europa, donde la te la EsteriliJaJ y 10Ja clase Je enfermedaJes de natu_gelista. Sao Evodio Obispo Mártir
La civilización desarrolla el suicidio sim· vida civili2ada es más activa; y es menos raleza
en ambos
sexos queRaJIC3l
requieren
exrerlencl.:tJellcada
y hablllJaJ.
Una cumclón
y Permaplemeote
porque,
salvando
a
un
número
común
en
los
países
del
norte
Y
del
sur
de
nente
e,
GARANTIZADA
en
caJa
ca&lt;0.
MtbCOLES 7.
mayor de personas débiles, las deja en se- Europa.
SI no pueJe rresentarse a &lt;u con,ultorlo. sirvose
uida solas
en la lucha con las dificultades
y¡ más todavia:
en los países
septeotrio·. env!arles
un_ timbre
Jerara
a cinco
. Y aunJomlclllo.
c~,stlo.
·d·
•
nano le sera
envlaJo
un centavos
tr:u~mlenu.,
La Madre Santísima de la Luz, Patrona gde la vida, a las cuales sucumben)
na es Y men 1ooales, las regtooes más próx1- Han curado ya a muchos padcnte&lt; Je esa manera, a
Es, para mi, ¡,. principal razón.
mas a la Europa central, son también las quienes no hnn vl,to Jam:is.
t&gt;riocipal de la Diócesis de León Santos
En el estado de barbarie los débiles son más fecuudas en suicidios.
Sin embargo, una visita es r referihle en caJ• C.'.1.•
Estaoislao Obispo y Flavio Mártires.-Fuo·
suprimidos por los fuenes; en el estado de
J\Sí, el it~liaoo se suicida en e l norte de ' ºuno caución de $soo.oo oro. &lt;e da a cu,lquler percióo en el Sagrario, Santo Domingo y a l· civilización se suprimen asi mismos; y la It~ha Y el toglés en el sur de 1:1 Grao Bre· sona cuyo caso sea tratado sin , xito.
~una otra iglesia.- Eo la Basílica de Gua· implacable ley de Darwio continúa siem· tana, Y el belga al sur de Bélgica.
I~STITUTO ~1EDICO BRlT,\NICO
Del mismo modo, los países~~ _iostrui·
&lt;ialupe, función de la Diócesis de Cuerna· pre siendo verdadera.
, a. Calle Je López. S
En el fondo, si es la principal razón. La dos son aquellos en_ que más ~u1c1d1os ocuMé,lco. D. F.
civilizacióo es una aput&gt;sta contra la oatu· rreo: las clas~s soctales.~á~ instruidas pa·
Hora, Je Consulta: Je Q a. m. a 6 p. rn.
raleza y no podía ser otra cosa, y es cues· gao mayor tnbuto '.1"1 smc1~10.
Domingo,¡;¡: Je 10 3 . m. a r r. m.
JUEVES 8.
tióo de honra ganar el par1ido: peroesevi· ¿~s culpa _de la !ostrucc1óo~
OTRAS OFICINAS EN
dente que no puede ganarlo siempre.
);o se advierte bien la relación que pue· Puebla. Pueb.
Portal HIJalgo No. s.
La Octava de la Asceosióodel Señor. La
Por una parte, llamado el sér débil a la da tener u?a cosa _con otra.
.
.
Mérida, Yuc. calle 61. No. 514.
Pe_ro la 1ostrucc1óo es,.a un. n:11~mo hem· GuaJalaj.1r.1, Jal. S:m Francbco, No. 235.
Dedicación de las Catedrales de Colima y vida y manteniéndolo en ella durante un
NOTA ESPECIAL:
Zamora. La Aparición de Sao Miguel Ar· tiempo bastante largo, resulta victoriosa, po.. signo y c~usa ~e_ l_a vida c1v1hzada más
pero por un instante, y en la decadeoci.. activa, y 1~ vida c1v1ltza?~ ~s como un cal·
El Prof. W. H. Hsle. Pre,IJente de la Institución,
cáogel. Sao Acacio Mártir.
deplorable de ese ser débil, del cual ha do de cultivo para el su1c1d10.
es tá ahora a cargo Je nue..-.t ra oficina principal en México. D. F.
hecho un reproductor, es derrotada, en de·
o o o
VIERNES 9.
fioitiva, de una manera vergonzosa.
Por otra parte, la civilización no sólo
expone e l sér débil a las luchas con las diEl celibato y el matrimonio también tie·
Sao Gregario Naziaoceoo Obispo Con- ficultades de la vida, sin poder indefinida· neo, por último, su influencia sobre el suifesor. Padre y Doctor de la Iglesia Griega. meote ateouárselas, sino que !o e.,pooe tam· cidio.
Los celibatarios practican el suicidio con
- Comienza la novena de la Santísima Tri· biéo al peligro de los placeres de la vida,
para despreciar los cuales es demasiado mucha más frecuencia que los casados
COGNAC
oidad.
débil: y se convierte, por ejemplo, en un
~o es esta la única razón por la cual las
alcohólico o en un eterómaoo, o simple· personas casadas alcanzan edades mayores
mente en un desequilibrado; y el suicidio que los célibes; pero es sin duda uno de
SÁBADO ro.
lo acecha y es demasiado débil para resis· los motivos; y se puede considerar el ma·
tir a sus gestiones
trimooio como una suerte de seguro de lar·
Santos Antonio Obispo Confesor Gordia· Un Dios celoso quiso que cada progreso ga vida y como un preservativo contra el
E imaco Cirioo Mártires, Job Profesor de la civilización huma°:ª tenga su precio, suicidio.
'
.
que cada paso dado hacia adelante tenga
El matrimonio es bueno, como dice la N i nguno tan del icio so como éste .
00' P
y el Beato Juan de Av1la Coofesor.-Eo su contrapeso en un paso dado hacia atrás; opereta, de~de todos los puntos de vista.
Catedral, Basílica, parro-quias y vicarías, se y lo que es peor, que no podamos calcular
Esta opereta es tao buen sociólogo como
repite la bendición de la fuente bautismal, nunca, si hecho el balance, hay en defioi- buen moralista.
con la misma solemnidad del Sábado de tiva
g~oaoc!a,
.º compe_osacióo
Laaun
inmunidad
quealelhombre,
matrimo·
Ese Dios
existe ?pérdida
Sería bien
malicioso. De? oio,
sin hijos,relativa
confiere
no _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
B OOA DELICIOSA, FRAGANCIA
la concede del todo a la mujer cuando el
Gloria.-Vísperas cantadas en Catedral hoy tollos modos parece que existe.
en el ALIENTO con las
Pero esto es aún muy general. Los débi· matrimonio no tiene hijos.
en los tres días siguit!otes.
les se matan. Sea. Pero en qué precisa·
La mujer casada y sin hijos no solameomeote son débiles ? Cuál es la naturaleza te se mata tanto como la célibe de la misde su debilidad? Son loL-os?
ma edad, sino que &lt;se mata con más freDOMINGO 11.
Parece que no. Los locos no se matan, cueocia &gt;
Pascua de Pentecostés o Venida del Es· Por lo menos los locos auténticos
Esto, señores, oo resulta, por cierto, en
No se suicidan con mayor frecuencia que nuestro propio honor.
píritu Saoto.- El Beato Juan de Avila tos demás hombres: ha.;ta se matan en me·
Probarla que no somos nosotros los ca·
Confesor y cuyo oficio se suprime este año. oor número
paces de hacer a la mujer feliz, sino los
- Santos Máximo Mártir, Mayolo Abad y
La locura, la locura auléotica y catalo· hijos; y que, sin ellos, es más de~graciada
Francisco de Jerónimo Coofesor. -Oficio gada, sería más bien un preservativo.
con nosotros que si permaneciera solte·
d d d'
·
Si alguien tiende a conservar la vida, sa· ra
Y misa de la solemoida
el ia: nto doble brá lo que debe desear
·Por lo demás, estoy convencido de ello;
de primera clase con Octava pri,·ilegiada Y Sin embargo. se nos dice que los suici· y no se requiere más que un poco de cbornameoto eocarnado.-Fuocióo e iodul· d«s son neurasténicos, y ciertamente que servacióo, de buen sentido, para ,·er no se·
:gencia plenaria en Catedral y Basílica _ los neurasténicos no son locos, pero son lamente .¡ue es así, que debe ser así, siro
enfermos, y enfermos de una enfermedad también que-aun cuando no supiérarros
que así es- deberiamos estar persuadic!os
También hay función en la parroquia del que p redispone a la locura
Se puede, pues, considerar, sin temores de que no puede ser de otro modo.
Espíritu Santo y en las iglesias de la En·
Lo que mata es la soledad.
carnación, Jesús Nazareco y alguna otra. de engaliarse, a los suicidas como seres de·

--------------- - - - -

Calendario de la semana.

- - - ----

Sobre el suicidio.

·R

oNtCO N

RAELCATA

VIOLETAS RUSAS

Ahora bien, la mujer casada y sin hijos, ri;a y me tendió una mano larga y fina,
está más sola que la mujer célibe.
donde el metal ha dejado su marca, una
La soltera, o vive con su fa~i_lia, Y es el mano de obrero, de hombre que ha mane·
caso más frec~eot_e, o aun v1vtendo_ sola, jado el martillo y la lima, mano sucia y su·
está ~eoos sohtana que la esposa pnvada blime; mientras sus ojos rientes preguntade h1¡os.
.
tao mi nombre y mi arte, y yo tenia ansias
:~ede ro~earse de. relac1ooes.
de arr odillarme ante aquel anciano y besar
r1eoe_ amigas, vec10as, c?m~~sales. Es humildemente su mano sucia.
n~cesano contar c&lt;;&gt;~ 1:1 soc1ab1hdad feme-No Je vendo esa cama porque la oece·
moa, q_ue no p~rm11tra que le falte o u oca sito, fueron sus primeras palabras.
compani3; y amistades..
..
.
Casi sordo. El silencio en que vive lo
La mu¡er casada y s10 h1¡os no tteoemá~ aisla del banal ruido para escuchar mejor
que a su marido, el cual, por sus negocios las voces ocultas de su cerebro fecunda·
o por sus placeres, o únicamente porque dor.
e_llo está en Id naturaleza del hombre, está
Oigo lo que quiero- me dijo entre car·
siempre fuera ~e casa.
.
. cajadas, cuando mostré, inocente, mi sor·
Pero ~é aqu1 el punto prec1~-e_l man· presa ante su defecto fisico,-pero fuerte
do, º'? diré_ que ~r ~u preseoc1~, s100 p_or en mis sesenta y seis años. Consagro mis
su ex1~teocta, le 1mp1de a la mu¡er relac10· energías a la perfección del fonógrafo y
narse. . .
del "kioetophooe."
~o qms1era, c~aodo llega, encontrar la
y a Ja sorpresa del vocablo, su locuaci·
~ llena de vec10~, o no eocoo~rar a su dad fué sorprendente. Tomó mis brazos
mu¡er porque estuviera de tertulia en la con su brazo fuerte y comenzamos una se.casa de enfrente.
.
rie de paseos a lo largo de la bibliote·
Resulta de esto que el mando no es com· ca
·
pañero sino &lt;un aislador&gt;.
· Esa es mi última manía! He logrado
:--o le forma una sociedad a so mujer, y unir a la acció n fotográfica, el sonido, con
le impide hacerse de ella. Permanece ais- tal precisión de tiempo que al terminar el
lada, predispuesta al pesar.
movimiento del labio expira la vibración
de la palabra. Todo sonido ~e reproduce
EMILIO F AGUET.
fielmente en la película, ya sea el disparo
de un cañó n, ya sea el eco de un suspiro.
Trabajo hasta las dos de la mañana y co·
rooaré con el triunfo este deseo. La fiebre
Fué el primer día de nieve de este ama- del éxito me embarga, como hace años
ble invierno. y los edificios de un color ro- cuando l~gré por vez primera en e_l mundo,
jo oscuro se apretaban unos contra otros r~p~oduc1r la voz humana o refle¡ar el mo·
como para calentarse ; abrimos• una puer- v1mteot&lt;;&gt;- Yo no descanso un momeot~, _ca·
a y nos encontramos en la biblioteca de d~ m~s taozo al mercado uo ~parato util y
1Tomás Alva Edisoo.
aun s1e?to en el f_oodo de m1_ cabeza e~a
Entre tanta cienc ia, entre tanto recuer· pugoi3~1dad d~ m1 raza amencaoa, de tr
do, entre tantos planos y modelos, entre más e¡os, de ir hasta el fin ..
.
escritorios rebosantes de documentos, cer•
y su_ braz~ ~pretaba el n_uo, en una d1·
ca de un bloque de cobre de dosciee:tos sooaoc1a dehc1osa, pues mi.entras hablaba
kilogramos de peso, al lado de una caja coa e1 c~lor d~ un cooveoctdo, no ~~ba
de cristel con un cilindro impresionado por de reir 1of_aot1l~~ote, rebosando de ¡ub1lo,
la ardiente palabra de Gladstooe; un lecho de salud, ce fehci~a~.
_
de campaña trata de ocultarse tras una es· . Frente a cada ".1tnoa me ensenaba alg_o
ta otería de libros de física : es el Jecho don· 10teresaot~, los primeros telé!ooos, los pn·
de el sabio duerme las pocas horas que su m~ros _tooograt~s'. ~us estudios en la fa.
cerebro se ¡ permite
bnc~ctóo de c.d1[1c1os d~ cem~oto, su per·
0
Aquella cama de hierro. estrecha y fría, fecc1óo_ telegrá~ca, sus 1nv~oc1ooes ~el _fe·
me pareció un altar un secreto tabernácu· ~r~carnl eléctrico, y )a simple maquina
Jo.
'
'd1ctograph" para el _dictado?~ ~artas
Piadoso contemplaba la almohad:l donde
-Yo creo qu~ sera un per¡u1c10 para la
la cabeza que ha pensado tanto ~ueña des· estenografía; m1lla_res de e~pleados ~esará o
pierto O piensa soñando: oculta fuerza tras ~ la labor mecánica que 1~veotó S1_r Isaac
a lgo que nadie ha percibido, deseo impe· . 1_ttmao, ante esta máquina terrible y
rioso de escudriñar un infinito invisible a util.
ojo humano v de apoderarse de un ele-La humanidad no puede ser seotimeo·
mEoto desconocido del cual ningún sér tal. Hay que simplificar y renovar. Si el
sospechaba la existencia,
emplea:lo sufre, el propietario gana. Yo in·
Y en esa contemplación me sorprendió vento para el mundo, no para favorecer
Edisvo.
una clase!
teda discusión
Se adelantó rápido, con una 5'lorisa casi
Diplomátieo.meote evitó

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA
"Hermosa mano, blasón vale", d ecía Luis XIV. Para tener manos blancas, hermosas, finas, sin asperezas ni humedades importunas, para que las uñas estén tersas y rosadas como
digno coronamiento de dedos graciosos, aconsejamos que se
unten durante algún tiempo, al acostarse, con h: CRE~IA FLOREINA, poniéndose después toda la noche guantes de piel de
perro, anchos y flexibles. Por este medio se consigue tener unas
manos bonitas y aristócrátas.

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE,
JABON FLOREINE
De A, GIBABD, Bue ti' At~,,a, 48, París
UNICOS AGENTES para la República M~ricmno

-

El Trabajo de las
Mujeres No Tiene Fin
• En la mayoría de los casos, ésta es
la pura verdad. Las mujeres trabajan
desde por la mañana hasta por la nochE:,
cocinan, barren, sacuden, van al mercado y regresan á la casa con multitud
de paque t e s para proceder luego á preparar las comidas. Todo esto significa
un desgaste de energías nerviosas las
cuales el delic:ido sistema de la mujer
no debe perder.
P e ro el trabajo tiene que hacerse
y el cuerpo debe estar en buena condición, y para esto las mujeres deben de
tomar, cuandc, están malas,

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA. LYDIA E, PINKHAM
HE AQUI UNA PRUEBA.
Providence. R. l. :-: "Le escribo para darle cuenta del mucho bien que
me ha he cho su med1cma y p:1ra que otras mujeres sepan que pueden encontrar ayuda en este remedio. Hace unos tres años estaba sufriend~ con
dolores tirantes hacia abajo, menstruacion irregular constipación y dolores
de cabeza. Estaba muy triste todo el, tiempo. Co~encé á tomar el Compuesto Veg~~l de la ~ra. Lydia E . finkham, las Píldoras del Higado y á
usar la LOCJon Sanativa y al poco tiempo estaba curada y tan bien como
estoy ahora. Tengo una casa de huéspedes y trabajo todo el día pues yo
soy la que atiendo_ á los hue sped~s_. Confío en que toda mujer que sufre
pruebe sus remedios. Sus med1cmas hacen esposas y madres felices.' ' Sra. .ANNA HANSEN, 579 Potter Avenue, Providence, R.I.

Si está Ud. sufriendo al~nna de estas enfermedades y desea un
consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkl1am MediSu carta será abierta, leida y contestada por una sefiora y considerada estrictamente confidencial.

cine Co., Lynn, Mass., E. U. de A,

eogarzaodo en su frase netamente ameri· miran dos máquinas parlantes; e l foo6gracaoa, dicha con ese acento nasal del ·•yan· fo de Edisoo Y un gramófono de una coro·
vocabulario tao ama· paEñílagprariovaadªc·a
•• como aolt·
.
dkee"d y ese pintoresco
bl
o I o O gurna
e 1 o¡o
" e .este pue o.
.
.
e ipación de la sorpresa, ataca .-s u defectuoPasamos a \r"".és de 10fi01to~ talleres so oído al cuerpo del gabinete ; un disco t'S
donde ra ras ma quinas ~oo maoe¡adas por colocado, y el fonógrafo- canta una meloobreros de dulces soonsas.
día suave, redonda, poderosa, como si en
Por las ventanas se veo otros edificios de el interior de aquella caja de ma dera necinco y seis pisos, todos en labor, todos gra, viviese el hada barmooia; es una pleperfecciooaodo los inventos de este hom· garia de una ópera italiana, y la artista ha
bre sobrenatural: a un lado la fábrica de impresionado aquel disco con una sublime
baterías eléctricas, todas clasts de aplica· devoció n de arte.
ciooes domésticas; a otro el cinematógrafo
A la última nota, una nota grave y relicoo sus enormes chimeneas de ladrillos y giosa de contralto, Edisoo levantó la cabesobre todos la nieve lenta, blanca y tris- za mientras en una perlada risa me dice :
te....
· - Verá Ud. la diferencia- y tomando su
Llegamos al salón de audiciones, un pe· silla, va a la máquina rival que entona la
queño anfiteatro, donde frente a frente co· misma plegaria dicha por una artista del
modos pugilistas prontos a un combate, se Metropolitao Opera House.
es la misma sonorida d mística es un
canto vibrante. raspado, chillón , do¿de las
notas agudas tiemblan y se arrastran metálicas, mientras el final grave se pierde
en un rumor ronco como el estertor de un
asmático.
Y de una máquina a otra, Edisoo comienza una ~rie de. ".iajes deliciosos, juzgando su disco, cn hcaodo cada sonido
como si pudiese contar la millonésima par:
te de una vibración, frunciendo el ceño
cuando la menor aspereza alterase la me•
lodía, deteniendo el mecanismo para eoco;,trar la deficiencia.
- Vea U d., en mi fooó~r'lfo no se necesita ca~biar la aguja. La punta que tiene
es un diamante que dura para siempre. Esa
otra, y aqui sooreia mostrando el gramófo•
no donde un animal doméstico escucha la
vo z de su amo, es hija mía tambié n : pero
de ese alumbramiento de dos hijas la una
me ha salido perfecta, la mía ; la otra, muy
defectuosa.
T ímidamente Je mostré mi deseo de conocer el "kioetophe,oe" y su sonrisa se
agrandó aún má~ al complacer mi c uriosidad, como si tuviese piedad de mi sed de
ciencia, de mi profana impertinencia en
penetrar en recinto aún cerrado al filisteo.
- Dentro de diez díaz , arios teatros de
:--ueva York presentarán el ioveot&lt;; y ya
una compañí'l me ha ofrecido medio millóo de pesos por la e xplotación de esas
pellculas en la ciudad de \lueva York.
F. G. DE CI5~ERO S.

Emilio ú'KANUEL ~ Co. Avenida 16 de Septiembre, 65.-~XICO

"'º

�BIBL!!)TEC.11 UNJVl='Pc;fTAíll~
ALFO'' O R
EL MUNDO I LUSTRADO

Carta a un Amigo
Consejos Para Adquirir La Belleza
Se debe usar siempre un jabón que se se¡,a que es
sua1•e y ¡,1110 que limpia perfectamente eu lugar de
obstruir 6 abrillantar el cutis.

(Juerido a migo: •
Me parece ver tu rostro entre pasmado
y risueño, cuando te imagino leyendo estos
renglones. ¿Que por qué te imagino pasLo. mejor manera de mantener el cutis limpio y
sa1uda0le es usar sólamente el puro y legitimo
mado? .... La razón es muy sencilla: t:'.1,
como todo el mundo, al abr ir una carta, lo
JABÓN BORATADO DE
primero que tratas de leer es la firm«: y
¡cl:tro! cuando convertidc, en Ch~mpollion
has podido descifrar aquellos garabatos
que quisieron ser letras y hubiste leído:
Rui Gal, te has pasmado porque conoces
perfectamecite a es,;i seiior y sabes que es
perezoso para e~cr ibi r .... ¿Que por quií
te imagi no sonrient,;i ? Pues .... ¡vamos! he
Después del bai\o ydespuésdevestirscdebcn
de usarse los Polvos de Meneen de 'falco
sido franco al principio y lo seré también
Boratado. Absorve::i el sudor y otras secreahora. Te imagino sonriente, porque, pociones venenosas. mient:-as Que sLc:; cualidades
niéndome en tu lugar, creo q ue yo sonreisuaves calman cualquier irritación.
ría de contento al recibir la carta de un
El u so continuo de estas dos famosas preparaciones
dán por resultado un cutis más limpio, más salu~able.
amigo a quien quiero : y como yo me vanamás bello. C.rhard M....en Chem. Co., Newark, N. J.,[. U. de A.
glorio de ser amigo tuyo y de que tú me
A gen.el&amp; pan. la.d.l1tribuclon., eu lfextco· LA BOTICA NtrEVA,
llonterre7, Nuevo Leon. Se ven.den ea. tod.u la.a
quieres bien, creo que sentirás contento al
bottcu y f&amp;rm&amp;ciaa a 80 cen.tavoa plata la c..ia
leerme.
Y pues soy perezoso para escribir, g rave debe ser e l motivo para que, &lt;tomando
las ocios..s plumas&gt;. (al revés de Don Quijote) emprenda este viaje, no por los e:-teosos y conocidos campos de Montiel, como el enamorado de D ulcinea, ese &lt;geoey sus consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica,etc. roso loco a quien la cuerda realidad ,·a
moliead o a palos y puñadas,&gt; como dice
Gregario Martíoez Sierra; sino por los diPURQATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISIEPTICOS !atados vergeles de la imaginación y las
-■--•-----■T■-■LiíiiilEiiR■OÍoY■,111196;,;•:,;R;,;,;;u¡;;e.,;d¡¡,',¡;Am_,a;;,t¡¡e¡;r,.d¡¡a¡;m;,¡.
· 111P,¡&amp;¡¡R¡¡l.¡8¡¡.¡1f.,;l¡¡¡odll¡¡¡¡¡';,;'¡;;ª;
' ,¡F.;a.,rm_;oc;I¡;;ª;
' ;.
· _ , extensas llanuras de la razón. La causa es
~
esta: Leí un trabajo tuyo que me gustó
mucho. y no pudiendo estarme quieto, tomé la pluma y me preparé a darte mi opinión- aunque no me la pedías-a sabiendas de lo desautorizado de ella.
En ese tu artículo, nos presentas e l genio
inmenso de Laplace formando mundos.
Nos transportas a épocas geológicas para
Sola y Unlcá Calldad
mcstrarncs a la tierra en su infancia; nos
la haces ver después en su juventud, y nos
narras todas las peripecias de su vida. Xos
babias también de ese otro genio maravilloso, que con su libro &lt;Origen ne las esPara conseguirla
y el Nombri ºCHRIITOFLl"
pecies&gt; imprimió vigoroso empuje a la
EXIJASE esta Marca
sobre cada pieza.
ciencia del hombre y señaló brillantemenL
te • l período actual, según frase d el ilustra&lt;!o profesor. Nos babias luego de la
MEX/CO • ll&amp;USER y Z1VT -,, C ...
evolución y estoy confcrme. Yo también
creo que la existencia en este muodo no
es sino un tramo de la jornada q ue emprendemos hacia la m.. ta que es la perfección: un ,·iaje de retorno hacia un espíritu
p erfecto. C reo que la muerte es tan sólo
un descanso. El sér fatigado de caminar,
se sienta a la vera del camino, para dessiempre BB eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
pués levantarse transformado, ,·igororn, y
I sus maravillosos re&lt;Jultadoe, -, por eso es que se ha hecho la pre•
continúa su ma rcha; vuelve a caer y torna
ferida del público, Basta usarla una vez para tenerla siempre en
a levant?rse en otra vida cou ma)or esprevención, Produce efectos segurisimos en
fuerzo, y después de muchas caminatas y
Q/IAIVO8, TUMOlll!!.11. AI..MO/1/IAIVAS, Hl!!.IIIDA8, ,-uSTUI..AS, 1..1..AQAS,
muchos descansos llegará a la meta ambiUl..01!!.IIAS, QUl!!.MADUIIAS, ,-,sTUI..AS, 1!!.IIUPCIONl!!.8. l!!.TC., l!!.TO,
cionada. .
01!!. Vl!!.NTA l!!.N TODAS L.11S D/IOQUl!!./IIA8 '/ 80TICIIS,
Y bien , querido amigo, puesto que estoy
hablando con si nceridad, voy a hacerte un
A 25 CENT A VOS LA CAJA.
r¿proche.
Para ¡ 08 ill&amp;"ree donde no ■e eno11entre, as deapaohatranoo de porte annaneo
¿ Por qué escribes tan sólo trabajos ciendon el pedido en &amp;ellos de oorreo 1().80 on. por oada oaJa y por docena 13.52,al DeJl()1lt&amp;r10 reneral,
0/ITl!!.QA. s• OAl..1..1!!. DI!!. ••N"IQUI!!. N 9 e:,,
tíficos? ¿ Por qué cuando tus amigos te piA,-A/ITADO ,s,r,
den un trabajo literario, de imaginación,
te excusas diciendo: O científico o nada?
•e1uco, D, "•
Ya sé lo que me vas a responder: que no
puedes: y yo te respondo: sí puedes, pero
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - &lt;.
no has que r ido Es cierto que la ciencia
es muy hermosa: basta para ello que sea
una mujer rubia, blanca y de ojos ,-erdes
P ero tú estás perdidamente enamorado de
ella, y no te fijas que cerca de tí pasa, entre otras muchas, una muje r no menos bella: la Poesía.
!!:ntrégate a esa mujer, querido amigo,
de c uando en cuando; ella es ternura, es
sentimiento. Cuando aquella mujer rnbia
de q ue hablé al principio se muestre esquiva cuando estés fatigado. cuando estés
triste, la Poesía, mujer hermosa, tendrá
palabra~ caric iosas para consolarte. Xo es
una mujdr vulgar: es recatada, es pudorcInve11lada en 1.860, es la más antigua y queda superior
sa, mas no se entrega a ningún quidam.
&lt;La Poe5ía, señor Hidalgo, dice el cláá todas las imitaciones que su éxito ha hecho aparecer.
sico, a mi parecer es como una doncella
tierna y de poca edad y e n todo extremo
DE
hermosa .... No quiere ser manoseada, ni
SIN BISMUTO
traída p~r las calles, ni publicada por las
esquinas de las plazas, ni por los rincones
oñe los palacios .... Habrá de tener, el que
Á LA
-la tuviere, a raya, no dejándola correr en
Et»ijase la Marca de Fábrica: ~. SIMON - PARIS.
torpes sátiras ni en desalmados sonetos.
•
..111.. ~~
Conque concede un poco rle ame r a la
poesfa. );') se necesita ser pceta para amar-

Contra el ESTREÑIMIENTO
Ex-u·ase1o.YERDADEROS GRANOSdeSALUDdelD'fRANCK

:.Plateria "CHRISTOFLE'''
La Mejor

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I·~l~~~!!~:M ~~!~=
1

ª"· ,..,.,..,..,. •.

1

m"-

CREME SIMON

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de NOviembre de 1894.-

Año XX.- Tomo 1.

lmpreso en papel de las Fábricas de San Flafael

México, Mayo 4 de 1913.

•

&lt;La poesía, pug na sag rada,
Radioso arcángel de ardiente espada,
T res heroísmos en conjuncióu:
El heroísmo del pensamiento.
E l heroísmo del sentimiento
Y el heroísmo de la expansión.
RUI GAL.

JABON DE VERBENA
CALENDULADO.
(Obsérnm m multados darute Os se■am)
Ex&lt;1ulslta ayuda en
el tocador,wr&lt;1ue es
una cleDtíflcacomblnaclóo de las virtudes dulclflcantes de
Verbena y da Clltnddll,
Su uso en -pocos días
afirma las cunes y
embellece la tez, Impartiendo la lozanía
y una vtvltlcaclóo
perfumada, compara ble sólo con la Que
se obtendría de experto masaje dado
con vnluptuosos aceites orientales.
Evita y cura la
caspa, los barros y
las enfermedades cutáneas, vlirorlza las
raíces del cabello,
delicioso para lavar
la cabeza y bañar it
los niños. Precia de
la pastilla $1.00, Por
corren certificado:

1
1

.:&amp;f

La

FONDO RICARDO COVARRUBIAS
la, como no se necesita ser Narciso para
amar la belleza .... ¿ Poeta he dicho ?
Esta palabra me trae a la memoria un
a rtículo de nuestra amigo Florentino ....
Ya ves, Florentino, estudiante corno nos·
otros, cortejador de las ciencias como nosotros, en un momento de expansión, en, ía
en su artículo na beso a la Poesía. Nos
habla de los poetas, de esos afortun,ldos
amantes ele la mujtr que tanto queremos,
y que tú también quieres, aunque debes
quererla más. De esos graneles hombres
que si son Homero, son historiadores y
geógrafos; si son Eurípides, son psicólogos;
si son David, son legisladores; si son Dante, son filósofos. Dice Sbelley: &lt;Los poetas son hierofantes, de una inspiració n incomprendida; espejos de las gigantescas
sombras que el porvenir a r roja sobre el
presente; trompetas que llaman a la batalla; legisladores desconocidos del mundo&gt;
Ahí tienes maravillosamente descritos a
los poetas
Pero .. .. creo que dije a l empezar est;¡,
carta que era yo perezoso para escribir, y
como no quiero que se diga que soy mentiroso, aquí termino, recomeodácdote que
tu próxirao artículo sea literario. Tú, amigo mío. eres luchador, eres investigador,
eres soñador a fuer de joven: pues bien, la
Poesía es luch.. ; en e lla encontrarás na
campo de investigación; también es esperanza. Oye ahora lo que dice uu poeta
xicano:

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Fraseo 001 ilstruuiones en ParisG'35
Mexico:
J. LA.BAll!E, Sucesores y ()lo,

Monumento a doña Josefa Ortiz de Domínguez en la ciudad (:le Querétaro.
Obra del Ingeniero Carlos Noriega,
- - -·

Número 18.

��Es fábula corriente, sobre todo entre los turistas de
allende el Bravo, eo la que creemos a pie juotillas, que
nuestro país es uoo de los más bellos del mundo, tanto
por lo que hace a sus bellezas naturales como por Jo que
coocieroe a sus mooumeotos.
Y efectivamente lo es, la fábula descansa sobre hechos
comprobados y sobre observaciones hechas por personas
que han demostrado por México más cariño que nosotros mismos, Pero si preguntamos a muchos de esos turistas y al noventa por ciento de los mexicaoós dónde

están esas bellezas, seguramente que nioiruoo de ellos
oos sacarán de dudas.
Nos citarán frases hechas, nos dirá n que México es
el &lt;Egipto de América&gt;, que hay un Popocatepetl y un
Ixtaccibuatl y que en nuestro museo se cooservao preciosidades arqueológicas que la mayoría de ellos no entienden.
Y si a los que tal dicen pedimos que oos sirvan de
guías para contemplar tales preciosidades, seguramente
que no sabrán por dónde empezar. Algún explorador

fy~rta ge 1a casa de) seijor ~osendo Ri vera eo Querétaro,- Fot. Kahlo

alemán escribió acerca de nuestro México desconocido
y lo hizo coqsistir en los paisajes de la zona de los bosques cerca de la costa del Pacífico y las costumbres de
las indiadas nómadas que viven y recorren esos bosques.
Y, desgraciadamente, no es eso lo que se desconoce
de nuestro país; todo mexicáno sabe que hay muchos
indios eo nuestro territorio, y en Europa apenas si se
sabe algo más si no que somos un país de indios semisalvajes. Pero nosotros hemt'S contribuido eo grao parte
a entretener tal idea, ¿cómc queremos que los extranjeros tengan de nuestro país uoa idea favorable si DO!'otros mismos oo la tenernos mejor ?
S i nosotros no podemos enumerar siquiera sea someramente las grandes bellezas que encierra nuestro país, ¿cómo
han de llegar éstas al cooocimieoto de
los extranjeros?
Aparte de las preciosidades naturales, eo que abunda nuestro I\Iéxico, desde el punto de vista arquitectónico, sio
citar otros puntos, tenemos monumentos que enorgullece rían a cualquier
país; ¿por qué oo los conocemos ? por
pereza y por apatía.
Tenemos a pocas leguas de nuestra
capital la joya más grande quizás que
pueda hallarse en América del arte churrigueresco: el convento de Tepotzotláo; las vías de comuoicacióo son rápidas y fáciles; el sitio es pintoresco, y
sio embargo, cuán pocas personas se
han tomado la molestia de visitarlo. La
preciosa fotog:afía que publicamos en
la primera plana de nuestro número
anterior llenó de admiración a la ma·
yoría de nuestros lectores que no sospechaban teotr el alcance de la mano
un tesoro de belleza tan grande.
La ciudad de (Juerétaro encie rra
templos y patios de uoa riqueza y de
uoa belleza iocalculables; apenas hay
quien sepa de ellos. La catedral de TaxC'&gt; es uo primor; pocos son los q¡¡e la
conocen siquiera de nombre. La parroquia de Dolores, donde se proclamó la
independencia nacional, es bellísima y
oo hay quien lo sepa. El templo de Santo Domingo de Oaxaca bien merece un
viaje desde cualquier parte del mundo,
solo para verlo, pero nosotros no lo hemos hecho.
Sería tan larga la lista de edificios,
monumentos, etc., que pudiera citar, que
no cabrían en el poco espacio que debe
tener esta nota. la cual tiene por objeto
tratar de aficionar a nuestros paisa nos
a que conozcan nuestro país para que
puedan hablar de él cuando los extranjeros preguoteo dónde está su decdntada belleza
Hueoa muestra de lo que venimos diciendo soo las fotografías que ilustran
esta página y la frontt:ra.
Confesamos iogénuameote a nuestros
lectores que nosotros mismos, que ta nto
hemos visto, desconocíamos la casa del
señor Rivera en Querétaro, y sólo recorriendo la bella colección fotográfica
del señor Kahlo, nos dimos cuenta desu
existencia. La puerta, c ..racterísti ca de
la época. colonial, subyugó nuestros ojos
desde luego que la vimos, y los patios
entretuvieron nuestra atención por un
buen rato. Esperamos que nuestros l&lt;ctores encontrarán dignas de su admiración ias fotografías que ofrecemos de la
casa del señor Rivera.
Y, puestos e n este camino, iremos
ofreciendo, con la mayor frecuencia posible, fotografías de todo lo bello que
vayamos encontrando en nuestro país."
Ojalá que de esta manera C?~tribuyá-· ·
mos en nuestra esfera a que se quierá'
a México, por lo que en realidad es: y
no por lo que dicen las fábulas. El galante título de ciudad de los Palacios
que dió Humboldt a nuestra capital, se
encontrará casi justificado, y no se hab lará ya de él con sarcasmo. México, a
prin cipios dt:I siglo XIX, era una de las
capitales más bellas y más ricas del
mundo.

•
..

•
Piso alto del patio principal de la casa del señor don Roseodo Rivera, e n Q ueré taro. P lanta baja de la casa del señor Rivera .

F ots. I&lt;ahlo.

�"Rosa Musgo."
Especial para "El Mundo Ilustrado."

A mi distinguida amiga la señorita
Luz Aj&lt;1ria.

¿ Sabréis, señora, un remedio
para curarme este mal?
Pues que vos me Je habéis dado,
vos me Je haréis de quitar.
.... Yo no sé que haya en el muodo
tao cruel enfermedad.

,

¿ Diz que esto celos se llaman?
iStñora, y qué malos son!
¿ Y diz tambi.3o que los t¼les
son vástagos del amor?
iAy! iQue no sé si vos quiero,
y tengo celos por vos!
Bien me acuerdo de un domingo
de Mayo, en que fui a ruar,
luego de misa de doce,
sefor de mi libertad,
más finchado que un virr,.y,
la calle del Arenal.
Cruzaba por los Coloreros;
y hube de topar con vos;
guardábaos una dueña.
y babiais por rodrigón
un vejete avellanado,
que enfadoso me miró.

No parl yo grandemente
en vuestra rara beldad.
y cierto que si no oyera
al momento de pasar
decir: "Aquesa es primera
ea lo~ Caños del Peral."

¡juro a Dios! que a la hora desta
no hubiera aqueste escozor
que siento insistentemente
por tierras del corazón.
Que yo no sé si vos quiero,
y tengo celos por vos.

No había moza vistosa
ni almibarado galán
que atente&gt; oo vos mirara
al momento de pasar;
ella, muriendo de env!dia;
el, muerto de amores ya.

Y viendo que vos miraban,
empecé a miraros yo;
y vos, viendo que os vía,
mandásteis al rodrigón
que se vos pusiese junto
por velar vuestro primor.

¡Bienbaya la sireoica
de aqueste amoriado mar
que llama a los corazones.
y cuando cerca los há
húyese hacia la ribera
para verles naufragar!

Dígame la comedianta
(no me ande en cábalas yo),
s i es que maodóme en secreto
alguna vista de amor,
que yo no sé si vos amo.
y tengo celos por vos... ,
DIEGO SAN JOSE.

Ante una estatua

¿Qué llevas en la urdimbre de tus rizos
Y en tus labios.de nítida bl,lDcura,
Que la luna al hundirse en la espesura
Te bañ:t con sns célicos hechizos ?
¿Qué misterio se oculta en tu pupila
Y ea tu pecho de Diva candorosa,
Que Castalia al mirarte se perfila
:Cn dombo de la onda quejumbrosa ?
¿ Acaso eres celaje levantino
O presagio de triunfo perenoales,
Q ue engarzando lo humano y lo divino
lJeificas el ideal de los mortales 1
Quién pudiera expresar tu idealidad
Y arrancar de los labios de las olas
El dulce ritornelo de las violas
Para ensalzar tu augusta magestad!
¡Ah!, dicen que en tu cuerpo marmolioo
Se ocultan los pesares de los muertos,
Y que llevas cual viento peregrino
La queja que murmuran los desiertos.
¡Tal vez! porque silente y pensativa
Te mantienes al pié de los umbrales,
~eñalando el principio de la vida
Y el fío de los dolores mundanales.
LAURO G. CALOCA.

Para "El Mundo Ilustrado."
Deja que cante el himno de los amores
en la lira divina de los ensueños,
deja que tu camioo riegue de flores,
virgeocita hechicera, luz de mis sueños.
Deja que tus recuerdos vaya rimando
al compás melodioso de mis canciones,
deja que tus quimeras vaya cantando,
· tus dulces esperanzas, tu3 ilusiones,
Adorador rendido de tus encantos,
admirador ardiente de tu belleza,
para ti son, Oh Amada, todos mis cantos
cual sencillo homenaje de tu pureza
Eres de los jardines flor deliciosa,
que triunfa en los combates de la hermosura,
eres, Oh princesita, joya preciosa,
r eina por tus encantos y galanura.
Como un trofeo galante para mi dam'l
a tus pies deposito mis madrigales,
mi corazón r endido sn amor proclama
en rondeles galantes y arias triunfales.
Q uisiera yo en mi lira de amaute bardo,
caotar de tu belleza mis impresiones,
al sentir de tus ojos el dulce dardo
que pasa dominando los corazones.
Reina de mis ensueños. dueña :le mi alma,
virgeocita hechicera de mis amores,
tus frases cariñosas me brindan calma,
y alejan de mi pe.::ho los sinsabores.
Eres dulce sonrisa de p rimavera,
arrullo delicioso, flor sonrosada,
alba de mis amores. dulce quimera.
priucesita adorable, niña encantada.
Llevas en tu alma pura rico tesoro
de bontlades, amores y sentimientos,
y por eso rendido, niña, te adoro
y te ofrendo sincero mis pensamientos.
Por eso te proclamo reina y señora,
y p:tladio ~alante de tu belleza,
mis líneos trofeos, Oh eocaotadora,
son sincero homenaje de tu pureza.
Deja que cante el bimoo de los amores
eo la lira divioa de los eo~ueños,
deja que tu camino riegue de flores,
vi rgeocita hechicera, luz de mis sueñlls.
PABLO M. SOSA.

Yo conozco las crueles amarguras,
Que acibar;io las noches y los días.
Y las hondas y leotas agoofas,
Que siembran en el pecho las tristuras.
Por eso guardo en mi alma las ternuras
lomeosas de las grandes elegías,
Consolaciones de melancolías
Y bálsamo eficaz de las torturas.

¿Te arropan en su manto las Tristezas? ...
¡Yo oo quiero que sufras! Seca el llanto
Al limpio fuego de mi puro amor:
C ubriré tu pesar con mis ternezas,
Mitigaré tu duelo con mi canto
Y uogiré tu dolor con mi dolor!

Cuando nos tratamos por primera vez ¿recuerdas?
Nada hacia tí me atrajo; tus virtudes que boy conozco,
la sencillez que te caracteriza y tus bellas cualidades
ptsaron inadvertidas. Estaba en esa época en un estado
de iocoocieocia tal, que casi oo vivfa Un golpe terrible
sufrido eotooces, hizo que cambiara. Al saber que tocabas, (dispeorn, querida amiga, la franqueza) sentí disgusto y voy a decirte por qué. Yo amaba ioteosameote,
como se ama la primera vez; permite que te haga esta
coofideocia, amiga mía; quiz.i con ello cometo una falta,
pero quiero que hoy que me has hecho sentir algo muy
hondo y muy triste desahogar en parte esta pena que me
llevará al sepulcro, pena que sólo tú debes conocer, tú
que has sabido recordarme la época más feliz de mi
vida.

Era el mes de octubre.
Soplaba un vientecito helado.
Sentada_ allí junto a la ventana, deshojaba ioconscieotemeote ue&gt;a margarita para saber si él me quería. De
pronto y sorpreodiéodome, apareció él, el amigo de la
infancia y sin que se lo pudiera impedir, me quitó la
flor y siguió diciendo: si .. . . no .... si no, y al terminar
dijo tristemente ¿ves? ella no me quiere. Entonces comprendí que él como yo amaba en silencio. ¡Qué dulce es
amar así, querida amiga! Es el amor más puro y sublime
que existe.
Después, como pensando ea algo triste, dijo: ¿Qué im-

porta que la flor diga lo contrario, si al fin sé que ella
me ama!
Veo, voy a tocar un wals que estudié sólo para quetú
lo escuches, y tomándome la mano, nos dirigimos hacia
ti piano y tocó•
.
Nunca hasta entonces había oido música tao melodiosa y elocuente. El amor no se define, amiga mia, pero
si alguoa vez en un atardecer de otoño, cuando el sol
magestuoso se hunde eotre nubis de oro y gran:1, y !as
hojas de los árboles se desprenden para rodar s1len~10~as hasta el abismo que las sepulta en el eterno olvido,
cuaodo tu pensamiento esté oc upado por alguien.ª quien
amas, y cerca, muy cerca de 1í se encuentre, q!-11zá sentado junto al piano el sér querido, para deleitar a los
que oyeo; eotoncess, amiga mia, habrás sentido el amor
tal como debe ser, el amor no descrito aúo por los poetas, el amor que dá vida y mata al mismo tiempo, el amor
que convierte; e l amor que hace estremecer de goz~, el
amor intenso y puro que oo se acaba ouoca y que existe
auo después del más allá ..... .
Y tocó en aquella tarde otoñal el sér amado, y enviándome una mirada dulcísima, que oo olvidaré jamás,
murmuró en voz baja: ¡Te amo como tú a mí! Aun cuando tus labios nunca han pronunci;ido esa frase, sé que
me amas tú también, tus ojos me lo dicen y perdó name,
pero ...... iTe amo!. ..... ;Te amo !
Ante aquella coilfesióo inesperada no sé qué sentí, y
mientras con su maoo izquierda oprimía una de las mías,
con la derecha seguía tocando aquel trozo, que cual
marcha nupcial ameoizó la fiesta en que se unieron dos
corazones en un juramento de amor eterno. Y ea aquel
divino éxtasis permanecimos no sé qué tiempo, mudos,
sin oir más que la música que brotaba como eosueño
misterioso, como promesa de angel.
Uoa voz iofantil oos interrumpió; era mi hermana que
abrazándome cariñosamente me dijo al oído: iQué bonita pieza! dí que la toque otra vez. Y se dejaron oir como antes aquellas ootas que debían ser más tarde a la

vez que ml tormento, ei recuerdo dulce de la tarde más
feliz de mi vida.
El piano enmudeció ..... .
Llegó el mes de noviembre, de sombras, de luto, de
tristeza, y la irónica, esa a quien llamamos muerte, envidiosa de mi dicha y haciendo lujo de crueldad intensa
me arrebató al ser querido.
Hoy, al escribir tstos renglones es la media noche y
para desahogar en parte mi pena te bago esta confideocia: todo lo que me rodea duerme, el dolor solamente
vela conmigo y en mis oídos resuena aún el eco de la
música de aquella tarde y que tú con esa sencillez y
ternura que te caracteriza ejecutaste tao admirablemente hoy, sin imaginar al hacerlo que en ese momento sufría el corazón de quien tanto te quiere.
Pero olvidemos todo, querida amiga, ya que tú solamente has sabido hacerme seotir lo que el amado ejecutando el vals &lt;Rosa Musgo,&gt; que amenizó la fiesta en
que se unieron dos corazones en un juramento de amor
eterno.
C LOTILDE VILLEGAS LEAL.

UNA TARDE DE MI MAYO
Este era, en otro tiempo, el mes de los poetas y de ios
enamorados. Buena viejecita, viejecita de cuento de niños, que veo allá enfrente, haciendo calceta, detrás de
las vidrieras que desempolvan las primeras lluvias, ¿dime si no es verdad 1
En tus mocedades, decir mayo e ra como decir alegria.
Me acuerdo aún. en mirándote alzar y abatir la mano
con la aguja enhiesta, o subirte, sobre el fino dorso de la
nariz borbónica, las antiparras &lt;siglo diez y ocho;&gt; me
acuerdo de las amarillentas estampas, de los antiguos
grabados, de las viejas aguas fuertes, que representaban

AGUSTIN MANUEL DOMINGUEZ.

VIllt~fü)© IL.A IL.VUVITA••.•
Parece que las pupilas
En estas tardes de lluvia
Se dilatan contemplando
La más espantosa duda.
Parece que a nuestros ojos
Se asoma nuestra alma y busca
Detrás de los hilos de agua.
Lo que la existencia oculta,
Parece que ya presiente
Que más allá de la tumba
Se perderá nuestro espíritu
Otra vez en conjetur:ts
Que una contínua esperanza
Las mantiene y las perdura
Pero sin que nadie sepa
Si son o no son basura....
Parece que ya soportan
Desde hoy la inmensa tortura
De conocer que el descanso
No ha de ser posible nunca
Y que después, como ahora
Y como ayer, nuestra ilusa
Prisionera ha de agitarse
Viendo luz en la penumbra . ...
Espíritu que áomioa
Sobre todas las alturas
y a los problema~ bumaoos
Diz que les prestas ayuda,
¿Por qué te enredas en vanos
~ilogismos cuando escuchas
A "el más alla" de qué viene
Acompañada la lluvia?
¿Porqué sufres cuando la oyes?
¿Qué te hiere? ¿Qué te asusta?
¿ Acaso la propia sombra
De tus perennes angustias?

La lluvia sigue cayendo,
Y a cada rato es más dura
Nuestra expre~ión, que revela.
El pesar como oioguna.
Sigue la lluvia cayendo,
Y cual los vidrios, se nublan
Nuestros ojos .... una cosa
En nuestro cuello se anuda ....
Gemimos .... y en nuestro rostro
Deja su trazo otra arruga ....
iOb música mooorítmical
¡Oh monoritmica música!
ULYSES CESAR SILVA.
"Williams" al bat.-Team "Williams," vencedor.-El "Marte" veocido.-El pitcher del '·Marte"-Recuerdo del sensacional juego de baseball
del domingo pasado en terrenos de la Gacetilla.

�bailes campestres, correrías rústicas, paseos aldeanos,
juegos de jardín, y eo donde muchachas y garzones traveseaban eotre la yerba risueños y pulcros, y sentados
eo bancas musgosas conversaban jovialmente, o bajo uo
pórtico neoclásico, formaban parejaslde amaotes, como
en los frescos de Corot y en los paisajes de Boucher.
iPrimorosas estampas, símbolo y clave de uoa poesía
fresca y atildada que hizo latir aceleradamente el corazón de nuestros bisabuelos, a compás de la música martilleaote, de la melodía pura de las odas de Carpio y de
los sonetos de doo José Joaquín Pesado!
Eotooces, en la primavera de aquellos años, los pue·
blecicos de los alrededores eran como caoastillas colmadas de rosas y violetas, por entre cuyas hojas y follajes,
como por entre uoa verde y tupida red, asomaban sus
cabecitas, fragantes, las chicas del lugar, como adorables
flores animadas.
El bullicio y la algazara en cármeues y puques co
rría de cuenta de los jóvenes, abajo; y ar,iba, de cuenta
de las ramas y de los pájaros.
Calles solitarias y húmedas, sitios de sombra, fragante,
rincones escondidos por cortinajes de madreselva, ro·
toadas con sus fuentes de brocal bajo y pulido que io·
vitae, como los sofaes en el estrado, a coofideacias y cuchicheos; por todas partes lugares de amor y de misterio:
eso fueron , eo tus remotos mayos, los pueblecitos de los

alrededores, bueoil. anciana, de las manos secas y de los
ojos con antiparras.
Nuestros mayos no parecen los mismos, no soo los tuyos. Parece, buena viejecita, que el alma está fatigada de
esperar y de amar, y la tierra, como dijo el poeta, can·
sada de dar flores. Se diría que el hastío ha contaminado los gérmenes y envenenado y debilitado las savias.
Ya no hay fiestas campestres como antaño, ni de lo invisible y supuesta lira de los versificadores, salen los
versos en alabanzas de los lirios flamantes y de las azucenas recién abiertas; la Naturaleza, como contagiada
de la humana melancolía no tiene el regocijo de hacer
estallar eo pétalos los jugos de la campiña, oi el júbilo
de deshacer en alas el faogo de los nidos, ni la gloria
de abrir a la esperanza el corazón de los hombres.
No había, en tu tiempo, primaveras tristes, blaoca
viejecita de cuento; oo se leían eotom:es libros escépticos, ni novelas experimentales, ni filosofías de alienados.
Y has de haber visto con esos ojos que hoy guardan, como flores en capelo, los cristales de las antiparras, esos
lienzos de Watteau, doode pastores y pastoras forman
coro al desnudo y regordete amorcillo, 'que aljaba a la
esp3lda y arco al brazo, apunta, impaciente, a los corpiños de seda y a los jubones de encaje y blondas.
Esta tarde, mientras yo escribo, tú coses; haces calce.
ta, y con la calceta, recuerdos, y con los recuerdos, vi.

da, porque . ..... ¿me nguro o es cierto que te veo sonreír? Sí, alzas la cabeza que bien merece la confía en·
listona:la de una abuela legendaria, y tras de los cristales de tu ventana, desempolva-los por la lluvia, miras él
cielo.
Ese sí que es el mismo, inocentona. Ese sí ·que no ha
cambiado, como los jardines que ahora son menos floridos, como las rosas que ahora son menos fragantes, como
las gentes que ahora son menos buenas.
Sonríe, blanca viejecita; este crepúsculo de mayo, que
tú y yo nos hemos puesto a contemplar, es hermoso. En
el horizonte rosado y dulce puedP.n perfilarse tus memorias y desleírse en claridad mis sueños.
Somos dos rezagados de la primavera; somos dos antiguallas del mes de mayo; tú eres la enamorada y yo el
poeta.
Cose, cose, &lt;mamá&gt; Ilusión, yo escrito, escribo, en
tanto que la sombra que viene de fuera y la que sale de
nosotros, se unen y compenetran para obscurecer tus
recuerdos y mis devaneos.
Y, a manera de estribillo de balada arcaica, sigue
cantando mi corazón esta frase corriente: &lt;en otro tiempo, mayo era el mes de los enamorados y de los poetas .... &gt;
LUIS G. URBINA.

Temblaba la niña de miedo y de frío.
sintiendo del dento los soplos helados ... .
Lloró mucho, mucho, su duelo sornbrío ... .
Lloró como lloran los desventurados.
Para "El Mundo Ilustrado."
Tomó entre sus manos la mano del muerto,
besó con ternura su frente marchita;
los tristes aullidos del perro, en el huerto,
hacían más profunda su pena infinita.
La luz de los cirios, temblante y medrosa,
le daba a las cosas un tinte sombrío;
silencio en la estancia, quietud parnrosa,
quietud impregnada de muerte y de frío.

El viento soplaba moviendo las hojas
de aquella ventana, donde ella y su amante
sintieron la vida p&lt;J.sar sin congojas,
en gratt,S ensueños de amor delirante.
Ali\ traoscurrierou las horas más bellas;
allí sus dos almas, fuodidas en una,
soñaban mirando las blancas estrellas,
bajo una caricia de un ra}O de luoa.

Quedóse la estancia ~in lu z: dando tumbos
murciélago negro sintiendo delirios
de sombra y misterio, buscando otros rumbos
mató con sus alas la luz de los cirios.
Oyóse un ¡¡emido, después un sollozo:
quedóse en silencio la alcoba sombría ;
el negro ,·ampiro como ebrio de gozo,
paseó entre las flores su cruel ironía
¡Que triste cortejo! .... Llegó al campcsanto,
abriéronse lentas sus rejas de fierro:
t&lt; do era tristeza, tristeza sin llanto ... .
Los deudos: la niña, ya loca, y el perro.

.. ......... . .•. . . . . . . ........... . .. . .
............... ' ..................... .
¡Oh pobres dementes que miran sin calma
las luces ignotas de mundos lejanos;
son sombras que buscan la sombra de otra alma:
son se,es que:encierran profundos arcanos!
LUIS G. VALDESPJNO' jr.

Un halcón fe familiarizó tanto con su dueño, que tan
pronto como éste le llamaba acudía colocándosele en•
cima de los hombros.
E 'l cambio. un gallo propiedad del mismo dueño, huía
de él apenas le veía acercarse.
Cierto día el halcón le dijo al gallo:
-Vosotros los gallos no sois agradecidos; pertenecé is
a una raza se rvil y sólo os acercáis a vuestros dueños
por el hambre. ¡Cuán diferentes sois de nosotros, aves
salvajes! Somos fuertes, nuestro vuelo es más raudo que
el ,•uestro, y no ob,tante. no huímos de los hombres; al
contrario, nos posamos en sus manos cuando nos llaman ;
oos acordamos siempre de que a ellos les debemos el
alimento que' no~ dau.
A lo cual el gallo replicó:
Xo huís de los hombres, porque jamás habéis visto un
halcón asado, mientras que nosotros vemos constantemeotc gallos en la cazuela.
LEOX TOLS'f{Jr_

AIH la estrechaba besaodo sus manos;
los dos escuchaban cantar a la brirn.
allí descifraban los graodes arcanos,
que encierran los labios en uoa sonrisa.
Allí vieron juntos, crepúsculos de oro:
allí contemplaron oacer bellos días;
pasaban las aves cantando en grao coro
un himno a la vida, con mil arn:onías.

¡ Ab! pero la vida tiene sus intermiteccias de dicha y
de pesH! ..... .

I
Como de costumbre he ido hoy a visitar a mi amigo
predilecto.
Le encontré taciturno, melancólico y pensativo.
/Qué le pasaba?
Sólo él conocía la causa de su estado de ácimo, sólo
él sabía cuáles eran sus recónditos pesares!
Su serenidad habitual y su amabilidad caracterhtica
habían desaparecido para dar lugar a la meditación, al
ensimismamieoto.
Le hallé sentado en uoa silla mecedora, pero sio re·
costarse, ioclinado hacia adelante, coo los codos sobre
los muslos y la frente apoyada en las palmas de las manos.
Mi primera ioteoción fué interrogarle sobre el motivo
de su estado; pero me detuvo la idea de que tal vez en
aquellos momentos su imaginación vagaba por ignotas
regiones, y le causaría mucha pesadumbre que mi interrogatorio le volviese a su estado normal.
Tomé asiento algo lejos de él y esperé.
Mi temperamento es de tal naturaleza, que no me permite permanecer inactivo por mucho tiempo, y sentí la
necesidad de moverme, de hacer algo, de hablar y .•..
tosí!
Mi amigo levantó la cabeza y coo semblante demudado y lágrimas eo los ojos, me dirigió uoa mirada extraña, indescriptible y profunda.
- /Qué te pasa? articulé, algo intranquilo, viéndole
los grandes surcos que tenía eo la cara y que denotaban
uo-. larga y penosa noche de insomnio.
-· .Acerca la silla y escucha.
Le obedecí. Cuando me tuvo muy cerca de él, se expresó en estos o parecidos tJrminos:
II

i Mi esposa es uo ángel!
Yo ,s iento por ella una pasión intensa, rayada en idolatría; y, ¡bien se Jo merece! .... ¡es tan amable, tan buena y tan cariñosa! iah! cuán feliz me siento a su lado!. ... junto a ella, el mundo con todo su cortejo de
maravillas y de bellezas es nada para mí, ella lo constituye todo.
Tú sabes, amigo querido, que hará pocos días tuvo mi
amada esposa, la galantería de brindarme un angelito
que ha venido a llenar de alegría y de esperanzas halaglieñas, mi hogar.
Esa criatura que lleva en sus venitas sáogre de mi
sangre es hija de ella y .... ¡oh, dicha inefable! es también hija mía .... ¿Jo oyes? ibija mía! Su persooita angelical en medio de nosotros, semeja un lazo fuerte,
indestructible, que nos uoe más, que nos estrecha más y
más.
Si antes de que ese angelito viniese a mi hogar, yo
amaba con pasión a mi adorada esposa, ahora que mis
brazos balancean dulcemente ese cuerpecito de oro,
siento por ella, por la madre, uoa verdadera idolatría.
Un pequeño gemido de mi hijita es un golpe rudo,
doloroso, asestado en medio de mi corazón; pero su inmovilidad, su sueño reposado y tranquilo me causa también dolor, porque me parece que se ha quedado dormida y que así estará siempre!
Velo sin cesar .
Cuando ambas reposao, yo cuido de que nadie ni nada interrumpa la calma .... ¡Así soy e l más feliz de los
mortales!

III
Tengo un año de ser casado.
Sin embargo, c reo que aun no ha expirado el día de
mis bodas.
A ella la contemplo todavía radiante de hermosura,
con su velo de novia, blanco como el alma de un ángel.
Su semblante ideal, su albo vestido y una aureola de
virtud y castidad la hacen aparecer aote mis ojos, tan
,leslumbrante, como una sublime visión creada únicamente para inmortalizar mi amor.
Nada ha turbado mi felicidad porque son cortos, muy
cortos los momentos que para mí han transcurrido desde que tengo la dicha de llamarla &lt;esposa mía&gt;.
Ella me ama.
Y de~de el primer momento, mi alma y la de ella,
unidas estrechamente, confundidas en una sola, vagan
por mundos desconocidos, por regiones etéreas, en pos
de un ideal también desconocido.
¿ Cuándo tornarán a nuestro sér?
Lo dudamos. S in emt&gt;argo, ello no, proporciona una
indecible felicidad.

cunda mi hogar, todavía virgen de toda concupiscenci
Pres~nto que algo doloroso me espera.
- iAmor mío! exclamo con ansiedad indescriptible.
Ella sonríe y .... elevándose poco por poco va llegando hasta tocar coo su corona de a zahares el techo de la
habitación.
Siento ligeros vértigos.
Y extasiado la contemplo. Mi é xtasis llega al colmo
cuando con ojos espantados y llenos de admiración, veo
que el techo de la casa se abre y deja libre el paso a
mi amada esposa que se va, que sube, siempre sonriente.
Se eleva, se eleva y se pierde en el espacio infinito:
¡ya no la veo!
El cuervo negro, muy negro, tan negro como una no·
che de hambre y frío, vuelve a cruzar ante mis ojos, en
raudo vuelo, el espacio infinito.
Presa de un terrible vértigo, mi razón se escapa y caigo desplomado sobre el lecho de flores en donde estuvo
de pie mi amada esposa.

l\liró tritsemente los ojo~ del muHto ;
be~ó con ternura su boca entreabierta.
los roncos aullidos del perro, •n t:l huerto,
rompían el silencio cual grites de alerta.

V

Pasa un año.
Hay un jardín cuajado de bellas y perfumadas ftores
en donde se respira un ambiente fresco y aromático. El
IV
jardín está circundado por una verja de hierro pintada
de azul y blanco. Ocho avenid:is diagonales conducen
Es el día de mis bodas.
al centro. en el cual se destaca un monumento.
La veo aún sorprendentemente hermosa, una hermoSobre un lecho de musgo, de violetas y de no me olsura ideal, sin par; su corona de azahares colocada, por vides, se levantan imponentes y majestuosas cuatro comanos delicadas, en su cabeza de angel, sujeta el blanco lumnas de mármol blanco que sostien una especie de
velo que, al cubrirla toda, indica, denota la pureza de urna sobre la cual está un ángel en actitud de alzar el
su alma y la castidad de su cuerpo virgen!
vuelo. Con una mano señala el cielo y con la otra, el
La veo aún al pie del altar en donde ha pronunciado lecho de flores.
el ansiado ¡SI!; hace unos instantes ha jurado ser mi esEs la tumba que guarda los restos vírgenes, de mi
posa!
amada.
Aun repercuten en mis oídos las promesas de fideli- ' · A corta distancia hay una pileta circular, pintada tam•
dad que escuché de sus labios de jazmín.
bién de azul y blanco; sobre los bordes, se pasea una
El aromático humo del incienso aun nos envuelve y garza blanca~muy blanca, tan blanca como el alma de
las dulces y alegres notas del &lt;te deum&gt; resuenan por mi amada.
todos los ámbitos del Templo.
La garza se entretiene en r evolver el agua cristaliLa misa ha concluído. Y ambos, precedidos de las na y pescar de vez en cuando los pecesillos rojos y azu¡::.ersonas que nos acompañan, salimos de la Iglesia.
les que temerosos se esconden debajo de las plantas
Llegamos a la casa, la fiesta empieza, sigue, continúa acuáticas que embellecen la pileta.
y entre los expresivos brindis y los aplau~os que nos
Todos los dfas recorro las avenidas, contemplo los narprodiga la amistad, el día termina y con é l se concluye dos, admiro las adelfas, olfateo los estefanones y corto
la fiesta y la concurrencia se despide.
las azucenas para irlas a depositar al pie de la tumba.
Estamos solos, ¡solos! ¡al fin!
Allí postrado de hinojos, mi alma se desprende de mi
i Cuánta belleza!
cuerpo y traspasando los límites del universo infinito, se
Ella está de pie en el centro de la sala, al fondo, hay transporta en raudo vuelo hacia el lugar donde mora el
una puerta medio cubierta por una cortina de tul, al alma de mi dulce amada.
través de ella y merced a los resplandores del sol que
E~ta vez teogo en mis brazos la garza blanca, muy
debilitados penetran en la alcoba, se distinguen los mueblanca, tan blanca como el alma de mi amada. Es man·
bles y en medio de ellos ...... el &lt;lecho nupcial de mis sa y se deja acariciar.
amores!&gt;
De rodillas aote la tumba elevo preces y acaricio dulTorno mi vista hacia ella y la veo deslumbrante, con cemente la garcita blanca que semeja el alma de mi essu blanco vestido y su albo velo, los cuales caen per- posa.
pendicularmente sobre el piso que se halla cubierto, a
De pronto mi espíritu me abandona, mi alma se va!
su rededor, de nardos y adelfas, de azucenas y de esteY presa de terrible vértigo, estrecho fuertemente confanotes cuyo perfume exhalad-o con prodigalidad, la
tra mi pecho a la gar za que, dañada, lanza un quejido,
inunda.
un quejido que es un grito de ángel, grito que resuena
De pronto el cielo de mi dicha se cubre de densos c laramente en mis oídos y que me hace volver a la vida.
nubarrones.
Despierto y contemplo a la hija de mi corazón que
Al través de las ventanas veo cruzar el espacio, en
llorosa yace en mis brazos!
r a udo vuelo, un c uervo negro, muy negro, tan negro ca·
Durmitfodola, me había dormido! He velado tanto!
mo una noche de hambre y frío .
A. RAMIREZ P .
Mi espíritu se conmueve y un hálito de tristeza cir-

Inauguración de la capilla ele\ obrador para pobres, dedicado a Nuestra Señora de
la P,.z, iodngurado ti domiogo último.

S, ñorita Teresa Iturbide y señor Alfonso Castelló, que contraerán matrimonio el
· día 8 de mayo próximo.

�LA METROPOLI MODERNA
La antigua )léxico, la señorial urbe, asiento de IO!&gt; pode~es qu_e representaban a ~u
Católica Magestad el Rey de España, la que guarda las preciosas ¡oyas del arte colon!al
que hicieron que el barón de Humboldt, en un rasgo de_ entusiasmo, le llam'.1-~ª la Crn·
dad de los Palacios, conserv.i. mucho de su sabor monástico. La transformac1on que le
ha impreso el avance de la civilización, en algunos casos benéfica, pero en muchos d~sastrosa no le bao quitado por completo ese sello que hace recordar la España de Fehpe II., con todas sus grandezas y su arcaísmo.
_ . .
Pero al lado de esa antigua capital se ha levantado otra en la que nunca sonó s1qme
ra, no digamos ya don Luis de Velasco, pero ni siquiera el galante barón al~mán que
tan .pomposo título dió a nuestra metrópol'. Si abandonamos el centro comercial de la
ciudad, si dejamos la abigarrada avenida de San Francisco en la que, sobre los oropeles
.,,..de:los'escaparates de los modernos almacenes, se descubre de vez en cuando restos de
•. algún edificio señorial o conventual, si huyendo del bullicio de la ciudad, de l:1-5 comp~as
y las ventas nos dirigimos rumbo al occidente, llegaremos a las llamadas colonias, barn~das enteramente modernas que nos dan la impresión de haber sido tr'.1-5pasados rep~nt!·
namente a una ciudad de civilización mc,dernísima nacida a fines del siglo XIX o princ1·
pios del actual.
Las calles de estas barriadas son perfectamente alineada¡;, pavimentadas con asfalto
y con banquetas de cemento botdead.i.s pcr fajas de pasto inglés y con arbolillos a las
orillas. Eslas calles están limitadas por palacetes o verdaderos palacios, según sus proporciones, dignos de la más refinada civilización. Habitan estas casas palaciegas hombres
acomodados que pasan el día en el munda de los ne~ocios y que se recogen en sus horas
de descanso en estas preciosas posesiones Jrbanas que forman el conjunt~ más bello que
se puede imaginar.
•
·Para solaz de nuestros lectores publi ~mos en esta página algunas fotografías de esta bellísima parte de nuestra ciudad.
f
Casa del sefinr don Guillermo de Landa y Escandón en la e¡quina de las calles de las Artes y Ezequiel Montes-Costado Sur- Oeste de la plaza de Dinamarca en la colonia Juárez.--Monumento a Washington erigido por la colonia americana de México.-Calle de Berlln en la colonia Juárez.-Una residencia característica en la colonia J uárez.-Call~ de
Liverpool.- Lado Sur- Este de la plaza de Dioamarca.-Una calle en la colonia Roma.-Una parte del paseo de la Reforma.

�y preciosa que ví hace años en una exposición zoológi ·
ca.
Luego comprendí que en ambas se daban juntas, y en
proporc ión análoga, la ligereza y cierto aspecto de animalillo juguetón y cruel.
De pronto, la niña echó a correr h:cia el opuesto extremo de la sala y se paró ante un cuadro que repre·
sentaba un desafío. Dos caballeros se batían en mangas
de camisa y espada en mano : uno, acometiendo con furor; otro, colocado a la defeusiva.
Lugar de la escena, un jardín; en segundo término,
los padrin~; más lejos un coche envuelto entre la neblio~ gris de uo amanecer de invierno; los árboles, secos, y el suelo, tapizado de finísima escarcha.
Sin un gesto trágico, 5io una gota de sangre, el cuadro era horrible.
La niña lo contemplaba con indecible curiosidad, y
yo a ella con creciente interés, cuando vino a colocarse
a su lado una señora ricamente vestida.
Entonces la muchacha se apoyó en ella, rodeándole
con un brazo la cintura, y extendiendo la otra mano
hacia el lienzo, pronunció con acento dulcísimo estas
palabras:
-Di, mamá, ¿es así como se matan los hombres por
nosotras ?

Ba silencio sepulcral fué la respue~ta.
L a pobre niña repitió llorando:
- i Mamá, mamá!
Pero la madre no respondió: la g uadaña insaciable
de la Muerte había cortado una existencia llena de mi·
serias.
Ante tal cuadro de dolor. una lágrima brotó del pe·
cho emocionado de aquel hombre, y rodó por su de·
macrada mejilla, yendo á parar a la pálida frente de la
infeliz muchacha, donde se difu ndió en un eterno beso
de misericordia.
Y a rrodillado aote el cadáver, aquel hombre que solo
a nte el vicio se había doblegado, con voz trémula y vacilante balbució:
-&lt;Creo en Dios padre, Todopoderoso ...... »
Y su oración se confundió con los ar.gelicales sollozos
de Blanca.
. E ntre t«nto, el vi~nto silbaba su canción pasando iod,ferente, y un abe¡aruco negro se posaba en el apolillado marco de la puerta .... . .
México, Abril de r913.
ARMAX DO C. AMADOR.

JACIXTO OCTAVIO PlCOX .

BLANCA

Señor don Joaquín Pita, nombrado Inspector Gener a l de Policía del Distrito E'ederal.

Sangre ·Fría
Cuando entré en el salón me fijé e n aquella niña pálida, esbelta y ~lacial ; luego supe quien era, cómo se
llamaba y que asistía por primera vez· a un baile.
Estaba elegantísima: el traje era de gasa blanca, rizada en menudos pliegues desde la cintura basta el suelo;
por único adorno, una rama de jazmines que partiendo
del pecho, llegaba en preciosas curvas casi al borde de
la fald~; honestamente ~scotada, sin pendientes y el pelo sencillamente recogido en un moñete graciosísimo,
formado con estudiado desa ire.
Era rubia, blanca, fina, delicada, de manos aristocráticas y pies preciosos, semejante a la figura que pudiera
concebir un grao novelista para personificar todas las
suavidades y dulzuras que caben en el alma femenina
durante ese primer p_e ríodo de la juventud en que la
ingenuidad y.·,la-.inocéocia tienen aiÍ o mayor encanto que
la· gracia y,-1&lt;! belleza. . . · ·
Pa~écía el ·prótotipo de esas vírgenes tao niñas que
alejan del peo5amieoto la idea de la maternidad.
Sin embargo, en sus ojos grandes, azules, claros de color y misteriosos de expresión, había algo indefinible
que daba miedo.
Tenía la boca correctamente dibujada, de líneas p ur ísimas, pero s in esas suaves ondulaciones que, si.,ndo
apenas perceptibles cuando la fisonomía está tranquila,
bastan para indicar la ternura de la sonrisa y la dulcedumbre del beso.
Sus miradas parecían curiosas, ávidas, insostenibles.
pero incapaces de piedad; sus palabras debían ser astntas, cautelosas pero frías.
Sin que el recuerdo pudiera justificarse por la semejanza de las formas ni por nada, yo, al ver a aquella niña, me acordé en el acto de uoa pantera jovencilla, ágil

N_acida en la miseria, vivía en un apartado ba rrio de
l,i crndad. E n el mundo no tenia más amigos que lamendicidad y el ~ambre. Vagaba por las call"s todo un día,
para conseguir un mendrugo de pan que lle\'dr a los la bios temblorosos y febriles de su moribunda madre.
1Su padre ? No lo había conocido ; hija del crimen
había sido arrojada en medio del arroyo sin más protec:
tor que el frío y sin más bie nhechor que el hambre.
Désde muy pequeña la recogió una mujer: su madre,
plrque !e hab~ía cobrado afecto; su hermana, porque las
d,s hab1ao salido del mismo lodazal. Pero a pesar de
todo tenía un grao corazón; si conseguía un pedazo de
_pa.o, acallaba los_gritos del hambre para llevárselo a su
protectora Era 10oceote; a pesar de haber vivido en
medio del fango, había salido pura, con una pureza inmaculada.
Pasaba horas y horas con la ma no extendida, para
que al fin de tantas fat;gas, alguna voz ruda le dijera a l
pasar :
-iT rabaja!
Y qué había de hacer ella, debilitada por el hambre
y acosada por e l_ fño l Sem i cubierta de harapos y piltrafas, con los pies ensangrentados de tanto a nda r inútilmente y la boca seca de tanto balbucir a media voz:
-i Uo pedazo de pan para mi madre! ....
P~r la ooche, cuando rendida y palpitante e ntraba en
la miserable choza donde tendida en un jergón, sobre ~l
húmedo suelo yacía su miserable madre, no se atrevía a
hablar; d.e su exaogiie boca, sólo salia, atropellada y tímida, una palabra:
-iMadre!
Pero en su acento se leía todo el acerbo dolor de su
corazón; y sollozante, pálida, se dejaba caer sobre el
húmedo suelo, teniendo únicamente como abrigo el
agujereado techo de la infeliz choza.
'
Así vivió; en la desgracia, despreciada de la vil sociedad que no quiere manchar sus oropeles con el polvo
sutil de la miseria.

La ,·ida contemporánea es uoa ~ala inmensa de en·
fermos, que se retuercen víctimas de toda clase de enfermedades.
l\lAX. 1\0RDAU.
El honor y el provecho no se encuentran siempre en
en un mismo costal.
JORGE HERBERT.
Los grandes habladores son como los vasos vacíos, que
hacen más ruído que los que están llenos.
FOC!ON.
Los hombr es de carácter son la conciencia de la sociedad a que pertenecen.
EMERSON.

o o o

. Pero una tarde, cuando su madre estaba dormida, salto a la_ calle C•)ll. el fin de eacootrar algo q ue llevar a
sus a rdientes labios. Se paró en una esquina, esperaodo
que pasara por enfrente la Caridad; más la Caridad no
llegaba,_ y la muchacha cansada de esperdr, ya se ponía
e n cammo de su casa, c ua°:do acertó a pasar por ahí un
ho~bre elegantemente vestido, arropado P.D un hermoso
abrigo. Entonces ella balbució casi inconsciente :
- iUn pedazo de pan para mi madre!. .. ..
Detúvose el caballero. Era alto, bien formado, pero
en su demacrado rostro se adivinaba una vida viciosa y
disip1da. Miró a la mendiga, y adivinando entre sus lágrimas unos ojos negros y entre sus temblorosos labios
un~ dientes bla ncos y pequeños, la contempló con de te01m1eoto.
- i Cómo te llam«s?- le preguntó.
- Blaoc..,- susurró tímidamente la muchacha
- l En dónde vives?
- :\luy lejos.
- iTieoes familia ?
-iSólo a mi pobre madre moribuoda!- exclamó sollozante.
-Eres bonita.
Blanca lo miró atón ita.
- Y muy inocente
- tfo sé qué queréis decir.
- Pues bien,- exclamó el hombre,-llévame a tu casa.
La muchacha echó a andar tímidamente. El la siguió.
Atravesaron calles y más calles; por fin se detuvieron
frente a uo:i puert:3- c~rcomi_da y sucia. Ella abrió y el
hombre se mtrodu¡o s,o decir nada. Blanca se dirigió a
s u madre, e imprimiéndole un beso e n la marmórea
frecte, le dijo:
-:\famá, aquí te habla un señor.

SEMBLANZAS JOVIALES
RUBEN DARIO
¡El genio! tEl grao poeta\ iEl inimitable! Se lo han
repetido tanto, que Maese Rubén de?e sentirse a ratos
indigesto, como tras una de esas comilonas con que acos·
tumbra el vate poetizarse un poco más. Por ello, por
pleooástico ya, no le tocamos el bombo, que pocas veces
ha sonado después de todo, con tanta justicia.
Un verdadero tipo de gerente de hotel, a la francesa.
Ahora según he visto, ha resuelto eliminar la pera y el
bigote. Y es un perfecto canónigo, con lejanías taurinas.
Tímido como un cervatillo en la práctica, es un león en
la teoría, digo, en la copa. Junto a él, el propio Verlai•
ne, que en eso de meterse ei. el litro era un especialista, resulta un corderillo pas~ual. El ruiseñor &lt;wisky
and soda» le llamó un bromista. ¡Qué ruiseñor! ¡El ágm·
la de todos los licores!
Y. sin embargo, qué alcohol tan correcto. Bebe como
un lord, a sorbos, sintiendo cómo dentro de su ser van
despertando muchas cosas d?rmidas. Ha?la en fr'!-ses
cortas, semi-bruscas, como s1 la palabra 1~terrump1era
el mecanismo interior de su genio expectativo.
Un poco burgués, a pesar de todo, con el grillll del
del protocolo, ensayando postales diplomáticas donde
resaltan a veces genuflexiones de conserje .. , . y en el
fondo de todo eso, un punto dolientísimo e n toda la per·
sena, una especie de inquieta melancolía, como la de
un pájaro que le han deshecho el nido.

Discreto, bondadoso sin aspaviento, lleno de una silenciosa energía y con una urbanidad que ya la quisieran
para sí muchos de nuestros diplomáticos de zarzuela; la
urbanidad que se bebe junto con la leche en los pezones
de la madre.
Así es Nervo. Un Luis Churióo, pero con una cara
de Sao Luis Gonzaga.

criada lo llama a la mesa, el héroe ha recorrido toda
Europa, sin exceptuar a Turquía. Y todo esto sentado en
una mecedora.
Goce por muchos años de esta felicidad tan económica Santiago Argüello, mientras llega la Pelona y se lo
lleva a v_iajar por los siglos de los siglos. Amén.
ANDRES MATA.

Si se hubiera tratado de hacerlo presidente de la Re•
pÍlblica, no hallaría Andrés Mata tantos votos como para
primer poeta de Venezuela. De que lo es, lo es! Su fama de poeta es tao sólida como la del ferrocarril inglés.
Ahora lo tenemos hecho todo un periodista. Es el direc·
tor de &lt;El Universal,&gt; diariodemuchacirculación ycon
avisos económicos. Desde ahí tiraniza que es un gusto,
se retrata en posiciones sentimentales y alterna en el
mundo elegante.
Pero está verdaderamente in&lt;;0portable. A los que va·
mos a venderle una que otra crónica para no caernos
muertos de hambre en la calle, nos hace pasar por entre
media docena de porteros y otra media docena de puer·
tas. Al fin aparece con un gorro, como el Sultán de Ma·
rruecos, y un sobretodo viejo. Habla recio, como Guz•
mán Blanco, para asustar a los tontos. Se queja de mal
es que no sufre, de enemigos que no tiene, de ocupa,ciooes que no ejerce, y termina sonriéndose, como_.quieo
dice:
-iMe estoy desquitando!
·
Culto, donjuanesco, soñador, esclavo de sus caprichos,
poeta antes que todo, ya puede irse preparando unos
versos por el tono de los del gran Rubén:
Juventud! divino tesoro
que te vas para no volver ... .
e Por fortuna, la ciencia de teñirse el cabello está mu•
cho más avanzada que la navegación aérea.
Y cuando la &lt;pata de gallo&gt;, no hay como los masajes
eléctricos.

DIAZ MIRON

Este es el épico. A fuerza de tomarlo por lo tr ágico,
los amigos y admiradores lo han hech_o ir dos vece~ .ª
presidio. Lo conocí en Veracruz, dooae no pu:de v1v1_r
tranqnilo. La llegad~ del grao poeta es_ una senal de_h·
ros en el puerto mexicano que se gloria, cuand&lt;;&gt;_ · D1az
Mirón está ausente, por supuesto, de tener un h1¡0 tao
ilustre.
Cuando ésta o aquella circunstancia lo hacen ir de
Xalapa, donde reside, a la ciudad oativ'!-• los veracr?~anos, que quisieran verlo y;, en la Eternidad para erigirle una estatua, sacan del baúl el revólver casero y se lo

Sr. Lic. don Luis Pérez Verdía, nombrado ministro de México en G uatemala.

EMILIANO HERNANDEZ.

URSINA

Pequeño, algo rechoncho, coa un aspecto completo de
conserje. Ese es Luis G. Urbina.
Visto de espalda parece un baúl andando. Y ¡qué humorista, fuera del adorable poeta que cada día gustamos
con más amor, existe tras esa cootestura de aguama·
ni!!
Entre él y su espíritu hay un antítesis descoocert¡mte,
como en la mayoña de los intelectuales prominentes.
Pocos nacen con el individuo al nivel de su espíritu.
Pocos nacen bellos como Goethe y como Schiller. Cuan·
do nacen con figura de mono perfecto como Dumas, son
contrahechos o simplemente insignificantes.
Pocos pueden ufanarse de una presencia a lo Valle
Iocláo o Emilio Bobadilla, o como entre nosotros, a lo
Blanco F ombona o José Austria.
Pero dejémosle a cada cual su &lt;cachet&gt; y hablemo~ de
este Urbina, abierto siempre como un horizonte a todos
los matices de la jovialidad mental.
Una especie de nuestro inolvidable Alejandro Remanece, pero con más intención en sus chistes.
Agregad a eso una dirección en el Ministerio de_Be·
llas Artes y un contrato para sepultar personas, a cmco
o diez dólares por agujero.
En Urbioa, el poeta lleva siempre la levita del contra·
tista: y así vemos que el mismo que nos deleita con la
dulce languidez de sus versos, llenos de lejanas músicas,
gana la vida con opulenc ia relativa al número de los que
se marcnao para el otro barrio.
Como miel sobre hojuelas le caería ese contrato a Julio Flores que se la presenta clamando por un cemente·
río. Pero a Urbina ta!l p rimaveral y tan jovial! . .. .
SANTIAGO ARGUELLO.

Señor don Vicente Morales, jefe de la sección diplomática de la Secretaría de Relaciones,
Una de las cosas que allá en sus adentros no perdonamuerto recientemente.
Señor lag. don Andrés G. Basurto, nombrado dirá Santiago Argüello, es que Rubén Darío haya nacido
rector de la escuela de Agricultura,
en Nicaragua. ¡y no le falta razón ! Apenas el ilustre
autor de «Ojo y Alma&gt; rompe, pongo por caso, a rimar
ponen al cinto. El poeta que tiene más lfos que una la· «Las elegías del labrador,&gt; dignas de un Lugones, toda
su parroquia rompe a s-;i vez a decir: Muy bien; si se·
vandera llega vuelto un arsenal.
En la playa ignorada, sobre el rugoso tronco de un
ñor, muy bien; pero cuá ndo como Rubén Daría.
Cuando me despedí se volvió todo cumplirlo, afirmó
Argiiello a más de la lira, es como Semprúo, catedrá - árbol que nunca más ven,mos, reclinaste aquél día tu
estimarme y te rminó diciéndome casi paternalmente:
cabeza gentil. La ruda corteza no ha de olvidar la catico; y como Díaz Rodríguez, un propit-tario de fincas.
- Un viajecito muy feliz, amigo Rodríguez.
ricia tibia de tus cabellos ...... y yo no olvidaré jamás
A
más
de
los
lagos
azules
y
del
paisaje
maravilloso
&lt;Tableau.&gt;
de su hospitalaria tierra nicaragiiense, tiene el vate pa· qut- tus dedos finos y sonrosados peinaban los míos, co·
ra inspirarse, sus centenares de vacas y becerros que si mo un desfile de palomas blancas internándose en un
AMADO NERVO
zarzal.
pensaran sensatamente, no deja rían de extrañarse, te·
E n la playa ignorada, bajo la copa umbría de un ár- \
niendo
por
amo
y
señor
a
un
sujeto
que
tiene
la
manía
Este es el místico. Sencillo, con honestidades de viej'J
bol que nunca más veremos, la rgas horas pasamos mi·
de hacer versos muy hermosos.
presbítero, N ervo es un tipo original.
Muy sobrio, con una veoidad que le suena como un rando las dormidas ondas ..... .
Cuando lo cooocf. vivía en un caserón antiguo de la
Lejos, la palidez celeste de las a guas b ord'!-ba con_ un
estrombón, y un hogar que es espejo dt: fina honestidad.
calle de la Perpétua, en la capital azteca.
nadie es tan esencialmente provinciano, como este espí- diáfano encaje los montes de la escapada onlla. ;Mira!
La portera era una viejecilla asustadiza, como una
me digiste, que se asome a tus ojos toda el alma, que se
ritu esencialmente cosmopolita. Es en este detalle donde
grabe también en mis pupilas la márgen de ese cuadro!
monja.
se
acentúa
la
paradoja.
Un
día
viajó
á
Nueva
York,
y
Aquello era un claustro en toda forma. Tal sitio para
pocas horas después se revolvía , lleno de nostalgia, a su T u dulce mano blanca temblaba entre las mías, como
tal poeta. La &lt;pose» no podía ser más acabada.
avecilla temerosa, y una lágrima que rodó de tus ojos se
ciudad
nativa, la ciudad de León, una c iudad muy espa·
Cuando me hallé frente a él me pareció un fraile es·
.
ñola, llena de letrados, de conventos, de motines y de fué a perder e n las dorn_:iidas ondas. .
Y ahora, yo estoy aqu1 ¡tan solo! y m1 cabeza doloricapado.
mujeres
bonitas.
Lenta voz, como solemne el ademán que a ratos, al
Pero si en la r ealidad es muy casero, en teoría vive da quisiera reclinarse una vez más en el rugoso tronco,
juntarse las manos, hacen pensar en que aquel señor va
con la maleta en la mano. Es un turista imaginario. Sen- y mis cansados ojos quisieran dormir su último sueño,
a decir de pronto &lt;domious vobi•cum.
bajo la copa umbría, en la playa ignor ada que nunca
En pocos artistas el ente personal con el intelectual, tado a la puerta del hogar, a la caída de la tarde, el
más veremos.
hombre
dice
viaja,,,
,con
e
l
pensamiento.
Cua
ndo
la
El individuo en Nervo es un apéndice de s u oúmen.

EN LA PLAYA IGNORADA

Señor Coronel don Joaquín F. Chicarro, nombrado
jefe de las re$ideocias presidenciales.

�Teatro Arbeu - Josefina Peral ea el personaje de «~ofía&gt; de
la opereta «La Hija dd Príncipe.&gt;

TEATRALES

p~r la provinda de Avila, en la sierra de Gredos.
&lt;Agueda&gt; sufre aún; ciertos sacrificios sólo se realizan a fuerza de
pena!ijades, y tiene una cooferPacia con el arr.igo filósofo para despedirse de él. No cabe nada más bello, más sentimental, más dulce, más
hermosamente escrito que esta es·
cena.
Los corazones de los dos se abren,
la confesión del amor tanto tiempo
guardado, brota como manantial que
siente abierto el ugujero en la dura
peña, y al mismo tiempo ella, la mu·
jer cautivada por banalidad iosus·
tancial de &lt;Valtierra&gt; comprende la
grandeza del verdadero cariño, se
deje. esclavizar por aquellas frases
de su constante adorador, y bebe ei.:
sus labios con fruición e l relato que
le hace recordando el cuadro de las
Divinas nupcias de Rafael Sanzio,
inspirado en el florecimiento de la
rama de San José, lil cual ba de florear, cuando el amor profundo ha·
ga que echen raíces las flores, raí·
c.:s en el corazón cuya sangr~ es la
savia. &lt;Agueda&gt; siente como celestiales auras, mira al jardín triste, se
acuerda del símil que acaba de es·
cuchar, contempla los rosales sin ro·
sas y dice que cuando florezcan, se·
rá del hombre que ha esperado tan·
to, para celebrar sus nupcias entre
los amores de las reinas de la en·
ramada,
No tengo para que, ante la gran·
deza del pensamiento que encierra
esta comedia dramática, detenerme
a indicar algunos lunares que no
aminoran su mérito. Si este oo fuera tan grande, diría que el carácter
de «Valtierra&gt; es borroso, aunque
claro que de esto depende la fuerza
más intensa de la obra, pues no hay
que argüir el que eu el mundo los
corazones variables no existen, y el
de este joven vacila entre el amor a
«Lolío&gt; y lo que le gusta &lt;Agueda,&gt;
que es fuerte, sana, de colores en·
cendidos y figura sugestiva ¿ No pa·
sa esto ea la vida?
El carácter del doctor, de &lt;Doo
Gaspar,&gt; es uo verdadero acierto
Aquel hombre sufre al ver que se
pierde, que se acaba todo su cuida·

TEATRO MEXICANO.- &lt;CUANDO FLOREZCAN
LOS ROSALES.&gt;

Teatro Arbeu.- «La Hija del Pdocipe &gt;- -Escena fioal - Eoriqueta Sala ea esta opereta.

-Créame usted-me decía el distinguido actor Coss oo bace
inucho tiempo-estoy descorazonado; me faltan obras, oo vienen
de España; los estrenos de allí oo _!Jan tenido_ éxito.
-Aquí tiene usted-y me ensenaba uo e1emplar de &lt;Coaodo
Florezcan los Rosales:,,-esta comedia dramática de Marquioa, la
tengo miedo, no es teatral, me parece lánguida, coa escenas lar•
gas, a pesar de su brillantísi~a forma.
,
,
Si a esto 5e uoe alguna cnhca que yo babia leido de la ?b:a a
que me refiero, se explicará que la noc~e el.el estreno me s1ottera
algo predispuesto en cont:a de lo que iba a ver. Por fortuna, a
mi juicio, Marquina ha tnunfado no sol.amente por_ la forma he:·
mosísima en que está esenia la obra, sm dec':'-~enhsmos _de pés1·
mo gusto. oi teorías falsas de mentes desequ1hbradas, s100 tam•
biéo por el fondo, por la esencia, por el alma _que pa~pita en los
tres actos; el primero, bueno, e l segundo magmfico (d1galo la es·
cena del Doctor y Salazar, uo modelo en el teatrocontemp~r~oeo)
y el tercero admirable, sobre todo el final, aquel resurg1m1ento
de amor en el a lma de «Agueda&gt; ante el simil romántico del que
bacía seis años la adoraba en silencio.
Veamos el asunto. Un médico, es padre de dos mucb~chas,
«Agueda&gt; y &lt;Lolío,&gt; digo mal, una__?e ellas la_ engendró, la o_tra
la recogió huérfana, siendo muy moa. La_ primera _e~ fuerte, 1m-.
petuosa, apasionada: la segunda es enfermiza, clorohca, de orga·
nismo delicado.
Ambas se enamoran de un solo hombre, de «Jorge Valtierra,&gt;
frívolo, elegante, insulso, joven a la moda en fio, y en aquella
fiaca de los &lt;Rosales&gt; adonde veranea la familia, y en la cual to·
do debiera ser alegre, risueño, como edén de florPs, lo vemos triste, melancólico y sombrío. «Don Gaspar,:,, el médico, de nada se
ha enterado, ignora aquella sombra de amor, que todo lo oscure·
ce por ser necesario el sacrificio de alguno de aquellos corazones, y un amigo de la casa, &lt;Salazar,&gt; enamorado desde hare _mucho tiempo, ~in esperanza, de &lt;Agueda,&gt; le cuenta todo, m~01festándose su carácter de filósofo razonador.
Ea .,1 tercer acto, como es natural, el desenlace se presenta.
«Lolín&gt; enferma de cuidado, solo puede salvarse en los brazos del
hombre que adora. &lt;Agueda&gt; se nos presenta tranquila, fria, sin
asomos de restos de aquella pasión tan intensa, expresada en los
otros actos y dispuesta, por tanto, a que sed dichosa su hermana,
la «hija de la ciencia,&gt; como la llama el doctor.
Ha llegado Septiembre y la hacienda de «Los Rc;&gt;sales&gt; está
fría, la chimenea se ha encendido en el bogar; afuera, en el par·
que, los árboles ~e e mpiezan ':'- desnudar de sus hojas, una V~lfª
ttisteza se disemrna por doquiera , y «Salazar&gt; prepara su v1a1e
para ir a juntarse coa su madre anciana, que vive en una casita

Teatro Arbeu. - «La Hija del Prínc ipe.&gt;-Una escena d el acto III.-Enriqueta Sala y e l barítono P arera ea esta opereta ,

�do, toda su ciencia, todo su esmero, en haber salvado de
la muerte a &lt;Lolín.&gt; La terrible Parca triuufará si no
se casa la enfermita con &lt;Jorge;&gt; y el padre ve que sufre
horriblemente la hija querida &lt;Agueda,&gt; enamorada
igualmente del muchacho. ¿ A cual de las dos protejerá 1
A la segunda le dice «Salazar&gt; ahogando el cariño que
la tiene.
La interpretación fué aceptable, teniendo en su abo•
no los intérpretes, la mucha fuerza es.:énica de sus pa·
peles. María Luisa Vill&lt;'gas supo matizar el personaje
de &lt;Agueda,&gt; sin penetrarlo, valga la frase, en su profunda psicología. Se trata de una mujer impresionable y
al mismo tiempo dócil. Su vida junto a los enfermos de
su padre, con el mandil puesto constantemente para las
operaciones quirúrgicas, ha escuchado muchos lamentos, muchas quejas y ha visto el lado doloroso de la vi·
da. De pronto, percibe que el amor la domina, que con·
serva sus facultades, y como ella sabe que es fuerte,
experimenta hondas torturas al ver que una niña débil,
clorótica, anémica, pálida, la vencerá. De ahi los sentimientos que bullen dentro de su corazón, de ahí aquel
lamentarse más bien de fortaleza derrotada que de im·
potencia ante el obstáculo; por todo lo cual yo hubiera
querido ver en tan distinguida actriz, algo de más vigor,
de más fuerza, de mas rudeza se podría decir, en algunas de las escenas. &lt;Agueda&gt; tiene que ser. mujer fuerte siempre, para destacarse de la débil &lt;Lolín.&gt; Una sola excepción debe haber en estas líneas de carácter, en
el final del acto tercero, cuando se le presenta un cariño enérgico y vigoroso de hondas raíces, de intensa pro•
fundidad: entonces, vencida, enamorada por &lt;Salazar,&gt;
se abre a nueva vida, comprende que esa pasión debe
absorver su existencia, que lo otro fué torpe debilidad,
indigna de ella, y cae en los brazos de un hombre da·
paz de comprender la manera de hacerla feliz. La se·
ñorita Villegas fué muy aplaudida en varias escenas de
la obra.
La señorita Castillo encarnó una &lt;Lolín&gt; algo empa·
lagosa y, permitame que se lo diga. Es cierto que es una
enferma, pero hay que defender aquel cariño de las
garras de &lt;Agueda&gt; que es muy fuerte.
Para ello, nada mejor que mostrarse con un enamoramiento menos débil en algunas ocasiones, no en todas,
La bella actriz no matizó el tipo: siempre quejumbrosa,
dolorida, moribunda, para ella solo hubo un solo color,
y no es así. Ignora quizás la señorita Castillo en la
inexperiencia de la juventud, que nimba su vida, que
hay amores tan gracdes, que dan salud y vida, en apa·
riencia por lo menos, y en ciertos momentos a las más
enfermas: eso hubiera debido aparecer en el trabajo de
la artista a que me vengo refiriendo, para sacudir la
atonía en que nos envolvió su labor escénica.
Muy bien Coss en el personaje del &lt;Doctor,&gt; nos con·
venció y nos conmovió. En cuanto a Mutio, a lo menos
en la noche del estreno, lo ví muy indeciso en el personaje importante de &lt;Salazar,,. sobre todo en los dos primeros actos. En el último estuvo mejor, pero aquella es·
cena final ¡es tan hermosa! . . .... que es de las hechas,
apenas el artista tiene que hacer en ella. De todas ma·
neras el actor de que me ocupo, debe, en sus papeles,
darles más variedad, más relieve, pues en casi todos es
el mismo, lo cua! entraña escaso estudio del personaje.
Bien Barreiro en el &lt;Valtierra;&gt; lo vi más natural y menos preocupado en mirar al público que otras veces, La
señora Otazo cumplió con discreción, y Cervantes, en
su corta escena irreprochable.
TEATRO ARBEU.-&lt;LA HIJA Dl!.L PRINCIPE.&gt;

El público en general deseaba que algún estreno rom·
piera la monotonía de las funciones en este teatro, y por
tal motivo el anuncio de que una opereta de Lehar,
ocuparía pronto el cartel, fué saludado con entusiasmo,
acudiendo bastante público a )a prifnera representación
de la obra indicada, y en las noches sucesivas en que se
ha puesto en escena,
&lt;La hija del Príncipe,&gt; hay que decirlo, (aún yendo
en contra de la opinión general) es algo más que opereta, es una preciosa ópera, en la cual el autor de &lt;La
Viuda Alegre» ha dado un paso grande en cuanto a técnica musical, a factura, orquestación y a riqueza de
t:fectos. No se destaca en la música de la obra de que
me ocupo, esos sencillos motivos, empalagosos, dulces,
facilitos de retener, y que juguetean en nuestros oidos
sin dejarnos más que huellas de una alegría futil y ba·
ladí.
En &lt;La Hija del Priocipe&gt; su autor ha demostrado
que es un músico conocedor de los secretos de la com·
posición, y quizás por esto no ha entusiasmado su obra,
qui?.ás por esto, repito, el público que iba con el propó·
sito de oir la músiquita característica de la opereta vienesa, el eterno vals, servido con diversos condimentos,
pero siempre el mismo, se baya visto defraudado en sus
ilusiones, dando origen a la opinión de que su mérito es
indiscutible y de que hay que juzgar dicha partitura como las más mediadas de Franz Lehar. E ntiendo sí, que
falta la pieza culminante, la de siempre, de la que se
puede decir ¡qué magnifico concertante! o iqué delicioso dúo! o ¡qué aria tan magnífica!. ... pero de abino se
debe deducir que cart!ce de mérito una música elegante,
poéticamente atractiva y que recuerda en el &lt;leit metiv&gt; algo que trae a la memoria &lt;Las \Valkirias &gt;
El libro está inspirado en el viejo cuento de Edmundo Abaut, &lt;El Rey de las Montañas,&gt; con una pequeña
alteración en el desenlace, pnes en la opereta, el bandi·

do no se casa con la inglesita que conoció en sus abrup·
tas soledades. El acto primero se desliza en el palacio
de &lt;Sofía,&gt; la hija del Príncipe: el segundo en las moo·
tañas del bandido, padre de la muchacha, y el tercero,
a bordo de un barco del prometido de la joven, un marino inglés muy rico.
La fábula es por lo tanto, de un género anticuado, si
se quiere, pero de clase distinta a las que constituyen el
asunto de las operetas vienesas. &lt;Sofía&gt;.sabe que su pa·
dre es pcd~roso, riquísimo, pero ignora que es el bandi·
do dominador, rey de las montañas de Grecia. En el acto primero, suntuosamente presentado, con una riqueza
escénica que asombra, se destaca un &lt;dúo&gt; de tenor y
tiple, vigoroso, sentido y amoroso. En el acto segundo
hay una romanza de tiple, lindísima, y un dúo de barí·
tono y tiple, de gran mérito, donde lo fluido de la instrumentación, la riqueza de la melodía y lo sonoro de
los motivos hacen que se aplauda igualmente la otra
pieza que siguP., que es un vals armonioso en extremo y
de motivo muy nuevo. El acto tercerc, vale poco musicalmente considerado.
La interpretación de &lt;La Hija del Príncipe&gt; en Ar·
beu, ha sido aceptable, con tendencias a muy buena, y
digo solo con tendencias, por resultar toda la parte musical muy alta par:&lt; la generalidad de los artistas que la
interpretan. La señora Peral, que canta bien, que es incansable para el trabajo y que goza de simpatías bien
ganadas en el público, observé que en el &lt;dúo&gt; del acto primero atacaba las notas altas con sumo trabajo.quitándolas su lucimiento. La señorita Sala, cantó muy
bien la romanza pn,ciosa del acto segundo, y en el res·
to de la obra no pasó de regular. En cambio, el barítono señor Parera estuvo admirable como c11ntante y co•
mo ac.tor. Todas las piezas de la obra en que toma parte, que son muchas, las cantó, haciendo alarde de sus
excelentes facultades, de su buena escuela de canto, y
diciendo frases como la del final del acto segundo, con
entusiasmo, con pasión, con arte sumo. Además, este distinguido artista es un actor consumado y sabe declamar
muy bien, en una palabra, &lt;La Hija del Principe&gt;es un
triunfo completo para el citado cantante El tenor señor
Pastor no puede con su parte en manera alguna, y el
resto de los artistas cumplieron bien, lo mismo que los
coros y la orquesta. Con respecto a como está puesta la
obra, todo elogio es pálido; que las operetas las pone Gutiérrez admirablemente, con suntuosidad y con esmero:
Los trajes son modelo de perfección, y hasta el más pe·
queño detalle descubre un conocimiento completo de la
indumentaria de la época, que es en el año de mil quinientos y tantos!
LUIS DE LARRODER.

La carta para Dios
El tío Gerardo estaba muy disgustado; parecía que
todo se había conjurado para echarle a perder el humor, si es que conservaba alguno, desde que hacía cinco meses había muerto su mujer, la que fué su compa·
ñera de los buenos y malos ratos durante veinticinco
años.
Al despertar esa mañana, babia sentido un peso enor-

me sobre su corazón, el peso de la soledAd; se había
vestido, y, sin desayunarse, había ido a su oficina.
Al poco rato llegó un campesino que no pudo explicarle nunca lo que quería ..... . luego, hacia un calor
insoportable ... . y aquellas moscas que revoloteaban sin
cesar. En una palabra, el tío Gerardo estaba de malas.
Había tratado ya varias veces de espantar aquellos animalitos, pero inútilmente, pues cada vez que alargaba
la mano para asestarles un feroz golpe, las moscas da·
ban una vuelta y al poco rato estaban nuevamente sobre él.
Llamaron débilmente a la puerta; y entró un niñito
con el rostro encendido por el calor, y cubierto de poi·
vo, que en sus mejillas había formado surcos con el sudor.
/
-Buenos días-dijo el niño, tímidamente-quisiera
escribir una carta.
-Cuesta veinte centavos-contestó el tío Gerardo.
El pequeñuelo se volvió hacia la puerta, y mientra·s
hacía esfuerzos para abrirla, dijo con una voz apagada
en lágrimas:
-Perdone, yo no tengo plata.
El viejo Gen,rdo, emocionado por el dulce tono de la
voz, lo llamó:
-Un hombre no llora! Eres hijo de soldado?
-No, soy hijo de mi mamá.
-Ah, y quieres escribir un deseo tuyo?
-Sí .... si Ud. fuera tan amable! ....
El viejo se acercó a su escritorio de encina, y tomó
con aire de importancia papel y pluma.
-Bueno; dí luego lo que quieres.
El niño guardó silencio.
-Di, pues, cómo se llama la persona a quien quieres
escribir.
-¿Quién?
-Sí; a quién quieres hacer tu pedido.
-A Dios.
Pero cuando vió al pobrecito que lloraba amargamente, lo tomó en sus rodillas y le hizo cariños.
-Quisiera contarle que mi mamá está durmiendo
desde anoche, y le quiero dar las gracias porque le ha
dado un sueño tan bueno; pero ahora ya es bastante ....
que la dt.spierle otra vez .... porque yo he tratado de
despertarla varias veces ...... le doy besos, pero no se
mueve.
El tío Gerardo se estremeció como si le hubieran tocado el corazón con una mano helada; dos lágrimas ro•
daron de sus viejos ojos.
-Dios ha recibido Ir. carta, hijo mío; ven, iremos juntos a ver a tu madre.
Lleno de alegría, el niño se puso en pie.
-Pero por qué llora usted?
- Cállate .... los hombres no lloran, pero yo .... yo
también tenía una madre, y cuando se fué me dijo: &lt;Sé
siempre un hombre de bien&gt; .... y ahora me acordé de
ella.
Y tomando al niño de sus brazos como para mostrar·
lo a su madre en el cielo, dijo:
-Ves, madre, Dios me ha escrito una carta para que
cumpla su voluntad y sea el padre de este hué rfano!
H. FR. VON OSS:SN.

º''

GLOSAS
&lt;Palomita blanca
como la nieve,
me picó en el pecho,
¡ay, cómo me duele!... &gt;
¿De dónde venís, &lt;Paloma&gt;,
tan puestecica de gala,
con tanto fuego en el pico
y tanta nieve en las alas?
¿Dónde habéis, paloma, el nido,
allá arriba en las montañas
ó acá abajo en la llanura,
Palomita blancal
¿ Diráme la &lt;Palomica&gt;
(si en el decirlo no pierde
voto que tenga jurado)
en los remansos que bebe,
en los trigales que come
y en las ramitas que duerme ?
iPalomita blanca
como la nieve!
Diz que aunque sois tan pulida
y de tan medroso aliento,
·
picoteáis corazones
en manos de un halconero,
Líbreme Dios de palomas
con intenciones de cuervos,
iay, madre!, yo no sé cómo
me picó en el pecho.
Picadura de paloma
a fe que no lo parece,
que no hay paloma que hiera
tan hondo como tú hieres.
Tan grande, madre, es la herida
que no hay doctor que la cierre.
Palomita blanca
como la nieve,
me picó e n el pecho,
¡ay, cómo me duele!
«Tengo un marido celoso
que no me deja vivir:

Señorita Marta Parlauge, bella y distinguida dama que contrajo matrimonio
el primero del actual con el señor Lic. don Roberto Núñez P.

DIEGO SAN JOSE.

el otro griego tras los monstruos dañinos de las fábulas.

Salomé

Es seguro que no se hubiera conformado con la indul-

At illa praemonita a matre sua,
Da mihi, inquit, hic in disco caput
Joannis Baptistae.
MATEO,

XlV.-8.

San Juan el Bautista pertenece aún d. los viejos profetas. Aúlla y brama improperios contra los pecadores encenagados en el vicio; maldice poseído de indignación a
la mujer adúltera y al hombre corrompido. Las abejas
del cristianismo próximo no depositan en sus labios las
divinas mieles del perdón. Tenía de Ezequiel airado y
de lsaías inflexible. Hubiérase dicbo formado para fulminar su cólera en apóstrofes de fuego sobre la cabeza
de un antiguo rey de Judá, expoliador y gentil, como el
marido de Jezabel. Era bronco, seco y áspero. Alimen·
tábase de langostas y de miel silvestre; cubría a medias
su desnudez entre pieJ,es brutas. Olía como una bestia de
la montaña. Venía para los hombres sólo a escudriñar
pecados y delitos. Virtuoso, arisco y montaraz, sus contemporáneos creían que éStab.? posddo del demonio. Raro ejemplar de trashumante eremita, suerte de Hércules
hebreo que se aodaba tras los pecados y los vicio•, como

gencia dulce y hechicera que el Maestro infundía en
todas sus acciones. San Juan murió a tiempo.
Aquella virgen no le odiaba. Reconstruid el alma de
una princesa asiática, educada bajo la influencia de las
costumbres romanas del siglo de Augusto. El río enconado de vilipendios que fluía de los labios del anacore·
ta errabundo había de torcer su alma, como un viento
de tormenta a un rosal nuevo y endeble. Herodías era
culpada de amor y Juan era casto. Salomé era bella y
graciosa, y Juan abominaba la gracia y la belleza del
mundo. Anticipóse él con mucho al concepto del cristianismc, bosquejado después por Pablo de Tarso y hecho
ley de la vida en los siglos más lóbregos de la Edad Media. Juan es el primer cenobita, el primer solitario que
aborrece cuanto sea luz, hermosura y delicia. Cree que
es mejor evitar la tentación que vencerla. Hubié rase
mutilado gustoso d.otes que acceder a ser puesto en oca•
sióo de refrenar con intensa volunta d los despiertos ape·
titos. L a ira era su opio. La ira dominaba todos sus instintos de hambre ; y así era santo y hermoso en medio de
su violencia brusca, como un nubarrón iluminado de
centellas.
Imaginaos al dulce nazareno entre la madre culpada
y la hija inocente, frivola y perv~rsa.
Imaginaos que de su boca. surgiera una de _aquellas
parábolas sorprendentes, una de aquellas seoc11las fra·
ses que postraban a ~us pies las est~pef:ict:is muchedur_n·
bres, sacudidas de sub1to por el !dtlgo mv1s1ble del misterio,
¿ Hubiérase acaso cumplido la misma tragedia de la
degollación del santo?
¡Oh! no podía morir a manos de pecadoras de amor el
que perdonaba a María porque había amado mucho, el
que alzaba los .:,jos del s·,1elo para s_al_var a la mujer adúltera con el artificio de una frase d1vrna !
Salomé hubo de morder sus labios de virgen ante las
invectivas del tosco predicador.
Herodes cedió. Y la cabeza siniestra y erizada crispó
sobre el plato de ore; la mueca de su postrera maldición.
Y Salomé ha venido a encarnar un simbolo de la mujer inocente y pecadora, ingenua y criminal; y veinte siglos después de aquella tragedia ocurrida en un palacio
de Palestina, vemos resucitar a la doncella maligna y
hermosa, qne se enamora de Juan y pide su cabeza al
monarca amoroso para poder be~ar aquellos labios que
el sauto negaba a las farias de su celo.
Y vemos que amuchiguan las alm•s de Salomé, que
inconscientemente, co11 adorab'e ignorancia virgínea,
van rompiendo corazones de varón, y sonriendo perpétuameote, como si la sonri~a carmesí de sus bocas se e~tuviera alimentando con la sangre de aquellos corazones
destrozados. , .. ..
JESUS SEMPRUN,

Comida campestre ofrecida al señor Ministro de Instrucción Pública e l domingo pasado,
con motivo de su onomástico.

dese mal que se recela
dese mesmo ha de morir.&gt;
Mirad, Don Juan que vos pido
que me déis conversación,
agora que mi marido
tiene fija la atención
en vos desde que hais venido,
P ues qué, ¿no sabéis mi mall
No hay otro más fastidioso.
siendo una dama formal.
bacendosica y cabal
&lt;tengo un marido celoso&gt;.
Vos llegad si sois servido
aún más y habladme al oído,
aunque sólo digáis duelos,
que quiero matar de celos
al loco de mi marido.
¿Sabéis vosl Si no hay paciencia
que le valga a resistir ...•
A un convento he de ir
si sigue en su impertinencia,
&lt;que no me deja vivir&gt;.
Si plugo a Dios al traerme
al mundo de que no fuera
ninguna espantosa fiera,
¿sería bien esconderme
donde ninguno me viera?
¿No cayera en tontería
al prevenir tal ,;:aulelal
Demás, ¿que a quién cumpliría
el curarle la manía
e-dese mal que se recela?&gt;
Y e llo es, Don Juan, lo peor
que habiéndole de adorar,
tal me aburre el pecador,
que couozco que mi amor
se le comienza a eclipsar.
, , , . Aunque celoso recele
de mí, no he de consentir
más celos, q ue no es vivir.
Dese mal que así le duele
&lt;dese mesmo ha de morirl&gt;.

Srita. Juana R. Hüttich, quien contrajo matrimonio
coo el señor Campos el primero del actual.

Se calcula que hay más de 4.000,000 de acres de tierra en las estepas de Rusia, aptas para el cultivo dt: a l·
godón, si tuvieran riego apropiado.

Los rusos no toman el té en tazas, sino en unos recipientes llamados &lt;stakan,&gt; que son vasos de vidrio pues·
t:,s en un agarrader-, de metal.
Los elefantes hembras se domestican con más facilidad que los machos.
En Bélgica, todas las vacas deben llevar wlgando de
una oreja una drgolla con la fecha de su nacimiento.

o o o
Toda cárcel inglesa posee actualmente su biblioteca,
p ero no pueden hacer uso de ella más que los que están
condenados a más de seis meses de reclusión.

o o o
Las focas de Terranova no tienen pelo; pero se las
caza porque su piel es buena y dan mucha grasa. La.
piel sirve para hacer guantes de cabritilla.

Señor don Ricardo E . Campos, quien contrajo matri¡nonio con la señorita Hüttich el primero
(iel actual.

�CRONICA
En la seman"l pasada os ofrecí, mis amables lectoras,
que tratarí,i del importaote capítulo de los sombreros. y
hoy cumplo con gusto mi promP.sa. Los primeros mode·
los de paja que nos representan las revistas europeas,
tienen ya el sello de la moda actual y son muy peque•
ños. Los últimos modelos de la estación primaveral son
aún más reducidos que los anteriores, y podemos decir,
sin temor de equivocarnos, que deben llamarse minúscu·
los. La copa es muy baja; el objeto de esta innovación
es el de que sea posible colocarlos bastante hundidos
sobre la cabeza, i' los bordes sen levantados, ya sea en
todo e l derredor, ya sea solamente en un lado.
Las copas de bola o las que se clasifican con el nom·
bre de «casco&gt;, son las favoritas en esta clase de far•
mas, así como otras que se llaman «tiestos de flores&gt;,
las cuales merecen ciertamente su denominación. pues
toda la copa está cubierta de flores, semejando una pe·
queña cesta, en donde se hubiesen colocado artística·
mente un hermoso conjunto de rcsas, violetas, rnar¡?ari·
tas y lilas de diversos C&lt;'lores. En estos bonitos sombre·
ros la paja hace oficios de listón, pues se imitan con
ella lazos y ailornos de variados aspectos, para comple·
tar así el embellecimiento de tan graciosos sombreros,
netamente primaverales.
También se usan, adernás de los lazos de paja, dra•
perfas de satín que envuelven los bordes levantados de
esas formas, y se prolongan al derredor de las copas,
muy bajas por r egla general.
Las guarniciones de los sombreros actuales se colo·
can, casi siempre. en la parte de atrás. y para tal obje·
to vemos infinidad de penachos de avestruz, plumas sin
rizar, «aigrettes&gt;, pájaros del paraíso, levantados con
audaz movimiento o inclinándose horizontalmente sobre
la copa y bacía la parte de atrás. También gozan de
singular privanza las plumas de fantasía, muy frágiles
en su apariencia y que forman un signo de interroga·
cióo. Suelen hacerse dichas fantasías en satín ne¡?ro o
en taffeta del mismo color, lo mismo que las g raciosas
«antenas&gt;. de las cuales ya he hablado otras veces a mis
lectoras.
Bandas de plumas de avestruz, ya sean blancas o de
color, caen sobre las pequeñas alas que cubren casi por
completo; «aigrettes&gt; blancos o negros, colocados al uso
de los indios orientales; es decir, formando un penacho
compacto, y, por último, franjas de cierto listón de esti·
lo búlgaro, el cual se coloca sobre el sombrero en un
grao nudo que cae hacia atrás. Otras veces este nudo
se levanta ligeramente por medio de un voluminoso gru·
po de flores, o, por el contrario, el ramo se pone en la
parte superior, y de allí se desprende el lazo que ya es
del mismo color de las flores, o forma con ellas un ar·
tístico y vistoso contraste.
Estas son, lectoras mías, las principales guarni ciones
y los más exquisitos adornos de los sombreros de última
moda; pero creu que estaréis ansiosas por conocer la
inspiración de algunos modeles elegantes, y por tal cau•
sa os haré la descripción de varios \le ellos, que sobre·
saleo entre el bonito conjunto de lo/ g rabados parisieo·
ses en donde podemos ver el grao &lt;chic&gt; del momento
actual.
Uno es de paja iogleqa, negra, levantado por el frente
en un marcado estilo «Napoleón&gt;, que tanto favorece a
los rostros femeninos. Por único adorno tiene un g ran
&lt;;i.igrette&gt; de fantasía, en color rubí obscu;º• y en el
ala, levantada con audacia, ostenta un bomto ramo de
cereza~ que fioje prnnder el ala con la copa, muy baja.
Otro modelo, de los que iustamente se llaman &lt;tiesto
de flores&gt;, está hecho en crin café obscuro, cubierta por
completo de rosas pálidas. y el adorno se remata con oo
bonito nudo de paja rafé obscuro.
Vemos un delicioso modelo de sombrero para visitas
y paseos, hecho en &lt;tagal picot,&gt; negro, guarnecido con
rosas matizadas, pero siempre en el mismo tono rosa. La
forma es pequeña; por un lado tiene el ala levantada Ji·
gerameote, y en la parte de atrás continúa del mismo
modo, descendiendo después, con suave inclinación, por
el lado derecho, sin que pueda llamarse a esta mclioacióo un contraste completo con el otro lado del sombre·
ro, sino más bien una tendencia artística a que el ala
permanezca recta. No pasaré por alto un lindo mo·

delo, acaso más gracioso que los ya citados, h~cho en
forma de boina, para Jo cual se emplea seda gris acero,
drapeada; por el lado derecho se levanta mucho el. ala,
que sostiene dos grandes plumas de avestruz, del mismo
color de Ja seda. Por el lado izqnierdo, el ala baja sua·
vemeote, como si tratase de acariciar la mejilla. Este
modelo, lectoras mías, es lindo y elegante.
No olvidéis que para confeccionar las formas de mo·
da, se prefieren los siguientes elementos: la p~ja ingle·
sa, lisa o labrada; la paja belga, el «tagal p1cot&gt; y la
crío. Pero también se usa mucho cubrir las formas cot.
satín, helado de tul o con muselina de seda, impresa.
MARGARITA.

Tres elegantísimas toilettes para da•
mas jóvenes, propias para tea·
tro o soirée; el del centre&gt;,
especialmente para
baile.

El Arte de Conversar.
Menos cuidado que las relaciones íntimas exigen las
que nos impone la sociedad. Ea esto estarnas ya como
prevenidas para la representación, y no son fáciles los
descuidos, sino cuando en el interior, donde ·constante·
mente hemos de estar alerta con una ate.ación sostenida,
se olvidan las reglas de la cortesía.
Sin embargo, hay una multitud de reglas establecidas
para las ceremonias y relaciones sociales, que regulan
escrupulosamente éstas, a veces con detalles tan nimio;

que no merecen atención exagerada d" las
gentes verdaderamente sensatas y distin·
guidas, pero que se necesita conocer, por•
que algunas veces, entre cierta gente, se
hace un papel desairado si no se obser·
van.
Las relaciones de sociedad se fundan en
las necesidades de las relaciones mutuas,
que generalmente son las mujeres las en·
cargadas de cimentar y sostener.
Las visitas son las destinadas especial•
mente a sostener la mistad.
a
Es de buen gusto visitar a las personas a
las que estamos obligadas por algún ,acto
de deferencia, y a veces sólo por pasar el
rato en la agradable compañía de los que
nos son gratos y cuya amistad deseamos
obtener.
La costumbre de señalar un día para recibir las visitas es necesaria. pues resulta
molesto dejar las ocupaciones para ir a una
casa cuyos dueños se encuentran auseo·
tes.
La frecuencia de las visitas privaría a
las señoras de sus ocupaciones y paseos,
iláodose el caso de que a veces fuesen más
importunas que g ratas.
El día que se destina a recibir, la dueña
de la casa ya no tiene que atender a otra
cosa, el salón está preparado y todo dis·
pu.,sto de modo conveniente.
Hasta el ánimo libre de toda otra preo·
cnpacióo, se encuentra eu una tensión pro·
picia.
Generalmente las horas de recibir son
de cuatro de la tarde a ocho de la noche,
y las personas de poca confianza deben ir
de las primeras, haciendo la visita corta, si
c ircumtaoc-i•s especiales no les avisan que
la pueden prolongar.
Las señoras tienen que devolver la visi•
ta a sus amigas, en el caso de que estas no
las dispensen de esta obligación, por sus
ocupaciones, y siempre que algún suce;o
extraordinario lo exija, como un pésame,
una felicitación de casamiento, la vuelta de

Delicioso traje para teatro o reuoión.- La última creación para
baile.-Elegaote y original traje de paseo.

un viaje. las visitas llamadas de «digestión,&gt; que se ha·
ceo dentro de la misma semana, cuando nos han invita·
do a comer, en un caso de enfermedad o en alguna cir
cunstancia necesaria.
o o o
Resultan insufribles las señoras que hablan siempre
de lo que sólo a ellas les interesa, su casa, su familia,
sus trajes, ya con una gran vanidad o ya con fingida mo·
destia.
Del mismo modo una mujer elegante no usa esas fra·
ses «pintorescas&gt; del pueblo, graciosas en la boca de
éste, pero que nos sorprenden de un modo desagradable
en labios de una dama; pero aún es más ridículo usar
las grandes frarns en asuntos sencillos.
El lenguaje franco, espontáneo y elegante PS florido
por sí mismo y huye de las palabras anticuadas y de los
lugares comunes.
La poesía del lenguaje es encantadora cuando es na·
tura!,' pero resulta pretenciosa cuando de un modo far•
zado se habla de la blanca claridad de la luna, la carrera de las nubes blancas y se hacen frases propias del
lenguaje literario, o mejor aún, del lenguaje enfático
de los versos
Las frases hechas y el abuso de ,·ocablos extranjeros
intercalados en la conversación, que algunos creen de
buen tono, hay que evit•rlos.
Los recitados minuciosos, d_e las personas que narran
con los pequeños detalles las cosas sucedidas, en vez
de abrevi,;.r para dar idea de los hechos con pocas pala·
bras, se hace n cansados y fatigosos.
H ay que guardarse de las inelegancias en el orden
moral e intelectual lo mismo que en el material.
Sin contar grandezas de nuestra intimidad que pue•
dan hacernos parecer vanidosos, hay necesidad de no
referirnos a las contrariedades, economías o apuros que
podamos tener.
Amiel, el filósofo genebrino, dice:
&lt;En el mundo es preciso tener aire de v1v1r de am•
brosía y de no conocer más que las preocupaciones no•
bles. La necesidad, los cuidados y la pasión, no deben
existir. Todo realismo se suprimey se oculta como bru·
tal&gt;
El talento de la conversación es tan interesante en las
mujeres, que en algunas c iudades existen esculasde conversacióo.; y aquéllas, coa finura de espíritu, lo adquie·
reo fácilmente.

�La Colonia de la
Isla de los Piratas

..,·-'

Lo que fué de los amotinados
de la "Bounty.. .

Consultas
VARIAS RESPUESTAS.
EvA: Si el traje a que usted alude es de recepción,
baile o concierto, quedará muy lindo si lo cvnfecciona
del modo que me dice, pues las túnicas bordadas con
abalorios son las más b1::llas y elegantes a ese respecto.
En las ~asas de comercio, llamadas &lt;La Gran Sedería,&gt;
&lt;El Paje&gt; y &lt;El Surtidor,&gt; enco"otrará usted los accesorios necesarios para bordar dicha túnica.
Tengo el gusto de darle el modelo de peinado que desea.
En la Avenida de a Independencia y en el callejón
de Dolores, existen dos afamadas tintorerías, en donde
puede usted enviar su traje, a fin de que lo tiñan del
color que desea.
Reciba mis afectuosos recuerdos.

antes, pues me dijo que nunca dejarla de amar a una
mujer tan noble y tierna como yo lo soy. La felicidad ha
vuelto a mí; ¡gracias, querida «Margarit'\!&gt;
Si usted agradece mi consejo, simpática &lt;Magda,&gt; yo
me siento ampliamente recompensada con el éxito venturoso de una indicación, que nunca creí causa de semejante dicha, así, pues, yo también le ~gradezco la
alegría &lt;JJUe me ha dado con tao grata noticia.
PARA EL ROSTRO.
At'LIGIDA: No se preocupe usted por el color obscuro
de su tez y por h notable aspereza de ésta; use la crema &lt;Favorita&gt; y pronto coDseguirá, aunque sea en parte. lo que desea, es decir: tener un cutis moreno pero
suave, fresco y delicado. No olvide que las mujeres morenas siempre han triunfado sobre las rubias en cuestión
de belleza.
UNA CARTA

A UNA NUEVA AMIGA.
PRIMAVERA: Con todo placer acepto su amistad y la
correspando cordialmente. ¡Ojalá que no sea tan breve
como su nombre supuesto!
Respecto de su pregunta, le digo Jo siguiente: No hay
ningún obstáculo en que usted _le dé su re!rato 3; su novio, dado el caso de que éste tiene rectas mtenc1ones y
desea hacerla su esposa; pero debe usted recomendarle,
con discreción y prudencia, que entere de estos amores
a los señores sus padres, porque en relaciones formales
es preciso tener la aprobación de ambas familias: la del
novio y la de h novia, para evitar disgustos futuros, que
pueden traer la desgracia a varios hogares.
Por ahora, bastará con que su novio oculte ese retrato, pero siempre con la intención de obtener el consentimiento de sus padres para continuar las relaciones que
tiene con usted.
Inútil me parece decir a mi muy estimada &lt;Primavera,&gt; que le deseo una felicidad tan bella y tao soDrieote, como la deliciosa estación cuyo Dombre ha elegido
para dirigirse a su amiga &lt;Margarita.&gt;

TAH0SER: Mucho gusto recibí con ).,_ lectura de su
carta, y hoy más que antes me confirmo en la idea de
que dos tarjetas anteriores, firmadas con el nombre de
usted, son de alguna otra persona, la cual, por una causa incomprensible, se empeíia en pasar ante mí como si
fuese usted misma. ¿Por qué ese afán? No me lo explico, pero esté tranquila; las confidencias que se me hacen, aún cuando sea bajo un nombre supuesto, quedan
conservadas en mi recuerdo como en el interior de un
santuario; nunca saldrán de allí, parque un secreto es
un depósito sagrado.
Sin embargo, no puedo menos de notar que ese caba-

llero incógnito se interesa mucho por todo lo relativo a
&lt;Tahoser&gt;.
Ya escribí a usted por correo en la forma en que me
indica.
Reciba mis cariñosos recuerdos y mi agradecimiento
por su amabilidad.
CONSEJOS A UN ENAMORADO

UNA SORPRESA GRATA.
MAGDA: Pocas veces he tenido una satisfacción tan intima y grande, como la que he experimentado con la
lectura de su carta, de la cual me permito reproducir
aquí uno de sus párrafos, pues servirá de estímulo y de
ejemplo a muchas de mis lectoras, en cuestión de amores desgraciados.
Ese párrafo dice así: &lt;No vacilando en aceptar su
coDsejo, escribí a mi antiguo novio uaa carta, en la cual
le manifestaba mi gratitud por su noble sinceridad de DO
querer eDgañarme, y también por la dicha tan grande
que durante largo tiempo me había proporcionado con
su amor. Le devolví sus obsequios, pero sin emplear para esto, términos ofensivos, sino todo lo contrario; le decía que en coda una de sus cartash~bía depositado todo
mi corazón, al besarlas por la última vez. Al día siguiente de hacer dicho envío, vino él personalmente a devolverme esos objetos y .... su corazón, más eDamorado que

DE PARIS
Cojo la pluma estando bajo la impresión de algo parecido a una pesadilla, y todo lo veo desproporcionado.
Siguiendo mis impulsos, en vez de escribir estas líneas
hubiese telegrafiado a mis lectoras para decirlas sin
pérdida de tiempo: «¡Por Dios, no se pongan &lt;le bonnet
bebé!&gt;
Explicaré a ustedes la ocurrido, Pensando en dar
amenidad, o al menos interés, a mi crónica, por medio
de una información detallada y precisa de las modas
parisieones, ya que por su forma no he de conseguirlo,
visité esta mañana una de las casas más afamadas por
sus originales m0delos. Pregunté por el últimamente
creado, y una muchachita preciosa me le enseñó diciendo: &lt;Este es; se llama &lt;bonnet bebé&gt;. Y siguiendo la
costumbre establecida se le puso para que yo pudiese
juzgar mejor. Estaba monísirna con la gorrita de niño
chico, por debajo de la cual se escapaban sus rizos rubios; pero era extraordinariamente excéntrica: de glasé
color de cereza, guarnecida de &lt;skuogs1&gt;.
Sin faltar a la cortesía, me atreví a decir que aquel
capricho, porque en realidad no era un sombrero, no
traspasaría el umbral de la puerta; y cuál no sería mi
asombro al oir pronunciar a la muchachita rubia dos
docenas de nombres, pertenecientes a señoras conocidas,
que ya han adquirido el &lt;bonoet bebél&gt;. Confieso mi
pecado, no lo creí. Salgo de la tienda, y
los cuatro
pasos veo una señora vestida de negro, muy delgada,
con una piel inmensa llena de cabezas y de colas, que
unidas al manguito, DO menos volumiaoso, me trajo a la
memoria e l recuerdo de esos turcos que recorren las
calles cargados de pieles, y que duraate el verano ha•
cen un buen negocio vendiéndolas en el mercado de
Hendaya. Y para completar la visión, en vez de sombrero, llevaba la famosa gorrita, hecha de terciopelo
negro. &lt;Esta será una extravagaate&gt;, pensé; pero en el
trayecto que separ... la casa de la modista de la mía,
encontré siete.
¡Será posible que aceptemos esta moda? ¿Se vestirán
de niño llorón, lo mismo las bonitas que las feas? Tengo la esperanza de que el nuevo &lt;bonnet&gt; sucumba antes de quince días; si me equivoco, espero que ustedes
me bagan la justicia de decir que yo le rechazo ¡:or ridlculo.
Hay tantos sombreros bonitos para estos meses de
transición, que considero de mal gusto optar por las ex·
ceotricidades. T©do el mundo no puede, o no quiere,
adquirir un sombrero de mucho precio basta ver preci·
sada la tendencia de la moda, que evoluciona siempre
en los cambios de estación. o, al menos, hasta tener de·
cidido el color de los vestidos que piensen encargar.
Para esperar sin impaciencia este momento, es con·
venieote tener un sombrero mono que sirva para todo.
E sto resulta sumamente fácil, si ustedes quieren pres·
tar su valiosa cooperación a la modista encargada de
coofeccion;,rle.
Se elige un sombrero pequeño de paja inglesa negra,
con la copa alta y el ala vuelta, un poquito mayor por
el lado izquierdo que por el derecho; con un trozo de
c:liberty&gt; blanco, graciosameDte &lt;drapé&gt;, se cubre la
copa por completo, y colocando detr¡i.•, hacia el lado
izquierdo, una &lt;aigrette&gt; blanca de las que hayan ustedes utilizado durante el invierno, tendrán un preciorn
sombrero de tarde. Se le quita la &lt;aigrette&gt;, en su lugar se ponen dos camelias, y ya tenemos un sombrero
que puede usarse con el &lt;tailleur&gt; de mañana para ir a
tiendas o a paseo. Si se quiere transformar más radicalmente, se cambia el trozo de &lt;liberty&gt; blanco por
otro verde esmeralda con &lt;aigrettel&gt; negra, o con un
grupo de flor de manzano, que es la flor del día.

a

RESPUESTA.
IRENE: Recibí su elegante y fino obsequio, el cual
agradecf en extremo.
Me sorpreDdió mucho lo que me dice de ese 1etrato,
pues DO se ha publicado en ningún periódico. Me coofuDc!e usted con su boDdad, querida amiga, y me apena
la idea de no merecer esas maDifestaciooes de cariño,
tranquilizándome, sin embargo, la idea de que la simpatía es muy espontánea y caprichosa; no siempre se basa
en Ja., severas leyes de la estética y del inflexible razonamiento.
A sus preguntas sobre el uso de la leche para mejorar
la tez, Je digo que la nata es muy eficaz a ese respecto,
lo mismo que las lociones de leche de burra, pero no de
vaca, como usted me dice.
El corset, al cual hace alusión, no le pe1judicará en
su salud, y creo que Jo encontrará de venta el &lt;El Centro Mercantil&gt; o en &lt;La Gran Seder!a &gt;
El papel que desea lo hallará en la cas;,. de comercio
llam~da &lt;El Lápiz del Aguila &gt;
Le envío un cariñoso saludo y mi sincero afecto.

chos es ...... que los hombres no saben ser fieles por
completo.
P erdone usted mi franqueza, pero si he de manifestarle mi opinión sincera, creo también que «Cupido&gt; ya
no hace víctimas del sexo fuerte, pues en la tempestuosa vida moderna, &lt;e11os&gt; se consuelan fácilmente de las
decepciones amorosas. ¡Estoy tan cierta de que su novia
lo ama y sufre par usted! que no dudo en aconsejarle
que le escriba pronto, pidiéndole una disculpa por sus
anteriores deficiencias, ofreciéndole nuevamente su corazón, sin ocultarle las penas que padece por la ruptura de esas relaciones. l Lo hará usted así?
MARGARITA.

UNA VÍCTIMA DE CUPIDO: Tengo mucho placer en contestar a su coDsulta, más aún si pienso que con ella puedo aliviar la pena de dos cor,zones que se aman . Porque &lt;ella&gt;, estim...do señor, lo d.ma a usted sin duda alguna; si ahora ha correspondido aparentemente al afecto
de uno de sus adoradores, debe ser con e l objeto de
aumentar en usted el amor deficiente que le tiene, por
medio del tormento de los celos.
No se disguste al ver que ca,lifico de ese modo el cariño de usted, pero si su •novia est«ba siempre desconfiada y celosa, teoieado par esta causa continuos disgustos, es casi seguro que no se sentía plenamente amada y
esa misma exigencia es la mejor prueba de su amor; ¿no
le cree usted así?
Po~ regla general, 1as mujeres Duoca tenemos celos
infundados, sino que el amor propio de los señores llega
al extremo de querer ocultar a la exquisita iDtuicióo feir.eoioa, la verdad de los hechos, y la verdad de los he-

En cualquier enciclopedia o en cual·
quier diccionario geográfico, buscando la
palabra Pitcairn, puede leerse condensada
en cinco o seis líneas la historia romántica
de esta isla del Pacífico. Es la misma
historia que ha servido de base para iofi·
oidad de novelas, y que se repitió una y
otra vez durante los siglos XVII y xvm,
cuando el corso y la piratería estaban en
todo su apogeo y cuando los buques de
guerra andaban siempre a caza unos de
otros o, lo que era más cómodo y más prác·
tico, a casa de galeones y demás buqnes
mercantes del enemigo.
Precisamente sobre este asunto que vamos a referir escribió Julio Veme una no·
vela basada en Pstos mismos hechos v tito·
lada &lt;Los amotinados de la Bounty»

•

000

En el año de r789, la tripulación de la
fragata de guerra inglesa &lt;Bouoty:s, se SU·
blevó en alta mar. C1pitaneó el motín el
contramaestre Christiáo, el c ual, después
de apodera rse del comaadaote y de los de·
más oficiales del buque, los metió en un
bote con provisiones para varios días y los
abandonó.
Fuese miedo, o falta de unidad, o por
alguna otra razón desconocida, el hecho
es que, al contrario de lo que sucede en
tales casos, los amotioados, un;. vez dneños
del barco, no lo dedicaron a la piratería.
sino que, refugiándose en la primera isla
que después de muchos días de navegación
encontraron en su camino, hicieron desaparecer la &lt;Bouoty&gt; y se establecieron en
la isla. Era é~ta la de Pitcairn y la habitaba una reducidísima población de indígenas.
Tomaron las mujeres y 00 se sabe qué
hicieron con los hombres: probablemente
los mataron.
Mientras tanto, el capitán y los oficiales
de la &lt;Bounty&gt; tuvieron la suerte de ser
recogidos por un buque que pasaba, y que
los llevó a):,. isla de Timor, desde donde
fueron repatriados " Ingl•ten a , su patria.
El crimen cometido por Christián y sus
compañeros despertó en Iaglaterra una
irritación tanto mayor cuanto que el hecho
de insurrecciones semejantes veaía repi-

Una sensación
de bienestar indecible
pueden proporcionarse aquellos que adquieren la costumbre
de enjuagarse la boca
con ODOL por las noches al tiempo de acostarse. El ODOL impregna las membranas mucosas de la boca. Al respirar pasa el aire sobre estas membranas odolizadas y adquiere una frescura agrad able que
produce una sensación de bienestar enteramente especial.

tiéndcse con gran frecueacia y se hacía
necesario un castigo ejemplar.
Dióse orden de que los buques de g ue·
rra estuvieran cruzando los mares donde se
sospechaba que había podido refugiarse la
«Bounty,l&gt; y que no abandonaran la empresa hasta apoderarse del barco y de sus
insurrectos tripulantes.
Las órdenes fueron cumplidas fielmen te
y durantes mese~, y aun años, se buscó a
la &lt;Bouoty&gt; pero siempre sin resultado.
Creyóse que el mar se había tragado a los
insurrectos y a su presa.
Muchísimos años después, un buque
mercante, al que tormentas y tifones habían apartado del derrotero que habitual•
mente llevaba el comercio entre Asia y
América del Sur, se acercó a la isla de
Pitcairn, y manda ndo un bote a tierra para aprovisionarse de agua y de frutas, en•
contró cerca de la playa una colonia sumamente curiosa, de europeos que vestían
como salvajes y vivían en comunidad, bajo
e l gobierno de un \"eoerable patriarca, a
quien daban el nombre de John Adams.
E ste Adams era un superviviente de los
a motina dos de la &lt;Bouoty»; y compren·
diendo que había prescrito su delito, no
tuvo iocooveoiente en hacer la historia de
J.quella colonia de marineros, cuyo propó ·
sito al amotiod.rse había sido e l de dedica rse a la piratería, y que, según pa rece, a cabó por ser nna colonia de hombres de conduc ta ejempla r y de verdaderos puritanos
fanáticos en lo relativo a la religión.
E n efecto, a poco de llegar a la isla establecieron instituciones, cuya base e ra el
te mor de Dios y el cumplimiento absoluto
de sus maadatos ; y a tanto llevaron su a fán
de p urita nismo, que hasta p rohibieron , bajo penas severas, la bebida y el tabaco, y
e l tiempo que n© necesitaban pa ra el culti,·o de las tier ras lo pas.1ban en la iglesia

�EL MUNDO ILUSTRAD O

EL MUNDO ILUSTRADO

UNA DIFE RENC IA VITAL.

Cuando se ven cogidos por Uú
fuerte temporal en el mar, los pescadores de Noruega usan á menudo aceite de hígado de bacalao
para disminuir la fuerza de las
olas. El aceite en su estado 11atural, se adapta perfectamente ú
tal propósito. Pero cuando s,·
viene á pensar en él como un remedio para la tísis y otras dolencias
debilitantes, el caso es completa.mente diferente. Cualquier alimento feculoso, tal como el arroz,
engorda más que ningún aceite,
pero tod.os los alimentos fec nlosos
son en extremo indigestos, y eEO
mi8mo oc1~'.i·re al aceite natural dr
híga:V- Je bacalao; y una buen.
(~,~-- .ió~i es lq que más necesita_.-'
-"" inválidos. Por otra par te ~aceí te de h ígado db bacalao con
tiene principies medicinales dr,
alta categ·oría, pero p::.:·a que sean
útiles al enfermo, deben extrae:·se
previamente de las abominables
grasas y mezclarse científicamente
con otras sustancias de igual
valor curativo y nutritivo. Esto
es lo que ha realizado con éxito l~
P REPARAC!ON de WAMPOLE
la cual es tan sabrosa como 1:
miel y contiene una solución et
,m extracto que se obtiene d....
Híga&lt;l.os P uros de Bacalao, coni
binados con Jerabe de H ipofosf,•
tos Compuesto, Extractos de }la~
ta y Cerezo Silvestre. En estn
unión científica de ingredientes,
tenemos la sustancia mejor para
dar carnes, para dar vida; y
cuen La con una serie ele éxitos en
los casos de Tísis, Pérdida ele Carnes y Fuerzas y las Enfermet:;:;cles
de la Sangre. El Dr. J. R. de
Arellano, Director en la Escuela
Nacional ele Ciegos de :México,
dice : "La Prepar11ción de Wampole proporciona nn gran servicio
terapéutico en las afeccioEes de las
vías respiratorias, obteniéndose
resultados sorprendentes en los
estados linfáticos con tendencia,
á cscr.:&gt;fulismo." Eficaz desde r
primera dosis. En las Boticas

FANTASIA VERANIEGA

Quinta de Salud
' Re Lavista"

que al efecto habían levantado, y de la cual
se constituyó en pastor uno de los marine·
ros, el cual a l mismo tiempo ejercía las funciones de oficial de r egistro civil, de nota·
I
ria y de juez. L a colonia estaba gobe rnada En esta playa elegante, las olas, al cho·
por un consejo ejecutivo de siete ind ividuos, car contra las rompientes. tienen una gracon su presidente, elegidos unos y otros por cia muelle, c asi femenil, de lánguido abane! voto popular. Las muje res tenían dere· dono.
cho a votar y lo ejercían. Estas mujer es
Los veraneantes pasean a orillas del mar
Asistencia cientíñ.ca de
eran las indígenas que habían tomado los en la paz de h tarde que agoniza; dijérase
morfinómanos,
enajenados,
a motina dos de la «Bounty&gt; al llegar a la un gr an salón de baile al aire libr e, la ri·
isla, y a las cua les e nseñaron, no sólo su bera templada.
alcohólicos y quirúrgicos,
idioma, sino ta mbién a leer y a escribir y
En lo~. trajes c laros de las muchachas hay
empleando los medios terala religión.
igual vaporosidad que en las nubes que al
Durante muchos años, Chrislián, el jefe poniente envuelven en gasas flotantes el
péuticosmás modernos. Efidel motín, se pasaba la vida en una choza horizonte.
caz
atención para los enque construyó en un a lto de la isla, y desde
Semeja el fir mamento un enorme cielo
fermos. Departamento esa llí vigilaba constantemente el mar para raso, azul como las aguas.
prevenir a sus compañeros en caso de que
Pasan los g ru pcs de veraneantes cam·
pecial para señoras. Instaapar eciese alguna vela a la vista. En cuan· biando saludos, sonrisas.
to se veía pasa,· algún buque, todos los inCupido, invisible e irónico, pasa también
lación eléctrica completa.
dividuos de la colonia se refugiaban en los por e l aire templado, vacilando su carcaj .
Rayos X, corriente de alta
bosques del interior de la isla, pues cons·
Canta el mar su canción discretamente,
tantemente temían la llegada de a lgún bar· como un mar galante y cortesano.
tensión, mecanoterapia.
co de guerra inglés que viniera a prender·
El paseo se extiende amplie y hermoso;
Director Médico,
les. Luego, conforme fueron muriendo los a ambos la dos y al final, insinuan los focos
amotinados, sus hijos y nietos, no teniendo e léctricos sus primeros parpadeos.
nada q ue temer, salían en lanchas a l e n·
Una pa reja, algo apartada de un grupo
cuentro de los barcos q ue pasaban y trafi- de amigas y amigos, charla animadamente.
Médico encargado del decaban sin temor, ofreciéndoles agua, fruta, Ella es morena, esbelta , y en sus ojos obs·
partamento de enfermeda
pesca, etc., a cambio de telas, instrumentos euros, bajo su sombrero de verano, pasan
de agricultura y demás productos de la ci· relámpagos fugaces, al resplandor del se,!
des nerviosas,
vilización.
que muere.
La colonia llegó a contar doscientos in•
El es, en su aspecto, como cualquiera
dividuos. Lu~o. la población fué deseen· otro joven.
diendo hasta no tener más que ciento cua·
Charlan. En la voz de ambos, reprimida
Administrador,
tro, de los c'!ales cuare_nta y n_uevc eran y violenta. pdlpitan el amor y la ira alter·
hombres y cmcuenta y cinco mu¡eres.
nativamente
Por causas misteriosas los bosques fue·
EL--De modo que al marcharme maña·
ron secándose, y al escasear los árboles, na, no te veré más .... Todo ha concluído. - - - - - - - - - - - - - - - - perd:eron uno de sus elementos de alimen·
Ella.- Todo Después de lo q ue tú has
La conversación se generaliza.
tación los descendient~s de los amotioados hecho. . . .
Quedan ya pocos paseantes, q ue entran
de la «Bounty,» ademas, la falta de arbole·
(Un n uevo relámpago, más rápido aún de vuelta en la ciudad. rutilante y bulli·
da produjo sequías, las cosechas se perdían que un relámpago, cruza al través de los ciosa.
con frP.cueocia por falta de agua, y ésta lle- ojos obscuros, entornados. .\ la luz cada
Una campana toca a la oración; las notas
gó a escasear hasta para el consumo iodivi· vez más dudosa de la noche que avanza, graves del bronce se diluyen lentamente
dual.
no se percibe bien si aquella efímera lnz en la atmósfera, como el postrer gemido de
Las últimas noticias concretas y fidedig· es de dolor, de odio, de ansiedad, de des· uo amor qne 'muere.
nas que se tienen de esta curiosa colonia pecho o de amor).
JI
datan de 1897, cuando el capitá11 del buque
EL-(Con arrebato súbitamente conteni·
La misma playa. Dos años después.
de guerra inglés «Cosmos» la visitó . En el do). ¿Yo? ¡Yo! Y te atreves todavía a acu·
Corretean niños por la arena rubia.
informe que entonces d ió a su Gobierno, el sarme .... ¡Lo que yo he hecho! Mi única
Véase a ¡0 lejos brazos de nadadores que
capitán predecía la rápida extinción de la culpa, si alguna tuve, fué tal vez querer te un instante surgen del agua tranquila
colonia. Afirmaba que la población había demasiado. (Con un leve temblor en la voz.) cabezas que se mueven sobre el dZUl deÍ
degenerado de un mod? alarmante, y que Te amé como un loco, como un idiota, co· mar.
sin du?a a consecuen_c1a de los c~ntinuos mo un niño .. : . Y tú como a un niño me
Algunos jóvenes de ambos sexos conver·
casamientos entre parientes, se h_a~ta ere~· has tratado. S,, me lo merezco. P~ro tengo san y ríen, como hace dos ailos
do una raza poco menos que d_e idiotas, sin e l derecho al menos, ya que quieres _q~e
Los papás, como h•ce dos años, sin per·
co';ltar con que, a cons:cue1:c13: _de las se· todo concluya, tengo el derecho de ex1g1r· derles de vista, conversaban también.
qmas'. er:1
temer qu_e los 10d1v1duos que te que me expliques tu~ pa(abras. _¿Qué he
En el giupo de jóvenes los dos dialogan·
todav_,a v1v1an per_ecenan de ha_mbre y de hecho, cuál ha sido, mi crime?, st no ese I tes del d iálogo anterior se encuentran.
sed s1 por casualidad se__ espaciaban más E lla.-/Para que hablar? Bien lo sabes.
Insensiblemente vánse apartando tambié n
que de co~tumbre )as v1s1tas que casual· No me has querido nunca....
como dos ailos atrás ....
mente hac1ao a la isla algunos buques de
EL-iNo haberte yo querido! Dí que oo
los que pasaban por aquellos mares.
me q uieres y concluyamos. P ero no manLa profecía del capitán del &lt;Cosmos» se ches tus labios, que todavía adoro, a pesar
DESCOi'IFIARSE
ha cumplido. Hoy día, según todas las pre· mío, con una mentira .... (Animándose. ) Tú
DE LAS FALSIFICACIONES il DIITACIONES
sunciones, no q ueda ni un solo supervivien• sí que nunca me quisiste. ¿ Para qué entonte de la colonia fundada por los amotina- ces escuchaste mis palabras? ¿Para qué me
Exigir la
dos de la «Bounty.» La isla de P itcairn es diste esperanza? ¿ Por qué me digiste al ca·
una isla desierta. Así parece deducirse del bo que e ras mía?¿ Por q ué hiciste que lle·
Firma:
hecho de que, hace pocos años, un bergan· gase al frenesí mi amor, por qué envene·
tío norteamer icano pasó por ella y no vió naste rr.i alma, por qué te gozaste en en·
destacarse de la p laya a ningún bote, ni sombrecerla y llenarla de hiel?
señal alguna de vida en la isla, por más (Pausa) . . . . Yo soñé para tí y contigo, to·
que e l bergantín se acer có a ella todo lo das las felicidades imaginables. Construí en
posible y el capitán y sus oficiales estuvie· mi imaginac ión un mundo encantado, en
ron escuariñándola con sus anteojos.
q ue reinarías tú .... Poco a poco lo coas·
Lo m~s curioso respecto a la instalación truí, poco a poco y en cada sillar iba un
de los msurrectos de la «Bounty» en la pedazo de mi propio espíritu ...... Y tú lo
sla y de su vida e n ella es la gran cantidad has destruído todo. Sí, tengo .,_1 menos de·
de leyendas y novelas _que , a ese respe,cto, recho a pedir te cuenta de tu delito. ¿ Por
ha fraguado la fantas1a de los escritores. qué has hecho esto 1
Eo una de ellas se cuenta como a aquella
Ella.-(Vacilando). :-So sé .... no sé .. . .
colonia,-que empieza por suponer com· la culpa no fu é mía ....
puesta sólo de hombres,- se incorporó un
El.- No me desesperes, Aurora. ¿De
)labitante más: u na niña de pocos meses q1!'ién fué entonces?
que llega flotaodo sobre un madero proceE lla.-No sé .... yo te he querido ..... .
dente de un buque náufrago. Los colonos
El.- (Interrumpiécdola), No, no me has
cuidan a la niña y ésta crece y se hace una querido nunca, nunca, ¿oyes I Si ya no me
bella mujer. L lega un día en que con~ide- quieres, prefiero que mientas más, q ue me
ran los hombres que debe casarse y d1spu- d igas que no me quisiste nunca, así por Jo
tándose unos a otros el derecho a ser no- menos me queda el último derecho, e l de·
CURACION
vios, se hace aquello una trágica batalla en recho de aborrecerte.
RADICAL
la que la sangre corre a raudales y la jo· E lla.-(En voz velada.) Pues bien, sí,
ven, ante semejante truculento espectáculo, nunca ....
RÁPIDA
se vuel~e loca. Como los hombres se h:10
(Los ojos de él se nublan; _durante un
(Sin Oopaii&gt;a - ni Inyecciones)
extermmado todos, queda ella sola en la is· segundo es en ellos donde bri lla, clara, a
la y allí la encuentra? unos navegantes, pe· pesar de la obscuridad que ya envuelve las
ó
ro, d~mente. La r_eco¡en, la lleva~ a bordo, cosas, una intensa llamarada de angustia y
la cmdan_ y agasa¡an todo lo posible: pero de crimen. Se oye una ,·oz que parte del
la pobre ¡oven, completamente perdido el grupo Mamándoles).
Cada
lleva el •
juicio, se arroja al agu'&lt; al partir el buque - iYa nos vamos! ....
que la ha recogido, para ir a unirse «con
En el grupo que avanza, se ven súbitacápsuia de este Modelo nombre: MIDY
su espo,o »
mente confundidos los dos que dialogaban .
P!RlS, 8, Rne lltlenne J en tooa• las rarmacln

Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.

EDUARDO LICEAGA.

6

.jJ

CARNE · Q Ul~ A

, 11; ¡-m~~ 1;.,re,n&lt;;l11 1J ycntl' :,ül•t&gt;r:inn eo
l•''- e;, ... .,~ 1/\ Enfer m~dad':':- &lt;i~L EstO.-

ma"o y &lt;le los lntest1nos.Con•·,,1,·cenc1a!',
CootUlu&amp;&lt; ,on d&lt;: Pario~. Mvvu.owot..-11
fe.br1les é lnJluenLo
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!11Cl1l'IIPU,
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t&gt;, 1-un~.

.,,.,,,,.,.

•

r

Dr. A. Ruiz Erdozáin

J. Lavista.

?e

-··- ··-

Inofensivo J de una PW'esa absoluta

VINO ARDUO

EI.- Hace ya dos años que no tenía el
gusto de verla a usted.
Ella.-Sí ...... el año pasado usted no
vino ....
EI.-Fuí al extranjero Estaba todada
convaleciente de uoa enfermedad ....
Ella -(Con malicid disimulada). ¿ Car·
diaca ?
EI.-Sí .... (ligera pausa ).
Ella.-¿ Me eocuentra usted cambiara?
( Con coquetería).
El.-(Galante). Más linda tal ,·ez. Por lo
demás ....
E lla.-(Banal). Usted está más g rueso,
más hombre.
El.-¿Sí? La vida .... He vivido bastar·
te en estos dos af:os. Pero, no hablemos dt:
mí, hablemos de algo más iuteresante. Y
usted ¿qué tal? ¿Tendrá usted novio?
Ella.-/Yo? no. ¿y usted novia? (Rubo·
rizándose, casi en seguiaa arrepentida de
su pregunta impremeditada).
El.-Yo sí ... ,¿No la conoce usted aún?
Debe venir muy pronto. Llegamos ayer en
el mismo tren. C reí que lo sabía usted
ya ....
(Nueva pausa ligerísima). (Ella vueh·e
los ojos a otra parte un instante. ccultán·
dolos de é l, de los demás, del mundo en·
tero).
Ella.-No lo sabía, no ...... Que sea en
hora buena . ...

Burlad los Años
Sed siempre jóvenes
y bellas.
Un Químl.:o de
Oriente, cuyos estudio■ h a n sido
coneagradoaáembellecer el rostro
-s voluptoeear las
carnes de las mujeres del Harem
lnvent6laf6rmu·
la1 de la Crema
~

'
alrenl ''
para embellecer
( desgrasad o.)

La blanca t r ansmite á la epldér mls esa albur a
diáfana de las -.a'l)Orosas hijas de las leyendas del Rhln Cada un a de las Imperceptibles y a dhe·
rentes par tículas de la CREME $IRENE se
Incr usta y se asimila en el cutis, nutrlén·
dole de frescura juvenil y d.tntl.ole t r ansparencia alabastrlna saturada de mal!'nét lco perta.me orlental.- La Creme " al •
rene" roaa, recomendadapua la m ujer
t rigueña 6 morena, dá á la t ez suavidad
de aza lla y el tint e seductor de las volup·
tuosas flores del gri&lt;na.do.-Con el uso de
estas cremas la mujer burlarll. lee años y
caut h •ará á los hombres más soña.dore5 y
exigentes. - TARRO CON INTERESANTES
CONSEJOS $ 2.25. - ÜERTIFIOADO POR CO·
RREO $% 50.
DEPOSITOS:- J. Laba.dle Sucs, Co. Ave.
San l?r anclsco 39.-Ulhletn Sucs., Ave. Bolívar 25, -Johannsen, Félix Co., Ave. San
Francl•co 39,

SE!í'ORAS EL APIOL DE LOS

OresJORET, HOMOLLE

E L- G racias. (Silencio breve).¿ Se acuer·
da usted (riendo) de mis impertinencias
de hace dos años' Creo que hace dos años,
ahora precisameote. ¿verdad?
Ella.-(Seria). :-So recuerdo.
EL-Perdone usted, creí que r ecordaría,
porque generalmente recordamos lo desa·
gradable, y los dolores de cabeza que le dí
a usted debieron de serle pesadísimos: di•
ga usced la verdad. . . . . .
Ella.-La verdad, no recuerde «apenas».
El -Más vale así, porque así no me guar·
dará usted re';lcor, ¿ no es cierto I
Ella.- ( Casi sombría, a despecho de sus
esfuerzos po1ra sonreír). ¿ Yo? De nioguna
manera. Son c0sas que pasan ... .
EL-Es verdad, cosas que pasan. . . .
(Un segundo se encuentran las miradas
de_ambos por primera vez; un ~egund_o se
abisman las unas en las otras, e mmed1ata·
mente se separan, como en una despedida
eterna).
El.- Mire usted, alli viene mi {atura
con su mamá, se las presentaré a usted, si
usted me lo permite.
. Se acer ~a una señora con su hija, muy
¡oven, vesttda~ ambas con sobria elegancia.
Todo el grupo se le,·anta a saludarlas. Los
papás, q ue: ya tocaban retirada, se acercan
asimismo. Saludos, besos, presentaciones.
E l grupo, engrosado por las recién lle·
gadas, parte lento hacia la ciudad, habla•
dor y risueño, Una campana repica en uoa
torre cercana, esta vez llamando a misa. y
1~ notas_jc,viales vuelan juguetonas por el
a ire matinal, como el «hosanna» y la anuo·
ciació n de uo amor oue\'O.

Cura las Dolores, Retardos
Supresiones de los Menstruos

LUIS RODRIGUEZ.

fi• SEGUIN, 166,l.St~H,;;;;¡¡,Paris,7 tod11 larau.

FLOR DE BHLEZ A
POLVOS ADHERENTES
INVISIBLES
FINURA, P UREZA. PERFUME IDEAL. - Comuoiea al ro~tro u na ntara,·Hlosa
y delicada belleza, una blancura perfect.:11 y un aterciopelado Incomparable

Cuntro tonos en cada una de los colores Rosa \; Raque.J Blanco de una pureza
absoluta Son los polvos de arroz de las reinas y los reyu de los polvos de arro¿
AGN E L .

1-'tt.l\PUMISTA,

El arroz sagrado
En la aldea de Isobe, en la provincia
japonesa de Shima, hay ciertos campos de
arroz que pertenecen al santuario de IzoKiu, al cual se entrega anualmente una
parte de la cosecha
D(chos campos son teatro de una ceremonta que no se celebra en ninguna otra
parte del país, ni probdblemente del muo·
do entno.
Cuando llega el día ea que han de tras·
plantarse las pequeñas plantitas de arroz
del semillero donde fueron sembrados los
granos, lo~ a ldeanos h3:cen fiesta y acuden
a presenciar la suprad1cha ceremonia.
Numerosos jóvenes de ambos sexos, ves·
tidos a !ª antigua usanza nipona, rodean
los semilleros y van descargando las pe·
queilas matitas, a la vez que entonan antiguas canciones alusivas al acto.
Después, proceden a plantarlas en hile·
ras en e~ campo sall;r~do, cuya ceremonia
aco~pana con su mus1ca uoa orquesta de
flautistas, a la que hace el ª;ompañamien·
to un tambor, _que e l tambo rilero lleva so·
bre un pequeno bote
- - - - - - - -- - - - - - - - Acreditado desde
hace muchos años
y recomendado por
las primeras auto·
ridades, como ALIMENTACIONPARA EL ENFERM o, XI s:; 0 0
ADULTO, en las
perturbaciones de la digestión, en la debi·
lidad y en la inapetencia. Comopuedepre•
pararse ~e _muchas maneras permite una
g ran· variación, resultando así un fortifican·
t~ ideal que toman muy '.bien los cocvale·
cientes y que estimula el apetito y favore·
ce la digestión.
_ E l librito de cocina KUFEKE que contiene 103 re.celas de cocina muy acredita·
d~s par'.1 sanos y enfermos, se puede adquirir gratis en farmacias y droguerías.

~

HIGIENE del TOCADO
Lu cu1Ud1dH anU.•pUoa-.
••t•raivH y oioaírJ&amp;aJat.•• qu,
laan merecido 1I

Coaltar Sopontnl

ls ·Bsut

16, A venue de l"Opéra, P A R I S

111 admt1!6n en lo■ H o• plta?-.i

d e P a rt-. eii.p llcan la bo¡ a dt

• H producto para todo, 101 u101
del tocador : Cutdadoa de 1Boc.s A qua purifica, de lo■
Cabello• ouya calda detiene

v

de los Flujos Recientes Persistentes

ADIOS ....
Tímidamente, como quien comete un sa·
crilegio, tomo la pluma para dedicarte este
homenaje, que yo quisiera que fuese, no
un puilado de líneas mol trazadas y p1cor
zurcidas, sino un aromoso ramillete de ro·
sas rojas y de nardos níveos. Símbolos del
amor aquellas ; de la pureza éstos. Porque
cuanto puedan tener de imperfectas, tie·
nen, en compensacióu, de sinceras. No se·
rán exquisitas y artí~ticas corno un vaso de
_Sevres, pero sí transoarentes y fuertes co·
mo pedazo de cristal virgen recién deseo·
trañado de la roca. Más que del cerebro,
son hijas del corazón. Más que el producto
de largas horas de paciente meditación,
son el producto de un espontáneo estreme·
cimle_n to en la compleja y diabólica maya
de rots nervios.
Y son ellas las que a I partir yo, van ha·
cia tí, temblando, con los ojos humedecidos, balbuceaotes, a arrojar ante tu ara de
diosa sin mancha. todo el :lolor de estas
cuatro letras, que son para mi alma cuatro
espinas,. cu'.1tro martillazos, cuatro gotas de
sangre: 1ad16s! . . ..
Son ellas las que van hacia tí, que, para
mi estética, fuiste, eres y serás la síntesis
d«: lo ~ello, la suma de lo q ue encanta, el
~tsterio de un arte magno, raro y predi·
g1oso. Lo que oo puede tocarse, porque es
ti polvo de oro de la aurora; lo que sólo de·
be rev~renciarse, porque es como la gloria,
qu_e ~uraba la frent~ de cien héroe~, de cien
marhres, de m,l apostoles .... Lo 1mpalpa·
b!e Y lo sacr~. L? infinitamente alto e infi·
n1ta?1ante cnstaltno: las estrellas.
S1 de ahora, en _el trans~urso de losaños,
he de volver los o¡os hactd el recuerdo de
t~dos_ los enca?tos, te llamaré ll11sión, y
anad,_r_é Imposible.
Adtos · · · · · ·
FELIX DE VANDENESSE.

Bl mayor
disolvente del .Acido úrico
~ ara abre vi ar y e vUar la.a Crisis de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS
tom ad a l

as m edid a11

or d i a ,

Looionea de las Crlaa, Cui.'

dado• lntlutoa,

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~•oonfl•r•• u hu f•l•tfloael-

MATI

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"'"'IIIMA,Ct Aa.

.A.i11111•11Gu1■r1h ■ lm

1 ■alara■qu,
.A.partado 806. M,xloo.,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Las abejas
Es un hecho demasiado couocido que
las abejas contribuyen singularmente a la
fecundidad de las plantas, transportando
el polen fecundador de flor en flor.
Según parece, en Nor mandía, en otros
tiempos, era de uso corriente sacudir los
árboles cargados de flores para diseminar
el polen; este uso es inne;;esario donde
existen colmenares.
Dura nte el buen tiempo, una abeja obrera lita en unas 500 flor es por día, y en un
colmenar hay de 4 a 5,000 insectos, si bien
es c ierto que, c on frecuencia, pasan las
una s después de las otras por las mismas
flores; sin e mbargo, basta n a lgunas colonias par a asegura r la fecundación en una
huerta de var ios centenares de árboles.
Estima un a utor competente en 40 o 50
francos el suplemento de proelucción en
fruto atribuible a la influencia de una colmena.
Se cita un rico pr opietario de las cercanías de Angen, que cultivaba en g rande
las c iruelas, tan renombradas, de dicho
país.
Este propietario había reconocido de tal
sue rte la utilidad de las abejas para sus
árboles fru tales, que colocó más de 6o colmenas en sus campos, no buscando otro
beneficio que un aumento de producción
frutal.
Es, pues, un hecho evidente y de positiva importancia la utilidad de las colmenas en todas partes.

•
Agencia de I nhumac io nes

EUSEBIO GAYOSSO
:\1ARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

Murió la esposa de Antero,
y aunque el dolor del esposo
no fué grande ni s incero,
llevó luto riguroso...
en la ropa y el sombrero.
Un amigo que lo vió
y que, engañado, creyó
sincera su pesadumbre,
consolarle pretendió
con las frases de costumbre.

TELEFON0S: ERICSSON, 836.
MEXICANA, 100 6.

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- i Ah! No llores a tu esposa,
con voz trémula le dijo;
como era tan candorosa
tan buena y tan cariñosa,
está en la gloria, de fijo.

Y el esposo resP.ondió,
dando un gran súspiro:- iAh!,
e lla, q ue el mundo dejó,
yo no sé dónde estará...
i pero en la gloria estoy yo 1
F . P. GOl\ZALEZ.

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M é xico , D . F.

Languidece el crepúsculo
por e l Campo del Moro
orldS tejiendo de encendida púrpura
sobre la verde copa de los olmos.
En la a renosa plaza,
formando alegres corros,
mil pequeñue los ágiles divierten,
con juegos gentfüsimos sus ocios.
Cuál, grita. enronquecido,
siguiendo, codicioso,
la ruta de su aro; cuál imprime
a su h inchado balón golpes sonoros.
Pasan rubias nodrizas
de exuberantes torsos,
y soldados de traza donjuanesca
que las persiguen con avaros ojos.
Una paloma errátil,
como nevado copo,
detiénese en el alto frontispicio
del opulento alcázar silencioso.
Por la umbrosa ribera,
!'&gt;da misterios hondos,
el dócil Manzanares se desliza
lanzando chispas trémulas de oro.
Hay cálidos silencios
que se interrumpen ptonto.
En la azul y bizarra le janía
se vau desvaneciendo los contornos.
Y un coágulo enorme,
un coágulo rojo,
diluye sus sangrientas bermejeces
en el cielo de nácares y ópalos...
F. A. DE LEO::-;.

Cúrese Vd. en su Gasµ

J

La Dispepsia se cura
. El rE:medio de Munyon para la Dispep·
sia cura to?a clase de indigestiones y males del Estomago, tales como Estreñimiento, Acedías con devolución del alimento
Pesadez después¡ de comer, Entumecimien'.
to del estómago, Palpitaciones del corazón
Y t?d&lt;l:' las.~fecciones de éste, causadas por
la md1geshon;_ Ventosidad en el estómago,
Eruptos de alimento, Desgano. Debilidad
del estómago, Circulación defectuosa, Lengua cargada de sarro, Cardialgia o Pirósis
Punzad3:5_ y Uluceraciones en el estómago'.
Def~cac1on dura, nudosa y difícil, Vahídos,
Flo¡edad, Falta de energía, etc., etc.
LO QUE DICEN:
Dice el señor Juan Ochoa L., de Verac1 uz: " lhe alegro mucho que se presente
la oportunidad de recomendar el Remedio
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

LA BILIS
Lll bilis se forma en el higado y es substancia que hace un papel muy importante
en el procedimiento de la digest i So En un adulto sano la cantidad de bilis destilada
cada 24 horas es de un litro próximamente. No solamente sirve para a yudar a la digestión y la absorción de las substancias alimenticias, sino que impide que éstas fer
menten o descompongan durante su pas-:&gt; por los intestinos. También regulariza y purifica los desperdicios, o sea las materias fecales hasta su expulsión final. Se compone de un número de ingredientes, algunos de los cuales representan productos impuros recogidos del organismo. Si esas impurezas no se recogieran por el funcionamiento
hermanado del hígado y los riñones, sobrevendrían dolencias de carácter grave. Por
lo tanto, es muy importante conservar esos órganos en est~do sano. Al efecto y al notarse alguna novedad en esas regiones del cuerpo, conviene ayudarlos con un buen
tónico estimulante y no hay ninguno mejor que el de la siguiente· receta de un especialista de New York, que ha dedicado muchos años de estudio a esos órganos. He
aquí dicha fó rmula, que es bien conocida y está en uso general: Extracto compuesto
vegetal Arvelina I 5 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos 45 gramos; Jarabe compuesto de zarzaparrilla 60 gramos. En todas las droguerías se consiguen estos medicamentos. Mézclense bien y tómese una cucharadita después de cada comida. ~o de·
je de a¡¡itarse el frasco antes de usarse.

Verdadera
Agua Mineral
Natural de

VICHY

Manantialeá;
del Estado

Francés.

BIBN BSPBCZlflCAR BL NOMB:RB

VICHY CÉLESTINS
VICHJ liRANDE•GRILLE Emü't;:::."
VI CHY HOPIJA L

Gota, Enlermedadead,taPi1clra
1 .ieccionea de la Vejiga.

clel

Entermedadea cltl Estómago.

hSTILLES - SELS-, ,coMPR1Mis

VICHY·lTAT

Calendario de la semana.
San Pablo de la Cruz Confesor y fundador de la Congregación de los Clérigos
Pasionistas. Sao Prudencio Obispo Confesor, San Vidal y su espos.1 Santa Valeria
Mártires. -Hoy y mañana a las nueve, va
la procesión de la letanía de Catedral al
Sagrario, donde se celebra la misa de Rogación con asistencia del V. Cabildo y el
personal del coro, as! como también de to·
do el V. Clero que se presenta. Te1mioada
la misa, vuelve la procesión a Catedral,
dando fin con el canto de preces y oraciones acostumbrads
MARTES 29.

DR B. 11/DALOO.
Sao Pedro de Verooa Má rtir.-Vísperas Sres. Peruna.Oo.
en Santa Catalina de Sena.
Muy Srs. mios : -Certifico que he
empleado la Peruna en los Ca.tarros,
Grippes, Menstruación Doloroso. y
Mn'!RCOLl!S 30.
Debilidad General, obteniendo un
resulta.do mara.xilloso, los cuales no
La Vigilia de la Asencióo del Señor, me han prestado otros medicamentos
s:;;;,;:;Catalina de Sena Virgen, Sofía Vir- que paro. iguales enfermedades estaban
-indicado.
Dr. E. Ilida.lgo,
gen Mártir y San Amador Presbítero Már- Avenida de la Independe ncia. No.146,
tir.-A las nueve de la mañana procesión
d';° la letanía en Catedral y concluida se
canta la misa de Rogación.- Función titular e indulgencia plenaria en la iglesia de
la primera santa. -Vísperas cantadas en
Catedral.
CONVALECENCIAS Dn'ÍCILES

Efecto inmediato
ANEMIAS - CLOROSIS

jUl!Vl!S 19.

sus maravillOBOB resultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
terida del páblico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención, Produce efectos eegurfsimos en

1

1

Q/tllNOS, TUIIIO/tl!!S, 11.LIIIO/tltll.NII.S, Hl!!ltlDll8, l'USTU&amp;.A8, &amp;.LII.Qll.8,
U&amp;.01!!/tll.S, QUl/!IIIIDU/tllS, l'IBTULII.S, 11!/tUl'OIONIEB, l!!TO., 1"'0,
011! Vl!!NTII l!!N TODAS L"IS DltOGIUl!!/tlllS 'f •OTIOll8,

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111'11/tTIIDO 484t,

1

,..1000,

O, I',

1

DB CIBNFUBaos. CUBA.

LUNl!S 28.

MAYO

,~.~~~~i=~!.;;.,;~~

MB01co PROMINBNTB

La Ascensión del Señor, Santos Felipe y
Santiago Apóstoles y Sao Jeremías Profeta.
- -Oficio y misa de la fiesta del día; rito doble de primera clase con Octava y ornamento blanco. Se traslada la fiesta de los
Santos Apóstoles al díasiguieote.-Fuocióo
en Catedral, Sagrario, Basílica, Señor San
José y otros templos -Exposición de su Divina Majestad por cuatro días en Regioa.
- La Hora de ldS doce a la una en Catedral, Basllica y otr as iglesias.-Desde hoy

ENFERYEDADES de loe HUESOS
y del SISTE~ NERVIOSO
PRETtJBEl\CULOBIS

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w

CÁPSULAS DE

MORRHUOL
CHAPOTEAUT

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

EL MORRHUOL suprime
el gust o repugnante del
aceite de h ígado de bacalao

EL MORRHUOL es mucho

LA GH.B.\L\. FLOJ{ElNB restituye al cutis la frescura
que los ca,nsancivs, las vigilias, las pesadumbres, la eniermeda&lt;l
le han quitado. Las caras las más deslucidas, las más tiernas,
las rnás marchitas, aún onismo que la decrepitud y la caiducida&lt;l
de la €dad, se en cuentrrun. bien del uso de la CRE1\lA FLOREINE. Su presencia invisible eautrva todos los homenajes y desempeña en mismo tiempo que un perfume discreto, uníls distinguidísimas gracias.

mas eficaz que el aceite,
del que contiene todos
sus principios.

EL MORRHUOL es popular
pa ra curar lus resfriados,
la bronqui1isy los catarros.

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EL MUNDO ILUSTRADO

Contra el ESTREÑIMIENTO
y

sus consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.

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hasta el día 31 se practica el bellísimo ejercicio de l Mes de María, en San Bernardo;
San Francisco, San Hi¡:ólito, Santa Clara,
Jesús María y otros templos.
VIERNES 2 .

Santos Felipe y Santiago Apóstoles (del
día anterior. ) San Anastasio Obispo Confesor, Padre y .Doctor de la Iglesia Griega.
SÁBADO

3.

La Invención o el hallazgo de la Santa
Cruz. Santc.s Alejandro Papa, Evencio,
Teódulo Presbítero, Diódoro Má rtires y
Juvenal Obispo Confesor .
DOMINGO 4 .

Santa '.\lónica Viuda, madre de San Agustín·, Sao S ilvano Obispo y e l B. Ricardo
Reynolds Mártires.-Oficio y misa de la
Domínica; rito semidoble y ornamento blanco.

Medalla de Oro Exposiciión
Universal.-Paris 1900

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r---========i)

f. WOLFF &amp;SOHN
KARLSRUHE

Se vende en todas las casas importantes d el ramo.

NEOLIOENCIA FATAL,
Una tremenda mayoría de los
males eu este mundo proriP.ue de
mera negligencia. Las peores enfermedades que sufrimos, aquellas que acarrean la muerte, penetran en nosotros sin que lo adYirtamos. Una herida que sangra&lt;&gt;
un repentino dolor agudo no3
hacen coner en busca de un ali\·io
inmediato. Pero la pesadez do
cabeza, pérdida del apetito, tristeza y depresión sin causa especial,
¿por qué nos hemos de preocupar
por nada de eso? Seguramente
que se disiparán esas cosa~, y uno
se encontrar(L bien otra vez. X o
encontrando oposición y comprendido sólo á medi&amp;s, el de➔arreglo se propaga hasta quo
llega á convertirse en una lt,.fecciu local orgánica, difícil do
curar; en enfermedades mantenidas por alguna condición exteuuan te del sistema nervioso, ó
en alguna forma de debilidad que
p oco á poco consume la vida.
Eso puede evitarse usando la

Reg istrado como artículo de segunda clase er 3 de Noviem bre de 1894.-

Año XX.- Tomo 1.

impreso en papel de las Fábricas de San ~afael

México, Abril 27 de 1913.

Número 17.

México artístico y Monumental

PREPA RACION de WAMPOLE

Medalla de oro
Ex osición universal Paris 1900.

~

,
RICARDO covARRIJDIAI

¡

la cual, al fortalecer, limpia segura y r[1pidamente la sangre de
su peso mortal, estimula el apet ito, pone el aparato digestivo en
plena acción, y pronto renuev.1
todas las cosas. Pero no hay que
descuidarse :í uno mismo por mií~
tiempo, no hay que confiar en fo.
suerte. E ste eficaz 1·emedio es
tan sabroso como la miel y contiene una solución de uu extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinado~
con J ara be de Hipofosfitos Compuesto, y Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. El Dr. J . Valenzuela, Miembro de lás Facultadei
de México y París, dice : " La
Preparación de Wampole tiene la
ventaja de ser tan inocente como
los nií'ios, para quienes estít dest inada, los que la aceptan con buena voluntad."· No puede fallar
y obra desde la primera dosis. El
desengaño es imposible. De venta en las D -:-ognerías y Boticas.
Seductora belleza

Jabón de Verbena
COGNAC

Calendulado

( 'f'
-.

Purl fic.t. hecmosea, perfum:1
dulcificn ,. embe -

llece la p-lel. endurece las carne~
restableciéndole.,
su frescura cuando se han marc hitado.

Evita v cura la
caspa, IOs barro'&gt;
y las enfermeda des cutáne.1s, vi -

Ninguno tan delicioso como éste.

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goriza las raíce')
del cab~llo. delicioso para lavar la cabeza y bañar a
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EL MUNDO I LUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA,

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fruto quemado P?r el ver,rno, no podía cuajarse eo las paooj...s, Ella eode;ezaba tas espi·
gas -~º~ 1~ Uu~ias enéficas Y como una Ceres compa5iva, proveía al sustento de ta comuoi a · ~ao o a guo~ peste 'lmeoazaba con sus horrores y la muerte pasaba aullando
como u1;1a.1o ª r r la ciudad espaot~da, todos los ojos suplicantes la imploraban y con
~n mov~m1fºt? e su mano purificaba el aire y conjuraba los maleficios Cuando los
ao_cos e a herra se es!remecíao y _temblaban como en el parto de un m~ostruo a ocaliphcto, apl3:dcabaddla horrible coovu!s160, poniendo sobre la cólera del terremoto 1.i elemeo
e su planta iográ
' con sns manos taumaturgas encerraba
b6e suav1 a
. vi·dª·. Y tod av1a,
ª 1 ~eas en su~ cavern_as glac1ales y pintaba el arco iris en el manto de la tem estad·
extrciz3:bda 13:s 10flueoctas funestas de ciertas señ~les astrológicas y destruía las bimbre~
Y ;s epi em1as que arra~trao en su cola los cometas malignos.
pc-r est"as
de milagrc, que pal~itao eo su veste de azur, y las misericordias que
00 se caos..n . e arecer en sus manos 10agotables, por las cosas buenas ue si ue a a~=ovtaoto ~á0?1d~f eote en lo~ plácidos ja~dines del Señor, la angustia de qlos m!xica~os
~e ve ac1a e ."- par3: decirle eo un grito de suprema esperanza: Virgen de los Re~~~!:~ e~ cr~e\tº5 antiguo pa~e_c7 haber resucitado y la sangre de la República vuelve
l d 0 P dra de los sacnf1c10s. Voces de rabia y muerte se oyen por todas partes
dpaka n el cdanto d 71 trabajo eo las sementeras, el ruido de las máquinas en las fábri'.
cas, e1drumor e la vida
.
eo los talleres. U na t remen d a 1oqu1etud
·
·
como nube de borrasca,
se co~ eosa en los cielos del Norte, cargada de amenazas. No consientas Señora que se
~ea 3: a~da u:a soberanía 9ue tieo_e en su tronco insigne, regado con la ~aogre de aquel
er6ico uau temoc que tu coooc1ste, los nombres de Hidalgo y de Juárez Im ide ue
~os ~ombre~se i:;a.teo entre si; desarma los brazos fratricidas; vuélvenos a. los pcarr?les
e 3: paz. ;
eies que el culto sangriento vuelva a manchar tu veste glorio•a de tequecigudata.1 torna a encadenar a Huitzilopochtli, ya que el respeto de la vida humana
es uno e os sellos supremos de la civilización.
'

f

dosaJ

ERN ES T O CHAVERO.

OFICINAS:
3' CaJle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149. - México, D. F.

°

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad ............................ S 1.00
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............................ $ 1.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... S 2 oo
(pagadero por semestre adelantado.)

RAFAEL LOPEZ.

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . .... $
En los Estados ...............................
En el Extranjero ............•... , ..........
Atrasados . .................. ............. ..

0.30
0.35
0.50
0.50

Para la publicación de avisos en este periódico, diri•
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes eo Europa, la Societé MutueJle de Pu·
blicité, 14 ruede Rougemeot, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

La Virgen de los Remedios
La historia de la Virgen de los Rémedios merecería
escribirse en uno de esos romances maraviJlosos del
medioevo, eo donde la tradición se confunde con la leyenda, y la realidad parece esfumarse eo lontaoaozas
de fábula. Un romance de alientos épicos, de grandeza
sencilla y ruda. que dejara una impresión de canto de
gesta eo medio de su requerido misticismo y cuyas asonancias fueran uo eco de los episodios extraordinarios
eo los cuales está encuadrada la venerable y milagrosa
imagen. El marco de la crónica, hecho de cor rientes y
efímeras maderas, e~ indigno para contener su leyenda.
Necesita el oro castellano del romance antiguo; el oro
y el hierro eo donde está encerrada el alma de la raza
con su gesto feroz, cabaJler~co y heroico; reclama que
esa fragante flor del idioma se deshoje a sus plantas y
que su llrico perfume la acaricie eo estas regiones del
nuevo mundo, bajo cuyos cielos sostuvo el empeño de
los Conquistadores y levantó sobre la triste suerte de
·1os vencidos la dulce esperanza de no paraiso ultraterrestre.
Porque vino con aquellos hombres que desde la bor·
da de sus embarcaciones velan surgir ante sus ojos
asombrados &lt;sobre cielos desconocidos, estrellas nunca
vistas&gt;; conoció el astrolabio y oreó su frente la frescura de los alisios que cantaban leyendas rle gloria en las
velas latinas fijadas a los mástiles de los audaces barcos;
desembarcó en el Continente y vió cómo se desdoblaba
por delante del bridón de Cortés, la grao planicie azte·
ca como si fuera una prolongación de la Jlaoura caste·
llana; vino al frente de esa galopada homérica en la
cual parecen resonar los cascos de Babit&gt;ca, el bravo
palafrén del Cid y de Rocinante, el egregio cuartago
de Don Quijote, y muchas noches, después de alguna formidable tarea, enjugó con sus manos embalsamadas de
promesas el sudor de la ccoquista que oo cesaba de
mojar la frente de los aventureros insignes. Fué no ..
virgen batalladora y guerrera, una Peotesilea celestial
de esa iliada del siglo XVI en la que riñeron hombres
y dioses, haciendo retoñar la epopeya de los remotos
tiempos de llión.
Ahora la veneramos en uo santuario. cuyos vitrales
dejan filtrar con parquedad] una luz amortiguada y apacible; embucaramos sobre el ara y en los ángulos de su
altar, algunos pobres ramos de flores cuyas aromas la
incensan discretamente; depositamos en honor de su
culto alguna mísera moneda que nos sot¡ra en el rincón
del bolsillo. Entonces tenía por altar el tronco de una
ceiba y ramajes milenario!; eran su baldaquino; la luz
difusa de nuestro claro cielo pooia eo los pliegues de su
manto más resplandores que los que brillan eo las doradas lamas que la cubren, y una flora ignorada y espléndida derramaba a sus pies los dones imprevistos de
las primaveras aztecas. Sus joyas eran los jades, las ágatas, los chalchihuitls esmeragdioos, que pareciao conser·
var en sus aguas verdes un aspecto quimérico de oues·
tros lagos y uo reflejo de los maravillosos tesoros de
Axayacatl. Y sos limosnas eran los pueblos, las aldeas,
las ciudades domeñadas, que al mismo tiempo que se
engastaban como perlas eo la imperial ,;qrooa de Carlos

Señorita María Franyutti, gala preciada de la sociedad metropolitana.
V, y daban orguJlosos blasones a sus súbditos, lucían en
su pecho de ctequeciguata&gt; (gran señora) como los exvotos fabulosos todavía manchados de lágrimas y de san·
gre que el misticismo sombrío y formidable de sus ereyentes, la ofrendaba con la cruz de la espada.
Eo vano Huitzilopochtli, nostálgico de corazones hu·
meantes, exigia victimas para el esplendor de su culto y
la voz de sus sacerdotes reclamaba la sangrienta contri·
bucióo de la que siempre estaba sediento el terrible
dios. El ciclo de las &lt;guerras floridas&gt; que teñiao de ro·
jo la piedra de los sacrificios, estaba a pui:to de cerrarse y la legendaria imagen no tardaría en recibir las primicias del copa! perfumado y las resinas olorosas, cor,10
un signo de su triunfo sobre los dioses sañudos del Templo Mayor, que presidian en medio de espantables liturgias, los destinos del imperio teocrático y sacerdotal.
Pero todavia, para verse reverenciada por los nuevos
catecúmenos cuyos ascendientes oo habían muerto por
cierto en las Catacumbas, tuvo que presenciar los extremecimientos supremos y las furiosas sacudidas de la
religión moribunda. Ella misma se aparecía eo t-1 fragor de los combates y luchaba al lado de los suyos, como Santiago en las huestes de Pelayo. Asi decidió la
victoria de Otumba, tan imposible, que precisa creer en
su intervención para explicársela, y con la toma del
Templo Mayor, seguramente inspirada por ella, dió fin
al politeismo de Tenochtitláo, substituyendo a las horreodas hecatombes que disponían los bárbaros ritos, el
sacrificio incruento de la misa, adonde sólo por las pa)apr,is de la coosagracióo, se hace vino de la sangre y

pan de la carne del Salvador del Mundo. Los indios oo
son teólogos y les pasa lo que a ciertos poetas profanos:
aman el misterio sin preocuparse por demostraciones me·
tafísicas. Por eso desde luego rodearon a la Madre de Dios
y le ofrecieron las beJlas rosas de sus bosques, desagra·
viándola con sus homenajes sencillos, de la impacien·
cia que reveló Moctezuma H, cuando el buen padre
Olmedo trataba de explicarle, por medio de intérpretes,
las cosas profundas contenidas en estos inefables misterios.
Desde entonces la Virgen pe regrina de su santuario
a la metrópoli, cada vez que alguna grave conmoción,
provocada por la naturaleza o los hombres, aflije a la
histórica ciudad lacustre. Calleja, que era un Cortés
sin genio y sin la penetración política del grao capitán,
vió a la Virgen de Guadalupe eo la bandera del Cura
Hidalgo y se apresuró a lev:uitar en la suya la imagen
de la Virgen de los Remedios; pero ya Nuestra señora
no era realista y permitió que el movimiento iosurrecciona! llegara a feliz término en los tratados memorables de
Iguala. Se equivocó, pues, el sanguinario soldado de Venegas y los indios, por su parte, se sintieron más cerca de la
buena madre que había vencido a su Huitzilopochtli, y
como a una madre bondadosa y llena de clemencia la veoeraroo. Después hubo motivos para que su culto se acre·
ciara en piedad y devoción. Si los primeros pasosque,iió
en la época de la Conquista, se señalaron con ioeoarrables prodigios, oo fueron menos extraordinarios los hechos
que realizó posteriormente. En los años malos, de sequia, cuando el hambre llamaba a los hogares porque el

El general
I d fRubio
t ;s;avarrete
¡
d y su Estado Mayor·-Una
' pieza de grueso ca l'b
I re emEstrella -La artillería tomaod 0
· ·
¡
P aza a 1eo e a cerro e la campo
de maniobras.
posiciones en e

Maniobras de Artillería
El jueves de 1'." semana pr?xima pasada se efectuaren eo las cercanias del cerro de
la Estrella ~nas bnllaotes maniobras de artillería ideadas y dirigidas por el señor geoeral Gdon Guillermo Rubio Xavarrete, jefe del departamento de Artilleria de la Secretaría
'
d e uerra.
Obedeciendo al plan de operaci?oes, se _supuso que el enemigo se hallaba al lado
Sur, del ~erro por lo qu~, co'!1o medida prehm1oar de las operaciones el mayor de artillena, seoor Alberto Qu1roz, 1ef~ de la guardia presidencial, se presentó eo la hacienda
de la _Soledad, desde donde envió un destacamento para que reconocieran todo el cerro
meoc1003:do a fin de que no quedara eo él ninguna persona y poder!e hacer libremente
las prácticas
Una vez que se logró esto, se dió aviso a la columna del general Hubio Navarrete
que av3:nzab3: por la calzad~ de Tlálpam, que podían dar principio las operaciooP.s, por
~o que 10me?1atame~te se dieron las órdenes necesarias para que la infantería, acampanada de vanas secciones de ametralladoras, avanzara por uo punto denominado la Zanja
con el fi.o de atacar por el _13:do Norte el cerro de la EstreJla, mientras que el resto d~
la columna tomaba sus pos1c1oo_es en los terrenos de la Hacienda de la Soledad en donde fueron empl~zadas cua!ro piezas de artillería, sistema Scheoeider Canet, '
Las operac1ooes term1oar_o11 a l¡¡s c11alr&lt;&gt; de la t11rge.

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Era una vez un rey, mozo y valiente, stñor de un reino abundante en ciudades y mesnadas, que partió a ba·
tallar por tierras lejanas, dejando solitaria y triste a su
reina y un hijo, que aun vivía en su cuna, dentro de sus
pañales.
Aquella luz que le viera marchar, llevado por su sueño de conquista y de fama, comenzaba a menguar, cuan·
do uno de sus caballeros apareció: con las armas rotas,
negro de sangre seca y del polvo de los caminos, trayendo la amarga nueva de una batalla perdida y de la
muerte del rey, traspasado por siete lanzas entre la flor
de su nobleza, a orillas de un gran río.
La reina lloró magníficamente al rey. Lloró también
desoladamente al esposo, que era bello y alegre. Pero,
sobre todo, lloró ansiosamente al padre que así dejaba
al hijo desamparado, en medio de tantos enemigos de su
frágil vida y d~l reino que sería suyo, sin un brazo
que le defendiese, fuerte por la fuerza y fuer te por el
amor.
De estos enemigos el más temible era su tío, hermano
bastardo del rey, hombre depravado y a udaz, consumido
por groseras codicias, deseando sólo la realeza por cau·
~a de sus tesoros, y que hacía años vivía en un castillo
sobre los montes, con una horda de rebeldes, a la manera de uo lobo que, de guardia en su cubil, espera la
presa.
,
iAyl La presa ahora era aquella pobr e criatura, rey
con mamá, señor de tantas provincias, y que dormía eo
su cuna con el cetro de oro apretado entre las manos!
A un lado otro niño dormía en otra cuna. Pero éste
era un esclavito, hijo de la bella y robusta esclava que
amamantaba al príncipe. Ambos habían nacido en la
misma noche de verano. El mismo ¡:,echo los criala.
Cuando la reina, antes de dormir, venía a besar al
principito, que tenía el cabello rubio y fino, besaba también al esclavo, que tenía el pelo negro y crespo. Los
ojos de ambos relucían como piedras precill!'as. Solamente la cuna de uno era magnífica y de marfil entre
brocados, y la cuna del otro, pobre y de madera.
La leal esclava, sin embargo, para los dos tenía igual
cariño, porque si uno era su hijo, el otro sería su rey.
'Nacida en aquella casa real, tenía la pasión y la religión de sus señores.
Ningún llanto había corrido más sentidamente que el
suyo por el r ey muerto a la orilla del grao río.
Pertenecía, pues, a una raza que acredita que la vida
de la tierra se continúa en el c-ielc.
El rey su amo, de seguro, ya estaría por entonces reinando en otro reino, más alto &lt;i¡ue las nubes, abundante
también en mesnadas y ciudades. Su caballo de batalla,
sus armas, sus pajes, habían subido con él a las alturas.
Sus vasallos, los que iban muriendo, no tardarían en llegar a aquel reino celeste para rendirle de nuevo su vasallaje. Y ella, un día, cuando fuese su turno, remonta·
ría por un rayo de luz a habitar el palacio de su señor,
a hilar de nuevo el lino de sus túnicas, y a encender de
nuevo el pebetero de sus perfumes; sería en el cielo
como había sido en la tierra y feliz en su servidumbre.
¡También ella temblaba por su priocipito! !Cuántas
veces, con él colgado del pecho, pensaba en su fragi lidad, en su larga infancia, en los años lentos que corre·
rían antes de que fuese por lo menos del tamaño de uo9.
espada; y en aquel tío cruel, de faz más tenebrosa que
la noche y corazón más tenebroso que la faz, hambriento
de trono, y espiando desde la cima de su roquedo, entre
los alfanjes de su horda! Con mayor ternura que nunca
le apretaba entonces entre los brazos ¡Pobre principillo de su alma! Pero si su hijo lloraba al lado, hacia él
corrían sus brazos con un ardor más feliz. Aquél, en su
indigencia, nada tenía que recelar de la vida. Desgracias, asaltos de la suerte, nunca podrían apartarle más
de las glorias y bienes del mundo de lo que ya estaba
allí en su cuna, bajo un pedazo de lino blanco que r es·
guardaba su desnudez. La existencia,
verdad, era
para él más preciosa y digna de ser conservada que la
de su príncipe, porque ninguno de los duros cuidados
con que ennegrece el alma de los señores rozaría siquiera a su alma libre y sencilla de esclavo. Y, como si
le amase más por aquella humildad dichosa, cubría su
cuerpecito gordo de besos sonoros y devoradores, de los
besos que hacía sutiles al ponerlos en las manos de su
pr!ncipe.
Entretanto, un gran temor llenaba el palacio, donde
ahora reinaba una mujer entre mujeres.
El bastardo, el hombre de rapiña, que erraba por la
cresta de las sierras, bajo a la llanura con su borda, y
ya a través de las aldeas y los caseríos felices, iba dejando un surco de matanzas y de ruinas.
Las puertas de la ciudad habían sido asegur;i.das con
cadenas más fuertes.

"'º

En las atalayas lucían hogueras más altas. Pero faltaba la disciplina viril.
Una roca no gobierna como una espada.
Toda la nobleza fiel había perecido en la gran batalla.
Y la reina desventurada apenas sabía correr a cada ins·
taote a la cuna de su hijito y llorar sobre él su flaqueza
de viuda. Solamente la nodriza leal parecía segura, co·
mo si los brazos en que estrechaba a su príncipe fuesen
murallas de una ciudadela que ninguna audacia pudiera trasponer.
Pues bien; una noche, noche de silencio y de obscuridad, cuando se disponía a dormir, ya desnuda, en su
cama, entre los dos pequeños, adivinó, más que ofr, un
leve rumor de hier ros y pendencia, lejos, a la entrada
de los jardines reales. Envuelta aprisa e n un manto,
echando los cabellos hacia atrás, escuchó ansiosamente.
En la tierra aireada, entre los jazmineros, corrían paws
pesados y rudos.
Después se oyó no gr uñido, un cuerpo cayendo blandamente, sobre arena, como un fardo. Descorrió violen·
lamente la cortina. Y allá, en el fondo de la galería, divisó hombres, una claridad de linternas, brillar de armas .... En un instante lo comprendió todo: el palacio
sorprendido, el bastardo llegando a robar, a matar a su
príncipe! ....
Entonces, rápidamente, sin una vacilación, sin una
duda, sacó al príncipe de su cuna de marfil, le llevó hacia la cuna pobre de madera, y, sacando a su hijo del
lecho servil, entre besos desesperados, le colocó en el
lecho real, que cubrió con todos sus encajes.
Bruscamente un hombre enorme, de rostro iracundo,
con un manto negro sobre la cota de malla; surgió en
la puerta de la cámara, entre otros que sostenían linter·
nas. Miró, corrió a la cuna de marfil, donde lucían los
brocados, a r rancó de a111 a la criatura, como se arranca
una bolsa de oro, y, ahogando sus gritos bajo e l manto
s..!ió furiosamente.
El príncipe dormía en su nueva cuna. La nodriza
permanecía inmóvil en e l silencio y en las tinieblas.
Pero gritos de alarma atronaron de repeot~ el palacio. Por las ventanas pasó el largo flamear de las antorchas. Los patios resonaban con el batir de las armas
Y desgreñada, casi desnuda, la reina invadió la cámara,
entre las damas llamando a su hijo. Al divisar la cuna
de marfil, con las ropas maocbadds, vacía cayó al suelo,
anegada en llanto, deshecha.
Entonces, en silencio, muy lenta, muy pálida, la nodriza descubrió la pobre cuna de madera .... El prío•
c ipe estaba a llí, quieto. dormido, con uu sueñoque le
hacía sonreír, que le iluminaba todo el rostro entre sus
cabellos de oro. La madre cayó sobre la cuna, con uo
suspiro como cae un cuer po muerto.
Y en aquel instante uu nuevo clamor extremeció la
galer ía de mármol. Era el capitán de las guardias y su
gente fiel. En sus clamores, habÍl sin embargo, más tristeza q ue triunfo. ¡El bastardo murió! Tomado, al huír,
entre el palacio y la ciudadela, cercado por la fuerte
legión de arqueros, sucumbió él y veinte de su borda.
Su cuerpo quedó allí, con flechas en el flanco, en un
charco de sangre. Pero, ¡ay dolor sin nombre! El cuerpecillo tierno del príncipe quedó ..IJí también, envuelto
eo un manto, ya frío, rojo aún de las manos feroces que
le hablan extraogulado.
Por eso tumultuosamente lanzaban la nueva cruel los
hombres de armas, cu"ndo la reina, deslumbrada, con
lágrimas entre risas, irguió en los brazos, para mostrarlo,
al príncipe que habla despertado.
Fué un esp,,nto, una aclamación. ¿Quién lo salvó?
¿Quién? .... Allí estaba junto a la cuna de marfil vacia,
muda y yerta, aquella que le salvara. ¡Sierva sublime y
leal! Ella fué quien, para conservar la vida de. su príncipe, dió la muerte a su hijo . . ..
Entonces, sólo entonces, la madre dichosa, saliendo
de su alegría estática, abrazó apasionadamente a la ma·
dre dolorosa y la besó y la llamó hermana de su corazón. . . . Y entre aquella multitud que se apretaba en
la galer!a, salió una nueva, ardiente aclamación con súplicas, de que fuese recompensada magníficamente la
sier va admirable que salvara al rey y al reino
Pero ¿cómo ? ¿Qué bolsas de oro pueden pagar un hijo? Entonces un viejo de casta noble propuso que fuese
llevada al tesoro real y escogiese de entre aquellas riquezas, que eran como las m"yores de los mayores tesoros de l&lt;t India, todas las que su deseo apeteciese.
La reina tomó la mano de la sierva. Y sin que su rostro de má rmol perdiese en rigidez, con un andar de
muerta, como en un sueño, fué conducida hasta la cámara de los tesoros. Señores, damas, hombres de armas, seguían con uu respeto tan conmovido, que apenas
~e oyó e) rozar de las sandalias en el suelo.

Las espesas puertas del Tesoro giraron leotámente.
Y cuando un siervo abrió los ventanales, la luz de la
m'adrugada, ya clara y rosada, entrando por las rejas,
prendió un maravilloso y fantástico incendio de oro y
pedr erías!
Del suelo de piedra basta las bóvedas sombrías, por
toda la cámara, relucían, rebrillaban, refulgían los escudos de oro, las armas cinceladas, los montones de diamantes, las pilas de monedas, Jos largos hilos de perlas,
todas las riquezas de aquel reino, acumuladas por cien
reyes, durante veinte siglos.
Un largo «¡ah!&gt;, lento y maravillado pafó sobre la
turba enmudecida. Después hubo un silencio, ansioso·
Y en medio de la cámara, envuelta en la refulgencia
preciosa, la nodriza no se movía .... Apenas si sus ojosbrillantes y secos, se habían erguido hacia aquel cielo
que, más allá de las gradas, se teñía de rosa y de oro.
Allí en aquel cielo fresco y de madrugada, era donde
estaba ahora su hijo. Estaba allí, y ya el sol se levanta,
ba, y era tarde, y su pequeño Jlora_ba de ~eguro y bu_s;
caba su pecho! Entonces la nodriza sonrió y extend10
la mano.
Todos seguían, sin respirar , aquel lento moverse de su
mano abierta. ¿Qué joya maravillosa, qué hilo de diamantes, qué puñado de rubiés iba a escoger?
La nodriza extendió 1.. mano, y de un escabel próximo, de entre un montón de armas, agarró un puñal. Era
un puñal de un r ey antiguo, todo incrustado de esmeraldas, y que valía una provincia.
Agar ró el puñal, y con él apretado fuertemente en la
mano, apuntando al cielo, hacia donde subían los primeros rayos rayos del sol, encaróse con la reina, con la
multitud, y gritó:
-iSalvé a mi príncipe, y ahora ...... voy a dar de
mamar a mi hijo!
Y se clavó el puñal en e l corazón.
ECA DE QUEIROZ.
Mons. H&lt; rnán lez y Rodriguez, en el trono episcopal
dutaote la ceremonia de su consagración.
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Ojos sin luz, los ojos de los muertos;
Ojos que con fijeza indefinida
Parece que nos muestran entreabiertos
El epílogo triste de la vida.
Ojos que ccntemplaron arrobados
Angelicales rnstros de doncellas;
O lloraron amores desgraciados
A la pálida luz de las estrellas.
Ojos q ue reflejaron tristemente,
Una tarde plomiza de misterio,
El dolor infinito que se siente,
Al llevar una madre al cementerio.
Ojos que se entornaroc con delicia
Una tarde de amor, en primavera,
Al sentir de la novia una caricia
Y lloraron de amor por vez primera.
Ojos q ue con tristeza aterradora
Vieron morir sus blancas ilusiones,
En la mar que se mece atronadora
Al impulso fatal de las pasiones.
Ojos sin luz, los ojos de los muertos;
Ojvs que con fijeza indefinida,
Parece que nos muestran entreabiertos
El epílogo triste de la vida.
LUIS G. V ALDESPINO, jr.

Sobre un ánfora de vino griego
De la noble Acaya agrícola y guerrera , de la almenada Pairas, que mira en las ondas la nostalgia de una
extínta gloria, trájomela un poeta amigo.
Frente al verde Jonio, alzando los ojos al cielo griego, fúlgido aún de mitos, columbrando aún, lejana en
la. historia, la sombra augusta de la Liga ; descifrando
sobre el suelo, vasto palimptesto vivo, los siglos bizantinos y los de la hermoH Venecia, y por último, el timbre cruento del Islam, el cual, entre las ciudades de la

En el centro el Ilustrísimo señor don Antonio Hernández y Rodríguez, nuevo obispo de Tabasco, cuya consagración se efectuó recientemente en la catedral de Chilapa, Guerrero. -A la derecha, Monseñor Campos, obispo de Cbilapa, consagrante; a la izquierda, Monseñor
Herrera, obispo de Tulancingo asi~teote.
Hélade, fué Pairas la primera que lo lávó con sangre
impávida, bajo el estandatte azul, firme en la altura del
torreón adusto; eot~e memorias tales y tao peregrinas,
ella recordó al amigo :=tusente, al amigo adorador de la
Belleza helénica, siempre florida ..... .
Entre tanto, en la tarde de oro las muchachas griegas venían a llenar sus cántaros a la fuente, con el mismo gesto rítmico y airoso de las princesas de Sófocles
y de Homero ....
Y hoy, ceñida de rosas, Ji rios y verbenas, está el ánf~ra sobre la mesa grata; y al fresco aroma de los jardines se une el •roma cálido del vino.
Hag~mos la libación ritual; y hagámosla con pensamiento relígiofo. El ánfora encierra una virtud arcana
y un sagrado prestigio ....
Pues el alma de los héroes y de los númenes, cuando
los hombres degenerados la pierden, se esconde en la
tierra genitora, habita en el bosque, en la pradera, en
la viña.
i Dioses! Q ue el vino puro no nos inflame en ululante
furor dionisiaco, en el hórrido deliric- formidable de la
pitonisa de Delfos.
Pero que cree en torno nuestro suaves y claras visic,nes, cc-mo aquella de Fausto en Tempe, contemplando
la flor más bella de la más bella estirpe, gloria de un
mundo, Helena!

lH!A~1iil©
Es un spleen profundo que me tortura,
es un hastío infinito que me anonadá:
spleen y bastlo, caudales de la amargura
de que toda mi vida se halla impregnada.
Desecho todo anhelo; ni una esperanza
abrigo en mi abandono: las ilusiones
huyeron, y no llega ni la añoranza
hasta mis lares . ..... ¡Ya ni las decepciones
me dan su cruel acíbar, no amo ni espero:
vivo, porque no puedo desear la muerte
ni marchar en su busca: así es mi vida,
como invernal estepa, sin un sendero,
sin punto fijo a donde me guíe la suerte ....
Oh! el hastío infinito que en mi alma anida!
CARLOS PADILLA .
Banquete ofrecido por Monseñor Campos, obispo consagrante, a Monseñor Hernáodez consagrado,

CARLOS MAGAl,HAES PE AZEREDO.

�Galerías de l segundo y del tercer piso del pat:o pr incipal, con parte de la escalera.

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Vista general de la casa de Correos de la ciudad de México, abarcando
las fachadas Norte y Oeste del edificio.

La Casa de Correos de la Ciudad de México.
Xuestra capital puede preciarse de contar, si no con la más bella, ~í con
una de las más bellas casas de correos del mundo entero.
El precioso edificio que se levanta en la esquina de la flamante calle del
Teatro Nacional y la de Tacuba, es un ornato digno de cualquier capital del
mundo, y en ninguna de ellas haría papel desairado.
Su fachada, de la que da idea la fotografía adjunta, es de estilo italiano,
anterior al renacimiento, se ha dicho, quizás con algo de razón, que es el palacio de los Dux de Venecia con la galería arriba. Con efecto, algo recuerda en
sus lineamientos generales la encantadora construcción veneciana, pero ni es
copia de ella, ni mucho menos la inversión que se quiere ver . La &lt;logia&gt; que
corona el edificio no es remedo del corredor bajo del palacio ducal, y si el coronamiento recuerda el estilo flamígero, está notablemente modificado, y es
más un encaje de piedra labrada que un resto de las a lmenas estilisadas de
una fortaleza como parecían ser las flamas de los edificios llameantes.
Fuera del terreno de las comparaciones y de las semejanzas y considerado
el edificio e n sí x. por sí, es original. elegante, a iroso y de una gracia que se recuerda en cualquier parte del mundo a donde se vaya.
Si es cierto que sobre la puerta principal de la fachada Norte hay dos ser ies de ventanas que recuerdan algo las casas d., Venecia, en niogún edificio
de la ciudad acuática vemos nada igual; si en la fachada Oeste hay una serie
de puertas coronadas por sendas ventanas, que re cuerdan quizás a algunas casas de Bruselas, tampoco hallamos en la capital belga un original dt:I que se
pueda haber copiado Jo nuestro. Y si esto pasa con las fachadas, el &lt;pan coupé&gt;
es original en todo en sus detalles, lo mismo que en su conjunto; la puerta sobria y severa con sus dos toros y su marquesina, la graciosa ventana que está
sobre ella, coronada a su vez por un par de ventanillas lindamente bordadas,
y como remate el relox en medio de su campo de primorosos labrados, dan una
idea tal de armonía, de gracia y de sencillez al mismo tiempo que es muy difícil olvidar este detalle cuando se ha admirado a lguna vez.
¡Cómo quisiéramos dar una idea medianamente aproximada de todas las
bellezas que encierra la preciosa fachada; pero ni el tiempo ni los conocimientos lo permiten, y tendremos que conformarnos con hdcer que nuestros lectores admiren en fotografía lo que tantas veces hemosadmiradoen el encantador
origin , 1.

..
Uno de los elevadores para pers: nas en el patio principal de la planta bljól.

Crugia occidental de la plaLta baja, con lz.s ve ntanillas de despac ho para e l público.

�El antiguo edificio ocupado durante mucbos atios por
la Administración de Correos en la calle de la Moneda,
había sido ampliado cada vez que la creciente importancia del país lo requería, las obras de adaptación se
sucedían casi sin descanso y cada día se notaba la necee
sidad de un edificio que, al mismo tiempo que estuviese
apropiado para los servicios del transporte, fuera digno
de los rápidos prcgresos de la capital de la República
en los últimos años.
En las postrimerías del siglo XIX se acentuó de una
manera muy notable esta necesidad, y al fin se pensó en
satisfacerla, para lo cual se pidió al arquitecto italiano
Adamo Boari un proyecto para la casa de correos de
México.
Presentado el proyecto, y aprobado por la secretaría
del Ramo, se dió principio a las obras el primero de
Enero de 1901. En Septiembre del mismo año, terminada la cimentación, se colocó la primera piedra del edificio.
Acerca de esta primera piedra hay un hecho muy curicso; depositado dentro de un cofrecillo el tesoro, con·
sistente en piezas de moneda de la época, medallas conmemorativas, el acta de la colocación, los periódicos del
día, etc., se puso un velador para que vigilara el dicho
tfsoro; este tentó al propio velador, quien se llevó todo
lo que había de valor dentro del cofrecillo. Fné aprehendido pocos días después en las cercanías dt Tula y
se le recogió parte de lo robado; se repuso el tesoro y
te dió curso a la obra de construcción.
La dirección general del enificio quedó a cargo de su
autor, e l arquitecto Boari. La parte de io¡¡eoiería civil
se encomendó al ingeniero mexicano don Gonzalo Garita. Las canteras y mármoles son todas mexicanas, con
excepción de algunos detalles de mármol de c ...rrara, y
trabajadas por obreros mexicanos. La parte de bronce
se fundió en la fundición del Pigeooe, Florencia, Italia.
Todo el resto de la decoración se hizo en México.
El edificio se puso al servicio público el 17 ce Fe·
brero de 1907, y desde entonces ha sido motivo de admiración, lo mismo para nacionales que para extranjeros.
LOS PRELADOS Q U E HAY.

He aquí el número de prelados que tiene en la actualidad la iglesia católica:
En Italia hay 286 obispos y arzobispos; en Francia,
84; en España, 56; en Austria-Hungría, 52; en Rusia, 13;
en Portugal, 12; en la Turqaía europea, 7; en Grecia,
7; en Bélgica, 6; en Flandes, 3; en Suiza, 5; en BosniaHerzegobina, 3; en Rumanía, 2; en Dinamarca, Bulga·
ria, Luxemburgo, Servia y Mónaco, r para cada nación;
en Irlanda, 28; en Inglaterra, 16; en Escocia, 6; en Malta, 3; en las Indias Orientales, 32; en el Japón, 4; en la
Turquía asiática, 3; en Persia, i; en el Canadá, 26; en
los Estados Un;dos, 93; en Terranova, 3; eo las Repúblicas Centro y Sud Americanas, 130.

Ju nto a diáfana linfa que serpea
entre guijas volcánicas su encaje,
rodeada de bucólico follaje,
como un nido, dibújase la aldea.
Cumbre glacial en el azul albea
por encima del rústico paisaje;
y el sol va recogiendo su ropaje
detrás del horizonte que pardea.
Esfumada la iglesia se descubre,
borrosamente, entre la niebla cana
con que la envuelve la frialdad de octubr.-,
iVésper va a descender a las colinas .
Y se escucha la yoz de la campana
que convoca a las prácticas diYinas.

·Ha prendido la noche su negrura
allende las regiones siderales,
y ha volcado los fúlgid"s cristales
de las estrellas por la vasta anchura.
Selene emerge rutilante y pura
cabe d!'l arroyuelo y los juncales;
y ululan pa,·orosos los chacales
hambrientos en Id lóbrega espesura .
El soplo de las gélidas montañas
entumece los miembros, y el poblado
se abriga en sus pajizas espadañas;
y cruza varonil por la calleja,
garrido mocetó n con desenf;ido,
y se detiene y $ilba ante una reja .

Modula taciturna serenata
un bardo rui,eñor eo la arboleda :
rechina la ,·eotaoa , y la vo7 queda
vibra como la música más grata.

Parte del patio principal y de la escalera de bronce;
en el fondo se ve la puerta de entrdda
de la fachada Norte.
El interior corresponde en magnificencia ccn la fachada; una feliz combinación de mármoles y bronces le
da aspecto de severidad;_los adornos y labrados de las
rejas que separan a los empleados del público, no des·
entonan del sabor general, y el conjunto, destacándose sobre la techumbre blanca y el piso de mosaico de mármol
produce una agradabilísima impresión; aquí tenemos
que lamentar que ni nuestra pobre descripción, ni la
fotografía puedan dar idea del precioso conjunto, pues
si bien es cierto que se apreciará la belleza de la forma, no se podrá tener idea de la feliz combinación del
bronce con e1 mármol, destacándose sobre el fondo claro.
Entrando por la puerta de la fachada que ve al Norte, se halla uno frente a un pasillo muy amplio, formado por los dos elevadores, y al fondo se ve la hermosa
escalera de bronce que lleva al piso alto y que ocupa la
planta baja del patio principal.
Este obedece en su estilo al general del eóificio, y
dentro de él es donde más se siente el ambiente netamente italiano, parece que de cada uno de los arcos va
salir la fig•ira de algún señor úux o va asomarse alguoa
Julieta a esperar a su Romeo.
En las platabandas de los arcos que rnstieoen el primer piso, hay inscripcioDes relativas a los progresos del
servicio postal en la República, y el cornizamento de la
parte alta está adornado con los escudos de todas las
naciones que forman la Unión Postal Universal.
Ya dijimos anteriormente que ni el espacio ni los conocimiento nos bastarían para describir una por una las
muchas bellezas que encierra el edificio; para el éxito
de nuestra tarea tendremos que seguirnos refiriendo a
las bellas fotografías que acompañan estas líneas, y que
forman parte de la gran colección del señor Khalo. En
ellas encontrarán nuestros lectores todo lo que falta en
nuestra descripción.

Para "El Mundo Ilustrado."
Para "El Mundo Ilustrado."

El disco de la luna se dilata,
y su luz deja el brillo de la seda
sobre de los arbustos donde enreda
arabescos miríficos de plata.
Un beso largo, apasionado y fuerte
dos vidas ha enlazado hasta la muerte
fundiendo eo una llama su albedrío.
Si me amds, dice el mozo, abre la puerta.
oo temas. que la calle está desierta,
y desfallezco de pasión y fria.

El boscaje suspira El viento tiene
cadencia de sollozo. El gallo toca
su límpida corneta .. iUoen su boca,
y ensueña la romá ntica Seleoe!
- Abre tu puerta, amor. que el alba viene,
tu cHicia de fuego me provoca;
si oó diré que cual la dura roca
tu pecho inconmovible se mantiene.
La doncella resístese medrosa .... !
el mozo implora el amoroso asilo.
Se pliega la ventana silenciosa;
a,·iva Diana su lustral derroche:
la puerta se ha entreabierto con sigilo ....
¡Plenilunio nupcial viste la noche!
ALOXSO G. DE CASTILLA.

Fotograf[a tomada desde la puerta de la fachada Norte.

Fots. Kahlo,

En las noches de invierno,
Cuando ruge sin tregua fuera el vient&lt;',
Y no brilla eo el ancho firmamento
Ni uo átomo de luz, acude a mi alma
Débil, llorosa, sola y maltratada
Por los tristes recuerdos de mi vida,
Tu imágen refulgente; y de la herida
Que punza el corazón, nunca cansada
De manar sangre roja y encendida,
-Se exhala suavemente,
Como el murmullo triste de la fuente,
Como el canto dulcísimo del ave,
Uo suspiro de amor, tan dulce y suave,
Que más bien que s:ispiro es un lamento
Que nace, brota y vuela con e l viento,
Entonces cariñosa,
Acude tu alma a consolar mi alma,
Y eo uo estrecho abrazo confundidas,
Encuentran juntas la perdida calma
Llorando juntas las venturas idas.
Y creo resucitar pasados tiempos
Soñando con vivir horas pasadas,
Y oigo el arrullo suave de tu acento
Dominando el rugir rauco del viento,
Y ve-0 brillar la luz de tus miradas
Eo la bóveda negra de los cielos,
Y renacen mis íntimos anhelos
Con nuevas ansias y con nuevos bríos,
Y creo rasgar del porvenir los velos
Por ver eo ellos los dolores míos,
Entonces a mi mente,
Acuden eo tropel, randas, aladas,
Cual bandada de alondras mensajeras.
Mil memorias de amor, nunca olvidadas,
Recuerrtos mil de dichas pasajeras.
Resurgen amorosas
Del alma las .perdidas ilusiones,
Y me transportan eo sus alas suaves
Eo el rítmico vuelo de las aves
Que emigran eo tropel a otras regiones.
Y siento el ansia de vivir ....Y sien,o
Surgir deotr:i de mí, cual de la nube
Surge el sol como pálido querube,
Desde el fondo del alma, el pensamiento.
Y acude a mi memoria,
Con la nostalgia de los días pasados,
Nuestro idilio amoroso, nuestra historia,
Cou detalles precisos, oo olvidados.
Y destellos olímpicos de gloria! .. ..

......................... ... .......... . ......
Te acuerdas de esas tardes,
Cuando eo el Occidente,
El sol muriendo de esplendor rodeado
Por su larga carrera fatigado
Reclinaba la frente,
Mientras que lentamente,
Envuelta en gasas y sutiles velos
La mansa luna aparecía en Oriente,
Como una estrofa blanca, que Dios mism:&gt;
Estampara en el fondo del abismo
O eo la página muda de los cielos? ....
Recuerdas nuestros líricos ensueños
A la pálida luz de las estrellas,
Que brillando en el tul del firmamento
Iridiscentes, lánguidas y bellas
Oyeron nuestro ardiente juramento? ....
Imposible olvidarlo!.., Los aromas
De las silvestres flores.
El tímido arrullar de las palomas
Y el nocturno trinar de ruiseñores,
Los ecos de las fuentes
Los cánticos c\olieotes
De los bubas diciendo sus amores,
El cielo sirr.ulaodo obscuro broche
Con sus abismos negros y profundos,
El misterio insondable de esos mundos
Brillando eo el silencio de la noche,
La grao ensoñación de l infinito
Que 'fingía uua alcora prodigiosa,
Todo era para mí maravillosa
Cr 111estaci6 0 de inescrutable mito!...

Mas ya todo pasó! .. sólo el recuerdo
De aquellas horas, dulces y amorosas
Ha quedado flotando en mi memor ia,
Con los destellos de perdida gloria,
Y las ternuras de pasadas cosas! ....

Afuera el vendaba! de furia lleno,
Con rabia insana sin piedad ahuyenta
Las aves de sus nidos, ruge el trueno
Dominando el fragor de la tormenta!
El viento entra en mi estancia
Agitando cortin•s y tapices;
Relámpagos de pálidos matices
Iluminan el fondo semi obscuro.
Si mulaodo sangrientas cicatrices
Que recortan sus bordes en el muro.
Me acerco a mi ventana,
Y entre mis manos mi cabeza ardiente,
Con tristeza letal y honda congoja
Reclino amargamente! ..
No siento el agua que mis sienes moja
Ni la lluvia que corre por mi frente!
Sumérjome eo profundo
Ensueño misterioso de atonía,
Mu;- lejos de este mundo,
De sus pompas, su gloria y su alegría!
Y así, de mi ventana
Reclin•do en b abierta celo~ía,
Me sorprende el fulgor de la mañana,
Y me encuentra la luz d el ouern día.
G . F U ENTES

J.

A Luis G. \'aldespioo, jr,

Sinceramente.
Como pá lidos espectros
Van pasando ante mis ojos,
En sus rostros demacrados
Se revela el sufrimiento.
Sus espaldas encorvadas
Se me antojan viejas arcas a rruinadas
Por la incuria de los tiempos.
En sus ojos ya sin brillo,
Cuantas ansias iofioitas se revelan,
iCuá o inmensos sufrimientos!
Sus cal&gt;ezas \'e oerables
Con la o ie,·e de los a ños
Se hao cubierto,
Y en sus rostros macilentos
Hay arrugas m:1y profundas,
Cual si fueran de la vida
Las señales del tormento.
Pasan, pasan los ancianos
Como pálidos espectros,
Fatigados por el peso de los añ&lt;&gt;!',
EocorYados, sin aliento,
Al mirarlos, eo mi pecho
Siento inmenso desaliento,
Y en mi mente sus siluetas
Blanquecinas, esfumadas las contemplo,
Y murmuro quedo, quedo ;
¡ Cuando llegue yo a ser viejo !
Pasan, pasan los ancianos.
Como pál idvs espectros ....
PA B LO :\l. SOSA.

�Justamente orgullosa se halla nuestra capital con su paseo fa,•or ito. Chapultepec, considerado por los que lo han visto,
como uno de los sitios de recreo más bellos del mundo, es digno objeto del orgullo citadioo de los habitantes de la metrópoli
mexicana.
En alguna parte h.:mos leído que Chapultepec reune para nosotros al mismo tiempo, un «Bois de Boulogoe&gt;, una «\Vhite
House&gt; y un «\~'est Point&gt;. Y efectivamente, el precioso bosque, que no es tan grande, pero sí tao bello como el de Boulogoe, borda la falda de la colina donde está la Casa B lanca de '.\léxico, la suntuosa rt:sideocia presidencial, admirada tanto
por su suntuosidad propia como por sus recuerdos históricos, y el Colegio Militar que no cede en nada en importancia ni en
tradiciones gloriosas a las demás instituciones similares del mundo.
Nuestra Primavera, que dura todo el año, da al bosque un aspecto bellísimo; bajo la sombra de los añosos y Yiejos árboles, los veteranos del bosque, 5e levantan los arbolillos de los últimos años, y debajo de ellos crecen las hierbas y plantas que
están brotando constantemente o las plantas de ornato que los jardin,,ros cultiv¡¡n con gran facilidad, gracias a la dulzura
del clima y R la feracidad del terreno.
.
Cuántas veces, recorriendo las calleci!las alineadas y tersas, oyendo en las. calzadas principales el ruido y modmiento
de los lujosos trenes, de los automóviles y de los peatones, hemos cerrado los ojos y,r,os hemos transportado a bosques muy
lejanos. Nos ha parecido que nos vamos a encontrar al abrir los cjos con el gesto risueño del guarda que se ha plantado delante de nosotros para decirnos «Pardon monsieur&gt;; salvo este,alle, todo lo demás contribuye a la ilusión; los domingos
por la mañana, especialmente, se diría uno transportado al «Bo ».
T renes y automóviles de gran lujo: restaurant confortable y ien servido, lago con botes y guapas muchachas remando,
y hasta un remedo de ja1 dín zoológico nos hace pensar en siti
recorridos hace muchos años y que se hallan a muchas
leguas.

....
Parque de Jos venado; en el jardín z'lológico. - Restaurant a la entrada del bosque.-El embarcadero del lago.-El lago.-Oycndo la música a la sombra d.: los ahuéhUt:tes.-Un aspecto del paseo do:nioical.-Un guarda de la policía especial del bos ¡ue,-- Otro aspecto del paseo de trenes los domingos por la mañana.

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lumbres o problemas sociológicos nacionales, siempre
niones, y en los consultivos por lo profundo de sus estuEl gobierno i_nterino constitucional de la República,
con acierto.
dios y lo luminoso de sus dictámenes.
ha tenido a bien designar al señor Licenciado don EmiEn cuanto a estudios jurídicos, meramente tales,
Ha ,·iajado el señor Rabasa por Europa y los Estados
lio Rabasa, para que ocupe el puesto vacante de embaUnidos y en sus viajes ha observado y ha estudiado, escribió el señor Rabasa el año de 1906 su libro scjador de nuestro país ante e l gobierno de Washir Jton,
bre el artículo r 4 constitucional, y, más tarde, en
aprovechando siempre. En el año de 1897 representó
designación que pronto surtir:I. sus efectos, y qu._ na si1912, escribió un estudio profundo, intitulado: « La
con brillo a nuestro país en el Congre&lt;;0 Comercial Pando reci bida con aplauso por todas las personas que coConstitución y la Dictadura;&gt; hemos hablado de la com_
Americano que se reunió en la ciudad de Ph1ladelphia.
nocen la idoneidad y pericia del designado.
petencia jurídica del señor Raba~a. y
~o podía ser de otro modo, puesto
por lo tanto huelga decir que los dichos
que la vida política del señor licenciaestudios son concienzudos y brillantes.
do Rabasa pronostica, no sólo un cumAdemás de sus conocimientos en deplimiento extricto de los altos deber es
recho nacional jurídico, el futuro señor
que implica el primer puesto diplomáEmbajador es un perito en derecho intico de nuestro país en el extranjero, si
ternacional, y seguramente no será este
que también una era de muy acertada
mérito el que menos le haya calificado
gestión, que indudablemente redundará
para su designación al puesto de Emeo bien del crédito nacional y el afianbajador, pues el conocimiento de las lezamiento de las buenas relaciones inyes internacionales es sólida base para
ternacionales entre. los dos países veciuna gestión acertada en la noble tarea
nos.
de fomentar el buen acuerdo entre dos
Con gusto aprovechamos la oportunipaíses.
dad que esta ocasión nos ofrece para
dar a conocer " nuestros lectores alguo o o
nos datos acerca de la labor llevada a
cabo por el señor Rabasa durante su laY ya que hemos visto al hombre des·
boriosa y fructífera vida polftica.
de el punto de vista de su valer en el
mundo de la ciencia, de la actividad
Nació nuestro biografiado eo Ocozoadministrativa y gubernativa, ahora lo
coautla, Estado de Chiapas, él año de
consideraremos desde el punto de vista
1856, terminados en su lugar nHal sus
social.
estudios primarios. pasó a la ciudad de
Hace varios años que el señor licenOaxaca, donde continuó los preparatociado ocupa, con su honorable familia,
r ios y los profesionales de la carrera
una casa situada en la alameda de Sandel derecho; obtuvo su título de abogata María; es reconocido en toda la ciudo· en leyes el año de 1878 y se dedicó
dad el «savoir faire&gt; y la distinción de
por algún tiempo al ejer cicio de su prolas familias que habitan en la colonia
fesi ón . .
de Santa María, y todas sus fie~tas soEmpezó su carrer a política en su Esciales tienen el privilegio de despertar
tado natal, con el caracter de Síndico
entusiasmo y animación aún en los badel Ayu1..tamiento de Tuxtla G utiérrez;
rrios y colonias más apartadas de aqu&lt;!l
fué en seguida d iputado a la legislatura
centro ; pues bien, dentr o de ese núcleo
local, por elección hecha el año de 1881,
la honorable familia del señor Embay el año siguiente ocupó el puesto de
jador futuro ocupa y ha ocupado siemDirector de Iostruccion Pública del
pre un sitio distinguido; tanto es así que
Estado.
al s~berse la designación hecha por el
El año de 1883 se radicó en la ciudad
gobierno en favor del señor Rabasa. se
de Oaxaca, donde contrajo matrimonio.
pensó en toda la colonia en una fiesta
En la capital oaxaqueña desempeñó
de carácter social para despedir a la
los puestos de Juez primero de lo Civil.
honorable familia.
secr etario particular del Gobernador
Circunstaucias ajenas a la voluntad
del Estado, General Terán y Diputado
de los organizadores de la fiesta han
a la Legislatura local.
hecho que esta se aplace por a lgún tiemVino a radicarse a la capital de la
po, pero no se ha dejado la idea de haRepública, y aquí sus dotes tuvieron
cerla; gracias a esta idea la familia Ramás amplio campo para manifestarse.
basa tendrá una muestra de lo mucho
Durante cuatro años, recorrió toda la
que es estimada y de los lazos de amiscarrera de la Guria de los tribunales,
tad que h1t formado e ntre sus vec inos,
empezando por el carl(o de defensor de
gracias a su amabilidad, tino social y
oficio; fué después Agente del Minist~distinción.
rio Públi&lt;io; en seguida Juez CorreccioOjalá q~e 1~ fiesta que se prepara pa•
nal, luego Juez primero Criminal: pasó
ra despedir dignamente a la familia del
al Tribunal Supremo de Justicia, con el
señor Embajador sea de ta I naturaleza
carácter de Magistrado, y finalmente
que deje un recuerdo imperecedero dell
fué Procurador de Justicia del Distrito
c~riño con que los mexicauosque apreFederal.
ciamos las dotes excepcionales de nuesEn 1891 fué electo Gobernador del
tro futuro Embajador, confiamos ec sus
Estado de Chiapas, puesto que desemmanos la representación más alta de la
peñó hasta Marw ele 1894 Solicitó por
Patria, la cual seguramente sabrá conentonces una licencia indefinida, y mienservar 3: 1:i, altura que exigen sus glorioSeñor Lic. don Emilio Rabasa designado por nuestro gobierno como futuro
tras disfrutaba de ella fué electo Senasas trad1c1ones y sus no menos gloriosos
embajador en Washington.
dor por sus coterráneos, a los que ha
recuerdos. Felices l&lt;is hombres capaces de recibir un
En el mundo de las letras tiene tambié n nuestro biorepresentado desde entonces en la alta cámara.
depósito de tan gran importancia con la seguridad de
grafiado un lugar prominente; fué fundador y primer
Tal ha sido, a grandes rasgos, la carrera política del
que entre sus manos no sólo no sufrirá ningún menosdirector de «El Universal,&gt; el primer diario verdadero
señor Rabasa; huelga decir que en todos los puestos cicabo, sino que :i,d9uirirá mayor valor y aquilatará sus
que hubo en nuestra capital. Por los años de 1897 y 1898
tados ha demostra do gran talento y habilidad, habiénenormes merec1m1entos.
escribió c.uatro novelas que fueron muy gustadas y que
dose distinguido en los puestos administrativos por su
hicieron bc,ga, tanto por su estilo literario como por su
iniciativa aguzada siempre en bien de sus gob ernados,
fondo político social. En ellas se estudiaban usos, cosen los judiciales ¡;or la fereoidad de sus fallos y opi-

Del álbum setreto del mar.
-¿ Que, ins iste usted en que le cuente algo de mi historia retrospectiva ?- le preguntó Blanca a su acompañante, fijando en él con dulce complacei:icia sus hermosos ojazos meridionales.
- Sí, sí-contestó José María con voz entre imperativa y suplica nte.
-Bueno, pues le contaré: usted me inspira ya cierta
confianza. Con tal de que no me arrepienta después ....
-¿Arrepentirse ? .... Es usted injusta conmigo. No,
no, la estimaré más; ¿~abe ? ¡la estimaré más!
· Mimoso y rendido llegaba hasta las vertientes de la
ribera el mar. La arena de la playa, t inta en semidorado por la luz del sol, parecía una a lfombra rubia Blanca y José María paseaban por la orilla el triunfo p~rsonal de su mutua juventud.

- Pues bien: ya que usted insiste, le contaré . .. .
Aquí Blanca se interrumpió, distraída, porque una
gaviota magnífica que o ndeaba en la seda del aire, pasé
casi por junto a su sublime r ostro femenino, como queriendo hacerle una caricia, con el plumaje, al pasar.
-iOh, qué linda! ..... .
-La gaviota - ingrata- se fué ..... .
- Y decíamos .... - continuó ella, haciendo con los labios un bello mohincito interesante.
-Decíamos que en su niñez .. . .
-iAh, sí! En mi niñez .... ¡Oh, qué dulce y qué amargo
al mismo tiempo es el profano atrevimiento de desenterrar la niñez!
Blanca suspiró. Un s,uspiro de mujer, por lo venerable,
es una hostia ne aire.
- iPor Dios! ¿Se emociona?
-Disculpe; s•. Pero no importa. ~ecesito tacerle esta confidencia: el alma se alivia cmndo con:unica sus

se_nsaciones. Mire, José María: yo soy de origen humilde; ¿sabe? 1 Pero no me desconceptuará usted por
eso?
- iQué cosas dice! i De,couceptuarla a u~ted ?
-Muchas gracias. Pues sigo. En Slntauder, cuando
yo era niña, recuerdo que mis padres eran trabajadores
del mar. Braceros; pescadores. Vivíamos en una choza
pobrísima con el producto 1ue lograb:t m i padre de la
pesca. U n día, salió y no volvió: un temporal lo ahogó
entre sus brazos de espuma y entre sus garfadas de tormenta. y quedamos solas, en el mayor desamparo, mi
madrecita y yo ....
Emocio nada Blauca, se detuvo. José María la invitó a
tomar asiento en una ~oca saliente del paisaje. E l mar
llega~a, ci:n voluptuosidad humilde y felina , casi hasta
los p1ecec1to_s de la joven: la ofrendaba, rompiendo ante
ella unas brillantes espumitas juguetonas.
- :'los amenazaba la miseria, esa fiera im·isible q 1e

El Presidente de la República en la escalera del Jockey Club, al salir del banquete
que este centro social le ofreció el lunes pasado.
g?sta de la carne pobre. Pero mi mamá, heróica, intrépida, por salvarme a mí, su niña de su alma, pidió trabajo al patrón.
-iPobre!
-Y recuerdo que, tan sufrida era, y trabajaba, por
mf, con tanta fe, que en las faenas de la pesca de la
sardina rivalizaba, en resistencia física, basta con los
pescadores más ..vezados a las labores e nervantes del
mar. La pesca de la sardina, en Sant~nder, es una faena inte~esante. Desde antes de desµertarse el sol, allá
van braceros de la playa a preparar las redes para internarse Cantábrico adentro. A hombro, a pulso, lanzan
los botes pesqueros al agua: luego, en fila la traíña, se
abre y boga, avante, avante ..... .
- i Con ser usted tan niña entonces lo recuerda tan
bien?
- iCómo no? Hay páginas en el álbum de la vida, que,
se nos quedan en la imaginación como grabadas al agua
fuerte. El difumino de los años, no las borra, y la película del detalle, queda indeleble. ¿Usted no tiene acaso
dentro de la memoria, como los tengo yo, menudos tatuajes de color?
- iOh, sí! Y qué bien se expresa usted, Blanca!
- Y recuerdo que al ponerse los soles de aquellos días
al temple, mi madre regresaba con la traiña traginan&lt;io
bravamente como un hombre. Ya en tierra, la sardina,
al sacarla de la red, palpitaba como _plata viva, formando montones de olor acre é intenso. ¡Qué contentos estaban entonces los marineros! Lógico ; como que, efectivamente, era plata lo que sacaban del mar.
- iVerdad!
-iOh, sí! Sigo: mi mamá, como la· gentetoda de ma r,
le profesaba a la virgen del Carmen cierta avasalladora
veneración. Pues un día, se quitó del cuello el escapulario sagrado y me lo dió. Estaba emocionada. «¿ Por
q ué me le das?&gt; preguntele inquieta. &lt;No sé,&gt; contestóme. «Es un presentimiento. Pero si me pasa lo que a tu
pobrecito padre que esté en gloria, aunque mi cuerpo se
pierda, quiero que el escapulario lo conserves tú.&gt; Recuerdo que yo entonces me puse a llorar .. .. y que ella
me agarró en brazos, y me b esó, y lloró también ... Se tranquilizó un tanto, fingió la amable &lt;pose&gt; de una
sonrisa, se enjugó los ojos y siguió:
-Fué así; ¿sabe? .... _. Mi pobrecita mamá, más tarde se fué con mi" padre al Misterio, a los corales del
fondo del Cantábrico, a la otra vida ..... .
- Sufre usted, Blanca; no siga, por favor. Otro día
concluirá.
___¿ Por qué? .... Hay dolores que consuelan ; aunque
a u sted le parezca rara la paradoja, mi dolor es así. Yo
siento a livio eo mis confide ncias con usted. Y sigo. Pues,

El general den Félix Díaz saliendo del edificio del Jockey Club después del
banquete efectuado en su honor el lunes pasado.

se~or·. ··· .. ¿En qué ,t amos ?.•· ... ¡Ah, sí! Y me quedé
sohta....
igme~on alll1ando José María Y Blanca, ya de regreso a _la cmd ad. Se ponía la tarde. Era lo que aún los
marineros llaman la hora de la oración. Blanca se desab:ocbó un botón ~;1 vestido, sacó el escapulario y lo
oe.ó. Luego se volvw, le echó, con los deditos perfumarhs color de . rosa, un beso al mar, y, decidida, siguió
uudando hacia el elegante caserío, asiendo del brazo a
su enamorado acompañante .... Su elegantísimo vestido

s· ·

blanco, acariciado por el aire, detallaba el precioeo escorzo d e su escuItura gentil.
'.'.'. cuando_ regresaban, el mar protestaba rugiente y la
gaviota volvió a cruzar ante la joven, acariciándola de
nuevo con las alas al pasar.
- )Pobrecita ave del mar! ¿Ve usted? Quizá me trae
recuerdos de «ellos,&gt; amables memorias de otro mu o•
do ..• .
FRANCISco:DE LA ESCALERA.

Grupo de empleados de la Contadurí~ Mayor· de Hacienda, que ofrecieron un b
recientemente nombrado.
anquete a su jefe,

�coros internos evocadores de la trágica leyenda, y la deliciosa, apasionante frase final, el canto de amor y de dolor de Romeo, que aparece como preludio
del cuarto acto, y cuando el infeliz amante lleno ele dolor besa a la que ct ee
mue~ta; después, en _el primer acto cuyas danzas tienen un carácter netamente
verd1ano, el académ1.:o pero gracioso vals de Julieta, y el exquisito dúo madrigal de ésta con Romeo.
En el segundo acto, que traspira poesía desde la primera hasta la última no-

TEATRO COLON

BENEFICIO DEL TENOR AFFRE - «ROMEO
Y JUUETA &gt;

No puedo entrar en la crítica de la interpretación que
esta ópera ha obtenido en el Colón sin consignar algunas reminiscencias de una obra que, si no ha llegado ni
mucho menos a la celebridad del &lt;Fausto,&gt; del mismo
autor-, figura en el repertorio de los buenos cantantes
hoy en día.
No erró un escritor francés al afirmar que las tragedias de Shakespeare están llenas de música.
La idealidad poética y la music~l, en verdad, mejor

que en las obras del escritor inglés, no podrían aspirar
a un más feliz connubio.
La prueba elocue nte está en los numerosos ejemplos
ofrecidos por los maestros de todos los tiempos y de tocos los países.
Para dar te a mi aseveración, citaré las óperas que
me vienen a la memoria en este momento: &lt;El ensueño
de una noche de veiano,&gt; de Meodelsrnbn; &lt;Rey Lear,&gt;
de Cagoooi; &lt;Ricardo II[,&gt; de Rasori; &lt;Amleto,&gt; Je Faccio y de Thomas; &lt;Otelo,&gt; de Rossini y de Verdi, q¡¡ien
también puso en música al &lt;Macbeth&gt; y el &lt;Falstaff&gt;
tornado de las &lt;Alegres comadres de Wiodrnr,&gt; terna
que también sirvió para;la brillantísima ópera dellalemán Nicolai.
Y los maestros que pusieron en música la tragedia pasional de &lt;Romeo y Julieta,&gt; son casi una legión. He
aquí algunos nombres: Steibelt, Ziogarelli, Bellioi,
Vaccai, Marchetti, Gouood y Ma!i!é. Berlioz se inspiró
en ella para su muy conocida grandiosa sinfonía. y
Tschaikowski para una bellísima «ouverture.&gt;
Todos esos artistas sufrieron el encanto d., la conmovedora leyenda de los amantes de Verana, e n quienes el

sumo trágico inglés casi comprendió la psicología y la
filosofía del amor.
Comprendieron que ningún otro tema podía abrirles
la inagotable fuente de la inspiración artística, como lo
pudo hacer el amor ardiente de la bija de Capuleto y
del hijo de los Mootecchi.
Pero no se puede afirmar que todcs hayan salido bien
en su empresa.
En cambio, es cierto que, pur ejemplo, Bellioi y Vaccai obtuvieron éxito muy feliz.
Ellos, en sus dos óperas, amontonaron verdaderos tesoros de inspiración melódica.
Mas me parece que la obra de Gouocd supera a la_de
lo3 dos italianos, tanto por la mayor elevación de sentido
estético, con que el músico se propone ilustrar la famosa tragedia, como por una mayor deferencia a la producción sbakespeariaoa.
Algunos pretenden ·que «Julieta y Romeo&gt; no sea otra
cosa sino una incorrecta reproducción del &lt;Fausto.&gt; Yo
no soy de esa opinión.
Acaso más que en el «Fausto,&gt; hay en «Romeo y Julieta&gt; una pintura más colorida, más cálida del amor.
Este sentimiento está expresado con frases ardientes.
con suavidad de melodías, con voluptuosidad espiritual
del alma, con gran efusión de poesía al priooipio, y después con tembl,1res de pesar, de congoja, con explosiones potentes de desesperación.
Es una música que ilustra todo este coojunto de goces
delirantes, de dolores profundos.
No sólo las voces y el canto de los dos amantes, sino
la orquesta susurra frases paradisiacas, expresa toda la
angustia, la desesperación de la pareja desdichada.
Sin entrar en más detalles recordaré como piezas mu·
sicales salientes el bellísimo prólogo sinfónico, con los

«Carmen,&gt; Mlle. Cortéz.-&lt;E~camillo.&gt; señor
Montano.
templar viva a su adorada. Affre estuvo magnífico como artista, expresando aquella pavorosa pena de morir en los comienzos de la dicha El público aplaudió con eatusiasmo al distinguido cantante, que según noticias nos abandona.
Mme. Cbarpentier hizo una linda&lt;Julieta&gt;venciendo en la parte musical las dificultades naturales a su voz algo quebrantada.
No obstante, siempre se la oye con gusto y se
la admira con placer.
LUIS DE LARRODER.

Teatro Colón.-&lt;Carmen.&gt;- Una escena
del último acto.
ta, el preludio, recuerdo el aire del tenor, el
segundo dúo suavísimo. envuelto en la paz, en
el éxtasis que los jardines italianos pueden
ofrecer en una noche encantadora de primavera.
En el tercer acto es memorable la hierática
ceremonia nupcial. y la trágica escena de la
disputa entre los Capuletos y los Mootecchi,
de sabor meyerbeeriano. El cuarto acto ostenta el encantador dúo de amor llamado de la a londrita, el pat&lt;!tico, emocionante episodio en que fray Lorenzo presenta el narcótico a Julieta. Saber·
bio, desde el principio hasta el fin , es el quinto acto, empezando desde el
delicado y patético preludio sinfónico: &lt;El sueño de Julieta ,&gt;que Mascagni
recordó para el preludio del cuarto acto de &lt;Ratcliff,&gt; basta el dúo trágico
de l,,s dos protagon btas.
En este acto Gouncd vuelve a presentar las melodías más hermosas de la
partitura, y las pre~eota con nuevos primores armónicos e instrumentales;
escudriña las íntimas fibras del corazón con la más sentida elocuencia de la
música.
Es una de las páginas más felices del teatro melodra!l'ático moderno.
o o o

Teatro Mexicaoo.- Escenas de la obra "Cuando Florezcan los Ro~ales," que se h a estrenado con gran éxito.

La interpretación de &lt;Romeo y J ulieta» en el Colón, fué de las mejores
que hemos visto en este Coliseo y el tenor Affre debe estar satisfecho del
éxito redondo, completo, que obtuvo encarnando el romántico personaje del
infeliz amante de Verana.
La noche del beneficio de tan notable artista la sala estaba brillante en
prueba de afecto al mejor cantante de esta compañía. Toda la noche hizo
alarde de su buena voz, sonora, extensa, de tonos dramáticos, manejada -con
arte. Dijo frases admirables en el dúo de la alondra, y en e l final de la ópe·
ra, cuando siente el venenn que en los momentos en que era feliz por con·

Escena final de la ópera

�©l® 1m hw.g:i o

amor, en que hemos llorado juntos;
yo también como tú lloré mucho, porque yo también como tú soy todo alma y corazón! Perdóname que haya
provocado tus lágrimas; pero esas lágrimas que mirándome dejaste caer
de tus ojitos, no caen en corazón esteril, caen en corazón como el mío
que ~s cual uoa mustia sensitiva que:
con sólo tocar lo con frases duras, con
miradas tristes, dobla su&amp; pétalos y
siente que va a morir!
Ya oo estés triste, olvida mis desvíos, olvida que has llorado por mí,
para que yo pueda o lvidar este remordimiento: haberte hecho llorar!
Las lágrimas cuaodo vieoeo de unos
ojos como los tuyos: ¡ay! cuanto duele ver las caer!
Voy hacerte aquí uoa coofe~ióo
de mi alma, que acaso oo debiera
hacértela saber: teogo miedo, mucho
miedo a los ratos de eofado eotre tú
y yo, porque quieo sabe _si eo alguo_a
ocasión de esas nos dom mara la vamdad y pretendiéramos dejarnos de
querer! No por Dios, que eso no
suceda nunca, porqoe no sé qué sería de mí si me faltara tu amor, no,
00 lo quiero v yo haré todo lo posi-

El estrado principal en el grao salón
ciega, puesto que nunca habías querido como quieres a tu pobre Bohemio, qLe
no te sabe querer y ha llorado por tí!
México, 12 de Octubre de 1912,

Fachada del Palacio, habitación del
señor Lic doo Francisco L. de
la Barra, Ministro de Relaciones Exteriores.

FRANCISCO SANCHEZ MARIN.

La consideración para con las mujeres es la medida del pro¡;reso de la
oacióo eo la vida social.-GREGUIRE.
Especial para &lt;El Muodo Ilustrad,~
Es imposible teoer uoa grao pasióo y allegar fortuna; el verdadero amor
cierra todas las vías a la opuleocia.-Mme. DE RIEUX.

En estos reoglooes, que como todos los que he escrito desde que para dicha mía te entregué toda mi alma y mi corazón entero, quiero dejarte vida mia, no uo r.,cuerdo de
tristeza, sino uo remordimiento; de

Eo amor, los corazones justos soo los primeros eo ser veocidos.-SE"sANCSU.

El Comedor y el Hall.

t

este remordimiento, acaso tú tengas la
culpa porque me has hecho abrigar para tí un amor y una pasión deseofreoados, o por mejor decir: me has vi;elto loco! Has hecho de mí un idólatra
completo de tu amor, me has acostumbrado ya a vivir pensando eo tí; cuaodo
me faltan uo momento tus palabras, tus
miradas y tus caricias amorosas, sieoto
que me voy a morir! ¡Remordimieoto,
decial sí, remordimiento grande y sincero por haber hecho que: esos tus ojos
de los que me has hecho dueño, los hubiera visto esta mañana nublados por
gotas de agua pura y cristalina!
¡ Qué ocasionó esa tristeza y ese dolor I mis celos tao grandes y tdo profundos como el amor que te he entregado!
Tengo celos, muchos celos, hasta el aire
que respiras, de las violetas que al dártelas por las mañanas las prendes en tu
pecho, de la luz que reciben tus ojos,
de los sonidos que llegan a tus oídos,
de la almohada en que por las noches
reclinas la cascada de oro que baña tu
cabecita; esto y nada más que esto, fué
la causa de que hubieras llorado tú y
de que también hubiera llorado yo!
iQué mañana! exclamaste pensativa y
triste. iQué mañana! repetí yo; fueron
del ela las primtras horas de nuestro

El portierey un elegante rincón del
salón priocipal,-El señor Ministro en su estudio.
ble para evitarlo, cerno que ceo
ello t:vito mi muerte y desgracia!
¡Quiero llamarte siempre mía, pero
mía só!a; quiero que nadie más que
yo, sea dueño de tus caricias, de tus
miradas y de tu aliE:oto!
El juramento que una tarde inolvidable me hiciste y que me lo has
repetido muchas veces, es mi fe

�U n~ de ellos, propio p~ra paseos en el campo, es de
c respon de lana azul pá}1do ; la fal?ª• lisa, recta y ceñida, es bastante cor ta; asi, pues, deja ver el calzado de
gam~tz~ blanca, adornada con anchas hebillas planas,
de hston grueso. E l cuerpo, con marcado estilo de bluaa, se recoge con una banda de taffeta del mismo e-olor
del traje, anudándose en e l frente con anchas cocas que
aumentan bastante el talle, por lo cual recomendamos
este modelo par a u na jovencita de silueta fina y delgada. En_ la espalda ~el c ue rpo se ven dos largos paños o
&lt;_recogidos&gt; que bajan basta el comienzo de la rodilla,
simulando unos faldones muy originales. El cuello, bastante escotado, se adorna con un ao.cho cuello de eccaje valenciano o de Cbaotilly.
Otro !iodo modelo, muy &lt;chic&gt; para excursiones en
auto, está hecho en lana esponjosa. gris palrima. La falda tiene un delantero que cruza sobre el fondo semejando una túnica. El corte de dicho delantero 'es elegante y novedoso, pues tiene forma r edonda, pero alargada,en ¡.,_ or illa, y se cierra con tres grandes br tones
de nacar obscuro, completados con presillas de soutacbe
·
de seda gris palom.... El c unpo es flojo, y siempr e con e l
sello de blusa que requieren
esk,s a tavío•. En el frente lleva por único adorno, una lin da y ancha pechera de tul
blanco, plegddo. el cual lleva
a las orillas, angostas franjas
de terciopelo negro. La cintura es de t ...ffeta gris palomd y se cierra por un lado,
sin nudo.
En cuanto a los sombreros,
parece inútil decir que son
pequeños, muy pequeños, y
poco adornados; pero ya hablaremos sobro este capítulo
con la extensión y los detalles que su importancia reclama de nuestra atención;
¿ no es verdad, queridas lectoras?
MARGARITA.

CRONICA
El principal objeto de la moda actual es el de evitar
tod~ tentativa q~e _pueda ser funesta para la graciosa
delicadeza y arhstica es~eltez de la silueta femenina, y
esto. a pesar de la 10vas1óo de las draperías, por Jo cual
no es raro ver, mis amables lectoras, que las jovencitas
hayan adop(ado las faldas rectas y ceñidas, acompañadas
de esos bonitos cuer poS-blusas, que forman pliegues al
derredor del talle, dejándolo en toda libertad de sus
flexibles y coquetos movimieo•os.
Esta liber1ad es de todo puc to necesaria para los juegos de &lt;sport&gt;, y como dichos juegos están en pleno favor de las jóvenes aristócratas, por esto se observa que
los !todos corpiños con forma de blusa se acepten para
· la confección de los atavíos netamente juveniles. Por
otra parte, el aspecto sencillo y elegance de las &lt;toi. JettP.s&gt; prim•verales. parece convenir de un modo particular a las finas siluetas de fas
jovencitas de poca edad.
Par a ellas, también , se bao
c reado, indudablemente, esos an·
cbos cuellos de ángulos rectos,
cayendo sobre los hombros y recogiéndose en el frente por medio de una bonita corbata de satín.
Nada más juvenil que esas pequeñas vestes de color con faldones fruncidos o aun plissadcs,
que se colocan sobre un sencillo
traje de muselina de seda impresa con dibujos de inspiración moderna.
Una cintura de taffeta, en colores vivos y frescos, un cuello
redondo o cuadrado, bajando por
el frente como una vaporosa pechera. y adornando así!el busto, es
lo suficiente para completar esos
encantadores atavíos q ue la Moda actua l reserva para las jovencitas.
Las transparente&lt; muselinas,
tao deliciosamente embellecidas
por el arte de los d ibujantes, se
veo más lindas aún, c uando se
guar necen con esas guirnaldas
de flores, hechas en seda o en
lana muy flexible, simulando flores, frutas de relieve, como cerezas, grosellas o pequeñas manzanas que r odean graciosamente
e l talle. un poco a lto y ligeramaote señalado. Esta novedad, lectoros mías, es d igna de todo e logio.
El borde de la falda se adorna
con un angosto ribete de seda del
mismo colur de la guirna lda que
rodea el talle, y tan lindos atavíos
no son costosos, sino todo lo contrario: muy fáciles de confeccionarse por cualquiera joven de
mqdesta posición
1

IL,ai fufüi~Il~ ll!l~©I
~llíli~ ~ ]~V~llíl~

•

!:,as faldas plissadas, hecha5 en telas escocesas, acompanadas de la flotante y poética &lt;vareuse&gt;, que se hace
en tela de un solo color y con cuello marino, cerrado
por el frente_ C&lt;:&gt;n un nudo flexible, constituyen . actualmente e l traie ideal para los juegos de &lt;sport&gt; y se disputan 1&lt;1; privanza de las jovencitas elegantes, con el
f~moso j~quet. &lt;Norfolk&gt;, el cual tiene un aspecto muy
hgero y jUveml, con sus grupos de pliegues dispuestos
de ~ste modo: dos en el f!ente y tres en la espalda, recog1~os ?e un modo negligente por un «martinga!P.&gt; 0
medio cinturón de cuero barnizado, del cual se despren_den .dos bonitas bolsas de cuero realzado, que formaran, s10 duda, el encanto de las jovenes. amazonas 0
cazador:is, pu_e~ en dichas bolsas pueden g uardarse muchos objetos otiles en esa clase de expediciones. Es seguro que esta novedad gozará de larga vida en los có-

Precioso· traje para baile o recepción.
digos. de la Moda, pues reune la gracia a las ventajas
prácticas.
~it~remos á 1:1°:estras lectoras a lgunos modelos de los
mas hodos y ong10ales que las revistas europeas nos
ofrecen a ese respecto.

Una joven, ddemás de conocer los secretos de la cocina y del ...rreglo de la casa,
debe cultivar su espíritu con
el estudio y la reflexión.
Si la ha dotado la Naturaleza con ioteligeoci" bastante para hablar con su padre
de ciertos asuntos y par« razonar con sus hermanos, será
un elemento más para el bienestar de la familia.
No solamente porque su
intervención puede ser útil,
sino porque será un punto de
atraccióa y acercara a todos a la casa, reteniéndoles
en ella algún tiempo más.
Por otra parte, de las conversaciones set ias con su padre y hermanos mayores, sacará provecho, porque muchas cosas se g rabarán e n su memoria sin esfuerzo alguno, y esas ideas y juicios discutidos y rectificados por inteligencias superiores, no tao sólo adquirirán
firmeza en su espíritu, sino que desarrollarán en él sentimientos de justicia, T ao es así, que si nos adelantára~os al momento de la vida en que nos ocupamos, dinamos que más tarde , como esposa y como madre, podría ser un auxiliar útil a su marido y una prudente
consejera en mome ntos dados.
. Debe, pues, una joven hacerse cargo de cuán veotajOSo será para ella, poseer un juicio recto y una cultu,-a
extensa.
En la edad madura, en la vejez, agrupa rá e n torco
suyo a muchas personas inteligentes, atraídas por e l en-

Traje de paseo.

Toilette propia para)eatro o soirés.
ca uto de su palabra, la firmeza de sus juicios, la oportu?idad de sus recuerdos y la originalidad de sus pensamientos.
S i no llega a contar número entre los «intelectuales,&lt;
de fijo será menos frívola que el resto de las mujeres
ocupadas, tan sólo de sus trapos y de sus frivolidades.
Per o también es necesar io que conserve los encantos
femeninos, y q ue se mantenga a igual distancia de la
pedantería que de la frivolidad, que no sacr ifique a la
ser iedad la gracia pr opia de la mujer . Para. ello, aun
suponiéndola convencida de su superioridad, procurará
ocultarla modestamente, dejando a los demás el trabajo
de descubdrla.
Resulta insoportable una mujer discutidora, contradiciendo por sistema las opiniones de los hombres. Podrá
ganar admiración por la ser enid;,d y acierto de sus juicios; pero segurame nte perderá simpatías, y éstas valen
más que a q ué lla. Tampoco quiere esto decir que sea
hipócrita. El silencio es también elocuente.
Si la preguntan, dará su parecer, de modo franco, natural y sencillo ; siempre con du lzura. Las disertaciones
la rgas y las contestaciones secas, son siempre reprobables. Su misión será persuadir a los demás, no imponer
su juicio, creyéndole mejor. E l hombre rarns veces
perdona la violencia que excita so org ullo. Al contrario. le place encontrar una mujer sin pretensiones,
amable, de espíritu abierto y cultivado. Una mujer con
la buena costumbre de pensar, será preferible a la que
dedique el tiempo a leer novelas y limite sus estudios a l
tocador
No ha terminado la educación de la mujer, cuando
sale del colegio. Necesita pensar , reflexionar, aprender
sin maestro lo q ue nadie puede enseñar.
En esa época de la vida, ejerce lo que se lee una
gran influencia en el espíritu, siempre predispuesto a
engrandecerse con las lecturas escogidas. L a literatura
frívola o inmoral, que no debe conocer Ir mujer en ninguna fase de su vida, puede ejercer influencia perniciosa en una joven y debe rechazarla.

ge;

Aquí la lira,
el joven poeta,
Una siringa y una paleta
Allí el ensueño,
Mi jardinera,
Una casita y una palmera.
Aquí y dl!í .. . .
¡Muchas ternuras,
Nuevas promesas, viej as locuras!
i Cuántas cosillas
Niña hechicera
Guardan los silfos en la pradera!

¿Quieres conmigo
Correr los llanos,
Libar las mieles de los bana nos?
Coge mi brazo,
•
Salta ligera,
Vente conmigo, huella la vera.
Mi ra la fuente
Mira ese cielo,
iCuáoto celaje bajo su velo!

Sombrerito de paja propio de la Estación.

¿ Te gusta el campo,
Las mariposas,
Las golondrinas. las chupa rrosas?
Todo me encanta,
Todo q uisie ra ,
Pero mi amado . ... i cuando yo muera!

P a ra "El Mundo Ilustrado."
Aquí el p encil ,
La novia hermosa,
La dulce calma, la fuente umbrosa.
Allí e l buril,
La triste queja,
La Venus blanca junto al« reja,

Vuelve silente,
Vuelve callado
Sobr e la senda y enamorado
Buscami q ueja,
Busca mi acento
Sobre las alas del suave viento.
LAURO G. CAL OCA

�Al margen de "Sur l'eau:·

Consultas
DOS RESPUESTAS
AzucENA: Le agradezco mucho el envío de su lin9a
postal, y más aún el ofrecimiento af_ectuorn de ~u a_m1stad que correspondo y acepto cordialmente. 1Sera usted' más fiel que otras amigas incó_gnitas?_ .
En cuanto a sus pregu11tas, le digo lo s1gu1ente: uso la
crema &lt;Favorita» que, a mi entender, es la más ª?ecuaJa para el caso a que usted se refiere, -pues suaviza ex.

.

..

ción se toque el órgano o el armonium, pero nada más
en ese transcurso de tiempo y no a la entrada y a la sa•
lid1. del cortejo nupcial.
.
De ninguna manera sería propia en este caso la orquesta o la música de a rco. .
.
El matrimonio civil debe verificarse en la misma forma que el eclesiástico: con 1~ asistencia de las familias
de los cónyuges y de los testigos.
.
No es conveniente que después de esta ceremo01a
ofrezca u~ted un c:lui:ch&gt; o cena a los invitados, porque
esto ya tomaría el carácter de una fie~ta y estaudo de
luto no es discreto hacerlo así.
L'c! deseo mil felicidades en su nuevo Pstado.
MARGARITA.

.

UNA COSTUMBRE QUE DESAPARECE

L as siluetas que se ven en el grabado adjunto mues•
tran cómo ha ido evolucionando, hasta desaparecer, la
galante costumbre de que el caballero of~ezca el brazo
a la dama que le acompaña. A fines del siglo XVIII vemos las elegantes figuras que parecen sacadas de un
cotillón, unidas fOr el brazo del galante cabdl1'1ro; al
finalizar el primer tercio del siglo XIX, a pesar de la
crinolina, la dama se apoya en el brazo galante. A me•
diados del siglo la pareja se estrecha más; pe ro en el
siglo XX el único rasgo de unión entre e l caballero y la
dama es el perrito.

Nuestro inolvidable y tierno Duque Job,
ese «parisiense mexicano&gt; como alguno con
justicia lo llamare, nos bab(a,_ en uno ?e
sus más bellos capítulos de v,a¡e, de vanos
escritore, franceses de su época. Entre
otros, cita a Pierre Loti , l1 Paul Bourget,
a Tbeofile Gautier y a Guy de Maupassant.
y a todos, con insuperable buen gusto, les
dedica un elogio lleno de cariño, de bondad y gentileza.
Así, hablando de la «Sinfonía en Blanca
Mayor,&gt; de Gautier, exclama con entusias
mo: «¡Qué deslumbrante blancura la de
ese trozo pentélico! . ... &gt; Y sigue hablándo·
nos del &lt;Apolíneo Theo,&gt;-como llama al
cantador de la belleza pagaoa,-y, en un
arranque de sentimentalismo, tan natural
en su alma de violeta compasiva, exclama
de este modo: &lt;No, la poesía de Gautier es
el paraíso de mis ojos; pero cuando cieno
éstos para recordar, para soñar, para oír
las voces de mi espíritu, busco a los poetas
que han sufrido y han amado, y a los que
hablarme sabeo de esperanzas.»
Y entonces abre un libro que a la mano
tiene. Es un libro de Guy de Maupassaot:
«Sur l'eau &gt; Y en él trata de encontrar el
análisis de su propio estado de alma. Y Jo
lee .... Y por fin compadece al poeta de la
eterna inquietud. Y exclama: «¡Oh, pobre
Maupassant, que estabas sólo! .... Ya.
Tu alma es un castillo solitario
Que habitan los fantasmas&gt; .... !

*"*

La obra de Maupassant, escrita en francés, y que lleva por título «Sur l 'eau,&gt; está
traducida al español con el nombre de&lt;En
el mar.»
«En el mar&gt; es un libro, en efecto, des·

t;,

f2

Jumbrador y maravilloso, impregnado de
tedio, de belle~a. de soledad, ~e inctifereocia, .de sensuahda_d, de desa_sos1ego, ~e nostalg1a y ?e filosof1a. Es u~ hbro escrito con
los ~erv1os, con el co_raz?º·. cooel alm_a. Es
un hbro de melaocohas 101lmas yde_ s10gulares desah~gos .. • , Maupassant, aqu,, es ~n
hombre oc?1deotal, un hombre del m~dto·
día, traba¡ador Y muodao~, Y a l mismo
tiempo e~ un rey, un r~y oneotal, uo rey
con omn1pote~c1a de dios, un rey despreoe upado y vele1dos&lt;;&gt;, que ve al mundo con
una mueca de !áshma _Y de horror. Todo _le
parece pequeno Y m1Serable sobre la herrá. Y al pensar que é l formlt parte ~e ese
todo, se siente descorazona~~ Y débil.• : •
«¡Ah!-exclama-lo he cod1e:1ado todo ~10
gozar de nada. Habríanme ~•do _oece~ana_s
la vitalidad de una raza, la 10tehgeoc,a d,versa diseminada en todos los seres, todas
las fac:iltades, las fuerzas todas Y una reserva de mil existencias, porq~e llevo d~ntro de mí todo género_ de ape_lltos Y cun?·
sidades, y estoy reducido a mirarlo todos10
tocar nada.&gt;

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y por eso, poco después, observa que el
único digno de compa~ión es é_l. él mfsmo,
que tiene la grao desdicha satisfactoria de
ser perseguido por el dolor, dolor que no
tiene por causa már, que el pecado de haber nacido poeta, de haber nacido vidente.
Su alma luminosa y aladd se transporta en
su vuelo frenético hacia la región etérea de
la luz, y en tanto su cuerpo humano y miserabie, va dejando la huella por el cieno en
que se arrastra . ...
- iY qué tristeza infinita, qué desesperacióo horrorosa embarga el alma del poeta al
reflexionar que el único yugo que tiene al
espíritu en su vuelo, e~ la vida corpórea y
material!....
Por eso el libro de Guy de Maupassaot
es tao triste. Sí ... . tan triste y a la vez tan
dulce. Encierra en sí Ja dulce y triste me•
lancolía del vivir . ... Encierra en sí la tr iste y dulce melancolía de los crepúsculos
teñidos de colores fugitivos......
P AB LO RUIZ DE LA PEÑA.

traordinariamente la tez y le quita lo quemado por el
sol.
.
Ld encontrará de venta en las p rincipales droguerias
de esta capital. Su precio es mode rado.
Doy a usted el modelo de peinado que se sirvió pedirme.
PARA UNA MORENA
M ARIA DE LAS MERCEDES: Los matices obscuros no
favorecen a las mujeres de piel morena, así pues 1~ recomiendo que su traje azul marino lleve una camisola
de tul, gasa o encaje ligero, de color crema o blanco
marfil. porque esta nota clara junto al_ rostro, hace que
no perjudique el tono sombrío del tra¡~.
.
Muy agradecida por el fino ob,equ10 de sus hadas
postales, be contemplado con delicia ese jardín de aspecto netamente oriental, en donde las esbelt•s y melancó·
licas palmas que rodean e l bonito kiosko, evocan esceOdS poéticas de lejanos y misterioso_s países.
.
•
En la tarjeta que representa la crndad_~a vista de pajaro&gt;, sumergida en un mar de ve~etac1on exuberant_e
y rodeada por una tranquila extensión de . aguas dormidas, busqué con el pensamiento la cas~ de «María de
las Merceder&gt;, para hacerle desde aqu1 una afectuosa
visita.
USOS SOCIALES

.,r-

JUANILLO: Coa todo gusto contesto a sus preg untas.
El matrimonio religioso puede efe~tuarse a la hora ~n
que me indica, siempn, que sólo asistan a la c~remon,a
las personas de la familia, pues el luto tan reciente que
usted tiene, impide hacer invitaciones par~ este acto.
No hay inconveniente en que durante la misa de vela·

~

Hablaba de la caridad. Sus ojos ardían
La Parábo Ia deI Leproso pestañas
como soles entre la sombra obscura de las
Sobre su túnica blanca con frao.
_
jas cenicientas, flotaban, desmelenados, los
Resplandecían las le1aoas montanas en· cabellos.
vueltas en la polvareda de oro del sol de El viento de la tarde bacía estremecer y
~izam. Largas caravanas de camellos se ondular sobre el pecho su larga barba de
perfilaban lentamente en los arenales. Gru• Nazareno, puntiaguda y acaracolada
pos de mujeres. con el ánfora_al hombro, -Sé geoeroso- decía,-pero no humiregresaba~. cantando, de las cisternas.
lles al d~svalido con tu generosidad. CuanUn ágmla negra, una de esas vora~es do des hmoso¡l, no mandes tocar delante
ágilas que anidan en los altos _promontorios de tí trompetas de p~ata, como hacen los
de la Judea, cerniéndose ma¡es!uosa en el hipócritas en las sio¡;¡;cgas y en las plazas
azul, proyectaba sombras movibles sobre Socorre en secreto. Aqu~l que oye y ve e n
la tierra.
.
secreto te recompensará.
Jesús, en compañía de tres de sus rl1scí- Su voz era lenta y suave. Las mujeres
pulas, iba a Bethletheem, llamado_por u_oa se paraban para oírle, mirándole con los
pobre viuda, cuyo único hijo ago01zaba 10· ojos húmedos de ternura. Los niños acuvocando febrilmente el nombre de aquel díao sonrientes a besar • las orlas de su
dulce Rabí de Galilea, tan amigo de los manto.
niños. a quien viera una tarde junto al bro- Desde los sembrados próximos, les labracal del pozo de Jacob, curar C?~ el sólo dores le saludaban, agitando los brazos.
bálsamo de sus palabras, a ua v1e¡o pa~tor
-iSe están cumpliendo las p~ofesías!
de las Idumeas, mordido por una serp,eo· ¡Hosana al hijo de David.al enviado del
•e venenosa.
señor! ¡Hosana! ¡Hosana!
Jesús continuaba:
-No seas como esos ricos licenciosos y
avaros que alimentan a sus siervos con las
sobras de sus festines. Sienta lo~ deshere·
dados a la mesa de tu corazón y parte con
ellos tu pan y tu vino. Si ves a tu herma·
no llorar, no intentes consolarlo con prudentes palabras .... Llora con él. Esta es la
verdadera caridad.
Caminaba lentameole. Bandadas de ci·
giieñas chispe~bao al sol como · flechas de
oro. Los rebaüos sesteaban a la sombra de
los olivos polvo_rientos.
Un pastor tañía un rabel, a compás de
una mooqtooa canción patriarcal, en la
que se hablaba de tiendas plantadas en mitad del desierto, noches de luna, maná del
delo, leche de camellas y vírgenes Prudentes que encienden sus lámparas para
espeorar la llegada del esposo prometido.
Atravesaron camp0s sembrados, viñedos
en flor, donde las tórtolas gemían, jardines
cubiertos de lirios. De pronto se detuvier on a orillas de una fuente que brota ba en
un hilo trémulo y quejumbroso, entre la
hendidura de las rocas.
En el recodo del camino, al pié de una
choza, cubierta de hojas secas de pa la, un
leproso, de~garradas las vestiduras, iomovil y de rodillas, aullaba lastimeramente
con las manos y los ojos elevados al cielo.
Su rostro lucía al sol como un bronce
antiguo carcomido por la herrumbre. La
frente era una sóla llaga. Los labios se
caían a pedazos lívidos y purulentos.
Mateo el Publicano, uno de los primeros discípt•los, que era rico en viñas y en
ganados, y tenía, además, una tienda de

�EL MUNDO ILUSTRADO

Quinta de ~od

''R. Lavista"
Tlálpam, D. F.--Te16fono 16.
Asistencia científica de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticosmás modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.
Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.

Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A.. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.
Los Barros y Granos
asquero~os a]gunas
veces
Afeadores Siempre Cura•
dos en Cinco Días.

Usted no Qu1ere es·
,,,, per ar IDdefüilda·
,¿. v..;(1 mente para que de·
se.parezcan esos be.·
rros. granos ó e~up·
clones en su cara ó
;"en su cuello. Lo
iacons.,Joble es cu.. •rt!;rselos pronto.• Quizá en la· semana
próxima, usted tentrá que concurrir á
algun baile ó banquete Y sin duda u~ted
no querrá que sea repulsivo el aspecto de
su rostro. Convénzase Ud , par sf misma
deque un tarrode Crema Sirene
contra los Barros, los extirpa en
pocos días y de Que no hay granos, erupciones y barros Que no se curen con certez~ con esta ma~avlllosa pomadlta curatl·
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de la ca,a F. Wolft y Son. recuerda la fragancia suave de las rosas de Persla.

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El mes H.,;coo111~11,·•ott- eow11nc&gt; H&gt;
lo r.a•o• ,1, Cloroe1e, Ancnua pro•
tuoda.

Malana.

M'.!O~tru;,olOOCS

dolorosas, CalentW"l\t\.

ca.ue R1cnc11en.

~~.

J&gt;aris.

TUt'_..~ ,,fli,iU,l.,U•·• ...,__ ,

.
,
perfumes e~ el atno del , te_mplo, saco de
entre los pliegues
de
la
tu01ca
una
mone·
¡ ·
á d
•
d a Y, d ~sd e eios, vo 1te O O1ª en e 1 aire, se
la arro¡ó al leproso.

Pedro, el más rudo y hábil de los pesca·
dores de Capharnaum quitóse del brazo el
• •
'
cesto d e prov1s1ones
que
llevab a para e 1
camino, y andando cuidadosamente, le colocó junto al umbral de la cabaña.
Juan, el más joven y bello de los discípulos, el predilecto, aquel cuya cabeza de
niño había sido tantas veces acariciada por
manos divinas, desprendióse del manto de
lino que flotaba sot re sus hombros. Todo
pálido y trémulo, andando con la punta de
las sandalias, y extendiendo temerosamente
los brazos, le dejó caer sobre la espalda
del leproso.
Sólo faltaba el óbolo de Jesús. El sol empezaba a trasponer, coronando de rosas
sanguíneas, las montañas vecinas. Unos
mercaderes se detuvieron a dar agua a sus
camellos
El Rabí avanzó serenamente Su perfil
aguileño se destacaba a:ajestuoso, nimbado
por un rayo de sol.
Cogió entre sus manos sagradas, la cabe·
za monstruosa del leproso, inclinó la frente
y Je besó los labios.
el Compuesto Vege- Los discípulos quedaron inmóviles. Los
mercaderes, espantados, cayeron de rodillas con las manos tendidas al cielo .... y
Nueva Orleans, E. u:de.A..-"Al llP hasta los camellos alargaron hacia Jesús sus
gar á mi edad critica, fui presa de la dr melancólicas c2beza~ pensativas, en cuyos
bilidad y del roa re&lt;\ belfos temblaba un hilo de agua.
estando hinehada.
FRANCISCO VI LLAESPESA.
.A.manecia muy car..
sada sin poder ha.
cernad.i.. :Escribi á
la Sra. Pihkham y
tom6 su Compuesto
V e ge ta 1, convenciéndome quo va:e
lo que pesa en oro.
Ahora me sien to
En otro tiempo, cuando Rostand trabamuy bfo;:i." _ SnA, jaba, cuando era el poeta de cámara de
_,~-.
DE GA.STÓN BLOX· Sarah Bernbard, cuando llevaba todos los
-" ~ ~ ,
DEAU, 1812 '.l.(orsich- días un proyecto de comedia a su amigo
ore St., New Orleans, La., E. -:J. de A.. Coquelín, cuando para contestar a un poe·
Racine, E.U. deA.·-·"Tom6 r,u Com- ma de su mujer escribía un torno entero
puesto Vegetal durante el Cambio d1! de versos-en un &lt;otro tiempo,:,, que aún
Vida cuando hacia arduos trabajos, no está lejos, y que, sin embargo, parece
fortaleciéndome y conservando buena remoto-los periódicos hablaban de él a
la digestión. Hará 7 años que pasé menudo Y lo cubrían con frecuencia de flodicho periodo critico, pues cuento ó5 y res.
elltoy fuerte y sana."-SRA. C.\TARINA
Pero aquello no era nada, si se compara
Kmnx, R. No. 2, PO. Box 61, Racine, con lo que pasa hoy.
W'is., E. U. de A.
Hoy, en efecto, no tiene Rostand necesiNingún otro remedio para las mu- d-id de trabajar para que se hable de él.
jeres ha recibido una sanción tan ex- Su silencio ba~ta.
tensa y completa ; ni tampoco b 3, y
Los periódicos, las revistas, los libros, los
remedio conocido con tantas curas diccionarios, están llenos del rumor del
realizad.as á su favor como el Coro gran descanso.
.
1&gt;uesto Vegetal de Lydia E. Pinkham. De vez en cuando un enviado extraordi·
~ Por 80 años ha c:uado los padecí nario va a Cambo, seguido por dos fotógramientos de la mujer, tales como: infla fos, y hace una información minuciosa y
mación; ulceración, tumores fibrosos, apasionada sobre el oficio del maestro.
periodos irregula.res y penosos y pos- El maestro reposa. El maestro medita.
tración nerTioso. Es ain rival para hl El maestro calla. El maestro sonríe. El
edacl critica de la mujer.
maestro no dice nada. &lt;Pero-concluye diLa Sra. Pinkbam de Lynn,.MáSS. ciendo siempre el &lt;repórter:r&gt;-t:l maestro
E.U.de A. invita. á toda mujer e.n• -prepara tal vez una sorpresa.&gt; Y la gente
ferma á que le pida un con~~;(! piensa en aquel &lt;Chantenclair:r&gt; comenzan"°r escrito. Este ei, cratu J 1iem• do hace diP.z años, y que Coquelín espera,
yre provechoso.
con objeto de salvar de la ruina su pobre

Sufrimientos
t:Edad Cri=
tica Femenil
Curadas con
tal de Lydia E. Pinkbam.

El descanso del genio

- - - - - - - - - - - - - - - - - teatro.
La sorpresa aparece hoy. Pero no es
&lt;Chantenclair&gt;. Es otra obra. Es un &lt;Fausto&gt;.
- iUn Fausto de Rostand!-exclama la
gente de teatro.-i Ahora sí que van a saber
CUANDO OTROS FALLAN
los alemanes Jo que es un &lt;Fausto!:r&gt; Porque
CONSULTE A
entre nuestro poeta y el poeta de Weimar
LOS MEDICOS INGLESE-. )
la diferencia es grande. Nosotros somos un
( ESPECIALISTAS EXPERTOS
pueblo de poetas.
Ellos tratan v curan toda clase de enfermedades
Crónicas y Ner\liosas especiales. Las enfermedades
de la Sangre en e1 hombre y en la mujer. especialmen•
te la Esterilidad y toda clase de enfermedades de natu-

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inmejorable y por tanto insu.bstitui
ble. Yo fuí un pobre enfermo qu~
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20 años, de Reumati;;mo gotoso. Una
pe1,sistente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fu era punto menos de nula en
mi persona; y alhí me tienen ustecle,
sufriendo constantemente da desa
fl'eglos gástricos y, Jo que es peor,
de todo ese cortejo de molestias, su
frimientos y dO'lores,--,jnclusos lo.~
de Cálculos renales--que trae aparejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar paralítico. En vaho fué
que tomara una serie incontable de
medicamentos nacionales y extran
jeros; la condición ácida de mi organismo se modificó mu,y poco y el reu
matismo seguía su marciha devastadora, -hasta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X p1·eparado por el profesor Munyon para esta enfermedad. Con este medicamento me hr
curado por completo en menos de
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Philadelphia, F.. U. de A.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Casa de Correos</name>
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                    <text>��CAP I T AL: $rn.ooo.ooo.oo.

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Apartado, 1336.
MÉXICO, D. F.

Teléfono Ericsson,

1501.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Calendario de la semana.

Las afecciones de la piel
Soo ionumerables y p roducidas por d ifereotes causas. Muchas de ellas y las de ca·
rácter más leve, provieoeo de iofeccióo exter ior por parásitos animales o vegetales.
Por ejemplo. las picadas de iosectos. o el contacto coo. alguna planta veoe_nosa, o el
roce casual con materias iomuodas o pútridas que contleneo gérmeoes ooc1vos. Esas
soo geoeralmeote afeccic-oes locales relativameote fáciles de curar ~i no llegao a ioteresar la sangre.
Las de gravedad y usua lmeote muy pertioaces. sao las causadas por las impurezas
de !a sangre: por ejemplo, la sífilis. la escrófula y las herpes. El tratamiento exterior
de éstas p:ld rá aliviar uo taoto los sufrimieotos del pacieotf': pero p-.ra efectuar su
curación es forzoso ateoder a la depuracióo de la saogre como (ueote de donde emanan.
La farmacopea cootieoe muchas recetas de depurativos de la sangre, y alguoos de
sus iogredieotes sao ,eoenos que a veces hacen más daño que beneficio al orga?ismo;
e l mercurio es uoo de e llos, del cual se abusa ·mucho y suele traer coosecueoc1as fu·
nestas. A continuación se hace cooocer la fórmula de uo depurativo recr:-ostituyente
que siempre es eficaz y s€guro. porque fortalece y ayuda la acción depurativa de los
riñones. y. no cootieoe veneno a lguno. La fó rmula es como sigue: Extracto compues·
to vegeta I Arvelina, 15 gramos; Jarabe co:npuest'J de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe
compuesto de zarzaparrilla, 60 gr¡¡.mos. En todas las boticas y farmacias se consigueo
estos medicamentos. Mézclense bien y tómese uoa cucharadita después de cada co·
mida. Agítese el frasco antes ele usarse.

.1... Verdadera

Agua Mineral
Natural de

VICHY

Vl·cHY CÉLESTINS

DE aRIPPB
LUNES 2 l.

Sao Anselmo Obispo Confesor y Doctor
de la Iglesia.- Comienza la oovena de Santa Catalioa de Sena eo su iglesia.

Saotos Sotera y Cayo Pootífices ~[árti·
res.-_Hoy y mañana rito semidoble, que
permite la celebracióo de miSas de difunto

Manantiale':'J
del Estado
Francés.

Gota,
EnfermedadesdelaPiedra
y Afecciones de la Vejiga.
91

Enfeuu:::::.

1

MARTES 22.

BIBN BSPBCllflCAR BL NOlJII.BRE

VICHY GRANDE-GRILLE
VI CHY HOPITAL

USADA C,ON MUCHO
ÉXITO EN CASOS

del

MIÉRCOLES 23.

Santo3 Jorge y Adalberto Mártires.
JUEVES 24.

Saotos Fidel de Sigmaringa, Alejaodro,
Leoncio Márti rc::s y Melito Obi,po Coofe·
sor,
VIERNES 25.

Sa..., Marcos Evangelista y San Her·
m1010 Obispo [ Confesor.-Procesión de
las letaoías de Catedral al Sagrario a las
nueve de la mañana; misa de Rogación en
esta iglesia, coa asistencia del V. Cabildo,
y el personal del coro, así como tambiéo
de todo el V. Cler o q ue se preseota. Terminada la misa. vuelve la procesión a Ca·
tedra l, daodo fin con el canto de preces y
oraciooes acostumbradas.- Eo la Basílica
.
.
.
.
y otras 1~les1as también _hay la p~oces1óo ~e
las letamas-Indu lgeor.1a pleuana y V 1s1ta
de los Siete Altares en Catedral.

te de· que tan elocueotemeote nos habló
Lainartioe.

II

La vida de Diderot es de las más sim·
ples. Nacido en Laugres, eo 1712, fué edu·
cado por los jesuit_'.1S- Al terminar, brillantemen te, sus estudios, tuvo que escoger una
Enfermedades del Eatómagó.
profesióo. «No quiero ser médico-escr ibía a su padre- por que oo tengo inclioacióu
para el homicidio. No quiero ser procurador, porque no me gustao las embrollos.
No q uiero ser comerciante, porque oo teo·
SÁBADO 26.
go coodiciooes para los negocios &gt;-&lt;EoNuestra Señora del Bueo Consejo. San- tooces-le cootestaba su padre-lqué quie·
tos Cleto y Marcelioo Pontífices ?.[ártires res ser?&gt;-&lt;Nad'.'--fué la respuesta,-Amo
.,
el estudio; estudiaré. Amo la verdad; trata(su fiesta el r3 de Mayo.)-Func100 eo la ré de buscarla, desde luego para mí, y en
Basílica de Guadalupe de la Diócesis de seguida la comuoicaré a los demás. ;i[o se·
Huajuapam.
ré ;,lguoa cosa, pero seré alguieo.&gt;
Fácil será adivinar cómo acogería el pa·
Sola y Unlca Calidad
dre de Diderot, cudr illero en Laogres, homDOMll':GO 27.
bre p ráctico ante todo, la profesión de fe
::S-uestra Señora de los Desamparados. de su h ijo. L é creyó perdido, y a fin de co·
Santo Toribio de Mogrovejo Obispo Coo· rregirlo, comeozó por suprimirle la peosióo. R~ducido Diderot a sus propias fuery el Nombre ºCHRISTOFLE"
Para conseguirla
iesor, Sao Aoastasio Papa Márti r y Santa zas, vivió durante diez años Jo que ,e ha
sobre cada pieza.
EXIJ ASE esta Marca
Zita Virgeo, patrona de las sirvientas - dado en llamar vida d e bohemio. Comía
Oficio y misa de Santo Toribio: r ito doble alguna vez, ceoaba por azar, pero trahaja\.1 P Y, ,,r,
'R A TISF.'R v 7.TVT v r.,•
de segunda clase y ornamento blaoco; se ba sin payar. Su mis~ria llegó a ser tanta,
_
que uo d1a cayó, casi muerto de hambre,
coomemora ouestra Seuora de los Desam· delaote de la p uerta de una frutera, bueoa
parados y la Domínica.-Fuoción a Santa mujer que lo recogió y le dió de comer.
Zita eo Jesús María y alguna otra iglesia. &lt;~ part(r de aquel día- ha escrito Di~eroty sus consecuencias : Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.
h1ce el ¡urameuto que en taoto tuviera un
pedazo de pao, lo partiría con los que su·
de
del
freo&gt; Jurameoto que cumplió escrupulosaPURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS
mente.
T . LEROY, 96, Rue d 'Amsterdam. PARIS ti todas las Farmacias.
Un hecho bieo curioso mostrará toda la
boodad y grandeza de a lma de Diderot.
Cierto día, un iodividuo de bastante mala
facha se presentó en casa de D iderot, llevaodo en las maoos varias hojas de pape l.
-Tomad y leed-dijo al filósofo .
D iderot tomó las bojas y leyó un innoble
libelo cootra su persona. Se le ultrajaba .
.
.
,
.
vilipendiaba y ridiculizaba en su per,ooa
D1derot, t'.1-n umversal como \ olta1re .Y y en sus ideas.
meaos retórico que Rousseau, les aveota¡a
-Esto es.abominable. ¿Lo habéis escripor su or iginalidad y su verbo. Fué e l cr ea· to vos? Y bieo, ¿por qué me mostrais es:t
dor de la critica de ar!e coo sus famosos igooraocia?
&lt;Salons;&gt; el q ue coutn buyó a la transfor·
-He pensado, señor-replicó el misna·
mación del teatro francé_s con _s,us &lt;Ensa· ble-que os sería agradable impedi r la pu·
yos;&gt; el que reoovó y re¡uvenec10 la filoso- blicacióo de ese libelo. Si me dais un poco
fía y la cien cia por medio de la Encielo· de d ioero ..... .
pedia y de sus lib ros tao profuodos acerca - Comprarlo-dijo Diderot, sonriendo. la «Inter pretación de la Naturaleza&gt; y el Os dedicáis a uo oficio vil, y lo haceis bas·
&lt;Sueño de d'Alambert.&gt; Ta_mbiéo le se· tante mal. Yo soy muy pobr e y no vs po•
mos deudores de uoa ob_ra dialogada. tau dría pagar esta ignominia eo lo q ue ella Vd·
bella como l_as más admirables de Shakes· le. Mis eoemigos serán más generosos. Aquí
peare, la litulada &lt;Ner eu de Rameau.&gt; tenéis la dirección del más r ico.
Sus cartas a Mlle. Volaud son tan pi nto·
Y Diderot le &lt;lió el nombre de uo acaurescas como las de Voltai re a la señora de dalado fioaociero b ien conocido El corsa·
Sevi_goé.
, .
rio de la pluma iba a retirarse, cuando de
D1derot, ese hombre de esp1ntu tau re- momeoto añadió:
fi~ado y de tan m aravilloso saber, fué tam-Señor Diderot, vuestro eoemigo, que
bien uno de los más bellos caractere~ y uno cooozco bieo , exigirá que le ponga al libe!o
de los corazooes más nob_l?s de sn l!em~o. uoa dedicP.toria, y coofieso que me veré alAmó a la.verdad con pas100, y pa_ra s_erv1r· go embargado para redactarlo.
la oo vaciló en e".ponerse a la miseria _Y a
--No os apuréis por esc-~espondió el fi.
la cárcel. Defendió con esa ternura ard1eo- lósofo.-Esperad uu momento

~STILLES - SELS-¡ iCOMPRIMis

VICHYªÉTAT

·Plateria "CHRISTOFLE"
La Mejor

a

contrae1ESTREÑIMIENTO

Exijase101VERDADEROS GRANOS SALUD D'f RANCK

Diderot

PUENTE DE CONFIANZA.
Debe habl1i,rse bien del puente
que le conduce á uno con seguridad al otro lado. Asi dice un
antiguo adagio, y en él se encierra
la h onradez y el sen tido com1ín
de los tiempos. La mujer que
ponía una vela encendida en su
ventana durante las noches oscuras para guiar á las gentes quo
Yiajaban, estaba poseída de un
.-erdadero sentimient o filan tr ópico, y más de un viajero la r ecor dará con gratitud. P er o acaso el
más profundo y durader o agradecimien to y obligación se siente
por aquellos que n os h an ayudado
en momentos de dolor y de enfermedad . P orque : ¿QuéalivioeG
mejor recibido que el alivio de un
sufrimiento? P or desgracia son
muy pocos los r emedios que pueden &lt;iar tan grandes y precioso::;
frutos. Y aúl". imtre ellos, miles de
personas dan el primer lugar á, la
PREPARACION de WAMPOLE
E n olla se hallan los mejores
r esultados. de las investigacion es
científicas y experimentos. Contribuye á la absorción de los alimentos y estimula todo el sistema
nervioso. Es t an sabrosa como
la miel y contien e una solución de
un extracto que se obtiene de
Hígados P ur os de Bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta
y Cerezo Silvestre. El gusto
nauseabundo, y el olor del aceite
quédan completamente eliminados. Este es un t r iunfo de la
medicina que nunca se había obtenido anteriormente, p orqtie en
esta forma cien tífica y original,
el sistema se nutre en seguida y
se refresca. Su acción en las Enfer medades Escrofulosas, Debilidad y Afecciones de los P ulmones
es convincente. El Dr. G. Mcudizabal, P rofesor de la Academia
Nacional de Medicina, de México,
dice : '' He usado la Preparación de
Wampole con los mejores r esultados, para entonar constituciones
debilitadas y pobres de n utrición."
No puede fallar. ~n las Boticas.

HIGIENE TOCADO

Y en uo saotiamén escribió la dedica·
-/Qué hacéisl- le preguotó sorprend ido
toria.
Gimro.
t1e1
-Escucho a esta flor. Me habla.
l.a1
oualldadea
anti8'ptloa-.
JU
-1 Y qué os dice ?
dat.er■ivaa y oioauJ.sant•• que
.
.
.
-Me habla del Dios Uoiversal de la Na•
han merecido al
. D1derot, hgno de dmero, pero rico de turaleza,
COGNAC
1de'.'-s. daba a sus amigos consejos e inspi·
La política de D iderot era tao elevad~,
rac-1ooes. Aquel homb~e dulce y geoeroso, como su filosofía era delicada y profuoda,
era ~o peosa?or atrev1~0. Eo filosofía, d e- dos cualidades que oo se excluyen en los
fe nd1~ uo de1smo ampho, mejor dicho, el graodes caracteres.
111 admt1!6n en 101 Hoaptt.a!1o,~
paote_1smo. Fué él quieo ':scribió esta grao
El autor de la Eociclopedia se contaba
frase. &lt;Engrandeced a Dios.&gt;
eotre los más ardieotes partidarios de go·
da Parta, e~pllcan la bo11 dt
Durante uo pas_€o que ha~ía po~ los al· bierno popular y de la libertad más am·
He produclo para todo• 101 u 1o 1
re~;dores de Pans coo su amigo G1mm. se plia.
del tocador : Cu tdadoa de ¡~
Ninguno tan delicioso como éste.
ba¡o para recoger una flor , '.1-!Jte la cual se
Fné de los primeros que pid ió el desar·
80(.!I 4 qua purifica , de 101
abismó eo muda cootemplac100.
me de la nación: &lt;Un país uo es libre es·
Cabello• cuya caiaa detiene
cribi6- sioo cnaodo cada ciudadano tieoe
Loolonea de lu Crtaa, Cui.'
eu su casa dos trajes: el tr:tje de soldado y
Jadoa tntt:ii.oa, et"
el de sus ocupaciooes habituales.&gt; Fué tam'&gt;#a1Jonpar•• ~• la • rmL•t/\t'larCN'\.a•
bién Diderot uoo de los primeros en glori·
..,~ 1.. • • ..- APIM A. I" , ,.. •
ficar el trabajo maoual, protestao:io del
Ap11tea
: Gu9 11,r,e1m T ■• • •" •" " '
prejuicio que hacía coosiderar como eovi, pa r i. Jo ,v •h \1 •,. l • 'U,,.
l~cedoras a cierta~ profesiones. A sus ojos,
siempre es eficaz. .Millares de personas curadas por ella testifican
s?lo erao envilecedoras la pereza y 1~ meo- ~~~---~
t
su~ maravillos~s resultados, y por eso es que se ha hec ho la pre•
fer1da del público. Basta u sarla una vez para tenerla siempre en
1 t1ra.

Coattar Sapontn8

LB 88Uf

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1

1

prevención. Produce efectos segurisimos en
QRANOS, TUMORES, Al-MORRANAS, HERIDAS, PUSTUI-AS, l-l-AQAS,
Ul-OERAS, QUEMADURAS, FISTUr..AS, ERUPCIONES, ETO,. ETC,
OE VENTA EN TODAS r..AS OROQUERIAS )' BOTIOAS,

1

A 25 C ENTAVOS LA CAJA,
Para loa lugares donde no se enouentre, se deepaoha traooo de porte, enviando
oon el pecttdo en sellos de oorreo $().80 ove. por nada oaJa y por docena $2.62,al Depositarlo general, SR , RAFAEi- B . DRTEQA, 5 '1&gt; º"'-'-E DE MANRIQUE N 9 ea

"IP"IRTAOO 4541,

•
l#E 1UOO,

o.

f',

1

SEÑORAS-

EL APIOL DE LOS

OresJORETvHOMOLLE
Cura las Dolores Retardos

Supresiones d,

,;s Men struos

F" SEGUI N, 166,i.S1-H;n~,Paris,ywdas fuou . 11

.

.VINO ARDUO
CA~NE • QU, J$ A _

•t- 1 o.,,~

,,,c.: ca ...

¡"~

~;.c.t•er:,no e-o

Hv. &lt;'fAl5lllU\'COIC-

Enierto P,d¡;ld~.. &lt;: '1•:::\ E8-t~

~ f\

ooai:o y d~ I&lt;&gt;" lntest mos.Con•·•Jll'&lt; eoc•a~.
CootUlu &amp;( lQn d&lt;: Parto~. M o vu.0 11•ot~i,.
febr\l&lt;:&gt;s é lnOuen,1.0
c.:i11t• n, r 11&lt;'1iPt1. t► . ,~Jn_~.
T1 q

,._

t- 4 •• , ,A• •

,.

�BJBq ~rr c A UNIVERSITAíllA
ALFOf SO REYES"
FONDO Rl CARDO COVARRUBIAS

EL MUNDO ILUSTRADO

CONSEJOS.

FIESTAS DE BODAS

Cuando en 176o Federico I de Prusia
desposó a la Princesa Sofía Dorotea, baila·
ron de ig ual modo entre doce antorchas
sostenidas por Generales, Ministros y camareros de la corte; más tarde, sólo los
ministros conservaron aquel privilegio bas·
ta que cesó el uso.
Pero _e l_ últim? ~mperador 9uiso resucita r la v1e¡a trad1c1ón cuando celebró su boda en 1881.
También en la del actual Príncipe heredero se ha seguido la costumbre de bailar a la luz de las antorchas.

Hay entre las fiestas con que en todos los
pueblos se celebran las uniones, algunas
universales, por el sentido simbólico que
e ncierran.
Entre e llas figura, como la más antigua,
la costumbre observada hoy aún en muchos
pueblos, de arrojar confites sobre los recién
casados.
El simbolismo PS evidente: e l sacerdote
uoe a los esposos en la iglesia , deseándoles
todo género de bienes en la vida, y los con·
files y grnnos que se les a rroja son una de·
mostración de la fecundidad y riqueza q ue - - - - - - - - - - - - - - - - se apetece para ellos.
· En Ioglatnra existe la costumbre de
bombardearlos con granos de arroz a la
fflaS vuelta de la iglesia. Un estadista calcula
que la cantidad de arroz gastada con este
objeto r epresenta unas 900 tone ladas al año.
_ _
.
Las mujeres del archipiélagogriego a rroA las senoras 6 senontas qu!' s~fran jan sobre las nuevas esposas, semillas de
de alguna enftirme~ad _,;;e le~ 1Il1'1 ~:i. á a lgodón, y en las nupcias israelitas se bomponerse en comumcac16n mmed1ata bardean a las novias con semillas tostadas. Todos saben &lt;1ue laopulenclade las forcon la Sra. Pink.ham de Lyn-1, Mass., Entre los símbolos que la iglesia ha he· mas del pecho es muy apreciada de los
E. U. de A.
cho entrar
Y Que sus
mujeres
enbtenden
. en el santuario
.
• se encuentra el orientales
maravillosamente
el arte
de ad&lt;1ulrlr
esta
Sus cartas serán recibidas abiertas del cambio de anillos.
robustez, aue no siempre la da la Natuleidas y contestadas por mujeres." Un~ Esta moda es relativamente nueva: En rale1a.
e:,
mujer, por lo tanto 1:\ antigüedad oo se cambiaban, se ofrecían Fuera del Oriente, un hermoso pecho es
0 :JI~ puede asl exponer á por el novio como precio de la compra de lirualmente considerado en todas 11artes
11:
V,
N
cual la expresión más perfecta de la beotra con entera fran- su esposa.
lleza femenina; además, es el sliroo aproqueza sus padeci- Ya se sabe que en el derecho primitivo xlmadamente cierto de una salud ll.orem ie n tos priv~dos el futuro debía indemnizar a su suegro con ciente. Para ad&lt;1ulrlreste de,;arrollo &lt;1ue
"' ·
·d d
•
. . hace tan ele,:ante y tan seductora 11. la
mujer. no hay nada más eflcaz ni mejor
E s por esto á que se una canh a por pnvarlo &lt;le los serv1c1os para
debe la gr an confi- que le prestaba su hija.
la salud &lt;1ue 1118 PILULBS ORaN,., .,
~ anza que tienen las
Más tarde, entre los romanos, se introdu- TALBS.
"-' ·•¡-:r '..-1 mujeres de .América jo por primera vez, el hábito de cambiar
Estas píldoras tienen, en
V'&lt;=&gt;
~"ll
en la Sra. Pinkharn. anillos, cc,mo prenda de fidelidad recípro·
efecto, la virtud de desarro·
~v "" .•
&gt;&lt;H
á la cu~l ella siempre ca.
llar Y de reconstituir
los pe1
ha sabido. c_orresponder: Jam~s ha dado La iglesia adoptó, santificándola, esta
á~°'.'·d~e~~~~~ fo:r
:á 1~ publicidad un t~stlmomo 6 se ha costumbre, y hace próximamente un siglo
huesosos de los aombros 7
-valido de una carta sm antes provee rse que se añadió a la ceremonia la entrega de
de dar 11. todo el busto una
del consenti.miento
por
craclosa,iordura
~t
b escrito
· "dde la
I monedas.
Convienen á la joven
Relativamente moderna es también la
, &lt;1ue s11 desarrolla as{cofi rman.,., y ampoco a perm1tJ o a
Compañ!a que la correspondencia se costumbre muy extendida e n F rancia, e
'· · mo á la mujer iueno ha
Jleve fue~a _de su poder, lo que se puede Italia, de ofrecer medallas de matrimonio.
~~h~~o~!~~!mos~!dhe~
¡probar fac1lmente P?r los millares de Eduardo III de Inglaterra, enamorado
pecho. Obran estl·
.cartas que hay archnadas.
de la Condesa de Salisbury, elevo las ligas
mulando la natura. ·d d d o d
·
¡
1 ·
leza, 7 esto sin vioDe esta vasta expe1iencia, al alcance ª l ª d igm ª
e _r en na~iona · Y e s!·
lencla: de ahí su ac-de la Sra. Pinkham, es m ás que posible g~o XV a~enas r ecibía una ¡oven la ?end1clón ben611ca sobre
que cuente con el conocimiento n ecesa- c1ón nupcial. se le arrebataban (as hga~.
la salud y también
rio para darle un consejo sobre su enTodavfa en las cortes de Prusia las hgas a estabilidad del resultado producido el
fermedad. Nada pide en cambio y solo de las 3ecién casadas se dividen en pedazos eual se mantiene después perfectamente.
desea
vuestra buena
voluntad-sus
LasásPILULJCS
tienen, ypar
lo
·
•
.
. con . pequenos,
· · · ¡ d cadaduno- de
. dlosdcuate, lleva las d em
,una nomObRIEN:rALES
radia muy antl,:ua
un!·
seJos han soc orrido á rrales de muJeres. rnicia es e su ?ena, es e 1 793 esI ª cos- Tersa!. (Marca depositada seirún la ley)
Es casi seguro que toda dama, pobre 6 lumbre está esenia _en e l prot&lt;&gt;C?lo. .
Tratamiento de dos meses aproximada~
rica, se alegrará de este gener oso ofre- En . las e remomas del ma_tnmomo del mente, fácil de seguir.
cimiento de auxilio. Dirijirse á ]a Sra. Príncipe heredero de Alemania, se repar- Precio:
6 35 El frasco con noticia expllcatl·
Pinkbam c/o Lydia E . Pinkham Med- tieron pedazos de seda azul, como perle· vaD,i ·1 1rranco
s. ¡¡ D J
· C 'L
l'T d •
;
1 r
d ¡ p ·
c ·
r ,: rse a 1 se or . . Rat16, tarm11c6u ·
~ec.entes a as igas e a
nncesa eci- tlco de primera clase, 5, Passa.ge Verdea u
teme o., ynn, Mass., E. . . e A•
ha.
(Faubourg Montmartre) París.
En la casa reinante de Brandeburg toda
Cfa.
fiesta de boda termina con una danza a En México: J . LabRdle. Sucrs,
la luz de las antorchas.

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Año XX. Tomo 1.

RegiSt rado como artículo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.
.:.=_::.=_:..:_:::.:.._~ ~ i i = ~ ~ ~ ~ ~ ~ ; ~ ; ~=~l~m~p~re~s~o~e~n~p~a~p~e~l~d~e~la~s~F~á~b~r~ic~a~s~d~e~S~a~n~~~a~f~a~e~I

M:.:..:e·x=-•:..:·c:..:o:.'..,__:::
A~bril 20 de 1913.
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Limosnero en el atrio de Catedral. - Estudio de Tostado.

- Número
16.

�anhelo. y como nuestro anhelo, son ellas frágiles y queembelleciéndolas, y no necesita más decoro que el de su
bra.dizas.
alteza moral, para fascinar los ojos y el corazón de
Tiemblan como la. gota de agua, suspensa en la hoja,
\Verther.
Por
eso
ningún
pensamiento
sensual
calienta
cuando cesa la lluvia. La gota, al fin, cae pesadaEL MUNDO ILUSTRADO
la frente del amante, ningún voluptuoso deseo mancha
mente.
la franca pureza del idilio, y las notas epistolares en
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA .
El anhelo se ha que}:,rado y las fantasías que lo inte·
que \Verther nos refiere su mal, son las estrofas inge·
grabao han caído pesadamente como la gota, haciendo
cuas de un poema de niños enamorados, cuyas almas
de súbito la claridad en el mundo re.al de los objetos te·
DIRECTOR PROPIETARIO
ignoran la inquietud de la tentación.
·
·
Ciertamente, no necesitan conocerla para ser felices. rrerios.
Ese tremante anhelo es el lirismo, y el que sabe fijarL I C . ERNESTO CHAVERO .
A Carlota le basta· oir a - Klopstock, recitado por su ami·
lo en p":llabras ritmadas, el que puede detener la gota
go, para sonreír divinamente al través de sus lágrimas. en el momento mismo de desprenderse de la boja, ese es
En cuanto a éste, tiene con su embriaguez interior, im·
el poeta.
OFICINAS:
pregnada de un platonismo cordial, para sentirse fut!ra
Sería una investigación interesante la de por qué en
del mundo y del vasto universo. Todas las cosas que hanuestra literatura abunda tao poco la poesia verda3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
bía visto Carlota, conservaban para él un sortilegio sinde ramente Hrica.
Teléfooos: -Mexicaoa, 20•85 Neri
gular; aún las más opacas, resplandecían. Eran- diceEn estos últimos años han surgido algunos poetas que
Ericssoo, 14-51
como la piedra de Bolonia, que puesta al sol absorbe
bao dado a nuestro tesoro literario trozos de iodiscuti•
Apartado Postal 149. - México, D. F .
sus rayos y luego a la noche, centellea en las tinieblas.
ble lirismo.
Por lo demás, su amor se alimentaba perpetuamente con
Menos, sin embargo, de lo que generalmente se pienhallazgos imprevistos de sensibilidad que recogía avara- sa, y no todos los que ordinariamente se estima.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
mente sobre el corazón de su amada. y que daban páEn las obras de Rubén Dario, de los Machado (sobre
bulo a la llama creciente de su locura . Una noche, en todo de Manuel), mézclanse, con momentos de verdadeEn la Ciudad.... . ......... . ........... $ 1.00
que
la
luz
de
un
manso
plenilunio
hizo
a
Carlota
acor(pagadero por adelantado.)
ro sentirr.iento, otros puramente descriptivos, plásticos,
darse de su madre difunta, habló de ella con el deseo en los cuales, por decirlo así, pretende suprimirse el vaEn los Estados ............................ $ 1.25
de
parecérsele
y
con
la
esperanza
de
volver
a
verla
al(pagadero por trimestre adelantado.)
te y dejar que la poesía mane de las cosas mismas. Este
gún dia.-¡Si la hubieses conocido!-le dijo a Werther es el fermento positivista de los parnasianos. Ellos quit:En el Extranjero. . . . . . .
·
$ 2.00
apretándole
la
mano.
Eta
digna
de
que
la
conocieses.
(pagadero por semestre adelantado.)
reo reproducir la emoción particular.
Jamás se ha pronunciado-exclama \Verther-unapalaMas la emoción particular no es otra cosa que el tonu
bra m.is grande y magnifica en mi elogio. Estas eran las sentimental que colorea nuestras representaciones, la rtaltas
regiones
del
sentimiento
en
que
planeaban
las
dos
NUMEROS SUELTOS:
lacióo que éstas mantienen coo la íntima subjetividad.
almas afines y acordadas por su naturaleza idéntica,
Por eso, aquellos escritores limitan su tarea a darooo
$
0.30
para
confundirse
en
un
solo
sonido.
Y
había
otras
que
En la Capital. ..
con la más exquisita y brillante exactitud, la visión real
"0.35
tampoco
les
estaban
vedadas.
Werther
entretiene
su
anEn los Estados ....
del objeto.
,, 0.50
siedad y descansa en los intervalos de su fiebre, aspiranEn el Extranjero ..
Pero de ese modo agotan el lirismo en su fuente; uit.. ·,; . "o.so
do el alma de las cosas: la vida universal parece fluir
Atrasa.dos ........ .
ganse orgullosos a entregar su persona a la &lt;plebe carcomo de una fuente de su propio corazón y todavía él
nicera&gt;, esa persona en donde está, sin embargo, enct·
Para la publicación de avisos en este periódico, diriquiere beberla en la copa de la eternidad; &lt;tiene la ale·
rrada la llama viva de la poesía.
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, gría del hombre que sirve a su mesa la col que él mismo
Porque el poeta es quien crea la poesía.
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Puha cultivado, y que le recuerda la clara mañana en que
Las cosas no son poéticas por sí mismas; poetizalas el
la plautó, las tardes traoquilas en que la regaba, el plablicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
lirismo que anima al visionario rimador. Cuando éste,
cer que sentía viéndola crecer&gt; Nunca más amplio coen un alarde de técnica, presenta ante mis ojos. con la
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
razóo se acercó a mujer más digna de ser amada, y nunacuidad de lo real, el retrato del Caballero de la mano
ca un dec:tioo más cruel sopló vientos contrarios para
al pecho, o labra en palabras de mármol el bajorelievi;,
separar dos flores generadas por no mismo tallo. Se qui·
de Hércules domeñando al toro, o pinta en fina miniasiera violentar la fatalidad y desterrar de los seoderos tura el gallardo ademán del aventurero soldado de loo
idílicos la sombra de la ooche, que se avecioa ; se que- tercios, admiro su maestría y su paciencia; mas no sienrría alejar la nube que se conden$a sordamente sobre
to en su verbo el hálito de un sentimie1..1to verdadero.
plácidos horizontes, y ea cuyo seno se forja la muerte : No es la emoción parti cular la que coosti!uye el contt:se desearía que el soplo trágico no sacudiera rudamente
nido del lirismo.
estos castos amores que se deslizan entre las rapsodias
La emoción particular-como el objeto particular a
Masseoet sigue de moda en el «Colón.&gt; .\yer nos de- de Homero y los cantos de Ossian, entre el risueño re- que está adscrit0--es discontinua, discreta, momentáleitaba con la música deliciosamente apasionada quepo- cuerdo de Nausicaa, la hospitalaria y los infortunios de
nea.
ne mieler. inebriantes de juventud en los labios florales
Fingal; se querría, finalmente, que la misma piadosa
Lirismo, en cambio, pide continuidad y persistencia.
de Manón, con las melodías vibrantes que hacen coro fortuna q_u e unió las manos de Hernán y Dorotea bajo Ni relatos ni descripciones, sino desbordamientos de la
oportuno a las palabras amorosas y a los suspiros del
la bendición de sus padres, en el dintel del hogar ale- intimidad, confesiones del alma inquieta y atormentada,
inquietante idilio, con el ardiente dúo pleno de arrullos
mán, renovase su gesto amable en favor del desgraciado son la materia de la poesía lírica. Esta es emineotemen·
de paloma, armoniosamente entrl!:COrtado por las risas,
\Verther, cuyo corazón ardió basta consumirse en su te subjetiva, individual.
las lágrimas y los besos de los primaverales amantes.
propia llama, basta destruirse a sí mismo en el esfuerzo
Brota de lo más hondo del ser y ha de buscarse en las
Hoy nos emocicna con las elegías sonoras que subra
fatigante de rechazar el peso del destino.
soledades del alma, cuando, ocupada consigo misma, se
yan los sufrimientos del joven \Verther ; nos encanta con
Hay que convenir en que tal desenlace, lisonjeando a
desarrolla en interiores diálogos, ricos en sorpresas, eu
la plácida canción de Carlota, que parece conservar en
las almas sensibles, habría hecho del ·w erther una obra vaguedades y en contradicciones, que se resuelven, sin
rns notas, algo de la honrada ternura, del candor leal,
maestra solamente, como tantas otras que legó el autor embargo, todas en la unidad continua del desbordctmieode la inocencia tranquila y la sencilla bondad de la ad- del Fausto a la admiración de una inacabable posteri·
to pasional.
mirable figura goethiana. Id a oir la música pintoresca
dad Pero fué algo más que eso. Sintetizó en un moHay ea las poe!iias de don Miguel de Unamuoo ( poede Massenet. Magistralmente Sd.cado de la novela epismento dado la expresión de un sentimiento universal, y ta éste de verdadero lirismo) una que lleva el título de
tolar del Wertber, el libreto proporcionó al maestro todavía responde a los cansancios de ciertas oaturale· «Denso, denso,&gt; y que expresa con sentida aceleración
francés, por el sentimiento escénico y la habilidad con
zas enfermizas que no tienen fuerza para reaccionar. este anhelo lírico:
que están arregladas las situaciones, la ocasión de desHay ~ituaciooes de alma que son más terribles que la
arrollar de un modo terso y sostenido, el acompasado
miseria física, que las angustias mismas del hambre, que
Y cuando sueltes la espita
vuelo de su inspiración. Le ofreció en los dos primeros las feas enfermedades que atormeotao la carne; y como
que cierra tu sentimiento,
actos, desde la escena en que Carlota da de cerner a los esos estados psíquicos no claudican, el espectro lamenque en tus cantos éste mane
niños, la oportunidad de iniciar esos bellos motivos que
table de Werther sigue ofreciendo a los desesperados
denso, denso.
con tan suave emoción traducen la poesía apacible , flodel amor, el arma homicida ; dando razón a Mad. Stael
tante en la luz hogaril del tranquilo cuadro familiar, y cuando afirmaba que la lectura de ese libro causaba
que luego se magnifican en una exultante alegria en la más suicidios que la más bella mujer del mundo. Suele
M_as, ¿dó!3de encontraremos el prio_cipio que unifique
invocación de \.Yerther a la naturaleza, aotes que ésta suceder, a la hora actual , que nuestros \.Yerthers con·
la vida pas1ooal y confiera la continuidad a la emoción?
se empañe con sombras de desesperación y de muerte.
temporáneos no quieren irse solos a la tumba, y a veces Ese yo poético, medula del lirismo, esa continuidad senEl nuevo dúo de \.Yerther y Carlota, en el cual parece
matan a la que adoran. Pero eso tal vez. tiene su expli- timental, espiga del alma, que en el alma crece y del
latir la voz de un presentimiento fuoesto, tiene una in· cación en una estética instintiva; quizás esos imitadores alma se nutre, no es uo individuo verdadero si no se reteosidad de expresión sorprend~ote. Pero yo no pretenquieren superar al modelo perfeccionándolo y embelle- fiere siempre a una segunda persona a un tú sentimenC.o sugestionar a mis lectores con un elogio que la músiciéndolo con ese nuevo rasgo. ¡Somos los mexicanos tan tal que entienda su habla y penetre su sentido. El hal::.la
ca de Massenet no reclama. Sólo quiero acordarme un
del alma lírica es habla de amor.
poco de ese pobre Werther, que sin embargo de haber artistas!
Sin amor andan las emociones sueltas, espárcense los
RAFAEL LOPE Z.
muerto célibe, ha dejado en e l mundo uoa descendencia
sentimientos en atómica multiplicidad y piérdense en el
numerosa y que aún no se acaba .
fluir de la vida indefinida. Sólo el amor puede anudarPocas veces el obscuro camino que lleva a un corazón
los y robustecerlos. Solo él puede levantar el ánimo basenamorado hacia el suicidio, estará bordeado por más
ta la belleza y la poesía.
gratos paisajes: pocas veces se iluminará con más dulce
El Eros que Platón en el banquete elevó a la digniluz, el sombrío sendero de la tragedia ; pocas veces redad suprema de principio plástico fundamental, es la
celará la muerte su mueca glacial tras las cosas más
condición primera de todo lirismo y hasta de todo arte.
amables, más inocentes y más puras de la vida. En Car·
Quién cantó sin ar;nor y sin dolor, creyó, en verdad, ha·
lota, la amada de Werther, se persouificao las virtudes
Un amigo mio, poeta, me explicaba una vez la esen- ber dicho alguna cosa; mas sólo articuló sonidos vanos
de la esposa, antes de serlo. Pertenece al número de las
cia misma de su arte, diciendo : &lt;Yo uso las cosas como que se pierde n en el viento.
vírgenes prudentes de que habla la Biblia; tiene su lámtrampolín, para saltar por encima de ellas&gt;
Pero este amor no es un amor satisfecho y for zoso,
para constantemente encendida, y para que nada falte
Efectivamente, hay momentos en que nuestro ánimo
al complemento de su belleza moral. se muestra a los se encuentra como deprimido y al mismo tiempo, sin em- sino amor doloroso y anhelante.
Satisfacción de amor es una emoción particular, ioap·
ojos adoradores de \Verther, en medio de un gracioso
bargo, exaltado.
ta, por tanto, para ser la fuente, el principio de una
grupo infantil. que da a su pura juventud el aspecto de
Un velo de bruma parece correrse sobre los objetos.
sentimental.
una inefable maternidad . No pu ede negar que es herPierden éstos algo de su actualidad , y ante nuestros ojos, continuidad
La unidad emocional no la confiere el amor más que
mana de Lilí, de Clara, de Federica, de Dorotea. De la
desmesuradamente abiertos, huyen las figuras precii;as, como movimiento, principio de movimiento, deseo y anprimera es el canario que picotea en sus labios la migaja
redondeando sus ángulos y esfumaodo sus rígidos limiconstante.
de pan ; Clara le dió la sencillez y la bondad; se cubre
tes. Pero a esta disminución de la realidad exterior co- helo
La lírica transforma e l amor en amor del amor, en
el pecho adolescente con el corpiño blanco de la gentil
rresponde una exaltación interna.
perenne inquietud, en tendencia infinita, hacia. algo más
Federica, y de Dorotea tiene sus simples y sanas virtuEn la borrosa neblina que cubre a.hora el universo ,
y supremo.
des, esa fuerte salud espiritual. que se delata en activi•
distingue nuestra mirada perdida contornos nuevos, for- alto
Así se nos presenta siemp re e l verdadero temperadad laboriosa, en el cumplimier.to de todos los deberes
mas irreales, increadas, fictivas.
y en la aceptación de cualquier sacrificio. Es µn angel
Tras ellas va nuestro deseo; ellas viven en nuestro mento lírico.
familiar, c uyas a las pasan por !a::; faepas Qomésticas,

Uo:1-s veces es apasionadísimo, violento, como en Cardl!cc1. Otras veces es añoraote y soñador como e v .
la1ne.
•
n er
. E:n este último, adopta el deseo mil formas diversas
distintas y heterogéneas, desde la sensualidad más a ud '
hasta la más sublime religiosidad que registra Ja poges·,aª
francesa.
Don Mi_g?el d~ Unamuno, nuestro poeta más verdaderamente hnco, tiene_ no lirismo ascético, severo y prof?ndo . En sus «Poestas&gt; y en su «Rosario de sonetos líneos&gt;, ha cantado el quejumbroso vagar del espíritu en
busca de su amado.
t Ydno :~ encuentra nunca p:)rque lo lleva siempre deo·
ro e s , mas lo va_ ~ncoo!rando al par que lo va bus·
cando_, pues su esp1ntu mismo es amor y es querer siempr e, sin aprehender nunca. Por este amor eolázase
Unamuno co°: nuestros místicos, que algunos de ésto~
han ~rprend1do _el secreto de la lírica y hubiéranlo sor·
pre1;1d1do tod.?s s1 pudieran librarse de precauciones dog·
máticas que 10teJectualizan a veces en demasía su puro
anhelo.
Un joven, que acaba de dar al público la más halag~eña prom~ de . futuras perfecciones, José Moreno
Villa,_ en ~u hbro titulado «Garba&gt; siente profuodamente la 1oqu1etud creadora.
Por t~d~ el t?mo corre, como uo motivo preferido, la
teodenc_ia 1nfin1ta e indefinida, la penetrante y dolorosa
progresión, el amoroso vivir del deseo:
_

DIRECTORIO

Vag~ anbe~ar en mis entrañas prendo
Y a la myecc1ón de caridad revivo.

•

Auu en aquellos trozos en que, frío y Parnasiano,

quie~e d~scubrir la brillante realidad, desvíase la. vena
poética siempre hacia sus imágenes y sentimientos ínti·
mos: Su Aoda_lucía es tan suya como su poesía toda .
IQuién sabe s1 no será, por eso mismo la m4s verdadera Andalucfa!
'
;:&gt;eseo, siempre deseo, anhelo y amor. El aliento que
an1ma_los psalmos y el cantar de los cantares, el ardor
de pastón que consume a nuestros místicos y a nuestro
l!namuno, el arrebato y la aspiración que templa exquisitamente el alma del soñador aventurero Verlaine son
los eternos motores y motivos de la poesía lírica'. El
poeta, ~ste poet~, pasa por la vicia viviendo eo constan·
t~ tensión~ cnaJáodola en perenne ritmo. ¿Hay acaso
vida más digna y más sublime?
MANUEL G. MERENTE.

Ojalá e1;1 tu alma se despierte
ese amor inmortal fuente de vida,
amor que torne en próspera mi suerte
y me devuelva la quietud perdida ...
am~r. que_ de~afiaodo hasta la muerte,
redima m1 existencia aborrecida.

Caminas como diosa despatriada
del Olimpo, trayendo a los mortales
un torrente de trinos celestiales
con que endulzas la vida ac iba~a-!a.
Provocas con tu voz apasionada
tormentas de afecciones inmortales
y s~ yergue en el mar de mundanales
pasiones de figura inmaculada.

Como oa_ve batida por el viento,
lucbanrlo sin cesar con. el destino
sigo incierto y sin rumbo mi cami no
buscando sin hallar, quietud y aliento.
1

La vida sin amor: es cruel tormento;
traosforn,.a el amor al sér divino
en humano ex)'.)iador que al mundo vino
tao solo por salvar al irredento,
'

Así como en la sierra la medrosa
trepadora encuentra en la maleza
un arbusto que apoye a su reate; a,
presta seguro y la levanta airosa:
un hombre encontrarás en la azarosa
contienda, que acrisole tu belleza.
HECTOR NUMA JEULLU.

WERTHER.

I

SOBRE LA POESIA LIRICA

Grupo de niños, alumnos del Coh-gio de los Sagrados Corazones , que 111c1eroo
· ·
su pnme
· ra comun ión
d .
de los Sagrados Corazones recibiendo su p . e I Comrng~ pasado en el ~ernolo dt; tqreto.-Los niños del Colegio
nmera omuo1ón.
f

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u

1~1_ __,;......iH\;,.____..:.·1.1'"_ _ ___,nL_ _ _--'1,i.._

Cabellos rubios

o

En prosa pretérita , a 13: que quise dar. la coosagracióo gloriosa y serena de
1?S mármoles. cent~ el prod1g10 de tus pupilas submar inas; que soo como crisobenlos que d esfalleciesen apenas en la tonalidad láctea de un ópalo.
Y ahora, ante la perfumada opulencia de tus cabellos r ubios, que haceo re&lt;'?rdar ti verso de Byron y la canción de Afrodita,-pienso eo lianas de oro pal·
pttantes en las aguas dormidas de los diminutos lagos verdes.
Por tus espaldas descienden, en uoa ficción de casco de Minerva coo el es·
plendor de un tri~al maduro por un campo de rosa.
·
Ellos cooverlldos en cuerdas, {ueron himno en la lira de Apolo y gemido eo
el arpa de David.
Tienen el mate mor ibundo de una moneda antigua: y parece que sus hilos se
trenz~ro~ en 1~ albura de un maoto de virgeo o en el foodo sangriento de una
clámide imperial.
. . Coronado por ellos, tu rostro es como una azucena milagrosa en la que cada
p1shlo fuese un rayo de sol.
Húmedos del baño, realizan el encanto de uo oro que se d isolviese en dia·
mantes.
Tieoeo entooces la frescura de una aurora que oo se ha ruborizado todavía.
Y semejan hilos de miel de colmena que las abejas hubiesen extendido sobre
una corola ... . . .
Yo quisiera apretar la l!'agnífica mata rubia sobre mi corazón, mc.ri~me de
besarla y desfallecer de aspirarla.
Ella me abrigarla con. el_ a'.oma de todas las cosas santas, de tedas las a ogéli·
cas, de todas las l,,zaoas v1rg101dades
Refrescar~a mi frente hundiéndola eo ese á ureo r (o luminoso que desata las
ondas de sus rizos por un suave cauce de mármol y de rosa .... . .

~..:.:;,·;:~:::::::~::::::::::
..
31:·~1:.:.:.:.:.:.:.:·:.-: .:.:.:.:.:.~,::.:.:.:.:.:.::;:::::::::1c:::::::::~n~;:::::::~1:r:::::::1J}
1

Juana se irguió daodo uo a larido que oada teoía de
entregárselo, pensando que era uoa a r ma preciosa en
-Es hora ya-dijo Luciaoo levaotándose coo pena.
humano; pero eo el mismo momento sus rodillas se do·
un camino largo y obscuro; pero Luciano ya había de·
Cooservaba eo sus macos las de su oovia y se ioclinó
blaron, y la hermosa niña rodó junto a l cadáver, uniénsaparecido en un recodo.
dose los dos rostros en uo beso sangrieoto que la muerte
para besar dulcemeote sus cabellos.
-1Si supieras qué pocas ganas teogo de dejarte!
hizo eterno.
- agr egó. -Me sieoto muy d ichoso a tu lado, JiJaoa mía :
JU.u; DE LUZ.
quisiera que estas horas sin testigos fuerao eternas para
poder sacia rme en tu contemplación. Pero no; no lo
conseguir ía : cuanto más te miro más bella me pareces y
Muy temprano, los c r iados circularon una 0011c1a sicada nuPvo be~ me despierta nuevas ansias de besartP..
niestra; unos vecinos habían hallado en e l camino, junJuana se levaotó y le ofreció temblorosa sus labios; to a un espeso matorral, el cadáver de uo hombre des·
luego, reclinando la cabeza rubia en el pecho robusto conocido, con el rostro hor riblemente desfigurado.
del joven ·
Debla haber sido asesinado la última noche, pues la
rLuc iano!-suspiró.--l Me querrás siempre como
sangre estaba fresca aúo.
ahora, verdad ? !Ah! S i un día me olvidaras . .. .. .
Nadie sospechaba quién pudiera ser aquel desdichaUo sollo zo la interrumpió, y apretáodose centra el jo·
do, al que hasta las ropas habíac. quitado, quién sabe si
,en pareció implorar piedad para aquel amor suyo tan
C uando el Rey de la G rao Bretaña, Eduardo Vll. era
por robar lo o para impedir una identificación inmediaPríncipe de Gales, hizo, muy joven aún, el viaje más he·
grande y tan confiada.
ta. Sólo se vela que era un hombre joveo y vigoroso.
- INiña!-dijo él coomovido. -Te adoro tanto que un
llo de que se tieoe noticias.
día sin verte es para mí la mayor desdicha: no te alejas
Visitó todos los dom inios del floreciente imp~rio colo
Juana, que había madrugado después de una coche
un instante de mi pensamiento y tu imagen arrulla siem·
nial británico y fué recibido en tedas partes con un io
intranquila , se estremeció de horror al escuchar los es·
pre mis ilusiones y mis ensueños. Arrostrarla por ti los casos detalles del crimen, adornados por la fantasía de tusiasmo y uoa magnificencia t-xtraordinarios.
más grandes peligros, jugar!a mi vida si_n vacilar si ello
Los rajahs salían a recibirle montados en elefantes
los criados.
fuera necesario para conservar tu cariño. Tú bien lo sa·
Instantáneamente penfó que el muerto podía ser Lu- blancos, sobre trenes de marfil, resplandecientes de pie·
bes, Juana, pero quieres hacérmelo repetir.
ciano; pero luego r eflexiono que su oovio era fuerte y dras preciosas, y le hacían presentes aladioescos.
-Sí, amigo mío~ dímelo otra vez, mil veces; q u iero
Las ciudades se engalanaban de sedas; desfilabao an
valeroso, y que, por otra parte, no tenía eoemigos eo la
oirlo sin cesar de tus labios ¡Ya ves! ¡Tengo taota fe en
te e l Príncipe cortejos históricos en fila s interminables
tí, salgo tao confiada a tu encuentro! Si me engañaras, comarca
de paqi.idermos, y efectuábaose ante él maravillosas
- Es una locura-se dijo Juana. Siempre se me ocu·
Luciano, moriría de dolo r . . ... .
da o zas sagradas.
rre imaginar lo peor. Luciano estará a estas horas durEstaban ambos en la edad dichosa de las heroicida·
Eduardo Vil escribió el relato de este viaje, edicióu
miendo tranquilamente. ¡S:o embargo, si fuera é l! ...
des y los sacrific ios románticos: ella, en la plenitud de
por cierto muy difícil d e encontrarse hoy, y por ende
sus dieciocho años, soñadora y apasionada, sin la va ni·
La pobre oiña se cubrió el rostro con las manos, pre· valiosísima para los biblió maoos, y que entre otras cosas
dad de una espléndida hermosura; él, vigoroso y gallar· sa de una hor rible angustia.
peregrinas refiere lo siguiente:
do, segu ro de sí mismo, enamorado tanto del adorable
Eo Bombay, en el palacio de la r esidencia, llevaron
Recordó que Luciano había olvidado el bastó n, su úo i•
candor como de la belleza de Juana
al rey un fakir que era el más r enombrado de la India
ca defensa en la soledad de la noche, y entonces se in·
Se veían diariamente en el jardío, vasto y sombrío, a
por lo que de él se refería
culpó la muerte del joven, como si ya no hubiera duda
la hora en que de la playa cercana comenzaba a soplar
Ni de Simón el mago se contaron jamás tactos milade que el cadáver encootrado era el de Luciaoo.
una brisa refrescante que amortiguaba lo; ardores del
En unos seguodos Juana sufrió los más atroces tor- gros como de este indio extraordinario.
Coog regáronse el príncipe y un inmenso cortejo en el
estío.
mentos: se imaginó a su a mante asesioado,iomó,·il eo un
La casa de Luciano estaba a media legua, en la falda
charco de sangre, extinguida para siempre aquella vida salón de hooor del palacio, y el fakir se presentó desnude una verde colina boscosa, en la que serpenteab;,. el
do, sio más que una baoda de lienzo enredada en la
tao adorada.
camino flanqueado de paraísos y cinacinas.
cintura y llevando en la diestra un saco, uoa piedra y
Corrió a su cuarto y se arrojó lloraodo sobre su leTodas las tardes el joven tomaba alegremente su bas·
un bramante, y en la siniestra a un rapazuel:&gt; como de
tón y pensando en su amada e mprendía la mar cha, can· cho.
ocho años.
turreando mientras castigaba las hierbas que se alzaban
Sí, debía ser Luciaoo el muerto; ella lo veía bien, lo
Saludó a su Alteza con una ágil y elegante revereo·
reconocía entre las hierbas del camino, apesar de estar cia, paseó luego una mirada de obsidiana sobretodos los
a su paso.
Merecía plena confianza a la familia de Juana, vincu· desfigurado ; el que e ra rlescooocido para todos no podía
coocurrentes, entre a ltivo y curioso, y en seguida ató la
Jada a la suya por uoa antigua amistad.
piedra a uno de los extremos del bramaote y la lanzó
serlo para ella.
De niños, los dos habían jugado juntos muchas veces ,
hacia la cúpula del gran salóo.
Y se arrancaba los cabellos huodida la cabeza en las
y cuando hombre ya y terminados sus estudios Luciaoo almohadas empapadas de lágrimas.
La piedra quedó fija, a cierta altura, en el vacío, peo·
volvió a su casa par a pasar el verano con sus p•dres
&lt;liendo de ella el bramante.
Despué,.
tomó
una
resolución:
iría
al
sitio
del
c
r
imen
;
antes de establecerse e n la ciudad, encontró a Juana con·
Hecho este primer milagro, el fakir a lzó al ni ño en
vertida en una bellísima muchacha y oo tardó en eoa· iría, si era necesario, hasta la casa de Luciano; oo po·
vilo e hizo que éste se asiese de la cuerda.
día
continuar
eo
a1uella
duda
desesptrante,
y
se
levao·
morarse con toda la fogosidad de sus veinticinco años.
El niño empezó a subir, hasta que desapareció en la
.\hora se amaban tiernamente y debían pronto unirse tó decidida.
lejanía de la cúpula, tornando a aparecer tras de algu·
La madre de Jua na dormía aún, y la joveo, eo un mo- nos segundos y desceodieodo por la misma cuerda con
para siempre.
mento de reflexión, no se atrevió a incomodarla.
símica ligereza, hasta llegdr al suelo como si tal co·
Pero sin vacilar llamó a una muchacha del servicie, y sa .. . .. .
Tomó e l fakir al niño e introdújole en el saco. Cerró
se hizo acompañar .
El sol ya estaba alto, y eo el camino muchos campesi· éste, lo ligó coo la cuerda y retirando de la banda que
- Debo irme, Juana-dijo Luciano.- Es tarde ya y en
nos comentaban el triste suceso; unos había n visto el ca - le ceñía los flancos un puñal, empezó a apuñalear eo
todos los sentidos ..... .
casa estarán inquietos por mi ausencia. Hasta mañana, dáver misterioso y formulaban los más diversos parece·
El niño se revolvía, a ullaba desesperado, y por los poamor mío.
res; otros iban a verlo, atraídos por la misma brutalidad
ros del costal brotaba abundante la saogre.
Se separaron del banco rústico en que habían estado del c uadro que todos describían con lujo de horrores.
Los numerosos espectadores lanzaron un grito de ho·
sentados la rgo rato y cogidos de la cmtu ra buscaron la
Juana marchaba con rapidez, dejando a trás a su a com· rror y el fakir sonriendo, abrió el saco y extrajo al oisalida de una obscura aveuida.
pañante ; oo tardó en d ivisar un grupo de gente eo una
El sol ya se había ocultado tras las lomas vecinas y vuelta de l camino. Se aproximó con la muerte eo el al· iio .. . . bueno y sano y tranquilo.
E l Príncipe de Gales, queriendo conservar recuerdo
las sombras se extendíao rápidamente sobre los campos ma, pero con gran valor; uoa mano piadosa había teodi·
gráfico de todo lo que veía, hacíase acompañar siempre
d il&lt;Ltados, misteriosos y solemnes.
do un amplio pañue lo sobre la cabeza del muerto, de- por uo excelente fotógrafo, el cual, esta vez, como de
Mil ruidos susurraban en e l jardín, en la orgía de los feodiéodolo de los insectos y de los ardientes rayos del
ordinario, había tomado algunas negativas de los prioci·
insectos que se embriagabao devoraodo las flores, eo el
sol.
pales actos ejecutados por el fakir.
desordeo de las hojas secas que el aire leve hacia rodar
Los vecinos, que conocían a Juana, le abrieron paso
Al dla siguiente, al revelar las placas, a parecía en tosobre la arena.
Luciaoo y J uaoa se detuvieron e o el liode del jardío. respetuosamente. Se esperaba a la policía y a l médico das, absolutamente en todas, el fakir en medio del saEntonces fué ella la que cogió las manos de su amado: del pueblo cercano; mientras tanto el cuerpo de la vícti· lón. . . . . sio niño, sin saco, sin puñal, sin bramante y sin
piedra. Inmóvil, rígido, clavando siempre en los espec- Luciano- le dijo- me quedo de•olada y ansiosa· oo ma no había sido tocado
Juana tuvo un desvanecimiento, pero logró re ponerse tadores las flechas de obsidiana de sus ojos ..... .
sé por qué .... pero siento que hoy te amo más que ~u oLa sugestión había hecho Jo demás ....
ca. iTeogo miedo por ti, querido mío : mira qué triste y haciendo un supremo esfuerzo; e n seguida, coo un valor
que asombró a todos, q uitó el pobre sudario que cubría
profuoda es esta hora y qné solo está el campo!
AMADO r-ERVO.
a l muerto. Retrocedió e spantada, al ver una cabeza
-!Qué miedosa eres!- repuso él con despreocupación
- El camino está hoy igual que siempre y únicame ote la cruelmeute he rida , en la que era imposible reconocer a
uadie. Indudablemente los criminales la habían desfigunoche ha avanzado demasiado. Juanita, hasta maiiao...
La estrechó entre sus brazos por última vez y al de·
rado de intento.
sasirse ella se arrancó de l seno uoa soberbia rosa e ncenJuana contempló el cadáver atentamente : uoa inmenPENSAMIENTOS
dida y se la ofreció
sa angustia la aoonadab•. Ella habría reconocido inme-Guárdala-le dijo - Mañana quiere- ve r si sabes con•
diatameote las ropas de Lucia no, pero el c uerpo había
Nada altera tanto el organismo social como las mediservar mis flores.
sido despojado ... . Retrocedía ya, ,·enc ida por el terrible das restrictÍ\ as que un Poder oponga a la esfera de acLuciano besó la flor y se :dejcí, aspi raodo de cuaod o
espectáculo, cuando llamó su atención una ma no del ción de los demás.
e n cuando su delicioso perfume.
muerto, c uya blancura resaltaba sobre la hierba verde
o o ')
Jua na se volviií apresuradamente y al pasar junto ai
como una mancha siniestra. Se inclinó rápidamente y
Un pueblo instruido es un pueblo salvado que deja de
banco donde habían estado sentados ootó que Luciano
cogió la mano llvida y pesada : una rrsa e,icaroada se ser uo sofisma en e l concurso intelectual de las nacio•
había olvidado el bastó n.
deshojaba entre los dedos crispados del mue rto.
nes.
Ioquietada por un extraño presentimie nto corrió para

EDUARDO VII YEL f AKIR

•

1La Nueva Letanía
To_?as m_is olas se elevan a tí, como otros tantos brazos s•1plicantes, maris stella
q11e banas m1 seoo con tus dulces claridades·
Scella matutina que palpitas en el azul ;maoecer de mis ensueños· diamante
celeste q~e eres como una gota de rocío sobre e l botóo primaveral de ~i espíritu;
.
Turns_ e~urnea q~e ha~es resaltar la ideal arquitectura de tus blancos eoca1es en los hm1te~ de m1 honzoote·
. Blanca torre de eocaoto hecha de lirios y de cosas castas a la que van todas
mis caravanas y sobre la que mi ilusióo hace revolotear sus pájaros;
Casa de oro _que fulgu'.as como uoa ascua de gloria ;
Puerta del cielo que giras para dejar pasar un haz de las inmortales clarida·
des y una r~faga de las eternas armonías; puerta que te entreabr es para dar paso
a un peregrioo que en sus noches de iovierno busca el coosuelo de una llama de
amor.

.,

Boda aristocrática eo Veracruz. -La desposada entrando al templo del brazo del
señor su hermano.

Ceremonia nupcial en el enlace de la señorita Rosario Goozález de Castilla y el
señor don José Lastra.- Veracruz.

�,,

Empleártinle, tomo " traio·boy,'' en llna línea de fe.
rrocarriles, para que vendiese a los viajeros ilustraciones, cigarros y frutas.
Él les vendía otra cosa más, las últimas noticias, en
un periódico, "The Weekly Herald," que redactaba,
componía y tiraba eo un furgón, con el tren en marcha.
Lo, viajeros se admiraban de aquel esfuerzo, no comprendiendo como un niño de doce años, sin instrucción
casi-estuvo ocho semanas en el colegio-podía ser periodista, tipógrafo, maquinista y vendeder a un tiempo.
Él, serio y grave, aprovechaba los descansos para leer
los "Principios" de Newton, su iniciación científica, y
ejercitar sus habilidades manuales, aprendiendo oficios
con que asegurarse el pan.
En el nuevo invento está seguro de arrancar al enigma su secreto.
Sólo quiere la vida para conseguirlo. Pide al hado algunos meses más, a fin de lograr la victoria que anhela.
Luego morirfa tranquilo y dichoso.
Y cuando expire, sus ojos, curiosos, que no tuvieron
miedo a nada, que penetraron hasta lo más hondo, que
atravesaron el velo de la esfinge, mirarán todavía; mirarán a la muerte amiga, sin recelo, sin tristeza, reuniendo en sus apagadas pupildS toda la ardiente interrogación de la Humanidad, de esta Humanidad, que, gracias
a los Argos del pensamiento, sube poco a poco su mon•
taña ....

de tierras del Emperador. Todos estos rasgos generoso,
tan oportunos, ha producido en las masas populares una
gran corriente de simpatía hacia la dinastía reinantes
1.JUe en las fiestas se ha visto siempre aclamada con entusiasmo.
En las catedrales de Sao Petesburgo, Moscou y Kief,
como en las más humildes capillas, hao tenido lugar nu
merosos &lt;Te Deum&gt; en acción de gracias, celebrándose
igualmente oficios sagrados, en los que se han elevado
preces por la felicidad de la familia imperial, asistiendo a estas ceremonias todo lo má5 saliente de la milicia, de la nobleza y de la intelectualidad moscovita,
En San Petesburgo el Czar y los grandes-duques han
asistido a las principales ceremonias religiosas, y se ha
visto, como cosa rara, aparecer en un coche descubierto a la Czarina Emperatriz y a toda la familia impe·
riil que con lujo y rica pompa fueron a las funciones
verificadas bajo las naves de la citada catedral. Una
multitud enorme llenaba las calles principales por las
cuales el cortejo había de atravesar, y las casas se vie·
ron lujosamente adornadas, en señal de regocijo, ondeando las banderas y gallardetes con los escudos de
los Romaoof· Por la noche el golpe de vista era saber·
bio, pues toda la ciud;;d, iluminada, presentaba un as·
pecto fantástico, pudiendo decir que millones de luces
eléctricas se han utilizado para ello.
En la sala de Malaquitas del Palacio de Iovierno tuvo efecto una brillante recepción, a la que asistieron
todos los altos cuerpos del Estado, las elevadas dignidades religiosas, los patriarcas de Oriente, los de Antia•
quía y el metropolitano de Servia. Y junto con este
cortejo y el de la nobleza, se vieron a los príncipes que
dependen del Imperio, como el Emir de Boukhara, el
Khao de Khiva y otros muchos dele¡(ados mongoles. La
familia imperial toda completa recibió los homenajea
debidos en este acto palaciego, y el Czar y el sucesor
a la corona, lucieron uniformes de grao lujo con el grar..
cordón de San Andrés. No faltaron los representantes
de la Duna, habiendo pronunciado el Presidente de la
misma un discurso patr iótico en alto grado.
También hubo otra recepción para los delegados de
las provincias que en grao número asistieron, y no hay
Hay aún en Rusia una devoción leal por el trono, para qué añadir que en todos los días de las fiestas la
ardiente y mística; una devoción popular, digámoslo as{, afluencia de forasteros a San Petesburgo ha sido enorme, habiendo un gran número de festejos populares en
lo mismo en los pueblos que en las ciudades, igual en
las aldeas que en el campo, y todo ello se ha manifes· todos los pueblo5, por apartados que hayan estado de
la capital moscovita.
tado con ocasión del tercer centenario del poderío de
los Romanof, de su elevación al trono del Imperio moscovita.
Las grandiosas fiestas de Jubileo tan solemne han
empezado en el pasado mes de Marzo, en medio de un
entusiasmo general y con una especie de éxtasis religioso, pues bien sabido es que el Czar reune a su alto poDe nuevo el nombre de este sabio maravilloso vuelve
der el de ser jefe de la Iglesia, lo que le da un caráca sonar para anunciarnos que en breve se habrá conseter sagrado.
El 6 de Marzo hizo precisamente 300 años que Zems- guido lo que se está intentando sin resultado práctico
hasta ahora.
ki- Sobor en una asamblea nacional, ofreció, después de
Nos referimos a unir la voz humana a las películas
un largo período de anarquía, a Miguel Feodorovitch
Romanof, fundador de la dinastía, perpetuada en el tro- cinematográficas para que se realice la ilusión por completo de ver y de oir al personaje que aparece en la
n o con nombres célebres en la historia por su heroísmo
pantalla.
y pujanza.
No es aventurado pronosticar que e l éxito ha de satisCon motivo de fecha tan señalada, el Czar Nicolás
ha publicado un &lt;ukase&gt; o decreto de amnistía, el cual facer todos los deseos, pues bien sabido es que Edison
era esperado con ansiedad, pues no se había otorgado consigue lo que se propone y que ha admirado al mundo con inventos sorprendentes.
otro igual desde el nacimiento del heredero en 1904.
El "brujo de Menlo Park," que nos dió la lámpara de
Un gran número de delitos políticos han sido comprenincandescencia, la prensa eléctrica, el telégrafo acústico,
didos en la referida gracia; a los cooden~dos a muerte
se les ha conmutado la pena por 20 años de trabajos el dinamo generador, el megáfono y el fonógrafo, todas
esas maravillas que aprovechamos indiferentes, sin penforzados en las prisiones de San Petesburgo,
sar en las vigilias y en los esfuerzos que costaron, no es
Diez millones de rublos han sido acordados para la
Fitlandia para el mejoramiento de sus .IJ.stablecimieotos raro que consiga lo que otros han intentado en balde. ~
El Edisoo de hoy, anciano y célebre, inspira admirade asistencia, y 50 millones también de rublos se han
dado a la P&lt;:blacióo rural, con el prod:icto de la_ venta ción.
El Edisoo, niño de doce años, inspiraba :tsombro.

misma isla de Creta, y serios descalabros la aventura
de Macedonia. A causa de ello y de las confabulacio!les militares, vió en peligro su trono y estuvo a punto
de abandonar con su familia el reino.
Pero en los últimos años le sonrió de una manera increíble la fortuna. Pudo amansar el ejército, tan airado
antes contra él, que se había negado a que sus hijos
tuviesen mandos efectivos, mejoró la Hacienda, dió
apariencias decorosas a la representación nacional,
creó una Marina, y al estallar el conflicto de los Balkanes, se encontró, gracias a su primer ministro, Vanizelos, en condiciones de desempeñar entre los aliados
un papel de primer orden.
El balazo de un degenerado ha puesto término a los
halagos de la loca fortuna.
Del atentado, n&amp;da se puede decir más que para lamentarlo, ni en lo que concierne a los presuntos motivos, ni en lo que atañe a las probables consecuencias.
En el asesino, que no es búlgaro, como dijeron los
. primeros despachos, sino griego, no se ve rasgo alguno,
cuando menos por ahora, ni del fanático ni del anarquista. Puede suceder que luego se descubran, si así
conviene a los intereses del Estado.
En 1867 el rey Jorge contrajo matrimonio con una
sobrina del emperador de Rusia, la gran duquesa Oiga
Coostantinowua, hija del gran duque Constantino.
El rey Jorge no había abjurado la religión luterana,
que profesaba antes de su advenimiento al trono de
Grecia; pero sus herederos, con arreglo a la Constitu·
ción, han sido educados en la religión griega ortodoxa.
De su matrimonio tuvo cinco hijos: cuatro varones y
una hembra.
Constantino, el primogénito, y por tanto heredero del
trono, ha llevado hasta ahora el título de duque de Esparta. Nació en 21 de Julio de 1868 y casó en 27 de
Octubre de 1889 con la princesa Sofía de Alemania.

I.

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~

v.

La realidad de la vida
-Oye linda niña, ven a contarme tu historia, ven a
disipar con tus encantos esta nube de tristeza que empaña mi frente, ven y enjuga con tus manos blancas el
llanto que brota de mis ojos. Ven...Veo ...
Xo puedo, no pnedo determe, voy a muchas almas
que me necesitan como tú una ocasión ¿recuerdas?
No, DO lo recuerdo.
- ¿Ves a una jovencita a lo lejos del camino?
.No la veo.
¿Ves a un gallardo joven que se encueotracerca de
Pita?
La luz del sol me lo impide.
¿Quieres acompañarme ?
El andar me fatiga,
Q • Aun es tiempo, reanudaremos la amistad ¿no quieres?
¿En alguna ocasión has sido tú mi amiga? ¿quién
eres ? No te conozco y temo que me engañes.
- ¿Ves a la jovencita y al gallardo joven sentados a la
orilla del camino? Pues mientras tú desconflas de mí
ellos me llaman como tú en otro tiempo.
- Dime, dime, ¿quién eres?
- i No has notado una venda en mis ojos? .... pues
soy la Fé. iAdiós 1•••• ¡Adiós!
o o o
-Oye linda niña, veo a contarme tu historia, ven a
disipar con tus encantos esa nube de tristeza que empa-

El más grande de lo~ inventores, Thomás Al"a Edisoo.
ña mi frente, veo y enjuga con tus manos blancas el
llanto que brota de mis ojos .... Ven ... . Veo ....
-Imposible detenerme, debo repartir lo que llevo en
la alforja que cargo en mis espaldas ¿la ves?.
-Sí, es muy grande /qué no te cansa ?
- Un po&lt;,;0 ; voy a darte lo que lleva y entonces podré
detenerme.
- Pero estoy cansada y me fatigaría esa carga.
- i Ah! .... te fatigaría, y ¿no recuerdas que en otra
ocasión fué tres veces más grande el fardo que te regalé y que recibiste muy gustosa ?
- iQuiéo eres?
_¿ No me conoces ahora 1
-Tu belleza me deslumbra.
- ¿No recuerdas que me llamabas tu diosa?
- No recuerdo.
- Fíjate un minuto eo mi vestidura, tal vez por su
color sabrás quien soy.
-Tu traje esmeralda sólo sé que te hace más her·
mosa.
- En vano he perdido el tiempo. Me voy porque aún
t&lt;!ngo que andar mucho para repartir lo que tú no quie•
res.
- Dime antes tu nombre ¿quién eres?
....,Soy la Esperanza .... ; Adios'. ... iAdios! ....

JE!L IIWVJEffir©IP-&amp; JEID&gt;Il~©W

El Czar y su hijo, el heredero, saliendo de la Catedral de
Kazan, después de la ceremonia religiosa.

La Familia Real de Gretia
El criminal asesinato del Rey Jorge I de G recia hace que en estos momentos sea de completa actualidad
todo Jo que se refiere a tao querido monarca, cuyo
nombre se había hecho famoso últimamente por la gul!rra de los Ba!kaoes.
Jorge I había nacido en 24 tle Diciembre de 1845. ·
Era el segundo hijo de Cristián IX, rey de Dinamarca, que hizo estudiar a Jorge para marino y Je nombró
luego almirante.
Tenía este priocipe dieciocho años cuando los grie•
ges, después de haber expulsado al rey bávaro Otóo,
comenzaron a buscar un rey en las familias reinantes
extranjeras y pusieron, al fin, sus ojos en él.
La Asamblea Nacional Constituyente, reunida en
Atenas, le proclamó rey constitucional de G recia en 31
de Marzo de 1863, y Francia, Rusia e Inglaterra acogil!roo favorablemente la elección.
Por un protocolo firmado en Londres el 5 de Junio
siguiente, la G rao Bretaña cedió a los griegos la posesion de las islas Jónicas.
El príncipe Jorge aceptó oficialmente la corona, y
después de haber renunciado a sus derechos eventuales al trono de Dinamarca en favor de su hermano menor, embarcó para Atenas, a donde llegó el 30 de Octubre de 1863.
Se dedicó en seguida a restablecer el orden, altamente perturbado en Grecia.
Llamó a Bulgasis a la presidencia del Consejo de
ministros; dió una amnistía a los militares condenados
por causas políticas, y el 28 de Septiembre de 1854 juró
fidelidad a la nueva Constitución.
Cuando estalló en 1866 la insurrección de los habitantes de Creta contra la dominación de Turquía, e l
Gobierno del rey Jorge no dudó ni un momento en fa
von,cer un movimiento que tenía caracter esencialmente nacional
Esto produjo una ruptura de relaciones entre Grecia
y Turquía. Entonces, Francia, Inglaterra y Rusia se
concertaron a fin de poner término a las diferencias, y
decidieron en 1869 celebrar en París una conferencia
para dirimirlas. Pero en la primera sesión, el ministro
plenipotenciario helénico, Raugabé, no habiendo conseguido tener voz para las deliberaciones, mientras que
Turquía gozaba de ese privilegio, se retiró.
La conferencia no por eso interrumpió sus deliberaraciones y adoptó medidas encaminadas a la terminación del coo~icto, y el rey Jorge dió su adhesión a las
medidas adoptadas por las potencias.
Grandes contrariedades le proporcionó más tarde la

--

Especial para "El Mundo Ilustrado.'·

o o o
-Oye linda niña, veo a contarme tu historia, ven a
disipar con tus encantos esta noche de tristeza que empaña mi frente, ven y enjuga con tus manos blancas el
llanto que brota de mis ojos . ... Ven .... Ven ....
-No puedo, imposible, tengo quP correr, correr siempre y pasar junto a los mortales, pero sin detenerme
jamás con ellos.
- Entonces dime quien eres, cual es tu nombre...
-Soy lo que tu deseas .... lo que desean todos, lo
que no se puede alcanzar nunca, nunca ni aún estando
cerca. Soy t~o fugaz como la luz que sucede al rayo,
como el suspiro, como el amor .... Soy la fe licidad ... .
i Adiós; .... i Adiós!
o o o

•

Un aspecto de las tropas formadas entre el Palacio de Invierno y la Catedral de Kazan.

La fa:nilia Real de Grecia. -En primer término el Rey Jorge I. asesinado y su esposa.-Detrás el actual Rey
Constantino.

-Oye hermoso, niño, ven a contarme tu historia, veo
a disipar con tus encantos esta nube de tristeza que empaña mi frente, veo y enjuga con tus manos blancas e l
llanto que brota de mis ojos .... Ven .... Ven ....
-ilmposible!. ... ¿Cómo detenerme a contar una his•
toria tan larga? Imagínate que existo desde la creación
del mundo y ahora estoy cansado. He jugado tanto, tanto .... y eo este día aún más, hoy quedan en mi aljaba
muy pocas flechas ¿las ves? Me sentaré un ratito a tu
lado para descansar y emprender eu seguida mi camino, Se me ocurre una cosa ¿sabes? como soy niño 00
puedo esta~ seot3;do mucho tiempo y voy a seguir jugando contigo. Mira, esta flecha que colocaré en mi arco es .... para clavártela en el corazón ¿quieres?
-iOb niño! ¿tendrías valor de hacerlo?
-¿ Acaso ignoras que eso es en lo que yo me ocupo?
No seas tonta, déjate y eo cambio te haré una concesión muy especial, la clavaré en la fibra más sensible
de tu corazón y en la del amado y les haré sentir a los
dos lo más bello y sublime, un amor intenso, puro, infi-

�nito, interminable ....... ¡¡Imposible hacerlo!! ...... .
-e Por qué te pones tan pensativo niño ? ¿estás cansado ?
-;-No; triste. Por la primera vez desde que existo he
¡&gt;odtdo ver el efecto de mi juego en tu corazón; quizá
en alguna ocasión cayó sobre él una de las much-s flec~a~ que arrvjo al acaso y sin consultar, perdóname, es
m1s1óo a la que se ~e ha destinado, perdóname, yo no
soy el culpable. ¿ De¡as que vea otra vez tu coraz6o ?
¡Sangra ! .... ¿Sufres mucho? .... ¡Pobre alma! .... y
pensar que aú,:i está c lavada aquella fl echa .... perdcíoame .... perdcíoame ....
1 Perdonarte yo, por qué ?¿ Por qué entristeces y lloras niño lindo?
- Cómo no he de llorar ... . i Cuántos y cuántos corazones _sangrarán como el tuyo por causa de mi juego!
:S:o q u iero ve1 más tu sufrimiento .... iAdios! .... ¡Adiós'
- T u nombre, hermoso niño, tu nombre, dime quién
eres ....
-S~y como dije antes, juguetóo, travieso, iocaosable;
con mis juegos produzco lo más terrible en el corazón
human~, po_r mi se . c_o ~eteo cr!meoes horrendos, guerras, su1c1~1os, hom1c1d1os: ~u.elos. Esta aljaba, flecha y
a_rco son s1g~os de exterm1010 y de sangre. ~lis alas me
s1~11e~ para 1r a todas partes y esta venda que tienen
mis o¡os es para no ver los estragos que hago .... ya ves
cuan malo soy .... sin embargo sin mi no habría humanidad .... Soy el Amor i Adiós! .... Adiós! ....
o o o
-Oye hermoso joven veo a cootarme tu historia veo
a disipar con tus encaotos esta nube de tristeza qu~ empaña mi frente, veo y eojuga con tus manos blancas el
llanto que brota de mis ojos .... Veo .... Veo ... .
- Dime antes q:1ienes hao pasado por este camioo.
. -;-La Fé, la Esperanza, la Felicidad, el Amor y alÍn se
d1st10gueo a lo lejos¿ ves ?
-Sí, si les veo. Me seo taré juoto a tí para seguir adela~te. Voy a ofrecerte lo único que puedo; es algo muy
tnsto.;, muy bello, muy suave y que en momentos te dará
lo que deseas, lo que desean todos; la Felicidad, ésta
será ~om~otáoea pues en seguida solo quedará la tristeza 10fin1ta que hoy te abruma, los deseos de vivir en
1~ soledad, la melaocolía la desesper acióo, el marti-

rio....

-iNo desfilan en este momento por tu mente, cual
bandadas de aves, las ilusiooes más bellas de tu vida
que te hicieron soureir; los jurameotos y promesas del
amado, los sueños color de rosa, las alegria, la Fé, la
Esperanza, el Amor, la Felicidad... ? Esto que te ofrezco ahora te dará vida y matará al mismo tiempo. Toma,
es el recuerdo.

o o o
Respetable aucia110, la tristeza iofi o ita que se ha
apoderado ?e mí al recordar la felicidad perdida para
s17mpre, mt fe desencantada, mis esperanzas muertas y
m1 amor sepultado en el olvido, con un corazón huma·
no me haceo que anhele la soledad y el retiro. Huye de
mí, huye ?e mí, de_seo que nadie me perturbe. Esto que
me ha deJado ese ¡oven que pasó poco antes que tú ts
el Recuerdo y quiero quedarme sola con él. . . . Yete ....
Vete ... ,huye de mí. ...
- Imposible, no puedo dejarte ni un momento.
-IQuiéo eres tao bueno y cariñoso?
-Soy !ª huella de todos aquellos que hao pasado por
este cam100 .... el tormeoto amargo y cruel del corazón
humano, lo más duro que puede existir; me acompaña
la duda. la desesperacióo, el llaoto, la tristeza, la amar·
gura, lo negro, la desdicha, las lágrimas, e l martirio ....
Soy el amigo fiel del corazón lrnmaoo, me llego a él y
me aferro a é l como la hiedra al tronco, le sigo como
1~ sombra al cuerpo y soy suyo como el fr!o es del inv1er,:o. . . . Soy la realidad de la vida. . . . ¡¡Soy el Dolor!!. . . .
·
CLOTI LDE VILLEGAS LEAL.

El animalejo
ya sube ya baja,
tejiendo a faooso
su tela de plata.
Con grao diligencia
los hilos afianza,
los une. los cruza
formando una malla,

Galería

y, donde convergen,
haciendo su casa,
colócase luego
astuta, la araña.
Y espera tranquila
la mosca confiada;
que vuela, ignorante
de tal acechanza.
Si acaso del viento
la pérfida rafaga
deshace traidora
la red argentada;
de nuevo el arácnido
asiduo trabaja,
recorre su tela.
los males repara ;
y vuelve a su sitio,
e inmóvil ;iguarda
la hora propicia
de hacer nueva caza.
Si llueve se oculta
detrás de una rama
del árbol en donde
está su morada.

•

Y fingen diamantes
las gotas del agua
que tiemblan, sujdas
del velo de gasa.
La araña es amiga
del hombre: le ama,
la araña campestre
que teje y trabaja;
aquella que al-aire
la:vida se pasa, haciendo labores
con su(ocbo. patas.
FRANCI SCO X. AZC'OITJA.

artística

LA ASOCIACIACION DE DAMAS
··CARIDAD Y PROGRESO"

..

Los Síodicos de Drapiers, por Rembraodt.

En la asamblea general que las socias de
esta institución celebraron el 12 del actual en
el teatro Bero.rrdo García, resultaron ele ctas
para el desempeño de varios cargos en la Mesa Directiva de la misma Sociedad, las señoras y señoritas siguientes, que pertenecen a
distinguidas familias de la Colonia de Santa
María:
Presidentas honorarias, señoras doña Emilia A. de Huerta, esposa del señor Presidente
de la República, y doña Beatriz González de
Hernáodez, que fué la primera presidenta
efectiva de la Sociedad.
Presidenta efectiva, señora doña Dolores
Muñoz de BarreiN; Secretaria, señorita Sole·
dad Martíoez Baca; Protesorera, señora Carlota Rodr!guez de Vigil; Vocales, señorita Luz
Huerta. señorita María Zavaleta, señorita Lucfa Zavaleta, señorita Luz Pérez Gallardo,
señorita Dolores Noriega, señora María lcaza
de Díaz Barreiro, señora Raquel Díaz de Torres Torija, señorita Rosa Martinez Baca.
En la misma asamblea se acordó nombrar
Consejero de la corporación, al señor Estebao
S. Castoreoa.
Se facultó a la Directiva para que diera a
la ociedad la organización que se creyera

conveniente, a fia de procurar su rápido engrandecimiento.

Mesa directiva de la sociedad ·•caridad y Progres:i··
durante la sesióo del sábado pasado.-Parte de la concurrencia a la sesióo .
Grupo a la puerta del teatro
Bernardo García

A esta junta, que foé muy importante, con·
currieron las siguientes damas:
Señora Emilia A. de Huerta, Margarita M.
de Díaz Barreiro, que presidió la asamblea;
Maria !caza de Dfa.z Barreiro, Ana D. de Ra·
mos, Concepción Garay de Loaeza, Carlota
l~odríguez de Vigil, Dolores Muñoz de Ba·
rreiro, Carmen S. de Ramfrez, María de Jesús
S. de Labastida, Odooa M. de Ruiz Saodoval,
Luz M. Laodero de Rubio, Elena Combaluzier, viuda de Piedras, Raquel Díaz de Torres
Torij•, Virginia C. de Rosales, Guadalupe V.
de Lira; señoritas, Luz Huerta, Soledad Martioez Baca, Luz Ruiz Saodoval, Elena Muñoz,
Luz Pérez Gallardo, Maria Zavaleta, Lucía
Zavaleta. Elisa Mart!ne~ Baca, Eugenia Ba·
rrei ro, G raciela !turbe, Dolores Noriega, Ame1ia Delgado, Rosa Martíoez Baca, Carlotita
Hodríguez \ 'igil, Fraocis Riveroll y otras muchas.

~
~

�•

Coa de las fachadas de la Secretaría de Comunicaciones,

MlElL&amp;~&lt;C©lL!IA~
Al señor L ic. don Ernesto Chavero.- S;oce ramente
A los pálidos fulgores de la tarde agonizante,
aparecen las estrella5 en la obscuri, inmensidad;
se reflejan en las aguas del arrollo murmurante.
destacándose del cielo en la negra obscuridad
Juguetean entre la fronda suspirando entre el ramaje
los murmullos cadencioso~ de la brisa de la mar;
y las aves se estremecen en lo espeso del boscaje
a los rayos moribundos de la luz crepuscular.
Interrumpen e l silencio de la selva solitaria,
las campanas del coovecto con su toque de oración ;
por los largos corredores murmurando una plegaria,
van los monjes lentamente como sombras de expiació n
En los viejos barandales del ruinoso campanario,
apoyado un joven monje ,·e la noche aparecer:
del cordón de su cintura pende el místico rosario,
como símbolo sagrado de su mudo padecer;
Al morir el son postrero de las fúnebres camp«oas,
dobla el monje la rodilla como mártir del dolor

Cuadro de distribución de las baterías.

Despacho para el público.

U§ Nll!l(e)Vm ©&amp;~ ~ Il íi~Il~~ «i&gt; Wm w&amp;1Il
Es el palacio de Comunicaciones. soberbio edificio, que se levanta pregonando
su grandeza. El público quP. se entusiasma ante su grandeza, apenas se da cuenta, oc
visitando el interior. de las bellezas que encierra. Pasada la primera impresión producida por el magestuow frontispicio, se experimenta aún más intensa al penetrar en
el vestíbulo de lineas severas, sobre el cual luce el exquisito &lt;plafood.&gt; Del fondo parteo los dos ramales de la escalera principal describiendo graciosa curva. Moderan la
sombría entonación plomiza de la piedra, unos medallones de cerámica a vivos colores y algunos discretos toques de oro en los capiteles de las columnas y filetes de los
frisos y artesonados.
Desde que el público pone los pies en la sala de mensajes para enviar un telegrama, admira lo hermoso del pavimento, lo artístico de la parte que separa a los empleados de la gente y lo bien combinado de los compartimentos, para que cada uno
sepa a donde depositará lo que desea que se trasmita fuera de la capital.
Es, en fin, el edificio un modelo de lujo y de arte, y por tal motivo debemos coo~igoar un r ecuerdo a tanta grandeza, ahora que se a caban de trasladar al Palacio de
que nos ocupamos, las nuevas oficinas del Telégrafo Federal.
Por los grabados que presentamos comprenderán nuestros lectores la magoificen·
cia de las oficinas de que nos ocupamos y el progreso implantado en ramo tao impor•
taote para la vida de l)(l país.

Oficina de aparatos de recibo y trasmisión de telegramas.

Un aspecto de la Secretada Particular del Director General de Telégrafos

E scalera que conduce a las ofic inas altas de telégra fos.

Parte de la galería alta donde están las secciones ele Telégralos

y fijando su mirada en las nubes más lejanas,
articula una plegaria para el Santo Hedeotor.
Y en las sombras de la noche que se extienden lentamente
por los ámbitos inmensos de la selva tropical,
las luciérnagas se encienden, y el murmullo de la fuente
interrumpe con su ritmo el silencio sepulcral.
Y los órganos preludian en las bóvedas sombrías
con sus notas semejantes a los ayes que exhaló,
el fantasma misterioso de las negras nostalgias
que al pasar por el convento una lágrima dejó.
Los fulgores macilentos de las lámparas doradas
iluminan los altares con medrosa palidez,
y parece q;ie se agitan las imágenes sagradas,
inclinándose ante el Cristo y besándole los pies
P or las puertas carcomidas de la iglesia del co nvento,
van los monjes penetrando con solemne lentitud :
al posarse sus sa ndalias en el sacro pavimento,
interrumpen "el silencio y la mística quietud.
Y los cánticos se escuchan cual salmodias funerarias,
pareciendo que solloza de los órganos la ,·oz ;
¡ Son suspiros del que sufre traducidos en plegarias,

Baterías de acumul:\dores.

Parte del cubo de la escaleta principal.

Motores eléctricos para cargar los acumuladores.
que se alejan de este mundo elevándose hasta Dios!
¡Son suspiros de las almas que recuerJao el pasado,
presintiendo los rigores del ob,curo porvenir,
que contemplan en silencio su dolor agiga ntado
y que van sonriendo siempre suspirando ha5ta morir!
¡Son suspiros que se escapan de los pechos doloridos,
que la vid~ van pasaodc. como lámparas sin luz,
con las hQndas amarguras que han dejado convertidos
sus ideales venturosos en fatídico capuz!
¡Son espíritus que vagan en las celdas conventuales,
que se extinguen lentamente ante un Cristo de madi.l .... !
¡Son cual lotos marchitados por los tiempos inve rnales.
son los mártires que inspiran la tristeza del pensil!
¡Son imágenes rnor tuorias!. ... ¡Son fantasmas de la ,·ida
que vagando viven siempre en la triste obscuridad ....
transitando por e l mundo como una alma que perdida,
va penando en esta tierra sin hallar la eternidad!
Los perfumes que se escapan de los viejos pebete ros
se condensan en las nave~ cual fantástico arrebol,
donde vagan los suspiros que exhalaron lastimeros
los jesuitas, que rezaron al morir la luz del sol.
Y las lámparas se extinguen en la iglesia solitaria,
a los últimos tañidos que llamaron a orac ión .... .
y en las celdas conventuales murmurando una plegaria
van los monjes penetra ndo como sombras de expia ció n.
LUIS G \ ' ALOESPIXO , Jr

Aparato para medir la resistencia eléctrica d" los conductores.

�De luz y armonía ....
Soo la melodía
Más bella del orbe, por eso le halagan .. .. !
o o o
C'\O importa que alieoteo eo tosco bohío
Albeaote pureza
Su alma embelesa
Cual rayos que esmaltan las flores de Estío.

o o o
Llenos de candores de polluelo implume
Sueñan coo arrullos ....
Soo cual los capullos
Que iocubao las galas de rico perfume
o o o

Dejad que los niños Jevaot~o el vuelo
Que cual aves heroas
Soo rimas eternas
&lt;.)ue suben del mundo, fulgentes al cielo.
.\GUSTIN ALFREDO :::--u:S:EZ.
Sr doo Agustín Alfredo C'\Úñez, inspirado poeta fallecido recieotemeote. Eo homenaje a su memoria publicamos la siguiente composic:óo inédita que fué eocootrada entre sus
papeles.

,C laro de Luna

EL ARTE DE CONVERSAR
Hace tiempo venía quel'iendo hablar_ de esto, lec(or
atentísimo: del arte de conversar, y quise tener contigo
uoa cooversacióo donde el precepto amplio y el ejemplo eficaz e imitable se bailasen juotameote.

Sr. Coronel Francisco H. García, nombrado Gobernador Interino del Estado de Sonora.
Dejad que los niños-avecillas tieroasLevaoteo el vuelo ... .
Y ílegueo al cielo ... .
Al cielo eo que flotan las rimas eternas .... !
o o o
Dejad que anhelosa vislumbre eo su meote
La vida, al reguero
de luz y uo sendero
Esmalte de flores la dicha espleodPote ....
o o o

·- Dejad eo sus almas la prístina esencia
De níveos candores ....
Los bañan fulgores
De luz argentada que da la iooceocia
o o o

Pensad que ellos tieoeo del á ngel las galas
Mirad los destellos
De sus ojos bellos
Mirad el empuje de sus níveas alas.

A tí y a mí nos gusta, nos deleita mucho ~b~r babla_r
cosas hermosas e ioteresaotes y tener coooc1m1eotos diversos y líneas generales de todos los asuntos.
Eo las horas de sosiego, nada hay más dulce que conversar.
_ . ¡Cuáo pocos soo los buenos conversaciooistas!
El conde de Cbesterfield era uo lord muy atento y
muy noble que recreaba coo su amable presencia y
agradaba coo su cooversacióo erudita y puntual; tenía
uo hijo, solo un hijo, doncel de rostro ovalado y cabello _
de oro; era el príncipe azul del pintor inglés, escribíale
uoas cartas blasonadas y cariñosas; leyendo las ya atenuadas líneas he aprendido cosas muy beJJas y útiles.
Nosotros oo somos niños y muchos pasamos de jóvenes, más siem¡&gt;re es loable recordar Jo que aprendimos
o aprender Jo que tal vez ignoremos.
«Infórmate, dice el buen conde a su hijo, del carácter
y circuostaocias de los -coocurreotes.
El referir casos o contar cuentos, debe ser muy rara
,·ez, advirtiendo sean oportunos y cortos.
S r. Lic. Carlos M. Saavedra, nombrado Secretado de
.\dapta tu conversación a las personas que trates, porGobierno del Distrito Federal.
que no has de hablar de los mismos asuntos a un obispo.

o o o
El silencio, dh·ioizado por Ma~terliock, es el tónico
supremo para las almas tristes, brumosas como los cre·
púsculos.
Para el ,imor, la pasión matriz, el silencio tiene reservados exquisiteces inexpresables. ¡Qué bello el amor
ele dos seres que jamás hablan de él, y que sin embargo,
sus.corazones lo saben, se comprenden! ..... .

silencio exparcido aquí y acullá del cm&gt;.! los per i6dicos
nada dicen. Eduaróo Zamacois habla en «Punto Negro&gt;
de ese amargo silencio, que no es porque «la labor inmensa que el genio o el artífice r ealiza en la sombra
durante muchos años de peoo5ísima brega .... El libro
que no se vende, el artículo que ningún periódico quiere publicar por atentatorio a su alambicado criterio, el
drama que no lle ga a representarse, los versos destinados a quedar inéditos por toda la vida, el cuadro pintado que se quedó 5in vender, todas las miserias inoÍlmeras que forman e l avinagrado calvario artístico, pasan desapercibidas para la generalidad cerno cosas baladíes, como silencio de principiante&gt;.
Nada tan conmovedor, nada tan tierno como el silencio de las almas.
Yo sé de un poema sutil, de un delicioso poema de
dos almas perdidas, de dos almas segregadas para siempre en ese delicioso período en que la voz de la oatu-

SABCNO DE AYALA .

El Cultivo del Silencio
Las abejas trabajan en la obscuridad; el pensamiento no trabaja
sino en el silencio, y en el secreto
la virtud.
M.

M AETERLINCK.

¡Oh, si lencio! Gran Imperio del
f'ileocio! más alto que las estrellas, más profundo que el reino
de la muerte ....
El artista supremo, el verdadero artis1a, no necesita
hacer ruido para que se le escuche. Las ideas, como
las religiones, sinceramente profesadas, las ideas- fuerzas o las ideas- estatuas que sean producto de un temperamento fue_rte o de un temperam~oto bi~erestético,
no tiene necesidad de exaltar las ba¡as pasiones de la
multitud-siempre mutable - para imponerse, para
triunfar ..... .
El silencio activo es más provechoso al artista, que el
aplauso del ru_do atleta, del soberano. Demos.. Porque
el silencio activo es el que traba¡a como la abe¡a en la
sombra, en el misterio y la soledad .... El artista su·
premo, el verd_adero artista, necesita pen~tra~ en el
reino del ~ilenc10 para sorprender la palp1tac1ón del
alma de las cosas, para escuchar los clamores lejanos,
oir las palabri,.s dichas en voz baja por el agua, la bri·
sa, las flores, el cielo. . . .
. .
Oh, Silencio! Quien no te ama con exqu1s1ta sensualidad es porque no tiene los sentidos suficientemente
rP.finados para poder percibir la suti lidad de tus vibraciones.
o o o

Coo dulces caricias de paz se iluminen
sus almas auroras
Y azás vibradoras
En brega incesante las penas fulmioeo ....
o o o
Que ignoren que el mundo acerbos rigores
Prodiga a raudales ....
Coo los ideales
Que eo su alma aoidao, a tad los dolores

o o o
Dejad que eo l:.s redes de plácido.s sueños
El bieo los cauti,·e
Pues su alma recibe
El póleo fecundo de castos ensueños ....
o o o

Haced que se eleven .... Borradles los rastros
Que deja. la lidia
de mísera envidia ....
Haced que los bañe la luz de los astros .... '.
e o o

Mirad cual despliega.o el ala vibrante ....
Huyendo a las brumas
Entre olas y espumas
Xavega su esquife veloz y radiante!

o o o
Los niños aohelao llegar a la cumbre ... .
Cual águilas, bieodeo
El éter y prenden
Sus nob!es ideas del sol e n la lumbre .
o o o

neos, sacerdotes de la Euritmia, tienen su espíritu abier·
to siempre a todas las complejas sensaciones, y en la
exaltación de su mistici~mo son capaces de «transformar en sonidos los matices, poblar de extrañas vidas la
penumbra, dar un sentido a todos los ecos, una voz a
todos los silencios, un alma gemela a tedas las cosas&gt;. ..
SublimtJ panteísmo que nos conduce «a la sabia certidumbre de que es voz divina toda voz, perfume divino
todo perfume, emoción divina torla emoción!&gt;

CARLYLE

o o o

Soo seres bendit:&gt;5 que a nsiosos se e mbriagan

que a una mujer; a un fi!ó;ofo, que a un palaciego; a
un fraile, que a un militar.
No te metas a con&amp;ejero, si el consejo no te fuese pedido.
Si observas verás que son más apreciables en la sociedad las personas que se presentan en una sala, con más
gracia, naturalidad y desembarazo; las que se manejan
en todo con aire fino, soltura comedida y noble agasajo~
El conde de Chesterfield, aconseja muy bien, porque
él era un caballero muy linajudo y considerado en todas
partes; nosotros debemos estimar sus hermosas~máximas
estando seguros de que al guardar una sola de sus reglas, habremos alcanzado mucha perfección en el arte
de conversar.
Varía, claro está, la conversación, según muchas circunstancia,;, la región, el Jugar, la familia, los acontecimientos; pero nosotros hablamos ahora de la conversación amabie y erudita de los salones y reuniones. Una
fiesta elegante con una converrnción frívola es una joya
de oro sin piedas finas.
Donde se habla con entretenimiento de diversas cosas exquisitas y selectas, nunca faltarán concurrentes.
En los salones antiguos se hallaba muy bien y con
grao divertimiento, cuando de lances amorosos, cuando
de lides 1rnerreras, ora de juegos y cañas, después de
pr!ncipes y trovadores. Hoy, por ventura, se oye en labios de una señora la palabra «poesía&gt; y ellas tienen un
alma sensible y perfecta para ser delicadas y llenas de
sentimientos.
Cuando la conversación faltaba, presentábase el buf6n de arlequinado traje y sonantes cascabeles; con sus
historias y chistecitos hacía sonreír y luego reír, y por
fin, alegrarse estrepitosamente.
El juglar era llamado en otras ocasiones cuando se
apetecía una recreación más serena e instructiva, entonces hacía sonar su arpa o el clavicímbalo de caoba
antigua y los nobiliarios caballeros escuchaban desde
sus sillones ojivales y Juego conversaban acerca de lo
que habían escuchado.
.
Hoy no tenemos tales medios de coove1sacióo y si algo pretendemos, tenemos que salir a públicas rec reaciones.
Son nuestras salas más monótonas y menos instructivas que las antiguas; pero hay en ellas ciertas melancolía y continuidad que algunos a man mucho.

.\lmuerzo e n Ja r:eremonia de instalación del Club Central Obrero del Distrito Federal, efectuada el
domingo último en Tacubaya.

El culto- del Silencio!-Compreosible únicamente
para los espíritus refinadamente sensitivos, para los
temperamentos capaces de sentir los estremecimientos
de las cosas innominadas «en la ci,.lma de las horas
muertas, en la pensativa actitud de las cosas inertes&gt;.
En el gran templo del d ios Silente sólo ofician los sacerdotes de lo exquisito, de lo imperceptible y de lo
impalpatle: todos los quinteseociados, todos los estetas,
todos los sonámbulos de ideales .. . .
Díganlo si no- entre los ilustres muertos--Alfredo de
Musset, Edgard Poe, Leconte de Lisie, Stéphane Mallarmé, Teófilo Gautier, Enrique lbsen, Julián del Casal, George Radembacb; .... entre los vi,·os Mauricio
Maeterlinck, Remy de Gourmont, Henri de Regoier,
Camilo Mauclair, Emilio Verhaer en, Eugenio de Castro Gabriel D'Annunzio, Ramón del Valle- Jnclán, y
M;x Heor!quez Ureña, Regino E .Boti y José Manuel
Poveda.
Todos estos artistas, todos estos poetas contemporá-

Las dos hermanas, cuadro de Horpner
No hay silencio más dócil-dice Maeterliock-que el
silencio del amor, el único que verdaderamente nace
de nosotros. Los otros grandes silencios, los de la Muerte, el Dolor y el Destino, no nos pertenecen.
El Oriente, sensual y maravilloso, hizo del silencio
amoroso un rito
Para el espiritual autor del «Tesoro de los humildes&gt;
hay varias c lases de silencio: el silencio activo, el que
trabaja en la quietud, en las horas profundas en
que sentimos el espíritu apto para recibir toda impresióo de belleza, idóneo, de manera extraordinaria, para
admitir la visita rngrada de las ideas; el silencio pasivo, e l del suefio, la muerte o la inasistencia; el silencio
material, el de los arfistas o escritores que durante las
horas lentas, las horas tranquilas, trabajan vigorosamente para más tarde obtener el fruto material de sus crea·
cienes artísticas o de sus esfuerzos intelectuales; el silencio inmaterial, el que experimentamos frente a l dolor, a la muerte o al amor....
Pero hay un grao silencio por ca~i todos ignorado, un

raleza, tao imperiosa cerno callada, despierta la seo•
sualidad,
Los protagonistas de ese poema intenso, de ese poema
ignorado, son dos seres dulces e inofensivos que se movían haciendo el menor ruido.
Dos almas que desconocían la alegría. Drs almas quP.
amaban y suh(ao en silencio. Un mismo ideal las aleotaba. Idéntico deseo !as hacía mover. Una misma pena
las hermanaba y una misma ptna las conmovía.
¡Pobres almas de infortunio! separadas cuando para
ellas todo empezaba a ser fresco, amable y sabroso ....
«¡Oh, Silencio! ¡Gran Imperio' del Silencio! más alto
que las estrellas, más profundo que el reino de la Muer
te&gt; .... Eres el acicate más eficaz de nuestras facultades y sentimientos.
¡Oh, Silencio! ¡quien no te ama es porque no tiene
los sentidos suficientemente refinados para poder percibir la sutilidad de tus vibraciones! ..... .
PEDRO ALEJANDRO LO PEZ.

�gracia y de ingenio. El asur.to basado en uoa herencia
en América, en México precisamente, que tiene un hambriento, sablista bastante cíoico, da motivo a situaciones
muy cómicas que hacen reir al público de todas ganas.
La obra gustó en extremo, siendo aplaudidos sus intérpretes, especialmente Coss que caracterizó el tipo de
«Don Calixto&gt; con mucho talento.
«LA PROSA DE LA VJDA:»

TEATRO ;\1EXIC.\:-;O

«PU~TO c\EGRO&gt;-&lt;TRAMPA Y C'.\RTO),&gt;
Dos obras eminentemente cómicas se han estrenado
en este Coliseo, y ambas fueron del agrado del público,
la uoa más fina que la otra, hay que confesarlo, pero
ambas regocijadas, alegres y bien interpretadas.
&lt;El Punto Negro&gt; es una comedia catalana vertida al
castellano por los señores Luis Piana y Juan Auli, que
salieron avante de su ~mpeño. El asunto fundado en las
palabras de Spencer, de que &lt;todos tenemos un punto
negro en nuestra conciencia,&gt; da motivo a escenas muy
cómicas, sieodo protagonistas de ellas el viejo &lt;Don Joaquín&gt; que tiene una buena fe excesiva, que es sencillo
y que todo lo cree, y que a todos les dice la frase &lt;lo sé
todo&gt; para descubrir la oscuridad de su alma. Y, como
resulta que la esposa del su&lt;;0dicho personaje ha tenido
algunos coqueteos con un joven que la corteja, resulta
que a ella precisamente no se atreve su marido a hacerla la trascendental preguntita.
La obra ha gustado mucho y merece muy sinceros
elogios el actor Cervantes que estuv':1 a gran alt~ra. Los
demás intérpretes coadyuvaron al éxito, y es lástima que
la distinguida actriz María Luisa Villegas no tuviera un
papel más brillante para lucirse.
«Trampa y Cartón&gt; es[un sainete de Muñoz Seca y
Pérez Feroáodez, cuyos solos n0mbres son garantía de

Esta comedia de Ramón Aseosio Mas no es, por su
factura, de las que han de pasar a la posteridad, si bien
algunas de las situaciones, como los finales de los actos
segundo y tercero, merecen ser elogiadas. El acto primero adolece de languidez diluyéndose mucho el asunto que, a mi juicio, pudiera haberse presentado en do~
actos sólamente. La moraleja de que para vivir hay que
dejarse de ideales y de representar obras elevadas, sino
puro género chico, sobre todo si es sicalíptico, oo merece grandes divagaciones, ni profundos pensamientos,
además de que es falsa en muchas ocasiones, es decir,
en muchos autores. Podrá, en el caso preciso de &lt;La
Prosa de la Vida&gt; ser cierta la tésis, pero hay que observar que si fracasa &lt;Mootoya&gt; en el estreno de su primera comedia, no es precisamente por su falta de talento, por su carencia de facultades, sino que ciego por su
pasión a &lt;La Navarro&gt; ha
quitado y alterado mucho de
lo escrito primeramtnte, y de
ahí Jo inconexo y falso de la
producción escénica, y así lo
declara él en uno de los momentos más críticos, cuando
conoce la falsa pasada que le
ha hecho aquella mujer. De
manera que si bien no siempre se puede vivir escribiendo obras serias para el teatro,
muchos de eso viven, por la
sencilla razóo de que poseen
talento, y sobre todo, por uoa
sola vez:oo se puede juzgar

de las cosas de la vida. Todas estas falsedades de la
obra de Asensio Mas han sido, a mi juicio, motivo~ has
tantes para que el público no entrara en la comedia todo lo que se pudiera desear, lo que n? fué obstáculo para que se aplaudiera en algunas oe:a5~one~.
,•
La interpretación excelente, d1st11~gu1én~ost! Ma;1a
Luisa Vi llegas en el personaje de_ &lt;A01ta,&gt; mllad cómico
y mitad dramático, que supo matizar con _talento amb?s
aspectos. Bien la Cir~s Sánchez y Dora Vil~ mu)'. gent~l,
lo mismo que la Castillo. La Otazo en &lt;Tia ;\f1lagro.&gt;
acertada en grado sumo; y de los a~tores merecen alabanzas Coss, un portento de naturah~ad y de finos det?·
lles, Mutio, Barreiro y trabajador 10ca~sable Solares
cumpliendo discretamente el resto de los intérpretes.
«LA DE LOS OJOS DE COLOR DE CIELO&gt;

Enrique López Marí1;1 posee la rara habilidad d~ condimentar un guiso exqms1to y sabroso con 10gred1e ntes
vulgares y antiguos, que ya gustaban los paladares de
nuestros gloriosos antepasados.
,.... Nada hay viejo en el mundo, con tal de que el pre;entador sepa remozar y atildar con su ingenio las cosas
ve!ustas y agrietadas por el tiempo. El público se divierte, ríe y aplaude.
Eso sucede con el juguete cómico &lt;La de los ojos de
cielo.&gt; que se estrenó en el :11:exicano con éxito francamente satisfactorio.
La obra, como queda apuntado, ¡:,ertenecía al antiguo

Teatro Colóo.-Dos escenas de la ópera &lt;\Verther,&gt; por la soprano señora Therry y el teoor señor Putzani.

régimen; pero la trama, graciosa y sencilla, y su desarrollo
hábil y ligero, revelan en el notable escritor un conocimiento
de la escena que sorprende, y una pasmosa segu'.idad ~n. los
efectos cómicos, que forzosamente han de ser bien rec1b1dos,
sin apelar a frases duras y de mal gusto.
El Dr. Villaverde acaba de llegar a su casa de Madrid. En el
ferrocarril ha sido el héroe de un cómico lance. Una mujer
sola, guapísima, de &lt;ojos de cielo,&gt; entró en el departamento
donde el médico viajaba. El doctor Villaverde quiso tomarse
algun:is libertades con la viajera Esta tocó el tia:bre de alarma. El tren se detuvo. El escándalo que se promovió entonces
no es para dicho. Y el doctor Villaverde fué detenido por la
policía, habiéndole costado grao trabajo, al llegar a :\1adrid,
que le permitieran trasladarse en libertad a su casa.
Pero lo más grave del lance es que los periódicos lo publican.
La viajera en cuestión es uoa amiga de la niñez de la esposa del médico y está cas..da con un fotógrafo, que la esperaba
en Madrid, donde acaba de instalarse en el piso de al lado del
doctor Villaverde.
Todas estas coincidencias dan lugar y ocasión a los mayores
enredos y a las más divertidas peripecias.
Las situaciones cómicas no son de mucha fuerza, pero sí de
efecto seguro. Los chistes surgen fácil y frecuentemente de la
conversación, y han sido celebradísimos algunos de ellos.
Así. por ejemplo, un personaje dice:
-Los médicos tenemos muchos enemigos eo este mundo.
Y otro personaje le interrumpe:
--tEn este mundo nada más?
Y los espectadores aplauden.
La frase no es muy sorprendente, pero es muy de teatro.
La Castillo, la Otazo, la Vila, acertadísimas en sus papeles,
comprendiendo muy bien la psicología ameoa de los mismos;
Barreiro y Catalá con tendencias a la exagerdción. que sería
bueno corregir, y Solares, perfectamente, obteniendo una ovación en cada escena en el tipo del italiano celoso &lt;Stefano Golfoni.&gt;
Anoche sábado se estrenó, supongo que con éxito, la última
obra ae Marquina &lt;Cuando florezcan los rosales,&gt; un primor·
• de estilo. Como se ve, sigue la Compañía del Mexicano dándonos los éxitos teatrales de España, con una premura y perfección, que hace que el público acuda con entusiasmo a tao
elegante teatro.
TEATRO COLON.-&lt;WERTHER&gt;
No podía faltar la obra de Massenet en el repertorio de la
compañía que actúa en este teatro, y como ya está juzgada 'ante la crítica seria como una de las partituras medianas que se
representan más por haber en ella motivos de lucimiento para
los artistas, que por el mérito musical ; resulta que no he de
pormenorizar detalles, que, por otra parte, en mis crónicas de
otras veces, están indicados.
Estoy conforme si que en esta ocasión se ha presentado la
ópera tal como es, sin variaciones ni adaptacionee de nioguoa
clase, y por eso me he aferrado más en mi opinión ele lo mediano de la misma como son medianas las hechas por el celebrado maestro, a lo menos las que conozco.
E ran los intérpretes principales en e~ta ocasión las can\an•
tes Therry y Yerma y el tenor Putzani, que sin entusiasmar ni
mucho menos pasaron sin pena ni gloria. como vulgarmente se
dice.
LUIS DE L ARRODER .

Teatro Colón. -Dúo final de &lt;Romeo y Julieta&gt; por la Charpentier y Affre.-Una escena del último acto por los mismos artistas.

�Las Grandes Báilarinas Modernas
de músicas seodllas, de diversas canelones de 1ogeouO
matiz criollo, que cantaban Isabel; :\lada, Lola, Hosa,
Eglé......
.
.
Ignoraba, hasta hoy, que yo llevara m, cemeoteno ro·
mántico en el alma . .. . . .
Amores muertos, músicas oidas una vez, ambiciones
marchitas, flores del alma agitadas por el viento de la
perfidia . ...
Enhebro historias que luego encuentro inverosímiles:
y siento qut el espíritu se me va poniendo como un ha·
rrio en el que hubiese llovido por la tarde.
Para ahuyentar mi tristeza, interrogo a la abuela
-¿Tú me quieres, abuela?
,
Ella levanta los ojos amorosos, se soone y me contes·
ta ¡&gt;lácidameote.
.
- Sí te quiero, muchacho .... Y te qmero más porque
eres huérfano ....
Su voz tiembla de amor al decirme estas últimas pa·
labras. Y me acuerdo de la cariñosa voz de mi madre,
ya apagada para siempre; y recuerdo que en un~ ~t!·
gua butaca,-tao amablemente cómod_a para la v1e1ec1ta delgada y buena que es el relicario de la casa-me
esperaba angustiosa y triste, fiogieo_do estar e~ojada, i:n
las noches en que yo hacia bohemia por alguo barno
lejano.

Estra¿

oficial y cuerpo de profesores de la Escueh. Libre de Derecho que asi~tier?n a la fiesta inaugural
del segundo período de labores escol3res, efectuada el 15 de los corrientes.
de las rosas; y mirándolas tao felices bajo el sol que los
enrubia, no acierto a saber si ellos se ríen como las rosas o las rosas como ellos. La brisa agita las flores y
desordena el cabello de los niños. La enredadera es un
milagro de florecillas azules Bajo su fresco verdor, la
L a casa se ríe con una higiénica risa de limpieta. La
abuela da la idea de una aparición. Un rayo solar que
abuela, .,,1 verme, viene hacia mi con nnos tamaños ojos
se filtra a través de los árboles. Sentada en una bu•
preñados de alegria, y al de~irme cbue~os d(as&gt; ~e da
taca de cuero, vieja como ella, se entretiene y sueña,
tiernas palabras en su afon1smo lánguido de anciana.
zurciendo la ropa de la casa.
¡Pobre abuela, tan buena y tan alegre!. P'."rece una de
A veces, en sus ratos de alegría, canta una canción
esas indispensables muñecas de los nac1m1entos de Pas·
de antaño, trivial y lánguida, que dió é xitos de amor
cua.
quizás a barítonos baratos y a tiples parroquia les.
La paz de mi espíritu y e.st:i- paz ?el hogar, son una
¡Quién sabe si esa canción es más vieja que la abuela!
bendita recompensa a ese v1v1r calle1ero, afanoso y vil.
Debe ser muy curiosa la historia de esa canción!
Y es más dulce esta paz del espirito y más buena la paz
Dime canción: ¿para cuántos corazones fuiste 1« llave
de la casa, cuando uno la siente como UD"- mllsica silen·
á urea que los abriera al amor? ¿Tú oo prendiste una
ciosa, muy cerca del jardín, bajo una bonach~n'." tran·
flor en el alma de la abuela?
quilidad de conciencia. y en ?ºª absoluta pas1v1d3;d de
Me quedo pensativo
ansia~, ruando sólo se llenen ideas b lancas y sensaciones
Y me imagino la vida como un largo, interminable
a 21 ules. Pienso que después de esta paz. sincera y gran·
rosario
de misterios oscuros, y a la vez como un brevia·
de, que abr aza el alma en el hogar, no hay otra que se
rio de palabras de estrellas.
le parezca en su dul_zura sino esa ot_ra lejaoamente_ páAhora soy yo quien canta.
lida de los cemeotenos, que se trasciende eo el pnmer
Me he acordado de una canción que cantaba Carmen
luceco de la tarde, se distiende por sobre los melancóliy de otra que cantaba Sofía,
cos sauces largos y vive como una paloma huérfana de
De súbito oigo dentro de mi un suave despertamiento
~uel~. sobre los brazos abiertos de las cruces.
Los chicos corretean en el jar dín, riéndose al igual
0

PAZ DEL HOGAR.

Señor Coronel don :\1anuel Goozález, hijo del ex-presiden·
te de la República, general del mismo nombre,
muerto el 9 del actual.

Gropo de caballeros asistentes a la ceremonia conmemorativa en el tercer aniversario de la muerte del señor
Líe don Ignacio Mariscal, l\lioistro de Relaciones Exteriores.

Y me recooven!a con amc.r, pagándome con caricias
mis locuras tri\'iales.
La abuela los re prende desde su amable butaca pro·
visiona!.
-lQuiereo ustedes estarse quietos, bandidos?
La voz de la abuela, que ella quiere hacer áspera,
resuena en la casa con esa úoica harmonía que tienen
sólo los padres dentro del corazón para hablar a sus hi·
jos.
El más grande le responde:
-Bueno, abuela, no gritaremos, pero ¿ y si las ros.is
del jardín nos llaman?
La anciana y yo nos reímos.
Y así va pasando el día, eo una pa1 pura y buena,
que no puede describirse.

Yetta Rianza.
Ha sido el gran éxito en la escena d-, la Opera Cómica de París
la aparición de la admirable bailarina Mlle. Yetta Rianza, en sus bai'.
les Slavos. Lo piotoresco de sus actitudes, la or iginalidad de su co·
reogra fía. la gracia de su cara, la infinita varitdad de sus pasos, en·
v'.1 eltos eo un encanto indescriptible, los trajes en fin, de tipo mO!C0·
vita que lu&lt;:e, hacen de la danzarina una figura de grao belleza, que
atrae las miradas y cautiva los espíritus.
Discípula de Mme. Mariquita, la célebre maestra de baile del cita·
do Coliseo, puede decirse que Mlle. Riaoza, ha convertido el a rte
coreográfico de la primera, en algo nuevo y moderno, en algo poético
que todos los que lo ven, lo califican en suprema noveda d eo el muo·
do de la danza.
La 1:elebrid:'-d rodea la figura de la famosa bailarioa, y la ccítica
Pocom1a el éxito de la misma, eo la «Sylvia&gt; que bailó en la Opera
de Moote Cario, y en la «Bailarina de Pcmpeya,&gt; que acaba de
ser una, d_e sus felices creaciones por lo escultural de la figura, y por
una estetlca que podríamos calificar de tanagriense Los bailes rosos
en los cuales se pueden calificar las danzas que baila Mlle. Ri«oza
hao tenido un grao éxito en París, no habiendo sucedido lo mism~
en Italia, adonde fueron muy criticados. &lt;Ayer noche- escribió un
critico de Roma-un público selectísimo llenaba de bote en bote la
sala del Cos1aozi para asistir a la primera representación de la Sociedad de bailes roses.
«Tengo la convicción- y me apresuro a maoife~tarla-que los es·
pectadores, como yo mismo, se habrán discretamente aburrido asietiendo a danzas tao distintas de las nuestras, y en las que domina una
a'llplia monote-oía.
«Los argumentos soo insulsos y sin interés: vale la pena de recordarlo.
«Decíase qne estos bailes se diforeociabao de los nuestros de un
modo completo y absoluto, y que, a diferencia del baile italiano eo
el que la acción se ioterrumre a cada instante para dar lugar al ~&lt;'D·
sabi_d? cooveocioo~lismo de actitudes,_pasos y contradanzas, en estas
oo,·1s1mas coocep1,1ooes del Sr. Fok10, música, mimica y danza sP
fuo?!ªº eo una admirable unida~, _dando viva expresién plástica a la
acc,oo. En ,·e~d~d. esta caract~ns!•c:i- no apareció aoocbe por oingu·
oa parte. La uo1ca caracterisllca 1ue .. , . la del aburrimiento
«Estos ru~s bail~~ admirablemente, con ligereza extrao;dioaria,
con eleg~n:1ª exqu1s1ta; y todos wn notables, desde los primeros ar·
11stas al ult1~0 soldado d~ fila N_o hacen el acróbata, sino el artista.
«Ya es s.1b1do: en Rusia el baile es muy considerado, y para él
existe una escoela sostenida por el Estado. Se ingresa en ella a tos
nueve años, y el número de discípulos es limitadisimo. Salen a )os
:li~z y seis y tienen !omed_i;'ltameote plaz_a asegurada en el cuerpo de
baile de les teatros 1mpenales. A los treinta y seis años salen del teatro con una pensión que les asegura una vida comodisima.
. «Las admisiones son muy rigurosas, para comprobar bien que el
1oveo alumno presenta, en efecto, todos los requi~itos para llegar a
ser un gra1;1 bailarlo, P!ofesióo qui: es estimada y respetada por
todos oo Rusia. Basta decir que la pnmera bailarina, la señora Tamar _Karsavio, es e.,posa ~e un egregio funcionario del ministerio de
J-!-ac•e~da, y sus demás COl~pañeras están casi todas casadas coo fuoc10oanos del Estado y oficiales del Ejército.
«Por lo taoto, supuesta esta pasión por el baile y el estudio consiLa ba:larioa Yetta Riaoza eo las Daczas Slavas, luciendo trajes típicos
guiente, los rusos bailan bien, como mejor oo es posible imagioárse·
del imperio moscovita.
lo; per? en cuanto_ a la característica antes eiluociada. oo la hemcs
descubierto por 01oguoa parte.
T rocárase tu pesar
cEI primero y el segundo «balleto&gt; oo están com,ti- coot!_alto, _una romanza para tenor, uu cduetto&gt; y una
en un donoso reir,
tu1dos sioo casi exclusi"ameote pos nuestro antiguo «paproh¡a ana de bajo a ntes de llegar al baile final.
soñando eo campos de azahar
so a dos,&gt; en el que los bailarines, uno después de otro,
, «Esta escena danzante final es verdaderamente grao·
allende el Guadalquivir.
lucen su destreza. La mímica, la expresión plástica, diosa. Los más difíciles ejercicios y las más or iginales
confieso francamente no haberlas encontrado.
danza~ rusas están__reproducidas con uo arranque, una
Y eo los ponientes rosados
«El mérito de estos bailes es la música magnífica que
faotas,a, uo freoes1 impresionante.&gt;
al agonizar el día,
los acompaña, y ya que los mayores maestros ruso,, des·
besara el sol los brocados
de Rimsky-Korsakow a G lazuoow, desde Glinka a Boro·
de tu almaizar de Almería.
dio, no se hao_descle~ado de escribir_sus mejores páginas para el baile; as, es que esas acc1ooes coreográficas
se veo comentadas pcr una rluma musical verdadera·
C.:;rdobesa, moro soy.
mente artistica, deslumbrante de colores, rica de or·
ltffil
~~ &lt;fil® ~
Y si en lugar de nacer
questacióo , elegante de forma.&gt;
e~ _la muerta edad de hoy
El articulista italiano prosigue después describiendo
v1v1mos eo la de ayer,
alguno de los espectáculos corecgráficos que ha visto a
los artistas rusos
fueras, logrando tu ideal,
La nieta de Abderramán
« Aye r noche, sin embargo, excepto «El príncipe lgor,&gt;
reioa en gentil mirador.
oo se encontró nada de eso
Yo... !moro de sangre real
Cordobe,a, moro soy.
«El primer baile tiene una música sin interés y sin
de las huestes de Almaozorl
Por eso oo hallo placer
valor, compue~ta por el maestro Tcherephio, profesor
eo la guitarra de hoy
de composición en el Coose1vatorio de Sao Petersbur·
MIGUEL DE CASTRO.
como eo la guzla de ayer.
go, y que dirige la orquesta.
«El segundo baile esta formado por alguoos valses de
Chopio, orquestados, y con escasa genialidad. Ahora
Debi ser yo poseedor
bien, una tal profanación artística es para protestar en
de aquel patio de arrayán
voz alta contra uo sistema antiestético que recae en des·
donde lloró su dolor
prestigio de eMa compañía, que se anunciaba como
el último Abderramáo.
guiada sólo por oobles ~eotimieotos de a rte. La música
de Chopio, escrita expresameoto para el piano, saca
Y tú cordobesa de ahora,
únicamente todo so efecto del equilibrio a r mónico de
flo~ de leyeod~ y poesía,
ese instrumento, de sus timbres especiales, del especial
tuvieras de estirpe mora
~·rancia, ~on sus derrotas gigaote~cas, sus cien mil
empaste de ellos,
galanes con bizarría.
«Y, ji.demás, la música de Chopio oo está hecha sólo
vahe~tes ~~•dos en los campos de batalla, sus trescieo·
de notas; es el alma del gran art'sta, interpretada con el
t~ mil pns1ooero_s ll~vados a tierra enemiga, sus cinco
famoso «tempo rubatto,&gt; y cuando se presenta reprodumillones de cootnbuc,óo y rescate, sus ciudades arroi•
Eovidiarao lo 4ue vales
cida con el ritmo acompasado, iodifpeosable para la
o~das, sus fort~lezas desmanteladas, sus provincias perlas musulmanas priocesas
danza, pierde todo su caráctt,r y su peculiar interés.
dida~. a los quince años de tao grao desastre, se halla
en los torneos reales
«El baile tercero, es!o es, la tercera parte del espec·
en pie! más ~erosa, más adelantada que ouoca eo
de las noches cordobesas.
táculo, no es otro que el segundo acto de Borodio. Aquí
artes, rnclustna, leye, y todos los ramos de la sabiduría
la música aparece llena de carácter, magnífica eo la
que son el · fundamento
de la prosperidad
y grand eza
Y_ haciendo ele tu amor prez,
E
.
forma, expresiva, ardiente, avasalladora: más .... ¿qué
del as oac,ooes. s porque en medio de su cataclismo
alguo rey te llevaría
el alma de e~te pueblo babia permanecido eoter 0
significa ese acto, truncado, sin preparación, que nos dé
sobre un potro de Jerez
h3;biéodole alcaozado sino al cuerpo los golpes delª• ~
idea exacta de la ópera del grao maestro ruso? Dos
por tierras de moreda.
m,go.
ene
tercios del acto están ocupados por un coro, un aria de
0

�jer tiene que prescindir de su natural co ·
quetería y amoldarse a las obligaciones
que impone el cuidado y dirección de una
casa.
Una señora que/Viva bien, no tiene que
ocuparse materialmente del arreglo de la
casa; pero debo inspeccionarlo todo, inclu·
so la cocina y el departamento destinado a
los criados, si oo quiere que el desorden
reine eo su hogar y que nadie cumpla coo
su deber.
Cuando los criados saben que la señora
no se ocupa, poco a poco vao aficionándose
a la holganza, y acaban por oo ser sopor·
tables.
No hay trabajo penoso, cuando está bien

CRONICA
Parece. mis queridas lector01s, que los sombreros pequeños y la tendencia de las draperías serán las novedades más importantes de la estación actual, pues según
os decía en mi pasada crónica, el estilo envolviente que,
tanto las draperías como los 4'panier&gt; imprimen a los
trajes, se verá hasta en los severos 4'taitleur,&gt; los cuales
por su naturaleza misma parecía que deberían quedar
excluídos en esta inspiración.
Inútil creo que será añadir la preponderancia absoluta con que reinará el citado estilo para confeccionar los
atavíos de paseo, ceremonia o t:eunión. En efecto, lectoras mías; los trajes de calle y paseo se har2n drapea-

dos en forma de «paniers&gt; abiertos por el frente, los
cuales descenderán por detrás ocultándose bajo un lar·
go paño que formará una pequeña cola, pues otra de hs
novedades que la moda nos trae es la de llevar estre·
chas colas en algunos atavíos de paseo.
En otras 4'toilettes&gt; la falda se fruncirá al rededor del
talle y será estrechada en el bajo por una ancha banda
de tela lisa o cubierta de encaje, sobre la cual la parte
fruncida caerá con cierto aspecto de abullonado, o, más
bien dicho, de túnica abullonada.
En algunos modelos serán los faldones · quienes impriman amplitud a las caderas; éstos se barán redondos,
abiertos por el frente, cruzados sobre un lado, desiguales en sus dimensiones, pues el izquierdo se hace más
largo que el derecho, a fin de que al cruzarse finjan
una caprichosa drapería, pues según dije antes, estos fa).
dones son plegados al rededor del talle. También vemos
lindos modelos en los que estos faldones, que semejan
más bien túnicas o 4:paniers&gt; de original corte, son más
largos por detrás que por el frente y terminan cortados
en punta de chal.
Estos trajes se hacen, generalmente, en sedas flexibles,
corno crespón de China, crespón de seda, 4'piel de cis·
ne&gt; velo o «satín crépe.&gt; Lo,, pliegues de las draperías,
sabiamente combinados, producen en estas telas efectos
verdaderamente deliciosos y de una gracia extrema. En
efecto; en este género de encantadoras4'toilettes&gt; hemos
visto un modelo en donde la exquisita sencillez, que oo
excluye uoa suprema elegancia, permite contemplar la
armonía de la línea en toda su belleza.
Dicho modelo está hecho eo 4'satín crépe&gt; gris topo,
luciendo en 1a cintura un listón &lt;Jscocés verde, azul y
blanco perla. Este listón se anuda en un lado, c asi por
el frent.¡, y cae en dos pequeños paños o puntas. El
cuerpo se abre basta la cintura sobre uoa camisola de
punto de espíritu, recubierta en parte por uoa cascada
de encaje valenciano que se desprende de cada lado del
cuerpo, al cual está cosida por los bordes. La falda lle·
va unos faldones o «paniers4' abiertos por delante, pro·
loogáodose por detrás eo punta de chal.
Otra elegante 4'toilette&gt; está confeccionada en eres·
póo de China color de jeráoio. La falda está drapeada
en el bajo, y sobre ella cae negligentemente uoa túnica
abierta sobre un lado recogida con pliegues drapeados.
El cuerpo, escotado en punta, luce uo cuello-chal he·
e ho en fino listón bordado el cual se recoge un poco por
el frente sobre la punta del escote que está terminada
por un nudo de satén negro. Cintura de terciopelo oe·
¡¡ro coo dos largos paños cayendo hacia atrás por el lado izquierdo.
_
.
No dejaré de señalar aúo, la elegancia sobna y d1s·
tioguida de uo modelo hecho eo crespón de seda color
de bronce. Este atavío está hecho en forma de grao cascada drapeada y cruzada, guarnecida toda al rededor
en el borde con fino plissado en tafetta del mismo tono,
abierto eo el delantero sobre un delantal de la misma
tela, adornado con un motivo eo bordados de estilo búlgaro de vivos colores, puesto en el bajo.
Este mismo adorno se repite en el cuerpo en el cual
e l pequeño escote deja ver una camisola de encaje ere·
ma. Uoa cintura drapeada, en crespón rosa antiguo de
un tono igual a alguno de los matices empleados eo los
bordados, completa muy liodamaole este traje e_o . el
cual la discreción encantadora compite con la d1stln·

La falda, en velo, será fruncida en la cintura al rede·
dor del talle, n,cogida en el bajo hasta la altura de las
rodillas por medio de una ancha b1oda de sarga o pañc,, igualmente bordada de soutache. Un jaquet de sar·
ga o paño con faldones redondeados por el frente y un
poco proloogad0s por detrás, guarnecido con soutache.
completará estas «toilettes&gt; de uoa elegancia sencilla y
práctica.
Se preparan, así mismo, para los paseos en el campo
y las quintas veraniegas, gran variedad de trajes hechos
en crespón blanco guarnecidos c00 seda pé11iké blanca
y de color. La falda, cerrada po'r un lado, lleva sobre
el borde. bajando de la cintura hasta la altura de la~
rodillas, pequeñas almenas bordadas con seda pékiné.
El cuerpo se abre sobre un chaleco de seda pékioé. El
jaquel se adorna con cuello, vueltas, carteras en las
mangas y pequeñas bolsas de seda pékiné.- MARGARITA.

De París
Dado el lujo de la "toilette" moderna, todo cuanto a ella se refiera
es interesante, y cada hora del día
tiene su traje especial. No se asusten ustedes; no crean que la moda
las obliga a cambiar de vestido diez
y seis veces por día, ¡qué horror! Al
decir que "cad• hora" tiene su tratraje especial, me refiero a la mañana, el almuerzo, la tarde y la noche;
}'. dentro de est?s cuatro períodos de
tiempo caben 10fioitas combinaciones.

Por la mañana, a primera hora,
hacen falta dos batas: una de piqué
blanco, que se pone al terminar la
primera parte de la "toilette" antes
de salir del cuarto, y otra de lana de
lo~ Pirineos para hacer la visita de
inspección, indispensable en toda ca·
sa bien organizada.
Más tarde, al volver del paseo matinal, antes de almorzar, es muy
conveniente cambiar el "troteur"
por un traje de casa cómodo, sin
grandes pretensiones, e l ''tailleur,"
encantador al aire libre, resulta "eti·
qué'' y mezquino en casa, y además
molesto quedarse con el vestido irn·
pregnado de humedad o de polvo.
Las señoras prácticas reconocen
que el traje de casa, sobre ser bonito, es económico, porque duplica la
duración del vestido de calle.

ción.

Para los días un tanto frescos de la estación primaveral se preparan gentiles trajes hechos eo sarga lige~a,
mezclados ceo velo de lana o paño muy fino en el mis·
mo color. Sobre el cuerpo, hecho eo velo, de forma ~imono y un poco amplio se aplicarán, a partir de la _c10tura, unas quillas de sarga o paño, bordadas vertical·
mente con fino soutache. Las extremidades de estas qui•
llas se perderán bajo una pala o aldeta que forma horn·
brera.

Riquísimo traje para comida o recepción.

El punto de Alencon, especialmente
si es antiguo, enloquece a las duquesas
francesas. Los encajes hereditarios se
conservan con las alhajas de familia.
¡Qué alegría tan altiva debe sentirse al
extender en randa el encaje con gue
una hermosa antepasada se presentó an·
te la corte de Luis XIV, o que procede
de la dinastía de los abuelos! ¿Quién
sería capaz de decir la edad de tan
aristocrática reliquia?
Los encajes góticos raros y auténticos
se pag, o a precios fabulosos por las americanas. Constituían la pasión favorita
de Isabel de España, que poseía una es·
pléndida colección, adornando con ellos
en ciertas ocasiones sus trajes de cere·
monia.
Muchos encajes, casi todos [y lo mismo los negros en caso de luto]. sirven
para guarnecer e l pañuelo de bolsillo,
que muchas veces es todo de encaje,
porque casi nada representa el pequeño centro de batista, que apenas si pue•
de cubrir la punta de uoa nariz blanca
y soo rosa da.
Los Valenciennes y guipures blancos
están indicados para la ropa blanca, así
como todos los que sou fuer tes y resis·
ten el lavado. Con ellos se puede guar·
necer también la ropa de cama y mesa,
las cortinas, colchas y toallas.
Los encajes que sirven para la ropa
blanca y para los muebles, suelen usarse tambié n en prendas exteriores. So·
bre ropa de balista y fina seda se ven
guipares y Valencieones; el encaje de
Luxenil adorna cuellos y pelerinas: así
como volantes de cortinas; el de Irlanda sirve también para varios fines.
Los magníficos puntos de Italia han
guarnecido ropa de mesa y tocador con
tanta frecuencia como trajes dogaresa.
El encaje fué el lujo predilecto en
tiempo ele Luis XIII. Las carrozas y
hasta los caballos, se adornaban con
punto de España (encaje de oro). Pal·
cos y lechos enteros se adornaban con
encajes que Venecia producía para
adornos de mobiliarios, en oro y plata.

Sombrero de paja de media
estación .

Original toilette para paseo o visita.

Pasada la hora del almuerzo en familia, y después de
haber descansado leyendo, haciendo labor o buenamen·
t~ tendida eo la 4'chaiselongue,» hay que pensar en ves·
t1rse para la hora del te.
Esta «toilette&gt; puede ser vir para comer, exceptuando
los días que haya convidados de cierta importancia, o
que sea preciso ir al teatro después, en cuyo caso es
preferible vestirse antes.
Ahora podemos detallar un poquito las diferentes
«t_o ilettes&gt; de que vengo hablando.
La bata V S de S, como decimos aquí, debe ser de un
género lavable y muy sencilla de forma, con objeto de
que resulte cómoda.
Las de piqué blanco con entredoses bordados, o enea·
je _gordo de Almagro, con mucha más amplitud que el
«kimono&gt; verdadero; pero de ese mismo corte, son in·
substituibles. Algunas señoras se inclinan a las de bri·
llantina; yo las juzgo demasiado lijeras para este tiempo,
aunque se tenga el cuarto muy caliente.
La bata de trajín (llamémosla así) será más práctica
en forma de gabán, con mangas y abrochada delante
con doble fila de botones.
A esta hora es quizá el único momento en que la mu-

Yo estoy eocaotada coo su reaparición, porque la
considero precisa para que uoa mujer resulte elegante,
aunque oo llega mi entusiasmo á creer que ella por si
sola baste para hacer elegante a la que oo lo sea.
Del traje 4'd'interieur&gt; de lujo, ya he hablado otras
veces; pero corno la moda camt.:'l. coostantemeote, pue·
do decir algo nuevo.
Hoy se iospirao los modistos para la creación de esta
clase de 4'loilettes&gt; eo los trajes del Renacimiento del
siglo XXVIII, reproducidos coo cierta faotasfa que no.
deseotooe al lado de algunos detalles de extraordinaria
fidelidad.
También hay gran tendencia al gusto oriental, coo
esa amalgama de coloridos diversos, bordados de oro y
plata; pero para atenuar su excesiva brillantez se cu•
bren con gasa negra bordeada de piel.
CONDESA D'ARMONVILLE.

La última creación en traje para soireé.
organizado. y por grande que sea una casa;
si se maneja bieo, en dos horas se ha revisado de arriba abajo, y dado las órdenes
necesarias para todo el día, con lo cual
terminan los deberes de mujer hacendosa
y empiezan los sociales. A las once, corree·
lamente vestida a la inglesa, se sale a rlar
un paseo higiénico y a recorrer tiendas.
Ustedes me figuro que visitarán diariarnen·
te la Exposición del Trabajo de la Mujer,
donde, según he oído decir, hay preciosidades.
Corno traje de casa para almorzar, pue·
do citar dos estilos. El estilo severo, y otro
mu~ suelto, _con cola de c1espón negro; la
«gmmpe,&gt; s10 cuello, de tul blanco, y una
«écharpe» de gasa «mauve» o celeste echada sobre los hombros.
Para una señora joven y bonita nada
mejor que un vestido también flojo y largo
de vuelo blanco. La cola, relegada desde
hace tiempo, es hoy indispensable.

Precioso sombrero de paja adornado con plumas.

�CONSULTAS
USOS SOCIALES
A CoRNELJA: Las señoritas pueden tener tarjetas en
hs cuales se imprima su nombre, pero "º su domidlio,
pues no les toca a ellas ofrecer la casa, sino a sus padres ·o hermanos.
El tamaño de dichas tarjetas debe ser pEqueño, lo
mismo que las dimensiones del nombre impreso.
En cuaoto a la pregunta que me hace sqbre las Ces·
lumbres del luto, le digo Jo siguiente: éstas varfau mucho según sea el duelo que se lamenta, pues depende de
las personas por quienes .se lleva el citado luto. Si ~s
muy próximo, como por ejemplo: de padres, esposos, ht·
jos o hermanos, a los seis meses aún se u&lt;an telas opacas adornadas con crespón, y el sombrero debe guarnecerse con gasa opaca o con crespón inglés, pero si el luto no es de persona tau allegada, puede aceptarse un
traje negro, hecho en diversas telas, como es el velo, el
paño satín, lana flexible y otros géneros por el estilo. En
estos casos, los sombreros se adornan con plumas, lazos
de terciopelo, taffeta o liberty.
Es muy propia la toca con velo largo para una seño·
ra de cierta edad, pero esto en las circunstancias de que
tenga un luto riguroso.
Mucho agradezco su bonda&lt;l para juzgarme, y correspondo cordialmente a su amable ~impatía.

MARIA DE LouRDES: Esperaba yo hace tiempo sus confidencias; así pues, he tenido verdadero gt.sto al recibir
su carta.
Hace usted perfectamente en obedecer las iodicacic·
ues de su familia, ta oto más cu.mio que tienen completa razón en oponerse a que usted se case con un joven
sin porvenir, y, lo qne es peor, sin deseos de formárse·
lo ni de emprende• ningún trabajo o negocio.
Esta obediencia l,m penosd la enaltece a usted en sumo g rado, y aun cuando por ahora sufre tristezas iude·
cibles, yo le aseguro que con el trduscurso del tiempo
encontrará consuelo, y tal vez muy pronto un nuevo
amor vendrá a quitar de su corazón ese afecto que hoy
tanto la atormenta. Sin duda alguna, su buena dCCión se
sabrá, aún CUdndo usted la oculte, y un.t dtmósfera de
si mpdtía Id rodeará como una aureol,t lumiuo~,t. hacien·
do que todos CUdotos J,, conocen la estimen en lo que
vale, y &lt;lCaso entre esas personds se encuentre algún
pretendiente, del cual recibd la felicidad d que es tan
acreedora por su rectitud y docilidad.
Respecto de sus demás preguntas le digo que use la
«Sudvisiua.» para quild.T de su tez esdS espinillas o barros. Es una prepc,ració n excelente que sin duda le da·
rá buen resultado.
En cuanto al modo de drreglar l&lt;1. habitación de que
me habla, creo muy apropiado el color fresa cl,tro, pues
de ese modo las cortinas, muebles, colcha de la ca.md y
demás accesorios esta rán de acuerdo con el l&lt;lpiz de l"pieu.
Tengo mucho pla cer en contestar a sus consultas, y
sabe que siempre encontrará en mí una amig"- siucerd.
LITERATURA
A NGELINA DOMO DI GORCE: Su composición es muy
linda; ya Id remití a quien corresponde para que, si fue•
re po!ible, se publique en las páginas de este SemdOd·
ria.
Me juzga usted con gran benevolencia, por Jo cu&lt;1.l le
doy lds más sinceras grd.cids.
BODAS DE PLAT.\
L1:so: ;\lucho celebro que le h"-)'d pdrecido bien el
progrdmd de Id fiest" que tuve el gusto de indicdrle:
ojalá que ésta resulte muy bouit"-, pues el objeto de ella
no puede ser más simpático.
C reo que a la señor"- su mdmá debían obsequi"rle una
medalla de plata , con la fecha de su matrimonio en un
lddo, y en el otro. el del aniversario que van .l celebrar.
A su papá, seria más propio ofrecerle un reloj con igual
inscripción. Ld. vajilla de plata es un detalle muy lindo
y elegante en la fiesta, pero ~i sus recursos no les per·
miten este derroche, creo q ue bastaría «doruar el co-

medor con flores blancas, como si nuevamente se cele·
brar...u ...quellas nupcias, formando con dichas flores,
sobre el follaje, las dos fechas ya iudicadds.
Ya sea en el brindis de Id cena, o en un intermedio
del cóucierto, deben ofrecer la fiesta a sus P"-PáS, por
medio de una ~entidd alocución.
Les deseo un éxito completo en tan conmovedora• solemuid"d doméstica.
MODELO
Ai111GA. ill!STERIOSA: En el pasado número me fué im·
posible darle el modelo que se sirvió pedirme. Le ruego que me dispense esta falta involuntaria.
Dicho modelo está hecho en raso crema bordado con
sedas de diversos matices y listón azul pálido.
¿ Recibió mi carta por correo?
INDICACION
JOSEFINA: Es digno de sincero elogio su caritativo deseo de ingresar como socia a la institución de la Cruz
Roja, la cual, como es bien sabido, goza de un justo crédito en todos conceptos.
Si se sirve darme su dirección particular, tendré el
gusto de ofrecerle algunas indicaciones sobre la manera más propia de solicitar su ing reso a la citada asociación.

CONFIDENCIA l"'TIMA
\,VALKIRIA: ¿Por qué tiene usted ideas tau raras, que·
rida amiga? Se muestra sorprendida a causa de mi res·
puesta a «Magda,» pues le parece indigno en una mu·
jer que conserve gratitud hacia un novio, del cual se
ha recibido en pasadas épocas el supremo don del amor,
y que ahora, por una involuntaria velP.idad de senti·
mientes, ya no se presta a continuar el dulce idilio, que
sólo pertenece al recuerdo.
Pues si en el afecto legítimo la priocipal condicióu
que se requiere es que sea sincero y fiel, ¿como se hau
de un:r en matrimonio dos seres, de los cuales uno de
ellos no se siente dispuesto a tener por el otro ese ca·
riño leal ?
Y, si no tiene las honradas intenciones de casarse,
1 para qué, también, prolongar por más tiempo esa comedia innoble en la que ni placer se encueutra ?
Del cambio de sentimientos nadie es responsable, y
lo único necesario en estos casos es ser franco y leal; el
novio de «Magda» lo fué, de modo que no existe ningu·
na indignidad en ésta, si recuerda con encanto y con
agradecimiento para ese caballero, sus pasadas veutu•
ras.
El caso de usted es rr.uy diferente: su novio la enga·
ñaba; tenía otro afecto en el corazón, al cual sacrificó
la dicha de la noble y generosa «Walkiria,» que hoy
se ha propuesto vengarse de su antiguo prometido, aun·
que sea a costa de su propia vida .... «La venganza es
el placer de los dioses,» decían los romanos de otros
tiempos; es cierto, será un· placer para los dioses del
paganismo, más nunca para las almas cristianas que sa·
ben sufrir y perdonar. Olvide ested la ofensa, y, sobre
todo, olvide al ofensor; esto es muy fácil cuando ya no
se estima a un hombre, y usted no puede estimar «al
traidor,» ¿ no es cierto? Pues bien; olvídelo, y, lo que es
más aún, olvídelo por otro, el cual sea digno de uu:i
mujer tan inteligente como usted lo es.
Esa será la mejor venganza, y para «vValkiria,» la
más grata; ¿verdad?
POSTAL
TALI0SER: ¿Aún se acuerda usted de míl Yo le creía
muy ocupada en su viaje de recreo a través de la bella
Italia. Mucho le agradezc~ que se acordara de "Margarita" en las catacumbas de los santos mártires; esa
oraci6n es la más dulce memoria con que podía favo·
recerme. Pero, no puedo menos de asegurarle que su
letra no es la misma de sus primeras tarjetas; éstas te·
oían el sello de una legítima feminidad, y las últimas
poseen un carácter netamente varonil, sobre todo por
su laconismo. Un notable escritor tuvo la feliz o desdichada ocurrencia de llamar a las mujeres: "el sexo elocuente.''

Por eso me llama la atención el cambio de su estilo;
pero. en fin, no tengo derecho para abrigar esa duda, y
me despido deseándole un feliz viaje y un pronto regreso a la patria.
PARA L AS U~AS MANCHADAS
Luc1LA: Procure usted quitarse esas manchas, usan•
do el "pulidor" con bastante frecuencia, pero si no con·
sigue lo que desea, póngase esa pomada roja que presta
a las uñas un bonito color sonrosado; así no se verán
los feos puntos blanco, de que habla, los cuales la tie·
nen tan triste y preocupaca. En este, como en otros
casos de la vida, amable señorita, cuando una mancha
no desaparece, lo mejor es ocultarla de un modo hábil,
pues lo más torpe es hacer ostentación de ella.
CORRESPONDENCIA ROTA
UNA AFLIGIDA: Quisiera yo, simpática señorita, darle
una respuesta que pudiera consolar su pena, pero cuan·
do ~e recibe un" confidencia debe corresponderse con
absf)JUtd sinceridad, y así Jo hago respecto de su pregunta. Si ese caballero la amase de verdad, babría insistido en escribirle, más aún si juzgo que usted se había ofendido por su declaración ; si no lo ha hecho de
ese modo, sino que, por el c.:&gt;nlrdrio, é l mismo propuso
romper la correspondencia epistolar que antes sostenían,
a usted no le queda más recurso que aceptar esa proposición y procurar que el olvido venga poco" poco a
quitar de su corazón un afecto que tacto la hace sufrir.
MARGARITA.

Lo que disti ngue de un modo especial al Odol de todos los demás
preparados para limpiar la boca. es s u notable propiedad de recubrir toda la
ca,·idad bucal con u na ligerísima y microscópica capa, pero s in embargo de
gran ·poder antiséptico. que aún durante algunas horas después de haberse
la,·ado la boca, conserva su efecto. Este duradero efecto, que ningún otro preparado posee, es lo que asegura a quien usa diariamente el Odol, de que su
boca e3tá protegida contra el efecto de las caries y materias de ferrne1úación
que destruyen la dentadura.

EL ARTE DE BAILAR
BIEN
Hay que confesarlo, nuestra prosaica
época cootamporánea, que lo es de tantos
danzantes, resulta una negación respecto a
la danza.
Si el hada encorsetada y barroca del minué, cubierta de encajes y polvos de arroz ,
acostumbrada al re,,peto religioso de sus
partidarios, viera lo que hoy suced~. vol ve•

ría a hundirse en su bombonera esmaltada
por Wateau.
Hoy se baila mucho, se baila en todas
partes, pero se baila mal.
Al parecer, nada más fácil que sacar a
bailar a una señorita.
Con cogerla de la mano y ceñirla el talle asunto concluido.
Eso haceo muchos osados, lanzándose de
cualquier manera entre los que bailan, introduciendo la confusión con su marcha loca como aquel cañón terrible de Ja noveJa 'de Víctor Hugo, «El noventa y tres,»

desprendido de sus amarras y balanceado
por los vaivenes del buque.
Aquí arriman un pisotón; allí sacan un
ojo con el brazo. convertido en un palo,
allá sacuden un cachete al dar la vuelta;
y a todo esto, la «pareja» sudando en po·
der de tal molinillo, y haciendo la triste fi.
gura como la ninfa que se llevara un ogro.
Nada más sencillo que moverse con ele·
gaucia y armonía.
He aquí la actitud debida: el brazo iz·
quierdo del caballero debe estar bastante
extendido, para imprimir al brazo derecho

de la dama, las diferentes direcciooes del
vals, )'. el hombro derecho de aqué l no debe deJar_ de per1;11a~ecer constantemente
perp~nd1cular al 1qm~rdo de ésta
As1 colocados se evitan los encoutrouazos que ~os reclutas º? saben impedir.
Conocida y~ la actito~ de los bailarines
no huel~~n ciertas máximas de exquisita
correccwn.
En el vals, la señora es la que debe ro·
gar al caballero el de~canso.
Es~a es la regla universal, salvo en el
Brazil, e~ que es él el 9ue la propone.
La muier no debe mirar nunca al hom•
bre a la cara, ni llevar los ojos bajos, sin
fijarlos con naturalidad en cuantos pu~tos
se le presenten al girar.
Conviene evitar lo mismo la gazmoñería
que el descaro.
Si el valsador es tímido, no es mal visto
que ella comience la conversación.
A veces una joven en el rigodóo habla
con el bailador que tiene a su lado, y que
es el de otra pareja y no con el suyo.
Es un acto incorrectísimo.
En cambio no lo es (i la vida es uua pa·
radoja!) .,¡ escurrirse de la reunión sin des·
pedirse de nadie
Para conducir al «buffet» a su pareja demostrará el caballero su buena crianza, pidiendo permiso a la madre de la jovencita
y a ella misma, no invitándola de hecho,
como se acostumbra. Un detalle inapreciable.
Los hombres deben llevar las dos manos
enguantadas, sobre todo para bailar.
La mano desnuda puede sudar y manchar el guante y el talle de la dama.
Las señoras irán provistas de un «car•
net» para apuntar los bailes que se las pidan y del abanico tau necesario e importante en la mujer, rn puñal o su varita de
virtudes.
La mezquita de Santa Sofía en Constantinopla es, según una autoridad competente, la iglesia más perfecta y hermosa erigida por un pueblo cristiane-pues, se sabe,
era iglesia cristiana antes de mezquita
mahometaoa En particular es imponente
el interior, con su maravillosa cúpula de
107 pies de anchura, diseñada eu un plan
hasta entonces desconocido. Hay en o cer·
ca de Constantinopla a lo menos c ien mez·
quitas que son imitaciones más o menos
aproximadas de la de Santa Sofía. El solo
rasgo característicamente maht meta no en
estos templos es el minarete.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Mc1rchita y arrugada á loa
dieciocho

Joven y seductora
á los sesenta años
La edad no !m
:oorta.-N!nón de
L'Enclo11 tuvo un
a p a s!on ado ad·
m!udor cuando
contaba 00 aiios,Las arrugas, la flo
jedad dd las carn es en el rostr o y
el cuello, la lax! •
tud del b usto los
c ..usa el despr en4lm!ento del cutis
y el reblandecl•
miento de los tejl·
dos subcut áneos
Par a evit ar todo
~o Que envej ' Ce porQue destr uye la ap ariencia Juvenil, nad a tan b ueno como la

Creme Sirene para embe-

llece.-

(desgrasada.) - Además de ser
un h igiénico hermoseador sin Igual, sol!•
d!flca lós tejidos, promue ve una circulación salu dable y satura de un magnético
p erf~me voluptoso,-Blanca para la ru·
bta.-Rosa par a la trlguella 6 morena.TARRO COK INTERESANTES CONSEJOS$ 2.25
CO8REOCER'l'Tló'10•DO, $,2.50.

- r oa

PRODUCTOS

DERMATALIS

EN LAS M I N As
Luis R. se desper tó después de una pe·
sadilla que duraba desde algunos horas.
Encendió un fósforo, miró el reloj: las siete, las siete de la mañana. Estaban prisio·
ceros desde tres días.
A la luz del fósforo, Marcos s. movió
las pestañas, abriendo luego los ojos como
un loco
Temblaba por el miedo y por la fiebre.
Antonio L. no se :iespertó.
- Duerme-murmuró Luis. -El puede
dormir!
Volvieron a entrar en las tinieblas.
-Ayúdame, Luis,-dijo Marcos queján·
do~e. agarrándole una mano en la obscu·
ridad.
-/Que yo te ayude?-La voz de Luis
sonó áspera, casi feroz.
-No q uiero mori r, Luis-lloró el joven·
cito-tú sabes tantas cosas! Busca, busca,
encuentra algo......
--L o pensé toda Ja noche-dijo Luis, con
len titud, como hablando a sí mismo.-Acabar así como un ratón. y 0 era fuerte, yo
era inteligente. H ubiera llegado a ser e l
jefe. Malditos todos! Malditos todos los vivos!
- / Moriremos, Luis?
-Como ratones.
Marcos se levantó de pronto. Una piedra
cayó despertan d o el eco d el su b terráneo.
-No te muevas-gritó Luis.-Te tiro al
agua si te mueves; te tiro, por Dios!
El otro volvió a acostarse lleno de miedo.
-Marcos-murmuró L uis, después de un
momento. Buscó en la obscuridad la mano
a rdiente del muchacho, Ja estrechó entre
las suyas.
La voz débil le contestó:
-Luis, sálvanos tú!
y volvió a reinar el silencio. Pasó otra
hora. Se oía siempre la respiración fuerte
y tranquila de Antonio L. que dormía.
-Qué respiración caliente!-murmuró
Luis.-/ No sientes qué aliento?
Marcos tembló como si despertara de
improviso; se movió c0n trabajo.
_y0 quemo,
-/No sientes el aliento de :\ntonio? Es
como fuego.

m•:º

-Yo he bajado en el agua esta nochedijo después de un momento.-He nadado
hasta la entrada de la segunda galería. El
agua baja siempre. Desde allá siguiendo
por la galería, virando a la derecha y después a la izquierda se puede alcanzar el
pozo. Si trabajan de aquel lado hay modo
de hacerse oír .... - Había hablado lenta·
mente, cerno si estudiara en su idea el ca·
mino que había que llenar.
-Quiero tentar -añadió.
Podíase casi oír los corazones que latían
como martillos. Antonio r eflexionaba: su
cerebro era un poco torpe.
-Dices, /virando a la derecha, después
a la izquierda? He comprendido, voy yo.
Se puso de pié.
-Dénme antes qué comer.
-Come-dijo Luis-y toma un sorbo de
agua. Después te sentirás mejor .
Rió con la risa silenciosa.
-/Hay todavía mucho pan?-preguntó
Antonio.
-No, dijo Luis. Y tampoco de aire hay
mucho. ¿No sientes?
Antonio no pidió nada más. Comió despacio, muy despacio. Era alto, fuerte, enor·
me: un coloso inocente.
-Pero-dijo cuando hubo acabado de
comer y de beber-no veré. ¿Cómo haré ?
-Es una empresa difícil-dijo Luis.Iré yo.
-Yo nado mejor que todoS--observó An·
tonio. Tenía vergüenza de su misma ham·
bre extraordinaria y quería ser útil a lo
menos.
-Dime otra vez el camino. Primero a
la derecha, después a la i zquierda.
-No vayas!-gritó MarcOS--no vayas,
tengo miedo.
- / Miedo de qué?-dijo Luis; y le estre·
chó la mano hasta hacerle daño.
'
-Antoni?, Antonio, no vayas!- sollc2ó
Marcos, quitando con fuerzasu mano de la
otra.
-Se quedará .\ntonio, voy yo.
Y también Luis ~e levan!&lt;&gt;.
:\tarcos sintió en la oscuridad que los
dos hombres estai)an de pié, uno al lado
otro. Abrió los ojos ·para mir~r: le parecía
de tener una necesidad de mirarlos en la
cara. Y no vi-'\ más que tinieblas· Sintió en
los o¡·os un dolor frío. una punzada; los

volvió a ce rrar, volvió a caer cansado, mur- el agua que había bajado por la noche y
Más ta1de, en las iglesias, las esculturas
murando:
que desde la mañana crecía, crecía con ra· que adornaban coros y capillas, represen·
-No, Luis, tú no....
pidez, misteriosamente. De allá no llega• taban personajes desnudos o en camisa.
Antonio empezaba a bajar, arrastrándo- ría nadie más: ni la salvación ni la muerte.
Los primeros eran los condenados, los
se. Cuando llegó al fondo se detuvo.
¿ Dónde estaba Antonio? Nadaba a tien· segundos los justos.
CUANDO OTROS FALLAN
-1 Cuánto tiempo se necesitará ?
tas .... Su aliento cálido, su hambre terri·
Conforme fué pasando el tiempo, la caCONSULTE A
-Nadando despacio, descansando a me· ble, vagaba para siempre en una oscuri- misa cambió de forma, abandonando la
LOS MEDICOS INGLESES
nudo para tocar la pared, se necesitará tal dad sin fin.,....
de túnica para convertirse en una prenda
(ESPECL\LISTAS EXPERTOS)
vez media hora. La vela puede du1ar aún
.... Y los periódicos hablaron después de graciosa elegancia.
Ellos tratan v cur.111 toJa clase Je enfermedades más. La dejaré encendida para la vuelta. de Luis R., quien había velado nueve días
Crónicas y N erViosas especiales. L:1s enfermedades
-Eociende! .\h! he visto la segunda ga· y nueve noches sobre la. vida de Marcos
de la Sangre en el hombre y en la mujer. especialmen Al margen de la vida
S., el pequeño minero de su pueblo; y to•
te la Esterilidad y toda clase de enfermeJaJes de n~uu- !ería.
La vela que Lu is tenía bien alta, alum· dos supieron cómo, calentándolo sobre su
No deja de ser curioso que en cierto
raleza delic.a&lt;la en ambos sexos que requieren experiencia y habilidad. Una curnción Radii:al y Perma- bró la gruta profunda, cerrada por una ga· pecho, dándole el último pedazo de pan, elemento femenino se haya iniciado &lt;el
nente es GARANTIZADA en cada caso.
culto del hombre», como dice con mucha
Si no puede presentarse a su consultorio, sírvase !ería. Antonio se sumergió entre el ruido lo hubiese devuelto vivo a la luz del sol.
gracia el escritorTery, cuando se pretende
enviarles un timbre de a cinco centavo~. v un cuestio- ligero del agua ; la voz repitió alta, lejos:
nario l e ser.i enviado para un trm.1.miem(J a Jomicilio.
-La segunda galería! He llegado!
TERESAH.
saplantarlo en sus funciones ¡:olíticas, y
Han cumJo ya a mt1chos pacientes de esa man~ra, a
Ac;tonio pasó la cabeza debajo de la ga- - -en cambio continúe la mujer, con su en te·
quienes no han visto jamás.
Sin embar~. una visita es preferible en cada ca- !ería; dijo:-entro!
LAS PERSONAS DE EDAD MUY ro beneplácito, sometida a la más impla·
so.
El coloso desapareció.
AVANZADA es muy frecuente que se que• cable de las tiranías, ejercida despóticaUna caución Je $500.00 oro. se Ja a cualquier per-/Cuánto tiempo empleará?-preguntó jen de postración de fuerzas, y debemos m~te ·por el elemt-n_to masculino.
d á
sona cuyo caso sea tratado sin éxito.
Marcos temblando.
esforzarnos en proporcionar a esas perso· q or pocof q~1e se p1e nse, sed compren e :
I:\'STITUTO :MEDICO BRIT.\NICO
Luis levantó los hombroF. Dejó encendi•
¡'6
· d
fá ·¡
ue nos re enmos a 1a mo a en e 1 ves1,r,
n~s u~a a ,mentac, o vana a ,
_c! mente que ha .llegado
a los límites extremos de la
da por algunos instantes más la vela sobre digestible y que a la par sea nutritiva. En .
.
H
h'
.
ta. Calle de L&lt;)pez, 8
el abismo, y después la apagó.
estos casos conviene ensayar alguna vez el rnconsc1e~c1a.
e a 1 una_ mu¡er que se
México, D. F.
i
Por
qué
apagas?-preguntó
Marcos.
KUFEKE,
que
reune
a
estas
propiedades,
rebela,
airada,
contra
la.
,mcua
conducta
Horas de Consulta: Je 9 a. m. a 6 p. m.
-Para ahorrar-contestó Lu is. Y espe· un sabor agradable, y que ha rnrvido ya en de lo:; hombre~ que la pnva de derechos
Domingos: de 10 a. m. a I p. m.
raron en silencio. Pasaron muchos minutos algunas ocasiones como alimentación exclu· q~e en_ su sentir la pert~necen, ~. vemo~- a
OTRAS OFICINAS EN:
lentos, angustiosos, fúnebres.
siva de personas ancianas que digerían con esla m1sm'.1 hmu¡der sorne edr.set a ,schrec,oln
Puebla, Pueb. Po rtal Hidalgo No. 5.
ME\riJa. Yuc. calle 61, No. 5I4Marcos seguía con el pensamiento el mu· dificultad.
a os capn~ os e un mo 1s o, .9ue oy a
Gufüfab ,jara, Jal. San Francisco, No. 235.
do viaje en la oscuridad. Primero a dere·
Pídase en farmacias y droguerías el Li· presenta h_mchada como un bun~e)o_y ma•
cha, después a izquierda .... Tocar siempre brito de cocina KUFt:KE que contiene nana 1~ f~Jª como a u~ tamal, hm1taodole
NOTA ESPECIAL:
la pared por no equivocarse ... . y mirar más de roo recetas de cocina muy ó.credi• el Emov1mt1ento dte las p,e_rónas.
t
I
El Prof. W. 11. Hale, Presidente de la lnstitut:i6n,
s con ra es a opres, n con ra a que
está ahora a cargo Je nuestra oficina principal en Mé- bien! L;i galería tieue otras salidas; se en· tadas
x i co. D. F.
tra e ntonces ~n un laberinto negro... . .
·
debía, en buena ley, iniciarse l;i rebeldía;
-iAn tonio!-gritó Marcos de pronto.
pero oo es aií y contemplamos, sooriendQ
Y el grito desesperado resonó terrible.
LA CAMISA
sarcásticamente, como haría Moliére, e l
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
-iAntonio, Antonio, oh, Dios mío, An•
hecho de que el hombre, por especulación
de la ca~a F. Wolll y Son. recuerda la fragan- tonio .... !
.
.
y con entero desprecio de las gracias fe.
Luis tembló.
Esta prenda rtel vestuar_10 femenrno e_vo• meninas, cambia la forma de los cuerpos,
cia suave de las rosas de Persia.
_ 1Que te pasa?
ca desde luego las telas ligeras; la batista rectifica la obra de la naturaleza y hasta
BOCA DELICIOSA. F.RAGA:SCIA
Marcos movía los brazos, mirando asus- transparente, envolvie nd o los tesoros de supr ime, por hacerse original, las formas
una plástica impecable.
en el ALIENTO c o n Is■
tado el precipicio.
que f ueron ¡a o b ra maestra y e ¡ encanto
La camisa aparece en nuestros días ele· d e ¡ os mas
, e él e b res escu¡!ores. D e ano
- en
- Tú lo mandaste a morir! No era aquel
- en guerra a b'1erta ¡os sen
- ores pon h'fi·
el camino. Tú lo sabías, no era aquel. ¡ An· gante, contrastando con la rudimentaria de ano,
nuestras lejanas antepasadas.
ces de la moda, se exprimen cada vez más
Perfuman los tocio, Antonio!
¿ C uándo se comenzó a usar camisa?
labios y dan á la
-Cállate-dijo Luis, con un grao tem·
e ¡ cerebro para presentar nuevos &lt;modeboca. sabor de am·
, Nos cuentan que la virgen tenía camisa: ¡os». p ara e ¡¡o suprimen
e ¡ ta¡¡ e, e ¡ pee h o
brosía, apasionan blor;-se apercibirá de la equivocación.
-No puede apercibirse! sollozó Marcos aun se encuentran fragmentos de ellas en y quién sabe cuántas cosas más, convir·
y hacen divino el
· d o a ¡a mu¡er
· en a ¡go muy d'1st1Dto
·
beso de los aman- desesperado-no ha trabajado nunca por ciertas iglesias, donde se veneran como !len
a ¡o
tes.
santas reliquias auténtic.,.s.
, . que reprodujeron Fidias y Praxiteles en
La esoosB o.ne ese lado. Tú, sí, Luis, tú sí.
Es casi seguro que antes se llamó tun1•
d · bl
E
d d
¡
usa las Putlllu de
En
horror quiso huír. Precipitó. Luis ca después fué camisa.
sus a m,Ea es esta~u~s- s ver a que a ·
Violetos de Ru sia, de
y le estrechó con fuerza.
R 1 .
•
h
h h gunas senoras cont10uan mostrando, basQuentln, goza. de li. le -cog10
1
- Mar cos. Marcos, óyeme.
evt, ac,ones se1:1saciona es s~ ª':' ec O tante apretadas y a despecho de la moda,
ternura de suma•
- Tú lo has mandado a morir, sollozaba et n ebste reshpecto, vwlat nddo el mis_tenod de la algunas partes prominentes del individuo;
r!do. lnd!spen'é
d
,
.
um
ra o mom1as e mu·
•
,
b
d
sa ble para
los Marcos, volv1 n o~e ng,do entre los bra· . r a·' se
¡ . ao encon
'd
. s
d' . p_ero_ ~s 1o cierto que aun. no se a pensa_ o,
Que Bman las ex- zos
de
Luis.
Y
Lms
sentía
el
horror
en
el
l
~
et
s
eég
pcias,
veSh
as
con
cami=,
en
,s
s1qu1era,
en
una
buena
hga
por
e
l
sentido
o.uls!teces. Cajita
1ID as ¡:ocas.
_
d
,
artística de alu
pequeno cuerpo prepara o para escaparse.
Las .
f
.
h h
F
. comun.
minio. 50 cvs. Por correo, CArt!tlcBda, 60
, -Y él,di_l?OrLq~é nos siguió ? Yod no que· fueron ;:;:~;~ªrc;~~~:ivatc s~~/~e ~:n;~~
cvs.-En :l.léxl&lt;l&lt;&gt;:Js/u111ns.m, Félix&amp;, Oía. A -v.
RECTOR DE SAAVEDRA.
d'd
b
¡
·
f
San Franci8co, Se.-J. r,obad.te Suc,,. &amp; Cn,. Pro• na .... . 110 u1s con voz apaga a.
No habló del pan que había robado, D'J , o sa ~r que as mu¡eres ran_cesas usar,sa 5.-J. Uihltin, l'iwrs. Sa, Bolívar t5.
dijo q ue había rechazado a otros
bao cam,sas_con ba'ldas carmes1.
L os sollozos d e 1 mue hª~h 0 se e~1ma ban. ta Hasta
siglo la
VIropa
aparece
claramente es·
prendaelentre
femenina.
Poc_o a_poco el cuerpo se ,ba enfriando, se
En el siglo VII se comenzó a usar la ca.
hacia hgero como un trapo. Después un cam • d d
·
E 0t
t ,
¡
esca.lofrío lo embargó todo y fué creciendo: si'glo,saXIIIe ormt •~re e.s epofca Y '?
,
, 1os ra¡es mascu1rnos y emen,Cuando estoy triste, veo en cada una de
a h ora M arcos tem bla b a, mas no por e I f no nos , 1
dí
d
t- ·
·
ni por la liebre.
. so o compren .ªº os un!cas, una ID sus traves11ras la imagen de una desgracia
é
•
,
L
.
Q
tenor
y
otra
exter10r.
La
primera
se
ha•
que puede sucederle, y me pierdo ea mil
1
-:-¿Q u piensas.-mur~uro 1!1s---1 ,ue cía con telas demasiado burdas.
qmera deshacerme también de ti?
E 0 ¡ · ¡O XIV ¡
· f é
, presentimientos dolorosos.
tos ClGARILLOS y
d
13
El cora?óa de Mac eos tuvo un latido .
e s,g
ª ca?1 ª u ya mas Rompe una pierna a un títere, y yo pien·
i orna
AZOADOS
f
t
digna de envolver las gracias femen10as.
so: ¿ Se romperá una pierna en una caída?
tos PAPELESNDREU
ueNroe. d'¡·o L •s
L h h h
Se cuenta que Isabel la Católica, cuando Juega a la pelota y me p regunto: ¿Será un
1
,
u, -no.
o e ec o para 1 't' d z
h'
d
del DR.
los dos. Si lo hubiese hecho para mí solo, e si
e arago~a, izo voto e conser· jugador? Cuando hace sonar su tambor,
sería un asesino. Pero lo hice para los dos· var puesta la cam1s~ qu'? llevaba ha~t!'- que me imagino que puede morir en la guerra;
¿entiendes ?
· s~s arm_as fue~en v1ctonosas, y el sitio du- cuando derriba un altarcito, temo que lle,•
gue a ser un escéptico; cuando lo veo ac uMarcos no comprendió. Su corazón la· ro . · ·· id~s anos!
.
,
tía, latía, vivo únicamente por el susto. y . La camisa de dormir_ que apareció en el rrucado en medio de dos sillas, me parece
también en aquel corazón cansado los la- siglo VII no tuvo éx,_to, probablemente, que un día puede ser arrojado eu una pri·
Representante General en México, tidos se volvieron temblorosos.
~orque después se de¡ó de usarla mucho sión. ¿El? Son sueños.
Octavio Sarti, 1~ Donceles 32,
N 0 d..
d
á
L .
b
tiempo.
.Hastd que yo vi11a no le acontecerán des·
•
,¡eron na ª m s.
u,s pensa ª en
En esas épocas lejanas, las mujeres, tan gr_acias. Le seguiré como la sombra al cuervestidas, recubiertas como castillos, de la
cabeza a los pies, durante el día; las princesas, las reinas, todas, se acostaban des·
DE
nudas.
POLVOS ADHERENTES
La delicadeza femenina actual se espanINVISIBLES
ta ante esta ausencia de traje nocturno que
hoy es riquísimo y seductor , mucho' más
FINURA, PUREZA, PERFU~lE IDEAL. - Comunica al rostro una maravillosa
seductor que el cuerpo desprovisto de to•
l:u~f~c~:~o~e~~e~~•&lt;!.~~!abJ~nfousr~oro:::c~aost tnR~~~~ºfii~~~ ~~~~~~a~
da cubierta y adorno.
absolnla Son los polvos de arroz de las reinas y los reyes de los polvos de arroz
Todo el siglo XV se pasó sin que las mu•
AGNEL. PP.Af'UMJSTA, 16, Aven ue de l'Opéra, PAR.I S
jeres se cubrieran para dormir.

VIOLETAS RUSAS

~!

S'

L~

Higiene. --- Belleza.

Perfumería Francesa.
Av.

E L MUNDO ILUSTRADO

-Moriremos sofocados-dijo Luis sinies·
tramente.
Antonio se movió; ,·iróse de lado, suspi·
ró fuer te y volvió a dormir respirando con
la boca entreabierta.
Callaron.
-Estoy bien-dijo de pronto Marcos le·
vantándose sobre las rodillas Tenía algunos momentos así de delirio.
-Luis, /no sabes que estoy bien?
En la oscuridad Luis rióse con los dientes cerrados: pareció la risa silenciosa de
. n a. Después se levantó, encend1'6
una h 1e
otro fósforo, exploró el ca.m ino.
-Voy a buscarte un poco de agua.
Se dejó caer, arrastrándose ágil y atento
com~ ~º.ª ser pi~nte. Lleg~n1o al borde, del
prec1p1010 apoy~~dose al ultimo escalon y
est~ vez encend_10 un pedazo de vela que
trata en _el_ ~ls1ll?., M1:6 las aguas neg:_:1s
del prec1p1c10,
fi¡amente, escudnnó
con~tenc16n; susoios centellearon. Después
volv16 a subir llevando la botella llena de
agua.
-Toma-dijo.
Y Marcos bebió con avidez.
-Ahora sí-dijo Luis. Y volvió el silen·
cio otra vez. Pasó quizás otra hora, eter·
na, tristísima.
Antonio L , se despertaba al fln.
Oyeron la larga respiración del sueño
que acaba; el coloso tendió los brazos, en·
contró a Luis, se levantó sobre los codos,
aun medio dormido.
- Ah , -dl·¡·o- cómo dorm1'a 1· so-naba que
estaba en mi casa. ¿Qué hora es, Luis?
- N o t engo fós foros Para botar- Contes ·
tó Luis, malamente.
-Serán .... ¿Qué hora será ? Tengo ham·
b re.
•
-Tú siempre tienes hambre.
Entonces rióse también Antonio; pero su
risa fué gruesa y abierta, y tranquila como
su respiración.
-Para comer hay ; de tomar hay tam·
bién. Valor, Luis! Pronto ,·endrán a darnos
la libertad.
- / Los oyes que vienen? Desde 15 horas
00 excavan ya.
-Vienen por otro lado-afirmó Antonio
'd d
con segun ª ·
- Del lado del agua, ¿dices&gt;
' pero vienen,
·
¡ os h e o1'do.
- N o se,
· ca ¡¡o• me d't
L u,s
1 an d o.

~ ©J@ liW@y© ~(9).

DEL ALBUMDE UN PADRE

Madame O. Liesta.

ª

A CUDID

Quinta de ~alud

''R• LaVIS. ta"

A

Tlálpam, D. F.--Teléfono 16.
Asistencia científica de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa. •
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tensión, mecanoterapia.

~

,

'º

[

Diredor Médico,

EDUARDO LICEAGA.

FLOR BELLEZA

4

Acción

Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

..

El mayor
disolvente del Aoido úrico
.'Para abrevlar y e vitar laa C ri•i• de

Dr. A. Ruiz Erdo1.áin

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO

Ad ministrador.

.l. f.avista.

CÓLICOS NEFRÍTICOS
tomad alguna• m ed ida.t1

/

or día .

UMATI
•

LINIMENTO
GENEAU
".-:!~"~
118

Sol o TO P I CO

reempluando el
hego oio dolor nl
caida del pelo, cura

rapida y teRurA de
_lat Cojera■• E1para....,ea,Sobreh11e109,,

Torceduraa.etc..et.o,

Re-.111.i-.o • ll'MOlo&amp;1-.0 aumejórablo.

Parls, 165, Rue S1-Honoré J !Odas Fumacias

�EL MUNDO ILUSTRADO

~

po. Seré su amigo, su confesor, su cenline·
(( l.1. ¿Pero después?
-~{:•~-:-

i Ah! el peosamieoto de dejarlo solo en
el mundo, me aterró., tengo miedo de la
muerte, me he hecho pusilánime. Quisiera
vivir un siglo, quedar decrépito, ciego, paralítico, a rrodillado perpetuamente en una
silla, para que en los días de dudas y de
peligros pudiese aferrarle la mano, tocarle
la cabeza, suplicarle, si no coo la voz, al
menos con los gritos y las lágrimas, que jamás se aparte de la senda del honor.
Y siempr e me detengo eo el-peosamieo·
to de la belleza.
No creía que uo padre además del afee·
to que todos comprenden, pudiesP. a limen·
tar por su hijo un sentimiento tao semejan·
te al de un escultor por su estatua. Yo tam·
biéo espío, con trepidación, el rostro del
que lo mira, interpreto las sonrisas y co·
mento los cumplimientos como uo artista
incierto de su obra.

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO - GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEF0N0S: ERICSS0N, 836.
MEXICANA, 1006.

L===========~

Cada una de sus bellezas me parece un
mérito de mis manos; cada una de sus imperfecciones el efecto de una negligencia
mía.
Cada dia se me presenta en un aspecto
diverso.
Lo miro y lo remiro, de frente, de perfil, adelante, atrás, de arriba, de abajo; corrijo con los ojos ciertos de sus rasgos,
quedo perplejo, pero coocluyo siempre por
darme una refregadita de manos, y decir
que es un bello trabajo.
¡Son grandes niveladores del corazón
humano los niños!
Una pobre mujer con un niño en los bra·
zos, sentada en el umbral de la puerta, ve
pasar una señ&lt;,ra en carruaje, con un niño
en las rodillas.
El chiquitín de la señora e~tá vestido de
terciopelo; el suyo está vestido de andrajo;
aquél tiene un sinnúmero de juguetes; e l
suyo nunca ha tenido juguetes; aquél come
confites; el suyo roe un pedazo de pan negro.
Y sin embargo, de las miradas que cam·
biao las dos mujeres sobre sus propios hijos, la que expresa un sentimiento de eovi•
dia es la de la señora.
La pobre mujer lo observa, y exclama
con un estremecimiento de orgullo:
- iEl mío es el más bello!

Hoy le he hecho tomar un baño, y viéo·
dole desnudo y bello, chprreando agua y
rieodo, pensaba:
- Y sio embargo, a estas pobres criatu·
ras la fiebre las consume, la viruela las
ciega, la tos convulsa los sofoca, el crup
los estrangula, y es preciso ver las ponerse
negras, debatirse, revolver los ojos llenos
de lágrimas, pedir socorro agitando las ma·
oecitas y quedar rígidas; es necesario ver·
las encerrar en 1;n' (.'ajoncioto, ver que las
llevan envueltas ea un paño negro y las
arrojan en un foso y las cubren de tierra y
piedras, y después r egresar a la casa de
une pensando que quedan allí solas bajo la
nieve, en medio de un campo lleno de esqueletos; y al entrar en casa, ver de nuevo
sus juguetes y sus trajecitos, la cuna vacía,
la sillita vacía, la habitación vacía, todo el
uuiverso vacío. y sentir resonar en aquel
horrendo silenr.io la risa de los niños de los
vecinos!
¡Ah! cuando esto sucede me parece que
no se puede hacer más que un&amp; de dos cosas: o destrozarse el cráneo contra una pa·
red, o caer de rodillas y permanecer per·
petuamente con la frente inclinada sobre
la cuna.
Desde que mi vida está ligada a esta
criatura, no me aterra ya el pensamiento
de la muerte, o no me entristece sioo eo
cuaoto se relaciona al de su porvenir.
Pero si por su vida debie~a sacrificar la
mía; si con la seguridad de salvarla, debie·
ra hacerle escudo de mi cuerpo. y defeo
derla sin defenderme, inmóvil con ella en
lo~ brazos, y diez asesinos a mi espalda:
¡oh! tiemblo con no sé qué voluptuosidad
feroz y soberbia ante ese peo~mieotol
Creo, sieoto, juro, que me dejaría acribillar a puñaladas, cubriéndole la cabeza de
besos, sin abrir la boca pata gritar :- ¡Piedad!-y sin derramar una lágrima sobre mi
destino ..... .
EDMUNDO DE A'.\IICIS.

.

Cúrese usted IDISIDO en
su casa

.J

Se Debe Curar Toda Clase de

las Enfermedades de la Sangre.
Ningún daño pueden causar los microbios; y los gérmenos de las enfermedades se extenminan, cuando la
sangre está limpia y circulan.do con
actividad en las venas y las arterias.
En estas condiciones cual.quiera persona puede des-afiar los microbios.
Las full&lt;lionés de la sangre son las
de proteger y conservar la vida.
Cuando la sangre circola a perfooción, el cuerpo está saludable y activo, pues toda enfermedad es sNJ14&gt;lemen te el resultado de alguna obstrucción en la circulación de la sangre.

El Remedio de Munyon para la
Sangre, cura radicalmente todas las
impm,ezas de la Sangre los Barros
la Complexión defectu¿sa, Ilerpes;
Elczema, y todos los desarreglos de
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El Remedio Líquido de Munyon pa.
ra. la. Sangre ( en pastillas) no tiene
igual para las Afecciones Sifilíticas
de los Huesos, las Ulceras Sifilíticas
y las eniermedades Cutáneas y Escrofulosas; desarraiga toa as Jas impurezas de J.a Sangre. Precio $ 4.

Un Testimonio Entusiástico.
"Haba·na, JuUo 3 de 1912.
"Pendone la dilación de este testimonio, el que le ruego acepte unido
al mayor reconociJuiento y más profunda gratitud. Coauo usted sa•b e desde hace más de dos años el estado de
mi sao.gre ha sido bastante desfavorable, man,üestándose ,particulaT&gt;meote en el rostro esta descomposición
tan peligrosa como molesta. Las po'.
cas dosis del remedio '' Líquido para
la Sangre", por Ud. a mí recomendado con tanto acie-rto, hao sido suficientes p:.ira el completo restablecimiento, inclusive la curación de la
piel del rostro, cuyas buenas con.di:
ciones, obtenidas con su eficaz remedio, me obligan a recomendarlo por
c?usiderarlo un deber, tanto ,por gratitud a Ud. como 4&gt;or .humanidad a
mis semejantes; teniendo particular
placer en contestar lo que cuak¡uiera
persona interesada, se ,s irva interrogaT&gt;me.'' Ateot3Jlllente. Eduardo
Cardona.-S ¡c. Hwbana 151.
El Remedio para los Riñones, cura
pront-amente los Dolores de Espa&lt;Lda
y todas las enfermedades de los Riñones. 50 centavos. 3 X, $ 2.

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~funyon 's 53 aud J efferson, Phi.la•
tlelphia, E. U. de A.
·

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 16, Abril 20</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Asociación de Damas Caridad y Progreso</name>
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        <name>Cabellos rubios</name>
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                    <text>��CAPITAL:

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�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Calendario de la semana.

Enfermedad
El término enfermedad significa cualquiera desviación del estado normal del organismo, ya sea mental o corporal. Cnando la estructura o el funcionamiento del organismo difiere marcadamente de su estado normal, existe enfer medad, que podrá ser
orgánica o sea con lesión de uno o más órganos. o funcional que significa solamente
alguna alteración en el funcionamiento de uno o más órganos. En cualquiera de los
casos, esa desviación o falta de normalidad. afecta el organimo en general, porque el
funcionamiento de los diversos órganos es mútuo y unisono
Igualmente, en cualquier caso la circulación de la sangre sufre alteración desfavorable, la que de por si constituye enfermPdad Además, esa misma alteración o cambio desfavorable de la sangre, puede causar cambios orgánicos o funcionales en alguno de los órganos. Esto demuestra la gran importancia de conservar la sangre pura Y
sana, para evitar esos males y las complicaciones consiguientes. Observando cuidadosamente las leyes higiénicas, se pueden evitar esos desarreglos y las enfermedades;
pero al sentir el menor síntoma de alteración anormal, conviene fortalecer el organismo en general, y por lo tanto la sangre, con un buen tónico reconstituyente, y se
recomienda la bien conocida eficacia, al efecto, de la fórmula siguiente cuyos componentes se pueden comprar en cualquier farmacia : Extracto compuesto vegetal Arvelina, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe compuesto de
zarzaparr illa, 6o gramos. Mézclense bién y tómese una cucharadita después de cada
comida Agítese el fr:&gt;sco antes de usarse.

,~:;.;~::=;~:.::;;;~;; \1
I

A 25 CENTAVOS LA CAJA.

l---------------·---.:

Para loe luaa.rea donde no ee enoneotre, ae deepaohatranOO de pone, enTl&amp;ndo
oon el pedido en aelloe de oorreo eo.ao on. por O&amp;da a&amp;la., por docena. P,5Z,&amp;l Depoaltarlo reneral,
,.A,Al!L •• OlfTl!QA, 8" OALLlr o• 1t1AN,.1Qu• N9 ea,

ª"•

•

•

l

JUEVES 17.

Oon placer y satlsfacci6n declaro, que
la. PERUNA me salvó la. vida.. Después
de haber padecido de los bronquios y de
resfríos que ningún r emedio podfa
aliviar, me dispuse 11 probar la. PERU:s' A
y siento no haberme resuelto antes. Con
cinco frascos de Peruna r ecuperé la
salud de que h oy gozo. Leonarda
Barrera, Las Placetas, l\Iexico.

San Aniceto Papa Mártir y la Beata María Ana de Jesús Virgen.-Hoy y en los dos
días siguientes, oficio y misa de la Infra
Octava de Señor San José con rito semidoble. que permite la celebración de misas
privadas de difunto con ornamento negro,
en todas las iglesias del Clero Secular•
dentro del Arzobispado de México.

Pecas panos en el
rostro o el cuello
Y no quedan
la menor excusa
para continuar sintiéndose avergonzada y humillada
de tener pecas ó
paños en la cara,
pues existe-muy
bien experimentada por cierto la

VIERNES 18.

D, "•

Santos Per fecto Presbítero Mártir y Gal-

BANCO CENTRAL MEXICANO
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Blelchroeder. BerUn, Oomptolr Nattonal y Escompte, París. S. 7 Ofe .. New York.-Na•
\lonalOttyBank. New York.-Flrs\. Natlonal B11.ulllerObmo tca«O Voc.-G'nk,O{a.

dino Obispo Confesor.
SÁBADO

19.

Santos Crescencio Confesor, Elfego Obispo y Expedito Mártires.

f

~
fj

D0M1SGO 20.
Los Go20s de María Santísima (su fiesta
el 14 de Mayo). La Octava de la Solemni·
dad de Señor Sao José, Esposo de la San·
tisima Virgen Maria, Santa Inés del Monte
P ulciaoo Virgen y Sao Crisóforo Mártir-

CEREVISINA

COGNAC

(Levadura seca de cerveza)

La CEREVISINA da maravillosos resultados en el
tratamiento de los furúnculos. En los enfermos que padecen de psoriasis, herpbs ó eczéma, prod uce el mejor
éxito mejorando rapidomente su estado general, asi como
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las pecas,
que desvanece positivamente toda
clase de paños y pecas en .il rostroApl!quese durante unas cuentas noches al acostarse y obsérvese que
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de la casa F. Wolft y Son. recuerda la fragancia suave de las rosas de Persla.

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VICHY liRANDE•liRILLE
VI CHY HOPITAl

&amp;DJe;;::!." del

Enfermedadea del Estómago.

hlTILLES - sELs-¡ coMPR1Mes

VICHY·lTAT

impide al cutis desecarse y des-

abandonar l a '' \'iolebt,c'' que eongestiona la nariz y las me-

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del Estado

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costrarse bajo la acción del aire y así permite á las Señoras

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eº

M1fRCOLES 16.
San Benito José Labre Confesor, Santo
Toribio de Liebana Obispo Confesor y
Santa Engracia Virgen y Compañeras Mártires

Se parteo los pichones en dos mitades a

Las madres deben obligar a sus niños a las alas. Sazóneose bien de sal y p1m1enta
conducirse con sus herm:i.nas, como ten- y háganse cocer en 125 gramos de mantedrán que hacerlo más tarde con todas las ca a la que se incorporan cuatro cucharamujeres en la sociedad. Por ejemplo: dar d37 de keite. Vuélva~se varias veces y
su libro o su juguete favorito a la berma- dé¡eose cocer una ~ed1a hora a fuego leona menor 11e,·ar le sus libros a la escuela lo Retireose las mitades de la cazuela y
cederle eÍ paso para entrar en una habita'. déjense enf_riar. Echense en la cazuela
cióo, y ceder en las discusiones, cuando donde se frieron dos cuch~radas de setas,
Con el
Compuesto
Vegetal
de
Lyd·a
e11a tenga la razón de su parte, son cosas una ~e chalotas y una de hierbas finas, to.
1 con que el niño debe mostrar su cooside· do picado menudamente. Cuando esle ade• Pmkbam. Lease su carta : ra.cióo, porque él es el más fuerte.
rezo esté bien cocido, viértase por ambos
ELa B
z d C
p
Otro acto de cortesía, que no es muy ob- lados de cada medio palomo, y envuélvase
"Mis d~1ª' _ona e ana1• . anamá.- servado por los muchachos es el quitarse cada mitad en un papel aceitoso. Así dis_;::;;..;,..;~ enc1as eran co:ph~da¡; la el sombrero para saludar a las señoritas de puestos, van a la parrilla donde están me;,,
men\ uadCl 1}_ ve. sus propias familias cuando se encuentran dia hora. Retirense y sirvaose empapela' ,.
etas a un an..., Y O- con ellas en la ca11~.
dos. En una salsera, aparte, sirvase tam·
',
ras ~scasa;~ufrla de Todos estos actos de cortesía pueden ser bién una salsa rnbia alargada cc&gt;n medio
mudc "pesa ~z ªtre.
1 de tal manera impresos en el carácter del vaso de vino blanco y media taza de caldo,
or de
-- que 11egueo a formar casi. una segun- sazonad a con sa,
1 p1m1enta
· ·
· de e tab
b 1t·-'v1en
t re• orno
y una cuc haras
aa a 1...a; am- d •
da de i agr
1
. ·. bién tenia mucha a natura eza.
_
.
v o e.
¿
picazón y padac!a de . Las ~adres deben. de ensenar a sus h1ii!1¡;¡, · la vejiga. ~ Atribuia ¡os e h1¡as a q~1~ se sirvan mutuamente.
.
• mis male:i áque era En las_ fam1has nu~~n,sas_ ocurre con
REPOSTERIA
estéril
varios frecueoc,a
que predilecta
cada orno aehge
entre
sus __ B0L1TOS OE. HARINA DE MAiz.-Dos tac1.édi pues di'
her.nanas una
quien
confía
m
cos mtaeb Jebr'ln tocios sus pensamientos y' con quien com- tas de harina de malz y una de harina de
,..__ _...:.....11.;·l.!..-_¡ '&amp;:etenodes
ªas- parte tristezas y alegrlas
trigo, tres de leche agria, una cucharada
nte esarro 1ª· a
Cuando comienza el chico a ir al cole de azúcar o de melado si se prefiere, una
ner una cria- .
h d' d
d
t d
1
n o podiagrandemente
por Me
e s Osorprendí
ura.
des- g10 la hermana pierde parte de su cooñan- cuc ara ita e so a .Y o ra , e sa
pués de tomar s frascos del Com- za.
~ézclense _muy bien azucar, sal y las
puesto Vegetal de Lydia E, Pinkbam ;..Entonces debe obrar la influencia de la harinas de tr~go Y de. maiz. Bátanse los
de estar en estado y apenas si lo podia madre.
huevos muy hgeros. D1su~lv~se la soda _en
creer. Volv1 á ver al m édico uien me' fE11a debe hacer que la hermana escriba dos cucharadas de ag~a b1rv1~odo y anádijo que se me estaba formanao un tu- ;¡I hermano austnte, y recordarle que el dase a la leche: revo\".1endo bien y se agremor. Mi "sposo me aconsejó que no le hacerlo puede tener mucha influencia en ga a los otros rngr~d1entes, echando deshiciera caso al médico y que me fuera el concepto que el último habrá de tener p~és los huevos battdos Y se bate tocio muy
á mi ciudad natal-Kingston Jamaica de las mujeres. Por esto la joven 00 debe bien. Se echa en tarteras. engrasadas 11e-lo que efectué-Hoy tengo el orgullo rebajarse nunca en ocasiones ni en pala- náodolas como nn~ Y media p~lgada Y se
de decir que soy madre de una preciosa bras delante de su hermano.
ponen en horno vivo unos i5 minutos.
nHi.a de 7 meses. Apesar de haber es- Las condescendencias tontas de parte de
tado casada 9 años si no hubiera sido las madres y hermanas, hacia los niños,
por el Compuesto Ve!Jetal de Lydia E. vuelveu a éstos egoistas y faltos de caba11e·
El duque de Parma es el príncipe euroPinkham nunca hubiera dado á luz. rosidad hacia las mujeres. «Un hombre es peo que tiene la familia más dilatada.
Des.ie _entonces lo he recomendado á lo que la mujer hace de él,&gt; es un antiguo De su primera esposa, una princesa de
muchls1mas personas, tanto en Jamaica refrán, y el amor de la madre puede for- Barbón, tuvo nueve hijos, todos los cuale~
como en Balboa."-SRA. ROSA ROSINA mar en su hijo un nuevo «Sir Galahad&gt; viven, a excepción de la mayor, que fué
DONALDS, la Boca, Zona del Canal Que tenía la fuerza de diez hombres, por- princesa de Bulgaria.
Panamá.
que su corazón era puro
De su segunda esposa, una princesa de
La Sra. Pin k 11 a. m de Lynn
***
la casa de Bragaoza, ha tenido otros nue, e
Mass., E, U. de A. invita á las en:
Cosa natural
hijos, el menor de los cuales cuenta poco
fermas á que le pidan su consejo. F"
M d 1
·t . d.
d la más de un año de edad,
Ya ha ayudado á otras niiles a _ 1¡ese, ag a ena, gn a 10 1gua a
recobrar la salud. Este será senora,-que tocias las si11as están cubier
o o o
Hablan el malayo mas de cuarenta m1gratuito.
tas de polvo·
•
- :--o sé por qué se asombra usted, seño• Bones de persona. Dícese que es muy fácil,
- - - - - - - - - - - - - - - - - rita. Naturalmente, si todavía no se ha sen- puesto que casi carece de reglas gramalltado nadie en e11as ......
oales.

MARTES 15.
San Justino el Filósofo Mártir (del dla
anterior.)-Santas Anastasia y Basilisa
Mártires.

Pichones a la papillota

UNA SENORA
Mi~J,:'_o;,.1:S:11::::;e~,::~'.:":~:t ~ii!~lk:4:~ié~~f:r.~:~gi~I
DE PANAMA

LA PERU/\A MB
SALVÓ LA VIDA.

Santos Pedro Goczález Telmo Confesor,
Justino el Filósofo Mártir (su fiesta el día
siguiente.) Santos Tiburcio, Valeriano
:\1áximo Mártires y Lamberlo Obispo Confesor.

prevención. Produce efectos segurtsimos en

Q"ANOS, TUltlO,.•S. ALltl01t"ANA8, H•"IOAS, ,.USTULAS, LLAQAa,
ULOlr,.AS, QUlrltlAOU,.AS, ,,aTULAS, .,.Ul'OIONl!B, •To•• l!TO.
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anera e á los Niños

LUNES 14

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sus maravillosos re'!ultadoe, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del pó.blico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en

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nodrizas durante la lactancia, á los niños para
fortalecerlos y desdrrollarlos, así como EL VINO
DE DUSART se receta en la Anémia, colores •
páhdos de las jóvenes, y á las madres durante

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el embarazo.
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jillas, rch:itando la sangre en las venas de l a cara y ocasionrundo á esa última nr baño de vapor permanente é inteDlipestivo,
prineipales causas del desarrollo tan frecuente de la caparrosa.

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desaparecer. ¿ A cuán las persOI
D88 l es gusta el sabo1· y olor del
aceite de hígado de bacalao ?
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cosas más repulsivas en el mundo.
Algunos lo toman indudablemente, pero sólo porque se les dicEI
que debe tomarse." ¡ Pensar que
-un medicamento precioso no puede emplearse cuando es necesi11·io,
sin repugnar y molestar al paciente! Y, según el público declara,
las emulsiones son pi:-co mcno,1
ofensivas que el aceite al na! urnl
Pero el reinarlo de.l terror pa~ó ya.
La cie~cia vino a.l fin al re,cate.
Ahora puede usarse una medicina
eficaz sin que su olor y sabor cansen repugnancia. Porquo en la

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se tiene el resultado
un irinn·
fo farmacé,ttico probado y bien
merecido . Es tan sabrosa como 1,,.
miel y contiene una;;olnci(m dC' un
extracto que se obtiene d&lt;'
ígados Puros &lt;l13 Bacaho, com hin,.clo,;
con Jarabe de Hipofosnto · t' •mpu;}.:-t-o, Extractos d e i\Ia lt ~·, y
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Dr. G. lfalda, Ex-profesor, Cirnjano y miembro de la. ..i&lt;'ademia
Nacional de }Iedicina de Méxi&lt;'o,
dice: "Una de la'l m ejores formas de administrar el aceite do
hígado de bacalao , es prescribiendo la Preparación de Wampole, de
sabor agr adable y perfectamente
tolerada por las vías digestivas.
Yo la receto hace muchos año!',
con el m ejor éxito." La 11 ue!\tra
satisface á l os más difícil e,,, porque cumple lo que se espera de
ella . Es eficaz desde l a primera
dosis V justifica l a coufiauza que
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. Al.margen de la Vida

RECTOR DE SAAVEDRA.
No hay duda a lguna de que la murmuración es un agradable pasatiempo, y que
la casi totalidad de los mortales nacen con
admirables disposiciones para ejercerla.
Esta inclinación humana, esencialmente
del mejor y más perfecto de los animales.
tiene su origen en el sentido crítico que
cada individuo posee o de que se c ree do·
lado, y aunque alguoo3 filósofos la radican
en la envidia, haciendo notar que jamás
se es severo ni se buscan los defectos eu
las personas humildes y que nos son iofe·
riores, es un hecho que las cosas ajenas nos
interesan poderosamente, no por la cofa en
si, sino por el que la representa.
En el círculo de nuestro mundo social,
relativamente pequeño si se compara a la
esfera de acción que en otras capitales
existe, tenemos oportunidad de ocuparnos
con mayor frecuencia de asuntos que en
otros países pasarían desapercibidos y que
aquí pone de relive el trato casi íntimo
a que estamos obligados, y por el cual nos
enteramos de los menores pasos que en el
discurrir de la vida ertda cual tiene que
dar.
Ello nos lleva a cosas bien extrañas, co·
mo por ejemplo: a ioflueocia_r voluntades
libérr imas para que contraigan matrimonio,
porque se nos ocurre q.ie tales o cuales
personas deben casarse, y nos incomodamos con e llas si no lo hacen con quien quisiéramos, o si simplemente tardan en elegir, como si esperásemoi que se nos quitara un peso c!e encima.
Del mismo modo observamos con ioquie·
tud lo que nos parece un asedio a deter·
minados personajes, cuya prominencia pone de relieve la situación, y que vemos
preced idos y seguidos, constantemente, como los r eyes de teatro, de una nutrida compañía.
T odo ello es bien h umano, y así como el
difamador p ierde su tiempo, las más veces,
porque e l que escucha hace en su interior
el juicio del que habla, del mismo modo
aque l q ue n o puede moverse sin tropezar
con e l a migo oficioso, lejos de agradecerlo,

ALFONSO REYES"

piensa en la buena, la)oconmensurable dicha de andar solo!. ...

Los pies y la inteligencia
Las españolas y las francesas suelen reírse de las inglesas y de las alemanas, a
quienes acusan de tener los pies muy grandes. Los neoyorquinos hao emprendido una
campaña semejante contra las mujeres de
Chicago: pero mieutras que las alemanas
y las inglesas han soportado las sátiras con
resignación, las chicagüenses hau devuelto
la pelota.
-iQue tenemos los pies graodes!-ex·
clamao.-Es posible y hasta evidente, porque no se puede negar lo que afirman los
fabricantes de calzado. ¿Pero qué prueba
esto? Pues sencillamente que somos muy
inteligentes. Sepan las neoyorquinas que
el desarrollo de la inteligencia es propor
ciooal a las dimensiones de los pies. Las
mujeres de Nueva York, con sus pies menuditos no son más que muñecas frívolas;
las de Chicago, con nuestros buenos cimiento~ gozamos de mejor equilibrio.
Las neoyorkioas han oido esto como
quien oye llover y se atienen a la pequeñez de sus pies, porque lo c reen bonito, y
dejan que las de Chicago se enorgullezcan
de sus circunvoluciones cerebrales.
o o o
UN SASTRE CONOCE EL PAÑO

E l cliente.--&lt; Cómo, señor, me manda
usted juntos el traje y la factura ? Esto lo
considero como un insulto.
E l sastre.-iQué quiere usted! Tengo un
nuevo encargado que no conoce todavía la
cliente la y le ha coofuo i ido a usted con
los parroquianos que no pagan.

FONDO RICARDO COVARRUSIAS

Barniz al alcohol

''RUBOLIN"
Registrado como artículo de segu n d a clase e,. 3 de Noviembre de 1894.- Imp reso en papel de laa Fá bricas de San Flafael

Año XX. - Tomo 1.

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México, D. F.

Srita . Leonor Unna . -Re i na de los juegos fl orales ef ectuados
en San Luis Pot osí.

Número 15.

�DIRECTORIO
EL MUNDO I LUST RADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERAT URA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC .

ERN E STO

CHAVERO.

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad.. .. . . . .. .. . .. .. . .. . . . . . . .. . $ r.oo
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ........ . ................... $ 1.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .................. .. ..... $ 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
En la Capital ............. : .............. . $ 0.30
En los Estados............ . .. .... ......... . ,. o 35
En el Extraojero ......................... . lt 0.50
Atrasados ........................... . ... . "0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 ruede Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

MANON LESCAUT
Es una antigua conocida, pero que no envejece nun·
ca. Al contrario, cada vez que se la encuentra, asombra
con el oro siempre nuevo de sus cabellos blondos, con
la risueña luz de su mirada, con la ternura de sus mejillas frescas, con el sonido de su risa donde se traiciona
la alegría de una indestructible juventud. Somos noso·
tros los que al saludarla en esos encuentros, nos halla·
mos más cansados y viejos, con una sombra de melanco·
lía en la frente y en el corazón,'un poco parecidos a des
Grieux, cuando retornó solo a París, solo y triste, acompañado únicamente con el recuerdo de sn admirable
amante. Somos nosotros los que nos hemos vuelto un
poco prudentes con la madurez. El aire se enfría en los
boulevares por las noches y por las madrugadas y Ma·
non quiere que se la lleve a los teatros y a los bailes fre·
cuentemente; que se pierdan algunos doblones en las
mesas de juego, que se le obsequien aderezos y braza·
Jetes de oro, donde chispean los fuegos fríos de los diamante:-s y que se premie a los cocheros con largas propi·
nas. También los años vuelven mezquino a uno y tama·
ñas exigencias inquietan. Y si eso fuera todo, acaso se
podría contentarla de vez en cuando. Hablo de los célibes. Pero Manon es una loca. No le importan las cosas
serias de la vida y se encoge de hombros en su presea·
cia adusta. Para agradarla hay que reñir con la familia
y con la policía, instituciones que no se dejan burlar fácilmente. Y sobre todo, hay que ser joveo, hay que te·
ner en los labios la miel de los veinte añof; que ella gusta tanto de las riquezas como de los dulces besos. Lo
demostró de sobra, puesto que por eso fué a morir en el
corazón de una lejana selva americana.
Es frívola, es coqueta, está llena de caprichos, es ado·
rabie. Es pérfida. además, pero con tanta ingenuidad,
que no se puede menos que perdonarla, como hizo el
gentil caballero. Y por eso, justamente, oo envejece. Li·
bre de los encajes y los falbalaes de su siglo, fuera del
cuadro de la sociedad exquisita y refinada, sutilmente
libertina, en donde le tocó vivir, se yergue Manon con
su perpetua juventud, dando pábulo a los sueños y ali·
mento a las quimeras del amor. Los hombres corren
ahora tras de su belleza, moldeada en las inquietantes
angosturas del traje sastre, como la seguían cuando gas·
taba tacón rojo e inflado tontillo. Está por encima de
las modas y de los madrigales alambicados. Es la ilu~ión
y todos los días se enciende una sonrisa en su boca y
una risueña mi rada en sus ojos para los des Grieux de cabellos negros.
Pero también es la realidad y el buen caballero, que
era muy joveu, en vano se desesperó cuando algún des·
engaño cruel vino a recordárselo. Contemporánea de
los amores pastoriles de St. Preux, Manon no llevaba en
la sangre, por cierto, las abnegaciones de la Nueva
Eloísa. A la rústica alfombra del campo prefería las al·
cobas bien tapizadas, al murmurar de los arroyos, el
ruido de las áureas monedas, a los colores de las rosas,
e l fulgor de las piedras finas. No, ¡¡o era bucólica y ca·

recia de cultura humanística para penetrar el sentido
estético de las églogas. Mas tampoc? fué una criatura
extraordinaria, como pensaba des Grieux. Era__muy na·
tura! que Maoon, siendo por naturalez:i, exqu1s1ta y de·
licada, quisiera rodearse de sedas y de Joyas &lt;Jºe poseen
con largueza esas cualidades, y m~ natural aun, q~e no
le importase conocer cómo se acuna el oro y la d1ficul·
tad que cuesta adquirirlo, sobre to_do ~ los e~aroorados.
Tales deseos no vuelven extraord10aria a 01nguna mu·
jer. El amor es el lujo de.. la vida y rec.lama la _caricia
de las cosas bellas, entre las cuales es más capitoso su
perfume. Manon lo sabía por i~stinto y le gustaba ?cul·
tar su5 amores en nidos de terciopelo, como una Joya.
Abrillantaba la cornalina de sus uñas, inconscientemen·
te felinas, en blandos cojines, sin darse cuenta de que, a
veces las hundía en el corazón dE su amante. No pod1a
prescindir de i?s ha lagos ~e la riquez_a y su desgra~ia
fué que des Grieux careciera de medios para alcanzar·
sela. Eo el delirio de sus amores, eu pugna con la poca
fortuna del caballero, rodó por cárceles húmedas y som·
brías, por celdas de conventos desmantel_adas y silencio·
sas, fué deportada a América en la senltna de una em·
barcación, al lado de una docena de lamentables mere·
trices, ella, la delicada y exquisita criatura, que bien
pudo, del br azo de un Richelieu o de un Orléaos, _ale·
grar con su gentil presencia alguna fiesta de_ Versa1lles
y lucir picarescamente en las cenas del Pala1s-Royal. .
Lo extraordinario fué que la rosa del amor se arra1·
gara tan profundamente en esos limos y floreciera des·
bordante de aromas y colores. La abnegación, el dolor
y la ternura, regaron sus raíce5 y la gracia, 1~ b_elleza y
la juventud corren por su t;,IJo como una savia mcesao·
te. La voluble muchacha, que tao fácilmente se olvida
de sus juramentos y cuyos frívolos caprichos pare~en
ser la única ley de su corazón, se salva del oprobio y
de la vulgaridad a fuerza de pasi6nyde dolor. No pue·
de ser más patético el drama que se desarrolla ~n el fan·
go social de París y que co_ncluye e~ el ~est1erro y al
muerte, la única que pudo imponer s1leoc10 al amoroso
dúo de los amantes. A veces se interrumpía la doble
canción; más era para reanudarse con nuevas melodías
y nuevos arrullos, con notas tan límpidas y tan puras,
con un sentido tan hondo de los secretos. del corazón y
de los misterios del amor, que por ella se conquista Ma·
060, un lugar entre las grandes heroínas de la vida y de
la fantasía, entre esas creaciones inmortales que pare·
ceo sonreír desde el fondo de los siglos animadas por e l
soplo genial de un Shakespeare y de un Goethe.
Lo extraordinario fué que la música ligera del clave•
cioo, a cuyo sonido se bordaban las cortesanas figuras
de la gavota y el minué, bubiera encontrado en sus no·
tas ese elocuente himno de amor y lo expresara tan so·
beraoameote. Como todos los que escriben libros mara·
villosos, el Abate Prévost, no supo que forjaba una obra
maestra, cuando modelaba a su Manón, tal vez con el
recuerdo ingrato de su joven querida, linda y voluble
como aquella y que un día le dijo sonriendo:, &lt;Adi?s,
me voy; at!lo a otro.&gt; El Abate, seguramente, solo quiso
consignar la memoria de un episodio juvenil, con la me
lancolía &lt;del que lleva en su corazón los rastros de sus
antiguas penas.&gt; Y resultó una admirable hist?ri~ de pa·
sión, de sufrimiento y de ternura; un breviario par:i,
amantes felices y infortunados, un dulce poema sentl·
mental para los corazones sensibles, Saint Beuve se ad·
mira de cómo puede despertar emociones tan hondas,
la llana relación del Abate, escrita en sencillo estilo y
con parca r&lt;itórica. Es que la poesía, e l sentimiento, la
gracia, están en la pareja misma, en esos dos mucha·
chos encantadore~, llenos de inocencia y de juventud,
no contaminados, sino idealmente, de la profunda corrupción de su siglo. Les basta su amor, para salvarse
de toda mancha, y si eso no fuera suficiente, allí espía
la muerte, que subraya, santificándolos, los extravíos de
los desgraciados amantes.

Otra vez hemos visto a Manóo, y con qué encanto, sus·
pirar su canción amorosa en uno de nuestros proscenios.
La hemos encontrado en la silla de posta de Amiens,
camino de París, todavía toda aturdida (Je sois eocore
tout étourdie) por el amor del Caballero que la lleva a
los placeres y la ruidosa alegría de la gran ciudad. Le
hemos perdonado su primera inconstancia, cuando se
presenta, palpitante de esper~~za de remo:dimieoto~,
en el Seminario de San Sulp1c10, 10terrump1endo el s1·
leocio del claustro con su vencedora voz de sirena, que
desde la primera hasta la úl_tima nota, coo~e.rva e l ton?,
la exaltación, el vuelo entusiasta de un d111rambo. Ft·
nalmente la hemos acompañado en su destierro, despi·
diéndonos de su juventud piadosamente y de su fragili
dad con un oculto sentimiento de simpatía. Porq!}e no
queremos que se convierta; la aceptamos tal como es y
sólo se siente no ser bastó.ole júven para seguirla ale·
gremeote en sus correrías. No olvidemos que el am_or
es el lujo supremo de la vida y nunca se paga demas1a·
do caro si se alcanza. Todo es poco para agradar a Ma·
n6n. Y si somos algo felices en este pícaro mundo, lo de·
bemos a esas bellas mentiras, donde algunos espíritus
escépticos, colocan al amor e n primera fila.

r

RAFAEL LO PEZ.

test

ridelidad ...:
(inédito).
(Para &lt;El Mundo llustrado)
De todo y todo lo que yo h~ amado,
solo las 'Rimas no me hao deJado:
Conmigo moran bajo la tienda
o vuelan ágiles a mi lado,
mientras claudico, ya fatigado,
por agria senda.
Doliente, triste .... mas resignado
a que niogu':10 mi mal coml?renda,
en el Misterio me he refugiado ....
En la comarca de lo Soñado,
frente al castillo de la Leyenda,
vivo ignora:lo....
.
Pero las Rimas no me han deJado:
Conmigo moran bajo la tienda!

•

&lt;Vae solil»-dice, rugiendo airado,
el Viento, en torno de mi vivienda:
«Vae soli!&gt;-aulla, desesperado!
Y yo, le grito (para que atienda):
-&lt;No estoy tan solo, Compadre ':"lado:
Te::go mis Rimas; ':1º me _han deJado:
Conmigo moran baJo la henda!&gt;
AMADO NEHVO.

El canto del Ruiseñor
Los dos escuchamos, mirando hacia el jardín. . .
El jardín se había confundido en una masa v1olacea,
rota aún por el relumbrar de la fuente.
.
Una zona de luz persistía, en los confin~s del cielo,
una larga zona tricolor: sanFuíoea en_lo baJo, luego n~raojada, después verde, de un verde de vegetal moribundo.
, 'd
f
En el silencio crepuscular, una voz hqu1 ;a. y uerte
sonó.
,
Cantaba el ruiseñor.
-Está en el sauce-susurró Juliana.
Los dos escucháb:1mos, mirando hacia la zona extre·
ma que palidecía bajo las cenizas impalpables de la
tarde.
.
· d
¡
Mi alma quedó, en suspenso, ca_s1 ..:orno s1 e aque
lenguaje esperase una alta revelación de ~n_i~r.
.
¿Qué probó en aquellos minutos de aud1c10n, a m1 lado, la pobre criatura? ¿ A qué encumbrado dolor alean·
z6 la pobre alma ?
El ruiseñor cantaba.
Primero fué como una explosión de júbilo me~odioso,
una lluvia de trinos fáciles que cayeron _en_ el aire con
un sonido de perlas saltando sobre los vidrios de un ar·
monium.
Sucedió una pausa.
.
Un gorjeo se elevó, agilísimo, prolongado extraord1·
nariamente, como probando su fue_rza con un _ímpetu
de arrogancia, para desafiar a un rival desconocido.
Una segunda pausa.
. .
.
Un tema de tres notas, con un s_eo~1m1ent~ 10terrog~tivo. pasó por una cadená. de . variac1o?es hgeras, rep1:
tiendo la pequeña pregunta cinco o seis veces, como s1
fuese modulado en una tenue flauta de cañas, en una
fístula pastoral
Una tercera pausa.
.
El canto volvióse en un tono menor, se dulcificó co·
mo un suspiro, se debilit~ co~o un gemido, exprimió la
tristeza de un amante sohtano, un deseo desco_nsolado,
una vana espera; lanzó un ll_am&gt;ldo final, repentino, agudo, como un grito de angustia; se ..pagó.
Otra pausa, más grave.
,
Se oyó entonces un nuevo acento, _que no p~r~c1a saliese de la misma garganta, tan_h~m1_lde, era_ !1m1do: débil. tan parecido al piar de los paJantos recten nac1d?:&gt;,
al piar de un pequeño gorri6?: luego, con uo3; volub1hdad admirable, aquel acento 10genuo ~e mudo e? una
progresión de ~otas si_empre más _r~p1das q1;1e brillaron
en vuelos de trinos, vibraron en 01t1dos gor¡eos, s~ des·
plegaron en pasajes osadísimos disminuyeron, crecieron,
rayaron las a lturas soberanas.
El cantor se extasiaba con su canto.
Con pausa tan breve que !_as notas casi no tern_iio~bao
de apagarse, difu?día su ebriedad en. una mel_od1a s1e~pre variada, apasionada y duke, sumida, y_ v1brant~, h ·
gera y grave e ioterru~pida ora por deb1les_ ger~udos,
por imploraciones lasttmeras, ora por repentinos 1mpe·
tus líricos, por invocaciones supremas.
.
Parecía que hasta el jardín escuchaba que el c1el? se
inclinase sobre el melancólico árbol, desde cuya cima
un ¡:.oeta, invisible. vertía tales efluvios de poesía.
La selva de flores exhalaba un suspiro profundo pero
tácito.
.
Algún reiumbrón amarillo, titubeaba en la z~oa occ1:
dental, y aquella última mirada del día era triste, casi
lúgubre.
Pero una estrella despuntó, muy viva y trépida como
una gota de rocío.
GABRIEL D'ANNUNZIO.

•

Presentamos en esta página los retratos de la señora nposa del Pre~ideote de la República y también de las esposas de algunos mioistros.-En lo alto en el medallón de enmedio, la señora Emilia Aguilar de Huerta. A su derecha, en primer té rmino, la señora Rdugio B orneque de de La Barra, esposa del mioi~tro de Rela·
ciones; y en segundo té1mino la señora Carmen Morales de Reyes, esposa del ministro de ]usticia.-A la izquierda, la señora Maura Torres de Esquive! Obregón, esposa del ministro de Hacienda.-En el centro de la plana, la señora Mercedes B. de Mondrag6o, esposa del ministro de la Guerra.-Debajo la señora María Luisa Sou,a
de Robles Gil, eswsa del ministro de Fomento.-Y a su derecha la señora Amelia Salas de De la Fuente, esposa del mini~\fQ qe &lt;;:o¡quq¡gacioq~~.

�..

Sr. don Francisco Díaz de León, Gran
filántropo mexicano,
Hoy hace diez años falleció el señor don Francisco Díaz de León, hombre bueno, honrado y
gran amante de la humanidad. Con su desaparición perdió nuestra patria urio de sus hijos más
preclaros.
En aquella ocasión dedicó a su memoria la
Elegía adjunta otro hombre bueno y honrado
quien, a su vez, pagó su tributo corporal a la
madre naturaleza en las postrimerías del año
de 1912.
Como homenaje a los dos publicamos la com ·
posición poética.

ltLlt(G!!A
A la memoria del esclarecido filántropo

~mí~ W!mfü~~

ID)!í~2' ~ ~mi

Si una Julce memoria
l:s el !-tUJarlo en que ~e envuelve el nombre
Entonces, al dejar. mezquino el suelo.
Astro se surge, en la reglón del rielo!

La sagrada memoria de 103 séres
Que c ruzan por la mísera existencia,
Revelando doquiera su presencia,
Por dejar á su paso bendecido,
Lauros inmarcesibles, de sus sienes!
Ejemplos de virtud, en todas partes,
En todas partes, bienes;
De esos heróicos séres la memoria,
Ornato de la edad en que vivieron!
Velada, e n su santuario por la gloria,
Durará eternamente,
Sin que pueda por ella ser temido,
El infierno execrable del olvido.
o o o
Los que saben hacer de la existencia,
La sublime epopeya del trabajo,
Y constantes, y nobles, y esforzados,
No cejan en la lucha,
Sino cuando de la implacable entre los brazos,
E l último ay! de su existir se escucha:
Esos,.... tienen derecho
A que al llegar a su mortuorio lecho,
Aquello~ qne apreciaron las lecciones,
De su labor preciosa,
Vengan a protestarle~ que su ejemplo,
Hallará dentro el alma pesarosa
Indestructible, magestuoso templo!
o o o
Los que supieron dedicar su vida
Con el ardor que la virtud imprime,
A brindar un consuelo al que padece ;
A calmar del q ue sufre los dolores;

El llanto a restañar, de aquel que gime,
Esos, .... tienen derecho,
.\ que al llegar a rn mortuorio lecho,
El que estim"r sus dones ha sabido,
Venga a bañar su nombre bendecido,
De gratitud ardiente con el llanto,
Q ue deja al qu • lo vierte satisfecho.
JI
Y así fuiste!
Varón esclarecido!
Y así pasó preciosa tu existencia!
Y allí están los talleres,
Q ue de tu esfuer zo y tu constancia al grito,
Vinieron, a poblar nuestras ciudades,
Cantando con su eterno movimiento,
Tu constante anhelar al infinito .... !
Sacrosanto anhelar que preconiza
Tu gloriosa labor de medio siglo!
Y hoy que podemos pregonar tus hechos
Sin que de tu modestia el denso velo,
Venga a empañarles el sublime encanto.
Q ue la Justicia y la Verdad les brindan ;
Trancida e l alma de mortal quebranto,
Ante el golpe terrible de tu ausencia,
Con profundo y eterno sentimiento,
Venimos a jurar a tu memoria
Q ue en medio de las faenas del traba jo,
Serán las cifras de tu santo nombre,
Que tanto bien, con su labor nos trajo,
El cantar que reanime nuestro aliento,
Y en la hora del triunfo y del contento,
El galardón mayor de la victoria!
o o o
Y así fuiste!
y no encuentro,
De nuestro suelo amado en los confines,
Plantel en que se asile la. desgracia.... ;
Lugat a que se acoja el que padece.... ;
Empresa que hacia el bien lleve sus fines,
Que no contara siempre entre los suyos,
Con el apoyo am:inte de tus brazos;
Y an.te e 1 grato recuerdo de las horas
De calma, de consuelo, de ventura,
Que en olvido dejando la amargura,
Con que luchaba en su penosa vida,
Debió a tu santo empeño el desvalido,
Ante la cruel verdad de tu partida.
Por el dolor el pecho comorimido,
Y presa el alma de mortal congoja,
De gratitud y admiración traocido,
Con el llanto que mana de sus ojos
Enternecido riega tus despojos.
o o o
Y así fuiste!
y por eso,
Así te acoge con amor la historia;
Registra entre sus folios imparciales,
Con caracteres de oro, tus acciones.... ;
.\ plaude tus lecciones..... ;
Deja sobre tu fosa sus laureles,
Y consigna tu nombre, a donde guarda,
Los nombres de sus hijos inmortales.
Mé,ico, Mayo de 1903.
ANTONIO CóllLLAR y ARGOMANÍZ.

Canción al modo italiano
I
Canción: dirige a eternidad el vuelo,
que se te cumple ahora,
sio tú forzarlo, el contenido anhelo,
de cantar, una vez, a tu señora ;
más ni la voz ahuenques, di•currieodo,
ni en trío órdenes la cadencia cana ;
que está vivieote, de quien vas diciendo,
lo ete rno toca sin salir d~ humana.
II
Com'l ella h•ce sus obras de la Vida
y esta es &lt;leida~ que se nos niega, oscura,
le ha puesto Dios, en toda la figura , •
un impulso inicial de acomtlida.
El arte suyo es dar en una presa
con tan certero instinto de domioio.
que de ella misma pasa a lo que expresa
una inefable unción de vaticioio...
Como conserva el agua los re5ab;os
de haber corrido en cési,ed de monta"as,
verso que contuvieron sus entrañas
de ellas guarda, al pasar entre sus labios;
a todo alcanza, porque asf se ignora
y hace tal donación de sentimientos
que tiene cuando ruge o cuando llora,
el alma en Dios, como los elementos

Entre Telones

llI

Como hija suya que es, humanizando
de su perfil el fatalismo griego,
un día, el Sol, la penetró, pasando.
y es ambarina en la color, mostrando
que lleva dentro un éxti.sis de fuego.
IV
No ·hace su arte; lo vive.
Y esta vida que un afán incansable despedaza,
se apura, en holocausto, consumida
de todos los dolores de su raza.

V
Y así, Canción es justo
que el pueblo Je abra paso, conmoviao
porque ve en ella como un dejo augusto
de las almas que en el'a ha conocido.
No es carne de mujer. ! ino sagrado
relicario con vida, esta mejilla
por donde esencialmente, han resbalado
lál!'rimas de una reina de Castilla;
la zarza en matorral de su melena
se agitó en las leyendas ance&lt;trales
y, regresando al mundo, quedó llena
de un resonar a muertos vendavales
no sólo tierra de hoy, para su gente
en ella hay luz de la inmortal q ue expresa,
y r ecogió esta luz divinamente
el nimbo, que quedó sobre su frente,
del rostrillo y las tocas de Teresa...

•

Vi
Ella, entretanto, al incentivo tierno
de su arte, cuando crea
nuevas almas, parece que las vea
en fervor de génésis materno;
cada nueva figura en su regazo,
honores tiene de recien n&amp;cida;
no en 1igidez de estudio, en un abrazo,
dirías que les da toda su vida.
Sabe cómo serán, presiente el brío
de sus almas el tinte de su cara ;
sólo están al nac"r, y las prepara
tocado, ciotas, joyas. atavío...

..

Si entrete~ido y agrada~le resulta todo espectáculo
teatral, cons,~erad? éste. simplemente en su principal
caráct_er de d1vers1óo, sin detenernos a profundizar en
los abismos del arte, mucho más entretenido y mucho
más divertido es generalmente ese otro espectáculo que
se desarrolla entre telone3, y al que oo llega. el ojo escudriñador del público.
En verdad que muchas veces sería preferí ble pagar
aunque fuera doble dt:l importe de la localidad pan..
abandonar ésta y pasar a ver la función entre bastid,,res. Pero esto no es posible. Aunque un espectador se
presente con dos eotradas, le valdrán, sí, para traspasar
los umbrales de la puerta principal del teatro. Pero al
llegar a esa puertecilla que existe a uno de los lacios
del escenario y que sirve para comunicar a éste con la
sala _de espectáculos, ~e encontrará con aue un no muy
gentil cancerbero le cierra el paso, hac iéndole ver, si
no lo vió antes. el cartelito que hay pegado subre la
puerta y que dice: &lt;De orden municipal se prohibe la
entrada a toda persona ajena al e;:cenario &gt;
Y el curioso espectador se verá compelido a acomodarse en su asiento y no eoterarse de lo que ocurre detrás del telón, mientras por el agujero de éste la gente
el~ allá d~ntro puede cbservar a su sabor las caras plácidas o tristonas, largas o redondas, juveniles o madi.ras
del respetable público.
Primitivos y o riginales rayos equis soo éstos que el
artista puede usar en su favor.
Pero al espectador oí e50 le queda para satisfacer su
natural curiosidad.
Roetgen no dió a su luz maravilloaa poder suficiente
para tr33p~sar aquellos cuerpos opacos.
Y es lástima, porque las esceoas que allí se desarrollan son en verdad dignas de verse, y más interesantes
muchas veces que las mismas comedias.
En l_as tablas, durante la represeotación de las obras,
se exhibe a l espectador la ficción de la realidad.
O~trás de aquellas bambalinas y bastidores, está la
realidad de la ficción. iQué pintoresco es todo aquello!
Los artistas andan entre bastidores con la caracterización y los trajes apropiados a los personajes que representan, y así se podría ver el cómico contraste que

r~sulta de uo viejo ~chacoso que camíoa jovial y alegre
p1ropeandu a las artistas, de un cojo que echa a correr
con las muletas al hombro, de una monja que detrás de
un bastidor está en ardoroso &lt;flirt&gt; con el galán joven,
de uoa santa virgen que se preocupa de dar la manutención a un reciente vástago, o de un joven paje que es el
portador de las luces, sin llevu ninguna en su cerebro.
Uo rey rico y poderoso discute en un rincón con un
si~ple a_labarde~o por cuestión de unos centavos, y una
altiva y Joven princesa vese reprendida agriamente por
uo viejo portero de palacio, que es su padre. Todo es
allí ,aro, original, estrambótico.
Si la razóo no estableciera lo contrario, dijérase que
aquello era una sucursal dt:l manicomio. Los unos con
las barbas en la mano porque en la cara les molesta, esperando ser llamados a escena para ponérselas; los otros
paseando febriles, leyendo sus papeles, mal sabidos y
peor ensayados; aquel guerrero sentado en un rincón
coo la lanza en el suelo y el casco en las rodillas, porque ambas cosas le pesan demasiado; esta dama viendo
por la primer caja los guiños que la hacen los pollos del
&lt;avant·scene;&gt; aquella otra enojada y nerviosa con su
traje de gran cola, que todos se lo pisan; aquí dos mamás dormitando; allí una feliz pareja que no dormita;
el empresario que en ninguna parte para y por todos lados gruñe; el bombero de guardia que a veces pierde
~u gravedad; los carpinteros que acaparan todos los aguieros de los telones para ver la función; los comparsas
que llenan las cajas; el maquinista atento siempre al timbre del apuntador; el traspunte con el libreto, dando las
salidas a los artistas, sin necesidad de la vela que hasta
no hace mucho se usó, todos, en fio, forman un conjunto estrafalario, digno de la más pagana fiesta que se haya conocido.
Todo ese movimiento de entre telo1fes se produce en
medio de uoa diversa cantidad de tablas, bastidores,
rompimientos, forillos. lámparas, muebles, armas, cachivaches y útiles de todas clases y formas, que son el
complemento de las obras teatrales para su representación escénica.
No citamos los clavos porque generalmente no son vi sibles, pe~o los hay, y bien p~ntiagudos en tablas y bastidores, siendo_ la desesperación de las artistas, que más
de ?ºª ".ez deian en ellos restos de sus trajes.
1 amb,én hay otra clase de clavos, y son las artistas
celosas.

Mas que clavos son &lt;escarpias&gt;, sín aludir al personá·
je de la &lt;Tosca&gt;.
Una artista celosa ve en cada compañera una rival y
conviértese por la menor nimiedad en protagonista de
edificantes y graciosas escenas de pugilato.
También en los ensayos se veo escenas curiosas y extravagantes. Sobre todo en los de conjunto, cuando se
trata de obras de espectáculo.
Débese a lo mejor ensayar un asalto en una nueva
opereta que asi lo requiere, y empuñando las armas todos los artistas tomao tan a lo vivo su papel, que se dan
la gran paliza al son de la música.
Y ya que de música hablo, quiero terminar refiriendo
lo que le sucede a uno de estos &amp;.rtistas de opereta, que
hasta para ensayar al piano se viste con el traje de la
obra que tiene en estudio.
- , Por qué se toma usted esa molestia ?-le pregunt/
-Porque si no estoy en carácter con el persona,
que interpreto, no puedo dar una nota-me contestó,
Misterios del organismo, ... ,.
EUGENIO DE LA RTVA.

VISION DEL SENDERO
Por entre los ensueños de mi vida
el crepúsculo asoma su melena
de viejo gris, que todo lo envenena
con el fastidio de su luz vencida.
Fuiste la enamorada preferida,
la visión cariñosa de mi pena
y el lábaro que luzco en mi condtna
y la flor que aprisiono entre mi herida.
En mi dolor de amar lo que se aleja,
y salmodia en el árbol de mi queja,
grabé tu nombre azul de pereg rina,
Es mi suerte, lo sé, más siempre lloro
cada vez que se aleja lo que adoro
bajo la gran tristeza vesper tina.

PA IS

VII

Si el áureo bronce de sus trazos fijos
quieres ver que palpita snavemeote,
contémplala una vez c uando su frente
se descansa en les hombros de sus hijos;
y verás, Canción mía, la eficacia
de la materna hoguera en sus destellos;
su fuerza, abierta en una flor de gracia,
su alma en renuevo por la infancia de ellos.
¡Vivo poema en viva poesía!
Son un descanso y han de ser su historia;
les dió su sangre uu día,
darles quiere, además, toda su gloria
¡no acabó de engendr•rles todavía! ....
Vlll
Cuando los tiempos de hoy hayan pasado
y los futuros hablen de inmortale_s,
de Ella dirán : &lt;es Una que ha encerrado
toda su raza en fórmulas orales&gt;.
¡La virtud de la voz!, .. Más exoresiva
virtud no atañe al barro de los hombres,
Dios hizo de la. voz esencia viva
y l~s cos•s creó, creando nombres.
Ella también. Si España. sucumbía
del tiempo y itel espacio en l'l distancia
por su voz, palpitando seguiría
de un verso en la inflo ita resonancia....
Y en l;i desierta eternidad, borrada
toita traza de patr:a, toda huella
de cosa nuestra, toda luz de -,sr,•da,
todo aparato de conquista, s i Ella
cantaba un verso en la tiniebl" fri•,
al oro y sangre ell que su voz se baña,
la tiniebl• irreal se ª"imaría
iy otra vez, resonante, surgiría
toda Castilla y lo demás de E spaña!

o o o
Canción: dirige el vuelo a tu Señora
y, mensajera tú del que te canta,
mi devoción ahora
deja con estos versos a su planta;
y dile : «si me envía agradecido,
mira que le tenías obligado;
que, porque tú eras antes, él ha sido,
y, porque tu cantabas, ha cantado.&gt;
EDUARDO MAR\¡UINA . ,

Baños pG.blicos en Colima,

I

OSVALO BAZIL

�~

'

-......,,,,_-;~~J

~-e. . . . .- . . .,.~,fe-u-.~~--,E~w=-_,:$-;
.
......¡ ~
Especia l para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Era el mes de Noviembre, de luto, de sombras, de
tristeza. El astro rey majestuosamente se hundía entre
nubes de oro y grana. Los pajarillos arrullándose cariñosamente doblaban su piquito para dormir ese sueño
delicioso de los que aman.
Sentada allí en una banquita rústica admiraba la !in•
da puesta del sol y absorta en mi contemplación no hacía caso de lo que sucedía cerca.
El r uido q ue produce el pis;,.r de hojas secas hizo que
despertara a la realidad. Una parejita de enamorados
interrumpió mi sueño.
El, un jove~ como de veintidós años, alto, blanco, pá·
!ido, de pelo y ojos negros, parecía muy triste y c«;&gt;n e5:1
e xpresión del que sufre, nunca se borrará de la 1mag1nación. Su mirada, elocuente y soñadora; su cabeza
ensor tijada, cabeza de artista; su porte, correcto y elegante. Ella, más joven aún y no menos simpática, era
Emilia, la amiga de la infancia que parecía contenta y
feliz. Disimuladamente dejé mi asiento para tomar otro
no muy lejano, y entonces aquellos jévenes ocuparon el
que abandoné. Después, se creyeron solos porque me
pareció escuchar un beso suavisimo y más tarde su conversación amorosa.
- ¿Me quieres?
-Y lo preguntas; ¿acaso no lo sabes?
_,_s¡, pero .. . . me gusta cirio de tus labios, deseo q ue
lo digas siempre, siempre, Armando querido . .... ¡Soy
tan feliz asf! Mira , a unque es una misma palabra, cada
vez que la pronuncias me parece nueva y cada vez la
encuentro más hermosa.
-iOh, si, te amo, te ad:&gt;ro, soy tuyo, ¿qué no ves ese
amor retratado en mis pupilas? ¡Soy tan feliz así. .....
tan feliz!. ... Pero dime, amor mío, di que me amas
como yo a ti, que nunca me olvidarás, y con ello mi
dicha será completa.
El chasquido de un beso dulce, tiernisimo, que se
confundió con los arrullos misteriosos de aquella tarde
color de rosa, fué la respuesta que d{ó Emilia a su Ar·
mando.
¡El astro rey majestuosamente se hundía entre nubes
de oro y grana.
Los pajaritos dormían ese sueño delicioso de los que
aman, y él se alejó de aquel sitio de promesa~ y arru·
llos, de suspiros y besos, para volver a la realidad que
presenta una ciudad iluminada y con movimiento.

o o o
Sentada allí en la banquita rústica, contemplo como
de costumbre la hermosa puesta del sol y al mismo
tiempo recuerdo aquellas pro~~as de amor de _Armando y t:milia. Entre tanto los 0100s de la aldea ¡ugaban
alegremente, y tomados de las manos formaban un circulo extenso y girando al derredor de Rosita, niña que
dirigia el juego, cantaban alegres:

'

Doña Blanca está cubierta
De pilares de oro y plata,
Romperemos un pilar
Para ver a doña Blanca.
De pronto aquellos niños formaron una gran algarabia, se desunieron y gritaron con fuerza: &lt;Hay viene la
loca. . . . la loca. . . . la loca&gt;.
Yo, al tiempo que quise huir tuve deseos de verla, y
pálida, muy pálida semejando cadáver, Emilia se pre·
sentó a mi vista. Sí, era Emilia, la amiga de la infancia
a quien hacía tres meses, ale~re, contenta y al par~cer
feliz, había estado ali! precisamente en aquel mismo
lugar.
Al principio me llamó cariñosamente su Armando y
me besó con efusión. .
¡Pobre Emilia! Después, como pensando en algo triste, fijó su mirada en mi; tuve miedo, quise alejarme,
imposible, pues asida fuertemente de mi brazo lo im·
pidió.
Un rayo de luz quizá cruzaba por su cerebro y apre·
tando nerviosamente mi mano contra la suya, me dijo:
«¡ Ali{ viene! .... ¿La ves? .... ¡No me dejes sola, amiga querida! mirala alli viene&gt;.
Volv{ la cara hacia todos lados para buscar a la persona de quien me hablaba Emilia y no la encontré.
U na palidez mortal cubrió su semblante.
Después de algunos minutos y _quizá en un 1?º1?~nto
de lucidez, pues me habló por m1 nombre,. pr_10c1p1ó a
contarme el origen de su locura, de la s1gu1ente manera:
«El calor era insoportable. Salí a la ventana de mi
alcoba para tomar un poco de fresco. La obscuridad,
y ese ruido que produce el viento al encontrarse con
las ramas de los árboles me obligó a cerrarla de nuevo.

(
~,,,_..,..,.,._,,,,,=-_,,,,~.....

!Estaba yo tan nerviosa! ...... ;Qué triste era aquella .
noche!; parecfa que sus brumas lúgubres envolvían algo
siniestro. Un terrible presentimiento se apoderó de mí,
y queriendo alejar de la imaginación aquello tan terri·
ble, busqué la cama, pero no pude dormir. Despierta
veía mil visiones, mi cabeza con esa fiebre propia del
insomnio y una jaqueca espantosa&gt;.
&lt;La campana de la vecina iglesia sonó: doce campa·
nadas se dejaron escuchar lentamente y a intervalos y
después no sé si sería efecto del estado nervioso en que
me encontraba, o realidad: oí algo que me pareció una
carcajada irónica, burlesca y entonces mi sueño por
completo huyó. Tomé un libro para abreviar el tiempo,
deseaba que la aurora del nuevo día llegara y con ella
mi tranquilidad, pero léjos de conseguirlo la lectura me
puso aún más nerviosa después de haber leído un párrafo que dice: &lt;La joven recibió una carta que besó
con delirio y abrió con ansia ¡Desdichada! Había puesto como sello a su desgracia un beso puro y más tarde,
loca, sin conocimiento de lo que hacía, con el rostro
descompuesto y los labios temblorosos murmuraba estas
palabras: El ¿es posible? .... ¿muerto? .... cuando hace unas cuantas horas me estrechaba contra su cora·
zó:i!&gt; .... No pude leer más, amiga querida, hacia unas
cuantas horas él, el amado de mi alma me estrechaba
del mismo modo contra su corazón ...... Si, sí, me estrechaba contra su corazón.&gt;
&lt;Arrojé aquel fatal libro sobre un.;. mesa y me entre·
gué a tristes reflexiones.&gt;
&lt;La campana de la vecina iglesiadió el toque de «An·
gelus,&gt; los pajaritos anunciaban con sus cantos la llegada del nuevo dia.&gt;
&lt;Abrí la ventana de la alcoba y entonces me entre·
garon un mensaje que desde la tarde del d!a anterior
me babia llegado &gt; &lt;Un frío intenso invadió todo mi ser
al terminar de leerlo, decía: &lt;Armando grave. Ven pronto.&gt; Lo firmaba su hermana. ¡Imagínate querida amiga,
después del presentimiento de aquella noche el efecto
que produciría en mi ánimo la lectura de aquel mensa·
je l ... . No esperJ más, busqué pretexto para salir y tomé el primer tren que partió para la ciudad.&gt;
&lt;Por fin el tren se detuvo. sólo dos calles y había llegado, y me estrecharía contra su corazón; unos cuantos
pasos y le vería, segui caminando pero, de pronto sentí
que mi respiración se hizo acelerada, la sangre se agol·
p6 a mi cerebro, mis piernas flaquearon, un sudor viscoso y fr{o cubrió mi frente; quise decir a lgo y mi labio
enmudeció: una nube obscura lo envolvía todo: mis ojos
no podían. mejor dicho, no quisieron ver Aquella nube
estaba formada por las ondulaciones de un gran Ja7.o
negro que flotaba misteriosamente en el aire como queriendo burlarse de los que en é l fijaban su mirada.
Aparté la vista de allf, quería engañarme yo misma haciéndome creer que no era la casa de Armando. Después no supe como me encontré frente a su habitación
y entonces, querid.;. amiga, sabes lo que vieron mis ojos ..
¿sabes? ...• ¿sabes? Muchas flores que cubrlan una cama .... cuatro cirios que alumbraban con una luz macilenta, una joven triste, desolada, un anciano lloroso
que oraba por él y más allá, en un rincón, una vieja
alta, flaca, impenetrable, irónica, que al verm&amp; prorrumpió en terrible carcajada y. . . . me arrojé con fiebre,
delirante, sobre aquellas flores que, apartándolas con
furia me mostraron el cuerpo frío y sin vida del ser
amado y estrechándole fuertemente contra mi corazón
como é l lo hizo dos días antes al despedirse, permanecí
inerte como él no sin dejar de oír aquella terrible carcajada siniestra de la vieja irónica que se burlaba de
mi dolor.&gt;
Al llegar Emilia a esta parte del relato, su fisonomla
tomó una &amp;xpresión de terror, la vista fija en un punto
como si concentrara la mente en un recuerdo triste o
como si viera algo real.
Su aspecto me conmovió hondamente, quise decir al·
go a la amiga querida, no ~ude, las lágrimas ~~otaroo a
mis ojos. Me levanté del asiento para que Em1ha no me
viera llorar; pero antes que yo pudiera evitarlo se arro·
jó a mi cuello que rodeó con sus brazos juveniles y me
besó cariñosamente. Me creyó su Armando porque estrechándome contra su corazón murmuró a mi oldo es·
tas palabras: «Armando, dr:l0r mio, no me dejes sola.
¿Verdad que no has muerto ? ¿Verdad que todo ha sido
sueño? ¡Searr.os felicesJ. . . . Pero mira, Armando, allí
viene la vieja irónica ¿Ves? Se burla de mi dolor y se
ríe sarcásticamente de mi asi: y la pobre Emilia pro·
rrumpió en un ¡ja! Jja! ¡ja! ¡jal espantoso que me hizo
temblar y como si alguien la persiguiera se alejó corriendo.
Los niños de la aldea reunidos nueva mente jiraban
a l derredor de Rosita y cantaban alegres:

'

•

1

Doña Blanca, está cubierta
De pilares de oro y plata ;
Romperemos un pilar
Para ver a doña Blanca.
El astro rey magestuosamente se hundía entre nubes
de oro y grama.
Los pajaritos dormían ese sueño delicioso de los que
aman y Emilia corría deteniéndose de vez en cuando
para repetir aquel ¡jal Jja! ¡jal ¡jal espantoso,
Sentada ali{, en la banquita rústica y poseída de la
tristeza infinita que me causara el relato de Emilia,
no sé que tiempo permanecf. Cuando abandoné el lu·
gar era de noche; el viento silvaba fuertemente y en
mi~ oldos resonaba aún el eco de la carcajada siniestra
de la vieja irónica que había arrebatado a mi amiga al
ser querido.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Al S r. Lic. D . Feli pe T. Contre r as

Para &lt;El Mundo I111str11do&gt;.
Canta la lluvia con su voz sonora,
el cielo esconde su glacial pureza . ...
Todo invita a soñar .... Se llega la hora
de una dulce quietud... de una tristeza.. .
El viento, en los boscajes
que levantan sus frondas solitarias,
les arranca, al pasar por sus ramajes,
el rumor de las férvidas plegarias,
Se escucha lastimero,
en la inmensa inquietud de los alcores,
el grito postrimero
que lanzan, caminando, los pastores.
Los vientos quejumbrosos,
en la cúspide azul de las colinas,
dejan sobre los árboles añosos
la blancura sutil de las neblinas.
¡Qué enorme laxitud! ..... .
Todo parece
c¡ue solloza y se muere.
En la niebla tenaz se desvanece
la ilusión que la vida nos ofrece
un poco de placer cuando nos hiere.
En medio de esta paz, triste y austera,
el fulgor de un recuerdo candoroso
me muestra una distante primavera
llena de ensoñació n y de reposo ..... .
!Oh amada inolvidable. . . . Lo sombrío
me recuerda tu amor y mi ventura;
eres voz querellosa en mi desvío,
eres muerta ilusión en mi amargura .... !
Si la lluvia temprana
quiebra las ramas de la selva umbría,
nuevos retoños surgirán mañana
en medio de bucólica alegria.
Mientras que en mi la noche penumbrosa,
Y el sufrimiento que me roba calma,
no vend rán en la vida fatigosa
a dejarme un amor dentro del alma.
CESAR CAMACHO.

Al dejar a uu amigo, siempre corremos dos probahili·
rlades rle ao volver a ver: nuestra muerte y la suya.

o o o
El mundo es para el dialéctico una idea: para el artista una imagen; para el entusiasta un sneño ; sólo para
el sabio es una verdad.
o o o
Nada más común que el nombre de un amig&lt;&gt;; nada
má.s raro q ue la co~a misma.

El tren inaugural de la línea de Mexicaltzingo a Zapotitlán.
-La comitiva oficial recorriendo los terrenos adyacentes
a la vía y admirando sus productos.- La comitiva oficial haciendo el recorrido de parte de la vía a pié.-Regreso del
señor Ministro de Hacienda y del señor General Díaz.

Un nuevo ferrocarril
El domingo último se efectuó la ceremonia ina ugural de la línea férrea que, partiendo de l~s cercanias de Mexicaltziogo, recorre los terren~s que ocupó en otros he'!1pos el lago de Chalco y parte del de Xochi·
~•leo, y cuyos puntos term10ales son en el cita do Mexicaltzingo y Zapo·
t1tlán.
A 1~ och~ de la mañana del d~mingo antedicho partió de frente al
P~lac10 Nac1onal un carro especial de gran lujo en el que tomaron
asiento: el señor representante del Presidente de la República, el señor
general don F élix Díaz y demás invitados oficiales a la fiesta inaugural.
. A; las nueve llegó el carro a Ixtapa lapa, donde se trasbordaron tos
10v1tados al tren ~special que recorrió la vía por primera vez.
Pasados los antiguos terrenos de los lagos, que empiezan ahora a ex. piolarse, se llega a una región muy fér til y pintoresca que fué admirada_por los viaje ros.
. Al llegar a Zapotitlán los excursionistas fueron saludados con entusi~smo, y en la estación terminal se sirvió un banquete; el señor general
Dia~ 'j el señor ministro de Hacienda, que también formaba p~rte de la
com1hva, se excusaron a asistir a la comida, y regresaron a la capital en
un automóvil.
~urante 1:t comida reinó eÍ mayor entusiasmo, se brindó por la prosperidad_ nacional y especialmente por la de la región que recorre el fe·
rrocarri l _y se deseó_el renacimiento de las actividades naciona les q ue
tan atrofiadas estuvieron en los últimos años.
Por la tarde regresaron los viajeros en el mismo tren especial hasta
la metrópoli.
Desde el mismo domingo quedó e5tablecido e l tráfico de pasajeros y
carga por el nuevo ferrocarril.
. Nunca preguntes al que lienel;he~e lisa , porque es ~eñal de que
Jamá.~ r eflexiona.
o o o
Toda victoria innecesaria es un é rimen.-La Harpe.

o o o
La fal!&gt;a ciencia es una ignorancia adquirida. -Helvecio.

o o o
El espíritu humano avanza de contíouo, pero siempre en línea f'~pÍ·
ral.- Goethe.

�El señor director de la Beneficencia Pública imponiendo insignias y condecoraciones a los alumnos. -Ejercicios de bastones en el patio del
estaplecimieoto.-Uo clario y un tambor del minúsculo batallón escolar del hospicio

Premios y recompensas en el
Hospicio de pobres

Ilmo señor deo Ignacio Montes de Oca y Obregón, ( Ipaodro Acaico) Mantenedor
en los Juegos Florales de Sao Luis Potosí.

LA BELLEZA DE LA MUJER
El criterio de apreciación de la belleza es eminentemente individual y cada sujeto tiene su fórmula a este
respecto, impuesta por la orientación de su temperameo·
to. E llo no excluye un concepto objetivo de la belleza,
porque puede descubrirse, al menos basta cierto punto,
cuales son las cualidades susceptibles de provocar un
sentimiento estético en la generalidad de los individuos.
Pero en la emisión de los juicios de la belleza en la vida corriente, siempre queda un amplio margen confiado al factor individual de la sensibilidad que diversifica
las opiniones en relación con el mismo objeto.
Dentro de estas referencias muy generales va conte
nido el motivo de la diferencia y hasta de la oposición
de los juicios acerca de la belleza de la mujer, al extremo de que, salvo casos excepcionales de coincidencia,
cada sujeto tiene su modo de ver y de apreciar la belleza de cada mujer, con un criterio muy propio, imperativo, excluyente y hasta universal.
Desde luego puede observarse que en la apreciación
de la belleza femenina es tanto mayor la 11niformidad
cuando el juicio se limita al dibujo o al color de la figura y es tanto más diverso cuando se refiere a la expresión. En efecto, la relación de las líneas es más precisa y objetiva, mientras que el concepto de la expresión es muy subjetivo, pues depende de la inteligencia
y de la sensibilid;,d de cada individuo y espectador.
Todos bao de hallarse conformes en que son bellos
los ojos r..sgados verdes, negros o azules, porque tal impresión se impone ante el elemento sencillo y objetivo
del color y de la línea, pero las divergencias comien·
zan al juzgar el valor estético del movimiento de esos
ojos y la seducción de la mirada. Hay muchas mujeres
dotadas de hermosos ojos, que no sabeo mirar y que na·
da expresan con ellos.
Para el individuo dotado de una sentimentalidad es·
casa, sin tonalidades, sin música interior, esos ojos serán
bellos, y al reconocerlo así, sólo tendrá presente su ca·
rácter pictórico, pero el sujeto dotado de una fina, variada y exigente sensibilidad tratará de interpretar su
lenguaje.
Si es amoroso pedirá que hablen de amor; si dulce y
cariñoso que le hablen de ternuras; si es sensual buscará en ellos la fijeza honda y ardiente de la mirada; si
es soñador necesitará que le procuren la evocación de
en~ueño, la noción de un alma que se pierde en el misterio.
E n una palabra, el sensitivo relacionará la imagen de

El domingo próximo pasado se efectuó en el patio
principal del edificio que ocupa el Hospicio de Niños
Pobres en la calzada de T lalpam, una hermosa fiesta para premiar la aplicación y el adelanto de los educandos.
El señor director General de Beneficencia Pública
presidió la fiesta e impuso insignias y condecoraciones a
los alumnos que se hao distinguido por su aplicación y
aprovechamiento en los últimos cursos escolares del
plantel.
Ademá.~, el señor comisario de la inspección de policía del cuartel correspondiente obsequió a los mismos
niños con dulces y golosinas, así como con donativos en
n umerario.
Completó el programa de la fiesta la parte literaria
de la misma que se compuso de r ecitaciones por los
alumnos o los profesores del establecimiento, y. terminada la parte oficial, los mismos educandos hicieron a J
guoas evoluciones militares y ejercicios gimnásticos en
el patio donde se celebró la ceremonia.
En la presente página insertamos algunas fotografías,
como recuerdo de la hermosa y simpática fiesta esco·
lar.

I:oo Julio A, Delgado y Corona, Poeta premiado con la Flor Natural en los
juegos florales de Sao Luis Potosi.

esos ojos con su sensibilidad, y si no la conmueven, si
no la despiertan, si no la hacen vibrar, quedará indife·
rente, sólo sentirá la perfección matemática de la línea,
emitirá la opinión de que esos ojos no son de mujer sino de estampa, y permanecerá tranquilo ante la belleza
de esos ojos que para él no dicen nada.
Lo que b usca el hombre emotivo en la hermosura de
la mujer es una causa de emoción sentimental y aun
cuando atribuya a la belleza exclusivamente pictórica
el valor que tiene, no puede desvincular el rasgo, la línea, el color, la figura considerada en parte o en conjunto de la expresión de a lgún sentimiento dominante y
c.aracterístico cuya revelación ajuste con los suyos para
provocar una grata exaltación de su propia sensibilidad.
Como puede comprenderse, estas r eflexiones no se
aplican únicamente a los ojos sino a todos los rasgos de
la fisonomía y del cuer po de la mujer.
Hay mujeres cuya fisonomia carece de lenguaje, pero
cuyo cuerpo provoca emociones estético- sentimentales.
Para el que sólo aprecie lo primero, esa mujer será
fea o insignificante.
Para el que sólo o de preferencia apre-::ie lo segundo,
esa mujer será hermosa o por lo menos interesante.
En realidad, tiene más partidarios la belleza expresiva_ que la del dibujo, y ello se explica, pues wr poco
exigente que sea el sujeto en materia de sentimientos,
siempre lo es en algún grado.
Para determinar la índole de uno y otro género de
belleza podría decirse que hay que distinguir entre la
mujer bella y la mujer seductora.
La primera tiene desde luego la ventaja de poseer un
ele!11ento de seducción que se impone y que adquiere
relieve por poco que vaya acompañado de expresión de
sentimientos, pero, en lucha de situaciones, la seductora
biE;o definida tiene más probabilidades de atraer y con·
quistar que la que se halle dotada de una belleza fría,
inexpresiva, o sin originalidad, dentro del corte ambiguo que imprime a las mujeres lo que se ha dado eQ llamar conveniencias sociales, entendida en el sentido mezquino de la moda en los vestidos, en las ideas y en los
sentimientos, que se traducen en u.na uniformidad y re·
petición desesperante del mismo tipo, con los mismos
gestos, ignal horizonte, idénticas frases, de tal manera
que casi todas adquieren idéntico aspecto dentro de las
fórmulas de .un ritual que no tiene más que una medida.
Pero la mujer que en la sumersión igualitaria dt esta
atmósfera destaca una personalidad propia, individual
y caracter ística, posee un elemento de belleza superior a
la línea clásica de las estátuas, admirable en el mármol,
pero de un valor mucho menos exclusivo en las personas,

cuya definición envuelve un concepto complejo de hu•
maoidad.
La mirada, el gesto, la actitud, la sonrisa, el movi·
miento, la frase, son factores que aliados a no grado,
aún modesto, de belleza de dibujo, pueden provocar
una emoción más completa e integr;¡l de hermosura que
la línea más perfecta. S i se observa que, a mayor abundamiento, es rara la belleza perfecta en la mujer, puede
juzgarse de la importancia de la expresión par;,. realzar
y valorizar un grado relativo de encantos físicos. Sin
embargo, sólo de estos Ílltimos se preocupa la mujer,
tal vez porque la expresión es más difícil, y sobre todo,
porque para expresar con éxito es necesario sentir vivamente lo que haya de expresarse.
Una mujer fría y poco inteligente no hallará en su
repertorio expresivo la mirada envolvente ni el gesto
discreto, pero irritante, con que se hace valer una forma; no encontrará la frase velada y sugerente que va
en línea recta a despertar la pasión ; no sabrá la ciencia
del encanto terrible y delicioso que sacude y esclaviza,
que hace «vibrar como un arpa&gt; el corazón del hombre.
La mujer incapaz de hondas ternuras tampoco sabrá
el encanto de las sonrisas celestiales, ni conocerá el secr eto de la actitud protectora y maternal, ni obtendní
de su corazóu las frases de consuelo, de caridad, de
simpatía, que reconcilian al hombre con la existencia
en la visión infinita del cariño.
Pero aun sin poseer una personalidad sentimental
descollante, puede hallarse dotada la mujer de una ex·
presión relativa, y es la influencia de sus sentimientos,
a través de su envoltura física que con ella se funde
para hacerla más seductora.
Seguramente, no pretendo confundir en el sentido filosófico el concepto de la belleza física con el de la
calificación de los sentimientos, sean cuales fueren, con
tal que tengan un valor emocional, pues hay motivos
para separar una cosa de la otra. Sólo he tratado de
demostrar que la variedad individualísima de los juicios
acerca de la belleza de la mujer no se debe tanto a la
diversidad del concepto estético puro d" cada sujeto,
sino que deriva de la orientación de su temperamento y
se in~pira en la influencia orgánica dominante de su
propia sensibilidad.
CARLOS BAIRET.

ose;

,..

�TEATHO CO LQN
&lt;La Mascota&gt; es digna de verse por la manera admirable de cantar de la Bertieri que hace una &lt;Fiametta&gt;
incomparable de lo mejorcito que hemos visto por acá
La voz de esta cantante es muy buena como extensión y
como timbre, mereciendo que el público la estime en
todo su valor. La Cortez no es de mi agrado, la &lt;Bettina&gt; que interpreta n,, pasa de mediana, en cuanto a la
]Parte de canto. Ea cambio, como gracia,
üateacióa y malicia está a buena altura.
Muy bien Bruaat ea la canción de las Mascotas; y la orquesta por lo geaeril descuidada, supo brillar ea la obertura de la opereta, que fué ¡:uesta coa pobreza e impropiedades censurables.
&lt;LOS HUGONOTES&gt;

profundidad del pensamiento poético q\le entraña, hacen de ella una de las obras más completas y perfectas
que el hombre ha producido y que al mismo sea dado
crear.
xico por la obra grandiosa de Meyerbeer, la cual como
Los tiempos pasan, las corrientes musicales toman disucede coa los viejos edificios de mérito universal, siemrecciones diversas, y todo ello no es lo bastante, para
pre se encuentra ea ellos algo grande y bello que admique nos resulte pasada de moda, la sublime ópera que
rar y que se había e!capado a sus anteriores pesquisas,
coa grao ac ierto se ha puesto ea escena ea el Colón, y
as! ea la creación meyerberiaaa , tao rica de detalles y
filigranas finísimas, cuanto más se estudia y se oye, más ' que aun cantada ea francés resulta coa toda la hermosura de lo sublime.
se admira y más se descubren bellezas sin cuento, que
La Tberry supo encarnar coa arte la parte seotimen·
antes pasaron desapercibidas o poco meaos.
tal de «Valentina&gt; Discreta ea e l coccertante final del
Admirable cuadro histórico, prodigio de verdad, de
acto segundo, bien ea el dúo coa el bajo, del acto tercero,
inspiración y de saber profundo, los «Hugonotes&gt;, por
mucho que el arte avance, por distintos derroteros que
tome, no ea,·ejeceráa nunca, y si no escaparán a esa fat~l ley que a lo huma?º preside, por lo meaos quedarán
siempre como grandioso monumento del arte líricodramático del presente siglo.
Tal vez, dice uno de tantos admiradores de Meyerb.-er, estn. ópera no conmueva, al oirla por vez primera.
tao profundamente como &lt;Roberto il Diavolc&gt;; pero,
observándola atentamente, estudiando con cuidado sus
páginas, se ve la distinción de la forma, la pureza de las
lineas, el esplendor y brillo de la idea melódica, y la

&lt;licción irreprochable, aunque no resulte a los oídos
iamiliarizados con el italiano, triunfaron ea toda línea.
La concurrencia aplaudió; Raúl entusiasmaba. Y así de
-victoria ea victoria, lo vimos galante en el acto segundo,
-caballeresco ea el &lt;septimiao&gt; y por fin enamorado,
magnifico, coa ardorosa pasión ea el último, luchando
entre el amor y la muerte y haciendo gala de sus faculiades vibrantes y sonoras.
Puede estar satisfecho, el exceleote cantante de como interpreta el tipo del ~aballero hugonote. '
Montano, como siempre a grao altura ea el &lt;Nevers&gt;
_y nada hubo que decir del &lt;Marcelo&gt; interpretado por
Coiglio, y del &lt;Saint Bris&gt; de Beroard.
Los coros me_parecie:º ª pobres d_e personal, resultaa&lt;lo, por tanto, sin el reheve necesario, el de la disputa,

Mlle. Charpaatier estuvo admirable encarnando a maravilla el personaje de la joven pura, que por vez primera siente el amor ea el fondo de su alma. Cantó muy
bien el dúo del acto primero con la Cortez, pieza musical de una vaguedad dulcísima y ea la cual se babia
de ir a los jardines a coger lotos azules y a sentir las.
frescas brisas del lago. Después, cuando ve a &lt;Gerard&gt;,
al hombre que amará coa idolatría, cuando le increpa
por su conducta y le pregunta: &lt;¿Qué Dios sostiene tu

audacia?&gt; contestando él: «¿Qué Dios? .... el Dios de la
juventud, el Dios de la primavera, que nos acaricia con
sus ardientes besos; el Dios por quien se abren toda5 las
mañanas los cálices de las rosas .... ¡el Dios amor!. ... &gt;
la figura de la bella caataote se idealizó y escuchamos 5U
canto apasionado y encantador, arrebatando las almas.
Ea el segundo _acto el triunfo de la Charpaatier fué
como soprano ltgera, caataarlo muy bien la famosa
&lt;Campaaella&gt; o sea la &lt;Leyenda de la Hija del Paria&gt;.
Su voz dulce matizó con arte soberano las es·
calas difíciles que el compositor puso para lucimiento de la cantante, y limpias, puras, cristalinas, oímos las notas que emitió la garganta
de la celebrada tiple.

La sala del Col_6n repleta de gente, demostraba el entusiasmo del público de MéUna ovación entusiasta fué el premio a la·
bor tao hermosa.
E a el acto tercero &lt;Lakmé&gt; recoge el cuerp&lt;&gt; moribundo_ de su amado, al q ue coa un puna! había hend0 el padre de la joven india y
lo deposita en una choza de bambus, ocuÍta
ea el bosque. Toda esta parle la representó
la soprano de que me ocupo coa mucho talen·
to y tuvo frases muy bellamente dichas, alcanzando a dar el verdadero relieve a su pena,
cuaodo se ve abandonada por &lt;Gerard,&gt; que
no quiere beber el agua del misterioso manantial que une para siempre las almas enamoradas. El público entusiasmado aplaudió a la
cantante, que en ninguna ópera se ha mostrado a la altura que ea la bella partitura de
Leo Delibes.
Muy bien el bajo Beroard ea la parte de
&lt;Nilakaatha&gt;. Ea el segundo acto fué aplaudido por la manera brillante como cantó toda
la parte ea la cual ansioso de v,~agaaza, coutra el hombre que su hija adora, la obliga a
cantar, para descubrir de este modo quién es
el que robó el alma de &lt;Lakmé.&gt; La Corlez
como siempre bien, y lo mismo el resto de los
intérpretes, si se exceptúa el tenor Mr. Lucazeau, cantante mediano, de voz engolada, y de
escasas facultade•. Los coros cumplieron· lo
mismo que las bailarinas, y cosa rara, el' autor de danzas p reciosas, compuso para el segundo acto de esta ópera, unas de ritmo confuso y nada bellas. La orque.;ta mediana únicamente; el Director que no fué Mr. Alloo,
(aunque los programas lo aouaciabao) no estuvo acertado ea la &lt;Campaaella&gt; y me pareció que echaba a los instrumentos sobre el
canto de la soprano.

el del &lt;rataplán&gt; y el soberbio y maravilloso, de la bendición de los puñales.
Cuando se escucha esta página musical tan grandiosa
se piensa ea lo injusto que estuvo Reine al decir de
Meyerbeer sentenciosamente: &lt;Este hombre será inmortal, mieotras viva ..... . y,.¡tun dos o tres años más, pues
paga por adelantado&gt;. N ir, caaado se escriben obras como &lt;Los Hugonotes&gt;, se vi,·e toda una eternidad ea la
mente de las generaciones.

Teatro Mexicano. El actor
Joaqu!a Coss, ea la obra
&lt; Sobrevivirse&gt;. - Tealto
Colón. El bajo Mr. Beraard , ea &lt;Lakmé&gt;.

Teatro Colón -Mme. Therry Falcoo, soprano dramática.

remontó su vuelo_~ª el final de la ópera, ea aquel duó del que
Blaze de Bury d1;0_ que &lt;tenía _inspiración sublime, •ea la que
ª? se sab~ qué ~dm1rar más, s1 1« expansión de la idea melódica o la 1ctens1dad de la forma, haciendo pensar tal vez en
Mozart, ea Shakespeare&gt;.
El público aplaudió coa gusto a la simpática a rtista.
La Cbar_peatier, hizo un~ &lt;Reina Margarita&gt; muy bella y
elegaat~, siendo 01da con s impatía ."ª el acto segundo, bajo las
frondosidades del parque del casttllo de Cheaaaceau Bien
n_iuy bien, ~¡ paje que. interpretó la Cortez, y Jo di 5o como ¡~
siento, ha sido para m1 una revelación e l oir cómo supo con
talento vencer las difi~ultades dia1?&lt;5licas que puso Meyerbeer
ea_ esta pa:t.e, más propias ~e una tiple de &lt;Diaorab&gt; por el
lu~o de ag1hdades y_ cadencias, que de una cantante corriente.
Mis plácemes e ntusiastas pua la citada cantante.
El tenor _Affre era esperado coa ansia por el público. Los
buenos afic1oaados desPabaa cuanto antes escuchar el &lt;racoate&gt; del acto prim~r.o, el relato de la &lt;a,·eatura singular&gt; y las
sombras de Mass101 y de Stagao, las veíamos surgir ea ala,
del recuerdo.
El ~elebrado cantante francés cumplió como bueno, y su voz
maae¡ada coa talento, dulce ea los momentos necesarios, y su

Paso por alto una mediaaísima representación de&lt;.\i ·
da&gt; e a que solo Therry y Affre fueron dignos de alabanza. y daré cuenta del estreno de &lt;Lakmé&gt;, ópera de l célebre maestro francés Leo Delibes, y la cual obtuvo una
buena interpretación.
El reputad,, autor de &lt;Copelia&gt; no es tao conocido
como debiera ea los teatros de ópera, y ea México sólo
por la referida ópera se le conoce, ópera que se pone
coa largo espacio de tiempo .
La primera opereta que Delibes compuso después de
un largo calvario ea su carrera de compositor, se titula
&lt;Dos sueldos de carbón&gt;, quizás como recuerdo de las
angustias y miserias que por aquel entonces, ea 1849,
pasaba
Después se estrena otra obra suya llamada &lt;Los dos
viejos guardias&gt;, y antes de escribir &lt;Lakmé~. es decir,
antes del año 1883 ea que la conoció el público, había
compuesto 23 óperas, muchos &lt;ballets&gt; y basta una misa
que se cantó, por cierto coa poco éxito, ea la iglesia de
Saint Deois
&lt;Lakmé&gt; tiene como asunto los amores de una india
coa un militar inglés, ea los cuales se mezcla la superstición de los ritos brabamáoicos, coa la pasión ardiente
de la joven hija de un Grao Sacerdote. El autor se ba
inspirado ea aquella naturaleza enervante, cálida, de
lujuriosa vegetación, para llevar a l pentagrama aquel
combate de sentimientos y hay que confesar que lo consigue coa dulces melodías, coa una orquestación sobria
y siempre apasionada, y coa el desarrollo de motivos no
muy variados, ea honor de la ,•erdad, perc muy bellos e
intensos.

•::•¾:· *

Teatro Colón.-Mme. Charpaatier, ea el último acto
de &lt;Lakmé&gt;.

No gustó al público ea general &lt;Miss Helyett&gt; y si ea verdad su música es una delicia,
y así la hao juzgado todos los críticos europeos cuando se estrenó hace más de veinte
años, el asunto no es muy simpático, el libreto
es inve rosímil ea exceso, y quizás a esto se
deba el frío recibimiento que obtuvo ¡,or el
público del Colón ea la noche del último pasado lunes.
Además digaoslo coa justicia, ni la Cortez,
ni Brunei, estuvieron a buena altura ea sus
respectivos papeles de la protagonista, y de
«Paul Laadrin.&gt; De manera que coa tao medio,:,re interpretación, no fué raro que dicha
opereta, deseen todos que no sea de las que
se repitan, pues con una vez bast'I. y sobra.
LUCS DE LARRODER.

�silve~tre bienestar, resuc ita bajo los trajes abigarrados o
ambiguos.
. El baile tiene la gracia sensual y sutil de los mejores
d1as.
La pesadumbre h1&lt;brá ido a refugiarse lejos de las
plazas sonoras, lejos de las vías inundadas por la multitud_ cla~orosa y alegre, en quién sabe qué tugurios de
cavilación, de quebriJnto y de silencio.
Venguémonos a lguna vez del dolor, olvidándolo.
Q ue permanezca solitario en sus recintos funestos.
Pronto saldrá de nuevo de su escondrijo para apresar
entre sus dientes insaci2.bles al lastimoso animal humano.
S urgen y reviven amables personajes
~ierrot está alegre como unas flores y salta como un
pá¡aro, enseñando bajo la luz artificial su rostro de yeso, sus ojos sagaces, y la crispatura amorosa y ávida de
su boca bermeja.
Colombina ríe con frescura matinal Y los personajes
g rotescos, graves, somb ríos, ridículos, se confunden en
una batahola rápida.
Las murgas dan un alarido jovial. El aire se satura de
un acre perfume de gozo.
, La naturaleza también se place con la alegría de sus
hijos.
V iste de un azul de prodigio su cielo, lo abrasa con
crepúsculos sanguinolentos y áureos y su sol bondadoso
desparrama una lluvia festiva de luz. incendia el aire
con llamas de oro, aumenta la risa múltiple de los colo·
res violentos y fermenta un vino de juventud impetuosa
y vivaz en los corazones.
Unicamente la luna tendría derecho a ponerse un poco triste.
Unicamente la pobre luna ausente y piadosa, a quien

odia el antruejo, acaso porque turbaría muchos de sus
misterios que reclaman umbría de alcoba o de selva
como las nupcias; acaso porque la luna ha mantenid~
intacta en su celeste reclusión la túnica de la castidad.
Dionisia y Cipris le guardan rencor a la doncella solitaria.
Y co será en las noches de carnestolendas, doradas
de amor y de vino, y nunca por su resplandor de melancolía, cuando contemple el cortejo de los Pierrots fatigados, _que sonríen con malestar y tedio, casi arrepentidos, mientras muere la noche del martes y la ceniza se
apronta e n los altares del Cristo, para signar en el rito
de las purificaciones las frentes sembradas de besos de
pecado y llenas de hartura y de silenciosos fastidios ....

. o de cartas postales con la caricatura del futuro Presi- . yedañ nos parece una leyenda, mi ánimo se conrnueve
respetuosamente, cuando mis groseras botas de plebeyo
dente posible; en estos días de Jliebla y de sombra en
que a las once de la mañana brillan aún tristemente los pisan ruidosamente las blancas graderías de mármol d_e
la «gran escalera de la Reina», por donde en otros simecheros del gas en la atmósfera !urda y húmeda: en
estos días de invierno, ~in calor y sin sol-¿por qué no glos sólo trajinaban príncipes y princesas de sangre
viene el sol de América a prenderse como una rosa dé azul, cuyos tacones eran rojos, rojos como un símbolo
fuego en el sudario gris de este cielo de muerte?;-en de sangre ..... .
Y republicano de mi República-(bendito seas, generoestos días que parecen larguísimos crepúsculos, París
es odioso para los que venimos de Bretaña, donde toda- so terrón fértil, donde todas las ambiciones florecen como
vía hay un poco de luz, donde podemos andar libre- un jardín en primavera!- autosugestionéme _re.tli~ta
meate por las calles, donde podemos sentarnos en un (realista en poesía) calcéme de coturno y de b1corn10,
café a leer los periódicos, sin que nos asfixie la tangible eché sobre mis hombros mi capa milagrosa, regalo de
humareda de estos cigarros de Francia, más venenosos un Aladino misterioso, y en perfecto cortesano-poeta;
que el _o pio, y . contra los cuales nadie protesta, acaso cortesano! peregriné en la suave colina del realengo
porque son hechos por las manos augustas del Gobierno. palacio, donde amontonó magnificencias la fantasía po~yer, Parí~ estaba intolerable. A causa del «vergla~» tente de aquel gentilhombre, rey, y ademas, !rov~dor.
A:¡uí el dormitorio real. Hé ahí la balaustrada mac·
que había puesto jabón en el pavimento, el pavimento
' estaba resbaladizo como en el cuento de Blancafl01·. cesible, excepto a Boutemps. e l fiel valet de chambre;
· Los carruajes· iban lentos, muy lentos. Los pobres ca- hé ahí la chimenea, junto a la cual todavía en traje de
interior recibía Su Maje5tad a los que gozaban del raro
ballos, débiles, se caían no obstante, y el timón roto del
riacre que ponía en los groseros labios del cochero una privilegio del «petit-Jever;&gt; hé aquí el salón de «J~s
blasfemia, era en los ojos lacrimosos de la noble bestia grandes entradas: del «grand-lever,&gt; donde ya~ medio
un lánguido iris de contento, pues ese timón roto sería vestir recibía Luis XIV a los «grandes de Francia&gt;, con
para la noble bestia el descanso de unas horas en el aquel solemne ceremonial que provocó la sáti~a de Luís
pesebre sin pienso, pero sin nieve, sin esa nieve de ale- Courier: «La etiqueta es la muralla de Versa11les.&gt; Por
vosa blancura que cae en l.t pupila ami- de-acero de aquí desfilaron-favor muy especial-mariscales y genelas bestias, y deja en ellas, después de su caricia de al- rales, cardenales y obispos, gobernadores y presidentes
de Parlamento, y aquí entraban, sin previo anuncio, caba, la negrura eternal de la ceguera.
Ayer París estaba intolerable. Los caminantes a pie si familiarmente-loo eran ellos más monarcas que el
hatíamos de poner en cad:t uno. todos nuestros cinco rey mismo?-el trágico Racine, el clásil:o Boileau, e l
sentidos para no caer en las aceras jabonosas. Imposible cómico Moliére, (Oh! la palabra «cómico,&gt; cuánto se
ir a los Museos: no hay luz. Imposible permanecer en ha envilecido!)
Aquí el apartamento que habitó la viuda del poeta
el Hotel. Ah! el Hotel! Vivir casi una vida en los estrechos cuartos de un Hotel! En todos el mismo deco- Scarron, luego esposa del poeta Luis.
Y caminamos de prisa y los recuerdos se aglomer.ado: un reloj que no marcha, un espejo empañado, una
chimene~ sin lumbre, un armario sin llave que parece ran. Y cada mueble es una página. Leamos.
E~te magnífico reloj qúe sonó las bellas horas de una
urna de pie; sobre el Jecho donde ayer noche durmió
tal vez un tísico, una lilografía vil, sobre la chimenea gloria, hoy mudo de vergiienza y de tristeza, sintió en
dos candelabros de hierro dorado, en un ángulo el to- su mecanismo el andar inteligente de las augustas macador, un tocador de escolar pobre, frente al balcó n nos de su augusto Señor. Este berbiqui fué manejado
una mesa, sobre el tapiz marchito un tintero sin tinta, por el rey, cuando ocioso de política, se dignaba fabriuna pluma mohosa, a un lado un sillón. Confesemos que bar pequeñas cosas de carpintería. Este listón de cobre
tendido sobre el entabfado, frente al sol, fué colocado
un cuarto de hotel a 3 francos 50, no es atrayente para
por el mismo Luis, quien presuntuoso de astronomía,
permanecer en él.
Y yo h uí de París fúnebre. y de mi Hotel trágico, y arreglaba él mismo, al meridiano, sus relojes.
Y sería imposible seguir leyendo ~na a una cada_ páme fuí a Versailles.
En la Estación Saint-Lazare, p.tra utilizar el tiempo gina. Saltemos de r ,715 a 1774; prescindamos de Lu1sel
que el indecente ferrocarril del Estado emplea en re- Bien-Amado. que no lo fué tanto, y leamos las páginas del
corr er los 18 kilómetros que separan a París de Ver- pobre Luis XVI.
Aquí vivió la noble austríaca. Aquí soñó Maria Antasailles, compré un libro que habría de ser mi cicerone
nieta sus grandes sueños ampulosos. Cómo este esqueleen la antigua residencia de la Monarquía francesa.
El palacio de Versailles es la c;.sa de Luis XTV, co- ta de un pasado feérico todavía es bastante sugestivo
para suponer su muerta grandiosidad! Dios mío! Me
mo la &lt;Comedia Francesa, es la casa de Moliére.
El Estado soy yo, dijo el gran rey. Versailles soy yo, asombro de mirarme e n este gineceo, en estos sitios que
fueron sagrados para el público mismo de la Corte, enpodria r epetir desde ultratumba.
Ningún otro Luis dió a la Corte de Francia más ra- tre estas lujosas paredes cabe cuyo íntimo misteri? la
Reina y la mujer se armaba de cálculos como Rema,
d iante esplendor.
para vencer, y aderezaba su belleza para subyugar coUltrajado por la barbarie de la República, en 1789,
aniquilado por la barbarie de la Convención, en 1792, mo mujer ..... .
Aquí su sala de baño. H é ahí las huellas de su bañavilipendiado por la barbarie prusiana, en 181 5, devastado otra veú por la barbarie alemana en 1870, todavía dera arrebatada .... lJn día Napoleón para halagar a
Versailles es como un templo, sin dioses, pero intacto María Luisa, acaso para halagarse él mismo, cometió la
en su antig uo prestigio evocador de un reinado glorio- miní1scula rapiña ... .
H é aquí el «gran gabinete&gt; de sus audiencias -rarticuso, de un pasado grandioso que parecía deber durar
lares. Aquí en este elegante claro decorado, entre este
por toda la infinita eternidad de los siglos!
buen tono blanco y oro, donce aladas esfin ges desparra·
Republicano de una República donde la democra c ia
es un instinto, mi espíritu se recoge en llegando a la man una primavera de rosas; aquí donde María AntoPlaza de Armas, junto a la gran caballeriza construida nieta conoció todas las inefables alegrías del poder y de
por Mausart, y en cuyas cuadras se alojaron hasta 2,500 la gloria, virtió Gllick por muchas veces el armonioso
caballos, Republicano de una República donde la re- raudal de sus músicas divinas, y Forestier hizo como un

J ESUS SEMPRUN

En la Gasa de Luis XIV
Llt,ga un momento e n que París nos fatiga. En estos
días de pascuas y año n uevo en que los ferrocarriles
a~rojan s•&gt;bre
boulevard ~na_ incontable peregrina·
c1óo del extran¡ero y la provincia; en estos días en que
la Prefectura permite la· instalación de esas innume rables barracas tendidas sobre las aceras en bohemia teor ía desde la Magdalená hasta la Plaza de la Nación, y
e n .::1yas barracas, donde venden juguetes y curiosidades, se aglomera el público para ver el mecanismo de
un muñeco o para escuchar la chispeante charla de un
camelo!: mercader de jaboues para quitar toda mácula,

e!

Señor Lic. don Rafael de Alba, notable literato y
poeta, fallecido recientemente.

·Tristezas apócrifas
Solemos agregar un escolio lúgubre a la página de
gracia y de sonrisas en que el Carnaval prodiga sus claras locuras.
.
El comento luctuoso suele turbar la canción de ale·
gría, tal como un crimen brusco el exultante frenesí de
los joropos.
Una siniestra cinta de luto remata las rosadas y frescas vestiduras del alborozo.
Tras la hora rápida en que el alma se nos cubre de
ilusión y de regocijo, como un arbol de flores en efímera primavera, y pron unciamos el contento en frases sonoras, nos acordamos sin remedio del sombrío Dolor
hum¡¡.no que ronda y cautela su intención bajo los velosluminosos de la a legría; nos acordamos del viejo Dolor
que late en la frenética algazara de la muchedumbre,
como un pulso de muerte, trágico e irónico, en la momentánea ventu ra de un enfermo incurable.
Así mismo caen sobre el espíritu, ..:ual una tiniebla
mortuoria, el disgusto de l:l. vida y el tedio de los goces
difuntos, cuando agonizan las últimas lámparas de la
fiesta, exhalando un humo fétido y sordo, en vez de la
lumbre propicia a los deleites .... . .
La muchedumbre corre al vértigo del goce en un impulso unánime, ebria de vivir intensamente y acaso con
embriaguez menos pura y nobie.
Reside en el alma de esos seres el sedimento oculto
de pesares que suponemos escondido en todo corazón
de hombre ?
Cubre e l vivo color de las vestimentas de alborozo y
de extravagancia a la nefasta calavera que ríe con una
risa sardónica y cruel, apuntando los dientes como pu·
ñales pérfidos, a los corazones en que el placer rebosa
y donde ensayan las campanillas del antruejo un repi·
que hilarante?
Fantasías melancólicas de poetas; cavilaciones egoístas del hombre desencantado .... Triunfa e impera sólo
el placer, con el ardor de un monarca de reinado muy
c orto, que pretendiera gozar en contados días, tras un
destierro doloroso, todas las dulzuras del poder.
Ni anticipa ninguno el grave pensamiento de la ceni·
za en medio del estruendo locuaz de la fiesta.
Los matices ardientes y fogosos rompen la obscura y
monótona vulgaridad de los trajes corrientes.
Reinan los colores de la vida, los colores del entusiasmo, del deseo y del júbilo.
Esa sinfonía de los colores expresa la a legría profunda de los espíritus, canta silenciosa y ásperamente el
raudal de risa y de música que surge en los espíritus a
la hora de la fiesta pagana.
La harina es en las caras como un jalbegue de extraña virtud, que exalta el anhelo furioso de la vida plena.
Las bocas pintadas de c rudos carmines dicen una ardiente hambre de goce.
En los rostros abren las risas sangrientas rosas y las
muecas anormales son como de una epilepsia risueña.
Las cabriola~ tejidas por. calles y plazas, forman un
himno desenfrenado y jocunio.
_¿Donde ~st~la pesadumbre? No veo sino que predominan los rnstintos de fuerza y de salud, los instintq~de
la libre naturaleza.
La carne se venga anticipad.t y furiosamente de la
c ua resm_a católica, opaca y rígida.
Los_dioses fuertes y risueños del paganismo le roban
a l pálido nazareno tres días de rein.tdo feliz.
E l aotiguo fauno hambri~nto de vida y fecundo eu

'

Retrato de Lord Ph. \\harton, por Van D)ck.
De sociedad.-Bautizo del hijito de los señores Llamosa,apadrinado por el Sr. Gral. Dfaz y esposa.-Fot. Me lhádo.

Sr, Lic. Sebastián Hernández Serrano, nombrado
Juez tercern correccional.
Benvenuto, de cada cerradura un pooma de cobre, de
cada clavo una joya, de cada friso una bordadura de
minuciosa filigrana.
¡Cómo ser posible el consen·ar en la memoria tánlo
detalle esplendoroso!
Y esta puerta disimulada e n el muro? Esta puerta me:
nuda que pasa inadvertida ante tánta rica puerta coronada de arte ?
Ay! Esa puerta! Esa puerta es como una herida en el
corazón de Versailles! Por esa puerta se escapó el alma de la Monarquía asesinada por la República Por
ahí se fugó María Antonieta en busca del socorro de su
esposo, cuando el Pueblo irritado invadió furiosamente
el mal Palacio, vilipendiando al último Capeto. Esa
puerta al abrirse señala un fondo obscuro: diríase una
tumba . . ... .
Ya viene el prematuro crepúsculo. Estoy casi solo en
la inmensa «Galería de las Batallas,&gt; larga de ciento
veinte metros. Los primeros tiates de la noche dan a los
lienz0sguerreros una siniestra sombra de pavor. Me siento
fatigado de espíritu. Contemplo con embotamiento y con
premura desde el «San Luis en Taillebourg&gt; de Delacroix, hasta el «,Vagram&gt; de Horacia Vernet; leo los
nombres de ochenta y dos héroes muertos por la Fran·
cia en los campos de batalla, y aquí revividos por el
mármol. Lo antiguo y Jo moderno se barajan en mi estrecho pensamiento, y buyo.
Esta grandiosidad no es para tolerada impávidamente, de una sola vez, por la simplicidad de una alma rústica.
Y prometiéndome una nueva vista me alejo r eflexivo.
El aire de los jardines, como una caricia, me hace
b ien.
Aspiro ese aire voluptuosamente. Sobre los árboles
desnudos la niebla cuelga una túnica blanquísima.
El fiacre que me espera a la puerta de la gran reja
de la entrada me parece un pobre carro funerario-jcómo eran bellas las lujosas carrozas que se apostaban
otro tiempo frente a esa misma reja!-Antes de subir
torno los ojos al patio enorme de arena, y al famoso pequeño patio de mármol bajo las ventanas principales
del palacio, y viendo esas ventanas, mientras mi cochero rechoncho y rojizo me pregunta: adónde vamos?
pienso que como este cochero debió ser Santerre; y
vuelvo a ver aquellas ventanas, y revivo el 6 de octubre
de 1789, y veo al pueblo ebrio de estrafalaria libertad,
y veo la monarquía miedosa de la ira popular, y contemplo el bello gesto marcial de Lafayette, y siento que
en mi criterio libran una ruda batalla mis convicciones
republicanas y la sugestión que me inspira la distinguida y noble belleza de una brillante reyedad, comparada. bajo el punto de vista estético, a esta fealdad de la
moderna democracia ..... .
&lt;Lo bello en política es la Monar quía!&gt;
La hermosa frase del poeta me preocupa, casi me
gusta, estoy tentado a otorgarla ..... (Oh! literatura,
eres cosa de Mifitol)
Es ya de noche. El fiacre se desliza sin ruido por la
avenida húmeda, Los faroles del gas, velados por la
niebla arden sin brillo en una hilera interminable. A
través de los empañados vidrios del carruaje veo pasar,
recogidas hasta la corva, las obreritas que vuelven apresuradas del taller: las manos en los bolsillos, el cuello
del sobretodo levantado, los obreros que vuelven de la
fá brica. En la puerta de un café, bañada de luz, un
pordiosero, desnuda la cabeza canosa, arrodillado sobre
la acera fría, él sombrero en actitud ele sébila, suplica ,
una limosna, en tanto que a su lado una chiquilla canta,
como si llorara, acompañada de un acordeón. Todavía hay parias! Llego a mi hotel. Y cuando en mi Hotel, que fué vivienda de la Marquesa de Pompadour,
entro como en propios dominios por el derecho de unos
cuantos francos, una alegría infantil me subyuga, y me
dan violentas envidias de prorrumpir en un ¡Viva la
República! estentóreo, que repercutiera con estrépito
en la mía, donde todas las ambiciones florecen como un
jardín en vigorosa primavera!
RAFAEL SILVA,

�F.

-

..

p1aza &lt;!:tyó en su pnder, pt'oducieodo hoodísitna impre•
sión eo todo el mundo la derrota de los turcos.
000
La aviación ha sido utilizada por vez primera en la
guerra de Oriente, coo medianos resultados. El teoien·
te avi;.dor Mootoussio. de la armada de los griegos, al
romperse las hostilidades eo Lerneos, IJegó coo un hidroplano francés, con el objeto de prestar sus servicios
a las tropas reunidas eo Gallipoli. El aviador tuvo que
elevarse a ~ran altura, más de 1,300 metros, para evitar
los proyecllles enemigos, desapareciendo a la vista de
los ejércitos que iban a combatir.
Algúo tiempo después desciende y laoza una bomba,
buscan~o en un? de los barcos de su país refugio, por
no ma?10brar bien el aparato; más como no le hubiera
dado llempo, y como hubiese reventado un tubo del carb?rador, ca_e sobre el fuego de las baterías turcas, per•
d1eodo la vida, Tal ha sido el desgraciado éxito del primer hidroplano que se ha usado en los combates, lo que
prueba que se necesita aun mucho perfeccionamiento
para obtener triunfos con este nuevo elemento de lucha.
MARCONI CONDECORADO
. El gobier~o italiano acaba de condecorar a l célebn,
10ventor Gu!IJermo Marconi con la gran cruz de la Corona de !taha, ~r los valiosos servicios que prestó duran!~ !ª guerra_ 1talo-turca, en la organización de un
serv1c10 de radiotelegrafía para uso de los barcos y las
tropas combatieutes.
Vuelve a ser de actualidad la figura del sabio emineo-

te que a los 20 años empezó a ocuparse del estudio de
las ondas de Hertz y de los detectores primitivos que
se conocían, siendo el primero que trató de utilizar las
ondas electromagnéticas para el uso de comunicacio·
oes, y no tardó mucho en perfeccionar el cohesor de
Bramly, que hasta entonces no era más que un simple
instrumento de laboratorio, y convertirlo en sensible
&lt;relai,&gt; de capacidad suficiente para ser utiliza do eo telegrafía.
Fué después de esto que hizo conocer su gran descubrimiento consistente eo la anteca y en la conexión a
tierra del circuito productor de oodas electromagoéti·
cas.
Encontrándose en loglaterra, eo 1896, y habiendo darlo como definitivos los resultados de sus experiencias,
en las que fué eficazmente ayudado por la dirección
general de correos y telégrafos de la Grao Bretaña, pidió su primer patente de invención, y simultaoeamente
hizo una serie de demostraciones ¡,úblicas en el canal
de Bristoo, obteniendo comunicaciones a través de la
eoorme distancia [para aquella época], de siete millas.
Esto, que provocó congratulaciones de los sabios del
muodo entero, tuvo, sin embargo, una nota fria. El profesor Slaby, se presentó con rccomeodaciooes de altas
autoridades alemanas, pidiendo presenciar las experiencias eo el interés de la ciencia, y consiguió que le facilitaran todos los elementos, a fin de hacerle conocer los
detalJes de los aparatos empleados y los métodos de
usarlos.
El profernr Slaby, de la famosa uni, ersidad de Charlottenberg, escribió en el &lt;Century Magazini,&gt; después
de su visita a las experiencias de Marconi, entre otras
cosas lo siguiente: &lt;Era evidente que la producción de
las oodas de Hertz, su propagación en el aire, la construcción de su ojo eléctrico, todo esto era sabido aotes.
Es verdad; todo esto también era sabido para mí, y
sin embargo, nunca pude comunicarme a más de cien
metros.&gt; Y termina diciendo: &lt;Con este método sencilJo,
pero extraordinariamente eficaz, Marconi centuplicó el
poder de radiación de las fuerzas eléctricas&gt;
Considerando que la radiotelegrafía cuenta tan sólo

rra de alguna importancia, que no lo cuente entre iUS
elementos de seguridad.
Después de todo esto la vida de Marcooi se desliza
eotre el perfecciooamteoto de los inventos, y como ellos
sirvieron en gran manera en la guerra de Italia con los
turcos, de ahí lo justo y equitativo de la condecoración
que de ahora eo addaote brillará en su pecho.
Q. T&lt;.

OTOÑO
A la S eñ o rita B . R. R .

El inventor Marcooi que acaba de ser :ondecorado
pnr el gorierno de Italia.
con catorce años de existencia, su notable adelanto demuestra que no puede, por el momento, fijarse límites a
sus aplicaciones y desarrolJo futuros. Ya ~e ha hecho
auxiliar forzmo para la seguridad de los buques, al mismo tiempo que instrumento de valor creciente para la
vida comercial y social.
Es factor nuevo y de mérito inestimable eo la guerra
ofensiva y defensiva, y está en camioo de facilitar y
abaratar las comunicaciones entre las naciones. Ha llegado a considerarse necesaria e indispensable su insta·
)ación a bordo de todo buque que navega en el mar; y
puede decirse, que oo existe vapnr mercante o de gue-

Todo es silencio, somLra .... el núbil rncerío
Gemebundo ha calJado, la última cantata
Expiró, las estrellas y la luna de plata
Acuden al entierro del ardoroso estío.
El árbol se desnuda sin pudor de sus hojas
Cayendo amarillentas, cual tristes ilusiones,
Las ráfagas soo frías, los acentos tristones,
Las tardes melancólicas, tardes pálidas, rojas ....
Ya se apagó ese fuego que con ardores rudos
A mi ilu,ión doraba de dichas eternales ... .
i Loca ilusióo! Otoño te hizo dejar la vida . .... .
Ahora. .... sombras, silencios, sed, árboles desnudos,
Frío, IJanto, tinieblas, tristezas otoñales ..... .
Acuden al entierro de mi ilusión suicida.
J. S. G.

Con el presente oúmero recibirán ou estros suscritcres
una preciosa tricromía que, según costumbre, obstquia
&lt;EL MUNDO ILUSTRADO&gt; todos los meses. Es uoa
copia de un cuadro célebre que por el asunto y el colo·
rido seguramente ha de gustar,

Galería . artística

Delante de Adrianopvlis.-L:t oieve rodeando a
dos centinelas.

Todo lo que se refiere a la guerra de los búlgaros y
:le los turcos tiene interés en estos momentos; y es objeto de comentarios de todas clases en el mundo entero,
Siempre la guerra es horrible; pero lo es mucho más
cuando el clima y los elementos de la naturaleza se deseocadenao, y los que combaten tienen también que lucha.r con la intemperie.
El grabado que presentamos da una idea de lo que
ha sido la oieve eo la guerra a que oos venimos refiriendo Los centinelas eran como bloques de hielo pe1nficados. estando rodeados de nieve por tedas partes.
Los cañones se enterraban igualmente en la tierra cubierta de blanco armiño, costando un trabajo inaudito
,.J que funcionaran. Las tempestades destruían los cam¡nmento, de los sitiadores, pues los vendavales traían
cantidades inmensas de nieve que todo lo arrasaban.
Las trincheras obstruidas también por la oieve, requerían que aotes se limpiaran para que sirviesen, para el
combate; y en fio el frío hacía que los soldados sufrieran de una manera iocre!ble. Apesar de todo oada re·
sistió el empuje de los sitiadores, y al fio y al cabo la

La aviación eo la guerra de Oriente.-El hidroplano del T eniente Griego Mootoussio cae al mar después
de haber volado sobre Gallipolis, siendo remolcado cerca de Lemnos a 20 nudos pnr hora.

El Castillo de Bentheim por Ruysdael,

�tero puede impunemente fastidiarnos con el voceo chillón y ~stridente de sus productos, el escritor debe tra·
gar sahva y hacer lo que las solteronas: resignarse.
Granulillo.-Me parece que exageras . ...
Agustioi.-Y aun las mismas solteronas resultan con
mayore~ ventajas, pues tienen para ir secá ndose un santo a quien rezar, un Joro para educar y una humanidad
contra la cual vociferar. Y esto ya es algo en el agrio
vinagre de sus días.
_9ranulillo, _lírico. -Y el escritor tiene su alma para
sonar y su altivez para no desfallecer! Y eso también es
algo.
Agustioi.-iBravo! Muy bien dicho.
Larguía.-iJe, je, je!
Agustín, iodigoado.-1Hombre, Ud. parece un anteojo
de señora!
Largufa.-No sé por qué ..... .
Agustioi.-Por lo impertinente.
Largufa.-No val5 la pena de enojarse. Cosas de la
vida ... . IJi, ji. ji!. .. .
Agustioi, furioso. -E s lo único que faltaba, que se rie·
ra Ud. en i, después de haberlo hecho en todas las demás letras! Parece Ud. un abecedario de la risa ....
Larguía.-Abelardo, señor; Abelardo Larguía, para
servir a Ud.
Agustioi, fuera de sí.-iVáyase Ud. al demonio!
Graoulillo.-No, de ning una manera; quédese Ud., Sr.
1:-3,rguía. Me va pareciendo que Ud. es lo que yo oece·
s1taba para un cuento.
La:guía.-Y dale con lo mismo .... Pues yo, sin tanto
tra_b~¡o, tengo para un cuento cada día, y aun más s i
qu1s1era ..... .
Granulillo.-¿No lo decla yo? Pero me sorprende no
ver nada suyo en ningún periódico .. ..
:1,argufa.-Naturalmeofe; ¡como que yo no soy esc ritor !
Graoulillo.- Pues, ¿qué diablos hace Ud.?
Larguía.-iYo soy procurador!
Agustioi, a Graoullillo.-Hé ahí tu artículo.
G raoulillo soorieodo.-iClavado! ( A Larguía.) l\li
buen amigo, Ud. es una persona ideal. Tome otro bitter....
Larguía.-¡Ja ja, ja! Me alegro de haberle sido útil.
Ya veo Uds. que, los asuntos, como los clientes, aparecen
cuando uno me nos se lo imagina. Toda la cuestión está
en saber sacarl~s el jugo . . .. ¡Je, je, je!

El incendio de Roma.
Nerón en el circo.

í

El Festín.

XA VIER XIMENEZ.

:--'upcial- Señora Elena Mo~eno de Cruzado .\bril ¡ de 191 3.

Como se hace un cuento
PERSONAJES:-GRANULJLLO, literato ; AGusnN1,
periodista; L ARGUÍA, ambiguo.
La escena pasa en el salón chico del Cocktail- Bar a la
hora del aperitivo.
Granulillo, después de una pausa- ¡Uf! ¡Qué pesadez! ...... Hace cuarenta y ocho ho ras que busco asunto para un cuento y no encuentro nada .... T e ngo el cerebro más vacío que el estómago de Astorga.
Agustioi- Te compadezco, querido. Yo también conozco ese martirio. Ha habido veces de llegar el momento de dar mi crónica semanal, y no hallar oada•que
pudiera sacarme de apuros. En tales momentos de c ruel
infecoodidad he llegado hasta pensar que todo e l planeta no vaHa un cuento ....
Graoulillo.-Coo la circunstancia algo triste de que
tampoco un cuento tuyo vale el planeta, ni mucho me•
nos ...... ¿No tomarás a mal esta pequeña advertencia
eh?
'
Agustioi.- De ninguna manera. Mi vanidad. con ser
muy grande, no llega a ser tao planetaria. Me quedo modestamente en mi barrio ....
Larguía.-tJa, ja , ja!
Agustioi, incomodado.-¿ De qué se ríe usted?

L~rguía.-De nada.: .... Estaba pensando en algo muy
gracioso q ue me ocurrió ayer en La Plata con el Dr,
Perrupato: Es u? detalle sin impo rtancia. Continúe.
A_gushn_1, con_hnuando - En este siglo de vanidades, la
vanidad hterana es la que menos prospera. Al cándido
que pretende comer dos veces por semana en casa del
presidente de la República, mientras que lo que real·
mente hace es comer dos veces por semana, se le llama
snob. Al e nriquecido vulgar que desea deslumbrar a todo el mundo con e l brillo chabacano de su rumbosidad
grosera, ~e le llama rastaquoére. Al escritor que, con
razón o s10 ella, pretende tener tale¡ito, se le llama simplemente zonzc ...... Y esta pequeña vanidad del escritor, ingenua o legítima, no sirve en cualquie ra de los dos
casos más q ue para perjudicarlo en su profesión. Se le
desvía, se le aisla. Es casi un boycott.-Y esto, naturalmente, llega hasta indignar, p ues que ya pasa de largo ....
Larguía, ioterrumpieodo. -Larguía, señor. Abelardo
Larguía, servidor.
Agust!ni, fastidiado,-Pues no pareciera que tal fuera
su apellido. . .. ·
Laiguía._¿ Por qué, señor?
Agustioi.- Por lo .... corto.
Largufa.- iJe, j e, je! Cosas de la vida ....
Granulillo, contemporizador -Continúa. Me divierten
tus lamentaciones. Quizás, sin pensarlo, vayas a darme
asunto para un artfculo.
Agustioi. -Pues nada, querido; que mientras el zapa•

-

t(\:
...

(Teló n)

Se toma una senda que corta un matorral de saotama rias, esa pequeña crisa.n tema dorada de nuestros
campos, donde se estacionan brillantísimos insectos.
cual chispas de berilo, sobresaliendo la cocioela, to rtuguita de un nácar purpúreo matizado de perlas negras.
Las mariposas, cegadas del esplendor, van y vienen,
sin detenerse. S uaves rumores anuncian dulces secre•
tos.
La senda sube a una colina boscosa. Las ramas aca·
ric ian el cuerpo, y la luz, al penetrar en haces, finge
pulverizados ópalos. Abundan ciertas ranitas de vivos
colores, que saltan por el suelo. Unas son rojas, con dos
rayas amarillas en el lomo, que e n otras se cambia en
una mancha negra alrededor de los ojos y de las pie r
nas delanteras. l!.l más lindo ejemplar vive en los á rboles, de un he rmoso verde, con una lista de naranja con·
torneada de violado en la cabeza,
Sobre una roca que ha partido el esfuerzo de uo molle '.1-1 criarse, _aparece un ser pequeño y deforme. El
hocico es puntiag udo, los ojos salientes y brillantes.
P!esenta en el lomo tubérculos y asperezas y to&lt;la su
piel verde obscuro se halla cubierta de un humor vis·
coso, que le sirve de barniz. Tiene la cabeza en alto
el cuerpo levantado sobre las patas anteriores. El p ech~
blanquecino palpita como si paladeara una presa. Sencillamente es un escuerzo.
Toda su g racia está en la fiereza de su actitud. Si se
le teca la cabeza con la punta de un palo, se agita con·
vulsivo, abriendo sus largas patas posteriores. No pretendiendo hacerle daño, se Je deja ir a grandes. saltos;
pero un l!lovirnieoto de c uriosidad obliga a repetir la
operación. Esta vez rev uelve los ojos chispeantes que
la nzan espuma y su cuerpo se hincha inflamado por de·
)eté re o fluido, ha sta e l extremo que las rugosidades de
la piel bao desaparecido y sólo se mueve una bola ver·
dosa, con dos patas deformes, que arañan la roca. Si se
le piocha revienta y se recoge una inmundicia.
(La e?vidia toma esa actitud y tiene esa aparienc ia.)
Volvéis las espaldas. Sonríe la divina luz e n el aire y
una golondrina, como un pensamiento dominante, se re•
monta hasta perderse de vista en el azul c ristalino.

"QUO VADIS'' EN PELICULA
Nadie ign:,ra los progresos del C inematógrafo,
su utilidad para la enseñanza de la historia y la
aceptación del público para esta clase de espectáculo. Los sucesos cu )mio~ o tes de la vida se reconstruyen en la película, P"san las fronteras de
los pueblos. se divulgan, y con un espacio de tiem·
po muy corto, sabemos, mejor dicho, vemos lo que
ha pasado en sitios lejanos, y hast~ las leyendas
de los países se nos pr esentan con todos los colo·
res de la vida.
Decimos esto a propósito de la película de la
célebre novela de Sienkiewiez &lt;Quo Vadis,&gt; que
una casa de Roma ha presentado con una verdad,
con un realismo, con una fuerza dramática tao
sugestiva, que PS la admiración de todos los que
la veo. Para ello no se ha escatimado nada que
pudiera redundar en beneficio de la propiedad
escénica L os profesores, los más eminentes de la
Academia Romana, trabajar'on pa ra !a reconstrucción exacta de trajes y del decorado de las escenas: dos mil personas tomaron parte en el desarrollo de la película, y has~ 25 leones que fueron
indispensables, se trajeron para que nada echara de menos,
Los papeles principales han sido desempeñados por los artistas más eminentes de Italia y e l
grao actor Novelli, encarnó el personaje de Vini·
cío. Para dar a la película la más grande exacti·
tud, la Casa que la hizo transportó su &lt;troupe&gt;
a todo lo largo de la Vía .\ppia, a las Catacumbas, a l Coliseo, al monte Janículo, etc., etc., a
todos los sitios más principales donde la ac ción
de la novela ti€oe efecto. En fin, ccmo detalle último, diremos que la película, cuycs princi pales
pasajes damos en nue~tros grabados ha costado
3 00.000 francos.

1

..~A"-'. •1•"

Las catacumbas.

JOSE MARIA PERF.Z.

4)41
El beso de Euoice.

El foso de los leones

Ligia salvada.

�de seda, la cual se redondea en las orillas, simulando
una pequeña veste que cae sobre la falda.
Un grao nudo &lt;americano,&gt; hecho en listón de terciopelo o en satín, nudo gracioso y sencillo, plano, extendí·
do y casi cuadrado, se ostentará en el frente del delantero, y las mangas jopooesas, largas, vagas y rectas, disminuirán poco a poco su amplitud al bajar del codo,
hasta que lleguen a estrecharse bastante en el puño, pvr
medio de ua volante.
Los jaquets que acompañan estos trajes, justifican también su calificativo de atavíos &lt;tailleur,&gt; por la sobria
elegancia de su corte. La m'.lyor parte de ellos se abro·

ci«JNilCA
Mieotr;.s más av;,.oza la estación primaveral,-mis queridas lectoras, más favorece la Moda el movimiento de
las draperías y los graciosos efectos que en la &lt;toilette&gt;
femenina producen los &lt;paoiei-s &gt;:
En vano ha sido que algunas modistas afamadas hayan
anunciado la desaparición de los &lt;recogidos,&gt; pues aún
para los mismos trajes &lt;tailleur&gt; se usan esos bonitos

pliegues de las telas, en los cuales puede manifestarse
toda la fantasía y buen gusto de los confeccionadores.
Sólo los verdaderos &lt;trotteurs&gt; conservan la seocilln
y cooeccióo en la linea, circunstancias que, por otra
parte, se imponen en los citados atavíos por la naturaleza misma de las telas con que éstos se hacen, pues hay
determinados géneros a ese respecto, como son: el cheviotte, el &lt;homespuos,&gt; el &lt;cover coat,&gt; les paños &lt;mezclilla&gt; y otros por el estilo, que si bien se les ha cooce·
dido un lugar importante entre las colecciones de pri·
mavera y del próximo estío, y que se ha llegado a darles
una ligereza relativa, guardan, sic embargo, un espernr
inconciliable con la fantasía de las grandes costureras.
En los trajes sastre, hechos en tela de lana fü:xible o
en sarga fina, la falda tendrá un delantal del que se des·
prenderá, casi a media altura y por cada uno de sus la·
dos, una sardineta plegada , cuya amplitud se debe es·
trechar en los costados para extenderse por la espalda,
formando así un bonito estilo de &lt;paoiers,&gt; aunque es
preciso advertir a mis lectoras que esos recogidos no
hao de ir abullonados o en hueco sobre la falda, sino
completamenl'c! adaptados y ceñidos sobre ésta, a fin de
no alterar la línea recta, elegante y sobria de la silueta.
Algunas veces estas sardinetas son plissadas.
En otros modelos de &lt;tailleur&gt; vemos que por el freo·
te de la falda se ostenta un pliegue libre, es decir, no
planchado ni marcado fuertemente, del cual se deduce
una amplitud que forma las draperías o &lt;paoiers:&gt; éstos
van a perderse en la espalda bajo un pliegue semejante
al que se ve en el frente de la falda. Las esquinas de
los recogidos o draperías. cambian mucho: unas son redondas, otras triangulares y algunas tienen una forma
cuadrada que sorprende por lQ muy original y gracioso
de su figura.
Inútil parece advertir a mis amables lectoras que los
trajes sastre, hechos en moaré flexible en c respón de seda, en satín-crepé y en crepé de China, las draperías
serán más amplias, los movimientos más acentuados y
más eovolvieotes, por decirlo así, porque la seda es el
género propio por excelencia, para hacer los pliegues
más artísticos y bellos que puede haber "º cuestión de
confecciones. Estos bonitos &lt;tailleur&gt; de seda tienen una
falda de seda flexible que sirve de fondo: del talle se
desprenden dos elegantes draperías que· se crazao por
el frente y por la espal&lt;la, pero siempre ceñidas sobre
la tela del foodo, a fin de que no aumenten demasiado
las proporciones de la silueta. Otras veces esas draperías se hacen del modo siguiente: bajan del talle un po·
co, luego se levantan en los costados y van a la espalda
formando un ancho pliegue liso o placo, como le llaman
las modistas; el cual semeja una bonita estola que, drapeada y plegada sobre sí misma . caerá como una coca
plana a media altura de la falda.
Los corsés, con mangas largas, montadas sobre el hombro con una ligera costura, se abrirán sobre un chaleco
de muselina de seda, cuyo frente se adorna eco una hilera de pequeños botones o con una vaporosa pechera
de encaje mny fino. Otros corsés, hechos en estilo kimono, con las mangas cortadas de uda pieza y sin costura·
en el hombro, se cortan por el frente en dos amplias
sardinetas que se de~tacao sobre un fondo de muselina

El color rosa por e l contrario, da cierta belleza y
tir de blanco? Ese color tan poético, es a la vez el más
frescura al cutis, que el sufrimiento ha demacrado y
práctico.
El blanco no cambia jamás como el rojo, azul o vio· empalidecido.
Desvanece el tono acre y vuelve casi linda a quien lo
lela.
Se lava con suma facilidad, y queda siempre nítido, adopta.
El color gris u oscuro, es el que mejor encuadra a
inmaculado .... . . inmutable.
unos cabellos rojos.
.
El amarillo atenuado, o sea el color crema, es tam·
El color ardiente de esos cabellos y el cutis lechoso,
biéo muy elegante y tiene la ventaja de no oe:-cesitar
que
a
los
cabellos
corresponde,
no
puede
tener
marco
mucho adorno.
más apropiado.
Ese color, como el sol, atrae el gozo y la alegría.
Cuando se llega a cierta edad que se califica de &lt;meEl velo que llevaban las romanas cuando se desposa·
diana,&gt; se requieren con mayor motivo colores que no
bao era amarillento.
Amarillo también el traje de los budhistas cuando se sean muy fuertes.
El violeta es muy apropósito, y da corno suaves refleretiraban para entregarse completamente a la perfecjos a una tez descolorida.
.
.
ción.
Las jovencitas deben usar, en cambio, matices claros
El color crema sienta admirablemente bien a las moy suaves como su cutis delicioso, sus ojos brillantes y su
renas, si bien pueden llevarlo también impunemente las
aire de candidez.
rubias.
El negro no llega a ser color, es la anulación de toContribuye a esclarecer el color cetrino y verdoso del
dos los colores, y sienta muy bien a las mujeres robustas
cutis.
y exuberantes de salud.
El azul es un color dulcemente delicado. Suaviza to·
Una mujer de tez blanca, fresca y con mucho color
da excitación y por eso será conveniente lo usen las peren las mejillas, está admirablemente con un vestido nesonas irritables y nerviosas; pues desarrolla los sentigro.
mientos tiernos y afectuosos.
1 Mas creeréis que ese color va mejor a unos cabellos
negros que a una rubia?
Esta última, no puede usarlo impunemente, si no tiene
muy rojas sus mejillas.
El verde, color de las hadas según los escoceses, no
se puede usar así como así.
Una grao frescura en la piel, una blancura de nieve,
se requiere precisamente para que no desfavorezca.

charáu por un lado, y tanto en la espalda como en el
delantero se fruncen ligeramente en el talle, aproximándose así a las blusas rusas que en pasadas épocas hao
gozado de grao favor. Los faldones serán, casi todos,
redondos y abiertos por los costados, en el talle se fruncirán bajo una &lt;gaose,&gt; mas esto solamente por la espalda. Otros jacquets se hacen muy abiertos por el frente
y cerrados por un solo botón a la altura del talle: los
faldones, en e,tos jacquets, son redondos y por el frente
se abren mucho, siguiendo de este modo la iospiracióu
con que está confeccionada dicha prenda. Otros, en fin,
afectan una bonita forma de bolero por el frente, y por
la espalda se prolongan en un faldón bastante largo en
relación al frente, pues dicha prolongación comienza
bajo la costura del brazo y continúa aumentando en la
espalda, hasta formar un faldón cuadrado o redondo.
Estos jacquets se abren, generalmente. sobre unos chalecos de bordado de aplicación o de bordado inglés, los
cuales son muy graciosos p ues se hacen cruzando uno
sobre otro los delanteros.
Traje propio para paseo, en r aso de seda.
éste con manteca derretida, y con fuego encima
y por debajo, se le hace tomar calor.

MARGARITA.

?l©&gt;Il"m~

Traje y cubrepolvo de paño ligero - Original sombrero de verano

El color blanco, es el que más gusta al hombre ver en
la mujer.
Es un color luminoso sin ser llamativo.
El ropaje blanco tao celebrado por todos los poetas
del pasado siglo. sienta en toda edad.
Por lo menos, puede llevarle hasta el propio umbral
de la vejez, y ni aún se puede criticar, lo lleve una anciana, siquiera sea para andar en casa.
Es el color símbolo de castidad, que igual viste en la
gentil doncella, que en la digna madre de familia, que
en la venerable anciana.
Una mujer vestida de blanco, inspira al hombre más
respeto: está como rodeada de una aureola, cuyo circu·
lo no se atreve él a fraoq uear.
El canciller Bacon afirmaba, que las cosas inanimadas. influyen de una manera poelerosa en el alma huma·
na por medio de latente y secreta sim pt!a
El color blanco parece rechazar los malos impulsos y
las malas ideas. Ilumina las tinieblas, y es, según dicen
los sabios, no un color, sino el conjunto de todos los colores.
El blanco encierra en sí todos los matices del prisma,
y vosotras debéis saber, que cada color tiene un significado místico, una influencia bienhechora.
Los poetas aman ese color porque son algo clarividentes.
De blanco visten a los seres sobrehumanos, diosas, ninfas, hadas y santas.
Las vestales y las druidas, llevaban blancas túnicas,
cuyas orlas, rozaban la menuda yerba de los bosques
sagrados.
En fin ; ¡queréis un motivo más para auimaros a ves-

wi~•

Quitar las plumas, vaciarlos y rehogarlos en
manteca con sal, pimienta y aguardiente; encender el alcohol con una cerilla. Cuando se apag ue,
ponerle juego de carne, algunos granos de ginebra, trufas cortadas, un ramito compuesto y dejar
cocer. Después de cocido, ponerle los zorzales
en medio y echar la salsa encima.
Elegante tocado propio para teatro.
El encarnado en todas sus variantes, es el único color
llamativo que no resulta desagradable; salvo ese color
rojizo y anaranjado, tan sumamente antipático, que no
creo lo escogiera ninguna de mis lectoras.
Por lo demás, el grana, color fresa y granate, resultan
casi siempre bien, si la moda no los presc1ibe en absoluto.
El azul marino, es color que, como el negro, jamás
pasa de moda.
Nunca podrá encarecerse bastante, la importancia que
una mujer de buen gusto debe dar a la elección de colores atendiendo siempre al matiz de su tez, pues se
puede asegurar, sin temor de caer en exageración, que
el éxito de la «toilette&gt; depende de este punto prioci·
pal.

_ Traje para calle ó paseo.

Cortado el pescado en trozos, se saltea con una buena
salsa de chame!: se agrega un trozo de manteca, p'c!rejil,
setas picadas, pimienta y nuez moscada; se engrasa un
plato que resista al fuego, se echa en él un poco de miga de pan, y se coloca el bacalao formando montón. El
plato se guarnece con coscorrones remojados en huevo
batido: se echa miga de pan sobre el pescado, se riega

Mondadas y despedazadas las plantas, después de cocidas en agua salada, se rehogan en una cacerola con
manteca hasta que se pongan rojas; se remojan con el
agua en que· s~ hao cocido anteriormente, pudiendo
agregarse igual cantidad de caldo, las especies y sa l cor respondientes y miga de pan, y así que con una cocción debidamente prolongada se •ha.ya convertido todo
en puré, se sirve éste .
,

Desplumadas y soflamadas las aves, se abren por el
d?rso y se destripan, para r~llen~rlas con una preparac160 hec~a con los m1~mos 1oteshoos de aquéllas, picados y ma¡ados con toc100 rayado y con finas hierbas. En
una cazuela o en un molde se adereza una pasta y se
guarnece el fondo con tocino, sobre el cual se colocarán
las ~1oodras, sazonáodolas, capa por capa, con especias
finas, para c ubrir la última capa con hojas de laurel y
manteca, adaptar la capa luego y cocerlo todo en horno
durante dos horas y media próximamente.

,

�Talma
¡Cuán lejos estamos de aquellos tiempos
en que los cómicos eran vistos como seres
gratos a los dioses e inspirados del Olim·
po!

CONSU LTAS
UNA CARTA
MANIA DI:: LAS Mt.:R CEDE::i: Recibí su última carta, tan
bien escrita como la anterior; nunca había yp visto una
letra más linda que la ~uya.
Al mismo tiempo me es grato manifestarle mi simpa•
tia y afecto, agradeciéndole mucho la bondad con que
me juzga.
Celebro que le haya gustado el modelo que le ofrecí
eo algunos de los números pasadbs.

VARIAS RESPUESTAS

EVA'. Con toda satisfacción contesto a sus preguntas.
No creo que t:ea propio bordar un traje con bordado roca·
ca, pues dicha labor no se emplea para el oroato de los
atavíos. En cambio, el encaje inglés es sumamente dis·
tioguido y elegante a ese respecto .
Las formas de los sombre-ros se u,;an chicas; casi pue·
de asegurarse que no se llevarán para nada los grandes
sombreros que siempre han gozado el favor y la predi·
lección de ]as damas de buen gusto. Asi pues, le reco·
mieodo que mande componer su forma de gasa para

que se la hagan pequeña, porque esto es ahora lo más
c:chic.&gt; En el número correspondiente al día seis ::le
este mes, se publicaron en nuestro Semanario, varios
modelos de sombreros de última moda ; quizá alguno de
ellos le guste para elegir el suyo. Desde luego le hago
notar uno muy lindo que tiene la copa en forma de boi·
ca.

Eu efecto; el modelo que me adjunta ya es pasado de
moda, y por tal causa no creo que le convenga hacer su
sombrero bajo esa inspiración .
El grupo del cual le hablo esdigoo de llamar la aten·
ción. pues representa las novedades más originales y
bonitas que nos envían las revistas parisienses.
'.SORPR ESA GRATA

LEONT0PODIO: Puedo asegurarle, querida señorita,
que todo cuanto me dice en su carta ha sido para mí
extraordinariamente satisfactorio, y, más aún le digo: he
recibido con sus noticias una grata sorpresa, porque juzgué bastante•dificil que usted renunciara a ese cariño,
el cual se presentaba con síntomas tao alarmantas, que
ya iba ofuscando su criteri::;, hacié ndole ver aceptable
y posible lo que nunca debía admitirse, como es corresponder al cariño del prometido de su hermana. Ha he·
cbo usted muy bien en abrir ca tiempo&gt; los ojos, y pa·

ra consolarse de su noble renunciación, piense que, si
se casara con ese caballero, no podía tener la menor
confianza en la sinceridad ni en la firmeza de su amor. ,
¿Existirá la dicha sin la fe en el hombre a quien se
ama?
¡Ojalá que tampoco su hermana se deje aprisionar en
· e~ traidoras redes!
CONTESTACION

AMEI0CAN i:3EAUTY: Ya tuve el gusto de contestar par·
ticularmente su carta; ¿aún no recibe mi respuesta ?
Espero que en ella encontrará los consejos que tuvo
la bondad de pedirme, aunque ignoro si le parecerán
demasiado audaces. Sin embargo; en las situaciones obs·
curas y difíciles, lo más conveniente, a mi entender, es
&lt;despejar la incó_¡rnita.&gt; \"a que me dirijo •a usted eu
términos matemáticos le haré esta pregunta: ¿puede resignarse a seguir indefinidamente en e~ cfalsa posi·
cióo?&gt; No hay problema más fastidioso que éste; así
pu~s, no vacile eu seguir mis indicaciones.
MARGARITA.

¡Cuán lejos estamos de otrcstiempos me·
nos remotos en que eran despreciados y
perseguidos\
El estigma que sobre ellos pesaba por la
mala fama de unos pocos, ha sido borrado
por el genio de unos cuantos.
Los prejuicios de la burguesia han huído
entre la luz del arte, y hoy son los cómicos
amigos de los reyes, se sientan a la mesa
de los emperadores y se tutean con los pa·
laciegos; sin contar que la hermosura de
los artistas fué siempre dueña del co razón
de los príncipes.
Entre esos cómicos geniales, Talma se
contó entre los más ilustres, y bien merece
el monumento que en un pueblo del Norte
de Francia acaban de inaugurar con gran
pompa.
Los parisienses ya le habían concedido
los honores del mármol.
Yo recuerdo aquel ocho de Marzo de
mil novecientos.
Era una tarde diáfana y alegre. De repente, por la ciudad voló la noticia del incendio de la Comedia Francesa, y los que
amamos aquel noble-teatro hacia· allá nos
dirigimos tristemente.
El vestíbulo se caía al contacto implacable del fuego, y algunos hombres corrían
como locos, en medio de los bomberos para
salvar una estátua: la estátua de Talma,
obra admirable de Davidd'Angers,qu~mucbos solían confundir con la propia estátua
deLa
Napoleón.
semejanza del célebre trágico con el tarde e llos rayos de luz que iluminan la
No es menester particularizar, refiriéo· de dtstrucción. Al poc~ tiempo dejan bueemperador es proverbial, y aseguran que escena.
dose a los chiquillos, a los mendigos y a los co el árbol que escogieron por albergue,
él le enseñó a llevar las insignias reales y
No sé qué magia existe en la voz de este pastores, que suelen ser enemigos y no pe- destruidas y muertas sus ramas y roída toalgunos ademanes nobles.
hombre que desde los primeros acentos queños de la arboricultura, los unos incoas- da su frooda.
Talma fué_ el verdade:o creador del arte despierta la s!mpatía del corazón.
c1entemente o por perversión, aunque la
La ~ayor parte de las ma_riposas que. vede la tragedia en Francia.
¡Qué conoc1m1ento del corazón humano mayoría de las veces por coger los frutos, mos, ttenen a su cargo la vtda de mu1tttud
La reforma del traje teatral es obra suya: demuestra en el modo de interpretar sus los pastores y los mendigos por sacar leñas de árboles, pues solamente de lepidópteantes de é l los actores se vestían para re- papeles!
y cayadas.
ros que se alimentan de las raíces, las bopresent~r los personajes grie~os y romanos
El es un segundo autor, por sus acentos,
Enemigos formidables son, sin duda, esas jaso las ~amas de los ~rbo~es_. se conocen
con tra1es de la época de Lms XIV.
y por su fisonomía.&gt;
bandadas de mariposas que invaden los más de .crncuenta especies distintas.
Introdujo la toga y la clá~ide, el uso del
Su autor predilecto fué Shakespeare, eo bosques y los campos, y los animan con sus
Los árbo~es que más enemigos tienen encoturno, y la peluca aprop1ada a la ac- cuya obra veía la naturaleza entera, y la tonos brillantes y sus matices variados; y tre las mariposas cuando éstas se hallan en
ción.
más viva forma del drama, aunque admira· enemigos son esos verdaderos enjambres de su primer estado de orugas, son loS frutaSe ocupa~a de l~s. detalles de ~- ba e.l heroismo de Corneille, y la poesía de bichillos que hormiguean por el suelo, por les, los chopos, los_ olmos, los sauces y los
da obra, qu~neodo rev1v1r la época que 10- Rac10e.
los troncos, ramas, bojas y frutos de los ;ir- almeces.
terpretaba, cosa hasta entonces secundaria.
c:Hamlet,&gt; c:Otelo,&gt; c:Syla,&gt; c:Bruto,&gt; boles.
Mientras las mariposas en su estado priLos espect&lt;l:dores, buscaban la emoción cE~ipo&gt; y tantas oti:as _obras de fuerza, de
En apariencia, ni unas ni otros pueden mi!ivo destruyen el tronco, las. ramas o las
y la belleza sin pensar en la verdad.
pasión y de amor, s1rv1eron como pedestal causar daño: ¡son tan diminutos, tao insig- hoJas, los coleópteros Y los hemtpteros roeo
En cuaoto a sus dotes de actor, Madame a este grao trágico, honor y gloria del ar- nificantesl Más coa todo, y sin disponer de las raices, Y. eotre todos consuman la obra
de Stael decía: "Posee los secretos de to- te de la escena.
sierras de acero, de hachas, de cuchillos, de destrucción.
das las artes.
de piedras ni de otra clase de instrumentos
La obra de la Naturaleza no se detiene
Sus actitudes recuerdan a las más bellas
PEDRO CÉSAR DoMtNICI.
como los enun~iados, tienen a su alcance jamás
estátuas de l_a antigüedad.
.
uo arma; aún cuando no fuera más, que
Contra esos_ perjudiciales insectos, hay
La expresión de su rostro, la desu mira!!Mmmfi$@®
SllrTh:xti,Il vale por todas : la perseverancia. En todos otros que persiguen a aquellos con verdada, deberían servir de estudio a todos los
estos bichillos se cumple rigurosamente dera saña Y los devoraq ..
pintores.
además la Verdad que encierra el lema de
Entonces entr3: en ac~16n ~1 hombre, y....
A veces, aparece con los ojos casi cerraque la unión hace la fuerza. Un ejemplar se come 3: los p~1:3-ros, SID cu1~rse más 9-ue
dos, y de repente, el sentimiento hace hroEn general, el mayor enemigo del árbol cualquiera de éstos no podria por si sólo éstos de st son uules o no; m~nodo ú!31caes el hombre, por su afáñ de devorar cuan- destruir un árbol, porque. pronto represen- mente que le resulta un mao1ar apetitoso.
to la Naturaleza produce
taria unos cuantos agu1entos pequeños, al·
•
gunas ramitas perdidas y unas hojas o unos
.
frutos dañados. Pero anida, por ejemplo, - Papi,-dtce el hijo de Gedeón,-he
una familia de c:barrenillos,&gt; la hembra de leído ec una revista que hay plantas que
cada uno de los cuales pone cincuenta hue- se mueven. ¿ Puede ser eso verdad?
vos, y éstos producen otros tantos indivi,
·
,
duos que, a su vez, contribuyen a la obra . -S1, hombre, s1. Las plantas de los
ptés.

~

mil

El Odol es el primero y el único dentífricÓ pues que su acción
antiséptica y refrescante obra no sólo durante los pocos momentos
que se emplea sinó dura esa acción horas enteras.

Arreglo d e las h2.bitJ.ci,mes,-Prec icso rincón de hall estilo Regencia.

�EL MUNDO ILUST~R~A~D~O~~======-===== ============
fles&gt; de relieve, y esto era todo; ¡pero qué do _de vosotros mismos para comprenderos

EL MUNDO ILUSTRADO

---------•---------■: todo!
. de si misma,
.
Los ctrefles&gt; y tulipanes de la plata y de meJor:
Olv1dad1za
no _se p reocupa

\ Medalla de oro Exposición Universal.

)loso de su memoria, merece figurar en el
libro de oro de las celebridades.
Un día, en una reunión, pidió a uno de
sus a migos que le leyese en voz alta uno
de los grandes diarios de Nueva York, ele·
Entre los hombres de las edades primi- gido entre varios, y una vez llevada a cabo
tivas la memoria ha tenido un importante la lectura, Malkin repitió el diario, palabra
por palabra y de memoria.
papel.
No terminó ahí la aventura, pues para
Antes de la ioveoci6o de la escritura se
confiaban a la memoria las tradiciones na- demostrar el poco t rabajo que le había cos·
cionales y religiosas, las leyes y usos y la tado semejante hazaña, manifestó que era
capaz de repetir el mismo diario al repoesía.
Hoy día el arte de recordar está casi v~s.
Asi lo hizo sin la menor vacilación ni el
perdido, aún cuando goce aún de cierta
consideración en las diferentes religio- menor error.
oes.
Los libros santos de los Budistas son innumerables pero existe una especie de en- Los refinamientos del hogar
ciclopedia tibetana conocida con el nombre
de &lt;Graodia, y que se compone de 108 volúmenes que todo sacerdote budista debe
En sociedad y en la calle nos encantan
saberse de memori_a.
.
las grandes elegantes por el aspecto exteTodo letrado cb100, digno de ese oom- rior de sus &lt;toilettes&gt;; pero para conocer·
bre con_oce a fondo los únicos_ libros de las y apreciar los refinamientos de buen
Coofuc10, que con los comentarios de Meo· gusto que atesoran, es preciso conocerlas
cios forman por sí sól?s. u~a ~iblioteca, y en la intimidad de su hogar.
es hacerles una grave IDJuria citar_ más de Hay muchas señoras que se visten bien :
una o d~s palabras, c~aodo se. quiere ha- pero no las pidáis el menor detalle en su
cer alus160 a un pasaJe c-ualqu1e ra de estos casa, ni mucho menos en la mesa; esas &lt;pelibros.
.
.
queñeces&gt; las consideran inferiores a su
Entre los hbros sagrados de la India, el categoría de amas ele casa, y creen que
&lt;Rigoeda&gt; es el más antiguo y los mi_llares deben quedar a cargo de los criados ¿C6·
de brabamaoes conocen de memoria los mo pueden pretender que los criados sepan
diez mil vers{culos que contiene.
Jo que ellas mismas desconocen ?
La Biblia es indudablemente el libro Cuanto más elevada es la posición de
Agencia de Inhumaciones
más conocido de todos los sagrados.
. una mujer, mayor suele ser su cultura y
Muchas personas cooo1;eo de memoria su~ aficiones al arte, bajo todas sus faces,
paisajes muy extensos y los anabaptistas, en lejos de desdeñar lo que la ignorancia llaparticular, tienen por una gloria aprender ma pequeñeces, se complace y goza mar·
de memoria el mayor número de versículos cando con un sello personal cuanto la ro·
posiblo!s.
dea.
Se cita a este p ropósito el nombre de una Una bellísima Soberana , causando el
MARISCALA 3.
joven señorita americana de la Carolina asombro de ~us servidores, coloca las flores.
del Norte, Mar y Williams, que en Marzo de la meso siempr e que d ispone de tiem·
Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
de 1905 y a la edad de doce años tomó po, y hay quien asegura que las flores coparle en un concurso organizado po~ el rrespoodeo a las caricias de las manos re·
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
reverendo F . Breodelle, pastor de la 1gle- gias, inclinándose sobre ellas para derra·
sia anabaptista,
mar su perfume.
TELEFON0S: ERICSS0N, 836.
Obtuvo el primer premio recitando d~ Para un observador no pasará ioadveruna sola vez 12.236 versiculos de la Escri- tida la ioterveoci6o directa del ama de la
MEXICANA, 1006.
tura, comprendiendo el nuevo T~stameoto casa o de sus hijas en el decorado de la.
que por si solo está compuesto de 7950 ver- mesa c uando reune algunos. amigos a cosículos y 190.000 palabras más de pasajes mer Fijándose en todos sus detalles se
elegidos al azar en el Génesis y el Antiguo verá que ninguno es casual, sino que, por
Testamento.
el contrar io, cada uno representa una ma·
La historia nos propcrciooa numerosos oifestacióo de arte, e,uyo resultado es un
ejemplos de memorias célebres demasiado conjunto mil veces más diffcil de obtener
conocidas para que merezcan ser citados que una &lt;toilette&gt; espléndida.
de nuevo.
Sobre las maotelerfas se puede decir
CONVALECENCIAS DIFÍCILES
No obstante, parece ser que en general mucho; las hay ideales.
ENFERMEDADES de los HUE S OS
se ignora el nombre de Antonio Magliab e- Recuerdo una preciosa, que fué premiay del S ISTEMA NERVIOSO
cbi, que merece ser indicado.
da en no sé qué Exposición.
PRETUBERCULOS18
Nacido e n F lorencia en 1663, de padres Era de Venecia, de puro estilo veneciamuy pobres, Magliabechi, sentía desde su no, no francés; ambos se diferencian sola·
más tierna infancia un gusto singula r por mente en el dibujo.
todo lo que era impreso y sin saber leer
Calando sobre la batista, o sea formando
hojeaba los libros.
una malla a fuerza de(sacar hilos y bordan·
.\ los doce años entró al ser vicio de un do encima, tenía cuatromedal Iones, reproReconstituyente Ideal
R
t t G eral en México librero que le enseñó a leer y fué entonces ducieodo monumentos célebres de Venecia.
Una sola coja de 60 01mpr1m•doe es auOclente
epre~enSan ~ aenD
' cuando se descubrió su p rodigiosa memo· de ma nera tan admirable. que parecía enJ&gt;O l'O m eJ.:'\r e ~~La.Jo gener o l.
Octav10 art1, I ·
once 1es 32 .
ria.
caje finisimo. Estos medallones estaban
Retenía cuanto leía y conservaba e n su unidos entre sí por entredoses del mismo
Lobol'alorio E.FRAUOIN. Bouloane (prés Parls)
&amp; ICN T OD-'~ u • P ._IIIU.CIAI•
cabeza libros enteros.
estilo, entrelazados con guirnaldas de flores
Se cuenta a este respecto una anécdota bordadas de relieve. Sin la menor exage·
interesante,
ración, puedo asegurar G!Ue parecía una
Un día un sabio de FINencia le di6 un obra de hadas.
libro manuscrito, Magliabechi se lo devol·
He visto ot.-o de Cambray, con una gre·
vi6 a los pocos días Al cabo de algún tiem- ca de Venecia, figurando tulipanes y &lt;tre·
y su• consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica,etc.
po el autor 11egó muy triste y contó al joven Bes&gt; entrelazados; las servilletas e1 a n igualibrero q ue se le había perdido ellibroma· les, naturalmente, y todo el decorado de la
de
del
ouscrito que le h1.bía prestado.
mesa bacía juego con la mantelería Los
PURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS
Lo lamentaba más aún por ser el fruto cubiertos, de forma DirPctorio, teoian unas
T . LEROY, 96, Rue d'A.msterdam. PARIS 11 tod1u l o, Farmacia,.
de muchos años de minuciosas y laboriosas guirnalditas cinceladas, con pequeños «tre
investigaciones.
Emocionado ante el disgusto del sabio,
c1e1
:\1agliabechi le consoló diciéndole que no
lo lamentase tanto y que él iba a ensayar
.tu cualldadH utia6ptlcia11,
reconstruir el documento perdido.
deteraivaa y oloab'L&amp;anteaqut
Se puso a escribir y rehizo el manuscririza el
ban merecido al
to entero tal y como el autor lo habla con·
los
y
cebido.
Magliabechi tenía memoria para los de·
asi como
talles.
El gran duque de Florencia le encargó
10 admt1l6n en 101 Boaptta~-.J
los
y
que le procurase cierta obrtt y el joven li·
de Parta, bpllcan la bo1a de
brero
Je
Tespondi6:
que suelen coineae producto para todo• loa u101
- Imposible, Monseñor: No existe .más
del tocador : Cuidadoa de 1•
cidir con las
que un solo.. ejemplar de esta ..obra en todo
Boc.s , qua purifica, de 101
el universo y seJia.lla en -poder del sultán
Cabello• cuya calda dallen•
de Constantinopla. Vos podéis verlo en la
t.oolon•• da la1 Crlu, cu1:
biblioteca del palacio; es el séptimo libro
.iadoa IDU:.a.oa, etn
de la séptima fila de la derecha, según se
o.,ao~rN ü la faul(laM,_..
entra.
otN LAa ~Al'IMACIAa.
En nuestr os días un periodista norteame.lp11te11Gu11l'lhtlm J ■alareequt
ricano llamado Malkin, a justo título orgu-

la mantelería volvía a figurar en la orna· del efecto que podrá p roducir sobre los
mentaci6n flor al de la mesa, la cual con- demás; _nada ~e parece nu!1ca e n e ~la a la
sistla en tulipanes japoneses, amarillo oro afectac16n, 01 a u_n gesto v1ole~to, 01 a una
- : PARIS 1900.
estriados de rojo y negro , y los ctrefles&gt; ro· máscar a. Es sen_c1l_la y armo01osa en cada
sa con sus cor respondientes hojas verdes. uno de sus mov11!11entos,_ en toda S':1 manera
Dos candelabros, con diez buj!as cada uno, de ser. )'. c?n:o llene_ la 10tehge~c1a del ~oreflejaban sobre )a mesa su luz rosa y do- razón mulhple y variada, pero s1empre_s1n·
rada, gracias a la ingeniosa combinación cer a, sabe dar a todos algo de su_ espiritu.
de las pantallas, hechas con seda transpa- . El ye_rdadero encantodelamu¡erno con·
rente de ambos colores, que amortiguaban s1ste un1cameote e_o la gravedad del alma,
la intensidad de )as bombillas eléctricas en la bondad o delicadeza del corazón Pa·
No creo preciso decir que varios focos co· ra s~~ p~rd_urab_le debe corresponder a un
Jocados en el techo iluminaban el comedor, equihbrio 10terior.
CURA POSITIVA PAR ,\ LAS
pues sólo con los candelabros hubiese re·
Y es por eso que algunas mujeres poseen
.\I.MORRANAS
sultado medio a obscuras E l viso del man· y difunden alrededor de eJlas a_l mod? de
te! era de seda tornasol. dorada y rosa, pa· una atmósfera de paz. Entran é 1nmed1atara completar el conjunto.
mente se siente uno apaciguado, su sola
Para concluir, citaré la mesa preparada presencia. disipan las tormentas qul: ame·
para tomar el té por una señorita alem_an~, nazabao el airE;, reti~ne en los la_bios las El Ungüento de Muny6n para las Almoque tiene alma de artista. Sus ¡:,adres 10v1- palabras demasiado v~vas, los términos ~e- rranas alivia instantáneamente. Es un nue·
taroo a varios amigos el día dela Pascua con masado vulgares que iban a ser pronuncia- vo método completamente limpio. El Un·
objeto de que viesen el arbol ~~ Noel, Y dos. Hay tanta ternura ensu voz, taot4 dul- güento viene envasado en un tubo de esta·
primero )es ofrecieron té y exqu1s1tas golo· zura en sus ademanes. que a su cootact? ño. Es el único instrumento que hace llesioas clásic:.s en su pals.
nos sentimos mejores, más serenos Y feh· gar el medicamento al origen de la eofer·
E l mantel, de batista blanca, bor dado a ces.
medad. Con dicho tubo medica usted las
)a inglesa, r ealzaba su bonito dibujo sobre
La seducción de tales mujeres es extre· partes inflamadas que no pueden alcanzar·
un viso de seda, ver de claro; e n el centr~ ma. Sus menores gestos, sus menores actos, se con los dedos. Precio: 50 centavos
de la mesa ha~1a un cacharodro de poJ\'f'ª sus palabras más sencillas son exquisitas. UN MEDI CO P ROMINENTE DE HA·
.:!a fo111erie
na, lleno de crisantemos,_ Y t O ª 1re e or, La edad O el infortunio, en vez de alterar
BAN.\ TESTIFICA:
en gracioso y bien estudiad~ deso_rd eo, ra· su encanto ¡0 hace resaltar. Una aur eola
,.
•
·
· ·
mitas de e ncina con sus hoJas brillantes Y d b
•
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el
E l que suscribe. Médico C1ruJaoo, etc,.
1
p icudas de tono~ calientes, como dicen los e _e11eza 1as cir~n a, ¡~ed ~ ~~ Y r· certifico: Que he usado con bue~ éxito en
pintores con un cr isantemo rosa sobre ca- deSht~ tornand;
resp an ec es ~• r~ &gt; todos los clientes que han padecido de Heda una. '
. que a JUVentu e sus cor azones e e e
mor roides, el Uogüe!1to de Mu_oy6o para
No puede idearse nada más sencillo 01
las Al11;1orr ao•~• habiendo obtenido result~tampoco más elegante.
dos satisfactorios. Y para que conste e~pt·
No temáis, amables lectoras, ocupar vues·
do el presente en la Habana, a ocho de ju·
tro tiempo en «pequeñeces&gt;; las pequeñe/f' ~ ~IR\~
(C©)~~
nio de mil novecientos doce.-DR . JOSE
'l;Jll"i!.•;;;N,/1-wl
F. DAVALOS."
Se \'ende en todas las casas im- ces forman sólidos cimientos, y evitan que
el hogar se derru:nbe por falta de atrae·
EL REMEDIO PARA EL REUMATISti,·os.
MO, corrige en unos días el reumatismo
portantes del ramo.
_ Los pr incipales enemigos de los ci- en todas sus formas. 50 centavos. Marca
elisias e n la India, son los mosquitos. no 3 X, S 2.
solo porque pican a los hombres, sino por·
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA,
que agujer~ao los neumáticos.
alivia instantáneamente y c ura toda clase
de Dispepsia. 50 centavos. Marca 3 X,$ 2.
EL REMEDIO PARA LA TOS, cura la
o o o
nunca
Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
La reina Victoria no se quitó
e 1 Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X, S 2.
EL REMEDIO PARA EL ESTRES:ILa infanta Eulalia de Borb6o, que tanto a nillo nupcial.
MIENTO. E l más moderno, el más cientl·
Higiene. --- Belleza.
di6 que hablar con su_ libro &lt;Au fil d~ la
o o o
fico y eficaz para esa enfermedad. En tuvie&gt;, tiene en preparación otro que SE; titula «El E n canto&gt;, del cual st ha publicado En un cuatre nio, han muerto de peste bos, por 50 centavos.
EL REMEDIO PARA EL H IGADO,
como primicia un capitulo a l que pertene· bubónica solo en Bambay 52,270 personas.
ceo los siguientes fragmentos:
En el año actual en vez de dismin uir, ha cura positivamente la Biliosidad, la Icter i·
cia, el entorpecimiento del Higado, la sen«Si es cierto que una mujer in!eligente aumentado esa cifra.
Av. 5 &lt;fuJOO©lY~ ~~­
sación del Cansancio y Agotamiento, la
no puede ~er bue':1ª• n_o es rr_ieoos cierto qu_e
Ventocidad del Estómago, etc., etc. se cenla mujer nea en 1ntehgenc1a puede consho o o
tavos. Marca 3 X, $ 2.
Madame O. Liesta. tuir el más decepcionador ejemplo de va·
La medicina emplea hoy catorce pr epa- EL REMEDIO PARA LA SANGRE
oidad, de egoísmo; puede interesar y aún
raciones farmacológicas de la sangre.
extirpa todas las impurezas de la sangre'.
apasio':1ar a ~os ~intor~s y_psicól?gos, pero
50 ceota..-os. Marca 3 X, S 2.
ni su ttnte fno , 0 1 su OJO vivaz, 01 sus mao o o
EL REMEDIO LIQUIDO PARA LA
nos afiladas, ni, por fin, su sonrisa ambigua
contienen el menor poder de e ncanto.
.
.
SANGRE (en pastillas) so tiene igual pa·
E ncanto equivoco, encanto perverso, pe- A fines del verano el suel~ de Sibena es· ra )as afecciones sifiliticas de los huesos, las
ro encanto a pe~r de to~o, ~e. me podrá ta hel~do basta una profuo d idad, ?e metro úlceras sifiliticas y las enfermedades Cutá·
objetar . Ahora bien; el eJerc1c10 más ele· Y medio, Y se bao exhumado c:;ada,eresque neas Desarraiga todas las impurezas de la
mental del encanto implica una alegr ia cla- llevaban un siglo enterrados s10 n~t~rse en sang~e $ 4 .
ra.
ellos la menor señal de descompos1c16n.
EL REMEDIO PARA LOS Rl~ONES,
Esta alegría y esta plenitud, los difunde • - - - - - - - - - - - - - - - - - cura prontamente los Dolores de Espalda
y todos los males de los Riñones. 50 ceota·
Asistencia científica de el encanto en nuestro interior en la misma
medida que el aire fresco dilata Y embriavos. Mar ca 3 X , $2.
morfinómanos, enajenados, ga
nuestros pulmones. La mujer verdade·
~
LAS PILDORAS DE PAW PA\V (Pa\ '·
paya), son las mejores que se conocen pa·
alcohólicos y quirúrgicos, ramente eocantadcra es buena. Su eocan·
es la irradiación de su bondad. E l en•
·
ra el estómago e bigado y un positivo y ráempleando los medios tera- to
canto es siempre una victor ia vital. Tolstoy
pido remedio para la Constipación, Icter idice
en
&lt;Guerra
y
Paz&gt;,
a
propósito
de
esa
CUANDO
OTROS
FALLAN
cia,
Biliosidad, Dolor de Cabeza y tocios los
péuticos más modernos. Efiberofna que ha tratado con tanto amor, la
CONSULTE A
padecimientos caus.'\dos por desórdenes del
caz atención para los en- condesa María, símbolo viviente de la no·
L OS MEDICOS INGLESES
Estómago e Hígado. Estas pnd9ras contie(ESPECIALISTAS EXPERTOS)
nen las mejores virtudes del T ónico Paw
fermos. Departamento es- bleza interna:
«La fea condesa María se embellecía Ellos tratan v curan toJa clase de enfermedaJes Paw, y están preparadas del jugo de )a frupecial para señoras. Insta- siempre llorando. :-:o lloraba nunca de su- Crónicas Y Nerviosa, especiales.
enfermedaJes ta Papaya. 50 centavos.
· · tO DI· de despecho • sino •de dolor
y de
la EsterllldaJ
San¡:-re en yel toJa
hombre
y en
mu¡er. es¡,eclalmen•
te la
cla,,e
de In
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denatu•
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una mezcla de compasión, de simpatía y de tes
tamlento
a Jomlclllo. Han curado yaa muc~o, paclen- f ermed a d , casi· t o dos al módºco
precio de
de esa maner:t.. a qulene~ no han visto Jamas.
1
amor.
h , b
Sin embargo, una visita es preferible en cada ca- 50 centavos. Se venden en todas las farmaLa fea condesa María se ~cia e 11a por· so.
..
cias O puede hacer~ el pedido directaque &lt;lloraba de dolor y de piedad&gt;.
Una cauoon de $500.00 oro. se da a cualquier rert
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sona cuyo caso sea tratado sin éxito.
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,

�ELIXIR FSTOMACAL
(ESTOMALIX)

de Sáiz de Carlos
.I

Hace quince anos dimos á conocer esta especlalidad far_macéutlca á los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y seg-uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan uoa antigüedad de treinta
anos y no se hayan curado con otros medicamentos~ siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION , ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y laeconomla en general, pues el enfe1mo COME .'\\AS, DIG IE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los nlnos padecen con frecuencia DIARREAS más O menos graves que se CURAN, incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir á la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte d, él: al levantarse, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencit, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahfdos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extrenfmiento, alternando á veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril á veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensuenos, suel!o
agitado y respiración dificil.

1

Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 91! por 100 de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cfdo y de uso general en las cinco partes del mundo para
1as enfermedades del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones ner,losas, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetándolo los médicos en cuantos casos están Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con blpoloslltos, tomándolo lo,; nfl!os con verdadero placer, á los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las

DINAMOGENO

edades y ambos se:a:os.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial

agudo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los siguientes electos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
fiebre dlsmlnuye11; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno O dos frascos.

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido 6rico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
tornándose de turbia y sedimeotosa en clara y transparente.

REUMATOL

PURGATINA

SAIZ DE CARLOS. Cura el u-

trel!lmleoto, pudiendo conseplr, con su uso, una deposición diaria los enfermos blllo1os y los que tienen Indigestiones y atonta Intestinal, por
un ser t6nlco-luaote suan y eflcu.

De venta en Farmacias y Droguerías. Pídanse folletos á
Carlos S. Prats, Apartado 468. México, D. F.

Pídase Catálogo Ilustrado,

7

7

Se remite gratis.

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1
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 15, Abril 13</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Casa de Luis XIV</name>
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                    <text>��CAPITAL:

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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO I L USTRADO

Calendario de la semana.

El abuso de las bebidas

Ensueño muerto

EL TÓNICO PARA
DÍAS CALUROSOS

El buen vino de uva y las demás bebidas alcohólicas, cuando soo puras y se toman
coo moderación, fortalecen y soo beneficiosas. Pero si se abusa de ellas, obran como
L UNES 7.
uo veoeoo activo que va minando el sistema poco a poco basta consumar la d~struccióo completa de los tejidos o de los órganos del cuerpo. D e éstos, los más directaSao Epi faoio Obispo Coofesor.-Rito
mente afectados y dañados por ese abuso soo los riñones, sobre lo_s cuales recae la la boriosa eliminación del veoeoo alcohólico. Por lo tanto, al resentirse esos ó rganos de simple.
ese mal t rato, lo que se nota por los sfotomas bien conocidos, lo primero que debe
:.\IARTES 8.
hacerse es supender esa estimulacióo excesiva y ayudar a los ri::ooes a recobrar su
estado normal y sano. Para esto oo hay mejor r emedio que la_bien experimentada
Santos Alberto Patriarca de Jerusa lem,
receta siguiente, la que jamás ha fallado por grave que haya s_1do el caso: Extracto
compuesto vegetal Arvelioa r 5 g ramos, Jarabe compuesto de h1pofosfitos 45 g ramos, Amaocio y Dionisio Obispos Confesores.Jarabe compuesto de zarzaparrilla 6o gramos.
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Mézclense todos estos componentes, que pueden comprarse _eo cualquier Botica sm
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y misa de la fiesta del día: rito doble de
p rimera clase coo Octava y ornamento
b lanco; se conmemo ra la Domínica. Se suprime este año el oficio de Sao Herme oe gildo.-Fuocióo e indulgencia plenaria en
Catedral vísperas cantadas por la tarde y
después procesión en la que se reza el rosario y termina con la letanía y salve.

El estiércol para el

E x&lt;1ulslta ay uda en
ehocador , wr&lt;1ue es
una clentfHcacomblnaclón de las virtudes d ulclflcaotes de
Verbena y de Clltnddll ,
Su u•o en -oocos dfas
atlr m a las ca roes y
embellece la tez, lm·
o artleodo la lozanía
y una vlvl8caclóo
oerf umada, com1&gt;arable sólo con la Qu e
se obtendría de ex1&gt;erto masa je dado
.:on volu1&gt;tuosos aceites orient ales.
Evita y cura la
cas1&gt;a, los barros y
las en termedades cutáneas, vhzorlza las
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•
sara.?
- ¿p or qué te nes,
- Abuela, me acordé de uo sueño que
tuve anoche. 1Dime, ¿ tú crees acaso e o los
sueños?.. ..
Uoa aociaoa que se encorva bajo el peso de ocht:ota años, sentada eo uo canapé
antiguo, adornado c-:,o uo paisaje borroso
y desteñido, hila eo su rueca que, bajo uo
impulso de los dedos apergaminados, voltejea vertigi nosa, mientras su nieta Sara,
que ha cumplido quince primaveras, seotada a su lado escarmena uoos copos de
algodón _. . .
El día es uo triunfo glorioso de luz. F lo·
ta eo el ambiente u o suave p erfume de
flores mañaneras. Uoa e n redadera sobre
la tapia del jardín se tiende voluptuosa
salpicada de campaoillds azules. Hay alegría de sol, y alegría de almas bajo e l ensueño de la mañana. Es verano. Eo la CaAnécdotas Taurinas
tedral las campanas dao uo repique dominguero, y como a uo conjuro mágico
r esucita corazón adentro la alegría del vi"Lagartijo" (el grande, el auténtico), era
vir. • • • •
.
.
.
uo hombre discreto y, dentro de aquella
- i!\buela! Soñé que. mi p nmo Luis me rudeza, más ap a reo te que reaJ, ocultaba
ofrec1a flores ea este ¡a r dio • · · · Mu_cbas uo ingenio rudo y peregrino que lucía tao
rosas bli&gt;:ocas: Y muchos claveles r o¡os Y sólo en ocasiones oportunas. De él st. cueomuch_os Ja_zmu~es. • - • Y par ecia que todo tao anécdotas graciosísiruas, y otras que
estuviera _1lu m1oado por uo rayo de sol. ··· 00 lo son, y hay moti.os pa ra c r eer que
Y}'.º seol!a. • • • ¿adóoce~ No lo sé, p e ro estas últimas son apócrifas.
!e ¡ur~, abuela, que seot_ia uo _ no sé q~é
Dificil es referir anécdotas de "Lagarti·
10exph_7able, qu':. oo habia sentido _m ,oca ... jo" que 00 sean conocidas y hasta vulgares
-H1¡a, tu s~e?o _es uo i:ioco peh~roso.... en fuerza de ser repetidas. Hay algunas,
1
--;--I PGr qué.__1'.\Iira. Si me da nsa. · ·• · sio embargo, completamente desconocidas,
Lms_estaba distinto de lo q~e es. Te01 a y de esta clase paréceme que son las silos o¡os mu_y 1:1e~ros y las _me¡11las , ch~pea- guieotes:
das como s1 v101era _de _tJe~ra fna. !.Qué
E o el período álgido de la memorable
bue? mozo ~staI;&gt;a mi pnmo. ESt a manaoa competen cia entre "Lagartijo" y " Frascuelo v1 y me. d1ó nsa el contraste · · · ·
.
lo,"muchos a migos y partidarios del priL a anciana se ha qu~dado 1:ensati va. mero Je ofrecieron uo banquete.
Ell~ a lg~oa vez tuvo quince '.'-00s, Y uo
Cuando llegó la hora de los b rindis, se
sueno as1, aunque r eal Y ~fechvo. · · · El levantó uo individuo y dijo:
: ecuerdo de uoos amores le¡ao_os, muy le-Brindo por Salvador , que es mi mata¡aoos, pasa rozando su memo ria coo ale- dor predilecto. Soy, pues, el único "frasteos de ternuras ya m uertas . . . . Y sus ma- cuelista" de esta reuoióo.
11 oos des?arnadas se _posa?- _sobre la cabeza
A Jo cual contestó "Lagartijo" eo e l acto:
de su 01e~a, com? s! qu1s1era defenderla
-Se eq:iivoca "usté," amigo: yotambiéo
de las pnmer~s 1lus1ooes del amor .... E l soy "frascuelista:" 00 está "usté" solo; sosol ha ido subiendo Y. traza u_oa _raya de mos dos los "frascuelistas" de esta reunión.
oro, que parte por mitad del ¡ard10.
. - Abuela, estaba lo más buen mozo!.. . .
o o o
Un gato, b lanco y negro, juega coo unos
Al señor Curro Cúchares, que eo muc':'pos de algodón, que ruedan por e l suelo chos casos ignoraba el valor y significado
dispersos, hasta que cansado! llega, eoar- de las palabras, le d ijo eo cierta oc..sióu
cado el cuerpo, a roz'.'-r su piel s~dosa coo- uo amigo suyo:
tra la _falda ~e la aoc1aoa y a tirarse des-Ya está usted viejo y cansado; los años
pués a los pies de Sara, perezo"."mente... - 00 pasan eo balde, y el mejor día los toros
E st'.'-..'. a ratos suspende su traba¡o, Y pasa pueden darle uo disgusto, 00 por falta de
canoosa uoa de sus manos blancas por el
lomo del animal que abre los ojos. la mira
uo momento, y torna a cerrarlos poco a
poco ruoruoeaodo cadenciosamente . ... . .
-/Eo qué piensas? ¿Acaso te ha enojado mi sueño ? M ira, ya o i me acuerdo. .. ..
-El amor es uo sueño ....
-lY qué es el amor, abuela ?
-Ya te he dicho que es uo sueño. U oa
cosa que no existe, hija mía! El fantasma
de uoa ilusión. Ver la vida t riste cuando
Asistencia científica de
es alegre, y alegre cuando es triste ... .
morfinómanos,
enajenados,
-Yo quiero sentir e l amor .. . .. .
- La vida es larga y é l viene con la
alcohólicos y quirúrgicos,
vida ... . . .
empleando los medios tera- L a abuela está filósofa ... .. .
Han llamado a la puerta cautelosamenpéuticosmás modernos. Efite. Sara se pone eo pie, se alisa el pelo
caz
atención para los ennegro y sedoso que cae sobre la espalda
eo ondnlacioo de caricia, s,¡cude los copos
fermos. Departamento esde algodón adheridos a la fa.Ida y se encapecial para señoras. Instamina hacia la puerta .... De pronto estalla eo uoa risa sonora eo que parece d islación eléctrica completa.
tinguirse uoa mezcla de llanto o de a leRayos X, corriente de alta
gria.
Uc joven alto. c'.elgado y moreno sonreí
tensión, mecanoterapia.
ante e l cuadro que se presenta a la vista.
Director Médico,
-Sara, buenos días! Abuela. ¿qué tal?
-Buenos días, Luis. ¡Milagro!
-&lt; Milagro? Ya voy para santo .... Hoy
vengo a darles uoa noticia. Al salir de mi·
sa te vi a ti, Sara, y no pude decirte nada
Médico encargado del deporque apenas me volviste a mirar uo mopartamento de enfermeda.
mento .... Pero, ¿por qué te ríes? Parece
que estás muy cooteo ta ..... .
des nerviosas,
- La abuela me daba clase de filosofía ..... .
-Tú me contabas uo sueño .. ... .
- l Y se puede saber?
Ad ministrador,
-Cuéntanos tú primero a qué debemos
el gusto de verte tao de mañana ....
-1 Conocen ustedes a Carmen Gómez?
- iVaya que sl!

l..---=============================:=---J
~

$1.25.

alumbrado
El doctor Calmette, del Instituto P osteur,
ha hecho experime ntos para sacar del estiércol gas para alumbrado.
Aparte d el ácido carbónico, del estiércol se desprenden amoniaco y numerosos
carburos de hidrógeno que arden ceo uoa
llama que sirve para el alumbrado. Una
tonelada de estiércol produce grandes cantidades.
Según parece, bastaría encerrar e l estiércol de manera que los gases que se
desprenden de é l pasaran por uo conducto
especial q ue los llevase a uo recipiente
lleno de agua acidula da. Dicho recipien te,
cubie rto con uo gasómetro, servirí" para
almacenar que podría distrib uirse desde
luego por m edio de tuberías.
Además de su economía indiscutible, y
gracias a l agua acidulada del recipie nte
la vador, eo la casa donde se empleara este
alumbrado se podría recoger el amoniaco
que se deja volatilizar ioútilmeote y utilizarlo como abono líqnido dejando precipitarse las sales amoniacales.
Es de desear que se ponga ea práctica
esta innovación coo procedimientos que la
bagan fác il, sencilla y barata, porque con
ella se obtiene uoa aplicación excelente de
la qoímica a la utilización de uo producto que abunda e o tocias 'las graojái.

Agencia de Inhumaciones

(Obsérmu sus resultados durute dos semanas)

I l.

Sao J ulio Pap~ Coofesor.-Rito simple.
- Eo la Basílica de G uadalupe Visita de
los Siete Altares y función de la Archidiócesis de Guadalajara. -Vísperas cantadas
eo Catedral.-Maitioes solemnes ea la iglesia de la Santa Familia.

contrae1ESTREÑIMIENTO
sus 'Consecuencias:
etc.

JABON DE VERBENA
CALENDULADO.

-1 Pues les aviso que me caso!
-lCoo quién, Luis?
-Coo Carmen.
Sara se ha puesto p álida como uo lirio.
Y otro .lirio,
blanca
. la cabeza
b
· t de la aociah
º'.'-• se ID&lt;:11';1ª so res~ Die a co~o. s1 ub1era rec1b1do uoa puoalada_ a tra1c1óo ....
~ºª, nube negra ha os~urec1do t:l sol, y el
¡ard10 ha tom~do uo tinte sombn o ....
-lY tu sueno, Sara ?
-No merece contarse. . ... .
._
Y _las tres personas se hao 9ued~d'? s1
leoc1osas, pre~cupad'.'-s con motivo d1stiot'?·
La 31buela a o ora. tiempos pasados, L~1s
soone a su por venir, y S'.1ra,_ coo los o¡os
clavad~s eo el fondo d_el ¡ar d10, rememora
uo s~eoo que se desho¡a. . . . . . .
_
. -_1 Ab~ela! Parece que estuviera el ¡ard10 ilumrnado por uo rayo de sol. ...
J. A. SANCHE Z GARCIA.

¿ QUl ES LO QUE NECESITAN
los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos qua tieaen dibiles los PULMONES y los BRONQUIOS?

Un ANTISÉPTICO y un RECONSTITUYENTE

~i•]!II8füTl~X1IfdiJ:1~;{ijj

qua en forma apropiada, reúne e l antiséptico y e l r econstituyen te m5.a
p od ero sos, la Creos ota y el Clorhi drofoslato de Cal.
Constituye el remedio soberano contra los CAT~RROS, l as BRONQUITIS
crónicas, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito 7 laa fuerzas, agot a las secreciones y p reviene la

&lt;....

..."~

'4(1ee,.

TUBERCULOSIS
-

Ge, couaanom-PAJ\lS, 1 "'

•º'ª'

1o&lt;1•• 1••

f•f"'

Quinta de Salud
''R• ta·t"
VIS a
Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.

EDUARDO UCEAGA.
Dr. A. Ruiz Erdozáin

J. Lavista.

�BlBL!PTECA

........--

UNIVER!IIA .~

ALFO.NSO

Re-v~s

FONDO RICARDO Ct)V~t(RUt31AS

• tos
,ten
frinnde..-,
S
deU
Ed
t
a , a
• F rl il
tlea emen

EL MUNDO ILUSTRADO

habilidad , sioo de facultades ¿ Por qué oo
se retira USted?
- Porque quie&lt;o, si puedo y Dios me da
"salú" y vida, dejarle uoa fortuoita, "ao·
que" oo sea más q ue uo pasar, a mis "aotepasao,,"-contestó el señor Curro " Cúchares''. coo toda la gravedad q ue el caso
requena.
o O o

De aquí que casi todos los oradores se
muestreo a última hora impacieotes por
acabar; soo como el mozo de cuerda que
está deseaodo soltar la carga tras de correr
con ella una larga distancia .
La mujer, en cambio, no se cansa tan
pronto y parece que nunca tiene gana de
acabar de hablar.
de!!t:o~=~t:!~/.:itt~:!~ot\ed~a.\:~i:r::~s~

MUCHO RUIDO
n o convence. Una. a firmación no
es más dig na d o f e p orque osté
i mpresa e n t ipos gra ndes y ocupe
una plana en ter a d el periódico.
M ncho ruido no con vence . R a zón, consüitenc ia y l a e n ton ación
n atu r'll d e l hombr o q ue cree lo
que dice, son el alma. de un a rgumento. S i l as p al abr a,; de lm
h om bre son d iscretas y r acion ales
y s u r eputación está l ibre de críticos, n os sen t i mos inclinados é.
c ree r le y á col ocar n uestr os int ereses en s u s m anos.
P e ro
n uestr2 sa l ud 03 una cosa demas iado precio&gt;'a par a q ue se c onfie
á l os charlatan es. L as per sonas
afligid ,s con u ua enfermedad
ambicionan s u p ronto alivio y
c uración ; y a&lt;Jegurarles q u e so l es
p ued e ayndar sabiendo q ue es
i mposible , n o es jus to. IIay q u e
h acer se cargo d el h ech o d e q u e la.

Para torear en una becerrada benéfica, aparato vocal.
uo aficionado, amigo del " T ato," le pidió
Para hablar, es p reciso que el aire pase
a éste, prestado, un traje de luces. E l [a. por las cuerdas vocales con una consideramuso torero lo lle\'Ó a su guardarropa y le ble presión E l hombre, cuyas medidas to·
dijo:
das son por lo general mayores que las de
- Aquí está todo lo que tengo Escoja \a mujer, tieoe tambiéo una laoringe más
usted el \'estido q ue más le guste
grande.
El hombre empezó a ver trajes, los vió S i enviase a través de ella la misma can·
Curadas con el Compuesto Vege• todos,
y, con cierta cortedad, acabó por tidad de aire que emite una mujer en la
tal de Lydia E. Pinkbam.
decir:
·
COO\ ersación ordioaria , el resultado sería
llueva. Orleans, E . U . d e A..-"Al llr- - Todos son muy ricos y muy booitos; casi imperceptible.
gar á mi edad c rit ica, fui presa d e la e,. pero .... ¿ no tiene usted alguno que no Para q ue se le oiga bien, necesita el hom·
:"
bilida d Y d el m areo, tenga rota la chaquetilla por el lado de· bre emitir cuatro veces más el aire que la
mujer, y si quiere hablar tan alto como és·
_
estando h in chada. recho ?
·
• .A.manecia. muy can•
A lo cual contestó el "Tato," con la ma- ta, oecesita esforzarse más todavía
· sada
cer nada
sin. pEoder
scribi
h a..á yor naturalidad:
Pocas personas tienen idea de \a ~nergía
la Sra. Pihkham y
-No, no tengo ninguno: eso es de "es que perdemos al hablar.
tomé s u Compuesto trecharme" con los toros y de entra r por E l doctor Marage asegura que, para las
V e ge ta. l, con ven- derecho a la hora de la verdad. Pídaselo personas que su fre o de exceso de traba jo,
ciéndome q ue va1e usted a mi suegro, que ese tiene siempre mucho mejor que un cambio de clima es
lo q ue pesa en oro. los trajes " nuevos" .... por "viejos" que uo cambio de idioma.
- Ahora. m e sien to seao.
Ir a algúo país cuyo lenguaje no se en·
muy bie :i." - SRA,
Sabido es que el suegro del "Tato" era tienda, y doude solamente se emplee la bo·
_,~......
DE G AST ÓN BLON• "Cúchares," y que a éste jamás le rozó el ca para comer , es el mejor remedio para
1 ~ _ ,
DEAU, 1812 'l'&lt;lr sich- cuerno de un toro. S iempre que iba a to· devolver la energía al que padece de de·
ore St., New Orleans, La., E . :J. de A.. rear, le decla a su mujer :
bilidad cerebral o de otros padecimientos
Racine, E.U. de.A..- "Tom é su Com--,Las chuletas, á las siete.
aoálogos.
PACO EL MALAGUE:S:0
P\Jesto V egetal duran te el Cambio d e
Vida cuando hacia a rduos trabajos,
Huelga de leprosos
fortaleciéndom e y conservando buena
la diges tión. Hará 7 años que pasé Por qué hablan tanto las mujeres En el Japón ha habido últimameote una
dicho periodo critico, ¡mes cuen t o 55 y
huelga extraordinaria , porque los huelguis·
estoy f uerte y sana."-SRA, CATARINA
tas eran leprosos.
KUBIK. R. No. 2, PO. Box 61, Racine,
LO QUE DICE L A CIENCIA
En Kameyano hay un hospital de lepro·
W is., E. U. de A.
sos bajo la d irección de unos padres fran·
Ningún otr o remedio para las muNadie podría esperar que el ser las mu· ciscanos franceses, los cuales, consideran·
jeres ha recibido una sanción tan ext.ensa y completa.; n i tampoco h !l. y jeres más charlatanas que los hombres, tu· do c~n razón que el pad~cimiento que
aque¡a a los asilados no les impedia hacer
remedio conocido con tantas cu ras viese una explicación científica.
Sin embargo, el doctor Marage, el gran algu~os _trabajillo~ de poc~ importa ncia,
r ealizada s á s u favor como el Com
puest o Vegetal de Lydia. E . Pinkh am. especialista de la voz, acaba de demostrar les d istribuyó van as ocupaciones señalán·
Por SO años ba c:•.rado los padeci q ue si los homb res no hablao taoto como doles una remuoeración muy pequeña, pe·
mien tos de la. m uj er, tales com o : i n fla las mujeres, se debe sólo a que les es cien· r? no !auto como a primera vista pa rece,
mación; ulceración, tumores fibrosos tificamente imposible.
s1 se tiene eo cuenta la pequeñez de los
periodos irregular.es y penosos y pos~ ua odo un orador hace esfuerzos para jornales e1;1 el Japón.
tración nervioso. Es sin Tival para la de¡arse oir de su auditorio, el ejercicio que La cantid:d no pasaba de unas cinco
suponen el paso del aire por su laringe y pesetas al ano y los leprosos de(;lara ron
«iad critica de la mujer.
La. Sra. Pinkbam de Lynn1~Iass, la serie de gestos que acompañan a su ora- que era poco.
E .U. de A. invita á, toda. moJer e.n.• toria, es tao graode como el que se hace Los padres franc iscanos se negaron a
aumentar 13: cifra y estalló la huelga con
fenna. á. que l e p id a un coPfe;u transportando un baúl mundo.
~r escr ito. Este eff grati8 JBl eDl• Para una mujer, decir el mismo número tan mal cariz que huto que recurrir a la
de pa labras eo alta voz oo supone más íuerza pública, ante 1~ cual se r indieron
\'re provechos o .
gesto de energía que lle\'ar un ligero saco los alborotados huelguistas a las cuarenta
- - - - - - de mano.
y ocho horas.

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

El c ontacto d e la CREMA FLOREINA, untuo so s in s er
graso, procura al cutis una s ensaci ón a gra.dable de fre s cura
de flexibilidad, d e bie_n_e star y l e r ecu b r e d e una capa d el gad~
Y protectora que fac1hta su funci ón s in trabarla y a u men t a
su t erciopelo y su diafan idad.
'

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE

Registrado como a rt iculo de segunda clase er 3 de Noviembre d e 1894.-

Año XX .- Tomo l.

..

1mpreso en pa pel d e las Fáb ricas de S a n Ffa fael•

México, Abril 6 de 1913.

Número 14.

..
,.

P REPARACION de W AMPOLE
no se ofreció al llúblic o en genc1·al b ast a q ue se p robó d ebida.m ente en un gran número d e
casos d e ¡,q LLellas m i s m as enferm ed ades llara l as que se recomienda sin vaci lació n . En c uanto é.
s u s compon entes, ni si q uier a se
h a n mantenido en secr et o. K;
tan sab rosa como l a m iel y con tie n e una sol ución d e un extracto
que se obtien e d e Hígados Puros
d e Bacala '), combina.dos con Ili p ofo, Hto~, ) falta y Cerezo S ilvestr e.
E s um\ m ezcl a m edicinal d e la
m ayor eficaci a p a r a l as I mpur ezas d e l a S a n gre , y A fecc iones
d e la Gar gan t a y Pulmones. El
Dr. L u is E. R u iz, Profesor do
Hig ien e e n la. E scu el a. Nacion al
d e M ed ic ina de M éxic o, dice :
" L a Prep a r ación d e W a mpol e
reconocida ya en todo el mundo
y a ceptada por t o dos l o3 méd icos
ilustr a d oJ, es á no d udarlo un
p o d e roso r ecurso p ar a com batir
muchos estad os patol (1gicos así com o p ara p revenirlos ." E :J L'l fruto
d e la c ien c ia m o d e rna. y no pue d e
d a r u_n r esu ~tado inefica z . No h ay
engano posible. En 11\s Boticas.
BOCA D ELICIOSA. FRAGANCIA
e n el A LIENTO e - lae

VIOLETAS RUSAS
Perfuman los
labios y dan 1i la
boca sabor de am·
brosía, apasionan
y hace n divino el
beso de los amantes.
La 88'1)()8&amp; a ue

-o

S•

US&amp; las Putlllu
Ylolot u do Ru1i1, do

Quontln, ,roza de la
Ít
ternura de su m&amp;•
&amp;-"
rldo. lndlspeosable para los
aue aman l as exaulslteces. Cajita
artística de &amp;\ u
minio, 50 cvs. Por correo, certificada 60
&lt;;_vs.- En :'tléxlco :Johannun. Ftll% d.: Cia. '.1.11•

.san })'aneúco, SG.-J.

Labadú Suu. d.: Co Prore,a 5. -J. Uthttin, Stu:r• , -'&lt;&gt;. Bolloor ts.'

COGNAC

•

l
!\

Sr. General Por f ir io D íc&amp;z, H é roe de la gloriosa jornada del "2 de Abril," que acaba de con-

De A, GIBABD, Bue d' Al131\a 48, París

m e morars e por primera ve;i: como fi4'st.- nacio na l.

UNICOS A.GENTES para /a Rcpáb/ica Muicana

Emilio ú'KANUEL e&amp; Co. Avenida 16 de Septiembre, 65.- ~XICO

N i ng uno ta n d e l ici oso como éste .

�DIRECTORIO

EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

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41.

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16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

HAR
Es tan conocida para los asiduos de A. France, como
lo fué para los filósofos libertinos del tiempo de Constantino. Sólo que éstos no la oyeron cantar, como nosotros la otra noche, meiodías cálidas de Massenet. Les
bastó, para enloquecer e interrumpir sus eternas disputas, verla en los gestos de la mímica, en las palpitaciones de la danza, o bien tocando aires fáciles en la doble
flauta. Les bastó, para olvidar su sabiduría y presentarse en los jardinas de la cortesana coronados de violetas,
admirarla en la simulación de las pasiones, tan soberanamente expresadas por los poetas griegos con la magia
de los símbolos, representando en los teatros de Alejandría, las voluptuosidades prodigiosas que la fábula atribuye a Venus, a Leda, a Pasifae. Les bastó contemplarla en la colina funeraria, aplacando la sombra irritada
de Aquiles con el sacrificio de Polyxene, cuyo dolor
tranquilo ponía un sello trágico en las líneas egipcias
de su semblante, para que, copiando a Melantho, esos
sabios repitieran: oh Thais, necesitomos de tus auxilios
hasta para demostrar las propiedades de un triángulo.
Júzguese si Massenet, que no fué géometra, amaría a
Thais y si le estaría agradecido. El solo recuerdo de la
radiosa cortesana ( meretrix regina), Je permitió escribir
un bello poema musical. Por lo demás, sin negar la afirmación de Melantho, a primera vista puede creerse que
hay más simpatías entre Apolo c itareda y el arte de
amar, que entre una sonrisa y una ecuación algebraica.
Bien es verdad que Thais era también bailarina y aplicaba los principios de la Geometríd. a los movimientos
de la danza. Y es probable que el griego se acordara
de esta circunstancia cuando confesaba tan paladinamente la influencia de Thais en la definición de un problema científico. Pero yo no tengo autoridad para opinar sobre nada y abandono la exegesis del pensamiento
de Melantho a la penetración de los matemáticos. Prefiero irme con Pafnucio a la casa de la pecadora y antes de entrar en la "Gruta de las Ninfas," suspendo una
guirnalda de flores en el umbral, con la venia del escéptico Niceas y del propio anacoreta sañudó.
o o o
Fué en los días heroicos del cristianismo, cuando el
desierto se poblaba de capillas y monasterios y a lo largo de las riberas del Nilo se levantaban las cabañas habitadas por los solitarios. Todavía demoraba en la tierra la gentilidad moribunda, y no era raro que algunos
ascetas, más perseguidos que otros por las visiones malignas que dieron precio a la fervorosa piedad de Antonio y Serapión, se encontraran por la mañana, cuando
se dirigían a sus iglesias, huellas de centauros y de egipanes sobre los caminos que frecuentaban, ramas quebradas por las ninfas que corrían a ocultarse entre los
bosques, temerosas de los monstruos equinos, y otras señales semejantes que servían admirablemente para que
se' afirmara en el corazón de los cenobitas el sentimiento de glorificar al nuevo Dios, por medio de una v ida
ejemplar, consagrada al ayuno y a la penitencia.
Entre otros venerables varones, se distinguía Pafnucio, asi llamado en las Vidas latinas, o Serapión el Sidonita, que es el nombre que lleva en los manuscritos
g riegos. Con los altos ejemplos del gran Antonio y del
piadoso Efréo, del sencillo Palemón y de Macrino, rico
e n virtud, Pafnucio había fortalecido su fe y robustecido su piedad. No teoia la Tebaida e ntera un solitario

que llevase un cilicio de cerda más áspera, que resistiera más días sin alimentarse y que se flagelase más duramente. Bajo el tosco sayal ocultaba un jardin de sufrimientos y mortiticaciooes, y en frente de su celda, con
el claro de luna, solían verse siete chacales, inmóviles y
silenciosos. Se cree-agrega France-que eran siete demonios que él retenía en el dintel, por la virtud de su
santidad. Como se ve, Pafnucio era un digno sucesor
de Antonio, y se esperaba que cuando el Señor lo llamase a sí, vendría un león del desierto a cavarle, con
sus garras, la sepultura de los elegidos.
Cuando el fraile, antes de vestir el hábito, vivía la vida del siglo y su corazón ardía en la caldera de las falsas delicias, como él mismo afirmaba, conoció a Thais
en un teatro de Alejandría. Deslumbrado como los demás. por su belleza, que los poetas declaraban de esencia divina porque les mostraba la perfección de la forma, estuvo a punto de delinquir. Alguna noche de claro
azul, lo vieron las estrellas rondar el barrio de Racotis.
con la intención de entrar a la casa de la cortesana.
Quizás se tropezó a la sombra de los terebintos, con el
poeta Calícrato y con el hermoso Aristóbulo, que salían
borrachos de allí, repitiendo algunas elegías paganas en
cuyos versos celebraban la hermosura y el arte de la
cómica. Pafnucio tenía entonces quince años y poco dinero, circunstancia esta última que aumentaba la timidez natural de su edad. Pasó, · pues, de largo sobre la
tentación. Mas ahora, en la soledad de la celda, sintiéndose purificado por las aguas lustrales de la penitencia,
veía con horror ese recuerdo juvenil y le obsediaba la
imagen de Thais. La volvía a contemplar como la viera
en la noche de Alejandría, "tendida en un lecho transparente como una agua marina, c,,n la cabeza ligeramente levantada, los ojos húmedos y plenos de luz, las
narices palpitantes, la boca entreabierta, . los senos en
flor y los brazcs, frescos como dos arroyos." y un hondo
sentimiento de piedad lo poseyó, considerando que esa
obra maestra del Seíior continuaba mancillándose con
,odos los vicbs, inutilizando así el fruto de la sangre divina que corrió en el Calvario para la redención de los
pecadores.
Resolvió, en consecuencia, el heroico Pafnucio, abandonar su desierto y marchar a Alejandría, cou el santo
intento de detener a Thais en los caminos donde esta
pobre oveja perdida, iba dejando las más blancas galas
de su vellón. Parecía tocado por una fuerza invisible y
habían desaparecido las visiones inquietas que cruzaban
por sus meditaciones, llenándole el corazón de turbación y de duda. Sin entrar a t1ioguna iglesia de Alejandría , parque sabía que estaban profanadas por los
arrianos desde el destierro del patriarca Ataoasio, se
dirigió a la casa de su antiguo amigo Niceas, actual
amante de Thais, y le solicitó una túnica perfumada y
unas sandalias doradas, para no asustar a la cortesana
con el rudo sayal del cenobio.
"Teme ofender -a Venus-le dijo Niceas sutilmente,
cuando supo los motivos qne le llevaban a Alejandríasu venganza es terrible." Pafnucio no le oyó lleno como estaba del espíritu del Seíior, con el corazón henchido de uoa infinita piedad, hacia la bella culpable cuya vida se proponía rescatar ayudado por la divina gracia. Y alejándose del irónico amigo, se perdió en el mismo barrio de Racotis, donde diez años antes, las rosas
de Alejandría parecían más perfumadas. con el nombre
de Thais, Thais, que arrojaban sus temblorosos labios
de adolescente a los soplos de la noche Solo que aho ra,
fuerte ya contra los deleites y el atractivo del amor, se
encaminó sin miedo a la Gruta de las N iofas, en donde
Thais seguía hundiéndose dulcemente en las blanduras
de la voluptuosidad.
La iconografía de la época, no nos ha dejado los rasgos del monje, cuyo nombre, saliendo de los desiertos
de la Tebaida, se extendía como uo aroma de santidad
en el aire dorado de Alejandría. Así, yo imagino al cenobita algo semejante a mi Chucho Urueta. Un Urueta
erguido y barbudo, de color de ladrillo, los ojos brillantes por ti centelleo de las arenas líbicas, seco y nudoso
como un sarmiento y con nidos de páj~.ros en los cabe·
llos. Y considero el asombro de Thais cuando lo vió y
oyó su voz. definiendo con significaciones misteriosas la
expresión de un amor que la cortesana, eo su gentil ignorancia de las cosas místicas, creía de la tierra. Acostumbrada al meloso bordoneo y a las ironías sutiles del
perfumado Niceas, a los reclamos de los poetas que la
enamoraban con rimas artificiosas, a las conversaciones
de los filósofo$ que hablaban del amor como sofistas,
Thais h¡,_ de haber sentido el deseo irrefrenable y casi
doloroso, de ec:harse en los brazos del anacoreta, de colgarse a los cordones de su sayal y cr:izar con ese pastor
de elefantes, los duros caminos del desierto, dócilmente,
como una gacela de la Tebaida. Por eso se presentó con
él eo el festín de Cota y lo sentó a su lado orgnllosamente, provocando las envidias de sus compañeras y las
burlas, también envidiosas, de sus amigos, bajo la mirada tolerante de Niceas. Todos creían que su hermosura
omnipotente. había hecho salir del fondo del desierto, como una fiera de su espelunca, la bronca figura de Pafuucio. Y obediente y pasiva dejó que el monje destruyera
las telas preciosas. los mantos de púrpura. los estrigilos,
las tbeorbas y las liras, todo lo que recordaba su vida
de disipación y de pecado. Apenas se atrevió a abogar
melancólicamente por la conservación de un Eros de
marfil, regalo de Niceas. Era inútil. Nada fué per donado, y Pafnucio pudo ver, alrededor de la cabeza purificada de Thais, que se encendían los lirios de la mañana eterna y las rosas de la Jerusalem celestial,
Pero la profecía de Niceas tenía que cumplirse, porque Venus no permite que se dude de su poder. En

Tiene las ventanillas disimulac:'as.
ocultas a la vista, acaso por verdadera disposición de su anatomía,
acaso por efecto de luz. Y así, me
parece un órgano extraño e incomprensible. Apenas cabe en mí el
pensar que con aquella excrecencia
se puede oler; ni nunca llegué a imaginar que un órgano pudiera adquirir en ningún ser un aspecto tan intensamente grotesco, hasta conver
tirse en extra-natural.
En esta nariz extravagante encuentro un estímulo para emprender la
marcha curiosa a través de esta
compacta muchedumbre, cuyo olor
desagradable y complejo marea, cu-

vano el estilita, alojado en una columna, luchaba por
matar el recuerdo de Thais. En vano su perpetua qracióo subía al cielo, enredada en la lluvia que mojaba
sus huesos o'en los horribles fuegos de sol que aridecían sus labios. Seguía bajo el sortilegio de aquellas horas alejandrinas, iluminadas por la sonrisa y los ojos de
violeta de la pecadora. Por esto, cuando · esa sonrisa y
esos ojos se velaron con la sombra de la muerte, Pafnucio conoció que la vida lo maldecía y que Dios despreciaba su santidad. Y como no e ra humiidé, murió
atrozmente, como un réprobo, con todas las sierpes del
orgullo clavadas en el corazón.

o o o
Sacado de una novela de carácter psicológico, el libreto de Galle! resulta carente de interés y de fuerza
dramática. Hay que noner la música de Massenet sobre
el loto, el papiro y el eoforbio, que son como los manuscritos palimpsestos en los cuales estableció el maest ro France la verdadera historia de la cortesana, Así,
cuando el Athanael del libreto; dice la invocación:
"Voilá done la terrible cité .... " o cuando, después del
diálogo: "Nous nous sommes aimés une longue semaine .. .. " sigue el largo dúo en que Athaoael se esfuerza en convertir a Thais; cuando ésta pide gracia
para la estatuilla de Eros: "L'amour est une vertu rare . . .. " con un seotiniento de casta melancolía y de
fina gracia, nosotros únicamente hemos visto al Pafnucio descrito por la sabia pluma del maestro, a la Thais
que se complació eo cincelar en el más puro mármol
de su estilo. Vamos de la Tebaida a Alejandría, entre
los hermosos paisajes del Nilo; sentimos la tristeza del
helenismo que concluye al lado de las costumbres severas de los primeros cristianos y una emoción honda y
sincera nos acompaña, recordando las últimas frases de
Thais moribunda, cortadas por las blasfemias del infortunado Pafnucio y expresivante cantadas por Masseoet
o o o

..

Thais es dos veces ilustre por el símbolo que encierra

y por el talento de France que embalsamó su figura con
los perfumes de un arte supremo. Es verdad que el escritor francés, con su profunda penetración humana,
suprimió un santo de las antiguas hagiografías (muchos
siglos después de la muerte de Thais, los á rabes indicaban a los viajeros el 1ugar donde dormían el sueíio eterno, la Cortesana y Pafnucio, muertos en olor de santidad). Ea cambio, rinde parias al soberano imperio del
amor, reconstruyendo la verdadera · vida de Pafun :io,
en cuyo corazón puso las debilidades y !a$ pasiones que
hacen excelsa a la virt(ld. El infeliz anacoreta, por su
parte, no sabía lo que los padres de la iglesia han llegado a descubrir pósteriormente: que la piedad es a veces, el primer paso hacia la concupiscencia ..... .
Conque lectores, no seis piadosos. Es peligroso. Seguid también el consejo de Niestzche; haceos duros.
Acordaos del pobre Pafnucio.

yos inexplicables vaivenes son como
un enigma de movilidad. ¿ Qué descubren en las formas de su nariz estas personas congregadas en una plaza pública con el objeto de impedir
que los demás oigan la retreta y contemplar los fuegos de artificio?
Dejándome llevar por el flujo de
la multitud me pongo a observar las
narices de la gente con curiosa atención. Procuro desligarme por completo de la visión de todo lo demás;
desasirme de toda influencia ajena
a la nariz misma, no mirar a los ojos,
que son los órganos más hábiles para influir sobre nuestros nervios y
torcer la justicia de nuestros conceptos; concentrar únicamente toda la

RAFAEL LO PEZ.

l\JARICES
Hoy, día de fiesta pública, todo el mundo está en la
calle. Por las avenidas corren le!ltos ríos de gentes, En
los bulevares el tráfico se aumenta hasta hacerse difícil,
y ya en la plaza "Bolívar es imposible dar uo paso sin
mue?º esfuerzo. La gente medio sofocada se empuja,
se pisotea, resopla, como una manada de bestias sedienta, cabe el abrevadero.
Me repugnan estas aglomeraciones indignas y siento
el malestar de la muchedumbre, prisionero por azar entre sus mallas móviles y constricroras. Resígnome a dejarme llevar por la marea humana, que comienza a jugar conmigo como las ondas del océano con un leño
náutrago. Me lleva el flujo de un lado para otro, con
veleidad de mujer histérica.
De repente, me obligan a hacer una estación. La gente no av_anza oi retrocede: quién sabe qué espectáculo
presencian los que están delanteros, por.que mis vecinos estiran el pescuezo y se alzan sobre las ~ untas de
los pies con la avidez ardiente de ver algo curioso. A
mi lado una señora corpu lenta, de sotobarba fornida,
sigue con una pueril atención, regocijada, el vuelo de
los cohetes, y sonríe y resplandece de gozo en esta inocente contemplación.
Creo que no se le impo~ta u~ bledo que la magullen
y atropellen las personas 10qu1etas que se agitan ,. su
lado con el ansia de ver. En el oleaje de la muchedumbre ella está casi inmóvil, cual una gruesa mancha de
aceite sobre las olas turbulentas de un lago. Salta un
cohete y allí están persiguiéndolo sus ojos. El cohete va
elevándose, en curva graciosa, como lenta falárica de
ero, que deja en su curso una estela de fuego, una cauda de chispas.
Silenciosamente, porque la batahola y el tumulto impiden oír la detonación, se deshace eo lágrimas grue~as
y policromas. La señora tiene en este instante un aspecto de perfecta satisfacción. Y es entonces cuando
vengo a parar la atención en su nariz, ¡:.or la cual corre un lago y violento temblor de placer. Es su nariz
co~o u1:1 grueso tubérculo irregular; y más que órgano
ord1o;i-r,10, parece una verruga enorme, una fungosidad
patolog1ca en su carota sana.

atención de mi espíritu en el espectáculo nuevo y sorprendente de una colección de narices. Nuevo y sorprendente
resulta el espectáculo hasta un punto
que jamás h!!biera pod ido imaginarme.
Es pasmo lo que siento ante la inesperada e infinita variedad de formas, que
puede adquirir un órgano en la especie
humana. Aparatos enormes, corvos como armas, eri1.ados de vellos que asoman un bosquecillo rudo por las ventanillas amenazadoras, en donde diríamos que se cautela una celada. Narices
tenues, sutiles como lámioas,que parecen rehuir el comercio con el aire, adel gazándose en una desdeíiosa repugnancia de todo olor. Narices gordas, afables, benévolas, que parecen sonreir con indulgencia dulce a toda emanación del
ambiente. Narices nerviosas cuyas alas se crispan denunciando emociones agudas:
narices delicadas, ágiles, móviles, sensitivas, que tiemblan como pétalos de flor es·
tremecidos por el tenue hálito de los pulmones laboriosos.
Gruesas narices aplastadas de negritos, que parecen sufrir bajo la constante presión de un invisible puñetazo.
Narices romas y redondas como papas de ca roe. Largas narices, tristes, que testifican propensión al sentimentalismo gemebundo.
Naricillas llenas de gracia, cuyo provocador arremango delata la coquetería de
una señorita risueña, que pensando en su novio sonríe a todos los hombres.
Dóricas narices de matronas incorruptibles: narices dignas, taciturnas y circunspectas que parecen predicar moral con sus apariencias solemnes.
Unas se encorvan con brusquedad injuriosa, despreciativas y ávidas. Otras ondulan blandamente como una onda rizada por la brisa dulce.
Estas, rectilíneas, parece que están augurándonos un ceíio adusto; aquéllas, con
las alas ampliamente escotadas tienen un talento belicoso, un aspecto de cólera
y de crimen.
La gente no imagina siquiera que la nariz puede revelar sus pasiones. Todos
llevan la nariz con una naturalidad simple, enseñá ndosela a todo el mundo como
una presea: y oo se acuerdan casi nunca de que poseen una nariz que debían
vigilar cuidadosamente, cuyas congestiones son i nfieles, cuyos temblores p regonan
denuncias, cuya exhibición resulta, en ocasiones, insolente. No es, para los más, un
ó rgano vergonzoso, porque no tiene funciones ni relaciones sexuales. Y sin embargo, caben en ellas más vergüenzas que en los demás ó rganos.
¡Las gentes, qué van a pensar en sus narices! Miran complacidas la fuga luminosa de los cohetes, se molestan unas a otras con impertinencia maligna y sudan
con admirable buen humor.
De súbito me quedo parado, absorto y perplejo, como delante de uo prodigio.
Tengo enfrente una nariz suntuosa, de proporciones descomunales, una naríz
luenga y grave, digna del soneto de Quevedo, una nariz insólita. Dába ome ganas
de preguntarle al propietario, a manera de excusa, mientras por medio del tacto me convencía, como en el cuento de Poe :- "¿Son naturales?" Con admiración
curiosa las escudriñaba, admirando sus montículos, midiendo las curvas. calculando dimensiones estupendas.
Pero mi atención resultó imprudente de sobra. Un coro de r isas me sustrajo a
la noble contemplación. La gente que nos rodeaba advirtió mi curiosidad y la suponía premeditada burla.
El narigudo, q ue había dado eo la cuenta de la fisga, me miraba colérico, refunfuñando feroces palabras, y no en sus ojos advertí la ira, sino en su nariz; su
nariz temblaba como la hoja de una espada amenazante, enrojecía, se erizaba, se
erguía, hc~til y procaz. Escapé d iscretamente, prodigando codazos.
JESUS SEMPRUN.

•
Escenas de los juegos de prác tica, el domingo pasado en la escuela Industrial.El "team" de baseball de la escuela Industrial de Huérfanos con su nuc•
vo uniforme.

E l domingo próximo pasado estrenó uniformes ,Y jugó sus primeros juegos de
práctica el team de baseball de la Escuela Industrial de Huérfanos.
Con e~te motivo se organ izó una sencilla fiesta deportiva en el interior del edificio que ocupa la escuela en la plazuela de Santiago. Los jóvenes alumnos, portando sus uniformes, jugaron algunos juegos en los que demostraron una habilidad
impropia de una agrupación que está en vías de organizar:e.. Por lo que hicieron
los nuevos jugadores, se desprende que con un poco de practica el team de la escuela Industrial será uno de los mejore~ de ~u fuerza.
Publicamos en esta página algunas fotografías de los jugadores con sus nuevos
uniformes.

�A mi amigo Carlos Toro

Para "El Mundo Ilustrado."

-Bueno; pues ahora quédese con Dios, que yo voy a
ver dónde anda el ganado.
-Que te vaya bien, Pascualillo.
o o o
Aquel campesino mocetón, robusto, lleno de vida,
echó a andar por la campiña con tal pena en el corazón, que creía no llegar a donde estala su ganado.
T riste y encorajinado tiraba mentalmente todos los hilos
para salvar el honor de su amigo Isidro y la honra de
su prima Teodora.
Hasta entonces la vida había sido para él un sueño
dorado; algo (\Ue le pertenecía por derecho divino y
que nunca! .... así, nunca! se opondría la desgracia en
·e ) sendero que andaba día a día.
Envuelto por las sombras del dolor, buscó en el más
allá la salvación de su linaje; pero entre más pensaba más se le ofuscaba su espíritu paciente, pero indomable.
Cansado de luchar con sus negros pensamientos, a
voz en cuello echó al aire esas canciones qui, son la
expresión del dolor, que a veces calman las penas más
hondas del corazón.
El viento de la pradera arrastró con las quejas de
aquel que sufría profundamente, yendo sus lamentos a
retachar en los delicados tímpanos de Isidro que ya
andaba en busca de su amigo Pascualillo.
Is:dro, ansioso de charlar con su buen a migo, echó
el silbato al aire, el cual fué contestado inmediatamente por Pascualillo y ambos corrieron a reunirse.
Después de andar un poco por los vericuetos de la
serranía se encontraron, y con más cariño que él que lo
inventó, se abrazaron fuertemente, notando Isidro tal
tristeza en Pascualillo, que presumió que a lgo muy grave le pasaba a su buen amigo, y preocupado por aquello le habló de esta manera:
-/Qué tienes, Pascualillo?
- Nada, hombre.
-,Cómo nada? Yo noto en tí algo que te hace sufrir;
vamos, dime, , qué te pasa?
- iQué he de tener, Isidro, una poca de flojera y muchos deseos de platicar contigo!
-/De veras?
-Como lo oyes.
-Bueno, pues echemos una cana al aire.
- Dime, Isidro, ¿cómo te ha tratado la Teodora?
- Pues .. , . ,.
- , Pues qué, hombre?
- Bien, bien; uomás. que \ioy noté en ella algo que la
hace sufrir,
-Quizá le habrán contado algún chisme de tí.
-Tal vez, pero más bien creo que uo se trata de
cuento, sino de una pena venida a ella, uo sé por qué
motivo.
-Vamos, Isidro, 1cómo has notado tan semejante cosilla?
-Pues mira, siempre que voy con ella me dice que
me quiere, me habla más que una cotorra, me mira derecho y muy macizo, una que otra vez juega con las
barbas de mi jorongo y de cuando en cuando se divierte con los botones de mi chaqueta, y a l despedirnos, me
dice con tal gracia, con tal monada, que no me vaya a
emborrachar y que vuelva pronto á verla.
-IY hoy no hubo nada de eso?
-Nada .... absolutamente nada; las palabras se las
estuve sacando a fuerza, me miraba de una manera extraña y siempre que buscaba su cara, bajaba los ojos,
teniendo la pobre cierto temblorcillo, que la pura verdad vengo hecho una miseria y harto confundido.
-Tú no lo quieres creer, pero a mí me parece que
algo malo le han contado de tí.
- No, Pa~cualillo, yo al verla tan triste, la supliqué
me dijera si algo le habían contado de mí; que por qué
estaba tan triste, que si ya uo me quería, en fin, tanto
le pregunté, que me dijo que no tenía nada y que me
quería más que antes y que era mía y muy mía.
-Entonces, tú estás equivocado.
Pueda ser; pero . ... hoy encontré triste a mi Teodora y. . . . también a tí.
-Vamos, Isidro, no cargues e l juicio, entiende que
hay días muy tristes y su tristeza nos contagia.
-Tal vez .... pero yo no puedo convenir en lo que
hoy he notado en ustedes; yo quisiera adivinarlo y despachar muy lejos esta duda que se aferra a mi mente
como uu lobo hambriento; además, me parece extraño
que mi Teodora esté triste en vísperas de casarnos.
-No cargues la pena, no pasa nada; ya verás que
esto no llega a arroba-pueda ser.-Ya verás como pronto nos pasa esta tristeza; además,
la Teodora te quiere y tú la~ puedes en esta ranche-

-Señor Pedro, señor Pedro.
- ,Qué, hombre?
- Pues .... vaya amacizando las mandíbulas y preparando el estómago, porque muy pronto tendremos
boda.
- Vamos, Pascualillo, vamos; /quién es ese que intenta aumentar la prole del villorrio?
·
- / Cómo quién?
- Si, hombre, sí; di pronto, que ya sabes cuánto placer me causa que nuestros mozos hagan formales a
nuestras hembras
- Pues Isidro el del Bajío.
- 1Y con quién se casa el muchachón?
- Con la Teodora.
- /La hija de la señora Gertrudis?
-Con la misma.
-Muy buena me parece la pareja•
- Ya lo creo.
- Sin embargo ... . . .
- /Sin embargo qué ?
- Pues se dice que el amo Buenaventura le hace el
oso a la Teodora.
- IY eso qué?
- Pues .... na da menos que el amo se opondrá a ese
matrimonio.
-Qué se va a oponer, y menos cuando se dice que
tiene novia pedida en e l poblado.
- Ya ves, no!; pero .... estos patroncitos no son de
los que se andan por las ramas; pues en cuanto les
cuadra una mujer, ni ....
- - ,Ni qué, señor Pedro?
-N i les importa la honra de nuestras hembras ni les
preocupa los compromisos que tienen allá con los suyos.
- i Usted cómo lo sabe?
- Anda, hombre, qué burro eres, qué uo ves que a
mí se me ha acabado el pulmón en puro cargar la pena.
- l Luego usted ya ha vi,to que los amos se opongan
al matrimonio de los nuestros?
_._y muchas veces.
- Pues lo que es por hoy me parece que el amo no
amarra.
- Pero .... /por qué ?
-Porque Isidro es muy hombre y la Teodora muy
honradota.
- Ya lo ves, no!; pero a l señorito de seguro no le
faltarán mañas para hacer su gústo y menos pretextos
para despachar a Isidro a la sepultura.
-Ni lo mande Dios, señor Pedro, porque yo soy el
menos y de verdad que d amo moriría en mis manos.
-Calla, Pascualillo, calla, que las paredes hablan y
el amo fácilmente te puede despachar al otro mundo.
- Qué desventurados somos los pobres, señor Pedro;
trabajamos de sol a sol como bestias de carga, comemos
dos veces al día un poco de " esquite," dormimos a retazos, y tanto nuestras mujeres co¡no nosotros pertenecemos a esa gente sin conciencia.
- Qué quieres, así es la vida.
- - !\1uy cierto, señor Pedro; pero .... yo siempre estoy en las mías.
-,Cómo en las tuyas?
-Sí. ... lo que es por esta vez el amo uo hace su
agosto en el matrimonio de Isidro; pues juro a Dios y a
toda la corte celestial medirle mi espada al amo en su
santo •lomo. Además, tenga usted por seguro que Isidro
no es de los que tragan el santo a fuerza; no, lo que es
Isidro las puede y si no, pregunte a todo el mundo y
verá qué condición se carga el muchachóu.
-Sí, hombre; ya sé que es muy valiente.
--Pues tau valiente es, que donde raya nadie brinca.
--Dios no lo permita; pero .... en ochenta años que
tengo de vida he visto mucho. y no obstante que en mis
mocedades fuí el "pantera" de estas comarcas, un amo
que ya murió, manchó mi honor.
--1De veras, señor Pedro?
--Como lo oyes.
--i Y usted no se vengó?
- Iba a hacerlo cuando por orden del patrón me llevaron a la cárcel del poblado.
- IY por qué?
-Pues .... dizque porque me rob•ba las borregas
de la hacienda del señorito.
- 1Y cuánto tiempo duró encarcelado, señor Pedro?
- iSeis años, Pascualillo, seis años!
_ y cuando volvió todavía encontró a ..... .
ría.
-No, hombre, ya había muerto la pobrecita de pura
-Pero muchas veces las patrañas pierden al hombre
pena.
de resolución,
-!Ah, señor Pedro, cuánto me puede eso!
-Dices bien, pero cuenta conmigo y vive seguro de
- Calla, Pascualillo, calla, que cuando me acuerdo mi amistad.
me dan ganas de no sé qué,
-Bueno, caminemos hacia donde está el ganado y

conduzcámoslo al abrevadero; pues .:¡uiero que esta tarde me acompañes al poblado, para que entre mi madre,
tú y yo escojamos las donas que le he de dar a m i Teodora.
-Andemos.
- Pascualillo, ya que de donas tratarnos, dime, ,cómo
crees que se vea mejor mi Teodora, vestida de blanco
o de color ?
-Pues a mi me gustaría verla vestida de color.
-Mi madre cuadra contigo, pero quisiera vestirla de
blanco.
-Se vería muy linda ; pero mejor pregúntale a Teodora por su gusto en cuestión de colores.
-Platicando me ha dicho que le encantan los lienzos
color de rosa y muy cargados de flores.
-Entonces ni qué andarla hay; además uo imites a los
amos, sino a los tuyos, que las novias vestid~s de color
parecen reinas cubiertas con las flores de nuestros campos.
-Dices la verdad: de color y con más flores que las
las que se dan en el bajío.
o o o
M ientras Isidro soñaba en la mujer amada, Buenaventura tramaba la red para hacer caer en la ignominia a
la buena de Teodora. Prolijo sería mencionar los ardides
de Buenaventura para saciar su amor brutal eu aciuella
campesina que e ra la más bella de la comarca; sin embargo, diremos, aquellos que forman el prólogo de uu
drama verdaderamente trágico, Cúntado todavía por los
campesinos de aquella comarca con penosa tristeza.
El señorito Buenaventura comprendió que nunca cedería a sus iosiuuacioues brutales y que a l mismo tiempo no había otro recurso que e l ganarle la ventaja a Isidro, pidiendo eu matrimonio a Teodora. ·
Por varios días estuvo estudiando la manera de celebrar un matrimonio ficticio; y después de echar mil hilos, encontró la solución del problema.
Cuando Buenaventura estuvo seguro de su plan, se
presentó en casa de don Diego, padre de Teodo:a, en
solicitud de la mano de su hija.
El buen Santiago, que debía favores al amo, se vió
obligado a decirle que contara con su voluntad y que
podía casarse con su hija, siempre que ella le quisiera.
Buenaventura vaciló con la contestación de Santiago,
pues no contaba con el cariño de Teodora; pero pronto vino a su mente la manera de poner término a los
amores de Isidro y Teodora.
Pascualillo, que hasta entonces había creído imposible que e l amo le robase la dicha á s u buen amigo, se
convenció de la ruindad del señorito desde que éste pidió en matrimonio a Teodora; pero uo obstante lo sucedido, él tenía la esperanza de que su prima le cumpliese a su buen amigo, entre tanto, Isidro que ya sufría la
osadía del amo Buenaventura, contaba aún con el cariño de su amada, quien como de costumbre salía con él
a platicar.
En esa hora de profundo dolor, Isidro llegó a su amada y la dijo que la amaba; pero que era preciso terminar, porque sabía que el patrón la había pedido en matrimonio, y que también sabía que se le tenía preparada
una trampa para castigársele en caso de que no abaudooara sus relaciones.
Teodora, a l oír aquella resolución, rompió en llanto,
sin poder expresar la intensidad de su dolor y avergonzada de una perfidia de no era cómplice, le dijo a Isidro:
:._yo siempre seré tuya.
-Entonces, ¿por qué has consentido en casarte con
ese .... Buenaventura?
-Porque ha dicho a mi padre, que si no me uno a él,
nl.'s despide de esta comarca donde uací y viven todos
los míos.
-iY qué importa eso! ¿acaso no podre;nos vivir en
otra parte ?
-Dices muy bien; pero,. ,, cómo dejar a toda ern
gen te que es !a nuestra.
-Tienes razón,
Una tristeza indescriptible se apoderó de aquellos dos
seres que se am'lbac con delirio y sin decirse nada se
miraron ... , ¡mucho, mucho! y después de apreciar su
desgracia en todo su valor, Isidro le dijo a Teodora:
Mañana cuando Dios amanezca habré partido a otras
tierras donde pueda olvidar la afrenta, más uo a tí que
te quiero como a todas estas tierras que amé desde niño y donde se quedan todcs los míos.
Un adios tierno, doloroso, hizo brotar de los ojos de
aquellos seres que se amaban con frenesí lágrimas de
dolor; pero no obstante lo que pasaba, ellos- presentían
ser el uno para el otro.
Isidro montaneo en su caballo alazán é hincándole las
espueh,.s en los ijares, echó a correr por la hondonada,
donde muy pronto se perdió a la vista de Teodora que
se había quedado r ecargada en la barda, viendo alejarse
en violencia de barrer;,. al hombre que le perteQecía e¡¡
cuerpo y alma.

..,

•

-1 Cómo vamos, Pascualillo?
-Bien, señor Pedro.
-/Qué razón tienes del buen Isidro ?
-Ayer estuve en el bajío con sus padres y me dijeron
que estaba bueno y sin novedad, trabajando en un mineral.
-Pobre Isidro. ¡y la Teodora?
-Dicen que dentro· de tres semanas se casa con el
amo, en el templo de la Hacienda.
-Pues .. ,. ya tendrás amacizadas las mandíbulas y
preparado el estómago para la boda, /verdad ?
- i Lo que es yo .... ui en broma aporto por !afiestecilla!
-¿ Por qué Pascualillo ?
-iCómo por qué ! pues porque yo uo asisto a la fiesta de los malvados.
- l Luego tú estás siempre en las tuyas ?
- Claro. Y mire señor Pedro, no pierdo la esperanza
de que el amo la paga doble y redoble.
- Calla hombre, que a esos amigos el Diablo los proteje.
-Ya ve, no! ; pero hoy "mismo salgo para el p~blado,
con la santa intención de ponerle una carta a Isidro.
-Pues Pascualillo, mucho cuidado, que en estos casos hay que andar con cautela.
- Entre tanto Buenaventura se había marchado a la
ciudad, donde en compañía de los suyos, es decir, de
los vagos, platicaba la aveuturilla a esos que la dan de
tenorios afortunados.
La peripecia fué celebrada con entusiasmo por la caterva de perniciosos y entre copa . y C".Pª se tramaron
los medios de llevar acabo el matrimo010, quedando este arreglado de la manera siguiente:
El tenorio afortunado la haría de cura. y otro no menos audaz de Juez de lo Civil.
Tirado el hilo de aquella ignominia partieron oportunamente para la hacie:::da, donde se celebraría el matrimonio ficticio.
Llegado el d(a señalado para el desposorio, Isidro, que
había recibido la carta de Pascuahllo se encontraba ya
en el bajío, dispueito a jugar la vida con el amo por su
Teodora que no había olvidado ni un momento.
Verificada la ceremonia, los desposados partieron a
un Jugar de los más pi~to_resc&lt;;&gt;s de la haci_euda, y allí
se comió bueno, se bebió suficiente y se bailó harto.
000
La fiesta había pasado sin novedad; pero los aldeanos
dudaban de que todo aquello fuese de verdad. Los ~omeutarios iban y venían de boca en boca, los mozos ¡urabau vengar la afrenta del valieutre ;si?ro, los viejos
pronosticaban algo fatal, las mozas env1d1abau la suerte
de Teodora y las matronas renegaban de aquel intruso
que se había mezcladú entre los suyos.
La noche había entrado velada por los rayos de la luna que medio se ocultaba en el dombo de ~esadas nubes
que parecían extenderse por todo el espacio.
A las dos horas más o menos de que marcharon los
desposados se oyeron disparos_ ~e armas de fue~o ; las
detonaciones pusieron en mov1m1ento_ a los vecmos d_e
Ja comarca y se preguntaban el mohvo de aquellos tiros.
No había pasado una hora cuando se supo por toda
la ranchería que Isidro había asaltado _al amo Buenaventura y quitádole por la fuerza a su 1doladrada Teodora.
·
d
·
El hecho fué comentado por todos, reman o cierta
alegría en los campesino~.
.
Al siguiente día ocurrieron muchos vecinos al lugar
de tos acontecimientos encontrándose en él a l cadáver
· del Cura, de Buenaventura y a un invitado.
000
-Señor Pedro, ¿ya sabe lo que hay de nuevo ?
- No Pascualillo.
-Pu;s dicen que en el arenal del bajío se encontraron a tos cadáveres de Isidro y Teodora.
_¡ Cómo, Pascualillo!
-Sí. ... sí!
- /Pero cómo irían a dar allí? .
.
- Pues la verdad aquello es un m,steno.
- iQué horrible! con toda seguridad que allí hubo
una mano criminal.
-Sin duda; sin embargo ....
- Sin embargo qué?
- Prométame señor Pedro no denunciarme y yo le
cuento todo.
-Ya sabes que lo que entra eu esta cabeza no sale
ui a palos.
.
- Bueno. Bueno; pues hay tiene usted que Isidro
quitó por la fuerza al amo a la Teodora, montándola en
su a lazán echó a correr por el °:º:'te hasta -llegar_ al
río ; allí, creyendo que aun le seguman, o nos segn1nan,
porque yo también andaba _con él_. desmontamos y eut_i_:a
mos en una canoa , con la mtenc16n de. llegar al ba¡10
arrastrados por la corriente ; pero hay llene usted que
00 habíamos caminado ni m_edia _legua, cuand~ llegó la
creciente qoe con frecuencia ~a¡a de la serra01a, arrastrándonos por donde se lo auto¡a~a. Nos.otros al _ver e l
peligro luchamos por remar hacia la orilla del ri&lt;;&gt;, pe·
ro uos fué imposible darle dirección a la canoa; ".'eudo
que peligramos Isidro a~eguró a su Teo~ora y mehénd_ola debajo del brazo se hró a nado, haciendo yo lo m,s-

m~or mucho rato ví a Isidro que luchaba con el agua
a brazo partido por salvar a su Teodora; pero.la corriente arreció y yo apenas pude_ llegar_ a la 0~11la del
río, sin saber qué suerte les hab1a corrido a mis comp;.ñeros.

~

..

Retrato de sus hijos, por Rul eus, Museo de Lichteustein.
1

-Pues lo q ue sucedió Pascualillo, fué que la corriente los llevó hasta los arenales del bajío.
- Pues sin duda, porque allí resultaron.
-1 Y cómo estarían?
-Dicen que muy bien muertos y abrazados.
-iiPobrecitos!!
-Sí señor, Pedro; pero .. .. a mi ni me puede, porque
al fin Isidro y Teodora fueron el uno para el otro y el
señorito murió como lobo cazado por los valientes de
estas montañas que donde rayan nadie brinca.
El lector se preguntará por qué se le puso a esta historia los novios perdidos y uo otro nombre que siotetiiase el fondo y trama del cue11to,

H_e aquí la razón:
.,
.
.
L~s campesinas del ba¡10 o sea la ti_erra de . Pascuahllo, denominan e l lugar donde aparecieron b1e_u muertos y muy abrazados Isidro y Teodora, con el ht,ulo que
lleva este cuen to, quizá porque allí se encontraron a
aquellos dos seres que forman hoy día el abolengo de
aquellos rancheros que no permiten que extraño alguno mancha la honra de sus l¡embras demasiado hermosas y bien formadas.
Zacatecas, Noviembre de

1912.

LAURO G, CALOCA.

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' ,,''tt¡¡,

.

,.fCASTelLANA
~f
Y al fio, ante tu cuerpo ya de hioojos,
bajo la sombra que cubrió tus ojos
t:&gt;do tu amor lo comulgué en uo beso!

I

A Fra•ncisco Cuevas Arguello
El montuno crapípedo ululando,
de Siringa iba en pos,
sintiendo dentro el alma la tortura
del puñal damasquino del dolor;
la ninfa se mostraba desdeñosa
al feo semidiós
que a sus fuerzas de másculo confiaba
lo que no pudo darle el corazón.
En los ojos de Pan, babia tiotes
de roja lumbr"rada de arrebol;
era el Deseo que locura eogendra;
de criminal molicie, era el furor.
Al fio, porente la velluda garra,
en la seda del músculo se biocó
y la virgeo detúvose temblando
como tremen las froodas a la voz
del crótalo gigante que sacude
furioso el aquilón.
Despliega de tus labios la a¡napola
- Pan, dolido clamó.y déjame que libe sus licores
más dulces que las mieles de Helicón,
hasta rodar beoda, en el nectario.
la abeja de mi amor.
En mis dominios tú serás la Reina
y a tus plantas pondré mi corazón;
mas, bríndame tus besos y tu encanto;
acalla tu de~déu...Escucha: yo
apelaré a mi clásico hibridismo
-mi empuje es de ciclóny mía tendrás que ser, ¡sólo mía!
cediendo a tu bondad o a mi rigor.
Y Siringa revueltos los cabellos
más rubios que las mieses en sazón;
el ónix de los ojos con más brillo
que un carbunclo, ¡detente! murmuró.
Y rechazaodo el atrevido ultraje
de la bestia, la garra separó
del seno y rauda c:&gt;mo el alado bólido,
po_r eotre el musgo de la selva huyó
gritando: ¡Socorredme, socorredme,
oh buen padre Ladón!
El viejo rio dormitata undoso
y oyendo en sueños el filial clamor
el espinazo de cristal eoarca.
,
prorrumpe en un rugido de león
y en sus propias entrañas deposi'ta
de Siringa el honor.
Después .... sobre la felpa de las aguas,
su guerrero penacho desplegó
una caña, gentil metamorfosis
de la ninfa que amara el semidiós.
Y desde entonces junto al viejo río,
Pan, lleno de dolor,
en los siete carrizos de su flauta
solloza sin tener cousolacién.

J. SOBREYRA ORTIZ.

Prrimav ,lr7\I
Para "El Mundo Ilustrado,"
Cuando llegué, tú vida sonreía
después de la nostalgia de mi espera
y fué el abril florido, Primavera
que en tu dulce mirar resplandecía.
El sol, como corola que se abría,
trazó en el infinito su carrera
lleuaodo de reflejos la pradera
donde locuaz pasara tu alegría.
Tuvo el parque sus músicas de agua
al llevar en las ondas la piragua
a nuestro amor ardieote como preso ...

DANIEL ROSS

Del Cemeoterio del Olvido
Tomé estos versos. iQué tristeza
me dió exhumarlos de sus tumbas
Ya coofuodidos con la yerba!
Allí, eo sileocio pavoroso,
Bajo una sombra siempre negra:
Estabao todos como hace años
(iQué du!ce paz la de la tierra!)
Estabao todos. Los he visto
Con su hermosura cadavérica
Resucitar a mi coojuro
E ir al diotel de mi conciéocia
Para clamar a graodes voces
Misericordia por sus peoas....
Y bien; si acaso oo les oigo,
Si acaso mi ánima altanera
Los deja hundidos en la sombra
Por evitar falsas vergüenzas,
Quizá más tarde me persigan
Sus melancólicas ideas,
Y ya sio vida yo, me nieguen
Dormir en paz bajo la tierra.
Por eso quiero hacerles caso,
Y destilarlos eo hileras
Ante los ojos de los hombres
Que en este mundo nada esperan.
Hoy como turba de murciélagos,
Como lechuzas agoreras,
Ante la luz de la Esperanza ·
Sin too ni son revolotean.
Después serán como esos locos
Que acurrucados en sus celdas
Tienen temor de que los maten
Los que por lástima se acercan.
Y allí estarán mis pobres versos,
Mis pobres versos de poeta
Gritando cesas incoherentes,
Mirando luz en las tinieblas.....
ULYSES CESAR SILVA.

Pata "El Mundo Ilustrado,"
Con la carga eternal de mis querellas
seguí la senda de la lucha impía,
euvue)to en el fulgor de las estrellas,
y camrnando entre las sombras bellas
en el esquife azul de uoa armonía ....
Miré en la cumbre un resplandor de gloria.
y seguí pertinaz por mi camino,
fascinado quizás por la victoria
o impulsaao tal vez por mi destino.
Miré la cumbre enhiesta
levantarse hasta el cielo, prepotente
sobre un límpido azul como los mar~s.
sobre un límpido azul resplandeciente
alumbrado por rayos estelares.
El halo de la luna parecía
triunfal corona de la altiva cumbre,
en cuya mole gigantesca había
el lumínico rojo de la lumbre.
Con la dulce sonrisa entre los J;,.bios
me. detuve en la senda fatigosa,
olvidé mis agravios,
y extraje de mi angustia quejumbrosa
un esfuerzo de amor, sin los resabios

de la pena incesante que me acosa.
Los vientos impetuosos que gemíao
por campos y Jlanuras,
quejumbrosos lameotos parecfan.
Y después .. .. el silencio misterioso ....
la sonrisa de todos los querubes
que mirando mi paso silencioso
desgarraban el seno de las o u bes . . ..
Me detuve otra vez. Mis pies caosados
esquivaron la lucha de amarguras,
y débiles, y exhautos, y exteouados
se riodieron, al fio, eo las alturas ....
Siotieodo los anhelos de la Gloria
y la garra implacable de mis males,
de la pálida e incógoita Victoria
oo traspuse los fúlgidos umbrales.
Uo torrente de espléndidos fulgores
hirió mis ojos en la ooche umbría,
y, presa de fatídicos temores,
grité eo la calma de la ooche fría ....

...

¡Caí despavorido,
llevándome los lazos
de uo espléodido amor desvanecido,
y el débil corazón hecho pedazos!
CESAR GAMACHO.

BESO
¿Te acuerdas? Fué en la tarde moribunda:
en el poniente el sol chisporroteaba:
nuestro amor era dicha en ese instante,
luz en nuestras miradas,
latido en nuestros pechos
y dulce fortaleza en nuestras almas:
mienltas que a legrando el viejo parque
de encinas centenarias,
de fuentes bulliciosas,
de hojazón verdecida y rosas blancas,
era el Zeuzoutle siogular Poeta
que un madrigal rimaba.
Y entonces me dijiste: ¿qué es un beso?
y el arrullo calló de tu palabra
y anhelante y curiosa en su defecto
me siguió interrogando tu mirada.
Yo no supe decirte qué es un beso
y respondí para calmar tus ansias:
no me preguntes más, tómalo y calla ....
y al estallar el beso en nuestros labios
quedaron desposadas nuestras almas.
Después, el sol rodó como un escudo
rojo, por la montaña,
y aunque el beso había muerto en nuestros labios
nos besamos aún con la mirada.
Han pasado los años,
y en esta auseñcia larga
sin fe que nos apoye,
sin tiempo y sin distancia,
s i vuelve la pregunta que me hiciste
a exacerbar tus ansias
adorables, por tuyas,
no la formules, calla,
y recuerda esa tarde moribunda
e~ que el occiduo sol era una ascua,
m1€ntras que a legrando el viejo parque
de encinas centenarias,
de fuentes bulliciosas,
de hojazóu vtrdecida y rosas blancas,
era e l Zeuzontle singular Poeta.
que un madrigal rimaba.
GREGORIO DE GANTE.

Siguiendo la costumbre tradicional, e l jueves de la semana próxima
pasada se celebró en el templo del
Carmen de la ciudad de San Angel
la festividad consagrada a dar grac,as al Supremo Hacedor por los dones de la Primavera, la cual festividad se conoce comuomente con el
nombre de fiesta de las Amapolas.
. Conservando las costumbres_ antiquísimas, hubo una misa solemué, pro·
cesión de las amapolas en el atno del templo y la típica feria de flores
tanto en el templo mismo como en sus alrededores.
Desgraci~dameute la cantidad de _amapolas que se ha dado este año
en las cercamas de San Aogel no ha sido tau abundante como en años anteriores, y en vista de esto se tuvo que suprimir la lluvia de amapolas que
es un~ de los detalles más pintorescos de la fiesta.
. Sin embarg&lt;&gt;, la festividad tuvo todo su sabor típico y para los no iniciados en ella, tuvo el g ran atractivo de la novedad.

AU
A la señorita Sara Prado,
Era el atardecer de un día del mes de Junio, era una de esas tardes
tristes, te~iosas, en _que inmensos nubarrones negros y sombríos encapo
tabau el cielo y cubnau las crestas de las elevadas montañas. La tarde era
triste y mi alma participaba de esa tristeza, sentía la indescripible pesadu_mbre que debe de seotir el que se encueotra completamente solo en
medio de un desierto, y acudían a mi mente como para hacer más dolorosa_ mi l?eua, lo_s recuerdos más felices y r isueños de mi vida, sintiendo
con rnfimta ansiedad la nostalgia de la ausencia y de la felicidad esfumada,
Pensaba_en ella: Pensaba en el querido terruño donde pasé mi juventud; el terruuo querido donde la conocí, el simpático pueblo internado allá
en las abruptas montañas de Jalisco, allá donde fué la cuna de mis
amores y donde al candente sol costeño, nació un amor tan ardiente como

él.
Pensaba en la ausente, y al pensar f'n ella me 1.-. .forjaba en mi mente
como en aquellos felices días en que ambos en alas de la fantasía nos for!11ábamos ideales risueños, creábamos días llenos de vt-ntura y felicidad
imperecedera, recordaba aquellos ojos esmeraldinos que muchas veces
m~ miraron coi; i:riirada lánguid~ y apasionada, aquella boca que al sonre1~me me hacia rnmensamente dichoso, y que al dejar escapar de sus
labios de grana palabras de amor, su voz de argentina y rítmica cadencia
hacía palpitar mi corazón de emoción inefable. ¡Ah! entonces era dichoso ; -las policromas mariposillas de la ilusión poblaban ttis dorados eosueños, entonces º? pensa?a e~ !_as luchas de la vida, no había para mí
más mundo, más vida, mas felicidad, que ella; todo se reducía para mí en
aquel sérque amo como a mi vida y todo en mi redor era dicha · era felici•
dad ; era ilusión.
'

La feria de las a mapolas. -Tres "estaciones" de la procesión en el atrio del Carmen.

�TRISTE NOCHE
Especial para "El Mundo Ilustrado."
!Qué fría estaba la noche! su frío parecía que no sólo
h elaba nuestros cuerpos, sino que pretendía hela r nues·
tras almas con enfados, tristezas y dolores. ¡Vano intento! las almas como las n uestras, en las que hay primavera con su canto de pájaros, con su brotar de hojas y
su besar de brisas matinales. en ellas donde hay vida,
calor y luz, no puede haber invierno, desolación y tris(€.zal Los mantos azules y de color de rosa con que la
Hada vistió a Cupido, no pueden tornarse en los mantos
blancos, anémicos y pálidos con que la muerte vistió al
Invierno! Almas como las nuestras: sólo tienen una es·
!ación; la Primavera, sonriente y acariciadora, envuelta
en rayos de sol y en rosar de a las de golondrina pardal
Las frentes donde han hecho sus nidos los ensueños,
donde se han grabado imágenes queridas, no pueden
tornarse jamás en cavernas tristes, monótonas, obscuras
y desleales. Los ojos que han brillado para mirar otros
ojos: no quieren permanecer cerrado" y esquivos! Los
labios que hao temblado trémulos y acariciador es para
besar a otros labios: no pueden tener presa la bandada
de besos que juega en ellos, parlera y bulliciosa! Los
suspiros y el aliento de dos almas, no pueden mirarse en
el viento a islados y sólos, se hao acostumbrado a que
se les mime y se les recoja, no les gusta ser errantes
mensajeros del amor, les agrada y les encanta que se
les dá entrada y se le~ abrigue en la morada donde hay
calor, mucho calor: el corazón que siente y amaJ
¡Qué horas tan tristtls nos hacen pasar nuestras nimie·
dades y tonterías de humanos! Hacemos que nos vamos
a dejar de q uerer, cuando es una verdadera, sublime y
honda adoración la q ue nos tenemos! He pasado una
noche de insomnio, una noche en la que por mi frente
han pasado en funeraria procesión tristezas y amargu·
ras. No pude dormir, me aburría en la cama, me des·
esperaba; recordaba con pena tus oj itcs medio húme·
dos, q ue fijos me miraban en el teatro; recordaba con
dolor la calle sola y callada, en cuyo trayecto no me
d ijiste nada; ¡qué distinta manera de caminar el uno a l
lado del otro en ocasiones anteriores, en que hemos ha·
blado mucho de amor y caminado del brazo! ¡Ay! no
q uiero acordarme más de este contraste triste! E n me·
dio de mi desesperación hubo un rayito de alegría, de
gozo, de satisfacción, que me aliviaba y me alentaba un
poco: el apretón de manos que nos dimos al decirnos

m.rtVItffiJllt
Una vez más, Amor, van mis letras a tí.
Y van comu siempre, también, a hablarte de viejos
motivos nuevos y de nuevos motivos viejos. Porq ue de se·
guro tú habrás comprendido ya que en materia de amor,
toda frase que tiene el aparente aspecto de la novedad,
es fundamentalmente antigua, y toda la que una consideración juiciosa encontraría caduca, es raramente nueva. f'.or eso nada anormal, nada criticable, nada punible
es m1 deseo de exaltar u na vez más, tus hechizos cor po·
rales y tus hechizos almos, con mis viejas frases de
ayer, con mis nuevas frases de ahora, con mis frases de
siempre.
Te he dicho una y mil veces q ue no podré olvidarte
nunca. Nunca, ¿ lo oís? Tal como si dijera que a través
del tiempo, y de la ausencia, y del o lvido, mi adoración
por tí per manecerá inmutable. Porque eso y más te me·
reces. Cómo no corresponder con ese pequeño esfuer•
zo de constancia, al gigantesco tuyo, de bondad y de
amor ?
.
Cuando en un lejano día -pero no por lejano menos
bello,- el a lado y desnudo Sagitario me disparó una de
sus adorables flechas, de rodillas caí a tus r eales plantas,
oh, Mía, rendidamente enamorado y cuerdamente loco. Llevaba el corazón poblado de ilusionadas mariposas, y el cerebro henchido de puras y embrionarias esperanzas, y los l..bios cuajados de estudiadas palabras
e róticas. ¿ Lo recuerdas?

.

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_!

r ..

F iestas de primavera en Tlacotalpam. alegórico de la Primavera.

Carro

son azules, y sacratísimos, y mansos como los de Palas;
que la línea y la forma- la línea y la forma que eternizaron a Veous,-caotao en tí, en toda tú, el admirable
y abrasador himno de la perfección y de la atracción.
Admirablemente resumes las características de estas tres
diosas. Eres, por lo tanto, tres veces divina.
Humanamente, tres veces d iosa eres . . ... .
JULIO OROZCO MUÑOZ.

''hasta mañaoa. 11

•

S r . don Sa ntiago Ballescá, distinguido comerciante español m uerto recientemente

¡Hasta mañana! y vino el nuevo día trayendo en sus
alas de luz nuestra a legría que fingimos por unas cuan·
tas horas, no desearla ni quererla, cuando estamos con·
vencidos q ue sin ella la vida nos es amarga, muy ama r·
ga, fastidiosa y cansada, muy cansada!
Nuestra alegría la hemos asegarado aún más esta ma·
ñana, olvidando n uestros enojos de anoche, sin hacer·
nos reproches, sin refer irnos vanas reminiscencias, sino
que en un a rranque sublime, cuando ya no podías fingir
tú, ni yo disimular los enojos: busqué tus ojos, nos miramos mucho, y a l poco rato el ''t,hiquitín de las fle•
chas" brincaba sonriente de tí para mí, de mí para tí!

En el hermoso y pintoresco puerto de Tlacota lpam se
efectuó el día 23 de marzo próximo pasado una entu·
siasta fiesta para saludar a la diosa Primavera. En el
programa de dicha festividad figuraron toda clase de di·
versiones públicas y privadas, pero la más prcminente
de todas fué el desfile de carros alegóricos a rreglados
con gran gusto y originalidad, y en los que tomaron parte señoritas distinguidas de la localidad.
Debido a los esfuerzos de nuestro corresponsal en'dicho puerto podemos ofrecer a nuestros lectores en ;sta
página algunas fotografías de los bellos carros de1 desfile.

FRANCISCO SANCHEZ MARJN.
Ahora estoy muy lejos del sér q uerido, muy lejos del
pueblo donde la conocí, las mariposillas de la ilusión
han huído, la felicidad tantas veces soñada se ha esfumado, y sólo que dan, en mi memoria m uchos recuer dos,
en mi alma mucho a mor y el dolor de la ausencia! Así
pe nsando, había llegado la noche.
La lamparilla t léctr ica susp endida sobr e mi escritorio, a l encende rse súbita me despertó de mi marasmo,
y la luz dió de lleno sob r e la blanca tarjeta con la efigie de mi amada; la contemplé largo tiempo; allí estaba retratada con su traje negro que la hace más bella,
con su gracioso rostro al que quisie r a darle vida, animación ; ¡oh ! qué diera por que esos divinos ojos se posaran
e n mí como antaño, y que sus labios dejaran oír dulces
palabras, llenas de amor, de poesía y de encanto. Tomé
el r etrato y lo llevé a mis labios con fervor, imprimieo·
do sobre aquel rostro impasible un ósculo de amor, co·
mo queriedo con aquella caricia ardiente, darle vida.
Y seguí p ensando en e lla .... en la bella ausente, _qne
allá muy lejos, q uizá es dichosa y es fe liz. Afuera, la
lluvia sin cesar caía monótona azotando los cristales
del balcón, e l re lámpago fulgía y el trueno tremaba con
ronca voz.
Yo. a solas con m i espír itu.

Carro de 'L¡i.s diosas ~1itológicas' en las fiestas
primaverales de Tlacotalpam.

Tú me miraste iogéo uamente, en tanto que en el rosa
de tus mejillas florecían las rosas rojas del rubor. Luel
go, inclinando tu soñadora y blanda cabecita, suspiraste,
más bien que murmuraste, el anhelado monosílabo que
era toda una afirmación. El mismo que ha sido desde
entonces el amuleto de mi culto, la aurora de la noche,
la primavera de mi vida.
iOh la ausencia! Ella es el obstáculo fatal que me impide contemplarte diariamente, con estos ojos pecadores
como en un éxtasis beatífico; ella es el océano de pro·
bauza que las circunstancias han puesto entre tu continente de cariño y el mío, de cariño y fervor; ella es el
purgatorio expiativo que me hará merecer la ambicionada posesión de tu a lma, ese incomparable paraíso donde no ha morado hasta hoy la serpiente del mal. Ma5
visto bien , con tu amor, con tu voluntad, con tu simpa·
tía de mi parte, hay ausencia posible? De hecho estás
muy lejos de mí. Pero tus cartas son tao tuyas, me hablan tan cordialmente, me penetran tao hondo, las siento vivir tan intensas y sinceras, que prodigiosamente re·
vocao en mí todo el desierto de la separación, acelerando
y embelleciendo las horas tr istes y tardas de mi existen·
cia. Además, como una sola vez no ha atravesado el es·
ceoario de mi mente, la dolorosa y trágica visión de
Otelo, e l espectro de la ausencia se ha convertido para
mí en uno de aquellos rubios muñecos con los que tú y
yo solíamos distraer nuestros frecuentes ocios iofao·
ti les.

"SYDNEY. ''

Pastel de alondras o de conjugadas
Desplumadas y soflamadas las aves, se abr en por el
dorso y se destr ipan, para r ellenarlas con una prep;.ra·
c ió n hecha con los mismos intestinos de aquéllas, picados y maja dos con tocino rayado y con finas hierbas. En
una cazuela o en un molde se adereza una pasta y se
guarnece el fondo con tocino, sobre el cual se colocarán )as alondras, sazooándolas, capa por capa, con especias finas, para cubrir la última capa con las hojas de
laurel y manteca, adaptar la capa luego y cocerlo todo
en horno durante dos horas y media próximamente.

Concurrentes al baile efectuado e l último domingo en el Centro español.

¿La condensada apología de tus encantos ahora ? Qué
más podré exalta rte si te digo que tu luengo cabello está, cerno el de Ceres, hecho de seda y oro; que tus ojos

" La Uoióo," carro que figuró en la fiesta del 23 de marzo en Tlacotalpam.

Fots. Diego F. de la Peña.

�En los altos círculos diplomáticos de Europa, en las
principales cancillerías de las naciones, en fin, en el
seno de la poderosa familia reinante alemana, no se habla de otra cosa que del matrimonio de la Princesa Vic·
toria Luisa, bija única de los Emperadores de Alema·
nia. con el P ríncipe Ernesto Augusto de Cumberland.
No hay para qué decir que los preparativos para la
próxima ceremonia uupcial son magníficos, y 9ue una
vez más veremos la descripción de joyas valiosas, de
vestidos fantásticos por lo brillaotes y lujosos, y en una
palabra, de todo lo que en casos a nálogos, sale a relucir en estas circunstancias, y tanto más cuanto que se
trata nada menos que del poderío y la prosapia del Kaiser alemán.
Más dejando este aspecto mundano, el cual ha de darnos motivo de amenos artículos caando tenga efecto la
boda de los citados príncipes, hemos de ver en estos
momentos, algo de la importancia de estas nupcias bajo
el punto de vista diplomático, por terminar con el citado
matrimonio, la rivalidad entre los Hoheozollern y la. casa de los guelfos, por ser el novio, nieto del último Rey
de Haonover.
Más de medio siglo tiene por fecha ese antagonismo,
y si bien el Duque de Cumberland, padre del novio, no
expresa su completa renuncia a la corona de Haonover,
que ahora es del Kaiser, que es Rey de Prusia, como
saben nuestros lectores, no cabe duda que al casarse su
hijo con la hija de Guillermo II, el futuro yerno renuncia a todo lo que no sea en pro de la casa reinante a la
que pertenece su novia.
Se comprende que el actual Duque de Hannover no
pueda renunciar a los derechos a la corona de este Reino, dados sus antecedentes y dado el tiempo en que fué
her€dero de la misma; pero su hijo, al casarse con la
Princesa V ictoria Luisa, mata las pretensiones de los
guelfos, desde el momento en que es oficial a las órdenes del Kaiser y está ligado por la disciplina militar
y por los lazQs de parentesco.
Desde que el joven priocipe vist, el uniforme p rusiano, se reconoce como tal y es súbdito alemán.
El partido guelfo apenas ha representado estos últimos años en la provincia de Hannover un gran papel.
De los 590,000 votos emitidos en tal provincia en 1912
para las elecciones al reichstag, obtuvo únicamente ....
79,600, esto es, un 13.5 por ciento, o sea, ni siquiera r -7
de votos.
El putido llegará indud,1blemente a ser un cero a la
izquierda.
Si los partidarios guelfos, con su insignificancia, a penas constituían un pelig ro para la existencia del Imperio Alemán, sin e mbargo, formaban un cuerpo extraño
en él, hasta cierto punto.
Bajo el aspecto político interno alemán, es de desear
que tal cuerpo extraño vaya desapareciendo.
No deja de tener importancia el noviazgo de la política exterior, pues con é l han de ser más íntimas las relaciones entre las cortes de Berlín y Londres.
Lo mismo la casa de Hannover que la de Hohenzollern, están emparentadas de ce rca con la casa reinante
inglesa.
El antagonismo entre los Cumberlaod y los Hohenzollern tenía que ser, por lo tanto, muy desagrarlable a
a los comunes parie ntes.
L a reconcilis.ción llevada a cabo, fomentará también,
por consiguiente, la intimidad entre la corte berlinesa
y la londinense.
Por lo demás, la novia reune grandes condiciones físicas y morales, habiendo recibido una educación completa, como todos los hijos del Kaiser,
Domina la bella Princesa los principales idiomas europeos, es una grao entusiasta de los " sports" y t iene
fama de e legante. Y, ya que de elegancia hablamos, d iremos que, según se asegura, no se ha mandado a hacer
en París ni un solo pañuelo para el "trousseau" de boda,
siendo todo confección alemana.
o o o
Ya que hablamos de la familia Imperial de Alemania,

las filas del ejército alemán, áuhque por corto tiempo,
un gran núrrrero de jóvenes oficia17s turcos? .
Para hacer una guerra se necesita, en pnmer lugar,
dinero; eo segundo lugar, dinero y siempre dinero.
L. Turquía, desde hace años, carece de este importante medio; hasta hoy día sufre, por ello, de las consecuencias de su última guerra con Rusia.
Eo vista de las economías, sus preparativos bélicos,
tanto como su instrucción eo tiempo de paz, co se han
efectuado conforme a los adelantos de los actuales
tiempos.
Estas son las c,1usas por las cuales ha sido batido el
antes tan valiente ejército turco.

ER

La Princesa Victoria Luisa, de Alemania.
El Priocipe Ernesto Augusto.
Que próximamente contraerán matrimonio
presentaremos a Guille rmo II bajo el punto de vista cie
Hace, por tanto, de Caden, una fábrica de arte y al
industrial y agricultor, a cuyo efecto tiene un dominio ·mismo tiempo, una fábrica de reproducciones de obras
en Caden.
extrangeras que son célebres ya y las cuales se venden
No hace mucho tiempo, en un discurso p ron unciado
a buen precio en todo el mundo. De manera que de
por e l Kaiser ante el Consejo de Agricultura, habló dt: · aquellos talleres salen bustos, estatuas, cabezas artístisus aficiones al campo y el desarrollo que había dado a
cas, copias de medallas antiguas, denominándose así el
diversas industrias e n la finca de Caden. Dichas palaKaiser un protector de las artes y amante de Jo bello.
bras tuvieron resonancia por tratarse de un aspecto nue- Y un almacén abierto en uno de los sitios más céntricos
vo del Emperador que cultiva cosas tan diversas; y e l de Berlín, expone los modelos y la cerámica de Cadiasombro creció al saberse que cerca de la residencia cinen, y el dueño Real de todo esto habla siempre con entada hay una fábrica de mayolica y de cerámica, que e l
tusiasmo del negocio y hace la "réclame" con el mismo
Soberano casi dirige, para lo cual pide modelos a los ardor de un comerciante a su clientela.
artistas y profesons de Berlín de sus obras más salien·
Igualmente en Cadinen hay un amplio y magnífico estes para la fá bric"- Real.
tablecimiento agrícola, que constituye un modelo en su
género, hasta el punto de que en cierta ocasión, hablan·
do G uillermo II de los animales que alli hay, dijo:
"Verdaderamente, los e.;tablos de los puercos que tengo,
son mejores que las casas de los obreros que trabajan
en el campo en las faena,, agrícolas." El deseo del s~berano ha sido probar que en Alemania se puede hacer
,f
que sea verdad el mejoramiento de la cla~e obrera por
medio de la riqueza de cereales y por las comodidades
de los jornaleros que emplea en el campo, los cuales viven cómodamente en "cottages" a la inglesa. habitando
cuatro familias en cada una de estas casas.
Es por tanto Cadinen una verdadera colonia por la
aglomeración de industrias, de labores agrícolas, de obreros, de agricultores, etc., etc. Situada a l oeste de Prusia,
levantada en un sitio donde hay abundancia de agua,
mucha vegetación, bastantes casas, escuelas, iglesias,
cementerios. En el discurso antes citado, añad ió Guillermo II: "Mi propiedad no está todavía a la altura que
deseo y pienso regir, por mí mismo, mi propiedad,''
La mo ral de esta pequeña historia de la residencia de
Cadinen, es que hay dos cosas en Alemao ia a las cuales
no es dable tocar, una es el amor propio profesional y
otra, la solidaridad corporativa.

1

454;
El Emperador de Alemania iospecciooando sus establecimientos agrícolas en Cadioen.

I'

El bombardeo de Adrianópolis .. .. El primer cañón que rompió e l fuego, contra la plaza al ssberse la ruptura
del armisticio.

AW~!fül&amp;W©&gt;IP\G)!Lil§ &lt;cAY©&gt; rtW !P'©l
~rtm. ~rt !L©l§ IBU!L~A~©l§

0

Nuestro grabado representa el primer cañón que rompió e l fuego contra el poderoso baluarte de los tu_rcos,
ya en manos de los búlgaros, después de hacer prisioneros a 38,000 soldados que había en la plaza.
De seguro que los lectores conocen ya detalles de todo esto por la prensa diaria y sólo hemos de h~cer consideraciones acer ca de la derrota del Imperio 1 orco, tan
poderoso hace más de un siglo y hoy vencido y humillado.
Se han querido explicar tan continuadas derrotas por
la inferioridad de los armamentos.
La Turquía ha confiado demasiado en la i?tervención
de las grandes potencias en el problem~ oriental. para
evitar una nueva guerra. Esto fué su primera falta.
El comando superior del ejército no estaba preparado para la guerra. ~sto f~é su seguoda gra? falt~.
En vista de su mov1hzac1ón retardada, fue obligada.
d esde un principio, a tomar la defensiva estratégica, y
con esto cometió la tercera gran falta , cuyas consecuencias son las ac:uales derrotas.
La Turquía quiso cerrar la entrada a sus territorios
a cada uno de los aliados, con ese objeto esparció sus
tropas en todas direcciones. Co&lt;1 esto ha marchado ~n
oposición al proverbio fuocfameotal de la estrategia:
"Quien mucho abarca poco aprieta."
Hasta ahora la Bulgaria ha sabido aprovechar enérgicamente los éxitos obtenidos por mectio de una ofensiva
r-in consideraciones. Por consiguiente, ha obrado con
acierto, tanto estratégica como tácticamente.
·
Las operaciones ejecutadas por los búlgaros se basan
sobre las hazañas de la historia militar, que actualmente
es propiedad común de todas las naciooes, y que coosis-

te en conservar en buen pie los ejércitos en tiempo de
paz y vela r por el perfeccionamiento en la instrucción de
los oficiales.
Por consiguiente, estas enseñanzas no son privilegio
exclusivo ni de la escuela alemana ni dt: la francesa.
No se puede formular cargos a la táctica alemana, si
durante la batalla de L ule Burgas, que duró varios clías,
los soldados turcos _han caído agotados con hambre y
completamente caosados, y se han rendido en grao número para obtener al fin un poco de alimento.
Ni la táctica alemana ni las fábricas alt-mana8 de a rmamentos son culpables de que en repetidas ocasiones
los turcos han disparado con municióo a fogueo, en vez
de tiros de guerra, y alÍn se han presentado casos en que
las municiones han faltado completamente.
Finalmente, la táctica alemana no tiene participación alguna en el defectuoso despliegue estratégico, al
comienzo de la campaña. Esto es cuestión de estrategia.
El único responsable de esto es la dirección del ejército turco, que en su irresolución parece que ha dejado
que los hechos resulten como lo quiera el destino.
Se había previsto que para todos los errores que han
sido cometidos, se buscaría y se hallaría "quien pagara
el pato de la boda."
Según not;cias turcas, se-achaca todo a la introducción del paso de parada prusiano. Este no tiene nada
que ver con el despliegue estratégico, con la táctica, oi
la defectuosa a limentación, ni el escaso amuoicionamieoto; pero es el mejor rr.edio para que la oficialidad
tenga alguna influencia sobre la tropa, y que ésta se
acostumbre al orden y disciplina.
Cabalmente, en vista del estado dt desmoralización
en que se halla el in:perio otomaoo, el orden y la disci·
plina eran muy necesarios al ejercicio turco.
¿ Quién puede asegurar que esta catástrofe no se hubiese producido antes, si el ejército turco no hubiese tenido instructores alemanes y si no hubiera pasado por

Pequeño presbiter io, de alegre verde, con tus golondrioas en el verano y tu nieve en el invierno, pareces
siempre rodeado del soplo de a las agitadas 6 de los cooos turbillonantes!
· No tienes como los demás presbiterios, árboles verdean tes que murmuren y canten en torno tuyo, y serías
el desierto absoluto si no tuvieras, para animarte, las
golondrinas y la nieve.
Cuando te contemplo, me siento conmovido: estás tao
pequeño, tan claro, tan solitario sobre el "fjelde," y tan
valientemente le bates contra la soledad!
Pero no te ocurrirá quejarte, porque no tienes árbol
eo tu compañía: te consuelas pensando que tienes más
golondrinas y más nieve que todo, los presbiterios del
país; y te has unido tanto a aquellos camaradas, que casi eres alegre como un pájaro y sonriente como un dominguillo de nieve.
Pareces q ue has venido de un país más alegre, de haber sido hecho para una villa cuyo corredor d;ese hacia las olas murmuraotes y dulces.
Aquí, tu corredorcillo, sepultado en montones de nieve durante las tres cuartas partes del año, parece casi
una parodia, pues durante el breve estío, cuando las
golondrinas hacen su nido bajo tu alar, hace a menudo
demasiado frío para sentarse a tu sombra.
Pero yo no quiero que destruyan tu corredor. Yo no
quiero que cambien nada a tu fisonomía,
Así como estás, te amo por los recuerdos que evocas,
recuerdos de villas alegres, como corredores cubiertos
de verdura, cayendo sobre olas murmurantes y dulces;
y te amo, sobre todo, porque está, ahí, tao bravamente
sobre el fjelde,
¿Quién tuvo la idea de pintarte de verde, de ese vf!rde a legre de los retoños de primavera ?
Sin d11da fue una jóven mujer de pastor, una de esas
mujeres pálidas y silenciosas como hay tantas en nues·
tro país de piedras y de nieves!
Yo no hablo de mujeres de pastores acomodados. de
las ricas regiones del Sud: ell;,s pueden ser regordetas,
redondas, alegres; yo pienso en las que están proscriptas al Nordland, a la región de los fjeldes,
Alguna mujercita pálida y triste se encontró aquí en
la nieve, y miraodo en torno suyo las montañas blancas,
se sintió completamente helada!
Quizá fué al fio de mayo.
Experimentó un deseo infinito de yerba y de hojas
verdes, luego agotada su paciencia, se revoltó. Sus miradas cayeron entonces sobre el pequeño presbiterio, que
debía ser blanco como es costumbre; y no pudiendo r esistir toda aquella blancura. golpeó la tierra con el pie
y dijo·a su marido:
-Vamos, es preciso pintar , a lo menos, el presbiter io
de verde!
.. -~
.
Acaso estaba ofuscada cuando lo ~lJJO; pero su mando, conmovido por su ardiente deseo de ver alguna cosa verde, hizo como ella quería.
Lo cierto es que el presbiterio es, verde: desgraciado
el pastor que osase jamás pintarlo denlanco!
Tendría en contra un ejército de mujeres encoleriza-

La residencia imperial en el dominio de Cadinen.

�l'-J"qe-\/ ci&gt; _r~o bflritad r d'lA

E.§i~©l~ d~) H'idal~,,

Acaba de tomar posesión de la primera Magistratura
del Estado de Hidalgo el señor don Ramón M. Rosales,
designado por la voluntad popular para dicho puesto.
La toma de posesión y la declaración del congreso local estuvieron llenos de peripecias, pues los enemigos
de la candidatura legal quemaron parte de los expedientes electorales, pero afortunadamente se salvarou
los comprobantes de la elección del señor Rosales y por
lo tanto el congreso pudo hacer la declaratoria y dar
posesión¡ de su puesto al electo.
La toma de posesión se efectuó en medio del entusiasmo general y cou beneplácito de las gentes sensatas
del Estado,

Señor general don Samuel García Cuellar, nombrado Gobernador del Distrito Fe~eral.
das, las·que han vivido aquí y las que vendrían, pues
no es poco ser llevado adonde no hubiese sino piedras
y nieve.
Se siente el hombre inmediatamente helado, porque
este blanco no tiene nada de los colores vivos de la
vida
Por fortuna, vienen las golondrinas para consolar.
ELEN LASSEN.

Para emplearla sabiamente, hay, ciertamente, que ser
un sabio.
Uno de los más serios obstáculos al prog reso de nuestra raza; es la caridad hecha sin discernimiento,
Para la humanidad sería preferible que los millones
de los iicos fuesen arrojados al mar, en vez de servir
para animar a los perezosos, los borrachos, los indignos.
De mil dollares consagrados hoy a las "soi-disantes"
limosnas, más de novecientos cincuenta están mal dados.
Sirven para producir los males que se trata de aminorar y curar.
Un muy conocido autor de libros filosóficos, ha reconocido recientemente que había dado un cuarto de dollar a un hombre quese le acercó a pedirle limosna, en
el momento de ir a entrar en casa de un amigo.

Teatro "Bartolomé de Medina" en Pachuca, donde
fueron incendiados los expedientes electorales.
Ignor aba las costumbr es de dicho mendigo y e l uso,
que haría de su dinero, Tenía todas las razones posibles para pensar que lo gastaría mal.
Este escritor hace profesión de ser un discípulo de
Herbert Spencer. El cuarto de dollar que allí dió aquella tarde hará, probablemente, más mal que bienes produjera todo el dinero que pudiera gastar en limosnas
bien entenclidas. Se dió gusto a sí mismo y se evitó un
mal rato.
Ese fué, probablemente, uno de los actos más m:,.los
y más egoístas de su vida, ya que, bajo todos los demás
puntos de vista es un hombre excelente.
El ,Punto importante, tratándose de caridad, es el de

ayudar a los que quieren ayudarse, de procurar a los
que q uieren mejorar su situación, una parte de los med ias necesarios para esto, dar a los que quieren elevarse
los medios de conseguirlo, de existir, pero jamás o raramente hacerlo todo.
Las limosnas no hacen mejores ni a los individuos ni
a la raza.
Es raro que sea solicitada la caridad por los que son
dignos.
Los hombres de verdadero valer no han recurrido
jamás a este extremo; exceptuando en caso de accidente o de cambio de fortunainesperado
Cl:uo est!i que todos tenemos ocasión de conocer gentes a quienes un auxilio temporal produciría un verdadero bien y se lo debemos conceder.
Pero el montante de las sumas que un simple particular puede, con prudencia, dar a otros particulares, está
necesariamente limitado por su ignorancia de la situación de éstos.
Sólo puede aspirar al título de bienhechor el que va
con tanto cuidado para no socorrer a gentes indignas como para auxi liar a las que lo merecen, debería decir
que se toma más, ya ql\e la limosna concedida al vicio,
es más perniciosa, que útil la que se conceda a la virtud.
E l hombre rico se halla, así, casi reducido a los ejemplos de Peter Cooper, d'Enoch Pratt de Baltimore, do!
senador Stdnford y aun de otros.
Estos hombres saben que el mejor medio de ser útiles
a sus compatriotas, es colocar a su alcance " las escalas
en que los que sientan ambición de entre ellos puedan
ascend,:ir"-es decir, bibliotecas públicas, parques, medios de distracción favorables al cuerpo y al espíritu,
obras de arte que procuran goces y refinan el gusto, y

.~
.,.
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.4

• - ••
ver el problema de la riqueza y de la pobreza,' y a conducir sobre esta tierra e l reino de " la paz para todos los
hombres de buena voluntad.''
ANDRES CARNEGIE.

(Gtl!lfillll~©&gt;

Illl y

11m

ffi.®Ilnifi~Ilil

El 9 de Febre ro se celebró en Berlín el Ceotenario
de la independencia y la liberación de Prusia.
Coa tal motivo, el emperador pronunció un discurso
ante los estudiantes de la Universidad, en el cual dijo:
"El pueblo prusiano no volvió a encontrar su grandeza moral hasta que volvió a la fe, a la religióo que
regula las relaciones del hombre con Dios.
"Hoy sólo se quiere.creer lo que se puede ver, demostrar y tocar.
"Nuestra generación muestra pocas aptitudes para la
filosofía trascendental. Esta generación que vuelve la
espalda a la religión, tiene necesidad de un guía para
que le enseñe el camino de la vieja fe de sus padres.
"Acordaos que el pueblo prusiano vió derrumbarse
todos sus pilares en 1806 porque había perdido su fe
poco después del reinado del g ran F ederico..,.,.Hay que
ver en esto la mano de Dios y no la de los hombres.
De aquella crisis surgió la nación alemana.
"Gracias a su fe eo Dios, ese pueblo vió realizarse
el renacimiento de toda una nación, prodigio único en
la historia. Esa no fué una acción humana, fué la acción de Dios mismo."

Señor don Ramón M . Rosalis, nuevo gobernador del E,t ,do de Hidalgo; a su derecha, el señor don Amador Castañeda, su probable secretario, a su izquierda el
secretario del gobierno saliente.

las instituciones de diversas clases que mejoran la situación general del pueblo,
De esta manera, restituyen a la masa de sus compatriotas el sobrante de su riqueza, bajolaformamásapropiada para presta rles ser vicios duraderos.
He aquí cuál será la solución del problema de las relaciones entre ricos y pobres.
L a acumulación y uso de las riquezas quedar án libres.
El individualismo será respetado pero el millonario
no será más que el depositario del pobre.
Tendrá, durante algún tiempo, e n custodia una g ran
parte del aumento de ids riquezas d_e 13: comunidad_. y
dispondrá de la misma, en su favor, rnfi01tamente me¡or
que hubie ra sabido o podido disponer é l mismo.
De este modo los espíritus mejores llegarán a un grado de la evolución de la raza en e l que comprenderá n
que, para los hombres previsores y serios, el único medio de d isponer del sobrante de su riqueza, es el de consagrarlo, anualmente, al bien de todos.
Vamos viendo ya ocultarse la aurora de este día.
Teniendo los hombres sus capitales comprometidos en
grandes empresas comerciales de donde no han querido
o no han podido retirarlos, capitales de los que aquéllos
legan la mayor parte a obras de interés general, pueden
todavía morir sin estar expuestos al desprecio de sus semejantes.
Pero, no está lejano el día en que el hombre que muera siendo poseedor de millones de los que podía hab~r
dispuesto en vida, se irá "sin lágrimas, sin honores, sin
cánticos," sea cualquiera el uso que haya hecho de las
escorias, que no ha podido llevarse consigo a la tumba.
De tales hombres es de quien se dir~: ··El que muere
rico, muere deshonrado.'·
Tal es, a mi entender, el verdadero Evangelio de la
Riqueza.
Siguiéndolo es como, un día u otro, se Jlegará a resol•

Al pié de J.,s pirámides .- El stilcr Min i~ho de In~truccióo y sus.acornpaüantes-En el rr.usw de Teotihuacán _
Fots, del día de campo ofrecido por el señor Ministro de Instrucción en San Juan Teotihuacán, el 2 del actual.

�tra de niñas, y_ de "Alberto" discípulo de aquel maestro
celebrado, recibe al pobre enfermo, Jo cuida con esmero, y todos están convencidos de que los ingresos de las
ºº".el'.'-s y obras escé':1i~as de Quirós, bastan para el sosten1m1ento de la fam1ha. Este engaño se descubre bien
pronto, resultando que el discípulo es el que sufraga todos los gastos con e l fruto de sus labores literarias lo
que da motivo a la esposa, a "Emilia" para que le diga
que salga de la casa, pues como ambos se amaban con
pur~ se_ntimien_to, puede atribuirse a otras miras aquel
~acnfic1~.del ¡oven. Cuando se están despidiendo y
Alberto v3: a besar 1'.'- !11ªºº de "Emilia" los sorprende e l paralfhco sobrev101eodo la escena consiguiente de
grao tensión dramática.
En el último acto el marido averigua que 00 hay nad:1 deshonras,, en la conducta de su esposa y de su disc1pnlo, los llama, les exhorta a que se amen expone
una at~evida teoría sobre los que en el mundo• ya para
na_d'.'- sirven, y son obstácul_o. a la felicidad ajena, y se
smc1da apurando una med1c1na que el facultativo dejó
~ara que la tomara solamente en gotas durante cierto
tiempo.
En pocas palabras tal es el argumento de "Sobrevivirse," drama atrevido rebosando verdad en lo del aban~iono de todo el mundo, cuando la fama deja de proteJeroos, obra en que se mezcla cierto romanticismo moderno, podría decirse, y que deja una fuerte impresión
de realismo atormentador.
J?i~enta, prefiere pres~ntarnos sobre todo el orgullo
artishco de su héroe, de¡ando para segundo término el
otro aspecto no menos interesante. La dea de que viva

TEATRALE~
TEATRO ARBEU
El público acude con entusiasme• todas las
noches a ver las preciosas operetas vienesas
puestas con un lujo fantástico y cantadas cor;ectameote El nombre de Esperanza Iris, es
s1_empr_e reclamo a la brillantez del arte, y no
bien pisa la escena sentimos el influjo podero•
so, que una maga hechicera produce con los
secretos del filtro de sus encantos.
"La P~incesa del Dollar" como siempre gustó mucho; los intérpretes
ya c~noc1dos cos_ec~?ron 3:plausos, y un tenorioo nuevo Alarcóo, gustó.
Las Blossons G1rls co':1s1guieron que los gemelos de los espectadores
no ~e apartaran de los o¡os, en tanto que se oían frases encomiásticas de
la hg~reza, de la gracia, de la juventud rubia de las danzarinas. En fin
un éxito completo.
•
En "El Con?e de Luxemburgo" se presentó Enriqueta Sala, la tiple
del género chico que p~rteneció a la última compañía del Principal.
Después tuvo el mal ac_1erto de ser cupletista, y recuerdo con pena sus
fi::acasos, que no todas sirven para género tan difícil aunque por fácil
se tenga.
Ah~ra,_ como cantante de opereta vienesa, puede ocupar un Jugar de
los pno~1pales u?a vez que deseche malas escuelas adquiridas en otros
e~cenanos. Y, as1 lo comprendió el público, que celebró su presentac ión ~on palmas, en las_ cuale~ iba el deseo de animarla, junto con el
premio a m~s de una pieza bien cantada. Cabello, a quien todos admiramos traba¡ó con ganas, y la opereta de nuevo se impuso.
Y: como no puede faltar "La Viuda Alegre" sirvió en esta ocasión de
mohvo p~ra que se,presentar_a un oue".o tenor, R_ica;do Pastor, que 00
gustó al sob~rano. Este, senor de éxitos y de 111d1scutibles fracasos,
pu::° en camb10, buena cara al barítono Parera, un gentil "Conde Daoi1?. Vo~, e(egaote presencia, fina manera de cantar y de valsar (esto úlhm~ es 10d1spensable) y el público se entusiasmó, llegando hasta hacer
la vista gor?a a cierto retraso en la entrada del conocido "raconto."
Se anuoi:1a el ~streoo de la opereta "La Hija de Príncipe." ¿Será esto el comienzo
de u~a )sene no 1':1terrumpida de triunfos, como los que presenciamos en la pasada temP?ra ";· El ;r?o1sta lo celebrará muy mucho, pues desea que sacuda el mards:no la
d1recc1ón arltshca de la Co~pañía "Esperanza Iris" presentándonos motivo de ·ue •nos
ocupemos de sus representac10oes como en justicia merecen.
q

de nuevo su glorioso pasado,
de que se refresquen los laureles alcanzados por "Cesar"
c_onstituye su principal obsesión, más dominadora más
inquietante que los cel~s nacidos de la proximidad de
"Emilia" y de "Alberto."
Verdad que e lsol dela fortuna se nubló de repente para
el mísero, después del fu lmín1:o ataque de hemiplegia suindo durante una fiesta cele-

brada en su honor, y que la misma rapidez desu anulación avivaba los anhelos de recobrarse,más también es verdad que cuando el deslumbramiento de la generosidad ajena le determinaba a aceptar el
cariño adúltero presentado, con la eliminación por el suicidio, nos parecía vislumbrar una obediente
renunciación literaria, impuesta por la implacable crueldad de la parálisis progresiva, y no un sublime acatamiento a la felic idad ajena. ¿No reaparece, en fin, la sed primordial, reduciendo el alcance
de los celos conyugales sugeridos por la pobre mujer perennemente desdeñada al ser contradichos
rotundamente por la honda amargura que produce la noticia de la defección de Felisa, la ex-amante, la orgullosa primera actriz, olvidada ya del ídolo que se derrumbó?
Si Dicenta hubiera igualado ambos lados de su construcción literaria entiendo que el efecto dramático hubiera aumentado el doble. El tipo del escritor nos hubiera manifestado todo el alma del
hombre comµletáodose en ambos aspectos, y dándonos un relieve enorme, del personaje, emocionante en grado sumo.
No digo nada de algunas obras que
recordé, viendo "SOBREVIVIRSE" y
no precisamente por el fondo de este
d rama, sino por el procedimiento, algun tanto antiguo, pero hay que decirlo
muy bello y sujestivo. Los tipos que se
mueven al lado del infeliz escritor , están hechos con arte, simpático y fino en
extremo y nos interesan desde el principio. Y, dicho se está, caro lector, que la

prosa del drama es maravillosa, que los
pensamientos son hermosos y se prodigan con genial desenfado, y que una vez
hay que proclamar el talento de Dicenta.
La interpretación estuvo correcta.
Maria Luisa Villegas lució lo flexible
de su talento, rayando a buena altura en
la escena del acto segundo con "ALBERT." Bien la Otazo, la Cires Sáochea y la Villa. Coss lució su talento
en el protagonista de la obra, siendo
aplaudido al final de todos los actos; y
Solares Mutio y demás actores estuvieron bien. En resumen, un triunfo más
para la estudiosa Compañía del Mexicano.

" LA BOHEMIA" tao admirada siemprr, tan conocida, se nos presentq no precisamente nueva por la interpretación
musical, que perttctamente cantada Ja
hemos oído en México, sino, por el derroche de "vis" cómica que todos los
artistas hicieron.
Qué detalles tau peregrinos los que
nos presenta.ron aquellos cuatro artistas
no "comprendidos." iQ ué "Mnsette" tao
alegre tao simpática, tan verdaderamente griseta la que e ncarnó la Cortez .... Eso de que los bohemios estén
tris.t_es por las dificultades que pasan en
la _vida, es un error; y. en él, hao incurrido muchos de los mtérpretes de la
'·Vida Bohemia" que Murger nos ha relatado, en páginas inolvidables.
En lo que toca al canto diré que la
"Mimí" de M me. Yeroa gustó sin entusiasmar ni mucho menos, demostrando
que dicha simpática artista sufre la altura de México todavía; quizás aclimatada obtenga mejures triunfos. Montano
el barítono celebrado fué el héroe de
noche, cantando de una manera notabilísima su "Marcel." Y de nuevo tengo
que censurar la medianísima manera de
poner la obra de Puccioi. ¡Cuánto descuido, cuánta pobreza en los detalles y
cuánta impropiedad!
La Compañía de Opera que actúa
igualmente en el Colón, está dando
muestras de muy buen gusto y de elevado arte en la manera de interpretar
las varias obras que hasta ahora se hao
puesto en escena. " Mam'Celle Nitouche" se presentó más bella que otras
veces con los adornos del francés que
la hacen aumentar sus encantos, ya
q ue en ese idioma se escribió. Además,
co~o en esta Compañía hay cuerpo de
baile, resulta que cuando se necesita
de las seducciones coreográficas para
brillantez de las escenas, como pasa en
el acto segundo, el público nada echa
de menos y aplaude con entusiasmo.
La Cortez hizo una "Dionisia" muy
buena y muy sujestiva, y Joubert resultó a maravilla en el intencionado ·•celestino."

¡¡

TEATRO MEXICANO.-"SOBREVIVIRSE."
.. Ha~í~. tiempo que Dicen:ª no ':scribía para el teatro. Recuerdo que su último drama
J?amel se estrenó hace cmco anos en el Teatro Español de Madrid pa b
fi · d
D~az 11e M~ndoza, y ~ecuerdo t_a~bién las protestas, las censuras, J¡s di:~ri~:se i~~tr!
o ra ena_ e at_re_v1m1_entos soc,ahstas, aunque muy bella en su forma
El dcromsta d1s1Jogu1do, el prosista brilJaote, había abandonado al parecer la escena
cu~o o ºº. bace apenas dos mesei: los carteles del teatro que acabo de c itar adonde Ira'.
ba¡an _MatJlde Moreno, y Paco Fuentes bajo la dirección artística del eximio Galdós
3:ounc1ó el estreno de "Sobr~vivirse," drama del insigne autor de "Juan José'' al oc~
h~mbli;X&gt; !ah Empresa del Mexicano nos ha dado a conocer producción tan bell~ qu~ el
pu 1c:&gt; a celebrado como se merece,
•
"César Quirós" literato insigne mimado por la suerte, en una fiesta que da en su h •
nor 1ª·¡ Coo~esa Paula, sufre un ataque de parálisis, y queda inútil para siempre El h~gar e escritor famoso cor1~puesto de su esposa de la cual apenas se ocu aba ~lvidáodola en brazos de otras mu¡eres; de sus hijos, de su cuñada, que da Jeccioo~s como maes-

TEATRO COLON

ººº
Con el nombre de ·'El Husar" conocíamos la opereta de H. Raymod y Anthony Mars, música de Víctor Roge r titulada " L os 28 días de Clarita " que se
ha puesto en e l Colón con g rao é xito
teniendo por intérpretes a la Cortez, a
Joubert, Brunat, a Gamy y a otros artistas no menos distinguidos.
Tea~ro ~olón.-~oa _escena..de "Manen L escaut" de Massenet.- Mlle. Battag1, pumera ~?danna en Manan Lescaut."- Uoa escena de "Maoon
Lescaut por la soprano Mlle. Yerma y el tenor M r. Pitzaoi.

Teatro Colón.-Mlle Charpent ie r en la "Reina Margarita" de " Los Hugonotes."-Mlle. Charpentier y el tenor Affre en
el duo del acto segundo de "Los Hugonotes"-Una escena de "Los Hugonotes" en que figuran " D e Nevers" (Montano)
"El Paje Urbano" (Mlle. Cortez) "Raul" (Affre) y "Saint Bris" (Bernard.)

LUIS DE LARRODER.

�BALADA
Especial para "El Mundo Ilustrado."
-Lesbia, ábreme, soy el amado de tu corazón, aquel
que te jurara amor eterno una tarde hermosa de crepúsculo maravilloso .... ¡ Abre me, Lesbia!
-No conozco tu voz, el amado partió para no volver
jamás. Me hablas de una tarde hermosa de crepúsculo
maravilloso y no la recuerdo, el tiempo me ha ofrecido
solamente tris~ezas; en la eterna noche de mi vida líe
visto sombras, muchas sombras, obscuridades y negruras.
-Soy el amado de tu alma que llega en busca de calor ...... y tengo frío, mucho frío; estoy herido y desde
que mi corazón te abandonó para buscar alegrías y placeres ha encontrado sólo desengaños, desesperación,
tristeza, llanto .... ¡Abre!
-El amado partió para no volver jamás, así lo dijo en
su última carta que aun conservo clavada como un pu
ñal; vete y no intentes hacerme creer que el amado
existe ....
-Pero mira, yo soy, ábreme, tengo frío, mucho frío,
el invierno me mata y vengo a tí animado por el recuerdo del amor profundo que me ofrecieras_ aquella tarde
otoñal ...... ¿recuerdas? ... ... iAbrel
-No te escucharé más; mis oídos se cerraron con la
última frase que el amado pronunciara antes de su partida.
-Abre, amada mía, abre, yo soy aquel que dijera esa
frase .... "¡Te amo!" .. . . "iTe amo!"

=:::::::::::::::=======================~::..-(Concluye)

Así es que era por Nelly por quien la había querido
abandonar su Juan, y era a la misma Nelly a quien había hecho sus confidencias aquella mañana! ....
Y, comprendiendo al fin la generosa mentira y el sacrificio magnánimo de su rival, Marietta se sintió conmovida basta el fondo del corazón.
VIII.
Treinta años han pasado desde entonces. y las dos viejas amigas que me contaron la histor ia, sentadas en un
banco de la explanada de los inválidos no son otras que
Nelly y Marietta.
Salidas las dos del pueblo y de la miseria, hao regresado a ellos en sus últimos años empujadas por su mala
suerte.
La fama poética de Juan Delhy fué un meteoro. Brilló un instante y desapareció en seguida. Poco tiempo
después del sucesos de la "Noche de Estrellas" y de un
torno de versos que prometió un grao porvenir, el poe•
ta cayó minado por la tisis en brazos de su amante Ma·
rietta y no volvió a trabajar más. A la edad de veinticinco años apenas, murió, y, egoista hasta el fin, no legó
su nombre a su amada. Esta trató de sostenerse con los
pocos recuras qut- dejó el poeta y estableció un taller
de costura, pero como no era ni buena comerciante ni
obrera muy babi!, no hizo fortuna. Con unos cuantos
francos compró un gabinete de lectura en e l que vendía periódicos. Sus sentimientos habían muerto a la ca-

becera del lecho de Juan durante las largas horas de velada y su corazón se agotó con el último suspiro del
poeta. Además, sus encantosfemeniles, derivados princi·
palmente de su juventud y su frescura, pasaron pronto.
Poco a poco, por el lento trabajo del pesar y de la po·
breza se envejeció y vistió la toca y la pelerioa.
Nelly, por el contrario, permaneció bella hasta más
allá de los cuarenta años, continuó su vida en locuras
en Sao Petersburgo, hasta que se sintió atacada de parálisis. Su decadencia fué pronta y terrible. Regresó a
París casi impotente y vivió algún tiempo con los restos
de su fortuna y los productos de una función de beneficio. Pero como no era previsora conoció pronto la miseria. Los adrniradors habían muerto o se habían dispersado. Tuvo que conformarse viviendo algún tiempo
a merced de antiguas amigas que le daban de vez en
cuando un traje o un franco de limosna, pero estas limosnas disimuladas acabaron y la miseria se presentó
en toda su fuerza. Entonces sacó poder de su de~esperación y se acordó de que alguna vez había vivido como
hija del pueblo y había comido chorizo picado en la casa del carnicero, Como antigua actriz, tenía derecho a
una pensión de la Secretaría de Bellas Artes, de esta
manera podía contar con algo mínimo pero seguro.
Vendió sos últimos trajes galantes, alquiló una maosarda en un barrio lejano, cerca del Campo de Marte, y se
r esignó a vivir corno una pobre, pero sin ignominia.
Un. día Nelly, con su aspecto de cardadora de colchones, se presentó al kiosko de la "Madre Marielta" como

Bellezas Veracruzanas-Sritas. Adriana Díaz, Ana Cosa y Fala Cbabat.

más .... ;Ay! es demasiado tarde ¿no sientes que los la·
ti dos de mi corazón se hacen cada vez más lentos? ....
Es:ucba ...-.iAy! siento que la vida me falta .... es una
fe 'icidad muy grande, amado mío .... acércate y mírame
con esa mirada de ternura ... . sólo una palabra .... deja
que recline mi frente sobre tu hombro .... así. ... asi. .. .
Sr. don Moisés Sáeoz, quien dió una coofueocia en la dame un beso tan dulce como el primero .... ¡oh! ¡qué
feliz me siento! i ...... Es muy tarde, amado mío! pronAsociación Cristiana, el último domingo, sobre:
to este corazón dejará de latir ¿oyes? ...... ¡Bendito
"La juveotu:! y nuestro porvenir social."
seas! tu último beso me ha matado ...... ¡Bendito seas!
-1 Sueño? .... ¿Estoy despierta? . . ; . Parece la voz del
amado .... ;Yo te amo! ¡yo te amo! ¿será él? No: el amado partió para no volver jamás.
-Abre, amada mía y mira un instante el amor que
sie nto por tí retratado en mis pupilas .... iAbre!
- Desde que mis ojos recogieron la última _mirada
del amado se cerraron para no ver más: é l, par!Ió y no
volverá, así lo dijo en aquella carta impía y cruel que
aún está clavada en mi corazón ....
- Abre amada mía, yo soy: Escucha una sóla vez
aquella frase que te hiciera estremecer de gozo ..... :
¡Yo te amo! deja que tus ojos recojan amorosos la mirada de mi alma como entonces o por lo menos permite que mis labios depositen en tu mano un beso dulce y
suave que te haga conocer que soy el amado.
-No; vete, el beso último que el amado depositara
en mi mano como suave caricia aun palpita y desde entonces es lo único que me alienta y me da vida ..... .
Vete y déjame morir feliz, me basta para ello su últi.ma mirada, su frase amorosísima y el beso que palpita
aú n en mi corazón.
- Por un sólo momento; abre, amada mía, he sufrido
crueles decepciones, mi corazón está herido, desgarrado
por un dolor muy graoae, sangra y busca un le nitivo
que cree encontrar ~n tu alma, abre ama~a mía y escucha mi voz que te pide perdón y que te 1m1_&gt;lora, ~bre
amada mía ...... ¡¡sufro tanto!! tanto como tu en m, ausencia y en mi olvido, abre amada mía, abre un momento y verás como desfallezco y casi muero!
_
-iSi eres el amado que sufre!...... ;Entra! Aqm
está mi corazón que permanecía cerrado ~esde ~u p~rtida: aquí está mi alma que te espera con 1mpac1eoc1a.
¡Entra! ...... Apoya tu cabeza sobre mi pecho y escucha los latidos de mi corazón- que dicen: "Aún te
amo" .... . . ¡Qué felicidad tan grande! ...... A~ércate
más amado mío y deja que te ame por una etermdad.
Sólo hoy porque sufres ouedo creer que me amas....
Esta felicidad es muy grande para ser duradeta; acércate más, quiero sentir el beso puro de tu alma, y que
la última frase que pronunciáras al partir sea hoy. la
primera, dí que me amas como entonces y acércate

CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

-"Cuando estés en medio de la muchedumbre pro·
cura no perderte a tí mismo."
- " El hombre cuanto más posee, tanto me nos se po·
see."
-"L a virtud no consiste solamente en la obediencia
al deber, sino en buscar y dictar aquellos deberes que
no nos son impuestos por los demás."
HODIE.

Caballeros que contribuyeron a la parte musical de l_a conferencia y reunión social e n la Asociación Cristiana
e l domingo pasado.

Tríptico ele Sa¡¡ Udefo¡¡so. -Rubens.

se le empezaba a llamar en e l barrio, a comprar su pe·
riódico.
No se habían visto más que una vez en su vida, pero
en qué circustaocias, y, a pesar de lo ajado de sus rostros, se reconocieron al fin.
-Pero .... ¿no es usted la amante de J uan Delhy?
-Sí, iy usted es Nelly Robin!
Las dos ancianas se besaron con emoción, y a partir
de ese día se vieron diariamente para hablar del pasa·
do. Marietta contó entonces su inmenso agradecimiento
hacia Nelly por haberle cedido a Juan, y Nelly pudo
confesar que aquel amor, cedido ante la desgracia d e su
rival, había sido el único verdadero de su vida.
Después de algún tiempo de vivir amándose ante la
memoria del difunto, decidieron vivir juntas para consolar mutuamente sus miserias. Marietta enseñó a Nelly
sus costumbres de orden y fué una afectuosa enfermera
para la pobre y vieja comedianta que en otro tiempo
había incendiado las salas de los teatros con sus mira·
das.
-No se puede usted imaginar, señor, me decía Nelly
al terminar su relato. Pero esta Marietta es un tesoro. ..
¡Tan ingeniosa y tan económica! Con nuestros cuatro
céntimos no nos falta nada .... Y nunca profiere una queja, ni una impaciencia, por más que soy una enferma
poco cómoda. La madre más amable no sería mejor con
su hija ...... ¿Y todo por qué ? Porque una vez, hace ya
mucho tiempo, la vi desgraciada y tuve buen corazón,
por eso se c ree obligada . . ... .
Pero la otra vieja la interrumpió, y no olvidaré nunca
el dulce acento con que aijo las siguientes palabras:
- iSí, te estoy obligada para siempre! Tú me dejaste
un día lo que podías haberme tomado, y que tú no has
tenido nunca .... No lo olvidaré jamás, y jamás pensaré
haber hecho bastante por tí .... Porque, mire usted, señor, un poco de amor dichoso durante la juventud, es
todo lo que tenemos de bueno en la vida nosotras, las
pobres mujeres.

FIN.

�modelo lindísimo, hecho en paja de seda, blanco
marfil; la copa es _de bola y el ala muy recogida
y vuelta hacia arriba. En la copa lleva, por único
ador~o, dos alas de paja en color rojo obscuro, y
tao vivo contraste es del mejor guste que puede
imaginarse. También se aceptan, con verdadero
entusiasmo, las fantásticas "antenas," hechas con
plumas de pájaro del Paraíso, o con alambre forrado en terciopelo o seda de colores sumamente
obscuros, de _preferencia el azul acero, el café
bronce, el gns y el negro. Estas antenas se colocan_ sobre el s~mbrero, como en figura de interrogación, y en ciertas fisonomías femeninas graciosas, traviesas y picarescas, producen u~ efecto
sugestivo y encantador.
El terciopelo, la tafetta y el satín son los elementos más adecuados para forrar las citadas
"antenas" que representan actualmente el gran
"chic" parisiense. Los som1:&gt;reros de tagal azul 0
café arena, son muy apropiados para las joveoci-

CRONJCA
Sin duda tenéis deseos de que os hable de los sombreros de primavera, l no es cierto, queridas lectoras? y
atendiendo a esta justa curiosidad, voy a daros algunas
noticias que sin duda os serán gratas,
Después de haber pasado por esa época de transición
que antecede a todas las innovaciones de la Moda, después de haberos hecho constar las dudas y los misterios
que han flotado sobre las confecciones con las cuales
nos había de sorprender la bella estación primaveral,
he aquí que al fin podemos ofreceros indicaciones precisas y ciertas, como son las siguientes: es un hecho que
los grandes sombreros van desapareciendo del mundo
elegante. La primavera ha consagrado el triunfo definitivo
de las pequeñas formas, cuya copa es de bola; unas son
redondas con marcado estilo "bolero;" otras, con el ala
levantada o vuelta, muy retirada de la copa y ligera·
mente abierta en el borde, por el frente, de manera que
forme una pequeña punta saliente. Estos modelos se derivan de las tocas, pero con modificaciones y cambiantes que les prest¡,,n un sello de gran novedad.
Otros de estos modelos tienen una copa bastante alta,

y el ala o borde es muy estrecho; y aún cuando las citadas formas son en extremo elegantes, no nos atrevemos a recomendarlas a nuestras lectoras de un modo general, pues a pocas fisonomías harán favor semejantes
sombreros, que a su notoria excentricidad unen tan indiscutible audacia. Varios modelos afectan una forma os·
tensiblemeote alargada hacia atrás, y tienen el ala levantada por el lado izquierdo. Estos sombreros son lin·
dos y graciosos.
En cuanto al material con que se confeccionan las formas ya dichas, es ahora muy variado, pues se usa mucho
la paja de seda que tiene una extraordinaria flexibilidad y una encantadora ligereza: también se lleva, con
grande éxito, el tagal, la paja de arroz, la crin de diversos colores; y en cuanto a los sombreros poco lujosos;
podemos citar los que se hacen en paja inglesa, paja
"picot;" tagalina y "crino!." Casi siempre, en estos bonitos sombreros primaverales, la copa y el ala son diferentes entre sí; aquélla es negra, Jo más a menudo, y ésta es de matices vivos como el verde esmeralda, el oro
antiguo, el azul turquesa, rosa coral, blanco, y otros muchos tonos de este género. El contraste resulta muy
"chic;" no puede negarse que tal idea viene de la imaginación parisiense, la cual, como es bien sabido, tiene
el don de inclinarse siempre a lo más bello, con una in-

te al derredor del centro, la amplitud de estos pliegues
semeja un gracioso "béret" o boina, pero hay en ella
bastante moderación para evitar que la parte inferior
resulte drapeada o abullonada, ni tampoco debe caer
sobre el ala. Como guarniciones y adornos, recomendamos a nuestras lectoras una excesiva sobriedad a este
respecto: es el último dictamen de la Moda, y, ya lo sabéis, amigas mías, ese código nunca es poco respetado.
Pero precisamente en la sobriedad de adornos es donde ha de residir la gran novedad, y, aún si queréis, la
extravagancia eleg-ante de los sombreros.
Cuando éstos deban acompañar a los severos trajes
"tailleur," bastará rodear la copa con'una estrecha franja de terciopelo o con un angosto y bonito cordón de
seda adecuado al color de la forma; -por ejemplo: un
sombrero de paja blanca se vería muy •·chic," adornado
con un "passepoil" de seda rojo vino, azul antiguo o rosa de China.
También se guarnecen estos pequeños sombreros con
fantasías "Mefisto," o sea unos arrogantes "aigrettes" en
colores enérgicos como verde esmeralda, azul zafiro o
rubí obscuro. Se usan mucho las " orejas" o paletas de
fina paja en diversos matices, y a veces estos simpáticos
adornos resultan extraordinariamente atractivos, pues
semejan alas que van a tender el vuelo. Hfemos visto un

sajadas en la corte de las "tuileries."
La gracia deja sentir su predominio aún en el hombre mas indiferente.
Ahora bien, esa gracia depen·
de mucho del carácter y del buen
o mal humor.
Las mujeres mundanas, suelen
poseerla, porque están siempre
sobre sí, estudiando cuanto les
sea conveniente, para conservar
su encanto y ocultar sus defectos
y malas pasiones que las harían
sin duda insoportables, descartándolas de su lamentable vida.
El mal humor, es pues in, ompatible con la gracia.
Ved cómo cambia enseguida
una mujer mal humorada,
Cubre su rostro cierta especie
de velo o niebla, su frente se contrae y se frunce su entrecejo,
avanzando su boca en desagradable mueca, y su voz, y el acento,
es duro, seco, desagradable.
¡Cómo pierde su gracia en

rada expresiv1l;, una hgera atención o una palabra afectuosa pronunciada oportunamente, y el aire todo en eneral,
g_
1-- el tocado y otros .mil detalles, en fi n, que sena
P IJO e°:umerar, ~ontribuyen en gran manera, a la rac1a especial y _particular de cada mujer.
g
Suele_ ocurrir con _frecuencia, amar con más pasión a
una ~u¡er ~uy graciosa, que a otra que no lo sea aunque s1 excesivamente bella.
'
La gracia se manifiesta especialmente en. 1. manera
d e hablar
• ·
ª enc,mto
. y en 1os mov1m1entos,
con un cierto
que cautiva
Quien posea ese don, más codiciable aún que la hermos!lra, suby':'gará casi siempre.
S1 esa cualidad es nativa en la mujer, resulta más
agradable, pues es como un conjunto de dul
d
honda~ -l' natural elegancia, de buenas formas s:1:;":llle:
Y exquisito gusto, con una distinción en todas ~us maneras, que arrebata.
~~chas mujeres, sin más que ese atractivo, reinaron
casi e un_ modo absoluto en muchos corazones
La Valhére era tímida, algo reservada y no 1~ que se
pueda llamar una mujer espiritual; su belleza no era de
las más perfectas, pero ponía cierto graci.:iso encanto
era bue~a, Y aquel rey a quien se comparaba con el sol'
se postro a sus plantas.
'
La C~ttin q~~ tanta fama adquirió, entre 105 romanos, ten,a un fis1co bastante vulgar, y fué amada no ob,·
tante, de uo modo tan violento, que dos hombres se ma·
taron P'?r ella (lo cual no es por cierto muy envidiable
P!!es que tales i?cidentes deben cubrir de sombras
vida de una mu¡er )
Y e~ fin, la pr(ncesa Paulina de Matternich, era fea:
lo sabia y e!la misma Jo decía con frecuencia.
Más pose1a _una tal gracia y distinción, cautivaba de
tal modo su viveza Y era tan exquisito su arte en el tocador, que fué una de las mujeres más buscadas y aga-

:º

..

¡;

tas de poca edad, pero ya trataremos de este capítulo en la
próxima crónka, pues por ahora
temo haber cansado la benévola
atención de mis lectoras,
Cuatro elegantes-sombreros, últimos modelos parisienses.

tuición que le es del tcdo característica y particular.
También goza de una gran privanza el contraste de la
copa y del ala, por la manera de hacer una y otra, porque la primera se confeccicna en tafefü,. glacé o en
crespón de China, mientras que la segunda es de paja,
pero siempre de un color diferente al de la copa, la
cual unas veces se forra en la tela lisa, y en ciertas
ocasiones se cubre con el género fruoicdo circularmen-

MARGARITA.
-l

La gmia en la mujer
Las gracias son tres divinidades griegas, que se representan
en absoluta desnudez, para indicar sin duda, que la verdadera
gracia ha de ser ingénua y sencilla.
Muchas son las causas que concurren para formar un natural
gracioso; un movimiento, una mi-

Grupo de sombreros y tocados conforme a los más recientes modelos de la ciudad Luz.

aquel momento, y cómo la
perdería en absoluto si los
accesos de ma l humor se
repitiera o!
Se comprende desde lueJ?O, que aún a la persona
de mejor carácter le ocurra el exaltarse en un momento dado por alguna pa·
labra ofensiva, o por una
acción injusta.
l Pero no es bien injusto
dejar sentir sus efectcs sobre aquellos que en lo
más mínimo nos ofendie•
ron.
Cuando ocurra un Cóso
así, lo mejor será buscar
refugio en la soledad del
gabinete, mientras se calma una, y vuelve a aparecer ante los suyos otra vez
tranquila, sonriente y con
su gracia habitual.

�RAL,
AMA_
UNA SONRISA
C OLOMBINA: Aún cuando es usted muy joven no debe
ser tao inexperta, pues las mujeres estamos obligadas,
casi desde la infancia, a conducirnos con modestia. La
sociedad es implacable para juzgarnos; la mei::or falta,
la más pequeña debilidad eo una dama, se comenta entre los hombres con una dureza inflexible; así pues, no
olvide que todos sus actos hao de ser criticados con una
severidad extraordinaria, y quizá ya hoy mismo es usted
objeto de burlas o de comentarios maléficos por parte de
ese caballero.
¿ Cuál es su falta ? .. . ... Bien disculpable por cierto;
haber sooreido a un joven que la sigue en la calle, a l
cual le ha ocurrido la extraña idea de vestirse "de fantasía," porque usa unos trajes blancos, muy elegantes para asistir a fiestas campestres o a deportes de buena so·
ciedad, pero. transitar por nuestras calles con semejante
atavío: sombrero blanco, zapatos blancos, traje del mismo color, y, por último, aquella rizada y brillante mde·
na rubia, que flota bajo las alas del "canotier," es motivo muy suficiente para despertar la risa en una jovencita de quince a ños, que tiene un carácter alegre, bullicioso y agradable. Usted se ha reído ligeramente al ver
al "hombre blanco;" .!l se cree correspondido en su
amor, y notando que usted no se decide a darle una res·
puesta definitiva, comienza a indignarse y a criticarla
duramente, llamándola "coque ta, ligera" y otros epítetos
p0r el estilo.
¿Pregunta usted a "Margarita" la manera de resolver
esta difícil situación ? ...... No hay más que un remedio:
de jar de sonreír, · aunque sea a costa de un grao esfuer·
zo; responder negativamente a · esas cartas amorosas,
y . . .... resignar.se a ser ·víctima de los juicios acerbos
del hombre vestido de blanco, porque sería imposible
evitar esto, y, además, el tiempo todo lo borra; él olvidará su rencor y la dejará en paz. Solamente le reco·
mieodo que te nga mucho cuidado con sus sonrisas indiscretas, ¿ lo hará así ?
DO S RES PUE S TAS
U NA SUBSCRITORA TONTA: No debía firmar su booit~
carta con tal nombre, estimada amiga; tiene usted muy
delicados sentimientos y los e xpresa fácilmente.
Respecto de sus preguntas le digo lo siguiente: creo
que podía regalarle a su esposo, en el día de su santo,
un elegante tarjetero de paño obscuro b:&gt;rdado con cadeneta y flores de seda. Hay dibujos y modelos ya co-

menzados, que indican hábilmente e n la misma labo r,
el modo de t~rminarlos. Encontrará usted estos objetos
en "La Grao Sedería" o "El Paje. " También sería con·
veoiente que le hiciera una carpeta para su mesa de es·
cribir. Esta carpeta se puede confeccionar e n paño verde o azul obscuro, bordado con sedas matizadas en color
de oro antiguo. Por último; si los regalos indicados no
son de su g usto, haga una colcha de raso y encaje, un
"sachet" para corbatas o una pantalla para la luz, entre
éstas hay verdaderos primores de arte y de buen gusto,
como son los que se hacen con cuentas de colores, com·
binadas con flecos y con hilo de o ro o de plata.
~ En cuanto a su segunda pregunta, me parece que la
capita de su niño quedaría muy linda si la hace en seda
o en paño ligero, bordada con un angosto cordón de se·
da, o bien con aplicaciones de encaje grueso, como es
el Irlanda o de guipure. Si desea algo menos costoso le
r e comiendo el piqué, guarnecido con trencilla y con en·
cajes de bolillo. En ar,1bos casos, la citada prenda debe
ser blanca, pues es el color más apropiado para vestir a
los niños. Si elije que la capa sea de seda, ésta no debe
ser brillante sino opaca.
Tengo mucho gusto en contestar a sus preguntas, y
deseo que mis indicaciones le sean útiles de alguna manera.

í Historia de una Aventura]

Antes de r eferir esta historia, galla rda
y sentimental, he de hacer una confidencia: aborrezco los retratos. Me producen
malestar esos cartones en que se fija un sólo gesto del rostro, el q ue ha querido po·
ner quien delante de un aparato se coloca
y lleva la premeditada intención de aparecer con este o aquel otro aíre, en tal o
cual postura, digo cuando deja hacer el fotógrafo. pues por lo común, es él quien
dispone, a r regla , dirige, y &lt;le ahí es;,s posi•
cienes in variables en que la dirección del
rostro es la misma, esos fon dos decorati·
vos que no cambian casi nunca y sirven
igual para un triste como para un al.:gre,
para un viejo como para un joven ....
Vistos a cierta distancia de tiempo, los
retratos producen impresión dolorosa y algo cómica: los vestidos nos parecen ridículos; las maneras, convencionales; el mirar
estúpido, y por lo que hace a mí, piense
que ha de ser algo ingenuo quien encuentre esp ecial placer e n hacerse retrat4r a
menudo con el exclusivo objeto de obsequiar su fotografía al primero que se la
pida.
Pe ro no siempre yo he pensado así. Fué
la siguiente aventura que me dió tales ideas
del r etrato.

·~.Al
;.t.~~·- ~,
&lt;

1

1

000

RENCOR INF UNDADO
MAGDA: ¡Cuánta tristeza me ha causado su carta ! Y
es que en ella se lamenta y llora un corazón d estrozado. P ero no se entregue usted a esa pena con tan absoluto abandono, querida amiga; hay muchas razones filosófi cas que pueden consola rla en su dolor. E s c ierto;
debe sufrirse atrozmente al ser abandonada por un hom·
bre a quien se ama tanto, y no puede calcularse la
amarg ura que se experimentará cuando éste mismo diga
a la mujer que así lo quiere: "mi sensació n se ha ago·
lado; no te amo ya y no quiero engañarte." E sto es lo
que su novio le ha dicho; ¿ no es cierto ? Pues bien, si
desea saber mi opinión, se 1~. daré con franqueza. Su
prometido ha sido leal y no merece el enojo que usted
s iente hac ia é l. ¿Có mo había de casarse sin amarla, y
cómo, tambié n, había de continua r esas r elaciones que,
por su part~, ya no eran espontáneas ni sinceras ?
Q uerida ·'Magda;" el amor e!; una dicha tan grande'
es una revelación tan alta pa ra las almas, que nuuca ~e
ha de g uardar rencor para el hombre al cual se debe
e l conocimiento de esa felic idad. Las horas de ventura
que él proporc ionó a usted, no pueden borrarse d e su
recuerdo; son un tesoro, una posesió n q ue él le ofreció
con " ver&lt;lade ro y hondo a mo r." ¿ Po r qué , e nto nces,

Lujoso r incón de s:ila de recibir o hill .
gua rdarle r encor y desear ej ercer una c r uel v.:ogaoza
contra el perjuro?
No; sea prudente y agradecida ; tenga la más sabia de
todas las filosofías, q ue es la de estima r los bienes y no
olvida r a l bene factor ; su novio la h izo in mensamente
feliz, mientras le fué posible ha cerlo; hoy es sincero y
se a leja .. . . ¿qué impo rta ? Así se aleja la rá faga del
viento primavera l, después de habe r besa do a su paso
una flo r que languidecía, devolvié ndole la vida , la ale·
g ría y la espera nza. Esa flor ama rá al viento pasajero
y no le tendrá rencor, pues siempre le debe rá a q ue l
d ulce instante de d icha .... ¿No lo cree usted así?
M ARG ARITA.

De todos los muebles de la casa, ninguno merece taulo la atenció n de la mujer como e l costurero y e l peina dor ; estos mue bles son objeto especial de su predilección y en e llos pone un espec ial cuida do.
Y esta preferenc ia se explica perfectamente, sobre
todo por lo que hace al costurero, pues en é l g uarda sus
útiles de trabajo, sus bibelots preferidos y en muc hos
casos a ún su correspo ndenc ia.
Por lo tanto, además de estar en juego el costurero
con los demás muebles del budoi r de la dama su propieta ria , debe estar tambié n en relación con sus g ustos.
En el g raba do adjunto damos a lgunos modelos de costureros, muy gra ciosos y elegantes, los cua les esperamcs
serán del agrado d e n uestras lectoras.

\

Cu:itro elegantes y originales modelos de mesas de costura.

Consecue ntes con las ideas que expresamos en nuestro
numero a nterior, ofrecemos hoy a nuestras lectoras un
primoroso r incón de sala de recibo o hal l.
Todos los muebles que figuran en este modelo son de
una refinada e leganda y son mucho menos costosos de
lo q ue a primera vista pa r ecen.

El Odol es el primero
y el único den tífrico pue s
que !;U acción antisépt ica
y refrescan te o bra ·110 só- ·
lo d urante los pocos mo- ··
mentos que se emplea s inó dura esa acc ión ho ras
enteras .

Quien tenga interés en
la conservación de su
dentadura, d e be acostumbrarse al uso del
ODOL.

Cuando contabayo 15 o 16añosde edad,
gozaba de la vecindad de dos preciosas
muñecas, hijas de un honrado dependiente de comercio. L lamábase Esther la una,
la mayor , y Julia la otra, y ambas tenían,
con poca dife r encia, los mismos años que
yo, y e ra morena la una y rubia la otra y
de ahí q ue no se las creyese perman~s.
pues por lo gene ral, se piensa, no sin ra zón, que los miembros de una familia hao
de ser todos pa rt-cidos como los granos de
una mazorca.
E ran de humilde condic ión las chicas y
vivían modestamente con el sueldo que el
padre, D. Tomás L una, ganaba, y el cual
sueldo, aunq ue reducido, les permitía vestir _c on decenc ia y gasta r cierta represen·
tac1ón ; pero no la ambicion ada por ellas,
pues eran algo pr esuntuosas y hacía n consistir su sue rte, como casi todas las mucha- ·
chas, en t_ener var iada colección de trajes,
plumas, crntas y joyas.
Se engalanaban siempre con dijecillos
baratos q ue por lo limpios y lustrosos parecían de or o, pe ro eran de simple y vulgar
cobre. L o sé esto, porque hasta ahora guardo un pendiente que una de ellas me obseq uió, como r ecuerdo.
F r ecuentábamos su casa pocos amigos,
pero buenos. Esto de buenos, entiende le
d igo por los otros, cuyos nombres y pa~ticulandades meracen los honores de la cita , y lo exige, para mejor testimcnio, la veracidad de esta historia.
Eramos: D. F acundo Soliz, erudito maest ro de escuela y respetado ex·profernr
nuestro; merced a su admirable persever~ncia sa bfamos escribir, e llas y yo, en bomta letra mglesa, nuestros nombres; Alír io
Mootoya, prec?z y fecundo poeta, cuyas
estrofas se rec1 ta ban con alborozo en los
salones que la familia acostumbraba frecuenta r ; Dem.etrio B el mon te , el diestro cam
peón de los juegos atléticos entre los
hombrecitos de n uestra edad, y yo.
Este Belmonte era un tipo singular: su
car.S~t~r belicoso unido a una sorprendente ag1hdad de puños, le habían dado r enombr e de batallador en el barrio y era
respetado y por lo mismo querido por todos.
Sentía por mí esa semipiadosa conmiseración que experimentan los fuertes hacia
los débiles y me llamaba, un si es o no es
envidioso, "el letrado," pues sabía de mis
aficiones litera rias, pero me r endía cierta
conside ración q ue yo bacía lo posible en
acentuar con él, h ablándole siempre en
esas frases de los románticos personajes de
las novelas que me entreoía en devorar .
A su~ ojos pasaba yo como chico de grao
por vemr y no pocas veces puso sus puños
en defensa de mis holla dos derechos. Yo
!e profesaba inmensa gratitud y no menos
rn~enso r espeto, pero a solas no dejaba, a
m1 vez, de burlarme de su comprobada torpeza para los estudios.
Todos estos excelentes amigos les habían

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

H~Iº~!~:~~°!!!~.~

JARA!!!!~~~~ºDAoo

deteraivu yoloab'lullteaqu«
ban merecido al

Depurativo por excelencia

Coattar Sapontns
LB Bsul

PARA

PARA

LOS

IU admt■l~n en lot Bo■plta~"'J
de Parla, bpllcan la bo¡a dt
e■e producto para todos 101 u101
del tocador : Cuidado■ de 1,
Be&gt;&lt;.~ i qua purifica, de 101
Cabello• cuya calda detiene
Looton•• de lat Crlu, cut:
dado• IDU1.1toa, etn

lH•oo,aflcrH ~ 14u r•i.r/14M,-...
lltN

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P'A"MACIAa.

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8.RueYivienne, PARIS.

Bur)ad los Años
Sed siempre jóvenes
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Un Qulmlc.:o de
OrlentP,cuyos estudio• han sido
consagrados 11. em•
bellecer el rostro
y voluptoeear las
carnes de l•s mujeres del Harem
Inventó la fó rmu1, de la Crema

.

~

-• .

,._ ( deagraaado.)

· • La blanca trans •
mlte á la epldér'ff._.J-~
mrrane:io t~~~~.~
l)Orosa, bijas de las leyend&amp;&amp; del Rbln Oada unlL de las Imperceptibles :r adbe·
rentes partículas de la CREME SI RENE se
lncru•ta y se asimila en et cutl•, nutrléndole de f rescura JuTenll Y dttn4ole transvuencla alabastrlna •aturada de ms,.né•
tlco perfllme oriental - L■ Creme '•I·
rene" ro••· recomendada para la muler
trl~uei'ia ó moran&amp;, di!. , la tez suavidad
de azalllL y el tinte seductor de las voluptuosas ftor8" del gr&gt;&lt;ni\d.o.-Oon e: uso de
estas cremas la mujer burl..rll. l11a ailo• Y
couth•arll.11. lo~ hombres más soi11Ldorea Y
exigentes, - TARRO CON INTERESANTES
CONSEJOS $2.25. - OERTrFICADO POR 00·
R~~P~s~os: - J. J,1Lbadle Sucs, Oo. Ave.
San F r1&lt;nclscooo.-Ulhl"ln Sucs., Ave. Bo•
lfvar 2ó. -Jobannsen, Félix Oo., Ave. Sa.n
Francl•r.n 39.

'ltl

obsequiado sus retratos a l~s muchachas. Se lo di, pero antes, eo vPz de mi Dombre,
menos yo, y ellas oo se ca osaban en pedí.r· puse en el dorso esta sóla frase, sacada de
melo: especialmente la morena Esther se no mé acuerdo doDde, acaso de una de las
mostraba empeñadí~ima eo tenerlo
seDtimeotales novelas que acostumbraba a
Confieso que s1· no se lo d1', no fué por leer, frase vulgar e inadecuada :
"i;ecordar es sufrir: dP. aquí el olvido,
falta de voluntad sino porque los n,trntos
t
ta 1·
· d ¡
cues an eo es
ierra uu o¡o e a cara Y cu ya acción nada puede retener "
Inmensa fué la algazara de las chicas al
entonces mis recursos se reducían a lo que
buenamente me daban mis padres los do· r ecibirlo Me dic:rou las gracias con efumingos y días de guardar, que no era mu· ~ión uo fiogida, y as..g uráDdome DO sepa·
rarse nunca de él, tras prolijo exámea. lo
cbo.
Sin e mbargo. y tras algunas privaciones colocaron primero eu un marco de cartu(dos meses de oo ver carreras, cioemat6· lioa en cuyo borde había pintados lirios y
grafo. oi circos, oi cancha de pelotas,) lo- mariposas, y lt¡ego eDCima del piano, de
grl a lcanzar la entonces inmensa dicha de maDera que lo prímero que saltaba a la
...;..;.E;.;L;.;.;.P_E_R_F_U.M•-E-R_O_S_E_D_E_C_H_I_R_AZ
__ colocarme aute uo objetivo y tres días vista del ejecutante. e ra mi rostro de adodespués de ver la primera prueba de mi lescente. huraño y triste
Los amigos, al notar semejante distinde la casa F. Wollt y Son. recuerda la fragan- retrato, tiré.da ,ob1e papel brillante, de to·
cióo se me resiDtieroo, pues los suyos esta·
cla suave de las rosas de Persla.
oalidades suaves, discretas.
El primer ejemplar que me dió el fotó- bao prosaicamente clavados con tachuelas
grafo se lo llevé a ellas. orgulloso de ha· en la pared. hacia los áDgulos.
ber salido admirablemente bien, y se lo di.
Por aquel entonces en mi país los asuoaunque oo sin experimentar cierta vaga tos políticos no marchaban muy bien: las
Bolo 'Z'OPICO
inquietud. pues no olvidaba la suerte que luchas y motines de cuartel se sucedían
reemplauodo el
hego , io dolor D.l
correo allí algunos retratos: los colocan bo· con alguna precipitación y hoy mandaba
caidt1. del pelo. cara
ca abajo, eo la cocina, cuando el que lo don Pedro de los Palotes y mañana don
rapida y ae,rur.&amp; di
laa Cojerao. Eaparadió, por cualquier circustaocia, se aleja Mariano o don Hilarión, y 00 era raro que
'ftlln,Bobrehae-,
del trato de los que lo pidieron.
Torcedura1.et.c.,eto,
un individuo pobr~ y obscuro hoy día, maIndudablemente esto no deja de ser una ñaoa resultara gobernador o ministro, 00
--::111■
tontería, pero se comete con frecuencia . más por su filiación partidarista aunque
Parls, 165, Rue S41onoré J todas Fumaciu
fuera pobre de méritos, pues por sabido se
tieoe que los méritos oo se cueotaq para
nada donde impera la pasión política Uno
de estos cambios algo iott mpestivos c~odu·
jo a don Tomás Luna de gobernador a las
ricas regiones del Norte y p.)CO después de
coosul general a un país lejano.
Sola y Unlca Calidad
, .
_ .
. Iouul es ~?adir que_se fué llevan?~ consigo a sus h1¡as, y su mespe~ad~ v1a¡e fué
ca~sa de _que yo saborease m1 primera congo¡a seottmeotal, porque, francamente, _Es.Para conseguirla
y el Nombre ºCHRISTOFLE"
the~ ... . me gusta~a mucho. Fué ~(la quien,
a~ uempo de partir, me obsequio el peosobre cada pieza.
EXIJASE esta Marca
diente con algunos de sus cabellos dentro.

LINIMENTO GENEAU
::::'!10':.'J;..

·Plateria "CHRISTOFLE"
La Mejor

a

M"-XICO · B.a.USER

A cotón comparada

VICHY CÉLESTINS
VICHY GRANDE•GRfLLE
VI CHY HOPIJA L

Gota, Enfermedadesd, 11Piedra
y Afeccione, de la Vejiga.

1

e,, ·~

~

VICHY

Manantiale':J
del Estado
Francés.

BZBN BSPBCZlllCAR BL NOMBRE

'alrenl"
pa•
ra ■ mbellec■ r

·•.

,

~ Verdadera
Agua Mineral
Natural de

v ZIVY

Y

C••.

PIPERAC'
:El mayor
disolvente del Acido úrico
-~ara abreviar ;y evitar laa Crisis de

GOTA, ARENILLA,REUMATISMO
. CÓLICOS NEFRÍTICOS
tomad al

Ull&amp;II

medidaa

or dia.

o o o
Y pasaron los años. CiDcO .... ocho ....
diez, oo sé, no me acuerdo ; pero fueron
muchos, tantos, que eu el transcurso de
ellos }o me hice hombre.
De mis viejos amigos, don Facundo se
murió; Mootoya, desengañado de las musas, CODtrajo matrimonio con una mucha•
cha aDémica, pero rica; y Belmonte se fué
ignoro d ó nde oi por qué: acaso a tentar
fortuDa, quizás a correr aventuras. Adquirí nuevos a migos. corrí mundo, perdí oo
pocos de mis juveniles entusiasmos y supe
(¡gallardo saber!) que la vida no siempre es
pródiga en alegrías como algunos aseguran,
igDoro si con fundamento.
Mis variadas lecturas, ya que oo ciencia.
~e volvieron suspicaz, irritable y melaocóhco;. desarrollaron eo mí el gusto a la sotedad Y al encogimiento, Y era mi afán hac~r
minucioso análisis de mis inquietudes internas, nacidas por mis propias desilusio•
nes, Y, c~mo todo hon:ibre, aooré lo pasado
p~r consi~erarlo me¡or Y_ más _P&lt;&gt;éhco; de
~is pr?saicas aventuras hice o~¡eto ~e fe~oroso culto Y las rode? con cierta 1dea!1d_a d ageoa_ en ~llas al tiempo de producirse, es de~~r, hice lo 9ue todos, cayendo en
errores h1¡os del ego1smo, del orgullo exaltado. · ·; ·
.
.
Uo dia de esos (entonces, repito, miraba
yo el pasado al través de·mi experiencia de
ho?1bre he~ho Y derecho Y añoraba mis
primeras. iogeou~s aventu~as seotimeotales.) la vida ~pacible de m1 pueblo natal
fué sorprendida con la deslumbrante aparición de don Tomás Luna y de sus bijas.
Deslumbrante digo. porQue a poco de llegar se rodearon de un lujo algo ostensible
para ser acostumbrado en ellos.
Yo no me apresuré eo saludarlos, porque
supe que oo conservaban huella de recuer·
do de sus viejas amistades y mostraban cierta contrariedad cuando se les hablaba del
pasado.
Como e n todas partes sucede, y particularmente eo grupos reducidos, la sociedad.
eDtusiasmada. recibió a las muchachas ea
su seno y a poco eran citadas por todos como modelos de distiDción y buen gusto. S us
nombres aparecían siempre e o las crónicas de los periódicos mundanos. Cuando
una tarde de primavera yo las ví eo un
paseo público, radiantes de belleza todo
mi pasado se me ,·ioo a la memoria.' y, eo
un arranque iocooteoible, me llevé las manos al sombrero para saludarlas con el cariño que me merecían, pero ellas se hicieroD las distraídas (acaso lo estarfao) y p a·

Enfea:;::!." del

Enfermedadea del Estómago.

fASTILLES - SELS-¡ ,COMPRIMtS

VICHY·tTAT

saroa de largo, dejándome eD posición al·
-?fo sé: en el dorso debe estar el oomgo ridícula.
bre.
Me dí por ofendido. y. por una especie
-Xo está.
de reacción inexplicable. sentí vehementes
- Es extraño, pero "ese·• 00 tiene cara
deseos de "volver a conocerlas." Pedí a uno de filósofo; acaso sea más bien un poblade mis amigos, [mimo suyo, me llevara a oo,
casa de ellas.
-Cie rto, pero UD poblano algo singular.
Y fu_imo~.
.
porque, en vez de su nombre, que ltoy no
~l º!r m1 nombr~, m_e tendieron_ la ma- evoc_arfa_ en nosotros ningún recuerdo, ha
oo m_d1ferentes y d1stra1das, c~al s1 fuese e~crito s1mplemeute una sentencia, vulgar
1~ pnrr:era ve~ que lo oyera~. 1Me_ han ol- sto duda, pero que no deja de hacer ver un
v1dado. pe?sé, y ~a rato de 10genu1dad la- amable escepticismo oo comúoa los poblameotable, 1mprop10 de mis años y de mi nos.
experiencia, giré los ojos en torno del sunY dando vuelta al cartón, leí, acentuando
tuoso salón ~o que me encontraba, creyen- bien la última parte:
do hallar m1 retrato y los de _los viejos ami- - "Recordar es sufrir ; de aquí el olvido,
gos, per? en el salón no babia másque uno cuya acción nada puede retener."
al óleo, 1omeoso: el de don Tomás Luna.
-éEso dice?
Ostentábase de pie, el bueoseñor, apoy•do
- Xi lDás ni menos.
el braz" sobre una c~lumna rota y lucieDEntonces rió, con risa cascabelera, mi
d? en la solapa el ro¡o de una condecora· amiga, y acaric iándome con la mirada de
cióa • • • • • .
sus ojos, profundamente negros, dijo:
-Los filósofos, mi amigo, encuentran
particular satisfacción eo decretar la vuloºº
nerabilidad de los efectos humanos. HeCon perseverancia, galanteos y finuras, chos a analizar eo sus propias pasiones, a
llegué a posesionarme ¡otra vez! de la casa desmeDuzar sus sentimientos, sólo sabeo
y eo mis largas y frecuentes hor2s de visi· ver e l lado risible de las cosas. Antes que
ta háblábamos de los menudos hechos dia- a los filósofos, hay que creer a los poetas:
rios, de viajes, de literatura y arte, pues por lo menos, tienen éstos el mérito de haeran entendidas ea estas materias, pero cernos creer en la eternidad de las pasiosiempre cuidaba yo ,Je oo tocar el pasa- oes, y ya es algo para idealizar la vida.
do.
Por lo demás, usted bien · sabe que hay
Ellas eran ya mujeres. Esther no podía sent;mientos indestructibles: así el Amor,
ocultar una arruga harto acentuada sobre la Amistad ....
la comisura de los labios. pero Julia estaba
Volví a colocar la fotografía eu su sitio
fresca aún y de ahí sus numerosos galantes. Habían recorrido toda Europa y habla-.
DE:5CONF1Altf:8
ban francés, auDque arrastrando mucho las
O.E LAS i'ALSIFICAflO:'iEf: ll IMITACIONES
"erres·' y exagerando la pronunciación. A
veces fiogíao adorablemeote no poder eocoot!ar ciertos términos eo castellano, y se
Exigir la
serv1ao de aquella leDgua, con lo cual gozaban fama de eruditas entre sus compaFinna:
ñeras. Por lo demás, su trato era excelente
e inmejorables (as reuniones que daban eo
~u ~asa, y como eran frecueDtes, las amigas
1os1ouabao que buscaban DOVios.
Un_ día de e~os en que el aspecto adusto
del cielo_ convida '.1- hablar de cosas leja·
nas. y mientras Julia esforzábase por iDter·
pretar eo el piano uno de los valses póstu·
mos de Chopín. y Esther bordaba eo un
pañuelo de batista, ví debajo de una mesa
U? álbum de fotografías ligeraoneDte cu·
b1erto de polvo. Lo agarré y sacudiéDdolo
me colo9-ué juDto_ a la lumbre. y al abrirlo,
eo la primera h o¡a me sorprendió el ·retrato de don Facundo, el viejo y difunto profesor que a ellas y a mí nos había eDseñado a dibujar, eo bonita letra iDglesa, oues·
tros nombres. Creció mi curiosidad pues
supuse que también estaría el mío. '
Alli _estaba, eo_ efecto, pero el ú !timo. roto. sucio, con evidentes señales de haber
servido mucho ti.,mpo de lecho a las mos·
cas. Algún chicuelo,- uo precoz artista sin
duda.-había dibujado en el margen del
ca;ló~. con_ tinta roja, árboles, casas y, rara
co10c1d_eoc1a, av_es, lirius y mariposas.
(Sin Cop,ii,1 - ni lnyeccioaes)
Una idea traviesa me atenaceó el espíri·
tu La llevé a cabo
ó
Saqué la fotografía de su marco y aproxi·
máudome a Esther, le dije:
Cada
~--1-l_e_v_a_e_
I _•_
-Aquí tiene usted, amiga, e l retrato de
uo adolescente filósofo. ,Quién es?
cápsuia de este Modelo nombre:
Echó Esther una rápida h ojeada al cartón y. encogiéDdose de hombros, coDtestó:
PARIS, 8, R~: lltltDDI J II lldl" 1a, Wmaclu .

--··-··-

~

..-.~

~

.. ~:-::-

.-.

@[~g

PERFUMES

~0811\i
,

GRANDES EXITOS ACTUALES
BOUQUET GREUZE _ PAMPRES D'OR
ENIGMA_ SOLA MIA

Inolensivo J de una Pll!'eza absclnta

CURACION
RADICAL
v RÁPIDA

de los Flujos Recientes Persistentes

"ºY

�EL MUNDO ILUSTRADO
y sentándome junto al hogar, ya cubierto
de cenizas, dije:
- Tiene usted razón .... La amistad no
se olvida: es un sentimiento eterno .. . . ¿Es
que usted, Esther, me olvidaría?
Y ella, con voz de arrullo, respondió ,
prodigándome una de esas sonrisas que hacen dichoso por mucho tiempo:
-iJamás! ¡jamás!

Ra lioactividl\(l

Cúrese.usted en su
propia casa

Nosotros Jramos cuatro hermanos, y a los
cuatro nos encantaba montar a caballo, pero ~ólo nos permitían cabalgar en un viejo
alazán que se llamaba "Noble," porque los
otros eran animales de mucha sangre.
Un día, nuestra madre nos &lt;lió permiso
El doctor Alberto Coan de Aeildelberg,
para ir a caballo, y los cuatro cor rimos ha realizado pacientes estudios y experiapresu_r,adamei:ite en ~irecció,? a la c~adra. mentes para establecer en qué medida los
Ap&amp;.re¡o u_n criado a N::ible, Y el primero órganos del cuerpo humano están dotados
que monto fué_ el hermano mayor. El ca- del poder radio-activo.
o o o
balgó mucho _he~po. And_uvo por el P;ado,
Para sus investigaciones se ha servido
en torno del ¡ardtn, y mientras volvia, le del "emanómetro" Berker un instrumento
Desde entonces, aborrezco los retratos. gritábamos: "¡Ahora galopa un yoco!"
. extraordinariamente delic~do, que permite
Nuestro hermano, co~ los pies, Y ~?stl- apreciar los vestigios más tenues de radioALCIDES ARGUEDAS.
gán~ole con la fusta, hizo galopar a No- actividad y de medir en intensidad.
ble, pasando por d elante de nosotros.
Ha examinado cuarenta órganos, perteDespués subió e l hermano segundo. Taro- necientes a doce personas distintas. ~ada
bién cabalgó un buen rato, y a fuerza de órg~no, antes del exame~, era reducido a
fustigar a "Noble," le hizo correr. Como cemzas y se colocaban seis gramos de esas MARAVILLOSA CURACION DE UN
pretendiera. continuar, mi tercer hermano cenizas en el "e~anóm_etro:"
ANTIGUO y HONRADO PERIOTeníamos un criado viejo que se llama- le rogó que Je cediese el puesto. El tercer En todas sus 1nvesl!gac1ones el doctor
DISTA
ba Pimen,
hermano, como los otros puso al galope a Coan ha constatado la presencia de una
. ~cn~aba ya_ avanzados oc~;nta años Y ·'Noble." Cuando el pobre bruto regresó sustancia que conve;1-~a al aireen bu~n conv1via sm traba¡ar, en compan1a de un so- a la cuadra iba copiosamente bañado de ductor de la electnc1dad, lo que siempre
brino.
·
sudor.
'
constituye una propiedad típica de los
. .
Era todo curvo, caminaba apoyándose .
cuerpos radioactivos. No ha podido deter- ~ l decaoo_ de los periodiS!as cubanos, el
en un bastón y arrastrando los pies despaLlegó mi turno, y, con gran sorpresa de minar si esa sustancia era el radium, pero sencr Arsemo _F~;aández Cárc&amp;.va, de H acio, muy despacio.
mis hermanos, comencé a terribles fusta- todo hace creer que se t rata de un cuerpo bao~, nos escri?,1º c~n fecha catorce de
zos y espolazos con "Noble," que por nada radioactivo.
Abril de !9II: Escribo a usted_ con g_usto
del mundo quería abandonar la cuadra, y
Los varios ó rganos humanos no poseen para mamfesta rle que sus pr~c_1osas p1l~omucho menos galopar. Caminaba a l paso y el mismo grado de radioactividad. El más ras de Paw Paw son~º-ª bend1c1ón de Dio~,
volvi&lt;:?ndo la cabeza de vez en vez.
activo es e l cerebro, después los pulmones s~bre todo para los vie¡os como yo que d1Yo, colérico, r abioso, le golpee furiosa- y en menor grado aún el corazón y el hí- gteren mal por. falta de den~dura Y de
mente, pero todo inútil. "Noble" se resistía gado.
trastorno~ gastncos. Tengo 69 anos de edad;
a mi gobierno. Entonces volví a la cuadra La posición social, la profesión y el sis- ~e padecido mucho de las_muelas, cuan~o
y pedí al criado un látigo más fuerte. Pero tema de vida ejercen poca influencia so- ¡oven, Y unas me las extra¡eron lo~ denllsel servidor me respondió:
bre la radioactividad delosórganos. Por e l tas, Y_~tras me la~ arranqué yo mismo; no
•
contrario la edad ejerce una influencia permitiéndome mis escasos recursos el po-Ya habéis cabalgado bastante, bajaos.
' • bl
t
á
nerme una dentadura artificial Estuve bas¿Por qué atormentais al animal?
mduydaprecia ;: cua n odm s sde_avat~za edn !ante tiempo utilizando el Bi~arbonato de
e a , se acen1ua e 1 po er ra ioac 1vo e
Me sentí mortific-:1do, y repuse:
los órganos,
Soda P'.3-r~ ayudar a 13: digesti~n; pero este
Oa6arollados, Roconstítuídos1 i
Hermoseados, Fortificados
, --:-l Yo ? iA;penas _si he monta~o! Dame un
Por ¡0 que respecta al origen de la sus- procedimiento me obhg_aba a !r aumentanlal!go de mas castigo, verás como le hago tancia que hace radioactivos a nuestros ó r- do gradualmente la dós1s de B1carbon3:to, y
f.~
correr. .
.,
, ganos, o, para ser más precisos, la vía por tacto he tom3:do qu~ ~mpecé ª senl!rm~
El servidor mov10 la cabeza, y exclamo: la cual esa sustancia penetra en el orga- ~al, y d_etermmé susl!tmrlo con sus pro~1la firmeza del pecho sin causar
.
nismo, nada todavía se sabe de cierto. g~osas pildoras de Paw Paw, tomando d1adai!o algunoá la salud.Aprobado
-No tenéis corazón. ¿Para qué hacerle ¿p
.
d 1
t
.
.
.
namente al acostarme una de dichas pilpor l.!'• notablllclades medicas.
galopar ? El caballo tiene ya veinte años. Jºt«:ºe e as s~s anci~\Ju~ tng~nmos doras· hace de esto dos meses y observé
0
Está rendido, muerto de cansancio. E s lo ºA eb aihr~ 9ue. respirdamos
? . sa emosl. que die encuentro bien y hasta he engor5, Paaaage Verdeau, Paria.
¿Tú habrías m as ipo1es¡s pue en conci 1iarse con e d d 0 U
1 .
.
rrasco conillslruuiones en Ptris 6'3~ q ue ocurre al. vie¡·o Pimen
•
·
hecho,
que
puede
considerarse
definitiva- 3: · S? 3: _mismo he_mpo su excelente jaMexico :
maltratado a P imen, obl¡,gáodole a correr?
t
t bl .d
•
•
boa, y m1 f1s1co ha me¡orado mucho."
1
J. LABA.DIE, Sucesores y Clll, ¿No hubieras sen tido compasión?
lll:en e es a ec1 o por a c1eoc1a, que a medida que aumentamos en edad, crece el
LAS PILDORAS DE PAW PAw (PaMe acordé de Pimen, y, obedeciendo, poder radioacti'I'.º. de nuestros tejidos. Las paya), so~ las mejores que se conocen padescendí del caballo.
mayores pro~ab1h~ades est_án en favor de r~ el estom~go e hígado y un positivo y rá•
Y cuando le ví cómo respiraba fatigosa- la sep-unda h1pótes1s, en vista de la gran pido remedio para la Constipación, Ictericia, Biliosidad, Dolor de Cabeza y todos los
mente, dilatando sus narices con fuertes radioactividad de los pulmones.
resoplidos, cómo moví... abatida mente su co- También ignoramos cuánto se refiere a padecimientos causados por desórdenes del
la, sin crines, desnuda, lo comprendí. Y las funciones asignadas a la sustancia radio- Estómago e Hígado. Estas píldoras contiedesde aquel momento sentí tanta piedad activa en la actividad vitad! de las célu- nen las mejores virtudes del Tónico Paw
Paw, y están preparadas del jugo de la frupor "Noble," que comencé a besar su cue- las del cuerpo humaoo.
ta Papaya. 50 centavos.
llo sudoso y jadeante y a pedirle perdón.
Desde aquel día, cuando veo atormentar
~ ~ 0 0 alll\l&lt;tll©Jlfü&amp;~ &lt;§1®
EL JABON "HAMAMELIS" DE MUNa un caballo, pienso en lo que me dijo
ll&amp; jp&gt;~~
YON. Recomendado por el Mundo Civiliaquel hombre, y me acuerdo de mis dos
M hO
h
•¡
d
t
zado como e l mejor Jabón medicinal y una
amigos: de Pimen y de " Noble."
uc se ª es~n .º acer~a e_ 10~ . ~o- necesidad para e l Tocador.
vadores y del mov1m1ento hterano m1c1aRepresentante General en México,
LEON TOLSTOJ.
d? por ellos, s_in que ningún autor haya
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA
Octavio Sarti, 1'!- Donceles 32.
v isto con claridad el verdadero, carácter
. mstantáneamente
.
.
a ¡·1v1a
y cura toda clase'
.
.
d e aque11os errab un d os poet as-musicos, cu- d
ya
cuna
fué
la
soleada
Provenza,
allá
por
e
Dispepsia.
50
centavos.
Marca 3 X,$ 2 .
Grand Prix Exposición Internacional de Higiene,
los siglos VIII y IX. La crítica docta nos
EL REMEDIO PARA EL REUMATISDresden 1911.
presenta al trovador co!I!.o un hombre seMO, corrige en unos días el reumatismo
riote, dado al estudio y a la meditación,
en todas sus formas. 50 centavos y un peso
algo i ntrigante, político, y por remate, más
Mar ca 3 X,$ 2.
amigo de las comodidades del hogar qu,;,
del libri, goce de la libre Naturaleza.
Con más certero juic io, el sentimiento
EL REMEDIO LIQUIDO PARA LA
popular tuvo siempre al trovador por cosa SANGRE (en pastillas) so tiene igual p_amuy distinta, viendo en él lo que fué en i_:a las af~cc}~nes sifilíticas de los huesos, las
realidad: un hé roe novelesco de pies a ca- ulceras s1fihti?as y las enfermedades Cutábeza.
neas. Desarraiga todas las impurezas de la
S i; eran los trovadores aquellos gallar- saogre. $4.
dos mozos que, laúd a la espalda y esto. que a l cinto, íbanse de castillo en castitlo
EL REMEDIO PARA LOS RTRONES,
y de corte en corte a cantar apasionadas cura prontamente los Dolores de Espalda
endechas, pastorales y baladas, tenzones y y todos los males de los R iñones. 50 centaserventesios, subyugando corazones feme- vos. Marca 3 X, $2.
ninos, engendrando odios, despertaodo celos ó removiendo las fibras patrióticas de
Munyon tiene Remedios para cada enlos pueblos.
fermedad, casi todos al módico precio de
Insuperables para conservar la
50 centavos. Se venden en todas las farmahermosura de la piel.
Para niños y
Alimento excelen- cias o puede hacerse el pedido directate para niños de mente.
cualquiera edad,
sanos o débiles y
Pida usted la "Guía de la Salud," de
retrasados en su Munyon, en las Droguerías d e J. Labadié,
desarrollo. Ningu- Sucs. y Cía., Av. San Francisco 43: J .
no le supera para Uihlein Sucs., 3a. Av. Bolívar 25; Johannsen,
evitar y combatir Félix y Cía., Av, San Francisco 39; Drola diarrea, el cóle- guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
ra infantil, el cata- 6; y otras. Consultas por correspondencia,
adultos.
rro intestinal, etc. confidenciales y libres de todo gasto. "EI Niño de pecho," folleto instructivo MUNYON'S 53 AND JEFFERSON, PHIgratis en las droguerías y farmacias.
LADELPHIA, E. U. de A
De venta en todas las casas importantes del ramo.

liumaru.1

Los chicos

SENOS

Pilules Orientales

::i~~~c!\&gt; 3:a~~.gc;

W~

(REMA KAlODERMA

JABON KAI.ODERMA

POLVOS KALODERMA

f,WOLFF&amp;SOHN
KARLSRUHE

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>El Mundo Ilustrado</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 14, Abril 6</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Abuso de las bebidas</name>
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        <name>Triste noche</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTR A D O

LA VEJIGA

Calendario de la semana.

La Vejiga es el depósito de los orines o del líquido heterogéneo destilado por los
riñones; por lo tanto forma el complemento de estos órganos. La figura de la vejiga
en el hombre es redonda triangular y su tamaño el de una náraoja grande, cuando
dilatada por su capacidad entera de orines que es de unas 16 onzas; pero en su estado vacío está aplastada. Es un órgano delicado, muy susceptible a los cambios atmosféricos y siempre expuesta a infección por las materias impuras expulsadas por los
riñooes_y contenidas _en los orines. _:&gt;U irritación se advier!e en segui~a por el escazor o dificultad al or10ar y es la sena! de alarma para aplicar remedios prontos aotes de que pa,,e al estado de inflamación y de gravedad.
Una cucharada tres veces al día y a l acostarse, de la siguiente preparación quejamás ha fallado, restablecerá prontamente ese órgano a su estado normal: Extracto
compuesto vegetal Arvelina 15 ~ramos, Jarabe c,impuesto de hipofosfitos 45 gramos,
Jarabe comFuesto de Zarzaparrilla 6o gramos.
En cualquier Droguería se consiguen estos medicamentos, los cuales pueden comprarse sin necesidad de prescripción facultativa. Téngase cuidado de agitar el frasco
antes de usarse.

•

L UNES

PERUNA RECETADA
POR DOCTORES EMINENTES.

31.

1

La Anunciación de María Saotísima.Santos Amós Profeta, Benjamín Diácono,
Félix Mártires y Balbioa Virgen.-Oficio
.
.
.
Y misa de la fiesta del d1a: nto doble de
primera clase y ornamento blaoco.-Fuocióo en Catedral y vísperas cantadas por
la tarde.--Fuocióo titular en la Encarna.
, .
c160 Y en la Bas1hca de Guadalupe, la que
corresponde a la Diócesis de Tepic.

;!/!i!f!!!!;!~t::1:,: !:t~t':•.·.

ABRIL

MARTES 19.

Santos Melitóo Obispo Confesor y Teodora Mártir.- Rito simple.-Funcióo so.
lemoe a Sao Benito Abad en Sao Juan de
.
.
.
D10s.-A~1versano en Catedral y Basílica,
en sufragio del a lma del limo, Sr. Arzobispo Alar cóo, en el quinto aniversario de su
muerte.-Vísperas en Catedral,

or espacio de cuatro meses estuve
p adeciendo de expectoración y esputos
d e san gre, debido á la congestión del
p nlmón derecho, T omé infinidad de
;ar eparaddos Y cuan do ya perdía l as espen zas e curarme, el eminente Doctor
D on Rafa l s
B
e u a r ez r uno me r ecetó la
P ERUN A. Cu átr o f r ascos me curp .-on.
Armando J . Perez, Galiana 75, Habana
'

M1itRCOLES 2.

La Conmemoración solemne de Señor
Sao José.-Sao Francisco de Paula Confesor y fundador de los Mínimos, Santa María Egipciaca Peniteote.- Oficio y misa de
la fiesta del día: rito doble de primera clase y ornamento blanco.
JUEVES

3.

COGNAC

Ninguno tan delicioso como éste .

Santos R icardo Obispo y Benito de Palermo Confesores.-Rito simple.

,.

•

Píldoras

y

Jarabe

BLANCARD
12
DOSIS

á 6 Píldoras
1 á3 Cuchar

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Contra el ESTREÑIMIENTO
y

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

sus consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.

ExijaseiosYERDADEROS GRANOS de SALUD del DrfRANCK
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MEXICANA, 1006.

TELEFON0S: ERICSS0N, 836.

�BfBllOTECA

"ALFONsoUNlVERSITARIA
RE Y - 5-''

EL MUNDO ILUSTRADO

VIERNES 4.

O RICARDO

CURE SU

PELIGROS
Sao Isidoro Obispo Confesor y doctor de
juventu d . D esgraó:ida- la Iglesia.- Comieoza la ooveoa de Señor
mente, el marino encuentra con Sao José eo el templo de la Sagrada Fafrecu encia l os escollos más peli- milia.
SÁBADO 5.
g rosos en las aguas tranquilas,
Sao \'iceote Ferrer Confesor y Santas
Tlálpam, D. F.--Teléfono 16.
y vemos á menudo b uques que
Emilia e Irene Virgen Mártir.
Asistencia científlca de escaparon indemnes de l as furiosas olas del Océano, ch ocar y
Do11m,Go6.
morfinómanos, enajenados, hundirse á, l a vista del puerto y
La Saotisima Madre del Divino Pastor.
alcohólicos y quirúrgicos, de l a patria . En el mar de l:l. Nuestra Señora del P ueblito. -La Beata
empleando los medios tera- , ida, el gol fo entre diecisei~ ,. Juliana de Coroillóo Virgen , Santo; Sixto
, péuticosmás modernos. Efi- treinta es especialmente p oligrosÓ, I Papa :.Iártir, Celestino Papa y CelsoObisCon el Compuesto Vegetal
caz atención para los en- y ql número de naufragios es in - po Confesores.
ciü culabl e. Es en ese r,eríodo
de Lydia E. Pinkham.
fermos. Departamento es- cuando las afecciones de l os pulEstampillas
balkánicas
Matachln, Zona del Canal, Panamá.
pecial para señoras. Insta- mones, de los n er Yios y do l a san- - -\
- " Muchos años llevaba sufriendo de
La guerra de los Ba lkaoes, a pesar de
lación eléctrica completa. gre r ecog•m su p resa, y las semidolores en las es.
horrores, ha tenido sus ventaj as para
,\ paldas y fa t i g a s.
Rayos X , corriente de alta llas de las en fermedades que esta- sus
. . .. filatélicos.
,J, Probé varias mediban ador men tadas desde l a n ii1ez, losSe
acaba de a ouocia r la próxima apar itensión, mecanoterapia.
:;: cinas s in obtener
br otan y se desarrollan. E n el ción de n uevas estampillas e o las provinbeneficio alguno pe.
Director Médico,
j oven l a ambición sobrepn ja (t l a cias conq uistadas, emitidas por los estados
ro después rle baber
tom a d o el Com.
resisten cia, y en l a muchacha aliados. Las estampillas será n del mismo
para los cuatro países, siendo idénticas
puesto V egetal de
la, misteriosa transformación que tipo
asimismo, eo cuanto a formato, composiLydia E . Pinkham
m
con
vier
te
en
mn
jer
,
está
llen
a
ción y oroameotos; sólo la viñeta central,
recobré completa-Médico encargado del deespecial es riesgos. En esa. que repr esenta e l pa norama de cada uoa
mente. "-SRA. CApartamento de enfermeda- de
TARINA DIX 0 N ,
época- para ambos sexos-un rc- de las c uatro capitales, cambia rá según los
Matachln, Zona del
des nerviosas,
metlio y un pr ern1,liyo como la paises
Los estampillas búlgaras preseotará o la .....,__..:..,,.....,:&gt;...;~..:.:!.a.:il.l Canal, Panamá.
PREP ARAC\ON de WAMPOLE vista panorámica de Sofla, de Belgrado la Culebra, Zona del Canal, Panamá.se r equiero con urgt:n ria. Ayuda de los ser vios; las griegas teodráo a Ate· " Mensualmente era un suplicio lo que
y Cetigoe, las mooteoegrioas.
sufrla de la espalda, estando abatida y
Ad ministrador,
á l a d igestión, limpia la sa.1gr r , oas,
Sobre las ciudades citadas, oodea uoa fatigada. Alguno me habló de su fay con sus p ropiecla,les tónicas nube luminosa, donde se lee esta ioscrip· moso Compuesto Vegetal y comencé á
a,·irn la acción de cada órgano cióo: " lo hoc sigoo vioces." Es uoa verda- usarlo. Ya hace algún tiempo que llevo
tomándolo y be recibido un gran alivio.
y de cada función d el sistemn. dera estampilla de cruzada.
idea se inspiró eo las palabras fi nales 1Ojalá! q_ue t odo el bien que Vd. me
Es tan salll·osa co mo l a miel y delL adespacho
dirigido por el Rey Jorge a está prodigando continua siempre."conti,,ne una solución d e un ex- los soberanos a liados, y e l dibujo ha sido SnA.
DE T0llIAS MILLINGT0N, Culebra
tracto que se obtiene &lt;le H ígados hecho por el director del museo numismá- Zona del Canal, Panamá.
'
Pnros de B acalao, combi nados tico de Atenas.
El dolor de espalda es slntoma de de·
b!lidnd ó desarreglo orgánico. Si Vd.
con Jarabe de llipofosfitos Com¡:iente dolor de espaldas no lo descuide.
Un acto heróico
puesto, Extractos do )falla y
Para lograr una curación permanente
Cerezo S ilvestro. Es u n cjeulíSe cuenta uo11. sabrosa anécdota de la se debe siempre atacar el mal en su
fico au t ídoto contra las causus de batalla de Kumaoovo, ganada por los ser· ral.z y con nada mejor lo logrará Vd.
Clorosis, Debilidad, D e ·órdeues vios de~pués de largas horas de combate con tanta certeza como con el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham.
Efecto inmediato
de l a San gre, Escrófula, y las contra los turcos.
Uo
r
egimiento
de
iofaotería
servia
,
lande l os Pulmone&lt;:. El zado al ataque contra uo reducto enemigo, E scriba. a la Sra. Pinkbam de
CLOROSIS DAfecciones
octor D. Orbaflanos, Profesor diezmad&lt;• por la metralla turca, estaba por Lynn, l\Iass., E. U. de A,; pidicn•
CONV ALECENCU S Dll'ÍCILES
u n consejo particular. Su
ENFERMEDAD ES d e los H U ESOS
en l a E scuela Kacio11al de :Me- retirarse cuando un joveo soldado israelita, dole
r, a r t a será. tratada. r eservada y d e l SISTEMA NERVIOSO
Abraham Levy, tomó la bandera de manos mente y n o le cobrara n a da
d
icina
do
)
l
éxico,
dice
:
"lle
PRETUBERCULOS IS
u sad o con el mejor éxiw fo. P re- del portaestandarte, que acababa de caer oor el.
moribundo, y g ritando ¡Adelante! condujo
paración de Wrrnpol e en los n i- al
ataque a sus camaradas y el reducto fué
nos d ébiles, linfáticos y an Gmicos,
ornado. Después de la victoria el pr íncipe
en las personas co1walecientes y theredero de Ser via visitó eo el hospital de
en las afecciones &lt;le las vías res- san)(re a Abraham Levy, que había resul·
herido, y le r egaló ¿oo francos. El
Reconst i t uyente ideal
de
pi ratorias." Nadie sufre un des- tado
joven explicó entonces coo simpática franU n o solo cajA &lt;le 60 o~m1wim 1do8 es suflclent.e
en
gal'io
con
esta.
D
e
venta
en
queza, que su acto heróico era el fruto de
J&gt;Ul 'O Dl'"JOl' B ~.ei,t.a.110 general.
todas l as D roguerías y Boticas, uo simple cálculo: Cuando cayó el portaLabol'at.orio E.FRAUDIN. Boulo~ne (pres Parls)

Quinta de Salud
''R• LaVIS. ta"

rl.e

la

DOLORDE
ESPALDAS

R eg istrado
como a rt ículo de seg und
a clase
'3 d_::
--~ ~=-~:;--::----:--------_:__
_____
:.:.=_~e=:r_::_::
e_:__:
N'..:o~v~i:_
e:m b re d e 1894.-

A ñ o XX. - Tomo l.

1m preso en pa pel de las Fáb ricas de S an R afael .

Méxi co , Marzo 30 de 1913 .

Número 13 .

•

EDUARDO UCEAGA.

Dr. A. Ruiz Erdozáin

J. Lavista.

ANEMIAS -

TRIXYL

FRAUDIN
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siempre e s efic az. Millare s de personas curad a s por ella t estific an
sus mara villosos rcc;11lta dos, y por eso es que se ha hec ho Is pre•
fe rida d e l p1fülico. Basta usarla u n a vez para tenerla siempre en
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-- -------------------·------U l!XIOO,

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estandarte estábamos a ¿OO metros del reducto enemigo. Esta distancia se podía re·
correr en dos mioutos. Bieo es verdad que
dos minutos bastan para que lo mateo a
u oo; pero para volver a nuestras posiciones necesitaban recorrer 800 metros eo
ocho minutos, es decir, coo una probabil idad cuatro veces mayor de ser muerto.
Fué esta coosideracióo la que me hizo
marchar adeh,ote, y a Dios gracias, oo saqué de la acción más que uoa ligera herida.

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81

EnfeBi;::: .

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1.00

la primavera, es indudable que escucha las rogativas cuya pureza, casi hierática, daba al viejo jardín una digque se le dirigen, siempre que se teoga corazón de pa·
nidad casi sacerdotal.
loms. para hacérselas. Es de natural compasivo y amaY cuando la corneta de la piadosa hermana se perdió
ble y no puede ser más franco el resplandL r de su in- en la enramada semejHnte a una gigantesca mariposa, el
extinguible sonrisa. Lo corroboré así la mañana en que sol, que como un ilurninero medioeval se había ocupado
c.i.ntat&gt;a el ntiseñor. Bien es verdad que éste se había hasta entonces en esmaltar minuciosamente de verde tierescapa.do de la jaula que habitaba en la ciudad, per- no las hojas de los árboles, sin importarle un bledo que
diendo el alquiler anticipado y evocaba a la mag., en el yacieran rotas, en la arena. los diáhnos tapices y los ,·e·
lugar má, propicio, en un viejo jardín, mitad ciudada- los orientales que colgara de las ramas; el sol, decimos,
no y mitad campesino, que hacia, a fines de todos los regoc ijado como un abuelo un tao to libertino y de buen
marzos emplea sus economías burguesamente, estrenan- humor, proyectó con su miradil risueña, tras el banco
do traje nuevo y flamante Nada hay como un viejo jar- de nuestros conocidos, una sola sombra, en la que se
din para que la primavera se presente con toda su es- descubrían, muy juntas, las dos cabezas que acababa de
pontaneidad, sin acordarse de disimular sus deliciosos bendecir la primavera con sus gloriosos dones.' Y desde
aturdimientos. Es en esto semej.i.nte a uoa muchacha un rincón, el jardín sonreía. Sonreía con el aire socade quioce años, que no puede ocultar su preferencia rrón de un viejo fauno bondadoso, lleno de tolerancia
por el tío cincuentón que la halaga finamente con ga- en medio de su dilatada sabiduría.
lanterías siempre oportunas y la entretiene agradableComo se ve, el ruiseñor estaba en lo justo y el tratu·
mente, haciéndola morder con parquedad ea el fruto de
miento de la primaven es infalible para determinadas
su exp&lt;"rieocia mundana. Así la primavera-se·mostn!'b¡¡:-· -·afecciones Tiene la mano monji l para auscultar e-ora.en el viejo jardín cou más libertad que una 5olegia:Ja • zones dolientes y sus filtros y sus nepentes están preen asueto, aunque dicho sea de paso, con menos coqueparados a base de esperanza y de ilusión. Uoicameote
teda. Sólo llevaba lo indispensable para 'tornar má.~ hay que apurarlos con método y medida. Porque de lo
perfumada. la guir'lalda de su fn,sca bellt:za, y también contrario se corre el peligro de caer ea las profundida pará dar ánimo al ruiseñor, que era tímido y vergonzo- des de la melancolía.
RAFAEL LOPEZ.
so, como suelen serlo los buenos poetas

Decíamos que la dulce diosa es amparo de almas entristecidas y de, corazones enfermos, y es verdad. A
pesar de su juventud, y quizás por ella misma , tiene la
2.00
mano incansable para preparar sus filtros y sus electuarios maravillosos. Esa mañaua, después que cantó el ruiseñ~r. pudo vérsela salir de un macizo de flores, acompañando paso a paso a una pobre alma que. según el
verso de Carducci, estaba enferma de un mbterioso y
NUMEROS SUELTOS:
portentoso mal. Era. probablemtlnte, uoa alma inquieta
y lleoa de ansiedades. agobiada con el peso de indt:ter En la Capital. ........... ...... . .......... $ 0.30
minados presentimieutos y d.: deseos confusos. Como en
En los Estados ...... ... . ...... ...... ........ 0.35
las princesas de, los cutentcs, no atinaban su mal los docEn el Extranjero ........ .. .. ..... . ..... ... ,, 0.50
tpres y se consumía lentamente a lo largo de sus nc&gt;ches
Atrasados ... . .............................. 0.50
sin sueño La primavera se s«ntó con su enfermita en
na banco fo rmado toscamente con trozos de árbol, y la
Para la publicación de avisos en este periódico, dirienvolvió matérnalmente en el terciopelo de la mañana,
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
del color de un violeta profundo. El viejo jardín res16. Sus agentes en Europa, la. Societé Mutuelle de Puplandecía Estaba gozoso de que el ,ol lo h ubiera sacablicité, r4 rue de Rougement, (9 e).
do de su somb1ía alcoba invernal, doode se quejaba valetudioar_io. Todavía ayer, lleno de murrias y de achaNO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
ques, veia cómo eoero colgaba sus días grises en las ramazones de los álamos y de lo; naranjo;. Las fueotes
apenas se atrevían a cantar y en cuan10 a los rosales,
ce eraban cuidadosameote sus floridos l'lbios de escarlata, de miedo de atrapar una pulmonía. Ahora era distinto.
-Todo vivía en la beatitud de la luz. Las rosas cortaban
púrpura nueva para sus ropajes principescos : las fuentes
silabeaban un verso de Sbelley coa sus flautas melodioYa los vientos germio;les, ya los vientos adivinos, de sa.s. los álamos sacudían doblones recién acuñados en sus
las ro,as inminentes, dicen las epifanías; ya las maoos
hojas y los naranjos ofrecían azahares impolutos para
iuglarescas de los hálitos marcinos, llevan a la flor, el
alguna fiesta nupcial.
polea, a los pájaros, los trinos, y en el aire despar raman
El alma enfe rma, se daba cuenta vagamente de esta
milagrosas profecías.
En las liofas-como espejos deslumbrantes- se reve- profunda p1lpitacióa de vida En la embriaguez de alelan los secretos de Afrodita. Y se adorna con hiladas - g ría que penetraba a la naturaleza. entera, parecía tener
de diamantes temblorosos en sus hojas albeantes, la pro- el vino tri.te, como la paloma torcaz. De repente, asomó por una callecita, con el inquieto ademán de un silfética sibila margarita.
Ya retornan las volubles mariposas, a embriagarse vano extraviado, la figura de un mag,o muchacho vesticon la miel de los nectarios, fulgurando , vivas gemils do desa liiiadamente Creía tal , ez, que con el esmalte
luminosas, en los pálidos satines de las rosas, agitadas, de la juventud que lucía en los ojos obscuros no necesitaba en rigo r. un "complet" de Dreiohafer, para cosecomo leves incensarios
chu una dulce sonrisa. Y tenía razón. Cuando se acerMes de marzo, de esoeranzas y de amores; mes de
trinos y de eclógicos frondajes; mes de luz, de alegrías có al banco ea que descansaba la eofermita, lo detuvo
y rumores; todo llenas de sonrisas y colores: las campi- · d.,Jiberadamente la Primavera y le cedió su lugar. Pero
ñas con tus clámides de flores, y los c ielos de zafir, con aotes de a lejarse, la buena enformera fué pródiga y misericordiosa hasta el final Tuvo un largo coociliábulo
tus celajes
con el jardín. A oo estar tan distraída la pareja del banMes de nidos y canciones y de rosas; mes propicio al
co, la hubiera podido sorpreoder. Desde allí se alcandespertar de las quimeras, que del almas,: levantan
zaba a ver su corneta blanca hecha de la copa de un
cual tus locas agoreras, las risueñas mariposas, anunfloripondio y su blanco delantal bordado por las finas
ciando que ya vienen las gentiles primaveras.
Si revives con tus fuerzas infinitas, del viejo árbol las manos de hs mosQuetas Se inclinaba de vez en cuando
desnudas ramazones, las escuetas ramazones ya mar chi- y siempre qne se inclinaba parecía correr un hondo estremecimiento que iba a morir a los pies de los enamotas; mes creador, mes juveoil, mes de benditas esperanrados. Primeramente echó en los pebeteros de las rosas,
zas, mes de, sueños e ilusiones.
incienses de capitosa aroma, ajustó el coselete de los in Acaricia m i esperanza con tus vientos adivinos y de
sectos y espr.lvoreó oro molido en las alas de las mariamores imprevistós dime las epifanías. Da a las aves de
posas. Puso caociones de epitalamio en las gorjas de las
mi sueño tus canciones y tus trinos; y las manos juglarescas de tus hálitos marcinos, trazen ea el cielo puro aves y colgó muchos nidos bajo las frondas. En seguida
cargó los nectarios de miel para avivar el zumbido de
luminosas profecías
Un ruiseñor, qu'e está pendiente de los equinoccios y las abej~s y separó las ,n«rgaritas que encierran un ho·
róscopo fatal p ara los amores nacientes. Sólo dejó las
que merecería ser socio honorario de la sociedad astrohvorables. las que responden afirmativamente a las prenómica. pues no se equivoca nunca sobre la llegada de
las Estaciones, me enseñó la sonata transcrita. Natural- guntas imposibles. Después ,opló en las yemas que esta·
ban a punto y las flores se multiplicaron. Las había blanmente, la cantaba :en llave de sol mayor. La decía uncas, rojas, amarillas, bermejas, purpurinas, azules. Unas
ciosamente, como si fuera una oración, y la recomendaba a las almas anliosas y a los corazones iuquietos como eran suavemeote rosadas como las r edondas mejillas de
los niños; otras tenían algo de hialino en las corolas que
remedio eficat para la curación de ciertos males. No
sé si está hecha la copia con fidelidad. La mañana es, sugería la mano de un artista de Murano: éstas e ran setaba tan hermosa y viajaban tantos perfumes en el aire, dosas y purpúreas, como hechas de estofas insignes y de
prec iosas telas; aquellas estaban teñidas con azules de
que yo padecía distracciones frecuentes. Quizás en el
original, la letra era más clara y con menos retórica. tanero, con el azul plácido de ciert&lt;1s pupilas cuyas miLejos-de toda influencia literaria, aún de la mejor, la radas pacifican el aire y el corazón; ess.s otras que iban
vestidas de amaranto. rf'cordabao. orgullosamente, las
salutación del ave tenía una sencillez profunda y su
más expresiva significación istaba oculta en la música rubias d e color eucend;do, las tintas fuertes de una aurora juliana, el oro viejo ne los .crepúsculos septembrimisma, ea las notas del himno alado, cuya armonía apeaos; y las b lancas, algunas de formas tan exquisitas que
nas podría compararse a un canto de Ve:laine, del Verlaine ya librado de los anillos saturniaoos, pero conser- parecían juguetes de marfil. solicitaban para ser acar;vando en su siringa de cristal, todavía,"el · inaudito rit- ciad-as, las manos de un niño o de una mujer. Todas las
mo de las armonías siderales. Esto dicho, de lo único gradaciones de la blancnra en iofioitud de matices, coque se puede responder es de la buena fe de la transla- rrían por sus pétalos: el alabastro, la plata mate, las alas
ción Allá el ruiseñor sabrá si en la mala copia pe,mi- de los cisnes, e l esplendor de las perlas y la. seda de la
luoa, se mezclaban y coofundían en la nevada floración,
te que demoren las virtudes de su canto. En cuanto a
1.25

¡¡LESBIA!!
Especial para "El Mundo Ilustrado"
La puerta se abrió bru'scamente al tiempo que se escuchó un ruido provocado como por algún cuerpo que
caía. Era una mujer con aspecto de ébria o semi-loca.
el cabello sio peioar, los vestidos ea desórdeo y joven
aún. Se descubría sin embargo, a través de su desarreglo el sello de uoa bueoa ec.ucación. Me acerqué a ella
y entonces me dirigió una mirada profunda, triste, conmovedora.
Eter, más éter, balbuceó la infeliz y tomando una botella que llevaba, apuró aquel fatal líquido. Después, me
tendió la mano y dijo: "teogo aún otra moneda, dime la

a~uró el líquido 'ltte quedaba y salió gritando éter,
mi;entras vuelve e l amado .... éter . ... más éter. . . . . . ·
o o o
Sin ~uda que aq?el amado ingrato no volvió porque
poco_ t1ern_po despue; supe por la prensa que una desgraciada ¡oven que sólo pudo decir que se llamaba Lesbia y que vagaba µor las calles preguntando a todo el
muo?o por su amado, había sido internada a un manicomio.

~hora amigo mío, adivinarás que esta es la bistoria del
r e!1cano que ha despertado rnnto tu curiosidad. En aquella noche memorable para mí lo encontré bajo la mesa.
Tal vez en el momento en que la infeliz Jo besaba con
más vehemencia se desató la cadena que lo sostenía y
de ese modo pudo llegar a mis manos.

1

•

_¿Qu_e por q~é lo llevo siempre conmigo teniendo uoa
~1st~ria tao triste? iAy amigo mío! .... no lo preguot"s
1,1 mas ~onfórmate con_ saber que yo sufro y siento la
ausencia de t,Se amado 10grat~ como la misma joven de
aquella coche, que le llevo siempre conmigo con la esperaoza de encontrar al_ original del retrato que encierra y ofrecerle s1 es posible la mitad de mi vida a cambio de la _felicidad de mi amiga cuyo nombre está grabado aqut en la tapa "Lesbia."
i:\1íra_lo bien! /te sorpreode el retrato? ¡Ah! le conoces .• amigo mío! no pronuncies su nombre, no me agradana saberlo .... ~o que creía que era imaginado solame1;11e p~r aqut:d la ¡oven. pero .... ¿existe, amigo mío ?
,existe ? ,es posible que bajo la dulzura de unos ojos
tan apacibles se ocnl_te un corazón tan malo? ¡Oh! entonces guarda_ esta historia como un secreto, no la cuentes ouo~a, SI alguna Vt:Z le encuentras, dile solamente,
que ali.a !e¡os del bull1c10 de la ciudad, enferma de dolor, qu1za todavía en un manicomio o bajo una tumba
le espera "Lesbia."
•

r

CLOTILDE VILLEGAS LE.\L.

ventura"

En la casa contigua vivía un;i g itana que era v isitada
por mujeres de todas clases, aquella había equivocado
la puerta y de ese modo llegó hasta mi habitació n, confundiéndome con la gitana.
Dime la ventura, prosiguió mi descooocida, después
yo misma en tu presencia me echaré la baraja para que
digas si ya lo hago bien: empieza.
Me conmovió hondamenie aquella joven; el dolor que
se leía en su mirad&lt;1 me hiÍri sé_n tir por ella cariño, quizá una decepción la obligaba'·~_! vicio y había que perdooarla. Le torné la maod'que ·me tendió olorosa a eter
pero suave y delgada, pa(ecí:{ más bien que para apurar aquel líquido y bariijú ' las cartas para acariciar
dulcemente una fina aguja o "el marlíl de un pia~o. Dí
qué línea nueva aparece hóy.'l!'e dijo ¿ no hay ninguna
esperanza ? ¿volverá el amado; á quererme como ayer?
dime, dime pronto amiga, yo~11"6 cometí más crimen que
el de haberle qnerido tanto como él no imagiaa\)a ¿y por
eso me condena hoy tan severamente? ¡oh gitana! ¿volverá? .... ¿ vol verá?
Sí; le cootesté conmovida; volverá. la nueva línea
que aparece hoy en la mano lo indica pero es necesario que óo tomes más eter.
Sólo este, me dijo, jes tan poco ya! .... Aquí está la
moneda que me queda, ahora la baraja, prosigu ió, es
viernes día en que según tú, saldr? cierto lo que diga:
voy a empezar y sacó u oa baraja vieja que t.,ndió sobre la mesa ...... ,ves? la misma mujer de siempre cargada de oro, ese maldito oro que ha servido de imán al
corazón de mi amado. ¡Junto de ella él, .... le habl;,, le
mira ¡oh Dios mío! ¡la besa! ¿ves? éter, más éter. Has
mentido gitana, todos los viernes la baraja dice lo mismo, ..
siempre junto con ella, siempre .. . . siempre .... éter ....
más éter .... ¡no volverá! ..... .
La desesperación más cruel pareció apoderarse de
aquella i nfeliz a quien e l amor había conducido a uno
de los vicios más abominables. Barajó y arrojó varias
veces las cartas sobre la mesa, se cubrió el rostro con
la mano y lloró amargamente. El éter había logrado su
objeto y la infeliz sin conocimiento, hablaba en momen tos con desesperación, con ansia después, eu su mirarla
se leía el terrible sufrimiento de que era presa . . .. estaba loca. Quién sabe lo que sentía en aquellos momentos dentro de su cráneo, tal vez algo muy hondo, muy
terrible, pues hundienrlo sus delg;,dos y blancos rledos
eotre los cabellos se maltrató oerviosameute hasta arrancarse a lgunos y cayó al suelo sin sentido.
Cnando abrió los ojos era de noche y su primer impulso fué llevarse a los labios un relicario que llevaba al
cuello y que hasta entonces había permaoecido oculto;
lo besó con efusión, con ansia, con delirio, y mostrándomelo dijo: Es el amado, gitana. Contemplé aquel r etrato larro tiempo. ¿Quién era él? No importa, hombre como todos .. .. Me tomó la mano entre la suya que apretó nerviosamente, mientrns me decía ¿qué lees ea sus
sus ojos, g itana, ¿volverá? .• ,.¿volverá? Sí, le repetí;
volverá, sus ojos me lo dicen, ¡volverá! ....
Fué tan graode la alegría que se retrató en su ro~tro
que volvió a llevar a los labios el relicario que besó
profunda y apasionaaamente: sacó de nuevo su botella,

La Semana Santa -En el atrio del Calvario de
Ixtapalapa la mañana del Viernes Santo.
- i Sabes, Josefioa, que teogo un eso?
-,Un om? No me extraña, Margarita. ¡Eres
tan guapa! Pero, cuenta, mujer,. cuenta.
-Pues, chica, te advierto que mi oso es un
gran _tipo. Figúrate: alto, rubio, de ojos azules,
amplia frente , dorado y altanero bigotiJlo. Hay
algo en él que revela tristeza y eoergía. ¡Si vieras qué h~nda, qué tierna y qué triste es la mirada de m1 oso!
L e~!or, a tu perspicacia no ha ~scapado el aire
pensa.ivo d~ Marganta al terminar el retrato del
oso de lo~ o¡os azules. Mal negocio, lector; pero
muy ma,o, porque ya sabes que cuando una muchac~a se mete a psicólogo y descubre -ternuras
y tnstezas t:n el mirar de un pollo y -luego se
queda_ pe?s_a.11va: es que Cupido anda muy cerca.
Pero, 1ch1toa! oigamos la réplica de la morena
Josefioa:
-9ué suerte tienes, Margarita. Ya verás có•mo tu encadenas esa fiera.
-No_: no lo creas, que cuando se ha caído y
l":_verguenza de la caída ha cristalizado en un
h1Jo ......
Pero perdona, lector, que n o sigamos escuchando estas sabrosas coofülencias femeni les· ya
ves que un camarada importuno me toma del 'brazo y me lleva coosigo.

Esperando las "Tres caídas"

Para "El Mundo Ilustrado."
Margarita y Josefina son íntimas amigas. Sn amistad
se remonta a las épocas de su infancia, y desde entonc es a la fecha han dádose mutuas pruebas de devoción
y de cariño.
No hay secretos entre ellas. Placer tienen en confiarse sus amarguras, sus ilusiones, sus placeres; de tal modo se h.;n identificado, que puede afirmarse que en la
dualidad encantadora que ambas forman, hay una sola
alma repartida ea dos gentiles cuerpecitos.
Míralas, lector, cómo saleo juntitas del almacén en
que trabajan; cómo van de bracete entre el maremagnum de las calles capitolinas, comentando los incidenttes pequeños del día. Para las dos constitu}"e un placer
iufioito ir así tan juntitas, trotaodo con ágil paso rumbo
al lejano arrabal en que residen.
Acerquémonos a la par,,ja y escuchemos su charla,
que no por pecar de indiscretos hemos de quitar un so·
lú átomo de felicidad a estas dos criaturas; si lo contrario fuere, oo me atrevería a invitarte.
Bien. Ya -estamos tan cerca que podemos oír la cri,talina voz de Margarita que dice a su inseparal,le ami¡;a
coa tono medio se:rio, m~dio picaresco:

De rodillas a pagar la "manda."-Un gruro típico en la parroquia de Ixtapalapa.

�ll

Han pasado varios días. Nuevamente salen muy juntitas Margarita y Josefina del almacén en que trabajan
y emprenden la marcha con coqueto y alegre taconeo
rumbo a sus respectivas viviendas. Nuevamente te invito, lector, a que escuchemos la plática de las dos
amigas.
Es Margarita la que habla:
-Soy feliz, mi amada amiga. Guillnmo me ama con
toda la fuerza de su alma, y yo, te lo he dicho ya, le
adoro. iEs tan bueno, tan generoso! Le he contado mi
vida toda, sin ocultarle nada, nada .. . . ni mi afrentosa
caida .... ni la existencia de mi hijo ...... :
-iAy, hija; qué barbaridad has hecho! interrumpe
Josefina.
-No hay tal, responde impetuosamente Margarita.
Guillermo no es un hombre como todos. Cierto es que
le ví sufrir horriblemente cuando escuchó el re lato de
de mi vida; cierto que noté las sacudidas nerviosas de
su cuerpo; pero también es cierto que cuando yo esperaba oirle desatarse ea improperios, sólo abrió los labios para decir cosas muy dulces de olvido y de perdón. Nada: ¡que me quiere! ¡que yo le adoro! ¡que será
el padre de mi hijo! Soy feliz ..... ¡oh!. .. . . !soy tao
feliz!
-Guillermo, Guillermo ... . ·Y Guillermo. Nada me
dices de tu hermano que, según me anunciaste anoche,
habrá llegado hoy; d ice Josefina.
-Ea efec;to, hoy llegó; pero esta misma noche tiene
que salir incorporado a su batallón, que parte a combatir al zapatismo. Apenas tendré t iempo para presentarlo coa Guillermo, y por cierto que mi güero va a
llevar una sorpresa de l~s grandes, pues nada le he
anunciado de la llegada de mi hermano .....•
II I

•

'

Esta casa que aquí ves, lector paciente, es la vecindad ea que tienen sus hogar es Josefina y Margarita.
Las puertas de sus modestas habitaciones se encuentran frente a frente y sólo separadas por la angosta y
lóbrega calleja que dejan entre sí las dos galerías de
viviendas. Permite que yo sea tu Virgilio y que te conduzca a través del quinto círculo de este infierno q ue
en México 113.manos piadosamente casa de vecindad.
Por la puerta entreabierta de una vivienda veo una
modesta sala iluminada; allí está Margarita. iMirala!
reposa sentada en un pobrete sofá y abandona una de
sus manos entre las fuertes garras de un oficial, quien
ya supondrá~ tú que es su hermano. Charlan confiada
y calurosamente.
Resuenan pasos varoniles que rompen el pesado sile ncio de la calleja; una sombra avanza. Debe ser Guillermo; ocultémonos ea el hueco de esta puerta. Pero,
,qué silueta es esa que detiene al recién llegado y que
le hace entrar en la habitación frontera a la de Margarita? ,Será Josefina? Ella es; la he reconocido.
Pasan los minuto.; en medio de mortal silencio ....
E l hermano de Margarita consulta repetidas veces su
reloj. Ella parece inquieta, nerviosa. Al fin el militar
se levanta de su asiento, cálase el kepís, p réndese la
e,pada y abre de par en par la puerta .... Un estrecho
abrazo se dan los dos hermanos, resuena un beso y entre las sombras de la calleja desaparece la marcial figura del hermano que va presuroso a su batallón próximo a salir.
Minutos después sale de la vivienda de Josefina un
hombre; si no está ébrio lo parece, pues abandona la
calleja dando traspiés.
Vámonos, lector, que nuestra curiosidad nada tiene
ya que hacer en esta vecindad en que vegetan Josefina
y Margarita
IV
Margarita está enferma, Ha recibido una carta cruel
de Guillermo en que le dice que lo ha visto todo; en
que se llama a sí mismo idiota por haber creído que a
fuerza de amor podría salvarla. Carta atroz ea que la
insulta y que termina con estas o parecidas palabras:
"Te amé, te odiaba., te desprecio" .... . .
Josefina, la siempre fiel amiga, trata de calmar la insensata desesperación de la infeliz enamorada y le dice
mil y mil veces:
-Así son ellos, Margarita; todos son lo mismo: crueles y vanos.
Y yo, lector amigo, con profunda pena c¿nfieso, queda, muy quedamente:
iASI SON ELLAS!
México, Marzo 14 de 1913.
F. DE LA FUENTE.

No existe un fundamento legal, ni lógico ni político, ni moral, ni sociológico en que apoyar la razón, de
la sinrazón. para negarle a la más preciad'a mitad del
género humano, la mujer, el voto electoral.
El ú nico fundamento que existe, descansa, dentro de
un círculo medioeval y vicioso-en nuestro egoísmo
y en nuestra petulancia, que nos hace creer superiores
a la mujer, en estas cosas de jugar a la república o
a la monarquía.

Monumento que ostentó el altar Mayor del templo de San Felipe de Jesús el "Jueves Santo" del presente año.
Pedimos el concurso de la mujer, para todos los actos _q ue tiendan al prog reso y felicidad comunes, considerándola, entonces, como necesaria a la existencia
colect iva; empero, les concedemos el valor de lastre
social inútil, faltando así a los principios más elementales de la sociología contemporánea, al llegar al ejercicio de los derechos ¡: o líticos.
Negarle el voto a la mujer. nos parece un absurdo
sin justificación racional, puesto que, siendo el sufragio
una función pública, como lo es, no se comprende,
en buena lógica, como es posible que al analfabeto y al
inconsciente, incapaz de discurrir a propósito de la importancia del acto que realiza, con la libre emisión del
voto, se le conceda éste , y, a una mujer que posea títulos académicos o universitarios; que sea maestra de
escuela, modeladora de ciudadaooE, se le niega el de·
recho al voto, cuando lo habría de depositar, sin du
da alguna, con más alteza de miras y de principios, que
muchos de esos hombres q ue lo escamotean o lo venden, con una inconsciencia verdaderamente desconrnladora.
Por otra parte, si a la mujer alcanzan punitivamente las leyes; si está obligada a tributar, como el hombre, llegándose a despojarla de lo que posea pa1a que
pague lo que al estado, provincia o municipio le deba;
si paga contribución, repetimos, por ejercer industrias,
comercio, arte o profesión, lo mismo que por las propiedades que tenga, justo y muy equitativo es el que se
le conceda, cuando meaos el derecho de elegir a los
que han de exigirle parte de lo que posea, para el sostenimiento de ese estado, provincia o municipio.
l Cómo es posible que la mujer esté en derechos políticos a la altura del idiota, del loco y del encarcelado
criminal?
Rusia, la despótica y tiráoica Rusia, fué la primera
que. con Pedro el Grande y Catalina II, inició a
principios del siglo XVIII, un gran movimiento de réivindicacióo para la mujer.
Ese movimiento, emancipador, fué recogido, brillantemente, por las colonias inglesas y norte-americanas;

más tarde, propagado, con nuevas orientaciones, por
Erasmo, Rousseau, Furguot, Stuart-Mill y defendido
con la elocuencia de su verbo, por Condorcet en la
Convención Nacional francesa.
Desde entonces, las naciones que de progresistas se
precian, han ido concediéndole a la mujer más libertad
civil y política, adquiriendo coa e llo, más prestigios
sociales.
En muchos países tiene la mujer actualmente, voto en
las elecciones municipales, y es fama que su acción política es esencialmente moralizadora.
Nosotros pedimos también, para la mujer, el voto,
no tan solo para la vida municipal; sino para la prodncial y nacional, creyendo, firmemente, que su acción política ha de ser altamente beneficiosa para la
vida de la patria.
El día, pues, que la mujer pueda, como el hombre,
ejercer sus derechos politicos, ¡ah! ese día le daremos
un adiós de despedida a la Edad Media, y saludaremos,
sombrero en mano. a la civilización en toda su grandeza y a la Libertad, en todo su esplendor.

o

A. MONTO Y SERRANO.

La tribu de los indios orages es riqu1s1ma
Aunque sólo consta de r,ooo indh·iduos, tienen Pn la
cuenta corriente del Tesoro de Washington 53 millones de pesetas y poseen cerca de 6oo,ooo hectáreas
de terreno fértil en Oklahoma.
o o o
En la cárcel de Raugún "India" constituyen las ratas
tal plaga, que a los presos se les rebaja un día de prisión por cada rata que matan.

La sociedad "Empleados de Comercio," para festejar el vigésimo aniversario de su
fundación organizó una animada y simpática fiesta que se efectuó el domingo último en el
•
El programa de las festividades que abarcó todo el día, estuvo formado por una parte
oficial que se desarrolló por la mañana, y una familiar y rncial que tuvo su verificativo por
la tarde y la noche.
.
El programa de la ceremonia oficial fué el siguiente:
!.- Obertura por la orquesta típica Velázquez. 11.-Lectura del acta de la constitución
del centro por el secretario de la sociedad. 111.-Informe rendido ·por el presidente de la
corporación, correspondiente 21 período social de 19n a 19r3. IV.- Pieza de m úsica.-V,
- Discurso oficial por el socio activo del centro, señor licenciado Manuel Rivera Vázquez.
VI.-Lectura del acta de elecciones y toma de la protesta a l señor procurador del centro y
miembros electos de la junta directiva. VII,-Pieza de música. VIII.--Poesía alusiva r ecitada por su autor el señor Carlos Gaviño. IX.-Marcha , por la orquesta típica Velázquez.
Por la tarde el amplio jardín del tívoli se vió invadido por los niños que se entregaron
a las delicias del circo, la prestidigitación, las cucañas, etc., mientras que los jóvenes se en•.
!regaran al placer del baile y los mayores se extasiaban ante el contento de sus familiares.
La animación no decayó un solo momento en todo el día y los asistentes al agradable
festival guardarán de él un gratísimo recuerdo.
.
A él queremos contribuir con la publicación de J;;s fotografías que durante la fieita tomó nuestro fotógrafo,
tí voli del Eliseo.

Grupo de niños que asistieron al baile infantil del tín Ji. el.. dcmin!lo ¡.1arndo. Mesa directiva de la sociedad "Empleados de Comnc10, organizadores del
festival.-La Kerme~se.-Eo el circo.

�Cl

-

Ascendieron la escala,
desclavaron el cuerpo,
y en el santo sudario
con amor le envolvieron:
a la usanza de entonces
derramaron ungüentos
en las carnss de Cristo.
Y José y Nicodemo
le tomaron en brazos:
y llevándolo al hnerto
donde estaba el sepulcro
-primitivo y estrechocaminaban mny tristes,
caminaban muy lento
con el fardo divino.
Y en el blando silencio
de la noche se oían.
como asfixia de un eco,
el rumor de sus pasos
y el crujir de los huesos.
Levantaron la piedra,
colocaron el cuerpo;
y al cubrir el sepul ro
-primitivo y estrecholas mujeres y niños
del eséaso cortejo
~ilenciosos lloraban.
Y José y Nicodemo
caminando muy tristes,
con su escaso cortejo,
se cubrieron el rostro
y dejaron el huerto.
\

Los sayones cuidaban
el sepulcro, severos;
sin hablarse, sin verse,
como mármoles negros
que adornaran la cripta
del rabí nazareno:
pero vino el cansancio,
se filtró por sus nervios,
y a la hora del alba
derrotado su esfuerzo.
los soldados dormían.
Manahem, uno de ellos,
tuvo un sueño muy raro,
un magnífico sueño:
II
Vió una selva, la Selv.r de la Vida,

y en medio de la senda florecida
hierático, sereno,
y radiante de luz, al Nazareno
cun dulce tribulanza.
Y era toda la selva una esperanza ·
porque todo era fé; lus largos brazós
de todos los arbustos
se elevaban ansiosos, como justos
prodigando el amor de sus abrazos;
las flores, inclinadas,
observaban tranquilas
como abiertas pupilas
fijamente clavadas
en un punto cualquiera del paisaje,
destrozando su cáliz transparente
para _hacerlo surgir completamente
sobre el brusco desorden del follaje:
en lo alto, las floridas ramazones
agitaban sus largas cabelleras

como una multitud de centuriones
tremolando banderas:
y arrastrando sus cintas por el suelo
como la abnegación de un desconsuelo,
el agua tumultuosa
apretaba sus aros en la odiosa
esclavitud de los estrecho~ flancos
de las márgenes rudas
formadas con espaldas de barrancos
y con peñas agudas;
sombreadas por los árboles inmensos
de los bosques extensos
y tranquilos,
con las ramas enhiestas, como filos
de puntiagudas lanzas,
o más bien expresando sus anhelos,
cual una imploración hecha a los cielos
por una larga tropa de esperanzas.
III
Y el ansiado llegó; Jesús cumplía
la bienaventurada profecía
de la resurrección de entre los muertos;
y como en la ciudad de los suplicios,
cruzaba entre las palmas de los huertos
con hosanas de broncos precipicios.
Y se apagaron todos los rumores,
y se inclinaron todos los ramajes
para escuchar su voz: todas las flores
salieron al dintel de sus follajes
bruñidamente bellos
como finas cabezas entre cuellos
de tupidos encajes;
callaron el clamor de sus congojas
los sudarios de hojas,
el agua descendió como un bautizo
sobre el erial del suelo,
y en la selva se hizo
la magestad suprema del consuelo.
Y habló Jesús y dijo:
"Triste está mi alma hasta la muerte ....triste!
La túnica me viste
como una rosa mustia;
soy una flor de angustia
y estoy triste, muy triste.
Porque vengo del Reino de las Cruces;
porque soy luz de luces
y los ojos, rebeldes se han cerrado
por no mirar mi luz: soy la ternura
y en mis labios pusieron la amargura
de una esponja con hiel. He f)redicado
la humanidad en todo, y tengo heridas.
Soy el amor y están adoloridas
mis carnes sin pecado.
¡y Judas, el buen Judas, me ha salvado!

Vengan a mí los vientos sin aromas;
Vengan a mí los árboles hambrientos
de alimentar sus pomas;
vengan a mí las flores con sarmientos
y los valles y lomas
que se hallaren sedientos;
porque yo soy amor, y traigo ungüentos
para aliviar carcomas.
Que con mi voz, el viento habrá perfume
que la selva sahorne.

Y los árboles, flores
que embriagarán de olores.
Y el valle se henchirá. Y todo monte
dejará contemplar el horizonte
porque será abajado
a una línea común. Y así el collado.
Y el camino fragoso.
Todo será armonioso
cuando todo sea igual y humanitario:
las hojas cubrirán como un sudario
los árboles escuetos
y vestirán sus largos esqueletos
con el rico follaje
que hará sombra y frescura del paisaje.
Esta frescura alcanzatá a las flores
más distantes y solas
y en aquel desamparo en que han vivido
darán a cambio del frescor sentido
e l mejor perfumar de sus corolas.
Todo se fecundizará pródigamente:
el agua del torrente
bajará por el llano con su fino
chorrear; y en el camino
brotarán floraciones estupendas
que han de alfombrar las sendas
para el paso de un ,:nevo peregrino.
Nada será mezquino
y todo bueno
cuando todos se amen. Porque el ámor redime:
Yo soy el Redentor
y soy sublime
porque canto el Amor.
Sed como el sol, que todo lo ilumina
con claridades blondas.
Sed como el mar, que teje su cortina
con recíprocos besos de las ondas.
Cuando todos se amen, la armonía
será como encantada melodía
que llevarán los vientos
a todos los oídos.
Y serán redimidos
todos los irredentos.
iOh Amor! iOh santo Amor! Tiende los brazos
y vengan tus abrazos
como una redención.
iOh Amor! iOh santo Amor! .... Mírame; triste
está mi alma hasta la muerte .... triste!
La túnica me viste
como una rosa mustia.
Soy una flor de angustia
y estoy triste,
porque vengo del Reino de las Cruces!

t

•

•
Los señores gobernadores entrante y saliente, t:~trechándose la mano.-EI señor de La Barra
y las comisiones que lo felicitaron.

El Sr. Lic. de La Barra toma posesión del gobierno
del Estado de MéxiGO
El j~eves de la "Semana Mayor" protestó y tomó
pose~10n del _pnest? de gobernador del Estado de
México el senor Lic. don Francisco León de la Ba·
rra, se_cretario de Re laciones Exteriores del gabinete
del_ senor general H uerta, en medio del delirante entusiasmo de sus nuevos gobernados.
Las ~~ó~icas ~e !os enviados y representantes de
los p~nod1cos diarios, dan cuenta de las brillantes
festividades con que los habitantes de la ciudad de
Toluca manifestaron su contento por la designación
de_ su nuevo gobernador y la toma de posesión del
primer puesto administrativo de aquella entidad.
Todos los gr~mios y ~o:poraciones de la capital
del Estado enviaron com1s10nes, tanto a la estacióna_ saludar al señor de La Barra a su llegada a la
cmdad, como a la ceremonia de la protesta en el salón de la cámara de d iputados del Estado.
Después _de dicha ceremonia, el nuevo gobernante
fué obsequiad~ ~?n banquetes y recepciones, y en
todos ellos ;ec1b10 nuevas muestras del gran aprecio
e_n que le henen los que han encomendado sus des·
haos ?' su pericia administrativa, corrección y caballerosidad, cualidades que todos nos complacemos en
reconocer al señor de La Barra.
Indudablemente, el recuerdo de estas tiestas inaug:urales durará mucho en la memoria de los que asisheron a ellas, tanto por su suntuosidad como por la
a~ta significación que tienen para el Estado de Mé•

IV
Una brusca invasión de francas luces
alumbró la espesura
que la niebla embozaba con sus chales
y desgarró la altura
con el filo sutil de sus puñales.
Manahem despertó. Y aquellas luces
continuaban hiriendo su retina
con igual lucidez. Y entre la fina
•claridad de los huertos.
vió un cuerpo que ascendía
coronado de luz.
Jesús cumplía
la bienaventurada profecía
de la resurrección entre los muertos.
JOSE F. ELIZONDO.

XICO.

_¿1 señor Lic. de La Barra J la comisión de la escuela de Jurisprudencia de To!uca que le acompañó du·
rante su protest!.-El senor de La Barra y su antecernr Ing. Medina Garduño.-El señor de La Barra
y_sus acompanantes en la plataforma del tren asu llegada a. Toluca. Fots. Roqueñí y Pichardo de Toluca.

En esta plana hallarán n uestros lectores varias
fotografías como recuerdo de esta fausta ocasión.

�JNS1Cii'ITO
Por las seculares olmedas del parque, cúpulas vivas
henchidas de gorjeos, paseaba el veterano general las
rebeldes reliquias de un furibundo ataque de gota,
amenizado por los ferinos ramalazos de la ciática. Apoyábase en su bastón de ~aña de Indias con muletilla y
contera de oro, que ya pedía reposo en el asilo de una
vitrina, y al llegar junto a las ruinas de la capilla románica, evocada allí piedra por piedra para confusión
de arqueólogos futuros, detúvose contemplando algo que
rebullía en la arena del paseo, pulidamente barrido,
sembrado de lunares áureos.
Huésped era el inválido general de la condesita viuda
de los Volmires, cuyo difunto esposo, prócer artista,
babía trasladado a los jardines de su castillo de Pomares la vieja iglesia que en sus estados de Izarilla se desmoronaba roída por los siglos, joya de alto valor, apFisionado entre los concéntricos arcos de su severo pórtico, y los relieves un tantico livianos y e~catológicos, de
su famoso ábside, contemplados con picarescos guiños
por los escrutadores ojos de cien generaciones de cristianos. No quiso el finado conde restaurar la maravillosa joya arquitectónica, sino, simplemente, guardarla,
conservar!~, protegerla, alejándola de toda profanación;
y al erigirla de nuevo en el parque de Pomare~, ceñida
por la yedra, desmantelada y carcomida, aumentó la
serena belleza del templo humilde, permitiéndole conservar su aspecto ruinoso y venerable, pátina impresa
en sus seculares piedras por el cansado avahar del
aliento de los años
Allí se detuvo el rnarqu.;s, , istiendo su traje matinal

Señor Lic. don Antonio de la Peña y Reyes nuevo
Oficial Mayor de la Secretaría de Relaciones
con grado de Ministro Residente.

Es¡a,ecial para "El Mundo Ilustrado."
¡Mañana triste de mis amores!
Que entre tus nieblas tú me trajiste:
Penas muy hondas, cruentos dolores!
Caía la lluvia menudita y fina,
Y allá en la altura jugueteaba loca
La parda enamorada golondrina!
Mi rubia Virgencita, corno el cielo
También lloraba; al comprender mi enojo
Que lo engendraba mi furioso celo!
.¡Loco y torpe tenía yo el pensamiento!
Si acaso fué la causa mi torpeza
De tu hondo dolor y tu tristeza:
De rodillas imploro tu perdón;
Ya que tengo tao duro el corazón
Que nunca de lo que hago me arrepiento!
México, 30 de septiembre de

19 1 2 .

FRANCISCO SANCHEZ MARIN.

Los colores demasiado chillones, son los que más
agradan a los salvajes y a los niños. En cambio, las personas ilustradas gustan de to0&lt;,s suaves.
La mujer verdaderamente distinguida, no trata pues
-de llamar la atención de esta manera, y escoge, espe-cialmente para andar en la calle, tintas más adecuadas.
Una mujer vestida de blanco, inspira al hombre más
respeto; está como rodeada de una aureola, cuyo círculo, no se atreve él a franquear. ,
El color blanco, es el que mas gusta al hombre ver
en la mujer.
Es un color luminoso, sin ser llamativo.
El ropaje blanco tan celebrado por todos los poetas
del pasado siglo, sienta en toda edad.
Por lo menos, puede llevarle hasta el propio umbral
d e la vejez, y ni aún se puede criticar, Jo lleve una anc iana' siquiera sea para andar en casa.
Es el color símbolo de castidad, que igual viste en la
gentil doncella, que en la digna rna&lt;;lre de farnili_a, que
en la venerable anciana.

¡Qué poquita cosa sois las mujeres!
-iEhl ¡Alto ahí, caudillo victorioso, ganador de .... !
¿De cuántas batallas .... ? ¡Ya he perdido la cuenta ... . 1
-Mira, muñeca, yo sólo, no te diré que haya ganado
ninguna; pero yo con los rníos,imás de ciento! ¿ Looyes?
¡Más de ciento .... ! Y no me tires de la lengua ... . . .
-Bueno, pues corno usted ha declarado que yo lo
domino, que Jo subyugo, que Jo tsclavizo, resulta que yo,
tan poquita cosa, he dado jaquemate a todo un "vencedor de cien batallas .... " En ciento, ¿no ? ¿No ha dicho
usted en ciento .... ?
- i Marisabidilla!
- .... Y como contribución de guerra, condeno a la
plaza rendida a que no se marche hoy tampoco. ¡Se
quedará usted aquí, esclavizado, toda la semana!
-iEb, niña; que eso no vale .... iQue estoy muy atareado.....
- Sí, estudiando la vida y costumbres de las lagartijas de Pomares .... iAy, pobre animalito .... !
¡Si está inválido también, mi general!
-Esto es lo que miraba yo. Alguna piedra ha caído
sobre él, y ya Jo ves; mientras la cola se habrá quedado
por ahí "echando rnaldiciones"- corno dicen los chiquillos-, él. con sus patitas derrengadas, se agita aquí haciendo desesperados esfuerzos por huir, por escapar . ..
-Asust"-do por su glorioso bastón de usted de mariscal de Imperio.....
-Impulsado por el instinto, hija mía; por el espolean·
te instinto de conservación, superior a todo cálculo, a
todo deseo, todo empeño .... Es la vida, la que habla y
se rebela, y grita, y se defiende .... El ansia de Yivir :
·•Ja obligación" de vivir que combate en lucha abierta
con el dolor, con los ayes, con la muerte misma .... S i
yo te contara ..... .
- !Si yo te contara! ¡Si yo te contara! i Pues es claro
que me Jo contará usted! ¿No sabe usted que yo "me
perezco" por sus cuentos?
- No es esto cuento, precisamente.
- Mejor que mejor .... Aquí, en este banco .... , poé·
ticamente cobijados por este dosel de jazmines ... ¡Ajajá!
¿Va mejor esa patita ?
-Va mejor, zalamera, va mejor; siquiera para poder
huir de tí. ... ¡dominadora!
-Coleccionaré el piropo; recojo la flor, la coloco entre las hojas de mi álbum, cierro, la aplasto, coloco endma todo el peso de mi reconocimiento .... y pregunto:
¿Se trata . . .. ?
-De .... irni suicidio!
¡Pum ... ! Pero, general, por Dios, ¿cuándo se nos ha
suicidado usted? ¡¡Y sin avisar .... !!
-No, no; vayamos por partes, Ya te lo he dicho yo
con mi retintín .... No es que me haya suicidado yo ;
es a¡ue ......
- /Suicidó usted a otro?
- iHas dado en el clavo ?
-Y a usted la dará la academia con la badila en los
nudillos, el primer día que apronte usted por allá, señor
inmortal. .....
-Pero, hija mía, si no hay m,;ido de expresarlo Pn
otra forma .... ! Yo no maté, no :,.sesiné ... . "suicidé'
a un infeliz en medio de una carretera .... Iba yo con
Juan, en el "auto" de los Frontori ....

Sr, Lic. Salvador Urbina, nombrado agente del Ministerio Público adscrito a la procuraduría de
Justicia.
de blanca franela, ligero y confortable, y allí lo halló la
eondesita viuda, ataviada de blanco también, con airosa
falda de piqué, blusa de seda, zapato de hilo y graciosa
"canotiére" de paja de Italia. Traía en su mano una raqueta y la higiénica sesión de "sport" había encendido
las rosas de su rostro aniñado, ingenuo, adorable.
Acercóse con tácitos pasitos cautelosos al absorto general, sumido en sus investigaciones curiosas, y al ver
rápidamente qué era aquello que tanto llamaba la atención de su viejo deudo y amigo, adoptando un gesto y
una actitud cómicamente severos y petulantes, recitó,
blandiendo la raqueta, como si de la palmeta de un fie ro dómine se tratára:
"Vió en una huerta
dos lagartijas,
cierto curioso
naturalista" ....
- i No es eso, general ?....
Y estalló en áurea carcajada cristalina.
Sorprendido el nuevo Buffon, respondió a la bella
declamante :
- No, chiquilla, no ; no tan así; pues ni yo soy naturalista, ni este espléndido parque es una huerta precisamente, ni esto son dos lagartijas, sino una, y, si me
apuras un poco, ni una siquiera: un poquito más de media, escasa -como dice el chascarrillo.-Mira.
- /Asquito, general ?
- jNo," lonta! ¿Por qué ?
- i R epugnantito, marqués ?
- iPues no mires, ea .... ! Te Jo e xplicaré yo ....

-El de los 400 H-P. mal contados .... Adelante.
-El carromato aquel, modernísimo, en su tiempo,
que les ha dado tantos disgustos .... Hay días en los
-que parece que á todos sus caballos un gitano bellaco
les ha puesto perdigones en los oídos, y el día de autos ..... .
-El día del "auto" ..... .
-Sí, bien puedes llamarlo así; el día del auto era uno
~ie ellos. El armatoste de Frontori estaba imposible.
Ibamos por las pendientes de Fresneda, a buena mar-cha,, pues yo tenía prisa, y al doblar un recodo, en Jo
más alto de un repecho, al iniciarse una rápida bajada,
.a cien metros de nosotros vimos un hombre que ,caminaba en la misma dirección nuestra. Ya sabes Jo estre-cha que es la carretera en aquellos sitios; lo alto de los
taludes que la encajonan ...... El hombre caminaba
abstraído, zigzagutando un poco, con la cabeza inclinada sobre el pecho y las manos hundidas en los bolsillos de su pantalón, preocupado, fuera de este mundo...
lbamos a echarnos encima de él, íbamos :,. aplastarlo ..
Inútil fué tocar la bocina hasta destrozarla, inútil darle
-voces .... Aquel hombre debía de ser sordo como una
'tapia .... Avanzábamos, nos precipitábamos .... Probamos el freno, y, efectivamente, le da por funcionar, por
-andar premioso .... Y enton_ces, Juan, jugando el todo
por el todo. y en este todo nuestras vidas, se lanza por

Organización de la comitiva ciclista al pie del monumento de Carlos IV.
pués de examinarlo, dirigióse a mí, y medio en serio,
medio en broma, me dijo:
-Mi general, es usted quien ha matado a este hombre.
- /Yo?
-Ni más ni menos. Vea usted.
Y me enseñó un revólver y una carta hallados en uno
de los bolsillos del muerto. La carta era la consab ida
súplica: "Señor juez. No se culpe a nadie de mi muerte" .... firma y fecha: la del día, la del mismo dia aquel,
cuya mañana transcurría aún.
- Este infeliz ha salido de su casa dispuesto a quitarse la vida .... Perturbado por este negro pensamiento,
absorto, fuera del plano de este mundo, no se percató
de q ue la muerte galopaba hacia él, libertadora, y al
verla pasar a su lado, rauda, "inevitable," el instinto de
conservación, despertando despavorido, le ha causado
una conmoción tan honda, tan intensa, que ha hecho innecesario el empleo del revólver. . . . Como el ser
más enamorado de la vida, este desventurado ha muerto "de miedo a la muerte" , a la muerte, a quien él iba
a buscar animoso y decidido. . . . A este hombre, mi general, "lo ha suicidado usted! ...... "
VICENTE DIEZ DE TEJADA.

Los ciclistas listos para partir.
entre el hombre y la cuneta echando venablos. . . . . • A
pesar de la rapidez del instante, pude ver cómo el boro
bre, al sentir el auto encima, dió un violentisimo salto
&lt;le costado, sin que el carruaje Jo tocase, y, como si éste Je hubiera dado un topetazo, salió despedido del camino y cayó como un fardo al pie de un bardal, a un
fado de la carretera.
Al terminar la pendiente, detuvimos el coche y retro-cedimos para cerciorarnos de que ningún mal habíamos
-causado a aquel mentecato.... Tendido estaba en tie,rra, donde yo había visto que caía .... Llegamos á él,
Jo llamamos, lo zarandeamos ... . estaba muerto ....
- / Muerto?
- iMuerto .. ! No me engaño yo en estas cosas .... Le
reconocimos someramente .... ; nada, ni una rozadura,
ni un golpe .... ¡y muerto .. ! Aquello era espantoso.
'Tornamos a Fresneda; dí cuenta al juez de lo ocurrido
y en el mismo auto condujimos al Juzgado al Jugar de
la catástrofe ....
Registraron al difunto y los documentos que encima
llevaba corroboraron la declaración de los alguaciles,
-que al punto lo reconocieron: un desventurado vecino
&lt;le J, resneda, presa de una terrible enfermedad, cróni•Ca, incurable ....
Algo entregó uno de los alguaciles al juez; y éste, des-

E n " posse."

EXCURSION

Señor general c'on Arr.oldo Casso López ascendido
a general de Brigada recientemente.

Rumbo a l "Cristo."

AL "CRISTO"

Los clubs ciclistas de la ca pital organiza ron el domingo pasado una exc ursión a la hacienda del "Cristo" para ofre cer sus respetos al señor general don Félix Díaz,
jefe de la re volución pasada, quien reside habitualmente en dicha hacienda, como se sa be.
A las sie te de la maña na del citado día, los miembros
de la excursión se reunieron al pie · de la estatua d~
Carlos IV, en la plaza de la Reforma, y poco después
emprend ieron el viaje a la finca de campo.
D esgracia damente los ciclistas no pudieron cumplir
con su pro pósito, pues el señor general Díaz tuvo q ue
asistir el domingo a l ba nquete ofrecido al señor general
Blanquet, del que damos cuenta en otra parte, y no r,udo recibir el saludo de los "sportme n;" pero si desde el
punto de vista social la excursión se puede decir que
fra casó, desde el deportivo fué todo un gran éxito, y
como tal debe consignarse e n los anales del ciclismo.

�TEATRO MEXICANO.-"MAMA."

El estreno de la preciosa comedia de Martinez Sierra titulada "Mamá" fué un completo éxito, un triunfo
en toda la línea, pasando el público boras deliciosas gozando de una obra escrita galanamente, con delicados
pensamientos y con un fondo de bella moral.
Por el argumento de "Mamá" que dí en mi crónica
anterior, habrán visto los lectores que se trata del triunfo del cariño materno sobre las realidades de la vida,
sobre la manera de comprender la existencia de aquel
rico fabricante, que, como todos los que amasan capitales, se figuran que la dicha y la honra está en el voluminoso libro de Caja. La comedia es altamente teatral
en su conjunto; puede que en el segundo acto se diluya
algo el asunto, quizás la misma sencillez de la fábula
perjudique el interés, pero de ahi a decir que tan linda
comedia no es teatral, comn alguien ha dicho, hay una
diferencia enorme, que solo se salva teniendo un concepto muy raro del teatro.
La interpretación fué muy acertada por parte de todos en general. María Luisa Villegas estuvo admirable
de naturalidad, de intención y de ternura en el acto
. primero. En el final del segundo tuvo frases muy bien
dichas, e igualmente en la escena con su esposo, cuand o resalta con el arte supremo del autor toda la psicología de la obra:
Muy bien Emilia del Castillo, que supo imprimir al
personaje de "Cecilia" la delicadeza, el áogel, el puro
matiz de la niña que hace poco salió del colegio y siente por vez primera la caricia del amor en su alma virginal. En la escena con el cínico seductor estuvo a muy
buena altura, y cuando sabe que el mismo hombre también habló de amores a su madre, a "Mercedes", dijo
con inspiración aquellas frases, reveladoras de terrible
desengaño.
Joaquín Coss luchó y triunfó con el desairado papel
de marido desconocedor del mundo y supo darle el matiz verdadero a un tipo de por sí incoloro y nada sugestivo. Mutio bien. sobre todo en las escenas de pasión,
aunque pecando de cierta monotonía en las mismas, y
no debe seducirrn igualmente a una casada que a una
casi colegiala. Cervantes, perfectamente en el viejo
mundano, calavera, que hace de la noche vida, que sufre las groserías de su yerno con cierta filosofía de buen
tono. Fué muy aplaudido el vetei;ano actor.

do sobre sí la atención, destaquen las bellezas inmortales y cubran con su autoridad los pasajes que repugnan
a las modernas tendencias y procedimientos del drama
lírico.
¡Qué de artistas evoca mi memoria al tratarse de interpretar "La Africana." En tiempos no muy lejanos el
colosal Gayarre, aquel tenor sin segundo en los anales
del mundo lirico. Con anterioridad Tamagno, oído en
México y del que nada tengo que decir, puesto que se
le conoció aquí. Y en fin, épocas muy remotas, por la
Fricci, Steger, Giraldoni padre y Medini, un cuarteto
sublime, según asegura crónica que relata el estreno de
la ópera de que me ocupo en la Scala de Milán ¡Qué
estreno tan desgraciado! El día a que me refiero-cuenta la cronica mencionada-que era el 19 de Mayo de
1866 el público se aglomeró en las puertas del paraíso y
de ta platea varias horas antes 'que empezase el espectáculo.
Varios trajeron sillas plegadizas para sentarse en la
calle, durante el tiempo interminable de espera, y muchos pensábamos todavía traer con nosotros el almuerzo
y una botella de vino: la plaza de la Scala se había convertido entonces en un espacioso "salón comedor."
El espectáculo, segun las costumbres de aquellos tiempos, empezaba a las 7.30 p. m. y
terminaba al dar la media noche.
i Seis horas precisas de permanencia en el teatro! Aquel público gastó bien su dinero .... Pero
el ~xito no fué igual a la expectativa.
El preludio del primer acto
tuvo un gran suceso; pero G iraldoni fué herido de una imprevista depresión de voz.
El segundo acto fué todavía
aplaudido, pero el tercero, para
el que era inmensa la expectativa debiéndose ver en la escena
el buque, a causa del infeliz re!;ultado de los mecanismos, obtuvo un suceso de desilución.
También el tenor Steger, como
Giraldoni, en el cuarto acto sufrió una depresión de voz; los
coros, además, desentonaron bastante, la orquesta tocó con desgano.
El crítico Cielo Arrighi, que
más tarde fué el fundador del
teatro dialéctico milanés, dijo
cosas tremendas del espectáculo
y de la ópera, provocando vivísimas polémicas en pro y en con-

tra de "La Africana." Felipe Filippi la sostuvo a más:
no poder, otros reputados periodistas, León Fortis en el
"f'ungolo," José Rodani en la "Gazzetta di Milano,"
rompieron lanzas contra el "ultramontanismo musical"
(iqué escribirían ahora después de la aparición de los.
Strauss, de la Debussy, de los Charpentier, de los Wagner, etc !) y en favor del arte indígena.
Sin embargo, la ópera quedó en el repertorio por varias temporadas consecutivas, y el público se entusiasmé&gt;
por el final primero, por el dúo de amor del cuarto acto, y por los famosos diez y seis compases del quinto
acto.
"La Africana" es de las óperas que en México apenas se conocía por la generación presente y por tal motivo la Compañía que actúa en el Colón merece ser elogiada por haberla puesto para presentación de parte delos artistas.
No he de ser, por tanto, exigente en el juicio que hede emitir sobre la interpretación de la partitura de Meyerbeer que, en conjunto obtuvo aplausos. Mlle. Therry
hizo una "Selika" muy buena. Su voz de timbre muy
dulce, extensa, de volumen igual, se presta a los papeles.
dramáticos, y por tal motivo fué muy celebrada la manera como cantó todo el acto segundo y la brillantez;
que dió al dúo del acto cuarto, esa página musical vibrante, melodiosa como grito del alma enamorada e impregnada de un ambiente exótico admirable. Como artis-

Teatro Mexicaoo.- "Mamá."-Una
escena del acto III.- Señorita del
Castillo y señor M utio.

Teatro' Mexicano.-"Mamá." -Una
escena del acto II -Señorita del
Castillo y señor Barreiro.

TEATRO COLON.-"LA AFRlCANA"

No, no está vieja la hermosa partitura de Meyerbeer,
a pesar de ser la más desigual de todas, pues los arregladores combinaron con poco tino las cuatro orquestaciones que había compuesto para el disparatado libreto de Barbier y Carré.
Yo quisiera convencer a los que se empeñan en expedir la papeleta de defunción al repertorio meyerbeeriano, de que las obrAS principales, salvo ''La Africana,"
cuya representación póstuma tuvo lugar el año 1865, se
~trenaron en el primer tercio del siglo pasado, y, por
consiguiente, vale la pena de meditar si debemos rechazarlas por malas o por anticuadas.
Si el propio Meyerbeer retrasó el estreno de "El Profeta," y no consiguió ver representada "La Africana,"
precisamente porque no encontraba artistas dotados
de las extraordinarias facultades y de las especiales
condiciones de voz y de estudio que su música requiere,
no es extraño que hoy, convencidos todos (yo no lo estoy) de que los cantantes escasean, debamos limitarnos
a escuchar, con el respeto natural, distinguiendo de
épocas y procedimientos, éstas que antaño se consideraron obras maestras y hogaño sólo deben ser representadas con repartos de autoridad indiscutible que. atrayen-

oicas mi opinión modesta por ser
mía, pero razonada en cootra de la
referida partitura. Véamos ahora algo de su interpretación.
Mlle Carpentier hermosa si las
hay, sujestiva como pocas, escultural entre sus téoues velos de gasa,
obtuvo más triunfe, con la plasticidad de su belleza, que con la frescura de su voz. No obstante supo
dar mt1cha expresión a las frases salientes de la partitura: "Yo soy Tahis, el ídolo frágil que viene por la
vez última a sentarse en tu mesa enflorada. Mañana va no seré para tí
sino un nombre ...... sólo un nombre." A lo que replica "Athenael"
con voz severa: "¡No, no! ...... Yo
aborrezco vuestras falsas embriagueces .... No, no .... aquí sello mis labios. Pero a tu palacio iré yo mismo oh pecadora. a llevarte la salvación y estoy seguro de Vencer al infierno al triunfar sobre tí."

"primissimo cartello." Su voz fresca, bien manejada, extensa, se mostró en la plenitud de su arte, por
cuya razóo desde su salida en el acto primero, hasta el final de la ópera el público le prodigó ovaciones.
La caoción de "Adamastor" en el
actc tercero la oímos perfectamente
interpretada, y en el cuarto, cuando
vacila ante el juramento que ha de
hacer. veocido por el amor ioteoso
que profesa a "Selika," supo expresar sus vacilaciones con un fur:&gt;r y
una intensidad dramática, que produjo gran efecto en el público.
Siempre ha sido el personaje de
"Vasco de Gama" un gran escollo para los tenores de manera que había
viva curiosidad por ofr a M Affre
en el personaje del navegante por·
tugués, y la verdad es que no defraudó las esperanzas del público.
Caotó bien el primer acto y lo mis-

Teatro Arbeu.- Enriqueta Sala, la noche desu presentación en "El Conde de Luxemburgo."
ta nada dejó que desear, demostrando que posee mucho teatro y que se personifica con el
personaje.
La "Inés" que interpretó Mlle. Charpeotier
fué discreta nada más, conociéndose que la tesitura de su voz no es precifamente muy apropósito para esta parte de la ópera de Meyerbeer. No obstante, en el famoso "septimino"·
del acto segundo compartió los aplausos con,
los demás cantantes.
Teatro Arbeu. La Peral y Pareva en El Conde de Luxemburgo
El barítono Montano hizo un ".'folusko" de-

roo el segundo luciendo sus cotas
redondas y sonoras en el "septimino" del segundo. Y, donde lució todo su mérito, fué en el acto cuarto
en la romanza famosa "¡Oh paradiso .... !" que cantó eon arte suma
filando las notas con delicadeza sentimental, y dando profunda expresión a todo el recitado. El tenor de
que me ocupo posee excelentes facultades, y por tal motivo no es de
extrañar que el público lo aplaudiera con entusiasmo, como igualmente
ha de hacerlo en "Aida'' y en "Los
Hugonotes" óperas que canta como
uo verdadero maestro.
El resto de la interpretación de
'·La Africaoa"sepresta a pocas alabanzas, ni el co,o del acto primero
resultó con tan poca gente, ni el ves· ·
tuario de aquellos indios con botas
americanas produjeron sino risa, ni
el abanico "japonés" con el que
"Selika" refresca la cara de "Vasco" dorrr.ido, resulta, oí en fio, ¿ a
qué seguir? todo ello, sólo críticas
acerbas merece.

Y así en toda la ópera la hechicera cantante nos sedujo no dejando
apenas que se oyera el juicio severo que nos advirtió la hermosura de
un sol que se pvne ya como cantante, en los horizontes del arte.
En cambio radiante, luminoso, potente, en todo el vigor de sus facultades triunfó el barítono Montano
interpretando la parte .de "Athenael" de uoa manera irreprochable.
En las escenas culminantes, ~upo
dar al tipo, toda la unción mística,
toda la penitenc:ia, valga la frase,
con la cual consigue la victoria del
bien sobre el vicio. Largo sería seguir al notable cantante en todas las
escenas que fueron premiadas con
aplausos contínuos; baste decir que
su voz fresca, dulce, perfectamente
manejada, sólo alabanzas merece.
Los demás intérpretes cumplieron
bien, sin que nada notable tenga que
· señalar el cronista, y las bailarinas
también recrearon nuestra vista.
¡Qué lástima que no salgan vestidas
con trajes de la época!

ººº
No tiene en -Méxic~ grandes partidarios la ópera "Thais" del maestro Massanet y ya en otra ocasión,
hace años expuse en uoa de mis eró-

Teatro Mexicaoo.-"Mamá."-Una escena del acto 111.-Señorita María Luisa Villegas
y señor Coss.-Teatro Arbeu.-Josefina Peral en " Geisha."-Teatro ::\lexicaoo."Mamá."-Uaa escena del acto IIL- Señorita María Luisa Villegas y señor
Mutio.

LUISmE LARRODER.

�trara con tal que fuera biieno y decente. Ahora se le
presentaba una ocasión y era horrible desaprovecharla.
El seguía estudiando el p rocedimiento más eficaz de
comunicarse con ella que cada minuto le parecía más
inasequible.
Al llegar la noche ella todavía permanecía en el balcón y él logró divisar a uo mensajero. Por u n peso le
llevó aquel papel portador de tantas emociones. Ella lo
recibió temblando. Contestó otorgándole la entrevista
que le pidió, al día siguiente, frente a una tienda de
modas.

El Tango Brasileño

•

El"baile se impone a hora más
que ouoca; el baile triunfa por
todas partes, y si leemos las descripciones de la vid&amp;. alegre de
París, de Londres, de Nueva
York, de Madrid, etc., etc., nos
encontraremos coo que al café
cantante, ha sucedido el café,
danzante.
A las palabras generalmente imbéciles de a lgún cantante ebrio,
que grita coplas obscenas e n uoa
taberna nocturna, ha sucedido la
danza, esa poesía muda como decía a ntes el v iejo g riego S imóoi·
d es. No hay a hora un sólo "restaurant" de París, desde el ¡nás
e legante hasta•el último sitio donde es permitido cenar, si uno se
respeta, que no tengan sus danzantes. Son españolas eo su mayor parte.¿ No es España e l país
por excelencia de la danza?
Se cena y se bebe champaña,
mientras que jóvenes y lindas
muchachas, con corpiño escarlata salpicado de lentejuelas que
1..s asemeja a insectos deslumbrantes, danzan fandangos o seguidillas. Después, como hay un
contagio de la danza, muy pron,
to los concurrentes suceden a la
compañía del establecimiento.
Y se ve a mujeres elegantes
valsar, y danzar el tango brasileño, que no se precisamente si se
bailará e n el Brasil, pero es un
hecho que con este nombre se
conoce por toda Europa.
De todos modos, el tango sólo,
o a dos, hace furor en este momento. Se ha visto hace algún
tiempo instalarse en París, profesores de tango. Tienen muchos discípulos y están en camino .de hacer fortuna. Esto durará
hasta que una nueva danza, haya
destronado al tango.
¿No ha habido un tiempo eu
que el "cake walk" el pobre "cake walk" tan olvidado hoy, hada
furor? Se bailaba en el teatro y
eo los salones. Está d ifunto ahora el "c:,.ke walk." Era divertido,
sin embargo, y casi simbólico.
Los filósofos, en efecto, con sólo
ver divertirse la gente, juzgan
las c ualidades o los vicios de una
raza.
"¡Cuántas cosas en un minué!"
decía e l danzante Marce!. iQué
e nseñanzas no había en esa "nigger dance!" El "cake walk," en
cierto momento, hace siete u ocho
a ños, se había convertido en la
" locura del día," como -se decía
del vals en tiempo del Directorio,
Y como lo exótico arrastra t ras
de sí muchos entusiastas. de ahí
que el baile a que nos referimos,
o btenga un éxito completo. No
es feo, en verdad: por las figuras
que presentamos comprenderán
nuestros lectores, que reune finura, gracia, a rte y delicada e legancia. Quizás no sea a propósito
para los grandes escenarios donde triunfaron la Essler, la Montes, la Nena, la Rosita Mauri, y
hoy soo adip.iradas la Taglioni" y la Merode, pero en los
salo~es, .º en los pequeños teatros de los espectáculos
a l aire hbre, e l Tango Brasileño, es un descubrimiento
más bello, que otras danzas d e estos ú ltimos años, que
.al descoco unían la fealdad, la carencia absoluta de estética.
Este vals a la moda no exige preparaciones especiales, no h ay torrentes de fuego, ni luces fuertes de bengala, no se descalzan los pies al estilo de la Duncan,
cuyas danzas acaban de ser prohibidas eo Alemania, sino que alardeando de corrección aristocrática, y al compás de una d ulce inelodía e l cuerpo se mueve con pi·
ruetas muy bellas, la pareja se desliza en giros veloces,
y la m ezcla de tango voluptuoso y de vals caballeresco,
nos seduce y encanta.
El vals a la moda pronto ha de venir a México, e l
c uerpo ductil y a rrogante de la mexicana se p resta para esta danza, tan sutil, tan ligera, tan llena de ensueños en sus vueltas rapidísimas.

o o o
Se conocieron, se desengañaron. Para ella resuJtó él
un truhán de siete suelas. Para é l,era e lla un poco cursi y sumamente interesada.
Apenas se habían hablado d urante ua mes y ya t rataban de buscar un pretexto para romper sus relaciones.
A los padres de la chica les costó un disgusto. No h abí_:1
modo de solucionar ni de resolver el problei:na. El siguió solo y ttiste sin apartarse del celibato en que su
suerte le colocaba para "in eternum."

o o o

Mesa de honor en el banquete ofrecido el domingo p~sado a l General Blaoquet con motivo de su ascenso a
divisiona rio.

f

Los a rtistas que se presentan en
esta página bailando el Tango
B rasileño son Mlle. Arlette Dor•
gére y M. Duque. Ambos de g rao
fama e n París, presentan las div~rsas actitudes, de baile tao g rac ioso y que en la actualidad es
la moda en los salones del mundo e legante.

Como nave batida por el viento
Luchando sin cesar por el destino,
S igo incierto y sin rumbo mi camino
B uscando la quietud que ya no encuentro.

Nervioso_. esbelto, la a ctitud apuesta,
fin? pluma¡e y tornasol golilla,
all!vo como un rey de horca y cuchilla
e l noble gallo a combatir se apresta.

La vida sin a mor, es cruel tormento
Se torna por amor el S er d ivino
'
E n un hombre mortal que a l mundo vino
Tan solo .por salvar a l irredento.

Llega el rival, y su arrogante c resta
- que nunca el miedo en e l combate humillaorgulloso levanta; m ientras b rilla
curva navaja e ntre sus patas puesta.

Ojalá en tu alma se despierte
Ese a mor inmortal fuente de vida,
Amor que torne en p róspera mi suerte

Mír~se de hito en hito los campeones,
y esgrimen con furor sus espolones
hasta que alg uno a su enemigo h iere ;

Y me devuelva la quietud perdida,
Amor que desafiando hasta la muerte
Sea baluarte de paz apetecida.
HECTOR NUMA JEULLU,

porque de p ronto, en púrpura teñido,
a u~o de ellos se vé, que, a l fin vencido,
vacila, canta, se desploma . .. . y muere.
R AUL A ESTEVA.

SAJERO§

N o era lírico; era soifador, por exceso de honestidad
y de buenos sentimientos. Nacido de nobles quedó huérfano a los qui nce años. A los veinte estaba a rruinado y
emigró de su patria como quien va a dar un paseo, en
p rimera de un buque alemán que hacía su viaje inaugural coo la p roa empavesada, luciente y magnífico.
C uando el joven viajero llegó a Buenos Aires se instaló en u n hotel.
·
Rápidamente encontró colocación en u na casa introductora de vinos. Escribía a máquina, cobraba y llevaba
los libros.
Por espacio de un año su existencia se deslizó p láci·
damente, sin otros quebrantos que los d el trabajo tan
poco halagador y llevadero. S in embargo, lo soportó, lo
sufrió, fué mártir, fué casi héroe.
Con p rofueda melancolía recordaba sus correrías por
Europa, lleno de brillantez mundana.
El aventurero regocijante se había convertido en mo&lt;iesto oficinista, sin a mbiciones ni envidias.
Un domingo por la tarde, caminando por la calle de
J uncal al llegar frente a un balcón, se fijó en una s:ñorita que jugaba tras los cristales con varios perritos sobre u n diván. Pensó en aquellas mujeres que había conocido e n París, mujeres de pecado; en aquellas q ue había conocido e n Escocia, como abadesas t ristes; en aquellas de Italia maternales y alegres, siempre frescas como
rosas de amor en e l hogar, bajo e l dombo azul del c ielo
latino. Pensó en hallar una mujer con perritos o sin
e llos que le comprendiera y le subyugara, que fuera para su alma un consuelo y para su pecho uná pasión. Se
casaría. Amaría por primera vez con locura.
Por la noche, en la soledad de su cuarto, volvió a filosofar sobre su destino.
Se arrepintió de haber pensado tanto aquella tarde en
tas mujeres. Ninguna merecía la pena de ser querida.
Todas eran egoístas y engañadoras. Los santos padres
q:ie tanto abominaban de ellas, tenían razón.
La ¡:nujer e ra, según no sé qué escritor, enemiga de
lo~ fuertes.
¿Qué fué de Fulana que engañó a su esposo y huyó,
dejando una huella de dolor y de sangre? /Qué fué de
Menganita y de Zutaoita coque tue!as y cursis cuyo afán
de denigra r a las coristas de opereta adquiría aspectos
de emulación ?
La mujer de casa modesta y callada, la mujer ideal
i nteligen te y laboriosa, no existía; todas se pirraban por
los t ra pos, por las joyas. por la vanidad, por la seduc·
&lt;:ión. Eran monstruos en figura de ángeles; e ran demonios vestidos de terciope lo, eran fieras que bajo la farsa
de su gracilidad y belleza, escondían. a la muerte.
B enítez, con estas ideas, no podía dormir. Bajó a la
bodega, tomó anís, cogoac, y se emborrachó. Ante la última copa , lloró amargamente. La bestia e ra él y no
aquellos perritos ni aquellla señorita que al pasar había
vuelto la cabeza, mirándole sonriente y dulce.

pecios de una distim ión y r iqueza demasiado encumbradas, a donde jamás la voluntad de un pobre oficinista
podría subir. Una medalla de oro '•signe" Vernoo flotaba sobre su pecho ebúrneo. Rubios eran sus cabellos,
verdes y grandes sus ojos que se paseaban indiferentes
a lo largo de la calle sin posarse en él. iQué hermoso
llegar a ella, amarla y merecer su amor! ¡ Cómo sería su
nombre ? ¿María? ¡ Esther ? /Carlota ? ¿Amparo ? Amparo
era el nombre q ue más le gustaba porque lo que significaba se identificaba con la aspiración suprema de su espíritu.
La mamá de la muchacha dijo desde adentro:
-Entra, Petronila. Estás llamando la atención de la
vecindad.
E lla, de mala gana, volvió al comedor y se puso a coser nerviosa.
Petronila tenía diez hermanos y sus padres se d edicaban a negocios de aceites.
Uno de los chicos advirtió que Petronila "afilaba." El
padre preguntó con quién y a instancias de la mamá sa·
lió al balcón a ver al oficinista. Les pareció buen tipo.
Todos empezaron a echar proyectos. ¡Qué dicha si la
chica se casara! Hacía falta p rocurarlo para ir quedándose en casa más reducidos, pues la carestía de la v ida
la iba haciendo imposible.
La mamá agregó que el oficinista miraba mucho a Petronila y que ésta con disimulo estaba en el deber de
corresponderle.
Obligároola a que saliera al balcó n otra vez. Así lo
hizo reparando en que su admiradcr escribía una tarje·
ta y se la mostraba. Ella aparentaba indifereacia absoluta y e n e l fondo de su corazón sentía no poder bajar
a buscarla. Deseaba casarse con el primero que encon-

Llegó fin de año. Ambos volvieron a encontrarse la
noche d el 31 de Diciembre en Palermo. Paseaban por
la avenida de las Acacias oyendo músicas y tomando e l
fresco de la noche. Pasaron el uno junto al otro y no
se a percibieron. Ambos iban pensando en que aquel
año había sido muy adverso, y en que quizás e l Año
Nuevo f uera para sus esperanzas más grato. Iban abu·
rridos.
A las doce de la noch e debían estar en la cama para
levantarse temprano al día siguiente y trabajar. ¡Ni siquiera habían comido aquella Navicad los magníffcos
panes obscurecidos con pasas las anchas cortezas! Sus
tortas estaban amasadas con t ristezas y desilusiones.
No les había tocado la lotería y el árbol, constelado
de globos de vidrio dorado y azul, era para ellos de incomprensible simbolismo.
A esperar otra vez, a esperar siempre ... . . .
J. E. BARANDA IC AZA.

Para "El Mundo Ilustrado."
De pie en el herrumbroso barand a l·
Te vi silente, triste y descreída
Llorando los p laceres de la vida
Que huyeron con el fuerte vendaval.
No comprendo tus penas de mortal
Ni tu gárrula de ave fugitiva;
Tal vez sufras, angé lica cautiva,
La herida de un beso c riminal.
En tus ojos de virgen ca ndorosa
Se dibuja la inmensa lejanía;
Dime: ¿por qué esa calma m isteriosa
Aumenta tu enfermiza fantasía ?
- Porque sufro cual Marta Dolorosa
L a fiebre de una pérfida agonía.
LAURO G . CALOCA.

o o o
Al domingo siguiente, volvió a encontra rse, frente a
-su balcó n.
•
La vió vestida de blanco y se quedó mirándo la en la
esquina. Le pareció hermosa. Bajo el sol de la tarde
estiva l surgía de entre un marco verdoso de hiedra.
Pasión -hiedra sería su pasión si pudiera cooocr-rla. Pe·
.:o tanta felicidad le parecía irrealizable. E lla tenia as·

'

Jefes y oficiales del ejército que asistieron al b a nquete ofrecido el domingo último al gene ral Blaoquet.

•

�Poh1ca1r~ a ate$ d® ser

xima el día II de Febrero : ahora se va acercando a la
Tierra, y alcanzará su mayor brillo el sábado 22 de
Marzo. La fase más brillante de Venus corresponde a
la posición en que el planeta dista 39º y medio del Sol.
Esto ocurre 36 días antes y después de su conjunción
inferior.
Es tan grande el brillo de Venus que eo mochas ocasiones el planeta es visible a la simple vista, en pleno
día, a pesar del fulgor del Sol. Se .refiere que Eneas
en su viaje de Troya a Italia veía constantemente a este planeta a pesar de la presencia del Sol.
Eo el año de r794 cuando el General Boo~.parte se
dirigía al palacio de Luxemburgo, notó con sorpresa
que el pueblo veía al cielo en lugar de mirarlo a él.
Preguntó qué miraba la gente y le dijeron que uoa bri. liante "estrella" que se podía distinguir con toda facilidad al medio día. Era el planeta Venus.
En el invierno de 1908 observé muchas veces el planeta Venus a las dos de la tarde cuando cruzaba el meridiano, y con el telescopio podía yo apreciar su fase
característica. En el mes de Enero de 19ro, en muchos
puntos de la República Mexicana, la gente se detenía
en las calles para ver al hermoso planeta, a las 3 de la
tarde. La luz del Sol no impedía ver a Veoi.s; tan gran-

.Prresid®nte

•

No se puede negar que cuando uo hombre llega a la
cúspide social, eo cualquiera de las manifestaciones de
la vida, hay cierto deseo de saber lo que era antes, como si investigando ese pasado se viera uo camino seguro para ascender a la cumbre que el predestinado ascendió.
Veamos por tanto algo de lo que ha sido el nuevo Presidente de la República Francesa, Mr. Raymond Poiocaré. Su casa natal en Bar-le-Duc aun se conserva tal
y como era eo Agosto de 186o, época eo que nació el
hoy Primer Magistrado Francés, perteneciendo en la
actualidad al doctor Enard.
Es pues Poiocaré de pura raza !arenes, y por tanto
enérgico, reflexivo, de músculos vigoro~os y cerebro sólidamente organizado. Dos años tenía el Presidente actual, cuando perdió su padre, que ful enterrado a la
sombra de la vieja iglesia de Nubécourt, en el pequeño
cementerio de la aldea. La infancia de Poiocaré fué de
niño estudioso. A los ocho años entra en el Liceo de
Bar-le-Duc, y antes había aprendido las primeras letras
coo uoa institutriz, Mlle. Eugeoie Maret, ,iguieodo los
cursos con un maestro de escuela llamado Mr. Forget,
a cuyos estudios asistía igualmente su hermano Luciano. Los premios de aprovechamiento recompensan las
aptitudes de Raymond y eo 1876 obtiene diploma de
honor eo retórica, el segundo premio eo discursos en
francés, y el primero en traducciones latinas y griegas.
Ya tenía condiciones de orador y cuentan sus condiscí·
pulas que en cualquiera ocasión o momento subía sobre
los bancos de las aulas y empezaba a improvisar piezas
oratorias, ante sus camaradas encantados. En dicho Liceo fué condiscípulo de tres personalidades ilustres de
Francia: de Paul Broochot, hoy en día uno de los magistrados más eruditos del Tribunal de Apelación de
París; de León Oudioot, que murió siendo censor de estudios en el Liceo Buffoo; y de Henry Bobo hombre de
estudios profundos como filósofo.
Terminados sus estudios pasa al Liceo de Luis el
Grande en París, como interno, donde está un año. Adiós
a los largos paseos por la campiña lorenesa, adiós a las
bromas coo los compañeros por las calles estrechas de
Bar-le-Duc, todo esto tuvo que terminar ante las altas
paredes del tradicional Liceo que ahogaban arrebatos
juveniles. De nuevo se encuentra a Poiocaré en el Cuartel Latino viviendo en uoa habitación junto a la que
habitaba su primo Heori, el grao matemático, y en Octubre de 1879 al terminar su segundo año de derecho,
hace su voluntariado en Nancy.
Termina su carrera de jurisprudeodecia y desarrolla
en el acto de su licenciatura uoa tesis de suma dificultad, con fácil palabra y profundos cooocin::ieotos. El
más distinguido de los abogados de entonces Mr. Signorioo, nos presenta al jovt-o jurisperito, con la cara imberbe, sus ojos claros y de mirar intenso, el ademán noble, actitud distinguida, cautivando al concurso por la
brillantez dP. su verbo.
Apenas había cumplido los 25 años cuando sus amigos
del cantón de Pierrefite le ofrecieron una plaza en el
Consejo General, del departamento, pues ya era bien
conocido en el país.
Acepta la candidatura y su contrincante a pesar de ser
dueño de grandes propiedades, cede e l puesto al joven
abogado e ilustre orador.

Mr. Poiocaré a los 22 años cuando terminó su carrera de abogado. -La casa donde nació.
A los tres meses de nacido en brazos de su madre.
El día de su primera comunión.

Madame Raymood Poincaré,

Ultimo retrato de Mr. Raymood Poiocaré.

Poco tiempo después solicita de sus conciudadanos
sus votos para entrar en la Cámara y bien sabida es su
biografía política, pues a los 26 años en 1886 es ministro
por vez primera, desempeñando la cartera de Agricultura; en Abril de 1893 es ministro de Instrucción
Pública; en 1894 de Hacienda; vuelve ·a dirigir la
enseñanza con el gabinete Ribot, en 1895; es elegido
vicepresidente de la Cámara; y en fio, después de ocupar otros altos puestos es llamado últimamente por Fallieres a formar el ministerio que dura basta la elección
presidencial.
Los triunfos de Poiocaré eo el bufete de abogado, y
eo la vida política, no le impidieron dedicar su talento
al estudio de las ciencias, hasta el punto de que la Academia Francesa lo llamó a su seno en 18 de Marzo de
1909 reemplazando a Mr. Emile Gebbart.
El 9 de Diciembre siguiente es recibido pronunciando el discurso de recepción Mr. Ernest Lavisse que entre otras cosas dijo: "Vos sois, señor, un verdadero jefe
de opinión, uoo de los principales representantes políticos de la Francia, y en ello nacibimos grao honor, con
teneros por compañero. Eo vuestro talento desborda
siempre la politica; como se ve en la importante obra
"Ideas Contemporáneas," en cuyo libro lo mismo se admiran los estudios financieros y políticos que los capítulos consagrados a Arago, a Bhertelot, a Juana de Arco,
a Gouood, a Lafontaine, etc., etc."
Poincaré y Thiers han sido los dos únicos Presidentes
de F rancia que hao sido académicos y hao llegado al
elevado puesto después de haber entrado en el seno de
los Inmortales.
La personalidad de Mme. Poiocaré, la que va a ser
presidenta de la República, inspira también gran interés.

Es una dama mucho más joven que las otras damas
que hasta el presente ocuparon ese puesto.
En punto a distinción y a elegaucia, resulta una verdadera parisiense, y en el Palacio del Elíseo advertiráse
pronto su gusto exquisito.
Llamóse de soltera Mlle. Benuci, y después de roto su.
primer matrimonio con M. Bazire, ca~ó. no hace muchos años, con M. Poincaré.
·
Serán los primeros presidentes de la República que
llegan a ese puesto sin tener hijos.
Bien puede asegurarse que Mme. Poiocaré, después
de Mme. Casimir Perier, será la más bella de las presidentas de la Repúolica francesa.
Las posiciones que ocupan los descendientes de los
Presidentes de la República prueban que ninguno de
e(los «busó de las ventajas del Poder en provecho propio.
El hijo mayor de M . Loubet, Paul Loubet, es consejero substituto del Tribunal de Cuentas, y el yerno de
M. Falliéres, M. Lanes, que antes de su matrimonio era
secretario general de la Presidencia de la República,
es tesorero de las oficinas de Hacienda de Versalles.
Pública ha hecho su decisión M. Poincaré, de modificar el protocolo, que se le ofrece como una amenaza
de esclavitud.
Hasta ahora los Presidentes de la República hao gozado en Francia de menos li,pertad que la mayoría de
los monarcas de Europa, para su vida personal.
El nuevo jefe del Estado se propone hacer lo que hacen los reyes: salir a pie y salir solo, viajar de incógnito y aceptar invitaciones de sus amigos.
Por de pronto ha anunciado que asistirá a todas las

comidas que ya tenía aceptadas para después del 18 de
Febrero.
~¡Sabido es que en París, pór ser muchas las invitaciones para toda clase de fiestas, se reparten esas invitaciones en particular, cuando se trata de comidas, largo
tiempo antes de la fecha en que han de celebrarse.
Demostrando el aprecio en que tiene el título de académico, figura entre sus propósitos el de asistir personalmente, con toda la frecuencia que le sea posible, a
las sesiones de la Academia Francesa
El nuevo Presidente de la República ha tenido, hasta
aquí, dos personalidades.
En su despacho de abogado era un hombre frío, seco,
escaso en palabras, casi desagradable.
•
y ese mismo hombre, cuando se apartaba de sus tareas profesionales y se acercab_a a la vida de relación,
lo mismo en los ¡;entras políticos que en los literarios,
que eo los salones mundanos, resultaba persona atrayente, simpática, realmente ama~le.
.
. . .
En esa segunda manifestación de su peculiar 1d1os10cracia brillaba sobre todo, su exquisito ingenio.
Muy amante de las letras, que cultivó siempre co_o_señalado éxito puede coosiderársele fuera de la pohtica,
como un excelente literato.

Observación telescópica del planeta Venus el martes II de Marzo de r913, a las 6 h. 30 m. p. m.
por el P rof. Luis G. León.
de era su fulgor. Cuando Venus es lucero de la mañana y no hay Luna, los objetos proyectan fuerte sombra
al ser heridos por la intensa luz del planeta.
El martes u del presente mes, aún las personas más
indiferentes por las cosas del cielo levantaron los ojos
para ver la conjunción de Venus y la Luna. En el globo lunar se percibía con gran claridad la "luz cenicienta."
Observado Venus coo el telescopio presentaba un aspecto semejante al de la Luna en su vigésimo segundo
día. La porción iluminada de Venus tiene que ir disminuyendo en extensión, pero en cambio el diámetro
aparente del planeta aumentará por la menor distancia
del refulgente astro a la Tierra.
·
Es grande lástima que en nuestras escuelas se dé tan
poca importancia al estudio práctico de la Astronomía.
Todo se vuelve teoría y rutina y los telescopios duermen
tranquilamente eo sus cajas cubiertas de polvo.
México, Marzo de 19r3.
LUIS G. LEON.

El Lucerro de R~ Tarr~1®
Como hermosísimo diamante trilla actualmente eo el
cielo de occidente, después de la puesta del Sol, el p laneta Venus, cuyas bellezas fueron cantadas por Cicerón y por Homero.
,
.
,,
Los Indios llamaban a Venus ' la bnllante y los hebreos la denominaban "esplendor del cielo." Es, en verdad, el astro más resplandeciente del universo. .
En el "Museo Británico" de Londres t uve ocasión de
ver, en Octubre de 1912, unas tablas de arcilla, que
contienen una observación 'de Venus, efectuada por los
astrónomos de Babilonia, en el año 685 antes de la Era
Cristiana.
Teniendo en cuenta que la órbita del planeta Venus
es interior a la de nuestro planeta, presenta el refulgente astro fases análogas a las de la Luna.
Antes de que se inventara el anteojo, los filósofos qu~
no aceptaban el sistema de Copérnico, decían que s1
este sistema fuera cierto, Venus debería p resentar fases.
Copérnico al escuchar esta objeción dijo que Dios revelaría a lgún día esas fases.
.
En el mes de Septiembre del año de r6ro, Gahleo
observó las fases de Venus y dió a conocer su descubrimiento a Kepler en un anagrama, que, convenientemente traducido, decía:
'.'La madre de los Amores sigue las fases de Diana."
En este año (1913) Venus alcanzó su elongación má-

C~njun ción de la Luna y Venus el martes
Marzo de r9r3 a las 7 h. p. m.

II

de

Ríe bajo el sol el agua en los canales de la patria de
Cárlos V; porque Gante tiene, como Brujas, canales de
aguas quietas, donde se miran temblando, acaso de vejez,
las fachadas floridas en gótico, contemporáneas del bdicoso emperador.
El dique de la Hierbas es una maravillosa agrupación
de estas casas-fantasmas: al estremecimiento supo comunicar a la piedra la mano del artista al labrar columnas, arcos y rosetones, que oo se sabe si son más realidad o más irrealidad las fachadas mismas o la imagen
que de ellas hace temblar apenas el agua.
El sol dora la piedra y enciende chispas e n el espejo
hondo: la luna pone en la piedra y en el espejo su fantasmagoría lírica, pero cuando hay que ver estas fachadas, a la orilla de estos canales, es en las noches negras, cuando en la obscuridad cada ventana es un foco
de luz. y el temblor bermejo que se enciende detrás de
los vidrios va a caer eo el agua suscitando uoa lluvia
de estrellas.
En España, al encender las luces cerramos las ventanas: aquí más generosamente, cada bogar da a la noche
una centella de su intimidad, y así las calles están vibrantes y como asaetadas por estas flechas'.que hablan de
amables y pacíficos secretos, de insignificantes aventuras sentimentales, de vigilias con frutos de estudio o de
ensueño.
Y si la calle, sin dejar de ser calle, es un cana l, a esta
hora más que ouoca silencioso, un canal que presta la
complicidad negra de sus aguas a estos rayos de luz,
ellos adquieren una vida nueva, la vida de toda línea
recta que se quiebra, de toda claridad_ que se estremece, de toda luminosidad que se destrenza.
Ya he dicho que estas luces que caen de las ventanas
son como lluvia de estrellas sobre el canal. Ya sabéis
que cuando corre una estrella es e l momento propicio
para levantar un deseo. Pensad cuántos deseos podrán
echarse al ;,gua en las noches de Gante, sentado el viajero a orillas de uo canal.
Y si los deseos que echamos a volar aire arriba en las
noches de España y de Agosto llevan buena ventura en
su camino I cómo no han de llevarla los que vao agua a
abajo, camino del mar ?
Pensad bien: primero se encuentran con la imagen de
uo noble edificio; luego con la sombra ensoñadora de un
puente; más tarde con la sombra, que es a un tiempo
rumor, de unos sauces; acaso junto a los sauces hay una
barca amarrada y dormida mas allá cae sobre la corriente el místico reflejo de una torre.
Y toda esta hermosura que el deseo ha ido encontrando en su camino, 1 no ha de darle efi cacia 1
Y si llevado por las aguas acaso llega al mar, 1llegárá
en uoa noche romántica o en un amanecer teñido en rosa, o en uoa hora regia de puesta de sol, cuando sobre
el agua se tienda y se rice la seda policroma de la luz
moribunda, bandera h echa de todos los colores heráldicos, grande porque es del cielo y del mar, incomparablemente soberana porque oo es emblema de patria ninguna?
Si llega al mar I creéis que no podemos llamar a este
deseo que echamos a navegar sin nave rr.il y mil veces
afortunado? Váyase coo él nuestra esperanza y esperemos en paz ..... .
Propicia a la paz es la ciudad de Gante; caminando
llégase a la paz de unas ruinas; la antigua abadía de San
Bavón tiende en el musgo sus piedras rotas y se deja
abrazar por la hiedra.
El claustro, el refectorio, el huerto, el pozo, filigranas de piedra y de hierro. Un guardián viejo para contar la historia de las ruinas; sobre todo ello el silencio
y en el silencio las alas que nacen para imaginar.
Pero ¿ a qué imaginar pretéritos monásticos, fantasmas
de hábitos, de antífonas, cuando a dos pasos nos está esperando rumor vivo de tocas?
Las palomas de cabeza blanca, las beguioas, son sombras familiares en las calles de la ciudad exguerrera.
Dos beguioajes hay en Gante, y cada uoo es como
una ciudad dentro de la ciudad, nidos de mujeres, hormiga;; o abejas.
Las alas de la teca, que por nítidas y por rumorosas
siempre darán idea de anhelos místicos, de inquietudes
de alma, de r¡,,vuelos apasionados en torno de la llama
de los grandes amores, son casi uoa contradicción sombreando los rostros sonrosados y plácidos de estas buenas beguinas que trotan las calles coo apresuramiento
de dueña de comedia, que entran, que salen. que cuchichean en las esquinas, que dentro de la ciudad mística, donde cada piedra está ungida con un nombre de
santidad, están atareadas en barrer, en lavar, en regar
el césped, en coser ropa blanca, en labrar encaje, en
venderle, en ofrecer al visitante la colección completa
de tarjetas postales.
Y a la luz de la luna, el centenar de casitas humildes,
las calles silenciosas, la puerta de ojiva, el muro lleno
de austeridad, el soo de la campana que impone silencio, el poder formidable de las palabras vuelven al beguioaje la poesía de su misticismo,yel que pasa y mira,
por poco forjador de fantasmas que sea, bien puede
imaginar que bajo cada uoo de los tejados puntiagudos
vela el alma embriagada de amor y dolor de uoa Teresa de Jesús.
EMILE FOUGUE T.

�L©&gt;~ z¡:rmi&lt;tll~ y Iloo ~~íilíoo mil!lfi~©&gt;~
&lt;tll~ ~ lfilu\l!l]ff
Desde tiempo inmemorial disfrutan los animales del
privilegio de ser los mejores amigos del hombre, sin exceptuar aun a los mismos humanos, que en la mayoría
de los casos son los peores enemigos de sus semejantes.
El gato, el perro, el caballo, todos los animales conocidos comunmente con el calificativo de domésticos, han
acompañado al hombre en sus habitaciones desde hace
siglos. Pero la extravagancia del hombre, y especial•
mente la de la mujer, han ideado nuevos compañeros
para el hogar y aun para los actos en que más molestos
parecerían tales compañeros a primera vista.
Recordamos a una señora habitante de una de las
ciudades del Estado de Veracruz que tenía en su casa,
y se servía de ella como de un perro, a una pantera domesticada que era el constante asombro y temor de sus
visitantes, quienes no se podían conve{\cer de la per fecta domesticidad del animal.
En a lguno de nuestros anterior es números hablamos
de Mlle. Marto, artista francesa que no toca a gusto el
piano más que cuando está echado sobre la tapa del
instrumento su león favorito. El elefante es también
objeto de p redilección de algunas damas europeas, por
más que su tamaño lo hace un poco estorboso.
Si descendemos a escalas inferiores en la escala de
los animales, encontramos predilecciones poco explica·
bles también. Mlle. Fussier, artista del teatro Antaine,
de París, tiene un hormiguero dentro de un nicho es·
pecial, y pasa horas enteras contemplando a los traba·
jadores animalitos; y no es la única dama que siente
predilección por estos bichitos.
El mono, a pesar de su semejanza con la raza huma·
º'.'-• e~ un hu_ésped poco grato por sus travesuras y loca
v1vac1dad; sm embargo, goza del favor de muchas da·
mas de Europa, y principalmente de los Estados Uni·
dos.
Los grabados que acompañan estas líneas dan cuenta
de algunas de estas predilecciones raras y extravagantes.

-::::::::============= ========---===~-:::-)

(CONTINÚA)

El 1frriunfo (({Je la Vejez
Las arrugas son entorchados de la edad, y por a lgo
la divina mano del Misterio unge la frente de los ancianos con las insignias de generalísimos de la vida.
Más por si quedara duda respecto de la predilección
de Dios por los viejos, para corolario, al encanecerlos,
les ciñe una corona de plata en derredor del cráneo ...
La vejez es el estado sublime de las cosas. Lo que es
viejo, es señal de que ha resistido triunfador el sum·
mum de las adversidades, la marejada tormentosa de la
lucha. Lo viejo es olímpicamente venerable, pues que
en el destructor boxeo de la vida contra la muerte, en
la cancha de los años, ha tenido la honra de vencer al
tiempo.
En el Coliseo de la Tierra, al triunfar en la ciclópea
olimpiada de la vida, ha merecido ser consagrado hércules del nervio y del espíritu; 1qué octogenario no es
un campeón del sufrimiento, un Romanoff del dolor?
La vida es la cuesta de un Calvario, en cuya cima
hay nieve, o sea canas y frío. Y a la difícil cumbre de
esos Andes sólo llegan los v iejos que triunfan.
iLoa a la senectud, pontificio de la experiencia! ¡Veneremos lo que valetudina, sobreviviendo, aunque mohos-:i y feble, embelleciéniose, por ende, con la pátina
de los lustros!

a

Mlle. Napierowska y su perro, que comparte las ca·
ricias de la artista con un mono.
¡Adoremos, por ejemplo, las pirámides de Egipto, por de las pujanzas y de los ímpetus pretéritos. ¡Dichosos
los viejos centenarios que hao saltado triunfales por la
sobre cuyas cimas, eternamente eréctiles, en vano galopean hostiles los siglos!
comba de oro que señalaron ec el azul del cielo trein·
ta y seis mil quinientos soles! Han sido acróbatas del
000
placer, del amor, del dolor ....
Lo viejo es más de pro que lo joven; ya cumplió su
FRANCISCO DE LA ESCALERA
deber; ya realizó su misión laboriosa.
Una "cosa" cualquiera, que tenga siglos, un monumento, una piedra, un tronco de árbol momificado, son
materias adorables.
Porque en balde la destructora orgía de los vientos y
de las tormentas intentó arrollarlas y destruirlas.
Por junto a ellas desfilaron los dramas de la vida, y
ni la catapulca de los elementos, ariete que todo lo ataca, lo aniquiló. Incólumes superviven.
o o o
Hay una secta en Asia que ama lo añoso con idolátricas preferencias.
A los hombres viejos los venera por su experiencia,
maestra de vida; y a un centenario lo considera un super-racional; lo inviste con la realeza de gerarca y lo
unge de cierta acomodaticia divinidad.
Ha creado la aristocracia de las arrugas, y resulta más
linajudo y preeminente aquel que haya visto apagarse
más aoochecere3.
Sí; Dios sanciona la supremacia de lo viejo sobre lo
joven, Si es ínclita la mocedad, sencillamente porque
está en plena pujanza y en pleno ímpetu, es perínclita
la ancianidad, pues que una cabeza blanca es '.1 glosa
Miss Tagliafero con su elefante favorito.

Mlle. Mistioguet y su huistití.

IHllffiiílW© A [L,,A JJUVItWíf\UID)

~lile. Fusier observando su hormiguero doméstico.

Y mientras que Marietta seguía dejando cc,rrer su dolor, Nelly sintió nacer en ella no deseo; un terrible deseo que le hace mucho mal, pero irresistible, imperioso.
Quiere renunciar a Juan y devolverlo a la pobre chiquilla. Conoce la vida y sabe lo que abandona. A los
treinta años, amaba por primera vez, y esto era delicio·
so. ¡Ah! es muy duro arrancarse del corazón esta tardía
floración de amor. No retoñará nunca más, lo sabe. Y
no sólo siente Juan, sino también el sentimiento que
abrigaba por él. i Sí, es muy duro! Pero la bella señorita
ha atravesado todas las corrupciones sin perder su fondo de generosidad popular, de equidad plebeya.
Nelly había hecho levantar a Marietta y la había sentado a su lado.
-/Quiere usted ahora, hija mía, que le dé un consejo?
-Seguro, señora, pero permítame que le exprese mi
arrepentimiento, tardío, por haberle contado todas estas
locuras; le pido perdón por lo mucho que debo haberla
fastidiado.
-Dejemos eso para después. Ya habrá ocasión para
que me dé las gracias .... La brutalidad con que la ha
abandonado su novio, es la mejor prueba de que al ha
cerio obedecía a un capr icho de momento .... ¿El no es
así generalmente 1 1 no 1..• •
- iOh! ¡No, señora; siempre ha sido bueno conmigo!
-Pues en ese caso es necesario que le vuelva usted
a ver. iVayal yo conozco a los hombres. En estos momentos ya siente lo que ha hecho, Jo juraría; se arrepiente
de haber sido tan malvado; porque ha debido regresar
a su casa y habrá encontrado su dinero ... , Hay que volverlo a ver lo más pronto posible .... ¿Puede usted aho•
ra mismo? ....
- Podré ir, como lo hacía otras veces, a las seis, cuan•
do salga del taller.
-Pues no hay que dejar de ir; /me lo promete us·
ted 1...• O ese Juan no tiene corazón, o tendrá que son•
rojarse, de haber hecho tanto mal, ante ese rostro ajado
por el dolor .. . .
-iAy. señora! ¿ Lo cree usted? ...... ¡Oh, no soy muy
exigente y me contentaría con que me concediera toda·
vía un poco de cariño, por compasión .... Pero no me
atrevo siquiera a creerlo.
- Pues bien, chiquilla, yo tengo casi la certeza de que
recibirá usted una buena acogida .. . . Queda convenido
,que irá usted e,ta tarde .... Procure no llorar de aquí
para entonces .. .. Y ahora deme un beso, yo espero po•derle probar hasta qué punto me ha simpatizado.
Despidió Nelly a la niña con un beso en la frente, y
Marietta se marchó confortada por una ligera espe·

Los lebreles, los más antiguos y queridos amigos
del hombre.

¡Juventud, mater procreadora del Futuro!
Es el lozano florea! de la vida. Es brava planta de
carne, exuberante de savia. Lo joven es lo potente y lo
dominador; ante elb todo es esclavo: resulta mil veces
superior a lo viejo, pues que lo viejo es lo declioador y
lo muriente; no es nada más que uua hoocrable impedimenta. Ciertas tribus de Africa inmolan a los ancianos,
en holocausto a Juvenal, Príncipe de la Vida.
En la República Argentina se refrena la inmigración
de lo senecto, considerándola improductiva.
Así como existió un cruel Herodes que degolló a los
niños en aquella cruzada cinegética contra Jesús, así yosupongo que, con e l transcurso de las luces de la lógica,
haya de nacer otro Herodes que, enamorado del símbo·
lo de la potencialidad, degüelle a los ancianos. Lo viejoes lo inepto. La carne viva decrépita no es nada más
que un tibio rescoldo palpit.'.&gt;.nte. El dios Egoísmo-divinidad que resulta indiscutible, aunque feamente en prosa,-desdeña a Matusalén.
Hasta Cupido-diosecete recooocidamente bueoo,-'cifra sus predilecciones e n la juventud. Los muchos
años son un antídoto contra el Amor. Y hé aquí po.r donde Himeneo gusta de vestir de clown a lo senecto, caricaturizándolo con un gorro de dormir.

ranza,

Al entrar a su casa, Juan había hallado sobre su mesa
·10s billetes que dejó Marietta. "iBa! se dijo, ya la $abré
hacer aceptar este dinero," pero en el fondo sintió algo
•de vergüenza.
Al mismo tiempo no pudo impedir el siguiente pensa·
miento: "Pobre chiquilla, me quería de verdad."
Después, tratando de separar de él este recuerdo poco
-oportuno, había arreglado un poco su cuarto, y, nervioso, con el corazón palpitante, caminando como fiera
-dentro de su jaula, había esperado la hora tan ardiente·
meate deseada, el instante triunfal del amor en que Ne·
lly se uniera con él.
Pero a las cinco y media de la tarde, el portero subió
•con una carta que un criado acababa de llevar, sin pedir contestación; y, con el corazón atravesado por un
-estremecimiento de espanto, Juan Delhy leyó las siguien·
,tes abominables líneas:
''No me espere usted esta noche, mi querido poeta.
:Ni esta noche ni nunca. Tráteme usted de coqueta. de

miserable. Desprécieme usted, ódieme, pero no puede
ser.
''Esta mañana, después' de su partida, compreadí la
inmensa locura que íbamos a ser los dos. Y confieso qne
fué un detalle insignificante el que me sacó de mi sueño. Mi modista vino a traerme un sombrero de cinco
luises, y todo lo demás. Se ha equivocado usted lastimosamen te; yo no soy mas que una mujer de la calle, pero
bastante honrada para evitarle una desilusión.
No procure usted volverme a ver. Acabo de firmar un
contrato para Sao Petersburgo, en donde quiere verme
de cerca el gran duque que me admiraba el año pasado
en el Vaudeville. Pero antes de entregarme a las bru·
mas del Norte, quiero darme un baño de sol y parto esta misma noche para Niza, a donde consiente en acom·
pañarme el duque de Eylau a quien abandoné tan injustamente. Adios y buena fortuna. Espero que, dentro
de poco tiempo, después de un poco de reflexión, no
odiará usted a una mujer que ha tenido la fortuna de
facilitar su debut en el teatro, y que no dejará de interesarse por los éxitos posteriores que seguramente ob·
tendrá.
"Sigo siendo vuestra amiga a pesar de todo.
NELLY ROBIN."
Esta carta que Nelly había escrito en medio de la fiebre de su bueu pensamiento, pero con el corazón lleno
de pesar, Juan Delhy la releía por la décima vez, presa
de todas las torturas del deseo incump!ido y del amor

propio herido en Jo más vivo, cuando entró Marietta .
Aunque la llave se hallaba en la puerta, la pobre joven optó por llamar discretamente como si hubiera sido
una desconocida. Pero Juan, en medio de su desesperación, no había oido nada. Ella apareció repentinamente
delante de él, llena de timidez y levantó hacia el ingrato una mirada temerosa como de perro castigado.
La buena Nelly no se había equivocado. En un re·
lámpago del pensamiento, el hombre de imaginación
comparó a las dos mujeres, a los dos amores. ¿ Cómo había podido renunciar a esta joven sincera por una mujer
vanidosa y perversa ? Sintió horror de sí mismo. Marietta llegaba a propósito, era el consuelo.
Juan corrió hacia ella y la estrechó apasionadamente.
-iPerdóname! Je dijo con voz vacilante. Perdóname
Marietta mía. Tu eres el candor, tu eres la franqueza,
tú eres el amor sencillo y verdadero! Y yo que llee:ué a
pensar abandonarte por una mentirosa, por una miserable! ... , Pero ahora ya todo terminó, te lo juro! .... Y como de hoy en adelante no quiero esconderte nada, lee,
continuó tendiendo la carta, y vé qué clase de loca ha
estado a punto de hacerte sufrir tanto y por la que iba
yo a cometer una horrible cobardía!
Marietta, ebria y estupefacta por la felicidad, se sentó en una silla; y mientras que el poeta, arrodillado, escondía su frente roja de vergüenza en la falda de su
amiga, ella leyó la extraña carta y su firma: N elly Robin !
(Concluirá.)

�La mujer educadora

En una de mis pasadas crónicas, ofrecf formalmente a
mis amables lecto ras que muy pronto les daría algunas
noticias sobre los ··tocados" o adornos que se usan e n el
p einado para completar los e legantes y suntuosos trajes
de etiqueta. H oy cumplo con todo gusto esa promesa,
satisfaciendo así los deseos de mis lectoras.
· Como ya os he dicho, los
tocados deben adaptarse al tipo y a la fisonor.:ía de cada
mujer, pues no todos convienen a todos los rostros, y hash la estatura ha de tenerse
en cuenta para decidirse a esa
elección tan delicada, y que
es asunto de estética.
L as damas pequeñas y grues.as h an d e preferir un tocado
lie:ero, alto y fino, como por
ejemplo: los airosos "aigrettes'
y las hermosas ''antenas" si•
mula,pas con hilo de oro. plata, pedrería exótica y cabochons de exquisita delicadeza. Estos b onitos adornos aumentan la estatura de las mu·
jeres p equeñas y alargan su
s ilueta, lo cual es una ventaj;,.
q ue no tiene para qué elogiarse, pues se comprende fácil-

ro, basta y sobra para convertir a una linda mujer en
caricatura de sí misma,
A las damas delicadas y a las j-.ivencitas de poca edad
les convienen los tocados finos y discretos, como sen las
diademas an¡wstas. ya sean de listón. de redecillas de oro
e plata, los hilos de perlas o las diademas de estilo antiguo: romano. egipcio, griego, ~- n etamente oriental.
Las medallas de plata oxidada o las figurillas de es·
malte, en colores vivos, son una deliciosa nota de ele·

ganci.:. para esas circunstancias. Pero veo, lectoras mías,
que sólo os he hablado de este capítulo, y aunque es
muy importante en cuestión de modas, no ~ejaré de
ofreceros algunas noticias, siquiera sean breves, sobre
los bellísimos trajes de desposada que actualmente están
más e n favor de las mujer"s de grnn mundo, Las revistas europeas nos traen a ese respecto lindos y poéticos
modelos, de los cuales os citaré dos. pues acaso son los
más notables.
U:o de ellos está hecho en
seda brochada y en satín,
blanco marfil. La falda, de
satín, es de cola corta y c uad rada; la túnica, que es de seda brochada, tiene una graciosa drapería por el frente,
r ecogida con una guirnalda
de flores de azahar, y se pro·
longa sobre .-1 corpiño, formando un peto pequeño y original. L as mangas, que son
larga, y cortadas de una sola
pieza con el cuerpo, llevan a
la orilla un pequeño volante
de gasa p lissada. El corpiño se
destaca sobre una camisola de
tul blanco, liso.
La cintura, de satín, es un
poco drapeada y se anuda en
la espaida ¡,¡or • medio de un
bonito nudo "mousmée," que
te rmina ea d,,s largos pa-

mente.

=----------

ño5.

El otro modelo es de "charmeuse" blanco mate y tul de
seda. La falda de " charmeuse," tiene la C•&gt;la en punta, y
la túnica, que está hecha en
fino tul de seda, se cruza un
poco por el frente y finge una
ligera d rapería a causa de un
ramo de azahares que recoge
uno de los lados de la túnica,
para ocultar estos pequeños
pliegues bajo las simbólicas
flores.

En cuanto a · las:!'_¡;eñoras o
señorit;.s, cuya e!'eyada talla
ret:n e los "ncantos que indica
e l código cfo labelleza, deben
aceptar &lt;;té preferencia los tocados anchos. tajo, y volumi·
nasos. i:omo son los "pompo·
nes" de plumas, los lazos de
listón' qne forman alas o coca~ en los lados dr.l peinado,
pues en una mujer alta la cabeza no ha de ser demasiado
pequeña, porque forma un
coutraste poco armónico con
el resto de la figura. En casos
semejantes la modista debe
dar su opinión personal.
Respecto de las damas delga:das, cu ya "toilette" es sie mpre más difícil de arreglar
qu1da de cualquie ra otra si•
lueta, es conveniente inclinar
se los términos medios, porq u,, de lo contrario, el peligro
d e los contrastes es inevitable
y d e [~nestos resultados para
e l conjunto.
Figuraos. lectoras mías, una
mujer m-¡¡y delgada que llevas e sobre los cabellos un largo
y fi no "aigrette." el cual pareciese haber sido puesto allí,
con el exclusivo y maléfico
objeto de señalar la semejanza que tiene coa su infortunada dueña ... . El desastre no
pu.,de ponderarse bastante, y
la imaginació n representa es
te d i,p,irate de buen gusto con
tanta vivacidad, como si en
efecto lo tuvié,emos a la vÍsta. Y si pensamos en e l desa·
gradable aspecto q u,e ofreceri a u n 'l dama en extrem:) adelgazada ostentando en su pein ,do un voluminoso grupo de
plumH, no podríamos menos
que confesar la ser.reta analogía que existe entre los detalles v el conjunto. pues un;i

E l cuerpo es d e estilo Kimono. hecho e o Hcharmeu~e"
velado por tul, y se admira en
este modelo la gracia con la
cual ,:l corpiño semeja una
blusa, cuyos pli~gues se sujetan por medio de una c intura
de satín, cubierta con muselina de seda, plissada Los delanteros del cuerpo, cruzados.
y bordeados por un pequeño
volante de tu l, se abren sobre
un "plastrón" de tul plissado,
que se escota en redondo y
deja ver libre e l cuello, adornado con u o hilo de perlas.

a.

·•iosi~uificancia'· de ese:: géoe·

La influencia de la madre educadora no se detiene en los limites de su hogar. Quizás sin darse cuen·
ta de la importancia considerable de sus enseñanzas,
ha trabajado para la sociedad educando hijos para
la lucha por la vida, haciéndolos capaces de aumentar el patrimonio d e
las tradiciones y de ser los
deposita rios de las virtudes domésticas.
Toda la fuerza vita l de
un país, su prosperidad. su
honor, su grandeza nacional radican en germen en
la familia y se fecundizan
por la educación. La madre aparece entonces más
grande en su papel, porque
más allá de sus hijos que
crecen, puede ver la patria
que confía en el!os y los
espera.
Ella es la proveedora de
sus fuerzas vivas, de sus
anhelos de prog reso, de
esas vastas organizaciones
que tienen por objeto la
dicha del pueblo y aseguran su duración:
G loriosa y a la vez temible es esta misión, y p recisamente porque fué olvidada, hay tantos males que
crecen sin cesar, devastan
n uestro organismo social y
comprometen la seguridad
del mañana.

Las mangas son largas y van
veladas por tul fruncido; en
la o rilla lleno un plissadode
de tu l. Sobre la cintura se
ostenta u n ramo de azahares.
En a mbas "toilettes," el ve!-&gt;
no cubre el rostro, sino que
se coloca sobre el peinado.
casi suelto, retenido solamente en los lados por flores de
azahar, y Pn uno de ellos, se
ve una frági l guirnalda que
corona la cabeza de la desposada, lo cual es de un e fecto muy artístico y por tal causa lo ha cemos notar a nuestras lectoras.
M .-\ RGARIT.-1.
Toilette estilo Imperio de g ran e legancia y originalidad, propio para receP,ción

Sencillos y elegantes tra jes para teatro 6 paseo.
A los niños les ha faltado esa tormación moral que
hace h ombres útiles y celosos ciudadanos.
Los hombres a su vez sólo han aportado un mínimo
contingente de virtud, de energía y de caridad.
L a gran asociación humana tiene todas las debilidades y todas las faltas d" la familia, como el gran r ío es
enturbiado por la m 1ncha de caia gota de agua que
constituye su corriente
Su acción es de una importancia inmensa, y los efectos de su influencia se eKtie nden indefinidamente, se ramifican y se p rolongan en lo p orveni r y afectan a los
intereses gen era le s d el género humano.
¡Ah, qué p'atria tan hermosa tendríamos si todas las
mujeres quisieran aceptar su responsabilidad y penetrarse del p rincip io !)Vi.d ente de 'que tanto vale la familia, tanto vale la sóci"edad.!
·
¡Si comprendieran que tienen en sus manos la salvación, la regeneración, la redenc ión! B i.staria para ello
que dieran a la patria "caracteres," y, convencidas de
q ue n ada es t;in hermoso ni tan bueno como esto, par a
la grandeza de una nación. p repararle hombres y mujeres de valer. g&lt;'nerosos adalides qu" i.o temen ni la
carga de una fami lia numerosa, ni los cuidado; de una
profesión que exige esfuerzos animosos.
¿Cuándo sabrán, pues, las madres ver a lmas e n los niños que mecen, es decir, fuerzas, esfuerzos, luz para lo
porvenir ?
H e aquí cómo define la condesa de Diesbach la misión social de la muj~r moderna:
"Dios le ha deparado un puesto de reina. un hogar

doméstico para q ue ejerza
influencia, no sólo en él.
sino también en la sociedad. Tal es su ley, que ·ella
debe conocer a fondo, que
debe con.venir ea e l pan
cotidiano de que ha de vivir.
"Nadie, excepto Dios,
p u ede a p reciar e l tesoro
de ternura y de inteligente solicitud contenido en
el corazón de una madre
digna de su misión. Necesita valor, porque con mucha frecuencia obra a e xpensas de ella misma; pa·
ciencia, porque su empresa no termina nunca; perseverancia, porque su acción so cial comienza a l
pie de la cuna de sus hijos, la continúa sin interrupción, y su influencia
se nota. no sólo en las g randes decisiones que debe
tomar en lo referente a la
escuela, a la carrera, a los
establecimien·os de i n s t rucción, sino también en
esos mil detalles de la vida, causas segundas que
hacen de nuestras existen·
cias lo que son.
" .... Estemos seguros de
que el día en que la familia r esponda al fin que se
propuso Cristo al fundar
la familia c ristiana, nuestra patria no volverá a estar:enfer,na."

�8RA L
AMAS
BODAS DE PLATA
Lrno : Mucho· agradezco a · usted que me favorezi;a
tan bondadosamente, al juzgarme capaz de hacer el
programa para su simpática fiesta de familia, para la
cual deseo un éxito completo.
Creo que podrían ustedes preparar un concierto íntimo; es decir: una velada musical en la que tomaran
parte algunos de nuestros mejores artistas, como por
ejemplo: e l cuarteto Saloma. Y si los recursos pecuniarios con que ustedes cuentan no les permiten elegir a
dichos artistas, entonces acudan a sus amistades, y quizá entre estas personas encontrarán quienes con todo
gusto contribuyan a que se verifique dicha fiesta.
Si la realizaoión del concierto se dificulta, ¿ por qué
no representan ustedes cualquiera comedia de los hermanos Quintero?; hay entre éstas verdaderos primores
de arte y de ingenio, como son las siguientes piezas:
"Amor que pasa," "Vida íntima," "Puebla de las mujeres" y "Vida que vuelve." Ninguna de estas obras encierra en su ejecución escollos insuperables del arte
escénico; así, pues, bien pueden ser desempeñadas por
aficionados inexpertos.
En ambas fiestas sería conveniente terminar con una
c ena ligera, cuyo "menú" sea el que cito a continuación: cocsomeé, pavo frío, sandwichs, jelatinas y dulc es. Vinos: blanco, rojo, y, si es posible, el último brindis se hará con "champagne." Alguna persona competente debe ofrecer la fiesta a los señores sus papás, en
una breve, pero afectuosa alocución.
MODELO
AMIGA MISTERIOSA: Decididamente, entre usted y yo,
querida amiga, han de existir misterios indescifrables
que no dependen de nuestra voluntad. ¿Le ofrecí, acaso, un modelo diferente del que me pidió, o dejé de
cumplir sus deseos por una distracción en la cual no
puse, indudablemente, nada 'de mi parte?
Pronto Je escribiré particularmente, y sin duda tenc;lrá que reirse con el relato que voy a hacerle, respecto
de las novelas que me inspiraron sus cartas misteriosas,
e nlutadas y sin ninguna dirección.

USUS SüClALES

'.\OTIC IAS

UNA E uROPEÑA-Verdadera emoc ión me ha causado
su carta venida de tan lejanas tierras. Cuando vi en el
sello del correo: "Manchester," creí que habría algún
equívoco en el envío y que esa carta no era para mí.
¿ Con que tengo una amiga incógnita en aquellas apartadas regiones? ¿También allí hay un corazón femenino
que se acuerda de "Margarita" y quiere consultarle sus
dificultades? ¡Gracias, querida amiguita!; no sabe cuánto gusto me ha causado con su misiva.
En respuesta a su pregunta le digo ,io siguiente: al re-

ANA DE AusTRIA.-Si tuviese tiempo de qué disponer
tomatía yo informes sobre la pregunta que me hace usted, pero como me recomienda que le conteste a la mayor brevedad, y muy a pesar mío carezco de dichos informes, creo que los obtendrá usted ;,mplios y detallados si se dirige a las damas del Sagrado Corazót1, o a
una persona cuyo nombre daré a usted si tiene la bondad de darme ~u :iirección particular.
MARGARITA.
A l:{REGLO DE LA CASA
Para que los más elegantes
y lujosos trajes luzcan como
es debido, necesitan de un
medio ambiente apropiado; el
traje más al corriente de las
últimas modas perderá mucho si no se hace que el medio sea apropiado.
A la señora de la casa toca
preocuparse por este arreglo
y a ella es a quien dedicamos
estas líneas y el modelo que
va al pie de esta página.
Es un comedor estilo Re·
geocia, sencillo y elegante a
la vez, digno marco para las
toilettes más ricas y distin
g uidas.

Precioso a~aoico antiguo: época de Luis XV, montado e n concha nacar y esmaltada; de estos abamcos se hacen preciosas imitaciones ·m uy propias
para llevarse con los trajes directorio.
gresar de un largo viaje se acostumbra repartir esquel~s impresas, anunciando el cambio de residencia y ofreciéndose a las personas amigas en el nuevo domicilio.
Para las amistades de confianza, se usa escribirles una
esquelita o hacerles una visita, c uando ya se ha procedido a instalarse debidamente en alguna casa, hotel o
habitación provisional.
Le deseo un feliz viaje, y de~de ahora le e nvío un
afectuoso saludo.

Cuando se casó María Picci, la sobrina de León XIII,
éste le regaló todo el "trousseau" y dió terminantemente su_ opinión acerca de los colores que juzgaba más
propios para la mujer. Encargó que todos los vestidos
de la novia fuesen blanccs, negros o azules. "Son los
colo res que mejor armonizan con su edad,-afirmó el
soberano pontífice.-El gris, marrón y demás colores
oscuros, son para las ancianas; y en c uanto a los otros
colores, no me gustan."

RES PL'EST A DIFICIL
LE0NTOPODIO.- Muy pocas veces, estimada señorita,
había yo recibido una consulta como la que usted me hac e, ~n la_ cua! es tan peligroso emitir una opinión que
pudiera mflmr de alguna manera en la resolución del
conflicto. Hay contestaciones que, si se atienden, pueden traer en un asunto graves trascendencias; la de usted &lt;is una de esas preguntas en extremo difícil para ser
respondida con acierto. ¿Puedo yo presumir de tenerlo ?
Sin embargo; como nunca he tratado de evadir
una contestación, mucho más, si quien la solicita es
una persona tan inteligente y amable .:orno usted
lo es, intentaré ahora darle alguna luz soLrn su comnlicada situación actual.
Ya que el prometido de la hermana de usted, no ama
a su futura esposa y así lo ha confesado con franqueza,
aún cuando sea a una sola persona, ésta tiene "por obligación" que avisar al párroco al cual han comparecido
los contrayentes en su presentación, a fin de que se conozca esa circunstancia y se tome en cuenta, pues quizá sea un impedimento para que se verifique tal enlace.
Esa persona es usted, y creo que debe aceptar la indicada resolución, por supuesto que toma ndo todo géne·
ro de precauciones para realizarla bajo una conpleta
reserva.
En cuanto a la segunda parte de su consulta n,ás g rave aún que la primera. sólo puedo contestarle' con otras
preguntas, que son las siguientes: tendría usted valor para aceptar el amor del prometido de su hermana, causándole así a ésta una herida tan cruel y una decepción
tan dolorosa como inesperada? ¿ Podría usted otorgar su
confianza a un. h&lt;?mbre, cuya lealtad en su conducta y '
fineza de senhm1entos y de carácter, dejan tá nto que
desear? ....
Usted mism~ debe contestar a estas preguntas y obra r
en consecuencia.
¡Ojatá que su razón predomine sobre sus e fectos!
~fodelo de comedor estilo Regencia.

~o es a ven turado a firmar que ex iste entre estos dos adornos de la
cara humana, un indefin ido y misterioso lazo que tan estrechament e
les une , que la hermosura de los unos se realza con el brillo de los
otros. Tal vez de este fenómeno dimane la creencia popular de que la
pérdida de los cól millos, llamados '' d ientes del ojo, '' tenga por correlativo una d isminución de la vista;-creencia que no t iene fundamento
científico alguno, pero q ue demuestra ha sta cierto punto que el fuego
de los ojos pa rece apagado por una dentadura que a fean algunas mellas .-¿ Puede darse el epíteto de encantadora a la sonrisa de una hermosa mujer, si sus ojos no brillan y sus dientes no resplandecen de
blancura? Nuestras mi radas est ablecen instintivamente est recha c::irrelac ión entre estos dos órganos esencialísimos, y se sien ten h eridas por
los defectos de l uno o del ot ro. iCuántas veces ocurre que defectos de
esta índole, al parecer imperceptibles, sean la causa de que nos alejemos de las pe rsonas a las cuales aquejan, y aun si ntamos por ellas una
repu lsión injustificada!
Es ,·erdaderamente extraño que se conceda a todos los órganos
del cuerpo mayor atención y cuidado que a los d ientes! ¿ Vie ne esto de
que los dientes pueden cubr irse con los labios? Es probable. Hay tam bién gentes que li mpia n sol::tmente lo que se ve: el vestido, las manos,
la cara y la parte del cuello que sale de la ropa: todo lo demás, lo que
está oculto, queda s uc io. Una cosa es casi c ierta: los q ue no cuidan
s us di entes, tampoco cuida n del aseo del cuerpo. Pocas veces se equivocan aquellos que t ienen por dejados, s in energía y de pocos alcances
a las personas que dajan que se les pudran los di entes. A estas personas se les puede desear que caigan en la cuenta de que es mucho más
importante cuidar los dientes que lavarse las manos. L a naturaleza no
nos da una dentadura completa, sino una vez en la vida, Del estado de
los dientes depende toda la d igestión, por consiguiente nuestro bienestar; luego. en parte tambié n, la duració n de la v ida.
Si la limpieza de los dientes exigiese u n trabajo difícil , imponiendo al cerebro o a los múscu los un gran esfuerzo, se pod ría comprender
el miedo al aseo. Pero ies trabajo tan corto, fácil v cómodo! Todo
cons iste en acostumbrarse a lavados antisépticos de la.boca diariamente con el Ocio!. Aunque no fuese más que por la sensación de refrige-

u

rio y de bienestar que sigue inmediatamente a estos lavados, todos deberían practicarlos. Estos lavados antisépticos (llamados baños antisépt icos de la boca) se hacen guardando primero en la boca un sorbo
de agua odolizada por espacio de 2 o 3 minu tos, para que el antiséptico del Ocio! penetre bien por t odas partes; seguidamente enjuagándose
bien la boca con un segundo sorbo, de modo que el líquido pase por
entre los dientes, lavándolos luego con v igor; y finalmente haciendo
gárgaras: esto es lo que se llama odolizar. Los que se odolizan con regularidad por la mañana, la tarde y la noche, protegen en absoluto
sus d ientes contra las caries y purifican su boca de todo hedor. Por
tanto aconsejamos con buena conciencia a cuantos q uieran conservar
sanos sus dientes, y exenta la boca de malos olores, se acostumbre a
lavársela con el Ocio!. Las personas que tienen muelas picadas serán
las que más especialmente experimentarán la influencia benéfica de estos lavados: en este caso es cuando su acción es rápida y sorprendente. Acostúmbrense, pues, todos a lavarse con regularidad la boca con
el Ocio!. L os que sigan nuest ro consejo nos lo agradecerán más tarde.

'V@'ll"M.i&lt;Cll©llll ©líill!lll"IlMl ©!®Il !filM:l~= tada permanece sensiblemente en r eposo de veinticuatro horas del magnetismo, cuan- más grande en verano que en invierno y
durante la noche.
do no hay aumento sensible del período que ella es independiente de las capas inllll®\lll~Ilílil© 11®~\llf®
Esta influencia solar subsana una d ificul- magnético de doce horas producido por el feriares donde el poder ionizador de la r a-

M. Schuster ha demostrado que la variación diurna del magnetismo terrestre procede de una causa exter ior a la superficie
de la Tierra.
La hipótesis invocada por Schuster, es
que las variaciones son debidas a corrientes inducidas en el aire conductor por sus
desplazamientos en la porción fija del campo magnético terrestre.
Los cálculos demuestran que las variaciones diurnas y semi-diurnas son :iebidas a una oscilación de la misma naturaleza que la q ue produce las variaciones barométricas.
L as var iaciones barométricas y magnéticas están separadas aproximadamente de
una hora y tres cuartos y es imposible que
esta diferencia de fa z no pueda provenir
de una incertidumbre sobre los datos expe·
rtmentales.
· El p roblema está determinado si las variaciones barométricas son conocidas y se
puede calcular e l or den de magnitud de la
conductibilid&amp;d que sería necesaria para
producir los efectos magnéticos observados.
La conductibilidad que así se ha hallado es considerable.
Se puede observar siempre que las co·
rrientes eléctricas que producen las variaciones, circulan únicamente en las capas
superiores de la atmósfera en que la pr es ión es muy débil para obrar sobr e el barómetro.
Las dos variaciones tienen su origen en
las capas diferentes que pueden oscila r independientemente con cierta diferencia de
faz y una amplitud diferente.
No puede efectuarse el cálculo, pero la
conductibilidad debe ser todavía muy grande si no queremos ser conducidos a una
amplitud inadmisible.
El análisis matemático es simple hasta
que se suponga una ionización uniforme.
Por lo que sabemos de la ionización en la
s uperficie de la Tierra, es necesario hacer
intervenir una fuente extraña; e l sol es emás indicado y se sabe que las variacione·
magnéticas son mucho más grandes en ve)
ra no que en invierno, y que la aguja imans

tad que proviene del hecho de que la variación barométrica es una variación principal semidiurna, mientras que la variación
magnética es sobre todo diurna.
S i la conductibilidad es más grande durante el día que en la noche, se puede demostrar que el período de doce horas del
ba rómetro produce un período apreciable

peTiodo barométrico de veinticuatro horas.
La .hipótesis que de la conduc.tibilidad
es proporcional al coseno del ángulo de
los rayos solares, puede explica r completamente el aumento de amplitud de la variac ión magnética en verano.
Se puede suponer que la oscilación es

diación solar es incompletamente determinado por la posición del sol.
El aumento de amplitud durante los períodos de las manchas solares, se explica
por un aumento de conductibilidad correspondiente al aumento de actividad solar.
Todas las observaciones indican que e l
sol es la fuente ionizadora y la radiación

�EL
ultra violeta par ece ser la causa plausible
de ello
La observación de las variaciones mag·
néticas en el ecuador, permitiría pulsar el
valor de esta teoría: las variaciones presentan un término que no depende del tiempo

del TOCADO~
11
Hl ~IENE
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..... cualtdade1 antte6ptloaa.

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del tocador : Cuidado■ de 1Boc.!l i qu3 purifica, de ¡01
Cabelloa cuya calda detiene
Lootonee de la■ Crlaa, Cut:
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..&amp;.,-atee: Gu■■ llh■ lm

Á.pa~Jo 11()5,

■alar■aqu,

1
!iU:dco.

MUNDO

local, pero sí del tiempo del meridiano que
contiene los meridianos geográfico y magoético, y este término no tiene la mayor
importancia en el ecuador en el momento
del equioocio.
Un estudio de los efectos de 14 Luna,
puede también conducirnos a interesantes
conclusiones, puesto que deben explicarse
por algún defecto de la marea.
El valor de la conductibilidad necesaria
para explicar la variación diurna, depende
del espesor de las capasque son asiento de
las cor rientes.
Si E es el espesor y R la conductibilidad
de la capa, si la amplitud de la oscilación
de las capas superiores se supone del mismo orden que la de la que se deduce de
que la variación barométrica, se encuentra
R~~3 por 10.
.
. .
81 E es de 300 kilómetros, la conduchb1lidad sería_ d_e_3 por I0-;-I3, mientras q~e
la cond~chb1hdad del a1r~ ~n la superficie
de la Tierra en las cond1c10nes normales
es del orden de 10-24 a una altura en que
la presión está reducida a un centímetro
cuadrado, la conductibilidad sería de 10-r8,
· do que e 1 coefi ciente
··
d e recomb'1supon1en
'6
· d
d'
d 1
naci n es ID epen tente e a temperatu·
ra y que la producción de iones permanece constante.

•• •

¿ QUÉ

ES LO QUE NECESITAN

los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos que tienen d6blles los PULMONES y los BRONQUIOS!

Un ANTISÉPTICO y

un RECONSTITUYENTE

•i•lllIBf,ffl:i!fii'iliJ:J~ile~

que en forma apropiada, reúne el antiséptico y el reconstituyente más

poderosos, la Creosota y el Clorhidr ofosfato de Cal.
Constituye el remedio soberano contra los CATARROS, las BRONQUITIS
crónicas, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCRÓFULA. Aumenta el
apetito y las fuerzas, agota las secreciones y previene la

&lt;....

",...

TUBERCULOSIS
"•eitGe•

•º'''·

-

COURBEVOIE-PARtB. y tn

1oc1•• "

1

f • 'f(I

ILUSTRADO========================

V tlTR ')tJ!n~es
d i di
O

.

Es casi seguro que no haya en el mundo
un general más joven que el sobrino del
anterior shah de Persia.
Es un jovencillo que aún no cuenta catorce años de edad, y ya tiene el grado de
capitán general de los ejércitos persas.
o o o

AGNEL,

n·:ttt't:)USTA,

16, Avenue de l'Opéra. PARIS e'}

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

El contacto de la CREMA FLOREINA, untuoso sin ser
graso, procura al cutis una sensación agradable de frescura
de flexibilidad, de bienestar y le -recubre de una capa delgad~
Y protectora que facilita su función sin trabarla, y aumenta
su terciopelo y su diafanidad.

· CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE_
JABON FLOREINE
De A, GIRARD, Rne d' Al~o¡,a, 48, París
UNICOS A GENTES para la Repáhlica Me,ricana

La 0·1speps'1a se cura .
El n,medio de Munyon para la Dispepsía cura toda clase' de indigestiones y males del Estómago, tales como Estreñimiento, Acedías con devolución del alimento,
Pesadez despué5 de comer, Entumecimiento del estómago, Palpitaciones del corazón
y todas las afecciones de éste, causadas por
la indigestión; Ventosidad en el estómago,
Eruptos de alimento, Desgano, Debilidad
del estómago, Circulación defectuosa, Lengua cargada de sarro, Cardialgia o Pir6sis,
Punzadas y Uluceraciones en el estómago,
Defecación dura, nudosa y difícil, Vahídos,
Flojedad, Falta de energía, etc., etc.
LO QUE DICEN:

En Louisville, Estados Unidos, se ha
constituído una sociedad que se denomina:
" L iga de casamenteros."
Al ingr esar en ella se comprometen los
solteros a contraer matrimonio en el término de un año, y si no cumplen la promesa, además de ser expulsados ignomi·
Dice el señor Juan Ochoa L., de Veraniosamente de la sociedad, tienen que pagar una multa de r25 duros, dinero que se cruz: "!he alegro mucho que se presente
la oportunidad de recomendar el Remedio
emplea en obras de beneficencia.
Muoyoo para la Dispepsia. Seguramente
o o o
que es un remedio maravilloso; no tengo
frases suficientes para decir cómo me curó;
Los dientes postizos de marfil montados Y me complazco siempre en recomendar un
en oro no son, como generalmente se cree, remedio que es tan beneficioso."
invento relativamente moderno.
EL REMEDIO PARA EL REUMATISMil años ¡in tes de Jesucristo había den· MO, corrige en unos días el reumatismo
tistas que construían dentaduras postizas en todas sus formas. 50 centavos y un peso
tan perfectas como las del siglo XX, según Marca 3 X,$ 2.
s~ ha podido comprobar examinando mo·
EL REMEDIO PARA LA TOS, cura la
mias de cadáveres enterrados hace mu- Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
chísimos siglos.
Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X, $ 2.
UNGUENTO PARA LAS ALMORRA·
NAS, Un nuevo método completamente limpio. Alivia instantáneamente. Cura positiva.
50 centavos.
EL REMEDIO PARA EL ESTREÑIMIENTO. El más moderno, el más cientíy eficaz para esa enfermedad. En tulomad los CIGARILLi~, fico
bos, por 50 centavos.
EL REMEDIO PARA EL HIGADO,
los PAPELEA&amp;
cura positivamente la Biliosidad, la Icteri., del
cia, el entorpecimiento del Hígado, la sensación ;del Cansancio y Agotamiento, la
Ventocidad del Estómago, etc., etc. 5c centavos. Marca 3 X, $ 2.
EL REMEDIO PARA LA SANGRE,
todas las impurezas de la sangre.
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6; y otras. Consultas por correspondencia,
confidenciales ;y libres de todo gasto.MUNYON'S 53 ANO JEFFERSON, PHILADELPHIA, E . U. de A.

ACUDID
DR.

s~:;~i:~:l~nfl~ la~~n~3neutf!~ª1ri~rfas"~~~;:tª1l::r~:ct:~iÍloc;r:r:,;-:~c:~:.~~e

Cúrese Vd. en su Gasa

El cálculo está basado e n la hip6te~is de
que los iones que transportan la corriente
s?n idénticos a los que se obs_ervan a pres1on~~ elevadas cuando es posible que sus
mov1hdades sean mucho más grandes.
Pero haciendo intervenir todas estasprohabilidades, se llega a la conclusión de que
debe existir un age~t~ _ionizador poderoso
que da una conduchb1hdad elevada a las
capas superiores de la atmósfera, según M .
Moulin.

Emilio üKANUEL e&amp;. Co. Avenida 16 de Septiembre, 65.-c:JKE XICO

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��~~r~=~=~~~=======-~~zr~~ª~======~~====~====~

t l MUNDÓ ILUST ÁADO

Calendario de la semana.

El Hígado y los Riñones

El funcionamiento r egular de estos dos importantes órganos del cuerpo humano
es necesariamente {otimo porque dependen el uno del otro. Por eso al entorpecerse
uno de ellos, por cualquiua causa, se resiente el otro, resultando un desarreglo general que interesa todo el cuerpo. En estos casos, que son bastante frecuentes, conviene _un tónico estimul;.ote y suave, pero enérgico, par:, restablecer el fuocionamiento reciproco y regular de esos órganos. Hace muchos anos que se conoce una fórmula
farmacéutica de gran valor para este objeto, la cual está afortunadamente al alcance
de todos. Cualquiera puede obtener los componentes y mezclarlos por sí mismo, sin
necesidad de receta facultativa. La fórmula es como sigue: Extracto compuesto vegetal Arvelina 15 gramos, Jarabe compusto de hipofosfitos 45 gramos, Jarabe compuesto
de Zarzaparrilla 6o gramos.
Tómese tres veces al día, después de cada comida, y, si se quiere, por la noche an·
tes de acostarse. Pronto se palparán los resultados. No se olvide agitar el frasco antes
de usarse.

ES PELiaR,OSO
DESCUIDAR
LOS R.IfiJONES

L UNES 24 .
San Epigmenio Presbítern Mártir. -Hoy
mañana oficio misa de la feria, con riY
. Y
to doble de pnmera clase.
MARTES 25.
. .
•
, .
La Anuoc1ac1óo de Mana Saohstma y
Encarnación del Divino Verbo, cuyo oficio
se traslada a l día 31 como a su sede pro·
.
pta.
MIÉRCOLES 26.

Marchita y arrugada á loa

.

. • h
d leCIOC
O

San Dimas el Buen Ladrón Confesor y
San Cástula Már tir. -Hoy y en los tres
días siguientes, oficio y misa de 1,. lofra
Octava de Pascua, con rito semidoble, que
DO permite la celebración de misas privaLa edad no lm- das de difunto, ni cualquiera otra votiva.
J;&gt;Orta.-NIDÓD de
L'EoclOA tuvo un
JUEVES 27.
apasionado ad·
mirador cnaodo
contaba 90 ai'ios,- Santos Juao Damasceno Confesor y DocLas arrua:as,
llo t or d e 1a 1g1esta,
· R uper t o Ob'1spo y c oos·
jedad
d., lasla
car-, nes en el rostro Y taotinopolitaoo Confesores

Joven Y seductora
, }
a os sesenta anos

CÁPSULAS DE

MORRHUOL
CH APOTEAUT
EL MORRHUOL

suprime
el gusto repugnante del
aceite de hígado de bacalao

el cuellobla laxttud del usto los
c1&lt;usa el despren~.:,v~::w,wcllmlento del cutis
y el reblandeclmiento
de los tejl-

EL MORRHUOL es mucho
mas eficaz que el aceite,
del que contiene

dPoasrasuebcTltuatr"ºtoeodso

todos

eso ciue envejece J;&gt;OrQue destruye la apar lencla juyen11, nada tan bueno como la

sus principios.

Creme Sirene para embe-

EL MORRHUOL es popular

llecel' (desgrasada.) - Además de ser
00 higiénico hermoseador sin hrual, 8011•
álfica los tejidos, promueve una. circulaclón oaludable y satura de un ma,rnétlco
pertume volu11toso,- Blanca para la rubla.-Rosa para la t rlgueiia 6 morena.TARRO 001' lNTlllRESANTES CONSEJOS$ 2.25
1 Pon C0KRE0 CERTlli'lCADO, $.2.50.

para curar los resfriados,
la bronquitis y los cata rros.

PARIS, 8, rur. Vivieone y en todas las farmacias.

.&gt;.N 0"'4~1:,,2

CREME .SIMON
La Grin

Ma,rc, de las Crem.,s de l3ellez,

Inventada en 1860, es la más antigua y queda superior
á todas las imitaciones que su éxito ha hecho aparecer.

POLVO

DE

ARROZ SIIIION
SIN

JABÓN

. .

Á LA

BIS M U T O

CREME
·-

SIIIION

EtD{Jase la Marca de Fábrtca : U. Sl ■ON - PARIS.

~ ~~»~-

'

VIERNES 28.

Al mismo tiempo significó potencia y autoridad y los obispos españoles Jo adopta·
Iofra Octava de Pascua,-Saotos Juan ron como emblema d e su a 11o cargo.
de Capistraoo y Sixto III Papa Confeso·
Hasta el final del siglo XVIII los guantes
cooservarou su alto prestigio.
res.
,
~
Para los caballeros no era este un objeto que amparase del frío o del calor , sino
2
- - - -.
SÁBADO 9·
que tenía casi UD alma.
-----·
Significaba dominación y batalla: las dos
~~ ~~!~' a de Pascua.-Saotos Aoas- ideas principales de la Edad Media.
tasio o Eustasio Abad y Bertoldo Coofe•
En los siglos XV y XVI los españoles so·
bresalieron en el uso de los guantes; guaosor.
tes con perfume de violetas.
.
Más tarde fueron casi privilegio de los
D OMINGO 3o.
Médicis.
,
En otros tiempos se decía: "Para hacer
Santos Juan Chmaco Abad Y Régulo un buen guante se necesitan tres países:
Obispo Coofesor.- Oficio y misa de la Do- España para preparar las pieles; F rancia
minica: rito doble y ornamento blanco; no para cortarlas e Ioglate,rra para coserlas."
se conmemora oiogno santo.
Tres naciones para un guante!
.
Hoy son los 10gleses los que dictan la
moda de este sencillo y elegante objeto de
toilette.
Y también para el guante existe una de•
licada y graciosa leyenda.
-Un valiente gue rrero había obtenido
.
después de muchísimas ansias, el afecto de
Desde los !tempos más re_motos se h~bla una bellisima dooce!la, quien poseía tamd~l guante, y~ sea como ob¡eto de lu¡o o bién unas manos muy lindas y finas,
bien de traba¡o; empleado unas veces en Varias veces el a rdiente caballero había
h_azañas de honor y otras veces en desa· pensado que aquellas blancas manos podían
ftos l'. venganzas.
ser el objeto de una viva admiración, y el
Ast Homero representa a Laerte traba- ansia llenaba su a lma.
jando eu su jardín con _las manos cubierLlegó el momento de tomar parte en una
tas de ~nantes para evitar el contacto de batalla, pero, antes de partir, pensó rega·
las espinas.
.
lar a la novia una tela preciosa en formio
I:os romanos- 1;1os cue~!an las crómcas de saco para que ella ocultara sus cándi·
antiguas-se serv1an tamb1eo de guantes en das manos en su ausencia.
sus trabaj?s rústicos.
La joven obedeció y cuando su amado
En el siglo IX se empezaron a usar los pudo regresar, fué el primero a quien Ja
guantes de malla de ac~ro Y de~~e entoo- joven enseñara las lindas manos, hechas
ces formó parte del u01forme m,lttar.
aún más blancas y suaves.
Y más tarde la feliz espasa usó los sa•
quitos que su prometido le regalara y que•
dó siempre agradecida a quien, en un ex·
ceso de celos, había logrado hacerlas más
lindas y blancas.
Esta la poética leyenda. Pero a unque
más prosaica es más probable que la invención del guante se deba a la necesidad de
proteger la mano del frío y de otros peno·
sos contrastes.
De todos mndos, la leyenda no deja de
resultar bastante graciosa y muy fácil de
imitar ....

~:~-===-=-

_____

o

·~

•

La Salsa

LEA &amp; PERRINS
aumenta en extremo el sabor de
las sopas, guisos, salsas, etc.

COGNAC
La verdadera Salsa
origen de WORCESTERSHIRE.

Ven\a al por mayor por LEA &amp; PERRINS en Worcester, Inglaterra; CROSSE &amp; BLACKWELL, Ltd., en Londres,
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N inguno tan d e l icioso como éste.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
,

•

H e h echo bien en venir. no escuchando
más que mi estimación y afecto por el sabio y el amigo. Fui a Anti bes buscando reposo Hace ocho días tuve una crisis vio.
. .
.
lenta y característica. Estudié mi caso. Es
_El profesor J?1d1er Muchois, uno d_e los claro: arterio·esclerosis complicada de alm1en:ib_ros más ¡óvenes de la Academia de buminuria Si el próximo ataque no me
Med1c10a, e':'contró aquel día, entre ~u co- lleva, vendrá el reblandecimiento, mi desrrespondenc1a, una carta d~ su amigo_ el trucción fisica, y eso no lo quiero, no lo
doctor _Dalvy. ~st~ _le anunciaba su partida quiero a ningún precio-repitió con sinie:,de Antlbes y su v1s1ta tan pronto como lle- tra energía en la voz y en los ojos.
gara_. ,
.
- Nadie puede asegurar eso. Dalvy. ¿EsN1ngun detalle daba en cuanto al ob¡eto tá usted seguro de que su diagnóstico es
de su visita, pero las pocas lineas de ~al· exacto? Lo dudo.
vy reflejaban un estado de alma angustiada
_y0 no. Además, no soy un enfermo ory parecían hacer un. llamado desesperado dinario, mi querido Muchois; sé mirar de
de socorro y protección.
frente el mal como si se tratase de otro.
I:'idier Muchois no acertab~ a explicarse Soy un homb re condenado, pero conscienqué podía sucederle a su amigo Y se abru· te de su situación y resuelto a intervenir
maba en conjeturas.
. en ta hora suprema. Es por esto que necei\!uchois quería bas!ante a Dalvy, m~di· sitaré de usted.
co ¡oven y reputado g1necólogo, conocido,
Muchois aparentó no entender.
además, por notab1es trabajos t~cnicos Y -Usted va a comprenderme-agregó
q_ue avanzaba,. rápidamente, hacia la glo- Dalvy.- Tuve siempre el orgullo de mi inria, _contento siempre con el apoyo de Mu- teligencia. Me ha dado las más grandes
cho1s.
,
.
alegrías de mi vida Sé ,hora que mi inte¿Qué P?d1a haberle ocur rido a Delvy?
tigencia se hundirá en la sombra repentiMucho1s se hacia esta pregunta por la namente después de una nueva crisis. Es
centésima vez, cuando el criado anunció a una e~ atroz cuyo horror me mata, anPedro.
gustia mis noches, trastorna mis pensamien-Hazlo e ntrar-c~ntestó el maestro.
tos incesantemente. ¡Es menester que usted
Y Dalvy entró, rápido, asegurándose con me libre amigo mio a todo trance! ¿ Comuna ligera mira_~a de que Muchois estaba prende ~sted?
•
solo: después d1¡0:
Muchois no comprendía. Dijo lenta·
-&lt; Ha recibido usted mi carta, querido mente:
amigo?
-l Y e ntonces? ..... .
- Sí. ¿Cómo está uste~?_Meheasombra-Entonces mi próxima crisis debe ser
do de su _vuelta_ tan prec1p1tada.
.
la última y el fin En donde me halle, usy a l_mismo tiempo qu~ hablaba, fi¡aba ted será llamado inmediatamente y usted
en su ¡o_ven colega una mirada penetrante irá y me aplicará una fuerte dosis de mor·
y reflexiva.
.
fina.
Dalvy. por su parte, miraba al maestro,
-Con peligro de matarlo.
~on _oio escudriñador, para sorprender su -!Para matarme!
10tu1c1ón._ .
.
-iY me pide que lo asesine!
Pe~o D1d1er Mucho1_s. no na de 1os q?e
-Pido a su amistad, a su antigua amisse de¡an leer. Sabia d1s1mular una 10q_u1e· tad, que me ahorre la tr isteza ine,¡plicable
~ud grande tras una máscara de serenidad de caer tan bajo como el bruto. ¡Cómo! ....
imperturbable.
.
.
. . ¡Imposible! Mis facultades serán y quedaDalvy babia cambiado. El ¡oven ciru¡a· rán abolidas, mi cerebro no será más que
no tan galla rdo y r?busto dos meses a~tes, un caso. Paralitico, un ser abyecto, objeto
.,f\08ACION
~~
DE
o_rgull~ de sus_ muscule~ como de su inte- de piedad o de risa, he ahí lo que usted
MEDICINA
hgenc1a,_ tranq~1lo y ardiente_ en la lucha permitida que yo fuera, a pesar de mis súpor la vida, fehz con_ sus triunfos Y lle_0 ? plicas y r uegos. ¡No! Usted sabe con qué
de esperanzas, parec1a ahora un desequih- ardor trabajo en mi libro sobre los progrebrado.
. .
sos modernos de la ginecologla. Esa será
Los efectos del mal tran visi~les, mal ta obra de mi vida. Es preciso que la terfísico o moral; ambos a la vez. quizá.
mine.
-Veamos, nada de grave, ¿no es asi?-Pues bien, terminela sin asustarse por
preguntó Muchois.
fantasmas.
-Sí, amigo mío: estoy J?erdido.
-Ese temor no puedo abandonarlo y enDOSIS\ 2 á 6 Pildoras
- l Cómo, Pedro, qué füce 1
.
torpece ya mi cerebro; mientras que la so.
11 á 3 Cuchar
-:-Lo que oye, maestro, Y he vemdo a la promesa de to que le pido, Muchois,
pedirle un favor.
.
bastar!a para darme la calma y serenidad
-Puede contar conmigo en todo, Pedro. necesarias para continuar b ien mi obra.
- iAh, maestro, cuá1..to consuelo me dal
_ ¿Quiere usted obligarme a aceptar el
compromiso de ser el asesino de un hombre que quiero entrañablemente?
-En nombre de esa afección, sí, Muchois; usted substituirá por la muer te rápida la agonía lenta, atroz, sin nombre ....
-Sea, puesto que usted lo exige.
Dalvy penetró la restricción mental.
-Gracias-le dijo;-pero júrelo usted.
-'-Jurar .... Yo prometo; que baste eso.
-No. Júrelo por la cabeza de su mujer,
de sus hijos. ¡Oh! ¡Jurel-exclamó Dalvy
en una especie de paroxismo; si no memato aquí, inmediatamente, a su vista.
Había sacado un revólver y lo apoyaba
El contacto de la CREMA FLOREINA, untuoso sin ser
contra la sien.
-iLo juro!-exclamó Muchois en tono
graso, procura al cutis una sensación a gradable de frescura,
áspero, exasperado por aquella ansia de
de flexibilidad, de bienestar y le recubre de una capa delgad a
muerte y por la violencia que se hacia a
su resistencia.
y protectora que fac'ilita su fun ción sin trabarla, y aumen ta
Y se levantó diciendo.
su t erciopelo y su diafanidad.
- Ahora, Dalvy, váyase. ¡Ah! váyase.
- No sin manifestar antes mi agradecimiento y pedir excusas por mi importunidad,-contestó con sangre fría, como si
aquel juramento le hubiera devuelto la
tranquilidad y aun la salud.
Los dos amigos se abrazaron y se separaron sin hablar nada más.
Después de esta entrevista, Muchois,
hondamente impresionado, principió a sentirse neurasténico, pero logró sobreponerse
al mal.
De A, GIBABD, Bue ti' Ale"l\a 48, París
Pasaron los meses. Los dos amigos no
habían tenido ocasión de volver a verse.
UNICOS AGENTES paTa la Repáblica Mmcana
Muchois sabia solamente que Dalvy trabajaba con un ardor que inquietaba a los
suyos. Se negaba a ir a los teatros y rehusaEmilio·
e&amp; Co.
ba toda clase de salidas y diversiones. No

El juramento trag1co

0

Píldoras

y

Jarabe-

a ·L ANCARD
FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

CREMA FLOREINE,

POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE

c,KANUEL

Avenida 16 de 8~ptie11bre, 65.-üKEXICO

UNA MUJER

pudc, sin embargo, eludir una invitación contrastes, y fundirse al cabo en una armoDIOASE LA VERDAD.
de su maestro, el doctor Branc~e.
. nía. De ah! la amplitud de_l espíritu belga,
Allí se encontró con Mucho1s. Como s1 que se reconoce en la rela!lva modestia con
Allan Arma.dale, " refiero el
uno y otro hubieran olvidado su última en- que habla de su "petite Belgique," en la
Señor
Wilkie Collins, " decfa la
!revista, los dos amigos conversaron sin ha- facilidad para aprender toda suerte de idiocer alusión alguna: pero la esposa de Dal- mas (de los cuales puede decirse que has- verdad á derecha y á. iz4.uierda
vy, viéndolos conversar, se acercó decidida ta el beti:a más ignorante y misero conoce bajo todas circunstancias." Eso
a desafiar todo y dijo.
y habla, por lo menos, dos: el flamenco y le ocasionó algunas veces dificul-Usted ve, doctor, que mi marido tiene el francés. y cualquier belga de educación tades con cierta clase de gente,
mal semblante. Prohibale, se lo ruego, que mediana, tres o cuatro); "en el mayor catrabaje comc- lo hace, noche y día
nocimiento de la geograf{a que la mayor pero le dió una reputación que
-Su esposa tiene razón; es cierto . .. . parte-de los europeos;" en la estupenda y hacía su palabra tan buena como
- comenzó Muchois.
puede 'decirse, armoniosa mezcla de inten- el oro ; para Allan, era lo más
Pero, e_l cir?jano_. con ".ºz ~rtante, dijo: so misticismo e intenso sent_ido práctico que natural, decían sus amigos "por-Inut1l, m1 amigo; m1 mu¡er no hace se observa, con estupefacción, en la literaque no sabía. hacer otra cosa."
con eso sino que irritarme sin convencer- tura, expresión fiel del alma nacional.
ne.
Basta fijarse en otra literatura mayor, la El hábito de decir la. verdad era
La señora Dalvy, confusa, se retiró dir i- francesa, y ver la marca patente que, aun tan bueno para él como para
giendo una -?lirada desesperada y suplican- después de "afrancesados" y adoptados, loa demás. Si se &lt;!esea establecer
te a Mucho1s.
traen a aquella los grandes poetas y escriS. Gabriel, H uehuetoca, México.- En ese momento anunciaron su comida. lores belga-franceses: Mreterlink, Verha- un n egocio que d ure aún des" IIará. dos afios que de resulta de una Era una de esas comidas intima~. en que reo, Rodebach, Albert Mockel. ... Puede pués de que el fun dado1· desac a ida al levantar ~a co_nversación, entre gente de cultura afirmarse que son hoy, en Francia y tal vez parezca, véndanse buenas meruna vasijapesada de 1déo1tca, llega pronto a hacerse general._ en toda Europa, Mreterlinck el gran poeta cancías, y dígase la. verdad sohe
agua, senti dolores Dalvy tomó_ par!~ con un calor excepc1?· de la muer te y sus esplendores y misterios
de ingles muy fieros- na!. con los o¡osch1speantes. el gesto febril, y Verhaaren, e l gran poeta de la vida. Y ellas mientras se puedA. mover la.
particularmente du- el espíritu agresivo. Y repentinamente, co· ambos son místicos en el fondo, como lo es lengu a. Desde el primer momenrante el periodo-y mo un_a ve_leta cuyo hilo se hubiera roto, el alma belga, que está en Brujas, flameo- to de su introducción, nosotr ob
parcela como si me se ext10gu1ó su voz. Transladaron e l en- ca, más bién que en Leija valona y activa
l1e mos dicho la verdad acerca de la
hincaran con alfllea una pieza Permanecía mudo, pe- y culta Verhaaren, poeta del progreso y la
res y el caminar me fermo
r~ sus ojos, si_em~re fijos e n los de Muchois. moralidad, ha aceptado, y muy magnifica- PREPARACION de WAMPOLE
era mu y molesto. o¡~
_extraordmarios, llen~ de dolor, de an- mente exaltado, el progreso, porque se ha y ahora el público la compr a, sin
Me someti á su tra- gust1a
y de voluntad, suphcaban y ordena- formado de él un c;oncepto a rdientemente hacer ninguna pregunta. Se ha
tamiento que tuvo bao a 1~
vez
trascendenta I y místico.
13 bondad de indidescubierto que efectúa ahora y
\
a..-...S:.DU:...J.....J..J
car me ; tomando el 50 ;-Dé¡enme solo con él-ordenó el profe· Mets en accord ta force avec tes destinées siempre lo que nosotros prome·,
.
Que
la
foule,
saos
le
savoir
Compuesto 1 el Purificador de la San- _\ una vez solos, aphcó I'.'- morfina fatal Promulgue, en cette nuit d'dangoisse illu- timos, y así se confía en ella
gre de Lydia E. Pinkham y me sor(minée, como un h ombre tiene confianza
prendi al sentir un alivio notable con B1en ~ronto quedó _tra nquilo Dalvy, pero,
.
. .
clama en "La Foule." Y cosntantemente.
solo la primer toma. Continué con su a medi:' º?ch~, munó.
en el sólido y vetusto puente de
medicina según sus instrucciones y mo Al d1a s1~u1e~te, ;Mucho1s, s101te~do re- Sensual como buen descendiente de tos niedra que ha sostenido el tráfico
morder
su
conc1enc1a,
fué,
a
comunicar_
s?
Rubens
y
Hals-sensuales
ingenuos,
y
mís•
curé. La gratitud es una de las virtudes más bellas de la humanidad, y falta al ~e~•no de la Facu,tad de :\Ied1c!· ticos a su manera,-"ve" con visión apoca- de varias generaciones. l!:s tan
por ella le escribo esta testificando á na ~I v1e¡o maestro escuchó todo en s1- líptica a las multitudes de las grandes sabrosa como la miel y contiene
.
ciudades, y las pinta con tonalidades sobe- una solución de un extracto que
Vd. mi eterno agradecimiento por ha- lencio Y después agregó: _
Comprendo sus escrup?los. Le¡os de ranas, inolvidables; p'ero siempre, siempre,
berme curado tan maravillosamente."
ce obtiene de Ilígados l'uros de
-8RT.A., M ARINA T ORREN'TERA, S. Ga- condenarlo por habe: ~umphdo ~u _P,alabra aun en él, poeta, lb repito, del progreIlacalao, combinados con J arabe
~~ ese caso, lo fehc1to , au~ s101tendolo. so moderno, de las muchedumbres y las
briel, Huehuetoca, México.
E l éxito d,el Compuesto Vegetal de Siento el dolor de quf: ha sido tea!ro su máquinas, lo que más le atrae hacia aque- de Hipofosfitos Compuesto, y
Lydia E . Pinkham, hecho de raices y c?razóu. Usted ha tenido valor y piedad, Itas es el misterio de su alma gigantesca y Extractos de Malta y Cerezo Silhierbas, no tiene paralelo. Las mu- virtudes hermosas en nuestra profesión Yo enigmática·
vestre. Tomada antes de las
·
jeres que sufran de desvtos, ulceración lo apruebo, l\1uchois, amigo mio.
lágrimas corrieron por las mejillas
Que! océan, ces cceurs?
comidas aumenta el apetito y e.\
é inflamación, tumores fibrosos, abati- deDos
:\1uchois.
Quels nceuds de volontés serrés en son
miento, pesadez, flatulencia, indiges(mistére ? completamente distinta del nautión ó postración nerviosa lo podrán
se pregunta_. atónito ante e l espectáculo de seabundo aceite de h ígado de
PAUL L.\COUR.
emplear con entera confianza.
una gran ciudad, en "Les villes tetaculai- bacalao y de sus emulsiones. En
Se han efectuado millares de curazes," del ~ismo modo que Mreterlinck, la casos de Anemia, Debilidad Nercl\mes. c, ¿Porqué no puede curar á Vd?
otra gran cima del pensamiento y las letras
franco-belgas, tras de inclioarse dilatada· ,iosa, Tísis y las Enfermedades
Si desea un consejo particular,
mente y con amor sobre el misterio de lo Agc~antes, h a merecido la. congratis, escriba. á la Sra. Pinkham,
Lynn, Mass., E. U. de A.-ésto Bruselas es la capital política. Malinas pequeño Y ~in.palabra, de los insectos y las fianza que en ella ponen los docelempre socorre.
la capital católica, sede del Arzobispo, co· flores, va_ a dar al cabo, para interrogarle. tores y el público de todas par tes.
mo _Amber_es es "el puerto," por antono- est~emec1do y el&lt;:&gt;cuente, al otro g ran misE l Dr. G. Parra, Profesor en la
ma&amp;ia, y L 1eja el gran centro iodustrial, y tena que los encierra todos para nosotros,
Lstende f:1 gran r:entro de placer, y Brujas el más profund&lt;;&gt; y tenebroso y, por lo mis- Escuela Nacional de México, dice :
' ' Esta. magnífica preparación pro-Y también ~ante-la gran ciudad antigua, mo, el más fascinador:. el _de la muerte..
evocadora e intensa, como tal vez ninguna
La apa_rente contrad1cc1ón y el atractivo duce excelentes r esu ltados en
otra E:º Europa. ¿ Esta nacroncita es, pues, del esp1ntu flamenco en especial, están en numerosas af ecciones del aparato
un microcosmos? Ninguoa otra, en espacio este cont~aste de aparente amor desborda·
tan reducido, encierra variedad tal, ni tal do a la vida material y de vértigo místico \'espiratorio. " E n l as Boticas.
plenitud, ni tao asombroso conjunto de t.is Y cu~iosidad invencible y palpitable reve·
más disímiles manifestaciones de ta ener- r1:nc1a ante lo Ignoto. El alma belga ha !e¡:ía del hombre. La peq ueñez del territorio Dldo, como pocas. y tiene, ol sentido de lo
hace resaltar más, por contraste, la grande- llamado Real y el sentido de lo Invisible,
za de la nación, gr,rndeza innegable. y, en desarrollado de modo que casi desconcierp;ut~, ignota acaso a los mismos belgas. t~: Colocad.a la nación en una como encruRepresante General en México, Mahnas P&amp;lá a un cuarto de hora de Bru- c1¡ada de Europa, a horas de Francia, de
se las: Amberes, a un cuarto de hora de Ma- Iaglaterra, de Alemania, de Holanda, se
Octavio Sarti, 1~ Donceles 32.
lioas, y a media hora de Bruselas. Gante hallaba destinada á recibir y a asimilar las
Liej,. Amberes, Brujas, no distan tres ho'. más opu_estas influencias, perder su genio
ras unas de las otras Ostende - la sociedad propio, 10ev1tablemente, si no tenía vitali- se halla a una estación rle Brujas- la so· dad extraordinaria. Y, lejos de perderlo, to
DE LOS
ledarl -y en su propia provincia......
ha afi_rmado y aun ha influido en los otros, y
1
~onozc_o este pequeño gran pals, para- co_m_pllen con el~o~ en los más diversos does
do¡a admirable y sorprendente, quizás más mimos de la acllv1dad: comercio, industria,
y mejor que ningún otro de tos que he vi· poesía, pintura. ....
Cura laa
sita do. y esto a causa también de su propia
l No es, pues, un microscornos. y no es
de los
reducida extensión. Conozco un poco el uno de los más grandes palses de esta EuF•• SEGUIN, 166,l.S¡:¡j'.;;;;,.,Parl1.7 le4u 1,,.-..
campo, algunos pueblos y las grandes ciu- ropa ~ompleja el pequeño país donde cuadades, y a las gentes; y. en verdad procla- tro millones de flamencos y tres millonesde
moque no me inspira admiración menor, en walones discuten, se unen, se fecundan y,
su co1Jjnnto, Bélgica, que ninguna nación mútuamente. dan al mundo, en suma, e! esde las mayon,s Esta es una nación "com- pectáculo de su multiforme potencia copleta," con pasado, presente y porvenir: con lectiva ?
de
literatura y arte. cosas esenciales para una
LUIS RODRIGUEZ EMBIL.
UNA OBSERVACION
nación; con comercio e industria prepotentes, con luchas de ideas también, y lucha,
LA :\1AYOH SABIDURJA DE LAS MA·
¡ay! , de razas, y luc.ha contra la igoorancia DRES ES LAQUESEMANIFJESTAEN
•·
y_ su _representante legitimo y n~tural e l ele- EL ACERTADO REGIMEN ALIMEN·
L~ f~m1ha _debe ser _como una pequeña
ncahsmo, y con defectos y cuahdades como TICIO de sus hijos al darles la "KUFE- repubhca-d1ce un mando filósofo - ; cada
contra
todo lo humano; per? ~o conjunto, repito, KE," sun:iamente enco'!1iadapor tas prime uno de sus miembros de'.&gt;e t ?n!lr parte en
y dentro de la_ relat1v1dad de l?do lo hu- ras autoridades de la c iencia y tan útil pa• el Gobierno.
la Tos, el Catarro
mano, una adm1rable y gran nación.
ra la alimentación del niño de pecho ma•
•
laBronquitis
En lo materi~I como en lo intelectual y y:ircito, sano y sobre todo del que padece - Si- ana~e un amig~- ; lo malo es que
lo moral, e ~ ciudades, ge~tes, productos, del estómago O del intestino que así se entre el mando y la mu¡er hay siempre un
ofrece Bélg1c_a tal comple¡1dad, q~e en su comprende que todo el mundo ta acepte y litigio constante porgue los dos aspiran a
carácter nac1vnal tenían que refle¡arse los que cada vez se generalice su Uli&lt;&gt;,
)a presidencia. de la república.

AORADECI=
DA CURADA

Con el Compuesto Vegetal
de Lydia E. Pinkham.

SEÑORAS
EL APIOL

D JORET, HOMOLLE

Ootores,Retard.os
Supresiones
Menstruos

NAF~

LANORENI

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•

�BIBllOTt:"rA

•·) .

11

1\JIVERSITAíl!A
1

FON DO k

EL MUNDO ILUSTRADO

til de macera que ellos supieran conmover· fundir eo su alma el calor de la esperao· uoa simpática corona al rededor de esta
se y compreoder el valor de la belleza y za.
_ pura y ºº?le reina y de la gallard~ figura
de la virtud.
Y él confiesa muchas veces su agradec1· del rey N1c?l_ás l ; y no es de extraoar _que
Muchas veces eo uo círculo de amigos miento diciendo que "le debe a su esposa de e-sta fam1ha de_ costumbres tao seoc-1llas
él leía sus cuentos en voz alta y era esto toda la fortuna de Mooteoegro."
y rectas haya sahdo otra dulce figura _de
C.ANDERSEN
para él uoa de sus mejores alegrías: ponía Es que la prio_cesa Milena supo com~r~o- madi:e y de So~eraoa que tao to se a_dm1ra
eo su lectura todo el buen humor y todo el der y sabe ejercitar noblemente su m~s160 Y e~ttma; la princesa Eleoa, la rema de
No hace mucho que Dioamarca acaba calor de su corazóo sereoo y alegre.
de ~posa y de soberana; e lla es la amiga Y !taha.
de celebrar el ceoteoario del oacimieoto
Las veladas las dedicaba casi siempre a la iotima coosejera del esposo Y el ángel
del "amigo dt. los niños," de C. Aoderseo, familias de amigos eo las que estaba seguro caritativo al cual los infelices Y meoe~te·
y con uoa solemnidad que pareció uo ver· de ballar algunos niños.
rosos ouoca se acerca o en va~o- _
dadero suceso oaciooal.
Este hombre sin familia y sio niños suLa belleza de la reina ha sido siempre el
De aquello que se tiene se debe usar, y
Aoderseo era uo hijo del pueblo, pero yos, probaba una necesidad iomecsa de objeto de la admiración de su pueblo Y ~ué cuaoto bagas hazlo segúo tus fuerzas,
los hooores que le riodieroo, fueroo uoa ser amado y de amar a los niños ajeoos
cantada por varios poetas y reproducida Uo sepulcro es uo mooumeoto colocado
verdadera apoteósis grandiosa y magoifi"La vida misma es la fábula más bella" por algunos artistas.
eo los límites de ambos mundos.
ca.
- dec!a Anderseo en su optimismo ioagotaLa vida que se ha llevado_siempre )'. que
o o o
El sostuvo grandes batallas eo_ su largo ble, y quizás peosaría en esos momentos al aún boy se lleva e~ el Palacio de Cetugoe,
Los hombres disapruebro, por lo comúo,
apostolado de boodad, de sereo1dad y de- niño de uo día quieo pobre y solo había es de las más patriarcales.
lo que soo iocapaces de ejecutar
dulzura, sus libros traducidos a casi todos llegado a adquirir fama universal.
Allá oo se coooce el lujo de ?tras cor·
o o o
los idiomas hao recorrido el muodo entero Su libro de memorias se titula precisa- tes, y sio embargo, eo ese pala~10 se ~~o
La calumnia mata á tres hombres: al ca·
llevando dondequiera el perfume del es· mente: "La fábula de mi vida."
educado seriamente las cuatr? hadas hi¡as lumoiado, al calumniador y al que escucba
píritu humilde y sincero del gran amigo El supo vivir la "fábula," vivirla ooble· de los príocipes, que hoy bi:1llao por su
o o o
de la niñez.
. mente con alma sereoa y cándida: como los gracia y su boodad en las me¡ores cortes de
La muerte de los que amamos no acaece
Soñar y pensar eo la soledad fueron ll s oiños, para quienes escribió sus bellísimos Europa.
.
precisamente cuaodo dejan de existir, sino
placeres más gratos del oiño Aodersen, cuentos.
Lc.s oueve hijos formabao ahora tiempo cuando dejamos de vivir con ellos.
por eso cuando llegó a los catorce años de
edad q uería dar la vuelta al mundo eo bus·
ca de fortuna.
P r imero pensó dedicarse al teatto; pero
luego un .;eñor le pagó los estudios y él pu·
Jlanantiaiea-~
do dedicarse desde eotooces y para siem·
Verdadera
del
Estado
pre a la literatura.
Agua Mineral
Franctb.
Viajó muchísimo y las impresiones de sus
Natural de
viajes él las anotaba luego eo sus libros
BlBN BSPBClVlCAR BL NOIJ4BRB
ricos de uoa gracia exquisita.
.
Sio embargo, quedó siempre un gran oi- Hoy eo ~ue tao\o se repite el nombre
ño, siendo su seosibilidad verdaderamente d~l pequeno Y valiente Moote~egro es_ tam·
iofantil.
b1~0 grato record_ar ~ la Rema M1leoa,
Poseía esas dotes psíquicas que nosotros quien ha comparttdo siempre con ~u espovemos florecer en las al mitas de los oiños; so las_ luchas y los pesares del gob1eroo de
1
la imagioación y la iogenuidad; y tuvo un su Pª ~·
.
.
.
don aún más precioso: el de hacerse niño
Nacida y crecida el:' med!o del ru1clo de
para hablar coo ellos.
las ba~allas ell~ estudió c;1s1 sola y fué y ~s
Estómago.
Eo sus cuentos supo dar un alma a todas la me¡or coose¡era del esposo, el rey N1·
las cosas más ioertes; él peosaba que "de colás. .
, .
.
la realidad se pueden sacar las fábulas El mismo p_n_o~ipe ¡epite q~e en los ~omás bonitas."
me otos más d1f1c1le~, en las c1rcu~staocias
Y. como D'Amicis- "dice uo crítico- más graves de su vida, los conseios de!ª
..\odersen fué poeta, un gran poeta, puesto es?OS:'_ le ayudaron a ;º~ontrar una fe)iz
que supo como él hablar al mundo infan· ~oluc1on Ella lo a leoto siempre y sabe ID·

~O(J BIAS
I t.l,A u1,1 ~ L
"AL FONSO REY L

8.,.Uv

ONDO RICARDO COVARRU8 "'

Reg i str ado como articulo de segunda clas e en 3 de Noviembre d e 189 4 .-

Año XX .- Tomo l.

I mpreso en p a pel de l as Fá bri cas de San Rafael .

México, Marzo 23 de 1913.

La reina Milena de Mon-

tenegro

VICHY CÉLESTINS G~tair!!!~::~dci!~:;~;::~
VICHY GRANDE•GRILLE EofeBi;::!." del
VICHY HOPITA LEnfermedadea del
fASTILLES - SELS--: COMPRIMtS

vi::s"

VICHY ..lTAT

I

PERFUMERIA

Coro de monagos el domingo de Ramos en la Catedral.

Número 12.

�DIRECTORIO

en los encajes y en las blondas, en los juegos de agua
entre los hombres. En vano se argüirá que Mercurio,
que en este momento cantan himnos joviaoos en las
el conductor de sueños, ha muerto, vencido por la efiEL MUNDO ILUSTRAD O
fuentes. Los chorros esbeltos se desgranan en la melocacia de las ondas hertzianas. Allí está, como en los días
día de la mañana, armoniosamente, como un comentaalcyooeos, rápido como un pensamiento, dispuest0 a
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE. Y LITERATURA.
rio imprevisto a la música que ejecuta la _Banda_y cur eanudar su alada tarea. Por el momento descansa, después de haberle prevenido á la Aurora que se desper- yos sonidos parecen dar forma a las cosas 10defio1das y
bellas, a los vagos deseos que bogan en la caricia del
tara esta mañana más temprano, que echara en sus ána i re. Cerca del mujerío que encanta los ojos, elegante
for&lt;Ls del más puro rocío, y esparciera en el _cielos~
DIRECTOR PROPIETARIO
y florido, hasta los dioses se olvidan.
más claro esplendor, a fin de sembrar la alegna de ~1Y me alejo sin pena de lá olímpica compao1a, penvir en los corazones. Pero ya va a reanudar su traba¡o.
LI C . ERNESTO CHAVERO .
Sólo un pie se posa en el pedestal que lo sustenta y su sando que a la h ora en que este periódico circula, 130vibrante ademán revela que tal vez es ahora portador d r á comprobar quien quiera si las imaginaciones del
cronista encier ran algo de verdad. Los dioses son comdel mensaje de u n dios. Y, como 1~ se_rpieote _en s~ c ..duceo, se enreda mi sueño en la 10m10ente 10qu1etud p lacientes y cualquiera puede dar fe de su resurrecOFICI~AS:
ción: sólo se necesita un poco de buena voluntad.
de sus alas.
Más adelante. está Neptuno sentado en un trono de
3~ Calle de la Rinconada de San Diego_ No. 41.
RAFAEL LOPEZ.
caracoles gigantescos, sosteniendo con . ambas manos su
Teléfooos:-Mexicaoa, 20-85 Nen
pesado tridente. El dios marino medita, y su_ actitud
Ericssoo, 14-51
más p arece la de un filósofo que la de un seoor que
Apartado Postal 149.- México, D. F.
quebranta la tierr&lt;L con el estallido de _s u cólera Qu izás
se siente humillado al ver que se espe1ea en las aguas
de una pobre fuente, el divino bastí? de su_ grandeza.
La señorita Ana Landor y una cigüeña, vieja ya, sin
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
Quizás se cree desposeído de sus abismos y tiene la º?~talgia de la inmensidad. Tal_ vez se acuerda, melancoh- fuerzas para emprender el vuelo hacia los trópicos, eran,
En la Ciudad ....... .. ........... . . ·. . . . . . $ r.oo
cameote (abundan tanto los ingratos) de uno de sus me- desde hacía muchos años, las únicas habitantes del parque, librado del abandono.
(pagadero por adelantado.)
jores actos de bondad: de cuan&lt;;10 ~mpujó la barca de
Por descuidado que estuviera, el parque conservaba
En los Estados ...................... •••••· $ I. 2 5
Ulises suavemente a la playa m1sencord10sa en donde lo
una belleza severa, con sus avenidas de castaños, sus
(pagadero por trimestre adelantado.)
esperaba Nausic&lt;1a, la princesa de los brazos níveos. PeE n el Extranjero .................. .. . ... • • $ 2.00
ro no. Los inmortales ignoran los venenos de la melan- camioitos tallados, sus prados, su estanque de negras
(pagadero por semestre adelantado.)
colía, y el fue rte Poseidóu es e l mismo. Si está_ pensati- aguas, bordeado de musgosas piedras, exhalando el conjunto un penetrante olor a hojarascas y rosas marchitas.
vo, es porque el dios de los. cabellos azules piensa en
Sobre un montículo de verdura se levantaba un pabenuevos naufragios para castigar al rey de Itaca. Poderoso y brutal como es, le disgustan los ~rdides y 1~ -:s- llón imperio, habitación de la señorita Ana.
Con el tiempo, ésta se había vuelto maniática, no adNUMEROS SUELTOS:
tratagemas del griego sutil. Sí, es el mismo. Cootln!-'a
reinando sobre las olas innumerables y de sus palacios mitía n inguna visita y no toleraba que ningún criado paEn la Capital. ........... . ............. • • • $ 0.30
de esmeralda son las algas q ue se veo en su cabellera. sara la p uerta de su habitación.
En los Estados .................. . ......... . "0.35
A veces, a la puesta del sol, se apoyaba en el alféizar
De su espuma salada renace eteroam~nte la du_lce AfroEn e l Extranjero ...... : ....... ........... . "0.50
dita y siguen agitando sus barbas fluviales los vientos le- de su ventana, y creía oír a lo lejos el eco de la campaAtrasados . . ............. • . •• ... ••••••••·· "0.50
na o el silbido de la sirena que ponía en libertad a los
geo1arios de la Odisea.
En otra glorieta, la más concurrida del paseo, surge obre ro3 de la ciudad
Para la publicación de avisos en este periódico, diriSalía dt.spués a l jar dín. sola, y llegaba hasta el estanVenus, Ven us la bella. Una figu ra convencional y falsa,
girse a B. &amp; G. Goetschel , Aveni~a 16 de Septiembre,
casi anacrónica en estos .tiempos de las faldas estrechas. q ue, donde solía hallar siempre a la cigüeña
r6. Sus agentes en Europa, la Soc1eté Mutuelle de Pu-Negro y blanco, decía; tú eres un páiaro de luto.
E n una concha, exigua para contener la s?berana h_erblicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
Y es por esto que me gustas. Tu nido lo tenías en nuesmosura, y que sugiere la idea de qu~ los ~,oses t:1-mb1én
se ocupan de hacer economías, la_ 10veoc1ble _d1o~a se t ro jardín, y un día7 .volando, te caíste y te mutilaste.
muestra de pie. Tiene la cabeza hgerament': 10chn:tda Esto t uvo lugar el día en que mi padre se suicidó! Era
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
y el manto que le baja desde un hombro de¡a la mitad mi mala amiga.
Este d iscurso irritaba a la cigüeña, quien, con la~ alas
de su belleza en tinieblas. ¿ Percibís la suave luz de una
estrella tras los~crespones de las nub es o el esp_lendor del tendidas, parecía querer lanzarse sobre la señorita Lanplenilunio cuando lo cubre la sombra de la tierra? La dor y herirla con.su largo y rojo pico. Y ésta, miedosa,
Venus de la Alameda deja algo que desear por no ha- huía de ella.
Una tarde, la señorita Ana v ió a la cigüeña al borde
ber sido su autor, amigo de la escuela ática de Scopas
El tran vía que sale de mi Colonia a las once de la
y Praxiteles. A primera vista, no se podrían aplicarle del estanque que torturaba entre su pico a uca larga cumañana, no se parece p recisamente al M~t ropolitano de las palabras q ue hace dos mil años dijo ~linio en loor de lebra.
París; pero me lleva a la ciudad en medio de mu¡er 7s su hermana de G oido. "De todas las regiones del mundo
Dió un grito de espanto y corrió a sn habitación perh ermosas y que h uelen bien. E,tá repleto y con t raba¡o
- exclamaba el sabio-se navega a Goido sólo para ado- seguida por la cigüeña que se irrito al oír el grito de su
puedo colocarme en un asiento lateral en donde a poco
ama. Y en su habitación sufrió un desmayo. En efecto,
rar la estatua de Venus. Y sin embargo ....
me e ncuentro a mis anchas No abun do e n carnes_ y un
En este domingo vibrante de primaverales perfumes, la señorita Laodor se debilitaba cada día más sin que
sitio modesto me satisface a cond ición de conquistarlo las ..guas en donde se copia apenas un t rasunto remoto por ningún estilo qui~iera admitir una persona expresapor e l propio,esfuer zo. Tampoco me ag_rada o mucho
de la suprema hermosura que cautivó a Anquises, pare- mente á su cuidado personal. Le gustaba la soledad.
los asientos delanteros, en los cuales se siente con _más cen salir de su estrecho pilón y derramarse hasta adonUna tarde se sintió algo conturbada, bajo la caricia
brusquedad los sa cudimientos a la hora de d escarrilar.
de la vista alcanza. extendidas en curva y sonoras como de los rayos del sol poniente, como una niña a quien
D ígalo la política. En todo caso, no hay q u e ser exigenuna cítara. Es el Egeo y su espuma vuelve a fecun.darse aturde el azul y la inmensidad del cielo.
te cuando se via;ia, máxime si se va en agradable cJmHasta sus oidos sintió llegar el roo roo de las ruedas
con la sangre de Urano. Brisas de Corinto y de Pafos
de una fábrica cercana.
pañía.
encarrujan sutilmente las ondas De repente, é~tas s_e
E l hallarme a- las once de la mañana respirando en aquietan y los horizontes se doran. Es que la diosa siDurmi6se. casi, y se sintió llevaba a otros tiempos,
"plein air" la lib_ertad y la 11:_z, me demuestra que es do- gue alegrando la tierra con su per petua juventud. Tor- j uzgándose princesa
mingo. Es;,.s gloriosas companeras sólo saben revel_arse
De pronto surgió ante ella la cigüeña
na a aparecer, radiosa y triunfal, como en las edades en
en ta l día, risueñas y cor diales, a los q ue ~eseot1~?s que la gente g riega la veía avanz:i,r sobre su concha ma-iAúo el pájaro de luto! murmuró.
más d irectamente la maldición que nos_ tra¡o el v1eJ?
Dejóse caer sobre una silla, la cabeza inclinada.
rina deslizándose en la superficie de las aguas, absorAdán . Y si no bastara ese profundo seotim1eoto de liLa cigüeña la miraba fijamente. Viéndola inmóvil la
tas como la naturaleza toda. Su influencia sigue mosbertad que se de_rrama pród~ame~te . en el aire, projuzgó inofensiva. Las alas extendidas, avanzó hacia ella.
trándose en la savia que vivifica los retoños y en el esb arían que es dom10go los puoos hmp1?;5 del co~d_uc- plendor fecundo de la primavera. Hace germi nar los Con el pico, la atacó a la frente. La inacción de la setor que cobra el pasaj_e. Est._a d~mostrac10n es dec1s1va,
árboles y las espigas y no se canFa - de sembrar en el ñorita Ana la sorprendió. Reiteró el ataque y, exaspe·
con permiso del Jabonoso gremio.
.
corazón humano, junto a las inquietudes del deseo, la rada, se echó con furor sobre ella. Cansada al fin ,
y es domi ngo de Resurrección, además. La a)egna generosa simiente del amor, suprema y consoladora ra- levantó la cabeza, victoriosa, cantando un himno de
de las pascuas floridas_chisporrotea.eo _el sol y circu la
triunfo.
zón de vivir.
por las arterias (le la cmdad. Desde m1 traov1a veo las
Volvióse . ... Detrás de ella relucía el cañón de un
Con razón nacieron flores bajo su planta. Y con racalles henchid.as de traoseuotes, entre los que se destafusil.
zón basta evocarla al amparo del bronce decorativo que
ca bravamente tíll cual indumentar ia provio~iana, que
tan mediocremente la representa, para que el agua que
ROBERT SCHEFFER.
pone uoá sonrisa de dulce piedad en los l~b1os de las
la rodea se extienda como el mar antiguo, resonante cogentes de bien. \A duras penas cruzan taxis, ban d-:ras
rno una cítara y llena de claridades mediterráneas. El
colora das y azules, próceres coupés y carr~s _repartido·
dulce imperio de la victoriosa deidad, resucita día a día
r es, cuyos plebeyos tiros l ucen en las guar01c1ooes y las
en los ojos azules que alcanzamos a vislumbrar tras una
cascabeleras, guías d e flores y adornos de p:i.pel. En al- ventana entreabierta y su influjo es manifiesto en las boguna bocacalle ;¡ ea balcones fronteros está s~jeta la cas adorables que tartamudean deliciosamente el lenguaje
cue rda de la que todavía pende u':'a representac1on ~a- siempre nuevo, del poderoso amor. 1\o, no ha. muerto;
Una vasta quietud de cementerio
cabra del traidor apóstol, cuya ruidosa e¡ecuc1óo ~izo
y cada vez que los labios se juntan en la efime'.a emreina en los campos que la tarde &lt;lora,
ha poco la delicia de las multitudes. _- La mañana he~e
briaguez del beso y los con,zooes se desposan ba¡o la fe
y en grave acento por las almas llora
la frescura de la· juventud y está vestida como las diode una mutua promesa. cada vez que dos miradas se
la esquila del antiguo monasterio.
sas, con un peplo de color de jacinto..Y es imperioso el
truecan los tesoros de la ilusión, y dos manos temblorodeseo de dejarse saturar libremente de su clara luz, de
sas se cambian las riquezas inagotables de la esperanza,
sacudir los músculos bajo su influencia, de echar a voEn su recinto, bajo el dulce imperio
cada vez que en el flanco y en el surco, errumpe la vilar las alas de la fantasía e n su a~re ligero y amable. da con doloroso estremecimiento, se confiesa su p resende cristiano fervor, la pecadora
No es p 9sible resistir tantas insioua7iooes. Y abando
grey, en humilde procesión, implora
cia divina, y se proclama la solemnidad de su culto. Innando el tranvía en la próxima esqu10á., me encuentro cesante p reside sus misteriosas liturgias ; la primavera
cantando a los acordes del salterio.
en la florida vecindad de la Alameda.
enflora sus altares e invencible y risueña, lleva como la
E l v iejo parque fundado por el yirrey don Luis de
Vierte místico aroma el incensario.
reina del poeta, la alegría del mundo "º la sonrisa y la
Velasco también canta las a leluyas de pascua a su ma- eternidad bajo los arcos de las cejas.
Los ecos de un responso funerario
nera. Marzo ensaya su verde t ierno en las ~ojas nuevas,
resneoao en el ámbito sombrío ..... .
y sobre la gram;,,, las primeras rosas comienzan a exo o o
tender los gayos tornasoles .de sus tapicerías. Llego.ª
Entretanto, los más anchas calzadas del parque deY en tanto, mis extintas ilusiones
una glorieta y me detengo indeciso frente al ~ercuno
Desfilan en dolientes procesiones
que Juan de Bolonia- sorprendió en la aud..c1a de su sarrollan el desfile pintoresco de los que pasean. La luz
de marzo hace una sinfonía de colores prodigándose gapor el lóbrego claustro de mi hai tío.
actitud y la ligereza iocoerci~l': de) vuelo. H.ay una
verdad tan artística en el prod1g10so impulso y viola las yameote en las trajes claros que entonan con esplendileyes de la gravedad tao soberanamente, qu_e n? _dudo dez la perspectiva alegre del paisaje. La luz de marzo
RAUL .\. ESTEVA.
desfleca vellones pascuales en las mejillas .femenin,as
que loe dioses hayan resusitado para seguir v1v1endo

La Resurrección de los Dioses

Paradoja sobre la originalidad

los mismos anhelos.. ,. ¡Esta es la ilusión del lenguaje!
En realidad, cada una de las cartas deja tras sí un sentimiento único, una originalidad, un estado de conciencia, uo caso singular que oo podría ser substituido por
los que dejan tras sí ninguna de las otras. Sólo que la
palabra, (y sobre todo, la palabra fijada en el papel por
manos vulgares) no tiene medios con que acusar esos
matices infinitos. El lenguaje, instrumento de comunicación social, está hecho para significar géneros, espfcies,
cualidades comunes de representaciones semejantes.
Expresa e l lenguaje lo "impersonal" de la emoción;
nunca podrá expresar lo "personal" basta el punto de
que no queden de ello cosas inefables, las más sutiles,
las más delicadas, las más hondas.
Entre la realidad de mi ser íntimo a qne yo doy nombre de "amor" y la de tu ser a que tu aplicas igual nombre, hay toda nuestra disparidad persocal de diferencia.
Apurar esta diferencia por medio de palabras; evocar
por medio de ellas, en mí la imagen "completa" de
tu amor, en tí la imagen "completa" del mío, fuera intento comparable al de quien se propusiese llenar un es
pacio cualquiera alineando piedras irregulares y se empeñara en que no quedase vacío alguno entre el borde
de las unas y las otras. Piedras, piedras irregulares, con

Hablando de la originalidad literaria, me dijo Górgibus, el interesante removedor de paradojas:
-~ada más raro que la originalidad en la expresión
del sentimiento; pero nada más común y vulgar que la
originalidad del sentimiento mismo. Por 1« man era de
sentir, nadie hay que deje de ser original. Nadie h, y
que sienta de modo enteramente igual a otro algu no.
La ausencia de originalidad en lo que se escr ibe uo es
sino ineptitud para reflejar y precisar la verdad de lo
que se siente.
F igúrate ante el más vulgar de los casos de pas:óo;
ante el crirr.en de que hablan las crónicas de cada día.
¿ Por qué mató el criminal; por qué robó; porqué manchó una honra? ¿Qué fué lo que le movió a la culpa?
¿ El odio, la soberbia, la codicia, la sensualidad, el
egoísmo? .... No; esas son muertas abstracciones. Di
que lo impulsó "su" odio, ''su., soberbia, ..su'' codicia,
''su' sensualidad, ICsu" egoísmo; los "suyos,'' cosas úoi·
cas, únicas en la eternidad de los tiempos y en la infinitud del mundo. Nadie odia, n i ha odiado, oí odiará absolutamente como él. Nunca hubo ni habrá codicia
absolutamente igual a su codicia; n i soberbia que con la suya pueda identificarse sin reserva. Multiplíquense las
generaciones como las ondas de la mar;
propáguese la humanidad por mil orbes; nunca se reproducirá en al~a creada un amor como el mío, un odio como
el mío. Semejantes podrán tener mi
amor y mi odio; nunca podrán tener
iguales. Cada sentimiento, aun el más
mínimo, de cada corazón, aun el más
pobre, es un nuevo y diferente objetivo
en el espectáculo que_ el divino E~pectador se da a sí propio. Cada mrnuto
de mi vida que cae al abismo de la
eternidad rompe un molde que nunca
volverá á fundirse. ¿ Y qué te asombra
en esto? .... ¿ No sabes que eo la inmensidad de la selva no hay dos hojas
enteramente iguales; que no hay dos
gotas enteramente iguales _en la inmensidad del océano? .... M ir .. las lu ces
del firmamento, cómo parecen muchas
de ellas iguales entre sí como otros tantos puntos luminosos.. Y ca_da una de
ellas es un mundo; ¡piensa s1 serán desiguales! .•. . Cuando e l pens:tmiento de
tu pequeñez. dentro del c0n1unto de lo
creado, te angustie, defiéndete con esta
reflexión , tal vez consoladora: tal como
seas, tan poco cuant? viva_s, eres, ~n _cada i ostaote de tu ex1steoc1a, una uo1ca.
exclusiva originalidad, y representas _en
el inmenso conjunto un elemento ID·
substituible; un elemento, por insubstituible necesario al oraen en que no
entra 'ot ra cosa sin s'!ntido y objeto.
Jamás un seotimieo,o real y vivo se
reproducirá sin modificación de una á
otra alma. Cuando digo "mi amor,"
cuando digo "mi odio," refiriéndome al
sentimiento que persona o cosa determinada me inspiran, no aludo a dos
tendencias simples y elementales de mi
sensibilidad, sino que con cada una de
esas palabras doy clasi_ficación a un
complexo de elemeoto_s interno~ que se
asocian en mí según c1ert.:. finalidad; a
un cierto acorde de emociones, de apetitos, de ideas, de recuerdos, de impulsos iocooscient&lt;::s, propios e inseparables de mi hi;toria íntima. La tota 1
complexidad de nuest~o ser ~; reproduce en cualquiera mao1festac100 de nuestra naturaleza moral, en cualqueira de
nuestros sentimientos, y cada uno de
ellos es, como nosotros mismos, un orden singular, un carácter.
Fijando los matices del heroísmo _antiguo, notaba ya Plutarco cuanta difeSEMANA SAN T A . -Misa de R a mos en la C ated ral .
renc ia va de fortaleza a fortaleza, coro~ de la de Alcibíades a la de Epamioondas; de prudencia a prudencia, como de la de Temístocles a la de que intentamos cubrir espacios ideales, son las r alabras.
Arístides; de equidad a equidad, como de la de Numa
a la de Agesilao. Pero para que estas diferencias exisLa rnperioridad del escritor, del poeta, que desentratan no es necesario que el sentimiento que las maoifies·
ñan ante la mirada ajena el alma propia, o bien, que
ta sea superior y eLérgico, ni. que esté contenido en la crean un carácter novelesco ó drarr.ático, manifestándoorganización de una persooahdad poderosa. Basta con lo de suerte que sobre el fondo humano que entrañe se
Que el sentimiento sea real; basta con que esté eutre- destaque vigorosamente una nota indvidual, de donde
cruzado en la viva urdimbre de un alma.-iCuáuta monazca la ilusión de la vida , está en vencer, hasta donde
notonía. aparentemente, en el corazón y la h istoria de
lo consiente la naturaleza de las cosas, esa fatalidad del
unos y r.tros hombres! ¡Qué variedao infinita, en realilenguaje; está en domarle para que exprese, h&lt;lsta dondad! Miradas a la distancia y en conjunto, las vidas hu·
de es posible la "singularidad individual" , sin la cual
manas habían de parecer todas iguales, como las reses
el sentimiento no es sim, un esquema a bstracto y vacío.
de un rebaño, como las ondas de un río, como las espigas Consiste el triunfo del poeta, ~n agrup, r las palabras
de un sembrado. Se ha dicho alguna vez que si se nos de modo que den la intuición aproximada de esa origiconsintiera abrir esos millares de cartas que vienen en nalidad individual del sentimiento, merced a la sugesun fardo de correspondencia , nos asombraríamos de la tión misteriosa que brota del coojunfo de las palabras
igualdad que nos permitiría clasificar en unas pocas ca- que el genio elige y reune, como brota de la síntesis quísillas el fondo psicológico de esa muchedumbre de docu- mica un cuerpo con nuevas cualidades; un cuerpo que
mentos personales : por todas partes las mismas situacio- no es sólo la suma de los caracteres de sus componennes de alma, las mismas penas, las mismas esperanzas, tes.

Si todos los que escriben arribaran a trasladar al papel de la imagen clara, y por lo tanto, la nota diferencial, de lo que sienten, no habría escritor que oo fuera
original, porque no hay alma que no sienta exclusivamente "suyo" delante de las cosas; no hay dos almas
que reflejen absolutamente de igual suer1e el choque de
uoa impresión, la imagen de un objeto. De aquí que la
originalidad literaria dependa, en primer término, de
la sinceridad con que el escritor manifiesta lo hondo de
su espíritu, y en segundo término, de la precisión con
que alcanza a definir lo que hay de único y personal en
rns imaginaciones y sus efectos. Sinceridad y precisión
son resortes de la originalidad.
o o o
Por la "llegada" de un grao escritor, de un gran poeta, se determina siempre la revelación de nuevas tonalidades afectivas, de nuevas vibraciones de la emoción.
Es que ese hombre acertó a expresar con precisión maravillosa lo "suyo": otros experimentaron ante el mismo
objeto estados de alma oo meaos ricos acaso de original idad; no menos fecundos acaso en interés; pero por no
ballar modo de expresarlos, los condenaron al silencio,
o bien pasaron por mediocres escritores y poetas, sólo porque no supieron.
como el genio sabe, traduci r en palabras
"casi todo" lo que sintieron, ya que
"todo" hemos de entender que excede
de la capacidad de las palabras.
Si la substancia de la lírica y de la
psicología novelesca está libre de la posibilidad de consumirse y agotarse con
el transcurso del tiempo, débese á la
complejidad y originalidad de todo sentimiento real. Porque au:ique cualquier
manifestación de la humana naturaleza haya de contenerse, basta el fin de
las generaciones, dentro de cierto nú•
mero de sentimientos fundamentales y
eternos: aunque e l último poeta muera
cantando lo que el primero cantó en la
niñez florida del muodc, siempre cada
sentimiento tomará del alma individual
en que aparezca, no só lo el sello del
tiempo y de la raza, sino también el sello de la personalidad' y siempre el poeta del genio, al convertir en imágenes
la manera como se manifiesta un sentimiento en su alma, sabrá hacer sensible ese ··principio de iodividualizacién," esa origi11alidad personal del sentimiento.
JOSE ENRIQUE RODO.

El Alma PreGiosa
del Rabbi.
Por toda Palestina Norte, por la fresca y cordial Galilf,a. gloriosa romería
verificaba en épocas antiguas un distinguido y amable carpintero llamado el
Rabbi Jesús de Nazaretb. Su raza: la
raza pálida y distante desprendida en
Canaán de dos tristes tribus- simíticas
en siglos fantásticos: raza lírica de profecías y va ticioios, que a impulso de estimarse selecta en cultos y costumbres tuvo espléndidas oportunidades, esperadas antaño por el beduino melancólico
como una avisada lluvia de oro.
El sol que abrillantaba los empinados perfiles del Carmelo, las lentas aguas
del mar Muerto, y el marmoreo panor.ima de Jerusalén, era el mismo que
alumbraba su ignorado villorio; pero todas las bood,des de ese sol repartiéron·
se en e l alma del nazareno sentimental.
Su espíritu sutilísimo lab raba con
pulcra paciencia de orfebre la idea de
un reino ideal.- "Yo soy el nuevo pan superior al maná"
-decí~. Y su alta cultura individual sublimábale; y su
lengua¡e lleno de músicas y misericordias vibraba :ntensamente como un bimno.- "La buena nueva legada á
los mansos,"-"EI Mesías pronosticado por Daoiel,"pronosticaban los labios plenos de certidumbre y esperanza.

·

Alma libérrima y fuerte , odiaba cultamente las instituciones contemporáneas y el gesto imperativo de los
gobernadores. Sus imágenes multiformes. sus parábolas
graves, suaves, sus bromas discretas, decían más de belleza y grandeza que todas las lúgubres sabidurías revt:ladas en el Templo por canosas sapiencias de escribas.
Varios bueocs aldeanos, los más pescadon·s y labrie-gos, presos en el misteric de su conversación conmovedora, seguíanle por cuantos parajes eligiera; y sus Jugares acostumbrados eran todo poesía; en el amplio lujo
de Primave1a, por granjas y éras, riberas y colinas.
atravesaba el Rabbi con su cortejo fraternal, como . un

�de esas fortalezas marinas entre dentro de la curiosidad
de las gentes.
A nte todo es preciso que la cala del barco tenga por
base un sólido armazón de hierro, que ~ostenga todo,
pues sobre é l han de ir los rieles, sobre los que han eje
correr las gruas numerosas que la electricidad y el vapor han de mover en todos sentidos. Despuls de esto se
traza el barco que se expon e en la sala correspondiente, para su exámen por los ingenieros técnicos, y des·
pués el ministro dá la órden de empezar la construcción,
habiendo visto las piezas una por una, cuyas piezas han
de unirse en el llamado "montaje." Si todo está bien
combinado, bien previsto, la operación adelanta visiblemente, con una regu laridad completa.
Por los grabados que damos se comprende. el desarrollo de la construcción del "Juan Bart" que es u no de
los modelos pertenecientes a la marina francesa.
L a quilla es lo primero que se hace y como sobre ella
ha de flotar el casc0 del barco, p recisa mucho su solidez, los puentes de la misma manera se suceden piso
por piso, y cuando todo el exterior está acabado se procede el lanzamiento a l mar. Es un momento de espectación, pues si en algo hubo error de cálculo, peligra la
estabilidad del acorazado, y la masa interte se irá al fondo, entre la crítica acerba, y dura para el gobierno,
y para los ingenieros navales, En caso contrario todas
son aclamacion es, p lácemes y el cañón suena en señal
de alegria.
Cuando el "DANTON" se lanzó al agua, en presencia del ministro de Mari na que fué a Brest para la ceremonia y de muchos personajes del elemento oficial el
nav(o rehusó _sostenerse a flote, perdiendo el equilib;io,
habiendo habido necesidad de reconstruir su linea de
flotación obteniéndose p or fin el éxito.
Una ve~ lanzado empieza lo que podríamos llamar el
acorazamiento, el poner las torres, y toda la inmensidad
de material que ha de llevar sobre el casco. P ara ello
hemos de tener en cuenta que si antes en tiempos pasa·
dos, no había los adelantos de ahora para la const ruc-

rima elegíaca de las claras estrofas que formaron e! poema de su vida.
Visionado por tides placas de oro, un rudo de I&lt;erioth
a quien decían Judas. inte rrumpió trágicamente el sueño de Jesús de Nazaret para recordarle los días nazaren os y las faustas entrevistas de Bethania; y por e nt re recuerdos y pesadumbres se iba tórciendo como un h ilo
el análisis-hermano del llanto- que denuncia la importancia del dolor, en horas de súplica y de luto.
.... Y las ocho campanadas de las Bienaventuranzas
vibraron en su alma como há tiempo vibraran sobre las
estupefactas multitudes del Tiberiades.
Con fatigado p aso de garza, encorvado por el peso de
maderos cruciformes, subió el Rabbi nostálgico sobre el
tibio lomo de) Gólgota, detrás el bárbaro ruido de la
chusma invocando castigos; delante, construido por su
imaginación potente, el Reino de Dios: alcázar de cristales, de trovadores y de nubes.
En lo más alto del Gólgota, víctima de imposibles
torturas, murió el excelente galileo, invadido por fiebres
y delirios, pensando en generaciones de siglos, en medio de la deploración de los buenos y de las mujeres
tiernas que le signifi caban angustiados adioses desde las
terrazas de Jerusalén . .... .
MARIO TORRES RODRIGUE Z.

&lt;

S. M. el Rey Jorge J. de Grecia. asesinado el pasado martes en Salónica.
dócil rebaño, a veces irisado por el sol o plateado por
las lluvias dilatadas y frías. Ruiseñores en marcba sonora obsequiábanle al paso sus mejores a rpegios, mustias cigüeñas hacían genuflexiones, ovejas le miraban
cariñosamente, y los torvos -iromedarios de los arenales
pausaban las pisadas para que el polvo no empañara
las pupilas del viejo pensativo.
Acaso su lirismo visionario le hiciere sentir confidencias patriarcales entre el susurro de l~s hojarascas, y en
las dolientes estancias del viento la erótica melodía del
" Cantar de los Cantares" o las lamentaciones de David
el poeta. Acaso en nocturnas frondas distinguiera las
barbas plateadas de Abraham y la punta mi:agrosa del
báculo mosaico.
·
Maravillosamente caminaba el Rabbi por · el rubio
paisaje galilM ofreciendo infinitas dulzuras y prome~as.
Cualquier grano de mostaza o trigueña mazorca era
motivo para una parábola, cada parábola propicia a una
enseñanza, y cada enseñanza un cristalino concierto de
frases admirables.
Galante y cortés con las mujeres amábalas cual nadie. Cuando en la her mosa declinación de aquellas rosadas tardes, tornaban las galileas, más gratas que los
lirios del Jordán, sombreadas por el tono esmeralda de
olivares y v iñedos, a l hombro racimos y vajillas, en el
cuello lujo de ajorcas, y en sus túnicas delgadas la brisa
certificando formas; el Rabbi las deten ía con el prodigio de su fisonomía, las conversaba de amor, de las superioridades de su sangre, de inmediatos aconteceres y
de los rojos sortilegios de Satán; e llas se prendaban del
decente incógnito y ponían mil besos nuevos en su cabellera trémula.
María, alegre y notable mujer magdalena, gustadora
de fiestas y caprichos, trocó d istintas caricias y sensaciones por una sola pasión firme, dispersó la aromatización de sus gracias, y se oculló como una mariposa de
invernáculo en el fino follaje de sus prédicas ~imbólilicas.
Jesús de Nazeretb prodigaba eficaces exo,cismos a
los d esconsolados y pacienfes: al influjo sugestivo de
sus tranquilas bendiciones las d escarnadas viudas sonreían nupcialmente, los rígidos paralíticos corrían de
emoción, y los ciegos abrían sus ojos de estatua.
Raras veces alargaba provechosas· excJrsiones, y dejando a espaldas el cálido horizonte de predilectos burgos, partía a extranjeros territorios con todos sus discípulos y todas sus ilusiones. Ante el fatuo brillo de máximas
ciudades, la fran ca democracia d e sus ideas le hacía inve·rtir su frecuente jovialidad por una mueca repulsiva y
áspera. Del florilegio de paganos cultos no tronchaba ni
siquiera una flor para cultivarla en el ja rdín de su al·
ma; jardín todo albo y t;,rso, todo exquisito y frágil co·
mo un verso. Cuando a su atención refinada cautivaban los mármoles triunfales, bajaba los párpados pru
dentes en presencia del acecho lascivo del Fauno y
las blancas actitudes de las d iosas que decían cancion es
de Amor y Vida con la pura e intacta especificación
sexual.
Por amenos días de Pascua visitaba los enemigos valles de Judea, do!:de a cambio de abundantes odios y
crispados puños fariseos, tenía, como en su a preciable
Galilea, atentas finezas y perfumes profusos.
Las brum.is judaicas, contemplaron al fin la última

Al cerrar este número de EL MUNDO ILUSTRADO llega la n oticia de la muerte del Rey de Grecia Jorge l., víctima de un asesinato en Salonica.
Parece ser que paseando el Monarca por una de las
calles de la citada ciudad. dos desconocidos ocultos desde una puerta Je hicieron varios disparos de revólver,
cayendo herido por los proyectiles, muriendo a la media hora. Añádese que uno de los asesinos era griego
llamado Alesko Schoinas, y que estaba demente. También se asegura que pertenecía a una asociación socialista; el Rey al sufrir el atentado dijo ¡¡Me han herido!! .... y ya no pronunció más palabra.
Nació Jorge I, Rey de los helenos, en Copenhaguen,
el día 24 de Diciembre de 1845, habiéndosele dado en
la pila bautismal los nombres d e Cristian, Guillermo,
Fernando, Adolfo y Jorge. Contaba actualmente , pues,
68 años de edad.

Sr. don Pedro Serrano, nombraclo secretario particular del dire ctor de Instrucción Primaria.
Era hijo segundo del Rey Crislian IX, de Dinamarca.
Educóse en la Marina de su país. habiendo llegado
muy jcven a obtener el grado de Almirante.
En 31 de Enero de 1863, contando por consiguiente la
edad de 18 años, fué p roclamado Rey de los h elenos por
voto unánime de la Cámara Nacional de G recia.
Jorge I, de Grecia contraje matrimonio en 27 de Octubre de 1867 con la Gran Duquesa Oiga Constantinowia
hija del Gran Duq ue de Rusia, Constantino, y sobrio~
del Emperador Alejandro TI.

Colocación de la primera p iedra de un "Dreadnougt"
en presencia de un vicealmirante, de un prefecto marítimo, y del alto personal del arsenal.

Vista del esqueleto, después de cincuenta días de trabajo viéndose las trasversales que soportarán
el primer puente.

(C~llllil©&gt; ~ lln@® lllllfü 66~@lmi©&gt;IJ!lgllnit99
S i en las guerras por tierra cada día se inventan o se
perfeccionan los armamentos, para hacerlos más terrib ~es, en las luchas por mar sucede lo propio, sobre todo
en lo que toca a las corazas de los barcos que han de
entrar en combate. De ahí el que las unidades marinas
que se conocen bajo el nombre de "DREADNOUGHT"
sean hoy por hoy la últim;; palabra en cuanto a conrlic iones de inexpugnabilidad, habiendo hecho una verdadera revolución, su estructura y su fortaleza, como se
p robó en la guerra ruso-japonesa, basta el punto de que
Inglaterra, Alemania, Francia y Austria, se hayan provisto de barcos de tanta potencia y valor.
En los momentos actuales sólo se construyen en los
arsenales, barcos del tipo del " DREADNOUGHT" con
su poderosa artillería, pues el número de cañones que
ellos sustentan, sólo los pueden llevar los acorazados de
ese tipo. De ahí, el que, saber como se construye una

servicio, habiéndose tardado unos tres años e n su construcción, lo que es un gra n progreso, pues antes ninguno tardaba menos de seis u ocho años. Costará alrededor de unos 60 m illones de francos, de manera que aun
las naciones más r icas, no podrán construir muchos, Inglaterra posee seis, Alemania cuatro y F rancia dos.
Para terminar diremos, que para formarse una idea
del poderío de la a rtillería de esta clase de acorazados
pueden en el primer minuto de combate enviar a l ene'.
~igo una avalancha de obuses representando 70 a 75 ,000
kilos de acero La evocación de los mayores combateJ
navales, que registra la historia, se quedan atrás ante
este poderío tan enorme,:que parece ser la última palabra
en la ciencia de destrucción y de muerte.

El barco cae ,en el mar. ¡Es el gran día! El "Juan
Bart," toca por vez primera las ondas marinas,
recibiendo sus caricia,s.

-

Sr. doctor don Manuel de Araujo, presidente del Salvador, asesinado
recientemente.

Las vércebras del "Dreaudnougt" sobre las cuales va
su esqueleto.

ción de los metales, hoy se hacen más resistentes y sin
embargo menos pesados. En la actualidad existe lo que
se llama el acero al "crome," y a l nikel que se hacen en
las casas Harvey y Krupp, para el blindaje de los barcos. Los progresos de la metalu rgia permiten ya hacer
corazas hasta de 27 centímetros que c¡s la que lleva el
"Juan Bart" último modelo aun más perfecto que el
"Carlomagno" que solo alcanzó acero de treinta centímetros. Para completar la seguridad de los fondos, por
debajo de la línea de flotación, todo es invulnerable, bajo el sistema del acero.
Las torres que lleva el "Juan Bart" son unas especies
de f? rtines, de fo!ma cilíndrica. L a parte fija y la parte
movible de las mismas pesan en total, hasta 300,000 kilos
y sin embargo todo ello se mueve con suma facilidad,
por una rueda volante a voluntad del pontonero que recibe las órden es del que dirije el combate, el cual las
dá por un teléfono o portavoz. Un eminente ingeniero
italiano M. L orenzo d'Adda que asistió en una torre de
un acorazado japonls a la batalla de Tsoushina, cuenta
que c3:da tres o cuatro minutos había que reemplazar á
los artilleros que estaban en los cañones, en negrecidos
por el humo de la pólvora, sordos por el ruido de la
metralla, extenuados por la fatiga dando el espectáculo,
d ice d'Adda, "del fuego en la furia."
Bor lo dicho se, comprenderá la terrible ofensiva de
los "DREADNOUGHT" debiendo añadir a todo esto
los tubos lanza-torpedos submarinos instalad os debajo
de los puentes, los cuales sin que haya medio de evitarlo y sin que se sera de donde viene, lanzan numerosa
metralla, que hace estragos enormes en el enemigo.
Para _e l próximo octubre del año en curso se cree que
el "Juan Bart" estará terminado, pudiendo entrar en

Instalación de la artillería en el "Juan Bart. "-Momento de colocar uno de los cañones que han
de hacerle apto para la luch a.

�~Il ffillllJ@V© Mll"©

"Cantiones del Medio Día"
POR BLANCA DE GOLTA COLANCO

El poeta ama caotaodo;
el corazón canta amando
para llorar o reir ..... .
y las coplas del presente
traban con hilo dorndo,
a cantigas del pasado,
canciones dei porvenir.
De aotigua trova otra nueva
el viejo ritmo renueva
en cada ser que nació!
Y es dulce procedimiento
que en la suerte que le quepa
cante el mortal lo que sepa
con la voz que Dios le dió!
Sueoa a hora mediodía!
Baña a I valle J;,. armonía
de himno inmenso de color...
y el verjel caota de aromas
sooatas maravillosas
a las liadas mariposas
que lo entontecen de amor!
Medio día!
Alegremente
va besada la corriente
por la reverberacióu!
Y no hay pena tan sombría
que el fulgor de este momento
no le dore un pensamiento,
nu le evoque uoa oración!
Medio día! Medio día!
Arroba la hechicería
de esta luz meridional!

y en la ardorosa hermosura
de su brillo inmaculado;
el corazón deslumbrado
sabe amar a Pmtugal!
Portugal!
Campo de flores
que el sol matiza en colores
y en prismas refleja el mar!

'

Alma que gime ea cantares
un amoroso tormento....
y en cada bandera al viento,
.:,iete Castillos a izar [r].
BALBINO DA VALOS.

[ 1] Se refiere a los siete castillos de la bande·
ra portugnes;,..

P,ua "El Mundo Ilustrado."
Hay horas de quietud ea que las alas
del recuerdo fe liz de mis amores
rozan temblando con sus mustias galas
de la vida las hojas y las flores.
Siento en el alma una ilusión esquiva,
una caricia que solloza y hiere,
y pasa ... como oota fugitiva
que vaga sola, pero nunca muere...
¡Noches tranquilas de tristeza y frío
en que a la calma la ilusióo se aduoa. . !

i~oches de insomnio sin pesar ni hastío,
noches de tibia claridad de l uoa... !
Allá... la sombra que ocultabá iocierta
mil escenas de plácidos amores;
la hiedra, que enredándose en la puerta,
daba a los muros de la alcoba abierta
el peremue ornamento de sus flores...
Muchas escenas que en la calma austera
de esta brega iocesante y tormentosa
se agitan como ayer ... en primavera
aunque estén en la senda penumbrosa •......... .
Hoy que ya tengo la esperanza yerta
enmedio de nortalgias y embelesos,
llevo en e l alma la ternura muerta
con e l tibio cadáver de mis besos.
CESAR CAMACHO.

Il~ Il@ll\l~

,

cual caricia sagrada
de dulzura y de calma.

Cabeceaba la barca, sio velámen y rota,
de las olas tranquilas ea el lecho de tul;
iba lenta, muy lenta, como herida gaviota
contemplando otras aves en el límpido azul.
Impulsada en silencio por la brisa süave
que traía los perfomes de un cercano pensil,
reflejaba en las aguas la fantástica nave
de la altura en la popa, mascarón de marfil.
Y besó lentamente de las playas soñadas
las arenas ideales, que en solemne quietud.
le brindaban abrigo entre flores sagradas
en los ~ellos jardin~s de eternal juventud.
Entre nubes rosadas y girooes de bruma
esfumase la barca corv-o en bello arrebol;
se perdió entre las conchas que besara la espuma,
y en la dulce caricia de un gran rayo de sol.
LUIS G. V ALDESPINO Jr.

!]&amp; ~WtCffiooooo

A la inteligente y distinguida Srta. Josefina Murúa, en
su onomá~tico

Para "El Mundo Ilustrado."

Para "El Mundo Ilustrado."
QUE TAlS'fE . ...

I
Yo miraba en la calma
de m is horas tranquilas,
la grandeza de su alma
en sus bellas pupilas.
Iba lenta la barca, se esfumaba en la bruma
cual gaviota, dejando en las olas dt:l mar
una estela adornada con los copos de espum.i ,
copos níveos, tao blancos como flores de azahar.
El crepúsculo de oro se bañaba en las ondas,
y en la luz postrimera de los rayos del sol.
jugueteaba en las aguas cual fantásticas blondas
que bordara. en colores un soñado arrebol.
Se éscuchab;,. tan solo el eterno murmullo
de las olas inquietas ea su blaodo cristal:
parecía que las aguas ea angélico arrullo
se aprestabao al sueño de la paz nocturnal.
Y la barca esfumada en la gran lontaoauza,
se perdió. cual fantasma de lejana visión ...
Iba en pos de la dicha. con la ingenua esperanza
de pasar sin peligros sobre el mar de Ilusióo.

II
Y sentí de mi vida
la profunda tortura
de esperanza perdida,
en un mar de amargura.

iQué triste aquella tarde! La neblina
abarcaba los amplios horizontes,
y apenas se miraba de los montes
el pueblo a cuyas faldas se reclina.
Moría el huracán cual si con mohioa
murieran dominados mil bizootes,
y hacia el lago dos grandes Aquerontes
descendían ya en paz de la colina.
iQué triste aquella tarde! En el camino
que va a dar a tu huerto peregrino,
te encontré con el fardo de tu pena
llorando tu ilusión, que se perdía
cual la barca, que en honda lejanía
encallaba sus remos en la arena.
OYE
Oye: cuando tos manos marfilinas
hundes en mi cabello alborotado,
y tus ojos. de oscuro noguerado
me señalan humildes t us espinas,
cuando silente, con pasión te inclinas
a recibir mi beso inmaculado,
y después, en mi pecho destrozado
como flo r en su cáliz te reclinas,
¡quién me diera tener tu alma de lirio
para evitarte el singular martirio
de soportar la sombra de m i pecho!
iQuiéo me diera tener entre mis brazos
no el corazón que tengo hecho pedazos,
sino el c ie lo-tu cielo-para lecho!
ULISES CESAR SILVA.

Iba inquieta la barca, la azotaban furiosas
gigaotescas oleadas entre horrible capuz;
parecía que las velas contemplaban medrosas
el timón destrozado en la estela de luz.
Y los cielos obscuros en su gran parpadeo
engendraban al rayo de terrífica voz ..
Tras los truenos prefuodo, infernal centelleo,
y en las olas, la imágen de las iras de Dios.

Un beso de mis labios apagados
Flotaba bajo el toldo de los cielos,
Buscando entre tus labios sonrosados
Un beso que saciara mis anhelos.

Y los mástiles rotos de la frágil barquilla
semejaban dos brazos implorando piedad,
y b~san la estela que dejara la quilla,
como símbolos sacros de infinita ansiedad.

Sediento de placeres divinales
Corrí tras la penumbra caprichosa,
Buscando con afáo del labio eo rosa
La cristalina miel de los panales.

Entre sombras profundas de uoa lenta agonía,
a la luz tormentosa y entre horrible fragor,
alejóse la barca en la noche sombría,
como negro fantasn,a en el mar del dolor.

De~pues de aspirar el suave beso
Que despide la brisa vespertina,
Consumí desde el mirto hasta el cerezo.

IlI

Penetró su mirada
hasta el fondo de mi alma,

___.,,

El néctar de tu boca purpurina.

¿ Y después? ..... .
Tú lo sabes quedé preso,
En el fondo de tu alma peregrina.
LAURO G. C .\LOCA.

El actual distrito de Sageofeld era hace mil años u o
reino pequeñito, 110 reino de juguete.
Kor turbaban su paz los odios, las envidias ni las guerras tao comunes y frecuentes eo aquella remota y belicosa época, porque sus pobladores eran pacíficos e in·
capaces de hacer daño a oaElie y gozaba siempre de un
sosiego profundo, de un descanso ideal, porque el orgu·
llo , la maldad, las desgr•cias y los crímenes no se daban
en el interir de sus fronteras.
Al cabo de un largo y venturoso reioado murió el Mo·
narca que regía aquel dichoso país y subió al trono su
h ijo Huberto, e l cual era tao bueno, tan sencillo y tao
noble, que el &gt;1mor que las gentes le profesaban se con·
virtió eo pasión, casi en idolatría.
Los astrólogos leyeron en las estrellas su porvenir y
d.-scubrieron en aquel libro maravilloso la siguiente
p rofecía:
"Cuando Huberto cumpla los catorce años ocurrirá un
su ceso importantísimo.
El anim'l.l cuyo canto resuene con mayor dulzura en
los oídos del Rey le salvará la vida, y mientras su casta
sea honrada en el reino, la antigua dinastía no carecerá
de herederos, ni las guerras, pestes y miserias se apo·
sentarán eu el país. ¡Evitad toda elección falsa."
Aquella profecía causó profunda sensación, y a medi·
da que se aproximaba la fatídica fecha , iba coovirtiéo·
dose en tema exclusivo de las conversaciones.
¿ Cómo había que interpretarla?
Según las primeras frases del misterioso documento,
el animal que debía salvar al Rey se presentaría sin ne·
. cesidad de que le buscasen y en el preciso momento en
que hiciera falta: pero la última frase indicaba, sin dejar lugar a dudas, que el Rey debía elegir antes y decir
qué cantor le placía más.
La salvación de la dinastía y del pueblo dependía de
que su elección fuese acertada.
Respecto a este asunto se formularon en Sagenfeld
tantas opioiooes como habitantes; pero la mayoría delos
sabios era de parecer que el Rey" debía escoger por adelantado, y cuaoto antes mejor.
Dictóse, pues, una real orden, en cuya virtud todos
los que poseían animales cantores debían presentarse
en compañía de ellos eo la sala más grande del real pa·
lacio el día primero de enero del décimocuarto año de
la vida del monarca.
Cu mplióse al pie de la letra y cuando todo estuvo dispuesto para la ceremonia, se presentó el Rey, vestido con
los ornamentos reales y seguido de los altos funcionarios
palatinos en traje de gala.
Apenas se hubo sentado el Rey, exclamó:
-Los animales cantan todos al mismo tiempo. ¿ Cómo
voy a elegir el que más me guste? Que se los lleven y
los traigan uno a u oo.
Uno tras otro deleitaron los oídos del Rey los alados
cantores. Volaron los minutos.
La elección resultaba difícil, sobre todo pensando en
)a pena que iba a acompañarla si e ra desacertada.
E l Rey dudaba de lo q~e oía, sentíase presa de gran
agitación, y las preocupaciones q ue le embargaban se
reflejaron en su rostro, .
.
..
Los ministros, que le miraban fi1ameote, d11eron para
sus adentros: ¡Se acobardó, perdidos estamos!
Una hora permaneció el Rey sumido en profundas meditaciones. De pronto exclamó:
-iQue traigan oueva_roeote _al mirlo!
.
El mirlo lanzó sus tnoos mas agudos y comphcados.
Ya iba el Rey a levantar el cetro para iodi_car que su
elección estaba hecha, cuando se detuvo, y d1Jo:
-Es preciso tener seguridad. Que traigan el chorlito
y que cante en competencia con el mirlo.
Las dos aves recrearon el oído del Rey con melodías
sublimes, y pronto se notó que Huberto se había decidido por fin.
La esperanza renació en los corazones, los Ministros
respiraron, el cetru se levaotó lentamente, cuando ....
ocurrió un incidente deplorable.
Oyóse en: la pue~ta de l~ sala un ruido análogo a un
estentóreo 1. ••• a, 1. •• . a, 1. .•• a.
Los presentes palidecieron y se esforzaron en ocultar
el espanto que aquella interrupción les producía.
Uoa oiña aldeana de uoos nueve años de edad, preciosa y delicada como_ una flor _silvestre, eo_tró en el reg io salón coa el entusiasmo mas s10cero pintado en el
semblante.
Al ver aquella majestuosa asamblea y al notarla cóle·
ra que reflejaban las caras de tan nobles señores, la niña se detuvo, bajó la cabeza y ocultó su arrebolado y
geotil semblante en el tosco delantal.
Nadie le dió la bienvenida; nadie se compadeció de
ella.
Algo repuesta de su primera impresión, paseó la mirada por la sala, secó sus lágrimas y dijo con voz tré·
mula.
-Señor Rey: perdonadme si me atrevo a oreseotarme ante vos. No tengo padre ni madre; mis únicos bie.
nes son una cabra y uo asno; ellos son mi felicidad y
mi orgullo. La cabra me da una leche dulcísima, y mi
asno me deleita con sonoros rebuznos, El bufón de Vues·
tra Majestad me ha dicho que el animal que mejor can·
te salvará la patria; me aconsejó que trajese a mi asno,
y héme aquí ....

La típica vendedora de amapolas el Viernes de Dolores en ' 'La Viga."
La corte entera, desde el más alto hasta el más baio,
soltó la carcajada, y la niña avergonzada y temero,a,
huyó lo más de prisa que pudo. E l primer minist ro
ordenó con la mayor reserva que la expulsasen de pala.
cio J( le prohibiesen terminantemente la. entrada del
mismo, y la ceremonia cootiouó. Los pájaros rivales hicieron lo indecible; pero el cet ro no se movió, y la esperanza fue poco a poco extinguiéndose en el corazón
de los presentes. Veloces transcurrieron las horas. A la
rñañaoa siguió la tarde y a la tarde el anochecer. La
muchedumbre estacionada ante los balcooe de palacio
se perecía de miedo"y zozobra. Las sombras fueron es·

pesándose; en la regia sala el rey no distinguía ya a sus
cortesanos; reinaba un profundo silencio, la prueba se
había venñcado con lastimoso éxito, y lo que todos deseaban era ocultar en las tinieblas el miedo que se reflejaba en las caras después de haberse aposentado en
el a lma.
De pronto, en medio d e la obscuridad y del silencio,
se oyó un cántico magnífico, una melodía celestial: el
ruiseñor cantaba.
• -Arriba los corazoues!-exclamó el Rey.- Maodad
que repiquen las campanas para que el pueblo sepa que
ya hemos elegido a l cantor y q ue nuestra elección se

�Sr, Lic. Francisco de P . Cardona nombrado Sub-secreta·
rio de Hacienda.
acertada. El país se ha salvado. De aquí en adelante el
rniseñor será honrado por los siglos de los siglos. Anunciad a nuestros súbditos que todo el que se permita matar o hacer el menor daño a un ruiseñor, morirá en la
horca. ¡He dicho!
Entonces todos dieron muestras de la más ruidosa alegría.
El palacio y la ciudad lucieron aquella noche lumi·
narias espléndidas; repicaron a todo vuelo las campa·
nas, y en las calles y en las plazas hubo canciones, músicas, bailes y fuentes de vino que llevaron a su colmo
el alborozo público.
El rniseñor fué desde aquel instante un ave sagrada;
los pintores, los escultores y los poetas le tributaron el
homenaje del arte, y su figura adornó las columnas de
los edificios, las torres de las iglesias y las fuentes públicas. El rey le nombró de su Consejo, y diz que nunca tomó resolución alguna sin consultarla con él, inter·
pretando cuidadosamente sus arpados y melodiosos trinos.

II
No todo ha de ser felicidad en este mundo.

Domingo de Ramos.- Los canónigos de la· Catedral con sus palmas en el coro,
Un día de verano salió el Rey de palacio escoltado
por un lucido séquito de gentileshombres provistos de
perros y de halcones. Iban de caza.
Al cruzar un tenebroso b0sque, se alejó el Monarca
de su acompañamiento, y queriendo alcanzarlo se lanzó
al trote de su corcel por la primera senda que se ofreció a su vista. No debía ser la más apropiada, pues ca·
balgó una hora y luego otra, sin ballar a sus gentileshombres ni a ~us perros.
La noche le sorprendió perdido en un paraje solita·
rio y salvaje.
Llegó la hora de la catástrofe ..... .
A la luz mortecina del crepúsculo se vió en medio de
un espeso zarzal, y queriendo salir de él rodó a un precipicio oculto entre la maleza.
El caballo quedó muerto y el Rey con una pierna rota, solo y sin poder valerse. Las horas le parecían años;
su oido recogía atento los menores ruidos; pero en vano,
porque sólo interrumpían el silencio los poéticos rnmo·
res de la selva; hasta él no llegaban los ladridos de los
perros, ni los toques de los cuernos de caza. Comprendió que estaba perdido y exclamó:

La procesión de palmas a la puerta de la Catedral el Domingo de Ramos.

- iPuesto que ha de venir la muerte, que venga pronto!
En esto se oyó, en medio de medroso silencio, el can·
to dulcísimo de un ruiseñor.
- iSalvado!- gritó el Rey.- i Estoy salvado! ¡Es el ave
sagrada, es el cumplimiento de la profecía! Los dioses
me guiaron al elegirla ..... .
Su júbilo era inmenso, y no tenía palabras con qué
expresarlo. Creyó oir los presurosos pasos de sus salvadores ..... pero nó; el auxilio no patecía por ninguna
parte, y las horas transcurrieron lentamente mientras el
ruiseñor, impávido, cantaba.
El Rey sospechó que la elección que había hecho no
era buena.
Al clarear el día suspendió su canto el rniseñor; llegó
la mañana y con ella el hambre y la sed, pero no el
auxilio. Pasó el día y tornó la noche. De repente resonó en la enramada el canto del mirlo, y dijo el Rey:
- Este era el pájaro que debí elegir; los salvadores
tardarán poco.
Pero no llegaron, y el Rey perdió el conocimiento.
Al volver en si cantaba otro pájaro.

Sr, Prof. Leopoldo Kiel, nuevo director
Primaria.

-Esos animales no pueden salvarme--dijo el Rey;mi pueblo y yo pereceremos.
Y se recostó para aguardar la muerte, que le hacían
desear sus tormentos.
Debió perm~necer mucho tiempo sin pensar ni sentir,
porque al abrir los ojos alboreaba la tercera mañana.
¡Qué hermoso le pareció todo al Rey en aquel despertar de la naturaleza!
El amor a la vida era cada vez más fuerte, y dirigió
a l cielo apasionadas plegarias. Entonces creyó percibir
un rumor lejano, débil, pero qué grato,, .. I..,, a, i ....
a, i .... a ....
- iEsa voz! ¡Oh! esa voz- exclamó el Rey-es más
armoniosa que la del rniseñor, porque, no sólo intuode
esperanza, sino que promete salvación .... El sagrado
cantor de la profecía se ha presentado él mismo, y mi
casa y mi reino se han salvado. ¡De aquí en adelante el
asno será objeto de los mayores homenajes.
La voz que tao deliciosa parecía al Rey fué acercándose más sonora, más ruidosa, y el que la profería bajó
hasta el fondo del barranco, no ~in detenerse para arran·
car sabrosas matas de hierba.
El cadáver del caballo y el trágico aspecto del Rey,
debíeroo producirle gran admiración, pues se quedó
embobado contemplándolos.
Huberto le pasó la mano por el hocico y el asno !e
arrodilló como solía hacerlo para que su ama le montase.
Con gran trabajo se subió el Rey sobre su lomo, aga·
rrándose a las ort&gt;jas y el dócil animal le llevó a la ca·
baña de la joven campesina, la cual le cedió su lecho,
le &lt;lió a beber leche y salió en busca de los cesesperados palaciegos.
El Rey sanó de su pierna, y cuentan que su primer
acto de gobierno fu é proclamar la santidad e inviolabilidad del asno, nombrarle consejero suyo y mandar substituir con su imagen la del ruiseñor que en todas partes
se veía. Luego manifestó que era su voluntad casarse
C"n la leñadora, y lo hizo.
Esto reza la antigua leyenda de Sagenfeld. Su conte·
nido explica por qué los ruinosos muros, torres y columnas de aquella ciudad ostentan la figu ra de up asno;
por qué durante más de un siglo ocupó un asno p uestos
eminentísimos, y por qué las proclamas, pragmáticas, libros y poesías de aquel reino que hasta nosotros han llegado comienzan con las significativas sílabas: i .... a,
i .... a, i .... a.
MARK TWAIN.

Revolucionarios, damas y caballeros que asistieron al día de campo ofrecido a los primeros el lunes pasado
en Xochimilco.

Entre las var ias fiestas organizadas con objeto de ha·
lagar a Pascual Orozco y a sus compañeros en la revo·
lución del Norte, el día de campo organizado por var ios
diputados independientes y otras altas personalidades
de la administración actual, y llevado a cabo el lunes
pasado en Xochimilco, es una de las más simpáticas,
tanto por el medio en que se desarrolló, genuinamente
mexicano, cow.o por haberse excluído de él toda idea de

de Instrucción
Revolucionarios y damas en' Xochimilco, el lunes ú ltimo.

función oficial y J:aber permitido de esa manera las más
francas expansiones propias del carácter de cada uno.
Buena muestra de lo que decimos es el detalle de haber reído el antes wmbrío guerrillero, con franca y
abierta carcajada, risa que recogió en sus columnas a l·
guoo d-i los diarios de la capital y que es un síntoma de
los tiempos indudablemente.
Nuestro fotógrafo recogió en esa bella fiesta las fotografías que damos a nuestros lectores, las cuales serán
vistas con agrado seguramente, como se ve todo lo que
se relacione, directa o indirectamente con la pacificación nacional.

�actrices que tomaron parte en el desempeño de la obra,
Coss magnífico en el "cantaor" llamado "El Venus,"
Barreiro. Solares, Mutio, a muy buena altura.
En resúmen, un éxito completo, dentro del género a
que ,pertenece "Carambolas de Amor," por cuyo motivo
huelgan todas las críticas sobre si los caracteres del sainete son inverosímiles, sobre si las gracias son vulgares,
sobre si los personajes pecan de necedad. Todo esto lo
sabían majar los autores, que los que los censuran, de
manera que s:&gt;bran comentarios fuera de la realidad.
Los sainetes y juguetes cómicos todo lo sacan de su qui·
cio, para provocar la hilaridad o se figuran los que olvidan esto, que en piezas de esta naturaleza hay profun·
das enseñanzas, serios dogmatismos y filosofías trascenTEATRO PRINCIPAL
El beneficio de la Gatini y de Angelini, lo único que dentales? En manera alguna; Mario y Sandoval se pr:&gt;·
vale en Ja compañía que actúa en este teatro, estuvo pusieron divertir al público y lo consiguieron con cremuy animado, recibiendo los beneficiados muchos rega· :::es, de modo que su triunfo estriba en las sonoras car·
cajadas de la concurrencia.
los y muchos aplansos.
En cambio de este regocijado sainete y comprendienYa en mi crónica anterior di el argumento de "Mon·
sieur de la Palisse," opereta que se estrenó en México do la acertada dirección artística del "Mexicano," qt&lt;e
la noche a que me refiero, y sólo me resta añadir que es necesario alternar, en su repertorio, a estas horas se
sin entusiasmar, ni mucho menos, al público, oyó con ha~rá estrenado una comedia del celebrado autor Mar·
gusto la música original de Claude Terrasse, graciosa, tíoez Sierra titulada "Mamá," con la que se inaugura la
melódica, lo mismo en los pasajes graciosos, que en los temporada de Pascua, que promete ser brillantísima.
Se trata de una comedia deliciosamente sencilla. El
poco5 dramáticos, que hay en la obra, la cual, por cier•
efecto que me produjo su lectura fué de cierto optimisto, estuvo bien montada.
mo en la vida donde siempre debiera triunfar el bien.
TEATRO MEXICANO.-"CARAMBOLAS Dt.
Martínez Sierra ha planteado en "Mamá" el probleAMOR"
ma de la bienhechora influencia del amor maternal paCon gran éxito se ha estrenado en este teatro un ju- ra la salvación moral de las mujeres.
guete cómico en tres actos titulado " Carambolas de
En un ambiente de alta burguesía nos pone el ilustre
Amor," original de los autores españoles Emilio Mario escritor en contacto con la protagonista de su obra. '
y Domingo de Sandoval.
La encumbrada dama, jugando hace muchos años, en
Pocas veces se habrá visto en una obra teatral, un en·

Esperanza Iris que anoche debutó con su 'compañía
de Operetas vienesas en el Teatro Arbt:u.

honduras y filosofías La trama es sencillísima también.
La técnica de Martínez Sierra se distio·
gue por esto; por una sencillez quizás exagerada.
A fuerza de buscar el natural, acaso acaba por perderse la naturalidad.
Tal el caso presente. Pero la victoria de
Martíoez Sierra no ha sido tanto de hom·
bre de teatro como de hombre de ingenio.
Ha vencido con las armas de una prosa
encantadora, de un diálogo muy humano y
de un gusto literario impecable.
De seguro que todos mis lectores (y sobre todo lectoras) que vean la obra, han de
pensar como yo, saliendo del teatro con
esa impresión dulce, que causa la victoria
de lo santo, de lo tierno, de lo bondadoso.
Ahora a ver cómo se interpreta esta joya
teatral, que seguramente será de una manera acertada, y el autor de "Canción de
Cuna" habrá obtenido en México un motivo. más para su celebridad.

mar.rachadas, acudió a los tendidos.~ hete
aqu1 que unos cuantos cantantes (a qué citar nombres) salieron a pisar la arena y a
que (os. ?Ye_ra no sé quién, pues aquello se
~onvir.tto bien pronto en gritos, en risas, en
¡olgono, exclamando la gente ¡¡que salgan!!
iique salgan!! ...... no los artistas, sino los
bichos de Piedras Negras, y como esto era
lo que se esperaba, la ópera se cortó por
donde se pudo y "Carmen." "Don José,"
los contrabandistas y todo el personal de
coros, incluso los soldados con casco a lemán, desaparecieron del "Teatro de la Naturaleza," saliendo Luis Freg, que era lo que
se deseaba ver.
Y, basta de comentarios a un espectáculo que sólo merece el olvido, por bien del
arte y por bien del sentido común.

TEATRO ARBEU

No se _creía q~e la compañía de Espe•
ranza I~1s vendna a México, pero por for·
tuna ah1 e~tá con su hermoso repertorio de
operetas :-11enesas: modernas y en español;
sin resu_c1~ar antiguallas ni querer impooerno~ 1d1om~ extranjero, que para nada
necesitamos 01r en nuestros escenarios.
La coi:ripañía viene muy bien reforzada
con Ennqueta Sala, que si como coupletista no resulta, a no dudarlo canta zarzue·
las y operetas; con e_l tenor Alarcón que
estuvo antes en México con Sagi·Barba y
me pa rece que ha de gustar; con el barítono Parera, de r econocida fama; con Ricardo Pastor, y con unas bailarinas inglesas que por su hermosura y arte ha de ha•
cer que más de cua_tro bailen de cabe•
za.
El repertorio es vastísimo y hemos de ver
las operetas de más fama estrenadas en Europa, puestas como sabe ponerlas Gutié·
rrez, maestro en eso de lujo, de rico decor ado y de propiedad escénica.
De manera que las veladas del Arbeu se
han de ver concurridísimas, pues la incomparable Esperanza Iris es a dmirada por todo el público de México, y por todo el público que la ha oído y oye.

"CARMEN" EN LA)'LAZA DE TOROS
El cronista que debe hacerse eco, de todo lo que sea teatral, se ve precisado a decir algo, muy poco, (que siempre será mu·
cho) sobre un espectáculo o mojiganga en
términos taurinos, que tuvo efecto hace
ocho días en la Plaza de Toros.
Se dijo que íbamos a ver el llamado teatro de la C'iaturaleza, y claro qué más naturaleza, pensó el flamante empresario, que
el redondel de un circo taurino. Y como
en la conocida ópera de Bizet aparece un
torero, la consecuencia era lógica, ¡:.ues que
se cante "Carmen" en la arena que han
pisado "Machaquito" Gaona, Fuentes y demás celebridades en el arte de Montes.
Claro que nosotros sabíamos que el teatro
de la Naturaleza no era precisamente eso,
ni mucho menos, sino aquellas lujosas re•
presentaciones _q ue se verifican en las are•
nas de Nimes y en otros sitios análogos del
sur de Francia. Más quién se para en eso,
ni mucho menos, ¿rlo-hay sol, calor o frío,
-cielo, etc., etc., todo elfo obra de la naturaleza en el coso de la Condesa? Sí; pues
entonces le sobra razón al organizador del
espectáculo, para llamarle como le llama,
y por tanto las críticas no son justas en es·

Teatro Principal.-La Gatini y Angelini en la noche de su beneficio, con los regalos que recibieron
redo tan complicado. un'l.s situaciones tao graciosas y
unos tipos tan ridículos, dentro de cierta seriedad, que
; precisamente da más interés a la , obra. ~e hace difícil
seguir la fábula en todos sus deta,les, y s1 alguna mora·
Jeja se pudiera sacar del sainete, sería que los celos en
, -él matrimonio, solo dan di~gustos y ocasiones para po·
! •nerse eu ridículo. El público rió hasta cansarse, con la
'intriga complicadísima, pasando el rato muy agradable,
¡ pues el desempeño del juguete nada dejó que desear.
M_aría Luisa Villegas estuvo perfectamente. interpretan• do el tipo de lá esposa digifa7qüe por accidentes imprevistos se ve metida en una intriga de amor. Matilde Ci•
res Sáochez la vimos discreta, igualmente que las demás

un casino extra_njero, pidió un préstamo a un afortunado vecino de juego cierta cantidad, la perdió
y no pudo pagarla.
Este hombre ha querido sacar ventajas de ello,
asediándola con pretensiones amorosas,
La dama es frívola pero no de vicioso instinto.
Flirtea y se deja querer tal vez demasiado,
pero es incorruptible, decente, honrada.
E l libertino no se conforma con sitiar a la ma·
dre. sino intenta también poner cerco a la hija.
Felizmente, el amor maternal triunfa de todo.
Ya veis que en el asunto de "Mamá" no hay

L UIS DE LARRODER.

-to.

El tenor Ramón Alarcón de la Compañía Esperanza Iris.

No estaba muy convencido el público de
lá lógica del empresario, y sólo la gente de
buen humor, de muy buen humor, pues
,muy bueno se necesita para ver ciertas ma-

Varias escenas de la ópera "Carmen" representada en la Plaza
de Toros el pasado domingo,

�Recuerdo haber visto el cuarto de una princesa, y no
olvidaré la impresión que me produjo la cama. ¡Qué
maravilla de buen gusto! Todo era blanco, la colcha de
faya mate, y las almohadas, como las sábana , guarnecidas de Valencienoes, con el escudo y la coroca borda·
dos sobre un fondo que parecía tul, y era un primoroso
calado hecho en la misma te!&amp;.
Las colchas de color ya no son admisible;, oi mucho
menos que cubran las almohadas.
Como modelo de suprema elegancia puedo citar el
cuarto de una gran dama fraocern cuya bondad es legendaria. Nada de suotuosidadesaparatosas,simpiemente una cama de bronce dorado, con la colcha de batista
blanca primorosamente bordada sobre viso de raso color de marfil; las almohadas y el embozo bordados formando guirnaldas rnbre la tela y el encaje de la guarnición, y todo ello semicubierto por una ga,a " chiffon,.
de un sólo ancho, rematada por un jaretón de diez centim~tros de ancho, hecho de vainica.
l Puede idearse nada más delicado, ni rtJim miento
mayor de lujo?
Esta aparente sencillez representa, por lo m€ocs, renovar la gasa todos los mese,.

Viernes de Dolores.-La "verdura" en Jamaica.
delante de todos a la muj.,r que adoro! ¡Que io•justo eres
Señor. con haberme dado tao sólo corazón, corazón nada más! ....
En mi alma vivirá latiendo siempre el recuerdo de
aquella encantadora tarde, la primera en que los dos del
br.ízo, suspirando y con las caras rebosantes de alegría,
porque esto era el colmo de la dicha: nos paseamos por
las calles de la Ciudad.
No sabílfmos que decirnos, el gozo ahogaba nuestras
palabras; paso a paso caminábamos por la acera y con
el pensamiento y con el alma y con la vida, hubiéramos
querido hacer larga, muy larga la calle! Hubiéramos
querido que nadie transitara por allí, para podernos decir muchas cosas, porque nos parecía que los transeuotes nos miraoao con envidia y acaso pensarían en arre•
batamos nuestra felicidad!
¡Qué delicioso sentía el apoyo de tu brazo! De vez en
cuando me volvía para mirarte y se encontraban nuestros ojos y sentía que tus miradas penetraban hasta el
fondo de mi corazón y me apretabas y te apretaba yo,
como queriéndonos acercar más, como si no estuviéramos tao juntos!
Soplaba un vieotecito suave y frío; caminábamos los
dos del brazo, suspirando a cada instante; la calle era
muy corta ¡qué desgracia! ¡qué poquito duramos el uno
junto al otro! ¡qué poco pude oír la armonía que formaban el latir de tu pecho y el frú-frú de la seda d~
tus vestidos!

México,

12

de septiembre de

1912.

FRANCISCO SANCHEZ MARIN.

La AiGoba
En las casas modernas, el cuarto de dormir debe ser
el que esté mejor orientado, eco mucho sol, mucho aire,
y que t.,oga toda la amplitud posible.
Las paredes de laca blanca permiten que se laven
frecuentemente con una esponja, y sobre el "parquet"
bien encerado, se pondrán tapices sueltos.
En cuan.o a la cama, que es el mueble principal, el
refinamiento de buen gusto tiene libertad para fantasear cuaot0 quiera.
Pero es preciso oc confundir el refinamiento con las
pretensiones, cosa demasiado frecuente entre las personas que cifran su valor en la ostentación y el lujo.
La ornamentación de la cama, como todos los detalles de la casa, tienen una elocuencia muda, que revelan los grados de delicadeza y buen gusto de su dueña.
La cama de una burguesa rica no puede ser en nada
semejante a la de una archiduquesa de Austria. La de
la primera desaparece bajo una magnífica colcha de finísimo encaje, muy bonita ciertamente, pero un poco
teatral, mientras que la de la segunda es de una sencillez y de una distinción, que no por carecer de valor
deja de ser regia.

El sueño es la imagen de la muerte; pe ro de una
muerte a las cuales nos acostubramos duYaute siete u
ocho horas diarias. y todo aquello que ,·ieoe a perturbarlas resulta muy desagradable.
Entre las cosas que no dejan dormir bien a la mayoría de las personas, podemos contar la luz, en cualquiera de las formas acostumbradas, empezando por las artísticas y suntuosas lámparas de alcoba y concluyendo
por la modesta lamparilla, o la todavía más :nolesta funda de papel con que se cubre la bombilla eléctrica cuando se carece de otro aparato; pero como también es
molesto 1:0 saber qué hora es, si se despierta uno durante la noche, y dar la vuelta a la 112ve de la luz parece
un esfuerzo sobrehumano cuando se está medio dormido, creó muy útil recomendar el reloj fosforescente.
Es bastante grande, y los números de la esfera, así
como las manillas, son de una substancia fosforescente.
Está encerra¿o en un bonito estuche de piel, y se pliega como los relojes de viaje. Bastará con exponer la
esfera a la luz durante el día, y al ser posible, al sol
para que brille intensamente en la obscm idad.
o o o
La novedad sensacional del día la constituyen los trajes pintados a mano.
Durante la temporada próxima van a hacer furor.
Son de raso blanco, con un velo de muselina blanca
también.
El vestido estará pintado, lo más delicadamente po:ible, con hojas verdes y frutas rojas. Rematará el vestido
un cinturón de seda verde amarillento.
Estos trajes, que han sido lanzados con enorme éxito,
están pintados por la señorita Maggie, quien ha hecho
una verdadera revolución en el arte de vestir bien.

EL HIJO DE LA VIUDA
Tarde o temprano se hace justicia a la virtud, a la
honradez, a las bellas cualidades morales .... Los triunfos aparentes del vicio son como fuegos fatuos al lado de
los de la bondad y del deber cumplido, que brillan como la luz del sol.
- l Sí? ¿De veras tiene usted formado tan optimista
concepto de la humanidad ? Yo creo, por el contrario,
&lt;¡ue ea la grao batalla de la vida logran estupendas victorias lo ilegal, lo impuro, lo malo. La maldad y vicio
no atacan con fuegos fatuos, sino con bala rasa, y derrotan a sus contrarios ea toda la línea, quedándose definitivamente en las posiciones conquistadas .... Tiene
más fuerza explosiva un gramo de mala intención o de
astucia que una tonelada de bondad y honradez ....
_¿y siempre es así ?
-Casi siempre .... Hasta para hacer el bien hay ocasiones en que es preciso fiajir el mal, pidiendo influencia y recomendaciones al vicio .. ,. /Quiere usted que
le ponga uu ejemplo?
-Venga.
-Es una historia que pe.dría titularse "El hijo de la
viuda;" óigalo usted:
"Tuve yo un amigo de la infancia a quien quería yo
como a un hermano. La discreción a que estoy obligado
por tratarse nada menos que del honor de una dama, me
impide declarar el nombre de aquel amigo inolvidable:
supongamos que se llamaba Pedro Garcillán .... Pues
este amigo, oficial del ejército, murió en una guerra colonial, dejando una viuda joven y un niño de once
años.
"La peosioo de aquella señora era tan e~igua que no
le era_ ¡,osible dar carrera a su hijo, a quien quería hacer militar y cuando el mocito cumplió quince años, la
viuda de Garcilláo solicitó una plaza gratuita en cierta
academia militar.
"Por entonces vine yo a la ciudad, y la viuda de mi
pobre amigo apeló a mis buenos oficios. Yo no sabía una
sola palabra de aquello; al enterarme de lo que solicitaba tan eficazmente me quedé admirado .... iCómo!
¿Era posible que el ministro no atendiera a tao justa
demanda? Parecíame inveroslmil; supuse que ni habría
llegado a sus manos la solicitud de la viuda, y como
afortunadamente era yo también antiguo amigo del ministro, a quien tuteaba, no dudé un momento en que obtendría éxito, y me precipité un poco asegurando a la

viuda q ue podía conta r desde luego con el apoyo oficial
para da r carrera gratuita a su hijo.
"Al día siguiente hablé con el mi01stro y le expliqué
el caso con toda claridad. Se trataba de un hué rfano de
militar muerto en campaña; era de extric ta justicia la
roocei,ión de lo que se pedía, etc .... El personaje me
oyó con afabilidad, se mostró deseoso de complacerme....
pero no le era posible ; faltaban ciertas condiciones y
requisitos indispensables, porque según el articulo tantos de tal ley, y el cuantos de o tra, y el reglamento cual
y la ordenanza tal, no estaba autorizado para e llo, ni t, 1,
ni el gabinete en masa, y sólo las Cortes . . ..
"En fin, que me lo negó .. con la ley en la mano; y
aunque yo no desistí, co nvirtiéndome en un pretendiente tenaz y pegajoso, todo fué inútil. Estaba ya desesperado, y echando mis cuentas para ver si podría, de mi
bolsillo particular, atender a los gastos de la carrera del
hijo de la viuda, cuando un día ....
"Un día se me ocurrió una idea, que al pronto deseché por absurda. . . . no, más que por absurda, por indigna o .... canallesca, pero que luego fué echando raíces en mi espirito... . Recordé que el ministro había
tenido fama de terrible seductor, que su vida galante
había sido borrascosísima .... sus duelos por motivos
amorosos se contaban por docenas, y dado su temperamento erótico era indulgente con los pecados de amor,
y hasta consideraba caballeresco prestar auxilio a los
pecadores ..•.
"Decidido a todo, fuí a verle. En su despacho hab1a
mucha gente: dos o tres generales, otres tantos diputados .... Al verme entrar, frunció ligeramente el entrecejo. pareciéndole, sin duda, que era ya mucha pesadez
la mía. No me arredré, y al adelantarme para estrechar
su mano, le dije:
-Cuatro palabras, nada más que cuatro palabras ....
"Me llevó cerca de un balcón, y allí, casi al oído, le
espeté con la mayor frescura las cuatro palabras.
"Al oírlas me miró con expresión indefinible, me echó
un brazo por el hombro y me contestó, también en voz
baja:
- Cuenta con ello.
"Aquella misma semana llevé a la viuda de Gucilláo
la_ f~usta nueva .... ¿No adivina usted lo que le dije a 1
m101stro ?
-Quizás . . .. ¿ que aquella señora era amante de usted?
-Más aún .... que el muchacho era hijo mío.
RAMIRO M. BLANCO.

E l señor Iog. David de la Fuente protestando como
secretario de Comunicaciones.

li::::fo¡¡~ilr'© ~llllJFiil~llililt.Sffili © llilill!ll~n"Il
Con el presente número repartimos a nuestros lectores una preciosa pieza de música, original del celE-brado autor Luis G. Jordá
F.'
Lo artístico de la carátula a colores y la valía de la
pieza, ha de ser estimado por las personas de buen ¡¡usto. que apreciarán la valía del obsequio que hace EL
!v!U NDO ILUSTRADO.

Especial para "El Mundo Ilustrado."

Te dije: ¡basta mañana! y tuve que alejarme prootc
de tí, porque me hubieras visto llorar! La primera lágri
ma de este amor que me roba la calma y me quita la
vida, cayó ea el dintel de la puerta de la salita donde
tantas carcajadas han sonado en nuestros ratos de ale
gres conversaciones y donde tantos juramentos nos he·
mes hecho entre miradas y suspiros! ¡Hasta mañana'
voy a dormir con la tristeza y el dolor que me producen
al saber que sufres por quererr:1e! ¡Pobrecita! Voy a
dormir y que los párpados de mis ojos si se sienten can·
sados, se entornen, se peguen con una de las lágrimas
que ruede de ellos! ¡Quisiera que tu imagen pudiera separarla de mi lado en estas horas de angustia, para que
mi llanto no fuera a mancharla! ¡Quisiera que tu recuerdo se borrara un instante de mi frente, para quA en este, en que escribo con el corazón manando sangre, no
se confundiera con el pensamiento de que tus ojitos estarán acaso inundados de agua! ¡Que voy hacer si este
corazón de "niño" no lo hao podido endurecer las penas, porque nunca las ha tenido, si es muy suceptible;
si es realmente un corazón de "criatura!" Tienen razón
los que dicen que quieres a un "niño," porque los veiotidos años de mi vida, no me han permitido adquirir esa
"experiencia" tonta.del mundo, que no quiero tenerla,
prefiero que me llamen "niño" que así podré tenersiempre mis sentimientos vivos! El corto tiempo de mi exis·
tencia, no me ha permitido conquistarme eso que llaman:
"una posición social;' más vale, así no me manchará la
ostentación, ni me invilecerá la vanidad!
¡Dios del cielo! ¡qué injusto eres! perdóname si te impreco, no debiera hacerlo; ¿por qué ao me has dado lo
que el mundo pide y exige para que pueda llamarla mía

Banquete ofrecido a l jefe Orozco en S ylvain el sá bado último.
Viernes de Dolores. - Las señoritas en el paseo matinal.

Banquete efectuado el domingo último en el Casino de Mixcoac pa ra celebrar la
instalación del "Club Liberal" de dicha c iudad.

�que los hombres abandonaran a sus familias para ir a
traba¡ar al Norte, obligados por el aguijón furioso de
las deudas; oi sabíamos que existía en el mundo tal ::,;-orte y casi todos se moría n tranquilos en el mismo rancho donde habían nacido y se habían criado, hasta q ue
las cuadrillas de compañeros humanitar ios los llevaban
eo un "tapeiste" al camposanto del pueblo.
Entonces el señor don Dimas nos mataba cada domingo un novillo y un puerco gordo y con nuestra ración
y nuestra siembra la pasábamos sin zozobras por el mañana. Al terminar nuestra diaria tar&lt;'a, que nos parecía
leve a fuerza de costumbre, nos reuníamos en el corredor de la Hacienda para rezar el rosario, que siempre
encabezaba el patrón. y nos dormíamos después rodeados de nuestros hijos hasta ser despertados por el beso
de la aurora.
Al terminar estas pala b ras el viejo narrador, bajó a l
suelo los ojos húmedos, como queriendo revivir con su
mirada las plácidas lejaoías de aqut:l pasado.
o o()

Ahora la hacienda de A. , .. ha desaparecido dejando
en su lugar hasta una decena de granjas que dedican a
diversos_ cultivos de regadío sus actuales po~eedores,
descendientes de los hacendados de hace medio siglo.
El caserón semid.,rruído que se asienta a un tiro de
piedra del río que cruza el valle como arteria de vida,
ieJe aún una parte sana y h¡,hitable donde vive con su
bija única, don Enrique G ., nieto de don Dimas, el señor que traía siempre un puro en la boca y que montaba su caballo árabe
E; don Enrique un hombre como de cuarenta años,
sano de cuerpo y de espíritu, de marcado temperamento
altruista y :¡ue divide su tiempo ent re sus trabajos de
horticultura y avicultura, sus libros y periódicos, la enseñanza rudimentaria que imparte todas las noches a los
campesincs que quieren aprovecharla y su bija Consuelo. una p reciosa joven de d ieciocho reales y vivientes
primaveras.
Viven en el campo permanentemente porque el espír itu filosófico de don Enrique lo hace ver con horror e l
giro que toman las modernas sociedades, llenas de vicios y meutira, y además porque él es un ejemplar exótico en el medio ambiente que lo rodea. pues allí donde
todos son supersticiosamente religiosos y apegados a tradicioJles bastardas y a las viejas costumbres, él ha llegajo a ser un convencido del positivismo materialista q ue
sabe ligar con nudo lógico a una moral recta, fundada
en la simpatía natural para todos los seres.
Consuelo participa de las ideas y sentimientos de su
padre sin entrar j;¡más e n discusiones acaloradas con
nadie, posee un taleuto claro como el agua que le ha
proporcionado una tlustración sana y abundante y es
muy solicitada por amigas y para reuniones sociales por
su exquisita urbanidad y delicadeza y su alegría franca
y llena de sprit.
Ella había nacido cuando su madre abandonó la vida
y es desde niña e l encanto de cuantos la conocen, por
su carácter suave como un capullo de seda, su cultura
refinada y su belleza soberana y radiosa. Sobre todo,
les campesinos y campesinas del valle de A . . .. ven e n
ella como una especit: de diosa venerada.
Hace a penas unos cua otos meses no habían tocado a
su alma todavía las exquisitas vibraciones del primer
amor; pero durante la última temporada que pasó en la
próxima ciudad, conoció a su pari"!nte Arturo G ., guapo
e inteligente joven que estudia tercer año de medicina
eo la escuela de la metrópoli, quien logró despertar su
corazón para lanzarlo a través de la vida a cumplir el
destino misterioso de todos los seres.
Pocos días después, é l regresó a sus estudios pensando
en ella, y ella volvió a su valle querido, que ya sentía
la nostalgia de su presencia, pensando en é l.

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El capitán Rooerto Falcon ~cott, jeje de la expedición antártica quie n murió después de ha b er
descub ie rto e l polo Sur.
m undo civili zad o, ha llenado de dolor , en primer lugar,
los hogares de los desaparecidos, y Juego a to_do _e l mundo capaz de sentir e l inmenso valor del sacrificio llevado a cabo.
Los ú ltimos momentos de estos c ua tro homb r es deben
haber sido horribles. Después de la gloria de haber llegado a la meta, se ha llaron con los víver_e~ q ue tenían,
no alcan zaban p a r a el regreso hasta el_ s1t10 donde hubiera provis iones. Uno de ellos. el cap1t~ Oa~~s, salió
de la tienda con el p ropósito de pasear , segun d1¡0, pero
verdaderamente para ir " mori r fuera y no causar su
p arte d e gastos en la alimentación.

((

E l teniente Bowers, la esposa del capitán Scott y e l
capitán Oates, a bordo del " Terra Nova" antes
del viaje del que no habían de volver
Te
de tí,
ma de
vida, e
tantas
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voy a
al sab
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sados,
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p a ra r!
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ostent,
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p reco,
que el

o o o

UN DRAMA EN EL POLO SUR.
E l terrible esp ejismo de esa cur iosidad científica que
se llama el polo ha he cho nuevas víctimas. L os hielos
polares de la región a otánic.l; han sido n u_evamente teat ro del horrible drama, casi u na tragedia, en que u n
grupo de hombres valerorns ha n perdido la vida por
ilustrar a sus contemporáneos acer ca de los pocos p r~b lemas de interés que se resolverán con el des.cu bnm iento del· punto preciso que ocupan las extremidades
del e je ele la tierra.
.
.
Las graodes heroicidades de los hombres de c1enc1a
moder na cuentan con cuatro nombres más que agregar
a la lista de los sacrificados en aras del interés cieotífido más puro. Porque los descubr idor_e~ de mu~dos o de
continentes contaban con la probab1 ltdad, casi la seguridad, de que descubrieran eno~mes riquezas . que se
unirían a la fama para hacer el triunfo más ~fect1vo, pero los que van en busca de los polos de la llerra, ya saben Jo que van a ver; saben que por el i:i:iomento sus
trabajc,s no van a ser de una utilidad práct~ca, y que la
sola recompensa que les espera es la gloria de sus hechos; tales son los verdaderos heroes, lo~ que mueren
solo por la gloria y sin buscar provecho ntnguoo.
Así murieron el 29 de Mar zo de 1912, probablemente,
que ni eso se sabe, d capitán Roberto Falcón Scott, el
doctor E . A. ,vilson, el teniente H . R. Bowers y el c-apitán L E . G, Oates, despuls de haber llegado al polo
Sur .
y este acontecimiento, que se acaba de saber en e 1

Señor ingeniero don Enr ique Zepeda, nuevo Gobernador del Distrito, en su despacho.

La expedición del capitán Scott en sus trajes polares.

,\ JosÉ Luis VELASCO.
Hácia el norte del Estado de Jalisco, no tan lejos del
camino de fierro q ue dejen de oirse en las mañanas nítidas los musicales si lbatos de las locomotoras y entre
dos cascadas pintorescas, artific ial la primera y natural
la segunda. se extiende el valle de A .. , onduloso, mult icolor y opulento
En una de sus hondonadas más bellas y a u n tiro de
piedra del río que Jo cruza como arteria de vida, se
asienta uo c-aserón semiderruido que fué en un tiempo,
hace apenas medio siglo. e l centro laborioso y activo de
una antigua hacienda ganadera.
Aún recuerdan aquella opu lencia, como ellos la llaman, los más viejos habitantes de la comarca y hasta los
del pueblo próximo, que lleva hoy el título ar.:ipulQso de
ciudad.
i Ah! me decía complacidos uno de aquellos buenos
viejos a quien se le humedecían los ojos a impulsos del
r ecuerdo: aquello era de lo bueno, señor, cuando eran
los patrones los señores Isidros, don Isidro grande y don
Isidro chico y, sobre todo. su sucesor y heredero el señor don Dimas. iToda,·ia me parece verlo montado eo

su caballo árabe (x) y siemp re con su puro en la boca.
Y aquellas e ran fiestas, señor; los her raderos que duraban ocho días con sus coleaderos y corridas de toros
en que se lucían don Pedro, don Santos y don Narciso,
los patrones chicos; la música de aliento, traída de San
Juan y la de La Laja con tdmbora y redoblante ; los bailes y comedias en el corredor de la hacienda, y mucha
gente, señor; médicos, licen ciados y la mar de muchachas deve ras bonitas como ya no las hay ahora ; !qué las
iba a haber! si la madera de que estaba hecha la gente
de aquel tiempo ya se acabó
Y las fiestas I eligiosas de San Isidro, santo patrono de
la Hacienda, con su danza de todo el día y toda la noche; donde se quemaban ocho gruesas de cohetes, y había corredores de pólvora y un castillo de les bonitos
fabricado por los cc.,hPteros de Jales. ¡Ah! señor, de todo eso, équé queda ? Sólo omotros que vivimos todavía
y no lo hemos olvidado para contárselo a ustedes, y el
pobre Sao Isidro relegado al abanclooo en una rinconera de la sala de doña Pepa, la última hija del señor don
Dimas
Y sobre todo, señor, eran aquellos 1iem¡:os menos malos para nosotros los pobres: entonces no era necesario
(x) Un caballo norrrando comprado a uno de les
franceses de la ioterveD&lt; ióo.

Era imposible que esta rosa-reina del valle de las
cascadas; que este tesoro para las intimidades del hogar, intangibles y sagradas como el ara santa del santuario; que esta promesa de felicidad hecha carne tentadora y hecha alma luminosa; era imposib le, repito,
que t'sta mujer tao superior a las demás mujeres que
la rodeaban, dejara de tener lo que aquí se llama• muchos pretendientes: Eugenio Rodríguez, joven agricultor y propietario en pequeño, con marcadas tendencias
a la ilustración y a la pulcritud. que le había mandado
., Consuelo dos cartitas por medio de una vieja sirvienta; don Luis Estrada, solterón ya maduro que gozaba
de la estimación de don Enrique, d., maneras distinguidas y progresista industrial en harinas, quien inútilmente había hecho a la joven alg unas insinuaciones muy
formales ; Carlos Rivas, jovencito insig nificante, hijo de
un hacendado vecino, enamorado tímido y platónico que
no pasaba de simular encuentros con Consuelo y contemplar de lejos su silueta encantadora , y otros que no
mérecen mención: pero entre todos se distinguía Francisco Rojas por su insolente audacia d e ranchero adinerado Es éste un muchachote vulgu de espíritu y de
cuerpo, que no tiene intimidad más que con vaqueros
y rufianes, hijo de un labriego enriquecido que posee
una granja vasta y productiva a corta distancia de A., ...
Desde hace como dos años que perseguía con insistencia a Consuelo, procurando interesar el alma refinada y estela de la joven con los valiosos caballos que
montaba, sus trajes churriguerescos con boto~aduras resonam~s y sus spmbreros galof)eados.
Cn dfa comprendió, sin embargo, que sus deseos y

�sus demostraciones amorosas a su:manera, iban siempre
a chocar con la fría indiferenciaJ de Consuelo, y juró
robarla.

ººº

Una tarde del último mes de Octubre, de esas en que
al retirarse el sol del horizonte es arrastrado por una
cararata de fuego, maravillosa y fantástica; una de esas
tardes otoñales en que el ambiente tibio, quieto y per·
fumado, invita a las meditaciones solitarias bajo la fronda de algún árbol secular ó al margen de un arroyo
murmurante, salió Consuelo d8 su casa, sólo seguida de
Tauro, un hermoso perrote de brillante y negrísimo pelo, y entre las bendiciones de los campesinos que la
veían pasar. Se dirigía al Salto del Tigre, lugar preferido por ella para sus excursiones solitarias. que hacía
algunas veces, cu3.ndo su padre no podía acompañarla
a pasear en coche o a caballo.
Es el Salto del Tigre una cascada deliciosa en la tem·
porada pluvial, que desciende espumeante por peldaños
irregulares sobre el lecho rocoso y erizado de un arroyo
sin importancia.
Al pie de la cascada se extiende un pequeño lago de
forma casi circular, de aguas muy profundas y siempre
tranquilas y bloqueado casi eo todo su perímetro por
enorme&amp; acantilados de granito.
¡Oh! el Charco del Tigre es de mal agüero. Por eso
los bat-itantes de A ...... ven con zozobra que la niña
Con~Lelo vaya con frecuencia a ese lugar..
La tarde aquella del último mes de Octubre que sali6
Consuelo de su casa seguida de Tauro y entre las bendiciones de los campesioos que le veían pasar. ya casi
llegaba al objetivo de su paseo, cuando súbitamente
apareció ante ella Francisco Rojas, el pretendiente que
juró robarla, escoltado por cuatro vaqueros de faces
carcelarias y armados hasta los dientes.
Los ojos de Rojas, congestionados de sangre y dardeante s de deseo, pusieron alarma inusitada en el alma
de Consuelo, que corrió desatentada y loca hacia el fon·
do del arroyo, rodeando uu grupo de arbustos que había al rededor del camino. Cuando llegó a la orilla mis

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~~~=========~~~

( Continúa)

Colecta de caridad llevada a cabo el domingo pasa·
do por los clubs reyistas de la capital.
lo, pugnaba anheloso por arrastrar de las ropas el cuerpo de su ama que se debatía con los sufrimientos d~ la
asfixia. Y entonces el más joven de los jornaleros, v1go·
roso como un atleta y ágil para nadar como un pez, de
tres brincos vajó la escabrosa vereda, se precipitó nadando al charco pavoroso y de mal agüero, tomó por la
cintura el cuerpo de la joven que se abrazó a su cuello
y Jo sacó a la orilla con increíble destreza, donde lo recibieron sus tres compañeros, tomándolo en sus brazos
con reverente delicadeza.
o o o
Don Enrique no se separaba ni un momento de la alcoba de su hija; en los corrillos de los campesinos supersticiosos sonaba el nombre del Charco del Tigre como si fuera una evocación infernal; un carruaje p;,rtía
a toda velocidad por el camino del pueblo para traer
un médico, y la luna llena acababa de aparecer sobre
el horizonte, indiferente a todos los dolores humanos y
rielando sobre la superficie pulida de la corriente del
río.
ALFREDO L. GONZALE7

¿Qué ten.la la pobre chiquilla de cabellos de cobre?
¿Por qué estaban llenos de lágrimas aquellos ojos de color café? ¿Por qué se apoyaba con aire desfalleciente en
el respaldo de una silla?
Era Marietta quien había llevado el sombrero.
¡Que contenta había salido del taller aquella mañana
con su caja debajo del brazo!
.¡Pronto, a la casa de Juan! Debía haberse levantado
tarde después de las emociones del triunfo. Le encon-

- i]uan!. ... ¡Mi Juan!. ... me ha abandonado!
¿ Su Juan? .... Nelly ! intió el corazón oprimido por un
presentimiento. Varias veces, con una cur~osi~:lad ,?elosa.
había interrogado al poeta acerca de su ~rn1gmta: ¿He~rnosa, no?" Y, ahora que veía esa cara mundada de la·
grimas, tan cerca de la suya y esa cabellera en desorden, esa frente en la que había estado a punto de colocar sus labios ccmpasivos, la comedianta no pudo me·
nos de recordar la respuesta de Juan: "Una rubia con
los ojos color de café."
-iUn pesar de amor! Ya me lo figuraba dijo Nelly
con voz alterada. Vamos a ver chiquilla, cuente usted
corno ha sido .... En primer lugar sepamos cómo se llama una niña tan bonita y que sufre tanto.
.
- iQné buena es usted. señora Me llamo Manetta!. ..
La mano que oprimía la suya se heló, el b.razo que ce·
ñía su talle se soltó. Pero Marietta no se d tó cuenta de
ello. Una voz compadecida le había pedido que diera
rienda suelta "- su pesar y ella se deshizo en quejas Y
sollozos.
.
-Mi Juan .... Tanto que lo quería .... Si usted sup1e·
ra! ....
Y, dejándose caer a los pies de Nelly, reteniendo en
sus manos la de la bella y caritativa dama, la besaba de
cuando en cuando mientras bacía su relación. Marietta
contó en detalle sus dos años de amor en los que no habíá. un solo minuto que no estuviera dedicado a Juan, en
los que cada golpe ~e su aguja en e l taller iba ~campa·
ñado de un pensamiento para su poeta. Se hab1a. lleg~do a figurar que él le amaba, pero no era. tonta m vamdosa.. Comprendía bien y se lo decía var,1as veces; que
una chiquilla ignorante como ella no pod1~ ser el u~1co
amor de un poeta; si~ duda alg~na ~l hab1a de sen_ttr. el
atractivo de otras mu¡eres más mtehgentes y le sena 10tie!. Todo pasa en este mundo. Pero esperaba que al
menos le guardaría un rincón en su cariño, que conser·
varía alguna ternura para ella que había c?m~artido
sus horas tristes en la juventud. El se lo babia ¡urado
muchas veces. Si pudiera al menos estar cerca de él,
poderlo ver y cuidarlo cuando estuviera enfermo y contentarse con una caricia al pasar como se concede aún
a los perros. ¡Pero no! Abara la arrojaba cruelmente,
brutalmente. ¡Malo e ingrato! Y todavía, como último ultraje la arrojaba dinero, aqi;el innoble dine;o! No necesitaba nada. Su Juan le hab1a roto el corazon y ella moriría sin remedio. Y si la muerte no venía por sí sola,
todavía corría el agua por debajo de los puentes y'babía
carbón pira hacer brasas, en la casa de los carboneros!

Bruscamente Nelly Je puso la mano sobre la boca Y
no la dejó continuar.
-Pero qué está usted diciendo, desgraciada! .. • •
Postrada ante su rival, Marietta cayó y no hizo más
que llorar y llorar sin descanso.
Viendo a sus pies a la niña desolada, Nelly se sentía
invadida por una inmensa compasión. Aquel dolor que
tenía a sus pies era obra suya. Había que confe:ar qu.e
la primera vez que arnab~ sinceramente no. babia te_?I·
do suerte. No podía ser feliz más que haciendo dan?Y, al mismo tiempo que compadecía a aquella pobre 01·
ña sacrificada por ella, la envidiaba. Ella no había conocido nunca aquella pasión sincera, aquel dolor P.uro Y
grande. Lo menos malo que había pasad:) en su vida, Y
esto ahora le causaba risa, habían sido sus años al lado
de Larnorliere, su deiicación servi l para el viejo actor.
Marietta; después de todo, podía morir satisfecha. 1-jabía
vivido y había amado; había tenido una ju:,rentud corta,
pero encantadora· ¡Oh!. ... ¡Cómo le env1d1aba Nelly sn
sueño aun a costa de tan terrible despertar! .... Pero,
considerando de nuevo a su vfctima, agobiada por el
llanto, el buen corazón de Nelly se sintió poseído repen·
tinamente por un vago desprecio por ese Juan, por el
poeta egoísta y seductor a quien ~e había_ ~ro~ettdo de
una manera tan imprudente, a quien hab1a msp1rado es·
ta acción tan baja, y quien pronto ;.cabaría por hacerla
sufrir también a ella, puesto que lo amaba.
-Bueno, y ¿sabe usted por quién es abandonada?
¡Ay! no, responbió Marietta. Hace tiempo que me ha·
bía dado cuenta de que J uan no era el rriismo .para m!·
Pero tenía tanta confianza en él! Rechazaba mis suposiciones y aún me las reprochaba a veces .... Pero.la existencia de Juan cambió pronto; va a los escenarios ahora. Allí es donde creo que habrá encontrado a alguna
bella actriz. mucho más amable que yo, con gran toca·
do, lujo, rodeado de admiradores, sabiendo hacer ca·
queterías y encelando a todos los hombres por ella ....
¡Oh! Con esto yo sabía que estabaperdida. Porque yono
sabía má~ que amar a mi Juan como una loca, y no po·
día ofrecerle más que mi pobre corazón! ....

......no hay que llorar de ese modo.....
traría al salir de la cama, a su poeta, a su bien amado,
feliz al fin. Pero no, ya había salido!
-Puede usted subir, señorita, dijo el portero, arriba
hay algo para usted_,
.
Lo que había arnba! Buen Dios! Er.a la carta y. los
billetes que rechazó desde luego Manetta como s1 le
quemaran la mano. Así es que todo había acabad?· Juan
no la amaba ya y la despe?ía pagánd?la c_omo s1 ~u~ra
una mujer de la calle. Ro¡a como s1 hubiera rec1b1do
golpes en la cara, con el corazón muerto y la sangre subida a la cabeza, huyó llorando por las calles.
y en ese estado de ánimo tuvo que ir a la casa de
Nelly a entregar el s?mb.rero nuevo.
_
.
Marietta no la hab1a visto nunca, hab,a conocido su
nombre la misma mañana. Sin darse cuenta una ni otra,
las dos rivales se ha llaban frente a frente.
Ante la cara de la desconocida, ajada por el dolor,
Nelly se sintió invadida por la compasión. Muy buena
por naturaleza, ese día se sentía aún más, debido a su
propia felicidad,
_¿ Qué tiene usted, pobre niña,
Pero Marietta, agobiada por el peso de su pesar, de·
masiado grande para ella, se dejó caer ~n el diván, con
la cabeza entre las manos. N elly, acariciadora, se acer·
có a ella y la envolvió en un gesto maternal.
_¿Se trata de un gran pesar entonces? ...... Vamos
a ver ni::ita; no hay que llorar de ese modo ...... Usted
00 me conoce y por lo tanto "º podrá ten~~ confianza
en mí, pero yo quisiera serle de alguna utilidad .... De
todos modos, dígame lo que le pasa.
La confidencia es una necesidad tan natural, y esta
bella señora parecía tan iodulgente l Hacía dos horas
que Marietta erraba, por París, ahogada P'?r la desespe·
ración. Entregó todo su secreto en un gnto en el que
imploraba compasión.

Damas y caballeros que hicieron la colecta.
ma del Charco del Tigre, vió que Rojas y uno de sus
compañeros la seguían aún enfurecidos, y sin vacilación
alguna, como un padre que se apresta a la salvación de
su hijo, como el náufrago que se aferra a lo primero
que cae al alcance de su mano, ella se lanzó a las pro·
fundidades del pequeño lago, cuyas aguas sobresaltadas
la cubrieron instantáneamente, separando para siempre
su cuerpo escultural e inmaculado de los intentos brutales de aquel ranchero adinerado e inculto.
Este y su cómplica de faz carcelaria, retrocedieron
espantados ante el resultado inaudito de su ataque; montaron rápidamente en sus caballos y emprendieron fra·
gorosa carrera por entre los peñascales de la colina inmediata.
Aquellos movimientos extraños de los hombres de a
caballo, en relación con la llegada de Consuelo, no pasaron desapercicibidos para cuatro jornaleros que trabajaban en una sementera próxima, y llenos de temor
por Jo que pudiera haber ocurrido a su niña venerada,
y a todo correr de sus ágiles piernas, llegaron a la cima
de uno de los acantilados dos minutos después de haber
comenzado la inmensa catástrofe.
Aquellos espíritus ingénuos y cariñosos quedaron anonadados ante el espectáculo que se presentó a su vista:
Tauro, el hermoso perrote de brillante y negrísimo pe-

Los automóviles que condujeron a las personas que hicieron la colecta.

El portero subió con una carta....

�El abanico, compañen.&gt; de la mujer desde !a más
remota antigüedad, puesto que su origen se atribuye a Venus jugando con los Céfiros, ha tenido una
gran época de decadencia, en que muchas elegantes
lo repudiaban.
Esto era sólo una consecuencia lógica del abuso
de abanicos de mal gusto con que el Japón inundaba la Europa y del pésimo gusto de los abanicos vulgares, en que industriales sin arte aprovechaban los
sucesos de actualidad, como lo prueban esos abanicos con retratos, con escenas de zarzuela, el "Chanteclair," los aeroplanos, etc.
Contra esta invasión, las damas distinguidas opu-

La primavera ha llegado ya, lectoras mías, semejando
una linda peregrioa que trae eo su bagaje nna inmeosa
variedad de telas ligeras, ciotas, encajes, abanicos y
sombrillas claras que adquiriráo más brillo y esplendor,
vistas a la luz del dorado sol primaveral. Las pieles y
pesadas telas, con que en invieroo se 'han confeccionado coofortables abrigos para las bellas friolentas, dormirán su largo sueño de varios meses, hasta que las primeras rachas del vieoto iovernal las despierte y coloque
sobre los frágiles hombros de las elegantes damas, a
quienes han de defender del tiempo inclemente. Dejémoslas, pues, en su obligado retiro, y pensemos un poco
en las nuevas galas que la presente estación nos trae consigo.
Como fácilmente comprenderán mis lectoras, las telas
:flexibles y tenues obtendráu un éxito completo, pues si
durante el invierno no se abandonaron por los terciope·
los, paños de seda y seda brochada, mucho menos ahora
que su reinado es casi obligatorio en el mundo elegante.
Vemos, por taoto, el tul, la gasa, la muselina de seda y
el velo de seda y de algodón, empleados en lindas "toilettes" de ceremonia, recepción o paseo, a cual más ori·
ginal y elegante. De un modo especial se usarán estas
telas, para coofecciooar los atavíos de señoritas.

En:cuanto a los matices, ch..ro está que los medios to·
nos y los colores claros son los preferidos en estos casos,
pero se usa siempre la combinación de dos, y algunas
veces aun de tres colores, sobre todo en las túnicas, las
cuales se hacen de un tono diferente al del fondo que
han de velar. Uo lindo modelo de este estilo es de seda
Liberty rosa pálido, y sobre él cae un "voilage" de muselina de seda azul celeste, bordado tono sobre tono, luciendo uoa ciotura de listón de terciopelo negro. Otro,
muy hermoso y ele~ante también, es de satén blanco, y
lleva encima una túnica de muselioa de seda salmón,
finamente plissada, terminada por un galón de perlas.
Por detrás luce un paño suelto, de tul negro, fijado al
talle por medio de un gran "chou".:y descendiendo luepn hasta el borde del trl&gt;je.
7o"ae"jaré de señalar como 'muy sugestiva~ y encantadoras, las "toilettes" hechas con una túnica, en donde
hasta la altura de las caderas es de tul incrustado de fino encaje bretón muy ligero, y el bajo de muselina de
seda blaoca. Un cordón de pequeñas flores recoco y una
fraoja de perlas y tobillos de cristal, marca la unión del
tul con la muselina. Bajo esta inspiración está hecho un
modelo de seda Liberty rosa aotiguo, velado con una
túnica como la que acabo de mencionar. El cuerpo, hecho en seda rosa, está rodeado de un entredós de eocaje bretón que pasa bajo los brazos, y va velado con muselina de seda blaoca. Sobre la cintura, hecha de tafetta azul cielo, se cruzao, por el frente y por la espaldados grandes puntas de tul incrustado de encaje bretón,
que formao como una prolongación de lo alto de la tú,
nica. El borde del escote está delineado por uoa guir·
nalda de pequeñas rosas de seda. Camisola de tul.
Para aquellas de nuestras lectoras que prefieran sobre
estos trajes de una elegancia tan frágil, algunos modelos
más prácticos y sencillos, podrán confecciooarlos con
crespón de China, "Flor de seda," "radium," con dibujos impresos de estilo Pompadour. A estos se añaden el
vuelo y el crespón de algodón, los cuales tienen la ventaja dP. ser accesibles a las fortunas modestas, y presentan tonalidades deliciosas en los matices claros o en
el blanco.
El velo de algodón, de una extremada ligereza, es casi tan transparente como el velo de seda, y se presta a
las mil maravifü.s para toda clase de plissados. No dejaré de citar un lindo atavío, hecho con esta exquisita teh, en el cual, la falda de crespón bl,inr.o, termina por

los IV y María Cristina. A los primeros los distingue su severa ligereza; a los segundos sus tres
medallones con los lazos de la época, y a los terceros el varillaje corto y la vitela bordada en
líneas rectas.
De los españoles, los de Carlos IV, llamados
también goyescos, son de calada gasa con lentejuelas centelleantes; _los de llfar!a Cristina se dis- .
tinguen por los figurines de su tiempo estampados
en las vitelas.
En todos estos accesorios no ~e puede dar regla fija pa.-a su empleo; por lo cual hay que recomendar el · cuidado exquisito al elegirlos. No
hay nada tan grande como esos detalles que nos
parecen pequeños, porque de e llos depende el
conjunto armónico del todo.

una ancha banda de velo salmón, como de ocho o diez
centímetros, plissada en acordeón en toda su altura. El
cuerpo, en forma de veste, adornado con dos grandes
vueltas. se abre sobre una camisola de tul plissado, y
los faldones, redondeados por el frente, caen sobre la
falda semejando una pequeña túnica. Las vueltas y todo
el derredor de la falda, están bordados con algodón "similisé," rosa salmón. Una cintura de tafetta en este mismo tono, se cierra por detrás bajo un pequeño nudo
plano sin paños. Este atavío es de un gusto y un refinamiento exquisitos y se verá muy lindo, lucido por una
joven alta y de tez pálida.
Antes de terminar diré una palabra sobre los sacos
de mano, pues la moda ha implantado en ellos algunas
novedades. Se llevarán, generalmente, en forma de por·
tamonedas, largos y planos, provistos de una vuelta que
disimule la cerradura. Los largos cordones, tan en uso
no ha mucho, serán reemplazados en los sacos de cuero, por una correa bastante corta o una empuñadura
plana, colocada por detrás del saco, en el cual se mete
la mano.

Dos trajes de paseo.- Modelos de tocas de última moda.

MARGAR! rA.

sieron sus abanicos antiguos, verdaderas joyas, y los originales abanicos de
encajes o pintados por grandes artistas,
ilustrados por poetas, que se hacían valiosos y difíciles de obtener.
Las que no pudieron aspirar a esto
renunciaron a los abanicos, y de aquí
tuvo su origen la gran decadencia de
tan amable comJ!laiiero de la mujer.
Sin embargo, las que tenían abanicos
preciosos continuaron usáodolos, pues
las mujeres, sin la linda coquetería de
su abanico, se quedarían como mariposas sin alas El les servía de compañe·
ro en sus discreteas y hasta por medio
de movimientos convencionales les han
servido para sus citas y sus ''flirts"
Ahora el abanico vuelve, y aunque la
causa de su alejamiento no ha desaparecido por completo, las elegantes saben usar sólo los abanicos en que el ar·
te suple al valor o las bellas imitaciones, no vulgares, de .abanicos d~ época.
Es mejor pagar caro un abamco que
tener muchos vulgares y comunes.
El conocer las épocas de los abanicos no es difícil. Los de remota antigüedad eran en forma de dos alas y se
hacían de madera, de metal y hasta de
hierro calado. Las romanas llevaban
abaniquitos pequeños, colgados a una
cadena, y la industria moderna nos ha
inundado de todos esos abanicos de que
hemos hablado, y de los de plumas, ma·
dera y marfil, mientras que los orienta·
les nos envía bao los de hojas vegetales
y los conocidos de China y Japón.
Los que se conserva u en la moda, y
por lo tanto los que nos interesan, son
los Luis XV, Luis XVI, Imperio, Car-

000

Entre los últimos refinamientos de la
moda, que incesantemente descubre
nuevos dtractivos para la mujer, es hoy
una de las novedades que solicitan la
atención del público femenino guantes
y medias bordadas para las "toilettes"
de noche. Los guan tes son de seda finísima, de color blanco, y están bordados
en caprichosas lentejuelas de colores.
Las medias, también de seda muy sutil, llevan como adorno lentejuelas negras y páj«ros bordados en realce con
sedas de variados y elegantes colores.
000

Traje de mañana.-Toca de terciopelo con pluma.-Lujosa "toilette" de visita.
Traje estilo sastre. modelo de París.

Uoa cosa trae consigo otras varias;
los manguitos inmensos que tapan los
brazos hasta el codo no permiten el
uso de los bolsillos grandes, que se llevan colgados de la muñeca, y ha sido
preciso buscar otro medio cómodo de
substituirlos sin prescindir del pañuelo,
las tarjetas y otras pequt:ñeces indispensables,
La cartera para manguito reune todo
cuanto se puede desear; es de regulares dimensiones, muy aplastada, con un
d ..partamento para el dinero, otro para las tarjetas, un tercero para el pañuelo, sin olvidar el espejito, amigo inseparable de las oonitas, y el estuche
con alfileres, horquillas e imperdibles.
Todo ello tan bien colocado, que abulta poquí~imo y puede llevarse sujeto al
forro del manguito, por medio de un
muelle, encima de la mano, la cual pa·
sa por una pequeña correa colocada
sobre el bolsillo.

�RAL,
AMA
CONSlJLTAS
DOS RESPUESTAS
MARÍA DE LAS MERCEDES: Con mucho gusto contesto
a sus preguntas, permitiéndome antes felicitarle por su
admirable carácter de letra.
Los guantes de cabritilla o piel de Suecia se limpian
con solarina, sumergiéndolos en dicha substancia y frotándolos hasta que se cons:gue limpiarlos por completo.
Después se ponen a secar al aire libre, para que pierdan
el olor desagradable de la solarina.
Doy a usted el modelo que desea de cubierta para mesita; está hecha en seda ligera o en etamina de color
crudo, las flores se bordan con seda rosa ea diversos tonos, haciéndolas de "confitillo," y el follaje es de matiz
verde seco y verde esmeralda.
Espero que dicho modelo sea de su agrado.
SOBRE HIGIENE
!RENE: Los baños fríos son, por regla general, mejores
que los baños tibios, pero las personas nerviosas deben
adoptar de preferencia estos últimos, pues el agua fría
es un tónico pod.,roso que excita a los temperamentos
propensos a la oeur~stenia. Así pues, sería más conveniente que consultase a ese respecto con uu médico acreditado.
En cuanto a las fricciones coa agua de Colonia, creo
que no le perjudicarían de ningún modo, sino todo lo
contrario, pues dicha substancia es benéfica al organismo y a la piel, porque la suaviza mucho. Lo que sí debe procurar es que la agua de Colonia sea fina y de
buena marca, pues las falsificaciones son funestas ea estos casos.
Le recomiendo la crema "Sirena" para blanquear su
cuello y sus manos, pero éstas sin duda requieren un
cuidado particular, por lo que creo discreto o, por mejor decir, indispensable que rtteurra usted a alguna señorita "maoicure," a fin de entregarse a sus atenciones
y conseguir el objetó que se propone coa tanta razón.
¡Son tao bellas las ma,µos blancas y delicadas!
Por último; las pestañas crecen largas y rizadas cuando se les ·recorta la punta coa frecuencia y se pone en
ésta un poco de aceite de ricino.
Con verdadero placer contesto a sus preguntas, agradeciendo la inmerecida y bondadosa opinión que tienen
de mí, tanto usted como la simpática "Violante."

ga sufrir de vez en cuando a aquel a quien la quiere,
porque de otro modo se expone a ser víctima de otro
"fastidiado" de la bondad femenina.
iEllos se lamentan de esto, y, sin embargo, obligan a
las mujeres a que los retengan a su lado por medio de
la incertidumbre y de la inquietud!
POSTAL
DARÍO: Gracias por su liada postal y por su afectuoso recuerdo de tao lejanas tierras. Si mi respuesta llega
a tiempo oportuno, le ruego que visite ea mi nombre el
célebre museo en donde se conservan las momias de los
Reyes y Reinas del antiguo Egipto, pues en .algún libro
de Loti he leído interesantísimas relaciones sobre el particular.
MARGARITA.

Cual trágico despojo que el mar enfurecido
abandonó en la playa, vése a una barca vieja;
y, hundida entre la arena que la amparó, semeja
hidrópico cetáceo por el harpón herido.
Ella que fué sustento y albergue preferido
de dos generaciones hoy en su vientre deja
que habiten los cangrejos, y que la araña teja
maravillosas redes donde formar su nido.

iOh v1e¡a barca, símbolo de la existencia mía!
Yo, como tú, di a todos también lo que tenía:
piedad, amo r, ternura.... cuanto en mi sér existe;
Y ahora que no tengo qué dar, ya que es un vano
y estéril sacrificio, voy rumbo hacia el arcano
igual que barca vieja, desamparado y triste.

lLíUil~ ~Il
(Evocando a Novelli).
Ea tenebroso abismo de crímenes hundido,
c~mo la zorra astuto y en la crueldad maestro,
perfidameote late su corazón siniestro
bajo los viejos oros de su jubón raído.
Falaz, taimado, sórdido devoto corroído
por místicos terrores, y en' represalias diestro,
urde suplicios bárbaros o reza un padreni:estro
¡:ostrado ante su gorro de efigies guarnecido.
_Su vida es una antítesis; su sér un hondo arcano.
Rival del feudalismo, quebranta su tirano
poder, y en todo triunfa su espíritu vidente.
.SI im!&gt;ada d~ un extraño fulgor de sangre y gloria,
su e 1u1voca silueta desfila por la historia
como una pavorosa contradicción viviente.

RAUL A. ESTEVA .

CARTA CONTESTADA
Co:-mESA MARY: Ya tuve el gusto de contestar particularmente su carta; espero que habrá recibido mi respuesta a su debido tiempo.
UNA PENA DE AMOR
Lu1sA: Su carta me ha causado una tristeza profunda,
porque en ella se manifiesta la exquisita sensibilidad de
una mujer tierna y sincera que ha sido víctima, como
tantas otras, del egoísmo y del carácter veleidoso de la
mayoría de los hombres. ¡Cuánta verdad y cuánto dolor
expresa este párrafo de su carta: "Mi abandono proviene del exceso coa que amé a mi novio, pues nunca le dí
un disgusto; nunca falté a una cita; jamás quise contradecirlo en sus opiniones, ni le reclamé varias inconsecuencias con que me hizo sufrir mucho; por esto dijo él
qoe era yo "muy monótona," y su hastío llegó al grado
de querer despedirse de mí, como fo ha hecho, sin tener el menor remordimiento por el gran dolor que me
ha causado."
En efecto, querida amiga; el hombre tiene, casi siempre, espíritu de conquista: la dificultad lo impulsa y el
obstáculo lo enardece; es preciso faltar a las citas; dejarles adivinar desvíos reales o fingidos; no aceptar
siempre sus opioioues, aún cuando sean iguales a las
nuestras .... en fin ; procurar que no conozcan su absoluto dominio sobre el alma de la mujer, porque entonces sus anhelos de combate y de triunfo tendrán que
emplearse en otra con(\uista.
Así pues, yo le aconsejo que no se entregue por completo a su dolor; tenga esperanzas de ser feliz dentro
de poco tiempo; su retrato me dice que es usted joven
y bella: amará y será amada; pero va lo sabe: ha-

Una hermosa boca de mujer es el mayor de los atractivos. Si r viendo la boca de intérprete a la inteligencia y al~amor, su hermosura tiene
tanta importancia para la mujer como los ojos. P ero mientras q ue la hermosura de los ojos no depende de nu estra voluntad, depende felizmen te de nosotros corregir los defectos de la boca. Para est o es preciso dirigir nuest ra atención a los labios y, ante todo, a los dientes. Una boca
grande, que nada tiene de estético, no desfigurará el rostro si, al abrirse, deja ver dos hileras de perlas blancas. A l revés, una boca, por eleg-ante que sea su forma, pierde todo encanto cuando una sonrisa descubre algunos dien tes dañados, y más aún si da paso a un aliento féti do.
La atracción que antes ejercía puede cambiarse repentinamente en asco, repulsión y completo desvío.

Quien tenga interés en la ¡;onservaliión de su dentadura, debe awstumbrarse al uso diario del O DO L.
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Las damas y la política. -Escena en e l corredor de las t ribunas en Versalles.
Las expediciones y remesas para todos los países se hacen con más
rapidez que antes. El acopio y selección de los géneros son mayores, y los Apólogo de Franz G. Friedman y tú entonces me hablasfe enseñando con
largos, pálidos dedos, uo sueño, que se diprod uctos más selectos de las grandes industrías de lujo están represenbujaba en la frági l neblina del bosque. Y
NOSTALGIA
tados con inmejorable profusión.
dije: ioh, detente, quédate, no te vayas así!
Pero él se fué corr iendo tras una larga
L a clientela a ristocrática de todas las cortes y capitales. asi como de
las ciudades más importantes, hacen sus comp ras en el li ndísimo Palacio Al lado de la lar ga carret¡,ra llena de vía de árboles, y desapareció tras los a ltos
troncos del bosque.
del gusto parisiense, y la Sociedad select a de América se dirije á los nostálgia y de ensueño, está una fuente.
E l ~gua pura b rota de la piedra so~re la
La Etiqueta y una Reina
GRANDES ALMACENES DEL LOVVRE, porque allí todo es cual ttembl~ la luz Y e l sol se r efleJa; al Cuéntase
que cuando María Antonieta
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c ía, tuvo que pasar algunos días a lgo tristes por c¡1usa de la rigurosa etiqueta q ue
reinaba en v.,rsailles. La pobre reina lloró al principio, pero luego con su carácter
alegre y juvenil, fué acostumbrándose a los
honores y cargos de su altísima posición.
Dícese, pues, que un día cabalgando sobre un burro caprichoso la joven reina cayóse por suerte sobre la yerba y quedó allí
sentada.Damas y caballtrosque la acompa- b an corrieron
·
na
para levantarla, pero ella
los detúvo con ademán afable y di'o
1 rnnriendo: "Uo momento, mi's damas. y mis
· ca _
balleros. Consultad primero la etiqueta para saber precisamente q ué es lo que hay
que hacer
cuando una Reina de F ranc1a
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Ua periodista italiano, publica en la bella revista de Turín, "La Mujer" una entrevista que poco antes de su trágica muerte tuvo coa el Presidente del Consejo de
España, don José Canalejas.
Y la conversación de Emilio Zaozi después de tocar algunos puntos de política,
pasó a la vida de familia, para la cual tenía el ilustre Ministro, una iatensa predilección.
Habló así, de sus hijos, de su esposa, esa
"bendita ama de casa" como llamábala
quien cuidaba de sus niños con alma apacible y fuerte.
Luego habló de libros, de las llores, de
la infancia miserable, de la mujer; y habló
como un poeta, con uo sentimiento delicado, con un profundo deseo de bondad y de
elevación.
Pero en aquella entrevista, de lo que
más habló fué de la Heiaa 'niña" de Victoria.
Y E milio Zar zi, oos transcribe la conversación del insigne hombre del Estado.
-La Reina Victoria,-quien ha ascendido al trono eo la hora terrible de un
atentado-dijo-es un ver dadero y completo tipo real.
Inglesa, e lla no sabe lo que es el miedo; mujer ella no se ocupa de política; mujer práctica limita ~us cuidados a pocas
iaiciativas porque ella quiere ser útil y no
decorativa.
Después de un año de reinar , puede decirse que en Madrid, por su cuidado directo ya no había casi niños abandonados; el
hospicio de los niños es magnífico y siendo
e lla misma la dibujaate, ha sido también
un poco la directora de esta institución.
La Reina Victor ia siguió diciendo el
ilustre Mini~tro-110 a laba la Corte. Dice
casi siempre pan al pan, vino al vino, tonto al tonto. Se comprende, pues como esto
no llegue a gustar mucho; para algunas damas españolas el inglés de la Reina es muy
claro, demasiado claro, y eso molesta.
Sin embargo, e l pueblo la quiere mucho.
Cuando después de sus bodas ella pasaba
r isueña, tranquila y linda por las calles de
Madrid, la gente del pueblo quedábase admirada de la buena son risa de la extranjera. "Ella quier e a todo e l mundo y sobre
todo a los niños infelices y abandonados."
Cuanto a religión es falso lo que se dice.
Ella es piadosa nacida protestante, su catolicismo es como el de los grandes convertidos ingleses; profundo y correcto. No
es una religión hecha de escapularios y de
medallas; es una fé rica en virtudes cristianas.
La Reina es un poco mística, puede de·
cirse basta esto. Gusta de los libros de filosofía religiosa como, los de San Fraacisco, de Santa Teresa y de su iaglés Newmann.
Uo día,sabiendo que me dedico con pre•
dilección al latín, quiso que le comentara
el "Stabat Mater."
Yo me lo sé de memoria, este himno sublime. Se lo rezo católicamente y coa fervor a mis hijos yo que paso por un anticlerical. Se lo recité a la Reina y se lo comenté.
T ambién dijeron que la Reina no tiene
ninguna simpatía por la Mantilla. D iré
que ua a vez eo la "Plaza de los Toros" se
ofreció una corrida en honor suyo.
L a joven soberana fué con la Corte, venciendo su repugnancia; pero cuando vió
el toro tirarse contra les caballos de los
picadores, ella que oo teme los atentados,
cubrióse el rostro con el pañuelo y se retiró del palco.
El populacho, y no solamente el populacho, corrió y gritó protestando.
Ahora la Reina no va casi ouoca a estas tragedias crueles, y si va, la gente ya
no grita.
Yo también-concluyó el ilustre Caoale·
jas-deseo que con el tiempo pueda la Reina quitar ~sta bárbara costumbre de las
"cor ridas.''
-Y más tarde, refiriéndose a la Reina
Victor ia, hubo de exclamar una frase muy
justa y aplaudida:
"Ua buen Rey-dijo-es útil a la Patr:a:
una buena Reina es para la Pa tria la bendición y la glor ia."

====~

.
_j
Deseo que todo el mundo se¡,a qu.·
mi Remedio para el Reumatismo ali
via los Dolores en las P iernas, en
los Brazos, en la espalda, la Rigidel
o Inflamación de las Coyunturas, y
Cura en Muy Corto 'riempo. Nen•
traliza los ácidos y echa fuera de,
organismo todo el Veneno Renmá·
tieo. 50 centavos y un peso. Mar·
ca 3X, $2.

AQUI ESTA LA PRUEBA:
El señor presb. P. Flores Valde·
rrama, A ve. del Instituto, Pue-bla,
nos escribió el lo. de E ner o de 1912.
" E l remedio 3X para el Reu:natis·
mo, que vende la casa de usted-e s, e,
inmejoraible y por tanto insubstituible. Yo fuí un pobre enfermo qu•
venía sufriendo, desde hace más d.a
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
persistente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fu era punto menos de nula en
mi persona; y aJhí me tienen 11stedes
sufriendo constantemente da desa ·
rreglos gástricos y, lo que es peor,
de todo ese cortejo de mo-lestias, sufrimientos y dOilores,~nclusos ks
tle Cálculos renales---que trae apa•
rejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar parnlítico. En vano fuá
que tomara una serie incontable dP
medicamentos nacionales y extran
jeros; la cond ición ácida de mi organismo se modificó muy poco y el reumatismo seguía su marClha devastadora, !basta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X preparado por el profesor Munyon para esta enfermedad. Con este medicamento me hr
curado por completo en menos de
dos meses y con sólo tres frasquitos
Los dolores r eumáiticos se han reti
rado como por encanto; los ríñone,
funcionan muy bien, y la elimina·
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�EL MUNÓÓ ILUSTRADÓ

Quinta de Salud
''R• LaVIS. ta"

La Educación Anglo Sajona
.
.
.
S1 leemos las revistas de educac1ón, en·
coutramos siempre muchos ejemplos de
métodos iuglesl's y alemanes, sobre todo
por lo que_ se refiere a las es~uelas.
Y esos sistemas que no obhgau al discí·
pulo a ~star por mu&lt;:has horas ~eut~do eu
uu P1;1~1tre 01 a seguir las exphcac1ones y
defiu1c1ones abstractas, hacen que el niño,
jovencito, de_sarrolle su fisico y su espí·
ntu al ~us~o. tiempo..
.
Los e1erc1c 1os de g1~uas10 se alte_ ruan
e
1 h
d
t d
¡
t
d
ou _as oras e es 1:1 10 y as ma enas e
ensenanza son escogidas de tal manera que
llegan a. ser una verdadera preparación
para la vida.
Entre las mejores escuelas de la Gran
Bretaña se cita como modelo la de Edim·
burgo.
La.escuela elemental gratuita depende
de los ciudadanos y no del Estado, y es un
gran edificio de liuda arquitectura con mu·
chos locales espaciosos y llenos de aire y
de luz; tiene también uua palestra, una sa·
la de baño, una cocina práctica, un !aboratori'? y una sala de historia natural.
Vanos halls permiten el descanso y el
recreo y dan un aire de elegancia al severo edificio.
· JD.11"
e "Mus1ca
n
es grand e,
L a sa1a dl
alta, llena de sol y de flores, pues a menudo se tienen allí exposiciones de las flores
que los mismos muchachos cultivan.
, Hacer mucha gimnasia, aprender a nadar; en la cocina las niñas se entretienen
con algún plato, mientras una maestra en·
seña algunas recetas y reglas de economía
doméstica y de higiene.

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~

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=

.

rrrn

HIGIENE TOCADO

En el taller los muchachos, en mangas
del
de camisa, hacen de carpinteros, de mecá·
l.a1 oualldade1 antla,ptlo•-.
nico¡; y fabrican varios objetos de utilidad
cleteraivaa yoloa~Jaant.aaqut
práctica. A las niñas se les enseña también
ban merecido al
a coser.
Todo esto, unido a las lecciones de lite•
ratura, escritura, aritmética, geografía, bis·
toria y ciencia, hacen de las escuelas in·
glesas e irlandesas como una inmensa fa.
milia en donde reina el buen humor y la
111 adml1l6n en 101 Boaplta~iw
buena voluntad.
de Parla, e:itpllcan la bota de
Es una educación verdadera y no una
e1e producto para todo• loa UIOI
simple instrucción.
d l t
d
C
Esos niños, futuros padres y madres de
e oca or : ..utdadoa de lBO&lt;.!l A qua purifica, de 101
familia, aprenden allí a trabajar y a lu·
Cabellos cuya calda de'•lene
char.
•
A veces leemos que se encuentran por
Lociones de la1 Crlu. 0111:
las calles de los países del norte, muchos
Jadoa IDU!.11.oa, etn.
de estos "boys," fuertes y alegres con su
D,,oon,rcrH '- ku f•llf/l04le,_..
bolsa con los libros y el bastón del criket.
ftN LA8 "'""MACIA8,
Ellos van a la escuela con la misma buena
A.pute1:Gu1enhelm J ■alareaqut
voluntad con que irían al campo del jue·
A.partauo M~ M,:dco.
go. Para ellos, aprender a leer y a diver·
-~-.
tirse son dos cosas que en sus espíritus se
U
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van confundiendo, y cumplen este debe1
na co ecct6n e
con mucho agrado y serenidad.
postales. Para gas-A más de estas escuelas, existen en In- tos de correo envienos 20 cts. en sellos sin
glaterra-como en todos los demás países- cancelar. A los agentes regalamos diamanotras escuelas secundarias que allá toman • ·
·
d
·b·
el nombre de "Public Schools."
te,, pianos, maqumas e escn u, etc.
La mayor parte de los muchachos de SURAM MANUFAC_TURING CO.
b uena f ami·1·1a rng
· lesa, d espu és d e hb
BROOKLYN. N
a er BOX 1,
. . _ Y.
cursado las escuelas primarias o prepara·
Hay entre los yro(esores Y los ~•sc1pu·
torias, ingresan en las "Public Schools, )os una g ran sohdar_1dad Y co~un1dad de
después de la que entran en a lguna Uní· rntereses; éstos no prnnsan por cierto en re•
versidad.
helarse a una autoridad que reconocen y
Por lo general el sistema de educación respetan Y _que_ algún día habrá él mismo
de la "Public School" tiene por base la de sab~r e¡ercitar.
..
.
confianza de los profesores, la lealtad y la
Los ¡6venes que salen de estas Pubhc
libertad.
Schools" conocen el valor de las palabras
El principio fundamental es éste: que el justicia, v~l.or, lealtad, y sa_brán llevar las
jovencito, en aquel período de vida tan di· responsa b1hdades en el camrno que habr~n
fícil que va desde los 14 a los 20 años, tie- de emprender.
ne que convencerse de que la lealtad es
o o o
la primera calidad de un hombre que quie·
ra llegar un día a ser un miembro digno El pensamiento acaba siempre por matar·
de la sociedad.
a su verdugo.
Es, pues, su deber, tutelar e l honor de
o o o
la escuela, y para esto es preciso dejar de
El que no concreta su dicha en la posiuu lado esa severidad y fuerte disciplina sión de las riquezas se hace superior a las
que engendra el espíritu de rebelión.
desgracias.

coaltar Saponlnl
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GRATIS

1111111~1111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111u,~

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Marcos, Espejos, Jardineras,

Pinceles, Paletas, Modelos de

Grifos, Vitrinas, Material· para

Flores, Artículos para

Artistas y Decoradores.

Pyrograbado.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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