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                    <text>~

:,¡

L UNDO LUST~ADO
: Año XL-Tomo II.-Número 22.

AL

MEXICO, NOVIEMBRE 27 de 1904.

Garanta: LUIS REYES SPINDOLA,

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Secretario de Redacci6n: José (i6mez Urarte.

Registrado como ar ticulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

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Sra. Doña Gármen Romero ·Rubio de Díaz
en ·c uyo honor se c elebró la brillante solrée del 19 del actual

�tL MUNDO ILUSTlADO

EL MUNDO ILUSTR.AÍ&gt;O
-damas hermosas que abundaban en la concurrencia, habían abandonado algo de sus per-

NOTAS METROPOLITANAS
Una Fiesta Brillante

V

ESTIDO de rigurosa etiqueta, todavía
con el deslumbramiento que hacía chispear sus ojos, el cronista se abandonó
suavemente á sus recuerdos, paladeando "con
delectación morosa" el suave manjar que su
memoria le servía. Acababa de salir de la encantada mansión y zumbaban en sus oídos, casi con la intensidad normal, los ruidos y ecos
que toda la noche habían estado moviéndole el
alma. Tenía una intensa necesidad de explayarse, de hablar largo y tendido y de manifestar en alta voz todo lo que sus sueños murmuraban en voz baja allá en el interior de su espíritu.
Como viera que mi atención estaoa despierta, ap1·ovechó la oportunidad y comenzó á contarme las maravillas vistas,con los ojos entrecerrados, cual si pretendiera apresar en la red
de sus pestañas las imágenes fugitivas .....
"La casa señorial era una gruta de Alí Babá,
en la que lucían á los chispazos de.la luz eléctrica todos los carbunclos,y todos los rubíes y
las perlas todas de un ideal Stambul; los dos
leones heráldicos, rampantes, parecían custodiar la entrada de aquella mansión, en la que
todas las barmonías se habían dado cita y todas las bellezas encontraban acogida y homenaje.

***

"El señor Marqués de Prat, lo mismo que el
Sr. D. Ignacio de la Torre, supieron derrochar ingenio y hacer uso de todas las muchas simpatías que se han captado entre nosotros, para el arreglo de esta admirable fiesta. A estos caballeros se debe en gran parte el
éxito, en cuanto á la organización de esa soirée, que por mucho tiempo se comentará en
nuestra ciudad.
''Los salones de la suntuosa residencia del señor de la Torre, fueron puestos anticipadamente en manos de una legión de artistas, encargados de aumentar, si cabe, la belleza del decorado y de las tapicerías. Las luces discretas
alumbraban las riquezas arquitecturales y decorativas de la mansión, convertida, por el
prestigio milagroso de la belleza, en un palacio de ensueño, en una verdadera encarnación
de cuanto puede fingir el buen gusto moderno.
"La concurrencia,como era de esperarse, estaba formada por todo aquello que de notable
existe en la metrópoli, lo mismo en el sacro
reino de la hermosura femenina, que en los del
talento y la riqueza. Al ver aquellos grupos
compactos, que paseaban lentamente, englobados como en una honda comtemplación, bien
podría creerse que el mal es exótico en la tierra, y que hemos alcanzado ya una era de perfección suma y de belleza completa. Nada hacía falta para creerse juguete de un delicioso
suefio, en el que cualquier hada buena hacía materiales y visibles los
anhelos de muchas noches de fiebre.
"Un pequeño escenario, de marionettas, de sutil y atrayente decoración, se erguía al fondo del extenso

SR, MARQUÉS DE PRAT DE NANTOUILLET,

SRA. WOLLANT, EN TRAJE DE BOGARINA
DFL SIGLO XVI.

fumes á la atmósfera; se respiraba la alegría
Y la dicha á plenos pulmones.
. ''La deliciosa obra de Campo amor' '¡Quién supiera escribir!", fué dicha por la señorita Paz
García y por el señor Torres Rivas, con gran
discreción; la señorita García copió exacta y
delicadamente el toca&lt;lo y el traje de las aldeanas en cuyos labios el poeta hispano puso los
versos dolorosos de su poema. El señor Torres
Rivas, imitando admirablemente la voz cascada del anciano cu1·a, daba la réplica, en sonoros endecasílabos.
"A los dos personajes se les veía vivir la ficticia vida pasajera que Campoamor quiso infundirles: en el modesto pastor de almas, más
moderación, y sabiduría y amor que talento y
ciencia;y en la aldeana, vibrante de sincei·a pasión y de sentimiento, falta de ortografía. Bien
dijo alguien "que sólo son creadores Dios y
el Poeta. "
"El señor Vizconde de Latour es un decidor
agradabilísimo y un actor consumado: el monólogo "Solo de Flauta" que tuvo á su cargo,
fué saboreado por todos los concurrentes, que
premiaron con aplausos sonoros á tan estimable caballero: para corresponder á la galantería de los que así exaltaban su labor, el
señor Latour di¡o, con gracia, un segundo monólogo, tan aplaudido como el primero.
"La señora de VVollant es una divina artista,
llena de fuego y pasión y conocedora de todos
los secretos que conmueven el alma de las multitudes y deleitan á los conocedores. En el
monólogo pot• ella interpretado se reveló actriz
de altísimos vuelos, encontrando fácilmen te
los acentos que levantan turbonadas de aplausos y de vi vas.
"Vimos después "El Sueño de un Artista•·,
en medio de la devota atención de aquel público
selectísimo. El soñador (Sr. Luis Suberville)
monta el Pegaso y se 1·emonta, dejando libre el
vuelo de su imaginación. Y cruzan por su cielo,
en sucesión rapidísima, ~-a la Manola toda sangre de claveles y aroma impoude1·able (Sra.
Leonor Torres Rivas vda. de Sanz), que lleva
en su alto peinado prendidos á la par los pétalos rojos de las flores sevillanas y los rojos
corazones de la misma tierra: ya la blanca y
aérea Ofelia; que pasa "regando flores", casi
inmaterial y mostrando la candidez inmaculada de se espíritu, como una tenue luz á través
de una lámpara de alabastro (seíiorita María
Rincón Gallardo). Y las figuras seguían desfilando ante la pasmada admiración del auditorio, á la evocación misteriosa del artista; ya era
el Pierrot decidor y bullicioso, en cuyo espíritu arde el santo fuego (sefiorita Luisa Iturbide}; ya el celeste cuerpo flotante de una hada
de los buenos viejos tiempos, de aquellas que
reinaban sobre cortes floridas y hacían presa-

SRA. DORA AMADA DÍAZ DE DE LA TORRE.

patio, ocultando á las ávidas miradas de los concurrentes, los tesoros
misteriosos que se movían tras de su
telón. El recinto entero estaba saturado de todos los perfumes tt-opicales,
y no parecía sino que todas las

SR, D. JGN ACIO DE LA TORRE Y :MTER,

SRA, MARQUli:iiiA Dil PRAT DE NANTQUILLliT.
(F1\f, Y1ll1tl,)

FINAL DEL MINUt,

~R. VIWONDE LATOUR.

gios sobre las cunas de los 'recién nacidos (señorita Teresa Iturbide}: ya una mu;r,mé hermética
y menuda, cuyos g-estos delicados encuadran
en paisajes de biombo nipón (señorita Paz Gareía). El poeta, abrumado por la creación cerebral, se va adormeciendo en un ensueño inefable, muy tranquilo y muy lar¡:ro, mientras la
música desgrana sus lentas harmonías . ...
"Admiramos después los talentos y altos méritos del grupo escogidísimo que supo representar admirablemente lacomedia de Rubí, ''De
Potencia á Potencia,' ' que tanto gusta, y más
cuando son caracteres de tan alta valía los
que toman parte en la ficción. Tanto los caballeros (Sres. Torres Rivas, Domíngue;r,, Suinaga y Rincón Gallardo) como la Sra. Torres Rivas vda. de Sanz, derrocharon sus admirables
talentos en la representación. No parecía sino
que en las tablas habían hecho un largo y penoso aprendizaje, y á no ser por la magia del
recinto, que impregnaba como un perfume capitoso á los concurrentes, se hubiera creído estar en presencia de distinguidos actores de profesión: á tanto alcanzó le perfección y la verdad escénica.
"Diez y seis figuras desprendidas de algún

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MUNDO ILUS'rRADÓ

EL MUNDO ILUSTRADO

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Mlnu6:-Sr. Mario Bulnes YSrlta. Concepc'6n de Suinega.
Srlta. Maria Rlnc6n Gallardo y s T · t s
h ff
Se~orlta Luz Cortina y Sr. Alfonso Rinc6n Gallardo
r. en,en e omer o '
Srlta, Tertn lturblde y Sr. Fnnolaoo de Suln111,
Sr. Jorre Berrlozibel y Srlta, luz Gerot,,

~

.

Minué:- Srita. Mercedes Berrlozábal y Sr. Antonio Barros.
Srlta:Marla Rlvas Fontecha y Sr. Alfredo Ferníndez Cutell6.
Cuadros Yivoa:-Srltas. Mercedes Berrlozíbal Maria Rlnc6n Gallardo, Teresa lturbide, Maria Rivas Fontec.ha y luisa lturblde, Sr. Luis de Soubervllle; Srlta. Luz Cortina, Sra. Leonor Torres Rlvn vda. do Sanz
'
y Srlta. Paz.Careta.
Sra••Leonor, Torres Rivas, vda. de Sanz, en los "Cuadros Vivos" y en la comedla.''Do Pot1nol1 i Potencia."

�EL MUNDO ILUSTRADO

; SRES, TORRES RIVAS Y RINCÓN GALLARDO, SltA. TORltES RIVAS VDA. DE SANZ y SRES. DE
SUINAGA Y DOMÍNGUEZ EN "DE POTENCIA Á POTENCIA."

EL MUNDO ILUSTRA:tt
cuadro ~uis XVI aparecieron .en seguida en el
es~enano, al le~to y ~eremomoso compás del
mmué. El arcaico baile remontó á los convidados á los lejanos tiempos, á siglos ya idos
cuando la galantería er~ regla i~variable d¿
conducta. Las ocI:to_Pare¡as, ataviadas con arte
verdadero, exquisito, se movían harmónicamente al lento compás del minué ceremonioso
y elegante....
. "E~ señor general D. Porfirio Díaz y su distmgmda esposa la Sra. Doña Carmen Romero
Rubio de Díaz, en cuyo honor se celebraba la
aristocrática fi.esta,presenciaron con grato conteo~ las represen~aci~:n~es del diminuto teatro,
elogiando, y con ¡usticia, á los artistas que se
revelaron en ~quellas Loras fugaces. Después
cuaµdo las primeras notas del baile surcaro~
la .atmósfera saturada de perfumes, haciendo
latir apresuradamente tanto corazón contento
el señor Presidente paseó por los amplios sa:
lones, con una frase de galante alabanza para
cada dama, y una palabra afectuosa para cada
caballero.
''Y es. tan~ el prestigio alcanzado por esa
magna rntehgencia que nos gobierna que su
figura llenaba los amplios salones: su'nombre
sonaba, como un conjuro, en todos los labios
"La noche pasaba, y pasaba rápidamente e~
aquella atmósfera de delicioso ensueño· las
Horas huían silenciosamente,con un dedo s~bre
los labios, cual si pretendieran que nada interrumpiera la delicia alta y noble que embargaba y levantaba todos los espíritus. Ya la madrugada indiscreta descorría con dedos sutiles
los crespones nocturnos del Oriente, y aún danzaban, dando al aire la gracia infinita- de sus
cuerpos, las señoritas, mecidas por el ritmo
acompasado de la orquesta ...... "

***

En los ojos del cronista tomaban cuerpo y
forma las creaciones de aquella noche excepcional. Su espíritu se remontaba á las celestes
regiones del arte, con tr emulaciones de intenso
placer. Ya el sol lucía su glor ia luminosa encima del horizonte, y aún seguíamos sentados
en aquel banco del solitario paseo. El, con los
ojos ~n.candecid~s por el grato recuerdo, cual
s1 qms1era repetir hasta grabárselos en el alma, los episodios de aquella noche inolvidable·
cual si quisiera asir en el tranquilo aire mati~
nal la fugitiva visión de aquel ensueño dilatado ..... ..
ANTENOR LESCANO.

00

y Luz Cortina! y por los sel'lores Teniente ~omerhoff, Mar10 Bulnes, Jorge Berriozábal
Antonio Ba~ros, Alfredo Fernández C11.stelló
y Alfonso Rmcón Gallardo, respectivamente.
La. fotografía de la pareja formada por la señorita Teresa de Iturbide y por el Sr. Enriqi;e
Fernández Castelló, no pudimos lograrla de
b id o á. un accidente fotográfico, que mucho ~entimos.
Juntamente con las vistas de las parejas del
minué, reproducimos otras que representan dos
escenas deldiálogo:&lt;¡Qaién supiera escribir!&gt;,
una del grupo de persunajes de la obrita &lt;De
Potencia á Potencia&gt;, Y dos retratos de la Sra
Torres Rivas vda. de Sanz,así como otro gl'll:
po-el de 111,s damas y caballeros q ue toma.ron
parte en &lt;El sueñ0 del Artista&gt;-y un conj unto
en que aparecen las damas y los jóvenes que
bailaron el minué.
Por último, publicamos tres fotografías tomadas en la casa del Sr. de la. Torre con luz
de magnesio, durll nte el ensayo gen;ral efectuado el viernes 18 por !a noche, y una. en la
que se ven reunidos, sirviéndoles de fondo el
j11,rdín del edificio &lt;'le la Lf&gt;gación: las señ.oras
Marquesa de Prat;Amada Díaz de de.la Torre y
Leonor Torres Riva• de Sanz; los s~ílores
Marqués de Prat; y D. Ignacio de la Torre y
Mier; todas las señoritas y los caballeros que
prestaron su valioso contingente á la fiesta y
los dos graciosos hijitos de los señores m~rquP.ses, Elenita. y Periquín.
Tanto el señor Ministro de Espaíla, como su
muy estimable esposa. la señ.ora Marquesa
atendieron con exquisita cortesía á sus invi:
ta.dos, durante las horas en que fueron tomadas las fotografías para nuestro semanario
obsequiándolos con un magnífico lunch.
'

***

Ec.. MUNDOO ILUSTRADO engalana sus primeras páginas reproduciendo un retrato de la
distinguida Sra Df.L Carmen Romero Rubio de
Oíaz, los de las Sras. Dl:I Amada Díaz de de la.
Torre, y Marquesa de Prat y el de la Sra. de
Wolla.nd.
Al lado de los de tan estimables damas,nos complace publicar los retratos de los seílores Marqués de Prat y D. Ignacio de la Torre, á quienes se debe en gran parte el éxito de la fiesta,
así como PI del Sr. Vizconde La.tour, Encar,zado de Negocios de Francia, que tanto se
distingui ó en la recitación del monólogo &lt;El
Solo de Flauta&gt;.
En este número encontrarán también nuestros lectores una serie de vi11tas de la suntuosa residencia del Sr. de la Torre, t an notable

GRUPO GENERAL DE DAMAS Y CABALLEROS, TOMADO EN LA LEGACION DE ESPAÑA.

en México por su hermosa. arquitectura, por
su espléndido decorado y por el lujo con que
están amueblados sus salones.

~
AIRl';8 MURGIAN08

Rt;,SGOLDO
Yome:em•aba qutM'a
tanfacilico
,l apagrir ta lumbre

de aquel cari1io...•....•
¡.Ay, lumbrecica,
lo que dura el rescoldo
detm r;en;,.IJJJ/

Así canta el mozo
cuando se halla á. solas .. .•
Canta siempre la misma coplica,

como si es que nunca le enseílaran otra ...•
¡la canta que pá.ece que el alma con ella.
se le escapa también por la bocal ....
Así canta el mozo,
que tiene la novia.
en la mesma.calle
e,nde enantes se hablaba. con otra ... .
El mozo, el domingo, platica. á la. puerta
con esta zaga.la con quien se habla ahora,
y en la prapia calle, cerquica y de modo
que las dos parejas se ven una á otra,
ya con ot ro novio y á la ves, platica
también la otra moza ....
y aunque á. punto el mozo se halla de casarse
con esta zagala con quien se babia ahora.,
platicando el domingo con ella,
¡ aún sus mirai'.cas se echa con la otra!
VICENTE MEDINA

Nuestra Edición de Hoy
ta Soirte en el Palacio dtl Sr. dt la torre vm1cr

D

SRlTA. PAZ GARCÍA Y SR. LUIS TORRES RIVAS EN EL DIÁLOGO
"¡QCIÉN SUPIERA ESCRIBI R! .. , . "

E intento retardamos la aparición del present11 número de «El Mundo Ilustrado&gt; á.
fin de dedicarlo preferentemente á la bellí~ima fiesta que en honor del seílor General D.
Porfirio Día z y de su digna y respetable esposa la Sra. Doña Ca.rmen Romero R ubio de
Díaz, organiza.ron los señores Marqués de
Prat de Nantouillet, Ministro de Espaíla y D.
Ignacio de Ia Torre y Mier.
'
Esta suntuosa_fiesta, de la cual nos ocupamos
hoy en la sección de Notas Metropolitanas,
fué !niciada. por el seílor Marqués de Prat y
debió haberse dectuado en la residencia. que
tan estimable caballero ocupa en la. calle de
«Sadi Ca.rnot&gt;, pero el luto que guarda. la Le~a.ción por la sentida muerte de S. A. R. la
Princesa de Asturias, h izo qus no pudiera celebrarse en sus salones-de los cuales publicamos tres fotog:·afías como una buena prueba
del lujo y del arte con que están decorados, Y á esto se debe que se ha.va. escogido como
local para la brillante «Soirée&gt; el hPrmoso palacio que en la. glorieta de Carlos IV habitan
los señores de la Torre y Mier.
A la exquisita g-,i.lantería del "eñor Marqués
Y del señor de la Torre. debe «El Mundo Ilu~trarlo&gt; el haber obtenido la. interesante serie
d.e fotografías 9 ue ilustran estas páginas, des·
tmadas á cons11nar los rasgos más salientes
de un acontecimiento que sin duda. hará. época.
en loq anal es de la alta. sociedad mexicana;
pues tanto el iniciador de !11, velad 11, á. que nos
referimos, cnmo Pl estimable caballero en cu ·
ya casa se efectuó aq uélla, nos ·proporcionaron con todo gusto. 'lOsll. que muy deveras les
agradecemos , cuantos medios estuvieron á. su
alcance para hace\- más Hcil y fructuosa la
tarea de nuestros enviadoq,
Las fo tografías qu11 publicamos fueron tomadas.en su mayor part11 en el edificio de 111. Legac_1ón d11 E~pañR. en donde, por indtación esoecial del señor Ministro, se reunieron el martes todas las damas y caballeros á cuyo carg-o
estuvo, el sábado, el desemnPf!O de lo~ distin·
tos números del programa. Allí obtuvimos, en·
tre otros, los clichés de las n,i.reja.11 del minué
formadas por las señoritas María Rini,ón Ga11 ardo, Concepción de Suinag11, Lu1, García,
Mercedes :aerrio;ába.l, Ma.ría. flivas fonteclla

GRUPO DE PEltSONAJES DE LA COMEDl-4 "PE f0$NCIA J.. POTENCIA."

�EL MUNDO ILUSTRADÓ

EL MUNDO ILUSTRADO

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a:az

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

AIRES GITANOS
Dlsen le.s presonas, que e.diario crusan
junto á mi vente.na.,
que e.l venir er día salen de mi cuarto
notas muy estrafi as,
como si allá drento
arg-uien soyozara.
Y es verdá. Yo mesmo, cuando me levanto
toas las maña.nas,
pe. ahuyentá mis penas, pe. que no me ajoguen
toco mi guitarra.
'
Se por esperensia que cuando se toca,
que cuando se canta,
las angustias juyen, el doló se pierde
y las penas pasan ... .

1:,

Es verdá que toco, es verdá que canto
es verdá que salen notas de mi estansia',
como los gemís del que asolas yora,
como los lamentos del que en vano guarde.
la mujé quería, que al morí, la. tierra
silensiosa. tapa.
Y es que toa.s las noches, sin faltar denguna
me las paso enteras, ronda.ndo tu casa
'
y como una sombra
lleg-o á tu ventana,
y allí, silencioso,
con la mua espresión de una estatua,
oigo lo que dices,
oigo lo que hablas
y con ese vago
rebuyir de alas,

L A SOIRÉE EN EL P ALACIO DEL SR. DE LA TORRE.- DAMAS Y CABALLEROS
QUE BAILARON EL MINUÉ.

LEGACIÓN DE ESPAlil'A.-SALÓN DE RECEPCIONES.

Nocbe Bue17a
(De nuestro concurso de cuentos de Navidad y Año Nuevo.)
Days. montlu!. years, and ages
shall circle oway, and. sliU the
vast wetters abare thee shaU roll.
IV. Dimond.

JO

que voy á escribir no es un cuento, es

L,. simplemente un recuerdo de la. Navidad de

1892.
¡Qué espléndido amanecer el del 24 de diciem •
bre dti aquel año! ¡Cuán glorioso se levantó el
sol de las aguas, teñidas, como el cielo, de sua•
ve nácar rosa! Pequefias nubecillas anaranjadas flotaban sobre el iris cambiante del horizonte, mientras la. mar dormida parecía no
tener más movimiento que el dulce vaivén de
las olas, apenas perceptible á esa hora.

NIÑOS ELENI'.L' A Y P EIUQUÍN DE:PRA'l'..

Antes de salir el sol, cuando mar y cielo lucían aún ese profundo azul nocturno que sólo
en los mares tropfcales admiramos, se desprendió lentamente de la playa una lancha pescadora kipulada por seis hombres.
Una paz extraña reinaba. en la naturaleza;
las últimas ráfagas del terral hinchaban á intervalos las velas de la lancha.que blanda.mente se deslizaba fuera de la bahía.
Era la &lt;Temeraria&gt;, propiedad de Luis el alvaradeño, joven alto y bien formado, fuerte y
guapo como el que más. Dirigía él su embarcación mar adentro, mientras su pensamiento
se dirigía, por lo contrario, tierra adentro. Porque en el barrio de la Huaca(*) y muy cercana
á la. plaza había una blanca casita rodeada de
j~zmines y sombreada por ~I atan ares, y en ella
vivía. la amada, la dulce mña. de ojos soñadores y tez morena. Morena. como la. Sula.mita
porque el sol la miró. ¡Hermoso contraste el
de Luis y María! Podía él decir con el héroe

de Sbakespeare: «Mi a.roa.da. llega ji;stamente
basta mi corazón&gt;. Porque al apoyar con delicia y abandono su adorable cabeza sobre el
pecho del joven, podía sin inclinarse,escuchar
los latidos de su corazón.
Cuando al separarse con un beso la noche
anterior, convinieron en pasar juntos la Noche Buena, la noche más deseada y alegre del
año, ¡cuán lejos de imaginarse estaban que
aquel beso era el último!
Toda la mañana hubo &lt;calma&gt; y esto, unido
á la espesa bruma del horizonte, era. un presagio de tormenta.
En realidarl, antes de medio día &lt;reventó&gt; el
norte; norte huracanado desde las primeras
racb&amp;s.
Las embarcaciones que no se habían alejado
demasiado d9 la. costa., pudieron, después de
infinitas dificultades, entrar á la bahía; pero
¿qui1&gt;n podía esperar que volvieran las que se
internan leguas en la mari'
La violencia. del viento crecía. por instantes,
y la voz siniestra del océano tan pronto rugía
ensordecedora como sA lamentaba quejumbrosa.. El cielo habíase torna.do negro, y la.s olas
plomizas y coronadas de espuma se perseguían
incesantemente y se estrella.bao en la playa. con
lúg-ubre furor.
El sol desapareció tras de la masa sombría
ile las nubes y al entrar la noche, la Noche
Buena , pareció aumentar la. fuerza del viento,
que silbaba estridente á ratos para. hacerse
luego cavernoso y grave como la voz de un
moribundo.
Inútil sería describir la. ansiedad de María.,
que pasó la noche entera en el corredorcito de
madera que rodeaba la ca.sa. y desde donde se
descubría la entrada de la bahía.. Allí, con los
cabellos húmedos por la lluvia menuda y glacial que á intervalos caía, pasó arrodillada la
tremenda. noche que había sollado pasar dicho·
sa. y tranquila sobre el pecho del bien ama.do.
Pero el á;:¡gel de la. muerte había extendido
ya sus a.echas alas sobre la débil embarcación,
y el joven, el fuerte, el amado, dormía pa.ra
siempre en el seno de la mar que arrulló su
cuna, y que, ava.ra y cruel, no quiso devolverlo á los brazos amantes que lo espere.bar..
La. blanca espuma de las olas formó su lecho
nupcial, y los gemidos del viento entonaron su
elegía.
Días, meses, años, siglos pasarán ly aún la
vasta inmensidad de las aguas cubrirá su
tumba.
Lema: MARIE MADELEINE.
(*) Barl'lo situado entre la capllla del Cristo y la mar.
en el .1,mertodc Veracruz.

LEGACIÓN DE E SPAJil'A.- DETALLE DE UNO DE LOS SALONES.

oigo pa·rpitante
1a amorosa escala
de ardientes caricias,
de labios que estallan
en besos mu grandes, en besos mu largos
qu" el alma me anegan, que er pecho :ne esgarran.
Y en dispué, que el hiono de tu amor triunfante
silencioso ca.ya,
y el crujir de un lecho, por mi oído crusa,
por mi oído pasa,
pa que naide vea que tu casa. rondo,
como a.yé rondaba.,
pa que nadie sepa que por tí mis ojos
son me.resé lágrimas,
pe. que toos ig-noren que apegá á tu reja
aun vive mi arma.;
demude.o y triste, ebrio é fatig::o
boy hacia mi esta.ocia
Y pa no morime y pa. no ajogarme
dll angustia y de rabia,
¡toas las m11.ñanitas cuando me levanto
toco mi guitarra ...... !
M. LOZANO CASADO.

Noviembre, 1904-.

J:,A SO!RÉE EN EL P Ar..ACIO P~ SR. DE LA 'l'ORRE, -=-9~UPO DE fERSONAJES Pl'; l.OS "CU..u&gt;ltb! VIVOS,"
r.EGAQIÓN DE ESPA~A,-11ll'l!.,IOTEC.A,

�..

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

''iQuién supiera escribir!. • • • •tt

-Escribidme une. carta., señor Cura.

-La noche........ .le. ocasión ......... :

-Ya sé pare. quién es.

-Dadme pluma. y papel. Gracias. Empiezo.

( Una congoja al empezar me viene.)

Mi quí!&gt;"irfo Ramón:

- ;.QuPrido?.:........Pero en fin ye. lo habéis puesto.
-S1 no querclS.........-¡Si, si!

-¿Morir? ¿Sabéis que es ofender al cielo?

-¡.Cómo sabéis mi mal?
-Par/\ un viejo, una niña siempre tiene
el pecho de cristal.

-¡Qué es sin ti el mundo, Un t'illle :amargura.
'y C(j'tltigof Un edhl.
-Haced!~ letra clara, señor ("ura;
que lo entienda eso bien.

El beso aq11fl que de mnrchnr á punto
te d!.. .......-¿Cómo sabéis?.........

-S•béis quién es. porque une. noche obscuro
nu.s vi~tcis juntos- ¡Pues!

Por O. Ramón de eampoamor.

-¡Pues sf, señor. morir!

-Yo no pong011l07'ir.

-¡Qué hombre de hielo!
¡Quién supierll escribir!

Cunndo se vtt. y Srl viene y ~e cst.á junto.

siempre.........no os afrenteis.

T

-Perdonad; mas........ .
- No extraño ese•tropiezo,

-¡Qllé triste estoy/ ¿No es·eso?

-Por supuesto.

-¡(lué triste esto¡, sin

u,

·

Y 8i 110lver ti, qfectn M procura,
tanto me harás sujrir.........

-¿Sufrir y nada más? No, señor Cu.re.,
¡Que me voy á. morir!

Escribidle, por Dios, que el alma m!a
ya en mi no quiere estar
que la pena no me ahoga cada die.,
porque puedo llonr.........

�~t MUNDO ItUSTllAfiO

ÉL MUNDb ILUSTRÁDÓ
hechas con toda unitormidad por los alumnos.

***

La alegría más franca y la animación más
completa., fueron las notas características del
festival. El seí'lor Presidt&gt;nte fué objeto durante su permanencia en el Tívoli, de entusiastas
demostraciones de cariño por parte de la. ni!Iez estudiosa, que lo aclamaba y lo aplaudía
sin cesar, como al más decidido protector de
la ilustración de las masas .

..

PORTICO
I
Que mis ojos, que él tiene por tan bellos,
cargados con mi afán,
como no tienen quien se mire en ellos,
cerrados siempre están ........ .

Pü~;·:seiior.'i1ira;:;;¡¡_¡ü'ór,.éo¡;io·i;-có·~'i:i'iiio;·······································
A D. Ramón .......... ..... .. ............ ..... .

EJERCICIOS DE GIMNASIA POR LAS ALUMNAS DE LA ESCUELA NORMAL.

La. vida. es una. ráfaga. ilusoria.
donde todo es voluble como el viento,
la ilusión, y la fe, y el sentimiento,
y el placer, y ti! dolor y hasta la gloria .. ..
Todo tiene una. vida. t ransitoria,
todo acaba, sonrisa y sufrimiento,
sin que de ellos le quede a.l pensamiento
más que un leve perfume: su memor ia.
Todo muere; tú sólo, Poesía,
te yergues, ya. triunfante, ya sombría,
en medio ael pl acer ó los dolores,
mientras que trotan lúgubres y extra!Ios,
cual mesnada de cíclopes, los ai!os,
prendiendo eiitrella.s ó st&gt;gando flores.

II
Y en ti, mi pobre libro, yo be guardado,
como en un arca, para. mí querida,
todas las sensaciones que la. vida
en mi loco cerebro ha despertado.

Que siendo por su causa, el alma mia
¡goza tanto en sufrir!. ....... .
¡ Dios mío, cuántas cosas le di ria
si supiera escribir!

Enlln,
que es imltil saber para esto, nr¡¡-uyo,
ni el griego ni el latln.

FIESTA ESCOLAR
solemnizar la terminación de los trabajos escolares del presente affo, la Dirección General de la En~eñanza. Normal, E'D
el Distrito y Ttlrritorios Federales, organizó
una lucida fiesta que tuvo efecto el domingo
último por la mañana, en el Tívoli del ElísPO,
con asistencia. del señor Presidente de J a República, y d'l los Sres. Líes. D. J 1.1stino Fernández y D. Justo • Sierra, Serretario y Suhsecretario, respecii va mente, de Instrucción Pública.

P

ARA

¡Oh, si tus blancas bojas ha empapado
el dolor en veneno convtirtido,
también alguna vez en ti ha. caído
la luz de algún ensue!Io realizado!

[EJERCICIOS MILlTARES.- ESGRIMA DEL MARRAZO,

Mas no por eso iaclines la cabeza:
seres encontrarás, en tu tristeza,
que sin medir tu torpe desaliño,
te acogerán con rara simpatía.
y te darán un poco de ca.rii'lo,
esa. gota de miel que tu alma ansía! ....

...

Alherfo Herrera.

Que á pesar de que frentes soi'Ia.dora.s
no~ hablan de una vida sin auror as,
donde todo es dolor y todo es llanto,

(De «Frágiles&gt;).

se engai!an; habrá dicha en la existencia
mientras aliente el alma una. creencia,
se cuelgue un nido ó se desgr ane unlcanto,

HOMBRES DE EMPRESA

III
Anda., pues, ve á llamar á esos hogares
que se Uaman humanos cor azones;
entra en ellos henchtdo de ilusiones,
desata en sus dinteles tus canta.res

Mr, A, E, Stilwell

Hallarás en alguno de eJO~ lareJ '
la a ltivez medioeval, sus i nfanzones
se reir(rn de tus tímidas canlliones....
¡sufren tanto en la vida. lo, juglares!

del Ferrocarril de Kansas City, México y Oriente que a.hora. se encuentra en construcción y
que, como se sabe, atravesará una de las regiones más ricas del Norte de la República,
para. terminar en el puerto de Topolobampo,
que está considerado no sólo como uno de los
mejores,sino también como uno de los máshermosos del mundo. En ese puerto se han llevado á cabo importantísimas obras, debidas en
gran parte á la inici.-tiva y á los esfuerzos del
jefe de la compañía..

E

N este número damos á conocer el retrato de
Mr. A. E.·Stilwell, prominente capitalista.
americano que reside en México hace algún
tiempo y que, como bomhre de empresa, ha sabido conquistarse entre nosotros una envidia.ble posición.
El Sr. Stiiwell es presidente de la compañía

EL SR. GENERAL DÍAZ RECORRIENDO EL TÍVOLI,

LLEGADA DEL SR. GENERAL DÍAZ AL TÍVOLI,

La fiesta, que resultó tan simpática romo
significativa, dió principio á las diez, desarrollánoose el programa á que estuvo sujeta, simultáneamt&gt;ntt&gt;, en cuatro departamentos distintos: el primero, reservado á las alumnas
de la Escuela. Primaria de Nii!as ant&gt;xa. á la
Normal; el segundo, á los alumnos de la Nor. mal para Profesores y Prima.ria Anexa.; el tercero, á la de Párvulos, y el cuarto, á la Normal para Sei!oritas.
En todos estos departamentos se verificaron distintos actos, como recitaciones, ejercicios gimnásticos y cantos corales, sienrlo el
primero de ellos, entre los que visitó el Sr.
Gener'al Díaz, el insta.lado por la Escuela. Norm!I.I para Profesoras. Acompailado de los seffores Secretario y Subsecretario de Instrucción, del Director de la Enseñanza Normal, D.
Alberto Correa, y de la Srita. Rafaela Suárez,
el sei'ior Presidente presenció allí algunos

t&gt;jercicios con clavas, escuchando despué7 la.
rt&gt;citación de unos versos, beC'ha por la Sr1ta.
Catarina Garza. Aldape.
En sE&gt;guida el señor Presidente visitó los demás departamentos, pasando, por último, á
una am91ia galería donde se expusieron las
distintas labores manuales ejecutadas por las
alumnas de la. Escuela Normal para Ptofesoras.
Al terminar Psta visita, durante la cual el
señor General Díaz se mostró altamente com·
placido de los adelantos alcanzados por los
alumnos de los distintos planteles, se efectuaron en el campo de maniobras algunas evol~ciones militares que presenció también el Primer Magistrado, y que fueron notables, así por
la precisión de los movimientos, como por la
regularidad observada en las marchas. Las
maniobras terminaron con unos ejercicios de
car¡a de fusil· y con dos descargas de salva

MR. A. E . S 'l'IL W ELL.

Ji:JERCICIOS: MII,ITARES,-UNA DESCARGA,

Además, el Sr. Stilwell e$tá. interesado E'n
algunas otra.s importantE's cm¡.,r~sas que operan en México, y las numerosas relaciones con
que cueu~a. t&gt;o los Estados Unidos, Je.han presentado en mái,, de una ocasión la oportunidad
de a lentará otros hombres de negocios para.
que inviertan sus capitales en nuestro país, sel!Uros de que encontrarán siempre en él las ga.·
rantías que proporciona un gobierno prog1·esista y honrado.
Actur.lmen~e el Sr. Stilwill! está trabajando
en la formación de una nueva. colonia urbana
que llevará el nombre de «Cuauhtemoc&gt; y cu:
yos terrenos están ya listos para. dar principio
d. la con11trucción delos edifü:iios.

�'EL MUNDO llUSTRADO

Toros

'

La Corrida á Benefitio de Mazzantini

Co~

una espléndida tarde, se efectu6 el dommgo 20 del actual la corrida que á su be·
neficio y para despedirse del pdblico de la capital, di6 D. Luis Mazzantini en la plaza «México&gt;.
A esta corrida, que ha sitlo la mejor de la
temporada, asisti6 el señor Presidente de la
Repdblica, obsequiando la especialísima invitaci6n que personalmente le hizo el notable

diestro español.
Con el señor General Díaz to.
.
ma.ron asiento en el palco de honor los señ
Ma~qués de Pra.t, Ministro de Espa!la; D~~e~
nac10 de la Torre y Mier y el Lic. Lorenzo E~zaga.
Ltaá nota s~fliente de la tarde fué la eapon nea ma~1 estación que el público que lle~aba lods tendidos tribut6 al Primer Magistra?cua.nt o se prese~t6 en el palco que se había
d 1spues o para recibirlo.

*
De la. corrida
.
. á que nos referimos , publicam~s ~arias rnstantáneas que representan los
pr1nc1pales lances.
UN TUMBO DE ''CHANITO.''

,

.

.

\lea ·Ud. a su Derecbau
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á. det.erminado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemenie
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el ~aseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sua cabew siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea ~ su derecha, allí está _

.::

., "ro r r r

~

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asMAZZANTlNI EN EL PRIMER TORO.

UN RASGO DE VALOR DE "BONARILLO"

falto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco afios, que los terrenos de:

ee adquirían por una canción. Siga el ejE}mplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, &lt;londe
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea. á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

F1G. l. -Suave fidt1·0 verde, con una roseta
~sp3,_ñoh• de cinta de terciopelo sobre el lado
12qu1erdo. Dobleces de malina circuyen la
copa.

FIG. 2.-Esta bonita toca está hecha de esc!l'rolas de tul que alternan con cintas de terC)Opelo; lleva al borde un doble cordón de terciopelo negro.

FJG. 3.-Sombrero de tarde, con una pluma
de avestr1;1z colgando posteriormentP. La ci nta. &lt;le terc10pelo que forma los nudos le da un
aire de extremada delicadEza.
· '

B!lrnlz Pllra ¡ 08 muebles

Abrigos de luto para niñas de 14 años

(La publicación de eatoa modelos fut pedida por una fU8C1'itora,)

. La preparaci6n de cuya obtenc_16n vamos á hablar, se extiende
hgeramentE; sobre la madera con
un P-stropa¡o de lana, y después se
frot~ con otra tela de Ja misma. sustancia 6 de franela. Los al macenist~s d~ muPb le;~ de madera suelen
trnt111 ar de ro¡o el barniz; pero tal
color no embellece los objetos en
manera alguna.
Para componer el barniz que nos
ocupa, se emplean:
F.sencia de trementina 60 irramos
Cera amarilla ó blan~a, 30 id. ·
La cera se corta en pequeños tro1Os, Y se pone á ca.lentar á fuego
~~to con 111. trementina en una vaSlJ!L cualquiera; la mezcla se debe
ag1tarcon~tantemente, y cuando se
ha.ya fund~do la cera, se echa todo
en un tarro, que habrá de taparse
con pergamino.
·

Barniz para los pavlmPntos d; madera
6 ladrlllo

Cuando se desee encerar los suelos, se emplea el barniz descrito en
la siguiente fórmula, si aquéllos
son de color:
En cinco litros de agua se funden
al fuego 125 gra.mo~ de jabón, á los
c!lales se agrega.u 500 ae cera amar1lla, cortada en pedacitos. DPs•
pués de bien ca.lenta.do, se incorpo·
ran con esta. mezcla 60 gramos de
potasa. bl!J,nca, itgitánctolo todo sin
1nterrupc1ón. También se removerá el preparado de vez en cuando,
conforme vaya enfriándose, para
que la cera quede bien disuelta y
forme una especie de leche.
Este compuesto se extiende sobre
los entarimados, so deja secar, Y
se restrega después. Las dosis de
los componentes que hemos indicado, bastan para encerar unos 50
metros cuadra.dos de pavimento,

La Colooia CuaubternoC
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á. otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los má.s prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en e1 f:tilwell Plaoe,
la semana pasada. No pagó má.s de diez mil pesos al contado, y el rest.o lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer est.oe 1ot.es dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada a.fio un diez por
ciento, como ha ido sucediendo du.ran+.e los últim81 nueve a.fí.oe que
han pasado?

�..

GRANDES ALMACENES DE

El Palacio de Hi·erro§ ··S. A.
Galle de S.an Bernardo

-

_ _ MtXIGO

Apartado número 26

Depa·rtamentos de Modas
GoilfecGiones .Y Tróu·s seoux
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Apreciables sei;oras:
Tenemos el honor de hacer conocer á Ustedes que hemos contratado una nueva modista para vestidos de Señoras, Primera de una de las casas de más importancia
de París.
El perfecto cono~imiento del Corte y buen gusto Parisiense de que ella está dotada,
nos permite garantiza~ la elegancia, perfecta ejecución y buen acabado del trabajo que
se nos confíe.
Esperamos nos concederán Ustedes la honra ·de visitar nuestro DEPARTAMERTO DE
MODAS, con la seguridad .de que su bien reconocido buen gusto quedará plenamente
satisfecho.
Atentamente á sus órdenes de Ud.,
afmos. attos. S. ~-

El Palacio de Hierro, S. A.

I

�DE

L UNDO LUSTltílDO

T

Alío XI.-Tomo Il.-Número 23.

MEXICO, DICIEMBRE 4 de 1904.

Subscrlpcl6n mensual forinea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital.. $ 1. 25

Dlmtor: Lic. RAFAEL REYES SPINDDLA.

81n1t1: LUIS REYES SPINDDU.

Secretario de Redacción: José Gdmez Urar1t.

Reglstrado como arttculo de segwid a et ase, en 3 de Noviembre
•
' 1894. Impreso en papel de la FAbrtca de San Rafael.
de

IL~§ ffJJA§ ~~;AiNID)IB§ Y MlIBJJ~~
§ [D ~u Il 1D) ~§ 1D) IB IL1\l ~ IB IP [U 1EILIl ~ ~

f3'7' .

1

1

{

1

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,. .

Departamento de Generos de Lana para Vestidos

--

ULTIMAS NOVfDADtS Df INVURNO

1

Sin rival surtido en ~heviottes, Oibelines, Homes=
pum, Sergés, -Vicuña, Oranités, Astrakam,
Diagonales, Merinos, Nattis, Melaogés,
Satins, Molletons, Epinglés, Foulés,
Cachemiras, Vigoureux, etc.

'"

Franelas blancas, un color
y de fantasía; Paños de todas
clases; Cortes de paño medio confec=
nados; Chales de Franela, de Cachemira,
y Vicuña; Tápalos de abrigo, Fichús y Chales
de Estambre de todas clases y tamaños.

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.

1~

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GUANTES Cabritilla y Suecia, calidad extra, dos, cuatro y seis botones,
colores blancos y negros.

EL PAR $1. 50. TRES PARES POR $4. OO.
Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, Franco de Porte, los pedidos mayores de $ 25.00 y cuyo valor no
exceda de 15 kilos.
__ Signortt, Honnorat y eompañía.
....

SR. 001'1 RAMON GORRAL,
Vicepresidente de la República para el período constitucional de 1901 á 1910

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 22, Noviembre 27</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>A. E. Stilwell</name>
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        <name>Luis Mazzantini</name>
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        <name>Ramón de Campoamor</name>
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                    <text>DE

L UNDO .LU5Tr{0DO

T

AL

Aiío XL-Tomo 11.-Número 21.

MEXICO, NOVIEMBRE 20 de 1904.

Subscrlpcl6n mensual foránea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital .. $ 1.25

lDireclor: Lic. RAFAEL REYES SPINDOU.

e,real1: LUIS REYES SPINDOLA.

Secretario de Redaccidn: José &lt;idmez U.rart•.

Registrado como artículo de segunda c!ase, en 3 de Noviembre de 1894.

·GRANDES ALMACENES DE ROPA Y NOVEDADES

Expo5iciÓJJ de Sal) Luis f"\issouri.

SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS.-MEXICO

ULTIMAS NOVfDADfS Df INVURNO

~

.

~ -

Sin rival surtido en Cheviottes, Gibelines, Homes=
pum, Sergés, Vicuña, Granités, Astrakam,
Diagonales, Merinos, Nattis, Melangés,
Satins, Molletons, Epinglés, Foulés,
Cachemiras, Vigoureux, et~.

Franelas blancas, un color
y de fantasía; Paños de todas
clases; Cortes de paño medio confec=
nados; Chales de Franela, de Cachemira,
y Vicuña; Tápalos de abrigo, Fichús y Chales
de Estambre de todas clases y tamaños.

~

1~

GUANTES Cabritilla y Suecia, calidad extra, dos, cuatro y seis botones,
colores blancos y negros.

EL PAR $1. 50. TRES PARES POR $4. OO.
Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, Franco de Porte, los pedidos mayores de $ 25.00 y cuyo val~r no
exceda de 15 kilos.

Signortt, fionnorat y tompañía.

Entrada al Departamento Mexicano en el Edificio de Manufacturas.

�tL MUNDO ItUSTRADO

EL VALOR YLA SALUD

S

verdad que el valor es una garantía de
salud y, por consiguiente, de larga vida?
¿Qué el hombre sereno, animoso, resuelto,
que sabe ver venir, impávido, el peligro,
que lo afronta con sangre fría, que es capaz
de luchai· con 61 y de dominarlo, es más sano,
en principio, resiste mejor á las causas de destrucción y está menos expuesto á los amagos
de la intemperie, de la infección y del contagio; en tanto que el medroso, el pusilánime,
el cobarde, que tiembla al menor ruido, que
tirita y suda frío en la soledad y en la obscuridad, cuyos cabellos se erizan de terror al
paso de una sombra. y al brillo de un fuego fa.·
~uo, son organismos susceptibles y frágiles que
el más leve cierzo enferma., que ofrecen campo
abonado á todas las culturas de microbios y
présa fácil á todos los agentes morbígenos?
Somos de los que creen que sí y de los que
profesan no sólo que el miedo e.s un mal conS'ejero, sino que es origen posible y probable
de todo género de males morales, lo mismo
que físicos, y nos a.filiamos á la. doctrina del
Dr. Hetzel, someramente éxpuesta en «El Mundo&gt; ó «El Imparcial&gt; días pasados.
Las pruebas en favor de la doctrina del doctor inglés abundan y son, las unas, frutos de
razonamientos correctos. y las otras, resultados incontestables de la observación y de la
experiencia.
El miedo es una emoción esencialmente perturbadora de las principales, ó más bien, de
todas las funciones orgánicas. Su primer efecto es deprimir, descoyuntaT, abatir. Presa del
miedo, el ser que lo experimenta, tiende al estupor, á la innacción, al síncope. Su piel palidece y se cubre de frío sudor; su fi~onomía
sé descompone y toma un aspecto cadavérico
y terroso; las pulsaciones del corazón, aunque en general se aceleran, son menos enérgicas y eficaces; el tono·muscular disminuye, y
penden los brazos y se abre la boca, como incapaces los músculos de mover los órganos
correspondientes. Las secreciones se alteran,
un sudor pegajoso y frío cubre la piel, la lenERÁ

gua se seca. y el paladar se a.marga, y cuando
el miedo es granda, la. ideación se suspende y
puede sobrevenir el síncope.
Verdad es que á vec3s el miedo da ocasión
á esfuerzos subrebumanos, se salta., se corre,
se grita como es im¡,osible hacerlo en coadicioues normales; pero este esfuerzo es momentáneo y sobreviene después una fatiga, ri..y a.na
en estupor y un agotamiento ca.si completo de
todas I as energías vitales.
.
Si esto es a.sí, y a.sí es en efecto, el miedo
tiene que ser una. causa. predisponeote de multitud cte enfermedades. Lo que se llama. el to•
no muscular y el tono nervioso, la integridad,
la. regularidad y la energía de las funciones
orgánicas, son los mejores preserva.ti vos de
la mayoría. de las enfermedades. Todo cuanto
pueda debilitarlas y con mayor razón agotar:a.s, es puerta que se abre á la.s influencias
morbígeoas.
Bajo la influencia dela inanición, de la desnudez, de la tristeza., del desencanto, del miedo, el organismo, debilitado y languideciente,
no reacciona, no lucha., no aniquila ó expulsa
los gérmenes de las enfermedades. Sabido es
que las épocas de hambre, de dolor, de inquietud y de desazón, son épocas de epidemias
mortíferas; que las el a.ses cuy o pa.trimonio
son la miseria. y el sufrimiento, padecen innumerables roa.les, desconocidos para los seres
felices y expansivos. No es menos cierto que
los convalecientes son en extremo susceptibles
á todo género de males, y que los seres debilitados y melancólicos, sólo por excepción no
son v a.letudioa.rios.
Por último, todas las emociones intensas, y
el miedo lo es con frecuencia., predisponen á la
enfermedad y á la muerte; una sorpresa., un
arrebato de ira, una pena aguda., aniquila.o,
agobian, deprimen, y esa. depresión de las
fuerzas, da presa á toda la legión mortífera
de las enfermedades. Ea fisiología. patológica.
se sabe que los sufrimientos, las emocio:ies y
ciertas otras causas suspenden la acción depurativa. de las glándulas renales y cutáneas,
y faciliten el envenena.miento del organismo
por sus propios desechos. Y se sabe también
que esas mismas causas ateLúan y suspenden
esa función capital, destructora. de microbios,
gracias á 1~ cual, el organismo, que los absor-

ÉL MlrNDO ILUSTRADO
be continuamente Y por milla.res con el aire
que respira., con el agua que ingurgita., con el
alimento que ingi~re, puede permanecer, no
obstante, sano y vigoroso.
Pero si esa función, llama.da fagocita.osis ó
fagocitismo, languidece, y con mayor razón si
se suspende, el microbio prospera y pulula
en la sangre, en la linfa., en los tejidos, y las
enfermedades más graves y de todas naturalezas pueden sobrevenir.
Tal es el papel del miedo, como de todas las
emociones éinfluencias deprimentes, en la producción de las enfermedades.
Po1• el contrario, las emociones expansivas
y todas las influencias tónicas acrecientan la
vitalidad, y por consiguiente, la resistencia
del organismo á las causas de enfermedad.
Así, la alegría modera.da., la tranquilidad
del espíritu, la satisfacción de la propia conciencia, el amor sano y equilibrado, la paz del
hogar, el bienestar material, el valor, son los
mejores preservativos contra la enfermedad y
las más seguras garantías de vida, de salud y
de vigor.
Pero esas mismas emociones expansivas
para. ser eficaces, necesitan ser modera.das. D~
otro modo, los tumultuosos placeres de la. orgía, la tranquilidad rayana en inercia. ó en in•
ctiferencia, el valor arrebatado y heroico, el
,sibaritismo, se convierten en acciones depresivas y ruinosas de la salud y del vigor. JJ:n este sentido, las saturnale,1 son tan funestas á le.
salud como las bartolinas, y las empresas heroicas y descabelladas hacen tanta~ víctimas
como los terrores pánicos.
Lástima es que ni el valor, ni la alegría., ni
la paz del alma puedan comprarse en las boticas. Los hospitales esta.rían vacíos.
Y en defioiti va, ¿quién sabe si precisamente
el valor, la. alegría. y la paz del alma. sean más
bien el resultacto de una salud completa y de
un perfecto equilibrio de las funciones orgánicas y psíquicas, y no su causa'!
Esta hipótesis no se la. ha pla.ntea.dO' el Dr.
Hetzel, ni creemos fácil confirmarla. ó refuta.ria.
En todo caso, ¡felices los va.lirntes, los tr&amp;n•
quilos y los a.legres! Ellos vivirán larga. vida
y, á mayor abunda.miento, vida feliz.
DR, M. FLORES.

nutstro concurso littrario

sa. de que el autor no resultara. triunfante en
el certamen.
. ~n cuanto al trabajo del Sr. Lic. Torres ToriJa., uno de nuestros literatos jóvenes más estima.dos en el mundo de las letras, nuestros
lectores tendrán ocasión de juzgarlo. Nosotros
le adjudicamos el premio sin reservas.

Los cuentos premiados

E

L concurso de cuentos de Navidad y Año
Nuevo que abrió este semanario, ha tenido
un éxito verdadera.mente satisfactorio. Más de
cien trabajos nos fueron remitidos, no obstante el corto plazo que señalamos para su adaiisión,siendo esto la. mejor prueba de que á nuestro llamamiento ha corres¡,ondido, por parte
de los concurrentes al certamen,la mayor suma
de buena voluntad.
Los tra. bajos premiados, como Jo dijo ya
cEl Impa.rcial&gt;,fueron: el «Cuento de Na vid ad&gt;
escrito por el Sr. José Elizondo (de Torreón,
Coa.huila) y amparado con el lema «Oro es lo
que oro va.le&gt;, y el cuento «Vidas Tristes&gt;, de
que es autor él Sr. Lic. D. Enrique Torres Torija., quien lo envió al certamen con el lema
cVivit sub péctore vulnus&gt;.
Para adjudicar el premio correspondiente al
señor Elizondo, la Redacción tuvo en cuent&amp;.,
ante&amp; que todo, la sencillez con que está escrito el traba.jo por él p1 esenta.do y la belleza. del
asunto que lo inspira.. Juntamente con este
cuentecillo, desnudo de galas literarias, pero
lleno de deliciosa ingenuidad, publica.remos
en nuestra edición extra.ordinaria. del primero
de enero, otros dos trabajos muy hermoso,:
«Flor del Campo&gt;, cuento de Noche Buena que
recibimos con el seudonimo de · XX, y «La
Ma.ñosa&gt;,cuento de Noche Buena también, que
ignoramos aún de quién sea; pues sin previa
autorización de su autor, no podemos abrir el
sobre en que consta el nombre de éste. Considera0iones para nosotros muy atendibles nos
impiden dará conocer otro cuento-«El Gabán
Escarla.ta:&gt;-notable por la riqueza de las imágenes que derrochó su autor y por lo soberbio
de su colorido; pero cruel, demasiado cruel,
para que, sin escrúpulos, podamos ponerlo en
letras de molde. Contrastando con los maravillosos efectos de luz de este cuadro tan belloporque el«Gabán&gt; es todo un cuadro,-a.pa.rece
un punto negro que repugna, y el cual fué ca.u-

***

Para concluir,haremos una observación: cEl
Mundo Ilustra.do&gt; no se propuso, al abrir el
certamen, buscar cuentistas consuma.dos para.
presentarlos al público. Nuestro deseo, nuestro más vivo deseo, fué estimulará los que comienzan-á los· que pueden llegará la meta,
-premiando entre todos á los que, á nuestro
modo de ver, fueran acreedores á tal distinción.
El resulta.do del concurso, por lo mism0,no.s
deja enteramente satisfechos.
Desde el próximo número comenzaremos á
publicar algunos de los cuentos q'ue recibimos,
reservando únicamente para nuestra. edición
de Año Nuevo, los de los Sres. Elizondo, Torres Torija, y Colín, y «La. Mafiosa&gt;.

ben los diversos objetos que proceden de ioa
talleres del plantel y que han sido hechos por
los alumnos. Hacia el centro aparece un lujosísimo esca.para.te, que puede verse de mayor
ta.maño en otro de nuestros grabados, Y que
contiene obras de ebanistería, carpintería, talabartería, orfebrería., platería, fundición, etc.,
etc., salidas de la Escuela Industrial Militar
Porfirio Díaz, de Morelia.
Junto á estas instalaciones se encuentra el
a.parador del Instituto Médico N aciona.l, en el
que, convenientemente clasificadas, se han coloca.do di versas muestras de plantas medicinales que crecen en nuestro territorio, a.sí como
distintas preparaciones hechas en el labora.to·
rio del establecimiento.
Las otras fotografías que reproducimos represe::¡tao la entrada. al departamento mexica.·
no en el Edificio de Educación y Economía Social, el lote correspondiente al ramo de minas
y metalurgia y la porta.da. del salón donde se
exhibe todo lo relativo á manufacturas.

..

00

ta Portada atolorts

OMO lo ofrecimos en nuestro número anterior, publicamos hoy cuatro fotografías del
Pabellón de México én San Louis Mis&amp;&lt;&gt;uri,
y dos que representan los departamentos de los
edificios genera.las del Certamen, donde se exhiben también productos Mexicanos, seguros
de que nuestros :lectores verán las reproducciones de unas y otras con a.grado.
La vista principal que ofrecemos muestra el
aspecto de sobriedad y elegancia. que ofrece á
las miradas de los visitantes la. facha.da. principal del pabellón de nuestro país, que se le·
va.nta corona.do por esbelta torrecilla., cerca.
de la gran crueda. de hierro&gt;.
Entre las demás fotografías figura una. en
que puede a.preciarse á l,i. simple vista la ma.g•
nífica. instalación de. la. Escuela de Artes y ofi•
cios de Puebla, en cuyos a.paradores se exhi·

Por vla de ensayo, publicamos en la portada del presente número
11 r'eproducción, en trlcromla, de un cuadro al óleo pintado por el ar·
lista Sr. Juan de M. Pacheco y que mucho ha llamado nuestra atención, asl por la originalidad que se advierte en el conjunto y la delicadeze con que estin tratados los detalles. como por la dulzura de
su colorido y lo bien determinado de la figura principal.
El ensayo que hacemos obedece á nuestro deseo de encontrar pro•
cedimlentos más eficaces y seguros para el tiro de páginas en colores que nos proponemos hacer el año entrante, i fin de que "El Mun•
do Ilustrado" pueda, como los mejores periódicos de su gánero que
se publican en Europa y Estados Unidos, ofrecer al público que lo fa.
vorece, trabajos tan delicados como reproducciones de pinturas al
óleo, acuarehs y paisajes del natural, con sus tintes y matices
verdaderos.
La adopción del procedimiento de trlcromia en nuestros talleres
significa para nosotros un fuerte desembolso; pero pueden estar seguros nuestros abonados de que no omitiremos sacrificio alguno, por
grande qua sea, para hacer de esta publicación la primera en la Re·
pública. Tenemos en estudio otras mejoru, y sólo esperamos, para
Implantarlas, terminar la impresión del número de Año Nuevo que
hemos ofrecido publicar.

mtxico tn s. touis missouri
.

C

11

.

. ~

~¡·

la llega.da del Otoño abren sus puers misteriosas las escuelas y se esca.o, con alegre parlería de parvada,
los muchachillos qi;e se educan; las
vacaciones vienen cuando las golondrinas se
van. A la llegada de los primeros arrasantes,
como de un gran ca.pullo que han madurado
los soles benévolos, paternales, "del estío, se
escapan los chiquillos; han esperado ansiosamente, en las caliginosas tardes del verano, la
aproximación del mes de mayores prestigios
para el estudiante: octubre. Han hecho proyectos mil, frotando la. lámpara milagrosa de su
imaginación, á cuyo conjuro obedecen todos
los genios y sonríen todas las hadas.
La. juventud, como un buen ángel custodio,
los guía y a.lienta., y no es tiempo toda.vía de
que caiga. la. venda misericordiosa¡ que cubre
sus ojos; han rendido una. de las jornadas:
justo es que, bajo la placentera vigilancia del
progenitor, descansen algún tiempo. Después,
vol verá la escuela, con sus imperiosa.s.exigei;icias, á retenerlos en la clausura, cuando el sol
brilla tan alegremeoie en los campos cercanos;
es un bálsamo el aire y una música misteriosa la. naturaleza toda.. Después ..... .

*

* * Marqués de Pratt,se
Por iniciativa del señor
ha venido preparando una suntuosa fiesta, en
obsequio del señor Presidente de la República.
y de su distinguida. esposa.. Cada día. son mayores y más sinceras las muestras de aprecio
y ca.riño que ri::de al aetua.l mandatario la sociedad mexicana, y de fijo que, entre las fiestas de carácter elegante que habrán sido ofrecidas á tan ilustre personalidad, pocas serán
Jas que sean tan significativas como la que se
prepara.
La. fiesta se hará en la residencia. del señor
D. Ignacio de la Torre, en la que ya se han
efectuado anteriormente elegal!tísima.s reunio-

nes, á las que ha concurrido la. más alta sociedad de la. metrópoli. El solo nombre del señor General Día.z y el de su señora esposa son
bastantes para que,en cuanto se les pronuncie,
se reúna en torno un compacto grupo de amigos y admira.dores indiscutibles, cualquiera
que s'3a la. clase social á que se dirijan las invitae,io:ies.
Por lo tanto, la fiesta en la casa de los seño•
res de la. Torre será de lo más selecto y seguramente de lo más elegante. Prenda de ello es
la. fina elegancia. de los huéspedes, y del éxito
completo responde el prestigio enorme de que
está rodeado el nombre del agasaja.do.

***

La. temporada de ópera. ha entrado de lleno
en su segundo a.bono; ya tienen la seil.ora. Te-.
tra.zini y la seil.orita Berlendi quienes las acompañen en sus trabajos; ya cuentan con cantantes discretos á los cuales no habrá que estar
capucta.ndo&gt; sus papeles, en la escena, ante la
expectativa. hosca. del público.
Las di,ficulti,,des que en un principio tuviera. la
compañía de ópera que actúa en el Arbeu han
sido vencidas, y deberían haberlo sido, 'pues
eran sola.mente de detalle. Los artistas que llegaron son bastante discretos y con ellos trabajarán las dos di vas citadas, dignas, por todo punto, de ser alaba.das; tientm ellas ayudantes suficientemente diestros para ser aceptados.
El repertorio era muy deficiente cuando la
compañía. abrió la era. de sus representaciones.
El estudio, los ensayos repetidos, la dirección
del maestro Polacco,ha.n salva.do la dificultad
plenamente.
. U~ diletta.nte dirigió,porconducto de los per1ód1cos de esta casa., dos cartas al distinguido maestro, cartas que fueron leídas con detenimiento y contesta.das coa inteligencia; pero
había. que_hacer algo más: había que trabajar
y que trabajar mucho.
Los estrenos se han ido efectuando paulatinamente, y se nos prometen más obras, del moderno repertorio, ca.si desconocidas para nosotros. No podemos exigir que las compañías
de ópera que nos visiten tengan el atrezzo y el

t

repertorio de las que traba.jan en Europa; el
maleficio eterno del escaso valor de n11estr&amp;
moneda., en esto, como en todo, ejerce su a.e•
ción misteriosa. Somos unos ricos á los que
na.die quiere aceptar su firma sino por la dé·
cima parte de su valor real.

!,,

ANTENOR LESO.A.NO-

~i1l!'I►

..

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,••,,,

r-.!.. !.

I
1 :--,;

*** de sus
Al tardo paso isócrono

bestias fa.bu•
losas, los Reyes Magos parten de sus domi·
nios remotos, en donde los árboles tienen for·
mas absurdas y tortura.das, y son los iasecros
pesadillas hechas carne por la mano de un genio histéri..io í han aprestado sus cara vanas,
porque los magos, que saben leer el alfabet~
luminoso y he· mético de los astros, les han d1·
cho que en cierto lugar ha de nacer un peque·
ño y que este paqueño será el Redentor del
Mundo ..... .
¡ Y con qué a.chelo senil los buenos sátrapas
orientales espolean sus cabalga.duras mons•
truosas y pacientes! A la sola enunciación ~el
prometido milagro, al escuchar la profética
palabra. de los sabios, han sentido renacer en
sus corazones toda la esperanza, muerta hace
tanto tiempo .....·.Redimir al mundo de todos
sus dolores, de todas sus mis.erías, de sus !la.·
gas y de sus vicios, ¿no es ése el ideal de to·
das las edades?
En la noche plana, silenciosa, adormilada,
las bestias fabulosas trotan iccansables, en
pos de una estrella. lejanísima; las pupilas ª! "
dientes de los sátrapas se clavan, con ansia
persistente, en I a negación brumosa del h_ori·
zoote, siempre lejano, siempreeagañador,s1em·
pre lleno de mirajes y de ficciones. En la s 0 !11·
bra, á la retaguardia., un vago rumor, persdts•
tente como el murmurar sonoro de UJl mar, e•
nuncia la presencia de grandes razas human~s;
en pos de la estrella misteriosa,las geoeracto·
nes todas se atropells.n silenciosamente, en
una gran lucha por llegar primero .. •••·

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VISTA EXTERIOR DEL PABELLÓN DE MÉXICO EN SAN LUIS,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO.
1

~

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-INSTALACIONES DE LA ESCUELA DE ARTES DE PUEBLA, DE LA ESCUELA
INDUSTRIAL MILITAR DE MORELIA Y DEL INSTITUTO MÉLICO.

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-APARADOR DE LA ESCUELA INDUSTRIAL MILITAR DE MORELIA.

000000000000000000000000000
***

Yo quiero que te sigan mis cantares
en lujosos y cándidos tropeles,
como un vasto cortejo de donceles
de honor, ha.sta el santuario dé tus la.res.
Quiero que como pétalos dispersos
de azahar de simbólica. pureza.,
descienda. suavemente á tu cabeza
la nieve misteriosa de mis versos.
Quiero que cada. estrofa. dulce y grave
deste canto de nupcias que te envío,
se vuelva cuatro cisnes, que en un río
de azur, tirando va¡a.n de tu nave.
Quiero que para. ti cada. cuarteto
de&amp;te poema, que te ruego acojas,
se convier ta. en un trébol de cuatro bojas
que te sirva de mágico amuleto;
Y quiero, en fin, que sean mis canciones
como uo puro collar para tu cuello,
como un vivo destello en el dPstello
de tus hoy inefables ilusiones;

NUP@IAL
EN El ALBUM DE LA SRA. MARIA DE JESUS SIERRA DE BARROS.

Ya raudo haJia la Dicha va tu bajel de oro
Cyon, e,l Amor por faro, con la Ilusión por vela,
tu, toda de bl aneo y absorta, oyes el coro
De lo que luce y canta, de lo que se alza y vuela.
Alígero, llevando tu amor-ese tesoroy esa gran luz, tu alma, que la virtud 11,nbela,
~as ondas de esmeralda cruce el bajel sonoro
erfumes y azahares dejando por estela ....
De Armórica desflore los móviles jardines,

P recédalo una tropa de líricos delfines

Y llegue basta la rada de ideal Stambul.
Y ahí bajo la sombra de las erguidas palmas

P erdure-claro-ensueí'lo-l a. dicha de dos almas
EXPOSICIÓN DE SAN LUS MISSOURI.-EXHIBICIÓN MEXICANA EN EL DEPARTAMENTO DE MINAS y METALURGÍA.

8 obre la. playa. de oro, frente del mar azul. ...
:Jost :Jun tablada.

Y más nieve en tu frente inmaculada,
y más rosa. en el rosa de tu a.chelo,
y más oro en el oro de tu pelo
y más luz en la. luz de tu mirada ....
Recibe mi presente, oh violeta.,
recorda.ndo lo mucho que te quiero

y en nombre de tu padre, á quien venero
con mi más noble culto de poeta.

Sé dichosa entre todas las dichosas,
ba.z de tu alma una tierra prometida
y ve gallardamente por la vida
crima.ndo risas y regando rosas . . . . &gt;
Jfmado ttel'l!o.

***
La.juventud, la gracia, la hermosura. el talento
en unidad armónica se reunieron en ti.
¡Bien haya la. gran sabia Naturaleza!.. . Siento
que nunca. ideó tanto como al so!'iarte asf.
Helénico es tu porte; su enorgullecimiento
disemina en tus labios la sa.ngre del rubí,
y es sacro, y puro, y vivo, y férvido y violento
el. fuego de tu~ ojos como el del Sinaí.
Hoy del paterno techo donde vivió arrullada
tu virginal belleza, paloma enamorada.
irás a l tibio nido que te formó el Amor.
La dicba allí te aguarda inalterable y pura
mientras tugra.ndeensue!'io realiza.otra. ventu;·a •
el inmortal encanto de algún mundo mejor ! ·
Ban,1no DAvalos.

Octubre 19 de 1904.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

OTRAS VIDAS
Una Esperanza
I
N un ángulo de la piE'za., habilitada de capilla, Luis, el joven militar, a.Qrumado por
todo el peso de 3U mala fortuna, pensaba.
Pensaba en los viejos días de su niñez, pró·
diga en goces y rodeada r!e mimos, en la am•
plia y tranquila casa paterna, uno de esos ca•
serones de provincia, sólidos, vastos, con ja.r-

E

din, huerta y establos, con espaciosos corre·
dores, con gcandes ventanas que abrían sobre
la solitaria calle de una ciudad de segundo or•
den (no lejos por cierto de aquella en que él iba
á morir) sus rectángulos cubiertos por encorvadas y potentes rejas, en las cuales lucía dis•
cretamente la gracia viril de los rosetones de
hierro forjado.
Recordaba su adolescencia, sus primeros ensueños, vagos como luz de estrellas, sus amo•
res cristalir.os, misteriosos, asustadizos como
un cervatillo en la montaña y más pE'nsados
que dichosJ con la güerita de enagua corta,
que apenas deletreaba los libros y la viqa ....
Luego desarrollábase ante sus ojos el claro
paisaje de su juventud fogosa; sus camaradas
alE'gres y sus relaciones ya serias con la rubia
de marras, vuelta mujer y que ahora reza sin
duda por que vuelva ( ay I en vano,en vano... ).
Y por último, llegaba á la época más reciente de su vida, al período de entusiasmo patriótico, que le bizo afiliar~e alParttdo Libe1ral,
amenazado de muerte por la Reacción,ayudada
en esta vez de un poder extranjero y que. de'l•
pués de varias escaramuzas y batallas, le había
llevado á aquel espantoso trance.
Cogido con las armas en la mano, hecho prisionero y ofrecido con otros cnmµafieros á.
trueque de las vidas de algunos oficiales rPacciooarios, había visto desvanecerse su ú 'tima
esperanza, en virtud de que la proposición de
canje llegó tarde, cuando los liberalPs, sus
correligionario~, habían fusilado ya á los pri·
sioneros conservadores.
Iba, pues, ámorir. Esta idea que había salido
por un instante de la zona de su pAnsamiento,
gracias á la excu::-sión amable por los sonríen•
tes recuerdos de la nií'iez y de la juventud, vol•
vía de pronto, con todo su horror, estreme·
ciéndole de pies á cabeza.
Iba á morir.: .. ¡á morir! No podía creerlo,
y. sin embargo, la verdad tremenda se impo•
nía: bastaba mirar en rededor: aquel altar
improvisado, aquel Cristo viejo y gesticulante
sobre cuyo cuerpo esqueletoso caía móvil y
siniestra la luz amarillenta de las velas, y,
abí cerca, visibles á través de la rejilla de la
puerta, los centinelas de vista .... !ha á morir,
¡i.!JÍ_, fuerte, )oven., rico, a~l!,d9, ,,. ¡Y todo por~

qué! por una abstracta noción de patria y de
partido ... . ¿Y qué cosa era la patria? Algo
muy impreciso, muy vago para él en aquellos
momentos de turbación, en tanto que la vida,
la vida que iba á perder, er&amp;. algo real, reali·
simo, concreto, definido .... Jera su vida!
-¡La Patria! ¡morir por la Patrial--pensaba.
'P ero es que ésta, en su augusta y divina inconsciencia, no sabrá siquiera que be ¡nuerto
por ella ....
-&lt;¡Y qué importa, si tú lo sabes!&gt; le repli·
caba allá dentro un subconsciente misterioso.
&lt;La Patrill! lo sabrá por tu propio conocimien·
to, por tu· pensamiento propio, que es un pe·
dazo de su pensamiento y de su conciencia
colectiva .... Eso basta .... &gt;
No, no bastabaeso .... y sobretodo, no que·
ría moril': su vida era «muy suya&gt; y no quería
que se la quitaran. Uo formidable instinto de
conservación se" sublevaba en todo su ser Y
ascendía incontenible, torturador y lleno de
protestas.
.
A veces, la fatiga. de las prolongadas vigi·
lías, la iott&gt;nsidad de aquella sorda fermentación de su pensamiento, el exceso mismo de la
pena, Je abrumaba.o y dormitaba un pnco ; pe·
ro entonces, su despartar brusco y la inmediata. clarísima y repentina no·
cióo de su fin, un punto per·
dida, eran un tormento inefable, y el cuitado, con las ma·
noi ;,obre el rostro,sollozaba
con un 510Jlozo que llegando
al oído de los centinelas, ba·
cía.les asomar por la rejilla
sus 0aras atezada~, en las que
se leía la secular indiferencia
del indio.
II
Se oyó en la puerta un breve cuchirbeo y en seguida ésta se abrió dulcemente para
dar entrada á. un sombrío pt&gt;r·
sooajP, cuyas ropas se dilu·
yeron casi en el negro de la
noche, que vencía las últimas
claridades crepusculares.
J
Era un sacerdote.
El joven militar, apenas lo
vió,se puso en pie y extendió
hacia. él los brazos como para deteoerlr, exclamando:
- ¡Es inútil, padre,noquie•
ro confesarme!
Y sin aguardar á que la
sombra. aquella respondiera,
continuó con exaltación ere•
ciectA:
-No, no me confieso, es
inútil que venga usted á mo•
!estarse. ¿Sabe usted lo que
quiero? Quiero la vida, que
no me quiten la vida: es mía,
muy mía y no tienen derecho
de arrebatármela ..... Si son
cristianos, ¿por qué me matan? En vez de en·
viarle á usted á. que me abra las puertas de
la vida eterna, que empiecen por no cerrarme
las de ésta....... No quiero morir, ¿entiende
usted? me rebelo á morir: soy joven, estoy
sano, soy rico, tengo padres y una novia que
me adora; la vida es bella, muy bella para
mí. ... Morir en el campo de batalla, en medio
del estruendo del comba.te. al lado de los compañeros que luchan. enardecida la sangre por
el sonido del clarín .... ¡bueno, bueno! Pero
morir, obscura y tristemente, pE'gado á la barda mohosa de una huerta, eo el rincón de una
sucia plazuela, á las primeras luces del alba,
sin que nadie sepa siquiera que ha muerto uno
como los hombres .. . . ¡padre, padre, eso es horrible!
Y el infeliz se echó en el
suelo, sollozando.
- Hijo· mío, dijo el sacerdote cuando comprendió q.\Je
podía ser oído: yo no vengo
á traerle á usted los consue·
los de la religión; en esta
vez soy emisa.rio de los hom·
bres y ao de Dios,y si usted
me hubiese oído con calma
desde un principio, hubiera
u.sted evitado esa Pxacerha·
clón de pena que le bnce so
Hozar de tal marit&gt;ra. Yo vengo , á traArle justamente la
vid~, ¿entiende usted? esa viita (¡ue usted pedía hace un
instante con tales extrPmos
de aog-ustia., . . ¡la vid 9: que
es para usted tan preciosa !
Oig-a.me coa atención, procurHndn dominar sus nervios y
sus emociones. porque no te·
nemos tiempo que perder: he
entrado con el pretexto de
confesará usted y es preciso
que todos crean que usted se
confié.sa: arrodíllese, pues, y
escúcheme. Tiene usted ami·
gos poderosos que se iotere•
san por su suerte; su familia
ha hecho hasta lo imposihle
por salvarlo, y no pudiendo

obtenerse del Jefe de las Armas la gracia
de usted, se ha logrado con graves dificultades
é incontables riesgos sobornar al jefe del pelotón encargado de fusilarle. Los fusiles estarán cargados sólo con pólvora y taco; al oír
el disparo, usted caerá como los otros, los que
con usted serán llevados al patíbulo, y permanecerá inmóvil. La obscuridad de la hora. Je
ayudará á representar esta comedia. Manos
piadosas-las de los Hermanos de la Misericordia, ya de acuerdo-le recogerán á usted
del sitio en cuanto el pelotón se aleje, y le ocultarán basta llfgada la noche, durante la cual
sus amigos facilitarán su buída. Las tropas
liberales avanzan sobi·e la ciudad, á la que
pondrán sin duda cerco dentro de breves días.
Se uoirá usted á. ellas si gusta. Conque ... . ya
lo sabe usted todo: ahora rece en vo2- alta el
«Yo pecador&gt;, mientras pronuncio la fórmula
de la absolución, y procure dominar su júbilo
duran.te las horas que faltan para la ejecución
á fin de que nadie sospeche la verdad.
'
- Padre, murmuró el oficial, á. quien la impresión de una alegría loca permitía apenas
el uso de la palabra- ¡que Dios lo bendiga! &lt;Y
lue¡!"n, presa ~úbita.mente de una duda terrible:
-Pero .... ¿todo esto es verdad? ...... añadió
temblando. ¿No se trata de un engaí'io piadoso,
destina.do á endulzar mis últimas horas'? ¡Ob,
eso seda inicuo, padre!
-Hijo mío, un engaño de tal naturaleza
constituiría la mayor de las iofamias,y yo soy
incapaz de comete1 la ....
-Es cierto, padre, ¡ perdóneme, no ~é lo que
digo, estoy loco de júbilo!
-Calma, hijo, mucha calma y hasta maña.•
na; yo estaré con uste~ en el momento solemne.
III
Apuntaba apenas el alba, una alba desteñida y friolenta de febrero, cuando los reoscinco por todos-que debían ser ej.,cutados,
fueron sacados de la prisión y conducidos, en
compaí'iía del sacerdote, que rezaba con ellos,
á una plazuela terregosa y triste, limitada por
bardas semiderruídas y donde era costumbre
llevará cabo las ejecuciones.
Nuestro Luis marchaba entre ellos con paso
firme, con erguida frente; pero llena el alma
de una emoción desconocida y de un deseo in•
finito de que acabase pronto aquella horrible
farsa.
Al llegará la plazuela, los cinco reos fueron
colocados en fila, á cierta distancia, y la tropa
que los escc,ltaba, á la voz de mando, se dividió en cinco grupos de á siete hombres, según
previa distribución hecha en el cuartel.
El coronel del cuerpo, que asistía á la eje•
cución,iodicó al sacerdote que desde la prisión
había ido exortando á los reos, que los venda•
ra y se alejase luego á cierta dista.ocia. Así lo
hizo el padre y el jefe del pelotón dió las pri·
meras órdenes con voz seca y perentoria.
La leve sangre de la aurora empezaba á teí'iir con de~mayo melancólico las nubecillas
del oriente y estremecían el silencio de la ma•
drugada los primeros toques de una campa.ni•
ta cercana que llamaba á misa.
De pronto una espada rubricó el aire, una
detonación formidable y desigual llenó de ecos
la plazuela, y los cioco ajusticiados cayeron
trágicamente en medio de la penumbra semi·
rrosada del amanecer ..... .

El jefe del pelotón hi zo en seguida desfilar á,
los soldados con la cara vuelta hacia los reos
y con breves órdenes Orj!'anizó el regreso al
cuartel, mientras que los hermanos de la Misericordia se apercibían á recoge!' los cadáveres.
En aquel momento, un granuja de los mu-

ch?s maí'ianea.dores que asistían á la ejecución,
gritó con voz destemplada, s~í'ia.lando á Luis,
que yacía cuan. largo era al pie del muro:
un~¡E_se está vivo! ¡ése está vivo! Ha movido
pierna ..... ,
El jefe ~el pel?tóo se detuvo, vaciló un instante, quiso decir algo al pillete; pero sus njos
se 1:ncontraron con Ja mira·
da ~oterrogadora, fría é im·
permsa del coronel, y desnu•
dando la gran pistola de Colt
que llevaba cei'iida avanzó
hacía Luis, que pre~a del te·
rror más espantoso ca.si no
respira?ª• apoyó 'el cai'ión
en su sien izquierda é hizo
fuego.

MUSA EXTRANA
Te he visto en mis insomnios,
en mi dolor profundo,
en el adusto pórtico de fuego
de mi soí'iado alcázar errabundo.
En el fondo sin luz de una tragedia,
en mis rojas visiones de suicida,
en mis brumas y en mi alma,
como una, nueva Ofelia adolorida.
En mis confusas noches de recuerdos,
en el azul de la callada fuente,
en el pálido broche y en la música
fugitiva y doliente ....

AMADO NERVO.

***
¡Oh musa de mis últimos amores,
sé mi dulce tirana presentida,
que derrumbe mis líricos dolores
y las viejas antorchas de mi vida!
Que destierre del alma las pasadas
visiones amorosas,
los ídolos de ayer y sus tristezas
y las dulces im1genes hermosas.
Y ajeno de ese ayer y en mí tú sola,
ts ofrendaré el e.scudo_con q:ue lucho,
me darás tu tristPza y tus aromas
y después .... ¡Ah! después .... ¡bésarne mucho!
ÜSVALOO BAZIL.
Bostonl]904.

EN CHAPALA
Palsait sin figuras. -Un arbol
I
El sauz es aucla.z: clejó la orilla'.
Y avanzó en l ii corrlcnte que chisp ea
y en dc:rrcclor clel t ronco cabrillea
bajo la luz del sol Que tiembla y brilla.
Ligeramente impura y ama rilla,
en el borcle arenoso el agua onclea,
y en la r emota extremid.acl clarea
con blancura ele nieve sin mancilla.
El árbol, que se empapa en l uces blonclas ,
deja caer , sensu al y per ezoso.
la móvil cabellera ele sus f rondas.
y en el augusto y pláciclo reposo,
sobro el trém nlo raso de las ondas
vuelca su verde limpio y luminoso.

II

ffltlllo día
EJ:agua está cual nunca de linda y de coqueta:
no hay rayo qne no juegue, no hay ola que no salte;
ele lejos, tiene rublos perfiles su silueta.
Y azul es en la plan 1. con limpiclez ele esmal te.
Vestida está ele fiesta; uo hay joya que le falte:
las barcas, á su paso, le deian una Inquieta
cinta de plata virgen, para Que así r esalte
la luz en el r adioso brocado ele violeta.
Cerca. en el p romontorio ele musgos y basaltos,
un gr an plumón de nubes se t iencle y busca asilo:
al fonclo. van las cumbres, en los colaics altos.
r ompiendo el horizonte con su cort ante filo,
y en el confín, qu e esplei;ide, se funden los cobaltos
clel cielo y las montañ as, en un zaflr tranquilo.
Lm s G. URBINA.

Las fiestas de los Diplomas
Entre las diversas fiestas que en el presente
aí'io escolar se bao efectuado en los planteles
de educación sostenidos por el Gobil}rno, una
de las más simpáticas ha sido sin duda la que
organizaron las profesoras de la Escuela Superior núm. 2, que es á cargo de la seí'iorita.
Guadalupe Lerdo.
En esta fiesta,que se hizo con motivo del re·
parto de diplomas á las alumnas más aprovechadas, hubo varios bailes de fantasía, presenta.dos con arte y propiedad. La fotoi;rafía
que publicamos representa un grupo de graciosas nií'ias de las que tomaron parte en dichos bailes.
·

Nñl'AS QUE TOMARON PARTE EN L A FIESTA DE DIPLOMAS DE LA ESCUELA SUPERIOR NÚM. 2.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Inauguración

de

una Planta Eléctrica

!sisteneia del Srñur Presidente de fa Rl'púl1liea á la Crremonia.
Estació n g e neradora d e lnz, p erfflctam e nte dotacla,
-Se pone en m ovimle nto .-Una antigua Empreoa
re javeneoe y r ecibe nuevo l m pul110.
Notable• Discursos.

L sábado 12 del presente mes, en la tarde, se
verificó la formal inauguración de la nueva planta eléctrica de la Compañía Mexixicana de Gas y Luz Eléctrica.
El Sr. Presidente, General D. Porfirio Díaz,
honró el acto con su asistencia, llegando á la
planta, situada cerca de la Estación del Ferro·
carril Interoceánico, en uno de los coches de
Palacio, acompañado del Sr. Gral. Mena, Secreta rio de Guerra y Marina. En otro carruaje
llegó el Sr. l\Iayot· D. Pablo Escandón, Jefe
del Estado Mayor, en t raje de paisano.
A la entrada fué r ecibido el Presidente por
el honorable Herbert C. Gibbs, de la antigua y
poderosa casa banquera de Londres "Antony
Gibbs and Sons·•. la que tan prolongada y honrosamente ha estado ligada con importantes
empresas mexicanas y que es propietaria de la
planta eléctrica. El Sr. Gibbs es Presidente de
la Junta Directiva. Igualmente recibieron al
señor P residente los Sres. E. W alden Vincent,
Director Gerente de la Compañía, bien conocido y estimado en México por haber residido en
la capital anteriormente; Martín G. Ribon,
Gerente General; Thomas C. Gillespie, Subgerente, y C. F. Beanes, Ingeniero en J efe y Superintendente de Construcción.
El señor Presidente llegó á las tres y cuarto.
y antes de las tres y media se hallaban presentes los demás invitados.
Todos los departamentos de la planta fueron
detenidamente visitados y elogiados sobre ma·
nera por sus rasgos de grandeza. Tampoco pasaron inadvertidos los detalles de refinamiento, decencia y "confort" que ca racterizan á las
instituciones inglesas en dondequiera que se
establezcan. Los prados,rec0t·tados y cuidados
con el mismo esmero que los de los famosos
Cuadrángulos de Oxford; las bonitas habitaciones levantadas entre enredaderas; las fuentes
y roca s; la limpieza y perfeccionamiento que
por doquiera se nota, distinguen la ·planta y
sus dependencias.

E

DESCARRIL-,ÜÍITENTO EN EL INTÉROCEÁNICO. -EL CARRO DE EQUIPAJ ES, EL:PULLMAN Y L A MÁQUINA VOLCADA . - EL CARRO DEL EXPRESS.

A UNA AMIGA
Hay un misterioso anhelo
Que nos levanta. del fa.neo
Y que nos eleva. a.l r&amp;Dl!'O
Dd los ángeles del cielo.
Por él es el alma. buen&amp;
Y melodiosa. la. lira.:
A Santa. Teresa. inspira.
Y redime á Magdalena.
Lo mismo a.l viejo que a.l joven
Hiere !&gt;U flecha. de A.Cero;
Enseña. estrofas á Homero
Y romanzas á Beethoveo.
Hace un ánl!'el de Coseta
Y forma. un héroe de Mario,
Torna. en solio el campa.cario
Y á Quasimodo en poeta.
Y cuando la. muerte est ampa.
Su beso tre.idor y frío,
Conduce á Efraín sombrío
Por en medio de la. pampa .
El sostiene ls. existencia.,
Como un báculo escondido,
Del ateo encanecido
Be.jo el árbol de la ciencia.
Es un divino destello
Que desciende de la. altura:
¡ El a mor á Ia. hermosura!
¡La aspiración á lo bello!
Tú, niña, de esa ambrosía
Tienes la dulce fragancia;
Deja que arrulle tu ioftt.ncia
La voz de la. poesía.
Anl!'el que con tu fulgor
Alumbras la. senda. obscura.,
Los lazos de tu cintura.
Ciñen un cielo de amor.

nesearrilamiento en el lnteroeeánieo

A tu influjo celestial
La. imaginación te ve,
Aplastando con tu pill
A la. serpiente del mal.
Cuando en su eléctrica luz
Me envuelven tus ojos bellos,
Siento en mi11 lacios ca.bellos
Las brisas de Vera.cruz.
TLtS palabras hechiceras
En mi alma repercutida~,
Fingen rumor de palmeras
Por el viento sacudidas.
Nií'la de tierno mirnr,
De mirar casto y ardiente,
La bla.ncura. de tu frente
Es de €.spuma. de la mar.
Y en tus ojos .o rientales
Y en tu acento de salterio,
Hay el lánguido misterio
De las noches tropicales.
¡ Bien hayas, flor de l as flores,
Nií'la. bella entre I a.s bellas,
Cuyos ojos son estrellas
Del país de mis mayores 1
Aún la duda sombría.
No te da. sus penas graves;
Tu boca es nido de aves
No despiertas todavía,.
Dios te guarde la ilusión,
La felicidad, ia. calma,
Las creencias en el alma,
La paz en el corazón.
Y que siempre seductora.
Lleves, exenta. de &amp;j!'r&amp;vios,
Las sonris&amp;R en tus labios
Y en tu espíritu la aurora l
AnAT B F.RTO

A. E '-TEV A.

N accidente ferroviario, de fata.les CODSfl·
cuencia.s, acaha de ocurrir en la línea del
ferrocarril Interoceánico. El tren nocturno númer o 2,que, procedente de Veracruz, venía.
para Psta Capital. descarriló en el punto llamado Lagunilla. El desastre se rPgistró á laq
dos de la ma.i'íana y se ignora qué causa. pudo
motivarlo. La locomotora, el ténder, el carro
ex press y el Pullman, se salieron de la vía
volcándose 11quélla y originando la muerte dt&gt;l
maquinista. Roberto W est y del fogonero José
E spinosa.
En el tren venían varios pasajeros del va·
por cCbampagne&gt;, que había fondeado en Veracruz, contándose entre ellos los sefiores DEI·
verdun y esposa., Clemente Jacques y esposa y
J. Azcona..
La máquina, según relación de un testigo
presencial, cayó al fondo de un precipicio; el
carro express, arrastra do por ella, tropezó
con algú n obstáculo, y á eso se de be que no
haya caído hasta. el fondo. El pullman que se·
guía a.l «Ca.bousse&gt; se medió volcó, permitien·
do á las personas que lo ocupa.han que pudieran salir de él pasando al coche de primera.
No bien fué desocupado el carro dormitorio,
cuando éste, cediendo á su propio peso, se vol·
có completamente.
Imposible sería. describir el pánico que pro•
dujo entre los pasajeros el accidentf', dada. la.
hora y el sitio en que ocurrió, pues La.gunilla.
esta situada. en pleno monte, y,por lo tanto, no
era posible car aviso desde luego y pedir a.u·
xilio á la estación vecina.
De Jalapa fué envía.do un tren de socorro
para atender á los pa.sajeros. Los cuerpos del
maqui nista y del fogonero fueron extraídos
con e-ran dificultad del montón de fierros á que
quedó redt•cida la locc motora.
La.q fotografías que publicamos, tomarlas por
el seí'lor Cosfo,de Ja.la.pa, dan idea completa. de
la catástrofP.

U

_DESCARRILAMIENTO EN ltL INTEROCEÁNICO,-LLEGADA DEL TREN DE AUXII.IO.- ASPECTO DEL LUGAR DE LA CATÁSTROFE.

LLEGADA DEL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.

Una alocución notable
Después de que hubo sido visitada la planta,
los Sres. Gibbs y Ribon, que acompañaban al
señor Presidente señalándole las buenas condiciones de solidez de los edificios y de la maquinaria, condujeron á los visitantes á una marquesina que se había. levant ado en uno de los
prados y en donde se había dispuesto un ambi·
gú. La mesa estabá exquisitamente adornada
con gardenias y violetas, y los manjares~eran
abundantes y selectos.
·
Antes de retirarse el señor Preside~te, el Sr- )
Gibbs pronunció una alocución que es de mucho peso, dada la alta categoría del or ador y la
prominencia de la casa que representa en las
finanza s del munclo.
El sei'íor Gibbs se expresó de la manera siguiente:
"Señor P residente:
"Señores:
"Antes de que abandonéis este r ecinto, cumplo gustoso con el deber de daros las gracia s
por la honr a que nos hacéis con vuestra visita., cuyo recuerdo nos ser virá de poder oso estímulo en nuestra empresa.
.
"La Casa de Antony Gibbs é H ijos, dueños
de esta Empresa, puede decir , sin lisonja, que
siempre he tenido cariño por México y fe inquebrantable en su porvenir. Ligada con él
casi cuarenta años ha, por intereses comerciales, recuerda el período de lucha por que atrav¡¡só la República, del que afortunadamente
quedan hoy día los sólidos y gloriosos r esultados. En aquel período, guiada mi casa por su
confianza en el destino del país, no vaciló en
invertir capitales en él y recuerda ahora con
satisfacción que, por su intermedio, fué construída l a primera línea férrea en este suelo, el
Ferrocarril Mexicano; que también por su mediación se colocó en Londres el empréstito que
sirvió de base para el arreglo de la deuda exterior ; que también fué la primera casa que in·
trodujo en esta ciudad el alumbrado de ga~ y
el eléctrico. Evoco estos recuerdos, no por satisfacer un vano orgullo, sino para que se vea
que no nos engañamos en nuestras previsiones:
México salió airoso de sus trastQrnos políticos
Y hoy desal'rolla sus riquezas naturales y presenta va stísimo campo, al que acude el capital
europeo en busca de empresas que, en la epoca
en qui) nuestra casa comenzó sus operaciones,
quil\á se hubieran calificado de quiméricas.
"Ante la bonancible situación actual del país,
nuestra Compañía no ha querido quedarse atrás.
Si alguna vez, por los adelantos en la maquinaria eléctr ica, fué sobrepujada por otras empresi.s que utilizaran métodos más modernos,
está ahora resuelta, á costa de cualquier sacri-

VI STA EXTERIOR DE L A P LANTA.

- EL SElil'OR PRESIDENTE Y EL SE~OR SECRETARIO DE GUERRA EN EL DEPARTAMENTO DE CALDERAS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
La alocución del señor Gibbs
fué acogida con aplausos.
El señor Gibbs habló en castellano.

]\esputsta llel Sr. Pmllltltt
El Sr. Presidente Díaz en breves
palabras contestó dando las gracias cordialmente al señor Giubs
por sus galantes frases. Dijo
que se congratulaba de haber sido invitado á la inauguración
de las grandes é importantes mejoras llevadas á cabo por una
casa ligada desde hace tiempo
con grandes empresas en este
país, y continuó diciendo que esperaba siguiera ligada en el tranquilo y próspero porvenir, como
lo había estado en el difícil y
tempestuoso pasado; que esperaba también que esta planta
eléctrica que de nuevo se ponía
en marrha, bajo auspicios que
ya habían merecido la estimación
del público de México, gozara
del mayor éxito posible ....

toncumncla
Además del señor Presidente
concurrieron las siguientes per~
sonas:
Sr. Gral. ?viena, Secretario de
Guerra:Sr. Ingeniero D. Leandro
Fernández, Secretado de Comunicaciones: Sr. Gilberto Montiel
y Estrada, Subsem·etario de Comunicaciones; Sr. Guillermo de
Landa y Escandón, Gobel'Ilador
del Distrito: Sres. Luis G. Tornel,Presidenteinterino del Ayuntamiento de México: Mayor Pa·
blo Escandón: Capitán Porfirio
Díaz; Juan Bribiesca, SecretaDEPAR'l'AMENT.) DE CALDERAS.
rio del Ayuntamiento; Regidor
J. D. Morales; Rafael Elguero;
Luis Espinosa y Luis Salazar, Director y Subgado á decir que México, no obstante el estado
fi.cio,á conservar el alto puesto que ha conquisdirector, respectivamente, de Obras Públicas;
de paz y prosperidad en que se encuentra, detado, ensanchando sus negocios en consonancia
Antonio Torres Torija, del mismo Departamenpende en su porvenir de un solo hombre. La
con el extraordinario desarrollo de esta ciuto; Regidor Luis E. Ruiz; J. B. Body, Director
admiración y respeto que os profeso no ceden
dad.
.
de la Casa de S. Pearson and Sons, Ltd.: Ing9
á la de ninguna otra persona. Sinembargo,sos•'Al recordar los disturbios políticos del paEmilio Dondé: F . Neu~ebauer; Regidor Alejantengo y he sostenido siempre que la prueba más
sado y al ver, como he visto,en esta ciudad, codro Escandón: Manuel Escandón; Lucien J. Jenotable de vue5tro talento esel hecho deque hamo en las partes del territorio que he recorrirorne, Cónsul de su Majestad Británica; G. F.
béis sabido escoger los hombres más aptos pado, el sólido progreso y la firme prosperidad
Rohrweger,de la Legación Británica; S. D. Bara cooperar con vos en el Gobierno del país.
que reina en los _varios ramos de la industria,
ker, Vicecó11sul de Inglaterra; James Walker ;
Europa y los Estados Unidos se están dando
de la agricultura y del comercio, deber mío es
José V. Soriano; Thomas Braniff; Felipe Chicuenta_
de
este
hecho
por
las
visitas
que
han
repagaros, ante vuesti·os Ministros y ante las disrinos;Regidor José Luis Requena; Senador Tocibido de distinguidos mexicanos y por la retinguidas personas aquí reunidas, el justo trimás Reyes Retana; Regidor Alberto Best; Raputación universal que se han conquistado los
buto que os corresponde por l a gran parte que
fael Ramos Arizpe: C. C. Lamm: Dámaso Mahombres como D. José Ives Limantour. Salotenéis en tan feliz resultado y por la confianza
zenet; James Phillips: Luis Escalante: Thomas
món dijo: "Edúquese al niño del modo que ha
que la estabilidad y rectitud de vuestro GobierFord; Julio Limantour: José W. de Landa y Esde vivir, pues ya grande no se desviará de su
no inspiran en el ánimo de los extranjeros. Sin
canqón: Regidor Alberto Robles Gil, y E. L.
camino . . . " Esta máxima, cierta en la educaembargo, séame permitido decir que los cumSimpson, R. G. Madge y P. M. Bennett, ingeción del niño, lo es también en la de las nacioplimientos vendrían sobrando en boca de un
nieros de la Compañía. .
nes, y estoy seguro de que, cuando los grandes
. socio de la casa de Gibbs. La prueba más conApenas si la lluvia fué motivo de contrariehombres que han educado á este país hayan
cluyente de nuestea profunda convicción en la
dad, á causa de la genial hospitalidad y "sadesaparecido, las tradiciones de buen gobierno
integridad y excelenda de vuestro Gobierno y
voir faire" del Sr. Gibbs, del popular Gerente
que implantaron, aseguran á México el fruto
en el recto apoyo que sabe prestará las empreSr. Ribon y de su cuerpo de empleados.
de un porvenir glorioso y sólido.
sas legítimas, es nada menos que el hecho eloLos invitados firmaron sus nombres, en el decuente de haber invertido nuestros capitales en
"Al reiteraros mi a~radecimiento, lo presen- ) partamento
de máquinas, en un pergamino, y
la instalación que visitáis.
to también á los altos funcionarios que asisten
como un recuerdo se repartieron entre los misá
esta
inauguración,
y
os
manifiesto
que
nues''Como financiero extranjero podda, tal vez
mos invitados colecciones de vistas de la plantra -Compañía se siente honrada de poder conmejor que cualquiera de vosotros, saber lo que
ta eléctrica, con breves explicaciones, y empastribuir al adelanto industrial del país, y que no
se piensa de México en los cfrculos financierns
tadas en piel realzada á la mexicana.
excusará medio alguno, en cuanto de ella dede Europa. Impresionados por vuestras emiUna ma lllentlflcalla con mtxlco.
penda, para la realización de tan notable fin. "
nentes cualidades, señor Presidente, se ha lleLa Compañía Mexicana de Gas
y Luz Electrica ha estado identificada con el alumbrado público de México d(,!sde la fecha de
sus comienzos, pues se organizó
desde el año de 1867,6 sea 37 años
ha. La antigua Compañía de Gas
dió luz á la ciudad con suplanta
situada en San Lázaro basta fl 0
nes de los años de 70, cuando los
experimentos efectuados en Europa con la luz eléctrica principiaron á dar buenos resultados
v se tomaron éstos en consideración por persouas de este país.
Se instalaron algunas luces eléc·
tricas muy primitivas en el Zócalo y en el Palacio .Nacional: pero no se tomaron medidas serias
que tendieran á la adopción de la
nueva luz, sino hasta el momento en que la Compañía de Gas
entró en arreglos con el Gobierno, durante el mes de Septiembre
de 1881.
En aquel entonces existía? ~olamente en la ciudad de Mex1co
cuarenta focos eléctricos, esparcidos en la ancha extensión comprendida entre la estatua de Carlos IV, á la entrada del Paseo,
hasta el Zócalo. Los alambres
transmisores de la luz no est~ban aislados y estaban sostent·
dos por postes de madera de la
más tosca construcción. En 1883
se organizó la "Mexican,, Gas
and Electric Light ('o. Ltd por
los dueños de la ''Mexican Gas
C.:ompany," quedando esta Com¿
pañía absorbida por la otra. Jc"'.11
entonces cuando se trató seridamente la cuestión del al?~bra 0
de la ciudad por electricidad,

Prlmtr contrato con ti 6obltrno.
El primer contrato celebrado
entre el Gobierno y la Compañía
Mexicana de Gas y Luz E léctrica, Ltda., comprendía 600 luces
de 2,000 bujías cada tma, por lo
que la Compañía se vió en la
necesidad de establecer una nueva plantae!1 C&lt;?lón, que trabajara en combmación con laantigua
instalación de gas y luz eléctrica de San Lázaro. Creció, sin
em1:&gt;ai·go, de tal manera la popularidad de la luz eléctrica. que
la Compañía encontró factible la
supresión completa del gas en
189i.

Hace algunos años se verificaron ciertos cambios entre los interesados en la Compañía, por
lo qu?. los actuales dueños decidieron proporcionar al público
el servicio más eficaz v esmerado posible, quitarrdo la antio-ua
planta é instalando, como lo han
hecho, uno de los mejores sistemas de distribución que existen
en la República. La Estación
. Eléctrica que han instalado en
San Lázaro, es la mejor y más
moderna del mundo. No se ha
economizado gasto alguno con
el fin de introducir todo aquello
que .facilite á la Compañía los
m~d10s de proporcionar á su
cltentela un servicio á todas luces perfecto. La planta tiene una
superficie total de 8,500 metros
cuadrados, reinando por doquiera tal limp~eza y orden, que una
dapia ataVIada en rica seda podria recorrer los departamentos
y terrenos sin peligro de echar á
perder su vestido.
,.

MOTORES Y Dl'.',AMOS.

eatdtras lle 6,000 caballos lle futrza.
~a planta contiene calderas del sistema más
reciente, con ?apacidad de 6,000 caballos de
fuerza. Las c~1meneas por donde escapan los
gases de des~cho, mi~en cada una 48 metros de
altura, por ,'l.80 ~e diámetro en la base y 2.80
e'? su parte supenor. Las calderas están provist.as de un sistema enteramente moderno de
punficadores de agua, por medio de los cuales
el agua que se toma de los pozos artesianos
queda perfectamente filtrada y químicamente
pura antes de pasar á las calderas. El vapor
d~ alta pre~ión, a~tes. de enti:ar de las calderas
á las. maqumas p~mc1pale~, circula p11r calentado~ es de vapor mdepemhentes, que aumentan
cons1derable~ente la temperatura .v presión del
vapor. producido en las calderas, con lo cual
se,obttene un3: g r an economía de combustible.
El vapor se a:hmenta á las máquinas por medio
de un doble J_uego de tubos, evitando así á la
planta ~l peligro de detenciones 6 accidentes
qu~ pudieran sobrevenir al sistema de alimentacion de vapor.

Ca mejor dotacló1t lle máquinas.
Las. máquinas y generadores comprenden tres
rnáqumas ~?tadas de aparatos condensadores y
d~ doble cil~ndro y que tienen una potencia nommal de 1200 caballos (máximum de carga
1750 caballos), estando cada una
'
acoplada ?,irectamente á un g enerador tr1fáseo de corriente alternativa y de igual capacidad.
~ay, además, otra máquina horizontal de doble cilindro de
600 caballos nominales (c~rO'a
~áxima, 900 caballos), acoplada
directamente á un o-enerador trifáseo de corriente"alternativa v
de la misma capacidad. Los motores y generadores están de tal
modo dispuestos, que es posible
hacer funcionar uno 6 más de
ellos en combinación, dando est? por resultado el que pueda fácilmente distribuirse la carga entre los diversos motores y generadores, según se desee.
Como auxiliares de los g eneradores se han instalado jueo-os
d~ excitadores, dos de ellos {;¡ov~dos por vapor, y uno por medio de un motor eléctrico. Están
también dispuestos de modo que
puedan combinarse de la maner:i, que se desee. Hay, además,un
sistema de condensadores y tanques y de torres para almacenar
! enfriar el agua. Estos son de
mmensa capacidad.
El cuadro indicador está insta_lado en una galería desde la
cual el manipulador puede observar el trabajo de la planta
:S:ay ~a~bi.én cuatro "panneaux';
distribuidores para el ·manejo de
los generadores antes citados·
otro "panneau" para los excita~
dores de corriente y siete ''panneaux" ~ás, para el manejo de \
los mrcu1tos de distribución aéreo Ysubterráneo de alta tensión.
To~os los aparatos son de la
IlleJor fabric.ición, y están dis-

pue_stos de ma~era que pueda evitarse cualquier
accidente posible á los manipuladores ó en las
líneas en general.

Sistema llt cables subterráneos.
. A la vez que se terminaban los edificios destmados á la planta eléctrica en San Liízaro la
9ompañ~a, en 1902, procedía á la magnífica
mstalación de cables subteráneos. Este sistema abarca ya cosa de 120 kilómetros y atraviesa toda 1~ parte céntrica de la ciudad. Las
o!i·as. secciones están alimentadas por medio de
circuitos aéreos recientemente construídos y
perfectamente aislados.
. No !iay temor de que resulte ineficaz el servic10, si ~!l adopta la potencia eléctrica de una
Compama que, como ésta, posee una dotación
de la maquinaria más moderna hasta en su
menor detalle.
L,os generadores de fuerza de la Compañía
e~tan todos dentro de la ciudad misma y esta
circunstancia hace. que los clientes y consumid.ores estén garantizados contra toda interrupción del servicio. El sistema de cables subterráneos lo hace invulnerable á los elemento1 y
su magnífica maquinai•ia de San Lázaro, r:sí

como sus subestaciones, son tales, que merecen
la co~fianza de aquellos que aprovechen las
ven~aJas qu~ ofrecen. A mayor abundamiento,
las ms~alac10n✓.es subterráneas y aéreas de la
Companía estan de tal modo duplicadas y conectadas entre sí, que en cualquier momento
~ado un.caso d~ rotura de algún circuito, s;
1,ue~e.. sm pérdida de tiempo, y:oner otro en
serv1c10.
La Compañía está en vísperas de inaugurar
algunas prolongaciones, las cuales harán que
los cables subterráneos alcancen todos los diV!)rsos punt?s de la capital. La corriente principal que alrm~nta los cables subterráneos,pasa de la _est~c1~n generadora á una estación
central distribuidora, situada en el callejón de
Santa 91ara, núm. 10, por medio de cuatro cables ahmentadores,de grueso calihre,pudiendo
cada uno . de ellos soportar toda la intensidad
de la ~orriente. La corriente de alta tensión se
tras~ite de la Estación Central á las diez subestaciones por medio de los cables subterrán~os. En estas subestaciones se reduce,por med10 de trans:~rmadores, á la presión necesar ia
p~ra el servi~10 de luz y fuerza eléctricas en las
diversas secc10nes abrazadas.

BOMBAS Y CONDENSADORES.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

-Un&amp; buena madre vale por cien maestros
(le escuela. En el hogar es un imán para todo~
los c&lt;:&gt;razones, una estrella polar para todos
los OJOS.

sm,1c10 diurno y nocturno.
Los cables proporcionan á la Compañía
1a n: ane1a de d~r un servicio continuo durante
día y nO(he á los muchos motores actu ados por

•
Toros

su corriente y se ha dedicado especial atención
á esta rama del negocio. La Compañía está en
condiciones cte dar el mejor servicio posible,
tanto de luz como de fuerza, é inútil es insistir
en la so1 prendente economía que puede realizarse substituyendo el vapor por la electricidad, pues y a esto se ha demcstrado de una manera irrefutable desde mucho tiempo atrás.

Despedida de Mazzantlnl

A conqf&gt;cnencia de l a lluv ia que durante quince días h ,i. caído en f&gt;•tR. capital y que inund ó
el ruPdo de 1~ plaza «México&gt;, huho de suspPnderse la corr1d11. de to,·os que estaba anunciana pR.ra e l domingo 13 del actual. La función
se efectuará hoy por la tarde, despidiéndosA
&lt;'OO Pila del público m!'xicano E&gt;l notable diestro D Luis Mazzantini, qnA tanto lo ha deleitarlo E'n la~ temporadas anteriores.
Mazzantini, quA es un torPro correcto v Alegante,goza de murhas simpatías, v no es éxtrai'io que los aficionados á loR toros ardan en n¡,sf&gt;os de ver por últ'.ma vez a l «rey del volapié&gt;.
Junto con un rE&gt;trato del liniador guipuzconoo, publicamos una foto1?rafía de la cu adrilln
q ue trajo cu~ndo por primera vez tor!'Ó en Mé
xico y quA fué tomii.na E'n Veracruz. En eRa
cuadrilla. figuran «Cuatrodedos&gt; y Ramón López, que es hoy empresario de la viaz&amp; «México&gt;.

Tnomlón dt $4.000.0110.

EL SR. PRESIDENTE Y SU COMITIVA EXAMINANDO LA PLANTA DE CONDENSADORES Y BOMBAS
EN EL PISO BAJO.

,f

La planta de la "Mexican Gas and Electric
LingLt Company," de San Lázaro, es una de
las mejor instaladas ~- uno de los establecimientos m~ís modernos de su clase, en toda la
República. La maquinaria se importó de los
Estados "Cnidos é Inglaterra y es del mejor y
último modelo que pudo hallarse. La planta
rep1·e~enta una in'l'ersión de .U00,000, ó más de
$4.000,000, y su instalación demuestra la fe que
abriga la casa de los Sres. Antony Gibbs &amp;
Sons, de Londres, dueña de la referida planta,
en la estabilidad comercial y financiera de México.
Debido á la calidad del carbón que se usa en
la planta de San Lázaro, y á las magníficas
chimeneas que se emplean, el humo que de ellas
se desprende es casi imperceptible. Este hecho
demuestra el principio de economía, no sólo en
cuanto al carbón. sino en todos los detalles,
principio que es el lema de la r epetida Compañía. El carbón que se usa en las hornillas de
la estación, se importa directamebte de Gales.
La Compañía posee también una. instalación
particular de teléfonos en la Estación Generadora y actualmente se sirve de treinta aparatos telefónicos. La oficina Central Telefónica.
1Jstá instalada en la Estación Eléctrica, y desde
este punto los Directores de la Compañía, los
Ingenieros y demás empleados están en continua comunicación. El mencionado sistema tel&amp;fónico es el único subterráneo completo que
existe en la capital.
Entre los detalles que no 'pueden pasar inadvertidos para el visitante de la magnífica
planta eléctrica de San Lázaro, se encuentran
los prados que rodean al edificio. Estos prad?s
están perfectamente conser'l'ados y no parecen
sino pequeños parques de ciudad.
La Compañía ba dejado amplio margen de
aumento y expansión de la planta generadora
de San: Lázaro, cuando surja la necesidad de
ello.

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS M.ISSOURI. - DEPA'l,TAMEN'l'O DE EDUCACIÓN y EC;)NOMÍ.\ SCCIAL

¿Acaso cuando huyeron t us 1íitimas mirad:1s
Por el azul del cielo.miraste.lo infinito .... .. ?
Dios de misericordia. Dios de bonclád suprenrn
En vano el Que padece, Señor, te Implora :í ti : ' ·
A_toQo lo Que amamos fulmina tu anaternH :
S1 es tu amor verdadero. ¿vor aué se fuédc mí. .... ?
llluerto él. ¿á aué la__ vicia Que sufra y sobrelleve?
¿ Puedo verá otros uluos acarn sonreír?
f puesto que á la tumba hal· Que seguirlo en b reve
Hoy. no después, es cuando qulbiera yo morir.
•
GUSTAYE BASTIEN.

El scñor,smuarto dt I;acltnda.
.No habiendo podido el seflor Ministro de Hacienda, D. José ! ves Limantour, asistir el sábado á la ceremonia oficial de la inauguración
de la nueva Planta de la Compañía Mexicana de
Gas y Luz Eléctrica, en San Lázaro, y querien. cto, sin embargo, dar una prueba del interés que
toma en todo lo que es adelanto y desarrollo de
las industrias en el país, :Ué á visitar la nueva instalación el domingo en la mañana. Recibió al señor Ministro el Presidente de la Compañía, Sr. Heriberto G. Gibbs.
E l Sr. Limantour recorrió todos los departamentos de la Fábricá, tomando gran interés
en el funcionamiento de la poderosa maquinaria, y quedando sumarnentecomplacidodesu visita.
Al retirarse el señor Ministro, felicitó calurosamente al Sr. Gibbs, por haber logrado hacer una instalacción que nada tiene que envidiarles á las más perfectas y modernas de Europa y Estados Unidos.

GRUPO DE VISITANTES.

Silac-, Octubre 1904.

D. LUIS MAZZANTINI.

FORTUNIO
Que del tiempo ultrajante nos libre al fin la muerte
!3ien puede á los anci,u1os la tierra devorar :
·
,Pero mata,r á un niño! tué vil y fiera suerte
u celo de tanmfia b elleza contem plar ..... .
Entre sus brazos Racos arrebat"-dO hubiera
~. qu~en LLOi-dió la oen,1.. tm pltmo corazón!
R1 es 1nroorta.l Hl alma, contento sucumbiera.

l'Or verlo entre la, sorubrM de la fati,! u1ansión.

Del libro de la vida vió las primera~ hojas.
ol&gt;Ls su,tentar no pudo su pe,o abrumador
". lo dejó e,c,1par,e ele entre sus manos Uojas
Sin apurar sus líneas de hastío y tle tlolor .. . .. .
De una anthrna medalla su rostro parecía
Y sus rasgos divinos. llenos ele enc.:anto y paz.
Y un '&lt;Opio de dulzura y ele melancolía
Yel,.ba como un triste oresagio aQuella faz.
Fr·csco como una rosa cuyo broche aromado
Rom1J(! el verde capullo J. ,,ive una estación,
Su labio oor la l~che matem a al mibarado
De alegre parloteo llenaba la man,1ón ..... .
En su carrera rauda sólo rozó este mondo
Para las penas mudo J" hóst1lpara:e1 amor·
Pero se abrió á sus vasos el sepulcro profundo
Y allí cayó sin fuer zas á impt.lsós del dolor.
.Fué siempre. ha5ta dormido en su cuna. risueño.
8
'piemo•e
lnqmcto y 11iegrP. siempre del j ue¡¡-o en pes •
Eerbo antes de aauietarse para ol eterno ,ue,io
•
11 raros de su madre le dijo un ruego á Dios."
~ieY~ me voy!" Hijo mío, ¿vor quién fueron dictad as
na11n,t.s ute las frases de tu grito?

ESTACIÓN CEN'l'RAL DIS'I~UIDORA, SANTA CLARA, NÚM.

10.

D. LUIS MAZZANTINI Y SU CUADRILLA.
(De una fotografla tomada la primera vez que wlno á México.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

El oriier, de las mariposas
I

l,

A princesa llamábase Rosalinda. Las rosas rosas no eran tan rosas
como sus mejillas, semejantes á los dedos de Eos: su cabellera era
dorada como un mediodía, y la postrera. luz beniana, luz de claveles, luz
de brasas, luz de púrpuras, no tenía la diafanidad de su boca fragante de
sondsas,dulces sonrisas que extasiaban á gráciles chorros de agua en las
cuencas de alabastro y hacían enmudecer á los ruiseñores, recogidos de
arrobamiento.
Rosalinda paseaba por los parques reales. El pie leve de nieve, perfumado con esencias ricas y embutido en las sartas de perlas de su sandalia aurina, bollaba el polvo crujiente y argentado de los senderos, dejando estela de ensueños y de quimeras. Entre el boscaje de los rosales
florecidos había murmurios de admiración palaciega. El césped húmedo
y lozano se inclinaba blandamente con ondulaciones ceremoniosas de mar
en calma.
Rosa.linda amaba las flores, esas almas sutiles cuajadas en cuerpos
frágiles. Una rosa sangrienta como el rubí-en heráldica gules-recortábase neta sobre el azul zafirado del cielo-azur heráldico.- Acercóse Rosalinda, y la rosa-vaso sagrado con sangre de ofrendas-derramó aromas. El seno de la princesa latió azorádo, como cordero bíblico, bajo la
seda del corpiño, en donde las piedras preciosas temblaban con destellos
fugaces, y sus labios buscaron á la rosa,que se deshizo; los pétalos caían
levemente volteando en el aire como plumas de color carmín. Rosa.linda
lloró por la rosa deshojada.
Poco más lejos,de los maci:r.os verdinegros surgía una flor blanca con
la opacidad irisada de las perlas-margaritas en heráldica normanda.Llegóse basta ella Rosalinda, y la flor, que era cual pomo de argentería,
vertió bálsamo de perfumes y ungió á la niña, como en un tiempo María
de ~Iagdala al Nazareno. Rosalinda sintió de nuevo el tremor azorando
su pecho y haciendo temblar en la seda. del corpiño las piedras preciosas
de fugaces destellos. Arrodillóse poseída. de temerosa. adoracion y llevó
sus labios pálidos hacia. la flor blanca. En los pétalos fué naciendo un
cerco tenue de marfil que luego se tornó rojizo. Y la princesa. lloró sobre
la flor marchita.
Rosalinda hubiera querido inmortales á las flores, siempre frescas,
de gracia fragante; gustaba de acariciarlas, pero fenecían bajo sus besos.
La princesa sollozaba en su jardín poblado de abatimiento. La brisa con
suavidad cariciosa enjugó sus lágrimas para diluirlas en frescor.
Oyóse de pronto guerrera fanfarria de arneses y trotones recios. Del
lado de Oriente venía un cortejo alegre y vistoso, con un mozo apuesto,
caballero en negro corsel, á la cabeza. Llevaba éste todo su traje blanco,
menos los chapines, que eran de color carmesí, y una ardiente rosa de
Persia bordada sobre el jubón. A entrambos lados de la cabalgadura
pendían gualdrapas de tisú sembradas de rosas hechas con piedras rubíes, que por realidad se tuvieran. Formaban el séquito otros muchos caballeros con arreos y vestes muy semejantes, aunque de menos fausto y
ostentación. Miró la princesa al joven que cabalgaba. al frente, y vió que
era gallardo, mayestático en el porte, imperioso en el mirar de sus ojos
negros, grandes y profundos. La. rosa. roja. sobre el pecho blanco palpitaba como un corazón. Perdióse la comitiva. camino del palacio real.
Pensaba. Rosalinda en la rosa. que parecía un corazón palpitante y
enamorado, cuando nuevo rumor estruendoso y marcial hendió los aires
y pobló el jardín con el triunfo vibrante de un himno. Del lado del Poniente avanzaba. otro cortejo brillante. Dos heraldos, caballeros en corceles blancos, lucían dalmáticas rojas con una gardenia. bordada sobre
el pecho, y tañían largas trompetas de oro enguichadas en hilos de coral.
Caminaba tras ellos un joven rubio y lindo. Su casquete era de seda roja, así como la vestidura; los chapines de blanco terciopelo, y en su pecho detonaba una gran gardenia obrada con piedras sin medida y de aljófar muy grueso. Seguía.le buen número de caballeros, todos ellos vestidos de iguales colores heráldicos, si bien eran sus atavíos más modestos, según cuadra á servidores.

EL MUNDO ILUSTRADO

Miró la princesa. al joven señor, y pudo ver cómo su rosto de adolescente mostraba bumildosa gala.nía. y rendida gentileza, muy bien acordada al color de sus ojos azules, acariciadores é implorantes: en el pecho
destacada sobre el rojo, la gardenia temblaba como una paloma blanc~
que se posase sobre un corazón para acompasar su latir. El cortejo de
los caballeros iba camino de palacio. En el parque real, sobre los tallos
frágiles, las flores se agitaron medrosas, sobrecogidas por un augurio
triste.
Un pajecillo vestido de rojo llegó presuroso.
-Alteza, el rey, mi señor, os reclama- gorjeó infantil.
Y cuando Rosalinda, camino de la cámara. real, imprimía en el polvo de plata de las avenidas la huella leve de las sandalinas, arrastrábase la brisa en pos para sorber la estela fragante de sus pasos, las llores
se inclinaban reverenciosas, y los chorros de agua, erguidos en las tazas
de alabastro, desgranaban cortesanos murmurios como en una gran ceremonia palatina.
II
Los dos príncipes llega1·on al lindero del bosque, y el del país de las
rosas dijo:
- Este debe ser el bosque de las hadas.
Penetraron los jóvenes bajo la espesura.. El sendero resbalaba bajo
sus pies como reptil viscoso.
Después de caminar un buen trecho, topa.ron con una vieja.
-¡,Quiénes sois v á dónde vais?
-Somos dos príncipes-dijo el uno.
-Buscamos una buena bada- prosiguió el otro.
-Decid-moduló la voz aflautada de la. mujer, que era una buena hada, á tiempo que en sus ojos de ámbar, orlados de arrugas, flameaban
resplandores propicios.
Y el príncipe del país de las rosas habló así:
- Señora: entrambos amamos á una linda. princesa; tan linda, que
por maravilla se tuviera. El rey, su padre, desposarla quiere con aquel
que su corazón elija. Nuestro rendido amor la hemos mostrado uno v
otro: mas para nuestros apasionados decires tiene iguales respuestas de
amoroso azoramiento. Yo be podido sentir, complacido en todas ocasiones, cómo sus ojos dulces escudriñaban el latir de mi corazón para inquirir los secretos del alma.
- Por mi fe afirmo que, al igual, yo he sentido el dulzor de sus ojos
azules, posándose levemente sobre mi pecho y derritiéndole en tibieza de
halago.
- ¡,Qué pretendéis entonces'?
-Hemos de decíroslo como mejor sepamos. La princesa, para con
uno de los dos, tiene fingidoras galanterías, que ocultan despego. De ahí
nuestras cavilaciones. ¿No podriais, noble y buena seiiora, hacer visible,
por medio de algún expediente ingenioso, á dónde se encaminan los pensamientos de la princesa?
- Sea. Volved á. los parques reales, y hallaréis cumplido vuestro
deseo.
Los príncipes se inclinaron hacia la buena hada para besar su mano
caduca y sibilina; en el dedo anular brillaba un ópalo de encantadas irisaciones.
Cuando los príncipes volvieron á los jardines del rey, solazá.ba.
se éste con su hija y toda la servidumbre palaciega de g1·an guisa., que
esta costumbre tenían los magnates de llevar á los suyos bien vestidos,
como sus propios cuerpos. Vióse entonces algo que á cuantos estaban
presentes dejó atónitos y suspensos. De la rubia y sedosa cabellera de
Rosa.linda brotaban tenues formas de brillantes matices, que revoloteaban con caprichosos ¡¡-iros en el diáfano azul é iban á posarse sobre las
llores, leva.mente mecidas con tan liviano peso. Unas eran rosadas, hojas de rosa. agitadas con gracia viva; otras eran azules, hojas del cielo
en inquietud palpitante, algunas estaban espolvoreadas de oro, todas volubles, vivaces, tornadizas.
Desde entonces, los pensamientos de la mujer son mariposas.
LEMA: SANT GRAAL.
(Del concurso de cuentos fantásticos abierto por "El Blanco y Negro" de Madrid.)

EL INCIDEN'l.'E DEL MAR DEL NOR'l'E.-LA ESCUADRA DEL BALTH'O HACIE~DO FUEGO SOBRE LA FLOTA DR PESCADORES.

Invocación á Venus

IL

OS ~ucesos d_e Extremo Oriente siguen siendo fecundo tema de comen.
tarios, lo ~ismo en Euro~a que en A_mérica, y la atención del mundo
se encuentra hoy, co~o hace seis meses, fi¡a. en los sangrientos campos de
batalla de :.\fandcburrn.
. Deseosos de ofrecer á nuestros lectores la información g1•áfica más
mtere~ante que se relacio~e c~n los asuntos de la guerra, publicamos en
este numero un hermoso dibu¡o que representa un ataque á las trincheras
rusas fre~te á Puerto Arturo, y otro en que a.parecen los soldados ja 0 •
neses a~riéndose paso por ent_rE: las cercas de alambre puestas por los
moscovitas en to_rno á sus pos1c1ones, para hacer mucho más difíciles los
asaltos del enemigo.
Juntamente c~n estas ilustraciones reproducimos una en que se ve la
escua~ra del Báltico lanzando la luz de sus poderosos reflectores sobre
la flotilla de barcas pescadoras en el mar del Norte, flotilla. que, como se
:ec?rdará, fué atacada por los buques de guerra, dando esto origen á un
mcidente que ~stuvo á yunto de romper las relaciones de amistad que ligan á los Gobiernos de Czar y de Eduardo VII. El retrato del Almirante R~&gt;Zdestvensky, jefe de la referida escuadra, completa nuestra información.

.~éme propicia, ¡Oh Dea! Protégeme,Afrodita,
H1!a de las espumas y de las glaucas ondas.
lnundame ~n el oro de tus guedejas blondas
Y con el vmo embriágame de tu ánfora inñnita.
L3: lla~a azul del verso mi inspiración agita...
A_ !Dis sedientos ojos tu resplandor no e~condas,
Hi¡a de las_ e_spumas y de las glaucas ondas¡
Séroe propicia, ¡oh Dea! ¡Protégeme,Afrodita!
Haz que mis brazos ciñan el torso de las Ninfas
Cuando, desnudas, corren hacia las frescas linfas·
Dame la fuerza, el fuego y el ímpetu de amar.... · '
Detén las breves horas de encanto y alegría
Ahuyenta las visiones de la melancolía
'
Y al Fauno sé propicia, Venus, hija del Mar!
LEOPOLDO DÍAZ.

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UN .ENClJE.~ Á LA BAYONETA.-LOS JAPONESES ASALTANDO UNA:TRINCHERA RUSA FRENTE Á PUERTO ARTURO.
EL ALMIRANTE ROZHDESTVENSKI, COMANDANTE DE LA ESCUADRA
DEL BÁLTICO.

EN LIAOYANG.-JAPONESES ASALTANDO LAS DEFENSAS
RUSAS,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL ltlJNDO ILUSTRADO

LA GUERRA EN ORJEK"TE.-EL~MARlSCAL OYAMA, JEFE DELAS FUERZAS JAPONESAS.

¡HOMBRE AL AGUA!

fl

L cerrar la noche, salió de Torrevieja el
laúd San Rc{fael, con cargamento de sal
par a Gibraltar.
.
L a cala iba atestada, y sobre cubierta amontonábanse los sacos, formando una montaña
en tomo del palo mayor. Para pasar de proa
á popa, los tripula_ntes iban p_o~ 13:s bordas sosteniéndose con peligroso equihbr10.
La noche era buena; norbe de verano con
estrellas á granel y un vientecillo fresco algo
irregular, que tan pronto pinchaba _la gran
vela latina basta hacer gemir el mástil , como
cesaba de soplar cayendo desmayada la inmensa lona con ruidoso_ aleteo.

Lartripulación, cin&lt;'o homhres y un mucba&lt;'ho, cenó después de la maniobra de salida, y
una vez r ebañado el humeante · caldero, en el
que hundían su mendr ul!O con marinera fraternidad desde el patrón al l!'r umete, desaparerieron por la escotilla todos los libres de servicio, para reposar sobre la dura colcboneta,
&lt;'On los vientres hinchados de vino y zumo de
sandía..
Quedó en el timón el tío (Jhispus, un tiburón
desdentado que acogió con gruñidos de impa&lt;'iencia las últimas indicaciones del patrón, y
junto á él, su protegido Juanillo, un novato
que hacía en el San Ra,faei su primer viaje, y
le estaba muy agradecido al vi~jo, P?es gracias á él había entr ado en la tripul ación, matando así su h ambre, que no era poc!),.
E l mísero laúd. antojábasele al¡_mucbacbo un

navío almirante, un buque encantado, navegando por el mar de la abundancia. La ce~a
de aquella norhe, era la primera cena seria
que había hecho en su vida.
Había llegado á los diecinueve año~, hambriento y casi desnudo como un salva¡e, durmiendo en la torcida barraca donde gemía Y
rezaba su abuela, inmóvil por el reuma: de día
ayudaba á botar las barcas, descargaba cestas
de pescado, ó iba de parásito en las lanchas
que perseguían al atún y la sardina, para llevar á casa un puñado de pesca menuda. Pero
ahora, gracias al tío Chispas, que le tenía ley
por ba·ber conocido á su padre, era todo un
marinero, estaba en camino de ser algo, podía
con todo derecho meter su brazo en el caldero,
y hasta llevaba zapatos, los primeros de su
vida, unas soberbias piezas capaces de nave-

LA GUERRA EN ORl.1:.Nl'E. -EL GENERAL hU.R::JPATKINE, JEl.i'E DE LAS F't;ERZAS MCSCOVITAS.

/!_a r como una fragata, que le sumían en éxtas 1s de adoración. ¡Y aún dicen que si el mar!.. .
Vamos, hombre. El mejor oficio del mundo.
_El tío Chispas, sin apartar la vista de la proa
01 las manos del timón, agachándose para sondear la obscuridad por entre l a vela y el montón de sacos, le escuchaba con sonrisa n.arrullera.
Sí: no has escogido mal oficio. Pero tiene
quiebrns. Las vPrás . . . cuando tengas mis
años_. .. ~ero tu sitio no es aquí: anda á prua
Y a visa s1 ves por delante alguna ba1·ca.
J uanillo co1·ri6 por la borda con la segura
tranquilidad de un pillo de playa.
-Cuidado, muchacho. cuiaado.
Pero él ya estaba en la proa, y se sentó junto al botalón, escudriñando la negra superficie
del mar, en cuyo fondo se reflejaban como ser-

1 eantes

hilos de luz las inquietas estt-ellas.
El laúd panzudo y pesado, caía tras cada
ola con un solerr.ne ¡chap! que hada saltar las
gotas hasta la cata de Juanillo: dos hojas de
espuma fosforesClnte resbalaban por aruhos
lados de la gruesa proa, y la hinchada vela,
con el vértice perdido en la obscuridad, parecía
arañar la bóveda del cielo.
¿Qué rey ni qué almit-ante estaba mejor que
el' serviola del San Rafael?... . .. ¡Bnrú! Su
estómago repleto le saludaba con el'uctos de
satisfacci6n. ¡Vida más hermosa!.. . .
- ¡Tío Chispa-s! . . . Un cigarro.
-Ven por él.
Juanillo corr ió por la torda, del lado contrario al viento. Era un momento de calma v
la vela rizábase con fuer tes palpit aciones, próxima á caer desmayada á lo lar go del mástil.

Pero vino una 1·áfag11, la barca se inclinó con
rápido movimiento: J uanillo, para gua1·dar el
equilib1;'io, agarróse al borde de la vela y en el
mismo rnstante ésta se hinchó como si fuera á
estullar, lanzando al laúd en una ca1-re1·a veloz
y empujando con fuerza tan irresistible todo
el cuerpo del muchacho, que lo disparó como
nna catapulta.
_En el ruido de las aguas al tl'agarse á Jua01110, et·eyó oír éste ~n. gr_
i to, palabras algo
confusas; tal vez el v1e¡o t1monel qu" gritaba:
¡hombre al agua!
Bajó mucho, ¡mucho! atolondrado por lo
inesperado de la caída; pero antes de darse
cuent~ exacta de ello, vióse otra vez en la superficie del mar b;:aceando. absorbiendo con
furia el frescc. v iento .. . ¿Y la barca? No la vió

�Et MUN'DO ILUSTJ.\ADO
EL MUNDÓ ILUSTRADO
ya. El mar estaba obscurísimo; más obs.curD _ _Segufa.creyendo, pero con cierta inq.uietud,
que visto desde la cubierta del laúd.
en sus dos horas de aguante. Sí; contaba con
Creyó distinguir una mancha blanca, un fanellas. Dos horas y más nadaba allá en su platasma que flotaba á lo lejos sobre las olas y
ya sin cansancio. Pero era en las horas del sol,
nadó hacia él. Pero de pronto ya no lo vió allí,
en aquel mar de cristal azul, viendo allá aba11ino en lugar opuesto, y cambió de dirección,
jo, á través de fantástica transparencia, las
desorientado, nadando con fuerza, pero sin
rocas amarillas con sus hierbajos puntiagudos
saber dónde iba.
como ramos de coral verde, las conchas de co·
Los zapatos pesaban tanto como si fuesen de
lor rosa, las estrellas de nácar, las flores lumiplomo: ¡malditos! ¡la primera vez que los usanosas de pétalos carnosos estremeciéndose al
ba! La gorra le ma-rtirizaba las sienes; los
ser rozados por el vientre de plata de los pepantalones tiraban de él como si llegasen hasces; y ahora estaba en un mar de tinta, perdita el fondo del mar y fuesen barriendo las aldo en la obscuridad, agobiado por sus ropas,
gas.
teniendo bajo sus pies ¡quien sabe cuántos bar-Calma, Juanillo, calma.
cos destrozados, cuántos cadáveres descarnaY arrojó la gorra, lamentando no poder hados por los peces feroces! y estremecíase al
cer lo mismo con los zapatos.
contacto de su mojádo pantalón, creyendo senTenía confianza. El nadaba mucho: se sentía
tir el rozamiento de agudos dientes.
con aguame para dos horas. Los de la barca
Cansado, desfallecido, se echó de espaldas
virarían para pescarle: un remojón y nada
dejándose llevar por las olas. El sabor de la
más .... ¿Pués qué, así como así, mueren los
cena le subía á la boca. ¡Maldita comida y
hombres? En un temporal, como habían muercuánto cuesta de ganar! Acabaría por morir
to su padre y su abuelo, bueno; pero en noche
allí tontamente .... Pero el instinto de consertan hermosa y con buena mar, morir empujavación le hizo incorporarse. Tal vez le buscado por una vela, sería una muerte de tonto.
ban, y estando tendido pasarían cerca de él sin
Y nadaba y nadaba, siempre creyendo ver
verle. Otra vez á nadar, con el ansia de la desaquel fantasma indeciso que cambiaba de sitio;
esperación; incorporándose en la cresta de las
esperando que de la obscuridad surgiera el
olas para ver más lejos; yendo tan pronto á
San Rafael viniendo en su busca.
un lado como á otro, agitándose siempre en un
-¡Ah de la barca! ¡Tío Chispas! ... . ¡Patrón!
mismo círculo.
Pero el gritar le fatigaba y dos ó tres veces
Le abandonaban como sí fuese un trapo caílas olas le taparon la boca. ¡Malditas!. ... Desdo de la barca. ¡Dios mío! ¿así se olvida á un
de la barca parecían insignificantes, pero en
hombre'? ... Pero no; tal vez le buscaban en
medio del mar, hundido hasta el cuello, y obliaquel momento. Un barco corre mucho; por
gado á un conti7lUO manoteo para sostenerse,
pronto que hubiesen subido á cubierta y arriale asfixiaban, le golpeaban con su sorda ondudo vela, ya estarían á más de una milla.
lación, abrían ante él hondas y movibles zanjas,
Y acariciando esta ilusión, se hundía dulcecerrándolas en seguida como para tragarle.
mente como si tirasen de sus pesados zapatos.

Sintió en la boca la amargura salitrosa; cegaron sus ojos, las aguas se cerraron sobre su
rapada cabeza; pero entre dos olas se formó
un pequeño remolino, asomaron unas manos
crispadas y volvió á salir.
Los brazos se dormían; la cabeza se inclinaba sobre el pecho como vencida por el sueño.
A Juanillo le pareció cambiado el cielo: las
estrellas eran rojas, como salpicaduras de sangre. Ya no le infundía miedo el mar; sentía el
deseo de abandonarse sobre las aguas, de descansar.
Se ac.:&gt;rdaba de la abuela que á aquellas horas estaría pensando en él. Y quiso rezar como
mil veces había oído á su pobre vieja: Padre
riuutrb qUR, estás . ... Rezaba mentalmente, pero
sin darse cuenta de ello, su lengua se movió y
dijo con una voz que le pareció de otro:- ¡Cochinos! ¡ladrones! ¡me abandonan!
Se hundía otra vez: desapareció pugnando
en vano por sostenerse. Alguien tiraba de sus
zapatos.... Buceó en la obscuridad, sorbiendo
agua, inerte, sin fuerzas, pero sin saber cómo,
volvió otra vez á la superficie.
Ahora las estrellas eran negras, más negras
que el cielo, destacándose como gotas de tinta.
Se acabó. Esta vez se iba al fondo de veras:
su cuerpo era de plomo. Y bajó en línea recta,
arrastra.do por sus zapatos nuevos; y en su
caída al abismo de los barcos rotos y los esqueletos devorados, el cerebro, cada vez más
envuelto en densas neblinas, iba repitiendo:Padre nuestro ..... Padre nuestro ...... ¡ladrones!
¡granujas! ¡me han abandonado!

~ente estación. Se usa toda clase de listones
lo cual da un sello de feminismo y encantado'
ra c~quetería á l~s _trajes, á. los que siempre
va bien tal gua.rn1c1ón; los estrechos y delgados se emplean en abundancia en las escarol11.s
y hay tra.Jes que llevan hasta. 300 metros de
listoncito. Las cintas de terciopelo gozan de
gran favor para el adorno de los trajes enteros. Se usan en todos los colores lo mismo
que el negro, Y algunos exquisitos' efectos se
obtienen con varios colores bien concertados

V. BLASCO lBÁfmz.

Páginas de la Moda

FIGURÍN 6.

superposición de volantes de chlfón, uno verde, otro violeta y el illtimo azul turquesa. Los
adornos de esta creación consistían en crisá.ntemos de seda de color amarillo opa.co,con toques verdes y azules en los pétalos y estambres.
Otra sorpresa de París es que empieza. á iniciarse la moda del traje corto para baile, que
trae indudablemente una gran comodidad.
Lo que es muy fá.ci! hacer y de muy buen efecto, son los trajes de encaje con dibujos de dos
ó tres colores diferentes,deestrecho listón, los
cuales se enrollan y desatan en estilos fantásticos.
Muchas de las toilettes de baile son blancas
y de telas ligeras para las jóvenes; las personas entradas ya en la edad madura, se visten
hoy, para esos casos, de brocados y terciopelos.

ARA el baile,la.s sedas camaleón sombreadas, puntuadas y bordadas se
mezclan de la manera más fascinadora: y las gasas y encajes combinados
con gusto, causan verdadera sensa:iión. Un
traje que se elabora actualmente en estas dos
últimas telas,es,á. orna.mentado con embutidos
de gasa pinta.da. formando festones de rosas y
hojas, atadas con nudos Luis XV de cinta «bebé&gt;: esta feliz idea ha resultado tan amable
como deliciosa.. El talle escotado lleva una.especie de bolero corto de le. gasa pintada, orillado por aplicaciones de encaje.
Los entredoses pinta.dos en gasa ó seda tendrán extenso uso en los trajes de baile durante todo el próximo invierno.
Los terciopelos chitón y muselinas están tan
hábilmente tejidos que, ya brillan con las luces del ópalo, ya toman las magníficas iridis-

terior está plegada en acordeón; la exterior
está hecha en encaje con hilos de oro.
FIG. 7.-Traje en seda. &lt;grandmother&gt; color
verde pálido; forma princesa., la fa.lds está
fruncida y tiene un volante de encaje; el ta.lle
va bordeado de cinta de oro.
FIG. 8.-Toiletteen crespón de China blanco;
la falda está. circuida por tres volantes y tres
!Pu.ffings&gt;; ~l talle lleva un«puffings&gt; y dos fran¡as de enea.Je cayendo sobre las mangas obispo, que llegan hasta el codo.

DESCRIPCfON DE LOS FIGURINES
FIG. 1.-Traje de muselina de seda lila con
muselina bordada. y cintas de terciopel~· la
falda, plegada en acordeón, lleva una c~ída
en cascada de cada lado.
FIG. 2 ~Toilette en piel de cisne azul pálida·
la falda, cercada con un volante de en,}aje d~
FIGURÍN

4.

en elab_orados dibujos, entrando varias piezas
rle terciopelo en el arreglo de un solo traje.
Todas clases de dibujos se siguen en este. decoración de cint&amp;.s, pero la favorita es la franja griega, tan en boga en otros tiempos.

*
**

✓-(-~.

~~~. . K-;:-~~~-

FIG. 9.-Elegante traje en seda lila duquesa
bordada con gusto y primor; la falda se abre
sobre un delantero de crespón &lt;liberty&gt;· la berta del talle se adorna con_ cinta de ter¿iopelo,
formando nudos; las franJas son de muselina
de seda bordeada de esca.rolas con orillas de
terciopelo.

\__.~

C. GALINDO.

Por muchas décadas no se había contemplado tal prodigalidad en listones como en la pre-

FIGmúN 8.

I

'

' ....

·.."''.!
~.
'

·~
'

FIGUR{ ,.¡

2.

cencias de la concha nácar. Los modelos bordados en sombrío son especialmente lindos.
Los efectos cambiantes del camaleón se buscan
con ahinco, y aun los más pálidos tintes y la
gama del pastel se llenan de c0ntrastes más ó
menos dulces, pero siempre atractivos y hermosos.
Esto se debe al lustre de las telas de moda
y al uso ingenioso de toques de colores brillantes en las trencillas, bordados y pasamanerías
y á las gradaciones de matices en el mismo tra~
je, 9-ue siendo arriba de_ colores pálidos, van
subiendo de tono á medida que se desciende al
borde inferior.
Primorosas gasas están tachonadas de puntos ó discos _b&lt;;&gt;rdados de diferentes colores y
tonos, de or1g1na.l aspecto y singularidad. El
gusto por los contrastes ha. ido á tal extremo
que las revistas parisienses vienen señaland~
como distinguidísimo un traje que llevó una
elegante dama á. un concurso de trajes de baile hecho en gasa ciruela., cuya falda. era. una

FIGURÍN

7.

grande cabeza, adornada á. trechos regulares
por grupos de rosas, está drapeada al arrugado talle ataviado de rosas y follaje.
Fm. 3.-Vestido en crespón de China verde
adorne.do con volantes de encaje, alforzas
aplicaciones; talle arrugado, sosteniendo los
extremos del encaje drapeado cogido á los hombros con una roseta de gasa.
FIG. 4 -Traje de seda blanca adornado con
bieses de terciopelo azul pálido y franjas de
encaje; la falda. lleva un canesú y delantero
aplegadillado, terminando en un volante;ma.ngas a l codo, donde se alternan los bieses y
franjas.
Fm. 5.-Traje de crespón de china blanco
adornado con piezas bordadas de encaje; l~
falda, con canesú fruncido, va cercada por dos
hileras de bandas aplegadilla.das.
FIG. 6.- Vestido de chifónnegro; la. fa.ldaiJ:¡.

y

FIGURÍN

3.

FlGURIN 5,

FIGURÍN 9.

�EL MUNDO llUSTRADO
ta.do es la orto_doxa, pasan P?r las calles los
«popes&gt; revestidos, en carrua.Jes ataviados con
lujosas cabalgaduras; los conductores y lacayos llevan la cabeza. descubierta, y los corceles, ata:aja.dos á la. manera. moscovita lucen
arreos llenos de campanillas.
'
Al paso de uno de estos carruajes, la gen\e
se arrodilla humildemente y entona los cánticos sagrados; los militares saludan y se apartan todos del camino que ha. llevar el carruaje, á. quien espera, lleno de anhelos, un enfermo grave. El espectáculo es inolvidable.

ECOS DE TODO EL MUNDO
Loe trMtado-. anrlotlbetau10M.-Nob111 y fl'cnR de Ja.

Gran Gu-,rra...-Una. CMUt1~ tHmtn:1.oioullol
en 1t..11...

L

OS sangrientos dramas que á. diario se
suceden en los campos antes solitarios
de Mandchuria, han desviado la atención del
mundo, especialmeotP. del mundo político, de
los sucesos que en el Tibethan comenzado µor
la marcha avante del Coronel Younghusband,
terminando, como era de esperarse, por la firma de un tratado, en el Poltala de Lasa,
mediante el cual los mandarines que obran en
nombre y por poder del Dalai Lama, acer•
tan los términos impuestos por los súbditos
de S. M. Británica y se comprometen á seguir
en lo futuro una política. de paz, amistad y
comercio con sus poderosos vecinos del Sur.
En pueblos tan conserva.dores, tan tradicionales como el tibetano, un tratado por el que
se reconoce claramente y sin ambages la poderosa influencia desarrollada por una nación,
no !.o lamente extraña, sino basta enemiga,
tiene que dejar huellas profundísimas. El
Dalai-Lama, Á. 1a aproximación de la misión
del General McDonald, temeroso de caer en
manos extranjeras, se fugó, dejando abandonados los nPgocios ~emisacros y semiprofanos
de su incumbencia. Quedó en su lugar el man-

***

Toda Italia se ha conmovido con el «asunto
Bonmartioh, que acaba de ser llavado á jura-

Un santo "Icono" en su camino por las calles de Moskow hácia
la casa de un moribundo.

pe &gt; y Pn plena lucha, en los desolados campo's de Mandchuria, encuentra. oportu_niuad d_e
destinar algunos minutos á sus pt·áct1ca.s rehgiosa.s.
.
En Europa., en Moskou, entre tanto, se erigen «íconos&gt; en las plazas públicas, en medi_o
de regocijos populare_s, p_ara celebrar.el amversa!·io lle la emaac1µac1ón de los siervos,
decretada por el Zar Alejandro III. Toda la
pomµa litúrgica de la Iglesia Ortodoxa luce
en tales celt:bracioaes; e! pueblo viste de ga-

La expedlci6n al Tibet.- Flrma del tratado anglo-motar.o

en el Poltala de lhusa.

El proceso Bonm.rtini.-la jaula de segHid&amp;d, en que se coloca á los acJsados en las audiencias.

daría tibetano de mayor prestigio, Te- RimPoché, que ha firmado el tratado, en su nombre propio y en nombre del Dalai-Lama, poniendo al documento el visto bueno, en el nombre del gobierno chino, nominalmente propietario dt:l Tibet, el embajador especialmente
enviado para el caso.
El Poltala de Lasa es el edificio sagrado
· al que acuden los fieles del Budismo en pere~rinacion~s numerosas, y la. cerem"oia de la
firma del tratado debe haber sido sensacional,
tanto como ha sido decorativa; los dos funcionarios mon¡!oles ostenta.bi;n sus tra.jE s de
lujo; McDonald y Youaghusband porta.bao
los uniforme!! de gala de sus altos empleos mi•
litares. Y á esto hay que agregar el esplendvr
del recinto y de los trajes de todos los toncurreotes y la seria expectativa dibujada en lus
semblantes. El trata.do fué firmado y sellado
por ambas partes contratantes; se hicierou
cinco copia.s, en los dos idiomas; se ex¡&gt;Jicó á.
los funcionarios presentes la alta trascendencia y la importancia suma del exa~to cumplimiento Je tal tratado. Fioalmentt&gt;, se sirvió un
refrigP.i-io en el que se brindó por la salud de
S. M. Británica.

la, y hasta llega á olvidar los sufrimientos
q u~ la. guerra le ha producido.
Existe también la costumbre, en toda Rusia, de llevar á. la cabecera de los moribundos un &lt;ícono&gt; sagraclo, como en los países
católicos se lleva el «Viático&gt; en iguales circunstancias. Como en Rusia la religión de es-

do, después de uno. lenta averiguaclóo judicial.
El 27 de agosto de 1902, la policía encontró
muerto en una habitación de alquiler, en una
ca'&lt;a de huéspedes, al conde Francisco Bonmartiai, muy conocido en aquella nación, y
especialmente en Turín. Se creyó ea un principio que se trataba. de algún incidente siniestro, relacionado' con alguna pasión ilegítima
del conde. No estaba en buenas relacit,nes el
conde coa su mujer, Linda Murri, enferma
siempre, bist6rica, algo depra,uda y ral,iosa.
Se hacían !.as pesquisas encamlmidas al dei·
cubrimiento de los asesinos de Bonmartiai,
cuando se presentó ante el juez el suegro, padre de Linda, declarando que sabía era el asesino de Bonmartini su hijo, cuí'iado del occiso, y Rmante de la sirvienta. de Linda. Ln. con·
desa Bonmartini misma sostenía. relaciones
coa un médico, el Dr. Sechi, que, según parece, había iat.PrvPaido algo en la consumación
dPI cri mt&gt;n. El lío se presta. á excitar la atención tlel µúb lico: Bonmartini llevaba una vi•
d,1, depravada; su esposa tenía un amante mé·
r.ico, que era a~igo oel cuñado, qua á su vez
er:i. amante de la criada de Lidia.

La más hermosa Colonia no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo' de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo_ en esta Colonia. Siendo es~e
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos gue para fines del presente año, todo~ los lotes habran s1do
tomados, y dentro de unos cinco años, est~ lugar será el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
. .
Creemos que en un tiempo no muy remoto,_M~xico llegará á ocupar ~a primer~ fila por sus ~d1ficios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaJa natural, que no gozan otras capitales: s~lud y cultur_a.
Continuamos vendiendo lotes baJO nuestro mismo
plan, es decir, veinte por cienrto al contado r, el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después d~ que se hayan concluído: calles _de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un siste-ma completo de agua.
¿,Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para marores informes, dirigirse á

***

La guerra. en Ocien te ha puesto de relieve la
religiosidad del pue~l&lt;? m_oscovita, no mrnot·
por cierto que la relig1os1dad de sus antal!O·
uistas los ja.pooeses, µor -más que tan disímbolas sean las dos religiones profesadas por
los enemigos de hoy. El japonés jamás sale al
servicio militar sin haber hecho sus oraciones en el templo sbiotoísta ó budista, según
sea su religión. En pleno _campo de ~a talla, el
bonzo nipón luce sus traJes talares mmacula•los y las ceremonias religiosas se repiten en
tod~s los momentos de respiro concedidos al
ejército.
. .
El ruso por su parte, tiene el sent1m1ento
religioso 'en todo su vigor; va también a._l templo antes de partir para. la guerra; Jamás
abandona. el &lt;sar.to ícono&gt;, bendito por el «po-

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Año XI.-Tomo 11.-Núm. 22.
Noviembre 27 de 1904.

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L UNDO LUST~ADO
: Año XL-Tomo II.-Número 22.

AL

MEXICO, NOVIEMBRE 27 de 1904.

Garanta: LUIS REYES SPINDOLA,

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Secretario de Redacci6n: José (i6mez Urarte.

Registrado como ar ticulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Concurso literario</name>
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Año XL-Tomo II.-Número 20.

M~XICO, NOVIEMBRE 13 de 1904.

Dtnctor: lle. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Bennte: LUIS REYES SPINOOU

Secretari-0 de Redacción: José Gómez Urarte.

Registrado como articulo d e segunda clase, en 3 de Xovlembre de 1894.

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Departamento de Géneros de Lana para Vestidos

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Tbeodore Roosevelt,
erecto Pre1,ldente de los estados Unidos, el d¡a s del actual.

�EL MUNDO llUSTRADO

La Prensa se corrige con la Prensa
Dt la dlsmión nact la luz

Í:. ORR.EN en el mundo como moneda corriente

U

y de buena. ley, multitud de aforismos &lt;indiscutibles&gt; y de verdades &lt;inatacables&gt; que
lo mismo pueden serciertas de un lado que fa.Isas del otro y que, como armas de dos filos,lo
mismo son tajantes del lado del pro que del
lado del contra..
Tal pasa con aquel que dice: &lt;La. Prensa se
corrige con la Prensa&gt; y con su correlativo:
&lt;De la discusión nace la luz&gt;. La experiencia,
palpable, tangible, inexorable, ha dado en
tierra con muchos tle esos frutos de la sabiduría de las naciones, entre ellos, con el que sir·
vió de premisa y de fundamento á la políti'la
quietista y de aislamiento de ciertos de nuest ros Gobiernos que profesaban como un ar•
tículo de fe que: &lt;Entre l a fuerza y la debilidad debe mediar el desierto&gt;. Los ferrocarri ·
les han dado buena cuenta de ese axioma de
cemento armado, al parecer irrefutable é in·
discutible, probando que no hay peor debili·
dad que el aislamiento, y que la.comunidad de
intereses con el fuerte es fuerza y de las mayores.
En cuanto á que cLa Prensa. se corrige con
la. Prensa&gt;, será lo que ta.se un sastre y según
se cuente. Dígalo si no Francia, que cuenta, á
la vez, con la Prensa. más sen.is.ta y la más
procaz, y en donde, al lado de e Le Journal de
Debats&gt;, de la &lt;Revue de deux Mondes&gt; y del
moderno «Fígaro&gt;, florecen infinidad de hojas
volantes de &lt;chanta.ge&gt;, de escándalo y de virulenta pasión, verdaderas Mesalinas figurando al pa.r que Cornelia. madre de los Gra.·
COS ,

Y lo mismo, cmutatis mutandis&gt;, pasa. en todas partes, un poco menos en fos países anglosajones que en las naciones de origen la.ti-

no; pero, en rigor, lo mismo cen la Gaceta. de
Francfort que los periódicos de Bebel,y con la.
cNovoe Vremia.&gt; y las hojas nihilistas rusas.
Con el tiempo, á la. larga., hay algo que la
Prensa. corr:ge á la Prensa, sus errores; que,
en cuanto á sus vicios, nada más impotente
que la primera para traer al buen camino á la
segunda. Y a.un en punto á errores, la verdad
de las cosas es, no que la una corrija los extravíos de la otra, sino que ésta, lo que en
realidad enmienda, son los yerros, Ja,¡; ofuscaciones y las tomarías que al público inculca
aquel!:,.
Y esto nos retrotrae como de la roano á considerar el aforismo: &lt;De la discusión nace la
luz&gt;.
¿La. luz para quién? ¿Para los que discuten?
No se ha. da.do el ca.so; no existe ejemplo en la.
historia, no hay a.na.les, ni crónicas, ni papirus, ni monumentos, ni inscripciones, ni jeroglíficos, ni códices que dejen sospechar siquie·
ra. que de dos que discuten , el uno ha.ya. je.más
ilustrado, ni menos aún convencido a.l otro.
Esquines permanecía frío como un granizo
ante I a candente eloci;enci a de Demóstenes; Ca.tiiina, impávido, abrnrbía su rapé ante el volcánico cQuousquetandem&gt;de Cicerón ;Mira.bea.u
daba. chispa y hasta. despedía rayos, porque
contaba. con •a.s galerías, y Gamb~tta era ba.11tante hábil para. reforzar con las protestas de
sus adversarios las ovaciones que le improvisaban de antemano sus amigos. Pero que Juan
ha.ya. jamás convencido á Pedro de a.lgo,en discusión franca, cuerpo á cuerpo y frente á frente; que haya. habido un pa.r de labios humanos
que, después de una polémica, por kilométrica que se la suponga y documentada., hayan
exhala.do, siquiera sea. como un suspfro, un:
&lt;Tiene Ud. razón&gt;,eso lo niego rotundamente y
me apoyan testigos incontables y mayores de
toda excepclón,enke los que no citaré más que
á Forster y á O.Me.tías Romero,á la. Mitra de
México y á D José J. Terrazas.
Por manera que si el aforismo á que me ven-

go refiriendo quisiera decir que &lt;De la dis.;usión nace la. luz&gt; para los contendientes, para. los ccha.mpions&gt;, para los &lt;leaders&gt;, me levantaría. como un solo hombre para oponer mi
veto, para protestar y declamar contra afirmación ta.n audaz como infundada.
Y podría, por el contrario, probar victoriosamente que la discusión no conduce, más que
á la testarudez, al encapricha.miento, al fanatismo, á la ceguedad, que es lo ciontra.do dela
luz, á los dilettantis de un pro ó de un contra.
cualesquiera.
Estoy cansado de verlo y de experimentarlo
llD cabeza. propia y ajena, y na.da me sorprende menos cuando · incurro en la debilidad de
polemizar, que verá mi adversa.río, acorralado y sin salida., defender contra mí y con insólito ardor la tesis misma que con ardor insól 1to sostenía yo dos horas antes contra él.
Y es que la discusión es, para los hombres
de nuestra raza y de nuestro temperamento, uc
placer de dioses, una. virtuosida.d csui ¡z-éoeris&gt;,
un &lt;sport&gt; intelectual a.nálogo al foot• ball,
algo de grato y de bello por sí mismo, sin utilidad y sin finalidad, que se practica por higiene para conciliar el sueño y regularizar la.
digestión, gimnasia. sueca, en suma, que en sí
misma nada enseña. y á nada conduce, pero que
nos a.diestra y fortalece para. a.tenienses,ya. que
no para fenicios, que nos prepara, acaso, más
para. Biza.ocio que para Manchester ó Chicago,
y que nos expone á que la invasión de Mabomet nos sorprenda, sin convencernos los unos
á los otro;,, por lo demás, discutiendo los misteriosos orígenes de la. luz increada del Monte Tabor.
¡Y decir que yo be sido polemhta de raza y
de sangre,y que he aburrido á mis caras a.mista.des con mis objeciones, mis distingos y mis
reducciones al absurdo!
¡Señor, pequé, como todos mis conciudadanos! ¡Pero que el impecable me tire la primer&amp;
piedra!
DR. M . FLORES.

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E

L viento es un vagabundo impenitente;
también, un malabarista. y prestidi·
gitador que bien podría. ganarse la vida. en ferias y en plazuelas excéntricas,
ante la estática. admiración de mocosos y plebes abigarra.das. En los pliegues de su ancha
túnica inconsútil lleva. muchos misterios y secretos. ¡Ha. corrido tanto por el mundo!
El viento es un Judío Errante cuya. maldición nos es desconocida; es un eterno ambulante, poseído del vértigo del desplaza.miento,
que azota sus miembros impalpables en todas
las paredes y finge lamentos en todos los rincones sombríos. E:1 un presdigita.dor hábil
que convierte en angustioso grito de auxilio
el funerario canto de la.s a.ves nocturnas y sa·
be los secretos de todos los países, de todas la.s
provincias, de todos los hogares y de todos
los corazones.
Porque el viento recorre, hace muchos siglos,
de uno ~ otro polo y del Oriente a.l Occidente,
la. tierra en que moramos, y ha. visto nacer, y
progresar, y desarrollarse y pei:ecer las grandes civilizaciones. En la. amplia túnica del
viento flotan aún los gritos de fiera herida. de
los &lt;bárbaros del Norte&gt;, en cuyo cuerpo, cubierto de vellos dorados, las armas del ciuda•
dano romano abrían una puerta á la sangre,
plebeya y roja; ha escucha.do en las calcina.das soledades del Asia. los cantos llenos de
melancólica. ternura de los cautivos de Babilonia; se ha internado en les sombríos templos
de Sera.pis, y ha. visto sonreír á 1os sacerdotes
silenciosamente, bajo la.. aguda. mirada. de 1»us
ojos negros . . . . . .

es,

•·*

En la noche callada,· florecida de luna, en
cuya corola. de alabastro translúcido se embriagan de luz, como luciérnagas de oro, la.s
estrellas; en el silencio, bajo la impasible mirada. secular de los cielos, el viento desata sus
traíllas, y husmea en los rincones obscuros.
Sus lamentos crispan los miembros sacudidos
por el pavor; fingen la. queja. endemoniada. de
un espíritu que vaga, &lt;sin hogar en el cielo,
ni en la. tierra.&gt;, y recoge piadosa.mente tod0s
los rumores que la noche engendra, para elaborar con ellos pa.la.bra.s de un idioma. proféti·
co y desconocido.
En la soledad blanquísima de la. :ioche árti•
ca., el viento recorre la glacial estepa., hasta.
sororender el secreto eterno de la nieve. Los
audaces que penetra.o á la. vedada. región, cu aedo el viento lE.&gt;s ha.ce, en la. noche prolongada.,
sus confidencias, sienten cómo el vértigo golpea. a.compasadamente sus sienes; la muerte,

la misericordiosa., cristaliza, á laii veces, los
ensueños que el viento ha. iniciado en la imaginación del hombre. Cuando baja á las.lati·
tudes donde el sol mira. bondadosnmente los
árboles doblados bajo el peso de la fruta su·
cu lenta. y sacarina; cuando por la calcinada.
manigua. pasa silbando su estribillo monóto·
no, los enfermos, los a.ocia.nos, los débiles,
los niños, presienten la trascendencia. de sus
ca.ricias. A sus oídos narra la. misteriosa leyenda que constituye el secreto de las nieves,
recogido en las regiones donde el oso blanco
se a.gazapa, como un milagroso copo de nieve
vi va, y los tristes, los ancianos, los débiles,
los enfermos, se duermen apaciblemente, arrullados por la canción, que se va debilitando
lentamente en la. lejanía. luminosa., donde la
muerte, la misericordiosa., finge vago.s mirajes
estelares.

*

* * predilecta. del vienEl Otofio es la. estación
to; mientras llega el frío, con sus mil saetas
microscópicas, llena la aljaba. de cristalinas
flechas, á monologar su embrollada. parlería.,
envuelto en la niebla deformante; mientras el
Invierno despoja pacientemente los árboles y
sacude el plumón inmaculado de todos los ángeles sobre la tierra. aterida, el viento tiene
absoluto dominio sobre nuestro planeta. El
viento prepara el camino que ha de recorrer
con pasos silenciosos el frío, y deposita poco
á poco el polvo bajo el cual han de dormir,
en la. estación vecina, todos los predilectos de
la. nieve, todos aquellos en cuyas venas la
sangre se cuaja lentamente, y que sienten en
sus miembros ateridos la mordedura de la. enfermedad, precursora de 1a muerte. Los nii!os
los ancianos, los débiles, los tristes, recibe~
la-visita del tiempo como la. del Precursor aohela&lt;!o, tras del cual ha. de aparecer, toda ternuras eternas y toda. temblorosas caricias
Nuestra. Señora. del Olvido Eterno....
'
***

Comieuzan ya. á prepararse las fiestas decembrina.s con las cua.res habrá de celebrarse
la. toma. de posesión del señor Presidente. Poco á poco estas 5.esta.s, modestas hace veiote
años, ha.n venido tomando incremento y auge
hasta ser las predilectas, las espera.das cad~
cuatrienio. Porque es tanto y tan grande'el caríñoso respeto que el solo nombre del actual
Presidente inspira, que cualquier esfuerzo encaminado á honrar el nombre glorioso del caudillo, tiene de antemano asegurado el éxito.
Desde el industria.! modesto, que ha visto
crecer su fortuna y ha presenciado la. educación de sus pequeil.os a.l abrigo maternal de la.
pa.:r., hasta. el prócer que nunca. soñó en sus
mocedades revolucionarias, llegar á l~s destinos supremos que sólo el progreso del país

hace vía.bles, todos, los humildes al lado de los
altivos, los que se interesan por la. ·c osa. pública y los que solamente a.tienden á su prosperi•
dad persona.!, todos sienten al impulso inevitable de admiración y respeto que se traduce
en sus labios por una. alabanza a.1 Grande
Hombre de México.
Las ·generaciones jóvenes son generalmente
altivas, hasta el orgullo hiperestesiado y loco;
revolucionarias, más por inercia que por perversidad, más por ignorancia que por instinto;
son la.s generaciones que desbaratan la. obra.
lentamente asegurada por los viejos, y sin em•
bargo, entre nosotros el elemento joven, lo
mismo que el elemento anciano, el ·estudiante
que gritaba mueras á toco gobierno ha.ce vein•
te ai!os y el veterano que presenció-y como
una. vaga. pesadilla lo recuerda-el tiempo ya
para siempre ido, todos se unen en un grupo
compacto para rendir homenaje a.l homhre que
supo hacer una. nación con los disímbolos elementos disgrega.dos que le entregaran sus predecesores; que supo hacer un crédito, sacán•
dolo de la. bancarrota, y que ha sabido hacer
ciudadanos donde solamente enemigos cordiales se entremataban.
Es por eso que las fiestas decembrina.s son
significativas, más que cualesquiera otras, por
su sinceridad, por su cordialidad, por su uni•
versalidad que en vano buscaríamos en otros
festejos ó en países distintos del nuestro.

*
**

.

Por desgracia,Novelli, el actor maravilloso
que ha levantado un trono en el tablado, para.
lucir la majestad de su talento, no podrá estar
entre nosotros sino el afio que viene. Circuos·
ta.ocias aflictivas-la gravísima. enfermedad de
eu esposa., 1-a genial Oiga. Gianini-le impedi•
rán cumplir el compromiso contraído previa.mente. Es de sentirse¡ pero si se logra. que le
veamos, la plena satisfacción que nos ca.use
será suficiente para. resarcirnos plenamente de
tan 1a. rga espera..
La compañía de ópera de Arbeu ha logrado
salvar la. temporada, por el único medio posible: el estudio tenaz de algunas obras, quefor·
marán un repertorio, ya. que el que tra.íar. era.
tan escaso.
Hemos tenido una cManón&gt; que ha. gusta.do
mucho y que en gran parte ba. tenido éxito debido á la. intervención inteligente de la Ber•
lendi, consuma.da. actriz cuya garganta. es
un maravilloso órgano. Se nos ofrece, en un
abono próximo, 1~ obra &lt;La. Cabrera&gt;, que
tiene ya. conquista.do un lugar predilecto en
Is. crítica. europea y que aún no conocemos.
Ojalá pueda la. empresa. cumplir ta.o grata. esperanza. de los diletta.nt!. Hay que esperarlo,
&lt;para mayor gloria del arte&gt;.
ANTENOR LEdCANO,

LA ULTIMA OUERRA
I
RES habían sido las grandes revoluciones
de que se tenía noticia.: laque pudiéramos
llamar Revolución Cristiana., que en modo tal modificó la sociedad y la. vida. en todo
el haz de la tierra; la R evolución Francesa,
que, eminentemente justiciera, vino, á cercén
de guillotina, á igual a.r derechos y cabezas, y
la. Revolución Socialista, la más reciente de
todas, aunque remontaba al año dos mil treinta. de la era cristiana. Inútil sería insistir sobre el horror y la universalidad de esta última. revolución, que conmovió la. tierra hasta
en sus cimientos y que de una. manera. tan radical reformó ideas, condiciones, costumbres,
partiendo en dos el tiempo, de suerte que en
a.delante ya no pudo decirse sino: Antes de la
Revolución Social; después de la. Revolución
Social. Sólo haremos not:¡.r que hasta. la propia. fisonomía. de la especie, merced á esta.
gran conmoción, se modificó en cierto modo.
Cuéota.se, en efecto, que antes de la revolución
había., sobre todo en los últimos ail.os que la.
precedieron, ciertos signos muy visibles que
distinguían físicameúte á la.s clases llamadas
entonces privilegia.das, de los proletarios, á
saber: las manos de los individues de las primeras, sobre todo de las mujeres, tenían dedos afilados, largos,de una. delicadeza. superior a.! pétalo de un jazmín, en tanto que las
manos de los proletarios, fuera de su nobble aspereza y del espesor exagerado de
sus dedos, solían tener seis de éstos en la.
diestra, encontrándose el sexto (un poco rudimentario 4 decir verdad y más bien formado
por una. callosidad semiarticulada) entre el
pulgar y el indice, generalmente. Otras mu. cba.s marcas delataban, á lo que se cuenta, la
diferencia de las clases y mucho temeríamos
fatigar la paciencia del lector, enumerándolas. Sólo diremos que los gremios de conductores de vehículos y locomóviles de cualquier
género, ta.les como aeronaves, aerociclos,
automóviles, expresos magnéticos, directísimos tra.nsetéreolunares, etc., cuya. caracte•
rística en el trabajo era. la perpetua inmovilidad de piernas, habían llega.do á la atrofia.
absoluta de éstas, al grado de que, termina.das
sus ta.rea.•, se diri¡z-ían á sus do!Dicilios en peq ueitos carros eléctricos, especiales, usando
de ellos para cualquier tra?Jslación personal.
La Revolución Social había empero cambiado
de ta.! suerte la. condición humana., que todas
estas características fueron dasa.pareciendo
en el transcurso de los siglos, y en el ail.o tres
mil quinientos dos de la. Nueva Era ( ó sea cinco mil quinientos treinta. y dos de la. era crisUa.na), no quedaba ni un vestigio de tal des-

C

igualdad dolorosa entre los miembros de la
humanidad.
La. Revolución Social se maduró, no hay
niño de escuela que no lo sepa, con la anticipación de muchos siglos. En realidad la·Revolución Francesa la preparó; fué el segundo
eslabón de la. cadena de progresos y de liberta.des, que empezó con la. Revolución Cristia. na.; pero hasta. el siglo diez y nueve de la vieja. era, empezó á definirse el movimiento unánime de los hombres hacia la igualdad. El
ai!o de la era cristiana mil novecientos cincuenta, murió el último rey, un rey del extremo oriente, visto como una positiva. curiosidad por los hombres de aquel tiempo. Euro·
pa., que según la predicción de un gran capitán (á decir verdad, considerado hoy por muchos historia.dores como un persona.je mítico),
en los comienzos del siglo veinte ( post J. C.)
&lt;tendría que ser republicana ó cosaca&gt;, se
convirtió, en efecto, en el ai!o de mil novecientos catorce, en los «Estados Unidos de Europa&gt;, Federación creada á imagen y semejanza
de los Esta.dos Unidos de América (cuyo re•
cuerdo en los anales de la humanidad ha. sido
tan brillante y que en aquel entonces ejercían
en los destinos del viejo continente una. influencia omnímod11,).
II
Pero no divaguemos: ya. hemos usado más
de tres cilindros de fonotelerradiógrafo en pensar estas reminiscencias (1), y no llegamos
aún al punto capital de nuestra. narración.
Como decíamos al principio, tres habían sido !11,s grandes revoluciones de que se tenía.
noticia.; pero la humanidad, acostumbrada á
una paz y á una estabilidad inconmovibles,
a.sí en el terreno científico, merced á lo definitivo de los principios conquistados, como en
el terreno social, gracias á la maravillosa. sabiduría de las leyes y á. la alta moralidad de
las costumbres, había perdido basta. la. noción
de lo que era vigilancia. y cautela, y á pesar de
su aprendiza.je dt&gt; sangre, tan largo, no sospechaba. los terribles acontecimientos que estaban á punto de producirse.
La ignorancia.del inmensocomplotque se fraguaba. en todas pa.rtes,se explica,por lo demás,
perfectamente, por varias razones: en primer
lugar, el lenguaje hablado por los animales,
lenguaje primitivo, pero ya.expresivo y bello,
era. conocido de muy pocos hombres, y esto se
comprende: los seres vivientes estaban divididos entonces en dos únicas porciones: los
hombr3s, la clase superior, la &lt;élite&gt;, como si
dijéramos, del planeta, iguales todos en derechos y casi, casi en intelectualidad, y los animales, humanidad inferior que iba progresando muy lentamente á través de los milenarios,
pero •¡ue se encontraba. en aquel entonces, por
lo que ve á los mamíferos, sobre todo, en ciertas condiciones de perfectibilidad relativa.
(1) Las vibraciones del cerebro al pensar, se comunicaban
directamente 11. un l't'gistrador especial que á. su vez lll!l transmitta. á su destino Hov se ha. reformado por completo este
aparato.

muy aprecia.bles. Ahora hien, la &lt;élite&gt;, el
hombre, hubiera juzgado indecoroso para su
dignidad aprender cualquiera. de los dialectos
animales, llamados &lt;inferiores&gt;.
En segundo lugar, la separación entre ambas porciones de la humanidad, era completa;
pues aun cuando cada. familia de hombres alojaba. en su habitación propia. á dos ó tres animales que ejecutaban todos los servicios, hasta los más pesados, como los de la cocina.
(preparación de pastillas é inJecciones de jugos), el aseo de la casa, el cultivo de la. tierra, etc., no era. común tratar con ellos, sino
para darles órdenes en el idioma patricio, ó
sea el del hombre, que todos ellos aprendían.
En tercer lugar, la dulzura del yugo á que se
les tenía. sujetos, la holgura relativa. cte sus
recreos, les daba. tiempo de conspirar tranquilamente, sobre todo en sus centros de reunión,
los días de descanso, centros á los que era raro que concurriese hombre alguno.

III
¿Cuales fueron las ca.usas determin.antes de
esta. cuarta revolución, la última (así lo espero) de la.s que ha.n ensangrentado el planeta?
En tesis general, las mismas que ocasionaron
la Revolución Francesa., las mismas que ocasionaron la. Revolución Social, Jas mismas
que ha.n ocasionado, puede decirse, todas las
revoluciones: viejas hambres, viejos odios hereditarios, la. tendencia á la igualdad de prerrogativas y de derechos, y la. aspiración á, lo
mejor, latente enel alma de todos los seres ....
Los animales no podían quejarse por· cierto:
el hombre era para ellos paternal, muy más
paternal de lo que lo fueron para el proletario los grandes seil.ores después de la. Revolución Francesa. Obligábalos á desempeñar tareas·relati vamente rudas, es cierto; porque él,
por la. excelencia. de su naturaleza., se dedicaba de preferencia. á la contemplación; mas un
intercambio noble y aun magnánimo, recompensaba estos. trabajos con relativas comodidades y placeres. Empero, por una. parte el
odio atávico de que hablamos, acumula.do en
tantos siglos de malos tratamientos, y por otra
el anhelo, quizá justo ya, de reposo y de mando, determinaban aquella. pugna. que iba á hacer época. en lc,s a.na.les del mundo.
Para. que los que oyen esta historia puedan
darse una. cuenta más exacta y más pintoresca, si vale la palabra.1 de los hechos que precedieron á la revolucion, á la rebelión debiéramos decir, de los anima.les contra. el hombre,
vamos á hacerlos asistirá una. de ta.nta.s asambleas secretas que se convocaban para d~nir
el programa de la tremenda. pugna, asamblea.
efectuada. en México, uno de los grandes focos
directores y que cumpliendo la profecía de un
viejo sabio del siglo diez y nueve, llamado
Eliseo Reclus, se había convertido, por su posición geográfica. en la. medianfa de América.
y entre los dos grandes océanos, en el centro
del mundo.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
Había en la falda. del Ajusco, á donde llegaba.o los últimos barrios de la ciuáad, un gimnasio para. mamíferos, en el que éstos se ,eunía.o los día.s de fiesta, y ca.si pega.do al gimnasio un grao salón de conciertos, muy frecuenta.do por los. mismos. .l!:n este salón? Cle
coo.diciooes a.c1~st1ca.s. perfectas_ y Cle amplitud
considera.ble, se efect uó el dom1ugo 3 ne agosto de cinco mil quinientos t reinta y dos, la.
a s amblea. en cuestión.
Presidía. Eq us Roberds, un c aballo muy hermoso por cierto, y el vrimer orador dó.slgoa.•
do era. un pr opagandista. célebre e_n 11.quel entonces Ca.o Ua.nis, peno d&amp; una 1ntt:11genc1a
nota.bl~, aunque muy exalt ado. Debo a.u ve,·tir
q ue en todas partes uel ,nuuuu repercu_tu·ía., co100 s i dijéramos, el dhicurso en cutisU~o, werced á tr ansmisores especi11.les que registraba.o
to da. vibración y la traosmití..n só lo á aquello,; q ue tenían 10s recepto1:e:1 co1·responC11tiute~, utilizando ciertas co1·1·1entes magnéticas;
11.para.tos éstos y a hoy en Clesuso, vu1· pocu
prácticos.
.
..
Cuando Ca.o Ca.nis se puso en ple para d1r1gir la. palabra. al auditol"io, oyéroose por todas partes r umores de a.pr obación.

IV
«Mis q ueridos h erma.nos, empezó Can Ca.nis:
&lt;L i,horadenues tra. delin! t i va hberación está
próxtma. A un s igno nuestro,centenares de milla.res de herma.nos se levant arán como una sot a.un..1,sa. v ca.erá.n sobre los hombres, sobre los
t ira.nos, •co,;i la rapidez de una. ')en &amp;ella. .l!:l
hombr.i de3a.p a.recerá. del haz del pla net a y
h a.3 ta. su huella desaparecerá con él. Entonces
s er.irnos nosotros dueños de la tierra, volver emos á serlo, mejor dicho, pues que pr imero
que na.die lo fuimos, en el al bor ue los milen a rios, antes de que el antropoide apareciese
en las florestas vírgenes y de que su a.uljido
de terror repercutiese en l as cavernas anees-

lión de los animales coutra el hombre, estallará, llenando de paror el uoiver~o y definiendo
la igualdad de todos los mamífer os que pueblan la tierra&gt; .. ..
Así habló Can Ca.nis y éste fué, según toda.a
las proba.bilidades,el último discurso pron•Jnciado antes de la espaotosa.coo llagra.ción que
relatamos.

tes y en cuyos ojos grandes y rizados ardía
una chispa extraña y misteriosa q ue_oue:.tros
padres no habían visto en otros OJus _en la
tierra. Aquellos monos eran débiles Y miserab les .... ¡Cuán fácil hubiera sido para nue~tros
abuelos gigantescos txterminarlos paras 1empre! . .. . y ue hecho, ¡cuántas veces, cuando la.
horda dvrmía en medio de la noche, protegida.
por el c laror parpadeante de sus hogueras,
una. manada de mamuts, espantada. por algún cataclismo, r ompía la débil valla ue lumb1·e y pasaba &lt;le la1·go triturando hues&lt;?s y
aplastando vidas; ó bien una turba de felinos
que acechaba la extincióu ue las hogueras,
una vez que su fuego custodio desaparecía, entraban a l c ampawento y se ofrecían un festín
de suculencia memorab!,-.... A pesar de tales
catást rofes, aquellos cuadrumanos, aquellas
bestezuelas frágiles de ojos misteriosvs, que
sabían encende1· el fuego, se multiplicaban, y
un día, día. nefasto para nosotros, á un macho
de la horda se le ocurrió, para defenderse,
echar mano de una rama de árbol, como hacía.o los gorilas, y aguzarla. con una piedra,
como los gorilas nunca soñaron hacerlo. Desde aquel día nuestro destino quedó fija.do en
la extstencia: el hombre habfa in ventado l a
máquina, y aquella estaca puntiaguda fué su
cetro, el cetro de rey que le daba la naturaleza ....
&lt;¿A qué recordar nuestros largos mileoari.os
de esclavitud,de dolor y de muerte? .... el hom-

.

--·:.

-~ . .."""

...... ...:-

/.

V

El mundo, be dicho, había ol vi dado ya. su
histeria. de dolor y de muerte; sus a rmamentos
se orinecían en los museos, se encontraba en
la época luminosa de la. serenidad y de la paz·
pero aquella guerra que duró diez aíl:os com~
el sitio de Troya, aquell a guer ra que no:había
tenido ni semejante ni paralelo por lo espantosa, aquella. guerra en la que se emplearon máquinas terribles, compar adas con las cuales
los proyectiles elé,1tricos, las grana da s henchidas de gases, los espantosos efectos del rádium
utilizado de mil maneras para dar muerte, Jaa
corrientes formidables de aire, los proyectiles
inyectores de microbios, los choques telepáti-

y

..-;
.

,;

.. ......
-"."

EN LA COSECHA

,.,,-,r-;,7-7.-

.•...•-···/

fJ /

apareci6 el vigor latino ante el vigor sajón
que se enseñoreó del mundo .... y el vigor sa:
jón desapareció ante la invasión eslava; ést a,
an te la invasión amarilla, que á su vez fué
arrollada por la invasión negra, y así de raza
en· raz a, de hegemonía en_ hegemonía, de pree·
minencia en preeminencia, de dominación en
dominació o_, el hombr~ llegó perfecto y augusto á los límites de la historia .... Su misión et·a
desaparecer , puesto que ;va ooera susceptible
por lo absoluto d~ su perfección, de perfeccio:
narse más . ... ¿Qmén podía substituirlo en el
imperio de l mundo'.-' ¿Qué raza nueva y vigorosa. podía reemplazarle en él? .. . . Los primeros
animales h umaniza.dos .... á los cuales tora ha
su t urno enel esceoal'io de los tiempos .... Vengan, ~u~s, en hor_a bueoa;á nosotros, Jleg!l.éios
á la d tv!Da seremdad de los espíritus completos y perfectos, no nos queda más que morir
dulcemente. Humanos son ellos y piadosos ser~n para. matarnos. Despt)és, :i su vez, perfecc10oados y serenos, morirnn para dejar su
puesto á n ueva¡¡ razas que hoy fermentan en el
seno obscur o aun de la animalidad inferior en
el misterio de un ¡!'éoesis activo é impenetrable .. .... Todo ello hasta que la vieja. llama del
sol ije extinga dulcementtl, basta que su enorme globo, ya obscuro, girando al rP&lt;ledor de
una estrell a. de la Constelación de Hércules
sea fecunda:do por vez J?rimera en el espacio
de su seno rnmenso surJan n uevaii humanidades ...... para que todo recomience!

.

Al pie de los ya rojns cafetales
Dispérsase una turba. de morenas
Festivas como el ritmo de sus ven'as
Ruidosas como un bando de turpial~s.

~~~

•'.

Y en tanto el Sol las ve como en crista.les
De las aguas de un mar de ondas serenas
Aligeras moverse cual sirenas
'
Q:ie bullen entre grutas de corales.

Ca.da arbusto, rasgada la bermeja.
Exuberante ramazón. se queja
En los suspiros del follaje enhiesto;
.

......

Y en u n temblor de carne dolorosa
Vierte un chorro de saogre l uminosa.
Que sa.lta. y corre empurpurando el cesto.

.... ~ w.

e,.. ., \

LUIS

CHURION.
EXPOSICIÓN Dl!l SAN LUIS MISSOURI.- INTERIOR DHL EDifl'ICIO DEL CANADÁ.

tra.l es . ¡Ahl todos llevamos en los glóbulos

de nuestr a sangre el recuerdo orgánico, si l a
frase se me permite, de aquellos tiempos benditos en que fuimos los reyes del mundo. Ento nces, el sol, enmarañado aún de llamas á la
s imple visti., enorme y tórrido, calentaba la
tierra con amor, en toda su superficie, y lfe los
bosques, de los mares, de los barrancos, de
los collados, se exhalaba un vaho espeso y tibio que convidaba á. l a. pereza y á la beatitud .
E l Mar divino fraguaba. y desbarataba aúo
s us archipiélagos inconsistentes, tejidos de
alg as y de madréporas; la cordillera lejana
humeaba por l as mil bocas de sus volcanes y
en l as noches una zona. ardienw, de un rojo
vi vo, le prestaba. una. gloria ex traña y temer osa. La Luna, todavía jo-.-en y lozana, estremecida. por el continuo bombardeo de sus cráteres, aparecía enorme y roja en el espacio y
á su luz misteriosa. surgía formidable de su
caverna. el león saepelius, el auroch erguía su
bosque de cuernos graciosos entre las breñas,
y el mamut cont-emplaba el perfil de las montañas, que le fingían el dorso de un compañero gigantesco. Los saurios volantes de las primeras épocas, los iguanodontes de breves cabezas y cuei:pos colosales, los megateriums
torpes y lentos, no sentían turbado su reposo
má s que por el rumor sonoro del mar genésico que fraguaba en sus entrafias el porvenir
del mundo ....
&lt;¡Cuán felices fueron nuestros padres enel indo caliente y piadoso de la tierra-de entonces,
envuelta en la suave cabellera de esmeralda
de sus vegetaciones inmensas, como una virgen que sale del baíl:ol. ... ¡ Cuán felices! .... A
sus rugidos, á. sus gritos inarticulados respondían sólo los ecos de las mon t aíl:a.s .. . . Pero un día. vieron aparecer con curiosidad, ent re l as mil variedades de cuadrumanos quepobl aban los bosques y los llena bao con sus chillidos desapacibles, una especie de monos rubios que más frecuentemente que los otros se
enderezaban y mantenían en posición vertical,
cuyo vello er a menos áspero, cuyas mandíbulas eran menos toscas, c uyos movimientos era.o
más suaves, más cadenciosos, más ondulan-

bre, no contento con condenarnos á. las más
rudas faenas, recompensadas con malos tratamientos, hacía de muchos de nosotros su man•
jar habitual,nos condenaba á. la v ivisección y
á martirios a.oálogos,y l as hecatombes seguían
á las hecatombes sin una protesta, sin un movimiento de piedad .... La. naturaleza, empero,
nos reservaba para más altqs destinos que el
de ser comidos- á. perpetuidad por nuestros tiranos . El pr ogre&amp;o, que es la condición de todo
lo que a.lienta., no nos exceptuaba. de su ley, y
á tra.vé3 de los siglos algo divino que había en
nuestros espíritus rudimentarios, un germen
luminoso de intelectualida.d, de humanidad futura, que á. veces llameaba dulcemente en los
ojos de mi abuelo el perro. á quien un sabio
llamaba en el siglo dieciocho (post J. C.) &lt;un
candidato á la humanidad&gt;, del caballo, del
elefante ó del mono, se iba desarrollando en
los senos más íntimos de nuestro ser,ba.sta que,
pasados siglos y siglos, floreció en indecihles
manifestaciones de vid a cerebral. ... El idioma.
surgió tímido, imperfecto, de nuestros labios;
el pensamiento se abrió como una celeste flor
en nuestras cabezas,y un día. pudp decirse que
ya no había brutos sobre la. tierra; por segunda. vez en e l curso de los tiempos, Dios pronunció un &lt;fíat&gt;, et bomo factus faib.
&lt;No vió el hombre con buenos ojos este paula.tino surgimiento de b11ma.nidad; mas hubo
de aceptar los hechos consumados,y no pudiendo extinguirla, optó por utilizarla. ... . Nuestra
esclavitud continuó, pues, y ha continuado bajo otra forma-: ya no se nos come, se nos trata
con aparente dulzura y consideración, se nos
abriga, se nos a loja, se nos llama á. participar,
en una. palabra, de todas las ventajas de l a vida social; pero el hombre continúa siendo
nuestro tutor, nos mide escrupulosa.meo tenuestros derechos . . .. y deja para nosotros la par.t e más ruda y penosa de todas las labores de
la vida . No somos libres, no somos amos, y
queremos ser amos y libres .. Por eso nos reunimos aquí hace mucho tiempo, por eso pensamos y maquinamos haee muchos siglos nuestra. emancipación, y por eso m•1y pronto la última. revolución del ple neta, el grito de rebe-

cos .... todos los factores de combate de que la
humanidad se servía. en los antiguos tiempos,
eran risibles juegos de nii!os; aq uella jluerra,
decimos, constituyó u n inopinado, nuevo, inenarrable aprendizaje de sangre .. . . . .
Los hombres, á pesar ds su astucia., fueron
sorprendidos en todos los ámbitos del plane•
ta, y el movimiento de los agresor es tuvo un
carácter tan unánime, tao certero, tan hábil,
tan formidable, que no hubo en ningún espíritu siquiera. l a posibilidad de prevenirlo . . ... .
Los animales maoejabc1n las máquinas de todos ¡réoeros que p r oveían á las necesidades de
los elegidos; la química era para.ellos emineo•
temen te familiar, pues que á di ar io ut ilizaban
sus secretos; ellos poseían además y vigila.bao
todos los almacenes de provisiones, ellos dirigían y utilizaba.o todos los vehículos ... . Imagínese, por lo ta.oto, lo quA debió ser aquella
pugna, que se libró en la tierra, en el mar y en
el aire . ... Lahumanidad estuvo á p unto de pe•
recer por completo; su fin absoluto lleg ó á
creerse sPguro (quién sabe si lo será. aú n) .. ..
y á la hora. en que yo, uno de los pocos hom·
bresque quPdao en el mundo, pienso ante el
foooteleradiógrafo estas líneas que no E~ si
concluiré, estas líneas incoherentes que quizá
mai'l.ana constituirán un utilísimo pedazo de
historia. .. .... para los humanizados del por"l'e•
nir, apenas si quedamos sobre el haz del pla•
neta unos cuantos centena.res de hombres, ignorantes de nuestro destino, desposeídos ya
de todo lo qi;e fué nuestro prestigio, nuestra
fuerza y nuestra gloria, inca.paces por n ues,ro
escaso número y á. pesar del incalculable poder
de nuestro espíritu, de reconquist ar el cetro
perdido, y llenos del secreto instinto que no
hace más que aumentar la.conducta cautelosa Y
enigmática. de nuestros vencedores, de que
tamos llamado!&lt; á morir todos, basta el úl..mo, de un modo misterioso, p ues que ella■
temen que un arbitrio propio de nues,ros
sob3ra.003 recursos espirituales nos llev~
otra vez, á. pesar de nuestro esca.so número, a
trono.de donde hemos sido despeñados .. ····
E'lta.ba. escrito así. . . . Los autóctonos de Euro•
pa desaparecieron ante el vigor l atino; de■•

~r

TIPOS Y COSTUMBRES NA CIONALE S.-LA SIEGA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

LA MUfRH Df JUAN BORGIA
I
Roma venal, la impúdica bacante
del oro, del placet· y laa espadas,
en cena bulliciosa y deslumbrante,
rompe en cantos de amor y carcajadas.
Todo lleno de rosas y frescura,
un jardín, escenario es de la orgía,
donde estalla triunfante la locura
abrazando á la erótica poesía.
En las miradas báquicos destellos
v mieles en los labios decidores,
¡ Juan y á César Borgia, hermanos bellos,
allí el deleite cúbrelos de flores.
Brilla cerca de Juan-doncel riente
que viste seda, púrpura y brocadoCésar, el gr:tn traidor resplandeciente
como un puñal de perlas recamado.
Con estrépito y pompa soberana
celebran, delirantes de alegría,
César su legación napolitana¡
J uan su rico ducado de Gandía.
Es César Borgia rutilante nido
en que acecha voraz cuervo insaciable:
jubón de seda y oro entretejido,
que encubre á una coraza impenetrable ....
Serenos y argentados son sus ojos
como las estivales noches puras,
y elocuentes sus finos labios rojos
de los besos de amantes hermosuras.
Su seductor olímpico semblante
disfraza, con sonrisas luminosas,
un corazón 1mls duro que el diamante,
donde rugen tragedias i&gt;spantosas.
Tranquila surca el festival espacio
su pupila, que hermosa resplandece;
en su pecho, un magnífico topacio
como el ojo de un tigre fosforece.
Aureas blondas y encajes cat·mesíes
su atlética flgura enseñorean,
y luce gran cadena de rubíes
que cual gatas de sangre centellean.
¡César Borgia satánico! alma fría
más que el granizo y, como el bronce, fuerte;
antro por donde pasa la sombría
ronda de los espectros de la muerte,
discurre en su interior: «Si no alentara
mi hermano, vallador de mi carrera,
al favor de la omnímoda tiara,
¡sobre imperios flotara mi bandera!. ... &gt;
De flautas y violines amplio coro
11stremece, en la cena, los sentidos ..
Bébese allí el Falerno en copas de oro,
donde se ven combates esculpidos . ...

N lJESTO PAÍS. -PLAZA DE J. RM AS DF. HEf!MOSILLO.
( Del álbum-directorio del Estado de Sonora, que se publicará pr6ximamente).

Cien antorchas prodigan sus fulgores,
cual rubias cabelleras desatadas,
y rectos cristalinos surtidores
relumbra?), en la noche, como espadas.
II
Roma duerme. Siniestro y quejumbroso
reloj en vieja torre da la una.
Se arrastra brillador y misterioso
el Tíber, al reflejo de la luna.
Hábil jinete, de antifaz cubierto,
en un cr.ballo de pujante bdo,
lleva -sobre el arzón á un hombre muerto,
que hunde en las aguas del famoso río.
El cadáver, ceñido de esplendente
traje de seda, púrpura y brocado,
mostraba audaz y tétrica la frente
y un cuerpo juvenil·apuñalado.
Aureas blond¡¡,s y encajes carmesíes
al jinete fatal enseñorean,
quien luce gran cadena de rubíes
que, cual gotas de sangre, centellean.
Vibra, á lo lejos, dulce serenata ...
La luna, en su radioso poderío,
semeja un puente de bruí'iida plata
sobre las ondas pérfidas del río.
MANUEL REINA.

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BFULLAN Te f!XITO

hoy en la mañana está anunciada la solemne distribución de premios á, los vencedores en la Exposición de Ganadería., abierta
en Coyoacán por la Sooiedad Anónima de Concursos y patrocinada por la Secretaría de Fomento.
El éxito alcanzado por la referida sociedad,
ha sido verdadet·amente satisfactorio; pues
pocas, muy pocas veces, se habrán visto reunidos en los establos de la Compañía, ejemplares tan hermosos y bien escogidos como los
que en esta ocasión fueron presentados por
nuestros principales ganaderos.
Entre los animales que formaron el contingente de ganado vacuno, son dignos de mencionarse por su corpulencia y hermosa lámina
el toro «Mosel&gt;, importado en el vientre de 1~
vaca,y de cincuenta y seis meses de edad, que
presentó el Sr. Juan Crespo, y obtuvo primer
premio; el &lt;León&gt;, toro suizo nacido en el
país, de treinta y seis meses de edad y perteneciente á la Negociación Agrícola de Xico,
premiado también; la &lt;Americana&gt;, vaca holandesa cruzada, de los Sres. Saldaí'Ia y Monterrubio; &lt;La Maravilk&gt;, vaca.suiza pura, de
nueve aí'Ios, que obtuvo el Premio de Honor,
y el «Duque&gt;, toro suizo nacido en el país, que
presentó la referida Negocia.ción de Xico, y,
que obtuvo Gran Premio.
Además de los ejemplares mencionados, llamaron también la. atención del público, por
BUll excelentes copdiciones, las becerras suizas
presentadas por el Sr. Crespo, y ei toro «Júpiter&gt;, ·holandés cruzado, de los Sres. Saldaí'Ia y Monterrubio.
Juntamente con las fotografías de los toros,
vacas y becerros mencionados, reproducimos
las de r•n gato, unos conejos y un chivo de Angora, enviados al Certamen por la señorita
Inés Mexía; las de uños borregos de raza Cotswold, presentados por el Sr. H. M. Mundy, y
la de el «Extremeñ.o&gt;, caballo andaluz ele raza.
pura, propiedad de la Negociación Agrícola.
de Xico.
El j arado calificador adjudicó distintas recompensas á los propietarios de los Pjemplares referidós, asf como á los demás expositores que contribuyeron al mayor lucimiento del
certamen.
·
El señor Presiden..te de la R.epública visitó
el día 3 el edi.ficio de la Expqsición, mostrándose muy complacido de los brillantes resultados que han obtenido los ganaderos, y de los
esfuerzos que la sociedad organizadora- desplegó para hacer que el certamen de este aí'Io
superara en importancia á. todos los de los af!.os
~nteriores,

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ARA

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LA EXPOSICION¡ DE GANADERIA

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NUESTIW PAlS,_;UNA !iUERTA EN JiERMOSILLO: CAPOR'l'ANI)()&gt; NARANJA•,

�Et MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRAD.O

11

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~' Toro " Mo$el" (prln,er prtmlo ). -2 ,

ºª'º de An~ora .- Toro " El 7.León"Caballo
( prim e r
" El

premio ).-• - ConeJo$ dt Angora.- ~. Becerras suizu,-6 . vaca

Extremeño.

" L.• Americana."

8 , Yaca " La Maravilla" (prim&amp;r pre mio }.- 9. Borrego de rua éotswold.- 10 . -Toro "El Duque" (guin premi.o.).--:cll. Bo{,:ego.\_ C..2_!,swold.- _12. C~lv_o de

--

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Angora.-13.. Toro " El Júpiter."

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

***

tas dmlonu en Estados

Unldos.- €1 triunfo de tbeodon ~oom,dt.-Uoto dt
confianza dd pueblo amtrlcano.- ta marcba futura de la administración.
Obscuridadts dt 1a diplomacia.- 1:ord [ansdownt y las declaraciones
del Primer ministro dd 0abinttt lnglés.- €1 Incidente del mar
dtl nortt.-lljabrá intm,enclón en ti conflicto rusolaponés?
-ta sume dt:Pumo Jlrturo.-tos combatientes frente á frente.

1'

PESAR de las grandes esperanzas que parecían abrigar los demócratas americanos por los resultados fina.les de la campa.!Ia.
electora.!; á pesar de la actitud un tanto agresiva. que asumieron
los «leaders&gt; del partido, denunciando ante el pueblo quién sabe qué
~

¿,Cuáles eran las diferencias fundamenta.les g11p sppa.ra.ban los principales artículos de las plataformas de Cbicago y de St. Louis? ¿cuáles
los matices de los dos partidos más importantes que por tanto tiempo se
ha.o sucedido en el poder? Sin duda. los que procPden de los rasgos más
salientes que han caracterizado la polftic11, seguida. por la. ilustre víctima. de Czolgotz en el &lt;Auditorium&gt; de Bu:fl'aln, y continua.da con firmeza. por su digno sucesor en la. Mansión del Ejecutivo. El resultado de
los comicios del martes, es la a.proba0ión más franca. y cabal de esa política, la. sanción más expresiva. de la. marcha da.da. á la nación por la
robusta. mano que empuja. por entre las sirtes del progreso, la. na.ve del
Esta.do, impulsa.da por vientos de prosperidad y de adelanto.
,:,Pero no hay ninguna. sombra. en ese cuadro ba.la¡a.dor: ¿No existen
los temores que ha.n anuncia.do Clevela.nd, Pa.rker y !0&lt;1 otros corifPOB
ilel partido vencido en los colegios electorales el día. 8? Quizá puerla. haberlas; a.ca.so sólo existen como crecion de l as luchas de partido;pero de
cualquier modo, el pueblo ha. da.do su voto inapelable, ha. pronunciado
su fa.llo decisivo, y la marcha. del país será la. misc:111, que ha sei!a.la.do
el Presidente Roosevelt en su actual administración. Tengamos como el
pueblo americano fe en la justificación de los hombres de Estado que lo
gobiernan.

***

Aún no se extingue la. profunda impresión que produjo PD el mundo
Pl discurso pronunciado en ocasión solemne por el Primer Ministro del
Gobierno britár&gt;icn, en una. reunión política. celebrada. á fines del pasado
mes Po Soutb11mpton,&lt;'uandootro discurso dicho en ocasión no meo os solemne,en Ia. tr·a.diciona.J fiesta. del Lord Mayor de Londres, viene á dar nuevos
rumbos á las rlificulta.rles que provocó entre Rusia y Gran Bre'.a!Ia. el des-

LA GUERRA 1'N ORIENTE.-ARTILLEROS RUSOS CAMBIANDO LA
POSICIÓN DE UN CARÓN DE CAMPARA. •

Tres semanas hace que los dos ejércitos contrarios, acampados á las
orillas del río Sbakbe, fortificando ca.da día más sus posiciones, esperan y eapera.n el ataque del &lt;'Ontrarin; y pai:an ,los días, y allí están
frente á freute, ain intentar ni Kuropatkine ni Oy ama. un movimiento que
parezca siquiera indicar el principio del combate, que aguardan todos
con ar.sía indecible.
Y entre tanto, el heroico Puerto Arturo, se sostiene á pesar de los
continuos bombardeos, á pesar de las obras de avance emprendidas lenta. pero sei?uramente por los sitia.dores. á pesar del a. escasez de víveres
v de municiones que se ha. de sentir de por fuerza en el interior de la.
fortaleza., después del prolongado sitio, á pesar de las enfermedades y
de las balas euemigas, que h11n de haber mermado mucho la. guarnición
que se defiende allí con heroísmo desesperado; la. fortaleza. se sostiene,
y los efectos de un largo y tremendo sitio se hac~n sentir pur todas partes en medio de los escombros humeantes de la ciudad ....
Quizá habremos de sa.b11r de nuevos y tremendos combates, antes de
que se dome la decisión de Rusia. para. proseguir la. guerra basta. recnbra.r su presti¡rio cercenado en la. campaila del ai!o que está para terminar, entre las llamas del incendio en Puerto Arturo y los hielos que ya.
comienza.o á cubrir con su blanco sudario los c11mpos manchúes, donde
dos poderosos ejércitos aguardan la. señal de la última espantosa. refriega. de la. presente campa!Ia.
LA GUERRA EN OBIENTE.-DESTACAMEN'IO EN RE'l'JRADA
Y CONVOY DE HElUDOS.

z. z. z.
Noviembre 10 de 1904
'

/

ton? ¿Cómo se compadecen todas esas promesas y gara.ntfa.s rusas con la
distinción concedida. al comandante de h, F:scuadra. del Báltico, promovido por orden expresa. del Czar a.l grado inmediato en la jerarquía. na.val, y con su nombra.miento honorífico de ayudante de Su Majestad el
Emperador de todas las Rusia.s?
Obscuridades de la diplomacia., se dirá: sí, obscuridades, pero que
dejan perplejo al que pretenda seguirla por sus intrinca.dos laberintos.

*•*
Pero en el mismo discurso del Ministro de Relaciones de la Gran
Bretaña. eneuéntra.se otro punto interesante, que marca. por modo osten·
sible ciertas tendencias á reprobar los medios toscos y bruta.les de la.
guerra, empleados para. dirimir las contiendas entre lo&lt;i pueblos, y el se·
ña.lado favor que ahora manifiesta el Gabin_ete de St. James a.l arbitraje entre las naciones. Y no es esto sólo; á través de las declaraciones de
Lord La.nsdowne se perciben fácilmente ciertas inclinaciones no muY. encubie1·ta.s á intervenir activamente en bien de la. paz, y como que se ha.- ceo indicaciones de que ya. es tiempo de que las potpncias dejen su fría
impasibilidad, ante el tremendo drama que se desarrolla. con perfiles dantescos en las remotas regiones de Ma.nchuria., ya. es tiempo de que las
naciones neutra.les, a.migas ó aliadas de los beligerantes, bagan pesar
algo más que su influencia platónica., p11ra. que cesen las espantosas es·
cenas de que ha. sido teatro el Extremo Oriente, donde milla.res y milla·
res de víctimas han caído en el campo de batalla., ó se han hundido en
las sombras frente á Puertc., Arturo, destrozadas por los perros, convertidos en bestias salvajes por el hambre feroz que á todos alcanza.. Oja·
lá sean ciertas estas presunciones. pues no son suficientemente claros
los conceptos de Lord La.nsdowoe para Psperar una. pronta. acción que
suspenda. las hostilidades y sea. el nuncio feliz del fin de la. terrible lucha..

LA GUERRA EN ORIENTE.-UN &lt;ALTO&gt;,

manejos ocultos entre los jefes del Comité Nscional Republicano y lo,
representantes de las grandes corporaciones financieras é industriales,
cargos que rechazó con vigoroza energía. el Presidente en carta dirigida.
á Mr. Pa.rker, candidato del partido democrático y mantenedor firme
de la. plataforma. a.proba.da en la. Convención de Cbicago; después de
una. grande expectación, el Presidente Rosevelt ha sido reelecto por una
a.bruma.dora. mayoría., que, segán dicen los últimos informes, no tiE&gt;ne
precedente en los fastos electorales de la. gran República., pues la. actitud del pueblo ha. sido tan marcada.mente favorable al candidato reoublica.no, que no puede menos de considerarse el resulta.do de los pasa.dos comicios como un gran voto de confianza. en la. administración qu'I
preside el célebre coronel de &lt;Rough Riders&gt; frente á Sa.nt.iago de Cuba., el antiguo Gobernador del importantísimo Estado de Nueva York,
e! Subsecretario de Guerra que trabajó en los prepara.ti vos dispuestos
por Me Kinley para la &lt;intervención neutral&gt; en la. lucha. de Cuba por
su independencia., intervenoión que ocasionó la guerra. blspa.noamericana y proporcionó á los Estados Unidos el dominio sobre Puerto Rico,
sus vastas posesiones de ultra.mar, y por la. llama.da. &lt;enmienda. Ple.ti&gt;,
su influencia indiscutible sobre la Perla. de las Antillas. Los trescientos
cuarenta. y tres votos á favor de Roosevelt, contra ciento treinta. y tres
obtenidos sola.mente por el Juez Pa.rker,significan,á no duda.r,cO'llO dice
un pel'iódico de Londres, la. continuación de la misma política, la. a.prouación de los medios emplea.dos y la. confianza. inmensa. que depositad pueblo americano en su distinguido mandatario.

EL GENERAL GRIP.ENBERG, NOMBRADO SEGUNDO JEFE Dil LAS FUERZA!:!
RUSAS EN MANCHURIA.

LA. GUERRA. EN ORIENT.E.-PA.SO DE UN VADO POR UNA DIVISIÓN ROSA.

gracia.do incidente del Mar dAI Norte,entre las barcas pescadQl'a.~ ingle·
sin que na.vega.bao por aquellas a.guas en su labor ordinaria, y los bu•
ou~s de la. escuadra. rusa. que eran al mando del Almirante Rojestvensky.
Ba.l:our había. hablado de &lt;tragedia&gt;, según la. versión de los pescailnres ~ngleses, y de &lt;novela.&gt;, según el informe del Almirante ruso; b~b~a
en cierto modo a.royailo la. excitación con resabios bélicos que sacudió
al puehlo inglés á raíz del la.menta.ble suceso; Lord Lansdowne ha.bl11,
a.hora. de que ca.da uoa. del a., altas partes contendientes sostiE&gt;ne de buena. fe su puesto, y seña.la. como único recurso referir el asunto á un tribunal imna.rcia.l é independiente, que •dir-ima. las dificultades, toda l_a
vez_que Rusia. ha. da.do la. satisfacción debida, h-a prometido la indemn1·
zac1ón que corresponda. á la.e víctimas, y ofrecido bajo garantía. que
Ara de aceptarse, que serán castiga.dos los que resulten culpa.bles en el
accidente ocurrido la memorabie noche del 21 al 22 de octubre último.
¿Cómo se compadecen todas esta.e declaraciones con la. &lt;novela.&gt; forjada
por Rojestvensky de que hablaba. Balfour en su discurso de SouUia111p-

}!:L MEJOR ARGUMENTO CONTR..\ l,..\ OUERRA.-.ASPECTO OE lJN4 FOSICIÓN ,Pl!:SPUÉS DE LA BATALLA DE LIAOY.ANG,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Exposición dt San J:uts

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N pleno a.po!;'eo se halla. la. Exposición de
So. Louis Missóuri, en estos momentos, y
sus numerosísima.s instalaciones son vlsitada.s diariamente por milla.res de personas
que las novedades que encierra. el Certamen
ba.n tra.ido de todas pa.rtes del mundo.
Pa.ra. seguir dando idea. de lo que es la «Gra.n
Feria&gt;, reproducimos hoy cuatro interesantes
fotografía.s, de las cuales la primera. representa. un poético rinconcito de los &lt;Alpes Tiroleses&gt;, iosta.lacióo que. por la fidelidad que se
observa. en sus detalles, ha. sido una. de las
más elogia.das y admira.das de la. Exposici6o.
Otra de las fotografías nos representa. la. so•
berbia. iosta.lacióo agrícola. de Kansa.s, donde
a.d:nira.blemente dispuestos se ven toda clase
de fibras, cereales, etc., que por su excelente
calidad y buen desa.rrollo, llaman la atención
de los visitantes. Ta.oto las columnas de la
portada que da acceso á. dicha. instalación,
como el lote que se ve al centro, están formados y decorarlos con los ricos cereales que se
p,•oducen en Ka.osas.
Las otras foto¡rra.fías dan á conocer dos de
las iglesias levantadas en el recinto del certamen: un templo judín de artística cool&lt;trucción,
y una. iglesia católica del Archipiélago fili·
pino.
Próximamente publica.remos algunas vistas
del Pabellón de México.

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Hermosa entre lds Hermosas
(TRADICIÓN PERUANA.)
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~RAN persona es, en la historia de la conU
quista del Perú, Diego Maldonado. Com·

pañero de D. Francisco Pizarro en la zinguizarra de Caja.marca, tocóle del rescate del Inca
Atahualpa la puchuela de siete mil setecientas
setenta onzas de oro, y trescientos setenta y dos
marcos de plata; y fué tal su comezón de atesorar, y tan propicia fuéle la suerte,que, cuando se fundó Lima, era conocido con el apodo
de el Rico.
A ser más justiciera la historia, debió cambia.de el mote y llamarle el Afortunado; que fortuna, y no poca, fué para él librar varias veces
de morir á manos del verdugo, albur que me·
recido se tenía por sus desguisados y vilezas.
No hubo pelotera civil en la que no batiese el
cobre, principiando siempre por azuzador de
la revuelta, para luego terminar sirviendo al
rey. Dios lo tenga entre santos¡ pero mucho,
mucho, mucho ¡rallo fué su merced D. Diego
Maldonado el Rico.
El aprieto mayúsculo en que se vió este conquistador fué cuando el famoso Francisco de
Carbajal, que, entre chiste y chiste, ahorcaba
gente que era un primor, quiso medirle con una

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-TEYPLO JUDÍO,
Era preciso hacer menos cruel y dolorosa la
a.gonía de su amada.
Cuando Maldonado llegó al llano, el tigre se
revolcaba moribundo,pero sin desprenderse de
su presa.
La bala del Capitán había atravesado también el corazón de la princesa.
Y aquella alma de bronce que no se habría.

conmovido ante un cataclismo universal. aquel
hombre curtido en los peligros, sintió desprenderse de sus ojos una lágrima, la primera que
el ~olor le había arrancado en su vida, y se
aleJÓ murmurando con la sublime resignación
de los fatalistas:
-¡Estaba escrito!!! ¡Dios lo ha querido!!!
III
Una. semana después tomaba el hábito de religioso agustino, en el convento del Cuzco, el
capitán D. Juan de Maldonado y Buendía.
Catequizó _m1;1chos infieles merced á. su prof~ndo conoc1m10nto de las lenguas quichua y
a~m3:rá, alcanzó á desempeñar las primeras
d1gmdades de su orden, y murió en olor de
santidad por los años de 1583.
RICARDO PALMA.
Lima.

...
EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURC. -UN EDil"ICIO EN LOS .ALPES TIROLESES,
cuerda la anchura del pescuezo. Carbajal, que
ahorcó al 1&gt;adre Pantaleón, con el breviario al
cuello, sólo porque en el bendito libro había
escrito con lápiz estas palabras: " Gonzalo es
tirano", tenía capricho en dar pasaporte para
el mundo de donde no se vuelve, al revoltoso y
acaudalado don Diego. Pero el poeta lo dijo:

..
r

·. .

~

....
..

los detalles que á tu fantasía cuadren, que yo,
francamente, me declaro lego en esto de hacer
retratos. Dala, si quieres, dientes de marfil,
mejillas de grana, blancura marmórea, labios
de rubí, ojos de azabache, zafiro ó esmeralda,
cabellos de oro, y añade las demás piedras é
ingredientes de estilo para hacer un retrato
que hable por lo parecido lo mismo que un
guardacantón.
Yo no me meto en esas honduras, y me conformo con decir que la chica era linda como un
rayo de Luna, que no á humo de pajas había de
llamarle el historiador Hermosa ent1·e las hermosas como quien dice el sulfato, la quinta esencia' de todo lo remonono que Dios ct·ió.
La joven princesa no fué indiferente al cariño del galán español¡ y todas las tardes, al
ponerse el sol, iba á la campiña á esperar á su
amante.
Maldonado echábase al hombro el mosquete
6 arcabuz y, cazando palomas torcaces, de que
hay abundancia en el valle, hacía diariamente
la legua de camino que lo separaba de su hacienda al sitio de la hermosa entrevista.
Si quieren ustedes formarse cabal idea de
los transportes de esos felices amantes, lean la
primera égloga ó idilio pastoril que les caiga
á mano. En seguida bébanse un vaso de agua
para que no empalague el almíbar.
Aquellos amores eran un cielo sin nubes. Pero ¡cuán cierto es que del bien al mal no hay
el canto de un real!
Una tarde acudía el Capitán, afanoso como
siempre, á la deliciosa cita, cuando, al salir de
un bosquecillo para entrar en el llano, oyó un
grito que vino á repercutir en su corazón.
Aquel grito era lanzado por Imasumac.
Un tigre perseguía á la linda princesa, que
corría desalada.
Maldonado estaba á doscientos pasos de distancia, y le era físicamente imposible llegar á
tiempo para luchar brazo á brazo con la fiera.
Hizo fuego y la bala pasó sin tocar a l tigre.
Cargó nuevamente el arma, y apuntó en el
momento mismo en que el irritado arl'imal hacía presa en la joven. No había salvación para la infeliz.
Entonces el español vaciló por un segundo
y se sintió morir; pero, haciendo un esfuerzo
supremo, descargó el arma.

.•

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1~;:;,;

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Poderoso caballero
es don dinero,
Cual un monstruo que vive en el vacío
y que rompe de pronto su cadena,
sa.lta sobre la atmósfera. serena ,
implacable, colérico y bravío.

y Maldonado compró sin regatear algunos años
más dé perrerías. Un día de éstos me echaré á.
averiguar cuál fué su fin; que tengo para mi
debió ser desastroso y digno de la ruindad de
su vida.
Cuando, afianzada va la conquista, se vieron
los camaradas del Marqués convertidos de
aventureros en señores de horca, cuchillo, pendón y caldera, que no otra cosa fueron por más
dibujos con que la historia se empeñe en dorarnos la píldora, hizo don Diego venir de España
á un su sobrino, llamado D. Juan de Maldonado y Buendía, el cual, si bien heredó una
parte de las cuantiosas riquezas del tío, no heredó su felonía¡ pues sirvió siempre con lealtad
las banderas de Carlos V y Felipe II.
.
Precisamente cuando la rebeldía del entendido, popular y generoso d&lt;:m Fran~isco Hernández Girón, que en tan serio confhcto puso á la
real Audiencia de Lima, era ya D. Juan de
Maldonado y Buendía Capitán de crédito en
las tropas reales, y á ¿¡ se d_ebió en mu~ho el
vencimiento de aquel tan valiente como rnfor·
tunado caudillo.
Pacificado el país, retiróse don Juan á cuartele.s de invierno. En el Cuzco estaba su casa
solariega, y en el valle de Paucartambo poseía
una valiosa hacienda.

Asombra su creciente poderío,
y es bella y es terrífica I a escena
en que agitando el aire su melena
mira al cielo en señal de desafío. '
Ora es una bacante desgre!Iada.
ora un guerrero intrépido que gir~
sosteniendo en sus manos una. espada.;
ora ira.cundo y sin piedad nos mira,
basta. que en su postrera. llama.rada.
la.me la tierra y silencioso expira..
BONIFACIO BYRNE.
Octubre, 1904.

A CERVANTES
Horas de pesadumbre y de tristeza.
paso en mi soledad¡ pero Cervantes
es buen amigo: endulza mis instantes
ásperos, y reposa mi cabeza.

II

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-TEMPLO CATÓLICO FILIPUiO.

Tras de las luchas de Marte vienen las de
Venus. Esta es verdad rancia, y á nadie pasmará la novedac. de la noticia.
El gallardo Capitán no podí~ dejar (¡~tra
verdad como el puño!) de rendir vasalla.Je á
Cupido, y e~amoróse basta la.s uñas de una
paucartambrna.
Le alabo el gusto; porque la muchacha no
era bocado para ningún sopa.tintas enclenque,
sino para un mozo de mucho íieque y muy echado para atrás como Buendía.
.
Imasumac, ó Hermosa entre las he~rn~sas
(que así traduce Cal ancha esta p,a labra md1gena) era una preciosa joven por cuyas venas
cor~·ía sanO're de los Incas. Princesa, ó ñusta,
nada meno;.
Imagínate, lector, su belieza, y adórnala con

El es la. vida y la naturaleza..
Regi.la. un yelmo de oro y de diamantes
á. mis sue!Ios errantes.
Es para mí; suspira., ríe y reza.
Cristia.no, y amoroso y caballero
parla como un arroyo cristalino· '
así le admiro y quiero;
'
Viendo cómo el destino
hace que regocije a.l mundo entero
la tristeza. inmortal del ser di vino.
EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISS0URI,-EXHIBICIÓN AGRÍCOLA DE KANSAS,

Pa.rfs, 1904.

RUBÉNDARIO

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-.:...:-.

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. EL MuNDO ILUSTRADO

MUNDÓ ILUSTRADO

de la Moda

T

mujer elegante desea distinguirse entre
todas por su atavío: singularizarse es un
secreto de la agudeza de ingenio, y la mujer
que consigue variar su estilo de la corriente
general, merece por cierto la nota. de &lt;inteli·
gente y distinguida.&gt;.
El presente período de la moda se presta ad•
mira.blemente á esta suerte de agudeza.s, pues
se permiten tan a.mplia.s licencias que se pueden crear fantasías infinitas sin a.parecer ex·
tra.vagante ni ridícula.
La.s damas que se deleitan en h~rmosea.rse
gentil y delicadamente y que tienen la necesi·
dad de vestir con gracia y arrogancia. á ca.usa
de su posición socia.!, deben hacer un estudio,
a.unq ue sea ligero, de los trajes de todas las
épocas, visitando así, desde su gabinete, todos
los países, para ensei'ia.rse á conoc'r por com·
pa.i;ación lo que es ingenioso, útil y bello. Es·
to les a.llana el camino del buen gusto, por
aquel adagio de &lt;Saber es poder&gt;, y entonces
es asunto fácil decidir acerca del ve~tido y no
a.tenerse por completo á la opinión de lamodista, sino conferenciar con ella y obtener a.sí
efectos de magnífica. inspiración. Ninguna roo•
dista puede engalanar con perfección á una
mutar que no sabe á punto cierto qué es lo que
ODA

azules de enea.je, las cuales aprisionan dos bullones que avecindan un volante graduado y
plegado; el canesú también va ligeramente plegado.á la cintura, y lleva, lo mismo que el volante, guarniciones verticales del mismo enea.je. El cuerpo y mangas se drapean bajo moilos
de crespón de China, y la cintura se hace de
terciopelo chafado.
Diverso modo de bullones ofrece la figura 2,
y su ejecución 8$ mucho más laboriosa que los
del modelo anterior. Este precioso traje se
hace en crespón de Cbinacrema;laampliafalda se abullona en panalillo debajo de la cintura drapeada de terciopelo, y se monta en an·
chos pliegues que se recogen en j!'ajos á la altura de la rodilla. con paoalillo; blusa y mangas con el mismo estilo de bullones, que comunican al traje un aire de rara singularidad.

ornamentación de estos vestidos. Con el predominio de las modas de los tiempos antiguos
viene la inacabable serie de moi'ios, bandas
cinturas ... .
El raso, las pieles de seda, los chifones y
todas las telas suaves y delicadas se despliegan coc profusión. Estas telas se adornan muy
variada y artísticamente; los bordados japoneses y orientales, con sus hilos de plata amalgamados á los tonos dulces de las sedas, for•
man diminutas y escasas chispas de luz sembradas entre las hermosas asociaciones de
sombríos y matkes.
Y para coronar tan felices ideas en estilos,
telas y colores, se completa el adorno de la
&lt;toilette&gt; con perlas y piedras preciosas.
C. GALINDO.

NúM. 6.-Vestido en raso rojo, guarnecido
con bandas bordadas de puntos blancos; la
blusa lleva magníficos bordados que se cruzan, formando una combinación tan nueva
como vistosa.
NúM. 7. -Traje para baile y tertulias,en seda
blanca, artísticamente adornado con encaje
con hilos de oro intercalados; la fa1da tiene
un volante aplegadillado circuído con pliegues
religiosos y monta.do bajo una doble fila de
plieguas en ondas; el cuerpo lleva un plastrón
de encaje que se recorta y ajusta sobre los
hombros y brazos; cintura de terciopelo chafado crema.
NúM. 8. -&lt;Toilette&gt; en acordeón blanco· la
berta es de terciopelo blanco bordado de perlas; los &lt;jabot5&gt; de la falda son de cbifón sembrados de pajitas opalescentes; el cuerpo se
drapea para dar el efecto de continuarse con
las mangas; cintura de raso blanco.

tono azul; la falda se monta en anchos pltegues
redondos alternando con pliegues estrechos,los
cuales se deshacen y forman un doble bullón.

NúM. 11.-Traje de encaje; cintura. de raso
blanco; bolero de terciopelo rosa,bordado con
plata.

•

DESCRIPCION DE LOS FIGURINES
NúM. 3.- Traje de baile,en seda color champai'ia, ·graciosamente adornado por bandas de

FIGURÍN 7.
FIGURÍN 3.

FIGURÚf

l.

necesita ni lo que desea.Las modistas más hábiles no a.ver.tajan mucho cuando colocan sus
va.liosas obras sob,·e momias vivientes, que
ignoran la manera de hacer lucir y realzar el
mérito del traje que llevan, por negligencia. en
cultivar su gracia y elegancia personales.

NúM. 9. -Traje de tul ama.rillo pálido, ador-

El color del terciopelo que adoro a esta fantasía
es anaranjado, pudiendo cambiarse favorable•
mente por azul pálido, lila, rosa tier::o, verde
océano ó cualquier otro que forme un hermoso
contraste.
El crema se ha constituido dE! rigor en los
bailes y sg,raos, en mayor grado quizá que los
otros colores pálidos, á causa de su contraste
dulce y armonioso con la piel, á la que comunica un tono de suavidad exquisita.
En cuanto á adornos, diremos que son verdaderamente llamativos y apropiados.
Los dibujos son atrevidos, y los hay qu13 forma:1 curvas abiertas ó cerradas cuyos centros
se cubren de diversos calados,ó bien por esca-

***

Nos apegamos grandemente e:i la actualidad
á los efectos abu1lonados, los cuales no han
llegado á popularizarse,debido á las dificulta.des que presenta. su arreglo; es una moda muy
vistosa, especialmente en figuras delgadas.
Nuestra figura 1 da una bonita idea de esta
elase de traba.jo. Está hecho de una bella piel
de levante azul pálido, adornado con bandas

FIGURÍN

FIGUR(l-l

2,

4.

nado con holancitos y nudos de tafetán en tres

FIGURlN

5.

encaje y fr,anja.s plegadas; cintura terminando
en punta.
NúM. 4.-Traje en seda lila; la falda es muy
ancha y recogida por bandeletas fruncidas;
volante montado con cabeza; la blusa es muy
original y lleva una pieza en forma que gana
los hombros y va adornada con hileras de
cintas de terciopelo; mangas drapeadas, con
una franja de encaje igual al que forma la
parte superior del cuerpo.
NúM. 5.-&lt;Toilette&gt; estilo griego,de seda in·
dia color lila.

~

rola~lú otros añorno¡¡ de vista blanda y atractiva. Son dibujos centellantes y exquisitos en
colores sombreados y basta iridiscentes, r~flejá.ndose fantástica.mente sobre las ricas telas
brillantes-y formando un conjunto fascinador.
Los listones juegan una gran parte en la.

FIGURÍN

6,

diferentes tonos de amarillo, con un tinte má~
pronunciado en la cintura y banda, para que
el vestido sea una gradación completa del ere·
ma al amarillo naranjado; los nudos más pálidos ocupan lo alto de la falda. La cintura
y banda son de terciopelo chifón amarillo naranjado.
NúM. 10.-Vestido de punto blanco, con berta azul pálido; rosetas y bandas del mismo

EL RIO
Pasa el río
por el huerto
más aprisa
que huye el viento,
más aprisa
que van luego
las alondras
por el cielo,
más aprisa
q'?e el inquieto
é incesante
voltejeo
del molino
que á lo lejos,
finge un rápido
aleteo
de avechucho
prisionero ....
más aprisa
que en invierno
caen las hojas
por el suelo .. . .
más aprisa
que mis sueños
retoi'iaron
Y murieron ....
Cabe el río,
yo me siento
por Ia tarde,
y lo veo ....
•cada ola
ea un beso
. que, hecho espuma,

rueda. lejos ....
cada ola
es un eco
del amante
canturreo
que amoroso
lleva dentro ... .
es un arp ..... .
y en mi huerto
los cipreses,
los abetos,
los acacias,
el mastuerzo
que se asoma
por los huecos
de las piedras
para verlo,
las torcaces,
los almendros ....
todos aman
el misterio
de su arrullo
soi'ioHento,
todos viven
de sus ecos,
y los pájaros
sedientos
que á él sus cantos
aprendieron,
desde el árbol
caen al suelo
como gotas
de aguacero
y hacia el río
van corriendo
al igual
de rastreros

FLGURINES

camaleones
que entre el heno
se deslizan
en silencio ....
Es la linfa
de ese espejo
e1 imán
de mi huerto;
á él camina,
tardo y lento,
el filósofo
del seto:
ese triste,•
grave y serio
caracol
rastrojero
que su casa.
lleva en peso,
y que esconde
sus dos cuernos
cuando el guijo
del sendero
se estremece
con el viento
y acosado
del d-eseo
de ir al río,
baja presto
dando vueltas
y rodeos,
tropezando
con los tiestos
que bordean
los senderos,
dando tumbos,
loco y ciego,
hasta que hunde

8, 9, 10 Y 11.

su deseo
en la linfa
del riachuelo,
que amoro~o,
dulce y tierno,
calma al .punto
con s.u.fresco,
sus ardores
y su anhelo ....
A él se arriman
los helechos,
el nenúfar
y los berros ....
á él se arrojan,
desde el seto, •
las semillas
del mastuerzo,
la uva tierna
del vii'iedo,
blancas flores,
higos negros,
la hoja seca
del sarmiento,
los gusanos,
1os insectos .. ..
En él beben
juncos tiernos,
maripo¡¡as,
troncos viejos,
las raíces
de los fresnos
que semejan
bajo el légamo
una mata
de cabellos ....
las palomas,
los jilgueros,

el inmóvil
barq uich uel o
que a.marra.do
junto á un hueco
de la orilla,
vive ha tiempo
&lt;1uspirando
con anhelo
por el golpe
de los remos ....
los saúces
soñolientos,
las ovejas, .
el cabrero ....
Tarde á tarde
yo le veo,
y á su orilla
pienso .... pienso ....
Va el suspiro
de mi pecho
como el río:
lejos ...... lejos ..... .
Cual sus olas
van corriendo,
va mi triste
pensamiento
á otros días
más risueños ..... .
Ya pasa.ron,
y a se fueron .. . .. .
y a huye el río
presto, presto ..... .
¡No más penas
ni recuerdos!
¡Adiós, ola.si
¡Adiós, sueilosl
MARÍA ENIVQUEl'A.

�EL MUNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO

\lea Ud. á su Derecba.

Los nuevos tratamientos de la tl•ls.-La superstlot6n
popular en Italia

r

ARECE que, por fin, algo se ha encontra·
do para. combatir con éxito la tuberculosis. La electricidad, que tanto ha. hecho, a.un
siendo mal conocida, por los enfermos y por
los sanos, ha sido aplicada. con excelentes resulta.dos en París, y se podrá, por fin, esperar
la. curación de la tisis.
¿Cómo se ha. hecho el milagro? La. electricidad, en parte, y en parte el formol, parecen ser
los a.gentes de ta.les curaciones. El doctor Crotte, que es el autor del método curativo, pensó,
y con ra.zón,que siendo los tísicos,enfermos en
los cuales el estómago no funciona. debida.mente, la principal causa de los fracasos en la curación de esta enfermedad, residía en la. falta
de un remedio que pudiera. penetrar hasta los
pulmones enfermos, por otra. vía distinta. de la
vía estomacal. De aquí el método curativo en
que comienza. ya á lijarse la clase médica. de
Europa, por más que los detalles no se conozcan perfecta.mente, pues el doctor Crotte, obran·
do como un verdadero sabio, ha evitado &lt;cantar victoria&gt; antes de estar perfec,a.mente convencido.
Demuestran las estadísticas, sin embargo,
que el ciento por ciento de los tísicos, en el
primer período, el cincuenta por ciento de los
afectados, en el segundo período, y el veinte ó
veinticinco de los que se hayan a.taca.dos en el
período final de la enfermedad, son pe ·fecta.mente curables. Ya es un brillante resultado
el que se obtiene.
El método tiene el inconveniente-muy secundario -de exigir una costosa instalación
que solamente en las grandes ciudades puede
hacerse. La eleutricida.d que generan las fá·
bricas de alumbrado no sirve para. estas curaciones. Se emplean grandes máquinas elec-

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sUB cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapult.6pec, vea á su derecha, allí está _ .

UN~ PROCESIÓN EN lTALIA,-PRECES PARA.PEDIR LA TERMINACIÓN DE UN.A.
ERUPCIÓN DEL VESUB[O,

En Italia., en la Italia Meridional especialmentf', el Vesubio, por una parte, y los volea·
nes sicilianos y liparenses, ,&gt;or otra, tienen á
la población campesina completamente extenuada. El pavor, continuado, mata como un
esfuerzo sobrenatural; el pavor conmueve el
alma como un g:-an latigazo.

LAS EXPERIENCIAS DEL DR. CROTTE PARA LA CURACIÓN ELÉCTRICA. DE LA TÍSIS,

troestática.s, capaces de desarrollar hasta &lt;tres
millones de volts&gt;. La corriente se aplica de
tal manera que a.traviese el cuerpo, y que en
su marcha se encuentren comprendidas las
partes enfermas, atacadas por el bacilo de
Kocb. La corriente, antes de penetrar al cuer·
po, pasa por un receptáculo de forma. especial,
en el que se encuentra. el &lt;formol&gt;, que se ve
obligado á seguir la marcha misma de la corriente, penetrando, en consecuencia, basta el
sitio enfermo. El método, en sí, no es nuevo,
puesto que en la misma. forma se han aplicado
ha.ce tiempo la!: corrientes eléctricas, con más
ó menos éxito. En lo que consiste la novedad
y la importancia d"ll tra.tamiento,es en la unión
del método eléctrico con el método químico,
que antes se habían a.plica.do aisla.da.mente, y
en la construcción de máquinas que generan la
electricidad en fo1·ma inofensiva. para el nuerpo huma.no, aun para el de un enfermo. En esto reside el secreto del doctor Crotte, que no
ha querido prPsentar sus conclusiones á la
Academia de Medicina de París, antes de estar
por completo seguro del éxito.
·
Parece que en poco tiempo más presentará
el Dr. Crotte tales conclusiones, pues ha recopilado da.tos controlados por los laboratorios
oficiales por espacio de un arlo, y esos datos
son los que, al hacerse públicos, han produddo un gran entusiasmo. En el momento ea que
se tengan los detalles indispensables para la
generalización del método curativo, dejará de
ser la. tisis el azote de la humanidad, el más
terrible, el más traidor, el más invencible.

Son católicas, hasta fanáticas, las poblacione~ italianas meridlonales; y como la tierra
toda está llena de recuerdos, de siglos de recuerdos cristianos, y en el corazón de la raza
exisw el temor innato á la jerarquía católica,
porque el dominio temporal de los Papas se
ejerció a.lH por tanto tiempo, ha q:iedado entre
los habitantes un sedimento profundo de religiosidad.

El porvenir es el gran libro en bl aneo queel
tiempo y las edades son los únicos encargados
de llenar, y en cuyos renglones no tienen el
privilegio de leer más que las generaciones
venideras.
-Cada rasgo de belleza. en la juventud, se
cambia en arruga en la decrepitud.
- Los matrimonios pueden clasificarse como
los acordes, en consonantes y disonantes. En
música los unos salvan á los otros y todos
concurren á la armonía..

falto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco afios, que los terrenos de.:

ee adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre

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sus lotes, obteniendo la.el ventajas de sus precios. Venga á nuestra
ofieina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, númerb 8, y le daremos toda clase de informes, así como una li~ta de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

La Colooia Cuaubternoc
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el etilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo duran~ los últimos nueve años que

***
Pocos espectáculos tan terroríficos como una
erupción volcánica; el fuego es, de los elementos, el más grandiosamente espantoso. Por
eso, quizá, se coloca el sitio de expiación, para los pecadores, en medio del &lt;fuego eterno&gt;
y no en una obscuridad absoluta,ó en los rigores del hielo ó en cualquiera. otra forma. Basta
la. ignición de una casa, por peq uefla. que sea,
para que el espanto dilate las pupilas de todos
los que presencian la catás~rofe.

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando SUB herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con as-

Cuando los volcanes comienzan á lanzar sua
columnas amenazadoras de humo y en la a\•
mósfera serena se dibujan las primeras flama.a·
cuando en el silencio soporoso de la siesta 1~
tierra se mueve convulsivamente, amenazando
Rsta.lla.r, los hombres todos sienten en sus espíritus la turbación espantosa del miedo. Y se
dirigen, inconscientemente, hacia la Madonna.
hacia la Madre de las Angustias y de los Con~
suelos, cuya divina intervención solicitan en
un desgarrador sollozo.
. El espectácu~o grandioso del cielo en ignición cubre la tierra; parece que hierven la tierra y los cielos, y la. multitud atónita. piensa
en la proximidad del desastre. ¡ A quién acudir? A la Madonna, á la. Santa Madonna, que
cuida á los pueblos latinos. Y la procesión
tristísima. corre por los campos, desatándose
como una. enorme serpiente, de ojos de luz, al
monótono compás de los sollozos y de las
preces.

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e,real1: LUIS REYES SPINDOLA.

Secretario de Redaccidn: José &lt;idmez U.rart•.

Registrado como artículo de segunda c!ase, en 3 de Noviembre de 1894.

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�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 20, Noviembre 13</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Coyoacán</name>
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        <name>Damas distinguidas</name>
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        <name>La última guerra</name>
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                    <text>DE
V

AL

L U.NDO LU5Tlt0DO
1

Año XI.-Tomo II.-Número 19.

MEXICO, NOVIEMBRE 6.de 1904.

Subscripción mensual forinea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital..$ 1.25

Director: lle. RAFAEL REYES SPINDDLA.

B1rant1: LUIS REYES SPINDOU.

Secretario de Redacción: José Gómez Urarte.

) GR~~2~~nf~~~~~~1!~A~Ec~~~!1!A!.~J~!!~ES

Registrado como artfcnlo de eegonda cllLIK' en S de Noviembre ie 1894.

IL~§ FfJ.PJ.§ eci~Ji\W1D)!B§ Y MíIEJJ~~
§ITJ~1f Il1D)~§ 1D) I6 IL~ ~IB~ITJffisILil ~F;i

t

~.~
f • Departamento de Generos de Lana paraJesttdos
,

.

ULTIMAS NOVIDADtS DI INVltRNO

'

1

Sin rival surtido en Cheviottes, Oibelines, Homes=
pum, Sergés, Vicuña, Oranités, Astrakam,
Diagonales, Merinos, Nattis, Melangés,
Satins, Molletons, Epinglés, Fo'ulés,
Cachemiras, Vigoureux, etc.

Franelas blancas, un color
y de fantasía; Paños de todas
clases; Cortes de paño medio confec=
nados; Chales de Franela, de Cachemira,
y Vicuña; Tápalos de abrigo, Fichús y Chales
de Estambre de todas clases y tamaños.

A

,1)

1------------~--------·~

Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, Franco de Porte, los pedidos mayores de $ 25.00 y cuyo valor no
exceda de 15 kilos.

Sígnorttt Honnorat y tompañía.
OTOÑO

(De la Coleool6n de la "Cristalería d-Vera:ara.")

�nustuno

:tt ittnmó

EL MúNDÓ ítUSTRA.1&gt;0

El Sr. Corral en los Estados Unidos

P

lENE nuestro pueblo costumbres desconcertantes; trescientos años de catolicismo,
_apoyado en la omnipotente fuerza del ele•
ro, apenas si han logrado borrar en su alma
las hondas huellas que dejara la idólica religiosidad de sus ancestrales. En vano la lívi•
aa figura del misionero, en edades ya idas,
increpa á las masas inconmovibles de indios,
levantando su voz en el nombre del Dios nuevo. En balde la Inquisición enciende sus hogueras' y precipita en ellas á los relapsos, ante la
pasmada curiosidad del pueblo, rebelde por
inercia, por dejadez pasiva é inconsciente1 en
va.no todo.
Huitzilopoxtli reina aún; reinará por muchos siglos ea la tenebrosa mentalidad pobuJa.r. Los elementos siguen siendo di vinidadlis,
siempre temidas, y por temidas, a.doradas, y si
la. forma. ha. ca.mt&gt;iado, no lo ha hecho por
ciei;-to el fondo de sus creencia.s: las-brujas siguen vaga.ndo, para nuesu·a.s ele.ses baJas, en
10:J jlancos tent:ibrnsosde la montaña, en cua.rtto
la. noche tienc:e sus sombras propicias al sortilegio ; el a.t&gt;su:-do florece en los bajos fondos
populares, como una flora ma.lsana de enve•
nenados hongos nutriuos de materias muertas.
El prodicrio turma la base de esa. extraña religión po pular, y en torno del prodigio se le•
vantan la.s sencillas rosa.s de sus oraciones.
No es un pueblo fuerte nuestro pueblo; son
hondas sus •supersticiones; tan honuas, que en
vano e¡¡ca.rba. el a.ná.lisis y la. escuela. laica labora. su espíritu infantilmente complicado.
Están los orígenes de la. superstición popular
ta.n lejanos, que resulta. imposible remontar
con pie firme hasta. sus fuentes, para intentar
cega.rla.s; una sombra hostil y sin orillas detiene al osado exvlorador; pone un soplo de
vértigo en sus oídos y desconcierta. sus ener·
gíae; no es da.ble penetrar ha.stB el fondo de
t,Sa~ almas primitivas y obscuras; hay que
conformarse con certilicar los hechos.
YI_ sin emba1·go, ningún pueblo sería. tan profunaa.mente mi.cabro, tan espa.ntosa.mente vol•
teria.no, que diera á. JOB niños figuras de crá.•
neo~ huma.nos. cua.ndó piuen golubinas, ni fa•
bricara. túmulos mortuorios para di versión ae
los 'pequeftos. En la temporada. &lt;de Muertos&gt;,
el pan.que hemos de comer llega. ~ nuestra_s
me~as imiiando un cadáver amortaJa.do; se pide \a. propina en forma de &lt;ca.lavera&gt;; se entrega á las criaturas, como un premio, como
un t,i;tímulo, una tumba diminuta, el simula.cro¡de un entierro, azucarillos en forma. de
huesos humanos. Los grandes arrepentidos,
los igrandes místicos, 1011 tristes habitantes de
las 'l'ra.pa.s, nunca hubieran imaginado nada.
más deprimente, ni más fúnebre ni más blasfemo. El c.memtnto húmú&gt; de la Iglesia católica. es un lla.ma.miento á nuestra intelectua.lida.d, ininteligible para los sencillos, para los
an~lfabetas; los «muertOb&gt; de esta. temporada
dirJgen sus miradas vacías á nuestros ojos,
:~:(~-~ á nuestros oídos, nutren nuestroscuer•

C

y divertirá la infancia. con los atributos de
la muerte; pero si la superstición florece, con
vigores robustos, en el alma. popular, y es el
milagro el dios más poderoso y el que más
ofrenda.s y oraciones recibe, si somos eminentemente crédulos, totalmente miedosos ante la
idea del no ser, ¿por qué extraña aberración

Campeonato de Esgrima

0

1
***I
¿De dónde esa costumbre macabra? ¿Qué espír,tu diabólica.mente chocarrero sugirió al
hombre, en plena civilización moderna, la idea
de celebrar el triunfo de la muerte en tal for•
ma. Si nuestro pueblo fuera un pueblo de in•
teleotuales, un pueblo de degenerados superio~es, un pueblo letrado, naaa. de extraño habría. en la misteriosa costumbre sa.rcástica de
foriµa.r¡«Danzas Macabras&gt; en •las panaderías

t

idea de los ejercicios físicos. Nada mejor, para hacer una raza fuerte, que educarla en la
escuela del &lt;sport&gt; y del aire libre; la. mejor
manera de luchar contra los vicios, es formar
una. juventud normal, físicamente normal, que
tendrá que ser normal bajo todos conceptos.
Ea este sentido se podrá decir que, para. educar á un pueblo en la mora!idau más austera.,
nada hay mejor que hacerlo fuerte. Los apetitos malsanos sou imposibles en un pueblo de
atletas.
Y nada. mejor, para estimular á los que se
sienten con ánimos para. emprender su «educación física&gt;, que esos concursos en los c:ia.les el premio se disputa lealmente, en pi esencia de conocedores. De seguirse la costumbre
de hacer periódicamente un campeonato de esgrima, en pocos años se verá surgir toda. una
juventud fuerte, sólida, perfectamente capaz
de desvirtuar esa ic!ea., hoy tan generalizada,
de que la raza latina es una degenerada.
Los organizadores del último campeonato
deben sentirse satisfechos; el éxito más franco ha respondido á sus esfuerzos; toda11 la.s
clases sociales han seguido vivamente interesadas la contienda, y han aplaudido á. los
triunfadores, no sin expresar su ingenua admiración al convencerse de que aún se pueden
encontrar en esta capital jóvenes capaces de
disputar tales honores.
Si el número de los inscritos en este año no
ha sido exagerado, en los sucesivos torneos
si lo será., ae fijo. Somos adoradores de la
inercia, y el esfuerzo mayor es el que se emplea en imprimir el primer impulso; Jo demás
vendrá. por si solo; habrá solamente que per•
severar, que persistir, que no abandonar el
éxito conseguido.
*
**
La. temporada teatral, en Arbeu, sigue tropezando con ciertas dificultades, á pesar de la
buena voluntad demostrada por nuebtro pú•
blico, y de los deseos de cumplir y agraaa.r
manifestados, tanto por el Director de la
troupe, como por los artistas. Seha ensaya•
do cuidadosamente «Manón&gt;, y, como lo decía.
en la semana anterior, la primera representa.•
ción era prenda segura de éxito en las subse•
cuentes. Cada día el público abonado recibe
con mayor gusto y paladea con más agrado
esa divina partitura moderna. Si las óperas
que subsecueotemente hayan de presentarse,
se estudian con el mismo cuidado que la cManón», tendremos una buena temporada., á. pesar de las deficiencias que desde un principio
encontraron los &lt;dilettanti&gt; en la compai'lía..
El Maestro Polacco ha trabajado mucho y
mucho han trabajado el Maestr·o Golisciani y
la Tetrazzini y la Berlendi. Con talentos co·
molos de las dos divas y dirección tan acertada, aún se puede esperar mucho.

OR la información cablegráfica que oportunamente publicó «El Imparcial&gt;, tienen ya
noticia. nuestros lectores del entusia.sta recibimiento de que fué objeto el Sr. D. Ramón Corral á su llega.da á Sa.n Luis Missouri, como
representante del señor Presidente de la. República, así como de los honores oficiales que le
fueron tributados en Se.o Francisco California
dura.nte los primeros días de su permanencia
en a.quella. importante ciudad americana.
En,re las demostraciones de simpatía recibida.s por el Sr. Corral, en San Luis, cuéntanse
un banquete dispuesto en su honor por los Direc,ores de la Exposición, y dos recepciones:
una que le fué ofrecida por la. Comisión mexicana. del Certamen, y otra, que se efectuó en el
pabellón de Missouri, con asistencia. ~l Gobernador de Connecticut y de otras personalid&amp;.des prominentes. Con el Sr. Corra.!, á quien
acompañaba. su esposa la Sra. Amparo E.
de Corral, estuvieron en la. capital missouriana: el señor Lic. D. Roberto Núi'Iez, su
sei'lora y su hija la Srita. Josefina, y los
Sres. General D. Luis E. Torres y señora y
D. Alejandro Redo. El Embajador de México
en los Estados Unidos, sei'lor Azpíroz, el señor
Serrano, Cónsul en Sa.n Luis, y el señor ingeniero D. Albino R. Nuncio, así como otros caballeros distinguidos de la Colonia mexicana.
y de la. sociedad americana, prodigaron al
señor Corral y á sus muy estimables acompan:antes, todo género de atenciones.
Antes de dirigirse á San Fra.n~isco y des•
pués de recorrer los di versos edificios de la.
Exposición, el señor Corral fué invitado por
la. Cámara de Comercio á hacer una visita á
sus oficinas, donde galantemente se le cumplimentó por el Presidente de la. agrupación, visitando también el mismo día. los salones del
Club Latinoamericano.
En cuanto á los festejos, tanto de carácter
oficial como privado, organizados en San
Francisco California en obsequio del señor
Vicepresidente electo de la República.,!&amp; prensa norteamericana se ha ocupado de ellos señalándolos como un verdadero a.contecimi1m,o
socia.l.
Así las a.utoridades como los mexicanos
residentes en la gran ciudad del Oeste, se es•

f

1

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-Nl~OS EXTRANJEROS EN EL ASÍLO DE LA EXPOSICIÓN.

en los Estados Unidos, debe haber salido en
forzaron para cumplimenta.r con esplendidez
al distinguido visitante. La noche de su llegaestos días para Hermosillo {Sonora), donde
da, el señor Corral recibió la bienvenida de
permanecerá una coz-ta temporada. Los vecinos
de la localida.d han dispuesto en su honor una.
las autoridades del puerto y de innumerables
persona.s de representación, asistiendo al si- ' serie de brillantes festejos.
guiente día á un bacq uete al cual concurrieron
En este núll!ero publiaamos un grupo fotoel Gobernador de California, el Almirante Me
gráfico, tomado en San Louis y en el cua.l
aparecen:los seiiores D. Ramón Corral y espoCalla y otros funcionarios de la Unión. El sesa; Lic. D. Roberto Núñez, su seiiora y la seño!.' Corral fué recibido en el puerto con todos
ñorita su hija; la. señora de -Serrano y la se•
los honores correspondientes á su alta. inves•
tidura. En el Arsenal de Marina y á nombre
ñora de García Cuéllar; el jefe de la Comisión
mexicana., señor Nuncio, y los señores Julio
del Ministro del Ramo, le fué, además,ofrecido
después otro banquete.
Poulat, General Rice, Ingeniero M. Chavert,
El señor Corral, que, como decimos, ha sido
A. Bassó , Mayor Samuel García Cuéllar, Isidoro Aldasoro y S. Smithers.
objeto de francas demostraciones de simpatía

***

PREMIO OFRECIDO POR &lt;EL IMPARCIAL&gt;
A'L SR. G.+.BRIEL ELÍZAGA.

buscamos en 1al costumbre una forma de tormento que sabemos es infalible . . . . ?

*

* lentitud que debe
Poco á poco, con la*sabia.
caracterizar á todas las reformas duraderas,
penetra en nuestras costumbres la salvadora

Con la apacible tristeza. de un abuelo cuyos
días están contados, el año se a.vecina. á. su
fin. En la solemne melancolía de las tardes del
Otoño, los cielos se cubren de nubecillas persistentes, como si un presentimiento doloroso
los persiguiera; en las noches lunares, las estrellas palidecen al interrogarnos ansiosa•
mente, y los gritos l9cos del viento se convier·
ten en 11n sollozo prolongado, en un largo so•
Hozo desesperado y trémulo. El año se muere.
ANTENOR LESCANO.

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS KISSOURI.-VISTA LATERAL DE L.+.S 0AS0ADAS.

�EL lroNDO ILUSTRADO

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S 1.empre llegaba tarde para recibir el bien, semejante al poeta de la
fábula, que llegó después que todos ante Jove, cuando ya estaba.hecha.
· · la total repartición de las heredades del universo mundo.
Si su hermana, tras haber derrochado sus haberes, tenía un capricho, estaban ahí los ahorros de Lía. Si su hermana, á la que llama.remos ·Raquel para apurar el símil bíblico que usamos al principio, cometía un yerro, Lía echaba sobre sí la culpa y recibía sin protestar el condigno castigo. Lía era quien rompía siempre los platos, quien perdía lo
perdidizo, quien acababa primero con los trajes, quien quemaba. la. leche de los postres, quien se dejabá robar por las criadas. Lía tenía
siempre la culpa, era éste un principio establecido en la casa.
Y era Lía también quien dormía en el suelo, sobre una estera, á hurtadillas de sus padres, cuando huéspedes inesperados llegaban y faltaba. un lecho. Lía era quien al alba estaba en pie, disponiéndolo todo, recorriendo la casa como una bendición, mientras que los demás holgaban
entre sábanas, disfrutando de esa voluptuosa é intermitente prolonga.- '
ción matinal del sueño.

***

Pero un día aquella alma desnuda de todo, hasta de deseos, sintió
que llamaban paso y con insistencia á su puerta, y pávida se estremeció:
el que llamaba así era el a.mor.
Entre el enjambre de muchachos que cortejaban á su hermana, bella
como un éxtasis, y á quienes Raquel correspondía con un amable y coqueto desdén &lt;colectivo&gt;, uno, Carlos, ¡?uiado quizá por secreto instinto,
había ido, poco 6, poco, alejándose de la hermosa para. a.cercarse directamente á Lía, á la pobrecita. Lía, tan callada, tan fea, tan pálida y tan
tristP, presintiendo quizá la santa piedra preciosa de su espíritu.
Era C'.1.rlos un muchacho silencioso también y pensativo¡ probablemente un ideólogo, un poeta, un se.ntiment3:l que empezaba. por confundir fil amor con la misericordia.
Lía tuvo miedo al principio, U!l miedo terrible de engañarse; luego,
siguiendo su avasalla.dora iendencia al sacrificio, miró hacia todos lados, en la zona de su vida, para ver si alguno delos que pasaban, nece•
sita.do cie a.mor, le pedía el de Carlos, á fin de dárselo . ... Mas nadie apareció en el ca.mino, nadie se dió cuenta deque Lía.era poseedora de un ca.r iño muy grande, muy g r ande, y entonces, la infeliz, como el niño mendigo que tropieza en la calle con un juguete, vuelve tímida.mente la mirada en derredor por miedo de que algún niño rico le reclame el hallazgo y te pegue, y al ver que nadie le persigue, se a.leja glorioso, recatando su tesoro, así Lía echó á correr con su cariño escondido en el más
casto escondrijo de su alma, al rincón más apartado de su vida, y ahí '
se llevó :i.quel amor recién nacido á los labios, con unción infinita., y púsose á besarlo, dulcemente, muy dulcemente, primero¡ después como u na
insensata, en un inopinado despertar de vida, presa. de una poderosa.
conflagración da anhelos, y temores y esperanzas ..... .

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Otras vidas
I

Lía y

Raquel

dos r.ermanas, las dos hermanas de siempre; eran dos, y, cosque pasan v.eneralmente por el paisaje enlunado de los cuentos mal'avillosos, una rubia, morena la otra; sólo que aquí la
r ubia era hermosa y la morena era fea y contrahecha. La rubia era la
guapa de la familia, aquella para la cual compran las telas y las joyas,
la que el papá y la mamá invitan con insistencia al teatro y á visitas, en
tanto que dicen á la otra: &lt;tú no has de querer ir, ¿verdad? debes estar
cansada&gt; .....
L a. morena ora. una verdadera &lt;Cenicienta&gt;, la Cenicienta sin encanto de esta historia sin interés, una Cenicienta cuyo pie no iría nunca á
busca.r un príncipe maravilloso, para calzarle e! chapín de cristal hall ado en el camino ..... .
Era tímida como lo son generalmente las mujeres contrahechas, y
sus ojos parecían pedir á todo el mundo perdón, perdón de atreverse á
bl'illar, perdón del desacato de ver, como los otros (los que son bellos y
ama.dos), el júbilo color de rosa de las mañanas, el ero en sazón de los
mediodía.s y la austera opulencia de las tardes; la fiesta de las hojas y
las flores en la landa, y la majestad del cedro en la montaña¡ el raso trémulo de los lagos y el azul pensativo de los cielos ..... .
Sabía la fea ( á la que llamaremos Lía, en memoria de aquella triste
her ma.na. de Raquel, de ojos pitañosos, queLabán puso con vergonzante
ca.utela en el lecho de Jacob, como premio de siete años de trabajo), 1&gt;11.bía la fea ejecutar mil primores: era como las antiguas reinas que hilaban en la rueca sus telas y sus sueños, verdadera maga d1&gt; cuyos dedos
salían prodijios: cuántos te¡ridos, que parecían, tal era su finura, hechos
con los propios &lt;hilos de la Virgen&gt;· ó con la sustancia misma de la ilusión . .. . Cuántos manjares dignos de la mesa de un emperador, y, con
esto. una pericia elegante y suave para tocar el piano y el arpa.
Lía había aprendido desde temprano que era preciso vestir su fealdad, vestirla de algo para que fuera menos ingrata ante los ojos de los
hombres, y la había vestido de inteligencia, de bondad y de amor. Su alma era una piedra preciosa, cuyo mayor mérito consistía en un instinto
i ncalculable de sacrificio.
Era Lía uno de esos seres llenos de misericordia y de abnegación,
que siempre ceden su parte en la vida y tornan, si es posible, más desnudos que los otros á la eternidad.
Abundan por cierto tales seres en la familia mexicana: casi siempre
hay en una casa una Cenicienta. que da su parte á los demás y que se
siente feliz por haberla dado. Almas raras que nacen atormenta.das por
una misteriosa desde oblación, divinas sitibundas que jamás se sacian de
sacrificio: Lía era eomo éstas.
Si acertaba á cocinar uno de esos--ma.nja.res sab!'osos y deleita.bles
que son la alegría de una mesa, todos menos ella lo gustaban; porque
era su placer que lo gusta.sen todos, prometiéndose gustar ella lo que
quedase, y por lo común nada. quedaba.

¿La. amaba Carlos? Oh! sí, sin duda; no hay en el mundo un serbastante malo para burlarse de una fea basta el punto de sacudir con
engaí'iifas la virginidad callada, hertnética. y
poderosa de su alma .... Carlos ño era malo y
Carlos le había dicho que la guaría, así como
era, morena, muy morena, bajita, muy bajita, _,
contrahecha, canija, ñoña y miserable! Tenia,
sin embargo, ·un miedo cerval de que aquello
se trasluciera, miedo y vergüenza, y no cesaba
de suplicar á su Carlos genéroso:
-¡Por Dios,no lo digas, por Dios, que n adie
lo sepa! y añadía p'l.ra su coleto: &lt;Si supieran
que poaeo este tesoro y viniesen á pedírmelo...
tendría que darlo&gt; ..... .
Pero nadie lo supo, por más que magüer el
disimulo de ambos, metódico y reconcentrado,
era tan fácil darse cata de ello, con sólo mirar los pobres ojos de Lía, aquellos pobres
ojos llenos ahora de felicidad, y que la iban
proclamando cá grito herido&gt;, como si dijé-

�EL MUNDO ILUSTRADO
ramos por toca la. casa, y por toda. la. ciudad
y por toda. la vida. . ...
Lo que aconteció fué diferente y monst~uos?,
dentro de la monstruosidad eonsuetudma.ria.
de la existencia.: aconteció que Raquel empezó
á enamorarse de Carlos. ¿Por qué? Por una.:ª·
zón muy sencilla., porque Carl_os era. el únic_o
que se sustraía. á sus e~ca.ntos mefa.bles,el úni:
co que sin que ella. pudiera. comprendor la. cau
sa., le negaba. el pleito homenaje, Y-;- ¡esto es Y
ba sido siempre ta.n buma.nol-na.ci~ en ella.
como en tantas otras en ca.sos semeJa.ntes un
capricho un capricho de conquista.dora. des·
deña.da. que se a.percibe á luchar con el a.rse·
nal. de 'todas sus gracias, que echa. mano de
todos sus recursos. E:npero, el ímp_etu de I a.
hermosa. se estrelló ante la. inconsciencia. de
Carlos. Entonces el capricho se. volvió a.mor,
Carlos no se dió cuenta. a.l principio de los
sentimientos que inspiraba.. Estaba. serena·
mente asomado a.l alma de Lía. .... Pero al fin
los ojos azules de Raquel empeza.ro::i á turba.r·
lo. Lía tampoco se había .&lt;1a.&lt;10 cuenta de· na•
da: amaba. en pleno recogimiento y en absoluto éxtasis .. pero al fin fué nevando sobre su_ es•
píritu la fria lda.d creciunte, l~nta.mente creciente imperceptiblemente inva.sora. de Carlos; Y
u; día después de muchos meses en que los
ojos m~ravillosos y los encantos todos d~Ra.quel habían hecho su obra., yen que la misma
dificultad y lentitud de esta .obra habían sea.·
be.do por enamorar loca.mente á la. bella. tes·
ta.ruda. ésta dejó que saliera. de sus labios un
turbul~nto grito de confidencia.:
'
-¡Herma.na., berma.na., yo sufro mucho, yo
estoy enamora.da. de Carlos!
.
Lía sintió al oír este grito,lo que el mño del
símil cuando le piden el jugue~ que había. en·
contra.do, algo como un rápido '! doloroso
convencimiento, que podría. traduc!rse con estas palabras ó con palabras· semeJ antes á. és·
tas: ¡Es claro! ¿Cqmo pude yo pensar q~e era.
para mí una cosa. tan bella? Pue_s que, c,he tenido yo algo, alguna. vez en la. !1da.?-pregunta. esta última, formula.da. íntimamente, con
naturalidad y sin :a menor sombra de despecho· porque el instinto de sacrificio l~génito,
la. t~ndencia idiosincrática á la. oblación, habían ido borrando toda. idea. de derecho propio y de posesión en aquella a.lma., ca.si toda
idea de individualidad.
Sin embargo fuerza. es confesarlo: Lía. se
defendió esta. v~z;tuvo un impulso, ¡el único de
rebelión! No ta.n aínas se a.rra.nea. del cora.z~n
lo que es ya su vida., ¡,u luz y hasta su propia.
substancia:
-No, respondió Lía., no estás enamorada de
Carlos ..... .
E iba. á añadir: «Carlos me quiere. ¡Me l_o
ha confesado!&gt;
Pero no lo dijo. Raquel, a.bra.zá&amp;dola, besándola. mimándola., como siempre que quería.
obtener 'algo de ella, dejó esca.pa.r un torrente
de palabras:
-Sí, lo quiero, hermanita., lo adoro, es el
·.inico hombre que he querido en mi vida.; y es

preciso que me ayudes, que me ayudes ~on papá. con mamá, e.:&gt;n él mismo .... ¿eh? ¡Tu no sabe~ cuánto le quiero!.•••
Lía se asió á la. última. esperanza., una. esperanza. débil y a.lirrota. que pasaba:
- Pero Carlos .... ¿te ha. dicho algo?
No Carlos no le había dicb_o na.da aú:i.,
Ca.rlJs tenía vergüenza. y remordimiento. Carlos era. bueno en el fondo (como todos. 1os infi·
dentes y los tránsfugas). Pero, en prim_er l \
ga.r si se llegó hasta Lía, fué porque visto a
pri~cipio por Raquel, rodea.da. de a.madores,
con cierto desdén, no cupo en el número de sus
probabilidades la. de ser ama.do por ella.; Y
luego porque Lía. estaba. tan sola. y era. t!'-n
desve.'uda. y tan pequeñita. de?t~o de la _existencia que la. compasión se vistió de ca.riño...
Mas a.hora. Raquel venía. hacia él desplegando
todas sus gracias, cbermosa. com_o la. luna., respl a.ndeciente como el sol, terrible como un
ejército ordena.do en batalla&gt; ..•. ¿Como resis·
tirla.?

*

*
-Lo quiero mucho, *hermanita.,
ayúdame .. . .
Lía enmudeció algunos segundos .... los pocos segundos que ella. necesitaba. para. una
oblación, y luego besó á Raquel con un beso
suave euchicheándole al oído:
·-¡Si hermanita., yo te a.yu~arél
Al dí~ siguiente, Carlos recibía. estas breves
líneas:
.
.e
t d
«Ca.rlos:-Mi herma.na le qmere ,. _us e Y
usted quiere á mi herma.na.; yo, por mi parte,
había. imagina.do quer~rle, pero me eng!'-ña.ba.:
le quería sólo en nomhredeRa.quel y mienti:a.~
ell11o llegaba .... ¿Desea usted hacerme fehz?
pues hágala dichosa.&gt;

***

Esto que refiero, pasó ha.ce muchos a.íios.
Raquel se casó con Carlos y hoy es UD;&amp; venerable abuela. Lía, después de haber sido una.
verdadera. madre para. los hijos deRa.quel,por
los cuales se sacrificó siempre, e~a. una seg~nda. abuela para. sus nietos, por quienes también
empezaba. á. sacrificarse.
Pero en la pasa.da prima.vera. una pulmonía.
se la llevó á la tumba., y la noche en que velábamos su cadáver, observando con pena que
ni la muerte,quees una gra.nembel_leced~ra.,ha.·
bía. logra.do embellecerla, un vieJO amigo de
la casa, católico él á. me.cha martillo, me llevó al hueco de una venta.na. para. decirme con
cierto desdén piadoso:
.
-Ahí donde Ud. la. ve, es muy posible q_ue
esa tonta de Lía. esté á estas horas en el mfierno ..... .
-¿Por qué? le pregunté sorprendido.
-Ah! me respondió rascándose ~a. barba,
[ ademán que le es peculiar], porque si encontró
en el ca.mino de la muerte á u!? pobre ~éprobo,
es muy ca.paz de haberle cedido su b1ena.ventura.nza. y de haberse hundido ~lla. en su lugar
en el infierno por toda. la eternidad ..... .
AMADO NERVO.

EL MUNDO ILUSTRADO

POLITICA GENERAL
La segunda conferencia de 11 Paz, convocada por el Presidente
Roosevelt.-Diflcultedes pera su reunl6n.-EI problema de
la guerra.-EI Incidente del Mu del Norte.-Fln de lu
dificultades anglorrusas.-Arreglo paclfico.-LI
suerte de Puerto Arturo y la escuadre
del Báltico.

G

OMO consecuencia. inmediata. de las sesiones celebradas días pasa.dos en St. Louis
Missourl, por la. Unión Pai:la.mentari_a. Internacional, a.-1aba. de expedir el gobierno de
Washington una. clrcular á todos sus a.gentes
diplomáticos en _el exterior,con ob_jeto de sondear la disposición de las potencias signatarias de la Convención de La Ha.ya, de julio de
1899,paraconvoca.r definitiva.mente una. segunda. conferencia. de la paz, que complete y perfeccione los a.cuerdos entonces toma.dos, dando según dice el texto, un paso más en favor
de '1a justicia. y del derecho, á fin_ de evitar los
conflictos arma.dos entre las nac10nes y, por
medio de precepto1:1 aceptados generalmente,
acl'rearse a.l reina.do de la paz i:;obre la. tierra.
No se oculta al Presirll'nte Roosevl'lt y al
Secreta.río de Esta.do en Washington, Mr. Ha.y
la oposición que acaso habrá de encontrar _la
noble iniciativa. en la.s cancillerías extran¡era.s, pues se juzga poco oportuno el actual mo•
mento histórico para hablar de paz y de concordia., mientras en Extremo Oriente dos grandes pueblos se desangran en guerra desastrosa. y cruel, que á la.s veces produce estremecimientos de horror y ca.losfríos de a.sombro ante las espantosas hecatombes frente á la beróica. plaza de Puerto Arturo y en los campos de
muerte que se extienden desde Liaoyang be.na
las riberas del río Sbakbe. ¿Cómo podrán senta.rsetra.nq uilos los gra.ves:diplomá.ticos ádiscutir loR problemas de la pa.zJutura.,cua.ndo en todo elmundorepereuteneon horrísono estruendo
los cañones japoneses y moscovitas que atruena.nen las desoladas eampiíla.sdeMukden? ¿Cómo no han de escucharse cual si fueran dolientes ironías ó crueles sarcasmos, los discursos
de unión,de paz y de concordia. entre los pueblos, cuando permanecen impasibles las ~ra.ndes potencias continentales y marítimas, viendo
destrozarse en lucha despiadada. dos ejército■
que parecen forma.dos por héroes legendarios,
que no por hombres mortales? ¿Cómo habrán
de resonar bajo las altas bóvedas del salón de
conferencias los ele.mores de miles y miles de
heridos, los a.yes doloridos de miles y miles
de víctimas .... ?
Pero ha.y algo más que esta. indiferencia. cuasi culpa.ble de los neutra.les, que. se opondrá á
la. reunión próxima de la. a.nuncia.d1;1- eo~fereneia., y es la decisió&amp;, que en a.pa.rien~i!I' b_a.n
manifestado los beligerantes, de no admitir nin-

LA GUERRA EN ORIENTE.- ARTI LLERÍA RUSA PASANDO UN RÍO.

guna. extraña intervención para. el arreglo de
sus diferencias ó para los trata.dos de paz. Ca.- ·
da cua.1-se ha. dicho-está resuelto á entenderse directa.mente con el contrario, cuando juzgue llega.da. la hora de suspenrler la tremenda.
lucha., y ámenos que se empleara. la. fuerza para. hacer cesar las hostilidades, lo cual es bien
dudoso, todo anuncia una. larga. campaña pa.·
ra. la cual se toman disposiciones lo mismo en
San Petersburgo que en Tokio.

***
Exeúsa.se Mr. Ha.y en su nota circular de
convocar el segundo Congreso de La Ha.ya en
las actuales difíciles circunstancias, diciendo
. que el primero se convocó cuando aún no se
había firma.do el trata.do de Parí~ que puso fin
á la guerra hispanoamericana.. Muy distinta.
es a.hora la situación. En primer lugar, la
iniciativa del Czar vino cuando las hostilidades se habían s•1spendido después de la. rota
de Ca.vite y de la rendición del General Toral;
cuando habían caído envueltos en su bandera
Cadalso y Vara del Rey, y tras los sa.n!!'rientos episodios de le bahía de Manila, de Caney
y de San Juan; cuando se hacían los preliminares de paz, pues nadie podía suponer que el
armisticio firmado tras la rendición de Santiago consecuencia. del admirable desastre de
Ce~vera., fuera interrumpido con nuevas operaciones ofensivas. Y para entonces la. suerte
esta.be.echa.da. y nadie dudaba del'fin que aguardaba. al resto del imperio colonial de España;
11,c¡í s~ explica que en la conferencia de La
Ha.ya. nin¡:tuno pretendiera. inmiscuirse en lo
que podrá considerarse como hecho consuma.do.
Hoy no, siéntese por todas partes la imperiosa. necesidad ne intervenir en favor de la.
paz en Extremo Oriente; pero na.die se a.trev~,
ni a.lidos, ni amigos, ni simpatizadores; nadie
se atreva á intervenir contra la voluntad manifiesta. de los beligerantes á. quien se pretende
favorecer, por más que la humanidad reclame
la suspensión de la tremenda. lucha. q ue sólo
en la. última batalla de las orillas del Sba.khe
y de las minas de Yenta.i ha. deja.do, según los
cálculos más prudentes, más de setenta mil
hombres tuera de comba.te.
No, no puede ser•propicia. la situación pre•
aeote para. la reunión de un Congreso de paz,
ámenos que. 11.cepta.ndo el otro a.cuerdo a.proba.do por la Unión Parlamentaria. Internacional, se pretenda. hacer presión sobre los beligerantes, en nombre de los perjuicios que sufren los neutrales, ya que no en nombre de los
fueros de la humanidad empapa.dos en torrentes de sa.ngre,ó que se quiera., por medios coercitivos, hacer que lo;; comba.tientes depongan
las armas y cese una lucha que, si ha. sido favorable á las tropas dal Mika.do,ha. demostrado de manera palpa.ble cómo saben morir los
moscovitas en defensa. de su bandera., y cómo
sólo ha.n!podido ceder ant-e una. serie de cir-

cunsta.ncia.s fortuitas y poco previsibleS:a.llcomún sentir de los hombres.

***

Bien decíamos en la. anterior semana., cuando llegaban á su período culminante las difi•
culta.des provocadas entre Rusia y Gran Bretl!.ñ&amp; por el desgracia.do incidente del Mar del
Norte, en que fueron averiadas y echadas á
pique varias barcas pesca.doras ingll'sas por
los barcos del Almirante Rojestvensky; bien
decíamos que teníamos esperanzas de que el
conflicto terminad-a. pacíficamente, arreglándose de modo satisfactorio por las dos potencias interesa.das. La primera. versión publica.da. sobre el incidente, que procedía. de fuente
inglesa., forma.da. por los informes de los pesca.dores, fué bastante á. exaltar los ánimos del
pueblo inglés, y por momentos se espez&lt;a.ba. un
rompimiento, si no llegaba. la satisfacción debida que se exigía en plazo perentorio. La. nota informativa. del Almirante ruso, publicada.
primero como una. entrevista. celebra.da. en Vigo, y luego como parte oficial enviado á San
Petersburgo, vino á arrojar nuev0s datos en
el obscuro problema.. Se decía. que los barcos
rusos habían hecho fuego en defensa propia,
pues se vieron a.mena.za.dos por \orpederos enemigos, t11.nto más temidos cuanto que se había
a.nunda.do su presencia.en aquellas aguas por
informaciones de diferente y variado origen.
Inmensa. excitación ,produjo esa. nota, que
cont ra.decía. a.bierta.mepte la versión inglesa;
llevados de las primeras impresiones y dando
mayor crédito sin duda á las propias investigaciones, los ingleses casi rechaza.ron lo asegurado por Rojestvensky, y en ocasión solemne, el Primer Ministro de Eduardo VII, tachó
de fantástica y novelesca la. declaración del
Comandante de la escuadra. rusa. Pero era.
preciso reflexionar antes de lanzarse á. un conflicto armado, cuyos resultados y extensión
bien pudieran preverse. y la mediación oportuna. de M. Delca.ssé, Ministro de Relaciones
en el gabinete de París, y por ende en admirable situación para. ofrecer sus buenos oficios
como amigo de los dos contendientes, fué un
triunfo de la diplomacia. francesa..
Se nombrará una comisión internacional
que proceda, see-ún los preceptos de la Convención de La. Ha.ya., como tribunal de investigación; ante él se presentarán las decla.raeio•
nes de los oficia.les rusos y de los pescadores
ingleses, para a.ver)gua.r si la escuadr,a. rusa
procedió, como sed1cP, en defensa.propia y para rechazar un peligro inminente, ó sufrió un
error lamentable, confundiendo unas barcas
con torpederos enemigos. Sea. como fuere, y
mientras se reune el alto tribunal que ha de
decidir del incidente, á pesar de los rumores
alarmantes que han corri&lt;!o, y de la. inusitada. actividad que se ha. desplegado en Gibraltar, puedi: da.~se por c&lt;:rncluído el conflicto sin
las eomphcac1ones serias que por un momento
fueron .de temerse. ,

***

Hace tiempo que ante la ruda insistencia de
los japoneses para apoderarse de Puerto Arturo, por tantos meses sitiado por fuerzas
considera.bles de mar y tierra., se ha comprendido la suerte de Ia beróica. forta.leza., destina.da. á caer con sus admirables defensores entre montones de espantosas ruinas. Nunca habían contado los sitiadores las víctimas que
precisaba. sacrificar para adueñarse de la. plaza; pero ante las sa.ngrienta.'I hecatombes que
sin resultado eficaz ca.usa.ron los últimos a.taques y a.saltos parcia.les de la inexpugnable
serie de fortificaciones, que mutua.mente se apoyan y protegen; han cambia.do de táctica y á
fines del pa.sa.do mes se propusiAron en otra
serie de a.saltos, no rendir la. plaza., que se qefiende aún con su mermada. guarnición sino
obtener un punto firme donde sostenerse, para
ulteriores ataques, y estrechar el sitio, eo~tinua.ndo los incesantes bombardeos. El a.vanee sobre los montes Rihlung, Itzé y Sungchu•
pu. hace creer, aunque no se han recibido noticias ca.bales de los resulta.dos alcanzados,
que á toda prisa se acerca. el desenlace del tremendo drama.. En dolorosa. despedida. el General Stoessel, tres veces herólco Comandante de la plaza hace tiempo aislada y abandona.da. á sus propias fuerzas, ha pedido su bendición al Emperador, antes de envolverse en
la bandera. que ha de servirle de glorioso sudario.
La escuadra del Báltico, detenida. unos días
por el desgraciado incidente del M9:r del Norte, ha. zarpa.do por fin para hacer su larga travesía., dejando sólo los oficia.les que deben declarar ante la comisión internacional de investigación; y allí Ta rumbo al golfo de Petehilí, teniendo que proverse de carbón de sus
propios barcos auxilia.res, pues hasta Espa.íla.
les negaba hacerlo en el puerto de Vigo; allá.
va con la. esperanza. del desquite, y quizá con
la seguridad de que á su lle¡:tada. á. aquellas
a.guas y a habrá. sucumbido Puerto Arturo,
falto de los auxilios que pretendió llevarle
Kuropa.tkine; allá. va con las bendiciones y
los votos de todo un gran pueblo.

z. z. z.
3 de Noviembre de 1904.

�EL MUNDO llUSTll.ADO

EL MUNDO llUSTllADO

La Exposición de San Luis

R~demptio

r -oNTINUAMOS hoy la. publicación de foto\:,1 grafías del Certa.m~n Inttirnacional de
San Luis Missouri, ofreciendo a nuestros lectores, entre otros grabados, uno que representa. la. vista. lateral de las cascadas que embellecen la. parte céntrica. de los terrenos de la
Exposición, y otro en que puede verse un grupo de niños de distintas nacionalidades en el
Asilo de que hablábamos en el número anterior de este semanario.
A título de curiosidad, reproducimos las vistas de un templo irlandés y de una. pagod a. china que forma n parte de la. serie de iglesias levantadas en San Luis, a.sí como los g r upos
en que a.parecen repre~enta~os _cuatro de los
&lt;personajes&gt; de &lt;El Asia. M1ster1~&gt;-una de
las diversiones más notables del «Pike,&gt;-y un
hombre y una. mujer judíos.

¡Cayó, un loco amor, libre, s:n freno,
De su inocencia. destrozó las galas;
mariposa. infeliz dejó en el cieno
el polvo de oro de sus leves a.las 1
¡El la. dejó después! ¡Eterna historia
que á. tantas hunde en el dolor profundo;
que abundan los reptiles en la. escoria
y abundan los canallas en el mundo!
¡Aún recuerda. al fiel! Tórtola. herida.,
su grito de dolor es: «¡Vuelve; te amo!&gt; . . . .
mas no halla eco su queja dolorida.,
¿cuándo acuden las hienas a.l reclamo?
¡Pobre mujer! 1Sus noches son horribles,
sufre el rigor del hambre y del invierno,
y hay en su alma tormentos más terribles
que los que viera Dante en el Infierno!
Siente su falta, quiere ser virtuosa;
pero del hambre el torcedor supli0io
la empuja con su fuerza poderosa
al infamante y negro precipicio.
Y llegará, sin duda, á despeñarse
del mii,l en las vorágines ignotas ....
¿Cómo podrá del cieno levantarse,
pobre avecilla con las alas rotas?

2 DE NOVIEMBRE
Entre la fiesta. a.legre y ostentosa.
en que el llanto de ayer trocó se en flores,
ha.y pobres tumbas huérfanas de amores
sin un recuerdo en la grietada losa.
Sólo turban su calma silenciosa.
del humano bullicio los rumores,
- ·y los piadosos ca.otos gemidores
que rima. el aura en la arboleda. umbros a.
¿Qué queda de esos n:iu.ertos que h_an sentido
ansias de dicha y ambición de gloria?
¡Ni un nombre, l!i una fecha, ni un_ latido
en que vibre un instante su memor1_a.!
¡Sólo un manto de sombras: el olvido,
y una. siniestra. realidad : la escoria!
CLARO OBSCURO,

ESTATUA DE SAN LUIS EN LA EXPOSICIÓN MISSOURlANA,

Pero es madre: y entonces transformada
en ese amor que lo in.finito alienta,
su alma vu9l ve á. brillar transfigura.da.
como el iris, después de la tormenta.
En su cerebro acongojado y loco,
surge .!Omo un ensueño la confianza.;
sus dolores se alejan, poco á poco,
y renace en su pecho la esperanza.
Y ... «Me alzaré-murmura con fi rmeza.;no temo ya al dolor, ni temo al frío;
para calm:i.r mi llanto y mi tristeza.,
¿no estás junto de mí, dulce hijo mío? . . .. &gt;
Y enloqueoida. al niño contemplando,
mientras sus brazos con pasión lo oprimen,
c¡Si caí por amor- dice llorando,un nuevo amor me salvará del crimen!&gt;....
ALBERTO HERRERA.

SAN LUIS MISSOURI.-UNA PAGODA CHINA,

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SAN LUIS MISSOURI,-Tll'OS DE &lt;EL ASIA MISTERIOSA,&gt;

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SAN LUIS MISSOURl,-TIPOS JUDÍOS,-UN TEMPLO IRLANDÉS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO llUSTRADO

Los Funerales del General Huerta
En nuestro número anterior dimos cuenta
del fallecimiento del ameritado genera.l de División D. EpitacioHuerta, ocurrido en Coeneo,
del Estado de Michoacán, publicando al mismo tiempo su retrato. Como com,&gt;lemento á
nuestra información, reproducimos dos fotografías que nuestro corresponsal en Morelia
nos ha remitido y que representan el cortejo
fúnebre y la ca.pilla ardiente ·d onde estuvo expuesto el cadá ver.
Los funerales se efectuaron con todo el ceremonial que la. ordenanza prescribe,presidiendo

LOS FUNERALES DEL GRAL. HUERTA .-EL CORTJ!'JO F ÚNEBRE,

Inauguración de un jardín en S. Juan Bautista
SRES. GUSTA YO GARMENDIA, LIC. ADOLFO VALLES Y GABRIEL ELÍZAGA ( CAMPEONES EN EL TORNEO DE ESGRIMA).

fL CAMPfONATO Df fSGRIMA
EL domingo último, ante selecta concurren•
cia, se efectuó en el Teatro Arbeu la solero·
ne repartición de premios á los vencedores en
el Campeonato de esgrima de espada de combate, florete y sable, de que hemos hablado en
este semanario.
·
Para dar mayor atractivo al acto, se organizaron ocho a.saltos de gal&amp;,en los que toma-

ron parte los sefi.ores Lic. Víctor Moya y Zorrilla, Fernando Colín, Rómulo Timperi. Juan
Pedrazzi, Gustavo Garmendia, Rafal David
(ir,), Lic. Pablo Oliva11 Prieto, Mario Rendón
Espada y Lic. Adolfo Valle11.
Por ausencia del señor Ministro de la Guerra, hizo la distribución de los premios el señor General Eugenio Rascón, Comandante Militar de esta plaza.
Las recompensas fueron otorgadas de la siguiente manera:
Sr. Gustavo Garmendia, alumno del Colegio
Militar: ler. premio en el Campeonato á espada, 2Q premio en ei de sable,y mención honorífica en el de florete.
Sr. Gabriel Elízaga: primer premio en el
Campeonato á florete.
Sr. Lic. Adolfo Valles: primer premio sn el
Campeonato á sable.
Sr. Lic. Víctor Moya y Zorrilla: 2Q premio
de Campeonato de espada de combate.
Sr. Juan Pedra.zzi: 3er. premio de Campeonato de e11grima de florete.
Sr. Fernando Colín: 3er. premio de Campeo_n ato de espada de combate.
Sr. Teniente Vicente Calero : 2Q premio de
Ca.mpeon11to de florete.
Al Sr. Ricardo Ma.lagón, que obtuvo el tercer lu1?a.r en el Campeonato de sable,se le concedi6 Diplom1~ de Honor.
Al Sr. Capitán Gustavo A. Salas lefué otorgada. la medalla de oro ofrecida. por el Comité
organizador al tirador más correcto y elegante en el Campeonato de esgrima de florete, y al
Sr. Adolfo Llorens se :ie concedieron, como
prem10 ~ or las mismas cualidades de tirador,
dos sableb 1italianos ofrecidos por el Sr. Bias
Grisi.
En este rúmero publicamos los retratos de
los tres can. peones y de los principales tira.do-

res que tomaron parte en el torneo, a.sí como
una foto¡!'ra.fía. del bronce que como premio
ofreció cEl Imparcial&gt; al vencedor en los a.saltos de florete, Sr. Gabriel Elíza.ga.
Los demás premios, consistentes en objetos
de utilidad y de arte, fueron ofrecidos: uno
por la Secreta.ría de Guarra, otro por la de
Justicia é Instrucción Pública, y el resto por
los Sres. Raúl Milla, Mauriclo Casessús, Luis
Requena, Arsenio Combaluzier y Lic. Pedro
Alfa.ro.

.

'

LOS FUNERALES DEL GRAL. HUERTA, -LA CA·
PILLA ARDIENTE,

el duelo los señores Lic. Luis B. Valdés y Coronel Luis G. G11orcía,en representeción de los
se!'lores Gobernador del Estado y General Valle, respectivamente. ·
El cortejo, seguido de la columna mixta que
formaron las fuerzas federales y la1, del Estado, se dirigió al panteón, siendo inhumado el
cadáver en el sitio que se destina á los michoacanos ilustres El Sr. Diputado D. Melchor
Oca.ropo Manso pronunció ante la fosa una sentida alocución fúnebre, haciendo el panegírico
del finado.
'Al sepelio concurrieron, además delos empleados del Gobierno, distinguidas personalidades
del comercio y de la alta sociedad michoacana.

(

Acaban de ser inauguradas en fa Capital del
Esta~o de Tabasco varias mejoras de import11,nc1!l', contándose entre éstas el nuevo jardín
&lt;Bemto Juárez&gt;, en cuyo centro ha sido colocado sobre artístico pedestal, un busto del Benemérito.
A la referida inauguración asistieron el sefi.or Gobernador del Estado y las principales
autoridades del lugar, así como numerosa,s familias de la mejor sociedad de San Juan Bautista.
Además de la fotografía que representa el
monumento á Juárez reproducimos una del
hermoso y artístico salón de recepciones con
que cuenta el Palacio de Gobierno de Tabasco.

INAUGURACIÓN DEL JARDÍN &lt;JUÁREZ&gt; EN SAN
JUAN BAUTISTA.

.!
SR. TENIENTE VICENTE CALERO.

SAN JUAN FAUTISTA,-SALÓN DE RECEPCIONES DEL PALACI(J DE GOBIERNO,

SRES, LlC, VÍCTOR MOYA Y ZORRILLA1 RICARDO l\ULAGÓN1 JUAN PEDRAZZI Y FERNANDO COLÍN,

&lt;DANGEROO'S&gt;,

Plbujo 49 !,h, O, Glbm,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO ll.U$TRA!l0 ·

ta última Bucólica
Rumor será de llanto
El que hoy se alce del plectro y de la lira ;
Que no es alegre canto
Lo que la Musa inspira,
Cuando por vez postrera se respira.
No ya de los placeres
Gozoso cantaré. ni del divino
Encanto de Citeres,
Ni del licor ciprino
Que en las cráteras bulle cristalino.
Ya no de Anacreonte
Pulsaré el magadís con diestra mano;
Que ya en el horizonte
De mi existencia, en va.no
Un albor buscaría., aunque leja.no.
Ya miro por doquiera.
El sobrecejo de la Parca. impía,
Y es ya. la luz postrera
Del moribundo día
Reflejo de mi próxima. agonía.
¡Cuántos ~n mi memoria.
Dulces recuerdos ha.y de lo pasado! .. . .
Su amor y el de la gloria
Son hoy, de aquel estado,
Los únicos amores que han queda.do.
Allí, bajo esa parra,
Hoy seca, antes rendida de racimos,
La voz de la cigarra
¡Cuántas veces oímos,
Y nuestros labios, al oírla, unimos!
Allí mi Aglaia, bella
Más que el amor, conmigo departía..
Allí su leve huella
Seguir aún podría,
Que el viento no la borra todavía.
No la ha. borra.do el viento,
De su casta beldad enamorado;
Mas si al suave aliento
Del aire, se ha borrado,
En el verso mi Numen la ha fijado.
Ella, mi dulce amiga,
Grato volvía el razonar severo,
Y, como en fuer te liga,
En su candor sincero
Mi espíritu quedaba prisionero.
La ciencia de los sabios,
En las cátedras ruda y rigurosa,
Brotaba de sus labios
Más tierna y melodiosa
Que el silbo de la brisa nemorosa..
Con frases y sentencias
Del divino Platón, mezclar solía
Las dulces confidencias
De su alma, que era mía,
Alma de l uz, de ciencia y poesía.
¡Cuán amorosamente,
Al sentir mis caricias, inclinaba
La ruborosa frente!
Y, cuando la miraba,
¡Con qué temblor los párpados bajaba!
Me h a.biaba de los pocos
Sabios que aun quedan, de miseri as llenos;
Y de unos pobres locos,
Los pobres nazarenos,
Muy ignorantes, sí; pero muy buenos.
·Muy buenos .... ? ¡Abl ¿,quién sabe .. ?
¿Po~ qué, si buenos son, me la quitaron?
¡,Bondad acaso cabe
En quienes me mataron,
Cuando al yermo mi Aglaia se llevaron?
¿Muy buenos .... ? ¡Oh maldita
Secta qua amores cual mi amor maldices !
S~a en tí tu infinita
Maldiuión,é infelices
Tus hijos, y por siglos agonices!
Mis dioses inmortales
Ea cr uz, oh necios, clavarán al vuestro;
Y t,D nuestras bacanales
Ludibrio será nuestro
Aquel á quien llamáis Cristo y Maestr o!
Mas yo, que ago_nizando .
Estov lejos de Agla1a y de mi Atenas,
Nb lo veré: dejando
De correr por mis venas,
Ya siento que la sangre bulle apenas.
Siento que me abandona
Ya la vida como ella .. . . Mas eterno
Como e'l sacro Helicona.,
Ha de vivir mi tierno
Adiós, ante las sombras del Averno.
¡Adiós, oh seca parra,
Rendida, en otro tiempo, de racimos;
Adiós, ronca cigarra,
Cuya canción oímos,
y nuestros labios, al oírla, unimos!

NUESTRO PAÍS.-SALIDA DEL PUEBLO DE SERIS, CERCA DE HERMOSILLO [SONORA].-ENTRADA
DE HERMOSII.LO. -EL RÍO DE SONORA;EN, DÍAS DE GRAN A VENIDA.
( Del "Album Directorio" del Estado de Sonora, que se publicará pr6xlmamente.)

Páginas de la Moda
A moda cambia de una estación á la otra, quizá de un modo un tanto
brusco; mas sus decisiones jamás se acentúan al grado de trastornarlo tOd!J en un día; procede, al contrario, por lentas etapas y de
j ... á n uestro OJO acostumbrarse poco á poco á las diferentes metamorfosis que prepara. Las modistas más ingeniosas pueden crear modelos
más seductores; los más encantadores maniquís de talle sutil y gracias
delica ~as, p~eden_ destilar delante de las muJeres más eleganti,s; tas be·
lla.s clientes rndóclles no aceptan generalmente estas novedades sino desp ués de hu.barias altfü•a.do y mod1Jicado al extremo que el nuevo modelo
r ecuerda. a.penas vagamente el figurín primitivo. Se ha dado un paso
a.delan te, pero la couy_uista. es lenta, y, sin embargo, por una intimdad
de detalles, un modelo substituye al otro, de manera que al cabo de algún tiempo todo se ha. transfigurado, sin que nos hayamos ca.si apercibido de euo. Por ejemplo, tomemos los cuerpos de hoy y compa1émoslos
con los de las esta.ciones pasadas: nos convenceremos de que hemos lleg a.do á darles un a.sprnto diferente, valiéndonos de graua.ciones suce•
11i vas é insensibl_
e s, hasta el momento ea que estas tran~formaciones con•
t1n uas han alcanzado un punto extremo. Así, en este momento se inten·
ta. supr imir las fluctuaciones indecisas de los cuerpos blusados y lanzar
la a lta cintura drapeada. de puntas alargadas, qt.e adelgaza. y mejora
el talle. Esta cintura encamina hacia los cuerpos ajustados, los cuales
y a se muestran en las &lt;toilettes&gt; de tarde y en los trajes &lt;habi!Jé,&gt;. Las
a.ltu.11 cm turas que cambia.o la línea del busto, amoldan el talle y lo a.larg a.o a l frente, son muy ventajosas para. las personas un poco gruesas; se
uu.ceo generalmente en tela parecida. al resto del cuerpo, si uien parece
continuarle en un &lt;drapage savaot&gt;. Lo alto del busto se modela. cuida•
dos amente.

l,

***
Ha.blando de las faldas, voy á insinuar unas cuantas ideas á las: modistas y personas aficionadas.
Hemos dicho en nuestras anterior es crónicas cuál es la moda domi·
nanlej aña.dité ahora que es tan variada y fantástica. la hrnhura, que difícilmeute se encontrarán dos iguales, siendo imposible, en consecuencia,
nombrar cada variedad en estilo ó t xpl icar el método de cada modista,
pues cuando alguna logra un buen éxito eventual, se hace un sistema
pro pio, lo mismo que un come1cio p1·opio: a.provtcba los dibujos originales, los métodos franceses para los arreglos y utiliza las mejores advertencias y sugestiones donde quiera que las halla; pero inconscientemente cae en hábitos de trabajo que, s1 no &amp;on los mejores para los de·
más, son superiores á todos los fXistentes, para ella.

FIGURINES

*
**
Los forros más convanientes son los de seda , porque caen
mejor, visten mejor y son más cómodos al andar que los de
cualquier otro material, si bien es cierto que á ca.usa de supoca duración y precio elevado, no pueden usarlos más que per•
sonas de ciertos recursos.
Debe procurarse hacer los trajei. según el último estilo y de
la. manera más adaptable á la tela Otra advertencia importan te es que si se el aboran varios vestidos al mismo tiempo, se
les dé distinto aire, á fin de que no· se parezcan entre sí.
El setenta y cinco por ciento de las faldas de boy, se hacen
con &lt;refalda&gt; separada., unida á la exterior únicamente en l a
línea de cintura, El veinticinco por ciento restante consiste en
faldas sin forros y de largo al tobillo 6 redondo. Las faldas
de cola requieren un fondo especial de igual longitud. Pero no
hay regla que prohiba. hacer las faldas forradas en anchos· en
este caso lo esencial es que el empalme sea perfecto y el c¿rte
del forro y falda en la misma dirección, ó si, por ejemplo la
falda se cortara. a l hilo y el forro en sesgo, jamás se llegaría á un satisfactorio resultado, pues, como dicen las costureras, el vestido &lt;haría muecas,&gt; lo cual es de pésimo efecto.

¡Adiós, oh leve huella
Que el viento no ha borrado todavía;
Adiós, Aglaia. bella,
...::::!: En otro tiempo mía,
Tu recuerdo embellece mi agonía!
.

5, 6, 7 Y 8,

F, GUERRA CASTRO,
FIGURINES

1, 2, 3 Y 4.

Para no sentir la. mordedura de la. desa.probaci6n en un traje ya acabado, es conveniente meditar en el corte y arreglos
que ájuicio de la ejecutantesel\n más ventajosos para los fines á
que el traje debe responder. Una mujer rica y en condiciones
de sa.fü•facer sus ideas de lujo, puede tem•r sus trajes acaba.dos según los mác¡ recientes modelos de París, con forros de
magnífica seda y sin vestigios de protección para la orilla del
pie; una falda con falso ó protegida. á la orilla por cualquier
artificio, nunca tiene la elegancia. de aquella. sin banda alguna.
y 0:namenta.da ta.a sólo con sed3: ó encaje «balayeuse&gt;. Mas la
muJer que debe baata.rse á sí misma y busca la subsistencia·
la que va á la oficina, á la tienda, á la escuela; que sale ¿
manudo á pie desafiando los elementos; que debe fijar su aten,
ción en el menor gasto y economizar para las épocas adversas
no puede hacerse vestidos en semejante estilo; necesita. pone~
un banda lisa de algo dura.ble al extremo inferior, pues ue
las telas se rozan en unos cuantos días y los trajes raídos p\esentan un aspecto que descredita á la portadora hasta el grado de que se la desestima a.un en los círculos íntimos,

�Et MUNDO ttUSTRADO

Et MUÑDO ILUSTRADO
Los hábiles dibujantes de París han comprendido las necesidades de la clase media.,
que pugna en lucha abierta. con 1a. estrechez
de los recurso·s pecuniarios y las exigencias
de los círculos que frecuenta. Por eso se han
publica.do hermosísimos modelos de faldas a.l
largo ¡;edondo, siendo ahora. de gran boga. y
a.lt11os conveniencias económicas. Para el diario se hacen de telas resistentes, que soporten
sin detrimento las fatigas diarias de todo el
año, si quien las usa. no tiene bastante tiempo
para. a.tenderse como deseara.
C. GALINDO.

EXPLICACION DE LOS FIGURINES

POR LOS PANTEONES
-

NúM. 1.-Este es uno de los más recientes
modelos. Se hace en paño y terciopelo.
NúM. 2.- Este a.dmirabli, y original abrigo

está. hecho de paño azul que contrasta. con el
adorno blanco.
,
NúM. 3.-Tra.je en terciopelo de un bello tono café, en combinación con seda &lt;coq de noche&gt;.
NúM. 4.-Vestido en pafio color ciruela
adornado con cintas de fantasía.
'
NúM. 5.-Traje de visita, de popelina café,
guarnecido de muaré de seda en el mismo to•
no, puesto como &lt;panels&gt;, vueltas y bandas en
forma.
NÚM. 6.-Vestido de cas11,, adornado con
hermosos bordadc,s en sedas policromas.
NúM. 7.-Ingeniosísimo traje con cuerpochaqueta de largo faldón y tres volantes en la
falda. Los adornos del modelo consisten en
bordados orientales que terminan en medallones de ·pasamanería. El color del esquema es
verde.
NÚM. 8.-&lt;Toilette&gt; en t€rciopelo cobre obscuro, combinado con bandas de pafio más cla•
ro, bordadas con &lt;cheni!ie&gt;. Un vívido color
naranjado tiene la pieza en forma del hombro,
lo mismo que los puños. La camisola es de
&lt;chiffon&gt; crema. La falda lleva también vueltas color naranja.
NúM. 9.-Traje de calle en paño azul de
China; el delantero es liso; los lados y atrás
se eomponen de tres holanes superpuestos, con
pespuntes á la orilla. La chaqueta se abrocha
&lt;invisiblemente&gt; al frente y se adorna con botones lisos de plata.
NúM. 10.-Tra.je en paño café y azul.
NúM. 11. -Vestido para el diario, en ssrga.
azul marino. La fa.Ida. lleva pequeños &lt;stra.ps&gt;
termina.dos por botones.
NúM. 12.-Vestido en tweed, bello ejemplo
de la. real hechura sastre.

.,,

...

. .....,~•'
.·

.

1

FIGU,UNl.S 9, 10, 11 Y 12.

MUESTRAS DE ENOAJJ!l &lt;RENACI?dIENTO&gt; PARA APLICACIONES DE VESTIDOS,

XL OSARIO OE DOWRES,-ESCENAS DXL DtA DE KUEI\TOS,

�EL MUNDO !LUSTRA.í&gt;O

E6os 06 toao 61 munao
Los Papuas
A atención del mundo civiliza.do se encuen•
_tra fija. en los :1angrientos campos de ba•
t¡¡,Ua de Ma.ndchuria; y 1a guena ha hecho que
pasen ina.d vertidos mu&lt;:hus hechos de impor•
ta.ocia, en el mundo exLer10r.
La rebelión de los indígenas, en el Africa
ÜlllJldenta.l, lo mismo en las colonias alemanas
que en las portuguesas, na llegado á intriga.r
¡,oderosamente á !as dull potencias directamen·
te interesadas, tanto poi· 111, rápida generaliza•
cióa áel movimiento, cu11.nto por 1... abundan•
cia de recursos de que han d11.do prueba los re•
belde.i negros.
L¡¡,s rebeliones son frecuentes enla.s colonias
m11,1 org11,nizada.s, ellpecialmente; pero en las
coloniao1 alemanas, ea las cuales 01 sistema. de
gobierno e¡¡ Ju mejor da.ble, es curioso, st no
s1gntlicativo, que !OS iaáígena.s se rebelen, le•
vaatánáuse eu a1·ma.s en grupos numfü•o,,í.i•
1nus, tanto como es meaest.t:1· ¡., ...ra áe!'rotar á
lus desta.c...meutus de milic111, culoaia.1 ea viados
en su per ..ecución. .ll:a las colonias portuguesas
isucede algu semejante, y también nao sido de•
notados 10s culuuus '!ue forman las milicias,
y los soldados cte los cuervos de ocupación.
¿A qué .se debe esta recrudescencia. en los sen•
tiu11eutos de hostilidad, inevitables entre los
ctebelactosi' ::l1 se hubieran dictado leyes en las
cuales resultar¡¡,n despojados los negros, ó se
les t:x1g1eran se1·vwiuis extraoraiaarius, no lla1wu·ia la ateu1.aón t11.l circun.sta.ncia; peru na.da
dtl e.sto ha bUceátdo, y la rebelión 4.ueda, por
euue, sin ex¡.,ltcac1óu lógica alguna.
Los holauúeses, por su µaL'te, han tenido
ta.wbiéu que 1ucha1· cuutra los papuas, habitan·
ttls ele ia Nueva Guinea, levautauos en armas
coawa sus conqu1.staelo1·es. Los papua.s forman
una ue las raz¡¡,s más originales 4.ue existen,
no sólo étnicamente, siau por sus cu..tuwbres,
4. ue si oieu son sal v a¡es, ttt:aen ca1·acterí,;ticas
4.ue las ha.cea por dewás interesantes.
Los papuas son altos, bieo forma.dos, robusto1:1, c:uérgicus, ele mil'ada firme y ele cundí·
c10ues mo1·a,es aigaas áe weución. Un expw•
rador que ha perml\aecido dos año.s en .N ue•
va Guiuea y que, coa moLivo de la rebtiiióa
contra el áum1a10 holaaoés,ha. vuelto á :,U país,
lng:1ater1·a, &lt;la acerna de estos insulares extea•
i;os Cltitalles, cte los cuales traducimos algunos
para nuestt-v:s lectores.
[

Como todos los pueblos primitivos, los pa•
pua.s son muy afectos· á las danzas, que lo mismo ejecutan en sus templos, for!Il&amp;ndo entonces
el baile parte de la ceremonia religiosa, que en
las festividades de origen privado, como los
matrimonios y los entierros, y en las festivi•
da.des genera.tes de 1-a. tribu ó nación á. que los
ba.ilarrnes pertenecen. Con ligeras diferencias,
todos los bailes son iguales.
Para ser admitido en un grupo de danzantes,
deben presentarse los jóvenes debidamente ataviados. Forma su atavío una serie de braza.le•
tes que lo mismo portan en los tobillos, que en
las lilUfiecas y ea til cuello, brazaletes que están
forma.dos por un tejido grueso ae fibras vegeta•
les, trenza.u as y pintadas de vi voscolores,de las
cuales penden largas plumas de colores vi vos.
En el cuello llevan todos, colla.res de dientes
ue perro, debidamente perforados é igualados;
ea ia freute llevan uu 11,neo ue fonua especial,
que termiua un airón de plumas de alguno ae
ws muchos pá.ja.1·os que abuudan en los bosques de Nueva Guinea.
Lo que más gusta á los papuas es un adorno
especial que lleva.nea la na,·1z y que está fo,·
wado por una barrilla dti coucha, labrada fi.
uamente, eu cuyo ctiutro se deJa un pequeño
orificio ¡&gt;M'a aúherirla á la na1·iz, y ea uuy as
extcemid11.des be laoran distiutas Jiguras. Cowo
,;ola.mea te en ciertos puntos de la uobt&amp; existen
conchas de las que pueda hacerse el a.ctorao
meac10nado, los habitantes de los valles lejanos del liL01·al comercian con los artífices cus•
teños, cambiándoles vegetales,alilj'.lentos y a.ni·
males, por los codiciados adorifos.
* .
* *'
La poligamia forma la base de la religión
de ta.les :,u.lvaje.. ; ti! 1·espetu á los mue1·Lus, li.
adu!'acióu al sol y á 10s elementos, juntos con
cierta iuea áe mor11.lidad rud1meatana,cumpletd.u ,m credo rtiugioso. Cuando ua muchacho
Jlega á la edad en que uet&gt;ti t:mpeza1· á turnar
mu¡erto~, Stl hacen tiestas especiales en las que
se coucierta.n los matriwoa1us; después se si·
guen ue1eb1·aado feste¡o11 :,emejanLe11 á medina
y_ue las novias va.a llegando uti las tribus ea
4.ue hasta esti mumeatu na.a viviao, y van sien•
uo eutt·egadas á los novios. El matrimonio,
cowo eu 1as 1:oociedad'es occidenta.1es c1 villza.Clas, es, para Jos papuas, la cbase de la socte•
da.u&gt;, y s1 alguna 1ey tienen, ise reliere especial•
mente a tides uawues.
Cuando !as mujeres quedan viudas, se tiñen
el cuerpo de aeg1·0,acompa.ñan liuraado al ca·
aá ver uel mariuu muerto, dura.ate tres días, ea
cuy a~ uoches se acerca.a á. la cnoza los amigos
y parientes y beben el_licor fuaeral-forlllaáo

,,1.. .

-

}!~~~

**•

~{

por la fermentación del jugo de las palmeras
y de un cocimiento de arroz,-mientras los mú~
sicos llamados especialmente para el caso, tocan sonatas siempre monótonas y tristes.
Los cuerpos son enterrados, en unas angarillas cubiertas de adornos y de los trofeos del
muerto, ó bien se les lleva á. ua árbol altísimo
y en una rama bifurcada se les asegura. Es~
sistema de funerales es una. de las más curiosas costumbres de los papuas.

COLONIA CUAUHTEMOC

***

Los instrumentos de música, como se comprende, son bien primitivos; se reducen á tambores de forma especial, muy historiados, que
se toca.a, sea. con el puño, sea con varillas de
madera. Producen un sonido ronco poco agradable. También tienen flautas formadas por un
madero hueco, ea cuya extremidad vibra una
lengüeta, pero que no puelen producir sino
cuatro 6 cinco souidos que, comoinados, for.
man toda la música papua.
Las armas que usan los negros son muy curiosas, y ise rtiducen á flecha.is, arcos y lauzas,
de tamaño ml.l)_' variado, según el empleo que
ue ellas se va a hacer. .Para la. guerra tieten
a.reos poderosos que disparan flechas cuya
extremidad es de hierro, y que son capaces de
atravesará ua hombre ele parte á ¡,ar·te, á una
distancia de cien ó doscientos metros.
Las lanzas las emplean especialmente en la
caza; el pueblo pa.pua se mantiene, tau to de las
cosechas de arroz y mijo, en cuyo cultivo se
encuentran bastante adelantados, como de la
carne de los animales salvajes, que abundan
en aquellas islas.
Son mariae1·os bastante audaces; construyen
canoas de fondo vlaau, ea las 4.ue viaja.a por
los ríos, dirigiéudolas vor wed10 de l)é1·tigas,
muy tláb1lmeute. Hacen también lanchones, de
quilla, uniendo eutre sí tablones re:,i,,tentes y
aotaado á tales emt&gt;arcac10ues de palos y vi,las. Así ise Jes ve 1r a Jas i::,las cerca.nab, en
doudti come1cian, manejando sus buqueci!los.
Tales embarcacioni,s, que llaman clakatoi&gt;,
estan furmaúas, mu&lt;:ha&lt;i vece", vor quince o
vemte grandes canoas, !&gt;Ólidamcnte atada:, entre sí, y movidas, ta.ato ¡.,or meuio de remos,
como pur velas tdangulares, bOSteuidas por
bambú:1 uni\:tos á las canoas coa resi:,teutes
cuerdas.
La iddustria de la alfarería. ha adelan•
tado notoriamente, deoido á la circun.;tancia
ue ser wuy comunes en Guinea las arcillas
plásticas, de las cuales se fabl'icaa ollas y pla•
tos. La fiesta más grande se ha.ce, precisawente, en los momeutos ea que laexpeu1ciónha de
zarpar, llevando los objetos labrano,; en un
afio.

La más hermosa Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro dé las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar p&amp;ra edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos quepara fines del presente año, todo 3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará ·á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles .de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema complefu ~e agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?

Para mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust company,
Prlmm de San friOOSCII, ~.

ó á los Sres. Prevost &amp; Vait
Primen de S.n frand.s&lt;.o, 8.

TIPOS Y ESOEN.A.S ,DE NUEVA GUINEA,

�Año XI-Tomo 11-Núm. 20

GRANDES ALMACENES DE

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El Paléóio de Hierro!t S. A ..
Galle de San Bernardo

..--.._M5XICO_..-c._

Apartado número 26

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Noviembre 13 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

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Año XL-Tomo II.-Número 20.

M~XICO, NOVIEMBRE 13 de 1904.

Dtnctor: lle. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Bennte: LUIS REYES SPINOOU

Secretari-0 de Redacción: José Gómez Urarte.

Registrado como articulo d e segunda clase, en 3 de Xovlembre de 1894.

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Departamento de Géneros de Lana para Vestidos

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nados; Chales de Franela, de Cachemira,
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Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, Franco de Porte, los pedidos mayores de $ 25.00 y cuyo valor no
exceda de 15 kilos.

Signortt, Honnorat y eompañía.

Subscrlpcl6n mensual ro,,nea .. ... $1.50
ldem
ldem en la Capital.. $ t. 25

Tbeodore Roosevelt,
erecto Pre1,ldente de los estados Unidos, el d¡a s del actual.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Guerra en Oriente</name>
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        <name>La última Bucólica</name>
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        <name>Lía y Raquel</name>
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        <name>Ramón Corral</name>
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                    <text>L

' AL '

Año XI.-Tomo II.-Número 18.

PUERTO

Subaerlpol611 111enaual lorlttea..... $1.110
lde111
lde111 ea la Capltal.. $ 1.211

MEXICO, OCTUBRE 30 de 1904.

811111': LUIS REYES SPINDOU.

11ractar: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Secrdario de Redacci6a: JoSI! Gdmez Urarte.

Begletrado como artfculo de aeguncSa el- en

a de NoTlembre •e 1894.

DE
VERACRUZ

1.

GR~~2J!nf~~~~~!1!t~Ec!~~!i!As~!!J!i~!ES J
IL®)§ ffJRi§ ~~;ruru1D&gt;IB§ Y f!JIBJJ~JR
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Informamos á nuestra numerosa clientela que hemos recibido y puesto á la venta t~dos los artículos de
Invierno, y suplicamos á nuestros favorecedores se sir-'
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van visitar nuestro

buoartam6nto 06 Moaas uGontBG-GionBs
seguros de que encontrarán el' mejor surtido de la Capital en

Sombreros y Tocas de terciopelo y fieltro para Señoras,
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Signortt, Honnorat y tompañía.
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' : CABEZA DE ESTUDIO.
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IPor C: 0oclo)'.•&gt;

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�Et ittfNbó tttrSfnAl&gt;O

EL MUNDO ILUSTRADO

[N(ANTO.)(

o ,u_RTUD[(·-,.:.

Gracos hubieran-i;ido unos perdu- sub~ado, uncido al yugo, ·enamo• arrebato, olvidando que inspirar
Tl
.)
larios, y todós Iq; encantos de Me- rado..
esa forma de amor es patrimonio
salina no hubieran jamás bastado á
iEs buena? ¿es virtuosa? ¿es bon- de las mujeres béllas y seductoras
-- ·
·
hacer feliz á ·un esposo 'y á educar dados"'a y abnegada aquella mujer? y que las virtuosas y honestas n~
l ;
J ·; · honorablemente á una familia,. · ¿Anidan víboras ó brotan JI.ores en pueden n~ saben inspirar más que
UANDO los padre, de fafuilia, · ·Todo esto, lo repetimos, es-ihcon- aqirel corazón'/ ·¿ Será uná esposa un amor,_ mtensq, sí; pero apacible
las personas mayores y las gen- cuso y sería locura ponerlo en tela fiel, una madre amante, una hábil y tranquilo; firwe, sin duda, y dutes respetables tratan delante de sus de juicio. Pero, desgraciadamente, y económica administradora delho- · rAdero; pero sereno y reflexivo
hijos ó allegados,de la cuestión ar• un obstáculo se opone á que, al to· gar? ¡Quién sabe; tal vez no ; pero amor de hogar Y no de escenario'
dua y espinosa de la elección de una mar estado, hagamos la elección de qué bella y qué seductora! ¡Cómo se amor fecundo en dichas y en bienes'
compañera de la vida que pueda ha-· esposa dentro de los requisitos ·.de cimbra al andar su talle de palme• amor de hombres culto~ y no dl)11,ni:
cer·la feliéidad del marido, conser• ese sano precepto,y ese obstáculo es ra! ¡Cómo despiden sus pupilas des• males bravíos, el úmco que debe
var.la. paz del hogai:.y fundar una el siguiente:
tellos melancólicos ó ardientes! ¡Có- imperJtr en.el matrimonio y. .el solo
familia honorable y próspera, no
En el hombre el amor entra por mo se doran al sol los hilos finísi• sostén y awparo ,de la familia.
d~jan jamás de_acon~ejar á los can- los ojos. Es precisamenw la belleza mos de ,su cabellera!
Para que la mujer virtuosa triunfe
dld3'.tos al matr1moruo que prefieran femenina la que despierta al monsNada; que aquel hombre está per- sobre la mujer bella,es forzoso reela v1r~u,d_ á la belleza, las elevadas truo dormido en el fondo de nuestro dido: Enamorado -ya, subyugado, ducar alhombre,pulirsus asperezas
y nob1hsrmas dotes del. coraz~n y corazón. Para amar, al hombre le vencido de antemano, busca al obje- · animales, hacerle admirar más á
del carácter á los atractivos fís1co_s,,:1 , ¡basta con ver; Cupido lo acecha, lo to de su pasión, se pone con él en D. Gonzalo de Ulloa que á D. Juan
y que busquen_ de toda pref~renc1a~toma desprevE¡r¡.ido .y se apodera de relación, comienza á escudriñar el Tenorio y convencerlo de que la
rec~to, honest1d~d, abnegación, fi. él, con sólo,»c.er pasar ante su vis- fondo de su conciencia, y así descu- mujer no es ya odalisca de harem
dehdad, amor smcero y _condu?ta ta una muje?hérniosa; y una mira- bra en aquel serdivino defectos gra- sino esposa, madre, ángel del ho:
recta,antes que talles erguidos, OJOS da -perdida sobre up rostro agracia- ves, Efgoísmos, fri volidages,incons- gar, escudo de la familia contra el
de fuego, cabeller~s....op,l).4intas, vo• do,suele bastar y sobrar para deci- ciencias y basta. verdaderos vicios, infortunio, su consuelo en la adverces d~ oro y exquisttoi"'modelados dir del destino de un hombre.
es ya taJ&gt;de; Tristán ha,_ absorbido sidad y el más sensato, el más desplást1cos. .
_0 ·:¡,
Sale á la7c-allEf,llena 111!. ca;beza de. el filtro de !solda y Tu ama y la _··interesado y el más noble de los
El conseJo ~¡µ~o¡_ru-.udeifte 1jr~-1~preoc.upacif&gt;'lies, _de proyectos, pen· amará sobre todo y w·pesar d~ to- méntores. ~ _
·
cendental; de~¡rua;uritd~-1\~~~ sando tan sá.lo en m¡gocios, en há- do.
..
·Esa reedúeáción del hombre está.
depende la f~_h cida,d&amp; 61,,,ui.fortumo_¿"-cer su camino en la vida,en avanzar
¡Ay del docto .Y prudente_ conseJe- yá·muy ayanzada en las razas del
de toda la viaa y ae ·tos ·,8!3J'SS que en su carrera, en conquistar rique- ro que en esas circunstancias hace Norte, .se ha iniciado en las del Memás amamos Y que mas deb.emos zas, gloi:il!,, pos,ici:ón. De pronto, el oír la vgz de la ~azón Y trata de diodfoconlacaídadelromanticismo
proteger y amparar. Pero, excelen- frufrú de una ~nagua, ; el meando ap.artarnos del ab~s_m ol El enamo-..~ . y el progreso científico é industrial,
te co~o ~s el consej?, ,pocos hay taconear de _un ·choclo minúsculo, rado con~¡¡~ar~ testal.'Udamente. á cerrando la era caballeresca de la
más difíciles de s.~guir.
un·vago perfufne de iris ó ' violeta: · todas las. obJeoiones:.¡la amo!,como. humanidad la hará progresar más
A sangre fría, -con el corazón li- es, la: reina, 'la diosa, la imperiosa : Fei-to:11 respondia: tercamente ~ los . cada día. ' .
bre, C&lt;?D el razonamie_n to ~x:pe~it~,,;-i.,\l.ó~ina_dOrl), q~e pasa.¡"~ ~d-iós pro-· .:.icutll:~res de miladt ¡Era mi m~rEntre tanto'., las mujeres virtuosas
todo!! ¡uzgamos, ;i¡_ cop r_a zón1 q~, yectos, x:i,egoci:os, :~mb1c1o~esl Un
Fel ,
,.
.
quedarán solteras, las mu ·eres bela esposa., antet4e_be,..~er buena que pun~ dé;;.dr~nr!lcióñ ext~~ica, -un - Y el mal se agravaJporqu~ pre.ci- llas harán pésimos matrhionios
bella, dul~e .,®.J::·11rr.áéter. que-~ arro• .t-imp_ulso irr:esistibl~ de se~ir).?":Jr.&gt;··· - samente la socie~&lt;;t . sl!'nc10na y los conS"lljeros que nos su iera!
gante ó ~~c(sa -a~1ñ~dales, .
~ tJela-~u1¡._de¡a tr!ls de sí ~.l l}Jl:~J&gt;, .un,.., apl~1;1de y lapoesí~ fü~miza ~safor- preferir la virtud á la bellefa seg~da que_ft~ttctor~, .Y ,que m
'~f;p.ir_l¡ntara:n~ust1adodel
~~_gen- ·. ma ci~ga, testatura é mdóm1ta del guirán teniendo razón y perdiJndo
mfü:an. para la felicidad domé_sti ••tR~o..&lt;}el ,:p~c~o, un,~ie.ft.' •
11,"'i)Hento , 3'.mor que á cada paso funde el des- su .tiempo.,
la cast1dad,la ternura y la bondad~ ·..'$ los OJOSdf~t)Ci
1do -en __ tnro del hombre con los de sirenas
que todo~ Io.s atracti_vos materiales,,. los oí.gas;' b~•'«d'nq:Uistado1&gt;Ze.glo~ ~ que tienen- instintos de arpías. Y lo
DR. M. FLORES.
y ~d~l~s:s~~~forief! estét~cas.y ;-. ria, de h.o_nQfes'{:_~e tiq~~its'r resul· ·_ pepr, de todo es que la mujer quiere
Sm ~~u-tudes de Cor;ieha, lqs "., ta d~ un sdfo · golpe ~o.b,iihl-stado, .. ' set así amada, con ceguedad y con

G

NECROLOGIÁ

·

: ~t ~.: .t . ·"~_;·;· . . ~..

.

~-

·.tl~:.:·.

fl

sr. Gral. D. tpitacio Huerta

edad de 78 años, falleció, el día 23 del
corriente, en Coeneo de la Libertad (Michoacán}, el Sr. Gral. de División D. Epitacio Huerta, uno de los jefes superiores del
Ejército mexicano que más importantes servi•
cios prestaron al país en las aciagas épocas
de la Reforma y de la Intervención.
E l Genera,l Huerta-nacido en el rancho de
CotiPO ilel Distrito de Puruándiro, el año de
1826-fué uno de los primeros que secundaron
y apoyaron el plan de Ayutla, toma,ndo parte
muy activa,lo mismo en la sangrienta lucha. de
Tres Años,que en la campaña. sostenida por los
defensores de la patria contra las huestes na•
poleónicas. Al terminar el sitio de Puebla, en
1863, el señor Huerta fué hecho prisionero por
el General Fore.v en unión de otros patriotas,
y deporta.do á Francia, per!Daneció en el extranjero algunos años, vol viendo á su país na•
tal a.l restablecerse definitivamente laRepúbli•
ca. Después del Sr. Gral. Díaz, el señor Huer·
ta era el más antiguo entre los divisionarios
mexicanos.
E l cadáver del distinguido general, perfec·
tamente emba,lsa.mado, fué tra.nsladado á Morelia y colocado en el salón principal del Pa·
Ja.iio de Gobierno, con vertido, al efecto, en
capilla. a rdiente. Multitud de personas de to•
das l as clases sociales desfilaron ante los res•
tos del pa,triota, siendo numerosísimas lasco•
ro'la.s depositadas al pie del túmulo.
La tarde del martes 25 se efectuó la inhuma·
ci6n del cadáver, con todos los honores d3 or-

JI

LA

.
r

1,

;.

...

'&lt;r~'--'·i~·-· .
.
.
J.&gt;1'8 Iá marca indeleble en la ..frente: somos hi:"1 /
. ·; ': JOS qe_l~ '.l:ie~ra; á ella -volver~mos, e11a nos
,.
,. ... llama, b-l8J1Ciosamente; en su- seno, quizá, nos
1,1
. , .esper11; la única verdad que el cerébro humano
1
;.,.,,. ;,._
. es oapa~,de conce)&gt;ir.
·
;·.
.. -~"':.; .,... ; -.'$: .,. ... P_or eso cuando· ac&lt;;t"lnpañamos silenciosos,
N las tardes a pacibl11s del QtoiicUl.otaeii .· · ion 1a cabeza descubi_erta •Y una an_g ustiosa
la atmósfera un ven:e-Poso polvo de oro •, -i_o terrogaclón en los oJos, al cadáver tle un ser
que finge espejismo~•nte nuestras mira- . queri~o; _cuando llegamo~-;&amp;l borde de su· tumcta.s,y enloquece y p'é.neira, como un há- · ~ ba_y escuchamos, como envueltos eu uó lejano
lito frío, nue11tr as almas. La tarde es. una rel;.- · murmullo de fiebr~. to·s golpes d'er azaq,ón;
na, alegre, por sus nupcia s, en la Primavet;&amp;;•
cuand~·las últimas paletadas "de, tierra nos
es una wadre,toda ateociorlfl,y zozobras y cui· ; .. OCl}ltan, p,~ra siempre; la·· figura del deudo
dados mientras la cosecha mad ura al fui,g.o "1él" . amado, te.n~ip.os ~a. ·:íntima convicción de que
cielo, y es una triste viuda, , la q,ue sólü' sos:"' a.lg(? nuestro se ha desgarrado, de que algo
t iene la religión del recuerdo1 en esta est!lci6n · muy ·ío.ü~o, 111-uy doloroso.• múy hondo, queda
en la. que los árboles entotian
por la noche la , ,.{th~, .en~a bc,ca., siempre hambrienta, con la
monótona canción de la muite y del frío
·'. ·queja Tierra devor.a. impla.cable á sus hijos.
Nos compenetra y domina. or manera t~l la.
Y.voJvemos á la ciudad, al b~rullo de las ca•
idea de la muerte, que no p · Isa teper educalles, á la const-ante agitación diaria, á la· lución a lguna para sentir, en~ cementerio, la
cha, lleyando en los ojos la misl!l&amp; vaguedad
infinita. melancolía del no ti ".. Hasta los más ·, qu,e el Dante debe haber conservado toda su
rudos, los más atrasados~ s men!}s intelec• •'l vidá., deli,f)ués de- haber ]?_ajado á los Iofier•
t u a.les, tra duciendo en mied~s ius\l~tivos sus :t\ nos ... ;e .".0
•
•
sensaciones poderosas, se'i~cubren ·y callan, · ., J
;;t. . 1
cuando pisan una de esas · p~q ueñas ·, ciudades \\ L ~\.,
.
· '
·, ,
•
de la Muerte pobladas porei vago éljiíritu de ' E &amp;~muerte tiene aterradoras pr~fereoc1as,
los que fuer~n. El misterio\ absolut'Q que en•
m~/u~n!~ese tensa.sten.:i ell ª'. 9-ue,_ !°ás clara•
vuel ve nuestra I legada á la· vida, el ·misterio
m.ise,h/ nu&lt;Ml· , ºU, i:lt, debill,d11_it,¡: Y nuestr-a
absoluto que rodea. nu.,stro fiorvenir, más allá
.Yi. .6:,SÍ~a carcofna. t8oa'6s,menos que
de los pavorosos límites -~ e ;la t umba., forman
UnE1erri~-~- .. -JJ
'.·"
•
•
dos grandes noches sin es~ellas sin vientos
. pe . •· on;m d-!1e Maeterhnck, IJS el ún1co
sin meteoros entre las cuaies ap~oa.s si a.Juro:
a.nimal;~~)a. crea.ó!on: que ha lográ.do el .subra., unos in~tantes, la clai'idad anémica de un
p~emo an~~1o 4!1e &amp;rde con fulgura~iones trásol enfermo.
,
, '
·,, g1cas en:-:¡~puj)~J~s. de todos los gtupos ·• hu,·
·· -" , manos: fi~ .,defin-1t1V'amente nuestro de~tino
L as .fi~stas de los difuntos fo1·man -goa ~e las}:-_¡ encontra!"f ~~ma·torma palpabie para nueimás vie¡as costumbres de la. humanidd.d, hay . · tros sentidos ó par¡\ ¡rnestra razón un Dios
para ello sobrada razón. Cuando la muerte1
bueno ó malo, _p,!lr&lt;&gt; ~uficieo~men~ poderos¿
con su desg_arra.dora brusquedad, se a.cerca á
par~ impone~~sfn t posibles , rebeliones_, sin
U?, ser querido, á un ser que es vida de nuestra
po~1ble~ dudá,'s,\.~Ver; al lado ·'nuestro -'un sér
vida., y sa.agr_e de nuestra sangre Y alma de
emmentemeote \~J:l,erior á qµien servtr humil•
nuestr11o a_lma, c_u aodo la vida, cobarde, huye
demente, porque ~ \g4'&amp;nde, p&lt;;&gt;t que e,¡¡ .podero•
despavorida deJándonos entre las manos un caso; estar siempre á;~ti 1ado c'(fbij arco\ 'bajo su
~á,ver,. la razón humana., podt&gt;rosa en otro senmirada indulgente."!,: poner'en· él .to.@ll nuestra ·
t1do, siente toda la de~con,oladora. pe_queñez
confianza, todos nu~stros anhelos, .rodas nues, ·
de su natu'.aleza; se ve 1mµotentf&gt;, man~ata~a,
t ras esl?eranzas, coii exclusión total de Josrle•
en presencta de hechos cuya sola expl1cac1ón
más amma.les, de nuestros semej~ntes odiados
pone un esca.lof~ío en nuestros _múscu ?s Y
•••• éste e .. , este sería el supren:io ideal de la
arranca una lágrima á nuestros OJOS, y siente
humanidad.
·
cóm? sopla sobre ella. uno de esos poderosos
No lo hemos conseguido; en vano en las 00 •
vértigos en cuyCl_londo ignoto duerme la lo•
ches serenas vuela hacia lo dei:conocido nues•
cura su sueño agitado.
tra voz, toda angustia,, y se diri"en hacia el
Como un pobre buque que lleva á puertos
infinito azul !l,Pl cielo nuestros ojos pre.fiados
leja.nos, en los cuales homb_res desconocidos
d3 in~r~gao,iwíes a¡;&amp;xiant"s. En .balde. pooeha.blao en lenguas desconocidas, la mªrca de
mos á los pies de toda,s las divinidades oues811 ma.trícu~a., y desafía.al hút'atlin1-::Y tuNfraga
tros corazones, heridos por todas las espinas
llevando ~1empre en sus flancos el sello d~ su
de todos los dolores, en vano todo .... la Esprocedenc1a, a.sí, nosotros, conservamos s1emfinge Suprema conserva. hermético su secreto.

E

t,

.

*
**

La s fiestas de los muertos tienen una vaga
poesía humana y dolorosa., son de todas las
r a zas, como lo es la, muerte .nisma que las ins pira_. La fecha en que, en.t re nosotros, se cele·
. bra está recordación, ha sido bien escogida;
la. tarde luminosa y dulce, como un a, novia,
desfa,Jlece Jentameotf&gt;., parece que todo lo que
viv4'1,· penet rado por un mismo sea, mlenk&gt; de
angustia.'; dir~ge sus ojoli pacia el remoto oca•
so, tras del.cual nuestro 11,ohelo finge las for•
mas que sólo viven en nuestro recuerde; el
· viento, como una. plegaria, 1&gt;ª'1ª con religiosas
dulzuras entr·e las frondas atónitas: enfrente
del infinito luminoso de l a tarde que muere, el
-ob~curo infinito de nuAstra alma, a lza , como
unJameotable &lt;E,·ce· .Bomo&gt;, ·tod as nuesiras
miserias, .todos nuestros vicios, toda.s nuestras
' dudas y nuestr as aflicciones ...... Y, mientras
la noche llega á cubdr con su csritativa aom·
bra_el_pungitivo dolor de los ci~los, una som·
b r a., má'l profunda., más '. impenetrable, más
~iserlcordiosa,, se extien!le, lentame"nte por
. ¡.·.
·ri•··
nues t ra a 1ma. .••• J , •
·
t

*

.l.¡,.:'"•';•

**

No han corrido muy buenos vi~ntos, en ésta
· temporada, los artistas que for!Í'lan la compa•
ílía de ópera que actúa en Ar·beu. Parece que
ha habido clerta mala sombra, osteosl ble en
los ensa.yos hechos por la empresa, de presen·
tar óperas--ouevi,.s, •
Un dilettanti distinguido ha enviado dos car·
tas abiertas al Maestro 1;.'olacco, acudiendo á
sus irref ...tables ,méritos, para que salve la.
temporada; en unH1·&gt;-carta llena de t a lento, el
· Ma.e!ltro c5m~ta.,"e'vadlendo, en parte cuando
menos, fü, responsabilidad moral que, como
ji?_:nda ~e éxito. se trataba de nigi r le.
·:A.rti,ta.s de fama, de ta.lento indiscutible,
1vienen con la-comp11ñía;quizá lo que más fa.lle
sea cierta. cohesión, cierta harmonía, difícil de
adquirir, es cierto, en unos cuant••s ensayos;
pero no fuera de los e"fuerz0s del Maestro Polaceo y del Maestro Goliscianni.
Nuestro publico, por más que tenga f ama de
hostil, de brusco, es bueno en el fondo. Poco
trabajo dada contentarlo. ¿Se trabajará, en
beneficio mutuo? El porvenir nos lo dirá.
Por lo proato,hemos tenido una Maoón, buena, tan buena. como pocas veces la, hemos vis·
to; pero esto no es todo lo que la empresa, pue·
de ofrecernos. Hay que afianzar el éxito; así
se salvará la temporada.
AN'l'ENOR

Ll!:SCANO,

&lt;

Céhdi6 á 29 Secretario
desempeiiando interi~
namente en diversos
períodos la 1 ª Secretaría de la. referida Legación.
·
En 1889 fué traslada.do á la Legación de
W áshington con el c-ar~cter de 29 Secretario,
siendo comisionado el
mismo año para prestar
sus servicios en la Secretaría de la Delegación Mexicana al Congreso Panamericano.
De 1890 á 1893 estuvo en
las Legaciones de la
Argentina y el Brasil,
dectondevolvióá Wásh•
ington para. permanecer allí hasta 1898, en
quefuéenviado áFrancia como Secretario de
la Legación. Al año
siguiente vino á México
á tomar posesión del
cargo de Introductor
de .1!:mbajadores, pasan·
do por únimo á Barcelona en 1900, como Cónsul general de México
en España., con residencia en aquella provin•
cia.
El señor Mujica y
Sáyago, que tiene en el
escalafón diplomático
la categoría. de ler. Se·
cretario de Embajada,
ha prestado al país muy
buenos :servicios en el
puesto que actualmente
desempeña, procurando por cuantos medios
han estado á su alean•
ce, el aumento de nues·
tras transacciones comerciales con España.
Según sabemos, el mismo señor Mujica esta•
blecerá dentro de poco
SR.
en Barcelona. una ex•
posición permanente de
productog mexicanos,
á, fin de que los importadores tengan siempre
á la vista las muestras necesarias y los datos
que deseen adquirir con respecto á precios,
producción, et-:: , etc.
Es indudable que la instalación á que nos
referimos será altamente provechosa para el
comercio de los dos países.

WATERLOO

G

descendí del tren, un carruaje me condujo á recorrer el campo de batalla. Hacía
Uif bello_d{a _primaveral. _ La vasta campiña
verde se extendía bañada de sol fresco, de luz
dulce. Y fué primero el gran recuerdo de Rugo,
narrando la formidable caída del dueño del
Aguila, y á los sonoros clarines líricos, y á
las terribles trompetas épicas, apareció todo
lo que el arte ha creado por obra del más tempestuoso derrumbamiento de gloria y de soberbia que hayan visto los siglos. Y entonces'me
convencí de que en realidad no puede ya fácilmente concebirse otro Napoleón qué el Napoleón idealizado de la leyenda, el de los versos
de Reine, el de los cuadros lívidos de Henri de
Groux. Los lugares de peregrinación y de turismo, la realidad de las reliquias conservadas
en las colecciones que se exhiben, todo contribuye á afirmar mayormente el carácter extra•
humano de la acción que tuvo entre los hom·
bres el semidiós· cuyas cenizas están bajo la
cúpula de los Inválidos. (Semidiós .... cenizas,
cenizas de semidiós .... ¡mísero planeta!)
El gran león conmemorativo se alza sobre su
alto pedestal; los monumentos dicen en letras
borrosas nombres de gtlerreros: la Ferme Papelotte alza su torrecilla sobre las blancas paredes: Hougomont aún mantiene ruinoso el tremendo capítulo de " Los Miserables", las ruinas de la capilla, el Cristo de pies quemados,
el pozo· todo es la ilustración patente del magnífico t rozo de historia que cambió la suerte
del mundo. Aún tal tronco de árbol, contemporáneo de la sangrienta función, se yergue destrozado ó mordido por la curiosidad, ó la piedad ó la admiración de estrictos visitantes.
La BelleAllianée, blanca y vieja junto á la verde alameda,da su testimonio como una abuela.
En el cuartel general de Wellington hay un café y se vende leche fresca. En el castillo anci~no bajo un galpón, está el carretón y los barriles' tomados en Waterloo. Y en un hotel inglés
en que hay un barril, se exhiben huesos, balas
U ANDO

SR. GRAL. D. EPITACIO HUERT.A 1
t el 23 del corriente.
(De fotourafí.a antiuua)

denanza. El duelo fué presidido por el señor
Gobernador del Estado, D. Aristeo Mercado.
La muerte del Sr. Gral. Huerta ha causa,do
una impresión muy dolorosa, no sólo en los
círculos militares de la capital, sino también
en el Estado de Michoacán, donde gozaba de
grandes simpa.tías.

~~~

El Sr. Cónsul de México en España
de haber permanecido varios días
en es~a Capital Sr. D. Adolfo Mujica y
Sáyago, h a regresado á Barcelona,'donde des•
empeña el importante cargo de Cónsul gene·
ral de México en España.
El seílor Sáyago es joven aún y su carrera
diplomática es muy brillante, como podrá juz·
g a.rse por los ligeros datos biográficos que en
sescuida. damos á conocer.
El año de 1881, el señor Mujica ingresó á la
Secretaría de Relaciones con el carácter de
meritorio, siendo ascendido pocos meses des·
pué s á escribiente auxilia,r, escribiente 29, 19
Y Oficial 39 de Sección, progresivamente, has•
ta el año de 1884, en que, previo examen en la.
propia Secretaría, fué designado para desem•
peilar el puesto de 3er. Secretario 1de Legación en Centro América. Al año siguiente a.s•
DESPUÉS

D,

ADOLFO MUJICA. Y SÁYAGO
C6nsul de Mélico en Esp1ij1.

desenterradas, apolillad.a s casacas, ''petits ca•
deaux", autógrafos de Blucher, Wellington y
otros jefes, números del "Times" que dieron
cuenta de la batalla, sables franceses, holan-•
deses, ingleses: hierros viejos, memorias viejas. Una vieja inglesa hace el "boniment" de
la expliellción, vende tarjetas postales .... Después uno se toma al lado, un bock ó un whisky
and soda, entre ingleses, que no faltan, pensando en la leyenda del Aguila, en el inmenso
Napoleón, semidiós en cenizas.
Y he ahí que al dejar el vasto campo en el
Mont Saint Jean, en donde tanta sangre se de•
rramó por el Ca.bito, por el Pelón, por uno de
los más tremendos azotes de Dios, cae sobre la
tierra, harta de osamentas, la clara bondad de
los azules cielos. Vacas rojas manchadas de
blanco nacen sobre la felpa ondulada de la lla•
nura. Un campesino ara. Suena á lo lejos un
mugido. Un pájaro pasa sobre mi cabeza, co·
mo una flecha. Tranquilidad, mayo. Paz.
RlJBÉN DARÍO.

FLIRT.
(Dibujo de Ch, D. Gibson,)

�Ei MUNDO !tUSTltADO

' EL MUNDO ILUSTRADO

EXHIBCCIÓN CHINA EN LA EXPOSICIÓN" DE SAN LUI!, MISSOURT,

La Exposición d~ St. Louis Missouri
/'i, ON el deseo de ofrecerá. nu~stros abona·
\;,,, dos una información gráfica, tan comple·
ta como nos sea posible, del Gran Certamen
Internacional de St. Louis Miasouri, hemos ve•
nido publicando en este periódico una serie de
fotografías de los edificios y fxbibiciones que
constituyen lo más notable en la Feria del
Mundo.
Para ampliar nuestra información, repro•
ducimos ahora. algunas vistas muy interesan•
tes que nos han sido remitidas por nuestro corresponsal en St. Louis, y que no son sino mínima parte de la. serie que nos proponemos
publicar, á- partir del presente número.

Entre nuestros grabados, pueden verse: el
interior de la exbibfoión china., notable por
los riquísimos muebles que contiene, y por su
decorado verdaderamente suniuoso; el reloj
floral que tanto ha. llamado la. atención de lo:1
vi$.i.ta.ntes del Certamen y que se baila junto
al edificio del Canadá.; un grupo de &lt;A-inos&gt;
(nativos de una isla. cerca.na. al Japón ), q ue
pasan por ser los más velludos del mundo, y,
por último, un grupo de indios trabajadores
de una mina;mexicana, y dos niñas j aponesas
que visten el pintoresco traje de su país y
ocupan una. calesa tirada. á mano.
.
El reloj flora l tiene ocho metros de diámetro
y marca las horas con toda precisión, debido
á. un ingenioso mecanismo.
Los otros dos graos.dos que ilustran estas
páginas, representan: una reproducción de la
bahía. de Manila y de la batalla. naval de Ca.-

vite, con pequeños buques de a.1ero movidos
por electricidad, y un detalle de As il o de Niños instalado en los terr enos ,¡., la Exposi•
ción. En este a.silo quedan «de ,ositados&gt; los
pequeñuelos de todas las na ·iona.lidades,
mientra.s sus familias recorren los distintos
pabellones ó las a.venidas del va. ,to campo del
Certamen.
Naturalmente, el a.silo está ~ cargo de una
numerosa. servid .imbre. que atie ,de á los ni·
ños con esmero, facilitándoles ,odos los medios necesarios para. q ue se di viertan á. sus
anchas.

ff

LA HERMANA MARTA
(traducido para "€1mundo Tiustrado")
R A el tercer día de viaje. Nos hallába·
mos cómodamente sentados en un extre•
mo de la cubierta de «La Bretagne&gt;.
El mar estaba. sereno; el sol, hundiéndose
en las a.guas, teñía. el cielo de mágico esplen·
dor. Acabábamos de comer y fumábamos ad·
mirando la puest:i. del sol.
--Estaba. yo en París muy enfermo, dijo
Devereux rompiendo de pronto el silencio; había salido de Roma. co_n la fiebre y persistí en
llegar á. París. Estuve a.lguna.s semanas sin
conocimiento, en estado de del i rio. Cuando
volví en mí, después de tantos días de obscuridad, mi alma se iluminó con una visión que
no ha. cesado de tener influencia.en mi vida..
¿Fué alucinación de -mis sentidos, ó la Virgen
que estaba. en mi cabecera con el niño en Jos
brazos, lo dejó en el pedestal y , recogiéodose el
manto azul , se inclinó á mí y me dijo en dulcísimo francés:
- &lt;ü'est le temps pour prendre votre médeclne, mon cher ma.lade?&gt;- Sí, eran los ojos de la
Virgen; pero humana era. la voz, bum1,1na era
la mano que Mar1ciaba mis cabellos.-¿Dónde
estoy? ¿quién sois vos? preguoté.-«Mon cher
enfant&gt;,dijo la. más du'ce voz que ba. llPgado á
mi oído, estáis en la. Casa de San Vicente de
Paúl; habéis estado muy enfermo; pero con la.
voluntad de Dios y los cuic!ados de la hermana Marta, pronto recobraréis la salud.-Acer·
có á mis labios la medicina, mientras mi alma
hambrienta devoraba su angelical belleza. En
todos los días que pasé en Italia contemplan·
do las pinturas de sus más famosas galerías,
uo había encontrado hermosura. tan perfecta.

E

EXPOS[CJÓ"i DE SAN LUIS MISSOURl,-EI, RELOJ F LORAL.

El tiempo pasaba,y la. hermana Marta venía.
todas las tardes á, sentarse al lado de la. cama.
en que yo descansaba. lej os de mi familia y mis
11.m1gos. ¡ A b , en e~e tiempo estaba. yo lleno del
fut&gt;l!O de la juventud!
¡Cuán vacíos me parecíirn los días que la.
be,·mana Marta no se sentaba á mi lado y !Pía.
con su voz clara y Pxquisitamente modulada.
un capítulo de las «Vidas de los Santos&gt;.
Su alma esta.be. alimentada. por esa lPctura.,
por e~os combates en que siempre vencían los
héroes de la. religión
Yo eicuchaba cada día· con creciente fe; ¡ta.o
dulce era creer lo que la hermana Marta leía!
¡Cómo su voz hRcía vibrar en mi alma notas
que nunca m1is dt&gt;bían ser tocadas!
Un día ... . ¡a.h! ¡con qué pasión le confesé mi
amor! L-)s ojos celestiales de la hermana Mar·
ta se i nclinaron sobre el viejo volumen de SUR
héroe5• cuando hube acabado de hablar, cerró
el llbr~. se volvió á mí y me dijo dulcemente:
-Ddbéis dormir, estáis fatigado, mi pobre en·
fermo.
Al fin lll'gué á cansarme de los a.nales de los
santos; pero luchaba. por ocultar mi fastidio,
temiendo que cesara la. lectur~.
.
Era yo muy feliz cuando, fiJOS los OJOS en el
reloj, veía la. aguja lle¡¡;ar á las tres y oía
casi en seiruida en la escalera los pasos ue la.
hermana M,rta., la miraba despu~s abrir la.
puerta y acercarse al lecho paradeetrme:-¡,Cómo os encontráis hoy, cmon cber maladP&gt;?
Leyendo un día el martirio de Santa Catali•
na, cerró de pronto el libr&lt;? -r con su inst_into
de mujer excla.mó:-Os fa~t1d1an ya las vidas
de los santos· no las leeré más. Decidme si tenéis a lgún libro que deseéis oír.--¿Lo haréis
de veras•~ pregunté, cubriendo de besos la. mano que apoyaba en mi lecho.
.
.
Me acordé en aquel momento que en m1 equ1•
paje tenía un recuerdo de mis días de estudiante un volumen de Alfredo de Musset. Volvie•
r~n á mi mente los bien recordados pasajes y
me senti trémulo de emoción a.l pensar que los
escucharía leídos por ella, que gozaría mirando su efecto en aquella virgen naturaleza.
'.romando el libro de mi maleta, me lo presentó y le señalé uno de mis pasajes predilectos. La herma.na Marta se sentó cerca de la
ventana y comenzó á leer; su voz era para mi
a.lma lo que el viento para un arpa eólica. Casi sin respirar esperaba yo el momento desea.do. ¿Era antes ó después? ¿en esta ó en aquella estrofa? Me interrogaba yo p.ún, cuando
lentamente cerró el libro.
-«C'est fini, c'est beau, mon enfant&gt;, dijo colocándolo sobre el de los santos. ¿Me habría.
engañado la memoria? Cuando la. herma.na.
Marta. salió, torné el libro y con ardor busqué

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO llUSTRADO

'-----------lo que esperaba como una respuesta á la llama queme consumía. Allí estaban, palabra poi.palabra., las líneas como yo las recordaba.
Repetí el experimento al siguiente día escogiendo los trozos más apasionados. ot:a vez
omitió lo que yo anhelaba escuchar. Con Inimitable habilidad continuó haciéndolo siempre; yo no lo descubría hasta que dE'jaba el
libro en mis manos.
Mi amor había llegado á ser tan poderoso
que su reciprocidad era indudable.
'
- Huíd conmigo, le decía estrechando sus
manos en las mías; nos iremos á Italia á las
costas del Mediterráneo, amada mía! '
Ella , sin contestar, levantaba sus grandes y
ªI!lorosos ojos y los fijaba en la. imagen de
Virgen.
Alentado por mi amor y por la esperanza deunirme á. ella, curaba con rapidez; mi partida,
del hospital era sólo cuestión de día~.

.i

!

---~~franela y ti Uatlcano.- ta Tgltsla y ti Estado francts a traob llt la J;lstorla.-Dt ftlli,t ti J;trmoso Atombts.-Tnttrrupct6n compltta llt rtlaclonts.-Un
mor dt Pío x.- €1 i,rtmtr paso llt la tscuadra dtl BAltlcQ.-tamtntablt acddtntt tn ti mar lld nortt.-Barcas i,ucallom tebadas A
plqut.- ta actitud llt Tng1atma y ta mi,utsta dt Rusla.-exc11at16n públlca.-no babrA conflicto.

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS,-PASATIEllfPOS INF~NTILES,

IEN era de nreverse bas_t3: dónde alc3:nzaría la poco política protesta de Pío X contra la visita del Pres1dE'nte de Francia á la Ciudad
Etdrna. Han pa:iado pa.l'&amp; sie.npre los tiem9os en que la cristianísima
nación estaba supPdiLada del todo á la 0uria romana. Es imposible que
vuelvan aquellas épocas e:i que el pueblo y el gobierno francés miraban
como su única. b, újula. las indicaciones del su1&gt;remo Gerarca católico.
La hija pdmogéoita. de la Iglesia comenzó lentamente á independerse de
Ruma en tiempo de Ftilip1i el Hermoso, y quizá hubiera. llegado basta
á constituirse la Iglesia Nacional, sin cambiar en nada el fondo de las
creAncias, 11in alterar el ritual, si la. decadencia de Luis XIV no lo hubiera entregado en manos de los Jesuftas, marcándose la nueva. fa.se de
su vida política y de sus sentimientus religiosos con la revocación del
Edicto de Nantes y la preponderancia completa del elemento clerical en
la Corte del Rey Sol.
Vino degpués el reinado alegre y corrompido de Luis XV; el domi•
nio de las regias amantes, la corrupción en todos los ramos de la ad·
minfatraeión pública.; se perdieron las tradiciones gloriosas de las guerras extranjeras; s~_olvid'ó -ra pqliticJ!, de Ricbelieu contra la. casa de
Austria, y todo contribuyó al trabajo de zapa ~ontra.·el ag_tiguó rég_j_men....
que preparó el camino á la gran Revolución. t: :;;:,.
· "-,,, :!..,_,.,_ ..~
.
' La. obra de la prime.ra.República, IIE'gando ha~ta crear eFE~adt \nt
Dios y las fiestas de la. Razón, era. poco á propósito para reanudár, Y.,,,.:;.:-.
estrechar los antiguos lazos que unían á Francia C.QD el Vaticano: La. :
reacción napoleónioa. hizo el Concordato, por más 'que el omnipotente s'\
Bona.parte lo modificara por propia autoridad -con los artículos,, adicionales que dejaban en lo posible intacto el puder civil, siguiendo en cierto modo la·tradición revolucionaria.
Asi_slguieron durante todo el Siglo XIX las relaciones entre la Igle·
.. si~ y el E:it11.do francés; lo mismo bajo la Restauración que en tiempo ~
· Luis Felipe; lo mismo en la República .de febrero gue bajo el Imperio,·
de Luis Napoleón,y así seguía.o tranquilas y pacífic.-s bajo la tercera
República,echándose de ver á veces, sola.mente, cómo crecían al amparo
del Concordato ó deslizándose por entre.sus mallas sutiles, las comunidades religiosa.&amp;, algunas de ellas tolera.de,11 y otr!'-s apoyadas en ·a qt•el
tratado.
Waldeck Roussea.u,durante su glorioso midisterio,lnició el gran proyecto. sobre todo par&amp; establecer en toda Francia l a enseffanza laica., ,
de sujetar á todas las comunidades-á los preceptos de.l Concordato, haciendo resaltar, aote todo, la supremacía del poder civil. La obra fué
continua.da y lleva.(ja. á cabo por Con:¡bes, al qu'~ llaman apóstata loa
clericale¡. El resentimiento con el Vaticano, era cada vez más ostensible, y un incidente con dos obispos franceses de ideas modernas y que
reco.nocían en cierto modo la suprema autoridad del Estado, vino con la
visita de Loubet, jefe de un Estad() lal_co, al soberano de Italia., á provocar la completa excisión,
.
Quizá un a.cio d11 política modera.da y tolerante por' parte de Pív X,
pudo haber evitado el rompimiento; pero no quiso ó ;:_~º pudo eje·

.. :ii1· ~~~i&gt;i~~üi~ ·a~-~~-~ i~~á~-a~· f~ú-~ i~~~i~~:
ba; fatigado por la soledad en que había pasa.do el día, me arrojé en el lecho mientras las
sombras crecían al rededor. No la vi, no la. vi
entrar; pero sentí su presencia; la suave la
intangible presencia. de la hermana Marta henaba el cuarto, como llenaba. mi alma.. La sentí acercarse ,al lecho, inclinarse á mí y luego .. .. luego me hesó!
Mi primer impulso fué estrecha.ria. contra mi
corazón; pero pensé: Si me cree dormido me
besará otra vez.
'
Y esperé, esperé,no puedo decir cuánto tiempo, el beso que nunca. llegó. Cuando abrí los
oj?s, estaba ~olo. El ruido acompasado del reloJ era el único que llegaba á mis oídos. Las
sombras se estremecieron con mi voz. -Herma•
na Marta, hermana Marta, repetía.
La puerta se abrió y una hermana desconocida entró con una luz en la mano.-¿Dónde
está la hermana Marta? pregunté. Colocando
la luz en 13: mesa, se volvió á mí y contestó:
-&lt;Je ne sa1s pas&gt;.
Repentinamente hallé fuerza para llegar basta la Madre de la Casa. Sin preguntar abrí la
puerta que e3taba al fin del largo corredor y
me encontré en presencia. de toda la comunidad
reunida, como una bandada de palomas, al r;_
dador de la. silla de la Madre.
La mirada penetrante del .amor no encontró
allí huellas de la hermana Marta.. Cayendo á
los oies de la MadrE', pregunté:-¿Dónde está
la herma.na Marta?-Como tierna Madre que
era.,me levantó en sus brazos.-&lt;Je ne sais pas&gt;
me respondió.
'
Me volvieron á mi cuarto, donde toda la noche y todo el día siguiente esperé los pasos, que
nunca llegaron.
Hacia el obscurecer salí del hospital.
En todas las puertas de las casas de San Vicente de Paúl , en París, me detuve á preguntar:-¿,Dónde está la hermana. Marta?-&lt;Je ne
sais pas&gt;, me contestaron siempre. ·
Recorrí todas las provincias de Francia. buscando siempre, mirando siempre bajo todas
la_s tocas de las hermanas de la caridad que
encontraba., basta descubrir su semblante adorado. Aún la busco.
' Día y noche recorrí los hospitales 1 las iglesias, _los bulevares, siempre en va.00. Nunca.
he deJado de implorar á San Vicente de Paúl
por la !De~oria. de las tort.uras que sufrió e~
el caut1ver10, que la traiga al menos á mi le·
cho de muerte&gt;.
;-¿Cuánto tiempo _hace de esto? pregunté,
mientras Devereux fiJaba. en el profundo azul
de las. a~uas sus ojos llenos de lágrimas.
-Veint1c10co affos, respondió.
Ya babia obscurecido ca.si por completo cuan•
do pregunté:-¿Estáis seguro de que os besa•
ra? ¿Eitáis seguro de que la hermana. Marta
ha.ya existidoi'
Nunca olvidaré el semblante de Devereux al
volverse hAcia mí. Era. la duda la desespera•
c~ón, el desaliento de_ un hombre fuerte, que
pierde con la. fe la última ilusión de la vida.
-&lt;Je ne sa.is pas&gt;, me contestó.

.;•.:·'~ 0- ~-

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··~J"!

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EL G ~ ~ t' STOESSEL, JEFE ~ -E WS;~.EN~OR~~))~ .: :i:rn!;~~R,UIW,

.,!l,· • -~

-

~ ~ "t

~~

SALOME
Tiene tu cuerpo gentil
que á los placeres incita.,
la. hermosura de Afrodita.
y-los perfumes de abril.
Tu boca. es rico pensil
en donde treme y palpita
el rojo beso que irrita
como un veneno sutil.
Cuando te tuer-::es radiosa
en la. da.riza voluptuosa,
dor.de tu crimen impera,

~XPOSICIÓN DE SAN ~U~S.-TRAI!AJADO~ES 1'4ElUCANQS EN tTN4 MJNA ,

A.

HERRERA,

'

l,

,.

MARIE M ADELEINE,

brilla en tu cuerpo de ondina
esa belleza. felina
~el leopardo y la. pantera.

"'l

B

la.

EXPOSICIÓN DE SAN Lt'IS,-LA "&lt;BAHÍA DE llfAN!LA. &gt;

Política .G eneral

I

• '1

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EL.PRil,IER ENCUENTRO ENTRE M4NCB'úES Y MOSCOVITAS.-LAS AVANZADAS RUSAS REClBEN lNTD44ClÓN DE RENDIRSE
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LA GUERRA EN O ·RIENTE.

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.Q~,S~S~ER~DQ,.E~CUENTRO EN PUERTO ARTURO.-Un desfa"dlllto japonés pasando por entre Jas defensas de cercado de alambre.

•.«Ulla consider~bÍ~ fue~za d:.j:~b~~,;:;_.~li:htac~.:ei. ,:~:¿;"{ ¡;; d~~;ni,formidable posición en la derecha rusa, y sacando la mayor vent&amp;Ja poalble de las condiciones del Mrreno, camuió poi- una hora·tacia el fuerte,, con verdadero heroismo. No

¡··

obstante el fuego que llovía sobre l o ~ ~ l l Por fin junto al irlacis del fuerte en perfecto orden. En aeguid•!.f.8.:;.;...,oa POttoctot~iizdaron · contra él; pero elfue¡o de fusilería y la. bomba• lo•_,........
a os,y quedó eu s11,lvo UQ des~

1

.,

taca.mento, que, con. una-especie de frenesí fanático, pasando sobll8. Jos cadáveres de-sus
ca.mara.das, se arroJó sobre la posición por entre el cerca.do de a.Jambre que lo ciroundaba.&gt;.-(Despaobo de UD corresponsal de guerra-.)

,1 ,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

tJ ~l]fflf[;}0 ~~D0 º

LA GUERRA EN ORIENTE.-UNA BATERfA JAPONESA AVANZANDO BAJO EL FUEGO DE LA ARTILLERfA RUSA.

cutarlo, y su famosa p11otesta en not11o circular
á las potencias católicas, interrumpió quizá
para siempre las relaciones diplomáticas entre
el Vaticano y el gobierno de la. República.
Un&amp; gran mayoría en la Cámara de Diputados
francesa ha a.proba.do á la faz del mundo la
política del gobierno, y con este apoyo, como
lo habíamos previsto, ya se anuncia. un paso
más avanzado en la iniciativa. de M. Combes,
proclamando la. separación completa entre el
Estado y la Iglesia, quedando sin duda las
-::orporaciones y credos religiosos, sujetos á la
potestad civil, y haciendo desaparecer en la
vida pública. de Francia, esa acción directa é
" inmediata. que tenía. la Iglesia. católica. al ·amparo del E,itado. Casi cincuenta. f!,ños han pa.•
sado para que la Francia de. Dantón y de Fe•
rry adopte el camino que siguió México en su
gloriosa revolución de Reforma.,

***

DespuéR de la larga y ansiosa espera para
que la escuadra. del Báltico emprendiera. su
largo viaje por la extensión de los mares, para
llegar al teatro de la guerra en el Extremo
Oriente,á intentar la veng1rnza. por las acciones
de Chemulpo y Puerto Arturo, ha.y que con•
signar con profunda. pena, que su primer p&amp;so
ha. sido un hecho ta.menta.ble. Después de a.travesar con excesivas precauciones los canales
y estrechos que comunican el Báltico .:on el
mar-del Norte, pasando por a.guas dinamarquesas, una noche sombría y nebulosa, los
ha.reos rusoci al mando del Almirante Rogest•
vensky, tropiezan. en mar libre con una. escua•
drilla. de barcos pesca.dores ingleses,los toman
por torpederos enemigos, hacen seflales para
descubrir su nacionalidad y ,según las últimas
declaraciones del comandante ruso. no reci•
hiendo respuesta., lanzan una a.n¡iana.da. contra las indefensas barcas pesca.doras, y sin
preocuparse del daño que hayan podido ca.u•
sa.r, prosiguen su ca.mino. Tal es la versión inglesa..
Inmensa. y honda ha sido la impresión pro·
ducida en el pueblo inglés. En los primeros
momentos, la libre prensa británica ha mos•
tradl&gt; la mayor indignación y acerba y punzante frase ha atribuído el accidente al pánico de los oficiales rusos,que,en su nerviosidad,
vieron buques enemigos en las sombras de la
noche.
La. actitud del gobierno británico ha sido
desde el primer momento firme, severa, exigente, sostenida para pedb- no sólo satisfacción
al ultraje inferido á la bandera y la repara•
ción por los da,ños ca.usa.dos, sino el castigo
de los responsa.bles. Algún periódico inglés
llegó hasta el extremo de pedir que una escua•
dra inglesa. vigilara la marcha de los barcos
rusos para impedir la repetición del ultra.je.
Rusia, comprendiendo en realidad que se
ha cometido un error quizá, y en el estado
actual en que todas sus fuerzas deben concentrarse en el Extremo Oriente, ha ofrecido lan

más amplia satisfacción y la indemnización
debida., y sólo parece pendiente :un punto: el
ca.stigo y hasta. la destitución de los c,ficiales · ..
responsa.bles, mientras no reciban el parte oficial delAlmirante de la escuadra. del Báltico.
Y pasan los jfas en medio de la. mayor excitacióc, crece y crece la te~sión del pueblo inglés, y la opinión pública., que en ese país es de
gran preponderancia., influye en los periódicos, sugestiona. á los jefes del gobierno, a.rra.s·
tra. tras sí á los hombres políticos de todos
los partidos, en esta época de lucha electoral,
y todos, á una voz, apoyan, sostienen y empujan al poderpúblico,pa.ra. que no ceda nada
en su actitud, hasta. obtener la satisfacción en
todas sus demandas. ,
Al grito del pueblo inglés, ha contesta.do
con su admirable serenidad el Emperador Nicoláq, con un mensa.je personal al Rey Edua.r•
do, la.mt'lmando profunda.mente el incidente
desgra.éiado y ofreciendo que para mantener
la armonía. y cordialidad entre los dos países,
se da.rát;1 las satisfacciones debidas y se harán 'las reparaciones· posibles. En el mismo
Petersburgo, un perió_dlco semioficia.l ha abierto una subscripción en favor de las víctimas.
Estos dos hechos habrán d!3 influir, por modo
directo, para disminuir la.excitación púbiica,
para acallar los gritos de alarma, para tranquilizar los ánimos, •.

***

Entre tanto, la. primera respuesta de Rusi'a
no ha. satisfecho las demandas inglesas, porque no promete el castigo de los culpa.bles, y
en la posiblidad de que sea necesario acudirá
ostentaciones de fuerza, nóta.se inusitada. actividad en todos los arsenales, donde se trabaja. día y noche; ha.y gran movimiento en las
estaciones nava.les y las poderosas flotas del
· Canal, del Mediterráneo, de Gibraltar y de
Porsmouth se a.listan para salir al primer a.viso. Tres a.coraza.dos de primera. y. tres rápidos
cruceros, están listos á la. entrada. del Estrecho de Gibraltar para salir al día. 28 á vigilar,
se dice, la escuadra. r~sa., y como los buques...
pequeños tienen que pasar por el E3trecho,
siguiendo la ruta del Canal de Suez, en aquel
punto puede interrumpirse su marcha, mientras que, la escuadra del Mediterráneo, que
anda.be. en una jira por aguas &amp;.ustriaca.s, emprende la marcha .á Va.Jeta. y Gibraltar, para
concentrar sus poderosos elementos en caso,
no de un conflicto, per"o sí para. hacer iína gran
ostentación de fuerza, si desgraciada.mente no
se obtiene la solución pacífica en breve plazo.
Pero ella vendrá.. No creemos que este accidente, por más la.menta.ble que sea, por más
.. impresión que ha.ya producido en la altivez
· británica., llegue á causar uil conflicto arma, do, cuyos alcances apenas pueden preverse.
La actitud se!'ena y resuelta. de Rusia., así lo
hace comprender y en su mismo interés está
librarse de dificultades en estos momentos en
que la ca.mpa.!la de Mandchuria. a.traviesa. por
·

un periodo crítico y en que, frente á frente y
tocándose en toda. la línea, los ejército.s de
Kuropatkine y de Oyama están á punto de renovar la sangrienta lucha quP, sin duda, habrá de decidir el éxito final de la. campa.fia.,
antes de que el invierno, con su manto de ni~ve, cierre los puertos, congele los ríos y obligue á las fuerzas beligerantes á entr1:tr en el
período de reposo que la misma Naturaleza.
exige.
Octubre 27.

z. z. z.

()
NUESTRO PAIS

JI

de las fiestas con que los vecinos de Hermosillo se proponen obsequiar
durante su permanencia en a.q uel punto al se•
!lor Vicepresidente de la República, D. Ramón
Corral, damos á conocer en este número a.lg•1•
nas fotografías de la poblae1ón, contándl:!se
entre ellas. una que representa. la parte pr!n·
dpa.l de la ciuda.d,y otra uno de los suburbios
á cuyas ino:ediaciones pasa el río de Sonora.
Las dema.s vistas que ofrecemos á nuestros
lectotes,reproducen el hermoso palacio (!el Gobierno con que cuenta. la Capital de Sonora Y
la plaza de armas, la. Catedral y la ca.pilla. del
Carmen. Juntamente con ésta.s,publica.mos un.a.,
de bellísimo efecto, toma.da. en los momentos
en que se dese.ta una tempestad sobre la. po·
blación.
La.s fotografías menciona.das formarán parte del &lt;Al bum directorio&gt; del Esta.do de Sonora.
que préxima.mente publicará el Sr. D. Federico García y Alba.
PROPÓSITO

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(66nora)

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EL lllTNDO ILUSTRADO.

EL llUNDO ILUSTRADO

Páginas de la M_oda

FIGURINES

1, 2, 3, 4 y 5.

P\RA_

no cansarse de los grandes cuellos, pes
erinas ó bertas en forma que se repiten
d con l_os ornamentos diversos en toda. ele.e tra¡es y abrigos, presentamos ahora. el
'- odelo. letra A, esperando encuentre gracia.·
los OJos de nuestras lectoras. ¿Pero qué con•

=
4. Vista da una da IDS suburblDs da ffarmaslllo.-$. El,P~lac;ID da GoblarnD,- 6. Parta princ;lpal do la c;ludad.

diciones debe reunir un vestido de este género
para ser verdaderamente seductor? Desde luego un corte irreprocr.able. Creo que la necesidad de disimular las correcciones, un poco
tardías, hechas en la última. prueba., origina
casi siempre defeotos en las línea, y, consl•

guientemente, la pérdida del atractivo y elegancia; el arte consiste en la armonía y perfección en la forma, y en bellas y acertadas
combinaciones de telas y colores, heehas ·de
tal modo que no se pueda dudar de su utHidad
pr~c~c&amp;.,

�. --

.---

~

. -- '• i. -. :

EL MUÑDO ILUSTRADO ·:

EL MUNDO ILUSTRADO
Para copiar este modelo, se requiere astmis•
mo un p11,ño bastante suave para amoldarse
sobre el busto, y de un grueso conveniente pa•
raque la falda caiga en pliegues ondulados y
fluctuantes. Este traje es de si,,rga blanca. La
falda interior consiste en un alto volante en
forma fija sobre un fondo de &lt;sateen&gt;. El bor·
de del volante se acaba por un «strap&gt; pespun•
tea.do. La puntiaguda sobrefalda, lleva a.lfor·
zas en las caderas y espalda, y1un «strap&gt; pes·

FIGURÍN A,

punteado que orilla la base. El sacobolero es
abierto por el frente y presenta en la parte
media. de los bordes delanteros un diente pro•
fundamente recortado y que abotona con el
\lel lado opuesto; el borde también está. costeado por un «strap&gt;, como los volantes de la.
· falda.. Las amplias mangas están alforzadas
superiormente y se termin:Ln con franjas de
encaje situadas bajo los puños.
Como se ve, los encajes forman las guarní•
ciones poi- excelencia. y se adunan á. maravilla.
con los paños de invierno. Estos encajes, que

tanto realzan el buen · gustó _de los "fra.jes, ostentan toda. cla,se de dibujos en los más a.rtís·
ticos modelos. El enea.je Irlandés tiene mayor
demanda que nunca, y otro tanto se pued~ ase•
gurar del «Renacimiento&gt; é inglés.
Ea los trajes de color hacen buen efecto las
pasa.m::nerías en que se hermanan la seda., el
terciopelo y chenille con la trenza. de seda y
el cordón. Inmenso número de estos adornos
se ha.cenen profusión de colores, predominan•
do, con todo, algunos tintes, á. fin de avenirlos
á las telas. Una de las guarniciones más po•
pula.res en la presente estación, se fabrica en
bandas de paño blanco bordadas con sedas de
colores, y su aplicación puede transformar de
súbito un modelo sencillo en un traje de as•
pecto elaborado é ingenioso. Muchos de estos
bordados &lt;art nouvea.u&gt; mezclan los hilos pla•
ta y oro, especialmente el último, pero son los
simples toques dados con ellos lo que se considera «la cumbre de la moda&gt;.
Se imita una idea japonesa variando la an·
chura da las bandas al arreglarlas sobre las
prendas; se producen así dibujos bizarros, de
gusto oriental y sumamente llamativos; cuan·
do los bordados.se trabajan con sedas y oro, se
imitan las fantásticas creaciones femeniles
del Japón, tan estimadas en la actual época.
Bonitas y variadas formas de chaquetas
ofrecen las figuras B, C y D. La letra B repre•
senta un traje de paseo en &lt;mohair&gt; leonado,
el cual luce admirablerru1nte en este estilo; la
fl!'lda., muy i¡.mplia en.la. ba.~~• lleva. una triple
hrlera de alforzas hacia aba.Jo; un volante en
forma., con ancha. bastilla, se fija. á la. altura de
las rodillas; la amplitud de lo alto de la falda
se recoge á los lados y atrás. La ·cha.q ueta
eton se abre al frente; debajo de ca.da lado
hay una pieza: en forma. de seda azul, que desempeña el ofic10 de un chaleco abierto· el ador·
no está. constituido por galones bord~dos con
sed~s multicolores, según la explicación de
arriba, en el chaleco; y el cuello invertido del
bolero y los puños, también están ejecutados
con bordados de sedas policromas; pequeños
straps rematados con botoncitos de fantasía
deba.jo del cuello del bolero, terminan el ata•
vío.
La le~ra C es un elega:nte vestido de paño
color pizarra La falda tiene grupos de plie•
gues á los la.dos, que se pespuntean en las dos
terceras partes de lo largo. De cada la.do del
delant~ro hay una vuelta que se estrecha al
aproximarse á la línea de cintura; sobre tales
vueltas se sesgan a.niostos &lt;stra.ps&gt; de sed a.
blanca, que terminan bajo botones de plata.
La blusa &lt;jacket&gt; es seguramente una nove•
dad; espalda · y delanteros se pliegan y recogen por bandas en forma, y el adorno es igual
al de la falda;_ muy amplias mangas, con pu•
ños que hacen Juego con el resto ~el vestido y
acaba.dos por una caída de enea.je. El chaleco,
que junta debajo de nudos de seda negra, es
de se_da blanca, agraciado con aplicaciones de
encaJe, Sombrero negro, con rosas y encajes
crema.
Finalmente, en la letra D se encontrará.
un aristócrata vestido de ca.lle en cachemir
gris, con blusa de seda de igual color. La fal•.
da tiene un delantero liso;
mas lateral y posterior·
mente ostenta tres pliegues
religiosos tranversos. La
capacaeconsoltura. sobre
los brazos, dond.e está recortada casi hasta el hom·
bro, llenando el espacio
con seda, la cual simula
también hacia el frente un
clía.leco que se abre en V
y se a.dorna con botones.
Bandas a.plegadilla.das color aereza. dan vuelta de la
espalda y descienden á lo
largo del delantero, pasan·
· do entre semicírculos de
pasamanería de seda. La
blusa tienecanesú y cuello
de encaje, y sus anchas
mangas se recogen en la
muñeca por una franja de
encaje.

Concepdón Gallndo.

•

Expllcaclon de los Figurines

FIGURINES B, C Y D,

NúM, 1.-Cba.queta en
paño berengena.,cuellochal
y vueltas de terciopelo
fruncido,forma.ndo al bor•
de una pequeña cabeza;
mangas derechas, a.do;rna.da.s en lo bajo con un frunce ig'u&amp;l al terciopelo.
NúM, 2.-«Ca.rrick:&gt; á pe•
!erinas montadas sobre un
canesú que dibuja los hom
bros. Un cuellochal en:
«guipure&gt;, ornado de ter•
ciopelo y posa.do sobre
un transparente de ra.so,se

alarga sobre el delantero en vueltas que descienden hasta la extremidad inferior del abrigo.
NúM. 3.- Paletot de tarde, en paño Creta; pe•
!erina perforada, borda.da ele sede y encuadra.da por una franja hecha de láminas de paño, monta.das debajo de una cinta de terciopelo hortensia.; cuello del mismo terciopelo.
NúM. 4.~Cbaqueta en paño liso rojo profundo, guarnecida. de un «strap&gt; en terciopelo
pespunteado del mismo color, sobre el cual se
fijan botones de fantasía en nácar rojo. ·
MúM, 5.-Abrigo en pafl.o capuchino; canesú amoldando los hombros, hecho de dos bieses pespunteados y bordeados por un galón
bordado que desciende á lo largo de los dos
delanteros; las ma.nl!'&amp;S y el cuerpo se montan
en este canesú á pliegues planos; un cuello
vuelto, guarnecido del mismo galón, completa
el adorno.

00

El nuo 061 6amino
JIL Felicieu, burgués de Orleans, de paso en un balneario
de Normandía,-50 años.
Mme. Felic!en, su mnjer-41 años.
El Bobemio--·35 años.
La Bobemia,-25 á 30 años.
Primer campesino.
Segundo campesino,

I

-El hombre. ¡Quieto,Daol Cállate, Ratón.
(Los animales se tranquilizan.-A los paseantes: }-No son bravos, pero sueltos, os
arrancarían los brazos.
M. Felicieu.-¡Ahl ¿Sí?Hermosos perros! (al
hombre.} ¿No sentís frío al lavaros al aire li·
bre.
El hombre-(Frotándose el torso desnudo
con un puñado de paja.} Jamás. Yo soy del
país del sol. Yo llevo el sol en mí.
Mme. Felicieu.-¿De qué país sois?
El hombre.-Del Sol.
M. Felicieu. Ya entiendo. Del Sur. ¿Pero de
dónde? ¿De Burdeos?
El hombre.-De más lejos.
M. F¡ilicieu.-¿De Tolosa.?
El hombre.-Más allá.
M. Felicieu.-¿De los Pirineos?
El hombre.-Más allá. De los países rojos.
M. Felicieu.-¿De España? ¿Entonces, no sois
de Francia?
El hombre.-(Poniéndose una franela raya•
da.} ¡Sí! ¡No! Yo soy de todas partes. Yo soy
de ninguna parte.
M. Felicieu.-¿Nómade?
El bombre.-Justo. Yo sigo mi sombra. Yo
voy tras el viento.
M. Felicieu.-(Designando á la mujer, que es•
cucha impasible.} ¿Esa es vuestra mujer?
El hombre.-Sí. Ella también es de allá..
M. Felicieu.-¿De dónde?
El hombre.-Del Sol.
Mme. Felicieu.-(Fijándose en el niño.} Te•
néis un bello hijo.
El hombre.-¿Lo encQntráis .... ?
M. Felicieu -Cierta.mente.
Mme. Felicieu.-¿Es de vosotros?
La mujer.- De nosotros.
El bombre.-¿Lo habéis mira.do solamente?
M. Felicieu.-Si. Será un mucha.cho robusto.
El hombre.-No lo habéis mirado bien. Es
una niña.
M. Felicieu.-Yo habría jurado ....
El hombre.-(Tomando al niño de una mano
y alzándola. hasta las axilas su camiseta cor•
ta.} Vedla. No tiene sino trece meses. Y qué
bien musculada! Ella ahoga un pato con sus
manecitas, come como un hoa:¡bre, masca el pan
de tres días, tritura los huesos. Tiene el vien·
tre duro comQ un vaso de bron,}e. (Palpándole
los miembros.} ¡Mirad sus costillas, tocad. sus
riñones, sus piernas. Nunca le da fiP.bre n1 ca·
tarrol (Abriéndole la boca.) Ved sus dientes Y
su lengua. Es un lobezno. (Alborotándole los
ca.bellos.) ¿Y sus cabellos? Es una seda negra.
¿Y sus pies? ;,Y sus manos? (Dirigiéndos~ al
niño.} ¡Grita! (El nifl.o lanza un grito semeJ!"º"
te al de un animal salvaje.} ¡Corre! (El niño
se lanza á. la carrera. } ¡Párate! ¿No es verdad
que es muy bella?
M. Felicieu.-¡Magníficol
El hombre.-Yo os la vendo.
Mme. Felicieu.-(Sofocada}. ¿Y ella está. á.
la venta? Vos la v ..... .
La mujer.-El os lo dice.
El hombre.-¿Tenéis hijos?
M. Felicieu. -No.
El hombre.-¿No lo la.mentáis?
Mme. Felicieu.-Algunas veces.
La mujer.- He aquí una ocasión,
El hombre.-Es Dioi. quien os la envíe,
encontraréis ninguno mejor que óstP. Lo~. bJJOdS
de los caminos son más bellos que los b1JOB e
las ciudades, de las casas y de las calles. por·
que ellos crecen al viento, al grani~o y al sol,
sobre la hierba, bajo la tienda.
Mme. Felicieu.-¿Por qué vendéis vuestro bl·
jo?
.
El hombre. -Porque nos pertenece, porque es
nuestro.

-~º

Mme. Felicieu-Justo.¿Entonces no la amái ?
El homb~e.-Yo la vendo porque la amo. s.
M Fel_ic1eu.-¿Cómo es eso?
La muJer.-P111·a que sea rica, para que sea
vuestra heredera, para que tenga colla
El bomb~e.-De todos modos ella. pu!~!· seros muy útil. Yo no os engaño. Ella i.erá mu
fuerte. Cli:gará el al!'u&amp;, 1a leña, el hierro la~
pi~dras, s1 v~sotros lo queréis. Ella matari los
pAJaros del ci~lo, arrojándoles guijarros alcanzará una. liebre á. la carrera Ell
'
las hiArbas venenosas.
·
a conoce
M. Felicieu.-Pero ....
El ~omtire,-;--(Insistiendo. ) Ella lás co~ocerá. Sin n~cesidad de a.,irendizaje. Ella os leerá
el porvemr Pn las manos. Las abejas la cono•
ceo y las serpientes son sus a.migas A lo t
ce años, la erla.il del amor· tendrá ·á
s :e•
mucha&amp; m oned as de oro. PerQ
• no tenemos
sus tiempies
po para ~sperar basta entonces.
La muJer.-Por ahora
Mrne. Felicieu.-Todo ~~~ me.es i d'f
¿E-1 ella dulce?
D i erente.
El hOIJ!,bre.-¡Si es ella dulce!
Lda mu1er¡-Santa Trinidad. Tocad su piel
E s e pape_. de carta
·
M. Felicieu.-Mi mujer quier~ deci . d 1
ce de carácter, i.i es buena.
r si es u •
Et hombre.-Ella. os amará
ós lavará los pies, elf~~~

~~&lt;hff~:.

sado,
será de otro. Ell a encontrará quienes
la
lleven.
ó r~rr~ltcieu.-¿La ofrecéis como hoy, á uno
El hombre.-Sin duda
to~· Felicieu.-Y la oto~garéis al mejor pos•
~a mujer..--;Ella hará .su fortuna.
Elie, Fbehcieu,-¿~ a..segurá.is que será feliz?
om re Y 1a mu1er se ríen.
h~la~ºo~~re.-¿Pero qué mal' queréis que le

~~ :1~je;,-Ya_se fo hubiéramos hecho.
obrarí~:
¡~hl, de qué distinta manera
d .é 0 noso ros los bobemios si no la ·
;en i ramos. Es_bien sabido que no'sotros nos
ºt~~osFál~o~ r:iilQs,, p_a!'a. hacerlos sufrir ....
, e icieu.~Ya lo sabemos
El hpmbre. -Que los apretam~s entre dos
planchas, para. hacerlos bufones, que les ente•
rra.mos_clavos _en el cuerpo .... Y otras mil cosas curiosas ....
La mu~er.-(Mostrando sus dientes blancos
en una risa muda.) Testa del Cristo.
El ~ombre.-¿Pero, vosotros los ricos? Os
rodéis pasar sin el tormento. Desde el momen•
0 ~n que la compréis, será vuestra como un
pá.Jl!'ro de 1 8 Islas.Por lo ta.nto,¡resolveosl (El
le dice al nií!o.) 1Grita! (Ella grita.) Un signo
~!~eza Y os la llevaréis envuelta. en vuestra

:ª· -

t~f:;t~~i; f:
1
pondrá fuego á. la , d

La mujer.-Ella.
vuestro enemigo.
ca... a. e
M. Fdicieu.-¡Gra.cia.sl
Mme Felicieu -¿Cóm~ se llama?
El hombre -Ridka.
·
Mme. Felicieu -No me gu t
Si'
ella fuera mía, yo la lla.maríaª~~~~o.mbre.
se llamaba mi mamá.
sia, como
p1!!c~~~~~eace;~ái~~ros la llamaréis co~o os
Mme. Felicieu.-¡Ciertamente n 'p
¿cniln10 queréis?
o. ero . . ... ,
El borubre -(Resuelta.mente) M'l f
M, Fel!cieu.-jMilJrancosl .
i rancos.
La D?UJer.-Mil.
El hombre.-¿Os parece mucho? A
·. ·
que nos ofreció ochocientos le he~os du'nhrnglés
DO,
ic o que
La mµje_rt-.-Ella v-a.le mil
( Al niñ ) E. nsei! a tus dientes
.
De-El
á hombr-e.-·
" T
n ca~.?; us manos? Tus....
·
M Fehcieu.-Está bien Es fi •
Nosotros no , 0 qu
·
su ciente .. ... ,
El h
. er~mo_s.

º·

.ª

á. Mme. Fe~icieu.-(Muy turbada, dirigiéndose
si! marido.) ¡Vámonos! Yo te lo ruego
A pns~
·
M. Felicieu,-(J\ los bohemios.) Dejadnos.
te E) 1. iombre. - (Mi:á.ndolos alejarse !entamen•
• &lt;1 o os resolvéis todavía? En fin, pensad
toda la noche. Permaneceremos aquí toda la
semana.
~me. _Felicieu-(A su marido.) Esas gentes
me inspiran horror.
'!d· Felicieu. -¡ Cálmate, q ueridal

. II

Lo que se hfu:biera esiJ!l,Chado, mal y por retazos, si
se los hubiera seguido, un poco cerca.
M~e.. Felicieu. -Donación .... Irrazonable
Condic10nes ..... Heredera. .... Se muerde los d~:
dos .... Impresión en Orles.ns
_M. Felicieu.-¡Muy gravei' A tener los me•
d10s .... ¡a.h l ¡nunca jamás!

~d~~t~~í~:r~

fr~z~~·~?tse~is
s~t°sJi;~e~sc~~:
tenerla. po:ficuá ~e¡a.teáis el precio para obcidíos cua.o·to a.m t s nN mo Os m&lt;;&gt;rtificáis. De•
como éste,
n es. unca haréis un negocio
Mme
Felic'
Vá.mo~os. ieu.- (E n voz baja á. su marido.)
M.
Felicieu
•
Mm!'
FeJ' i -(EnMel mismo
tono. ) Vámonos
M F. •• 1c eu.- ees repulsivo
·
· e 1icieu
reaa.nte
(R · -A
.é mí tambié n, pero me es intetenéi's . beso 1vi ndose.) ¿Y muchachos? ¿No
mue a.chos:&gt;
·
El
hombre
-Sí
D
p
Siento ue ·
· _os.
no los vendemos.
no ha s?cto ~o hayáis querido áRidka.. Ya que
e vosotros est_a. tarde, !]l&amp;í!ana, pa.-

ª:º

r

Mme. Felicieu.-Y sin embargo .... por momentos Y.O: ••• no es acaso la Providencia.?
M. Fehcieu.-¡A! Si tú .... no ... no. Mucho
más práctico .... huérfana. ...... Herma.nas del
8 a.nto Cádiz.
M~e. Felicieu.-Ha.blemos; nueve veces contra d11&gt;z, ¿será malo volver?
M. Felicieu.-Ha.y que pensarlo.

La noche cae,
III

Al día siguiente, ~ las nueve,aparecen en el camino.
Ji!~f,á:_7; 'f!l,UY :Rálidos, graves y con un aire de a,n,,
siw,au, increible.
M. Felicie!1.-¡Qué imprudencia.! ¡Qué locura! En fin, tu lo has querido. No podré jugar
una sola partida de billar en todo el año
¿Por qué no nos arrPpentimos.?
····
Mme. Felicieu. (Que le precede y camina
mucb_o más de prisa que su marido.) No. No
Gracias. Cá:lla'8. Tú has dicho sí. Yo te amo:
ND? te a.rre¡nenta.s. (De pronto se detiene ) ¡Ah!
10s mío! Ah!
'
M. Felicieu.-(Inmóvil en su sitio } Se han
marchado!
·

En efecto4 . Za: ruta ~tá desierta en toda su exwnsi6n.
No ~e aistingue sino á un borraclw, que hace su
camino tambaleándose. En el campamento abandonado, dos campesinos registran un montón de
harapos.
Mme. F~licieu.-(Aterrada..) Han partido
(t
su ~arido.) ;Ya lo ves?¡Dema.slado ta.rdeÍ
1 ema.siado tarde! Yo quería venir a.noche Pero ell~s no deben estar lejos. (A los cam ·esi•
nos.¡ &lt;1Cuá.ndo se han ido? ¿Esta ma.ñanaf
d 12merlcampesino.-No. Ayer tarde, desp~é~
e nge us. Cuando el fa.ro se alumbró
il Segundo campesino. -Ellos llevaban ~n nio muy bel~o/ que cantaba.como una marmota.
Mme. :1l'ehcieu,--:(Muy exalta.da.) Es ella. Es
ella:, ¡M1 mucha.chita! (A su marido.) Es necesario correr tras ellos. Prevenir á los gendarmes.........
M, Felicieu -¿Para qué? ¡Mi pobre a.miga!
i P ara.qué yal
d Píimer campeslno.--(A Mme. Felicieu ) ·Qué
s( voMs? (A. M..F~licieu.) ¡Correr! ¡P~r! qué
ya A me. Fehc1eu. ) ¿Acaso esos hros de
!!~a.nás os la han robado? ¿Ella era hiji vues-

ª7

Mme. Felicieu.-No. Pero era como si· lo
fuese.

Ella llora.
M. Felicieu.-(Muy ama.ble.) Toma mi brazo.

fi/!1/i,!~:!. ~!.~. conducir.

Cae una pequeña lluvia

ENRIQUE LA VEDAN,

�EL lttJNDO lLUSTlt.&amp;DG · .

'lea Ud.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean SUB cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapult&amp;pec, vea á su derecha, alH está -

1

l!XPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-INDIOS AMERIOA NOS.

ORO V IEJO

Estos dos cargos los ha obtenido el seilor Feno
por oposir.ión.
Por último, diremos que en los dos a~os que
lleva de estar establecido en esta capital, ha
escrito siete libros, de los cuales dos se dedi·
can á facilitar el aprendizaje de la lengua nglesa, dos son libros de loctura, Y ~no exp1 ca.
claramente un método nuevo, or!g1oal del seilor Fenn para la. eosef!anza. rápida. de la lengua iogte'sa. Además, ha. sido profesor, en ese
tiempo,de la cUoiversity School&gt; y de l_a &lt;Ger·
man School&gt;, sin que por ello haya d~Ja.do de
a.tenderá suR negocios privados. El Visitador
Apostólico, Moosei'1or Ser11fioi, es sctua.lmeote un discípulo de inglés del Profesor Feno.

f

(DE GABOITJSO DE LA YEGA)

DJ1Jft€
AD &amp;fo~ y a. los brazos le crecía.o " b r .
Y 80 luengos ramos vueltos se most. &amp; &amp;:;,
e!l verrlas hoja.s vi que se tornaban
loa c'.l.bellos que a.l oro obs!}urecía.o.
De áspera. corteza se cubría.o
.
los tiernos miembrosq ue aún bullendo est&amp;bt.o.
los ble.neos pies en tierra. se hinca.be.o
Y 11n torcidas ra.íces se volvía.o.
Aquel que fué la. causa de, ta.1 daf!o,
á fllerza. Je llorar, crece_r hacía.
este árbol, que con lágrim'lB regaba.

•

-Una. ca.bezo. sin memoria, es una pla.z&amp; fllerte sin guarnición.
-No hay nada. mejor para la vida. pública
ó privad&amp; que una buena. porción de buen aeotido, guiado por la rectitud.

¡NUNCA!
Al borde del sepulcro que me espera, .
insensible á la muerte Y á la vida,
sólo pregunto á mi razón clormida
de tanto a.fáo' la causa. verdadera .
La vaga reflexió n ~ue se apndera.
df! un alma a.goniz&amp;nte y d::&gt;lori:l.a.,
hízome ver con 1:&gt;rusca sacudida
todo lo lnúUl de mi vida entera.
Humanidad, que sólo ante la muerie
procuras de l a duda. defenderte,
no da.rás 11.a á. tu tardío anhelo;
que al dirigir tu súplica. e~ la tierra.,
tao poca. vida tu gemido encierra
que la verdad sorpréndete en el cielo.
FERNANDO CALVO.

..

¡Oh miserable estado, oh m&amp;l t&amp;m&amp;f!o,
ue con llorarla crezca cada día ,
ca.usa. y la. razón por que lloraba .

fa

se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre

sus lotes, obteniendo la.s ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Frandsco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas proµiinentes que han comprado lotes en esta COLONIA, &lt;londe
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

La Colooia Cuaubternoc

U SR. PROftSOR R. J. ffNN
ADO el eosa.oche que eu los últimos af!os
ha. alcanzado entre nosotros la enseil_anza de la. lengua inglesa, nos parece JUS·
to dar á conocer en nuestro se~aoario á uno
de los profesores que más se distingue':! en México por sus esfuerzos en pro de la misma eosef!&amp;nza y por los métodos rigurosa.!11e':1te prác•
ticos que emplean pa.ra el apreod1z&amp;Je de sus
discípulos.
.,
El Sr. R. J. Feno, que es el profeso~,. que
nos referimos, nació en Loodre~ Y allí hizo su!
estudios hasta. obtener sus diplomas en e
cKln,,.'S College&gt; y un certificado de aptitud
en el daparta.meoto de Educación. Despu ~,Y
dura.nte trece ailos, estuvo en Nueva Zeland1;,
siem re dedicándose á la eoseilanza., y m s
tardf en Sao Francisco Califoroia,doode desem efió el cargo de Profesor en un «Business
coilege&gt;. En México, desde su ll~g~da.,
nido un grupo muy numeroso y distingm td :
alumnos particulares, siendo en la. a~tua 1 ~
fesor de la Escuela Normal y pro esor &amp; •
r:~to en la Escuela Nacional Preparatoria.

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decfa á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos de.:

y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes wexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Etilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estol3 lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada afio un diez por
ciento, como ha ido sucediendo duran•,e los últimos nueve ~~ que
han pasado?
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Año XI.-Tomo II.-Número 19.

MEXICO, NOVIEMBRE 6.de 1904.

Subscripción mensual forinea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital..$ 1.25

Director: lle. RAFAEL REYES SPINDDLA.

B1rant1: LUIS REYES SPINDOU.

Secretario de Redacción: José Gómez Urarte.

) GR~~2~~nf~~~~~~1!~A~Ec~~~!1!A!.~J~!!~ES

Registrado como artfcnlo de eegonda cllLIK' en S de Noviembre ie 1894.

IL~§ FfJ.PJ.§ eci~Ji\W1D)!B§ Y MíIEJJ~~
§ITJ~1f Il1D)~§ 1D) I6 IL~ ~IB~ITJffisILil ~F;i

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OTOÑO

(De la Coleool6n de la "Cristalería d-Vera:ara.")

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                    <text>AL
PUERTO

DE

t.

L UNDO LUST~ílDO
Año XI.-Tomo II.-Número 17.

MEXICO, OCTUBRE 23 de 1904.

Dlractor: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Subscrlpcl6n mensual foránea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital.. $ 1.25

Gerenta: LUIS REYES SPINDOLA.

Secretario de Redacción: José Gdmez Urarte.

Registrado eomo artlculo de eegunda cl&amp;M en 8 de Noviembre de 1894.

,

VERACRUZ
GRANDES ALMACENES DE ROPA YNOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS.-MEXICO

IL~§ NJFJ.§ ((i~R~1D&gt;IE§ Y MHBJJ~~
§[J~1f Il1D)~§ 1D) I6 ILR ·IHIBWlUffisILil ~~

Informamos á nuestra numerosa clientela que ~emos recibido y puesto á la venta todos los artículos de
Invierno, y suplicamos á nuestros favorecedores se sirvan visitar nuestro

D6Dartam6nto 06 MOOaS UGOíll6GGiOíl6S
,.

seguros de que encontrarán el mejor surtido de la Capital en

Som.breros y Tucas de terriopclo y fieltro para Sl'ñnras,

.

.'

t"

.'°"

- •• •

Niñas y Niño~.

Formas de fieltro y chenille.
Paletots, Carriks, Macfarlanes y Capas de paño.
• Salidas de baile, de seda.
Enag'uas y refajos de seda, de_lana, de algodón .
Matinés, Robes de chambre, Blusas de lana y de
seda.
Trajecitos, Paletots, Vestiditos, Boinas, última
novedad.
....
Boas de pluma y de piel, etc., etc.

Signor~t, t,onnorat ·v fompañía.
Pío X y su Secretario de Estado en los Jardines del Vaticano.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO IlUSTRADO

OS grandes coloristas, los gr_andes poe_tas
descriptivos, no solamente b1spanos, si.no
[
galos también, han derram_ado to~a su rn·
genua admiración en estrofas incendiadas, al
hablar de las plazas de to:o~ y de_ la lidi~. En
los bajos fondos de la c1v~l1zacióa, existen
tod ..vía atavismos irreductibles, que luchan
desesperadamente para bacex:nos regres~r á
tiempos, quizá peores, pero idos p~ra siempre. El hombre refinado, cuyo espíritu .e~ un
reactivo sensibilísimo, cuya suscept1bi_hdad
llega basta la hiperestesia, cuyos oerv10s, á
fuerza de sensibles, se han vuelto torturaotes,
el hombre del siglo lleva aú? en las venas algunas gotas de sangre del pitecántropo selvático, cuyos brazos musculosos y largos abogaban bestias feroces en la soledad pavorosa
del mundo primitivo.
Sería pueril negarlo: está _en nuestra sangre y vive de nuestros nervios y de nuestra
médula ese amor apasionado por la lucha
del toro y del hombre en la caliente arena
de los cosos. La. raza, si en algo se revela,
es ea esos 11,pasionamientos que no ~eX:Í';Ln b_asta.ntes á domar ni los siglos de c1villzación
cristiana, oi una educación perseverante y
metódica.
Los toros son el espectáculo favorito de los
españoles, y quizá m&lt;Ís que de los e~pañoles,
de los hispanoamericanos. Podrá fácilmente el
pueblo reducirse basta el extremo de concu·
rrir, correctamente enguantado, á una selecta
audición de música de cámara: se le podría
llevar, dulcemente, como á uo r:iil.o eo_fermo
cuyas rebeldías se temen, hasta una vida. de
moralización ficticia de aparato, hueca; pero
en el momento en qu'e tocaran los _clarines el
salvaje alarido preliminar, en el i°:stante. en
que el sol alumbrara ante su atónita retina
uno de esos espectáculos de color, Y de luz, ,:
de sangre y movimiento, el pueblo v:olveria a
gritar, basta quedarse áfono, los mismos términos técnicos del toreo, volvería á lanzar su
sombrero á la arena, y recordaría. en un_ momento, así hubieran pasado m_uchos _siglos
desde que la última corrida bab,a termmado.
sus actitudes delirantes y torturadas, sus exclamaciones que estallan á la clara luz solar
como burbujas de un fermento mu,v. hondo, sbbre. la superficie intranquila Y viscosa de un
pantano.

*

* toros. La fiesta e~,
Nos gustan mucho *los
por naturaleza, de la.s que no exigen conoc1•
mientos previos, para gustar; entra en nuestro carácter como en un estuche hech? á su me•
dida, y nc.s conviene, y llena Y del.e 1ta sobremanera.
Mucho es lo que se ha hablado acerca de la
carestía y rareza de los espectáculos cultos,
preguntándose si no sería la natural consecuencia. de carestía y rareza ta.les, nuestra poca afición á la música alta, á la ópera; se ha
dicho que tales espectáculos están muy P?r~nciioa de nuestros alcaoces, y que pecu01ar1 amente es imposible que sostengamos el tiempo
que s~ría menester en nuestra capital á una
1:luena compail.ía de cantantes líricos. Hay algo
de cierto en e·sto, no cabe duda.
Pero no es todo; los toro,; cuestan tanto, 6
más que cualquiera espectáculo exquisito, y
más' que lo que constar µo.dría una. mediocre
compañía de cantantes. Los precios de entra·
da á la plaza son altos, muy altos. Y sin embargo, apenas las puertas de la plaza se a.breo,
con antelación significativa; apeo as se puede
entrar, no á presenciar la corrida, ~ioo á esperar pacientemente la llega.da del Juez, una
muchedumbre abigarrada, ctelira nte, toda risas interjecciones, ca.brilleos en los ojos,asalta 1'a.s altas barreras semicirculares y se acomoda Jo mejor posible, sin darsll cuenta acaso
de la ira del sol, que muerde tercamente sus
espaldas.
***

Al propio tiempo qu~ la te~p_orada tauri!'.lª•
comienza, y no con éxito envidiable, por cierto la. temporada de óper.a, de la que algunas
p~labras hablamos ya; dos estrellas, de prime-·
ra magnitud segura.mente, no _forman una
constelación 1 ni en astronomía., 01 ea arte.
y tal cosa ha sucedido en la. actual temporada de ópera· la Tetrazzinni, cuya voz de cristal y oro se 11,fioa y perfecciona cada día más
y más, y la. Berlendi, actriz t11.n alta y apasiona.da. como cantanie· dulce-y-fina., -son 1-a-s dos

estrellas á cuyo rededor se agrupan, con la
humilde insignificancia de los destinados á
desempeñar papeles sec.un:iarios, varios artistas incompletos; una gran voz de tenor, que
parece brotar cristalina. y pura de uo autómata maravilloso, cuya mecánica interior no lograra darle un átomo de vida; algunas actrices discretas. cuya voz, como un grato ,recuerdo del pasado, solamente podría escucharse
de haber sido recogida por algún fonógrafo
en épocas pasadas.
Nada más nos ba traído, por ahora, el vie•
jo amigo de todos los públicos y de varias generaciones de diletaotti, Sieoi. Si se tratara
de hacer mú,ica de concierto, de ca.otar trozos
selectos de óperas desconocidas, con acompañamiento de una orquesta tan discreta como
artística, entonces el éxito, á no dudarlo, habría, una vez más, agasajado como á un triunfador al viejo empresario. Pero no se trata de
hacer conciertos.
El público, cuya fama de ho,co y reservado
espanta ya á los cantantes que nos llegan de
lejanas tierras, se ha portado admirablemente
en esta temporada; ha esperado, con una paciencia monacal, que se desarrollaran los pla·
oes de Sieoi. que se aclimataran las voces de
los artistas; ha animado con aplausos sinceros, por más que sean benévolos, á los que se
mostraban tímidos, y ha esperado, sobre todo,
ha esperado ....
La Tetrazzini era ya nuestra conocida; nadaba variado,si oo es en provecho propio, la
voz admirable y la escuela discretísima de la
soprano; en Ias obras de su repertorio de elección, en las divinas é ingenuas melodías de
los grandes maestros del siglo que murió ha
poco, la Tetrazzini tiene donde lucir ampliamente sus facultades.
La Berlendi es muy joven; pero tiene una
grao intuición artística., una. garganta obediente como un enamorado de diez y o·c ho años,
una figura harmónica, esbelta, á la que mueve
y anima una alma poderosa y sensible.
Pero los demás elementos artísticos oo están,
ni con mucho, á la altura de estas dos divas;
en la escena, especialmente en los pasajes en
los cuales se debe aparentar alguna pasión,
los esfuerzos de la BerJendi se estrellan ea la
frialdad polar de sus
compañeras: en vano
pretende animar esas
rocas, á las que oo ha
habido un Dios com·
placiente que sople un
espíritu.

ra ver, en el espejo glauco de los lagos reft
ja.das las locas cabalgatas de nubes i~posr
bles,~ las que parece animar un espíritu in:
forna.1 tortura o te y loco; podrán presenciar las
c'?queterías colosales de los volcanes, cuyas
meves son oro,y sangre,y zafiros y diamante
cuando la luz ctel sol, como una chiquilla es
las fal~as de _la abuela,. salta ,y juega y se agt
ta, haciendo 10~errogac10oes deshiladas con su
le_ngua monorrima y fluente ... ¡Sean bieove01ctos I
ANTENOR LESCANO.

o
S,•. José Ba.-,·os.

NUPCIAL

L

A crónica social de los últimos días nos
ofrece dos notas salientes: el matri~onlo
u" la sefiorita Guadalupe !caza y Ca.macho
con el S..:· Don.Albino Acereto y Cortés, y
de la senor1ta María de Jesús Sierra, con el
Sr. José Barros.
El primero de estos enlaces, que sin duda harán ~poca en los anales de 111, alta sociedad
mexicana, se efectuó el lo. d,.J corriente en el
hermoso t_emplo de Santa. Teresa, adornado
al efecto con guías, «panneaux&gt; y coronas de
flores ente-e las cuales descollaban las margal'ita.s y las gardenias.
La ceremonia. s~ vió concurrida por lo más
selecto de la soc10dad,_ y dió principio á las
once de la mail.ana, oficiando eo la misa el safio~ Serafioi, Visipa_dor apostólico, que fu6
quien d16 la bendición nupcial á los desposados.
Los padrinos de manos de la seil.orita Icaza
y Camac'llo y del señor Acereto fueron el Sr
J. Ignacio !caz~, y la Sra. Guadal upe C. de I~
caza, y de velación los Srs. Sebastián Camacho
y Concepción Landa de !caza. Ál preseo\arije ~os contrayentes en el templo la orques\a
Trillo tocó una marcha nupcial.

A la llegada de los novios la
Conservatorio ejecutó la ~arch~rquesta_del
efectuándose eo seguida el acto de t de rrieg,
nos que apadrinaron el Sr. Líe Doma e m_arra, y la Sra. Carlota Olmedo de BJusto S1edre del contrayente.
arros, maDurante la misa, la señora A t .
de Miranda cantó el bellísimo
onia Ochoa.
Faure&gt;, y al terminar el acto ve_ Jl1aría de
orquesta ejecutó la Marcha de S ~E:\1ig1osu, la
yerbeer. Los padrinos de vel ~6 1 fer de MeSr. D. Felipe N. Barros Y la sr:1 n Muedron . el
rra.
· uz , e S1e-

ei

«1

Los desposados recibi
donar el templo muchas eron, antes. de abanJicitaciones.
'
Y muy entusiastas fe-

***

El matrimonio civil se verificó
1
en la re.sidencia particular de1Sr'Pl:,
1 ªs~al'de,
cuyos salones, lujosamente a · ~· 1erra,
abrieron para recibir una concu~~:bl:i,dos, se
lecta como la que se había d d o~1a tan seantes, en el Colegio de Niñas ~? ~ita,8 horas
b_a la hora del enlace, se impro~~~
llegac1erto, en el que toma.roo
t
un connuestros mejores artistas, lt::iénllguoos de
noche un luoch-champagne en ob OS!3 por la
convidados.
sequ10 de los
Como testigos de la ce
.
.
la casa de la familia s·remoma, asistieron á
Porfirio Díaz, el Sr. Mi~~~~:~
Sr. Gral.· D,
qués de Prat, y los Sres Lics J-'Jspa~a,Marnáodez Y D . Manuel Sie~ra M.éo d. ez.ustmo FerD a d as I as simpatías de
·
los contrayentes el mat que g?zan en México
miércoles puade 'coosider~~~imo celebrado el
dero acontecimiento social. como un verda-

6ª

t

***
Nuestro país, después
de haber llamado la
atención de los a.v entureros y de los novelistas á lo Veroe, comienza á ser notado como
punto de elección para
excursiones io vero al es.
Frecuente es ya que en
los itinerarios ae los
viajeros de alcurnia se
encuentren los nombres
de nuestras ca.pita.les
de más interés y nom·
bradía.
Dos príncipes bávaros acaban de abandooarnos,y ya se anuncia. la venida de dos
reales personnjes, que
viajan actualmente de
iacógalto por territprio
11,mericaoo. Son los
Príncipes de Orleaos.
Llegarán 1&gt;n 1a época
en que es el Valle más
hermoso y hospitalario , on el tercio final
del Otoño, cuando lns
grandes ahuehuetes del
bosque de Chapultepec
se arropan ea sus milenarios henos, para
reposar durante el frío
y rumiar lenta meo te las
consejas que giran en
torno suyo, llenas del
viejo perfume de tiempo-=; pasados.
Llegarán los real1&gt;s
persoo ajes á tiempo pa-

Sra. Maria de Jesüs
' Sierra de Barros,

Alcoacluirl
•, l os novios
, fueron objeto
por
ar
a mi".ª•
tacicinest.e de sus amistades de calurosas feliciPor la tarde,dse verificó
•
siendotesti
la ceremonia civil,
oeral D ¡osli ~los ?esposarlos los Sres. Gecho Lic · or no Diaz, D. Sebastián Camaberto Nó.ñD. Ji 11 i,uín D. Casasús, Lic. D. Rocaza y D l'Fz, · a~óa Alcázar, D. Jesús I. dl'nando Camacho.

***

Sra, G11adalupe Icaza tle .J.cneto.

El enlace
6 •
Sierracoae1;º rcoédB
.e la Srita.MaríadeJesús
coles or
r. os "'ri·os, se celebró el miér1
de Nilas : :añaaa eo la capilla del Colegio
su mayo~ ~ unw coo~u.rreocia formada en
de la capiia{te por familias muy di3tioguidas
nuestros í Y por.caballeros pertenecientes á
c rcu1os literarios y artísticos.
L a. alta esti
~lSr. Lic. Jusma A~ que el México culto tiene
iaoumerables t? Sier~a, padre dela novia, y las
nosotros su h simpatias con que cuenta entre
templo se vierººº:ªble familia, hicieron que el
currantes
ª literalmente henchido de cooauntuosida~ que la cer~monia revistiera una
' puede decirse, extraordinaria.

\

�EL MUNDO ILUSTRJJ&gt;O

l,IVla B6rl6ndi
T

RES son los orígenes de la música. El árbol opulento y magnífico absorbe los jugos
todos de la emoción artística, abajo, por las
raíces con que arraiga¡ arriba, por las frondas que lo coronan.
Desde luego, se indpira.en la. Naturaleza exte·
rior. El mundo material no¡ sólo es forma y ca.-

lor, es también rumore11 en la sel va., murmullos
en el arroyo, estrépito en le. cascada., mugidos
en el mar, zumbidos y silbidos en la atmósfera, estallidos en la nube, rugidos en el volcán.
Todo esto que suene. en rededor, canta. ,en el
alma del músico,é igualmente cantan en ella el
arrullo de la tórtola, el trino del a.ve, el rugi·
do de la fiera, el zumbar del insecto.
De e.hi dos géneros de música: la descriptiva, esencialmente sinfónica, que pinta. como en
el Sigisfredo de W agner la vida. de Ias sel vas,
como en le. Sinfonía. Pastoral de Beethoven
las furias de la tempestad, y en el Oratorio «La
Creación&gt; de Haydn,el ce.os informe y el surgí·
miento de la Naturaleza. y de la Vida., y el bel
ca.oto que, música de aves, trina., gorjea, vuela ala.do y ágil ■obre el p~ntagrama remedando al zenzontle y al clarín de la selva.
Pero el alma humana, ese otro mundo y esa

Tnotntarios 6alantts
CAl'ICIO('f

I
Tus ojos mo recuerdan
las noches de verano,
esas profundas noches,
orilla al mar salado,
7 tl chispear de estrellas
del Rielo negro y bajo¡
y tu morena carne,
los trigos requemados
y el suspirar de fuego
de los maduros campos.
Tus ojos me recuerdan
las noches de verano,

otra Naturaleza, es también raíz del árbol,
germen música! fecundo y origen de una de las
manifestaciones y de las formas más nobles y
más altas del gran arte. Cada pasión, cada
emoción, ca.da sensación, cada aspiración y
ce.da deseo, así como tienen manifestación
plástica en la actitud y en el ademán, tienen su
traducción peculiar en el grito, en til suspiro,
en el sollozo, er. la carcajada que desgrana
perlas, en el lamento que desgarra corazones.
Las ideas mismas, ó mejor a icho, los e~tados
meramente intelectuales del alma, en lo que
tienen de más general y de más abstracto, se
traducen también por enton~iones, cadencias
y modulaciones especiales que los dan á cono·
cer claramente y los sugieren con precisión.
La duda, le. convicción firme, la ironía sutil,
la incertidumbre C:esde el momento en que tie·
nen expresión fonética, pueden tener y tienen
expresión musical. De ahí el canto moderno,
declamatorio, dramático, que informa el drama. lírico y .en el que tanto han descollado Ma·
yerbeer y Gounod,aunque músicos de transmi·
ción, Verdi el evolutivo, Bizet el regenerado
y luego la. pléyade juvenil de nuestros días,
Puccinni en &lt;La Bohemia&gt;, Mascagni en &lt;Ca·
vallería Rusticana&gt;, Massenet en «Manon&gt; [.
en «La Na varraise&gt;, Giordano en &lt;Andrea Ch •
nier&gt;iy ta.otos otros más, sobre los cuales descuella á inmensa altura el Homero de esta epo•
peya, Wagner.
l!:stas divisiones no son absolutas, sino tan
sólo relativas. La música meramente descrip-·
tiva, el bel canto y le. virtuosidad, que es el
bel canto á la vez que el malabarismo instru·
mental, no existen nunca solos y á ellos se
mezcla siempre, un poco 6 un mucho, el canto
declamado y la música dramática, y también
sucede que esta última música no excluye fa•
talmente ni la virtuosidaa ni el bel canto.
Pero la distinción establecida subsiste no
obstante y permite casi siempre caracterizar
esas tres formas favoritas del gran arte. ~
Al pretender pintar la Naturaleza, la música
aborda, sin duda, un gran problema; pero es
más profundo, más alto y más estético el de
describir el alma humana, predilecta preocu·
pación de todos los compositores modernos.
Trátase, en suma, de encontrar y de expresar
musicalmente la expresión fonética de los es·
ta.dos tan varios siempre y tan complexos á
veces, del alma humana.¡ de hacer cantar á
!solda el amor ciego, brutal, animal que la devora; de hacer gemir á Eisa. su pasión resig•
nada y melancólica, á Margarita llorar su inocencia burlada y su crimen de amor. Trátase
de hacer rugir á Otelo su furia celosa, de hacer patente la perfidia y la maldad de Yago;
de gemir como Mimi, de reír como las a legres
Comadres¡ de dudar y odiar como Hamlet, de
gozar y morir como Ma.nón.
Desde el momento en que tal es el problema,
músico é intérpretes tienen que poseer una alma grande, una sensibilidad exquisita., un calor, un fuego, una ternura, un entusiasmo, una
indignación, una ira, unas pasiones, en suma,
intensas, arrebatadoras, dominadoras, pro•
fundas como el mar, ardientes como el sol, ca•
paces de resumir en un solo ser toda el alma
de toda la humanidad.
No bastan y a, no pueden bastar al intérprete de semejante música. un órgano más ó menos
pl;'ivilegia.do, una sabia gimnástica previa1 una
técnica meticulosa; se necesita, además, o por
mejor decir, principalmente, un gran corazón
y un gran talento, una inspiración fácil y una
sensibilidad refinada, porque en este orden de
músic1l, para cada interpretación es forzoso
fundir el arte lírico y el arte dramático, al
cantante y al trágico, y éste último supone un
físico y una plástica, espíritu de observación,
sinceridad, toda la gama del talento artístico.
Llvia Berlendi es uno da los pocos seres privilegiados, nacidos y formados para la interpretación de la musica moderna y es, en este
orden de arte, tan grande como Luisa Tetrazzini en el bel canto.

II
Tu hermana es clara y débil
como los juncos lánguidos,
como los sauces tristes,
como los linos glaucos.
Tu hermana es un lucero
en el azul lejano . .... .
Y es alba. y aura fría
sobre los pobres álamos
que en las orillas tiemblan
del río humilde y manso.
Tu hermana es un lucero
en el azul lejano.
III
De tu morena gracia,
de tu soiiar gitano,
de tu IIlirar de sombra
quiero llenar mi vaso.
Me embriagaré una noche
de cielo negro y bajo,

EL MUNDO ILUSTRADO
Nada falta á este ser excepcional para interpretar la música dramá tica moderna. Juventud floreciente, belleza fisionómica y plástica
actitudes de estatua, ademán y movimiento~
admirablemente apropiados á la psicología
del personaje y á las situaciones que le crean
las peripecias del drama, voz de oro, amplia
limpi a, so nora, flexible, q ue lo mi smo gime
suspira, que ríe y jug uetea, vehículo de todas
las grandes pasiones, intérprete fidelísimo de
todas las emociones¡ ardor y ternura, entusiasmo y melancolía, estudio afanoso v comprensión fácil, compenetración perfecta y completa del artista y del personaje que crea, originalidad é inspir ación propias, lealtad y fide•
1idad al pensamiento ael dramaturgo y del
músico, intención profunda, dominio absoluto
del escenario, propiedad en el vestir; todo lo
tiene, todo lo posee y todo lo gobierna dentro
de una discreción, un tacto y una sinceridad
que hacen de ella una artista finísima, exquisita, quenohacecaer al público en ninguna em•
hosca.da, que no lo deslumbra con ningún oropel y que lo conquista, lo domina y lo subyuga en fuerza de talento, de corazón, de amor
y de consagración al arte.
Livia Berlendi es de esas artistas que, lejos
de ser sus primeros panegiristas, son sus más
severos censores; canta., ante todo, para sí misma, y como quiera que se ha conquistado á sí
propia, ha acabado por conquistar al público
y por crearse una envidiable posición en el
arte lírico.
La presente temporada de ópera tendrá de
memorable el habernos hecho admirar, á la
vez, las excelsitudes del bel canto y las gran•
dezas del canto dramático, en cabeza de dos
de las altas personalidades que en estos tlem·
po pueden ser sus sacerdotisas. Si Luisa Tetrazzini ha hecho una buena obra de resurreccióu de un arte muerto, Livia Berlendi está
llamada á hacer una obra de verdadera revelación de un arte nuevo.
Así lo ha comprendido el público y por eso
las aplaude con entusiasmo.

y

(Por Manuel Reyna).

La noche luce ·triunfante
en la atmósfera infinita..
Por un sendero fragante
marchan Fausto y Margarita.

El seductor es gallardo
y valeroso doncel.
Ella blanca como el nardo
y rubia como la miel.

Y claras y refulgentes,
sus pupilas son más bellas
que las brilla.doras fuentes,
espejos de las estrellas.

Como á arnés banda vistosa
va á su cortejo enlazada.
'
¡Pobre Margarita!.., .¡Oh diosa
del Olimpo desterrada!
Su mejilla palidece
á un beso de brasas lleno,
Y rosa nívea se mece
al ritmv de su albo seno.

Ox.

EXPOSICION DE SAN LUIS MISSOURI

LUISA TETRA ZZINJ,
(El Juicio critico de esta notable artista se publicó en "El Mundo
Ilustrado" del 6 de Diciembre de 1903).

para cantar contigo,
orilla al mar salado,
una canelón que deje
cenizas en los labios . . ... .
De tu mirar de sombra
quiero llenar mi vaso.

IV
Para tu linda. berma.na
arrancaré los ramos
de florecillas nuevas
á los almendros blancos,
en un tranquilo y triste
alborear rle marzo.
Los regaré con !l.gua
de los arroyos claros,
los ataré con verdes
junquillos del rema.oso . ...
Para tu linda. hermane.
yo haré un ramito blanco.
ANTONIO MACHADO.
GITANAS ANDALUZAS.

La inmorta.l pareja ufana
de la lun11o al resplandor,
en la floresia desgrana
el rosario del amor.
Y sobre granados rojos
y entre castaiios floridos
¡buitres de espantables ojo11
lanzan siniestros graznidos!

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRA:::10

POiítico General
mutrtt dt la Prtnma dt Jlsturtas.-su olda rlsutfta y su trlstt fln.-Por ta Jlmtrtca Española.-€! pomnlr d~ la J1r11tntlna Ydtl Pmt-nutoos pmldtntts
-€1 Dr. Quintana y t1 Dr. Pardo.-Ia 11uma tn mancburla.-Dltt dias dt combatt.-Ia olctorla lndtdsa.
LENA de juventud y de belleza., dulce y risuefia., cuando todo le sonreía., acaba de
fallecer la. Princesa de Asturias Doña Ma·
ría. de las Mercedes Borbón, hermana del Rey
Alfonso XIII y esposa. del conde de Ca.serta
D. Carlos de Borbón, de la ra.m a. napolitana.
Hija primogénita de D. Alfonso XII,la infanta
Princesa Mercedes fué jurada Princesa de Asturias y aun considerada como reina ne España. en el intflrvalo transcurrido de 25 de noviembre de 1885, en que faJIPció su augusto padre, y el 16 de ma yo de 1886, en que nació el
Príncipe Alfonso , proclamado por derecho propio soberano de la monarquía.
Nacida en las gradas del trono y cariñosa·
mente guiada por la Reina Madre, Regente del
reino durante la minoría de su hijo, la Princesa Mercedes fué creciendo en gracia y en gentileza, querida del pueblo español y adorada
de los que la rodeaban, hasta que fué la prometida y la esposa del Conde de Ca.serta.

L

¡; Todavía se recuerdan las grandes protestas
J con que fué recibido este matrimonio; aún pa. recen rAsona.r los rumores de las manifestaciones públicas de desaprobación y de rencor con
que fué saludado en la Corte el Príncipe consorte, en quien se veía la encarnación de una
reacción posible, si hubiera llegado á faltar
el monarca y la corona hubiera recaído en la
princesa. teniendo á su lado á uno de los Barbones de la. rama de las Dos Sicilias, que por
muchos años fueron en Italia los reprei;eotaotes del cooservantismo más ultramontano y
casi los continuadores del &lt;terror blanco&gt; ini•
ciado por el c{,lP.bre .Metternich en el primer tercio del siglo XIX, y que á pesar dela evolución
c:1e las ideas y de las conquistas de los pueblos,
parecía. perpetuarse ya muy avanzada. lapasa.da. centuria. La muerte de la. hermosa. Princesa viene á desvanecer todos los temores que
seabriga.ban;su desapa.ricióo,l lorada sí por los
buenos españoles, dejará aniquiladas las zo·
zobras y sin razón de ser los sobresaltos que
había provocado su casamiento con un príncipe
que fué poco grato, igualmente para los partidos
avanzados y radkales que para los mismos
tradicionalistas, que veían con prevención un
nuevo elemento interpuesto contra sus aspiraciones.
¡Pobre señora! ¡cuán triste fué su destino!
Amada y respetada en los primeros años de
su vida, su muerte viene á ser como un r¡¡spiro
ante las posibles -:omplicaciones que eran de
preverse. en el evento desgraciado de que Don
Alfonso XIII llegara á faltar sin sucesión directa. ¡Triste y mísera condición de los grandes y poderosos de la tierra!

***

Sr, Dr. D, Mmmel Qnimtana, Presidente de la
·
Be,rública A••oentina,

=:;.,~~, --:-'""·=
~

***

Sr. DI', D, José Pardo, Presitlente de la República
detPe,•ú,

concordia internacional entre las dos poderosas vecinas, han podido aliviarse en mucho
los presupuestos de guerra y marina. en ambos
países, que iban ~reciendo con asombrosa y
abrumadora celendad, y apa rtados, al pare·
cer para siempre, los temores de complicaciones, se ha efectuado la trasmisión del poder en
medio de una traoq uilidad interior envidiable,
v la administración que ha inaugurado el Dr.
Quinta.na cuenta con la coopera.ción de, to~as
1as fuerzas activas de la República, para bien
de la comunidad.
En el Perú también soplan vientos de paz Y
de concordia. Para siempre huídos-así_lo ~s•
peramos-los dolorosos tiempos _de ~1?itac10oes interiores, después de una excitación na.tu•
ral y sana. en los países democráticos en el pe·
ríodo electoral pasado, ha sido designado co·

Estremécese el ánimo con crispa.duras de dolor a_l pen~ar que hace diez días se disputan en
cuasi continuos co_mb~tes, la supremacía sobre
Mandchuria, los_eJérc1tos moscovita y japonés.
No se sa?e d~fimr cuál es SU_Perior,si el horror
ó la adm1ra~1ón por esos titánicos esfuerzos
en los que nmguno de los beligerantes aparenta contar el número de las víctimas que caen
á. mo~tones, segad as por una crueldad queparece 1_nagotable. Apenas se puede concebir una
tenacidad, una obstinación más decidida que las
quehao mostrado los combatientes, que en extensa línea de batalla, abarcando del río Shakhe á las minas de Yentai, han podido perman_ecer fr_ente á frente por una decena, que es un
81glo, sm eesar de luchar con furia desenfre-

EL NUEVO MINISTRO DE ITALIA
Para substituir al señor Conde de Vinci que
desempeñaba el cargo de Ministro de rt'a.!ia
en México, ha sido designado por S. M. el Rey
Víctor Manuel III el Sr. Aldo Nobili, quien
hace pocos días arribó á esta capital.

-=.,.-=---;:------:- -=j'i.~...íij-~~ri'r"-="!iiiiun~-:w;;;;:¡:,- - - - ; : - - - : - - ----=---:-,,------------=----::------7
.

\

Días pasados dedicábamos breves líneas á
una sucesión presidencial tranquila. al inaugurarse el gobierno del General D. Rafael Reyes en la República de Colombia, y hacíamos
conocer nuestros buenos deseos por que el nuevo ré"imen diera días felices á la república.
hermana digna por mil títulos de una era de
paz y de ~oncNdia, después de las épocas acial!'as que ha atravesado en los años últimos.
Hoy con gusto vamos á referirnos á otras dos
naciones latinoamericanas, cuya suerte nos
interesa por razón de raza y de comunes intereses.
La R epública Argentina, la opulenta emperatrlz del Plata, que marcha hace buenos años
firme y resuelta por la senda de su engrandecimiento, acaba de renovar en animadas elecciones al jefe de su Poder Ejecutivo, entrando
como sucesor del General Roca el Dr. D. Ma·
nuel Quintana, digno continuRdor de la polí-

tica. dii paz sostenida e~ la pasada &amp;~ministración. Desvanecidas felizmente las dificultades
que por cuestión de límites amenazaban la paz
por el lado de la extensa frontera andina, y
cimentada en mutua confianza con Chile la

roo cand_idato de c~mpromiso, admitido por
lc,s partidos contendientes, el Sr. Dr. D. José
Pardo, que obtuvo en los comicios la grao mayoría de los sufragios.
Es el Dr. Pardo hombre de cuarenta años de
eda~, ~ue dedicará_ sus energías robustas al
servi!llO de su patria; t~~e de origen, tradiciones hberales, pues es h1Jo de un estadista per?9:no que. sucumbió dolorosamente en el serv_icio público, en medio de una de esas agita01ones morbosas que han esterilizado tantas
veces el suelo latinoamericano. Pero el Dr
Pardo trae ahora ideales nuevos y fecundos pa:
rala Repúhlica. cuyos destinos le h11. confiado
su pueblo; ha estudiado en medio de las clases
~umildes las necesidades del país, ha trabaJado &lt;;on los pequeños y participado de sus
mis.ertas, y al ascender al poder, lleva, puede
decirse, ~o.mo le!Ila, el de &lt;poca política y mucha adm1nistrac1óo&gt;, que tan fecundos resultados ha dado á México, sirviendo de guía al
ilustre estadista. que rige sus destinos. El Dr.
Pardo, comprendiendo las aspiraciones ingentes del pueblo peruano, condensa en estas palabras su progr9:ma., y of_rece. &lt;ferrocarriles y
escuelas&gt;, es decir, trabaJo é mstrucción par&amp;.
el mayor número. Nuestros votos sinceros
por que pueda. y logre desarrollar sin tropiezos el bienhe&lt;;hor programa que esas cortas
palabras encierran.

*

*
Después del primer *empuje,
que fué favorable á los rusos, tuvieron que repasar el río
Shakhe, y sostener con firmeza su línea de batalla contra. los repetidos intentos del enemigo. Pero en estos cambios, ¡qué espantosa. matanza.! ¡qué horrible carnicería! ¡cuántas vidas
segadas en horrible hecatombe! ¡cuántos elementos sanos arrebatados á la labor fecunda
de los campos y á la santa tranquilidad de los
talleres! Cada día que pasa se ba ido a.umenta!ldo la cifra espantosa de muertos y heridos,

los cuales se cuentan por decenas de millar;
cada. día que ha visto á los combatientes en
sus puestos, ha ven ido á dar tintes más somb ríos al desfile de las víctimas devoradas por
el Molo&lt;'h insaciable de la guerra. Se ha. llegado á decir que pasaban de sesenta mil los hombres q ue han quedado fuera de combate durante la prolongada lucha. añadiéndose que la
mayor parte correspondía al ejército ruso.

***

Dos cosas son de notarse en esta norfiada
refriega: la admirable serenidad de Kuropatkioe , que no se ha llegado á. abatir ni por un
momento, y la. tenaz firmeza de los generales
japoneses en rechazar al enemigo, llegándose
á atribuir un triunfo completo, aunque sin declarar deshecho al ejército ruso.
Detenidos en su primer choque después de la
tvma dE' Bentziaputzé, los rusos emprendieron
una. retirada lenta, ordenada, acosados por un
enemigo despiadado y teniendo que sostener
constantes ataques deretaguardia y que hacerse
fuertes en posiciones nuevas, debiendo á cada
paso prever movimientos envolventes, que han
sido la base de Ja táctica japonesa. Los japoneses por su parte, repuestos del primer encuentro, no tardaron en a.sumir la ofensiva,
dura, firme, persistente. hasta rebasar las línea&amp; enemigas y cuidando de no ser .flanqueados, como parecía haber intentado el jefe
ruso.
Ahora, sel?ÚD las últimas noticias, Kuropatkine parece haber recibido refuerzos suficientes, y sin tener en cuenta más que su deseo
de dar lustre á las armas rusas, ya que tan
bien ha. sabido salvarlas de un temido desastre, comienza con sus movimientos ofensivos
una nueva fase en la sangrienta lucha. Y el
resultado queda otra vez indeciso, y la sangre seguirá derramándose á torrentes en los
tristes campos de Ma.odchuria, y las potencias
contemplarán frías é impasibles tantos horrores, porque el Czar ha declarado que no aceptará mediación de nadie.

z. z. z.
19 de octubre de 1904.

El nuevo ministro fué recibido en la estación del Nacional por los Sres. J. C. Montagna y J. Polla.no, Encargado de Negocios y
Cónsul de Italia respectivamente, y por -los
principales miembros de la. Colonia á que per•
tenecen.
El Sr. N obili es miembro de una muy ·conocida
y antigua familia italiana. Hace doce años
aproximadamente, comenzó su carrera diplomática, habiendo servido ya en distintas Legaciones. europeas y americanas,con el carácter de secretario. Para. venir á México dPjó
vacante PI puesto de Canciller que desempeñaba en la L egación de Atenas (Grecia).
Para ayer estaba. anunciada la. audiencia. pública. en la cual serí¡i. recibido el di~tinguido
diplomático por el señor Presidente de la República.
El Sr. Conde Vinci, que dúraote dos años
permaneció AD México, fu é nombrado por su
Gobierno, Ministro en el Japóo,á donde llegará próximamente.

.

t

r

nada, sin cesar de pelear con ardor indomable, en medio de loselementos desencadenados
lo mismo á la luz del sol, q ue no se oculta aot~
tanto horrores, que entre las sombras de la
n_och~, que bao servido de poco para que los
e¡érc1tos no se busquen mutuamente para herirse en mitad del corazón.
Más saogriPntaque la batalla de Liaoyaog
la. que se ha libr~do al Sur de Mukdeo haeclip'.
si_i.do pt,r sus terribles pé rdidas y varios episodios, á cuantas se conocen tin la historia contemporánea. Muy cerca de quinientos mil hombres frente á. frente, con todos los elementos
que ha inventado la industria moderna para la
eficaz destrucción de _los combatientes, han pasad~ por fases s~ceaivas ~e aliento y de contrariedad, _pero s1n llegar Jamás al pánico, según la varia fortuna de las armas. Iniciado el
movimiento ofensivo del general Kuropa tkioe
e~ día 9, quedó_ en su poder el pueblo de Beotz1aputzé y los ¡apooPses se retiraron á sus Jí.
neas principales del Sur; allí resistieron el empuje moscovita, y tomando á su vez la. ioiciati va., se l~nzaro1;1 c~n furia contra las posiciones en~m1gas, s1guréndose una serie,n,g interrumpida de ataques y contraataques p,arciales ó generales, de l-0s cuales los más importantes y también los que más caro han costl!'do á los beligera1;1tes, han sido los emprendidos por la poses1ó1;1 de Bensihú, los que se
d_1eron cerca de las mrnas de Yentai. y los reClent.Ps en torno del cerro del Arbol Solitario
que Kuropatkine ha nombrado con el del ge'.
neral Poutiloff, que se distinguió en el asalto
de esa posición, defendida. con tesón por las
tropas del Mikado.

MUERTE DEL SR. GRAL. ESCUDERO
su rPsidencia de la calle del Naranjo, fa.
E
lleció el &lt;Ha 13 del actual el señor General
de División D. Ignacio M. Escudero, soldado
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SIR, A LUO NOBILI,
Minút1'Q de,Ctalia en lllé:eicoJ

J,A=GUERRA EN ORIENTE,-I,OS JAPONESES INSTALANDO SU ARTILLERtA EN UNA MONTARA,

de la. vieja jl"Uardia, que sirvió á la causa libPral desde 111. g uerra de trPS años.
E l Gener al Es&lt;'nelPro se dió de alta como sargento iil aí'lo de 1854; así es que en el presente
cumnHa. cincuenta de servicios. Hacia Pl añ o
ele 1858 tu vo la. oportunidad ele escoltar al
Sr. JuárPz en su retirada de Guadalajara á.
Man zanillo, r ealizando uno de los actos má s
brillantes ele su carrera, puPs con un destacamento de 150 hombres derrotó á 850 rle las fu erzas de Landa, evi tando así que el BenPmérito
fuera. hecho prisiooe1·0 por los pronunciados
quA acaudillaba el mismo Landa.
Entre los hechos de armas más ootablps á
que concurrió Pl finado, se cuentan el combatA de Colima, el de Atenquique, donde obtuvo
el grado de coronel; la defensa de Ma zatláo,
cuando ese puerto fué a.tacado por la fragata
de guerrafrancesa«La Cordelliere&gt;; las acciones de Concordia., Bata.mo v Palos Prietos, y
los sitios de Querétaro y México.
Como premio á sus buenos servicios, el Gobierno le concedió, entre otras condecoraciones, las ci-uces de constancia, de tPrcera, segunda. y primera clases, y la. de Querétaro. Durante su carrera, el señor General Esoudero
desempeñó puestos tan importantes como el de
Oficial~Mayor de la Secretaría de Guerr-a y

Marina., ___

¡

SR. GRtL, IGNACIO M, ESCUDERO,
t el 13 del corriente.

J\ctualment~ era.Diputado al Congreso dii la
Uo160 y Presidente de la Comisión de Auténticas del .Museo Nacional de Artilleria.
Los funPralf's del General Escudero se efectuaron el día 14, siendo presididos por el señor
General D. P orfirio Díaz. Una. División de
las tres armas 11. la orden del General brigadier Sebastián VIlla.rreal, acompaí'ló al cadáver de~de la casa. del Naranjo hasta la calzada de Ta.cuba, donde le fueron hechos los honores póstumos al viejo soldado.
La inhumación se efectuó en el Panteón Espa!lol.

�EL lCUJDo ILUSTRADO

AMuR.-Río de'poderosa corrien·
te que riega la Siberia Oriental,
desde el lago Baikal. hasta el Norte en el Pacífico. Es navegable por
dos mil millas.
ANJÚ.- Ciudad coreana, á 50 millas del Yalu y 40 al Norte de PingYang. Los japoneses, se dice, con•
centraron en ella 45,000 hombres.
ANTUNG. -Ciudad china, cerca
de la embocadura del Yalu, ocupada hoy por los rusos, que la han
fortificado.
CHANG-TU.- Ciudad importante
sobre el ferrocarril, en Mandchuria, residencia de uno de los tres
Prefectos de la provincia del Sur.
CHAN- SON.-Límite de la navegación del río Yalu.
CHEMULPO.- Puerto principal de
Corea, á 24 millas distante de la capital, Seúl, con la que lo liga un:ferrocarril. Las mareas en esteSsitio
suben treinta pies, y en la baja, el
mar retrocede siete ú ocho millas.
Frente á este puerto, los japoneses
echaron á pique dos cruceros rusos
en febrero 9. Desde esa fecha les sirve de puerto de desembarque.
CHIFO.- Puerto al Norte de China, importante estación carbonífera, donde arriban con frecuencia
buques de diferentes naciones. Dista noventa millas qe Puerto· Arturo.
CHONG-Ju.-Ciudad al Norte, en
Corea, donde ocurrió el primer encuentro terrestre entre ru¡;os y japoneses. Fué~ocupada por:estos últimos después de la acción, arrojando de ella á los rusos.
DALNY.- Puerto comercial de Rusia en el mar Amarillo, en la costa
oriental de la península de Liaotung. Dista veintiuna millas de
Puerto Arturo. Término del ferrocarril Transiberiano.
ELLIOT GROUP.- Varias islas que
se extienden por quince millas, costa de Liaotung, y sirvió de base de
operaciones á los japoneses contra
Puerto Arturo.
FU SAN. - Puerto principal del
Sur de Corea, con amplia bahía.
Unido al Japón por cable de ciento
veinticinco millas. Los japoneses
han hecho en Fusan grandes desembarques de tropas y activan la
construccióndelferrocarril á Seúl.
HAICHENG.-Ciudad amurallada,
bien dispuesta para la defensa,
30 millas E. de Newchwang. La
o:mparon los japoneses en la gue:
rra con China.
HAKODATE.- Estación naval japonesa, fortificadada y con a stillero en Yezo, frente á Vladivostock,
de cuyo puerto dista 430 millas.
HARBIN.- Punto importante sobre el ferrocarril Transiberiano,
donde se unen las vías á. Puerto
Arturo y Vladivostok, que distan
650 y 450 millas, respectivamente.
Sirve de vasto campo de operaciones á los rusos, que concentran en
él gran parte de sus tropas y municiones de boca Y guerra. Cuenta
sólo cuatro años la ciudad y ya
tiene 12,500 habitantes.
Hsrn- MIN- TUN.- Término del ferrocarril Chino del Norte, hoy en
poder de los rusos, á 30 millas de
Mukden.
HUN-CHUN. -Ciudad fortificada
de Mandchuria, con una guarnición
manchú, para defensa de la frontera.
INLAND SEA.- Mar interior entre Nipón y Shikoku, con dos entradas por el P¡i,cífico, ambas bien
fortificadas,

CONFLICTO RU$0JAPONBS

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JAPON

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ol1i1fs11sh11mi

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JIAR AMARILLO

,.

JAPÓN.- Imperio de este nom·
bre, con extensión de 2,700 millas
frente á la costa oriental del Asia;
se compone de cinco islas principa·
les, á saber: Yezo, Nipón, Shiko·
ku, Kiusiu y Formosa, y muchos
centenares de pequeñas islas. Area,
162,000 millas cuadradas, ó sea doble del área de la Gran Bretaña. Población, 47 millones. En enero 30
de 1902 firmó el Japón un tratado
de alianza con la Gran Bretaña.
KASAN. - Magnífico fondeadero
en la costa Noroeste de Corea.
KHABAROVSK. - Población rusa
de 10,000 habitantes, unida con Vladivostock por 477 millas de ferrocarril.

KIAOCHAU. - Posesión alemana
al Sur del promontorio de Shantung, en el Norte de China.
KlNCHAU. - Importa nte posición
estratégica cerca de Puerto Arturo.
Kurn.-Capital de- la Mandchuria central, famosa por su posición
topográfica, enteramente rodeada
de colinas, excepto al Sur, donde
corre el río.
KOREA. -Península situada al
Sur de Mandchuria; tiene 600 millas
de longitud y en su mayor anchura
mide 150. Población, 20.000,000.
Cuenta con un ejéreito de 20,000
hombres y debe,'.~~ . iµdependencia
al Japón, cuya inflliei¡cia crece allí

\

sin cesar, debido á la preponderan·
cia que _ejerce el Mikado sobre el
gobierno del país.
ESTRECHO DE COREA. - Separa
la Corea del Japón. El cana1 tiene
24 millas de anchura.
KURE.-Cerca de Hiroshine en el
Island Sea. Se considera como el
segundo arsenal naval del J apón,
con importantes elementos.
LAGO B AIKAL.- Lago de inmen·
sa extensión, con una superficie de
12,500 millas sobre la línea del
Transiberiano, del que es la única solución de continuidad. Dista
2,000 millas de Puerto Ar turo. Se
hiela de noviembre á abril, I pero,
~cepto en fel&gt;rero y'J';marzo, es sus·

ceptible de cruzarse en cier to sitio.
LrAO- RIVER. - E l principal r ío
de la Mandchuria, desemboca en el
golfo de Liaotung. Es navegable
200 millas. Newchuang está cerca de
la embocadura y fué minada por
los rusos.
LIAOTUNG, península.-P arte Sur
de Mandchuria, en donde están
Puerto Arturo y D alny.
LrAü-YANG.-Ciuda d amurallada, con 50,000 habita ntes, sobre el
ferrocarril de Mandchuria, 40 millas al Sur de Mukden, escogida
por Kuropatkine pa r a establecer
su:-cuartel gener al.
l&lt;i MANDCBURIA.-La forman tres
provincias del imperio l chino al

Norte de la Gran Muralla, con una
pobla ción de 17.000,000, y ocupa
un área de 363,000 millas, el doble
del J ap(m. Ocupada por Rusia en
1900, convino en evacuar la, pero de
la falta de cumplimiento á este compromiso, surgió la guerra actual.
Un no vent a por ciento de su población es china. Al comenzar las host ilidades, tenía allí unos 150,000
h ombres, reforzados desde entonces con 50,000 má s.
MORORAN. - Estación naval japoponesa, fortifica da, en la isla de
Yezo.
MUKDEN.- Capital de Mandchuria y fuente de l a dinastía manchú.
Dista 100 millas de Yingkou y 256

de P uerto Arturo. La ciudad, que es
el mayor mercado de pieles, está
rodeada por una muralla de 3 milla s de circunferencia. Su población se eleva á 250,000 a lmas. Los
chinos tienen ¡_¡,hí un a rsenal , donde se fabrica n rifles de todas clases. S irve hoy de cuartel general á
Kuropatkin.
NAGASAKI.-Puer to japonés en
la isla de Kiusiu. Es el mejor varadero y el mayor depósito de carbón
en el Japón.
NEwCHWANG.-Puerto de Mandchuria , sobre el río Liao, con tráfico extranjero valorizado en seis
millones de libras esterlinas, de los

que dos corresponden á la Gran
Bret :i.ña.
ÜSMORI.-Estación naval del Ja·
pón, en el estrecho de Tsugaru.
ÜSAKA.-La segunda ciudad en
importancia del imperio del Japón.
P UERTO ARTURO.-En l a península de Liaotung, perteneciente á
Rusia. En la guerra con China fué
captur ado por el J apón, pero lo
desocupó por l a intervención de
Rusia, Alemania y Francia. En
1898. R usia lo a dquirió de China
por 25 años, ocupándose desde lue.
go en hacerlo inexpugnable, y aún
no terminaba esas obr a s, cuando
estalló la guer ra actual. Un cinturón de fuertes r odea la ciudad, y
otra línea de fortificaciones se tiende á 25 millas al Norte, hasta Dalny . - Dista de S an P etersburgo
5,900 millas por ferrocarril.- Tenían allí l os rusos guarnición de
30,000 hombres, con pr ovisiones
para un año.
S AKHALIN.-Extensa isla frente á
la embocadura del río Amur . Hoy
es presidio ruso.
SEúL.-Capital de Corea, á dos
millas del río H an; tiene 200,000,habitantes, un buen servicio de tranvías eléctricos y está unid&lt;1. con su
puerto, Chemulpo, por una línea
de ferrocarril de 24 millas. Actualmente ocupado por numerosas fuerzas japonesas.
SBIMONOSEKI. -Estación naval
japonesa, fortificada, en Nipón, á
120 millas de la costa coreana.
TAKU.-Fortaleza situada en la
desembocadur a del río Pei- Ho, dominando las cercanías de Tientsin.
TOKIO.- Capit al del Japón, con
1.350,000 habitantes.
VLADIVOSTOK . - Puerto comercial de Rusia y su primera estación
naval en el Pacífico. Uno de los extremos del Transsiberiano, á 450
millas de Harbin y 5, i OO de San Pe·
tersburgo. Es una magnífica había,
perfectamente abrigada por colinas, coronadas con fuertes militares , pero se hiela de diciembre á
abril. H a y allí dos diques flotantes p ara buques de 30,000 toneladas, y dique seco s usceptible de
contener el ma~' Or acorazado. De
P uerto Ar turo dista, por mar,
1,060 millas, y 12. 740 de San Petersburgo, por mar también. Sus cuarteles pueden alojar 100,000 solda- •
dos. V ladivostok fué bombardeada
por los japoneses el 6 de marzo último.
WE1-HA1-·W EI.-P uerto alquilado por China á la Gran Bretaña
por un período igual al que Rusia
conserve P uerto Arturo, situado á
115 millas de este último punto.
YALU- RIVER. - Línea divisoria
entre Corea y Mandchuria. Los
rusos fortificaron sus riberas y
construyeron defensas en la orilla
Norte del Yalu. Es muy poco na vegab le.
YOKOHAMA . -Puerto principal
del Japón. con dos arsenales. Población, 190,000 almas.
YOKOSUKA.-Estación naval del
J apón, que cubre la entrada á la
bahía de Tokio. Principal asiento
de la armada japonesa.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

(cos de todo el Mundo
Coronación del Rey Pedro de Servla.-EI heredero al trono de Italia.
Minas de ¡uerra removidas por los japoneses.-EI embarque
de ganado en Sudamérica.

H

ACE poco más de un año, el público, lo
mismo de Europa que de América, sabía, horrorizado, los detalles de una de
esas tragedias que dejan huella hasta
en las imaginaciones más torpes y rebeldes.
Un grupo de oficiales de uno de los regimientos que daban la. guardia P-n la capital del pequeño reino de Servia, en Belgrado, se habían
unido en una conspira.ción espantosa. y después de haber asesinado al rey Alejandro y á
la reina Draga, su consorte, habían aterrorizado la ciurlad y dominaban en ella.
Los detalles que se enviaban por cable, eran
espantosos. Los dos desgraciados monarcas
habían sido sorprendidos, probablemente en
su dormitorio, por el grupo de matarifes militares; habían sido cruelmente apuñaleados, y
sus cadáveres arrojados por las ventanas.
Tanta y tan grande fué la imprP-sión que causó en el mundo la tragedia de Belgrado, que
en los primeros momentos todos se nP-garon á
creerla; cuando menos, á. aceptar el cúmulo de
detalles espantosos, que revelaban una crueldad superior á toda ponderación. Si el soberano servio era un pobre hombre, si su gestión en el gobierno era pésima. si su matrimonio había sido un reto al pueblo y á todas las
conveniencias sociales, haberlo depuesto del
trono, mediante un golpe pretoriano, hubiera
sido lo indicado.
La sangre vertida de manera tan espantosa, era la sangre de un hombre bueno, pésimo

EL PRÍNCIPE DE PIAMONTE EN BRAZOS
DE SU AYA
tedral de la ciudad misma. que meses antes se
despértaba asustada n la noticia del drama
acaecido en el Palacio Real. Una berie de ceremonias decorativas, siml;&gt;ólicas, muy al gusto de aquellos pueblos, formaban el programa
de la coronación; el rey' Pedro, con voz segura., llegó al trono dispuesto para recibirle, en
el que le esperaba el Metropolitano de Belgrado; se arrodilló humildemente y pronunció
claramente las palabras de su profesión de fe.
En seguida. el metropolitano mismo, en el nombre de Dios, fué ungiendo las manos, la cabeza del soberano, y dándole la.s insignias de
la realeza que han de hacer aparecer ostensiblemente el poder de que está investido. Una
misa solemne dió fin al acto, cuya significación risueña, por más esfuerzos hechos por la
corte y por el pueblo, no pudo menos que ver·
se empañada por el persistente recuerdo de la
ceremonia similar, hace años, en la que juró
también y también fué ungido el rey débil,
apasionado, enfermo, que se llamó Alejandro
Obrenowitch.

y alegrías de los soberanos, considerando como una alegría ó un dolor na~ional l~a familiares de los gobernantes. Ita.ha y Rusia, hasta los últimos días, se han visto en un estado
de expectación, molesta cuando_menos, por la
carencia de un heredero. La rerna Elena y la
Zarina habían dado ya á sus reales esposos
varias niñas; pero no es entre ellas en donde
hay que buscar los herederos, y hacía falta un
varón en las dos fa.mili.as; los dos acaban de
nacer.
El rey Víctor Manuel de Italia anunció á
las cortes y gobiernos amigos su dicha, cuando el 16 de septiembre último, la reina Elena
dió á luz un príncipe en su tranquilo retiro
del Piamonte. Italia tiene ya un príncipe heredero, que impedirá que la rama colateral de
Aosta sea la que empuñe las riendas del gobierno al faltar el actual rey. Los deseos del
pueblo y de la corte se han visto, por lo tanto, satisfechos, y el porvenir 11,parece más
tranquilo.
Para evitar rozamientos siempre desagradables y dando una. muPstra de cordura poco
común, el rey Víctor Manuel ha dado á su
real hijo el nombre de Príncipe de Pi amonte,
por haber nacido en tal provincia itálica,
cuando la costumbre hacía que el heredero de
Ita.lía fuera Príncipe de Roma; al ha.:erlo así,
ha tenido en cuenta probablemente la actitud
conciliadora adoptada en su gestión política
por el actual Papa Pío X.

*

* * Oriente sigue, con
La campaña en Extremo
caracteres de crueldad hasta hoy desconocidos, y que, en parte cuando menos, ya se preveían, en virtud de ser conocidas las ideas y
sentimientos de las dos razas en combate. La
tenaz bravura eslava y la obcecada bravura.
de las razas a.marllias, han encontrado amplio

LA CORONACIÓN' DEL REY PEDRO, ENLA
CATEDRAL DE BELGRADO
gobernante si se quiere, pero siempre bien intencionado, por más que sus escasos alcances
le impidieran transformar en benefüios palpables para su pueblo sus deseos de progreso
y mejoramiento del país que gobernaba. Ella,
la reina Draga, era una mujer víctima del
amor apasionado, brutal, animal, del que fué
su real consorte y compañero de miserias; pero era también buena, y solamente cedió á la
presión de Alejandro, al aceptar, contra su
voluntad, el puesto que le ofrecía su enamorado, en el trono de Servia. El delito de los
oficiales servios resultaba inútil y, por inútil,
imperdonable.
Pocos días después, calmada algo la excitación que el crimen del Kornack de Belgrado
causara, una asamblea se reunió en la capital
servia y dispuso que se ofreciera la corona
del país á Pedro Karagoerg;ewi~ch, prín~ipe de
una antigua raza que habia sido destronada
por la de los Óbrenowitch, cuyo último representante fué el infortunado Alejandro.

***
La fiesta. de la. coronación del nuevo rey,
acaba de celebrarse en Belgrado, con toda la
pompa que la Iglesia Ortodoxa. sabe gastar en
casos ta.les; se encargaron á París, á los mejores orfebres, la corona, el cetro, el globo,
prendas de realeza todas que había que estrenar ya que estaban mancha.das de sangre las
que' los Obrenowitch habían usa.do previamente.
.
•
Todo el alto clero servio, el cuerpo dip1omático, los altos milita~e~ del ejército de aquel
reino balcánico, los ministros de estado, la
corte, en fin, que r_odea y ~ea.Iza 1;1 esplendor
de los tronos arcaicos, se dieron cita en la ca-

En los eanalts d~ Utn~cia

r

*

**
En los países monárquicos,
en los cuales el
gobierno pertenece por derecho hereditario ó
di vino á una familia, y en los cualf's hay que
educar prudentemente á los que algún día han
de llegar á tomar en sus manos las l"ienda.s
del estado, en esos países la falta de un heredero, falta bastante frecuente por otra parte,
causa serias inquietudes, lo mismo á los humildf's que á los altos mandatarios y favoritos. Y es que el hecho de gobernar y dejará
sus hijos en el gobierno de un país, ca.usa suficientes envidias para que se retuerzan los
il.rboles genealógicos, se hagan múltiples sofismas y 38 aleguen ilusorios derechos, porramas colaterales, ansiosas de ocupar el trono,
La fa.Ita de un heredero es suficiente para
acreditar una revuelta de muy serias consecuencias.
Por otra parte, en los pueblos monárquicos
sucede que el pueblo acaba por identificarse
con la real familia y hacer suyos los dolores

Uruguay especialmente, están lejos de ser los
más perfectos y modernos.
El embarque de las reses, por ejemplo, se
hace de una manera bastante primitiva. Los
animales, que sólo á la benevolencia del clima deben su alimentación y que están acostumbrados á vivir á la intemperie, son llevados á la playa, en la que los vapores procedentes de Europa llegan á buscarlos. Abí se les
reúne y se les embarca..
Para ello se les ata por los cuernos, á una
pértiga atravesada en un lanchón, pues los
buques no pueden acercarse á la playa, por la
carencia de muelles: en esa forma los animales llegan hasta el sitio donde, por medio de
una grúa, se les iza á bordo. Excusado es de•
cir que varios son los toros que se ahogan en
esa operación, que sale, por ende, demasiado
co~os~
.
Pero si el método es primitivo, es, en cambio,
pintoresco por excelencia, y los que han presenciado uno de estos embarques. están de
acuerdo al asegurar que es una operación de
las más divertidas, por la. agilidad de que dan
amplias pruebas los conductores de las lanchas, prestas siempre á zozobra.r, al impulso
desesperado de los animales.
Será, en pocos años, ésta una de las particularidades del pasado, a.penas se constru,van
puertos en toda forma y se adopten los métodos americanos. Hay que conservar el recuerdo de ellas.

MINAS

SUMERGIDAS RUSAS RETIRADAS
DEL RIO EN NIUCHUANG

campo en que ejercerse en las llanuras y bosques de Mandcouria.
Los rusos habían dispuesto sus defensas en
los sitios que ocupaban en territorio chino en
virtud de arrPglos diplomáticos posteriores
á la guerra chioojaponesa, y los japoneses,
preparados debidamente, han logrado éxitos
que al principio parecían impnsibles, dados
los elementos con que,Pn el papel, cuentan una.
y otra de las naciones beligerantes. P&lt;ero ya en
los momentos en que la movilización ha comenzado, ya en plena guerra, se ha visto que
los preparativos de Rusia eran muy inferiores; quizá nunca creyera en la posibilidad de
la lucha. armada.
Así es que en Niuchuang, por ejemplo, los
marineros japoneses han logrado recoger una
gran cantidad de minas flotantes, mal puestas
por los rusos. Cada mina cuesta, y cuesta mucho, y sin embargo, no habían tenido cuidado
los moscovitas de colocarlas bien. Parece que
faltaban los fulminantes y que las minas habían derivado, de manera que n:an peligrosas, por ign9rarse su colocación exacta, hasta
para los mismos que las han puesto.
Estas minas, en unión de muchas otr11s que
se ha logrado sacar de Dalny, de la. Bahía
de las Palomas y de los demás puntos ocupa·
dos por los nipones, están siendo enviadas á.
Tokio, como trofeos de guerra.

7--\:NOCHECER

OR fin el viento se alza, la noche llega. Pálidos colores de un gris amarillento y de
un verde violáceo descienden basta el agua,
que se mece sin cesar infinita, indistinta, y su
negra marejada produce un vago sentimiento
de inquietud. El viento combate, llora., retuerce en el cielo los nubarrones; el incendio que
enrojecía el horizonte ha desaparecido. De trecho en trecho, la luna a.flora entre los desgarrones de las nubes; va así, vadeando, de
hendidura. en hendidura, tan pronto apagada
como encendida, cborreanilo un momento su
luz sobre la onda turbia. No obstante, se ve
clara la enorme redondez de la cúpula celeste;
la tierra en el horizonte no es más que una estrecha faja carbonizada. El mar lleno de estremecimientos; la vaga bruma, y por cima de
ella los cuerpos opacos de las flotantes nubes
movedizas, ocupan el espacio.
Nada puede expresar el color del agua á semejante hora: morena como de jaspe obscuro,
á veces zarca, pero bullente en cucbicheos innumerables, se la. oye, desde luego, sin verla
casi, sin discernir nada en aquel vasto desierto de formas flotantes. Poco á poco, los ojos
se habitúan y sienten la imper!lcedera luz que
emerge siempre de ella. Como un espejo en una
sala secreta y cerrada; como uno de esos espejos mágicos de profundidades incógnitas que
describen las leyendas, el mar luce obscura,
misteriosamente, pero luce sin cesar; tan pronto surge de él la punta de una ola. corta, tan
pronto el lomo de una larga ondulación, ya la
pulida pared de un fondo tranquilo, ya l:l. agitación de un remolino que recoge un relámpago, un reflejo lejano, una súb:ta oleada blan-

quecina. Todos estos débiles fulgores se cruzan, se recubren, se entremezclan, y he aquí
que de la negra obscuridad sale un claror dudoso, como el de un metal entrevisto en la
sombra, un infinito de luz palideciente, el brillo inextinguible del agua viva, en vano amortiguado por el cielo muerto ....

La belleza es un brillante tan valioso, que
debe engarzarse en oro de ley, y ese oro es la
cultura del espíritu.

*

*

*
Los que necesitan más piedad son aquellos
que se muestran más implacables para con las
debilidades.

No depende de nosotros tener ó no pasiones,
La barca se acerca: á la izquierda, en un sipero sí depende de nosotros reinar sobre ellas.
lencio extraordinario, el canal Orfano se hunde inmóvil y desierto. La calma del agua negra
*
y reluciente penetra los nervios de placer y de
En un libro es el talento el que habla, en la
horror. El espíritu se sumerge involuntariafisonomía es el alma la que se muestra.
mente en estas frías profundidades. )Qué extraña vida la de esta agua muda y nocturna!
~
En Psto, iglesias y pal'acios crecen y sobre- •
nadan en ef mar coñ facha de ~espectros. San
Marcos se descubre, y su arquitectura rasga
las tinieblas con sus agujas y con sus múlti·
ples redondeces. Como en la. fantasía de un
Ha comenzado la temporada de corridas de
mágico, como en la aérea decoración de un altoros en la plaza &lt;México&gt;, observándose que
cázar imaginario, se vislumbra la plaza.-con
aumenta el entusiasmo del público por este gésus columnas y su campanil entre dos cintas
nero de espectáculos.
de luz.
Nosotros, á título de información gráfica,
Después la barca penetra en las callejuelas
proporcionamos á los lectores de EL MUNDO
y cana.lizos sospechosos, donde, 'lle tarde en
ILUSTRADO tres instantáneas que consideratarde, una almenara ó fanal arroja al agua su
mos de primer orden, por representar escenas
penacho de luz temblona; ni una figura, ni un
completas, y no incidentes sueltos.
ruido, salvo el grito del gondolero al doblar
La número 1 ofrece la caída del picador
las esquinas; á cada instante la góndola hora«Agujetas&gt; en reunión con la cabalgadura.,y al
da la penumbra. de un puente; después, lenta
diestro &lt;Bonarillo&gt; acudiendo al quite.
como un gusan0 que se estira, rastrea las esNos ofrece la número 2 un lance de verónica
calinatas de un palacio invisible en la sombra
de &lt;Parrao&gt;, á quien se ve erguido, quieto y
espesa como de cueva. De súbito parece solalargando los brazos con soltura, para consutarse, y se descubre una linterna aislada que
mar la hermosa suerte.
tembletea lúgubre en la obscuridad, pintando
La número 3 presenta al mismo diestro recon sus reflejos un chisporroteo fugitivo en el
cibiendo la ovación del público, cuando hubo
lívido vientre de una ola. Otras veces, la ola.
rendido á sus pies,de una. sola estocada, al tochoca ..:on una escalera desmorona.da, con ciro cuarto de la corrida.
mientos resquebrajados; se distingue una venLa temporada de toros se prolongará basta
tana con reja, una pared leprosa y, en torno,
el mes de abril, y sin duda que ha de abundar
un enredijo de canales encrucijados, de aguas
en i::icidentes de todos géneros. Como diestros
tortuosas, que van hundiéndose en medio de
de categoría y antecedentes, debe citarse á
mil fúrma.s desconocidas ....
Luis Mazzantini y á Antonio Montes. El priH. TAINE.
mero viene á despedirse de nuestro público,
pretendiendo abandonar su arriesgada profe*
sión, en Madrid, el año entrante.
La felicidad verdadera cuesta. poco, si es cara no es de buena especie.

LA FIESTA TAURINA

1.-UN TUMBO DE &lt;AGUJETAS&gt;, Y &lt;BON ARILLO&gt; AL QUITE,

*

**

EL EMBARQUEfDE RESES EN EL RIO
DÉ LA PLATA

Una de las grandes industrias de la Argentina y del Uruguay, es la industria ganadera.;
á ella deben las dos repúblicas cuyos nombres
anteceden, el progreso que tanto ha llamado la
atención en estos dos últimos años. Pero los
métodos empleados en esta industria, en el

3.-0VACIÓN Á &lt;PARRAO&gt; POR LA MUERTF; DEL CUARTO TORO,

2.-UN LANCE DE &lt;PARRAO&gt; EN EL TORQ C"O'ARTQ,

�EL MUNDO llUST.RADO

EL MUNDO llUSTRADO
genera.l,con tal que se escoja de
buena calidad. Se halla fácilmente
en esto una ventaja, aparte de todo, Y sucede lo mismo con todas
las telas.
¿Para qué pagar la confección
de un traje ó de una blus-a. de una
tela que no podrá tener mucho
uso? Repito que es un11, economía
mal calculada.

***

La muselina de seda para las
«toilettes&gt; de noche, se empleará
mucho. Se harán con ellas deliciosas 4:toilettes&gt; que hacen pensar en
una mmensa flor cqyo matiz más
obscuro hacia el suelo, se ~clara
en el corpiño en gradaciones suaves.
Se comienza ya á fabricar. Pero
voy á indicaros el medio de pasaros sin ella.
En estos vestidos, el valor de los
tonos está proporcionado por el
número y los espesores de las muselinas.

eáginas de la N7Joda
AS telas del día son todas excelentes: tan
sus.ves, ta.o maravillosamente tejidas y
de conjuntos tan artísticos, que es por
cierto difícil tarea elegir el género para un
tra.ia, ya. sea de teatro, calle, visita. ó casa.
El color más popular de la estación es, sin
duda. alguna., el eafé en sus infinitos tonos,
desde aquel que se confunde con el blanco ha.s·
ta. el tosta.do que toca el negro; pero los de be-

L

DtscrJpdótt dt los figurints
NúM. 1.-Blusacamisa á propósito para
cuello y puños almidonados. (La publicación
del modelo fué pedida por una subscriptora.)
NÚM. 2.-Traje en paño ligero azul, guarneciño de entredoses de guipure amarillo.
NúM. 3. -Traje fruncido de lana malva, or•
nado de angostos entredoses ocrados.
NÚM. 4. ~Vestido de céfiro rosa fresca, con
entredoses &lt;le bordado inglés y «guipure&gt;.
MÚM. 5.-Trajes en palio plátano; falda plisada á sol y bolero, con pelerina ornada con
entredoses «soutacbés&gt; y pasamanería de se&lt;la.;
peoueño canesú en 'muselina de seda plisada.
NÚM. 6.-&lt;Robe&gt; de tela suave blanca, tra·
bajada con pequeños pliegues pespunteados;
en la falda, a lto volante de bordado inglés
sobre la misma tela; en el cuerpo, calados con
«cordonnet&gt;, entredoses de c-guipure&gt; y ruedas

á la inglesa, cercadas por diminutos pliegues
de batista.
NúM. i.-Traje en linón blanco, bordado á
la lnl!'lesa sobre fondo rosa vivo. Metraje: 7
metros de linón de 1.20 de ancho, y 12 metros
de seda para el forro.
NúM. S. -Saco derecho en paño plomo, guar·
neaido de «straps&gt; &lt;le la. misma tela; la vuelta
del cuello es de terciopelo azul marino.
NúM. 9.-AbriflO en paí'lo café claro,con una.
lare-a pelerina.
NÚM. 10.-El simpático a.corno de este saco
está constituido por pespuntes, cintillas y bo·
toncitos de metal.
NÚMS.11 y 12-Abrigos de paño grueso y
obscuro-, con mangas pagoda.s.

ta el talle. El volante debe ser, pues, bastante ancho, mucho más por detrás que por delante.
Y por esta semejante combinación debe pre•
ferirse á los tejidos sombreados. Es porque
una falda de esta clase, para ser graciosa, de•
be componerse de tantos trazos escalonados
como grupos de jaretas tiene, y esos trozos es·
tán cortados «en forme&gt;.
Así, pues, no os figuréis que esta falda sea
de una ejecución fácil, cortando, por ejemplo,
con mucha amplitud una falda toda recta, pa•
ra pasar por ella un número cualquiera de volados. Vestidas de tal hechura, tendría.is sencillamente el aspecto de barrilitos.
Y para no estar encogidas abajo ni empaquetadas arriba, una falda de este estilo exige
un corte perfecto.
E l tafetá n flexible, el raso «liberty&gt;, tan en
boga este afio, continuarán siendo favorecidos
hasta para las señoritas. Se harán muy fruncidas 6 plegadas en el ta.lle, cayendo recto,sea
de abullonados, á modo de vuelta encañonada.
«á la vieille&gt;, aplicados como volantes en toda
la altura de la falda, ó con encañonados de
muselina ó bien de tul,formando anillos ó «en•
tre-lacs&gt;.

***

He aquí por ejemplo, un delicioso traje preparado para una. delicada rubia de diez y ocho
años que hace su entrada en el mundo.
La falda es de tafetán brillante y flexible,
blanco perla; una linda guarnición compuesta
de encañonados de tul «point d 'esprit&gt;, está
dispuesta en entrelazamientos y en medallones
hasta la mitad de la altura de ls. falda.
El mismo encañonado corre á lo largo de la
berta. del corpiño, que es de tafetán y que descubre por completo los hombros.
Una graciosa manga abullona&lt;la cae hasta
el codo terminándose en un plegado &lt;le tul.
E l conjunto es juvenil y ligero. Una coronita de rosas blancas llamadas «rosas pompous&gt;
está puesta á un lado, muy adela.nte casi encima de la orej a, en los cabellos ond~lados y
levantados muy sencillamente sobre la cúspide
de la cabeza.

Cuando se descubren grandes manchas en el
alma de aquellos que uno ama, es menester
consultarse y saber si se puede aún amarlos á pesa.r de
eso. Lo más sAnsato es sus•
pender; lo más generoso es
continuar.
La mujer, solícita para hacerse honor con Ias virtudas
de su ma.rido, es á menudo la
última en reconocer sus mé•
r itos propios.

NÚM.

l.

lleza más singularizada. son los múltiples sombríos del bronce, notorios por su admirable
riqueza. de tinte y brillantez de color. LPs com·
binaciones ejecutadas con dos tonos de café se
usa.n muy á menudo con magníficos resultados.
Vienen luego los verdes, en tintes más ó menos
pronunciados y lucientes,rivalizando el «verde
nuevo&gt; con el «verde cazador&gt;,y el «verde de I a
selva&gt; con el «verde otoñal&gt;. El azul marino
conserva. todo el prestigio de a.nta.ño, y hay
otro, azul cantera, más claro que el marino,
que gozuá de gran boga. Los grises serán,co·
mo siempre, los predilectos de las señoras de
edad; y el tono favorito del rojo es el castaña,
aunque la moda. se decide igualmente por el
ca.rmesí y esca.ria.ta. E l púrpura y el malva,
por más que sean distinguidos, jamás serán
populares, á causa de ser desventajosos para
la ma.yor parte de las caras.
En el estilo dA los trajes no hay cambios radica.les; mas se han introducido tan gran número de ligeras modificaciones en el corte y
arreglos, que el aspecto general de las &lt;toilet·
tes&gt; difiere abiertamente ne las que usamos la.
pasada. estación. Las faldas de cauda se hacen aún y se consideran de moda; mas tiene
ahora el lugar prominente la. falda que apenas
toca. el suelo alrededor, siendo é,te el modelo
«por excelencia&gt;; en su ornamentación domina
el sentido vertical, consecuencia inmediata de
las nuevas formas. ·
El bolero mantiene su preponderancia en inacabables
variaciones que se adaptan á
los vestidos de todos casos.
Las mangas se hacen aún
en el estilo obispo, tendiendo
á la menor amplitud en la
muñeca; mas las de «pierna
de carnero&gt; han vuelto á la
escena; pero se hacen inmensas combinaciones de formas
de mejor á peor efecto, aunque toleradas por la moda,
pues hay fiebre de elaboración en «toilette&gt; femenina; y
así los pliegues, frunces, bullones y alforzas se muestran
lo mismo en 1as mangas que
enel cuerpo y falda, reinando en esta complicación la
armonía, la belleza. y el arte.

N Ú M.

5,

Carta de una parisiense
-Pro.,óstlcos pa.ra. la.s "Toihtttes"-

UNQUE estamos en
pleno otoño, l as personas que se ocupan
ID;UCho de la ctoilette&gt;,
piensan ya en el modo co•
mo se hermosearán este
invierno.
Según parece, las cosas
no variarán mucho en
cuanto á nota general ó al
menos en el corte y en la
forma.
No podemos prever en
detalle, meses antes, lo
que la fantasía y el gusto
por la novedad podrán inventar en el curso de la estación.
Así, pues, no hablaré sino de las líneas generales que be sorprendido en mis visitas á las
casas de las modistas de fama,que preparan ya
las armas que las elegantes usarán este invierno para tri unfar un as de otras.
Las faldas serán todas «coulissées&gt;, fruncidas, abullonadas: los corpiños de,cubren por
completo la espalda, estilo 1860, y se debe lle·
var mangas muy marcadas que descienden
hasta el codo y se extienden ca.usando mucha.
molestia.
Las telas mismas están ya designadas. Seráo1 usad~s los tules. E~ta denominación gene·
ra se aphca á numerosas variedades, cuyo
:o bre sólo puede ser precisado por la modisba el comerciante-el tul «point.d'esprit&gt; sore todo,-y la muselina de seda,flexible, gra.•
ciosa, Y mucho más fuerte de lo que se cree en

fl

6

C. GALINDO.

NÚMS. 2, 3 Y 4.

NÚM.

6.

Por ejemplo, he aquí u_n traje color rosa.
Sobre un viso blanco- siempre- colocáis para
el volante inferior seis tiras de muselina de seda rosa, una exacta.mente sobre otra, lo cual
aun encima. de un viso blanco, da un matiz ro:
sado, muy marcado.
A este volante se sobreponen varias jaretas.
Encima del volante hay
cinco tiras solamente: en
la jareta siguiente, no hay
más que cuatro: y así sucesivamente basta que se
llega al empleo de una tira única, tiñendo solamente con un reflejo rosado e l blanco del fondo
del traje.
Estas jareias suben has-

NÚM.

7,

�EL ltlnlDO ILUSTRAllO
EL MUNDO ILUSTRADO
Como os decía, para la elección de los tejidos, se usan en general lanillas peludas, semejantes á fieltro con largos pelos ó abultadas
sargas de matices mezclados. Mucho marrón
mezclado con blanco y verde botella mezclado
con encarnado.
La.s mangas de la~ «toilettes&gt; ~e vestir, serán
siempre muy •traba.¡adas y acmden~adas. La
cuestión por el momento, es no de¡ar ver la
«enma.nchure&gt;; unas veces está disimulada en
medio de la. costura de los hombros; otras veces está á la mitad del brazo. Cuando no se
sabe á cuál de las dos partes unirla, se oculta
con una berta ó una. esclavina, pero es un
medio cándido al alcance de todo el mundo.
El verdadero mérito consiste en el ajuste
perfecto de la. unión al brazo.
BARONESA LIVET.

00
CONTEMPLACION
I
¡Ay, qué dulce es sentarse á la orilla
serena del agua,
cuando abril se despierta. en los campos
v el amor se despierta en el alma!
El ramaje que besa. las ondas,
1a naveleja.na.,
la ca.sita entre flores oculta,
los arpegios del viento en las ca.fia.s,
todo todo es el canto inefable,
' la fiel resonancia. ....
¡El amor es la mágica idea ....
de que abril es la hermosa palabra!

UNA VICTORIA MUNDIAL PARA LA INDUSTRIA MEXICANA

fl único Gran Premio ~ara Ja (erveíería "(uau~temoC"
EN LA EXPOSICION UNIVERSAL DE SAN LOUIS, MO.

T

ODA la prensa de información se ha ocupado con elogios muy merecidos,del triun·
fu honrosísimo logrado por la Cervecería
cCuauhtemoc&gt; en el gran certamen internacional missouria.no.
Nuestro corresponsal de St. Louis nos ha
manda.do unas fotografías tomadas de la. instalación artística que en el departamento respectivo erigió la cita.da negociación de sus
productos, de las cuales tomamos una. vista
del frente, y otra. más detallada de perfil, que
dan idea gráfica. del buen gusto característico
de las personas que regentean la citada. fábrica.
Es curiosísimo el proceso seguido para. discernir las recompensas á los expositores en
dicho certamen; los artículos de competencia
pasan por tres dí versas instancias, que son:

la primera., el Jurado de Departamento; la segunda, el Jurado Internacional, y la tercera,
el Jurado Superior, compuestos respectivamente de diversos grupos periciales, que discuten el valor intrínseco de ca.da artículo compara.do minuciosamente con los de su cl~se.
El Gran Premio (único en su especie) concedido á la. «Cervecería Cua.uhtemoc&gt;,fué otori¡-ado por unanimidad, lo que lo hace más honroso, no sólo para los infatigables directores de
la progresista industria. cervecera de Monterrey, sino pa.ra la Rep1í blica. Mexicana particularmente, porque cuenta. en su seno, en medio de la. paz de que disfruta, con elementos
quelaprestigia.n, haciéndola preponderar aunque sea en algún tanto, sobre la producción
universal.
El triunfo es legítimo y de plena justicia,

II
¡Ay, qué triste es sentarse á la orilla.
serena del agua,
cuando abril se despierta en los campos
y el a.mor no despierta Elº el alma!
Aves, rayos, suspiros y besos
son huecas palabras
en que ya. no palpita la idea.,
son sarcasmos que biela.o y matan.
Prima.vera, magnífico espejo
del alma. que pasa!
¡En ti el joven riendo se mira,
de ti el viejo llorando se a.parta!
·

porque la «Cervecería Cuauhtemoc&gt;, S. A. es,
sin disputa, el establecimiento de su clase más
moderno y grande que tenemos e::. el país. Se
fundó en Monterrey en 1891 con capacidad de
cinco mil barriles anuales. Ahora el capital
invertido es de tres millones de pesos, y su
producción anual, de ciento cincuenta mil barriles. Tiene bodegas con capacidad para cincuenta mil barriles, y Casa de Cocimientos
con capacidad para 350 barriles. El departa:
mento de embotellar despacha cien mil botellas por día. El poder de las calderas es de
1750 _caballos. La capacidad de la maquina.ria.
de hielo es de 350 toneladas, y el área cubierta
por el negocio es de 450.000 pies cuadrados, en
donde trabajan 800 obreros.
Esta acreditada empresa ya había obtenido
antes el Primer Premio en la Exposición de
~hicago en 1893, Medalla de Oro en la Exposi·
c1ón de París en 1900, y la única Medalla. ce
Oro en Durango.

BLANCA DE LOS RfoS.

NÚMS, 8, 9 Y 10.

Este terciopelo tan flexible, tan delga.do, tan lejos del
terciopelo que encontraban nuestras abuelas en su ·canastilla de bodas menos majestuoso sin duda, pero muy
seductor con el' reflejo de sus pliegues, será fruncido, abullonado, lo mismo que la muselina.
.
Los pafios lisos serán, por el contrar10, bastante aban·
donados. No se émpleará, pues, para los trajes «tailleurs&gt;,
sino pafios de fantasía, que recuerdan los escogido_s por
los sastres de nuestros maridos, pa1·a hacerles tra¡es de
mafia.na: color mostaza obscura, rayada, ó de color madera vieja, ó gri~ a.cero, rayada también con una línea
blanca desvanecida.
Las rayas á lo largo, se prefieren á las que forman
cuadros.
El traje &lt;tailleur&gt; se anuncia con largas faldetas, «re·
dingots&gt;, grandes casacas. Todo'! tendrán una faldeta bastante prol0ngada y ensanchada, como para. figurar ~na
doble fald11. Se ha. excluido casi la fantasía de esos tra¡es,
que quedan clásicos.
Por esta razón no puedo menos de recomendar la sobriedad para esta clase de &lt;toilette&gt;, que, de hermoso pa!'io bien cortado bien trabajado, procedente de una bue·
na' casa y pagad~ en su precio, •Se lleva fácilmente tres
afios seguidos sin envejecer.

.

.

1

i

***

Nada de guarniciones, como es de suponer, sobre estas
largas chaquetas cuyo forro se armoniza con ellas. Sólo
el etiello doblad~ puede ser de terciopelo. Se abotonar.
rectas por delante, y estarán ajusta.das en el talle sola.mente por detrás.
La manga está fruncida ligeramente en el hombro; cae
recta, algo ancha basta el puño.
.
Es muy elegante y sienta. muy bien, delante y deba¡o, un
chaleco de paño cruzado que no se ve, á no ser que esté
abierta la chaqueta.
Como es de suponer, sólo los delanteros de este c]?,aleco
están cosidos en las dos costuras que están deba¡o del
brazo de la chaqueta. Estos dos delanteros deben carecer
de solapas y ser cruzados por 1:&gt;otones de metal pi~?ºª:
Con una chaqueta de paño gris obscuro, producuá hndo efecto un chaleco de paño encarnado con botones de
oro: del mismo modo, un chaleco de paño blanco con botones de plata, acompañando un pa!'io marrón.
La abertura es bastante gra?de para que se pnedan v&lt;:r
en toda su nitidez, el cuello hso y la corbata de enca¡e
formando chorrera.
La falda de estos trajes es bastante larga. Las faldetas
d la chaqueta no permiten la falda corta. Pero estas fal·
d:s deben ser redondas, es decir, arrastrar todo alrededor
sobre el suelo.
.
1 t ·
La falda que forme cola no extste ya para e ra¡e
ctailleur&gt;.
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d
Las nesgas pespunteadas y puestas rec as en n mero e
tres, son las gual'lliciones impuesta.s.

·- -- -

INS'l'.A.LAOIÓN DE LA OERVEOERfA &lt;CUAUBTEMOC&gt;, EN LA EXPOSIOlÓN DE SAN LOUIS MO,
1

�EL MUNDO ILUSTRADO

-

-· -

COLONIA CUAUHTElVIOC
•

La más hermosa Colonia no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo' de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quie•
nes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México. .
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni -de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros estableci•
mientos por el estilo en esta Co1onia. Siendo este
lugar p&amp;ra edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de·refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar Eerá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Oreemos que en un tiempo no muy remoto, Méxi•
co llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema comple1:o de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

Uoited States y Mexican Trust Company,
Primen de san frilKlSCD, 4,
ó á los Sres. Prevost. &amp; Vail,
Primera de Sin framo, 8.

Vl1tu dtl mullt r l1 ~1bl1,-Un1 nttolón d1l ctmlno ontrt llhleo r el Puerto.

�GRANDES ALMACENES DE

El.- Palacio de Hierro!! S. A .
Galle de San Bernardo ..--M~XIGO

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Apartado número 26

Ropa, Novedades, Muebles, Decoración
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Acabamos de recibir un precioso surtido de coronas y gran variedad de... adornos
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Año XI.-Tomo II.-Número 18.

PUERTO

Subaerlpol611 111enaual lorlttea..... $1.110
lde111
lde111 ea la Capltal.. $ 1.211

MEXICO, OCTUBRE 30 de 1904.

811111': LUIS REYES SPINDOU.

11ractar: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Secrdario de Redacci6a: JoSI! Gdmez Urarte.

Begletrado como artfculo de aeguncSa el- en

a de NoTlembre •e 1894.

DE
VERACRUZ

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Informamos á nuestra numerosa clientela que hemos recibido y puesto á la venta t~dos los artículos de
Invierno, y suplicamos á nuestros favorecedores se sir-'
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van visitar nuestro

buoartam6nto 06 Moaas uGontBG-GionBs
seguros de que encontrarán el' mejor surtido de la Capital en

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Niñas y Niños.
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seda.
Trajecitos, Paletots, Vestiditos, Boinas, última
novedad.
Boas de pluma y de piel, etc., etc.·

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>L U.NDO · LU5Tfi0DO
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Año XI.- Tomo II.- Número 16.
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J--- ~ IL~§'lW~§

OOilDES .ALMACENES DE\RO'A 'Y NoVGDADES
SEG_UNDA M:ONTE:a.ILLA Y CAPUCIDN~S.'-::---.MÉXICO ·, . .

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MEXICO, OCTUBBRE 16 de 1904.

.

Subscripción mensual forán ea .....$ 1.50
Llde m
ldem en la Capital.. $ 1.25

Gerenta: LUIS REYES SPINDOLA.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Secretario de Redacción: José Gómez Ugarte.

Reglstrndo como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

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L A GUERRA EN ORIENTE.
EH Cier,qr11.I KuropMl\ir, y los •Uir,a.ta.rios c t,l11os ei, l"\a.i,clluria.,

(De fotografl,.)

�EL MUNDO llUSTRADO

O TOl'lO
ya. en pleno otoño. Empuja.dos por los vientos del Norte, reinantes en esta estación,
densos nubarrones se amontonan
sobre las altas cimas de la cordillera é invaden nuestro cielo como
invaden los mares polares la.s ban•
da.das de cetáceos. El inmenso
alambique en el que la.s tierras cálidas forman el caldero, las tierras
a.Itas la cucúrbita, y los desfiladeros y cañadas de la cordillera el
serpentín, comienza. á funcionar.
Los vapores se levantan del mar
y se elevan, amontonan y condensan en los picos de las serranías;
los volcanes se envuelven en gasas
y se coronan de turbantes blanquísimos de nube¡ el cielo se encapota.: un cierzo picante silba y azota,
arrancando de la.s ramas las primeras hojas muertas; las aves se
refugian en sus nidos; una lluvia.
finísima. y silenciosa desciende más
bien que cae. En los campos, las
pra.deras prenden en cada. yerba
un dia.mante y tienden encada surco un espejo. A lo lejos se dibujan
vagament-e, esfuma.das como paisajes de ensuei'io, la.s arboledas y los
caseríos, envueltos en tul gris; los
animales, tra.nsldos , desprenden
vapor, y el vaho de su aliento, condensa.do, se escapa de sus fa.uces y
de sus na.rices en chorros de humo.
Por los r espira.deros de la.s ca.-

E

STAMOS

bai'ias se esca.pa.n los gases amarillentos de la.s lumbra.da.s, y las
ventanillas y postigos se destacan
en rojo sobre el fondo a.pizarra.do
del paisaje.
Todo es, en rededor, silencio; ni
el a.ve gorjea, ni el ga.llo canta, ni
el buey muge, ni pía el polluelo.
La simiente acaba de madurar silenciosa en la. espiga; arados y
carretas, hoces y guadañas, hacinados en las granjas, esperan inmóviles el momento de la recolección, y la naturaleza. toda parece
prepararse al melancólico sue!Io
del invierno.
De tiempo en tiempo, un rayo de
sol se ahre paso á través de la nube y de la niebla y se para, ya sob re un campana.río que envuelve
en oro, ya sobre un rosal que hace cintilar toda la pedrería. de su
rocío, ya sobre las agua.s estancadas que lo devuelven irisado y
multicoloro.
Es la estación del reposo y del
ensueño; bajo la presión del silencio y de la melancolía. de las cosas,
el hombre se siente invadido por
una. deliciosa la.nguidez. Frente á
la chimenea suei'ia ó medita y deja
correr, sin contarlas y sin sentirlas, las hor as monótona.s y dulces
de squel paréntesis de la vida.
A todo el silencio y toda la. inacción exterior responde el fuego del
hogar con sus alegres chisporroteos, con su flamear intenso, con
sus desprendimientos de ca.lor vivifica.nte. Los le!Ios hechos a.scua

I L MUNDO ILUSTRADO

e;,tallan á ratos y desparr aman y
lanzan estrellas de oro, como los
fuegos de sa.lva en un combate;
r uedan á veces y se derrumban de
la pira, levantando nubecillas de
blancas cenizas y desprendiendo
humos blanquísimos que tuercen 'Y
ascienden en elegantes espirales
como serpientes de armi:i'io.
L as llamaradas, verdosas, azul adas, sonrosadas ó rojas, se buscan, se persiguen, se abrazan, se
funden y ascienden como en las
apoteosis las almas de los amantes . Y toda aquella actividad,
aquella vida, aquellas energías
desencadenadas, acaban por disiparse en tibios efluvios y por convertirse en vistosos penachos de
l:umo en las chimeneas.
Hay dos cosas, decía. Selgas, en
que puede pasarse, sin sentirlo, la.
vida: en ver correr el agua y en
ver jugará un ni!Io. Y en ver chisporrotear el fuego del hogar, ai!adiríamos nosotros.
Y si en esas tres cosas puede pasar se la vida, es porque
ellas son los más acabados r emedos de la vida. En el correr
del arroyo, en su irremediable carrera. del manantial al mar, es
decir, de l a cuna á la tumba., se
contemplan como en escorzo todas
las fases de la vida.. Los cabrilleos
y la.s espumas y los saltos de la
primera etapa, son la niñez sonriente, estérilmente activa, bulliciosa. y feliz. El transcurso á través de las sel vas frondosas, entre

las flores de la pradera, en el cauce de arenas de oro y bajo el cielo
transparente y luminoso, es la juventud. E: curso lento y majestuoso del río engrosado ·y amplificado á través de los médanos áridos
y de los pantanos ¡¡a]obres de la
playa, es la madurez. Y su fusió n
con las ondas del mar y I a pérdida en ellas de sus aguas, es la
muerte.
El niño que juega, relileda también la vida con sus empresas locas, sus luchas afanosas, sus catástrofes tremendas, sus ilusiones
dulces y sus desengaños amai-gos.
Y el fuego que flamea es también
actividad, desplegamiento de energía, calor fecundo, como el amor ;
luz deslumbradora, como la inteligencia; vaivén, agitación y ruido
como el trabajo; destrucción y aniquilamiento como el combate; h umo como la ilusión, y cenizas como
la muerte.
El otoño inaugura. el reinado del
fuego en el bogar, y el fuego nos
enseña lo que es la vida. Ante la
chimenea. todos lleg-amos un poco
á poetas y á filósofos; porque la
chimenea es poesía. y porque, siendo símbolo, es filosofía.

NUPCIAL

E

L día 7 del act.ual y ante una concurrencia
formada por familias y caballeros de nuestra mejor sociedad, se efectuó en el templo de
Santa Teresa el matrimonio de la bella y distinguida señorita María Elena Bulnes, hija del
Sr. Diputado D. Francisco Bulnes, con el señor D. Gustavo Struck (jr.), miembro de una
honorable familia alemana radicada en México
desde hace algunos años.
Fueron padrinos de los desposados el Sr. D.
Francisco Bulnes y la Sra. Antonia Alvarez de
Struck, el Sr. D. Gustavo Struck y la Sra. Teresa J. de Bulnes, oficiando en la ceremonia el
Sr. Pbro. P: Leandro Daydi, amigo personal
de las fam1has de los contrayentes. Al terminar
el acto religioso, los novios pasaron á la sacristía del templo para recibir allí las felicitaciones de sus numerosas amistades.
L os regalos de boda que recibió la señorita
Bulnes fueron muchos y muy valiosos.

*

El matrimonio civil *se*efectuó el mismo día á
las cuatro de la tarde en la casa que habita en
el Paseo de la Reforma la familia de la desposada. A las seis los recién casados partieron
rumbo á Guadalajara.
Tanto el Sr. Struck como su distinguida esposa, cuentan en México con innumerables simpatías,y con esto está dicho que su matrimonio
constituye una de las notas más salientes en la
crónica social de los últimos días.

•

La Independencia de México
tTESt.11 En [JI JjJIBJln.11
[ OS mejores periódicos que se publican en
la Habana, traen noticias de cómo se
celebró por los mexicanos residentes en aquel
puer Lo, el 94Q aniversario de nuestra Independencia.

Ha.y escritores de fama que niegan la exis·
tencia de la raza latina. Los descendientes de
aquellos pobladores del Lacio, de aquellos ciudadanos romanos que llevaron su civilización
y su mitología á las apartadas regiones del
mundo, hasta las fronteras de los sitios tene·
brosos en los cuales "hay leones" ,como decían
los cartógrafos medioevales, los que en las venas creemos llevar la sangre noble de aquellos
hombres, estamos hondamente equivocados. La
raza ha muerto, desleída en infinidad de mezclas; somos la natur al descendencia de uniones
que reprueba la naturaleza.
En la vida, los pueblos que se debilitan se
suicidan: la lucha eterna ·da en poco tiempo
cuenta de ellos. Desaparecen en la vorágine
cita.dina los hombres débiles, los enfermos, los
idiotas, y de la misma manera en la vorágine
de los siglos, las razas desapare!)en dejando
apenas tras de sí el vago recuerdo de sus haza·
ñas de mejores días.
La raza latina ha muerto y ha muerto por
debilitamiento. No importa que las razas que
se han mezclado con la originaria del Lacio
hayan sido razas puras, y que una ley fisiológica diga que los pueblos que no se mezclan
están condenados á la degeneración, por igual
forma que los individuos de familias reales,
siempre uniéndose entre sí, han terminado por
convertir los tronos en camas numeradas de
una clínica. La raza latina, nuestra raza, si no
ha desaparecido por completo, está próxima á
desaparecer.
Y las razas sajonas, germánicas, entre tanto, se perfeccionan y se afinan cada día más.
¿Hay un buen Dios que rija la existencia de los
hombres venidos del norte y nos condena sin
apelación posible, á desaparecer, por débiles y
oor inútiles? Sí; este buen Dios se llama el
''Sport".
Dondequiera que la juventud es, no solamente instruida, educada, sino formada para la
lucha; dondequiera que el ejercicio físico al
aire libre es algo obligatorio, la raza estará
segura de su propio porvenir. Si, por el contrario, como pasa en nuestro país, las madres
sufren al ver que los. pequeños salen al sol, temen el aire, y condenan á sus proles á la vida
sedentaria en el ¡rineceo, la raza, así fuera la
sajona más pura, llegaría á hacer dudar de su
propia vitalidad, alcanzaría los honores de
&lt;raza degenerada&gt; y muy próxima á desapare·
cer en pocos siglos.

***

Los ' 'sports'' entran de lleno en nuestra vida
actual; solamente falta generalizarlos un poco,
ya que en la parte primera de la partida el
triunfo es innegable. Hace unos cuantos ai'ios

aún, en la prensa seria de la capital, cuando
se daba cuenta de alguna reunión esportiva,
amén de que se le destinaba á la crónica la
cuarta plana, se hacía bien clara la extrañeza
del cronista: ¿en México, ejercicios de sport?
¡,para qué sirve eso?
Y ha servido, sin embargo. En las escuelas
superiores, en la Preparatoria, en todas partes
se alienta con premios al que se dedica al ejercicio físico y al que cuida de su cuerpo, haciéndolo perfecto, conforme al criterio sajón, que
tan buenos frutos ha dado al transplantarse á
la tierra del norte del Río Bravo. Los campeonatos, extraños, imposibles casi, hace algunos
meses, son ya cosa conocida, aclimatada, nuestra.
El campeonato de la esgrima se ha jugado en
las últimas semanas. Se ha citado á todos los
aficionados al arte, de los cuales pocos son los
que no han respondido gustosos á la iniciativa.
Los salones en los cuales se jugaban las "poules" han estado concurridos, no por ese publico heterogéneo que lo mismo asiste á un drama
y llora, que asiste á una ejecución capital y
ríe; no por el grupo siempre i~al y siempre
conocido de los " flaneurs" inutiles, que en•
cuentran un lugar donde lucir sus f eI'sonillas,
cualquiera que sea el espectáculo a cual se les
cita; los concurrentes han tomado parte, han
deliberado, se han dado cuenta. de la transcen•
dencia y significación que entre nosotros tiene
un campeonato de florete.
Porque cualquiera que sea el ejercicio físico
al que dediquemos nuestras facultades, este
ejercicio ha de ser el que redima á la raza, en la
orilla misma. de la tumba que para ella han
abierto los más fuertes. Así, y sólo así, podrá en
siglos venideros surgir del suelo de América,
entonces emporio de la civilización, la raza que
ha de llevar de nuevo á los confines todos del
mundo, hasta las fronteras de los sitios "donde hay leones", el pabellón latino.

*
**

La temporada teatral se abre en favorables
condiciones: la empresa de los bailes y pantomimas que en Arbeu aplaudió nuestro público
elegante, se ha decidido, por fin, á hacer una
temporada en el Orrin para dar sus espectáculos á precios populares.
Entre nosotros, todo es cuestión de precio; no
es humanamente posible exiiir á la sociedad
metropolitana la asistencia diaria á funciones
teatrales que se cobran tan alto. Si el precio es
razonable, razonable también es la concurrencia, y el éxito es casi seguro, por escasos que
sean los elementos con que las empresas cuenten para hacer "flotar" la temporada.
En Arbeu, la ópera se va abriendo paso por
en medio de la indiferencia que provocaron los
primeros ensayos generales, pues no merecen
el nombre de :hj.nciones de abono las que en la
primera semana presenció el público. La Ber-

lendi,sobre todo, es una actriz consumada, que
tiene por delante un gran porvenir y es capaz
por sí sola de tener en constante atención á la
sala.
La voz de oro de la Tetrazzini es un elemento valioso para la compañía, por más que su
tesitura se preste poco á la interpr~t~ción de la
música moderna. P ero aun en las vie3as óperas
de la segunda mitad del siglo que pasó, es tal
el encanto que dimana de esa garganta melodiosa, que el éxito acaba por desarrugar los
ceños y por hacer batir las palmas.
Como si fuera poco, para nuestra pacífica,. y
tranquila y morigerada ciudad, se nos anuncia
ya la venida de Novelli, el actor italiano que
mayores triunfos ha conseguido en nuestros
días. N ovelli tiene que trabajar en los Estados
Unidos, después de terminado su contrato en
América del Sur, y aprovechando tal circunstancia, una empresa le ha contratado para algunas funciones.
La promesa es tentadora. Novelli es de los
muy pocos artistas de fama mundial á los cuales la crítica es favórable, sin restricciones, lo
mismo en la vieja Europa que en las ciudades
milagrosas de Norte América. Su presencia en
México habría de significar una hermosa tem·
porada de arte puro. Y las promesas de ese género son tan escasas ... .

E ntre los principales festejos organizados
con este motivo, se contó una suntuosa. recepción ofrecida por el Sr. Ing. D. Gilberto Cres•
po y Martínez, Ministro de nuestro país en l&amp;
Isl a, y á la cual concurrieron personas muy
caracterizad as de la Capital Antillana y gran
númer o de compatriotas nuestros. La recepción se efectuó en la. hermosa. residencia del
se!Ior Cr espo y Martínez, en la. calle del Ve-

Sra. Mari, Elena
Bulnea de Struck,

dado.

Terminada la fiesta, los mexicanos que se
h&amp;bí&amp;.n r eunido en la casa del señor Ministro
pasaro n a l Hotel &lt;Miramar&gt;, donde se sirvió
un banquete dispuesto por el Comité Patriótico encargado de organizar la celebración del
aniversar io. &lt;El adorno de la &lt;terraza&gt;-dice
un per iódico de la Haba.na.-fué espléndido:
banderas de México y Cuba, luces con los colores nacionales, flores y gallardetes, alegraban la vista y esparcían el ánimo. La cordialidad y el entusiasmo fueron las notas del banquete. En el preciso momento en el que el inmortal cura Hidalgo hubo de tafler la campana,

***
Se acercan ya las fiestas presidenciales. Con
la llegada del mes de diciembre coincidirán
los festejos que han de acompañar la toma d_e
posesión del señor Presidente y del Vicepresidente electos últimamente. También los programas que hasta hoy se han publicado están llenos de promesas.
En la alegre temporada de Navidad continuarán estas fiestas. Parece que el año, al despedirse, tiene para nosotros tantas galanterias
como rigores tuvo en los meses estivales.

congregando á los defensores del ideal de in•
dependencia., inició los brindis el Ministro,
señnr Crespo y Martínez. Nutridos a.pis.usos y
vi va.s espontáneos acogieron el inspirado brindis, que inici6 la serie de los que allí se pronunciaron, y entre los que son dignos de mención el del señor Palomino, cónsul de México,
y los que, en verso, hubieron de pronunciar
nuestros amigos y compañeros en la prensa
señores Juan B. Uba.go y Antonio Zaragoz~
Escobar.
&lt;Los vivas á Cuba.y á su Presidente, alternaron con los que aquella. entusiasta colonia. dedicó á la. patria ausente&gt;.
A la. una. de la mafia.na terminó el banquete,
retirándose de &lt;Mirama.r&gt; los invitados, para.
asistir el día 16 á otr a. recepción. Estafué ofrecida por el señor Palomino en el Consulado.
La alegría más franca. y la. cordialidad más
completa reinaron en la simpática. reunión.
Por la noche, en la. residencia. particular del
sei'ior Cónsul, se improvisó una animada tertulia, prolongándose ésta hasta la.s primeras
horas del día. 17.
En este número verán nueskos lectores el
brindis en verso del poeta Ubago.

•

PORFIRIO DIAZ

***

Audaz supo arrancarle á la Victoria
los laureles que el tiempo no marchita·
en los muros de Puebla dejó escrita '
la -fecha más brillante de su hisioria.

Con la llegada de los arrasantes primeros,
parece que se escuch a, á la distancia, el monótono galopar de los Reyes Magos. El invierno
está todo lleno de los fulgores misteriosos de
la estrella de Belén, hay algo de bucólico en
la atmósfera, se respira la santa paz que ha de
haber rodeado aquellas escenás que ya sólo en
nuestra memoria existen y que están ya tan lejanas, que parece han sido fruto de un en·
sueño, engendros de la noche y del silencio,
humo lejanísimo, nada .... . .

Le guardaba el Destino mayor gloria.:
no es ya el guerrero que á luchar incita
sino e! Apóstol de la paz bendita
'
quien hará perdurable su memoria..
Si grande fué cuando luchó valiente
por librará su tierra. desgraciada
de la invasión traidora é imponente,
más grande fué cuando envainó la. espada
pa.rs. hacer de la patria. independiente
una nación dichosa y respetada.
JUAN
El Sr. Ministro de México en Cuba y loa concurrentes 11benqueto efectuado en 11hotel "Miramar" (H1b1n,).

Septiembre 15 de 1904,

B. UBAGQ

�EL MUNDO ILUSTRADO
ÉL :MlJNDÓ

rtUSTRA1&gt;0

MIENTRAS LLUEVE
Í:..AE sobre J~ ciudad taciturna una lluvia helada y sutil,•que en el crepúsculo temblo·
1·uso, lleno de luces opacas, vierte sobre el corazón un hálito de melancolía, esa misma melancolía, aguda y honda, que sentimos en las
tardes del cementerio, ante las losas sin fechas
y las tumbas sin rosas. La ciudad tirita como
un nene, bajo el gris obscuro del cielo nebuloso. Extiéndese, allá, sobre la cordillera fu·
námbula, la neblina. espesa y blanca, .flotante
y perezosa., como una conjunción de nubes. Un
ambiente monótono, flor del otoño enfermizo,

U

fl.ota. sobre la. desolaci6n de las cosas, envueltas en un sonambulismo doloroso.
El a.gua corre por las calles, limpia aquí,
como un hilo de nieve, sucia allá, como una.
ola de andrajos. Los ojos la ven correr, len•
tamente, bajo el hastío del momento, henchido
de vagas supersticiones y de lejanas memorias.
Corre el agua, corre lentamente. Y el pensamiento vuelve á la. infancia juguetona de pasados tiempos, y lanza mentalmente, bajo la sugestión del recuerdo, diminutos barquillos de
papel á la corriente líquida.
La calle es de un curioso paisaje. El atareo
humano corre bajo la llovizna mortificante,
en busca de refu,:rio ,fugaz, donde la humedad
enciende las pupilas con la luz del deseo. Una.
pareja femenina atraviesa la calle con serenidad yanqui, con heroica trivialidad, acaso bus•
cando en la lluvia fría. una rara sensación de
invierno y de calentura. Allá va un grupo, el
paraguas extendido hacia atrás, razonando tal
vez sobre el &lt;mal tiempo&gt;, haciendo cada quien
un manual de astronomía barata.
Y la calle está llena de pilluelos raí_dos, de
granujas hambrientos, los ojos abiertos en un
gesto de graciosa picardía.. Los pilluelos son
tristes,como los manicomios. ¡Cuántos de esos
labios marchitos por la blasfemia y por la miseria., no han mascullado pan desde ayer! ¡Cuántos están acechando al transeúnte próspero para enhebrar la súbita matemática del centavo
extraído, con mano felina y ágil de ladrón.
La calle es un kaleidoscopio funambulesco.
La dama elegante, el guante en las manos fi.
nas, recogido el enfaldo, serpentino el andar.
La muchachita de los ojos verdes, como dos
esmeraldas, obscena y linda, floración dolien.te de belleza y de oprobio, caída en la igno·
minia una norhe de hambre. Y así el mundo
heterogéneo de las grandes ciudades que des•
fila en la tarde lluviosa, bajo el doble abrigo
del paraguas y del egoísmo, risueño y triste,
jovial y maligno, abnegado y feroz, flamante
y obscuro, ese mundo complicado de las me·
trópolis que va desde el petardo de dinamita.
hasta la limosna anónima.
Viene ya la noche sobre este México pensativo, envuelto en sus nieblas y en sus recuer•
dos. Viene la noche. En el cielo apagado bri·
Ha la última luz vespertina. Una mujer, la juventud en el rostro, la angustia en las pupilas,
lleno el semblante de expresión de febril an•
siedad, hunde el pie lindo y descalzo en el lodo
callejero y se queda como absorta en el incidente. Acaso la humedad del a,gua fangosa la
ha traído desde la desolación de su pensamien·
to basta la realidad aciaga. Hay en su rostro
un ';OOhín de pa!urda sorpresa,'que puede tra·
duc1rse en &lt;Hasta el fango me injuria&gt;. ¿Quién
serás tú? ¿Qué mano brutal te arrojó como de
un puntapié al ludibrio de las noches sin cas•
tidad y de los días con amargura? ¿De tu paso
por el ~ía crucis humano quién dará cuenta?
De tu vie~tre saldrá 6 qué? ¿El presidiario es tul•
to y fatal? ¿El pulcómano taciturno? ¿La griseta venal? ¿,O el redentor, el esperado que
a.guardan los poetas de hoy y los videntes de
ayer? ¿Jesús, Lulú ó C:i.serio, qué brote excel•
so, qué fruto vil, qué germen trágico dará. tu
seno, oh desconocida melancólica'/
La_ lluvia sigue, monótona y sutil. A lo lejos
un piano toca un aire de Gounod trémulo y
profundo como una despedida.
'

Muerte de dos Generales

D

OS jefes superiores del Ejército Mexicano

ba.n fallecido ú ltimamente: Al señor Gene·
ral de Brigada D. Jesús S. Jiménezy el señor
General Brigadier D. Juan de Dios Irízar.
El señor General Jiménez desempeñó.durante su carrera militar, di versas comisiones y
cargos -de importancia, contándose entre éstos
el de Jefe del Detall de la Maestranza y del Departamento de Artillería. de la Secretaría d11
Guerra, el de profesor del Colegio Militar y el

~a Comandancia Militar dispuso que una
brigada, al mando del Coronel Mario González, hiciera al cadáver los hónores de ordenanza. Los funerales del señor General Jiménez
se efectuaron el lunes en el panteón de Do·
lores.

***

El señor Bril!adier Iríza.r falleció en la cinll ad de León ( Guanajuato), donde reside el 2Q
RPgimiento, que era á. su mando, y su cadáver
fué traído á esta capital para ser inhumado.
La carrera militar del señor Genera.! Irízar
fué a.l tamentehonrosa, pues sirvió aquél á. 1a República desde la época de la intervención fran•
cesa, comenzando su carrera como soldado 1 aso, y conquistándose los grados superiores en
el mismo campo de ba.talla,donde se distinguió
siempre por su valor y disciplin11-. Hace quince
años fué nombrado jefe del 2Q Regimiento,
puesto que deoempeñó hasta su muerte.
•
La Secretaría de Guerra dispuso que una
brigada hi~iera al General Irízar los honores
de ordenanza.
La inhumación se efectuó en el Panteón fran•
~és;, ha.hiendo presidido Pl duelo los señores
Lic. Benito Juárez y el Coronel Gabriel Me.Ida.. El señor Juárez pronunció una oración
. fúnebre, encomiando los méritos del viejo soldado como valiente defensor de la patria y como liberal distinguido.
El Sf&gt;ñor Irízar había sido ascendido á General Brigadier el mes de septiembre último.

modernas de tubo de agua, y dos hélices de
aspas desmontables y paso variable á. volun•
tad, tiro forzado y cámara cerrada con ven•
ti! ad ores.
Como auxiliares de maquinaria, contará el
barco, según el proyecto, con:
Una caldera de va-por; dos dinamos; una
máquina para. hacer hielo; un telégrafo de señales eléctricas, y una completa instalación
para torpedos.
Todo el crucero tendrá alumbrado eléctrico
con lámparas incande,scentes y dos proyectores con lámparas de arco. Además, en todos
los departamentos del buque habrá ventila•
ción artificial,•

..

La Marina de Guerra Mexicana
PROYeCTO

De

CRUCE!RO

por el' señor Capitán de fragata
D. Carlos Z. Va.rala, hemos visto el proF
yecto de construcción dA un crucero protegido
IRMADO

SR. GENERAL D. JESÚ!'I S. JJMÉNEZ,
t el 9 del actual.

de presidente de la asociación que lleva el nombre de ese esta.blecimiento.
Al obtener el grado de Coronel, el Sr. Jiménez fué comisionado por el Gobierno para marchará Francia y recibir allí los cañones sistAma &lt;BangP&gt;, adopt'l.dos para el servicio del
Ejército no hace mucho tiempo.
Hace tres años que el señor Jimé~ez, por
ca.usa de enfermPdad, dejó el nuesto que desempeñaba en la Secretaría de Guerra, permaneciendo desde entonces retirado á. la vida pri ·
va.da.

de 2,400 toneladas y 19.5 nudos de andar, para la Marina Mexicana.
Para la mejor inteligencia del dihujo que
damos hoy á conocer á nuestros lectores, consignamos en seguida algunos datos relativos
al mismo proyecto.
La potencia ofensiva del crncero, será de:
2 ca!iones de tiro rápido dA 15 centímetros;
8 de 10 cimtímetrM; 8 de 57 milímetros; 4
ametralladoras de37 milímetros y 2 tubos lanzatorpedos de costado (móviles).
La potenc~a defensiva estará representada
por:
Una cubierta acorazada de 75 milímetros de
espesor, corric.a á todo lo largo del buque; un
blockouse, ó torre de combate acorazada; dos
carboneras laterales y un doble fondo corrido. El radio de acción, á la velocidad económica, será de diez mil millas.
Por lo que respecta á. propulsión, el crucero
tendrá máquina de triple expRnsión, suficiente
para desarrollar en junto 7,000 caballos indicados; dos calderas ordinarias cilíndricas de
doble frente; tres chimeneas; cuatro calderas

EMILIANO!HERN ÁNDEZ

-

- . _- ...:z - - --

PROYECTO DE CRUCERO PARA LA MARINA MEXICANA,

SR. BRIGADIER D. JU.ANDE DIOS ffiÍZAR,
t el 6 del actual.

Perfectamente. acondicionados, la nave ten·
drá. alojamientos para el personal que sigue:
. Un Comandante, un segundo Comandanti&gt;,
seis oficiales de á bordo; diez aspirantes de 11!'
clase; cuatro maquinist.as superiores; diez
3os. maquinistas; dos oficiales de mar de 1 ~;
doce individuos de maestranza; cien de mari•
nerfa; cien fogoneros y diez criados.
Para el servicio de transporte, el crucero
tendrá los departamentos necesarios para. a.lo-

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
j ar á. un jefe de tropa., veinte oficia.les y dos•
cientos setenta. y seis solda.dos.
La. na.ve estará dota.da., a.demás, con todos
los a.pa.ratos é instrumentos más modernos,

tanto en materia. de navegación, como tn lo
que se refiere á. máquinas, ca.ldera.s, artille·
ría., torpedos, etc., etc.
Por último, el buque tendrá horno para. la.

fabricación de pa.n, cocina. de va.por, bafios de
tina. y regadera., independientes, y todo aquello que sea. necesario para el buen servicio del
mismo.

ras del Níger Superior hasta el Atlántico y el
Mediterráneo; y asícomoinglaterraquedarádominante en el Nordeste de Africa, Francia prevalecerá en el Noroeste. ¡Qué lejos estamos ya
de los tiempos de Fashoda; qué lejos de ver á
dos grandes pueblos resol ver por medio de las
armas sus tendencias coloniales! El convenio
celebrado en abril último al reconocer la preponderancia de Inglaterra alcanzada por Kitcbener en Ondurman, recobra para Francia la
grande empresa iniciada en el primer tercio de
la pasada centuria para asimilar al pueblo
francés las extensas comarcas de la antigua
Numidia fundando una especie de Francia africana, llamada ágrandes destinos en el continente negro.

*

l:a$ dmlonts tn Ttam1.-IO$ p·artldO$ st a91tan.- 1tmom dt tmtornos.- €1 _porotnlr dt mmums.-Triltado anglofrancts.- Jldbtslón dt España.-€! lm•

puto colorilal francts- Ia campaña dt mancburla.- )\uropatkint h la oftnslva.- Prlnclpio dt una gran batalla.

UANDO después de largos afios de ansie•
dad y de anhelanteespera,que el pueblo italiano ha experimentado por el temor de ver
extinguirse l a línea directa de la casa de Saboya, pasando la , orona á la rama segunda de
los Duques de Aosta, la Reina Elena ha dado
por fin un Príncipe que desvanece todos los temores y realiza todas la-s esperanzas; cuando
el caballeroso Víctor Manuel III, digno sucesor del ''Gallantuomo' ', para huir de nuevas
complicaciones con el siempre celoso Vaticano,
da á su hijo muy amado el título de Príncipe
del Pie.monte, pudiendo proclamarlo, como po•
dría haberse esperado,Príncipe de Roma, unien•
do á su título de heredero el nombre de la ciudad eterna, sede y asiento de la monarquía y
símbolo y bandera de los heroicos fundadores
de la unidad de Italia; cuando todo esto debería ser motivo de unión y de concordia para
los buenos ciudadanos, que viendo resuelta la
cuestión dinástica, trabajaran de consuno en
consolidar la prosperidad del país, haciendo
desaparecer las aspiraciones utópicas que los
apartan y las tendenciascontradictoriasque los
dividen, mirase con asombro de propios y de
extraños una desusada actividad en los círculos políticos, y nótase una agitación basta cier•
to punto malsana en las fracciones y parcialidades de los grupos que se preparan con ardor
extraordinario á hacer prevalecer susprogramas
en las próximás elecciones generales. Radicales liberales, socialistas, y hasta anarquistas,
todas las fracciones que se oponen al régimen
liberal y de orden del gabinete que preside el
signor Giolletti, todos se aprestan á la lucha
y se echa de ver con cuánta anticipación aperciben sus armas de combate y con cuánto afán
se disponen á füsputar los asientos en las Cámaras, en los aprestos que por su parte hace el
gobierno para no permitir que el ejercicio del
sufragio se convierta en manifestaciones tumul-

G

* * por resolver: los dereSólo quedaba un punto
chos alegados por España á ejercer influencia
en el Imperio berberisco. Recordaba la nación
castellana las heroicas hazañas del emperador
Carlos V y llamándose heredera de los Almora.vides, pretendía ser la llamada á moderniza1· Marruecos. Pero le han faltado elementos
para realizar esas aspiraciones; y cediendo á
la fuerza de los acontecimientos, acaba de firmar un gran convenio con Francia, en el cual,
sin renunciar á sus antiguos derechos, se adhiere á la convención anglofrancesa, reconociendo por ende la supremacía de la República
en el Imperio marroquí.
Ya era tiempo. Centro, Marruecos,de un gran
movimiento comercial con la Europa del Sur,
y verdadero depósito y almacén para las transacciones mercantiles con las comarcas centrales de Africa, necesita un gobierno fuerte, una administración firme que domine las
tribus levantiscas, y haga cesar la tradicional
anarquía y profunda corrupción en que se
mueve el país. Francia lo hará y una vez emprendida la ardua tarea, quedarán los sultanes de Fez, al amparo del gobierno de París,
con un ejército organizado por oficia.les franceses, fuerte y disciplinado, P,ara sofocar á las
tribus inquietas, que en los ultimos años han
sido una amenaza constante para el poder público, y á las veces han hecho estremecer al

El Contralmirante Viren, jefe de la
escuadra de Puerto Arturo.

MUKDEN.-LLEGADA DE UN TREN DE LA CRUZ ROJA .

defienden Yentay y las minas de este nombre,
teniendo, por punto avanzado, el pueblo de
Benziaputzé.
Los reconocimientos repetidos, que con pasmosa celeridad llevaban á cabo los cosacos del
General Mistchenko, para determinar con presición la fuerza y posiciones japonesas, dieron
á conocer en tiempo oportuno á Kuropatkine
un punto débil en la línea japonesa,y contando
ya con fuerza suficiente, creyéndose capaz de
tomar la ofensiva, volver por su honor y prestigio militares que sus continuas retiradas habían puesto en tela de juicio, lanza primero una
proclama para reavivar el ardor de sus tropas
fieles, habla á sus soldados del santo amor de
la patria r usa, les señala el peligro que corren
sus hermanos siete meses ha sitiados en Puerto
Arturo, y con firme resolución y confianza,
marcha sobre los japoneses en extensa línea de
frente. Enseñado en los recientes triunfos alcanzados por el enemigo en esta larga campaña, inicia con buen éxito un movimiento envolvente sobre el flanco derecho japonés, se apodera de un cerro desguarnecido que domina
Benziaputzé, enfila su poderosa artillería sobre aquella posición que se hace insostenible,
quedan rotas las líneas japonesas y el Mariscal Oyama parece emprender la retirada par'.1- fortificar sus l_íneas en sus principales posiciones.

tuarias y en desórdenes turbulentos que serán
reprimidos con robusta mano.
Sólo nuestro inquieto temperamento latino
puede explicar estas agitaciones; sólo allí se
puede encontrar la raíz de esos movimientos
convulsivos de los pueblos que tan caros cuestan y están muy lejos de procurar el ansiado
triunfo. Si el gobierno dispone y prepara las
fuerzas militares, es porque supone que el orden puede perturbarse y quiere evitar trastornos. Ojalá la prudencia del poder público y el
patriotismo de las oposiciones ahorren á Ita·
lia un choque violento entre las fuerzas encon·
tradas, y la renovación pacífica del parlamento en los próximos comicios se haga en buen
orden, alejando toda nube de tormenta, y así
podrá el Rey, ayudado por su gabinete liberal, seguir trabajando por el progreso del rei·
no y cooperando en la labor de paz y de concordia de los pueblos civilizados.

***

GUERRA ROSOJ4POm)SA,-LA ESCUAl&gt;RA l)J!lL l3ÁJ,TTCO ALISTÁ?'l'DO~E EN CRONSTADT,

Después del tratado anglofráncés que dejó
definidas las cuestiones pendientes entre las
dos grandes naciones coloniales, especialmente en cuanto se refiere al Norte de Africa, que
ha sido por mucho tiempo motivo y ocasión de
agrias dificultades, dejando á la Gran Bretaña.
en pacífica administración del semiprotectorado que ejerce sobre la antigua tierra de los Faraones, de la que es soberano nominal el Sultán de Turquía, ha quedado Francia en liber·
tad de ejercer su influencia en el Imperio Mo·
grebino, destinado en no lejana época á coro·
pletar el territorio africano sujeto á la ac~ión
de la Repú'blica, extendiép.d9se desi;le las r1be•

*

* * como se decía el
No quedó tan quebrantado
ejército ruso que se retiró de Lioyang, des•
pués de cinco días de sangrientos combates,
pues pudo efectuar su retirada en perfecto orden, no obstante que fué perseguido de cerca,
por las valientes t ropas del General Kuroki,
que había intentado un movimiento envolvente para aplastar á los moscovitas, frente á
los muros de sus fort,ificacioñes en torno de
aquella ciudad. Ni un solo cañón, ni un solo
prisionero dejó en poder del enemigo el general Kuropatkine, ni uno solo de sus numerosos
heridos en la porfiada lucha, quedó desamparado; paso á paso, y perseguido de cerca por
fuerzas enemigas, atravesando por terrenos
pantanosos, donde los soldados tenían que
ayudar á las bestias de carga á empujar los
carros y el pesado tren de artillería, el comandante de las fuerzas rusas se replegó á sus
nuevas posiciones extendidas de Mukden al
Paso de Tie, de las riberas del río Hun á las
gargantas de Da, y allí pudo dar descanso á
sus tropas fatigadas y esperar, esperar ~:r:me y
sereno la llegada de refuerzos para equ1hbrar
siquiera, si no superar numéricamente sus tropas con las del contrario.
Y pasaron los días, no sin g_ue con frecuencia hubiera escara.muías en ~os puntos más
avanzados. También• los japoneses tuvieron
sus horas de descanso; la toma de Liaoyang,
había mermado un tanto sus fuerzas y era preciso cubrir en lo posible las numerosas bajas,
siquiera fuese retirando algunos regimientos,
de los que asedian Puerto Arturo.
Frente á frente, después de algunos encuentros de poca importancia en los puntos más
avanzados, quedaron los ejércitos contrarios,
uno, apoyado en Mukden y en el río Hun, y
otro en Lioayang y en lis altura.s que al Este

•

z.z. z.

IN!UGUR!CION DE UN PUENTE
asistencia del señor Gobernador D. ArisCON
teo Mercado, se inauguró en Uruapan (Mi-

mundo civilizado con sus horrendos crímenes.
Una nueva vía se abre al imperio de los Mogrebes, y como Egipto bajo la administración
inglesa, podrá levantarse de su miseria y postración y entrar de lleno en el movimiento civilizador de los pueblos modernos.
TOKIO -DA MAS DE LA ARISTOCRACIA JAPONESA PREPARANDO LAS VENDAS
PARA LOS HERIDOS EN LA GUJ:RRA.

Lo que al principio pareció un simple movimiento estratégico contra la derecha japonesa,
se convirtió desde el día·9 en un combate casi
general. Para resistir el movimiento de flanco
los japoneses concentraron sus fuerzas al Este
y al Nor te de Yentai, y teniendo por punto obJetivo la aldea de Bensihú, tres días continuados de combate han podido mostrar el empuje
de los rusos alentados en sus movimientos ofensivos, y la resistencia de los japoneses, para
mantenerse en sus posiciones.
Cosa digna de notarse: mientras Kuropatkine, en sus movimientos trata de cortar las comunicaciones de los japoneses, interponiéndose
entre Liaoyang y Fenguancheng, una fuerte co•
lumna japonesa se ha dirigido también al Este,
para atacar el paso de Tie é interponerse entre
Mukden y Harbin.
En los momentos en que escribimos estas líneas hay una expectación general: la batalla
continúa, y aunque aparecen ciertas ventajas
alcanzadas por los rusos, todavía nada hay de
decisivo en sus r.esultados.
13 de obtubre de 1904.

El Vicealmirante Rodjestvonskl, Jefe de la
escuadra del Bilt íco.

choacán) el mes de septiembre t1ltimo, un magnífico puente de mampostería. construido sobre
el río Cupatitzio, á inmediaciones de la misma
ciudad.
El puente, que mide 25 metros de largo por
10.40 m. de ancho, está emplazado sobre un
compuesto de 27 metros de longitud,por 14.40m.
de anchura y 2.50-m. de profundidad.
Para llevar á cabo esta importantísima mejora, el gobierno del Estado contribuyó con ..
$10,000 en efectivo y con g r an cantidad de ma•
teriales de construcción, calculándose en. . ...
$35,000, aproximadamente, el costo total de la
obra.
El Prefecto Político del Distrito, D. Luis G.
Córdova, dirigió personalmente los trabajos
de construcción,activándolos sin cesará fin de
que cuanto antes pudiera inaugurarse la nue•
va vh,.

l'Ul!.NTE l3ENlTO JUÁREZ, -URUÁPAM,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL 14UNDO ILUSTRADO

A MIGNON
En libro de metales preciosos tabrlcado
alzas tu voz divina.
como en gótica rorre 6 en pórtico dorado
vibrante golondrina.
Tu undosa cabellera, oue en rizos se desata.
esparce los aromas
de fértiles naranjos. en oue hay llores de plata
y nidos de palomas.
Al rayo de tus ne1tros meridionales ojos,
se abren los corazones;
de miel y amor rebosan tus finos labios rojos,
ide besos tus canciones!
Cruzando vas, al•tda, oor lóbrego paraje,
triste y fascinadora,
iCutLl esplendor que alumbra, tras lúgubre cehtJo!
icomo un alba que llora!
¡Canta en céspedes blandos y hojosas arboledas,
cigarra enardecida!
¡Canta. Mlgnon. que iay! pronto te apla,:.tarán las ru&lt;!d,.s
del carro de la vida!

1
1

MANUEL REINA.

vida ... . De súbito, todo se aleja; los planos se
desvían, y el foco de la luz y del calor, elevándose majestuosamente, Jenama. muy lejos en
el espacio, y á, torrentes, las ondas de la fe•
cundid ad y de la vida. Los solewnes acordes
del modo mayor dilatan en el infinito Pl sublime poema de la melodía sagrada .... E l padre
y dios de la luz ha aparecido; y su disco in·
menso relumbra entre el purpúreo cortinaje,
que el Oriente descoge presuroso, para hacerle
dl'bido cuanto digno recibimiento.
Todo renace, todo se ilumina., todo vive y
todo canta. La. ardiaote esfera. del Sol epa.re·
ce majestuosa. sobre el mar de fuego que le
servía. de lecho; las mootaña.s se a.tumbran
sobre los valles, que así despiertan; en suma:
el sueño ha terminado. ¡Ahí la luz¡ ahí la. ac•
tividad; ahí el día! Maravilloso instante en
que la naturaleza. entera parece resucitar; espECtáculo sublime, ante el cual, entusiasmada

POEMAS EN PROSA
UNA SALIDA DEL SOL

é insensiblemente, la blanca. y g rata.
claridad de la. aurora se había. acentuado;
y semejante á un refulgente océano de luz,
inundaba. la atmósfera.. Así como la melodía
de lejana. orquesta. pareoe, á primera impresión,
un eco imperceptible, y progresivamente aumenta haciendo cada vez mayor el dulcísimo
murmullo, así era. para. -los ojos, la. luz, lo
qne la. música es para el oído. La tierra esperaba. en tanto en un solemne recogimiento, despertada. de su sueí'io reparador, pero como
oprimida, a.bruma.da. por ol prestigio de la. belll'za. celestial.
Naturaleza, desde luego enmudecida.. Y si
los pajarillos y otras avecillas gorjeaban ó
cantaban, era. esto solamente como tímido preludio á los himnos del día. En brevísimos ins·
ta.otea un brillo como de oro brotó del Oriente,
á semejanza de un a.ba.nico deshecho en materia. radiante que tiñera con sus cambiantes y
a.tornasola.dos colores las nubes más altas de
la atmósfera., y encendiera. sus contornos con
tintas como de oro y rosa.
Toda la. naturaleza atmosférica. se declara.
ele fiesta para saludar la salida del ·sol. Las
nubes distantes se colora.o y parécense á los
Alpes ilumina.dos por el sol poniente. Los más
tenues vapores se tiñen color de rosa. en botón.
Brotan del purpurino lecho del astro radiante
ha.ces, manojos de luz, y fioalmeote, a.dórna.nse
las nubes superiores con áureos y ofuscadores
retoques,
La orquesta. aumenta; y ya., entre las gasas
jlotantes, entre los arrullos y enca.ntoo de la,
ENTA

L

UNA JIRA CAMPESTRE,-HAClENDA DE TECUILA (VER.) .

harmonía., se distinguen, algo así como estre•
mecimieotos celestes, como vibr aciones de lo
alto. De repente, y en el instante mismo en que
el alma, embelesada., se siente a.traída. por el
magnetismo del divino canto ha.cía _sus más
puros ensueííos, el órgano universal, cuyos
registros están todos a.biertos, entona con absoluta. plenitud la. estrepitosa. alegría. de la.

el alma., vive con doble vida., y goza con pla.•
cer doble, al contemplar en una. altiva. felici·
dad esta inmensa extensión de los reinos de
la. tierra. que, ahora, vibra. y palpita en la fe•
cunda. luz del astro del día., del calor y de la.
vida ....
CAMILO FLAMMARIÓN,

UN SUSTO
,._

F

RENTE á Brusquet hay un dique.
El ?eoa. corre hacia. él insensiblemente, entre dos orillas erizadas de ¡uncoii, atravesando allá campos morenos y amarillos sig~iendo a.q_uí al p ie de un ca.miooquecootorneael bosque sombrío.
Arriba de! d1que,dos a.Ideas. Brusquet y Cha.stevil, están un afrente á
la otra. La pri!Ilera se esca.lona, al borde del agua. donde se amarra.o sus
barcos, en casitas de color borra. de vino y rosa salmón presumidas casitas incrusta.das de _vidrie~as de color y coronadas po; torrecillas. Esferas fo~ma.odo espe¡o refie¡a.o_ allí el paisaje deforma.do. La. otra. aldea,
~ba.stevil, completa.mente rústica., yergue por entre la vegetación sus teJ,a.s colora.das, sobre las cuales se desliza y muere, todas las tardes el
ultimo rayo del sol.
'
_El Sena, en ese para.je, es ancho. Una isla. lo corta en dos corrientes
desill'ua.les .. El suave rumor que rebosa.o por sobre el dique, canta á la
sord10a., mientras que en un ba.rcola.vadero, que sirve de establecimiento
de baños, los golpes de moza clava.o en el silencio desde el alba hasta.
el crepúsculo, incesantes chasquidos.
'
Un barquero hace el servicio, de una orilla á la otra, y conduce en
un l?e~a.do bote á las luga.rei'ia.s que van al merca.do deChantevil, ó á los
parisienses de paseo que se asusta.o ante la. perspectiva. de un largo desvío, pues hasta. Thomel no ha.y puente.
Ese barquero está siempre ebrio.
Un Parisiense, M. Da.rsot, sobre la azotea de una de las primeras casas de Brusquet, fumaba, al levantarse de la. mesa. su cigarrillo.
Soltero desocupado y r ico, iba todos los afio; á pasar un mes á la
aldea.: _la pesca y el remo llena.bao allí todo su tiempo. Ese vera.no, por
casua.hd_a.d, se aburría, pues había. quebrado con su amante; y uno¡¡ amigos, vecinos suyos, con quienes contaba, se habían ido ese afio al mar
&lt;?ontempla.~a, con expresión melancólica., su canoa, la. &lt;Aster&gt;, qu~
duplicaba, al pie de una esca.lera. de madera, su casco de abeto barnizado y su palo con banderola., en el agua. lisa. como un espejo. Imposible
a.nda.r á v~la., por !alta de viento. Y el calor no daba. absolutamente ganas de sa.hr á ca.m10ar por el bosque.
Había dado la una, casi al mismo tiempo, en las dos aldeas. Las palas del lavadero habían.callado, y también las esca.las del piano que todo el día. s~lían volando por las venta.nas. El sol caía. á plomo sobre el
río, que chispeaba como un pez de oro. Las márgenes va.cías dormían un
sueñv ?11luroso. Un oro fluido y ardiente baí'iaba. la atmósfera.. Se habría. dicho qu? 1&gt;ra,aquélla. la decoración encantada. de la Hermosa del
Bosque Dormido.
M. Dar_sot, que bostezaba, divisó, en la vuelta del camino una falda
rosa, deb~¡o de una. sombrilla roja. Se inclinó, reconoció á Ía. elegante
Mm. Grat1enne; Y, su aburrimiento desapareció de repente.
Era porque picaba su amor propio esa. joven señora. despreciativa.
que parecía orgullos.a. de la.fama. de su marido, el pintor del gran rnuo~
do, or¡?ullosa de su fortu~a., orgullosa. sobre todo de su belleza.. Entre
ella Y él se había esta.ble~1do. una especie de hostilidad: de parte del hombre, un galanteo terco é irón1co; de parte de la mujer, coqueterías engai'iosaR, á VPCes !11UY dukes, frecuentemente crueles.
Mme. Grat1eone, delante de la. esca.lera., esperaba. al barquero.

*

** la había alcanza.do y saluda.do.
M._ Da.rsot, en menos ~e un minuto,
-c.Va. usted á Chastev1l, sefiora? Permítame que la pase.
Y desi~oa.ba ~_on la mano la canoa, a.marra.da. á corta distanci:i..
-Grac1as-dl¡o ella. secamente.-Espero al tío Ocoq.
-Esbun hombre muy imprudente, recuerde-observó él,contra.ria.do;
-es un orra.cho que toda.vía. ha. de ca.usar una desgracia..

-iBah!-exclamó la. joven desdeñosa.mente.
-¿No tiene miedo?-preguntó él con una sonrisa agresiva..
-¡No!-respoodió ella; y miró á su interlocutor de arriba abajo muy
hermosa con su tez mate, sus ojos negros muaré sus fuertes labi~s de
color sangre: Sus c~bellos !1e tinta, torcidos e~ caracol, evocaban la.
fuerza. Respiraba _bien la vida y la. salud, dentro de su traje rosa. ajusta~o en el busto é 10flado en las caderas. Se a.divinaban sus pechos deba¡o de la fina tela; .Y, como la. fa.Ida. era corta, sus pies, calzados de cuero charola.do, se estiraban por deba.jo de ella punteando con su ca
blanca el ca.lado de las medias de seda..
'
rne
M. Da.rsot insistió:
-Bien ve usted que el barquero no está.
Ella replicó con frialdad:
-Sí; ahí viene.
Y los dos, con la. mano como pantalla. sobre la. fr~nte, vieron el bote
del tío Ocoq que se sepa.raba ~ente.mente de la otra. orilla.. Cortaba el río
al sesgo, ~ golpes de remo, vigorosos y regula.res. Una lugareña lle a.da demasiado tarde al emba.r?adero, llamaba en va.no a.l barque;o fra.
que tuese á recogerla.. Sus gritos prolongados repercutían de una. i!a,08•
r a. s10~ula.r en el ~ací&lt;?· L 9: espalda. del tío Ocoq y sus movimientos te·
nían marta expres1_ón 10qu1etante á medida. que el hombre iba. a.p
· á
dose. Y imando d~¡ ó ver s~ ca~a. enz:ojecida., en la que brillaba~º~-\~! :un color azul sucio, y la risa. imbécil que agitaba los plie,,.ues r J
e
de su barba., M. Da.rsot no pudo menos de decir:
º
ugosos
-V.a á echarla. al_aguo; está completamente borracho.
La. ¡oven se encogió de hombros:
-¿Y á usted q 11é le importa? Supongo que no me acompañará .
El aceptó el desafío:
-Disculpe usted- dijo, y le tendió la mano para hacerla.
barco.
pasar a 1
Una. falsa. maniobra. del tío Ocoq estuvo á punto de hacer!
agua.
es caer a 1
Una vez instalados en el bote:
'
-¡No tengan miedo-di jo el barquero, escupiéndose las manos a te
de volver á tomar los remos.
n s

***

¿Que no había qué tem~r? Fácil era. decirlo. ¡En fin!. ... Ya
despecho lo había hecho subir á ese bote peligroso dAtrás de M q 11 el
tieooe, fuerza. era que M. Da.rsot tomase su partido'. Gracias á n·e, ra.bía. nadar. Pero ¿y la.. joven:' Si llegaba áocurrir un a.ccident/º1•
que a rri~sgar él su_ vida. por ella, con ella? iSi Jo a.mara. al
' l 1 en a
Y ~irab~ á la ¡ove~, rabioso, irritado de verla tao berm~!~~8.¡j¿ ·~ ·
sombrilla. ro¡a, un r_efle~o de fuego caía sobre su rostro y lo ilumio bu
con una poesía. de vitrail; una de sus manos en esa sombri.
úa ª
se matizaba. con un tono verde muy fino; la. dtra, colgante al 80furp re~,
ba. de la. borda., pare~ía. una mano de luz, y los dedos rayos blor arri-¿Por qué .me ~nra us~ed a.sil-preguntó al joven'.
aoco s.
El respondió, s10 desviar sus ojos:
-¿Trabaja ahora Gra.tienne?
La. joven respondió:
-No; ha ido á París.
M. Da.rsot preguntó después de una pausa:
-¿Va usted á verá los La.nfry?
E indicaba. con un ademán una. bonita propiedad
tejos al tresbolillo que bajaba hasta el Sena.
' con un plantío de
- No; voy á Cha.stevil, á. comprar. alhucema en la fa.rmaci
Disgusta.do por esta sequedad, el Joven volvió la. ca.be
a.
za. v contem-

J

ªt"

�EL- MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

C!I- limpio; sin fe, porque no conocía á Dios;

9º ,'
ORLANDO MANUEL
qué lloras, pobre niño? preguntó una
señora á un muchacho macilento, encorvado, andrajoso y feo.-¿Qué tienes?
El niño levantó los ojos hacia ella; ojos azules como un cielo de primavera., tristes como
el desengaño y tranquilos como el dolor que
no estalla.
-¡Mucho frío! la contestó.
- ¡Infeliz!
~
- .... ¡Y mucha hambre!
-¡Pobrecito! ¿Qué es de tu madre?
Cer ró sus ojos como para buscar en su mente algún recuerdo extraviado. Su ennegrecido
y feo rostro se contrajo dolorosamente y luego, h aciendo con sus hombros un movimiento
cuya signi ficación fué intraducible, dijo sollozando:
-No la tengo.
-¡,Que no la. tienes?
-No. Un caballero, irritado porque equivoqué un periódico al vendérselo, me dijo que yo
nací del abismo. Jgnoro lo que es eso; pero se
me figura una cosa muy negra.
- ¡,Cuál es tu edad?
- Yá soy viejo.
Muy viejo, sí. Ejos seres desventurados
que nacen para escarnio de los felices, cuentan los años por docenas. Para ellos todo es
prematuro: la vejez, el cansancio, el hastío
crúel que ha.ce odiosa la existencia. Y á todo
se resignan sin maldecir ni blasfemar; es que
no sabeo que existe Dios.
La dama continuó preguntándole:
- ¿Tu nombre?
El niño la respondió:
-Me llama.n Edmundo, Juan, Armando ....
¡de cu11olquier modo! Seguramente que no poseo uno propio. ¡Qué me importa!. . .. Lo que
me irrita es que algunas veces me ponen apodos que me dan vergüenza.
·
-¿Quién lo hace así?
Mis compañeros; los que como yo se llaman
Armando, Juan, Edmundo ....
-,;.Tú no los insultas del mismo modo?
- Nunca, señora. Los trato con el cariño de
herma.nos; ellos son más c;lesgracia.dos que yo.
-1. Por qué lo dices?
-Porque ríen mucho.
-¿Y t ú?
-Lloro.
-¿Luego supones que el que llora, es más
dichoso que el que ríe?
- Creo que el que ríe, no es tan feliz como el
que llora.
La dama, profunda.mente emociona.da ante la
adorable sencillez de aquella desgraciada criatura, reflexionó un momento. Luego prosiguió,
con voz i nsegura, su interrogatorio:
-¿Pudieras decirme por qué causa?
El niño le contestó con firmeza:
-No sabría exáctamente; pero lo be experimentado en muchas ocasiones, y le aseguro
que cuando no puedo llorar, siento en mi pecho ?º ª cosa muy grande que me ca.usa angustia y me da gana de morir. Una vez que me
desahogo, me siento tan dichoso como -debe
sentirse el que usa gabán y tiene casa.
-1,Tú no la tienes?
-No.
- ¿,En dónde vives, pues?
-Aquí.
-,!En este sitio?
- En todos. La plaza es grande, y en este lugar.como en otro, paso la noche pensando casi siempre, pues el frío me deja dormir muy
poca s veces .
. La. da_ma llevóse una mano al corazón, y deJÓ 9-_ue libremente corriera una lágrima por su
me¡~lla, lág1·ima bendita, vertida ante el infortunic de aquel &lt;viejo&gt; que no tenía madre, ni
nomb_r~, ni casa., ni gabán; agobiado por la
ma.~dic1ón del cielo, que con sus ojos, obscurecidos á fuerza de llorar, ~o había visto nun•

P

OR

16 el agua Una selva delicada se transparentaba. en ella: lianas flexibles culeb;as de hierba, tallos de nenúfares blancos, abetos ~e río, de .
ramillas dentadas; toda una. selva móvil y glauca, hecha de cri~tal, á la.
que la corriente,muy fuPrte,doblaba completamente, y que ~alp1taba así
en un continuo y vano esfuerzo por enderezarse. Pe&amp;es lumrnosos vagaban por ella manchas cla.ra-s aquí, fugas de sombra allá. Y el rumor de
la ca.sea.da d~l dique, próxima ya, gruñía, de momento en momento, cada vez más sordamente.
.
Un cbooue arrancó á M. Darsot del ensueño en que se había perdido
de pronto. El joven se sobresaltó: apretándose contra él, completamente
álida. con sus grandes ojos negros que se habían hecho . en?rmes. _Ma~ame Gratienne temblaba de pies á cabeza. ~- Darso_t siguió 1~ direc. 6 de su mirada y vió a.l tío Ocoq. Congestionado, hosco y riéndose
ci t~e dientes el barquero sacudido por un hipo extraño, remaba con
d
fu~rzas torpem~nte. Había. dejado que la. corriente a.rrast~ara.
:si:u; la. emb~rcación penaba entonce·s . inmóvil, contra el _empuJe de
fa~ ~gu'as; y, por una ilu.si6n, parecía q~e éstas, al correr rápidas como
una caída, la llevaban directamente al dique.
.
,

t1

..

**
-¡ Eh! tío Ocoq !-gritó M. Darsot.
-¡Ten'go miedo:-dijo la. joven.
. .
Las aguas corrían; la resistencia del bote dismrnuyó. ~a embarca'6 describió un cuarto de círculo, indecisa; después se de¡ó arr~strar
~~u~camente, perdió una rlecena de metr?s en tres segundos. Desorientados los remos, golpeaban el agua est~pidamente.
-·Bestia!
¿Qué es lo que está haciendo?
.
y I con un ~ovimiento instintivo, M. Darsot se leva~tó á ~ed1as.
-Yo sé, yo sé; no tengan miedo-dijo el barquero, sin deJ:i,r de reír
t dientes·· y echándose sobre los remos,con unafalsaman10bra que
~fz~egirar el 'bo'te, remó firme siguiendo la. corriente .... Jderecbamente al
diquiaej¿~;:z~oltó un grito. y M . Darsot la sintió toda sobre él, contra
él
éi con los brazos al rededor de su cuello, el rostro contra su ~ostr~~las piernas contra sus piernas. La joven lo abrazaba, lo paralizaba balbuciendo:
'-JSálveme! ¡Sálveme!
El respondió:
.
-Suélteme inmediatamente. No hay pehgro.
Y ordenó:
~1Tío Ocoq, démelos remos!
..
~¿Mis remos? ¡de ninguna manera!-decía el barqu~ro con unar1siremos me conocen.. No conocen
á nadie más que iá mí.
t a b-Suélteme,
ur1·0 n a •-Mi·sseñora-repetía
·
el ¡oven;- 1e ¡uro
que no corre n ng ú n
peligro.
. de1 b razo, repi·t·1end o.·
y á la fuerza se desasió
-No se mueva de ahí; déjeme hacer á mí. No haga un solo movimiento ó estamos perdidos.
.
La'joven, par';l-lizada y prendida al bote, se de¡6 soltar. M. Da.rsot
se inclinó se deslizó basta el barquero.
.
-·Lo~ remosl-le intimó completamente lívido, con los ojos duros,
1
la expresi6n homicida, dispuesto á todo.
_ ¡Váyase al diablo! -dijo el barquero.
.
Un uñetazo, asestado como para matar un buey, en el medio de la
p 1a·stó al imprudente· Se desplomó, soltando los remos, de los
frente, ap
qu~ se apoderó M. Darsot.

..

**

Ya era tiempo, pues estaban á veinticinco metros apenas tlel dique.

Las aguas se deslizaban con una rapidez vertiginosa; se oía el ruido de
su caída un hervidero furioso.
.
. t ? p·
Ento~ces la angustia fué otra: ¿.lograrían salir de la corrien e. 18
á pie centím~tro por centímetro, el joven luchó, ganó un poco de terre·
no d~s ués más. Más tarde confesó que ese momento ?e _espanto, por
cr~el q~e hubiera sido no había igual ado pa.ra él en sufrimiento al e~tupor del primer instant~ de confusión. Entonces l~ebaba al _menos, un ~~stinto de batalla lo exaltaba. Al ver á Mme. Grat101:1ne casi desvanec r:~
sin co:iciencia y sin movimiento, en esos pocos mrn_ut?s se enamor n•
pentinamente, locamente, de ella. Preveía ya el movimiento
qr, ;edo
cido deslizándose poco á poco hacia una muerte segura, so ar a 0
y se 'precipitaría sobre ella, la estrecharía furiosamente, á fin de salvarl a ó morir en ese beso supremo.
11 ó
Un cuarto de hora después tocaban la orilla; y M. Darsot se ev _
precipitadamente á la joven, dejando que el barquer~ recobrarhl el co.
nocimiento bajo los golpes del agua que unas lugarenas queba anacu
dido le echaban en l a cara, renegandc, :
-¡Viejo borrachón! ¡Ha bebido basta. reventar!
.
M. Darsot llevó á la joven á casa de los La1:1fry, que _estaban a usen
tes. Le hizo traer un vaso de agua, que ella beb16 con avidez.
-¡Cómo se siente, señora?-le preguntó respetuosamente. .
u
-i'Bienl ¡oh! ¡muy bien!-respondi6 ella, y mirándolo con o¡os m Y
dulces, humillada y tierna, bajó la cabeza.
.
ó la
El comprendió que ella lo amaría. De pronto, la ¡ov~n le tf{° ar
mano y depositó en ella un beso, después de lo cual rompió\ so í oz deÍ
Los dos vol vieron j:mtos, al caer la tarde, por el largo e~=
_
puente de Tbomel, porque por nada del mundo habría vuelto el_
P3a·
sar el agua. Habían hablado mucho, sin duda, pu~s no se bab\~!an ~0 :
pero sus ojos y sus sonrisas tenían cierta expresión enternec
Y
lemne.
l
El temor á la muerte había hecho nacer, en ella Y en él, e amor.
P . y v . MARGUERITTE.

6

i~

á.

EL SONETO
Catorce.versos son, donde chispea
con fl.ecbitzos de luz, la fant!lsía;
joyel de fulgurante pedrería
donde el fuego del numen centellea.
Es el soneto, la imperial presea
que enamorado el soñador, envía
á esa diosa gentil, la Poesía,
su inmaterial, su casta Gala.tea.
Y no hay sarta de perl as albeantes,
ni collar de riquísimos diamantes,
que á pesar de sus fuegos irisados,
!luperen en belleza y valimiento
á los catorce versos enhebrados
en el hilo de luz de un pensamiento.
ALBERTO HERRERA.

,,,·.&lt;·_
... :..:~·.

::

::· ,.

1

fil.

sm amor, porqu~ no era a.1;0ado; sin alegrías,
porque era un triste, un triste envejecido á la
ed8:d de trece años . ... ¡Oh, los felices! La bis·
toria de uno de estos seres es l a de todos ¡y
hay muchos! No os costará trabajo encontrarlos. Merodean por todos los lugares públicos·
no tienen uno propio. Del mundo no les perte:
nece más que la tierra que pisan. Harto bien
sabe_n_los infelices que ni aun siquiera tienen
un sitio en algún corazón . . .. Y vosotros olvidái~ en vuestro egoísmo que ese ser anónimo,
nacido no sabe dónde, solo y errante por un
mun~o que le es indiferente y que por su inocencia no ha llegado á serle odioso, lo que,
por·otra parte, es un siano de bondad innata·
abatido por un destino" cruel, sin merecerlo:
puesto que es inocente .... olvidáis que ese
pequeño infortunado es vuestro hermano. Te- _
nedle compasión. Ved cómo en sus ojos hay
m_ucbas sol!lbras, son sus vigilias, sus insomn_10_s, su tristeza e~rna.. ¿Por qué lo desprec1á.1s? Recordadlo bien, muchas veces le habéis
arrojado una moneda á cambio de un periódico, y el probrecillo se ha inclinado á recogerla, sonriente, con humildad cristiana.. La humillación no la comprenden estos ser es que
viven muriendo; por eso sonríen en vez de
maldecir . . . .

*

* * tuvo miedo de seLa dama guardó silencio,
guir interrogándolo. Sabía demasiado, y después de mucho reflexionar, llegó á la conclusi6n de que es mejor ignorar el infortunio ajeno. El no saber nada, es una felicidad que por
desgracia sólo se aprecia cuando se sabe todo.
Ser ciego, es preferible mil veces á mirar lo
que trueca en inquietudes la dicha con que se
nace. Por otra parte, se encontraba ante un
infortunio que nunca imaginó, representado
por un pobre niño nacido en la sombra, sin
madre y, por tanto, no sólo huérfano en el mundo de la vida, sino en el mundo de las afecciones; acaso malo á la par que inocente.
En los grandes dolores, l a blasfemia sube
del corazón á los labios; pero en los de la piadosa dama, ésta se trocó en oración. El niño
levantó !03 ojos creyendo tal vez mirar cómo

la plegaria de aquella buena mujer se elevaba
hasta el cielo. Y por la primera vez en su vida sintió un estremecimiento parecido al de la
agonía; sólo que fué la convulsión que vuelve
á la vida, y no la que precede á la muerte. Fué, en una palabra, la crisis de la terrible enfermedad de su alma . Su semblante, de
pálido y feo, tornóse en purpúreo y hermoso;
la trasformación moral obligó la metamorfosis física. c¡Qué grande es Dios!&gt;-dijo en un
arrebato de fiero entusiasmo.-c¡Madre mía!&gt;
Sentir y creer en estos dos seres, es despertar á una existencia de goces puros, ascender
á las alturas desde el fondo del abismo, despertar á la luz, r eír.....
Y ri6. Ya no era. ·un triste, ni un viejo, Su
vejez y su t risteza. desaparecieron, substitu•
yéadolas una felicidad tanto más grande cuando que le era desconocida.
Justo es decirlo en su obsequio, no era malo, como la dama. se ave)lturó á suponerlo. Si
alguna vez obró en favor del diablo, fué ignorando que lo bacía en contra de Dios. El bien
y el mal no lo puede discernir una conciencia
dormida, y sin embargo, era bueno de natural. Su bondad quedó revelada en la.s siguientes frases, dichas cun encantadora inocencia:
- No quiero vivir más así, señora, lléveme
con Vd.
-¿,Quier es venir conmigo?
-Sí. ¿Pero me pondrá Vd. mi nombre?
El semblante de la dama se ensombreció. Le
vino á la memoria el recuerdo de su único hijo, muerto.
A aquel muchacho .... ¿le pondría el nombra del muertecito? ... .
-Sí, le dijo, te llamarás Orlando Manuel.
-Gracias, señora, contestó Orlando Manuel
entre sollozos.

*

* *rodaba silenciosamenUn momento después
te por la gran a.venida un coche de sitio conduciendo dos miserias : la una vestida de seda.
y la otra c~bierta de harapos. Era una madre
sin hijo y un hijo sin madre; los acompañaba
Dios.
·
México, septiembre de 1904.
FERNANDO VILLAS"EROR.

)..

V1-l(

i:
L
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~'i
/ __,

TEAT~OS.-Pllar Leredo, Tlph¡
¡!el Prlnc;lpal,

�EL ?tiUNDO llUSTRADO
EL MUNDO llUSTRADO
d a., poco fruncida. en lo alto, y de estrecho de·
la.otero, está circuída por dos hileras de galones que se detienen en &lt;ca.pucin&gt;sobre las costuras del delantero. Este galón es muy lindo:
tramada de lana y seda de un tono más obscuro que el terciopelo, sobriamente esclarecida ·
por un hilo de plata, esta trenza de fantasía ~..:,,,~~
oculta la montadura de los dos volantes en
,. .
forma que dan la amplitud á lo bajo de la fal-J,i ··
da. El bolero, recto y tocando la cintura, está
\:cm
coqueta.mente ornado de un doble galón y re-:"'At'
cortado sobre un pechero de paño blanco, raya.do por bridas en presillas de seda gris; ha..-. /4
cia abajo de los delanteros de cada lado, una
f-::::~"'"-.=-··
rosácea galoneada con un botón d~ plata en el
centro; la misma rosácea, pero un poco más
;..
pequeña, se encuentra sobre el cuello de paño
,
blanco, cuyo borde recuerda la ornamentación
del pechero; la manga es derecha, oprimida.
por vueltas mosqueteras de paño galoneado;
dos filas de trenzas ocultan la bocamanga. Este tr aje puede hacerse en terciopelo café ó ci·
r uela con galones adecuados, ó simplemente
guarnecido con bieses de paño del mismo tin·
te, como la fig. 2. Este segundo modelo, igual·
mente de terciopelo inglés, pero de un tono café
dorado, á la vez dulce y abrigador, que trae á
la memoria los ricos follajes del otoño, es de
una elegante sencillez; la falda lleva en lobajo t res pliegues religiosos, tomados de la misma tela, y el delantero está cercado por una.
doble fila de &lt;straps&gt; de paño adecuado, pes t unteados con lana tan gruesa como un &lt;sout ache&gt;. La blusa tiene una cintura drapeada.
de terciopele; un bies de paño pespunteado encuadra un pechero en piel crema, cubierto de
arabescos en &lt;soutacbe&gt; café, sembrado de
botoncitos de seda; la manga es amplia y está
retenida por un puño de la misma. tela que el
pechero; en la bocamanga., un bies de paño

t!'!

Páginas de la Moda
J: NTRE las lindas novedades de otoño es pre-

L, ciso seña.lar un delicioso terciopelo inglés,
suave. serloso de una. frescura. radiante Pn los
tintes ·oálidos.' y de una obs11urida.d ilumina.da.
de reflejos en los tonos sombríos.
. .
Con estos terciopAlos se hacen elegantes &lt;to1lettes&gt; y trajes sencillos. prácticos, que podrán
llevars"' todo el oto!lo é invierno. La tela &lt;le
que hablo se frunce, pliega y abullona á la

NÚMERO

NÚMERO 2.

medida del deseo y se la emplea para vestidos
de hechura. tan fina como si fueran de batista,
pues este terciopelo, suave como un foulard,
se presta á modas nueva.s é imprevistas: los
frunces en &lt;nido de abeja&gt;, toda. clase de bu·

SOMBRERO UE_ OTOffO,

t-,

&lt;"outa&lt;'he&gt; ñA algorll'\n formA. un delicioso orn1nnento ,.ohrA Pl tPr&lt;'iOnPln ine-lés.
.
~
Lss b lm,11s &lt;le tprc;opelo hl:in&lt;'O pueden JflllRlmAntA prPstar grl!ni!Ps sArVi&lt;'iC:s, ya. sean bordPdas. ya. in&lt;'rnst11ñ11s r'IA en&lt;'SJP.
Los tonnc¡ c]p terc;opPln onA han a.l!'anza?O
m11:vor éxito r'lespnés r'IPl blnnco. son _E&gt;l PR~R.
Al malva. vernA 11.lmPndr11-. un rosa vivo mny
armonioso y, en fin, un azul pálido de seduc-

SOMBRERO UE OTOÑO.
flXPLIGAGION

Dfl LAS LAM I NAS

NúM. 5.-«Toilette&gt; de otoño sastre, en &lt;cheviote&gt; azulnegro adornado con terciopelo; bo. tones de terciopelo azul.
NúM. 6.-Elegante vestido de paño &lt;beige&gt;
con bandas más obscuras,orlada.s por gruesos
flecos.
NúM. 7.-Trajeen paño azul liso, guarnecido
de paño cibelina. y de pequeños &lt;straps&gt; de tafetán.

l.

ll~nes dispuestos en bandas aplega.dill a.das, los
encontramos hoy en este gentil terciopelo.
· El terciopelo inirlés de color crema ó blanco
se limpia. á mara.villa y se _111:va como m:i pañuelo: llena todas las cond1c1ones reque~1da.s;
también se ejecutan con él hermosas &lt;to1lettes
de soir&gt;; y nada es más. encan~ador que un
traje de comida., de terc10pelo _rnglés bl~nco
liso con incrustaciones de venec1a &lt;rouss1&gt;.
Ei traje sast re de terciopelo blanco se realza
á menudo con una guarnición de &lt;straps&gt; pespunteados en terciopelo malva ó verde almendra. Estos trajes hoy hacen furor en PA.rís;
reempl azan á los de sarga ó paño en el día, y
á los de tafetán ó muselina en la noche. La

NÚMERO 3,

NÚMERO

NÚMERO 4,

6.

oculta la montadura. de una &lt;epauiette&gt; que amplifica lo alto del
busto;. pequeño plastrón y cuello drapeado de terciopelo malva.
¿Queréis un modelo más elegante, más esmera.do, que convenga
para. teatro, comidas y visitas?
Allí está la fig. 3, en terciopelo de algodón &lt;bis&gt; de un tinte champaña: este traje no:. muestra .;n nuevo empleo del trabajo de los frun•
ces. La. falda tiene un canesú fruncido y un delantero angosto abotonado de cada lado por botones de pasamanería· á la altura de la
rodilla está montado un volant'e aplegadillailo, lle~ando en u:: espa:
cío intermediario los frunces arabescos de &lt;soutache&gt; de fantasía..
La blusa está recogida por una. cintura de raso· los hombros están
aprisionados por un canesú aplegadillado que te;mina. en una banda
'Jordada. de seda. matizada; mangas derechas, fruncidas
bajo un volante que reposa sobre otro de encaje.
El terciopelo inglés negro es también de lindo efecto
0omo lo indica la fig. 4. La falda está ornada. de bao:
das de peño negro dibujando dientes puntiagudos y acaba por un volante en forma que sigue movimientos ondulados. Esta combinación del paño y del terciopelo es
muy apreciada. La blusa tiene un canesú trabajado á
pliegues de ropa, el cual está guarnecido de un bies y
de un volante ondulado de paño doblado de &lt;surab&gt; de
color que se ve a.l menor movimiento. Un alto puño cubierto por bieses de paño de anchuras diferen•
tes termina. la. amplia manga.
MARÍA Lur~A.

tora delicadeza; también puede contarse entre
los colores más felices el gris, la. gama de los
leonados, el violeta y el ciruela.
El gris, tan elegante como fácil y cómodo de
llevar, es a.ltamenteconveniente. Nuestrafi.gura.1 representa un precioso modelo hecho de
un gris argentado, de reflejos blancos; la fal·

SOMBRERO DE oTOffO,
NÚMERO 5,

MODELO DE PEINADO,

NÚMERO

7,

�Et :MUNDO ILUSTRADO

lt :t.tuNDO ILUSTR.ADO

PUESTO DE Li\ CERVECERíA DE TOLUCA,

Los Fiestas de Govodonga
L domingo último,como estaba anunciado,
se efectuó en el tívoli del Elíseo la romería y rifa de beneficencia organizadas por
la Colonia Española para cerrar con ellas la
serie de festejos con que en esta ocasión se celebró en México el aniversario de la batalla
de Covadonga. ·
Para completar nuestra información relativa
á las suntuosas fiestas á que nos referimos,publicamosen estas páginas algunas fotografías
ds los puestos de las principales casas comer·
ciales que más contribuyeron en este año al esplendor de las mismas fiestas.

E

"El Buen Tono", S. A.
Conocida de todos es la proverbial galantería que distiogue á los propietarios de &lt;El
Buen Tono&gt;,S. A., y la solicitud con que siempre toman parte, lo mismo en las fiestas de los
españole.s que en la de los franeeses, lo:i italianos y los americano:;. El puesto que mstaló expresamente «El Buen Tono&gt; para la romería de Covadonga, fué,sin duda alguna,unode
los más hermosos; hecho todo de &lt;papier ma•
ché&gt;, se distinguía por la belleza de su ornamentación, apareciendo vistosamente engalanado con guias de flore:i y con bande.ras mexicanas y espaffolas.
Un grupo de agraciadas sefforitas, llevando
la clásica mantilla, atendían con el mayor esmero á los consumidores, poniendo en circulación los cigarrillos especialmente fabricados para las fiestas, con artísticas envolturas
alusivas á la solemnidad del día. Este puesto
fué uno de los que más llamaron la atención
del público.

pecial de los &lt;Antojos&gt;, &lt;Tabacalera&gt;, «Cazadores&gt;, &lt;Predilectos&gt; y &lt;Damitas&gt;,marcas, todas, que gozan de envidiable popularidad en
todo el país, debido no sólo á la magnífica
elaboración del producto, sino también á la
elegancia de sus envolturas.
El público encomió con justicia la magnífica
instalación presentada por los seffores Basagoiti, Za.Ido y Compaffía.
Por último,diremos que "La.Tabacalera Me•
xicana", que lleva cinco affos de fundada, ha
realizado últimamente muy grandes progresos
debido á la buena dirección de sus negocios.

La "Cervecería Cuauhtemoc"
Esta importante negociación, una de las má

prósperas que existen en la República, estuvo
también representada en las fiestas de Cova·
donga, de una manera muy brillante. Su ins·
talación se distinguió, no precisamente por su
lujo, sino por la considerable existencia de
sus productos que puso á la venta y que apenas fueron suficientes para satisfacer las exi·
gencias de la demanda.
La predilección del público por las cervezas
de Monterrey, es una de las pruebas más ?la.ras de la insuperable calidad deaquéllas,y JUS·
tífica plenamente el empeño que sus propietarios despliegan sin cesar para hacer que la fábrica se eleve cada día á mayor altura. 1
Las distintas marc&amp;.s que proceden de 1 a Cer·
vecería &lt;Cuauhtemoc&gt;, entre las cuales se en·
cuentra la famosa tCarta Blanca&gt;, son cada
día más solicitadas en los merca.dos naciona•

les. Es indudable que esta fábrica, por. los numerosos elementos con que cuenta, y por la
superioridad de sus productos, está llamada á
ocupar uno de los primeros lugares entre to•
das aqnellas que contribuyen al engrandecí·
miento de la industria en México.
En la Exposición de S. Luis Missouri,la Cer·
vecería &lt;Cuauhtemoc&gt; acaba de obtener el gran
premio entre todas las cervecerías del mundo.

Dado el crédito de que gozan entre los fumadores de buen gusto las diferentes marcas de
&lt;Lá Cigarrera Mexicana&gt;, huelga decir que la
instalación fué una de las que atrajeron durante las fiestas de Covadonga mayor número de visitantes. Los materiales empleados en
la fabricación de los cigarrillos son de reconocida superioridad,y los métodos de elaboración, los más modernos que se conocen.

La Cervecerí!l de Toluca.

La "Compañía Harinera".

Notable también, por la sencillez y buen
gusto de su adorno, fué el puesto donde la
«Compaffía Cervecera de Toluca y México, S.
A.&gt;, puso á la venta sus productos, tan apreciados por los consumidores y que tantos
triunfos han obtenido, lo mismo en las exposiciones nacionales que en las más importantes de Europa y Estados Unidos.
El numeroso personal encargado de atender
al público.apenas fué suficiente para despachar
á los innumerables consumidores: tanta era
la demanda que tenían las magníficas cervezas
de Toluca.
En el graba.do que publicamos aparece el
grupo de seíioritas que tuvo á su cargo el despacho, y que pudimos fotografiar momentos
antes de abrirse las puertas del tívoli al público.
La instalación de la. «Compañía Cervecera
'J:'.oluca y Méxlco&gt; en el gran certamen in~ernac1onal de San Louis Missouri. ha llamado al•
ta.mente la atención de los millares de visitantes que recorren el departamento donde se encuentra.

Indudablem1mte que el mejor y más artístico
puesto que se instaló en el tívoli durante las
fiestas espaffolas, fué el de la «Compaíiía Harinera y Manufacturera.Nacional, S. A.&gt;, cuya
fábrica y almacenes están situados en la calle
de los Arcos de Belén, núm. 25.
La fotografía que publicamos basta por sí

sola para dar una idea de la belleza y eiegancia de la instalación. En cuanto á los productos de esta importante fábrica, que compiten
ventajosamente con los mejores del extranjero,
sólo diremos que la demanda que tienen a.e·
tualmente en el mercado, es,por decirlo así,?x•
traordinaria.
La fábrica surte no ,;ólo la plaza de México,
sino también las principales de los Estados y
gracias á la perfecta elaboración de sus pro'.
duetos y al crédito que ha sabido conquistarse, es, sin duda alguni., la primera en el país.
Las galletas que elabora la «Compaffía Hari•
nera y Manufacturera. Nacional, S. A.&gt; son de
calidad suprema y no tienen competencia en
la. plaza. El númeroso público que asistió á
las ~estas ~e la Covadonga. así lo comprendió,
elogiando Justamente la soberbia. instalación
donde se exhibieron los excelentes productos
de la casa á que nos referimos.

"La Cigarrera Mexicana".
La instalación de esta fábrica fué notable
por todos conceptos y superó, sin duda alguna,á todas las hechas por la misma negociación en años anteriores.
Estaba primorosamente adornada con «pannea.ux&gt; de flores y palmas, y festones, presea•
tando, por la artística combinación de su decbeora~o, un golpe de vista verdaderamente sorb10.
t ~n el centro del hermoso pabellón se leva.oa a.una torre «Eiffel&gt; en miniatura-reproducc1ón exacta de la de París, -y grandes focos ~e Ju~ de arco se veían suspendidos del
rrn1s.am1ento,completando el adorno exterior
e1 1u.iosísimo puesto. Los consumidores eran
~,ndd1dos por graciosas señoritas,encargadas
e espacho de los cigarrillos.

"La Tabacalera Mexicana".
Un hermoso salón árabe, en cuyas portada
lucían los colores rojo y g~alda, constituía el
puesto instalado en el tívoh P&lt;?r a9.uella gran
fábrica de cigarros. Tanto el interior como el
exterior estaban adornados con palmas y flores graciosamente combinadas. Durante los
rincipales días de las fiestas, la orquesta
~Lerdo&gt; tocó aHí escogid~s piezas_, bailán~oi;e
jotas y «Cake Walks&gt;. Seis seffor1tas vestidas
con trajes de fantasía ql!e representa_ban las
banderas espaffola y mexicana, obseqma.ban á
la. concurrencia con cigarrillos de las más afa•
madas marcas de la fábrica.
.
Entre éstos, debemos hacer mención muy es-

PUESTO DE LA &lt;CIGARRERA MEXICANA. &gt;

:!PUESTO DE &lt;LA TABACALERA MEXCCANA&gt;

PUESTO DE «EL BUEN TONO&gt;,

PUESTO DE LA CERVECERÍA &lt;CUAUHTEMOC&gt;,

PUES1'0 DE LA «COMPA:i:fÍA HARINERA. Y MANUFACTURERA NACIONAL, S. A,&gt;

�EL }¡UNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO
A guerra rusojaponesa ha tenido muchas
sorpresas para todos los que en algo se
[
preocupan por las grandes etapas de la
humanidad, una de las cuales parece iniciarse
en la. invasión de Mandchuria por las tropas
del Mikado; pero muy especialmente para.
aquellos que, por ser milita.res al servicio de
una. nación, se encuentran en la precisa. necesidad de estar al tanto de todos los adelantos
huma.nos en el arte de la guerra., y de todas las
enseila.nzas que de una ctt.mpaña se deriven.
Los ejércitos europeos se están renovando
sin cesar, y es preciso que la enseilanza.
de los principios tácticos y estratégicos se
baga. de un modo efectivo, si se q u1ere evitar que en pocos años el batallón esté formado por reclutas que desconocen hasta los más
r udimentarios cánones de la. guerra.

tirarse, ya que no es posible prolongar la. ficción has,a el momento en que los hombres se
atacan, haciendo que los muertos y los heridos disminuyan la fuerza. de alguno _de los
eontendientes y lo obliguen á desa.lo¡a.r sus
posiciones.

***
Connaugbt,

El Duque de
que tiene el gra.d?
de general en el ejército briiánico y es un militar de mucho prestigio, fué el que tuvo el papel de árbitro en las últ imas maniobras.en l as
cuales cerca. de treinta mil hombres tomaron
parte. Uno de los bandos llevaba. los unif?rmes pardos, «kqaki&gt;, que son reglamen~arios
en los ejércitos modernos, durante el tiempo
de calor, y en las expediciones colonia.les, 1~jos de la. madre patria.; el otro tenía. su.s un1formes azules, también reglamentarios, por lo
que uno de los cuerpos, el invasor, se llamó
de los «brows&gt; y de los «bleus&gt; e~ otro.
.
Sigilosamente, como en tales c1rcunstan01as
conviene, los «pardos&gt; fueron desembarcados
en Clacton-on-Sea, por una flota de cruceros

creía completamente imposible, muy difícil
cuando menos, resulta hasta fácil y hermoso,
siendo que se le consideraba ridículo y deforme. Los ferrocarriles de vapor, en la época de
sus comienzos, fueron rechazados por emioencids científicas, por grandes hombres de estado, entre los cuales a.lguoo dijo que &lt;era r idículo suponer que aquellos pequeftos coches q ue
tan trabajosamente caminaban en sus carriles
de fierro, llegaran algún día., por mucho que
~e les perfeccionara, á suplantará la silla de
postas, tan cómoda, tan elegante, tan ligera.,
tan hermosa . .. .&gt;
A pesar de todo, los coches de motor cada
día invaden más el mercado, y las grandes ciudades de Europa se encuentran ya completamente dominadas por el automóvil, que cada
día. es más comodo, más barato, más bien hecho y más práctico.
Tanto es así, q ue en l as playas en la s-cuales
l a. sociedad europea veranea, los administra.dores de hoteles, teniendo en cuenta. 1a circunst ancia de ser raro ahora el que no gusta del
s port del automóvil, hao ideado cambiar por
completo la. forma de sus galerías, de tal manera. que los automovilistas puedan penetrar
directa.mente en los patios donde se sir ven l as
cenas, dela misma. manera que aoteq se deja.ha.
á los ,}iclista.s entrada libre y sitio especial
para la guarda de sus biciclet11s.
Una áe las playa.A más elegantes, por su
clientela. especialmente, es la de la peque!la. pob lt,,ción de Di ves, puer tecito de la Mancha.
Es una vieja ciudad en la que la iglesia tiene
las huellas oe los siglos numerosos que han
desportilla.do sus torres; cuenta. coa una. playa
hermosa, y con un hotel en el que el propietario ha te01do la buena idea de poner la galería
baja. al servicio de los automovilistas. Los
buenos caminos que atraviesan Francia en to·
das direcciones, son esperialme::te cómodos en
aquella región y los &lt;cbaffeurs&gt; abundan por
ende.
El plan ha da.do todo el resultado que de él
se esperaba.¡ la sociedad que veranea. en Di ves
es cada dia más numerosa, y más y más lo son
los afü,ionados al automovilismo. Al ver el número de automóviles que penetran en el restaurant, ar reglado para el caso, se tiene la exacta visión cte lo que ba de ser el mundo en pocos affos más de cmo.torismo&gt;.

*

DIVES,-LL"EGADA DE AUTOMÓVI LES Á UN HOTEL.

Las maniobras se han efectuado en Inglaterra ha.ce unos cuantos días, y para mejor
aprendiza.je y enseñanza de los reclutas, se
formó un plan que parece ser el que más se
presta á este g6uero de simulacros militares.
Ona parte de los ejércitos, a.l mando de los geuera.les que l a superioridad ordena, toman el
papel de invasores, se les se!lala cierto número de buques que los.transporten bast a. la cost a previa.mente elegida, se les dan los materia.les exacta.mente iguales á los que en campaña habrían de llevar, y se les marca solamente á grandes rasgos la. obligación que tienen.
Por otra parte, se seña.la. á otro grupo de
fuerza. equilaleote al grupo invasor, y también
á gra.ndes rasgos, el sitio y la hora en que ha
de efectua rse la invasión simulada.y se le provee de elementos suticientes, tal .:orno si el departamento de Guerra. recibiera aviso de que
un cuerpo de ejército extranjero se apresta. á
de~embarcar en las costas propias, y se apercibiera. á 1·echazar el intento de desembarco.
l!'io al mente, uno de los más prestigiados entre los jefes del ejército, recibe los datos que
se han comunicado á los unos y á los otros y
hace el papel de árbitro, declarando en el mo•
mento oportuno quiénes son los que deben re-

y de transportes, cuando ya en la costa los
marineros que formaba.o la. fuerza de desero
barco de los cruceros, habían construido balsas en las cuales fueron transportados los
hombres, doce mil en número, que habían de
jugar el papel de invasores.
Se pusieron en ,iráctica. cuantos medios la.
guerra moderna tiene; se desarrollaron exten·
sos planes estratégicos, y posterior mente, reunidos invasores y defensores, discutieron, en
unión del árbitro impar, las eose!lanzas que
de la.s operaciones podrían sacarse.

***

En F rancia es el automovilismo una industria. nacional, plenamente protegida y en pleno
progreso. Los modelos ct•mbian aílo por año
y han ido perfeccionándose con tal rapidez,
que coches de tres y cuatro estaciones dfl uso se
ven ya. viejos, raros, de formas anticua.das y
ridículas. Ha sucedido en materia. de automovilismo lo que en otra.s muchas: durante varios
lustros la industria solamente lanza a l mercado
modelos considera.dos más bien como un juguete
científico, sin importancia. práctica de ningún
género; en cierto momento alguien se atreve á
romper los viejos moldes; toma por sil cuenta
&lt;lanzar la. moda&gt;, y a l año siguiente, lo que se

* * los pueblos eminen•
La cosecha. marca, para
temeote agrícolas, el momento del año en el
que se verá. si los esfuerzos han sido fructuo•
sos; después de la labor de meses enteros, al
calor abrasador del sol, la uva. va tomando
color y azucaránoose. Cuando llega la época
de la. vendimia, los pueblos todos en los cuales
se hace el cultlvo de la vid, se encuentra n en
plena fiesta.
En el Valle de Oro, en Italia, se producen
los mejores vinos del reino y en las actuales
semanas se hace la vendimia.. Ataviados con
sus pintorescos trajes regional~s, los mozos
6 arridos llegan guotando las primicias de la
vid en el vino nut:lvo; los compradores que llegan de leja.nos pueblos á hacer sus contratos
con los productores, animan el mercado. Todo
se vuelve fiestas, cuando la. vendimia es bUficiente.
En el Va.lle de Oro son varias las semanas
de fiesta debidas á la vendimi a, y en esta. época. es en la. que se consuman los noviazgos,
porque la mayoría de las parejas espera.o «el
vino nuevo&gt; vara ir á la e_rmita cercana á q~e
el buen fraile una sus destinos. A la.~ fest1 v1daues de la cosecha del vino se unen las oup·
cía.les, y el valle entero se torna, de monótono
y triste, en alegre y bullicioso.
Y año por aí'!o se repiteo,desde tiemp~ inmemorial, las fiestas venctimiarias que a01man Y
alegran tos fecundos valles en los.cuales el sol
de halia fermenta y madura el jligo generoso
de la vid¡ 11ño por año los a.Idea.nos, coa la
alegría en los ojos. cruzan el valle y se reúnen
en fa.ráodolas animadas.

.'7ea Ud. á su Derecba.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á det.e1'JDinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean 8ll8 cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, alli está ; ·

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glor ieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á
Gi.nco afios, que los terrenos de.'

SUB

amigos, hace

se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demá.s y compre
SUB lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primer a de San Francisco, n úmero 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sr es. P revost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

L a Colorjia Cuaubtemoc~
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que

hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los m ás prominentes negociantes roexicanos acaba de oomprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el ~tilwell Place,
la semana pasada~ No pagó má.s de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á. valer estos lotee dentro de nueve afios, si siguen aumentando en cada &amp;ñ.o un diez por
ciento, como ha ido sucediendo duran+-..e los últimos nueve dos que
han pasado?

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L UNDO LUST~ílDO
Año XI.-Tomo II.-Número 17.

MEXICO, OCTUBRE 23 de 1904.

Dlractor: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Subscrlpcl6n mensual foránea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital.. $ 1.25

Gerenta: LUIS REYES SPINDOLA.

Secretario de Redacción: José Gdmez Urarte.

Registrado eomo artlculo de eegunda cl&amp;M en 8 de Noviembre de 1894.

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Enag'uas y refajos de seda, de_lana, de algodón .
Matinés, Robes de chambre, Blusas de lana y de
seda.
Trajecitos, Paletots, Vestiditos, Boinas, última
novedad.
....
Boas de pluma y de piel, etc., etc.

Signor~t, t,onnorat ·v fompañía.
Pío X y su Secretario de Estado en los Jardines del Vaticano.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 16, Octubre 16</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Fiesta en La Habana</name>
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        <name>Jesús S. Jiménez</name>
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        <name>Marina de Guerra Mexicana</name>
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        <name>Mientras llueve</name>
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        <name>Porfirio Díaz</name>
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        <name>Puente en Uruapan</name>
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                    <text>- JII Pu~rto d~ u~racruz
• GRANDES ALM~GENES •
E&gt;E-ROPA Y·.
DA-DES 1
r

L UNDO ,LUST~HDO
Año XI.-TomoJI.-Número IS.

NOVE

;E~UNDA MONTERlt.LA Y

CAPUCHINAS■

MEX(CQ

r

MEXICO, OCTUBBRE 9 de 1904.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDDLA.

Subscrlpcl6n mensual forinH ..... $ 1. 50
ldem
ldem en la Capital. . $ 1.25

Gerute: LUIS REYES SPINOOU.

Secretario de Redacción: José Gómez Urarle.

Registrado como articulo de segunda claae en S de Noviembre de 1894,

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~os MAS GRANDES yMEJOR SURTIDOS DE. LA REPÚBLICA
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DBoartamBnto 06 artí6nlos oara IOI6sla~
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Sin riviJI stiffitfo en bronces de todas,clases.
Blandpnes; ,CiJJ)deler:~s,.T.ro1:10~,.~~grarios~
Ciriales~RamiJle{~s~.. Caridelabrosl ltániparas,
. Citi4iles, Acetre·s·~lncensa.rios, et~~: ~te-.
. J / ·. .
· Ornamentos de tqdas clases y pieéiqs.
~
, ; ,~ Telas finas, medi~s finás y corrientes.~~:.:. ~
.(
· ... ~ibros?(le~i&gt;Ji~a d~.tQ_d~s. clases.
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Albas .dé pu"ñfo fiÓá~ y.entrefinas. --~¡

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para bordar. Borlas, Blondas, Pasamanerías.
Flecos, Galones, Cordones de plata y oro fino, en=
trefino y falso.
Completo surtido de artículos para uniformes del
E ercito y Armada.
Espiguillas y Galones para Insignias,
Botones de todos los números y para todas las ar=
mas.
Viseras, Carrilleras,Números pará cuellos y Kepíes,
Guantes, Hombreras, _etc., etc.

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de 15 kilos.

Signorttt Honnorat y €ompañía.
LA CORTESIA EN LA GUERRA.
U n dra ¡rón Ja ponés ofre'-'lendo l a lumbre á un prision e ro ruso.

•

( De foto¡rafia.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

LOS DRAMAS DEL AMOR
ECIDIDAMENTE en los seres de
nuestro tempera.mento y de nuestra. ra.za., el a.mor es una. verdadera. y en ocasiones a.la.rma.ote enfermedad. Pare. nuestro corazón
volcánico, pe.re. nuestro espíritu
ime.gloa.tivo y pe.re. nuestra. voluntad explosiva., el e.mor no es el sentimiento dulce, e.pacible y tierno
que a.socia. dos vol unte.des y une
pa.ra siempre dos destinos; sentimiento ardiente, sin duda.; pero que
ca.Idea. sin e.bra.sa.r y que, como el
fuego del boge.r, calienta, a.lumbre.,
chisporrotea. y fla,mea. regocija.do,
reconfortante y fecundo.
No; para. nosotros el a.mor es pa.•
sión ciega., ímpetu brutal, hornaza
que devora, volcán que a.rre.sa., in·
cendia., derriba y sepulta. y cuyas
violentas erupciones conmueven
he.sta el fondo todo el ser y desquician el organismo físico y moral.
DesUnado por la ne.tura.leza á. ser
germen de vide., de fuerza y de fe·
licidad, se transforma en nosotros
en muerte,en debilidad y en infortunio, y en vez de ca.nta.r melodiosos
idilios, lanza. los gemidos dolorosos
del drama cruel y los tremendos
rugidos de la. tragedia. sangrienta.
Ese amor que une y que confunde
la.s existencias, que hace á dos se·
res ma.rcba.r serenos y felices prestándose mutuo a.poyo y recíproco
consuelo, que da vigor a.l brazo pa·
ra. el traba.jo, energía. á. la. volun-

D

ta.d en la. lucha. por la. existenuia. y
serenidad al espíritu a.nte el infortunio, es, en las e.lma.s pasionales
como la.s nuestras, antagonismo de
deseos, lucha. dfl volunt11,des, anhelo enfermizo de emociones teatrales
y gra.ndiosa.s, más propias ael es·
canario que del bogar, más ca.racterístlca.s del poeta. trágico que del
obrero humilde, y más ca.paces de
hacer de la. vida. un infierno que de
convertirla. en un pa.raíso.
Las ello res del ma.l&gt;, del drama.
de amor, brotan con abunda.ocia.
acres de aroma., rojas de colorido,
conteniendo más acíbar que miel
en sus nectarios y más veneno que
savia. en sus cálices.
Dentro del a.mor a.sí sentido y
a.sí comprendido, ha.y una. forma.
posible de equilibrio que puede ba.cer duraderas y esta.bles las unio·
nes que crea. y la.s familias que funda. Pa.ra. rea.Jiza.r ese equilibrio,
basta. ta.o sólo que si el hombre
asume el papel de verdugo, la. mujer
se resigne á ser víctima, ó que si la.
mujer es una. harpía, el hombre no
deje de ser una. pe.loma..
Y ni aun así! Un drama reciente
y horripilante que hemos na.rrado
en nuestras ediciones cuotidianas,
prueba que suelen no bastar la. dulzura, la. resignacióo,la. abnegación
infinita. é ina.gotable de una. mujer
mártir pe.ra. evitar el desastre fin11,l,
la. bec11,tombe Shakespea.ria.na. y
que un ene.mora.do loco, enfermo
mortalmente del e.lma., excluido de
la. vide. norma.!, monstruo y no arquetipo, puede de.r muerte á la
compaf!.er11, de su vida., á la. esposa

_,, ,.¡¡4

amante y Jiel y dársela. él también
sobre el lecho mismo en que acaba
de nacer el fruto de su amor.
No puede darse na.da. más desola·
dor, más horrible y más repugnante
queese lecho fecundo y bendioo,consa.gra.do por la. maternidad como un
a.lta.r, y en el que un ángel inocente,irresponsabte é inconsciente aún
de su irremediable infortunio, se
revuelca y llora. en la sangre y entre los cadáveres de sus propios
padres.
Y todavía aquella. infortunada.
madre á. quien acaba de proponerse que muera y que ha. aceptado
plácidamente su cruel é injusto destino, tiene como última convulsión
de agonía y como postrera. manifestación de vida un abrazo ardiente y una. a.morosa. sonrisa. para. el
esposo asesino.
Si éste ha. de ser el a.mor; si el
fecundo creador de la. vida ha de
empuf!.ar la. cortante gua.daí'la y segar venturas y existencias, llenando
de luto y de sangre el hogar y de
desolación la. sociedad, hay que renegar del fuego que lo enciende en
el 11,lmá y preterir al ardor, al eu ·
tusla.smo, á la. fiebre ardiente que
lo enloquece y lo extra.vía,la. calma,
la. serenidaa y la fecundidad del
amor burgués, y á. los hervores de
nuestr11, sangre a.rdiente y envenenada., la. tranquila y tibia cir•
culación de savia. de otros temperamentos y otras ra.za.s, menos ios·
piradas y a.rtística.s, acaso, pero
rte seguro más sanas y mejor equilibra.das.
Y cuenta. que los estragos á

....

?J'ai.-iJtie1etif~

que está. llamado ese cdelirium tre•
mens&gt; que llamamos amor y que
entre macabras alucinaciones 008
conduce ta.n á menudo al crimen
tienen en la. virtud y en la resigr•a~
ción femenina. una. atenuación y un
correctivo. La. mujer, en efecto con
su sumisión, con su abnega~lón
con el sacrificio de su bienestar y á
veces también de su dignidad,á loa
arrebatos, á las exigencias, á. loa
caprichos del hombre, evite. á dla•
rio tremendas tragedias, precave
dramas crueles y sangrientos y doblando la. cerviz al yugo, suele'a.leja.r de su propio cuello la. cuchilla
que la. amenaza..
El origen de este mal, que es mal
socia.l por su amplitud, como ea
ma.l mora.) por su baja naturaleza
está., sin duda, en nuestro tempera~
mento pasional y ardiente, en el
carácter instantáneo y a.va.sallador
de nuestras emociones; pero también en la convicción, errónea y
atentatoria.. de que la mujer no ea
una. &lt;persona&gt; con todos los dere•
cho~,. las prerrogati va.s y la. respe•
tabihdad que la. ley y la. civiliza•
ción otorgan á. todo ser humano
sino tan sólo la &lt;cosa&gt;, la pres~
del hombre, y g ue sobre ella no ha.y
sevicia. g ue no pueda ejercerse ni
contra ella. atentado que no pu~da
cometerse.
Contra. la. pasión ciega y brutal
se puede poco; contra el error que
la estimula. y la. a.lienta se puede
mucho,y todo debemos, aunque tar•
de, esperarlo de los progresos de
le. cultura. y de la. educación naciona.les.
DR. M. FLORES.

..

·\
A ca.pita.! se ha. encontrado en plenas fies•
[
tas, durante los primeros días de la. sema.•
na. que e.ca.ha de fenecer; distinguidas persona.lida.des científicas nos he.n visitadv, y la
ciudad las ha. recibido merecida.mente con grandes a.ga.se.jos. Se tra.ta. de sabios en su mayo•
ría., que se ha.n dedica.do e.l estudio del planeta.
que nos sirve de mora.de., de geógrafos y de
geólogos que hace pocas serna.nas se reunieron
en Congreso en el recinto de la. Exposición de
St. Louis Missouri.
Con ellos vienen ence.ntadora.s da.mas, mu·
chas de ell&amp;s de la. raza la.tina. y sa.jona.s Ja.s
otras, damas que también se dedican á. los estudios áridos y á. la.s exploraciones, damas
que a.úna.n á la. gra.oia. femenina., el soberano
atractivo de la ciencia.
·
Es el gusto de las explora.clones geográficas
uno de los que mayor prestigio tienen pa.rá la.s
alm1~s fuertes, pa.ra las almas viriles, capaces
de sentir plena.mente el acre sabor del peligro
y de experimentar el vértigo inmenso que ca.usa. la. vecindad de la. muerte. Si los alpinista.s
perecen, ano por a.lio, empef!.&amp;.dos en arra.nca.r
á la.s nieves su eterno secreto helado; si los
viajeros que dejan el Círculo Polar á la. popa
de sus na.ves, sintiendo al ha.cerio que se extienden entre ellos y ,la. humanidad la.s sabe.nas incónmensúrables que guarda la esfinge
ble.nea; si los que se hunden en la zona. tórrida.
a.frica.na., como en un círculo infernal, en demanda. de un da.to pa.ra. la. ciencia.; si todos
ellos tienen un gran anheJo de saber que les
ca.lienta. el alma, todos ellos, en ce.mbio, experimentan al la.do de la. angustiosa. expectativa.
del temor, la grandiosa. fruición del éxito, la
sincera. explosión de placer que acompa.í'la.siem•
pre los trabajos cumplidos, en el orden físico
lo mismo que en el orden intelectua.l.
Na.da. va.le la. vida. si no se lleva en el fondo
del alma. un ensuelio, como se lleva. una. lámpara. cuando se marcha. en las tinieblas; nada
podría. da.rse a.l mundo, si no se tuviera. como
guía. lJ que los reyes magos lleva.be.o en su
a.ventura.da. peregrinación: una. estrella. nueva,
sobre el fondo a.za.roso de la noche.
Poco importa que los guijarros se multipli·
quen y la.s espinas se aglomeren sobre la. senda. hiriendo la. planta. Cuando se lleva la.
fre'nte muy a.Ita. y la. mira.da. fija. en la fa.nta.smagoría. maravillosa. del cielo; cuando se mira
á distancia., envuelta. en una. lluvia de polvo
de oro y en los ,1ela.jes del horizonte, la. figura.
dl vioa. del ideal, enea.roa.do con el fuego purísimo del astro rey, se puede a.travesar fácilmente la. ruta., por más que en ella abunden
los tropiezos. ¡Felices los que ponen su espíri•
tu muy lejos de la. tierra, aunque 11ea. en una.
estrella.! .•• ,

***

Como era. perfecta.mente natural, ?:uestro gobierno, en cuanto tuvo noticia. de que estaban
decididos á. visitarnos los ilustres huéspedes,
arregló una serie de festejoa, á -fin de hacerles
grata su permanencia. en nuestra capital. La.
presencia. de la.s da.mas ayudó en mucho la. obra
del Gobierno nacional, pues fué bien sencillo
encontrar excursiones, recepciones, jiras, muy
animadas desde luego que se contaba. con la.
participación de las damas.

*
**

Por bando na.ciona.l, en la más solemne de
las formas, se ha hecho público el decreto del
Congreso de la. Unfón que declara Presidente
de la República para. el próximo período al
Sr. Gral. D. Porfirio Díaz, y Vicepresidente
de la misma. a.l Sr. D. Ramón Corral.
El bando por el que se comunicó al pueblo
ta.o fausto acontecimiento, es digno de ser conmemorado; en parte porgue significa. que el
sellor General Díaz se ha. sometido, una. vez
más, á la. voluntad del país, que lo quiere ver
siempre a.l frente de sus destinos, y en pe.rte
porque, por vez primera., vemos realizado el
salvador principio de la. vicepresidencia.

***

Pe.rece que no han corrido buenos vientos á
la. empresa. de bailes que nos abandonó hace
algunas seme.na.s, para presentar su cuadro en
la.s provincias. Se anuncia. ya que ocupará el
teatro Orrin, en donde hará una. nueva. temporada., aprovechando los elementos de que dispone y la. topografía. especial del menciona.do
coliseo.
Si la. empresa que vuelve á visjta.rnos entendiera. sus intereses, debería dar espectáculos
baratos; no im¡.,orta. que fueran pequeiios, la.
mitad, por ejemplo, de los que antes nos había.
ofrecido en Arbeu; pero si el precio resulta. de•
masía.do ca.ro, los escasos habitantes ca.pe.ces
de pagar, exigirán con justicia. una varieJa.d
en el espectáculo, que será imposible ofrecer
para. los empresarios, por la misma. índole de
su compai!ía.
Si, por el contrario, se hacen funciones populares, será distinto en ca.da. una de ellas el
público; verá cien y doscientas veces cNel
Gla.pponne&gt; y aplaudirá. siempre. Tal es el secreto del éxito.

*
**

Una compa.nía. de ópera. nos visita desd0 la
semana. anterior: hasta. hoy ha. tropezado con
a.lgunas•dificulta.des, y se ha. visto la empresa.

obligada. á Interrumpir la. serie de representa•
clones que había. comenzado, para permitirá
los cantantes un poco de estudio.
. ~enera.lmente, 1as compaf!.ía.s líricas que nos
visitan se forman con demasía.da. violencia en
Europa, sin atender á los detalles, reuniendo
elementos heterogéneos, en ciudades diversas.
Cuando el agente del empresario &lt;tiene su cua•
dro&gt;, embarca á. todos en un ve.por y llegan á
México ca.osados, abrumados por una. larga
travesía., enfermos por la influencia. de la. a.l•
altura _á que se encuentra la capital, y sin re•
pertor10.
De casualidad, algunas ocasiones los a.rtls•
tas todos han representa.do en diferentes épo•
cas, e.o teatros distintos, de ciudades lejanas,
la.s mismas obras del repertorio clásico; con
alguna de ellas se llena. la primera funció n, y
al día. siguiente comienza. la. interminable serie
de ensayos en la. mafia.na, de ensayos en la. ta.r·
de Y representa.clones en la noche, capaces de
agotar al más vigoroso cantor.
Este error apareció claramente en la prime•
ra r~presentación de la. compai!ía. de Arbeu;co•
rreg1do en una. semana de descanso 1 la empresa
ha segui_do ofreciendo sus espectácu los con ma.•
yor variedad y con a.lgún acierto.
En el elenco figuran nombres presti giosos,
nombres que nuestro público ha. recibido con
aplausos inconscientes en anteriores tempora•
das; a.lg•mos de los cantantes parecen pertene~er á la. buena. escuela.. Ha.y que esperarse a.l·
gunos día.s, para poder juzgarlos. repuesto•
ya. de la. fatiga. y aclimata.dos a.l sutil a.ire de
nuestro valle.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Sr. D. Salvador Castelló y Carreras

· En 1~90• el seiior Ca.stelló fué nombra.do so~~ ª&lt;;:ivod dfl la. Colombófila. de Cata.Juña.· r

ma~U&gt; 0 ~ espués fué designado para. la. f¿rcursosn d e un proyecto Y reglamento de convas hast! r~ci~la.ód con educaciones progresiI metros, celebrándose bajo
di
su receló~ los primeros certámenes de pe.lo·
ma.s mens9:1era.s en España.. En 1892 tuvo á su
c~rgo la dirección del servicio de comunicaciones para. palomas en las grandes ma.niobra.s

P ROCEDENTE de Barcelona, llegó á México
be.ce pocos día.s, ~l S~. D. Salvador Castelló y Carreras, Com1sar10 Re"iO de Agric ¡
tura. en aquella provinº •
ucía. espa.iiola., y uno de
los hombres que on los
últimos ai!os, han presta.do á. la. Colombofilia.
y á la. Agricultura los
más va.liosos servicios.
El distinguido viaje·
ro, g ue está emparenta.do con la respetable
sei!ora Ca.stelló de Romero Rubio, acaba de
visita.r la Exnosición
de St. Louis Mlssouri,
y, con el carácter de
Envía.do Especl a.l del
Gobierno espaiiol, volverá.próximamente á. la.
vecina. República á fin
de recoger da.tos muy
Importantes acerca. del
comercio y de la Industria Avícola en el
Norte de América.. En
México, y durante el
poco tiempo que lleva.
de residir entre nosotros, el seffor Castelló
ha dado ya. tres conferencl a.s en la Escue1a. de Agricultura., sentando las be.ses sobre
la.s cuales deben establecerse laq explotaciones avícolas y criaderos de aves de corra.)
pa_ra. que resulten bene:
flciosos.
A estas conferencias
nota.bles por la. brillan:
tez ~e que ha sabido revestirlas el seiior Castelló, adunando á. la
elegancia. del estilo el
método ri¡:rnrosamente
científico, han concurrido numerosas familia.~ Y caballeros de los
meJores círculos socia.les.
Para. los días 7 y 8
del corriente, el señor
Ca.stelló tenía. dispuesta.a dos conferencias so•
bre utilización de Ja.s
pe.lomas mensa.jeras en
campaña., que debieron
efectuarse en el Colegio Militar.
SR, DON SALVADOR CASTELLÓ Y CARRERAS.

*

M h as son las publicaciones,
**
fra./c
espaiiola.s y
do /esa.s pa.rtlcularmente, que se han ocupaCast!ilis esfb~rzos desplegados pnr el sel'ior
Jombofil' en ~en de la Agricultura y de la Co1ª• as como de los cargos que aquel
esti
é me.ble caballero ha. servido en distintas
po_r comisión especial del Gobierno
~r · ·• ó b1~n como miembro de la.s más imhófi~a.ntes sociedades de Avicultores ó Colomos.

lºsª~lª

militares que dirigió en Monzón el General
Ma.rtínez Campos, y que presenció el Ministro
de la. Guerra Genera.lAzcárraga.. El seiior Ca.s·
telló obtuvo ~l. éxito más lisonjero recibiendo
por sus _servicios. la.s gra.cia.s g ue por real orden se sirvió enviarle S. M. la Reina.
Además, y después de publicar su Ji bro cColombofilia.,&gt; que fué premia.do con meda.lle. d
oro e~ la Ex~osición de Amberes, el Sr. Cas~
telló introduJo en España. la ensei!anza. de la.

Avicultura., conforme la. tenían establecida. ya
Fr~ncia é Inglaterra, creando una. Escuela. sostenida. por él y a.graciada. por S. M. la. Reina.
con el título de Real Escuela. de Avicultura.
En dicho establecimiento ha.o recibido ya ensef!.a.nza. gratuita. más de 200 alumnos. Al se•
flor Ca:stelló se debe también la. fundar}iÓn de
la. Soc~eda.d de Avicultores Espa.i!oles y la. celebración en Barcelona del primer Certamen
de Avicultura. y Colombofilia.
A los anteriores da.tos agrega.remos que
después de representar al Gobierno Espanoi
en el Congreso de Ornitología. de 1900, el seiior
Ca.stelló llevó á. cabo la. organización de un
gran Certamen que se efectuó en Madrid en
1902, y en el cua.l estuvieron representadas
Fra.n~ia, Bélgica, Alemania., Holanda., Italia.,
Suecia. y Noruega.. Por primera. vez en Euro•
pa. Y bajo su dirección, se efectuaron entonces
ci&gt;ncur_s?s de palomas mensajeras y experiencias m_1htares de telegrafía. alada..
Habiéndose negado á recibir recompensa. a.l•
g,una. por sus trabajos, S. M. el Rey Alfonso
XIII agra.ció a.l Sr. Ca.stelló con el honroso
ca.rgo de Comisario Regio de Agricultura. en
la. Provincia de Barcelona..
&lt;Finalmente-dice &lt;La Paloma. Mensajera&gt;
de ?l!-rcelona.,-en el corriente 11.iio y a.l tener
not1cui: de la. venida. de S. M. el Rey, propuso
á la. Directora. de la Colómbofila. de Ca.taluiia.
la. organización de un servicio y red completa.
d~ com_u~icaciones, por palomas mensa.jeras á
d1spos1c1ón de su Majestad, y a.ceptado el pro•
yecto, fué nombrado jefe del servicio y de la.
comisión de socios que durante veinte días lo
ha. prestado activa.mente, siguiendo a.J Rey en
sus excursi?nes por Cata.luna. y las Islas Ba.•
lea.res, ha.b1éndose trasmitido más de cien despachos y obteniendo el éxito extraor dinario
que públicamente se le ha reconocido.&gt;

*

El Sr. Ca.stelló trajo* *de Espaiia. pa.ra. rega.•
lar al seffor General Díaz y su distinguida. esposa., cuatro pares de palomas mensajeras
procedentes de los criaderos del Gobierno Se•
gún sabemos, el mismo Sr. Castelló trata de
establecer dos estaciones de pe.lomas correos:
una en la. casa número 8 de Cadena y otra en
Chapultepec.

00
JARDIN DOLIENTE
Tras la blanca muselina
de mi balcón, la arboleda.
dulcemente se adivina.
entre la te.rde de seda.
Jardín mustio, ¿por qué pierdes
tu a.mor tras un tenue tul?
¿dónde están tus hojas verdes?
¿dónde está tu cielo a.zul?
No ha.ble. nadie; y si la. fuente
llora., ¿quién la. va. á. escucha.r?
¿á qué quiero que me cuente
la. copla. que hace llorar?
. ... Tras la ble.nea. muselina.
de mi be.león, la arboleda.
dulcemente se a.divina.
entre la tarde de seda.
Y el cielo, gris y violeta.
Y el jardín entristecido
'
nv tienen para. el poeta.'
más que colores de olvido.
¡Ay 1¿cuánto cuesta una mano
que en estas tardes sin fin
haga. llorar a.l piano
un aria sobre el jardín?
:J1n 11. :Jl■hn.

***

Como si quisiera. ha.cernos un reproche por
nuestra. incurable incredulidad el &lt;cordonazo
de S. Francisco&gt; a.negó nuestr~s ca.Hes y no•
metió en agua. los primeros días del mes: fué
como una. continuación de un ensuei!o brumo•
so, polar, que se prolonga.en otro ensueiio, co•
mo una enfermedad agotante que se prolonga
en una. larga. convalecencia., como unsuei!o que
se prolonga en la muerte, tra.s de la cual no se
sabe si existe el cielo ó la nada ...... .. ... ••·

.................... ·········· ········· ·· ·····

EL ÚLTJMO BANDO NACIONAL.-DESFILE DE LA COMlTIVA POR S FRANCISCO.-LOS SRES. GOBERNADOR DEL DISTRITO y PRESIDENTE DEL
A YUNTA MIENTO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

_ _,til.~1{~U~
11/f}fl/61Jy('O/j/f}Ñf,f/J}IIIJ~tlfllllll/)

EL B.tN0O NACIO~AL -LA BRIGADA DESFH,ANDO POR LAS CALLES DEL FRENTE DE PALACIO Y DEL SEMINARIO.

[. SOLEMNE:BANDO NACIO~AL
TC;:'-L lunes último fué promulgado por Bando Nacional el decr~to de'
ll27 Congreso de la Unión, que declara Presidente de la Repúbhca pa·
re. el próximo sexenio, al señor General D. Porfirio Díaz, y Vicepresi·
dente, para. el mismo período, al Sr. D. Ramón Corra.!.
Desde antes de las nueve de la mañana empezaron á situarse frente
al Palacio Municipal las fuerzas que debían formar la Brigada mixta
designada para acompañar al sei'lor Gobernador del Distrito y demás
autoridades encargadas de la promulgación del decreto.
A las diez de la mañana salieron del Palacio de Gobierno en carruajes descubiertos, el mismo señor Gobernador, el Presidente del Ayuntamiento, los Concejales y el Secretario de la Corporación, deteniéndose
¡ ara fijar el primer ejemplar del decreto en la. esquina Poniente Norte
del Zócalo.
En ese momento toda. la. Brigada presentó armas, las músicas toca.ron el Himno Nacional y las campanas de los templos fueron echadas á
vuelo. En la Ciudadela se hizo una salva. de 21 cañonazos.
El segundo ejemplar fué fijado en la. esquina Sur del Palacio Nacio•
nal, siguiendo la. Comitiva. por las calles del Seminario y el Reloj, hasta. la. esquiua de Cordobanes, donde se fijó el tercero con1los mismos ho·
nores que en la Diputación.
De la ca.lle de Cordobanes, la Comitiva siguió ha.3ta~la;del Facto ,
dando vuelta luego por las de San Andrés y Santa Isabel,;para. seguir
porlas de Sa.r. Francisco y Plateros y volver al Palacio Municipal. En
este momento se hizo la tercera salva en la Ciudadela.
Todas las calles que recorrió la. Comitiva oficial, estaban literalmente llenas de espectadores.

Menor y del Nocturno 5 de Cho pin, que toca.ron a.l pía.no con una discreción y seguridad superiores á todo elogio.
La Sonata de Beethoven, encomendada á la señorita Lozano y VI•
vaneo, la Balada de Chopin , que ejecutó la señorita Muñoz y Marque',
y el vals estudio de Saint Saens, que tocó la señorita. Espinosa, fueron
juntamente aplaudidos por el público, que veía en los adelantos de que
las alumnas del señor Moctezuma daba.o pruebas tan claras, el fruto de
los afanes del mae~tro.
En resumen: la. niñ a Huerta posee un tempera.mento artístico que se
aviene á todos lois estilos; Josefina. Villa.nueva, es tan pronto tierna y
delica.d a. como apasiona.da. y vehemente, y Dolores Aceves, es poética y
soñadora. La. señorita Vásquez interpreta. 11,l ruisei'lor de Varsovia coa
deliciosa. ternura, y debe dedicarse exclusiva.mente -al estudio del genial
autor de los Nocturnos.
El concierto terminó con una pieza para cuatro pianos y cuarteto de
cuerda, en cuya ejecución tomaron parte las discípulas más aventajadu
del distin g uido profesor.
En otro lugar, y como un homenaje al mérito, publicamos los re,ratos de las niñas y de las señoritas que tanto contribuyeron al éxito del
concierto.
Muchas y muy entusiastas son las felicitaciones que el ~eñor l\Ioc'8~uma ha recibido por el buen éxito de sus afanes en pro del arte. El
triunfo es muy merecido, y &lt;El Mundo Ilustrado&gt; le tributa. su aplauso
muy sincero.

o

NOTA DE ARTE
ON el laudable propósito de estimular á sus discípulas, haciéndolas que adquieran la práctica de ejecutar en público, el distinguido profesor de piano D. Luis Moctezuma, organizó un concierto
que se efectuó el día 22 del pasado en el teatro Arbeu, ante un a.u•
ditorio tan selecto como numeroso.
El programa, muy bien escogido, comprendía la ejecución de algunas
de las más bellas obras de Beethoven, Mozart, Lavallée y Chopin; del
&lt;vals- estudió&gt; y del &lt;Vals- capricho&gt; de Saint Saens, de la &lt;Campanella&gt;
de Liszt, y de otras producciones de compositores tan notables como
Grieg, Bach y Scarlatti- Ta.usig.
La niña María de la Luz Huerta fué la primera que deleitó al publico, tocando al piano la hermosa. mazurka del maestro Elorduy que reproduce hoy EL MUNDO ILUSTRADO,y la sonatina en sol menor de .Beethoven, que interpretó , puede decirse, con hondo sentimiento. María
·Hermosillo y Dolores Aceves, dos niñas que son risueñas esperanzas
del arte, entusiasmaron después á la concurrencia, ejecutando con verdadero amor, la primera un rondó del célebre maestro alemán, y la segunda uno de los tiempos de concierto en re menor de Mozart. Josefina
Villa.nueva, otra artista en miniatura, tocó en seguida un estudio de
Calixto Lavallée y el vals 11 de Chopin, impresionando vi vamente al
púb\jco.
A las señoritas Acacia Villa.nueva, Raquel Ibáñez, Julia Vá.squez,
Virginia Lozano y Viva.neo, Her linda Espinosa, Matilde Muñoz y Marquet, Rebeca Purón y Ana María Sá.nchez, estuvo encomendada la parte
más difícil del programa. La seil.orita Purón, revelándose artista de talento, bordó de una manera irreprochable un delicado estudio de Henselt, y un vals de Saint-Saens; Y la. señorita Sánchez, con sus arranques de leona á. manera de Rubinstein, dijo la &lt;Campanella&gt; de Liszt
y el primer tiempo de concierto en da» menor de Grieg, arreglado
para quinteto doble por el maestro Tallo. Ambas logra.ron con su labor
exquisita conquistar verdaderas ovaciones.
Las señoritas V illa.nueva., Ibáñez y V ásquez estuvieron también muy
felices en la ejecución del &lt;Impromtu&gt; número 3, de la Ma.zurka en La

C

Sr. Profesor Luis Moctezuma.

�EL ?liUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

a.

N~ ~1K1~ j~N(
(

.
!lrupo ',le l¡eñorJta~ 1 ~• niñas que tom~ron parte ~n el concierto organ'.zad.o
p.or e 1 se ñor- Moctezuma,

IJ
~~

Grupo de Señoritas y de niñas que tomaron par te en el concierto organizado- por
.- el Señor Moctezuma.

- - ...-;

�EL :MUNDO ILUSTRADO

EL :MUNDO ILUSTRADO

NOVELA MEDIOEVAL
CAPITULO J.

EL SECRETO REVELADO.

E

RA de noche.
Reinaba el silencio en el viejo castillo feudal de Klugenstein.
El al'l.o de 1222 tocaba á su término.
En el torreón más elevado del castillo brillaba una luz con mortecinos fulgores.
Allí se celebraba secreto conciliábulo1 presidido l)Or el anciano seil.or de Klugens~m.
De UDproviso abandonó éste su meditabunda
actitud, y con emocionado acento exclamó:¡Hija mía!
Un apuesto doncel, armado de punta en blanco, que se hallaba ~róxi~o al alto sitial del
conde de Klugestem, dlJo: - Hablad, padre
mío.
-Ha. llegado el momento-continu ó e1 con_d e
-de revelar el misterio que envuelve tu existencia, misterio que tiene su origen en los hechos que hoy te he de exponer.
Mi hermano Ulrico es el gran duque de Brandemburgo. Nuesto padre decidió al morir que
si Ulrico carecía de sucesión directa masculina la corona debería pasar á mis sienes, supo~iendo que yo tuviera hijos varones. En
el caso de que Ulrico y yo dejáramos de tener descendencia masculina y la tuviéramos,
en cambio, femenina, los derechos á la corona
recaerían en la hija de Ulrico, si su . _hon~r se
conservaba sin tacha, ó en nuestra hi¡a, si sobre concedernos Dios algún vástago del sexo débil, no empañaba éste el honor de sus mayores.
.
.
Desde aquel momento dirigimos al cielo, DU
esposa y yo, fervientes plegarias pidiéndole un
bi¡o.
té .
.
t'
Nuestros ruegos fueron e~ riles: naciste u,
colmándonos de desilusión. La riqueza y el poder se escapaban de mis manos; el porvenir espléndido se trocaba en tristísim:a realida~, precisamente cuando yo veía P,róxrmo el triunf&lt;_&gt;.
Ulrico no había tenido b1JOS después de seis
años de matrimonio.
Entonces surgió en mi mente una idea sal va.dora.
Tú habías venido al mundo á media noche,
y sólo tenían noticia de tu nacimiento, el médico del castillo, la nodriza y seis criados. Aquella misma noche los hice ahorcar.
Cuando rompió el día, los siervos del condado estuvieron á punto de enloquecer de gozo,
al anunciar los heraldos que el poderoso Brandemburgo tenía ya un heredero varón.
El secreto ha permanecido cuidadosamente
guardado. Te crió tu misma tía materna, y
basta ahora nos hemos visto libres de temores.
.
Al cumplir tú diez anos, nació á Ulr1co una
bija. Este suceso nos causó mucha peni_i,. Confiábamos, sin embargo, en la escarlatma, en
los médicos y en otros enemigos naturales de
la infancia. ¡Vanas ilusiones! Tu prima creció
saludable y robustd,. ¡Maldiga.la el cielo!
Me tranquilizo, no obstante, pensando en que,
merced á mi astucia, voy á vencer los adversos
decretos del destino. Porque ¿no es cierto que
tengo &lt;un hijo&gt;, que este hijo se llama Conrado y que á él corresponde de pleno derecho el
ducado de Brandemburgo?
Pues bien, bija mía, quiero decir, hijo 'mio:
has cumplido tu vigésimo octavo año de edad.
La vejez deja ya sentir su peso sobre la noble
frente de mi hermano.
La carga del poder es ya muy superior á sus
fuerzas, y por eso me suplica que vayas á sus
Estados, para que los gobiernes en su nombre,

en tanto que llega el momento de tu ascensión
definitiva al trono.
Los servidores que han de acompañarte se encuentran ya dispuestos. Preciso es que partas
esta misma tarde.
Ahora, escúchame bien, y que cada una de
mis palabras se grabe hondamente en tu pensamiento.
.
Existe una ley tan antigua como Germama,
según la cual debe morir aquella mujer que se
siente en el viejo trono ducal de Br~ndemburgo sin haber sido coronada en debida forma
ante el pueblo.
.
Es pues necesario que, en tanto llega el mstan~ de tu' solemne coronación, te apartes del
trono á toda costa.
Afecta la humildad; pronuncia tus fallos desde el sitial del primer minis~ro, q'!-e, según l_as
pragmáticas, ocupa lugar mmediato al sobo.
Condúcete de esta suerte, basta que muera. el
venerable duque, mi hermano, y te salyarás
iluminando con los esplendores de tu remado
los últimos días de este tu anciano padre.
Aunque me parece poco probable que sea descubierto tu verdadero sexo en la corte de Brandemburgo, será p~udente q~e adoptes las pr~cauciones necesarias al ob¡eto. ¡Todo es posible en esta traidora existencia terrestre!
-¡Oh padre mío!- exclamó el_ jove~ Conrado.-¿No estimas ya crueldad inaudita l_:aber
convertido mi vida en un constante eogano, y
ahora maquinas y decides la usurpación de_ derechos que por entero corresponden á un m~fensi vo deudo? ¡Sed bondadoso, señor. Y ev1tadme una traición que repugna á la nobleza de
mis sentimientos!
- ¡Ah, mísero de mí! He ahí la recompensa
que obtengo por l:i. envidiabl~ suerte 9.ue te
preparo. ¡Por los huesos de mi padre que no
he de hacer ningún caso de tus llo_riqueos s~ntimentales ! Has de marchar hoy mismo ¡ó vive
Dios que he de hacer un escarmiento!
Tal fué la plática sostenida en el torreón ID:ás
elevado del viejo castillo feudal de Klugenstem,
cierta obscura noche del año de 1222.
Basle saber que los ruegos y las lágrimas
del amado doncel, antes hubieran ablandado
los berroqueños cimientos de la mansión señorial, que la voluntad del ambicioso conde; sus
férreas decisiones ni se torcían ni se enmendaban jamás.
La desventurada joven vió, pues, cerrarse
tras de sí las puertas de la esperanza.
Al amanecer de aquel día, cabalgaba hacia
Brandemburgo, llevando en su compañía lucida escolta de hombres de armas.
Apenas se habfa perdido de vista en el horizonte la gallarda silueta deo Conrado, el conde
de Klugenstein, que presenciaba la marcha desde la torre del homenaje, dijo volviéndose en
dirección de su esposa:
- ¡Por las barbas de Gambrindo, que el asunto va á pedir de boca! No ignoras que hace
tres meses envié á la corte de Brandemburgo
al hábil y hermoso conde de Detzin, encargándole la diabólica misión de hacerse amar de
mi sobrina Constanza. En el caso de que fracasen sus planes, no ganaremos gran cosa; pero si sale vencedor en su empresa, no habrá
quien impida á nuestra bija ser duquesa de
Brandemburgo.
.
¡ Asaltan mi corazón crueles temores!-rephcó la condesa.-Sin embargo, quizá nos proteja la fortuna.
-¡Callaos, señora! Dad tiempo al tiempo y
no desconfiéis de nuestra estI\ella. Ahora, recojámonos y soñemos con Brandemburgo y sus
grandezas.

CAPITULO II
FIESTAS Y LÁGRIMAS

Habían transcurrido seis días desde que se
desarrollaron los acontecimientos narrados en
el capítulo anterior.
La hermosa capital del ducado de Brandemburgo ardía en fiesta.
.
Por doquiera resonaban las aclamaciones
entusiastas de los leales brandemburgueses.
Vitoreábase á Conrado, el joven heredero de
la corona, que acababa de tomar las riendas
del Estado.
.
La Corte había acogido con inusitadas manüestaciones de júbilo la llegada de Conrado.
La gentil y gallarda apostura del heredero
del trono sus afables maneras, su llano trato,
no despr¿visto de señol'ial dignidl!-d, lo~raron,
en efecto, conquistar desde el primer instante
todas las voluntades.
Anunciábase un porvenir risueño.
Los temores y preocupaciones del duque se
desvanecían ante la presencia de Conrado, cual
se disipan y alejan ante los primeros rayos de
sol matutino las brumas de la noche.
Entre tanto, allá, en una cámar~ apartada.
del palacio ducal, ocultábase un terrible drama.
Constanza, la única hija del Soberano, derra-

maba un torrente de lágrimas. sentada junto al
alféizar de una ventana.
Estaba sola y decía en alta voz, dejando
traslucir graves preocuraciones de su espíritu:
- Ha venido el crue Detzin, ha venido, y
heme aquí sin ducado, sin poder y sin honor.
¡Y yo le amaba; le amaba, aunque sabía que
al amarle desobedecía los mandatos de mi padre!
Pero hoy le odio, le aborrezco, le desprecio
tanto como antes le quise. Estoy loca. ¡Dios
mío! ¡Me he perdido para siempre! ¡No hay esperanza de redención!
CAPITULO III

do para Conrado una buena fortuna; pero el
de su prima estaba lleno de peligros.
Lo peor del caso era que el duque, lejos de
desaprobar las inclinaciones de Constanza, les
daba estímulo, soffando ya con un matrimonio
por él juzgado ventajoso :í. toda,; luces.
Advertía el duque con extremo gozo, que poco á poco iban desapareciendo de los ojos de
Constanza ciertas sombras de tristeza, que poco antes de la llegada de Conrado había creído
notar.
La bella princesa estaba ciertamente desconocida. Su mirada resplandecía con brillo
singular; su voz era más dulce, más acariciadora; sus actitudes y movimientos más lánguidos .... El amor, sin duda, tiranizaba el alma
de Constanza.
Conrado advertía aterrorizado los progresos
que el dulce sentimiento iba realizando en el
corazón de su prima. Maldecía mil veces el instante en que, cediendo á ocultos impulsos, había buscado el trato íntimo de una persona de
su sexo con quien compartir las primeras impresiones á su llegada á Brandemburgo.
Luego observó que aquel momento de debilidad instintiva, le había planteado el más terrible de los conflictos. ; Constanza enamorada
de él! Y enamorada hasta el punto de llegar á
perseguirle con verdadero encarnizamiento.
Era preciso poner remedio, estableciendo valladares infranqueables entre la apasionada
princesa y el fin¡rido doncel. Para ello ocurriósele afectar creciente desvío hacia Constanza.
En su desconocimiento del alma humana, ignoraba, el misero, que los desprecios, lejos de
entibiar los ardores de la princesa, habian de
ser nuevo combustible arrojado á la hoguera.
Desde el :{&gt;Unto y hora en que adoptó la equi vocada táctica., la persecución de Constanza llegó
á ser an¡rustiosa para el objeto de sus ansias.
Esta situación no podía prolongarse. El enamoramiento de la princesa era la. comidilla de
los palaciegos. El duque empezaba á mostrar
intensa preocupación. El miedo y el desaliento
habían hecho presa en Conrado, convirtiéndole en una sombra. ¡Tan mustio y flaco se hallaba al llegar á este punto los acontecimientos!
Cierto día en que pensativo y con vacilante paso abandonaba su cámara, encontróse con la
princesa. en una galería del palacio.
-"¿Por qué huyes de mí, ingrato?-interrogó Constanza, cogiendo entre las suyas am-&gt;rosamente, la mano del doncel. -¿Qué be hecho yo para merecer cruel desvío y para atraer
tu antipatía\l ¿Crees que he olvidado que á tu
llegada á palacio fui yo quien mereció los honores de .tu amistad'? Ten piedad de mí, Conrado; no te complazcas en torturar este corazón
que palpita sólo por tí. No puedo callar por
más tiempo del que he callado; el silencio me
mataría. Te amo, te amo con locura. Despréciame, si quieres; pero sabe que preferiría los
tormentos más crueles á renunciar á tu amor."
Al ver Constanza que el príncipe continuaba
mudo, palideció un instante; luego se colorearon de improviso sus mejillas, brilló en sus
ojos un relámpago de salvaje alegría, y rodeando con sus ebúrneos brazos el cuello de
Conrado, exclamó:
"¡Ah! Por fin accedes á mis súplicas. Tú co-·
rrespondes á mi amor. Dilo, dilo una y otra
vez. No temas pronunciar las divinas palabras.
Eres libre, yo te idolatro, y nada ni nadie en
el mundo se opondrá á nuestra felicidad."
Conrado exhaló un gemido.
Extrema palidez cubrió sus mejillas. Agitáronse sus miembros con estremecimiento mor!al,. y haciendo un último esfuerzo, rechazó los
1ns1nuantes abrazos de Constanza, diciéndole:
-"Huye ¡desdichada! de mi presencia: ¡lo
que de mi exi~es es imposible! No puedo, no
puedo amarte.' -Y sollozando como un niño
~partóse el príncipe de la hermosa sirena, de:
¡ándola, al parecer, sumida en honda desesperación.
Pasados unos momentos, dirigió Constanza
una mirada de odio hacia la cámara donde había penetrado el desdeñoso príncipe, y, extendiendo la mano, pronunció con voz entrecortada por la cólera la siguiente amenaza:
-Has pisoteado mi dignidad de mujer; has
rechazado como á un perro á la hija del gran
duque de Brandemburgo. Pues bien; ¡juro por
lo más sagrado, que be de vengarme de un modo horrible!

SE ENREDA LA INTRIGA
~~

~~

··-

---·

..._

Otros seis meses han pasado, durante los
cuales la popularidad del joven Regente de
Brandemburgo no ha hecho sino crecer hasta.
un extremo jamás previsto por el conde de Klugenstein.
Los brandemburgueses elogiaban, sin reservas, el sºano juicio, la sabia elocuencia que
presidía todos los actos de Conrado: su modestia igualaba á su firmeza; su espíritu de justicia á su bondad de sentimientos.
- He ahí- decían los ancianos- un príncipe
ejemplar, que hará felices á sus vasallos.
Parecería natural que un príncipe á quien
tanto se amaba, fuera de todo punto dichoso.
).ias ¡cosa extraña! Conrado no podía ser ya.
feliz.
Con verdadero espanto advertía que su prima
Constanza le cobraba afición, demostrándoselo
de-modo .que.no dejaba lugar á dudas.
El amor del resto de los mortales hubiera si-

CAPITULO IV.
TREMENDA REVELACIÓN.

. Pasó el tiempo. La tristeza imprimió ostensibles buel)as sobre las en un tiempo maravillosa~ fa&lt;?Ciones de Constanza. Ni por casualida~ volvióse á ver juntos á los inseparables
Prllllos. El duque perdió por completo las esperanzas de un regio enlace que uniese las ramas de Brandemburgo y de Klugenstein.
Por el contrario, Conrado, libre de los amores de Constanza, empezó á recobrar las fuerzas Y los colores: la alegría reanimó de nuevo
el semblante del futuro heredero de la corona.
Exento ya ~e preocupaciones, continuó gobern_a.ndo el remo con prudencia y sabiduría crecientes.

Un rumor extraño se deslizó en el Palacio
cierto día. Creció el rumor, propagándose á la
ciudad primero, y á todo el ducado después.
Por todas partes se decía que la princesa Constanza acababa de dar á luz un hijo.
Cuando llegó la noticia á oídos del señor
Klugenstein, quitóse éste el casco, y agitándolo por tres veces en alto, gritó:
- "¡Viva el duque Conrado!" Su corona se
halla segura de ahora en adelante. El pícaro
Detzin ha cumplido mi orden con exactitud.
¡Bien merece espléndida y señalada recompensa!
Incontinenti, hizo publicar por sus heraldos
la fausta nueva. Durante dos días, los fieles
súbditos del condado disfrutaron de brillantes
fiestas, pagadas por el generoso señor de Klugenstein.
CAPITULO V

ESPANTOSA CATÁSTROFE

El proceso seguía su curso. Los altos y poderosos feudatarios del duque de Brandemburgo, encontrábanse reunidos en la sala de justicia del palacio ducal. No había un solo puesto desocupado en torno del vasto é imponente
recinto: tanta era la afluencia de curiosos. Conrado, vistiendo purpúreo manto, ocupaba la silla presidencial y dirigía la marcha del juicio.
El viejo duque le había ordenado que el proceso de su bija Constanza se siguiera con todo
rigor.
·.rransida el alma por la pena, renunció el
burlado padre á juzgar el crimen de su hija, y,
luego de encargar á Conrado que hiciera estricta justicia, se dirigió al lecho, comprendiendo que sus días estaban contados. Inútilmente había suplicado el joven príncipe que se
le evitase el dolor de sentenciar á su prima. El
du;;¡ue mostróse inexorable. En aquella numerosa asamblea no había, pues, corazón más
acongojado que el de nuestro héroe.
En cambio, rebosaba de gozo el del conde de
Klugenstein, quien, sin ser visto de su bija,
permanecía oculto en el grupo de nobles, presenciando el imponente acto.
Los heraldos acababan de proclamar en alta
voz el delito de la princesa Cons~anza, anunciando á continuación que iba á dar comienzo
el juicio.
'l'erminaron los demás preliminares; venerable ministro de la justicia. pronunció las sacramentales palabras: "Acusada, levantaos."
La infeliz princesa obedeció con lento ademán.
El presidente continuó entonces:
-''Muy noble señora: hase probado ante los
grandes jueces del Reino, que Vuestra Gracia
ha tenido un hijo fuera de los sagrados lazos
del matrimonio. Nuestras leyes determinan una
pena bien terrible para ese grave crimen, la
pena de muerte. Sólo os resta un recurso para
salvaros; de él podéis hacer uso en la forma
que Su Gracia, el duque reinante, va á poner
en vuestro conocimiento. Prestad, pues, atención.
Conrado, llena el alma de mortales angustias, extendió el cetro y se dispuso á hablar.
Su pobre corazón femenino latía con violencia,
la compasión que inspiraba aquella triste víctima del amor, bacía afluir á sus ojos las lá-

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
El Sr. Lic. Norma obtuvo su título ~e 9:bogado en 1882· siendo nombrado al año s1gmente primero 'secretario y luego Juez del Juz¡do 39 Menor; más tarde desempeñ? los cargos de Juez de lo Civil, y de Secret~rio delJuzg ado 29 de Distrito de esta capital. De allí
iasó á ser Oficial Mayor de la Segund_a Sala.
de la Suprema Corte; y después_ fué Ofic~al Mavor de la Primera Sala del mismo Tribuna!.
En 1902 se hizo cargo del Juzgado 39 de lo Civil, donde ha permanecido hasta la fecha.

CAMBIOS EN EL PODER JUDICIAL
Nuevo Procurador de Justicia del Distrito

r

OR acuerdo del señor Presidente de la Re•
pública, acabad~ st:r nombrado Procu1'.a•
dor de Justicia del Distrito Federal, el Sr. Lic.
D. Luis López Masse, en substitución del Sr.
Lic. D. Emilio Alvarez, que pasa co1;1 el carácter de Magistrado al Tribunal Superior de Jus•
ticia.
El Sr. Lic. López Masse se rec1'b'ó
1 de a bo ·
gado en noviembre de 1885, pasando d~sd~ l_ue•
go á prestar sus servicios en el ram? 1ud1cial,
primero como Juez de Letras de Juch1tán Y m_ás
tarde con el mismo carácter,á uno dfl los distritos' del Estado de MorPlos. Enlel de Vera&lt;'r,uz
desempeñó después el puesto de Pron:iot&lt;?r F1s•
cal y P-n Tehuantepec el de Ju_ez de D1str1to.
En 1897 vino á México, haciéndose carg_o sucesi vq,mente del Juzgado segundo correc~1onal
y del 59 de lo criminal, donde tuv&lt;? ocasión de
demostrar sus conocimientos juríd~cos, llevan·
do á jurado varios procesos laboriosos .Y coro·
plic.ados. Esto le valió el ser promovido al
puesto de Magistrado de la segunda Sala del
Tribunal Superior.
.
El nuevo Procurador es uno de los sery1~0res del Poder Judicial que más se han d1stJD·
guido por su rectitud y probidad.

*

**
A la vez que el Sr. Alvarez, ingresan t~mbién como magistrados al Tribunal Superior,
los señores Lics. Arcadio Norma, Esteban Ma•

** *

El Sr. Lic. Maqueo Castellanos es originario de Oa.xaca, en d_on_de hizo su carrera de abogado con gran lucimiento.
Siendo estudiante, desempeñó la clase de gec!"
grafía en el Instituto de ese EstRdo. / al rec.1birse se hizo cargo del Juzgado del·1 Instancia
de Oaxaca.
. •
N
Posteriormente fué Juez de D1stnto en O·
/!"a.les y en Puebla. El año pasad_o fué electo
JuPz 4-Q de lo Civil, ca.rgo que de¡ó para pasar
al Tribunal Superior.

** *

SR. LIC- DON LUIS LÓPEZ MASSE.

ueo Castellanos y José Loza~o. Viva.neo,
quienes por sus importantes servicios prestados en el ramo de Justicia, s~ h13:n hecho acreedores á aquella honrosa d1st1oc1ón.

El Sr. Lic. Lozano y Vivanco recibió su tí•
tulo en 1881 y en ese m~smo a_ño fll:é nombrado
Juez de Ensenada, Ba¡a Cahfoi:m13:.
Después ha d%flmpeñado ~o.s s1gu1entes puestos: Asesor en la 6~ Zona _M 1htar; Juez de Distrito en el Estado ce Mli~1c~; A•esor en 111. Comandancia Militar del D1str1to Fed~r!l'l; SPcre·
tario de la Suprema Corte de Justicia. Y Juez
59 de lo Civil.
.
.
Como complemento á esta JDformRc1ón pu•
blicamos en este número el r etrato del Procurador, Sr. López Masse, así como los de los
nuevos magistrados.

POLITICA GENERAL
l. U ANDO en lii. arena. política de la InglateU rra parlamentaria todos se disponen á la

porfiada lucha. que ha iniciado el antiguo Ministro de las Colon:as, el célebre Chamberlain,
los un0s para sostener el libre cambio con las
tradiciones de Cobden, y los otros, en una supuesta regresión,pretenden volverá las gasta•
das fórmulas del proteccionismo, so pretexto
de estab lecer Jigas econóip.icas con las ext1:msas, múltiples y dilatadas colonias -del gran
Imperio Británico, desaparece entre los más
con~picuos luchadores el &lt;leader&gt; liberal Sir
William Vernon Harcourt, dejando un vacío
difícil de llenar en Jas filas de los combatien•
tes. Político eminente, caldeado en más de trein•
.ta años de lucha pa.rlamentaria,fué SirW illiam
una de esas figuras que al envolverse en las
sombras misteriosas de la muerte,no dejan ni
odios ni rencores, y su desaparición eter na es
llorada por los propios y sentida por los extraños. Educa.do y crecido en medio de aquella.
generación robusta y sana queformaron Glads•
tone y Disraeli, fué Harc.o urt un Bayardo de
la tribuna parlamentaria, caballero perfecto
que nunca hirió á traición al adversario, y
cuando supo vencer, siempre fué esgrimiendo
las armas de la razón ó escudado con la armadura. de la justicia. Amigos y enemigos, adversarios en la lucha, lo mismo que los que
comulgaban en sus propios ideales, todos han
rendido el homenaje debido á los méritos indiscutibles del gran orador y distinguido lib:&gt;ral
ini;rlés.
Y mientras falta pitra siempre en los bancos
de la oposición S ir Vernon Harcourt, quE&gt;,con
Campbell Bannerman en primera fila y Lord
Rosebery en segundo tÉ;rmino, constituían el
baluarte principal contra el programa de los
unionistas, al iniciarse la. campaña para la
próxima renovación del Parlamento, el Jefe
del Gabinete br itánico, el heredero de :3alisbury, el continuador de la política fi rme que ha
mantenido el poder en manos de los viejos
ctories&gt;, en un reciente discurso abandona
decidido los medios términos y, rompe de frente con las propuestas reformas económicas de
Chamberlain, se declara abiertamente partidar io de la tradición librecambista, que ha con•
tribuído :i.l engrandecimiento del Imperio, y
consuma por modo definitivo la anunciada excisión entre los unionistas, haciendo que se
constituya y consolide el grupo que preside y
dirige el que fomentó las depredaciones del
Doctor Jamesson en el Transvaal, el que preparó la guerra contra las Repúblicas Suda.frica.nas, el que enriqueció al Imperio con los territorios de los boeros, el que hizo avanzar

hacia el Norte la &lt;cruz británica&gt; del continente negro, el ex-Ministro Cbamberlain, que
pronto habrá de contestar á Balfour en rudo
batallar, buscando en los comicios apoyo á
sus reformas económicas.
Entre tanto, al ver ese rompimiento, que tiene más importancia real de la que es de presumirse, el partido nacionalista irlandés se pre•
para, al decir de su jefe John Redmond, á recoger el fruto de sus prolongadas fatigas y el
abelado ideal de todos sus esfuerzos en la
cHnome RulP&gt;, que ya. considera cercana para
la oprimida E río , pues cree que su grupo parlamentario es bastante fuerte para hacer inclinar con su peso, ya acercándose, ya oponiéndose á los ministeriales, las decisiones de
la Cámara de los Comunes.
Apenas estamos en el prólogo del drama que
ha dP. representarse bajo las hermosas cúpulas
de Westminster. Esperemos.

***
¡La independencia de Filipinas! ¡Qué bien
suenan estas palabras en los que siempre hemos creído que la tragedia iniciada el 19 de
Mayo de 1898, a.l resplandor de los cañones de
Dewey que at¡onaron en Ca vite, tendría este
hermoso desenlace, presenciando con asombro
los contemporáneos cómo incubaba una nueva
república bajo las potentes alas del águila
americana!
¡La independencia de Filipinas! ¡Con cuánta
alegría la vP.mos anunciada los que creímos que
la obra de Estados Unidos era obra de educaci6n y nunca de conquista!
En un banquete ofrecido en Manila por el
partido federal á los delegados indígenas que
vinieron al territorio de la Unión en viajfl de
estudio, en un banqujlte presidido por el Gobernador Civil del Archipiélago, se habla con
libertad de independencia, se exponen las an•
sias y los temores de los patriotas, se abren
los corazones á la esperanza, y el representante clfll poder, el que lleva la voz del gobierno
de Washington, el que se expre~a en nombre
del imperialismo, el que en las Islas tiene la.
invPstidura de su alto encargo por voluntad
da! jefe de la nación, que representa también
un partido que no quiso dar en su plataforma
promesa semE'jante á la que ofrece su contrario el grupo democrático, ese estadista distinguido y republicano sincero, con las tr,.,diciones de los inmortales fundadores de la Unión,
habla. á todos de esperanzas próximas, los conforta con buenas razones, y tratando de la
misión de los Estados Unidcs, á la que llama
un accidente &lt;le la victoria, quiere que los filipinos vuulvan á la realidad de los cosas, para
que traba.jE'n de consuno con sus tutores de
hoy día, á fin de alcanzar más pronto la soña-

da completa libertad. Y recorre en breve frase las etapas ya vencidas, presentando como
prenda de mañana los adelantos obtenidos en
los pocos años de administración americana.
Así se educan los pueblos para sus altos destinos; así se forman naciones dispuestas y pre•
paradas al gobierno propio.

***
Ni l Rs resolucioo·es tomadas por el congreso
de la U nión Parlamentari a Internacional, celebrado en St. Louis Missouri; ni las resol u·
ciones aeordadas por el décimo tercer Congreso de la Paz reunido en Bostoo; ni los consejos é indicaciones que secretamente se presen·
tan á los beligerantes por s:.is aliados y amigos, son bastantes á detener por un punto la
guerra encarnizada y cruel oue se desarrolla
hace oobo meses en el lE'jano Oriente. La convocación de un asegunda conferencia de La Haya que,á solicitud de la asamblPa de St. Louis,
había prometido expedir en breve plazo el Pre·
sidente Roosevelt, se ha apl11zado indefinidamente, por razones obvias. Encaminada principalmente á intervenir de una manera amis•
tosa en la porfiada contienda armada, no puede tener resultados eficaces, porque ninguno de
los dos combatientes e~tá dispuesto por ahora
á suspender la lucha: Rusia, por ver perdido
el prestigio de sus armas,que precisa recobrar;
Japón, porque á pesar de sus repetidos triun·
fos, no ha logrado en realidad dar u n golpe
decisivo, y ve todavía con asomhro que resiste Puerto Arturo y que Kuropatkine con elementos de combate formidables disputa palmo
á palmo el terreno que ocupa, á las armas
triu nfantes del Mikado.
Se habla de mediaciones más directas, se
insinúa la intervenció n del Papa-cosa extraña entre naciones,la una griega ortodoxa y la
otra absolutamente fuera de la comunión cris•
tia.na-y se indican las labores infructuosas
del EmpArador de Alemania, amigo de Rusia,
y de la. República l!'rancesa, su aliada leal, y
nada se consigue, nada se adelanta.
Nos parece, dadas las circunstancias de la
campaña,queentraren ne~ociaciones de paz significa para el Imperio Moscovita retirarse de
la lucha en condiciones poco airosas, abandonar quizá sus pretensiones para siempre y dejar menguado por modo definitivo su prestil!'io
en Extremo Oriente. Para Japón la situación
no es trabajosa; ¿pero sería de aceptarse una
paz impuesta.,que acaso podría arrebatarle todos los frutos que espera de su victoria?
6 de Octubre de 1904.

SRES. LICS. D. JOSÉ LOZANO Y VIV ANCO, D. ESTEBAN MAQUEO CASTELLANOS Y D, ARCADIO NORMA.

BLANCURAS HEROICAS
e
e)

OY nívea y ligera como plumón de garza,
dijo la espuma del océano; pero me en•
gendran choques, me sacuden huracan_es Y sur;
jo de las terribles convulsiones del ~b1sm&lt;:&gt;, Mi
fráo-il vestidura se endereza del crispamiento
del°oleaje que g-~ita. al azotar las rocas de !os
cantiles. Me nutro con el vapor ennei;rrec1do
que arrojan la'I fauces de la tormenta. El al~a
tenue que en mí descubres, con.oce el gran mis•
terio de los abismos y la furia de los mons•
truos que amedrentan al espíritu del h_o~bre.
A trechos surjo del pavoroso. sacud1mi_el:\to
de los naufr,i,gios, y llevo en m1 ser .remJDlS·
cencias de aflicciones, ecos qe horrorosas 9:gonías y vapores de llanto vll!'tido ante el pa1sa·
je dantesco de los vórtices sombr~os ..
1Canta, poeta, mis extrañas delicadezas 1.
Soy nítida y esbelta, y me levanto _al c1~~0
como la ilusión en el alba de las nupcias, d!¡o
la cumbre nevada de la montaña; pero. me en·
geodra formidable sacudimiento plutóm~o, _soy
hija de los espasmos del abismo enro¡ecido.
Mi esbeltez tiene su origen en los mares de
lumbre que abrasan las entrañas del plan~ta,
y desde antes de ceñir mi toca de pei:egr1~a
blancura han caldeado mi fnente remohno_s e
vapores tenebrosos, y me han azotado las iras
de rugientes aquilones.
.
¡Oh poeta! Se embelesan tus pupilas ante~1
yelmo de mis hielos inhollados; te mecen adpi•.
raciones de gloria.; te acarician sueños ra. io·

sos cuando contemplas mis ní~~das turgen~ias,
y acaso no piensas que soy b1¡a de a~gust1osa
cadena de dolores. ¡Canta, poeta, mis soberbias gallardías!
.
Soy nívea como el enea.Je d~ la esp?_ma Y enhiesta como la nieve de las cu:~as, d1¡0 la me·
lena encanecida. Fuí selva v1~orc-'la, Y ?ºY
muestro en mi blancura la subhm~ ~J.nguidP.z
que denuncia pasadoR estremec1m1entos de
energía. Entre la escarch~ de mi follaje, flotan
siluetas de visiones heroicas y fantasmas de
recuerdos que me iluminan con la lm; de los
fuegos fatuos que danzan sobre las tumbas.
Siempre ostento en mi blancura el rastro de la
vida intensa. Broto sobre las tes~as humanas
por el flujo de las · grand_es emociones. que sacuden al hombre en su tr1pletrayector1a de ser
pensante, afectivo y sen~ua.L .
En la cabeza del.libertJDo, sur10 tras del bar•
tazgo de los placeres, y en mis hilos ~e revuelven el zumo de los besos de Afrodita, el vapor
de las tabernas. el eco de las c1tnciones callejeras, la horrible muec!I' de diabólic:i,s. ~esadiJl as y el sopor inaefin1ble de las v1g1has tumultuosas. ¡Oh poeta. levanta la copa de Fa•
lerno y canta á los delirios de mis noches pa·
sionales!
_
Soy la melena ~ana que brota. del &lt;';11alestroon~ de las miserias humanas. Da brillo á
mi blancura el zumbido de la calumnia que
clava su diente sobre las honras; me enderezo
ante la llama. bermeja de los odios que triturán nombres; ante_ el viento glacial de la in·
gratitud y del olvido; ante todo lo negro que
la bestia humana arroja desde los páramos de
la envidia 6 en las luchas por el mendrugo.
En mi blancura h&amp;Y resabios de dolores com-

primidos; reminiscencias deinqnietudes supremas 'y humedad de Jlnnto vertido en el !Diste•
rio de las sombras. ¡Oh poeta, pulsa la hrB- de
Ossian y canta al apocalipsis de mis noches
desventuradas!
Soy blanca como el encaje de_ la espum~;
blanca como el turbante que oprnne al gr9:n1to de las cumbres dijo la melP.na enc,inecida.
sobre la frftnte p~nsaclora. Surjo en e_l proceso de las altas abstracciones del esp[r1tu; Yen
la misteriosa combust,i ón cle las celd1Jlas cere· ,
brales mP. levanto sobre l as testascomo lace•
niza a~rojad a ·sobre los montfls por el soplo
eruptivo de los _volcanP.R. En mis_ alburas es•
plP.nden rastros de vigilias ilurnmadas por el.
sol eterno de la verdad. Soy bija de _labre¡ •
ga silenciosa mantenida por el espíritu. cle
homhre contra el espíritu de lo dftsconoc1do.
Mi blancura es el polvo que el espíritu _lev~nta al ascPnder por las montañas de la C1enc1a.
Mi espíritu está formado con :rnmo de dolores
y alegrías· con toques de miríficos ensueños.Y
nublos de' terribles desencantos. Sobre mi18
frondas marchitas reverbflra un ra~tro de E!
chispa engendradora de todos los triunfos.
el campo dfl mis hielos p!l.lpita un ¡-ayo de 1a.
mirada de Dios.
is
¡Oh poAtas &lt;le liras portentosas, cantad m.
glorias! Soy la invencible soberana en eld~e~:
no de todas las alburas, porqueelarcadT .
de broto, tiene abismos y cumbres más g or{~;
sos que las cuencas de todos los mares Y
cimas de todas las montañas.
BENITO FENTANES,

1904-.

EL SITIO DE PUERTO ARTURO,-ATAQUE DE UN FUERTE POR LOS JAPONESES,

z. z. z.

�EL MUNDO ILUSTRADO

ASCENSOS EN EL EJERCITO

E,

N esta plana publicamos los retratos de los
señores Brigadieres D. Ignacio Salamanca, D. José B. Cueto y D. Pedro Troncoso, y el
del coronel Joaquín Beltrán, que fueron ascendidos últimamente: los tres primeros, á generales de brigada, y el último, á general brigadier.
La carrera militar de los jefes á que nos referimos es muy honrosa, como puede verse por
los siguientes datos que tomamos de sus hojas
de servicios:
.
El general Salamanca ingresó al Colegio Militar como alumno, el año de 1858, permaneciendo allí basta 1860,en que fué clausurado el
plantel. Dos años después, al abrirse nuevamente el colegio, causó alta por segunda vez
como cadete: pero á consecuencia de la guerra
de IntervAnción, se suspendieron las clases y
hasta 1869 pudo continuar su carrera, ingresando ya con el carácter de teniente de caballería, para formar parte de una de las compañías del nuevo plantel.
En 1872 obtuvo el despacho de teniente de
artillería permanente, y á los cuatro años los
de capitán 19 de la P. M. F . de la misma arma y Je:!e de División de la mencionada Plana
Mayor Facultativa.
Por sus buenos servicios le fueron concedí·
dos los siguientes ascensos:
A Teniente Coronel, en 1878; á Coro nel, en
1885; á Coronel de la P . M. F. de Artilleria,en
1886; á General de Brigada graduado, en 1892;
á General Brigadier de Artillería, en 1900, y á
General de Bdgada, el 15 de Septiemb1·e último.
El General Salamanca ha prestado muy bue·
nos servicios en la Maestranza y en la Fundición Nacional, en el Parque Ge!leral de Arti·

A la acción de Chocawan contra las fuerzas
francesas¡ al sitio de Puebla, en 1863; á. ls acción del Chiquero; á la defensa de la plaza de
Jalapa contra fuerzas que acaudillaba D . Manuel Díaz Mirón; á la acción de la barranca
de Altihuetria, contra fuerzas belgas; al asalto y toma de la plaza de Texmelncan; al sitio
y toma de la plaza de Puebla en 1867¡ á la persecución y derrota de Márquez en San LorenZ';)i y al Sitio y ocupación de la plaza de Mé&lt;
x1co, cooperando más tarde á la pacificación
de los Estados de Oaxaca y Yucatáo.
En varias ocasiones el General Cueto ha sido electo Diputado al Congreso de la Uni ón,
Y tres veces ha desempeñado el puesto de Comandante Militar de la plaza de Vera.cruz.

EL MUNDO ILUSTRADO
sí, cuando apenas contaba 16 ai'ios de edad
obteniendo á los 18 el grado de Capitán en di'.
cho batallón.
En 1871 pasó con el mismo grado á la milicia de auxiliares, siendo asct&gt;ndido á Comandante tres años después. En 1877 fué nombr ado Teniente Coronel de Infantería Permanente, y un año más tarde Coronel de la misma
arma. En 1884 obtuvo el grado de General Coronel de Infantería, y en 1891 el de Coronel de
Caballería, que conservó hasta 1900, en que fué
nombrado General Brig adier. Su ascenso á
GeoerAl de Brigada, data del 15 de Septiembre
último.
El General Troncoso concurrió, de 1862 á
1867, á diversos combates librados contra los
franceses y los imperialistas. De 1872 á 1877
tomó parte muy activa en la campaña de los
Estados de Hidalgo, Sao Luis Potosí, Zacatecas. Durango, Sioaloa y Jalisco, encontrándose, además, en 1878. en las de la Sierra de
Galea.na, Estado de Nuevo León y Coa.huila.
Las condecoraciones que se le han concedido, son : la Cruz de Constancia de 3~ cl ase y
la Cruz y Placa de Constancia de 2~ y 1 ~ clase.
Cuenta basta la fecha 46 años, 2 meses 12
días de servicios.
'
Actualmente es M'a yor de la Plaza de México.

Páginas de la Moda
NMENSA variedad de estilos hay en los nuevos _modelos de esta estación, debido á la
copia que se hace de los trajes de diferen·
tes per ío_dos hist~ricos. Hoy se usa todo lo
que qued a brna y I!leJora el aspecto de las ersonas; por s~puesto, dentro de los límite; de
l~s moda~ rt:inantes. La fantástica imaginación .de dibuJantes
ba dado u n so1
t á y modistas
• •
b er b_iO &lt;sato a r s&gt;, 1m1taodo con tenacidad
ca si con escrúpulo las di ver~as teodenci as e~
boga de _1830 y del período del D irectorio. Las
faldas siguen en general la misma idea de entonces, Y. ya los más recientes modelos presentan el triángulo d~l freo~ 'Y la vuelta de los
adornos en el sentido vertical
.
· Toman á menudo é s t ~s 1a f orma de pliegues que se arreO'lao
en la c1Dtura y caen por sus dobleces oat~ra-

1

eleg_ido Y tan inteligentemente colocado,que el
extensiva á los cuerpos; y se ve por ejemplo
una cha_q ueta de corselete pu~tiagudo (mu' con¡unto resulta fascinador.
Madama Pompadour se nos representa.engapronu!lciado al frente ) de muselina de seda. i~
lanada con embrolla.ates atavíos de encajes
agraciada P&lt;?r una capa pelerioa de terciopelo.
d ~n los traJes «sastre&gt; existe la bonita idea moños, &lt;b?uil_lonoes&gt;, rosetas y flores y, si~
e os _sacos de faldón cuyo delantero es de una embargo, ,:,quién _puede negarle su exquisitez
so I ª pieza del cuello á J a bastilla lo mismo en el arte de vestir? ¿Se la tacha acaso de falta
qne la espalda: el faldón se une á, las otras de gusto?
Salvamos el tiempo, y á través de las edades
p _a rtes sobre las caderas, donde forma una gracwsa curv_a. Las vueltas de un deoímetro de
ancho arr1b,a y terminando abajo en punta se
mueS t r a n aun en los más espléndidos tr~ jes
c:~astre&gt;. Se hacen de terciopelo, paño ó tela
d~agonal de Suecia, ó bien en una. combioac~óu de los tres. E ste estilo de vestidos se deciden por !ª manga «pierna de carnero&gt; mejor
que por mnguna otra.
· '

*.,.
*

El señor Brigadier Beltrán comenzó su carrera como alumno del Colegio Militar en 1873
b~ciendo bUS estudios con notable1 apr ovecha:
miento. Como cadete, obtuvo nueve primeros
premios y cuatro segunuo·s en las materi11.s que
cursó.
_En el mismo Colegio fué ascendido á S ubtemente alumno, expidiéodosele, al termin ar sus
estudios, el despacho de Teniente de Caballería. En 1878 fué nombrado Ayudante de Estado Mayor del Ejér cito, y al crea rse el Cuerpo
de E~tado Mayor Espe'.lial, ingresó á él con el
carácter de Capitán 19. En esta corporación

SR. GRA.L. D, IGNACIO SAL AMANCA,

Tiene concedidas condecoraciones por el Gobierno General y por los de los Estados de
Veracruz, Puebla y Tht.xcala. Además, le bao
sido otorgadas por el Gobierno placas de constancia de 3~, 2~ y P clases.
Sus servicios basta la fecha, contando todo
el tiempo doble que tiene abonado, son de 47
años, 4 meses, 12 días.

*

**
El señor General Troncoso
se dió de alta en
1862 como subteniente de Infantería, en el ha.tallón de Guardia Nacional de San Luis Poto-

SR. BRIGADIER D. JOAQUÍN BELTRÁN.
SR. GRAL. D PEDRO TRONCOSO.

- --

-

--

lleria, en la Fábrica de Armas y en el 3er. batallón de artiller os. Actualmente desempeña
el car go de Jefe del Departamento de Artille·
ria en la Secretaría de Guerra.
Siendo alumno del Colegio Militar, el nuevo
General de B rigada concurrió á la acción de
San Cosme el año de 1858, y por su buen comportamiento obtuvo el grado de Subteniente
de infantería.
Dos veces r.a desempeí!ado en los Estados
Unidos y en Europa comisiones técnicas á completa satisfacción del gobierno. A fines del año
de 1903 fué nombrado Oficial Mayor interino
de la Secretaría de Guerra.
Tiene concedidas las condecoraciones de
Constancia de 3~ y 2~ clases.
Sus servicios, hasr,a la fecha, comprenden un
período de 34 años, 8 meses, 21 días.

El General Cueto comenzó su carrera como
subteniente de I.ofanterí a eola Guardia Nacional del Estado de Veracruz, en 1861, per maneciendo al servicio de la misma basta 1869, en
que obtuvo el gr ado de Teniente Coronel. Dos
años después pasó con el mismo empleo á la mi·
licia de auxiliares del Ejército.
En 1816 fué ascendido á Coronel .de Infante~
r ía de Auxiliares; en 1886. á General de Brigada Permanente, y en 1900, á General Brigadier, con la antigüedad de 1866. El 15 de Sep·
tiembre último le f ué conferido el ascéoso á
General de B rigada.
Desde 1862 hasta 1903 ha concurrido á los
siguientes hechos de armas:

SR, GRAL. D. JOSÉ B. CUE'IO,

obtuvo los empleos su bsecueotes, siendo ascenili d o á Mayor en 1880: á Teniente Coro nel, en
1~84; á. Coronel, en 1890, ."r á General Brtgad1t&gt;r, el 15 de Septiembre del corriente año.
En 1879, el señor Brigadier Beltrán prestó
sus servicios en la campaña de Occidt&gt;nte, en el
Estado Mayor del General Manuel González.
Entre las comisiones científicas que ha desPmpeñado. se cuentan: el reconocimiento del
Ferrocarril para buques en el Istmo de Te·
huantepec y 1a organización de los trabajos
par&gt;\ el levantamiento de la carta reneral de
la República en la región Sur del Estado de
Tamau\ipas. En la comisión de Orien te, llevó
á c,._bo los cálculos de las operaciones hechas
en Teziutlán, Tantoyuca, Tamiabua y Y atipan, ocupándose también en situar astronómicamente varios puntos de diversos Estados
deo la RPpúhlica.
En 1899 fué comisionado para asistir á la.
Exposición Universal de París. habiendo sido
nomhrado por la Junta de dicha Exposición,
Delegado al Congreso Internacional de Zapadort&gt;s y Bomberos, al Coojl"reso Intern acional
de Colomhofilia v á los de Obras Marítimas Y
Ciencias Geográficas. En 1890, 1a Secretar ía. de
Fomento lo nombró In¡,pector de las explora·
ciont&gt;s carboníferas del E stado de Sonora,
Por último, t&gt;n 1902 fué promovido á Director
del Colegio Militar, donde llevó á cabo im·
portantes mejoras.
Actualmt&gt;nte es Jefe del Departamento Y
Cuerpo de E stado Mayor de la Secr etaría. de
Guerra.
Las condecoraciones que le han sido conce·
didas, son las de Constancia de 2~ y 3~ clase,
Cuenta un total de servicios de 31 anos, 7
meses, 127 días.

lea:las
esto
·
en
t se verá
á 1? mismo
en· el terciopelo que
L
e1as m s ligeras.
faldªa novedad extrema consiste en guarnecer l a
terial co n un holán plegado ó en forma, de ma•
así uiii~eiJº ~l empleado en el resto de ella;
lan'te d a .ª e muselina de seda lleva un voe terciopelo &lt;chiffon&gt;. Esta. novedad es

Alguien ha llamado al tiempo presente «La
er~ de los faral~s&gt;; Y, en efecto, todo está tan
acicalado, tan atildado, tao elaborado, que toca al extremo; pero las damas ingeniosas no
parecen recargadas de ad?rnos, aun cuando se
hallen recamadas de franJas y moños Y rosetas y c:puffs&gt;, porque ca.da ornato está t an bien

�EL MUNDO ILUSTRADO

, '.tL ltUNDó
tomamos nuevas lecciones de esti·
los, formas y combinaciones de co•
lores; reunimos esta enseñanza á
nuestros actuales conocimientos y
surgen de la imaginación nuevas
creaciones llenas de belleza y per·
fectamente adapta.bles á la época
actual. ¡Qué derroche de tentadoras
galas y qué lindos modelos se han

ILU$TltAD0
sin restricción la forma del momento; ante todo debe ir á. sus anchas
en su corsé,sea cual fuere la moda.
Los colores tienen en el éxito de
un traje de mujer de cierta edad,
una parte algo mayor que los materiales mismos.
Porque no debemos ocultarnos
que el cutis está en esa época más
ó menos ajado (la mujer de edad
que se pinta y se estuca, da pena
verla); esto, y el color ya cambiado del cabello, debe estudiarse para armonizar la «toilette&gt;.
El gris, en todas las tonalidades
sienta bien en los cabellos grises ó
blancos.
Pero si se t iene además una tez
d~ una palidez algo amarillenti.,
convendrá con algún arreglo de
encaje negro ó crema, en la parte
del cuello, modificar el contraste
desagradable del gris al lado del
rostro.
Todos los obscuros, los azules,
los rojos obscuros, pueden conve•
nir á esa misma clase de tez, al
mismo tiempo que á. cabellos que
han quedado negros, si se tiene el
cuidado de animar la parte superior del corpiño, con encaje blanco
algo rojizo, nunca blanco puro. El
corpiño de una &lt;toilette&gt; negra se
combinará, en semejante caso, con
blanco crema ó algún color claro
que siente bien.
Una mujer cuyo cutis ha continuado fresco, puede llevar todos
los colores que le agraden, sea cual
fuere su e&lt;lad.

do negro; falda de anchos pliegues
cuerpo con delanteros cruza.dos y
gran cuello de guipure ocre reJ a
mado de cchenille&gt; negra. Se re
quieren para la confección 6 metros
de paño y 2. 50 de guipure.
NúM. 5 -Vestido &lt;sastre&gt; de paño gris guarnecido con cintas de
fantasíá. Necesítanse para hacerlo

Hay que conceder atención particular á las líneas del talle, y so-

¿-~--,. . .
~·

bre todo á la.s de la espa.l·
da. No se trata. de hacer
eta.lle fino&gt;, sino solamente de obtener un conj unto
de líneas armónicas.
Una guarnición cual·
quiera sobre la parte superior de la falda, detrás,
como por ejemplo, uria
faldeta postillón, siempre
produce buen efecto.
Pocas mujeres de cierta
eda.d parecen favorecidas
con blusa:el corpiño en ar•
monía con la falda es siempre preferible.
El cuello de una mujer
dice mucho más sobre su
edad que su rostro, por
eso reside el secreto del
éxito de un traje en la dis·
posición de la parte del
cuello.
No convieneol vid ar tampoco que en la indumentaria. de una mujer que ya
no es joven, todo debe
conservar una nota suaviza.da: telas flexibles, encajes blandos muy fruncidos,
en puños y camisolines,
colores na.da chillones y
línea.s ligeramente esponjosas.
El rosa, &lt;el azul celeste&gt;,
son colores naturalmente
ina.decuados, tan pronto
como se ha pasado de los
cincuenta: pero siempre se
puede llevar el blanco en
cua.lq uier edad.
La.princesa Matilde, que
ha muerto este invierno á
los ochenta años, casi
siempre iba vestida de
blanco y á na.die se le ocurría considerarla. ridícula..
Hasta estaba siempre
escota.da., con sus hermo-

,:,".

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{efé:
1/'fd;fa,

~@.~,

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Na.da más gracioso y elegante
que un traje escota.do, para una comida, para una reunión algo numerosa, si no se quiere descubrir
completamente los hombros.
Las mamás y hasta las abuelas,
se inspirarán bien, mandando ha·
cer con sus hermosos encajes de
antaño, alguna linda fantasía de
esta clase. Con anchos encajes negros de Chantilly sobre un trasparer!te de muselina de seda blanca
bien adornado, estas combinaciones a valorarán siemp1 e la ctoi•
lette&gt;.
Las señorit a.a llevan con gusto,
por la noche, chales de tul liso en
armonía co~ su tri.je. Como es de
supon~r, se los quitarán para bailar, de¡ándolos en la silla,para ponerlos sobre los hombros-terminada la danza.
.
Es muy gracioso y al mismo tiem·
po muy prudente.

Volviendo á los encajes, he aquí
ahora un chal de buen efecto.
Es una larga tira de Venecia fo.
rrada de raso liberty gris plata, y
orlada por una estrecha tira de
chinchilla.
.
El manguito que se lleva. será
mu.Y &amp;.ncho, forma saco, todo de
gmpur forrado de raso gris.
. Sólo las dos aberturas serán de
p1e_l Y esta.rá todo forrado en el interior con chinchilla.
Un gran ramo de orquídeas malva se coiocará ¡;obre el manguito.
Ya ve1.s, señoras, que el reinado
del enca¡e está lejos de termina.r y
que allí do_nde en~ontréis, pc,déis
hacer a~pha provisión, pues siempre servirán para un empleo fácil
Y elegante.
He aquí dos &lt;toilettes&gt; de señorit~s,quehan llamado mucho la atención en .1a embajada de Austria.
La pri~era era de &lt;colienne&gt; azul
muy pálido: la falda semilarga us·
taba orlada. hasta la mitad de la
~ltduracon pliegues tendidos de tres
8 os de ancho Y tocándose.
El corJ?iño, con punta redonda,
e taba dispuesto en forma decoraz n por pliegues de &lt;colienne&gt; con
cuadros de guipur que formaban
&lt;berth ª&gt;, Y el conjunto estaba. todo
rodeado de volados de muselina de
seda del mismo azul.
. Una coronita de ros.a s blancas
srn f?l!aje, circundaba. el rodete
erguido sobre la cúspide de la ca~
beza..
Es curiosa la observación de que te años. La cuestión es no exagerar b La otra &lt;toilette&gt; era de gasa Ji.
sas perlas alrededor del cuello y
erty blanca.
un chal ligero puesto sobre los los sombreros muy cargados de nada y quedar en los medios tintes.
flores convienen mejor á las muje•
La parte inferior estaba hecha
hombros.
con un ancho volante plegado sobre
No me a.trevo á recomendará mis res ya. avanzadas en edad que á las
señora.s jóvenes.
el cual estaba puesto un tras arenlectora.s que si¡:ran este ej~mplo.
Hace mucho tiempo que no se ha te Y un entredós de Irlanda. p
Una. toca hecha enteramente de
La. princesa. Matilde,á. pesa.r de su
eda.d avanzada, poseía aún tal se· violetas, pensamientos, rosas ó innovado nada tan lindo ni tan graUna nesga de raso blanco esducción y tal gracia, que podía c ualesquiera otras flores agrupa· cioso como la mezcla de los enca- punteado en l_os dos bordes, for~ajes.
permitirse la0sadía de enseñar aún das, muy apretadas, constituye el
Antes, la armonización del encaje ban lazos Y &lt;Jetés&gt; de cintas enlasombrero que más bien les sienta.
los hombros.
·
era
un punto muy importante. Se zadas de ?n modo muy elegante.
Las violetas, los pensamientos,
En general, los hombros de una
hacían
los mayores esfuerzos por b El corp_iño de seda plegada esta.mujer anciana no son muy hermo- son siempre lindos sobre cabellos
a pr~ndido en el tl\lle por tln anencontrar
la misma. redecilla, el
sos á la. vista y me parece basta.nte grises ó blancos; pero el cutis de~ho cinturón de raso blanco, cerramismo
dibujo,
la
misma
anchura
be siempre determinar la elección
prudente ocultarlos.
o por un gran broche de flores
Tan pronto como una mujer se de su matiz exacto; los tonos rosa- de la tira.
'
Actua.lmente sucede de otro mo- formado de &lt;aubepine:. rosa.
d_a. cuenta. de los ultrajes que el dos se armonizan mejor con los
&lt;Berth ª&gt; de gutpur de Irlanda
tiempo hace á su belleza, debe es- colores pálidos, y los tonos azula- do. El capricho toma alas en esos gran
lazo de raso blanco de dos d!.
accesorios tan á propósho para
forzarse en disimularlos, y como dos con el cutis encendido.
dos de ancb_o, cerrando el delanteLa. misma observación se aplica completar y adornar el traje.
yo decía hace poco, el cuello es la
Sobre los trajes frágiles y ador- ro del corpiño.
primera. p~rte de nuestra persona á las rosa.s; los tonos rosados muy
Las dos _tiras del lazo ceñían haspálidos y los encarnados de un nados como los vemos, las fantaa.tacada por la vejez.
Con encajes y boas de pluma.s se púrpura profundo sientan también sías del encaje están muy indica- ta las rodillas, teniendo cada uno
das.
en la P?nta dos ramitos lig-eros de
consig_ue hacer ilusión; y además, di versa.mente.
He aquí, por ejemplo, un tapado caubeprne&gt; rosa.
un t~a¡e cerrado puede ser tan de
La señora de edad debe proscrivestir como un traje escotado: la bir también la falda. corta de su todo de encaje que os dará una
Un lazo de raso•blanco se ·erguía
cuestión consiste sencillamente en guardarropa., que .:arecería para idea de lo que os digo; es una cor- delante de los cabellos como dos
ta
manteleta.
alas de mariposa.
escoger una tela de color claro y ella de solemnidad.
~uarnecerla. con riqueza, con encaLe está vedado todo lo que es úlLa espalda está rayada á través
En esa_ misma reunión, ha llamaJes ealpicados de lentejuelas, pasa- tima novedad, y en resumen, ha.rá por entredoses deguipur. Dos gran- do tam~1én mucho la atención una
manerías brillantes y otros ador· bien en adoptar únicamente el ne- des alas de Venecia antiguo caen fetñora. Joven que llevaba una &lt;toinos.
gro ó el blanco y negro.
sobre los hombros formando las
e te&gt; de tul blanco salpicada de
Pasar desapercibida debe ser su mangas. En los intervalos, delan· gran~es borlas de seda blanca
objetivo y envejecerá así por com- te y detrás, «flotantes:. de punto á arroJadas como copos de nieve '
~a cue~tión de los sombreros es
pleto, de una manera digna.
la aguja caen blandamente, hechos
La. P.arte superior de la falda· esde igual importancia.
Es una ilusión creer que una pe- como para no abulta.r arriba y taba a¡ ust~da por una serie de plieUna. señora de cierta edad no luca rubia, a.lgo de carmín en los guarnecer abundantemente la parte gu~s fr~nc1dos,mientras que la parpuede continuar llevando los som- labios y en las mejillas y una línea inferior.
te rnfer1or estaba adornada con dos
breros que antes le sentaban muy de lápiz d.a da en el ángulo je los
Delante, una fruslería de encaje anchos volantes terminados en una
blen.
&lt;ruchette&gt; blanca de tafetán
ojos puede quita.r alguna de esas de Alengon del ancho de la mano
ta.do.
recorPor bello que sea el tocado v el prima.veras que se echan de menos. forma una deliciosa chorrera.
cabello á la última moda, deberá
Es simplemente ridículo. N adíe
Cuello plano, de guipur rodeado
B ARONESA LIVET.
nota.r cada año, que ya no puede · se engaña y cuanto más queráis de una estrecha. tira de armiño sal¡sa.úrl ~! sombrero que le iba bien en rejuveneceros, más visible será el picada con moti tas negras, que llatima temporada.
peso de los afios en vuestro rostro. mamos aquí &lt;herminiette&gt;. La misA esa edad el rostro se pone más
Lejos de mí aconsej aros que pon- ma tira subraya la cabeza de la
~eá.adá a.bajo, y entonces le conven- gáis toda coquetería á un lado. Es guarnición de delante. El conjunto
• r tem s una toca que avance bas- preciso, por el contrario, cuidar de está montado sobre una muselina
,an por dela.nte.
su tocado aún más que á los vein- de seda blanca,

6

FIGURINE~ 6 Y 7.

inventado para satisfacer ei gusto
más refinado de mujerl
No sólo copiamos literalmente
las pasadas modas, sino combina·
mos las olvida.das á las modern!ls
fantasías, armonizlindolas en sus
detalles y conjuntos y alcanzando
por este procedimiento deslumbrante éxito.
Es de notar que nada desagrada·
ble ni contrario á las leyes de la
Estética se ha toma.do de otros
años: únicamente se adoptan las
ideas hermosas, las concepciones
atrevidas y hechiceras, de incom·
para.ble seducción: he aquí por qué
la moda actual posee un a.tra.cti vo
irresistible.
MARÍA LUISA,

Nuestros Figurines
NúM. 1.-Traje sastre en paño
céveque&gt; para señoras de edad.
Falda guarnecida de volantes lisos;
bolero ornado con aplicaciones de
guipure, recamadas de cchenille&gt;
violeta; bajos de mangas de encaje
de hilo negro sobre muselina de
seda violeta. Metraje: 6.50 metros
de paño y 2 metros encaje.
NÚM. 2.-Traje de lana suave
color castaíla de Indias; falda á
pliegues religiosos; bolero aplegadillado sobre una alta cintura drapeada en terciopelo, gran cuello
y puño5 en guipure color ocre. Metraje: 7 metros de _lana; 1.50 de
cguipure&gt; y 1 de terciopelo.
NúM. 3.-Sencilla toilette en sarga azul marino adornado con trencillas negras y guipure blanco,
para. jóvenes.
NúM. 4-Toilette de paño satina-

5 metros de paíio y de 20 á 25 me•
tr0s de cinta.
NúM. 6.-Traje de casa en velo
rojo; canesú 1830, incrustado de
cguipure&gt; cenizo y bordeado por
una. esca.rola de muselina de seda.
La misma escarola se continúa en
la berta de velo y en los entredoses
de la falda.
NúM. 7.-Peinador en tela sedo·
sa blanca; mangas, de vueltas
amarillo dulce, fijas sobre los hombros por botones de la misma tela;
cuello en bordado inglés; corbata
de seda suave amarillo dulce.
NÚM. 8.-Vestido en velo cardenal, provisto de estrecho galón en
ruedas violeta, blanco y negro y
de borlas de pa.samanería de seda;
cuerpo cruzado con canesú de pliegues ocultos abierto sobre un pe·
cherito dra.peado en raso blanco
con pequeñas vueltas bordadas de
oro: falda con dos volantes en forma; sombrero de tul carden&amp;.! aplegadillado, adornado con una gran
pluma sombreada.
NUMS. 9 y 10.-Trajes estilo &lt;germano&gt; para visita y paseo.

Ya he hablado de este tema interesante, puesto que todas debemos
envejecer y toda.s tenemos, en todo
caso, á. nuestro lado,sea. una madre,
sea una tía que recurra á. nuestros
buenos oficios para aconsejarla en
la grave cuestión de la &lt;toilette&gt;.
Así, pues, creo haceros un bien
conversándoos todavía hoy de lo
que deben llevar las señoras de
eda.d.
03 diré para comenzar, que nin·
guna &lt;toilette&gt;, por selecta. que sea,
podrá ataviar á una señora que se
ha dejado caer en ruinas.
Para llevar bien sus vestidos, la
mujer debe ante todo comenzar por
arreglar su propia persona.
Una de las primeras condiciones, en materia de &lt;toilette&gt;, es
tener un corsé apropiado: digo
«apropiado&gt;, porque una mujer que
avanza en edad, no puede adoptar

~~~

CARTA DE UNA PARISIENSE
Tollettea para señoras de edad.
EnoaJes,-V.,stldos para
señoritas

UCHAS veces seme ha preguntado cómo deben vestirse las mujeres que ya no son jóvenes. No
me atrevo á decir las ancianas, ni
aun las mujeres de cierta. edad, porque ellas se esfuerzan en hacer su
eda.d muy incierta. ... . sin lograrlo
siempre.

M

ª

FIGURÍN 8,

�EL líUNDO ILUSTRADO

COLONIA CUAUHTEMOC

ECOS DE TODO EL MUNDO
A guerra ruso-japonesa ha tenido grandes
y frecuentes sorpresas, lo mismo para
aquellos que estudian los problemas militares, que para los que prefieren el estudio de
las masas humanas en esos momentos de abanuono en los cuales el espíritu aparece claro y
palpable. Los que á los asuntos militares dedican su actividad, encuentran en la guerra
enseñanzas numerosas, nunca esperadas, y deducen de sus observaciones preceptos que corren ya impresos por el mundo entero: no menos fructuosa ha sido la campaña en Asia
oriental para aquellos que procuran estudiar
los caracteres morfológicos que dominan en las
diversas razas humanas. La guerra ha tenido

L

,

BEZIÉRES,-UNA REPRESENTACIÓN AL AIRE LIBRE,

soldados, las madres y hermanas de los combatientes, los comba.tientes mismos, que vuelven del campo de batalla heridos y cansados,
oran fervorosamente y hacen promesas á sus
dioses, pidiéndoles el pronto triunfo de sus
armas.
Día. por día, durante las horas que las iglesias permanecen abiertas, y muy especialmente las grandes catedra.les rusas que, como las
de Ka.san y San Isaac, tienen gran número de
fieles, permanecen llenas de grupos compactos
de gente del pueblo, que lleva los pintores&lt;,os
trajes regie,nales del vasto imperio, grupos que
oran ante los &lt;iconos&gt; gloriosos y rezan dejando en una súplica suprema la expresión de
su fe y de su angustia. Al lado de estos grupos
sencillos se ven los uniformes de todos los regimientos regulares é irregulares que sirven
al Zar Nicolás, y los trajes á la francesa de
los habitantes de las ciudades.
RCJSIA,-LAS PRECES POR EL BUEN ÉXITO
DE LA GUERRA,

fases de crueldad tales, que todos los eje.nplos
conocidos desaparecen a.ate la magnitud de las
catástrofes que han regado con la. sangre de
dos raza.s las campiñas y los valles de Manchuria..
La circunstancia de que sean dos raza.s distintas, antagónicas, las que se encuentran empeñadas en el combate, influye por notable
modo en el interés que el mundo entero muestra
por conocer hasta los menores Y. al parecer insignificantes detalles de la. contienda. El pueblo japonés, por una parte, se ha manifestado
distinto, por completo, al que en biombos y
abanicos pintaban los artistas nipones mismos
y al que en sus libros mentirosos nos habían
descrito los pocos viajeros que basta la fecha
habían paseado su vaga mirada por los hori_zontes que el Fujiyama domina con su cónica
.cima..
Pero si el pueblo del Mikado se ha revelado
.á los atónitos ojos de Europa. como un pueblo
capaz de a.provechar las lecciones de civiliza..ción que se le han da.do, el pueblo ruso también ba. mostrado en las angustiosas cireunstancia.s actuales su alma sencilla y crédula, su
alma. llena. de fe y de adoraciones, su alma. humilde y tranquila de campesino ajeno á, todas
las exquisiteces de la. civilización misma. La
fe moscovita. ha. sido siempre conocida, y mu·
cho es lo que los viajeros que han cruzado las
"fronteras del Imperio ruso han escrito acerca
de este rasgo característico de los rusos, especialmente de aquellos que habitan á lo lejos de
las villas y demás centros de población; pero
de lo que nos habían dicho, á la realidad, hecha aparente por la angustia de la. guerra., hay
una distancia. enorme.
·
Las coincidencias del destino son asombrosas: estos dos pueblos que se despedazan despiadada.mente, que luchan á muerte, sin darse
cuenta exacta de los motivos de tal lucha. que
mueren en los abrasa.dos campos, sin saber, á
punto fijo, cuál es el objeto determinante de su
muerte tienen, como un punto de contacto extraño ia. misma fe en su causa, desconocii!:i.;
en su~ dioses, desconocidos también; en sus
destinos ignorados de los humildes ; en el mérito de 1~ guerra y en el beneficio aportado á
los suyos por su sacrifi0io. Los dos pueblos
combatientes tienen el sentimiento religioso
exalta.do que tanto sirve, á veces, para JDclinar la balanza del triunfo en sentido. propio,
pues convierte el sentimiento de veneración hacia los gobernantes Y, el amor ~a~ia la. patria,
en adoraciones fanáticas, &lt;:onvirt1endo al solda.do en apóstol y en mártir.
Por eso desde que la guerra ha comenzado,
en 1as pagodas del J a,pón y en las iglesias del
culto ortodoxo moscovita, los padres de los

*

* * parte se está mani·
De algún tiempo á esta
festando muy claramente en Francia e~ sentimiento popular por la reconstrucción de los
espectáculos enormes que tanto gustaron al
pueblo romano durante la decadencia. del Imperio.
De la. época de la. conquista de las Gali11,s
quedan aún las ruinas de anfiteatros construí·
uos á la romana., en suelo francés, para. la representación de aquellos espectáculos de fuerza y de crueldad que ensangrent1!.rQn los años
postreros ele la existencia del mágno imperio.

cuales se encuentra más armonía con el local
en que han de efectuarse las representaciones,
y se han escrito otros, especialmente para el
caso.
Al principio, como siempre sucede, el público se mostró esquivo por completo y aun seescribieron sátiras sangrientas contru. la tentativa de resurrección de los espectáculos romanos y helenos. Poco á poco la belleza misma.
de este género de representaciones fué triunfando de sus detractores y entonces se vió al
gobierno francés mismo tomar por su cuenta
J a. reconstrucción de las &lt;arenas&gt; para. adaptarlas al nuevo uso que, después de veinte siglos de olvido y de abandono, estaban prestando.
La. belleza de los espectáculos ideados para
las &lt;arenas&gt; es suprem'a. y de magnitud incomparable; el cielo puro de la región meridional
sirve de fondo á la escena, que se levanta.en
forma de cuerda ·del a.reo que describen los
asientos destinados al público. El alumbrado
natural, producido por el sol glorioso y libre,
realza la belleza. de los mármoles auténticos,
de la piedra labrada que forma los capiteles
de la única decoración. Los actores hablan y
se mueven en pleno aire, y las notas de la orquesta. se esparcen en el polvo dorado de la.
tarde. Y como se tiene el cuidado de arreglar
ta.o sólo aquellas tragedias y dramas susceptibles de realzar el s~ncillo decorado, y la. orquesta. tiene solamente partes adaptadas á la
grandeza de la representación; como los actores declaman en voz a.Ita y el verso fluye libremente de sus labios, la bermosu:-a del Pspectáculo e.s completa, y el triunfo obtenido por
los organizadores y propagandistas del teatro
al aire libre, de los más ca.bales y merecidos.
La última pieza estrenada con grandes aplausos de los espectadores se titul9, &lt;d' Armide&gt; y
parece que merece bien el éx ito obtenido, al
decir de los ceñudos críticos de arte que de la
representación de Beziéres han hablado.

***

FRAN CIA.-EL NUEVO &lt;LOOPING THE LOOP&gt;,

En Beziéres existen aú n las carenas&gt; que.en
tiempos anteriores fueron teatro de los especticulos gladiatorios sangriento.s y que durante los siglos desde entonces transcurridos han
· ido lentame.nte desmoronándose, basta constituir un grupo de ruinas majestuosas. En distintos lugares de la Francia. meridional se encuentran también &lt;arenas&gt;, ·m uchas de ellas
nota.bles como reliquias arquitectónicas de un
estilo arcaico y puro.
En estas &lt;arenas&gt;, por la iniciativa del poeta .Mistral, se han venido efectuando de años
atrás espectáculos teatrales, de aparato, en los
cuales toman parte los más distingi;idos artistas lírtcos y dramáticos del país; se han arreglado y traducido los dramas griegos en los

Para divertir á la actual generación es indispensable exponerse, cuando menos, á un
grave accidente. Ya el &lt;looping the loop&gt;, que
tanto tiempo entusi11smó á los públicos europeos, ha. caído en la. mas vulgar de las banali·
da.des y cualquier pequefio de once ai'los se
atreve á descender en biciclo la peligrosa pista; hay que buscar algo más fuerte y más sen·
sa.cional.
Parecen haberlo encontrado los &lt;managers-.
que explotan un circo-salón de París,en un acio
que titulan &lt;el auto- bólido&gt; y que es verdadera.mente' atrevido, si se toma. en cuenta que la
primera acróbata que se atrevió á recorrer en
automóvil una de esas pistas endemoniadas,
pereció en el circo de Parish,de M actrid, en una
de las exhibiciones.
El auto- bólido se compone de dos partes:
una pista de madera que desciende del cielo de
la sala., y que tiene la forqia aproximada de
una J., en un principio invertida., y normal en
seguida; entre las dos partes de la S que forma la pista entera, se encu.,ntra un se¡¡-mento
bastante grande, en el cual el bólido no tiene
punto de apoyo alguno. .
.
El bólido es un automóvil de forma especial
que llev a. un gran contrapeso en su extrem!dad
anterior, y ruedas que engranan en los rieles
dispuestos en la sección superior de la pista..
Del techo desciende la acróbata, que es muy
guapa,al decir de los cronistas, en su, a.ut?m~vil· éste adquiere en virtud de la rápida inch·
na~ión del tablero, una gran velocidad, sufi·
ciente para que, cuando falta el punto de sustentación, siga su marcha hacia adela.nte de~cribiendo una curva. La parte final del viaJe
se efectúa. en una pista de madera simplemente,

• ,r

La más hermosa Colonia,no·sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo de la Refórma, sino porque las personas que están comprando lotes, perte~ecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
épóca no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
~oda y ~l cen~ro de las lujosas residencias de la
ciudad de Ménco.
·
Sírvase investigar el alza á que ·ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
Y se convencerá de que no ha.y inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofre- ·cernos.
. Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
s1~mpre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta ·Colonia. Siendo ~ste
lugar para edificar fincas que Uenen,todos los rrquisitos de salubridad y, ✓.por consiguiente, para: ·que
residan personas-de refinada cultura, se hacen irecesarias estas restricciones.
-En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos quepara fines del presente a-ño, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, est~ lugar ~erá el más hermoso y saludable de la ·Capital , de la
República.
•·
-' Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natu~
ral, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en-n~eve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
dllay alguna proposición de terrenos mejor que

éstaP
Para mayores informes, dirigirse á

llnited States y Mexican Trust compaoy,
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Gerenta: LUIS REYES SPINDOLA.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Secretario de Redacción: José Gómez Ugarte.

Reglstrndo como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

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L A GUERRA EN ORIENTE.
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(De fotografl,.)

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Ascensos en el ejército</name>
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                    <text>L
Año XL-Torno ll.-Número 14.

Subscripción mensual foránea . . ... $ 1.50
ldem
ldem en la Capital.. $ 1. 25

MEXICO,~OCTUBBRE 2 de~l904.

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA.

Dlreclor:I Llc.tRAFAEL !REYES SPINDOLA.
Secretario de Redaccidn: José Gdme(Urarte.

Registrado como artículo de segunda clase en 8 de Noviembre de 1894.

LOS MÁS GRANDES YMEJOR SURTIDOS DE LA REPÚBLICA
¡·

•

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Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso·no exceda de 15 kilos.

Signortt, Honnorat y fompañía.

EL SITIO DE P UERTO ARTURO.-UNA PIRAMIDE HUMANA
" ......Delante de la.'baterfaqel t uerto Zarecloutni, se encon traba una alta pared ele .Piedra aue_losnlJ,ones puelleron escalar una ,·ez. El Cap1tán Lcbe&lt;llef, Jefe ele los eletensores del punto. se hallaba en la parte superior
del muro y con su pistola en uaa mano Y su espada en la

¡

otra, mató é hirió á 22 iaDOneses uue, trepando J)Or una
pirámide humana. trataron de salvar el obstáculo. Después del tercer asalto, el Capitán Lebecliet, a¡robiado DOr
el cansancio, so sentó y fué destrozado D()r u na bomba
...... "--Despacho de u11 corresponsal de guerra.
. ...

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

El mal marido que en sociedad trata con d ul·
zura y con amor á su esposa, le sonríe, la aga•
saja y pondera sus virtudes, al vol ver á su
casa la maltrata de pensamiento, de palabra y
hasta de obra y le arma un caramillo por qui·
tame ali á esas pajas.
La mujer coqueta, frívola, desamorada de
su esposo y de sus hijos es, ea visita, toda ter·
aura, toda fidelidad, toda abnegación. Despil·
farra.da, no habla más que de economía, manirrota, pondera el orden y el método; banal,
afecta sensatez y profundidad de ideas.
Y así por ese orden. Ea ls. vida de socied_ad,
artificial, arreglada á. compás como un baila·
ble, sometida como la- carga en once voces á
&lt;tiempos y á. movimientos~, el hombre se abotona, moralmente, hasta el cuello, se oculta,
se enmascara, se disfraza; y si larnujer,en aca•
tamieuto de los preceptos de la moda, desnuda
sus brazos y ostenta sus hombros, pone, en
cambio una triple coraza á sus verdaderos sen·
timieotos y encierra, bajo triple llave, sus más
espontáneas propensiones.
Para que el ser real aparezca bajo el Stl~ ficticio; para que el hombl'e, tal c~al es, s'!rJa de
entre el uniforme con que lo revi~te la etiqueta;
para que el lobo voraz se revele bajo el disfraz de abuela bondadosa y amante, es oecesar1O que una pasión inesperada y súbita, un
sentimiento intenso é imprevisto, se apodere
del ánimo y momentáneamente ofusque y ciegue.
Se cuenta que Taylleraod era capaz de reci·
bir, de pronto, un puntapié ea el lugar de elec·
ción,siu que, por ello, se alterara su fisonomía
ni cambiara el tono apacible y plácido de su
conversación. Pero esto es una excepción es·
tu penda, por lo rara, y por lo general, bajo la
intluencia de una emocion intensa é inespera·
da, se abre el abismo y el fondo del alma se
ostenta ea toda su desnudez.
Bajo la influencia dei pánico, de la cólera,
de los celos, el que parecía generoso, se mani•
fiesta. egoísta; el gal ante, brutal; el amante, indiferente ú hosti1; el abnegado, exigente; el
bondadoso, cruel.
Pero no hay que creer que en esos instantes
de paroxismo y de extremada tensión del espí·
ritu el hombre se manifiesta tal cual es ea rea•
lidad. Laemocióomisma,si es exagerada., suscita tendencias, sentimientos y pasiones que
no nos son habituales y que nos transforman
en otro hombre. La alegda extrema, por ejemplo, puede convertir en buenos á. seres maoi·

COMO PUIDI LLIGARSI ACONOCIR
A LOS liOJl'\BJ'tE!S

I quisiéramos formar el aro concepto del car áct er, de las propensiones y de la.s tea•
deocia.s de las gentes, tomando como base
lo que hacen deliberada. y meditadameote, correríamos grao riesgo de equivoca.roo~ y de
hecho nos equivocamos á menudo.
Juzgar de la urbanidad real de una persona
por su actit!ld, sus modales y su conversae:ión
de sociedad, por el trato que da ó las conside·
raciones que manifiesta á los de::nás en un bai•
le ó en una tertulia., es sumamente a.ventura.do.
A menos que no se trate de palurdos, todos
procuramos, en esas ocasiones, escoger nues•
tros temas de conversación, pulir nuestro es•
tilo componer nuestra actitud y nuestro a.de·
má~ y raro es que no nos causemos, mediante
esas' precauciones, la impresión recíproca de
que somos hombres pulcros y cumplidos caballeros.
Las da.mas, especialmente, cantan discretamente todo lo que dicen, deja.o vagar por sus
labios una. sonrisa vaga y graciosa, fingen una
atención curiosa á la conversación que se les
da· y todas: casi sin excepción, aparecen ino·
ce~tes tímidas, virtuosas, modestas, como los
caba.ll~ros se muestra.o galantes, obsequiosos,
asiduos y corteses.
Difícil es reconocer,en esos galantes Romeos
y ea esas dulces Julietas, á los ogros y á las
harpías que, á solas, en confianza y emancipa·
dos de la tutela de las conveniencias, gritan,
rugen patean á la menor contrariedad y hacen
tabla 'rasa de toda circunspección y de toda
pulcrttud.
Para conocer á los hombres en toda su des·
nudez moral; para juzgar, acertadamente, de
sus sentimientos y de su carácter, ha.y que es•
tudiarlos en cotfia.oza, cuando se ven libres
de las miradas escrutadoras de sus semeja.ates
y de la censura. social.
El glotón que ea el banquete apenas prueba
bocado y toma pequeños s~rbos d~ vi!lo, ql!e
esgrime con maestría el cubierto é 10giere s10
ruido bocados microscópicos respetando la
blancura. virginal de los manteles y de las servilletas, á solas, devora, se llena la boca, ha·
ce chascar la lengua, se lame los labios, come
con los dedos, vierte los vinos y salpica con
las salsas.

S

fiestamente perversos, y el dolor ó la cólera
intensos, transforman en tigre al cordero.
Para conocer á los hombres á. fondo, sin temor de errar ni de que puedan aparecer lo que
no son, lo mejor es cogerlos por sorpresa y
examinar lo que hacen y lo que dicen sin haber tenido tiempo de pensarlo. Para ello, lo
mejor es sorprender sus exclamaciones. su
ademán, su gesto ante un suceso que no esperen y que los emocione sin ofuscarlos.
La caída ruidosa de un objeto permite distioguir,de un golpe,á. los nerviosos é impresiona.bles de los serenos y de los impasibles. La misma anécdota ó el mismo hecho sensacional permite saber quiénes son los malévolos y quiénes
los compasivos. Un niño, que de súbito entre
corriendo ea un salón, según sea, en el primer
momento, acogido, deja inquirir quiénes son
tiernos y afectuosos y quiénes son desamorados ó ásperos. La presencia de una mujer hermosa que no se esperaba encontrar, hace que se
trasluzca ea la mirada, ea la actitud, ea la exel amación que arranca, quién es es teta y quién
lúbrico, quién galante y respetuoso y quién indiferente, despreciativo ó frío.
Unas cuantas experiencias de este género,
coincidentes ea sus resultados, ilustran más
que años de trato respecto al fondo del carácter y de las propensiones de un bombre. El primer impulso de «los espíritus de contradicción&gt;
es decir &lt;no&gt; á. todo cuanto oyen; 1os amantes
de l a polémica, rara vez dejan acabar la frase
que se les dirige sin interponer, por lo meaos,
una observación; los malévolos, desprevenidos, nada encuentran bien, y los bo!!dadosos
&lt;pur saog&gt; aprueban y aceptan todo de primera intención.
Y es que en el fondo de la organización
moral del hombre toda emoción tiende á. convertirse, de s1lbito, ea expresión y en acción.
Cuando el hombre está sobre aviso,la reflexión
interviene, se interpone. se atraviesa al paso,
y la expresión ó la acción no corresponden ya
á la emoción que las suscita, llegando, á fuerza de freno y de conteocióo, ó á no revelarse ó
á fuerza de cálculo á. revelar otra cosa distinta y que no se siente ni se experimenta.
Pero por sorpresa.,el alma humana puede revelarse y se revela á. la luz de fugitivos relámpagos, es verdad, pero que, repetidos, pueden
alumbrar y dejar percibir todos sus abismos.

tun_idad brillante de imponerse; en estos momentos hubiera. sido bien
fácil
que se .adueñaran del &lt;mercado&gt;
.
.
. y que imrusi'eran sus ob ras ea
circunstancias
favorables.
(.Qué fatalidad
'd
d
.,
•
. pesar sobre 00sot ros en este
sent i o, que nos con eoa,. ser tributarios eternos del teatro español?

*

* * Nervo nos ha elegido te ñ
La «Hermana Agua&gt;, que diría Amado
y tiene p~ra nosotros coqueterías f,elioas de muj¿r enamorada. Hae;f a s~d~
ian esquiva en temporadas anteriores que creímos en su de
llegamos á convencernos de su indifere~cia. Este añ~ su visit spetº• que
longa.do más allá de los límites á. que nos tenía acostumbrad; se
prf"
dulce melancolía de_ las tardes lluviosas, parece que murmurasá. y~u~~tr~
oído toda~ la.s canc10_nes de amor y piedad suprema que ya. co
á.b .
mos á olvidar. Sea bienvenida.
meoz a

ª

ANTENOB LESCANO.

' '-

DR. M. FLORES.

•

-,létr~.
~ ~•-

Invitación al Señor Presidente de la República

·\

ld fxposi(ión de St. Louis Missouri

D

ESPUES de la semana de fiestas
patrias, ea las cuales se derro•
cha todo: la alegría, el dinero, el
tiempo y el trabajo; después de ~os
días glorificados por la proyección
luminosa de esa gran figura que domina el horizonte de nuestra iode•
pendencia; después de rendir al Padre Hidalgo los homenajes de recuerdo, cada día más grato y cada
día más grande, llega la semana dt1
reposo de plena tranquilidad, en
la que parece dominar en la met~ópoli el soplo lento de un sopor lll•
finito.
Pasaron ya los días de efervescencia,en los cuales se !ací9'. la_po•
blación toda en la arteria pr10c1pal
de la ciudad, en los que los trenes
de recreo traen, desde la dehesa le•
jana desde el rincón de la provio·
cia á los que no quieren dejar de
empaparse en la bullicios'!' alegría
cita.dina; y ~asaron los épicos desfiles en medio de la bruma dorada
que forma el polvo en remolinos
sutiles á la gru¡.,a de los regimien·
tos en :Oarcha. Lo~ últimos tor~ellinos de áureas chispas se perdieron en la sombra profunda de la
noche, dejando sola.me!'.!~ el de~lumbramieoto de una visión luminosa en la retina.
y los trenes de recreo vuelven rápidamente á. la lejana. dehesa, dejando en ella y ea los rincones pro•
fundos de la provincia, á los &lt;rancheros&gt;, todos adm~acióo y comentarios; á. los pequenos, que por al·
gunos meses tendrán un tema_para
sus conversaciones; á las m.u¡eres,
que comadreará.o en la_s haciendas,
refiriendo á. sus vec10as, meaos
afortunadas, cuáot_as y cuán gr_andes maravillas encierra la capital
en uno de los grandes días festivos.

Mientras, el tiempo volteará. pau•
sadamente sus complicadas máqui•
nas, para. volver á. presentarnos
viejos días, como fechas nuevas,
las antiguas alegrías, como llaman·
tes admiraciones, y los dolores, los
eternos dolores que siguen á. la bu•
manidad «como la sombra al cuer·
po&gt;, siempre renovados, constante·
mente afinados, dotados de un nue·
vo vigor y de una potencia mayor
que nunca.

***

Se encuentra ea la capital un pianista. de grao mérito. que dará. al·
gunos conciertos en Arbeu para de·
licia de los cdi!letanti&gt; y mayor
honra del arte musical. Pertenece
á la generación joven que ha logra•
do, en pocos años relativa.mente,
dominar el difícil instrumento, y
que tiene delante de sí un porvenir
largo y seguro, poblado de éxitos
y de triunfos.
Benjamín Orbón es espail.ol; pe•
ro es artista, y ha sabido encon·
tra.r,en los elemer tos de que se dis•
pone en los países hispanos, sufi•
cientes fuentes de inspiración para
dotar su inteligencia de preciadas
cualidades. Es un artista. y es un
pianista consumado, para el cual
el instrumento clásico no tiene se•
cretos. Además, es joven.
Con estos elementos se camina
mucbo y se va. muy lejos. Orbón
triunfará. dondequiera que se pre•
seote, porque pertenece á. la peque·
ffa comunión de los elegidos que
llevan ea la frente la. estrella in·
marcesible que los hace reconocer
en todos los países, en todos los
tiempos, ea todas las edades.
Dará solamente dos conciertos
con programas selectos, dignos de

un maestro, en los cuales las piezas de prueba abunda.o, hasta convencer al criterio más displicente;
en los dos conciertos anunciados
se revelará. al público, como se lia
revelado desde los primeros com•
pases que toca., á los &lt;&gt;scasos&lt;dilettanti&gt;que le ha.o escuchado particularmente.
Como todos los artistas modernos, jóvenes, es un enamorado de
la música aplastante, sacra., monumental de Wagoer; se comprende
sin esfuerzo que ha sido mucho lo
que ha estudiado de las produ:.-ciones'inmortales del gran maestro alemán, y que las ha estudiado con
«a.more» tal. que á. pesar de sus in·
númeras dificultades, las domina.
El público merece una. felicitación: de algunos meses á. esta parte los pianistas de altos vuelos no
temen ya aventurarse en nuestro
país. Sabeo ya que si es bien cierto
que nuestro público tien~ justificada fama de hosco, en cambio, es
cierto también, que nuestra educa·
ción artística se e.ocueotra ya suficienteroEfote avanzada para que no
sea de temerse un fracaso injustificado para el artista de corazón y
de talento.

rrente á. los teatros de aquel géne•
ro; pe.ro hay que hacer algo, hay·
que trabajar algo, por poco quesea.
Mientras tanto, los empresarios
de género chico se dirigen á España.
en demanda de la necesaria auto·
rización de los' autores, unidos en
sociedad mercantil, para poder re·
presentar ea México las piezas de
zarzuela que tengan éxito ea la península ibérica. Los autores nacionales han desperdiciado una opor·

***
Ea el Principal hemos tenido un
estreno, que el monstruo tuvoá bien
condenar sin apelación. Poco,muy
poco se necesita para zurcir una
piecesilla del género cbico; apenas
si un esbozo de argumento, dos ó
tres números de música alegre, al·
guoas frases ingeniosas, y se tiene
ya un éxito seguro. Poco, muy poco es lo que hay que trabajar para
dominar al público,babitual concu•

SR. BENJAMÍN ORBÓN
Notable planl$ta.

L 23 del pasado fué recibido en audiencia especial por el Sr. Presidente de la República, el Sr. Lic. Arnoldo Shaoklin, comisionado
por el Jefe de la Exposición Universal de St. Louis, el Hvo, Da.vid
R. Francis, para invitarlo á hacer una visita á la Gran Feria del
Mundo.
·
El Sr. Sbaoklin, que se presentó en Palacio acompañado del Sr. Embajador de los Estados Unidos, Gral. Powell Claytoo, pronunció al
encontrarse frente al Primer Magistrado, un pequeño discurso, en que
hizo elogios muy entusiastas del contingente que México envió al cer·
tamen y de la magna obra de engrandecimiento del país, que hace un
cuarto de siglo viene realizando el ilustre gobernante que hoy rige nuestros
destinos.
De manos del Sr. Shaoklio el Sr. Pre•
sidente recibió la invitación escrita del
Jefe del certamen, que reproducimos ea
esta página, y que traducida al castellano dice así:
''St. Louis, Septiembre 5 de 1904.-Se·
ñor: La República de México respondió
de la manera más generosa á. la invitación del Presidente de los Estados Uni•
dos para participar en la Exposición
Universal de 1904.
El pabellón nacional de México, sus
magníficas instalaciones ea los varios
palacios de exhibición y su banda mili·
tar, se cuentan entre las cosas más notables de la Exposición, y han merecido
y recibido la admiración de millones de
visitantes.
Sr. Lic. Arnoldo Shanklln.
México ha mostrado al mundo sus
progresos en la civilización, y el desenvolvimiento de sus maravillosos recursos naturales. Hay una cosa
más que México puede hacer para alcanzar la medida completa. de su
notoriedad en la. Expvsición Universal: la presencia personal del talento maestro y de la mano maestra, se desea grandemente y se aprecia·
rá. mucho.
Coa el próposito de hacer una invitación especial á. Su Excelencia el
Presidente de la República. de México, la. Exposición ha comisionado al
Sr. Arnoldo Shanklio para ser portador de esta 1expresión cordial de
simpatía, darle nuestras gracias más expresivas por lo que México ha
hecho en la «Feria del Mundo&gt;, y hacerle una invitación para visitar
la Exposición antes de su clausura en Diciembre 19 de 1904.
Esperando la buena· volunta.d del Señor Presidente de la República de

E,

México, con las seguridades de nuestra admiración y más alta estima
Tengo la honra de quedar de Ud. humilde servidor.
'
(Firmado) David R. Francis,
Presidente.
A Su Excelencia
General Porfirio Díaz,
Presidente de la República de México."
El Sr. General Díaz contestó al Sr. Shanklio dando las gracias más
expresiv:as perla. honrosa invitaciÓJ? que se le hacía, y excusándose de
concurrir personalmente á. la Exposición, en virttud de que la ley fundamental del país le prohibe salir fuera del territorio nacional, y de que
podrían ser prolongadas las gestiones que hiciera á. fin de obtener del
Coog:1'eso el permiso respectivo. El Sr. Presidente agregó que ei-timando, sin embargo, en todo su valer la distinción de que era obj~to 1 nombraría gustoso probablemente á. uno de los Señores Secretarios de Estado, para que lo representara en St. Louis.
Tanto el Sr. Embajador, como el Sr. Shaoklin, se retiraron de Palacio
lameotao_do que al Sr. General Día.z no le faera posible concurrir á. la
gran Feria del Mundo; pero quedando, en cambio, muy complacidos de
11!' •~ordial acogida de que habían sido objeto por parte del Primer Magistrado.
El Sr. Shanklin fué obsequiado el lunes último por el Sr. Presidente
co_n un baoq~et~ ínt~mo, que se efectuó en Chapultepec y al cual concu·
rrieroo las distrnguidas Sras. Doña Carmen Romero Rubio de Díaz Doña. Luz Díaz de Rincón Gallardo y Doña Luisa Ra.ygosa de Día~ la
Señorita. Clayton y los Señores General Día.z General Claytoo Líe
Shanklin y D. Francisco Rincón Gallardo.
'
'
•

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

DAMAS DISTINGUIDAS

I
EN EL CIELO

EL ALMA DE LA TARDE
En las lejanías del ocaso tiende el crepúsculo_ sus s~das maravillosas. ~ajo un velo diáfano, en una niebla argentada, empiezan a envolverse los ob¡~tos · y el cielo luminoso del estío, palidece. Reina en las verdes frondas un s1len~io sagrado, y un esplendor indeciso dora las cumbres. En la_ llanura, entr~
los follajes, se ven grandes manchas de sombra. Fulgore: a~ar1llento~ Yfugi·
tivos pasan sobre los árboles, rielando sobre las aguas hmp1das del r10. En el
horizonte del oriente aparecen los primeros crespones de la noche, Y en_la a~ta
bóveda las primeras estrellas, como blancos jazmines. Cruzan el espacio pá¡aros de tardo vuelo. Y del este obscuro y del oeste incendiado, del norte Y ~el
sur de todas las lejanías, del seno de los bosques y de lo profundo de la t:e·
rra: de las leves brisas y de los vientos del cielo, surge un rumor confuso, mul:
tiple é infinito. Voz de agonía que ante la noche negra se escapa del alma do
liente de la tarde.

o

El cielo y yo quedamos frente á f rente;
eran. como tropel ele informes canes
persiguiendo una fuga de titanes,
las nubes mllligrosas clel Poniente.
y

En el fondo de p úrpura canclentc,
los f01·zaclos y altivos ademanes
erguíanse en coléricos afanes
y vaguedad de sueño....... ..
De repente
se iluminó de sol el friso obscuro,
y el oro interno, sideral y puro.
rompió en deslumbramientos ele escarlata,
resplandeció con palidez ele luna.
y lentamente se cleslúzo en una
apacible visión de ópalo y plata.

II
EN EL LAGO

Las aguas. con azul fosforescencia,
reflejan el crepúsculo dh'ino
más tenue. más sutil, más cristalino
bajo la luminosa t ransparencia.
Las ondas. en su gárrula impaciencia.
se desgranan en 1iolvo diamantino.
y en un rosa de.nácar, dulce y fino.
diluyen, de los rojos, la violencia.
Los matices celestes, áureos domos.
torres do llama. encajes policromos,
submarinos alcázares fabrican:
y el lago. en la fusión ele los colores,
es un muaré joyante. que salpican
con pétalos ele luz. ardientes flores.

III
EN EL ALMA

....Y todo vivo en mí.... pero iouién sabe!
Entre la sombra. la concie11cia mfa
e 1.nta, con ideal u1ela.ncolía,
no sé qué sueño misterioso y grave.
Por una estefa ele oro v~ la nave
rumbo hacia. el bodzont en agonía,
y á lo lejos,
álgica clel día.
en el postrer fulgor se baiía un ave.
0

Yo Pongo en la remota lontananza
una piadosa y mística esperanm
como una ofrenda á mis delirios vagos.
y junto mis humanos desconsuelos
al dolor infinito de los cielos
:r á la inmortal tristeza de los lagos.
Lago de Cbapala, septiembre de 100!.
Luis G. Urblna.

FROILÁN TURCIOS,

Amo al león· si agita la melena,
la artística melena alborotada,
su actitud imperiosa me enajena,
pláceme su soberbia rebelada.

cortejo, dirigiéndose luego á la estación del
ferrocarril, después de recibir Maximiliano, en
la puerta principal del muelle, las llaves de la
población que le fueron presentada s en una
bandeja de plata. El acto fué muy solemne.

Las llaves son de oro, están perfectamente
conservadas, y tienen, en la parte superior, grabado el escudo de la ciudad. El estuche donde
se guardan es de caoba y está forrado interiormente de terciopelo.

Cuando ruge, brillante la mirada,
en su altivez olímpica y serena,
parece un gladiador que á la mesnada
desafía, mostrándole la arena.
El león es audaz, y noble, y bravo,
y no ha nacido para ser esclavo;
por eso, si algún rostro se perfila

..

tras de los hierros que le forman yugo,
el león, entornando la pupila,
parece despreciar á su verdugo!
ALBERTO HERRERA .

Llaves históricas
Hace poco tiempo la prensa dió la noticia de
haber sido encontradas, en el archivo de la Tesorería municipal de Veracruz, las llaves de
oro que el Ayuntamiento del lugar puso en
manos del archiduque de Austria, Fern~ndo
Maximiliano al desembarcar éste en tierra
mexicana el 28 de mayo de 1864, en unión de
su esposa la princesa Carlota Amalia y de algunas personas de su servidumbre.
El buque que condujo á Maximiliano á Veracruz entró en la bahía el 28 á las dos de la
tarde, siendo uno de los primeros en cumpli·
mentar á la imperial pareja D. Juan N. Almonte, uno de los mexicanos que durante su
estancia en Europa habían trabajado co0: más
empeño por el establecimiento de un gobierno
monárquico en México.
El 29, en las primeras horas de la maña~a,
desembarcaron los príncipes con su respectivo

EXPOSICIÓN DE ST, LOUIS MISSOURI -EL PABELLÓN DE CUBA,

LLAVES JDE ORO ENTREGAD.AS Á M.AXlMJLI.AN O Ji:N VER.A CRUZ

(1864).

�EL MUNDO ILUSTRADO

[a situación tn Extrtmo Orltntt.-EI frataso dt tiaoyang.- [a mponsabllldad dt Orloff.- ta rttirada bacla muckdtn.- EI víacrucls dtl
•
tlfrcito moscovlta.- [a táctica dtl mariscal Oyama.- [a sutrtt dt Putrto Jlrturo
hará. un mes que los rusos, asediados por todas partes en sus fuertes posiciones de Liaoyang, temiendo ser envueltos y aniquilados por el atrevido movimiento
del General Kuroki, que atravesó Al río Taitsé, amenaza.ha la retaguardia de Kuropatkine y trataba. de cortar su retirada, se vieron
obligados á. abandonar aquellas fuertes posiciones, dirigiéndose bacia Mukden para evitar
una catástrofe. Terrible y casi sin precedentes en la Historia fué aquella serie de combates que duró varios días y en los cuales las
bajas por ambas partes fueron numerosísim1l.s.
Atribuye el General Kuropatkine, si no todo, gran parte de su fracaso a.l General Orloff,
á quien había ordenado se sostuviera á. cualquier precio en Yentai, apoyando la izquierda rusa y oponiéndose al movimiento de flanco de los japoneses. Hasta ahora no está bien
RONTO

P

del desaliento necesario producidos en tantos
días de combate, que al fin terminaban con la
eterna marcha hacia. el Norte, dejando la ciudad, que no pudo defenderse, envuelta en llamas espantosas, con sus grandes almacenes,
sus formidables obras de defensa y sus va.liosos depósitos de provisiones de hoca y guerra
en poder del enemigo.

***

Y comenzó de nuevo el viacrucis del Aiército moscovita iniciado en las orillas del Yalú;
y siguió .;u marcha. hacia Mukden, acosa.do
de cerca por las avanza.das japonesas; continuó la fatigosa. retirada teniendo que sostener
rudos y repetidos combates de retaguardia,
que á haber sido emprendidos por un ejército
enemi¡!'O menos diezma.do que lo fué el japonés
frenteá. Liaoyang, menos agoviado por la fa.

za.dos de los beligerantes. No queriendo el general ruso perder el contacto con las fuerzas
enemigas en toda la línea, ha ordenado constantes reconocimientos á su caballería,la. cual,
en su arrebato, ha traspasado á veces las Jí.
neas japonesas, replegándose de nuevo á sua
posiciones, después de averiguar las del enemigo en fuerza y consistencia por diversos rumbos.
Entre tanto, el mariscal O.vama, siguiendo
la táctica que ha sido común en la presente
campa.íia., extiende su línea de combate de frente basta. sesenta millas, amenazando por el
este, el oeste y el sur, las posiciones rusas; inicia un gran movimiento envolvente, que al
se logra, habrá. de arrollar los dos flancos de
Kuropatkine, tratando de aparecer á la reR•
uua.rdia para cortar la retirada. de los rusos.
Parece que las disposiciones del terreno y la

Puerto Arturo. Grande como es el admirable
berofsmo de sus defensores, no puede durar indefinida~e.nte la.resistencia.de una plaza. con recursos limitados en municiones y provisiones
d~ boca; no 1rnede ser inagotable una gua.rnic1óa que resiste ataques continuados de un
enemigo pertinaz é incansable, perdida. por
completo toda espera?:za de recibir algún soC';)rr?, Uno y ot~o día se renuevan los ataques;
d1ar1amente reciben los siLiadores refuerzos
que les llega.~ de Da.Iny; en vano batallones enteros d~ los lªP?neses vuelan destrozados por
)as t :a.1dora.s mrnas, al acercarse á los fuertes
1nteriore_s; en vano se renuevan los ataques
con el w1smo heroísmo por parte de los sitiados, cau,ando enormes pérdidas á, sus enemi•
gos. Algún ?i_a., que no Cr'eemos remoto, faltar án las muaic1ones para los fusiles, se agotarán para. los caflones; y los hospitales repletos
de enfermos y de heridos, serán los' últimos
p untos en donde quede enhiesta la bandera.
rusa._, por falta de personal suficiente para
servir las baterías de los fuertes y para. oponerse con la. punta. de las ba_vonetas á los continua.dos ataques de los sitiadores.
Y _en esta. porfia.da y continua lucha., sigue
creciendo_ el rencor entre los enemigos, aumenta la. ra):na entre los combatientes, se a.giganta. el od10 en~re los C?ntrarios, aguijoneados
unos por la impotencia y la. desesperación y
a.lenta.dos los otros por la muerte sembrada
entr~ su~ fila~ en )os esfuerzos supremos de
una. rnút1l res1stenc1a.
A veces recordamos que en el sitio de Sebastopol, que duró dos inviernos, sitiados y sitiadores, en los momentos de tregua., charlaban
como buenos cama.radas, y no era extraño que
algún solda.do fra~c~,, herido frente á Ja.s trincheras, f~era a.ux1_hado por algún camarada
ruso, herido también, compartiendo en dulce
fraternidad, la. última gota de agua ó el último
trago de a.,ruardiente que quedaba en la caramañola. Frente á Puerto Artu ro nada ha.y que
p~eda. compararse á este sentimiento de humanidad; los que caen en el campo, cuando llegan
á toc~rse, porque las ambulancias no los han
recogido, se hunden en las sombras de la muerte entre crisnaduras de odio y eternos abrazos
de rencor. ¡Horrible secreto cuya solución sólo
p~~de encoi:it~arse en las luchas de raza. y divis10nes relig10sas!
29 de septiembre de 190!.

o

z. z. z.

NECR.OLOOICA
ROFU~DA sensa?ión ha causado en la al. ta some~a~ mexicana la noticia del repentmo fallecim1ento, . en Madrid, del señor D.
l\~an,uel Itu_rbe, En_via.do Extraordinario y Mimstrn Plempotenc1ar10 de México ante las cortes de España y Portugal.
El señor !turbe, que era uno de los mexicanos más distinguidos residentes en Europa, naP

expresión de su condolencia por tan sensible
pérdida..

*

No menos dolorosa *ha* sido para México la
muerte del señor Dr.Jua.n Navarro, Cónsul General de nuestro país en Nueva York acaecida
en aquella ciudad el lunes último á, c~nsecuencia de un ataque apoplético.
'
El señor Navarro nació en Morelia el aíio de
1823 y recibí? e) título de médico en la capital de la Repubhca. Apenas empezaba á ejercer su profesión, cuando tomó las armas contra el invasor americano, cayendo prisionero
en el memorable asalto al convento de Cburubusco. Después de permanecer preso por algún
tiempo, fué puesto en libertad por el general
Twigs. Restablecida l:i. paz, fué nombrado
profesor de Clínica externa en la Escuela de
Medicina de México, puesto que desempefi6 durante doce años.
Cuando sobrevino la. intervención francesa
el sei'ior Navarro combatió también en defen:
sa del país, cayendo prisionero cuando desempeñaba el cargo de Jefe del Cuerpo Médico Militar.
Por último el 4 de septiembre de 1863 fué
nombrado Cónsul General de México en Nueva
York.
En esta capital, lo mismo que en Nueva
York, su muerte ha sido muy sentida.
Sr. D. Manuel lturbe, t en Madrid recientemente.

ci? .en México. el aíio de 1844, de una de las fall!ihas más ar1~tocráticas, y recibió una. educación esmeradís1ma. Su carrera diplomática. databa del '.1-íio de ~89~1 en que fué nombrado Ministro Plempotenmar10 en Inglaterra y Alemania..
En mayo de 1896 se le designó especialmente
para representar á México en la coronación de
l&lt;?s soberanos de Rusia, y en abril de 1899 se
hizo cargo de las legaciones de Espaíia y Portugal.
. La. capital de España fué la residencia preferi~a del señor !turbe, y en su palacio de Madrid s~ reunía lo más selecto de la corte. Sus
recepc1oi;es eran notabilísimas tanto por la
suntu_o sidad en ellas desplegada', como por las
atenciones que los seíiores de !turbe tenían
siempre para sus invitados.
. El sei'ior Iturb~ servía el cargo de Ministro
srn aceptar retribución de ninguna clase, no
obstante _lo_s enormes gastos de representación
que le. o_rigrnaba su permanencia en Madrid como Mm1stro de México.
El dis~in_gu\do diplomático fué objeto de bonr?sas distmc10nes en Europa: el Zar le wnfirió la Gran Cruz de San Esta.nislao de Rusia
Y la. reina. de España la Gran Cruz de Isabel
la Católica.
Prueba muy clara de la alta estima en que
se tenía en ~spaña al se~or !turbe, es el cablegrama ~speci3:l ~ue el mmistro de aquel país
en México recibió de su gobierno, y en el cual
se le recomendaba. que á nombre de S. M. D.
Alfonso XIII hiciera presente al nuestro la

LA BATALLA DE LT.AOY.UW,-ATAQUE NOCTURNO DE LAS POSICIONES RUSAS POR LOS JAPONESES.

averiguada. la. responsabilidad del General
Orloff; sólo se sabe que ha sido separitdo del
mando por orden del Comandante en Jefe del
Ejército ruso, y que tal vez se le clé un retiro
torzoso, como castigo de su conducta. en la úlfima batalla.. Hay gue creer que la. resolución
de Kuropa.tkine es justificada. y que el Comandante ruso no ha querido sacrificar una víctima inocente para encubrir su derrota. para.
explicar su retirada da Liaoyang, en donde
todo el Imperio moscovita tenía puestas sus
esperanzas, creyendo que todos los esfuerzos
del enemigo se estrellarían ante las formidables fortalezas á tanta costa. levantadas y recibirían una dura lección de los defensores,
ansiosos de combatir
llenos de anhAlos por
devolver su prestigio las armas del Czar.
Cualquiera. que baya sido la ca.usa para el
abandono de Liaoyang, nú ca.be dudar que la.
retirada. se ejecutó en orden admirable, operación difícil en las circunstancias en que se
emprendía con numerosos heridos, con múltiples bajas en oficiales y tropa, enmedio de la
natural fatiga, del consiguiente abatimiento,

¡

tiga !de tantos días de combate, pudo haber
convertido la retirada. en una completa derrota. Es de notar aquí, sin duda, cierta debilidad en las fuerzas de caballería de que dispone
el Mariscal Oyama., que si huhieran sido com·
peten tes en esa. retira.da., habrían dado cuenta.
dA las merm11das huestes rusas. sembrando el
pánico por todas partes y convirtiendo en mí·
seros despojos las fuerzn.s del enemie-o.
Pronto la. energía de Kuropatkine logró res·
tablecer el orden en todas sus filas, llegó á
Mukden y á las comarcas vecinas donde sus
tropas pudieran descansar dela ruda. brega que
acababan de sostP-ner. Conocedor profundo de
la. comarca que ocupaba, tomó sus posiciones,
aprovechándose de las condiciones topográfiCllS del terreno y basta ahora ha esperado á
pie firme el a vanee de los japoneses, quienes
no menos fatigados, después del triunfo, han
necesita.do también del descanso antes de emprender operaciones decisiva&amp;.
Casi durante todo el mes ni un solo día ha
deja.do de ha.her pequei'ios encuentros, escaramuz¡i.s sin importancia. entre los puestos a.van-

necesidad de extender tanto las líneas avanza·
da.s,son ahora menos favorables para. los iapo·
i;eses,que lo fueron en el avance sobre el Llao•
yang'; pero en cambio, las posiciones en Muk·
den y en los diversos pasosquAdominan elca·
mino hacia Harbln, las fortificaciones en la
Mancburia rusa y en Sinminting, no pueden
ofrecer la resistencia que ofrecieron las de
Liaoyang, obras admirables de ingeniería
militar, preparadas con anticipación, para ha•
cer una tenaz resistencia..
Entre tanto, á toda prl sa llega. el invierno
en aquellas altas latitudes; rápidamente des·
ciende el termómetro y la. paralizaci6n en las
operaciones casi parece imponerse á las fuer·
zas comba.tientes; pero no ha de ser tan pron·
to que antes no podamos ver a.l¡¡'ún mo•
virolento decisivo, algún combate sangrleni&lt;&gt;
que determine dónde han de establecerse los
cuarteles de invierno de las fuerzas moscovl·
tas.

***

Es imposible dudar la suerte que aguarda '
• EXPOSICIÓN DE ST. LOOIS MISSOORI.-INDIOS ESQOIMALES.

Sr. Dr. Juan N. Navarro, t en Nueva York recientemente.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

fll Oll6 no OUl6F6 GalOO, la taza ll8Ila
[tpisodio históriGo premiado Gon $25 por "El Mundo Ilustrado"]
I

F
L

L domingo 2 de mayo de 1813 había sido un día espléndido en la re-

gión meridional de Nueva E;¡µaña, y los habitantes del pueblo de
Chiapa, á inmediaciones de Tasco, en la intendencia de México,
disfrmaban,á las seis de la tarde, de uno de esos crepúsculos luminosos,
tibios y perfumados que tan comunes son en la tierra templada.
Pero Fr. José de la Soledad Ay ala y Montalvo, cura párroco de
aquella jurisdiccióc, aunque contaba ya cincuenta años de edad, había
logrado resistirá la influencia seductora del clima, bajo el cual vivía
desde antes que estallase la insurrección, entonces en auge; y durante
aquella tarde apacible y ornada de celajes de plata y de cortinajes de
púrpura, mientras sus feligreses dormitaban tendidos en cómodas hamacas, él se había ocupado en despachar su correspondencia, de la que, al
sonar las campanadas del &lt;ángelus&gt;, lacraba; lleno de satisfacción, la
última carta.
Después se puso en pie. Su ceñ:da sotana hacía resaltar no menos
la delgadez de su cuerpo que el color blanco mate de su rostro, cubierto
hasta la mitad de la frente por una montera negra y animado por unos .
ojos perspicaces y una boca desdeñosa que le daban marcado aire de
inteligencia y de energía.
Dió algunos pasos en la estancia, entonces alumbrada. por la vela
azul de esperma que había servido para fundir el lacre, y por una lámpara de ala.ba.stro,suspendida cerca de un cuadro de la virgen de los Remedios, que ocupaba la parte más visible de uno de los muros, frente á
un Santocristo, tamaño natural. colocado en I a pared opuesta..
Una estantería llena de libros, un-- pupitre y una mesa &lt;central&gt;, un
armario y dos rinconeras, un &lt;nacimiento de Jesús&gt; coloca.do bajo capelo de cristal, varias sillas con cojines de terciopelo carmesí, dos canapés provistos de guardapolvo verde, un sillón forrado de cuero de Córdoba y bajo éste una piel de tigre curtida, todo colocado con esmero y
simetría, formaban el mobiliario del recinto.
Pintábase una viva inquietud en el semblante del cura, que iba y venía al azar por el gabinete, cuando entró, á pasos cautelosos, una mula.tita como de quince años de edad, la que, sin chistar palabra, se detuvo
frente al sacerdote.
-¿Qué quieres, Glafira? ¿me busca alguien? le preguntó con interés
el párroco.
.
-No, padrecito; péro dice la &lt;señá Mal'ena&gt; que si ya le traigo á su
&lt;merc;.é&gt; la colación.
,
- Todavía no. Dile á Magdalena que prevenga · chocolate para otra
persona, porque voy á tener visita. ¿Lo oyes?
- Sí, padrecito, contestó la joven.
Y salió tan silenciosamente como había entrado.
II

En cuantc&gt; al cura, cada vez más inquieto, se sentó en su sillón, diciendo:
-Es la hora crítica._... Y ¡por Dios vivo! no creo que me engañe. Me
ha dicho que vendrá y es seguro que viene. Pero, ¿llegará á tiempo el·
otro? .... ¡Ah! Si alguno de los dos faltase á lo ofrecido, si el golpe diese en falso, ¡qué desdoro para mí, que he ofrecido á la corte tan valiosa conquista! Pero vendrán, sí. El cielo no puede menos de favorecer
una empresa tan útil á la causa del orden ....
El padre se detuvo de pronto en su soliloquio, alzó los ojos y vió
delante de Má Glafira, quecomollevabaza'pato bajo y se acercaba siempre con unción al eclesiásfüio, no había hecho ruido al regresar.
-¿Qué quieres? le preguntó impaciente Fr. José.
-Padrecito, que ahí está uh señor que busca á su &lt;mercé&gt;.

A estas palabras, el párroco se levantó.con viole~cia de ~u asiento,
se puso )as manos sobre el corazón, como si aquel aviso_ hubiese ce~tuplicado sus latidos y él quisiera contenerlos, pe_rm_aneció ~lgunos !Il~tantes mudo é indeciso, y dirigie0:do, en~~• sus inciertas miradas hacia
Glafira., que lo contemplaba atómta, le d1¡0:
-Conque un señor, ¿eh?
-Sí, padrecito.
l
Pasaron. algunos instantes de silencio, al cabo de los cuales dijo e
cura al parecer ya repuesto:
:_Bueno, pues dile que pase
III

va España,el reinado del desenfreno. Y esto ¡por Dios vivo! que no puede caber más que en cerebros de bestias.
El insurgente, á pesar del dominio que ejercía sobre sí mismo se estremeció visiblemente al escuchar tan insultantes palabras. Apr~tó con
fuerza los dientes y los puños y abrió la boca para contestar· pero el
cura no le dió tiempo, porque cont_inuó con afectado aplomo: '
-¿Qué es lo que han hecho los msurgentes en Guanajuato? Asesinar
saquear, incendiar, cometer, en fin, los más horrendos crímenes.
'
-Pero esos excesos que todos nosotros lamentamos en lo más íntimo
del alma, replicó con fuego el insurgente, no son más que la consecuencia fatal de las _atroces crueldades cometidas por los dominadores. ¡Qué!
¿el haber reducido á los dueños de estas tierras á la condición de brutos
el haber envilecido su raza, el abofetéarlos material y moralmente dei
modo más bárbaro y sistemático, el marcarlos en el rostro con hierros
encendidos, el pisotear, en fin, de la manera más despiadada su condición de hijos de Dios, común á todos los humanos, es, acaso dar muestras de las más altas virtudes? ¿es cumplir con las enseñanz;s de Nuestro Señor Jesucristo? ¿es amar al prójimo? ¿,es hallarse en el reinado de
la justicia y del bien?
El cura simuló un acceso de tos para no responder, y dirigió, con
disimulo, otra ansiosa mirada hacia el rel()j,
-Pero no hablemos más de esto, continuó el mariscal serenándose.
Ni yo he de convencer á su señoría de que sus juicios son erróneos, ni
s u señoría ha de logr ar de mí algo semejante. Más vale, pues, continuar
ca.da quien por nuestro camino, permaneciendo fieles á la amistad á distancia, pues sin esta precaución nuestros mutuos sentimientos de estima pudieran sufrir graves quebrantos.
Diciendo esto, se puso de pie para retirarse. Pero el eclesiástico,que
no se esperaba aquel movimiento y que dirigía de soslayo una nueva
mirada al reloj, que parecía fascinarle, se apresuró á replicar:
- No, no. No salga su merced .... sin enfriarse un poco, pues en estos climas el relente es malísimo. Tome asiento de nuevo su señoría y
h ágame la gracia de escucharme. Yo creo ....
SúbitamentP se detuvo el cura., inclinando la cabeza á un la.do, con
ese ademán particular de quien percibe á distancia algún rumor y quiere aguzar el oído, para darse cuenta de su naturaleza. Un destello de
alegría iluminó poi· breves segundos su semblante.
El mariscal se inclinaba en aquellos momentos para tomar asiento
otra. vez, y no vió el gesto del cura, cuyo rostro había tomado ya. su habiiual continente, cuando Correa le dijo, respondiendo á su insinuación:
-Sí, estoy pronto á escuchar á su señoría.
-Gracias, dijo el cura en extremo agitado y hii.ciendo mucho ruido
con la silla, al mismo tiempo que fingía toser fuertemente. Es el caso
q ue .... digo, es el caso . ... repit1&gt; . . ..
y sin saber qué decir, veía con disimulo y zozobra, no ya hacia el
reloj, sino hacia las puertas.
-Es el caso .... decía su paternidad.
-Pues vuelvo á decir, tartamudeó el párroco, digo ....
Nuevos accesos de finjlida tos y nuevos movimientos de la silla sobre
el suelo procuraron ahogar un rumor vivo y creciente que llegaba de la
calle.
-Vamos, ¿le pasa algo á su paternidad? dijo el insurgente con extrañeza al ver el desconcierto del sacerdote.
-No, no, sino que .. .. en fin .... para coordinar uno sus ideas ..... .
En aquellos momentos sonaron fuertesgolpesenelzaguán de Je,casa.
-¡Ellos son! exclamó con vivacidad el cura, sin darse cuenta de que
hablaba en voz alt¡¡.,
-¿Quiénes son «ellos?&gt; preguntó el insurgente con acento terrible,
porque una sospecha acababa. de surgir en su espíritu.

Un momento después a.parecía en el quicio de una de las puertas q_ue
daban al patio un hombre como de cuarenta y cinco años, a~to, rec10,
erguido, y cuya sola presencia debía infundir,desJe lueg?,ó m1e_~o 6{eseto. Su semblante morenó y sus negros ojos tenían una 1mpresi n c ar~
~e bondad é inteligencia que se transformaban de repente en relámpa
gos de impetuosidad; pe;o su frente, empalidecida por ignoradl!'s . am: r·
guras y su ceño plegado por dos arrugas ya indelebles, or1grna as
acaso'por larga~ y penosas luchas, daban á su fisonomía un aspecto e~traño entre melancólico y severo. Se conocía que aquel raro per sona¡e
se había afeitado hacía algunos día.s toda la barba; pero ésta e1;0pezaba á renacer y viéndola sombrear aquel semblante noble Y enérgico, no
odría decir~e con certeza, si se estaba delante de un sacerd?te ó de un
~olda.do. Env~lvía su fuerte busto una especie de 4:cotón~ de J?rg~ raya·
da á los la.dos del cual caían las puntas de una tilma ligera, cei:iía dsu
cu~rpo un ancho cinturón de cuero bayo, y sujetaban las extremida
de su pantalón de dril unas polainas de gamuza negra abrocha.das a
calzado.
¡
·
· da.
Al verlo derecho, tranquilo y con el sombrero en 8: mano 1zqmer ,
tendida á lo largo del cuerpo, Fr.,José se acercó sonr1e_nte áél, no sin
hacer esfuerzos extraordinarios para disimular su emoción.
r t
y sobraba motivo, pues el enclenque párroco, exaltado reaéM a, 8T
encontraba frente á frente del célebre excuradeNopala, D. Jos
anue
Correa uno de los insurgentes más fogosos y más afortunados enbíu!
anterio'res expediciones, pero á _quien los_ azares de 18: guerra h:
condenado momentáneamente á la obscuridad y á la qmetud, no o ~
te el grado de mariscal que le habían conferido los caudillos prominen·
tes de la insurrección, como recompensa de sus hazañas.
in·
El realista y el insurgente se estrecharon la mano Y pasa.ron a1

bres impacientes y de mujeres asustadas, pasos rápidos y acompasados
y roce estrepitoso de armas.
Correa, con los puños crispados y la mirada relampagueante, se
acercó á una de las puertas que daban al patio. Un oficial, con las insignias de comandante, se apeaba en aquel momento del caballo, Y á la
luz de la luna se veía tras él una chusma de soldados, de pantalones claros y casacas obscuras, uniforme de las tropas realistas.
-¡Ah! ¡Una traición! ¡un lazo! dijo el mariscal acercándose con calma aterradora hacia el petrificado cura. ¡Pues bien! ¡Yo mostraré á los
agentes de la Inquisición y á los sicarios de Calleja cómo muer e un insurgente!
Y al pronunciar estas pa!abras, dirigió la vista en torno del aposento, como si buscase un arma ó un objeto que pudiese suplirla.
-¡No, por Dios! exclamó el eclesiástico juntando las manos en ademán suplicante. ¿Resistencia en mi casa, en la casa de un ministro del
Señor? Vamos, padre, serenidad, una poca de confianza en mí y juro,
por lo más sagrado, que yo Jo arreglo todo.
Los soldados realistas se precipitaban ya en el gabinete con las armas prepara.das.
--¿Es Ud. el padre Correa? preguntó á Fr. José el jefe de la columna, que lo era el comand:i.nte Revilla.
--¡No, no! se apresuró á decir el interpelado, retrocediendo con espanto.
-Soy yo, dijo tranquilamente el mariscal.
-Pues dese preso en nombre de la justicia.
-¿Por qué causa? preguntó con dignidad el insurgente.
-Por infidencia al trono.
-¡Mentira! Jamás he jurado yo fidelidad al rey.
-No venimos aquí á discutir, sino á ejecutar. O se da preso, ó dispón¡rase á morir.
Y como viese en la actitud altiva y fiera de Correa que éste, lejos de
rendirse, se aprestaba á luchar, temió que arrebatase el arma á alguno
de los granaderos que estaban cerca de él y con ella se abriese paso
hast a I a calle.
Así fué que, dirigiendo una mira.da imperiosa á la fil a de solda dos
que tenía á su costado, gritó con voz de mando:
--Pelotón .... ¡apunten!
Unos de los soldados tendieron sus fusiles hacia el mariscal y otros
permanecieron indecisos.
Horrorizado el cura ante la idea de que en su propio gabinete secometiese uo asesinato, tomó con prontitud un crucifijo pequeño que estaba
suspendido á la pared, y presentándolo á la tropa, exclamó con firme
voz:
-En nombre del Señor de los Ejércitos, ¡a.bajo esas armas!
Los soldados obedecieron automáticamente.
- - ¿. Y con qué derecho se opone su seiloría á la ejecución de las órdenes militares de que soy portador? preguntó airado el comandante.
-Con el derecho, re,pondió en tono seguro el eclesiástico, que me da
un edicto de Su Excelencia el Virrey.
- ¿ Dónde está ese edicto?
-Aquí, respondió Fr. José, sacando de su faltriquera un pliego oficial y presentándoselo al comandante.
Este lo tomó con desconfianza, vió el encabezado del dPcreto, los sellos del gobierno virreinal y la última firma, que decía: &lt;Por mandado
de Su Excelencia.--Josef Ign&lt;.&gt; Soria y Negreiros&gt;.
-A ver, di jo, un soldado que sepa leer de corrido.
Varias voces designaron al sargento Burgos.
-Que dé dos pasos al frente el sargento Burgos.
Tras mil dificultades, pues tuvo que atravesar la tu1·ba de granaderos que habían invadido la sala, un mocetón como de treinta años rebasó la primera fila de soldados, y se cuadró frente á su jefe.
-A ver, sargento, lee eso lo mejor que puedas.
El sargento, colorado como un jitomate, tomó el pliego, y después
de estudiar lo escrito durante medio minuto, leyó tartamudeando:
cD. Francisco Xavier Venegas de Saavedra, Caballero del Orden de

l'_

ª!

1--

,-

t:n-

terior del gabinete.
IV
Cuando hubieron acabado de tomar el chocolate, servido en!~~:~
chinas. coloca.das en mancerina_s de plata., el c~ra, ql!e P.ª¿-''!cía !~radas
do por una secreta. pero invencible preocupación, d1rig1 sus
a.o·
hacia el reloj, colocado sobre una rinconera, freo~ á la luz d\uta de
dileja de aceite, y dijo, resumiendo la conversación que a.ca. a a
sost~:~~onces, han sido inútiles mis exhortaciones por traer á su mer·

i

ced al buen ca.mino.
te las más
- Sí padre, contestó el excura, como lo serían seg_u ramen
·O 1~
si O pr~tendiese que usía pasara á reforzar las filas msurgentes. 6
y
d?
haría su merce •
• d' 'd di
- ·Líbreme Dios de cometer tan horrorosa m 1gm a ; d
dig•
-i&gt;ues no creo que su se~oría tengl!' el d~recho exclusivo e ser
no Tampoco yo traicionaré ¡a.más á m1 partido.
1 h dado á en·
. -Pero es que las gavillas insurgentes ~ :y: esto yda
o. e que renet d á
erced- no son más que un hervidero e ere¡es,
, N 8•
ge:nJi desi~s y de toda autoridad, quieren establecer,en esta lea1 u

S:

-&lt;¿Ellos&gt; he dichot replicó azorado el cura.
- ¡Sí'
-Pue·s he hablado sin saber lo que decía,porque ignoro,en absoluto,
quiénes sean los que llaman.
V

Tras los toques dados con violencia en el zaguán, se había percibido el ruido tumultuoso de pisadas de caballos, voces confusas de hom-

�EL MUNDO ILUSTRADO
&lt;Calatrava, Teniente General de los Reales Exércitos, Virey, Goberna•
&lt;dor y Capitán General de esta Nueva España, etc. etc.
&lt;Por cuanto á que la clemencia del Rey, nuestro Señor, que Dios
&lt;guardE&gt; .... &gt;
-¿Qué documento es ese? interrumpió con entereza el insurgente.
-¿Qué ha de ser, respondió con diabólica sonrisa el cura, sino el
iodulto'1
-¿.El indulto?
-Sí, el indulto, que magnánimamente ofrece á su merced la corte,
sin otra condición que servir de hoy en más á la cansa del orden.
-¡Nunca! exclamó con altivez el insurgente. ;Nunca! ¡Antes el cadalso, que be desafiado tantas veces!
El cura se quedó sorprendido.
-Pt!ro, ¿lo ha rE&gt;flexionado bien su merced? añadió.
-Sí, respondió Correa con sequedad.
-;.Sabe ya que el crimen de infidencia se castiga con la muerte?
--Lo que sé es que cuantos combatimos hoy por la emancipación de
los americanos, tarde ó temprano tendremos que ser víctimas de sus
opresores.
-Eo ese caso, dijo el cura baci1mdo un gesto de desdeñosa indiferencia, que se haga la voluntad de Dios. Yo, como Pilatos, me lavo las
manos .... ya sin remordimiento alguno.
Una oleada de indignación subió al rostro del insurgente, que prorrumpió con ira:
-¡Sí, muy propio es de quienes se dicen partidarios de la justicia y
amigos del orden tender est1s viles asechanzas á los hombres confiados
como yo, mandándoles cartas hipócritas en las que les venden amistad,
para después entregarlos maniatados á sus verdugos, sin asomo de remordimiento! .... ¡Y pensar que todo esto se hace tomando el santo nombre de Dios! ¿Acaso Dios habrá consentido en ser cómplice en tantas iniquidades:'

EL MUNDO ILUSTRADO

Presa de una irritación terrible, el mariscal dirigió una mirada. de
reproche al imponente crucifijo que había visto al entrar en el aposento·
pero al contemplar el semblante apacible, doloroso y resignado del Cris:
to, cuya angustiosa y callada agonía había sabido expresar con patética verdad el escultor, su ira se desvaneció casi súbitamente, y dijo con
noble actitud y conmovido acento:
-Dios mío, sufriste mil tormentos en el mundo por amor á los desgraciados, y moriste ignominiosamente por su redención. ¿Qué menos
puede hacer un humilde siervo tuyo quP recibir con pacieoci a los ultrajes de los opresores y de sus sicarios? ...... ¡Soldados del rey, haced de
mí lo que queráis!
-¡Bravo, amiiro ! exclamó groseramente Revilla. Eso se 11 ama hablar
en plata. ¡A ver! Vengan los grilletes, cuerdas y demás adminículos prevenidos para esta danza.
- ¡Llevemos también nosotros con resignación la cruz de nuestro infortunio, añadió con triste voz el prisionero; que algún día brillará sobre esta desventurada tierra el sol de la justicia!

VI
Repuesto Fr. José de la zozobra que le causara la ,:ramática escena.
en que acababa de figurar como causa principal,escribió al Ilmo. D. Antonio Bergosa y Jordán. Arzobibpo de México, diciéndole que habiendo
desechado el «relapso&gt; Correa el indulto con que magnánimamente se le
brindaba, acaso la real justicia se vie r!l. en la triste necesidad de hacer
con él un escarmiento.
Por fortuna, el Arzobispo Bergosa, hombre caritativo y evangélico,
era incapaz de intrigar en la corte del nuevo Virrey, por empeorar la situación, ya bastante comprometida, de un sacerdote y cura de almas,
convertido, al tiempo de su alevosa aprehensión, en uno de los caudillos
más audaces del ejército insurgente.
ANTON10 ALBARRÁN,

Los asaltos g-anados por el Sr. Garmendia
fueron verdaderamente notables.
La «poule&gt; eliminatoria de florete se efectuó
el miércoles último por la noche en el local de
la «Asociación de Jóvenes Cristianos», y la de
sable debió verificarse, según estaba anunciado. el viernes á las 7 p. m., en el mismo local.
Tanto la cpoule&gt; efectuada en el jardín del
«Liceo Fournier&gt;, como la que tuvo lugar el

EL CAMPEONATO DE ESGRIMA
"Ponle'' eliminatoria de espada de combate

D NTID una numerosa concurrencia. se efectuó
Jl en dfo,s pasados, en el jardín del &lt;L iceo
Fournier&gt;, la &lt;poule&gt; eliminatoria de espada

SRES, GUSTAVO GARMENDIA, LIC P. OLIVAS PRIETO, CARLOS ANTILLÓN
Y EDUARDO BAZ.

mi.ércoles por la noche, se vieron muy concurridas, contándose, entre los asistentes á la
nrimera.. los Sres. Encargado de Negociol'l de
Rusia, Sr. Wollant; Brig-a.dier Joaquín Beltrán, Lics. José Zayas, Gonzalo Espinosa y
.i\ntonio Lozano, y un numeroso grupo ele oficia.les y alumnos del Colegio Militar. En los
salones de la &lt;Asociación de Jóvenes Cr istianos&gt; se dieron cita distinguidos caballeros
y familias de la sociedad mexicana y de las colonias extranjeras.

.

**..

La celebl'ación del campeonato de esgrima
á que nos referimos, ha sido Acogida con aplauso entre la g1&gt;nte culta de México. Los señores General D. Francis&lt;io Z. Mena, Ministro
de Guerra y Marina, y Lic. D. J ustino Fernández, Ministro de Justicia é Instrucción Pública., han ofreeido bondadosamente ceder los
primeros premios P-OrrespondiPntes á los vencedores en los torneos de sable y espada de
comba.te. La recompensa que recibirá el tirador que resulte triunfaotA en el de florete será
obsequiada por nuestro Director.
'
Los segundos premios serán costeados por
los Sr1&gt;s. Raúl Mille, Pedro Alfa.ro y Mauricio
Casesús, y los diolomas, dibujados por el distin¡¡-uid o artista Ettore Serbaloni.
Las pruebas á que deben sujetarse los que
aspiren á los premios mencionados, serán tres:

¡TRIST~ GORAZON!
SR. CAPITÁN RÓMULO TIMPERI.

de combate, para el campeonato organizado
por los ,:;eiiores profesores Angel Escudero
R6rnulo Timperi y Rafael David (ir).
'
El resultado de los tres grupos Que toma.ron
parte Pn la «poule&gt;, fué el siguiPnte:
Eo el primero salieron vencedores, en primer lugar, el Sr. Raúl Mille; en se¡nmdo, el
Rr. Fernando Colín; y en tercero, el Sr. Juan
Riva,:;; distinguiéndose notablement1&gt;, por su
ser1&gt;nidad y la fuerza de su brazo, el Sr. Mille.
En el seg-undo resultaron vencedores: el joven Juan Pedrazzi, que dió un asalto brillant,í-:imo; el Sr. Ricardo Malagón y el Sr. Lic.
Víctor Moya y Zorrilla.
En el tercero salieron vencedores, en el orden 1&gt;n que los mencionamos, los Sres. Gustavo GarmendiA., alumno del Colegio Militar·
Lic. Pablo Olivas Prieto y Carlos Antillón:

( l'nra Et, ~fr" oo

]J,¡;STRA l&gt;O) .

El viento leve sopló,
y con invisibles manos,
la flor de los avellanos
por todo el va.lle esparció ....
Y como las tiernas flores
de ese a rboli llo indúlente,
dice la sencilla gente
que curan males de amores;
yo vide muchos aldeanos
ir en fuga apresurada
por coger, en la caiiada,
la flor de los avellanos ....

*

SR. RAFAEL DA VID, JR.

**
Más tarde, paseando
un día
por un bosquecillo aj!'reste,
de un &lt;yolozócbitl&gt; silvestre
miré l a flor que caía ....
y como el viejo botón
partido en dos por enmedio,
es un eficaz remedio
para el mal de corazón;
yo miré, compadecida,
cuál llegaban, presurosas,
aldea.nas tristes y hermosas
en pos de la flor caída ....
*

**
Era entonces primavera
en el aiio y en mi alma;
soplaba el viento en la palma,
y 11n mí la ilusión primera.
Mas despué, que aquello vi,
un amarg-o pensamiento
latió en mi sien .... y al momento
la flor busqué y recogí. . . .
ASALTO ENTRE;LOS SRES, BAZ Y .ANTILLÓN,

ASALTO,ENTRE LOS SRES. GARMENDIA Y OLIVAS PRIETO,

SRES- JUAN RIVAS, ELIGTO OCBOA, FERNANDO COLÍN
Y RA Ú L MILLE.

SRl!!S. LIC. VÍCTOR MOYA Y ZORRILLA
RICARDO MAL ~GÓN y JUAN PEDRAZ ZI.

elimi1:1a.toria.s, semifinales y fina.les, siendo los
tres tiradores vencedores en la última prueba
los qu~ deban obtenerlos. Además, el ComitJ
orgamzador del campeonato concederá una
medalla de oro al tirador que durante las tres
pruebas observA la mavor elegancia y correcci6n en el manejo del florete.
Los jur_ados están compuestos por profesores y afic10nados dA reconocida competf'ncia.
como son los Sres. Pedro Alfaro, Pedro Lina:
r·es, Rafael López. Manuel B. Carrillo Mario
Rendón Espada. Bias Gri ssé. Rafa.Al C~rdPña
Pedrc Za.va.la, Nicolás Martínez y Daniel Gar:
~a. Para las pruebas finales SPrno nombrados
1urados de honor los Sre~. Subsecretario de
Instrtrnción Púhlica. Li&lt;'. Justo Rierra; Genera.les EugPnio Ras&lt;'Ón, Joaquín BPltrán y Licenciado Joaouío Serra,l dP: el Sr. Evert~. Secretario de la LPgación de Bélgica; el Sr. Wollaot, Encargado de Neg-ocios de Rusia· D
Rafael David (padre) y los Directores d~ lo~
principales periódicos de la ciudad.
Terminados los asaltos del campeonato se
dará uno de grao gala-probablemente en' algún teatro-entregándose ese nía los premios ofrecidos á. los vencedorPs. Esto~ tirarán
()OD los profesores Sres. Timperi Rendón
Escudero, Carrillo y David (jr).
'
'
El acto será nresiilido por Pl Ministro de
la Guerra, Sr. Gral. Francisco Z. Mena.

Luego á casa me llegué,
y entre alegre y pesarosa,

en una caja de roi¡a
la flor marchita llUa.rdé ....

..*...

¡Ah! mucho tiempo ha pasado
ne aquel entonces risueño!
Ho:v, para hacer un beleño,
la florecilla he sacado ....
Mas ¡ay! que en vano be bebido
con ciega fe y anhelante
l a dulce infosióo calmante
del &lt;yolozócbitl&gt; caído ! ....
¡No curaré! .... ya lo vi.
Este mal bnirá de mí
cuando esté mi corazón
como aquel muerto botón
que del suelo recogí. ...
8'laria Enréquefa.

00
EL USI IMP:CINTA
Besando pasa la risueña falda
de mi pueblo tranquilo y venturoso,
y deslizase luego, voluptuoso,
por inmensas llanuras de esmeralda.
Sus márgenes adornan. en guirnalda
flores mil que fecunda allí el coloso
'
copiando en sus cristales, majestuo;o
los colores azul, violeta y gualda.
'
El sauce que se inclina en la ribera
préstale sombra grata -en el estío
y el carnalote yJa gentil palmera '
dulces rumores á mi undoso río ....
Quiera el cielo propicio, cuando muera
bttñen sus aguas el sepulcro mío! .. .. .. '
JOSÉ M. PINO S.

CONCURSO DE NIÑOS.-Alda Luz Amóndola y Ru:;.

�EL MUNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO
El Bautizo del Príncipe Alejo
N medio de las angustias que la guerra
siembra en los corazones de todos los bue•
nos súbditos del Zar Nicolás; cuando las
noticias de la campaña en lvlanchuria, con
una persistencia que parece obra de alguna di·
vinidad hosca empeñada en hacer padecer á la
&lt;Gran Rusia&gt;, llegan diariamente molestando
á todos; cuando se aproxima el invierno crudo
de los climas septentrionales y los japoneses
ava.nzr.n á maravillosa velocidad sobre la san·
ta ciudad manchú, un acontecimiento ha venido á alegrar,en parte cuando menos, los ceños
de los boyardos y á prestar esperanzas de un
futuro menos cruel al espíritu popular mosco•
vita, tan afecto á la tradición, á la leyenda, á
todo aquello que tiene perfume de edades idas
h ace mucho tiempo.
Ha nacido un heredero á la dinastía que go•
bierna todas lasRusias; el acontecimiento,tan
deseado en toda.monarquía, toma.en S. Petersburgo caraeteres milagrosos, adquiere todo el
prestigio de una voz profética, por las espPciales circunstancias en que se efectúa. El Zar
Nicolás, en su matrimonio, había tenido la
desgracia de no tener sino niñas, cuatro primorosas grandes duquesas, á pesar de todos
los votos, de todos los deseos expresados, de
todas las rogativas ante los &lt;iconos&gt;, por el

E

del nacimiento del Gran Duque Alejandro circuló por todo el territorio moscovita con la
velocidad del rayo,el Zar,en el colmo de la dicha, decretó una seriedemercedes,que habrían
de conmemorar el fausto acontecimiento, llevando hasta los más lejanos rincones de todas
las Rusias la alegría, bajo Ji,. forma de un hijo
devuelto á sus padres, de un padre devuelto á
su familia, de millares de prisioneros políticos
devueltos á la libertad y á la luz. Si á uno de
los antecesores del actual soberano en el trono
moscovita se le ha llamado el Libertador de los
Siervos, por su decreto inmortal que separaba
de la tierra y daba categoría de hombres á sus
súbditos, al actual emperador ruso debe aplicársele un nombre semejante; sus altas virtudes de mandatario clemente y civilizado se han
hecho ostensibles hoy que el nacimiento de su
primogénito le ha llenado de franca y natural
alegría.
En las prisiones de Estado, en las cuales el
régimen terrorista adoptado por estudiantes y
descontentos, mantiene una numerosa población, que no esperaba ya ver la luz libre del
sol nunca, la noticia del nacimiento del infan•
te ruso ha sido recibida con grandes aclamaciones al soberano que se ha captado de esta
suerte la voluntad y el agradecimiento eterno
de los prisioneros. No solamente ha perdonado, sin restricciones, á todos los que purgaban
alguna pena por delitos políticos: ha perdonado á los labriegos pobres las atrasadas contribuciones, en todos aquellos distritos en los
cuales circunstancias especiales han sembrado
la ruina y la desolación en la población rural.

EL MUNDO ILUSTRADO

Páginas de la Moda
TRAJES PARA DESPOSADA
A jove_n que va á casarse debe hacer, con
an terioridad, los preparativos indispen.
sables para su guardarropa. Esto es fácil asunto para aquella que disfruta de rentas·
pero la _de medios limitados se ve precisada á
ec&lt;;&gt;nom1zar en cada punto y á hacer el estudio
cmdadoso de lo que más puede necesitar: á
ayudar la. en esta empresa tienden las siguien•
tes reflex10nes.

L

En_ primer ~ugar, habrá que hacer uno ó dos
s~nc1lJos traJes completos para las salidas or·
d1nar1as de un género obscuro de lana sea
sarga, cheviot, cachemir, velo ú otro cualquiera; de cuando en cuando se pueden utilizar las
faldas de dichos trajes con blusas de material
l avable ó seda, para variar el aspecto. Uno
de estos vestidos quedaría bien de velo café
obscuro, falda circuida en la base por cinco

El Zar y la Zarina Viuda, di r igié ndose al t emplo,
para asisti r al bautizo.

una alta dama de la nobleza más pura-en un
almohadón de plumas forrado de tercio pelo
escarlata cubierto por un riquísimo velo de
seda. Los padres, los abuelos, los parientes todos del reciennacido siguen en orden , y la
cor te toda cierra la primtlra parte del r isueño
desfile.
En redor de las carrozas de gal a, todas
de oro y terciopelo, cabalgan los altos funcionarios militares que forman l a casa del Zar
y formarán algún día la del heredero mismo.
Las escoltas, de gran gala también, se disputan el honor de guardar el carruaje en el que
camina el infante. Cosacos de tez quemad a por
la larga exposición al aire libre, bú3ares de
la guardia llenos de entorchados, coraceros,
cuyos petos relumbran al sol, toda una fortuna en galones, cabalgaduras y joyas; todo un
imperio sintetizado en escuadrones p roceden·
tes de los más distantes rincones de Rusia.

El cortejo palat ino oficial, en marcha rumbo al t emplo, con el Zarewitch Alejo y su guardia.

nacimiento de un varón que sostuviera la ban·
dera de Rusia en cuanto la edad impidiera ha•
cerio á la mano firme del actual soberano mos•
covita.·
Se había llegado ya á desesJ_&gt;erar; cada vez
que se anunciaba un alumbramiento de la Zar ina el pueblo, mudo y triste, recordaba que
no e~istía heredero en la dinastía reinante. Se
congregaba en los alrededores del palacio imperial en espera de la salva que babría de
a.nunciar la venida al mundo del nuevo vásta·
go de l a casa reinante.
En la hora solemne, cuando los primeros disparos de la artillería anunciaban el suceso,
todos contaban los disparos mism&lt;?s que.habrían de proclamar el sexo del reciennam~o:
si los disparos se detenían al llega.r á los vem·
ti uno la Zarina había dado á luz una nueva
duqu¿sita; si, por el contrario, segu~an hasta ·
completar los ciento uno reglamentarios, el nacimiento del ansiado heredero era un hech&lt;;&gt;.
y cada vez el trueno de los cañones desilu•
sionaba grandemente á la multitud reunida con
l a gran esperanza de saber el n3:cimiento de
un príncipe; cuatro veces consecutivas l a Zarina y el Zar tuvieron el desengeña de ver sus
deseos defraudados; cuatro veces hubo que
anunciar al mundo que Rusia quedaba sin he·
redero de la corona en espera de que la vol untad de Dios enviara un infante á los sobera·
nos y un futuro gobernante a.l_pueblo. En Ru·
. sía la religión forma parte mtegrante de la
existencia pública, hasta el extremo de que ~e
cons idera al Zar dotado de los derechos divinos que hacen de él un jefe de la iglesia or·
todoxa ; los pesares de la familia re~! no lo
son únicamente de ella y de sus parientes; lo
son también del pueblo, de todo el pueblo mo~covita que llora en los momentos de desg:ac1a
y ríe cuando la fortuna se muestra amiga Y
protectora de la casa del «Padre&gt;.

***

'[nmediatamente después de que el anuncio

***

Las mercedes que han acompañado al nacimiento del Zarewitch han sido comentadas con
grandes al abanzas.no solame1:3t~~n tierra moscovita,sino en todo el mundo Cl vihzado, porque
indican á las claras cuál es la manera de pen·
sar y cuál el espíritu q_ue anima al soberano
actual.

Veamos ahora la ropa interior. A
consecuencia de los tl'8.jes de este
año, es m_á s oe?esario que nunca que
los refa¡os sienten bien y sean
de formairrepro0bable. Los nuevos refajos son convenientes con Jos petos de
nuevas formas. Estos petos ó canesús
se hacen de una so·
la tela del material,
sobre la cualsemonta el refajo, ya sea

***
Días después del nacimiento del príncipe im·
perial Alejo.se dispuso el bautizo solemne del
heredero. En la corte ele S. Petersburgo se han
conservado algunas de las costumbr es me·
dioevales, que tanto brillo y tanta pompa dan
á las ceremonias oficiales de cualquiera especie.
La etiqueta de la corte rusa impone un traje
especial á todos y á cada uno de los que tienen
que tomar parte en las festividades y ceremonias, y estas costumbres especia.les son muy
hermosas. Tienen los colores, el cor te, los
adornos á la vieja moda de los s iglos idos, y
tienen, para el extraño, el encanto de una reconstrucción histórica.
En general, las cortes son conservadoras en
materia de etiqueta: la corte de S. Petersburgo
lo es como cualquiera otra, y más que ninguna
quizá, por virtud de las excepcionales circunstancias en que se ha desarrollado la historia
de los soberanos moscovitas. La amplitud des•
mesurada del imperio, la diversidad heterogénea de razas que lo pueblan, los usos y costumbres exóticos de tales poblaciones, se unen
y cooperan en circunstancias como el bautizo
del heredero de l a corona, para hacer de la
fiesta una orgía de colores, pocas veces admirada.
La corte, en traje de gran gal a; los altos funcionarios de la iglesia ortodoxa, con sus hábitos y sus altas cruces; los uniformes hermo·
sos y variados de los guardias imperiales, de
los cosacos, de los granaderos y de los húsares, desfilan ante la multitud asombrada. El
infante es conducido por la cuidadora oficial-

hileras de bandas de terciopelo adecuado y
cuerpo aj1;1stado terminando en pico por el
frente, est~lo María Antonieta. En el busto se
forman phegues transversos que convergen al
frente ?ebajo de ~n moño; pequeñas solapas
de terc1opel? fran¡eadas de encaje forman un
cuello pelerma que se abre sobre una camisola
de alforzas horizontales; mangas aplegadilla·
das de arrib~ á abajo por fuera del brazo para
simular dos bullones que se detie·
nen en un ancho puño con doble
caída de encaje. El otro traje puede ser estilo sastre.
A estos dos t r ajes con viene agre·
gar un tercero de hechura más delicada y de mayor gusto artístico
para l&amp;-s visitas y paseos más luj?sos ~ q~e se concurra. No es prrc1so ntngun gasto exorbitante: en
la habil!dad estriba la elegancia.
Hay t ra¡es de percal,que confeccionados con arte y bien puestos, resultan más hermosos que muchos de
ricas sedas. Para un buen éxito se
requieren dos cosas: tener idea
clara de lo que se quiere hacer y
saber ~ómo se ha de hacer.
Si le es posible la adquisición de
un cuarto traje de los llamados
~~oilette de soir&gt; ó traje de tarde,
hger?, vaporoso., apropósito para
reumones y conciertos, la joven esposa se encontrará muy agradablement~ ataviada y particularmente
grac10sa.
Una observación muy importante para una mujer casada es que
proc1;1re vestirse con nitidez y arrogancia, y a que esto no cuesta nada, y le valdrá la constante admi·
r ación y hasta el respeto del esposo.
Un saco de abrigo largo, suelto,
que pueda responderá los múltip les oficios de impermeable saco
de viaje, 11.brigo de calle, ;alida
de teatro, etc. , le sería excesiva~ente útil y le podría servir por var10s ~ños, co~ tal de hacerle pequeñas 10novac1ones según la moda.
Puede confeccionarse este abrigo
en casa.de una tela resistente y obscura. Un adorno barato, de buen
gusto y siempre á la moda, son las
bandas del mismo género pespun•
tea.das con seda, pues dan á las
prendas un estimable tono de ela·
boración.

La liberación de presos políticos ordenada
por el Zar .

Tanto al marchar la procesión hacia el tem·
plo, como á la vuelta, las músi~as militares
atruenan el aire con sus fanfarrias; la corte
está empavesada, la multitud recorre ~legre
las calles dando y recibiendo los parabienes,
. como si la felieidad de ~os monarcas f uera la
suya propia, como si el heredero nacido á los
soberanos fuera el primogénito de todo el pue·
blo ruso, nacido en señal de paz y en prenda
ele triunfo, con la bendición de: Dios de los
Ejércitos.

o

"¡ f I LICI DA!''
El episodio histórico publicado con est_e nom·
bre en nuestr a edición del 18 de Septiembre
fué escrito para nuestro concurso literario por
el Sr. Francisco H . Herrera, de Lerma (E. de
México).
FIGURINES 1 Y 2,

�Et MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
circular 6 de cuchillos. La amplitud necesaria en el extremo inferior
se da mediante un pequeño olán de cerca de 8 centímetros colocado á
su vez en el borde de otro olán que viene desde la rodilla. Los refajos
de color son grandemente económicos, cuando se confeccionan en telas
lavables, pero no en seda, que muy pronto se aja, estropea y destru ye. Ha.y delicados y simpáticos géneros á rayas y cuadros en la.nas y
algodones muy en boga. para. refajos y á precios relativamente reducidos para los servicios que prestan.
Es una preocupación muy generalizada que la ropa interior tiene que
ser fina; esto no es forzoso; todo ha de ser proporcionado á las circunstancias pecuniarias de cad&amp;. una; lo que es de rigor é indispensable,
es que haya prendas suficientes para andar siempre limpia.
También debe llevar la recién casada al menos do'l batas para las
mañanas y horas de descanso, y chinelas para. los mismos fines; dos
ó tres p&amp;.res de zapatos de ca.lle, que se escogerán cómodos, amplios,
de punta. redondea.da y tacón de regular altura; dos sombreros, uno para. las salidas ordinarias y otro para. los mejores trajes.
Este es el «trousseau&gt; de una. joven juiciosa., de clase media., pudiendo
a!ladir una multitud de accesorios en relación con los deseos y alean·
ces monetarios, como sombrillas, cuel,os bordados y una multitud de
pequeños adornos que pueden hacerse, habiendo tiempo é inclinación
á las bellas labores manuales.
C. GALlNDO.

~º~
NUeSTROS FIGURl~es
NúM. 1.-Tra.je para desposada de fino cachemir blanco; cuerpo y
falda hechos de anchos pliegues planos; caneqú de bulloncitos; bolero
r ecogido al frente y espalda.
NúM. 2. -Traje en piel de seda blanca. Ramos pequeños de azahar se
siembran ea el canesú.
NúM. 3.-Traje para desposada de crespón de China; fa.Ida de canesú
fruncido formando hacia abajo un gran volante guarnecido por cuatro
hileras onduladas de escarolas de «chiffon:», y arriba. y abajo del nivel
de l a rodilla, dos ancba.s bandas de enea.je orilladas por franjas rizadas del mismo «chiffon:»; cuerpo escotado y mangas cortas de tres
oJanes de encaje; cintura. 1azos y nudos de listón Liberty. Metraje: 23
metros de tela de 55 centímetros de ancho.
NúM. 4.-&lt;Toilette&gt; para madre de desposada. de tel a. color lila; el vol ante de la fa.Ida. se monta debajo de una banda; mangas obispo arregladas debajo de una. especie de solapa alforzada que rodea la banda
bordada que se abre en un canesú de muselina de seda. blanca..
NúM. 5. - Tra.je de raso duquesa. color marfil para desposada. La. fa.Ida está guarnecida de galones de seda marfil alrededor de las caderas
y á lo largo de los lados del delantero; cuerpo ornado de galones de
seda y motivos de pasamanería..

FIGURÍN 7.

FIGURINES

5 Y 6.

NÚM. 6.-Vestido para ceremonia nupcial , de crespón de
China azufre, incrusta.do de muselina. de seda. bordada y recortada; cuerpo recubierto por un bolero drapeado de muselina. de seda bordada; cintura de raso L iberty verde imper io.
NúM. 7.- Arreglo del velo sobre el tocado.
N úM. 8.- Vestido para desposada, de crespón de China;
la amplia falda recogida por dos bandas forma un volante agraciado por doble fila de escarolas de «chiffon&gt;, que se
triplica en la cauda; cuerpo drapeado; mangas abullonadas de doble puño, franjas de «chiffon&gt; bordean la pelerina y las mangas. Metraje: 27.50 metr os de tela de 55 centímetros de ancho.
NúM. 9.-&lt;Toilette&gt;de muselina de seda bordada; la fal da.
lleva dos volantes coronados con aplicaciones y extremados
por colecitas de seda; cuerpo de eton suelto r mangas campanas.
NúM. 10.-Traje de raso Liberty blanco guarnecido de punto de Ingl aterra; falda plisada á sol; canesú de muselina de seda rodeada de bieses de
raso.
NúM. 11.-cToilette&gt; de madre de desposada de
cchantilly&gt; negro y encaje blanco recamado de oro.

F IGURINES

JARDINeRIA
Consejo sencillo para preservar las pla n.
t as de los at aq ues de los c aracoles
Y d e los insecto s

Sabido es el d a ño que los caracoles Y los insectos de todas clases
hacen á las plantas, de cuyos renuevos más t iernos son muy voraces.
_Para impedirlo hay un medio sencillo Y poco conocido hasta abora
pu~s se funda en experiencias muy
r~cientes. Consiste en trazarcon un
prnce_l un círculo de aceite común ó
de oh vas. al rededor de la. planta
que se quiere preservar. Repitiendo la operación todos los días durant~ cierto espacio de tiempo, se
consigue hacer la planta inaccesible para toda clase de insectos y
g-usao_os, pues se ha observado que
el aceite es un veneno muy activo
para esa~ especies animales. Hasta
11!-s hormigas respetarán la planta
s1 se usa este procedimiento.
'

...

La mujer es una creación del hombre: nuestra ima·
g inación y nuestros deseos hacen su belleza, su gracia y su misterio.

*

Los que aman no dudan de nada 6 desconfían de
todo.

*

Secreto para preser var las flor es Y los
árbo l es fruta les de las pr i mer as heladas

En el pueblo,
como en los niños, la curiosidad
es el pr incipio de
la falta de r espeto.

. L?s medios más sencillos son casi s1en:ipr~ los más eficaces y los
más difíciles de hallar.

*
En sueños siem·
pre es uno vencedor.

~
FIGURINES
FIGURINES

3 Y 4,

8 Y 9.

10 Y 11.
En este caso se encuentra el sec~eto que vamos á revelará los jardrneros, seguros de que serán muy
pocos l_os que lo sepan. Omitimos
la exphcación científica del experimento Y nos limitamos á exponer
éste, recomendando su eficacia..
Entre las ramas de la planta ó
del árbol frutal entrelácese un a
cuerda. de cáñamo, dándola vari as
vue}ta!ól y dejando que uno de sus
ext. el?os caiga hacia el suelo y vay a á rntrod ucirse en un cubo lleno
de agu~. Lasheladasque pueden sob~even1r durante la noche, en el co•
mieazo del invierno, no dañarán al
árbol ó á la planta en lo más mínimo. Ea_cambio,se formará una capa de hielo en la superficie del agua
del cubo.
Si se quiere tener la curiosidad
d r.acer la experiencia completa
P og ase al mismo tiempo otro cu'.
bo con agua al pie de un árbol en
el que no se haya colocado cuerda
a lgu1;a. Por la.mañana.se ob;¡ervará, s1 ha helado, qne el árbol dela
cuerda no _ha sufrido y su cubo está
~elado, mientras que el otro árbol
1 abrá sido perjudicado por el hieo y .edl agua del cubo permanecerá
líqui a.

6

�EL MUNDO ILUSTRADO

COLOQUIO CON LA VIDA

~

y el hombre respondió, con semblante a.batido:
á
fl' t .
.
-Me has arrastrado un con i~ ? m~rior
con mi propio yo. Has agi;_zado mi mtehgencia, de tal modo, que, seme¡ante al filo de ur,a,
espada, se hunde l_acerante Y doloroso en lo
más profundo de m1 ser. • • •
-·Háblele Vd. con más altivez! ¡No se la.menk como una débil mujer! interrumpió su
compañero.
.
Pero el hombre contmuó:
-¡Acuérdeme una. tregua tu tiranía! ¡Oh!
¡Déjame gustar un poco siquiera la dulzura de
la dicha!
.
d'b 'ó
En los labios de la Vida se ~ u¡ una nueva sonrisa, semejante á la_ páhda reverberación de las nieves, no heridas por los rayos
del sol.
í
.
ó
?
-Dime: al dirigirte á m ¿exiges ruegas .
-Ruego, contestó el hombre, _como un eco.
-Tú imploras como un mendigo de pr&lt;?fesión; pero es necesario que lo sepas. La V1d_a.
no da nada de limosna. Ten presente _que U? hombr~ hb
· d . se apodera de mis dones, srn pedirlos. T~ no
re no pi e. un esclavo de mis caprichos. Sólo es hbre
e~1~:s~t¿ur:nuncia.r á todos sus deseo~, concretándose á
qperseguir
· un fin • • • •I•·Me has comprendido? .... ¡Ahora ve-

ELANTE de la Vida, ruda y feroz, permanecían de pie dos hombres, dos seres por ella
decepcionados.

D

tek1 hombre comprendió, se echó _co1:10 un perro á los
pies de la Vida, para recoger las m1ga¡as que caían de su
mr:·mirada de la Vida se dirigí? entonces al otro hombre, cuy as facciones rudas tenían impreso un sello de bondad.
.
'?
-¡,Qué pides tu.
..
-Yo no pido nada; yo ex110 algo.
·Qué cosa?
1
-~La ¡us
· t·ici:al. Dámela. Después ya
tomar
o
-,
. . sabré
d'
1 todo
te la
que neces1·to. Por el momento ' .rei v1n rno
L hso amen
· do e
justicia La he esperado mucho tiempo. a eáex~1&amp; . n
el sufri~iento, en la sombra, sin dar reposo mis miembros fatigados. Mucho he esperad_&lt;&gt;:.·.; pero la hora ha.
sonado ya .... ¿Dónde está la Justicia:
.
.
-&lt;La tienes en tu poder&gt;-res pondió la Vida, impa.•
sible.

-¿Qué queréis de mí? les preguntó )a Vida.
y uno de ellos contestó con voz fa t igada:
-Me subleva el espíritu, la crueldad de tus
contradicciones. Mi alma se esfue_rza- e_n vano
or penetrar el sentido de la ex.istenc~a Y s_e
~iente invadida por las tinieblas de la rncertiÍ
dumbre. La razón me dice, sin embargo, ~uee
hombre es el ser más perfecto ?e la c~eaci?n-.
--¿Qué pretendes? interrumpió la V1da,s1empre impasible.
.
_ Quiero dicha! .... y para que :i;o pu_eda conseguirla,
es n~cesario que concilies los dos pru~cip1os opuestos q~e
se reparten el imperio de mi alma, pomendo de acuer o
mis deseos con mis deberes.
-¡Sea! No desees más que lo que debes hacer.1 respondió la Vida. con dureza.
.
, ó 1b
-·No'
¡Yo no quiero ser tu víctima! exc,am e om1
b e y 0· que quisiera dominarte, ¿debo co~deoarme vo1:nta.ria~ente á vivir bajo el yugo de_ tu~ caprtcho_s?
el otro
- ·E
· •xprésese Vd • con menos énfasis!
d rnterrump1ó
V'd
hom'bre, que permanP.cía. más cerca· e 1a i _a.
Pero, sin h acer caso de sus palabras, el primer hombre
continuó:
· · en a.rlD:onía con
-Insisto en que tengo derecho d~ v1v1r
mis as ira.ciones. No quiero ser Dl el.hermano n1 el esclaP. ó¡"tmo por deber de serlo. Puedo llegar á serde m1
vo
, obedeciendo
.
• á m1· propia
· vol un tad
l
·pr
gusto no
srno
..
0 que' la sociedad disponga de mí como u~a pie&lt;,l te que sirva para contribuir á la construcción de
d rarner
.
· f 1· 'd d Soy
· ·,
en que se encierra
m1· propia
l as prisiones
, .
. 1· be 1c1 a .
hombre soy alma, soy esp1ritu:. debo se1 i re.
_ Detente! dijo la Vida sonriendo fríamente. Has hablado mucho, y todo Jo que po_drías a_gregar es ~osa que
'l. me la tengo por sabida. Exiges tu hbertarl ... ,GP?r qué
~o te la ganas? ¡Lucha conmigo! ¡Véncame!,¡Hazt~ l_lll amo,
ue O seré tu esclava! ¡No ignoras con-qué fac¡!1dad_ me
iomfto á los vencedores! ¡Pero hay quevencerme.GTe sientes ca. az de librarme batalla para ~omper las c~d~ni_i.s de
p t'd um bre?• ('·E-tás
seguro de triunfar de mí. &lt;',Tienes
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:Jtº~:;

"EL MUNDO ILUSTRADO"
cuarto Gon6llrso de1904
EL MuNDO ILusTRADO convoca á
los escritores del país á un c~rtamen
literario que tendrá por obJeto premiar:
l. Al autor del mejor cuento de
Navidad.
II. Al autor del mejor cuento de
Año Nuevo.
.
Las bases á que se su1et~rá el certamen, son las siguientes:
..
1~ Los originales deberán re~lt1rse directamente á nuestras oficmas,

'

Cognac Bisquit

. _,:______, /

----

-DANZA DE LAS HADA~:
·
ECOS DE LA TEMPORADA DE &lt;BALLE~~o~~L:Vf.fe~~'.._pte. de San Francisc~.-BaJoS~

(2~ calle de las Damas núm. 4), antes pondientes, no habiendo, por l_o t~nto,
del 31 del presente octubre bajo so- jurado especial calificador. AsunisroJ'
bre cerrado y señalado con un lerr:a la Redacción se reserva el derec~o
ublicar los cuentos no prenna
6 pseudónimo remitiéndosenos, baJO P
· t e, Paoo·ando ' Por
juzgue convemen
t·
otro sobre m'.arcado con el mismo que
cada uno de los que utilice, la can 1pseud6nimo ó lema, una tarjeta ó_p~i~de diez pesos.
.
ue
go que indique el nombre, dom1c1ho dad
4i). Los autores de los trabaJOS q
y lugar de residencia del autor.
áJ'uicio de la Redacción sean los roe2i). Tanto el cuento de Navidad, co. .
· 0 la suma
mo el cuento de Año Nuevo, no po- jores, recibirán, como prerrnst' traba.drán contener más de tres mil pala- de cien pesos cada uno. E ~s . en
bras cada uno, y deberán ser, forzosa- jos se darán á conocer al publico EL
un número especial que pr~pJrªeoemente, inéditos.
3i). Queda exclusivamente reserva- MuNDO !LUSTRADO para el 1 · e
do á la Redacción de EL MuNDO !Lus- ro de 1905.
TRADO decidir á cuáles trabajos deben adjudicarse los premios corres-

do:

De lo Bueno~
Lo Mejor.

'---------------.....ce.. .____________
Tornen Vino de San Germán

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Galle de San Bernardo _.___ M~XIG0_,._
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Año XI.-TomoJI.-Número IS.

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MEXICO, OCTUBBRE 9 de 1904.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDDLA.

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ldem en la Capital. . $ 1.25

Gerute: LUIS REYES SPINOOU.

Secretario de Redacción: José Gómez Urarle.

Registrado como articulo de segunda claae en S de Noviembre de 1894,

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Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de 15 kilos.

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U n dra ¡rón Ja ponés ofre'-'lendo l a lumbre á un prision e ro ruso.

•

( De foto¡rafia.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 14, Octubre 2</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alma de la tarde</name>
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                    <text>L UN.DO LUSTftílDO
1

Año XL-Tomo II.-Número 13.

MEXICO, SEPTIEMBRE 25 de 1904.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDDLA.

Subscrlpcl6n mensual foránea ..... $ 1.50
ldem
ldem en la Capital..$ 1.25

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA.

Secretario de Redacción: José Gómez Urarte.

Registrndo como artrculo de segunda clll&amp;' en 8 de Noviembre de 1894.

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1v,

1 R 1

Complet~ y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ
.

.

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ '25.00, cuyo
peso no exceda de 15 kilos.

Signortt, J;onnorat y tompañía.
LAS FIESTAS DE LA PATRIA.
Aspecto de la tribuna monumental de Chapultepec durante la ceremonia civica.- Des file de caballería frente á p a 1ac1o.-- LI ega d a d e 1 Sr. Presidente
de la República á Chapultepec.

�1:L :MUNDO llUSTRA1&gt;0

El Espejo del Alma

N

APOLEON el Gra.ode tenía. dos a.ctitudes
fa.vorita.s y dos predilecta.s ex pres iones
de la. fisonomía.. La. uoa.,era. la. de la. me•
ditacióo: frente inclinada., mira.da vaga., sombría., escruta.dora. de lo desconocido;
brazos cruz11.dos por detrás y pe.seo lento, pro•
longa.do, largo á largo de su. tienda _de ~IIIDJ?&amp;·
f!a. ó de su gabinete d11 tra.ba.¡o. Med1ta.c1ón 10•
quieta., agita.da. y febril, no obstante ser pro•
funda y absorbente y que se traducía por un
girar continuo é infatigable de la tabaquera.
entre sus dedos nerviosos. Su segunda. actitud
era la. de la resolución inquebrantable, la dela
decisión adopta.da. é irrevocable, la. de la. vol un•
ta.d a.ltanera. é indómita; frente erguida, andar
ma.rclal é Imperioso, roa.no derecha. bajo la.
solapa del legendario gabán, &lt;rictus&gt; imperti·
oeote y reta.dar.
Todo Napel61ín es~á en esas dos actitudes: la.
meditación precediendo al ímpetu, el cálculo
gobernando al entusiasmo, el eosueílo de consuoo con la reflexión determinando la con•
ducta, el roa.temático preparando el camino a.!
triunfador, y el reflexivo y el meditativo arre•
glando el escenario a.! &lt;comediante y al trage•
di ante&gt;.
Cuando solicitado á la vez por el Directorio
y por las Secciones pidió diez minutos p_a.ra
decidir de su destino, del destino de Francia Y
a.un del de Europa, deben haberse sucedido en
él esas dos actitudes: la del que cavila y la del
que des a.fía, la del que momentáneamente duda
y vacila y la del que,de súbito,se resuelve porque ha enconira.do en un relámpago de clarivi•
dencia, su camino de Damasco.
El Dante, en cambio, no tenía más que una
sola actitud, una sola expresión. Caminaba.
con la. ca.beza. baja. como huyendo de la contemplación del muodo;mira.ba,no dela.ntedesí,

r

OR la. amplia. avenida principal se desbor·
da el pueblo, lleno de Ia franca alegría. pue·
ril de las multitudes. El alma colectiva. de
la multitud, desde que tramonta el sol de septiembre, comienza á manifestarse libre de trabas en una larga explosión de contento. La Pa·
tria forma para ese pueblo inocente y sencillo,
algo grande, muy grande, incompreñsible, tanto como pudiera. serlo un dios: pero más huma·
na.mente accesible, más palpable, más sensible.
Procede siempre por símbolos: de la epopeya
sangrieDta de 1810 funde la figura sacerdotal y
blanca del Padre Hidalgo, la silueta de bronce heroico del Cura de Carácuaro, la delicada
figura legendaria de la Corregidora Domínguez. Apenas si ese pueblo mismo, que ahora
grita á las estrellas su honda satisfacción, más
sentida que explicada,que pone en un "¡ viva!"
las energías de su valor y quisiera encontrar
á cada paso enemigos á quienes demostrar que
es libre y es digno de ser libre, apenas si logra
penetrar' con su mirada la época sangrienta y
brumosa de nuestra independencia.
Pero la siente, la. comprende, la disfruta. Sabeque en la palabra"independencia" se debe ver
algo así como un talismán conseguido por el
sacrificio de los justos y nobles, talismán que
le permite levantarse serenamente la con frente
hacia el porvenir. He oído contar, en la dehesa,
al calor de los sarmientos que crepitan en la
hornaza, cómo en los tiempos idos para siempre el amo ponía. la ma1·ca degradante del lá·
tigo en las espaldas viles de los siervos. Y se
estremece en un hondo movimiento de ira al
suponerse que,por falta de un grupo de héroes,
podría aún estar sometido á tormentos semejantes.
En el alma. confusa del pueblo palpitan los
grandes miedos del niílo y las g randes energías
indómitas del hombre; surgen en las tenebrosidades íntimas, sembradas por el atavismo, las
estrellas gloriosas que han iluminado, por veinte siglos, los destinos de la raza.,y en un arranque apasionado, en un anhelo hacia los altos y
los grandes, el gran espíritu de la muchedumbre se levanta en la tranquila diafanía. de la
noche, hasta la serena región de los héroes y
de los santos; la noche cobija todos los entusiasmos y agiganta todas las ficciones, la. noche recoge misericordiosamente en su seno todas las voces y pone una pátina sombría en to-

EL llUNDO ILUSTRADO

sino dentro de sí, como quien busca norte de
justicia y de equidad, no fuera, en el mundo,
sino dentro, en la conciencia.
Rafael paseaba y sonreía. como un pa_ga.no
contento de la vida. y satisfecho de sí m1sm&lt;;&gt;,
limpio el cutis como el de sus madonas, feli z
de vivir como un sibarita., satisfecho de amar
y más aún de ser amado, inconsciente uel do·
Jor y f..el mal como los bambinos y los ángeles
de sus cuadros.
Miguel Angel era. un dolorido como el Dan·
te á Ja vez que un rebelde como Luzbel. Su en·
tr~cejo fruncido, su porte agresivo, el amargo
pliegue de sus labios, todo revelaba en él el
descontento de cuanto existe y la protesta. con·
tra. cuanto ac:i.ece.
Federico el Grande, bajo su ;;ombrero. tricornio y bajo su casaquín modesto, t1en_e
siempre la actitud irónica y la. sonrisa ofens1•
va y burlona de su maestr&lt;;&gt; Voltai~e. Es, c~mo
su modelo, un taimado hábil, agres1 vo, estoico,
y á la vez, valiente y calculador.
'Sixto V trémulo, caduco, impotente, viste
bopaland~s que parecen camisón de ?Onva.le·
ciente, se apoya en una. muleta decorat1va.,opa•
ca y empaf!a la _voz y espera. el cPapa!Il Ha.':&gt;e•
mus&gt; para erguirse ¡oven, vigoroso é 1rnper10•
so sobre la candidez del Cónclave engaílado.
Víctor Manuel acentúa. y subraya el legendario valor de los hijos de la. casa de Saboya,
con el bigote y las cejas monumentales que le
dan el carácter de hombre ardiente Y emprendedor.
Y el actual Eduardo VII no ha sido, por su
elegancia, su pulcritud, su porte Y sus moda•
les, más que el miembro más prominen~ ~ dis·
tinguido del Jockey en espera de adqu1r1r la.
corpulencia y la majestad inherentes á un rey
de In"'laterra y emperador de las !odias.
¡ Ay° de aquel que no tiene el. f~, ico, el porte,
la actitud y el gesto de su pos1c1ón Y des~ e~pleol El físico de los bombreses factor pr1nc~pal y fundamental en su carrera, en su posición y en su porvenir.

El cuerpo es el verdadero espejo del alma, y
cuando el cuerpo contradice al alma, posición
porvenir, todo se compromete. Las masas qu~
pretendemos gobernar, la opinión de que queremos ser mentores, el empuje de los pueblos
que queremos utilizar para nuestros fines y
hasta para el bien común, todo nos falta, todo
se nos escapa y todo fracasa si no sabemos
penetrar por los ojos en el corazón y en la. voluntad de las multitud~s.
Volta.ire,rechoncbo y barrigudo; Dl\ntón, almibarado; Mira.beau,gomoso; Marat, pulcro y
aseado; Robe .. pierre,desa.rrapado,oo hubieran
dejado huell~ en la historia. ni renombre en los
anales humanos. Con la obesidad de Claudio,
Julio César no hubiera arrastrado á. las legiones romanas; Vercingetorix,lampi!'lo, nn se hubiera cubierto de gloria; la chispade Scarron
surgía de su joroba, como la de Quevedo brotaba. del paréntesis de sus piernas deformes, y
b~staría dará. D. Quijote la estatura y las proporciones de Sancho ó á Ha.mlet la escuadría.
de Fa.lstaff, para hacer absurdas é imposibles
esas de las más grandes creaciones del genio
hurnano.
Y es que para ser seguido, secundado, admi•
rado y aplaudido, se necesita. que el cuerpo,eu
su porte, su actitud y su expresión no traicione al alma y sea, por el contrario, el espejo
fiel que retrate y exteriorice sus aspiraciones,
sus tendencias, sus ide ales, y que el exterior
humano sea exacto trasunto de su interior.
Para escoger carrera, destino, misión en la
tlerra,no babta cantar las palpitaciones delco•
razón ni las vibraciones del intelPcto, ni la
presión de la. voluntad: ha.v también que to•
marse á sí mismo las proporciones y la. escua•
dría corporal. Orfeo no puede concebirse con
las proporciones de Poliftmo y sería ridículo
si cantara como Orfeo.

dos los semblantes. La gran noche de la Patl'ia
está llena de todas las amarguras y de todos
los anhelos que combaten en lucha eterna en el
espíritu del pueblo.

tros marinos en italiano: pero al comprender
que no era tal el idioma de los marinos, moti·
traron su profunda sorpresa. Los colores ele la
bandera habían engañado á los ribereilos, po·
co acostumbrados A recibir la visita de naves
mexicanas.
Por una coincidencia, los colores del pabellón italiano son los mismos colores de nuestra bandera. A distancia suficiente, perdida la
línea y el contorno de los escudos, es fácil con·
fundirlos.
Los mismos colores que amparan á los here•
dc'!ros de la raza que J,JObló el Lacio, cubren
nuestro país: la fratermdad despleguda en las
últimas tiestas italianas no tiene nada de ra·
ro. Al abrigo del pabellón tricolor más parece
que estamos en nuestra casa, que el que sea·
mos invitados. Las fiestas italianas, cada año,
á medida que la colonia se ensancha, se hacen
más y más notables.
Estas fiestas coloniales son de lo más simpá·
tico: los galantes extranjeros que entre nos·
otros trabajan, al llegar el gran día de su pa·
tria, nos invitan á que presenciemos sus fies·
tas. En ellas muestran su alegría de vivir, Y su
alegría de vivir en México. Justo es que ten·
gan siemp1·e un gran éxito.

Las fiestas de la Patria se hacen cada año
más y más solemnes; no hace mucho tiempo
nos era imposible, matel'ialmente imposible
estar a.legres en la noche septembrina. Si la
memoria popular ascendía en una profunda
oleada hasta aquella. época finisecular, en que
nuestros abuelos, bajo la penosa esclavitud de
ladominación,elaboraban lentamente los planes
sa!va.dores de independencia; si por una ficción
del espíritu se llegaba hasta los a[los pl'imeros
del siglo, para. en ellos comtemplar, atónitos.la
lucha homél'ica del pueblo contra la costumbre
y contra. la tradición; si se quería olvidar, por
una. noche tan sólo, los lamentos de toda la
raza, los hondos lamentos, surgiendo de los
mil y un campos de batalla, regresaban brutalmente á la realidad palpitante, cruelísimu, y
mostraban á la. Patria, joven, hermosa, colmada por desgracias inmensas, por desasosiegos
continuados, por temores espantosos; parecíamos no tener remedio ....... .
Hoy la franca alegría del pueblo, en la no·
che media de septiembre, no tiene ya hondos
augurios espantosos que la turben; ya puede
gritar sonoramente su"¡viva!"á la luz desfalleciente de las antorchas, porque la Patria está á
salvo, porque es feliz y está contenta y tiene
ante sí, en vez de la obscura ruta habitada por
todos los riesgos y por todos los temores, lá
amplia vereda luminosa, en la que S\! pie se
adelanta firme y rápido. Ya no es la pobre Pa·
tria afligida de antaño. Ya puede llamarse Ji.
bre.

Cuentan algunos viejos "lobos de mar·• que
cuando el "Za.raioza," en su primer viaje de
instrucción, llego á un puerto lejan&lt;;&gt;, en el continente asiático, con los colores nacionales tendidos al viento, vieron aparecer una lancha
desprendida del puerto, en la que bogaban afanosamente algunos ribereños. Estos, al abordar la corbeta, dirigieron la palabra á nues-

Durante la conversación que tuvo con el se!'lor Ministro de Alemania., el Sr. General Díaz
hizo grandes elogios del cuadro, mostrándose
muy complacido de la prueba. de amistad y
simpa.tía. que le ha da.do el Kaiser.
El retrato es al óleo y reoresenta al Emperador de pie y luciendo el uniforme de Ma.ris·
cal del Regimiento de Guardias de Corps. Este uniforme consta de traje blanco, bota a.Ita
de charol y capa imperial roja, con forro azul
obscuro. l::lobre el pecho, cubierto con una co•
raza de acero, ostenta el soberano la condecoración del Aguila Negra, y mientras su ma.•
no derecha se a.poya con el cetro en una mesa
en la cual están las insignias reales, la mnno
izquierda descansa en el puílo de la espada
imperial.
El fondo en que se destaca la figura imita
unos corredores de hermosa. arquitectura, y el
pavimento una obra finísima. de mosaico.
El retrato de Guillermo II, en opinión de los
cooocedores, es muy nota.ble por su factura. y
parecido. Fué hecho por el artista ,Koner, pin•
ior de la casa real, y mide, a.proximaql;Ren•
te, tres metros de alto por uno y medio de an•
cho. El marco es magnífico; su estilo es Rene.•
cimiento y tiene como treinta centímetros de
espesor.
A reserva de publicar una buena. fotografía.
del cuadro, ofrecemos á. nuestros lectores la.
que a.parece en esta página y que fué tomada.
el mismo día. de la entrega después de colocarse aquél en el salón verde de Palacio.

.

NUEVO SUBSECRETARIO DE GOBERNACION
"El Mundo Ilustrado" publica hov el retrato del distinguido jurisconsulto Sr. 'o. Miguel
8. Macedo, a quien el Sr. Presidente de la Re·
pública. acaba de nombrar subsecretario de Estado y del Despacho de Gobernación.
El Sr. Macedo,que entra á substituir en aquel

DR. M. FLORES.

Ya se avecina la temporada de invierno, en
la que nos visitan de ordinario las emp1-esas de
ópera. En esta ocasión tenemos la promesa de
una compañía de primer orden, de una Yerda·
dera "troupe" de artistas, digna. de figurar e,n
cualquier parte, aun en las capitales cuyos pu·
blicos tienen fama de ser más adustos.
No lo es poco el nuestro; pero ahora losn_om·
bres que se nos han enviado haciéndolos figu·
rar en los elencos, llegan precedidos de un grao
prestigio y tienen sonoridades de triunfo. Ten·
dremos, en las largas veladas invernales, un
refugio en que buscar espa.rcilD:iento, . ~orno
una pequeña compensación á la 1gnom10ia de
doce meses de género chico.

Mientras llegan las aves gorjeadoras,quepe~ma.necerán una estación en nuestra buena ca.pi-

S. M, GUILLERMO II, J!MPE&amp;AOOR DE ALEMANIA.

tal, la~ _golondrinas se aprestan á dejarnos,
Han v1v1do entre nosotros desde que la. primavera abrió los primeros capullos, y se alejan
a.legres y decidoras, como vinieron, poseídas
por el vértigo de la vida, que tanto deseamos
para nuestra alma ..... .
ANTENOR LESOANO.

o
Retrato del Emperador de Alemania
Uoa prneba de slmpatla
haola el Sr, Presidente de la Uepábllca.

L día 15 del actual, después de haber recibido las felicitaciones del Ejército, de la. SuP:8ma Corte de Justicia., de las Cámaras de
la Unión y de otras corporaciones oficia.les, con
motivo de su día onomástico, el Sr. General
D. Porfirio Díaz recibió en Palacio al Sr. Ministro de Alemania. Barón Von Wangenheim,
encargado por Su Majestad el Emperador Guillermo, de hacerle entrega del .retrato que tuvo á b_ien dedicarle, correspondiendo a.sí al
obsequio que del suyo le hizo el Primer Magistrado en octubre de 1903.
El Sr. Ministro, acompaf!ado de su Secretario el Sr. Von Floecker y de un grupo de
a.lema.aes distinguidos, se presentó en los sa•
Iones de la. presidencia á las once y media de
la. ma.f!ana., pronunciando, en el momento de
~a.cer entrega del retrato de Su Majestad al
r. General Día.z, un corto discurso lleno de
f rases muy afectuosas para México y para su
i1ustre gobernante.

E

El Sr. Presidente correspondió á. las palabras del Sr. Ministro con el expresivo discurso que, juntamente con el del estimable diplomático Sr. Von Wangenheim, publicó &lt;El Imparcial&gt; en su número del día 16 y que produJO, entre los concurrentes al acto, la más grata.
impresión.
La carta autógrafa. que acredita. el envío del
retrato y su dedicatoria al Sr. General Díaz,
dice a.sí:
&lt;Guillermo, por la gracia de Dios, Empara.•
dor Alemán. Rey de Prusia, etc., etc., etc.
Al Sei'lor Presidente de los Esta.dos Unidos
Mexicanos.
Grande y Buen Amigo:
Por conducto del Encargado de Negocios de
México, recibí vuestra atenta carta fecha 2 de
octubre del afio pasado y vuestro retrato des•
tinado para mí, por lo cual os doy las más sin•
ceras gracias.
Con especial satisfacción he visto en el ob•
sequio con que me habéis distinguido, una
prueba de vuestros amistosos sentimientos; y
puedo aseguraros, Señor Presidente, que los
correspondo calurosamente, así como que Mi
Gobierno pondrá. todo cuidado en atender y
estrechar las cordiales relaciones que feliz•
mente existen entre Alemania. y México.
Me causa. verdadero placer enviaros mi re•
trato, como una demostración de mi agradecim!ento, habiendo encargado de su entrega á
m1 Enviado, el Sr. Barón de Wa.ngenbeim.
Con gusto aprovecho esta oportunidad pa.•
ra renovaros, Sei\or Presidente, las seguridades de roí esrecialísima. estimación.
Dado en e nuevo Palacio de Potsdam, el 15
de junio de 1904.
(Firmado) Guillermo.
I. R.&gt;

SR. LIC. D. MlGUEL S. MACEDO.

importante puesto al Sr. D. Manuel Mercado
que lo desempeñó durante largos años, es un¿
de los miembros más prominentes del foro mexicano, y ha prestado ya á la Administración
Públ~c!I-, durante su carrera, muy meritorios
serv1;:1os.
Entre otros cargos oficiales, el nuevo subse
creta.río ha servido los de Senador al Congreso
de la Unión, Presidente del Ayuntamiento,Profesor de Derecho Penal en la Escuela de Juris·
prudencia y Director de la Penitencia.ría del
Distrito.
En la actualidad el Sr. Lic. ulacedo es miembro_ de la Ac~demia N~cional de Legislación y
Jur1sprudenc1a y socio correspondiente de la
R eal de Madrid.
El nombramiento hecho en su favor ha sido
recibido con general beneplácito.

'

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL :MUNDO ILUSTRADO
de la República aprob6 el proyecto presentado, disponiendo qu,¡ se diera principio á las
obras, bajo el sistema de administración,
nombrándose interventor al Sr. Procurador
de Justicia.

***

Poco después de comenzada la obra, por ini•
ciativa de la misma Secretaría, se hicieron algunas modificaciones al proyecto, queoando
éste en la forma siguiente:
Ala Poniente, ó sea de los Tribunales del
Distrito.
Planta baja: Departamento para ocho Juz.
gados menores, portero, conserje y bodegas,
Archivo Judicial, bomba, etc., etc.
Entresuelos: Departamento para cinco Juz.
gados civiles, q:Boletío Judiciab, Procurador
de Justicia del Distrito, criados, etc.
Tercer piso: Departamento para el Tribunal
Superior del Distrito.
Ala Oriente ó de los Tribunales Federales:
Departamentos para Juzgados de Distrito y
de Circuito, Procuraduría General de la República, Dependencias de la Suprema Corte, «Semanario Judicial de la Federación», etc.
Cuerpo central (actualmente capilla) : Departamentos para la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Archivo de la misma.
Bajo este plan se continuaron las obras

basta el 15 de diciembre de 1902, reanudándose por contt·ato el 15 de julio de 1903, en que
se nombró interventor al Sr. arquitecto Enrique Fernández Castellot.
El costo total del edificio, deducida la suma
de $1,312.52 que se emplearon en obras en la
Escuela de Jurisprudencia, y $15,000 que vale
más ó menos la piedra tallada para la facha·
da del ala Oriente, ha sido de $289,358.97, según los datos suministrados por la Secretaría
de Justicia.
Por las fotografías que publicamos, podd
juzgarse de la magnitud de la obra.
Los Sres. Ingenieros Santacruz y Olivier
se han hecho acreedores á elogios muy entusiastas por la actividad y el empeño que desplegaron en la ejecución de los trabajos á que
nos referimos. En cuanto á la escrupulosidad
con que han cumplido sus compromisos en esta ocasión y á las excelentes condiciones en
que se encuentra la parte de la obra ya concluída,sólo diremos que ellas vienen á justificar
plenamente la reputación profesional de que
gozan,

EL PATIO DEI:,PALACIO, TERMINADAS LAS OBRAS DE REPARACIÓN.

Venus en medio del azur titila,
Quisiera ser la estrella de la tarde
Por verme· en el cristal de tu pupila.

Ansias

SR ING. ALBERTO H. OLIVIER.

Quisiera ser el ovalado espejo
Que la sierva te da cuando te peina,
Para copiar, en límpido reflejo,
Tu cutis de jazmín y rosa-reina.

Cuando en augusta soledad reposa!',
Por oir los suspiros de tu pecho,
Quisiera ser las sombras misteriosas
Que cercan las cortinas de tu lecho.

Yo quisiera ser ave, y de mi nido
Volar sin detenerme ante las flores,
En tus hombros posarme, y á tu oído
Cantarte la canción de mis amores.

Quisiera ser una romanza pura.
Y llegar á tu pPcbo conmovido,
Buscando el sentimiento de ternura
Que duerme como el pájaro en su nido.

Cuando atraviesas bajo el sol del campo,
En tu caballo indócil, la pradera,
Quisiera ser el fugitivo lampo
Que se prende á tu rubia cabellera.

Quisiera ser la férvida plegaria
Que levanta tu espíritu cristiano,
Por verme en tu cerebro solitaria,
Lejps de todo pensamiento humano·!
ADALBERTO A. ESTEVA.

Cuando envuelto entre púrpura que arde

FACHADA DEL ALA PONIENTE DEL PALACIO DE JUSTICIA ClVlL, EN CORDOBANES,

INf\UGURf\GION

Del Palacio de Justicia Civil
EL domingo,11 del actual

fué solemnemente
inaugurada, por el Primer Magistrado de
la República., el a.la. poniente del Palacio de
Justicia. Civil, situado en la. calle de Cordoba•
nes, y en cuyos departamentos quedarán insta.lados los Tribuna.les del Distrito.
Las obras de reparación fueron hechas por
los Mtivos é inteligentes ingenieros se!lores
Capitán Armando l. Santacruz y Alberto H.
Olivier, quienes tuvieron que vencer un sinnúmero de dificultades, dadas las· pésimas condi·
ciones en q~jl se encontraba e~ l!,ntig_uo edi•
ficio.
Para que nuestros lectores puedan formarse
una. idea de la. obra., vamos á hacer una sucinta. relación de los trabajos allí emprendí·
dos.
A mediados del año de 1899, y á · inicia.tiva
del Sr. Lic. D. Emilio Alvarez, Proeurador de
Justicia, los Sres. Santacruz y Oli vier presentaron, sin carácter oficial, al Sr. Lic. D. Joaquín Baranda, entonces Ministro de Justicia,
un memoránoum acerca del estado en que se
encontraba el edificio, puntualizando sus malas condiciones con respecto á. su distribución
interior y proponiendo una serie de reformas
en los distintos departamentos, á fin de lograr,
á la vez que la mayor amplitud y elegancia. de
todos ellos, el que las oficinas de los tribunales del Distrito y de los Tribunales Federales,
quedaran i¡n locales separados é independientes.
La Secretaría de Justicia, tomando en cuenta la. proposición, hizo que los Sres. Santa.cruz y Olivier presentaran, en toda forma, una

solicitud, así como los planos respectivos y
el proyecto de fachada que debía substituir á
la antigua. É l costo total de las obras se calculó sobre $40,000.
El mes de enero de 1900, el Sr. Presidente

SR, CAPITÁN DE INGENIEROS ARMANDO l.
SANTA CRUZ,

11

..... ,... ~"""-

-

-

~

.

ESCALERAS DEL PALACIO DE JCTSTICIA,-SALÓN DE ACCTERDOS DE LA TERCERA SALA DEL TRIBCTNAL SUPF.RJOR.
\ fot. Art, Nouveau).

'

VESTÍBULOS DEL PALACIO DE JUSTICIA,

.

�EL MUNDO llUSTRADO

POLITICA GENERAL.
NTRE los diversos espectáculos que ha ofre-

E

cido al mundo l a Feria Universal de St.
Louis Missouri, donde se ostentan á porfía las manifestaciones todas de la hu~ana actividad sin duda una de las más brillantes Y
que ha' de dejar recuerdos de imborrable carácter, aunque dulces~ apacibles, es la ':enovación de los juegos griegos correspondientes á
la DCLXXI olimpiada que tocaría en el presente año. Hermoso es en verdad volver á
aquellos tiempos de la madre Grecia, en que el
culto de la belleza y el amor de la for~a escultórica, que formaban el fondo de la vida h~lénica engendraban en las costumbres públicas u~a educación equilibrada física y moralmente para crear «almas de sabios en cuerpos
de atletas&gt;, que dijo papá Voltaire, y que marcaron con rasgos definitivos y típicamente he':·
mosos á los maestros eternos del mundo occidental.
¡Qué escenas tan bellas las que se han de h~ber reproducido en los campos de la Exposición! ¡qué espectáculo tan conmovedor para
nuestra época el que se desplega á la vis.ta en
el cuadro viviente de otras edades, resucitado
con amor para cumplir en la moderna juventud el aforismo antiguo de «alma sana en ?~er;
po sano&gt;! Los ojos se vuelven con carmo a
aquellas remotas fiestas, recorda?-do las opulentas imágenes que nos han de¡ado de ellas
los rá.psodas, inspirados en sus cantos por los
ardores de un sol canicular, resplandeciendo
sobre las llanuras de M,1,raton ó sobre los
rientes paisajes de la Fócide. Piafan los caballos impacientes con sus arneses dorados, uncidos á los carros de llantas de plata; los efebos muestrán al aire sus formas bellas de líneas artísticas, en donde la raza ostenta sus
trofeos alcanzados en lucha secular, y allá van
levantando nubes de polvo que el sol dora, allá
van alentados por los cantos y empujados por
los himnos en magnífica teoría, en bus~á del
anhelando triunfo que los ha de hacer dignos
del lauro regado con las aguas de Ripocrene
ó crecido á 1as orillas de Castalia. Por otro
lado la lucha cuerpo á cuerpo, el combate singular en que se ven entrelazados los brazos
robustos y las piernas gráciles, pero firmes y
delicadas, en que cada grupo parece, á pesar
del anhelo jadeante de los l_uchadores y ?e las
contorsiones de aquellos miembros nerv10~os,
y de las sacudidas de aquellos pechos amplios,
y de los estremecimientos de aquellos torsos
corvos ó erectos según el momento de la atletomaquia, parece cada gr1;1P? figuras que ac~ban
de salir del taller de Fidlas ó del estudio de
Praxiteles. Después, las canéforas desfilan e!1
suntuosa procesión, llevando en alto sus macizos senos, cimbreando al aire sus anchas caderas y pasan en danzas eurítmicas entonando ca~tos y salmodias en honor de la fecunda
Demeter ó de la encantada Perséfone.
Todo esto es hermoso para ser recordado y
útil para ser reproducido, porque devuelve al
cuerpo sus fueros imprescriptibles; porque enseña á dedicar á l a educación física toda la

atención que se merece; porque nos dice con la
elocuencia de un gran espectáculo, cóx~lO se formaban en la clásica antigüedad lo m1smo los
tipos eternos de belleza, que los hoplitas que ~e
inmortalizaron con Leónidas en las Termópilas y con Pausanias en Platea; porqu~ nos predica con el ejemplo la manera de huir de los
sistemas gastados de educación puramente intelectual, que agotan en v::i,no las fu~r~as y actividades del espíritu, de¡ándolo vivir en un
cuerpo enclenque, expuesto á lo~ pelig:ros de la
miseria fisiológica, con el corte¡o obligado de
achaques y enfermedades que ciegan ó limitan
las fuentes de la energía.
Vigorizar el cuerpo es para nosotr_os no sol.o
obra dehigiene, sino de educación:qmen traba¡e
en este camino hará también una labor patriótica.

***

En la misma ciudad americana que atrae en
estos días las miradas del mundo civili~ado,
acaba también de celebrarse un congreso mternacional, que habrá de ten~r resonancia en la
marcha política de las nac10nes, por más que
venga á hablar de paz y de concordia en el
momento en que dos pueblos cultos se despedazan de manera despiadada en los remotos
campos del Extremo Oriente, por más que su
voz se ahogue por de pronto entre los es~rtores de los moribundos y los ayes de los heridos,
que claman venganza entre los ejércitos que se
hallan ahora frente á frente.
La Unión Internacional Parlamentaria que
acaba de celebrar sus sesiones en St. Louis,
está compuesta de representantes de los Cuerpos Legislativos de Europa y . del Congreso
Americano, forma una agrupación que ya se
ha dado á conocer por sus labores en !av?r _de
la paz universal, y defendiendo el arbitra¡e mternacional, ha conseguido q,ue se celebren tratados entre las naciones occidentales del continente europeo, y en ~sta vía puede a~ribuírsele también la conclusión del convenfo anglofrancés que ha hecho desaparecer todos los motivos que apartaban á las dos ~randes P?t~ncias coloniales desde la atrevida expedición
del comandante Marchand, que estuvo á pu~to de produc;ir un rompimiento por el complicado episodio de Fachoda.
Con estos ancedentes, la Unión Pa':lame~taria Internacional ha tomado resoluc10nes importantes de las cuales las principales son: pedir á las potencias que tienen intereses en :b:xtremo Oriente, se sirvan interponer sus buenos
oficios para hacer cesar la guerra cruel,que hace ocho meses desgarra á dos pueblos en tremenda lucha,lacual toma ya perfiles sombríos y
se convierte en una serie de combates despiadados: y solicitar del Presidente Rooselvet convoque·una nueva Conferencia de la Paz, que venga á completar y perfeccionar la de La Haya,
extendiendo el arbitraje internacional y procurando el concierto de los pueblos civilizados
en la obra bienhechora de la concordia universal.

** *

Desgraciadamente la voz de este congreso se
perderá en medio de los fragores estruendosos
de la batalla, y no encontrará eco de simpatías
entre los beligerantes empeí'lados en lo más ru-

do y áspero de la refriega. Mientr3:s los ejé':citos moscovitas no logren con un triunfo de lDl·
portancia devolver á sus armas el prest~gio
perdido mientras las huestes vencedoras mponesas avancen en marcha asoladora, dej ando
· como terribles huellas de su paso sus hazañas
en el Yalú sus cargasen la colinadeNanshan,
y los resplandores del incendio en Fenguanchen y Tatchekiao; mientras no puedan reivindicar el brillo tradici~nal de su ban~era las
tropas sufridas del general Kuropatkme, volviendo por sus ~ueros un ~anto mancillado~ en
esa retirada no mterrumpida que va de Cuhencheng hasta Mukden, pasando ~or la plaza formidable de Liaoyang, y el heroico Puerto Arturo resista á los múltiples ataques de que ha.
sido objeto,desde el día en que quedaron i:ot3:s
las hostilidades; en vano serán todas las indicaciones amistosas y serán. en vano todas las
consideraciones de humamdad que se expongan: Rusia no accederá á entrar en negociaciones de paz. Y no podía ser de otro modo, pues
dadas las orgullosas tradiciones del coloso
moscovita, no podrá r esolverse en l_as actuales
condiciones de la campaña, cuyo éxito final en
esta primera parte ha sido todo á favor de ~as
armas japonesas, no podrá resolverse á de¡ar
perdido quizá para siem~re su no~bre y su
prestigio en el Extremo Or10nte y retirarse roto
y maltrecho de Manchuria, donde ha soí'lado
con la soberanía absoluta.
.
La primera parte de la campaí'la está perdida· abandonado Liaoyang, Mukden amenazado
de 'cerca por las legiones victorios~s del Mariscal Oy ama, Puerto Arturo ase.diado estrechamente sin esperanzas de próximo socorro,
si al fin iogran los japoneses for_zar el pas~
de Tie, que protege Mukden y domma el camino hacia el Norte, habrá de conformarse el comandante moscovita con ir á buscar en Harbin
sus cuarteles de invierno, mientras se prepara.
el desquite para el año próximo con los ejércitos nuevos que organiza, la Santa Rusia, y con
la poderosa escuadra del Báltico, que al mando de Rojenstvensky espera lavar la muerte de
Makharoff y de Jessen. *

* * se hace cruel, muy
Entre tanto, la guerra
cruel, especial~ente en Pue~t_o Arturo, donde la
tenaz resistencia de los sitiados y los rudos
y repetidos ataques de los sitiadores han enai:decido los ánimos hasta el punto de hacer olvidar los fueros de la humanidad; se desprecia la.
bandera de la Cruz Roja y sehace fuego contra.
las señales de parlamentarios y los emblemas
de rendición. Estremecen haspa causar h~~or
las escenas que describe el príncipe_ ~adzivill,
que acaba de salir de la fortaleza s1~iada, burlando la estricta vigilancia de los ¡aponeses,
estremecen hasta producir crispaduras _d e dolor esas notas en que se ve que el od10 Y el
profundo rencor de los combatientes los acom·
pañan á las orillas del sepulcro .. . .¿Ha~ta
cuándo llegará el reinado de paz sobre la tierra para los hombres de buena voluntad, qu_e
se anunciaba entre cánticos celestes en la mística ciudad, en la bíblica Beleml

z. z. z.
22 de septiembre de 1904.

LA GUERRA EN OR!ENTE,-UNA l3AT~lA RUSA DESPUÉS DE UN COMBATE CON

WS

,TA:rONESES,

LAS CALLES!DE PLATEROS MOMENTOS ANTES DEL DESFILE MILITAR, EL DÍA 16.

Las Fiestas de la Patria
grandes rasgos, porque la crónica detallada y completa. que oportunamente publicó
''El Imparcial,'' nos excusa de entrar en
detalles, vamos á dar cuenta á nuestros abonados de los brillantes festejos conque en esta
ocasión se celebró en México el XCIV aniversario de la proclamación de la independencia.
La ceremonia cívica, anunciada para la mañana del día 16, se efectuó en la tribuna monumental de Chapultepec, vistosamente adornada con banderas y piezas florales, cuyos vi vos
colores contrastaban, ofreciendo el más bello
conjunto, con el verde-obscuro de las frondas
del bosque. El seí'lor Presidente de la República, acompañado de sus Secretarios de Estado
y de una numerosa com~tiva, fo_rmada por_ l_os
miembros del Cuerpo Diplomático, las comisiones del Congreso, de 1~ Suprema ~o_r~e, del
Ayuntamiento y del Gobierno del Distrito, se
presentó en Chapultepec á las diez, siendo saludado por la multitud que invadía la tribuna
y las avenidas del paseo, con una salva de
aplausos.
Después de una obertura ejecutada por la
banda de Estado Mayor, ocupó la tribun3: el
Sr. Lic. D. Alfredo Chavero para pronunciar,
como orador oficial, una entusiasta alocución,
que fué escuchada con vivo interés por la &lt;?Oncurrencia, y muy aplaudida. Tras otra pieza
de música el distinguido literato Amado Nervo recitó ' una hermosísima poesía, llena de
imágenes brillantes, que conmovió profundamente al auditorio.
El Sr. General Díaz y su comitiva regresaron á Palacio en carruajes descubiertos á las
once y media de la mañana, con el fi1;1 d~ presenciar desde los balcones de aquel edific10, el
desfile de la columna militar de las tres armas,
dispuesto por la Secretaría de Guerra y Marina.
L as bocacalles, los balcones, las aceras Y
las azoteas estaban llenos literalmente de familias y grupo_s de todas las clases sociales,que
esperaban ans10sos el paso de la tropa. Cuando el eco de los clarines y tambores se escuchó
á lo lejos y se vieron relampaguear, bañadas
por el sol, las bayonetas, aquella m~ltitud comenzó á agitarse y un aplauso unánime y entusiasta saludó la primer bandera que pasaba
desplecrando sus colores al viento.
El P~imer Magist1·ado de la República, momentos antes del desfile y á su tl'ánsito por las
principales calles que debía recorrer la c~lumna, fué objeto de innuIJ?,~rables demostraciones
de simpatía. Las familias que ocupaban los
balcones de nuestr;i. gran avenida arrojaron

f\

flores á su p aso, mientras el pueblo aclamaba
al Héroe de la Paz.
El desfile resultó brillante por todos conceptos: el buen equipo de la tropa, la organización de la columna militar y la regularidad de
sus movimientos durante la marcha, llamaron
con justicia la atención del público, en el que
se contaba un gran número de extranjeros, patentizándose así que los esfuerzos que el gobierno ha hecho para lograr la buena instrucción y disciplina del Ejército, no han sido infructuosos.
El orden de formación en que marchó la columna, fué el siguiente:
La vang-uardia al mando del Brigadier de
Estado Mayor Joaquín Beltrán, llevó, como
de1,cubierta, al Escuadrón de Gendarmes del
Ejército, formada aquélla. además, por el Colej!'io Militar, Sección de Ametralladoras y Batallón de Zapadores. En seguida pasó la División de Infantería, siendo compuesta su primera Brürada por los Batallones 39 y 109. y la
segunda por los Batallones 149 y 249. Un Re-

:¡'.¡AS FIE~TAS DE U

gimiento de Artillería Montada y la Sección
del Servicio Sanitario.
L a División de Caballería, en su primera
Brigada, se compuso de los Regimientos 19,
49 y 69, la Artillería, de 3 baterías, y la segunda Brigada se formó de los Cuerpos Rurales
de la Federación. En seguida venía el parque
ireneral del cuerpo de ejército, y la extrema
retag-uardia, formada por una sección de la
Gendarmería á caballo.

*

** fiesta del grito y
En cuanto á la tradicional
á la gran serenata dada en honor del seí'lor
Presidente la noche del día 15, resultaron muy
animadas. En la Presidencia, la distinguida
señora DI.' Carmen Romero Rubio de Día1.
ofreció una recepción á sus amistades, con el
objeto de que pudieran presenciar, desde allí,
la fiesta que se efectuaba en el exterior.
Para concluir, diremos que el adorno de las
calles y de los establecimientos comerciales fué
notable.

PATRlA,-DESFILE FRF.N'l'l\l A LA DIPUTAOIQN

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL 'MUNDO ILUSTRADO

ROMANO
Déjame que tendido en la escarlata.
de tu triclinio, que al placer incita.,
escancie yo por Venus Afrodita
mientras que vibra. el címbalo de plata.

*
Deja que arda la mirra en la fogata.·
reclinado en tu seno que palpita,
'
escucharé á tu esclava. que recita.
de Petronio,la tierna serenata..

*
Y mientras que en el Circo ve el tirano
destrozar al atleta y al cristiano;
nc.sotros dos, en tu palacio á solas

*

y apurando la. copa de Falerno,
arrulla.remos nuestro a.mor eterno
coronados de mirtos y amapolas.
AL13ER1:0 HERRERA,

"EL MUNDO ILUSTRADO"
Guarto Goncurso de 1904
LAS FIESTAS DE LA PATRIA.-LA ARTILI,ERÍA DESFILANDO FRENTE Á PALACIO,

LAS FIESTA S DE LA ;ATRIA,-:--A_SPECTO_DE LA ESQUINA DE PL_A T~~os y EL z9CALO, LA MAR ANA DEL

16 ~EL CORRIE~TE, .

LAS FIESTAS DE LA PATRIA.-ASPECTO DE LA CALZADA DELA REFORMA, AL REGRESAR LA COMITIVA DE CHAPULTEPEC,

EL MUNDO husTRADo convoca á
los escritores del país á un certamen
literario que tendrá por objeto premiar:
I. Al autor del mejor cuento de
Navidad.
II. Al autor del mejor cuento de
Año Nuevo.
Las bases á que se sujetará el certamen, son las siguientes:
1'1- Los originales deberán remitirse directamente á nuestras oficinas,
(2\l calle de las Damas núm. 4), antes
del 3l_, de octubre próximo, bajo sobre cerrado y señalado con un lema
ó pseudónimo, remitiéndosenos, bajo
otro sobre marcado con el mismo
pseudónimo ó lema, una tarjeta ó pliego que indique el nombre, domicilio
y lugar de residencia del autor.
2'1- Tanto el cuento de Navidad, como el cuento de Año Nuevo, no podrán contener más de tres mil palabras cada uno, y deberán ser, forzosamente, inéditos.
3'1- Queda exclusivamente reservado á la Redacción de EL MUNDO husTRADO decidir á cuáles trabajos deben adjudicarse los premios correspondientes, no habiendo, por lo tanto,
jurado especial calificador. Asimi~mo,
la Redacción se reserva el derecho de
publicar los cuentos no premiados
que juzgue conveniente, pagando, por
cada uno de los que utilice, lá cantidad de diez pesos.
4&lt;1- Los autores de los trabajos que
á juicio de la Redacción sean los mejores, recibirán, como premio, la suma
de cien pesos cada uno. Estos trabajos se darán á conocer al público en
un número especial que prepara EL
MUNDO ILUSTRADO para el 19 de enero de 1905.

LAS FIESTAS DE LA PATRIA,-DESFILE DE INFANTERÍA.-UNA CONVERSIÓN,

LA S FIESTAS DE LA PATRIA.-UN CUERPOIDE RURALES LLEGANDO AL ZÓCALO,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

•

LOS 5E/9\BRADORES
Para los maestros, en la inauguraci6n de la Academia
de Profesores_

Está bien; el reposo del sembrador es justo
después de la fatiga.; que el ademán augusto
con que á. la tierra arroja. serenamente el grano
es bello, mas, á veces, llega á. cansar la 1!1ªººEstá. bien; un instante de calma. re~exi va,
no de aba.ndono inútil ni de pereza. altiva.

*

* el combate rudo,
Cua.ndo el guerrero pasa,*tras
la.s gentes que á. lo lejos miran brillar su escudo,
resplandecer sus armas y en el tropel sonoro
sienten venir el triunfo bajo un polvo de oro,
agitan en el aire banderas y laureles
y enfloran el camino de carros y corcel~s.
Y todo vibra entonces: las almas y la tierra,
y el cielo se empurpura como visión de guerra.
La. muchedumbre, en ímpetus de mar, se encrespa y bra.ma,
y el regocijo de la. victoria., clama:
"ve á. 1-eposar guerrero· recibe nuestra ofrenda.,
' tu vida., ' y baya. pa.z en tu ten
i da."
y haya. a.mor en
Y el héroe llega. y ha.ce, tras el combate rudo,
un cabezal del ca.seo y un lecho del escudo.

*

*
Cuando el artista. vuelve,* pensativo
y risueil.o,
cual se vuelve de un éxtasis, del país del ensueil.o,
y esconde entre la. a.ngustia que su vida. sofoca
un anhelo en el alma. y un ósculo en la. boca;
cuando arrancó a.l misterio de la. Eterna Belleza
una obra perdurable de goce ó de tristeza,
una. obra. milagrosa de bien y de confianza.,
una. obra sacra. y pura. de amor y de esperanza.,
la. multitud se acerca, curiosamente muda.,
y en la. casta. madona. y en la. Venus desnuda., _
á. los pies de la. a.rea.da que se eleva. basta. el 01elo,
en la. página. abierta. donde tienden el vuelo
las divinas estrofas, ó pende de una estrella,
el ha.maca. de sueil.o de una. música bella,
pone su beso, coino si una. oración ferviente
dejara. en él; y ciñe la. luminosa frente
que bajo la. melena, que es como negra. espuma.,
brilla con los reflejos del sol entre la. bruma.;
y dice: eres el genio, merecen la. corona.
tu música, tu verso, tu Venus, tu roa.dona.
Entonces conmovida, la multitud exclama.:
es hora del r~poso; si la quietud te llama,
tras la. labor profunda, tras el bregar sereno,
artista. duerme y sueña. sobre ese blando seno.
Y a.sí ~s como se dobla., como al viento la. espiga.,
el artista rendido de gloria y de fatiga.

***
Mas nosotros no hemos concluido
la. tarea.;
nos detenemos para tomar aliento; sea.;
después, en ma.rcba., que urge seguir sembrando granos
de verdad en los tristes y hondos surcos huma.nos.
Una. turba de almas reciennacida.s la.te
en torno nuestro; es fuerza a.presta.ria. al combateNuestro oficio es humilde, pero tiene sus galas:
es el de abrir los cálices y desplegar las alas;
es el mismo trabajo que hace la Primavera- - - - - - - y una turba de aves y flores nos espera-

Apresurad las manos, no habrá. fuerza pe_rdida.,
la turba está impaciente por conocer la vida.No detenerse, en marcha.; la Prima.vera. nunca.
abandona el trabajo ni deja labor trunca;
que no serán bastantes los pájaros que vuelen,
las rosas que perfumen, ni las almas que anhelen
amor y luzPrecisa que dejemos abierta
de par en par, y á todos los vientos, nue~tra puerta,
templo que abriga. dulces y profundos car1ilos,
y uo culto: la inefable religión de los niños.
Aquel que entre nosotros desmaye ó desa)lente;
aquel á quien no importe que la ros!l' rev1_ente,
ni pugne siempre porque l_a nueva v1~a v~bre
feliz, radiante, pura, domrnadora y hbre,
aquel de entre nosotros que no sienta el anhelo
de abrir botones de almas, de preparar el vuelo
á. espíritus que apena~ se asoman al obscuro
abismo de la. vida, curiosos de futuro;
aquel que no posea la fe, la fe bendita,
la fe que entona y saiva, la.fe quli resucita,
no siembre con nosotros, su esfuerzo será. vano;
que la semilla santa no ocupe más qu mano:
nunca á los sembradores del porvenir les falta
la fe que santifica, la fe sublime Y alta-

Un retrato exacto de Hidalgo
DOClJf"\eNTO ClJ~roso

de información curiosa publicamos en esta página uo retrato muy poco
A
conocido del héroe de Dolores y un facsímile
TÍTULO

que reproduce la primera copi~ que se sacó de
la. fe de bautismo del caudillo_ en 1825El retrato p~sa como uno de los más exactos que han llegado hasta nuestros días, según
puede comprobarse por la«sembla.nza&gt;que del
Pad~e de la Patria hace en su Historia de
Méxic&lt;? o_Lucas Alamán, quien conoció y trató á. Hidalgo en ]A 1-~~M '1&lt;1 la Independencia_

***

Pasa, guerrero altivo; retemblará. la tie:ra
bajo los duros callos de tu corcel de guerra.,
recógete en tu tienda, tras el combate rudo,
y haz cabezal del casco y haz lecho_ del es?udoPasa inspirado artista, pensativo y risueño,
que llega's como en éxtasis del gran mundo del sueño;
inmortal es tu gloria, la. multitud te ama,
reposa dulcemente; si la quietud te llama,
tras la labor profunda, tras el bregar sereno,
' artista duerme y sueña sobre ese blando senoDe~cansa en tu epopeya., gue~rero; ~ ti, laureles;
duerme en tu olimpo, artista; á. u, espíritus fieles.
Nosotros no podemos reposar; nos aguardan;
da.liaremos la vida si las_ma.nos se tardan,;
si el afán se entorpece, s1 se van los anhe,os- - -.
en la.s ramas ha.y flortls y en los nidos hay vuelos_
Nuestro oficio es humilde, pero tiene sus galas:
es el de abrir las rosas y desplegar las alas;
eso mismo que hace la. gentil Prim_aver~--------:
¿quiénes somos? tene!Dos abnegación srncera,
si nos ven desde abaJO, desde torpes empeños,
entonces nos desprecian porque somos pequeflosSi nos ven desde arriba los que piens11,n Y aman,
entonces somos grandes y entonces nos aclamanSomos los sembradores; arrojamos los granos
de verdad en los tristes y hondos sur('OS humanos;
sembramos, y la espiga brota rubia ! derecha:
Dios riega los sembrados y el porvenir cosecha.No hemos labrado mármoles, ni hemos a.Izado a.rea.das,
ni en estrofas divinas, ni en músicas aladas
nuestro ideal pusimos; somos los s~mbradores,
los que despliegan a.las y van abriendo flores.
,
Guerrero, artista, el alma. vuestra. gloria no anhela;
d!l par en par abrimos las puertas de la escuela
y allí rendimos culto, con fer_v(?r de car(ño,
á. una. piedad suprema: la religión del mñoSin embargo, no hemos concluido la tarea;
nos detuvimos para. tomar aliento; sea-. - - - - - Después en marcha, amigos, que hay que ir echando granos
de amor y de esperanza. por los surcos humanosLUIS G- URBINA-

&lt;Era (dice Alamá.n) de mediana. estatura,
&lt; cargado de espaldas, de color moreno y ojos
&lt; verdes, vivos, la cabeza algo caída sobre PI
&lt;pecho, bastante cano y calvo, como quepa&lt; sa.ba ya de sesenta aflos, pero vigoroso, a.un&lt; que no activo ni pronto en sus movimientos:
&lt; de _pocas palabras en el trato común, pero
&lt; animado en la argumentación á estilo de co&lt; l~gio, cuando entraba. en el calor de alguna
&lt; disputa- Poco a.li!Iado en su traje, no usaba
&lt; otro que el que acostumbraban entonces los
&lt;curas de pueblos pequeños- Era este traje de
&lt; ca.pote de paño negro, con un sombrero re&lt; dondo y bastante grande, y un vestido de
&lt;calzón corto, chupa y chaqueta. de un género
&lt; de lana que venía de China y le llamaban
&lt; Rompecoche&gt;Como se ve, el retrato á que nos referimos
está. de acuerdo en todos sus ras¡ros principaleq coa la &lt;semblanza&gt; que hace Ala.mán_
En este númAro publlcamos también el retrato del notable publicista Sr- Lic- D- Juan
Wenceslao Barquera, que fué, entre nosotros,
el primero en promover la celebración de las
fiestas de la Independencia, y el primero tam-

F A CSÍMil,E DE LA PRIMERA COPIA QUE SE SACÓ DE LA FE DE BAUTISMO DE mDALGO

bién que en 1825 pronunció un discurso cívico rindiendo culto á. los héroes de la Patria._
Tanto el retrato de Hidalgo, como el documento que damos á. conocer, nos fueron bondadosamente facilitados al efecto por el sei'ior
D- Jacobo Barquera, hijo de aquel distinguido patriota-

00
SIESTA EN LOS PINARES

¡Qué caro fué tu vuelo de riqueza.!
¡Qué suel!o más infame el que soilabasl
¡Ay de mí, que, por pobre, me vendías!
¡Ay de mi corazón, que lo engañabas!

***
Aquí en estos parajes 1
donde nadie percibe mis a. nhelos
escondo, entre ramajes
'
mi desesperación? que no h~y quien venza_
Aquí lloro mis celos
y aquí tu villanía y mi v~rgüenza_

Acudo á los pinares olorosos
huyendo los rigores estivalesEn nidos silenciosos,
-quietas, en paz, i?Ozando su fortuna,duermen las tortolillas ideales,
como duermen los niílos en su cuna.-

Suspiros de a.gua clara
de agua fresca, riente y generosa
menos fresca y riente que tu cara'.
gustoso y blando viento
'
que, a.un oliéndome á. rosa,
es menos oloroso que tu aliento.

Yo les quito el descanso;
me dicen,entre arrullos, sus congojas;
se corren en bandadas á. un remanso;
alborotan la paz del arroyuelo,
y por entre los claros de las hojas
suben, como oraciones, hasta el cielo_

Tembladores arrullos
de tórtolas que buscan su descanso
entre rosales llenos de capullospeces que, por huir de los calo~s
hacen, entre las guijas del remanso
el palacio ideal de sus a.mores;
'

____ ¡Cuánta pena me daba
viendo á las tortolillas ideales
huir de mí, que amores les llevaba!
¡Qué dolor al sentirlas
volar á la!! alturas celestiales,
verlas perderse- __ -Y no poderEeguirla.s! __ _

**..
Aquí. mujer, te invoco.
En estos sitios de imponente calma
te llamo á voces, con llamar de loco1Tórtola fuiste de sin par arrullo
que abandonaste el nido de mi alma
para perderte en aires del orgullo! ____
Perdida en la maleza,
no volverás al nido que tenías. - _-

LAS FIESTAS DE LA PATRIA,-ASPEOTO DE lfA CALZADA PE I,A REFQlUil AL DIRIGmSE LA COMITIVA Á CI!APULTEP!&lt;lC-

(1825]

brillantes lejanías
cuyos sembrados el calor enerva·
dejad que ml!i hermosas fantasía~
pregonen sus antojos
d~ contemplarla entre la fresca hierba,
mirándose en las niñas de mis ojos_
: - - Ven, !Dujer; de tus lujos soberanos
mis manos no osarán á. los altares ___ _
Ven, que el calor aflojará mis manosY á la hora de la siesta
'
tendremos, al pasar de los pinares
la carne en paz y el corazón en fiesia_
CRISTÓBAL DE CASTRO,

�EL MUNDO ILUSTRADO
ÉL MUNDO ILUSTRADO

P á ginas de la Moda
el otoño y. con él la manifestación franca y bien definida del gusto de las épocas
Luis XIV y Luis XVI, con tendencia al período
del Directorio, lo que significa que veremos
chaquetas de vueltas puntiagudas; chalecos de
seda; bvrdados de oro y ¡}lata; ricos plastrones de brocados; y mangas, ya ajustadas, ya

U

IENE

***
indicaciones

Todas las
muestran que en la
próxima estación la seda tendrá. la preferencia,
las rayadas de negro y blanco ó de blanco y
gris, conocidas con el nombre de &lt;seda pequín&gt;,
son de boga decidida en París. La falla también goza de favores; la falla de hoy difiere
de la antigua en ser deliciosamente suave y
blanda, siendo más pronunciada.mente lustrosa. Es proba.ble que esta seda tenga mucha
demanda en otoño é invierno.
El moaré sin duda ocupará. lugar prominente entre las telas de fin de año, con especiali·
dad en trajes Directorio, en los cuales ya se
ve hoy en los adornos. El moa.ré-!uisina es
una alta novedad muy aventajada en gracia y
suavidad.
Los terciopelos serán más populares que
nunca. Este hermoso género es particularmente á. propósito para trajes de tarde. Las más
afamadas y lujosas artistas europeas y americanas componen al presente sus guardarropas para la venidera estación, de va.ria.dos y
exquisitos terciopelos; otro tanto se dice de

Análoga observación puede hacerse relativamente á los trajes.
,,..,,,.."'
La_moda ejerce tal im_perio que todas, altas
y_ba.Ja.s, morenas y rubias, flacas y gruesas
bien hech~s y torcidas se visten de l a mism~
manera sm comprender que lo bello en una. es
horrible en otras.
Las lectoras persuádanse de que &amp;in buen
gusto e~ el vestir _no hay belleza perfecta.
Lo mismo añadiremos en lo referente á colores. Debemos decir que en nuestros países hay
bastante gusto en lo relativo al particular.
Se ha observado hace ya mucho tiempo que
en los_ pafses donde el sol es h~rmoso, las tierras tienen colores determinados. Así, el horizonte de l~s montañas forma una línea precisa.
sobre el Cielo azul. Por el contrario, en los país~s brumosos y llu vios?s, como Holanda, Bélgica, el no~te de Francia, Venecia, se observ_a.n en el Cielo, en los montes y en la ve etac16n_ toda la esca.la cromáti..:a. Naturalm!nte
la vista se a.costumbra desde la niñez á es~
espectáculo y por esto nos gusta á nosotras
l&lt;;&gt;s_ tonos francos y vivos, mientras que las parisienses y_ las belgas prelieren los apagados
que armou1zan suavemente unos con otro
N º· pedimos,pues,á nuestras lectoras qu~ ren_uncien á los gu~tosque dtben á la naturaleza
sino que los cultiven para evitar los efecto'
feos, y no _dar lugar á que se diga de ellas co~
mo de las mglesas que &lt;son campos de batalla
donde los colores más opuestos se comb t
•
aen&gt;.
U na 1·t ~ ¡·iana esta blecida
en Nueva York
ha
h~lla.d? ~anera de hacer graciosas á las fea·
é_ i rres1sti_bles. á las her_mosas. Su método
~
siste en msp1ra.r sentimientos placenteri~á.
las ~ersonas, para que ese estado inter ior s
refleJe en el rostro, dándole suavidad y d ¡ e
ra.. L~ alimentación, el buen estado ae s:luud
contribuyen mucho á la buena apariencia d 1
persona..
e a

En trajes del diario, el café en todos sus
matices, el azul marino y los encajes crudos
harán furor.

***

La. forma. de sombreros que parece más aprecia.da, es una gran capelina. de muy a.Ita copa
y alas redondas ó encorvadas, con guarnicior.es de rosas «quiméricas&gt; y gigantes de terciopelo matizado, ó bien mitad e~parapelas
mitad flores, sin pretensión alguna de imita~
la naturaleza.
Las formas de copa dereclla y pen achos
triunfantes, se afirmarán para acompañar los
vestidos dEll diario de media estación.
C. GALINDO.

o
Descripción de las ilustraciones
Fig. 1.-Elegante saco de paño crema recubierto de seda bordada y recortada formando
encaje. Todas las orillas del saco y t ambién
los bieses del frente, usados á guisa de alamares, son de terciopelo verde esmeralda.
Fig. 2.-Traje de crespón de China negro,
vistosa.mente ornado con pasamanería. de seda
negra y borlas. El canesú es de encaje blanco
y oro. Metra.je: 19 metros de tela de 48 centímetros de ancho.

.;,.✓·

FIG.

5.

tud que un au~a.z guerrero español cr eyó ballar en la Florida y que la humanidad ha buscado Y buscará siempre en todas las edades
pueblos y climas.
'

FIG

FJG.

F !g, 3.-Traje d e velo de seda verde guar~ecido de anchos pliegues religiosos y encaJe de Veneci a c r udo. Metraje: 7.50 metros de
vel? de l . 20 d_e ancho y 3 metros encaje.
F)g, 4 -«Toilette&gt; de teatro 6 comida, en mus~hna de s_eda azul pastel, incrustada de «Venecia.&gt; amarilla; cuello de puntas del mismo «gu ipure&gt; sobre un volante en aplicación de Ing laterra.. Alta. cintura en seda. Liberty azul.
Sombrer? de tul negro ribeteado de terciopelo del mismo color y adornado por vistosa.
pluma.
Fig. 5.-Aristócrata abrigo-chal , de paño café con estolas. Adórnase con finas bandas de
encaje. Metraje: 4 metros de tela de· 1.12 metros
de ancho.
Fig. 6.-Vestido en crespón de China malva , g uarnecido de pequeños vol antes dobles,
cuello bolero de encaje Luxeuil amarillo. Sombrer o de muselina. de seda malva aplegtLdillad a , con adornos de terciopelo negro. Metra.je:
6. 50 metros de c1·espón de China de l. 20 de anc ho.

l.

en globo ó en «pierna de carnero&gt;; botones en pedrerías
y ador nos y g-uarniciones P,n
profusión. Esto no sólo denunciará el trabajo de la
costur era, sinoalgo más: la
elevada cultura. intelectual,
un arte r efinado y el hábito
de las cosas bellas.
4

**

Al lado de las formas ajusta.das, t r iunfo de los lindos
talles, se verán los trajes vagos, q ue son adaptaciones
originales y muy elegantes
de vestiduras orienta.les. De los japoneses se
toman sus túnicas de anchas mangas, así como los dibujos y colores de sus boi;dados; de
los egipcios, sus batas rectas, hechas de una
sola pieza., cuya manga parte de la espa!da
sin costura. Con este corte se hace un abrigo
de gran éxito, con bandas bordadas en sedas
mu lticolores alrededor del cuello y ma~ga.s,
lo q ue le da un aspecto exótico muy cur10~0.
Las mangas son &lt;inverosímiles&gt;, rodea.d~s m teriormente por grandes volantes de enc!l'Je que
semejan olas de espuma. El paño escogido para estos abrigos es generalmente de un vivo
matiz: rojo, verde- emir, crema y aun rosa,
azul pálido y lila.. Estas especies de capas, de
una sencillez distinguida, son extremadamente
cómodas y del género más favora.b~e en este
otoño para salidas d2 teatros, casinos y recepciones. Si se confeccionan en paño obscuro
ó negro, se pueden usar de día para paseos Y
visitas.

4.

FJG. 2.

señoras, hechiceras por su
donosur a y elegancia.

~OP

***

E.l buen gusto en el vestir. •Sobre la belleza.
Modo de ser siempre agradable.

¿Cuáles colores serían los
preferidos? En l as sedas se
considera. «muy nuevo&gt; el
de &lt;heces de vino», de tono
suave y cambiante. Para los
trajes de paño, los sombríos
del café, gris y azul, al mismo tiempo que los blancos
y cremas, que siguen su marcha victoriosa.. Paño blanco,
comoitiado con encaje irlandés y con el bordado inglés
al punto_de ojal, se tendrá
con largueza aun en el invierno.
FIG.

3.

Aunque en rigor esto es la repetición de cosas ya dichas, nos parece oportuno escribirlo
par a hacer entrar en las mentes de nuestras
lector as algunos principios.
El primero es que no se debe ser esclava de
la moda, y que ca.da cual debe tomar en los
nuevos .figurines y creaciones de la ca.pricho&amp;a
~eidi_i.d, lo que convenga á su género de constitución, á sus formas, al color de su cutis,etc.
No puede verse sin horror á una mujer de pequeña esta.tura con sombreros enormes. Lo
mismo diríamos hablando de las muy altas y
de cabellera voluminosa.que usaran sombreros
muy pequeños.

Espalda de la fig. l.

Otro consejo puede darse y es el de no empeñarse en ir contra la corriente; queremos decir, en ser eternamente joven. Bueno que secorrijan en lo posible _los efectos de los años y
sus estragos, pero sm empeñarse en lo imposible. Querer á los cincuenta. años tener la frescura y la hermosura de los treinta, es ilusorio.
Se aventajará mucho l a mujer y se conservará bien mucho tiempo, si no se abandona.
No por entr ar en años y por tener marido é hijos deje de tener los cuidados que su belleza
requiere. Repetiremos que si muchos hombres
se cansan de sus mujeres y buscan fuera distracciones de mala ley, débese á que sus esposas dejan de darles el espectáculo del aseo y
elegancia personal, no se cuidan, se ponen á.
engordar de manera extraordinaria., no hacen
en suma, na.da para evitar el alejamiento de!
marido.
Conviene, pues, q ue la mujer se cuide mucho
pero no que incurra.en la exageración de que '.
rer rivalizar, según algunas hacen, con sus
propias hijas Hay madres, doloroso es decirlo, que cuando sus hijas llegan á la edad de
mujeres, se ponen á aborrecerlas porque las
eclipsan. Esto es triste y censurable. La madre
que tiene una hija. hermosa, ponga su orgullo
en ella y déjese de apetecer homenajes.
No hay que andarse con
pintur as ni coqueteos que
á nadie engañan. Déjese
que la edad produzca sus
efectos, cuídese l a salud y
téngase con el cuerpo los
mismos cuida.dos que á los
treinta años, y se verá que
puede a.sí llegarse á los
setenta siendo siempre
simpática. á todos y por
todos quer ida. El secreto
de la belleza. eterna no es
desgraciada.mente otro,
mientras no se encuentre
la fuente de perenne ju ven-

FIG, 6.

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

5. Adellna Blaner y Linda Costa.-&amp;. Maria Canavera,- 7. Julia Campanl.- 8. Linda Costa,

l. Cándida Sarasslno,-2. Ada Rlulanl.-3, Gabrl1l1 Santa Sala,-4, Thea Tumagalll.

�EL MUNDO ILUSTRADO

tos mdoru .fflmacenu

'THE0DORA'

DE SO~BREROS

Perfume Exquisito'
para el pañuelo.

La casa d6 los Sres. G. Sani6nis Sucs.

La fragancia de millares

.s. en c.

de flores
en una gota de

e
e)

IGUIENDO nuestra. costumbre de dar á co•
nocer 811 Ec.. MUNDO ILUSTRADO los establecimientos comercia.les que más se distingan
por su importancia y cuyos propietal'ios ,sean
acreedores, tanto por su labol'iosidad, como
por el buen nombre de que gozan en la. plaza,
á los más entusiastas elogios, publicamos en
esta. página. tres fotografías de los acredita•
dos almacenes de sombreros que han abierto
a.l público en México, los Sres. G. Sanjenis
Sucs., S. en C.
Dos de estas fotografías repr-esenta.n la. fa•
cha.da. y el intel'ior del despacho de la. casa,
inaugurada. el 9 del corl'iente, en un magnífico
local situado en la.esquina. de las calles del
puente de San Francisco y San Juan de Letrán,
es decir, en uno de los puntos más aristocráticos de la. población y más transita.dos. La. otra.
fotografía. representa la. fa.cha.da. de I a. casa.
que los Sres. Sanjenis tienen establecida. en
la hermosa. calle del Refugio núm. 8.
&lt;El Impa.rcia.1&gt; dió cuenta. á sus lectores del
acto de inauguración de la nueva. casa, poniendo de relieve el exquisito adorno que ostentaba. y la. belleza. de los almacenes.
Estos, que están dotados de cuatro amplios
apara.dores donde se exhiben las últimas novedades de Europa y Estados Unidos en el ramo
de sombrerería., fueron visitados el día de su
a.pertura. por numerosas personas del mundo
elegante, que encomia.ron debidamente el lujo
con que está montada. la. casa. y el espléndido
surtido con que cuenta..

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Invitamos á nuestros lectores para que hagan una visita á esos almacenes, á fin de que
se convenzan por sí mismos de que no exageramos a.l recomendarlos como los más bien surtidos y más lujosos que existen en Méx ico.
Los empleados que atienden a.l público son
corteses y muy prácticos en el despacho, y los
visitantes no podrán menos que salir de allí
satisfechos.

Cuotas de viaje redondo,
en moneda americana.

Ciudad de México..... $5fl. 25
Pachuca. .......... . ... 56.25
Toluca. ................ 55.85
Querétaro. . . . . . . . . . . . . 51. 40
Salti!lo .... : .......... 40.05
San Luis Potosí. . .... 46. 90
Tampico .............. 55.20
Cela.ya, Sila.o, Irapua•
to,
Agua.scalientes. . . . . . . 50. 90
Torreón ...... . .. ...... 45.60
Parral. ........ ....... 47.50
Gua.dala.jara .......... 56.25
Monterrey ... . . . ...... 38.15
Los boletos son buenos para hacer el vía.je en cinco días
en una ú otra. dirección.-El
límite final de los mismos
boletos es de 90 días; pero en
todo caso no serán buenos
más allá del día.15 de diciembre de 1904. --Se hacen arreglos para a.parta.mantos de
Pullman, con camas directas.
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Dewit Ha,mmond, Agente:vtaJero de Pasajes.
la. San Francisco, 8.-MEXICO. D, F ,

W. S. Farns&lt;tJJorlh, Agente General.
1' San Francl8CO Núm. 8, México, D, F.

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Nos parece de justicia. hacer constar que el
auge á que han llegado los alma.cenes á que
nos referimos y el envidia.ble crédito que los
distingue entre los de su clase, se debe, antes
que todo, á la. incansable labor comercial de
los Sres. Sanjenis Sucs.,S. en C., pues es verdaderamente notable el empeño con que han
procurado siempre ensanchar su negociación,
logrando de esta. manera. fundar en México
una. casa. que corresponda. á las exigencias del
mundo elegante, mucho mayores á medida. que
la cultura echa. entre nosotros más hondas raíces. Prueba inequívoca de lo que acabamos de
decir, es que los Sres. Sanjenis, que comenzaron su negocio en muy peq ueíia esci,,la, cuentan a.hora con una de las casas más bien montadas y más elegantes en su género.
Además, y como una garantía inapreciable
para los consumidores, apuntaremos el hecho
de que los propietarios de los almacenes mencionados son muy conocedores del ramo á que
se dedican, pudiendo,por lo mismo,decirse que
todos los sombreros que salen de su casa han
sido previamente reconocidos para cerciorarse de su exceltnte calidad y perfecto acabado.
Las personas de buen gusto encontrarán ea
los almacenes de los Sres. Sa.njenis Sucs., S.
en C., los estilos de sombrel'0S más modernos
y elegantes, sin que por esto se les cobren á
precios muy subidos. A poco costo pueden obtenerse ec. los almacenes los mojares sombreros.

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Gerente: LUIS REYES SPINDOLA.

Dlreclor:I Llc.tRAFAEL !REYES SPINDOLA.
Secretario de Redaccidn: José Gdme(Urarte.

Registrado como artículo de segunda clase en 8 de Noviembre de 1894.

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EL SITIO DE P UERTO ARTURO.-UNA PIRAMIDE HUMANA
" ......Delante de la.'baterfaqel t uerto Zarecloutni, se encon traba una alta pared ele .Piedra aue_losnlJ,ones puelleron escalar una ,·ez. El Cap1tán Lcbe&lt;llef, Jefe ele los eletensores del punto. se hallaba en la parte superior
del muro y con su pistola en uaa mano Y su espada en la

¡

otra, mató é hirió á 22 iaDOneses uue, trepando J)Or una
pirámide humana. trataron de salvar el obstáculo. Después del tercer asalto, el Capitán Lebecliet, a¡robiado DOr
el cansancio, so sentó y fué destrozado D()r u na bomba
...... "--Despacho de u11 corresponsal de guerra.
. ...

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 13, Septiembre 25</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Academia de Profesores</name>
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                    <text>-Enfermos del Estómago

•

L UNDO LUST~ílDO
Año XI.- Tomo ll.-Número 12.

l!EXICO, SEPTIEMBRE 18 de 1904.

Subscripción mensual forinea. .... $ 1.50

ldem

ldem en la Capital.. $ I. Z5

Gerente: LUIS REYES SPINOOU.

Director: lle, RAFAEL REYES SPINDOLA.
Registrado como art1culo de segunda clBM en S de Noviembre de 1894.

Es conveniente convencerse de que el

DIGESTIVO MOJARRIETA
es lo único positivo, lo único en el universo que en realidad cura
rompletamente las enfermedades crónil'as drl estómago é intestinos. Opuesto este medicamento á la engañosa acción de todos
los otro~ que se anunrian y e~tando muy pn,lmda la superioridad
que posee contra cuanto exibte, cada enfermo asegura su vida
exigienclo que esté grabado sobre cada oblea el nombre

DIGESTIVO MOJARRIETA
DISPEPSIA, GASTRALGIA y ENTERITIS CRONICAS

Con sus síntomas: Agrios después de ·-_ las comidas ó Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón del estómogo ó peso en el vientre por poco que
· se coma, Digestiones lentas ó incompletas que producen Sueño, Repugnancia, Mareos, Dolores del estómago ó del vientre, Vómitos persistentes y Diarreas
cron1cas.
Son' enfermedades que según enseñan millares de
personas bien conocidas y respetables, á quienes se
vió~sufrir durante muchos años medicinándose inutilmente, y además reconocen eminencias médicas
de\varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el
r

•

DIQESTIVO ·. WIOJARRIETA
Depósito general:

José · Uihlein, Sucesores,
Almacén de Droga s, Coliseo Nuevo 3. MEXICO.

· -· · 1 8· I O
l!eJorrelleve de J. C. Tour, para " EL MUNDO ILUSTRADO."

�L

OS pueblos, como los individuos, ~ienen una mayoría de edad Y una
época de nece aria emancipación. Momento de~isivo-y ~olemne, dig_
no de la "piedra blanca" y de la conmemoración. Abierto el fruto,
la semilla fecunda, eae en tierra y comienza su vida. autónoma, independiente y libt·e, llena de promesa. de fronda y de llores; de ganado
el capullo, de él se e ·capa hl. alada. mariposa. é inicia su vidii efímera., pero prolífica., entre nectarios pe1•fumados y pintadas corolas; roto el huevo,
el polluelo, que ha de ser de pués colibrí, rui eñor ó águila, bate sus1tl~s
trémulas queriendo enseñorearse del espacio, peimi, su naciente pluma.Je
de pedrería ó ensaya, con indecisos murmullos, lo que después ba.n de ser
gorjeos deliciosos y cantos mágicos.
Los pueblos, como los hombres, tienen incubacione · mi terio as, obscuras silenciosas. Vienen á veces de las más 1·emotas lontanilllZa de la
histo;ia germinando como imientes bajo tier1·a ó evolucionando en la obscuridad cowo larvas, para ·ostentarse,de pronto, en toda. la. lozanfo de su
juvenliud y de ·u virilidad. Tales los pueblos peruano y mexicano en América.. En ocasiones brotan, como excrecencias, en los tronco vigor os y
robustos de naciom~lidades preexistentes, y crecen y se de.sarrollan y acaban por agregar e y enraizar por su propia. cuenta, constituyendo organismo completo y acabados. Tales las grandes nacionalidades europea
modernas, nacidas nl abrigo y nutl'idas con el jugo del tronco romano, y
autónomas é independientes hoy. En otras, como en el injerto, las dos cepas se aproximan1 se unen, acaban por fundirse y llegan á con tituir una
nacionalidad di tinta y di,ersa de 'las que le dieron origen. Tal la nacionalidad inglesa.
A veces una nacionalidó.d pod rosa, Espafia, demos por caso, ó Inglaterra ú Holanda, se en-ancha, invade, conquista, coloniza, y con el
tiempo los retoños que embró e emancipan é independen, y lo que era
el almácigo de una naciono,lidad, se ti:ansforma en un almádgo de nacionalidades. Así urgieron los E ·tados nidos, las repúblicas latinoamericanas, México, la primera en la emancipación, y la nacionalidad boer,
hoy de!:iapat·ecida.
México y el Perú ofrecen esta. particularidad: fut&gt;ron naéiona.lidades
completas, organismos armonio os y uperiores, tuvieron organización
peculiar, y de de muchos puntos de vista admirable, representaron, respectivamente, México, la fuerza, cou su organización ¡!Uerrera, u autocracia gubernamental y su. ociali ·mo de E tado¡ y el Perú, el bienestar
con todos sus idilios. toda su paz y todo ·us encanto·.
Estas dos pot~tes nacionalidade pudieron haber e,olucionado al
siwple contacto de la civilización europea y bajo la b nMca inJluencia.
del buhonero y del misionero, y pudieron, acaso, haber conserva.do todo
lo bueno y t-0do lo grande que les era peculiar é indígena, adquirido toda Ja luz y toda la energía conquistada por las viejas nacionalidades europeas, y ]legado,aca o,á constituir entidades ·ocia.les y políticas eclécticas y vigorosas, grlicias al injerto ele lo bueno con lo bueno y de lo grande con lo grande.
No fué así: Lo conquistadores de América no eran jardineros ni hortelanos: eran leñadores. Antes que en injertos pensaron en desmonte .
S ega.ron, 11,batieron, derribaron el árbol para cosechar el fruto; este1•ilizaron la beredad en u afán de levantar la cosecha., y so p1·etex.to de reHgi6n y de civifüaci6n, 11-niquils.ron Y dévastaron, no dejando florecer lo
que ya había y prohibiendo que se sembrara en el nuevo terN&gt;no la. vieja
y extranjera semilla.
En vano el misionero filántropo clamaba co11tra el encomendero que
explotaba al indio ó contra el español que postergaba al criollo. Aquellas
lamentaciones, aquellas protestas, aquello gritos proféticos, venían á.
morir en los pi·imero peldaflo del tl•ono ibérieo, como muere el oleaje,en
las playas arenosa , 8D inofensiv11,s e pumas de resaca.
En vano el gobernante per pi.caz proponía reforma , sugería medidas,
iniciaba mejoras: todos esos clamore se extinguían en murmullos adormecedores.
En vano.el malestar y el descontento llegaron á traducirse en maquinaciones y en conspiraciones: Espa.fia. creía remediarlo touo con un escarmiento, creyendo que la horca basta á aplastar el derecho y que el cadalso es parapeto eficaz. de la tiranía.
Dentro de este régimen, obscurantista y opresivo, de la. antigua civilización, no quedó más que un residuo de idolatría disfrazado de cristianismo. El indio aceptó la sumisión porque en la su.mi ión babia vivido,
y el criollo incubó ordamente lo mismo us rencores que sus derechos,
haciendo vapt&gt;r para lanzarse á la. tremenda y gloriosa a.veo tura de la guerra de Independencia, y seguro de que el indio, guerrero p01· atavi mo y
dócil por hábito inveterado, no le negaría su inconsciente conourso.
Llegó el momento, el inmortal Hidalgo lanzó el grito y aquella. obispa produjo la conflagración.
Le. epopeya de la. Independencia está ya escrita, definitiva y admirablemente e crita; su martirologio es completo tanto como es doloroso, y
cada uno de sus cantos es digno de Homero. Ni siquiera. la bosquejaremos aquí.
Pero una cosa sí interesa é importa. bacer resaltar, y es que nuestra
Independencia no es pura y simplemente, como lo hubiera sido la insurrección triunfante, de los cipayos, tan sólo una guerra. del oprimido
contra, el oprE'sor, tan sólo una rebeldía del esclavo contra. el capataz y la
aspiración de un pueblo á su a.u tono mía y á su "sel f-governement."

Sr. G1meral D. Porfirio Díaz.
No; por oulpa., sin duda, de los errores de España en la administración y gobierno de su colonia., l a lucha. de Independencia e engrandeció
y n o fué tan sólo la del oprimido contra su opresor, sino la, del derecho
universal contru. la fuerza universal, la de la justicia inmanenteéinviola.ble contra l a arbitrariedad contingente y deleznable á la postre, la de
la dignidad humana contra el oprobio despótico, la de la pureza contra.
la corrupción y la de la virtud contra el vicio.
La Independencia de México, como la Re.olución inglesa. y como la
Revolución francesa, no es simplemente un becho nacional, ni una. gloria
puramente local. on un hecho y una. gloria esencialmente humanos y
que han afectado é inlluído no ólo en la exa.lta.ción de nuestra dignidad
y el acreoontamiento de nuestro bienestar,sino también en los del bienestar
y de la dignidad hu.manos.

El Ultimo Retrato del Sr. Presidente de la República
ENGALANAMOS esta página de EL MUNDO !LUSTRADO con la repro.
ducción de un ma.gnffico retrato del Sr. Gral. D. Porfirio Diaz, hecho
en los talleres del Departamento de Estado Mayor de la. Secretaría de
Guerra, por el hábil fotógrafo Sr. Antonio Cruces.
El r etrato del señor Presidbnte es el último que se ha toma.do y uno
de los mejores que se conocen, ta.nto por la exactitud del parecido, como
por la naturalidad de la postura y el buen efecto áel olarocrbséui:o. El
Primer Magistrado aparece vistiendo el gre.n uniforme de General de División y lleva al pecho a lgunas de las condecoraciones nacionales y extranjeras que se le han conferido; entre ellas el gran collar del 2_de abril,
y la. del León y el Sol de Persia.
La. fotogra.Ha es directa y mide sesenta por ciI1cuenta. centímetros.

�Cómo es y cómo debe ser el Patriotismo
E

c:¿____;5

L rasgo más característico de_ t?do ser civilizado es el do~io ~ue
ejerce siempre sobre sus sentimientos, sus afectos, sus pa 1ones, el
,
freno que sa.be poner á todos sus impulso~ y á todos sus anebatos y
el gobierno de toda su conducta por l!I' razón ilustrada Y serena..
En el hombre inculto, en el sa.l~a¡e, en el degenerado, la pa~ón y J_a.
acción se confunden en un ímpetu sunultáneo y en. una tendencia i.rre~e:nva. Al de,eo ba de seguir la pose ión; 613: cólera., la v_enga.nza¡ al ,rmedo,
Ja fuga y todo rápida, instantáneam~nte sin aportar intervalo , sin tolerar tra~ icione , sin. reconocer ob~tacul(!S.
.
En ¡0 seres inferiores, el empu¡e pas10~al es, por decirlo así, exP_lo_s1vo es el e tallido del rayo 6 la conll.agrac1ón de la pólvora Y por sub1to
y por no gobernado e en gen~ral dañ)no y ~estruc~or. El a_lma del sa!v;aje,
como la del niilo es un kaleido copio de unpre iones vwa y fug1t1vas
seguida de actos ~do y brutales: á. la carcaja_da sucede, sin transición,
el rugido; á la caricia, el zarpazo· á ~a gener~JS1d~d, la vonga.nz3:; á la caridad, el desp jo. Eu e tas alma rudimentar1as ninguna tendencia es peristente·ningún de eo, constante; ninguna voluntad, perseverante. Capaces
de impu)sos desmesurado , no lo son de esfuerzos permanentes; van oon
gusto al a alto· pero rehu an el sitio en regla; to~o lo inmediato los at~·a_e
y todo lo lejano los desalienta.¡_ caminan en la. vida á. saltos y su actiVl.dad es intermitente de ordenacta, incoherente , in má brújula que la necesidad del momenÍo, ni más itinerario que el de la }?luma en el viento.
Seres así que jamás meditan. para _ob_ra:, que J_amás ca!culan para
decidJr y que jamá e vigilan, ru ~e _dlsciphnan, ~1 se gobiernan, son
su ceptibles de las pasiones más volea.ruca y más ardientes; pero, á la vez,
las mAs ciegas y las más torpes.
.
Los hombres ilustrados y cultos, educ3:dos converueo~nte, pr~vistos de experiencia. y de sensatez, oponen sie!I!-P~ ~ sus pasiones _diques
que las contengan, las encarrilen y enc.aucen,imp1diéndolas extra~iarse y
desbordarse; aman, odian, temen y esperan con_ tre1;10 y con medida; encienden antorchas en todos los antros de su conc11:ncia. par~ alumbrarle. y
esclarecerla trazan itinerarios á su conducta, tienen bruJula. para explorar todo; los ~ares y guí~s para. recorrer todas las. coma.reas; pr?porciooan el empuJe de su acción! l!º. al ímpetu_ de su de ~ 6. ~l apremio
de su necesidade , sino á la postbilldad exter10r y á la Just1c1a y moralidad del acto que conciben.
. .
Este tact-0 y esta mesura los hace aparecer tibios; no o tentan, antes
di imulan sus pa iones: no la~ fome_utan, _antes la -r efrenan; sab~n e~perar
y resignar e, no intentan lo unpos1ble m. s. ubl~va_o ante lo inevitable.
E ta serenidad de espíritu y este domm10 de s1 rmsmos lo hace menos
ruidosos meoo aparatosos, menos brillan!,e_s¡ pero más efica~s; oo tienen t-emperamento d~ paladine~, pero sí_hab1hdad y pers~ver3:nC1a. de obreros; no on, aca o, aguila , mo hormigas, y su labor silenc10sa y serena
transforma, in coomoverlo, al mundo.
Ahora bien tratándo e de la. grandes pa iones humanas, los hombres aun los s~periores, aun los ilustrados, aun lo reflexivos, suelen
proc,eder con la ceguedad, la irreflexión y el ~rrebato pec1;1liares de ~os
seres impulsivos y ciego . Las ,dos grandes p&amp;s10nes so~cept1ble.s d~ me¡or
cegar, de más ofuscar y de mas completamente extraviar el cr1teno, on
el amor y el patriotismo.
Para la inmensa mayoría de las gentes e-1 patriotismo no h a de ser
tan sólo un sentimiento ardiente noble, puro y elevado, sino casi un delirio y casi una enferme?ad del alm~; no h3: de se1· una 1-eligió_n,. ino ~na
idolatría; ni un cult~ smo un fanatis~o;_ n1 -fruto de uoacoovicc1óo, .s1no
de una alucinación. Yara ella el patr10t1smo, como la !e, ha de ser mego,
incondicional irreH xivo, intolerante y hasta agresivo.
Para esa ~lase, h&amp;. ta ho1 predominante, de ent1;1sia ta , su patria es
la mejor de la. patrias, su cielo el más puro sus ~r1 a J_as más perfu~adas su suelo el má rico ~us enfermedades la ma benigna , sus hiJos
lo· má valientes, los mJs ilustrados, los má.s inteligente ; su hijas las
más bellas las má amantes, la más flele , la miís fecundas y las más
abnegadas.
.
.
.
.
Nadíe ante ese criterio, tiene derecho á mvest.igar m á decir la verdad ni au~ á, título de pensador ni en nomb~ de la cie!]Cia · el político que
legisla el moralista. que amonesta y aconseJa., el e ta.dista que r·ecoge,acumula y' compul a datos, ~I historiador que estudia el pa~ndo, el ,il?mina.do que predice 1 porvemr, !1º d~ben llevar la v~rdad -_rno el ~it1rambo
en los labios· ni bu car el b1en,smo entonar el himno; m corregir el mal,
sino eo alzar' incensar, o pena de hacerse reos del delito de injurias y
basta de traición á la patria.
Este modo de concebir el patriotismo, que fué el nue tro y que impera. á tan alto grado en el espíritu latino es altam~nte peligr~so p_ar~ la
patria misma, y resulta, en el !o~do, ~ por. l? peligro ·o, ant~patr16t~coDe de luego es inju to y puede llegar l:l ser lD.JCuo. Ante sus OJOS, ant1pa.triota fuerbn lo profetas que a.nuociaban porque- babían abido preverla, la ruina y la desolación; antipatr\otas. lo peo adores . que P.rev~eroo y anunciaron la caída de Roma; ant1patr1otas lo revolucionarios 111gleses que todo lo encontraba,o reformable, porque todo les pa,recía detestable· 'antipatriota los revolucionario franceses que se rebel.u-on contra
el de. potismo monárquico; antipatriotas nuestros r eformistas que se atrevieron á encontrar vicios en el régimen que acabaron por derrocar y por
ventajosamente reemplazar y antipatr~ota en suma, to_d o el que en: vez de
conformarse con incensar y entonar himnos á la patria, la estudia pat·a
mejor conocerla y trab&amp;1a poi: ~eformar 1-etocar, in.novar, derrocar ahí
donde encuentra deficieoc1as vicio , errore 6 crímenes.
En punt-0 á patriotismo, como en todas materia , el entusiasmo ciego,
el amor tempo tuoso é irreHexivo e.ca~a. con la patt:ia., pues que ~aba con
lo patriotas y la conduce al desprest1g10 y á la ruma porque cohibe, m&amp;niata y reduce á, la impotencia á los maotenedores y fomentadores de su
pro perida.d y de su ¡;-ra~deza.
. .
Ese período roma.nuco del 1,1atriotismo. va. pasando felizmente J?ara
nosotros. Hoy amamos á la. patria con el rru. mo a1·dor¡_ pero con más ilustración. Para buscar su bien comenza.mo P&lt;?r bu car 1a verdad y dentro
de ella. asistidosé ilumina-dos por ella., trabaJnmos¡or su grandeza y por
su felicidad. No pedimos inspiraciones patrióticas ilusiones engañosas,
sino á bechos irrefutables; nuestro entusiasmo tiene ya por brújula la
ana razón; pedimos al _trabajo ~acífico lo que no bastarán á darnos lo_s
cantos de gloria y los himno triunfa.le : sabemo cuáles son la,s necesidades de la Patria y les damos abundante satisfacción; respetando á las
demAs naciones y no provocándola , hemos ganado u re peto; fieles á
nue tros compromii¡os, sabemos cum_plirlos aun á. costa de grandes saorifi.cios y dentro de la paz y del traba.Jo, y bajo la egida. de la ciencia y de
la experiencia, hemos lle~ado tl. completar la obra verdaderamente pa·
triótica de la. Independencia y á. consolidar nuest1·a nacionalidad.
Pa.z interior, ciencia y trabajo, sobre esa. sólida trípode descansa hoy
y sobre ella se eleva nuestro moderno sentimiento patrio. Y si mañan111
la. Patria vuelve á. estar en peligro, re u itaráo los entu iasmos, las proezas y sin duda también, los triunfos de que los creadores y los defensores d~ nuestra nacionalidad nos dieron ejemplo. Será entonces el momento de los ardores étiicos, de las luchas heroicas, de las gloriosas victorias
á que estamos me¡or preparados hoy y á que hemos estado dispuestos
siempre que la Patria. ha estado en peligro.
DR. M. FLoRES.

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ATA Dimas era muy viejo· conoció á Bi-

dalgo : tuvo del diestro una vez al caballo de Morelo ; ofreció a=a en un va~o
(que no se ha vuelto á. usar y está. deba.JO
del capelo de su ca.sa)al general Guerrero Y curó de ranilla á un tordillo rodado de So _Alte1._a
S erenísima, antes que Su Alteza Serenísima siguiera el mal camino ... .
L levaba bien us ochenta. y tantos ailos· la
cabeza blanca· el mirar turbio; la piel atezada
'
. · un p oco
y cubierta de arruga
y excrecencia
de temblor senil en las manos á,speras, negras
y venosa~ al llevarse la pe at;ta ~pa. de refino
ó. los labios, pero la memoria lista y pronta.
par a. conversar, con mucba labia, de co as muy
viejas, de cosas de la guerra, de. co _as del ot~o
México como llamaba al territono que v16
cuando1 mozo,empapado en sangre de insurgentes y de rea.listas.
Podía. estar largas boras en silencio ronroneando: en la banca del rincón; junto á los tercios de semillas· con amba.s manos obre el cayado de u báculo, pero si habla.bán de ve~erioal'ia de lanceros, de dragones, de guerrilleros de caballos, entonces toma.ha. la palabra
par1a no soltarla· subíanle á lo labios todas
las décadas de sus conocimientos en marisca.lía.¡
todas las proezas de su vida de amansador y.
había para rato, con gran contento de lo oyentes á. 'l.uiene captaba de tal modo1 que no le
pe1'.dían palabra y ha ta llegaban a olyidarse
de arrancar el margen sobrante, ya moJado en
saliva, de sus cigarro de torcer.
Aquella tat·d~ nos afir~ó q~e el caballo era
a.nimal tan sentido y t an 10tehgente,que poseía
la noción del amor patrio; lo babia. comprobado multitud de ocasiones en filas y en cuadras
y macheros
.
Conoció un retinto que detestaba á. los mdígenas· supo de un mohíno mocbo recalcitran.te
y aún 'quedaba viva en. su memoria la famosa
hl toria del &lt;Tuerto&gt; y del &lt;Nillo;&gt; potrillo ~ropero el uno y muy galán, acor~onado 1 br10s0
y fino el otro, por cuyas vena'S circulaba sangre
andaluz ....
Era. el Tuerto uno de esos a.nimales que en la
fauna hacen las vece de incorregibles mozos,
dados á no tomar nado. en serio; á. verlo t-odo
al poc más 6 menos; amigos de la indi ·ciplina
del retozo y de la parranda.; descuidado en el
vestir; inmejorable cuando están de humor é
insoportables cuando se aferran en quemarlela
sangre ¡¡.l prójimo, digo, a,l jinete.

Era el Niño un alazán consentido de su dueíio, pudiente caballero de pro y de posibles;
cristiano viejo y oriundo de Asturias; un alazán con cuyas crines jugaban las blancas manos de las bellas, quienes lo palpaban por cuello ancas con f:11 deleite con que se acarician
en sedas ó suaves terciopelos; los nii'los le daban azúcar; las beatas vo)'l'fon el rosti·o para
con idera.r sus caracoleos· los rancheros se ba.cían lenguas de u donairl)sa H.ndadura y los
se!'lore del cabildo lo pedían pre tado para las
fiestas grandes. No sabía. en sí el bruto d{l orgullo y de ati facción; no se lo merecía la. m&amp;tr6poli; l?e.recía llevar, no freno de plata y rienda fina,s1no la mismíma. cruz deSantiago y por
eso miraba sobre el hombro á la castas mulas
de los coches d.e providencia. y á las finas mulas de una estufa de cualquier Boría. Ilu trísima. Detenía, e, í cuando pasaba el viático 6
aparecía. en escena otro colega encontradizo
montado por gente principal 6 era forzoso hacerlo para que cruzara la calle- una dama ilustrada, con dueña en pos; detenía.se cu ando las
roncas campan.as sona.b111n las oraeiones del
mediodía 6 el ta.caneo por las aceras anunciaba. el desfile de agentes del Santo Oficio. Y sin
embargo, e te fljodalgo y el plebeyo Tu rto vivían separo de por medio, en la misma caballeriza, in estorbarse el nno al otro; aquél viendo al jamel~o como puede ver el amo al e cudero; éste r1endose á solas entre bocado y bocado de pa.stura, riéndose taimado y maleante
de un animal bonito, pero tonto; propio para
una yegua de raza, con dote, pero incapaz de
empresas bélicas .. ,.
Solían tomar el sol juntos: hablaba el español del cielo de Anaah¡cía y de lo majos que

andan por allá los animales con su carga de
eoa.morados,y replica.ha el americe.no contando
sus trabajo de bestia condenada álas peligrosas faenas del campo en tiempo de herraderos y
de persecuciones: pi.ntaba los abismos; los barrancos· las pendientes· los ríos crecidos; las
malezas que hieren; llanuras interminables donde se eriza una hierba inFiípida y ruda: llevar
un vaq_uero á cuesta· por esos andurriales, no
eslo m1 roo que hacer anti aguitos en San Agustín de las ueve.s.
A l a postre se hicieron amigos y el Niflo salió aprovechado discípulo de la buena prenda,
El Tuerto, grao conocedor de mañas y de vicios; vi6seles má de una vez hundir juntos los
hocicos en la misma-pileta; compartir el pienso
y espantarse las moscas mutuamente, pero el
día menos pensado escaleras arriba. hubo junta.
de canónigos· de oidores· de a,bogadazo y de
militares; algo nuevo acontecía puesto que en
los alta.res del oratorio-se veía la ventana. del
sa.nt-o lugar de de el patio-titilaban innúmera
Damas de cirios; poca cosa. pa a.ba: Bidalgo
había dado el grito de Independencia, así lo
aseguraban en las cocinas repitiendo las frases
del Protom~dico Mui'loz de la Estrella., las maritornes, al batir hasta nueve chocol ates espesos. El caballera.ngo y el cochero y Maese Pedro y otra gente peninsular comenta.bao los
grandes e.eontecimientos cerca de los pesebres
y desde ese día., El Tueroo y El Niño, por instinto, se miraron el uno al otro con descon.fia.nza,evitaron entablar polémicas enojosas y mientras el uno piafaba seguro de que l as gentes y
los caballos sumisos á. su rey triunfarían, el
otro pasábase le,s n~pes en cl aro tem~ro~o de

�¡S.U ROITE!
LA INDEPENDENCIA DE AMERICA

H

cosas incógnicas,pero próximas, fatales deaq uellas que auguran las corazonadas.
A los tres días lo ensillaron con la silla vieja; le echaron en anca un maletín; en la cantinera papele y medicina ; á la izquierda el .machete de Naza.rio, y aún no llamaban á la primera misa y todavía. t.embloteaban por las calle. desierta. las linterna de la. ronda, cuando
crujió el po tigo de la. ca. a. solariega, y salió
ya. montado, rumbo al No rte.
Lo conocí por aquella época-pro iguió Tata.
Dimas liando un pitillo de olor acre y ma1a calidad, tabaco del Antiguo Esta neo: ómo llegó
á poder de los insurgentes nadie loba. sabido;
pero es el caso que el sargento Aguilar aseguraba que su ca.bailo veía más con un solo ojo
que todas la pupilas del l'egimiento; que había aprendido todos lo toques en menos de un
mes; que era el primero en a-ventar e para. impulsar con su brío el golpe de la lanza; que
venteaba al enemigo desde distancias larga .
Ya. no se llamaba El 'l'ue1·to por aquellos día ,
sino El Chiquillo; p:i.sábase todo el tiempo que
Dios quería sin hiel·ba y in. agua; era más
manso que un faldero, pe1•0 de ley á la hora de
acometer: detestaba á los del bando contrario
y era la bestia que obra, no por el mandato del
freno, sino por propia iniciativa· Aguilar y u
caballo eran una pareja temible: el hombre Jan
ceaba al hombre, el caballo mordía y pateaba
á. los caballos enemigos.
En la escaramuza de Santa .María de la 'l'unas,A~ilar quedó herido y El hiqu il lo fué hecho prisionero. Me contó un granadero-agregaba. Tata. Dimas-que jinete realista sobre
aquel animal endemoniado era hombre muerto;
porque se azotaba contra los muros ó los árboles; .fingía no entender los toques; manso y sumiso
salir á la acción, se entregaba, durante
ésta á. cabriolas epilépticas; á carreras in ensatas; á. enviones que amel'itaba.n u tercer nombre: ''El Loco," porque para los gachupines
El Chiquillo era un loco 6 un poseído; pero tenían á ~ala montarlo quienes presumían de
buenos jinetes. La insurgencia tenía en aquel
animal un colaborador, porque introducía el
desorden en las filas;porque en lo más ardiente de las carga volvía grupas contagiando con
su fingida pusilanimidad al resto de sus camaradas. Más de una vez hubieron de lanzarlo
di tan te ya y al galope, cerca de dos leguas del
campamento.

ar

Mientra.. El Chiquillo bacía t-0das estas patriólar palpándole lns carne laceradas ~' enjuta~
ticas travesuras, El Niño, á su vez, era presa de
Traía, egún lo. guía , alguna legua~ en el
los insurgentes; á la. primera alida pe1·dió una
cuerpo, por la. cla e de burros que formaban
oreja y á la. egunda lo dejaron inepto para el
costras en sus patas: era caballo muerto i no
servic10 ,. se le soltó á título de inválido, libre,
se le echaba á desean a1·, bien ganada su doble
á. su guisa en el potrero.
ración de pien o· desganado venía el vn.lient.e
Más de una noche, cuando vivaqueaban lo$
v J)Or algo pari,1,ba las orejas y alargaba el cuepatriotas, al amor de las luminaria , recorda·
llo rumbo al Puerto de Chivo., olfateando;;,hllba Aguilar el charro á su compaí'l:ero de b&amp;ta•
bría albazo'.' ¿andarían cerca lo realistas?
llas. ¡,Dónde estaría.? ¡.Comiendo la cebada de
Poco después del toque de "diana," por entra
los tiranos? ¡,Devorado aca o por la aura ,
las neblina se distin:,ruió á lo lejo , gente arblanquearían sus hueso en alguna hondonada'?
mada: eran ello : á darle·, á. poner e en facha,
Tenía me.la cabeza, sí. mala cabeza... No sa bian
á ensillar, muchacbos; ya beberemos para
los espaiioles la clase de alhaja que se habían
c1e la una un buen trago de aguardiente de ulllevado. Pasaron reví ta aquella vez, cuando
tramar; al Chiquillo hasta. nueva orden que
las bestias volvieron del aguaje; murieron pono se le dé comisión alguna: pertenece á la amco á poco empequeñecidas las llama.a de las hobulancia ... .
gueras; dejó de sonar un organillo de boca, al
A la hora de levantar muerto ahí falleció el
que respondía la voz de un cantador: en el cammentado Rodrigo R-0 a,~ue tan bonito cunh.1.ha
po dormido escurhóse el rumor de los coyotes;
versos compue tos por é1; se contaron d(I cris.quedaron tan solo en vela los centinela ....
tianos ba. ta cuatro cadáveres y de aniuia.les
De pronto dejóse oir á lo lejos una dese petres: uua acémila, la yegua de Gallardo y un
rada voz oa i humana la caballada, como n
jamelgo sin silla, con golpe de a ble en los entiempo de lo indios bárbaros, dió muestras de
cuentros, desencillado y tuerto. ¡El Chiquillo!
inquietud y de azoramiento, El Niiio, libre,
Siempre á. vanguardia, siempre alocado, siem•
arrastrando el ronzal,salióse del conal, erecta
pre patriota.
la única oreja que le quedaba, y relinchó trágiY lJevá.ndo e lo manos á lo ojos, á los ojos
camente; el centinela. dió el alerta; los bultos
e coria.dos, á lo ojos que vieron cosa,s de la
informes que por los suelo ya&lt;:ían se tornaron
guerra, cosa del otro México, terminaba Tata
e;n otros tantos insurgente listo para la deDimas afirmando:
fen a; al grito de ¡alto! vióse la detención úbi- El caballo es un animal muy sentido que
ta de una sobra movediza en el negror de la
abe amar 1Í su tiene. y morir por ella; porque
noche¡ alguien, al no 1·ecibir conte tación al
El Chiquillo ¿qué buscaba si no pelear cuando
"¡quien vivel",dis1mr6 in hacer blanco.
$8 metió entre lo más reni.elto del encontronaLa sombra de un bote se plant-6 al alcance de
zo'! Lo enterramos debajo de un mezquite; ~una nueva descarga: el'&amp; un caballo· el má.s
cen que no es cristiano hacer eso con los am·
t1•iste, .H.aco y lamentable de los caballos; á. la
males, pero sin querer nos de cubrimos la caluz be1,neja dela lumbrada pudieron verlo manbeza cuando lo echa.ron en la hoya, tal cual si
chado de fango y de sangre; clavadas á. la cola
fuera una gente, una gente muy nuestra y ¿pB·
raída y á los flancos hierbas e pinosas; tomó
raque e más que lá verdad·/ e nos rodaron
el camino del corral; el resto de la cabaUada
las lágrimas. ¿,El Niflo"l ¡,qué sucedió con El
reeibiólo como á. buen amigo, y cuando El NeNiño? Yo í creo que la.s bestias e suicidan;
gro y La Chispa e apartaron para dejarle Juno estaba ciego ni tan torpe para desba;ran:
gar junto al rastrojo,cuando El Niilo,cojeando,
carse; lo bu camos cuando e trató de sallrle a
Je tiró mordisco á. manera. de salutaciones gou na conducta de platas y un arriero lo divisó
zosas; cuando el perro de Avalos ensordeció
allá, basta el fondo de la quebrada de Agua
el campa.mento con sus ladridos y sus carreras
Zarca: mondada las costillas y almorzándoselocas, entonces ya no cupo duda: era El Ohilo otro par de auras: á veces los ueño á los
&lt;J.Uillo, el caballo pródigo á despecho de lavodos· cosas de nosotros los viejo '
luntad, el prisionero de guerra e capado, la
peda del regimiento, la llor de la guerrilla, el
MICROS.
,1rranito de oro de las filas como le decía Agui-

ERMOSO y esplendente el día en que á.
una sola voz que sacudía todo un hetnisferio, á un solo impulso que agitaba todo un continente, imitando é. un grupo de
puritanos que habían hecho de Ulla colonia la
república más maravillosa de los tiempos modernos, se irguió la América Latina reclama.ndo de la. metrópoli su derecho á la libertad y al
gobierno pl'opiol Día santo y bendecido por
mil generaciones aquel en que se estremeofo.n
el Popocatépetl y el Chimbora,zo, agitando sus
nevadas cima en el cerúleo pabellón indiano,
y parecía. que por entre los vértices azules de la.
Sierra Madre y de los Andes 1 ~ue se pierden en
el infinito, asomaban las po.hdas siluetas de
Cuaubtémoo y Atahualpa, mostrando sus cadenas y reclamando libertad para.millones de esclavos, luz para los ergástulos y pan para las
inteligencias. ;Día de sublime grandeza aquel
en que el himno salvaje de la es:eléndida naturaleza. americana, formado por el rugido incesante de sus mares en los agrios acantilados de
sus costas, el tumbo de sus inmensas catara.tas,
el murmullo gigantesco de sus río y la estrofa
saturada ele perfumes de sus selvas agrestes, se
trl\nsformó en el ca.oto de guer1•a. que rompió,
para siempre, las ligaduras que ataban dos mundos, be.jo un régimen carcomido y caduco tres
veces secular!
Recordemos con cariño esa epopeya de gloria,
· donde se enlazan, en las páginas resplandecientes del martirologio del Nuevo Mondo, los nombres de los héroes que dieron patria y autonomía á los oprimido , desde Washington y
BoHvár basta Hiualgo y San Martín, desde
Morelos y Franklin ha ta Belgrano y Cé pedes.

***

No buscando fabulosos Eldorado , sino hu-

yendo de la intolerancia religiosa, que había
ensangrentado por luengos allos el suelo de
Europa., un puñado de puritano¡¡ arribó á las
risueñas playas americanas, trayendo en su
equipaje, con sus instrumentos de trabajo, las
tradiciones liberales de la vieja Inglaterra., consignadas en la Magna Carta y aseguradas, para iempre, en el famo o &lt;Bill of rights&gt;, concedido por el primero de los Oranges al a cender al trono arrebatado á. los débiles y vacilantes Estuardos, Con la conciencia plena de
sus derechos individuales, los -fundu.dore de los
colonias inglesas, en lascostasdeMassachuset ,
de Ca.rolina y de Virginia, trabajaron~anquilos en la selva virgen entonando sus plegarias
sin la vigilancia. de la iglesia oficial, y fueron,
poco á. poco, al111.n ando el ca.mino para. la formación de un gran pueblo. La idea de independencia no germinó allí al calor de odios comprimidos, no tué atizada. por divisiones de raza
ni por separaciones de clase : fué la, obra sencilla del ejercicio de un derecho que los colono
creyeron mancilla.do al decretar 1mpue tos nuevos el Parlamento, en cuya. constitución no tenían repre enta.ntes las mismas colonias. De la
resistencia al pago de los nuevo impuestos vino la resistencia al gobierno de la metrópoli, y
de abi brot6, e pléndida y brillante, la. idea. d1i
la emancipación en tJl Congrf'i.o de Filadelfia.
¡Quién hubiera. podido creer que la guerra entre Francia é Inglaterra, que cost6 á la monarquía de Luis XV la pérdida de su hermoso imperio colonial en la 1ndia y en .América, serviría también para que los rudos labrádore de
la nueva Inglaterra. se convirtieran en soldados, y, luchando con enemigos superiores, se
educarán para. el combate que bahía de darles
patria y libertad! ¡Quién hubiera pen a.do que
unobscurooftoial subalterno, que combatió contra los franceses para extender lo dominios de
la metrópoli, habría de transformarse, andando
el tiempo, en el ídolo de un pueblo que na.cía á
la vida autonómica! ¡quién bubiera e perado
que Jorge Washington llega.ría á ser el primer
ciudadano de su tierra, en los combares, en la
paz y en el corazón de su hermanos!
Y así se anudan, en la suce i6n de los tiempos, los hechos de la historia; así se enlazan
los acontecimientos en la evolución de las edades. Un puilado de fanáticos por la libertad de
conciencia se convierten en labra.dore , y, al
desmontar la. virgen selva americana, al cambiar los yermos en campo cultivados, de~ositan también la semilla. que había de dar hbertad á. un continente.

**•

En vano levantaba España una muralla chinesca en torno de sus vasto dominios; en vano
la Inquisición, con sus múltiples ojos de Argos,
vigilaba por todas pa1'tes evitando que penetraran á las colonias las nuevas ideas y que llega,ran, hasta la.s conciencias de las clases ilustradas, Jo ecos de la independencia de Estados
Unidos. Si por algún tíempo pudo tener oculto
un acontecimiento, asombro del mundo, y en el
cual habían tomado parte, por el "pacto de !a.roilia," los gobiernos de Pa1·ís y de Madrid,
poco debía durar el secreto y como bien lo preveía el ilu t¡:e onde de Aranda., tarde ó temprano habría. de despertar el continente para
reclamar, con buen derecbo, la autonomía alcanzada por las colonias de la Nueva. Inglater1·a. Y si no fuera bastante el buen ejemplo da.do por la flamanterepública, los resplandores de
incendio que brotaba.n de la. Revolución Francesa, enmedio de la catástrofe del trono que se
derrumbó, con el antiguo rGgimen, en esp~toso
e truendo, de por tuerza. habían de refile1arse
entre los pueblos ame.ricanos, sobre cuya con ·
titución gra.vit!1ba, con pesadumb!~ inmens.a, el
régimen colomal con todos sus vicios trad1cionale , con todos sus defectos de forma, con todas sus dificulta.des de ejecución, á pesar de la
buena voluntad que, á. las veces, manüestaban
los monarcas para favorecer á sus súbditos indianos.
Frente á frente se le,antaban, por encima del
indio esclavo, el espaflol de origen con todos
sus orgullos, y el criollo con sus preocupaciones, en donde germinaba vagamente, la nueva
idea de patria. Los vilTeye y capitanes generales, u.leja.dos de la metrópoli, no estaban en
condiciones de desarraigar, por su solo influjo,
los vicios que de cuhrían en la organización de
los reinos sujetos á su mando; cuando alguno

�de aquéllo , guiado por sus buena intenrione.,
e imo el Marqués de 'roix...l en México, y el Príncipe de Esq.uilache, en el l:"erú pretendía arrancar de cuaJO alguna de la.s dejas in tituciones
que era u como la gangrena del Estado siempre
encontraba opo ición, ante todo en el clero
con su omnipotent:e ¡oder, y en los privilegiados, que medt·aban la sombra del monopolio
y prosperaban al amparo de la infracciones
contra las leyes de Indias. Por e o son tan riv
ros, aunque también por eso más distinguidos,
los gobernadores enviados por Espaoa. á. América que excepcionalmente procuraban el bien
de sus gobernados. Léanse con cuidado cuale quiera. de la instrucciones secretas que cada
virrey dejaba á su suce or: regístrense, siquiera por encima. los informe!! presentados á la
Corona por ciertos enviados e pecia1es, como
los hermano Ulloa, que e tuvieron en la.Am&amp;
ricaMeridiona.l con la misión científica france'ª á fines del siglo XVIII, y en todos esos document&lt;&gt;s, no dictados por lapa ión ni acon ejados por el odio de clases, se verán los vicios
iodos del régimen colonial que prepara.bao, de
una manera ecreta, la época de la emancipación con todas sus explo iones de odio, con todas sus manife taciooes de rencor que ensangrentaron la, gloriosa guerro de Independencia.

***

Tales fueron la circunstancias que prepararon, en la Amél'ica Latina, la emancipación.
Ha.y que detener e un moment-0 para exponer la
ca.u a oca ional que hizo esta.llar eJ movimiento de insurrecci6n.
Encadena.da la Revolución Francesa bajo la
f'rrea mano de Bonaparte, no prescindía, sin
embargo, de sus gran&lt;les id ale , y al e talDpido de lo cañones que sacudían la Europa entera, llevaba el apitán del siglo. por encima
de su águilas triunfadora , la decforaci6n de.
los ''derechos del hombre," que despertaba á.
los pueblos adormidos aún en el régimen feudal.
Nada resistía á sus legiones vencedora · con
la punta de u e pada destrozaba el mapa, rompía las fronteras y trastornaba pueblos y naciones á su albedrío. Había, en el extremo meridional de Europa, un pueblo lleno de tradicione gloriosas y dueño de un gran imperio colonial. El pequeño reino lusitano á indicacione ·
de Inglaterra, pretendió resistir al 'bloqueo
continental" decretado por el Emperador, después de las victorias de Au ,terlitz y de Jena.
En sus altos designio , el omnipotente Bona-

parte, que había. logrado uncir á su carro á la
monarquía española, regida roá s bien por el célebre Pt·íncipe de la Paz que por el débil é inepto Carlos IV, había decidido la desmembración
de Portuial, dejando un jirón en mano del
privado u . Manuel Godoy.
Derráman e por el territorio de la península
la legiones france a , cargadas con sus laure•
les recogido en la. campaña, contra Austria y
Pru ia, y tiiniendo la invasión en su propio
territorio, el rey lusitano busca un refugio en
u floreciente colonia, del Bra il, trasladando
su corte á tierras americanas, desde donde contempla el de arrollo del drama.
Pero si en Portugal el Rey bu. cll. el triunfo
en la fuga, el pueblo e, pailol, que mira á su eñor natural ú merced del Emperador, levántase
airado contra el favorito Godo,·, que est{L á,
punto de perecer ámanos de las ·turbas, reclama la abdicación de arlo IV y tremola. como
bandera de la patria, el nombre de Fernando VIL
No podía corre. ponder e te Príncipe á las espei·a.nias del pueblo. Débil también como su padre, acude ú la conferencias de Bayona, devuelve la corona que había obtenido prematuramente y el siempre mezquino Carlos IV
entr-ega al Emperador la uerte del reino.

•*•

Habían pasado ya, para siemp1•e, los tiempos
en que la voluntad de los reyes decidía de la
suerte de los pueblo . La Revolución, triunfante aun en sus hazaña de couquista, justificaba.
sus dominacione por medio del voto de Jo
pueblos. Al derecho divino de lo reyes se babia sub ·titu.ído el derecho humano delas naciones. Viendo lo españoles á sus soberanos poco menos que prisionero , rechazaron al rey
intruso y se dispusieron á resistir con todas sus
energías, con toda la. tenacidad que traían por
ber~cia, d _Sagunto y de Nu:mancia, y á, combatir en la m11dad, en el campo, en la agria sierra y empinada roca, la.s bue. tes que apoyaban á Jo é Bona.parte. Sin unidad de acci6n,
cada pueblo, cada. provincia, cada antiguo reino, organizó l a defensa por su cuenta, y la legiones, que llega.han ebrias de idctoria alcanzada en todas partes, se vieron rotas y cli peL·sas en Bailén v Talavrra, ,. se estrellaron ante
los mlll'OS de Gerona y Zaragoza.
Organizada la re istencia aisladamente, cada
junta. provi ional pretendía, y con razón, para
dat· unidad á la fuerza armada, a umir la soberanía y prevalecer como repre ent ante del legítimo monarca. Y si dificultades hubo para que
la Junta de Sevilla ejerciera el mando upremo, i la rivalidades de Ja~ juntas española.
pusieron en peligro las a:piracione nacionales
en el mismo territorio de la Penín ula, ¡cuán
grandes habían de ser esas dificultades al tratar de ejercer la oberanía é imponer la uprema voluntad, que no habían recibido del mona.rea, en los va tos dominios del Impel'io colonial.
Ardieudo n inmensa conflag1·aci6n el territorio todo de E paila pr·ecisaba obtener 1·ecurso
de las colonias. En,-fa,1¡se delegados á la capitales. de Jo virreinatos; llegan á las playas
a.mer1cnnn.s, \'Asta. y eonfu as, las primeras noticias de la acefalía del reino y de la lnsurreeéi6n del pueblo y mírase derrumbado el complicado andamiaje de lo, reye omojpotent s.
Contém_plase con extraileza que, en 11.11 encia.
del monarca,, el pueblo e convierte en soberanoi
y eco del arranque patl'iótico de los héroes de
2 de mayo, con 1as vagas nociones de la independencia de lo Estado
nido , r esuena por
primera vez, en lo ayuntamientos de las capitales americanas. como palabra agrada, el
dogma de la soberanía popular.

***

Circunstancias diversas in.fluyeron en este
momento supremo para perfilar la actitud de
las colonias latinoamericanas.
Convertido el Brasil casi enteramente, de colonia. en metr6poli fácil y llano fué l camino
que se abría á la independencia. Los portugueses reclamaron sus antiguo. fueros, pidieron y
se dieron una Constituci6n, y temieudo, po1· un
momento, 9-ue Río Janeiro prevaleciera sobre
Lisboa, exigieron la vuelta ele D. Juan VI de
Braganza. Lo brasileilos. por su parte, ha:bía.n e neo tumbrado al régimen autonómico y
exigieron de D. Pedro, el príncipe regente que
quedaba como virrey, rompiera el débil lazo
que lo ataba á la metl'6poli. y a. í fué obvia y
sencilla la proclamación de Pedro I, Emperador
del Brasil.
Dos corrientes diversas había en el r esto de
la América Latina. En la Nueva España los
partidarios del antiguo t'égimen. los va a.llo
devotos de la monarquía absoluta, lo españoles chapados á 1a antigua, temprano comprendieron la posibilidad de que arraigaran las
ideas separatista , y cou un golpe de audacia
destituyeron al Virt•ey Iturrigaray, encarcelaron al Licenciado Verdad que, en el seno del
Ilustre Aylmta.miento, había hablado de derechos de los pueblo , y adueñándose de la situación, encauzaron las voluntades directora,.- á la
umisión, sin restriccione. , bajo el antiguo régimen.

Los movimientos posteriores en favor de la
Independencia tuvieron que hacerse, en adelante, frente á frente, desafiando los esclavos las
ira~ de sus señores. No hay por qué sostener el
objeto ostensible que guiaba á. las huestes de
Hidalgo. Sl su grito era: "¡Viva Fernando VII
y muera el mal gobierno!" su contraseña general, al lanzarse á la revolución, habfa sido:
''vamos á matar españoles,'' al cual contestaron su huestes numerosas con el rugido de:
"¡Viva. la Virgen de Guadalupe y mueran los
gachupines I''
No así en la América Meridional. En Caracas, en Bogotá, en Buenos Akes, en Santiago
de Chile, en Quito, la· ideas separatistas que
provocaba por necesidad la insurrocción en
España, despertaron á los criollos ilustrados,
los cuales lograron apoderarse de la situación,
é imitando á. la juntas espail.olas, en muchas
partes lograron establecer juntas soberanas,
convocar congre os, destituir virreyes, deponer
ca.pita.ne generales, á los cuales devolvían el
poder, pero ejerciendo, en ciet·to modo su propia soberanía en nombr~ dP. Fer~ando V:I~.
Embringados con lo pruneros triunfos é wtciado. en e tas nuevas vías, no tardaron en ver
que se necesitaba_ una verdadera iicció!1 _Para.
con ·iderarse súbditos de un monarca pr1s1onero, y, en uso de us supremo· derechos,_ asumieron la soberanía, J de pués de V~t'1ado
episodios, proclamaron la Independencia.

***

Varia también ,, contraria fué la suerte que
cupo á las dos Américas. México, aislado, sólo alcanzó el triunfo después de inmensos sacrificios, en que la. sangre de sus hijos corrió á
torrente I durante la larga epopeya de once
e,IIos. Después de los tri~fos en. Guanajuato y
las 'ruces no bastaban 01 el gemo de l\Iorelos,
ni el sacrificio de Hidalgo, ni la constancia. de
Guerrero ni el resplandor meteórico de Mina.,
o.i Ja.s ba~añ.a de tanto y tantos caudillo que
continuaron la obra del párroco de Dolores, y
atrave runos lentamente aquella vía dolorosa,
basta que el triunfo de otra. revolución en E paña contra el absolutismo de Fernando el Deseado, hizo ver en México al clero y á las cla·es privilegiada que seles. esc~paba el poder,
si sometido á. la Metrópoh, triunfaba la Constitución de ádiz. Entonces se buscó á. un hombre de energías reconoci!1a.s y de d~smedidas
ambiciones, pero_ca.ra.cterua.do por ruego e_spafiolismo ,. en la Junta de la Profe. a ·e designó
á Don A1austín de Iturbide para levantar la bandera de Iguala, con tituyendo á lo. Nueva España en una monarquía á devoción de los Bor•
bones.
Pudo en las agrias montañas del Sur Don
Vicente Guerrero resistir 1í lo halagos de su
antiguo perseguidor; pero, noble y des~nteresado aceptó en Acatémpan las suge t1ones de
It~rbide, y la Indepeode~cia de ~éx~co fué, y
entl'Ó vict-0rioso ó. la capital el EJél'c1to de las
'l're Garantías y el úliliuo virrey hasta lleg6
ú. formar parte de la primera regencia. del Imperio mexicano.
Al fin México babia loirrado inscribir: su
nombre 'en el catálogo de Yas naciones oheranA.S.

y del Oriente las de Riv,adavia, e apod~ran del
gobierno de harcas, trrunfan en huqmsaca, y
cuando San Martín ba hecho la. indep8lldencia
del Perú, y Bolívar y Sucre han vencido en
Ayacucbo, ·., se abate con gloria el pabelló~ espaííol, al empuje de Cochrane y de O1Hyg1:iis,
en el archipiélago de Chiloe, brota á la vida
independiente la República &lt;le Bolivia.

.

*"

Aún quedan, como florone~ de oro en. la corona de España., las grandes Antillas que preenciaron las baza.ñas de Cristóbal Colón. La
Revolución Francesa da libertad á los negros:
un ob curoliberto ToussaintLouverture,emancipa la isla de Santo Domingo, y sólo resta ri.
E paña, de sus antiguo dominios, donde nunca
se "ponía. el sol," la isla de uba. Su de tino
era la libertad. Despué de Narciso López, que
muere en un cadal:o, é pedes .qa el grito de
Yara, y por diez años la revolución sacude el
suelo de fa grande Antilla. Y :Martf, y los Maceo I v Máx.imo Gómez, y tantos otros, insisten
en e sueño de libertad, basta que el águila
americana incuba, bajo sus potentes alas, la
nueva república antillana, que hemos visto nacer en nuestros días. Después, ayer casi, un
incidente públiro-financiero en la construcción
proyectada )' reclamada por la necesidad del
canal transoceánico, bace nacer ln república.
de Panamá, ·egregada de Colombia, y luce una
astrella más en la hermosa. constelació:n de los
Estados oberanos de América.
¡Ho anna é. los héroes que nos dieron patria.!
¡Recordemos con cariño, en nuestros días de gloria, los nombres benditos de nuestros ca.otos,
inscrito con letras de luz en el gran Martirologio americano!

*
*"

En la América )leridional, los virreinatos y
capitanías generales formaban como una sola
familia. Hubo en Venezuela un Ge1;1era.l, Don
Francisco Miranda, que había ofrecido su espada á le. Revolución Francesa. y combatido con
Dumouriez en Jeummapes; que había. ostenta.do
la escarapela tricolor y aun estuvo á. punto de
perecer por el Terror bajo 1~ ~ucbilla de la guillotina. ,1iranda bu có auxilio en Inglaterra, y
en Estados Unido y desembarcó en Venezuela
á proclamar, con la e pada, 19: idea. de independencia. Fracasó en su tentativa· pero cuando
llegaron lo acontecimiento de 1 08, la emilla
había germinado y, al _año sigu~ente, Carac11:s
declaró su independencia. y se dió una Const1tuci6n.
M"
d
. . b
A las órdenes del Genera1 1ran a 1011ita. a
un criollo de altos vuelos que se llamó Simón
Bolívar· juntos organizaron la re istencia, pero recobrado el virreinato por las fuerzas espa1ñolas, Miranda perece en un ob ourocalabozo
de E paña, en ta!lto 4.ue ~olivar pa a. á. N?eva
Gran,ada, organua e3érct.tos, crea repúblicas,
levanta pueblos de hermanos, avanza sobre el
Perú vence en Cara.bobo, asciende á la escala
de la' gloria. en Junin, y e transfigura con Suere en la memorable jornada. de Ayacucho.
En tant-0, en las ribera!! del Plata sigue
alumbrando, con resplandores aurora.les, el ol
del 25 de mayo. F. derrotado Liniers, el heroi.:io defen or de Buenos Aire contra la inva ión
inglesa, y Belgrano, y Moreno, y an :Martín,
00 ólo organizan la victoria y con tituyen una
nueva nacionalidad, sino que atraviesan los
Andes y derrotando en Cbacabuco y en 1 Ia.ipó
á las hue tes españolas, arrebatan la capitanía
de bile á, los dominios espailole , . e adelantan
sobre la Banda Oriental, que el Brasil codicia
y España. defiende, y de ese choque nacen las
Repúblicas de Uruguay y Paraguay.
Avanzando del Norte las legiones de Bolívar

~

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*'*

Si comparamos el número de lega,ciones y de ministros extranjeros es•
tablecidos en M~xico y acredita.dos ante su gobierno en la actualidad, con
-lo que babia hace poco más de veinticinco año ; i;i tomamos cifras com•
para.tiva , entre el número de agente con ulares que México tenía en el
exteriol' y que de allá venían á nue~trn plazas productoras y de consumo, podrá verse, de una manera palpable, cuánto se ha a.vanza.do en el
camino de prog1·eso. En 1816, en México, no ha.bfa. ninguna embajada.;
había seis ministt-os extranjeros: nuesko Gobierno no o tenía embajada
alguna. y eran seis también los ministros que tenía acredit ado ante las
naciones amigas. .En el presente alio tenemo un embajador en E ta.do
Unido y un ciudadano amedcano acreditado ante nuestro gobierno con
igual carácter. Veintitres enviados extraordinarios acreditado ante el
gobierno de la República, mue tran el en. anehe de nuestras rela-0iones; y
aquéllos e hallan c-orre pondidos por diez y siete ministros que tenernos
aereditados en el exterior.
Ha ido tan notable el desarrollo de nuestras transacciones mercantiles
en e tos últimos años, que en l 7fi sólo había cincuenta y cinco cónsules
extranjeros, que hoy se elevan tí. cerea de do cientos veinte, que por t~do
el territorio mexicano e ttín encttr¡¡-ados de vigilar y fomentar los cambios
internacionales, mientra,; que un número casi igual de agentes mexicano ,
esparcido por todo el mundo, igilan por nuestros propios intere e y
fomentan nuestras tran ·acciones.
·

*
*.

Hoy tenemos el gusto de engal anar estas páginas eon los retrato de
honorables ciudadanos, e!-'ca,rgado · por la :8,epúb~ic_a._de representar al
Gobierno y al J?Ueblo mex~canos ante la :iiaci?nes e1v:il~zadas. Ut1: embajador en Wasbmgton, enV1ado, extraordmar1os y miru.stros plerupotenciarios en Alemania, Austria-Huníl'.ría, Bélgica, Espa.fla, Francia, Gran
Bretaña1 Holanda,, Italia, Pol'tugai y Ru.~ia, por lo que respecta á Europa: en 1 la de Cuba, ('entro Amériaa, R epúbliea americana del Atlántico, Repúblicas americanas del PaeLJico, Japón y China, por lo que se
refiere á. los otroi. continente , forman, en conjunto, e1 honorable Cuerpo
Diplomático encargado de la, misión civilizadora de estr echar ~a buena.
ami tad y cimentar la paz y la armonía que afortunadamente existen entre México y esas potencia . No disponemos de gr,andes sumas en nue tro
pre upue, to, dedieadas al ramo de Relaciones, para que po_r toda.s partes
baya ministros plenipotenciario y por e. ta circunstan~1as en ~lttmas
capitales sólo tenemos encargado· de negocios, por ausencia de muustros
6 por falta de la. dotnción respectiva, 1mra el establecimiento formal de
una legación.
!,

.. *

Bien quisiéramo dedicar. siq,uiera breve l_íneas, á ea_da ~~o de lo honorables eiudadanos que traba¡an en el exterior, eo el e¡erc1c.i_o de u. alta
representar.ión, por el pre tigio de México. ~o tene,mos espaeto ufi.~1ent.e
para ello, y pre cindimo de nuel:!trO propó 1to. eon tanta menot• dificultad, cuanto que e a personas son ulicien~ente conocidas por sus me,l'itfsimos servici~s dentro y fue~a del país. ll'~~~ solamfi!n~ esta, l~eas
como un bomena.Je de gratitud a su labor patri_o~ca, que tiende a mmentar nuestro e.rédito v á. hacer el nombl' de Mexico .respetado y respetable, por derecho propio y por la honradez con que sabe cumplir su com•
promisos internac.ionale .

LAS REL!CIONES INTERNACIONALES DE LA REPUBLICA
El Eutrpo Dlpto111át1co ffltxlcano mti extranltro

C

I hay un punto que pueda señalarse como muestra. ostensible del pro·

~ greso real y positivo alcanzado por la República, es, sin duda, el

gran ensanche que han toma.do, en los últimos tiempos, sus relaciones de
paz y amistad con todas las na-ciones cultas de la tierra.
Consumada, nuestra Independencia, después de ,ma heroica, lucha. que
duró onee años, la repúblicas het'manas del con.t inente iniciaron con
nosotros buenas relaciones, y guiándose por el pen amiento de Bolívar,
aun e trató de formar la Alianza, Internacional Latinoamericana entre
todos los JlUeblos de la misma raza que acaba.ban de conquistar un puesto
entre los ;Estados soberanos. Quizá esa misma tendencia-, ó á lo que más
bien nos inclinamo , la constant,e inquietud en que vivío.mo y la. inestabilidad de nuestros gobiernos, que nos eercenaban el erédito en el exterior,
era-n poco á propósito para cultivar la buena armonía con las demás naciones.
Hubo un tiempo en que nuestras guerras aiviles, nuestros errores
políticos, nuestras desgracias interiores, llamaron la atención de Europa y se concertó} entre tre grandes potencias, la. manera de aquietarnos, con la ilusion, quizá, de ~ue la acción extranjera pudiera cimenta.r, en nuestra libre tierra republicana, un gobierno fuerte, á cuyo ámparo se desarrollaran las fuentes de riqueza utilizables por propio y extraBos. Pronto se pudo ver que la Alianza Tripa1·tita era incapaz de llevar
á cabo sus aspiraciones, y la int~rvención, proyectada sin mengua del decoro nacional de Inglaterra, Francia y España, se eonvirtió eo una empresa napoleónica que trataba de implantar, en la joven América, un imperio latino. México luchó, y luchó sin descanso, por librarse de esa tutela y rechazar unas instituciones que no amaba ni se acomodaban á, sus
tradiciones y organización social, y al fin logró la victoria, ejerciendo su
alta soberanía é imponiendo dura y terrible pena al enemigo de nuestra
constitución republicana.
Pasmo causó en Europa la ejecución de la justicia nacional. Apartando
la vista del derecho que nos asistía, ólo se quiso ver en el desenlace de
la a.ventu~a, napoleónica. la manch~ de sa,ngre que las balas republieanas
ha.bían deJado sobre una seeulár dma tía de la vieja Europa. Y quedábamos _aisl~dos, . aunque. con las bendiciones de los pueblos amer icanos, cuyas mqmetudes, eme3antes á l as nuestras, les impedían cultivar las relaciones diplomáticas.

***

Pasan los tiempos y el país entra por la amplia vía de su progreso r eal.
En vez de atender á los ideales democrático , más ó menos utópicos, dada
la condición orgánica de nuestro pueblo las fuel'za directivas del país
se dedicaron á 1a solución de, los problemas vitales, encarnados en las
condiciones económica , y comenzó una nueva era de paz, de trabajo y de
honradez que ha servido, por modo efectivo, para darnos á conoeer ante
los pueblos extranjeros con envidiable fama.
ClIDentada la paz y restablecido el crédito por nuestra honradez internaciona.l y nuestra solvencia indiscutible, en natur1.1&gt;I que poco á poco se
ensaneharan nuestros tratados de amistad y se multiplicaran nuestras re•
1aeiones diplomáticas, para hacernos entrar de lleno en la gran obra de
solidaridad humana, en la gran tarea de la civilización á que coadyuvan
ca.da cual por su parte y en la esfera. de sus facultades, los pueblo~ cultos
de la tierra.

�~

JO~~
Boc.A.

G~I\L..
D,ANl\5TP.~10

o qPfl-. D. JvSf
~1AR._IANO' SALAS
...f\~0
()

Bu~TI\NII\NT~

tos Gobernantes de Méxieo independiente

Je.s herido. que ha bían abierto en u seno las
luchas pase.das, y entada á l a. sombra de la
paz, meditar tranquilamente en l o arduos pr oblemas que habían de librarla,para siempr e,de
los peligros posibles.
Tenía que resol verse á emprender , con deciBió.o y firmez a, un n uevo camino que encauzar a sus fueutes de riqueza no explotadas, que
diera traba.jo á u s hijos hambrientos y desnudos,
que estableciei·a corrientes de crédito y confianza. internacionales y que la colocara. entre los
pueblos á. una a ltur-a fügne , por su respetabilidad por su honradez, por sus hábitos pacíficos de trabajo y por su solvencia bien cimentada. Tal h a sido la obra del i.lu tre estadista.
que figura al final del catálogo de los gobernantes de México, obra que alcanza á, nuestros
_días y que sigue perfeccionándose para bj_en de
la patJ:tia mexicana.

e

ONSUMA.DA la Independencia de la Nueva
Espaoa en las circunstancias en que pudo
obtenerla D . .Agustín de Iturbide, spoyado
por el insigne Guerrero quien, como 1os sacerd~te tlel Indra. védico, permaneció siempre de
pie ante el altar iigrJ1.do de la patl'ia, para
q_ue no se extin¡ruiera el fuego de la, libertad,
arrebatado al cielo sombrío de la colonia en la
memorable noche ds Dolores, quedaron frente
á frente, en la dirección del nuevo Estado sobersno, las tendencias democrática del movimiento inicial de la 1·evolución, representada
por los viejos insurgentes, y la aspiraciones
de.las clases privilegiadas que habían trabajajado, á última hora, por la Independencia, des1més de haber sido sus enemigos más• encarnizados, representadas por l os jefes realista$
adictos al Plan de Iguala, los viejos noble , el
alto clero y los mismos espaiioles que habían
trapsigido mediant~ el llamamiento de los Borbones a.1 µ-ono del Jla.ma.nte lmperio mexican.o.
En ese antagonismo y militando lm los eontra.rios bandos estaban, por un Jádo1 los que
conocían en algún libro la. Constitucion de los
E~ta.dos Unidos, los que habían oído hablar de
la Revolución France a, los ~ue sti llamaban á
sí mismo~ ''espíritus fuer te , ' non us ribete·
de :filó¡¡ofo y Rus matices de jacobino, que en
nombie del "Contrato So.cial, ' por una pal'tei
y de la.it ~aI!de li~rtade_s predlcadas en e
Evangelio, por. otra, -pretendían oponerse u.1
antiguo 1·égimen, constiluyendo una falange tan
avanzada y radical, como pudiera serlo en
aquellos tiempos; y, porel otro lado, los que subordinaban enteramente sus ideas políticas á
las enseñanzas de la fe, sin mezcla. ni a tenuación alguna, los partidarios del ab olutismo en
su forma más repugnante, los que sólo comprendían la constitución del Esta.do bajo la·
doctrinas del gi-an Padre de la Iglesia la.tino,
el venerable Agustín, y no tra.n igía,n ni podían
ocultar su horror por la cienda moderna, por
la revolución, engendro de Satanás, por todo
lo que tendiera á cercenar el derecho divino de
los reyes y los fueros sagrados de los ministros
del Señor: "Noli me tángere christos meos. 11

'

{

•*•

En esas corrientes opuestas y encontradas,
en esa. continua lucha, en ese choque terrible
de contra1·ios sentimientos y de aspiraciones
iITeconciliables, se formó el acerbo común de
nuestras discordias intestinas, y la enemiga
sombría que ensangrentó nuestro suelo desde
los albores de la vida autonómica nacional,
des-de la constitución de la primer a r egencia,
hasta la proclamaci ón de Agustín I; desde la
p1·imera idea de r epública, que encarnó en el
célebre Santa Anna, basta la· frustradas tentativas del Padre Arenas y lo ueiios monárquicos de Paredes y Gutiérrez Estrada. T oda
nuestra primitiva historia moderna., durante la
vida independiente, se condensa en esta lucha
incesante (lll.e,juzgada. superñcialmentEi, aparece
como una contienda personalísta. en que 1os
cau~illos de un bando empujan á lo.s del contrario para adueñarse del poder, y es en realidad, el cboquede las opuestas aspil'acfones que
formaron el fobdo de la vida nacional al triunfar e.l Pla-n de I guala; es la tendenci a natural
de e;quilibrar las energ ías de la nueva 1-epública., librándola de lo errore coloniales: es la.
d.esespañolhación, que decía p. I gnacio Rumí- ·
1·ez; es la tendencia de re olver el problema político conforme á las ideas de libertad; es la
eterna contienda. contra el privilegio y el fuero.
Esa lucha tomó car actere de decisiva cuando
se i:1ició 1a revolución d~ Ayutla, complemento
obligado de la r e,·oluc16n de Independencia,

fol'midable empuje de los pen adore contra. lo
q11e quedaba del coloniaje en nuestro e tado social, económico y político, que no habían podido desarraigar lo congregados de la Profesa
que levantaron . obre el pavés á lturbidP, y que
con admirable energía alcanzaron lo caudillos
de la Refor ma, aun frente al poder secular del
cl(.'r o y de los soldados corrompiUos que en
oprobioso maridaje h abían erigido, como anhelo supremo sn u temido naufragio, la. nefanda dictadur a. del general S anta .Auna.

*

.. * y sus corifeo eu los
Derrotada la reacción
caJppos de Calpu1:ilpam1 ~ sanos perdidos en
el cadáver del antiguo regunen, fueron á arrastrarse ante las cortes extranjera para resucitar sus viejas ideas monárquicas, ylidier on
un soberano católico que regenerora :México
en un nuevo ensayo de imper io. La. república
se había hecho fuerte dUruute la guerra de R eforma; la luz se había abierto paso por entre
las clase inferiore ·comenzaba.el pueblo á tener conciPncia de u derechos, y guiado por
sus caudillos, después de desbaratar á la Alianza Tr ipartitai pudo oponer tenaz y patriótica
resistencia á as huestes invasoras, y luoh6 y
luch ó sin tr egua por el tr iunfo de la r epública,
ha,sta ver COl'Ona dos sus esfuerzos, y p1·esenciar
con crispamientos de a, oxnbro,el ejercicio de la
ju t icia. nacional.
R esuelto el problema político, l a república
tenía que dedicar todas sus energías á rest añar

..

* * l íneas, condensar aun
Difícil sería, eri estas
brevemente los rasgos biográficos de todo los
per onajes que en la variada historia de la vida nacional ban ocupado el puesto de supremos
directores. ¡.Cómo bosquejar en u n soloTasgo la
vid.a aliente y los perfile característicos de
todos los gobernantes, que á, la veces se sucedían con espantosa rapidez dejando apenas leve huella en la suprem.&amp; magistratur a'? ¡,Cómo
referir, eo una sola plumada, la s circunstancias
que mediaron en la sucesión al poder, te.n raras veces efectuada b a jo los e.u p icios de la paz,
y por lo común entre lo, grit-0¡; del motín y los
borrore de la as onada~ Poreso,en vez de biograffas condensadas, hemos procur ado dar un
di eiio somero de nuestra historia durante la
vida independiente, mar cando los pel'íodos
principales, que cnracterizará,n á los respectivos goberna ntes á, quienes tocó en suerte '1esem~iiar un papel que c.rea1·on por u genio 6
les~fué eñe.lado por las circun tancia.s.
E t-os concelitos generales servir án de complemento al catálogo completo de gobernat1tes
de México que publicamos en estas página .
on cuánta satisfacción podrá contemplarse
ese catálogo en l a época actual en que bajo el
régimen constitucional bien cimentado, marcbau
en perfecta. armonía los poderes públicos, sin
zozobras, sin temores para lo porvenir, laborando con el pueblo ent-ero en fa obra magna
de nuestro b ienestar y progreso.

�ALEGRIA HEROICA
..

[Sitio de Guautla. 18 12]

....

Episodio histórico premiado con PLUMA DE ORO Y 50 PESOS por "El llundo Ilustrado."
"Estrechados p0r nuestras troPM y afllgldos
por la ne&lt;-osldad. mntúftestnn alegría. en todos
los sur sos. eutiernw sus 1·udávere~ óOn revl&lt;1ues. en celebridad do su muerte ¡clorlosn. y
festc•jan ,·oa algatal"II .r b11il('s el re:;rreso de sus
frt"'uent&lt;•~ salid11s, cualquier a 11ue ha.ni. Ido
el éxll.o, Imponiendo pena de la vida ul 11ue
bable de sus desgracia.~ 6 de su rendlclón."
(Oarta d8 Calleja al \"lrre.r Vene,:u.s. 24 de
abril de 1 12).

E

GOBERNANTES DE MEXICO

--

l8:21=19o4
lll'2L.-Regenolal• época] .-D. AgUBt1n de Iturblde, después Emperador
flfl:22-1823. -D. Jui&lt;n O' Donojú, D. .Manuel de la Bdrcens, Dou
Isidro Yo\ ez y D. Manuel Veh!.squez de León.
1822.-Regencia [2' época] .-Jturblrte,D. Nicolás Bravo, Yáftez, Conde de
Heras v Dr. D. Miguel Valentln.
1823.-Gobleino Provisiona.1.-Gr&amp;le.•. D, Nlcoltls Bravo,D. Guadalupe Vtctorts, D. Pedro Celestino Negrete Y D. Vicente Guerrero; D. Mariano Mlchelena y D. Miguel Domloguez.
1 21.-Gral. D. Guadalupe Victoria !'residente.
18'.!ll.-Gral. D. Vicente Guerrero Y Lic. Il. J05é .M. Bocanl'gra, PresldcntPS,

,

1829.- Trlunvirllto: Lic. D. Pedro W lez, Gral. D. Lu1s Qulntanar y Don
J,ucaa Alsmil.¡i.
18so y 1&amp;7.-0n,.I. D. An••tal!!o BnBtam~nte, Presidente.
1882.-Gral. D. Melcbor Mllzquiz, su bstituto, y 0ml. D. Manuel GOmez
l'cdruza.
1833.-D. Valentln GOmez FariM, como Vlcepresldenle.
18:lil, 1835,1839, 1841, U\-16 y 184;, Oral. D. Antonio L6pez do Sauta-Anna
Presldente.-Jl!M, Dictador.
1~.-Grel. D. Miguel Barrago\u Y Lic. D. Jost, J usto Corro, Presidentes
tnterlnos.
11&gt;11.- D. J avier Echllvcrrla y D. Nicolás Bravo, Presidentes interino,,.
1848.-Grat D. Valent!n Cana]J1,o, comosubstltuto,
1su -y 1848.-Gral. D. J()ij(! JoaquJn de Herrera, Presidente,
1114.6.
ral. D. Mariano Paredes Arr11Jaga, Pretlldente; Ora!. D. N!colAs Bravo. interino; 0 ml, D. J~ M-.rlano Salas, provfstooa!, y D.
Valcotin GOmez Farins, como Vicepresidente.
,
1847.-Gral. o. Pedro Maria Anay11, Pzoodente, y Lic. D. Manuel de la.
Peila y Peñs, como substituto.
·
18M.-Oral. D. .Mariano Arlstu., Presidente.
18á3.-Lic. D. Juan Bautlst.&amp; CebaUos y Gro.!. 1&gt;. Manuel Marla de L&lt;.,mb1trd.lnl, Presidenies lnterinllf!.
185ó.-Oral. D. Martin Carrera y Gral. D. JU8n A1vare1., Presidentes Interinos.
1!151í.-Gral. D. Iguaolo Comoufort, Presidente.
1857.-Llc. D. aenito Jué.rez presidente.
1672.-Lic. O. Sebu!thln Lerdo de Tejada. Preslde¡:1te.
11!76.-Gr&amp;l. n. Juan N. Méndez, como encargado del Poder Ejecutivo.
1877.--Gral. D. Porfirio Diaz, l'Tesidente.
18Stl.-Gral. D. Manuel González, Presidente.
1884.- Gml, D. Porfirio Dlaz, Presidente.

Les (eobas consignadas indlcan llnicamen-

te el a!io en que los crn;tínt.os gobemantes tomaron p06esl6n de. su eargo.

N la mailana del 17 de febrero de 1812,
Morelos, de píe, rodeado de Leonardo
B ravo. Galeana, Matamo1·Os y uno cuantos costeílos de su escolta, hablaba asf al
anciano paralítico que le acababa de recibir en
su lmerta de uautla;
-Sí. mi . eñot' Don Pab1o, gracias: sus hijos
An ·elmo y Dionisio nos ban sido muy titile en
faúcar y en Cbilapa ; con hombres como ellos,
b aremos cumplir la \"Oluntad de Dio·, humillando á los orgullosos europeos en nue ·h·a
.América independiente.
Súbito esplendor iluminó lo. grandes ojos
del caudillo. Había e quitado el sombrero de
anchas alas y -u cabeza, en-vuelta en blanco
pañuelo, bañada en un rayo de sol que e filtraba por entri, 1a anchas hojas d los pláta.nos,
a.parecía. nívea obre la negra barr11 de sus cejas unidas y espesas . ...Y Id albo lienzo empapado en sol, bajo el foUaje de la hue1·ta, le
creaba un e pléndido nimbo.
El anciano, clavado en su equipal, oía extático .. ..
-¡S eftor, he dado ti. su mercé lo que más adoro en el mundo: mi liijo y mi nieto · no me queda nada que Yalga que pueda ofrecerle .. ..
En a quel instante una rtí.faga llevó por entre
el ramaje E'COS de lejano cantal' y rumores de
femeninas rí as juvenlle .
- Parece quE' hay aquí quien canta y se ríe-observó Morelo ·.
- ¡Ah! ..... si ..... ¡esa muchacli.as!. ... . Vea
su. mei-cé si no es triste que se pongan á cantar
en l'Stos momentos, la víspera. de una batalla .... Son mis nietas, berma nas de Dionlsio ....
¡Siempre contenta , iempre riendo, siempre
cantaudó!. . .. Por eso ni la· cuento .... ¡,De qué
pueden se1•vir en la guerra las mujeres'!
-¡Bendito sea Diós! ¡,Conque tiene mi señor
Don Pablo tres nietas que saben cantar y reír
constantemente, aun en los peores trances't' ....

Y se lamenta, teniendo en casa tanta alegría,
cuando por algo creó la Providencia, ademá
de los pájaros y de la llor á las mujeres que
saben reír y que 1;abeo amar. ¿,No es verdad,
Galeanai'
El duro rostro del W'iano se iluminó orgullo amente, halagado en su gusto por la guerra
y por el amor. El viejo D. Leonardo sonreía
bondadoso, mostr11,ndo su blanca y fuerte dentadura,: 1atamoros inclinaba sobre el hombro
izquierdo la rubia ca.baza, de,;cubierta. también
los ojos bajos, pero sonríent-e, contagiado por
la generosa alegría del héroe.
El paralitico gritó:
- ¡Mari, Lucha, Tere!
Al punto, -por entre la verde espesura, se pres,:mtal'OD tres lindas muchachas. Llegaban sudorosas, de ·calzas, arriba del tobillo el borde
de los zagalejos, en ca.mi a, desnudas las gargantas y los moreno · brazo , sonrfrn'tt:s y curiosas.
-Aquí las tiene su me1·cé. María, la menos
alegre, se pasa el día rezando: le 11 amo Mari la
india; Teresa, ora y canta: y le digo Tere la
criolla; )' é ta, la xocayota, la menorcita, la
peor y la mejor, se llama Luz: no hace más que
reir y ca-nta.r. . . . Y por ,.u l'isa pot· su tez más
obscura, por su o¡os endiablados, por su cabello corto y crespo por u amor por el canto
y el baile, la he nomb1·ado Lucha , la mulata.
faltamoros había levantado al fin sus azule
ojos; Galeana cha q1le6 la lengua; D. Leonardo asintió con ademá.n de perito que apruel1a,
y 1orelos, encantado pu. o la mano izquierda
sobre la. crespa. cabecita de Luz y con la de¡•e-

cha le acarició la barba, levantándola dulcemente, mir!lndo con los suyos1 ~renos y no•
ble: , lo~ OJOS de lumbre de la gentil mulata.
-¡,Conque t.a llama· Luz y tu ell.O1· abuelo te
ha pue·to Lucha? ... . ¡doble símbolo divino!. .. .
Como Luz, dar6,s alegría á los hombres: como
Lucha, les darás ánimo para combatir .. ... Seilo1·e ; el Virrey Venegas acaba de nombrar
Mariscal á alleja: pues yo, con mejor derecho,
nomb1·0 á, esta muchacha " fariscala de la.Alegría;' en Cunutla de.A.milpas . . ..
-Ya . abe .... tu oficio será estar siempre
contenta siempre riendo, cantando siempt&gt;e!. ...
Y aquel hombre extram·dinario, que tenía recur o para todo, que todo lo utilizaba y todo
lo prevía; aquel homb1• jovial y ten•ible, agregó solamente:
-Feliz tú ~Iaría , que sabes dar el alma á la
oración; tú vivirás y i·ezarás por nuestros
muet·tos, por nuestros muerto que nos bendecirá.u de de el cielo, mientras los vivos nos batimos alegremente. A ti Tere, que cantas tanto
como reza , te encomendaré nuestros he.ridos,
los curará , lo consolarás con el cant.o y con

�la oración. Y tú, Mariscala, a-cuérdate de que
eres Luz, Luz de Cuautla, que nunca está triste .... ¡Con esta luz iluminaré mi ejército 1
Y ella conte tó, franca y zalamera:
-¡Por aleg1'Í8. no ha. de quedar; reiré y cantaré basta morir!

,.

**
El sitio de Cuautla fué una génesi

de relámpago , un inaudito centellear de chispa épicas
ruvo fulgor perduraría en el alma msurgente
como un presagio de final victoria.
Desde luego el primer choque, la mañana del
19 de febrero, 1ué un estupendo duelo de bravura á bravura. El asalto de Calleja a~umió
fiera solemnidad antira, grave relieve de actitud hispana frente
un adver ario igual y
digno .... La cm·ga de las cuatro columnas realistas contra las trincheras de San Diego fué
clásica y gentil, como de viejos hidalgos.
Al pa.so redoblad-O y los fu iles embrazados, lo
batallones de "Granaderos," de "La orona, '
"Guanajuato".;y 'Patriotas de San Luis,"

grito de guerra de los rea.listas: " Viva el
Rey!"
La secci61i de granaderos de la descubierta
hace sus primera descargas y, armando la bayoneta, avanza á, tramos al paso t·elo2 mientra
ios ca!\ones empujado á mano, ruedan. bacía
la Plaza, con fragoroso estruendo entre el humo y el polvo.
Ailtí, dentro de Cua.utla, un gra,ve silencio de
espera; y tras l s parapetos lo fu ilero de
Galeana el arma tendida, listo el pedernal para dar chi$pa, atento· á, la avalancha que se
precipita. Y una bri a fresca, bajada de la
cumb1·es blanca del Popocatepetl, pasa como
una caricia genero a sobre ello con el plomo
de la muerte.
El impetuoso Galeana, que la víspera salvara á Morelos, arrancándolo á, filo de machete y
punta de lanza de los &lt;11·agones de Calleja, esgrimiendo ahora su vieja carabina, corre de un
sitio á otro del recinto, reproduciéndose y multiplicá.ndo e, hasta rugir la orden de fuego.
Y entonces es cuando principia. la refriega

desafiándo]o , pa)adín antiguo á singular com•
bate. Y bé aquí á Ga.leana, que al oirlo, responde al reto con un alarido, y subiendo la
trinchera, la carabina en la die ·tra, abierta por
delante la chaqueta d cuero, levantada el ala
del chilapeño el ancho machete ujeto en la izquierda. salta al encuentro del Capitán cuyo
uniforme rojo y oro lo atrae cual nueva pr·ovocación. Lid cuerpo á cuerp en lo alto de la
trinchera, y ambo· di;;pa.ran sus armas áquemaropa: y 'egarra rueda en angrentado. Y Galea.na se precipita obre el cadáver, evitando la
racha de plomo rea.lista, y agarrándolo de un
pie lo arra tra y lo arroja al fin dentro del recinto.
Y muerde el pol'l"o, á u vez, al frente de las
columnas estrelladas y diezmada en plena furi&amp;i de esperado, el bravo Conde de Ca a Bul
y expira también en la refriega fragorosa. ei
gene1·oso D. Juan Nepomuceno Oviedo, cuyo
regimiento le adora, pero que no podrá vengar
u muerte ....
Abatiendo cercas y e. calando muros el Batallón de Granadero di par o y audaz, intenta
flanquear y caer dentro de la Plaza, en tanto
que el Regimiento de la Corona queda en reserva á retaguardia, á. las órdeo directas del
propio alleja quien, abandonando u coche
recorre á cabaÍio las fila , blanco de rabia, e ~
tupefa.cto.
Y cuando al :fin los asaltantes rompen el
círculo que ci rra el flanco de an Diego, colmando lo fo. o , desmoronados los primeros
parapetos; cuando al fin, á bayoneta calada,
van á entrar á la brecha, seguido por los dragones d~ la. reserv~, en alto 1o · gra~des sables,
á los gritos de ¡Viva el Rey! al m1 mo tiempo
qu dentro el pánico aúlla: ·ban matado á. Ga1eanal cuando al má de e perado empuje la
Plaza va á. caer, al rodar, moribundo, el últi- .
mo artillero de la pieza que guarda aquella calle, cuando el tropel realista se a balanza en
masa con clamor de júbilo, el niño Narci. o
Mendoza da. fuego al cañón, y un relámpagoes ampido barre úbitamentecon la tromba ....
En aquel momento Hermen gildo Galeana
jadeante, alpicado el rostro de sangre blan~
diendo la nwrulW, grita ronco sobre los escombr s, envuelto en humo:
-En el nombre de. Dio , ¡ viva la América-!

apantles por donde el agua corría. con triunfal
murmurio bacía la. Villa del Aguila, donde era
bebida con algazara épica, ¡como que á veces,
turbia y rojiza, abía. á pólvora. y á. sangre!
Por fin, Galea.na hizo edificar, con estupenda
bravura, bajo el fuego obstinado y repeliendo
las cargas de la infantería e pailola, un alto
bastión, al borde mi mo del manantial, para
defenderlo, heroico c.entinela. avanzado en son
de reto constante hacia el campamento enemigo.
La .fie ta en celebración de tan culminante
bazaña fué, naturalmente, dif¡'ll&amp; de quienes la
llevaron á glorioso coronamiento.
Morelos, satisfecho, e pre ·entó en la hue1-ta,
donde bajo la pompa del follaje, entre guías de
ro as y floridos fe tones opulentos en plena,
gloria de abril, los muchuaws y las moza bailaban y cantaban, altel'nándose. incansables,
eu un fragor de júbilo vertiginoso que el viento
llevaba en ondas musicales por el Valle .ha ta
el Cuartel general de alleja, cuyo Estado Mayor, atónito, no pudo comprender jamás el prodigio de la locura épica, en la Villa del
Aguila.

*
••

.....

avanzaron, llevando á
su frente, en alto la e padas, fulgurante las
pupilas bajo los tricornio , caballero en corceles &lt;le lujo regalo del
Virrey á los Coroneles
D. Juan Nepomuceno
Oviedo y el Conde de
Casa Rul.
A reta.guardia, dentro
de su carruaje, altivo
y de deñoso como un
príncipecon us pomposos oficia.le de Estado Mayor á. caballo ante
la. portezuela, D. Félix María Calleja del Rey
e peraba el parte de la toma de 'uau~la de
A.milpa .
Al frente de las columnas, entre lo" intervalo
de las seccümes, adelanta una batería en tanto
que á. Jo .flancos, á lo lar$º de las cercas de la
Calle Real, van á. vaso oooz lo indio gu.~ta&lt;lo•res, cargado con hachas, sacos de tierra, bolsines de pólvora, barretas y tablone fácil
carnaza qu hora.dará los muros, colmará los
fosos y volará. la puertas allanando á. lascolumnas el camino del asa.lto.
La batería de vanguardia "hace alto" á medio tiro de cañón; los artillet·os desataluJan la
piezas, y correcta.mente, como en una "parad a" ante el monarca, ejecutan á. compá: los
tiempos de la carga, y con alva de honor rómpese l fuego contra Cuautla.
y entre la nube azufro a. relampaguean las
espada de los jefes seflalando las trincbera1,;i
y repercute en el valle perfumado y tlorido e

Al comprender Morelo , día de ·pués, que
Calleja. sitiaba duramente á
autla, reforzado
con la tropa del Brigadier Llano, que no pudieron t-0mar á, Izúcar, expidió su más breve
fúlgida y heroka proclama: ¡alegría!
'
¡Alegría! Y esto fué todo. Esta. ola. palabra.
· e~ sec~to ~e la ina'-!dita epopeya..... Aquel
apitán, Jovial y terrible, excluyó de su ejército toda idea y todo entimiento de tri te.za
aun ante la muerte.
'
La primera fie ta en uautla fué un entierro
el entierro de los que cayeron en los combate~
del 1 y 19 de febr ro.
Espléndido funerale . Al levantar e el ol
sobre las lomas de Zacatepec. la. campanas de
a.nto Domingo y an Diego poblaron lo ámbitos del valle con glorio o rel)iques entre el
bru co e tallar de los cohetes y los ecos prolongado y tenaces de las guitarras serranas.
-¡Paz y gloria á las alma - de los valiente·
que murieron en la guerra anta para re ucitar
n el eñor, y alegría nosotro mientras llega
la hora del último sueño l ¡ Alegría, muchachosi
que Oall ja no ha. puesto alón mejor que e
del Virrey para bailará, gusto! ....
Ante esta elocuencia ma~ná.nima, sonreían
los costeflos de Hermeneuildo Galea.na, tan
prontos á. la risa e trepito ºa, en el baile como
al alarido de guerra en el combate, die tros en
la e. grima de us toscas lanzas¡ -y sonreían
también los serranos que acaudillaban el rubio
cura Matamoros y el buen D. Leonardo Bravo,
listos en el manejo de su ancho y filo os machetes y hábiles cazadores, que amaban tanto
á. su trabuco ó escopeta, como á. la hembras de

"su querer."

entre el aullar de los asaltante , el desgranamiento de la fu ·ilería y los e tampidos del
Cañón.
Los g1.-anaderos que han llegado a) pie de la
trinchera-, ahí quedan cadáve1·e ; de la torre
de San Diego y , anto Doming o truenan certe:ºs e copetazos, y el Nifio y las demás piezas
msurgente enfilan la columna de asalto v
á su vez ensordecen la atmósfera entenebrecida.
·
En las huertas pr·6ximas á los flanco de la.
Calle Real, el plomo ra ga la hojas de los
plátano , acribilla los ahanico~ de la palma
·acude la hoja de los naranjale y limoneros
y de troza las frondas de lo· tamarindo .
-¡Viva el Rey! ¡Viva Nuestra eilora de los
Rem dio !
-¡Viva la América! ¡Viva Nuestra Sefiora
de Guada.lupel
El Capitán Segarra jefe de la batería. realista1 frenético adelántase, clamando injurias homerica contra los caudillos independiente ,

-Aquí tienen u tede á Lucha.: e te primor
ha m 1·ecido la honra deque lenombremo Mari cala de la Alegría, en atenci6o á su alto mérito de no aber otra. cosa en la vida sino reír,
cantar y bailar!-babia. dicho el héroe aquella.
mail.ana á la fior de su valientes, en la Plaza
de Santo Domingo, después de d jar dormir,
bajo el atrio de la parroquia, los cuerpos de las
primera víctima .-¿Verdad que sabrás merecer este título delante de esos muchachos, llenándoles el alma de alegría con la lumbr de
tus ojo, y la música. de tus cancione y tus
risas .... ?
- Ya e lo dije á .11, merctl-contestó Lucha,
sonriendo y cimbreando coqu tuela u cuerpecito atlole cente-¡le juro que he de cantar y
bailar hasta morir!

**,.
Fiestas y combate : Mientras la milad de la
gente cavaba foso levantaba trinchera y edificaba reductos avanzado ó reparaba la brochas, trabajando y La.ti 'ndose, la otra mitad
desean aba, -festejando la gloria de la muerte.
La Mariscala de la. Alegría cumplía á conciencia. con su mi ión: era el alma 1-egocijada,

musical y luminosa del pequeño ejército insurgente.
En las jcimaicas de flores, en la exuberancia,
tropical de las huertas, cerra de los plantíos de
caña. de azúcar, entre los naranjales y tamarindo · á la 'ombras de los plátanos, las palmas
y Jo limoneros; en pleno esplendor primaveral
de marzo en uautla la gentil rapaza danzaba
y reía al son vibrante de la guita1Tas y de las
canciones de quejumbro o y persistente ritornelo.
rlolla del Sur, biznieta de an6nimo capataz
e pañol y de una mulata vera.cruza.na, 11.dunaba la bravía y recia elasticidad felina de u
cuerr,o á la ternura inagotable de un almita
sencilla, de un corazoncito de pájaro ....
Ella era, entre todas las muchachas que alegraban las fiestas, la má incan able en cantar
y bailar y la que con mayor dicha celebraba
la frecuente caída de la bombas en plena
gresca.
-¡A rezar por el alma de 'alleja !-gritaba
y e tendía en el uelo, cómicamente, lo mismo
que los demá.s, en e pera de que estalla e el
sombrío proyectil.
Su hermana Tere, tan guapa como ella, le
arompaila.ba y á veces Mari. la devota, dejaba
la. Parroquia en que velaba algún radáver, para
atrevet'"e á zapatear al son de los bajos y de los
1·eq1tinto en un claro de la huerta.
¡.;1 paralítico se hacía entonce conducir, con
la esperanza. de que Morelo llegase también y
lo invitara, cual olía, á jugar una mn.lilla
mientras lo. muchachos se divertían y allá, ai
Ol"iente, l'umbo al río, se e. cuchaban los lejanos e copetazos de los tiradores de Galea.na ó
el estampido de los ca-i1ones del Brigadier
Llano.
A medida que lo realistas apretaban más
duro y más ilbaha el plomo de los fusiles de
los bata-llone. de Asturia. y de Lovera, y má
copio amente llovían las bombas que enviaban
los mortero· del Cuartel general de 'alleja,
más contenta iba Lucha á lo pue to avanzado á ofrecer á. los bravos co teño que 1,;e batían, una sonri a, una mirada y un trago de
aguardiente.
-¡Bendito sea Dioii que ha creado hombre
como nuestro General y muchachas como tú!decfan limpiándose lo ásperos labios con el
1-evéli de la manga de su camisa.
Morelo había dicho:
-Bay algo peor que el hambre, y es el sueno; pero existe un mal ruás atroz que el sueiio:
¡la. sed !...•

Y Galea.na contestó:
-Gracias á, Dios, la. sed e quita con el agua,
y por allá corre mucba-y e!\aló al Oriente¡ qué vergüenza que muriél!&amp;mos de ed habiendo tanta agua!
Los batallone espanoles del Brigadier- Llo.no. so tenido por una batería y po1· el reducto
de Zacatepec, cu. todlaban la preciosa cuenca
del río y el manantial de Juehitengo.
Pero Galea na abia caer como tigre sobre tao
florida guardia, seguido por escolta alharaquienta y audaz, armada de machete , lanzas
trabuco , carabina. y fusiles C'-On bayoneta'
y mi otra se peleaban, lo indio de Cuautl~
rompían las bardas de la presa y cavaban los

Una tibia noche de fines de abril, impregnada
de ilencio y melancolía-el silencio de Cuautla
dormido á la luz benigna de la luna--el viejo
D. Leonardo Bravo in e col ta, la cara bina al
hombro, recorría los pue ·tos avanzados hacia
el río.
Penetr6 en la e pe m·a del platanar, y a.l
punto detúvo e escuchando un eco tri te y leJ&amp;no como de una canción 6 de una queja.
- ¡Ave María Purísima! ¿Qujén canta ó reza
por abi?-gritó preparando su carabina.
El fino oído del héroe serrano distinguió la
voz¡ y entonces, atravesando rápidamente el
negro boscaje, se encontró ante el yaciente
cuerpo de Luz.
-Pero ¿qu~ haces aquí, muchacha? .... ¿qué
tiene ? . . ..
-Ya lo mira si, merci .. . ... Me ,•ine á, morir
aquí, solita, para no entristecer á la gente por
allá ....
Bravo1 inclina.do sobre. la moribundaJ había
enmudecido de a ombro y de dolor; y al tomar
una de sus manos, la sintió ardiendo.
- .... Me dijo que riera, bailara y cantara basta morir .... y como me miraba tan hondo, y yo
se~tí t.anto gusto como si e tuviera en la gloria,
le Jure cantar ha ta morir .. .. y esta tardecita
en Juchitengo me tocó una bala..... no oyeron
mi grito .... ¡mejor!. .. . me escondí para, que no
se afligieran .... y me vine á. morir por acá. ....
ya no puedo cantar. ni reír .... . . que me entierren con la virgen de Guadalupe que medió la
otra mañana. .... ¡Ay!. .. . Abora sí estoy triste,
pero no e lo diga su me1·cé, no se lo diga ....
Uu su piro largo y dolient.e como un estertor .. .. Y nada más: la Mariscala de la. Alegría
había muerto.
Y, a.roba rodilla en tietTa lo. brazo cruzados, Bravo oró ante el cadáver, bajo la bóveda del platanar, como en una capillai mientras, á lo lejo ·, en la breve tregua de a ¡,az
nocturna, se dilataba, obre el gran ilencio del

Ve.lle, la. pía.do a. mt1la.ncolfa de la. luna ... .

F. Zariña.na.

�..*"
El Padre ba de.do e1 grito de rebelión. A su
voz surgen los hombres de la quebrada, descienden de la cima, se ticogen á, su abrigo protector y le hablan en el humilde lenguuje de los
humildes. El será el caudillo, á. pesar de que sobre sus débiles hombros exagenario pesa la
vidn. como una carga infinita. La rebelión, lanzada. ya, corre por la vereda. como una gran
masa de nieve que repentina.mente pierde el
equilibrio y 1'ueda. bacia la unas pavorosas.
¡Quién abe'.
En Atotonilco encuentre. Hidalgo la modestá.
iglesia parroquial, en la que la Virgen india
baja pudorosamente lo ojo . Ella, la ilnica capaz de comprender la honda queja de las raza
vencidas, será laque aliente á las turba , basta
convertirlas en huestes; se-rá la madre, y la.generala, y la. santa que bHga el milairo que ha.ce tre siglos ixnplora, en vano, 1a raza debelada.
Y el estandarte de los rebelde fué la pobre
imagen luga.reña. En un asta clavóse ellienzo.
Lo demá , lo hizo la fe profunda de aquellos
.hombre de hierro.

..

... 4-

Hidalgo llega ante Guanajuat-0. Ei:-a el mis
rico mineral de ht Nueva E palla; su comercio
era. floreciente; e taban sus almac.E&gt;nes lleuos de
come.stibles y de parque. Por la mente de los
c11,ud1llos debe haber pa ado laespnnto a, visión
de la catástrofe: pero el destino era imposible
de evitar; la suerte deberfa cumplirse. Hidalgo
pidió la rendición de la plaza, sin conseguirla.
Riniio debe haber entido la itnpo ibilidad de
la delen a1 era soldado, y peleó.
La degollación, el saqueo, el incendio, los
excesos más grandes, eran el natural resultado
de aquella la1·ga época de esclavitud. Por má
esfuerzos que derrocharan los caudillos, las
huestes que les seguían no podrían olvidar el
látigo, la injuria, la humillación. Y se vengaron cruelmente. De pué , cuando el heroico Pe.dre de la Independene,ia fué muerto, su ce.bezo
venerable quedó por algunos e.iio. expuesta. á
las ira populares en la Alhóndiga, it10 de tan
espan~sa carnicetía, Se creyó así tenet• en plena qurntud á. los msm'l•ecto . Lo único que e
consiguió fué soplar ·obre la hoguera de los
odios ya incendiados.

***
En el Monte de las Cruces, los r·ebeldes alza.dos á. la voz de Hidalgo, estaban Mampados
listos para cael' so~re la ~apital del Virreinato'.
El sac rdow-oaudillo d110 lu misa en cierto
punto, donde después la gratitud popular levantó un sencillo monumento. La bue tes del
Padre Hidalgo pelearon alJí con denu tlo y la
batalht. fué ganada á lo. realista . En la' antigua. capital del Virreina.to reinó enwnc s un
pánico indescriptible; se creía que los insurgente avanzarían, arrollándolo todo hasta
plantar su bandera sobre el edificio que' dura.nw tantos año, fué asiento de las más altas autoridade coloniales.

E

Dolores, en la pequeña. villa del Bo.jío,
e levanta aún la casa modesta, pobre, en
la que el Padre Hidalgo el padre de la
nacionalidad mexicana, pasó los último
a.i'ios de su existencia.
Quedan todavía en pie las paredes viejísimas dentro de las cuale el noble y anciano
cura párroco tenía establecido su hogar. Y
allí quedan aún algunos objeto de gran
ixnportancia para la historia de aquella epoca de convul iones terribles, que se llamó de
la Insurrección de Independencia. Entre esas
paredes destartaladas, entre los cuatro muros
simétrico , el caudillo má admirable de las insurrecciones americanas paseaba lentamente,
en sus uocbe de vigilia, pensando, p, n ando .. ..
Todo un mundo, toda una nación libre, con sus
miserias, con su glorias, con. u millones de
hílbitante y sus millones de almas e clavizadas, pasaban, en rápida procesión, por el culto espíritu del cura, Hidalgo. Veía claramente
cómo la nacionalidad, en embrión, esperaba la
voz del salvador que la sacara del lixnbo, para
seguir la ruta y tomar su pue to entre las naciones libres. Veía, con su claros ojos de anciano talentoso, cómo li1t dominación española
e había. hecho ixnposible ya para tise rincón de
América en el que fermentaban las iras de trescientos aílos, y lahoraban, lenta y te1111,zmente,
los rencores de toda una raza,

~io. de los Virreyes. En ese palacio pasó . u-s
ultu:uas hora.;. de dolor y de amargura. ~lorelos
el g!'nio militar que, con su espada, defendió
heroicamente la causa nacional, y, con su su.ngre,.sell~ ttl pacto de alianza de ·10s suyos con
fa v1ctor1a.
Precisamente en !'l sitio donde el cuerpo de
Mor~loscayó, cuando la balas homicida de los
realistas troncharon u fuerte vida se levanta
una sencilla C'olumna que recuerda 'el angriento suceso.

..

•*
El a.brazo de Acatempan fué el principio del
fin en la é1;&gt;oca, t?&lt;la llena de sangre, de la Ind~pendencia Nacional. En ese pueblecillo perdido, en l a serran,ía abrupta del Sur, Guerrero,
el boroe, é Iturb1de. su enemigo encarn.izadovue1to amigo y partidario de la causa nacional-se encontraron, r, ap ándo e de sus cabalgaduraR, se abrazaron n presencia de su troJl!lS· De de entonces la causa de la Independencia fué poco ú. poco venciendo sus obstáculos,

*
••
Una bermo a estatua e levanta ahora en el
sitio en que fué acriflcado el caudillo. En algunaij capitale. de E tado de la Federación Me.rice.na existen ya estatuas de Hidalgo. En .
México debería haberse erigido ya la mavor r
la más bella, la míLs ce.1·a, como ·una peqÜeñ~~
ofrenda de gratitud á la figura heroica del
Padre. La lucha inte tinas han retardado e te mom!'nto; no lo alejarán indefinida.mente,
por -fortuno.. Eo pocos e.ño má , México contará con el más suntuo o monumento al caudillo de Dolore .

•

.*..

No fué así. ..... Preso el caudillo, de pués de
los desastre de ~culeo y del Puente de Calderón, en las Nonas de, Acatita.Jde:Bajá.n, fué

En San ristóbal Ecatepec, en el pequeno
pueule.cillo del Valle, se encuentra aún el Pala-

" *

Edificio y lugares histórico

e~cerra,do en el lio, pita] füial de bihuahua,
m1entra.s del cPntro llegaba la orden de sacrificarlo. No podría ser otra tal orden: lo abía
bien Hidalgo; et•a un anciano y, in embar"'o
su voluntad jamás flaqueó, jamás tuvo el me;o;
estremecimiento de temor en presenci a del hondo problema pavot'oso que se le presentaba.
Permaneció tt•anquilo, cu todiado como un
b1U1dolet'o, basta el momento en que se le notificó la. entencia de muerte pronunciada en su
contra. Tod¡¡,vfa eu sus últimmimomento tuvo
la energía uficiente para pagar, en una décimas que aún se conservan, la deuda de gratitud
contraída hacia uno de sus cu. todio , por el
buen tratamiento que éste había empleado para
con "un pobre de valido-que va mañana á mori y no puede retribuir-ningún favor recibido."
Después de la espantosa ejecución los sicario· de la t·eale;,,a, tuvieron la. avilantez de profa.nar el pobre cuerpo ancie.no de Hidalgo: cortaron su blanco cuello, y su cabe7.a, cubierta de
canas, fué objet-o de vilipendio y de escarnio.....
El cuerpo quedó enterrado por muchos ano ,
en el templo de San Francisco en Chihuahua,
en donde I a, gratitud nacional lo encontró para
trai;ladarlo. provi. ionalmente, á la Catedral de
México, mientras se erige el PantE'6n Nacional
y e da en él honro a sepultura al Padre de la
Independencia.

sin gran~es tropie~os, sin las hecatombes pl'imeras, sm convul iones, hasta terminar con la
entre.da del ejército de las Tres Garantías á- la
apita!.
e ha erigido un pequeño monumento en
Ac8'.tempan, para eternizar el recuerdo de esa
ª?Clón memorable en todos sentidos. na lápida m uestra el lugar pt'eciso en donde se abrazaron los dos caudillos y, á. corta di tancia, se
e~e~a o~o mode to monumento que señala el
s1t10 lDl mo donde se efectuó la conferencia
celebrada entre Iturbide y Guerrero.
En una de us curiosísimas inscripciones se
lee lo siguiente:
' 'Pasagero detente y contempla en este oitio.
el lugar seilalado por el dedo de la Dhinidad
para q. se buvie eu reunido el I7 de FebQ d~
1821, _los inmortales Yturbide y Gu\lrrero y
comvmo.do el plan de operaciones sobre la Capital de _la República, para consumar la. Independencia y Libertad de la Patria. De aquí co~&lt;? de una. v~rtiente, se esparcieron los buenos
hiJO de MéJtco, que afortunados sentaron el
pabellón tricolor en el palacio de los vfrreyes
que nos habían usurpado."

Léa fotogrH1fa del monuml.'nt&lt;&gt; del Monto do lll.s Ornees
ru t.omada expre,;ament&lt;l para "El "Mundo Jlw,trado"
l)Or los Señore~ Ah•:i Hnos.. dt! Toluca.-LI\S de Aco.teui12nn, lns deboJJ10$ lt )u gala¡¡terfa qe) l)r, N Ilernándet
lxQvi111tes.
•

�l~dero 6 madriguera por 'donde no pasara, rastreara y escudriñara; unas
veees con ondulaciones de serpiente, otras 'á saltos de felino, las más en
aseen ione ó descenso peligrosísimo , de cualquier modo, pero el indio
de Noyó6 conocía, palmo á palmo, lo abruptos contrafuertes de la cordilJera y su voluntad inflexible de titán triunfaba ele todos los ob tá.culos y
barreras que le oponía la natura,leza.
·
No en balde había visto la lu:-. alli, en aquel linclo pueblecillo que encuadran los trigales sienipre lozanos, al pie de aquella col'dillera siempI'e verde, donde ere.ce el pájaro-bobo, dando llores de pétalos grue ·os,
frescos y ate1·ciopelados; donde el zenzontle deja oir sus trinos paradisiacos, y donde surgió y creció una. raza viril, brava, dominadora.
Ya en la caída de la tarde, cuando el sol trasponía la última sierra y
lo triga.les semejaban extenso mar color de oro viejo, las águilas que
volvían á sus guaddas contemplaban al ip.dio-inmóvil, triste, con no sé
qué nostalgias en el alma-ora sobre la copa de un á.rbol, ora afianzado
á una roca, muellemente reclinado en el césped; pero siempre triste, siempre hurano, iempre solo, clavada la vista en el pintoresco pueblecillo
donde naciera, cuna de sus alegría y us cariño , entim.ientos no apagados en su alma soñadora. y no tá.lgica.
¡.Qué soilaba. el indio de Noyóó'l ¡,qué sufría. aquel desventurado, desventurado como su raza? ¡.Por qué sólo veia, con mirada. peDetrante, la
cúpula semitorcida y ridícula de la iglesia de su aldea? ¡Ah! El indio había. arna.do. En la . alvaje beatitud de su vida, una ,ez sintió el estremecimiento irresistible de la pasión ... ... y amó con ful'Or, con frenesí, como
ama, el ser atlí.Yico el que no entien-de de mentiras y negrin-as munda,rui.s,
orno ama el bueno, el que todavía lleva. en el alma las alburas del sentimiento. Así amó el indio, y por eso ve con mirada penetrante la cúpula
semitorcida y ridícula de la igle ia d su aldea. E que allí reside el que
le arrebató la felicidad y la fe. el seductor de la hembra torpe, el dominador de entonces, .el superhombre de la época. El indio amó á la india de
mirada no tálgica l. soñadora, y la ind1a, pervertida ó torpe, cayó en la
red, en la red tendida por aq\tel dominico elocu.ente, el Padre. Soto, cm·a
entonces del lugar, quien con la honra de una mujer le arrebató la felicidad y la vida. Y por eso nuestro hombre, solo, grave y tri te, mira con
insistencia el campanario de su aldea. Así lo hace desde el día tata] en
q.ue comprendiera su eterna desgracia. No protesta, no hiere, no asesina.
/,Qué espera? Calla., medita. y ve ...... Y a.sí continúa el indio, basta que
llegan á él lo rumores de la. lucha enca.1·nizada. Basta las montanas de
Noyóó se aperciben las hazañas de Morelos .. . ... entonces, grave, y triste, y solo¡ una tarde gris, llorosa, sin matices; una tarde de dolorf vuolve
la e. palda á. su aldea, y parte, y se va, oon la mirada ceñuda y a color
pálida, rastreando entre 1os picachos de la montaila, como rastrean los
reptile en los vel'icuet.o del camino.

"
**

Episodio Histórico de la Guerra de Independencia(*)
ORR1A el año de 1812. El ingente deseo de emancipación transformaba al quieto y aletargado país; los seculares quejidos de toda
una. ra:r,a, aherrojada estallaban por último en grito 'formidables de rebelión; los burlado anhelos no se condensaban ya en
lágrimas silenciosas y austeras, sino en rugidos potentes de bestia heridas; la impasibilidad característica del indio se tornaba
en un furor irresistible; y el ilota., el desventurado de- otras épocas, nacido pa.ra. callar y obedecer, ya ni obedecía ni calla.ha, sino que, como los
paladines de sus analesl recogía la piedra del arroyo para lanzarla al rostro de los tiranos. Era la revolución sin tregua y sin cuartel, la nacionalidad que irradiaba en el horizonte, tras de un c(unulo de nuhE-S muy grandes y mu y negras.
Y así corría el afio de 1812, entre el bélico ardor de los opuestos bandos, haciendo desaparecer las poéticas aldeas de las montanas, incendiadas por_ la tea implacable¡ ~alvadora de la revolución. ~n uno de es~s
pueblecitos, asentado en fert1l y extensa caiJada de ]a. región de las Mu:tecas, en el pueblo de Noy-óó, que encuadra el rubio matiz de lo trigales,
siempl'e lozanos, allí vivía, por aquel entonces, fabricando finas esteras,
con la palma de sus bosques, un indio como de veinticinco á treinta años,
cuyo nombre ha perdido la tradición y á quien la Hístoria, admira.da., seilala con el mote de "el indio de Noyóó. 11 Alto, fornido, con lá anémica
color y la mirada aga. de esa raza que parece que sienlie no sé qué no talgias tristísimas, era nuestro hombre el tipo genuino de aquellos formidables guerreros que asola.ron á Teozapotlán y elevaron á lo más alto Ja,
prez y fama del famoso Achiutla. Sagaz y astut.o como la zorra, y ágil y
nervioso como el ciervo de sus campo , no había vericueto, czmtil, desfi(º)

Véase la. IDstorla de Oaxaca wr el P. Gay.

,,

El µustre. y mal asendereado caballero andante D. Antonio Bergosa y
.Tordan, Ob1Spo de Ant.equera el ailo 12 y después Arzobispo de México
había. fulminado tt·emenda.s axoomuniones sobre la.s cabezas de Jo prim~
ros !n~eI)?ndientes, ~ l~s qu~ 1 llama?a en sus eserit-o y en las terribles
requ1s1tori.as del pulp1to:
torag1dos, exhombre
excristiano
exprójimos, ultra.ma.ldi:tos" y demás.
'
'
E~·a un obispo mili_tante d~ las buenas época.e del Cardenal Cisneros,
nnndo, má para ceñir una tizona descomunal, que para cargar el báculo
de humilde pastor ~e almas. Realista fanático y labora.nte celoso, no se
detuvo has~a las s~ples pastorales de execración sino que, á gui~a de
buen olda.ao de D10- y de1 Rey, levantó un cuer-po de sacristanes y curas, art.e anos creyentes y ~embro de 13:s cofradías, para ponerlo frent~
á frente de l_as huestes ~nemiaas. No é s1 la. nece idad ó el origen, 6 por
amor á la mdumentar1a ~e~ ob1spo, pero ~l ca o verfrli&lt;'o es que aquel
batallón churr1g-~9!e co v1st16 de mor!l;dO vwo, color no ideado aún en
las ordenanzas m:1htares de todos los e¡ércitos del pi a.neta. Y entonces el
pueblo con ese buen sentido que Dios le ha dado, tomó la nota chusca
bautizando á los de facedores del Sr. Bergosa con el despectivo nómb~
de "batallón de la mermelaila. 11
qon ese batallón y otro cuerpos de in_dios y negros de la costa chica,
s_ah6 D. Juan José. Caldelas para Yanhu1tlán, á. aumentar el ejército reahst,a qµe comandaba el ~starudo vecino del lucrar y espai'Iol de buena cepa, D. José Régules y Villasn-nte: El Obispo Bergosa, que por no sé qné
líos .and!l'ba á la,,greña con un tal cura Mario, Canónigo de la ateclral,
lo hizo Jefe del batall9n de la mermela.da," qui:r.á, quizá- y Dio nos
l,)erdone el ma1 pensannent-o-con la esperanza de que recibiera una bala
perdida de las filas ind.ependientes,
En. aquella chusma , e fue.ron agregando vado de los curas foráneos de
la J.1ix~~,8:, {J no sé s1 como.sargento ú otra cosa, pero á. ellos se agregó
Pl do.onru_co .Jt'ray Manuel Soto, cura del pueb1ecito donde hemos comenzado nuestro re1~to. F~te tal Fray Ma~~el había fido, en la península ¡
en sus mocedades, .gafopín de .una fundic16n, y tema. cierto tintes de artillero; de i_nodo y Ji1aner~ que, el cura Marín1 General de la ''mermelada.,''
más moh1110 co:n el Obispo y todo lo que a él oliera que con Morelos y
los suyos, destm6 á. Fray Man11el pa1'a el servicio del úP.ico cañón que

llevaban.. , , _. ,.""'.l' ' ~•" • ª -' .....

_ J ..

,., ~

•

.\.

Nadie lo creía. El mis~o Trujano vaciló en mandar defender con maEn el convento de Ya.nhuitlú.n, que es una. verdadera fortaleza, se habían atrincherado con todo éxito las tropa' realistas del famoso Iwgules yores refuerzos el barrio bajo. Pero al dfa igu.iente este punto fué ataVillasante. Allí la batieron. sin de ·canso, las bue. tE.'s indepl:'ndiente de cado con brío por las tropas de Calllela- y los sitiados obtuvieron una
D. :\ligu~ Bravo? D. Valerio Trujano, comi ionados por Morelo para ,ictoria. La fama del indio bril16 con esplendidez en el 'alllpameuto y el
tomar Sllaca.yoapan .V destro:-.ar ú Régu1es.
tal&lt;t Truja no lo colmó de atendone .
.
Y así salía toda las noches ~- iempre los ataque de los realistas eran
Tn1jano aumentó sus fuerzas con centenares de bravos rnixtecas que de
todos los pueblo.'i marchaban pat&gt;a defeodet• las nuevas idea, de libertad, rechazados, Cl'eyendo Régules que babia m~yor número d~ fuerzas en la
plaza y que todos lo puntos esta bao converuentemente fortificados. Prosy, precisamente frent-e á, los muros de YanhuiLlán, se agregó il las filas
independientes el que despué sería. héPoe famoso, el indio de Noy6ó. peraba la buena causa.
,
CJaa noche volvió el indio má tarde y ('on el rostro más alegre. RéguBraYo y Trujano tuvieron que levanta¡- el i,itio de ~•anbuitlán, porque
1\Iorelos solicitaba auxilio, viéndose encenado ya en la grande hasta la les había ordenado atacar la trinchel'!i. con el grueso del batallón de la
heroicidad, históril-a villa de uautla. Pero si Bravo caminó con mejor •'mermelada," inclusive la culebrina que manejaba el P. Soto. Por e o
suerte,·n. Valerio Truja.no \'lóse precisado,\ cncerl'arse en Huajuapan, brillaban de purísima alegría los ojos soñailores d~ indio de No)·~6.
la únioa plaza que se le ofrecía para resistk medianamente por aquellos Por fin, á, su cerebro agitado, llegaban, en tropel, las ilusiones de una Juventud vivida en sus colina , absorto en sus pfoachos y en sus ID;atorra~
rumbo . Y allí fué con 'iU ejército mal disciplinado y casi desnudo.
Es admirztble l'Uanto hizo el brarn Truja.no para defender Huajuapan, les. convencido de que era siervo y de que siervo bahía de er, re. ignado,
plaza qul, no gu1trdaba nin~unas conuiciones rnntajosas de defensa. To- como sus hermanos, con el yugo en el te tuz, como los bueyes de Noyóó.
mó toda la carne y grasa ctel ganado cabrío que en eso días se mataba Recordaba lo días felices en que tejía. los sombrer~. y los_ petates 11.L son
eu abundancia para surtir A Pu.ebla, y él mismo repartfa las r¡¡.ciones dia- de una tonada melime6lica. Allí estaban sus pmneras 1mpre.o;[ones de
rias, á. fin de que sus soldados no se diesen cuenta del aminoramiento de amor, la pasión por aquella india de ojos no_stálgicos r:om? .lo suyos, In.
víveres; mandnfabricarcañonescon unas campanas viejas, ylo cai'lones hembra ignorante que le arrebató el supenor, el casi d1v100, el cura.
resultaron verdaderos cana.le de desagll.e, casi imitiles; pot· allí se lan- Y aquel cura atral:iiliario estaba allí, vor coincidencia infemal. E»taba
1.a.ban proy tiles, cuando los había, ó cohetes y cámal"a.s que fabc·icaban allí y estaría al otro día manejando su culebdna. Y por eso s&lt;;mrefa el
dos ó tres pirot6unico;. de la villa; levantó frágiles trinche1·as y aparen- pobre indio, que nunca había sonreído. Al cabo que él había nsto c11er
por las bala,s de los otros, al cura Calderón, en a.quel mi -mo sitio. Sí, los
taba tener enormes recursos.
No así los iracundos Régule y Calde)as, que tenían abundantes provi- curas podían moJ&gt;ir en la pelea. ;.Para qué combatía.ni' Había buenos Y
ba.bía malo : los malos estaban con los dominadores, no con ello . Y la
siones y algu.nas l)uenas culebrinas, con las que hacían mucho dado.
Una compa,ilía de oldado independientes abría brechas en las casas Y oh. esi6n J?8rsistíu. acabando con aquel fanatismo de tantos siglos, la
mantenía por subterrá.neos Jo.s comunicaciones, cun,n do ra necesario. preocnpac10nes modan en el cerebro, ante la. visi6n de la hembra. perver.
A esacompai'Iía se la llamó de "los tusero , " pues, como las tusa!I, ahon- tida que, para él. simbolizaba la patria.
Así esperó la mañana, sin dormir, calenturiento, siempre om1e!1do¡
daba el !.Uelo pm· donde convenía. '.l~t~ero era nuestro indio de N?yóó.
junto á la endeble tdnchera, oprimía c-0n frene f la cuhHa de su fusil de
Incansable, tenaz, decidido, de la mailana il la. nocbeescarhaha la t1erl'a,
con pies y manos, para opoaer la contramina (~lamina, para salvar una chispa.
Y así transcurrieron las larga é interminables horas de aquella. noche
distancia en lo profnndo, para bacet· una salida y combatir cuerpo á cuerde 1·ecuerdos, hasta. que al fin lo sacó de su aturdimiento el ruido e panpo con el enemigo.
Trujano necesitaba conocer los planes de Régule , porlJ,U~ s6lo asi toso de la pelea. Eran ellos. El indio se endereza, sube ágilmente por las
creía posible la resist,encia cuando todo se le a,cababa: mu01c1one , ~l!'n- piedras amontonadas y :;in el menor esfuerzo llega á la cim~. Na.die le
cho, ánimo. Pero ¡,qué hacer~ ;.Cómo podría lleQ"ar al campo de los sitl~- signe. Sólo él desafía, desde lo alto, los disparos de l?s realJstas. Pero
no tira.. Su mirada de águila escudriña. el campo enemigo y busca. Y esdores un 8!,-píaº? ¡,Dónde encontraré te, si la empresa e1·a por demu
11,rríesi-ada, tal vez temet·aria? Quiso probar y comunicó sus lllanes á los tá, serio, muy erio. De pt"Ont-0 onríe, lleva el fusil al hombro ~- disp_ara.
jefes rnferiores. E tos vacilaban, como él, y buscaban todo los días; El Padre Soto muere junto á, su culebrina, y el indio ue Noyoó ba.Ja la
pero en -vano. Al fin se fijaron en uquel indio taciturno y decidiclo, en trinchera siempre sonriendo ..... .
aquel 1w,e&gt;·o que subía y bajaba por las brechas con la rapidez de un mono. Este no vnciló; al contrario: dijo que la empre a era fácil. ¡Fácil!
*
;.Qué montaaa, qué altura, qué corte de sus Mi.icteca.s le había vencido?
¿,A qué punto no llegó su vista que no llegaran sus pies'/ Y el tell!-er:a.rioTruja.no va sin esperanza de socorro, envió un propio á Morelos. Este
1Dc1io i;alió una noche y todo creyeron que no volvería.. Los ult1mos
fué el inili~ 'de Novóo. Dos cohetes, lanzados a.l espacio, 'fueron la señal
centineles lo yforon re$balar e mo ardilla por 1m muro de las afueras.
No volvería. El esfuerzo sobrehumano de aqu, l desdichado no era otra convenida de habér atravesado al mensajero las filas enemiga . .Morelos
llegó á ti81.11.po para salvará Truja.no._ El indio no volvió. Na~ie !\he su
cosa que la dese perac.i6n de la impotencia. Pero el indio volvió, volvió
todavía cuando manchaban fas sombras de la noche las humildes ca~u- tumba, nadie sabe u nombre. He reg1. tra~o los papeles a.m.arillen_tos de
chn de la población; y volvió con su cara tac.iturnl!- y trisu_., con S'!, dejo las bibliotecas¡ pero en vano. Quizá no tenia. nombre, como no tenia, mude amaeITTira en la pupila, pero trayendo nuevas 1mportante.s. S10 ser jer, como no tenía patria ..... .
Y el pájaro-bobo sigue deshojando sus p~talos grueso~, blancos y atersentido, ilon su habilidad de cuadrumano, pasó por todas parte y llegó
hasta el alojnmiento de Régules Villasante. Rélf.l!le hablaba con Calde- ciopelados, como un holocau ·to, sobre el r1eute pueblecillo de Noy66.
la y disponía ntacar pot· el bar~io. bajo &lt;le la villa. 9omo pl'ueb~ de su
Lema: ")lo croes no crown."
dicho, llevaba el indio unos pw11entos que sustraJo de la cocina de
Á.DALBERTO CARRIEDO.
Ré~les.

...

�~

--edificio se levanta en el corazón de la. dudad,
alzando al cielo sus agujas de piedra y mirando desdeílosamenre los nuevos y pobres edificios cercanos.

*•*
.Al lado de otras menos importante· quedan
en pie todavía las casa del Conde &lt;le antíago
de Calima.v a: de la Condesa de an Mateo Valparai o; del Marqués de Moneada; del Conde
de Jala; del larqué de Rivas 'acho: del Marqués de Selva NeYada; de lo- 'ondes de la Tone 'osío: de la Cortina y del de Alcaraz.
La bermo, a construcción de "1o .A.zulejós''
perteneció á los 'ondes del Valle de Orizaba.
La conseja popular quiere que uno de los de
ese título. calavera empedernido, baya sido
amone ta.do por su padre, quien le decía: ''hijo
mío, tú nunca has de ha.cer casa de azulejos."
AJ mancebo le e coció lo dicho; trabajó honradamente y construyó el edificio mencionado, en
el que, Jª consumad11, lp. Independencia N acio·
na.1, -fué a ·e inado el exconde Don Andrés Die•
go .'uárez de Peredo por un oficial lle.ruado Manuel Palacio , al que ajusticiaron en l a plazuela de Guardiola por tal delito, algún tiempo

después. El Lic. Agustín Hurtado de Mendoza,
de estar en vigor los títulos nobiliarios en
México, debería ser el décimo Conde y poseer,
por lo tant-0, la. Casa de los Azulejos.
El que hoy es Hotel Iturbide, fué edificado
por el Marqués de Monea.da, noble de origen
italiano; pues el primero de los que tal título
tuvieron en la épti:ma década del siglo XVIII,
era natural de Palermo. Fué la casa, en cierta
época, residencia del Emperador Iturbide, y
por eso el vulgo le ha, llamado "Casa de lturbide, ·' desde la primera mitad del siglo quepasó. Lo descendient-es del Marqués de Moneada.
llevan aún este apellido.
Los l\Iarque es de Selva Nevada formaban
part-e de la nobleza IIUt rancia. de Nueva España, y tenían su casa en la, calle de Cadena,
casa que, aunque ya reedificada., conserva aún
algunos de lo caractere de su vieja construcción. ,Se le ha agregado un piso, tratando

de imitar el estilo arquitectónico de la antigua.
1·esidencia. El Sr. Gillow, Arzobispo de Oaxa.ca., es uno de los descendientes del tercero de
los Marqueses de Selva Nevada, y en Espaí'la, donde se revalidó el título, existe el último
de lo ?ifa.rqueses de esta denominación, Don
Dona.to Alcalde y Za.ve.Iza.
Los Condes de la. Cortina tenían su habitación en la. calle de Don Juan Manuel, y en la
misma calle habita.ba.n los Condes de Torre
ossío. Cuénta.se que á corta distancia. del sitio
en que se ven estos edificios, vivió Don Juan
Manuel de Solórza.no, el privado ael Virrey de
adereita., al que "ahorcaron lo::1 ángeles" por
los crímenes que había cometido.
En esta, tra.dición, como en todas, .hay un
-fondo de verdad, grandemente exagerado por
la conseja. popular. Existió un Don Juan :Manuel de Solórzano, es cierto, y alguna turbia
historia de asesinatos di-0 origen á la leyenda.
mencionada.. La calle se llamaba. "Calle Nue•
va." eu aquellos tiempos. De los Condes de la
'ortina es de.scendiente Don Francisco Albear
y Gómez, que revalidó los títulos en Espai'l.a.
hará diez anos.
Los Condes de Santiago Oali.maya habitaban
en el e pléndido edificio que en l a esquina de la
calle de Jesús y del Parque del Conde aún existe. Eran de rancia nobleza, pues el fundador de
la familia había sido Don Hernán Gutiérrez
Altamirano, contemporáneo de Cortés. Las familias Cervantes y Pliego, Espinosa y Cervantes, Espinosa y Grande, Gutiérrez y Espinosa,
Espinosa. { Cuevas, Espinosa. y asanova, Olava.rria y Espinosa, Espinosa y Ardila, Gamez
-y Ortega, Alga.re. y Cervantes y otras, son descendientes de esta noble estirpe, que se ha subdividido muého, como se ve.
La segunda. Condesa de Valparaiso, que casó
con el Marqués del Jaral de Berrio, fué la. que
construyó 6 habitó, cuando menos, la casa en
que hoy se encuentra. el Banco Nacional. La
sucesión directa de los Condes de Val:paraiso
se extinguió por no haber rama. masculina,

***

Por dondequiera, en el casco de la vieja. metrópoli~ i-e mantienen erguidas las casas que
fueron 1a mansión de las familias de abolengo.
Cua.ndo los Emperadores Iturbide y Ma.ximiliano quisieron resucitar en México una. nobleza.
que diera base y apoyo á sus gobiernos, ye. las
descendencias, mezcladas basta, el infinito, dificultaron grandemente la rebusca de título11
valederos. Apenas si quedan algunos pergaminos deslavados, en los cuales se admira. la labor minuciosa del artista que dejó eu ello~ los
oros y gules de los escudos nobiliarios.
Y en muchas de las aristocráticas residencias
quedan esta.blecimient-0s de comercio, inmundos
á las veces, que muestran que la gloria huma.na pasa así .... ''sicut nubes.''
s.-Gbsa iu ~ Mnryzueau d~ &amp;li-a Nti-ada, en la calle dt Clldena.
6.- ó,aa de la Cl:mdaa de &amp;in M&lt;mo Viuparatao, en la u,¡uina
&lt;!ti Pu;enle dd .E,¡¡iríCu Santo II Qipudúnai.
T.-ema del Omde de Jala, en la cal~ de Cl:ipuchina,.
8,-Cbaa d4 w, Conda de la lbrre Como, en la calli: de D, Juan
Manuel.

�Fundación de México-Tenochtitlan

L

A fundación de la antigua ciudad de México-Tenocbtitlan está consignada en varias pinturas
jeroglíficas.
La más conocida, la más vulgar digámoslo
así. e la del códice Mendocino. Este códice fué
pintado poco de pués de lo. conquista por algún
tlacuilo competente, en vista de las triidicione y probablemente de otros jeroglífico originales.
i
La pintura mendOéina representa en el centro el águila poada obre el nopal nacido en la piedra. Rodea la i!?la una.
agua límpida y azul, que la a.trávie a en criu y 1a divide en
cuatro pa.rte!I. Alrededor del águila están los j~fe funtlado..,is de Tenocbtitlan. Son, según u nombres jero1líficos: 'l'enocb, Mexitzin, Ocelopan, Quapan, Acacitli, Ahuexotl, Xomimitl, Xocoyotl, Xiuhcae y
Atototl.
Sembrada e tá la pintura de hierbas verdes que son el carácter figurativo de los tulares, y de azules, que lo son de los cañavera.le .
Tenoch tiene el rosti;o negro, por ser el jefe sacerdote. Mexi lleva en su
jeroglífico el reYe1·encial tzi11, porque era el jefe guerrero.
~
Esta pintura pone la· fundación de México-Tenochtit1an, en el ailo ome
oolli, 132.5.
Los azlieeas habían comenzado su peregrinación por lo menos cinco siglos antes. Arrojados de todas parte , y por último de Culhuacan, para
sal va.1·se e n:ietiemn en la 1aguna; y en ella. el gran acerdote Tenoch .e nc-0ntró al ñn una isleta, y fuD&lt;.ló la. ciudad. Del nombre de su dios Jlexi,
y tal vez también de su jefe guerrero .Mexitzin, . · llamó :México. Del nombre de su fundador Tenoch, tomó el de Tenochtitlan. Con éste se le ve designadá en lo jerogli.6.cos, y así está. en la pintlll'a del códice :Mendocino;
pues el n&amp;jtal sobre la piedra se lee Tenoch, y como nombre de lugar
Tenochtitlan.
De este jeroglí.fi&lt;:o sacaron los mexicas una. fábula y una. leyenda religiosa. La versión má característica dice a.sí:
"Un Axolohua llamado Ouaubcoatl, y otro dos, se fueron á. examinar
los lugares. Fueron á salir al pa.1·aje Acatitla,- en cuyo centro se baila un
Tenochtli sobre cuyo vértice estaba parada una Aguila.. Al pie de este
tunal estaba el nido del Cuaubtli, fabrica.do de diferentes y hermo as plumas del Tlauquechol, ~uhtototl y otro¡¡ distintos pájaro . De alli volvió
el llamado Cua.uhcoa.tl, y e puso á hacerle3 esta relación:- Hemos ido á
reconocer el camino y el cieno; pero allí ahogaron á Axoloa.: ha muerto
~oloa, segúu vi, (&gt;Or haber e sumergido en el carrizal donde se halla. el
tunal, en cuyo vértice está parada uno. águila y su nido al pie, formando
un colchón de diferentes y hermosa. plumas; y está donde se ho.lla el agua.
De este modo se formó ei cieno donde e hundió Axoloa. También contó
Cua.uhcoatl que al otro día se apareció A.x:oloa, y le dijo:-He ido á verá.
Tlaloc que me llamó para decirme: ha llegado mi hijo querido Huitzilopochtli, y est.e logar erá su asiento y domicmo; él será el protectot· de
vuestra vida en la tierra.-De pués de esta relación se fuPron todo á ver
el Tenochtli, y allí construyeron su altar, hortaliza y flechas .... "
Esta leyenda. tiene variante,&lt;i en los cronistas: así en el c6dice Ramírez
y el P. Durán, vieron lo mexica , discurriendo por la isla adonde habían
llegado, una fuente maravillosa, rodea.da. de sauces de hojas bla.ncas, y el
dios les habló y les dijo que e. e era el lugar prometido; que al caei.· sobre
una, piedra el corazón de Copil, se había tornado tunal· y que obre él
habitaba una águila que de los más hermosos pájaros se ma.nt,enía. Al día.
siguienoo todo el pueblo se dirigió con los sacerdótes á ese lugar, y encontraron la fuente de agua que se dividía en dos arroyoi, el uno rojo y el
otro azul; y en medio e taba el tunal obre la piedra, evantándose encima una. hermosa águila. con las ala. extendidas al sol, y teniendo en sus
garras un pájaro de plum.as resplandecientes.

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.

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li'llll

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.Fündaci6n d.t llhico.-Otxtice Men®Cino.

A'

tales fábula dió
origen el jerog_li.6.co de
Tenoch, quetoda.viahoy
constituye las .armas de
nuestra bandera
En el códice Vaticano 3738 e tá también la fundación de Tenochtitlan. Se ve la laguna con
sus tula.res, y E'n el centro el tunal obre la piedra. No tiene
águila. Esta pintura es posterior
á la co1;1quist~. Debajo ba~ _escrito: situs vln fu11data est Oiuita.,
.Mexicana. Da para 1a.:fund11.ci6n
el año 8 t,OChtli, 1318.
En la tira de Tepecbpan se ve
i.gualment,e la fundación de léxico. Una águila, con el pico
abierto, e po ·a en el nopal
pue to sobre la, piedra.. Delante
están los cinco funda.dores con
sus mujere , y son: Aatzin, Acacitli, Tetlacbco, Tenocb y Xiuhcac. Fija á la
fundación el ailo 7 call·i, 1317. Es también pintura
posterior á. la. conquista..
El mapa Tlotzin pone él nopal sobre la piedra,
sin águila ni fecha. Es precortesiano.
En las pinturas de la Historia de las Indias
de Nuera E paila del P. Durán, aparece en la
lámina 31} la fundación. En el e0ntro está la laguna, y en su medio la piedra y el nopal, y sobre
éste una águila que tiene con el pico y con la garra izquierda una culebra. Es la primera. vez que
e ve la culebra en los jeroglíficos de 1a fundación. A un lado hay tres
indios que contemplan el grupo; y al otro do , ae Jo cuales uno e &lt;'1 jefe,
pue lleva manto azul, semejante al que tienen los reye de México en las
otras pinturas de Durán. No ha.y ninguna indicación de nombres ni de fecha. En la lámina 32 del mismo atla de Durán, se repite la fundación.
En el fondo hay do altas montaflas azules, sigue un lomerio verde, y en
primer término está la laguna, con sus tules ignificado de la manera
acostumbrada. siempre, i!ITupos de hoja verde y puntiagudas que e a.bren
á uno y otro lado. En e centro del agua está la piedra, de ella al el nopal, y sob1·e é te el águila. de troza un pájaro. Encima, se ve en el fondo del
cielo el símbolo de la guerra: un escudo y unas flechas. A los lados del
nopal e tán sentado un hombre y una mujer, para significar que fueron
los fundadores. No ha.y fecha; pero el hombre tiene eJ jerotli.fico de
'l'enoch, y la. mujer el de Tochca.lpan. Estas pinturas son posteriores á. la
c.onquista.
En el códice Ramírez, en el dibujo re pectivo, está la laguna con sus tillares; en medio de ella. el nopal, la pi dra y el águila, que sostiene un pájaro en la gaITa derecha. Contemplan el grupo dos personajes á cada.
lado: los representantes de los cuatro cal11ulli fundadore . Este dibujo es
posterior á la conquista.
En el códice Aubin, sobre el nopal puesto én la. piedra, el águila. towa
una culebra con el pico y la garra derecha.. Se pone la fundación en el
a.ño ome t~ati, 1312. Este manuscrito de 1576, es cincuenta. y oinco años
posterior á la. conquista.
En la. segunda parte de mis Pint\lras Jeroglífica , publiqué una lámina,
cuyo centro se refiere á la (undación de México. Es un dibujo á pluma,
mal hecho; pero con mucho carácter por lo cual lo cree.mo copia de un
original merica. El cuadro e tá dividido en cruz pot· las dos corriéntes de
agua; ~ medio e tá. el nopa-1 sobre la piedra, y encima de aquél el águila
iu pájaro ni culebra. No tiene anotaciones cronológicas. En cambio nos
da los nombres de los cuatro barrios que poblaron 1a. ciudad: Tecptm•
cihuatl1 Chalmecatl, Tlaeochcalcatl y Tepanecatl. En general, los otros
jernglíncos traen lo nombre persona.le de lo principales funda.dore .
E te consigna. el de los cuatro ba.rl'ios. El códic~ Ramírez hace lo mismo;
pero no expresa su nombre . En la tira del Museo, por faltarle el Jin, no
está. la. fundación; pero e ve en Aztlan á. la mujer Cbalmecatl, á. quien
equivocadamente se había toma.do por Chimalma, cuando á su jeroglífico
le falta el signo indispensable de la mano. Al principio del códice Aubin
aparecen lo barrios peregrina.ntes; y son: Ouauhtli1 Apanecatl, Tezcacoatl y Chalmecatl, también repre entado por una. mu1er.
Tengo además un mapa. de la. peregrinación, en pergamino, copia antigua: y en él la fundación e té. ignifl.cada por el nopal sobre la piedra,
sin águila., colocado en el centro de las dos corrientes de agua. Al la.do
están en cuadretes las figuras de los fundadores, y entre ellos Tenoch.
Fija. el núme,;o de los mericas en 2400, y da, por fecha_á.,,)a fundación el
afio.i;tecpati,.l.304.

omo ve, todas esta pinturas fueron hechas después de la conquista: y a.un cuando la
Tlotzin es anterior, só1'&gt; pone el jeroglifico de Tenochtitlan sin ninguna. otra indicación. Por fortuna. existe una
auténtica precorte iana., la cual
no ~a á proporcionar da.tos
ciertos y seguros.
Se trata. de la pintura llamada liltima.mente 6dice azteca
por la p1-ensa, que nosotros conocíamo con el nombre de mapa de la Peregrinación Azteca,
y la cual por sentencia ejecutoria.de. de los tribuna.les federa.le ,
y previos estudio é informe de
peritos verdaderamente competE&gt;ntes, fuá dec.larada genuina
original y auténtica, y p1·opiedad
de la nación.
Su historia la acredita. de jeroglífico muy importante y anterior á la conquista. ~tui:a esencialmente tenocbca, Tezozomoc la sigue en su
Crónica. Mexicana.; y la autoridad d~ _este historiador, al tomarla por guía del vtaJe de lo
aztecas, bien la acredita de auténtica. Tezozomoc
e. cribi6 en el mi mo siglo de la conquista. Fué
pue uno de los pocos documento indígenas salvado de la destrucción. Torquemada la tuvo ó.
la vista y la. utilizó en u Monarcbia. Indiana,
prueba, de que la consideraba. original y obra de
los indios.
Ji'_;,0cuentro que en el siglo XVII pei:teneoió al jesuita. J?u.arte, quien al
partir pa,i•a. Filipina· en 1680, se la deJó á D. arlos de S1~enza. Y Gónl{Ora. Este seguramente la tenía en mucho, 1&gt;ues e la famhtó á ~emelli,
quien la publicó 8n N(ipole en 1699. Es de tal valor la autonda.d de
8igüenza., que ella sola. bastaría para acreditar la autenticidad de la.
pintura.
•
,
6
Boturini la adquirió despu's: y en 11!3 la. cata.!og6 baJ? e1 numero ,
párrafo VII. La importa.ncrn del museo de est.e ab10 ~o.leccionador autentica también la pintura, á la, cua.l pone la nota d~ Or1gwnl.
lavigero lu tuvo por muy importante, pues publica part-e de ella en su
Hist-Oria antigua. de Méxioo.
.
El historiador Vertía, como albacea de Botnrini, la recogió; no obstant.e que abandonó en la. ecretaría del Virreinat-0 los ot~o~ tesoros del
Museo. E o prueba la predilección en que la tenía: y opllllÓn t~n. autorizada. como le. de este historiado1·, confirma plenamente su a,ntent1cidad é
importancia.
.
Después la con ervaron D. Antonio León y Gama albacea de Veyt1a,
y el P. Picha.rdo alba.cea de Gama; dos autoridades muy respetables, s~
bN.&lt; todo el autor de Las dos Piedras, considerado como uno d~ !o e.&lt;icritores más entendidos en nuestras antigiiedade . E ta dos op1mone corroboran el va.1er y la ori"foa.lidad de la pintura..
El r. áncbez, albacea 'a.el P. Picb.ardo, la. compró y la donó al Museo
Nacional.
• '6 1 · · te
Al publicarla, el Sr. D. José Fe1·nando R&amp;mfrez escr1b1 o s1gu1en :
"Er monumento histórioo q,ue tenemos ~ la v1Sta, UJ?-O de lo _más a1,Mn:
ticos é interesantes de la. anttgiledad me_x1can~, es qll.lfá también el más
célebre de los conocidos, ya por la. consider3:-?1Ón particular que ba merecido á e critore tan distinguidos como ClaY1Jero, el _Barón de _Humboldt,
Pre cott, etc. ... De él se han publicado a!gunas (c&lt;_&gt;pias) reducidas Y muy
incorrectos en el Viaje de Gemelli Ca.rrer1, Atlas .P1:lltoresco de ~umboldt,
y liltimamente en la famosa Colección de Antigüedades mextcanas de
Lord Kingsborough."
Del S1·. Orozco y Berra solamente copiaré, unas.palabras. Al hablar
de esta pintura y de la tira. del .Museo, dice: · Las pmtuTas que nos van á
guia1• son auténticas.''
. .
.
Trnemos. pue , que apoyan y e-0nflrm_an l~ autigUedad, or~g~a.hdad Y
autenticidad del jeroglífico ele la Peregrma.c1ón_ Aztooa, las, s1gu1ent.es autoridades: Tezozmnoc, Torquemada, _Dua.rte. ~üenza:,: Gongora, Gemelli Carrerh Boturini 'lavi.gero, Vevt1a, León y uama, P1cha.rdo1 el Barón
de Humbolclt, Prescott, D. José Fei'llando Ramírez y p. Manuel Oroz~o Y
Berra: quienes ou de las más re peta.bles des.de el siglo de la conqU1sta.
ó. la fecha. Por lo cual no ha lugar á la ~s ligera duda.
.
El jerO¡flíflco mismo, sin otra aomprobacióp es basta.n1ie ~ara acreditar
su autenticidad. D sdfl luego es del amaü mas ~o. El fa.brice.do _desI?ués
de la. conquista ya es bw·do, y el hecbo en el siglo XVII es ortl1.nario Y
m11y grueso. El maltrato del documento y s~ ruptura n el cent~o, en un~
pieza. de poco uso, pues ola.mente los estudios? debían mane¡arla., a.cu
san igualmente su antigüedad. La manera de pmtar las .figuras, los bom-

-

•

-=

bre desnudo nada más con su ayatl y su ntaxtlatl, el estilo
de sus nombres de lugar semejante al de ~os c~dices bien autenticados el dibujo, los colores y la e3ecución, todo confirma. u 'antigua originalidad. Pero hay además .algunas
p11,rticula.ridades, que bastarían á. de vanecei· cua1qu1er sospecha.
.
Los indios pintaban de diferente manera el a_gua. corrt~nte
de los ríos y la tranquila de lo. la.eros. A la p1•1mera. le figuraban ·iempre gotas: á 111 segunda"'le ponían solamente líneas
undula.nte de un azul más obscuro; y en las e cultura l_a ex·
01·e aban únicamente con. esa líneas, como en el monolito de
1.'enango. Los pintore, poi;~riores á la coi;quista desconocieron e a. diferencia. Como eJemplos de Ja pmtur~ de los lagos. del agua repo ada, que no co~·re, nos b_astara presentar
las páginas 40 y 90 del ritual Vaticano N9 3773, en la cuale no tiene gotas, sino lineas undula.das; y la.s 51.i 64- Y
~O del cóuice Borgiano. la 33 del Fejervary y la 9 del de
Bolonio.. En la tira del Mu eo, en el lago donde está Aztlan, no se ven
,!!otas. Pues bien, en nuestro jeroglífico, dos veces está representa.da la
laguna iumediata á ulhuacan, por un cuadro az!ll con líneas un~ulantes
de color mlls fuerte y sic gotas; lo cual lo acredita de obra a1:1ter1or á la
conqul ta. No e prueba menor, la manera con que están_ signüicados los
caminos, por medio de líneas ~ara.lelas con huella de p1es dentr_o. 4sí,
lo vemos .figurados en las lámmas A B, O .V T del códice Porfirto D1az
en la primera del códice Dehesa, y en las 39 y 55 del Borgiano: modo empleado como e ve en todas las pinturas, no solamente en las nahua .
L11. hu'ellas sin raya expresan el mo,•iluiento de andar; y con ellas el de
haCt'rlo por lo caD1ino~.
•·
.
. .
También es buena prueba., el encontrar en el cuadro h1stór1co-Jet·o~lífico
de la. Ptlre.,.rinaci6n de las tribus aztecas, como lo llama. el Sr. Ramírez,
vario edificios con almenas. Basta abrir el códice Borgiano, para. ob erva.-r cómo los templos esta.bau almenado~, y có0;0 la forma. de la . almenas
variaba . egún la deidad á quien estaban dedicados. Los ~roru tas nos
hablan del templo almenado de Tlaloc. Pues b~en, los pmtores postcort('sianos, por ignorar e os pormenores. s~ olvida_ron de a.hnenar los
teocallis. como puede verse do veces ep el códice Auhin.
T!!U al mente acredita. la antigüedad del jeroglífico, la manera con que est{, ;epresenta.do el símbolo de la guert•I),. Consiste iempre e~ una. arma,
sobre la cual está un escudo ó chimalli. Generalmente. de pues de la. conquista, esas armas ~ran ~echas: ya cita1;D,o~ el atlas de Duráu, tPo,demo~
a.!ITe"ar el manuscnto numero -1 de la b1];,boteca de Bedín. Mmmas veces
ef a:ina es una macana como se v en la tira. del Museo. · 0tra e,. un
atlatl: y así aparece en ~uestro jeroglífico, en donde el atlatl es amarillo
para. expresar el color de la ma.d.ere. de que estaba hecho.
.
No menos significativo es el grupo de Chapultepec. Una lan~osta. mmensa en proporción del cerro; y una completa falta de per pect1v_a., pues
están en el mismo plano la. langosta., el cerro y los dos hombres pi._nta.dos
en él. Iguales defectos tiene el jerogHfico de Cba,pult.epec en la tmlo del
Museo.
.
Ya. hemos dicho cómo se representaban lo tula.res en las pmtura.s antiguas, y puede ademis observarse en el jerog_lific~ de Tolla.u; pues ~sí
e tá.n signül.cados en e te. Deben verse en la dirección de las figuras, Y
no al revés.
No es menor comprobación el signo de l:Ug~1· Mixiubcan, en donde hay
una mujer en el momento del parto. Los mdios figuraban á los hombt&gt;es
de nudos, y sola.mente les ~ubría?, las partes pudendas c?n ~I ma2:tlaU.
:Por el contrario á. las muJeres 1empre las presentaban -.;e t1das, Y aun
les cubrían part~ de los brazos c.on el huipiUi 6 el quixquemil. ~edon verse en confirmación la lámina.
de la Indumeutan.a. del Sr. Pena.fiel, las
mujeres del LienzÓ de Tla.xca.lla., y varias diosa ·del códice Borgiano.
Pues bien á la mujer del grupo Mixiuhcan, le caen claramente detrás de
lo brazo~ las puntas del &lt;¡1dxquemil.
.
.
Pero la mayor prueba de la antigü~ad del jeroglífico de la i:-eregr1Uaci6n indiscutible y decisiva., es que tunie la cronología arcaica de lo
mex:ica,, y no la eorresJ&gt;ondiente á la corrección hecha en H54: luego fué
pintado con anterioridad á e~a fecha: por lo menos, m~s de esenta ailos
antes de la. conquista.. Y deh16 ser !Ducho mayor su antigUedo.d, egt'tn lo
indiea. el carácter ])rímitivo de la. pmtura.
.
Esta pues ~or su autenticidad, es la mejor fuente 'l)ara. deterIIlllla.r
cuanto' se rel~c10na con la fundación de México. En ella está la Iaiuna.
con sus tulares; las dos .co1·rientés de llgua azul que se cruzan, Y t.ienen
6ll el centro el nopal sobre la piedra, que da el nombre de la. ciudad
Tenochtitlan • y á lo lados las figuras de los funda.dores, lo cuales aquí
son· Tenocb' Ocelopan, Axayacatl, Xomimitl, Acacitli, Atezca.tl Y
A1l~exotl. El a.ilo sei'lalado á la estancia en Tema.zca.ltita.n, ya en la isla.,
es 1313. Por todo~ los da.to anteriormente referidos, parece que los
mexica tarda.ron basta. el 131 en exter_iderse á t&lt;;&gt;da ella, hacer con!l_tr1;1c•
ciones perma.nent~s, y levantar el pr11Der humilde templo de H1utz1lopocht1i.

Alfreáo Cfia'bero.

�E

/Í@íl~fJ
. rs~~~®3
P u ,.blo.-Esta lmJJQtt11nlll l'htfl!tcl. C'aJ)ltnl de uno de Jo,; út:ldOS má.s ricos de la Repúbllc11. flté fu11d i1cln _J.)Or los españoles en

15:l2, con el nombre de Puebla de lo;. A Dillle,;. Ole1. ai\os dN1pués f e

tablecló en elJn el PJ'hner hosDital. y 11. mediados del siglo X Vl • e
1116 prluc.lplo it la construcción d la suntuosa ·at.edral con q~e
cuenLa actualmente, en virtud de una cédulatixuedld11 wr el "&amp;y
Fell'IIO n. Los couveuto&lt;l y tt&gt;mplos fund ados en lll wblaclón. ápa1 tl r de esa éPOCa, tuero11 muy numeJ"OSO! .
En nuestros días, Puebla ba pro¡:-resadonotilblementc: el número lle us habitantes se elcvn á Q\l.000. y tanto J)Or su~ magnffltos ~ tabh&gt;rlmlPntOS comercia.l es 6 !ndustrl!i.l s. como oor lo. bcllem de
sus e&lt;lUIClos. ocupá un lugar muy seiialado entre las m:ts prospera.;;
y hermosas ciudades del país.

Gusdololoro .-L11 actunl capit al del Estado de Jalisco full
fundada -por Cristóbal de Oílate en lMl, stabtec!éodose allí l a.Real
Audíencla do ln Nuev11, GoUcla, oue antes so encontl'alia
Compostela, en 1560. En 1810. n.l cstnlhlt la revoluctón de ludevendencla, contaba ya C(.Jn 00,000 habitantes, dMln¡;u[éndose enrn&gt; Jn.1 demás ciudades de la Nueva EsDañu por lil. Lmportancla do 1,u comercio y su rá])ldo desaM'OlJO. En la nctunlidad el ndmero de sus habl•
ta.ntes ¡,asa u&lt;l 100.000.
EntreloscdUiclosmlts notables o.uoe.i:-lsien en Guadalajara, tlg11ran: el l'alaclodeGoblerno, construído
J643: ell'11l11cio de Jw.ticla: h Penitenciaría; el Teatro Dc¡¡-ollado, que tiene capacidad
para 3,000 espectador s; •l llosv!clo: el Jfo,,'J)ltal de Sllll Miguel de
Beléo: la. Oátedral y los templos del agrario, la Universidad 11n
José y :inta. Mónica.
·
Gompec:he .-Esta t&gt;&lt;&gt;blac16nfuéfundadap0r D. Francisco de
MonteJo (hilo) con el nombrt, a nn FranclSco de Campeche. el f de
octubre de 154-0. elevándoselo á lll categoría de ciudad en 1777. :Edl·
Ocada en uno de los sitios mlts plntórescos de ta~ costas del Golfo
do Campeche. la wbla('lón o!roce uno de los panoram11S más bellos,
J&gt;Or la espléndido. ,,egetación uue la rodea.
En 1!1 actualidad cnentacon más de 17.000 habitantes, slendos115
edificios principales: el Palacio d Gobierno y el d el Ayuntamiento. el de la Aduana Marítima ye! untuarlode Snn Romín, antlQuíbna ,on~truccl611, notnble por u urqn!tcctu_ra. La ciudad tuétundada ¡¡obre una serle de profUJJdos y extensos su btcrráneos oueservían de sepulcros it los maya .
Hermo&amp;lllo.-La capit,\I del Estado d • onora, ciudad r elativamente modf'l'na. ·e enCnl'ntra situada. en un hermoso valle. ni
p_le del cerro d e la Camvami Y cerca del punto en oue 1 río de San
llllguel se junta ron el rfo de Sonora. Desde ol punto de vist a blst~
rlco, laJ)Ol&gt;laclónotrocel)OColnterés: pero, n cambio, los pro¡p:esos oue ha alcani:a.do en _los (lltlmOI! años. la hacen figurar digna·
mente entre las c.lud.adus mis vrós.11eras del orte de l a Repú-

en

"º

lillca.

El número de babltant Qne hoy tiene Bermoslllo so eleva lt
10,000 aproximadamente. y su edificios prtnclpalc.-! son: el l'a.taclo
de Gobierno, en cu:ra construcción se /¡'ll.Staron $000.000; el Palacio
:M.1llllcl11al, el RosPital OlvJly ta r,,tedral.
600 L.ul&amp; Potosl.- El antiguo Real de MJnas de an LuL~.
al nue más tarde se le agre¡:-6 el nombre d Potosí, nor la gran cantidad de oro que uroducfan us ll)hms, !uéJnndl,do cerca del sltJo en
0ue dcspué se COnl!t ruyó el temJ,110 de lil Compañía d11 Jesús. it
cuatro leguas del cerro de San Pedro, wr los rulos de 1500 á J502. El
título de ciudad le tué concedido 1&gt;0r el Dul)u de lburqucr0uc en
11156, con11rmitndos lo en 16.'°&gt;ll I Rey Felipe IV.
t..:. Su.s edfficlos wás ,n.orables, :Lpart.e de la Catedral. que sirvió
como templo parroquial. basta el año de 1 ;¡, en c1ue fué erigido el
,~ctual Obispndo. son: el Teatro de la Paz, uno de los mejores que
mdstenen el J.)IJ.ís; la Peultenrlarfa ;vlostemplos del Carmen, de
an Francisco y de Guadalupe. contándose entre sus paseos m&amp;S
hermosos las Plaza de Illdal¡¡o y de la Gom.1&gt;añín, la ,\lumeda y la.
al7.ada de Guadal u-pe.
En:.la _actualidad, an ~Luis Pot,os.í .tiene más do 60,000 h&amp;bi·
tantes.

RA el 7 de agosto de 1521. La gran Tenochtitlan contaba ya, setenta y nueve
días de estar sitiada. por Hernán Cortés,
quien tenía á sus órdenes á algunos centenares de castellanos y á. muchos millares de
a.liados indígena : Cortés mi wo nos dice que
le acompañaban, únicamente á 61, ' 1má de ciento y cincuenta mil hombres de guerra," y que
los 'que combatían al lado de Gonzalo de Sandoval y de Pedro dé Alvarado, " no tenían
cuento, ;' porque eran ' 'infinita gente,'' ' 'infinito
número.''
Había dispuesto Cortés que no se avanzara.
un solo pa. o sin arrasar la.s construcciones todas que se gana en, y que eon los escombros
se cegaran las acequias y canales que las cir•
cundaban: "no quedaba. &lt;'osa que le ganásemos, dice el conquistador Bernal Díaz del Castillo que no dábamos con ella en el suelo. '' De
este modoJ la. gran Tenochtitlan, dond~ al galano decir ctel eminente historiógrafo SU' Arthur
R elps, e reunieron encantadoramente todas la.s
maravilla, de las más hermosas ciudades del
mundo, como las montaila.s de Gra,n ada, las
aguas de Venecia, los edificios de Babiloni~ Y
lo jardines de Dama co1 se veía convertida
ahora en un hacinamiento mforme de escombros
y de cieno.
. .
,
.
Los mexica habían res1st1do día a. día con incomparable valor, ~elea.ndo como tigres y
"leone muy bravos, ' y no . 6lo los hoIJ?bres
adultos, sino también las mujeres y los milo ,
y aun Jo ancianos y lo lisiados: "mientra
peor iba á. lo· mexicanos, dice el cronista mayor Antonio de Herrera, tanto más porfiaban y crecía su rabia, de tal suerte, que la m ujeres viejas barrían la tierra y polvo de las
awteas y lo echaba.o obre los castellanos para
Cllgarlos: los muchachos se atT vían tí tirar piedras y '1aras diciendo la injurias qu_e oían á
sus padres .. ....... Los mancos y lo COJOS Y lo
que no podían andar por la azoteas, aderezaban piedras para tirar con las hondas, no dejando nadie de cuantos había que no se ocupase
en algo para la defensa." Imposible sería decir
algo más honroso de cualquier pueblo patriota..
Empero, faltos de agua. potable lo mexica,
porque los castella;nos la habían cortado desde que comenzaron el sitio; escaso de a limentos, porque nó recibían ya. ningnnos de
fuera; extenuados por la lucha incesante; dolientes en im inmensa. mayoría, pues heridos
unos en las guerras, ataca.dos otros por la peste, eran poquL irnos lo que e taban sanos; sin
espacio donde mover e ni donde descansar,
pol'que estrechado sobremanera.el cerco, habían
quedado reducido á una octava parte de la extensión de la ciudad, 6 sea á su último extremo
nordeste: por todo esto, debían creer los castellanos que la resistencia. de los mexica cesaría.
de un moment-0 tí otro.
El cronista fray Bernardino de Sabagún pinta así á lo sitiados: "Estaban los tristes mexicano , hombres y mujere1:1, niño y niñas,
viejos y viejas, heridos y enfermos, en un lugar
bien e trecho, y bien apretados los uno con los
otros, y con grandísima falta de bastimentos, y
al calor del ol y al f1·ío de la noche, y cada
hora esperando la muerte. No tenían agua. dulce para beber, ni pan de ninguna manera para
comer; bebían de la u.gua salada y hedionda,
oomía.n ratones y lagartijas y cortezas de árboles y otra cosas no comestibles, y de ta causa
enfermaron muchos y murieron muchos." Mayor había sido el número de los muertos en los
comba.tes cotidianos, principalmente en los últimos, cuando agotadas sus macanas, varas y
piedras, Jimítá.ronse los mexica á se1· únicamente blanco inofensivo para. los sitiadores: "los
veíamos dice or1.és, e tar encima. de su azoteas, cubiertos con su mantas que usan y sin
armas. "
No habían llegado á, pensar, sin embargo, en
rendirse ni en aceptar siquiera las proposiciones de paz de lo castellanos. Tenían que comprender que no leR quedab a salvación posible,
pel'O sabían sobreponer e á u miseria infinita.
para defender á su patria, mientra quedar&amp; en
ellos alguna. fuerv.a vital: su heroico joven r y
Cuauhtémoc h abía declarado que lucharían con
las ui'las cuando las armas faltasen, y quemorirían todos peleando 6 quital'Ían las vidas á,
los invasores todos. Fieles á. esta declaración,
los mexica salían resueltos
al combate cada nuevo día,
cual si fuera el primero de
la lucha.
A las reitera.das proposicione de paz que á, la. sazón
les hacía Cortés, contestaban,
escribe é te, "que en ningu·
na. manera. e habrían de
dar, v que uno olo que queda.se ·había de morir pelean•
do;' ' agrega el conquistadOl':
' 'cuanto más de estas cosa
les decíamos, menos muestras
J. La ciudad de JU:t:ico anttt de ro. Cm~
l1l™ta.- h1tl1¡uo plano ú1df9ena

que

11e roilW'!~ en tZ M u&amp;t:Q Nacional.
l . l'alle de Múico.- GralJad-0 1/lU publi•
c6 Rrunu&amp;io en el iíglo X VI.

!l.

llctrato ,u Ouu.1111/J:moc.-J!iniatura

qut, 1)1!rlenece al Sr. D . Alfrc,w Cháve•

ro, fiwia ii pri,u;ip/08 dtí w,¡la XVI.

�hamb. sed y dolencias· los
salobre. todos sufrí an b
re,la.s c·a.sas de laci~dad
cronistas nos hacen sa er que
b
estaban llenas de incontables indios muertos y so re
ellos muchos á. medio morir_, llagados Y ~pdurnte:,
en el agua. ha.bfa también numerosos m gena ,
Y qude d
inmóv,·1es otro y aJioaándose los más.
na a.n ouno
"
í
o
Cortés escribe: ''era ta.uta. la. pena quía ten;! ~,~~ •!n
basta.ha juicio á l)ensar como lo podan s _ll'i
dad dice Dfa.z del Castillo, que no ha existido ge~!~ación en el mundo que tanto ufrie e la. hambre y
sed Y continuas guerras como esta." Justo es notar
ue mientras que los mexica. prefirieron no comer
~a.da durante largos días y morir de hambt-e, antes
que alimentar e C&lt;?n lo suyos, otr~cfi!~l~ftit11!=
c~~~i:¡fo~ 1e:p~~~~!: ~ra. calmar el ham-

~fe~

¡

f~: :

bRecibe Cortés la conte tación de Cua~~moc,_ Y
basta. entonces comprende que nunca. se re~dil¿a.n
v los u ·os ni tampoco aceptarían la l?az. omm
do el coJqui tador por impaciencia febrt~ se 8:ªrgeoe nuevamente y de nuevo también no quiere a .an o,, la sed, al hambre y á la peHte la dtlstt·ucc1óo de
ar Jltimos m rica y luego da violentamente la. sedel postrer ataque. Los cañones, abocados de .antemano rompen el fuego sobre los inerme¡ m~~8:•
ue to;turados desde hacía meses por ma es ' . 1semejaban yaesp tro · de la. vi~a; enJlaque&lt;nios
v macilentos pero con alma pletóricas de amor a.· 1
tri¡ estrechado unos con otros de pie soJ~s~~dáveres corrompidos de sus heM;1la.no tui:;
tos en los anteriores días, reciben e~to1ca1;11eo e .·
º~pedaza.do. ' caen unpa. 1bles
enor'!De b a.1a , Y, d""
d d sm
us
ensar ni or un moment-0 en unplora.r meroe e s
~atadorel así sucumben, gravemente, cual estatuas
de granito que cayeran de sus pedestal s.
d
. Corté piensa todavía que lo~ cañones tardan emasiado en acabar con los mexica! Y or~ena. por es~
que lo castella.ij.OS y todos los ahados mdfgen,as caia.n de golpe sobre el reducido rú?cón que aunque~aba por ganar: prontamente e e¡fcuta la. orden, y
al punto es tomado el lugar y echado al a.gua los
que en él estaban.
i d 1 e ti
T do los más murieron ob erva D a.z e a ·
no.~ Jamá~ quisieron paz! exclama con 8: ombro el
croni ta y capellán de Cortés, don Fra,nc1sco López
de Gomara.

1
n°:1

fus,'
t!

víamos eo ellos de flaqueza: ma. antes en el pelear y l'n todos sus ardíde los hallábamos con
más ánimo yue nunoe.." Díaz del Uai,tillo dice
que no M:1 les daba nada por morir y que antes
bien parecía que de.,eaban la mue1-te.
Ansio o 'orté-s por terminar el sitio que, según hemo · dicho, contaba ya etenta y nueve
día! , ,\' un tanto cxa.sperado por la r sistencia
sin igual q uc ncontt·aba en lo · me.xica, dispu ·o
el mismo día i un asalto general : lleváronlo á
cabo todos los caste11ano' y todo los aliado
indígenll.s: mas no ob tante, lo mex.ica lograron rechazarlo· aún lo que parecía imposible. Esta última victoria les dejó debilitado
en grado umo, porque le costó doce mil hombrPs entre muet·t s y preso , no contada,;¡ se&amp;11ramente l a~ mujer s. qne. como en los anter10re dfas, pelearon con ejemplar denuedo:
faltas de armas, arrojaban con los r·emos
e.gua de la. acequias á. la. caras de los inva ore para c garlos, manera única que tenían
ahora de ofeudel'los.
Al día, siguiente varia mexica principales se
acercan al campo de lo · castellanos y hablan á.
'orté , no para rendirse, ni tampoco para solicitar una tregua, sino implemente para manife tarle con ingenuidad que pue era. hijo del
sol, el eual daba la vuelta. a.l mundo en un ·olo
día, que ¿por qué a.sí brevemente no lo acahaba de matar y los quitaba. de penar tanto·t que
ya. anhelaban morfr para irse aJ cielo á descansar al lado de su dio Huítzilopochtli, que los
e tabae.pe1·ando allá. "Yole respondí,escribe ortés, muchas cosas para Jo att'aer á. que
se diesen y ninguna cosa a.pro,echaba. '' El
conquistador no renuncia, 111 embargo, á u
propósito, y nvfa. á. un prisionero m xicano
distinguido á. que proponga la paz á. Cuauhté
moc, quien a.l punto que le oye, ordena qu.a

Genaro García.

l maten: el oberano me..iica
había. prom tido solemnemente quitar la. vida á cuantos le
hablasen de rendición y debía cumplir su palabra real.
A pe ar de e to, ortés insi. te en la paz, no porque
quisiera. conservar el rincón
último y más miserabl de
Mé1-·ico, despué· de haber
llr1·asado la ciudad entera, ni
tampoco porque boa.tara de de¡ar con vida á lo ' pocos mexicanos que ubsi Han, de ·pué de haber hecho
perecer indistintamente á. ca.si toda la. población, nó; eJ ftn que per eguíaera, alvat• eltesoro
cuantio o allegado durante siglo por los reye
aztecas;sabfo. bien, puestoquese lo habían dicho
los mismos mexica, que si continuaba. la guerrai
ellos quemarían . ·e tesoro y lo echarían a
agua "donde nunca pare&lt;Cie e;" 'y ya que no
lo ¡hicieran, pensaba Cort 's, nuestros amigos
(lo aliados indígenas} habrían de robar todo
losmá que hallasen." Así que, para inducirá
Cuauhtémoc á que acepte la paz, no vacila en
prometerle "que su persona sería muy acatada
y honrada del y que mandaría. á. México y á
todas su tierra y ciuda.de como solía."
Sin que tentara. á uauhtkmoc tal ofrecimiento porque su alma era. incorruptible como
el 'diam11nte se decide á oir la propo iciones
de- ;paz y las mantiene en pie durante cu:i,~ro
días: quizá esperaba entretanto romper el si t10,
6 má probablement ver expirar á todo. los
suvo , pue la vida había llegado á, er absolutamente imposible en la gran Tenochtitlan:
unos sobre otro caían muertos sus indómitos
hijos en tan excesivo núm ro, que us cadáver\' cubrían ya enteramente la patria id latrada · de este modo impedirían al menos que 1a.

bolla e el ínva or. Escribe orté ·: "del agua
salada que bebían, y de la hambr y mal olor,
bahía dado tanta mortandad ...... que murieron
más de cincuenta mil ánima. . Los cuerpo de
lo cuales porquenosotro · no alcanzásemos u
nece idad, ni los chaban al ~'1la, pm·que lo
bergantines no topa en con ello. , ni lo echaban fuera de u conver. ación, porque nosotros
por la ciudad no lo vié emo·· y aliÍ por aquella calle en que estaban, hallábamos lo montones de los muertos, que no había persona que
en otra cosa pudiese poner lo pie . " Debemo
advertir que i los me:xica hubieran acostwnbrado comer á lo uyo , no habría.u muerto
de e ta suerte tanto millat•e de hambre.
onvencido orté , el día 12, de que Cuaubtémoc y sus súbditos trataban sólo de ganar tiem•
po, irrítase sobremauera.. y ·in e perar á que la
sed, el hamhre ,v la peste hicieran caer exánimes
á los mexicauosqu aún quedaban eo pi , resuel•
v continuar la guerra á angre y fuego, y con
stefinenvfaá llamará todo lo. indígenas aliados. 'E como lle~aron, nos dice él mi. mo, comenzaron á combattr una a.lbarradas v calle de
agua. que tenían, que )'ª no les quedaba otra
fuerza mayor; y entrámosle. a í no ·otro como nuestro· amigo , todo lo que qui imo·. E á
tiempo que yo había aüdo del real había proveído que Gonzalo de andoval otra.se con lo
bergantine por la otra parte de la casas en
que los indio estaban fuerte : por manera que
Jos tu vié. emos cercados y que no los combatiese ha. ta que v-ie. e que nosotros lo combatíamos· por manera que, por estar e.sí
cercados y apr ta.dos, no tenían pa o
por donde andar sino por encima de
lo- muertos....... ni tenían ni hallaban
ftecha ni vai•as ni piedras con que nos
ofender; y andaban con no otro nuestro all;igo á e~pada y rodela, que
aquel d1a se mataron y prendieron más
de cuarenta mil ánimas ......... porque

a era tarde y 00 podfomo sufrir el mal olor de los
in.uerto que ·había de mucho, días por :i,que!J.as calles que era la co a del mundo más pest11enc1al, nos
tu~os á. nuestro reale . "
Al retirar e del campo, 01-~ dt&gt;ja orden!ldo que
para. el día siguiente se combatiera. sólo de leJos, ~on
los ca.ilones, á lo'I ruexica., ''porque yo temía. ~scrtbe,
que como estaban ......... tan junto Y no teman P?r
donde se rodear queriéndoles entrar pot· fuer1.a., sm
elear odían e¿tre í abogar lo e pañoles." Esta.
~ueva Ja.ta.nza. era. desmedidamentt; cruel y ab~olu~a mente innecesaria porque en la c:i.udad ólo ubs1 tían unos cuantos' agonizantes sin vívere$ ni armas Y
que ni mover. e podían: les queda.hall tau_ pocas casas donde estar que aun el soberano me.iucu, CU;1'.0S
palacio· tuvi ron capacidad para 110 ·pedar á varios
ejército , no disponía hoy de má ' albergue que una e.·
trecha ca.noa.
1
Lle.,.ado el día 13, orté , antes de comenzar e ~ta.•
ue provecta.do, fotenta otra vez la paz, pue m se
~esolvía á renunciar al tesoro fabuloso de lo mon3;rca • aztecas. ni acertaba á comprender t~davía cuan
inquebrantable era el carlicte1• de los me1t10~. Manda
á, llamar á :Uauhtémo , eguro d persua,dirle, pero
el oberano contesta. con enfado que en mi:guna ma•
nera vendría ante él, que antes prefería. monr allá entre los suyos.
La. situ ación de los sitiados se volvía. in ostenible
por in tantes· unos en tierra, otros dentro del agua.

J.. Oa/Jl11/m, mu/ro principal. - ~i&lt;'e ltllil.zochilt.

4. 50(crdole3 mc:tica e,1 traje de ceremonia.-Coder;

B&lt;n'flonícu./l.
_
6 . Guerrero n,erica de ta qrden de loll achcauhlli.Cód.ic( Dur&lt;111.
7. Gw:inr()B me:tca, 6 stali u n oetwtl y un queultlli.
-(J(¡diJx: Dtirtln.
8 . Rdraw de Uer11&lt;1t1 Cbrtú.-Cop/11 cll u11a pinttlr
ra qw- ~ COJl'ICTIXJ m -,¡ .!11w1tamiml!J dé Jltxico.
11. Retrato de PetlrtJ&lt;ü• J.lmrndo.-.111U!)uo grabado

q,a ilm&lt;tra laa Dtroda:8 de Herrera.

10. Retraw de Gonz¡J[o &lt;k San4o•'41.-..4:1,tigu,o probado que 1/IUl.ro 1a~ Db:1ld~ de Ht:rttra.
t1 Hilfo dr MtJ:ico dur(ln~ la On•1Jt1úta.-.d,11tguo urabiJdo h~ por Irala.
.
n : .T(rO(Jl(flM tla.:tcaltmt qw- r.-.prt"Vnta et Q&gt;rll•, J)Qil4 .lforina, d0$ Bo«lado&amp; Upaflo/Q, Ouauhttmoc, ~,, tapow la bdla nryh1cl1J&gt;OC
v olr08 maica., apreltrndido8 por 1118 ccutetlan&lt;J8 el 1/1 dt agoato dt 16!1. Lo leyenda indlgena dí« ,e,ic1Uamt11/e: En ute tiempo K
aca/)(Jron lQ8 moica.no,.-.L(enZ() dt Tlazca.la.

�\ --=:__:::

1t~

Los Dos Claveles
Historia Vulgar
(Cuento premiado &lt;&gt;0n pluma de oro y 50 posos por EL MUNDO ILUSTRADO).

R

Oaxaco -Ln antigua ,·llla. d11 IIuaxyaonc (hoy Oaxaca), tné erlgld1L formnlmente~on el
nombre de An't-e&lt;iue~a 011 JI,Z!. concedléndosele el título, de c!budbad wr 'nrJ~edvi'Wc1'532. ~~
1il ló . et . ¡ , 8 t'lti,-a según el último censo, á m1ís de a.~.000 a ttuntes. 8 u
os m •
~ I ' ~ri"lll\Cio de Goble-rno. (luuse comenzó á construir en 1833, termlnánd~e
el
Plllrtelo
Justicia el Lnstltuto de Olf.lnCl11-s • Art s, st.'\.ble&lt;:lmhmto d I l'Uft u
~e,;:~r
el Benemérito D. B~n.lt.o Ju,trez, y el IA.!mplo de Sant-0 Domingo, uno de los m4s ricos l' m s •

:'il85i

labfc da

1

tdt~J¡. ~ªüa

-Esta. ciudad no ofrece, par Jo q,io r,,sp8&lt;"ta :1 su lústorla autl¡ma, nlngú.n
im))Ortuntc pue~ sólo se ~al.Je (lllC tn\'O su origen en 1,dundaclón de nn1mJSldio que e n el
ah raºse 1e\.an ta t'stahlecleron loo esuuílolos p0r ol uño de 1559. A,;tunlmente t 1ene
oo\\oo''¡~a~!ift~nt~ y cuenta e,;tre sus edificios y lngares bL~tórkos má.~ nolahles. la,~J~a
•e Hirvió do prl~lón á Hidalgo en 1 11. y la ¡¡laza, corl\•eztltla hOY &lt;&gt;n JtirtlJn 1donde ru., s1 _n ~
~JuLibertador y en ¡ a. cnlll ,;e levant1\ su c,itatn1~: llii L'&lt;ilftclos modern,os má:s l.mport.unte, i;ou •
el Palacio do GolJlorno y ol Téatro de los Hét'O&lt;lS.
El monumcnt.O erigido l'll ULlhuabua ul Padre de 111 Palrln, tiene clnrueuta Y
tre.s -¡¡les do (lltura, corro,mond.l endo cu:&lt;renta. _,- cinco de ébtos á In oolumru\ en que
dCS&lt;'iin,¡a La estatua del hérOO ~· el r1~sto nl bronCI!. Su costo total fué de ~.000.
Atuasco lle n tes.- Fué fundudu con el nou1bro do.A.su11clón ele Airunscallentes en 151'5 l)()r cádula real de FeJip0 ll: elevada á tu l'at~•gorla de villa on lITT1: fila
de cJudad 'e11 18'.U y li la de IJllpllal de J;:stndo en 18:l.'i. El número dll sus babllante¡¡ se
eleva í,pr()xl nu,d!•menl.-0 á 3.í,000.
A uascuUentes cuenta con h rmpsO!lJnrdlnos. entre loscunle,¡ son dignos de meo•
clón {¡ cie an Ma.rcrn; y el de la Pla,:a. que reprcscntn la fotogrufía aue puhllMmos.
En e.J &lt;;i.,ntrQ ro; este . ltlo de reereo, se levnn~&amp; llllll ~olurnno de rnlnt!On metro~ de
alt=a. ciu fué con,trn:ído. á principios del ~lglo vasnclo y quu !lm·nnte algún tiempo
ustentó un bust-0 dé Fernando \'IL. Al &lt;'Onsum1tl'Sll l,. lndt1pcml1mcia, el busto dlll
monarca tué derribado. uue.dando la colnmna tal como alml'a se ve.
So n Juu n B a utls ta . - Esta JlOl.íl:u•lón, ho.v Cal)ital del E.,¡tnclodeTabti.soo,
fu6 fuud1t(la por un 1rruoo ile "P1tiloles, rccllllendo el titulo d e villa en JOOS y el decludud en 11326· $O lev:mta ,t la ruargon dlll rfo Grlj:ih•i. y es, tnnto vor lo at•tlvo desu
comercio c'omo J?OI" los recul'SQs naturales con ouo stá dot1tdn. unn de la~ más lmvorlnnt-Os del pafs. Actu1tlmente San Juan Bautista tlenl' cerca de 12,000 b:tbltan~8 e n Grls l o bul l es Ga&amp;os.-Estn antlqufslnm ciudad del F,stado de Ob1a•
J)!LS tuvo su orJ¡ren ,•n la tundacl6n de la V111R Real. vneblo cstalile..:ldo por l&gt;. rn.e g0
de Z.lauirlego.s, 1,11 miLr7.0 de 152!\. Más ta.rde, D. ,Turui Enrfquez de Guzmán. nombr11do J ue,; de residencia de i\lazarlrgo.s, con motivo de una Ul'nsacl6n ¡¡r 'Sjlntada. coutr,0.
é.,;te, le cambió .,J nombro d • Villa Real ¡¡or e.l de Vllln.viclosn;Y· l)(lr último. rt'Clbl6
el de Snn Oristóbnl las Onsus. en l1011or del ilustre Obl~DO D. ~ rar Bartolomé du ese
1iwllldo, en 1820. Chlaons, que DCrleuecló durante el VJrrelnat-0 á ln Capitanía Clener,il de Guo.temnla, se agregó "olnntarlamento á 1:t Repúbllell J\1exlcana en l~. Y
forma parte lnte¡rrnn.le do su territorio. como F.stado. descle 1AA7. En al.enclóu ,-.l h1·
teré.~ hfatórlco quo o!.rece 'rm t,'rlstóbal, oubltcamos lo vista respe ·tlva en luga.r de
lll tJ TuXLlll GuUérrez. QUC es bos lu. capit(1l de Chiapas.

llos
1~"!1

0

MoNTE. RR E.

Ghllpa n ct n a o .-La capital del Fstndo do Gue~rcro tiene a tunlmeote más
de 7,000 babltantes y so encuentra situada ,
en un terreno muy térlll. Por d&lt;.&gt;cret-0 ele lo.
Legislatur,1 loc:,l Uova el nombro deCiudad
Bra,,os, en honor de los hél'Otls de lrt Patria]), Nicolá 'D. Ll'&lt;lllllrdO l" D. Uguel
Br11vo, Sus cdllk!os más Tiotables sou: el
del Instituto Literario y el tem»lo donde
serew,ló el Primer Con,rreso )le.tlcuno.
Monterray.- Acercll. del orl¡ren de
esta lmwrtnnte pablación, se sallo que fué
fundada con el nombre de Santa Lucía l)Or
los primeros espailoles avecindados en el
u(wo R tno (le León: Que n l/iS5 comén·
zó á llnmárscle Ciudad de León y que mlls
tarde, en 1500, N/Cibió el título du Glud11d
Metrovolltana ele li'ue. ·tra Señora de Monterrey. En lu actunlldud, Monterrey es un&amp;
de las ciudades más pl'Ó!&lt;peras de IIL Repú·
bUca: &lt;"Uent1L con má._~ de 00,000 babltant.es
y"º ella so hallan establecida.~ numcrool!.S
lndust,rill!l. Sus lldl6cl~ »rJnclp11les ;,o¡i,
úl Teatro Jmírcz, la Penltencl11rfa, el Cole•
¡¡;lo C'h'il, 1a Catedra.] y los templos de un
l~rnnclsco y la Purísima..

NTONIA y y'O nos C?nocimos des_d7 la infa.ncia.. Ella. era. hiJa de D. Basilio, Administrador hacía muchos años de las numerosas fincas urbanas de mi madre, viejo
probo si los hay: "pobre, pero honrad&lt;?,'' como dice le. frase de cajón más socorrida. en
achaque de biograñas.
.
Diariamente veía yo á la muchacha, -ya en m1
casa, ya en la suya, á donde IDaI?á, no ~bstant,e sus int1·ansigeneias se~doanst&lt;&gt;&lt;?rát1cl!-s y
el e crúpulo con que seleccionaba rms anustades me permitía, ir con frecuencia, en razón de)
cariño que D. Ba ilio había profesado á mi
padre, del cual fué el servidor más abnegado
y fiel.
Nunca olvidaré la modes.~ pero limpi_a Y, luminosa vivienda de D. Basilio. Pertenec1a a un
viejo convento, convertido, por obra y g-raeia
de algunos barretazo de más y _de algunos tabique de menos, eo casa d ve~n~dad, pue su
vetustez y maltrato no le perm1t1e1•on á. p~ ar
de que e taba situado en buena. calle, rea.hzar
el anhelo de todo caserón céntrico: la ostentación de un letrero en el zaguán, que diga: "Se
alquilan despacho . '
.
Tenia. el edificio claustros amplísunos, á donde se colaba., en oleadas de luz. el júbilo de la
mailana · un enorme buerto que mvadía. todo el
patio c~n árboles frondosos, á la sombra de
los c~ales la fl.ores desa~rochaban la ft·esca .Y
olorosa seda de su corpiños, y abrían su OJO

zarco y hondo algunos pozos, en cuyos broca-

les enlama.dos se esperezaban lo gatos.
A la vivienda de D. Basilio le tocaba un
buen pedazo de corredor, limitado por dos ~ara.nda.les de ma.dera pintados de verde;. tema,
además, cuatro enorme ~alco~e que o:iiraba~
ñ, la calle, una calle seirucolorual, serrwnod~rna en que al lo.do de lo poderosos muros roJos
de 'tezontle, se erguía presuntuosa:, con h~o
de ikyescraper, taló cual ~onstrucmón ~ey1edr_a.
con ahna de hie1·ro, seme¡a.ndo un~ ~a¡aiera gigantesca. Y por último, ¡ oh dehc1al . la azotehul¼la., aruplia, as&lt;?lead~, llena de ~acetas y
de gorjeos de canarios, estaba. comurucac!a con
lo. azotea, una inmensa- azotea donde crer.1tab~,
como velamen de barco, la ropa blanca, tendida. á secar,' como en el ver o de Becquer.
Desde le. azotea el espec.t áculo era solazoso y
pio~re co: La hete1·óclita. &amp;rquitectura ~e la
ciudad en que se codeaban todas la, ve¡estorias v toda las fanta ias de esa nueva. escuela.
yankilandesa que asaz nos invade; desd"! la
torre cuadrada con su caperuza de azule3os1
basta la mansarda anodina, pintadu de azul_()
rojo; de de el minai:ete m&lt;?ris~?• bast~ l_a a~J~
gótica: desde la lummo. a. 1gle:,1a, rom.m~c~ nasta el templecillo prote t.atite, con_ rennru.scencias ojivales y no sé qué de estac16n ~e _ferl'ocarril en su conjunto; de de el andamrn¡e desgarbado y zancón de la ~uch2;1,s, basta. el tubo
ventilador que bosteza m1crob10 ........ todo en
u n laberinto loco., proyectaba. en la atJ:11ós!era
cristalina ó nebulosa, ora sobre la lnnp1eza
europea de cierta. calles pavimentadas con esmero, ora sobre la adipo idatl de los ~gone·,
de las tocinerías y de la ·•tablas" borm1gueantes de gatt.us y de pela&lt;los.
En la noche la. magnificencia de las e~trt;
Has, e O' imanes de oro que .s~ a~aen, cmt1laba sobre aquella azotea rr1v1leg1ada, especialmente en el cielo austra , no mascado por
11,lta.s construcciones, y muchas veces el Centau,-

ro, el Escorpi(m y el LollO siguieron, con sus
pupilas diamantinas, mis precoce meditaciones
ba¡o el lujo o cielo mexicano.
Me basta una evocación repentina. para mirar
aún, hasta en sus menores detalles, el humilde
escenario que describo, sobre todo los ba.lcones lleno de maceta y la. azotehuela poblada
de 1;torjeos y del monólogo embrollado de un
perico lnnll.tíco cuya alma verde sufría frecuentemente acceso de cólera mol'bosa, duran•
te los cunle mordía á la propia fámul a que le
llevaba las sopas de chocolate.

**lh

'

Antonia era una muchachita sencilla y afectuosa. Me quería de tal suerte, que se bubiei·a
dejado matar por mí. Y o, con crueldades nacientes, que después me ha co ·ta.do arduos esfue1·zos dominar, gustaba de atormentarla.
Cuando iba á mi casa (sombría y quieta de-de
la muet·te de mi padre, tan quieta y tan sombría que toda la luz de mi niñez jamás ba t6 á.
alumbrarla.), sometía. yo á mi amiga á duras
pruebas. Gu tá.bame, por ejell.lplo, encerrarla
en un cuarto obscuro y mantenerme á la puerta, espiando, con una tensión índecible de mis
nervios, el menor signo de pena. La pobre criatura permanecía por algún tiempo en un rincón,
silenciosa1 resignada.; mas á poco poníase á ·ollozar dntcemente en la sombra, muy ~ulcemente... ... Entonces toda la fuentes de 1n1 corupasi6n e derrrunaban ~- una. vQluptuosa piedi.d
mfaotil, que después he pretendido en vano analizar, se apoderaba. de mí. Ahría yo la puerta,
entraba á la pieza y llenaba. de caricia á mi
vfotirua que IÍ poco e consolaba entre mi. bra•
zos. Más tat·de he pensado que esto no era quizá. más que un ·encillo refinamiento inconsciente para excitarme á quererla. Y es que mis
grande. cariños jamás han podido tener otra
forma que la de la piedad. Para. que yo ame á,
alguien mucho, fuerza e que le eompa&lt;l.ezca
mucho. La vidas llenas de ·ol y de alegría me
inspiran el furtivo y curioso interés que experimento por un pajarillo locuelo. La miro, oigo
su ca. cal&gt;eleo. y :pa o ...... Fuerza es que detr,ís
de una. vida adivme yo el calvario de una, tristeza, de un abandono, de una angustia, pa.ra
qu vaya hacia ella lleno de un lirismo in ensato. La felicidad del ser á quien amo traza un
liruite á mi awor. Yo me vov cuando el sol
viene....... Quién sabe si esto rio es más que un
upremo orgullo: el orgullo de dar siempre y de
no recibir jamás, el orgullo de ~er lui.. ....... ó
qui¡\,n ·abe i1 por el contrario, es una suprema
bondad de m1 espíritu el amar de tal suerte.
En cierta. ocasión esta que yo llamo crueldad
infantil, por no hallar en mi reducido léxico
otro nombre que le cuadre, mecondujo ha!;ta la
barbarie. La madre de Antonia, una buena muje1· gorda. y plácida, aplanchaba una cami a de
D. Basilio en el comedor, á la hora de la siesta. Acababa la criada de traerle una plancha
retira.dita de las bra a·, la que fué ca.Jada con
un dedazo rápido del índic1:1, previamente unta.do eo saliva y que produjo un chasquido peculiar, cuando vinieron á decir á la euora que
alguien la llamaba. con urgenc.io. Dejó l a plancha verticalmente sobre la me a y fué á ver qué
le querían. Yo 1 que jugaba en 110 rincón, inspirado por una idea. &lt;tia hólica dije, exabrupto, ú,
Antonia que vestía una muiie&lt;:a ahí cerca:
-Si me quieres, quéD1a.~ un dedo cc;,n es~
plancha.

La J&gt;Obl'e criatura me mir6 con sus grandes,
con sus enormes ojos negros, de ola.dos, y me
respondió:
--Sí, te quieJ•o ... ... pero duele mucho.
-P1rns1 si me quieres, pon el dedo en la plancha, insistí.
.
-¿Cuánto vas á que lo pongo de veras? me
respondió por fin entre resuelta y medrosma.
-A ver .. .. ..
...... Y lo acercó en efecto con resolución á la
ardiente superficie de aquel biet•ro y lo mantuvo
ahí por dos segundos.
Luego retü:6 1 lanzando un leve grito, su dedo
ampollado, justament,e á tiempo que volvía la.
señora.
-Pero, hija, ¿qué has hecho? exclamó ésta al
ver que la criatura sacudía. llorando la mano
atormentada.
Yo temblé, pre intiendo una repr ensión de la.
pobre madre. Estaba avergonzado de mi conducta. Pero Antonia se limitó á clooir eón su
vocecita. dolorida:
- .Me quemé por un descll:ido, mamá.
-Ven, dijo ésta., ven á que te ponga luego
un trapito con aceite de comer..... .
Y cuando la niña volvió con u dedo vendado y se me acercó entre satisfecha. y lloro a,
yo, con la voluptuosidad compasiva de que ya
he hecho mérito, la cubrí de besos.
En aquel momento la adoraba.... ..

Mi madre me envió á estudiar á un colegio
de los Estados Unidos, á donde iba á verme cada año y no volví á México sino siete affos
después, á. los diez y nueve de edad, á. disfrutar
de algún reposo, mienh•as emprendía., en una
ciudad de Europa, mis estudios profesionales.
Volví martajnndo el español, peinado de castaña, con una levita que o tentaba sendos bolsillos exteriores en los faldones, uno' za.patos
cla,veteados corno para "Iooting, ' y trocados
la agudeza y sprit latinos (en mí muy problemáticos. por lo demás), por unos "conejos' 1 depadre y muy eílor mío y una cachaza burlesca y
pesada fértil en bromas tosca · y apoyada por
la fuerza bruta, de la cual dí mue tras contundentes eo varias ocasiones, dejando tumefactos
algunos carrillc¡s.
Antonia había desaparecido por completo de
mi campo visual: La pelota ocupaba por entonces mis ocios, y más de un mes e pa. ó clesde
mi llegada sin que nos vié ·emos ha ta. que u na
tar de D. Basilio vino á dt&gt;Gir á, mi madre que
en su ca a me habían preparado una comida á.
la mexicana, compuesta toda de aquellos 1&gt;latillos que eran en otros tiempos llli delicia.
Entonces no existían todavía en México las
Cordo11 ble,, ;vankees que preparaban the mole
como cualquier poblana de lo viejos tiempos;
ninguna mi~ vendía mexican tamales, ni amel'ioano alguno expenclía en the Queen .Xochfü, ó algo por el estilo, tlw 1-ic/t.e..~t p1tl&lt;J11e of the CO'U11tr~ 1
y el privilegio de nuestros buenos platillo clasico · e ta.ba vinculado en pocas cocinera . La
que tenía D. Basilio era doctora en eso de gui"O , y acepté con placer el convite.
Me encontré-y ésta fué la im-presi6n capital
de mi visita-con una Antonia mu\' bella.. Dicen que DO hay diez y ocho años feos: lo diez y
siot,e suyos eran, por todo extremo, bien logra.dos y embelesadores.
La, color trig-ueña, armoniz~ui;lo con ~9s i~•

�mensos ojos negros, el espigo.do talle, le. galla.rdfa y el garabato del movimiento, la música de
la voz, la tentación divina de le. boca, un poco
gruesa. y fresca y apetitosa como una ciruela
roja. en el estío hicieronme olvidar por completo el futuro tnenu. nacional, con todas sus pro•
mesas......
Diez vidas sucesivas serian impoteutiIB para
borrar de mi memoria la tarde de aquel día.
Tras de una breve conversación en familia, Antonia y yo nos retiramos á uno de los balcones,
ti. aquel que más amaba. yo porque estaba guar•
necido de tiestos, entre los que descollaba mi
favorito, uno de claveles disciplinados, que me
placían en extr&lt;,mo, y empezamos á desgranar
el ~restigioso rosario azul del "¿te acuerde.s. " ..... .
La luna en su primer cuarto se desplomaba.
en el abismo, láctea. y fin.a, enredando nubecillas leves en sus radiosos cuernos de plata. La.
respiración suave de las macetas nos envolvía.
La. calle se agitaba con esa alegría del anochecer en la grande r,iudades; los focos incandescentes empezaban á. mostrar én la tieudas
su nudo de fuego; y entre la. balumba hecha de
todos los ruidos, del tintinear de los tranvías,
del rodar acompasado de los coches, de los gritos de lo vendedores, nuestros espíritus experimentaban un bienestar inefable, impregnándose misteriosamente de aquella resurrección
del \Jasado, arrullados por una música interior,
mee.idos por no é qué blanda mano invisible,
como si e balancearan en la propia hamaca
luminosa de la. luna, que idealmente bella y bogando bajo un ligero pabellón de celajes, parecía. la cuna de pla.ta de un dios reciennacido
allá en los cielos.
Antonia había cortado un clavel y puéstolo
entre su le.bios, y mordía con sus finos dien·
~s azulados el tallo de la fl.or, sonriendo á mis
palabras acariciadoras, que evocaban en sencillo lengua.je nuestra infancia.
Mi prolongada comunión con las almas sajonas había.me vuelto, quizá. por contraste un
poco más idealista. de lo que fuí, y la in~nita
poesía de aquella. noche y de aquellos diez y
siete afias, míos, ólo mios, porque yo los había alumbrado todos con mi presencia ó con mi
recuerdo, me sumergía. en la beatitud su-

prema..

-¿Te acuerdas, me dijo Antonia entre dientes, cuánto te gustaban mi claveles? 1Muchas
veces de pojaste esta pobre macetita, que no ha
dejado por eso de darlos cada día más
bellos!
-Qué bien huele ese que tienes entre los la•
bios, le respondí.
Y le11tamente tímida.mente, a.cerquém.e para
olerlo, y aspiré su esencia. al par que el perfume de los diez y siete afios, que e exhalaba
virgen, poderoso, por la entreabierta. boca. en
flor ...... y como mi labios e taban tan cerca
de lo$ pétalos y como los pétalos estaban tan
cerca de sus labios, no supe cómo no advertí
con qué maquinal impulso besé el clavel v la.
boca....... .la boca. y e1 clavel, á medias éada
uno, suave y furtivamente á. ambos, sin qne ni
e.ntes ni después de aquella, ca.ricia sonase pa•
le.bra a.launa de a.mor, fuero. del leja.no y misterioso: "l•¿Te acuerdasY"

*"'*

Adiós '.lennis, rioket, Bw,e l&gt;alZ, foot ball y todo ese herbazal de championaje, que me traía
vuelt-os los sesos. La "conquista. pacifica." había acabado a.b.í, en el balcón, detenida. ante la
incontrarresta.ble conquista hecha de mi alma
por los ojo de Antonia..... .
Después de una se.mana de vagar por la Reforma y Chapultepec, con las mano en los bolsi110 (¡ aquellos l&gt;olsillos!) de la. levita. yan.kee,
pen ando en el " beso;" después de una semana.
de comer poco, de dormir meno , de e quivar
la presenc111, de todo el mundo, ba ta de Antorria., por un sentimiento de timidez extemporáneo y excesivo; después de una semana, en. suma., durante la cual se realizó en mí toda la
ridícula intoma.tologfo del amor, me r esolví á.
dar un gran paso: Fuíme á. verá mi madre y le
dije de primas á J?rimera , con una resolución
poco común en m1 carácter:
-Mamá., yo no quiero ya ir á. Europa, no
quiero ser ni. médico, ni ingeniero, ni na.da ... ..
lo que quiero es casarme con Antonia.
-¡Con Antonia!
Mi madre se echó á reír con una risa nervio•
sa que me desconcertó en absoluto, y pasa.do
este momento de hilaridad, altamente ofen ivo
r,ara mí, la escena cambió por completo con un:
'¡Pero tú estás loco, pobre hijo mío!" Al
cual siguió el viejo razonamiento de rigor, el
asendereado estribillo de ''la desigualdad de
educación," rociado con lágrimas, con reproches1 tan de clisé como el "Ingrato, ya no quieres a tu madre'' y sazonado con un ataque de
nervios á la mexicana, tres días de cama, cier•
ta re ignada actitud entimental, súspiros mezclados de un "Al fin y al cabo yo .he de durar
poco" y, por último, pasada la cri is, insinuantes confidencias acerca de una muchachita muy
buena, muy distinguida, muy linda, hija de una
vieja amiglli de infancia (naturalmente}, ya que
me quería. y con la. cual me casaría á, mi regreso...... "Pues, ¿y mi viaje á París'/ ¿qué, era
moco de pavo eso de conocer París de Francia.,

la. capital del mundo, y poder volver al cabo de
alglín tiempo á, roi tierra, coo un "yo estuve en
:París, en el b01si1lo del chaleco?" ¡A.hl y no
volver a.si nomás, sino con un titulo profesional, y, como si todo esto no bast ara, encontrarme en México para alumbrar las leves
tinieblas que se atrev_ies_en á. ope.c_ar el exc~pcional esplendor de mi V1da, con ciert3: güer1ta
de ojos maravillosamente azules, de lab10s finos
que déletrearfan temblando, junto á. los míos,
la santa palabra. ritual y misterio•, el verbo
eterno del a.mor humano..... .
- Pobre Pe.quito mío que qui.ere trocar todo
esto por un a.morcillo romántico de casa. de vecindad, por una Pepita de "adentro 4," por
la hija del cobndor de mis casas .... Shokitig" .. ..
(este8hoking, a.sí como ciertas palabras.~ema.:
siado literarias, conste que no las d1JO IDl
mamá).
.
-Buena.mucb.acba, cierto y un hombreeJemplar ese Don Basilio. En veinte añqs 41!e lleva.'ba de administrar nuestras fine.as, Jamas ha•
bía inventa.do una gotera ........ jamá se había.
cogido un real. Ella los estimaba mucho, los
protegería. siempre y acabaría. por cas3:L' á la
muchacha con un hombre honrado, t1·abaJador,
que la hiciera feliz .......Pero conmigo, ¡qué dispara.te!
Inútil me parece decir que mi madre me co!1venció bien y pronto y 9.ue un mes,después, s1;0
haberle dejado á Antorua de mí II111.S que la. nutad de aquel beso compartido entre el clavel y
sus labios partí para Francia.

•••

Torné al cabo de seis aiios y supe que D. Basilio y su esposa había.u muerto, que Antonia. se
había casado y tenía tres hijos. Mi madre la.
había apadL·inado. Sólo que, según sus palabras, no había tenido buena mano ' ..... .
-Figúrate, aiiadió, que su marido bebe, bebe mucho desde hace dos años, y l'llla. e-tá muy
enierma., tiene un tu.mor, dioon que canceroso .....
Si no fuera por mí, la hubiera rnatado el hambre antes que la enfermedad, que no la ba de
perdonar por cie~to. Parecía tan honr_ad~ y ta?
laborioso ·u marido ...... Es un mecámco mteligente y trabajador, especialista en bicicletas, y
trabaja.ha en una. casa de la Avenida Juárez,
basta que le dió por la bebida. y lo vusieron de
patitas en la calle. ¡Pobre Antonia! '
Confieso que al oil' á mi madre
sentí un vago malestar y hasta un
poquillo d. e L·emordimicnto;mas este •
último me lo sacudí del cerebro
con una reflexión perogrullesca: Y
no tenía la cul¡ia de que el marido
de Antonia bebiera..... .
Pocos día después de tal conversación, una mailana, á. eso de las
di.ez, leía vo 1os diarios arrellanado en una"mecedora de mimbre en
el corredor de mi casa, cuando un
chiquillo de cuatro á cinco aiios de
edad, muy pobretnente vestido, subió como relá.mpago la escalera
y ca. i ca · i fué á caer sobre mi
asiento.
Y o hice un movimiento de sorpresa, al que él respondió, pálido
y cortado el aliento; diciéndome:
- Vengo á buscar a la señora .....
Mi madre había salido á. misa y
dichowe que después iría á hacer
alguna compras.
-Volverá tarde re pondí al chiquillo, cuyos enormes ojo azorado se clavaban en mí con angustia. ¡,Qué le querías'!
- Mamá sigue mala y deseaba
verla. ..... .
-Y ¿quién es " mamá'/''
El ~o se quedó perplejo por
un instante, mas luego respondió
lleno de convicción:
-Mamá Toiia, mamá Toiia....... .
- ¡Mamá. Toña!..... .
Comprendí, y si no lo hubiera
comprendido, habríanmelo dicho
aquello ojos aterciopelados, llenos a.hora de una honda pena, ¡los
mismos ojos de Aotonial
-La señora vendrá tarde, infüqué al niilo, y movido por_repenliina piedad, añadí: Pero dile á tu
matt.111., que yo, Francisco, iré á
verla en cuanto me vista, de aquí á
una hora-. ¿D6nde viven?
-Donde siempre, replicó el n~o c-on se,ncíllez, y después de una turtiva despedida, echó
á, correr con la. velocidad con qne habia. venido,

*
**

La misma vivienda, clara y amplia, la misma
calle semicolonial, semimoderna, en que al
lado de lo poderosos muros rojos de tezontle,
se erguía. presuntuosa y con humos de sk.-yesc·1-aper tal ó cual ooostrucción de piedra con alma
de hierro . •.... Sólo que ahora lo nue vo era más
y lo viejo era menos. Al entrar me chocó, em•
pero, cierto desorden en la casa, cierto aban.dono, cierta desolación, el runt lacrimre 1·erwm.... ,
suspira.do por los muebles rotos y por las pare•

des desmantelada~.. .... En el comedor, primera.
pieza. que atravesé, el marido de Antonia, alcoholizado, roncaba estrepito amente. En la
alita, casi vacía, una muchacha indígena mecía en sus entecos brazos !Í, una criatura ética,
que berreaba á grito herido. erca de una de
las vidrieras donde algunos rectángulos de
papel de peribdioo amarillento que hinchaba. á.
cada 1&gt;ª o el aire de la calle, suplían á los vidrios ausentes una chi quilla como de tres años
jugaba con carretes vacío. é hilachos descolorido , rnurmurn.ndo no sé qué oliloquio incoherente y apacible. Iba yo á pasar á. la pieza
inmediata, la de Ant-onia, siD duda, cuando el
niño de marras, que había salido á. recibirme,
me dijo :
-Que dice mi mamá que si no le ba.ce el favor
de esperar un momentito. Se e tá arreglando.
" Se e t.á arregla.ndo" ... ... esta sencilla frase
era todo un poema. de delicadeza; era una sonri a., una leve sonrisa al viejo amor, que .flotaba sobre toda. aquella miseria y toda aquella
pena. El pa a.do tornó á llamar con su mano
de fantasma á mi corazón, pero tan quedo .... ,.
había tran. currido tanto ti01llpo .... .. Po1· fin, el
chiquillo volvió; con sencilla familiaridad me
dió la mano y me condujo á la pieza de Antonia. Yacía ésta. en uu pequeiio catre de hierro
desconchado, y, con un esfuerzo que se adivinaba á primera vi ta, había arreglado las ro_pas, zurcidas, pero albeant-es hecho sacudir y
ordenar los pobres muebles de la estancia, y
(dulce y melancólica coquetería de enferma)
habíase "(&gt;Ue ·to un caracol muy limpio, ornado
con un viejo listón malva, único luJo de su indigencia., prenda única que había encontrado,
sin duda, á mano, para recibirme.....
Me sonrió con uoa pálida y dijera yo ''otoi\a.l' ' sonrisa, y me indicó una silla de tule á su
lado.
-¡,Cómo e tás'? me dijo con una. in.liexión de
tranquiloafect-0; ¡qué grande ha vuelto! Tenía
muchos deseos de ve1·te pero me daba pena escribírtelo..... Y o estoy muy enferma, muy enferma . .... si supieras, y meneaba la cabeza con
un movimiento acompasado, de una melancolía
indecible.
Me enté á su lado, y ella, con una sencillez
infinita, ajena á toda. alusión, á todo reproche,
con una inll.exi6n de paz, de abandono, de resignación ca i animal ante la vida, como si su

noches que pasamos con él on espantosa
Mientras hablaba, con aquella monótona
teza mezcla.da de est-oicismo, yo la. cont-emplaba
con ,Pena. S u encanto de los diez y siete afios
habian desa.pare&lt;;ido por completo; u cutis •
taba manchado de pafio, su busto era tan descarnado, que daba angustia.; solamente sobre el
d~sa tre de su hermosura, ob1·e el derrumballllento entero de su gracia sus dos ojos us
do~ enormes ojos aterciopel1ados, negr o v 'pensativos, seguían radiando misteriosamente, co•
mo dos soles sobre una ruina- abandonada
Y siguió su monólogo:
· ·· ··
- 'Desde mi último niño no
he queda.do bien y no puedo
lev_antarme sino con dolor y
fatiga., con mucha. fatiga, sobre todo. o crea. , teno-o miedo de ya no aliviar me. Es una
enfermedaddelacintura laque
he contraído, puede set· que
un tumor. No tengo fuei•za.
para nada. Carlito., ' y seflalaha al mayorcitodesus hijo!!,
el que me había guiado J que
en aquel momento, arrodil1ado al pie del lecho, clavaba
en . u mamá. sus bellos ojo1,1
acariciadores, "esel únicoque
me ayuda ... . .. ¡Per o está tan
chiquito! La mucha.cha mandadera. se ocupa el día entero
con la. criatura, que e. tá eníerma también y
que llora muoho .... "
Y oodo esto l? monologa~a. m-'- qu lo refería, con la mtsma voz leJana, igual velada
apenas por ~na SC?mbra de dolor. Ya no pretendía resuc1ta1· m vocar Siquiera el pasado·
hal?fa. abdicado de todo, de su bermo ·ura, de
su Juventud .... hasta de sus recuerdos quizá.
?' ~ .no pensaba. tal vez nunca en su infantil
1diho r oto .... ,,para qué1 . . .. ua.ndo se bracea
en plena borras a, no es el momento de rE&gt;Cordar la vieja barca lírica que a] . on d .tlautas
'

t;:~:

--...

EPlSODIOi DE LA EPOCA DE LA IIDEPBilDENCIA
E.L Bf\RRIGON

D Clf!-'·

U~ANTF, l a épica guerra de la Independen-

"

_..._.- '
\r

~

\°\

1

,1

'!!¡,1

único día de amor, la e plendidez de su único
día. de amor, se hubiera ya, perdido entre las
perspectivas más lejanas de sn exi tencia, ahogado en un mar de alcohol¡ de miseria, de en·
fermedad y de hastío, siguio di&lt;:iendo:
- ' 'Desde que tú te fuiste, me ha ido muy mal.
Sabrá~ que me ca.sé. Mi marido era al princi·
pio muy trabajador y muy bueno, pero los aIDÍgos l o han perdido, los amigos y u debilidad:
de carácter. Ahora e incorregible, tomn sin
cesar, y aunq_ue en el fondo l.e apena verme tan
enferma,, el vicio puede má.s que él. Tu mamá,
que h a _sido mi providencia en la tierra, me h&amp;
prometido que lo pondrá en un asilo, á ver si
lo curan con esas inyecciones de bicloruro de
oro, que dizque son tan b uenas y eficaces ...... .
Ya tiene un principio de delirium tremen8 y las

y violines nos lle-vaba por el canal apacible
sombreado de álamos, hacia la escalinata d¿
mármol_. . . . Quizá á. lo. sumo, alguna vez, en la
desola01ón de so espírLtu r esignado, murmurabª• vaga, muy vaga.mente, aquel ' 'pu&lt;j.o haber

el r. M.orel_os reeibi6 una cartu ub cr1ta por un amigo uvo re idente en e-ta
api_tal y concebida . poco más ó menos. en estos
t.€.rmmos: " é, de buena fuente, que el Virre:v
ha pagado á un asesino para que fo mate Íl ust~d; no puedo darle }Uás sei'!.as de ese hombre
sino que e,:; mu. ba rny6n'' . .. . .. Estaba almorzando el héroe cuando recibió e a. carta leyi&gt;la
atenta.mente plegó sus espe a ceja v en sos
momentos se le presentó un individdo· de abul·
tado abdomen solicitando que lo admiti ,se á.
su lado p~ra prest ar ~us servicio~ en pro de la
causa, oac~onal: sonriente el r , Morelos, hizo
que ~l huesred se colocara á su diestr a., compartió con é su -frugal almuerzo: salió, concluido éste, á. recorrer el campamento: volvió á. la
hora de la cena; hizo llamar al forastero tornó
á. colocarlo á su derecha., s levantados l¿s manteles, fuese á acostar habiendo hecho colocar
antes otra cama junto á la suya y ofrecídosela
al forastero; en se~ida apa"Ó tranquilamente
la luz, se volvi6 del lado de 1a pared y echóse
á roncar con la tranquilidad del justo. Espantado ante tanta serenidad el asesino, que realm~utll iba á s~rlo no e atrevió á perpe~ar u
er1men y. furtivamente, se fugó .. .. Al clarea.r el
día, incorporóse en su lecbo el r. Morelo
v?lvió su vista al que cercano estaba y , n¿
viéndolo ocupado, preguntó á u a istente:
'¡.Qué es del señor que anoche durmió aquí?.... "
"Señor, le contestó el soldado dicen que e ta
madrugada, mu y temprano, en il16 u caballo
montó Y. se fué. '' El Generalísimo pidió 1•ecadJ
de escnhir y, con: su letra gorda, _clara y firme,
conte~tó á sn amlgo: " Le doy mil gracias por
su a.viso; peL·o puedo asegurarle que á e ta bora no hay en este campamento más barrigón
que yo" ....

iTODO UN flMORf

J

OVENES nobles, ricos, bello , D. Ma riano
~basolo y Doña Josefa Taboada, e conocieron y se amaron· sus respectivas familias
concertaron sn enlace; ¡&gt;ero estaba á punto de
estallar la revolución de 1!!10.• ... . Abasolo era
de los compr ometidos á. tomar part.e en ella·
súpolo D ofta Josefa i las tradiciones de abolen:
go, las sugestione ael confesonario, los temo-

sido'.' ... _. consuelo único de 'lo 'irremefüable
qne msp1ró á Dante Gabriel Ro etti sus ver 0 ~
doloroso:
~
"Look in tnl· fn.ce, my uame is mllfht ha.ve been ....."

la vida, y que sólo pedía un poco de pan y un
poco de piedad para sus hijos.
Mi vieja miset•icordia. se derramó sobre mi
espíritu como una. agua clara y humedeció rois
ojos con dos lágrimas .. .. que ¡,rocuré ocultar.
Tomé dulcemente la mano de la enferma. aquella pobre y pálida mano, en uno de cuyos dedos
se notaba. aun la cicatdz de la q uemadºa de antaño, y acariciándola con abandono fraternal entre las mías le dije:
-Tranquilízate, Antonia, ya nada te faltará. . ... ya nada les faltará. á tus hijitos.
Después, sintiéndome incapaz de permanecer
sereno, me levanté para mai·cbarme.
_- Hoy_ mi mo, añadi1 te enviaré un buen médico; llll madre también vendrá. á verte y te
traerá todo lo necesario.
- Dio te lo pague, Francisco, Dios te l o pague .. . . añadió la enferma. · •Hasta Jueguito entonces, ;,eh'? Dios te lo pa~e• . .. .
Y de }Jronto, como moVLda por una súbita y
delicada, inspiración:
-Mira, Oa.rlito , dijo al niño, abre el balcón
y córtate un clavel de la macetita., para el
s~uor. Todavía a yer los regué-agregó clirig1éndo ·e á mí-en un momento en que pude levautarme .. .. Son, de los misnws . . ..
Vohió el niño con la flor y ella la tomó hizo
que me acercara., é incorporándose con 'pena
la prendió trabajosamente en el ojal de mi
levita.
Despué , como para defender e de una emoción que a&lt;:aso entía. ya brotar á us ojoi, en
sal y _amargura ~e llanto, atrajo á su pecho la
cabeCLta de su h1J0, murmurándome aún: "hasta lueguito, que Dios te lo pague, '' y escondió
su ro tro entre lo rizos pálidos del ni!to, mientras yo me alejaba leutamente .. ..

~o flota.be. en ~u naufragio ni un 1ítomo siqmera de su vanidad de mujl:lt'; la enfermedad
las pena~ la habían afeado y de. truído ella
o sabía bien, y sus ojos decían que ya no ~speraba na.da~ que ya no queria nada., que no tenía
reproche aiguuo qne hacerme ni que hacerle á,

L

re~· de.7 a"l"mujer~enamorada, la-indujeron á suphcar á su novio que desistiera de su empre a·
p~ro él alegó su palabra empeñada, us compro~
~1~os contraídos, sus ideales largo tiem-po aca•
riciados Y se mantuv:o firme en . us designios.
Entonce· ella, 1•emmciando á la• preocupaciones de _la época, á loi; dijes del tocador á, las
como~1dacles de una plácida exi tencia c~nvioo
en llr!u:se con el elegido de su corazó'n, con la
condic16~ ~e seguil'lo ñ todas partes: aceptada
es~ cond1c16n efectuóse el enlace y juntos siguieron la8 peripecias de aquella portento •a
lucha,_ hasta sucumbir j1mto también en aquella trL 'te l'&lt;?ta de Acatita de Bajá,u; llevados
ambos á Chihuahua en unión de lo dem.á. hér9es de hi Independencia., echóse la joven á los
¡ne de los mandatario españoles y á, fuerza
de ollozos_y de lág_rimas obtuvo de ~llos q~e
se uspendlera ~a e¡ecución de la sentencia de
ID?erte pronuncLada en contra de su ma-l'ido
~1entr!ls ella venía á,_ México á olicitar la gra~a d_e ~dulto. O~~mda e a conce ión, emprendió u dLlatado_ vi aJe: á C!lballo, á, pie en carro,
com&lt;? le fuéposLble; arroJóse. al pasar por Guada.11:'?ara, ante las planta del 'feroz Calleja,·
Heg , por fin! al Palacio Virreinal y. atrop~
ando guardia y menospreciando laca.vos se
se prosl:8L'Dó ante el estúpido Venegas, :i· obtuvo, al fin el perdón de 1a vida de Abasolo á,
cam.l?i? . ... Jtriste concesión! . . .. de u destierro
Y p11s!6n perpetua, de la, confiscación de todo
~us b1~ne y de lf,ignominia para él y sus biios · · · ·, R-egre ·6 a Chihuahua, portadora de 1a
mfamant,e nueva, y, con penalidade mayore
por haberse extinguído u recursos volvió á,
recor:er el larguísimo tJ•a.yecto que m~dia entre.
e ·a mudad Y la de México, y luego el que epa:
;ª á ~sta de la- ~e Vera_cruz, llegando hasta á
1mplor!lr la caridad publica en los caminos
Destwado Aba solo á una fortaleza, de Cádiz ·
Doña Jc:,sefa se di.rigió al Capitán del buqu~
que de~1a llevarlo hasta e e puerto v logró de
él, ~ed1ante un cofrecito en que guárda.ba. las
alhaJa 9-ue había ~al vado como único resto del
:n:aufr~gio de 'U pasa.da op
. ulencia, que la admítrnra a bordo. .Al llegar á Cádiz fué encerrado
~basolo en una. fortaleza.; su espo a, de fa1lec1da, cayó sobre lo muros de la prisión pegó
á las húmedas losas us braw extendi~tos· y
~n u lam_e nto 11ogr6 conmover. : .. ¡conmovi~
r ns 111:8 1?16dra ·· · · · · • lÍ. los carceleros, que al
fin con. 1nt1eron en que compartiera con su amado el o_bso?;º cala.bazo que le había de ervir
de hab1tac10n._. .. Cuatro ailos vivió ahí privada de luz, ~e~-~, de todo bienestar, ella acostumbrada a v1v1r entre sedas y entre ei:i&lt;!afesl
Y al cabo de ese tiempo, cuando una. penos~
enfermed,d puso fin á. la vida de Ab&amp;sol'o
acompaño su cadáver hasta el cementerio regó
su lo:;a. de flores y d5 lá.grima.s, y -regr~só al

p3:ís! sin t-ene~ siquiera, como la viuda de Germaruco el triste con uelo de traer apretadas
contra su COI'aión las ceniza del bien amado
de ~u alma, y m~gada que fui;, se hundió eu I
O~V1do Y en l.~ SOD;lbra, sin pedir nada para sí
01 para sus htJOS, 1dentiflcada con . u
recuerd~s, abrazada como á una cruz, á sus sufrim1ento,'l y, envuelta, como en manto de luz en
la estela de su único y con ·tante é intensísimo
amor.

Eduardo E. Zárate.

00
LOS ULTIMOS VIRRIYfS Dt NUEVA fSPAM

/iJ OLOCANDO 6 !1 primer tkrmino el de Don
\i;.- José de lturrtgaray, publicamo en á i na, aparte los re~rato · de lo principale ,rir~ey_es de Nuev~ España, cuyo nombres estún fn.
t~all:1-ente ligados á. la hl toria do los acontecumentos que conmovieron a,l país desde 1 '08
hasta 1 21.
•
,
Do~ José,~e Iturrigaray que había tomado
posesión deI Gobierno de la olonia en 1803
fué depue~to del mando en 15 de Septiembre d~
1 08, en v:rrtu~ de l&amp; conjuración que encabezaba Don Gabrtol J . de Yermo y que dió or re
sultado _la ele_v aci1n de Don Pedro de ofriba,y~
Virrey Lntermo, y el fracaso del plan de
n ieudencia sostenido con tanto ardor por
Azc~ 1·ate, Verdad y el Padr Tal amantes
Garibay_ duró poco en su encargo, Sllcediéndo:
le e~ la Jefatura. suprema del Vi.l'reinato, el Arzobispo Don Francisco JaYier de, Lízana
Beaumont; hombre dotado de cualidades mu Y
bellas como saceruote, pero desprovi to en
~bsoluto de la energía y el tacto que se requi~
reo para e1: uu huen gobernante.
En ~os pruneros días de Septiembre de 1810
suhstt!uy6 al _Sr. L iza.na, como Virrey, Don
Fra°=cisco Javier de Venega ·, ieodo éste or
lo m1 mo, fil q1;1e gobernaba. la Colonia al' ~alla.r la. 1·eYoluc16n de Independencia; en Marzo
de 1813 I~é colocado en ·u lugar Don Félix hfar ía Call~Ja del .Rey, que ha ta entonces había
p~r eg"1;11~0 ea los campo:- de batalla it los caudillos 1!15 ~gentes con leroz encai•nizamiento ·
Y, por 11~t1~0, en 20 de Septiembre de 1 16 entró
á substLtu1r á
alleja Don Juan R . d
Abdaca.
lllZ
e
0 0 Juan de O'Douojú, último Virrey de
Espa.ila, llegó á Vera.cruz en Julio de
•
.i Y, despué
de haber tomado posesión
~':J_mlJ:l de su alto cargo, ajustó en 24 de J.\gosto
tr t~smtlo ªcfióo, con Don Agustín de Iturbide el
a 11· o e
rdoba, por el cual se declar~ba.
la I_ndependenci11. de .México con re necto á
antigua Metrópoli,
· •
S\l
\

iºfº

1l

f~tª

�LOS PRHfEROS MARTIRES DE LA INDEPENDENCIA MEXICANf.,
A Cleoaro GardA.

I

G

l.11 t'an,ilia de le ,hilas

IL éo11zález Heutwlrle.~. lwrmllM el(,
A lonsodc,\v1ln.•uuodc lo~ &lt;'OllQu.btadorcs d.. Nu ,·a E~'])añn. h1(hf&gt;1
venido c·on F ranci~f"-O do OariH· oo--

mo cn11lt1tn du un 11a,.-fo il11 !Ji lll'm!ldll de é, te. ~- dcspué. · de prc,t;~r rt I n,rsos
,;cn'idOo!, ru(; nH1J1dDclo P&lt;,►r IJunltn ('orlés
á las Hlbul'ms en compai'ifa ile E'r1rnd,;i;O
d las Cusa , c:on el fin de sujotnr á Cl-htól&gt;nl de Olid r¡uese había rel)l)l3dO,l' \UUI V1;Z
allá. él. J,,1:1 lasas .V J llllll - ÚÜ(•1, ~l('l'Clldo.
ma.\,íll't/ll 111 dlrho :\In se du Cawl)O Y Gentl:ral 'rlst,óbnl de Olld.
(:H1 Goniálcz llt&gt;naYidus tué hlnido uor
cnballtl)'(} l'CUSÓ COU l)oíla Lconordti Alvllrado, do la cual bu1"¡ •n lt'gítlmo mat rimon io vudos hljo,i é hijas: b,tas llaoutdas
\'llarfa y Beittr\z. 1\quéllos Alonso di' A 1•íla
Alvar:tdo ~' Gil Gon,úlez ,\ viht. Otro, &lt;;1.vo
uombr&lt;' se !¡¡nora, .sl&lt;•ntlo nlilo, se aho1,,"0 en
u nas Let rt uu&lt;.
Exlraii&lt;mi el lector· em·on~r:•r entre los
hJjO:! de un ml~mo rntrtrimonio, como 1•1 de
úll con llofül Leouor, HUl' u.no~&lt;' awllidus1:
de un mllllO l' otro do otro, 11&lt;•ro en aquel los
t1em]JO: er11 •·osa bien común 11e,1u• Jndlstl ntameote l upelUdodel pad1·~,dc ll;madre, ele los :tbuolos ú Otl'QS nscendtentes, no
foltandonuientlS s1· ttpellld11..~("n &lt;.'on el nomb re del luical' de ,u tiuclmlt'llto.
Gil Gornálcz 8('1111\'lck-s llO!,eía en encom ienda los p ueblo,; de l.'uauhtltlltn. Xnlt 6C1LU S' Zum JJllll!!O con todos sus suj.,t,;,,,, los
cuale.~ pueblos h:Lbíun sido l'II nn p r incipio
do su het"n1'U10 ,\ 1011,;() de A\'ihl, Y J)Or bll
aasenclt•110zabn do 1•llos Gil Goni;ález: aunque un h!¡;t()rlador cont.-mr;,oráJ1eo a.segura que G II los ¡,oseín ú lama ln. puL'8 "blzo
cierto agTa\'lO l' en1taño" á su bermllno
Alonso, "clcfrtrndándol &gt; y neg(iudolc el
contrato que entre los dos ltul,o: dl' snel'l~
que ~e 1¡1wd6 con lOil pueblos Gll Gon,.ález,
y c¡J ot l'O hl'lrmano ¡¡ acd6 c11, 1 d' ·csner11do:
l' dlzcn a ue le m:\ldlj0, YDidtó tl: Olos h11,.e_

Fr,lf1flmik dr /a,jlnna ,1, l)q11 .l/art/n CarléB
(hUo kgttimo dd Um~«i.tador).

lle justlzla )' 11ue su bcrm,mo ni sus hijo,¡
gozasen ~u hazil'JJd!l, l' 1L~r fu~" .

-¡:;;

Todo lo &lt;'on.slgnado 1•11 .,,,te estucllo es
rlgUl'OSILWl!lll\! hbt6rico, hasta.los diálO~'()S

estltn covla.dOS tu,rtualmeolP el-, l!IS c1mst ruu·lns 1n•oce~ales Y d ll&gt;S l!ln'Ol; '1111! ho
coMul rndo: pe1-o omito citus dll obrus ,v do1.mmeuw · por no lnt11rrumpll' la. na.rrrtclón

áca.dapo.so.

Gil Gonzálcz füm:ivtde quedósQ ta.mbl,11
oon h, ca.sn. aue en México llllhfa &lt;"dlflca&lt;lo
Alonso&lt;le A,•1111. PnUJ1 terr6noqucse 1 había ('OIIClj(llclo r ccléll 1ran1tda lfL tlerm, ubl(•adp lmrla la "lerda J)tl.l'te cl.il Hulc.·hllobos," cscledr,eu ol !&lt;llionoc habfa o,•1,pad&lt;i
la ¡¡rao J)ll'áruldc dul templo muynr. con,a ¡rrado á llull,.lln1)0Chtll.
l\loerloO-ll Gonz,il •z. ·us hijos heredl&lt;ro11
lit t,wtt,na rl~ é,te l ' la del tío i\Jom,o d
A,;1u.
Alonso el Avila Ah·lll'ado ,·lvfa en la casa i:om,truída l)Or &lt;'1 tío, ~':!(1ul11ti de Jus c11t.oncei; c11lle.~ llettl de lztn¡¡alap,m y Tacul.Ja. hoy P,,(¡Uinll de 111 l~ 1lel Ueloj Y Sao ta
Teresa, T Oll Gom.ále1. de A vil;t en la c,,sa
,·,mtigoa, al1orn mlruero 2 ele la J(\ clel 1foloJ,
cdlffcada J/Ol' su padre.
.\1011'&gt;0 huhfa bcn•&lt;la&lt;lo, además de la ena •1ue hahitlüm, la.~ en,·omt.mdas ya citadas y )a,¡ llll í!.irálld!LTO y Guallnlj(J ,m Mlcho:te:in, l' Sll liermrlnO Gil llL &lt;,asa de su
oad;c l' la encomicmdtt de fxmi11nilpan, en
clonde resldfa co11 frt'í.'u.1.mcln, d •sd • QU
em ,·luclo d&lt;· noila k'OnOr \'•lió.
.\Jo11&lt;o de ,\vllá ,\!varado. ha.bfa contraído nupdas coa noi\11. MarÍll de Sos11 ,
bija del te.sor1;ro Don .Juan,\ lonsodc so,u.
cas:ulo á su ,·cz eoo Doil,1 ,\1111 d -' F:str udn,
hila de otm te,,oruro (•élebrt• en .1\'uevu. Espafü1., Don Alon'iO &lt;lo Estrada . cu,aij hlJas
se cl&lt;:SpOSá.l'On con lo~ pr\ncloales hoo,h.res
de la l'olonta.. s uno d~ sus hilo,. Fr..Ju u1
ele la Mrtl('dull'llll, Lu,·o la glo~ía clll bab11r
Jmore...o hL lradurclón cw;tell.ana nuc hizo
d la ""E,;cala Es¡¡lrilual" de "" J Ullll &lt;'límaco, primer libro 11ucsedló :t la estampa.
en la.cludacl d.- México.
l)oila María de • osa. mujer de A Lonso de
A ,.;In, h-arado. era sobri1111 de Ooila ,fuam, de ::,osa, ,•.1to1&lt;tla tlOn llun Lul,; d&lt;, (',L,;tiJla. uno de los prtmcros 11&lt;1llhu.lare, dP
Nueva E,'l)nña, uer., ona de g~w, tnfluPn&lt;:ia
S' autorlda.d, cuso,; con.,eio, solic'i tcal)an los
virreyes¡ y 1-.!n 1~ ca.:;a.s de su rnota,dn~ lt1s:

que lloy llPvan los núme1-os J. :l- y B d&lt;' la
21' calle del Reloi, ,·Ida como gran Sllñor.
con "mu,·bos &lt;",ah:,I los. crlaclo~. ar1mc~• .ccn•
te , ,icomvaitamilmto." l-fu~ tanta l1t riuueza ,¡u(' le pro¡"lQl'éÍOnó w1a mina SUl"ll
en T1&lt;.sco, QUI! "has~u lo,¡ ,·tlS()S scrvlle.,; de
e.-&gt;Clnn y otro, ser.-lclos eran de una flrui.
11a.stR di! pinta; y dló más en esta. 1·lda á
POIJres y hlclalg05, 11ue un n,y muy llll&lt;mú
pudiera dar."
Emoarc,ntado. puc, • Alonso rto .A-vtlu. Alvai-ado con o,;11 ; otras familias llustn•· y
rkas elo la. sooltidnd colonial: rico tamhlén
y joven, pues frtsah11 en los veinti&lt;'inco
ttiios: i:o,.'lndo de loo, pin¡,Ue~ pl"O(l u •lqs du
sul! encomhmdw; y dol cmvle&lt;&gt; de l'('gidor
de la éludnd de Ml'xlc1&gt;; uml;.'&lt;&gt;elltro otros
de Jfor:uán G u.tl{•rrez J\ ltamlr:010, uc&gt;llle
:1SCe11dleHte &lt;lo l&lt;&gt;s coml
de anttHi:o :
amt¡ro taroblén do lo,, hijos de lforná.n l'éNz dt• Boc:megru. sus cleudos; Alon.so ele
A ,·Jhl SL' Cün;.ld l'raha haCl!L 1:,ro, feliz ))Ot
sil:! rhim••~ts y relaciones. pue~ cuanoo no
rc:&lt;lcUu. en las enco01iW1da~. su casa de la.
cs,1 ulllll. el I1.taoal.ap,m l' Tacnbn, eri• centro y reunión de parientes l' amlgOS.

Eu esa casa frocuent.emente tlabn &lt;·omidas l' l'.Clll'l,S, y u las tarde,; y en lRS noches,
cle,&lt;,J)uós rle saborear ~u ·u lentos maulares
Y hu '008 '1110 , 1'1 y sus im1tado,; tJOílÍ:\l)SU
,t jugflr á la llClotu, IÍ Los naipe,¡ l' :( lo:&lt; da&lt;105!. en anión á la vez dt0 lntése&gt;&lt;'de.~ que
t'a...'il sltn111Jre h:,nfa.1 al,:-u.n()s ll\)lncs, corno
u.nsoldaclo d,•1 Pe1·1i, G6mezde \'llo rla, 11110
vi.no huyendo de persecuciones _p0J{I lea.-; Y

cu hns&lt;'a dtt nn VU..'-' aventu.ru....;.
[)011 )Iartfn Cortki. hilo do r&gt;on l-ler111mdo. y ,i la ~ni.in ¡¡ 'J::UlldO ;\lt\r&lt;Jllé.-&lt; d •I \'a.lle, ¡· s us dos htlrnrnno1&lt; hu,-tardw Don
lal'tíu y Don Luis, ,•lsltabau di&lt;'ba casa.
romfuu 011 ulla, ¡• •I du ilo~orres.l)Ondfa éstas coa la., mlsm,Ls iitenclones.
Alou:«1de !\v11:i Alvurnd,o. como famayor pm•Le de lo;; éle.~1·encl1t-11ie.s de có1111uis1t11lor1••· p0,eía di ver.&lt;,IS ¡• buona• u.rma.s:
celuchus con IJarhotés s íllabar'(lo.;.; partesanas, llmr,;1.,-;, rorlol11s y udacr~i,.s ; co.seletll:l,
J!1"'ül"1a...:. llr&lt;'flhUt.'e$ y

pistnltttt!S: os-11ada.....

guantes J' ~orjaJ.,s : m1u10plas -Y 11.J'andelr•s.
Tc·ufa rkos urnCHCI! vara tiUS 111ucho, CllbaJJo,;: a,rnc,;1;s dti luJo, pn1es .,J tcl'Clo¡wJo
rojo, 1tmru-lllo, moru&lt;lo y vur&lt;le, c'Om)ltltía
con la culldnd de los bord1ldos. No -le paseaba 011 coc lw. Pt'ro sí ·u rl&lt;m litl!ra do
raso colorado. ¡¡us trajes ¡• lo;. de ~u csl)()slL
era.n d •gr,u1 ,;•alor.1o rniin10 «tnesus Joyas,

1,mcs ,JL o~o a,1uilal11clo fül 6,,ta1 rh·:ill.7JLb11
,-on lu calidad dL• 1,L~ telas de los ntimcros:
lo propio ouo 1~ cllamn.ntes, irriurntes y
ourlas de lus n.llwJas, con lo$ 1erc1011elos,
ra,;os y damalJ&lt;'os de 101&gt; ve.~tJdos.
Los mm~bles du su t,a.sa c.• ra.n tllm])lén va.liosos : lechos dorado,¡, .~Ll11c.s fonadr~, con
¡¡u1tdamuclle,¡, escrl\muCa,, y os¡,rltorlos 1.'11cuado" y de m11cle~11s Hm1~. m servirlo de
la mesa, plato,; y e,,cudilh . co1111.s l" Kultlri lto:, cuchtLrH.S y plch!!lt!S. jar,os l' nm1l11leros, todo era dt&gt; maclzn nlata. l'l'eclo•ru
tu11lcer!nsco11 6¡¡-urru; ador11ahm1 los muros
d las lmbltaclone,i, y ])U,JIIOS CUll&lt;lroii y ()S•
l'ultnras ostentaba ~L oratorio IJíll'ticulnr.
Un clérlg(1 e11sciinll11 tt li!l'l' ,l sus hijos, y
la scr,'ldumbre de"" casa Sil com1:&gt;0ufa de
deis pnJIJS .v do,; e rlaclo,; españole•. Como
todos los capltallsws de su é.voca. le11fa\
•sc)(wo&lt;;: d~ negeas di:! mismo nombro
lnés. 1• otra ll[UJl!lda lsabtll : dos negrlt.os,
Agustín y L'erico. hilos de una de l as I ncSl's. l' cuatro negros uomhrados .Roque.
!lla.rtín, Juan y Frauc!S&lt;·o.
;,Qué. otrtl co.1,a p0día npetscor nn rico

criollo oe h• coln11i11~ Alonso. adcmrts., por
~u p01~te y tl~ru. 1mr ~u (.'&lt;lnd :\' rlQUl'Za,
eru. ¡,t1l:tn1eador 'S amigo de a,·entnr-J.S. J'
su tr11t-0 lo mismo · ·lo di ·putabuu lns &lt;lam1Ls l&gt;I\ IOSSlll'aos. comidas l' CtlllllS. Que los
cahnUorosen Jascacerí.L~. tornoosy juc¡¡o,j
de sortijas.
Erá ale~re y lm!W:loso. audaz l' \'allonte,
lo 1·-0ntra1'10 de su hcrm11no Gil Clonul.lcz do
A \'llu , Quien slu &lt;"ltref,'er &lt;le vnlor. ,,IU'oeío ,
cmpuro. do ¡¡o,;ihillthlcll!s de rortuua, Yta l
,,e,,
t.o. unido ,t si;i ,·lntlcz, lo había. tormulo de &lt;:arácter erlo y reílexlvo. "EnemtgO del l)ulllclo de 1:i clud!td . ..-Jvfa ,;Jn hacer
rnldo. 110 obstante aue t.umbiéu era muy

Joven ~• leo.Ido "ll()r ca,balle,ro principal."
Dos 1xis1ls, La! vez. p-reocup,lhan JLl alegre
y gnlantea-0.or Alon,;o: el J)O.l'\'Cnlr de sus
hijos s il, 11ntrla. l' un pleito 11ue con él hahfu m1Lulilado •t ~'l~&lt;"al ele 'u Ma.Je,rtad sobre 11ntt tll! :-.nis iTIL"&lt;&gt;nticndtlS y nu~blos t1:u-

ieto,;, ll UIU!llll él di lmulalJa oll de.-;abrlml•nto r dr..contenlo. alega11do rrno siempre si' le había lwclto Jusllciu. en lu. Henl
Au&lt;lltml'ia de Nlll'Vli ~:sl)f&lt;ÜlL y L•ntendí!t
que lo..,, lsmn sería en ol Real Oonst!jO di,
Indias.

II

Los Cooj urades
Los \'lujo&gt;&lt; conQuhtaclores 8lIJ)(lrvlvleo•

ws ha, taentorwes, los mu&lt;:hosenl-omendoros 0110 sti s&lt;'rvfau ele lo:, indios en st1s

1rrt111j11rf:~, r l,Ll)()res, J; Jo,, hlj011 de llllos i·
otroij llllll constltuí,u, la llUt)ni raza criolla, Lodos ust11hw1 alnnnaclo,; con l.u incerritlumbre de si l;.as L·ncomteudu.s termlnarínn en 1u .·rgundu \'Ida. t!S deci.r, Que
1,,u11l"lo~ L•llos . los Pll !,los é Indios de su
Dl'OJ&gt;I00.1ld no pasarfau oomo lmreuc1a ,i;
sus hijo,, ,,ino que ln¡¡re,,;,.ríon á la Real
ÚON)na.
l'rlo1ero Vllg(&gt;,; l'UIDQrtl~ l!Sl)Hrc1dos POr
lo,¡ vlaje1-os llllgados en las Ilotas, y des1111 ' carta..s de amig()S 6 dc\1clos que dc:l&lt;le
la Penínst1la 11ro1&gt;m-clonaba1l malas nutlcia.,;, JJO&lt;:O ,t 110e0 hicierOn qu&amp; el &lt;l~onwnto tu ese general entr11 lO't encoru~m)ero . .v ,1ue r-,~" desco11tt1tto, en un princlvlo
áL!)llruLs mllllif 'st¡¡du l}()r trbtcs uuejn,i en
el rondo do los llOj(ares. se presentase t1 lu.
p0strc r•m;,11azudor ¡- terrible, pues las
11ueJas sigilosas se toroul'{Jll eu uúbllcas
lumentacton.,s, y las lan:u,utal'lone~ t,n
airrios reproches, y los N[ll.'OCh~s .,n ,•fa.,;
de uucl,o.
lln día. el Lic. Gabriel Ara.la de Esvinosa, Haelonnc.&gt; de la ' ated1·al, que se,rún
¡,nre o est,ab,i en relaciones C()n Alonso dll
Ai.-lla. Cué li casi, du liste y Je m,mHestó

=

F/Jc,linilt: de lo, jtrm&lt;J tk ÁiOII/W de Avila
,llt'tttadQ,

•roe uno., &lt;.·1tl&gt;1illero~ l&lt;' d.-.sealJ:UJ ver ,v ser"lr i·tra.tar con él cierto nt•l(()CiodeimJlOrtn ncla.. Que esto,; c:al1ftl lel'O$ ~ran los berm anos J)on Pedro r Don Baltnsnl' Que.suda
y wi !al Pedro de Al!'U lla r. ,\ lonso lo &lt;.'Ootestó e.rulo v-lnlescn euRo&lt;1o ,ru l~Le~en. l~(jada 1n &lt;'Ita p:ira el día. slirulent en la mailuna, como IÍ ltl~ diez, r,,oco más 6 m&lt;'nos.
el Lle. E.,ptno·a vino con ellos. eucontrnndo á Alonso en aua cá111.1tra en uue e:,cr!t►fa, y los presentó con las slgnientt&gt;s PO.labras:

�-E~tosc11b11lleros, han dcsendo c-n extremo ver á vuesa mcrct,d en esta ciud:~d. Y
bc,,ade las manos y o!reC&lt;1r.&lt;.e á ,;u ser\'iclo,
JlOl" lo nue yo les he 1·ont:lllO rle vuosa
merN·!l.
-8&lt;1so á Vlll'S!IS mtm:u1l · las manosconle ·ló ,\ ton,, y :1.-;f mes1u11 o,u 11l1•gro en
conocc,r :l vuesas m&lt;•r&lt;'lldcs .1· t&gt;n tocio lo oul'
sc les ofreciere 1}uechm lclll'r l',;l:L ,·:i,,a wr

lnstlgase en secreto l)lU'a lo¡;rnr •u,,; proL)Ó~lto · y á otros a¡•ons&lt;&gt;j11se ,,ne dcnuucta;,,•n
la con$11iració11, unes UlllLS veces d,wfa. 11ul•
"el rey em su itnlln l" rlllr 6l había ele morir," l. ot rn$ SC' flló elc.u...o du q1w (&gt;l mi ·mo
en 11t.'l"SOIIU di&lt;•se ;,visO o1 Vbirnllor, Lk.
Jl•r6nhl10 de \Tal&lt;lorrama y ú lo.~ nidore ·.
tic 1111&lt;• se temfn estallase una reb&lt;'ll.Sn contr:rnl Rey. Ladol.llllconducta di' l)on Murten tHó néslmos result:1dos para él Y sus
con.sortes. Las 1&lt;ut-0ri&lt;ll1de ,·1,llnen?.a1'0n
110r 1\uscon Har dt&gt; su 1,m,tentllda lerillad,
los c01uurados no pudieron s.:,rulr un _plnn
firmo, único, uniforme, ,¡uc los gu.lase al
triunfo de su l'llUS:l, y todo,, liudaron si em
lJou Martín el 11utor y Jet,.; de la Lil\'11\'ltl\.
Pero vol ,·amos tt tos he&lt;"h():l. l'or el mes
de »Ueml,re de 156.\ l"lno llotri mandad:l
J)(lr el Gt&gt;neral Pl•dro de lus Hoolns. Y con
ella la noth-lu clll qut' lo;; nlúlOS de 10':l- CtlCOmend !"OS no ll()llfun lleN'dnr la.,, en&lt;'oml 11dus. Vino t:nnllién cédula t'lt:mdo al lnronés Don Martín Po!' el 1"(,;cul de.,. ) 1. pari•
el ne¡¡oclo 11 ue seguía en la Vort so~N el
rl'&lt;'uento ele lo · :i:J.000 vu,;allosconredldos
·u .o aclre l- qu&lt;' s le ouorfan &lt;lullar. y oll'li
cédula &lt;llrlglda lll mismo llon lintfu,
¡,ról1lbléudole usase el l!TUJl ."ullo c¡ll!l hnbí:l mandado hu er, y r,re,inkndo ,t h,
Aurll 11cla le seiinlascn otro. "del tamaño
de un toe,L6n de ,tocho rcalllS, é (¡ue no ru,·so mrt,x or,"' y se hJ vedase usu r el bla,ón chi
l&gt;uc1u y la 1.-yend&lt;&gt; qul' liahfa _puest,o, &gt;l'·
gún decían, cu el ~tillo gi-audu que se le habfu rc-coirldo.
'I'llles nuevas aumentaron N clJ ,cnsto
cl1&lt; los encomenderos y del Mur,1ués. Conju rnd~ l' .fefe &lt;'ohruron IÍ.nlmo, y durante
Jo,; mes •s de O&lt;;tunr&lt;' ,t ntclemlJre de l~,6,.'í,
los tr:llla:ioS se tH't ! vni-un. los proyectos ';,o
cowunJcnron entre Jo,, cou."&lt;plrudores. y
voro 1odo ello multl¡,liC'áro1.1:,e tus Junta,¡,
11rim·l]1nlmontc •n 111 casa de los Avllas.
El Lic. Al,alu. d 'F.s11inosa :r Don Luis
Cortfs. r&lt;'S(llYJel'On enviar llllll ('1rrta. á
lt lon ·o de.\ vlla, c¡ne á la s.1tz6u c:1tnh11 en
1ma de sus euMruicndas. 11ur,H·ontc,t11 rl
un N•c·n&lt;lo nuc el dicho llccncl11tlo habfa
trafdo, sohre el nei."Ocio di; la conJur11tl6n,
al mencionado non Luis Cortés. l'llflro de
Ai,:-ulla:r fui\ encargado de llevar hi rtlrtu.
Pllrtló d&lt;&gt; Méxh·o Y 11 ·ontro ll AlonI,o E,Jl
w,o 11~ sus pueblos eucomcnélados. situuclo
cutre C1mubllUa11 y una hacienda do G-nbrh•l Lo1p-oiío, l" entregada la curta y leída.
por lonso, encerrados ambos en 1m nl)Osento, é,;te, tomando la vnlnur a., elijo:
-" l'iior A~'llilar, eslas cn~u.s son de ruucbo ~ccreto é de muncl1:1 con6anza, 1)(1r,111e
bar munrhos ruines ele 1111lt•n hombro no w
puecl111·0116ar. r 11nes yuesa ruorcild es tan
homhr~ tll, hl 11. l. le Lcugo ])()r amllf(), le
dll'é Lodo lo ouil !)asa acerca de este uc¡¡o-

liUYlt.

E11tonr - el Lit, &amp;,pino ·11, sln m,ís ¡,rc:lmuulos, rlUo:

-Biou tmhe. vu(l-~a

mt\r:t'l'tl.

ml soiior Don

Alonso, y lmhrá nido s unttmdlelo 1•1 dC'scoutrnto rtrandP une hay en todu ,-,,t.- Ue1·ra con moth"o de mia nuevn céduln, quo
,Jlz11uu f.. )t. ha 1wlaclo, para
lo.~ nlt&gt;t(ls &lt;le lo~ t~ncomt.\111h..•rt1s no st1t:.l~da11 l'U la.'i
cn1·orule111h1,;. y •1U&lt;' luel?I) los 1,111,•hlos so
vongan ,,u la 1{ "t I l'orona......

,,m•

«

Facslniik de la finnr&amp; clt f), .1farlln ()irtls (h(jo
d&lt;J Cvrlt&amp; y dt J)o,la .lfari11a}.

Intcrrwnpl61e Alonso con extrema. viveza:
-No creo qm! hn.ra tal .-é(lulu .
- Juro :t ntClb, I)(lr &lt;Jst u rui. re11Uc6 F..s111nl)(!a, oue uu l'l•ligioso lile J111 certiliclldO
baWrl1t visto l ll!fclo.
y p0r su ¡¡u rte lo otros cnhalle ros á un:.
\"OZ aillldkl'l)ll:
-1',1 u;r cou Hado ,•stú. ,·uesa merced en
creer 11uc no la t11Lr, 11ues lo auo ul sellor
Ui,-cncl:ulo llkt', 111 lle mu:&lt; ofil() nosotros oor
r.osa cierta, luo c¡ue dL~lniulan por !\St'l!'Urarse mli.,¡.
Lcls Qur~aclu~.. \¡rnllnr y l~spino,m babia•
ron cltuo y s,, duscu.brlero11. Comunicaron
á ,Uonso du .\ ,•Ha su lnt1mto de alza,.,,'
cou la tierra. lll~llllaló r-,tc: 1mrecl6 enojarse,: prote,M: awl!mv.6 t'On dchuncln.r lo;;
1Dteutoscle iu¡ttello,, 1·11ballcros: JJCl'O al fin,
inttiresado on el asunto, pul~ "I enfn al 111
de YCl'Ot mil oesos de r,mt,1" y 1,ueblos
au ~taban en :riesgo de ¡1t!l'tler,;e. "1•ay6
luego," comoc11Yeron su herm,rno Oll, BulLasar de Agtúlar. á c1uie1101'.reciero11 hacerle Maes,, dc Camr•&gt;· y tautoo; otro.&lt;.
lJesdo cutoncus .\1011,;o ele A ,•1111 ~ cli!&lt;Uugoi6 como conjur:Ldo activo y b:;,.tu. im1,1rutl •nt •, 1101:ando á ,lecil' 11ue "1Juié11 todo
lo ,1ufore todo Jo nll'rd,•," 1•i,Orlilndose 111
lwy dti Esouña. !&lt;in t'mh11rgo, no Cué Alouso el c111tor Drimtlro llllll coucihiem lu Idea
tlo In :r bcllón, y es difícil rc....olvcr 1111ién
fllt'$O; 1· aunuuu 1'11 los e11phulo do acus,Lclón cu coulru clu J&gt;on )lartín Vorté s
:iso,:uru "queel dlt.:ho mH.J"quésfué ol l)r!'n1'11,111l 11romo~•cclor de esle Dt'llOCIO, y el II ue
conclt6 t0&lt;.los los dcwál, po.ra,ouo ·e eteLua:&lt;e ol dlcho 111:utmlento l" r •bcllón," J)Or
otra. parte,, u;l.rez clo Peralta, i\utor ·011tcm¡¡or,tnoo. "firmo. uue ,•l "nr:u·nués, rcnlmantc, él no tu,,o ,·ol u11lad d • 1llzms 011
la tlorrtL, ni J&gt;Or la Jma1:l11aci611. ,1110 l'M'tlcbark~ l ' \'l)r illl l.ú Ull" Sl' pon fa el 11 •goclo,
y uuando lll ,Ic,·o. )·a muy determinado y
pue.sto en cJl'CUClóu, salir él l,10r el r&lt;'y y
110,1.elle un gran suniclo. l" 1.mvittllt' ,t tllzlr
,1ue su p¡,dru \Htimún ('ortf:¡J le 11hfu chulo
una vci la tierra y c1u6I • Ju dul.m oLra."
Ln contriullcdón, t•m¡,crn. el,• h • anterlo:r&lt;IB wstlmonl&lt;&gt;::1. .IJUcdf• t,•1wr unu l'.Xl)IIcacl61l suLl~fa&lt;•torlu: In fult:. dL• car:íctcr
del J\ltuuul•s ). su conduct11 oh,crvnda ,·on
lo., ccmJu:r1&lt;1lo1, y l.ru, uutorldad&lt;cs. J&lt;:u el
oroceso eorresI)(lndlt'nto cou:st,t: ··uuu su.1llenélo el cl11"110 m1Lrqué~ ul dicho n·hcllón
y alwmientll el• oue se lrat:Lha, 11rocurab11
c¡1w et ~u ll!Jlil&lt;i I'&lt;) ld::ic;e, /J q11e l~thu, le Mziue11
rty: l)Or man¡,r1 QU&lt;J el dicho marqué lo
sabía. quNfa (; Jncltuhn, y tcnfa pn,p6¡¡Jw
é ,:rlm ,·oluntntl c1ue el diclto r1•l,ei16n y ,11z:unienw $O cfetuasc, y ,¡ut&gt; se tullll' · cntendltlo que o/ros lo ha:lan y 11&lt;1 ti."
Queria, como vulll'U,rmenl., se dice, i,c:,rar
la castaii&lt;• em, la 11ta11&lt;1 del y11Jo, y de u.q uf el
origen eltl sus vucllu.cloo , dé que á unos

clo, :r s, 11ne hnhr!\ diez ódocc (!{,is. Y.UC' &lt;.&gt;l
l\laroucls me c•Jl\'16 á l11u1111r :t )léxlL'&lt;&gt; por
la l)()St:I, y lkgado ullá, se •nc·••rr,l ,·ouml¡¡o
~• sola., é mt, dijo, 11uu como hombre ouo
como más 1unl1..'&lt;&gt; m¡, tcnln en 1-t,&lt;lo l'blt•
r1•lt10. y de oulen n1ás c-011!\al;a, ~" (Jucrfa
,le~t·ubrlr cnnmhro: l' roe dijo; "1,que uu6
m 1•arL•d11 ,·6mo 1.11 Re, mi~ ,111ería CJUltar
1 ("Onll'r ti: tOllo,'.1" \' '"bree! l':LSO platil'U·
mos uml)O;t lurl?(&gt;, y ,•,mlwo~ á rl!sumJruos.
en ()Ue lo QUC&lt;'Onv 11fa era 11ue nO'i alzáccmos t·on la tl,•rr11, é 11111tascmos á los oidore y ,t los oficial del Ri,,1·, y ,t J&gt;on Francisco de Yclasco y ú Pon r,11ls dt.' Yelast&gt;O
su sohrluo, IJJJodrl \'bsorre, Pon Luis di,
VllhL~CO c¡ue de l)Jo,; nya, como á 1JCrw11as
que h:thfan de ucuclJr á. la \'07. del H1•y, •y
11u" eran ·al,&lt;•1iL~ y em¡,arenrndo,, •n el
I&lt;elno; 1xm1uc t1r:1 bit•n &lt;1uo cntí&gt;ndl&lt;!se el
l{c.r, Qui' homhres hahía en u,-tu Llerr:1, 11uo
e.stab,m 11llradc!endel'SUS h1tzlc11d11s, l' babínu de alzar Por !tes al lllar11nés, como el

l&lt;mnl&gt;re c¡uclt:11fn md• dcrtdw r1. tsra tietra ,¡11t1d
lie¡1 de C&gt;J.31illa, y &lt;1ue IUL'l?'O el 1\laronés había de "1&lt;'glr duques, é t'Ondl•s. é mn.r1111e~e.i. é rcl)artlr ln tierra, 1&gt;0r&lt;1ue hay harto
en 1,1111 ¡¡ara, 1:oclos. s ttnsl Jo t'enínmos conserlaclo e11trt' ambos. é me (l('tu,·e un l\léxlco cuatro ó c·hwo dfa,, pRra p,¡nrrlo por
olJN.I ..•••. "

Como puede ot,serml'1'e J)Or el rmtorlor
relato de Alonso ele 1\ ,,nu, el 11cuordo entre éste y Don ltlurlfn el'u perfecto: el nlun
estaba conccrtuclo entre los dos &lt;l nut emono, ~- pronto :t ejecutarse. pero una de
tantas va,·11:tclonc,~ de non AliLrtín Ww
Que ~" nvln1.~""· y Iom;o cll&lt;¡rlL'&lt;l:ido. sr
lmbfn ltlo :t Cut1abt1t.lan, en clonde sr 1111llúba. l'ómo hemos visto. cu1.mclo lr rué 11!•vnda In carla 1&gt;0r Pcllro AgaUur, llatllá.ndole us compañeros dl" nuem :t Méxl,·o
p,wa trut:ir el ne¡roclo lle la rebeüón.

n1
Una Masearada.- EI flan de la Rebelión
A lon.,,o ele A 'l"l\a Al val'tulo no v'loo elesde I ué'go, sino ,¡_ue entr.!g;I una cartn,
contt'bt:u•l6n 1l l'f.'clro de Agnllar. ou.lon
mwúfe,itó 111 primero. tenía el encargo d
los de llléxk-o. tic una ,•e:,; entr!'¡radll lHtuí
su curta Ir ,¡ Pnf·buca. para llzlm:i.r al P.
Diel((l M:tltlonndo, á Bartc,lomé Vázq11e1, y
á Gurcía ~ánchoz. cl6rlgo,¡: y entoncu
Aloru!ó I l'Olltl'➔t6 (JUC fuOl!O IL cumplir los
llll1!11l'~'llS, :l fln d qn bubiC~tl llem)')O de
"¡¡uo el vlt'rnes cló La S&lt;lDllmn sl~ult•ntr.
estnuclo los oidores en acuerdo,'' s etectua.se el lev,int11mlento.
\'olvl6 Aguilar ti México: ntregd tn carta de A yJfa ni Llrencludo; juntos ftlcron it
cm;u de Uon Lul · 'ortés. 11ulen ,,tatlcando

n_~
1J

O
11

o

O
o

L ÜIOOR O. fRANCl~(O Cé NO.'.,
(Tomados del 06d1ce del Dnquo Oaunal,

á sohL~ con 'E.,1,lnosn, se mostr6 "mollino y
tinoJadc&gt;"' de 11neno ,•lnie.o lnmedlat:1J:11ente Alon!'&lt;l dtl Avll11, r se con1•1.J10 1¡110 no
tue.-it•n \lurun.llos lr), clérl¡;¡-o,,, hasta •1nt• r~
grosase &lt;•I dl&lt;'ho .\lnnso 1lt• ,u &lt;'nt·omlenda.
!'asados siete ú ocho días. un domlnll'O
por la noche entró Alonso dtl A ,11a en 1ll
ciudad &lt;.&gt;n romoañfa de ,·ehttleuntro it
tr-,lnta homhres á cnhnllo, t-O&lt;los clJstraz!l.clo,¡ 1·011 trajes de indio anteriores á la
('onrt11lsLn y ~on m:íscar,Ls en los l'Qstros, y
or1·i&lt;'l'(l1t y se r1•~'tX'lj:tron en la. ohi1.a del
Marau~s. fl'Unt á la.~ cnsu.~ tle sn morada,
cou más ck tllez ó eloce Rrraouct&gt;ros,., conl'lufllas lns ,•arrtlrus y a.lardes, todos juntos entraron e n l!L~&lt;•nsas, cloncleel Mllrau~,
y sus hermuuos, Luis y llíartfn, ubtt\7.:tron
á Alon,otli:, A ••llu ycllc'lro11li, hl lJlenn•nld;L.
'En 111 mhma uoche otr~-ció u11n cona A Ionso d A -.,1111 11I Marqué . á ·u &lt;•sl)OSn. y al
Lic. Yalclerrama. slcudu tumblén c:nnvlllados muchas sc110l'ILS y caballeros. Tanto
lo. m1mJ111·t'S como el st'rvl lo fuemn IJJ
uMl antiguo de los Indios, pues los manJu.res P"-'1JaráronsP en los pueblos su.Jetos á.
h~~ encomlc·ndas de Avllu, y á ve~ar del
s rvlr!o tle plala uue é,t te11fa en su cru,a,
lo: pl1ttos :r vlchell!:!, llll'l'O$ Y Cllndc.Heros,
tijeras y 1&lt;alimlS, eran de barro de Cu&gt;1uhtltl:m. :r antes (le la cena. al apearse 101 cah:.11 ro_, de Ju má.-;cur11, fiui;!endo t&gt;l reclblmlcnlo 11ue ;,ños antes había hecho
;\1otecuh7.0ma á C-ortbs y los suyos. el dlcho
Alonsoob,;e1¡ui6 al Marqués, á su usp0sa,
al Llr. \"alcl&lt;•1Tnmn. y rt las clamas Jn,·ltudas, olorosos .tóc//1/~t. con Jetr:L~ y ciirás
que (luhan á cntendl&gt;r los nroooslto.5 Ol'Ul•
Los de lo~ con.iumdos, y nuso en llL &lt;'abeza
ele lu lll11rr1u Sil una coro,m ele nlu.nia. á
n,odo d11 1tulrnalcla. en mt'&lt;ilo de mucbl\
música, y no fnltó un Lrnhún que i;'rltase:
"Murquc,m. t6m11t&lt;l esa. corona." En el
.-(;fllill del Maruué,;, oste11tábaso un letrt&gt;ro
,tuedccfa: "No tcmrc.s la cnídll, pu · os para wá suhid!l," los cual •s letreros ¡¡uso,

Faalmiú

las llc&gt;ros l't'clro ele A,cnllar, de ord!'u de
Alonso clt&gt; ,\ Ylla. l'll Santit,go Tlatelo\co,
onclufda la cena, la masc(l.l'UdfL anduvo
por todn.~ las más calles de la ciudnd, tocanelo mú.sl ·a y cnnta.ndo rom11ncc.~ alu.siYOS IÍ liL 11royeclacla rebelión; toclos á caballo ¡; 11 hachas encendldn.s en le.s monos, tlrán&lt;los unos á otros ah'anctaa, l.lolll
ele barro s ••·as ni sol y llenas de cenfaa ó
lloros, las 11u&lt;• se recibían amonl'dnllos11
con lu.s ada.rg,,~; y c·on llL propia mú,IC3,
e,rntos, ris:\s y anJ&lt;·ho re¡¡od.io. !1téronse
todo· los l'.1tba!l0roscle 1:\ masc1nada á la
cns de Alonso de AYll(1, donde se s!TVJ6
otra cenit para oh,icoularlrll!.
8t'11&lt;1uceslus alegre' y bulll&lt;·losas flc• tns
hulJlus •n &amp;lelo sólo ·on el fin el • e •lclmu la
llc¡¡ncla á México ,to !11 )h1r11m'.sa, como dlJ,•ron Jo,; reos (•n ~us descnr1111s, 6 11ue hnhh•scn tcnillo un Hn ur ·onccblclo par:i
soucll':tr lo.~ ánimo,, y \'UV'lll&lt;•nlonnr á non
~l:lrtín, us fo cierto &lt;1Ue los susulc:uces purlldarlo · clcl domlul•l l'ólOlllttl, o~a misma
noche tL\!Cl:Jlraron al Lic. Valtlerrn.mn J' le
denunciaron como:( \'lsltaclor Que !'ru, oue
'"á ltL stlmlm, tle mu.-;carath, y cena los
ea ·om,mdt•r&lt;is se olwb1111 t·ontru el Rey,"
1wro Val&lt;lcrra.ma dió tiln J.lOC(&gt; 6 ningún
crédito tt la dcnuucltl. c1ue un vez ele guiuclnr sigilo y tomar 11ro,·idondas c:011yei.1lentes, la comunicó con Pl Mitrqués, y éste,
con su curarwrfstica conducta, fing-16 temores é blzo armará sus hermano,¡ r criad°" l' él pro1i1o tomó t11mbléu sus armas.
Dos día;; d •,;pués el!! lo.~ rt#,'llCIJ09 hubo
una lmt)Ortn.nte jrmta fil! casa de los Avl11\s. Encerrados en un :Lll03ento, provltl orden el,, Alonso. s,• re11J1kron el Lic. yala
de F.snlnosa, Los h erm¡mos Ques:t&lt;llL,. OriS-

p.,.· ~ I"

ELOIDOR O. PE.DROo!VILLALOBOS .

LA EJECUCIÓN DE L'JS Á VU.AS.

,1, IC1ft.rmn d, Dirt,o .Arias de SolLlo.

EL:OIDOR' O. JE.RONlMO DéOROZCO

tóbal de Oiínte. t'l mo,.o; Gil Gouzález de
A\"'U:,yl'l&gt;ílrotle Agoilur. Alonsocomwtlcó á sus compa1lcrOs el plan de ejecud6u
p1tr11 lcnmtarsc con la L\erra. concertado
entre él, Dou ~hlri(n. sus hermanos l' TlleJ:O ,\ ria~ ~ Ll'lo, CIIJP nombre a1mrece en
esta. ocn.sl6n Jll'lr vrimCl".l ,·cz, 11.s! como los
ele otro,; conjumdo$.
La TOboü6n C'llnll:1rí11 un vicrn~. dí:ttle
11eucrdo cotr los ol&lt;lores .r el Vl.,tt11do1·, á
qui lll'S habfo. do Irá llllltnr en ln A 11dl1'nclu Don Luis C01·tés t·on Hlt'ti: ú qcbo &lt;:&lt;&gt;u11&gt;añ ros, bien 11rm11dos r en or&lt;lcn. Al mismo tiempo. A!Oll$0 ele A vllu. l)on ~lurUn
'ortés, ul hu.stardo. ó Diego ria~ Rotelo.
al oue ui;rlese eu suerte. csturfa Junto con
olros ocho 6 siete eompnil&lt;'ros á la 1&gt;uerta
de la Hall\ cltl Arm:.s ele las C:LsrL~ J{ealt;':,,
también muy ~11 ortlen, :.rmndos y cnn hachas. _para &lt;1n,~ al vunlO t1 n ouc matlts~n
á: los oldoros, dcscerriúustm 1us pu,•rtns Y
se al)(l(lt&lt;r:1.son &lt;ll' 111~ 1um:Ls, arclUt'rÍU Y
mmúr Iones ,, ue allf ha bht. utro cnl&gt;a llt•ro,
COI\ otros siete ú OChllC'OlllllllÍit'l"(h, ~o colocaría 011 1rL sm~rtu d"I Hoal A,:uerdo, ú fi11
dt&gt; e,•llnr que si los oidor d:L)nm Y11&lt;· •s,
illldi entr,u:a á soc·orri,rlos. A I mJsmo
tknll)O, otros 1•a\laller()ol con otras ,•atl&lt;lrlll:L~ dl•I 10bruó 111lmcro do 1·onjur;11lo•.
Irían ú. la.s dh·crsr&amp;S&lt;:a.su."'cn qnu vhían lo.s
oflclale, renles p1Lr8 mat:trlos y "habían
de sor los c¡ut" fu('-s~n sus nu.ls a.mi~l-.s.' 1lo
mlsruo que á las mornrlas de Don Frunt'l~•·o
y T&gt;on Lul~ ele Yel:~sn,. ,·,m l¡,'llal ohJt.'to.
Tocl.a.s Jn~,.:u,lllrillll.s de los ,·,mjurn!los l'&lt;'corr(lr{an dltilmnl11.clau1enll' las c:iue~ ele
111 c\ullad, connirs:trfan con l:1s vfctlDHL~
pl\'rl\ entreu•nerla~. y lns 01:itn'lzas ~erfnn
en el 1ustunto mismo en &lt;1U .on1L,;eu dos
campan:¡¡1as t'O 11\ torre lle la T¡rll'"-la ~layor. El Lit· . .\yala d&lt;&gt; E.,pluosa tuudrf:t &lt;'1
encar110 dt, L"&lt;to, ~· para oue ~u11le.iu l"ll:1111l0
babflt de toca.r, UllO dll los ('l)ll]ul'lldOS se
slluttrfa ,•n In pnert:1 c1.-1 lttiul Aeuerdo, Y
1:n el momento rle i,ntrar lo:, otro~ it nrntar
á l&lt;N oidores, hurfo unn """" c·on una capa
,t otro que eslnrfa situado junto á la olla
drl pl\tio de Palu,clo, c¡ult•n íl su 1·cz baria
Ir, misma seilu al ouecslu 1•ir,w en 11111u~rta prlnd1J1ll. y éstc ron uuu cava coloracln
ha.ria ln 11ltlma scñn. oar,1 uu&lt;' cl llcenclaclo
cll'Sde 11• torr dlt•SI! lns clos souol'llll, tremeud:IS y túnehrc, c11mpamidas.
ruertos !os oldo1il-•. el VI. ltador, hls o!lclnlcs reak, y IO', /los Vt!hLst.•o,i. ~u- cnll:l,,erc se urroJarfnn á la nl:11~• 11iíbllca vurn
que todos lo ,·ic»en. Se dls11ouclrí11 d1.1 lu
Ileal Uaci 11&lt;la •iue C!;tuba 1•11 cuJ:. llt! lr""
ll11ves pa.r;L rep:.rtlrln entre los solchldos.
No se caus,Lrfa d111\11 "á morcu&lt;lcr ni nt i·a
11t1rSllnrt 11lgun11," pero i:mue&lt;llo do la r,la1.a
quem:uefan.se l'll una ~ruu l&gt;Ojru ra Loclo,
los pnpeles de lc¡s 1trd1l ,·o-:. ".Para out• 110
quednMl p0r esi·rli;rto nombre del Rel· ele
OasUUa." En tunees se Jey1111tlLrÍU. JJ(ll' Rey
y corouarí,~ ul M;1r11u&lt;I:&lt;, prl'4'011!1.ndo r1ue
le toco.bu. nor .inKto título y con el Hn de
ncabnr ,·on la.~ tlrnnfa~, del sol)l)r:um c.~pai'!ol •n ~éxlt'O,
(J ntlucldo l'I nu_evo Rey á Palacio, flon
LuJs Oorté&gt;l tría tnmecl.latomemo á \'urncru.z par(L nl)Oclerar. e del ,Puerto y &lt;.-cbur á
plu.uo la Ilota. aue allí e~tu vl&lt;l;;C, paro. Jm-

de la Orden de , an Francisco, solJre sl
pedir que fuese noticia 11lgo1111. it Esp11.ñn.
'"l'stn llerra con nuís Htu1o y justlcl!L p e rDon Mnrtfo Cortés. t&lt;l bastardo, cnmtnurfa
t~neci11 ,t su _padre don l:lernando l'ol'tés
con i,:l'nto competente para bacers do la,;
nue no ll: la real maje tud y rl'y Don Felipe
mlnn.➔ dt, Zacateen~ y de vaso malar ú. los
nuestro .seüor.º
olclores de G1111dnhu11r:1. y Pruucl · :o llel"noso. t:tmh!~n ¡,artJclpuntu e11:1t, C..mju_raIV
clón, tom11rfo. á Puebla y su 11ro,,1ntln.
Se tonvo;;nrían t'orll'• PU la ciudad &lt;le
herns
pro5e(to
.-lliesta reales
)léxkc&gt;, &lt;.'On objeto do Que toclns las clud«El prlml)J'O del año clo llj66 enfermó y cad&lt;.-;, vlllas l- put,blos dol reino jura~ n ol&gt;c·
yó en cnmn ,\ l011:iO du Avlla. y esto, ,mhlo
d!c•n&lt;.'fa al nnevo sobcrllno, y s•: pr&lt;&gt;&lt;•ur11rfa
, la conducta. YaClltUJ!e clel Marqués, &lt;'.lltl11u • todo~ lo~ orclnclo~ anrolJuseu la ele•·hl6 los ántmns. 11ero alrtunos mos • tle ·t'16n. El Oeán Alonso 'bko d.- Moti.un.se
l&gt;U~. sin 'durla wr la Ida ,t Jo;ijpai'ia del \'1cmlutrt'aría rnmhc1 &gt;1:.Homn, l1ien pr v1~to
sitador \"ulcle:rrama, lo,. &lt;:Óuspt.raclúres 'cod ret..'Ulos JmraolJ'&gt;&lt;'&lt;J.Ular al Pa1&gt;n, á lln dti
braron nue,·as e.,;pcrun:ut.s, :v ATonso de
1¡ue sanrlona.so el he,·ho, y •C 1&gt;1'UCur1ufa
A viln ocopl1i L&gt;'llnie, arma y caliallo.,.
estahlec r relaciones con t'l Rey cl0 l·'ran:;.
J&gt;arcc:!-0 r1ne lo único en QU' h11bf:mmcia, ,( 11ulen se le envinlmn l'l/1,,'lllO!s 1&gt;0r rl
rlado ora en los dclalll•.~ de h\ cjecudón d 1
mi roo conduct-0. El Lic. Ar1tla el,• F..;;11hmplan, pues y:i. 11&lt;&gt; lo [('(,ta,trfan ,.,. ticrnl'8
s11 s emhnrcuríu burla t&lt;im Lú1'W', 1·011 IJL
tila clc acuet·do de lmr C1ídon• y &lt;'011 los otros
fin de pr()\'etmm fü• uu n:ivío &lt;·:t rgaclo &lt;le
detalle$
,¡ue :,C han ,·ou,1¡.:-naclo llllt,l's, sino
vino~.(, lrfa ú :'o...-llln parn rL'CO¡rt'r :11 hijo
la víspera llt'l (l{M el , :tu lll1161ilo, lll)NJ\'t&gt;musor del :.'llar11ué~. nu • estaba allí estucbando la snlldu del l'asoo del Pendón nue
dl:rn,lo, :r traér,,1•10 lt Nnm"ll E.,11aiia. en
1·ncla nilo aco,tuml)ruban s:i.car lll.l! uulorldondti ~erfa el príncipe J.ier •dero. • ·e clarín
ílad!'s cou ¡,rt,m 110rn11a :, acomp,Liltu11lento
1itcncla }" ,mtradu p¡u·t~ c11w Ul&lt;hll h1s naele cauallc-t'OS y re¡:!dorcs. Al ,,oJ vi,r del
clmlt's nucll en comorcl,lr Ul1rcm nl.&lt;' c'on
Paseo. rll~u Tor,1uc,m11dn. &lt;'ll la t.'Suuhm &lt;le
Mfxlro, )l(lr¡¡u.ic:on esto y no sa1·11r dt• nr1uí
llL ,·nllc dl• ·ruculta y l'ln7.a di:1 )l1tl'&lt;1ués.
,•l climiro que ~(- t•nvtnhu .-:ida ai\o ,t la l'edontlu lml,íu, entsmce una tvrreclllr&gt; que
uínsnl11. y hnbt.'r en 1.,, Lh,rra haclend!L,,
ll,1maha11 d;1l RnloJ, l)Orc¡Ull cnLou u.,; allí
mhwrak,, &lt;, lucln.,trlas, lto se noces1tarfo
e ·taha el del Palacio, habfai,e t.11• r.olocnr
de Ji:.spaiil1 para co~a o\g1111n..
F:11 Jr, mismi.1 reunión tlló á entender Ull nrtltici&lt;J oc. r •to 1111 • l' l'OW1llliCnl'ía
con los cust,ido:-1 d uu Nn vío colo.'aelo en
Alonso fü, Avi\n nu, ,·outuh~ ya ,mn nuela pluza tlil'hli del .\tar1111és; el cual Na,,fo.
vos con.1111·ado,; : lll•r111tncl1&gt; dl.' Bu.zán. S(1álmlta,·1611 del l'ah,d\ó11 de Tron1, e.. ~rf,.
hrl110 d1•l ,\ k11lclt• Alhorno,, Juan de Vnllleno de gente arnméln 5' ele mucha ttrtllledi,,ic',o y ,\ntonio du C':tl':wnJal, Y se conríu, y olru tantn y mú,, en tu torre, y a., f,,~vino u ue 11111, "ez 1tl)l'Ohaclo el J&gt;hm, todos
ta hahfa d,• !&gt;nllr Oon M111•tíu l'ortbi. l'l
Jo flrmarí,m.
bJJo&lt;l~I ('on,rulstador yde Doña Marlllll. 5"
Nn&lt;•vas i1mtM,e celelirnron n la ml~ma
ton ,rran vre,,.ieu• l' llgcrc.z:• bnirirín _l&gt;Ol' el
c:Lsn de los A vilas. y en cllus ,e dhl C'Ul.'nta
artl6do R11¡rl1•ndo un comb:,tti .-n contra
rtm llL~ 1·onst:mtc8 v1tcllaclonl&gt;s dt&gt;I ,\fardel l ·avío..I' en los in»-tantcs en qu el l't'nctuf,;: ora. ne~ándtHo á. ffrr:rmr el 1111111 Y dl•clt'ln y su lU'om))áfüLmiento slilw; •n r&gt;Or
j1tndo loda h, respOn~u hlllchtc1 ti lo.o &lt;'&lt;&gt;nJuraahí, .1'CUllll(10 el ,\1fi'rez rtcal l)l~lhOdt•bu¡jo
clo~: or:1 auln.znncloel 11 •,coc·lo ht.-;tn. c1ue vlele!
X,wfo, n,,11 ~lartíu u.r1 hatu.rín el l'enniesenuevo Ylrrey,,•,,¡ cll'l'ut:tl&gt;a 111 ()~dula
c16n Rc,tl al Alf(,re,. &lt;lllC' ese 1tño rru. A lonele las encom lenda ·. &lt;'ntonc•t):. ~r nul larlo y
so de A vlla, !ll'(K'lamurfa lll Her UUt'l'O de
tnm h!(m ú. los &lt;&gt;id re. . El resfrío del l\1ar!« tlerr11, y 1í lus di ·paN.&gt;S du In Torre y dl'I
uués !&lt;ti coi.nunl&lt;"nba ú i,us l'onsorte~: sólo
Nnvfo, ~ul1lrfa de t'llo,; toda lu. ¡¡cnlc CIIIC
Alo1lSO ele vlla lev1mtr.ha los :íulmos, rr.
est:Lllaocultn y u.rma.cll,, J)ara matará 1 ·
romunlt•ánrlolc;i que tenfa una ",'\!emorla"
ol&lt;lores 5' ú. tocl,l&gt; los c¡ut• no s, rindiesen á
en la 11110 Ogurabnn e11tr~ rleuclo-; y amllC(t~
ln ,·oz Y nroc:lam:t el I nuevo Rey.
hust:. 120 ·011Jurndos. n• 11Segu.ráodolcs
Lo., &lt;1 tall s hnhían vnrlado, 1&gt;ero no el
si el. larc¡ués conlluu:,lla en su, eva,;lyas,
ep00&lt;,¡o ~angrientn de las matanzas; cosa,
le obllgn rfa ,t encnbe1.81' lu eml)r sa J)(len Yerclnd, repugnanto. pero á la une se
uiéndol •11oñales en el pecl10. Y si no, a~uacud es.si slemllMl en tódit revuelta. y wás
mJrffl. él todlL ln rl'Sl)Onsablll&lt;Jacl. stirfa t&gt;I
J fe de lll re,TUl'ltu. "oorou • yu estnbu de- tndavfa en aquellos tlemJXJS, uu que los hlt&lt;!rmlnntlo rle morir." :r á ~ns oídos bahfun · Jos de couc(ubt:iclol'es .r encomenderos hab(un heredado liL cru~lcla&lt;l c11.r11.ctl'rística.
111'¡,:nelo notici:LS de uue cstu b:rn den u.nele su, parlres.
Cllltlos,
Ltl consplrad6n cnccndióse más cuando
La cons1&gt;lrat·lón rada dfa ro11nu1'1tuhn
so reclhlcl curta de Dlc¡ro f'errer. a¡•o del
nuevos adopt()~. El ~h1r&lt;11tPS nculi.Jlmeulc
l\laruués y procurador nomhru&lt;lo oor los
habfa t"&lt;Crllo á Guuwmaln in,•itmulo para
encon1end~ros: carta l'll la. uuc a.,·1 ·ael rUcl,o al,,~mit'nto :l mucbo-; l)nrticuleres
ba qne tll &lt;"onsl/Jo lll' lndlhs 1)0 COllS(,Uy encom )ndero~. l 1u vo cartas contcstántfa en que J:i._s l'nt'oml,•11d11s f111:-sen 1&gt;erclole nue cuando en estu Llerra se etectunse. u.J.Ji( ··t,:tr(an lo mesmo Y lo rnrr .;pou- l)t'tuus. Lu c6Jcr11 el&lt;' los Jnt&lt;'resmlos subió
,t
tal punto &lt;1n&lt;• nos,• r&lt;&gt;&lt;'atnb:in yn f'll diclcrfon ron Ji. ltulx.'Cllondn y vasall,tje." rt'simular su disgusto nl ru murmurar J)líbl1couoc](•udolt' como Rey. Ilitbfa consulludo
pa.r,,c(•re• !'On Jet rallos y 110 letrados, cspee11mcnte y en todas vart~. Los ro11Jurados
trabuj111Juu fomemundo e la Irrita :Ión ireclulmente con el Deán do lu. Ontcdr11l Don
ueral, r e.l fogoso y tememrio A.lom;o \le
Alonso Oblco de Molina Y co11 Fr. Luis Cal,

a

"ºº

A,·nri lle¡ro 11 a,,egurar que H vor u numo
y en plena c1&gt;llo maturfa cou sus "_p!J,to\etl'"" á los oldor ·.
1 El mismo Mar11ués, desuyo:tlbio l' ¡,uslh1nJme, dOIUOSLJ'6 d.l,¡gusto. , como ¡¡ara.
ltace.r ostent111.,1ón d ,m 1l0dl!l' y riqueza,
resol ,,16 lmutiznr ti. dos melllws l'[U8 le habían 111u:Jdo de su cs).)Osa f&gt;oña A ne 'Rumírez ele Arcll1u10, oon j[ranclo upa rato y ost-ent1tclón. eelt.1brundo 11&lt;.&gt;stas clJgnas de
rey, 11ue'.duraron_clu set,s it ocho días.
l'aru~•1 baultw de l°'i ¡remt•los, 1Jnl' !uet'On un ,·ar611 y un,, mujer. se hizo un pasacll.20 des(l(' las CllSI\S de Do11 ;\ln1•tíu bW;&lt;tll
la puerta dt•l Pori16n elu lu primitiva Catedral $ltuaela hacia. ,,¡ l!oni,•nLc. Iedítt lll
tablado cwitro ,·al'I.IS dt&gt; ulto y ·eh de on&lt;i!Q,_t"urlos:.menh• ad 'r •zado con gutrnnlcll.lS e[¡, llorw,. 11:ínrnlus l" ·,t&gt;mclarres con
c,,wudos. l'ueron ¡¡ttdrlnos i)on Lu! de
l 'a tilla y l&gt;oñ:1 Juana de ~(&gt;SU su mujor,
amhos J)('rsomi., ele hi.~ más conoc1dl18 y
nrlnc·lpale..~. corno hemos dicho, y de Igual
cnll•¡:or!u. cl.'au lo~ uue llevaron los 1úi'ios

:un

Fac;/rllfl4 de la firma de D. l'tdro Ltm:nw
deClutllla.

1t 1:. lglc:.1Jl, 0¡,u Curios el Zúñlgr1 3• Don
t'o&lt;1ro clo LuntL, l,ocándole ~-eh11r las uguus
b11ullsm:11c • 111 Dvá.n C.11lco dl• ~Tollnn, ul 30
ele ,Tunlo do J."ili(J. 1-lubo en el tal&gt;htclo nn i{
moclu el,· tornoocle á ple, entre doce- cahallt&gt;ro,¡ armad&lt; de 1,unrn c11 1.&gt;lani:o, uno
comb1LLlern11 con mnc-bo ánimo y osadfo.:
1m&lt;'s Ongió~tl lln &lt;·omhate lllJ el 11utl ,wur.&gt;cfa que dos d • los cul,allcro.~ nrm.'l&lt;los de11111dfu11 l:1 ~11tra&lt;l;L del tablado: los otros
luclmbun con los ouf• Lrnían á los Jnfantes,
Y ,t medldu. 11ue los nn,·hrn. los hacíau .1&gt;rJsloacros, biLslu (lUl' l!O,!Ót•l torupudre, Í)eleó
con los que lc· di~ouiaban el 1111,;o, Jo allanó,
llegó trlunfant á lll )llln u,mt!smal y al
vitrón pustéronlt· oor nombrc Pedro. Todo
e bi.zo con músicas y cllstru ro.~ el a.rtl•
Uerfa.
:Eu 1:• noche sall6 múscarn 3• hulJo juegas
de ulcuncfas ;r de cu.ñas, sin•Jéntlose eu
mcdlodll la pla,.adel M11r(1ué.s uu wro asado. t'&lt;m umchu.s a...-os, asr •·a~ ras como de
monte•. r á !u puertu ele! pal11cio élel Ma éJ ufs ust :.b:rn dos pipas, una de ,·lno Unto
J" o~ra de vino l&gt;llmco, nuc en aquellos
tlc•o1¡)()S ura mu.r ,c1•an regalo por .·er curl·
si mo ol ,,tno en la tlena, :v toda la t~ rde y
1•11 la noclie, á. nr,dlc s~ 111lgó comida nl b blc\11..
Tmnro'l"iSóse un ho5ooe frente á las mJsn,us casas dM M:tr11ués, f'On muchos i(filleros &lt;le
de ca1-11, y er"' do verse allí it
muchos Indios llechen;,s que la corrían,
., mntub:'lJJ conejo~. liebres. veuaclCJS, udlv-e, y codornices,

,,n,s

�Documentos Históricos Notables

l'RJ'cce u.ue Alonso de AvUa repitió ln cena aanella
asf lo
dn 11 entender, y refiore que tué muy cumplida Y cosl;()sn.. slrvténdooe eu trastos de la tkrru., pues las nlen rra1.a.&lt;1 y jarros. ·e hicieron en luaubtltll1n. pu l&gt;lo de la encomlendadel an6trl6n. y p0r gal:, lesm11.nd61xmeru111,U
l' aun», unacol'Ona Imperial. y it 1,,de lá l\laroocsa, nue
era la maror de las alcarraza , la mlllma corona Y una
R y uno. S. u.u.e los maliciosos descifraron J.umedl:.tnmentu como alusivas á la couJuractón, cliclendo que
sl¡rnlficnban: Reinarás, y á fe que no eirrecfan d' ra1.ón
para ello, 110r,1uu los cronistas convienen en ,,ue aunenas ficstu.s lueron "m:ts de RtJy qut" do i\lurqués."

de la prlmera maSC/1.l'nda: -un escritor coetíinl10

V

Denuncias y Prisiones.- frOl'.e o J Ejetución de los 1lrilas
No se necesitaba más pn.ra. 0110 1:t Renl Audlenrla
p:roct&gt;cliese en el a.'11nt-0: tal lui.lifo. sido 111 impl'rlcla. Indiscreción y temeridad dP los co11juradtlS.
D1Jsde el dl'.ll. del l)nutl?.o. tJI old.o r Oro7.CO y con él muchn gente de su bando. todos 1mnndos Y en secreto,
bab!an re«lrrldo lt cab11llo las calles de la ci udatl, pues
de a.n lnstunte á otro e.~J)t?rnb:m el 1· \'ltnt1imlento.
Lns dtmnncia;; Que de .ante.muno • lu,bíun hocho se
l'(lpltleron de nuevo y los espfas las conftr,nahnn. Por
p11rte 11c los conjurados er1111 prludpale.;; denunclnntes
l'edro de A1n1U:u-. Ar,;Jll de EsplnOSIL ~· los do~ Qut,;,adus,
;y por p:irLe dú los 1tdlctos nl Rey los hermanos Alon,;o Y
Ag,Lst{u rl Vilhurnevu.Oer vnnte,;, hljosdel confJulstador
.Alonso ele Yillanueva. y Don Luis ele ,-,!h,sco, h1JO d ol
qull había id(l Ytrrey: e,1.os 11ltlmos s11bí1m d - la conjuración J)Or R11Ita;;ar de .águllur. o.nltm tu6 obligado casi ])&lt;)r 111 tnel"I.U. á pre,&lt;cota1' en unión de ellos lu denuncia.
Pero de los delatores ruerec~o la mayor censura, l)Or
habolr sido conjurndos )- J)Or sus antececl nies, ol Lic.
Ayall~ de E,n&gt;lnosa, Racionero d.o la C:,tooml, nue vlvfa
públieamcute con 1unlgas, "l· ¡mra las mantener y sustentar," •mpcñaba los cállce., y 01"n11mentos '111 tenla á
su CU1'1!(le.n el Hospital fü;al dt• Indios, y Pedro cltl A¡rullar, ~actlstán de la anta Veracru1~ á 1111len decfnn p0r
mal nombl'e,ty111/artjo; l'e ·!dem e hacia 1,5.'a en Campeche, cns1&lt;. de Ana Vázquez. donde Ylllldfa cacao. y desaparecido de allí r,ipentlna l' ocu ltiL1ocnw. wrq uc la jusUciu lo persiguió wr dortos leos deUtos. ;r tmsladtido á
Jll6xlco lHt~ia 1558. nndab:. tln hábitos clcrlcules eon
manteo y bonete. o.u11q11e d e~1&gt;nés u,;aba cnp:. y espndi1,
gu,;tn.ndo muchodul juego y d Jt1,; moz•is do mo.I vivir.
Los oidorllll uue á la s1&lt;2:ón lOTmf•ba.n la Real Audtencla, s6Jo eran tres: los llros. ~·r11.uclsco Ceinos. prestdcnte, Pedro de VJ.Ualobos y Jerónimo de Oroico, J)Ol'l.lne
los cuatro restantes habían sido susp1mS-Os en sus car~ por 11cusucioue.s (lueoontrn ellos SI&gt; habínu pr~-sent1&lt;.du en Uem])O del Visitador Vall1erramu. Uerclor:,dos
bien del asunto, pOr las denuncias vurbal sy escritas que
tenían, y los lntormes de lo· víru • rosol vieron el 16 de
J ullo &lt;le 1.5(;6 procedor en contri~ de los priuciJ)Q]cs 1.utores de la COU!,J.)lraclón y de sus c6m1&gt;llcos.
En.la Oáreel de Corte, en aJ&gt;OSenoos del Paláclo; los
clértg05 en la Torre qu les servfa de prlsióu en !;)
Ar zoblsv11.do: los !l'11i1es en sus monasterlos y los mco08
sospechOSO!! fill ·u. c:u·as, ou1.'&lt;la.ro11 preso,, 1.1(1 ,el día
el Ma:rQuá-1 del Vallú, ·us dos b ermaoos Don l\larnfu
-y Don Luis ortés. l:llJ y AlonliOde Avll:.1• el Deán 0 111co de Mollna; y el dfo 17 l' siguientes Don L uis do Oas~lllll, su Wjo Don PL't'.lro .Lorenzo de Oastlllll; l:lernán
Gnt.Jérre~ AlL11mfr,mo. Lope de Sosa, Alonso de Estradn,
y Alonso de Co.brera. lu~rmano c11rn11Les d ' La tlSJ&gt;Osa de
los Avila11; Diego Rodríguez Orozco. Ankmlo d '¡,rQvnJal, el mozo, Juan de Vadlvleso, Don Juan de Guzmán :
los hermanos Bernardlno P11C11eceo de Bocanegra, Nuño
d., übíivcz. Liµ.· l'on,eo de León, Don Elernando d.e Córdoba y llon ll'ra11c1sco Pacheco, hl.los los clnco de Hernán
Pérez dll Bocllllegra, encomeudcrode los ¡:,rJ11C1pnles, que
tenfn sus casns, os&lt;1ulna de Medinas y 21' de auto l&gt;omln¡co; Juun de Yillat1,ña. Juau de la Tone, Fr. Luls
Clll, el clértgo .Maldouudo y otros m ucbos.
Elpánlco nllicludadfllét,-eineudo. NadJesecr fa.51r
¡ruro y wdós lcm!ai1 ·er presos de un momonto :t otro.
8oldndos dll :t pie l ' de á caballo rocorr!an hlS calles. y
con i:ran eS].)an\.o y escándalo de niños y ruujcPeS pcnctrab;m en lns iglesias, attDados con sus arcabn= y mccl1as encendidas, .r.enJos lnstunt.es mismos en que s decfa un11 mllla ó se predlCJ&lt;.ba an sermón. D • nocbe and1,b,1
t"mbién m ucha gente do á or,1,a.llo y-de á vio, escogida
entru los prlnclpa.les cr,bnlieros, á QuJcnes se les scfüü1,bn.
ronda y horas hasta que amanecfa, l' á cu11lt1ulllr11 quu
topasen en las calles, ruese IJOmbre ó muJer, lo J'.)regDotab:m: ¿qulén vivo? y no aci(babaD de Interrogarlo cuando reS].lOlldfa:

La tarde del sábado 8 de ·Agasto d e l!í66, :tué de gran
contusión y tristeza pa:ra. la roa.yorfa de los véeltios de la.
ciudad de México. CusJ toda.~ la.s tamllJn.s principales tenían deudos suyos en la.:1 cárceles 6 P ~ eu sus ca.sos
l)Ot la mlsm:t ca.usa. l)Or la que Iban á ser ejecutadOII los
hermano A,11as.
'e:rfan "l'U. como las seis y más d la tarde." En medio
de Jo. plaza mf\yor se levantaba nn alto tablndo frente de
lo. Cár cel de Corte, " como á una currem de cab.1Uo," y
enfrento también de las Cusas de Cabildo. Unn. mu.lt1tnd
numerosa. a¡¡itliuase en 111 plaza; todos llorando, y los
oue podfan, &lt;Jnjugándose con lienzos !ns lágrimas.
nosde Jo. puerta do 111 Cárcel hasL(I el cadaL&lt;;o. se pnso
doble ,,aJla, clelaute los lnfa.ntes l' det1,á.&lt;; la caballería,
cleinnc1o espacio suficiente para aue pasasen scls ho.m.
bros do á cnballo. (IUO eu 81.ns conduclrfan los l'8QS al
suplicio, pero sin el vreg6n decretado, ,1ue se acordó suprimir, c1ulzávor lo ava.uw.dode lt1hora.
Do reoento, todas l;1s cnbezas de más de "clen mil ánimas," dice el cronista, con los ojos húmedos 6 b.rotando
lágrimas qne snrc11.bnn r:iplclris oor la.s weJlll , clavaron
sus mlrada5 en la ·ntradn &lt;le la Prl.5Jón. En ese instante
saÍfan los hermnnos Av11as d o la cárcel, con cndenas en
Jos ol s, cal&gt;allo!'Oi! en sondas muln.s cubiertas de palios
ncg-ros, r entonces. el llanto se to.rnó en ¡rrlt" y daba
C()mpMIÓll y gl'lma el olrlo.
Venfon c ustodiando 11 lo
A ,·!las. el Oaplti1n Gen,iral
Don Francisco d o Vel:uco,
l1ermn110 del vlney que u.abíll. sldo de Nue,•a E$paña, el
bijo de te Don Luls y muchos de su parientes. y entre ellos, todos á caballo.
;1unn ub z do Peralta, el
fiel y exru:to cronista de
estos hechos.
Al(lllSO de Avllll vestía. el
t raj con Que lo prendieron rbctt!müe de laj/rma de D . .Bernana.
en acll.ba11do do comer. 'nlzrui
.Pacheco &lt;le BocaMgra.
mu3· rl ·i.s H.l uso, jubón ele
raso, roi,a de damasco Rlorrad.a. en pieles de tigue,-Uloa,
&lt;1ue era un &lt;,Jorro muy lindo y muy gallardo. eorra ade,.
r ezada con plezn ele oro .v pluma.~: cnd,.mn 111 cuello, también de oro. t-O(lt1!111L loonacl1.1 con un relicario, y encuna
un rosario de Nuc.,tra 'eñora, que la había mandado una
monja hermaoa su)•a. Sor Maríu Je Alv!U'ado, pan oue
rezase en esos dfas de trlbnlaclón t?&lt;lwenda. A ,ms lados
l o 11compnñabnn Fr. Domingo de :ilnzn.r y .l&lt;'r. Juan de
J!ustamanM, de la. Orden de ant-0 Oom1lliro. sus confesores. (luo le -Yenfa.n ayudando á bien morir, "y él no p&amp;recfo sino o ue yba ruanilo l)O:t las calles." Delante, primero, lu,bíu salido su hermano Gil González, vestido
color verdoso y con botas de ca.mino, pues cuando le blc1er0n prisionero aci.l.Juba de venlr de u ,meomtcnda..
Llegnron !Ll tablado: bajárouse de la. mulas: Sublel'On
tr1111Qullos las gradas del cadalso: se reconclliaron y ratiflcaro11 en u.s dichos.
Gil González tµ6 la. primer a víctlm11. Como un cordero
vnso la caberJL sobro el Dllón, y el verdugo. POCO Industriado en sn oflclo. 1 blzo padecer no J)()CO, pues n o uno,
sino Vlll'iOS golpes clu hacha tuvo que dar vara cortán,ela.
Todos lloral1an, y hnbo encomendero, Antonio Rulz de
Castañeda, Que su Je,•il.ntó en I estribos de Ju sllla del
c11ballo que montaba. nlzó los ojo,, 1il cielo, -y arrancándose las barbas, joro veni:ar aquella,muerto.
En medio de la grita, lloros y si&gt;llows do los qoe a&lt;¡nello J&gt;l'esenclabao. volteó 01 rostro Alonsode Avilay vlóá
su hermano dc¡¡ollado. La re11llditd espantosa de su
muerte l11mcdlat11 le Ml'ánc6 un lf)'an suspiro. l:llncóse
de rodlllas, reconclllóse ele nuevo. alz6 ana de sns manos.
y r,,:t-0rcléndose los blgatea comenzó á r zar los S11J.mos
Penitenciales: y al ll~gar al .MHerere, emJ)er,ó á dl$Sato.rse los corclones d l cuello muy despacio, y dirigiendo
I°" .oJo á su casa, Que de/ido el tublado se vefa, exclamó:
- "Ay , h!Jos míos, y mi Querida mujt,:r, y o.uale os
dejo."
Fr. Uomin,ro de Saluzar , une le ay11claba en auuel teconservó el orden. y~ so{OClJ.ron lu.:; slml)atías oue 11 to·
r1•11&gt;lu tr:m •e. Jo r nllcó:
dos IDSplrahrm aquellos Jóvene.~. "p0rque eran muy Que- "No . es ti m))(I .·te. señor, que hn¡¡:a vue,m merced
ridos y d1, los princlpales y ricos. Y que no ha.:la11 m,u á
eso, slnomlro por su lt11l01t~. uu yo e ·pero en .Nuestro
1iayde, 8i1w ante• dah&lt;m y 011rralx11• 8ll pe.tria."
eñór. do úQUÍ yr:t dON.'CliO á ¡¡()Zllt dél. y )"O le p1,omeEstas úlllrnus llltllLl&gt;rns ,1ue se escaparon al fiol y osndo
to clo dlzllle mailairn unu mlsn, q_ues df:i. de ml padre
cronl.sll•, ~tlgO Oéul&gt;1r de lo su 'c.~os. del&gt;eu haber estaSanto lJowln¡¡o."
do en todos 1 · labios. dtioon babllr.se pronunciado aucdo
AJouso pr08tguló rezando, y Fr. Domln¡¡o dl:dt:-iéndose
1&gt;ntre los cons1&gt;lradorcs, y en sccret0 oor las ma-Or ú. los
al pueblo, exclu.m6:
oídos do sus bljos, J)(&gt;rQuc anuellos ió1·eucs iban á morir,
-"Sllñorus, encomlende11 á Dios á estos caballeros,
.no oor haber hecho "mal á nadie." como dlct1 el túnldo
Qllellos di zen (1u o muer n Justamente."
cronista.de la colonln,:. !no»or.''JJ0nrarµ.11atrla."
Y volvióse á Alonso para proguntO.l'i&lt;l:
-"¿No lo dlze vuesa mt.1rced asf?"
Y.{il conte..1:6 que "Sí." e tornó á lilucar de rodillas:
b aj6sc:e1 cuollo del jubón y ele la ca.ml;ia, "y se vaía que
temfa lu mu(•rle." Le vendaron lo.~ ojos, y ya que Iba á
entre¡r;irse nl verdugo, a lzó uua de sus ruanos. ·e de$Cn•
brló con ena los ojos, dIJo sc.-cretamente aliro al fraile.
ane nndle s11bo lo qno le diio: ton1áro11le á véndu.r, y colocada en ol JJllóu h, c11bez:i, el verdu¡,"O IU1¡¡Jacable, leva,ntó tres vece· el ha.cbu, yt.resveces descuT!!Ó tres golDe~. "como 11ulcn corta la cabeza á nn c11rnero, au 11:
cnda ¡¡ol¡¡e Que le daba wnfa la gente los gritos en el
cielo."
La ejecución terminó entre once y doce de la uoche, y
pareci11 ser de día "y cuando el sol do. más claridad,"
tantas eran las ceras l' luminarias encend1das l)()r 106
espectadores.
Hetiere TON1nemacla 0110 esa noche "s tu,·o oor cierto
n_uo la cludnd so alzabn." Y se puso mucha gente por los
camin os. y a un as( los que eJecul1t bún estajustlcJa teníaa
tanto temor, que no cr eítm estar seguros.
A los cuerl)OS de¡¡ollados se les dió sevnlt ura al día siguiente en la. lglosla ele S11n Agustín. donde J,, lon..«o de
Avlla tcn(a la capilla de su entierro; pero las cabcza.s
am1mecloroi1, según cDentn. Tor&lt;1uemada, en la azotea de l us Casas de Cabildo, y lt&gt;!! regl&lt;lores mabdaron dcclr i!. Ju. Audlencla gne si no ordenaba Quitarln..~ de 111H, las ll!'rojru-fah al suelo, pues no era just-0 Qne Qutslesen m:mchar ,
la luclad con 1111ucl esJ&gt;OCtáculo. e bajarou entonces de nlll y ·e vusleron
en la picota lo'! cránt'OS atr¡tYcsa&lt;los con on largo cla,,o nue vasnba desde la
coronllla oor car110 y sesos, y mucho tiempo de,;pués tueron sepultodns en el
mismo sit io que los cuerl)OS.
-"¡El Rt;y Don Felipe nuestro wñorl"
L11 vJgllancla era tal. que los caballos no se desenslllRba.n ni ds día ni de noche, y los rr nos s tempro estaban
en los arzones.
La prlsló11 de los Avllns, ¡ior s -•r t:m conocl&lt;lQS, Jmprcslonó mucho. El Alcalde ord1n11rio lllan\lel do Villegns,
el mal·oraw.lga oue telÚnn, l' su com_padr • estuvo oncnriraclo de _prenderlos. Fué á la casa de los AvUas, Y encontró á .Alorn,o en su recámara , (!onde tenía sus armas
y jaeces, l' sin darle t!Oml)O de l)Onerse sayo ni capa. lo
condujo á la Oárcel de Corte. junto con su hermano GJJ
González, " c1ue acahabacle venir de su pueblo, Y am, no
tenía. aultada · 1M espuelas, ano calza.das las lle ,•ó á lo.
cárcel."
El proceso ele los Avilas tué ,.¡¡_plclo y sumarlo: clu ró
desde.,¡ 16dt: Julio h asta el8 de Ag(&gt;StOde moo. Los oldol'eS clejttron todos los ne1,«los y pleitos ordinarios ~· se
consagraron sólo á, éste: aslstíRn p0r maila.na Y larde Y á
1&gt;uerta cenad.a á l 11 a ud leucia. Tomad ,is las dcclaTaclones. eu la &lt;moles permanecfán los AvllliS lncontesos. lcs
cll\ban vor horas lo términ o del juicio, "1• tué de ver Y
notar. como los ool,ve. &lt;'aballeros no ho.llnbnn uuleu les
a.yudn.sc. letrado di procuruclor. l)O.DS:tndo d crvfon al
'Rel·, hasta que. con nena. mandlll'On les ayudasen: pues
nara prcscnbtr t-Ostieos y Que diJe;¡en en su ta vor. Y en
las tacbas de lo,¡ Que a..bfon juradocontrn ellos." no había
quien osuso dl'Chtrn.r.
Conclutda la intormacl6u y concluso el pleito. se pronunció senten&lt; la. Los A vllas fueron condenados 4 ort.arle$ !ns callCzas l' ponerla en l,1 picota pública; "á
pcrcllm1ento de toclos sus bienes" que s les lutblan seCUIHtrlulo; á que al •ér condocJdos ul s uplicio. se pregonase su del1to en estos tárminos :-·• Estll es I a Justlcfo oue
"manda bazor .su mnjestoo. y la real J,, udlen la de Alésl" co en su nombre. á estos J1ombrcs. 001' traidor, contra
"1a coronu real." Hem m:ts. se lc.s condenó á que las casas de su moradi. "fuesen derribadas oor el sudo." Y
éste semhr,Ldo de s11I. y eu medio se •oloca ·e un vádrón
q1w con letras grandes dlJlll!e su dellto ))lll'a slOJDl)Te Jamás, l ' qne 1mdl(• o.~asc ou!larle nl l.Jorrarle letrll. algWla
so prum de wrder la ..-tda,
T,a 11ollficaclón ele l!, sentencia fué oonmoveclora. Conclutd11, u lectUJ'a. Alon,;o do Avlln dlóso u1111 pa lm;,da Cll
la fren te, y prognntó:-"¿Es [l()Slble esto?" y contlll;t:[ro-,ilo:-'' f. s ñor; y lo auc conviene es oue os J)Ongáls
bl n con Dio;;, y le 1,11pliquéls perdone vuestros m'C:tdos."
Y él r pltc6:-"lNohayotro romecllo~"-"No." Entone
brotaron lágrima~ ele su' ojos, (lUO rápidas bailaron su
rostro blanco, pnes era mll.V gentil y ¡¡alán hombre, á
(lulon mucho gustábale culcla.r del a.seo y compo5tura. de
su p rsona, truJlO quo l)()r esto y su t rato !loo 1é lla.ma l1an la dama. Bañados rostro y barbas de lá:grlmful , lanzó
nn g,an suspiro, y en voz i.lt" lamentó 111 suerte de us
111.ios y de su ~$POMt, á gu.lenes no d:,ría ya. descanso y
hon:ra.. pue veríun su cabeza y rostro regü.111.do, encln,•o.do y n angrenta.do en la picota, aJ sol y ni aire. como
liahfao v tstq 1:.s c :ibe14S de t:u1tos reos mu3r bajos é Infames nue l:\ jus~cii. babía. castigado por hechos atroces ;r
feos. Y los frailll!I uue allí le acompañab11n, l!!cousolabnn
y lo decían: "-Señot, no es tiempo deso, acudld it vuestra alma; suplicad IÍ Dios c:¡ue e duela devutllltros pecn.dOii, y osl)erdoue. tJUél remedia.:rá lo uno y lo otro."
Los A "llttS dieron orden á su procurador de upli&lt;'ar
d l:i sentencia; tuéles admitirla la suvlicación, pero 111
fin ru6 oon!lrmada en rerut1• pasad.as lu.s jl()C1LS horas
&lt;n1e se dieron de término, y "'lo que •e dll:.t6 unascnte.ncla de otra, no &lt;nilso Alonso de Avlln com-r bocado nl
dormir" sino encomendarse á Di&lt;&gt;li "muy do veras, y su
l1erumno Jo m.Lsmo."
Ues¡:,uél, d o bahorles notlffcaclo las. entonelas en revi.sw, l)Or l,.s calles d l11 ciudad d ' México rmdublill bomhreo. ymujer..s uspantados y cscundaUza.do;i "qnc, no lo
l)O(lían creer," y fu6nocesurfo0,u1&gt; la Audle11cln mandas
mnch1t "gente. &lt;le á caballo y et á pi•, tocio,, ll-l'mados en
uso de nele,u." y que La u.rUllorflL e~t"\1Yl so proot." ú.dl;;pamr,;c. Y 11s{ se "jecut6, pue; 110 &lt;1u1.'d6 C1'ball&lt;iro, ul
&lt;lWCll no lo era. (lUll no undu ,,w·cn a?maclo ·, l' t-0dos $0
juntaron e.o In plaza mayor. enfrene.e de l:.s Casas Reatos
y de:1,1 Cáreol de (/orto, y tomaron todas las boc11.~ de ln..~
calle~. Y a r. ))Or 111 fu&lt;!rza. como suc&lt;..&gt;de slempNJ, se

....*

Imcrlpci611

que ae mand6 colocaren el ~üiQ que c,euparon laB IJ08&lt;l.B de.;twnM de .Avtla
11 ~ e:tÜlt~ acttial!11fflie t:n el Mugo Nacf.tm.tu.

Así murieron 106 Avilas, y por hlteresadosy personales t1ue hayan sido sus
móviles y los de sus comnaíleros en 111 conjnt11cl(in; oor etúnero one bublese
sido el triunfo de su causa, como hnn supuesto algunos blstorladores: p0r
du.dosa que ruese l a s uerte que esoeraba. á la r 1t1Ji lndfirena con las encomlondas perI)&lt;'tua.s. ellos. sln embar¡¡o. morece.n nuestra ad.m !rucl6n y gratitud vor haber vertldo su st1nir-ce, la vrlmora s1mgre mexicana, en aras de la
lndependenrJ.a. absoluta do su vattla y en u.na éJ)OCa en o.u11lm_pera.ba le. poderosa. majestad del "Rey Don Felipe n,

Luís González Ohreg6n.

�Pramladof con ploma de oro y 50 pesos por EL MUNDO ILUSTRADO

T

ODA'\_'IA se escuchan maúllos de gat-0s en los tejados de la

gran¡a. que se despierta, y ya viene descendiendo tío Ticho
el labriego maclrug6n, la vet'eda que conduce al pueblo donde
entr~ga su. legumbre que lleva en un caballo derrengado.
Viendo su derech z, ;qui~n creería en su ochenta, aílo !
, Abito Y magro, no ale de su tt-ote, que obliga á sus anchos
lz
ca ones a cae etearse.
u caballejo Y é! on lo prime1·os que dejan huellas en la brillantina
regada ~n los cammo · por la aurora.
Las biznaga se agazapan como erizo friolentos; los chicalotes, que
muestran ~us, flore· c5&gt;mo blancas mBl'ipo a ateridas, est4u cenizos; y
matas d hmo¡o, desp1d1endo olorcillos que marean acuden la e ·ca1·cha
de u plumón Yerde.
'
¡No se ~quivoca! El sol ha de besar us cana. cuando lleaue á las
cerca de piedra dontle ordeñan á las vacas de hocico balito o:"' y el soJ
q~1~ parece estar d acuerdo, no recoge sombras de montes ha fa que ei
v1eJo e _estampa en el suelo alumbrado: ¡entonces sí se alza como una fogarada inmensa!
Su prime1·a 'l"isita, para el eñor cura. Apena oyen su voz, salen á, quitar las falleb~. 1'fa:garita y Carmela.
-Buenos día , niña. -die al entrar.
-Pero qué, ¿no tiene Mo?-le preguntan.
-~!ida-. nada-contesta entregáudoles un cestillo de huevos y varios
mano¡o de legumbres.
¡Qué frío! i suda. lo · domingo que se pone pantalones de ca imir con
fondillos de cuero!
De pué de oi: encargo. para el día ·iguiente arrea su matalón á ca a
del , astre tarta¡oso, que inútilmente consume s~ vida indüerente á todo·
de allí, á. YCJ' al p¡-e ·tamil.ta que e entretiene en aventar chismPs al tedio
del pueblo, como madeja · de hHo á un bicho desocupado: ,- por último
h.ace sus compras al. dengoso tendero que le despacha dír mai modo. como
si el bellaco é~~ tuviera un alma tan blanca, tan fuerte y tan sencilla como la del tío Nicho. Má · blanca que l as e tnlactita · que cuelgan en gruta.11 frago ·as.

Y ahí va de vuelta á su campo, sintiendo un sabr so e cozor en el estómago fras el sorbo de a,guardiente y con ojo: aniñados bendiciendo al
sol. El caballo arrancando mastranzos y trébol, y él · reno como un pro•
feta, siguen ileociosam ute la vereda salpicada de caléndulas y malvo.visco:. En la fre neda deja al animal de pués de manearle, y rodeado de
sus hijos, e sienta á almorzar al calor del fogón que alimentan chabasc9,s
de encino.

*
**

..

La casa de tío Nicho está en rinconada fresca, á la falda del Xustepetl,
patriarca de aquellos contornos. ombrean su techo mimbrer·al s espinoos y n la pa1·edes cuelgan de grandes e ·tacas arneros velludos. En las
horquetas de los árboles, como nidos gigantesco está el ra trojo de la
vaca horra. y entr herbajes opulentos un pozo cuya a.guas han ubido
h11sta lo. borde;; ofreciéndo · .
Los diez ó doce hijo de tío Nicho van diariamente á trabajar en hacienda. cercanas, v él, de cuando en cuandoJ sale 1\ algunas legu'.a , porque . abe derrabar mula y para. el e quileo todavía tiene la manos
ágiles.
De tarde, con la hoz cachicuerna al hombro, se encamina á su prados
y pasa hora · felire,, cortando muérdagos. Al ollscureeer. cuando los quebrantahuesos vuelan gritando Á. las oquedade de los t'oblPs y el sor ha
ocultado su último cadejo. él también ·e dirige á. su casa donde ya le
aguardan los hijo , cantando, con algo de melancolía en la voz, canciones
románticas.
Cada vez que Juana, su hija única, no sale á recibirlo, p()rque egún le
dicen fue ií. aynda1· á la familia del patrón, le entra un de ánimo horrible
y luego un coraje que no 'abe disimular.
¡Y vaya. con la Juana ! ¡Tiene un par de ojos cla!'os en su rostro, que
por allí no tiemm ri vale. 1 Llega la muchacha, y á recogerse todos. Al día.
siguiente, á la mi JDa hora, marcha el viejo al pueblo con su jamelgo castañuelo y qui¡'arudo.
¡Qué abe e tío de una malque1·encia! Es re. petado por la bondad de su

alma ruda como 1•oca, per-o romo ella. in doblez. 'adíe puede decir que
se hava, tomado alguna o,•eja me teña 6' algulla ternera olvidada por los
u corazón no proyecta · sombra, porque es c1·istalino como el
1Jastores.
diamante que en la obscuridad se duerme y á la-luz tieu(;I irizaciones.
Llega el cumpleaño del patriarca~.· empieza la degolli¡1a de la pollada.
¡Qué fiesta!

acompail.es á la iglei ia. Ya sé que ha;i llorado mucho, pert) todo se arrei;fla1·1Í. ¡ Vamo. ! Y siu agregar má. , tomó la vereda qu1:1 conduce al pueblo seguido de Juana ,, del viejo que había. ·e quedado mudo.
En la diluyente atmó fera g1'1s-perla dormían las cosas.
altando camellones llegaron al JJUeblo. El cura, avisado de antemano,
estaba e$peráncloles. y en la nave &lt;le. ierta tuvo lugar la ceremonia.
·uando ·alieron, lm1 cirios aún hacían brillar la e tola del sacerdote que

*
*.
El hijo del dueño de todas aquellas tierras, de mirar atra.idorado iba
de ta1•de en tarde á ver al viejo que se quedaba murmurando: "al pakoncito parece quEI alguno lo está enseñando IÍ cabestrea1·."
Acaso N'an fundado· sus temores. Un día Juana desapareció sin dejar
un rastro ni una confidencia ,í. sus amiga;..
El tfo sintió, cuando se lo dijeron, que un árbol caía en su nuca.. Leparecía hi gratitutl un !t' no qu quería tasca~ ~• poder hundirle así su daga
orinienta al patronc1to: porque en su conc1enc1a estaba qu éstes la había lleYado. ¡,Quién había dicho que la fortuna e taba autorizada para
macha.car á la honradez?
Sin embargo ele sus 1&gt;esquisas, no lo¡;traba fundar s11s. ospecba . La. rabia abrasaba su pecho como i se hubiera tragado un lt:ño at·diendo.
,
Quién decía que estab11 Juana en tal pueblo andraJO a y desaseaua;
quién que andaba en organdí enntelta y en la lloridez d su amor! ~ toda. vartes iban , us l1ermano infructuo amente: ella no parecía, y dfas y
meses esravaban d,pidamente.
De tarde, c:on la 1JOz c:ac]ljcuerna al bombro, e dirigía Áo su p1·ados, y
sin cortar hierbas, con la cabeza sobt·e la mano . J&gt;ensaba..... pen :aba en
aquella muchacha que le daba fuerza y ale~~fa en aquellos o¡os, en
aquellas trenza:, ha ta que el ardor ~e su pupila. , que no calmaban lágrimas, le obligaba á queuar e dorlllldo .

•
·*
Una. vez, sentado el tío Nicho en un pedrejón, vió venir al patroncito
que montaha un potro recién amansado. El pe ·o del caballo puso ele
unta un gfra, ol eco. que se clavó al beuto en los ijares. Tal fué el bodel animal, que el jinete s~ltó de 1a silla .Y quedó colgado de un. estribo. Acaso l'l Yiejo peo ·6 de1ar que se rompicra la cabez1t. No lo bum.
Al partir el caballo desbocado, p~ o la hoz en e~ _arzón quP. : ti•ozó con la
cai·i•era. Alzó al muchacho, y quién sabe qué d1Jeron sus miradas. Caila
uno tomó rumbo distinto.
El viejo pPnsaba: hice bien. Acaso nunca durmió tan dulcemente oomo
e a noche.
, N'
.
'6
. Muy de mac1L·ugad11, cuando el tío icho liaba . us 1egumbres, a:r,arec1
el desbarbado pa.troncito llevan~o ú. Juana. entellearou las pupilas de!
viejo como la de un león hambr1Pnto, y e crisparon sus pui1os como s1
los tenclon s se hubieran encogido en un calambre brusco.
.
F,n el aire había espfritus de alcaravea y tomillo, y hablaban muy ba¡o
las ca:ll:avera .
.
.
-Tío Nicho-dijo el -muehacllo-ayer me salvaste la vida. y quiero ser
tan honrado como tú. Hoy me caso con Juana. y vine por ti para que nos

t

lucía como si hubiera e t ado húmeda. A poco andar e alumbraron los
campo · , y no muy alto pasó un vuelo de palomas blanca palmoteando.

Juana iba delante. Al llegar al cantort'al el muchacho, elijo: Oye, tío
Nlcho: toma e ·tas escritul'as de unas tierras que r galo ¡í, Jua.na, y para.
qu veas que so~· tan honrado como tú, guarda este sPcreto: el hijo de Juana es nú hermano, su padre e· mi padre. Y tolilllolldo otra vetetla, sin volvpr el rostl'O, e encaminó á su bacienc.la, cuyos contornos deshlanquecidos aparecían ya.

Ahel C, Salazar.
Lema: "Y9 contra (ooos, tQ(\os contr-a:.Vo,"

�J~2 Ln cmdad se levanta en el mismo sitio dondo eslst{11, la POblncióu !ndígen(l.
(le '.Í'-llo. y rué. d urmtl.e l Vlrreh1ato, t, slento dela ('ap\tnnfo a~neral de Yucatifo. Entre sus ed!Bcios pr!nclJ&gt;ale · e,; dlll'Jla de mención la Ontedral, cont iindo,,e
enue su. establecimientos D1füllcos más notables 1m vallosfstmo museo de antlirüedades. un Hospital Generill y una Bibllotec&gt;1. El número de us habttnntos es
de 43,630,
Pec.h uce--Cn11ltal del Estado de Hidalga. Fué fund11d,L .ooco desvués de la
eonr1111sta, y se encuentra si Loada sobre las ta.Idas de los cerro. de, lln Cl\l'&lt;'Lano
s San (.'clstóbal. Actualmente es una de las.POhlaclones whWl'""lmás lmJ.)Ortantés
del país. El número de habitantes. con que cuenta es dea7,tS7.
Quer$t.aro.-Estn.ciudad. Célebre en ltl R!St&lt;&gt;l'll\ da 'MllxJroror
lmbcrs concertado .-n (']!11, 111 p)an de Tnileiwndenl'ln, 1•n oue e~tahnn
complicados los corregidores Don Ml jl'nel Domín,:uez y Doña Josefa
Ort\i de Domfnguez, rué r·oUQu\stad,t á ruOlCll::iilos del sii:Jo 'VT Y daoa
de~pués en 11osestón oor los españoles á unos indios nobles. !lu 1)()1,la•lón nctual se eleva á aa.0-00 hn!Jltantes aproxlllladamel1t . Entre sus
n11merosos edi flclos bistórlco,¡se cncue,11tl'tll1: el Pnl11clo Mmtlclpal (antlgna casa do la Corr.-gldora): •l tómpl&lt;&gt; de la Cn,z, el com'Cnto de CaDuchlna.5, que slrvló de Drlslóu á Maxlnilllano eu JA67: el Pnla1•io de
Gobierno, la Academia -y i.l Hospital Civil. Contliruv al sal6n M sesiones. en el Palacio lllunlcl.oal, esut ht pleu1 donde lf• CorreKldora Dornfoguez rué enCtlJ'rridit POI' Sil C!ll&gt;OSQ al d , cubrirse la CO!t5l)l ración de
Querétaro, y desde dondit la. heroína envió á D. lg1rnc·to Allende la noticia del suceso, avresurando as{ l a p1-och1rnacJ6n d la Jndel)endencla.
Gullacán (ú1111ltal del Estado de Slnaloa).-Fné tundiul.a por Nuño de Guzmán en l51ll, r se nc\\entl"a ituada en uno de los valles más
plutorescos clel vufs. Sus edificios »riuc!¡:,ales son : la Ct1sa de .Monedt&lt;,
la Catedral, el l'alacló de Gobierno y el Voleglo RoslJ.les. Adualmente.
Gullacán tiene más de t0,000 bab!tantcs.

G u o noJ uato.-Laantlgua p0bluc!ón d e GuinrnJunt-0 -..eclbló el t ítulo de villa en 16111
Y el de &lt;liudad en JUi. üavltul del E.&lt;1tado do su nombre. tiene, según i,I tUt!mo cen.,;o, cerca. de 42.000 h11b!tante,~. hablénclose hecho céleh-..c en la blstorl11 de lil n•voluclón de lndependeucht JlOr llitber sido la prlmeracapltal de lmoortuncfa ,1ue cayó on l)O(ler de los
lnsnr11entes (28 de SeDbre. de 1S10). Ent?e sus monumentos y ellltlciOS orlnclpales, se encnent-r1m lll AlbóndJ¡¡-a de Granadltas, el Teatro Juárez y las estatuas de la Paz l' de 1:fi
dalg0, reclentemente iuaugur11das.
More lla (antigua, ciudad de Valladolldl.-Fuodnda J.)Or el Vtrre:v D. Antonio de •
Mendoza el 18 de Maso de l~L. debe el nombrt! que actualmente lleva á un decreto ex!Xld.ldo wr la Leglsl11,h1rn. local en 12 de ept!eml&gt;re de 1828, purti bQnra,r la memoria del ilnstre tnsu-..¡rente n. José Muda Morelos. Ouent,. con mlls d 87,000
l)a.bltantes, siendo sus edl flcloo principales la Ontedral. Que se comenzó á: con~tru Ir en 16IO y (JUe hoy es unade las más hermosa.q do la RenúbllctL: 1 t.&gt;ala.cl&lt;&gt;
de Gobierno (ant Coleirlo umiMrlo). el Oolel!IO ele an Nicolás (11or do IIldal¡¡o,_por haber hecbo allf s11 carrera i,l Padre de 111&gt; Patria), !u ®SIL donde se
fraguó un ulan de llldenendencla de México (19:lO) y la, tJUe strvió de babltacl6n
1( D. A¡ustrn de Iturblde. Además, e,dstcn en Morella otros edillc!OS notabh,s.
como la casa donde nació Morelos y la ouo habitó D. Melcbor O&lt;;amp0.
Jela, po.-F.s mHL do las !)Oblaciones más antiguas dol pa!J. yl!L Caoltal
del Estado de Y t!J'aCruz. No se éonoco á punto fijo la focha de su fund•Lci6u.
Tlene actualmente 20,$R8 habitantes, y entre su obras materiales mlts lmpQrtar.-tes, . halla el Convento de Slln F-ranctsco con ·tru ído oor Oortés ell 15.55, l a
Cglesla Parl'()Qnlal ," la de San José. ,Talaoa es unadl3 lns J.)Oblaciones más JJlntorescas de la Revubllea.
Gollme ~Esta población, oue Rl consumarse la Independencia rué c-..lgtda en Ca11ltal del territorio de su nombre, pasó en 1838. al agregarse el mi.~mo terr!t.orlo al Estado de Mlcboacitn, á ser cabecera de Dlst-..lto de esa Entidad federativa. So erección en Capital ele Estado datJl del año de Ji&gt;.57. cu l¡u
Ja Cunstltuclón,J)OHt'lca formó del antl¡rno territorio un nuevo Estado Uhrc y
Soberano. El numero de sus bablta.ntes a.~clende en la ª"tualldad á 2().000.
Guernovaca.- Fundada por la tribu de lo~ tlahuJca y connolstnda wr
C,ortés actualmente tleue 0,5/U habitante~. siendo lat'avltal del F.,;tailo de Alorel~. ns edlilclosJ)rlncl.Pales on: el P11laclo do Cortés, l'Oustrnfdo par el Conqulstadol', el Teatro Porfirio Díaz 'S' la Catedral. Ouernavaca está considerada, tanto
p0r su situación, como por las bellezas naturales de su suelo. como unr• de la.s mtts
bermooas ooblacton del JJa{s.

Ouronao.- Antlll'\la Capital de la Pro

vlncla de Nueva, Vizcaya r hoy del E~tado de
su nombre. Tiene en la 1tctunlld111l una lJ()blaclón de 31,000 ha hltantes, siendo sus edificios
orlntlpnles: la Cat dral. ma1;i1.11 construcción
de ortlc-n toscano, conienzada en 169!1: los templos clt&gt; an Franclsf".o, San Ju:m ele rnos Y an
Agustín, el Pn lacio de Gobierno y la asa
}Jonedi.1

Toluco.-~n llctUlll ,ap!tal clel Estado
de M6l&lt;!Co t ué Iunda.du por 10!\ nmth1tzinca:
[orm6. 111 c&lt;&gt;n umarsu l!I fudependcneht, .v.arte
del Murouesaclo del V11lle, y fué elevada al
ranl!(l de C'ludnd en !Oi7. ~u~ ,•illff il)S más nota.bles SOll: 1 Pala.el&lt;&gt; di' G&lt;&gt;b!erno. el Tn-Ututo
lent1flco-lltcrario. el ROSJ'.)ltal C'h'11 y In Escuelti d Artes , OHtios. El mímero de sus
habitantes es de 25,000 n»mximaclameute.
Z.ac.at..cas, Cnpltlll del Esta4o di' Sil
nombre.-Fné fundada el oño'de ¡¡¡~, y.PeUpe
II la elevó al rang0 de &lt;'iudad en J5l'iii. Entre
aqs mejores edlllclos se dlstlnguen la Oate-

dral. aue fué dedicada en 1762: el templo de
San Franc!Sco y el de San A(l'UStín. Su J.)ObJa,cJón asciende a.11roxlmadament.e á. 32,000 .bablLantes.
T IOXGBIB,-Esta VOblaclóD, s1tuada e u
tmo de los vuntos mlÍS hermosos del territ-0rlo
Que J&gt;C-rtenecló ,t la antigua república lndln de
su nombre, rué elevada á. la cate,::oría de OaJJ1tal de Estado en 1857. F,¡ númeró ele sus habitantes e d 2715. Entre sus lul!"ilres hlstórJcos
más Importantes figuran: el cerro de Otetulco. donde estuvo situada la antlgn.ll. Tlaxcala.
y el de Tlzatlán. dondo e,:L5tló el Palacio de
Xtcotenr atl.
Sa l t lllo. Capltl\l del Estado de Coahnlla.-Fué elov-ad;i. al -.-11'150 de ciudad en 1821,
con ol nombwde LeonlL \! le.vio. Actunlmc.nt.e
tiene más de .ia,000 babita.ntes. U!! edL6c1os
principules S()n 1a Penltenctfil'ía, el llos.11lta.l
Olvll :r el Teatro Acuña.
Mérlda.-La fundación de esta ciudad.
capitnl del Estado de Yucatim, datn.del año de

�--

-

El ·c oleadero
(Dtl Co"'ª™' dt Episodios Histdritos y Cuealas a.bier1o par "El Muido llustnido").

Zacatecas, junio 15 de 1904-.
Muy que1·ido amigo y compaílero:
tJEDAMO eu que te conta,ría mis impresiones cuando regr~. ara del pa.seo carnp str queemprendí en compañía de mi padre
y mis hermana·, aprovecba,ndo e to dos mes s
de vacacione . Tú ya sabes la ff lotonería con
que saboreamos esas hora dulet imas que cada allo vienen á poner un parént si. en nuestra· pe ·atlas labores e tudiantiles, y sabes también con cuánta alegría. las vi vimos. Si agregas
á é ·to la h rmo ura que por sí mi ma tiene Ja
la vida del campo, comprenderá que he pa. ado
un par de meses encantadores, deliciosos, llenos d cosas gratas que nos dan fuerza para
seguir luchando y que nos vu ]ven á la ciudad
plet6rico, de ilu iones buena para lo futuro.
Na.da tendría que contar digno de ti, el afano o bu cador de la emocione fuerte , si durante mi l?ermanencia por aUá no hubiera. Ocurrido un incidente ob1'8 el cual bm•darías, in
duda uno de tus má sabro os cuentos. No
quiero perder este. oportunidad para. e cribirtelo, y allá va, sencillo, sin adorno : es un manoj ito d bie1•has sil ve ttes, llena del acre perfume d mis montaña. , obre l que tú colocará ,
si quieres, las bellísima flores de tu jardín para hacer un hermoso ramo.
Llegamos tí. la "Hacienda/' sin nov dad ccon
sólo la atroz fatiga del viaje, molidos d pies á
ca.l.Jeza por el trot de la cabalgaduras, que
nos llevaron á 1•azón de quince leguas diarias.
Una caminata de cuatro días hecha en tal ,.
condicione , comprende que hac al~una mella
en nuestro organi mo de gente de ciudad, más
acostumbrada á recorrer pasito á pa o las embanquetada acera de nuestras calles, qu á
devorar lo montes y las selvas á horcaJadas
sobre el lomo de un roeín.
Pero e o e nada. Dos noches de dormir á
pierna suelta como un bendito, llenando el bucho basta reventar y a pirando á plenos pulmones el aire pw·o y ano de la sierra dejaronme
como nuevo, no digo ya pat'a acompailar á las
muchar.ha,s en sus diaria con·erias, ino ha ta
para en illar el potro má rejego y más brioso
de la manada y lanzarme pot· esos campos de
Dios como alma que e lle,1 a el diablo listo
pare. tender el lazo al primer bicho que acertara
á encontrarse en mi cawino, con el ancho sombrero {~ media cabeza, calado el barboqu jo y
rechinando el lu fa·o o cuero de la montura.
Pat·a mayor fortuna, no ·e apartaba de mí un
palmo el mayot•domo de la "Hacienda," Martín,
¡,recuerdas'! Aquel hombrach6n fornido como
un Hér·cule , á quien conocí te en casa el año
pasado· un labrador, un hijo de la tierra y un
infeliz, por lo demú , que no tuvo la fortuna de
conocer iquie1·a á los padres que le echaron á
la vida, y que, según él mi mo decía con su voz
áspera de bajo profundo, acaricia.n&lt;lo us grandes barbas de dragón, con la mirada más tierna de sus ojos negros y vivos, en que a ornaba,
la candidez de un alma sencilla y buena:

Q

-";,Mis padre ?........ Pos quén sabe, l'amo.
uando yo empec IÍ. darme cuenta de las co as,
ya e taba yo aquí, entr las peiuñas de las vac:is1 hebiendo la ·abrosa lectie de sus ubres . .. ..
Pue qu naciera en un golp de arao, allá en el
tiempo en que se alzaban las buena. cosecha . ''
- ·.'qi·!!'.. ·· yal1~ tierra n~pu de.: .. '-agregaba dIT1 001endo una compas1Ya. y tierna mirada
sobre ef solitario barbecho queconsen-aba aún
l as p1·ofundas cicatrices de la. reja.
En los día tristísimos del invierno solía ponerse a í, desconfiado, . omhrío, como si el
viento belado d la c:tación que marchitaba y
nuegrecía la planta , soplara. en 1 alma suya, miltando la esperanzas para que brotaran
de nuevo, más tard~, lozanas y vigoro a ;
cuando la, nube. ahnernn el henchido vientre
para derramar su fecundant rocío obre el
mundo.
Sin embargo, me pareció aquella vez más
ombrío· 1;10 era difícil a.di-vinar que se euoontraba dofillllado_ por a}guna pr ocupación muy
grave, por una idea fi¡a qne n c as alma rú ticas s manifiestan de de luego.
Aunque lo balla.ba. muy di pue to á marme
por su confidente, no quise preguntar más temero _o de acrec!lntar su congoja·, y fué 'por
una c1rcunstanc1a m ramente ca ual por lo que
llegué á ponerme al tanto de la cosa.
Ve1•ás cómo ñié. Una tarde que t•eco1•ríamos
la campií'ia, como d co tumbre, fatigados ya,
por el trave eo á ca.ballo, per11iguiendo los toros, contra los que emprendíamos formidables
batidas con el lazo siempre di puesto para las
manganas, en que solíamos dejar á tre" 6 cuatro con la. patas al aire, quisimo 1•efrescar la
garganta en la. tienda del 1,meblo, y alli J-uimo
para saborear el aguardiente d caila tibio
aún, recién sacado de los alambiques, apJraudo
uno tras otro lo jarro de ese néctar dulcí imo
que es una caricia para el paladar. no obstll.Jlte
los efectos terribles que produce embriagando
con violencia de rayo.
Nos sirvió el, encargado del traP,iche á cue1·po
de rey, v Martm se pu o algo mus que alegre
con las libaciones.
- Ya sabemo compadrito-decía maliciosa~ente ~ Martín el que nos ervía---qu le ha. orb1do el ·eso la patrona.
.
Martín, muy pálido, trató de negar mirándome con suprema angustia y de:puós d decir
qué sé yo cuántas cosa - con que inútilmente
!rataba de o~ulta1· ll pasión, irguióse con mal , tad salvaJe, y de ·cargando sobre la tuesa del
mostrador un par de ¡&gt;uñetazos formidables exclamó casi llorando:
- ¡Y bien!...... í · se me ha metido en la ca-beza J no hay quién me lo quite.
. Y me estrechó con sus robustos brazos, cual
s1 tratara de arrancarme por la fuerza. el perdón de un gran pecado.
. Despuó de aquéUo, salimos en sileucio, uo
sm que antes se acercara el buen mayordomo al
encargado ele la tienda, y estrechando su mano

mientra,s cl&amp;Ya.ba en el etpantado rostro una
mirada feroz que al punto e tr có en uplicant , tú ...... te callas- dijo.
:Montamos en nuestros caballos y partlmos á
·cape rumbo al pueblo.
La noche de aquel i;ál:)ado me fué imposible
conciliar 1 sueüo: siempre t uía delante de los
ojos la imagen de mi de venturado amigo: á
cada room oto re, onaban en mis oídos la palabra de su doloro ·a conf sión, y luego aparecía la fina silueta de Beatriz, la· encantadora
amiga de mis hermanas, la hija 1íuica del duefto
de la '·Haci nda, que había llegad9 allí do·
día antes que no otros para tl'iuníar como una
r eina sobre los buenos campe ino. , despué. de
haher triuniado allá, en los 'boulevard;.' de México, mostrando á los gomoso paseantes la.s
gracias de su cuerpo y la d liciosa sonrisa de
u. labios rojos como la grana, para llevarse
prendido y sangrando, entre las hebras de sus
largas pestañas, el corazón de Martín.
Dispuesto á pa ar·me la noche de claro en claro, t'esolví dat' un paseo por lo alrededore
feliz con s ntirme olo bajo el cielo en la perfumada y deliciosa cuwpiña.
De d las primeras horas de la mañana,
cuando las alta cumbre de los montes no recortaban aún su zigzagueada silueta sobre el
fondo opalino t1 1 cielo que tiiie el crepú culo,
todo el pueblo e hallaba de pie y listo 11am la
tiesta 'que habría de celebrarse aquel domingo
· 'como Dio c.iui:! iera." 'l'ratába e nada menos
que de agasaJar á los amo , á 1a patrona¡ ya
tú verá· i t ndrían empeño porqu las cosas
re ultaran lucidas.
La vasta llanura, las empinadas cuesta , el
bo que sombrío, el paraje todo, antojába a
COllillo,·ido por un gran oplo d contento,
ha ta la flore parecían dar e prisa: esperez ·
ban_s~ voluptuosa. bajo la deliciosa y blanda
caricia exhalantlo us perfumes y abriendo sus
cálices, como ansiosa por a'istir al prodigio.
A lo lejos, un riachuelo entonaba, con voz cri talina, sus trova más du ke' ií. la tierra, su
eterna desposada, siempre llenad amor v siempr joven, con su mil años de una fecundidad
gloriosa y triunfante.
En el enorm y vetusto ca erón que yergue su
ilueta con la maje tad oberana de un rey, todo está silencioso. La mole pesada y negra como tinta del edificio, ti ne I aspecto de un gran
mon truo que duerme en la ombra. En torno,
las chozas de los labrador s y los jacales de la
pe~&gt;na&lt;la ·e agrupan, como fatigado y hambriento rebaíl.o que espe1·a la señal del ¡,astor
para peneti·ar al aprisco, la ' 'a ·a Gt•an&lt;!-e. ►'
que parece atraerlo con la fuerza de lo misterio, que esconde tras de sus muro impene•
traoles.
Poco después de la media noche dieron prin·
cipio á la~ cotidianas faena , con ese buen or•
den inaltet•able, monótono y lento que á lo pu.·
cientes campesinos presta. su grande amor al
trabajo, y á mi r greso, cuando los astros eo-

menzaban á palidecer, escuchábase yaen el gran
patio de la casa el ir ~- venir de los ordeñadores qu llamaban dulcemente á las vacas,
-¡Lucero! ¡Lucel'o ! ¡Lucro !
Despu '. , como cliorro finí. irno de pequen.as
ducl1a ·, oíanse caer l'n lo bote lo l1ilos de
blanca y espumo a leche.
-¡Mariposa.! ¡Maripo a! ¡Mal'i-posa !
Sorprendióme no hallará lartín dirigiendo
la maniobra, y temiendo que le hubiese ocurrido algo serio me dirigí en u busca á la habitación que ocupaba en el otro extremo de la
casa.
Perdona. si te cuento algo 9ne no erií. ruuy de
tu gu to, J)f'ro que ei, cunoso no obstante.
Acerquérue á la puerta y me pus á m:irar por
la cerradura. Allí estaba Martín frente al p queño e pejo que colgaba de la pared, pugnando por haceri;e el nudo de una gran corbata
roja. Era de verse aquel hombrazo fornido como un gigante con su traje nuevo de gamuza,
panta16n perfectamente aju tado á. la pierna,
chaqueta corte. cuajada de alamare por la e. palda y chaleco alto, jadeando por arr glar e
el maldito moño con sus manazas. or fin, parec-ió desi$tir de su prop6sito, y haciendo comoquiera. el lazo con Ta roja cinta, mordió con rabia uno de los extremos, introduciéndolo despué bajo el chaleco.
Segu1·0 de que e di ponía á salir, llamé á la
puerta para no ser orprendido en mi espionaJe, y poco de pués vino á abrirme, ya Ji to para marchar, con el enorme sombrero adornado
por anchas cintas de galón sobre la cabeza.
¡Valit&gt;ote par de caballos aquellos! No hicieron más que sEmtir el peso de los jinete sobre el
lomo, arra.ncaron como flechas, y en poco minutos nos encontramos en plena erra.nía. S
nos unieron allí cuatro hombre má, , ranchero
todos, que ayudarían á Martín á. juntar la reses para el colea.clero.
Tíene sus dificultada el asunto, y si he de
hablar con franqueza. te diré que yo estaba una.
y mil vec arrepentido de haber tomado parte
en la famosa expedici6n.
Aquello no oonía fin, hermano. Los toros se
nos e capaban y era una de carrera desenfr nadas y locas, que se ucedían casi sin int-errupoión, que me sentía morir de cansancio.
P ro no había remedio.
-Veinte toros siquera, l'amo.
El'! é te un jercicio lleno de sensaciones y
gusto da ver la habilidad con que se manejan
para atraer ú lo brutos, juntándolos nno por
uno para llevarlos después á donde quieren.
Ello e que no esca ean lo peligro·, pero
bien vale la l)ena. el afrontarlos 1 pues se ven cosas oberbia que nosotros de conocemos en
absoluto.
Al desemhocar en una plazoleta, vi dos toros
que luchaban. bajo el testuz, inclinado el cuerpo hacia adelante y enlazados los cuernos.
Caminaban lentamente, sin !.apararse, hasta
apoyar u. cuerpo contra el muro de un je.cal
qu
encontraba a 11 í como abandonado en mitad de 1a llanura.
Los toro que conducíamos empezaban n. inquietarse y miraban á los c.ontendiente bramando.
Procuramos apartarnos de allí dando un ligero rodeo. Entre tanto el techo del jaca.! rechinaba como i e tuviera, próximo á dermmba1·s bajo 1 formidabl empuje, y una mujer

tendíase la cerca que limitaba la pista, y á la
izquierda la car1·etas de lo campe. inos y lo
techos de la ca ·uchall de los labradores se
ofrecían á lo curioso·, que comenzaban á llegar de toda part s para pre enciar la fie ta.
El dueiío de la' Hacienda ' la patrona., mi
padre y mi· hermana: no tardaron en presentarse, y lo. rancheros apostados •1 1a puerta d l
corra.}, firmes sob1·0 los caballos, como clavado en la, teja de la illa, esperaban impaciente· la alida del primer toro.
Bajo un ol de fuego agitábanse inquietos
lo curiosos. La sombrillas de eda de las señoritas atraían la.s miradits d la. encilla ·
muchachas d la ald a, con sus vivos colores,
como grande amapola· muy abie11a.s y sobi-e
la · carretas, el oleaje de la faldas que el viento hacía flotar ponía sus tonos vivos y alegres

salió de allí, desolada, loca, de. cubierto· lo·

sobre el fondo verde de la lla,nura,

brazos morenos, en una mano el textlal y cho-

creando la otra el agua blanquizca de los machigües.
-¡Demonio de anima.le !
Y arremetía contra los tercos gla-diadore ,
arrojando con furia lo,; gojarros que recollia.
del suelo. Loja!rÓ pon r término ú. la lucha, )' To
do· bnltos mprendienm ,eloz cal'rera, catla.
quien por su lado, :in lllÍl'arse tan solo cambiando de de lejos la amenaza de su · roncobramidos como las palab1·11.s de dos· hombres
que se odian lÍ muerte.

.................... .............................

Con el ol ó, media ca,rrera, llegamos por fin
a~ término de nuestra jornada ) t)ronto estuvieron los to1·os en el corral, que e tenía ya
listo pa.ra el coleadero.
La puerta, asegurada por la trancas, ahríase sobre la dilatada campiña.
la de1·echa

-¡ V amo

mocha.cho !

Martín se acercó á la puerta, manejando con
11oltura el brioso caballo; las trancas salieron
de la agujas y se dejó libre la salida, al primer
toro.
Paseó con rapidez los ojos á uno y otro l ado
y en sPguida partió como pit&gt;di-a que dispara la
honda, sin a1Htrtar ·e de la ct&gt;rca .
Y allá va Martín, t ndido el cuerpo sob1·e el
raballo qu azuzaba con l a cuarta, y en r&gt;os
uvo los otros, veint('I, treinta jinete que corrían á. escupe, gritando como locos.
Martín lleva.ha á todos l a delantera. Hubo
un ini;tante en que su cal,ailo ., el toro pat·ecieron unidos en su can· 1·a Yertiginosa. Lo vimos
inclinarse m,is aún para llO¡,rnr la cola, é ir~ié-udo~e en qe~ruida. carg,í el cuerpo l1acia la.
LY.quiel'da y el toro rod6 entre una nube de
1&gt;olvo y una terupestacl de gritos.
,'om ienclo con aire de triunfador. recihió
, fartín lo · aplauso· d la concurrencia. cle~pojándose del pesado sombrero al pasa1· ú•ente á
ln paLrona. muy pálido, sin atreverse á mirarla. pero d iciendo en su int i-ior, yo lo abía :
-¿Viste? Pue · todo es por ti.
En una salida del cahallo, el sombrero e. capóse de entre su · manos. Al inclinar e para recog, rlo feliz con hallar oca. ión pa1·a lucir su
habilidosa mae tría d charro, le vi fruncir el
ceno con disgu~to, mitmtras me decía acercándose:
uén abe lo que me pase, 1'8lllo.
-;.El sombrero?
-Sí , el sombrero: ·onde muy mal agliero estas cosa.-;. En fin, que D ios me a.rude.
Martín, empeflado en ser el h0roe de la jornada, tomó de nuevo la clelanttira al ~alfr el segundo toro y ije lanzó á t:iscapt:i. cogiendo la.
cola ca ·i en seguida. Pero el animal 1·a un
tanto la.dino y malicio,o: eutie. aba el raho metiéndolo entre las piernas v corría como el
viento.
'
'úbitawent el caballo de "\fartín di6 una
vuelta obre ·í mi mo y cayó por tierra, arra ·trando con igo al jinete, que quedó d bajo.
Los compañero' enardecido por la,; ~alvajes
emociones de su juego lavol'ito, continuaron
sin detenerse. No otros e.·cU&lt;;hií,bamos 11 nos de
congoja el redoblar de lu.s pezuilas contra los
guijarro , y Yimo de ·pué~ mudos de terror,
cómo pa aban por encima del iuf li7; atmpellá.ndolo, d strozando su cuerpo, mientra - el
caballo, que había con. gu ido levantarsé alejába.se por los barbechos en un galope frenético, azotando contra sus flanco los e ·trihos.
En seguida, t odo el mundo se precipit6 al funesto lugar en donde ~factín, tendido p01· tierra, con el _cuello torculo en una cont.racci(m
hOl'l'ible, deJaba scapar de su boca. un ronquido que crispaba los net·vios.
Beatriz, fa patro?a ~é de las primera en
llegar y pre ·a de 1nfinita angustia, inclinaba
su cuerpo sobre el mayordomo.
- ¡hlarLín! ¡Martín! ¿M oves?
Sí í l a oía. Y o vi cómo· sus ojo. la buscaban en ~ supremo esñierzo, girando clentro de
las 6rh1tas: cómo apoyaba los talone contra el
suelo! encorvándo 1: con_las de ·esperada contraCClOne d~ un epil~pt1co; vi cómo ala.rgaba.
su :n:iano ~acm Beatrtz, y cómo de. pué· quedaba. mm6v1l muerto. conservando en la zarpa.
f&lt;_&gt;rnida 9,u~ e agitaba en una po trera convulsión, el lirio p r!umado que sólo con la muerte
le traía la ventura.
Hablaremos máB tarde largamente. Permite
que pon~a aquí punto final.
Tu amigo qu te abraza,

Enrique.

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�l,a rrBn~a aurantB BI VlrrBlnato

Dmcn. sería, ciertamente, seíialar con exactitud el &amp;ño
en que se publicó el primer 1&gt;eriódico que hubo en Nueva Espaila. Estableoid&amp; desde antes de 1538 en la c&amp;pital de la Colonia. (1) la. primera imprenta. que existió en el Nuevo Mundo, el origen de las publicaciones periódicas se pierde, no obstante, entre el cúmulo de datos diversos referentes á hechos de aquella época, que han e capado al alcance de lo historiadores, y sólo se sabe que más de sesenta
a.fios después de haber e dado á conocer en estas tierras, por Juan Pablos, el portentoso invento de Guttenberg, comenzaron á imprimirse algunas hojaIJ volantes, en las cuales aparecían, por lo regular, consignados los sucesos más notables de España y de otras
naciones de Europa. Más ta,rde, l as hojas volantes. que al principio llevaban
como título el anuncio sólo de los
asunt-os q_ue trataban, t-omat"on el nombre genet"ico de "Gacetas," y ya en
el año de 1673 se publicaba en México la " Gaceta Nueva,'' periódico que solía. ofrecer á sus lectores noticias tan fresca y sensacionales, como el "Compendio de lo sucedido por mar
y tierra con las Armadas de Inglaterra, Holanda y Francia.. Y los
suces os c.iue por tierra ha tenido el Exercito del Ohr1stianissimo Luis XIII, Rey de
Francia, en el Año passado de 1672,"que apareció en el número que reproduc uno de los grabe.dos del margen.
Estas publicaciones, que como observa. el Sr. González Obregón en su libro citado, deben considerarse como los
primeros periódicos que vieron la. luz en la Colonia, no tenia.o sei'ialados ni día ni mes fijos para. su aparición, y sólo se lanzaban
a.l público al recibo de las nuevas, más 6 menos interesantes y -veríd ica.s1 de que eran portadoras en aquello· tiempos 1as pocas naves que arribaban a.nuestras costas.
Con fuentes de información tan exiguas y con elementos materiales tan reducidos porque es de u poner e que muy reducidos eran los que tenían á
la. mano los periodi. tas de entonces no e de extrañarse la lentitud con
que avanzaba en sus primeros paso la prensa virreinal. Sin embargo, el Dr. D . Juan Ignacio astorena y Urzúa logró emprender la publicación refular y m·denada de un nuevo l)eriódico-- la ''Gaceta
de México' -imprimiendo de él seis números consecutivos, que corre pondieron, respectivamente, á los meses de Enero á Junio
de 1722.
Publicó e después la misma "Gaceta de México," por D. Franci co Saha,gún de Arévalo Ladr6n de Guevara, desde 1'728
basta 1739, y por D. Manuel Antonio Valdé , que pudo sostenerla. sin interrupción de ele 1784 ha ta fine de Diciembre
de 180 , dando un ejemplo, de conocido a.ún entre u colegas de una constancia en la empresa y de una. abnegación verdadera.mente extraordinaria .
En la segunda mitad del siglo XVIII, época en que las
ciencias y las artes recibieron saluda.ble impulso en
España y su colonias, gracia sobre todo, á las
ideas liberales del Rey Carlos
florecieron en los
ca.ropo del periodismo colonial, dos hombres de
taleut-o y de mérito indí cutibles: en 1768 apareció D. José Antonio Alza.te con su "Diario Literario de México;" r, en 17~2 D. José Ignacio
Bartolache con su 'Mercurio Volante." Su -

III,

(1\ González Obre,g'Ón.- "Méxlco Vieio." pág. 503.- De
esta obra están tomados los dato,&lt; prlnci.Dales Que
contiene este artículo.

D. Jfanlld .4'1.Lonto Valdta. redador de la

"GaMa de Mt:clco".

Ula RBVOIUfilÓD 06 lfld606Il06Ilfila

primida la publicación de su ''Diario,' Alzate hizo imprimir por u cuenta (1772) una boja de "Asuntos Varios
sobre Ciencias y Arte , " que no fué má que el mismo
"Diario" con distinto nombre, y un _periódico que
nevaba por titulo " Observacione sobre Fí ·ica, m toTia. Natural y Arte útiles' (1787} y que no tardó
mucho en desaparecer. Alzatefundó, además, la 'Gaceta Literaria de México, ' que comenzó á publicarse en 1188 y que siguió editándose hasta el 2"2 de
Octubre de 1795.

**..

No fueron, que digamos, muy fecundos en
publicaciones periódica-s lo tres siglos de
la dominación espail:ola en México: el
horror á la Inquisición y al poder, puede
decirse ilimitado, de los Virreyes y del
alto clero, por una parte, y por otra los
escasos medios de que podía di ponere en un paí sujeto á. la. má.s oprobiosa servidumbre, para acometer
empresas que, como la del periodismo, sólo .florecen al amparo
d~ la libertad, no eran, por
cierto, factores muy apropósito para que el pensamiento se manifestara libre de trabas y de egoísmos y para que la prensa, ensanchando
lenta pero seguramente sus dom.mios, arraigara. en el suelo donde, andando el tiempo,
había de P.roducirse una revolución tan por.fiada
como terrible.
Lució el iglo XIX y sus primeros albores marcaron
una nuev_a etapa en el periodismo mexicano: en 1805, D.
J_ac~bo V11laurrutia fundo el "Diario de México," primer per1~d1co de esta naturaleza. que vi6 la luz en la metrópoli y que,
editado por el célebre D. Carlo María de Bustamante alcanzó una
vida de once anos. Este diario, en el que eg1ín dice 'el Sr. González
Obregón, "colaboraron los mejores poetas y literatos de esa época " entre !os cu ale cita á Nava.rrete, Sánchez de Tagle, Barquera, Ocho a D.Anasta 10, Lacunza y Barazábal, dejó de publicarse en 1816 cuando ya en Vera.cruz se conocían un "Diario Mercantil" y un "Jornal de Ve.racruz"
(1808).
Llegamos ya á la. época de la revolución de Independencía, al
período on que el sacrificio se sobrepu o á la infamia y en que
el derecho supo triunfar de la fuerza, y vemos por un lado propagar5e ~u ~~da5 de lu~ !111~ ~loattina,s de líl, sobe.r~nia, del pueblo
y lo prmc1p1os de la ¡u tiCJa eterna, mientra , preñados de
sombras, e esparcen los odios envolviendo en una atmósfera
de anatemas y de injurias, los ca.ropas que riegan con su
sangre, el criollo, q1;1e ~e levanta en armas contra sus padres espal'Ioles, y el mdio, qu se rebela contra la insolencia de sus dominadores.
D. Francisco Severo Maldona.do r edacta en Gua.dala.jara "El De pertador Amiiricano, "que lleva la voz
del Padre de la Patria.1 en Diciembre de 1810; el Dr.
D. José Maria os puolica más tarde su 'Ilustrador Nacional" (Mayo de 1812), y D. José Manuel
Herrera funda, con el 'Correo Arnericano del
Sur, " el órgano de la revolueión, con tanto heroi mo como constancia so tenida por el g1·a.n
Morelos.
Maldonado, uno de los hombres más sabios que ba producido el país, fué un defensor acérrimo de la Independencia. y el

D. Carlos Jl. ele Bustam Mll tdllbr del
•·]);arlo de Jltzico'~.

�Dooumentos Históricos Notables,

primero, entre los mexicanos, que conoció la
F.conomía Política y escribió sobre ella (1) popularizando sus principio en "El Fanal del lmpel'io," que fundó y sostuvo desd 1822 basta
1823. o, , sin mál:i elementos que su elevado
ingenio, fabricó él 1ui roo los tipos necesario·
para la impresión de su " Ilu trador," cont11,J1do, para ta.n ardua empresa, como únicos materiales, con un cortaplumas y un trozo de
madera. La tinta de añil con que apar ece impre o el número 4- de aquella publicación, que
se con erva actualmente en el l\lusco Nacional,
fué hecha también poi· aquel hombre ilustre,
cuyo recuet-do vivirá sie,mpre en la. Historia.
Posteriormente, y en pose ion de una im1,renta
provista ele car actere de plomo, os siguió iublicando su periódico con el nombre de ·El
Ilustrador A.roet•icano. ·
Después aparecier on, sucesivamente, el "Semanar io P atriótico Americano " del mismo
Dr. Cos y de D. Andrés Quintana Roo; los
" ,lamor&lt;'s de la fidelidad americana ó fragmentos para la Historia, ' de D. José Matías
Quintao.a-publicación qu le Yalió á su autor
ser cargado de cadena · y enviado tí. lo calabozos de San Juan de Ulúa;-y el · 1 8emanario económico de noticias cul'io;;as y erudita sobre
agdcnltur11. y demas artes y oficios," de Don
Juan María Wenc:eslao ánchez de la Ba1'quera. Este nota.bl escritor r edactó a demá 1 • 'El
Mentor Mexicano· (1811), "El orreo delos iños" (1813), El Amigo de los Hombres" (l 15),
el ' Ambigú l\Iunicipal de Nueva España (1 20
y 1 21)1 y, consumada la Independencia, ot1·as
hojas periódicas, cuyos
nombres pu den consultarse en el libro ya referidu
del S r. Gonzál8'.1 Obr gón.

Ocioso ería dar la lista
completa de la numerosa
publicaciones que á la
ombr a de los pr incipios
proclamados ,vor la libérrima Constitución de l 12,
surgieron en di ·tiutos puntos del paí . '·El Pensador
Mexicano,'' la • .Alacena.
de F r iolera , ·• ' 'El onductor Eléctrico " ¡ 'El
Amigo de la Paz' y ele la
Patria ," ' 'El Hermano del
Perico" y las '· onve1·sacione del Payo y el Sacristán' (esta · tres últimas después de hecha la.
lndepeudeocia), .de D.~José Joaquín Fernández. de
(1) " Los BiJos de falisco,"
oor el Dr. D. Agu~tín llivera.

Pá&amp;', 53.

t..

·¡ Grao fortuna por cierto para la América
que te nos entroniza ·e , pobr e pillo1 volviéndote
otro rey Mida , quien todo quer1a que fuese
plata para él, y en ju ta pena ·e moría de hambre, por que no le daban de comer ino pura
plata! Yo para ti y todos conmigo te hemos
destinado pwi·o plomo, y puesto que cual fier a
ancla por lo bosques, con plomo te cazaremos" (1).

***
Es indudable que en la brev r seña que acabamo de hacer, faltan mucho detalles l' aun
nombres de periódicos y de periodistas cie los
tiempos del Virr einato y de la época de la r evolución de Independ ncia; pero no .·ería posible, en los e. trechos límit,es de un artículo &lt;:O•
mo éste, darlos á c-0noce1· todos, ni, mucho menos, entrar á cada paso n con ideraciones
que forzosamente distraerían Ja atención del
lector apartándola del objeto principal de
estas lineas.
Bástenos, pue lo que
hemos dicho para que el
lector se forme siquiera
una remota idea, de lo
que fué la pt nsa bajo el
yugo de la. dominación e pa.uola y del en anche verdaderamente extraordinario que alcanzó á partir de
1810, fecha. que marca en
nuestra Historia el principio d una era. en que,
tras lar go años de lucha
y de revueltas, surgió al
fin la República., grande y
gloriosa.

T. G. U.

(l) .Rlvera,- Prlnctplos iliftleos sobre el Vluelnato de
ln uevo. Esptül.&amp;,- Tomo III,
pág. 287.

l

EL ANTI HIDALGO.

. CARTA PRIMERA
De en Dr. meiucano al .8r. D l\,1'
•
.
a, ex-Cura ele Dolores
's
•gdacl H1daf~o CostiC· ·
, ex- :icer ote de C ·
rrst1,mo, cll-Americano
H b
nsto, ex,.
ex- om re y
¡1srmo
apa!az de S:i.!t d
,
encraca ores Y Asesinos.
Conversio11 dt tu ¡,;¡..:i:·1. a/m,1;
• dtgr11tl11c/()11 ., ~
; a crea,

r

CO!U~fO roLIT iCO i&gt;CO ·fot1CO DE GUADA·

"º Dll

..... ....... ..................... ...............

Entre la. publicacione contrarias á. la. cau a.
de la Independencia . ólo mencionaremo en
obsequio d la brevedad, el "Anti- Hidalgo 1 '
uno de los pasquines más asquero os que b a yan vi sto la luz pública en México durante la
guerra de emancipación. R te periódico que
esta~a re&lt;l:a~tado por Fr. Ra~6n C'a~au. 1
monJe donnmco, Doctor y 'atedratico de 'l'eología en la Universidad de México, 'alificador
del a,nto Oficio. Obi ·po in 11artibus de Rostin,
con agrado en 1 Oi, y por último, Arzobispo de
Guatemala,t e imprimió en México por los años
de 1810 y lisll.
No resLtimos á la tentación ele tra.n sc1·ibir
íntegros algunos párrafos del "Anti Eidalo-o,'
9.ue bastan, p_or. sí ·olos, para patentizai!" lo
mnoblE' sent1m1entos que animaban á 'asaus
con respecto á Hidalgo, y su odio irreconciliable hacia lo insurg nte .
Dirigiéndo e al P a dre de la Patl'ia, decía el
Arzobispo de Guatemala: · ¿,Que dijeras si alguno ~e lo que hoy persigues, valiéndose de
tus mismas ar ma~ y doctrina sanguinaria s,
hubie:e, en otro tiempo, rob a.do y destruido el
tenda3on y rnncho de tu padre: hubiera declarado g~erra á tu iamilia. semiespañola; hubiese a.sesma.do á tu padre roto las costillas á tu
madre y perniquebr,ídote á ti, perdonándote olamente la vida?" .... 'Aunque la tal inju 'ticia
nos habda pre ervado á todos de uno de lo
mayores a. esino- y tiranos" .. .. . "Ma Yaliera
que en la. cuna te hubiera sofocado tu misma
madre. "
Y más adelante: "El fanatismo de tu irreligión y rebeldía resonó en los templos v calle
y en los b~rdeles" (de Guadalajara). ,rcon un
papelote nnp1·eso convoca te á todos los malvado á que te die en ayuda " ..... "Acabó de
amansar ·e tu ira fulgurante con l a improvi a da el?-trada de ~ qll:erida Quiteria. y de las dos
obrmas del licencrndote, que te dijeron eran
la.s once de la noche, que e enfri11.ba la cena" ... . "y abrazándolas fue1·temente aliste á
cenar (aunque ayunaba ) tu aco tumbra.do plato de r~bo _de mestiza. Por estimulante y por
19:- a.lus10n 1n:decente que hallas en este guiso
~c~n tus co0:11ero que lo prefie1·en al cremole,
01p1ano y chiles rellenos, aunque son t ambién
vlatos favoritos . ..

Núm. 4·

3 0 2 . F ..:1

"Jesucri to" ........ "nos manifiesta cómo nos
hemos de manejar con el tt'uidor Judas ba ta
que él se ahorque ó lo ahorquen. ,Se&lt;t esto Sl!/lundo, pal'a evitar te el delito de l a impenitencia final
y de un dese perado suicidio."

***

-=--ET. nE. PERTADOR AMERlCANO,
UX:AU DTL J crv ,1

····· ·· ······ ................................... .

L izardi,á quien T)ersiguieron iempre el Gobierno Vir1•einal'y el Tribunal-de)atlnquisición; la
' ·Abeja Poblana · y ' 'El Redactor Poblano.' de
D. J. epomuceno Troncoso: ".El Juguetillo, '
''La Abeja de Chilpancingo' y ' ·El Z nzontli ' 1
de Bustamante ( después publicó 'La Voz de la
Pat1·ia, ' "La :Marimba,' v "La Sombra de Motecuhzoma Xocoyotzin' ' );·• 'El •relégrafo Americano" J/ otros mucho periódicos de di ·tintos
matices y tendencias ~ini 1·on en aquella época
ú. enriquecer los campos de la prensa.

181 1 ,

e

,

o

~aro estos títulos y dictados
If!Je su~ justos votos un iodi~~Jc to.u to mereces' te
'fi;,4 que honras lfamándolo: mm f -·11 uo ~e esrc Clamtro
hablar contigo dehier• • b., ,.,a de igr.ori1111,•.•. Para
· •
•• s.1 er ea q ·
qual es el Je11guaae c¡ uc
. d
u~ eres s.:ibio, y
"
&lt;mu en es me··
gu.: mas te picJ y hiere M .
. ~or • Y el estilo
lo que tú sabes; si al¡tu~a 6.1, c_o nfi.:sotc que r o no sé
que por tu antiguo titulo de B~in~un~ d.: las cienci:is
ra logrnrlo; ó :iJ,,una ó ri'
acbdler aprend~rias ('13. de hs que podri;n scrvirt~ng;aa mas hurnilJ c y Uana
r3 ser.Is teóJ 0,,.0 e"~ .
e aJoroo. Ignoro si :iho,., 1 =oa1sr:1 ó n~da. 51. h b
sagrada Escrilur~ qu
'
· •
u ras lddo Ja
gls; 'ó si los Cánohcs e sacrd1leg.irnente des¡,r&lt;'cfas y nie•
. lu y atropell.ts
'
vio
" ~agra os , que escau dalosameotc
d
· ..e me oculta ~amb'
.
o en veinte a iios al
.
h:n , s¡ has day Doctores de la I Ig~na ,º Jeada á los S3ntos Padres
blfa' y á los A
g esn' a los Ex¡,ositom de l.a lli
,.
utores de 1a Moral . .
·
•
1 emas de :iqu•llo·
, .
'
cusn:rn.i, pues bbs' .
' ,, e 1nsu1tas 2 estos
Y m1tX1mas abominab! 5..
con tu conducta
tra sJbia Legisfacioo . es. '• que no ~as saludado nucs~
~uc eres peregrino :n ¡~eh;~~ enucndes do! politic-a,
J,ltnas un buen füós fi El
ua, y que no has ld de&gt;
0 o,
ro~o uso del breviario 1 ha.
-~

P ROOLAMA DE MORELOS Á LOS HABI'l'..,• NTES DE ORIZABA 1 EXHORTÁNDOLOS Á QUE ABRACEN
LA CAUSA INSURGENTE,-PRIMER.A P ÁGIN A.
(Dé la rol1cci6n de docum,mto., hieórico8 d,/ .,Sr• ...
,,c. G1maro Garcla).

�PROCLAMA DE MORELOS DIRIGIDA Á LOS HABITANTES DEJ ORIZABA.-SEGUNDA PÁGINA.

¡FILIGIDA! (•)
{DEL CONCURSO DE CUENTOS Y EPISODIO

HISTÓRICOS ABIERTO POR &lt;EL MUNDO ILUSTRADO&gt;)

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N el horizonte lejano, má allá de la niebla formada por el humo de la pólvora, rasgada por los zigzags a-n&amp;11inolentos que
producían lo di paros, se hundía el sol en un 1ecbo de púrpura, sañudo y fiero como si le disgu tara la carnicería en que
se empeílaban Jo hombres.
E1·a el séptimo día de una lucha tremenda so tenida entre. itiados Y sitia.dore : la. victoria, indeci a, no parecía inclinarse ni por lo olda.dos
di ciplinados que defendían la plaza en nombre de su rey ni por los reclutas que al mando d Osorno saci•ificaban us vidas en aras de la Independencia Nacional.
En la árida llanura triste y sola1 se e tremecían los insectos con 1 fragor leja.no del combate· la quietud que preced á la noche tenía algo de
siniestro y los magueye , en apretadas filas, em jaban sera arrodillados que elevaran su mano al cielo implorando piedad.
.
Las po iciones de lo. t•eali ·ta
i bien defendidas por número relativamente e ·caso era.n formidable ; en ta.oto que los insurgente" sost nfan el
sitlo á cubierto de imperfecta obras de zapa y resgu.ardándo con l~s
ruinas de la chozas que habían sido derribada pot• el cañón, en los primero asaltos.
La lucha estaba en todo su vigor: los itiadores reducían cada vez más
- el círculo de hierro, y los eombatientes llegaron á estar á tan pequeil.a
distancia, que e distinguían los rostros enfurecidos de los que peleaban
por las di tintas causa .
De pronto un ancia,no r alista oldado de un pelotón que re is~a el
ataque rodilla en tierra, e irguió en toda la extensión de su aventa¡ada
estatura: us ojos fulminaron un rayo de cólera suprema· u manos convulsas ujetaron vigorosamente el fu i11 que e tiró á la cara, '/ haciendo
blanco en un punto cubierto por pareaones ruino o:s, disparo una vez,
otra v otra más.
Su 'actitud apocalíptica su ademanes sombríos, la fiereza de su expreión y el estupor que causó n uno y otro bando que un hombre despreciara la vida, e:xponiéndo e á. er acribillado por las balas insurgentes,
suspendieron el combate por breve instantes.
Y el anciano, avanzando resueltamente con el arma al brazo, como el
cazador n acecho, se detuvo á diez pesos del paredón:
-¡¡Maldito seas, hjjo de mis pecados!l- barbotaron sus labios ennegrecidos por la pólvora.- ¡¡¡Tú, que te rebelas á tu padre y á ru rey, maldito seas!!!.. ....
El hijo, un manC6bo insurgente, mudo de esl&gt;anto y de terror ante la
tremenda vi ión del padre que le maldecía, recibió el proyectil en mitad
del pecho, abrió lo brazos y cayó para. siempre......
El ol se hundía. en un lecho de púrpura; la noche comenzaba á extender
su tachonada clámide por el azul sombrío del firmamento; los magueyes
de la llan~a, en apretadas fila , emejaban religio as en oración. 1e.:va.~tando al cielo su piadosa ruanos, y cuando la esquila de un templo m isible y lejano tocaba el Anvelus el alma. del Anáhuac, conmovida, recibió
en su eno al humilde pa.tr10ta que había muerto á manos del mismo á
qui n debiera. el er.
Junio de 1904.
Lema: "Re1111um meum non est buJus mundi."

.

. ..

(") El hecho~ aue se r eller ste e11!sodlo tuvo luirlll' en el sitio de Aplim, t&gt;n dlclemt;re d J lli: lo l"efier Dou Lucas Alamán cu su Illstorla, )· Jo confirma Zamacols en el
tomo X. pág. 47 de la seya..

lleconoclmlento de la Independencia de M4xlco por España.- Facsimlle de la 61tlma página del Tratado de Paz celebrado entre el Gobierno mexicano
y el de Doña Maria Cristina de Borb6n en 1836.

Documentos Históricos
MUNDO !LUSTRADO ofrece á us lectot·es,
en e ta edición eictraordinaria, las reproducciones exacta dedosdocumento b1stóricos de valor inapTeciable y casi dt&gt;sconocidos en el país: uno de ellos e el tremendo
edicto expedido contra el Padre de la Patria.
por los inqui idores de la Nueva. Espa,ña en 13
ae octubre de 1810, y el otro la proclama que,
enoontrándo. e frente á Oriza.ba (ciudad que defendían los realista¡¡), dirigió el héroe D. José
María. Morelos á, los habitant-es de le. pobla-

ción exhortándolos á que abrazaran la causa
de la Independencia.
El edicto de la Inquisición de México no es,
en suma, má que la demostración terminante
y clarí ima. del P.rofundo odio que lo indivi•
duos de aquel tribunal sentían por el héroe de
Dolore : se formulan en él los cargos má terrible contra Hidalgo, acusándolo de hereje,
a.pó tata, edicio. o y ci ·mático, y se llega hasta á amenazarlo, en ca.so de que no compat•ezca
ante el Santo Oficio, con la relajación en estatua!

Este curio fsimo documento, cuya l otura encarecemos á. nue tros abonados, e tá firmado
por el Dr. D. Bel'nardo de P.ra.do y Obejero,
por el Lic. D. Isidro Sainz de Alfaro y Bea.u-

mont y por el Dr. D. Lucio Calvo de la Cantera., como Secretario. Tanto el edicto, como la
proclama, forman part~ de la. magníftca. colección de documentos históricos que posee el
Sr. Lío. D. Genaro García.

*

Además, damos á **
conocer en este número
un tac imile de la. última página del tratado de
paz celebrado con E paila en 1836 y en virtud

d~l cual est!\. nación re~onoció la Independencia de u antigua coloma. El tratado se nju tó
eJ?,tre D. 1li~uel anta i\Iaría, Ministro df'l Gobierno Mextcano en Londres, y D. Jo, 6 l\.lAria
Calatrava, Presidentoe del Consejo de :Ministros
de la Reina. Doila María ristina de Borb611,

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                    <text>ELPEÑON
Un gran establecimiento balneario.
Las mejores aguas minerales
de mesa.

N

O-vamos en este artículo á presentará nue tro lectore la historia completa de los
manantiales del Peñón, célebt·es ya en todo el
país por las propiedades curativa que de de
tiempo inmemorial se le reconocen, ni, mucho
menos, á, entrar en detalles con respecto á. lo
que, acerca ele ellos, se ha e crito por los má.s
eminentes hombres de ciencia de de la época
de la dominación española en México hasta
nuestros días. E ta tarea, que ha llevado á. cabo, con una minucio idad y una exactitud verdaderamente dignas de elogio el Señor Doctor Don Eduardo Lieéaga, serín, ciertamente,
muy superior á nuestras fuerzas y nada tendríamos que decir que no hubiera antes brotado de lo.: labios de aquel hombre en quien todos han visto una honorabilidad intachable y
una ilustración tan vasta como sólida.
Sin embargo, y para justificar el hecho de que
en este perióaico hayamos, en otra oca ión, conagrado algunas línea· al Penón, y, má todavía, para que se vea que al ocuparnos nuevamente de e e magnífico establecimiento balneario lo hacemos porque bien lo merece, extractamos en ·e!l'llÍda alguno datos del estudio
escl'ito por el°Sr. Dr. Licéa,g a, que juzgamos de
gran importancia.
Pasando por alto la descripción del edificio
que apa1·ece en el mismo estudio .V que nosotros
hicimos también ha, pocos meses. ptwa dar :.í.
conocer el lujo extraordinario que se observa
en todo · sus de~n.rt,tmentof! y el pe_t•f~cto ord~n
que allí reina, diremos que de los distintos anali. is que se han hecho de las aguas de que se
surten los baño . se de ·prende, de unn manera
clara y termin1mte que los mamtntia~es men~ionados con ·tituyen un excelente medio cu1·at1 vo
para determinadas enfermed.tdes. Esto ·e ha
visto combrobado en multitud de caso. y no
ejerce en México, seguramente, médico que no
hayn .tenido ocasión de cerciomrse d llo en la
práctica.
·

En efecto, se ha visto que las aguas que brotan al fíe del pequefio montículo cuyo nombre
lleva e balneario, dan resultádos excelente en
el tratamiento de lo males artriticos, y como
prueba de ello, podríamo preseutm· numero ísimos ejemplos. El reumatismo, la j.i,quecá ,
las neuralgias, las gastralgia y las erupcione

·l

cutáneas ceden, como por encanto. con el uso metódico de la aguas, pudiendo decir e otro tanto con relación á la litia ·is renal, á la diabetes azucarada, á la obesidad y á otros estados
artrítico análogos.
El Sr. Dr. Licéaga, en el importontL imo estudio á que no referimo , explica, con todá claridad en qué casos debe hacerse uso de las
agua del Peil6n para el baño y n qué casos
es má conveniente utilizarla como bebida.
Ent;re las enfermedadP,s para la curación de
las cuales se recomiendan las iiguas tanta vece cita.das están comprendida : los cata.rro
del estómago y del intestino, de la nari_z. y de la
faringe: las del hígado y de las vías lnhares, y
por último, la del aparato genitom·inario de
la mujer, la. de los huesos y las del corazón.
Lu. esterilidad, proveniente de determmadas
cau as, se curo de una manera tan rápida como
completa.
Ya se ve, por lo que antecede, que los manantmles del PeilÓn constituyen una fuente de alud inapreciable, á la cual deben acudir los en-

termos con la plena seguridad de encontrar el
alivio de sus padecimiento .

*
**

Nada tendríamos que agregará lo que dejamos consignado, si no faem porque es de justicia tributar un elogio á la empre a que hoy explota lo manantiales del Peilón. Deseosa de
que reuna el establecimiento la más apetecibles condiciones, tanto en punto á. comodidad,
como en materia de confort y elegancia lo ha
ido mejorando con laudable perseverancia, hasta. el grado de que la numeros{ ima. clientela
que á él acude día por día, no eche de menos
detalle alguno que se relacione con el más esCt'Uf uloso a eo y con el servicio má esmerado.
All encuentr3.1;1 los 9.ue acuden ú. bañar e, m_agnítica comida a precios extremadamente baJos,
salones de recreo, cuartos amueblados con verdadero lujo, si por prescripción del mMico n~cesitan permanecer días enteros en el establecimiento: c.apilla para el er"l"icio religioso, jardines muy bien cultivados y departamentos especia.les para. juegos permitidos por la ley. Semanaris.m nie-lo domingos-toca en los ba.ilos
una buena mú ica, dando lugar á que a improvisen en las afueras del edificio animada verbenas populares.
La empre a merece, cierta.mente, el elogio
que le tributamos.

Réstanos sólo hablar, aunque sea muy someramente, de la magnífica instalación que posee
la misma empresa para embotellar las aguasminerales que con tanto éxito explota._
La instalación comprende un ampho y hermoso salón donde, siguiendo los métodos más
modernos, se hace el embotellado en cantida&lt;l;es
fabulosa , pero que apena bast,an_para _satisfacer la engencia , cada día mus 1.1Dper1osas,
del con umo; un laboratorio de química_ amplia.mente dotado con todas las substa.nc19:s Y
aparatos necesa.l'ios pa.1·a q~e llene su opJeto
con toda. eficacia; y, por último, una. er1e de
bodegas, muy bien acondicionadas, donde se
guardan la cajas que se rei:;ervan para obsequiar determinados ¡;&gt;edidos.
.
Sin tenor de equivocarnos, podemos decir
que la aguas minerales del Peñón on, en la
actualidad, la más solicitadas, tanto por su
perfecto embotellado como por la propiedades cul'ativas que las distinguen. No báy en
México cantina ó restaurant donde no se encuentren, y muchísimas familias las toman
considerándola como la bebida más agra.dable
y más apropósito para la mesa.
La empresa emboteUadora--que, dicho sea de
paso y en ob equio de lo que deseen proveerse
de las mejores agua · minerales, tiene u desp~
cho abierto al público en la calle de Donceles
número 20-ha segnido la costumbre de instalar
por su cuenta1 en lns gra,odes tiestas de las colonias extrnnJeras, puestos e peciales donde se
expenden sus producto,. En la kermesse del 14
de julio, el puesto del Peñón fué uno de los que
más se distinguieron por su hermoso adorno y
de los que, con más frecuencia, visitaban l ·concurrentes al Tívoli. Entre las agua de me a
más exquisitas que se pueden tomar solas 6 con
vino, mencionaremos las de !rutas, que tanto
gu tan á lo consumidores_y que está.u prepare.das con verdadera pertecc16n.

..

**

Es indudable quo nuestros leetores, después
de leer este articulo, pensa,rán, ante todo, en
probar las agua del PeiJón ,. en hacer una visita á lo bailos. Tanto mejor; así quedarán
convencido de la exactitud de nuestras afirmaciones. ada veinte minutos parten, de la calle
de Cocheras, los trenes que conducen ha,sta el
este.bl cimiento y que emphian Pn el viaje, á lo
sumo, veinte minutos.

1":,

-

-

eumootAGU~~DEL PtÑOtt l:N LI\ ~-RM_t_m_nE-L14 OE. ULIO 19ZPJ.

�Una Visita á los Grandes Almacenes

"Al Puerto de Veracruz"
CASA MODELO EN SU GENERO

E

NTRE las numerosas casas comerciales con
quecuenta actualmente la capitaldela.Repúblioa, ocupa lugar muy seña.lado, tanto por
el envidiable crédit-0 de que goza en todo el país,
como por el incomparable surtido que encierran
sus almacenes, el gran establecimiento que en
la esquina de apuchinas y 2~ de la Monterilla.
se halla instalado en uno de los más amplios
y más bien acondicionados edificios q_ue descuellan en la parte céntrica y má:s tro.n. itodo. de la
Metrópoli.

Nos referimos á, "Al Puerto de Vera.cruz,"
ca a que hemos tenido, hace poco, oportunidad
dl'I visitar y que mucho ha llamado nuestra
atención. Recorriendo us amplios y hermosos
departamento , donde los con. umidores no saben qué admirar más: si la elegancia y el orden
perfecto con que están arreglados, ó la excelencia y variedad de las innumerables mercancía.
que en ellos se exhiben, hemos quedado, puede
decirse, 01·prendidos; sorprendidos de ver lo
que tras largos ai'los de perseverancia yde tra-

bajo han logrado los Sres. Signoret, Honnora.t y Cía.1 propietarios de la importa,ntísima
negociacion: hacer de u casa una casa digna
dela cultura de la Capital y acreedora áqueel
público le dispense su mayor confianza. E te es
el premio más merecido á lo afane de la honorable razón social, y en esto estriba sin duda alguna, el timbre de orgullo más legítimo de
que puede ufanarse.

• **

Bien merece "Al Pueiio de Vera.cruz" que
demos á. conocer, aunque á grandes rasgos, su
historia.
Este magnifico establecimiento fué fundado en

Fachada del Edificio.

1881 por los Sres. Signoret Hermanos, en la

Vista de la escalera príncipal y de los elevadores.

primera calle d la Monterilla. El constante
crecimiento de los negocios y la imposibilidad
de ampliar. hasta donde la necesidades lo re•
querían, el local que entonces ocupaba, obli~aron á sus propietarios á procurarse un edificio más extenso y mejor acondicionado, y pqco
tiempo despué lós almacene , que ya gozaban,
entre el público inteligente, de una fama tan
merecida como envidiable, quedaron in talados
en la casa de tres pisos que se encuentra situada, como antes dijimo. , en la esquina de Capuchinas y 2ª de la Monterilla. El edificio, con

ser mucho más amplio-que el que anteriormente
poseía. "Al Puerto de Veracruz," no fué tampoco bastante á. satisfacer las exigencias de la negociación, y fué indispensable ag1•egarle dos
casa más, vecinas al local: una por el lado de
la Monterilla y otra por el lado de Capuchina
refo:wándolas completamPnte, como e de pre~
s~rse,. par~ adaptarla al estilo y á la distri-¡::uc1ón 1Dter10r de la construcción principal.
Al Puerto de Veracruz, 11 tal como ahora se
~ncuentr:a, es idéntico, {&gt;Or lo que respecto. á su
-instalac16n, á los grandes almacenes de Parí .
Hecha esta disgresión, pasemos, con nuestros
lectores, á. recorrer los exten. O!l é interesantes
departamentos de esa casa, favorita del mundo
eleg!"lte. Los de tejid?~, paño., modas y ronfeeciones, son una po 1t1va maravilla: en ellos
puede encontrarse todo lo mejor que se conoce
e? artículo. ~e lo. ramos men~iouados y á precios extraordmariamente bajo · hay para todos
los gustos y para todas las fortunas. Otro tanto 1;1odemos decir de los departamento, de boneteria y lencería francesa. para señora y sobre
todo, del de perfumería, donde las dam~s má
exigentes hallarán ·iempre los productos de las
a~1·editadas c:i,sa Pinaud, Rog r Gallet, Lubin,
P1ver, Houbiaant, etc., etc., de procedencia
legítima, que forman el mejor v más completo
surtido que existe en la 'apita]:
Di¡,rno también de visitarse e. el departamento
de accesorios, como iapatos para señores eñoras y nii'los, y para ciclistas, que la cas~ importa directamente de las má afamadas fábric.a de París, Viena y F.sta&lt;los Unidos, y que
tiene anexo un ·aloncito especial donde las damas, atendidas galantemente por una eñol'ita,
pueden probarse el calzado.
Además. cuenta "Al Puerto de Veracruz"
con magníficos surtidos de piezas de mantelería, sábanas cobertores, etc., etc., y con ~randes salones donde se exhibe, en materia de
muebles, lo más artístico v más bien acabado
que pueda desearse: ajuares para sala eomedor y recámara: escritorios, mesitas. rinconeras. armarios·, todo de procedenl'ia france~a é
it:~liana, todo de calidad inmejorable y de buen
gusto.
La exhibición de tapetes, alfombra cortinas, portiei:s y ,otros objetos para el de~orado
de las bab1tac1ones, es clicrna también de llama; la atención tanto por"' 1a variedad de los
estilo . como por la perfección de la becbura
que se nota, desde luego, en los diversos artículos que allí se encuP.ntran.
En cuanto al departamento de ornamentos
P!1l'ª iglesias, e también notable: está esplénd_1damente surtido, y sus existencia de dalmática , casullas, bronces, estatuas, adornos,
etc., etc., pueden considerarse como las más
va tas y más valio a que 11aya en México
Ig1,1a.lm~nte, ' ~ Puerto de Veracruz ' p~see
lln r1quís1ID0 surtido de paraguas, sombl'illas
y telas de toda:, clases, comprendiéndose entre
éstas, desde lo. más corriente hasta Jamá~ fina.
Tratandose de géneros de lana y de eda. y en
general, de artículo. para confoociones: .',Al
Puerto de Veracruz' no tiene competenL"ia en el
m rcado. Lo .ombrero pat·a señoras y señoritas son la última palabra de la moda: durante nuestra --,,j ·ita l:Í. los almacenes, pudimos convencernos de ello, viendo allí reunidos los más
bermo o· modelos y los e tilo: m&lt;Ís artísticos.
En materia de corbata y camisa para cahalleros, la casa cuenta con tall res especiales
do1;1de se confeccionan esto artículo con materrn le excelentes r de la mejor procedencia.

•

** no nos es posible en
Para concluir, y ya que
tan corto espacio, de:,cribir los grandes alm~cenes de q\ie nos ocupamos, ólo ag-reo-areruos
que 'Al ~uerto de Veracruz ' abastece; no sólo
una ~ons1derable parte de la población, sino
también 1í. gran numero de ca ·as comerciales
e tableeidasenlosE.·tado, atendiendo, asimismo, con .to&lt;la eficacia y exactitud, los pedidos
que contmuameote le hacen multitud de familias
radica.d~s ~et•a d~ ~I~xico. Para ~l reparto de
mercanr1as a donncil10, en la Capital, la casa
cuenta con elegante carruajes tirados por magníficos tronco .
Por lo que ve al servicio de dependiente.
en los almaceneg, sólo diremo que el personal
e tá. formado por empleado tan competentes
como COl'teses: el buen trato que recibe la clientela ,Y las atenciones de que son objeto, en lo
particular, los numerosos visitantes de la casa,
así lo acredita.

•
••

1:,~s S:es. Signoret, Honnorat y Cía.. merecen
felic1tac!ones muy inceras por el grado de
prosperidad á que1 gracias á sus esfuerzos, se
encuentra. fo casa de que son propietario .
Con nna repu~ción y un crédito i:;ólidamente
fu~dados, y siendo, como son, accioni tas y
miembros del 'onsejo de Administración de
'?,egociaciones tan importantes como las de
Río Blanco,'' "San Ildefonso" "La Abeja."
Y el "Banco de Londres y Mélico," debemos
tenerlos como !l. unos de los hombres más directa Y poderosamente influyentes en el desarrollo
co~e.rcial del pafa.
ÜJ&amp;lá. que, como lo merecen los Sres. Signoret,
Honnorat y Cía., logren siempi·~ ver coronados
sus esfuerzos por éxitos tan lisonjeros como
los que hasta hoy han alcanzado.
Detallo dol Departamento do 41fo1T1bros 1 Tapleoria.- Uno de los ~ltndoros.

Entrada ºprlnclpal, 2a. de la lllonterllla.- Lrenzos blancos d1,:11no

v

Departamento de muebles para sala, rec6mara y c~medor.

algodón.

�El Bu~o T ooo; 5· A.

"El Almacén de los Minos"

NOTABLES PROGRESOS

Importante Ca sa Comer cial

distintas ocasiones se ha ocupudo este
ENperiódico
de la gran F~~brica de igarro
que, con el nombre de ''.El Buen Tono,; ~iene establecida en la C11,pltal de la Repubhc_a
una de las C'Ompa.ñias industriales má.s prest1gi11,d!1.s y má poderosas que operan en 111,
plaza,. ·
,
Siempre hemos reconocido que El Buen
Tono,,. , A., va al frente _de todtts las negociaoiones similares que eX1sten en el país: y
unas \'eces desot"ibiendo us mt:tgnífico salon~s
de elaboración, y otras enumerando_ los _continuos triunfos alcanza.dos por su mfat1gable
propulsor D. Ernesto Pugibet, en lo va 'tísimos ciurrqos de la competencia, ''El Mundo
lJUBtri:ido • hlL hecho pitt~nte sus progresos,
encomiándolo!'! debidamente y presentándolo
como ejemplos muy dignos de imitll.rse1 á las
neo-ociaciones de!.eosa - de ulcanzar el mas alto
gr-:do d prosperidad.
'El Buen Tono," S. A., ofrece en México
uno de los testimonio más ola.ros de lo que
puede la perseverancia,r el tra,bajo_: su capitt:tl
"oeial ha ido aumenta,n dose contmuamentepruebit terminante del e tado bonancible en que
e encuentrd,n los negocios de la compailfa- y
la. exportación de sus productos es cada vez
mucho má,~ con ·iderable. La fábrica, como proveedora del Gobierno francés, e tá ventajositmente acreditada en Europa y muchos on los
mercados del Viejo Mundo donde sus producto encuentl·an demanda envidiable.
Justo es reconocer que esa demanda. se debe,
en gt·an part.e, á la distinciones de que "El
Buen Tono," S. A., ha sido objeto en los torneos de h~ actividad y d.el ~~enio ~umauos;
puE1s lontismoen lagra.nExpo ·1016n Universal de
París de 1900-donae obtuvo el premio más alto-que en otros ce1·támenes, la fú.bric1t, ha. podido comprobar la in 'Uperable calidad de su
elaboración haciéndose acreedora á lns recompensns má · valiosas. Y justo es también proclamar que "El Buen Tono,· S. A., no se bá,
dorm.ido--perdóneseno que u ·emos de una kase vulu1w- -sobre sus ltwreles: á cada. nuevo
tl'iunf;conquistado, corresponde con un nuevo
esfuer-40 que tiende á mejo1•ar sus productos y
á baéer que la fama de que é to gozan sea cada vez más merecida y má grande.
Por lo demái;, es perfectamente tlbido que
los valores fundadores de la com1rnñia se ('Otizan en la plaza á precios muy 11,ltos y q~e, ~aCiA.!i al auge en que se encuentr,~ la negoc10c1ón,
han podido repartirse iÍ los acciooü;tas dividendos muy con ideruble . E ·to viene á demo' trar, de manera harto elocuente, la si~bia direcci~n que h,i ~a_bido ~primir al n~gocio el ConseJo de Admim~trac16n, en que figul'an: como
Presidente, el Sr. General D. Manuel González

Lic. J. D. Ca asús y Lic. Sánchez Gavito (jr.);
como Director General, el r. Ernesto Pug1bet,
y como Subdirector, el Sr. Andrés Eizagvirre.
,.._

***
cuanto á la magnitud

En
y capacidad de l~s
t11,lleres de ''El Buen Tono, ' ' bástenos demr
que en ellos encuentran colocación, ordinariamente más de mil dosciento obrero empleados e~ los departamentos de máquinas, ~nvoltura, etc., etc., sin contar lo, que tl'!l.ba¡an en

insb1Jación que lo fábrica tiene establecida en
el Puente de San Francisco, en el lugar en que
no muy tarde comenzará. á construir e el Tea..tro Nacional. Es un lujoso despacho en que los
consumidores encuentran iempre todos los producto de "El Buen Tono" y en que pueden
ver e funcionar, manejadas por obreras muy
hábiles dos de las excelentes m1tquina,s que se
utilizan' para la elaboración de los cigarrillo~.
Numerosas per onas se detienen día por día
trente al despaebo para mirar, á través de

E

N e tas págiuas publicamos tres fotografías de "El Almacén de la.s Minas," prós~ero y a,~reditad&lt;;&gt; establecimiento mercantil que tienen abierto al público en la casa
número 2 de la calle de adena los Sr·e . Víctor
~I. Braschl y Cía.
En compendio, porque el espacio de que disponemo' es muy corto, damos en seguida. algun_o s _d atos relativoa á a.q11ella. im11ortante nego01ación.
En 1 9, la Compañía de ''Perforadoras
Rand" de Nueva York (Rancl Drill o.) envió
á México á uno de su · ingenieros, el 'r. Víctor
M. Brascbi, con el objeto, entre otras cosas, de
que la informara sobre las probabilidades de
q:ie pudiera venderse en el pais su maq11iuar1a. CTn afio despuó el Sr. Braschi se estableció
en Guanajuato CQruo agente y representant de
aquella C.:ompañfa, ¡mra activar lo· trabajos
de perforación de una mina, emprendido allí
por una importante negociación, y para impulsar, al tnismo tiempo, la aclopción del mismo
istema en otras minas del país.

ln.stalación de toda cla e de maquinaria para
mmas y beneficio de metales, sino también
para montarla con t-0da perfección y económia.
Entre la esp8&lt;'ialidades de ''El Almacén de
las .Minas" está comprendido todo lo que se refiere á maquinaria JJ&amp;ra la extracción y beneficio de metales, y a los ramos anexos; á la
instalación de plantas para luz y fuerza motl'iz
eléctricas, y, muy especialmente, á la, introducción en la· minas del sistema de movimiento
por electricidad.
La casa e agente de la Fábrica de Roebling,
de New-York, productora de oables de alambre
y tiene siempre en depósito una enorme existen&lt;'ia de ésto . Hace poco tiempo ~e rompió en
Pachuca un cable ingles de 1~"· en una mina, é
inmediataruente "El Almacén de la :Mina~"
pudo embarcar otro cable de H" de diámetro
por mil metros de largo, para reemplazar el
destruido, sin que llegal'.an á paralizarse los
trabajos n la mina.. La Fábrica ele Roebling
es conocidísima en el mundo ent~ro, por los
uuente colgantes que ha instalado, contándose
Fachada de El Almacén de
las Minas.

entre éstos los de Brooklin y el Niágara, y por
ser la fábrica más grande de cables de alambre
y cobre que existe actualmente.
Otra e pecialidad de
"El Almacén de las
Mina " es el a.cero octagonal para hacer barrenos, de cuyo artículo
t.iene una. enorme existencia constantementeEntre las demás maquinarias especiales de la
casa y que se encuen•
tran en depó ito siempre. e hallan las concentradoras
' Johnston," los medidores
eléctricos y los transformadores y dinamos
''Stanley, '' reconocidos
generalmente como los
mejores.

*

* *de 1'El AlLos socios
macén de la Mina "
on: el Sr. D. Víctor M.
Braschi, Ingeniero de
l\Iinas y Uivil; el Sr.
D. Gustavo Lobo, Ingeni1:&lt;ro Eléctrico, y el Sr.

Cosío: como Viceprtkiidente, el Sr. Lio, D, fü\-

A, M, Caprile I oomer-

tael Dondé: como Consejt&gt;ros, lo· Sres. Lic.
D. EmiliolVelasco. Julio ~f. Limantour, PorfirioiDíaz '(hijo), Henri Tron, Hugo cherer,

ciante; persona todas
muy h~norable y que
hansab1do conqu ista.rse
la ru1\s envidia.ble reputación en México, como
hombl'es de negocios.
Despacho partlcolar del Sr. Ingeniero
Víctor M. 8 ru c hl.

Fachada del despacho de " El Buen Tono" en el Puent e da San Francisco.

las seocioncs de empaque y maniobra del tabaco, que pasan de ciento cincuenta, y los que
sirven, en n(1mero de tresciento 1 aproxinladu.roente, en lo talleres de litogt'l!-fíá, ~nexos á la
fábrica, de donde alcn las 1u1osísrmas envolturas con que son envia,dos al mercado lo ciga,rrillos.
No ontitiremo ' un detalle que honra obremanerll, á la compañía: má · de Ull centenar de
niños, sub traídos á la vagancia. y á la mendicidad, tienen en los talleres asegut·ada su subsi ·tencia, dedicándo e {t la manufactura de cajas
de c11.rtón. Los nüio , á. quienes se trata con
verdadero afecto, adq uíeren allí, á. la vez que el
hábito del trabajo, los recursos más indispensables para ayudar al SObtenimiento de sus familias.

los crist&amp;les que éubren las amplias ventanas,
la hermosa máquina, cuya capacidad de producción y perfecto funcionamiento son dignos
verdaderamente de ser admirados.
El despacho está coronado por una graciosa.
torrecilla, en forma de cúpula, que sostiene un
magnífico reloj y que aparece iluminada. por
11~ noches con multitud de focos de luz incandescente.
En este número verán nue tros lectores una
fotografía, del exterior del despacho.
Celebramo de todas ver1&gt; lo pt'ogresos que
ha.·ta aquí ha realizado ''El Buen Tono, 1 ' S.A.,
de ea.ndo qne sean en lo sucesivo tan grande Y
6lidos 1 como lo reclaman el desarrollo de la
industria nadonal y el bienestar de las clases
trabajadoras.

¡,

El puesto de "El Buen Tono" en la kermesse
·
del 14 de Julio.

* ...
Para concluir, mencionaremos la elegante

~

En 1 91 el Sr. Braschi se tl'ansladó á 1[éx-ico
rá,dicándose en la Capital definitivamente, y
dos ailo. más tar·de obtuvo la agencia exclusiva
en la República de respetables casas fabricantes de explosivos y maquinaria para mina ,
ensanchando considerableDJ.enta sus negocio;;.
La, prosperidad que alcanzó la. casa, á partir
de esa fecha, fué tan grande que en 1899 el
Sr. Braschi asoció á su hermano, el Sr. Humberto l. Bráschi, para atender mejor á su giro,
constituyéndose la sociedad bajo el nombre de
Víctor M. Bra.schi y Hno.
La. importancia de los negocios á que e dedicaba la nueva razón social, sobre todo en lo
referente á la importación de carbón de piedra
y coke de lo Estados nidos y á su venta,
obligó bien pronto á los socios á dividir en dos
grandes ramos su g-iro, constituyéndose entonces dos sociedades distinias: ladeBrasahi Hnos.
como importado1·es de aquello dos artículo ,
y la de Víctor M. Braschi y 'fa., que siguió
dedicándose á la importación de maquinaria
para minas. Esta. división dió por resultado
que pudiera atenderse con mayor eficacia á lo
diversos ni&gt;godos de la casa, en beneficio delos
consumidores.
Comprendiendo la importancia de la aplicación de la electricidad á los trabajos de minas,
los Sres. Víctor M. 1h·aschi y Uía. clispusierou
desd.e luego un departamento especial eléctrico,
surtido con apa.1·atos y materia.le de la mejor
calidad y procedencia: contando actualmente con
uncuerpode ingenieros aptos, no sólo 1,1ara hacer
el estudio y los cálculos relacionados con le.

Altoa del Edificio IIIO$tfando lo$ dnp1cho1 de 1nc111lerla,

�fllOO OU6 tnt6r6sa álos OU6 Visitan la Gaoital 06 la R6Dll0li6a

"LA GRAN SEDERIA"

Un Estableclmlento que corresponde á las exigencias de la cultura de ta Metr6poll

De los Sres. Julio Albert y Cía., Sucesores

EL HOTEL OILLOW NOTABLEMENTE REFORMADO

A galería de importantísimas casa comer[ ciales é industriales que ligura en este número de "El Mundo Ilu trado," q uedaria
incompleta si no dedicárwnos, aunque sea una
página, 11,l muy acreditado estableeimient-0 mercantil que gira. en e tiL plaza. bajo la razón sociu.l de Julio Albert y Cia., Sucs.
"Es indudable que nue tras lectoras, sobre todo aquellas que más se distinguen por su buen
gusto en lo. elección de adornos yara trajes y de
otros artículos concerniente a ramo de seder ía, conocen ya la casa á. que nos referimos, y
ha.brá,n di.cho, al ver el nombre que ést1L lleva
impreso en uue tra columna : 'e ta casa e
nuestra preferida; bemo. hecho en ella nue tras
mejores compra , y P,oco, eguramente, dirá
"El Mundo Ilustrudo ' en su abono, que no hayamos nosotras dicho para sí en más de una
ocasión."
Y tendrán razón de obra nuestras abonadas.
En efecto, "La Gr,\u Sederfa.' ha abido captarse el más envidiable crédito entre los consumidore , no sólo por el espléndido surtido en
artículos de lujo y de irreprochable ciilidad con
que cuentá, sino ta,mbién por la extremada baratura. de su precios, que )11, hace p ..se.r actual-

Ur, deparlamp,/IJ tk baño.

Fachada dd ed(Ji,i'o.

E

N. e te antiguo y acreditado establecimiento,

Departamento de ventas al menudeo.

pasamanería, corsés de los mejores estilo ,
trajecitos, gorra y ropone, para ni?os y otr1;1,
multitud de objetos cuya enumeración demandal'ia un espacio de que no disponemos en estas
columna.
El surtido es siempre nuevo é inmejorable:
con t!llltetnente se reciben mercancías de procedencia extranjera, y á esto se debe que en la
casa no haya artículo que no e té de acuerdo
con las más reciente ct·eacione de la moda.
Adem:is. "La Gran Sederín" tiene e táblecidos talleres e peciales para atender eon toda
exactitud 1:1,l ramo de ropa hecha, y en ellos se
encuentran trabajando más de cienr.o veinte

oca iones han dado muestras sus propietarios
de complacer á su clientela y de co.nquista.rse
a í la protección franca. y decidida de los consumidores.

**•
La casa que nos ocupa fuéfundada hace más
de cuarenta años por el r. D. Julio Albert,
comerciante que goza de gran prestigio en la
Metrópoli y que puede considernrse como uno
de los hombre de empresa que más han contribuido á lo progresos del ramo de lencerie. en
México.
En la áctua.lidad fi.gur!I. al frente de la nego-

Fachada del edificio de " La Gran Sederla,"
en la Mo"terllla.

mente como una de las casas de su género más
populares que existen en el merca.do.

situado en la calle de San José el Real y en. tre las dos hermosas avenida.e de Plateros
Y &lt;;:meo de j\&lt;fayo, e han terminado con el ma vor
é.x.ito import_antisímas reformas que la cuitura. de la. Capital reclamaba, no habiendo omitido su proiresista y emprendedor propietario el
Sr. D. Tirso Saenz, gasto ni sacrificio alguno, para conseguir plenamente el fin p1·Opuesto.
.Amantes de todo cuanto signiftque progreso en cualq!J-ier e;ntido, con gusto pasamos á
d~r una sucmta relación de las reformas aludidas, después de haber hecho un.a visita al referido e tablecimiento, y segnros de prestar con
ello un servicio á nuestros lectores de fueri. de
la Capital.
Co~~nzar~mos por decir que la oficina de le.
Admin1stra.c161;1, qu~ ocupaba antiguamente un
departamento mt,er1or del patio, ha. sido trasladada á un local construido ad Me, en la columnata del pórtico, frente al departámento del
ll_aver&lt;;&gt; y elevador, lográndose a í la.mejor vig1_lanc1a. _del establecimiento y del servicio, al
mismp tiempo que la mayor comodidad de los
pasa¡eros. Para esto fué preciso derribar y reconstruir la e calera.
~l antiguo J?&amp;tio, cubierto ahora. con grueso
cr1stal~s, pavimentado con elegante mosaico y
convementemente decorado, e ha. convertido
en un elegante y amplio salón-comedor con
e1;1trada ta!Ilbién por la nueva y hermos~ Aveº!ªª del lllCO de Mayo, y con gabinetes especiales pare. familias. El re taurant allí instalad? hace, á prec~os equitativos, un servicio muy
esmerado al estilo francés y americano.

***

Hemos hecho una visita á "La Gran Sedería " y la verdu.d es que quedamos encantados
de ia perfecta distribución de sus departamentos y del uge tivo golpe de vista que éstos
ofrecen, con su larga serie de compartimentos,
en los cuales se encuentra.o cla ificado ·, seglín
la. clase y el objeto á que ·e~e tina.o, los v_ariadísimos artículos que constituyen las ex1stencio.s de la casa.
Allí se ven, despertando el interé de los compradores, desde el simple ciu·rete de hilo que se
emplea en la confeceión de una pieza de ropa
cualquiera, hasta el lazo de seda finísima llamado á realzar lo. hermosura del traje más rico; desde el encaje más delícado y de roá . alto
precio, h11.sta la tira bordada más sencilla y
barata: todo lo que en lo ramo de bonetería,
lencería y sedería puede satisfacer al gusto más
exigente.
. ,
En los amplios escaparates del establecumento, arreglados con ese arte tau particular que
con.siste en hacer que todos y cada uno de los
artículos expue to atraigan las mir,\da del
transeúnte, o!recien&lt;lo, en conjunto, al más hermoso aspecto, se ven día por día las últimas
novedades de li:ur(lpa, como sombreros. y tocas
de los modelos más enhogá, adornos diverso

Departamento de ve nbs al por mayor.

operarioi¡,. La ropa que prod~cen estos talleres
e. tá considerada como la. me¡or que se fabric.a
en México, no sólo por u perfecto acu.bado,
ino también por lu. excelencia de lo materiales que e emplean en su confeooión.
A todo esto hay que a.i¡regar la eficacia v la
exactitud con que en 'La Gran Sedería'; se
atiende al público y el'..;afán de que en todas

elación el Sr. Federico Albert, sobrino de
aquel estimable caballero y persona muy competente en el género de comercio á que se dedica. u carrera en este sentido con.stituye und.
erie de triunfos, pues grnci.i, á, ·u intachable
honradez y á su amor al trabajo, ha logrado
crearse una, reputación de que, con.justicia, puede ufanarse.

.Pu#'taprf11cí¡xu ddHoW.,

Todos los pisos del edificio han ido pavimentados con el mejor· mosaico que se conoce contribuyendo esto, tanto á la belleza como a.'i más
perfecto aseo de la casa; las habitacione se
ven artísticamentil decorada al aceite i tema
4.ue e , en materia de higiene domé ·ti~a, la última palabr a, y en cuanto á las escaleras y cor:0dore~ S!3 en~uentran todos estucados con preciosas lDlltac1ones de mármoles claros y brillante.
La. alfombras y mobiliario han ido renovados, y todos los cuarto están ahora dotado!&lt;
con elegantes t-Ocadore fijo de mármol y níquel, provistos de llaves para ao-ua fl"ía, v caliente. La. instalación eléctrica, fué considera-

Sr. D. Tlr~ &amp;11:ru!,
Prqp~/JJ.rlo dd Hout Gillow.

blemente reforzada y los elega.otes candiles colocados en las terrazas de los tres pisos les dan
un aspecto al mi mo tiempo vistoso y eleganoo
Los cobertizo de lámina. que cubrían los 0 :
rredores del último piso, quitando buena pa.rte
de la luz, han sido 1·emovido y reemplazado
por 1;11 gran &lt;'Obertizo de cri tale que al mismo tiempo que da ~á _lwi, precave de la lluvia.
La magnífica. ventilación obtenida.·en esta obra
fué el resultado científico de los estudio del
señor Ingeniero Don Francisco Serrano, D.irector de los trabajos de reparación.
. Los cuartos con bailo son tan cómodo , JuJosos y compl~tos por lo que ve á su dotación,
que puede decirse que en la actualidad son uperiore. á lo de todo los hoteles que han introducido e ta gran mejora en el servicio El
agua ~alient~ está siempre li ta desde las ~eis
y medm de la mañana ha ta las diez y media
de la noche.
Otra: d~ las comodidades que ofrecen. todos
los pt·m~1pales cuartos, es la de que los sei'io•
re · pa.s!'-¡eros pueden comunicar e con el Despa-0ho o con la personas que no deseen subir
á la habitación, ba.ciendo uso de los magníficos aparatos telefónicos que bay instalados en
aquellos.
El elevado~ funciona por el sistema hidráulico, que es evidentemente uno de lo"! más eguros, y corre d_esde las seis y mj!dia de la mañana hasta las diez y media de la noche.
Une. de las más útiles reformas ha sido sin
d~~a, la in.sta.ls.ción del "parlor" 6 sala de rec1b1r, de _que carecía. a~tiguament.e el Rot.el.
Se halla. situado en el prJID.er piso, frente á. la

terraza, y;ajuareado con todo el lujo y el C-On·
fort qpe exige un hotel de primera cla.se. Hay,
ademas, en cada una de las terraza de los tres
pisos, sillas mecedora ,.. mesas para mayor
comodidad de los pa ajeros.
El aseo de la casa se ,hace con positiva. escrupulosidad, y el orden y la mora 1idad más per•
fecta se observan en todos sus departamentos.
Otra de las caracterí ticas de la casa. es su
seguridad absoluta y el comedimient-0 y cortesía con que la servidumbre atiende á. los señor~ pa.sa3ero . Como una prueba de esto, basta
c~tar el hecho de que entre los empleados inferiore de la casa,le. mayoría llevan. más de diez
anos de estar al servicio de la misma habiendo alguno~ que lle.van diecisiete y vei'nte años.
La 1}-d~tra.c16n no e conforma con ajustarse urucamente á. dar á los señores pa.snjeros
una asi te?,cia esmerada, sino que, hasta donde sea posible, pl'Ocura hacer útil y agra.dable
la ~~rmanencia de sus huéspedes en la Capital,
faciµtándoles los datos é informaciones que
pudíe1·an sede necesarios. En el hotel se habla
inglés y francés.
Para. concluir, diremos que no obstante el
estado actual del establecimiento, sus precios
pueden llamarse verdaderame.ote equitativos
pu~s en él puede? encontra.;-se alojamientos in~
t r1or!')S de uuo cmcuento. á tres pesos diarios ·
con vtsta á la calle de cuatro á seis; y con d~
parta!De?to de baño anexo, de siete á nueve pesos diar10s.
oncluhn4:1s felicitando al propietario del hot~l por el éxito de u trabajos que nodudamos
pr_onto se verán coronados con el tavor delpú~
blico.

Ptdío // corredora dd Hotel,

�El Sanatorio "Suárez Gamboa"
E

STA institución es la más importante y notable de todas las que eo su género existen
en el país. No es por el extraordinario lujo
de sus departamentos, ni por la admira.ble organización de su ala de Operacione , por lo
que e&lt;lte Sanatorio merece fiJar la. atención, si-

frió trastornos y la operada ha vuelto á su tierra enteramente curada y en vísperas de ser
madre. Cin,co enfermas han sido operadas de
toda urgencia, por peritonitis, ruptura internas de t•J.IDores y otras cau as, y se ha tenido
la fortuna de salvar á, todas. Yeintitrés han

gica. De las cinco de la tarde á las siete, se Teciben y curan enfe~mos de am?O; . ~os, de p&amp;decimientos exclusivamente q u1rurg1cos. En las
mañanas, los honorados son de una cla e; en
la tarde, son de otra. Por las tardes, las consultas están destinadas á los pobres. Las enfermas muy pobres, las que no tienen para. pa.
gar absolutamente nada, son asistidas gra.tuitamente por todo el personal del anatorio 1 en
el Hospital "Béistegui," los martes, jueves y
sábados á las doce del día .
•

Sanatorio "Suirer Gamboa."-Fachada del edificio•

no por el funcionamiento esmeradísimo de su
selecto personal y por el régimen particular que
se obliga. á los en1ermos á eguir. Cura.r, distrayendo: aliviar, evitando en lo posible las torturas de los procedimientos dolorosos y de la
reclusión forzada, parecen ser los lemas de la,
casa. En efecto, lo enfermo~ cuenta.n alli con
un gt~po especial de médicos y pra.cticantes
embebidos en las enseñanzas de la. ciencia médica moderna y conveocidos de que la alegría
y el bienestar de los enfermos son grandes factores de cu radón. No omiten esfuerzo ni sacrificio alguno para. aminorar en todo lo posible
las all~cciones y penalidades de los eniermos, y
Rus brillantes e ta.dísticas confüme.n el resultado de us esfuerzo!;.
En el periodo de seis meses, los transcurridos
del presente año, se han practicado ahí ochenu~
n-Olttbles or,uacfonM. Lo resultado han sido
extraordinario , pues deochentaenfennQ.s hansalido curadas todas. Y ha habido algunas operaciones verdadera,mente importantes. Diez
han ~ido opt&gt;re.das, por grandes tumore de la.
matriz, de los llam11dos comunroente filn·omas.
Entre ellas figura una eilora de Tlacotálpam,
que tenía un euorme fibroma. de la matriz y un
embarazo de cuatro meses: se le extirpó el tumor abriéndole la matriz, la concepción no su-

•

4

A esta infatigable labOI' del personal médico
hay que agregar lo- admkables servicios de
las enfermeras de la casa. n gl'Upo de religiosas josefina , á cuyo frente se halla la_ distinguida dama. rn· Carmen de la Garza, atiende y
auxilia á. todos los pacientes, operados ó no,
con esa caridad evangélica, con esa abnegación
y solicito cuidado que han caracterizado á la
mujer mexicana y á la religio a irviente de
hosfital.
E Oratorio particular -de la casa, suntuosa
capilla abierta al público, ofrece el má extr&amp;moso y último de los consuelos á los que sufren. Vivos, lo. enfet'lllO. enconh·arán ahí los
auxilios de la. religión cristiana., podrán asistir
diariamente IÍ la mhm que todas las roa.lía.na.
ahí se celebra. y á la que asisten gran número
ele las familia del rumbo de la Colonia de Se.o
osme· y muertos, cuando u mn.l ha ido irrefrenable, se les conceden ahí los últimos tristísimo deberes de la religión y del ce.rifio de sus
deudos y semejantes.
Los jardines de la casa, el ba.ñ:o, las cocinas,
merecen especial mención por su extraordinaria. limpieza. Basta dar e cuenta. d 1 aseo esmerado que domina. en toda la casa, con la
sola contemplación de sus jardine y corredores. Este Sanatorio puede verse de de la calle,
en la segunda calle de la Industria. núm. 16¼-.

ido curadas de cúncer

cu la matriz, por el méto-

do quirúrgico especial
del· Dr. SUÁ!ll2 GAM·
BOA, tan bien conooido
del público médico, con
resultados muy satisfactorios; yel resto ba ido
oper~do por . d~ve~ as
afecmones quirurg1ca.s
del vientre. La.con. ulta
-funcionó muy -regularmente y durante todo este tiempo se han visto
ahí más de 320 enfermo.
La consulta está admirablemente organizada: todas las mañanas,
desde las nueve y media
hasta las doce, · el DR.
RICARDO SU.ÁREZ GAM·
BOA, n,eortipañado desu
colab()radores, atiende
exclusivamente á las señora enfermas de la
cintura. Es una constüta única.mente gítteroló-

Los Mejores V.inos
EL RECONSTITUYENTE ADMINISTRADO A LEON XIII
La Casa J. PaJugyay é Hijo ·, do Prcssbnrg [Hungría]
J:) EANUDADAS

República es el Sr. D. 0.AJ•TIEL
GARCfA, quien tiene establecido
su despacho en la c&amp;il!l del
Aguila -nume1·0 15. El Sr. Garcfa, que es, ademá , a.gente de la
Compailía. de Vapores .Aust;ro•
Americana, tiene también la repre enta.ción de otras casas vi·
neras de Rungríu, y en su despacho pueden enconb:rarse, desde los vino de calida.d suprema
que sólo se sirven en las grandes
mesas, hasta los licores má baratos.

las reliteionea diplomáticas entre México y el Impel'io AustroHúngaro, comienzan ya á palparse los beneficios que para el
comercio, entre los dos paí es, ha
traído consigo aquel plausible
suceso.
DeRde Juego podemos apuntar,
por lo que toca. á México, la importación de distintos producto
industriales de Austria-Hungría, contií,ndose entre ellos los
magníficos vinos que fabrica. la.
casa J. Palugyay é Hijos de
Pressburg, que están reconocidos generalmente como uoos de
l os mejores del mundo, tanto por
su pureza. como por su buena
elaboración.

J\

*

.. 4

Los producto de la oasa. Palugy ay han sido premiados en
las mé.s importantes exposiciones, ohteniendo en la de París
en 1900 el gran premio.
Vist a a:eneral de la Fibrica.

s ~natorlo "Suirez Gamboa."- lnterlor del Oratorio.

Entre su personal científico figuran, como Director y propietario, el DR. R1 ARDO SUÁJ{gl;
GAMBOA· como auxiliare~ los Dre.~. Lu.fa Morales Qo,rtaZ&lt;J.r y Pon&lt;:iano h6J)ez, y como "Q!:acticantes, los alumnos en Medicina A?itonio Valda
RojaRt .Fructuoso .Martínez, Alejcmdro (JeriBOla,
Ignacio Martlnez, 'Jflf¡u.el Estrada Oervera y otros
más. Entre los médicos especialistas que prestan su ayuda eo la. atención de lo enfermos especiales1 pueden cita,rse á los Dres. RP,{JillO

G(nuález, Germchi D1Qz J.,cmbai·do, Ricardo E.

Mamie1, Emílio clel Ra:w, Pedro Peredo y otro
cuyos nombres sería largo enumerar.

Informes y mayores da.tos se encontrarán di•
rigiéndose -verbalmente ó por e crito al Admi·
ni trador del Sanatorio, á la 211- calle de la I ndustria número 16¼, ó al DR. RICARDO Su.AIU2
GAMT:IOA, Buena.vista. 15i 6 21). de la Indus•
tria 16¼.

Bodeca:d• la Fábrica.

Estos vinos gozaron en México de gran fama.
durante todo el tiempo qµe permaneció en el
país el Archiduque Mn.ximlliano, siendo la casa de Pa.lugyay la proveedora de su corte imperial. Actualmente la. fábrica surte las casas
reales de Hungría, E palia, Bélgica, Rumania,
Servia, etc., etc., y la imperial de Austria, contando en los primeros mercados de Europa con
mayor número de consumidores que cualesquiera otros establecimientos productores de
vinos.
Para que nuestros abonado tengan una idea
exacta. de la bondad de los p1•oductos de la. ca.sa Palugyay, sólo du·emos que durante el largo
periodo de gravedad del Papa León XIII, su
medico decabecera, Dr. Lapponi, prescribió al
ilustre enfermo el uso del vino Toka.y, elaborado por aquella importante casa., logrando así
prolongar la vida del Pontífice por muchos
días, como lo dijo el cable en sus despacho á
todos los pueblos del orbe. El vino Tokay es
uno de los más poderosos reconstituyentes que
se conocen, y sus propiedades medicinales han
sido calw·osamente encomiadas por los médicos
más notables de Europa.
Debemos también hacer mención del aguardiente Sltvovitz, que procede también de la casa
Palugyay y que se obtiene por la destilación de
la ciruela. Este aguardiente es de sabor muy
agradable y substituye con ventaja al cognac.
Seguros de que nuestros abonados se apresurarán á obtener cuanto antes para. su uso estos
excelentes vinos, consignamos aquí, con satisfacción, que el -ónico agente para su venta en la

~ ~ ~~ ~ • N t 1 ~~

"2!2!.~2.!~-2:_

~ ~ ~ . Z , ~f : 1 1 ) ~ ~ ~

$11natorlo. Sui rez Oamboa."-La sala de Operaclo nn.

�-

EL TALLER DE IO]AS DE Mme. BARBISIO

"€[ pJf]E"

UY especialmente recon1endamos á las
numerosas lectoras de "El Mundo Ilustrado" el magnífico Taller de Modas
que Mme. C. Barbisi.o tiene establecido en el
entresuelo de la casa número 9 de la calle
del Espíritu Santo.
El taller de M:rn.e. Barbi io .e uno de los
n1ejore de la Capital, y en él pueden desempeñarse, á precios razonable y á completa atisfacción de los clientes, toda clase
de trabajos relativos al ramo de modas, como trajes de paseo, de baile y de casa y para
desposada , abrigos de los más variados modelos, etc., etc.
La ca ~ d~ Mme. _Barbisio es la única q_ue
igue en Mex1co el sistema de corte premiado con Medalla de Oro en la Exposición de
,. París de 1900 y que tantas ventajas ofrece
sobre los métodos antiguos y defectuosos
adoptado por otros tallere .
Invitamos formalmente á nuestras lectoras á hacer una visita á la

Alma.cenes de Sedería., Mercería y Noredades

La mayor parte de lo testado consistla en dos p61izas de $25,000

cada una, tomadas en "La Mutua,'' Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.
Hace pooos dfas que se praotic6
la ~ertura del testamento del nuatrfslmo Sr. Arzobispo D. Patrlclo
A. Feehan en la ciudad de Chlcago,
Illinots. La :rortuna del dlstlngUido
prelado ascendió A. cerea de. • • •
1126,000 oro americano; y segll.n el
inventarlo que se ha. publicado, los
bienes que dej6 tueron somo sigue:
Dos pólizas de "La
MutUJ&amp;,"
OompafU:a.
de Seguros sobre la.
Vlda,de Nueva York,
por $26,000 Ol'O cada.
una, 6 sean • . . • . . $60,000 oro.
)lvidendos a.cumulados
sobTe. una de me.a !])6llzas-. . . . • . . . • 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. H,000 oro.
Acciones en efectivo y
en Bancos. . . . • . 37,000 oro.
Entre las disposiciones d8l sefior
Arzobispo, en su testamento, ee
hicieron eS'ttis.
A su herma.na, sefiorita Ka.te
Feeha.n, que estuvo si&amp;mpre con él
hasta ,su muerte, '40,000 oro en bonos y $26,000 oro en una de las ,pólizas de seguro; 11. la. s.eflora Ana. A,
Feehan, viuda d.el selior Doctc.r
Eduardo L. Feeha.n, hermano del
señor Arzobispo, $6,000 oro de otra
de las p61l.za.s, y $6,000 oro en efectivo; 1\ 48, Aca.demia de Sa.n Pa.tt1•
clo de Cbicago, de la que es preceptom su herma.na., Madre Maria
Oa.tallna, $10,000 oro de la filt,!ma
IJ)Óliza; á. la escuele. "Santa Ma.rla"
de 0IU!eñanza practica. para va,ro
nea, de Feehanvllle. lilnols, que
era la institución ,por la que :mAs
se interesaba el sef!.or Arozblspo,
se entregaron los f4.,000 restantes
de la dltlma p6llz&amp;.

de

cuotas de viaje redondo,
en moneda amerlldnd.
Ciudad de México.. . .. $511.25
Paohuca .....•...•.... 66.25
Toluca ....... . . . ...... 55.85
Querétaro ... ... ...... • 5L 40
Sa.ltillo . ... .. ....... .. 40.05
Sao Luis Potosí . . . . . . 46. 90
Tampico . ... .......... 55.20
Celaya., Sila.o, Ira.pua•
to,
Agua.scalient.es....... 60,90
Torreón . ........ . . ... • 45.60
Parral. ....... ... ..... 47. 50
GuadaJa.ja.ra . . .. .. .... 56. 25
Mont.errey . . .. . . . .. . .. 38.15
Los boletos son buenos para hacer el viaje en cinco días
en una. ú otra. dirección.-El
límite final de los mismos
boletos es de 90 días; pero en
todo caso no serán buenos
más allá del dia.15 de diciembre de 1904,-Se bacen arre,rlos para. apartamentos de
Pullman, con camas directas.
Dud«r¡¡ Tt.oma,a, Aeente vlaJe:ro de PMll,loa.

El3

Apena~ va tra1r c:u-rrido un año que abrió
~s pueüa ';ti publico, y en est&gt; tiempo ha logr ~tdo un~ clientela tao numerosa como disting1Uda, viendose en la ne,:esidad de toma1• una
p_arte del patio de la fincu., para agrandar la
tienda. _por el lodo de Plateros, y da1• a í más
comodidad á sus fiworecedores iempre en 11,ument-0.
'
D&amp;1?Jo.s á continuación una noticia somera. de
sus distintos departamentos, y por lo simpática
q_ue es para nosotros, hacemos una obse:rvac1~n, rara en nuestro comercio: los jefes, lo
m1smo que los empleados. son mexicanos.

:, ' ?

Apartado nóm. 34.-TOBREON, Ooab.

DewiiH...,.,nond, Apnte v1aJe:N&gt; de PaaaJee.
.la. San Franolaoo. 8,-MEXICO, D, E ,
j .

W. S. Fa11lS'Wonh, Agente General.
tt San :l'n.noleoo Núm..

S. MÚieo. D,

:r.

i

D EPAR'~AMENTO DE MAYOREO.-A propósit-O
h,emos ~eJado para lo último e te depártame~to
Convenientemente ordenadas, en olidos casi:
llero ·, las m,ercancí.1 ,imilares llena,n las dos
vastas galerrn que copian nueskos grabados·
otl'a c!ependencia, tn.n numerosa como 1a &lt;le!
menude(?, se ocupa de la sepa.ración Y arre lo
de los divers~s.renglones, y unn instalacióld
ferófonos fac1hta ~l despacbo extraordinariamente. Aq~í se_ ver11ica_n. la.s venta. por m11, or
1 ~na exphcac16n del exito tan rápido qu: h '
c~wdo e te negocio naciente, e ti en las conce~
swfies de ~escuentos excepciona.le. que ha~·e en
l~s _operaciones de contado. y en loH entendido v_1a1eros que. lo e ·tán relacionando en .. el intenor del país.
C 'oncluimos dando las grac.ias á los ·eflot•es
: a~·los Arell~o Y ( '!a., por las finas atoncio11:f,=os obJeto dur=te nuestra. visita
'
aJe, y por hubernos proporcionado
con todo gusto, los datos que nos han sei·vid;
para trazar este artículo.

iCarteseEsaTós!
Toda tos inflama é irrita. la garganta.
Toda. tos congestiona la membrana de
los pulmones. Pues hay q11e evitar
este dallo á la garganta y pulmones.
Ha.y que darles descanso para que
cicatricen las partes afectadas, para lo
cu.al no hay como el

Pectoral
de Cereza
-del Dr. Ayer
Desde que se toma la primera dosis
sobreviene el osiego y el descanso,
cesa. el cosquilleo de la garganta, el
espasmo decrece, la tos desaparece.
No re aguarde basta que .venga la. pulmonía. y la tisis,sino
atájese sin demora el
resfriado.
E l Pectoral de
Cereza del Dr. Ayer
cura porqub cicatriza.
Alcanza al
asiento del desarreglo, calma la infiama.oión y ·efectúa U
nna. curación perma\
nen.te. Empiécese ií
tomarse á tiempo, es el grao preventivo
para todos los desarreglos graves de los
pulmones.
Póngase en guardia contra. las imitaciones baratas. Véase que el nombre
de Pectoral de Cereza del Dr. .Ayer
esté va.ciado en el frasco.

J '

Preparado por el
Dr. J. C. Ayer y Cia., Lo,.dJ, Ma&amp;.~, f!. U. A.

,
LAS PILOORAS DEL DR. AYER
CURAN LA BILIOSIDAD.
T'OMBSE

Vino de San Germán

Fachada del edificio de " El Paje."

lle:os. á. precios que pueden resistir
l
q lllt:ra com_pewncia. 'uenta con una i;::i:ne~
variedad de estilo, y dibujo. en encajes adorn?s. galone para, cubrir co tura bolillo'.., etc
&lt;'mt~s de la acreditada F:íbric¡ de la. Unió~'
~guJas de todas cla ·es, álfileres, broche.' hebi:
dale·, ganch~s, botones de corozo, cone ~ ~ porcelana: pemes e ·carmenadores, inetas, prendedores, ro 'arios, dije • e. piguiri!_.
c:1:e lana y lllgodón: trenzas lana para astreQ•
listones fldoos J corrientes : medias, cal~~tin;~
negro y _e colores; sedll$ pura bordar ' sra
s~ tres; hil~za¡; é hilos de todas clase
ppree10 de fábnca, etc., etc.
'

Estamos seguros de que la persona que
encomiende la hechura de un traje á esta
excelente modista, será, en lo sucesivo, una
de sus clientes más asíduas.

Ix~osición
San luis

Los blma fv1ro1 ll1Dld0$ 11 1115,000.

l1::UADA en el punt&lt;, má.s céntrico de la
l lll~P.d, como. lo e· In populosa esquina.
del Emped~d11lo J Plr~tero ; con gi·andes
focos eléctricos que le sirven de constante
1· cl_amo; con amplios apar1idores, en donde se
cxb1ben, coostt1otemente, la. últimas novedades de Pa,t•í y un dilat11do mostrador que
pued~ co~tener m~ . d!) s~iscientas personas á,
la 'l'ez, ~,,t_a casa 1mc1a dignamente la serif' de
esta_!;)l~m:uentos comerciales que dan un carác«;r umco d~ eleganuia y riquei.a á nuestra principal a.vemd11,.

fasa dt fflodas dt fflmt fiarbisio

e: test11mento

del Ilmo. Sr. Arzobispo Feeban

5

áe~~f pu~

Dopartam1111to de ventas al por mayor.

DEPARTAMENTO DE 1\IENUDEO.-Lo fonna llD
v_a to pa~·alelóg1·amo de sesenta mett·os de extensión, lumta~o por do grandes espejo murales,
y e ·tá atendido por una dependencia numerosa
Y atentll. ~lena de artículos diversos la vitrinas, da pwrtan la sensación de un enorme
muestrario cuya v~riedad es capaz de snti facer t~dos lúi; caP.richos femeninos; allí está el
e_ocaJe I:Já seoc1llo junto {t la blonda de Cbantilly; p1~le de edR, terciopelos, ~uipures pasam_anemt ' : en u!la palabra, todo 10 que 1~ mo&lt;la mv_enta, modifica y crea en i,u inagotable
fscundtdad.
ONFE CI0NES.-Uno de los ramos más completos de la casa y que está ser vido por per on~s de r efinado gusto.-En anaquelerías bien
dispuestas, los . ombreros adornados ftnaen .ti.o•
ros fil.bl_llosa , con la armonía de su colores v
lo et1.p1•1choi-o de ,;u forma v se ve de de Jneg_o qué ~o~ ba confeccionado una mano de gracia par1 1ense y ele arte exqui ito. 1'!á$ a11 1í
lo manequíes ostenta.o el corte ineprochable
" perlt&gt;cto del "Corsé Reforma," para todos
los gustos y al u.lcance de todas las fortunas
Lo busca la humilde modistilla para coneo-i;
los d~íec~s de su ti:tlle inclinado. y lo consagró
la ~etra;-.zrni, no ha mucho, con su elección de
rnuJPr eleg11,nte.
Por ~ltimo, a9.uí. se encuentran capas, sacos
de 11:brigo p1u·a ~v~erno, trajes en corte 6 conf~c1onados, vestidito~ para niiíos, gorros, falhta Y todo aquello que es de uso exclusivo
para eftora ..
D_EPA RTAMENTO DE B..uur.t.EROS.-Merece especial me~eión e te departamento, por t1l completo s~rtido que tiene de artículos para, bar!-

Dop1rtamo11to el• vontu 11 por mayor.

�El Palacio de Hierro!! S. A/!l
Apun~a~os estos da.toe, pasamos en seguida.
á descr1b1r, en compendio, los principales departamentos de "El Palacio de Hierro," seguros de prestar así un servicio á las personl\.s
de fuera. de la Capital que no han t.Emido ocasión de visitarlos.

Una visita á esta importante casa comercial
Los Almacenes más qrandes y mej)r surtiaos en la Repúbllúl

..•.,

C

ON el deseo de dar á conocer en este número, siquiera. sea en parte,

algunos datos relativos al ensanche verdaderamente extra.ordinario
que la indu tria y el comercio han alcanzado en el país, en el curso
de los últimos años, hemos beoho una visita á distint:i.s casas mercantiles radica.das en la. Capital, comenzando por la que lleva el nombre
que sirve de rub1•0 á estas líneas y que puede considerarse como la primero entre todas la ele la América latina, no sólo atendiendo á la. cuantía de sus valiosísimo elementos, sino tamhián á la magnitud de sus
operacione y al incomparable sm-tido de artículos que encierra en sus
almacenes.
Al ver el gallardo y hermoso edificio que ooupa el magnífico establecimie11to á que nos referimos, con sus amplios y elegantes aparadores, en
los cuale. se exhibe constantemente cuanto de artístico y novedoso _producen las grandes fábricas de Europa, y cuanto sale de los talleres que
"El Palacio de Hierro" tiene aquí establecidos, proporcionando así ocupación á multitud de obreros, se sient-e, desde luego, un de eo vivísimo de
penetrar en él, de recorrer, uno por uno, sus departamentos, y de ensalzar la fecunda labor de\ trabajo que fomenta la riqueza y mantiene el
bienestar de los pueblos.
Esto hemo sentido al traspasar las puertas de "El Palacio de Hierro,"
casa.montada con todo el lujo y con toda la esplendidez que reclama la
cultura de 111 metrópoli, y que, dicho sea en honor de la verdad, ha. logradó captarse, en el tiempo que lleva de fundada, las má,s trancas simpatías del mundo elegante.
·
Acerca de la fundación de "El Palacio de HietTo," diremos que éste
fuá establecido e.o 1890, por los Sres. J. Tron y Cía.., quienes construyeron, de 1 9 á. 1 91, el grandioso edificio, hoy notablemente ampliado, en
que se encuentra.n los almacenes en la actualidad y que fuéinaugurado el
1Q de julio del mismo aiio de 18!ll. En 1897, atendiendo al extraordinario
ensanche de los negocios, los antiguo!. propietarios resolvieron formar una
i:;ocieda.d anónima, con un capital social de M.000,000.00, siendo los miembros de la antigua compañía. los únicos accionistas.
Como Jefes de la, negociación figuran actualmente los Sres. E. Tron,
Presidente; José Tron, Julio Tron, José Léautaud, José Signoret y León
Remusat, miembro del Consejo de Administración, tomando pa.rte activa
en la. dirección de lo Mgocios los Sres. E. Tron, J . Signoret y L . Remusat,
y como subdirectores los Sres. Josá M. Signoret, José Olivier y Julio
Signoret:bomhres todos muy conocedor del ramo de comercio á que se dedica.o y de una reputación envidia.ble, lo mismo en el mercad-0 de México que
en los mercados extranjeros. Su infatigable laboriosidad y su amor al tra

Fichada del edificio de " El Palacio de Hierr o," hacia la calla de San Bernard o.

hajo quedan plenamente demostrado con sólo el hecho de haber le-motado la negociadón de que son ta.o hábiles como inteligentes directora , á
la altura en que hoy e encuentL'a..

Departamento de sombreros para señoras y señoritas.

Los departamentos principale en que están
divididos los almacenes, son los iguientes:
Telas blancas de lino, mantelería y artículos
para el ervicio de cama: Gáneros de algodón:
Camisería, Bonetería y Corbatas; Sombrero~
para seíi.oras Y sefioritas, Adornos, Bordados
y_Mercería fina; Telas de seda y lana; Perfumena Y artículos para tocador: Confecciones y
Ve!!tidos para eñoras; Paragüería: Sombreros y objetos _varios para viajes; Muebles y
Bronces artísticos: Papel Tapiz, Alfombras,
Lencería, Loza. y Crislalerfa: Calzado para. caballeros, señoras y niños; Sedería. y Jugueter ía, etc. ,etc.
En el departamento de telas blancas de lino
que representa. uno de nuestros grabados, s;
e~cuentra el surtido más yasto y completo en
generas de esta clase que existe en la plaza, tale como bramantes para sábanas de calidad
superim·
. ,, y de todos precios; ca~bray , coutra.1s, grano de oro, 11 etc., etc.· siendo dignos
de mencionarse muy especialme~te l os lienzo~
destinados á. la confección de camisas y otras
prenda.s de ropa int.erior. Alli en encuentran
convenientemente clasifica.das, segó.u el u O ~
que se destinan, desde la sábana más barata
basta la de calados ó de finísimos encajes, colchas de raso ó de "guipure", y otros artículo
análogos qne constHnyen un surtido tan grande como variado.
Tratándose de mantelería, entre las prendas
que llamaron más nuestra atención, recordamos
los juegos de mantel y ervilletas para te, de dama.seo blanco y de colores, con artísticos dibnjos, los camino de me a con ca.lados, los portafuentes de hermoso estilos que allí se exhiben y los lienzos diversos para mesas "Renacimiento" que hay constantemente en exi!;tencia
y una inftnida.d de artículos para mesa..
En cuanto al depa.rtamentode géneros de algodón, ocupaésteunode los lotesmás biensitua-dos
en que está dividido el edificio, para mayor comodidad del público. Las telas, convenientem~nte distribuidas en una serie de compartim1eutos, se encuentran colocadas de tal modo,
que los concurrentes pueden, á pl'imera vista
distinguir los colores ó dibujos del género qu;
más les agra.de. Allí pueden verse las más variadas clases de ca.licots, usnsús, perca.les, muselinas de suprema calidad y de procedencia. legítima, así como alsaciima.s, cretonas de di-versos estilos y otros artículos concernientes al
ramo, que sería largo enumerar.
Debemo también hacer mellción muy especial
del departamento de sombreros para damas en
el cual vimos lo~ más artísticos modelos de' tocas y omhreros para. seílora.s, señoritas y nii'las; pudiendo a.segurar á nuestros lectores que
la variedad de estilos que bs,y constantemente
en erl$tencia y la inmejorable calidad de las
forma y de los adornos empleados en la, confección, bacen que el surtido sea suñcien te para dejar satisfecho todos los gustos. "El Palacio de Hierro" cuenta, a.l efecto, con una notable modista parisiense, que estií. encargada.
de este departamento.
Mucho tendríamos también que decir con respecto a.1 ramo de camisería pa.1·a caballeros¡ pero son tantos Y tan diY_ersos los modelos que
comprende, que renunciamos á, enumerarlos.
Las camisas, de diterentes géneros y estilos
constituyen una inmensa variedad, pudiend¿
o btenerse en &lt;El Palacio de Hiena&gt; desde las
más finas hasta las más corrientes, á precios
tan módicos como lo permite la. excelencia de
sus materiales y su perfecta· hechura. El departamento de bonetería encierra un va¡¡tísimo
~~:tido de artfoul~ pa.ra. damas, caballeros y
mnos, como medias, calcetines y camisetas de
seda, hilo de Escocia, lana y algodón, de düerentes clases y colores, tanto de procedencia
.extranjera, como hechos en las má.s renombra~da. fábricas del país.
En lo referente á sombreros para hombres
par&amp;JUas, impermeables, et.e., etc. cEl Palaei~

Departamento de sombr eros, paraguas y artículos para viaje.

Departamento da adornos, bordados y merceria tina.

Departam ento de telas de seda y de lana.

�de Hierro&gt; tiene constantemente en existencia
una gran variedad de estos artículos.

***
Con respecto á lo departamentos de adornos y
bordado ,diremo quetodocuantoacercadeellos
pudiéramos e cribirseria incapaz de dará nuestros lectores idea exacta. de lo que en realidad
son. Atendido , como los demás, por un personal muy competente, se hallan provisto de todo lo que, con relación á. los ramos expu.esLos,
pueda desearse. En el de telas de seda y de lana, se ve una multitud de estilos y de clases que
verdaderamente sorprende, y que es para de pertar el más vivo interés del mundo elegantes
dejar complacid&lt;&gt;s á los consumitlores más
exigentes: ha.y allí riquísima telas propias para trajes ele desposadas, de baile, de pa eo, etc.,
etc. Por lo que respecta á objeto de mercería.
fina, creemo. que &lt;El Palacio de Hierro&gt; no tiene competidor en el mercado: como tampoco
puede litlnerlo, porlo que toca. á perfumería y
artículos diver os para tocador. Tanto de aquéllos, como de ést-0s, tuvimos oportunidad de ver
un vastísimo urtido, cerciorándonos de u buena procedencia y de su calidad inmejorable.
Después de visitar los departamentos ya mencionados, pasamos al de Confecciones y vestidos
para eiloras, donde tu vimos oportu.nidad de
ver trajes bellísimos que, por su corte y he.chu-

De partamento:de~perrumerla y articulos:para tocador.

fabrican, ademá de los lujo ísimo muebles
que se exhiben en los ahnacenes, camisas, cor·
bata y toda clase de artículos concel'Dientes al
1·amo de lencería, de ·empeñándose también con
suma perfección todo lo relativo á trabajo de
tapicería. El número do ope1•ario empleados
en esLos talleres 1,asa de mil.

..*"

Departamento:de~confecc:iones Y vntldos para damas.

ra irreprocl1a.ble , constituyen la última palabra en materia de elegancia. Una excelente costurera. par i iense figura al frente de este importante ramo.
Si los ve t.idos lujosísimos y las confecciones
que se nos mo traron son dignos de llamar la
atención por su belleza y perfecto aca bu.do, no lo
es menos elespléndidosnrtido demueble , que se
fabrican en lo grande talleres que "El Fa.lacio
de Hierro" tiene establecidos en la ca pi tal, y que
son, sin duda alguna, losmejoresqueaquís conocen: todos estáncunstruidoscon una perfeccjón
qne admira. y todos llevan impreso basta en sus
más pequeños detalles el sello del buen gusto.
'Entre otros muebles -primorose,mente acabados,
vimos hermosas camas de made1·a Luis XVI y
Luis }..'V, burós, a.paradores, trinchadores y
mesas para.comedor, tocadores, roperos sillas
y ajuares para sala, de lo más artístico que
pueda encontrarse. En cuanto á cortinajes, la
casa se enca.rga de su hechura, contando.al fecto, con operario muy .l1ábiles en materia. de tapicería.
Ademá , en el departamento de muebles, se
halla constantemente la exi tencia más grande
de mesas "vitrinas", consolas y otros objetos
de utilidad y de lujo.
Los talleres de "El Palacio d Hierro" está.o
montados á todo costo en Necatitlán y ocupan
un espa cio de 18,000 metros cuadrados. AIU se

Departamento de alfombras.

Departamento de muebles de fantasia

No t 1·minarernos este artículo sin hacer antés 1·eferencia de los departamentos de Papel t apiz y .Alfombras, que apal'ecen representados
entre las distintas fotografías que de lo · almacenes de ".El Palacio de Hierro" publicamos
en este número.
Sin ser, el l'amo de Papel Tapiz, uno de lo
principales en aquel importante establecimiento, la exis~ncia que bay en él de este artículo
puede considerarse con justicia como una de las
más vastas con que cuenta el mercado. Los dibujos son de los estilo· más modernos, y tanto
por ·u elegancia como Pº'-' su variedad, constituyen, sin exageración, la nota artí tica en este
género de artículos. A esto hay que agregar
que los precios á que se venden los rollos son
extremadamente bajos, no obstante que la calidad del papel es superior.
Refiriéndonos a.l surtido ds alfombra. y tape•
tes que hay siempre en 1a casa, podemos decir
otro tanto: dumnte nuestra vi ita, viro.o allí
expuesto los mejores productos de las más re-

nombradas fábricas ele Em•opa, llamándonos
muy e pecialmente la atención, la, diversidad de
estilos y colores, que e encuentra n á la vista
de la numerosísima cHentela que acude dia por
día á los almacenes.
En el ramo de loza y cristalería., "El P11.lacio
de Hierro'' e distingue notablemente entre todas las negociaciones análogas que opera.n en
la plaza, por lo selecto de los artículos que allí
se ven almacenado , y ~ntre los cuale menciona.remo· lo ·iguientes: l'ajillas de loza ingle·a.,
de porcelana y de tierra de hierro, primorosa,
meute adornadas con caprichosas figu.ras, flores ó pai ajes, juego para te y café y para
desayuno, platos para colgar, con pinturas al'tísticas, convoye , ca.fe ter as, jal'ra de fantasía,
recogedores, platillos para pan, sobremesas,
botellones, florero , copas y vasos· tinteros y
juegos de cubiertos de distintas cla. es y precio ; orfebrería fina de la afamada ma.1·ca &lt;Alphenide&gt;, l a mejor del mundo, y diversos objetos de cristal Baccarat.
Entre los artículos de porcelana, citaremos
una gran colección de juego.· de lavamano ·, en
la que los consumidot'es hallarán, sin duda, lo.
modelo· má hermoso y la piezas mejor acabadas.

Aparte de los departamentos ya mencionado , 'El Palacio c;le Hierro" tiene establecido.
en sus almacenes varios tan importantes, como
es el de lencería para señora y niños, cor és
y "trou eaux" · y otros en los cuales hay un
magnífico urtido de portamonedas, pur r&amp;!:i y
cig8l'reras, neceseres y multitud de ob3eto análogos, portarretratos, gemelos de teatro, billeter as y e pejo de fantasía. El departamento de
Juguetería está admirablemente dotado con todo a.quello capa,z de satisface1· el gusto de los
niños.
Para no alargar más este artículo, no abstenemos de enumerar otra multitud de objetos
de utilidad y d lujo que enriquecen el surtido
verdaderamente excepcional con que cuentan
los alillacenes de "El Palacio de Hie1·ro•'' pero
sí nos permitimo' recomenda1· tí. todos aquellos
de nuestros lectores, que ocurran al establecimiento en busca de detel'minadas mercancías,
que no dejen de visita!.' las in ·talaciones e p·ciales'~ donde se exhiben constantemente las

De partamento de papel tapiz.
Departame nto de muebles J bronco$ .irtísttc:0$.

enormes existencias de calzado, casimires y pallo11, listones, pai'luelos y mascadas, tápalos y
chales, etc., eto., seguros de que allí encontrarán toclo lo mejor que se produce, tratándose de
esto · ramos.

..

**
C1·eemo que con lo anterior bastará !?ara
que el público, sobre todo el de fuera.de la.Ca-

pital, tenga una idea de lo que son los grandes
almacenes de "El Palacio de Hierro." La importancia de este magnífico establecimiento
mercantil es tan notoria, que, generalmente, está reconocido como el primero y más acreditado entre todo lo de su género, no 610 en
México, sino también en los demás países de la
América. la.tina.
'01no una garantía. del buen servicio que,
por lo que respecte. á, la. administTaci6n interior de la caso., han logi-n.do organizar sus propietario , están: el hecho de baber dividido los
almacenes en depat'tamentos e peciales para
cada ramo, lo cual permite que la clientela sea
atendida. sin pérdida de tiempo y con toda eficacia, y la circunstancia de que todas las instalaciones se hallan á oorgode empleados apto
y muy conocedores de los diferentes r amos.
Ademá , y esto con tituye una grandísim.a. ventaja para los compradores, todas las mercancía están marcada con claridad, siendo sus
precios in va.ria.bleruente fijos.
"El Palacio de Hiel'ro" tiene establecidas
casa s en París y en Inglate1~·a, regenteadas
por socios de la. negociación, siendo, sin duda, l a única negociación que ha alcanzado,
en un período de tiempo relativamente corto,
un grado de prosperidad tan envidia.ble que le
permita. sost.ener, por su cuenta, di tintas casas
mercantile y manufacturnras.
Por lo demás, es incuestionable que "El Palacio de Hierro," S. A., ha contribuido en México, de manera muy directa, al ensancb de
los negocios comerciales, y al progreso, siempre creciente, que se observa en este or den de
la actividad nacional, poniendo en juego elementos muy considerable y valiosos, gracia
al espíritu de empresa. que anima á • us propuJores, y á la simpa,tías que é ·tos han sabido
captarse como homb1•es de l abor, honrados y

progresistas.

...

.. *

Unºdetalle del departamento de conrecolones
'I lencería.

"El Palacio de Hierro" merece, ciet•tamente,
la. protección decidida del público. A fuerza de
trabajo, u propietarios han logrado hacer de
él un establel:imiento diguo de la cultura de la
Capital, y, 11.ctualmente, no hay ca a, ent1--e la s
de su género, que pueda disputa,rle la primacía.
Ocupa el más alto luga1• y no teme la competencia.

Departamento de loz4 y crlstaterl1.

�El Restaurant "Sylvain DaurnontJJ

SALONES DEL RESTAURANT.

plomático, Banca, alto comercio,
etc., etc. Allí e verifican los ba.nquetes de alto carácter, las reuniones de buena sociedad, las comidas
de etiqueta, los lunchs de obsequio,
y desde las espléndidas me as de un
gran númel'o de personas, basta el
servicio personal á la carta, todo
está.atendidoe merada.mente. Cuenta el establecimiento con meseros
activos, inteligentes, educa.dos, que
se seleccion,a,n entre los buenos conocedores del 1•amo.
La cocina, atendida personalmente por los Sres. Sylvain y Daumont
nada dejaquedesear. En ella secon:
feecionan los «menús&gt; más delica?ºs, los más suculentos, los que deJan satisfechos á. los paladares más
s~nsibles y á los gustos más exquisitos. La práctica y habilidad de
estos seilores les ha captado la simp~tía. de su numerosa y di tioguida
eheotela. Esta circunstancia ha hecho, sindnda, que la cocina Sylvain
Daumont sea la. oficial en las residencias presidenciales y en el Jockey
Club, así como que sea la preferida
para el arreglo de banquetes eu las
recepciones y otras fiestas análogas, t anto en la Capital como en los
Estados, á. donde ba ocurrido eo
. '
,
caso necesario, a hacer todo clase
de servicio , por delicados que pa.•
-r:ezcan.

restaurant "Sylvain Da.uE,Lmont"
es, en México, el mode-

- - --

- -

---

/ .

~.,..,.,{

// .

El Banco Agrícola é Hipotecario de México, S. A.
BL

dibujo anterior representa el édificio del
Banco Agrícola, que quedará enteramente
concluido el 15 de diciembre próximo, y que desde luego será ocupado por las oficinas de esa
institución.
Dicho edificio se está con truyendo según los
planos del Sr. Arquitecto D. Nicolás Mariscal,
siendo el contr11,tista de la obra el Sr. Ing. Gral.
D. José Delgado y el Inspector de ella. el Sr. Arquitecto D. Federico Mariscal.
Los plano aceptados se eligieron en un concurso abierto al efecto; y después de discutirse
ampliamente los diverso sist~t1.s de construcción, se adoptó el si tema Hennebique, de betón
armado, cuya agencia está á. cargo del sef!or
Gral. D. Angel Ortiz Monasterio.
Es verdaderamente eurioso el i tema seguido, pues sin embargo dl'l poco volumen de sus
parede , es de una resistencia muy considerable y uperior á los otros . istema de construeción conocidos ha t11. ahora: pero para logtar
ese objeto es iucli pensable que los materiales
que se emplean, cemento y iferro, sean de ca.lid!Ld superior, principalmente el cemento, que
d~be ser ''Portland" y elegido entre la primera fábricas. Para. el edificio en euestióo se ha
tomado cemento marca "Hemmoor, ' cuyo representante en México es el r. D. Egon
Kunbárdt.
El si tema Hennebique tiene, además, las ventajas de será prueba de fuego, contra la humedad, muy ligero de peso y adecuado á nuestro
s~bsuelo, por lo que está llamado á generaliza.,rse rápidamente en México.
La fachada del edificio erá de mármol y la
ejecución está á eac·go de fa 'ompañíu. de ármbles de Santa Ji¡lia.

El edificio c-0nstará de tres pisos y se destinará. un:i. parte á las oficinas del Banco y el
resto á despachos particulares, que se pondrán
con la elega-neia y comodidades adecua.das á. su
objet-0.
Nos parece oportuno dar á conocer á nue tros lectores, aunque sea en breves linea , los
benéficos resultudos que para la agriculturu en
toda la República ha producido la institución
de que nos ocupamos. Fué establecido el Banco
con un capital de 2.000,000.00 totalmente exhibido!!, que á poco fueron impuestos sobre buenas fincas de toda la República· habiéndose tenido la pena de no poder a.tender un gran número de solicitudes para préstamos hipotecarios
sobre muy buenas fincas, debido al malestar
de la plaza mercantil.
El motivo por el que son muy solicitados los
pré tamos d~ este Banco, es porque se hacen en
dinero efectivo y á un plazo de 25 anos, durante el cual se pagan, en pequefios abonos, el capital y los intereses.
Son, por lo mismo, operaciones muy venta,josas para los ngricultores, porque se encuentran
en condiciones de dar un buen impulso á. sus
fincas y de pagar los capitales que reciben eu
pequeila.s partidas que van tomando de los productos de su cosechas.
Emite el Banco bonos hipotecarios que ganan
el 6 .% de interés y que están garantizados por
las hipotecas constituidas á su favor.
De graciada.mente entre no otro no existen
las ideas de crédito suficientemente desart•oll11,da.s, pue de ser así, e tos bonos tendrían una.
extraordinaria demanda, por9-ue los capitalistas, sin tomarse niogún trabaJo, impondrían su

dinero en muy buenas hipotecas, con un rédito
completamente seguro.
Auguramos un gran éxito á este Banco en lo
porvenir, y para ello nos fundamos, no sólo en
los da.tos &amp;nteriores, sino en el personal del
mismo, el cual está formado del modo siguiente:
CONSl!:.TO DE ADMINISTRACIÓN:

Enrique C. Creel, Presidente.
Ramón Alcá,zar, Vicepresidente.
CONSEJEROS:

Propietario: José Castellot.
,,
Fernando Piroentel y Fagoa.ga.
,,
José González. Misa.
Suplente: Carlos Casasús.
,,
Nicolás del Moral.
Lic. D. Fernando Duret.
Dona.to de Chapeaurouge.
"
"
Federico Kladt.

"

lo entre los e tablecimientos de su
género.
Todos los requisitos que ba podido satisfacet· lo han elevado á la~categoría del primero de la Rep1fülica. Nada se ha olvidado 8n5u in':
tala.ci6n: edificio, mobiliario, útiles
y decorado, todo es de la. mejor calidád que pudo encontrarse, y está
dispuest-0 enmedio de todos los requisitos del gusto estético y con:un
chic que le es muy peculiar.
El edificio ocupa. una de las calles
principales de la. metrópoli; en el
centro de los negocios, en el punto
confluente de-l comercio, eii la vía
principal para el movimiento incesante de los ferrocarriles de la ciudad y puntos vecinos.Adaptado para las necesidades del restaura.nt,
sus depa.rtu.mentosestán iluminados
y ventila.dos convenientemente. Los
muebles son de las mejores fábricas
europeas y están e cogido por peritos conocedores del gusto más refinado. La orfebrería, cri ta.leria y
loza son producto de las fábricas
francesas y alemanas. Las vajillas
de plata, porcelana de Sevres y
cristal Baccarat, son del mejor gusto. Grandes cortina.jes 1 gobelino ,
tapices y alfombras completan el
decorado, que ostenta planta. de
sombra de bellísimo follaje, deos
tibores y macetones.
La. escalera es un "bijou" y el
comedor principal y gabinetes la última palabra del ~confort&gt; y la elegancia..
Todas estas circunstancias hacen
del restaurant "Sylvain Da.umont"
el sitio elegido por la mejor socieda.d_de_México):Por.el_Cuerpo _Di-

ENTRADA AL RESTAURANT,

COMISARIOS:

Propietario, Andrés Bermejillo.
Suplente, Víctor M. Garcés.
DIRECTOR GERENTE,

Dona.to de Chapeaurouge.
SECRET A.RIO,

Lic. Pa cual Luna y Parra.
CONTADOR Y CAJERO,

Jacques J. Lemmens.
ABOOADO CONSULTOR,

Lic. D. Joaquín D. Ca.sasús.

1

SALONES DEL REST.ÁURANT.

El carácter de los dueños de Jn casa, la exquisita atención de los
"maiLre d'hotel," la finura de meseros, el "confort" y elegancia que en
todo se respira, unido á una escru_
pulosa limpieza que hace albear la
rica mantelería, brillar la loza y el
cristal, hacen de este restaurant el
punto predilecto de reunión para
la buena sociedad de México.

�t,a Gomoañ1a ac las FáOrlGas ac raoBI
ELJ.TIVOLI:DEL ELISEO
Magnifico Centro·de Recreo

A

L ho b1ar de)os festejo~ que perió_dicament:e
organizan Ias Colonias extran3eras residentes en México, hemos citado en las columna.s

leooi6n que, tanto las Colonias extraniºeras como el público en general, tienen por e "Tívoli
del Elíseo," proviene del empeño que por hacer
de él una. casa. modelo, despliegan, sin ce ar,
los Sres. Disdier y Reynaud, actuales encargados del establecimiento; pues á us afanes e
debe el magnífico servicio que se hace ~n los
distintos departamentos y el orden que rema en
todo ellos.
El Tívoli, por lo demá , cuenta con amplios
y hermosos sa.lones de baile, de patinar, así
como con primoro os ''cenadores,'' donde pueden servirse á las familias comidas, refrescos,
etc., etc. Para los b1.1nquetes, ha.y locales _perfectamente acondicionados, pudiendo servirse,
previo aviso con veinticuatro bora.s de anticipación, basta de ()()() cubierto . Con especialidad la casa se encarga, á precios muy reduci-

dos, de servir banquetes oficiales, de boda,
etc., etc,
. .
.
Por lo que toca al servicio de me ·a, es uunejorable, pues e tá á cargo de un cocinero de
primera orden, y en la condimentación de los
pla.tilloB se emplean iempre artículos de suprema. calidad. Los vino de que se dispone son
excel otes.
La casa, según estamos informados, e encarga también de servir banquetes fuera de la
apital, cobrando precios excesivamente módico .
Los
re . Desdier y Ileynaud deben sentirse
sa.tisfeahos de haber elevado el Tirnli á la u.ltura en que se encuentra.. Ojalá que el público,
como basta aquí, corresponda iernpre con largueza á los esfuerzos de ta.n estima.bles ca.ba.lleros.

San Rafael y Anexas, S. A.
U

de las compañías industriales más importantes de 1a repúblk-a, lo es, sin duda.,
la Compañía de las Fábricas de Papel de
San Rafael y Anexa.s, S. A. Aunque su capital
sigue .figurando por ~.000.000, el activo de la
Compañía. representa nn valor de más de ....... .
$8.000.000, por haber invertido la mayor parte
de las uLilidades habidas en los últimos aítos
en acrecentar sus fábricas pt·imitivas y en comprar otras nuevas. El= eAfuerzo hecho por la
NA

del muestl'ario, por su cuantía y perfeenión.
Hoy se hace en las fábricas de la Compai'iía
cuaJquier papel igual al del extranjero, por fino
que sea: y podemos asegurar que la mitad cuando menos del papel fino que se consume en la
República como procedente de otros países,
está hecho aquí: la mayoría de la grandes casas importadoras de papel son clientes fuertes
de San Rafael y El Progreso.
_Al preguntar nosotros el por qué á esos pa-

ver el camino que la C'ompa.iiía emprendiera, y
ahora. V8IDOS que en vez de empeorar las clases, ban mejorado notablemente, y vemos además, que se prosigue empeñosa.monte esta vía
de perfeccionamiento; y que no sólo uo e ha
subido ningun ,:&gt;recio, sino que se han bajado
algunos, y se piensa continu ar en su reducc.'ión
á medida que el aumento de fabricaeión gue se
está emprendiendo, perm.ita,por la. economía en
la producción, la rebaja del precio. Esto últi-

Sr. Agustín Reynaud.

-,-

de este semanario el "Tívoli del Eliseo,' centro de recreo preferido del público, entre todos
· los de su g6nero, tanto por su belleza. ªº!11º
por las ventajas que ofrece para la celebración
de banquetes, días de campo y otras fiestas análogas.
El "Tívoli del Eliseo," poblado de árpolcs
frondoso que dan sombra y Ires~ura. a. sus
jardines, es, sin duda alguna, el 10e3or e tablecimiento de su clase con que cuenta la metrópoli en la. a.ctua.lida.d; pues en ninguna otra
parte, eomo allí, pueden encontrarse mayores
comodidades y e mero más escrupuloso de servir bien al pú"blico y dejarle ampliamente complacido.
Buena prueba de ello es que el número de la.s
familias que visitan el Tívoli es cada vez más
considera.ble y_ de que no pasa día, puede decirse en que no se efectúen en sus salones be.oque~. organizados, casi siempre1 por personas
de la buena sociedad mexicana. o por corporacione de las más respetables.
En bonor dela verdad, diremos que la predi~

f'l .. '

!l DeSpd(llB de MArmoles

];:EL SR. AUGUSTO C. VOLPI
pá.gina publicamos una. fotografía
E, Ndele$ta.interior
del Despacho de ~árI?oles
que en la. esquina de_las calles de Revilla.g1gedo

Interior del Tlvoll del Eliseo.

y Providencia tiene. establecido en la actuali•
dad el estimable caballero italiano D. Augusto
. Volpi.
El Despacho que no ocupa e , sin duda, uno de
los mejores de su género que existen en México,
v esto ju tífica el hecho de que lo hu.gamos figuen la páginas de este número, que están
dedicadas á dar á co~ocer l?s priocipale establecimientos mercantiles é mdm,1:P11.1le fundo.dos en la metrópoli.

rar

El Señor'_Volpi e tá recon cido, no·sólo como uno de
los ma1·moli tas más inteligentes y expertos que hay
en México, sfao también
como uno de los artistas
más hábiles en el .ramo de escultura. y como arquitecto
muy ent€lldido. F.n su taller
hemos tenido ocasi6n de admirar algunos busto · de
hombres célebres, notables
por su perfecto acabado y por
la fidelidad del parecido, y
varias estatuas y figuras decorati vas de verdadero mérito, llamándonos también la
atención, tanto por su originalidad como por su belleza,
los proyect-0s de los diversos
monumento sepulcrales que
ha formado el Sr. Volpi y
que han sido ejecutados bajo
su dirección, n dMintas épocas.
Entre los monumentos á
que nos referimos, y que, dicho ea de paso, son numerosísimos, hay alguno verdaderamente di&lt;&gt;'nos de ser
admirados por fa. perfección
que se advierte hasta en us
más insignüicantes detalles.
En el Panteón Fraucé , en el
Español, en el de Dolores, en
el del Tepeyae, se ven algunos de los más notables trab1Ljos ejecutados por el señor
Vo]pi, distinguiéndo. e entre
ellos el de la familia Tenconi,
que o.parece reproducido en
uno de nuestros graba.dos.

*
*.
Al r. Volpi se debe también el proyecto y la ejecución
de los monumentos de las

fami1io,s Rubiu, Pellotier, Ricoy, Landa y Es-

candón, Escandón y Ara.ngo, y Pardo y Contreras; del Gral. Al varez, de la señora de D. C_arlos
N ori ega, de la Sra. Guzmán de Ramos; del Joven
Benito de la Barra· y de la capilla de la señora del General Aurehano Rivera. Todos estos
monw:nentos son muy artísticos y e tán hechos
con magniñcos materiales.
El Sr. Volpi ha sido siempre el preferido
de la. clase culta de México para la. ejecución
de los trabajos de aquel género, y no es de extrañar, por lo mismo, que sean ya tao numerosa.s las obras que han salido de sus tallero .
Actualmente el distinguido artista está. terminando un suntuoso monumento para la familia
Riba y Cervante , que será, sin duda, uno de
los mil bellos y má artístícos, á juzgar por
lo bien concebido del proyecto y la riquei:a de
los materiales que se utilizan en la. ejecución.
Por líltimo, diremos que el Sr. Volpi vino al
paí en 1 91, rooomendado por dos afamados
artistas, al Sr. Gral. D. arios Pacbeco, entonces Ministro de Fomento, y que, l!l'acia.s única•
mente á ·u laboriosidad y á, su honradez, ba
podido captarse la simpatía y la confianza del
público.

VlS'l'A DE UNA DE LAS FÁBRICAS DE LA &lt;JOMPARÍA.

Compañia en este sentido es tao grande, que la
produooión de papel es ahora tres ueces mayor
que la de hace unos cinco años; su pt'oducción
de pastas y materias primas se eleva á más del
doble; su fue1·za hidráulica se ha du1llicado
también con nuevas instalaciones; y en ferrocarriles que unen las distintas fábricas y dependencias qe la Compai'l.ía entre sí y con la
Ciudad de México, tiene in,ertido más de un
millón de pesos. Sólo así se comp1·ende que, no
obstante el incremento que va tomando el consumo de papel en el país, las importa&lt;'iones de
papel extranjero se hayan reducido á. la. mitad
de lo que eran hace tres años, según puede verse en los datos oficiales de la. Estadística
Aduana!.
La mejoría en las clases del papel be. sido
también notable. Esto no sólo puede a.preciarse
en los tipos generales de pu.peles que dicha. Compaitie. tiene á la venta, sino también, y muy
principalmente, en las fabricaciones especiales
que sob1·e muestra esliá haciendo constantemente; fabricaciones que ha.o llegado á, alcanzar
tanta. ó más importancia que la de los tipos

peles tan fi.nos, que acreditarían á cualquier
fábrica, se les da una presentación que los haga aparecer como extranjeros, se nos contestó
que a.sí lo exige el público, al que es preciso
dar gusto aun en los casos tm qne quiere que se
le engañe. Hemos visto la opinión de los directores de algunas de las compailías _papeleras
más fuertes de los Estados Unidos, manifestando la sorpresa que les causaba el que en la república se prodnjera.n unos pa.peles tan tinos
que pueden competir ventajosamente con los extranjeros por su clase y precio (textuctl).

***
La gran combinación llevada á cabo este afio
por la Compaílía de San Rafael, al comprar las
otras fábricas de papel, produjo alarma en el
público y ciertos periódicos contribuyeron á
ella. ha.blando entonces de la formación de un
trust papelero que trataba de.llegar al monopolio para snbir 1os precios y empeorar la clase
del producto, aumentando por estos medios sus
ganancia.s á co ta del público. Nosotros guardamos entonces una. actitua expectante hasta

timo se lo hemos oído decir personalmente al
Gerente de la Compañia, y siendo así, es claro
que no hay tal tni.~t, y que esa combinación, en
vez de perjudicar al pñblico, lo beoe.fieiará altamente.
Produciendo más y mejor, y reduciendo los
p1•eoios é. medida que disminuya el costo de fabricación,escomoúnicamente sellegará ámatar
la importación extranjera que, como antes decimos, va limitándose considerablemente no
obstante lo mucho que el consumo ha aumentado.
Parece que éstos son los propósitos de la.
Compañia, y basta ahora los hechos lo vienen
confirmando así, sin dejar luga-r á. la menor
sospecha. acerca de la sinceridad de dicho propósitos. En ese caso, debe.mo feliei'tarnos todos
y felicitar también á la Compañía., que segura.mente verá coronado su11 esfuerzos por el éxít-0
pecuniario y por el aplauso de la opinión. Debemos todos alentar á. una e.m1&gt;re a. de tanta
trascendencia, cuando emprende derroteros tau
simpáticos y beneficio os al país.

�€1 f trrotarril

dt Ransas· CitY,

mexico y Oritntt..

pnoBABLEMENTE la más importa.nte empresa.

de ferrocarriles en construcción, en la República Mexicana, e.s la de Ka.osas Cjty, México y Orient.e, que construye su vía desde
Ka.usas City (Missouri), atravesando la fronte•
ra mexicana., en Presidio, para pasar por Chihuahua y tener, como punto terminal, el puerto
Topolobampo.
Esta vía lleva ya. construidas 125 millas que
están en explotación, t-eniendo323 listaspara. recibir los rieles. Lo trabajos se han emprendido
simultánea.mente en Estados Unidos y México.

R E G ·o N

--

1

:--.__

ra, que la. red forme un sistema completo capaz
de activar el desarrollo del comercio en toda
la costa del Pacifico.
Este ferrocarril, sin duela alguna, impulsará,
además, la explotación en grande escala de una
zona minera que es pTobablemente la má.s rica
de la República, a.sí como la de las mejores tie·
rras productoras de maderas y propias para la
agricultura, que se extienden en la parte norte
de la República.
Anticipándose á la termina.ción del -ferroca·
rril, muchos de los cosecheros de algodón, en

·-·-

~ 6 --

Se cree que dentro de un año la Compallia po·
d.rá disponer de 1025 millas de vía en explota•
ción, inclusive las lineas construidas y las arrendadas. Será la única vía absoluta.mente trans·
continental que operará en México. Desde el
pnnto de vista estratégico, el ferrocarril Kan•
sa.8 City, México y Oriente, tendrá mucha importancia. para el gobierno, porque es el primero
que atraviesa. la Sierra Madre y que une la
co~ta del Pacífico eon la. red fen•oca.rrilera del
interio1·. Ya se ba pedido la concesión para com~ctar esta línea en Topolobampo con dos lineas que irán: una hacia el norte, á Guaymas,
y la otra hacia el sur, á :Mazatlán, de te.! mane-

BR

los terrenos de la Laguna, se han ido á establecer en los valles del Yaqui y del río del Fu.arte,
donde se pueden eonseguir á. precios nominales
mejores tierras para el sembradío de aquella planta., exentas por completo de las ple.ge.s
que ordinaria.mente infestan los campos algodoneros. Muchas propiedades mine1'as que habían
adelantado muy poco por las escasas facilidades de transporte, se est1ín al1ora de arrollan•
do muy rápidamente. Esto no es solament,e un
buen negocio para el fen·ocarril, sino que es
una. fuente adicional de ingresos para el gobierno.
Para dar una idea del aumento en el valor de
las tierras en los valles citados, después del
establecimiento del ferrocarril, diremos que el
precio de dicho ' terrenos en el río Fuerte, que
era de $6 á. $10, es a.hora de $25 á. $30, por acre,
siendo imposible encontrar actualmente terre•
nos irriga.dos para. la. agricultura, si no es á
15 ó 20 millas de distancia. de la línea que es•
tá en explotación entre Topolobampo y el
Fuerte.
A lo largo de la línea del ferrocan·il comienzan á. brotar ciudades nuevas y centros industriales. La. "Ciudad de Carmen," que ha sido
llamada así en honor de la distinguid.a esposa
del señor Presidente de la República, ba llegado á. ser. en unos cuantos meses, una próspera
población de dos mil habitantes, y Topolobampo mismo tiene toda la. a.pariencia de una ciu·
dad amerdcana del Oeste. Debido á la rapidez
de la inmigración y á la escasez de alojamien•
tos, centenares de familias están viviendo en
tiendas y en edificios de fabricación proyi•
sional.
Para llevar á. cabo las obras del ferrocarril y
cimentar sólidamente su empre a, el presidente
de la Compañía, seiior tilwell, cuenta con·1a.
cooperación del gobierno y de los principales
capitalistas de México que aprecian la importancia. de la línea.

La Golonia Guauhternoc
HACE poco más ó
menos un ailo se organizó en la ciudad
de Kansa.s (E. U.), una
compal1ía. con el objeto de comprar la.
porción de la hB.cienda. de la. Teja, que linda. por un lado con
la. estación del Ferrocarril N aeiona.l y
por el otro con terrenos del Sr. Lic. José
· Ives Limantour, decidiendo íraccionat··
la para venderla en
lotes y facilitar de
esta manera.el ensanche de la población por aquel rumbo.
Los terrenos fuerondívidídos y ofrecidos á.la
venha. bajo el nombre de Sti!weU Place, pero recientemente se decidió cambiar este nombre por
el de Gol&lt;mia Ouatihtemoc, en parte para honrar
la memoria. del último emperador azteca y en
parte porque la. colonia, que está situada á lo
largo del Paseo de la Refarma, se encuentTa cercana á. la estatua. del guerrero, extendiéndose

OOLONtA CUAUH'l'EMOC.-&lt;J.ALLE PltlNCIP.AL,

LOS TERRENOS IlE LA COLONIA CUAUHTEMOC, VISTOS DESDE LA TERCERA GLORIETA DEL PASEO.

Un tren ordinario del Ferrocarril de Kanus en San Blu (Sl11aloa).

Tren especial que condujo el co11vo7 Inaugural en la nueva linea entre ~lchita, Kansas y Falrvew, (Oklahoma).

no poco más allá de la tercera glorieta. Su situación es excelente, y es la única de la,s nuevas colonias que contribuyen tanto al embellecimiento de la. ciudad, que tiene frente al Paseo,
lo cual le da un valor especial como una de las
partes wá.s aristocráticas de la metrópoli.
A pesar de que la colonia está dividida en
menos de 150 lotes, por todo, se necesitará más
de medio millón de pe os para nevar á cabo las
mejoras que está. obligada. á emprender la Compal1ía., en virtud del reciente contrato .firmado
con el GobiernÓ. La a.venida principal de la. colonia. tendrá el ancho que tiene el Pm;eo. Todas las calles estarán provistas de pavimentos de asfalto, hanquetas de cemento, drenaje
perfecto y excelente agua. Una de Jaa formas
en que estlli compaiúa bace sus contratos es la
de que los pagos que se ha.cen. durante t1n. péríodo de diez a.flos, no empezarán á efectuar e
sino cuando esa.s mejoras estén com1iletament~ acabadas. Esto es una excelent,e garantí¡. para el comprador de que no habrá reta1·dos en
la ejecución de estos trabajos.
El Sr. W. L. Váil) gerente de la "Real Estate Depa.rtement of the United Sta.tes and Mexican 'l'rust Company,'' que estú. encargado de la
venta de lotes en. dicha colonia, dice que muchos
hombres prominentes de la República han compra.do ya la cuarta parte de los lotes, á precios
que varían entre L3 y 20 pesos pot· metro cuaclrado. Esto es unbecho interesante, porque de-

muestra. el sorprendente y asombrosocreoimiento de la. ciudad y el aumento en los valores de
terrenos. Estos mismos terrenos hace veint.e
a!'ios eran vendidos ámenos de un ]?t'SO el metro
cuadrado.
Otra de las ventajas que ofrecen los contratos para venta de lotes en la.ColoniaOtta'l.lhtemoc,
ea la cláusula de seg,uo, que permite á los bere•
deros de cualquier comprador, en oa.so de muerte de éste, y si lo desean, pedir la devolución de
todos los pagos hechos por cualquier terreno de
la Col-Onia Cua11htemoc, con un intués de seis por
ciento anual. Por ejemplo: sim:iapersona compra.
un lote en la Colonia Cuauhtemoc y muere después
de haber hecho uno ó más pago , no pierde su
capital invertido: este capital puede ser devuelto á los herederos con un seis por ciento sobre
todo el dinero pagado. Esta cláusula t:.s excesivamente liberal y absolutamente nueva en México, tra.tá,ndose de negocios de efita índole. La
corupafiía que vende la Colonia Cua11htftlTloc está preparando planos para, varias bonitas casas que han de construfrse dentro de algunos
meses, y se puede decir con seguridad que dentro de dos ó tres a.i'los el va,lor de la propiedad
se habrá. más que du_plicado en esta parte de
la. ciudad.
Nunca habrá más que un Paseo de la RefOTma
en Méx.íco,y la Colo-nía ruauhtem.oc, por esta. ra.•
zón, no tiene rival á causa. de su situación tan
ventajosa.

FRENTE DE LA COLONIA, HACIA EL PASEO DE LA REFORMA,

�Bufete del Sr. Lic. Emeterio de la Garza, jr.
Dos vistas de la sala principal.

Sl!lORETARÍA. Y SALA DE ESPERA DELIBUFETE DEL SR, LIO, EMETEBIODELA GABZA, .TR.

El Bufetedel Sr. Lic. Emeterio de la Garza,jr.

P

UBLICAMOS hoy una vista del Bulet.e del Licenciado F..meterio de la.
Garza, jr., establecido en su ca.se. particular-Medinas números 12 y
13-por ser el despacho más amplio y bien arreglado que conocemos
en la capital.
Todo está allí en orden; las piezas son grandes, con mucha. luz y bien
ventila.das. La. Caja queda en el pi o bajo, independiente de los otros departamentos situados en el piso alto, á los que se llega por una e calera
que va á dar directamente al cuarto de los taquígrafos, del que sólo toma.mas un lado. Después se pasa al sa,lón de espera., del que también sólo damos la. vista principal. En esta pieza está la. ~ecreta.ría. pa1·ticular y
los a.rchivos 1 libros1 demás 1iapeles y acce orios del Bufete. Del salón de
espera se llega á la sala principal en 1a. que recibe el Licenciado de la
Garza. jr., que es la más grande y bien puesta que en despachos de abogados hemos ,isto. Tiene catorce y medio metros de largo y seis de a-pcho. La. se.la es tan grande, 9.ue no hemo podido tomar una. fotograf1a
sola de t-oda. la pieza y ha 1do necesal'io saca.ria, en secciones. En esta
pieza sa estudian y resuelvan los asuntos qua hay que tratar con el Licenciado de la Garza, jr,, quien trabaja con dos pasantes de derecho.
Los muebles, el decorado y el a.rreglo g-eneral del Bufete no podían ser
mejores, y el joven abogado trabaja incesantemente hasta las altas horas
de la. noClbe.
La biblioteca es una. de las más completas y contiene las mejores obras
de Derecho y Literatura.

DEPARTAMENTO DE OAJA Y SALA DE TAQUÍGlU FOS DEL. BUFETE DEL SR. Ll:C. E!lfET"ERIO DE LA GARZA, JR.

�El Ferrocarril de Hidalgo y del Nordeste
Una NotableEmpresa MoxitaDa

E

NTRE los elementos que má han contribuído á, la. prosperidad y engrandecimiento
del paí , están, in duda aiguna, lo ferrocarriles. Ello , acortando las distancias, no han
acercado á los demás pueblo , uniéndonos ú. é tos con lazos fraternales¡ ellos, haciendo más
fáciles las comunicaciones, han impulsado entre nosotro el comercio, acrecentando a.si la.
rique1,a pública: y ellos, en fin, nos mantienen
en comunión con -tante con las grandes ideas de
nuestro siglo, derramando en los mercados, ya
seo. en forma de libros ó de instrulllentos cientWr:o ó industriales. cuanto e capaz de producir, bajo otro cielo , la inteligencia y el ingenio humanos.
Una empresa ferrocarrilera, además de estas
ventajas, traa siempre consigo, para el biene tar de las nacione. , la de proporcionat· á millares de ope'r arios la manera. de ganarse honradamente la subsistencia, dando, al mismo tiempo, ocupación ií, hombres de ciencia y de labor,
cuyos trabajos se traducen en obras de utilidad
pública indiscutible, y abriendo, por últilllo,
campo más va to al desarrollo de las fuerzas
vivas de los paí ·e, que, coro.o México, han pasado por un largo período de revueUas para
lalll6arse, con firmeza, por el sendero del progre o y del orden.
Y todo e tos bienes on mucho mayores si
. e considera que la empresa de que tratamos es
eminentemente mexicana; es decir, que desde el
Gerente general ha. ta el último de lo operarios, todos son mexicanos; el trazo y la eonstrucción han sido hechos por ingenieros mexicano , ~• el servicio de trenes, 10comotora y
talleres está. encomendado á, mexicanos. Esta.
11articularidad, única entre los ferrocarriles del
país, hace que la empre a del Ferrocarril de
Hidalgo y del Nordeste sea, para no otros y
para todos l os habitantes de la República, altamente simpática.
Las líneas que ¡,:iertenecen actualmente á. los
ferrocarriles de Hidalgo y del Nordeste miden
una, longitud total de 215 kilómetros; de éstos
161 pertenecen al de Hidalgo y lo demá al egundo. Las doble vías, que dn,n la seguridad
en las estaciones, alcanzan una. longitud de 21
kilómetros.
La terminación de los tru,bajos basto. el puerto de Túxpan formará. una linea, aproximadamente, de 380 kilómetros desde México, iendo

tonio Ca,;o, posee to·
dos los departamentos " dependencias
nece'aria; su estilo
es hermoso, y los
materiales de que está hecho son de las
mejores canteras de
Pachuca.
En Peralvillo po. ee 1a empresa unos
espléndidos talleres
de construcción y
reparación. Cuanto
puede necesitarse en
maquinaria., útiles y ..
herramienta po een
esos departamentos,
que están ampliamente -provisto . No
hay locomotora, carroexpress ó plataforma que no pueda
hacer e ó rPpararse.
La fundición e de
lo más completo que
existe, el metal iá.l',i lmente puede ser
tt·abaja.do. Causa.
a ombro entrar á
aquello
salones
donde todo es ruido,
movimiento, labor
constante. Los operarios no se dan reposo : limpian, encorvan, funden, atornillan en mil -forma ,
en mil combinaciones indescriptible

de

El movimiento ferroviario de la linee. tiene cierta. int-ensidad; la recorren
diariamente 6 trene
especia les de pase.-

•

""

FACHADA DEL EDIFICIO OE L A DJREOOI ÓN,

fEAAOCARAIL DEL NORDESTE.
ESUCWII T(lllf!IIIL DC IIOCO.

131 hasta las cercanías de Santiago y el resto
ba.¡.;ta el puerto.
Para juzgar de la bondad de la con truceión
de la vía y de las garantías que presta., bast~n
los datos que siguen: el ancho es de 3 pies inglese - 9U milímetro :- el menor radio en las
curva lleg-a á lúO metros y la pendiente más
pL·onunciada á 18 milímetros por metro. En la
parte por construir no se pasará, en el radio de
las cun·as, de 80 metro·, ni se d scenderá con
más inclinación que á, ~5 milímetro poi• metro.
Los rieles on de a.cero de 40 libras pot· yarda., y lo durmiente ·, casi en su totalidad, de
encino de la mejor calidad.
Para llevar ú cabo los trabajo , no e ha detenido la, empresa ante las dificultades que le
oponía, la naturnleza, r las ha venciclo con ·us
obra de arte. Así pueden 11 amarse los dos principales puente de la linea: el gue con 31 metros
de lu1, se construyó sobre el canal del de·agüe y el que obre el río Tortugas mide 24- metros de luz. Cada una de las 21 estaciones de la
línea en explotación e tá dota.da de la mejor
manera. posible, siendo buenos edificios los terminale de Pacbuca, Irolo, Tortu~as y México.
Este tíltimo edificio, proyecto del mgeniero An-

•
••
Pa:ra fijar la atención del público sobre la
c:i.nt1dad de_ sueldos que e pagan, da.remos lo
da~ que s1guen: Ha.y 2-59 empleados en las estaciones, 249 repaL·ando la. vía,, 186 en los talle,res, 144-_en lo ~renes y el resto hasta completar
en conJunto ~:&gt;l, en servicios diversos. El nú~
mero de pasa¡eros que ocuparon el :ferrocarril
en el ailo de 1902 fué de 278, 191 y en 1903 ascendió á 202, 70-t La tonelada. de carga lleva.ron
á 284-,8:J0 y 301,591 respectivamente. Las ;ntradas bruta ,. en un año, se e~timan en $900,000.
Los P~ a.Je · á bordo de los trenes de los Ferrocarnle~ de Hidalgo y del Nordeste no son
caros, y l por curioiiidad se compara con lo
g:a.sto~ que se o!'iginan viajando en carros ó dihgflncrn. , . e verá que e. un tercio de loqueantes se cobraba; rei;ultando, en número: redondos1 U.800.000 de ahorro anual para el público
~ll,SJ l~.:; 2.~.ooo que importó h~ subvenció~
1mpa.L't1da a la empre a pm· el gobierno del Estado .r por el federal. Si este cálculo se aplicar:i á toda la red ferrocarrilera del paí es decir, á ce~ca d~ l!l,000 kilómetros, y comparara
con lo· ~00 küómetl•os del HidaJ o-o 1&gt;olamente
e llegaría ú la conclu ión de q~e se utiliza~
U 70.000,000 anuales.
Ht: aquí proba~o por qué todo gobierno progresista subv~mc1ona a lo8 fe1Tocarl'iles: la inver111ón del dmero resulta provechosfL y benéfica pu,ya. el país, ~·, al fin, ·os -ferrocarriles llegan lt ser propiedad naciono.l y constituven
entonce_s, una fuente inagotable riqueza par~
el ErarLO.
E~ rápido progreso de la empresa ·ae que nos
venimos ocupando causa un o.sombro tal que
p~rl"..ce inconcebible: en pocos años e he. e~tend~do _la !ínea, se ha mejorado el servicio, e han
d1sm1nuido las tarifa , etc. etc. He aquí algo
de la historia interesante d; la. institución.
. El Ferrocarril deBidalgo comenzó sus traba.¡os e~ Pacbuca, el año de 181
iendo entonces
prop1edacl del gobierno del E tado· más tarde
en 1880, fué traspasado al Sr. D. Gabriel Man:
eera, su actual poseedor,llegandoel ferrocarril
á frolo en ~ _~- En esa época había, una. dificultad el ~eL'V:lCt? de pasajeros se hizo por el ferrocai•ril mex1co.no de Veracruz h.asta fines de
l 9, en que terminada la vía de Teoloyúcan
los t;en~s de Hidalgo pa aban sobre lo · r-iele'
del Nacional basta la ciudad de México.
. onstruida. al fin, la vía del Nordeste entre
T1zayuca y la capital, el ailo de 1890 cesó el
servicio por el Nacional.
Por el lado contrario, los trabajos continuaban lentamente; en 1893 llegaron los rieles hasta Tulancingo y en 1 97 á Tortugas.

jeros, 4 mixtos y 8 de mercancía· formando
un conjunto de 18. Los trene de pasajero
llevan -1 ca1Tos, y los que conducen el pulque
llegan á formarse basta de 15 á 20.
Para atisfacer las necesidades del tráfico,
cuenta la emp1·esa. con 25 locomotoms de la
renombrada fábrica «Baldwin Locomotive
Works&gt;, ;l3 carros de pasajero y 194 de carga,
todo en perfecto esto.do, y de tal manera atendidos1 que se usan, indi tinta.mente, la máquina. 1 o la 24 que acaba de er comprada, puea
el estado que guardan es el má satisfactorio.
Como la línea troncal no pasa ce.rea de a.Jgunos puntos de importancia, la em¡,resa ha. esta•
blec1do ó subvencionado carrua¡e especiales
que conduzcan pasajeros á Zacatlán, Huauchinango, Huo. cazaloyaJ Huayacocotla, mineral del Ubico, Zacualtipan y Acoxochitlán.
El Gerente de la empre a, no ha detenido su
in.fluencia basta aquí; cuando no ha habido ca•
minos apropiados, ayuda al gobierno á repararlos como sucedió con el de Huayacocotla á.
ZacuaÍtipam. En el de Tortugas tí. la cumbre de
Pabuatlán construyó 4 y reparó 5 kilómetros,
construyendo 12 á sus expensas en el de Pachuca al Mineral del (,'h.ico, para acortar con iderablemente la distancia.

ESTACIÓN DE P AOBOOA,

La construcción o pro igue con empeño. La
emp.i:esa e prop~n~ llevar la línea.hasta Túxpan,
pa.rt1endo del kilometro 131, ituado tres kiló~etro antes de la estacilSn de Santiago. Pr6x1ruamente1 seinm se anuncia, hechas las prueha respectivas, se pondrán al seHicio público los treinta. y cuatro kilómetros que están listos de entre Ventoquipa y Venta Colorada
Coostruída la línea tal como se ha proy~ctado, ¡qué porvenir tan excepcional se e pera
para el ferrocarril! El camino il Túxpan erá
el más corto para el Golfo, y Túxpan se elevará. á la. a~tur_a de Tampico. Mejorar· el puerto
no ser_ía d1fíc1l do.das sus condiciones especiales.
Estud10s hechos por notables peritos áicen que
el río Túxpan tiene una de embocadura de 500
metro de ancbo y 7 de profundidad. Construídas, como en Tampico, las e coller·as que se inte1:nen en el mar y dragada la barra, lascorrientes que _e e tablecen con el flujo y reflujo
harán más baJo el fondo y las embarcaciones de
gru~so calado penetrarán por el río, y hallarán
abrigo seguro contra los frecuent.es venLarrones que azotan las bajas y pimtanosas costas
de'l golfo de México.
Las condiciones climatéricas de Túxpan no
pueden ser mejores. En esa. costa y en sus cercanía· e muy rara la 1iebre ama1·illa. Se con~cen casos señalados y no se producen epidemias como en otras partes del golfo donde el
«vómito&gt; es el auxiliar seguro de l~ mue1•te y
el temor constante de los extranjeros.
Nada e compara.ble á la riqueza de la zona
que la. línea atrave ará á partir de Santiago.
½&gt;B grandes ramales de la. Sierra Madre, cub 1ert~s de selvas y bo. que., ofrecerán á la industria las magnificas madera de con trucción
qu~ produ_cen: cedro, caoba, ébano y zapote,
cht¡ol,_ qm~bra-hacba; pudiéndose extraer de
ellos riquísimos productos tintoreales, como el
t?oral, la sangre de drago y otros muy valiosos.
En mucbos de los Jugare~ de la comarca que
atrave~ará la línea ferrocarrilera se encuentran_ indicios segm·o que garant~an la exi.. ~cia del carbón de_piedra. Haciendo explora01on1:: formales, es mdudable que se encontra1·án mantos carboníferos de suma importancia.
El &lt;oro negro&gt; tiene ,rran dema.nda en el mercado del mundo; y la escasez ele combustible
hace de esa explotación un negocio seguro que
d~ ni ¡mfs grandes riqueza . A corta di~tancm &lt;le los Jugare~ por donde se ha tL-azado la
línei:, lo · ingeniero . se ban encontrado -veneL'OS
de 1·100 petróleo cuyo 1'&lt;'finamieuto sería. fácil.

ESTAOlÓN D111 IROLO,

�Con,pai;ía Cor,solidada

~onst_ru\dones NJetálka~.

}

Despacho del Director general.

PUENTl!l SOBRE KL RÍO DE TORTUGAS,
ESTACIÓN DE TEPA,

No pocas compa.riias han intentado explotar
esas fuente. de riqueza; pero todos los esfuerzos han ido y serán vanos, mientras las vías de
comunicación no sean fáciles y rápidas.
Es indudable que cuando la vfo. llegue á esos
Jugare , la e1q&gt;lotación del carbón y petróleo
ec grande escala, y el corte de madera , serán
un elemento de riqueza inagotable.
Pero además de lo productos naturales que
pueden tomarse de esas t ierras, el cultivo y la
labranza, es decir, la industria agrícola, hará
brotar de esas fecundas sementeras el tabaco,
el café, la ,ainilla, calla de aziica.r y frutas de
todas clases que producirían, embalados, un verdadero capital.
Los actuales propietario de esos terrenos,
así como la misma empresa, no pueden sacar de
la Agricultura todos los frutos apetecibles, y
es ésto por la dificultad de transporte, por lo.
absoluta falta de vías de comunicación. Por
hoy, no teniendo ferrocarril, sólo cultivan el
za.cate de Pará y Guinea, usado para la engor•
da de ganado vacuno, y que, ó se remite á México ó se envía. fuera del paí , como sucedió
durante la. guerra cubana., en laque se ma,ndaron
á la. Gran Antilla grandes ca.ntidades de ese
producto.

80,000 caballos de fuerza.hidráulica gue desarrollan las hermosas caídas de agua de lo ríos
Necaxa y Tenango, á fin de convertirla en energía eléctrica, que ~e utilizará en México, Pacbuca, Mineral del Oro y otra poblaciones.
El proyecto de utilizar y combinar las caídas

tará muy económico en la comarca montan.osa,
pues la aplicación de la electricidad permitiría
el uso de curvas más pronunciada , dando por
resultado que la línea quedaría más corta y
de un costo menor.
Además, todas las mat~rias primas de la re-

l,

A ".Compa!!ía. C?nsolid~da de Construccione Metálicas," S. A. ha.
abierto .sus oficmas baJo los mejores auspicios debido á l
' l
aceptación
'
genera
· t • que ba
. recibido de los hombres d e empresa
y dea numero
sos
¡ prop1e ano
'ó , qu1enes le han encargado ' desde l ueg o, l os proyectos•
Y a 'd
construcc1
n de obras impol'tantes ' las cuales est~..n sien
· d o en la a.e
d ·
t ual 1¡ a eJecutadas. ( on la aprobación unánime de ¡os soli c1tantes,
•
tanto1ente cahdad del material empleado y de 1
por
a
exce
d
b
h
amano e o r a deque
ace uso en sus talle~es, cuanto por la irreprochable dirección técni
que
y lab exactitud
con
que sabe cumplir esta Ompa ñ.1a sus comproca con
· cuenta
l
.
.
m~sos, o que a. vemdo á Justificar la con:flanza que he. recibido del ú
blico desde el comienzo de sus operaciones.
p El personal de su actual Administración así como el de ¡ n·
·ó
·
ó
•~ ·
'
a. u-ecc1
n
gen er a l Y D .ll'eCC1
n 1.,cruca.
aran1 re pectivamente, son una prenda de
tía de los elemento y estabilidad de esta nueva empresa El
g· d
Adro' . t
"ó
á•
•
OnSeJO e
• 1n1s rac1 ~ l'st mtegrado de la manera siguiente : Arturo J Brani:ff
Uhses Bassett1, José Castellot' José CasteUot• 1·r·• ,,.
·
'
A
.,,.mru·o p·mz6.n Miguel
• Quevedo Y A. E. Worswick. .El cargo de Director general es;á encomendado al Sr. Arturo J. Brarntf: el de Director técnico al s J W
Hawke Y el de Secretario y Abogado de La Compañía al s L:· M·.
•
Lanz Duret.
'
• r. ic. 1 1guel
. E l capital social es de ili250,000. 00, y dado el desarrollo y el crédito ·usti.ficado de que goza la Sociedad, probablemente será aument ado h J t
. :500,000.00.
as a

.

"*

•••

La em'(&gt;resa ha _puesto especial cuidado en que
e1 ervicio de us trenes sea exacto y en que se
cumplan los horarios en toda sus partes, teniendo todos sus viajes una completa regularidad, iendo atendiuos los coches y el convoy
entero, con el mayor e mero. E ta asiduida&lt;l y
empeño justifican la alta e tima que el público
demu ·tra por el ferrocarril.
.El estricto cumpliroiento de los horarios y la.
regularidad en la. velocidad hacen los accidentes tan raros y de tan poca consideración que
durante todo el tiempo que se lleva. de ei.plotar
la línea habrán viajado por ella 3.000,000 de
pasajeros, sin que uno de ello$ haya perecido.

...

Tleno este terrocarril en perspectiva. un magn!.fico proyecto para. combinar su poder á la
lue1·za hidráulica. que producen las grandes caídas de Necaxa.
La línea principal pa ará por e ta población ,
donde la compailía denominada cThe Me.xican
Light and Power Company Limit-ed&gt; está construyendo la.:,Planta tnecesaria:J¡ara utilizar los

Despacho del Director tknlco.

ACUEDUCTO DE ZElllPOALA,

de los ya mencionados río Necaxa y Tenango,
fué pre entada el arlo de 1902 por el Sr. J. .
Pearson á varios fuertes capitalistas de los Esdos Unidos y el Canadá.
Es imposible concebir la. magnitud de esta
empresa y lo vasto y dificultoso de los trabajos
emprendidos, sín ver
y p1·esenciar las obras. Lo planos de
los ingenieros comprenden la instalación de dos plantas,
cada. una con capacidad para 40,000 caballos de fuerza. Se
cree que las necesidade del Oro, Pachuca y México se
cub rirán con una sol a de las dos plantas· pero como la
utilización de la,energía eléctrica sigue en
aumento y la demanda de fuerza es ca.da día mayor, erá
preciso, te1•minada la
primera planta, proceder á la construcción de la ·egunda.
La·Unea del -:Ferr6carril de Hidalgo podrái entonces utilizar
la fuerza. eléctrica
para el tráfico de sus
trenes, lo cual resulPUENTE SOBRE EL GRAN CANAL,

gión, tales como el algodón, los mieles, el lino, etc., podrán beneficiarse en el mi mo punto
en que se producen, pues la cantidad de fuerz&amp;
de que dispondrá. &lt;The Mexican Light and Power Company Limitad&gt;, permitirá el establecimiento de grande fábricas á inmediaciones da
Necaxa, Almozotepec, Huauchinango y Tulancingo, mejorándose esas comarcas y haciendo
que crezca en importancia el fen·oca1·ril que las
atraviese.
Dada esta amplia información, los lectores
de &lt;EL MUNDO ILUSTRADO&gt; podrán comprender
toda l:l importancia que la empresa del Ferrocarril de Hidalgo y del Nordeste tiene, así como
prever cuál será. su porvenir el día en que
sus lineas atravie en centros industriales y fabrile riquísimos, explote la fértil zona de J~s
selvas, acarree carbón y petróleo, lleve y traiga pasajeros y ponga en Mé."tico la carga de
los buque que l1eguen á Túxpan, haciendo así
má fácil el comercio, y extendiendo y repartiendo en toda su longitud la riqueza y la comodidad.
Empresa de esta naturaleza, que se de arrollan rápidamente porque descansan en el firme
a.poyo del talento y lu, .hom•a.dez, y que crecen
in cesar debido al carácte1· de sus jefes y ~ su
impor ta nci,a indiscutible, son un ejempl o vivo,
una lección práctica ue Jo que pueuen obtener
los grandes capitales bien dirigidos.

"El objeto principal de la Compañía es la. fabricación del acero estruct~ra.l de t.odns clases y contratar material y construcciones de acero
h1erro, como techos, tragaluces, cobertizos, u:rmadura para techo;
pueµtes, viaductos, pisos de cemento armado -y asfalto.
'
. Sobre pedido r~ite planos, proyectos y -presupuestos. Tiene un 1epós1to constante de viguetas de acero I L U, láminas negus )' galvanizada
metal desplegado, etc., etc.
'
La~ oficinas de la Oompaftía están situadas en la esquina del segundo
Calle1ón, de López y Rebeldes; y puede tenerse una idea de ellas en las
fotograflas que a_pa~ecen en esta página. Los talleres principales se encuent~an en la.Avenida Poniente 28, 422, 432 y anta Julia (E palde. del
Colegio ale~1ano) respectivamente. En el próximo número nos proponemos
publicar •las fotografías de estos talleres , á fin de que pu ed an
aprec
·
iarse con meJores detalles su amplitud é importancia.

Fachada del edlflcio de la Compañia Consolidada de

e ons t rucc ¡ones

D

Despacho del $ooreterlo y~Abo¡edo de la Compeille.

Oficinas de contabilidad 1

caja.

meUllcas.

�Gran F ábrioa de Mosaicos
De los Sres. QuiQtar,a y Hermar,os
Desde ha.ce tiempo los Sres. Quintana y Hermaños tienen establecida en México esta industria., y en su constante afán de impulsarla, conse.¡rándole todas sus energías, la han visto
elevarse á 1a altura. más envidie.ble. Los progresos realizados en elle. último.mente son muy
noto.bles; se han perfeccionado de una manera
asombrosa los procedimientos de tr11,ba.jo, y
merced á esto, ha podido lograrse lo que otras
industrias no han logrado t-0davía entre nosotros: que sus productos compitan con los similares del extranjero, superándolos casi siempre, no s61o en calidad, sino también en baratura..
Prueba muy clara de lo que acabamos de decir
es el hecho de que la importaci6n de mosaicos
á México ha disminuido considerablemente en
los últimos a!Ios, pues en la actualidad la casa.
de los Sres. Quintana y Herma.nos surte por sí
sola. los principales mercados del país.
Sin temer la competencia y confiados ante
todo en la ca.lidad inmejorable de los productos de su fábrica., los laboriosos industriales á
que nos referimos envia.ron á la exposición in.
terna.cional de Saint Louis Missouri, distintas
muestras de mosaicos, que forman en el pabe: Casa Administración de la fi brict.

NTRE las industrias más florecientes esta-

¡: blecidas en la. Repliblica y que de manera.

L

muy di.recta, contribuyen, no sólo al progreso general del país, sino también a.1 bienestar
de las ola.ses trabajadoras, ocupa un lugar p1·eferente la gran fábrica. de mosaicos fundada.
por los señores Quintana y Hermanos en 1a. Calza.da. de San Antonio Abad núm. 7.
A la bondado a invitación que para visitar
este importante centro manufacturero recibimo del r . D. "Venceslao Quinta.na, uno de
sus propietarios, debemos el gusto de haberlo
Tecorrido, estudiando ]a fábrica en todos sus
detalles, presenciando los trabajos que se ejecutan en su, diferente departa.mento y deleitándonos, en fin, en los salones de exposición,
recientemente abiertos al público en la. planta
baja del nuevo edilicio del Casino e pañol, con
el propósito de. tener siempre á la. vista de los
consumidores la. serie más completa de muestras de p1·oductos de la negociación.
No tememos equivocarnos al asegut·ar á nues•
tro lectores que la fábrica que nos ocupa es
la más importante en su género, y que sus talleres, perfectamente montados y atendidos, son
dignos de llamar la at~nción por todos conceptos.

De partame nt o de prepu•c:16n y dlstrlbucl6n de colores.

La casa administración, según puede verse
en une. de nuestras ilustra.oiones, ostenta todo
un severo y elegante decorado de mosaico, que
realza notablemente la belleza de su arquitectura.
Entre los departamentos que más nos llamaron la atención durante nuestra visita á la fábrica, citaremos el de empaque, que por su amplitud y capacidad, da una idea de la enorme
cantidad de ma.terial que la casa remite á diferentes puntos de la. República.; el de mezcla,
donde funciona una tritura.dora de gran potencia; el de prensas hidráulicas, y la gran sala
donde se bace la distribución de los colores.
La. fotografía. que representa la salida de los
trabajadores de la fábrica dará á nuestros
lectores una idea de la importancia de la. negociación. Cerca de mil operarios, entre 1os cuales ha.y algunos muy hábiles en el manejo de
las máquinas é instrumentos que producen los
mo aicos de colores indelebles, trabajan ac·
tualmente en la fábrica.
Nos parece de justicia consignar que en las
mejore con tracciones de México se ha hecho
uso siempre del material que fabrica. la casa,

-,._

Frente de la Fábrlca.- Salida de operarlos.

Expaslcl6n de productos d e la Fi brlca;en los bajos del nuevo Casino español.

llón de México una de las más llamativas exhibiciones. Los triunfos que hasta boy han venido obteniendo les Sres. Quintana y Hermanos son muy lisonjeros: la insuperable elaboración de los mosaicos y sus artísticos dibujos,
han sido objeto de los más entusiastas elogios
de los visitantes, siendo muy crecido el número
de comisionistas y agentes que ban escrito ya
á la ca.sa central de México pidiendo listas de
precios y catálogos, á fin de introducir en los
mercados norteamericanos los productos de la
fábrica.. Los Sres. Quinta.na han recibido numerosas felicitaciones por el éxito alcanzado
en el gran certamen.

*••

La fábrica de mosaicos que, como dijimos,
se ha.lla instalada en la Calzad&amp; de San Antonio Abad núm. 7, cuent-a, con un amplio Y hermoso edificio dotado con todos los departa·
mentos indispensables á su objeto, y con terre•
nos y cobertizos adya.centes muy apropiados a.l
fin á que se les destina.
.
.
La maquinaria toda es de la meJor calidad
y está movida por fuerza eléctrica, co~tando
los talleres con una instalación hidráulica que
se emplea en determinados trabajos y con to•
dos los útiles y berramientas necesarios.
Exposlcl6n de prod~ctos de lt Fibr lca

Deparhonento de empaque.

Dep;artamento de mezcla.

y que tanto se presta, no sólo para. el buen de-

corado de las habita.cione , sino también para
que el a eo de lás mismas sea mucho más fácil, tratándose de azotehuelas, corredores, etc.,
etc. En los ba.Iios, hoteles y otros establecimientos análogos, a.sí como en numerosos edificios particulares y públicos, se ven los productos de la casa, que no tienen rival en el mercado. En las calles dela. colonia. de la Reforma.,
las banquetas han sido pavimentadas con lo-

setas de cemento comprimido, cuya fabricación
es una de las especialidades de la casa.

Para concluir, agrega.remo que los señores
Quintana. y Hermanos son agentes de la más
renombradas casas inglesas y españolas, fabricantes de azulejos de porcelana, tan solicitados
por los e.rquitectos para algunas construccio-

ne , y que tán buen efecto producen cuando
se utilizan parit decoradoi;.
Cerra.roo este artículo deseando que los
triunfos obtenidos por los seílores Quintana y
Hermanos, en la explotación de la importa.nte
industria á. que hemos hecho referencia., sean
cada vez más grande, , ya que tan estimables
caballeros no ha.o omitido esfuerzo ni sacrificio alguno pa.ra elevarla á. la altura en que se
encuentra..

�MEXICO EN LA EXPOSIC(ON DE sr. LOUIS MISSOURI

La Cervecería Móctezuma, S.A.
UNA DE LAS MEJORES EXHIBICIONES.

L

Á acreditada negociación con cuyo nombre
encabezamo estas lineas y que ha. llegado

á ser la. primera &lt;le la República en u género, tanto por su desarrollo progre_ivo,como por
la excelente elaboración de u cerveza , que
ao tienen rival, ha levantado en la Exposición
niver al de St. Louis Mo. un arco que por
su originalidad, ha llamado la. at.ención de los
, isitant.e á dicho Certamen.-$ trata de una
in tal ación hecha únicamente con materiales de
cerv ría-cajas, barrila y botella. - y eu ésto consiste principalmeute u mérito.
El arco LieM metro 30 centímetro · de a.ltura., 5.50 en su~ bases, y está. formado por cajas
de cer,eza, siendo la madera de 6stas del estimado cedro que en nuestros bosque de tierra.
caliente so produce, con maravillosos veteado
)' agra.dable perfome. Estas cajas llevan impre-

botella 'de 60 centímetros, imitando una botella
de la exqui ita " uperior, ., y sobre é to una
elegant . e cultura de la Fama, obra de un conocido arti ta. italiano, que parecen pregonar
á, los cuatro vienfios el mérito de la Ce-rveza
,lfoclauma.- En el remate del a.reo y sobre ua
pequeilo trono formado con cajas de cerveza.,
e ve la, estatua de Jfoctuuma, tB,mbién de bronce y obra del mismo artista, con . u ropaje ca.racterí ·tioo, sosteniendo en su cliestra levantada. un podero&lt;io foco eléctrico que imita un va.so de cerveza; su mano izquierda. so tiene un
ramaje de lúpulo, cuyas flore están únulada
con focos, y á u pie se encuentra un haz de
cebada, artf~ticamente dispne to.
En la cla.ve delmediopunto,por c da frentt', e
ballauna oberbia águila mexicana,trabajo del
1· ferido artista italiano, descansando sobre un

de un ebanista de Puebla, representando exactamente la
rvecería en todo . us detalle .
Este peq uefto edificio está hecho de cedro pulido, sin barniz, con incrustacione de nogal 1
xoohicu1Luill, teniendo una ex:ten ión de do me,
tros cuadrados, con su. 1merta · y ventana de
movimiento. Iluminado interiormente, pral ent1
por la noche un ma.gnifico efecto.
Pero el detalle de má. in' rito y en el cua 1 l'S•
triba principalmente la origina1idad de la exhibición, consi te en que en las orillas frontales del arco se hallan do hileras de bol llas
el gantemente presentada , las cua les están en
con tante movimiento gira.torio por m,c&gt;dio de
un peque'iio motor eléctrico, que se encuentra
oculto en nna de las bases del a.reo y que ligur&amp; unamáquine.dcpa tenrizar, sin que e noten
sus na.dena. .

INSTALA CIÓN DE LA OEB'\"EOElUA MOCTEZUJISA EN LA EXPOSICIÓN DE S T. LOUIS MISSOURI,

hojas, pensamiento escritos por eminente persona qne han visitado la instalación, y que,
por cierto, oo mny halagadore .
Al pie de la in. talaoión se ve un gran marco
de ma.de1•0. tallo.do, trabajo a.Jegórico de los iodíos tlaxcalteea , y en el centro, la vista general de la fábrica, en colores.
Debajo del arco, en la parte superior y ocupando todo el medio pnnto, o lee:
" HONOR A ST. LOUIS MO."

y en la base, con letra. bronceadas:
" CERVECERIA IIIOCTEZUMA. '

so, con letra!! de oro, el nombre de la fábrica.
En el centro de cada. columna y por su cuatro la.do , se encnentra.n placa circula.res del
más fino ónix, color verde claro, de 80 centímetros, con un relieve de la marca de fábrica.
E ta. placa ,qne ehtLllanrodeadas porl6 tocos
eléctricos cada una, o tentan nuestros bermoROS y querido colores nacionale ; están iluminadas interiormente y producen un bellísimo
efecto, dada la tran parencia. del ónix. Por la
parte lateral de las mismas columnas, exterior
é interiormente, para.lelas ó. las circulares, apa.·
recen cuatro placas rectangulare , también de
6nix b lanco, de etenta. por cua.renta centímetros, con vetas ambarinas é iluminadas interiormente, o tentando la marca de las cajas en
relieve. En el rema.te de cado. columna de cansa un cuart;o de barril¡ sobre esfios cuartos,una

nopal, cuyas tunas están imitadas con focos
eléctricos.
Una. guirnalda imitando hoja,; de lúpulo, hecha. de madera, espléndidamente tallada por el
repute.do ebanista de Orizaba, Sr. Gabriel Ga.vira, cubre toda la exten i6u del medio punfio,
e tando sus flore repre entadas por pequeños
focos eléctrico .
En los entra.nt.es que forman las cajas en la
parte alta del arco, bay 24 octav ; 12 de ellos
llevan pinta.da , en sus cabeza , las meda.Ha
de oro obteoida en los distintos certámene á
que ha concurrido la renombra.da. Fábrica, y
en los cua.1es se le han otorgado iempre las
más o.lta.s recompensas: Puebla, 1 95.- Le6n,
1900.- París, 1900.
Debajo del arco está. colocado un edificio en
miniatura, de madera.s finas, trabajo curioso

En la parte baja. y al rededor de la.s columnas, se ven mnltitud de botellas de cer,eza de
las diversa clase que elabora la citada fábrica, sohr aliendo, entre ella.. , la famosa Y siJI
rivnl " CRAMPAG E-BEER, " la cerveza que
ha venido á. hacer una verdadera revolución eo
el ramo cervecero en México y que ha Ua.u:adO
extraordinaria.mente la atención, aun entre los
wnericano.
Cuo.tro caballetes colocado á los lados de
las columna , so tieneu otros tanfios mareo de
bronce vaciados, tres de ellos con lo diplomat
correspondientes á las medalla mencionada•
anteriormente, y el enarto, la vista general de
la. Cerveooria, artísticamente litografiada. UaJ
un quinto ca.ballete con un bonito '' Album,'' en
el cual se encuentran fotografía de lo div~
sos departamento de la fábrica y en a,lgUDal

' mpleta la instale.ci6n un cerco formado
con grandes botellas de cerveza. " uperior,"
cuidadosamente dora.da.s y unidas entre sí por
gr'Ul'sos cordones de peluche de seda. carme f.
Tal es, en conjunto, la descripción de la ramosa
instalación de la rvecería Moctezuma, R. A.,
de Orizaba., que con justicia se con idera como
la primera del Depa1•tamento de Agricnltura.
Corno una prueba de lo que .deeimo., damo
á. conoc r en seguida. un extracto de lo gue,

reflriéndo e al lote de la 'ervecería. 'Moetezuma,
ha escrito uno de los jefes de Departamento de
la. Comisión Mexicana en el erta.men:
"Es mi opinión y la de la mayoría. de la.s persona con quien be hablado, que el lote de la
Cervecería Moct.eznma
el más llamativo y
al mlsmo tiempo el má.s original del Departa.mento de Agricultura. Creo sincera.ment.e que
no hay otro que presente las belleza que éste
ofrece.
Precisa que las persona.s fijen det-0nidamente
su atención sobre los detalles, para comprender el mérito qne á ca.da uno de ello!! correspond ; por ejemplo: que estudien las formas 1111.,
tura.les y correctas de las estatuas con sus ropajes fiotant , movidos aparentemente por la
acción del a.íre al correr, y que ciñen sus cuerpos de color metálico. Las piezas de ónix, de
una. tran parencia límpida y de exquisito grahado, siendo en u ele.. e de lo más fino y valioso, por su color limpio é igual. El juego de
luce,, y la. combinación de tonos son magníficos, . peoia.lmant.e el de las flores de lúpulo
. embradas entr . la guirnalda d made1·a tallada., cuyo trabajo, en opinión de muchos no po-

dría igualar e en St. Louis, por er ,·erdaderamente una obra maestt-a de ebanisLeria.
Llaman, ademá. , la atención los tres rosetone
del e ntro, que presentan un h 1,no o conjunto
y despiden vivos reflejo producido por la luz
al herir la rica. seda.
Admira. la combinación del movimi nto, representando una máquina de pa.st.eurizar, con
su botellas engala.nada con lazo d cinta de
seda azul, bis.nea y roja, ost ntaado una etiqueta. flamante y rica.
El mérito de la fina madera con que está formado el conjunto de caja con su elegant-e
marca,; de oro, es otro detalle de impC1rtanria,
El modelo en miniatura del edilicio de la C:el'vecerfa con su ilumina&lt;'i6n roja interior, da un
a pecto fantá tico á. las vidrieras, que 1:100 la.
admiración de los nillo y los j!'randes.
Ha intere ado muy e pecialment-e á todos lo
visita.nt.es americano tw cuadro alegórico Ja.lJricado por los indio tlaxcaltt&gt;Ca. admirablemente ta.lle.do en madera.
ltjn verdad que el lote de la l'erveee1·ia. Mootezuma es una instalación regia, que ' C sale de
todo lo común."

�LA CASA . PELLANDINI
EL MEJOR ESTABLECIMIENTO EN SU GENERO

E

E1&lt;posicl6n do es tatuas, pinturas, espejos y objetos artistlcos,

NTRE las n umerosas negociaciones comer•
ciales esta.blooida.s en México, ocupa un lugar muy señala.do la que_ el Sr. Ch~u&lt;µo
Pella.ndini1 distinguido comerciante y laborioso industr1a.l, tiene esta.blecida. en la. 2t. ca.lle de
Sa.n Francisco n&lt;&gt; 10, y que puede ~nsideral'lie
como la. única en su género que existe en la. plaza no sólo por la. gran cantidad de mercancías
extranje1•a.s que se venden en ella al menor precio posible, sino también por los artísticos y
elegantes productos que se manufaetw•a.n en los
importantes t:i,Ueres con_ que cuenta. :s'. de cuya importancia. se puede Juzgar por. las ilustraciones que publicamos en estas p~g~na.s.
La. in.11.uencia. del señor Pellandlill en el pro~so de la. industria. en el país, y a.un en el me·
¡ora.miento de la producción artística, e verdaderamente nota.ble. El infatigable y laborioso comerciante no pide á Europa la mercancía.
que en el país puede hacerse á. menor costo; sino que educa al artesa.no, lo dirige, y en sus talleres se producen objetos tan bellos y bien
acabados como los marcos de estilo florentino, cuya exquisita. hechura es imitada á las mil
maravillas por los talladores y doradores que
emplea. en sus talleres. Al lado de las obra.s
extranjeras, las ~e nuestro hwnilde puebl~ trabájador nad!!- de¡an que desear en corr~1óc. y
arte del dibuJo, en el pulimento del brunido, en
la macicés ele la obra, en genet·al. Los tallados
en ma.den1o, las incrustaciones y demás, _todo se
hace venciendo, como es de suponer e,d1ficulta·
des que á otros hubieran hecho reiroceder, y
acome~iendo con decisión y energía. una tarea
digna. de aplauso. Por eso hemos tea.ido siempre para el señor Pe11a.ndini ~ases d~ ~~º1?-Íº
y de aliento, pues á su espíntu de mic1a.tiva
y á sus dotes de hombre de empresa, se debe el
que, convirtiéndo e en fabricante, baya abierto
campos más vastos á la actividad de nuestras
clases trabajadoras.
La casa comercial de Pellandini tiene la friolera de 65 años de una vida de traba.jo y laboriosidad · pero e seguro que.su mayor desarrollo y el perfec-0ionamiento de su mecanismo comercial, no data sino de diez ai\os á esta. parte, periodo en el cual ha llegad.o á. la altura de
las casas el..'tr&amp;njeras de su género, a l grado de
poder competir con las mejores y más adelantadas de la vieja Europa.
us departamentos y de. pacho para el público, en la calles de San Francisco, son verda.deramente dignos de llamar la atención· sus escaparates on la nota artística del boulevard.
Los amantes del dibujo y la pintura, los que
a.man la linea llena de gracia, la figura hermosa., el bello colorido ó la forma llena de arte y
expresión, van á. deleitarse á esos e capara.tes
de la calle de San Francisco, huyendo de la es·
cuela, si son jóvenes, ó robando el tiempo á sus
ocupaciones, si son hombres de negocios.
No sólo los escaparates muestran una constante variedad de marco , cuadros, oleografías, fotografías, trabajos litográficos, muestras de dibujo y pintura, modelos en yeso, ~tatuas, espejo y todlli clase de cartulinas y útí·
les de dibujo, sino que en sus amplios departamentos interiores posee la casa, clasificados Y
ordenados con sumo cuidado y excesiva limpieza, toda clase de útiles y mercancías que puedan desearse en el género.
. .
Más aún: en anaqueles perfectamente d1str1buidos puede ve~se una de lai:1 me~ores e;X.istencia de papel tapiz, y por dondequiera, dispue~
tos con arte, cuadros al 6leo, acuarelas y di·
bujos al pa. tel, de autore r~putados: ~bra.s
escogidas con gusto característico que distingue
á los empleado de la casa.
Pero lo que debe verse y causa más interé~,
es, sin duda, la exposición permanente que dl·
cha. casa tiene en los salones de la. planta alta.
La amplia escalera tapiza.da con correcta al·
fombra. se e.breen dos en un desean o decora.do
con un gigantesco e pejo, y una amplia ga~ería.
en forma de escuadra
presenta á l a vista,
completa.mente llena de objetos de arte. Bien
iluminados los salones tienen sus paredes decorada con hermosas pinturas al óleo, al pastel y á. la acuarela, que alternan con lunas venecianas y marcos flo rentinos. En el fondo_, se
de tacan unos grifo· de mader :i. de nogal r1c~
mente tallada, que sostienen en posturas capr¡°
chosas luna cuadrangulare de ancho bise,
que da.o un efecto admirable. E tos grifos son
hecbos d todo á todo en los ta.11eres de la casa. En el centro del salón se ven colocados con
exquisito gusto, muebles de laca, de madera talla.da, de e tilo florentino, Luis XVI, etc., etc.,
y biombos de toda,s forma y tamaños.
.
Junto á, e to ricos mueble , se ve multitud
de columna.s que sostienen estatuítas, bustos,
terracotas, modelos de ala.bast,ro y tib?res,
etc. , etc., en tanta profusión que faltan OJOS Y
tiempo para. observarlos.
.
En el salón del frente llamó nuestra atención,
un traba.jo excepcional que consiste en inCl.'U{t
taci.ones de pequeña partes de mármoles, ca •
zas, lapiz!ázuli, etc., de coloraciones varias,
en planchas pulimentadas de mármol negro Y
que forman llores, guirnaldas y aun cuadros do
costumbres,

Pinturas 1 modelos e n yeso.

Pinturas y modelos en 1eso.

El trabajo á que nos referimos es rico en ornamentación y apenas
puede imaginarse la delicadeza y cuidado que son necesarios para e a
manufactw·a.
L os marcos .flor entinos y los biombos del mismo estilo, con su colores y sus forma caprichosamente artísticas, deslumbran por su variedad y riqueza hasta transportar á uno á otras épocas y á otros países.

•*•

Hay, además, en los almacenes,una gran existencia de la pintura - de
esmalte R ipolin y finísimos cristales de l a fábrica de St. Goba.in Cbaunv
&amp; Cirey, de Francia, de cuyas casas es el único agente el sei'lor Pellanilini.
•
En nuestro gt'ahados puede apreciarse la belleza de la exposición per·
manenw y la inmensa, riqueH de las galerías de pintura que existen en
la casa.
Los TALLERES
En un local que abraza una superficie de 12,000 metros cuadrados
el señor Pellandini personalmente dirigió hace cerca de 5 años la construcción de sus vastísimos talleres. Amplios departamentos bien ventilados, con bastante luz y hechos de piedra y hierro, se fueron agregando
los unos á los otros hasta formar un conjunto armonio o y elegante. .$e
montó la maquinaria que el sefior Pellandini compró en Europa y Esta.dos Unidos y en julio de 1 99 quedar on establecidos los talleres.
Para que nuestros lectores puedan formarse una idea de la importancia de esta in talación, diremos que los departamentos son tan grandes,
que no ba.stü un día para visitarlos cuidadosamente.
Entre otros de los talleres má nota.bles, e tá el departamento de biselar y decorar cristales, dotado de 27 máquinas quo ocupan más de 600
met ros cuadrados. El decorado de cristales y la hechura de lunas venecianas es perfecto, ,hasta el grado de llamar la atención. Obrero mexicanos utilizan las máquinas extranjeras y desempeñan un trabajo que
nada deja que desear. La fuerza eléctrica está arregl ada de una manera
propia y la. instalación que de ella se hizo fué dirigida por nota.bles electricistas.
El depa1•tamento de plateado de espejos es uno de los más interesantes, tanto como el de corte de cristales, en el que obreros muy hábiles cortan las grandes placas con una seguridad que admira..
Ha.remo coustar que el procedimiento de plateado, que ahora se usa,
•fué invención del sei'lor Pellandini, quien garantiza sus espejos por 20 ai'lo .
En los salones de con trucción de marcos trabajan a.l la.do los oper ario~ muchas seiloritas hábiles y ex:perta.s en las labores que allí se desempena.n.
D~ todas las obras que salen de esos talleres pudieran hacerseelogios
1nerec1dos; pero de una manera muy especial de las vidrieras artíst icas emplomadas. La fabricación de ésta es una verdadera obra de arte. Frac·
ciones ~e cri ta.les de colores decoran la vitrina, copiando cuadros de
los meJores autores ó simplemente haciendo una combmación decorativa.
Varios son los estilos de esta vidrieras; pero en general, no hay uno
que no llame la atención por su belleza. De l a casa del . r. Pellandini han
salido las vitrinas que ornan en México las ventanas de los templos y las
puertas de una gran cantidad de edificios públicos y departamentos priv~os, de residencias pa.rticula.res; cuéntanse, entre ellas, el salón de EmbaJadores, varios ministerios, el palacio de Chapultepec, etc., etc., y algunos edificios de las capitales de los Estados.
'

Plnturu y modelos en

)'NO.

�~

"A LA GRAN MUEBLERIA"

La casa cueota, ademá , con. tallere .de ca~pintel'Ía y de niquelado, donde se fabe1ca.n vitrinas y apai:adore~ y aparatos usados pa1·a
exponer en las casas comerciales toda _clase de
mercancías. La maquinaria de la carpmtería y
la instalación del niquelado, están dotadas de
10aanfficos elementos: son de las más modern a., que se conocen y están mo\•ídas por electricidad.

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Entre las cosa que llaman mú. la atención
en la casa PellandiDi, pu de hacerse notar.el

orden en que se eucuentrao al'regladas las ex.i,stencias. El su1'tido se guarda en do enorm ~
salones de UO metros de largo. El cristal está
ordenado segím . us dimensiones,de tal manera,
que se, encuentra lo que se pide sin la menor pérdida d tiempo, pudiendo servfrse, p1&gt;t· la e1;1orme cantiqad de existencia, cualesquiet· pedido,
por grando que sea.
Existe también un depósito en,orme de molduras y papel tapiz . .h:n ambas mercancía hay de
todo los precios y de tod_as las clases· pero
siempre lo· dibujo del meJor gusto ~ la combinación de color en lo. papele , tapices Y demás, siempre del más refinado estilo y nacla vulgares.
.
En los mismo talleres e hace el empaque de
la mercancía para servir los pedidos.
Como la delicadeza de la manufactura es tal
que cualquier golpe. ó maltrato podría deteriot·arla bav empleados competentes que hacen el
empaque de, un modo admirable, sie~np1·e coi;
éxito, y garantizando qne la mercancrn, llegar11&gt;
bien á:su destino.

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" Entre las e~pecialidades de la C'a. a, merece
menci6nespecial la enorme cantidad de materiale. y útiles para e cuela, que tiene en sus bodegas. No solamente las colecciones vulgare
de cuaderno y muestras del dihujo de estampa exi ten en la ca a, sino que ésta posee,
ademá. , una buena colección de forma y relie- ·
ve. en yeso quesirven para copiar direetamente,del natural, para estudio de sombras y para
toda clase de. trazos.
En el arreglo de&gt; estos útile. escolares el señor PellandiDi es el único en México que puede
servir el pedido que se baga, cualesquiera que
sean los ense1•es que se soliciten.

Baúles , Mundos, Pe tacas de Viaje,
Petacas de Ca ma rot e

Máquinas

Tiene la ca a de Pellandini de México una
sucursal en Guadalajara, la única en u género, abierta en esa ciudad. Se encuentra instalada en un amplio y elegante edificio de la calle
de L6pez Cot.illa número 43 y 45. Bien surticla
de todo lo nece ario, tiene con tante contacto
con la eo,sa matriz de México, á donde pide todo lo que en sus amplias y bien provistas bodegas pudierii no ncontrarse.
No sólo el Estado de Jalisco,sino lo territorios que con la P erla de Oceident.e tienen relacione$COmerciale ,sesurtendeesa casa·que presta bueno servicio hasta la costa del Pacifico,
en los puertos de Sao Bla. y Manzanillo.

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'raemos que esta ligera reseña de los trabajo y e.xistencia de esa. importante casa comercial bastará al -públicu para darse una idea
clat·a de lo que pueden la constancia, el trabajo y la honradez.
El r. laudio Pellandini ba abido, á, costa de una. vida de laboriosidad infatigable, no
sólo hacer una fortuna, sino coadynva,r al crecimiento de la industria en el país, formando
la cultura del operario mexicano y hasta influyendo en el desarrollo del gust-o estético en
nuestra ociedad.
Las cualidades del Sr. Pellandini le han hecho querer en :México, donde goza deuna envidiable reputación como comerciante.
Es seguro que á esa. conducta, que alabamos,
debc:e1 éxito de u empre a.

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mesas l!t ~omeaor automáticas, que al estirarlas salen $olas las rabl,1$.- Uarios moaelo$
o&lt;&gt;o&lt;&gt;-o-0 &lt;&gt;0&lt;&gt;00000-00&lt;&gt;000&lt;&gt;0&lt;&gt;&lt;&gt; 0-0&lt;&gt;0&lt;&gt;0&lt;&gt;00-0&lt;&gt;0000-0&lt;&gt;0 :&gt;000-00 ~ ~ ~ O O &lt; &gt; &lt; &gt; &lt; &gt; O &lt; X l &lt; &gt; &lt; &gt; &lt; &gt; &lt; x &gt; o &lt; &gt; &lt; X &gt; &lt; &gt; O &lt; &gt;

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>,-JfC-PüfRti1t~-~
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1

MEXICO, SEPTIEMBRE 11 DE 1904.

Dl11ctar: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU
Registrado como art1«ulo de seganda claae, en 8 de Noviembre de 1894.

8•bscrlpcl6a mensual toriaea...... $ 1. 60
ldem
ldem en la Capital,$ 1,116

8111111: LUIS REYES SPIIDOU

1

1

1

Año XI.-Tomo II-Número 11

l:

Especialidad ~n artículos para~Iglesia, OalQnerí~," .,.
:
Tiraduría. &lt; Fábrica de Camisas, Corbatas./ Sont~ " ~
brillas y .Paritgoás. - Bonetería de {todas clases. ,-- :·
~
Espléndido surtido en géneros de seda, lana y al=
godón. B~ond~~' , Encajes, Pasamanerías y ador=
nos de todas clases. Artículos;·-para varilleros.
Oraó surtido en Cobertores, Ponchos;' Mantas de
~
viaje, Chales, Tápalos, Rebozos. ,Forros de to= ,. ·
das clases. Sin rivátsuttido en telas blancas de
lino y algodón. _'Mantelería, Toallas y Canevás ,,~
para bordar. · '
.,_ ·'4i
Conf~c~iopes de todas clases para señorás.
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séñoras y niñas. \Espléndido surtido· en Sombre= ·. .; · ,
ros. Perfumería 4e las iitejo,res marcas. Artículos .. 1&gt;
de fantasía.
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1\lfombras, Tapetes, eoriin.a s .
de todas clases.
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MUEBLES OE T0O0S esTIL0S
1 A 1

Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ ·.,
Mandan1os á vuelta de c orreo tódaslas muestrás- que·se· ~~s pidan.
Remitimos, FRANC(? DE PORTE, los pedido_s, ·m ayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de 15 ·kilos. .
· ·
.. _
.

· - Sign0rtt, fi.onnorat-·Ytompañía.
UN SBCR8TO.
Cuadro de Brendam,ur,

�EL MUNDO IttrSTRADO
EL MUNDO llUSTRADO

El Carácter, la Mímica y el Gesto
s cosa bien sabida que cada persona tiene,
no sólo una ex:presión de la fisonomía que
le es característica, peculiar y propia, co·
mo también un «juego&gt;, por decirlo así, de ac·
titudes de ademanes, de modales, que son su
&lt;tipo d'¡námico&gt;, como son su &lt;tipo estático&gt;,
su color, su estatura, sus proporciones, la for•
ma. de su nariz, la amplitud de su frente, la
curvatura de su cráneo.
El modo de andar, la manera de sentarse 6
de estar de pie, los ademanes favoritos cuando
se hábla, -1as actitudes predilectas cuando se
escucha, la posición de la cabeza, etc., etc.,
son de tal modo una segunda fisonomía, si va·
le el término, que de co disimularlas 6 alte·
rarlas hábilmente,podemos, por sólo ellas, re·
conocer á una persona enmascarada ó disfrazada.
'
.
Las personas que,por necesidad 6 por diversión se disfrazan, saben bien que no les basta.,
par~ no ser reconocidas, cubrirse 6 debfigurar•
se el rostro y que esi;án obligadas á fingir la.
voz y á modificar sus actitudes y sus adema·
nes,q ue deconservarse los mismos,podrían bastar á hacerlas reconocer, por lo m1::nos, por las
personas que las frecuentan.
Esta verdad explica ciertos hechos poco com·
prensibles á primera vista y de primer momento. Personas hay de quienes se dice, por unos:
«¡es el vivo retrato áe su padre!&gt; y por otras:
«¡es idéntica á su madre!&gt; Lo probable es
que la persona en cuestión tenga las faccio·
nes las proporciones, lo que hemos llama·
do ~l &lt;tipo estático&gt; del uno, y las actitudes,
los ademanes, la voz de la otra, produciéndose
así un doble parecido que, cuando consiste en
una pura. y simple mezcla de facciones, s~ría
discernible, y lo es en efecto, y no produciría.
ese efecto de conjunto que hace discutible el
parecido.
Pero si el hecho de que la mímica. y el gesto
nos son peculiares y ¡,ersona.les, como lo son
las facciones y las proporciones mismas del
cuerpo, es familiar y conocido de todo el muo·
do el por qué de que a.sí sea, las causas y me•
canismos del fenómeno son, en general, miste·
riosos é ignorados.
Algunas causas hay que no pueden pasar
ina.d vertidas para. nadie y que son de todos
conocidas. Es inconcuso que todos nos explicamos el andar incierto y vacilante del ciego,
como las actitudes antiestéticas del jorobado.
Su origen es físico; su explicación, mecánica.;
y todos comprendemos el por qué de la diná•
mica que caracteriza á esa clase de personas.
En otros casos, en la inmensa. mayoría sin
duda, el porte, la actitud, el ademán, recono•
cen un origen más recóndito: sus causas son,
no ya físicas, sino esencialmente morales y no
siempre discernibles para. todo el mundo.
Claro es, tan claro como frec·uente, que podemos discernir, adivinar 6, como se dice en
medicina., diagnosticar el sesgo fundamental
del tempera.mento y del carácter de una. persona, sin haber tra.b9,do conversación con ella, ni
escudrifl.ado sus ideas ni sus sentimientos, y
tan sólo porque la hemos visto pasar ú observa.do su mímica. sin oir su plática.
Rara vez engaña. ese andar despa.rpa.j a.do,
esa cabeza erguida, ese pecho saliente, esa.
&lt;mira.da.de águila&gt;, dominadora é imperiosa. del
fatuo y del suficiente; ni tampoco es posible
deja.r de reconocer al beato 6 al hipócrita en
la cabeza baja, los ojos oblicuos y fugitivos,
incapaces de mirar de frente, en las manos
siempre á la altura del pecho, prontas á enclavijarse 6 á servir de pantalla; el entusiasta y
el exalta.do ademanizan con furia, con amplitud, arriba. de la cabeza, como artistas trágicos, 6 en rededor suyo, como tiradores de sa·
ble. Entre nosotros, las mujeres honestas an·
dan menudo, llevan los brazos pegados al
cuerpo y los antebrazos en semiflexión sin ese
balanceo airoso y arrogante de las cocottes 6
de las extranjeras; ven frente á sí, observándolo todo, pero sin mirar á nadie.y pasan serias,
rectilíneas, imperiosas é impávidas, con un
fruncimiento latente del ceño, listo para repe·
ler cualquiera agresión.
La ondulación de la. cadera, inevitable y fatal en las personas voluminosas, revela á leguas, en las mujeres delgadas 6 de complexión
normal, una coquetería rebuscada y delibera•
da, y en noventa casos sobre cien permite re•
conocer á una española.
El militar, más acaso el de banqueta. que el
de campamento, se &lt;cuadra siempre á sufrente&gt; si está , en reposo, y cuando se mueve, se
mueve por tiempos y por movimientos; ¡firmes!
¡uno, dos, ,tres, en su lugar! ya saludó á un
i.migo. Oti;a vez ¡firmes! ¡uno, dos, etcl, ya
cambió de: dirección. ¡Firmes! et&lt;!., etc., etc!
Ya hizo los honores milita.res á su novia.
En ca.mbio,qué cosa más ondulante, deslizante, sonriente y discretamente audaz que el viejo calaverón de entre siete y ocho de la noche.
No parece que anda, sino que navega según oscila y se b·alancea. ¡La travesía para Citerea!
En materia de poetas, literatos r artistas,
nada más fácil que distinguir al poeta de salón y al pintor de miniaturas, con actitudes de

E

1

l

•·

abate y sobriedades de dandy, con movimientos de bailarín y &lt;poss&gt; de gomoso. del poeta
romántico, que mira el espacio infinito, que
marcha lentamente, cuyo ademán es sombrío Y
cuya actitud es fata:, y del decadentista mo•
derno generalmente descuidado y bombacho de
traje, flotante de corbata, patula.nte y arrollador, mirada de loco, con una erupción de ca·
bello hirsuto, sobre el volcán ardiente de su
cráneo y coronado todo, como por una aureola
de fieltro, de un sombrero de quesadilla que se
cierne casi en el va.cío á muchos metros so·
bre el nivel de la hornaza.
Ha.y, pues, un gesto y una mímica característicos de cada individuo, según su tempera·
mento, su carácter y el giro de sus sentimien·
tos y de sus ideas; y de ahí hay que inferir que
hay un gesto y una mímica peculiares de ca.da
raza, de ca.da pueblo, de cada circunstancia. y
de cada momento histórico notable, cuya
des9r:_ipc:i..§p.,_ dir..Íli lJn J..rJl..P&lt;;és,_v.!!,le J.a._pJ~!l!!,~lle
ser hecha y cuya explicación es, á ,la vez, entretenida é instructiva. ·
Pero el estudio no ha podido más que que·
dar bosquejado aquí y tal vez tratemos de am·
pliarlo y completarlo en otra ocasión. Más de
un hecho curioso y de una. sorpresa grata encontrarán los lectores que nos presten su atención y que no Ia han fijado en estos fenómenos
interesantes de la vida humana.

...

DR. M. FLORES.

El Sr. Lic. D. Joaquín D. Casasús
Su labor científica y literaria
Ea «La. Cuna. de América&gt;, importante revis•
ta literaria que se publica en Santo Domingo
IQrandes Antillas ), encontramos los dos ar·
tículos que con gusto reproducimos en seguida
por tratarse de un escritor mexicano tan nota•
ble como el Sr. Lic. D. Joaquín D. Casasús.
Mucho nos complace que la obra del distinguido economista y literato encuentre en el
extranjero la misma entusiasta acogida que ba
encontrado entre nosotros, y que el triunfo ob•
tenido por el Sr. Casasús, en esta ocasión, sea
tan legítimo y tan eompleto como son los que
ha. alcanzado en México.

*
*"*

CASASUS
(Homene.je A su di.stinguide.

esposal

óMOLE de la mano, diestra en el manejo del
arpa i del estilo, i tengo á honra no esca•
sa. el presentarlo a los amigos de I as letras
i las ciencias en la Primada de América.
No es el distinguido escritor mexicano de los
que entran en legion 6 figuran i se quedan á
retaguardia en el campo, erizado de eqpinas,
del pensamiento que funda, edifica i civiliza.
Es un obi·ero, de individualidad robusta i activa, de amplio espíritu progresista, en la di·
fícil labor sociológica de la«Economía&gt;,fecunda rama del árbol de la &lt;Sociología&gt;, dentro
del orden jurídico del Estado i de las relaciones internacionales de ambos mundos. Es tam·
bién, un cultivador exquisito de los jardines
de Apolo, i gusta de enflorar su lira con mirtos i rosas de los cármenes de la musa antigua.
De tempera.mento artístico, caldeado al sol
de la tierra baja-pues tuvo su cuna i su hogar
nativo en una de las ardientes zonas vecinas
a. la herradura del golfo espléndido-su fácil
numen, de perfil helénico, es a la vez americano i clásico.

T

***

Fué Casasús uno de los nueve ciudadanos
conspicuos que '.'onstituyeron, de 1901 a 1902,
la Delegacion mexicana en la Se¡runda Confe•
reacia Internacional reunida en México. Fué
el Secretario general de esa ilustre asamblea.
Nunca se hizo eleccion más acertada, pues, Ji.
terato i estadista, dominador feliz de los idiomas usados allí como instrumentos de comuni·
cacion en los diversos actos del Congreso Panamericano, reunía i lucía las más favorables
cr-ndiciones para el cabal desempeño de su complejo cometido. Que era él aptísimo, para el
caso, lo demostró con abundancia de testimonios en los actos i en las actas del Congreso.
Tengo para mí que uno de los votos más justos, cordialís!mo, tanto por lo menos como el
discernido a su compatriota el señor Ledo. Gen aro Ra.igoza, honorable Presidente de la ilustre asamblea, fué aquél, de honorífica mencion,
con el cual se laureó la ejemplar e inteligente
dedicacion del señor Ledo. Joaquín D. Casa•
sús en Ell ejercicio de la Secretaría. general de
la. Segunda Conferencia Internacional Americana..

***

Su labor científica, ceñida al aspecto social
de la Naturaleza, es abundante i buena. Su

obra práctica, de enseñanza, la realiza. en la
Escuela Nacional de Ingenieros, como profesor
de Economía. política: su obra teórica, de pu-·
blicista, como autor de varios libros i opúsculos que son verdaderas contribuciones al estudio de los más arduos problemas de la Ciencia
Ecvnómica. Conozco, merced a su amable ga•
la.ntería de compañero i amigo, tres de sus interesantes estudios, i me cumple hacer de ellos
un examen, aunque somero, para dar alguna
idea del alcance de la labor científica del distinguido economista mexicano.
El Ledo. Casa.sús estudia en uno de esos libros, edicion de 1890, &lt;las instituciones de eré- ·
dito&gt;. Tiene su orijen esa obra, según consta
en el breve prólogo, en la circunstancia de haber figurado el autor en la comision que redactó el Proyecto de Código de Comercio i haber
sido él quien tomó a su cargo la redaccion del
título correspondiente a dichas instituciones.
.._E_q las 4J.Lpáginas del libro, dtJíndole exposit~v~, se da la.!lx~licacion razonada de los princ1p10s que sirvieron de fundamer¡to a aquel
proyecto i la sustentacion i defensa de las teorías que, a. su juicio i a favor del país, se hacía necesario establecer en una o más leyes de
carácter orgánico. En sendos capítulos estudia
con claridad, precision i alto sentido económico, los temas que en seguida se citan: «Teoría
general del Crédito&gt;; &lt;títulos de crédito&gt; sus
seis diversas clases; «crisis comerciales¡' monetarias&gt;; Bancos de depósito, emision i descuento&gt;, i sus varios sistemas; &lt;Bancos hipotecarios&gt;, orijen, objeto, utilidad i operaciones de tales casas bancarias; &lt;Banéos agríco•
las&gt;, problema, soluciones i crítica de los mismos; &lt;almacenes de depósito&gt;, los «docks&gt;· «el
crédito prendario&gt;. En un apéndice se ha.e~ un
examen pormenoriza.do del Banco Agrícola de
Puebla. Subsigue un informe sobre la conce•
sion del Banco de Empleados i un estudio sobre las Casas de Empeño, ambos producidos
nor el sefl.or Ledo. Casasús durante el año de
1886.
U1erra el tomo el trabajo que resume la tesis
del libro: la ley para la. organizacion de las
instituciones de crédito. Es una obra. digna de
loa. En .los ocho capítulos, subdivididos en
107 artículos, se hallan metódicamente articu·
lados los principios i las teorías que informan
el cuerpo de doctrinas expu, stas, a buena luz
por el distinguido economista.
'

proceso depresivo que en ocho años,-de 1892
a 1899-siguió en el mercado londonés el peso
mexicano con relacion al valor de la onza
&lt;standard&gt;.
El porvenir del peso mexicano es el tema fi.
nal del opúsculo. Merece ser reproducido el
párrafo que, con absoluta. conviccion científi·
ca, ha escrito el notable publicista para dar
término a esa útil monografía. Es la síntesis
del pensamiento que domina en el campo de sus
observaciones. Dice así: &lt;Apesar de todo, si
el peso mexicano deja de servir como moneda.
en el Extremo Oriente, no llegará a perder su
prestigio, i continuará siendo en lo futuro un
monumento histórico i la moneda comercial
por excelencia&gt;.
Es optimismo justificado.

***

Tal es la. porcion ciendfica de la fecunda
obra del distinguido escritor i economista.
II
De más osada version al castellano, tal vez
es el segundo libro de versos que tengo recibí'.
do del poeta. Contiene las «Bucólicas&gt; de Publio Virgilio Maron: el cisne de Ma.ntua.
Es un hermoso volumen en 4Q, edicion del
año 1903, de XVIII i 444 pájinas. Las indica•
,da~ con cifras·romana,s,corresponden á un pre•
facio, del traductor, con el cual éste esplica la
razón que tuvo para-no obstante existir va•
rias versiones de esa obra clásica pastorilacometer la ardua traduccion en .versos caste•
llanos de las famosas églogas virgilianas. Un
fin instructivo, si no peda.gójico, le movió tal
empeño: i un cabal éxito coronó su amable intento.
A maravilla le ha servido el mejor texto de
Virgilio, el de Orto Ribbeck, censurado i depurado docta.mente por la crítica moderna. A
dos columnas, en pájinas paralelas, ofrece el
volumen el texto la.tino i la version española.
La última está hecha en versos endecasílabos
de rima asonante. De cómo ha logrado rea.Ji•
zar su difícil labor, con raro a.cierto, darán fe
algunas estrofas comparadas de las «Bucó•
licas&gt;.
Sean t'istas:
MEN:

Lenta salix quantum pe.lle:,ti cedit olivre,
pnniceis humilis quantum saliunca rosetis,
iudicio nostro tantuo tibi cedit Amyntas;
sed tu desine plura, puer; successimus e.ntro,

MENALCAS:

Cue.nto cede al rosal humilde espliego
y al flexible saúz le. oliva pAlide.,
tanto as! en estos montes, e. mi jufoio,
A t1 Amlntas te cede cuan do cantas.

CoR:

Muscosi fon tes et somno mollior herbe.,
et qu&lt;l! vos re.re. viridis tegit arbutus umbra,
solstitium pecori defendite: iam venit &lt;l!Stas
torride., ie.m lento turgentin pe.Imite gem.m&lt;l!.

CORIOON:

Hierbas más blandas que tre.nquilo sueño;
y vosotras también musgosas fuentes,
y madroilos que os cubren con su sombre.,
hoy del solsticio defended mis greyes,
que ya brotan las yemas en las vides
y ya el estío caluroso viene.

***

O~ro de sus libros, de 366 pájina.s, edicion
oficial del año 1896, versa sobre no menos interesantes estudios monetarios. &lt;La cuestion
de la plata en México&gt;-tópico de actualidadcomprende once capítulos. con igual número
de temas relacionados con la crisis del metal
bl_anco circulante. En I a segunda. parte se examinan &lt;el pr~ble_mamone,tario&gt; i el proceso de
las conferencias internacionales en ocasion de
la r_ecien celebrada e~ Br:uselas. Casasús pasa
revista, con docto cr1teno, a los varios pro•
y~ctos i a las distintas proposiciones que hubieron turno en aquella asamblea de econo•
mistas i estadistas. Es el mismo criterio con el
cual im~ugna. .el monometalismo oro i aboga
por el b1metahsm~ que le permi~ despejar de
brumas el porvemr de la plata. Dedica el autor la tercera parte de su libro a un detenido
i concienzudo estudio acerca de &lt;la depreciacion de la plata. i sus remedios&gt;. Ese estudio
está dividido en cuatro temas, conexos que se
enuncian así: 1Q, la depreciAcion de 1~ plata
con respecto al oro; 2Q, causas de la deprecia•
cion e influencia que debe atribuirse a. cada una.
de ellas; 3Q, efectos obtenidos con las medidas
adoptadas para remediar las consecuencias de
la depreciacion; 4Q, necesidad de una conferencia. monetaria. internacional, de las naciones americanas i asiáticas, a fin de buscar remedio, en parte siquiera, a los males que aca•
rrea la depreciacion del metal blanco. Tras el
estudio acucioso de esos puntos, a la luz de su
criterio.económico bimetalista, hubo de llegar
necesariamente el autor a esta conclusion: la
solucion del problema monetario corresponde
al comercio internacional, i la union aduanera de los países asiáticos i americanos puede
contribuir poderosa i eficazmente a una solucion favorable del problema. monetario.
Un extenso informe presentado a. la Comi•
sion de Presupuestos, en Marzo de 1895 con
el cual se hace el historial de los imp~estos
sobre el oro i la plata, ocupa la cuarta i última parte del interesante volumen consagrado
a estudios de 1 a moneda. Todo el libro puede
ser considerado como una contribución, valiosísima, al estudio del aspecto más sujestivo
del complicado problema económico.
***
1
Un folleto de 47 pájinas, publicado erl 1901,
forma el tercero de los referidos vo1úmenes.
Es una monografía, de exposicion sencilla i
clara, con la cual hace el autor un el;tudio
comparado del importante papel que, como medio de cambio i con relacion a sus rivales, des·
er,npe_ñ_p_po_r largQ . ti,!!mpo _el &lt;peso mexicano&gt;,
a la vez que las mudanzas por las cuales hubo
de pasar esa !'.DOneda en los mercados del Ex•
tremo Oriente. Contiene ese opúsculo preciosos
datos esta.dísticos, i, en un cuadro sintético, el

Er, la playa
No lo olvido .... El sol moría
Y del uno al otro extremo
Veracruz resplandecía.
Era el paisaje supremo:
Se escuchaba solamente
E l golpe seco del remo.
Día.na alzaba lentamente,
Del agua. color de lila,
Su disco resplandeciente.
Melancólica. y tranquila,
Como una virgen de Arola.s,
Clavaste en mí tu pupila.
Nos hallábamos á solas,
De pie en la desierta arena
Arrullada por las olas.
Y dominando la escena,
Copiaba el alto castillo
Su torre en la mar serena!
De las estrellas el brillo,
Iluminaba su frente
De Concepción de Murillo.Ignoro por qué en mi mente,

~

_ mc_rocus~et ~dre pjngµes,.1),ic pJurlmus !gn.ts
semper et adsidua postes fullglni nigr!;
· •
hic tantum Borere cure.mus fr!gora, quantum
e.ut numerum lupus, e.ut torrentía Ilumine. ripas.

__-Suelta e.l aire la blonda cabellera,
Atalanta, cue.i Ú ..cha voiadora, , .
corre veloz y la extensión devora
sin que nadie le. alcance en la carrera.

TmslS:

Yo aqu1 tengo un hogar y pingües t~as,
hai aqul siempre en e.hunde.neis. tuego,
mis puertas ennegrece asiduo el humo;
por e.so nos curamos del invierno,
como el lobo del número de ovejas
y un rlo desbordado de los huertos......

Solo Hipomenes competir espera;
que de ella en el estadio se enamore.
y ella ofrece ¡promesa tente.doral •
ser de e.que! que en la lucha le. venciere..

El libro es un joyel de altísimo prPcio. Ilústranlo, ocupando dos tercios del volumen los
do~tos. comentarios de Conington, de N;ttle·
ships i de Haverfield, fielmente reproducidos
en español con eruditas i muí discretas anota.•
ciones del traductor de las célebres «Bucóli·
cas&gt; virgilianas. Comentarios i anotaciones
contribuyen, por modo cumplido, a avalorar el
mérito de la version felizmente hecha por el
distinguido literato mexicano.

*
«Musa a.ntig~a&gt;, el último libro de versos de
Casas,ís, de recien edicion esmerada i nítida
es un exquisito ramillete de sonetos, como ra:
ras flores de los vergeles del Atica i del Lacio
. A los pies de su dama, de su esposa, la pre:
dilecta musa del bardo, exhala ese ramillete su
fragancia en amorosa ofrenda.
Forman los sonetos uno como enjambre de
maripos_a~, o de abejas del Himeto, i lucen las
unas el iris vaporoso de sus alas, o Ji ban las
otras la miel de sus panales cabe las fuentes
castalias del el a.sicismo.
¡Qué delicioso cuadro pastoril -el de la blanda églo,ga. en las flor~stas i las frondas-surja
al hechizo del florecido plectro del inspiraoo
sonetista.! Figú~ome al poeta en un plácido ja.r·
dín de la Arcadia, c-oronado de rosas i animado por el estro de la. musa anti.,.ua, i en torno
suyo los inmortales poetas gri~gos i latinos:
Anacreonte, Teócrito, Tlbulo, Horacio Ovi·
dio, Catulo i Virgilio. Cada uno de ello~, por
turno, pone su ciLaras de eternas armonías, o
su flauta de extrañas melodías, en las hábiles
manos del nuevo árcade-el poeta del Anahuac-pa.ra que cante en sonetos de temas clásicos y de numen helenolatino, oreado11 en pu·
ro i fresco ambiente americano, ya el placer,
el amor y la belleza, ya la vida i milagros de
dioses i di vas i de ninfas i fa.unos.
Tales son, a. la cambiante luz de la emocion
estética, los veintiseis sonetos, de corte clási•
co, que constelan la frente ebúrnea de la «Musa antigua&gt;.. Dije mal, i corrijo de buen grado,
pues son tremta los que forman su diadema de
soles. Los últimos cuatro son excelentes versiones de Igual número de sonetos, arquetipos
del sonetista orfebre de la lírica francesa con'.
temporánea: de Heredia, el deudo i homónimo
del egrejio cantor del Niágara.
Placería.me vaciar íntegro ese estuche de ri•
cas joyas literari_as sobre ésta. i otras pájinas,
para solaz de. q uier:es gusten de buena poesía:
pero, como no ha.i espacio disponible para ese
lujo del espíritu, desm"nto del cím.balo pasto·
·ril que sin duda Ovidio ofreció al poeta en
horas de cordialidad efusiva, esta preci~sa
perla d-e Oriente:

Como un fugaz meteoro,
!:'asó una. esperanza ardiente.
Tú eras mi oculto tesoro,
El ángel de mi ¡iesvelo,
La luz de mis sueños de oro.
¡Y derramando el consuelo,
A tu corazón de nifl.o
Bajó la piedad del cielo!
¡Con qué indecible cariño
A mi pecho palpitante
Llevé tu mano de armiño!
Conmovido y anhelante
De mi dicha en el exces~
Te hablé de Íni amor gigante.
¡Cuán dulce fué en mi embeleso
Oír tu voz placentera.,
Amorosa como un beso!
Y tú me dijiste: &lt;(Espera!&gt;
Y yo ;;entí convertida
Mi existencia. en primaveral
Hoja del árbol caída,
Crucé, á impulsos del destino
Por la senda de la vida.
'
Y hoy, cansado peregrino
En vano, al volver, quisie;a
Soñar con tu amor áivino.

Los Oos rnpidos corren: Ate.le.nta
A llipomenes prestlsime. adelanta;
él las pomas le tira, y elle. absorta
ve. tras ellas, las coje, el paso e.corta......
él la aventaje., hasta Je. meta llege.,
y elle., vencide., e.l vencedor se entrege..

En seguida tomo, con igual interior complacencia, uno siquiera de los diamantes de ca•
torce luminosas facetas que abrillantan la lira
parnasiana del gran sonetista Heredia., lucido
ahora en la suya, con harto donaire por el
poeta heleno-latino-americano.
'
Sea el soneto magno, de alto relieve de la
arjentina «Medalla antigua&gt;:
'
-Me.dura siempre el Etne. le. púrpnre. del vino
con que Erigonaantígue.á Teócrito embriagaba;
mas esas cuyo encanto en versos celebraba,
he.lle.r hoy no pudiera el be.rdo peregrino.
Perdiendo la pureza de su perfil di vino
he. m ezclado Aretuse., favorita y escle.va,
en sus venas, do sangre de Grecia palpitaba,
el furor Farraceno al orgullo e.ngevino.
Destruye el tiempo todo. El mlirmol se deshace.
Se ve á Agrigento en ruinas; y Siracusa yace
bajo le. azul mortaja de su induljente cielo;
y sólo el metal gue.rda, vencide. sn dureza
de la flor de las vlrgenes del siciliano suelo
en medallas de plata, le. espléndida belleza:

Hállase Casasús todavía-pues disfruta felizmente, del beneficio de &lt;mens sana in co;po•
re sano&gt;-en la plenitud de la vida intelectual
a_cti ".ª• de la fecunda vida del arte i de la cien•
cia, 1 cabe esper:ar de su poderoso intelecto ¡
des.u. temperamento artístico, armoniosamente
eq mhbrados, nuevos sazonados y floridos fru·
tos que aumenten la cosecha de_lauros con los
cuales él abona su título de Correspondiente
d~ la Acad~~ia E~pañola i de otros céntros
científicos 1 hterar10s, su meritoria Cátedra de
Economía en la Escuela de Ingenieros i su
ilustrada Presidencia del Liceo Altamira'no.
Yo, que guardo en el espíritu los rasgos de
su clara inteligencia i de su carácter sencillo
i franco, i que tanto le estimo como amigo i
compañero de labores en la Segunda Conferen•
cía Americana reunida en la opulenta. capital
del antiguo Anahuac, hago votos cordiales
porque continúe triunfando en el campo auste•
ro de la ciencia i segando laureles apolíneos
en el ameno campo de la poesía: i, de pie ¡ de
cara al golfo espléndido, desde la Ciudad del
Ozama, la Primada de Amt'irica, me complazco
en verlo feliz, al amor del hogar encendido por
su hada. infantil i su predilecta musa, i le saludo pensador i poeta ....
FED.

HENRIQUEZ I CARVAJAL.

¡Que ya te miro hechicera
Atra.vesar por el mundo,
Como mira su bandera
Un desertor moríbundo!
ADALBERTO A. ESTEVA.

~~

AANAHUAC
i India gentil, sacude la cabeza
coronada de olímpicos laureles·
tu paso hacia la gloria se ende;eza
al ritmo de a.tambores y rabeles!

Que fulgure la luz de tü grandeza.·
el amor de tus hijos, nunca infieles '
hará que pronto olvides la. tristeza'
de un pasado fatal de que te dueles.
Hoy ya no sufres odios ni rencores·
al contrario, te arrullan los amores· '
así es que á los impulsos de tu a.nhe1o
y dejando brillar tus regias galas
debes alzarte hasta lo azul del cielo!
para. llegar allí ... ¡te sobran alas!
ALBERTO HERRERA.

Septiembre 3 de 1904.

�EL MUNDO TLUSTRADO

Et ··iroNnO ILUSTRADO

rolítiGa 66n6raI

LA GREDA OLOROSA
[FAbula de Sad1, poeta persa del ~iglo XlII)

La batalla de Liaoyang.-Cuadro sombrio de los por•
fiados combates.-Resistencla cuasi sobrenatural.- Horrores de sangre y de matanza.
-Los resultados.- La serenidad de
Kuropatkine.

Al entrar al baño un día
me puso un hombre en la mano
una greda, que tenía
un aroma soberano.
Toméla y díjela: "¿Estás
de almizcle ó ámbar formª-da?
Que me encantas por demás
con tu esencia delicada. "
- "Tosco terrón antes era,
repuso; mas tuve yo
la rosa por compañera
y este grato olor me dió.
Así cual parezco ser,
tan sólo un barro sería
muy despreciable, á no haber
tenido tal compañía."
EL CoNDE DE NORO~A

V

ne para resistir en Liaoya.ag el empuje
de fuerzas superiores; dura y tenaz la
defensa. en torno de aquellas formidables fortificaciones donde la estrategia rusa. había a.cumulado elementos cuantiosos para hacer inexpugnable la ciudad; firme y resuelta. la. actitud
du las tropas rusas, y desde 1d.S primeras horas
del prolonga.do comba.te se pudo notar su brío
y su denodado valor en el choque contra el
enemigo; pero llegaban los japoneses con sus
lauros recogidos en la serie de comb!l.tes desde
el río Yalú hasta Anshaasháa, iban dirigidos
por generales conocedores profundos del te·
rreno en que operaban y del enemigo á quien
tenían que combatir, y la lucha se decidió al
fin en su favor.
¡ Ah! pero lo que resalta., a.ate todo,en estos
choques formidables, no son sin duda las mara.villas de la táctica ni las exquisiteces de la
estrategia: es el encarnizamiento, la rabia, el
tesón, el rencor, el odio, con que parecen haber
combatido, unos resistiendo a.taques repetidos
con ruda decisión, y otros en asaltos terribles,
con empuje indomable.
Desde un principio, se ha caracterizado la
guerra actual por una crueldad ca.si sin ejemplo, y en la batalla de Liaoya.ng, que puede
decirse ha durado diez días consecutivos, este caráct.er se ha extrema.do hasta producir estremecimientos de asombro y espasmos de ho•
rror. Montañas que semejan crát.eres volcánicos en erupción, vomitando torrentes de metra•
lla y lluvias asola.doras de proyectiles; a.pre·
ta.das columnas de asaltantes que se lanzan
sobre las posiciones enemigas, dejando el campo cubierto de palpitant.es restos é informes despojos de co_mbatientes; la tierra t.emblando en
convulsión genésica., el aire ta.nublado por el
humo del combate y. los vapores de sa.n,:rre; fi.
las de solda.dos que se extienden por varias
millas, y que en medio de los ardores de la refriega, perecen acosados por el hambre y abrasados por la sed, perecl'n de angustia., con el
fusil al brazo y con I a blasfemia en los labios,
matando antes de caer en la eterna sombra,
para mitigar coh la rabia la desesperación
que los devora.

CHAPOLTEPEC.-LLEGADA DEL SR. PRESIDENTE DE LA lll!:PÚBLICA.

Hermosa Fiesta en Chapultepec
NA de nuestras glol'ias na.cioaal_es, uno de
U
tos t1wbres de mas prt&gt;z que encierran las
páo-ina.s de nuestra. bisturia., es, sin duda algu-

na.º la o..lefonsa. he1·oica. que se hizo del ca~tlllo
de 'caapulte(.lec en la época de la iovasióa americana.; lu.:ha. fo1·mida.b1een la que supieron sacrificar sus vio.las los cadetes de 1~ Escuela
M1lha.r, jóvenes educados en el sublime a~or
á la Patria y que, sintiendo en su alma la rnfinita. alegría. de vivir, su(.lieron arrancarse todos sus ideales para morfr como valerosos soldados.
Por eso cada año, el 8 de septiembre, se celebra, ca.bd los corpulentos sabinos que rodean
aq ut&gt;l lugar, testigo de tanta n_obleza, u~a ce·
rellloaia impooeute que es lecc~óa prác~1ca de
civismo para la ju ventad estudiosa y e¡ernplo
vivifica.u,e para. los soldados de mañana.

***

La ceremonia de este aí'io resultó muy solemne, contribuyendo á darle mayor brillo la
presencia del señor general Díaz, de sus Secretarios de Estado y de los jefes de alt_a ~ra.d~ación del ejército. Una numerosa. y dlstmguida
concurrencia. llenaba. la tribuna. monumental
del Bosque, vistosamente adornada con gra.a·
des paoeaux ó trofeos militares, al lado cte los
cuales se destacaban los retratos de Moat.es de
·oca, Melgar, Escutia, Márquez y de la Barrera.

Los acordes marciales de nuestro. Himno N_acioaal aauaciaroa la. lleg lda. delP,·1mer Ma.~~stra.do, y coa la sinfonía. de Wa.gae~, «Ta.nba.~sser&gt; dió principio el acto, prouuaciando el dis•
cur,/o oficial el S,·. Lio. José R. Az(.le, exalumao
del Cu1egio Militar, que _rué ca.riñosam~nte
aplaudido. Ea seguida, recitaron la.,i señoritas
profesoras Ma;ría. Rosales y Laura Ma, tí~e~,
algunas com(.losiciones alusivas á_ la _fes ti Vl•
dad, interesando vi va mea te al auditorio.
Una descarga. simultáne!-1-, uniforme,. única,
a.t,·o!JÓ los a.fres y el coa¡unto armon10so de
100 voces infantiles cantó un himno á los hé·
roes muertos, que produjo en todo el público
una honda sensación.
Las bandas dejaron oir uno de los trozos
más bellos de la música de Verdi, &lt;Aida&gt;, Y el
alumno de 1~ José Isunza abordó la tribuna
para saludará sus hermanos que murieron por
la patria.
El Himno Nacional volvió á escucharse so·
lemae y majestuoso y el señor ~e!IE:ral Díaz,
acompañado de su gabinete, se dirigió al roo·
numen to levantado en honor de los niños muertos en 47, depositando en él una c_orona de frescas flores, símbolo de la gratitud de la Nación.

..
CHAPULTEPEC.- EI Señor Presidente después de
depositar una corona ante el monumento.

Gristiana

ANO fué el intento del general Kuropatki-

***

¡Cruel, muy cruel la competencia entre razas
enemigas por tradición y contrat"ias por opuestos intereses! Ruda y sangrienta la lucha entre
naciones que se disputan la primacía. sobre
territorios y pueblos que ninguna parte toman
en la disputa y sólo se ven expuestos á sufrir
los golpes de los beligerantes! Pero cualesquie-

raque sean los ~óv!les y principios de acción
que empujan á rusos y japoneses, nunca había
presenciado la humanidad estremecida. tan formida.bleschoques, quesobrepa.sa.ná las cresciones de la imaginación desborda.et.e y que no
ha registrado la historia en los anales de las
luchas pasadas.
En el de,bordamiento de los pueblos germánicos contra el Imperio roma.no que se derrumbaba. por la podredumbre y caía á pedazos por
la corrupción, no se registraron hechos que
compararse puedan con los que ahora presen·
ciamos; en las irrupciones de avalancha que
acaudillaban las hordas de Tamerlán y Jas
huestes de Geagiskán. se podrían contemplar,
separados, arrebatos individuales, rabias ais•
1a.das y crueldades de persona. á persona; en
las iacursic.nes de los 001 mandos, en las co·
rrel'Ías de los muslines, acaso pudieron verse
explosiones de rencor y manifestaciones de
odio en los paladines y en medio del fragor del
combate; pero lucha tan tenaz y tan porfiada,
coata.ado con los refinamientos todos del arte
de la destrucción y las delicadezas de la estrategia, apenas se puede. concebir; se halla fuera
de los cálculos y previsiones ordinarias una
batalla que dura diez días consecutivos, sin
una tregua, ,s in un armisticio, sia un descanso
siquiera, para enterrar las numerosas víctimas,
para recogerá los múltiples heridos, para so·
correr á los miles de solda.dos exhaustos por
la fatiga, agoiados por la tensión nerviosa,
agonizantes por la sed y el hambre.
Y esto no en un grupo aislado, uo en un destacamento sobre el cu::i.l pesa una sentencia de
muerte y que tiene que recurrirá medios P_xtr~mos, sino en dos grandes y poderosos P-Jérc1tos, compuestos de miles y miles de hombres,
los cuales se acercan, se desafían, se entre·
chocan, se entrecruzan, se alejan, a.pelan á la
gran artillería, en supremo esfuerzo, á la ba.. yoneta en su supremo arrebato, y esto por largos y tremendos días, sin que en ninguno de
los d·os se manifieste el desaliento, se den se·
ila.les de tedio ó de flojedad.
Y el resultado ha sido una enoi·me proporción de muertos y heridos que hacen de la batalla de Liaoyang la más sangrienta, prolonga.da. y cruel de los modernos tiempos.

¿Cuáles han sido sus resultados':' No hay
manera de ocultarlos; la plaza se había preparado á la resistencia por medio de sabias y
bien combinadas obras de defensa, se habían
a.cumula.do allí grandes elementos, y las miradas ansiosas de los rusos esperaban que con•
tra. sus fuertes muros de fortificación semirermanente se estrella.rían los esfuerzos combinados de los generales japoneses. Mas si la defensa. estaba bien dispuesta, el ataque fué preparado con ciencia y previsión.
Ea vez de intentar un ataque decisivo contrii
las posiciones fuertes de la ciudad, que se extendían en un vasto semicírculo, los extremos
de cuyo diámetro se apoyaban en la ribera del
río Taitsé, ataca.ron toda la línea con terrible

fupgo de artillería., cargaron sus fuerzas sobre
el flanco derecho para debilitarlo, y cuando la
resist~ncJa era ma-yor en el centro ruso, y parecí'&amp; y hasta lle~ó á creerse por el resultap.o
de los primeros días de coro bate, que los j11 no·
ne~es habían sido rechazados, el genera Kuroki, que mandaba el ala izquierda japonesa,
cruza, después de varios intt'ntos, el río Ta.itsé, que iba desbordante, y aparece por la retaguardia. rusa, tr11~a.ndo de cortar la retirada,
mientras seguía más que nunca encarnizado el
a.taque por el frent.e.
Kuropa.tkine decide la retirada. Eo uno di' estos comba.les parciulessobre HPyingtai., el general Stukel berg, con el primer cuerpo siberiano de ejército, queda co1t11do del grueso
de las tropas rusas, al p!'oteg!'r una columna
que mandaba. el general Orloft', á punto de 11Pr
copado, y fué y a entonces imposible toda resistencia., y continuó la retirada y fué preciso
abandonar la ciudad con todos los almuceaes
y depósitos de provisiones de boca y gunra,
los cuales, para que no cayeran en poder de
los vencedor!'~,fueron incendiados en su n&gt;ayor
parte y obtuvieron los japoneses, á gran costa.
es verdad, y, con enorm!'s pérdidas, la puse•
sión de excelentes c1,1a.rteles de invierno,

***

Es en vano hacernos ilusiones-dice un pe•
riódico de San Petersburgo-sobre la si,:raificación política y militar que tiene para Rusia
el abandono de Liaoyang; poco ha de servir
para el aliento en la futura lucha pensar que
no lograron las tropas del Mikado dar el golpe decisivo que tenían preparado, y cada paso
que avanzan sobre la Maachuria tiende á extender su línea de comunicaciones y por ende
á debilitar su fuerzi.. Kuropatkine ha podido
retirarse, pero perseguido de cerca por sus
enemigos.
Y en efecto, tal es la condición que_se a.lcan•
za después de la sangrienta. batalla. Pero hay
que admirar, sin embargo, la serenidad delcomanda.ate ruso, que á ti9mpo pudocomprender
las dificultades de su situación, y aunque un
punto pareció sonreirle la victoria, emprendió
la retirada antes que el revés sufrido se convirtiera. en el desastre. Su marcha hacia Mukden con el desaliento natural en s 11s tropas,
después del fracaso, h:i. tenido que ser muy trabajosa por entre caminos que las lluvias han
hecho intransitables y que hacían más pesada
los interminables convoyes de carros carga.dos de pesada artillería y de numerosos heri•
dos. Y todo lo ha vencido con energía á toda
prueba; si alguna vez resaltan las dotes militares de un jefe, es sin duda, no en las embriagueces que preceden ó siguen al triunfo, sino
ea las dificulta.des que acompa.!!an á la derrota
para. evitar el desastre y librar los restos ' de
un ejército del pánico ioterior y del a.brumador aplastamiento de un enemigo victorioso.

z. z. z.
Septiembre 8 de 1904.

***
La. numeroqa concurrencia se retiró conmovida y satisfecha. E~ta.s demostraciones cívicas de la gratitud nacional constituyen la escuela. de la vida socia.!, templando los corazo·
nes en el amor á la patria.

Como en Jordán de gracia me he bañado
en tu santa palabra generosa,
y es gozo la tortura que hoy me acosa,
porque vos, mi Señor, me la habéis da.do.

'

.

A~fuerza de cilicios !te domado
l&amp; fiera de mi carne lujuriosa:
ylhoy te ofrezco mi cuerpo, blanca rosa,
que una lluvia de sangre ha. salpicado!
Así clamó la tórtola divina.
Y Ip.ientras con la dura disciplina
los lirios de su carne maceraba,
la brisa del jardín traía aromas,
y en la ventana abierta se arrullaba
una blanca pareja de palomas!
FRANCISCO VILLAESPESA.

o

NOCTURNO
¡Oh noble melancolía!
Cómo en la noche lluviosa
ru floración rosa, á rosa.,
Viertes en el alma. mía!
Herma.na., cuando moría
Hoy la tarde lacrimosa,
Presumí tu generosa.
Visita. á mi_nostalgia.
Y aun no has venido! .. . Y el viejo
Insomnio de mis enojos,
Como en un borroso espejo,
Toda la noche los ,·ojos
Repliegues del entrecejo
Se estará viendo en mis ojos!
CHAPULTEPEC. - EL PÚBLICO ESPERANDO LA LLEGADA DEL SR. PRESIDENTE,

.

LUIS CHORIÓN.
LA GUERRA EN ORIEN'l'E.-UNA DIVISIÓN.JAPONESA ACAMPANDO FRENTE Á FENGUANCHENG,

�EL MUNDO ILVSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

DAFNIS Y CLOE

GUERRA RUSOJAPONESA

E juntaron en un valle encantador: en las
márgenes d.el arroyo que afluye de un manantial inagotable y frío, se asientan los
huertos, breves, umbrosos, con sus naranjos
verdinegros, á poca costa regados. Más allá
se extienden las viñas ubérrimas en otoño, llorosas en invierno, como una gran sábana rumorosa y oscilante; y cerrando el ancho círculo, pinares aromosos, colinas llenas de «l;Dontes&gt;, de plantas que huelen, de arbustos que
llevan en su savia bálsamos desconocidos, virtudes misteriosas.
Chozas grises y casitas blancas llenan el valle; y en su centro, junto á. un pozo que un jazminero espléndido engalana, se alza la ermita, blanca también, resplandeciente, con su
campanita de argentino son que anuncia el alba como los pájaros; y por la tarde, en la atmósfera crepuscular, balbucea el toque de cAngel us&gt; con una pureza ideal, como oración de
vírgenes y de niños....
.
Dirigían su exiguo rebaño, de arriscadas
cabras, Jacinto; de ovejas mansas y dóciles,
María del Reposo; entrambos en el alborear
de la juventud, en los primeros vuelos ardientes del espíritu.
Y entrá.ronse los rebaños en el monte: las .
cabras con la flor de los arbustos llenas de
miel, henchidas de polen; las humildes ovejas,
paciendo la hierba olorosa, pegada al suelo,
que perfumaban con el olor de las semillas,
con el áureo polvo de sus pétalos.
-A ver tú, so trapajo, si ladeas la. pira y
echas para allá tus cochinas ovejas. ¿No estás
viendo que estoy yo aquí con lo mío?
-Es que dan en juntarse...... ayúdame tú,
peazo de carne bautizáa., y despuéi: de todo, todos comen: unos la. flor qui;) da el monte, otros
la hierba. que da el suelo...... Na.die se estorba;
así debíamos ser el ge.nao que va por el mundo.
-¡Qué sabes tú lo que es el ge.nao del mun·
do, muñeca estripáa! Al recoger la primera
sarnosa, 6......
Y J a.cintillo, con la. cayada en alto, se fuá
hacia. la zagala con ánimos revueltos y sanguinarios.
-¡Contra! que todos los días habemos de tener la. misma fiesta ........ ¿,No quieres largarte?
Pues yo te echaré pa siempre, así. ......
Y se quedó con el palo levantado; sin saber
por qué no :o descargaba sobre aqueJla. carne
débil, rosada, resplandeciente como la pared
de la. ermita, y como ella., indefensa y humilde.
-¡Pé¡rnm", bruto! ¡pégamE&gt;, bruto!
,Y no d1&gt;cía. más la. angustiada. Mariquilla ; y
lo decía llorando, coa una aflicción convulsa,
como si ya tuviera en su piel rosácea la huella
cá.rd('na de los palos.
-¡Qué te había de peg-ar, so tonta! Fueras
tú un zag-al, y ¡ya verías! Pero á ti, muñ1&gt;ca.
blanca, flor de jara, amarga y dulce; cogollo
de romero, que sueltas miel y E:res áspera co·
mola madroñera, ¡qué te había de pegar! Parece mentira!
Y súbito, en un arranque de amor juvenil,
de amor primitivo que palpita en la especie,
Je.cintillo tiró la cayada, fuése al barranco,
cortó una rama de adelfa florida, y con el cu·
chillo de pa,_rtir el pan, hizo una flauta maravillosa, de encantadora armonía, que despertó
á la vida el va.lle pacífico y estimuló en sus nidosá los pájaros amantes.
-¡Toca tú, so tonta! Así por este bujero. -Y
ella ponía sus labios en el pedazo tibio, humedecido, de la flauta de adelfa, amarga y dulce
al mismo tiempo..... . ¡No sabía! y el pícaro Ja.·
cintillo, anheloso de oir el estallido seco y ardiente de una melodía que entonces deseaba.,
puso sus labios en el mismo trozo de la flauta.. ..... y-así, a.sí-decía á punto en que el a.n•
siado aleteo de algo amoroso que Jlena.ba el
ambiente restallaba. en los labios á través del
palo de adelfa, sonoro y admira.ble.

S

·······················•t••···································

Las cabras y l as ovejas pacían juntas, confundidas en una fraternidad de mundo primiti•
vo; los altos pinos parecían gemir en el ere•
púsculo dorado y apacible; vagas colPmnas de
humo azul se levantaban de las chozas grises,
de las casitas blancas, y el gemido religioso,
balbuciente, de la campana de la ermita, llamaba al espíritu á lo alto, á los horizontés
crepusculares teñidos de oro, ensangrentados
de púrpura.
En tanto, cDafnis&gt; y cCloe&gt;. inocentes, amorosos, felices en medio de la Naturaleza. infini·
ta, seg-uía.n tañendo con sus labios juveniles
en la flauta a.marga., ideal y sonora.....
JOSÉ NOGALES.
EL

,--4.:......o,,..

LI'\ F'LECHA V
.

-:¿,

·==-=--- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - _ . : . .___________
LA

GUERRA EN ORIENTE.-ELROORlilSO Á LA PATRIA,-UNA ESCENAIEN
. LAS OALLES DE HIROSHINA.
.

EL CANTO

J;,,! .l littu).

.

,i~\.

,u¡•.

SITIO

DE PUERTO ARTORO.-DESPUÉS

DE

UN DÍA DE LUCHA.

·-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------(Versión libre del inglés de Longfellow)

Una flecha arrojé del arco de oro,
La vi un punto brillar, y se perdió;
Me fuá imposible perseguir su vuelo,
Pues el espacio rápida cruzó.

***

Luego á los aires arrojé mi ca.oto

Al sencillo compás de mi laúd;
Pero no pude perseguir su vuelo,
Porque perdióse en e! confín azul.

***

Muchos años después, la flecha de oro
Intacta en una encina la encontré;
Y la canción perdida de ml alma
En tu a.moroso corazón la hallé!
R. MAYORGA Rrv AS.

"EL HOMICIDIO DEL MISTER"
El cuento publicado con este nombre en el
número anterior de Ec.. MUNDO ILUSTRADO¡ fué
escrito, para nuestro concurso literario, por el
Sr. Eduardo Gómez Ha.ro, que reside en Puebla. Lo hacemos constar a.sí CO!l. la, a,utoriza.ción correspondiep~.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Las Fiestas de -eovadonga

Acompañado de los miembros de la Junta Directiva de Covadonga el señor Presidente de·
la República recorri6 el tívoli, visitando los
distintos centros de diversión pa:r.a dirigirse
después á la tribuna de honor, desde donde presenció algunos bailes regionales.
Antes de retirarse del tívoli el señor Presidente, fué obsequiado por la Junta con un lunch
que le fué ofrecido á nombre de la Colonia española por el Sr. D. Telesforo García, y al
cual fueron,además,invitados los miembros del
Cuerpo Diplomático y sus familias. Al brindis
muy entusiasta y galano del señor García correspondió el Primer Magistrado haciendo votos por la prosperidad de España y del rey
Alfonso XIII, y elogiando el espíritu laborioso y progresista que distingue á los españoles
entre nosotros.
El señor marqués de Prats tomó después la
palabra, brindando por las damas mexicanas,
c~yas virtudes ensalzó en términos muy expresivos.

Inusitado Entusiasmo
ON mayor entusiasmo que en años anteriores celebró la Colonia española, durante
los días 8, 9 y 10 del corriente el aniversario de la célebre batalla de Covadonga.
.
El espacio de que disponemos no nos perm1te entrar en pormenores acerca de las_ suntuosas fiestas organizadas con este motivo, Y
sólo apuntamos en seguida las notas más salientes del programa á que aquélla11 estuvieron
sujetas.
La función religiosa que se efectuó ~l 8 por
la mañana en et templo de Santo Dom1ngo, revistió extraordinario lucimiento:,el local ostentaba una magnifica decoración floral, destacándose en el altar mayor, entrelazad3:s, las
banderas de México y España. Un amplio cortinaje de seda, con los co].)res nacionales y
orlado con lienzos rojo y gualda, cubría la
puerta principal del ~~plo.
.
.
La ceremonia cons1st10 en la eJecución de la
misa coral de Eslava, en la cual tomaron parte 80 filarmónicos, oficiando el Sr. Inspector
Apostólico, Arzobispo de Spoleto, D. Domingo
Serafini; en el himno á la Virgen de. Covadonga, tocado por el órgano y la orquesta á . la
usanza de España; y en un sermón que predicó
el Padre D. Julián Villalain.
La concurrencia fué tan numerosa como distinguida. Entre las damas asistentes recordarpos á la Sra. Doña Carmen Romero Rubio de
Díaz, á la Sra. Marquesa de Prats, Sra. de
Sougimoura, Sra. de García Vélez, Sra. de
Walker Martínez y sus hijas Sritas. Elisa y
Blanca, Sra, de Wollant y Sra. Suinaga de
Murga. Entre los caballeros pudimos ver á los
Sres. Marqués de Prats, Ministro de España;
K. Sougimoura, Ministro del Japón; Joaquín

G

***

En estos días debe efectuarse la I'ifa de objet-os artís~icos dispuesta poi· la Junta de Covadonga para allegar fondos destinados á la Beneficencia española. Entre estos objetos figura
u0:a copa de oro dedicada por su majestad la
rei_na madre, de España, para el filantrópico
obJeto.

~0-P
Nuestro número

.Especial de Septiembre
Importantes artículos históricos.
Numerosas Ilustraciones.

ELcriptores
domingo próximo se hará, entre los subsde &lt;El Mundo Ilustra.do&gt;,el repar-

EN EL TÍVOLJ.-ADORNO DE LA ENTRADA .

Walker Martínez, Ministro de Chile; Coronel
Francisco Orla, de Guatemala; General García
Vélez, de Cuba; y á los Encargados de Negocios de Italia y Francia, Sres. Montagna y
Vizconde Latour.
La función terminó poco antes de mediodía.

*

UN BAILE REGIONAL.

* * que se verificó en el
En cuanto á la kermesse
tívoli del Elíseo, diremos que pocas, muy pocas
veces se habrá visto en México una fiesta más
animada. El número de personas de todas las
clases sociales que visitó aquel sitio fué incontable, y el entusiasmo no tuvo límites.
A la sombra de los árboles, y dando frente á
las callecillas del parque, las principales casas
mercantiles españolas levantaron artísticos pabellones y kioscos de los más variados estilos,
para vender en ellos cigarros.cervezas, dulces,
refrescos, todo lo que, en suma, es de rigor en
esta clase de fiestas.
Hacia el fondo del tívoli se improvisó un sa- lón de baile, adornado con festones, espejos y
flores naturales, artísticamente combinadas.
Multitud de caballeros, damas y niños de la Colonia ibera se presentaron vistiendo lujosos
trajes regionales.
El Sr. Gral. Díaz visitó por la tarde el tívoli,
siendo objeto, al presentarse á la kermesse, de
una entusiasta ovación. Las bandas militares
tocaron el Himno Nacional, y los vivas á México y España se escucharon por doquiera.
....

to de la. edición especial que prepara este periódico en celebración del aniversario de la.
Independencia de México. El número, queconstará de cien páginas, llevará una portada alegórica. á colores, impresa en magnífico papel
&lt;couche&gt; y contendrá. cerca de trescientas ilustraciones entre dibujos y fotografías.
Los artículos y grabados principales que
aparecerán en el cita.do número, son los siguientes:
TEXTO:
&lt;1810-1821.&gt;-&lt;Cómoles y cómo debe ser el
patriotismo&gt;, por el Dr. M. Flores.--c:¡Surgite!&gt; &lt;La Inde1;&gt;endencia. de Amé~ica&gt;, por el
Dr. C. Peña.Id1áquez.-&lt;La.s relaciones internacionales de México&gt;.-cLos Gobernantes de
México Independiente&gt;.- «Alegría. Heroica&gt;
episodio histórico, por F. Zariña.na., premiad~
en concurso por «El Mundo Ilustrado&gt;.-cLa
F~nda.ción de México-Tenocbtitlán&gt;, por el
Lic. Alfredo Cha.vero.-«El Indio de Noyóó&gt;
episodio histórico por el Dr. Ada.lberto Carrie~
do, premiado en concurso. -&lt;Casas Viejas&gt;
(!as de los nobl~s de_ Nueva Espaí!a).-&lt;Edificws y lugares histór1cos&gt;.-&lt;La.s capitales de
los Estados&gt;.--&lt;El último día de la gran Tenochtitlán&gt;, por el Lic. Genaro García.-«Los
dos claveles&gt;, cuento por Amado Nervo premiado en concurso.-cTodo un Amor&gt;
«El
Barrigón&gt;, episodios históricos, por Eduardo
E. Zárate.-&lt;Los últimos virreyes de Nueva
Espaila.&gt;.-&lt;Los primeros mártires de la Independencia. Mexicana.&gt;, por L uis González Obregón. -«Alm~s Fuertes&gt;, cuento de Abe! C. Salazar, premiado en concurso. -&lt;El Coleadero&gt;
cuento de co~tull!bres mexicanas.-«La prens~
durante el V1rre1na.to y la. revolución de Indep~nd~ncia~, por J. G. U.-&lt;¡Filicidal&gt;, episodio h 1st6r1co.-cU::i. caballo patriota&gt;, por Micrós.
Los a.i:tículos anteriores son inéditos y fueron escritos expresamente pa.ra el número especia.! de &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
GRABADOS:

y

&lt;1810&gt;, bajorrelieve por J. O. Tovar.- Ultimo retrato del seilor General Don Porfirio
Dfa.z. -LR. declaración de Independencia de los
Esta.dos UnidoR. ldem de Venezuela.-Retra.tos
de Hidalgo, Washington, BOiívar, San Martín, Sucre y otros héroes de la libertad deAmérica.-Alegría Heroica.-La Fundación deMé•
xico-Ten&lt;;&gt;chtitlá1?· - El Indio de Noy6ó.C1;1e;po D1pl_o~átlco en el Extranjero.-Ca.sas'
Vie1a.s.-Ed!fic1os y lugares históricos.-Vista.s panorámicas de las ca.pita)e¡,¡ de los Estados. -E! último dí~ de la. gran Tenochtitlán:
ilustracwnes muy 1nteres11ntes.-Los dos claveles.-Retra.tos de los últimos virreyes de
Nueva. E;;pafla.- Los primeros mártires de la.
. Independencia. Mexicana: ejecución delos Avila.s y retratos Y firmas de personajes notables
de .s~ ép?ca.. -Copia_fotográfica. del edicto inquisitorial contra. Hidalgo, expedido en México en 1810. - Facsímiles de· una procla.ma de
Morelos y de la. última página rlel trata.do de
paz celebra.do con Espaí!a. en 1836 etc etc
La. edición contiene, además, a.;tícuÍ~s r~lativos á las principales negociaciones mercantiles é industria.les establecidas enrMexico.
·
COPA OFRECIDA POR LA REINA DE ESE'A~A.
l'ARA. LA RIFA DE BENEFIOENOI4,

TRAJES REGIONALES ESPA~OLES,

UN A&amp;E'ECTO DEL'irNT:&amp;RIORDEL Tfvoµ,

BAILANDO UNA &lt;JOTA&gt;,

OBJETOS DESTIN .\.D()S Á LA RIFA DE BENEFICENCIA,

�EL MUNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO

m

IENTRAS los japoneses y los rusos se
empefian ca.da día más en I a mortal pe•
lea en torno de la viejas ciudades amu•
ralladas de Mancburia;mientras el público,ávido de noticias que en algo levanten la indiferencia. glacial, característica de nuestros tiempos, busca sola.mente los sangrientos detalles
relacion ..dos con esta ó con aquella acción de
guerra en el remoto Oriente, 1a expedición británica, de la que muy poco se habla hoy en los
periódicos de información del continente europeo, pero de la que de fijo mucho ha de hablarse en poco tiempo más, sigue su marcha,
siempre triunfadora, hacia la santa capital del

Detalle del globo "Vi lle de Saint Mandé".

sa, .describe muy cl&amp;.ramente este peligro, inherente á. todas las excursiones por montañas
elevadas.
Parece impo_sible que el hombre baya llegado

EL MUNDO ILUSTRADO
Europa. por las familia s de los que viven del
mar, son, por regla. general, muy pintorescas.
Alguno de los má s grandes pensadores b.a dicho &lt;que el mar comunica á los que viven en
íntimo contacto con él, ciertos r asgos generosos y viriles, que muy difícilmente podrían encontrarse aun en los de la misma. raza. que habitan á muy larga distancia. de la. c osta&gt;. Na.da
de admira.ble tiene el hecho en sí, desde luego
que es fenómeno común á. todos los grandes espectadores de la. Naturaleza., lo mismo la continua cont.emplación del mar, que la. de las altísimas montañas perennemente oubiertas por
la nieve. Los que en las orillas del mar levanta.o sus miserables chozas para vi vir en comunión íntima con la brava. furia. del océano,aca.ba.n por tomar de él muchos de los rasgos de
su carácter.

. mercial&gt; del problema del transporte por el aire aún se encuentra. muy fuera del alcance del
esfuerzo huma.no, la solución &lt;científica&gt; del
mismo problema. es un hecho rea.liza.do, no solamente en una forma, sino en muchas.Los globos de la forma del &lt;Santos Dumont&gt;, que en
honor de la verdad ha sido igualado, sin llegar á ser sobrepasado, se multiplican, y los
esfuerzos de los inventores han abandonado
ya. los. labora.torios, para salir á los campos
de libre experimentación, en los cuales, finalmente, habrá de encontrarse la dirección de los
globos práctica y comercial.
En París se ensaya actualmente ·un modelo
de globo dirigible, que ha hecho sus pruebas
con gran éxito y que parece ser casi perfecto,
en cuanto á sus fundamentos, sobre todo. Se
llama. &lt;Ville de Saint Mandé&gt; y es de la. forma
misma del &lt;Santos Dumont&gt;, ligeramente modificada. por supuesto. Con este modelo son
cuatro ya los que han evolucionado en París
llamando la atención del público y de los cien:
tíficos, por sus buenas condiciones de estabilidad, dirigibilidad y resistencia á las corrien•
tes aéreas, escollo formidable en el que se han
hundido muchas esperanzas y se ha llegado á
la. muerte de muchos inventores.

***

á poner su planta en regiones tan altas, en las
cuales los edificios más parecen nido.s de águila, que humanas habitaciones. Los indobritá·
nicos, sin embargo, una. vez que tomaron el

00
HACIA ARRIBA
( DE Á LFRED T ENNYSON )

El rey Eduardo, de Inglaterra., es uno de los
más fervientes &lt;sportmen&gt; y uno de los que
con ·mayor asiduidad se entrega. á los varia.dos ejercicios de &lt;sport&gt; que sólo los verdaderos aficionados son capaces de entender y
de disfrutar, por consecuencia. En su yatch
en sus jardines de &lt;lawn tennis&gt; y en sus auto~
móviles, el rey de Inglaterra parece encont1·ar
energías que muchos de sus súbditos jóvenes
no tendría.o segura.mente, ni menos habrían de
sostetlér largo tiempo.
Es el otoflo la época del ya.tch. Los a.ficior.ados de todas las naciones se dan cita á lo largo de las costas y en ellas se ven flotando los
ya.tchs particulares, entre los que so organizan frecuentemente las regatas, norma y fin del
sport. El rey Eduardo, comocsportmen&gt; de pu•
ra s~ngre,_se encuentra actua.lment~ en su yatch
&lt;Br1_tt_a.nma&gt; con un grupo de privilegiados,
adm1t~dos á la. real presencia. La jira. emprendida. por el soberano británico durará
aún algunas semanas.

El globo "Ville de Saint Mandé".

***

Las fiestas del centenario de Petra.rea a.ca.han
de pasar en la. villa de Arezzo, Italia, que se
gloría. de haber sido la que sirvió de cuna al
poeta. Las fiestas han sido este a.ñ.o más lucidas que cualquiera. otra en razón de ser el cent~na.rio. Se ha efectuado una cabalgata. histórica., en la que figura.ron los más célebres pers~najes del si~lo XIV, r~presentados por los
mismos arenzrnos, cuyo tipo se ha. conservado
á través de seis siglos; de manera. que al ves•
tir el traje semejante al que usó Petra.rea la
il_u~ión_era perfecta... En un álbum que la. 'mumc1pahdad tuvo la idea. de formar,escribieron
versos y pensamientos en loor de Petra.rea los
poet!l-s todos de Italia y la mayoría. de los extra.nJeros, para los cuales Petra.rea fué algo
más que un poeta. antiguo, pues es un maestro
eterno de belleza. y de poesía.

- ¡Oh voces silenciosas de los muertos!
Cuando la hora muda.
1
Y vestida. de fúnebres crespones
Desfilar haga. ante mis turbios ojos
Sus fantasmas inciertos,
Sus pálidas visiones. ...
¡Oh! voces silenciosas de los muertos!
En la. hora que aterra
No me llaméis hacia. el pasado obscuro
Donde el camino de la vida cruza
'
Los valles d.e la. tierra;
¡Ob l voces silenciosas de los muertos !
Llamadme hacia la altura
Donde el ca.mino de los astros corta.
La. &lt;gélida. negrura&gt;:
Hacia la playa donde el alma arriba.
Llamadme entonces, voces silenciosa;
Hacia arriba. ..... ¡Hacia. arriba.! .. .'
J. A&lt;:UNCJÓN SILVA.

El Lic. Juan José Ramrrez
A yer fué el primer aniversario de la muerte
del honorable cbia.paneco con cuyo nombre encabezamos estas líneas, y cuyo retrato damos
á conocer á nuestros s ubscriptores.
Fué el Se!ior Licenciado Ramírez un liber al
d!3 profund3: co1;1vicción, siempre fiel á los princip10s const~tuc10nales, h abiendo desempeñado,
con gran acierto, car gos de mucha importancia.
durante largos afios, en varias Administraciones 9-e su Esta.~o, en los que se granjeó la estimaCJón y gratitud de todos lo s chiapanecos.
~u símbolo fu é siempre la honradez y el tr aba.Jo; por eso , al ba jar á la tumb a , todo el Estado 11oró p r ofundamente su. pérdida. • · · · · ·

La "Escala Santa.u
Un ataque á las posiciones tibetanas.

budhismo, á la que tia llegado ya si hemos de
dar crédito á los que envía.¡;¡ recientemente informes respecto á la etapa final de la. marcha.
De todas las expediciones colonia.les que los
europeos, en busca de nuevos mercados para
sus industrias, han emprendido en nuestra épo•
ca a.penas si alguna.de las que s.e han emprendido en el corazón del &lt;Continente Negro&gt; merece ser comparada. con la expedición Macdo,pa.ld a! Tibet, ~o solamente p~r su trascendencia, sino ta.mb1é~, y muy especialmente, por
la enorme serie de dificulta.des vencidas, signo
inequívoco de la importancia. política. y estra.•
t,éo-ica. oue el gobierno inglés a.signa á la. expe•
dición Ma.cdonald . .
Para. la. defensa de su altiva independencia.
y de su a.isla.miento orgulloso, muy pocos pue•
blos habrá que, como el Tibet, cuenten con el
concurso de tfl.ntos y tan varia.dos obstáculo.,
na.tura.les. Las cadenas de monta!las que por
el sur cierra.o las altiplanicies tibetanas, son
las más altas del orbe,y su formación geológica es suficientemente abrupta para. amedrentar
il. los atrevidos que, por ese rumbo, pretendieran llegar á Lasa.
Los obstáculos son de tal naturaleza, que
los audace.s que basta la fecha habían pretendido llegará la capital religiosa. que mencionamos, habían padecido, no sola.mente por las
dificultades propias de una marcha. por países
inexplorados, sino también porque los ca.mi·
nos se encuentran á las alturas enormes sobre
el nivel del mar, alturas que violentan el ritmo
del corazón y que obligan á los viajeros á
acortar inJefinidamente sus jornadas, con gra•
ve detrimento del fin perseguido. El budhista
moscovita. que en primer término alcanzó el
mérito de penetrar á la santa ciudad de La-

Otro detalle del globo.

monasteriq _de Gya.ntsé.logra.ron dominare) ca.mino y deben haber llegado ya á la. capital.
Solamente falta esperar algunos días, para
recibir detalles amplios respecto a.l término de
la. formidable marcha de Macdonald,

***

LaR poblaciones formadas en el litoral de

En la costa francesa. de la Mancha,en el Morhihan especialmente, los hombres pertenecen á
l~ ruda. raza de los i:;-randes luchadores, y viven
s!empre más Y. me1nr que los parisiPnses, por
1•1emplo. La muJer cuyo padre. cuyo novio ó
marido está siempre en inmediato peligro, se
hace paulatinamente reli¡!'iosa., y11. que su sola
esperan za de sal vación reside en la benevolencia divina. De aquí los curiosos rasgos que
prPs1:,nta el pueblo de los litorales.
En santa .Ana de Aubray, cuando el mes de
S!'ptiembre comienza á correr con sus espanto•
sos huracanes, la. «escala santa&gt; de la. iglesia
parroquial (dedicada, naturalmente, á la. santa.
patrona. del lugar ) se ve muy concurrida. Son
las mujeres, madres é bijas de los marineros
en peligro,. que solicita.o de la divina patrona.
1a. rnterce~1ón que ha de salvará sus parientes.
La credulidad y la fe se unen para. oblig11.r á
las peticionarias á que suban las escaleras
que conducen fl.l santuario, derodi1las siempre
implorando, siempre pidiendo el fav~r de la
salvación de sus allega.dos.
El espectáculo de fe sencilla, de suprema esperanza, de crédula.confianza, se traduce por
un sentimiento de infinita paz, que sobrecoge á
los que presencian la constante peregrinación
á la &lt;escala santa.&gt; en la q ue las paredes •se
encuentran tapizadas por los ex votos de mi•
llares de pobres mujeres afligidas.

***

_La. navegación ~érea ha sido la eterna pesa.•
dilla. de la. humanidad, y parece estar destina·
da á seguirlo siendo hasta el momento en que
por fin. la. soluci?n del tremenclo problemas~
pueda hallar, qmzá, en el más sencillo de los
mecanismos ensay ados. Por lo pronto, es ya.
~ucbo lo _qu~ se ha. _conseguido, y se puede de·
cir que, si bien es Cierto que la. solución «co-

Exposición de S. Luis Mlssourl.-'EI Destino dol hombro ro¡"o" · -Por
A. A. Frelnman.
.

En honor de Petrarca.-La cabalgata.

El Rey Eduardo á bordo del Yato "Brittannia ."

Arco triunfal en honor de Potrarca.

�EL MUNDO llUSTRADO

Crónica Metropolitana
L mes de septiembre es el mes de las grandes
fiestas patrias. El siglo dela libertad de que
hemos disfrutado ha iofluído notablemente
ea la formación de nuestro carácter popular,
infiltrando, muy hondamentll en el alma sencilla y tierna de la multitud, la idea. de la gloria
de la Patria y de la eterna remembranza de los
héroes.
Pocos, muy pocos habrán de ser lós pue:til~s
en los cuales, por una de esas extrañas corncideocias del destino, el autor de la Independencia nacional haya tenido la doble categoría. de
sacerdote y guerrero: el reverentismo de nuestro pueblo, natural resulta.do de los tres siglos
de ferviente catolicismo,se traduce, en este sen•
tido por una. adoración al Padre, al Caudillo,
ea 1~ que puede, de fijo, encontrarse la. misma
veoera.cióo y el rei¡peto mismo que se encuentra
en el afecto hacia los miembros de la. familia,
los antecesores y los amos.
Por semanas, por meses, hasta las más humildes de nuestras ola.ses populares, esperan
ansiosamente la. llegada del &lt;gran día&gt; en el
que podrán lucir las pobres prendas de ropa,
obligatorias en las grandes fiestas, y en el que
podrá.o lanzar á. los cuatro vientos los estertores de sus vivas, sinceros en la mayoría. de
los casos.
.
Los ·prepa.rativos para la fiesta de septiembre revela.o hasta qué grado la idea ne patria
se encuentra profundamente arraigada en nuestras clases populares. Solamente al ver la emoción inten3a que se apodera. del pueblo en el
día de septiembre, se puede afirmar que entre
nosotros es muy difícil, imposible por mejor
decir, que llegue á. arraigar la forma monárquica. Se cuenta, y parece que algo de ello es
cierto, que en la~ ~ciagas épocas del imperio,
cuando la imposición de las bayonetas francesas obliuaba al pueblo á manifestarse, si no sa·
tisfecho "cuando menos tranquilo bajo el dominio d~l príncipe de Hapsburgo, se escuchó
con frecuencia, en las calles, el i¡rotesco grito:
&lt;¡viva el emperador de la República Mexicana&gt; ......
Ei en México algo que forma parte ya de los
va.Hes y de las sierras, de. los volcanes, ?-e la
flora del suelo mismo, la idea de repúbhca y
de independencia. No en vano las anteriores
generaciones han regado nuestro suelo, hasta
empaparlo, con la sangre caliente de sus arterias 1 y han sabido recorrer las quebradas y
subi r las cimas, siempre al mágico grito_de libertad. Ea los grandes días de la Patria, en
las celebraciones populares fastuosas, es en
las que puede verse sin cubiertas y desnuda,
en todo el esplendor de su vigorosa naturaleza. criolla., el alma del pueblo.
Toca á la madurez la cosecha. cuando en las
leja.nas haciendas, en íntimo contacto con la
lujuriosa vegetación, en medio de todos los
aromas y de todos los cantos, se celebra la
fiesta nacional. Los pastores vuelven al aprisco mostrando, en la. nieve de sus admirables
denta.duras, la infantil alegría.; los peones olvidan por un solo día todos los siglos de es·
pa.ntosa miseria-más moral que física-en la.
que se han hundido, á causa de la no educación y del fanatismo impuestos por la dominación hispana; y dejan flotar su pobre espíritu
pueril en leja.nas regiones desconocidas, en las
cuales la existencia es mejor, pensando solamente en que, á pesar de sus dolores y de sus
humillaciones y á pesar de sus esclavitudes y
de sus miserias, tienen la infinita dicha de ser
mexicanos.

E

1
1

'.

y en la alegría. heroica de septiembre, por
uo fenómeno curioso, ya no tiene lugar el odio
al español, que antes formaba la mitad, cuando menos, del contento del día; desde que las
últimas desdichas de España,consecutivas á la
guerra con los Estados Unidos, fueron conocidas en sus dolorosos detalles por el pueblo,
una especie de misericordioso afecto substituyó al odio, más legendario que efectivo, que
de generación en 2"eneración se trasmitían las
clases poco ilustradas. La madre patria. era
algo fabulosamente malo; a.lgo cuya crueldad
se citaba como modelo en las pláticas familiares. La. guerra vino á demostrar que en la leyenda. negra de Espaiia mucho era lo que á
nosotros mismos se debía, y desde aquel momento el corazón de nuestro pueblo, lleno de
arranques y de impulsos, amó en España el sufrimiento, el hondo y desesperado sufrimiento
de la derrota.
Por eso en las fiestas que los espaiioles celebra.o se escucha.o, á la vez,los &lt;olei:&gt; españoles
y ]os alegres &lt;vivas&gt; mexicanos. Y los iberos
sa.beo divertirse cuando se deciden á hacerlo.
En los últimos días lo han demostrado suficientemente: todo aquello que á la raza latina
gusta. todo lo que puede traducirse por una
hora de esparcimiento, fué dispuesto por la. comisión en forma tal que no dejara que desear
ni á, los más difíciles de contentar.

EL MUNDO ILlJSTRADO

Los· OBREROS

***

Si el mes de septiembre tiene, para nosotros,
la alegría de la.s fiestas de Indepencencia, tiene también, por desgracia, las tristes record&amp;·
clones de Molino del Rey y de Chapultepec.
Cierto que en los dos casos citados, en las dos
jornadas sangrientas, inútiles, ~oloros'!'s, l_a
gloria, por una de las compensaciones misericordiosas de la suerte, no fué precis11mente de
los vencedores; cierto que, en la vida remota,
infinita., de las naciones, los aniversarios de
esta natura.laza deben ser aniversarios de glo·
ria; pero es ta.mbién cierto que el triste recuerdo de la inutilidad del enorme sacrificio nos
persigue con la tenacidad de una. pesadilla espantosa. Los niiios de Chapultepec, sacrificados en la brutal forma en que el destino toma
sus víctimas, han dejado un largo reguero de
luz propia y serán siempre un ejemplo d~ ab·
negación: los ejemplos nunca son demasiado
numerosos.
Pero las jornadas de Molino del Rey y de
Chapultepec, con ser dolorosas, sangrientas,
ejemplares, no tuvieron el efecto inmediato
que, si no justifica, cuando menos aminora la
enormidad del desastre. La ambición de un
militar soiiador cubierto con las ropas de un
césar, la impericia magna de Santa-Anna y sus
graves errores, hicieron-que fuE&gt;ra un camino
de vietoria el que trazaran las águilas ameri·
ca.nas en nuestro país, cuando bien podría haber sido una vía dolorosa.
La. suerte nos fué infiel. Por fortuna, la infi·
ta misericordia del padre Tiempo ha venido
lentamente curando la llaga y vertiendo en
nuestros recuerdos la consoladora. bruma. del
olvido.

***

Avecínase ya el invierno con su grato cortejo de tardes macilentas, que parecen estar
muy enfermas, de madrugadas frescas y blan·
cas, de nocbes copiosamente regadas de la plata estelar. Los que no aman al invierno, los
que no saben traducir en palabras que llegan
al alma las misteriosas armonías de la tarde invernal, no dejan de llorará la aproximación del frío. El frío, como el dolor, como la
muerte, son nobles, son santos, son consoladores.....

Páginas de la Moda

Bajo la aurqra roja, que clarea
por el camino blanco de la aldea,
desfilan los obreros en cuadriga ..•
Resignados y mudos, los colosos
dejan colgar los brazos poderosos •
al azar de la marcha y la fatiga.

Trajes de Otoño.

Tienen perfiles anchos y salientes,
el cabello les cae sobre las frentes,
las espaldas son bloques de cantera ...
y cuando están dispersos y distantes,
se recortan al sol, como gigantes
que marchan al asalto de una hoguera.
Ante ellos, entre tules de neblina,
alzan las chimeneas de la USINA
sus dos brazos de sangre coagulada,
y en la amarga, tristeza del paisaje,
aquella obscura muchedumbre en viaje
parece una gran fuerza maniatada.
Deja tras ella muerto el caserío
donde tiritan de dolor y frío
las mujeres, los niños, los ancianos ..•
... Al obrero que vuelve la cabeza
se le anega_n los ojos de tristeza
y se le crispan, sin querer, las manos.
Pero por sobre el ala de amargura
que cubre, como un techo, la llanura,
flota una claridad deslumbradora •••
Es la esperada redención que viene:
entre las manos, como cetro, tiene
las fulgurantes llamas de la aurora.
Y la obscura y doliente caravana,
entonando los cantos de mañana,
entra á su negra cueva de dolores,
como una tempestad hecha poeta,
que al fin estallará sobre el pla.neta
en una colosal lluvia de flores.

ANTENOR LESCANO,

MANUEL UGARTE.

L

modas para otoño é invierno muestran
ma.yores cambios que otros aiios. Las
.
ma.nga~, que son el barómetro de los est1~0s, son, generalmfnte, anchas hacia arriba,
111ustándose al brazo del codo á la muñeca.
Los cuerpos parecen ser de dos distintas clases: una, adaptada á las mujeres delgadas y
ot~a, á las gruesas; ya se deja entender que 1'as
primeras llevarán cuerpos holgados en ianto
que las últimas habrán de usarlos ~strechos.
En la.s faldas, le.moda.ha ido al extremo: son
muy anchas y serequiE&gt;re. para hacerlas, gran
cant_idad de género. Una. fa da de moda. debe
medir, cuando menos, 4.50 metros de ba!le,
pues la ma.yor parte mide 9 ó 10 metros al re·
dador de la. bastilla.
No será fácil arreglar las faldas de moda y
me!1os lo ~erá adap~ar las del pasado afio al
estilo corriente; con todo, se les dará cierta
novedad por medio de ol3ines y entrepaños. Las
nuevas fa.Idas serán circulares en su mayoría·
las de cuchillas se acomodarán á la figura me~
die.ate pliegues, en lugar de cortar las tela, como lo hacemos hoy. Ea verdad, el problema
más a.brumador de este año será la confección
de una falda.
Las bandas y bieses sufrirán también modiAS

TEATROS.-Rachelle_Fabrls, bailarina de Arbeu.

FIGURINES NÓ.MEROS

1, 2 Y 3.

�Et MUNí&gt;O

EL MUNno ILUSTRADO

ILUSTRADO

continuándose en la espalda para. formar una.
especie de chal. Gran cuello de tE!rciopelo amarillo bordado, cruzando por med10 de pasamanería..
.
1·
NúM. 6.- &lt;Toilette&gt; de inter10r en muse 10a
de seda amarilla sobre fondo blanco,mont ada
á frunces en el canesú de galones, formando
greca. Rombos de &lt;guipure&gt; adornan las estolas, mangas y bajo de falda.
.
.
NúM. 7.-Traje de doulard&gt; azu~ páhdo impreso con pastillas negras guarnecido de escarolas de tafetán y de listones Liberty azul pálido. Metraje: 15 metros de doulard&gt; y 25 metros de listón· 5 metros de tafetán.
NúM. 8. - V~stido en etamina ~risclaro guarnecido de abullonados de la. misma tela Y ~ncaje «Cluny&gt;, Metraje: 6. 50 metros de etam10a
y 5 metros de enea.je de 15 centímetro~ de ª?cho.
NúM. 9.-Traje en paño neg:o h~ero, alto
cuello y corbota de encaje; cuelhto _c~rcular de
terciopelo rayado de negro. Me~ra¡e. 6 metros
de paño 25 centímetros de terciopelo Y 3 metros enc~je de 15 centímetros de ancho.

ficaciones: ahora se plegarán ,y unirán á los
trajes encabezándose por uno ó ambos lados,
ó bien la unión se efectuará por gruesos cordones generalmente de color y tela distint'!' del
traje. ' Asimismo se puede obtener_ un precioso
adorno de bandas cortándolas circulares', de
7 á 8 centímetros de ancho, y a.plegadillándol~s
hacia el centro, guarneciendo la circunferencia
con estrechos galones.
Los ola.nes son de gran &lt;chic&gt; y se hará:° más
pequeños que hasta. el día.: ¡qué &lt;met:a.Je&gt; se
empleará para un traje siendo los vestidos tan
amplios y llenos de olanes!
.
Las nuevas falda.;, son considerablemente
cortas a.un para los trajes más lujosos de casa; y, diré más: casi no se verán las colas e_n
ningún vestido, siendo todos de ~n largo umforme, á pesar de lo cual se necesitarán de 8 á
9 metros de género do ble ancho, y, en tafetán
ó materia.les estrechos, de 18 á 24, pues que las
mangas, cuerpos y faldas, serán de intrinca.da.
confección.

•

***

Las chaquetas y sacos de a,brigo variarán
mucho en forma, llevándose los boleros, las
chaquetas de cortos faldones, de 48 á 50 centí•
metros, y las levitas muy largas. Los faldones
son á veces separados del cuerpo, Y, acerca.
del contorno, no hay regla cierta: pueden ser
de igual largo al frente y espalda, ó descender
de la espalda al frente, de 6 á 12 centímetros ó
pueden estar cortados al ni ve! de la cintura
por el frente y formar caída á la espalda, ó
bien caer en punta en el delantero y espalda,
dibujando arcos lateralmente; en suma, se per·
mitirán toda clase de fantasías, con tal que
ofrezcan un bello conjunto. .
.
.
Las mangas del severo estilo &lt;D1r~ctor10&gt; no
serán muy ajusta.das en la parte baJa.;_ el puño
muchas ocasiones es del mismo material Y, en
otras, del género usado en ~l adorno, y queda
muy bien con caída. de enea.Je.
C. GALINDO,

LAS PASAMANERIAS
(Carta de una parisiense).

(: EGUN parece, no hemos concluido aún con
las pasamanerías
Este género, á qtie i,e ha vuelto hace dos ó
tres años estuvo abandonado durante tanto
tiempo q~e ha sido necesario formar nuevas
obrera~ y emplear un aprendizaje completo.
Este trabajo da hoy los más hermosos resultados y los adornos de pasamanería realzan
un gran número de &lt;toilettes&gt; y hasta forman
abrigos.
.
Se hacen estolas enteras, esclavinas, anchas
tiras en las mangas, con esas hermos!l's pasamanerías de seda labradas como enca¡e en que
varios cordoncillos de seda de tamaño mezclado reemplazan el hilo.
He visto sobre una capa de forma japonesa
de terciopelo negro, una boa finamente traba·
jada terminada en un ancho trenzado con be•
Ilota~ colgantes para adornar el delantero de
la capa.
La guarnición se completa con un par de
hombreras con franja, que dibujan los hom-

e}

o
NUtSTROS FIGURINtS
NúM. 1.- Bolero y falda á propósito para
tafetán luisina., velo, pongee, etc. Nuestro modelo es'de tafetán raya.do con puntitos blancos
y malvas, adornado con anchas bandas blan•
cas y &lt;stra.ps&gt; estrechos pespunteados en tafetán malva liso. El cuello, la banda del fondo

FIGURÍN NÚM. 4.

en el bolero, la guarnición de las mangas y el
peque!'lo ornamento de los lados de la falda,
son bandas de bordados de sedas que remedan
el estilo de Oriente. La. falda es en tres volan·
tes: el superior se detiene á los lados del de111.ntero y está extrañamente recortado.
NúM. 2.-&lt;Jacket&gt; y falda modificación de
estilo &lt;Directorio&gt;, il!'ualmente adapta.ble á
la.nas ligeras y sedas. Modelo en verde claro;
chaleco y vueltas de Suecia blanca y cuello y
bandas de terciopelo verdeobscuro. La falda,
en largo redondo, tiene un angosto delanter_o,
plegándose al rededor de las caderas con phegues invertidos, lo que da un efecto agradable.
.Puede recortarse la tela al revés al nivel de las
caderas. La chaqueta lleva un corto faldón á
los lados y espalda.
NúM. 3.- Traje dibujado para sedas suaves
negras. La falda está en largo redond?, con
trece cuchillos, cayendo en blandos phe_gues
naturales á lo largo; está montada á la cintura por pliegues del ancho del cuchillo que bajan insensiblemen~ por las caderas, s10 pe~puntearlos. El abrigo se hace con forro ó sm
él. El adorno del traje consiste en bandas fruncidas por el centro y figurando rosetas en los
extremos. El cuello y puños muestran &lt;straps&gt;
diagonales de terciopelos verdes sobre un fondo de seda crema..
Nú M. 4. - Elegante traje en tela blanca con
tres volantes bordeados por ba ndas de raso;
los dos superiores se abren en el delantero,
guarnecido de bandas cruzadas y abotonadas
debajo de un canesú de encaje. Blusa de encaje adorna.do con bandas como las de la falda;
mangas obispo con dobl~ vol~nte.
.
NúM. 5.-&lt;Toilette&gt; de 10ter10r, fruncido por
encima de la cintura. Mangas muy amphas,
)

FIGURINES N ÚMEROS

bros, mientras una larga punta del mismo tra•
bajo se alarga en la espalda pasando del ta.lle.
Todo el contorno del abrigo está adornado
con un ligero saliente de armi!'lo.
La forma japonesa es vaga, recta y flexible,
con mangas rectas muy grandes. Este abrigo
puede ser muy corto y así tendrá más gracia.
Esta forma es muy elegante y los adornos de
pasamanería de que hablo y que se aplican
igualmente sobre toda clase de pa!'los, seda ó
piel, agreg an mucha riqueza al traje.
He visto una estola de pasamanería. a.plica.da sobre terciopelo color madera en gradación
de tonos, rodeada de volantes del mismo terciopelo cortados en «forme&gt;, con amplitud y
derroche de tercio pelo sobre el delantero como
para alargarlos en manteleta.
El conjunto estaba rodeado de una tira de
visón con un pequeño &lt;empiecement&gt; y cuello
oficial de visón.
Este abrigo de fantasía es una. linda entrada
de temporada para los días algo frescos, pero
que no requieren aún el uso de un abrigo caliente.
El fondo es acolchado. E l volante es muy
flexible. Esta forma es muy agradable para ponérsela sobre los hombros con un traje de pa·
ño claro para hacer visitas. Equivale á un
abrigo de piel como en&lt;toilette&gt; de ve~tir.
Se ven también lindas guarniciones de pasamanería ya preparadas para adornar la parte
superior del corpiño.
El cuello alto y varias tiras de pasamaneria
de unos dos dedos de ancho1 sirven para lo
mismo. La punta de las tiras termina en peques
i'los motivos de roseta y bellotas.

1

,,_~.

.

~
\ \11_____ ,.,,,~_,________.)
FIGURÍN NÚMERO 5.

F IGURÍN N Ú MERO 6.

7, 8 Y 9,

Muchas bellotas enormes ó una ligera lluvia
de bellotitas en &lt;pampilles&gt;. Los corseletes que
e~tán muy en moda y favorecen un talle bien
ajustado, están adornados también con motivos de pasamanería para disimular el cierre.
He aquí una &lt;toilette&gt; muy linda de tafetán
color madera salpicado con motitas color malva satinadas de diferentes t amailos.
La. falda disminuida arriba está fruncida
muy fiua alrededor de las caderas, dejando un
pequeilo espacio plano por delante para.formar
un delantero e;,trecho.
Tres volantitos en &lt;forme&gt; guarnecen los bajos de la falda. Una estrecha pasamanería co. 1or madera toda franjeada. de bellotitas, se extienden sobre la cabeza. del ú ltimo volante.
El corpi!'lo forma blusa con un corselete hecho de tafetán semejante. Está hecho con &lt;empiecement&gt; el corpiño. Dos volantitos dan la
forma esclavina, sobrepuestos con la misma
pasamanería..
Anchas mangas, con volantes, fruncidas de
arriba abajo sobre el centro del brazo, requieren el mismo adorno con abullonados de muselina de seda color madera hecho de un plegado abun dante.
Esta. manga es corta y se detiene en la parte
inferior del codo s0bre anchos puilos de &lt;guipure&gt; de Irlanda; la misma &lt;encolure&gt; de «guipure&gt; puesta sobre un fondo de pana color
malva.
Estas faldas de tafetán flexible no están fo.
rradas, para dejará la tela toda su flexibilidad y blandura.
Un viso de tafetán color madera, liso, ador•

nado con volantes para armar bien los bajos
de la falda. r ~emplaza a l forro de seda.
Esta falda toca al suelo, apenas arrastra por
detrás y el viso está á dos dedos del suelo.
El más ligero movimiento de la mano ó hasta un botón ó una brida bien puestos, permite
levantar ligeramente para andar la parte de
cola de la falda.
Las mangas del traje que he descrito es lo
que más se usa actualmente.
Como os decía, se hacen bastante anchas,
sujetas al dorso del brazo por una serie de tres
ó cinco fruncidos y se det ienen debajo del codo, terminadas con un volante ó un encaje
fruncido.
Y para terminar la manga. se ha inventado
uná especie de mitón de encaje que se pasa sobre el brazo y que se sostiene por medio de un
elástico, bajo el volante de la manga. Este eu•
caje de puño es calado sobre la piel y se detiene en la mano. De este modo se puede tener á
voluntad, una manga larga ó una corta.
Es muy pr áctico y elegante á la vez.
Los corpiños, todos de &lt;guipure&gt;, continúan
usándose mucho y se g uarnecen coa prvfusión
de valenciennes. E ste enca je parece que va
siendo el favorito. La forma bolero que se abre
sobre una camiseta de muselina de seda, es l a
más adoptada.
Un ancho cinturón corselete, de tafetán flexible de dos tonos muy claros, malva y azul
celeste, ó rosa y maíz pá lido, r ejuvenece y renueva un poco este estilo de corpiño siempre
tan cómodo para adaptarse á todas las faldas,
BARONESA LlVET,

�EL MUNDO ILUSTRADO

1nstala6lón OB 1a Gomoanía GBrVB6Bra ' .TOIU6a uM6Xi60. s. fl."
E.n la E.xoosiGión d6 St. Louis Missouri, 6n 61 orBs6nt6 año.

tx~osi,~flLl
san-tui~,

Palabras que no
se pagan con oro

de

~
Los consejos ·y las ·)piniones de· extraños, tíenen más ó me::10s valor, según la importancia de la persona _,que los prol!uncia;
desde luego las opiniones de los sabios y sus consejos, sirven de
guía á los que no han podido deáic:arse enteramente al cultivo- de
la ciencia, sea por escase!'. de recursos, falta de tiempo ú otras circunstancias.
Afortunadament e hombres ilm,tre3 se han_ dedicado por
completo al estudio, sacrificando su j1Lventucl, sus pasiones, y su~
placeres, en bien d€ los desheredados de la ciencia, y ellos no&lt;i
aconsejan y guían, ens€ñándonos á escoger lo bueno y á aprov€char lo útil en todas la.e; fases de nuestra vida.
.Así hay palabras rectas y severas, dignas de transmitirse á la
posteridad ; conceptos imperecederos y opiniones que siempre vivirán en la memorill. de las multitudoo que han sabido aprovecharlas.

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Entre ellas podemos contar á la del Dr. Rafael Lavista, emimmte Médico, cuyo recuerdo vive latente en tQ&lt;los cuantos han
oído hablar de él, quien se expresa de este moclo en un autógrafo
que tenemos al frente :
.." Habiendo _expe.riJ;l'.lentado en algunos enfermos el "Vino de San
Germán," lo recomiendo como un buen tónico y reconstituyente.
- Dr. Rafael Lavista.- Rúbrica.
La opinión de este ilushe médico, que fué Subdirector y Profesor de Clínica de la Escuela N. de Medicina de }féxico, es de un valor inmenso, pues gracias á ella, todo aquel que por desgracia sienta sus pulmones roídos por el implacable bacilo de la Tuberculosis, tan común en nuestr~ país; agotado por el terrible Paludismo, endémico en nuestras tierras bajas, debilitado por la .Anemia,
propia dé nuestro clima tropical, Impotente, Inapetentes, falto de
energía, inútil, en fin, para cnmplir con su misión en el mundo,
sabe que puede encontrar en el ''Vino de San Germán," el remedio
seguro de sus males y el mejor antídoto para toda clase de enfermedades endémicas ó epidémicas, pue3 tonifica y recon.citituye
el organismo.
Se recomienda por su agradable sabor y debe tomarse por
las personas que deseen cc,nseryar su salud, ó recuperarla, si la
han perdido.

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peso no exceda de 15 kilos.

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Sf VERIFICARÁN EL SEGUNl\O JUEVES DE CADA MES

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Enfermos del Estómago

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L UNDO LUST~ílDO
Año XI.-Tomo II.-Número 12.

Subscripción mensual foránea ..... $ 1.50
ldem
ldem en la Capital..$ 1.25

MEXICO, SEPTIEMBRE 18 de 1904.

Gerente: LUIS REYES SPINDDLA.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOU.
Registrado como artrculo de segunda clas.t' en 3 de Noviembre de 1894.

Es conveniente convencerse de que el

DIGESTIVO MOJARRIETA
1

1

es lo único positivo, lo único en el universo que en realidad cura
rompletamente las enfermedades cróniras drl estómago é intestinos. Opuesto este medicamento á la engañosa acción de todos
los otro~ que se anunrian y e~tando muy prolrnda Ja superioridad
que posee contra cuanto exi~te, cada enfermo aseg·ura su vida
exigiendo que esté gTahado sobre cada oblea el nombre

1

j

DIGESTIVO ·MOJARRIETA
DISPEPSIA, GASTRALGIA y ENTERITIS CRONICAS

r

:

1

. l.

Con sus síntomas: Agrios después de Jas comidas ó Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón del estómago ó peso en el vientre por poco que
se coma, Digestiones lentas ó incompletas que producen Sueño, Repugnancia, Mareos, Dolores del estómago ó del vientre, Vómitos persistentes y Diarreas
cron1cas.
Son enfermedades que según enseñan millares de
personas bien conocidas y respetables, á quienes se
vió!sufrir durante muchos años medicinándose inutilmente, y además reconocen eminencias médicas
de\varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

\\~

.

•

·a,aESTIVO . IIIOJARRIETA
Depósito general:

José Uihlein, Sucesores,
Almacén de Drogas, Coliseo Nuevo 3. MEXICO.

· 1 81 O
l!ajorrelleve de J. C. Tovar, para " EL MUNDO ILUSTRADO."

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�EL :MUNl&gt;O ItUSTRADO
EL :MUNDO ItUSTl.tADO

El Espacio y la Libertad

medio más propicio á su vida. y á su actividad:
el águila., la atmósfera; el león, el. desierto; la.
ballena. y el tiburón, el océano. Por el espacio
que in va.de y que necesita. para vivir puede medirse la categoría de un ser en la. Naturaleza. ·
¿Por qué somos fanáticos de los horizontes
y de las lontananzas leja.nos é indefinidos?
¿Por qué nos sublevamos contra la jaula, contra la celda., contra la. cueva? Porque el amor
al espacio es hermano gemelo del amor á la
libertad, y porque el amor á la libertad es instintivo, natural, espontáneo é innato en toc;los
los seres;y refinado, exigente, imperioso en los
superiores y más elevados.
El amor á la libertad es primordial, irreflexivo y ciego. Odiamos tanto ó más las trabas
que se oponen á nuestros movimientos, como
las limitaciones que se imponen al espacio que
nos rodea. ,La jaula es odiosa.; P€\ro las esposas son -insoporta'bles. Entre_ la ce~dilla dé_
nuestra prisión y el grillete de nuestro presidio,nn hay, casi,elección posible.· Au n cuando
no tengamos ni necesidad ni intención de ejercitar la acción de nuestros miembros, aun re·
sueltos al descanso y á la inercia, no podemos
soportar que se nos sujete y se nos maniate, y
aun resueltos á dormir,no toleramos que se nos
venden los ojos.
Amamos, pues,el espacio, porque amamos la
libertad. El espacio nos ofrece campo para to·
das nuestras actividades, derroteros para todas nuestras caminatas, arena para todas
nuestras justas, estadio para todas nuestras
luchas, amplitud para todas nuestras empresaL
.
Vivir confinado es vivir ma.niatado, engrillado, agarrotado, impotente. No bien un ser
se esconde, se oculta, se encierra.,podemos asegurar que t eme, que huye, que renuncia á su
actividad ó que desconfía de su fuerza.
0

L amor al espacio es general y característico de todos los seres superiores. El firmamento, que ostenta su cúpula aérea y
transparente, surcada de nubes ó tachonada
de estrellas; el mar inmenso, que ofrece á I a
. vista. horizontes indefinidos é inaccesibles; 1a
llanura interminable, mar gris ó mar verde,
que parece con vid ar á la correría indefinida
á la carrera vertiginosa, á la expansión de
todos los movimientos y al ejerci0io de todos los actos, son tres de las cosas más grandes y más noblemente bellas.
El cóndor, que se cierne e¡¡ la~ alturas y cuya
pupila abarca casi un hemisferio; el corcel, que
galopa la crin al viento por la pampa interminable ó la. sabana. ilimita.da; el pez, que coletea en la masa sin fin de la. senda amarga.,sienten la. belleza. profunda y grandiosa del espacio, con ella. gozan y en ella se exta.sían.
Sólo los seres inferiores gustan de los horizontes limitados y de los recintos estrechos, y
sólo para. abdicar, en el sueño, en la letargia
ó en la somnolencia, de las aspiraciones superiores y de las altas actividades de la vida,
busca el roedor su agujero, se encierra. la oruga en su ca.pullo y se confina. la larva (\n su
celdilla. Mas no bien despiertan los seres á la
vida superior y aspiran á la. acción, buscan el
espacio como un campo necesario, adecuado é
indispensable á su actividad y repugnan,el ave,
la jaula; el pez, la. piscina.; el potro, la cuadra; el hombre, el claustro y la. prisión.
Todos los seres superiores, el hombre sobre
todos, buscan y anhelan el espacio como el

E

Lo mismo el topo en su madriguera, que el
monje en su claustro, que el luchador en sus
cuarteles de invierno, prueban, con sólo su actitud que renuncian á un género, por lo menos,
de lu~ha y, por lo menos también ,á alguna forma de su actividad ó de su libertad.
Y con sólo eso revelan algo ó mucho· de su
impotencia radical ú ocasional. Retirarse á
la vida priva.da, encerrarse en el claustro, buscar refugio en la mediocridad y en la estre&lt;:hez de la vida provinciana, «volverá sus estu dios predilectos&gt;, abandonar la amplitud de
la vida pública, como Cincinato, para confinarse en la estrechez del a vida campestre, consagrarse á criar gallinas ó á coleccionar timbres postales cuando se ha vivido la vida agitada y tumultuosa de las sociedades modernas,
todo eso revela cansancio, hastío, decepción,
fo_rmas_to~da~, _!L~tu?,let.,6__.d~nit~v:l!:s, ~e la. impotencia. .•
.
·
..
1
'El amor a l espacio y á la libertaJ es una forma de la fuerza; todo aqu·eJ que viaja, que emigra, que investiga y que aspira, busca la libre
expansión de su ser,y la libre acción de su actividad material ó moral, y da, con ello, pruebas
de ia conciencia que tiene de su poder, de su
capacidad y de su empuje.
· Por eso á Alejandro, á Cémr, á Mahoma, á
Napoleón, les parecía estrecho el mundo y buscaban algo más amplio y más vasto en que desplegar las· potentes alas de su actividad.
Y es que la liberta.el es fuerza, y el espacio,
materialó moral,es el campo de su acción. Sólo
la esclavitud es miseria, degradación é impotencia, como es ergástula impura, estrecha y
nauseabunda.
DR. M. FLORES.

La. empresa ha procurado montar las obras
que hasta hoy lleva presenta.das,con gran lujo.
Las decoraciones y el atrezzo son elegantes y
correctas, sirviendo ambas en mucho á la ilusión del público. Los mimos y mimas, los cuerpos de baile y las bailarinas principales evidentemente que son artistas de verdad. En esto
reside principalmente el mérito del espectáculo, y el éxito obtenido solamente de esto depende.
&lt;Coppelia&gt;tieneunadeliciosamúsica;y no es
menos deliciosa la. de&lt;Brahma&gt; y la Danza de
las Horas, si bien cada una de ellas es de muy
distinta factura, como el espectáculo mismo lo
requiere. La orquesta que acompaña las pantomimas y &lt;ballets&gt; es digna de ur!a muy espe·
cial mención. Pocas,muy pocas ocasiones habremos visto un conjunto harmónico de tal
imp01·tancia en una compañía de espectáculos
teatrales.

***
Las discusiones acaloradas-que llevan trazas de no terminar nunca--que existen.e ntre las
dos principales empresas de &lt;género chico&gt; en
la capital, han dado por resultado saludable
sacudir, basta cierto punto, la apatía secular
de los escritores teatrales mexicanos. La rara.
excepción se ha visto demostrada en el hecho
de que solamente en el Principal se haya.o puesto en escena, por primera vez, el mismo día,
dos obritas nacionales.
Tiene nuestro pueblo características sobradas para que el escritor que espigue algo en
las costumbres populares y separe algunos tipos bien estudiados, cuente con el éxito seguro.

***

Ya. se condensan en los cielos los nubarrones de tormenta que pronostican la llegada de
los arras antes. Las tardes se cubren de mantos
rojos y de.smayan lánguidamente en los momentos en que el sol tramonta en una gloria de
luz y de colores.
Et frío, después de su la1·go viaje por el norte, llega ya cansado y polvoroso á la Mesa
Central. Descansará entre nosotros algunos
meses y saldrá despues. llevándose á todos
sus buenos amigos, los ancianos, los pobres,
los tristes, los enferwos . . ..

TIXl'LA.-O.ASA QUE HABITÓ D. VICENTE GUERRERO.

Una de ellas es la de la casa que perteneció
á Guerrero y en la que habitó el héroe después
de consumada la Independencia. Actualmente
dicha. casa es de la propiedad de la viuda é
hijos del general D. Vicente Jiménez. Frente á
esta fiaca histórica, y, á iniciativa de la referida. señora, se va á erigir un monumento á
Guerrero, que tendrá una estatua de bronce
igual á la que se baila en el jardín de San
Fernando, de está capital.
La otra fotografía representa la parroquia
de Tixtla, cuya construcción data de la época
colonial.

00
iSWEE:T HANDS!

jJIPOn€RT€S
I
Princesita japonesa
. de impecable porcelana,
flor de loto, flor temprana,
que el amor arrulla y besa.

Por tus manos de duquesa,
por tu frente soberana,
por tus ojos de sultana
y tu boca-rica fresadiera todo mi tesoro,
hasta el sacro Budha de oro
que en el fondo de mi estancia

ANTENOR LESOANO.

•

En honor de Don Vicente Guerrero
ENacaba
la histórica ciudad de Tixtla (Guerrero)
de ser celebrado, con gran entusiasOS bosques tienen un alma. Entre las hojas
trémulas que se levantan al cielo, como en
uoa aspiración suprema,parece que palpita
un sentimiento de éxtasis.
Los bosques tienen un espíritu sutil quecompemtrll., invade, domina y satura nuestras almas. Pe aquí el prestigio que en todos los
tiempofrracionales de la humanidad ha tenido
la selva:: Los cuentos pueriles y arcaicos; que
mecen eó,la cuna la· naciénte imagínación de
todas las geµeraciones, siempre tienen episodios trágicos en los bosques; en ellos duerme
la &lt;Bella&gt; que dominará al tremendo Dragón;
en ellos los pigmeos -misteriosos derriban penosamente los arbustos con •los que encenderán, por la noche, cuando la sombra pF-Oteja
sus mar;üobras, esas hogueras que brillan co•
mo ojo'f febricitantes en la lejanía borrc;&gt;sa.
¿Sei-á un.dejo atávico el que nos conmueve
ante la.&amp; altas ramas y nos sumerge en meditaciones borrosas, incoloras, cuando la sombra
bienhechora de un bosque cobija nuestras
frente,s? El pobre hombre primitivo, el hombre
fiera, -~n lllS}ha eterna ccin la. hostil naturaleza,
con su. propia raza, la más temibl&lt;1 1de todas;
con lo;¡ elementos furiosos de aquellas épocas
geoló!!'ioa.s, debe haberse sentido es piado en la
penumbra de la selva por los ojos sangrientos
y ávidos de los demás hombres. En I a montaña, en•.los valles, en los sitios descubiertos todos, e'! hombre primitivo aguzaba sus largas
miradas penetrantes acechando la víctima que
habría. de ser su alimento cotidiano;podía ver,
cerciorarse·de que estaba solo, de que podía
descansar aflojando ra tensión de sus musculosos brazos. Pero entre los árboles, en la vereda tortuosa. que á través de helechos disfor·
mes y florescencias vertiginosas serpentea, el
enemigo vera silenciosamente; la emboscada,
la muerte, pueden estar á un paso, al alcance
de la mano.
La víbora de cruel ponzoi'ia puede descolgarse de cualquier rama, la fiera brincará elásticamente en el momento oportuno para destrozar los miembros crispados por el dolor, crispados por la rabia impotente, crispados por
la final agonía desesperada. El peligro y la

L

muerte eran los habituales h uéspedes del bosque.
Desde entonces el camino recorrido es grande. La humanidad asciende penosamente ensangrentando su planta en todos los guijarros
y rompiendo su piel y su ideal en cada espino;
pero el viaje es largo; mañana qería,q uizá, muy
tarde para comenzar.
Queda solamente en nosotros la reliquia atávica del temor, casi voluptuoso por lo indefi' nible, que nos asalta en todos momentos cuando el misterioso rumor de las boj as nos envuelve y compenetra. Yael hombre no hace la caza
del hombre en las quebradas, ni la fiera penetra á los aduares audazmente; pero la conciencia de su propia debilidad no puede separarse
del hombre; le sigue como la sombra lej&lt;ina de
un peligro inminente y desconocido.

***

Y fué en el bosque, en el milenario bosque
que frecuenta,en las noches lunares,la sombra
rígida de los monarcas aztecas, donde la muerte cantaba melancólicamente er 13 de septiembre. Los invasores, fuertes: y seguros de iiu
fuerza, quizá más que de nuestra debilidad,
mandan sobre la colina sus huestes siemprE)
vtctoriosas. Para esperarlos. la Patria no tiene sioo un puñado de niños. No importa: serán
ellos los que sucumban «de cara al sob cuando
la bandera de las franjas y de las estrellas haya logrado trepar hasta el tor.reón del castillo.
La jornada deChapultepeces una de las más
dolorosas que existen en nuestra dolorosa historia. La magnitud del sacrificio pasma.
El mon4mento que la.gratitud nacional llena
de flores todqs los años, tiene mucho de heroico y mucho de funerario. A la triste sombra de
los ahuehuetes, parece que la Muerte, reina y
omnipotente, vigila en las cercanías;qued a aún
algo penoso que se respira lentamente como
un veneno volátil.
• .

***

Las fiestas españolas son,entre nosotros, un
trasunto fiel de épocas no muy lejanas, aunque idas para siempre.

Las fiestas españolas tienen todo el brillo
fastuosos y la pum posa alegría de la raza. Los
españoles de México, en el día de la Covadon·
ga., creen regresar por unas horas á la patria
ausentey disponen las fiestas en forma tal, que
la. ilusión sea completa.
Tenemos en la sangre los glóbulos generosos de la sangre latina y. por eso nos encontramos más alegres, más ampliamente alegres, en
las fi.estas de los españoles y franceses, que en
las fiestas americanas, por ejemplo, por más
que en unas y en otras estemos perfectamente
convencidos de que la fiesta es noble y agrada•
ble, su oriflen simpático, sus organizadores
hábiles, En éste la voluntad no impera, como
en tantas otras cosas.
Las fiestas españolas tienen el alto privilegio de comentarse entre nosotros, casi como se
podría comentar una festividad nacional. Desde muchas semanas antes de la rumbosa fiesta,
se indaga. cuáles serán las novedades imroducidas en el programa; se pregunta, con interés,
en dónde se efectuará esta ceremonia ó aquella. Lafiestaes'pañola tiene mucho de mexicana.
Ya en el tívoli. durante la romería, l os espa·
ñoles olvidan gustosos la paciente labor de un
año dti trabajos, para revestirse de la franca
alegría comunicativa que tantos milagros ha·
ce. Esta alegría es la que mueve las masas nu·
merosísimas que se congregan en el r ecinto y
que, como si fueran de una sola nacionalidad,
olvidando sus distintos orígenes y sus lenguas
múltiples,se entregan, sin reservas, á la bullí·
ciosa fiesta.

mo,el CX:X:1 aniversario del nacimiento del héroe de la Independencia, general D. Vicente
Guerrero, cuya cuna se meció allí bajo humildísimo techo.
La manifestación, tan sencilla como significativa, consistió en una procesión cívica forma.da por un gran número de vecinos, que después de recorrer las principales calles de la
ciudad, fueron á depositar ofrendas florales al
pie de la columna eregida en el lugar donde
existió la casa en que nació el héroe; y en un
concierto efectuado en el salón de actos del
Palacio Municipal, con el concurso de las principales familias de la localidad.
En esta página publicamos dos importantes
fotografías, que esperamos sean vistas con
gusto por nuestros lectores.

¡Oh, las pálidas manos
hermosas! esas manos que son hechas
para tejer guirnaldas
y coronar la sien de los poetas;
esas manos suaves
que al posarse en las cuerdas,
les arrancan un canto que parece,
más que un canto, una queja;
esas que en los floreros de la virgen
ponen, por las m:iñanas, azucenas;
que piden á las blancas margal'itas
una dulce respuesta;
que guardan en las hojas de los libros
otras hojas ya secas ....
y que hunden sus dedos
en la ola de rubia cabellera ....
¡Oh! esas, esas manos
tan pálidas, tan bellas,
que se alcen hacia el cielo, suplicantes,
cuando al fin yo me muera!
y a.sí, juntas .... ¡que pidan para mi alma
la dicha que no tuve aquí en la tierra!. ...
MARÍA ENRIQUETA,

1904.

De mi fuente la armonía
ya desgrana sus poemas,
y desata sus diademas
de joyante pedrería.
Todo luce y embalsama
-bella flor de Yokobamabasta el regio loto de oro,
desde el cielo en que fulgura
todo empapa de blancur a,
ven, ¡oh virgen! que te adoro.

III
Pobre bardo, con temores
yo te ofrezco solamente,
como tímido presente
de mis sueños, los fulgores.
Y mis versos, y mis flores,
y mi Budha sonriente,
protector omnipotente
de los místicos amores.
Que si fuese yo el Mikado,
por tus ojos fascinado,
para hacerte un rico don,
cometiera el sacrilegio
de robar cuanto de regio
guarda el templo del Dragón.
IV¡
Princesita japonesa,
luz de luna, flor temprana,
la de frente -soberana,
la de manos de duquesa;
¡,por qué ocultas en la espesa
sombra fiel de tu ventana
tu belleza soberana
que en delirios mi alma bésa?

***

En el teatro Arbeu hemos tenido la temporada de &lt;ballet&gt; muy animada. El espectáculo
tiene mucho de infantil, no cabe duda. Al ver
los movimientos rítmicos que la música acom·
paña á la sordina, nos alejamos á la remota
época en la que escuchábamos embebecidos,
con I a trémula admiración de los diez años,
las. pantomimas inolvidables. Pero en el Ar·
beu el arte redime á la pantomima y juntos los
dos forman un compacto y delicioso espectáculo, digno, por muchos conceptos, del público
refina.do que á ellos concurre.

esperando está impaciente
que perfumes su ancha frente¡
de tu amor con la fragancia.
II
Ven, no tardes, niña mía;
han abierto ya sus yemas
las doradas crisantemas
que ornarán tu gallardía.

No te ocultes, mi tesoro;
mira, ¡oh virgen! que te adoro,
y de hinojos en mí estancia,
yo te aguardo reverente
para ungir tu blanca frente
de mi amor con la fragancia.
TIXTLA.-EL TEMPLO PARROQUIAL,

c4lherfo Herrera.

�EL MUNDO IL'l.fSTRADO

El homicidio del Míster
(Para el eoneurao de ".El Mundo Ilnstrado")

I

T

HAT is

very good l~xclama.ba. el míster palmoteando alegremente á la vista de ese espectáculo nuevo para él.
Todo el pueblo se había echa.do á la plaza;

II
No había transcurrido una hora cuando llegó un mucha.cho á todo correr para decirnos
que los indígenas querían matar al &lt;gringo&gt;,
como llamaban á Johnsou, y que, como había
ido al pueblo con nosotros, nos lo a.visaba. para que fuéramos á prestarle ayuda..
Inmediatamente corrimos al lugar donde la.
procesión se había detenido, y nos encontra·
mos con que el milagroso Señor ya.cía en tierra
perniquebra.do, provocando el llanto de mujeres y niños y la. za!!a. de los hombres contra. el

;

.

-

;.;:::E;;'

,..-·

~

-------..
.rr

millares de indígenas se agitaban, y en aquel
momento en que la procesión salía de la Parroquia., todos los ojos se volvían hacia la
imagen del venerable Señor que en andas llevaban los cuatro jayanes más fornidos del
pueblo, y los puestos improvisados bajo sombras de petates, los fonduchos ar aire libre ,v
hasta los tapetes del &lt;carcamán&gt; quedaban
desiertos, pues los parroquianos cor dan hacia
el extremo de la enorme plaza, por donde iba
á desfilar la procestón.
La escultura. del santo estaba. muy lejos de
ser una. obra digna. de Cura.; pero, no obstante
su deformidad, era. vista por los indígenas con
los ojos de la fe más que con los del arte, y gozaba antigua. fama. de milagrosa, despertando
er. todos tierna. devoción.
¡Cuántas lágrimas acababa de hacer salir al
ser descendido de la. tosca. cruz, á la hora de
las siete palabras, por la tramo y a. teatralmente dispuesta. al efecto!
Y todo eso era interesante para Mr. Johnson,
que, recién llegado de su país, aprovechaba
cuantas ocasiones se Je brindaba.n de estudiar
las costumbres de nuestra tierra.
Sin más pensarlo se echó á. andar tras la procesión, no obstante nuestro empeño por disuadirle, pues á. e,a. hora. el calor era insoportable, los rayos del sol caían á plomo, y el cerro
á donde, según hábito anual, iban á dejar a.l
santo Seiior, est_¡i.ba bien retirado y el acceso
á la ermita, que en su cima se alzaba, erabastante penoso.
Na.da pudo hacerle desistir de su propósito,
y mientra.s mis dos compaileros y yo nos quedábamos en la tienda. de don Bernabé, neutralizando los ardores del clima. con sorbos de
cerveza. helada, el míster se perdió entre el tropel de devotos que, la. vela. de cera. en una mano y en la. otra el ancho sombrero de palma.,
se alejaban forma.ndo un pinwresco grupo,
una. ma.sa. compacta, á la. que da.ba un color
ble.neo empalia.do la espesa. nube de polvo que
a.Iza.han los fieles de albos calzones y camisa.s,
a.l imprimir en el suelo la. huella de sus huara.ches.
Por fin a.ca.bó de pérderse de vista el típico
cortejo, y sólo se oía, cada vez más confusamente, el esta.llido de los cohetes, los desacordes de la música de viento y los cantos de la
letanía.

después de quince días, estábamos instalados
nuevamente en la ciudad, de regreso del puebloque dejamos el domingo de Pascua, se nos
presentó el &lt;míster&gt; disfrazado con calzón ancho de ma.nta., sombrero jara.no y jorongo de
chilla.ntes colores, á pedirnos que le escondiéramos y no le denunciáramos, pues la. noche
de a.q uel Viernes Santo había mata.do á uno de
esos feroces indios que le perseguían y tenía
á la justicia. un miedo cerval.
Nos refirió que para. ponerse al abrigo de
las pedradas, había. entrado en un jacal, cuyo
dueño, también iodígena., le ofreció tenerle
allí sin entregarle á los que con tan terribles
golpes le amena.za.han; allí, rendido por el
cansancio y por los vapores alcohólicos, se
quedó dormirdo, y de pronto, a.l despertar no
sabe á. qué hora, vislumbró junto á sí un bulto . . .. ¡de fijo uno de sus perseguidores! . ... Estaba helado de va.por. No había duda: le habían denunciado ...... Iban á matarle ...... Entonces, el miedo le dió valor ( así nos lo dijo
él mismo): sacó su navaja y empezó á descargar furiosos golpes sobre aquel cuerpo ... . ¡La
sangre manaba. á. torrentes! ... . .. En ese momento salió la. lnna, hasta entonces vela.da por
nubes, y, al filtrar su luz por entre el pajizo
techo del jacal, a.lumbró la figura de un hombre que esta.ha. en el pavimento, inmóvil, cubierto de sangre de I a cabeza á. los pies y
con un gesto de dolor horrible.
Salió dispara.do Mr. Johnson sin volver
atrás la cara. . . .. corrió .... y corrió .. . . no sabe
cuiinto. Atravesó campos solitarios y se guareció en una. cueva., donde creyó estar á cubierto de indios y gendarmes, cuyo sólo nombre le ponía los pPlos de pucia.
AIJ( permaneció varios días horroriza.do de
su crimen, ¡crimen cometido en Viernes Santo!
r haciendo conjeturas que más le at"rmentaba.n: tal vez su víctima no ha.bía. entra.do allí
con ánimo de matarle, pues quizá. era uno de
los miembros de la. familia que moraba. en el
j a.cal. ... acaso el mismo que tan generosa hospi talida.d le había dado ... l
·
No tardamos en saber la verdad de lo ocurrido: el cuerpo que junto á sí palpó Johnson
no era un enemigo, sino simplemente .. . . un pellejo henchido del licor producto del maguey,
y el cadáver ensangrentado era nada menos

autor de ta.maña. fecborfa, que no era otro que
nuestro míster, quien, animado por frtcuentes
libaciones de &lt;tlama.pa.&gt;, cuyo sabor deseaba.
conocer, mezcal y otros menjurges nacionales.
había querido cargar al Señor, relevando á.
uno de los devotos, y en un traspié:. dió con st:
humanidad en tierra,
quitando á. la.s andas
un punto de a.poyo y
,~~
,,
ocasionando que, al
caer éstas, arrastraran consigo al santo.
Aquello fué el día
del juici2: gritos, rezos, maldiciones, lloriqueos, y, por fio, á
·~~
la. voz de &lt;muera. el
gringo&gt;, una. lluvia.
de pedradas sobreél,
que le obligó á. emprender de:.aforada.
carrera para ponerse ása.Jvodea.quellos
energúmenos logrando, no sin grandes
traba.jos,quedar fuera del alcance de los
que el venerable Seilor cuya. escultura. había
proyectiles.
hech0 rodar nuestro rubio amigo, y que, como
Por todas partes
;todos los cristos de pueblo, estaba verdaderabuscamos á J ohnson,
··/ / mente acribillado de heridas. El due!!o del jadespués delha.ber apa~ ' cal era ca.rpimero y habían llevado allí al
ciguado un tanto las
•
sa.nto para. que éste remediara. los desperfectos
iras de la. multitud,
, .
causa.dos por el golpe. Al saber ésto, exclamó
'pero inútilmente.
~
Johnson:-cAll right&gt;l c¡Bonita, papel hice en
¿~n dónde se había.
refugia.do? Na.die lo
//
la. cuevo&gt;!
sa.bía..
,
&lt;AUS BONUS ELEVAT FOPULOS&gt;.
Pasamos toda. esa
noche y el sigui~nte
día. en inútiles pesquisas, y cuando,

,~-.

--

EN UN ALBUM

ijN grupo de muchachas subió

TOPOLOBAMPO.- Un buque destinado al transporte de materiales de construcción para el ferrocarril

UNA NUEVA CIUDAD
EL FERltOCARlUL DI&lt;: KANSAS ClTY

Uno de los ferrocarriles que, sin duda alguna., contribuirán en mayor t&gt;sca.la al progreso
del país, estableciendo la más rápida y fácil comunicación entre una de sus regiones más ricas
y las costas del Pacífico, es el que se construye
actualmente entre Ka.usas City (E. U. A.) y
Topoloba.mpo, puerto mexicano considera.do
por los geógrafos como uno de los mejores del
mundo.
En la línea de este :Cerrocarril, y no lejos de
Oklahoma, se ha levanta.do una. nueva ciudad,
de 2,000 habitantes, que, para honrar dignamente á. la distinguida esposa del Sr. Gral. Día.z,
Presidente de México, se titulará Ciudad ''Carmen."
Nuestros grabados representan el solemne
momento en que se clava el último riel, en terrenos de la nueva. ciudad, en presencia de un
numeroso y distinguido concurso.
El otro grabado muestra la bahía de Topolobampo, é indica c?mo se hace el desem~arque
de los rieles destmados á la construcción del
ferrocarril, por los buques rieleros procedentes
de Liverpool,
El puerto crecerá y se mejora~~ mucho en
breve tiempo, ya que por sus condiciones naturales es el primero de los del Pacífico.

Cruza. serena el azulado espacio
Dora.da nube en ondulantes giros,
Cual leja.no reflejo de topacio
Sobre un fulgor de espléndidos zafiros.
Forma. un dosel la. trémula. enrama.da.
Que a.traviesan del sol las luces rojas
Y se mueve en la. arena. calcinada
'
La. dentellada. sombra. de las hoja.s.
Preludia. el viento un cántico sagrado
Que acompai'ia. la selva. estremecida.,
Y el poeta despierta. alborozado
Al sentir en su espíritu agita.do
La vibración inmensa. de la vida!

la verde colina., al caer de la tarde. Un grupo de mucha.chas a.legres, unas blancas y pálidas, otras
morenas y mórbidas. Todas de ojos dulce~ y
de bocas floridas.
De la a.Ita cumbre mirábase el despliegue
pro&lt;iigioso de la seda violeta. del crepúsculo;
mirába.se el fulgurante incendio del ocaso trágico; y hacia el sur un vasto deshoja.miento de
rosas de sangre y de irisa.dos crisantemos....
Bajo la vasta bóveda azula.da. todo yacía en
una calma profunda. Ni una nube, ni una estela errante, cruzaban el éter luminoso. Apenas, como una. lágrima cristalina., como una
flor de plata., una estrella. leja.nísima parpadeaba. en el claro horizonte.
Las mucha.chas reían, ha.blando de cosils banales, sin sentir el encanto de la divina. tarde.
Reían, inconscientes de la magia inefable del
crepúsculo, de la gloria de las lontananzas
del ~ilencio sagrado que se difundía por lo~
ámbitos colma.dos de fulgores. Inconscientes
reían y hablaban de cosas banales . ...
Sólo u_na. de ellas, de ojos pensativos y blancura. de Jazmín, so!!a.ba. con un país de músicas
y de aromas, mirando el oca.so ensangrenta.do.
!36!0 uaa. de ellas recogía en sua pupilas la
tristeza. profunda. de la tarde, como el alma. de
un poeta. recoge un átomo luminoso,ó un sonido, ó un aroma.
Y es que en el suave espíritu de toda joven
penqa.tiva. y hermosa ha.y una. nébula. de ensueño, que en las horas de melancolía. se
a.soma á sus ojos, más bella. que la. más pura
lágrima ..... .

ADALBERTO A. ESTEV .A.

Oculta.ron los astros sus fulgores,
La negra. noche recogió su manto ....
Entreabren sus cálices las flores
Y empieza el a.ve á modular su canto.
Va. despertando ya. Naturaleza.,
Y se oyen los preludios de su acento
En el flébil rumor de la. maleza
Y en la. voz melancólica. del viento.
Suelta. el alba. los pálidos ca.bellos
Y se cubre de aljófares el prado,
Y fúndense en el aire, en mil destellos,
El tinte azul, el rosa. y el dora.do.
La parda. a.londra. eléva.se lig11ra
Cantando a.legre, á las etéreas salas,
Y desciende veloz á. la ribera.
A humedecer la. punta de las a.las.
Allá. a.bajo la. trémula neblina
Levánta.se del ha.z del quieto río,
Como flotante y blanca muselina
Que sa prende en el álamo sombrío.
A poco, el sol, brilla.nte y altanero,
Ha.ce caer lll niebla con molicie,
Y como cinta de pulido acero,
S~ dibuja la inmóvil superficie.
Al claro borde del cristal se asoma.
El sauce, que abrillantan las espumas,
Y en él posada. esparce la paloma
Gotas de luz al sacudir las plumas.
Ensayan misteriosa. melodía
Los zenzontles, aún medio dormidos,
Y rompen en confusa greguería.
Los loros que despierta.nen los nidos.
El canario que vuela. entre las flores,
Y el «carden al&gt;, la. crei na&gt; y I a. cesmera.ld a&gt;,
Lucen al sol sus vívidos colores
Verde, azula.do, purpurino y gualda.
La. violeta, escondida en el follaje,
Perfuma el aura. con esencia. pura,
Mientras oculto el ruiseñor salva.je
Canta en el fondo de la. sel va. obscura.

FERROCARRIL OE KANSAS CITY. MEXICO Y ORIENTE - fundación de una nueva ciudad

Columnas de humo en espiral radiosa
Se a.Izan de las recónditas ca.bañas,
Y destacan su forma caprichosa.
Las crestas de las ásperas montaña.s.

ARTE fOTOGRAflCO.-Un paisaje de Tizapán
,

• ,

_ ...

1

FROILÁN

TURCIOS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

El General Rafael Re,1es, Presidente de Colombia.
Cuá l será su polít ica.- EI Imperio Otom~no Y los
Est ados Unidos.- Las promesas del gabinete del
Sultá n.-La guerra en Orient e .- La táctica de Kuropat kine.- Comlenza la gran batalla.

cerca de veinte años, desde que subió
al poder el partido conservador en l_a
República de Colombia, la nación ha s1•
do sacudida por convulsiones revolucionarias
que han ensangrentado el suelo y retardado,
por modo eficaz, la marcha ascendente de la
república. No conformes los liberales con la
marcha general del país entregado á la espa.n·
tosa reacción de Núñez y Caro, en más de una
ocasión a.pelaron á las armas, siendo impoten·
tes para provocar un cambio por los medios
legales. La última revolución, cuyas heridas
sangran todavía, fué larga, tenaz y porfiada.,
ocasionada á choques con los países vecinos,
provocó el empobrecimiento del país, estancó
todas las fuentes de la pública riqueza, agotó
sus fuerzas activas, y mientras los políticos
se entregaban al obstruccionismo en la~ cámaras nacionales, ni vieron que cada día era
más urgente la construcción del canal de Panamá, ni percibieron cómo los intereses mate•
ria.les del Departamento, al amparo de ero·
presas extranjeras, meditaban la secesión que
se h izo sin efusión de sangre, arrancando un
r ico jirón a l territorio colombiano.
Como una solución á la guerra civil que duraba ya varios años, sólo se entrevió la can·
didatura de un presidente que pudiera tener el
apoyo de los partidos beligerantes, y antes de
que se diera l a última batalla, antes de que
quedara aniquilado el último elemento rebelde, se señaló al general Rafael Reyes como la
única alta personalidad,en la política militante colombiana, capaz de asumir el poder, con
l a aquiescencia de todos los partidos, que en él
veían u na esperanza en medio de las cal amidades públicas que pesaban sobre la nación. El
señor Marroquín, que había ascendido al poder, eliminando al presidente constitucional

H

ACE

San Clemente, en movimiento insurrecclonal,
se adhirió á esta combinaoión política, y aunque con g1·andes dificultades que estuviero? ~
punto de encender de nuevo la guerra fratr1c1•
da, el general Reyes acaba de inaugurar su
administración, que promete ser de grandes
beLeficios para Colombia.
Algún periódico colombiano ha dicho que el
nuevo presidente trata de inaugurar una pol~tica semejante á la del geI!t&gt;ral Díaz en México. Ojalá y así sea y pueda la república hermana al amparo de un gobierno fuerte, entrar
·en un~ nueva era de progreso, y libre de sacudidas exenta de dificultades, ol vidar sus pasados' rencores, restañar sus profundas heridas y despertar á la-vida de paz y de trabajo
que establezca sobre bases firmes el crédito de
la nación.

***

Un punto estuvieron muy tirantes las relaciones de Estados Unidos con el Imperio Otomano. Tiempo bacía que el ministro americano en Constantinopla reclamaba, con justos
moti vos, se diera en el imperio á los misioneros y establecimientos de educación americanos el mismo tratamiento y consideraciones
que se dan á los de otros países. Las notas de
Mr. Leishma.n quedaban sin respuesta; sólo
obtenía promesas tibias que aplazaban una y
otra vez la solución indefinidamente; hasta
que, decidido Mr. Hay á obtener lo que pedía,
dispuso que fueran á aguas turcas unos cuantos cruceros para apoyar su petición. Ante esta actitud, pronto se doblegó e1 gabinete del
Sultán, haciendo nuevas promesas de dar satisfacción completa á .las reélamaciones de
Washington. Desgraciadamente hay que con·
ven.ir en que esas promesas no han sido cumplidas tan pronto como era de desearse, y á
nadie extrañaría que, en la lentitud ordinaria
con que despacha sus asuntos la Sublime Puer·
ta, hubiera nuevos aplazamientos en la cuestión americana. Así lo creen aún en Washigc

ton, de modo que la solución obtenida es sólo
una tregua en la campaña emprendida á favor
de las escuelas é institutos educativos sosteni •
dos en Turquía al amparo de los Estados Unidos.

***
Si fuera capaz de sentir emociones profundas
el empedernido corazón del emperador otomano, es indudable que en estos momentos habría
vuelto con dolor sus ojos al pasado, viendo
morirá su hermano Amurat V, después de largos y prolongado, sufrimientos, después de
permanecer por más de cinco lustros en el _o bscuro asilo que le servía de prisión, desposeído
del trono y despojado de sus honores por su
hermano el célebre Sultán Rojo.
Es verdad que Amurat había ceñido la ensangrentada corona, siguiendo el camino ordinario de tantos y tantos Osmanlies, exaltados
al poder entre las conspiraciones del harem en
que papel tan principal han jugado el veneno
y el puñal; es cierto que su predecesor, Abdul
Azzis, había muerto asesinado,pero él, Amurat,
al cabo de cuatro meses fué declarado loco
en consejo de ministros y proclamado Comendador general de los Creyentes su hermano
Abdul Hamid, el actual Sultán, en quien se
fundaban grandes esperanzas para el mejoramiento del Imperio.
•
¡Vanas ilusiones! Palpitantes está.n todavía
los miembros destrozados en las repetidas roa·
tanzas de Armenia; todos recuerdan,con estremecimientos de horror,las terribles hazañas de
los rudos albaneses y los feroces kurdos; nadie ha olvidado las hecatombes de Creta, y en
la memoria de todos está presente la terrible
derrota que sufrió Grecia, después de la insurrección cretense, rota sangrienta que in·
diferente presenció la Europa cristiana, sin
querer intervenir hasta que la. madre Hélajle
se había agotado en las 11 anuras de Larissa.
¡Pero qué va á sentir el Sultán la desap arición de un pobre loco real ú oficialmente de-

LA GUERRA EN ORIENTE.-~OLDADO!'&lt; RUSOS TRANSrORTANDO TUBOS
DE!lllNAS MILITARES Á YUCHULÍN.

LA GUERRA RN ORIENTE.-U!'1A BANDA DE MÚSICA RUSA
EN LIAOYANG.

clarado! qué le importa la caída de un mártir
más á la. profunda. fosa que ha abierto su administración que ha inundado de sang1·e los
di versos territorios del Imperio!

***

Bien hacían los que pensaban que los planes
del geceral Kuropatkin y su hábil estrategia
habían de verse coronados a~ fin por el éxito.
Casi puede decirse que hasta la llegada del antiguo ministro de la. gu~rra á Manchuria, comenzó en realidad la organización de las fuerzas moscovitas que habían de oponerse al enemigo. Es evidente que Rusia no estaba preparada para la guerra y no hay que detenerse á
demostrarlo; pern también salta á la vista que,
dados los inmensos elementos con que al parecei: contaba el gobierno de San Petersburgo,
para el evento desgraciado eu qut&gt; el Japón se
hiciera agresor, no han podido corresponder
de ningún modo á las realidades de la campaña. Hay algo en el fondo de la administración
militar rusa que ha podido entorpecer la marcha de lós contir:1gentes, dificultar el anvío de
provisiones, poner obstáculos al perfeccionamiento de los pi i.nes del Estado Mayor General, y sólo así se explica la serie de reveses
que ha sufrido el Imperio moscovita en sus
fuerzas de mar y tierra, desde el combate inesperado de Cbemulpo y el inopinado ataque de
Puerto Arturo, hasta la retirada de Tatcbe•
kiao, y la salida infructuosa de la escuadra,
encerrada en la bahía de la fortaleza sitiada
al extremo de la península de Liaotung.
Fi.Jto de los elemento!I necesarios para emprender la ofensiva y sin tiempo suficiente para organizarse,frente al avasallador empuje de
los japoneses, perfectamente preparados con
anticipación para la guerra, hablóse desde un
principio de que la táctica de Kuropatkin habría de-ser puramente defensi va, fin""iendo ó
ejecutando retiradas hacia el norte, para que
el enemigo avanzll.ra,embriagado por sus triun~
fos, hasta estrellarse en el punto que fuera la
verdadera resistencia. de los rusos.
Después d~l sangriento paso del Yal ú; después ~el terrible combate en Nashan, que abrió
á los raponeses la pel'línsµl a donde se asienta
Puerto Arturo, para establecer el asedio por
tierra; después de los choques tremendas en
Vafangow y en el paso de Mofü,n, que dejaba
libre á los enemig-os el camino hacia el norte·
después del abandono de Fenguancheng y d~
la retirada de Haicheng, todas las miradas ansiosas de propios y de extraños se concentra·

LA GUERRA EN ORIENTE.-U:~ DESTA CAMENTO RUSO.

ron en Liaoyang,donde el general Kuropatkin
había levantado un .extenso semicírculo de
hien provistas fortificaciones, r donde todos
esperaban se haría fuerte.

*
**

Y así ha sucedido. Se ha ~ablado de que el
general Okú había avanzado demasiado hacia
el norte, cortando la vía férreaé interrumpiendo la&lt;; comunica'ciones con Mukden; no ha sido así, pues uno de los principales cuidados.
una de las más prefer~ntes preocupaciones del
comandante ruso ha sido mantener libre su ]í.
nea de comunicaciones, y quizá precisamente
, - - - - - - - - - - - , - - - , , - - - - - - - - - - - . . . : . . .-'--.,,.,..,,..,.,,.,...--,
por esta circunstancia,
pues la línea antes era
muy extensa, se ha aplazado una y otra ·vez la
b~talla deci_siva, Q.ue
en más de una O&lt;;asión,
segdn los plane&lt;; japoneses. ha estadoá punto
ile librarse, pero que
Kuropatkin con hábiles
movimientos, aun sacrificando su nombre y su
fama militar, ha podido aplazar por var~o,s •
I{le~~, _.,

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•

.

Septiembre f&lt;&gt; 1904.

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- !Íacei1ñasemao~ dPR
pués que se suspendie·
~on las lluvias, que los
Japoneses emprenaieron en apretadas y fuertes columnas su movimiento decisivo de
avance sobre las fuertes
posiciones de Liaoyang. Los tres primeros
Mas de combate parecíau demos~r11&gt;r que ~¡

EL CZAR BENDICIENDO Á UN BATALLÓN QUE MARCHA Á LA GUERRA,

avance era un nuevo triunfo, pues los rusos
después de tenaz resistencia, en Amping, y de
otra un poco débil en Anshasghan, se retiraron en buen orden, pero con grandes dificultades, sosteniendo combates de retaguardia á
sus posiciones de segunda línea.
'
El día 30, después de un día de calma, par e",e haber comenzado l a batalla decisiva, en
. donde se juega la suerte final de la campaña
del presente año. Ayer continuó con nueva fu.
ria el combate, y según las úl timas noticias recibidas, se sabe qne los japoneses han sido rechazados. que han perdido muchos cañones
que bB-t,allones enteros han caído prisionero~
y que Kuropatkin, rechazado el primer empuJe, a~anza hacia el sur en movimiento envolvente contra los jap,o neses.
No es tieippo todavía de declarar el resultado final de esta batalla; hasta última hora se
sabt&gt;, sin embai:¡ro, "que los rusos ha.o iniciado
una.importante y tri;scendental jornada en que
el éxitos~ inclina de su lado.
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�EL MUNDO ILUSTRADO

•

-EL HEROE DE HUA.XUAP A.M
Episodio de la Guerra de Independencia

"ENDIENTES de los labios del maestro y absortos en sus amenas explicaciones, una
docena de muchachos de lo mejorcito de
la escuela del pueblo esperábamos con ansia
que nos hablara de uno de los hijos del lugar
que en la guerra de Independencia se habían
distinguido como verdaderos héroes, ett la noble empresa de darnos patria á. los mexicanos.
Aquel día se nos había ofrecido una historia
interesante y conmovedora, y todos, grandes y
chicos, habíamos dejado de buena gana los
juegos infantiles de la hora de recreo, para
atender al cuento que iba á narrarnos nuestro
paciente profesor, cuento que se refería á la
gran epopeya nacional iniciada en el pueblo
de Dolores, y consumada en México por el Jefe del &lt;Ejército de las Tres Garantías&gt;, el me·
mora.ble 27 de septiembre de 1821.
Por fin el anciano se colocó sus gafas verdes sobr~ su nariz de caballete, hizo tranquila.mente un cigarrillo de boja de &lt;to_tomozle&gt;,
se limpió el rostro con su ancho &lt;pa.hacate&gt; de
colores chillantes, y después de toser con su
tos más ceremoniosa, comenzó así su narración.
I

P

Aquel día el «Mocho&gt; había ca~inado diez
leguas sin descanso y apenas había probado
bocado substancioso; su alimento se había reducido á algunos &lt;totopoxles&gt; (1) que }levaba
en su mugriento zurrón y á a¡rna fresca tomada en el hueco de la mano, al pasar por los
arroyos que encontraba en su largo Y, fatigoso
camino. El mendigo insurgente, á quien todos
sus conocidos llamaban &lt;El Mocho&gt;, era un
mártir que ya había derramado su sangre en
aras de la causa que proclamara Hidalgo en
el pueblo de Dolores, y que acababa de llenar
de gloria el insigne cura. de Necupétaro, el
gran Morelos, en el inmortal sitio de Cuautla,
donde por setenta y dos días se habían estrellado todos los esfuerzos del virrey Venegas y
de su sanguinario brazo arm~do, el célebre
brigadier D. Félix María Calle¡a.
Aquel pobre indio,que recorría todo el sur de
la Nueva España en medio de la deshecha. tormenta. revolucionaria., armado de su t~sco bordón de &lt;yaga.lán&gt;, er~ una de las víctimas sacrifica.das por el tement~ cor~nel D. José de
Régules Villasante á su maudita crueldad, en
(1) Tortilla. de malz tostada de modo especial,

la plaza de Yanhuitlán; era uno de lo~ catorce
infelices que, por el delito de haber !1ac1do americanos, habían sido atados á la picota, de orden del sanguinario jefe realista, y des~ués de
azotados, se les habían cortado las ore¡as PI!-·
raque fueran pregonando,por todos los ámbi tos del reino, 1a.s hazañas de los defensor~s de
1a dominación española. en la tierra. santifica.da por el Padre Las Casas y conquistada ~or
la espada de Cortés, al servicio de los odios
tlaxcaltecas, contra el imperio de Mo&lt;?te~uma.
Eran los últimos días del mes de Juho del
año de 1812, tercero de la proclamación de la
Independencia, cuando el &lt;Mocho», después d_e
una difícil jornada, llegaba, procedente de Ch1lapa., á las pos~c;ones fortificad as del as tropas
realistas que s1t1aban hacía más de tres meses
la. villa de Hua.xuá.pam, donde, rodeado ~e un
grupo de valientes escogidos, resistía. el rntrépido héroe del sur D. Va.lerioTrujano al gru_eso de las fuerzas de Oaxaca, que en número
superior y con elementos cuantiosos, pretendía
en vano domefiar con incesantes combates al
esforzado hijo de Tepecoacuilco.
Cubierta. la cabeza con un pañuelo de color
indefinible á fin de ocultará las miradas de
los soldados de Fernando VII la falta de sus
orejas, que por lo menos lo haría objeto de las
burlas de aquella soldadesca., el &lt;~ocho&gt; se
acercó á un grupo de soldados realistas, que
formaban en el campamento del coma.nd!l'~te
Caldela.s, segundo en jefe de las tropas s1~1adoras, y extendiendo una mano seca y curtida
por el sol, dijo con voz destemplad a:
-¡Una caridad, señores amos, por- el amor
de Dios!
Como aun en aquellas tropas quedaban todavía corazones cristianos. á pesar de las pastora.les del llmo. y Rdmo. Sr. Dr. D. Antonio
de Bergosa. v Jordán, obispo de Antequera en
el Va.lle de Óaxaca., en las cuales apellida~~ á
Jos•insurgentes &lt;envi-ados de Satanás é h1¡os
del infierno&gt;, uno de los soldados tomó una
torta de pan y se la dió al &lt;Mocho&gt;, diciéndole:
-Há,rtate, perro hambriento . .
El &lt;Mocho&gt; se alejó cabizbajo y siguió recorriendo el campamento con aire de indiferencia, pero procurando registrar 1o todo, y esperando que llegara la noche para penetrará la
villa sitiada.
II
Destacado don Va.ledo Truja no, por orden
de Morelos, para operar en las MixtPcas, ,ca.~ó
sobre Silacayoápam en enero de 1812. S1gmó
por todos los pueblos de la región predicando
la,. buena nueva, concentrando elementos y haciendo de su guerrilla un fuerte destacamen~,
que llegó á. inspirar recelos a.lcomar:.dante militar de Oa.xaca. Pudo sorprender un convoy

......

que marchaba. á la capital de la provincia. ·y
tomando cien fusiles al enemigo y algunos re·
cursos pecuniarios. Puso bajo su mando las
tropas dispersas que había reebazado en Yanhuitlán Régules Villasante; pero perseguido
de cerca por los destacamentos realistas enviados de Oaxaca., se encerró en la Villa de Huaxuápam, enviando antes a.viso al Cura Morelos de la situación en que se encontraba..
El brigadier Bonavia., comandante militar
de la provincia., envió de la capital una brigada mixta de tropas abigarradas, fuerte de mil
quinientos hombres, con ca.torce piezas de ar·
tillería. Estas tropas iban al mando del defensor de Ya.nhuitlán, D. José Régules Villasante.
En esa brigada formaban los mozos que habían armado D. Gabriel Esperón y D. Juan de
la Vega; pero el grupo más curioso. lo constituían sin duda, los del batallón de J&amp; &lt;Mermelada&gt;' levantado por el obispo Bergosa, entre
legos' y sacristanes, vestidos con uniformes
mora.dos, al que debieron su nombre. Iba á las
órdenes de Régules el comandante Caldelas
con negros de la eosta. que habían limpiado de
«monstruos&gt; de la insurrección los distritos de
.Tamiltepec y Juquila.. dando muerte á Antonio
Valdés, jefe del movimiento revolucionario.
El día 5 de abril se presentó la. brigada frente á Huaxuápam, y desde luego se estableció.
un sitio en forma., ocupando Ca.ldelas, como
segundo en jefe, el cerro del1Calvario, que do·
mina completa.mente la población por el norte;
al sur se situó con sus fuerzas D. Juan de la
Vega, Esperónporel J?Oniente, yel punto principal de ataquP, al oriente, quedó al mando de
Régules. Después nuevos batallones estrecha.·
ron el asedio.
Ciento diez días pudo resistir Truja.no á las
herzas sitia.dor11s. Ni un día dejó de haber
combate en los di versos puntos a.trinch~r~dos;
y aunque llega.roo á escasear las mumciones
de guerra y los alimentos, era tan sevei:o el
orden y tan rígida la disciplina estable~1do~
por Trujano, que nunca se o~·ó una que¡a, _m
se levantó una sola voz que bablara. de rendirse al enemigo.
.
Cuéntase que al primer ataque contra la v1·
lla, emprendido por los realistas el día 10 de
abril. como careciera Trujan o de cafiones, mandó recoger los cana.les de hoja de lata de las
casas principales, y colocándolos en los para.petos como piezas de artillería., los mandaba
disparar con pólvora sola, haciendo estalll!-r
al mismo tiempo gruesas cámaras para fi?g1r
ante el enemigo que tenía una poderosa artillería.
Poco tiempo después, á pesa~ de S?, acendrado sentimiento religioso, el Jefe rnsurgente
mandó fundir caflones con a,lgunas campanas

EL MUNDO ILUSTRADO
de la parroquia., bocas de fuego que se cargaban con las piedras redondas del arroyo vecino y con las balas que lanzaban los sitiadores.
III
D. Valerio Truja.no, patriota. sincero y cristiano viejo, brotado, como nuestros héroes todos, de la. masa del pueblo, fué arriero en sus
años juveniles; cuando la campa.na de Dolores
despertó al pueblo mexicano de su sueño de
tres centurias, el movimiento de insurrección
lo sorprendió con algunas deudas y tuvo la
delicadeza. de sofocar sus impulsos patrióticos
y trabajar sin descanso para solventarlas, antes de ofrecer su sangre y su vida en el altar
de la Patria.
C1'istiano ferviente y sencillo, supo coordinar sus sentimientos patrióticos con su fe, no
obstante que á su oído llegaban las excomuniones lanzadas por el alto clero contra los
caudillos de la Independencia.. Esa fe sincera
y ese ardiente patriotismo fueron el alma de
la defensa de Hua.xuápam.
Milita.res y paisanos, formando una sola familia., cuyo padre reconocido era D. Va.lerio
Truja.no, vivían una vida de disciplina. militar y monástica. al mismo tiempo. Todas I as
horas del día, todas las ocupaciones de los habitantes en la villa sitiada,eran indicadas por
el toque del clarín ó el clamor de la. campana,
que lo mismo convocaba. á los defensores para
volará las trincheras á rechazar los repetidos
asaltos, que los congregaba. en el templo parroquial á. unir las almas en una sola plegaria,
pidiendo al Dios de los ejércitos la victoria.
para las armas americanas.
IV
Publicado por la orden de la plaza, se había
da.do á conocer un decreto mandando celebrar
solemne novenario en honor del &lt;Señor de los
Corazones&gt;, que se veneraba. en la parroquia..
Repartiendo cuidadosa.mente las exigencias del
servicio y las prácticas piadosas, todos los
habitantes debían concurrir á. la novena.
Era el último día de aquellos ejercicios de
piedad. Las bóvedas del viejo templo habían
resonado con las plegarias de los patriotas.
Todos los corazones palpitaban esperando
algo sobrenatural, esperando un verdadero
milagro que salvara á la plaza sitiada de los
horrores del a.salto, si llegaba á caer en poder
del iracundo Régules.
.
Cuando los fieles defensores se retira.ron del
templo, el general Truja.no, siempre vigilante
en el punto de mayor peligro, recibió por la
noche la visita del «Mocho&gt;, que descubriéndose con todo respeto, le entregó un papelito
diciendo:
-E,;to le manda á vuestra merced el señor
Cura Morelos.
A la luz de una fogata desenvolvió el papel
y vió con a.sombro y con inmenso regocijo estas solas palabras que enviaba, como un rayo
de esperanza, el héroe de Cua.utla.: &lt;Sostente
todo lo que puedas; ya marcho en tu auxilio&gt;.
Como rayo cárdeno que rasga las tinieblas
y baña en claridades los antros más obscuros,
a.sí corrió por todos los campamentos la. noticia del esperado socorro. Como por arte de
encantamiento se iluminaron las casas, los cirios ardieron de nuevo en el altar, se entonó
un Tedéum en el templo, las campa.nas se echaron á vuelo en a.legres repiques y los heroicos
defensores de Hua.xuápam, olvidando sus penas pasadas, sus miserias sufridas, sus hambres dolorosas y su sangre vertida, se unieron
eo una sola voz para. cantar al &lt;Señor de los
Corazones&gt; y para dar vi vas á. la Irrdependencia de la América mexicana.

sus puestos. En las primeras horas de la mañana un destacamento de las tres armas al
mando de D. Miguel bravo atacó el Ca.lv.a.rio,
que defendía el valiente comandantE: Ca.l?elas.
Inútiles fueron los esfuerzos del ¡efe msurgente; su arrojo se estrelló contra las posiciones de Caldelas, y hubo de retirarse con grandes pérdidas, dejando los dos cañones quetraía
en poder de los rea.listas. En vano ac?,dió Truja.no á sostener, desde la plaza, el mtento de
Bravo· Ca.ldela.s supo resistir el doble a.taque,
y otro' día más de indecisión y de penas con
grande desaliento pasó fatigoso para los defensores de Huaxuápam.
VII
El destacamento de Bravo no era más que
una avanzada. de las fuerzas que en persona
mandaba el heroico Cura Morelos. A las diez
de la mañana del 29 de julio cuatro columnas,
lanzadas por distintos rumbos, se acercaban
contra las posiciones de los rea.listas. D. Hermenegildo Galea.na, al frente de sus bravos
surianos, fué el encarga.do de tomar el Calvario, donde pereció el cpma.ndante Caldelas, exclamando al morir: &lt;;Viva España!&gt;
D. Miguel Bravo, el derrotado de la víspera. mandaba la columna. que a.tacó á Esperón
ha~ia el sur; pronto lo rechazó, y con ansias
ardientes de vengar su afrenta, por la derrota
anterior rebasó las lfneas de Esperón y se
unió co~ Galeana. en las posiciones del Calvario.
D. Juan José Galea.na, hermano de D. Hermenegildo, y D. Vicente Guerrero ataca.ron los
otros puntos débiles, en tanto queMorelos cargaba sobre el punto principal que defendía. Régules.
Truja.no desde la plaza. movió todos sus elementos de combate, los dirigió sobre los puntos más amenazados; en su empuje denodado
logró darse l&amp;s manos con sus hermanos que
venían á auxiliarlo, y cogiPndo entre dos foegos á las azoradas huestes españolas, á poco
se vieron los insurgentes dueños de las fuertes
posiciones de los realistas.
Régules no pudo resistir a! doble ataque de
dentro y fuera de la. poblac1óo; en vano p,retendió reunir á sus dispersas tropas. Muerto
Ca.ldela.s que era el más militar de los sitiadores, el' jefe i;ea.list~, desmoralizado y roto,
se unió con D. Gabriel Esperón y escapó al
galope de su caballo para Yanhuitlá.n, punto
de cita para los derrotados.
Incansable Morelos en sus operaciones, des tacó fuerzas suficientes contra los que huían,
que fueron alcanza.dos en Yanbuitlán, antes
de poder reorganizarse, y deshechos completamente los restos de aquel ejército que se había estrellado ante la constancia y el patriotismo de D. Valerio Truja.no.
Pocos meses después, cuando el general Morelos tornó por a.salto la ciudad de Oaxaca,
Régules Villasante fué sacado de dentro de un
ataúd, donde se había escondido, en el con-

vento del Carmen y fusilado al día siguiente
en el mismo sitio donde los jóvenes Armenta. Y
López, enviados por Hidalgo, habían pa.ga~o,
con su sangre, el delito de a.mar á su patria,
siendo los mártires primeros de la Independencia en el suelo oaxaq ueño.
VIII
El profesor se limpió con s:1 paliac~te. una
lágrima que brotaba de sus o¡os enro¡ec1dos,
y con voz convulsa. siguió hablándonos del heroico hijo de Tepecoacuilco.
-¡Pobre don Va.lerio!-nos dijo,-muy poco
tiempo sobrevivió á sus triunfo_s.
Cuando el señor Morelos se situó en Tehua.·
cán de las Granadas, para estar á la v~r~ de
los movimientos de París y de Llano, y v1g1lar
los caminos de Puebla y Orizaba, ·de Oaxaca y
México, destacó á Trujano para que las P!l-1:tidas realistas no pudieran encontrar prov1s10·
nes en la línea de Tlacotepec á Tepeaca.
·
El 4 de octubre de aquel mismo año se situó
Truja.no en el rancho de la Virgen,situado e~tre a.q uellas poblaciones. Pronto lJegó á noticias del coronel Saturnino Sama.niego, que
mandaba. en Tepeaca., la llegada. del jefe insu!'gente, y con trescientos hombres se desprendió
para batirlo.
Truja.no sólo tenía á su~ órd~nes cien solñados escogidos, pero muy mfer1ores en nú_mero
para poder resistir el ataque de los rea.hstas.
Sin embargo, no queriendo huirá la vista. del
enemigo, se fortificó cuanto pudo en las Cl!-sas
del rancho, donde fué a.taca.do por Sama.Diego
1a tarde del día 5.
.
Rudo fué el asalto y heroica. la resistencia. y
al caer de una tarde triste de octubre, do.s días
después, todavía. resistía Truja.no detrás _de
sus débiles parapetos. Deri:epen_te la casa prmcipa.l donde se defendía. el ¡efe rnsurg~nte comenzó á arder por todas partes. Tru¡ano, en
un heroico esfuerzo, seguido por un grupo de
soldados, rompe J,.s filas enemiga.si dejando
ca.torce cadáveres en el campo. Herido, ~esa.lenta.do triste por la derrota, aunque hbre
y a de I as' ba.l as rea.listas, busca con ojos angustia.dos á su hijo que lo acompañaba: no lo
encuentra., y, lanzando ¡a.y! doloroso, vuela
otra vez hacia la casa envuelta. en llamas para sal va.r á su hijo, y cae exánime con catorce
heridas.
·
Al día siguiente, cuando llegó Galeana. con
fuerzas de auxilio, sólo pudo recoger el ensangrentado cadáver de Truja.no, que conducido á Tehuacán fué enterrado con todos los
honores que cor~espondfan á su grado militar.
-Hijos míos, dijo el anciano preceptor con
voz ca.si sollozante, lloremos al recordar la
gloriosa. muerte del héroe de Hua.xuápam.
Todos los niños estábamos llorando. Nos
abrazamos unos á otros, y apretándonos entre
sus brazos temblorosos, el maestro nos decía:
&lt;Acuérdense de los que saben morir por la Patria&gt;.
CONSTANCIO PE~A IDIÁQUEZ.

V

Intriga.dos andaban, entre tanto, los rea.listas sitia.dores, al ver el extraordinario júbilo
que palpitaba. en la población, que un día antes parecía, ante sus ojos hambrientos de sangre y de matanza., presa fácil para sus armas
triunfadoras.
Era la noche del 22 de julio de 1812, que siguió a.q uella tarde en que los soldados del rey,
con olímpico desprecio, habían saciado el hambre del mendigo insurgente, del miserable
&lt;Mocho&gt;, en quien nadie se fijó.
Al notar Régules Villasa.nte la desusada animación del enemigo,mandó reunirá. toda prisa
un consejo de guerra, compuesto de los principales jefes de la. brigada sitiadora. Propuso
á sus subordinados levantar el sitio inmediata.mente y salir al encuentro de las fuerzas que
venían en auxilio de los sitia.dos, pues no á
otra cosa debía a.ti-ibuirse aquella animación.
Después de animada discusión en que se cruza.ron palabra.11 dnras entre Régules y Ca.Id!')·
las, prevaleció la opinión de éste, y se acordó
mantener más estrecho el sitio y hacer rendir
la plaza á la mayor brevedad p_osible.
¡Pobre Caldelas, quién hubiera creído que
dos días después caería herido de muerte, al
filo de los ma.ctíetes suria.noR esgrimidos con
brío por los solda.dos de D. Hermenegildo Ga.leana!
VI
Amaneció el 23 de julio, y el espléndido sol
americano encontró á sitiadores y sitiados en

EXP0$1CION PE SAN LUIS MISSOURI.-RANCHEROS NORTEAMERICANOS.
( Bronce de f. Rem ne-ton) ,

�EL :MUNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO
La enseñanza de las enfermeras en el Jap6n.
Los lnit!Pses en el Tlbet.-Los chinos en
Sndáfrlca--En e l Mar .Rojo

A venido súbitamente la guerra á cambiar
en mucho,la faz de los asuntos, lo mismo
en el ,Tapón que en Rusia. En los momentosenquelos dos pueblos-que hace medio año
se despedazan implacablemente y que en estos
siete meses de campaña sólo parecen haber refinado sus odios, para prolongar por muchos
meses más las hostilidades, se vieron envueltos en la contienda-trataron de oponer el uno
al otro lo mejor de sus ejércitos, sus más tre•
mendos buques de guerra, los elementos todos
en general, capaces de inclinar, en uno 6 en
otro sentido, la simpatía de esa diosa malhu-

H

1

Además, precisa desalojar con rapidez los campos de batalla, quemuy probablemente han de
quedar cubiertos, literalmente cubiertos de
muertos y heridos.
Por eso no debe llamar la atención el hecho
de que tanto el gobierno del Japón, como el gobierno imperial moscovita, estén procurando,
desde que !os primeros disparos del cañón retumbaron en el Cerro del Oro y en la anfractuosa bahía de Puerto Arturo, reunir el mayor
número que lesisea dable de tropas, es cierto;
pero también el mayor número de oficiales facultativos y enfermeros que habrán de ser los
que detengan la invasora marcha de ese formidable enemigo que decide del triunfo en muchos casos: de la epidemia. A la vez, habrán
de ser los que animen á los soldados, prometiéndoles la asistencia constante, humana, caritativa que abrevie los sufrimientos de los he•
ridos.
La enseñanza de 1as enfermeras es de tal manera importante, que el gobierno imperial del
Japón ha tenido cuidado de alentarlo con todo
género de prerrogativas, rodeando á las mujeres que lo ejercen de toda clase de consideraciones. Para aprenderá colocar las curaciones y vendajes en toda Europa, se estila, desde
tiempo inmemorial, la práctica, el aprendizaje
en los hospitales que va adiestrando la mano
del enfermero 6 del futuro médico. En el Japón ha parecido más práctico, para evitará
los enfermos los sufrimientos 6, cuando menos,
el peligro de sufrir una mala curación, hacer
el aprendizaje en monigotes especialmente preparados, anatómicamente construídos, para
que la enseñanza resulte completamente utilizable.

EL MUNDO ILUSTR'ADO
rrieron unos cien defensores, mientras que los
indobritánicos solamente tuvieron diez 6 doce
baj&amp;.s.

***

Si la suerte de los buques de guerra que pertenecen á las dos naciones que en la actualidad
se despedazan en Manchuria no llama la atención por ser, hasta cierto punto,natural el que
sean echados á pique por los cruceros de la
matrícula contraria, no pasa lo mismo con los
buques que pertenecen á naciones neutrales, y
que solamente por necesidades del comercio
pasan por aguas en las cuales se ejerce la vigilancia oficial metódicamente. En el Mar Rojo, muy especialmente, han aparecido en los
últimos días buques de la marina voluntaria
rusa que pretenden impedir, estacionándose en
la ruta del Canal de Suez, el contrabando de
guerra.

La expedici6n al Tibet.- EI asalto á los fuertes
de Gyantse.

morada y versátil que se llama la Victoria, y
á la que más 6 menos todos rendimos pleitohomenaje, al temer espantosamente sus desdenes.
La guerra ha venido á interrumpir casi por
completo los negocios, no solamente en los dos
pueblos beligerantes, sino en todos los que se
encuentran cerca del centro de laR operaciones
guerreras. En Rusia, como en el Japón, ~e preparan todos los nacionales á triunfar, sea porque la suerte de las armas les sea favorable,
sea por la tenaz resistencia, por la inquebrantable voluntad. que es la fuerza oculta de todos
los decididos. Pero para que el triunfo sea un
hecho, es preciso, ante todo, hacer que los cuerpos que actualmente pelean en Manchuria
sean numerosos, que sus armas y sus avituallamientos estén en el mom&lt;&gt;nto oportuno, en
el sitio mismo en el que sQ les ha de necesitar.

~ L

La enseñanza de la cirugia menor en las escuelas japonesas,

***
Terminada la nefasta guerra del Transvaal,
en los momentos de estupor que siguieron á. la
capitulación de los últimos boers que aún se
sostenían con las armas en las mano, la voz de
uno de los más queridos generales de la próxima á extinguirse nacionalidad boer, se levantó para declarar que la dominación de los ingleses en territorio de las dos antiguas repúblicas sudafricanas, sería una interminable

serie de dificultades, en parte solamente domina.bles. La siniestra predicción parece que se
ha venido cumpliendo.
Ya terminados los arreglos de paz, quedaba
aún por rehacer, material y moralmente, la
nacionalidad muerta, extinguida por la lucha
sin cuartel y sin merced en la que al lado de
los hombres muertos, quedaban los ranchos
quemados y los implementos de agricultura. rotos. Quedaba mucho por hacer y .. . . no había
brazos.
La labor era imposible en estas circunstancias y a;sí lo han comprendido los gobernadores ingleses de las hoy colonias, procurando,
cuando menos importa,cierto número de trabajadores chinos, ya que de otra nacionalidad
sería absolutamente imposible encontrarlos.

Muchos defectos tendrán los súbditos del Ce- •
leste Imperio; pero de fijo que mayores son los
que se deriv an de la ausencia de o breros en las
fábricas y de peones en los campos.
La inmigración de chinos se ha tolerado; en
numerosos grupos los llevan á Africa los va•
pores contratados especialmente para el caso.
A su llegada, como una medida de prudencia, para poderlos en seguida identificar, los
chinos son sometidos á la práctica de los sistemas minuciosos de identificación que se estilan en los presidios. Y asi va poblándose lentamente la que fué república sudafricana. del
Transvaal, mientras los héroes de la guerra
han _emigrado de su patria quizás para no volver Jamás ....

Páginas de la Moda
ELEG~NCIA Y DISTI NCION
OS trajes más ingeniosos son
los que revelan mayor distinción; quiero decir que los arreglos de adornos y guarniciones
deben mostrar que la ejecutante ha .
procurado reunir los materiales en
ricas combinaciones, procurando
el mejor efecto. Los encajes se cortan y ajustan en diferentes partes
de los cuerpos y faldas; las cintas
se enrollan y desenrollan denun·
ciando sorprendente habilidad en
el dibujo; y cada partícula de los
atavíos de cualquiera clase es de
tal suerte coloca.da, que ' demuestre
cla.r:amente la inmensa cantidad de
trabajo manual empleado para
obtener la originalidad del conjunto.
En el orden de los aderezos, gran
número de mujeres de gusto sostienen su propia individualidad y
ofrecen sugestiones á sus modistas, presentándoles, con frecuencia,
luminosas ideas. No consagran
mucho tiempo al asunto, mas están
alertas, y sin hacerse esclavas de
la moda, se mantienen al tanto de
las necesidades de sus guardarropas. Cuando la mujer empieza á.
ejercitar ru imaginación con respecto á sus trajes, pronto se encuentra en
el imperio sin límites de la fantasía, alcanzan
do luego el poder de vesticse con distinción
belleza y elegancia.
'
¿Dónde, cómo inspirarse para combinar
acertados proyectos de trajes? ¿Dónde? En
los colores de los objetos que á diario vemos,
en las telas graciosamente desplegadas de las
tiendas, en los vestidos mirados en la calle...
.... Al contemplar materiales y colores mezclados, se escogen y combinan, en el entendimiento, los diferentes géneros y adornos,siendo estas laR combinaciones que á menudo resultan
más artísticas y hermosas. Una mujer que se
acostumbre á pensar con talento sobre estos
a.suntos,hará milagros de buen gusto, novedad
y perfección.

L

***

Continúa la marcha de la expedición inglesa
hacia Lasa, la santa capital ,:el budhismo,
completamente obscurecida por los incidentes
sensacionales de la guerra de Oriente. No porque la guerra rusojaponesa sea la que hasta
hoy tiene el privilegio tristísimo de tener en
suspenso la curiosidad del mundo, deja la expedic-ión del mayor general Macdonald de ser
una de las campañas destinadas á tener significadomayor dentro de muy poco tiempo. La expedición británica que se dirige aLTibet será la
base de arrf&gt;glos que muy probablemente tendrán importancia capital y decisiva en la fu.
tura división territorial de la región central
de Asia.
La marcha del general Macdonald hacia la
capital sagrada del Tibet, ha. sido tranquila,
para el mundo exterior, privado de noticias
frescas por la lejanía de los sitios en los cuales opera la división inglesa; pero en realidad
ha sido de lo más penoso que pued11. darse en
parte por la topografía de la zona atravesada
por el pequeño grupo indo británico, y en parte
por la rebelde y tenaz oposición hecha por los
tibetanos.
Dimos anteriormente cuenta de la captura
del monasterio de Gyantsé por las fuerzas del
general Macdonald, y de la tremenda lucha
que precedió á la captura del fuerte por los
ingleses. La lucha, á lo que parece, no solamente se redujo al asalto de las principale;;
posesiones tibetanas; sino también á una serie
de fuertes y trincheras secundarios, que formaban una nutrida red de defensas, suficiente para detener el empuje de los ia vasores.
Los tibetanos desalojados de Gya.ntsé procedieron á ocupar los fuertes de la segunda Jí.
nea, en los cuales creían sostenerse. Una bri•
llante carga de los británicos dió fin á la resistencia, no sin ·que dur'ante cuatro horas el
estampido del cañón demostrara la rebeldía y
tenacidad de los defensores. El mayor Lyer
pereció en la jornada, y la misma suerte co-

el «cricket&gt;, cualquiera de los múltiples juegos
de «sport&gt; que tanto á las razas sajonas agrsdan . Solamente cuando &lt;no hay rusos á la vista&gt; se puede ahora disfrutar de la inocente dis•
tracción.

La lnmigraci6n negra en Afrlca.

Los vapores de la marina mercante de Rusia,·
que han estado vigilando la ruta de Suez, han
levantado actas de infracción en varios casos
y sus procedimientos han sido objeto de vigorosas protestas de parte de las naciones á.
las cuales los arm&amp;dores de los buques capturados pertenecen. La diplomacia se ha encargado de ir endulzando los rencores que los procedimientos de la flota voluntaria han producido; pero los viajeros que tienen que atravesar el l\Iar Rojo,por cuestiones de interés personal, saben bien que están frecuentemente expuestos á desagraoables encuentros. Por eso
es ya raro que se entreguen á las distracciones
propias de un viaje largo, distracciones que
tan frecuentes eran antes de que la guerra comenzara, mejor dicho, antes de que los moscovitas deJidieran estorbar el paso de los vapores mercantes sospechosos de llevar al enemigo
material de guerra.
En los vapores mercantes es frecuente ver
que los pasajeros se dec1ican, durante las largas tardes dela travesía á. jugar&lt;el basse-hall&gt;,

La_travesía del Mar Rojo,

***

Las señoras de avanzada edad se quejan de
no encontrar modas adecuadas para ellas.
Años atrás, las damas de nuestro país que
traspasaban los cuarenta, renunciaban á toda
g-ala, resignándose á penetrar en «La Sel va
Obscura&gt;, á la penosa vejez, con un acompañamiento de prendas sombrío y lúgubre. ¡Qué
diferente es ahora! A las mujeres de cuarenta
se las considera en el albor de la vida, y las
de cincuenta y aun sesenta toman particular interés en proporcionarse primorosos y adecuados trajes, abrigos y tocas. Por
supuesto, la mujer de edad
debP ser juiciosa. al escoger las prendas que adornarán su cuerpo y destacarán sus encantos. Las
buenas formas socia.les
exigen que evite lo brilla;nte y sobresaliente,
pues es ridículo y lamentable verá una mujer de
edad avarzada vestirse
como una jCJvencita.
Parece que las mujereR
del día ha.o aprendioo 6
tienen la ciencia ingénita. de en Vf&gt;jecer graciosamente, de conocer que no
es posible cubdr las huellas de los años, pno que
pueden vestirse tan discretamente, que aparezcan
casi tan atractivas como
las jóvenes, a.unque de diversa manera. La belleza. perdura en la vejez;

FIGURI:-IES NÚMEROS 1,

2 Y 3.

�EL MUNDO ILUSTRADO
la solución deseada y que hoy saluda al mundo elegante, es el modo de realzar y hacer seductora esa belleza.
Ya las mujeres de edad madura y de gusto
refinado no se tiñen el cabello, que se vuelve
blanquecino por la nieve de los años: dejan á
la Naturaleza su libre evolución, porque saben
que contradecirla es hacer muecas extravagantes de juventud, y que los cabellos blancos dan
majestad y apacible dulzura al semblante.

Et MUNDO ILUSTRADO
separados entre sí por trechos iguales á su an.
chura. El alto volante de la falda y los de las
mangas están plisadas en a.cordeón. Para hacer este hermoso traje, se necesitan 15 metros
de muselina de seda de 1.20 de anchura y de
25 á 31 metros de entredós. El forro de tafetán
ó de raso suave (12 metros) está velado por
una muselina de seda que realza al aspecto
de sutil del traje. Se toma para esto una muselina de calidad inferior á la de la falda; pues
sirve sólo para atenuar la brillantez del forro.
NúM. 6.--Vestido de &lt;garden-pa.rty&gt; en muselina plumetis blanca incrustada de ruedas en
bordado blanco. Canesú postizo, que permite
usar el vestido escota.do.
NúM. 7.-Vestido de etamina verde almendra; bolero fruncido en lo alto; falda á grandes pliegues redondos interrumpidos por un
volante montado en frunces; corbata de enea.je ocre; cintura y botones de terciopelo mal va.
Sombrero de paja almendra con escarapela de
paja bordeada por una escarola de terciopelo.
Del centro de la esca.rape!¡¡, se desprende un
ala sombreada de azul y blanco.
NúM. 8.-Traje de lana bayo-obscuro-dorado, guarnecido de grupos de estrechos bieses
de tafetán adecuado, formando eones con un
botón por vértice; falda de triple túnica; bolero con blusa de muselina de seda y cuello alto
de Venecia amarilla.
Toca de paja verde-maíz ataviada de coles
de muselina de seda blanca orladas con &lt;chenille&gt; negra.
NúM. 9.-Elegante vestido de paseo en velo
de seda blanco-plata; falda de olanes encabezados, orlando el inferior pliegues religiosos
coronados de gavia.dos; bolero y canesú de la
falda aplegadillados; gran cuello de linón antiguo. Motivos de &lt;guipure&gt; en las mangas y
sobre la falda.

..

CONCEPCIÓN GALINDO.

~~

NUt:;STROS FIGURINt:;8
NúM. 1.-Traje de visitas en paño de estío
gris muy claro; falda montada sobre un canesú en punta hecho de &lt;persianas de paño&gt;,
Cuerpo en grandes pliegues y ornado de una
especie de cuello formando cuatro puntas; amplias mangas de cuatro volantes ajustadas á
puños de &lt;guipure&gt;. 7.50 metros de paño serán
bastantes para la confección.
Toca de paja espiga, guarnecido de rosas y
follaje.
NúM. 2.-«Toilette&gt; de reuniones en«barege&gt;
negro; falda toda fruncida y adornada el bajo
de modo de formar guarniciones muy originales con escarolillas de muselina de seda. Pechero de velo y bolero redondeado y corto de
seda &lt;pékinée&gt;, orillado en lo alto por estrechos terciopelos y moti vos de «guipure&gt;, y, en
lo bajo, volantes de muselina de seda orlados
de escarolas. Mangas de bullón, recortadas en
dientes que caen sobre un ol¡in de «guipure&gt;.
&lt;Bambin&gt; de paja adornado por una doble corona de pequeñas rosas y de una col de muselina de seda.

..

I D ILIO

Carta de una Parisiense

En la alameda tranquila
que bordea la laguna,
nos dió alcance la pupila
soñadora de la luna.
Las parejas se alejaban
tras los árboles espesos
y en la atmósfera dejaban,
como estela, muchos besos.
Te apoyaste sobre el brazo
que en silencio te tendía,
y anduvimos largo plazo
con la luna por espía.
Las pisadas resbalaban
sin dejar ruido ni huellas,
nuestros ojos navegaban
en la noche como estrellas;
y tu cuerpo, tan pequeño
como silueta divina,
engarzado en el ensueño
de la blanca, muselina,
te hacía más hechicera
que todas las ricas galas ....
y parecías ligera
como si tu vieras alas ....
(En la alameda tranquila
que bordea la laguna,
nos dió alcance la pupila
soñadora de la luna).
Y por rutas tentadoras
bajo la noche estrellada,
anduvimos muchas horas
sin poder decirnos nada.

LENGUAJE DEL ABANICO

París, julio de 1904.
E ha representado recientemente,
aquí, en el Vaudeville, una comedia china que ha interesado vivamente á los aficionados á recons·
tituciones de costumbres de países
extranjeros.
Para nosotros el interés principal ha estado en el estudio del &lt;Juego del abanico&gt;.
En ese país, ocupado por la raza
amarilla que hace hablar tanto de
ella en este momento, el lenguaje
del abanico desempeña un papel poderoso. Según parece, todo chino
bien educado debe saber hacerlo
comprender todo con su abanico,
cuya ondulación inteligente sabe
expresar alternativamente, de inteliO'ible manera, todos los sentimien·
tos que puede experimentar el co·
razón masculino 6 femenino de los
naturales del Celeste Imperio.
El portador, ó mejor dicho, el manejaaor de este ligero utensilio, lo
mismo es masculino que femenino.
Hombres y mujeres lo usan y no lo
dejan nunca. l&lt;'orma parte absolutamente de la vida de todos los chinos.
Poi· el modo de golpear, de abrir,
de cerrar, por la mayor ó menor
vivacidad del ademán, ó por su lentitud preconcebida, se expresa, se
comprende, se adivina todo.
Dos chinos pueden, sin abrir la
boca, conversar á golpes de abanico.
Hasta conozco un chino muy erudito en este arte de· elocuencia, auténtico chino de N ankin, que, mejor que nadie, podría dar, al respecto, una bien intuitiva lección de cosas.
La habrá aprendido del actor que
personifica al joven enamorado de
la comedia en cuestión, cuyo des-

S

Manuel Ugarte.

~~f
La mentira deja siempre,
por más que se encierre para
no ser descubierta, un punto
franqueable por donde la verdad pueda entrar á destruirla.

*

Las buenas acciones son el
mejor argumento de las buena,; doctrinas.

.MOC&gt;AS. -FIGURÍN NÚMERO 5

NúM. 3.-Traje de tarde, en tela rosafresa;
falda montada en frunces alrededor de la cintura y guarnec"ida de dos olanes agraciados
por grandes botones de fantasía. Bolero largo
y recto bordeado con cintas anchas á cuadrícula y adornado con iguales botones que la
falda; blusa de muselina de seda que se abullona hacia el frente y parte inferior de las mangas.
NúM. 4.-Traje de linón rosa-suave adornado con grupos de pliegues; gran cuello del
mismo linón ornado con frunces y encaje «Cluny&gt; color de ocre. Metraje: 12 metros linón de
O 80 de ancho y 3 metros de encaje.
NúM. 5.--&lt;Toilette&gt; de tarde en muselina de seda negra, trabajada en plieg1rns y provista de
entredoses de seda negra en rombos; las intersecciones de los entredoses están ata vi ada.s con
flores bordadas en relieve con filigrana de oro
y seda negra. El cuerpo, muy sencillo, está todo hecho á pliegues ocultos y superpuestos.
En la falda, los pliegues, más anchos, están

MODAS -FIGURÍN NÚMERO

4.

MODA S. - FIGURÍN NÚMERO

MODAS.-FIGURINES NÚMEROS

6.

7 Y 8.

pecho se traduce con un golpecito da social, tiene, de todos modos, su que consiste en cerrarlo bruscamenseco de abanico vivamente cerrado, razón de ser.
te, después de haber esperado un
mientras el amor, por el contrario,
Por eso el abanico de Ninon de poco, como diciendo:
se declara con una serie de ligeras Lenclos, la exquisita Ninon deLen"Ya que es así, debo retirarme:
ondulaciones reiteradas, como las clos que era, según nos dice un cro- ¡no me comprenderás nunca! Buede un corazón que se estremece.
nista de la época, mucho más que nas noches."
Para el chino armado con un aba- linda, tenía también su lenguaje.
Una anciana pariente mía me ha
nico, la palabra no es nada y el Ella lo abría y se ocultaba el ros- contado que en tiempo del Imperlo
gesto lo es todo.
tro detrás de la hoja abierta del to- de Napoleón III, se había formado
Para expresar la cólera, hay que do, cuando no quería responder; lo una sociedad de señoras jóvenes del
levantar el abanico cerrado, como cerraba, por el contrario, teniéndo- gran mundo, elegantes y lindas,que
si se quisiera golpear al que os ha lo inclinado hacia el suelo, cuando inventaron entre sí un lenguaje del
irritado, después abrirlo súbita- confesaba la derrota.
abanico.
mente en. toda su extensión, y agiEn el teatro, como es de suponer,
Se contaban en pleno salón mutarlo con bruscos movimientos pa- el abanico sirve de mucho.
chas aventurillas secretas, pidiénra indicar que el furor no está calHay movimientos célebres de aba- dose consejos y servicios, sin que
mado y que el acceso continúa.
nico y que son tradicionales, como nunca nadie lo sospechara.
Si se quiere perdonar, por el con• se dice en lenguaje teatral. Así es
Ese pequeño instrumento que patrario, hay que cerrar suavemente el el de Celemina en el Misántropo. Lo rece vulgar y fútil, puede converabanico y bajarlo con lentitud con ideó mademoiselle Mars, la célebre tirse, pues, en un arma de guerra
un matiz de mansedumbre.
actriz de quien se habla aún.
de las más peligrosas y nunca se
Para expresar el orgullo satisfe-¿Qué sigJ?,ifica, decía mademoi- sabe, cuando está en una mano fecho y el contento de sí mismo, hay selle Mars, esa salida de Celemina menina, el mensaje que puede conque a,banicarse majestuosamente de que se retira muda, sin responder tener entre sus varillas finas y limuy arriba con el abanico abierto, á su enamorado que acaba de rom- geras.
·
y para manifestar el desprecio, res- per con ella? Moliere no ha puesto
BARONESA LlVET.
tableciendo las distancias, apartar réplica alguna y, sin embargo, ella
la cabeza levantando el abanico ce- no puede irse así, vergonzosamenrrado á la altura del rostro.
te, sin réplica. Agregar una frase,
El abanico desempeña tal papel una palabra, á una escena de MoJamás nuestras ilusiones nos son
no solamente en China, sino en to- liere, nadie se atrevería á hacerlo. tan queridas como cuando estamos
do el Oriente y hasta en nuestro Pues bien: á falta de voz, ¿Celemi- en peligro de perderlas.
país, donde, si no tiene la misma na no puede hablar con el abanico?
*
importancia y si toma menor parY mademoiselle Mars diseñó ese
La última de nuestras ilusiones
te en los accesorios de nuestra vi- famoso movimiento con su abanico, es la de creer que ya no tenemos.

Las plantas en las alcobas
Durante el día, cuando el sol estimula la nutrición de las plantas,
éstas no hacen daño ninguno en las
alcobas, pues están exhalando oxígeno y absorbiendo el carbono del
aire, que es perjudicial para la vida animal. En muchos hospitales
del extrall,.Íero se emplean hoy numerosas '9antas y flores para distraer la imaginación de ,los enfermos, n la vez que para purificar el
ambiente.
Por la noche, la cosa varía completamente: las plantas exhalan
entonces el carbono que recogieron
de día, y por consiguiente sería un
crimen tenerlas en la habitación
donde hubiese personas durmiendo.
En cuartos grandes y ventilados
por prudencia deben suprimirse laplantas por la noche; en las habis
taciones pequeñas, no es ya prudente, sino absolutamente necesario, hacer lo mismo.

�EL :MUNDO 1t'USTRADO
cios, e~., de que se acusaron humildemente los
peregr10os.

Coer,to Japor,és (l&gt;

***

KINTARO

L

A religión de los japoneses es el ~Shint&lt;?&gt;,
palabra que literalmente traducida quiere decir &lt;Vía de los dioses&gt;. Uno de sus
ritos consiste en la purificación del cuerpo y del alma antes de aproximarse á los cMiya&gt;, estatuas de las deidades.
.
Uno de los Miya más venerado por los Japoneses se encuentra en la cima del Fují, elevadísima montaña cortada á trechos por barrancos enormes, en los cuales se desploman impetuosos torrentes.
Ascendiendo penosamente por las ~endas que
serpentean entre precipicios, cammaba larga fila de peregrinos dirigida por un cK~nnushi&gt; ó sacerdote, llamado Gensuké. Los piadosos expedicionarios habían tenido buen cuidado en lavar sus cuerpos, bañándose en las
aguas de los torrentes, y purifi~a~ sus alimentos con sinceros actos de contr1c1ón.
Entre los peregrinos iba Kintaró, guapo y
arriscado mozo-todo Jo arriscado y guapo
que puede serlo un japonés-murmurando como los demás compañeros la frase sagrada
cRokkon Sbojo&gt;, lo cual quiere decir encastellano: &lt;Que las seis ·raíces de ml cuerpo sean
purificadas&gt;.
.
Kintaró, aunque repitiendo, como queda dicho las misteriosas palabras, parecía. tener el
pen~amiento muy lejos de lo que hacía y d~cía..
Sus ojillos oblicuos miraban algo muy leJano
sin duda y muy hermoso, y en sus abultados
labios se dibujaba de cuando en cuando una
plaoentera sonrisa.

1

:!
'

***

1

A Godo esto, la peregrinación iba avanzan~o
hacia la cima de la montaña. Allá muy aba JO
distinguíanse confusamente los verdes arrozales, parecidos á jardines tirados_ á cordel; l_as
manchas obscuras de extensos ptnares, las 10móviles aguas de tranquilo_s !agos, en cu~as
orillas aterciopeladas se d1st10guían, á. guisa
de ramilletes numerosos grupos de árboles.
Tan hermo~o paisaje pasaba inadvertido para Kintaró. Tenía el joven su alma llena del
recuerdo de su amada y en el Japón, como en
todas partes, el enamorado-así lo dice uno de
nuestros místicos-&lt;mora s.llí donde por contemplación ama&gt;.

***

1

't

Estaba ya la caravana próxima . al término
de su viaje cuando el cielo se cubrió de nubes
amenazadoras; levantóse, un vieo~o terr~ble
precursol' de furiosa tormenta, pehgrosís1ma
en aquellas alturas, y Kaminari,«Dios que ruge&gt; hizo estremecer el cielo con truenos formidables que los barrancos repetían con ecos
pavorosos.
.
.
Gensuké, el jefe de l8o peregr10ació_n,. se detuvo; los peregri~os, asu~~ados, le imitaron;
-La cosa es ev1deote-diJo, con voz y ademán solemnes, el sacerdote;- el dios Kaminari está irritado contra alguno de nosotros.
¿Cuál es el que no ha dejado sus culpas al pie
de la montaña y se acerca al templo del sagrado Miya con el corazón impuro? Salga el culpable de las filas y venga á humillarse ante
todos.
Nadie se movió. El trueno retumbó con más
fuerza. Algunos peregrinos, llenos de terror,
se acercaron entonces al sacerdote.
-Yo-dijo uno de ellos-me acuso de haber
tomado á. préstamo un saco de trigo sin habérselo pedido á su dueño.
-¡Eso es un robol-afirmó con tono severo
el sacerdote.
.
. -No--replicó el otro-porque pienso devolver el trigo en cuanto pueda.
Este pecadillo se co~sideró iosigniAcante.
Insignificantes se cons1deraroq t_amQien _13:s
menudas miserias, envidias, mentiras, perJUI·

0)Sacado de una relación auténtica.

Habían desembuchado todos, y Kinta.r ó permanecía pálido y mudo como un muerto.
...:.vamos á ver, Kintaró-dijo el sacerdote1
Y ¿tú, qué has hecho?
-Yo, contestó el joven temblando-casi nada.
-Es menester que lo confieses todo .... ¡Ay
de ti! ¡Ay de nosotros, si no hablas! ·
· .
-¡Confiesa! ¡Confiesa !--gritaron á una voz
los peregrinos.
-Bueno .. .. Confesaré . . .. Pocos días ha vi á
una mujer, estaba sacando agua de un pozo.
-¿Y era hermosa?-interrumpió Gensuké.
-Li.. flor del Loto no es tan bella. Sus ojos
eran negros como la noche; su boca, un. nido de
besos ....
-Al grano, al grano-interrumpió el sacerdote.
-Estaba sola-'-prosiguió Kintaró. ~Me acerqué y empecé á. decirla pali.bras dulces .... Ella
se reía ....
Kintaró se calló.
Hasta ahora nada has dicho que justifique la
cólera de Kaminari. Algo ocu]t:).s. Apuesto á.
que después .... la acompañaste á tomar una
taza de te.
--Es verdad. Pero fué ella la que me invitó.
-Tampoco veo en eso un crimen.
¿Quién no ha tomado te alguna vez
en compañía de una mujer más ó
menos hermosa?
Todos los peregrinos asintieron.
--Es que la mujer de mi aventura
era casada.
Gensuké lanzó una exclamación.
Luego, con voz severa, añadió:
-¿Y eso del te se repitió más de
una vez en ausencia
del marido?
-Sí, señor; se repitió.
~¿Y sobrecuántas
tazas calculas tú qúe
habrás tomado?
Kintaró hizo un
gesto que equivalía
á. decir: 1.No pueden
contarse&gt;.
El conductor de la
caravana. no se dió
por satisfecho con lo
que el joven había
dicho.
--Conocemos- dijo- la mitad de tu
falta; pero es menesMODAS,-FJGURÍN NÚMERO 9.
ter que la declares
toda. Dinos quié n es
esa mujer.
Pálido, como el reo á la · vista del suplicio,
ti an ciano
Kintaró guardó silencio.
-Habla- dijo el sacerdote. .
--Habla-gritaron los peregrrnos.
En esas almas que el recuerdo orea
En esto un relámpago aterrador deslumbró
los ojoi1 de los caminantes y un trueno espanCon las visiones tristes del pasado,
toso retumbó como una descarga de cien cu.ñoHay temblores de cráter apagado
nes.
Y una explosión de sombra en cada ideal
-Habla, habla ....
-¿Queréis que lo confiese todo?-preguntó
La ilusión-mariposa que aletea.resueltamente Kintaró.
No se acerca á ese cáliz marchitado;
-¡Sí! ¡Sí!
--¿Qui~res tú- siguió encarándose CO? el sa¡Roto está el prisma del ideal soñado!
cerdote-que diga el nombre de esa muJer?
¡Muertas las ansias que el amor caldea!
--S.í; yo te lo maod~; los dioses lo exigen.
-Pues bien; esa muJer era ... , tu esposa.
Y ¡oh suprema lrrisión! La frente erguida
Por la traducqión libre.
ZEDA.
Eo que la humana vanidad se escuda,
En luchas de titán cayó vencida;
La experiencia es ~l legado de la desgracia
y la hija del escarmiento.
Y astro tal vez en la batalla ruda,
Camina
hacia el ocaso de la vida
rodos los hombres que luchan por la vida,
Vagando en las tinieblas de la duda!
que están presos en su lodo, son más filósofos
que Schopenhauer, porque jamás una idea absCLARO Ü0SCURO.
tracta tomará una forma tan precisa como la
que el dolor arranca al cerebro. -MÁXIMO
Tabasco, agosto de 1904.
GORKI.

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MODELOS DE PEINADOS PARA SE~ORITAS DE 14 Á 22 A~OS,

'7ea Ud. á su Derecba.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariableme~te
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí está el

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo _de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

STILWELL PLACE
se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, uonde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

.Pl:ACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Etilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lot.es dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada afio un diez por
ciento, como ha ido sucediendo duran ....e los últimos nueve añ.os que
han pasado?

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�GRANDES ALMACENES DB

Año XI-Tomo 11-Núm. 1°1

.El Palacio de Hierro:. . S. A ..
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Galle de San Bernardo _..--._MfiXIG0_..-

Apartado número 26

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Septiembre 11 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

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MEXICO, SEPTIEMBRE 11 DE 1904.

Dl11ctar: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU
Registrado como art1«ulo de seganda claae, en 8 de Noviembre de 1894.

8•bscrlpcl6a mensual toriaea...... $ 1. 60
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8111111: LUIS REYES SPIIDOU

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Año XI.-Tomo II-Número 11

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>L
Año XL-Tomo II-Ntímero 9
Dlr1ctar: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU

uN·oo· LUSTllílDO
MEXICO, AGOSTO 28 DE 1904.

,

SabllCl'lpcl6• mensual ror,nea......s l . 50
ldem
ldem en la Capital. S t . lió

8111111: LUIS RETES SPINDOLA
Registrado como artículo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

.- - ---- -.. -----;Es_pecialidad -en artículos para Iglesia, Oalonería, .
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som=
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t· : ✓-i'-~ }•· ~ ·~. • Signorttt Honnorat~y f ~mpañía. ·!

19ill(o ·

. ~'(} .· ·~~
CABEZA DE ESTUDIO.
( De I; colección de la Crlstaler1a de Vergara.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LECTURAS
Un prfmtr capitulo vun gran problema
AY en este minuto una minoría de espíri·
tus, fielmente agrupados ante la rejilla
de un confesor laico, recién reconvertido
al Cristianismo, más bien que por un esfuerzo
de voluntad, al modo de Descartes, por un vago impulso femini~ta, malorientado en el sere
no camino de la ciencia, especie de abate del
siglo XVIII, dispuesto á la ab,olución de todos los pecados siempre que las pecadoras
sean marquesas de pelucas empolvadas.
El sermón que este joven predicador acaba
de lanzar desde su cátedra a bierta á los ere·
yentes de buen tono-clientela formada, espe·
cialmente, de mujeres elegantes, cuyo rezo tiene algo del frufrú de sus vestidos de sedaestá contenido en un flamante volumen de cuatrocientas páginas-cuarto menor, Plon·Nourrit editores, Parh-que lleva, á modo de epígrafe eomentario ó cmotivo&gt;,esta. varonil afirmación, que se me antoja como el brillo de un
pulla! en la media luz de un &lt;bo u~oir;&gt; enerva.ate: «Sin la Verdad no ha.y Conc1enc1a&gt;. El
abate sei'loras mías, es-lo habéis adi vinado
ya- Paul Bourget, y el sermón, su úl timo libro
e Un divorcio&gt;, del que h11,n llegado cuatro mon·
tones de ejemplares que-curiosidad que sigue
á un nombre como al cuerpo la sombra-desaparecerán pronta.mente delas vitrinas de nues·
tras librerías.
«Un divorcio&gt; debiera ser- lo creyó el novelista- una requisitoria contra la disolubilidad
del matrimonio, y-¡oh desastrosa quiebra de
la dialéctical-resulta la más brillante defen·
sa: defensa de los que sufren, de los que aman ,
de los que esperan, de los que tienen fe en la
vida de los que aún no han hecho renuncia de
los n'obles atributos de su ser, de los que pien·
san que no hay que escuchar esa voz de dos
muertos que hablan&gt;, de los que creen que
un rayo de sol es hermoso porque sirve para
caldear la tierra y hacer brotar en ella las simientes nuevas, de los que, frente á ese lívido
cortejo de sombras,ofrecen el alto espectáculo
de la renovación eterna , arrojando á los espacios la luminosa estela ae las generaciones que
llegan, polvo de existencias con su eterno de·
r ?cho a l amor, al ideal, á la dicha, que no es
la mortaja con que el austero eremita se complace en vestir un cadáver, sino el manto se111brado de mundos que esparcen en el Universo
sus centelleos triunfales 1
Pero si en &lt;Un divorcio&gt; no logra Bourget
el propósito que se propuso, sí ha planteado
en el primer capítulo uno de los más acres, de
los más dolorosos, de los más punzantes problemas que pueden presentarse á una concien·
cia femenina, á la conciencia de una muj er
que «cree&gt;, que &lt;quiere creer&gt;, y á la que
la Iglesia cterra herméticamente sus puertas.
¿Dónde está., pues, la redentora tabla de sal·
vación tendida á los que viven en el pecado
por uno de sus Padres: &lt;Vis fugere a Deo?
Fuge ad Deum&gt;. ¡No! El problema propuesto
por Bourget no tiene solución; solución dentro del catolicismo, dent1 o de la Iglesia. La.
Verdad es aterradora. para un creyente; pero
no hay que huirá la. Verdad, porque sin ella
&lt;no hay Conciencia&gt;.
Oid:
Es uno de esos mediodías del fin del invierno parisién: una franja de oro pálido va á comenzar pronto á. tender una gasa rC'sada sobre
los esqueletos de los árboles y la pátina de los
edificios; todavía un lampo de luz gris, de la
discreta caricia de aquel cielo, se enreda pe·
rezos a en las copas de las acacias, que ·pugnan
por estallar en di!u vio de hoja s. Y allá, en un
rincón de barrio,á la puerta de una casa escapada de una página victorhuguiana, llama una
mujer, fina, elegante, uno de esos ejemplares
de la alta burguesía francesa, una belleza respetada por la edad, con un brillo metálico en
su casco de cabellos rubios.
Y el lector de la vieja obra de Bourget cree
encontrarse sobre la pista: U!la aventura galante; el roto y recompuesto molde en que se
funden todos sus relatos. Por esta vez no es
cierto: aquella mujer no va en busca de un
a.mante: va en busca. de un sacerdote. Pero
¿ por qué ha elegido esta casa. y esta hora, y,
sobre todo, por qué ha elegido al aba.te Euvrard, un absorto de la. vida, espíritu abstracto, fórmula humana para quien las tempestades de la. conciencia se aparecen con la rigidez
de una. ecuación a lgebraica? ¡Ah! E s un grave
conflicto que Mme. Darras juzga- frágil razonamiento-que puede ser resuelto por un sabio
antes que por un hombre de mundo. El sabio
tiene algo de cadáver, ha dicho Víctor R ugo.
Y bien, este es el problema:
-Padre mío, hace muchos días, ¡oh muchos!
que me veo atormentada por el deseo de acercarme á Dios. En mi primera juventud he sido
religiosa, he cumplido con los deberes de la.
iglesia. .... Después he dejado de cumplirlos.
Tengo una bija de doce ailos, que he educado
en el catolicismo; llega el tiempo de su prime-

H

ra comunión . . ... He sentido renacer mi fe Y
quiero volver á Dios l. . ..
Todo esto sale atropelladamente de sus la·
bios· se escapa en olas tumultuosas como golpea ~n mar agitado en los ea.otiles de una costa Mas, ¿por qué no volver á E l? ¡,Qué obstáculo hay? .. ..
1 Ah, sí! Uno hay, uno que no basta á borrar
el arrepentimiento má s sincero, el que la trae
á. aquella casa, el que la hace r~lamar un consejo, un amparo, uoa protección .... ¡El obs·
táculo l .... ¡La fa.lta l . .. . ;La grave fa lta! ._. .
Y el sacerdote cree penetrar en aquel miste·
rio:
-¡Eotiendo!. . .. ¡Entiendo! . .. .
.
-¡ No! protesta ella. ¡No ! ¡Mi hij~ es de m~
esposo l Soy una mujer honrada, M1 falta, m1
culpa es o t ra. He aq uí mi historia:
He dicho que soy casada; lo soy ~n segundas nupcias. Soy divorciada de mi primer marido. Muy joven, nii'la ca.si, influencias de familia, iufluencias de mundo, me llevaron á contraer matrimonio con uoo de esos vástagos
gastados de la aotigua nobleza de Fr~ncia.
Bourget es hábil, es penetrante, tiene una
pluma incisi va para pintar estos retoi'los enfe rmos flores mlllsanas de una vieja floración
glorio;a. Toda uoa cohorte de vicios cir~unda á estos personajes de sangre corrompida.
En estas familias, se comienz11, por el heroísmo y se acaba por la depravación.
- Mi primer marido me condenó á una mísera existencia; la orgía y el placer lo arras•
traron como hoja seca. Cayó para no levan•
tarse más, ni para mi amor ni par~ mi ~espe•
to. Un día preseotó demanda de dlvormo; lo
obtuvo ante los tribunales, volvió á. casarse...
-Pero .. . .
- Escucha d: había un hombre que me ama·
ba desde los primeros ai'los de mi juven~ud ; un
hombre que siguió paso á paso mis dolores, Y
cuando sola, abandonada, con mi hijo como
triste resto, como amenaza tal vez en el porve•
nir, del naufragio de mi hogar, se presentó á
mí, y lealmente, noblemente, me tendió su _mano fuerte y me ofreció su nombre. Los primeros lazos estaban rotos por la ley. Acepté y
soy su esposa.
-¿Su esposa?
-Su esposa ante la sociedad, ante la ley. Y
amor, respeto, dicha, educación para el huérfano: he ahí la obra de ese hombre. Y ahora
¿podré, como última aspiración, como felicidad suprema, volverá. Dios? ¿Comulgar con
mi hija? ....
Y tras una pausa, la voz del sacerdote se
elevó lenta y dolorosa.
- No, no podéis acercaros á Dios, porque no
estáis con El: para la sociedad sois casada;para la iglesia, no: vivís en pecado mo1tal. No
podéis comulgar, á menos ...... A menos que
prometáis separaros de ese hombre ..... .
-¿De ese hombre? ¿De mi salvador? ¿Del
que me ':ta dado tranquilidad, amor? .... No,
no es posible. Vuestro Dios, mi Dios no puede
exigir semejante cosa; de lo contrario, dirfa,yo
que su Justicia es palabra vana, y su Bondad,
viento que pasa!
- ¡Hija mía! . .. . ¡No habléis así!
-¡Ah! Es decir que hubiera sido yo infame,
perjura, adúltera, y nada se opondría á que
me aproximase á los altares de vuestra iglesia;
siendo honr ada y leal, el camino está por siempre cerrado. ¿ Es así?
Así es el terrible problema de amor y fe planteado por el psicólogo en este primer capítulo
de su obra. Después .. . . después el novelista
echa por otros caminos, y el conflicto se va
evadientlo del campo á que lo llevó. No importa: el tremendo debate deja una impresión profunda, abre un surco muy hondo. Y a l reco•
rrer los últimos renglones,queda todavía afianzada en la conciencia la duda de la mujer doliente:
- ¿Será entonces su Justic ia palabra vana
y su Bondad viento que pasa?

CRONICA. METROPOLITANA

L

A época de la conquista en México tiene
los caracteres rojos y trág icos de una vlolent&amp;. pesadilla. Cuando se recorre la prosa arcaica y sincera de alguno de los conquistadores-cronistas, ó se leen las páginas,
empapadas en sangre, en las cuales ha quedado para siempre impresa la aventura de aquellos aud&amp;ces ca~tellanos, pasa por el espíritu
el escalofrío misterioso que acompa.Ha las grandes congojas. Aparecen ante nuestra imaginación, cuyos ojos dilata el terror, las figuras
férreas de los conquistadores y las figuras
broncíneas de los aztecas; y unos y otros, en
el fragor de un combate á muerte, despedazan

sus carnes, rompen sus armas, l anza n al aire
el grito agónico de su deses per ación, ó aclaman á sus dioses, poseídos del vér tigo de la
victoria.
La é poca f'ra heroica: allá , los h ispanos se
lanzaban á los cuatro vientos en busca de nuevos territorios que engarzar en la corona de
su rey ; acá, los aztecas fund a blln , en el ¡¡.
mo cenagoso del lago á la a ltura en que las
águilas sueí'lan al calor de un sol rad ioso, la
ciudad mística de sus ensueHos, la Tenox titlán
tras de la cual generacil"nes y má s generaciones habían emprendido l a marcha, con los pies
descalzos, la frente obscurecida por densos nubarrones de tormenta; pero con una gran esperanza, confusa, es cierto, pero siem pre real,
en los destinos de su raza . ... Y fué el choque
de dos energías, la épica luch a entre dos fuerzas, más aventajada la una, más tenaz la otr a;
la intensa batalla entre dos ca pr ichos sangrientos, el despedazamiento de un león hirsuto y de un águila cuya. frente ha tocado las
regiones del l'ér°tlgo y de la muerte . .. .

•••

De toda la época de la Conquista , la figura
de Cuauhtemoc se desprende en ia actitud belicosa misma con que nos la ha representa.do el
talento del estatuario. E l monarca sabía que
en sus venas elaboraba.el destino la sangre de
los ira.ndes sacrificios ; se sentía ág uila, sabía
que sus alas eran poderosas y que rasgarían
fácjlmente las atmósíeras altísimas, hasta repofa.rse en la iofinita soledad aérea; pero el
destino había hablado y había dicho que sería
un águila, en verdad, pero un águila que cae
del cielo ... .
Cayó como caen los grandes: con la ag itación tremenda de su alma heroica, que era casi
incapa z de comprender la derrota, aun sufriéndola; con la inmensa desesperación del que
siente moverse en sí la fuerza que gravita sobre las grandes catástrofes y, á 1a vez, experimenta la penosa crispación que lo imposibilita
para obrar.
Sus frases, las pocas que pudo pronunciar
en los escasos días quecii'ló la espléndida diadema de los monarcas aztecas, han sido piadosamente recogidas por la histori a para,con ellas,
formar aforismos, para legarlas á las genera.clones por venir, como un decálogo de altiva.
energfa, de orgullosa y sensata suficiencia.

habían enviado algunos centenares de cartuchos, encargando con aquellos escasos elementos, á los generales, la. defensa de la capital.
E ncerrados en aquellos melancólicos patios,
deben haber sentido el amargo frío de la derrota, infiltrarse lenta y prematuramente en
sus pechos de hombres honrados.
Y el sacrificio se consumó, con la fatal seguridad con que el destino consuma sus designos. Aquel grupo de hombres, casi indefensos,
parapetados tras los muros deficientes-como
fortalezas, - recibió el fuego enemigo,caldeó su
entusiasmo, para apagar los reproches que el
instinto de vivir hacía de cuando en cuando, y
en el atardecer tristísimo de aquella jornada,
cuando el vencedor imponía sus condiciones,
aún supo contestar 00n una gran frase-que
debe haber sonado en el trá gico silencio como
uoa bofetada- á. las pretensio nes altaneras del
triunfador.

••*

Después de las dos solemnidades, casi fúnebres, de los días 20 y 21, la patria t iene que ir
á. llorar en la tumba de los mártires de Cha pultepec. En estos días, en los cuales comienzan los árboles á lanzar al viento los gemidos
precursores del largo suei'lo invernal, Méx ico
tiene que hacer la recordació n de todos aquellos incidentes dramáticos de su historia de
pueblo libre.
Pero en seguida el himno triunfal se levanta, y por encima de los viejos volcanes, que
presencian impasibles la obra de los siglos; la
voz de la patria canta el ·epinicio de la victoria; la alta y noble figura del Padre, de Hidalgo, pasa en la gloria matutin a; las campanas lanzadas á vuelo, saludan en sus lenguas
argentinas,mieotras las aves del Valle, en sus
alegres parloteos, ensalzan á I a Na tu raleza, á
la eterna victoriosa, á la. maga quosabe, dela
obra de la Muerte, aprov, charse para la obra
de la Vida....

•••

Hemos tenido muy hermosos cball.,.ts&gt; en el
Arbeu. La empresa que ocupa en la actualidad
el coliseo de San Felipe parece que ha venido,
aunque lentamente, triunfando de la indiferencia del público.

Una modesta empresa de ópera, aprovechando los elementos que residen en la capita.l, ha
logrado presentar algunos días de la semana
dos ó tres óperas, escogidas entre el popular
grupo de l as que más han gust ado á nuestro
buen público. Hace bien la empresa, y es digna de alabanza la compañ'ía. Espectáculos de
esta naturaleza jamá s son demasiado largos,
ni demasiado frecuentes, ni demasiado numerosos.

••*

EL SR. J. L. REGAGNON

El día 15 del corriente celebró sus bodas de
plata, como periodista, el Sr. J . L. Régagnon,
uno de los miembros de la Colonia. francesa
más conocidos y estimados en México.
E l Sr. Régagnon comenzó su carrera en 1879,
ingresando, como redactor, el 15 de agosto de

En la melancólica apatía. de la t arde que
desmaya, cobran los árboles del B osque los
tonos heroicos del cobre, quemadas sus hojas
por el cierzo del otoi'lo; es más dulce y más
noble la ca ída de la tarde, como una madre
joven que se duerme, atentamente espiada por
sus pequeí'ios.
T,as a ves emigradoras se apresta n ya á emprender el vi aje anual á regiones má s benévolas, en las cuales maduran en todas las estaciones los granos sabrosos; un gran hálito de
melancolía sopla ,por encima de las flores que
se despiden de la vida, y en el Bosque glorioso los manes de los ñéroes vagan apaciblemente, flotando en el c laro de luna..
A NTENOR LESCANO.

~*

DIALOGO DE SOMBRAS
¡Oh tó, doliente sombra, que marches al Erebo!
Hagamos el camlno sobre la ruda barca
Que. cual uua a•a tónebrc. su negra vela enarca
Al .opio de la Estigia, d onde ml sed a brevo!
Acércate, ¡oh hermana! Dime? quién fulste? ...... Llevo
Una o ración AAt ropos, inexorable Parca:
El hueco de su mano toda la ,1da abarca.
Desde el radiante Olimpo al renebroso Erebol-M! tienda se alzó al borde del mar azul de Mirtos,
Prop!cio·I\ los alciones-sombreada por los mirtos.
En una tierra dócil A la ])(&lt;Ciencia humana.y la pareja bla nca de sombrllll peregrines,
~nrcando del Estigia lftll ondas •lbllina.•.
Perdfó,-e entre la niebla de una visión lejan a.

*••
El destino t iene muy extrallos eapriohos. El
monarca á cuyo nombre los pueblos, d~de las
planicies ceotrales, hasta las vertientes en las
cuales serpentean con sus cuerpos viperinos
las corrientes mayores; el soberano que tenía
la facultad de escuchar en los silencios de la
noche la alta voz de la raza q ue pregonaba laa
lúgubres profecías; el soberano vestido con las
túnicas de arte refinado y cuyo cuerpo bailaba
la goma suave destilada por los á rboles de la
selva tropical, pereció en un árbol como vulgar foragido, con los pies reales c alcinados
por la lumbre de la ambición , con el cuerpo
magullado por los reveses de la fortuna, con
la frente llena de todos los odios y el alma ensombrecida por todos los a scos y todas las rebeldías.

•
*.

Tranquilos en la contemplación del infinito
creador, á cuyo servicio se habían destinado
voluntariamente, los frailes sabían edificar
pesa!)os monumentos, en los cuales l a hiedra
encontraba seguro asilo y los escamosos lagartos tendían al sol sus panzas de malaqu ita
viva. Los conventos, en la revuelta his toria
del México que empieza á vi vir, han tenido el
triste privilegio de ser tomados y vueltos á tomar; asaltados, incendiados, derribados . ... Se
aprovechaba inconscientemente la formJdable
ext-ensión de sus paredes ; la recia estructura
de sus sardineles y de sus cor nisamieutos, para hacer de ellos fortificaciones permanentes,
ya que las defensas netamente militares estaban por hacer.
Unos cu_anto~ cortes, unas cuantas troneras,
y la fort1ficac1ón quedaba impro visada. En
Churubusco aún pueden verse las series de celdas en las cuales el apac ible espíritu de algún
fraile se elevó en arrobos sempiternos, unidas
entre sí para formar trincheras. Los pati os, en
medio de la hierba protectora, llevan aún la
d(?ble huella de las inscripciones latinas, por
una parte, y de los cascos de g ranada, por
otr a.
En Churubusco existe aún la página Je pie·
draque a caba de conmemorar la gratit ud nacion a l,y que ha de recordar, por muchos siglos
aún, aquellas jornadas, tanto más grandes
cuanto más desastrosas, en la s cuales la
inexperiencia de nuestros gobiernos fu ó t an duramente castigada, en la vida misma de los
mexicanos.
Fué en Churubusco donde un heroico pull ado de valientes supo esperará pie firme á la
muerte que se acereaba. Batían á. la funerala
los tambores á la aproximación del enemigo,
seguro del trittnfo, porque estaba seguro, no
solamente de su fuer za, sino de la debilidad de
aquellos valientes; de prisa, muy de prisa, se

BODAS DEPL!TA DEUN PERIODISTA

LEOPOLflO DIAZ.

ese ai'lo, al antiguo "Trait d'Union"-ahora
"Le Courrie1· du l\fexique"-que fundó y sostuvo en la Metrópoli un francés, á cuyo cargo
quedó el consulado de su país en México, al interrumpirse las relaciones diplomáticas entre
las dos naciones.
P eriodista distinguido por su honradez y
constante labor en pro de la amistad franca y
sincera que existe entre franceses y mexicanos,
el S r. Réga.gnon ha sabido captarse numerosas
simpatías, lo mismo entre sus nacionales que
entre la clase culta de )léxico. Actualmente es
propietario de "Le Courrier du Mexique," diar io que le ha. ser vido para darse á conocer como escritor de talento ~· de energía, y está condeco1·ado con las palmas acadómicas por el gobierno de 1\f. Loubet.
Con motivo del aniversario y de haber sido
el 25 del actual el onomástico del Sr . Régagnon,
los redactores del d ia rio que dirige organizar on, en su obsequio, una fiesta, que se efectuó el
jueves último y que estuvo muy anima da.
El Sr. Régagnon ha sido objeto de numerosa s felicitaciones al celebrar sus bodas de
plata.

HoJa

~OP
de álbum

En tomo tuyo avanzan, formando alegre coro,
Los d ioses que presldeo la hermosa Juventud:

¿Qué mucho que te sigan, pulsando su harpa de oro,
Lo!! pr1uclpes del a rte, los reyes del latl.d?

¿Qué mucho si eres pura cual nieve inmaculada;
Qué mucho si eres bella cual pétalo de flor;
.¡;1 hay en tus negros ojos fulgores de alborad a
Y hay en tu acento notas de dulce ruiseilor'/
Si el éxtasis sublime absorbe tu alma blanca
Y llenes el eocanto divino &lt;le la re,
¿Qué mU(•ho que del lauro que de su !in, arraoca
El bardo forme un césped para posar tu ple'/
Estrella que apareces surgiendo de los cielo-.
¿De qué mundos regresas y A qué unive™&gt; vaS'/
¿Adónde tfe:2des, t\nget. tus apacibles vuelos?
¿F.o qué vergel ¡oh r()68.! tus hojftll abrin\s!
Lo Ignoro; pero lleva tu meno encantadora
t:n funslble lirio: tn virginal candor,
Y dice 11 los poetas tu faz deslumbradora
Que vas A lllll celest,-s reglones del amor.

Mas hoy que no enguirnalda voluble la fortuna
Con mlrt05 y heliotropos tu alabastrina ~len,
Y son tus pensamientos los rayos de la luna
v tu niñez tranquila el mlstcrioao Edén;
Mientras se anuncia el alba en su clarln de pla ta
Y al cielo te remontas, alondra malino],
¡Que tienda el ala de oro la dulce serenata,
Y c,;parza sus aromas la ftor del m adrigal!
Que canten los poetas tu gracla y tu inocencia,
Hoy q ue tus alllll cruzan un ciclo rosicler:
Me.llana que a t ravieses el mar de la existencia,
¡Que arrullen nuestros cantos tus rueños de mujer!

TIPOS NACIONALES. - UN PA STOR.

ADALBERTO A . ESTE VA .

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO !tUSTttADO

DIA DE illOLES EN ZACATECAS
En la pintoresca ciudad de Zacatecas se efectuó. en días pasados, una fiesta altamente simpática: la organizada ·por las autoridades loca.les, con motivo de la plantación de árboles
en un campo que se extiende cerca de la presa
&lt;García de la Cadena&gt;.
El acto fué presidido por el señor Gobernador del Estado, asistiendo á él las principales
señoritas de la sociedad zacatecana, en calidad de madrinas.
Después de la plantación, se improvisó una
animada verbena popular, en la que reinaron la mayor alegría y el más completo orden.
Una de las fotografías qut&gt; publicamos representa P.l camino de Guadalupe en el momento en que el público se dirige á la. verbena popular; la otra, la antigua garita Oriente, donde se efectuó el acto oficial, y la tercera, el aspecto general de la verbena, cerca de la presa.

00
En honor de Cuauhtemoc
mañana del domingo 21 del actual se
efectuó en la glorieta de Cuauhtemoc, del
Paseo de la Reforma, la ceremonia que
anualmente organiza el Ayuntamiento de la
Capital en honor del último Emperador azteca.
El acto, que fué presidido por los concejales
Sres. Dr. Luis E. Ruiz y Profesor Donaciano
Morales, dió principio con una obertura ejecuA

[

PUERTOS MEXICANOS,-BAHÍA DE 'l'OPOLOBAMPO,

UN! VISION DEL AÑO 2000
El Napole6n Amarillo

UANDO he

leído, en estos días, la noticia. de
la guerra y el ataque de la flota rusa, me he
acordado de una &lt;narración&gt; que yo quise escribir antes sobre el peligro amarillo y que
ha queda.do en estado de proyecto: el &lt;Napoleón amarillo&gt;.

C

Era un sueño, pero la guerra actual nos manifiesta. que podrá ser un día una realidad, el
día que las hormiguitas c~lor de oro se liguen
todas contra. la vieja Europa.
El &lt;Napoleón amarillo&gt; na.ció en China, la
noche de una derrota que los europeos habían
infligido á los celestes.
Muy niño, había oído á su padre, un mandarín letrado, hablarle de un ho~bre extraor-

..
'

VERACRUZ,- UNA BARCA PESCADORA,

,

dinario que sometió, en otro tiempo, á toda la
Europa de los bárbaros de Occidente. Y el niño chino, al soñar en los relatos de su padre,
había dicho: &lt;Yo seré el Napoleón amarillo&gt;.
El niño fué á Europa, convertido en hombre.
Había trabajado, había aprendido, había dedicado su idea fija y su fortuna á estudiar, y
de regreso á su país había despertado en el
pueblo de China, acostumbrado á. las invasiones, la idea de patria y el culto de las vfrtudes
n:µlitares. Transformó el armamento.
Y una rebelión-enorme y pululante-como
las sublevaciones chinas, una rebelión que sa•
cudía á la vieja China de su letargo le permi•
tia demostrar, por el hecho brutal, los progresos realizados por el ejército chino, regularizado y disciplinado bajo su dirección.
Aplastaba á los 'insurrectos, y jefe militar
de millones de hombres, destronaba. al viejo
emperador aletargado en su trono de Pekín,
y, como Bonaparte, se hacía consagrar empti·
rador.
Entonces, el Napoleón del Asia quería llegar á ser rey de la tierra.
Admirable táctico, sabiendo manejar la dinamita, los ferrocarriles y el valor humano,
soñaba con agrupar todos los pueblos del Asia.
en un inmenso imperio y arrojarlos en seguida
á la conqulsta del mundo.
·
Se anexaba el Tonkin y el Anman, se apoderaba de Siam y de las islas de la Sonda,
sacudía á las Indias de su letargo, y ayudado
por los cipayos que se habían sublevado, expulsaba á los ingleses; en el norte penetraba.
en Siberia, inundando con sus millones de soldados amarillos,el Imperio de los zares, mien·
tras que sus buques, sus acorazados, después
de haber franqueado el Mar Rojo y bombardeado Alejandría, asolaban las costas de Italia y de Francia.
'
La Europa entera se había ligado contra el
peligro común; pero el depósito inagotable del
Asia derramaba sobre ella, sin cesar, metódi·
ca.mente, sus millones de soldados amarillos.
Las llanuras de Rusia y Alemania habían
sido inundadas por este torrente de hombres,
y de victoria en victoria, de capital en capital,
el Hijo del Cielo, omnipotente, llegaba un día
al palacio de las Tullerías, al palacio djll Napoleón de que le habían haulado antes.
Ya no había Europa. Sólo había el «Napo·
león amarillo&gt;. Y él reinaba. La emperatriz,
procedente de Pekío, había desfilado por las
ct~!les de París, delante de lo que quedaóa de
parisiense, raza casi desaparecida.
Y los años pasaban. La tierra entera no es·
ta~a ~onquistad_a. Quedaban sus grandes terr1tor1os, y allí Juntamente las poblaciones se
agitaban en rededor de un mahdi que había.
conquistado ya una parte de Africa.
Soñaba todavía eon expediciones lejanas el
&lt;Napoleón amarillo&gt;, é impulsaba sus armamentos, pasaba revistas, cuando una noticia.
telegráfica le comunicaba que los negros habían e21:pulsado sus tropas de Argelia, pasado
el Mediterráneo y que el Mahdi había desem·
barca.do en Marsella.
Entonces el «Napoleón amarillo&gt; movilizaba
su ejército, y ahora la invasión amarilla te·
nía q_ue luchar. contra la invasión negra; la
formidable Afr1ca desbordaba sobre el viejo
mundo.
Esto no es más que un cuento: no es sino un
sueño y un mal sueño, una visión macabra del
año 2000. _Pero no por eso dejo de pensar en
esa narración que yo quería escribir y que no
escribiré jamás, al ver desarrollarse delante
de mí ese duelo sangriento de la Rusia y del
Japón, de la Europa y del Asia, esa guerra
que yo creía lejana y que se efectúa en el momento mismo en que escribo estas líneas.
JULES CLARETIE.

EL DÍA DE ÁRBOLES EN ZACATECA S.
EL ACTO OFICIAL,

EL DÍA DE ÁRBOLES EN ZACATECA~.-ASPECTO l'EL CAMINO DE GUADALUPE,

Hunt y Cort.és, que vestían trajes de guerreros
aztecas, cantaron el Himno Nacional.
Los representantes de las sociedades mutualistas que fueron invitados al acto, depositaron
ofrendas florales al pie del monumento del heroico Emperador azteca, con lo cual terminó la
significativa ceremonia.

•

VIAJ~RA
/\ ur,a a.n:,lg:a

Te vas .... y tu recuerdo flota en las a.Jmas
como fina cadencia, cual un perfume;
cual la luz de la luna sobre las palmas,
que al besar sus corolas no las consume .. . .
¡Te vas y tu recuerdo flota en Jas almas!
A las rosas ardientes las mata el hielo;
del Trópico sin nieves aman la lumbre
y del Trópico hijas .. aman su cielo;
del Septentrión va á harirte la pesadumbre ..
¡A las rosas ardientes las mata el hielo!
Buscarás de tu cielo las alboradas,
cuando de otros países entre las nieblas
el fulgor se amortigüe de tus miradas;
y cuando abras los ojos en las tinieblas,
¡buscarás, de tu cielo, las alboradas!

EL DÍA DE ÁRBOLES EN ZACATECAS -LA. VERBENA POPULAR.

tada por la banda de Zapadores, ocupando en
seguida la tribuna el Sr. Pedro Malabeha.r para pronunciar un discurso, que le fué muy aplaudido.
El Sr. Pbro. J. Sandoval pronunció después
una entusiasta alocución, en lengua nahuatl,

traduciéndola luego al castellano. Esta pieza
oratoria fué escuchada con agrado por la concurrencia. El joven Adolfo Méndez cerró la
parte literaria del programa recitando una
poesía.
Finalmente, los alumnos del colegio del Padre

Tu amigo inseparable será el invierno;
no intentes, en la ausencia, buscar en vaI;to
el sol de nuestros climas, que en un infierno
convierte nuestras tardes en el verano.
¡Tu amigo inseparable será el invierno!
Pensarás en las brisas de tus montañas,
cuando el dolor tu alma ya no soporte
y las lá.grimas tiemblen en tus pestañas;
cltando te hiera. el frío soplo del norti,,
¡pensarás en las-brisas de tus montañas!
JUAN DUZAN.

ASEEC'l'OS DE LA GLORIErA DEICUAUH'l'EMOC, DURANTE LA MANIFESTAC"lÓN DEL DÍA

21,

�EL MUNDO ILUSTRADO

POLITICA GENERAL
';rancla y el Uatlcano.-marcba bada la lndo,endencla entre la T~lesla yel Estado.- Ca política de la
nueva Republica.. . :. .una causa de extrañeza.
Re\lolución en Uruguay.- El pan de cada
día. - El sitio de Puerto Jlrturo.
Ca suerte de la campaña.-'.Ja·
pón dueño de los mam
orientales.

L

cristianísima Francia guiada por Combes,
al que llaman apóstata los clericales, mar·
cha con paso firme en el camino de su emancipación del Concordato. Quéjanse los amigos
del antiguo régimen, los que sueñan todavía
en la preponderancia de la Iglesia sobre el po·
der civil, de decadencia en el episcopado fran·
cés, y echan de menos aquellos tiempos en que
los prelados de energías viriles se ponían fren•
te á frente del Estado para sostener los fueros
eclesiásticos. Ciegos voluntarios, no quieren
ve!:'. que, á pesar de todo, las nuevas ideas van
infiltrándose por todas partes, y es natural, es
A

debidoquedespués delos consejos deLeónXIII,
recomendando el reconocimiento de la repúbli•
ca y su adhesión á las autoridades constituidas, los prelados mismos que no están inbuídos en doctrinas tradicionales inflexibles, se
acomoden mejor á la warcha. triunfal de la.
república.
¿Qué falta ahora para que se dé en Francia
el paso definitivo, declarando 1a independencia.
entre la Iglesia. y el Estado? Suspendidas' las ·
relaciones diplomáticas. retirado el embajador
de Roma. y el nuncio de París y suprimidas en
el presupuesto las partidas correspondientes á
la. embajada ante el Vaticano, sólo falta denunciar el Concordato, para que la.República
reasuma su soberanía absoluta y completa en
materias eclesiásticas, y- si es que no se lrega
á constituir la ig-lesia nacional que apenas
apuntó Bossuet--declarar cuando menos que los
asuntos religiosos son por su naturaleza ajenos al poder civil y que pueden gobernarse,
según los cánones, sin intervenctón del Estado
laico, pero también quedando suprimida en el
presupuesto la lista eclesiástica que cubre á
todas l&amp;.s iglesias y subvenciona á todos los
ricos.
Difícil será este paso y ocasionado tal vez á
contrariedades interiores; pero es seguro que
habrá de darse en no lejano porvenir, ya sea
bajo la dirección del &lt;apóstata&gt; Combes ó del
que le suceda en el poder, que tendrá por necesidad de continuar la obra comenzadH; pues á.
medida que pasan los tiempos, se ve más imposible una reacción ~n la Francia republicana
que creó Thiers, ilustró Gambetta, engrandeció
Ferry y _salvó del último conflicto-el del asunto Dreyfus-el célebre Wa1deck- Rousseau, que
obscurecido y sin pompa acaba de bajará la
tumba con la conciencia tranquila de haber
cumplido con su deber.

***

MONSE~OR LORENZELLI, NUNCIO DEL PAPA
EN PARÍS.

EL MUNDO ILUSTRADO

.

Ya casi extrañábamos no haber dado en estas notas semanarias la tristo y dolorosa de
algún conflicto sangriento interior en alguna
de las repúblicas lat,inoamericanas que todavía padecen los espasmos de la fiebre de crecimiento. La nota roja nos viene ahora del
remoto Uruguay, aquel jirón hermoso de tie·
rra amPricana amamantado por los jesuitas
durante los tiempos coloniales, y hecho célt·
breen la historia por los tristes é imborrables
recuerdos de D. José Gaspar Rodríguez de
Francia.
Fruto natural de las tierras ameriéanas, la
revolución ha asomado ahí su cabeza de hi·
dra; las cal les de la Asunción se han salpicado
de sangre y han sufrido el bombardeo de los
revolucionarios. Hasta ahora el gobierno. ha
podido resistir: pPro las armas triunfantes del
general Ferrara, titufado ya presidente de la
república, amenazan derribar por completo el
gobierno constituido. Ha habido necesidad de
que el cuerpo diplomático extranjero interven-

LA GUERRA EN ORIENTE -EL GENERAL RENNENKAMPF RODEADO DE
SUS FUERZAS LLAMADAS &lt;CIEN LOBOS&gt;.

ÚLTIMA PÁGINA DEl, CONCORDA'JO FRANCÉS,

ga de manera amistosa para librar á la capi·
tal de un nuevo bombardeo; celebráronse conferencias entre los re bel des y los representan•
tes del gobierno nacional , pero fueron estériles: los rebeldes aspiraban á tener la mitad de
los puestos en Ias cámaras y todo el ministerio
á su devoción. El presidente rechazó las proposiciones, y la lucha sigue; la tierra tiembla
y se estremece al rugido de los cañones y' se
levanta el hermano contra el hermano; la pam·
pa,caldeada por el sol americano,seabre para.
recibir la sangre vertida y se repiten las escenas con esa dolorosa monotonía que se regís•
traen la historia de nuestras repúb!icas hermanas, hasta que el jefe rebelde triunfe para
caer otra vez más tarde en la interminable serie de los -disturbios.
Terrible sino el que pesa todavía sobre el
suelo latinoamericano.

*

tropas japonesas se apoderen de Puerto Arturo á cualquier precio, parece suspendida la
campaña contra las posiciones del general Kuropatkine y aplazado el ataque sobre Mukden
y el avance sobre Harbin.
Con desesperada furia se han lanzado las
legiones japonesas sobre las fortificaciones
que defienden la plaza sitiada. Háblase de con·
tinuos combates, de constantes y terribles bombardeos, de asaltos desesperados. que se hacen aparecer como los últimos esfuerzos para
rendir el baluarte moscovita. En medio de ese
fragor de 1a feroz contienda, apenas ll~gan á
nosotros como €COS perdidos sobre el resultado del combate.
Unas veces, se dice que la plaza está á punto
de capitular, que el esfuerzo hecho será el decisivo contra ios formidables reductos; en
otr1ts, se nos cuenta que los sitiadores son rechazados, que vuelan á millares arrojados por
las explosiones de minas traidoras; se refiere
en ocasiones que las huestes japonesas toman
1uertes y asaltan posiciones que se creían
inexpugnables; que han traspasado las líneas
exteriores y llegan hasta el corazón de la for•
taleza; en otras, se nos dice que todos esos es·
fuerzos se estrellan ante la constancia y firme·
za de los sitiados.

LA GUERRA EN ORIENTE _:_UN 'TREN DE REFUGIADOS DE
PUERTO ARTURO, DESPUÉS DE UN DESCARRILAMlENTO

..

Hay, sin embargo, dos circunstancias bien
averiguadas: un oficial japonés se presentó á
las Jíaeas i:usas á. !ntimar rendición de la pla·
za, y á pedir permiso para que de ella salieran las mujeres, los niños, los extranjeros y
en general ·todos los que no eran combatientes
á fin de que no perecieran bajo los escombro~
ó en los estragos del furioso bombardeo. El
general Stoessel, con una entereza digna de los
defensores de Crimea, rechazó Ias propos!•
ciones.
La otra circunstancia, y que tiene relación
con la suspensión -de las operaciones en Manchuria, se refiere á los grandes esfuerzos enviados á los sitiadores por los generales que
tenían cercado en Liaoyang y flanqueado por
el norte al .comandante de las fuerzas rusas.
La separación de estos elementos de combate
e~ momentos decisivos de la campaña pontra
Ltaoyang y Mukden, hacepresumirqueen los
consejos superiores del Japón se ha decidido
de pref~re_ncia la toma de Puerto Arturo. ¿Podrá re~i~t1r esta plaza los ataques decisivos que
se_J~ ~1r1gen? ¿Podrá Kuropatkine, sintiendo
debilitadas las líneas enemigas qüii1o cercan
al su:, abrirs~ paso en un esfuerzo supremo y
ac~dir en auxilio de la fortaleza que peligra,
á riesgo de verse cortado completamente en su
aventurado empuje? .. ..

***

Entre tanto, los japoneses son dueños de los
mares orientales; no pudo el almirante WietsoPft romper con éxito la línea de combate del
almirante Togo; rotos y maltrechos sus barcos, la mayor parte tuvieron que rPgresar á
Puerto Arturo, y los que se aventuraron en
alta mar han tenido suerte malhadada. El
«gza.revitcb&gt; fué desarmado en Kiaocbeu; el
«Novik&gt;, que más logró alejarse de la escuadre. enemiga, fué á sucumbir en la isla Sakali•
ne, muy cerca de Vladivostock, al ataque de
dos cruceros japoneses; el &lt;Askold&gt;, que se
encuentra muy averiado en Shan¡rai, si no se
desarma habrá de provocar un conflicto por la
presión que ejerce el Japón sobre las autori•
dades chinas, y si se resuelve á salir al mar,
será para caer fatalmente en poder de los japoneses. Sólo el &lt;Diana&gt; ha podido llegar á.
puerto seguro, á la Indochina francesa, de
donde tendrá que i:etirarse también á mares
más remotos para no provocar complicaciones.
.La escu9:drilla &lt;l,e Vladivostock perdió también.. el ·meJor .ne. sus elementos al ver hundirse
el crucero &lt;Rurik&gt;, y mientras. la escuadra del
Bálticn cuánto tiempo tardará? ....
Agosto 24.

•

Sea á consecuencia *de* las lluvias torrenciales que con fuerza extraordinaria han caído en
Manchuria, ó sea que en virtud de la orden
que se dice dada por el Mikado para que las

LA GUERRA EN ORCENTE.-EL GENERAL RENNENKAMPF
AL FRENTE DE SUS &lt;CIEN LOBOS&gt;.

LA TUMBA DE UN SOLDADO.-INCIDENT.ES DE LA, GUERRA
RUSOJAPONESA.'

z. z. z.

�EL MUNDO . ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO
4

Costumbres populares italianas.- La caballería y la
infantería en la guerra.-Un accidente en París.- EI "Criket" á bordo de los buques
ingleses.- Escuela de enfermeras
en Inglaterra.

AS costumbres populares de Italia tienen
ulgu de infantil .v de arcaico, que les comu.J nica un eocanto muy singular. Uemos_dado
ya á nuestro&lt;; lectores, á medina que el tiempo
va pasando .v las fiestas populares italianas
llegan, algunos detalles acerca de ellas, en es-

I

BALADAS ESPANOLA"
LA Dl!:'10TA

No eres vaso de alfarero
que, si lo colman, rebosa:
¡Santocristo silencioso,
mar de amor profundo y fiero
donde todo es poca cosa!

Sa.otocristo Nazareno,
vengo á datte el alma mía;
tómala, no me la pagues.
¡Si no supiera que es bueoo,
lo mismo te la daría!

Porque es grande la porfía
me ha robado el corazón:
¡ Santocristo-N azaren o,
tiene sed el alma mía
de crearte otra Pasión!
E. MARQUJNA

En el arco rle la luna
-arco de luna en crecientecuando estaba en occidente
colgué mi loca fortuna
y aguardé confiadamente.

Y á la mañana siguiente,
¡oh dolor! taimadamente
surgió el arco del a luna
por el impasible oriente
volcado y sin. mi fortuna ..

¡Ay, ese amor ¡:&gt;or que mueres
y que nadie ha cooocido!
¡Ay, amor oculto y fiero!
Si entero dármelo quieres,
yo lo guardaré escootlido.

FEDERICO U HBRACll.

1904.

•

Como tu pasión, la mía
siempre crece y nuoca acaba:
Santocristo Nazareno,
¿qué iba á. hacer el alma mía
si en tu amor no la empleaba?

ta sección. Sin embargo, la distancia existente entre los diversos pueblos (distancia 'más
bien étnica que-kilométrica) hace que siempre
se encuentre en ellos al¡!'Una costumbre curiosa, desJonocida, ya sea á propósito de las solemnidades religiosas, ó ya de las labores del
campo.
En los puPblos católicos, muy especialmente,
la idea del Diablo llena la imaginación popular, que no encuentra medio de librarse del
enemil?O que ronda sus casas aprovechando
todas la'I oportunidades para perder al hombre. La idea va poco á poco arraiganrlo Pn l&lt;;&gt;s
que creen en este símbolo religioso del mal,
hasta el j?ra.do de que puebloq existen en los
cuales el miedo oblie-a á rendir un culto más
franco y más o~tensible al Diahlo que á Dios.
En Val del Rose, donde la fabricación d!ll
vino es la mayor de las fuentes de riqueza qe
los mora.dores, comienza,a.l acercarse la é poqa.
de la cosecha, cierto temor de parte de é"tos,
sea á. las neva.~cas prematu1·as, sea á. los fuertes vientos que destrozan h. vendimia. Por
supuestn que se atribuyen al Diablo todas las
desgracias que en estA sentido acaecen. Ln mejor. para librarse de él,es recurrirá una fiesta
especial. traniciona.l en el puehlo q ue bac&lt;i
tanto" si!!'los surte con el jugo de sus vides á.
toda Italin .

Un accident~ en el globo cautivo de París.

do disparando, al fin de la maniobra se p~edeu contar los dispa1 os efectivos y dar así
mejor dirección ó modificar, en la forma conveniente, el sistema de tiro de la inf.antería.

***

RecientemPnte fueron víctimas algunos aficionados á l"a. navegación aérea del más curioso incidente posible, que por fortuna ninguna
desj?racia personal ocasionó.
Eo la Pol'te !llaillot, de Pa1 is, existe un globo cautivo que explota. una empresa particular. En ese globo encontraban la manera de
divertirse, á poco precio, numerosas persona.s.
Hacé unos cuantos días el g lobo sufrió, á la
llegada de una brusca temptistad, primero, la
apertura de una válvul a de seguridad; después,
la cuerda de acero que detenía el cable en tierra. se rompió por efecto de la exagerada tensión, y los aeronautas se dieron el gusto de
hacer una travesía en globo libre cuando solamente habían pagado una ascensión en g lobo cautivo. La. tempestad babia arreciado, y
el globo filé á. caer cerca de la estación de un
ferrocarril. Las órdenes que el, capitán bahía
dado y la sangre fría de los &lt;aeronautas&gt;,
fueron suficientes para preservarlos de una
desgracia lamentabl.!.

***

Las maniobras inglesas con solllados de cart6n.

C uando el jPfe da la voz de orden, ap:i.recen
los soldados•manequíes y avanzan al j!alope
a.rtifici1d producido por la rápida ma,cba de
los soldados ocultos, que dirigen los cab111los
motores. La ilusión es completa, y .c omo en el
intervalo los soldados de infantería han esta·

La raza sajona. se ha distinguido siempre
por su tendencia á disfrutar, . Pn dondequiera
que se baile, de los ejercicios físicos, que son
µara esa ra za algo tan indispensable como el
a limento para las demás.
Nada de extraño tiene, por lo tanto, que aun
los marinos que se encuentran destacados á
muy larga distancia de . su país natal, se¡:&gt;an
aprovechar los momentos de reposo para entregarse al Pjercicio de uno de los sports favoritos en lni?laterra: el ccric-ket&gt;.
Los marinos no disponen de los llanos precises para que el sportmencio,rndopuedaefectuarse; p ero,en cambio, tienen la c ubierta de los
j?rancles acora zados, grandes como una ciudad
á la que, por supuesto, no falta su pequeña
pla za pública.
Esta plaza es la cubierta. Es suficientemente

TR.~BAJOS DE ESCULTURA
En nuestro número anterior dimos á conocer, en fot0grafía, alg unos trabajos del joven escultor mexi9ano Fidrncio L. Nava, á quien
el Gobierno ba pe nsionado en Europa,con el ti.o de que pueda pe rfeccionar sus estuáios.
Completamos ahora la publicación de la serie de fotogra.fías que
tenemos an nue~tro potler,y que representan las obras más notables
del aventa j ado artist~, re produciendo la. de «Las Sílfides&gt;, h ermoso vaso decorativo, y la.s de los
trabajos titulados: e Vacaciones&gt; y
cSileno (niño).&gt;

¡Ojos dulces, ojos j?ran les,
ojos de dolor' cargados!
Al mirarlos tao doliente,,
- ¡Señor, no me lo demaade.s!¡los codicio eoamorados!
¡ Ay, tú que muere3 de amor,
callado en el padecer!
¡Quién aprendiera de ti
á gozar en el dvlor
sin gastarse en el placer!
Santocristo Nazareno,
mira por qué me has vencido:
pÓrque á. ver te cada dfa
vengo con el pecho lleno;
me marcho como he venido.

•La fuga del Diablo en Val del Rose.

CONSTELACIONES

De la noche son; rente
pasé el tiempo dulcemente,
soñando que mi fortuna,
al ir creciendo la luna,
fuera creciendo igualmente.

¡Ay, esos brazo; abiert'.&gt;S,
tan ahiertos noche y día!
Cuaodo te miro y los miro,
entre esos dos brazos muertos
'sin dolor me moriría.

***

La guerra en Oriente ha servido de acicate á
la actividad &lt;le todos los ministerios de guerra
eo Europa. La po11ibilidad de que estal,lencomplicacioues, y basta lu misma. serie de enseñanzas que la _guer1·a ha tenido para los técnicos,
causas son que avivan, y mucho, la diligencia
de los encar:tados de organizar los ejércitos y
hacerlos formidables.
Eu Rusia, en la misma potencia.que sostiene
hoy la guerra con el Japón, se han imaginado
muy curiosos sistemas para. adiestrar á lo3
reclutas en poco tiempo. El ideal es hacer de
cada soldaco una miíquina de matar lo más
precisa posible.y para conspguirlo, no importan los medios de que baya que echar mano.
~a Inglaterra, las cargas de caballería. han
sino famosas en la historia militar de la nación. Y á resistir las cargas de caballería, es
á lo que hay que acostumbrar al infante. Porque si es bieo cierto que con los elementos de
guerra que actualmente pone la industr-ia en
mf!,nOs de los hombres, es bien difícil que un
regimiento de caballería cargue con éxito con•
tra un batallón de illfantes, ta.m.liién lo es que
cuando la. caballería ha sabido buscar su abrigo y cae,como una avalancha, sobre los infantes, la. mayuría de éstos, desconcertados, dejan
sus armas y son víctimas de su p'ropio temor.
~ay que acostumbrarlos, por lo tanto, á este
r1~•go.
P"'"ª ello, se ha. echado mano de un procedimiento por demás curioso. Se hacen grandes
cartelones que representan un solnado de caballería al g11 Jope y se Jps coloca en marcos de
madera que reposan so?,e carretillas, que·á
su vPz mueven, por medio de cuerdas, algunos
caballos, ocultos en las sinuosidades del terreno.

NA V A.-VA9ACIONES.

N.\VA.-&lt;LAS SÍLFWES&gt;, -VASO DECORATIVO.·

Reunidos los más notables agricultores de la ·
región en la µlaza, aµo1·ta.n Jo,, servidores un
pequeño globo de pap.il coo su candileja, se
infla. el aeró~tato y se le cuelga uo diablo, de
cuerpo eutero, que se ha ten ido cuidado de re,
presentar de la ¡wor ma.nera. posible.
Cuaudo e~tA iLJil,1,do el glol&gt;o, se le sueltan
las amarras y e l 1.liablo uesaparece en medio
de las grandes aclamaciones de la multitud.
Los campesinos tiPnen la firme creencia de que
en cuanto el diablo de cartón deja el suelo y
desaparece entre las nubes, quedan libres sus
viñedos de la. maligna influencia. y pueden, por
lo tanto, obtenerse frutos más copiosos de la
vid:

•

~
NAVA,- SILENO (NIRO),

½

El sport on los buques de guerra ingl eses.- Crlckot á bordo
de un acorazado.

La reina Alejandra de Inglaterra,. repartiendo diplomas
6 las enfermeras.

�EL MUNDO ILU.:lTRADJ

EL MUNDO ILUSTRADO
Pues-hay que hacerle justicia-Saverio Bruni era un bandolero religiosísimo que rehuía
el ocio como su más mortal enemigo; y, en
efecto, cuando no se ocupaba en matar á alguno -lo que sucedía raras vece.;-se entretenía en rezar el santo rosario ....
Aquella tarde parecía más pensativo y siniestro que de costumbre, y tenía sobrada. razón: era. el aniversario de la muerte de Peppi-

ancha para que se pueda hacer una cma.tch&gt;,
si bien los jugadores no pueden desplegar la
misma fuerza que desplegarían en el ca.so de
encontrarse en alguno de los parques en los
cuales aprendieron el ccricket&gt;. Hay el ries~o
de que las pelotas vayan al mar; pero se disfruta de una higiénica di versión.
y no se crea que solamente los marineros de
baja categoría toman parte en el .juego; por. el
contrario, los oficia.les y aun los Jefes super10res del buque se divierten sobre cubierta.: ha·
ciendo a.sí más a.grádables y mucho más rnteresantes, para la marinería., las sesiones de
sport.

, '\)~,1~

***

Un ejército nunc~ puede quedar perfec~a.mente administrado, s1 se sabe que el servic10 de
sanidad es malo. Se puede decir huma.na.mente á un solda.do: centra. al combate; si caes herido, aquí tienes esperando á los que han de
arrebatarte de las garras de la muerte&gt;; pero
sería inhuma.no decirle: centra al combate, y si
ca.es, quedarás muerto de sed y de calor en el
campo, hasta que lleguen los anima.les nocturnos á devorarte&gt;.
Esta consideración, muy humana, es la que
ha guiado á los gobiernos de Europa á procurarse un cuerpo de enfermeras laicas, abnegadas que sepan técnicamente su obligación. En
poc~s países habrá este servicio tan bien dirigido como en Inglaterra..
La reina Alejandra misma se toma el traba.jo de irá lasiiesta.s ea las cuales reciben sus
diplomas las courses&gt;, y toma parte en la ale•
gría. general, impulsando así á las mujeres que
adoptan la ingrata tarea.
Tal vez en estos incidentes, al parecer insig•
nificantes, debemos buscar la explicación de la
gran fuerza de que disponen ciertas naciones.
El corazón huma.no tiene sus misterios; una
vez que ha sido halagado, difícilmente·olvida.
Quizá la abne~ación que despliegan por su reina estas humildes enfermeras, sea la causa del
heroísmo de los soldados brita.nos.

***
Entre los marinos ingleses existe también la
piadosa costumbre de socorrer, con parte de

-~&gt;:::'·

MARlNA INGu_i:sA.- SOCORRIENDO Á UNA VIUDA.
los haberes ganados, á las viudas y huérfaoos
de los compañeros que han sucumbido ya sea
en campaña ó á bordo de los barcos de guerra,
en tiempos de paz. El día de pago, las viudas,
llevando á sus pequeñuelos. se sitúan á la entra.da de la oficina del pagador y, uno por uno,
los marinos desfilan ante ellas, deposita.o do
en una bandeja su óbolo. Nuestro grabado
explica. perfecta.mente esta hermosa costumbre.

El: l«RHmEnco
AY todavía en Calabria. quien recuerde el
nombre de Saverio Bruoi, un bandolero
feroz, natural de Longobucco.
La historia. no habla de él, y es lástima pues
la vida de Sa.verio Bruni es un verdadero romance dramático, original, único en su gé·
nero.
La tía Rosa, una buena vieje('ita. que nos vió
nacer y crecer y que entregó su alma á Dios á
la respetable edad de ochecta. y siete años (entre paréntesis, (no le faltaba ni un diente!), recordaba, una por una, las hazañas de Saverio
Bruoi, como yo recuerdo, una por una también. mis travesuras de chicuelo.
(Cómo ansiábamos, en las largas noches invernales, mientras la nieve caía abundante,
que la tía Rosa empezase á contarnos sus historias de hadas y de bandoleros!

H

Al principio se negaba, diciendo que tenia
sueño ó que le dolía la cabeza; pero nosotros
insistíamos tanto, que, por fiti, cedía y ..... .
contaba.

•

INSTANTÁNEAS CALLEJERAS.-UN PUESTO DE NIEV

Entre los varios episodios que nos contó la
b~ena tía,. uno, sobre todo, qued ó impreso en
mi memoria.
Una tarde-una hora. antes de la oracióo,un hombre estaba parado, inmó vil, en el medio de un sendero excavado en el corazón de
la montaña que conducía al molino.
Era bajo, grueso, barrigón, con dos ojos pequeños, pero vivos, brillantes, feroces, y una
larga barba de fraile capuchino.
Las cintas de terciopelo de su sombrero á la
ccirbune&gt;, inclinado hacia un lado, fluctuaban,
movidas por la brisa vespertina, sobre la ancha espalda del bandido que, mientras- estrechaba. con la mano izquierda. su fiel escopeta,
hacía eorrer entre los callosos dedos de la de·
recba. las cuentas de un grueso rosario, del
cual colgaban media docena de medallitas de
plata y de bronce.

nella, su esposa, á quien él había estrangulado
diez años antes por la simple sospecha. que él
concibió acerca de que Peppinella no había
si-!o indiferente á las miradas de un joven
pastor.
-¡Al primero que encuentre, aunque sea mi
padre, Jo mato!-había dicho aquel día Saverio Bruni. .. .
Y mientras esperaba., derecho, inmóvil, en
medio del sendero, murmuraba: &lt;Padrenuestro ...... &gt;
Pero, como si lo hicieran expresa.mente, ni
un alma a.parecía. por el camino de la mon-

aunque sea mi padre, lo mato&gt; . ... Ves, pues...
El pobre molinero comprendió que estaba
perdido; y su cara, tan alegre y serena un momento antes, se vo lvió pálida ....
Sucedió un profundo silencio á. las últimas
palabras de Savério Bruni: sólo se oía, entre
las ramas 1ie los castaños, un ruido de a.las y
un gorjeo de pajarillos ... . . .
De súbito el molinero cayó de rodillas á los
pies del bandido, y con las manos cruza.das
sobre el pecho y los ojos llenos de lágrimas,
empezó á rogarle y suplicarle desistiera del
terrible jura.mento. Le habló de su esposa, de
sus cuatro hijos, el último rle los cuales era
reciennacido: y dijo que él, Titta, era el único
sostén de la casa; que, faltando él, faltaría el
pan .... y tantas y tantas otras cosas, que habrían conmovido á una piedra, pero que no
conmovieron absolutamente nada al feroz é
inflex ible compadre .... A cada frase de Titta.,
no bacía más que contestar:
-¡He jurado!
Vibró por fin alguna.cuerda escondida. en su
corazón, por más que aquel corazón estuviese
endurecido en el crimen; pues, golpeando el
hombro del molinero, Je dijo:
-Te hago gracia de la vida . . . . . .
-¿Eb1 ¡Ob! ¡gt·acias, gracias! Bien decía
yo qua ..... .
- Espera un momento, no he concluído: debo,
sin embargo, cumplir de algún modo el jura·
meo to, te cortaré l 11.s orejas.
-¿Las orejas, has dicho? .... es horrible ....
quedare peor que un animal, no tendré más cara de cristiano .... Pues bien, sí, paciencia; se
puede vivir sin orejas. Después de todo, para
qué sirven?
El bandido sacó del cinto un &amp;.filado cuchillo; luego, agarrando con el pulgar y el índice
de la mano izquierda una de las orejas de Titta, la bajó y acercó el cuchillo para cortarla .. . .
Pero instantáneamente se detuvo, y, dejando
la oreja libre:
-Compadre-dijo,-¡eres salvo!
-¡Oh! ¡gracias, gracias, compadre mío! ....
Estaba seguro de que, por fin, me tendrías lástima. ¡Qué diablos! ¿somos ó no compadres?
-No creas, eres salvo porque, ahora lo recuerdo, no fuist~ tú el primero á quien vi: ...
-¿No fuí yo? ¿quién fué, pues?
-El asno.

-¿El asno?
-Eso es. Consuélate, pues, compadre: es el
asno el que debe morir y no tú.
Titta se rascó la cabeza., dirigiendo al mii,mo
tiempo una triste mirada al pacífico animal que
olfateaba. tranquilamente el pasto, con sus
grandes narices abiertas .... Luego, cayendo
de nuevo de rodillas, con súbita resolución,
ofreció sus orejas al cuchillo del bandolero,
diciendo:
- Corta, compadre .... Prefiero mil veces perder las orejas que el asno, que me costó veintiocho ducados ....
Saverio Bruoi sonrió de un modo extraño,
y, levantando la escopet a, apuntó al asno ... .
-¡ Sál valo, compadrel-gritaba el pobre Titta., con las manos tend idas hacia el baodído,me costó veintiocho ducados, sin contar ..... .
Dos detonaciones, casi simultáneas, cortaron la palabra en los labios del pobre molinero.
Y el asno cayó tendido al suelo, junto con
las dos bolsas de trigo ..... .
PASQUALE MARTIRE.

El mausoleo de la Sra. Jordan de PimenteI
EN OAXACA

en este número una fotografía.
REPRODUCIMOS
que rcipreseota el monumento sepulcral de
la Sra. Amparo Jor&lt;lao 1&gt;sposa del seiíor Gobernador deOaxaca, Lic. D. Emilio Pimentel,
muerta hace pocos meses en la ciudad de aquel
nombre.
El monumento, que se levanta en el panteón
general, es de finísimo mármol y está trabajado, basta en sus más pequeños detalles, con
maestría. Sobre la Josa que cierra el sepulcro
se ve el nombre de la señora de Pimentel y,
destacándose sobre el fondo verde de los cipreses, una hermosa figura de ángel con las alas
plegadas y las manos sobre el pecho. El conjunto, como puede verse en la. fotografía, es
muy artístico.

taiía..

-(Ni un perro! ... -lPadrenuestro que estás
en los cielos .... &gt; Sin embargo, es por aquí
por donde se va al molino y alguien debería
venir .... «Santificado sea el tu nombre, venga
á nos ...... &gt; ¡Ah! ¡Por la Virgen! ¡Aquí viene!
Y con un profundo suspiro de satisfacción,
mientras brilla.ha en sus pequeños ojos un rayo
de odio, Saverio Bruni esperó, estremeciéndose por la impaciencia, á su víctima ..... .
Desde lo alto del sendero bajaba lentamente,
detrás de su asno cargado con dos bolsas de
trigo, un molinero de &lt;San Giovanni in Fiore&gt;.
Caminaba cantando, á media voz, una. cll.nción calabresa.; tenía el aire de un hombre
feliz ..... .
Cuando el molinero se hubo acercado á Sa.verio Bruni, éste, después de mirarlo deteni damente, se mordió un dedo, en medio de exclamaciones de rabia..
¡El que , adelantaba paso á paso hacia la
muerte er.a Titta Greco, un amigo suyo, más
aún, un querido compadi:e!
Titta, á su vez,re&gt;conoció al bandido; pero su
cara, alegre y sonriecte, quedó inalterada. Saverio B-ruoi, el hombre que bacía temblar á
toda la aldea., cuy a cabeza había sido puesta á
precio-¡diez mil ducados!- nopodía.iospirar le temor alguno: era su amigo, su buen compadre; y no pocas veces, hallándose en a.puros,
el bandolero _lo había generosamente ayudado.
- Buenas tardes, compadre Saverio.
No hubo cootestacióri.
Con las manos cruzadas sobre la boca de la
escopeta y la barba apoyada en las manos, ,,,
Saverio Bruni contemplaba al molinero con
aire compasivo.
- Buenas tardes, compadre .... ¿No me contestas? ¿Qué te pasa? ¿Estás, acaso, resentido
conmigo?
- ¡Titta!-dijo por fin el bandido, con una
voz en que se notaba una cierta conmoción,¿ qué mala estrella te trajo esta tarde baci-a mí?
-¿Qué quieres decir? no te comprendo, querido compadre ..... .
- ¡Quiero decir que estás destina.do á morir!
El molinero, al oír estas palabras, miró con
sorpresa. y terror á su a.migo, mientras, instioti va mente, daba dos pasos atrás.
-¡ A morir! ¿Yo?
-¡Sí!
-Pero, quieres burlarte de mí.
-Ni lo pienso.
-¡Yo?' ¿tu amigo? ¿tu compadre?
-Sí, sí. ... lo juré, y l~s juramentos son sagrados para. mí: ca.l primero que encuentre,

, MONUMENTO .OE LA SRA, AMPARO JORDA N DE PIMENTEL, EN EL PANTEÓN
• _ .
· .
. GEÑEJ,tAL DE O.AXA.CA.

�Et :MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO

nusTUDO

o
l. Livia Berlendi, soprano.
2. Angela Penchi, soprano
3. Luisa Tetrazzinl, soprano.
4. Gilda Flor!, soprano.
5. Maria Claescns, mczzosoprano.
6. Guglielmlna Marcbl, m.ezzo
soprano.
7. Glorgio Bazelli, tenor.
8. Cario Cartlca, tenor.
9. Giorglo Polacco,,_maestro director.
JO. Guiseppc La"[Puma, barltono
11 Gulseppe De Mariu, teno:.
12. Luigl Mugooz, bajo.
13. Arturo RombollJ, bar!to:io.
14. Guilio Rossl, bajo.

La Temporada de Opera en Arbeu
E han e~be.rca.do ya. en Génova., con rumbo
á Vera.cruz los- artistas que forma.o el cuaélro de ópera. que ocupará. próxima.mente el
Teatro .Arbeu.
Esta. noticia. ha. sido recibida. entre los devo•
tos del arte con general bPneplácito, pues se
sabe que en la. compa.!iía. figura.o artistas. ~e
mérito indiscutible com~ la.s s?pranos L1~1_a.
Berendi, Angela. Pench1 y ~u1s11, Tetra.zz101;
muy aplaudidas las dos pr1mera.s _en los m~jores teatros europeos, y muy querida. la. últl·
ma. del público de México, á quien tanto entusiasmó durante la. temporada. de 1903;
Entre los cantantes que completa.o el cuadro,

o

S

se cuentan los tenores Giorgio Bazelli, Cario
Ca.rtica. y Otta.vio Frosini;los barítonos Alber•
to Ha.bel Rossi, Guiseppe La. Puma. y Arturo
Romboli, y loll bajo&lt;1 Sebastiano Clrotto, Luigi Mugnoz y Giulio Rossi. Como mezzosopra.•

nos figuran en la. compa.i'iía María. Claesens Y
Guglielmioa Marchi, y como directores y concerta.dores,el maestroPolacco, que tantos tri un·
fos conquistó en el país hace un año, y el maestro Gino Goiscia.ni.
Hay mucho entusiasmo en el público por l a.
próxima. temporada. de ópera., y es seguro que
ésta. tendrá. un éxito completo,

�EL •?tfO'N'DO ILlTSTRADO

EL. MUNDO llUS'.!'RADó

PágiriEls de la Moda

NúM. 4.-Vestido de lino azul pálido para
niña de 3 á 4 af!.os, adornado con embutidos y
tiras bordádas blancos.
NúMS. 5, 6 y 7.- Sencillos trajes de algodón para &lt;garden-party&gt;.
NúM. 8. -Traje para niño de diez y ocho meses á cuatro años; blusa rusa y pantalón de
tennis blanco de rayas rojas; epa.ta&gt;, cuello y
puños de tela nacional roja; cintura. de cuero
rojo.
NúM. 9.-Traje de seda para niña de 4 á 6
años.
NúM. 10.-Vestido marinero para hombrecito de 2 á 4 años.
NúM. 11.-Traje de doble volante con anchos
pliegues prensados; cuerpo blusa.do; canesú y
puños con varias hileras de gavia.dos, lo que
realza el mérito de la hechura; berta de encaje cguipure&gt;.
NúM. 12.-Traje de vacaciones para niña de
10 á 13 años, mostrando una alforza cogida
arriba del volante, que se suelta en ca.so de
estrecharse la tela con el lavado ó bien por el
rápido crecimiento de la niña.
NúM. 13. - Trajecito para niño de 2 á 3 años.
Puede trabajarse en sarga, cachemir, cé~ro y
percal. La. parte delantera del cuerpo se a1usta
á la fald"a mediante un pliegue tablea.do; el
cuello y cinturón están hechos de seda manchada y adornados con pespuntes; las manguitas están alforzadas arriba y tienen puños también de seda manchada.

TRAJES INFANTILES
mejor estación para ocuparse del &lt;troussea.u&gt; de los pequeños, esel vera.no. Las prendas son tan diminutas,q ue fácilmente se llevan
á todos la.dos para avanzar en su labor duran·
te las horas cálidas del día, en que es fuerza
permanecer en casa, ó bien se pueden trabajar
á la sombra de grandes árboles, cuando se
está en el campo.

L
A

TRAJES INFANTILES. -NÚMEROS

EL PEQUEÑO MARTIR
NÚMERO

l.
(Cnento Húnearo)

Los modelos que damos aquí son encantadores y se prestan á cuantas modificaciones quie·
ra.n hacer las mamás, deseosas de utilizar los
bordados ó encajes que ya poseen.
_
Para los niños muy pequeños, los trajes más
prácticos son aquellos que se la.van y limpian
con facilidad y los que se eligen de tela bastante sólida para que duren dos ó tres años, combinando juiciosamente la moda y adornos, á
fin de alargarlos á medida que el niño crezca.
Muy cómodo, el ropón número 1 conviene á
los niños de diez y ocho meses á dos años; mas
no podría escogerse para un bebé que aún no
anda, pues se levantaría en pliegues desagracia.dos al ser llevado en brazos. Este ropón
está hecho de género lavable; conviene ejecutarlo en muselina. y toda clase de materiales
de algodón, &amp;dorna.dos con bordados ó enea.je.
El modelo es de fino piqué blanco. La fa.Id ita
está montada. sobre un canesú muy bajo. El

la.do derecho del frente cruza ligera.mente sobre el izquierdo, al que se a.justa por medio de
botones planos. La faldita lleva en el borde
embutido y tira bordada. La ca.pita está formada aisladamente de un canesú orillado por
dos volantes de la misma tira.

***
Para los niñitos que van á las escuelas de
párvulos, no hay nada'tan apropósito como la
blusa rusa y los trajecitos &lt;estilo túnica&gt;, hechos de sarga ó cheviot azul obscuro ó gris,
igualmente primorosos para los dos sexos. A
estos trajecitos se ponen canesús cortos en el
delantero y espalda, el cuerpo se monta sobre

encontraba en Nagy Szeven cuando tuve la.curiosidad de asistirá una reunión
de rumanos. Uno de los asistentes atrajo en seguida mi atención. Era muy moreno y
tenía el rostro rayado por una larga cicatriz.
-¿Os habéis fijado en ese hombre?-me preguntó mi vecino.
-Sí: tiene una fisonomía interesante.
-Es cierto: examina.dio cuidadosamente y
ved la cicatriz que le cruza la cara.
E

M

NÚMEROS 5, 6 Y 7;

el canesú en pliegues tableados que se pespuntean á la altura del cinturón. En los trajes
para hombrecitos, el ancho pantalón asoma
cerca de dos pulgadas debajo de la túnica. Los
vestiditos para niñas se hacen casi lo mismo,
con la única diferencia de cortarlos un poco
más anchos y formar mayor número de pliegues para conseguir soltura y vuelo en la parte inferior.
El modelo número 8 es sumamente elegante;
se hace de &lt;lawntennis&gt;, de fondo blanco, rayado de azuló rojo y se guarnece con «straps&gt;
de paño del mismo tinte que el rayado. La blusa ó túnica cerrada de lado sienta muy bien á
los niños de tres á cinco años.

***

NÚMERO 8.

NúM. 14.-Traje túnica de corto canesú al
frente y espalda..
NúM. 15.-Estilo túnica.,dejando ver el borde
del pantaloncito.
NúM. 16.-Traje de casa para niña de 18 meses á 4 años, provisto de un canesú á pliegues
de ropa rodeado de festón hecho á mano.
NóM. 17.-Vestido de verano para niña de 6
á 10 años, en velo blanco guarnecido de tres
pliegues religiosos y montado en frunces &lt;ni·
dos de abeja&gt;; berta compuesta de biesesitos
de tafetán.

10 Y 11.

- ¿,Proviene de algún sablazo?
-No: es una maldición.
Miré á mi interlocutor, quien me dijo.
-S&amp;lgamos á dar un paseo por el jardín y
en tanto, os contaré la historia..
'
Encendi~os nu~st~os cigarros y mi compañero me hizo la siguiente narración:
&lt;En 1849 los imperiales, de acuerdo con los
rumanos, sitiaban una ciudad húngara defendida por sus habitantes y por un puñado de
&lt;r.omeeds&gt;.
La resistencia de la ciudad irritó al comandante austriaco, y éste decidió fusilar á todo
hombre que se aprehendiese con las armas en
la mano.
Suc~mbió, a.l fin, la ciudad, y el comandante
cumphó su palabra..
La luch';I- había sido ardiente, desesperada,
y entre gritos de cólera y vociferaciones los
soldados se apoderaron de la última ca~a é
hicieron salir á los que la defendían.

Desde que el riiño adquiera el hábito de limpieza compatible con su edad, puede vestirse
con telas finas de seda en los días de fiesta ó
de visitas.
El i:nodelo número. 9 muestra un trajecito de
seda Japonesa para niña pequeña. La totalidad
del adorno está trabajada á mano, y aquí se
requiere la paciencia y tiempo de la mamá. El
canesú se compone de sesgos de ropa unidos
por medio de gavia.dos, de los cuales se elabora una doble fila en el borde de la faldita, así
como en los puños.
La faldita y mangas se juntan al canesú me·
diante pliegues á cuenda montados bajo una
banda aplegadillada de muselina de seda que
da un bonito efecto.
El ancho sombrero se compone de seda y
encaje.
C. GALINDO.

TRAJES INFANTJLES.-NÚMERO

NU~STROS FIGURIN~S

NÚMEROS 2, 3 Y 4.

NúM. 1.-Ropón para niña de uno y medio á
dos años.
NúM. 2. - Traje de linón blanco para niña
de 2 á 3 años, adornado exclusivamente con
pliegues de ropa y bordados.
NúM. 3.- Capita ligera para bebé de 1 á 2
años.

NÚMERO 9.

TRAJES INFANTILES,-NÚMERO 12.

13.

Entre ello_s se hallaba un hombre, joven todavía., á quien seguía su hijo, un muchacho de
trece años.
P?cos minutos después las dos víctimas
arr~mada.s á un muro,1ban á ser fusiladas u~
oficial se ace~có y se puso á observar al ~iño
bello y enérgico, en cuyos ojos brill b
'
llama.
" a una
- ¡Altol- gritó á los soldados que se
rab_an á hacer fuego. -¿.Este muchacho prepha.bat1do con los otros?
se a
- ~í-contesta~on los soldados.
-¡Es una lástima, murmuró el oficial , d"lrl•
.

�.

EL ltUNDO n;usTRADO

TRAJES INFANTILES.-NÚMEROS 14 Y 15.

giendo una mirada de compasión al niño, que
no soltaba la mano de su padre.
- Señor-dijo el padre,-veo que tenéis buen
corazón: antes de ejecutarme, otorgad me un
favor. Permitidme que envíe el dinero que ten·
go en esta cartera á mi esposa, que está en h,·
gar sea-uro.
En aquel momento se presentó el coronel
acompañado de algunos oficiales y de un jefe
rumano, el tribuno. El padre repitió su de•
manda.
- ¿Con quién queréis enviar el dioero?-pre·
guntó el coronel.
-Con mi hijo.
Los ofici'.des murmuraron. El padre queda
salvará su hijo. Miraron al niño¡ su ~raje estaba. en desorden, y los trazo~ de la pólvora
eran visibles en él.
-¿Creeis que quiero salvar á mi hijo?-dijo
el padre¡- tranquilizaos, pues volverá. .
- Vol veré, señor oficial-declaró el niño con
tono resuelto¡-no penséis que pretendo huir.
-E.-tá bien, contestó el coronel: toma. el dinero y ve ligero.
El niño cogió el dinero que le dió su padre
y se fué corriendo.
Los oficiales, emocionados, le vieron alejar·
iie; muy pronto desapareció. Sólo el tribuno
lo había observado con cólera, como mira el
buitre la presa que se le escapa.
Los oficiales entraron en una posada conti·
gua. y dejaron al tribuno con sus hombres.
Estos se prepRraron á ejecutar la orden recí·
bid a: veinte tiros partieron simultáneamente y
concluyeron con la v:da. del desgraciado padre.
-¡Qué lástima. que hayan dejado escapar al
mucbachol-dijo un pastor de la. montaña.

-¿Qué te importa?-le contestó uno de sus
compañeros¡ ese es asunto de los oficiales¡ ellos
saben lo que hacen.
-Mira, tribuno -exclamó uno de los hom•
bres¡-Dios tofo, ¡el muchacho vuelve!
Los ojos del tribuno relampaguearon.
En efecto, el niño acudía, jadeando, al lugar
del suplicio. El sudor le corría por la. frente
y los cabellos se le pegaban á ella.
Abrió se paso por entre los rumanos sorprendidos y se acercó al muro, donde le esperaba
un espfCtáculo horrible.
- ¡Obl padre mío, padre querido. ¿Por qué
no haberme espera9oi1-exclamó sollozando.
Y se arrojó sobre el cuerpo ensangrentado.
El rostro del tribuno se contrajo, como si se
trabara una lucha entre su cólera y el sentimiento que le inspiraba tanta energía, tanta.
fuerza moral eo· el niño.
Después, haciendo un esfuerzo, exclamó con
voz terrible:
--¡Fusiladlol
TI;es_onaron otra.vez veinte tiros: el cuerpo,
acr1lHllado de heridas, se desplomó, mientras
que el valor, la fuerza., el honor, todo lo que
formaba esa alma pura, voló ha9ia las alturas
rnmaculadas del cielo, hacia el Todopoderoso.
.P oco después salían de la posada los oficia.les; el coronel, como si de pronto recordase
algo, se dirigió al tribuno.

l·S7ILWCLL PLACC

T.RAJES INFANTIL-ES.-NÚMERO

La más hermosa Colonia, no sólo por su posición,
que lo e·s contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra ~ociedad, quienes desean construir magnífi~os edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México. .
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de· algunos años·á esta parte,
y se convencerá -de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resulta:dos que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo est0
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos quepara ·fines del presente año, todo 3 los lotes habrán sido
tomados, .Y dentro de unos cinco años, este lugar ferá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
~reemos que en un tiempo ·no muy remoto, México llegará á ocupar la primera· fila por sus edificios,
en el·hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
. Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años • .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto1
banquetas ·de cemento, drenaje y un ·sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
fara mayores informes, dirigirse á

17.

-¡,Ha vuelto el niño?- le pr, guntó:
- Sí, ha vuelto.
-¡,Y qtré han hecho de él?
-Lo que se había decidido: lo hemos fusilado.
El coronel retrocedió un paso, como si hubiera pisado una víbora.
-¡Canalla! - rugió, al mismo tiempo que con
su varilla castigaba. a.l rumano en pleno rost0o, donde se dibujó lenta.mente un surco sao•
griento ... . &gt;
-Entonces ¿ese individuo que acabo de ver
es el tribuno?-pregun1é á. mi compañero.
- No; es demMiado joven para serlo.
- No comprendo ....
- E~ el hijo del tribuno.
- Pero .... ¡tiene la marca del latigazo en el
rostro!
-Ha nacido a.sí.
U a escalofrío me sacudió.
-E,; la mano del Dios vengador; lleva h
huella de la sangre del pequeño mártir!. ... Pesa .sobre él una. maldición y-concluyó el narrador-no puede casarse, porque las mujer e~
temen tener un niño que lleve ese signo mal·
dito&gt;.
v. Rocosv.

o

La vida es un tráfico; no se obtendrán ni hará.o grandes ganancias, sin éxponerse á grandes pérdidas.

*
TRAJ[S.INFANTILES. -NÚMERO 16.

El carácter es una. de las mayores fuerzas
motrices que existen en el mundo.

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Año XI-Tomo II-Núm. 10

Septiembre 4 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 9, Agosto 28</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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        <name>Amparo Jordán de Pimentel</name>
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                    <text>UNDO LU5Tf{000
Año XI.-Tomo U-Número 8

MEXICO, AGOSTO 21 DE 1904.

Subsulpcl611 mensual torin11 ......s 1.60
ldem
ldem e■ la Capital.$ l. li

. 8111111: LUIS REYES SPINDOU

Dlmtor: LIC. RAFAEL IEYES SPINDOU
Registrado CODlo articulo de segunda claae, en 3 de Noviembre de 1894.

1

Especialidad en artículos para Iglesia, Oalonería,
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som=
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Y &lt;21\SIMIRES. EL MEJ0R
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· de todas clases .
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MUEBLES QE T000S ES-T IL0S
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.

1 p

•

Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se no
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores
peso no exceda de 15 kilos.

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d: ; z
1

~nOO
· ,. cuyo

Signorett Honnorat y f ompañía.
Estudio Fotográfico
(M. Torres.)

�EL MUNDO ILUSTl[!DO

EL MUND.O ILlJ'STltADO

EL JUEGO Y LA EDUCACION

E

sentimientos, y contribuye á fortalecer la voluntad y á formar el carácter.
.
.
Con tal de que el juego no sea so.ht!l'rio, sm"!
colectivo, ni anárquico, sino disc1phnado, n1
reglamentario sino libre; con tal de que plantee problemas'que agucen el ingenio, _que cree
dificultades que estimulen la inventiva, que
ofrezca ciertos peligros que exciten el valor
y ciertos triunfos que promueVliI?, la emula·
ción; con tal de que a.u.o.que ~e leJOB y de _un
modo general remede las actividades propias
de la vida real, el juego es la mejor escuel!I' de
la infancia y el mejor sistema. de educación,
no acaso para retóricos y académicos; pero
sí para lu~hadores y hombres de. acción, es decir para la mayoría de la especie humana.
Con razón en las Universidades inglesas,
americanas y alemanas, por cada hora de estudio hay otra de &lt;base• ball&gt;, de &lt;foot-ball&gt;,
de«canotage&gt;, de lucha y carreras, y, en sur~a,
de esos juegos colectivos, viriles, á la vez disciplinados y libres que los anglosajones designan con el nombre de &lt;atletics&gt; y con los
que forman generaciones sanas, robustas, valientes, inteligentes y emprendedoras. .
Es evidente que jugando á la &lt;mom1ta&gt;, á
&lt;las escondidillas&gt;, á da canasta de llores&gt; Y
«al toro&gt; (juego este dltimo, que era, y con razón la pesadilla de Don Enrique R~bsamen,
porque, é!ecía, no hay manera de que los nifios
mexicanos jueguen á otra cosa) no hemos de
formar jamás la raza conjura.dora de los reales ó supuestoa destinos manifiestos á que se
nos dice condenados.
Felizmente los &lt;atletics&gt;, aunque á. veces
brutales, comienzan á hacer prosélitos en nuestra juventud juguetona, y si más tarde, en el
parque frondoso de algún centro docente del
país, las clases medias &lt;a.prenden á jugar en
regla&gt;, llegaremos á. ser fuentes de cuerpo, de
espíritu y de voluntad,y á dispersar, con nuestros cantos de regocijo y de triunfo, al enjambre de siniestras aves, agoreras de terribles catástrofes y de babilónicas ruinas.
Y así, sin paradoja sea dicho, jugando habremos salvado á la patria.

L juego es la escuela de la vida. y por serlo,
es la. ocupación predilecta. y la. preocup~ción fa.vorita. de la. infa.noia.. T~dos los a.01males superiores juega.o, y la. ".a.r1edad, la. tena.cida.d ¡ la vivacida.d de sus Juegos revela.o
la. clarividencia. de sus instintos y la. forta.leza
de su intelectualida.d.
Véanse, si no, á. los felinos en particula.r, Y
á. los a.nimales de presa., en genera.!. Apenas
abren los ojos á. la luz y comlen~an á. se.r duefios de sus movimientos, empiezan á. Jugar.
Acechan presas imaginarias, luchan con ?nemigos fantásticos, emprendei:i ha.tallas épicas
y tena.ces persecuciones de hoJ&amp;S secas que caen
de las ramas de vellones de lana arrancados
por la zarza ~ la oveja, se agazapan defendiéndose del insecto que pasa, fingen acechos,
emboscadas y a.cometidas, muerden, desgarran
y despedazan cuanto á. su alcance encuent!ªº•
y practican,en grande escala. y con mar11,V1llosa técnica, la esgrima del zarpazo y de la dentellada. Si logran atrapar una. pr?sa, prolongan su suplicio dejándola,medio viva aún, emprender una fuga bien pronto detenida, una
defensa al instante reducida á. la impotencia,
y todo para prolongar sobre el moribundo los
deleites y las voluftuosidades del combate y
para galvanizar e cadáver y dilatar el momento del reposo.
En el otro extremo de la escala,el cervatillo,
tímido y ágil,ensaya escalamientos imposible~,
se esfuerza,en las puntas de las rocas,en reahzar equilibrios imposibles, emprende huidas
verti¡¡-inosas, aguza el oído, la _vista y el o!fato y adquiere así, jugando baJo el ramaJe ó
sobre la ladera, la agilidad, la. ma.licia, la rapidez de la carrera !}Ue más tarde han d_e ser la
protección de su existencia y la seguridad de
su persona.
El juego no existe, como no existe, propiamente hablando, la infancia ni en los animales
en quienes predomina el automatismo, ni en
aquellos en que la lucidez del instinto es basDR. M. FLORES.
ta.nte á. suplir al cálculo de la. inteligencia. La
larTa, el gusano, el molusco, el crustáceo, º!&gt;
juegan: viven desde el primer mom~nto su v~da monótona y automática de máqurnas rudimentarias, sin ese previo ansa.yo, sin es9: serie
de tentativas más ó menos aborta.das, sin esa
educación, en fin, que para adquirir la plenitud de su desenvolvimiento y de su acción necesitan otros seres.
Tampoco juegan la abeja. ni la hormiga, en
quienes el ciego instinto ha de reemplazar Y, á.
os crímenes pasionales están á la orden
veces con ventaja, las lucideces maravil~osas
del d(a. Los sociólogos, los que tienden á
de la inteligencia. Larvas, necesitan nutrición
explicar los he.!hos todos que presenta el
y protección; seres formados, entran de plano
complejo organismo que llamamos sociedad,
á la vida, al trabajo, á la lucha., sin transición
á. la luz de un criterio netamente físico, que deperceptible ni preparación alguna necesaria.
jan las altas elucubraciones, gratas á los penSufrida su definitiva metamorfosis, saben ya
sadores, para otras edades y que pretenden sotodo cuanto necesitan saber, y pueden, de primeter al hombre á. las inflexibles leyes de la
mera intención, cuanto deben hacer. Cosechar,
animalidad, dirían que el desarrollo de la crialmacenar, cuidar de las larvas, construir niminalidad en su3 manifestaciones pasionales,
dos maravillosos, encontrar y realizar equilisedebe,especialmente,á la influencia de las albrios portentosos de potencias y resistencias,
tas temperaturas que la canícula trae consigo.
escoger materiales, emprender saneamientos
Creerán los otros, los amigos de la. educaal par y aún mejor que los ingenieros, los arción religiosa especialmente, que el desarrollo
quitectos y los higienistas; mandar como los
de los delitos de sangre, de origen amoroso,
estadistas, obedecer como los ciudadanos, tose debe á la falta de una educación netamente
do en esos seres privilegiados es intuición,
moral, que haga del hombre y de la mujer una
don divino, resultante complexo y maravilloso
máquina temerosa de Dios. ¿Quién tiene razón
de una organización preestablecida y ajustada
entre
ellos?
matemáticamente como un cronómetro.
De las pasiones que levantan y sublevan el
Mas no bien el insUnto, sin desaparecer,pues
espíritu humano y hacen del hombre una arissiempre existe, palidece como un crepúsculo y
ta débil, á. merced de vientos huracanados, es
se debilita, y no bien la inteligencia empieza
el amor, desde tiempo inmemorial, el que más
á. despuntar y á brillar como una aurora, ensubleva y levanta más, y más enardece y catonces el ser, no armado originalmente de tolienta los odios y las rencillas. El · espíritu de
das armas para la lucha por la vida, necesita
la raza, de la especie, que diría Schopenhaüer,
órganos que ejecuten, voluntad que mande, invela por la conservación de la estirpe; mueve
teligencia que gobierne é ilustre, y el juego
á. los hombres con resortes poderosísimos; endesenvuelve, fortifica, crea toda.a las facultavuelve en el crespón rosa de la propia felicides rudimentarias y todas las apfüuiles nadad, la necesidad de la especie, y torna a.l homcientes.
bre civilizado á las épocas luctuosas, somPor eso el carnívoro, el cuadrumano, pero
brías, imborrables, en las cuales el macho
sobre todo el hombre,que representa, en la eshumano defendía su hembra á la entra.da de
cala animal, el mínimum de instinto y el málas grutas domiciliarias, armado con el grueso
ximum de inteligencia, son los seres más jubastón y rechinando los enormes incisivos,
guetones.
prontos á rasgar la epidermis del enemigo.
El hombre con los brincos, saltos y carreEs el amor, el eterno amor, el que convierte
ras, sin objeto al parecer, de su infancia, se
á. un caballero en un energúmeno y hace de
dota á si mismo de fuerza y de destreza, tan neuna dama. una mujer caída. En el amor los
cesarios después en la vida. A fuerza de g-ritar
poetas de todos los tiempos y de todas las edasin medida y de agitarse sin objeto, desenvueldes han encontrado los acentos que, vertidos
ve sus órganos respiratorios, acelera la circuen las ánforas cristalinas del verso, despierlación de su sangre, acrecienta las excreciones
tan la admiración y dan ala.s poderosas t la
purificador:i.s, y robustece su organismo físico
frase halagüefia. El amor es el tema eterno,
y perfecciona sus capacidades.
eternamente agoiado; pero que siempre renace
Este aspecto gimnástico é higiénico del juede sus cenizas más poderoso que nunca, argo y esta. educación sensorial y locomotriz
mado de todas armas, como la Minerva mitoque procura, son lo mejor conocido y lo más
lógica; rey del mundo y verdadero soberano,
11xplotado en la educación de la infancia. Pero
lo mismo de las tribus atrasadas, en cuya alel juego no sólo ensena á mantenerse en equima borrosa apenas si se delinea vaga.mente el
librio, á moverse con rapidez y precisión, á
espejismo de una existencia distinta. á la exishacer uso de los músculos, de los tendones y
tencia animal, que de los refinados que la civide los huesos, no sólo a,ruza. los sentidos y viliza.ción ha nutrido con sus jugos delicados,
goriza el cuerpo. El juego, bien comprendido y
que la edncación ·ha forjado á su manera., á
sabiamente reglamentado, educa otras fa.culta.través del atavismo de mil generaciones.
des más altas y mejores, y coopera grandeY el amor es el que ha da.do vida. á un drama
mente á la educación de la in~ligencla., de los
obscuro, todo bailado en la sangre de una in-

o

CRONICA METROPOLITANA

L

feliz muchacha que apenas entraba, temblorosa y asustada, á la vida. El amor, ensalzado
e.qui y vilipendiado allá.; el am?r,elevado á la
categoría de un dios ó convertido en ~n demonio 1 por la diatriba humaná; el amor magotable y misterioso que hace de todas piezas las
almas de los am'antes, sin tener en cuenta las
leyes d~ la. sociedad ni la voluntad humana.. .

***

¿Cómo fué? Es imposible saherlo fijamente.
Había cierta frialdad entre los dos enamorados, fria.lda.d que había s/do la !}~tural co~secuencia de una de tantas 10trom1s1ones car1t!ltivas. Se había a.firmado á María que su DOVIo
llevaba. una vida más ó menos desordena.da;
María había. impuesto á ~u enamorado. la o~ligación de cambiar el régimen desu ex1stenc1a,
amenazándole con expulsarlo de su corazón,
como si tal cosa fuera posible.
La. familia, modesta, honorable, S? divertía
tranquilamente. Era el día de la. Rema _de los
Cielos· había que celebrar el amversario¡ los
a.migo~, los parientes, conversa.han en el pequefio salón, mientras María ?ªJaba vagar su
espíritu juvenil en lejanas regiones de ensueiio. Quizá algún vago presentimiento aconsejaba su alma¡ quizá la visión trágica de su
muerte próxima atra!esó, poi: un momento, la
diafanía azul de su melo. ¡Quién sabe!
Repentinamente aparece en la calle el enamorado ansioso de ver á. María. Los detalles han' sido olvida.dos, quizá, por los mismos que presenciaron la espantosa escena. El
enamorado penetra á la casa. María sal~ á recibirle á reiiirle tal vez, por su audacia. El
herma~o de la muchacha interviene también;
hay un momento de confusión¡ suenan los disparos, y el cuerpo de la infel~z doncella c~e
pesadamente mientras el novio huye y no ee
sabe cuál fue'la mano que la hiriera.. ..

*
**
¿La misma impresión penosa de la tragedia
ofuscó por un momento las facultades de Rlvero,haciéndole que pretendiera. suicidarse? ¿Fué
herido, como lo asegura, por el hermano de
María,ebrio de ira al verlo ante su hermana?
Nadie lo sabrá probablemente. En esos casos,
si se recuerda nítida.mente todo aquello que ha
precedido á la tragedia, los detalles de ésta,
generalmente, esca.pan; es natural, es humano,
que en tales circunstancias nadie tenga. la sangre fría necesaria pa.ra darse cuenta exacta de
todos los incidentes dramáticos que giran en
torno de un ca.dáver.
Y la. pobre enamora.da quedó vestida con su
ligero traje de verano, suelta la cabepera florida, en la que ponía su nota sangrienta un
clavel de fuego¡ pálidas, muy pálidas las mejillas, la boca en intensa contracción, y, en
los grandes ojos entreabiertos, una interrogación hondísima, como si quisiera pedir cuenta
al destino de su existencia tronchada, como
si demandara al cielo, impasible y lejanísimo,
la consumación de un milagro salvador ....

***

En la. India misteriosa de los parias, de los
brahmanes, de los grandes templo~ poblados
or quimeras milenarias y por dioses de a.ciitud atormentada y feroz, en la p~ninsula madre de la raza. humana, entre los Juncales que
el tigre recorre agitando al viento el penacho
de su cola, al amor de un sol benévolo Y ~ecorati vo, pa.sa la pequefia fábula que baila la
compai:iía de Arbeu. El género, por más que
sea extrafio, desconcertante, ~e hermoso Y
nuestro público lo ha comprend1d? 9:si.
La. fábulr. &lt;dicha&gt; con los mov1m1e~tos rítmicos del b~lle, tiene un encant-0 arcaico,. dul·
ce y tranquilo, que le pre~ta doble atrac~1vo Y
realza la intriga. Cualqu1~ra narración mfan'11, traducida en el lengua.Je de la líne9: Y en la
harmonía del canto, toma las proporciones de
un ensuefio, se agiganta, adquiere cuerpo Y
mece los espíritus en una blanda atmósfera de
melancólica dulzura.
La. empresa de Arbeu merece un sincero
aplauso por habernos presentado el espectáculo que ahora explota.

•••

Parece que se formaliza la idea. de traer este aiio cuando la estación de lluvias haya termina.d~ una compaí'lía completa de ópera, que
nos co~pense de las muchas medianías que hemos soportado en las anteriores temporadas.
Volveremos á escuchar, de ser ~ierto lo qu~ se
nos promete, la voz de oro y cristal purísimo
de Luisa Tetrazzini. Esto sólo constituye una
promesa agradable. Además, vendrá. la Tetrazzini acompai:iada de un cuadro muy com·
pleto. Miel sobre hojuelas ....

***

La semana toda está. empapada en sangre: la
crónica chorrea el rojo líquido, como un v~rdugo después de una ejecución numerosa Y vio·
lenta. La vida es así: tiene sus días bl&amp;!)cos,
inmaculados, en los cuales el alma. se Juzga
paloma y tiene también, sus días roJos, como
tiene el' alma s~s noches espantosa.mente ¡9·
gras, en las que todos los engendros de la.1ebre atenacean cruelmente sus c_arnes Y flnJen,
ante sus ojos, las profundas s1ma.s, po~la.das
por el vértigo, en las cua.les la solll:bra ~1ene su
guarida y la muerte elabora sus misterios.
ANTENOR LESCANO.

Senn Y E. Yelmini, que fué la encargada de
organizar el festival, hizo los honores á los
invitados, con toda galantería. .
El adorno del local fué muy vi;&gt;toso, pues
por doquiera. se encontraban caprich ~samel?-te
enlazadas las banderas de Suiza, A em'!'ma,
Francia México Inglaterra y Estados Umdos.
Las p~redes d~l salón del baile fueron tapizadas con una hermosa vista de Lucerna, destacándose en el centro de un lago una eSt atua
de Guillermo Tell.

~~

LAS NAVES
Hay en los mares de la existencia
Naves que cruzan como al azar,
Naves que llevan velas de luto,
Naves que nunca regresarán!
Es su bandera la de la muerte,
su derrotero la. inmensidad,
El desengafio su cargamento,
y la tristeza su capitán!

***
No muy lejos, el mismo día, la ira vulgar de
un ebrio derramaba. también la saoj!'re de un
desconocido. La verbena de Santa María ha
sido de las que mayor contingente han dado á
las galeras dantescas de Belem. Por una depr~vación de criterio extraí'la, única tal vez,
el pueblo bajo entiPnde por fiesta una reunión
en la que necesariamente hay escándalos Y
aun crímenes. Y á tal grado llega la perversión del criterio, en este sentido, que, cuando
poi· rara fortuna una fiesta popular resulta
ordenada y tranquila, la. mayoría de los concurrentes se retira temprano, lentamente, mostrando, en sus actitudes y en sus miradas, el
mayor desencanto. como si se les hubiera en·
"&amp;fiado al llamarlos á un sitio en el que no
ha habido desórdenes ni desqracia.s.
La verbena era aliciente del crimen hace algunos aiios. P9:ra c~da día dedicado _al trabajo se rabian 1magmado dos de ocio, en los
qile había que celebrar tal ó cual festividad,
con todo el satánicoritualcanal!esco. Los &lt;p11est(ls&gt; de bebidas embriaga.ates en número superior¡ algunos, muy escasos, de comestibles;
una música cualquiera en un rincón de la pla·
za: eso era todo.
.
Pero si la policía estaba presente para evitar los delitos de sangre, si se procuraba., por
medio de una bien organizad&amp; vigilancia, que
los valientes permanecieran quietos, la fiesta
quedaba frustrada. La presencia de la poi.leía
y la lluvia tenaz y copiosa eran algo semeJ&amp;D·
te, fastidioso, abrumador,en la turbia conciencia de nuestro rueblo de hace veinte afies. Hoy,
por fortuna, e trabajo lla.mQ. á los talleres, Y
la escuela aleja de la taberna¡ quedan, sí, como restos de una falta de civilización que desaparece en la noche del tiempo, algunas ver·
becas, como la última, en la que, en medio de
los «puestos&gt; y á la turbia luz de los hachones,
la policía tuvo que levantar el cadáver de uno
de los paseadores, cuya existencia cortó súbi·
ta.mente el puiial de un ebrio.

CLUB SUIZO. -GRUPO DE DAMAS y CAB ALLEROS CONCtJRRENTESIÁ LAIÚLTIMA FmSTA.1 ...,

En su velamen siempre tendido,
Se enrosca el genio del vendabal. • • •
Como un cortejo de negras sombras
Vense á lo lejos atravesar!

·Cuál eslsulhistoria?l¿Cuállsu destino?
¿:in qué regiones su tierra está.?
¿Por qué se alejan como fanta.sma.s?
¿De dónde vienen y adónde van?
N adíe lo sabe, nadie ha. podido
Medir su arcano, ni Dios quizá.!
Por ocultarlas al mismo cielo
Su sombra extiende la tempestad!
Arriba lanza su flecha el rayo,
Abajo afila su garra el mar,
Enfrente el risco que se adelanta,
Al lado el viento, la sima atrás ....
El torbellino de la existencia
Es más horrible que el hura.cá.n:
Tiene su nube, centella, trueno,
Espuma, roca y obscuridad!
Dejad que pase la negra flota
Que á los abismos sin fondo va¡
Si Dios le niega su patrocinio,
¿Qué hará. por ella la humanidad?
Mas ei sucumben las tristes naves
En la batalla descomunal,
Pensad entonces que ellas lucharon
Con cielo y tierra, vientos y mar!
ADALBERTO A. ESTEVA.

CONCURSO DE Nil-lOS,-JOSÉ TREVIl-1O.

El Aniversario de la Independencia de Suiza
Conmotivodeha~r sido _los días2y~dela.ctual el613 aniversario de la 1ndepen_denc1.a de la
Confedera.ción Helvética, la Colonia suiza residente en México organizó un &lt;garden-partp
que se efectuó el domingo último e~ el amplio
y hermoso local que ocupa, en la Villa de Guadalupe el «Club Suizo de Tiro&gt;.
La fl~sta resultó muy lucida, siendo una. de
sus notas más salientes el banquete o!reC?1do
por la Colonia en uno de los salones pr1~c1pales, y al cual concurrieron más de doscientas
personas.
• ó
b ·1
Después de la comida se improv1s un . a1 e,
organizándose al mismo tiempo una serie de
juegos campestres, dura.nte los que reinó la
más franca alegría.
Una comisión, formada por l?s Sres. H. Perret Cónsul de Suecia y Presidente Honorario;' Claudio Pellandini, Presiden~ Activo de
la Sociedad Suiza de Tiro¡ U. Vu1llen~ier, E.
Tallen, P. Leuze, T. Steiner, P, Momer, B.

J:N EL CLUB SUIZO.-UNA ESCENA PINTORESCA,

�"
EL MUNDO llUSTRADO

EL 14UNDO ItUSTllDC&gt;

MUERTE DE LA SENORA

GUADALUPE CASTRO DE NORIEGA
EN las primeras horas de la mañana del vier.
nes 12 del corriente dejó de existir en est11,
ciudad la señora D~ Guadalupe Castro, esposa del distinguido caballero español Don Iiligo
Noriega, y una de las damas más queridas y
respetadas en México.
La señora de Noriega fué modelo de esposas y de madres; pasó por el mundo sembrando bienes y enjugando lágrimas, y si muchos
son los corazones amigos que la amaron y
_comprendieron sus virtudes, y que hoy lloran
su desaparición, muchos son también los corazones agradecidos que lamentan la muerte
de la que fué en vida, cariñosa protectora de
los pobres y de los desvalidos.
Su carácter afable y bondadoso, su exqu isito trato y su modestia nunca desmentida, hicieron de la señora de Noriega. una. de las galas más preciadas de nuestros altos círculos
sociales, y ésto explica por qué al morir han
sido tan numerosas las muestras de condolencia. tributadas al esposo inconsolable, y á loa
hijos que pierden en ella á una madre cariñosa
y buena.
LA MU&amp;RTE DE LA SRA. CASTRO DE NORIEGA,-LA CAPILLA ARDIENTE,

***

La capilla ardiente, donde fué depositado el
cadáver de la señora de Nol'iega, quedó instalada en la sala principal de la casa número 12
de la calle de Capuchinas, que habita su familia, formándose al efecto un túmulo sobre el
cual se puso el ataúd que guardaba los restos;
á la cabecera se veía un crucifijo y, rodeando al túmulo, gruesos cirios encendidos en
candelabros que ostentaban grandes moños de
crespón negro.
El ataúd era lujosísimo: todo de cedro, estaba cubierto en su parte superior con abullonados de raso negro, teniendo en sus costados
grandes chapetones de plata que hacían juego
con una cruz y una placa del mismo metal,
que se destacaban sobre el fondo de raso de la
tapa.
Las ofrendas florales r-olocadas en derredor
del túmulo fueron tan numerosas, que el espa•
cio de que se disponía para. depositarlas no
bastó á contenerlas. Entre las coronas de flores naturales vimos una del s.eñor General
Díaz y seilora, otra de los Marqueses de Prats
de Nantouilet, y las que remitieron las familias Sánchez Gavito, Sáncbez Ramos, Alda.soro, Gayol, Barroso, Rodríguez, Espinosa y
Fernández, aparte de otras muchas enviadas
por numerosos caballeros y familias de la mejor sociedad y por los parientes y deudos inmediatos de la estimable dama.

*

EL CORTEJOIFÚNEBRE EN LA CALLF DE CAPUCIDNAS.

EL CORTEJO FÚNEBRE EN EL PANTEÓN ESPA~OL,

Los funerales de la* *señora de Noriega. se
efectuaron el sábado 13 por la malla.na. en el
Panteón español, concurriendo á ellos el señor
General Díaz y S?ilor Don Ifligo Noriega, que
prssidieron el duelo; el señor Ministro de España, Marqués de Pra.ts; los miembros más
prominentes de la Colonia espafiola y nume•
rosas personas de representación.
El cortejo, compuesto de veinte carros enlu•
ta.dos en los cuales tomaron asiento los concurrentes; la carroza fúnebre y tres plataformas utilizadas para Ia. conducción de las ofrendas florales, partió de la calle de Capuchinas
á las nueve de la mañana, tomandó 111.s calles
de San Bernardo y Flamencos, para llegar al
Zócalo, y seguir por la línea de Ta.cuba basta
llegar al Panteón.
El servicio religioso estuvo á cargo del señor Pbro. Joaquín Araoz, y consistió en una.
misa. rezada de cuerpo presente, que se dijo en
la capilla del cementerio.
Terminada la misa, el cadáver, llevado en
hombros de los deudos de la fioada, fué conducido á la cl'ipta número 28, propiedad de la
familia Noriega, dándosele allí sepultura.. Las
ofrendas florales cubrieron completamente la.
cripta.

----------------------------------------------------------------~-----

EL CARTERO
(CANTAR ESPAÑOL)

¡Dichoso el cartero
del barrio de Tria.na!
¡cuánta bulla mete!
¡qué a.legre algazara.
le sale al encuentro
todas las mafia.nas
cuando, al dar las ocho,
por la calle pasa.!
-¡Cartero, cartero!
desde una ventana.
una. linda. moza
con afán le llama:
diga usted, cartero, ?
¿no tengo ahora. ?.a1·ta.
y él, en la vahJa,
la busca, la saca .. •
-Aquí está, y no es una,
dos son hoy sus ~artas. • • ·
·que le traigan dichas
~omo traen palabras!
y mientras la moza
le responde «gracias&gt;
y una sonrisil!a
juega en su mirada,
él ya en otra puerta
con gran prisa llama.
• .
- ¿Quién va.?-Es el carte1 o,
-¿Sí? ....
Como por magia
vese abrir al puoto
la puerta cerrada,
y una linda.mano,_
como un lir10, pálida,
recoge, discreta.,
la cubierta blanca,
y otra vez se e~conde
tras de la persiana,
dejando un p~rfume
de flor desho¡a.da. • • •
·Qué mano tan linda!
[qué dichosa carta!

No bien esta escena
misteriosa acaba,
cuando ya se escucha.u
gritos y palmadas:
--¡Cartero, cartero!
-¿Dónde,dónde me hablan?..
- Por aquí, cartero,
alce usted la cara.•••
desde un ventanucbo
le grita una criada:
como hace muy poco
que vine á esta casa,
y no me conoce,
y espero una carta.,
para cuando venga
aquí hay que dejarla;
sepa ust-ed mi nombre:
soy Beatriz Colla.da.
y al cerrar de golpe
la vieja ventana,
temblo1 osa oscila
una parietaria
que al marco derruido
con amor se abraza,
y una leve lluvia
de flores al ad as,
con bla.odo susurro
se desprende y baja
envolviendo, amante,
en caricia grata,
al feliz cartero
de faz deleitada,
que del ventanillo
sus ojos no aparta ....
-¡Vamos! por lo visto
aquella muchacha
le ha sorbido el seso,
mU1·mura con gracia
una vendedora
que á ese tiempo pasa.
- Y diga, morena,
el cartero exclama:
¿acaso los celos
su lengua desatan? ....
- - ¡Cartero, cartero!
de prisa, mi carta,
que se van las horas

------------

y hay que contestarla..
Es un mozalbete
de gorra ladeada
que á los cuatr&lt;? vientos
devora con ansia
los cortos renglones
que encierra la carta,
y no bien concluye
de leerla y mirarla,
cuando en la otra acera.
al cartero alcanza,
y echando en su mano
un gran sol de plata,
de prisa le dice:
-Acepte esa dádiva
para que el domingo
tome con su amada
una manzanilla.
en &lt;La Corza Blanca&gt;.
Y el cartero, alegre,
la moneda. guarda;
mientras una. vieja,
que espera apoyada
junto al muro, tiende
sus manos ajadas ....
- ¿Qué? ¿uoa limosna? ... .
- ¡No, no! una carta .. .
-¡Ah! sí; ya recuerdo ... .
aquí está .... tomadla.
Y en tanto que besa
la vieja. la carta,
entre alegres risas,
gritos y palmadas,
el feliz cartero
del barrio de Triana.
por la calle abajo
prosigue su march:i ....
Nunca, nunca ha visto
tras de una ventana.,
dos ojos rasgados
de triste mirada
que al pasar lo siguen
con profundas ansias ....
¡Dichoso el cartero
del barrio de Trian al
MARiA ENRIQUETA.

�l

EL : llUNDO · llll'STl"ÁDO

EL MUNDO ILUSTRADO

Heredero á:,a corona de Rusia -Antinomias del t
.
Frente á Las 1:.::~:i~II Czar colmo padre y como soberano.-La misión del príncipe Alejo.-Las escuadras_de Rusia.
e Y en e estrecho de Corea.-La s uerte de Puerto Arturo.

E~~~:1 s~l*~~\~:~s~i ~~!f6

medio de los serios temores y de la&amp; graves preocupaciones ue em
reunido á iniciativa suya, no puede tener ahora el consuelo d
orfiart dlucha empeíi a~ a contra e1 Impe: en el s~grado de su hogar, espiando la primera. sonrisa de su e{~pos3:r
gías en la re te
'
ª reve ª 0 potentes é inesperadas ener- m~gém~o, porque los arduos negocios del Esta.do reclaman con im lJO _Pricomo una ~ot~e~e !i:tt~•r::~:nq:ayo de luz que rasga. las tinieblas, exigenc1a su opinión decisiva en la solución de los difíciles r 0biriosa
8 rompe e1 estruendo horrísono de
los combates com
de la guerra, aparte de las demás altas cuestiones ue
1 ~
emas
1
ga. al tálamo 'impeii:fd:i/sºR~~8:li&amp;~nz: enla d~s~echa torm~nta., lle- el régimen interior de sus vastos Y dilatados domiiiosfª re ac1onan con
hace largos aíios con randas a.n i
n ere ero. e trono,qu1en desde
E mpero 1~ cuestión dinástica que podía acarrear dificulta.de · te
1
corazones de los súbdiis del C s
tenía un asiento de cariíio en los
q!e~~diii:s:~1!!~~~;1:cfaºod~!ti~}:~~rl~astornos trascend!n!:1e~
lágrimas, se han olvidado los zar. or un momento se ~an enj~gado las
pduedes, Y se han unido los labios ~~~ess:s, se han ¡8uspendido las mquietu- den ~stdar tranquilos los servidores de la vieja' JJn~r~~í:spa
gra.01a amente llegara á faltar el ·ov C
1
. '
, si espara. saludar al a.ugust
í •
D ~na. so a Y solemne aclamación
estampido del caíión ::
n&lt;:ipe que viene al mundo acompaíia.do del nacer sería llam~do á s~cederle sln ~fsp~f:~ ii ~~~~~iªeis~:sac;~a de
castillo de San Pedr~ q Sa~ P~bmo atruena. en seíial de regocijo desde el
0
~:~~:sJ!~¿~~ei .Pr~ió~
con estruendo siniestrl frente á
eS t rd~fad deda.legría,que retumba. t~:~:d~Yt:~e~ss~ !~~!~t::;~tfc~~ª:r
se pierde en las soledades d 1
z a.se ia a. e Puerto Arturo, ó
crujir de los barcos ue e
ma~ con los ayes de los moribundos y el !~j:re:e;~t~ ~i~!~t~ri!~i:1o~ºN;u~as~~~~~ossindfanltiles, pre_;a;ra
s fí
e a creencia popular
las iTsl~steSa.ddle y enqlos :~;;.:~h~f~4auc~:e:~pantosa catástrofe, frente á que atribuye á s
Iglesdia ortodoxa.,ª~ a.J::ni~ie!~~~l º::~~~~o e:i 0~ 0artnii:ºplogte
,io d e la
ris smo el que persigue 1 80be
. .
,
re n ereasegurado su trono en un hi -0 su ª
rano ~oscovita.: desear tener mos esvanecer esa piad
que el cetro del poderoso imieri/~~pgr
tanto tiempo esperado, anhelar ha provocado públicos ie8;'o~ij~~r~~c~~~; b!ste ~ecir que el nacim~ento
8
os os rrncones del Imper10, y
del enfermizo príncipe Jorge acarici!r 1e~l
m1!' °sdmás robustas que las que por todas partes se han lv"
favorecidos los votos pro 1¿s d
ª 1 usi n e que al fin se vieran los az11res de la guerra para ieleigr~~ºia Pf1r lodmednos en 1~ apariencia.·
d
ega a e este niíio que espe
. !Lmantísima,esposa)y comp~íieri coªi!u pue~o, Y en el momento en que la ramos sea m
las aspiraciones varias del dÚata.do im!
JO que acaba de exhalar su i
!i: su¡¡ eseos con el Gran Duque Ale- periode los J:::i:rfra
alegría natural de padre di:e:o~Jido entre la pública expectación, la. la. nueva Constitudión ~el Impe~i~:al vez trae entre sus manos de nieve,
esp'!'rcimiento, porque casi en el mis!~ni~ io rueie encontrar el d~bido
á mmuto, la escuadra. de Puerto A
s an e, ora por hora y mmuto
*
na su abrigo al amparo de las forr::~º•fn des~spe;ado empuje,a.bandoFaltos en los últimos días d8 * t·* . d
.ción
que
guarda
Puerto
Artu
no
icias e fuente rusa sobre l a situaves de las revueltas olas, y es dispersa~ ones \tierra., se 13:nza á tra.r O' después de los asaltos intentados por
corta.ntes proras y pesados caíiones se O po_r 1os lrcos enemigos, cuyas los japoneses á fines del
ra ellos la posesión del 6e~!~dgefts,~os
~uales dieron por resultado pa¡Triste ha de ser para el Em era.cor pusieron su paso.
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nemos que atenernos á los inhelos de paz y de sus tendencias Pmanifi ptensar ql uce, á pesar de sus a.n- formes que suministran los mi
as as en e ongreso de La Haya., han de resentirse de indiscutib1:~!r~~~f¡~~~s, los cuales de por fuerza
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Dícese que en desesperada situación los barcos rusos en el interior
de la bahía,expuest?~ y.a sin remedio ni protección á los tiros mortíferos
de las baterías de sitio que en puntos dominantes han colocado los ja- ·
poneses, tuvieron que emprender la salida del día 10 á fin de substraerse á la suerte irremediable de antemano dacretada p¿r sus enemigos implacables, y que por tanto su empresa era como correr al desastre llegándose á comparar la situación del contraalmirante Witsoeft á 1~ del
b:avo Cerve:a en Santi~go de Cuba. Menos desgraciado que éste por su
vida, eI m_arrno moscovita encontró muerte gloriosa en el puente de su
b_uque rns1g01a, don~e una granada japonesa lo hizo pedazos; pero en
ci~rto modo más fehz en su empresa, si no logró romper las líneas enem1g9:s, dando por verdadero que sus barcos estaban irremisiblemente
~erd1dos en la bahía de Puerto Arturo, ha. logrado dispersarlos y los ha
librad~ de caer en ~anos del enemigo, que no los podrá utilizar en las
operaciones posteriores de esta campañ.a que parece prolongarse mucho
más de lo que se esperaba.
Despué~ de la tremenda lucha, en la que se sabe resultaron gravemente a variados el acora:Zado «Cza.revitch&gt; y el crucero «Askold&gt;, de la ·
e~cuadra :usa, y con accidentes más ó menos serios el «Novik&gt;, nada
dicen los ¡aponeses respecto á los daños propios 1 pues el Almirante Togo
comunicaba, al día siguiente del combate, que las averías de sus barcos se habían reparado y que sus pérdidas en hombres apenas ascendían á cerca de 200 entre muertos y heridos. Pero ¿qué ha sido de los
otr?s barcos moscovitas? qu~ rumbo tomaron los cruceros y acorazados
s9:hdos ~e Puerto Arturo? Ni en el Almirantazgo ruso se sabe, y el almi:ante ¡aponés no lo ha dicho porque no lo sabe tampoco ó porque no
quiere decirlo.
A lgunos chinos llegados s. Chefú han asegurado que la mayor parte
de los ª?ºraza.dos re~resa_ron al puerto de su origen; pero arguyendo con
lo que dicen lo_s funcionarios navales de San Petersburgo, diremos que,
ámenos de serias y alarmantes averías-de las cuales no ha. hablado el
comandante de la escuadra japonesa,-á cualquier parte podrían haberse ~irigido los navíos rusos, pero no á Puerto Arturo, de donde habían
salldo en desesperada fuga, como dicen los contrarios ó en admirable
tentativa para unirse con la escuadrilla de Vladivosto~k.
Ha.y una noticia suelta que ha pasado casi inadvertida para los que
pre~nden la completa_ derrota de la escuadra rusa: alguien vió frente á
las islas Saddle, no leJos1del lugar del combate, que varios barcos de guerra rusos tomaban carbón á bordo de unos buques carbGneros; ¿cuáles
ecan esos barcos? ¿no puede creerse que fueran los escapados al almirante Togo, los que no fueron perseguidos por lo mismo que se dispersaban
en distintas direcciones?
De los cuatro cruceros que salieron de Puerto Arturo, se sabe que el
&lt;;\skold&gt; se halla desman~la.do en Shangai, el cNovik&gt;, del que se dijo
prim~ro que se había hundido, cuánta.se ahora que después de su salida
de K1aocheu, donde permaneció 24 horas, caminaba hacia el estrecho de
Van Diemen, rumbo á Vladivostock, el «Diana&gt; ha llegado á aquel
puerto, y al _&lt;Pallada&gt; un(!S lo dan por torpedeado y perdido, y otros lo
hacen también en aquel mismo puerto. De los acorazados, que eran seis
al salir de la bahía bloqueada, se ha hablado sólo del «Czarevitch&gt;, que
maltrecho ! con averías que exigen largas reparaciones, ha sido desarma.do en Smchau; de los demás, sólo los chinos han dicho que habían
regresado al puerto bloqueado, y la noticia hasta hoy no ha sido confirmada.
Menos inciertas son las noticias que llegan del combate sostenido al
fin por el contrala.mirante Kamimura contra la escuadrilla de Vladivostock, que descendió del norte para intentar la proyectada unión con los
barcos del contraalmirante Witsoeft. El marino japonés con fuerzas superiores por el número y velocidad de sus elementos de combate, batió en
el Estrecho de Corea á los tres barcos rusos, de los cuales el &lt;Rurik&gt; fué

SOLDADOS JAPONESES ABRi l:NDOTUMBAS PARA LOS MUERTOS RUSOS,
DESPUÉS DE UNA BATALLA,

echado á pique, y los otros dos, el &lt;Rossia&gt; y el «Gromoboi&gt;, escaparon
hacia el norte, después de haber intenta.do en vano salvar a l barco que
se hundía, de donde el enemigo pudo recoger 600 náufragos.

***

Uno de los destroye.rs rusos que logró llegar á Chefú en misión reservada, pues aún estaba en buen estado de servicio, ha dado origen á
una aparente infracción de las leyes de la neutralidad por parte de
los japoneses: dos destroyers al mando del capitán F ujimoto, con bandera japonesa, penetraron al amparo de la noche al interior del puerto
chino y remolcaron al barco allí refugiado que obedeciendo órdenes de las
autoridades locales se había desarmado ya. Antes de este incidente hubo una lucha parcial entre japoneses y rusos, y al fin el destroyer fué
volado por disposición de su comandante, sin que la explosión de sus almacenes de pólvora impidiese que el barco fuera sacado de Chefú al remol•
que. Esta captura ha provocado enérgica protesta. de Rusia, presentada
al Japón por medio de la Legación francesa. en Tokio, exigiendo la devolución del barco capturado. El incidente tal vez se termine sin mayores complicaciones; pero debe tomarse en cuenta para las operaciones
futuras, que pudieran poner en peligro le. neutralidad de China que todos pretenden respetar.

***

¿En qué estado queda Puerto Arturo, después de la salida de la escuadra, la \lll&amp;l se dice intentó ayer una. nueya. salida? Es de creerse que
sea a.ngustioso,aunque no tanto como lo"pretenden l as noticias venidas de
Tokio, de donde se dice que ya es segura la rendición de la plaza.
Pronto se sabrá el desenlace de la. heroica defensa sostenida con
gran b río por los soldados que obedecen al general Stoessel, siempre
firme y vigilante en los puntos más amenazados de sus fortificaciones.

z. z. z,
Agosto 17 de 1904,

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A JAPONESA Á LOS COSACOS,

GUBRRA RUSOJAPONESA.-LOS JAPONESES RESISTIENDO UN ATAQUE
DESDE UN DESFILADERO,

GUERRA. RUSOJAPONES.A .-UNA AMAZONA MOSCOVITA
EN MUKDEN.

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUJfDO ILlTSTRADO

GUERRA RUSOJAPONESA.

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más expresivos aquellos rostros duros, bronceados por ei sol, llenos de rasgos enérgicos;
rostros de «hombres&gt;. De hombr11s, sí. Que lo
cuente nuestra historia, ella ha visto salir de
esos tipos á los guerrilleros que eran terror
del francés con &lt;la corda&gt;, y agravio de la
Patria cuando peleaban con el terrible Dupin,
acaso sólo por una interferencia.. Buenos guerreros, comparables sólo á los «gua.ranys&gt;, á.
los &lt;hijos de las pampas argentinas&gt; y á. los
araucimos cantados por Ercilla.
Al influjo del licor, se pide la guitarra, se
tiempla, se cuentan las proezas realizadas eo
la anterior batida, y se recuerda de algún
compañero inválido, que hoy ve con tristeza y
nostalgia partir á los buenos y sanos para el
monte, sin poderles acompañar .... ¡Pobre Reginol El &lt;último porrazo le quebró el hueso
de la cadera&gt;, y ahora está. «renco&gt;, inútil, sin
más oficio que limpiar maíz, sentadito en I a
puerta de la troje. ¡El, que era tan atrabancado!. .....
En la puerta del jacal está la mocita hija d1-l
peón que allí vive, adormilada y coo las gl'eñas sueltas .... Entre los vaqueros está. el pro·
metido. Alguno grita c:¡bombal&gt; y el cantar
brota espontáneo, con ríspida música, pero
saturado de esa ingenuidad de sentimiento
que sólo existe entre esos corazones que se alimentan con la savia de los campos vírgenes y
el aura saludable que recogió en el sauzal flo
rido frescos a.romas embriagadores.

de los caballos, y los c:saltacamino&gt;, azorados, brincan de la espesura y se pierden en el
cielo dibujando círculos que se agrandan. A
veces es un venado el que de un bote tremebundo se pone á distancia de los ignorados enemigos; á veces una urraca que lanza un grito de
alarma. Los vaqueros van callados siempre.
Si hablaran, es seguro que las reses se espan·
ta.rían ..... .
Después de haber andado un trecho, comh•n·
za á sentirse cada uno poseído de vagos temo•
res; cada cual recuerda que q.Jlá, por el pa50
del coyote, son los apacentaderos de un cierto
sujeto, merecedor de todos respetos, y que suele
pagar muy mal á los que van á perturbarle en
su quieta y pacífica posesión. ¡ Ah, mal hay a!
¡Cómo no se le ocurra salir al paso y hacer una
de las suyas! El mismo caporal va preorupado .... Sólo porque el amo lo maudó. sP pu!'íle
ir por ese rumbo arriesgando una mala jugada
de ese truhán.

mensa; su silencio abrumador. ¿,Qué tiene esa.
infinita soledad, qué ese silencio fatal que los
corazones se sienten sobrecogidos y la razón
se entumece como una niña espantadiza á la
vista de un peligro? Estar en mitad de un bosque, en plena noche y no haber sentido cierto
estupor,no es posible; quien diga lo contrnrio,
será el más expuesto á saltar y huir horroriza·
do, con el simple ruiñillo de un insecto noctí·
vago, que pase zurnb»nño.
¡ Por fin! Y a se está en el famoso «paso del
coyote». El caporal distribuyE' rn gente; uno
aquí, otro allá; este montado. el otro á pie;
uno á horcajadas en un i\rbol; C'I oko de cen·
tinela. sobre un tronco viejo .... Y ahora, silencio; á esperar pacientementl' «:a av!'ntada&gt; .... PE'rO no se p•1ede cl¡,jar d&lt;' ¡wnsar en
Chaparreras; nadie SE' comunica narla.. y sin
embargo, aquellos \'E'Íute pt&gt;n~111niE'1 tPs están
gravitando todos E'll C'I cf, c11 lo pstt·echo de una
idea. 8i se a.parrCiE'l'!l ....

...'..¿Que quién es él?
-«CHAPARRERAS&gt;. En otro, té1 minos,c-1 Diablo. El diablo á. caballo y haciéndola &lt;le va·
quero, para lo que no es na&lt;la lerdo. Maneja
el cuero como el mejor, como nadie; monta á
veces un «mojino longando&gt;,y á veces un &lt;tordillo palomo&gt;, los dos capaces de saltar por
sobre un hombre montado. Usa un sombrerote
de á vara en la fa.Ida; gasta unas espuelas que
sacan chispas; su zamarra relumbra en las tinieblas .... ¡y vamos! lo mejor es no andar á.
medias vueltas con el tal Chaparreras; es muy
inconsecuente, y sabe á lo mejor «manear&gt; un
caballo y provocar un mal golpe, si es que no
las lleva á mayores, y entonces no hay remedio .... Se pepena á un muchacho, y ni más se
vuelve á saber de éste!
Francamente, francamente que no es cosa
de juego. A pesar del «refino&gt;, se siente la noche muy fría, casi hasta el calosfrío .. ¿Tiene el
estupor, cuando se va apoderando de nosotros,
grados especiales? Acaso. Primero esa erectilidad del vello en los músculos; después el
alejamknto de la sensación física ...... después
el pánico.
Allá por entre los árboles se percibe la ancha vega del río, con sus arenas que, á la luz
de la luna, parecen una marmariga de plata,
y con sus aguas que se deslizan indolentes,
con reflejos de cardillo, y sus represos con luces de esmeralda. La soledad del bosque es in-

U o ruido, un ruido so1·do de un caballo que
viene atropelJando todo dentro del monte, y
bastó. L a estampida fué general. Uno µor
aquí, otro por allá; el de á pie, sobre sus pies,
veloz como un gamo; el caballero, sobt·e pies
ó patas ajenas, rápido como el aire; el centinela abandonando igr;i.QPl,iniosamente el puesto .... el que estaba á horcajadas en la rama,
dejándose caer de «zapotazo&gt;, no importa cómo, con tal de huir .... En tres segundos, caballos, vaqueros y sus sombras, á media legua
de distancia! Ya allí, la primera palabra ....
El caporal medio mohíno, y haciendo de tripas
corazón.
-«¡ Cobardes! ¿Qué va á decir ahora el amo?
-Pos y usté, tata ¿que «entodavía está usté
allá?&gt;
-La verdad es que ....
-Si se lo c:icía» yo á este Ambrosio .... Que
nos sale Chaparreras, que nos sale, no tiene
ni remedio ..... .
Y entre tanto, allá, en la vega del río, en el
«paso del coyote&gt;, á la luz de la luna occidua,
el sal va.je toro hermoso de ancha testuz y de
rizada cola; de finos cuernos levantados y ojos
vivaces; de ligeros movimientos y agudo oído,
plantado en mitad de la vega, olfateando el
viento, escultural, recio, magnífico ...... dibujándose su sombra sobre las arenas que parecen marmariga. de plata!. .....
UN SORIANO.

«Olvidar no es un consuelo,
Que aquel que recuerda, adora,
Y el que adora está. en el cielo .. .. . .
Y ao por el cielo llora!
Y el que piensa con que olvida
Sufre engaños traicioneros;
Que no es posible, mi vida,
Que c:haiga&gt; noche sin luceros! ....

CONDUCCIÓN DE CA~ONES CAPTURADOS Á LOS RUSOS
POR LOS JAPONESES.

CHAPARRERAS
(Guento con sabor de la tlerruca )

A «lumbl'ada&gt;, hecha con algunas !'amas y
troncos secos recogidos del vecino monte
arde alegl'emente frente á la puel'ta del ja'.
cal, Y á su de!'redor, para ahuyenta!' el frío
los va9ueros c_ongregados y sentados, quié~
en cuclillas, quién en la blanca z!l.lea utilizada
pal'a hacer más cómoda la silla de montar
apuran 4_ sorbos el hirviente café y el agua!''.
diente criollo bautizado por antonomasia con
el nomb!'e de &lt;refino&gt;. En la penumb!'a de la
noche, en las cercanías d~l jacal, se perciben
los caballos, pobres rocrnes flacos, con las
monturas puestas y en ellas la &lt;soga&gt; que ha
de ser el .arma para la próxima ta.rea Aquel~os á quie_nes sus dueños tuvieron la precaución de qmtar los frenos, adelantan sus escuetos pescuezos á la tierra, buscando las briz·
nas de pasto; los menos afortunados, que llevan puestos bozal y freno, inmóviles y callados, pare~en reflexionar en la dura condición
de la bestia, que con toda man~edumbre tiene
que llevar su parte de trabajo en esta vida míse.ra, en la que el trabajo es condición para la
misma. Por sobre las cimas de los árboles
cercanos que agita el viento blandamente la
l~na en lleno !!'soma su faz de dama neura~ténica; Y allá le¡os, se dejan oir los cantos tristes ~e la calandria y del zenzontle, que junto
al nido amado, matan sus insomnios lanzando
al espacio sus duros ritoroelos.
Los &lt;muchachos&gt;, como les llama el viejo
caporal que preside la comitiva, han salido al
monte en busca de «una punta&gt; de ganado cimarró~. Ea llegado al rancho &lt;un matancero&gt;
que quia.re una docena de novillos gordos, para cuch1}lo, Y que para el efecto lleva una
gruesa v1 bor3: de cuero eon entrañas de buenos
pesos del águila, parte de los que serán para
el amo Y otra para los bravos que, corriendo
por entre matorrales y vegas, se ga.nan la vida
tumbando ,reses, herrando becerros y cayendo ellos mismos de vez en cuando, en remolino
fatal con el caballo, para levantarse con una.
clavícula ó una tibia rota .... ó para no levantarse más! Percances del oficio.
La ~ora mejor para ir á sorprender el ganado arisco es la media noche. Ya el caporal ha
&lt;venteado&gt; que una partida de reses que come
en el &lt;guamuchal&gt;, baja por el &lt;paso coyote&gt;
á beber agua al río. Que llegue la hora y la

L

LOS JAPONESES CARGANDO Á LA BAYONETA
EN KINCHAU,

turba aquella. de gentes forradas de cuero, con
cortas &lt;capulinas&gt; y anchas pantaloneras con
gruesos zapatos amarillos y sombrero~ de
grand~s fal~as, asegura.dos bien con el cbarboq ue¡o&gt;, bien con un pañuelo colorado que
ha.ce doblarse las faldas hacia abajo, se irá á
poner en acecho en el paso del río y en un
momento determinado, caerá como ~na avalancha sobre las reses que procurarán salir de

estampida·' y entoneas.··• .,ay del muchacho
que no sepa aprovecharse Y hacer caer certe6ª;:i~~~r!! ~~~eéfr sobre las llav~s del animal
ro castigo¡ b ªs pata~. 1Sufr1rá, como ducamarada~ las ur1as despiadadas de todos los
vaintretanto llega la hora, bueno es tomar
do s~sºif!c~~~s ~~f!ºs de refino; yé~te, ha.cien·
'
ª 1a conversación y hace

¿Ripios? Seguramente. ¿Malas construcciones? También. ¿Quién ha dado en la peregrina
idea de que puede haber cantares con buena
gramática y mejor arte literario, viniendo,
como nacen, del pueblo? Pero,en cambio, nosotros no tenemos las mismas ideas delicadas,
vertidas con un alambicamiento que, no por
ser defecto, deja de dar un tono especial, cierto colorido á esos versos pobres, hijos de una
musa campesina. Querer olvidar lo que no se
ha de olvidar, es querer una noche sin luceros ....
Tú nunca me has de querer
Como yo te cquero&gt; á ti. ...
Tú naciste c:pa&gt; que t'amen;
Yo c:pa&gt; quererte nací!.. •.•.
«¡Bomba!&gt; ...... Y los cantares siguen en serie inagotable, mientras que el refino sí se ago·
ta, y ya los gallos lanzan su primer canto de
media noche, vibrante nota de un clarín de
guerra que toca llamada de atención. Los muchachos se paran, se desperezan, encienden un
cigarro mal torcido en las últimas brasas de
la «lumbrada&gt;, y finalmente van á componer
las monturas en los &lt;pencos&gt;, que conociendo
llegada la hora de la desazón, sacuden sus cabezas como demostrando su inconformidad con
aquel destino malhadado. Después, ¡arriba!
Por la vereda del monte van calla.dos, en una
hilera sombría que parece una procesión de
Quijotes mal dibuja.dos en la penumbra. La hojarasca se quiebra sordamente bajo los cascos

(Para el concurso de "El Mundo Ilustrado")

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I
En el rincón obscuro
de la pequeña estancia
ha tiempo gime, triste
y abandonada, el harpa.
El polvo que la cubre,
las densas telarañas
que forman, con sus cuerda.s,
la má.s tupida malla,
aeusan del olvido
la mano despiadada,
ó dicen ¡ay! ¡que el bardo
ya tiene muerta el alma .... l

Las recias tempestades,
las hórridas borrascas
del mundo, combatieron
su deleznable barca,
y al fin, rota en pedazos,
las ondas, irritadas,
trajéronla. en su seno
á la remota playa.
Y extintas ya las fuerzas,
la frente marchita.da
y en sombras convertida
la luz de la espel'anza,
el bardo melancólico
la muerte sólo aguarda
que corte, al fin, piadosa,
su;, luchas y sus ansias.

III
Mas súbito una noche,
la. luna, muy callada,

penetra cautelosa
por la desierta estancia,
rasgando la tiniebla
que envuelve funeraria,
del bardo moribundo
la frente mustia y pálida.
Despierta, se incorpora,
dirige una mirada
al ángulo en que duerme,
enmudecida, el harpa,
que un rayo de la luna
también iluminara.;
y se oye hondo gemido
que de su pecho exhala,
quizá al recuerdo triste
de dicha ya pasada,
y brilla en su pupila
la delatora lágrima!

IV
Avanza. Entre sus manos,
convulsas y agitadas,

sostiene, sollozando
y arrodillado, su harpa.
Sacúdela afanoso,
sus notas ya le arranca,
y al fin, á sus acordes
estremecido, canta.
Evocan sus acentos
de amor una balada
que a.sí en noche de luna
temblando levantara
al pie de la alta reja
de altiva castellana;
y al pronunciar el nombre
de la mujer ingrata,
la nota melodiosa
se extingue en su garganta
y rómpense, al unísono,
las cuerdas de su harpa,
con las amantes fibras
más íntimas de su alma.

José M. Pinos.

�ÉL ?rllJ'.NDÓ

Obras de un artista mexicano
El Sr. Fidencio L. Nava
poco habló «El Impa.rcia.l&gt; de los a.deHACE
la.otos que en el ramo de escultura ha. realizado el Sr. Fidencio L. Na.va., pensionado
por el Gobierno de México para perfeccionar
y completar sus estudios en los centros artísticos de Europa.
Los trabajos que el seffor Na.va. ha ejecuta.do
durante su permanencia. en el extranjero, son,
en su mayoría., muy hermosos y demuestran
que el joven artista ha. progresado notablemente en su carrera..
Entre aquellos tra.hajos, que hemos tenido
ocasión de ver en fotografía, figuran un busto
de matrona que representa á la República oorona.da. de laurel, y que se distingue por la. vigorosa. expresión del rostro y por su perfecto
modela.do; una. fuente á Sileno (niño), nota.ble
por su originalidad y la. maestría. con que están trabajadas las figuras; un estudio cPetit
Boudeusse&gt;, que en opinión de los conocedores
es una de sus obras más felices, y una. piedra.
funeraria..
Además de estos trabajos, que reproducimos
en fotograba.do, hemos visto otros del señor
Na.va., que próxima.mente daremos á. conocerá
nuestros "lectores, y que se titula.o: «Poupée
Dela.issée&gt;, cLa.s s ·ílfides&gt;, «.Escudo de Familia&gt; 1 cVaca.ciones&gt;, una. primorosa ménsula.
azteca., hecha. a.propósito para. sostener el busto de la República. antes mencionado, y una
porta.da. de periódico.
. Del mé~ito d~ los tra.ba.jos ejecuta.dos por el
Joven a.rt1s.ta., Juzga.rán los lectores en vista. de
la.a fotografía.s que publicamos.

•

ANGELINA

,--1

(Fragmento de un poema.)

Revuelan las erra.ntes golondrina.s
y en los a.leros ca.nta.n;
florecen los rosa.les fresca.s rosa.s
sobre la. verde grama.;
de maceta.s de púrpura. encendida.
se!a.dorna.n las acacias,

Et :MtJNDó ítUSTt\Xl&gt;ó

tttrSTitAl&gt;O

y por la. tierra. inmensa.
la. sonrisa. del sol se deopurra.ma.
Las a ves y los niños
juegan á melodiosas carca.ja.da.s;
los límpidos a.rroyos
corren de peña. en pella por la.s falda.s:
liis flores de los ceibos giga.ntescos
semejan rojas lle.mas,
y por doquiera vibra., en voz sonora.,
la. sublime canción de la espera.nza..
Fué entonces cuando vi por vez primera.
á aquella. dulce y trémula za.ge.la.,
alba. como los cirios que en los templos
alumbran sobre el a.re..
Las dos tremendas tisis
con su inmenso dolor la. destroza.bao:
esa. que bebe sangre de la.s niñas
y aquella. del amor sin esperanza..
Y de las auras frescas y olorosa.s·
que circulan fes ti vas por la.s play as,
aguardaba. el consuelo de sus penas
y de sus la.rgas noches desvela.das.

-c¡Oh afre delicioso!
¡Parece el aire fresco de la Pascual
1El pecho se me alivia
y aquí en el corazón no siento na.da! .
¡Yo quiero andar las verdes arboledas,
yo quiero ca.minar sobre las playas,
yo quiero ver las flores y el rocío
y el cielo azul y las palomas blancas!
¡Sácame de esta. cárcel que me aterra.!
¡Yo no quiero morir, madre del alma!
¿No escucha.sen el huerto?Es que en los nidos
resuena. la canción de la esperanza.!&gt;
Y la. ma.dre infeliz toda. perpleja.,
con profunda. emoción le contestaba:
-&lt;Prima.vera es fala.z, es engallosa,
es pérfida y malva.da.
Detrás de su hermosura está la Muerte
con su fria.ldad siniestra. y soberana.,
y detrás de sus flores de alegría.
la.a yedras de las tumbas solitarias.
¡No salga.a, Angelina.! Te lo ruego ·
por la. Madre de Dios, pura y sin mancha.
Después te llevaremos, hija mía,
á recibir el sol sobre la.s playas: ·
Y entonces vendrá Jorge
de la. ciudad leja.na.,
é iremos en su coche hasta la aldea.
y hasta la fa.Ida a.zul de las monta.ñas&gt;.

Su nombre era Angelina.,
y su límpida tez, diáfana y blap.ca.,
era como los ampos de la. nieve,
como una. rosa mística. y sin ma.ncha..

El macilento rostro de Angelina,
pálido como un mármol de Carra.re.,
se tifló de rubor, como los cielos
á la primera. luz de la alborada.

Su macilento rostro
á. ca.da. nuevo sol se ilumina.be.,
y con profundo anhelo
a.q uella. niña. enferma y desgraciada.,
triste como las nieblas del otollo
y más dulce que el a.gua. de Castalia.,
respiraba. con fuerza. los a.romas
de los robustos cedros de las playas,
. la penetrante esencia.
- ·
de la..s frágiles olas de esmeralda.,
y de la casta. flor de 1os a1mendros
la virgina! _-fragancia.

Y en la. emoción suprema
que en su angélica voz se a.divinaba,
cantaba dulcemente la alegría.,
la sublimeca.nción de la espera.nza.
GONZALO PICON-FEBRES.

"

EL VIOLINISTA Y EL CERDO

-c¡Yo quiero ver el sol¡ quiero la vida,
quiero dulzura. y paz aqu1 en mi alma!
¡Sácame de esta. cárcel en que muero
de soledad profunda. y muy ama.rga l&gt;
Y la ma.dre infeliz, siempre llorosa.,
hasta el ja.rdín espléndido roda.be.
la. silla. en que Angelina, flor de nieve,
esta.be. siempre mustia. y desolada..

EPISODIO SENSIBLE

•1

-··
•

'

Y cerca le ponfa,
L
en jarrones de greda. y porcela.na.,
,.
alguna.s rica.s matas de claveles ,
. .,
más rojos que la flor de las a.cacia.s.
,,_

e

OMO de~costumbre,'bien de ma.llana se lanzó á la. calle el terceto de La Filarm6nica de
los Ouatro Caminos, como pomposa.mente se
habían titulado aquellos tres infelices músicos,
sin que nadie, á la verdad, se molestara por tal
usurpación. Muy de (mañana, digo, acertaron
á dar con una boda de buenttemple. f Polkitas,
habaneras, chotises, fueronfpa.sto de::lo(ba.ila-

)

NAV A ,-FUNEIURIA,

...

dores, que, bien agarrados á sus parejas, como
si no las volviesen á. ver más, dába.nle gust? a.l
cuerpo y recreo á, los ojos, en tanto el padrmo,
blanco obligado de todos los chistes de la concúrrencia cuidaba. de mantener el fuego sagrado de los 'músicos con discretas y bien medidas
copas de vino.
.
.
Como digo, eran tres los e1ecuta~tes: el viento estaba encomendado al más resistente, que,
buscando efectos en su parcheado trombón, soplaba como si en vez de aire saliera. lumbre de
la espaciosa boca metálica del instr~ento; la
flauta para el segundo, era un contmuo fallo
de notas· bien es verdad que el hombre, a.bsolutamen~ desdentado, no era dueño de contener
el aire en los momentos de m9:yor peligro; Y
quedaba, par!!' las supr_emas dehcad~za.s del arco un violi01sta, víctuna, como nmgún otro,
dei formidable granizo del hambre. "Me río
yo-exclamaba en sus momentos de b~en humor que á veces los tenía-de los virtuosos!
¿Dó~de desde Paganini hasta Sarasate, encontrar un 'virtuoso mas ejemplar?" .
y no mentía. No era.o I?UY cor?iales las relaciones entre los de La Filarm6ni~a, pues ~ad!!'
uno apreciaba. distintamente el éxito. El v10hnista. muy á regaña.dientes, consentía. en '!-compa.lla~ tangos y cositas zarzueleras;_ él picaba
más alto: romanzas de Stevans, ca.nc10nes bohemias aires de Grieg· el trombón y flauta se dejaba~ llevar de la co~riente. ''¡ Si no tocár9:mos
más que lo que tú quieres-le decía.n al clásicomedrados andaríamos! ¡Vete con filoso!í9:s á
un&amp; juerga á, la apertura de un e~tableclllllento y verás!" Y el violinista ~os miraba por enchna de sus antiparras, sonriéndose con un supremo desdén de superhombre.
Al pasar por la plaza del Cai:men, se detuvieron ante el puesto de un carnicero, q~e pedía el Morrongo todas las m~ñanas. Mi_ buen
violinista., resignada.mente, tiró del arco, pei:o
al a.poyar con amore la barbilla sobre la ca.Ja.
del violín, sus ojillos grises rep~raron en un
hermoso trofeo de ca.rne, una bie~ modelada.
cabeza de cerdo, que e~·a una tentación. El cerdo se le a.parecía. sonr~ente, ~olup~uoso. El pobre violinista. suspendió en silencio el_ a.reo sobre las cuerdas, y calló mientras m1raba.co~
arrobamiento el cerdo{ que parecía decirle.
"¡Ven á, mí! ¡Tuyo soy "
Lms GABALDÓN.

BLANDON

(De las Pa1torales de Loneo)

Leve como un perfume:blanca. y rara
como un bajorrelieve de mezquita;
antes que Prima.vera despertara.,
se deshojó como una marga.rita..
En su belleza, fugitiva. y clara,
resucitó el encanto israelita,
y en el óvalo fino de su cara
ese rubor de la primera cita.
Fué una gótica virgen.-Su piadosa
sonrisa. fué un dolor.-En la ternura
ingenua. de su frase pudorosa
hubo la paz de lo que ya. no existe,
y en su apacible gesto de amargura,
algo que fué muy dulce y fué muy triste.
EMl:LIANO HERN ÁNDEZ,

México, 1904.

~

LAS SIRENAS
Surgen de entre las aguas temblorosas,
como haz de erubescentes porcelanas,
tiritan, se estremecen, y nerviosas
sacuden sus ca.bazas parnasianas.
Dejan volar sus crines caprichosas
cual tendidas banderas soberanas,
y en sus pupilas arden las gloriosas
lumbres de las leyendas horacianas.
Van flotando cual raras floraciones,
vero al oir gritar á los tritones,
sumérgense en las ondas centelleantes;

y al brillar las _escam~s de sus colas,
semejan una lluvia de diamantes
ca.yendo entre lo verde de las olas.

NAVA,-&lt;LA PETITE BOUDEUSE&gt;,
N.lV.l,-&lt;FUENEE Á SILENO&gt; (~O,)

PARAFRASIS

1904

ALBERTO HERRERA,

L~ SIESTA

\

\\ \'

Duel'me Cloe; Dafnis vela.
el suello de la niña encantadora,
y de la. flauta rústica y sonora
un dulce arrullo virgilia.nr, vuela.
-¡Chist, traviesos cabritos! ovejuela.
que por demás te muestras baladora.,
no despertéis á mi gentil pastora,
más atractiva. cuanto más me cela!
Dice el zagal Y en tanto en el turgente
seno de Cloe ocúlta.se impaciente
cigarra huyendo de a.ve que la acosa.,
Dafnis encuentra la. ocasión propicia.:
busca, prende al insecto, y aca.ricia
dos venustas palomas, nieve y rosa._:1....,
JUAN B. DELqAJJ(J, v

"

1 1

La Sra. Elisa de la Maz~. ¡1 1

MUNDO ! LUSTRADO reprodU&lt;;e hoy en sus
ELcolumnas
cuatro fotografías de !'a Sra.,Eli-

sa. de la Maza, actriz estudiosa. y mo'des.ta que
actualmente trabaja. en el Teatr? Hi9'algo,,?ón
beneplácito del numeroso público que -concurre, semana por semana, a.l coliseo d'e Cerchero.
Elisa. de la Maza ha procura.do. y á, fequelo
ha conseguido, realizar una. obra dfmiséricor·
dia, por decirlo así: atraerá los_que gastan el
exiguo jornal de la serna.na en Juergas y verbenas, ofreciéndoles, á cambio de una suma. tan
insignificante que hasta los más pobres pue•
den desembolsar, funciones en que se representan lo mismo las viejas obras de capa. y espada que las de moderno repeftorío,sin excluir,
po~ supuesto, aquellas que tienden, de manera
muy directa., á elevar el nivel moral del pueblo.
El éxito que ha coronado los esfuerzos de la.
sellora de la Maza es muy merecido; pues,
aparte de que su desprendimiento redunda, so •
bre todo, en bien de la clase obrera., su labor
como artista. denota que ama el estudio y que
hace cuanto está de su parte para. salir airosa
en el desempeño de los distintos papeles que caracteriza..
Ojalá que l a modesta a rtista prosiga. en su
empello de establecer en México las funciones
populares de drama, ya que son tan escasas,
entre nosotros, las di versiones capaces de proporcionar al pueblo la. ma.nera. de divertirse
á poco costo y con provecho.

f

�EL MUNDO llUSTRADO

EL JiílJNDO ILUSTRADO

IN@U~@ (n}n~@r1@r~
:Í~1~~ ~f. l.~ MA'Iw

---

'

ta.. La. manga, infinitamente graciosa. Y
seductora, se ha.ce de un volante del mismo enea.je a.poya.da sobre un volante interior de :Ouselina. de seda. Ambos volantes están montados al borde de una.
cinta formando bra.za.lete, llg11;do a.l hombro por cinco banda.s de la. misma. cinta.,
dejando desnudo lo alto del bra.zo.
Metraje: 12 metros de crespón de 1.20
centímetros de ancho; 12 metr os de seda.
para el fondo de la. falda; 3.50 centímetros de encaje para el cuerpo; y 5 metros
para. la. fa.Ida..
.
NúM. 2. -«Toilette&gt; de cgu1pure&gt; de
Venecia. color de ocre a.dorna.do C?n or o
y muselina. de seda; ma.nga.s term1!1a.da.s
en punta.; cintura. y la.zos de terciopelo
a.na.ra.nj a.do.
NúM. 3.-Tra.je en crespón de China.
Pa.rma. con grandes pliegues .ocultos,
guarnecido de volantes de enea.Je ligero
amarillento y esca.rolas de tafetán recorta.do, matiz Pa.rma. En e.l esco~, berta de muselina de seda plisa.da. rncrustada. de encaje.
.
Los tres volantes de enea.Je que orna.n
la falda. están coloca.dos ca.da. uno so bre un ancho pliegue reli~ioso, d el que
sólo se ve el borde. El pliegue superior
está forma.do de la. misma. fa.Ida, en tanto que los otros están hechos en el vol ante.
Ch'
NúM. 4.-Tra.je en crespón de
_rna.
glicina guarnecido de frunces y motivos
de grueso cguipure&gt; Cluny &lt;bis&gt; r od~a.dos de vola.ntitos fru ncidos de musehne.
de sed a ma.lv a.
NúM. 5.-El talle «Luis XV&gt; de este
traje es de seda cliberty&gt; a.marillo-~ulce,
adornado con terciopelo que hace Juego

raoinas 06 la Mooa
Trajes de Baile
s preciso buscar la. novedad, la. invención, la. fa.nta.síacuaado se trata. de combinar un traje de baile.
Lo que sienta biE'n á la juventud son las disposiciones sencillas de la. tela., y la Moda permite poner en práctica esta. sencillez.
Las telas que se prestan mejor para. los frunces, volantes,
t-ullones, pliegues de lencería, etc., son las que deb~n elegirse
para. que el resultado sea. satisfactorio y fácil la. ejecución.
Indispensables elementos de a.dol'no constituyen los terciopelos--eometa., bieses, listones suaves, encajes y pa.sa.ma.nería.s
de seda.
Haciendo estrechos los bieses y rodeando con ellos las incr ustaciones de cguipure&gt; ó las aplicaciones de tela. estampada.,
resultan adornos ciertamente nuevos y favorables.
Los terciopelos-cometas se prestan á una. multitud de combinaciones, y su precio es tan módico,que se les puede emplear
mucho sin hacer locos gastos: con ellos se forman cuadrículas
en el fondo de las escara.pelas de seda. sua.vP., de un lindo efecto
cuando se siembran á intervalos regulares sobre volantes fruncidos.
Las esc&amp;.roliilas juega.a, por supuesto, un papel interesante en la confección de estos trajes: con ellas se circuyen los volantes, se encuadra.~ los entredoses y se a.ni man los adornos de
las mangas y ca.nesus.
¿Se dP11ea. una fa.Ida tan económica como graciosa? Hága.se
de dos volantes fruncidos terminados por escarolas y montados por una cabE'za y varias filas ~e frunces. separados por pequeiloq intPrvalos. En Jugar de. ptazas en lo a.lt&lt;? de la. fa.!da,
pónganse plie"ues de lencería, s1 no gusta el empiezo fruncido.
Algunas personas se cansan del plisado á sol; se lleva mu-

E

NÚMERO l.

ho es verdad mas con razón es el preferido de la Moda: sus
e lie' ues se a.ju~tan á la cintur a; no engrues9:n como los frun¿es, ga.plegadillados y bullones, que es. aecesa.r1? a.gr upa.r los con
mucho arte y dispensar con mesura, s1 no ~e quiere desfigu_rar la
silueta. El plisado á sol es muy a.propósito para tel.as ligeras
transparentes; de allí que se emplee. c_on_ta.nto éx1~0. en las
!toilette&amp;&gt; de baile. Para quitarle la tr1v1ahd~d se ut1hza.n los
&lt; lie ues religiosos&gt;, colocando dos ó tres hileras e1;1 la parte
ufedi'[ é inferior de la fa~da: este adorno es de superior efecto
que Jos entredoses de cguipure&gt;.
. t
Un bonito adorno para el cuer po es ponerle una c1n ura. a1;1cba formando punta delante y adornada. atrá~ por una serie
de ¿udos de seda suave. Un gran fichú de muselina. de seda a.rnlía. los hombros y destaca ma.ravillos'!-men~ el cuello.
p No se olvi&lt;ie que las pequel'ia.s mo~1fica.c1ones causa.das por
richo y gusto de cada una cambian el aspecto general de
1
e cap
la «toilette&gt;, imprimiéndole un carácter absolutamente personal.
C. G ALINDO .

..

NUE.STROS FIGURINE.S
--.I
NúM. }.-Modelo en crespón meteoro &lt;hoja.
de rosa&gt; plisado á sol, bolero corto, mangas
y bajo de fa.Ida de tul
cguipure&gt; amarillento· be.rretas de los
bo'mbros de tercio pe ·
Jo rosa borda.das con
perlas;cintura de seda suave color rosa.
Este lindo modelo
es de una interpretación muy fácil, al alcance de todas. Sobre el sencillo cuerpo plisado en acor- .
deón un alto volante d~ tul cguipure&gt;
dibuja.un bo1erocorto y flotante que se
a.larga un poco delan te formando pun-

NÚMERO

3.

�EL MlJ'NDO ntrsTDDO

EL lt11NDO llUSTJW&gt;O
patios, escudriñándolo todo por entre los montones de leña; recorren los miserables cuartuchos, repletos de familias andrajosas, que se
prosternan á su paso. En la última choza de
la aldea, una. mujer puesta en cuatro pies da
de mamar á. dos niños gemelos sobre la. paja.
de un establo. Sobre su pedestal de laca, un
Budha desdorado observa impasible esta esce·
na de animalidad.
Sergio se vuelve bruscamente hacia. el lindero del bosque de pinos. Diez llamaradas brillan un instante entre el ramaje, oyéndose simultáneamente el rápido silbido de las balas.
El cabo herrador ca.e de bruces sobre la. crin
de su caballo, pierde los estribos y resbala a.l
suelo hecho un ovillo.
-¡Adelante! grita alguien.
El enjambre de cosacos embiste lanza en ris•
tre, arrastrando en su acometida á los dos amigos. El caballo de Sergio salta por sobre el
cerco de una huerta dentro de la cual ha.y una
carreta. abandona.da.. Por encima. de ésta ve á
varios hombrecitos ágiles que se repliegan,
allá en el fondo del terreno. El guante ble.neo
de uno de ellos designa á los rusos, con gesto enérgico. Brilla un relámpago, y una mano
invi!lible arrebata el casquete de Constantino
Mikh&amp;iloff.
- jPle á. tierra! .... ¡Fuego!
Sola.mente entonces puede darse cuenta Ser•
gio de sus impresiones, mientras se desliza de
su cabalgadura y empuña su cara.bine. que llevaba en bandolera.
-Me pueden matar .. . . ¡Oh Catalina. Pa.vloffl
.... ¿Sabes que en este momento me pueden
matar?, ... ¡Catalinal. ... ¡Catalina!
Suena otra descarga, que le produce calambres de vientre, como si él hubiera recibido
todas las balas. Dirige una mirada hacia su
derecha: detrás de su bayo, el hijo del pope
apunta tranquilamente su arma, con el ojo izquierdo cerrado, apoyando el cañón sobre la
montura. A la izquierda,el veterano Alexeiew
y el peluquero Dombrowski, rodilla en tierra, apuntan al grupo _de japoneses, eligiendo
sus víctimas entre los tiradores amarillos acos•
ta.dos sobre la nieve, como moscas negras sobre un mantel blanco.
Oyese en ese momento un rápido galopar de
caballos y el chocar de sables y estribos. Es
todo el resto de la sotnia, que carga sobre el
enemigo por ambos flancos del pelotón de tiradores cosacos. Al frente, todos los pinos se
iluminan con el relámpago de una nueva descarga. El poney colorado del cantor Gorki se
desploma, desarzonando á su jinete, cuya barba aparece cubierta de un líquido rojizo. Sergio advierte entonces que él no hace fuego.
Echase la. carabina al hombro, elige una vícti•
ma entre esos pequeños japoneses esparcidos

loff, ella, que se jacta de ser tan buena ama.zona?
Constantino se ríe, pero no responde. Sergio
no sabe qué pensar. ¿Por qué se obstina en no
hablarle de Catalina? Juntos, sin embargo la.
vieron por primera vez. Fué en casa del eo~do
Oblomoff, cuya amante la había recogido desatinad a, perdida., expulsa.da de la. casa. pa.ter•
na por progenitores demasiado severos, abandonada por un seductor demasiado joven y demasiado pobre. Juntos admira.ron su belleza.
entre el humo de sus pipas. Juntos la consola.:
ron, la a.legra.ron, la llevaron al circo·, en donde la hartaron de champaña alemán y de confituras polacas. Más tarde, Const.a.ntino acompañó muchas veces á la pareja de enamórados
al teatro y á los paseos campestres que organizaban en las orillas del Dnieper de abundosa.
pesca. ¿Por qué finge ahora que cree en el
pretexto inventado por Sergio, de que se ha.
hecho cosaco para reanimar más tarde la. revolución liberal en la. Universidad de Kieff
demostrando á los ca.mara.das que no se muer¿
por haber estado en las prisiones de Irkoutsk
llevándoles la palabra de orden de los jefes'
internados en la Siberia Oriental?-¡Ohl ¡Quá
inquietante sospecha! ¿No sería Constantino
un espía del comité proscrito?

y de punto de Inglaterra.; fa.Ida. de la. misma.
seda, velada por una túnica de muselina de
seda amarillo-dulce plisada á sol y orlada de
una cinta. de terciopelo suave amarilla; en la.
base alto volante en punto de Icglaterra.

00

JfJ:fflJfS En J:JI DTEOE
J: NVUELTOS por la bruma y por

los ligeros
cesar, encorvados bajo el peso de sus barbudos jinetes,
trotan los ágiles caballos cosacos, dóciles como lebreles. Hombres y bestias descienden á
los blancos barrancos, se pierden en ellos, reaparecen, escalan la pendiente. Los cascos de
los corceles desatan avalanchas de guijarros y
trozos de hielo. Ya están sobre la altiplanicie
desierta. Aquí y allá algunos delgados arbustos sacuden sus ramas, agitadas por el viento.
Enjambres de cosacos acuden de todos los puntos del horizonte, destacando sobre la blanca
sabana sus siluetas puntiagudas y movibles.
-Sergio Ivanovitch, el número de los nuestros aumenta cada día más .... Qué te parece . .
La cosa marcha bien.
-Sí, querido, . ... ¿Tienes vodka en
la calabaza? Tengo los pies duros de
frío dentro de las botas. ¡Oh! No estamos aquí mejor que en la prisión de
Irkoutsk.
-Sí, pero aquí á lo menos uno se
mueve...... Mi cerebro se petrificaba
en ese establo. Además, olía demasiado á sebo . . ... Toma la cantimplora
Sergio Ivanovitch.
'
-A la salud de nuestros hermanos
Constantino Mikhailoff.
'
Oyese el silbato
del teniente, que ordena ensanchar el
círculo de batidores. Los dos soldados se alejan del
resto del destacamento. Pueden con•

L, copos de nieve que caen sin

Un pitazo del oficial interrumpe estas reflexiones. Se ordena por gestos á. los cosa.coa
que vayan á reconocer la aldea. Los techos
cargados de nieve se confunden ca.si con la planicie y los muros grises se distinguen con dificultad. Apenas si los torbellinos de humo que
vomitan las chimeneas denuncian la. vida. cercana encerrada dentro de las habitaciones informes, que los cosacos rodean con precaución. Penetran después en ellas, registran los

ECOS DE TODO EL MUNDO
TRAJES DE BAILE,-NÚM.

versar ahora á sus anchas, á media voz.
Sergio se manifiesta inquieto por la opinión
que habrá merecido á sus compañeros de cautiverio el paso que hao dado él y Constan•
tino, estudiantes como aquéllos y condenados
todos á la deportación en Siberia, á causa de
los sucesos políticos de Kieff. Ellos no quisieron enrolarse, por no deber nada á la benevolencia ministerial, ni aun la gracia comprada
al precio de la sangre que derramarían tal vez
las armas japonesas en este suelo ingrato de
la. Corea.
Pero no es por heroísmo guerrero que Sergio
se encuentra en ese momento con la lanza al
brazo y el sable á la cintura, pronto para abalanzarse sobre los guerreros del Nipón, en
esa ruta polvorosa que se alarga hasta Seúl.
Se encuentra allí persiguiendo la esperanza de
recuperar su libertad una vez terminada la guerra, para ir á reunirse con Catalina Pavloff
una joven de Kieff, que lo ama .... Sí. ... Es se:
ro que continúa amándolo. ¡Oh! ¡Esa Catalina,
con sus gruesos labios de mujer sensual, con
su linda voz que sabe ca.otar con ternura las
romanzas de la Pequeña Rusia y con malicia
los &lt;couplets&gt; de París! Sergio se felicita de
haber sido el mozo jovial y elegante que ella
amó, que ama todavía, que amará mañana,
cuando él se encuentre de regreso en el barrio
del monasterio de Santa Sofía, en su habitación guarnecida de tapices afghe.nes, de pieles
de Siberia, de chucherías de Persia, perfumada
con el olor del tabaco turco, que se esparce por
el ambiente en amplias espirales de humo. Bien
se ha. guarda.do Sergio de echar mano de estos
argumentos, en pro de su resolución de enrolarse, cuando se dh1cutía animadamente este
asutto en los corrillos que formaban los prisioneros al rededor del calorífico de la prisión
de Irkoutsk. Otros eran los pretextos que invocaba, de índole patriota y revolucionaria.
Pero su compañero Constantino Mikhailoff no
ignora., seguramente, el móvil secreto de Ser-

4,

Los torpedos en la guerra moderna.-Una sesión
de gimnasia en presencia de Pío X.- EI
"bey" de Túnez en Paris.-La pro•
cesión de los "glgll"en Nola.
El mausoleo de la Reina
Victoria y del Prin•
clpe Alberto.

gio. ¿Lo sospecharán también sus demás camaradas de infortunio? ¿Le perdonarán, en tal
caso, su debilidad ó la esgrimirán más tarde
contra él como un arma de censura? ¿Y qué
motives ha tenido Constantino para aceptar
también la conmutación de la pena, en la forma ofrecida por el gobernador? ¿Le tendrá. tanto afecto que ha querido compartir con él los
recelos de los revolucionarios y los peligros
de la hora presente, entre las brumas heladas
de ese país lúgubre?
Constantino contesta con evasivas á las reflexiones emitidas en voz alta por su a.migo y
cambia de conversación, llevándola á los asuntos de la lfUerra y á los peligros que 'corren.
La sotnia trota sobre la altip1anicie. Los copos de nieve vúelan al viento ó se adhieren á
la erin de los caballos, á los faldones de los
capotes, á los pelos de la barba.
-J?ime, Constantino, se arriesga á . decir
Sergio,-¿qué figura haría-aquí Catalina Pav-

desgracia, la guerra en oriente sigue sin
esperanzas próximas de llegar á una solu·
ción que las dos potencias empeñadas, los
países neutrales y
la humanidad toda,
,
habrían de recibir
con marcada. s mues•
tras de júbilo.
Cuando la cam•
pai'ia en oriente dió
principio, los amigos dela.paz, lo mismo en Europa que
OR

P

I
TRAJES DE BAILE.-NlJM, 5,

PRUEBAS DE TORPEDOS EN LA llliliUNA
INGLESA,

por el blanco suelo y dispara. El retroceso del
arma le causa como una contusió11 -en·el hombro. Aspira con fuerza el olor sofocante de la
pólvora. La mancha negra. de la. tropa japo•
nesa. no se mueve, sino que se ilumina con la
llamarada. de una nueva descarga.
Sergio se exaspera por haber errado el tiro.
Todos sus nervios se ponen en estado de tensión. Siente desarrollarse en el fondo de su
pecho un sentimiento nuevo, un sentimiento de
odio por estos amarillos japoneses que pueden
matarlo sin haber tenido tiempo de ver á Ca•
ta.Una.
¡Ah, no! El quiere volver á Kieff y á las cúpulas del monasterio de Santa Sofía; á. su pequei'io departamento adornado de tapices
afghanes, de pieles siberianas, de chucherías
persas.
A la derecha, á la izquierda, por todas par•
tes, los cuerpos de los caballos echados sirven de parapeto á. los hombres. Un olor de establo, penetrante, de pelo sudoroso, de cuero
y de pólvora, llena el espacio. Los cosacos se
llaman por sus nombres. Los oficiales, sin
apearse de sus caballos, dirigen el tiro de los
soldados, sin preocuparse al parecer de la lluvia de balas que cae á. su alrededor.
-¿Qué haces que no tiras, Sergio Ivanovitch?
. . . . Apoya. la culata sobre E:l hombro . . .. apun•
ta bien .... calma. .... ya es tiempo, señor estudiante!
Sergio dispara. su arma y la retira del hom•
bro para cargarla de nuevo, cuando advierte
á su lado á Constantino, que lo mira con aspecto angustioso. Su rostro parece el de un
viejo enfermo, con palidez que el reflejo de la.
nieve ha.ce aún más lívida.
-Sergio, dice, dejándose caer suavemente
en tierra; tengo una bala en el vientre . ... voy
á morir .... si vuelves á Kieff, dile á Catalina.
que me enrolé por volverla á ver algún día ....
Ella me amó siempre, desde aquella noche que
la llevamos al circo ... .
-¡A caballo! . . .. ¡En retirad al
Sergio obedece como un autómata. No sabe
todavfa cómo se encontró de nuevo á caballo,
en el tumulto de la retirada; cómo pudo atravesar nuevamente la aldea y la altiplanicie, á
galope, ni cómo puede f!xistir un dolor animado, vivo, que come, que bebe y que galopa á
través de los bosques de pinos blanqueados
por la nieve, hacia las descargas cerradas que
chisporrotean en el lindero del bosque, en las
goteras de las aldeas, ó en el recodo de un
sendero, disparadas por esos horribles hom•
bracillos de tinte amarillento, que surgen de
todas partes para arrancar la vida hasta á los
corazones que ya han muerto.
PAUL ADAM.

en América, pensaban que habría de ser sol amente una. sucesión de pequeños encuentros,
en los cuales perecerían pocos hombres, porque la. suerte fina~ n~ deja.ría de delinea~se
desde los primeros mcidentes de las operacio·
nes hostiles. Se han equivocado de medio á
medio y si algo ha.y que lamentar profundamente 'en la guerra de oriente, es la serie de
sangrientos combates, má s sangrientos aún
que todos los que anteriormente habían formado las grandes campañas en el mundo. Ade•
más en esta campaña. ha.y que tener en cuenta
la f~lta de incidentes determinantes de una finalidad cualquiera, las inútiles pérdidas de los
enemigos que después de destrozarse mutuamente1 se 'encuentran hoy, después de siete meses de lucha, en condiciones iguales á las del
primer día, listos para seguir la _guerra por
muchos meses, por años quizá.; dispuestos á
sacrificarse aún en encarnizados y continuos
encuentros.
Ta mbién dicen los críticos de guerr a que algo muy notable en la actual campaña a~iá.ti·
ca es la utilización racional, correcta, cientí·
fica de medios de destrucción que basta la fecha'más pertenecían á la teoría. guerrera, que
á la práctica de los combates. Todo lo que de
4rnevo se conoce, todo lo que puede ser un método de destrucción seguro, ha sido utilizado
por los beligerantes en oriente.
Los torpedos, hasta hoy, eran más bien un
juguete científico, cuya potencia destructora. se
comprendía; pero en apoyo de ella solamente
se citaban algunos casos a.isla.dos, sin la menor fuerza como hechqs indiscutibles. Y tanto
era. a.sí que después de la batalla naval de
Santia.g~ de Cuba, en la que se utilizaron más
las piezas de gruesa artillería que los torpe·
dos, y en la que la escuadrilla del Almirante
Villa.a.mil no pudo poner un solo torpedo en el
casco de los navíos 11,mer:.canos sus enemigos;
después de aquella. trágica be.talla, decíamos,
se llegó á. pedirá Jos gobiernos de las grandes
potencias que construyeran cruceros rápidos,
no acore.za.dos, cuya velocidad era un riesgo
en los comha.t.es' ni mucho menos torpe_d eros
inca.paces de sostener una lucha, por ~er decora.ti vos solamente.
·
Desde entonces, los perfeccion·a mientos han
sido múltiples y se ha logrado, esp~cta;Imente
en la marina americana, dar una simestra pel'·
fección á los torpedos automáticos. Los que la.

La Alcoba
ESTABA ayer clavando un cuadro en mi alco-

ba. cuando entró mi hijo.
- ¿Quieres explicarme una cosa, papá?
-¿Cuá l?
-Colocas en el salón, en el despacho, hasta
en el gabinete, dibujos, grabado3, pinturas,
estatuitas y objetos de arte de todas ele.ses;
pero en tu alcoba no se ven más que retratos ó
fotografías de mi madre, míos, de nuestros parientes y de las personas que má s quieres. ¿Por
qué lo h aces?
-¡Ohl dije sonriendo, has tocado á una de
mis más íntimas y pe,rso.nales ideas.
-¿Quieres explicá rmela?
- ¿Qué es lo que no te digo?
-Habla, pue.s.
En mi concepto, la alcoba es á. la casal!&gt; que
la conciencia al alma ; es decir, el fuero mter•
no, el santuario. En las demás habitac~ones se
vive junto con otros; en la alcoba se vive con•
sigo mismo. En la alcoba se verifican los cuatro actos en los que uno se halla con mayor
realidad frente á su corazón: allí es donde nos
dormimos nos despertamos,estamos enfermos
y morimo~, y aul!. podría añadir que allí es
donde se vel a, pues es donde nos acompaña aquella pálida hermana. de la noche que á tu edad
sólo se conoce de nombre, pero que á. la mía es
compañera casi inseparable: ¡~l ins.omniol .
Pues bien, en estas cuatro situaciones ó cir•
cunstancias, es cuando necesito reunir junto á
á. mí á todos los que quiero ó he querido. Tú
no sabes aún lo que es el despertar. Despertar
para ti es abrir los ojos, estirar los brazos, es
decir: ¡oh, qué bien he dormido! Es saltar de
la cama cantando y recob!'ar alegremente Y
con vivacidad la posesión de una casa que nos
pertenece.
Pero cuando han pasado cuarenta años, este
renacimiento de cada mañana no se verifica tan
aprisa ni tan alegremente. A medida que nos
desprendemos del sueño, estamos en el mundo
real y sentimos renacer en nuestro corazón todos los cuidados, todas las angustias. Es la
hora de tomar determinaciones, de formar pla•
nes para lo porvenir, y es también la hora en
que lo pasado vuelve con ma,yor facilidad á
presentarse á nuestra memoria.
E. LEGOUVE.

Las mujeres mueren dos veces: cuando cesan de agradar y cuando cesan de vivir.

marina de guerra que nuestros vecinos del nor
te usa, están constituidos en forma tal, que se
pueden disparar desde baterías que se encuentran situadas bajo la línea de flotación del crucero, en sitio perfectamente invisible, y, sin
embargo, son,de tal manera exactos y podero·
sos,que en experiencias recientes se ha podido
destrozar enteramente rocas situadas á dos kil ómetros de distancia, rocas que de haber sido
un navío, seguramente se hunden en menos de
un minuto. Los torpedos americanos son dis•
parados por medio de aire comprimido, en cañores de acero de forma y mecanismo especiales.

l

LOS NU.EVOS CARONES PNEUMÁTJCOS PARA
EL DISPARO D.E TORPEDOS.

�EL MU'NDO ILCJSTitAno
que de él se esperan, precisa que se le dispare
en cierta forma, que solamente la práctica en•
seña. De aquí que en todas las marinas de
guerra europeas existan, por reglamento, días
fijos al mes, en los cua~es se hace la práctica
de disparar torpedos, srn la «cabeza&gt; explosiva, por supuesto. Los torpedos llevan una cabeza de madera blanda para estos ejercicios.
Cuando se ha disparado, se corrige l a puntería en vista del resultado, se toman apuntes,
para subsanar las imperfecciones quelamáquina disparadora ó el torpedo mismo puedan tener, y estas observaciones se traducen por datos, que se guardan cuidadosamente en los registros especiales del b_u que. Así sólo se consigue que la oficialidad y marinería lleguen á
adquirir conocimientos indispensables para
manejar,con todo éxito,las terribles máquinas
de destruccción.

***

Si el torpedo se perfeccic.na y llega á ser en
pocos años un elemento decisivo en los combates navales, los medios de comunicación entre los buques m¡sroos y la costa, por una parte, y los códigos de s,-ñales, para la mejor comunicación misma,se perfeccionanrápidamente
también. Los japoneses en Manchuria y en Co·
rea han estado usando, á lo que dicen los corresponsales extranjeros que marchan con el
ejército del Mikado, un método que antes eraco·
nocido,es cierto, pero que se hahíadejado abandonado por no estar perfeccionado: el megá·
fono. Este aparato estaba formado por un cor·
netín de metal, en cuya extl'emidad pequeña se
colocaba la boca y cuya extremidad mayor se
dirigía á los buques, ó fortificaciones ó regimientos, con los cuales se pretendía hablar,
consiguiéndose así un aumento considerable
en la potencia sonora de la voz. Los japoneses
han perfeccionado los megáfonos, y los que
ahora usan, tienen una membrana vibratoria.
especial, que sirve para reforzar JD.ás aún el
sonido, permitiendo, por ende, la comunicación
á distancias considerables.

\;&gt;ea Ud. á su Derecha.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa- y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí está el

***

EL &lt;BEY&gt; DE TÚNEZ EN EL MINISTERIO DE LA
GUERRA EN FRANC'IA,

Una de las características de la finada reina
Victoria de Inglaterra er a el intenso amor que
profesó siempre á su esposo, el príncipe Alberto, durante su vida conyugal y después de
la muerte del príncipe hasta el fallecimiento de
la soberana del Reino Unido.
Nada de extraño tiene, en virtud de tal cari •
ño, la erección de un hermoso monumento funerario, cuya ejecución dió comienzo pocos
días después de la muerte del príncipe consorte. La reina Victoria claramente expresó el
deseo de que &lt;su cuerpo reposara al lado del

STILWELL PLACE

que .;;abían apadrinar el arte en todas sus manifestaciones.

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para emp~zar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

** *

EL USO DEL MEGÁFONO POR LOS JAPONESES
EN MANCHURIA.

· París es una capital deseada por los soberanos exóticos. Apenas pasa mes sin que llegue
á la capital francesa un mona1·ca de nombre
más ó menos sonoro, que pasea por el simple
gusto de hacerlo. E l bey de Túnez es el último
de los monarcas, huéspedes de París, que sale
de su país con el íntimo deseo de no volver á
,,us Estados, prefirien.do ser un modesto ciudadano en París, á ser el soberano en su corte.
El bPy de Túnez pasó cuatro días, como bués·
ped de honor, en la capital de Francia, y en los
cuatro días fué agasajado por el gobierno de
la galante manera que saben hacerlo los franceses. Se le llevó á las carreras t-n Longcbamps, se le ofrecieron almuerzos y cenas en
los ministerios, se le presentó á Jas actrices
famosas que actúan en los coliseos de París,
se le mantuvo en constante estado de asombro
y alegría. Y á los cuatro días, desvelado, rendido, lleno de la comunicativa alegría trance·
sa, el bey volvió á sus Estados, tal vez con el
íntimo deseo de abdicar, para irse á radicar
en París. No sería, por lo demás, el primer
noble que hace algo semejante. Si París bien
vale una misa, como dijera el rey galante, también va.le la abdicación y hasta el destierro.

***

***

Quien ve en retrato al Papa Pío X, evidentemente cree estar en presencia de un hombre no
mayor de cuarenta y cinco á cincuenta años.
Se ve claramente en el pontífice la existencia
tranquila, racional, higiénica que ha llevado:
es un perfecto modelo de salubridad y de conservación.
Por eso no debe extrañar que Su Santidad

UNA SESIÓN DE GIMNASIA EN PRESENCIA

DE PÍO X.

haya recientemente favorecido la reunión en
Roma, de sociedades gimnásticas, que han'hecho ejercicios delante de él mismo y del Sacro
Colegio. En uno de los hermosos patios de la.
residencia oficial de los pontífices, se levantó
un dosel para el Papa, y en una rotonda especial se situaron los cardenales. La fiesta fué
muy celebrada, al decir de los que asistieron
á ella, por el pontífice y por todos los cardenales. «Mens sana incorpore sano&gt;,dice Pío X
y por eso el Papa ha querido dar pública
· clara muestra de su gusto por la gimnástica
siguiendo así el ejemplo de los viejos Papa~

y

Las pequeñas ciuétades italianas, viejas, legendarias, llenas de la sombra qi;e proyectan
los siglos, tienen costumbres cuyo origen se
pierde en la noche de los tiempos y que son
admirables, muchas veces, por su cándida fe
y significativo simbolismo. La fiesta de los
«Gigli&gt; en Nol_a, cerca de Nápoles, es una
de esas celebraciones origh:.ales y antiquísimas. Se celebra el día de San Paulina.
Los artesanos de Nola construyen por su
cuenta enormes obeliscos de madera, que pe·
san hasta setenta quintales, revestidos de curiosas inscripciones y decora.dos al estilo churrigueresco. Estos obeliscos, cargados por cuatro hombres, son los «Gigli&gt;. Por la ciudad
entera se pasean los portadores, con los cu·
.riosos obeliscos, al son de música que, preci!¡amente, deben ir en enormes buques, sobre
ruedas.
Tales buques van en
las· calles maniobrando
lo mismo que. si en el
mar estuvieran; la música ento'n a los cantos
populares, qúe la multitud aplaude y, á veces,
acompaña, y la ciudad
. entera se engalana. Y
en medio del sol abr\l,·
sador, pasan los portadores de los &lt;Gigli~ y
los marineros y músicos
en las galeras empavesadas.

STILWELL PLACE
se adquirían por una· canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San F!ancisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Genera)es, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas.
que han comprado terrenos en

LA PROCESIÓN DE GIGLI EN NúLA.

de su esposo, para resucitar con él el día del
Señor&gt;. En la puerta del mausoleo, muy re·
cientemente concluído, se leen, en latín, las pal abras de esa frase. Los dos reales esposos es·
tán representados en már.mol, en traje de cor·
te. tal como aparecían en la época de sus esponsales. Cuarenta años la figura del príncipe
fué la ú~ica en el mausoleo, que hasta hoy se
ha termrnado y sella.do con lo'I dos ataúdes
en su interior. Está á flor de tierra.

STILWELL P-LACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que '

hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
. Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al co:qtado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

***

De las más difíciles
ope:raciones es la de disparar un torpedo auto·
mático cuya máquina se
encuentra libre en el seno de las aguas. Es muy
caro un torpedo,y para
que dé los resulta.dos

EL MAUSOLEO DE LA REINA VICTORIA Y EL PRÍNCIPE ALBERTO
EN FROOMORE.

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Año XL-Tomo II-Ntímero 9
Dlr1ctar: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU

uN·oo· LUSTllílDO
MEXICO, AGOSTO 28 DE 1904.

,

SabllCl'lpcl6• mensual ror,nea......s l . 50
ldem
ldem en la Capital. S t . lió

8111111: LUIS RETES SPINDOLA
Registrado como artículo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

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Com.ple-to yiEscogido: Surtido de

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peso nó exceda de' t ~ _kilos: ,
:•. , . ,..~
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t· : ✓-i'-~ }•· ~ ·~. • Signorttt Honnorat~y f ~mpañía. ·!

19ill(o ·

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CABEZA DE ESTUDIO.
( De I; colección de la Crlstaler1a de Vergara.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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e ·RANDES ALMACENES
DE ROPA Y NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO

1•

Año XI.-Tomo U-Número 7

~glstrado como lll'tlcnlo de eegnnda clue, en 3 di3 Noviembre •e 1894.

_

Completo y Escogido Surtido de
•

Be111t1: LUIS REYES SPINDOU

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S11bscrlpcl6• memual tor"1ea ......$ l. 60
ldem
ldem en la Capital.$ t. li

BELLAS ARTES

·oEV1\RT1\MENT0 ESVEeI1\L DE V1\N0S · ·
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L UND.O LU5Tft0D-O

·

I
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PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, -FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00 cuyo
peso no exceda de 15 kilos.
'

S_ignor~tt fionnorat ·y eompañía.

LAPUERZA.
(Por L. C. Lourl.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

ta maquina t,umana
Jlntagonismos inttrnos
A máquina. huma.na.,física. y mental, com_o
todas las máquinas, tiene una. c'!'pac1dad de producción limitada., iova.r1a.ble,
un máximum de acción úe que no puede excederse y que no debe traspasar. Así como par.a c,da
locomoto1·a. ha.y un límite de velocidad 1ufra~qu.,a.ble· asi comv cada bomba da. un rendimiento qui, no puede ser mayor. y caúa ruta•
tlva ofrece un codideute dti eJemp,ares µor
hora.que nadie ui nada pueden mayorar, de
la. mi.. ma ma.oera ca.da. hombre, como cada
a.oima.1, no puede desplegar ma,,or suma. de
energía. que aquella á que, por 11u estructura. Y
la pt'Cuiia.r dispobición de sus órga.nos,ti11tá llamado.
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ut .. ro que este rendimiento es varia e ~ u_n
hombre a otro. que los ha.y; urga.n1smu.. pr1v1•
ltlgia.du.. ca.¡,11ces de de..1u-rollar euergia.s colusa.tes, ~n t .. utu que otros, wéq uiua.1&gt; t01·µes Y
mal cuustruÍúa.s, bOO 1..ntos y vacua~t..s 110 la
acción, y r1od.,o suwa11 11ptooa.s a.µ1·ec1 a.bles de
trab.i.ju; µero cuu ..iderado ca.da uowbre sepa•
radawtluttl, la cauL1d11d Lotu.l de en,·1 gia que tis
ca.paz úedesarrolla1·, tit1, relu.ttvameute, JiJ11, Y
podríu. r-,prtisentu.rse por uo c0tJic1eute cuns·
tau te.
Como quiera que la actividad de que el bombrtl es t1uscti¡H11.J1e es,µ01· todo i:,xtr.-wo,compl~xa y variu.du.,s1i:,udo,en LOt_u.l, coust11._ute, esen•
dtinte, i:,n vrincipio, qut1 si ~redomlil&amp; en un
sentido, esca.se,u·á y uisrulnuu·á en OLro, Y. que
todo consuwo ex11ger11.uo de energía dti c1tirta
ch.se se hu.rá en útltrimentu de otra ú otras.
TaÍ pasa. eo las plantas y eo lo~ s.oimu.les.
Cuando el árbol 11e vicia en follaJe, su flors.cióo e:1 escasa; los frutos colosales, _como el
melón la. se.odia. la calabaza., provienen de
plant¡s escuetas,' de tallos débiles y. flex_ibl~s,
y las robustas encinas no producen 1,100 10s1g•
nificantes bellotas. Eo estos casos vuede decirse ya. que el fullajt, ha. devoru.do á la. flor, ya.
qile el fruto ha ab..urbido al ta.llo,ya. que la. robustez oel t1·ooco ha. acarrea.do el raquitismo
de Ia. semilla.
Eo los ao1ma.les pasa. otro ta.oto. Los voluminosos y pesados, como la. ballena, el es.cha.lote el hipopótamo, el rinoceronte, soo, genera.l ~eote,estúpidos; y los ligeros y poco voluminosos, como la abeja, la. hormiga y los insectos pequeños, revel11.n instintos y capacidades
meota.les extraordinarias.
Ha.y excevciooes, sin duda.: la. N a.tura.leza.
crea. en ocasiones organismos superiores, armónicos eo su desarrollo, vigoro:.os en todas
¡¡us partes y ca.paces de tle:.arrollar, á. igual
grado y comparable perfección, muchas de las
energías deque son ca.pacas ó de ofrecer órganos diversos é iguu.lmeote poderosos. En la.
palmera. todo es opulento: tronco, follaje y
fruto; el elefante es, á la vez, monumental, rápido é inteligente, y el tipo más acaba.do y
completo, el más armonioso y complexo, el
más capaz de todo, es el hombre.
Pero a.un en estos organismos privllegiados,
la. ley que estudiamos, la. ley de las compensa.ciooes se verifica. En el hombre, por ejemplo,
se observa. que el excesivo desarrollo y el excesivo traba.jo corporal tienden á atrofiar l a.s
fa.culta.des intelectuales. Tal parece que el músculo comprime el cerebro y que el espíritu se
aboga en el desborda.miento de la materia.. A
la inversa: el genio, el simple ta.lento y el estudio asiduo, parecen poco compa.tibies con la
corpuleocia. y con el vigor físico. Así como el
atleta. suele ser idiota., el sabio suele ser raquítico, y se neces:ta. la. privilegiada organización de un Leonardo de Vinci para., á la. vez,
poder ser sano, vigoroso, sabio y genial.
Este a.ota.gonismo, que parece existir entre el
desarrollo del cuerpo y el desenvolvimiento
del espíritu, puede comprc.bs.rse entre las faculta.des mismas del alma y suele verse que el
vigor de una. de ellas dalla. y perjudica. á la.
robustez de otra ú otras.
La. memoria. y el ta.lento parecen rel!idos y
en mucha. parte son a.ota.gonista.s. Generalmente los grandes memoristas son poco ta.lento'!los, y los grandes genios tienen memoria.
poco nota.ble y que no excede de lo común.
No es meaos notable el antagonismo entre la.
razón y la fantasía.. El silogismo parece in·
compatible con la. poesía, el sorites con la.
imsginación. Un matemático que fuera á la
vez poeta., sería un ave fénix, y no ha.y peores
pintores que los geómetras.
Considera.das en conjunto las facultades
afectivas, parecen antagonistas de las fa.culta.•
des discursivas. El entusiasmo, el arrebato, la.
pa.si6n tumultuosa y el sentimiento intenso,lmpiden ó estorba.o el ejercicio recio, sereno y
frío de la sana ra.zóo y Ia. práctica. del pensamiento puro, de la. razón ra.zooa.ote acaban por
atrofiar el seotimieoto y enfrenar y hasta a.&amp;fixia.r la pa.si6n y ha.y que remontar basta. hombres como Napoleón para. encontrar seres á la.
vez poetas y calculadores, sensitivos y razona.dores, que junta.mente son volcanes y ma.-

L

quinarias, rayos y ecuaciones, ceguedades Y
lucideces.
. .
Para. el equilibrio de la act1v1dad huma.na Y
para. el pa.ra.lelismo indispensable con que deben desenvolverse sus múltiples ener~ía.s, es~a
ley de las compensaciones es un pehgro_. C •
rrese á ca.da p·a.so el riesgo de ver muttlado,
deforme, incompleto á un ser grande Y fue~te,
no ta.oto por la. intensidad excesiva. ó exclusiva.
de una. sola. de sus aptitudes, sino por la. armonía y la proporc1óo de todas ella~. Para.
que el hombre pueds.serfuert~ y S?rfehz,d~be,
á la vez ser sano y robusto, 10tel!gen_te é iostruído, ~ensible y enérgico, im11g10at1 vo Y rda.•
zooa.dor, pasional y e&amp;toico y todo _en gra. o
suflci'lnte, sin exceso, ni extremo, 01 ex11gera.cióo.
.
La vida, con sus estrecheces, con s~s exigencias, con sus luchas y con_ ~us. cont1ngen:
cias. Lleude á. romper ese equ1hbrio Y esa ar
mooía necesarias, encauzando en monótonos
surcos uuestra acti vid11d, confioa.odo á estre·
cb11s cárceles nue~tra acción, forzándonos á.
recorrer uo solo seode1 o y á aspirará uoa. so•
la. meta. Ptlro la educación debe tender á. con·
solidar esa armonía para que na.da más tarde
pueda. disolverla ni Hlter111'111. Ella.debe deseo•
volver arwóoic11mente las facultudes Y las ap·
titudes, cut&gt;1·vo y alma, im&amp;l!'iuación y razón,
pas1óo y volunt11.d, para que la vida no pueda.
des¡,ué:1 sacrificar la mitad del hombre para
que viva. la. otra. mitad y crear ese mu.seo de
teratología. mental y moral, cuyos eJ~mplares deformes, hipertrofiados a.qui y mutilados
allá. put-b a.o la. sociedad modero a y consthuyen &lt;~u mejor u.dorno&gt;.

00

Dos Sor,~tos
NOX
¡Oh noche de los t~ó_picosl _N_o ha.y na.da
Compara.ble á tu erótica dehc1a.:
En tus templos selváticos oficia.
Misteriosa deidad enamora.da.
Uo lecho en toda. gruta embalsama.da.
Pródiga. ofreces, a.l a.mor P:0_picia.,
Eo todo aire fugaz una ea.r1c1a.
Y en todo resplandor una. mirada..
Ocú Ita.se en Ia. sombra. el caserío.
Duerme el bosque. Se pierde en la. espesura.
El rumor melancólico del río.
Mientras la. luna., que en lo azul na.vega.,
Eotre los picos de la sierra. obscu!'a.,
Como abanico de oro se desplie¡a.l

AMOROSA

Cuando la noche llega., ensueíl:o mío,
Miro, como visión blanca. en Is. sombra.,
Vagar, de la. lla11i;.ra. por la alfombra,
Tu veste nívea. entre el rama.je umbrío.
Del césped, de los árboles, del río,
Se a.Iza un acento qun doquier te nombra.,
Y el conturbado espíritu se a.sombra.
De tu eterno y creciente poderío.
Todo va. á su destino: el a.ve a.l viento,
Al H11cedor el &lt;Angelus&gt; sonoro,
Y á ti. mi enamora.do pensamiento!
Y mientras te amo en mi ferviente rito,
Enciéodense las lámparas de oro
En el pa.la.cio azul del infinito!
1'da11'trto 1'. Estni..

•
Notas Metropolitanas

la. mies lentamente en la. soledad
armoniosa del campo. A la sombra. bienhechora de la arboleda, el buey recapacita, dejando que su tranquilo espíritu flote en
lejanas regiones, donde la pastura crece en imposibles exuberancias, la hierba. endulza al
calor de un sol amable y la linfa cristalina de
los manantiales se encuentra. á pocos pasos de
distancia.. Quizá por Is. brumosa. imaginación
del tardo animal pase el fantasma de una. existencia remota, larga, apacible, en Is. que el hombre sea el buen amigo, el protector tal vez, nunca el amo.
En la oscilación mareante de las espigas se
recuesta. el viento perezosamente, fatigado de
tanta. correría; las mariposas ag-itan apenas la
seda viva de sus alas. A lo leJos, en la recta

M

ADURA

vera.da del surco, avanza, metódico y lento, el
campesino que escarda.
Desde los valles profundos se levanta ~n hálito de fresco vapor, en el que han vertido las
florecillas humildes tod_as sus per~adas almas• en el pedregal ca.lema.do por la. ira. solar,
los lagartos extienden sus brazos escamosos,
termina.dos por manos casi humanas; frota. deespera.damente el grillo la. metálica cuerda,
f1a.mando á la hembra. y reclamándola.; el sol
arde rabiosamente en la. altura. de azul candente.
Los geniecil!os ~el estío mue~en en todas las
flores una savia rica [ fecunda., ~levan _los granos de oro del polen los nectarios ávido~, excitan á. los insectos cansa.dos á. proseguir la.
obra. de eterna. fecundación, y madura.o en la
cápsula. hermética. la. simiente dorada y sabrosa..
A la vera del ca.mino tortu_oso ca.!lta. sus amores el pájaro, en una. sonata. 1ntermma.ble, llena.
de trinos y fermatas, pregonand&lt;_&gt;,~ voz en cuello la. dulzura del nido y las dehcia.s de la. pa.ter~idad que se a.vecina. El pesa.do viento de
horno más entorpece que anima., derramando
sus opios en los párpados semicerrados del labriego, que va. mecánicamente esc'!-rds.ndo la.
milpa prometedora. Y allá, muy le1os., tras de
la. quebrada. abrupta de la. ser~a.nía. limítrofe,
una nube de tormenta. ruge y deJs. esca.par de su
seno la. lluvia. clamorosa. y fecunda.nte.

*

* *de las flores y de los
En el estío, las fiestas
frutos resultan perfectamente adecua.das, homogéneas propicias á la. risa. y á la alegría.. En
las a~as ha.y también floraciones exuberantes tras de las cuales vuelan parva.das de marip~sa.s; ha.y también en 1os espíritus estaciones. Las"kermesses" que los franceses arreglan
en la. metrópoli, como indispensable complemento de sus fiestas patrias, tienen siempre el
doble aliciente que les comunica, poruns. parte,
la. franca. alegría. gala., la. inimitable manera. de
.divertirse de los franceses, y por la otra. la_ estación del a.lle en que se efectúan. Las ca.lleJuelas del Tivoli se encuentran ya. pobladas, sombrías, frescas y tranquilas: ha.y ~uchas flores y
mucha música. de a.las en los aires. El cuadro
espera sola.mente la. aparición de la. mujer para
completarse.
•
Resultan siempre muy agra.da.bles ta.les fiestas
semirrústics.s, y los franceses intuitivamente lo
saben y arregla.o sus aniversarios en forma. ta.!,
que la ''kermesse'' nunca falte. Citan á sus compatriotas, á las francesas. á la flor huma.na más
refina.da.mente hermosa., más deseable y a.legre
que ha. producido la. civilización de las razas
que tuvieron su origen en el Lacio.
.
Y con ellas, con las francesas, van las meucanas también, que aportan ála. fiesta la alegría
sandunguera. de sus ojos negros y la. florida.
carnación de sus cuerpos menudos. Se reunen,
al amparo de la. alegría sana, mujeres y flores,
músicas y pájaros. Las fiestas tienen que resultar lucidas y rememora.bles.
*

**
Se avecina. ya el aniversario
de Cuauhtemoc,
de aquel pobre y noble príncipe de sangre azteca. purísima, en el que cuaja.ron sus glorias la
bravura y el martirio, el sacrificio y la. desgracia.
La. figura de Cua.uhtemoc, toda de bronce éVi•
co, se destaca. con perfiles vigorosos en la tiniebla que envuelve los tiempos de sangre de la
Cobquista.. Crece indefinidamente ámedida. que
los s.íl:os pasan, y mientas más crece y se agiganta, más á las claras muestra. su indomable
estirpe y su grandeza. de alma.. Pasma ver sintetizarse en ese enorme mona.rea semisalvaje las
virtudes que siglos después habrían de ser aún
muy escasas hasta. entre las razas de más refinada. civilización; ca.usa. profunda. admiración
el gesto siempre altivo y sereno, lo mismo enla
desgracia., casi siempre, que en la fortuna, muy
pocas veces, con que el último azteca se impone
á los destinos adversos de su raza.
Ante la. tenaz perseverancia. de Cortés¡ la. fi~ra. de Cua.uhtemoc se yergue con toda. a. ma.Jesta.d del derecho, no menos noble, alto y respeta.ble, por desgraciado. El emperador azteca
lleva en las venas, sin saberlo, la. misma sangre roja. y viva. de los héroes legenda.ríos delas
grandes epopeyas. Caerá, es cierto; pero caerá.
como "un águila. real que baja. del cielo." A
él podría. perfecta.mente levantarse un monumento corona.do por el águila. herida. que el genio
de Gerome imaginó para. personificar en ella. á
las huestes napoleónicas que sucumbieron ante
el destino adverso en los siniestros campos de
Ws.terloo. También el príncipe indio es un
águila que es.e con el a.la. ~echa pe~azos por
una. flecha.; pero en sus ansias a.górucas, cuando ya. circula. por sus venas el frío de la. muerte, y se ase á sus garras tenazmente el crispa.miento rebelde del dolor, tiene aún la. fiereza.
necesaria para. desafiar al cielo, con sus grandes ojos san~rientos, donde brillan los relámpagos de la ira. en cintila.cienes sombrías.
Cua.uhtemoc es una de las figuras más dignas
del bronce heroico y de la. piedra. inmortal. Su
luminoso espíritu parece desprendido por un
avatar imposible de generaciones de la. época.
heroica.. Por una maravillosa. unión, por una
coincidencia única.,en ese espíritu se condem,aba.
la brava. enerl!"Ía de su raza indígena, el genio
militar de un ñeleno de la leyenda troyana., la

Et MlJ?mO ILUSl'RADO
perseverancia. de un guerrero moderno. To~a su
historia. se encuentra en unas cuantas págmas;
pero páginas son en las que pueden enco:13trarse ilustraciones para. toda. una generación de
valientes. Su frase en el tormento corre por las
literaturas de países lejanísimos, y reconforta
el ánimo de todos los que sufren los embates de
la suerte.

'***

En el Arbeu tenemos un espectáculo nuevo.
Los eballets&gt; que en ese coliseo se están efectuando eran para nosotros desconocidos. Apenas si
en algunas de las mejores compa.llía.s de ópera.
que nos han visita.do hemos tenido oportumdad
de ver, sueltos, desgranados, sin cohesión, algunos de los números más importantes de las
piezas coreográficas ofrecidas á. nuestro público por la. empresa de aquel teatro.
Algunos de los bailes y pantomimas que ha.o
sido representa.dos son muy hermosos. Pierrot
pasa por la escena., luciendo la. enharinada.
mueca desespera.da., á la. luz de la. luna bienhechora; ó bien se nos traslada. á la. tierra del
Mika.do, para presenciar al?.unos de los pasos
litúrgicos, bailados por las ' geisbas" canta.das
por los poetas orientales.
El espectáculo es culto, elegante, inspirado.
La música es hermosa., y sólo por escucharla
debería apresurarse el público á. asistir á las
vela.das de Arbeu.

*

**
Mientras llega el invierno,
que ya se avecina la noche se arropa. friolenta. en edredones
ob~curos y acolchados. La lluvia canta. indefinidamente sus tristes canciones de olvido y de
muerte, y en el silencio infinito, tropezando con
las densas tinieblas, pasa.o las aves espantadas
en busca. de sus nidos. La lluvia. se queja. con
voz infinitamente triste.
ANTENOR LESCANO.

'$
L OS PEÑASCOS
Hundidos en la luz, solos, encima.
de la inmensa quietud de las monta.ñas,
viven toda su vida los peil.ascos,
los triunfadores de la enorme sima.
que ostentan, por co1·ona. á sus b11zaiia.s 1
plumón de nieve en los bruñidos c11.scu:1.
Lejos del alborozo de las gentes,
eterna.mente graves, se agig11nt11.n
absorbiendo 111. luz que los 1·oue11 1
y, estalactitas huérfanas, sus frentes
á recibir del a.it-e se levanta.o
el gotear continuo de la. idea.!
; Soo hijos del deseo! .... Eo la~ ~da.des
eo que la Tierra. se formaba., h1c1t,rou
una. vida. de luchas; incubaron
del a.gu11, eo hui profundas soltida.des
su ideal de victorias, y extendiel'Un
los titánicos miembros y triunfaron!
Las viscosas serpientes, los sombríos
monstruos del ma.r, las húmedas b11busa.s
oprimía.o su espalda.; pero fieros
los pella.seos surgieron, y los ríos,
ciñéndoles con ba.nda.s victoriosas,
roda.ron de sus hombros de guerreros!
Y hoy viven en la. cumbre de los montes,
ricos de soledad, frescos de viento,
clavando en todo los serenos ojos
y cerra.ndo los amplios horizontes
á las mira.das del rebaño hambriento
que husmea. el musgo con los labios flojos.
La. Vida. en torno de ellos, como el ruido
de su pr~pio y o~ulto pe_nsa.mient&lt;?,
derrama su canción no 1oterrump1da;
y ellos la. prestan atención; su oido
nutren en calma., y, cuando pasa el viento,
da.o su respuE1sta al verbo de_ la. Vida.
Místicos, religiosos, sumarg1ctos
en la neblina. de la. tarde, a.aora.n
el a.ocho Sol, que á los mortales ciega;
y, quietos en sí mismos, y encendidos
a.l calor de la la.va. que atesora.o,
en su ardiente quietud todo se a.negal
Funden las nieves pálidas, recogen
la humedad de los musgos, se abandonan
de la niebla á los besos repetidos,
prestan sombra. á los árboles, acogen
á las águilas rojas y _c&lt;_&gt;rona.n.
su austeridad de bulhc1osos 01dosl
¡ Padres del Pensamiento! .. Eo vuestro seno
Is. vida es como el hilo de uoa. fuente
que derrama. frescura.; vuestra boca.
habla. en la soledad, y cua.odo el trueno
quiere barreras, le ponéis enfrente
vuestra. inmutable voluntad de roca!
¡YQ be de vivir como vosotros! Quiero
habitar en las quietas soledades
de donde baja. el a.gua. á la. llanura.;
me llenaré de sol; me daré entero
á. los golpes de viento y las verdades
corooa.ráo, como águi1a.s, mi altura.
Haré que entre mis bomb1·os de gigante
cuelguen a.beja.s de oro sus cdmena.s;
tendré los pinos á. mis pies; las fuentes
ba.bla.rán por mis labios cuando cante,
y de mi vida. inagotable llenas
me escalarán a.migas las serpientes.
¡Hiende, espíritu mío, como roca
de los montes antiguos, la fundente
pesadez de las a.guas que te oprimen!

¡Sube á las libres soleda.desl ¡Toca.
las abundantes nubes con la. frente
y olvida., en tu victoria., á los que gimen!
Vive con los peña.seos .... Los distantes
fuegos del sol disiparán tus dudas;
a.lli la Vida., en plenitud, se bebe;
allí sarás quien eres; allf errantes
te besarán Jas Dríadas desnudas
entre una sana. frialdad de nieve.
E. MARQUINA,

~r¡p
INI\UGURI\GION OFIGII\L.
DE: LA ''E:SCUE:LA ,\'\IGUE:L LE:RDO"
UNA Fle5TA SIMPATIGA

día. 2 del a.ctua.l fué inaugurada. solemneELmente
la Escuela. Prima.ria. Superior, con

sección comercia.!, que lleva por título el nombre del gran estadista Don Miguel Lerdo de
Teja.da.. La ceremonia fué presidida. por el sellor Lle. Don Justino Fernández, Ministro de
Justicia.é Iostrucción Pública., asistiendo á ella.
los sellores Secretario de Hacienda., Lic. José
!ves Llma.ntour; Lic. Justo Sierra, Subsec~eta.rio de Iostruccióo; Lic. Pablo Me.cedo, Lic.
Ezequiel Cbávez, y Profesor Alberto Correa,
a.si como un gran número de maestros que a.l
efecto fueron invita.dos.
Conoce ya. el público este importante plantel por la. información que acerca de él dimos
no ha. mucho en este semanario. Dota.do coa
todos los elementos necesarios,es, sin duda, el
mejor de los de su género.. Ultima.mente ~e a.gr~gó a.l edificio un tercer piso, pues era. imposible que el local contuviese el crecido número
de alumnas que á la Escuela. concurren, tanto
á. la. sección diurna como á la. nocturna. El
cuerpo de profesoras, dirigido por la. seíl:orita
Raquel Sa.ntoyo, es de lo más selecto que en
el magisterio pudo encontrarse y los programas de los más liberales y mejor pensados para. impartirá las alumnas la. ~ducació~ pri·
maria superior, y dotarlas de c1ert~s s.putudes

comercia.les, que las haga.o cap!lces de ~anarse
una posición venta.josa. en la. vida. soc1a.l.
Con motivo de la inaugnración, se organizó
en el amplio pa.iio de la. Escuela. una fi~sta. que
resultó brillante. El programa., conocido del
público en todos sus detalles por nues~ra.s edi:
cionea diarias, tuvo como puntos culm1oa.~tes.
las piezas de música. ejecuta.das por el qu10teto Ge.lindo· el informe de la. seiiorita Directora.· el a.etc ~mocioos.nte del descubrimiento del
retrato del señor Lerdo, que fué saludado con
una. peroración por el seil.or ingeniero pon Miguel F. Ma.rtíoez, Director de Instrucción Prima.ria, que concurrió al acto, así como el cuento lírico cEI Ciego&gt;, de los sei'Iores Berrueco
y Romo y el poema. inglés &lt;La vuelta. al Deber&gt;. Nuestros fotógrafos tomaron algunas
escenas que damos á conocerá los lectores de
&lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
«El Ciego&gt; narrando su historia en un patio
al recreo· las mujeres griegas en una la.menta.ción · l~s hadas en sus vistosos bailes, todos
fueron' grupos artísticos, bien dispuestos, propiamente vestidos, que, al complacerá la. concurrencia., mostraron de lo que son ca.paces
las maestras de la Escuela.
Planteles de la. importa.ocia. del que nos ocupa. son de a.Ita trasceodeocia. para. el progreso
del país. Sabemos que pronto van á. orga.nl·
za.rse dos planteles más, para varones el uno,
con sección comercial,y el otro con sección de
industrias.

@
OBRAS ESCULTORICAS
En este número publicamos las fotografías
de tres hermosas obras escultóricas que se exhiben en la. Exposición Internacional de San
Luis Missouri con los nombres ded,a. Fuerza&gt;,
&lt;El Alma. del Atlántico&gt; y «Victoria&gt;, y que se
deben, respectivamente, á los artistas L. C.
Louri, Isidoro Konti y E. B. Langma.n.
Próximamente daremos á conocer las reproducciones fotográficas de otros trabajos nota·
bles que enriquecen los salones del gran certamen.

EL ALMA DEL ATLÁNTICO.

( Bronce de !, Kontl),

�EL MUNDO ILUSTRADO

EI MUNDO !LUST!f!"DO

ESCUELA "MIGUEL LERDO DE TEJADA"
ESCUELA "MIGUEL LERDO DE TEJADA"

-

~

EL D.ULE DE LAS H A.D \S EN &lt;LA. VUELTA AL DEBER&gt;
&lt;LA VUELTA ALDEBER.&gt;-MUJERES GRIEGAS EN UNA. LAMENTACIÓN.

··'
l.

UN GRUPO DE HADAS EN &lt;LA VUELTA AL DEBER,&gt;

'

l

,

&lt;EL CIEGO,&gt; CUENTO DE LOS SRES. ;BERRUECO Y ROMO,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
premio de todo su arrojo fué el Cerro del Lobo, distante todavía de las líneas interiores
moscovitas.
Columnas en apretadas filas que se lanzan
impávidas al asalto, resistiendo el fuego de las
baterías rusas y de los cañones de la escuadra
que acuden á protegerlas; una lluvia de proyectiles que barren las huestes agresoras· las
fortificaciones semejando volcanes en erup~ión
bajo los rayos de un sol canicular· los asaltantes en busca del nirvana que es la 'muerte en
su ciego fanatismo, y por encima de aquel cuadro sinie~rso, C?n colo~es d~ sangre y resplandores de mcend10, el cielo rmpasible la natur aleza impérturbable, el &lt;anank{,&gt; d¡ la eterna
lucha de los humanos por un pedazo de tierra
por un jirón del sudario que á todos nos h~
de cobijar.

*

ta toma dt Putrto Jlrturo.- Tnconslstmla dt m rumor.-1:a mlstmla dd baluartt dt l{usla.- .Jlctloldad tn la campaña.-Optracionts por mar V
tlma.-1:os ataquts á Putrto Jlrturo.-1:a toma dtl emo dd tobo.-ffrandts sacrificios dt las tropas nlpontsas.-ta salida dt la muadra.-1:a situación dd gmral l(uropatklnt.-Sus mfrltos monocidos tn toklo.

guer ra rusojaponesa ha entrado decididaL mente
en un período activo, lo mismo ante la
A

plaza sitiada de Puer to Arturo, que en las oper aciones por tierra en los campos manchúes.
Aunque con algún retardo, por la dificultad de
las comunicaciones con el baluarte de Rusia,
han llegado detalles acerca del ataque emprendido por las fuerzas sitiadoras en los últimos
días del pasado mes. Eco del terrible combate
librado por tres pías contra las fortificaciones
exteriores de la plaza, que defiende por t ierra
el general Stressel y con la división naval del
Pacífico el contraalmirante Withoff, se lanzó á
los cuatro vientos de la publicidad y se trasmitió por todos los cables transoceánicos la sorprendente noticia de que el puerto había caído
en poder de los japoneses. Jugada de Bolsa ó
entretenimiento de algún corresponsal desocupado, el rumor sensacional fué recibido con incredulidad en todas partes, pues bie5onocidas
son l as formidables condiciones de
ivas de
la plaza, donde hasta ahora se ha estre lado el
arrojo de las tropas niponesas.
Y había, en efecto, grandes motivos para dudar de la verdad del r umor. El ejército que se
llama de Tak:ushan, por el runto de desembarque, y que era al mando de general Nodzú, se
h abía dirigido al Norte para apoyar los movimientos contra Liaoyang,y aunque es cierto que
nuevas tropas de refresco habían acudido de
diversos puntos á relevarlo, no era de creerse
que hubier a ya fuerzas suficientes para emprender un asalto general, si acaso se consideraba
posible que los sitiadores hubillran avanzado
ya hasta estar enfrente de las fortificaciones interior es, que inmediatamente defienden la plaza.
Pero no había motivos en que fundar estas suposiciones ; vagamente se había anunciado la
toma de algunos puntos exteriores abandonados por los rusos, ya porque los juzgaran inútiles ó que quisieran atraer los sitiadores á un
avance atrevido donde podrían recibir rudo escarmiento.
L a información posterior al gran «canard:&gt; ha
venido á dar la razón á los. ~ dudaron. Es
demasiado prematuro habla~:i&amp;lto contra una plaza fuerte de primer orden, tanto más
cuanto que nada por áhora impide á los súbditos deMatsuHito continuar el asedio con calma
y serenidad, esperando rendir por falta de víveres ó de municiones á los descendientes de
a9-~ellos bravos que resistieron el memorable
s1t10 de Sebastopol contra las fuerzas coligadas de Francia, Gran Bretaña, Turquía y Cer-

..

Después se habla de* *un ataque nocturno de
los torpederos japoneses en el interior de la
bahía, en que los rusos no pudieron apoderarse de los buques enemigos; se refiere un encuentro más formal entre los barcos de las escuadras contrarias, en el cual se fueron á pique
dos cruceros del almirante Togo y un cañonero
fué desarbolado; y todo esto demuestra que hay
todavía muchas resistencias que vencer antes
de que el sitiado puerto caiga con sus h~1·oicos
defensores en poder de las fuerzas que por mar
y tierra lo asedian.
A última hora se ha sabido que en un supremo esfuerzo, y desafiando á la escuadr a sitiadora, los barcos rusos han salido de la bahía y
per~eguidos de cerca por la flota japonesa, ha
ha1:ndo combate ,en alta · mar , cuyos resultados
se ignoran. ¡ Que potente energía demuestran
l?s marino~ moscovitas en esa inesperada sah dal ¡Qué dignos son de loa por su arrojo ante el peligro cier to á que se exponen, tratando
de arrollar la flota bloqueadora, huyendo del
encierro en que por largos meses han permanecido!
Los seis acor azados y cuatro cruceros con su
correspondiente e_scolta de torpederos y destroyers que han sahdo de Puerto Arturo, si no
son 'suficientes á hacer frente á la escuadra de
Togo, quizá más mermada de lo que parece, y
con los defectos que forzosamente han de haberle producido seis meses de permanencia frente al puerto bloqueado, sí es capaz de infligir
bastante daño, de es9.uivar en todo caso un
combate decisivo, aleJarse hacia otras aguas,
fraccionar sus elementos, para reconcentrarlos
después en sitio convenido, y luego, unida á la
división naval de Vladivostock, tomar la ofensiva en provechosas y atrevidas excursiones
por las costas japonesas. ¡Quién sabe! acaso
pueda prolongar un nuevo estado en una lucha
continua de escaramuzas, mientras llega por fin
. á los mares orientales la por tan largo tiempo
esperada escuadra del Mar Báltico.

***

LA GUERRA EN ORIENTE,- UNA BRIGADA N AV AL JAPONESA DffiJGIÉNDOSE
Á LA COSTA PARA DESEMBARCAR.

deña. Es ve~dad que los defensores del gran
puerto de Crllllea nunca estuvieron aislados de
sus bases de operaciones; empero si en medio
siglo han podido transformarse Íos elementos
de C?mbate, 1;10 ha influído ni podido influir esa
media centuria para cambiar los atavismos de
raz~, y h'.1-~r~mos de contemplar de por fue1·za
las mflex1b1hdades que en otro tiempo manifestaron los defensores del Santo Imperio, y hoy
habrán d~ mostrar como dignos hijos de una
raza heroica.

***

Decididos á apoderarse de uno de los puestos que consideran de importancia para sus
operaciones ulteriores, los japoneses fuertes de
cinco divisiones, según afirma el general Stoessel en parte oficial que se ha publicado, abrieron un mortífero fuego de artillería en toda su
línea ofensiva, y después de tr~ días de esfuer·
zos _inauditos contra las fortificaciones, en las
varias veces que fueron rechazados con enormes pérdidas, el sacrificio de tantas vidas, el

Después de la batalla de Simucheng, en que
quedó el campo por los japoneses y los rusos
tuvieron que abandonar sus posiciones fortificadas en Haicheng, y dejar á merced de' sus enemigos la impor tante plaza de Niuchuang, el
general Kuropatkine se vió rodeado en sus
atrincheramientos de Liaoyang por fuerzas numéricamente superiores, por los tres cuerpos de
ejército que sobre él habían concentrado los japoneses.

Rota quedaba la línea
y abierto el camino hacia Mukden por lo menos para las avanzadas
septentrionales del general Okú. Era inminente un ataque en todas
las líneas que comprometiera una batalla decisiva; todos esperaban
á cada momento que se
r ecibiera el anuncio de
que ese ataque bahía comenzado en la difícil posición que ocupaba el
comandante de las tropas moscovitas. Pero
dos eran los objetivos
de los ejércitos japoneses concentrados en torno de Liaoyang: cortar
las comunicaciones del
enemigo y avanzar hacia el norte amenazando
la plaza fortificada de
Mukden. A ese efecto,
una fuerte columna se
desprendió de Niuchuang para ejecutar
movimientos de flanco
contt-alas posiciones rusas, y una escuadrilla
de buques de poco calado ascendió por el río
Liao pa1·a oponerse á la
posible retirada hacia
el oeste. Todo presagiaba un desastre, y hasta
llegó á decirse que al
jefe ruso no le quedaba
otro recurso que rendirse ante el destino incontrastable.
Han pasado los días;
los japoneses parecen
habersuspendidosu movimiento de avance y la
batalla decisiva esperada hace dos meses no se
ha dado todavía. ¿Acaso las fuerzas de Kuroki
L A GUERRA EN ORIEN'l'E.-TOMA Ol': KINCH Au POR L OS J AP ONESES.
ydeOkúconlasquemarL OS RUSOS RESI ST IENDO UN ATAQUE Á L A B ~YONETA.
chaban de Niuchuang
y las del general Nodzú han terminado el mocerse, como lo han hecho los'm ismosjaponeses,
vimiento en vol vente, y se han lanzado hacia el
la habilidad del comandante ruso para esquinorte sobre Mukden, casi sin amparo? No es
var el golpe que ya parecía suspendido sobre
fácil, porque se ha dicho repetidas veces, en
l as fuerzas de su mando. Es que, como decían
partes oficiales, que los rusos no han tenido node Tokio días pasados, el general sabe sacrifivedad e~ su situación, y Kuropakine ha hecho,
car hasta su prestigio de militar por la salvapor medio de exploradores, reconocimientos en
ción de sus tropas.
distintas direcciones, y apenas ha habido escaz. z. z.
r amuzas entre las avanzadas enemigas. Ya se
11 de Agosto de 1904.
habla en cablegramas últimamente recibidos
de que los rusos han podido retirarse hacia el
nor te sin abandonar sus fortificaciones en Liaoyang y así se termina el período de reposo que
No hay cosa s tan peque!Ias q ue no puedan
por una semana se ha observado.
llegar á. ser terribles por la. masa y 111, cohe ·
Será que las lluvias tor renciales en las cosión. El Océano n.o está hecho más que de gomarcas manchúes habrán venido en auxilio de
t as de agua.
Kuropatkine para sacarlo de su situación un
tanto comprometida y quizá orillada al desas*
tre, que tanta ansiedad causaba en San Petersburgo. ¡Quién sabe! por ahorá el desenlace de
S9 necesita menos diplomaci a. par a. disimul a campaña se ha aplazado de nuevo, y otra
lar lo que se sabe, que para. ocultar q ue no lle
ve~, como en Fenguancheng, habrá de reconosabe na.da.

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TIPOS Y COSTUMBR~S, MEXlCAN AS,-T,A COSll:PHA.

LA G UERRA EN ORIEIII TE.-CONDUCCIÓN DE HERIDOS RUSOS Á
LOS CA1'4P M4ll.N'r0S JAPO!fESES,

LA GUERR

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A'EN ORIENTE, -LOS CORRE SPONSALES DE LA PRENSA
VISITANDO Á LOS PRISIONEROS RUSOS.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL TESORO
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la rica coma.rea. que riega el Ulla. vivía un viejo y acaudala.do labrador,
viudo y con un hijo, en quien cifraba todas
sus esperanzas. Educólo con amor en el cuida.do de sn hacienda., que no era poca, y en el
temor de Dios, esperando darle una hereo~ia
susceptible de aumentos que el hijo a.crecenta·
se á. su vez y lega.se á. los suyos, si llegaba á
tenerlos.
E~te hijo era un guapo muchacho llamado
Colás, lleno de natural despejo, obediente á su
padre y sumiso á sus mandatos. De esta suer·
te llegó ba~ta los diez y ocho años contento y
~

N

de si obraba por su voluntad ó contra ella,
:va había saltado la venta.na., que era muy
baja, y se acercaba á la señora. con ademán
respetuoso, pero decidido. Echaron á andar.
-¿A dónde vamos? preguntó el mozo.
-i A la victoria, al mundo, al porvenir rosa.do y riente. á la riqueza, al amor ioextingnible y apasionado, al goca perpetuo de todos los dones de la vida.!- dijv con aire de iluminada ó de profetisa. la seilora de la gaita.
Colás no entendió bien aquello. Todas estas palabras le parecieron más altisonantes
que de claro sentido, pero no estaba él en

propio cuerpo, tenía que sa.lta.r los vallados
con no pequeilo trabajo, romper por entre lo»
tojos que le desgarraban los vestidos y las car•
nes, precipitarse al fondo de los b&amp;l'l'ancos y
1,aojas, para trepar lueg-o por la. vertiente
opuesta, hiriéndose lastimosamente los pies, y
todo esto le cústaba no pocos susph·os, esfuerzos, magullamientos y desgarrones.
Llegaron por fin á la ribera del caudaloso
río que fecunda aquella comarca. Colás rendido y su hermosísima guía sonriente y divina
como antes. Volviósele ella entonces y le dijo:
-Vamos ahora á hundirnos en la corriente.
-Pero ¿cómo lo ba.ré yo-preguntó espanta•
do Colás,-que no tengo costumbre de andar
por debajo del agua?
-Si eres cobarde-dijo la señora-puedes
volverte. Yo solamente quiero conmigo á los
mozos animosos.
-Vamos allá -dijo el rapaz, ya sin juicio
de sí mismo y resuelto aunque fuer&amp;. á morir
ahogado.
- Bueno -dijo la señora. uniendo la acción á.
la palabra., torna esta. punta de mis largas trenzas de oro, y sígueme.
Tomóla. el mozo y siguióla.. Andando siempre dentro de su estela de luz, fuése tras ella
hundiéndose en la corriente fría.
Primero mojóse los pies; poco á poco iba
cubriéndole el agua basta. llegarle al pecho.
' 1
1
En este estado tuvo un
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·• • li_/, ¡ .....,,
momento de duda y de
desfallecimiento y pregun·
tó con ansia:
~- ·1 ,•
. ¡- , .., . . .
-¿Quién eres? Sepa. por
lo menos quién me arras•
tra de este modo después
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de haberme sorbido el jui,•
.' !f/11;¡; t
cio hasta el punto de be.·
guirte sin pensar cómc;&gt;
. , '¡,
voy á salir de esta a.ven·
-· tura.
-.--~···
-Soy 1a Ambición-dijo
la guía luminosa-que vino á despertar tu corazón
·~
y á prepararlo para 1as
grandes empresas. Soy
la Ambición que te promete un tesoro.
Y siguió andando y lle·
vándole en pos de sí. El
agua que por aquel sitio
corría con gran violencia,
disposición de sustraerse al poderoso encanto
los cogió á ambos en su torbellino, y en él
que le embargaba las potencias.
se hundieron mientras por encima de sus ca·
-¡E,ta será, sin duda, una maga!-pensó
beza.s corrían unas tr&amp;.s otras las olas arrepara su chaleco; y recordando que las magas
molinadas que ana.straban al mozo por pro•
poseen el secreto de los tesoros, preguotóle
fundida.des desconocidas.
en voz alta:
Después de esta misteriosa aventura, pasa.- Y dime, si te sigo, ¿encontraré algún teron muchos &amp;!!os durante los cuales nadie vol•
soro?
vió á tener noticias de Colás. En la aldea se
--¡Ya lo creo! ¡Como que be venido á busdijeron mil cosas á cual más estupendas: que
carui para ponerte en posesión de muchos de
lo había arrebatado el águila; que lo había.
ellos.
devorado el lobo; la verdad del caso nadie la
-¡A mí!-exclamó Colás creyéndose loco!
supo, y sin saberla pasaron años y aiios, más
-Sí, á ti, á ti mismo.
de diez. Una. tarde, tarde de invierno cansada
-Pero, señora., ¡si yo no soy más que el hijo
Y triste, apareció Colás en la ribera del Ulla
de un labrador!
cauda.loso, y se dirigió hacia su casa pal pi·
-Por lo mismo, yo vengo á redimirte de
taote de emoción y de fatiga., mustio y arrecido.
tu esclavitud. Y vengo á llevarte á la cumbre
Cuando_ llegó á ella se le arrasa.ron los ojos
de un monte, desde la cual se aba.rea. el mundo
en lágrimas a.1 verla muda, hosca triste coentero; vengo á mostrar a.ate tus ojos, basta
mo un ataúd. Empujó con mano oomerosa. la
hoy ciegos y desde hoy alumbrados por nueva
puerta, cuyos goznes enmohecidos rechinaron
luz, cuanto en el mundo ha.v: llanuras extencon gruñido tristísimo; no salió á recibirle el
sas, vegas fértiles, ciudades ricas, múoar·
Perro, y apenas hubo entrado en la cocina le
quías poderosas, reinos florecientes, toda Ia.
heló el corazón aquel vabo de bogar apag~do
opulenta. variedad de cuantas cosas hay en el
Y desierto, aquella melancólica y ¡.,unzan te arimundo, y á decirte: ¡Todo es tuyo!
dez de casa. vacía que parecía flotar en el aire
-¡Mío!-dijo Colás con incredulidad prohelado é inmóvil.
funda.-¿no te burlas?
Sentóse al apagado bogar y lloró. Apoyan•
-Aunque los hombres que no me merecen
me tachan do:, loca, todavía no me han tildado
de embustera.
--Pero aun cuando sea verdad cuanto prometes, ¿cómo be de poder alcanzarlo yo, mísero destripaterrones, que no sé ni entiendo
sino de cavar, rastrillar y majar?
-Precisamente por ser quien eres--dijo la
seilora deteniéndose y mirando al atónico mo•
zo con celestial sonrisa:-- po1 que has de saber
que precisamente ahora hemos descubierto que
a los pequeilos les están reservadas las gran dezas todas de la tierra, y ya no serás tú el
primero que desde porquero ha llegado á
conde, rey, emperador y papa en un periquete, y casi, casi antes de que se enteraran ellos
mismos.
Calló el mozo convencido y siguió á su guía
procurando no apartarse de la estela de luz
que dejaba en el aire. La buena señora caminaba. en línea recta, atravesaba. los sembrados-que á Colás, acostumbrado toda su
vida á respetarlos, le daban lástima. pisar, salta.ha. toda valla, atravesaba impávida. por
los tojales y salvaba de un vuelo todos los
barrancos y zanjas que topaba por delante, sin
esfuerzo, como llevada por interno impulso
que la hiciese ingrávida..
Colás, no. Colás sentía bien el peso de su

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GUERRA RUSOJAPONESA,-UNA BATERÍA DE PUERTO ARTURO RECHAZANDO UN ATAQUE DE LOS JAPONESES,

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UNA FASE DEC. ASALTO Y TOMA DE KlNCHAU POR LOS JAPONESES

LA RISA DE JULIA
US labios de coral, en que la. risa. repica.
sus fa.laces campánulas de oro, pidiéronme aquella. tarde una dulce canción risuei'la., que atenuara. el bostezo de las horas, lento
y largo.
Desde el fondo de mi ensueño la musa de
frente pálida-la musa. triste-me miraba con
sus ojos a.negados de angustia. y de sombras,
adormecidos en el vago pesar de los recuerdos.
Quise cantarle la canción que me pedía. Mas
¡le mi boca fluyeron todos los gemidos del ínti·

S

mo sinsabor. El tedio de las tardes juntó, en
A mi 'memoria. acudió entonces un antiguo
un wismo raudal amargo, galanterías y querecuerdo. El recuerdo de una vieja medalla,
jumbres.
encontrada. entre muebles arrumbados y cosas
Y mientras yo hablaba, Julia reía. Reía á.
inútiles. Tenía esculp,jda. la. med11lla, de un lacarcajadas, febrilmente, siniestramente, como
do, un grupo que ta_l vez explicaba la leyenda
poseída. de un mal extraño, y su carcajada,
para mí indescifrable '.lel exergo. Una pareja
cristalina é implacable, se mecía resonando
de bacan.tés ebrias agitan sus tirsos enrama-.
sob,re las flores del . jardín y la canción del .... dos de hiedra y tuercen sus cuerpos serpentiag"ua de la fuente, para subir lue~o, como un
nos en impuro ademán sobre el cadáver de un
pájaro in'Visible y jocundo, de· infa.tlgable trihombre que sostlene,entre sus dedos crispados,
no, á difundirse en la pompa carmesí de los
una enorme lira .... -Quizás Oríeo, el cantor
cielos, donde el crepúsculo encendía. maravimágico.
llosas florestas de grana. Y el cielo devolvía.,
JESÚS SEMPRUN,
ell colores y luz, la risa exaltante de Julia.. '

feliz, satisfecho de la vida que llevaba y sin
pensar en el porvenir ni pl'eocuparse de lo
que en el mundo pudiera ha.her más allá del
horizonte que limitaba. su a.Idea, de la cual no
había salido jamás, como no fuo:,se á las foria.s
de los alrededores, á donde solía ir con su padre, ya á comprar bueyes, ya á vender terne•
ras ó cerdos, que con perdón de ustedes, a.sí se
llaman.
Una. noche calurosa de vera.no, cuando todo
á su alrededor dormía, los hombres y la naturaleza, Colás estaba desasosegado, dando
vuelt11.s en su lecho y sin poder dormir. Jamás le había acontecido tal cosa, á el, que estaba acostumbrado á no despertarse basta
que el primer rayo dll sol entraba. por su ventana, que de propósito dejaba si~mpre entr~abierta. para desvelarse con la primera claridad del día. Pugnó en va.no por dormirse
de nuevo cambiaudo de postura.; cerró con
voluotlíd firme los ojos, pero no consiguió
concil ia.r el sueño.
Estaba enfermo, sin duda, porque se ahogaba en una atmósfera sofocante, y sentía que
se le iba la cabeza. PdrO era el suyo un ma.•
]estar gustosísimo, aun á pesar de ser molesto 1 en medio del cual notaba él como si dentro
de su alma se levantasen impulsos jamás
sentidos, ansias de no sabÍ&amp;. que, pero poderosas y domina.doras .
Comprendió que le sería imposible descansar en aquel lecho, donde ta.otos años había
dormido á pierna suelta, y que ahora parecía
tener espinas, y salió de él medio ebrio, vis·
tiéndose á tientas y asomándose á la ventana,
para. ver si el fresco de la. noche aplacaba.
aquella. nunca vista agitación.
Quedóse espanta.do de lo que vió. Allí enfrente, de . cara á él, sentada. en el vallado
que limitaba el salido ó corralillo de su casa,
vió una joven de maravillosa hermosura vestida. como él jamás había visto, que le sonreía y le miraba mientras tocaba en una
1·ústica. gaita, hecha de una paja de maíz, una
sonata extraña y desconocida., llena de enea.oto. La celestial figura estaba envuelta en
resplandores tenues que llameaban alrededor
de su cuerpo, de una extrema.da gentileza. CoJás, al verla, se estremeció, y sin atreverse á
dirigir la palabra, quedóse fascinado mirán•
dola.
Cuando la aparición terminó su extra!!&amp; tocata., que Colás escuchó con pasmo del alma,
se dirigió hacia él diciéndole:
~¡Quieres venirl
Antes de que Colás se huli''3r&amp;o dado cuenta

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILlJSTRADO
do los codos en las rodillas y escondiendo el
dolorido rostro en ambas manos, dejó que se
desbordara. de sus ojos el raudal de la.s a.ma.rgura.s de diez a.í'los; diez a.í'los de sequedad de
espíritu, de egoísmo, de ansias inacabables,
de desencantos y de derrotas.
Aquella. tarde lloró Colás con lágrimas solitarias y sinceras, todo cuanto había. sufrido
durante su larga ausencia..
Los recuerdos de su vida. errante y desacordada., le dolían como llagas abiertas; la va.ni·
da.d de aquellos años perdidos le pesaba en el
alma. y sentía. deseos de morir.
Mientras estaba así, cerró la noche, y al leva.otar la. cabeza. Colás, vióse envuelto en
sombra.. ¡Qué diferencia. de aquella. otra. noche
memora.ble en que con tan loco ardimiento palpitó su corazón de nií'lo ambicioso! Trató el
mozo de rehacerse y de encender una. luz, cuanlo vió un resplandor que se acercaba..
-¿Habrá alguien en ca.sa.?-pensó.
Sí que había, porque á muy poco vió en la
puerta., de pie mirándole entre severo y compasivo, á un viejo labrador tocado con un
sombrero a.ocho y vestido de parda. esta.meí'la.,
en chaqueta., calzón y polafna.s. En una. mano
traía un candil de hierro que sepa.raba. de sí
para. ver mejor.
-¡Mi pa.drel-dijo Colás ca.si sin voz.-Y
miró a.l a.parecido con tanto pasmo, que éste
se sonrió dulcemente, y sin moverse del umbral. ha.blóle de esta. manera:
-Yo soy, Colás, yo soy, que con especial
permiso de Dios vuelvo á este mundo para
verte. Pero como Dios no me concede sino el
tiempo preciso para advertirte, según mi deseo, lo haré seguida.mente para no volver á
verte más.
Colás jurara que su padre no habla.ha. con
voz humana, sino con quejido tierno apenas
perceptible, que parecía.sonar, no en los labios
del a.parecido, sino en el propio corazón del
mozo. El viejo continuó:
-Tú has buido lo tuyo. como tantos otros,
en busca de un tesoro que no has encontrado
en el mundo, y que sin saberlo tú, tienes en tu
casa.. Yo te lo a.selluro; pero te aseguro también que en vano harás si tanteas sus paredes
pat-11. hallar huecos, ó si levantas losas del
piso para encontrar enterradas arquetas llenas
de doblones.
Dios cegará tus ojos y entorpecerá tus manos para. que no tengas ocasión de malgastar
en poco tiempo lo que en muchos a.í'los r.e reunido para ti; cuando por tu buena. conducta. te
bagas digno !de disfrutarlo, y cuando hayas

cumplido la. penitencia. que voy á imponerte,
que será como precio dA tu dicha.. Es á sa1:&gt;e::
que por término de veinte a.í'los has de. v1v1r
aquí cuidando de esta casa. en que naciste, Y
labr~ndo con a.mor la heredada. tierra porque
nada. purifica como el traba.jo. Y como la tierra. es agradecida para. quien la cultiva., ella
te dará para. ti y para tus hijos, si te casas, esa
paz que no da el mundo y que vale m,s que sus
tesoros, 11.un sin contar el ca.so que á ti te a.ftige
de no haberlos encontrado.
Diciendo estas razones, cayósele el candil
al viejo, de la mano temblona, y todo quedó
á obscuras, borrada. la. visión y el mozo consolado.
El cual, por cierto, fué ejemplo en toda la
comarca de hombres honra.dos y laboriosos.
Habíase aplicado á remediar en su hacienda
los muchos daí'los causados por el abandono
en que la. ba.bía tenido, y á cultiva.ria con afán
y provecho.
A la vueltá. de cierto tiempo casóse, tuvo
mujer que le animó, hijos que le ayuda.ron,
paz y ventura que le envidiaron todos y por
las que él daba gracias á. Dios que le quiso
volver al buen ca.mino de un modo tán maravilloso.
Una. vez, al cumplirse los veinte años justos
de la noche de su vuelta á la casa na.tal, estando en el campo con su hijo mayor, ya mozo
de diez y ocbo abriles, desbrozando un .baldío
que quería. Colás poner en la.hra.nza, ha.lió por
a.caso una. arqueta. puesta. deba.jo de un mediano pedrusco, y vió, cuando la. hubo abierto,
que estaba toda. llena de monedas de oro brillador, de buena ley y bien sonante.
Volvióse entonces á su hijo y le refirió por
menudo toda su historia., para. que Je sirviese
de ejemplo y de precaución provechosa; y cuando la hubo terminado, le dijo:
-Ya ves cuán útil es el traba.jo para el alma
y para el cuerpo; y ademáe, es tanta su excelencia., que sólo trabajando se encuentran
otros bienes en los que acaso no se pensaba,
como ahora. nosotros hemos encnntrado este
tesoro.
-¿Valdrá mucho?-le preguntó el muchacho.
-Eso lo sabremos cuando lo hayamos contado. aun cuando á la. vista está que su valor
no debe ser pequeí'lo. Sin embargo, creeme,
hijo, que más gratas que estas monedas me es
la posesión de lo que por mí mismo be trabaja.do y regado con mi sudor durante ta.otos
a.í'los. Todo el oro de los reyes no basta. para
fabricar un grail:o de maíz ni para hacer flore•
cer una mata de guisantes. Y es que no ha.y en

el mundo te11oro que tanto a.proveche como el
trabajo de esta tierra. agra.decida y feraz, que
da ciento de cosecha. por uno de sembradura.
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AURELIO RIBALTA.

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RIMA.

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JCJLIÁN DEL CASAL.

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OCASO
Es el atardecer; el sol declina.
Trenzando su radiante ca be llera,
Y esfúmase á lo lejos, cual si fuera
Una. sangrienta. y colosal retina.
Nada. turba la. calma vespertina..
El mar, como áureo espejo, reverbera;
Y las nubes, flotando en la ribera.,
Fingen chales de ble.nea muselina..
Muere la luz .... Los últimos reflejos
Van á perderse entre los sauces viejos
Del bosque, y, rotos en dore.das hebras,
Iluminan un tronco carcomido
Que sirve entre las rocas escondido,
De tálamo á un connubio de culebras.
RAÚL ARMANDO ESTEVA,

El mentiroso más grande es aquel que cree ó
pretende creer que en todo y en todos no hay
más que mentira.

*

En un viaje el niño no ve más que la partida; el hombre, el fin; el anciano, el regreso.

La temporada de Baile y Pantomima en Arbeu

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-•: ~:l)

Arbol de mi pensamiento,
Lanza tus hojas al viento
Del olvido,
Que a.l volver las primaveras
Harán en ti las quimeras
Nuevo nido;
Y saldrá de entre tus hojas,
En vez de amargas congojas,
La canción
Que en otro mayo tuvi ..te
Para consuelo del triste
Corazón.

LA TEMPORADA DE BAILE Y PANTOMIMA EN .ARBEU.-PERSONAJES DE LA OBRA &lt;EN EL JAPÓN&gt; QU"' SE Á
Ó
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R PUESTA EN ESC'EN A PR XIMAMEN'IE.

POEMA EN PROSA
EL ALMA DEL BOSQUE
~ URGE la prima.vera., brota y se abre pe.·
~ so en verdes pimpollos que luego se tor-

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---.....

......,
\'!

PERSONAJES DE LA OBRA "EN KL JAPÓN" QUE SERÁ PUEST.. ; EN ESCENA PRÓXIMAMENTE.

nan delicadas uí'la.s y dedos de esmeralda., y,como fuegos de artificio, se elevan, estallan y ca.en en lluvia de menudas bojas: es la.
gloria de lo verde y amarillo, de lo amarillo
sobre todo. Colosal y virgen enea.je envuelve,
cual redecilla labra.da., los negros y vetustos
troncos; con estremecimientos de luz centellean
milla.res de seres-las hojas-que como pájaros
palpita.o. Y se aspira. la carne del bosqu~, la
sangre de la savia., la eterna. juventud.
Por todas partes e.lientos de vida: langostas
que dejan aquí y allá, en zigza.gs, su fosfora.do
surco, un lagarto gris trepando por sobre la
roca., insectos de todos colores, éste azul acero, aquél oro subido, más lejos verde lecbuga,
se abren camino por entre la hierba;ora. el exquisito y fresco olor del estanque, el aroma
húmedo de los hongos; ya el perfome seco, resinoso y penetrante de los pinos; aquí un soplo de almizcle, allá un suspiro de brezos y
doquiera. el profundo respirar del bosque tierno, grande empuje de fuerza y nueva vida.
Vuél vese más y más tupido el follaje de las
bayas. En este verde concierto, entre el verde
uniforme del estío y en la es.:a.la. ascendente y
precipita.da. de los blondos, el oro pálido, los
azufres verdosos, los amarillos que de minuto
en minuto se hacen más subidos, á lo lejos,
brumosos, se entrevén los robles atrasados,
mástiles de navío rectos y rugosos, pila.res de._
catedra.les inconclusas, iguales todos con er
débil matiz que le dan las tiernas hojas.
¡Adelante por las a.venidas de a.rene.! Penetremos hasta el infinito en la 11.zul ojiva. por
entre el follaje embriagador y deliciosa.mente
uniforme, olas cambiantes y monótonas, de
matices siempre iguales, y nos sentiremos invadidos por el espejismo, ataca.dos por la. fiebre de languidez, la magia. del bosque que nos
subyuga. y nos encanta.. Música. sin palabras,
el alma sorda y confusa. de las cosas, sortilegio exquisito y pérfido, el bosque nos atrae y
nos domina; ya no nos pertenecemos. Lejos ce
nosotros los recuerdos de tiempo,' de lugar, de
deseos y pesa.res, sólo nos queda el instinto de
vagará la ventura. horas enteras sin objeto,
viviendo la. vida. de los sentidos y dejando
errar el pensamiento hasta perderse en un en•
sueño!
Amo ese bosque que me parece lleno de mí
ser y que siento ser mío y existir sólo para mí.
Amo la magia que exhala el sortilegio de
sombra gla.uca. con que baila a.l paseante solitario.

1A cuánta. distancia. se contempla. la vida de
los huma.nos_ hormigueros desde ese océano de
verdes rama¡es, puros y armoniosos olas que
no obstante la. débil brisa, murmura.~ con mur~
~ullo a.penas sensible, pero claro, profundo
inmenso, como la respiración de las cosas! '
Atrás la misera.ble agitación de las ciuda.de~, de las ambiciones malsanas, del deseo de
brillar, de la. confusa. y horrible lucha de los

intereses, de los negocios, del pan que unos á
otros se arrebatan en el polvo de esas calles
gasta.das hasta los huesos por los pasos de
milla.res de hombres. ¿No os sentís con áeseos
de pisar la. hierba virgen, de aspirar un aire
que no sea. compartido por Innumerables bocas? ....

NUESTRO PAÍS,-SELV.A OAXAQUEi:fA.

PAUL MARGUERITTE.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

BELLAS ARTES.- VICTORIA,
Bronce de E. B. Langman.

TO/w\A5
Lema: "Et puis pour-quol?"

L

O encontramos casi cubierto de nieve y

acurrucado en el portón de una mina
abandonada; quisimos ver si aún vi vía y le
aproximamos á. la boca. el cristal de un reloj;
en vano: el cristal quedó sin mancha¡ le buscamos alguna hel'ida y no había en sus harapos ni una gota de sangre; entonces pudimos
ver que tenía estrechamente a.brazado, así como se abraza. á un niño, el cadáver di, un perrito flaco y feo; pero lo que no se me olvidará
jamás, es aquella. cara en la que no se adi vinaba ningún dolor, ninguna desesperación;
aquellos labios plegados ligeramente por una
sonrisa i rónica y aquellos ojos sin pupilas,
blancos como la nieve, abiertos. muy abiertos
y fijos en el cielo como si le hicieran una pregunta suprema, ó le dirigieran una imprecación. «¡Pobre cieguito, dijo mi mozo, se murió
de frío!&gt; y volviendo á. montar en nuestros caballos, seguimos ci..rretera. ad¡¡la.nte, en ta.oto
que la nieve continuaba ca.yendo y cubría con
blanco sudario la montaña., el sendero, los tapia.les y la hermosa. ciudad cuyos esbeltos catnpanarios se dibujaban allá. en el horizonte.
Yo conocí á Tomás en la plenitud de la vida:
era alto, robusto, de bronceada. tez, hermosas
facciones y tenía unos ojos negros y brillantes que revela.bao inteligencia. y 'alegría. Todos los días lo veía descender á. la mina con
sus compañeros de trabajo. siempre animoso,
siempre satisfecho, y los domingos me lo encontraba. en la plaza del pueblo luciendo zapi.•
tos de cuero bayo, pantalón de casimir estrechamente ajustado á las piernas, limpia camisa de pechera. bordada. y sombrero ancho con
galones de oro; lo acompañaban su mujer joven y hermosa. y su hijito vivaracho y travieso. El administrador de las minas quería mu,
cho á Tomás porque era una excepción entre
los de su clase: ebrio de felicidad y de esper a.nza.s, el minero no necesitaba. acudir á la.

embri aguez del alcohol, depresiva. y embrutecedora..
Un día tomó la.s pesa.das berra.mientas y bajó á la. mina. como de costumbre, satisfecho y
confiado¡ penetró á la galería húmeda y obscura. en cuya extremidad había que ta.ladrar l a.
roca para. arrancarle el filoncito de metal, que
era el pan de ma!Iana, y vió á uno de sus compañe ros introaucir la punta de la. ba.rrt&gt;na en
el taladro, vió levantarse el pesa do martillo,
describir una curva ea el aire, caer .... y una
explosión tremenda, ensordecedora, una luz
vivísima., un huracán que lo arrojó á. lo lejos
y luego .... nada, obscuridad, silencio .. . .
¿Culpa.r?- A nadie¡ fué una. desgracia¡ el
cartucho de dinamita que no explotó á su tiempo y se quedó ignora.do¡ la chispa. que brotó
del acero al castigar la roca y la po~a. precaución del compa!Iero que perdió la vida.-La.rgas y tristes fueron las horas de sufrimiento, pero no de tan intensa amargura como
el momento en que salió á la puerta de su tu•
gurio y se encontró sin luz; no tan dolorosas
como aquel instante en que, oyendo llorará su
hijito, lo estrechó contra su corazón, le besó
la frente, pero ya oo vió más aquellos ojos que
derramaban llanto.
· ·
¡Qué triste se fué deslizando la vida para el
pobre Tomás! ¡Qué interminables eran aquellos días pasa.dos sin lUz y aquellas noches sin
abrigo y con hambre! Su hijo lo conducfa de
la mano, y su perro. siempre fiel , lo seguía en
1as interminables peregrinaciones por l a.s calles del pueblo y por los arra.bales óe la ciudad, pidiendo en la.s casas caritativas un pedazo de tortilla para que el muchachito se lo
llevara á la boca, y tocando su guitarra. á las
puertas de las tabernas para que los ebrios le
arrojaran el miserable centavo. Cierta vez que
lo encontré desea.osando á la vera del camino
~e acerqué á darle una. limosna.-«¿Y tu mu'.
Jer, ;,To~ás?&gt; le preguoté.- «Mi mujer, amito,
¿qué le diré? . . .. Se murió. Sólo mi hijo y mi
perrito no me han abandonado: ¡ya sQlo ellos
me quieren; á la ingrata, que Dios se lo perdone!,
Las vecinas notaron queel(oleguito no .salió

una mañana y entra.ron á buscarlo. _Tenía fiebre fué el boticario del pueblo y oprnó que el
mai era el tifo. Ese mismo día saca.ron al mendiuo de la casa envuelto en sus andrajos, lo
subieron en un carro y se lo llevaron para el
hospital de la ciudad. El muchachito lo vió ir
y se quedó llorando; el perro se fué siguiendo
el carretón que se alejaba.d&amp;ndo tumbos en !os
baches de la carrete1·a.
¿,Estuvo mucho tiempo en el hospital? ¿i;:stuvo poco? Tomás no se daba cuenta.; aquello
había sido un sueño, un sueño muy largo. Salió á la calle fxtenuado, envejecido, débil y
emorendió á tientas el camino del pueblo, camino que esa vez se le hizo interminable y más
negro que nunca. Quería estre1har á su hijo
flntre sus brazos, oirlo hablat· y besarlo mucho. mucho. Por fio, la contera del báculo tropezó con algo muy conocido y mny deseado:
el pl'Ímer empedrado del pueblo. U n esfuerzo
más y Ancontraría. á su hijo. Reconoció la esq uioa de la ca.lle, una. dos , tres puertas, allí,
sí, allí era. ¡Qué vuelco le dióelcorazón cuando palpó la vieja cerradura! ¡Cómo se estremeció la noblfl entrañ a cuando é l tocó quedito con los nudillos!-«¡Hijo!&gt;-Nadie contestaba; llamó más fuerte: «¡ Hijo! ¡Hijo de mi alma! ;.no estás?&gt;- y golpeaba mu.v fuerte con el
bastón herrado.-De pronto o.vó pasos cerca
de él y una mujer que decía: &lt;D. Tomás, ¿es
Vd'? ¡qué gusto d6 verlo! si todas crt&gt;íamos que
se había muerto en el hospital. ¡Pobrecito!
¿,Ahora qué va áhacer tan ~olo l'D el muo do':'....
¡Cómo lo hemos compadecido! Deme la mano,
véo1?ase á mi casa porque comienza á neva!· y
puede helarsl'. ¡Cómo habrá sufrido!. . .. que
le sirva de consuelo saber que nada le faltó,
que el amo le mandaba sus remedios y sus alimentos y nosotras lo cuidábamos Yo misma lo
tendí y fuí á enterrarlo. ¡Tan liado que era su
muchachito!
-¡Mi hijo !. . .. ¡Se muri ó mi hijo!. ...
El pobre hombre sintió que en su corazón
estallaba. algo tremendo, una t&gt;xplosi ón más
horrible que la que Je robó la vista. Las piernas le flag uearon .V azotó contra el suelo. Largo rato estuvo sollozando sin poder alcanzar
oi el consuelo de las lágrimas, que no podían
salir de sus marchitos ojos, cuando sint ió que
una lengua húmeda y caliente le lamía las manos, luego uo hocico que le rozaba la cara:
«¿Eres tú, Sultán'? dijo; sí, ¡pobrecito! vente,
¡ya nos quedamos solos en el mundo! ¡ya se
murió él, que ta.oto te quPría.! ¡,Qué hacemos,
Sultancito't ¿,Qué hacemos? ¡Tú eres mi único
amigo! ¡Tú eres ya mi único compaflero en esta vida!&gt;-Cogiendo al perro lo estrechó entre sus brazos con ternura, como una madre
que acaricia. á un niño, y tomando entre ambas manos la cabeza. del animal, cariñosamente le dió un beso.
No quiso quedarse en el pueblo á pesar de
las instancias de Doña Petra.-«Me voy, le
dijo, quiero irme muy lejos, muy lejos, porque
aquí me ahogo; las voces conocidas me martirizan; las piedras que pisaba. mi hijo, son es•
pinas. ¿La nieve? ¿El frío? si no lo siento, estoy a.costumbrado. Vd. es muy buena .... ¡quédese con Dios I....
Desde la esquina de la ca.lle vió Dona Petra.
que se alejaban el cieguito y el perro carretera abajo, hasta que se perdieron entre las plumitas de nieve y las sombras de la noche.
Nunca se borrará de mi memoria el cadáver
de aquel hombre que abrazaba. amorosamente
el cadáver de su perro, ni aquellos labios ple•
ga.dos por la postrer sonrisa, ni aquellos ojos
sin pupilas, blancos como la nieve, abiertos,
muy abiertos y fijos en el cielo. ¿Qué le pre•
guata.rían al cielo aquellos ojos?

EL MUNl&gt;O ILUSTliADO

raoinas 06 la Mooa
LOS T RAJES BLANCOS
VILLAS de buen gusto y coquetería. resultan las innnM merab:es
combioaciooes del blanco. Estos liados vestiARll

dos, tan ligeros y flotantes, son de uo encantador efecto durante los meses de sol ardoroso y ofrecen igual conveniencia. en el campo que en la ciudad: ¡cómo fluctúan y evolu•
donan estos trajes al aire libre! ¡qué bellos contrastes forman con la verdura de los campos y cuán dulcemente desestaca una. bl a.nea silueta en el azulado crepúsculo de las
ta.rdt&gt;s de estío!
He dicho que estos vestidos, al par que cómodos,son ele·
gantes, y tan lo consideran así nuestras más aristócratas jóvenes, que muchas de ellas no componen su guardarropa. de
viaje, sino de un vestido de camino, consistiendo el resto única.mente en &lt;toilettes&gt; blancas.
Con 1?ra.n facilidad se adornan estos trajes, que, de todos modos, dan vistosa aparienci a.. Los orla.o con volantes
festoneados. plit&gt;gues de ropa blanca, incrustaciotes de encajes, bordados fantásticos de mil descripciones ...... cuanto
la imaginación puede inventar se aplica este verano en los
trajes blancos. He visto un modelo de increíble senucción:
est11 ba hecho, de arriba á aba io, de entredoses de «Cluny&gt;,
valencianos y de bordado inglés, separados los unos de los
otros por bandas aplt&gt;gadilladas de batista; lo terminaba un
alto volante con dibujos bordados ea relieve y Grillado por
una triple fila de entredoses. *

**
. ? ¿por
¿A qué se deberá la. pre¡,uudcrancia.
de estos traJes.
qué el gusto por el blanco ofusca y desvanece el de los otros
colores?

(De noP8tro cononno de epl9odJos
hl8t6rlcoa y cuentos.)

o
EL R O MANCE
(Pa ra EL Ml!NDO ILUSTRADO)

Es un encaje de hierro y plata,
tras cuya urctimbre de hilos ligeros,
surgen cadencias de serenata,
ruidos de copas, choques de aceros.

NÚMEROS 2 Y 3.

Por él desfilan en ronda grata,
gentiles hembras, frailes severos,
y homes que llevan cruz escarlata
ea sus justillos de caballeros.
¡Viejo romance que rit&gt;ga flores

Es que armoniza con todos los tintes de la piel, comunicando
al !'Ostro una expresión de belleza. que cautiva y seduce, y, á los
ojos, un brillo que encanta y fascina, á sentir de las modistas
europeas.
•

o

y habla de guerras y habla de a.mores!

¡Arcaico verso, fácil y airoso,

MARÍ A LUISA.

l'llJeSTROS FIGURl l'leS

que libre surge y así tremola!
¡Tal es el dije maravilloso
de la. divina fabla española!

Alherfo Herrera..

NÚMERO

l.

NúM. 1.-«Toilette.&gt; verde-reseda; falda con volante plegado á
cuenda y, en la parte superior y media, agraciado de menudos
pliegues reli1?iosos; bajo de la falda con una doble hilera de entredoses de Drilanda, color ocre claro; cuerpo blusado, plisado en
acordión alrededor de un canesú aplegadlllado, bolero de «guipure&gt; interrumpido por cintas de seda suave y medias lunas bordadas de verde y oro; mangas á. pliegues religiosos; pui'l.os de«guipure&gt;. Toca de paja «Yedda&gt; verde-dulce, con fondo blanco con
un «pout&gt; de plumas sombreadas de verde y blanco.
NúM. 3.-Traje verde-resada. guarnecido de frunces y enea.je
blanco.

�EL MUNDO ILtrSTltADO

EL MUN'l&gt;O ILUSTRAITO
NÚM. 9.-Tra.je de piqué azul pálido y entredoses crema. Sombrero de paja inglesa.
NúM. 10.-Traje en escocés, a.dorna.do con
pliegues religiosos.
NúM. 11.-· Este gracioso vestido está hecho
en lino rosa; la falda tiene un alto volante,
montado bajo tres hileras compuestas de frunces y creseas; el cuerpo hace juego con la. falda y va a.~racia.do con un ancho cinturón.
NÚM. 12.-Sencillo traje en lanilla. azul mar ino provisto de pliegues y &lt;stra.ps&gt;; plastrón
orna.do de trencilla. de seda negra.
NúM. 13.-Vestido de la.na.malva;falda. á vol antes aplegadillados enga.lanadoscon&lt;stra.ps&gt;
de tafetán; bolero fruncido con cuello guarnecido de cintas y cerrado por una corbata de
terciopelo malva mosqueado con blanco.
NúM. 14.-Traje de paseo para jóvenes, de
color espliego; guarnición de festones fruncidos á dos cabezas y bulloncitos; canesú y pu·
iios de encaje ocre .

...

JARDINBRIA
lodo de construir grutas bellisimas en los Jardines
para este fin. el carbón de piedra á
USASE,
medio consumir, que presenta facetas muy

semejantes, por su brillo, al de los cristales
nativos, añadiéndole guijarros y piedras silí·
ceas.

NÚMERO 6.

Trajesde ' 16arden-Party''

NÚMEROS 4 Y 5.
NúM. 2.-Vestido en paño de estío verde-resada, provisto de bandas de tafetán del mismo
tinte; plastrón y bajos de mangas de muselina.
de seda y paño blanco bordado.
NÚM. 4.-Vestido para. viaje de palio ligero;
hechura sastre, sencilla. y cómoda.

NúM. 5.-Traje de alpaca luciente color acero. Falda. con bieses que desciende al frente
en forma de pico; cuerpo de pelerina. alentada
por botones y cintas de pasamanería.

NúM. 6. -él'oilettt&gt;&gt; muy elegante para &lt;garden-party&gt; en linón crema; falda lisa en lo alto
y ornada, al nivel de las caderas, de un mag•
nífico volante montado con siete hileras de
frunces, y, en el borde, un enea.je superpuesto.
Blusa de linón semicubierta por un bolero
del mismo enea.je &lt;luxeuil&gt;, enlazado por de•
lante con cintas de seda glicina.
Mangas con triple volante de linón bordado,
también con cintas entrelazadas; prolongación
de mangas efectuada por volante de enea.je.
NúM. 7.-Bonito vestido de linón blanco con
entredoses de encaje valenciano.
NúM. 8.-cToilette&gt; de medio luto.

NÚMEROS 12 Y 13.

~ ~4,~:·;-r(r. .. ~
,f.. , 1':'" L !!' ':if;?. ,..

V

-~•1f,
li
Í"';, J

•r
.

1

NÚMERO 14.
NÚMEROS 7, 8, 9, 10 Y 11.

Si se quiere aparentar que la gruta. posee ramificaciones de coral, se
usa el procedimiento siguiente:
En una cacerola de cobre se disuelve pez y resina clara mezclada
con bermellón fino en la proporción de 100 gr. de resina por 20 gr.
de bermellón, y se remueve perfecta.mente la mezcla. Se eligen re.mas
de buena conformación que estén
bien secas ó que se sequen artificialmente al fuego, después de des•
corteza.das. En seguida ·se las pin·
ta con el líquido anteriormente descrito, por medio de un pincel, cuidando de que la composición esté
caliente. En seguida. se someten las
ramas á un fuego lento de carbón,
dándoles vuelta encima, de modo
que se calienten sin quemarse y se
pondrán lisas como si estuvieran
bruiiidas, imitando perfectamente
á las ramas de coral.
Para adornar la gruta, se juntan
los guijarros y el carbón de piedra
con el coral artificial así construido, añadiendo pedazos de espejo,
mariscas, etc., y se une todo por
medio de otra composición dispuesta como sig ue:
En dos partes de
resina blanca. muy
clara se ponen cuatro de cera amarilla.
derretida.. U na. vez
bien mezcladas amba.s substancias, se
afia.de la. piedra en
polvo que se quiera.
elegir, según el color que se desea dar
a.l cemento.y se agre·
- ga una parte de flor
de azufre. En un fuego poco vivo se incorpora.n todos estos
ingredientes y se los
amasa con la. mano,
en agua. caliente.

Una vez hecho el cemento, se extiende en las
paredes de la. gruta y se adhieren á él las piedras, sobre todo si se las ha calentado un
poco de antemano.
Así dispuesta la. gruta, tiene el aspecto de
natural y dura mucho tiempo sin destruirse
por la acción de la humedad.

ECOS DE TODO EL MUNDO
Los heridos Japones~11.-El regreso á la Patria,
Las casas de té, -Los ln&amp;"leses en el Tlbet,
Monumento á Paetenr.- Exonr·
alones al B6sfuro.

UANDO los cañones del almirante '.('ogo
- entonces perfectamente desconocido,
p-or cierto- atronaron por vez primera
los a.iras en la. bahía de Puerto Arturo, los
bandos que miraban en l a guerra una especie
de juego de azar exageradamente interesante,
lleva.ron la. hipérbole hasta los últimos extremos.
Los japonófilos decían, á voz en cuello, que
en pocos días habrían de verse los éxitos nota.bles que el Mikado había. cuidadosa.mente
prepara.do por espacio de tantos años, y los
rusófilos, por su parte, as¡,guraban que las
huestes japonesas quedarían reducidas á polvo
tan pronto como se aventuraran á ponerse en
tierra frente á frente de un adversario muy superior á ellas en elemPntos y basta en bravura..
La guerra. be. durado ya seis meses; los japoneses ba.n hecho e~fuerzos maravillosos
han obtenido éxitos en parte y en parte ha~
fracasado; han tri uofa.do en donde meno-:Se esperaba, y la ca.mpaíla no solamente no se precipita á su fin, sino que parece entrará cada
paso en una. nueva. faz, siempre interesante
pero jamás decisiva.
'

G

�ÉL Mll'NDO ILUSTRADO
N atural es que los heridos, más numer osos
en esta guerra que en cualquier a de las anteriores, debido especialmente á la perfección de
l as armas moder nas y de los explosivos, vuelvan á su país á restablecer sus fuerzas, á cur arse, y a.sí se ve que cada día. es má;:; grande
la tr iste car a.vana de l os que r egresan á su patria. faltos de los alientos que tuvieran al marchar á. los campos de batalla.. En el Japón,
donde los sentimientos popul ares son exage·
re.dos por la i nfluencia. del clima, de l,a educación y de la idiosincrasia. m isma de l a raza,
l a vuelta á la patria de uno de esos heridos,
constituye la más sensacional de las noticias,
no ya para los habita ntes de los pobl acos de
escasa importancia, sino para los de las ciuda·
des de primer orden del Imperio del Sol que
Nace.
Si el pueblo del Japón ha tenido la suficiente abnegación para reconocerse á. sí mismo y
confesar , en u n momento da.do, que sus métodos
de civilización eran poco prácticos y que er a
preciso cambiarlos; si pudo estudiar los siste-

***

En sus pr opias casas, en los hospitales Y
asilos los sold ados nipones que vuelven de la
guerr¡ encuentran la benévol a atención de
todos sus compatriotas, lista á exaltar se ante
el heroísmo lesplegado por los súbditos del
Mika.do. Prestan oído á los relatvs más ó me·
nos exagerados que el paciente hace de los
asaltos y encuentros á. que concurrió, y felicitan cor dialmente á los militares que han vuelto á. su país cubiertos de la glori a. del combate. De aquí ha de nacer en poco tiempo una. literatura especial, h iperbólica, ardiente; pero
muy hermosa, y este será, quizá, el úqico bien
que de la guer ra resulte.

*

Los oficiales navales japoneses, en una casa de thé,
en Tokio.

mas europeos para. ponerlos en planta en las
i sl as nipo nas, no por eso pensó en abandonar sus costumbres basta el grado de que se
perd iera. la característica fisonomía. popular
que ha. hecho de sus hijos u n pueblo digno de
a tr aer I a. atención de los sabios. Las costumb res propias del Imperio, que en nada se oponía.a á. la adopción rápida de la civilización
occidental, han sido cuidadosamente conservadas; el Mikado mi~mo monta á caballo á la
europea: pero en cuanto se encuentra libre en
sus habitaciones, fuera de la indiscreta mira.da de los d iplomáticos y de los servidores palat inos. toma sus amplias vestidur as orieutales, calza la zapatilla nipona y reza fe rvorosamente ante el altar de los ante pasado s.
Las &lt;casas de te&gt; son en el Japón, desde
tiempos inmemoriales, el centro social más

S7ILWCLL PLAC:C

amado por el p ueblo; no se oponen á l a.existencia. &lt;occidenta.lizada&gt; y por eso el gobierno
l as ha dejado subsistir. L os oficiales, mar ine·
r os, sold ados, que han esta.do en la c9:mp ai'!_a
en Ma.ncbu ria y que vuelven á su patria heridos bailan en ellos auditorio constantemente
dispuesto á escuchar, así sea por décima.quinta vez I a ser ie de relatos de aventuras personales ~orridas en la formidab le campai'!a. En
estas condiciones, nada de extr año tiene el h echo de que, desde que l a. guerra dió comie~zo,
las &lt;casas de te&gt; hayan aumenta.do y la cl~entela de las más a.creditadas se baya duplica.do, con beneplácito ínt imo de s us dueños.

* * que, á l as órdenes
La. expedición británica
del General McDonald, sigue s u derrotero impasiblemente hacia Lasa, la ciudad santa
que basta hoy b ahía sido inaccesible basta
para los más atrevidos explorador es eur opeos
y que, á lo que parece, est_á, destinada á. ren_dirse en pocQs_ meses, perdiendo así s~ pres_t1gio de ci udad inexpugn a ble; la. exped ición inglesa, decíamos, acaba de obtener el triunfo
más significativo de todos lo~ que hasta hoy
constiLuyen la campaña británica en el 'l'ibet.
La. ciudadela avanzad a de L asa está for ·
mada poi· la i.glomeración en los dos cerros
que dominan la única_ vered'.l. practicable _que
conduce á la capital ttbetana, tie dos formidables ciudadelas, de modelo p r imitivo, es cierto,
pero cuya sólida constr ucción y elementos múltiples de comba.te hacen de ellas reductos muy
difíciles de capturar. Las fuer zas indobr ita•
nicas han tenido que luchar enérgicamente para conseguir la toma de la fortaleza de Gya.n tsé en l a que ahora se han fortificado, aprove•
ch'ando sus gruesas pa redes y su magnífica. posición, para formarse una avanzada que los
tibetanos d ifícilmPnte rescata.rán.
L a. fo r taleza de Gyantsé se encuentr a situada á 145 m illas solamente áe l a «Ciudad Santa&gt;, mientras que, de la fron tera indotibetana
á, este reducto, las fuer zas llevan recorridas
ya unas 213 millas de pésimos caminos, llenos
de cortaduras y centros favoritos de epidemias
y sor presas.

Los r elatos de la guerra. - Un herido japonés cuenta
sus aventuras á sus vecinos y parientes.

que representan_ los &lt;bene~cios de la obra de
Pasteur&gt; simbolizado s admir ablemente.

***

En la época actual, dura.ate la estación calur osa del año, los ingleses muy especialmente pero en gener al los vi a jPros de la Europa
odcidental, busca.o en la or illa del mar la frescura que eo l as regiones interiores y especialmente en las grandes ciudaces, hace falta. Los
grupos de excursion istas afluyen á todos los
sitios de l a playa en los cuales pueden sentirse,
a.l caer de la tarde, lo s benéficos soplos del terral.
Algunas circunstancias conocidas ya y rela.•
cionadas con el p aso d':I los Dardanelos por
buques de gue:ra r usos, han atraído estfl ai'lo
á. la. costa del Bósforo á. muchos de los babi-

***

En la Plaza Breteuil, de Par ís, en uno de los
más encantadores sitios de la incomparable
ciudad- reina, se levanta ya el monumento que
1a. g ratitud de los. franceses ha _er ig_ido á la
memoria de ese g igante ae l a c1enc1a que se
llamó Pasteur. Es el monumento muy hermoso, como que la insp ir ació n del artista encontró en la existencia fecunda. de Pasteur, precios0s elementos para. l a. glorificación del genio
humano y excelso del sabio, con l a. blancur a
del mármol. Lo que más ha ll amado la atención en el monumento r ecientemente inaugura.do , ba sido la figura noble y muy hermosa del
descubridor de la vacun a. de la r a bia, y las fi.
guras decorativas que form an el peuestal y

El monumento de Pasteur.

tuales excursionist as, y muy frecuente es ya la
escena que representa. uno de nuestros gt·abados. L as mujeres turcas, con sus grandes mantos blanquís imos y sus antifaces misteriosos,
sl!'len ~l caer d~ la tarde ávidas de r espirar el
ture hbre; extienden en el césped, fre nte a l
mar , sus t apicer ías multicolor es y toman su
co_laci_ón alegremente agrupadas: ante la adm1r ac1ón un p~co infantil de los britanos que
van ~ esas regiones con el propósito firme de
admirarse de a.lgo.

La más hermoso Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de !luestra ~ociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar µiás de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial. se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo estíl
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más hermoso y baludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust Company,
Primera de San frandsco, 4,

ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,
La fortaleza de Gyantsé, á una corta dist a~cla de Lhassa en el Tlbet.

Costumbres turcas.- La colacl6n de la tarde frente al B6sforo

Primera de Sdn framo, 8.

�Año XI-Tomo 11-Núm. 8

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El Palacio d~ fii~rro, _S. JI.
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Apartado número 26

Sólo esto SernonH ,;

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LOS
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nes [2o. piso] ( •I •

• • • • •

Agosto 21 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

�UNDO LU5Tf{000
Año XI.-Tomo U-Número 8

MEXICO, AGOSTO 21 DE 1904.

Subsulpcl611 mensual torin11 ......s 1.60
ldem
ldem e■ la Capital.$ l. li

. 8111111: LUIS REYES SPINDOU

Dlmtor: LIC. RAFAEL IEYES SPINDOU
Registrado CODlo articulo de segunda claae, en 3 de Noviembre de 1894.

1

Especialidad en artículos para Iglesia, Oalonería,
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som=
brillas y Paraguas. Bonetería de todas clases.
Espléndido surtido en géneros de seda, lana y al=
godón. Blondas, Encajes, Pasamanerías y ador=
nos de todas clases.. Artículos para varilleros.
Oran surtido en Cobertores, Ponchos, Mantas de
viaje, Chales, Tápalos, Rebozos. Forros de to=
das clases. Sin rival surtido en telas blancas de
lino y algodón., Mantelería, Toallas y Canevás
para bordar.
Confecciones de todas clases para señoras.
~ .
Trajecitos de todos estilos. Ropa blanca para
señoras y niñas. Espléndido surtido en Sombre=
ros. Perfumería de las mejores marcas. Artículos
de fantasía.

•

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Y &lt;21\SIMIRES. EL MEJ0R
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DE L1\ REVUBLie.i\
1\Ifombras. Tapetes. eortinas
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· de todas clases .
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.

1 p

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Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se no
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores
peso no exceda de 15 kilos.

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Signorett Honnorat y f ompañía.
Estudio Fotográfico
(M. Torres.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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.

L UNDO LUST~ílDO
Año XL-Tomo U-Número 6

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre lle 1894.

Especialidad en artícul,os para Iglesia, Galonería,
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som=
· brillas y Paraguas. Bonetería de todas c.lases.
Espléndido surtido en géneros de seda, lana Y al=
godón. Blondas, Encajes, Pasamanerías y ador=
nos . de todas clases. Artículos para varilleros.
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Trajecitos de todos estilos. Ropa blanca para
señoras y niñas. Espléndido surtido en Sombre=
ros. Perfumería de las mejores marcas. Artículos
de fantasía.

S11bscrlpel6B mensoal foránea ......$ l. 60
ldem
Idem en la Capital,$ l. 2ó

Garanta: LUIS REYES SPINDOU

·'

,
J

OEV1\RT1\MENTE) ESVEeI1\L DE~V1\Ñ0S
Y eRSIMIRES, EL MEJ0R
DE LA REVUBLie1\
1\Ifombras, Tapetes, eortinas
de todas clases.

MUEBLES DE T000S ESTILE,S
1 R

1

Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de 15 kilos.

Signortt, I;onnorat y tompañía.
La Manifestación en Honor de Hidalgo.
Do&amp; aspecto&amp; del desfile-de la Comitiva.

.,

�EL MUNDO ILUSTRADO

La Envidia y la Admiración
L alma. huma.na. es centro de energías y
campo de be.ta.lle. de tendencias contrarias,
a.nta.gonista.s que actúan á la. vez, que se
combinan en ha.ces de componentes, como las
fuerzas mecánicas, pe.re. producir esa. resul·
ta..nte tortuosa. 6 rectilínea., ascendente hacia
lo noble 6 descendente hacia. lo bajo y lo mez•
quino, y que se llama. el carácter.
Este es, como los compuestos químicos del
orden orgánico, no sólo comp~icado en. la
agrupación de sus elementc;s, smo también,
como ellos, variable de un individuo á otro,
según la proporción de los simples de que se
compone, y variable, también, de una época.
á otra. y de una. circunstancia. á otra., según las
condiciones del medio en que actúa.,
Meditando un poco sobre el tipo moral del
envidioso, llega. á discernirse que es tan sólo
un mutilado, un cojo del espíritu, un desequilibrado en quien cierta. propensión natural,
primitiva. y normal en sí misma, no encuentra
contrapeso suficiente en sentimientos contrarios que están llamados á normalizarla y á
equilibrarla.
Admirarse á sí mismo; juzgarse ser superior
é inteligencia privilegiada; creerse ya Adonis
por la belleza, ya Minerva. por la sabiduría,
ya Hércules por la fuerza, ya. Júpiter por el
p~der, es sentimiento que existe en germen en
el "fQndo del corazón huma.no y hasta. en el de
la organización animal.
El pavo, que abre el suntuoso abanico de su
cola espléndida y que se hincha de vanidad 1
satisfacción al sentirse bello; el gallo,que aceita y alisa su arrasado plumaje y lanza su canto de guerra y de amor; el ruiseñor, que en la
rama se arroba con su propio gorjeo y lo desgrana como espiga de perlas en las soledades
del bosque; el caballo, que piafa de orgullo y
hace airosas corbetas al sentirse mirado; la
gacela, que juguetea sobre las roca.s, todos se
sienten bellos y se admiran, como se admiran
de su propia belleza la doncella ante su espejo
y la ninfa del bosque buscando su imagen en
las ondas del lago.
En el hombre, la admiración de sí mismo es
más complexa y abarca sus dones físicos y
mentales, alcanza á las contingencias del nombre que se lleva 6 de la posición que se ocupa,
y se vincula, á veces,no en cualidades reales y
estimables, sino, también, en fruslerías y patrañas.
Si admirarse á sí mismo es una propensión
espontánea y natural y hasta una cualidad estimable, cuando la refrena la modestia y la
encarrilan la recta razón y las nobles aspiraciones, no es menos dominadora la tendencia
y la aspiración á hacerse admirar. Subyugar
la atención, producir asombro, grabar con
fuego en el espíritu ajeno nuestra imagen física 6 mental; arrancar el a.plauso, suscitar el
entusiasmo, todo esto junto que se llama la
gloria y que extraviado 6 mal funda.do se denomina vanidad, es, .en el hombre, uno de los
impulsos más poderosos y uno de los más enérgicos propulsores de la conducta, tan capaz
de bien orientarla. como de completa é irremediablemente extraviarla.
La admiración es, en otra forma, también,
factor no menos fundamental del carácter. Si
gustamos de admirarnos y de ser admirados,
gustamos también de admirar. La admira.ci6n
que los demás nos inspiran, la que es capaz
de suscitar en nosotros todo cuanto nos rode·a,
natura1eza, arte, ciencia, humanidad,es el manantial de los goces más puros, de los placeres más intensos, de las efuslones más ardientes 6 más tiernas de que somos susceptibles.
En el fondo de lo que llamamos sentimiento estético, palpita la admiración como un corazón
dentro d-e un pecho. La admiración es fanal
que alumbra y foco que calienta la. vida; quien
es incapaz de sentir admiración, es incapaz de
ser feliz.
Admirarse, admirar, hacerse admirar .... Si
combinamos estos componentes en proporciones diferentes, resultarán tipos morales diversos, variedades importantes de carácter.
Si predomina la admiración de sí mismo, se
produce la forma concentrada y oculta de la
vanidad, envuelta en los ropajes de la falsa
modestia. Si lo que impera es el anhelo de hacerse admirar, surgen la petulancia y la arrogancia, el &lt;rastacuerismo&gt;,que dirían los franceses, el amor á exhibirse y á figurar y la ambición inmoderada. de glorias, de honores, de
riquezas, de poder. Si, por último, la tendencia á admirar subyuga y se sobrepone, el carácter se hace benévolo, generoso, franco.
El envidioso es todo lo contrario de un ser
bondadoso, generoso y franco, porque en él se
combinan el inmoderado deseo de hacerse admirar, con el embota.miento y la atrofia de la
admiración á los demás.
·
Cuando se sabe admirar, todo lo que es grande, todo lo que es bello, todo lo que es noble,
conmueve hasta el fondo del alma, siéntense
un placer y una efusión inmensas y, á la vez,
ese sentimiento de gratitud profunda hacia Jas
causas creadoras de nuestro placer.
En estas condiciones, la envidia es imposi-

E

ble. No hay odio posible contra el poeta que
nos deleita, contrl:L el músico que nos enternece 6 entusiasma, contra el razonador que nos
convence, contra el conquistador que nos sub·
yuga. Admiramos, admiramos y amamos Y
mueren en nuestros corazones hasta los gérmenes, en ese medio infecundos, de la envid!ª•
del rencor, de la tristeza amarga del bien
aj~.

.

En un corazón bien puesto y en un ~spíritu
bien equilibrado,la admiración de sí mismo se
transforma en labor útil y honrada, el deseo
de ser admira¡lo en estímulo y aliento de nuestra vida, y la admiración á los demás, en ~la·
cer puro, intenso y noble; y no hay ahí nido
para el áspid venenoso de la envidia.
.
El envidioso es, á la vez, repugn3:nte Y d!gno
de compasión: repugnante, por dañmo;y digno
de lástima, por desgraciado.

Dr. M. Flores.

w
NOTAS MHROPOLITANAS
L populacho mexicano,sandunguero y afecto á frascas,recorre, con ávida mirada, el
almanaque colgado á la pared. Nuestra
evolución industrial, violentada hábilmente
por la gestión del gobierno, encuentra un freno formidable en esta natural tendencia á la
glorificación de cuanta festividad religiosa indicó la iglesia en épocas anteriores, en las cuales el año no tenía, ni con mucho, el alto valor
económico que hoy representa.
Es difícil encontrar pueblo alguno más lleno
de fiestas que el nuestro y que, con mayor esmero, busque, en las celebraciones religiosas,
el pretexto para holgar la mitad del afio. Hace
siglos, cuando el encomendero y el fraile se
dividían la riqueza pública y eran manantiales inagotables de fortunas más el púlpito y la
administración que los campos y las minas; en
esas épocas,perdidas ya en la penumbra de un
siglo que se hunde en la noche eterna del tiempo; en esos afios, :dos para siempre, natural
era que el peón, el infeliz hijo de la gleba, que
pasaba cde sol á sol&gt; los días pegado á la coyunda, encontrara la satisfacción de sus íntimas tendencias á la melancólica holganza,en la
celebración de centenares de fiestas religiosas.
Era la buena época. Cuando la atmósfera
implacable calcinaba la arenisca extensión de
la Mesa Central; cuando los magueyes (fuentes de olvido y de miseria) levantaban sus erectas &lt;pencas&gt; culminadas por aguijón hiriente,y
la milpa se moría de sed y de calor, la imagen
de la santa milagrosa salía de su parroquia,
en medio de procesiones numerosas y abigarradas. En ellas iba el hacsndado débil sólo
cuando la expectativa de un desastre le recordaba que sus dineros eran perecederos como
todo; el indio,moreno y abatido, en cuya frente impenetrable elaboraban odios inmensos las
humillaciones su~ridas; el caporal de manos toscas y lengua agresiva, mareado por la
altura á que se veía elevado; los frailes de
trémula voz suplicante; los monagos de veste
roja sangrienta y alba historiada. Y toda esa
multitud, cuya alimentación estaba comprometida por el capricho inconsciente de una nube,
suplicaba á la Reina de los Cielos que les enviara la refrescante y salvadora lluvia.

E

fioritas á las cuales se imparte instrucción
selecta y de irreprochable forma. La escuela
fué fundada en la época colonial por algunos
filántropos, que pensaron sería la base del
progreso de la Nueva España la buena educa,
ción de las mujeres, de las niñas que habrían
de llegar á ser, en un futuro inmediato, las
madres y las esposas.
Se llamó el Colegio de las Vizcaínas y aún
ostenta, en el amplio portón, los escudos en
los cuales revela su alta alcurnia. Hoy es el
Colegio de la Paz; pero si su nombre ha cambiado, no por eso se puede encontrar diferencia alguna en el espíritu de los directores. En
la escuela se educa á las futuras madres mexicanas, á las espos:.is de mañana, que son las
hijas de hoy.
Cuando la fiesta del santo patrón del colegio
se acerca, las alumnas bullen y se aprestan á
celebrarla. Son fiestas entusiastas casi siempre, más por ser de la juventud, que por hacerse en celebración del santo de Loyola. Se
improvisan actrices las educandas; se improvisan bailarinas y vendedores y t ransforman
las viejas arcadas del patio monacal en un pequeño vergel lleno de flores, de juventud y de
belleza. La fiesta es esencialmente simpática;
por eso año por año, en la fecha fijad a, las
damas de la buena sociedad se dan cita en el
colegio de la Paz y comparten con las alumnas
las veinticuatro horas de asueto y de alegría,

***

Tenemos una compañía de bailes á la europea; se trata de un espectáculo nuevo entre
nosotros, de aquellos que distraen más que
educan; pero que tienen, cuando están bien
presentados, un marcado sabor de arte. La
empresa del Arbeu ha pensado cuerdamente.
El baile es todo un arte· y, quizá, un arte her•
mano de la pintura, de la poesía y del canto.
A demostrarlo tiende Miss Duncan, i:la bailarina de los pies desnudos&gt;, que recorre Europa atrayendo la admiración sincera de loa
públicos y el amor de los artistas. Hay en la
danza. todo el ritmo y la belleza de la música,
todo el colorido y la gracia de la pintura, toda
la cadencia del verso y su suavidad y su hermosura.
Miss Duncan ha ~studiado los frisos del viejo P!l-rtenón;ha seguido,en ánforas y medallas,
la silueta fugaz de la bailarina griega, para
reconstruir así los bailes de antaño, las danZ!I-S mism!l-s _que, bajo el cielo turquí de la Grecia precristlana, eran gratas á los dio,es paganos,
Y lo ha conseguido plenamente, á pesar de
la rudísima oposición que en un principio (In•
CC;&gt;D;trara entre los mismos á cuyo criterio se
dingía en demanda de aprobación por s11s
esf1;1-erzos. Porque en nurstro siglo, la idea de
muier está firmemente ligada en nuestro cráneo
á la idea de sexo; y porque si hemos liberado
á la ~embra de la esclavitud medioeval, le hemos impuesto, en cambio, la moderna esclavitud que depende directam11nte del hecho sólo
de que sea hembra.
Miss Duncan ha hecho de~ ba,i le un arte, algo más que La frívola exhibición de una mujer
desnuda, algo más que una serie de movimien·
ws lúbricos, encubiertos por el ritmo de una
orquesta condescendiente. Ha visto en el cuerpo de la mujer la eterna harmonía y ha pensado que la curva, envuelta en un a~orde perfecto, result!I' má~ hermosa á la vista. Y ha triunfado. Bail~ sm compás alguno, sin sujeción
á regl8:s, libre y honestamente, con la suprema
El cuadro correspondía á la época. Era na- , honestidad del arte, llevando las piernas des·
nud8:s,_para que la libertad y suavidad de los
tural, perfectamente natural, y humano, por lo
movimientos completen el ritmo y cooperen con
tanto; pero los tiempos cambian á pesar de la
él al milagro. Su cuerpo se va transfigurando
obstinada resistencia de nuestras clases bajas.
porefecto de la misteriosa virtud del arte hasta
Ya solamente en las crónicas de &lt;Fidel&gt; se enparecer algo sobrehumano y semidivino' algo
cuentra .á la &lt;china&gt; de enaguas rojas lentenuevo.y artístico y hermoso.
'
jueladas y &lt;rebozo&gt; de seda de color ardiente.
Tal es la gloria del baile. Llega hasta prinr
Los sombreros de nuestros pelados han variaá nuestros cerebros, llenos de supersticiones tal
do de forma, como sus trajes &lt;de charro&gt;;pero
v_ez_,más que los de los primitivos, de todas sus
por desgracia, la tendencia innata, heredita~ ·
trniebla~; hace la luz en nuestros espíritus en·
ria, atávica á la fiesta dos 6 tres veces por
sombrec1dos; levanta nuestros corazones hasta
semana, perdura para desesperación de indusel supremo cielo .en el que el Ideal como un
triales y de patronos.
buen dios caritativo y humano se ;evela á los
Estamos viendo en México desmentirse el
elegidos del arte.
'
refrán que dice &lt;que la máquina 'transforma y
levanta al hombre&gt;. La máquina hace evolucionar nuestras industrias 6 las crea total***
mente; trae, á nuestro país, extranjeros innovaLa
lluvia
es
una
gran
demente melancólica
dores, entusiastas, que recogen en poco tiempo
Y obstinada. Teje y desteje los hilos de cristal,
el oro del triunfo y se retiran satisfechos de
en sus largas abstracciones formando con
su suerte; solamente el empleado de baja cateellos misteriosos arabescos. A veces deja vogoría, el peón, el artesano, siguen buscando
la,r su espírit~ mientras, con sus dedos fríos y
ávidamente en el almanaque la próxima fiesta
humedos, repiquetea en nuestros cristales de·
y pidiendo sincera y ardientemente á Dios que
sesperadament~. Parece algo así como si un
tales fiestas se repitan con la mayor frecue~cia
gran amor hubiera lacerado su ánimo con sus
posible.
garras de tigre,_y por, las múltiples heridas
La fiesta de los Angeles es de las que degesangrantes destilara aun el licor del hastío y
neran año por año. Y es una fortuna, porque
de la muerte.
según cuentan los cronistas de los años medio~
Es ~na grandemente la.Lluvia. Porlanoche,
del siglo que pasó, era. de las &lt;sona-das&gt; en
en íntima charla con la Sombra, desgrana en
nuestra capital. La policía daba cuenta exacnuestros oídos su balbuceo infantil basta que
ta del brillo de la fiesta, que se traducía en el
a~uerme ?,Uestras almas en un gra~ anonada·
número de heridos y, á veces, de muertos.
miento misterioso y obscuro.

EL MUNDO ILUSTRADO

La Manifestación en honor de Hidalgo
SOLEMNE y conmovedora resultó la
'f t '6
. !lre de la Patria, organizó el &lt;Cor:am es ~ci. n que en ~onor del Pati yo ~el a.ni versa.río del fallecimiento t~~r16tico Mutuahsta&gt;, con mopubhca el 30 de julio.
e
roe que conmemora la ReEsta manifestación es ciertamente
d 1
que, lejos de opacarse el r~cuerdo del h:r~~coeC ª\fíte~as más clara~ de
más ca.da día en la conciencia del
bl
au i o e Dolores, brilla
acercarse la luctuosa fecha á llevlu1e ~• dedl pueblo que se apresura al
0
nocimiento ante la urna '
r ª
re1;1 a de su amor y de su recobertad de México.
que gua rd a las cemzas de aquel mártir de la li-

Jé

Los manifestantes se reunieron
¡
d
nizándose la comitiva del modo sigifen~~a1za a de la Reforma, orgaLuii~:;ºJed;;!nFf~rica Nacional de Pólvora; niños del Instituto San
dades: Infantil M~t~~,t~~:ni~:;!;ª f51ue¡a _Industr!al Militar; SocieUnión Reformada, Ob~ero~ Libres nJn·/t stlca_Mexican!I-, Mutuali~ta
ros, . Joyeros y Grabadores· Rena~imi:n~ y U 1!1J5tad,CAhanz~, ReloJ~ilencia y Unión Obre O M'Tt
, D1 n Y oncordia, ProviPachuca; Escuei'as de Be~lasl l~::s·d!'r::rr?~l de Auxilios Mutue;&gt;s, de
Preparatoria; y Asociación «Defe~sores ed~1i:t/póbAl_rtes y Ofic10s y
La co "t'
d filó
ica».
Franciscom; ~!te:is h~or \~ Avenida Juárez :Y por las calles de San
por frente á la Diput~ció~ala:1,.,~~:¡sPyor~~ll de_ M'erclladeres, pa~a ~eguir
la Catedral.
'
.
acio Y egar, por ultimo, á
Numerosas fueron las coronas
d
.
que guar.da Ios restos del héroe ins%~!e~ete. et:~l~~ª!~tn alte
l; urna
1
~íis ªJesle~~~i~e:~/~ seiior Gen~ral Don Porfirio Dí~sz~d:efa:;e!~~!:
Tribunal Militar; d~l J~~:~h~~c;e:e~ªI5isf?funifciones;, del SuprPm_o
co; de los ~Sta.dos de Méx:ico M" h
á rTi oby yuntam1ento de Méx1lipas Co h ·¡ O
' ic oac n, a asco, Campeche Tamauchimílco; ~~yª~ac!!~~~• 1!~atán Yí Veracruz; de las Prefectur~s de XoFerrocarriles de Hid~lgo y J:~ri~a~ tneral de lt Federación y de los
y Oficios de Bellas Artes p
. exicano. as Escuelas de Artes
nes merc~ntiles, enviaron iamt1~!rt~ir~~~!i9Ja~~mo algunas negociacio-

f8

Gua~~í:;;eJfd~~;~my°~~s:i~\~~~fe~! ~:rsri~:t~~~~ ca)illa, la s~iiorita
ella, señorita Luz y señor Bernardo Hidalgo y Costll1 os sobrrnos de
1
~fbi~?j~!;Y{~~r~ri~~:;li:dde:~~!~:s~~:tias b!~~~i~:cisTuº~~~!~~~:

A iniciativa del mismo Comité Patriótico Mutualista se efectuó en
el Teatro ~r~eu, la noche del lunes, una velada en honor de Hidalgo á
la cual asistió el sefior Presidente de la República.
'

LLEGADA DE LA COMITIVA',Á C.A.TEDRAL,

***

*"'*

Existe en la capital una curiosa institución
educativa, en la que se admiten solamente se-

ANTENOR LESCANO,

LA COMITIVA ENTRANDO AL T~MPLO.

UN A COMISIÓN DE INDÍGENAS,

�EL MUNDO ILUSTR-ADO

EL MUNDO ItUSTRADO

la. vez que muy anima.do, resultó el baile de claveles que
dió ha.ce poco el «Club Hebe&gt; en la. casa. de la. señora. Tennent, uno
de los principales centros de recreo con que cuenta actualmente la. MeÜRTGINAL, á

trópoli.
El aspecto que ofrecía. el salón, profusamente adornado con exquisitas :flores, era. soberbio: multitud de parejas se encontraban allí reunidas, vistiendo las da.mas, en su mayoría., lujosas &lt;toilettes&gt; a.dorna.das
de claveles, y los caballeros, trajes de fantasía. de distintos modelos y
épocas.
Entre las da.mas concurrentes pudimos verá las señorita.s:Rosa. Beister, que vestía. de azul; Dora. Sta.nley; Keti Struss, de azul; María. Alemán, de color de rosa; ]¡:lisa. del Rivero, ele rojo; Lucila Ma.ldona.do,
de azul; Adela Tova.r, de gris perla.; Eugenia. Alma.zán, de blanco; Jennie Blum, de fa.rita.sía. imitando clavel rosa.; Enriqueta. Mora.les Pereira.;
Dolores Tova.r, de color cbampagne; María. Alvarez, de azul; Sara. Alemán, Inés Leonard, María. de la Peña., Luisa de Frías, Angela. Treviño y
sefforitas Velázquez.
Entre los caballeros que asistieron al baile, se encontraban los señores: Francisco Albéistegui, Ing. Manuel Alva.rez, Dr. Sa.muel Mora.les Pereira, Ing, José Segura., Ing. Alberto Díaz Ruga.roa, Granger
Wi,oton, Néstor Rubio Cázares, Carlos Berumen, J. García Conde
Carlos Luengas, Manuel García., W. Stanyle, Dona.to Contrera.s, Bal'.
domero Zenteno, Enrique Uga.rte, Agustín Sáncbez,Manuel Cervera., Emilio J. Arriaga y Luis
Escobedo.
A media noche se bailó un co·
tillón, haciéndose, antes de terminar la. velada, las elecciones
de Presidente y Vicepresidente
del Club, cargos para los cuales
fueron designa.dos, por unanimidad, los Stlñores Hora.cío Díaz
Ruga.me. y Néstor Rubio y Cá·
zares.
Los convidados fueron obsequia.dos por la Mesa Directiva
con un magnífico lunch.

Tat.de M TO[!fJ

�EL JlUN'DO ILUST.ltADO

e -Los horrores del anarqulsmo.-Su labor ant1patrl6tlca.-Temores en el exterior
El asesinato del Ministro ruso Von Plehv •
ñ
Manchurla - Los últimos encuentros.
Y sobresalto• en el lnterlor.- Lacampa a en
•"
"
.
.
- Retirada de los rusos.-Avance de los Japoneses.- Allea Jacta est •

N medio de las angustias que provocan los
incidentes varios de la guerra en Extr~mo Oriente donde se halla comprometida, no solamente 1~ influe11;cia de ~usia en aqu_ellas regiones remotas, smo casi su prest1g10
como nación de primer orden; cuando todav_ía
no se marchitan del todo las flo:es que cubrieron la tumba. del general B?br1_k?ff, gobernador de Finlandia, en pleno e1erc1c10 de s~s funciones oficiales, sacrificado por un fanático, un

cima de este cuadro sombrío de I?erfiles dan•
tescos, la sonrisa fatídica. del dehncu~nte político abito de sangre y de ma_tanza, sm comprender la inutilidad de su delito.

***

Siendo de importancia trascendental el puesto que deja vacante la muerte de Von Plebve,
y.,_a se han echado á volar nombres d~ person'\jes que se señalan como futuros posibles suce-

. .J,;

sores Se ha hablado del célebre Conde Ignatieff, Ministro que fué de Alejandro III en el
mismo departa.mento de E~ta.d_o, y cuya obra
principal ha sido la constitución del panslavismo con todos sus sueños de grandeza y sus
ilusio~es de imperialismo, según los cánones
antiguos de I a tradición moscovita, fundada en
lo que se ha llama.do &lt;el testamento de Pedro
el Grande&gt;.
Después se ha pronunciado con m~s _firmeza
el nombre de Mura.vieff, el actual Mmi_stro de
Justicia, cuya labor, aunque menos brillan~,
no ha sido por eso menos eficaz en la constitución de la Rusia moderna, pues su obra va
unida á las reformas penales y á la explotación del inmenso territorio siberiano.
Quienquiera. que sea el suc&lt;•sor de Von Plebve, habrá de recoger una herencia. difíc~l y _llena de peligros. De divers3: manera. ha sido JUZ·
gado el difunto por propios y extraños, pues
si los unos ven su obra como la de un verdadero patriota ruso y 1ea.l servido_r del Imperio,
que deja en su favor huella lumrnosa como la.
reforma rura.l y la nueva organización pe los
campesinos, otros quieren ver en él una figura
siniestra llegando basta acusarlo de las ho·
rribles m'atanzas de Besa.ra.via, que en la primavera de 1903 estremecieron de horror a.l
mundo, ante la sangre derramada entre infel~ces israelitas, que pagan en esta aurora de si•
glo, las explosiones de odios y. manifestacio•
nes de rencor que apenas se conciben como una
pesadilla en la.s épocas más cruentas de los
tiempos medioevales.

***

GUERRA RUSOJAPONESA.-UNA CARGA DE LOS COSACOS CONTRA
grito de horror vieLe á interrumpir la activi•
dad febril de los preparativos bélicos, al escucharse la explosión de una bomba homicida
lanzada por mano criminal bajo las ruedas del
coche que conducía al Palacio de Peterhoff al
Sr. Von Plebve, Ministro del Interior en el
vasto Imperio moscovita y una de las figuras
más prominentes en el complicado mecanismo
sobre el cual se asienta la monarquía de los
Romanoff. Un juclío, se dijo en el primer momento, imbuído en los odios seculares de su
raza, ha siuo el asesino; después se ba. averiguado que había sido 11n fioés, uno de los hijos de la germánica Finlandia, quien ha pri-·
vado á Rusia de la firme ~olumna qua so,t~oía
el régimen actual.
¡Con cuánta ioquioa procedieron los asesinos! ¡con qué exqui,ito cuidado evitaron el
fracaso de su horrendo crirneo l ¡con cuáles
precauciones supieron rodearsr, para que el
sentenciado en los tenebrosos cuosejos de la
conspiración no pudiera e~capar al e-olpe de
sus más sombrías aspiraciones! ¡Cómo se
concertaron para espiarlo en el momento conveniente para su trama infernal, á fin 1e que,
si'una bomba. fa.liaba., no faltara otra en la hora prevista! Y desgraciada.mente todG se hizo
como estaba pre11enido, todo se Pjacutó según
el plan prepa.ra,do con saña no africana, sino
verda.deramente septentrional. pues los reinos
berberiscos nunca bao presenciaao escena.s semejantes á la que se desen volvió junto al canal que conduce á la estación de, Báltico en
las orillas de la. opulenta señora del Neva.
Un coche que vuela hecho trizas, un montón
de miembros destrozados por traidor explosivo, tra.nseúntes arrebatados en la explosión
tremenda, pánico por todas partes, y por en-

LA

CABALLERÍA JAPONESA,

1

Pero lo que más-llama la atención, es qu~el
asesinato político asome su cabeza de reptil Y
esgrima su Jardo envenena.do, en los momen·
tos solemnes en que más comprometida se halla la campaña de Ma.ncburia, donde se está
derramando ta.nta sangre moscovita y se cor.sumen como en un abismo sin fondo los tesoros
de la corona y las energías del pueblo. Lo que
más entristece por la insensatez y falta abso-

luta de pairJotismo, es que se produzcan esas
manifestaciones de protestas armadas y traidoras , cuando la Santa Rusia se desangra en
guerra contra infieles, y los cañones triunfantes de Kuroki barren las huestes moscovitas
en los agrios desfiladeros de Yusbulitzú, las
arrojan de Tatchekiao, las persiguen entre
Lia.oyaog y Haicheng, y atruenan sobre las
fortificaciones del heroico Puerto Arturo. No
parece sino que la perfidia. antipatriótica y la
insensatez enemiga de las instituciones seculares, espía el momento en que hay más lágrimas que enjugar y que restañar más heridas,
para sacudir los cimientos en que descansa el
Sacro Imperio!de los Czares, hiriendo de muerte á uno de los ministros de la Cor'ona.
Es verdad que en el cuerpo del coloso hay
quizá lesiones hondas y necesidades que reclamen remedio urgente; es verdad que Rusia. no
se ha europeizado lo bastante, conforme á las
aspiraciones de los modernos pueblos ;y que las
ideas que se respiran con el ambiente y se engendran en las universidades hacen soñar con algo más que el&lt;Padre&gt; á cuyo solo nombre se
prosterna estremecido el obscuro &lt;muyik&gt;; no
cabe duda deque todos los pueblos tienen un
despertar violento, pero que esa resurrección
sea grande, franca, abierta, libre y majestuosa, y no impulsada por el hálito siempre sombrío de las conspiraciones anarquistas; que
esa reivindicación, si acaso es tiempo de que
surja para la. gran mayoría del pueblo, venga,
como habrá de venir, envuelta en el manto esplendoroso de las enseñanzas y no entre los
cárdenos relámpagos dfl las bombas del ciego
nihilismo.
Es y debe ser doloroso para los amantes de
la. patria rusa., que hoy que todos tienen por
deber y por necesidad que unirse en estrechos
lazos y en comunes aspiraciones, ante el peligro del Extrémo Oriente, haya corazones extraviados que tramen contra la seguridad interior del Imperio, mientras los a.doradores
de Budba se levantan fuertes sobre los despojos de los soldados moscovitas, arrollados en
sus posiciones y empujados al Norte en constante aunque ordenada retirada.

***

Y mientras San Petersburgo viste luto por
el difunto Von Plebve, derribado en medio de
su grandeza por la perfidia y la traición, acércase á gran prisa. el período decisivo en la
campaña de Maocburia. Si los ejércitos unidos
de Kuroki, Nodzú y Okú, tratan de dar el golpe formidable contra las posiciones que defiende el general Kuropatkine, tienen dela.o te grandes resistencias que vencer, inmensos obstáculos que superar, extraordinarios problemas
que resolver, antes de que puedan considerar·
se dueños del campo y vencedores en la tremenda y sangrienta campaña.
Después del paso del
Yalú y la ba.talladeKuliencbeng, se a.bren con
gran esfuerzo y tras
pérdidas de importancia campo ha.cia·1a pe•
nínsula de Liaotung,
dejando regados de cadáveres los contornos
del cerro de N ashan.
Dueños de Da.lny y con
nuevas bases para sus
constantes desembarques de tropas, avanzan sobre los terribies
desfila.deros,y se adelantan sobre el Paso de
Motién, extienden el
campo de sus oneraciones y amenazan los flancos de los ejércitos ene·
migos. En va.no . el de·
noda.do general Kell~r
intenta un reconoc1miento ofonsi vo sobre
estas posiciones: tiene
que retirarse despu~s
del prodigioso arroJo
de sus tropas,· que sucumben ante fuerzas superiores.
Parece que la tácti_ca
de los comandantes Japoneses ha sido basta
ahora tener listas sus
reservas, para acudir
presurosas á los puntos
más amenaza.dos du\., ,,
rante sus a.vanees, ó á
los más débiles en las
~7'
pocas veces que los ru~·
. '
sos bao tomado la ofen.._.
..., .
siva., y de esta suerte,
.
como lo dijo alguna vez
.!-..
•
,
1"'
nn diplomático j ªP&lt;?·
. -M-,-._ nés, siempre han podi~
·,.✓-- ..~ do contar con fuerzas
numérica.mento superiores en casi todos los GUERRA RUSOJ.APONES.A.-EL MARISCAL OYAMA, JEFE DE LAS FUEaZAS
encuentros, aparte de
JAPONESAS QUE OPERAN ENMANCffURlA,

..
......
r . . ._. .

EOOS DEL ASALTO

Á

LAS POSICIONES DE N.ASHÁN. - LOS JAPONESES LEV.ANTANDO
Á LOS .MUERTOS Y HERIDOS.

que su artillería ha sido por demás abrumadora.
Después Tatcbekiao
y Niucbuangquedan en
poder de las tropas del
Mikado; la.s líneas de
combate se extienden en
va.rías millas de frente;los ejércitos que operaban aislados se conceotranen sus ataques y
son las san~rientas jor·
na.das del Paso de Yangsé y de Yushulitzú,
cuyos resultados quedan aún indecisos, pues
"los rusos dicen que sólo han abandonado sus
puestos avanzados, para hacer resistencia más
firme y tenaz en sus posiciones principales; y
aunque el general Kuroki reclama para sí los
honores de una victo:GUERRA_RUSOJAPONESA.-UN ESPÍA JAPONÉS ANTE
ria, diciendo que ha in·
LOS JEFES MOSCOVITAS.
fligido una seria derrota en dos acciones distintas, el hecho es que basta los momentos en
no vaya, por~ella, á entrar
que escribimos estas líneas, los beligerantes
buscando á la Rosalía
se encuentran frente á frente, dispuestos á repara ver y preguntar,
novar el a.taque y á disputar con indomable
como lo hizo el otro día,
brío el puesto que defienden, los rusos resis·
si hay tijeras que amolar!
tiendo, y los japoneses en su intento de cortar
No quiero, en el corredor
las comunicaciones entre Haicbeng y Liaode mi triste patiecillo,
ya.og, como preliminar de su avance sobre
volver á oir el rumor
Mukden y quizá sobre el mismo Harbin, cuarde su alegre caramillol
tel general de los moscovitas.
¡ved que no entre, por favor!
¡Allea jacta est!
Z, Z. Zi
Este artista callejero
3 de agosto de 1904.
que usa flotantes corbatas,
un exótico sombrero,
blusa de dril y alpargatas,
es un pálido extranjero
. que mientras toca y ca.mina
su amolador arrastrando,
EL APILADOR
nunca, al pasar, a.divina
que el refrán que va. tocando
es refrán que me asesina . ...
(Para EL MUNDO ILUSTRADO)
En otras calles hermosas
más suerte pudiera ballar ....
En el mercado de rosas
Ya viene el afilador
las tijeras de podar
tocando su caramillo .. . .
preciso es que estén filosas ..... ·
¡Ayl decidle, por favor.
¡cuánto su dulce estribillo
Y allá, en las callejas bajas,
viene á aumentar mi dolorl
en tiendas y prenderías
llenas de curnos y majas
En esta triste calleje.
que riñen todos los días,
obscura., sola y torcida,
siempre hay que afilar navajas ....
con sus aleros de teja,
¿quién puede ganar la vida.?
Mas aquí, en esta escondida
¡Que cierren pronto la. reja
callejuela silenciosa,
donde la hierba crecida
se mece triste y polvosa ....
¿quién puede ganar la vida.?
¡Ya es demasiado su empeño
en pasar junto á mi reja!
Hasta en medio de -mi sueño
escucho la triste queja
de su arecillo risueño ....
Ya viene el afilador
tocando su caramillo ....
¡Ay I decidle ¡por favor!
que afile pronto un cuchillo
con que matar mi dolor!. ...

éMaría Enríqueta.

M
PELEA DE GALLOS
Nervioso, esbelto, la actitud apuesta,
Fino pluma.je y tornasol golilla,
Altivo como un rey de horca y cuchilla
El noble gallo á combatir se apresta.
Llega el rival, y '&gt;U arrogante cresta
- Que nunca el miedo en el combate humilla
Orgulloso levanta: mientras brilla
Curva navaja entre ~us patas puesta..
Míranse de hito en bito los campeones,
Y esgrimen con furor sus espolones
Hasta que 11,Jguno á su enemigo hiere;
Porque de pronto, en púrpura teñido,
A uno de ellos se ve, que, al fin vencido,
Vacila., canta, se desploma .... y muere.
RA ÚL ARMANDO ESTEVA.

�EL .UNDO ILUSTRADO

ouerra

RusoJo poílesa

EL MUNDO ILUSTRADO

El tañontro mtxicano "Bravo"
propósito del lanzamiento del cañonero
A mexicano
&lt;Bravo&gt;,en los astilleros de Sestri Ponente ( Génova, Italia), publicamos hoy
una hermosa fotografía que representa el aspecto de la playa durante la maniobra mencionada.
El &lt;Bravo&gt; ha hecho ya sus primeras pruebas de resistencia y velocidad con resultados
muy satisfactorios, según puede verse por los
siguientes datos que han llegado hasta nosotros:
La velocidad máxima del cañonero fué de
17.82 millas, alcanzando un promedio de 17. 70.
Su consumo.á catorce millas, fué de O.k 828, y
á 16 de O.k 825 por caballo á la hor.i.. pudiendo andar, con una sola caldera, ha~ta 145 piillas.
Los alojamientos que contiene el buque son,
relativamente, amplios; están muy bien amueblados y nada dejan que desear por lo que respecta á comodidad. ll]stos alojamientos son los
s iguientes:2 para el 1 Q y 29 comandanres,6 para
oficiales de á bordo, 4 para maquinistas superiores, 10 para aspirantes, 4 para 3os. maquiniqtas, 8 para. los empleados de la maestranza
y 80 para marinos y fogoneros.
Para el servicio de trasport s, el «Bravo&gt;
cuenta coa un camarote para el jefe de la tropa, con 18 para oficiales y con el local suficiente pa1 a 240 soldados, estando todos los
departamentos del barco alumbrados con luz
eléctrica. La ventilación es artificial.
La potencia ofensiva del cañone.-o, es de 2
cañones de tiro rápido de 10 centímetros y de
6, también de tiro rápido, de 57 milímetros; su
radio de acción es de 4,900 millas al consumo
económico de carbón, y está provisto de dos
máquinas de triple expansión,que desarrollan,
en junto, 2,500 caballos de fuerza. Las calderas son dos, dos las chimeneas y dos las hél~ces con que está dotado.
Además de la fotografía del barco y de una
que representa el saloncito del comandante,
publicamos en este número •m grupo en que
n;parecen los señores Luis Robles y Carlos Z.
Varela, Ingenieros Navales de 2llo que forman
parte de la comisión bajo cuya vigilancia se
construyó el barco, y señor Jorge Nowan, primer maquinista del cañonero.
0

o
El viejecito que no sabía nada
XISTEN unos hombres profundamente simpáticos: estos son unos hombres que saben
muchas cosas y, sin embargo, parece que
no saben nada. Y existen otros hombres todavía más simpáticos: estos son unos hombres
que fueron grandes sabios y á los cuales ya
se les ha olvidado todo. Yo he conocido uno.
¿,No os inspiran también una profunda simpatía á vosotros?
Una gran desgracia, una enfermedad larga
6 sencillamente el tiempo ha pasado sobre ellos

E

LA RECONCILIACIÓN EN LA MUERTE, CADÁVERES RUSOS Y-JAPONESES, LADO A LAt.&gt;O, -DESPUÉS DEL COMBATE

LANZAMIENTO DEL CAl::fONERO MEXICANO «BRAVO&gt;.

y ha limpiado el espíritu de todas las vanidades y pompas mundanas, dejándole sereno, sosegaáo, transparente. Yo be conocido uno.
Era un viejPcito pálido, arrugado y limpísimo;
llevaba siempre un tra je negro y una corbata
blanca; sus manos largas, finas y transparentes, manejaban un bastón de éhano, que tenía
por puño un redolín de plata. Todos los días,
cuando llegaba el crepúsculo vespertino, este
viejecito entraba en el jardín del Casino y se
paseaba por la ancha alameda de plátanos,
cerrada por dos rígidcs setos de aligustres.
i.Qué había sido este viejecito? Yo no lo sé á
punto fijo; tengo una vaga idea de que ha.bía
sido un sabio formidable; de que había revuelto muchas bibliotecas; de que había trabajado
por el mundo; de que había aprendido tres ó
cuatro ó seis idiomas; deque había desempeñado cargos considerables en la administración y en la política ... . Y ahora ya no era nada; á mediodía, después de comer, una porción de señores del pueblo iban á su casa y
hablaban con él, mientras sorbían el café á
menudos sorbos en torno á la mesa del comedor. A la tarde, cuando se iba aproximando la
noche, todos estos señores, que después del café se había-o dispersado por sus majuelos, por
sus huertos ó por sus bodegas, volvían á juntarse de nuevo en las avenidas del jardín para
charlar otro rato hasta la hora de la cena. Y
todos paseaban en ancha columna, lentamente, entre las dos ringlas de plátanos. El viejecito marchaba en medio. La tardA iba muriendo; una suave claridad rojiza iluminaba el
cielo por Poniente; las palmeras perfilaban á
lo lejos su silueta rígida en el ambiente diáfano; una campana comenzaba á sonar el «Angelus&gt;. Entonces, en el silencio del crepúsculo, la fina arena del paseo, que rechinaba bajo
los oie~, dejaba oír más fuerte su voz discreta, dulce, resignada.
Y entonces era también
cuando el viejecito sentía como unas ansias de evocar sus
recnerdos. Y cuando él hablaba, dando golpes suavlls
con el bastón en el suelo, todos se paraban de pronto y se
quedaban mirándole. Yo po-

CAl::fONEROl&lt;BRAVO&gt;. -SRES. JORGE NOWAU, CARLOS Z.
V ARELA Y LUIS ROBLES.

dría poner ahora en su boca algún pequeño discurso fantástico, como hacen los novelistas con
sus héroes, pero no quiero. Esto sería como
una profanación. Lo que sí recuerdo es que el
viejecito, de rato enrafo, cuando se hallaba
engolfado en una dti sus evocaciones, cuando
se veía en el terrible trance de tener que citar
una fecha ó un nombre, se detenía un momento ... Todos callaban en un profundo silencio;
las estrellas comenzaban á brillar en lo alto.
Y luego que el viejecito había hecho una breve
pa~sa, durante l a cual habfa estado buscando
en vano en su cerebro ése nombre ó esa fecha,
sonreía con una sonrisa suave, y decía:
-· Yo antes sabía estas cosas; pero ahora
ya no ~é nada .. ..
Y todos tornaban á pasear tranquilamente.
Y ahora, yo, cuando pienso en este viejecito
que había sabido muchas cosas, pero que ya
paseaba tranquilo y feliz entre los plátanos
sin saber nada, digo: «He aquí la bella «ataraxia&gt; de los helenos&gt;.
J. MARTÍNEZ RUIZ.

00
De todas las épocas, las mejores cartas de
crédito han sido las que la victoria ha rubricado.

' *
Donde la naturaleza pone una necesidad, un
placer, el hombre pone un hábito, una pasion:
dobla sus cadenas.

*

Nuestra voluntad se convierte en nuestra
ley, y nuestra incontinencia adquiere una fuerza á la cual nos oponemos después inútilmente.

*
Cuando el hombre justo é inclinado á lo bueno sostiene su propósito, atribuye poco valor
á las recompensas ó alabanzas de los hombres

*

La amistad tiene el derecho de ser más susceptible que el amor, porque no tiene las mismas indemniz·aciones.

SALONCITO DBL COMANDANTE Á BORDO DEL CAí::fONERO &lt;BRAVO&gt;.

�EL MUNJJO ItUSTRADO

EL MtTNDO ItUS'l'itADO

fitrmosa fitsta tn s. l:uis Potosi

El espacio se inunda. de colores,
Vibra. una. voz en\todos los rumores,
La.te un esfuerzo de creación inmensa.

Entre el me.r ondulante de verdura.
Ya. se encienden las rojas amapolas,
Y en la fuente que brinda su frescura,
Donde moja sus ramas la espesura,
Han abierto los lirios sus corolas.

SPLÉNDIDAS,en toda la extensión de la palabra, estuvieron las fiestas que proyectó y
Un intanso perfume nos halaga
llevó á. cabo le. Colonia. francesa residente en
Se.n Luis Potosí, pe.re.
celebrar el e.ni verse.río
de la gloriosa jornada.
de le. Bastilla..
V e.ríos fueron los fes·
tejos dispuestos con te.l
fin• pero el que más
lle.~ó la atención, fué
la kermesse que la ci·
tada Colonia, de acuer·
do con el Sr. Dr. Miguel R. Soberón, orga·
nizó en el Tívoli de San
Francisco, destina1:1do
los productos íntegros
de la. fiesta. á favor del
Hospital civil.
La. kermesse, en la
que tomaron parte le.s
principales damas de
la sociedad potosina.,
resultó verdaderamente
lucida por el derroche
de elegancia. y buen
gusto desplegado en el
adorno del recinto.
De los puestos lla·
maba.n la. atención: el
de I a. banca., por la.
riqueza. de su decora·
do· el de dulces, que
si~ula.ba. una tienda.
japonesa.; el de confetti, que representaba. la
Bastilla., y el de flores,
que era una. hermosa.
y artística. gruta. de_ he·
no y plantas trop1ca.·
les.
Este puesto estuvo á.
cargo de las Sras. Ma•
ceyra. de Bolaños Ca.·
cho Gedovius de Unna
y A~reola. de Marga.in,
y de las Srita.s. Leonor
b ona, María Luisa.
Garza., Carmen Ma._r·
ga.in Maria Antonia.
Alo~so, Refugio Cava.zos Eva Rodríguez,
An~ María. Fa.cha., Sa.•
bina. Bolaños Ca.cho y
SAN LUIS POTO.:SÍ.-GRUPODE VENDEDORAS AMBULANTES EN
Ma.ceyra. y Celia. Unna.,
LA KERMESSE.
(Fot, Lobato),
cuyos retratos a.pe.re•
ceo, en grupo, en estas
páginas.
Desprendido de rosas y jazmines,
Huelga decir que el resultado pecuniario
Nos envuelve en sus ondas, nos embriaga.·
obtenido fué en extremo satisfactorio, debido,
Es un errante espíritu que vaga.·
'
en gran parte, á. la valiosísima. cooperación de
Es el alma de todos los jardines'.
la alta sociedad de San Luis.
Rasgada. por los áureos esplendores
Se ha. disipa.do la. neblina densa;

El misterio se cumple, y en la. boca
De la mujer ama.da ya. palpita.
El beso ardiente que el a.mor invoca;
El corazón, al beso de esa. boca,
Como tú, Prima.vera., resucita..

E

(La alegría. ba. llega.do( Cuanto existe
La proclama radiante vencedora.;
De espera.nz\l,S nuestro ánimo reviste;
Muere algo de nosotros cuando triste
Y a.margo pensamiento nos devora.
El dolor nos consume y envenena;
Son una. cruel y silenciosa. muerte
La.s horas tristes, la. profunda. pena;
Mientras ha.y juventud,la. vid'a. es buena ·
¡Que el Ideal resurja., que despierte!
'
El invierno está. lejos; sus rigores
No han neva.do las frentes todavía.:
¡Es la estación de todos los amores!
¡Como se a.bren al sol las anchas flores,
Abramos nuestro pecho á. la. a.legríal
¡Entonemos un canto á la Belleza.!
Las mafia.nas son diáfanas y hermosas.
1Que corone el laurel nuestra cabeza.!
¡Arranquemos del alma. la tristeza.!
¡Celebremos el triunfo de la.s rosas 1
No estemos tristes; con la negra duda
No se alcanza. la gloria de las palmas.
¡Que el amor nos exalte, nos sacuda,
Y en medio de la noche triste y muda,
Resplandezca. la aurora de las almas!
EDUARDO COLÍN.

~OP

EL BRINDIS DEL BARDO
-&lt;¡Que brinde el trovador!-dijeron todos·¡Que cante la. caída de las bellas!&gt;
'
Y apaga.ron sus gritos de beodos
Al rumor de los va.sos y botellas.
Y el poeta. brindó. Con débil mano
Alzó una. copa., pálido y erguido,
Y su voz, como cántico leja.nQ,
Sonó lúgubremente en el oído.
-«Gusto os daré - exclamó.-- Sies un espectro
De otra Edad, la figura. de Julieta.
Debe el poeta. _transformar ~u plectro,
Como el histrión que ca.mb1a de careta.

¿Por qué pedir purezas á. la. lira
Amor á. la mujer y Dios al cielo?

REALIZACION

«Tenéis razón. El desengaño crece
Y no ha.y desea.oso en la batalla. ruda.·
El ángel de la fe dese.parece:
'
Sólo queda el demonio de la duda.

(Un sueño)

«Brindo porque nos ha.lle la mafia.na.
Cuando asistamos á. nocturni. cita
Oyendo, como Fausto, en la venta.~a.
Serenatas del diablo á. Marga.rita&gt;. '
Y el poeta. calló . ... Mientras sonaba.
El frenético a.plauso de la. gente
Ona. visión blanquísima. cruzab~
El negro Tibe.-iades de su mente.
Y i.l record ar I a. insólita. ventura.
De su primer amor, dulce y sencilla.
Una lágrima., llena de ternura.
'
Resbaló por su pálida. mejilla.i ....
ADALBERTO A. ESTEVA.

~OP
SUZON
Ha muerto Suzon; quince a.l'ios tenía· ha
muerto. La. pusieron en un pequeflo ataúd, no
más grande que una. cuna. Se le encomendó á
un marmolista. una. piedra tumula.r con una.
inscripción: &lt;Es a.qui donde descansa. Suzon
muerta á. los quince a.ños&gt;.
'
Volvía yo de bien lejos, ¡oh! de tan lejos
par!!' pedirla. un ~eso que elln me había pro~
metido en otro tiempo, cuando era nifla. Pero
alguien me dijo en el ca.mino: &lt;¿Cómo? ¿Ignoré.is eso? Ha muerto Suzon; quince años tenía·
ha muerto&gt;.
'
Yo exclamé: «¡No puedo creeros! Existen en
el país tantas viejas gentes que viven aún. Las
lilas no se marchitan en la. prima.vera&gt;. Me
conte~taron: &lt;L&amp; pusieron en un pequeño ataúd,
no mas grande que una. cuna&gt;.
En el cementerio busqué su tumba. Primera.•
mente no la. hallé entre tantas otras. 4-Sel'ior,
,:,podéis decirme dónde enterraron. á Suzette?No, sel'ior; sólo sé que se le encomendó á. un
marmolista. una piedra tumula.r con una. inscripción&gt;.
Pero, al pie de un abedul, vi una. diminuta.
rosa blanca que se entreabría.. ¡Ah! ;qué linda.
era. y cuán oelicioso su perfume! &lt;Seguramente, me dije, es aquí donde descansa. Suzon,
muerta. á. los quince al'ios&gt;.
CATULLE MENDES.

cDejémoslo todo en orden no ocasionemos
la menor perturbación&gt;, dij~.
Estábamos, al parecer en una. casa de cam·
po. ¿De dónde? No lo sé: no recuerdo sino el
recogi~iento, la paz y la beatitud del lugar.
El ambiente era. tibio, a.pacible. Ponía.se el sol
Y s~ luz.rojiza llegaba. hasta la casa., bañando
su 10ter1~r de·ese. melancolía. y placidez que
caracteriza. la hora de las meditaciones. ¡Qué
en armonía. estaban nuestras almas con el sosiego inm_enso de la naturaleza.! ¿Quiénes éra.·
mos? ¡Quién sabe! La impresión cte lo individual, de lo personal, estaba. muy lejos de nos·
otros .... Nuestras almas vibraba.o armónicas
Y confun~i~a.s. Nuestros pensamientos y nues·
tros sent1m1entos transmitíanse con ta.l poder
é intensidad, y á la vez con tal armonía que
nuestras conciencias parecían como nu~stro
ser, una misma..
Recuer~o que a.pena.s hablábamos y que
nuestras ideas brotaban más bien del corazón
que del cerebro; nuestros pensamientos se ex·
terioriza.ba.n sintética.mente ..... .
Salíamos. Estábamos en el dintel de aquel
hogar que íbamos á abandonar para siempre.
Todos en la. casa debían conocer nuestra. par•
tlda.. Oíamos el murmullo de seres amigos y
queridos, murmullo plácido que partía del in·
terior sin que nadie se viera. «Sabíamos&gt; que
nuestra partida. era considerada como algo
natural, y todos obrábamos con extraña. inde•
pendencia.. Eramos seres &lt;libres&gt;.
Llegamos a.l vestíbulo. Nuestra.s vestiduras
flotantes y blancas armonizaban con el a.m·
biente. Seremos entonces, plácidos y fuertes
sin emoción, llenos de intensa, muy intens~
confianza., estrechamos contra nosotros los se·
res, los objetos mismos que nos afectan perso·
n_a.lmen~ .... Les enviamos después nuestro último _a~1ós. Algo dul?e y angélico, como una
beüd1c1ón comenzó á 10uoda.r lenta.mente nues·
tro espíritu. No era expresa.ble la. sensación
que experimentába.mos; era. contacto de luz de
vida, era paz .. . . .. Diríase que despertaba.' en
nosotros lo que era. eterno, envolviéndonos en
sus a.ura.s, que brotaba en nosotros la. emoción
inefable de estar en íntima unión con el todo ...
, Sí; estábamos á merced de la. Ley. Renunciábamos á todo lo personal; utilizábamos

nuestras existencias en a.uxilio del alma. uni•
versal. Y en aquellos momentos solemnes la.
Ley se.grada nos infundía. energía. y poder.
Eramos la encara ación misma de la. Ley; nos
habíamos hecho conscientes en ella ....
No era el nuestro un sacrificio: no era. una.
renunciación, pues renunciar á sí mismo, á la
persona.lida.d, es renunciar aún á algo determi·
na.do; y «renunciar&gt; implica. estar aún a.dheri•
do á. algo ....
Nuestra. renunciación era. placidez, beatitud
y armonía.. Era. la voluntad de la naturaleza.
obrando en nosotros, la. expansión de la flor
de nuestras vidas .... ,,
¡Entregarse á la. Ley! ¡Cuánto valor y cuán•
ta expresión no tenían para nosotros estas pal abras! Significaban a.mor, confianza., seguri·
dad, vida. y vida. inmensa., grandiosa, armónica.. Dentro de nosotros pa.lpitab11. el universo.
Entonces desperté; bajo la impresión de
aquel profundo é intenso sentimiento, desper·
té .... y comprendí que había contempla.do la.
pálida imagen de una realidad que llega.ría.
algún día: el eterno Sacrificio que es eterna
felicidad.
ZOÉ.

o
fnla fxposición de San Luis
Hemos publica.do ya diferentes fotografías
de los departamentos más interesantes de la.
Exposición de San Luis Missouri, y hoy, con·
tinuando nuestra. labor informativa., inserta.•
mos la. vista. panorámica. de una. gran para.da.
en el Pike.
En este Jugar, uno de los mh extensos del
certamen, es donde están insta.ladas todas las
diversiones públicas, tales como circos, tea•
tros, cafés-conciertos, salas de pugilato y esgrima., ba.iles, etc., etc.
El Pike es frecuentado diaria.mente por mi•
les de personas que va.o á distraerse, ya sea.
admirando á. algún cirquero ó actor notable,ó
bien á. una. &lt;baila.ora&gt; de fla.menco.
Las diversiones que más éxito han logra.do,
son aquellas donde se presentan tipos y costumbres regionales de distintos países.
De la importancia. del Pike podrán juzgar
nuestros lectores viendo la fotografía referida..
El personal que trabaja dentro de este recinto
pasa. de 10,000.

cS~ a.vara. cubre á la postrer María
La. tierra. de la. pampa americana.
Brindemos por las flores de la orgía
Que marchita. el fulgor de la ma.l'ia.na,

1

&lt;!Amar!. .¿Y para qué? Muere la idea
Y tri1;1nfa. y vive la. terrena. forma:Los t1e.mpos son de Aspa.sía y de Frinea.
No son los tiempos. de Lucrecia. y Norma: ·
&lt;Si todo es fango, va.nida.d, mentira.·
Si todo es nada en el mundano suelo,'

CANTO DE PRIM74VER74
(Composición que obtuvo el primer premio en el Concurso
Literario celebrado en Oaxaca recientemente)

·Entonemos el ca.oto de la vida.,
El1 canto del a.mor! La Prima.vera
Ha dicho a l triste corazón: ¡olvida!
y al impulso creador estremecida
Se ha cubierto de flores la pradera.
¡Cuánto dice la. ráfaga. del viento!
¡Cómo estalla.o las ramas en botones!
EL ;umor de los campos, libre acento,
Es un himno de a.mor, himno de aliento.
¡Que florezca.o las nuevas ilusiones!
¡Cómo al beso del sol cruje y se inflama.
Naturaleza. que al placer convida.
y ha.y un nuevo retoño en ca.da rama.!
¡Cómo todo fecunda., todo a.roa,
Todo es calor, y movimiento y vida!
¡Oh la inmortal resurrección! Hay mieles
En los frutos que cuelgan del follaje,
y han brotado, en los rústicos vergeles,
Esas flores de sangre, los claveles,
Como al soplo de un ímpetu salvaje.
Todo revive; mayo florecido
Ha reventado en explosión furiosa.;
En la flor, en el árbol, en el nido
Hay un germen prolífico escondido
Que se agita con fuerza mistt,riosa.
Los insectos ya. liban, á su paso,
En el licor que los nectarios llena;
Es ca.da flor un desbordado vaso,
y ha. vestido su túnica. de raso
Esa. mística. virgen, la. a.zuceua.,

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-UNA GRAN PARADA EN EL PIKE.
SAN LUIS PO'l'OSÍ.-GRUPO DE DAMAS QUE
POESTOS EN L : ~ : s ! . SU CARGO LOS PRINCIPALES I
(Fot, Lobato),

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

€1: €ORE€[ D€ 0UERRJI
BALADA
Destrozado el arzón, rotas la.s bridas,
a.l a.ire dando la.s revueltas crines,
los corceles briosos que á la guerra.
marcha.ron, vuelven ya..
Muestran en su pupila. dilata.da
de la. guerra. inclemente los horrores ....
sobre sus lomos, que flagela. el a.ire,
ningún jinete va.
Vieron morir, como héroes, á sus dueilos,
que vertieron su sangre en cien combates
y con la fe de ardientes paladines
lucha.ron por su rey ....
Y vieron que en los campos de batalla,
que sangres generosas fecunda.ron,
imperaba., por leyes de la. guerra.,
del vencedor la. ley.
Corrieron por los campos, y al castillo
en busca. de consuelo á su fatiga.,
para. labrar el campo abandona.do,
vuelven, por dicha., ya..
Del castillo de piedra. silencioso
el corcel entre todos favorito,
mensajero de amores, con sus ca.seos
en los portones da..
Al oír el estrépito una dama.
de noble faz, donde el dolor anida.,
del castillo de piedra. sale ansiosa.
con tembloroso pie;
buscan sus ojos bellos al amante

que á la. guerra. ma.rchóse ebrio de gloria
para ganar más la.uros á su nombre,
.... y sólo el corcel ve.
Sordo rugido de dolor inmenso
que estremeció los valles y monta.ila.s
rompió el silencio, a.lgún alivio da.nd~
a.l noble cora.zón.
Sus manos, que de mármol parecían,
con a.fán indecible recogieron
del corcel favorito un pliego breve
sujeto en el arzón.
Con los ojos nubla.dos por el llanto
el mensaje de a.mor, con sangre escrito,
leyó la. dama., por la pena. loca ....
y del breve pa.pel
el perfume aspiró de sus amores,
y un a.lma. recogió, porque su amante
su último beso en el mensa.je puso
¡y envolvió el alma en él!
Acaso de la. vida del caudillo
el hilo se rompió cua.ndo pensaba.
en los día.s felices .... ¡más felices
porgue pasaron ya!
Lejos de todos remontó su vuelo
el alma. generosa á las regiones
del Creador; igual que siempre, el río
hacia los ma.res va. ....
La noche con sus sombras se extendía.·
brilla.ron en el cielo las estrellas;
'
la luna, con sus rayos melancólicos,
los campos alumbró . ...
Ocultóse el castillo entre las sombras·
y el &lt;;iue de a.m_or fué trist~ mensajero,'
rendido de fatiga, á los pie'I mismos
de la. dama. murió.
LUIS BRUN,

PAGINAS DE LA MODA
LOS SOMBREROS
Por lo demás, las combinaciones más ra.ra.s y que antes juzgábamos ext:a.va.gantes,
gozan hoy de los favores de la. diosa. -c:Mut~bile&gt;: a.zul con violeta., sombreros de pa.Ja.
verde con cinta.s púrpura .... La e_xtraña
a.sociación de colores na.ce, en los tiempos
a.ctua.les la novedad de un sombrero. ¿Son
lindos e~tos contrastes sa.l va.jes? No, pero
son nuevos y los deslumbra.n:tes _rayos sola.•
res de esta estación parecen mchna.r el gus·
to á los colores su bidos, de idéotica. suerte
que bajo el ardiente cielo a.fricano.
Como para compensa.r ta.les excesos_, están
en boga. ruidosa los sombreros de paJa, cuyos adornos sean de i_gual color, ~ fin de
quetienda.n f,. confundirse con la. pa.Ja.,
.
El torneo de estas vistosas metamorfosis
constituye, en resumen, una. a.noma.lía. del
Arte.

VERY thing

on time, cea.da cosa. á su tiem•
po&gt;. Este a.da.gio inglés, de frecuente uso
en la vida. práctica., tiene también aplica•
ción en la. Moda.
¡Qué triste fuera ver un sombrero de colores
fúoebres, privado de la. ra.diante lozanía. de las
flores, en esta ¡a.lana. estación!
Follajes tiernos, perfumadas violetas, guirna.ldas de frescas rosas, todo lo que forma
parte Je la. frescura. y a.legría de esta parte del
a.ilo, ofrece la. moda. pa.ra. los sombreros.
Los lindos guipures se presta.o igualmente para. la confección de los sombreros, á los
cuales se agregan a.hora. encajes y entredoses
que alternan con cintacometa. de terciopelo, lo
que rea.Iza el resto del adorno de una. manera.
tan nueva como indepeodiente. El enea.je, otra.s
veces, se borda con sedas de colores, figurando rosas; otra.s, con hilo de oro ó acero, lo
que ha.ce soberbio efecto á la luz del sol; otras,
en fin, se entrelaza. con hilos irisa.dos de crin

E

NÚMERO

C. GALINDO,

l.

El General de los Indios de Xkanhá
A título de información curiosa. publicamos
hoy el retrato del llamado General Eugenio
Arana., jefe de los indios pacíficos que ocupa.o
el Cantón de Xka.nhá, en el Oeste del Est11do
de Campeche.
Hasta ha.ce muy poco tiempo estos indios vi-

ama.dos, sin recurrir, para ello, á ningún medio
vio iento y los resultados que ha. a.lean za.do son
fructíferos, pues á la. fecha Arana es Presiden•
te Municipa.l de Xkanhá y marcha. de perfecto
acuerdo con las autoridades, habiendo tenido
última.mente una conferencia con el seilor Go.-

./4

~ \ ~~.·
'-t·~

1

-

.

.., .
NÚMERO

Pa.ra. las señoras de eda.d, las copelina.s negra.a, gua.rnecida.s de entredoses de cguip?re&gt;,
esca.ra.pela.s de muselina. ó roseta.a de terc1opelos, son distinguida.a y seri:l.s.
He observa.do una señora. de cincuenta. silos
que lleva.ba. una. ca.pelina. «Directorio&gt; negra.,

CONCURSO DE N~OS,-Elena Co11to, Ricardo
_ Aoosta. Ricardo Nieva y Ester Cloero,

vieron completa.mente apartados de la acción
de la.s autoridades, siendo entre ellos Ara.na.
u;n seilor de vidas y haciendas que dominaba.
sm más ley que su voluntad absoluta..
Con el ma.yor tacto ha procura.do el Gobierno de Campeche a.traerse á Ara.na y sus subor-

berna.dor Lic. Luis García. M., de la que este
gobernante sa?ó mucho provecho.
Arana.,que tiene más de ochenta.a.flos de e~a.d,
se conserva robusto y saludable y es un hom·
bre astuto en a.lto grado.
(Fol. llartinez.-Camptcht.)

NÚMERO

2.

teñidós de cierta. ma.nera., que les da. una. bri•
llantez tan original como hermosa..

***

·1

gua.rnecida de una. a.bulta.da. roseta. de guipure
tramado de acero hacia. el frente, y en la. parte izquierda. del a.la., una. colecita. de tul negro,
sirviendo de asiento á un c-aigrette&gt; blanco encorvado hacia. atrás. Era muy rico y de un
gusto perfecto.
La. paja. inglesa., de a.specto liso y satina.do,
es muy transformable y se emplea. gra.ndemen·
te en toda. clase de sombreros: toca.s, ca.pelinas,
sombreros de a.ncha.s a.las, cplatea.ux&gt;, etc.
Las nuevas tinturas le dan seductores matices,
siendo los más a.precia.dos este año el verde
lechuga, el verde océa.no, azul pálido, el rosa.
tierno; pero la última. pa.labra. de la. moda da.
la suprema.cía á la gama. entera. de los bayos:
tinte «melena de león&gt;, cta.baco&gt;, cca.nela.&gt;, choj a seca&gt; y otros por el estilo.

3.

NUESTROS MODELOS
NúM. 1.-Sombrero para. excursiones en el
campo. Dos garbosos nudos al frente y cruce
de listón atrás.
NúM. 2.- Sombrero de visita.a y tea.tro. Fondo de cchenille&gt; blanca, bordes de tafetán
bla.nco recorta.do, grueso racimo de violetas
de Parma.
NÚM. 3.- Sombrero guarnecido con rosa.s.
En el bonito modelo de paja de arroz verdema.te, se refuerza. el a.la, 15 c. ancha., por den·
tro con alambre, hasta. 4- c. desde el borde,
cubriéndola. después en igual a.ncho con tul

NÚMERO
NÚMERO

4.

6.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
de zapatilla sujeta al pulgar y colocadas sobre grandes suelas de madera, a.marradas con
cintas. Usan, para sus paseos, unos carruajes
de dos ruedas, especie de silla de manos, conducidos por hombres. Dos tipos especiales son
las &lt;geishas&gt; y las &lt;oirans&gt;. Las primeras,
muy semejantes á las bayaderas de la India,
son indispensables en todas las fiestas privadas y públicas. En la ceremonia anual de
&lt;Taynno Michiki&gt;, el famoso concurso de belleza donde se eligen las &lt;oirans&gt;, las &lt;geishas&gt; marchan al frente del séquito.
Entre sus costumbres piadosas está la oración por los que están en la guerra. Las madres, hermanas y novias de los soldados, se
dirigen al templo de Tokoshira, y arrodilladas
ante el altar del dios, ruegan cien veces por
los ausentes. Van y vienen de la puerta exterior del templo y llevan cien tiritas de papel
en la mano. En cada oración dejan un papelito á los pies del altar. Cuando han depositado
los cien, ha terminado la plegaria. por los guerreros.
La poesía es cultivada por las mujeres. He
aquí unos hermosos versos amorosos que han
sido traducidos á nuestra lengua:
QUBJA

&lt;En mi corazón el amor se desliza impetuoso como un rápido torrente que, escondido entre los bosques, corre al pie de una montañ.a.
&lt;Todas las noches, al contemplar las nubes,
pienso en una persona que vive bajo otros cielos.

NÚMERO 8.

NÚMERO 7.
plegado y apoyándola con una segunda ala de
terciopelo. Al rededor del casco se adapta una
corona de grandes rosas &lt;La France&gt;, con hojas de diferentes tonos verdes, y se guarnece
el ala, torcida hacia abajo por detrás con zarcillos de tallos de goma y púas de lo mismo.
Debajo del ala se dispone, á la derecha una
roseta de tul, y á la izquierda, una rosa con
hojarasca.
NóM. 4.-Sombrero de enorme ala levantada á la izquierda; copa y parte superior del
a.la de tafetán lila. con pliegues superpuestos
cosidos al través; cara inferior del a.la de muselina de seda verde malva; pluma blanca y
nudos de listón &lt;Liberty&gt; verde yedra.
NóM. 5.-Capelina de paja de trigo velado
con fino encaje. Copa a.Ita corona.da de cocas
de cinta de paja.
NóM. 6.-Gran sombrero de muselina de seda ocre, guarnecido de una corona de hortensias en tonos naturales.
NÚM. 7.-Sombrero fantasía con broches de
acero, asegurando las amazonas. Verde es la
cara inferior del ala y gris-acero la superior
y la copa.. La. pluma. posterior es verde,y grisacero la anterior.
NóM. 8.-Elegante sombrero de tafetán y
muselina de seda azul pálido. Nudo de la misma muselina, dando salida á una pluma y un
&lt;aigrette&gt;negro,recubiertosen la base por una
hebilla de acero.
NóM. 9.-Sombrero &lt;Paulette&gt; con dos amazonas gigantes y un buquecito de rosas.
NóM. 10.-Sombrero Marqués, de paja de
trigo adornado con tul, amazona blanca y
adornito de acero.
NúM. 11.-Toca de paja Mordoré, guarnecida de ramilletes de florecitas blancas y amarillas y lazo de cinta.
NóM. 12.-Sombrero de paja de trigo, lamina.do de paja blanc a, muRelina de seda, guirnalda de rosas y hebillu de acero.
NúM. 13.-Sombrero Marqués, de paja azul
celeste, muselina de seda, terciopelo negro y
amazona. azul.

NÚMEROS 13, 14

NúM. 14.-Sombrero de paja &lt;vieJa&gt;, con
amazonas blancas, tul, cinta y hebilla de
a.cero.
NÚM. 15.-&lt;Toquei:. de paja verde almendra,
pañeado de tul y corona de rosas.
NÚM. 16. -Sombrero de paja color champa-

gne, ama.zonas blanca y negra, torsade y lazo
cinta, hebilla y velo encaje blanco y negro.
N~M. 17.-S011:1brero de paja de arroz negra,
lammado de pa.Ja blanca, velo de encaje ne•
gro, pluma y &lt;aigrette&gt; blanca.
NúM. 18. -Toca de crin fantasía color de
trigo, guirnalda de adormideras encarnadas y
terciopelo negro.

~fJP

LA.S MUJERES DEL ]A.PON

NÚMERO 9.

tftODOS volvemos hoy nuestras miradas ha\., cia ese her~ico y bizarro país del Japón,
. y nos entusiasma ver que ese viejo imper~o, contemporáneo de los de Babilonia y Nímve, resurge ahora como una gran nación moderna. Entre sus actualidades más interesantes, está, sin duda, la de sus mujeres aunque
no hay _que poetizar demasiado sobre ~ste punt~. La Ja.po_nesa es bastante linda, tiene bellos
o¡os expresivos, y sus labios un tanto gruesos
.son de un dibujo muy corr~ctc; pero para u~
europeo no pueden pasar por dechados de belleza.
_Una de sus más lindas cualidades, son los
~1entes, de una blancura deslumbradora. An•
tig~amente,. al casarse, se los pintaban de negro, pero dichosamente esta tradición desaparece Y sólo las mujeres del campo conservan
e~ta extrañ.a costumbre. La cabellera. es soberbia Y muy negra,, 9.ue recogen habitualmente
en un moño volummoso y complicado. El peinar.se ~s para ellas una operación importante
Y ~lfícil, que las ocupa largo tiempo. Para
evitar est?, es frecuente que duerman sobre
una espeme de rollo llamado &lt;makotra&gt;1 dispuest? de tal modo, que sólo el cuello de la
durmiente se apoye y no se descomponga. la
cabellera. .
.S?n muy aficionadas á los afeites; en sus
via¡es 6 paseos largos, llevan una bolsa con
el paíl.uelo, el espejo, los polvos -y los pinceles
fiara ~arse carmí? en las mejillas y negro en
as ce¡as, operación que hacen delante de to·
do~ con la mayor naturalidad y sin el disim_u o de las. europeas. Casi todas llevan una
pipa pequ~íl.ita, el tabaco y los avíos de fu:ar. Las Japonesas visitan mucho las &lt;casas
óe te&gt;. Las concurre?tes se s ientan en cojite,
en ~l. suelo, Y las sirven de rodillas tazas de
exquisito te verde, sobre peq ueflas mesas. Algunks cantantes tocan un instrumento llamado
&lt; oto&gt; Y entonan sus canciones
·
. Algu nas ~aponesas
visten á .la europea no
di~ eleganeia.; pero su traje nacional es ~era er~mente aparatoso. Consiste en una larga túnica rameada Y cerrada por una cintura
uyos . dos extremos se anudan formando u~
~zo giganteaco. Las mangas son q-e una longitud excesiva! Y la falda es tan estrecha, que
:nvu lve las yiernas y dificulta los movimiencºii· on en e hogar sumamente hacendosas y
u ivan ~~chas artes útiles. E n k, que son
fina notabilidad, es en el coloreo áe fotogra1. ª¡~ 4ciue hacen con prolijo arte y son muy soic ª as en todo el mundo En el calzado no
son tan desgraciadas como '1as chinas Y no se
someten á la mut'l
i aci'6n. Llevan una especie

f

8

NÚMEROS 10, 11 Y 12.

NÚMEROS 16, 17
&lt;La semilla del pino brota sobre las J)eíl.as.
El amor no es, pues, difícil de satisfacer.
&lt;Debilitado por el amor, mi cuerpo se con-

Y

18',

vierte en una. sombra; pero en una sombra. que
no sigue á nadie.
&lt;Las mangas de mi traje están húmedas de

Y

15.

lágrimas; pero si se me in~rroga por 9-ué, contestaré que es por la lluvia ~e la. prima.yera.
&lt;Sin la esperanza, yo moriría hoy 1~11s~o.
La promesa de volvernos á v~r será m~ vida.
&lt;Mi cuerpo se ha. alejado de t1 , pero mi corazón te sigue como la sombra.
.
&lt;Yo creía que la hierba. del &lt;olvido&gt; na&lt;?ía
de una semilla; pero no: nace en el corazón m•
constante del hombre&gt;.
.
Por supuesto que las virtudes de aseo Y limpieza que son característica del Japón, se cultivan mucho en el sexo femenino. ~obre e_ste
particular, un viajero japonés publica un mteresante artículo en la &lt;Revue&gt; de Par_ís, ~n
que dice: &lt;El pueblo japonés es el más limpio
del mundo. En casi todas las casas y en todas
las fondas ha.y una sala de baíl.os, de instalación modesta, pero suficiente para. los fines á
que se dedican. La puerta del ~ua.rto del _baño
jamás se cierra. con llave: los Japoneses igno·
ran ciertas formas de nuestro pudor y de nues·
tro impudor· en el Japón &lt;se ve á menudo al
desnudo, per~ no se le mir.,_ nunca&gt;. H a.y gr~n
número de baños pÚ"blico5 que cuestan en Tokio
once céntimos. Los japoneses de condición más
humilde, se baíl.an, por lo menos, una vez a.l
día; muchos, tres y cuatro veces&gt;. . .
Gracias á estas costumbres de higiene, comunes á todos, la multitud japonesa es la más
limpia. y agradable que hay en el mundo. Se
ha notado que desprende un ligero olor á &amp;'eranio, debido al perfume que se dan las mu¡eres
en la cabeza. Inútil demostrar que estas cos•
tumbres de limpieza no son importación de
Europa.

Be0S OB T0O0 BL MUNOE)
_ erl eclas de la expedJc16n,-El "lllennebbl" en lli fábrica de cañones Crensot,-Una escnela de bnzos.-El centttnarlo
Los Ingleses en el Ttbet. P
P
de Jor¡ce Sand,-Sanatorlo para tnberculosos en In¡claterra.

OR vez primer11, en la historia
de la humanidad se a.cercan, á
paso rápido hacia Lasa, !1-1·
gunos europeos. Hasta hoy la &lt;ClU·
dad sagra.ca&gt; del budismo lam~ta
había sido algo más que un enigma: había sido el cementerio de los
exploradores.
.
Parece que la naturaleza misma.
ha rodeado el valle sobre el que ~e
asienta la capital religiosa del Tibet, de todos los riesgos y de los
peligros todos, al txtremo de que,
para encontrar reunido un cúmulo de obstáculos semejantes, habría
que ir al polo mismo.
Los expedicionarios franceses,
bajo la protección del gobierno de
París han intentado algunas oca·
sione~ acercarse á la capital tibetana, más por conocer bien el va.lle donde corre el alto Meckong,
que con objetos políticos; pero la

P

suspicaz vigilancia de los tib?ta.n'o s ha hecho imposible la realización del empeñ.o. Se ha dado todo
género de auxilios á los que pretenden salir del territorio que domina el &lt;Lama-Da.la!&gt;; pero se han
opuesto infranqueables barreras
á los que intentan ver de cerca
Lasa.
.
d
Montañ.as de siete mil metros' e
altura, donde reina el inv_ierno ~os
doce meses del a!'!o; desiertos mhospitalarios en los cuales la muerte acecha en forma distinta á los
viajeros, població~ rebelde á to~o
tráfico con extran¡ero~ y _aus?ncia.
total de caminos y de 1nd1caciones
precisas en los mapas, tales son
las dificultades que esperan á los
que, confiando en su buen!!' estrella emprenden la. exploración del
Tibet. ·
El Zar de Rusia, al que intere-

sa sobremanera entrar en relaciones con el &lt;Da.lai-Lama&gt;, ha enviado alguna. vez misioneros budistas haciéndolos acompañar por
cosacos del Turkestán, de religión
budista también, á guisa de peregrinos que llegan á pagar la. deuda que han contraído con la divinidad, visitando los santos templos de la capital tibetana; nada
ha servido á despistar la na.tura.!
suspicacia de los tibetanos. Apenas si un viajero, á despecho de
las dificultades propias de una expedición semejante, ha logrado penetrar á. Lasa, permanecer a.lgu•
nos días en la ciudad y tom ar secretamente fotografías interesantes. Hasta hoy la expedición inglesa ha ido avanzando, no sin tener
que bata.llar con los obcecados tibetanos, dueñ.os de las posiciones
más bien escogidas, dueíl.os de ce-

rra.r los altos desfiladeros, interrumpiendo y estorbando así la
marcha. de la expedición, ya que
impedir el avance es cosa absolutamente imposible.
Muchas pérdidas ha costado á la
misión del general Mcdonald acercarse á Gyantsé, la. primera villa
de importancia, situada en el camino de Lasa y á corta distancia de esa ciudad.

***
Los imperios africanos, en los
cuales aún predomina la ley de
Mahoma, y el sistema teocrático
de gobierno que inició el &lt;profeta&gt;, tienen muchos de los rasgos
aventureros y heroicos que tanto
gustaban á los novelistas de folletín ha.ce diez aflos y más.

�EL MUNDO ILUSTRADO

\;)ea

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí está el

p

'

'

.

~

.

i

J,. .

.....
UiSita ele "€1mennebbi'' á la fábrica ele ereusot

Difícilmeute se podría encontrar
en Europa, en Asia misma, quizá,
el tipo original de &lt;El Mennebbi&gt;,
cuya historia romántica y novelesca es digna de figurar en las aventuras de algún imaginativo narrador. El alto personaje cuyo nombre mencionamos,ha tenido en cierto momento en sus manos las intrincadas redes de 1a política marroquí, y como todos los de su especie, ha terminado por disgustarse con su jefe y señor y por salir
destet·rado del país que dominó por
algunos años.
Era el Niennebbi ministro de l a
guerra en Marruecos. Es de origen
inglés, escocés á lo que parece, y
es hombre de alta inteligencia y de
energía poco comunes. En Marruecos aparece hace algunos años con
grandísimo prestigw, con influencia decidida sobre el sultán Abdul
Azziz, á quien hace emprender cierto género de reformas que á su
pueblo no gustaban, pues es una
de las características de los imperios musulmanes la referente á
la sorda y tenaz hostilidad con
que tropiezan losinnovadores siemµre que alguno hay, llámeseel sultán mismo, que trate de hacer despertar á eso¡¡ pueblos inmovilizados á través dti los años, en la contemplación de un ideal sagrado, lejanísimo y fatalista.
El sultán enajenóse la simpatía
de los &lt;santones&gt;, que en él vieron
una amenaza, desde luego que procuraba instruir al populacho y hacerlo entrar por la vía del progreso. Se predicó la guerra santa, sorda l constantemente; se negaron
los impuestos al. monarca infiel á
la doctrina de estancamiento eterno, que forma la base del mahometismo, y se recordó que él, como
sus antecesores todos, tenía en
su cuenta actos criminales que le
habían permitido afirmarse en el
pod~r. Había enterrado en vida, en
un «m pace&gt;, á su hermano mayor
y había disfrutado del poder en
esa forma. La guerra civil estalló.
El Mennebbi salió entonces jine-

t a Escuela ele Buxos inglesa

1

~

€1Principt ele 6ales inaugurando el nuevo sanatorio

te en su corcel blanco de batalla, Barreta, admiradora sincera del
lleno de. condecoraciones y de cin- talento de Geor,re Sand, dijo unos
tas, y llevando un estado mayor versos aplaudidísimos.
Pero la parte más importante de
de &lt;cheicks&gt; historiados. La guerra siguió con fortunas muy diver- la celebración del centenario, es,
sas, hasta que fué lograda la de- sin duda, la que se efectuó en la
noche en el Teatro de la Comedia
rrota del pretendiente.
Pero el Mennebbi, por circuns- Francesa. Se representó la mejor
tancias desconocidas, riñó con su obra de George Sand, &lt;Claudie&gt;,
maestro y jefe, y el resultado es con toda la sincera devoción y taque actualmente recorre Francia, lento artístico que sólo saben aporlleno de palabras dulces para los tar á una fiesta de esta clase los
miembros del gobierno que le re- pensionados del primer teatro de
ciben. Recientemente hizo una vi- · Francia y del mundo. Cuando la
sita á. la fábrica de Creusot, en la escena terminó, el busto de la esque se hacen baterías de cañones y critora apareció en el escenario,
corazas para buques, estando pre- precisamente en la decoración que
sente en los momentos en que se soñó para desarrollar el drama
hacía la forja de una de estas enor- más ,ralano que escribiera su plumes lámfoas de hierro.
ma. Una comisión especial coronó
la estatua, en medio de la ovación
*
**
Acaba de celebrarse
en Francia de la selecta multitud que llenaba
el centenario de George Sand. La el coliseo.
genial ~scritora, amiga de Musset,
***buzos! No cabe
que baJo el seudónimo ocultó su
¡Una escuela de
obra entera, tiene ya en el Jardín duda; los británicos, los sajones
del Luxemburgo una estatua se- en general, entienden la vida en
d~nte. En ella. el escultor ha que- forma algo diversa á . la nuestra y
rido reproducir los rasgos fisionó- saben encontrar en ella todo lo que
micos de la escritora en su mejor de bueno se nos oculta á las veces
época, en su época de amor y de á nosotros. En Portsmoutb acaba
gloria, en su juventud.
de inaugurarse la primera escuela
La fi_esta ha ~ido patrocinada por p_ara buzos de que se tienen notiel gobierno mismo de Francia. A ctas.
la ceremonia oficial del descubri_Se comprende que, para princimiento de la estatua, estuvieron piantes poco aptos aún á la mapres~n.tes a!tos empleados de la niobra, sería difícil, si no pe1igroadmi01strac1ón, qu,e áportaron á, la so, e~prender descensos á las profiesta el contingente áe su alta re- fundidades del mar mismo. Para
pre~entación. LE&gt;yóse un discurso que vayan enseñándose lentamenoficial, un panegírico de la román- t~ Y sin peligros, á desempeñar detica escritora, y la Sra. Worms- bidamente sus peligrosas comisio-

Ud. á Su Derecha.

nes, se ha instalado un tanque de·
diez y ocho pies de alto, con ventilas á través de las cuales el instructor percibe los movimientos del
alumno- buzo y se comunica con él
por medio de un teléfono. Así se
logra que se ense!Ien pronto, y sin
peligro alguno, los fut uros buzos,
cuya utilidad es cada día mayor,
tanto en los di versos servicios de
la marina de guerra, 0omo en los
diferentes empleos dependientes del
comercio.

*

**
¿Será la tisis siempre
el azote·de
la raza humana? Parecería á un
escéµtico que eran vanas todas las
precauciones y que todos los gastos eran inútiles, puesto que la tuberculosis ataca lo mismo á los ri•
cosque á los pobres, á los blancos
que á los negros, á los que habitan
en climas tropicales que á lo~ habitantes de la región helada. Pero
si la enfermedad es la más grave
que la humanidad padece, los esfuerzos de todos deben unirse para
luchar con ella. Los príncipes que
pertenecen á la familia real inglesa
se han distinguido siempre por sus
esfuerzos en pro de l a curación de
la tisis y de la asiste ncia faculta•
ti va cientffica y racional de los tuberculosos.
Recientemente base gastado cerca de un millón de pesos en construir ~ equipar al hospital de
~earts1de, en Inglatf!"ra, en un sitio cuyos aires tendrán influencia.
benéfica sobre los tuberculosos.
La empresa ha sido patrocinada.
por el príncipe y por la princesa
de Gales, que asistieron á la inauguración del sanatorio.
Cien enfermos podrán ser asistidos en Heartside y tendrán los elementos todos indispensables para
favorecer, según los últimos descubrimientos de la ciencia la cu·
ración de sus males. Fundionará
el hospital desde luego bajo el alto patronato del Estado y será
aten_dido por un estado ~ayor de
médicos y enfermeras, especialmente educados para el 'caso.

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

STILWELL PLAC-E
se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo· las ventajas de sus precios. Venga á n~estra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

111auguración del monumento ele :JorQe Sancl en el Jardín de tuxembur90

ta e¡q,ecllción del t ibet~rect,azanclo unataque

liomenale á !Jeor9e Sana en ti teatro ele 1a eomeclia ;r.1nctsi

1,

'

�Año XI- Tomo Il - Núm. i

Un "Chez soi," elegante y artístico, es ·sin duda, el lugar más agradable
para pasar las horas alegres ·6 tristes de la existencia.
Este lujo y la elección de amistades son preocupaciones que ilustran. E l
punto, á veces de difícil solución, es lo costoso de un a instalación 6 de algún
mueble faltante y que armonice con los de nuestra h abitación.
"~I Palacio de Hierro" posee la Fábrica de :Muebles más grande
de la República y es ya reconocido que allí se h acen tan to m uebles de gran
lujo y arte, como de lo. más modesto, siempre en fabricación ir reproch~b~e_
y en precios extraordinariamente baratos.

:. F l'o r ·es , B e 11 o : S ex o , -Pe r fu rm ·e $
Las flores son en la mujer, lo que el perfume es en la flor: la una sin el
otro-es incompleta.
Con este proverbio coincide el completo triunfo del Pala~io de Hie-

rro por sus extractos:
Ideal Creur de Jeannete, L'aiglon, Wonderful, que exh alan un embriagador aroma por su olot suave y -delicado.
Vemos con placer la fama. qu~ &lt;lía á día alcanzan estos perfumes·, que toda dama elegante desea encontrar en el ambiente que la rodea. E n el Departam~nto-de Perfumería d.e

"EL PALACIO DE HIERRO"
Encontraréis estas novedades y un inmenso surtido
de Perfumeria en general.
.

.

· · EN LOS BOULE\7AROS
Durante nuestros paseos vespertinos, siempre llenos de nuevos atractivos,
detenemos nuestras miradas en los almacenes y herrp.osos edificios construídos recientemente en la Capital.
He aquí que al llegar al Palacio de Hierro, quedamos sorprendidos
al ver en sus aparadores los precios tan increíblemente baratos de los vestidos.
Para dar una idea, imagináos una deliciosa "Toilette" de Cambray ó de plumetis; adornado de encajes y forrado por $38.00; y otros vestidos de cachemir ' 'Estilo Sastre" de un corte irreprochable, forrados desde $35.00, realmente la frase ' 'Increíble" es aplicable para quien no los haya visto.
Es de creerse que todas las señoras irán á hacer sus compras á los Al macenes de

El Palacio de Hierro
R~ALIZA~DO f\81 U~A ~~ORM~ ~GO~OMIA

Talleres de Vestidos, Talleres de Trajes Estilo Sastre.
Tenemos al frente de cada,
. uno de estos tal lereR, verdaderos artistas parisiense~ de m tiy merec1·d a f:ama por
sus encantadoras pro d ucc10nes.
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Especialidad en Trousseaux para Desposada

VISITAD LOS ALMACENES DE EL PALACIO DE HIERRO, S. ·A.
Galle de San Bernardo

..--..._ M~XIGO

m

Apartado número 26

Agosto 14 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

�. 1

JIC P.üERCO d~ UERJICRüZ:&lt;i

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e ·RANDES ALMACENES
DE ROPA Y NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO

1•

Año XI.-Tomo U-Número 7

~glstrado como lll'tlcnlo de eegnnda clue, en 3 di3 Noviembre •e 1894.

_

Completo y Escogido Surtido de
•

Be111t1: LUIS REYES SPINDOU

;

.

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S11bscrlpcl6• memual tor"1ea ......$ l. 60
ldem
ldem en la Capital.$ t. li

BELLAS ARTES

·oEV1\RT1\MENT0 ESVEeI1\L DE V1\N0S · ·
Y e1\SIMJR.E S, EL MEJ0R
i
_ DE L1\ REVUBLI~1\
1\lfombras, Tapetes, eortinas
de todas clases.
MUEBLES DE T0O0S ESTIL0S

r

MEXICO, AGOSTO 14 DE 1904.

. Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDU

Especialidad en artículos para Iglesia, Oalonería,
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som= .
brillas y Paraguas. Bonetería de todas clases.
Espléndido surtido en géneros de _seda, lana y al=
god6n. Blondas, E~c~je•s, Pasamanerías y ador=;
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señoras y niñas. Espléndido surtido en Sombre=
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L UND.O LU5Tft0D-O

·

I
/

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, -FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00 cuyo
peso no exceda de 15 kilos.
'

S_ignor~tt fionnorat ·y eompañía.

LAPUERZA.
(Por L. C. Lourl.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Baile de claveles</name>
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        <name>Cañonero mexicano Bravo</name>
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        <name>Envidia y admiración</name>
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        <name>Fiesta San Luis Potosí</name>
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        <name>Guerra ruso japonesa</name>
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        <name>Manifestación en honor de Hidalgo</name>
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                    <text>1 • •

JIC PUERCO d~ ·uERJICRUZ

• GRANDES
ALMACENES1•
ROPA NOVEDADES
r
DE

Y

SEGUNDA MONTERILLA y CAPUCHINAS. MEXICO

•

... •

-

L UN.DO LUST~ílDO
MEXICO, JULIO 31 DE 1904.

Año XL-Tomo JI-Número 5

Registrado como articulo de eegunda clase, en S de Noviembre de 1894.

-

Especialidad en artículos para Iglesia, Oalonería,
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som=
.,
1
brillas .Y Paraguas. Bonetería de todas clases.
Espléndido surtido en géneros de seda, lana y al~ ,'
god6n. Blondas, Encajes, Pasamanerías y ador:
nos de todas clases. Artículos para varilleros. ~
Gran surtido en Cobertores, Ponchos, Mantas de
viaje Chales, Tápalos, Rebozos. Forros de to=
das clases. Sin rival surtido en telas blancas de
lino y algodón. Mantelería, Toallas y Canevás
para bordar.
Confecciones de todas clases para señoras.
Trajecitos de todos estilos. Ropa blanca para
señoras y niñas. Espléndido surtido en Sombre=
ros. Perfumería de las mejores marcas. Artículos
de fantasía.
y

1

'\

- •

OE1?1\RT1\MENT0 ESVEeI1\L OE V1\Ñ0S
Y e1\SIMIRES. EL MEJ0R
DE L1\ RBVUBLie1\
1\lfombras. Tapetes. C2ortinas
de todas clases.
MUEBLES OE T0O0S ESTIL0S
1 R

1

Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ

',

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
~Remitimos, FRA~C~ DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de ln kilos.
·
1

Signorttt fionnorat y toma,añía.

ldem

mensual forúea ......S 1.60
ldem en la Capital. S l. lió

8tra1II: LUIS REYES SPINDOU

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDU

los mas ~ran~es ~ mejor surti~os ~e la Re~ú~li(a ·

1

Sabacrlpel6■

General Don Juan Prim,
CONDE DE

~us y MARQUES DB LOS CASTILLEJOS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

El Baratillero

D

IO hace afios en frecuentar mi casa, en calidad de vendedor ambulante, un hombre singular. Inteligente, activo, albeando siempre
en :fuerza de limpieza, bien vestido, bien calzado, sano, rechoncho, rubicundo, entrecano y
con todas las apariencias de ricachón, el baratillero lo mismo vendía encajes y embutidos
á las se!loras, que chácharas y joyas falsas á
las eriadas y que juguetes y golosinas á ia
chiquillería.
,
Cuando no llevaba á cuestas una ancheta de
ropaza, se presentaba con un lote de dulces
queretanos, y cuando no &lt;la emprendía&gt; en juguetes, se &lt;lanzaba&gt; á los billetes de lotería.
En breve tiempo vimos á este hombre vender
periquitos de amor en sus jaulas, pescados de
colores en sus piscinas, muéganos de la Puente en sus cajas, deshilados de Aguascalientes, encajes de bolillo de Toluca, padrecitos
de haba, toreros de miga de pan, dulces de las
monjas, y en :fin, cuanto de comprable y de vendible á d oinicilio es posible encontrar y dable
imaginar.
-Maestro, Vd. en todo la busca.
-Y en todo la encuentro, niña. Qué quiere su
merced ... ¡En habiendo inteligencia .. . . 1
Y el hombre aquel prosperaba y parecía haber :fijado en su favor la rueda de la fortuna.
Solíamos encontrarlo los domingos, cuando
iba de paseo con su se!lora al brazo, y daba
gusto verlos. El, vestido todo de paño negro
ó todo de dril blanco, según la estación, grueso bejuco de reloj en el chaleco, rico alfiler de
topacios y diamantes tablas en la corbata y
un paraguas verde-obscuro demasiado grande, tal vez para su estatura. La se!lora vestía
de seda verde-pavo ó morado ;.ubido, buen tápalo de cachemira y aretes y gargantillas y
sortijas hasta decir ya está bueno.
Todas las virtudes y ningún vicio, laboriosidad y honradez, prosperidad y ver.tura y un
solo resabio amargo: no haber tenido hijos,
tal era aquel matrtmonio por tantos títulos envidiable.
Lo habíamos perdido de vista algunos años
y llegamos á creer que, hecha su fortuna, el
baratillero se habría retirado de los négocios
y aun que habría muerto.
Tiempo hacía que el buen h ombre había pasado al almacén de los recuerdos g ratos, cuando días pasados volvió por casa y se hizo
anunciar.
Salimos á verlo; pero en vez del hombre
limpio, peripuesto y sano que habí&amp;.mos conocido, nos encontramos con un· anciano pálido, macilento, mal vestido y manifiestamente
arruinado.
-Pero ¿qué le pasa, D. Pedro, que anda tan
mal trajeado? ¡Qué! ¿ya no prosperan los negocios? ¿Está Vd. enfermo? ¿Ha muerto la seBora?
-No, ni!la; mi esposita vive; yo conservo,
á Dios gracias, la salud; y en cuanto á los negocios, caminan; pero ya no los puedo disfrutar.
-Explíquese, porque no entiendo ni una palabra.
-Mire, niña. ¿Se acuerda de cuando le llevaba dulces, y encajes y chácharas? Bueno
pues eso deja dinero; pero lo principal no er~
eso, sino u~a roletita que tenía y que llevaba
yo á las ferias de los pueblos. Eso sí que dejaba plata, y con eso era con lo que me armaba.
-Y qué ¿lo desmontaron?
-No, niña, qué habían de desmontar. Sino
que un día me pasó una cosa muy fea. Figúrese que yo tenía un amigo que le gustaba mucho la jugadita y que lo quería yo mucho porque le había yo bautizado una chiquita. Este,
~odo lo q?e ganaba lo jugaba y nunca tenía ni
tlaco. M1 comadre y la ahíja.dita y los otros
muchachos andaban siempre encuerados y
mu~rtos de hambre. Yo le decía. al compadre:
no Juegue, no sea tonto, porque nunca ha de
ganar; y él d_ecía que sí; pero nada, todo lo
perdía en el Juego. Luego le daba yo un peso
ó ~1;1a.tro reales para que comieran él y su fam1ha; J tal como se lo daba. yo, lo iba á jugar
y, defiJo, lo perdía; porque ya sabe Vd. que de
~mero á enero, el dinero es del montero.
Pues bueno: un día se robó unostlaquitosde
su patrón :!?ara tener qué jugar, y tuvo que largarse y deJar en la calle á mi comadre y á mi
ah1¡ada y á los otros muchachos. Después hubo un asalto J robo y mataron á unos ingleses de una mrna, y resultó que mi compadre
había estado en la bola y lo agarraron y lo
condenaron á muerte y lo fusilaron.
Yo fuí á la fusilada, porque mi compadre me
llamó para rega~arme á mi ahijadita. Y fuí y
estuv~ en la capilla y luego lo vi fusilar, y entre m1 comadre y yo velamos al pobre difunt? y lo enterramos. Y la verdad, niña, de considerar que todo había sido poi· la r oletita y
que lo que yo ganaba lo perdían los otros y
lo tenían que robar y luego los arca.buceaban
pues .... dejé la roletita, porque cuando me sen~
taba á come_r, seme figuraba que me comía el cadáver de ':lll compl!-dre y de quién sabe cuántos
más y me:Jor lo deJamos por la paz.

-Muy bien pensado; pero en el comercio se
ganaba Vd. muy bien la vida.
-Sí, pero ahora ya no somos dos. Ahora
somos: mi comadre, mi ahijada, los cinco muchachos, mi esposita y yo y apenas alcanza para todos.
-¡Ah! pues entonces consuélese, porque en
rigor, quien lo ha pelado á Vd. á la roleta, ha
sido su compadre.
El baratillero meditó profundamente y dijo :
-Puede que tenga Vd. razón. Era muy ladino mi compadre.
-Y todavía sigue siéndolo.

Dr. M. Flores.

•
Nuestro Concurso Literario
Trabajos presentados y-premios discernidos.
cuatro premios extraordinarios.

E

20 del corriente expiró el pl azo concedido por &lt;El Mundo Ilustrado&gt; para la admisión de los cuentos de costumbres mexica·
nas Y episodios de la guerra de Independencia, á que se refieren las bases de nuestro
tercer concurso de 1904.
Los trabajos recibidos hasta esa fecha fueron los siguientes, con expresión de los lemas
ó seudónimos con que se presentaron:
L

CUENTOS
La Fiesta de San Isidro. Veneranda Labor
El Homicidio del Mister. Ars bonus eleva.t.populus.
Las Flo!es del Muerto. El que vió.
La Me.nposa Negra. Hwno.
Por el Emperador. v.
La Gatita Blanca. Lakmé.
La Velada. Theorat.
Tomás. Et puis pour quoi?
Cuento Verdoso. Cucurbitácea..
Chaparreras. Un Suriano.
El Coleadero. V.
Cuento Vulgar. (Sin lema).
ConfUctos de Familia. Verdades y sólo verdades.
Almas Fuertes. Yo contra todos y todos contra yo.
Los dos Claveles.- Historia. vulgar. Un Idilio en la Cueva de C1arranza. Trilobeta.
Un Domingo de Recreo. Xiexie.
Un Die. Completo. Qne sea remedio y aunque duela
La Piedra. Filosofal. Fe y Porvenir.
·
De Plácemes. (Sin lema).
Los Amores de mi Tierra. Post nubila ...... Phcebus.
La Ve~ganza de una Brnja. (Sin lema).
La mttma Hn,.aña de Pérez. Renato él l&lt;'lorentino
Lo que cabe en un cona. Orión.
·
Herencia Maldita. (Sin lema).
Del Bohto. An¡¡-el.
Los Perros Menfügos. Natura et Ars.
El Cán:aro Roto. Ni e.mor al mundo n i piedad al cielo
La Linda Paya. (Sin lema).
·
Nobles Esfuer~os Per?,idos. Niderirus koni per!ektc la hiug•
ve de la m fano¡.
La cueva del Toro. Togo.
Prohibida. (Sin lema.).
Unas por Ca rta de Menos....... Veritas.
Diálogos entre familia.. (Sin lema).
Doña. Toma..sa. Anticuario.
El Padre Chavez. Candelas
Como Dios puso al Perico. Verde
El Boticario Duclós. Nemo.
·
Cajón de Sastre. ·xx.
Las Sobrinas d el Cura.. Aristóteles.
Juan Soldado. Ma.rtin I.
Tlo Justo el Justo. Pif-Paf.
EPIS0D105
El Insurgcnt~ Matapulgas. E. S. Achiotlan.
Hcrolnas ◊l".1dadns. Pro Patria Gloriosa Mulier.
Al que no ~mere caldo, la taza. llena. Ferragt\s.
El Hé~°;ri. e Jluaxuápa.m. Dulce et decore est pro patria

Alegria. Heroica. Uno.
E\ !n.dio de Noyoó. No cross no crown.
.Fihc1da.. Regnwn meum nom est ajus mundi
Cosas Pasadas. Pe.true.
·
Grandeza. de Alma.. 'rodo por la patria.
Noyoó. La.boromnmvinc1t.
El Pe rdón. Labor ipce voluptas
Una Lección de Historia. Patria. · *-..***
El NifiO Heroico. La Chispa.
Sublime Abnegación. (Sin lema.).
Luchas Humanas.- Por 1a. Patria.. (Sin lema).
San Juan de Uh\a. P etrus.
El P!pila. Historietor.
La Genera.la. en Acción. Unrununo
Los Niños II~roes. Vedere et credere.
El 27 de s~ptiembre. Ulma.
La Corregidora. Pepe
Grana.ditas. Juan Soldado
El Puente de Calderón. Lino Plata
El Despertar de un Pueblo. Ripioso.

. Hecho_el examen de los cuentos, la Reda.e•
ClÓJ? d~signó,como acreedor al premio ofrecido,

el 1nt1tulado «Los Dos Claveles.-Historia
Vulgar&gt;, sei!alado con*"* en lugar de 1
Contadas las pal abras que contiene
ó
que excedía_n del máximum fijado P.Or 1¡s ba:~s
corre_spond1entes, y entonces se adjudicó el
premio al c~ento &lt;Almas Fuertes&gt; presentado
con el lema. &lt;Yo contra todos y todo
_
tra yo&gt;.
s con
La Dirección, no obstaDte, acordó dis ensar
e~ exaeso de palabras al cuento primer!mente
C!tado, y ?torgarle, como premio extraordinario, otro igual al establecido por las ba8
Tomado este ac1;1erdo, se abrieron ¡0 :~os
sobre~ ~?rrespond1entes, resultando autor del
traba.JO Almas Fuertes " el Sr. Abe] c s _
lazar y del ti-abajo "Lo; Dos Clavel " ·1 sª
Amado Nervo.
es e r.

::ª··

***

Respecto de los episodios histórico
1
mio recayó en el titulado "Alegría H~r~i¿¡~;

EL MUNDO llUSTRADO

:firmado por "Uno," y del cual resultó ser autos el Sr. F. Za.riña.na.
Hubo, además, tres episodios, qué son los
que llevan los nombres de "El Héroe de Hua.xuápam," "El Indio de Noyóó" y "A! que no
quiere caldo, la taza llena," firmados respectivamente con los lemas "Dulce et decore est
pro patria morí", "No eros no crown "
"Ferragús," que la Dirección ha creído ~oJveniente distinguir con un premio de veinticinco pesos cada uno, sea que se publiquen
únicamente eon el lema que les corresponde ó
bien con la. firma de sus autores, si éstos nos
autorizan para abrir el sobre respectivo y
dar aquélla á conocer.
Conforme á las bases mencionadas, el resultado del certamen debía hacerse saber hasta la segunda quincena de septiembre; pero en
atención á que están ya en prensa los trabajos
premiados, que deben formar parte del gran
número que prepara este periódico para el
mes ya mencionado, hemos creído innecesario
guardar hasta entonces en secreto los nombres de los autores.
Próximamente publicaremos algunos de los
cuentos que :figuraron en el certamen así como
los episodios históricos á los cuale~ se concedió el premio extraordinario de veinticinco pesos. Los trabajos cuyos autores deban recibir
como recompensa, pluma de oro y cincuenta
peso_s, se publicarán en el referido número de
septiembre.

celebr~da.s e_ntre él y los comisarios de las
potencias abadas, resolvió reembarcarse con
sus tropas, á reserva de que el Gobierno de
Isabel II aprobara ó reprobara su conducta.
E_I representante de Inglaterra se retiró también con su escuadra.
«O'Donnell, Jefe de! gobierno, disgustado
con la conducta de Pr1m- según la biografía
citada,-llevó á la reina el decreto en que se
desaprobaba aquella conducta.. No queriendo
Isab_el _I~ po~er al Duque de Tetuán en el caso
de ~1m1t1r, hizo que su esposo saliera de Palac1~ al enc~_entro del Presidente del Consejo,
~ quien le d1Jo: «Suponemos que vendrás á fehcitar_nos por el gran acontecimiento de México. Pr1m ~e ha portado como un hombre. Ven,
ven; la reina está loca de contento&gt;. &lt;Y ésta
con su característica viv11.cidad, preguntó á.
O'Donnell:-¿Has visto qué cosa tan buena ha
hecho Prim?&gt;
La conducta noble y digna de aplauso del
Marqués de los Castillejos le atrajo la enemis•
tad de Napoleón III y la del mismo O'Donnell
y n? faltaron espa!loles que lo censuraran co~
acr1tu~ por su comportamiento; pero Prim se
defendió_ de las censuras que se le dirigieron,
pronunciando en el Senado de Madrid un discurso que produjo profunda sensación.
Años después, el 27 de diciembre de 1870 el
General Primera asesinado en Madrid suc~mbiendo á los odios de partido.
'

***

LA CEREMONIA DEL JUEVES

El éxito que ha alcanzado nuestro concurso
es. verdaderamente _satisfactorio, y esto nos
ahen_ta para anunciar, desde ahora, la cele?rac1ón dE: otro Certamen Literario de mayor
importancia, cuyas bases tenemos en estudio.

00

El) Hol)or de Prirr,

l,

A Metrópoli acaba de honrar la. memoria
. de uno de los espai!oles más ilustres del
s1g:lo pasado, dando el nombre del General
Pr1m á una de sus calles principales.
Nada más laudable que este homenaje al
castellan_? leal Y. cab~lleroso qua ilustró con
sus hazanas la historia de su Patria y que su. po, en la céleb~e cuestión de las recl~maciones
he~h-a.s á México en 1862 por las potencias
al!adas, r econocer los derechos de la Repúbhca Y respetarlos como cumplía á un hombre
de su talla y de su temple.

***

El General D. Juan Prim y Prats, Conde de
Reus y Marq ués de los Castillejos, nació en
Reu~ (T~rragona) en 1814, y estuvo afiliado á.
la m1hc1a española desde muy joven. H izo una
carrera brillantísima, distinguiéndose primeramente ~n las terribles y prolongadas luchas
emprendidas en España contra los carlistas y
después en la c:1-~pa.ña de Africa, donde su bizarría y su per1c1a de soldado le conquistaron
fama y renombre.
La acción ~e los ·Castillejos (1 Q de diciembre
de 1860), acción que le valió el título de Mar·
qués, fué uno de sus más gloriosos hechos ·
pues_ se cuenta que en los momentos más an~
gus~1,osos y cuando el General O' Donnell, exP?~1endose ~ perder la vid a, corría hacia el
s1t1_0 del pehgro, Prim lo detuvo, diciéndole:
«M1 general, aquí mando yo&gt;; y empuñando
d~spués una b~ndera, se arrojó sobre el enemigo, con una !~petuosidad y una br avura increíbl~s. &lt;L?S Jirones á que la bandera quedó
reduc1da-·dlce una de sus biografías -y la
p_érdida de~ cab~llo que montaba, so~ fehae~entes test1mon1os del peligro que corrió su
vida en aquellas horas de entusiasmo&gt;.
Ya por aquella época, el General Prim había desempeñado,en España, puestos tan importantes_ como el de Individuo de las Cortes
Constituyentes, el de Capitán General de Granada_ Y el d~ Senador, y con este carácter pronunció un dls~urso para demostrar al abrirse
las Cortes en 1858, que en la cuestión de Méxic~ «~e había sorprendido la buena fe de los
mm1stros y de todos los españoles, los cuales,
al querer ~a _guerra, servían los intereses de
cuatro ag1ot1stas&gt;.
4

**

La vida militar y política del insigne español está llena _de incidentes y aventuras que la
falta de espacio en estas columnas nos impide
de~allar, Y só_lo agregaremos á los apuntes que
de¡~mos co_ns1gnados, algunos datos que se relac10nan dl_rectamente cc.n la parte que tuvo el
General Pr1m en la cuestión de México
El Conde de Reus fué nombrado jef~ de las
fuerzas espa!lolas que debían obrar de acuerdo con las de 3!1rancia é Inglaterra en virtud
de la Convenc1?n d_e Londres, en 21 de noviembre de 1861; salió ne Madrid para Vera.cruz
d?s día3 después, y se presentó en aguas mexicanas al frente de su ejército en los primeros
días de enero de 1862.
Prim no es~uvo jamás conforme con las miras de Francia, manifiestamente contrarias á
l?s. d.ere~hos de México y á los intereses de la
civ1hzac1ón, y tras una serie de conferencias

IMPARCIAL&gt; publicó ya la crónica com~le_ta de la cere_monia efectuada el jueves
ultimo con motivo del acuerdo del Ayuntamiento, que ha dado el nombre del General
Prim á la hermosa avenida que comienza en
Bucareli y termina en la segunda glorieta del
Paseo de la Reforma.
El acto, que fué presidido por el Sr. Gobernador del Distr~to, D. Guillermo de Landa y
Escandón, á quien se debe la inicia.ti va de honrar de esta manera la memoria del Conde de
Reus, resultó muy solemne, viéndose concurrido por distinguidas damas de nuestra sociedad
y de las colonias extranjeras y por numerosos
caballeros de represent11.ción.
La ceremonia se efectuó ea una amplia plataforma levantada en el crucero de la Avenida
Prim y de la calle Sur 14, y que sostenía tres
series de arcos vistosamente adornados con
banderas espa!lolas y mexicanas. galla;detes
y guías florales que formaban ondas.
Pasado el primer número del programa consistente en una pieza de música que ejecutó la
Banda de Zapadores, el Sr. Lic. D. Justo Sierra, Subsecretario de Instrucción Pública
abordó la tri~una para pronunciar,en nombr~
del Ayuntamiento y del Consejo Superior de
Gobierno del Distrito, el bellísimo discurso
que ha publicado &lt;El Imparcial&gt; y que laconcurren?ia escuc~ó _con _deleite. La notable pieza
oratoria del distinguido orador impresionó
profundamente al auditorio.
El Sr. D. José Po_rrúa habló en seguida en
nombre de la Coloma española. Su discurso
que el público acogió con apl auso y que tuv¿
para México frases muy gal11.ntes 1 fué magnífico: en él puso de relieve la noble figura del
Conde de Reus,tocando,con mano maestra los
rasgos más salientes de la vida del ilustr~ español. Al terminar, el Sr. Porrúa fué objeto
de una entusiasta ovación.
E_l poet:1- D. Juan de Dios P&lt;Jza cerró la parte hterar1a del programa, recitando un romance histórico de la época de la Intervención
que le valió muchos aplausos.
'
La placa que lleva la inscripción de «Avenida dPl General Prim&gt; foé descubierta por el señor Marqués de Prats, Ministro de España á
quien el Ayuntamiento invitó expresame~te
para el acto. Al caer la lujosa cortina que cubría la placa, la Banda tocó la Marcha Real
E,pañola.
Entre la numerosa concurrencia que asistió
al a.et&lt;;&gt;, se enco_ntraban la distinguida esposa
del Primer Magistrado de la República señora
Doña Carmen Romero Rubio de Díaz · ia señora y señoritas de Prats de Nantouillet: familias
de Don Telesforo García, de Braniff de Lizard i, de lea.za, de Cha vero, de Poni~towski
de WalkerJ1artínez,_ señora de Landa y Es'.
caudón, senora de L1mantour, señoritas Sánchez Mármol, señora de Gutiérrez Otero de
~orán, de Avendaño, fa~ilias Ramos A ri~pe,
L1céaga, Lombardo, Adalid, Ballescá, Keller
y de los Ríos. Entre los caballeros vimos á los
sei!ores: Lic. José Ives Limantour, Ministro
de Hacienda; D. FernandoPimentel y Fagoaga
Alcalde constir.u&lt;:ional; Dr. D. Eduardo Li'.
céaga, Iog. D. Luis_ ~spinosa, Lic. Joaquín
Walker l\fartínez, M1n1st_ro de Chile, y algu·
nas otras personas prommentes.

E
L

LA AVENIDA PRIM.-LLEGADA DE LA COMITIVA.

LA PLATAFORMA DE HONOR AL TERMINAR L.A CEREMONIA.

PREGUNTAS Y UESPUESTAS
Por haberse recibido fuera de tiempo las
cartas respectivas, no aparecen en el presente
número las contestaciones á algunas pregunt!l.s que han hecho á esta Redacción nuestras
lectoras. En e! próximo número serán publicadas.

LA COMITIVA OFIIJIAL EN LOS MOMENTOS EN QUE EL SE~OR MINISTRO DE ESPARA
DESCUBRÍA LA PLACA,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRAl&gt;O

[JI SJlmJIRT(JlnJI

antigua patria de los aztecas
estaba próxima á. un fallecimiento ignominioso. En balde
los espíritus fuertes, que en las
venas llevaban la indomable energía de las dos razas mezcladas,
habían levantado su voz de trueno en medio del fragor revolucionario. En vano los videntes, los
profetas :le la causa republi~ana,
habían fulmina fo, desde los rmcones de la provi!lcia, los rayos de
su palabra indignada; en vano se
levantaba en las mañanas serenas
un vaho de sangre y de muerte,
en cuyo seno naufragaba el sol,
rojo y violento, del trópico.
Desde que la obra noble y santa
del Pa.-dre Hidalgo habíase consumado tras once años de lucha,
la Patria fué herida de muerte;
sus mismos hijos la habían herido;
sus mismos hijos, creyendo quizá.
defenderla, la habían hecho padecer y seguían batiéndose desesperadamente, haciendo acompañar
los estertores de la agonía con la
clarinada. salvaje y con los juramentos blasfemos del campo de
ba.talia.
Habían pasado, en rápida sucesión, como en una pesadilla espantosa, los mil y un fantasmas
del sueño; gobiernos que se levantaban sin razón y sin justicia, sin
defensores y sin prestigio, para
sostener, con mano crispada, hasta arrastrarla en su caída, la deshecha y ensangrentada bandera de
Iguala. El mal era muy hondo;
la gangrena roía incesantemente
las carnes jóvenes de la Patria.
Desde el Bravo hasta el Suchiate,
desde las costas del Atlántico hasta las del Golfo de Cortés, los
hermanos acuchillaban á los hermanos en nombre de la Patria;
prendían fuego á l¡¡.s g.ranjas, invocando, en su apoyo, á una justicia que desconocían, que no podían adivinar siquiera, en aquella
atmósfera cargada de humaredas
de pólvora, de emanaciones de
sangre y de gritos de espanto. Las
madres concebían con la inmensa
tristeza. de quien sabe que su obra
está predestinada á. desastres fatales, inexorables, brutales, despiadados. Los padres ahogaban
dentro de su alma las pavesas de
todo cariño; atormentaban su espíritu con silogismos que sangraban dolorosamente; rompían sus
cerebros en ineficaces torturas
para alcanzar á vislumbrar un
rayo de razón y de justicia en el
cielo, cuyo limpio cobalto ennegrecía. la sombra.
Después, impasibles como cadáveres ambulantes que pasean la
miseria de su podredumbre, galvanizados por un hálito misterioso,
partían para la guerra llevando á
sus hijos de la mano ....
A

C

$"$

Como la Patria estaba enferma
y eran sus males muy gr&amp;ves, Napoleón el Pequeño creyó llegado
el momento de ejecutar el desastroso proyecto que con tantos trabajos había logrado concebir su
pobre cerebro. Puesto que la guerra anegaba la tierra azteca de un
confín al otro, había que llevar la
guerra para curarla, había. que
incendiar los odios para apagar
los muchos incendios espontáneos
que consumían rápidamente á la
nación. Napoleón el Pequeño era
un pobre soñador sin imaginaciones un pobre gobernante sin dotes· un patriota sin ideales.
Logró reunir, en apo~o de su causa, á la poderosa Alb1ón. y á. l_a
vieja madre España. La alianza tri•
partita estaba lista para abatirse,
como un águila de tres cabezas, sobre los campos rojos de sangre
donde acababan de asesinarse los
hermanos. Pero si hasta entonces
habían estado sordos á todo rumor, que no viniera á violentar sus
venganzas, á redoblar sus energías
morbosas, á. soplar nuevos alientos de destrucción en sus cráneos,
al ver que sobre la Patria enferma
se abatía el gran buitre negro de la
ambición napoleónica, sintieron,
más intensos que nunca, el inmenso
orgullo y la desesperación inmensa
de ser mexicanos . .. .. .
Los aliados desembarcaron en el
sitio mismo en que, siglos atrás,
quemara sus naves el aventurero
extremeño; avanzaron, con el paso temeroso del lobo, por las quebradasque defiende, como un gigante insomne, el Pico de Orizaba;
fueron internándose por la.s gargantas de la serranía, hasta que,
los franceses tropezaron con un
puí'lado de valientes al mando ~e
un valiente. Fué ahí donde la primera voz de &lt;alto&gt; detuvo en su
marcha á los invasores.

*

* *por un prodigio,
Y sucedió que,
la voz ae la justicia se levantó
grande y sonora, y habló por la
Patri'a que agonizaba. La gran voz
del desierto, de la selva, del mar,
protestaba contra la violación de
que era objeto M~xic?· Los a!iados, español y br1tán1co, se retira·
ron para embarcarse y atravesar
de nuevo el Atlántico. Solamente
el francés, el súbdito de Napoleón,
desconoció la santa voz de la Patria. humillada que le ordenaba
retirarse por los mismos senderos
que había hollado con su planta.
Segurameúte que en la noche
amarguísima de Sedán, ante la imaginación enfe1·ma de Napoleón el
Pequeño, deben haberse levantado
los espectros de todos los sacrificados en MéxicQ para señalarlo con

los dedos rígidos y muertos. A los
fantasmas prusianos deben haberse unido en la fatal pesadilla torturante, ios fantasmas exóticos del
guerrillero y del indio, que disputaban su Patria á la sombra de los
bosques milenarios, en las quebradas de las sierras mexicanas.
Para conmemorar las acciones
del general Prim, ví&lt;?tima, p~ste·
riormente, de los odios políticos
de su patria, México dará el nombre del marqués de los Castillejos
á una de las avenidas más aristocráticas del barrio occidental. Verán el nombre del general Prim los
pósteros, sabrán la historia que á
ese nombre va unida y tendrán un
tributo de cariño para la memoria del militar que supo levantar su bandera y elevar sus ideales; que supo h onrará su patria y
respetar el derecho ajeno, por más
que haya sido el derecho del débil.

***

Después del a batalla de las Cruces, el Padre.Hidalgo, con la amarga turbación de la derrota, emprendió la retirada hacia el norte.
Sus hombros endebles eran los únicos que sostenían á la Patria sobre
sí, y la infinita pesadumbre agoviaba sus músculos septuagenarios.
La. retirada tuvo para él todas las
ansiedades de la muerte, tanto más
cruel, cuanto duraba más días.
Después del puente de Calderón
vió perderse, en un caos implacable, toda la obra paciente de sus
años de labor incesante y ruda, muy
superior á las fuerzas que acompañan á sus años. Siguió, penosamente, la santa peregrinación
siempre hacia el norte, siempre
hacia la libertad, hacia la esperanza, hacia la salvación, hacia. el
ideal santo y puro que calentaba
sus miembros solicitados y a por la
tumba. En Chihuahua debería encontri.r su Calvario.
Supo el noble anciano subir majestuosamente la agria pendiente
con la cruz á cuestas; supo hallar en
el fondo de su inmensa alma, trabajad a largamente por todos los
dolores y por todas las tristezas,
la viril energía del caudillo y la
apacible resignación del mártir.
Se acercó, sin temblar, al sitió del
sacrificio, llevando aún en los labios una palabra de perdón y un
gran ensueño de libertad y de gloria en el alma. Al sonar la descarga homicida, su espíritu caudal se
desprendió sin sobresaltos, como
el de un justo; sin vacilaciones, como el de un héroe. Y la cabeza que
tales ensueños engendraba., era la
caoeza de un anciano; la nieve la
cubría ya, sin alcanzar á extinguir
la flama candente que elaboraba
mundos y agitaba pueblos.
Después del sacrificio, la inmen-

sa figura majestuosa, pálida, hierática y heroica del Padre Hidalgo, brilla con luz propia en las no•
ches serenas, sobre la inmacuJada.
nieve de los erectos volcanes de I&amp;
patria. Su mirada, larga y honda,
de hombre bueno, se esparce con
suavidades amorosas por los campos cultivados, y en flor por las
factorías donde la actividad humana hace los wilagros del siglo. Y,
en un amplio movimiento sacerdotal, la augusta mano del Padre
bendice á sus hijos ....
¡Que su mano blanca jamás nos
maldiga . . . . !

*

* *progresa. Ya teEl género chico
nemos dos teatros por horas en la
capital, y un número, mayor aún,
de tea.trillos que apenas merecen
el nombre. La competencia. jamás
dejará de ser fructífera, beneficiosa, emuladora, y el público es siem•
pre el que gana con ella. Por desgracia., en cuestiones de &lt;género
chico&gt;, que es casi &lt;un mal géne•
ro&gt;, la competencia no levantará
al tan abatido arte flamenco; antes
bien lo abatirá cuanto pued a. La
competencia servirá solamente para condimentar, con mayor cantidad de «paprika&gt;, los platos abra•
sadores que gustan á cierto público.
Pero la Maria.ni, por redimirnos
de tanta ignominia, sigue su cam•
paña en Orrin, campaña emprendida bajo buenos auspicios.
Noche á noche Teresa Maria.ni
convoca, por virtud de esa varita
mágica que sólo ella tiene, á una
muchedumbre ávida de escucharla.
Cierto que su repertorio tiene que
variar, pero no por ello dejará de
ser la misma Teresa Maria.ni, cuya
gran alma conmueve y fascina, co•
mo un a.tardecer radioso por enci•
ma de los abismos azules del mar.

Soplaba sobre el mundo la. tibia Prima.vera.:
Maduras ya las mieses de la divina Era.
Finglan, Pn_sus hojas, columpiadas al viento.
La hoz que 1ba á. segarlas; sutil y blar.do aliento
De amor se difunclla por el quieto horizonte
Y por la blanca testa. del celebrado monte.
Jesús, viajero entonces hacia la Galilea.
Después de hacer milagros en tierras de' Judea
Paró su planta. débil y reposó doliente
'
Junto á ~icn.r, orillas de cristalina fuente.
Por las ercspn., guedejas de su cabeza rubia ·
Corre el sudor en pcrl&gt;tS de diamantina lluvia;
En su labio, to.stado por el ürida brisa
Del deSJerto arenoso, no se cuaja la risa;
Mas en él se _dibu}a de la sed el martirio
Como en cáliz abrnrto de requemado lirio.
El mullido retrete de: regazo cansado
La cabeza no admite del Disclpulo i.m,1do,
Y los pies que corrhin tras la oveja cxtra vind,1
Reposau á. la orilla de¡,. fuente ,agrada,
J,,"n tnnto que á la sombre de la viñ,1 lozuna
Las á.nforas descansan de la Samaritana.
Jamás en li1s cisternas del Eval, silenciosas,
Bañáronse unas crenchas má&amp; negras v olorosas
Ni en el móvil espejo déla ondtL que ÓSci h\
'
Se copió más brillai1te ni más limpiM. pupila.
Que la de aquella hebrea de belleza pagana,
Y de apretadas curl'lls y de boca ele grM.na.
Por los claros mimí8culos de su nítido velo
Cernlase la angustia de pasado desvelo;
Los ondulados pliegues de su túnica gnlcil
Voluptuosos calan sobre su cuerpo fácil;
En los senos ocultos que la mente adivina
Copió las redondeces de la suave colina,
Y en el arco indfrcreto de sus grandes ojeras
Se lela el cansancio de pasiones arteras.

EL CA~ONERO MEXICANO &lt;TAMPJCO&gt;.

Y con voz mclsncólica y sedienta.mirada,
En la cual se vela la pasión inviolad11,
A lt\ mujer esqui vi\, ya el ánfora repleta,
Dijo de esta. manera. el Di vino Profeta:

EL
Dame á beber del agua de tu C!intara llena
Pnrn calmar mis ansias y mitigar m! pena.

ELLA
Bajo los anchos pliegues de tu manto adivino
El andar misterioso de severo Rabino;
El dorado cnb&lt;'llO que tus sienes orea.
Me está diciendo que eres nncido en Galilea,
Y en tu vo,~ apagad" por árida sequla,
Oigo la voz odiosa de la raza judla.
All(L sohre In cumbre d~ Garizín, ¿no viste
Cómo en ruinus el templo de ~laneS&lt;'s es triste?
y el murnl urruinndo por Juan el Asmonco
¿No te repite el eco del o&lt;.Uo ni fariseo?

¿)'or qm\ pues, le demRndns á mujer c~em1ga
cnJm,;r las amargura.~ de tu honda fot1g,,,
Con el agua que de esta sabrosa fuente man11·?
¿No sabes, por venturo, que soy Samaritana'/

EL
Si supieras los clones de la mnm!ón eterna,
Quizá no me negaras agu11 de tu cisterna;
Si vislumbrar pudien\squién es el que con pena
«Dame á bebern te dice ude ti! cántara llcnw1,
Le brindaras ~l agun con sonrisa fe~tiva,
Y El, en cambio, te diera, de su fuente, agua viva.
1

1

ELLf\
Profunda es la ~isternn y no veo en tus manos,
Parn va.ciarh1 cubo como el de mis hermanos.
J,..,ob, qu~ es nuestro padre, lcgónos esa fuente,
y ali\ se apaccntnron sus irrcycs Y su ge_nte;
El mismo bebió de ella; con 11fu11es prol!¡os
Guardóla siempre limpia para. dar)aá sus bijos.
Y si no eres Elios, aquel hombre d1vn10,
¿De dónde el agua vi va sacnn\s, oh Rt\bmo?
1

EL
Todo aquel que del agua. ele tn fuente se abreve,
Volvení á cstnr sediento; quien de mi ánfora pruebe,
Colman\ su deseo: para siempre extiniruida
La sed. ver{, en el viaje por la tcrrent\ vicia..
Cuando enciende el !,;st10 su brasero caldeado
Sobre la gris arena del arennl tostitdo,
¡No has visto cómo hunde el sediento camello,
hmi tomar el agua, desde el brocal, su cuello·/
Escucha: sobre el terso cristal del pow mio
La brisa. nunca sopla del arcloroso Estlo;
En él se nbreYan todos los b •=anos sedientos.

EL CARONERO MEXICANO &lt;VERACRUZ&gt;.
Jnm!'ts su linfa agotan los rudos elementos.
Quien tome el ogu,, viva que salta de mi fuente,
Tendrá. bienes et.crnos como ondas el torrente.
Tome. del agua fresca que mi boca te ofrece
Y sabms que, tomándola, nunca el hombre perece.

Con ella dan\s fuerzas á, In mujer que tiene
Que llevará Samaria, para colmar su diario
Muchas á.nforas llcmns por un solo denario: '
Y en cambio. os lo prometo. será mi amor sin tasa.
Y haré qul; te amen todos los hombres de mi raza.

ELLA

EL

¡Señor! Quiero de esa agua tan llmpida y perenne:

Concurso de Niños

*

* gran enemiga
La lluvia es *una
de la vida. La tarde melancólica
destila todos los sutiles venenos
del tedio y de la muerte; cuando
los vientos aúllan desesperadamente en las ventanas, la lluvia to·
ca sus fúnebres son atas y en el cie·
lo gris y deslavado pasan las aves
con grandes agitaciones de terror.
El sol se acuesta temprano, todo
pálido, como un niño tísico al que
cuida amorosamente una madre
culpable de sus enfermedades. Las
sombras avanzan en grandes aglo·
meraciones, que luchan entre sí si•
lenciosamente; sopla el sueño sus
licores soporosos en los cráneos
humanos, y la lluvia sigue cantu·
rreando lentamente la canción del
olvido y de la muerte.

Tus labios, ya marchitos por los cá.lidos besos,
Delatan •in pasado &lt;le amor lleno de excesos·
Ln apagadn r etina de tus ojos vendidos
'
Me dev11elve la imagen de tus cinco maridos;
Y cuando me rlema.ndas con súplica doli~nte
Colm•rte muchas ánforas del agua de mi fuente
Tu voz repite el eco de los samaritanos.
•
Que aspiran sólo á. bienes caducos y mundanos.
Yo brindo amo! al prójimo y amor al enemigo:
Predico la. abs11nencia y anuncio el gran cnstigo
A Jo,, que no se niegan, ni dan de su riqueztt
Ni alivian las torturas de la ajena pobreza· '
Ya todos los judíos y los samnriranos
'
Sois hijos de mi Padre; vosotros sois hermanos.
Yo soy el Pozo Eterno donde la. caravana
Se abreva de los hombres: mi ln~nte se engnlana
Con los verdes sarmientos de nnn vid que destila
El licor de los fuertes: en mi senda se enfila
La legión triunfadora de los próximos días:
Yo soy el anunciado por l'iejas profecies.

Emilio l{Obltdo.

Colombia.

00
El "Tampfoo" y el "Veraeruz"
Publicamos hoy dos nuevas fotografías de
los cañoneros mexicanos &lt;Tampico&gt; y «Vera.cruz&gt;, tomadas expresamente para «El Mundo
Ilustrado&gt; por el Sr. José Bureau. Estas fotog-rafías, muy bien logradas por cierto, darán
á nuestros lectores una idea de la belleza de
los nuevos barcos y del tipo escogido para su
construcción.

B. WILLlE,

FRANCISCA li'ONTES,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Hermosa Fiesta en Tlálpam
ti día de campo ofrecido al Sr. Corral
N obsequio del Sr. D. Ramón Corral y de
su distinguida familia.,. los sonorenses
radicados en México orgamzaron un día de
campo que se efectuó el miércoles último en
Tlálpam y que constituye, para la crónica de
la seman'a. la nota. social más saliente.
El tren que debía conducir á los invitados y
que partió del Zócalo á las once de la maña•
na., se componía de tres carros, en. l?s cuales
tomaron asiento, además de la familia. del señor Corral las Sras. de Chenoweth, de Ogarrio de M~nteverde. viuda de SÁ.inz, de Agui•
rre, 'de Aguilar, de Hurtado, de Vinder, de Oi·-

E

$RITAS, AURELIA AGUILAR Y FRANCISCA
ESPRÍU.

tiz, de Perrón, ~e Cb~pital, de Albé1stegu1,
de Guerrero, de Rodríguez Miramón_, Rivas
de Rivas, de F1a-uero9'.,
de Araizn y de Pesque1ra· y las Sritas. Amelía
C¿billas, Amalia Monteverde, Enriqueta Ti•
rado Teresa Borré,
Tere~a Torres Rivas,
Margarita y Elena Mercado D•Jrón, Serrano,
Virginia, Julia y Esperanza Camú, María
Varela,
Maytorena,
En~lee,Esca.lante, Amelía Rivera, Julia AguiJar, Dolot·es Aguilar,
Francisca Espríi;, Beatriz, Sara y Elena Ortiz.
Entre los caballeros
concurrentes se encontraban los Sres. Juan
R. O1·ci, Julián Morinea, Alfonso Alma.da,
José Gaxiola y Carlos
Escalante. miembros de
la Comisión organizadora dA la fiesta; Mauro E. Díaz, Adalberto
González, Lic. Carlos
Rivas, Lic. Alonso
Rodríguez Miramón,
Luis Mateos Cardeña,
Fernando E~pinosa(jr),
Eduardo Winer, Eduardo Monteverde, Félix
Mercado, Eduardo Beaven, Juan B. Izábal,
Lic. Ernesto Peláez,
M. Pearson, Guillermo
Carpena, Lic. Jesús
Cueto Pesqueira, Jesús
EL. S!!:~OR
Ara.iza, Dr. Fortuna.to
Hernández. Leopoldo
Kiel, Dr. M. Hurtado,
Julián y Paulino Monteverde, Julio Cu\Jillas,
Dr. P. Figueroa, Eduardo Ortiz, Enrique Ortiz, Dr. Chenoweth, Carlos Astiazarán y Leo·
poldo Perrón.
Durante el viaje, que amenizó una orquesta
tocando á bordo del tren piezas escogidas, la
Comisión atendió á los invitados con toda ga•
Jantería, conduciéndolos, al llegará Tlálpam,
á la. hermosa quinta de la familia Gutiérrez

EL MUNDO ILUSTRADO
La orquesta tocó durante la hora de la mesa, y al concluir la comida, se improvisó un
baile que estuvo animadísimo.
Al caer la. tarde, los convidados emprendieron el regreso á la capital, muy complacidos
de la hermosa fiesta. La alegría más franca y
la cordialidad más completa fueron las notas
características del día de campo.

nado el período de su encargo, el Sr. Fernández abrió su bufete, deoicá ndose exclusivamente
al ejercicio de su profesión.
En septiembre dll 1884, al ocupar la primera
Magistrntura del Estado el Sr. Gral. D. Juan
Manuel Flores. nombró Srcretario de Gobierno
al Sr. Feroández, y en este puesto prestó ser•

Ingeniero Don Leaodro Fernández. actual Mi•
nistro de Comunicaciones, el Sr. D. Esteban
renunció á su empleo, ingresando de nuevo al
Congreso local, donde ha permanecido basta
hoy que el sufragio popular le, designa para
que rija los destinos de su Estado.
El Sr. Fernáüdez, que tomará posesión de

~

ELECCIONES DE GOBERNADOR
En DURJID60
fl SR. LIC D. fSHBAN HRNANDU
pocos días se efPctuaroo en Durango
las elec?iones
Gobernador del Esta:
do, habiendo salido electo por unaoimi·
dad. para ocupar tao elevado puesto, el Sr.
Lic. Esteban Feroández, persona q_ue goza de
gran prestigio en aquella Entidad fPderativa.
El Sr. Lic. Fernáudez naci6 en San Di~go
de las Poanas, Partido de Nombre de Dios
(!]}~ta.do de Durango), el 28 de noviembre de
1852. siendo sus padres los Sres. Don José María Feroáodez Leal y Doña Refugio Imaz de
Fernández Leal.
Las primeras letras las aprendió el Sr. Fernández en su misma casa; á los ocho años de
edad, fué enviado á Durango para que completara. su instrucción elemental, y, poco después,
en 186G, ingresó como alumno al Instituto
«Juárez&gt;; pero como por esa época estalló en
Durango la. guerra de Intervención y el Instituto fuéclausurado, ingresó á un colegio particular primero y después al Seminario, donde
estudió latín y artes, materias que terminó completamente el año de 1871.
R einstalado el Instituto, volvió á él el joven
Fernández, empt·endiendo la carrera de Jurisprudencia, durante la cual obtuvo numerosos
triunfos, presentando al fin su examen de abogacía. el 17 de enero de 1878.
El Gobierno federal aprovechó, desde luego,
los servicios del nuevo abogado, nombrándolo
Secretario del Juzgado de Distrito de Durango,
empleo que sirvió á satisfacción basta el año
de 1879.
il:o 1880 fué electo diputado al Congreso local por el Partido de Nombre de Dios. Termi-

H

ACE

CORRAL EN LA MESA DE HOl\OR,

Zorrilla. local donde debía celebrarse la fiesta.
Despué3 de un corto descanso, que los o:ga•
nizadores supieron aprovechar á maravilla,
prodigando tod? género de ate1;1ciones á las familias allí reun1das, los convidados pasaron
al jardín en el cual se hallaban dispuestas, á.
la sombr~ de los árboles y en un amplio corre•
dor, las mesa3 donde debía servirse la comida,
que fué excelente.

Pª:ª

EL BANQOETE OFRECIDO AL dEROR MINISTRO DE CHINA.

vicios muy importantes. A su iniciativa se de·
bió la supresión de las alcabalas, siendo el
Estado de Durango uno de los primeros que
tuvieron la satisfacción de haber abandonado
aquel sistema de impuestos.
Hasta el año de 1897, en que murió el señor
Gral. Flores, estuvo el Sr. Fernández en la
Secretaría del Gobierno, pues al ser electo
Gobernador del Estado su hermano, el señor

oooooooooooooooooooooooi

1
§
8
8
8

§
8
EL SR. LIC. DON ESTEBAN FERNÁNDEZ,
Electo Gobernador:de Duran1to,

su alto puesto el 16 de septiembre próximo, es
generalmente estimado en Duraogo, y tanto su
ilustración como sus dot~s de bombt·e de empresa y de honradez intachable, son prenda
segura de que su labor, como gobernante, será
pródiga en bienes para aquella Entidad fede•
rativa.

"

Banquete al Señor Ministro de China
La numerosa Colonia china que reside en
México ofreció, la noche del martes último, un
banquete íntimo al representante de su patria
en nuestro país, Sr. Cbentuog Liang Cheng,
como demostración de afecto y de respeto.
El banquete se efectuó en uno de los mejores
restaurants de esta capital, y á él asistieron,
entre otras personas, los señores Liang Shun,
Encargado de NPgocios de Cbina;Sin Sre-Yee,
.Secretario de la LPgación; Tong Ying, Carlos
Geyne, Hom Hai Wong, H. Wak Ling, Gong
Iwen Gee, Arturo Gegne, Pan Cbew, Chee
Coung, ChiogWab, Tinunj!'Ping, Pin Úm Fuk,
Lics. Eugenio Esquerro y Emilio Téllez, Jesús
M. Rába¡zo, Prof. José B. Feroández de la
Regata, Dr. W. Persia, J. W. Green y Franciscos Lesdros.
Los Sres. Geyne y Gong Tiven Gee ofrecieron
el baoquetA en nombre de la Colonia al ,señor
Chentung Liang Cheng, y el señor Ministro
contestó dando las gracias á sus compatriotas
y haciendo votos por la prosperidad de México y de China.
Durante la comida, la orquesta «Lerdo&gt; tocó
lo más selecto de su repertorio.
El salón donde se efectuó la fiesta lucía un
bonito adorno floral, viéndose por doquiera
enlazadas las banderas de los dos países unidos ya por las relaciones diplomáticas.
El banquete terminó peco después de las 11
de la noche.

.,.

LOS COl~DEl~OS
¡Oh qué bellos son; sus liliales
vellocinos recuerdan la albura
de las nieves que brillan triunfales
en las cumbres de olímpica altura!
¡Oh los níveos corderos pascuales,
sois emblemas de paz y ternura!
¡AltAneros toisones reales,
vuestra noble grandeza perdura!
¡Impolutos corderos sencillos
que baláis al oír car1Lmillos,
aunque pasen y pasen inviernos
desgranando su gélido lloro,
viviréis inmortales y eternos
de VirgiHo en las églogas de oro!
1\.Lijl'.R'fO !lERRERA1

GRUPO DE DAMAS Y CAB.\L1iERO3 CO.WORRENl'ES AL DÍA DE CAMPO,

�EL MUiiDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS'.i'RADO

Ouerra Rusoja po11esa

....
.....

.....
~

r
. .
p-

...

...

• y

COMBATE DE FLORES.-CARRUAJE DE LA COLONIA FRANCESA.,
COMBATE DE FLORES EN PUEBLA,-DESFILE DE CARRUAJES.

LAS FIESTAS DEL CARMEN
KERMESSE EN SAN ANGEL

E

domingo último se dectµó en. San Angel
la kermesse organizada por la ¡unta de las
fiestas del Carmen, tomando parte en ella fa.
milias muy distinguidas de la localidad y de
otras poblaciones del Valle.
La fiesta resultó en extremo lucida, no sólo
por el buen gusto con que fueron decorados
los puestos, siguiéndose en el adorno el estilo japonés, hoy t~n de_ mo?a, sino también
por la extraordinaria ammación que despPrtó entre los moradores del pintoresco pueblecillo y por la numerosa concurrencia de México que se dió cita ne ~l jardín donde t~vo _lugar:
Los puestos principales eran los siguientes.
El de tarjetas postales, que representaba
una pagoda, estaba servido por la Sra. María Legorreta de Plowes y las Señoritas Elena
Zamora Plowes, María Margain, María. Luz
Enríquez, Sofía y Enriqueta de la Garza y
N atalia Marga.in.
El de Banca., que estaba á cargo de las Sras.
Leonor Martínez de Escalante, García Lascurain de Marga.in, Cristina Corti_na_ de Alvarez
y de las Sritas. Guadalupe y Cr1stma Alvarez,
Luisa y Julia García. Lascurain, María Lascurain, Luz Pasquel y Et?,carnación Colla?º·
Los puestos de confett1 eran tres, atendidos:
el primero, por 11!' Señora Luz . Garibay de Zepeda y las Señoritas Luz Gar1bay, Luz Ibáñez Guadalupe León, Luz Martínez y .María
Ele~a Hoppe. El segundo, por la Sra. Brier y
las Señoritas Brier, Power, Orvañanos, Nelly
y Arce y Guadalupe Sauto; y el tercero, por
la Sra. Clotilde Barrera de Calderón y las
Señoritas Luisa, Dolores y Elena Calderón.
En otros puestos, que eran de tómbola, de
dulces de cantina, de cerveza, de juguetes
chinos' de helados y te, vinos, á las señoras
Villar' de Martínez, Huber de Piña, de Escalante Ordoygoytia de Elguero, Terroba de
Murguía y á las Sritas. Ernestina Lar~añaga Alicia Guersney, María Mercenar10,
Leon~r, Sofía y Virginia Piña, Leonor Anda•
pia, Hermelinda y Sara Alfa.ro, Rosa y María
L

Azpe, Guadalupe Blanco, Dolores B:i,nd era,
Concepción Pardo, María Ordonoytia, Carmen M.urguía GuadHhpe y Ester Pesado, Altagracia y Bianca García Teru_el; damas todas que llevaban vaporosos tra¡es de verano,
de colores pálidos en su mayor. parte.
En este núcnero ofrecemos, ¡untamente !lºn
la de uno de los puestos principales, d&lt;?s mstantáneas del aspecto que presentaba el ¡ardín
durante la mañana del domingo.

€1 14 d~ julio ~n Pu~bla
Combate de Flores
resultaron las fiestas con que la CoLUCID.\S
lonia francesa, residente en Puebla, celebró el aniversario del 14 de julio. El Comité
organizador preparó varios feste,ios, entre
ellos un gran combate floral, en el cual toma.ron parte las principales familias de la sociedad de Puebla y de la Colonia francesa.
Las calles de Mercaderes, en donde están
situados los principales establecimientos franceses, fueron profusamente adornadas, y como
una prueba de simpatía hacia la Colonia francesa, todas las casas de las calles donde se
efectuó el comba.te, lucían también adornos,
consistentes en cortinajes, banderas y piezas
florales.
A las diez de la mañana, el paseo Bravo,
donde comenzó la batalla, estaba. lleno de es·
pecta.dores. Multitud de carruajes adornados
desfilaban arrancando aplausos de la multitud;
pero el entusiasmo no tuvo límites al presentarse el carruaje de la Colonia francesa. Era
éste una elegante victoria, toda cubierta de
rosas blancas y violetas, tirada por un magnífico tronco de caballos retintos, cuyas guarniciones simulaban guías de margaritas.
El carruaje iba ocupado por las bellas señoritas Carmen Blumenkron, Mercedes Valle y
Angela. de la Rosa, que vestían trajes azul,
blanco y rojo, respectivamente.
El jurado calificador, con toda justificación,
concedió el primer premio á ese lujoso tren.
La batalla terminó á las dos de la tarde y se
reanudó á las cuatro en las calles de Mercaderes, Santa Clar11, y Santa Teresa.
Las fiestas de Puebla terminaron con uua
gran función de gal a en el teatro Guerrero, á
la cual asistieron las principales familias de
la sociedad.

LA KERMESSE EN SAN ANGEC,,-PUESTO

DE CONFETTI.

..

UN ASALTO Á LA BAYONETA EN KIN-CHAU.

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"

•
UN AVANCE DE LOS JAPONESES POR CA.MINOS CUBIERTOS
]i~ ~~14;ESSE EN SAN ANGEL.-ASPECTO 'C'E L.A GLORIETA CENTRAL DEL JARDÍN.-VISlTANDO LOS PUESTOS.

�EL :r,rn~DO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

POLITICA GENERAL
R •la Y las Potencias.-Compllcaciones posibles.u La actitud de Gran BretaJ1a,-El Derecho Jnter·
nacional Y los bnques neutrales ante los bell':'erantes.-La cuestión d&amp; los Dardanelos,- Las azaJ1as del Contraalmirante Brezabrazoff,-Hundimtento de un buque mercante iu,:lés.-La cAmv~ñ,. en l\lanohu.ria.- La toma de Tacheklao,-El
a,vance general al norte,- La estrategia Japonesa.

RA de preverse que las excursio.nes de los
barcos de la escuadra voluntaria rusa en
el Mar Rojo,habrían ?e provo~ar las complicaciones que han surgido, y aun no se des-

E

la captura del vapor dfalacca&gt;, de la Compañía
Oriental Peninsular, se dice fué contestada sa•
tisfactoriarnente por el Conde Larnsdorff; ~e en·
viaron órdenes para suspende: los registros
de barcos neutl'ales,se desautorizó la conducta
del«San Petersburgo&gt; y del «:Srnolen~k&gt;, Y. p~r
un momento se pudo creer que el eno¡oso 1DC1·
dente había pasado sin otras más graves consecuencias.
Pero aun antes de que se hubieran desvanecido tc,das la nubes de torrnent~ Y resuelto los
rob lemas. planteados con motivo de la capt~~a di, los barcos,el estado de la flota voluntar1.a
rusa ante el derecho internacional y ,la ?ebat1•
da cuestión de los Dardanelos, los wcidentes
se repiten en el Mar Rojo, y para crear una

un buque mercante con carga .perteneciente á
fi ntes americanos y consignada á c~sas
~ra ca . Después del cMalacca&gt;, el &lt;Kmght
aponesas.
·
d 1 v·
J
Comrnander&gt;,
hundido por los disparo~ e .. ¡ .
.
te
Bezabr·azoff
en
su
atrevida
¡ira
cea1miran
'
fi · 1
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orlos mares japoneses, ha hec~o ¡ar as m1p
d
la
conducta
de
la
marina
rusa
para
ra as en
·
t 1
los buques de las potencias neu ra es.
coDetengámonos un punto p3:ra exponer los términos de las diversas cuest10nes que provocan
estos incidentes.

***

El tratado de París, )mpuest~ á Rusia desé de la guerra de Crimea, sena.la á Turquía
ibligación de no permitir el paso yor los
Dardanelos á buques de guerra mos_cov1tas; pero nada habla, como era de pnsum1r_se, acerca
de los barcos mercantes, que una vez fuera de
1
guas territoriales turcas, pueden convertf:s: en cruceros auxiliares, sin que _haya responsabilidades por. tal teansformación en el
obierno de la Sublime Puerta.
g Para que una potencia beligerante pueda
e·ercer con sus barcos las ~acultades que le conc~de el derecho internacional respecto á lo~
buques neutrales que conduzcan ó pued~n con
ducir contrabando de guerra, ¿es .preciso que
barcos sean previamente reg1strad?S en
f!~~ancillerías extranjeras? ¡,Es necesarJO que
hayan sido construídos con el carácter de navíos de ¡ruerra·? No basta, para darles pleno
derecho de registro, la bandera de guerra que
enarbolan·&gt; Según se resuelvan estas preguntas, quedará juzgada la conducta de l?s barcos
rusos que han operado en el l\Iar Ro¡o.
En la opinión inglesa parece prev3:lecer la
idea de negar toda facultad legal á Rus.1a; pero
más que apoyada en razones, al parece1· se ha
presentado al amparo de su podero~a e~cuadra.
y ante el temor de nuevas compllcac1ones, el
uobiernodelCzar, dícese, se comprome.teáceder,
promete retirar sus barcos voluntHr1os Y suspender sus operaciones, mientras otr?s buq,ues
con derecho indiscutible llegan á eJecutar lo
mismo que ahora se reprueba en el «Petersburgo&gt; y el «:Smolensb.

f:

y

***

.¡:¡

.t.

GUERRA RUSOJAPONESA.-AMBULANCIA JAPONESA EN EL YALÚ.
vanecen, á pesar de la buen.a, arrnonfa c~o que
han conducido las negociaciones los gobiernos
de Londres y de San Petersburgo. La protesta
presentada por el gobierno inglés, á causa de

situación mucho más trabajosa á la Cancillería moscovita, un buque mercante inglés es
echado á pique en aguas japonesas por los
cruceros de la escuadrilla de Vladivostock,

Por lo demás consideramos poco fructuosa
para Rusia y rdenos perjudicial para el Japón
Ja misión encomendada á la asendereada escuadra voluntaria. El asombroso. desarr?llo
de la industria japonesa en los últ1m?s trernta
años, aun rebajando las exagerac1o?es que
pueda haber por parte de los ?ecesar1os «:re•
clames&gt;internacionales, es suficiente para atender á las propias necesidades del país. Hay en
el mismo territorio niponés arsenales n,ayales
y militares, fábricas de armas, de mumc1~mes
y de explosivos, hasta con secretos exclusivos

GUERRA RUSOJAPONESA. - EL VICEALMIRANTE KAMIY.URA,
Á BORDO DE SU BUQUE INSIGNIA.
desconocidos á los productores europeos; durante los largos años de pr.eparativos que s~creta ó abiertamente ha dispuesto el Imper10
á la tremenda guerra que emprendiera ha podido acumular en sus almacenes ;nmensas cantidades de cuanto pudiera haber menester para
cubrir sus actuales necesidades; ha podido
acudir á la producción extraña para allegar
lo que faltara á la propia; y en el enor~e consumo que exige la campaña en Mancbur1c1,, que
ya dura seis meses, poco puede esperar de lo
Que lleven á sus puertos los navíos procedentes
de las remotas playas europeas.
Casi vana é inútil resulta. pues, la obra de
los barcos rusos en el Mar Rojo; el perjudica·
do realmente es, no el comercio de contr:i.bando
de g-uerra, sino el común, que se sostiene con
el Extremo Oriente, donde bay tantos intereses
dig-nos de consideración.
Alegan los rusos que sus espías les habían
revelado que esa corriente de contrabando
existía, con perjuicio de sus propios intereses,
en la campaña por mar y tierra; pero antes de
emprender una acción decisiva, que por fuerza
había de lastimará los neutrales ó que aparentan serlo, debió convencerse de la eficacia
de los medio~ empleados y estudiar las dificultades que podrían s•1rgir.

***

Empero, hay en todas estas cuestiones una
que resalta con caracteres sombríos y que, sólo fiada en las promesas de Rusia, no ha empujado á Ine;laterra á tomar medidas abiertamente hostiles: el hundimiento de un barco
mercante por los rusos, frente á las costas japonesas. Dicen de San Petersburgo que no es
posible suponer Que~¡ comandante naval d~ la
escuadrilla de Vlad1vostock haya procedido
sin necesidad. ¿,Hasta dónde puede llegar la
exigencia de esa necesidad que hunde en las
olas un vapor indefenso? ¿Hasta dónde puede
disculparse esa resolución tremenda de cañonear una embarcación desarmada, sólo porque
no se tienen medios para conducirla con tripulación de presa al primer puerto nacional de
la escuadrilla a.g -resora? E~o es lo que se alee;ará ante el g-obierno inglés euando lleg-ue la
hora, que no ha de tardar, dada la exaltación
británica, azuzada por la prensa de todos los
partidos. cuando se presente en toda forma la
reclamación dehida contra la conducta del
Vicealmirante Bezabrazoff, que hasta hoy sólo parece liener en su descargo la circuni::taocifl.
rle haber salvado á la tripulación del &lt;Knight
Commander&gt;. sentenciado en juicio sumarísimo á perecer bajo el augusto manto que envuelve los palacios encantados de la mítica
Anfitrite.

***

GUERRA RUSOJAPONESA.-DESPUÉS DE UN COMBATE CERCA DEIPURRTO ARTURO: EL CAMPO!JAPONÉS,

En medio de estos embrollos orillados á
crear en Rusia una posición embarazosa, y á
entorpecer las buenas relaciones que trabajo-

GUERRA RUS0JAP0NESA .-UN EPISODIO DE LA BATALLA
DE CULIENCHENG,

samen te se conservan con la Gran Bretaña,
sobresale con claridad deslumbrante la jira
audaz del comandante de la escuadrilla de
Vladivostock, quien desafiando á su vigilante
pertinaz, el contraalmirante Kamimura, destacado con el exclusivo objeto de acechar y estorbar sus movimientos, lo burla atrevido y se
lanza por aguas enemigas hasta llegará la
entrada de la había de Tokio, sin duda decidido á llamar la atención del almirante Togo,
y oblig-arlo á que debilite las fuerzas navales
que sitian Puerto Arturo, baluarte que hasta
ahora resiste con brío los repetidos ataques
que para rendirlo han emprendido por mar y
tierra los sitiadores.
¿Llegará la osadía de Bezabrazoff hasta intentar un bombardeo contra la s11grada capital japonesa.? PretPnderá penetrar á la bahía
donde es de creer hay sobrados elementos de
resistencia? Sería una aventura que pondría
el sello á la bravura y arrojo del marino moscovita.

es una nueva sorpresa para los que observan
los hechos con interés.
Esperemos el giro quP han t1ado á la marcha
de los acontecimientos los avances efectuados
por las tropas japonesas, que acaso no esté
lejano el día en que se intente un golpe decisivo
en Manohuria y en la península de L iaotung
donde se asienta Puerto Arturo, del cual faltan
noticias absolutamente lo mismo rus&amp;s quo
japonesas, desde que se habló de la catástrofe
sufrida por las fuerzas sitiadoras, en una de
las fortificaciones que rodean la plaza.
27 de julio de 1904.

*"'*

RESENTAR á Consuelo Vivanco? No es
necesario por cie1·to. Los lectores de EL
P
MUNDO ILUSTRADO seguramente que al ver la

Digan lo que quieran los peritos militares
rusos, según los últimos informes llegados á
nues tro conocimiento, por medio de las agenci&amp;.s cablegráficas, no pueden considerarse fa.
vorables á las armas rusas las operaciones de
la campaña po:- tierra, emprendidas en la semana por los ejércitos del Mikado. Las fuerzas
unidas de los generales Okú, Kuroki y Nodsú
han iniciado un avance en toda la línea ; han
arrollado, después de tenaz resistencia, á las
tropas enemigas que sostenían posiciones escogidas y bien fortificadas en el pueblo de Tatchekiao y sus alrededores; han ocupado el
pue1 to y ciudad de Niuchuang-, excelente base
de operaciones, si acaso les faltara Dalny y
las islas de Elliot; han roto, al parecer. el ala
derecha del ejército ruso, atravesanoo por entre las apretadas filas del general Keller. que
sufrió un fracaso en su r econocimiento del
Paso de Motién : han emprendido con buen
éxito un movimiento general de flanco contra
las posicionPs rusas, y dejando á un lado los
pun tos fortificados de L iaoyang, avanzan seguros quizá directamente contra Mnkden, hasta
ahora cuartel del general Kuropatkine.
E s verdad que el abandono de Niuchuang
había sido muchas ocasiones anunc:ado y aun
se habló más de una vez de ocupación y reocupación; pero no puede decirse lo mismo de
Tatchekiao. donde todos creían que habría la
anunciada batalla trascendental. ,Por ahora el
anunciado combate se transfiere para Haicbeng
ó Liaoyang, si acaso esas posiciones estorban
la marcha hacia el norte en busca de Mukden.
Cautos, corno siempre,en todos sus movimientos, los japoneses han sabido ocultar sus planes estratégicos, no sólo al enemigo, sino hasta
á los corresponsales que marchan con ellos en
el campo de operaciones. Cada paso que en el
desenvolvimiento de la ca.mpaña se descubre,

•

z. z. z.

PRESENTACIONES
CONSUELO \?J\?ANCO

risueña faz juvenil, habránse dicho, por desmemoriados que se les quiera suponer: «yo conozco á esta chiquilla: es la hermana de Conchita&gt;. Y la conocen de fijo. Allá en los buenos tiempos de la Compafiía Infantil, Consuelo Vivaoco se hacía aplaudir frenéticamente.
Después ha crecido, ha crecido mucho: es toda
una sefiorita, toda una artista.
Ya no hace los papeles aquellos en los cuales la aplaudimos en la Infantil. Ahora nos
hace ver á toda esa floración femenil que aún
produce la madre Es pafia; ahora es chula, y
maja, y baturra, y todo lo que los autores del
género chico quieren.
Consuelo Vi vaneo tiene dos graodes fortunas: la primera, es la de ser joven; 1a segunda, la de ser hermosa. Y con semejante capital, se va muy lejos en la vida.
Por lo demás, tales son los deseos de sus
amigos, tales los deseos del público que la
aplaude. Irá muy lejos Consuelo porque ha
tenido otra fortuna más: la de empezar pronlo, la de iniciarse· bien y muy temprano en el
arte dramático. A la edad que ella tiene, much11s sefioritas hay que se ruborizan cuando
se les llama así, y no se les hacen las cortesías que antes, como niñas, recibían. Consuelito Je llaman sus amigos, porQue, en la intimidad, posee un mérito no común entre las almas de teatro: es sincera, y sigue, por eso
siendo niña. En el escenario tiene talento'
gracia y desplante. D9 bastidores adentro tie:
ne candoroso trato. Irá lejos, si se lo pr~pone, porque I a naturaleza la ha, dotado de excelentes condiciones teatrales. Fuera del teatro
quedará la misma: una buena muchacha, inte:
ligente y amable.
Puede escoger entre los dos caminos. Ambo¡¡
la llevarán á la felicidad si así lo desea,

�EL :MUNDO lLtrSr-RADO

EL MUNDO ILUSTRADO

PAGINAS DE LA MODA

Artistas Jóvenes
..A-

Los trajes negros.-Abrigos de verano
A hablado EL MUNDO diario de las ventajas que presenta. el traje blanco, por estar
al abrigo de los caprichos de la moda. Los
negros participan del mismo privilegio en más
alto grado. Bien mirado, el negro es toda.vía.
más práctico que el blanco, y una dama que
concurra. poco á recepciones y paseos, encon-

H

tra.rá más oportunidad de llevar un traje negro
muy elegante, que uno blanco.
Un vestido negro de género que se pueda usar
todo el año, prestará sus servicios lo mismo
en visitas, conciertos y 1·euniones, que en una
brillante comida.
Si se hace un segundo cuerpo negro escota-

do, se tendrá realmente una &lt;toilette&gt; para todos los casos: para baile con la blusa escota.da
y para calle con el cuerpo alto.
En cuanto á telas, el crespón de China es
ideal, sirviendo lo mismo el tafetán ó cualquiera otra elegida c~n prudencia.; pllrO el
crespón de China se adapta á todas las estaciones y es casi tan fácil de llevar
como el paño, y tan elegante como
la seda má¡¡..Jina.
El modelo de falda. que recomendamos, es la forma plisada á sol,
por múltiples razones: en primer
lugar, es muy bella y a.hora es la
clásica por excelencia; y en segundo, tardará mucho en pasar de
moda, en tanto que las faldas modernas, tan cargadas de adornos,
están muchísimo más propensas á
ser efímeras.
No ha.y que preocuparse con la
anchura de la falda; no engruesa
como se cree. Estos pliegues de sol,
con sus líneas irradia.das, adelgazan y alargan la silueta.
El forro debe ser del largo de la
falda. Así dispuestas las cosas, se
sorprenderán mis lectoras de pare·
cer tan altas y distinguidas con
estos atavíos. Conviene elegir para
el forro tafetán de color, pues de
esta manera resulta el traje más
elegante y fácil de llevar que si
tuviera fondo negro. Será razonable dejar la falda de crespón independiente, lo que permitirá arregla.ria sobre fondo negro ó de
color.

***

Digamos a.hora unas palabras
acerca del cuerpo, que puede ser
blusa ó bolero, ya que la una y el
otro están poco sujetos á cambios.
Pa.ra. personas delgadas, se tendrá
buen éxito usando muselina de seda
plegada en acordión, blusadaen la
cintura, poniendo encima de este
cuerpo un bonito bolero de encaje.
Las personas gruesas usarán muselina de seda muy ligeramente
fruncida.
Sólo de las mangas no podemos
aconsejar modelo que no esté expuesto á cambiar repentinamente
de moda¡ pero por fortuna. se pueden modificar con bastante facilid
a.d.
11\ \'
.~, ~
El sombrero que mejor armoni..
za con este traje, es una gran ca~, pelina negra que se puede ejecutar
,,~
sobre paja ó bien sobre
tul ó muselina de seda,
dispuesta en pliegues
~ \\·
superpuestos. Las plu.
mas de avestruz son de
efecto maravilloso;pero
si no es posible obtenerlas, se suplen con
nudos de listón &lt;liberty&gt;, plegado en acordión ó simplemente
ar:-uga.do.
MARfA LUISA.

FfGUR!NES NÚMEROS

1,

2

Y3·

�Et MUNDO ILUSTRADO

•expresaba su adoración conforme á la natura·

Nuestros Figurines
NúM. 1.-Elegante abrigo en tafetán negro,
fruncido al derredor de un empiezo de encaje•
pasamanería negro 830; delante,_ bullones 1?li·
sados, bajos de mangas de encaJe y muselina
de seda.
NúM. 2.-Pequeña capa Maintenon, hecha
en grueso guipure y tafetán fruncido; adelan·
te, larga corbata de muselina de seda.
NúM. 3.-Pequeña manteleta de seda suave
plegada y anchos entredoses de guipure; corbata de largas puntas guarnecida del mismo
entredós y unida á la manteleta bajo dos ro•
setas de seda plegada en radios.
NúM. 4.-Esta manteleta de seda y guipure
es corta sobre los brazos, alargándose en
punta adelante y atrás, á manera de ficbú.
Puede hacerse en todos colores y telas, lo mismo en v~lo que en seda suave ó paño.
NúM. 5.-Mantón estilo sastre en paño gris
claro; pelerina dentada, botones planos dora•
dos ó plateados.
NúM 6.-Cbaqueta de faldón en tafetán negro con cuello de paño blanco bordado de seda
negra; el miSJ:10 bordado incrustado en la
chaqueta. dibu1ando un bolero delante.
NúM. 7'.-Capita de paño recortado en per·
sianas al:·ededor de una larga estola de paño
bordado.
NúM. 8.-Paletó corto de seda ne!l"ra; mangas trapeadas en tul, punto de e~píri_tu negro,
sobre fondo claro; berta con aplicaciones del
mismo punto.
NúM 9. -Toilette de calle ó de gardenparty en linón rosa, ataviado con . pequeños
pliegues y entredoses. Canesú y baJOS de las
mangas de linón viejo bordado, berta y volantes de la. falda en linón rosa plisado, orla.do de entredoses y montado bajo uo_a
doble :fila de escarolas del mismo linón. Toca de paja con nigrette&gt;.

leza de que le dotó el creador.
Contemplando aquel tumulto, Brahma, lleno
de alegría por tanto ,amor, tornóse á Siva.
Mas el dios terrible/ sonrió señalando ~ la
tierra, y Brahma vió que en el globo deserta·
Jo por sus habitantes una abeja zumbaba. sobre los cálices, una. hormiga corría desolada
entre las hierbas y un hombre vagaba por los
prados El creador se entristeció contemplan·
do aquellos tres seres que no querían adorarle. Mas deteniendo el gesto de Siva que se
disponía á aniquilarlos, dijo con vo~ potente
domioador3:1 que oy_er_on todos, los ingratos
los agradecidos: «Vivid, creced, llenad el mundo, seres que saqué de la nad:i.. La muerte los
dolores, los males amenazarán vuestros días
pero sólo responderéis de los que oscorrespon:
d_an R vosotros solos. Andaréis por el mundo
sm preocuparos de los sentimientos de vuestros semejantes, sin que su porvenir os entristezca ni os abrume el pasado de cuantos fueron antes que vosotros. Sólo los tres seres
que, n&lt;;&gt; quisi~ron adorarme, la negra hormiga,
la abe1a rubia y el hombre, sufrirán por ellos
Y por los suyos. No se bastarán á sf mismos.
Les será imposible vivir en vuestro aislamiento. Les mortificarán los dolores de sus des·
cendientes, las penalidades de sus antecesores y serán desgraciados en el presente1 en el
paqado, en ~l porvenir&gt;.
Desp_ués, Brabma desapareció, y mientras
los anu:~ales, _agradecidos, se dispersaban alegres y sin cuidados, los tres seres ingratos
busc3:ron á sus semejantes, y desde entonces la
hormiga, el hombre y la abeja viven en sociedad con los suyos y por ellos sufren.
FILIDOR.

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F~

RISAS

o

Ríe que ríe; la rosa
En el capullo plegada,
Se asoma leve, riendo
Por el botón de esmeralda.

La leyenda de la hormiga
el mundo vacío de seres,
B1·ahma el creador se recogió
en sí mismo. Tras él, y ocultán·
dose entre nubes, Visnú el cooser·
vador y Siva el aniquilador, esperaban.
Luego que pasó su meditación, Brahma ex·
tendió una mano deseando que la árida superficie de la tierra. se cubriese de verdor, y aquel
deseo se cumplió en el acto. Por todos sitios,
colo-ando de . las rocas, tapizando los llanos,
uniéndose en los bosques, nacieron las plantas, los árboles, los musgos, y pronto, sobre el
follaje espeso, sonrieron las flores. Brabma se
recreó un instante en su obra, mientras Visnú
dejaba caer el rocío, entibiaba el ardor del
sol con brisas suaves y Siva desataba los huracanes sacudidores y dejaba rodar los granizos. La vida y la. muerte comenzaban á luchar.
Después de habe1·se deleitado en su (Jreación,
Brahma deseó que las sel va", los val les, las
a11uas, los aires y las profundidades subterrá·
neas se poblasen de seres. Y extendiendo otra
vez la mano creadora, pareció sembrar gérmenes de existencias por los cuatro puntos del horizonte.
Bajo aquel gesto fecuodante, la tierra y las
aguas hirvieron en vidas, que se concretaron
en las formas más diversas. El deseo omnipotente de Brahma no se detenía en apariencias
det.ermioadas, y los seres más distintos nacían
mezclados unos con oti·os en confusión extra.ordinaria.
Sobre los caparazones rugosos de los cocodrilos y los escudos de las tortugas. flotaba
la. gracia de las maripvsas, de los pájaros pequeños, revolaotes y multicolores, mientras en
el mar saltaban peces lucientes y plateados y
entre los valles de las olas dormía la negra .
muchedumbre de los cetáceos.
Por cima de las selvas pasaban triángulos de
grullas, bandos deslumbradores de cotorras,
parejas de tórtolas y dé palomas unidas en
blando volar, y en lo alto, casi invisibles, se
cernían las águilas, los buitres, todos los dominadores del aire. Por los árboles bullía la
inquieta turva simia, saltando de rama en rama, gesticulante y burlona, y bajo ella pasaban, lentos y majestuosos, con callado pisar,
los gualdos tigres, los leones, los leopardos
mosqueados, las hienas grises, los osos peludqs y tardíos. Ea las llanuras y en los valles
pacían las graciosas cabras, el caballo, las
ovejas quejumbrosas, los antílopes medrosos,
y en medio de todos, la roca vi viente del elefante emergía de entre las hierbas altas, ondeando su trompa serpentina. Sobre las flores
zumbaban las abejas, por entre las gramfoeas
corrían las hormigas; al fin el hombre nació.
Brahma había concluído su tarea.
Todos aquellos seres vivían confundidos y
mezclados sin atacarse ni hostilizarse. Las

JI

Ríe que ríe; en el lirio
Vierte la risa sus gracias,
Y de la flor las despliega
Sobre la copa. morada.
':J

NTE

Ríe que ríe; en el vivo
Clavel de enceodiáas llamas
Revienta alegre la risa
'
En explosiones de grana.
Ríe que ríe; y mirando
Bogar á dos por las aguas
Suelta su risa á torrentes '
La boca de la gi-aoada.
RUBÉN

D.ARiO.

FIGURÍN NÚMERO 9.

Ecos de todo el Mundo
Coantloso donativo de loR RostchJld · - Una O b ra bené flca,-Jnaui:-nraclón de nn monumento en Waterloo.
La cuestión de los millones de los cartujos en Francla,-Nneva
ópera de Salnt·Saens,

FIGURINES NÚMEROS

7

Y

8.
ú_ltirna donación de los hermanos Rostchild ha llamado mucho la atención en París. Los barones de Rostchild son conoeidos hace largo tiempo, lo mismo en Eurcpa
A

FIGURINES NÚMEROS

especies más distintas fraternizaban, y sobre
el haz de los estanques flotaban los cisnes sin
temor á las águilas, mientras en las ramas
rugosas de los árboles se movían los ondulan~e~ cuerpos de las sierpes juQto á los pavones
1t•1:;ados. E_□tre las gramíneas, los lagartos reposaban, sm perseguir ni atrapar á las abeJas doradas _que zumbaban, tra.nquilas, sobre
las flores. Filosófico y grave, el sapo se mov~a con paus~, y los. coleópteros no huían á su
v~sta. En la rnmensidad del mar reinaba también la paz.
Los peces resbalaban suavemente entre las

4, 5 y 6,

aguas, Y descendiendo á los abismos profundos
donde las conchas abrían sus valvas y el co·
ral florecía sus ramos sin temor á enemigos
tornaban á subir otra vez hasta flotaF entr¿
las_ espumas y las larg~~ ~iotas de las algas,
ba¡o e_l ~o! alegre. Un Jubilo inocente, profondo, origmado por el desconocimiento del mar
Y de la muerte, reinaba en el universo.
A~te aquel espectáculo hermosísimo Brabma
Y V_isnú sonrieron deleitados. El mi~mo Siva
gividó, por un instante, la crueldad necesaria
e ~u na.turale_za y permaneció inmóvil. Agra·
decida á los dioses, la tierra hizo subir hasta

ellos aromas de flores, gorjeos de pájaros.
Buscáronse los seres, ansiosos de caricias; las
corolas defa.llecieron repletas de polen, y des·
de los húmedos abismos de las aguas, hasta el
más enhiesto pico de los montes, resonó un
dulce lamento, una queja apasionada.
Los ojos de Brahma se posaron con deleite
amoroso sobre aquellas criaturas que extrajo
de la nada; luego se humedecieron al ver el
horrible gesto de Siva que se p1·esentaba á
destruirlas. La bondad de Brahma quiso alar•
gar un instante más la dicha de que gozaba la
creación, y deteniendo el ademán destructor de
Siva, concedió á todos los seres ese momento
de felicidad absoluta, no turba da porla presciencia de la muerte, cuyo recuerdo no nos
ha abandooadodes de entonces.
Para justificar aquella debilidad, Era.broa
habló así: «Detén, terrible Siva, por un ins·
tante el golpe de muerte con que amena.zas
mi obra. Deseo que antes de morir alguno de
los &lt;ieres creados por mí, me adoren todos, re·
verencien á su hacedor. Venid, ordenó. Aban·
donad vuestros goces, vuestras tareas, los sitios donde os coloqué. Llegaos todos ante mí.
Adoradme, ensalzadme, puesto quesois míos
y mía es la partícula de vida que os anima&gt;.
A la orden de Brahma, todos los seres se
precipitaron ante su creador con empuje formidable. Todos, mezclados los pacíficos con los
hostiles, los grandes con los pequeños, se
amontonaron delante de Brahma, adorándole,
De la muchedumbre nacían rugidos de fieras,
cantos de aves, aletazos de peces. Cada animal

[

TRES HERMANOS ROSTCHILD.

que en América, tanto por pertenecerá una lar¡¡-a. familia de archimillonarios, cuanto por su
mterveoción en la política de Francia.
Pero !_oque los hermanos Rostchild acaban de
h_acer, tiene muy pocos precedentes en la historia di: la filan~ropía. Se comprende que el industrial más rico de Alemania, Krupp, baya
~onado á los obreros que en su factoría trabalª.º Y que le han hecho ganar millones sobre
millo~~s de marco_s, e~ terreno necesario para
q?e eri¡an sus_habitac10oes y que les haya vendido, sm pérdida de su puesto, los materiales y
aun la mano de ob~a. De_ no haber seguido esa
c_ooducta., su propio capital se hubiera resentido más que el de l?s competidores; pero, en el
caso de _los Rostch_ild, la donación se ba hecho en circunstancias completamente distintas.
Los _millonarios citados, viendo la miseria
que rema entre los obreros que trabajan en París Y,~º. sus :iirededores, han tenido Ja idea de
dar ~iez_millones de francos" para aliviar
esta miseria! no en donaciones caritativas, que
Pª:8: ~ada sirven en general; sino para la adquisición ~e _un amplio terreno en el que habrán de erigirse habitaciones baratas, en las
c1;1a_les_el obrero pueda encontrar alojamiento
hig1émco, que no le cueste demasiado caro.
La idea es digna del alto criterio de los donadores. Del problema de b habitación depende0;, en gene:·al, los demás problemas cuya reso•
~uc~ón agobia al proletario. Si la habitación
10d1spensable agota los elementos de g ue
obrero puede disponer, evidente es que los ~~
más problemas se sentarán en una base falsa.

�,
EL :MUBDO ILUSTRADO
Los $5.000,000 que han dotado los Rostchild
servirán: primero, para la adquisición de terrenos, y después, para levantar en ellos habitaciones baratas, cuya renta se encuentre al
alcance de los obreros. Así se habrá conseguido dotar á la ciudad de un bonito barrio, dar
alojamiento á los obreros honorables y evitar la miseria de muchas familias, miseria cuya base se puede encontrar en el pago de rentas excesivas que los propietarios exigen.

***
Con el nombre de &lt;Los Millones de los Cartujos&gt; se está ventilando en París uno de los
más curiosos asuntos parlamentarios. Se sabe
que el ministro Combes, que ha obligado, con
mano de hierro, al cumplimiento de la ley á
las Asociaciones religiosas, se ha captado, por
su conducta, ciertas odiosidades, especialmente entre los frailes católicos expulsados. Parece que los Cartujos (los fabricantes de alcohol del Departamento de Isere) pen~aron en
conseguir licencia para quedarse en Francia,

..

S7ILWELL PLAC:C

Ya al caer la tarde, Cambronne, cuya heroica frase
' debería momentos después
inmortalizarlo, dió la orden
de que se quemaran las&lt;águilas&gt; de los pabellones en cuya moharra lucía el águila
altanera de Napoleón. Por
desgracia uno de los pabellones quedó entero, dominando
la llanura cubierta de cad\iveres, cuando una banda de
merodeadores apareció lista
á despojar á los muertos. Se
habían acercado al siniestro
grupo que formaban los gra·
naderos muertos, cuando on
águila viva, aunque herida
de muerte, llegó volando á
posarse sobre la moharra de
la que, momentos antes, una
mano criminal había robado
el águila de oro que de Rusia
vol vía. El águila iba mortalmente herida, estaba desangrándose y con el ala rota;
pero con su otra ala y la cabeza dirigidas al cielo, parAcía protestar altaneramente
de la derrota.
Los merodeadores se retiraron, presas de un supersticioso teroor. El águila murió
en el sitio y fué enterrada al
propio tiempo que el pabellón
de los tres colores del Imperio
de Napoleón. Ahora el recuerdo será perpetuado por
la obra de Gerome, que seha
inspirado en la tradición referida para fundir su monumento.

La más hermoso Colonia no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo' de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra ~ociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo estA
lugar pli.ra edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan persona8 de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo3 los lotes h~brán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar Ferá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Oreemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
·en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años . .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto1
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua. ¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?

***

Después de ganar fama y
ESCENAS DE LA
dinero en su país natal·(contradiciendo el supersticioso
refrán que dice: &lt;nadie es pro·
feta en su tierra&gt;), el ilustre maestro SaintSaeos acaba de triunfar definitivamente en el
Teatro Convente Garden, de Londres. Ha sido
su ópera &lt;Helene&gt; la que le ha servido para
ser consagra,: o por la crítica inglesa.
Desde hace algún tiempo que se ha venido
acentuando en Inglaterra el sentimiento de admiración por el ilustre maestro francés. De
los más aristocráticos teatros le llegan propo-

ÓPERA &lt;HEC..ENE&gt; DEL MAESTRO SAINT SAENS.

ha visto al amplio cóliseo lleno hasta rebosar
de un público entusiasta y amable, que ha pro·
diga.do á Saint Saens ovaciones tras ovaciones.
Al decir de las críticas, es la ópera mencionada una de las mejores que se hao escrito en
los últimos años y bien merece ser obra de
Saint Bae ns, cuya fama anterior ha venido á
confirmar plenamente.

LA INAUGURACIÓN EN WATERLOO
DEL MONUMENTO DE GEROME.

mediante la curiosa petición dirigida al Parlamento, en la que decía.o que &lt;siendo ellos los
que proporciona.bao trabajo á muchos obreros
en sus fábricas de aguardiente, el hecho de expulsarlos debería evitarse, considerando la.empresa de I a fabricación de alcoholes como de
utilidad pública&gt;. Por supuesto que el Parlamento no quiso dar oídos á tan peregrinas razones. Eutooces se dijo que los Cartujos habían
ofrecido un millón de fra neo;, á M. Edgar Combes, hijo del primer ministro y su secretario,
«para que influyera cerca de su padre en el sentido de evitar la expulsión de los Cartujos&gt;.
De aquí el proceso parlamentario. Se nombró una comisión que investigara cuidadosamente el asunto, en vista deque, de ser cierto
el caso, entrañaba la comisión del delito de soborno.
Los miembros del Parlamento que han sido
encargados del asunto bao tenido que luchar
con la mala fe característica delos Cartujos,
que ban embrollado voluntariamente el asunto,
para dilatarlo lo más posible y para perjudicar, con un largo proceso, ya que no al primer ministro, á su hijo y secretario general.

***

Se acaba de inaugurar solemnemente en Waterloo el monumento que Francia mandó construir y cuya idea fué de Gerome. Se trata de
conmemorar uno de los episodios más grandiosos de la última batalla napoleónica: el episodio del águila. Se cuenta que en la noche tremenda de Water loo los granaderos de la vieja
guardia fueron despedazados por las continuadas cargas que contra ellos dirigieron los
ingleses.

LA COMISIÓN PARLAMENl'ARIA FRANCF.SA, EN SESJÓN, INVESTIGANDO
EL ASUNTO DEL &lt;MILLÓN DE LOS CARTUJOS,&gt;

siciones para que entregue sus obras á los &lt;manager&gt;, para que el público de los arandes centros. de población de Inglaterra ºescuche sus
partituras.
El maestro francés accedió y el triunfo ha
sido cue~tión de poco tiempo, puesto que desde la primera representación de &lt;Heleoe&gt; se

. Las escenas están tomadas de la vieja tradición de la toma y destrucción de Troya por
los compañeros de U lises. Los a.mores de Elena han sido la base que el autor tomó para
bordar sus hermosas notas.

Par a mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust Company,

_,

Primera de San francisrn, 4,

ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,

1

Primera de san francisco, 8.

_,

_ __
_.

..

.,..;;._..............: -:.- ~

/

�Año XI-Tomo II-Núm. 6

Retened en· Iá Memoria
j)amas c/eganfes:
Habréis fijado vuestra atención en los bonitos Vestidos y Trajes estilo
sastre que se ven los Domingos en el Paseo de Chapultepec; muchas personas se complacen con sorpresa de ver el excesivo lujo y delicado gusto
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Apartado número 26

Agosto 7 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

�.

.

L UNDO LUST~ílDO
Año XL-Tomo U-Número 6

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre lle 1894.

Especialidad en artícul,os para Iglesia, Galonería,
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Garanta: LUIS REYES SPINDOU

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,
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PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de 15 kilos.

Signortt, I;onnorat y tompañía.
La Manifestación en Honor de Hidalgo.
Do&amp; aspecto&amp; del desfile-de la Comitiva.

.,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Combate de flores</name>
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        <name>Concurso de niños</name>
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                    <text>AL-PUERTO
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peso no exceda de 15 kilos.
' os pe I os mayores de $ 25.00, cuyo

Año XI.-Tomo U-Número 4
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

MEXICO, JULIO 24 O:E 1904.

S•b&amp;crlpcl6• mennal torúea......S t.60
ldem

ldem en la CapltaL I t. ti

8111111: LUIS REYES SPINDDU
Registrado como articulo de eegunda clue, en 8 de Noviembre de 1894.

La Gran Manifestación en Honor de Juárez

�Et MtrNDÓ ItUSTttA'.00

NftBOR
V

yo pared por medio de una familia
burguesa y numerosa, á la que jamás tu•
ve el gusto de conocer y que me hubiera sido
posible describir y juzgar con toda perfección.
El tapial que separaba su habitación de la
mfa, bastante alto para salir al paso de la mirada .más penetrante no lo era tanto, que impidiera la transmisión de todos los ruidos, llám~se diálogos, llámense cantos, llámense re•
tozos, desde el cá la rorro niño&gt;, de las nodriza!?., hasta la cStella Confidente&gt;, de las señoritas mayores; y desde el «saquen al toro&gt;, de los
mocosos, hasta el &lt;á ver si se callan&gt;, y el
«estense quietos&gt;, de las personas mayores.
En la imposibilidad de verá aquella familia,
la.había. yo auscultado, si vale el término, y
había.acabado por conocerla por el oído, como
si la hubiera tratado años enteros. El padre,
la madre, las hijas, las tfas, la servidumbre y
hasta las visitas, me eran enteramente familia•
res y había acabado por amar, por tener preferencias y por profesar rencores dentro de ese
mundo auditivo, con el que el azar y las vibra·c iones de mi tímpano me habían puesto en
conta.cto.
El patriarca de aquella tribu frisaba en los
cincuenta y ocho ó los sesenta años; por el tono y acento de su voz, pude colegir que era alto, flaco y calvo. Su esposa, por el contrario,
era baja y gorda y tenía dos hermanas more•
nas y apergaminadas. Las bijas mayores del
matrimonio eran, la una, rubia y esbelta, y la
otra, morena y maciza. Tenían novio y sufrían
persecución por la justiqia.
Entre los bombreeitos había dos, linf.ático
el uno y con tumor blanco el otro, que amaba
yo con lástima lamentando los errores de sus
médicos en punto á terapéutica infantil, en la
que preé!oroin.aban el jarabe de ajolotes y el
· aceite de hígado de bacalao, como quien nada
dice, el timo de los reconstituyentes!
A fuerza de oil' á aquella familia ir y venir,
hablar, cantar y gritar; á fuerza de analizar,
desde el punto de vista acústico, el trajín de
aquella casa, había aca):&gt;ado por poder describir el plano generál, corte y elevación del
domicilio conyugal, el moblaje, la indumentaria, los cmenús&gt; de las comidas, el ca.tole de
cáscara&gt; con que se desayunaba la señora, las
hojas con catalán del señor, las «hojaldras&gt;
de Julia, los caramelos y las violetas garapifiadas de Idonea, nombre que no me -lo parece
mucho, y en fin, todo cuanto hay que saber y
mucho de lo que se debeignorar,relativamente,
á la vida íntima de una agrup.a ción humana.
Acabé por identificarme con toda aquella
gente. Yo, ignorado, solitario y silencioso, y
ellos, turbulentos, parlanchines, bulliciosos y
ruidosos, viviendo al· aire libre, tratando, á
voz en cuello y grito herido, la cuestiones más
arduas y más íntimas, comunicándome á diario, sin tener de ello conciencia ó sin importarles un bledo, todo cuanto pensaban, sentían
y les acaecía., y ofreciendo á la contemplación de mis tímpanos toda su vida, toda su actividad y toda su labor con la casta impudicia
de un desnudo clásico.
Entre todos ellos y todas ellas, sin discutir
las virtudes nt los encantos de nadie, ni rega·
tear elogios á ninguno,mi predilecto era N abor,
el mayorcito de los tres varones.
¡Qué muchacho! Sano, vigoroso, incansable,
ardieQ.te comQ el fuego, raudo como el vjento
y chispeante como· el relámpago. Tenía siete
años dos meses, pesaba treinta kilos; era moreno, 1e ojos negrós rasgados y sombreados
por la¡¡ má-s opulentas pestafias que puedan
da.rse, ¡blancos y menudos los dientes como
granos de.J1,rroz,rojos como cerezas los labios,
cabellera negra, abu.ndante y ruda, ¡vamos!
¡un barbián de tomo y lomo I
IVÍA

Notas ~etropolitanas

L

A atmósf~ra es pr;p¡cia á las
grandes celebraciones florales.
En el'Valle ~e M~x:ico, ál amparo
de los volcanes legendarios y cien
veces seculares, pajo el azul inmaculado del cield, las fie~tas de las
flores tienen atractivos propios,
nunca imaginados po~ el extraño.
Parece. una explo,sión de matices y
de perfumes; cada huerta es una
incubadora de ideales corolas; cada pueblecillo del Valle una canastilla, un bouquet; cada racha del
viento, una fa.ctoría de- enervantes
olores.
El Padre In_vierno es compasivo
con nosotros. Nos ve tan pobres,
tan friolentos, que aparta de nuestro Va,lle sus nevascas homicidas;
lleva a,1 Norte, muy al Norte, la cuadriga teriipesttn&gt;sa -de sus hura.ca-

Pero, eso sí, ¡qué carácter y qué indumentaria! Desde ·mi corredor oía yo sus codos rotos,
sus juanetes de fuera, sus tacones cbuecos, las
manchas de pintura, de grasa y de caliche de
su blnsa, los remiendos posteriores de su pantalón y, sobre todo, sus maldades, sus retozos,
sus latrocinios, sus diabluras de todas clases
y de todas tallas. He oído de él pellizcos á la
recamarera, dignos de una gangrena consecutiva, colas á sus tías, pegadas con cera (no
las tías), que cantaban el credo y siembras de
pica-pica en las camas de sus' herma.nas que
no había más que ver. En una ocasión lo be
oído pintar un venado de ocho días y en otra
retratar al maestro en los muros del establecimiento.
El muchacho no tenía desperdicio, ni por
donde lo desechara el diablo, ni había tampoco por donde tomarlo en punto á travesura;
pero revelaba á mi oído un corazón de oro y
una in~ligencia privilegiada y un apetito y
una digestión á prueba de bomba.
Son previsibles las consecuencias de ese modo de ser y de proceder de mi predilecto. Regaños continuados, amonestaciones no interrumpidas, sermones didácticos del padre, explosiones iracundas de lá madre, conflictos internacionales entre tías y sobrinas, intervenciones de las potencias domésticas y escolares
y á cada rato, encierros en el cuarto de los
trebejos, tandas de nalgadas, series de pescozones, vapuleos opulentos con la vara de sacudir ó con el otate del trapeador, y hasta baños de inmersión en los días de especial excitación del delincuente.
Este, á pesar de que toda demostración naval ó terrestre iba precedida, acompa.ñada· ó
seguida de comentarios y explanaciones que ex•
plicaban su &lt;por qué&gt; y justificaban su &lt;para
qué&gt;, no parecía formarse concepto claro ni
de las causales ni de la finalidad de los castigos que se le imponían. Yo oía lo más hondo
de sus silenciosas meditaoiones, y lejos de sor·
prender en ellas un propósito de enmienda, el
temor anticipado de un escarmiento futuro,
una explicación razonada y razonable de los
cachetes de ayer ó una previsión de los cuartazos de mañana, no le oía más que premeditar
t.ravesuras ingeniosas ó maldades de á folio, y
cuando más, concebir precauciones para no ser
sorprendido infraganti ó resultar convicto del
desaguisado. Pero, de todo eso que los trata.distar¡; llaman remordimiento, sentido moral,
conciencia, etc., ¡ni asomos!
Nabor era travieso como son canoras fas
aves, blancas las nubes, fragantes las rosas,
juguetonas las ondas, suculentos los frutos,
brillantes las estrellas y pálidos los crepúsculos. En el ostra.cismo del cuarto de los trebejos, todavía trémulo y lloroso por la reciente
cacbetiza, discurría substituir con sal en ,polvo el azúcar molida de la cocina y viceversa;
construir alacranes de cera de Campeche para
asustará sus tías, clavar alfileres hábilmente
dispuestos en las sillitas de costura. de sus hermanas, tusar al gato, descrestar al gallo .....
¡que sé yo! ¡La mar, el disloque, el diluvio
universal!
Un día lo oi formular una protesta que iluminó, para mi oído, toda su alma, el fondo confuso é inenarrable de su conciencia infantil,
la psicología pi;ofunda y misteriosa de su ser.
Gritos, ci.rreras, alharaca, golpes más ó
menos contusos y la voz clara, estridi!nte é indignada de Nabor que exclamaba:
-¡Pues qué! ¡También los domingos me han
de pegar!
·
· .
Una vivísima. luz iluminó mi inteligencia y
por la primera vez.oí claro y basta el fondo,
en el abismo de aquel corazón de niño.
Para Nabor, sin duda, sus diabluras y los
consiguientes castigos eran algo de fatal y de
irremediable, que ni él ni nadie podía evitar.
Aquello era como órbita de astro, como caída
de cuerpo grave, como soplar de viento y ru-

nes y deja sólo entre nosotros to.das las flores de la Primavera, como buen viejo galante que sabe
tratar á las damas hermosas.
Las ·f iestas del Carmen, en San
Angel, son· siempre muy bellas. La
f~stividad cae precisamente ei:i los .
días en los. cuales ha florecido-ya
la gala exuberante qe la Primavera, cuai;ido la floración est4 acaba.da, y la Naturaleza, como una
madre jov~n, se recrea en la contemplación de sus hijitos recién
nacidos.
·
. Las familias que veranean se
preparan largamente, y con anticipación, á las fiestas del Carmen.
La Madre María tiene, entre nosotros , muchas devotas , muchas
almas femeninas sinceras que la
aman con la apacible y eterna pasión de sus corazones inholla.dos.
Porque la figura luminosa y dulce
de María, la Madre del Cristo, tiene prestigios inmensos que, sin
comprenderlos, enamoran ciega-

gir de tempestad. Pura fenomenalidad, determinismo, fatalidad. Ni luchaba contra sí
mismo, ni protestaba contra los demás; bacía
á pesar suyo, y á pesar suyo, también, dejaba
hacer; nada le extrañaba ni en su propia conducta ni le sorprendía en la ajena. Para él, la
corrección era simple consecuencia de la falta, como la ebullición efecto del fuego; el brillo, consecuencia de la luz; el eclipse, resultado
de la interposición de un astro opaco.
Veía la ley de ·causalidad, no con el sentimentalismo de un moralista ó de un poeta, sino
con la impasibilidad y la sangre fría de un
filósofo. A tal causa, tal efecto; de tal palo, tal
astílla; no hay que pedir peras al olmo ni ha
de dar el encino más que bellotas. Tal parecía
ser su filosofía práctica iluminada por una
conciencia confusa de las cosas. Yo venía
oyendo todo eso bacía buen tiempo en su conducta inmodificable y en su 1olerancia y su resignación ante la adversidad.
Pero el día en que protestó contra un castigo dominical, vi toda su alma.
-¡Cómo! le oía yo decirse á sí mismo-el
díllo sagrado, el día inviolable, el día infantil
por excelencia; el día en que se cierran las aulas y se abren los circ0s, teatros y paseos; el
día de la raya, de las agapas, del mamón y
del caramelo, de la ropa limpia y del calzado
nuevo; ~se día sagrado á la niñez, consagrado
por la religión y por la ley civil á la expansión libre, al recreo delicioso, al agasajo grato; ese día fausto y exquisito ¿se alzan todavía
picotas, y se erigen cadalsos, y se esgrimen dis·
ciplinas, y se ciñen borceguíes, y se coartan las
libertades humanas, y se esclaviza, y se atropella y se abusa? Bien ·está que en días ordina•
rios, en circunstancias normales, en condiciones aceptables, rijan la palmeta, el calabozo,
las orejas de burro, lo que se quiera! Pero al
menos que se respete el día festivo, el día de
guardar, ese paréntesis que el buen sentido ha
abierto de trecho en trecho en el trabajo en
la lucha, en la monotonía ó la aridez de l¡ vida cotidiana, y que no me peguen los domingos, ·
ya que no cesan de hacerlo toda la semanal
Por _lo v:isto, Nabor c~eía en la. eficacia, en
la eficiencia y en la santidad del domingo, como los austeros creen en el Carnaval y los golosos en el día de vigilia. Admitía todo el orden natural sin reticencias; pero con etapas.
~oblaba la cabeza al yugo seis días; pero, con:1º el Cr~ador, creí3: deber descansar el sép•
timo; olvidaba que si pedía reposo á la expia·
ción, debía conducirlo también á la falta; y al
protestar contra el castigo dominical, descono·
ció que si exigía la tregua á los verdugos, debía también imponerla al delincuente.
Este error lo perdió. La injusticia. fundamental que oía yo en el fondo de su filosofía
mora.l, le fué funesta, como á todos los hombres
les es fun~sta. la falta de equidad.
Un domrngo, deseoso, sin duda, de obligar
al descanso á sus verdugos, sin descan3ar él
m_ismo, se salió á ~ravesear á la calle y orga.mz6 unas banderillas al quiebro contra el
tranvía.. La fiera hizo por él y lo antecogió.
Yo no 01 más que un crujido de huesos una
confusa gritería y yacerá Nabor en el pavimento.
pesde aquel día no volví á oir más que gemidos y lamentos del otro lado de la t1,,pia. El
Judas de aquel apostolado había con su muer•
te, entenebrecido y enlutado aquel feliz bogar.
Ca:~bié de casa extrañando sin cesar aquel
bulhc10 y aquel tumulto de otros tiempos y
aun perdí algo desde entonces el oído.
'
¡Abl Si N abor h?biera sabido,como Jebovi.b;
desc~nsa~ el séptimo, qué felices .hubiéramos
seguido siendo: él traveseando, sus tías defendiéndolo, sus hermanas soportándolo sus pa.•
dres castigándolo y yo oyéndolo!
'

mente á los espíritus femeninos. Es
más grande, más noble, más santa
y divina la Madre Dolorosa que
sigue con-los ojos preñados de lágrimas el espantos0 drama del Calvario, mientras vuelan todas Sus
ternuras, toda~ sus blandas y excelsas ternuras á la. frente sudorosa
del Hijo amado.
Y, si á la pompa estival de nuestro Valle, se agrega la imperecedera. admiración del espíritu femenino haciá la Dolorosa, quedan
explicados los milagros que vemos
en las fiestas de San Angel. La
pequefia ciudad se engalana; las
huertas se despoja.o de su túnica de
flores multicoloras, para llevar su
ofrenda fresquísima á los altares
de la Madre; las mujeres, las flores humanas, encienden sus ojos á
la lumbre de un afecto profundo y
visten de gala sus miradas. La fiesta reina en los aires y en las almas.
Las casitas i las cvillas&gt; se pier-

Dr. M. Flores.

de1;1 en el derroche de galas que la
Primavera prende en cada rama·
los caminos se pierden á lo lejo~
en convulsivas sinuosidades, basta alcanzar los poblados de la montaña. Por encima de los pequeños
valles flotan las brumas coposas,
como ~a.dejos que lleva el viento,
'! el AJusco, con la impasible ma.•
Jestad de sus siglos, contempla la
alegría humana, no de otro modo
que un pa~re, ya anciano, contem·
plaría el Juguetear bullicioso de
sus pequeñuelos.

***

Año por afio, cuando se aproxima el 18 de julio, vuelve á ·Ja.s al·
mas la opresión angustiosa. del
gran drama. Los grandes bc,mbres,
los que en su naturaleza carnal
ll!3van la esencia suprema del gemo, no mueren solos. La muerte
tiene para ellos misericordias de
enamorada, y sus gigantes almas
no pueden desprenderse sin que

EL MUNDO ILUSTRADO
una intensa convulsión sacuda brutalmente á toda una. raza.
El tiempo, qua tiene. bálsamos
ignorados y sutiles para calmar
las heridas que la muerte produce,
se muestra ineficaz en estos casos.
Poco importa que sea un siglo ó
que sean dos años los que han transcurrido desde que uno de estos hombres geniales ha dejado la existen·
cia; de cualquier manera, la impresión es la misma., y tan intensa,
que en vano las horas destilan pausada y tenazmente sus licores de
olvido: el recuerdo surge siempre
como un fénix que rena.ce de sus
propias cenizas.
Juárez ha llegado á incorporarse al espíritu na.cional. Los que vi~
vían en la noche del 18 de julio de
1872, viejos ya y con el alma encanecida en la lucha áe la existencia,
recuerdan las horas de intensa
amargura, de estupor aniquilante,
de espantoso decaimiento que siguieron á la fatal noticia. La misma sensación de anonadamiento
que sigue inmediatamente á los
grandes desastres, invadió al pueblo cuando se le dijo: «Juárez ha
muerto&gt;. Era Juárez el padre; era
el :sacerdote; era el amigo y era el
jefe; el caudillo. Con su muerte
quedaba huérfano el pueblo. Y la
amarga opresión del sollozo agolpó á un tiempo mismo las lágrimas
en los ojos de doce millones de mexicanos.
Después, á medida que el tiempo
pasa, la flama purificadora de la
Historia ha venido alejando de la
figura excelsa del Reformador todas las nubecillas que la envidia
había agolpado, para ocultarle á
las miradas de la posteridad; cada

(Inédita para EL MUNDO ILUSTRADO)

-Allá en el camino
áe Sierra Morena-.
dijo, a.legre, el mozo
á Pedro el poeta; á la sombra triste
de una vieja higuera
que el viento despoja.
y el polvo blanquea;
allá en el camino
de Sierra Morena,
en aquel recodo
que hace la vereda,
tras un por"talucbo
que invade la hiedra,
ruinosa y aislada,
allí está la venta ....
Unas blancas manos
las copas ordenan,
cortan los jamones
y a.bren las botellas ....
esas manos blancas
que barren la venta
y q uita.n el polvo
de las alacenas
donde están los vinos ·
puestos en hilera,
esas blancas manos,
que por dos pesetas
dan de negro mosto
tres copas bien llenas,
una rebanada
de queso de oveja,
carne de tocino,
tortas con manteca,
mermelada áe uvas,
y en final de cuentas
el plato de estaño,
con las frutas secas,
esas manos blancas
son de la ventera.
La vi en una tarde,
sentada á su puerta,
mirando á lo lejos
como quien espera
ver en el camino
algo que no llega .. . .
Por probar el agua
de la triste venta,

año que pasa, el pueblo vuelve la
vista á Juárez en el aniversario
de su muerte, y cada afio lo con•
templa más grande, cada afio lo ve
más alto, como, si en vez de alejarnos, nos acercáramos á él día
por día.

*

*
En lo porvenir*nuestros
pósteros
verán, en una de las más berinosas
avenidas del Oeste de la Metrópoli, el nombre de un bravo. La avenida. del General Prim recordará
á todos que México ha sabido apreciar, en lo que vale, la. conducta de.

aquel valiente hispano que honró
á su patria y á la humanidad.
El proyecto existía hace algún
tiempo; pero, por circunstancias
que no son del caso, basta la semana pasada se pudo realizar. En
medio de una fiesta sencilla y significativa, el nombre glorioso del
· Conde de Reus fué saludado, al
parecer, dando nombre.á la vía pública. Así se comprenderá basta
qué grado es noble y alta la acción
del pueblo mexicano al incorporar
á sus propios destinos, al I ado de
los nombres de sus grandes héroes,
el nombre de aquel ilustre espafiol.

*

El General Prlm.

por gustar un rato
de su sombra fresca,
bajo el portalucbo,
-cuyas hondas grietas
remedan las mallas
de una red de pesca,detuve mi marcha
y ví á la ventera .. . .
Eran sus dos ojos
como las almendras
que en aquel platillo
pro!lta me sirviera,
y sus dos pupilas
de-misterio llenas,
' el color tenían
de las tristes hiedras ....
Me partió las nueces
con sus manos bellas,
en jarro de arcilla
me dió el agua fresca,
me habló tres palabras
con voz de sirena,
y tras un saludo,
tomó las monedas
que puse en la orilla
de la vieja mesa,
levantó las copas
y entró se en la -venta.
Cuando ya de nuevo
tomé la vereda
por seguir mi marcha,
al fin pude verla
otra vez sentada
junto de la puerta,
mirando á lo lejos,
como quien espera
algo que ya es ido,
algo que na llega .. . .
-Si v:as de camino·
por Sierra. Morena.dijo el mozo á Pedro,-:;_
tú que eres poeta
y que gustas tanto
de las cosas bellas,
busca en el recodo
q·ue b'ace la vereda
el portal derruido
donde está la venta,
y si la descubres,
haz un alto en ella ....

* *sigue en el Arbeu
Teresa Maria.ni
triunfando con el mágico influjo de
su genial talento dramático. Cada
obra que se estrena en el coliseo
mencionado, es una boja más en la
corona de triunfos que se ha con·
quistado la egregia actriz italiana.
Pero si la cosecha de laureles ha
sido granae, la de prosaica moneda
parece que es bastante exigua. Para lograr unir al éxito artístico el
pecuniario, la empresa cuenta con
hacer una temporada en la que los
gastos sean menores, en la que se
paguen -~ntrada.s más baratas, es
cierto; -pero en la que pueda también apuntarse, en la partida de las
ganancias, una suma menos escasa.
Para ello ha tomado el teatro
Orrin. En el pequeño teatro se ba.rán las mismas piezas que tanto
hemos aplaudido en el Arbeu, si
bien, como se comprende, la decoración no podrá ser tan lujosa.
Poco importa: lo esencial es que
el público amante de lo bello tenga un sitio en que encontrar espec-

Quizá la muchacha
de ojos como almendras
que busca á lo lejos
algo que no ilega,
en sueños te ha visto,
y á ti sólo espera ....
Mas Pedro, que escucha
con la mano puesta
sobre el rostro, dice
abogado de pena:
-Ha tiempo el camino
conozco, y la venta ....
Mi solar tenía
en Sierra :Morena;
soy de allá, y la ruta
crucé con frecuencia ....
Lo has adivinado:
la. triste ventera
qlJ.e se hirió de amores
por este poeta,
fué mi amada un día ... .
y no volví á verla . .. .
Por vender mi casa,
por vender mis tierras,
hace poco tiempo
fuí á Sierra Morena ....
mas ¡ ay I de mi suerte,
¡nunca vuelto hubiera!. ...
En. aquel recodo
que hace la vereda,
bajé del caballo,
lo até en una •higuera
y en busca de vino
y de sombra fresca,
dirigí mis 'Pasos
rumbo hacia la venta.
Bajo el porta.lucho
que invade la hiedra,
donde en otros días
probé dichas buenas
rociadas con vino,
por el suelo ruedan
los despojos viejos
del banco y la mesa ....
¡Ay! mis ti;istes oio.s
vuelvo hacia la puerta,
y busco, temblando,
los de la ventera. ... .
¡nadie hay en la casal ... .
¡sola está la venta! ... .

táculos que levanten su nivel moral
y agraden al ánimo. Teresa.Maria.ni, donde4uiera que se presente,
ha de ser la excelsa actriz; su compañía será la misma, homogénea. y
discreta, y las obras, que se escogerán entre las más notables, muy
gustadas. El diamante será el mismo, pero et engarce será menos valioso. Esto es todo.

*

*
En el Teatro * Hidalgo
sigue la
misma modesta compañía de verso,
en la que figura Elisa de la Maza.
Ha adelantado mucho esa actriz,
de suyo discreta. Podría, perfectamente, figurar en cualquier elenco
y con honra para sus compafieros;
prefiere, sin embargo, la modesta
vida del Hidalgo. Las funciones
populares, en ese teatro, son muy
concurridas y hermosas. La alegría franca y noble, sincera y sencilla de los artesanos, de los pequeños burgueses, llena el teatro
con sus risas sonoras.
*

* * anciano que
Como un viajero
vuelve de su expedición á remotas
tierras, se anuncia ya, á lo lejos,
el Padre Invierno. Ha enviado á
precederle á sus ordinarios embajadores: el frío y el silencio, y comienza á dar la orden de marcha. á
las parleras golondrinas. Por la ,
noche, en la i-nmensa desolación de
la sombra, la luna asoma su palidez enfermiza; vuelan los murciélagos con alocadas curvas y sólo
se escucha á la distancia, en las
callejuelas enredadas de la metrópoli, la voz trémula de algún t,rasnocbador que increpa duramente
á las estrellas.
ANTENOR LESCANO.

Entro, grito, llamo,
¡nadie me contesta l. ...
Las a.rafias tienden
su plateada tela
sobre los tocinos
que del techo cuelgan;
un espeso polvo
cubre las botellas ....
sucias cucarachas
corren y aletean
bajando y subiendo
por las alacenas ....
Abro los cajones
con ansia secreta
por buscar en ellos
un rastro .. .. una huella,
quizá alguna carta,
quizá alguna sefia ....
¡nada!. ... de su fondo
la polilla vuela ....
y un ratón que roe
la vieja madera,
salta sorprendido
y huye por la puerta ....
¡Ay! por los rincones
crece ya la hierba ....
•••• I Sólo el viento ha,bita
la casucha vieja!. . ..
Con las manos frías,
con el alma llena
de ·a sombro y espanto,
salgo de la vent¡¡.,
llego á toda prisa
donde está la higuera,
desato el caballo,
le pico la espuela.,
y presto, de vista
pierdo la vereda ....
¡Ay I en el camino
de Sierra Morena,
ya nunca mis ojos
volverán á verla ....
¿A dónde habrá ido
la hermosa ventera? ....
Mi alma no adivina,
en su triste pena,
cómo ha de llorarla:
si casada ó muerta ....

EMa.ría Enriqueta..

4

..i

�EL ltlJNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRA.DO

En Honor de Juárez
La Gran Manifestación del día 18

Los Enamorados
Celina va á la fuente,
reposado el andar, alta la frente,
sonriendo con mueca deliciosa ....
Celina es rubia, tímida y graciosa:
tieoe cara infantil, manos de niña,
armónico perfil y ojos dormidos:
tiene su boca el dulce de la. pifia,
suena su voz con lánguidos sonidos.
El pañuelo que lleva á la cabeza
sirve de marco al 1·ostro y lo aureol,i.
con círculo de gracia y de pureza,
de expresión española.
Tiemblan sobre el corpiflo suavemente,
movidas por el céfiro silente,
las puntas del pailuelo de colores
que al rost1·0 dan su alegre colorido.
La falda, recogida en un prendido,
deja ver de los pies, esbeltas llores,
el nacimiento. que &amp;üave arranca
con corrección de poesía llena,
y en sus brazos desnudos, brilla blanca
la carne de azucena.

.ASPECTO DE LA PLATAFORMA DE HONOR DURANTE
EL .ACTO OFICIAL,

J: s verdaderamente plausible el empe~o con

L, que los liberales de toda 19: Repú~hca se
11,presuran al aproximarse el a01versar10 de ll\
muerte de' Juárez, á honrar la memoria del
ilustre patricio á quien propios y extra~os. re·
conocen virtudes muy grandes y mer(c1m1en·
tos muy legítimos.
Tanto en México, como en las capitales de
los Estados y hasta en las poblaciones más
pequer.as, el culto á aquella noble figura de las
aciagas épocas de la Reforma y de
la Intervención, ha ido extendiéndo·
se más cada día; y á esto se debe que
no haya, puede decirse, en toda la
extensión del territorio mexicano, lu•
gar donde no se tributen a.l héroe manifestaciones más ó menos solemnes;
pero siempre hechas por un pueblo
que lo proclama como á uno de sus
hijos predilectos.
** *

La. manifestación organizada en la
capital por el «Comité Liberal de México&gt;, fué brillantísima y se vió concurrida por una muchedumbre de persoaa.11 de todas la.s clases sociales,
que acudieron á Sao Fernando ansiosas de depositar, ante la tumba
del Benemérito, su ofrenda.
La comitiva, que se reunió en la.
Plaza de la Constitución, estuvo integrada por la.s siguientes personas y
corporaciones:
Comisión del Colegio Militar, miembros del Comité Liberal, Sr. Inspector General de Policía D. Félix
Díaz, Sr. Lic. D. Félix Romero,
Magistrado de la Suprema. Corte; Sr.
Don Ignacio u.e la. Pel'!.a;miembros del

LOS .ALUMNOS DE L.l. «UNIVERSITY SCHOOL&gt;
DESFILANDO,

ca.Hes de Plateros, San Francisco, Avenida
Juárez y Rosales, basta llegar á San Fernando.
Una vez que el Sr. Presidente dela República
tomó asiento en las tribunas levantadas en el
exterior del Panteón, acompal'!.ado ae sus Secretarios de Estado y de los miembros del
«Comité Patriótico Liberal&gt;, dió principio la
ceremonia. oficial, que consistió en una obertura ejecutada por la banda de Zapadores, en
un discurso pronuncio.do por el Sr. Lic. Este•
ban Maqueo Castellanos y ea una
poesía que recitó el Sr. Lic. Miguel
Bolal'!.os Cacho.
·
Tanto el discurso del Sr. Maqueo
Castellanos,q ue fué una pieza literaria
de altos vuelos y forma elegante, en
que hizo resaltar los grandes méritos
del Sr. Juárez, como la inspirada poesía del Sr. Bolaflos Cacho, fueron muy
aplaudidas por el auditorio.
El señor General Díaz, al terminar
la ceremonia, se dirigió al mausoleo
de! Benemérito para depositar allí, el
primero, una hermosa corona de flores
naturales. Después fueron colocadas
ante la tumba las ofrendas de los des•
cendieotes del Sr. Juá.rez, de los Se·
cretarios de E,tado. de los comisio•
na.dos del Congreso, de Los represen·
tantas de los Gobiernos de los Esta·
dos y las del Ejército, y, por último,
las de la interminable fila de mani·
festantes. El número de coronas fué
tal, que faltó bien pronto lugar para
colocarlas.
Siguiendo una antigua costumbre,
loa jefes de alta graduación del Ejér·
cito hicieron, dura.ate el día, guardia
EN EL SALÓN DE EMBA·
de honor ante la tumba del héroe.

Cuerpo Legislativo y del Cuerpo Judicial, em·
pleados de la.s Secretarías de Estado y de la
Administración de Justicia Militar, alumnos de
las escuela.s profesionales, y sociedade3 mutualistas «La Columna Social&gt;, «El Siglo XX&gt;,
«Conductores&gt;, «Fraternal Artística.&gt;, «Emplea.dos de Policía.&gt;, «Unión y Trabajo&gt;, «Infantil
Mutua.lista.&gt;, «Obreros Libres&gt;, «Mártir de
Cuilápa.n&gt;, «Benito Juárez&gt; y otras varias.
EL desfile de la. comitiva se efectuó por las

EL CADÁVER DEL BENEMÉRITO EXPUESTO
JADORES, (JUL10 DE 1872).-COPIA DE UN CUADRO
DE FERRANDO.

Calina va á la fuente,
reposado el andar, alta la frente ....
Lleva al hombro un listón que se cimbrea
y á cada extremo de él se balancea.
un blanco cantarillo ....
Es media. tarde,
Hace calor: en los espacios arde
resplandeciente el sol. La calle invita,
de sombra de sus árboles cubierta,
al sueño que en la atmósfera palpita.

EN HONOR DE JUÁREZ.-LOS MIEMBROS DEL COMITÉ LIBERAL RECIBIENDO
AL SR, GENERAL DÍA Z,

Sentadas á la puerta,
varias comadres cosen ....
Juan, el rudo
pescador, el que lucha con la muerte,
paladín si!l escudo,
juguete de la suerte;
Juan, que á la puerta de su pobre casa
uoas redes repasa,
ve á Celioa. y suspende su ta.rea.
Ella ve á. Juan .... La misma dulce idea
brilla eo sus ojos coa rubor amante:
las miradas se eocuentrao, y un instante
se eola1.an y se besan,
y una misma emoción las dos expresan.
Las comadres sonríen .... Juan, turba.do,
cree que muere la. luz, siente tristeza,
y viendo huir la vida de su lado,
alarga la cabeza.
para. verla aleja.rse ....
Ella, inocente
del ajeno dolor, leal y esquiva,
reposado el andar, baja la frente,
pro~igue su ca.mino peosati va ....
J. ORTIZ DE Pnmoo.

...

ROJO V BLANCO
-Rojos son tus claveles,
roja tu cara;
rojo me tienes, niña,
con tus palabras.
Anda con ojo,
no juegues eón el fuego,
que ya está rojo.
Tienes blanca la blusa,
blancas las manos,
y me ha dicho mi novio
que eres .-un blanco&gt;.
..\oda, patoso;
que con el color b'aaco
no casa el rojo.
L. F . .

GRUPO DE PROFE'lORES DE LAS 'ESCUELAS NACIONALES, LLEGAN{&gt;() Á SAN FERNANDO,

~

CRECIENTE
Crece y desborda el soaoroso río
Y ea ímpetu brutal se desenfrena.;
R1Lrre la margen de mer.uda. sren:i.
Y ameoaza al tl'igal y al case1 ío.
No como ayer bajo del a.reo umbrío
De, ;o&lt;; copudos árboles serena
Su linfa azul enamorada suena
l!'t·esca. tewplando el fuego del estío.
Alamo enorme que tronchó la ira
De s,1i'ludo huracán, pasar se mira
Como una barca gigantesca y rota,
T Llevan~o en la prisión de su ramaje,
Una ave implume que en extraño viaje
No sabe cómo va ni á dón:le flota.

ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ.

ESTANDARTES DE LOS GREMIOS Y CORPORACIONES CONO'ORRENTES

J. L4 M4NlFESTACIÓN,

00

ASPEC1'0 DJ;L P..l.NTEÓN DURANTE EL OFRECIJl¡:J!NTO DE CORONA&amp;,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUÑDO ILUSTRADO

Política General
tm puntos lntmsanm tn la guma.- ta tscuadra ooluntarla rusa.- Sus comrlas tn d mar l\olo.-eompllcaclonu inttrnaclonalts.- Pro•
ttsta dt la 6ran Brttaña.- ta actitud dd ezar.-€1 combate tn d Paso dt motlfn.- to qut putdt aprootcbar Alos
rusos su retirada.- tas posiciones monocldas.- ta muadrllla de Uladioostock.- euAlts
son sus plam.- €1 amoldo almlrantt Btzabrazoff.
NTRE los acontecimientos de la. guerra. rusojapooesa. que se han
sena.lado en la última. semana., hay dos que se destacan pi-iocipa.1meote por su significación el uno y por las comnl:caciooes que
puede ocasionar el otro: se trata. del combate en el Paso de Motién
y los desfiladeros cercaoc,s que ocupan los japoneses, y de las correrías
que algunos barcos rusos armados de cruceros bao t-fectuado en las
a.guas del Mar Rojo, deteniendo buques neutrales y buscando en ellos
contra.bando de guerra.

E

GUERRA RUSOJ APONESA.- SOLDA DOS NIPONES C0'11S1GNAND0 EN SUS
&lt;DIARIOS&gt; LAS PERirECIA S DEL DÍA.

Después de los movimientos de avance de las tropas japonesas que rechazaron de sus posiciones á los rui:os, ocupando los estrechos desfiladeros quA dominan los .iamioos á Liaoyang y Siuyéo, encontrábase el
General Kuropatkioe falto ele datos suficientes sobre los puntos ocupados
por el enemigo y de las fuerzas que los guaroecfao, y re~olvió, en consecuencia, emprender un reconocimiento sobre los puestos principales á.
fin de poder normar sus d_isposicionPs y evitRrse una sorpresa.. Al efecto,
destacó do~ columnas al mando del Óeoeral &lt;:onde Keller, no con el intento
de ba~ir al contrado, sino sencilla.mente para determinar su resistencia.
Ea vueltas en las sombras de la. noche, el sábado últ.mo, y cubiertas por
las brumM de la. mañana, al amanecer del domingo, avan1.aron con ímpetu las columnas rusas, pero su brío se estrelló contra las filas japonesas, que en posiciones venta.josas resistieron el em,&gt;uje del enemigo,
cedi¡:ron un punto, y auxiliadas por poderosa. artillería, siempre domi·

GUERRA BUSOJAPONESA. -

nante en todas las acciones de la. presente campafia., rechazaron á loa
a.¡rresores ha.cjéndoles daño considerable.
Rudo fué el encuentro, terrióle la. refriega. que en los primeros momentos a.sumió el carácter de combate personal, cuerpo á. cuerpo, en que
queda.ron frente á frente, como en otras ocasiones, la. rabia. de los asaltantes y el brío de los a.saltados, el denuedo de los que atacan y la. serenidad de los que resisten, la. bravura. de los rusos y el valor de los japoneses; lucha. dantesca, en que se confunden los combatientes como en loa
combates homéricos, y al disiparse las sombras, alumbran los rayos del
sol un montón de cadáveres entrelaza.dos por el abrazo tremendo de la
muerte.
Después, intervienen nuevos elementos; los bata:Iones se repliegan;
las filas se estrechan¡ entran en acción las reservas, y á la carga de la
bayoneta sucede la potente voz de los cañones; la. metralla barre las columnas que avanzan, y el campo queda. cubierto de yertos despojos.
Otra vez ha. prevalecido la. boca de acero que lanza torrentes de proyectiles con pasmosa celeridad, sobre el arma. portátil y sobre el valor per•
sooal de quienes la. manejan. Los rusos se retiran lentamente, paso á
paso y en buen orden, hacia sus primitivas posiciones, dejando sobre el
campo más de mil hombres entre muertos y heridos. La. tentativa., aunque no era esencialmente orensiva, ha. servido para precisar la. coloca•
cióo de las fuerzas contrarias y determinar la calidad y resistencia. de
las posiciones c,cupa.das.
El combate del Paso de Motién ha siqo otro fracaso, que será, sin duda., aprovechado por los rusos en sus movimientos ulteriores, y preveo•
drá, acaso por ahora., la batalla general, ta.etas veces dispuesta. y con·
certada por los generales japoneses y estratégicamente esquivada por
el jeíe ruso, mientras no tenga. á su fo.vor las circunstancias que le bagan presumir el anhelado triunfo.

s ;n descubrir sus iateociooes, sin hacer a.larde de sus fuerzas y so•
metida. á las duras prescripciones del trata.do de París, que le impuso
Europa, después de la guerra de Crimea, Rusia hizo pasar por el estrecho de los Da.rdaat&gt;los dos de sus barcos mercantes que se dirigieron sin
tardanza al Mar Rojo, y allí, convertidc,s en cruceros auxiliares, ha.a
estado ejerciendo la vigilancia. de dquellas aguas por donde se encauza.
el comercio ele Oriente; un cuidadoso espionaje Je había 1evelado que á
la. continua. marchaban buques de diversas nacionalidades cargados con
elementos quA se bao declarado contrabando de guerra, y que las leyes
de la. neutralidad prohiben que se despachen á ninguno de los belig-eran•
tes. Era urgente de toda necesidad detener esa corriente, y decidió ejer•
cer por si misma la. policía marítima. Al efecto, el cSan Petersburgo&gt; y
el cSmoleosk&gt;, de la llama.da flota. voluntaria., quedaron encargados de
dt&gt;tener, inspeccionar y registrn los buque3 neutrales que se dirigieran
á los mares orientales, para. evitar aquel tráfico perjudiciul á todas luces
á sus intereses.
No podía. llevarse á cabo esta. determinación sin herir el comercio
del mundo, y especialmente el de Inglaterra, la. seilora de los mares, la
grao traficante de todos ios climas, la corredora. de todos los mercados,
y pronto ha asomado en el bori1.0ote la sombra de las complicaciooe,i
icternaciona.les. que amenazan con nuevas dificultades al ya aseade1eado ¡robieroo de Petersburgo.
Los primeros barcos detenidos han sido ingleses y alemanes; uno de
ello~, el va.por d1alacca&gt;, de la Compañía Oriental Peninsular, fué cap·
tura.do como presa de guerra por habérsela encontrado á bordo muc iciones ¡ y á otro, el &lt;Prioz Heiot ict&gt;, de 1~ Germa.n Lloyd, se le dejó &amp;eguil'
su derrotero, desp•1és de haberle decomisa.do la. correspondencia que conducía, la cual uaa vez rl'gistra.da, fué entregada. á otro vapor que bacía
rumho á los mismos m11res orientales.
Y&amp; Inglaterra. ha presentado una protesta. enérgica no sólo contra la
actitud de Rusia, exigiendo la. i~me~iata entrega. del buque apresado,
alegando que su carga.mento no rnfrrngía las leyes de la neutralidad más
estl'icta, sino contra toda iotervt-ncióo de los barcos auxiliares de lama·
rina rusa., que por su acción entorpecen la marcba regular del comercio
de_ las _potencias neutrales.. Alemania., por su parte, sólo ha pedido exphcac10nes acerca del registro de ~us buques, en cuanto se rdiere á la
ocupación de la correspondencia que conducían á Extremo Oriente.
La prensa rnglesa, exaltada. más de Jo que conviene á. su ~erenidad
proverbial, atiza la actitud tomada. por el gobierno y hasta. los jefes de
la. opo-sición en la. Cámara. de los Comunes dan u~a. tregua á. sus ata·
ques contra. :Mr. Balfour. y ofrecen su apoyo al Ministerio en sus recia·
maciooes contra Rusia. Y la tormenta. arrecia. de tal modo, parecen tan

LA AR"rILLERÍA JAPONESA. PREPARÁNDOSE PARA ENTRAR EN ACCIÓN,

GUERRA RUSOJAPONESA. -LOS CORRESPONSALES DE LOS PERIÓDICOS EXTRANJEROS y LOS AUXILIARES DE LA ARMADA
JAPONESA PRESENCIANDO UN COMBATE.

ca:ga~as de el_ectricidad las nubes que se amontonan en el cielo de lapolítica rn~rnac1ona.l, del Imperio Moscovita, que ya. se apuntan algunas
declara.c10!1es del Czar, que tenderían á demostrar, que, ea obvio de
mayores d1fi~ultades, se baila. dispuesto á transigir con los reclamantes
y á desautorizar, por ende,la. conducta que han seguido los comandantes
de los barcos de la escuadra. voluntaria que han ejercido una buena.
obra_ en favor del _santo Imperio, al dete~er el contrabando de guerra.
consigna.do ~ los Japoneses por el comercio europeo. Si la razón está á
fa.v&lt;;&gt;r ?e Rusia, como aparece de los informes llegados basta nuestro co·
no~1m1e_nto, Y. el ~mperador, guia.do por su buen corazón, cede ante las
ex1genc1a.s br1táD1cas, más phreceria. debilidad que conciliación. Si el
&lt;Malacca&gt; llevaba. á bordo contrabando de guerra., es una buena presa
y no lo l?uede proteger el pabel_lón de la. poderosa Albión; si como a.legan los ingleses, los artículos 1ba.n consignados á Honkong, al Comandan~ naval d~ a_quell_a plaza, entonces hay que reconocer el error¡ pero
cootrnuar la. v1g1laoc1a. con gran cuidado para. evitar equivocaciones
de trascendencias. Así lo esperamos.

de la que depende le suerte futura de dos grandes imperios, uno que represen~&amp; á la raza amarilla., entrando de lleno en el conciert-0 del mundo ~c~1?eot~l, y ~tr? á. la raza. eslava, la. última llegada al banquete de
la c1v1hzac1ón cr1st1ana.

z. z. z.

21 de julio de 19-04.

***

La. escuadrilla. de Vladivostock, que en más de una ocasión ha. dado
fatigas á los buques japoneses, ha. emprendido una nueva. jira por las
a.guas del Océano Pacífico. tratando bien de amena.zar las costas orienta.les japonesas, bien de ejert·er en aquellas regiones la vigilancia. que
ejercen otros barcos en el Mar Rojo, ó lo que parece más importante
tratar de llamar la atención del vicealmirante Kamimura amedrenta.;
en lo posible las poblaciones desguarnecidas, para que se ;ea ob1igado
el comandante na.val á. debilitar sus fuerzas frente á Puerto Arturo, yendo con algunos elementos en so..:orro de los puntos amenazados. Sea. como fuere, ya el contraalmirante .I3eza.brazoff ha mostrado sus aptitudes
en sus ¡.,rovecbosas jiras y c1•eemos que esta vez como en las anteriores,
será. de benéficos resultados, y no seria extraño que recibiéramos dentro
de poco alguna noticia sobre las ha.za.ñas llevadas á cabo por el atrevido roa.rico, que tiene ea estoll momentos fijas las miradas de todos los
que con interés observan el desarrollo de la ca.mpaíla. por mar y tierra,

GUERRA BUSOJAPONES.A.-FJECUCIÓN;DE UN CHINO A CUSADO DE
PROPORCIONAR NOTICIAS DEL CAMPO JAPONÉS
Á LOS.RUSOS.

GUERRA RUSOJAPüNESA.-UN DF.STACAMEN'IO DE COSACOS SE
ENTREG&amp; PRISIONERO Á LOS JAPONESES,

GUJi:RRA RUSOJAPONESA.-EL ALMlRANTE SKRYDLOF OBSERVANDO DESDE EL•BUQUE INSIGNT.A Lo\ DFSTRUCCIÓN
DE UN TRANSPORTE JAPONÉS POR SU ESCUADRA,

�EL MlJNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

El Arsenal Nacional

de las olas a.Itas como montai'ia.s,-Mar de los
abismos que se abren á manera. de zarpas y de
fauces,
ARRÚLLAME.

Condecoraciones conferidas por el Gobierno Alemál
u Majestad el Emperador de Alemania,Gui-

S

FACHADA DEL ARSENAL NACIONAL.

llermo II, acaba de conceder una condecoración a.l señor Capitán deFragata, Casimlro Pérez, y otra. á D. Jua.n Ruiz, Comandante
interino y JefA de Talleres,respeetivamente,del
Arsenal Nacional, con motivo dé la.s reparaciones que en dicho establecimiento sehiaie10n
á los cruceros alemanes «Falke&gt; y &lt;Gacelle&gt;
d ura.nte su esta.nci a. en 1a bahía. de Vera cruz,
el mes de febrero último.
A propósito de este hecho, juzgamos oportuno publicar algunas fotografías de anual establecimiento, en el que el Gobierno ha. puesto
toda su atención.
El Arsenal Nacional fué proyecta.do y construido bajo la. dirección del señor Coroael Don
Flaviano Paliza., actual Jefe del Departameilto
de Marina. de la. Secreta.ría. de Guerra, y ocupa
la. mayor pa.rte de la exforta.leza. de San Juan
de Ulúa.. Consta el Arsenal de va.ríos departa•
mentos,en los cuales se encuentra. instalada la
maquinaria.. Esta es de los últimos modelos,
pues tanto las sierras, tarrajas, escoplos, tala.drvs y tornos, como lo¡¡ demás útiles y apara.tos con que cuenta., son de l0 mejor que se
conoce. Los talleres de fundición y de modeles
están montados á todo costo, lo mismo que loa
de carpintería. de blanco.
El personal del Arsenal es numeroso, perteneciendo todos los obreros y aprendices á la
Armada. Nacional.
Dentro de la. ba.bía. de Veracruz se bailan 11
gran dique flotante, donde se efectúan las reparaciones de los buques, y el varadero, que
ocupa. una. gra.n extensión y que se utUiza parala construcción de embarcaciones pequeñas.
La instalación del Arsenal ha. sido elogiada
por los marinos extranje1·os que la han visitado, y con esta es la segunda. vez que el Gobier•
no alemán concede rondecoraciones á sus jefes; pues el ai'io de 1901, el señor Coronef Pa•
liza,que era. Jefe del Arsenal, fué objeto de Lal
distinción por las importantes reparaciones
que allí se hicieron bajo su vigilancia al crucero a1emán «Geier&gt;, de 3,000 t0neladas.

Las Letanías del Mar

GRUPO DE JE!&lt;'ES Y OFICIALES í'EI, ARSENAL,

Na. sido una. visión piadosa.
Os he visto-como en una tarde de Venecia
lord Byron á la Virgen de la Anunclación,cortPjada por las constelaciones, bajo un blan•
co fulgor de luna, posada dulcemente sobre un
suave vaivén de ondas azules ... Acaso soña•
ba. yo con vuestra. pe.tria, cuando os be visto
en esa ideal a.succión sobre el padre óceano.
A vuestra actitud divina., á vuestra. túoie11
de resplandores, juntas las manos y eotrea.biertos los labios, sólo faltaba.o las preces de
la. infinita. piedad, que Sa.int Pol-Roux p•1so iD
el pecho de vuestros hermanos de la A1 .nórica
ferviente.
Üi traigo ~se místico florilegio.
Cuando volváis, Oceánida., á posaros dul•
cemente en espíritu sobre el vaivén de vuestras
onda.s, deprecad y decid:
«Mar bermosa..-Mar bPlla,-Mar libre, Mar fioreeida, -Mar grandittsa,
AMAME.

&lt;Mar que te mofas de las meda.lla.s y de los
vi,tos,-Mar de los calvarios imponentes sobre
los muelles,- Mar de los que perecen sin cirio
y sin sarcófago, -Ma.r de los fucos siniestros
como mortaja.s,-Ma.r de los cadáveres enver•
decidos que rueda.o sobre la. ola., con los ojos
11,~ierws,
COMPADECE
Á LOS PROSCRIPTOS.

&lt;Mar pérfirl a. y villana. de los tiburones y la.s
ballenas, -Mar de los bajeles en zozobra, que

no vuelven más,--Ma.r de los a.acianos sin sos•
téo, de las viudas y de los buérfa.nos,-Mar de
todas las lágrimas de la. buma.nida.d,--Ma.r que
se diría una. cobarde veng1rnza. del buen Dios,
Mar de las blasfemias, de los adioses, de los
espantos y de la. muel'te,
APIÁDATE DE LOS QUE
.VIAJAN POR TU IMPERIO.

ORACION
¡Oh! Ma.r, antigua. y joven, graciosa. y bur&amp;.ffa., Relna. de las pavesas de los festines, Soberana. de las tormentas, déjame depositar la.
ce.ricia. ingenua. de mis ojos sobre tus mejillas
a.iulesl Sé clemente con los que van sobre tus
oaElás, ¡ob! Mar de los bijgs y de los padres! Y
que el vuelo de tus alba.troa y de tus gaviotas,
de tus alondras y de tus cuerves, sea. por siempre tu gesto de esperanza y de bendición!&gt;

«Ma.r de la. brisa. y de las canciones,-~far
de la perla y de la nRcar,-Mar de los peces
que pe.recen frutos de arcoiris,- Mar de los
batelillos festoneados dA redes,-1\J ar de las
velas enhiestas como cofias JevantaElas,-Mar
del blondo musgo de las jarcias,
B~SAME,

«Mar de los ble.neos filamentos sobre las
bara.ndillas,-Mar de la.s pupilas azules y de
los anchos senos,-Mar de las pescas milagro•
sa.s,- Mar dA la.s primeras rosas sobre los di•
ques,-Mar de la.s vírg-enes de porcelana. á lo
largo de las riberas,-Mar en donde se miran
los dijes de or&lt;;&gt; y de plata del firmamento,
SONRÍEME,

l&gt;fAE~TROS, OBREROS y APRE;'.DTCE;S DElI, A~SENAI,.

«Mar de los bellos ensueños de la. pa.rtida,Mar de los retornos gozosos, de triunfo y de
gloria.,-Mar de la.s corrientes y de los gare•
tes,-Ma.r de los escollos y de las me.reja.das,
-Mar de los relámpagos y tdel trueno,-Mar

ARSENAL NACIO!'iAL.-EL DIQU.1!. •.FLOTANTE.

ELOY G. GONZÁLEZ.

"

LA MARSELLESA
(De Paul Déroulede)

1No la cantemos más, no la cantemos,
por piedad de nosotros y honra. nuestra!
Llegó el dfo,: marchemos silenciosos,
sin pNferir ni gritos ni blasfemias,
como fieras veocidas que, seguras
de sus esfuerzos trágicos, no encuentran
más que no térmico al da.ño: la; revancha,
6 un reourso: la muerte ....
Escuchad esta
horrible 1iistoria., para. que se os gra.be
ea el rec.uerdo con señal eterna.;
si os la. contaron ya., mejor, oídla:
Al clavo ma.rtilla.do, más no entra..
Nuestro himno popular ¿verdad que amáis
eon su aliento y su cólera. tremenda?
Vosotros, ciudadanos orgullosos
de aquella. edad heroica, lo veneran,
qne á su fecuoda voz surge Al sublime
pasado que admiró toda. la tierra.
Nuestra patria, exteodida por el mundo
en el triple color de su bandera,
pueblo~ domando. enloqueciendo reyes,
la gran Fl'a.ncia, ¿ verdad que os la. recuerda?
Pues bieu, oídlo: el día. del desastre
eo Sedán-este nombre os avergüenza.franceses, recordadlo, en ese día
ruieotras nos entregábamos y mientras
nuestros sGlda.dos, tristes y sa.ni;-rando,
llora.°!)a.n su desgracia. y su miseria.;
cuando la pobll8 pe.tria. dividida.,
nuestra. Francia., bumillábase iodefonsa.,
¡oh, golpe cruel é irónico! tocaba
el prusiano ciaría "Le. Marsellesa.!"
MANUEL S. PICHARDO.
Julio, 1904

ARSENAL NACIONAL.-ANTIOUO FARO DB ULÚA.

~~
PAGINA DE ALBUM

«Mar primera., -Mar buma.na,-Ma.r divina,
-Mar de la sa.l eterna,-Mar de todos los do•
mingos,-Ma.r de toda.s las pervincas,
AC IRÍCIAME.

\

COLLI\R oe Rll"\AS

El alma del poeta. es una. rosa.
en ouyo ciliz, perfumado y terso,
brilla, como uoa perla. milagrosa.,
la. cristalina lágrima. del verso.
El alma. del poeta es una tarde
donde la. rima que fulgor destella,
en medio del crepúsculo que arde
es la. lágrima de oro de la estrella.
El alma.del poeta es una mina.
en cuyo viejo fondo deslumbrante,
es la pá.lida estrofa diamantina.
la. l,ígrima de piedra del diamante.
Es un bosque de álamos, en donde
el verso, de 111. noche bajo el manto,
cual taciturno ruiseñor escoode
la. lágrima de música. del canto.
Y esas lágrimas todaq, uoa. á. una,
quiero dejar entre tus macos finas,
ata.das con un hilo de la. luna,
como un collar de perlas cristalinas.
A. F'ERNÁNDEZ G ARCÍA.

¡904,

EL VARADERO NAC,'lONAL,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL :MUNDO ILUSTRADO

1\mor Sublime

n

o es cuento imaginario lo que te ofrezco, lec-

tor curioso. Es una historia verdadera ocu•
rrida. ha mucho tiempo en mi terruño. Es un
asunto deliciosamente sentimental que tuve la
dicha de sor¡,reoder en uno de esos ratos en
que damos expansión al espíritu, dejándol?
huronear al través de los escombros mara.vi·
Jlosos de los recuerdos. Lée, y no dudes ni un
momento de la autenticidad de mi narración.

***

Tía Cbonita., como todos la llamaban en el
pueblo, era una piadosa y vi vara.cha viejecilla.
que, en el retraimiento apacible de su vida.,
nada envidia.be. á los que presumían de a.como·
dados y felices. Para ser dichos a, le bastaba
ocuparse ea el a.seo de su casa., la cual, de puro
limpia. y arreglada, brillaba siempre como ta·
cita. de valiosa porcelana.; ba.stába.le cumplir
con Dios, dedicando dos horas después de la
comida á la lectura de su devocionario y mi•
nistrar toda suerte de cuidado~ á los animalitos que la acompaiia.ban en su soledad, pr o·
porcionándole momentos de muy santas alegrías.
La gente de la villa se hacía lenguas de la
hacendosa. viejecita., á quien muchos visitaban
por el sólo antojo de verla, con cabeza en·
florada y ánimo contento, en sus labores do·
mésticas, y oir de sus labios delgaduchos los
sabrosos humorismos con que daba lustre á
sus pláticas ingenuas.
¡Qué aspavientos tan sanos y sencillos los de
la nerviosa viejecita, cuando al ir al galline•
ro algún pollo remilgado ó alguna gallina
irrespetuosa, le saltaba al cesto portador de
la pitanza! ¡Qué de cosas no decía la. tía Chonita cuando daba de comer á sus animales!
Regañaba á la gallina «patizamba&gt; por ansiosa y á. la «copetona&gt; por entumida.; se reía infantilmente de los pollos que rodaban por el
suelo enarenado, disputándose algún grano,
y mascullaba frases de compasión al ver á la
«pinta&gt; legañosa estirar el pescuezo desde le•
jos, temiendo ser estrujada en aquella me.reja•
da de plumajes.
De todos sus animales, sólo al gato no veía.
cvn buenos ojos, por modorro, y no escasas
veces le propinaba sendos pellizcos y man azos
al endemoniado felino, que con frecuencia. gui!l.aba sus pupilas de lumbre al animalito más
consentido, al ser más mimado de la casa: al
lorito.
La mayor ofensa que se le podía hacer á la
buena anciana, era menospreciar I as vi vez&amp;s
y sabiduría de la locuaz avecilla.. El loro era
su encanto. Nadie como él, según frases de
ella misma, interpretaba sus sentimientos,

porque cuando ella r eía, él carcajeaba á grito
herido; cuando ella ta.rareaba. algún canto po·
pular, el Joro se estremecía en un desborda.miento de notas musicales, y si acaso la viejecita, al recordar escenas de su vida pretérita.,
lanza.be. algún suspiro lacrimoso, la. genial
avecilla doblegaba la cabeza. y fiogÍI• un torrente de ayes tan exage1·ados y de sabor tan
cómico, que aun á la misma dueña movían á
risa. Imposible que eJJa comiese cualquiera
golosina. sin colocarle en el pico algún bocadito. ¡Y qué bien que sabía el animi.l corresponder á tales muestras de cariño, con besos
y palabras de regoeijol
Desde a.ates que amaneciera se oía gritar al
animalito desde su jaula., estas frases sacra.mentales que saben todos nuestros loros educa.dos: ¡Buenos días, lorito! Lorito, ¿eres casado? ¡Currujajajaja.y, señora, qué regalo!
¡Canta, lorito, cantal
Y las vocfs del animal eran el mejor despertador dti !'.lo señora, á quien desde muy temprano se la veía en pie, dando de comer á sus gallinas, haciendo la limpieza de la jaula y ensayando nuevos cantos y repitiendo nuevas
frases que el loro retenía admirablemente eb
su memoria.
Cuando tía Cbonita y el primoroso animal
se sentían vivir ea más íntima comunión de
afectos; cuando entre el los radia.be. con mayor
intensidad un plenilunio de bonísimos contentos, la frágil viejecita fué presa. de mal indefinible y repentino, de dolencia. martiriza.dora
que consumía sus fue1·za.s, que destrozaba su
buen humor y la hacía. presentir, para. su ,ida,
un-desenlace funesto.
La. enfermedad la obligó á hacer cama, y
desde ese día en el ánimo del lorito se operó
un cambio radical. Ni besos, ni canciones, nl
voces de cariño, ni gritos de entusiasmo se
oíab salir del pico del ave enmudecida y melancólica.
Para sentirse a.legre, faltábanle las voces y
los mimos de la buena seí'!ora. En vano acentos extraños intentaban alegrarlo con otros
cantos que no eran los suyos y con otros gracejos que no eran los de la anciana. Apenas
si comía uno que otro grano de su pitanza.;
apenas si balbucía un á3pero sonido gutural
cuando á él se llegaba alguna de las caritativas personas que socorrían á la Pnferma..
Transcurridos cinco días, la tristeza del lo·
rito se trocó en inquietud dolorosa, como si
amargo presentimiento lo hiciese vislumbra.1·
la silueta gesticulante de una suprema desdicha. Con gritos de desesperación ougna.ba. en
la jaula, ansioso de ver á. su dueña, sediento
de sus ca.ricias, sus cantos y sus palabras.
La viejecita. se extinguía, su alma. se evaporaba por momentos en una onda de frígidas tinieblas. Negra ottbe de inconsciencias ensor·
dPcía sus oídos, opacaba la obsidiana de sus
ojillos negros y ponía un velo de brumas trá-

gicas sobre los últimos fulgores de su razón.
La mañana en que el cadáver de la señora
yacía tendido en mitad de la. salita, el loro
sintió redoblarse sus ansias, aleteó con furia,
como si pidiese libertad en la agitación de sus
movimientos.
Compasiva mano le dió salida, y al verse Ji.
bre de su prisión, en un vuelo desespera.do se
posó sobre el cuerpo rígido de su dueña, ca.minó sobre él, modulando besos y canciones y
agitando las negras vestidurtts del cadáver en
un florecimiento de aleteos bulliciosos.
Ante aquella masa insensible, el infortunado
lorito seenca.minó, silencioso y torvo, hacia un
extremo del lecho funeral, y de pie sobre una
barandilla del catre encresponado, permaneció ahí adormecido y caJJado basta la hor a en
que el cuerpo de I a viejeciti, fué llevado a l cementerio.
Cuando el féretro era conducido al camposanto, el loro, inconsolable, lo seguía volando tardamente á cierta. altura y, acaso, abismado ante la tétrica e!ocueocia de aquellas negruras pavorosas. Lo seguía tenazmente; parándose de dista.ocia en d1sta.ncia sobre las
copas de los árboles más próximos á las calles
por donde avanzaba la doliente comitiva.
Llegado que hubo el cortejo al fúnebre recinto de la muerte, no faltaron acompa!ia.ntes
que, atónitos, contemplaron al huérfano lorito, de pie, sobre árbol desmelenado que seerguía fuera da las tapias, pero muy ce ·ca de
aquel campo pletórico de túmulos y de cruces.
Coocluída la dura labor del sepulturero, la
desolada avecilla fué cogida y cariñosamente
lleva.da á su casa por varios amigos íntimos
de la. difunta.. Pero entonces na.die la oía cantar; na.die volvió á escuchar aquella jubilosa
algarabía. con que al amanecer despertaba á la
señora.
·
Después, durante varias tardes, á la hora. en
que fué sepultada tía Cbonita, el inteligente y
amoroso animalillo se echaba á volar hasta
posarse sobre el árbol desmelenado del cemen·
tedo. Ahí lo hallaban siempre sus nuevos
amos, como centinela. callado de su inolvidable viejecit&lt;1..
Pero una tarde el lorito no parecía, ni en su
casa, ni en el árbol simbólico. Lo buscaron
mucho, lo buscaron por todas partes, sin que
nadie imaginase que estuviera. entre las tumbas del camposanto.
Y ahí estaba, !lbí lo bailaron a.l siguiente
día con el plumaje revuelto, con el cuerpeci to
rígido y la cabeza eusangrentada. Ahí estaba
sobre la huesa de tía Cbonita, con las alas tendidas y hormigosas, como si, en el último es·
tertor de su agonía, se hubiese sentido feliz
tendiendo las verdes a.litas sobre el polvo que
amortajaba al cuerpo de su ama.da vieja.
BENITO FEN'fANES.

FIESTADE CARIDAD EN OAXACA
ABEXEFICIO DE LA CASA DE CUNA
floN el fin de allegar recursos para los huért:J fanos de la Casa de Cuna de Oa.xa.ca la
familia del Sr. Lic. Constantino Cha.pita!' organizó una función lírica en el teatro"Juárez "
poniéndose en escena la zarzuela. "Marina."' y
el sain~te "La Lluvia de Oro," por un cuadro
de afi?10nad_o s t:n que figuraban distinguidas
señoritas y Jóvenes de la buena sociedad.
L os distintos papeles de ".Marina," obra
cuyo desempeño agradó mucho á la concurrencia., estuvieron distribuidos de esta manera:
"Marina," Srita. María Chapital.' ·Teresa "
Sri ta. Josefa. Pacbia.no. ''Uoa Pescadora'"
Srita. Luz Rendón. "Joree," Sr. Joaquín B~stama.nte. "Roque," Sr. Fla.vio Ramírez ''Capitán Alberto," Sr. Federico G. Sandosa·. "Marineros," Sr. Manuel R. :Magro y Sr. FaustC'
Ra.mírez.
El coro lo integraron las señoritas María
Soto, Josefina Pacbiano, Luz Rendón Berta
Bena.vides, Rosa Pachia.no, Soledad García
María Magro, Carmen Rueda, Mariana Fan~
dino, Rosario García, María Muñoz Beatriz
Barboso., Tdnidad Agüeros, Luz R~jas, Mercedes Aguirre, Isabel Rendón, María S. Ca.voso, Soledad Bracbetti y Consuelo Cba.pita.1; y
los señores Rafael y José Navarrete,, Arcadio
Ortega, Indalecio Val verde, Enrique y Gerardo Montero. :\lanuel D. Cbávez, Manuel 11ueda, Rafael H. Pimentel, l•'a.usto N. Ramírez
Felipe Martíoez, Guillermo Pimentel, Daniei
León, Fernando Ramfrez, l!'ederico Saodoval
y Luis Pérez Castro.

- ,.,

EL CA:F!ONERO MEXICANO «TAMPICO&gt; (TIPO IGUAL AL DEL «VERA CRUZ&gt;).

Todos los compartimentos de los dos buques
están perfectamente distri buídos; los camarotes del comandante y oficiales tienen todo el
confort necesario, y el departamento de la tri1,ulación es muy cómodo y bastante amplio.
El de transporte, con tres filas de camas de
hierro movibles, tiene capacidad para
250 hombres. La cocina, repostería,
de,pensa, bodega.o,
maquinaria. y saotabá.1·bara. están, asimismo, bien acondicionados.
La tripulación necesaria. para el servicio de cada barco
es de 120 hombres;
pero la actual sólo
se l'ompone de 50
marinos y 3 oficiales.
Los buques están
alumbrados con luz
eléctrica, teniendo
dos. ma~níJicos r.e•
llectores de gran potencia.

La llegada de los
nuevos cañoneros á.
Veracruz ha sido en•
tusiastamente celebrada. A las ocho
de la maíiana del día
14, el vi¡?ía. de San
Juan de Ulúa señaló
EL &lt;TAMPICO&gt; Y EL &lt;VERACRUZ&gt; EN LA BAHÍA.
á la vista los cafloneros «Tampico&gt; y
«Vera.cruz&gt;, é inmediatamente la noticia se
El teatro 'ué elegantemente adornado y la
propaló por toda. la ciudad, pooi6odose ea
concurrencia que asistió á la representación
movimiento los habitantes de ésta.. M¿men·
fué sPlecta y distinguida.
tos después, nume1·osa. concurrencia ocu¡,a•
La función de beneficencia á. que nos rPferimos ha dejado muy gratos l'ecuerdos ea Oaxa•
ca, tanto por el éxito artístico obtenido, como
por el filantrópico objeto á que estuvo destinada.

ba lo~ mue~les, y todas las azoteas de las
fincas 10med1~tas al puerto se vieron invadidas
por una multl_tud de pe1·sonas que, anteojo en
mano, escudriñaban el horizonte en busca de
los barcos.
A las once, ambos cai'ioneros entraban á la
bahía en medio de los a.plausos de la multituc.
Una vez ancl~~os los buques, el«Tampico&gt; y el
«Veracruz&gt; h1c1e1·on el saludo de ordenanza
disparando veinte cnñonazos,ú. los que contes•
tó la batería del l!'ue1te de Sttntillgo.
Todos los buques &amp;urtos en la bubfa so engalanaron, presentando un conjun10 encantador
y .en los. edificios públicos fué izada. la insig~
n1a nacional.
El sei1or Coronel Izaguirre, Director de la.
Rscuel~ Na.val, fué ,.¡ ¡,dmero que abordó el
«Tamp1co&gt; para dar h bienvenida al Coman·
da.ate y á. la oficialidad del cailonero.
El s~ñor General Rosalino 1\Ia.rtínez, Subsecretario~~ Guerra y :.\Iarina, fué comisionado
P!l-ra rec1b1r los cañoneros en nombre del Gobierno.
Al llegar á bordo el ~eñor General :.\Jsrtínez
fué sa.lud~do con los disparos reglamentados.
. El domrngo 17, á la una, en la Lonja Mercantil,. .se efectuó el banquete que el Comandan
M11!tar de V~racruz, Jefes del Ejército y de}!
Armada re~1deotes allí, ofncieron al
ñ
Subsecretario de Guerra.
se1 or

***
Por ser de oportuoiclad publil'Rmos además
de las fotografías relativas al «Tampl&lt;'o&gt; y a.!
«Veracruz&gt;, una que representa. ul cllravo&gt;
otro nuevo ~uque de guena mPxicano. en Ja~
pruebas oficiales efectuadas el 21 de abril en
Génova (Italia), donde fué construido.

Cuando descubráis en vuestros esposos alguna falta, recúrdad que I a unión con los ánaeles está prohibida. desde el diluvio.
º

o

Los Nuevos Cañoneros Mexicanos
fl "Tampico,'' et ' V eraauz" y el ''Bravo"
de varios días de navegación llega1·on por fin á Veracruz, la se mana pa•
sada, los cañoneros mexicanos «Tampico&gt; y
«Vera.cruz&gt;, mandados con~truir PO" nuestro
Gobierno {~ Eli:t.al:&gt;eth Port, [ E. C. A.]
Los nuevos buquPs de guerra, de astillado,
tienen el tipo del «Zaragoza&gt;, pero son más
airosos y de más e,lora y dimensiones; amb&lt;'s
están pintados de blanco y lus chimeneas de
rosa El armamento consta de dos grandes cañones de tiro rápido, seis menores y un tub &gt;
lanzatorpedos. Todos los cañones están l'esgua.rdados por corazas de acPrO niqu ladas y
son movidos por electridad; su maneio es verdaderamente nota.ble pc.,r su sencillez. PUi s
basta, para el sPrvicio de ca.da pieza, un cabo y
un ayudante. El aparato de lanzatorpedos que
está coloca.do ea el inte1·lor de la proa, tiene
su máquina. de airecomprimidocon 2,500 libras
de presión.

º

EsPof;s

0

NAPOLEÓN EN RUSli: LA RETIRADA,

{DlbnJo de Llllo).

EL OARONERO &lt;BRAVO&gt; H A CIENDO SUS PRUEBAS EN AGUAS DE ITALIA,

�EL llUlrnO ILUSTRADO
EL MUNDO

nus~RADO

PAGINAS DE LA MODA

fitsta dt taridad tn oaxaca

hebilla igual al frente del escote, sosteniendo
un bouquet de rosas; r,inture. azul pálido.
Sra. Clema.t.-Toilette negra y blanca.. Escote cuadra.do y mangas a.l codo con dos pe•
queiios ola.nes. Muy ~racioso conjunto.
Sra.. de Lange.-Enca.ntador traje de ligera
y finísima muselina. de seda blanca con ramos
á colores estampados en la tela. y pastillas ro•
jas bordadas en relieve. La. falda. llevaba volantes eo festón monta.dos bajo motivos circula.res de tul blanco orlados de angostos liston·
citos verde y rojo. Empiezo de falda y berta.
acaba.dos con similar adorno.
Sra. de Beltrán.-Muy interesante figura. con
el cabello gris, que le comunicaba un aire de
singularidad. Serio traje negro guarnecido de
lentejuela. Escote en cuadro.
Srita.. María Villaseñor.-Esta. jovencita,
recién presenta.da en sociedad, ostentaba un
gracioso traje de seda hlanca con delicados
entredoses del mismo color. Escote cuadrado
rodea.do de esca.rolas de muselina. de seda.. Berta. de angostas alforzas orlada de enea.je; cuerpo blusado. Falda. de cuchillos separados con
entredoses y en la. base tres volantes, armonizando con la berta.
Srita.. Luisa Honnora.t.-Espiritual morena.
de lindísimos ojos, ostentaba un traje de fino
linón blanco sobre fondo azul pálido. Falda.
toda. en angostas alforzas longitudinales; cuchillos estrechos separados por entredoses y
tres vistosos volantes encarrujados formando
festones montados bajo rombos de encaje.
Cuerpo blusado con escote circular.

En los Salones del Círculo Francés,-El
filtimo baile,-Los trajes

Grupos de señoritas y jóvenes que tomaron parte en la representación de Marina,

a.legre y simpática. fiesta. del 14 de julio
ha. deja.do una. impresión muy gi-a.ta. entre
los numerosos concurrentes, sobre todo
entre aquellos que asistieron a.l baile del Ca.sino, pequeño edén de dulce atmósfera. y efluvios emua.lsa.mados.
El edificio estaba adornado con el refina.miento y coquetería. que denuncia.o un verdadero
gusto artístico. Frescura. y suave olor irradiaban de sus paredes, cubiertas de plantas exóticas, y frescura y olores más suaves aún irradie.bao de le.s graciosas beldades reunidas en
aq nellos salones.
Todo el mundo, olvidado de sus penas, pa.·
recia confundido en alegría inmensa. Las jóvenes semejaba.o botones primaverales, y las
señoras de edad, delicadas y espléndidas flores de otoño.
El armonioso conjunto del cuadro era. arrobador: los rostros, sonrientes; los trajes, elegantes, y los corazunes y la orquesta, moviéndose en blandos y unísonos acordes.
El varia.do y selecto programa. musical interpretaba todos los sentimientos y arrek&gt;ataba
las voluntades.
A

L

LOS TJU\JeS

....
..
Los bailes del Círculo Francés, por su ausen-

Gre.n variedad eo estilos, telas y colores,
produciendo exquisitas combloaciooes y hermosos efectos. Cada dama. estaba ataviada. á
su manera, formando un grupo de original enea.oto. Largo y difícil sería pretender dar eo
detalle la descripción de las lindas ctoilettes&gt;,
tanto equivaldría á saber decir cuáles ojos de
mujer tienen mayor brillo y seducción; sin embargo, trataré de recordar los rasgos salientes
de algunos vestidos.
Sri ta. Leoló Mii.vers.-E,ta encantadora. seiiorita lucía un traje blanco y negro que formaba. contraste con el rosa. de su desnudo cuello. L'evaba en el peioacio une. rama de yedra
y un clavillo de esmeraldas y brillantes.

1.

cia de toda. fórmula rigorista, por la cordialidad que despierta. el cosmopolitismo que los

Srltn. lllnrr~ Ch ~¡¡~alf•1a_rimt).-2. Srlta. Luz Rendón.- 3. Srlta. Soledad Bracbcttl.-4. Sr!ta. Consuelo Chn¡¡!tnl.- 5. Srlta. Mario. J\lagro.-0. Srlta. Marht X,íi\ez.- 7. Rr!ta. Rosario
.tre .1. ~-. ~rlt,t. !llarftt Fand!ño.-ll. Sr!ta. Cat"men Rued1&lt; ~ll\gro.- 10. Srlta. Mercedes Agulrl'\'.- 11. Srlt,i. Mario. Soto Ca,•ero. -12. Srlta lsalll'l Ul'ndón 1
13. Sri ta. Trlnldacl A1rulrrc.-l~. Srita. Luz RoJns.-15. Sri ta. Josefina l'arhlano.-10. Srita Rosa Pachiano.- 17. Srita. Beatriz Barh:i. bosa.
·
6

FIGURÍN' NÚMERO l.

Sra. Luisa. Mavers de Natera..--Aspecto dulce y tierno. Traje negro sobre fondo rosa.
Guirnalda de menudas flores circundaba el es·
co1e y una diadema centelleante de luces comph taba su tocado.
Srita.s. La.borde.-Podrían llamarse la. representación plástica de las blancas ilusiones que
su1 gen de improviso en la mente del poeta.. Las
trEs vestían trajes color marfil y llevaban magníficas gargantillas de oro.
Sra.. Conti.-Elega.ntísimo traje de enea.je
inglés sobre fondo rosa. Su conjunto era. la.
he1 mandad de la aristocracia. y la. sencillez.
S1 ita.. Buttlin.-Fa.lda de tul crema con bordado duquesa sobre fondo rosa.; preciosa. aplicación del mismo borda.do en la berta de la.
blusa. Rositas de muselina. de seda pendían
del escote.
Sra.. Bongartin.-Magnífico vestido blanco
de pliegues longitudinales y escote circular,
mangas y volantes de la fe.Ida. en muselina de
seda. plisada, con esca.rolas a.l borde.
Sra.. Piosón.-Traje negro; mangas de dos
bullones recogidos con una. hebilla. de acero-

'

nGUlÚN ?fÓMERO
FIGURÍN NÚll4ERO 2.

1. JoaQuín Bustamante
(Jor¡e).Constantino
Ma1rro -4ÍJ.Gulll
p
Martlnez.-!l.
Daniel2.León.-9.
José Pacblano
Navarrete(Pascual).-3.
Guerrero.-10.Manuel
RafaelRueda
JI!. Navarrete.Fa~~Yta:r::te(::&gt;¡
0 . Sandoval.-0. Gerardo Montero.-7. Felipe
2 F¡&lt;1er~col G
lt. Manuel Dfaz Ohávez.-15. Indaleclo Valverde.-l6. Fcrnand~-R~Ínlrez. rea o rtega.- 13. Enrl&lt;1ue Montero.(Fote. de Felipe Torrer,)

3,

�Et MUNDO ILUSTRADO
Te quiero de tal suerte,
¡te quiero tanto!
que el besar esas flores
me causa. llanto . ...
En vano lloriqueo11
me paso el día;
en na.da ba.lla consuelo
11~ pena mía.
¡Cuán c11,mbiado me encuentro!

preside y por la elegancia. natural que les da
rea.lee, son comentados con elogio muchos
días. Es que perduran en el cerebro las visiones mágicas del placer-culto, el refinamiento
del amor, ese desmayo quejumbroso del espíritu sutil. Escuchamos aún con deleite los torrentes de armonías que se escapan de la. orquesta. y el cuchichear de las parejas abstraídas
dulcemente.
C. GALINDO.

yo que he jurado
que era el a.mor un mito,
me be enamorado;
y cual guarda sus joyas
el usurero,
conservo flores secas
en mi joyero . ...
M. M1rtínez Domfnguez.

=-w--~=

Nuestros Figurines

EGos 06 toao 61 Munao

NÚM. 1.-Sencillo traje de calle en alpaca
negra. Falda con tres volantes recortados en
almenas. Cuerpo cruzado con bolero de pelerinas como la falda. Sombrero de paja. &lt;Yedda&gt; blanca, dohlada con paja negra. Nudos
abultados de raso Liberty se colocan abajo y
por los la.dos.
NÚM. 2.-Atractivo &lt;toilette&gt; de verano de
linón rosa. Alto volante plegado en la falda.
Cuerpo hecho á pliegues horizontales, con bolero de linón crema. bordado álainglesa. sobre
transparente linón rosa. Pelerinas de linón rosa adornadas con entredoses de guipure. El
mismo guipure en el cuello y puños.
NúM. 3.-Este lindo traje de reuniones está
hecho en basés gris claro. La falda se plisa á
sol y se le ajustan motivos de listón de raso
suave plisado. Cuerpo blusa.do con bolero. o~lado de encaje. Canesú y hombros con d1m1nutos frunces.
NúM. 4.-&lt;Toilette&gt; en velo de seda verde-pas-

El avance de los Ingleses sobre Lasa.-Torneos mllitarea en Inglaterra.
Los bandJdos chlnos.- Estratagemaa delos tibetanos.
La copa "Gordon Benet."
A expedición inglesa. que avanza sobre Lasa, la capital santa del
Tibet, ha tenido en su marcha muy desagrada.bles sorpresas. Es cosa ya. axiomática. que los débiles, cuando tienen que pelear con los
fuertes, recurr,'n á medios que en distintos ca.sos y en circunstancias·
distintas, serían perfectamente reprobables.
Si tal cosa se ha visto siempre cuando los dos enemigos se encuentran en muy diverso esta.do de fuerza, se ve más frecuentemente cuando
alguno de los beligerantes no pertenece á las naciones civiliza.das en
las que es una religión el honor y las leyes de la guerra son sagradas.
Tal ha pasa.do con la expedición británica que, al mando del general
Macdonald, ha recibido la. misión de avanzar sobre Lasa. Los fanáticos tibetanos, que según lo anunciamos á nuestros lectores desde hace
algunas semanas, a.tacaron inopinadamente á los indobritánicos, viendo que sus estratagemas en nada perjudican el progresivo a.vanee de
las fuerzas enemigas, comprendiendo que sus armas y sus fortalezas
dejan de :tener influencia. alguna sobre el final éxito de las acciones,ban
recurrido á medios que, no por ser conocidos, dejan de ser perfectamente incorrectos. En el paso de Ka.ro, á unas cuantas millas de Gyangtsé,
sobre el camino de Lasa, los soldados que forman el batallón de
guardias montados fueron bruscamente sorprendidos por el derrumbe de rocas, en grandes cantidades, que de la pa..-te superior de las a.Itas montañas se desprendían á su paso. Los tibetanos, que venían siguiendo la marcha de la columna., cuando supieron que ésta se preparaba á pasar el angosto desfiladero, aprovecharon las circunstancias to-·
pográficas pa.1 a tratar de detener la marcha de la expedición. Acumularon grandes peña.seos en la cumhre de la. montaña.,y cuando los guardias avanzaban por el estrecho paso-no m&amp;yor de un metro de ancho,
-deja.ron caer á vertiginosa. velocidad las moles preparadas de. antemano. Por fortuna. se precipitaron y no hubo pérdida de vidas en las
filas de los ingleses.

L

***

Los &lt;torneos militares&gt; han entrado ya de lleno en las costumbres
de la Gra.n Bretaña.. En la. época del año en la. que se efectúan los torneos mencionados, acude una gran cantidad de campesinos, habitantes de las ciudades provincia.nas y militares coloniales á presenciar las
&lt;luoha.s mímicas&gt; entre milita.res. Se juega especialmente espada, sin
que el florete y el box dejen de figurar en la fiesta. La espada á caballo es la que de ordinario llama. la atención más. En este sport se encuentra. muy aventajado el oficial británico.
FIGURiN NÚMERO 6.

FLORtS StGf\S
FIGURÍN NÚMERO

te!, guarnecido de guipure color crudo. Falda
y mangas plisadas á sol; bolero plisa.do acordeón con empiezo de guipure crudo sobre seda
blanca. Cinturón drapeado y puños altoa de
seda Liberty verde-pastel. Sombrero de crío
negra provisto de rosas blancas y de una pluma grande que cae hacia atrás.
Nú/.f. 5.-Tra.je hecho de velo gris claro.
Fa.lda.·plisada á sol con un empiezo de bieses
de velo y entredoses. Cuerpo plegado en acordeón, con el cuello superior y los puiios de
guipure. Gran cuello formado de bieses y entredoses, orla.do de fleco de seda.
NúM. 6.-Traje de velo matiz Medoc. La falda consta de un doble volante montado en pliegues de cuenda. Al cuerpo lo adornan bieses
de tafetán, en cuyos cruces se pone un pequeño botón forra.do en .seda. Cuello .de guipure
ocre con bies!)s de tafetán.

El Emperador Guillermo de Alemania
dijo una vez que en
su opinión la órbita
de la mujer debe reducirse á tres kkk:
kirche, kinder y küche; lo que traducido significa.: iglesia.,
niños y cocina.

FIGURÍN NÚMERO 4,

La mujer, que es
el centro del sister ma. social, debe ser
atractiva; si no, los
cuerpospesados, como los esposos, descienden al abismo.

5.

La Qufmica del Pelo
que la composición quími·
SEcahadedescubierto
los ca.bellos huma.nos es distinta, se-

gún los colores de los mismos. Ciertos elemen·
tos químicos se presentan siempre en igual
cantidad, pero otros abundan más en los de
un color que en los de otro, y a.un pueden faltar por completo.
Los cabellos rubios contienen mucha sosa
y bastante sílice; los rojos son aún más abundantes en este último elemento. Los negros, en
cambio, son pobres en sílice y en sosa, en síli·
ce sobre todo; pero abundan en potasa. Hay,
pues, cabelleras silícicas, sódicas y potásicas.
Como el pelo cae ca.si constantemente, bien
por sí mismo ó porque se le corta, resulta que
por los cabellos tiene lugar una eliminación
importante de ciertos compuestos minerales.
En un país en donde baya en núq.iero redondo,
de nueve millones de mujeres cuyas cabelleras
pesen, por término medio, 300 gramos cada
una, r~sultan 2. 700,000 kilos de pelo, en los que
se contienen unos 37,000 kilos de sustancias
minera.les. Cada mujer pierde aproximadamen·
te di~z centigramos de pelo cada día; esa po•
blac1ón femenina. pierde, por consiguiente,
900 kilos cada veinticuatro horas, ó sean
3~,500 kilos al año, los cuales restituyen á la.
tierra más de 4,000 kilos de materia. mineral.
El movimiento de los elementos mir.erales verificado por medio del cabello es, como se ve,
de bastante importancia..

Cual guarda sus riquezas
el usurero,
conservo flores tuyas
en mi joyero.
Flores que tú me diste,
dulce embeleso,
depositando en ellas
ardiente beso.
Y por más que mi mano
las riega y cuida.,
ya. todas se han secado ..
¡ a.sí es la vida!
Aquellas que en sus tallos
mécense ufanas,
por saciar nuestras torpes
codicias vanas;
&amp;in piedad las cogemos
y en ocasiones,
i¡in a.gua las dejamos
en los jarrones.
Después, cuando advertimos
que languidecen,
es cuando en nuestros pechos
las ansias crecen.
-¡La flor que yo quería!..
¡era tan bella!
-Hay más en los jardines ..
·
-Pero ¿y aquella?
El alma se acongoja,
solloza. y grita:
¿Otra? .. ¡No!. .¡Sólo aquella.!
¡Y está marchita! ..
Mas, noto que me pierdo
en digresiones;
tus flores no murieron
en los jarrones,
y durante la ausencia.
las beso t8,;ll to
ó más que una devota
le besa á un santo . ..
Ellas son mi consuelo,
consuelo triste,

porque, al fin, me recuerdan.
que me las diste.
Y que ya no se encuentra.
junto á. mí el hada
que embellr.iió mi vida
con su mirada.
Por la. luz que tus ojos
han irradiado,
¡cuántas veces el pecho
sentí abrasado!
Y al estrechar tu blanca
mano, la mía
no sé qué sensaciones
nacer sentía . .
Y luego que al oído
yo te expresaba.
la pena que cruelmente
me torturaba.,
una mira.da tuya
la deshacía,
cual disipa la niebla.
la luz del día.
¡Qué pena, encanto mío!
nuestros amores
hoy se ven a.margados
por los dolores;
que es horrible la ausencia.
para. el que adora
que cuenta siempre un siglo
por cada hora.
¡Quiera el cielo que nunca
dejes de amarme!
quitarme tu ca.riño
fuera matarme!
ese sería un crimen,
cuando te ha hecho
mi a.mor un alta.rito,
dentro del pecho.
La ausencia., vida mía,
me vuelve loco,
y temo que me mate
poquito á poco,

TORNEOS MILITARESJEN LA GRAN BRETARA,-UN ASALTO Á ESPADA,

�Et :rrroNDO n USTitADO
***

***

La guerra en Extremo O_riente tiene caracteres muy extraños y especia.les. La con~gura.•
ción del terreno, que por regla.g~nera.l rn~uye
tanto en la marcha. de las operaci~mes béhcl;l-s,
en este ca.so es de pequeña. ó nula importancia..
En cambio, la. presencia. de los chinos bandoleros llama.dos &lt;chunchunes&gt; presta. caracteres
especiales, únicos, á 1~ campaña.. De~de que la
guerra comenzó,ios cbrnos de las partidas fron ·
terizas creyeron que llegaba el momento,. tantos años espera.do, de vengar la pres~ncia de
los extranjeros en China, grave dehto para.
ellos.
Las &amp;epredaciones que estos bandl'd os ch'mos
cometen en la. frontera. y sobre la. línea. del Ferrocarril de Siheria,son tal~s, que toda ~onderación es corta. La tendencia á la severidad Y
al refina.miento en materia de castigos, enouentra una oportunidad de practicarse cuan_do los
&lt;chunchunes&gt; caen en poder de las autoridades
chinas. Entonces comienza, para los presos,
una int~rminable serie de tormentos, entre los
cuales no falta ninguno de aquell?s q1;1e la.
crueldad humana ha. sido ca.paz de ima.grna.r.
La crucifixión se practica., per&lt;;&gt; en fo~m.a. tl!-1,
que los infelices condenados no tienen 01 s1quie•
rala esperanza. de perecer e_n un día ó dos de
angustias. Se procura. que v1va. lo más que sea
e,ompatible con el dolor, el bandolero preso,
para escarmentar así á los demás, dicen los
chinos; para saciar su gusto de tortur_as, según
piensan los europeos que presencian ta.les
ejecuciones.
. .
Toda la flora del &lt;Jardín de los Suphc10s&gt;
se puede encontrar en 18:s prisiones c1:1ina.s. No
se trata de actos excepc10nales, no; smo de ~ctos constantemente aplicados, en la extensión
toda del Imperio del Medio:

El automovilismo sigue su triunfal marcha.,
viento en popa, hacia ~n.a celebr~dad que, m_uy
probablemente, ni la. bicicleta. 01 la~ anáteriEÍ
res &lt;modas&gt; podrían haber so~ado 1am s.
automóvil á lo que parece, tiene caractei:es
propios q~e difícilmente se encontrarían en distinto sport, y que, además, r~compensa~ con
creces al &lt;amateur&gt; de lu.s fatigas que. le imponen. De aquí seguramente la boga srn prece-

Creen los pobrecillos pastores que nia,da. ha.
de agra.dar al santo más que verlos desnudos
implorando su intercesión, desde luego que el
santo mismo está representa.do desnu~o Y a.ta.do á una columna., poco antes de ~ufr1r el tormento. La imaginación pop~l~r tiene sus aberraciones y ninguna. tan or1g10al c.º!ll? la. que
mencionamos. Los habitantes de :Wnhl~i corren
presurosos, queriendo.se~ ca.da uno siempreel
primero que, el 20 de Jumo, dí3: ~n que se celebraba el aniversario del martirio del santo,
ofrezca. al bienaventurado los votos de su fe
sencilla. La costumbre tiene tal fuerza., que
por nada deja.rían de presentar.se, hombres y
mujeres, desnudos en la. fecha. citada., seguros
de ser condena.dos, de no hacerlo.

\;'ea

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinc? por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapulte. pee, vea á su derecha, allí está el

***

LOS CASTIGOS CEIINOS. -LADRONES TORTURADOS
EN LA PRISIÓN DE MOKDEN,

Del mismo género que la. anterior, es la co~tumbre que lleva á la.-s mncbachas de l"rusia
Oriental,del cMa.sur&gt;, á. concurrir el día. de San
Juan á los bosques cercanos á_ sus aldeas.
Cada. mucha.cha. casadera (las muJeres &lt;:asadas
no tienen derecho á hacerlo) hace previamente
un a. curona de flores y con ella se presenta. en
los bosques floridos,en los cuales el pu, blo entero se ha. da.do cita. Los muchachos solteros
van ataviados de gala.
Ca.da. muchacha lanza. su corona. á. los á.rboles tratando de que se enganche en las ramas.
Cada. vez que falla. el intento, es uu año que ha.
de esperar para ca.&amp;arse. La que desde la. primer tentativa. logra dejar su corona en una. ra•
ma, se casará al año siguiente; las que no lo
lE&gt;l!'ren, no han de casarse.
y la. diversión del pueblo sigue toda la tarde de San Juan, hasta que las muchachas casaderas todas han interl'oga.do, por tan extraña. forma., al Destino.

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

dentes que ha alcanzado el sport do, la marcha
en coches-motores.
La última. de las gran_des prueb!ls, del ~éne•
ro de las que año por a.no se efectuan en Europa para dilucidar el mérito de cada uno de los
países concursa.ntes,ha. sido un triunfo para la
mecánica francesa y para los &lt;cha.ffeurs&gt; de
esa misma nacionalidad, que han logra.do batir el record que basta la fecha se aceptaba co·
mo el esfuerzo mayor hecho para a.lc8:nzar velocidad en un coche de petróleo. El trrnntador
en la carrera. de la cCopa Gordon&gt; ha sido el
francés Tbery, que monta:ba., _como se compren·
de una máquina de fabricación francesa. Inm~diatamente despué, de él, ocupando el segundo lugar llegó uno de los concursantes, que
montaba un~ máquina. de fa.b ric!lción alema~a.
La carrera se hizo á una v~ loc1dad ?e 87 k~lómetros oor hora, por térm1 no medio; Y s1 es
cierto que automóviles de diversas cl~ses ante•
riormente hanalcanzado mayor velocidad, también lo es quesóloloh_an conseguido e_□ carrer~s
de escasa importa.neta. por su extensión y sob1e
pistas especialmente preparadas parl!- el caso.
L'.l. carrera. de la cCopa. Gordon&gt; ha. sido larga.
y la. velocidad alcanza.da muy notable, pues se
corría. en un camino bastante accidentado.

·· sTILWELL P-LACE

***

UNA ESTRATAGEMA DE LOS TIBETANOS.-EL PASO
DE LOS INGLESES POR UN DESFILADERO.

(

La. religión, tal como la. comprenden los ignorantes tiene siempre algo de anómalo, que fácilmente puede llegar á ~onvertirse en ridíc~lo. Si los sacerdotes tuvie_ra:n u~ poco de_ cmdado cuando ejercen su ministepo en rell'10nes
leja.nas y mal civilizadas, deberían ded~carse
á extirpar de la. imaginación popular ciertas
ideas absurdas. Tal es la que en la. pequeña
villa. siciliana de Mililli impulsa. á los fieles
de la. Ermita. de San Seba.stián, patrono de la
región, á presentarse,cada. año, completamente
desnudos, á ofrecer sus votos al santo.

Ud. á ·su Derecba.

•

j

•

LA CARRERA DE LA COPA «GORDON BEN'ET&gt;. - LA
LLEGADA DEL VENCEDOR FRANCÉS,

'

.

se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
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la semana pasada. No pagó más de diez. mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un djez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
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LA CEREMONIA EN HONOR DE SAN SEBASTlÁN, EN ITALIA.

LA FIESTA DE LAS CORONAS EN LA PRUSIA ORIENTAL.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�Et IDJNDO ILUSTRADO

LA GUERRE EN DENTELLES

colores de sus damas, hacían peinar cuidadosamente sobre sus cascos 6 sobre sus chambergas, el penacho de Cyrano, distribuían in vitaciones á sus numerosas y femeninas relaciones, y la emprendían con el enemigo, no sin
lanzar al campo contrario sus bastones de
mando, 6 sus ramilletes de jazmines, para tener la satisfacción de ir á recogerlos, pisoteados y warchitos, respectivamente, de entre los
hacinamientos de cadáveres y los charcos de
sangre, y depositarlos bajo los escarpines de
las damas de SU!\ pensamientos.
Los japoneses, sin duda, no llegan á tanto;
pero hacen lo que pueden, y debe la civilización agradecérselos. Una vez que han organizado una gran kermesse militar, fijan el día de
la función y distribuyen sus invitaciones con
asientos numerados y de mayor 6 menor preferencia á los attachés militares, á los Qficiales
extranjeros en misión y á la prensa, sobre todo á la prensa.
&lt;El General Kuroki tiene la honra de invitará Vd. á la toma de Puerto Arturo, que TEN·
DRÁ VERIFICATIVO el día tantos de jolio, á las
diez a. m., y en la que tomará parte importante el distinguido General Okú, tan aplaudido
en este género de espectáculos&gt;.
R. S. V. P.

TRES y pico de siglos de distancia, los japoneses están reproduciendo, en su campai'ia. actual contra. los rusos, los episodios,
á la vez gala.ntes y mortíferos, de &lt;La. guerra
en dentelles&gt;, de feliz y ofuscada memoria.
Verdades que el &lt;tira.d primero, sei'iores ingleses&gt;, se les ol vid6 por completo en el programa, y que lejos de invita.r á sus a.dversa.rios á
tirar primero, fueron ellos los que primero tiraron, lo que atribuimos á una nueva distracción del Almirante Togo. Pero esta primera inadvertencia ha encontrado su compensación
en los procedimientos exquisitos observados
durante el paso del Yalú, y la volverá á encontrar en ese gran festival militar que se
llamará &lt;La Batalla de Puerto Arturo&gt;.
¿En qué consiste, en rigor, lo qne literariamente hemos dado en llamar &lt;La Guerra vestida de encajes?&gt; Pues pura y simplemente en
transformar en espectáculo culto un acto de
barbarie; en convertir la matanza en &lt;minuet&gt;; en distribuir invitaciones y asientos de
preferencia á. la.;, damas encopetadas y hacerlas presenciar y aplaudir las salvas de mosquetería, como si fueran fuegos artificiales;
Tribuna A.-n9 715.-Free lunch.las cargas de caballería, como si fueran «carrousseles&gt;; los combates navales, como si fuey á vestirse, y á alistarse, y_á asistir y ágozar del más grandioso, edificante y civilizador
ran regatas, y los bombardeos, como meros
de todos los espectáculos! Ocho días antes se
combates de flores.
Los combatientes de &lt;la guerre en dentelles&gt;
han agotado las invitaciones y no se encuense acicalaban, prendían y perfumaban, para
tra una silla numerada ni por un ojo de la cara.
asistir á la batalla. Calzaban los guantes más
El Estado Mayor del Mikado no se da abasto,
finos, llevaban gayas flores en las solapas, , llueven I as recomendaciones y las influencias;
cruzaban sobre sus corazas bandas con los
Sarah Bernhart, Rosa Bonheur, el gran tea-

fl

tro, el arte noble y !a alta. cocot.ería internacionales, se agitan y se afanan por conseguir
una entrada de favor; las grandes damas se
inscriben en la Cruz Roja para tomar parte en
la fiesta, y todo el gran mundo se conmueve
ante la perspectiva de esa función selecta y de
gran lujo.
Y llega el día de la fiesta y todo se vuelve hurras, y vivas y aplausos!
-¡Bien por esa sotnia de cosacos!
-¡Bravo! esa batería japonesa!
-J Bis, bis ese regimiento!
Y se traban apuestas.
- ¡Ocho á cuatro por Kuropatkinel
- 1Dil'z á cinco á Kuroki.
Y llueven las bombas, á la vez que los ramilletes de las damas; y se agitan los pendones simultáneamente con los paíluelos y el silbar de los proyectiles se ahoga en la charla y
la parlería de los espectadores.
Entrados los japoneses á Puerto Arturo 6
desbandados en las llanuras comarcanas, el
público se retira, como es costumbre, hastiado y descontento.
-Si lo he sabido, ni vengo. ¡Diez mil hombre-s entre muertos y heridos! Esto es mezquino, ridículo, cursi. ¡Ni pretexto siquiera para
organizar una fiesta de caridad en favor de las
viudas y huérfanos!
- Decididamente, chico, no hay como Monte
Cario 6 Quat' z'art.
¡Y así la vamos pasando .... !

EL MUNDO ILUSTRADO
Se pagan esos pintores de fábrica, por término medio, á 10 sueldos por día. Por excepción
se pagan hasta cuarenta 6 cincuenta á los que
son, digamos, célebres decoradores de piezas
preciosas, destinadas á ser vendidas á un precio muy alto.
Pero no puede uno, sin embargo, dejar de
admirar la seguridad con que desempeílan aquel
arte industrial.
Tan pronto, y en el lapso de tiempo en que
nosotros borrajearíamos una carta, agrupan
ellos una porción de figuras que se saben de
memoria. En dos pinceladas, positivamente,
las coloran sin desviarse jamás una línea, y
luego, con cierta característica negligencia,
dibujan los filetes con exacta precisión. Al ver
esto, no podemos menos que pensar que ha sido preciso una herencia larguísima de impasibilidad y de calma, para formar esos &lt;virtuosos&gt; á. tener una mano tan segura como hecha á plomo.
Mas no muy tarde, quizá muy pronto, cuando el Japón se lance en el movimiento moderno y sus obreros se precipiten en el alcohol,
se acabarán para siempre esos sus pintores y
no reaparecerán jamás.

..
Las Ultimas Elecciones

PIERRE LoTY,

Los Poderes de la Unión

SR. LIC. D. EMETERIO DE LA GARZA,

domingo último se efectuaron en todo
l.., el país las elecciones de ó.iputados y se-

La elección de los nuevos Magistrados, hombres todos de altos méritos y de reconocidas
luces, ha sido favorablemenie acogida en los
cfrculos judiciales.

F

El mundo Ilustrado
lmoortantes M&amp;ioras

G

el deseo de hacer de este periódico una
publiJaci6n verdadera.ro, nte útil, no sólo á
la generalidad de los lectores, sino también á
las numerosas familias que lo reciben, inau¡ruramos en este número algunas secciones dedicadas, en su mayoría, á las damas, y en las
cuales podrán éstas encontrar, de hoy en adelante, artículos é ilustraciones relacionados,
principalmente, con los asuntos de hogar.
Nuestra sección de Modas queda á. cargo de
una persona hábil y entendida que se propone,
en provecho de sus lectoras, seleccionar los
más hermosos figurines, tanto europeos como
americanos, haciendo, semana.por semana, la
crónica de lo más notable que en materia de
indumentaria femenina ofrezca el mundo elegante. Las modas para caballeros, tan descuidadas en nuestro país, tendrán también lugar
sefialado en nuestras columnas.
Las secciones que anunciamos y que, como
es natural, iremos mejorando á medida que
nos sea posible, comprenderán los ramos de economía y medicina domésticas,
sports para mujeres, labores manuales, gimnasia, tocados en general, servicio· de mesa,
cocina y consultas. En esta sección encontrarán las damas las contestaciones á todas las
pregunt~s que se sirvan ha.cernos, ya sea que
se relacionen con alguno de los ramos mencionados, 6 bien con el de Modas, ó cualesquiera
otros, siempre que encierren asuntos de interés para las familias.
Además, publicaremos en nuestras páginas
del Hogar, piezas musicales cuidadosamente
escogidas, con el objeto de que, sin más gasto
que el importe de subscripción á. «El Mundo
Ilustrado&gt;, logren, sobre todo los principiantes, tener a su alcance obras que en los repertorios cuestan generalmente de $1.00 á. $1.50.

ronaci6n de Eduardo VII, asistió á ella como
Secretario de la misión especial que el Celeste
Imperio mandó á Londres, y al regresar á Pekín, fué designado para desempefiar el alto
cargo de Ministro Plenipotenciario y Enviado
Extraordinario de China en los Estados Unidos.
Como recompensa á sus relevantes méritos

ON

CANTO ANDALUZ
Para adornar tu belleza
de morisca soberana,
debiera un clavel de grana
suspender en tu cabeza
la mantilla sevillana.
La falda corta debiera
dejar ver tu zapatilla,
mientras con dulce pandera
cantas una petenera,
bailas una seguidilla.
Y tener de los donceles
el alma rendida y loca
con dejarles ver las mieles
del panal que hay en tu boca.
Y aletear un abanico,
con movimientos ligeros,
entre tus divinas manos
mostrando dibujo rico:'
con un grupo de toreros
y otro grupo de gitanos.
Y provocar los enojos
y la envidia de las bellas
con l a lumbre de tus ojos'
que hasta al cielo causa enojos
eclipsando á las estrellas.
Y dar realce á tus hechizos
de morisca soberana,
poniendo ~n clavel de grana
que prendiera entre tus rizos
la mantilla sevillana..

~
SR, LIC. D, JOSÉ ZUBIETA,

Nada más molesto, nada tan mortal como
las habitaciones japonesas en las lluvias de
noviembre. Muy bajas de techo y muy aisladas
de la calle por jardinillos que no tienen flores
sino llenos de musgo y pedrezuelas, son mezquinas, y están siempre divididas-por tabiques de papel-en una serie de piezas liliputienses, cada vez más obscuras cuanto más se
separa uno de la baranda (6 galería exterior)
por donde viene la luz.-¡Y qué luz! ¡qué triste luz!
. Es una semiclaridad indecisa, pálida, glacial, que penetra á través de aquellos postigos
de papel que desempefian el servicio de los de
vidrio. Naturalmente que nada se distingue
afuera con semejantes ventanas; pero así y
todo, creo que eso es preferible y mucho mejor
que ver caer la lluvia sin intermisión. Eso es
preferible á ver aquellos carritos hechos expresamente en el jardín, chorreando agua·1 las
quebradas en miniatura, los puentecito s de
muñecas, los míseros arbolillos, en fin todo
aquello que parece como diabluras de ~uchachos, que tanto y tan pronto nos fastidian.
Verdaderamente hablando, aquellas esteras
blancas sobre el pavimento, lo hielan á uno; y
agréguese: por todas partes madera blanca
blanquísima; delgadas separaciones 6 biombos'
también de papel blanco, y, en resumen un~
absoluta limpieza ó desnudez de la al~oba.
Entonces recurrimos á sentarnos muy cerca de
una estufilla grande y tosca, puesta sobre una
trébede de laca, con asas que reµresentsn monstruos. Arde allí. y quema, cierto carbón que
sacan de un árbol especial que tiene la. propied_ad de no.apagarse nunca, pero que calienta
sm comumca.r contento y esparce un indefinible olor soporífero y enervante.

....

Una fábrica de P&lt;&gt;rcelana

Recepción del Señor Ministro de China

E

....

El nuevo Ministro hace grandes elogios
de México y de su Gobierno, y abriga, con respecto á. la misión que le ha sido confiaJa, los
más vivos deseos de que las relaciones políticas y comerciales iniciadas entre los dos países, sean cada vez más estrechas.

BaJo la lluvia de otoño

***

S. E. ET, SR CHENTUNG LIANG CHENG,

solemne, por el Señor Presidente de la República, el Sr. Chentung Liang Cheng primer
Ministro de China en México.
'
_El nuevo Ministro, que goza de gran prestigio en su país! empe~ó su carrera diplomática
como Secretario particular del Ministro de Relaciones Exteriores de Pekín. En 1898 fué enviado por su Gobierno con misiones especiales
a_nte los soberanos de Inglaterra y Alemania,
siendo. después nombrado Secretario de las
Legaciones de Espaila y Perú. Cuando la co-

L

Escenas de la Vida Japonesa

Las damas que deseen hacer alguna pr¡,gunta á la Red acción, pueden dirigirse, porcarta 6
tarjeta postal, á &lt;María Luisa.&gt;,-2:i, de las Damas núm. 4.

L martes último fué recibido en audiencia

Sr. Lfo. Manuel Olivera Toro. Se recibió
de aboga-do en Oaxaca, donde fué sucesivamente Juez de lo Civil y Secretario de Gobierno;
después pasó como Juez de Distrito á Pa,chuca. En esta capital desempefi6, durante largos años, los cargos de Juez Correccional y de
lo Civil, siendo más tarde elevado al puesto
de Magistrado del Tribunal Superior, en el
cual ha permanecido basta hoy.
El Sr. Olivera Toro es miembro de la comisión revisora de códigos y trabajó en la formación de la ley sobre nueva organización de
los tribunales, cuyo reglamento es obra suya.
El Sr. Lic. Cristóbal Cha.pita] obtuvo su título de abogado en Oaxaca, fué allí Juez de lo
Criminal y Magistrado de Circuito en Tehuantepec. Hace nueve aflos que está al frente
del Juzgado 29 de Distrito en esta Capital, el
que dejará para pasará la Suprema Corte.
El Lic. Mil('uel Bolafios Cacho ha sido: Asesor de la 2:i, Zona Militar en Chihuahua y Diputado al Congreso de la Unión, y formó parte
de la comisión para el arreglo de límites entre los Este.dos de Puebla y Oaxaca. En esta

Primer Ministro de China en MexJco.

de diplomático hábil y prudente, el Sr. Liang
Cheng ha sido agraciado con las condecoraciones de Caballero de las Ordenes de San Miguel Y San Jor¡¡-e de Inglaterra, de Santa Ana
de Ruiia, del Sol Naciente itel Japón y de Comendador. de la Legión de Honor de Francia.
El Sr. L1ang Cheng rP-gresará próximamente
á: Washington, donde reside, quedando l'n México, como Encargado de Negocios de China
el Sr. Li-n ng Shun, hermano suyo.
'

Vi~ité en Kioto, no hace mucho, una de esas
fábricas de porcelana que funcionan va yapa~a muchos sig_los, y han. rPgado por el mundo
rncontables millares y millares de tazas, jarrones, floreros, etc., etc. Y ¡cosa digna de notarse! Nada moderno ha llegado allí todavía.
S&lt;;:n:prende, en verdad, la manera sencilla, primitiva c_on que todo eso se amasa, se maneja,
se cambia y se hace cocer, ni más ni menos que
como se hacía hace más de mil ai'ios. Entre
dos hornadas 6 cochura~, un ejército de pintores ilumina y pinta aquel mnnll0 de cosas con
una velocidad prodigiosa. Repite y si se me
permite decir, recopia, sin duda. 'alguna las
mismas cigüeñas, los mismos pescaditos' las
mismas damiselas que, por cierto ya ten~mos
&lt;d-entera&gt; de haberlas visto tanto 'y por todas
partes.

última ciudad ocupó importantes puestos, tales como Juez de Di~trito, Secretario de Gobierno y Gobernador interino. Actualmente es
Juez de Distrito de San Luis Potosí.
El Sr. Lic.lEmeterio:de la Garza(padre) nació
en el Estado de Nuevo León, habiendo obtenido allí el título de abogado el aílo de 1860.
Varias veces desempefi6 el puesto de Diputado
á la Le~islatura local y al Congceso de la
Unión. En compaflía del General U. Jerónimo
Trevil!o, construyó el Ferrocarril de Monterrey al Golfo. Desde hace cinco años es Magistrado del Tribunal Superior de Justicia del
Distrito.

SR. LIO. D. MANUEL OLIVERA TORO.

na.dores al Congreso de la Unión, verificándose al siguiente día las de Presidente y Vicepresidente de la República, y el martes 12 las
de seis de los Magistrados que conforme á. la
ley deben integrar la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Como era de esperarse, Pl voto unánime de
los electores designó al Señor General Don
Porfirio Díaz para que ocupe, durante el
próximo período constitucional, el alto puesto
en que la Nación lo ha mantenido por un cuarto de siglo, premiando así los meritísimos servicios que ha prestado á la Patria, lo mismo
en épocas de prueba, que en tiempos de paz.
Al mismo tiempo que la elección de Presidente de la República, se hizo la de Vicepresidente, saliendo electo, para desempeílar este
honroso encargo, el Señor Don Ramón Corral,
actual Ministro de Gobernación y uno de los
colaboradores más entusiastas del Señor General Díaz en su magna obra de engrandecimiento y prosperidad de la República.
El resulta.do de la. elección fué recibido con
inmenso l'ntusiasmo en todo el país, y ba causado en el Pxtranjero la más favorable impresión. 1.El Mundo Ilustrado&gt; publicará próximamente, en unl\ edición especial, el retrato del
Señor General Díaz y el del Señor Vicepresidente electo.

***

En cuanto á los nuevos Magistrados de la
Suprema Cor te que entrarán t:n funciones el
mes de octubre próximo. damos hoy á conocer
sus retrato3, ofreciendo, á la vez los siguientes apuntes relativos á. su carrera públi-

ca..

MÁXIMO SOTO HALL.

SR. LIC. D, CRISTÓBAL C, CHAPITAL,

El Sr. Lic. José Zubieta cuenta en la actuali~a.d 74 afio~, habiendo desempeñado desde su
Juventud diferentes cargos públicos. Hace doce afios fué Gobernador del Estado de México, puesto que dejó para venir á esta Capital
como Presidente del Tribunal Superior
'
De los seis Magistrados electos en lo~ comicios, sólo el Sr. Lic D. Eduardo Castañeda
ha prestado ya sus servicios con tal carácter
en el ramo ~e Justicia, pues los Sres. Olivera
Toro, _Chap1tal, Bolafios Cacho, de la Garza
y Zub1eta, formarán parte, por primera vez de
la Suprema Corte.
•

sa.

LIC. D, MIGUEL BOL.AROS CACHO,

�EL MUNDO ILU~TRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

l,

os anales de la criminalidad
moderna tienen, para los espíritus débiles, el atractivo enorme
del misterio y de la audacia. Dondequiera que se muestra la fuerza
brutal, la astucia, el ingenio. aun
en sus formas y manifestaciones
menos nobles, la admiración humana se escapa como una gran
mariposa dorada, á la que _atrae
la luz meridiana del sol ó la engañosa luz de un fanal nocturno.
Es i¡nposible negarlo: si se cm~sultan las estadísticas de los gabinetes de lectura, asombrará, de fijo,
el dato que arroje la consulta. La
mayoría. de los lectores (y de las
lectoras) buscan las grandes no-

El robo í la Casa da Cambio del Sr. Agulrre Sainar.
Horad1cl6n por donde penatr6 el ladr6n á la casa
da la familia Zamora y Duque.

velas de aventura, por espeluznantes que se les considere; las novelas en las cuales el protagonista
es algún &lt;bandido generoso&gt; ó un
Rocambole aventurero, capaz de
lanzar un reto en pleno rostro de
París.
Los grandes charlatanes, los que
han nacido con la intuición maravillosa que les permite después
atraerá la multitud humana, como
á un manso rebaño privado de albedrío, saben bien que el misterio
goza de fueros tales, que basta
personas cuya educación parece
escudarlas, caen en el número de
los que se asombran ingenua.meo·
te, sin lucha, sin vacilaciones, sin
resistencia, al contemplar algo que
hiera su imaginación con el tremendo prestigio del misterio.

*

No podríamos**
negar que &lt;el hombre anémico&gt; que ha robado á pleno sol, en nuestra avenida más populosa y frecuentada, es el héroe
del día. Triste popularidad la suya, en verdad; pero suficientemente
grande para que sea ella la que
ayude poderosamente á la policía
en sus investigaciones. Es una de
las caracterfaticas del criminal
moderno, del bandolero á la alta
escuela: la vanidad.
La lenta y tenebrosa labor del
ladrón, que en medio de las penumbras nocturnas va adelantado en
la obra de topo emprendida• tras
de los bienes ajenos; la ingéniosa
disposición tomada para evitar la
captura y despistar á la policía;
la tenacidad admirable desplegada
para urdir la trama y disponer
hasta los detalles que escaparían á
vistas menos interesadas que la
suya todo se pierde ante la vanidad imbécil, la vanidad hum,an_a

refinada por la falta de educación contrar delitos de tal naturaleza.
que acompaña. á los criminales de Es natural que á medida que avanzamos en progreso, tengamos haseste grupo
Los policías que han pasado la ta los inconvenientes que de ordivida en persecución de bandidos nario acompañan á la marcha de
saben bien que no existe criminal la civilización.
Pero es de optarse que de algualguno que sea capaz de guardar
el secreto de sus fechorías, por más nos años á esta parte, el crimen se
que baya trabajado lenta y difícil- afina, se hace más y más audaz, y
mente en la persecución de un fin más y más cuidadoso; evita caE&gt;r
dado. Son los criminales moder- en manos de la policía con un cúnos ca.paces de ocultar los detalles mulo de precauciones inusitadas ende sus delitos basta que los bao tre nuestrvs criminales de profecometido; pero una vez que se en- sión. No cabe duda de que se trata
cuentran en libertad, en plena po- de criminales de importación, que
sesión del dinero robado, que sa- traen á nuestras costas la expectaben que nadie los conoce, sienten tiva de un lucro ilegítimo, de cualla inevitable ambición de darse á quier especie.
Y esta circunstancia explica tamconocer! Su obra quedaría trueca
si no se supieran los detalles fina- bién, si no disculpa, la curiosidad
admirativa con que nuestro pueblo
les del «golpe&gt;.
Alguien, uno de los policías más recibe los relatos de escalos y frauhábiles, por cierto, de Europa, ha dPs de especie hasta hoy desconodicho que siempre que la autoridad cida entre nosotros.
llega á un lugar en el que se haya
cometido un delito, puede encontrar I a &lt;tarjeta de visita&gt; del de***
lincuentE&gt;. Ya es una frase ofensiVuelve el Padre Tiempo con desva, escrita con ortografía caracte- esperante monotonía la rueda de
rística; ya un dibujo obsceno; ya los meses, haciendo pas~r por la
iniciales. Pero siempre siente el esfera, ya I as fiestas alegres en las
alma obscura y deforme del crimi- cuales algún pueblo se 1·egocija al
na.! la. necesidad imperiosa, irre• recuerdo de sus pasadas grandesistible, de darse á conocer al pÚ·• zas; ya la fecha en la que media
humanidad saluda la aurora de su
blico que lo admira.
Ciertas ocasiones, cuando la. po- renacimiento social y político; ya
licía menos lo espera, cuando ya. las fechas luctuosas en las cuales se,
se cree·perdida la huella de un cri- recuerda inconscientemente que la
minal, éste se presenta y se entrega Patria ha perdido á uno de sus más
solamente para rectificar alguna preclaros hijos. Las fiestas ameriversión incorrecta que ha circula- canas han dejado apE&gt;nas un recuerdo y que considera &lt;ofensiva para do en nuestra memoria, cuando llesu crédito&gt;. Escritores de nota han gan las fiestas francesas, y después,
explotado ese estado de ánimo es- los días de luto en los que se repecial que lleva al criminal á ron- cuerdan la muerte de Juárez y la de
dar, como una fiera, en torno del Hidalgo. Los franceses, este año,
sitio en el que su víctima yace.
bao pensado juiciosamente que no
Cierto que los bandoleros que era fácil concurrieran todas las fa&lt;especializan&gt; los atentados contra milias invitadas á la kermesse dula ajena propiedad son, por regla rante el día 14. y al baile inmediatageneral, más cautos, más reserva- mente después, en la misma noche,
dos, menos vanidosos que los que sin descanso de ninguna especie.
prefierPn los atentados de sangre; De aquí que decidieran hacer sus
son, están en esto de acuerdo los fiestas por partes á través de toda
conocedores, &lt;menos refinados:&gt;. la semana.
Y explica bien esta circunstancia
Y fueron gal a.nas y deliciosas las
el hecho de que sea infinitamente fiestas galas. La alegría espumanmayor el número de los ladrones te de los franceses tiene cierto
que escapan al de los asesinos que atractivo especial para nosotros,
logran evadir la acción de la jus- para los que estamos criados á la
ticia.
francesa y hemos bebido en las
claras fuentes galas la literatura y
el arte. Porque no pudemos desco***
No necesitamos detallar el delito nocer este hecho: más nos acercan
que tanto ha detallado la prensa á París, queáMadrid y queácualde irrformación diaria. Si tu viéra- quiera otro centro europeo, nuesmos nosotros un escritor de altos vue los, encontraría, en
el escalo de la calle
de Plateros, elementos bastantes para
escribir &lt;La Obra
Maestra del Crimen&gt;. Hay que confesar que el &lt;hombre
de la petaquilla&gt; tomó, para la ejecución de su proyecto,
todo el tiempo, todas
las
precauciones;
aprovechó el cúmulo
de
circunstancias
que fatalmente se
reunían en el caso
y despistó hábilmente á todos aquellos
que, por razón natural, deberían haber
quedado en poses:ón
de ciertos detalles.
A tal extremo llevó
el disimulo, que no
podrían decir, los
escasos sirvientes
del hotel que le vieron, ni de qué color
tenía el cabello el
ladrón, ni cuál era
el de sus ojos.
En los anales de la
criminalidad cita.dina estamos poco
El robo á la casa da cambio del Sr. Agulrra Salazar.-Horadacl6n por donde
_!\costumbrados á enpanetr6 el ladr6n al despacho.

tro gusto y nuestras inclinaciones.
La literatura francesa tiene ca.racteres tales, que entra &lt;de por sí&gt; en
nuestro carácter¡ no somos, ni con
mucho, extraños á todo lo que es
francés. Quizá influya esta.circunstancia en la animación y alegría
que entre nosotros tienen las fiestas francesas. Nuestra sociedad se
considera. algo más que invitada
y se maneja, no como invitada., sino como copartícipe en la .fiesta.

***

En este mes se reunen las dos fechas luctuosas para nuestra pa-.
tria: el 18, la muerte de Juárez; el
30, el fusilamiento del Padre Hidalgo.
Cada día es más intenso, más
corpial, el culto que tributamos á.
las dos figuras más grandes de
nuestra historia de hombres libres.
Cada año se muestra más profundo el sentimiento de respetuosa admiración, que va tomando los caracteres de la idolatría ciega, para con el hombre anciano y decrépito que supo levantar la trémula
voz hasta imponerse á los españoles, al mundo todo, y supo pronunciar el nombre de nuestro país con
la firmeza que las grandes almas
ponen en el timbre de su voz. La
blanca figura del Padre Hidalgo
pasa en el silencio de la noche por
la conciencia de todo mexicano; es
una aparición divina en la que encuentra toda amor, toda bondad,
la idea santa de la patria. Y Juá.rez, el indio de bronce inflexible,
cuya resistencia de roca se opuso
al paso de los invasores; el precursor que vió claramente E&gt;n las br umosas lejanías del porvenir el México de hoy. próspero, tranquilo, y
respeta.do; Juárez, grande en la de•
rrota y grande en la victoria,
acompaña en nuestros recuerdos á.
la blanca figura de Hidalgo. Con
ellos, con los dos a !tos personajes,
se enorgullecería cualquiera. nación; ellos condensan y sintetizan
la idea de la patria.

***
En los tel!.tros tenemos una novedad: ópera popular, barata, en el
Orrin y funciones populares en el
Arbeu. La idea del señor Subsecretario de Instrucción Públic&amp;. de
ofrecer al pueblo alguna vez el "S·
pectáculo de arte mejor que podemos conseguir, ha sido ya muy
aplaudida; nuestro aplauso se unirá á los millares que en torno suyo resuenan.

,. l...

ASPECTO DE LAS TRIBUNAS.-LAS AMAZONAS ESPERANDO
LA ORDEN DE SALIDA.

LAS SE~ORITAS H. WELTON Y H. HERZING, QUE TOMARON PARTE
EN LA. CARRERA DE AMAZONAS,

Garreras e·n Peralvillo

L

simpática y·numerosa Colonia francesa
residente en México, comenzó á celebrar .el ·
aniversario de la toma de la Bastilla desde
el domingo 12 del corriente, abriendo la. serie
de festejos que organizó con estP- motivo, con
una &lt;matinée&gt;, efectuada en el Hipódromo de
Peral villo.
La fiesta, que estuvo muy concurrida, fué
presidida por el Señor General D. Porfirio
. Díaz, á quien acompañaron, en la tribuna de
honor, el Sr. Vizconde La.tour, Encargado
de Negocios de Francia; y los Sres. Tron, Coblentz,Andragnes, Roux y Pigou,miembro" muy
distinguidos de la Colonia, que fueron designados expresamente por el Comité de las fiestas para. atender al Primer Magistl'ado. Además de las personas indicadas, ocuparon la
tribuna los Señores Mayor Pablo Escandón y
Capitanes Armando Santa Cruz y José Montesinos, del Estado Mayor del Señor Piesidente.
Antes de comenzar la fiesta, la Banda de Zapadores ejecutó «La Marsellesa&gt;, que fué escu.cbada de pie por toda I a concurrencia.
A las diez en punto dieron principio las carl'.eras anunciadas en los programas, con una
de bicicleta, en la que resultó vencedor el joven
J. H. Willson. La segunda carrera, de caballos, á 500 metros, la ganó el joven Julio. Dufau, quien recibi:ó, como premio, un fuete con
puño de oro.
· En el tercer número del programa, que se cubrió co.n unas evoluciones en automóvil, obtuvo el pr~mio el Sr. José de Suinaga (jr. ) por
su destrez.a en el manejo del vehículo.
En la cuarta carrera de caballos al trote y á
mil quinientos metros, tomaron parte alumnos
del Colegio Militar y de la Escuela Comercial
francesa, resultando vencedores, en primer luA

gar, el joven Julio Dufau y en segundo el cadete Alberto Méndez.
De los oficiales del ejército que tomaron
parte en la quinta carrera, llegó primero á la
meta el subteniente de artillería Juan López
Canseco.
A quinientos metros fué la sexta
carrera para amazonas, disputándose en ella el triunfo la Srita.
Hattie Welton, que fué la vencedora, y la Srita. Hattie Herzing.
La séptima, octava y novena
carreras de caballos, las ganaron,
re•pecti va.mente. los Señores Domingo Gamuz, Paulino Roseta y
Enrique Welton.
Los vencedores
en las carreras
obtuvieron lujosos · y artísticos
premios, que les
fueron entregados por damas
• nistinguidas de la
, Colonia france, sa.
A las doce y
tres cuartos, que
terminó la bien
organizada fiesta,
se retiró ·el Señor
, Gral. Díaz, siendo
despedido c00 los
1
·honores correspondientes p o r
una compañía del
Batallón de Zapadores.

Los alumnos del Colegio francés, correcta•
mente uniformados y armados, formaron valla
en el pasillo que conduce á las tribunas, y al
pasar el Señor Presidente de la República, le
presentaron armas.
~

.,,

¡EL SR,, JOSÉ ~UINAGA, VENCEDOR EN LAS EVOLUCIONES DE AUTOMÓVIL,

***

Con la rabia canina de un déspota soberbio, el Sol desgrana sus
rayos sobre nuestra metrópoli; las
horas hu yen con las espaldas calcinadas, basta que la '.rarde, con
mimos de mujer enamorada, lleva
al rey colérico á reposar en las
cumbres remotas del ocaso. Luego
la Noche, la misericordiosa, aplaca en sus brisas el ardor canicular y el hombre se duerme pesada·
mente, con el alma en lejanas regiones de ensueño y dt1 misterio.

Como la mujer de Lot, toda sociedad que se detiene para mirar
hacia atrás, se convierte en esta·
tua y se petrifica.
LEROY BEAULIEU,

***

Cuando la bondad de los demás
sobrepi.sa á la mía, no tardo en
llamarla debilidad.
PABLO ROMILLY.

EL JOVEN JOLCO DUFAU, QUE GANÓ LA. s ·EGUNDA y "·cuARTA~OARRERA$.

CICLISTAS QUE TOMARON PARTE EN LA1PiqMEIU. QARRB.&amp;A,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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La Con•encl6n Nacional Df'mocrátlcA,- 1.os partidos contendlf'nte1 en Estados Unldos.-Los candidatos y la plataforma de Chloago.
Lo que se promete.- Francla y el Vaticano -La• conseouenolu de una protesta.- Los obispos y el a-oblerno franceses.- La
Ia-lesla a-allcana.- L11 guerra en Extremo Orlentt,.- La nueva faae de la campaña. - Rumores sensacionales de
última hora.- Un desastre y un trlunfo.- Lu probabilidades.

dos campañas electorales consecutivas,
los demócratas americanos inscribieron
en .la plataforma del partido la cuestió.Jl de la
plata tratan'do de restablecer su uso en el sistema ~onetario dé ia Un ión, y procurando
que se determina.re. una relación fija entre su
valor y el del oro. Dos veces también fracasaron en la lucha electoral, y la desi~nación de
McKinley, en los comicios de 1896 y 1900, les
enseñó á apartar la cuestión monetaria de su
programa político.

E

N

canos, por los métodos empleados para obte·
ner la zona americana en el Istmo; se promete
una legislación contra los &lt;trusts&gt;, los mono•
polios y cualesquiera combinaciones que tiendan á entorpecer el comercio de los Estados
entre sí; y como complemento de las doctrinas
tradicionales de J efferson y Adams, después
de asentar su adhesión á los principios proclamados por James Monroe, pretenden que
Filipinas sean !ibres, á fin de que la libre
águila americana incube, bajo sus potentes

alas, una nueva República, como formó la República Cubsna.
Eliminada la cuestión monetaria y con estos
principios proclamados, entra con nuevos elementos el partido democrático á disputar la
supremacía en la próxima campaña electoral
á los que por ocho años bao regido los desti•
nos de la gran República. El mismo Bryan
que como campeón de la plata había sido mo'.
tivo de fraccionamientos en el seno de las fila•
dPmocráticas, se ha adherido á los candidatos
escogidos por la Convención, aunque confiesa
que poco podrá esperarse del triunfo, si el
partido sigue á la devoción de los financieros
de Wall Street.
Veremos quién triunfa. en los comicios de
noviembre.

blicidad la recomendación del Papa á los obispos para que dimitan sus cargos, y ante la negativa de éstos, por no permitirlo ni autorizarlo el gobierno de M. Combes, se habla del
llamamiento de los prelados franceses, los
cuales no pueden obedecer, por prohibición
del mismo gobierno ....
Y en medio esta tirantez creciente, que amenaza con un rompimiento franco y decidido,
se apunta ya la denuncia del concordato, la
separación absoluta del Estado y la Iglesia, y·
quién sabe si, resucitándose las ideas jansenistas y las predicaciones del ilustre Bossuet,
se llegue hasta la constitución de la iglesia
galicana con todas sus libertades, que sólú
fracasó en el siglo XVII por la vejez de Luis
XIV, entrPgado en manos de los jesuitas, quienes después de hacer abolir el edicto de Nantes, dirigieron los últimos ailos del Rey-Sol,
envolviéndolo en las redes sutiles de una devoción extremosa y manteniéndolo en la obediencia del romano Pontífice.
Y he aquí cómo por una simple protesta, cuyos efectos tenían que ser puramente platónicos, está pendiente casi un cisma para los buenos creyentes y una liberación para los radicales avanzados. Tales son las consecuencias
que ha traído el olvido voluntario de los tiempos y de las cosas. Pío X no vive en la época
de Inocencio III que encadena pueblos, ni tiene las condiciones de Julio III que encabeza
ejércitos: es sencillamente el recluso del Vaticano, y habrá que limitarse, mal que le pese,
á reforzar su poder espiritual, ya que el temporal parece irremediablemente derrumbado.

*

* * Oriente aún no entra
Le. guerra en Extremo
en la nueva 1ase que tantas veces se ha anuo-

LA GUERRA RUSOJAPONESA.-OBRAS DE DEFENSA EN PUERTO ARTURO,

ciado, pasando por una
batalla decisiva en los
campos manchúes, ó
por·un asalto en regla
á las formidables fortalezas de Puerto Arturo.
i"i;n telegramas recibi·
dos á última hora, se
dice que ha comenzado
una g ran batalla entre
K11,ichú y Tatchekiao,
después de varios encuentros. escaramuzas
y reconocimientos, después de movimientos de
avance, de evoluciones
estratégicas, de verdaderos ó fingidos retrocesos, en que los beli•
gerantes parecen rece•
larse mutuamente y se
acercan, se alejan, se
espían, se amenazan,
esperando cada cual el
momento oportuno para lanzarse sobre el
contrario con toda la
fuerza de que dispone
para asegurar el éxito.
Si es cierto que hoy
mismo se está librando
una gran batalla, que
puede tomar las proporciones de un encuentro
general entre los ejércitos enemigos, no cabe
dudar que el jefe moscovita, falto de fuerzas
suficientes, pues buena
parte de sus tropas está.e mpleada en resguardar su línea de comunicaciones, de grandísi•

***

LA GUERRA RUSOJAPONES.A.-TRABAJADORB:S CfilNOS EN LAS OBRAS DE REPARACIÓN
DE LA VÍA FÉRREA ENTRE LIAOYANG Y MUKDEN.

La Comisión de Acuerdos, en la. reciente
Convención Democrática de Chicago, había
propuesto en el proyecto primitivo, aprobado
por el subcomité respectivo, que el partido se
declarara de una manera franca á favor del
oro, haciendo notar, sin embargo, que en adelante quedaría separada del programa político la cuestión que por algún tiempo había sido como el lema del partido, mientras
Mr. Bryan fué la encarnación de las ideas democráticas.
Pero el proyecto acordado en ausencia del
antiguo campeón del bimetalismo, sufrió una
larga y trabajosa. discusión, en la que al fin
pudiet·on prevalecer las opiniones de Bryan y
se eliminó completamente de la plataforma el
punto que había sido motivo de división entre
los demócratas. Unificada así la opinión en
asunto de tan vital importancia, cesaron' las
disidencias entre los sostenedores de los diversos candidatos, y fueron nombrados por
una gran mayoría candidatos democráticos el
C. Alton B. Parker para Presidente y He~ry
Da.vis para Vicepresidente.
Detengámonos un momento para dar breve
idea de las promesas que como novedades
traen en su bandera los demócratas americanos. Ante todo, rechazan el imperialismo de
que acus9:n al pa.r~ido_ republicano; pretenden
la reducción del e1érc1to á los términos únicamente necesarios¡ apoyan la construcción del
Canal de Pana.roa., aunque no se llegó á aprol&gt;ll,r 111, &amp;Qusación lanz!!,da con~rQ. los repuoli·

Cada día que pasa viene á demostrar la tirantez á que han llegado las relaciones entre
el Vaticano y le. cristianísima Francia. Si es•
tuviéramos en los tiempos medioevo.les, ya se
habría declarado en Pntredicho á la gran república latina, donde no por radicalismos mal
entendidos, sino por la marcha regular de los
sucesos, M. Combes se ha hecho acreedor á
más excomuniones, para ~í y el gobierno que
preside, qne los célebres Ca.petos, Felipe Au•
gusto y Felipe el Hermoso, que iniciaron la
formación constitutiva de I a Francia moderna,
cercenando en lo posible las prerrogativas
autoritarias de que, antes de sus reinaáos, ha•
bía goza.do le. Iglesia en la tierra de los Car•
lovingios, creadores en realidad del poder
temporal de los Papas.
Después de le. prott&gt;sta de S. S. Pío X por la
visita del Presidente LoubPt á la capital de la
nueva Italia, unida bajo el cetro de la Casa
de Saboya, protesta que produjo el retiro del
Embajador de la República l!',·ancesa acreditado en el Vaticano, la Cámara borró del presupuesto la partida correspondiente á los gas•
tos de repres1mtación ante la Santa Sede. Du•
ra ha de haber parecido la resolución á la
corte pontificia., y como para demostrar ·que
no es indiferente á la actitud asumida por los
excomulga.dos, se lanza á los vientos de la pu•

me. importancia para las operaciones futuras,
ha hecho cuanto era posible por retardar la
hora de este combate, esquivando, con estrategia bien calculada., el golpe que desde hace un
mes tenía concertado su contrario.
Si en cuanto á la c.i.mpaña del Not·te hay
¡rrande expectación, siguiéndose con ansiedad
las operaciones en Mancburia, no es menor
la ansiedad por saber lo que pasa frente á
Puerto Arturo y en toda la península de Líaotung, de donde llegan rumore,s á cual más sensacionales. Como para contrarrestar la noti•
cia persistente, aunque no confirmada de manera oficial, de que han perecido cerca de treinta mil japoneses, volados por las numerosas
minas que rodee.o los aproches de las fortificaciones del puerto sitiado, se babia también,
sin darle, empero, crédito al rumor, de que el
mismo puerto ha caído en manos de los ejércitos del Mikado que manda el General Nod•
zu, jefe del tercer cuerpo de operaciones. La
pérdida. de cifra tan elevada en la explosión
de minas, aunque e!l el orden de lo posible, es
nada. más probable, al considerarse que viene
también al público por conducto del Virrey
Alexieff, quien no 'se habría atrevido á comunicarla sin fundamento real.
La caída de Pueriú Arturo, posible también,
no es de tomarse en cuenta, pues de la misma
fuente que la comunica, se dice que no tiene
crédito. Aún tenemos que esperar la narración
de otras escenas de sangre en este. guerra., que
desgraciadamente va t&lt;'mando un carácter de
crueldad que crispa, e.l saberse que ha habido
vez en que los soldados enemigos han caído
simultáneamente atravesados por sus sendas
bayonetas. ¡Qué terribles enseñanzas!

z. z. z.
14 de julio de 1904.

TOKIO.-EL EMPERADOR D"EL JAPÓN RECIBIENDO Á UN GRUPO
DE ATTACHÉS MILITARES EXTRANJEROS,

LA OUEMA RUSOJ.APONESA.-UN &lt;CORREO&gt; DE PUERTO ARTURO DESCUBIERTO
POR LOS JAPONESES,

El Almirante Bezobrazof, Jefe de la
dlvlsl6n de cruceros de Vla·
dlvostoclr.

El Almirante Kan1bnura, encargado
del bloqueo de Vladlvostock,

LA GUERRA RUSOJAPONESA.-EL GENERAL ~IDl,OJ:tT,.Y
SU ESTADO MAYOR,

�EL MUNDO !LlJSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
volvió á la ma.dre en suave a.tmósfera, y creyéndose superior á sus herma.nas en religión,
llegó un día. á pensar que la. Virgen y ella. eran
seres escogidos que sólo por a.me.ble condescendencia. se a.venfa.n á vivir en convento tan
pesar de ser el convento de la Virgen del
pobre y olvidad o.
Semejante fermento vanidoso creció en su alEspino el más pobre de la villa, 1:&gt;ncerra.ba.
ma, y el malo, que no reposa., inspiró á la. montras sus muros dos tesoros inestimables.
ja. culpa.ble ideas pecadoras. Desapareciendo
La efigie de la. Patrona del cenobio t:ra. una de
al soplo del infierno la.s virtudes humildes que
aquellas joyas; y la. madre Pía del Cordero
adornaron un tiempo el espíritu de Pía, se a.IPascual, hermosa. mujer cuyos rasgos r eprodu·
za.ron en él la. soberbia. y el orgullo. La monja
cían fielmente la.s divinas líneas de la imagen,
vió en la. Divina Señora. del Espino una rival,
era. la. otra..
y atizando el demonio aquella. maldecida llaDesde que un pastorcillo la. halló en el mon·
ma., hundió á la. orgullosa. en el profundo abiste, vestida. de luz y a.poyada. sobre una. zarza.,
mo de su falta, logrando que en el claustro se
la Virgen se hospedó en el convento, y allí de·
cometiera. una. culpa. mayor que aquellas que
rra.mó, por espac!o de siglos, sus gra.cia.s.
Para. mayor pasmo y más tierna. devoción, la.
son vanagloria. de pecadores impenitentes.
Pero no en va.no se insulta. á. la. Divinidad.
Setlora. concedió á. una. de la.s espinas que la.
El tiempo, que se deslizaba acariciador sobre
sostuvieron, el privilegio dulcísimo de a.tra.veel rostro hermosísimo de la Virgen del Espino,
sa.r la desnudez de uno de sus pies, y por aquecarcomió con sus horas la belleza. terrenal de
lla., herida. donde el fiero pincho aparecía., fluyó,
durante centena.res de a.tlos, sangre preciosisiPía.
Mientras la Seiiora continuaba eternamente
ma. y milagrosa., enrojeciendo con su gotear
joven, la monja vió desaparecer sus atractivos
la.s hola.nda.s que envolvían la. santa. llaga.. Ma.s
y poco á poco la. pecadora dejó de oir aquellos
un día. llegó en el que la impiedad y el escarnio
ha.lagos mona.cales que equipara.ron sus delez·
ofendieron á la. excelsa. dama., quien sepa.ra.ndo
su vista. de la tierra., secó la. fuente purpúrea.
nablas encantos con los inmarcesibles de la.ex·
de su pie, donde quedó, como memoria. de a.que!
celsa. Dama.
Ansiando la vanidad de Pía tales mieles, la
portentoso ca.so, la seca. púa que agujerea.be. la.
hizo disponer con coquetería. los pliegues sevedi vine. planta.
Dolidas las religiosas del abandono que enros que llUbrían su cuerpo, separar algo de su
frente aún joven la.s blancas tocas que la. vela.·
volvió desde entonces á la ofendida imagen, la.
ba.n. Pero todo fué inútil. Sus detestables artia.doraron más que antes, esperando que sus
oraciones ablanda.sen el corazón de .la Virgen
ficios no aiia.dieron luz alguna. al crepúsculo de
y que ésta permitiera á la maravillosa. sangre
su :iermosura, y la. monja. ca.yó en el pasado,
que brotara otra vez. Para mantener propicia
ocultando el furor de su alma. con la. máscara
á su huésped celestial, la trasladaron al coro,
de un semblante envejecido, ca.rica.tura de la.
y allí rezaban perennemente, relevándcse unas
inmortal belleza. de su antagonista..
La. envidia. hizo que Pía desea.se las galas de
á otras, anudando los rezos, que tejían en torno de la Setlora perdurable y fresca corona de
la Virgen, que anhelara. adornar3e con los co·
alabanzas y de súplicas. No contentas las en·
llares que pendían, inertes y magníficos, sobre
claustra.das con aquellas pruebas espirituales
el inmóvil seno de la estatua.. La pecadora. mide su afecto, rodearon á la. Virgen de luces, de
raba sus finos dedos, huérfanos de todo ador·
flores y de rerfumes. Para. ella las azucenas
no, y suspiraba. comparándolos con la.s fa.la.nges divinas donde los
cándidas, e reflejo de las ceras, el aroma. de
anillos se amontonaban. Todo su cuerpo se
estremecía. al pens a.r
que sobre sus hombros
pudiera caer el ma.nto
suntuoso; que sobre su
frente pudiera apoyarse la pesadumbre esplendorosa. de la. coro•
na, y estas ideas nefan·
das revolaban de con·
tinuo a.lrededor de la
monja., atormentándola
con mil tentaciones.
Una noche, Pía. del
Cordero Pa.scua.l rezaba en el coro, desgranando el rosario entre
sus dedos. Al empuje
de soplos misteriosos,
la.s velas que esclarecían la imagen columpiaban sus llamas 1 inclinándolas cu11.l si fue·
sen á desprenderse de
los pábilos que las r.etenía.n, ba.sta que extinguiéndose el aliento invisible, todo vaivén cesaba, y tras un último
estremecimiento, las luces a.quietaban sus len•
guas ardientes, puntiagudas como lanza..
La claridad de los cirios se quebraba en los
los. lirios. Junto á la Dama. inmortal se agloadornos de la imagen, y á su reflejo los hilillos
mera.ron los esplendores que en el resto de.l
fulgentes que corrían por el manto se encorvaconvento fa.lta.ba.n, y por a.mor á au Patrona,
ban en guirnaldas, se henchían en capullos, se
las monjas sufrfa.n las escaseces añadidas por
desplegaban en abanicos de bojas, en anchas
la. penuria del Monasterio á. los rigores de la
corolas fa.ntásticas, medio ílores y medio asregla., ol vidaba.n sus celdas frías viendo el a.1tros, que irradiaban sus pétalos y sus rayos en
ta.r fragante donde pa.lpitaben temblorosas lla.torno de cálices forma.dos por preciosas piema.s, y los hábitos les parecía.o menos ásperos
dras. Ocultos á medias, en el espesor del tejiy menos feos comparándolos con el terciopelo
do, los zafiros, las esmeraldo.s y los rubíes en·
a.zul de que se vestfa. la. Virgen con a.q uel manto
treabrían sus pupilas obscuras; la.sperlas a.so·
suntuoso cubierto de bordados, donde la incanciaban sus granos pulidos, luciendo dulcemendescencia. augusta del oro y el plácido riela.r
te; y mient1·as por todo el manto, sobre las rad,e la plata unían sus reflejos, fundiéndolos en
mas, sobre las abiertas rosas Y las orondas
tino solo, a.rdien te y tra.nq uilo á la. vez.
peonías, sobre los soles y laq estrellas goteabi.,
Pa.ra aumentar la. a.dm!ración devota de las
espa.rcida, la. luminosidad de los diamantes, en
religiosas, el favor divino permitió que en la
lo alto, recogiendo las luces multicolores de
humana envoltura. de la. madre Pía del Cordero
las sortijas, el esplendor de los collares, el alPascual se refleje.ra.n las bellezas celestiales de
bo fluir de las perlas, el temblar de los cirios,
la Virgen del Espino tan exactamente como en
!ulgía la. soberbia corona. sobre la cabeza de la
un espejo. Sólo los vestidos las diferencia.ben.
Virgen, ensanchando la. magnificencia. de su
Le. monja no se cubría con terciopelos ni ernimbo, empedrado de carbunclos. Y en medio
guía su frentA bajo la. soberbia. corona que bride sus arreos, la dulce Seiiora sonreía., gozosa.
lla.be. sobre el pálido rostro de la. est&amp;\ua.; pede su belleza y de su inmortalidad.
ro, en cambio, la vida. se derramaba por ella,
-¿Nunca.dejará. de ser joven"? -se preguntó la
y ritmando los movimientos del cuerpo, variamadre
Pía del Cordero Pascual.
ba su belleza con mil actitudes tan armoniosas
Entonces una. voz a.dula.dora. insinuó: «Tú
como aquella en que se inmovilizaba la. Señora..
eres tan hermosa como ella. Si estuvieses en su
La.s ingenuas novicia.11 se pasmaban ante la
altar, la muchedumbre te adora.ría&gt;.
madre Pía. del Cordero Pascual, y las monja.s
El orgullo de la madre a.cogió lleno de plasa.bia.s hacían gala. de saber comparando á su
cer a.que! pansa.miento sacrílego.
compailera con la.s hermosuras sa.ntas que esParo una vo~~illa dijo tímidamente: «Reza;
conden entre la.s páginas de los ma.rtirologios
no pienses en vanidades ni esc\lches la.s sugessus perfiles puros, sus pupilas serenas y el en·
tiones del enemigo&gt;.
ca.nto virgina.l de su11 cuerpos a.tormenta.dos.
Contestando al ataque, el tentador replicó:
El perfume qe lf!,fi Jisonja.s conventua.les en-

UN MIL1\GR0

A

cSi en el alta.r te colocas, serás hermosura. inmortal, eterna juventud. 1C11ánto gozarás viéndote en medio de las luces y de las flores, indiferente á todo. ¡ Si te atrevieses .... I&gt;
«Reza, reza&gt;, ordenó la. conciencia. La. madre rogó con la. precipitación de quien escapa.
á un peligro.
Entonces el :::ialaga.dor, contemporizando,
murmuró: «Sólo permanecería.s un momento en
el sitio de la estatua, el tiempo de paladear
placer tan grande..... &gt;

El rezo había. cesado, y en el silencio del coro la. monja. escuchaba á la. voz insinuante
apremiándola.: «No vaciles; no dudes&gt;.
Medio vencida. por el pecado, Pía. pensó: cEs
imposible; ta.l vez venga alguno&gt;. cNo tema.s&gt;,
repuso el malo. «Nadie ha. de venir&gt;. cLa escultura pesa. mucho. No ha.y tiemr&gt;o&gt;. cLe tienes sobrado pa.ra. descender la VirgPn, para
ponerte el manto y la corona. ¿Oyes·t La coro·
na que ansías&gt;.
Impulsada por el orgullo, Pía dió la. vuelta
al a.ltar, trepó por la. estrecha. escalerilla. A
poco. su pálida. cabeza. a.parecía sobre el hombro de la Virgen. Unas manos ciñeron la imagen; oyóse un crujido; y, tambaleándose, des•
apareció la.estatua del pedestal, dejando en él
la. espina milagrosa.
Lentamente, porteando con esfuerzo su carga,

la madre descendió los escalones; a.rrastró la
efigie a.l centro del coro y allí comenzó á despojarla de sus vestiduras. Con mano a.udaz
a.rru.ncó de la.s espaldas divinas el manto y lo
colocó sobre sus hombros; descitló los anillos
de la.s manos inmóvilei;., y aprisionando con
ellos _sus dedos ágiles, hizo brillar la.s piedra.s
dormidas; los collares se a.Iza.ron al aliento de
su pecho, y Jue11:o descalzóse, se destrenzó el
ca.bello y encajó sobre su cabeza la. corona esplendente.
.u.na. vez ataviada. la monja, sólo quedó de la.
divma. Señora. un trozo de mad1ora informe y
basto, de donde brotaban la cabeza., los pies y
las manos, únicas partes esculpida.~ de la. efigie
cuyo cuerpo se escondía. en la. prisión de u¿
tronco.
La religiosa se agita.be. adornando el altar
encendiendo más velas, despa.rra.ma.ndo sob~
el a.ra. fragantes ramos. Rejuvenecida por la
satisfacción de su orgullo, la. profa.na.dora sonreía, y il. su andar rápido, el manto, perdida
tdda. hierática. rigidez, flotaba tras ella rompiéndose en pliegue11 deslumbrantes; los'colla.res y las sortijas cbispea.ban, y la. corona., si. guien~o los movimientos de la cabeza., recogía.
y enviaba. haces de luz por los ámbitos del coro.
Concluido el arreglo del altar, Pía subió los
pelda.i'ios, colocó las manos en místic.. actitud
y osadamente asentó sus plantas sobre las huellas de los divinos pies que la.s precedieron.
Entonces, sin ruido, lento y majestuoso, ascendió por· el aire el tosco madt&gt;ro donde se
ocultaba 111 cuerpo de la. Virgen del Espino. La.
excelsa Seilora. flotaba en el espacio, y son·
riente y muda., sin a.Iterarse por la cólera ni
descomponerse por la. indignación, abandonaba reposadamente aquel lugar profa.ne.do. Así
llegó j~nto al techo, y filtrándose por él, desapareció.
Llena de pavor, Pía. quiso descender del a.1ta.r, pero sus pies se soldaron al pedestal 1 y el
manto, pesado y macizo como si fuer-a. de plomo, se ciñó á su cuerpo, apretándole impla.ca.·
ble. Y mientras una voz decía á la. religiosa.:
cTe condenaste. Dios te ha castiga.do sepultándote en la tumba de ese manto&gt;, una. mano diabólica apar~ció junto á las luces y, abanicándolas, las hizo rozar con sus lenguas ardientes
el inmóvil rostro de la. monja.

4'1-\ARTA"
C::

N

otro lugar publicamos la danza. para.

L., piano escrita por el inspira.do composi-

tor Miguel Lerdo de Tejada., con el título mismo de estas líneas, pa.ra. la Señorita. Marta.
Pa.rla.nge.
El Sr Lerdo de Tejada. es uno de los compositores de piezas de baile más conocidos actualmente en México, y es, también, uno de los
pocos que ban loirado, gracias á. su estilo fá.cilm~nte comprensible para. el público, mayor
popularidad entre nosotros. Sus obras forman
ya. una. colección bastante numerosa y circulan
por todo el país, impresas en correctas ediciones.
La esp,·cialidad del joven compositor son
las danzas, y entre éstas pueden en·
contrarse sus más a.plaudida.s producciones.
La. que hoy damos á. conocer es, ciertamente,
sencilla; pero es también una de las más bien
hechas. Creemos que los amantes de la. música de baile la recibirán con agrado.

®

La sociedad Científica "Antonio Alzate"

E

nuestras corporaciones científicas
ocupa. un luga.r distinguido la Sociedad
Uientífica. «Antonio Alza.te&gt;, que se ha. dado á
conocer ventajosamente en México y el extran·
jero, por su actividad y la. importancia. y originalidad de sus trabajos.
Fué funda.da. en octubre de 1884, adoptando
el nombre de Antonio Alza.te, en honor de e11e
sa.bio mexicano que nació en 1738 y murió en
1799; único mexicano que ha llegado á ser
miembro correspondiente de la. Academia. de
Ciencias de París. Esta. Sociedac! comenzó á
publicar sus «Memorias&gt; en julio de 1887 y no
han cesad.o de aparecer desde entonces con regula.rida.d, formando ya. una. colección de 20
tomos, que reunen un total de 9434 páginas.
Los trabajos publicados ha.n versado sobre
muy diversos ramos de las ciencias y muchos
de ellos son relativos á México.

La Sociedad, con sus publicaciones, ha. con·
seguido un numeroso y selecto canje con la.s
academias, sociedades é institutos ciegtíficos
del mundo entero, habiendo llegado á formar
una biblioteca. que en la actualidad cuenta. con
unos 14,000 tomos, entre los que se hallan importantísimas obras modernas de todos los ramos de la. ciencia., y que pueden ser consultadas por el público que podrá seguir día á día
el progreso intelectua.l de todos los pi.íses,
pues recibe mensualmente de 400 á 500 publicaciones. Seiia.laremos entre é stas la. valiosísima.
serie de la. Academia. de Ciencias de París forma.da por 220 tomos de actas y memorias que
ese alto cuerpo científico le obsequió. Así han
hecho vtras muchas instituciones de Europa. y
Esta.dos Unidos, y no vacilamos en decir que
la. biblioteca de la. Sociedad cAlzate&gt; es una.
de la.s más rica.s del país en monografías y series modernas. Cuenta. la. Sociedad con más
de 300 socios, entre ellos los más eminentes sabios contemporáneos, que también le envían
sus obras y de quienes ha formado interesantes álbums fotográficos. La corporación que
nos ocupa se baila insta.lada en los altos del
Ex volador y abre al público su biblioteca. todos los días de 4 á 6.30 p. m. Pe.re. que se tenga. una idea. de ella, reproducimos una vista. de
su salón principal.

00
RIMA

NTRE

Por cada. beso tuyo, me decía,
se enciende un astro en la región vacía.
Y entonces no creí 11us frases bellas,
porque, pensé, que hubieran en un día.
fa.Ita.do cielos y sobra.do estrellas.
Más tarde:-¡Cada. lágrima. vertida
mata un astro!-me dijo conmovida..
Y no creí sus frases de quebranto;
porque, pensé, que hubieran en mi vida.
falta.do estrellas y sobrado llanto.
Muerto ya el corazón, comprendo ahora
de aquella. alma. sensible y soiiadora.
las pa.labra.s de amor ó de reproche;
pues de mi triste vida. en el derroche,
yo tuve noches de color de aurora,
y tengo auroras de color de noche!
F . HIVASFRADE.

------ -- ---...

INTERIOR DE LA BIBLIOTECA PÓBLICAIDE LA SOCIEDAD cALZATE&gt;.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
.

~

Las Fiestas del 14 de Julio
t ABIDO es que

t~
'.~,-;

tranjeras residentes en México, por el extra.ordinario entusi11.smocon que celebra. su fiesta nacional, y no es de extra.fiarse, por lo mismo, la.
esplendidez que en esta. ocasión desplegara para. conm6morar debida.mente uno de los hechos
más gloriosos que registra. la. historia. de su
patria..
En otra. página. nos referimos ya á la. &lt;mati-cée&gt; efectuada. el domingo en el Hip0dromo de
Pera.lvillo, con asistencia. del señor Presidente
de la República, y con la cual abrió la. Junta.
organiza.dora. 1a. serie de festejos dispuesta.
en celebr&amp;.ción del glorioso aniversario. Completando nuestra información, vamos á referirnos, en seguida, á los números del programa. que posteriormente se verifica.ron, y que
constituyen, sin duda., la, nota más brillante de
la. semana..
La función efectuada en Arbeu fué, puede
decirse, un gran suceso. El local se encontraba. primorosa.mente adorna.do, y la. concurrencia que llenaba el salón era de lo más selecto: el
Sr. General Díaz, acompañado de su distinguida. esposa. la Sra..- D~ Carmen Romero Rubio
de Díaz, ocupó el palco de honor, que era. el
del centro, estando los demás palcos ocupados
por los miembros del Cuerpo Diplomático y
sus familias y por numerosas damas y caballeros de la. buena. sociedad mexicana.
El Sr. Vizconde La.tour, Encargado de Negocios de Francia; el Sr. Gobernador del Distrito, y las señoras Marquesa. de Prats y de
Landa. y Esca.ndón, toma.ron también a.siento
en el palco presidencial.
La función se compuso de la comedia &lt;L' Amazone&gt;, desempeña.da por la. Compañía. de Teresa Maria.ni; del 3er. acto de &lt;La Corte de
:Napoleón&gt;, en que la. aplaudida. artista. se conquistó muchos aplausos, y de algunos números de canto y música, cuidadosamente escogidos. El Himno Nacional Mexicano, con que
fué saludado el señor Presidente al presentarse
en el salón, y «La Marsellesa&gt;, que ejecutó en
seguida la Banda del Estado Mayor, llena.ron
con sus notas el recinto, produciendo en el público el más delirante entusiasmo. La ovación
al Primer Magistrado fué muy entusiasta..

. ,, y
. .
.

~;\
.'
. 1,·

...,___, ~•• .....,...;·A.

la. Colonia. francesa. se dis-

cJ tingue siempre entre todas las colonias ex-

.,,?, ...,...,: ..... ~

~~_.:,,4s~;-f·..t ..;· -

&gt; GRUPO D11: CARALLEROS CONCURRENTES Á LA RECEPCIÓN OFRECIDA POR EL
SR. VIZCONDE LA.TOUR.

,,

EN EL TÍVOLI,-UN &lt;JARABE&gt;,

ti Cónsul de Méxirn
fn la Ar~entlna
N este número publiE
camos el retrato tlel
Sr. Comendador J. de Guel ·

freire, Cónsul General de
México en la Argentina., á.
quien cabe la satisfacción
de haber sido el primero
que inició las relaciones
comerciales de nuestro
país con aquella. Repú·
blica.
E l Sr. Guelfreire, en los
ocl:lo años que lleva. de ser
Cónsul, ha prestado importantes ser vicios al comercio de ambos países,
dedicándose con especialidad á impulsar la importación de tabacos mexicanos para Sudamérica.
T·anto aquí como en
Buenos Ai, e3 cuenta el
Sr. Guelfreire con francas
y mereciaas simpatías, sobre todo entre los hombres
de negocios, y es de e,perarse que sus hábiles gestiones redunden siempre
ea beneficio de los dos
pueblos hermanos.

***

Siguiendo una. antigua costumbre, el Sr. Viz•
conde Latour dió la maña.na del día 14 una re·
cepción en el edificio que ocupa la Legación
de su país en la calle de la Exposición, á la
que concu,·rieron distinguidos caballeros de la.
Círculo francesa y una delegación del Comité
Patriótico Liberal de México, que fué á fe-

::;;.,----- ___

.....,__

EN EL TÍVOLI.-UN BAILE REGIONAL.

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ADORNO DE LA ENTRADA AL TÍVOLI.

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• S:-~1,
;íi;,~•...."'J"iir

Tk;,~' · ·
~c.

EN EL TÍVOU.-UN GRUPO DE VENDEDORAS.

-Mi corazón está frío,
ten¡¡-o sueño y estoy ciega ... .
Deja que se seque todo,
deja que crezca la hierba.
Así está todo en silencio,
no cantará el agua nueva,
y cuando venga. la muerte
quizás mi sueño la sienta ....
-Ayer pasó por aquí
Galán el pastor, abuela,
y me dijo: No me olvides:
volveré á la primavera.
JUAN

B. JIMÉNEZ.

La vida es una flor que
crece con el rico y con el
pobre: el primero la riega
con champagne; el seguudo con. lágrimas.

*

\

: ·~ 'Y;'~').

t.

-Pero el cielo está azul. .. .
-No volverás, primavera ... .
-Si ya hay rosas por los noches
debajo de las estrellas ....

EN EL TÍVOLI.-ASPECTO DE UNA. CALLECILLA
DEL PARQUE.

licitar al Sr. Encargado de Negocios de Francia á nombre de aquella corporación.
Terminada la recepción, el Sr. Vizconde La.tour, acompañado de algunos de los caballeros que integraban el comité de las fiestas, se
trasladó á visitar el Hospital francés y la.
Escuela Comercial, siendo recibido en ambos
establecimientos con marcadas muestras de
entusiasmo. Al concluir las visitas, la comitiva oficial se dirigió al Tívoli del Elíseo, donde se efectuaba. la kermesse.
Al llegar el representante de Francia á las
puertas del Tívoli, fué saludado con &lt;La
Marsellesa.&gt;, que ejecutaron las bandas de Esta.do Mayor y Zapadores, y desde ese mowento la concurrencia se entregó, enmedio de la
más franca alegría, á celebrar el fausto aniversario.
EL Sr. General Powell Clayton y el attaché
militar de la Embajada Americana, concurrieron al Tívoli por 1a mañana, recorriendo en
unión del Sr. Vizconde Latour, los diferentes
centros de diversión allí insta.lados.
Durante la tarde, no obstante la lluvia que
cayó, y en la noche, la alegría de la. concurrencia no decayó un solo momento.
Ayer por la noehe debió efectuarse en los
salones del Círculo francés, el baile de etiqueta dispuesto por la Junta. Organizadora para
cerrar con brochA de oro la serie de festejos
con que se celebró el 14 de julio.

Los entusiasmos pasan
más de prisa que los odios.

PASTORAL
La niña estaba. soñando
historias de primavera;
la abuela le contestaba
con madrigales de ciega.
-Se van á secar los lirios,
mira cómo está Ia tierra ....
-Si se han dormido mis ojos ....
cómo quieres que la vea!
-Se van á secar las rosas,
mira cómo está la tierra.;
se van á secar los lirios ... .
-Dfja que se sequen, deja ... .
-El sol es el sol de junio,
los arroyos crían hierba.,
se van á morir las vacas
de sed ....
-Deja que se mueran ....
-Que traigan la mula y saquen
de las norias agua nueva;!!
se están sec&amp;.ndo los huertos ....
-Deja que se sequen, deja ...•

SJ:ROR GUELFREIRE, CÓNSUL DE MÉXICO

EN LA. ARGENTINA,

�EL :MUNDO llUSTRA"'DO

EL MUNDO ILUSTRADO

PAGINAS DE LA MODA
Trajes y Sombreros de Verano
Nú M. 2. - Traje de verano para jóvenes, hecho en linón blanco. Falda.
de tablitas provista de un ancho entredós con dibujos de ruedas. El mismo dibujo con aplicaciones de linón
sobre la pelerina.
NúM 3 - Traje de verano en azul
verdoso. Adorno de encaje guipure.
NúM. 4 -;-Vestido en tela g ris pálida, con pliegues ungulados y rel igiosos. Blusa y bajos de las mangas ae
muselina de seda plisada. Canesú y
puños de guipure grueso. Cintura de
seda blanda capucbina.
Sombrero de paja inglesa amar illa.
pálida, guarnecida de una pluma y
tul blanco.
Nú M. 5.-Elee:ante traje en amarillo oro viejo. Falda plisada; bolero
y empiezo lle la falda de encaje irlandés de altos relieves.
Nú M. 6.-Traje de paseo. Tela color malva; adornos consistiendo en
estolas tejidas en malla de trenza de
seda blanca, en la que se aplican
motivos de tafeta con botones vestidos de gancho. Flecos de seda. con
pendientes completan este adorno, de

SOMBRILLAS NUll:VAS.-Las sombrillas de esta estación satisfacen las mayores exigencias: las hay de luminosos colores, que tanto se buscan; unas, las de muselina y linón impreso, guardan, cuando se les cierra, la
transparencia y ligereza de los tejidos vaporosos; otras,
encantadoras y más sólidas, son de tafetán bordado á la
inglesa 6 pintado con grandes crisantemos, cuyos pétalos
desgaviados se desvanecen al sol sobre un fondo apenas
rosa.do.
SOMBREROS.-Los sombreros levantadQs por delante y
cuyas anchas alas van disminuyendo hacia atrás, á partir de las orejas, bajando violentamente hasta tocar los
cabellos, son ciertamente los más lindos de la estación.
Se hacen de todas clases de pajas: blandas y ligeras, mates .v brillantes, gruesas, opacas 6 transparentes; de
bordes dentados, enrollados, bordados 6 lisos: de todas
maneras. Ciertos rostros, sin embargo, aparecen más
hermosos con sombreros cuya ala izquierda sea levantada y caída la derecha.
En los adornos se usa muchísimo el listón, principalmente estilo &lt;arte nuevo&gt;; lall flores de matices más ricos
y galanos, armoniosamente combinados, y enormes plumas, sobre todo, blancas y negras.
VESTIDOS.- Las tendencias de la moda se acentúan to·
davía en el mismo sentido que hasta ·aquí. Las faldas son
á menudo de una extrema complicación; pero hay que
guardarse bien del exceso de adorno, que echa á perder
la confección, á la vez que la más graciosa silueta.
Las mujeres ver·
daderamente elegantes, que saben oponer su gusto á las
tendencias de la mo•
da, cuando ésta pretende ocultar 6 afear
~u belleza, toman exclusivamente lo que
se requiere para dar
á su &lt;toilette&gt; una.
nota nueva, pero sin
recargos. Procúrese
agregará los méritos estéticos del traj~, las ventajas prác.
ticas que resultan de
una fácil ejecuciór;t.

alta novedad. La falda consta de de largo que eran reglamentarios
tres secciones, plegadas en cuenda, en aquella época, é iba sostenido
á los lados, siendo lisa pe,r el fren• por cuatro pajes
Esto sólo puede dar una idea del
te y espale.a.
El bolero, cruzado por delante lujo que madame Hading imprime
y detrás, continúa la idea de la fal- á. sus &lt;toilettes&gt;, y que con razón la
da y está ribeteado con trencilla hace pasar por una de las actuales
de seda. Se lleva sobre blusa blan- reinas de la moda. A su elegante
hotel dirigióse un periodista. en
ca con graba.dos lila.
NúM. 7.-Vestido de etamina son de &lt;intervieW&gt;; pero en aquel
verde, resedá adornado por grupos momento la actriz subía: á su cade bulloncitos fruncidos; bordado r ruaje y rogó á su interlocutor que
blanco y oro en el cuello y colgan- la siguiera á casa del modisto,
tes delanteros de la blusa. Los bo- donde aquélla se dirigía. &lt;El re·
tones se cubren1con tafeta verde. El pórter&gt; no rehusó la invitación, y
forro del cuerpo y falda es de tafeta mornentos después de su llegada á.
blanca. Es éste un buen modelo pa- los talleres, Jane Hading le dijo
ra toda tela ligera y sienta admira• con la mayor naturalidad:
«Mi ¡rusto especial en los trajes
blemente á persoaas que deseen
aparecer más delgadas de caderas. es que éstos sean de un corte ad·
mira.ble, que las telas sean flexibles y que envuelvan en amplios
toda. la figura. Prefiero,
Las Actrices fran(esas y las Modas pliegues
sobre todo, los trajes &lt;Princesse&gt;,
A(tuales
de una pieza, sin que la cintura
sea exagerada.mente ceñida y def luANDO se estrenó en París, en
jando al cuerpo sus líneas genera~ el 1'eatro de la Porte Saint
les. Este estilo me gusta cada vez
Martín, el drama de M. Emile Ber- más, y aunque Jo llevo hace ya
gerat t itula.do «Madame de Pom- t iempo, estoy decidida. á no vapadour&gt;, l a prensa entera y el
público elegante tributaron calu- riarlo.
Me agrada ver en la mujer esa
rosos elogios á. l a actriz encargada flexibilidad que envuelve tanta
de personificará la famosa favorita
de Luis XV. Estos elogios no eran
tan solo al talento de Mad. Jane
Hading, sino al lujo extt·aordina.•
rio de sus &lt;toilettes&gt;, algunas de
las cuales, como, por ejemplo, la
que lucía en la escena de su presentación ofici!\l en la corte, pudiera haber sido muy bien llevada
por la. auténtica mar quesa de Pornpa.dour.
No faltó un detalle en aquella
&lt;toilette&gt; suntuosa, y el manto,
que era de raso antiguo, color
marfil, salpicado de rosas borda•
das en oro y rodeado de un trenzado de brillantes, ¡ todo él forrado
de a rmiño, medía los cuatro metros

o

FIGURÍN'

gracia y que sólo un corsé, que
apenas tenga ballenas y que termine muy bajo, puede procurar al
talle. El corsé debe ser tal que se
lleve sin que lo parezca.
Mis colores favor ito;; son el negro r el blanco. Adoro las telas
pe~ada s y que permita.o plegarse
artísticamente, y en cuanto á. los
sombreros, los prefiero grandes.
Los vestidos- continuó diciendo
la actriz- han de ser bonitos sin
ser recargados, pues la abundan•
cia de adcrnos los hace desmerecer, sobre todo si la tela es rica.
Ante todo , hay que procurar -t,ue
el traje resu lte bello por sí, sin
recurrir á múltiples adornos.
Este mismo gusto, por las telas
ricas y plegarias, lo hago extensivo á los abrigos, que han de envolver completamente la figura
con abundancia de tela. Las mangas llamadas pagoda me son profund~mente antipáticas, y no me
explico cómo pueden subsistir en
las modas actuales.
El vestirse bien constituye un
~rte positivo, que la muJer debería cultivar con el
mayor esmero, porque nada puede traer mejores
frutos, 6, de lo contrario
causar más desastroso~
efectos, según el marco 6
atmósfera que la mujer se
forma para ella misma.

FIGURfN NÚ MERO l.

l'(uestro s Figu rines
NúM. !._-Traje en etamina azul, agraciado por rombos de guipure; en la blusa, bandas de tafeta azul, con
bordado de pu~tos negros y blancos. Pechera y bajos
de mangas de hnón.

FIGURÍN

NÚMERO 2.

FIGURÍN NÚMERO

3.

FIGURÍN NÚMERO

4.

NÚMERO

5.

CUENTO ORIENTAL
OS pastores, Hamety Rascbid,
se encontraron en el límite de
sus respectivos campos, cuando el territorio de la India era
presa de la má s espantosa sequía.
Ellos morían de sed y sus rebaños estaban inanes y levantaban
sus tristes ojos al cíelo como pidiendo socorro.
De repente un profundo r eposo
1einó ea los aires: los pájaros cesaron de cantar, las ovejas lle
balar y los gana.dos de mugir. Los
pastores asombrados vieron destacarse del fondo del valle un perso·
naje de tamaño sobrenatural y endilgarse hacia ellos. Era el GE&gt;nio
de la tierra. En una mano llevaba la gavilla de la abundancia y
en la otra el dalle de la destruc·
ción.
Espantados y temblorosos, trataron de esconderse, pero el Genio
les llamó con una voz tan dulce co·
mo el mu:-mullo del ciprés que al
caer la tarde columpia l os zarza·
les olorosos de la Arabia.
- Aproximaos, les dijo, hijos del
polvo; no huy á is de vuestro bienhechor. He venido para ofreceros un
presente que sólo vuestra torpeza
puede camhiar en veneno. Acogeré
vuestra sú plica si me decís qué
cantidad de agua será necesaria
para satisfaceros. . . . pero no os
apresuréis demasiado en responderme. Pensad que, en relación á
las necesidades del hombre tan
perjudicial es el exceso como ~l defecto. E splicaos y habla tú el pri·
mero, Hamet.
.-Oh, bondadoso Genio, respondió é~te1 si tú quieres perdonar mi
atrevimiento, yo te pediría un ria-,
c1?-uelo que ni se se~ue en verano
01 se desborde en invierno.
'
-Lo tendrás, contestó el Genio,

D

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
Y con su guadalia convertida en instrumento útil, hirió la tierra.
Vieron entonces los pastores brotar una cristalina fuente á sus pies y correr á través de
los campos de Hamet.
Las flores irguieron sus tallos, abrieron sus

E&lt;20S DE T0O0 EL MUNO0

corolas y esparcieron sus perfumes: los árboles se cubrieron de verdes y brillantes bojas Y
los animales apaga.ron su sed en la onda pura
del riachuelo.
Vol vióse el Genio hacia Ra.scbid y le ordenó que hablara.. Dudoso éste del poder del Ge•
nio, Je dijo orgulloso:
.
.
-Yo te conjuro para que viertas sobre mis
tierras el Ganges con todo el caudal de sus
aguas y todos sus peces.
El buen Ha.met admiró la intrépida. seguri•
dad de Rascbid, sintiendo interiormente no haber tenido él semejante idea· para exponerla,
mientras su a.migo se holgaba ya secretamen·
te de la importancia y ventajas que gozaría,
siendo propietario del gran río.
.
.
El Genio les miró tomando un aire terrible
y se encaminó hacii,, el río.
Los pastores esperaban con impaciencia. lo
que sucedería, cuando se percibió á lo lejos
un ruido sordo que aumentaba por momentos
haciéndose terrible.
Era el Ga.nges, que habiendo rompido sus
diques, se lanzaba. impetuoso invadiendo vertiginosamente los dominios de Rascbid, devas•
tándolos en un momento. Las aguas arrasaron
de cuajo las grandes arboledas, ahoga.ron los
ganados y un pantano quedó en vez de los
campos de labor.
El soberbio Raschid fué presa de UD COCO·
drilo, mientras el modesto Ha.met vivió mueho
tiempo á. la orilla de su riachuelo.

La guerra en 0,,1.ente.-Trofeos de guerra en el Japón.- La "banda del buen a gtie&gt;•o." -Bitos f1lnebres curiosos.
La ce1·e1nonia d e la Serpiente.

S

IGUE siendo la guerra fecunda.
fuente, tanto de anécdotas como
de ficciones, en las cuales a.penas
si un ligero fondo de verdad puede encontrarse. De parte de los
japoneses, como una natural consecuencia de sus tan continuos éxitos, es de donde nos llegan la mayoría de las historias rea.les y las
ficticias que tienen como base hechos conocidos de la actual campa•
ña en Ma.nchuria..
Para avivar lo más que sea po•
sible el sentimiento patriótico en
las islas ni pon as ( sentimiento que,
á. decir verdad, apenas si necesita.ría ser exaltado}, el gobierno de
Tokio ha pensado en coleccionar
todos los trofeos de guerra que sus
ejércitos han logra.do arrebatar á
los rusos, Jo mismo en los valles
de Manchuria, que en las tierras
de Lia.otung. Como es perfecta.mente natural suponer, se ha. dado
la preferencia á todo aquello que
ha.ble á la imaginación del pueblo
y que pueda ser interpretado como
una victoria palpa.ble de los ejér·
citos nipones ó como una ostensible prueba de la debilidad de sus
enemigos.
El gobierno imperial hace algu•
nos meses, precisa.mente cuando la
guerra daba comienzo con la sorpresa de Puerto Arturo, aceptó de
un donador patriota el c:Museo
Okura&gt;, en el que, por muchos años
se había ido lenta.mente reuniendo
todo aquello que de alguna significación pudiera ser para la historia del pueblo nipón ó de la monarquía. reinante.
Grande fué el sacrificio que, para el donador, significó este hecho.
Pero ahora los trofeos de la campaña más va.liosos quizá que los
que anteriormente :figuraban en la
colección Okura., si bien menos artísticos, resarcirán, de fijo, al donador, y le permitirán, en lo futuro
mostrar orgulloso los recuerdos
de la campaña más riesgosa. que el
Japón ha lleva.do adelante.
En el nuevo museo que el gobierno japonés ha ido reuniendo, se en•
cuentran ya las chimeneas que en

~
GR.O
Tu rostro napolitano
y tu divino perfil,
son tu encanto soberano,
¡oh! fugitiva gentil
de los lienzos del Ticiano.
Es tuyo el verso galante
de ritmo fascinador,
que en el poema fragante
perfuma como un olor
y acaricia como un guante.
Es tuya la gracia inquieta
que en el cflirt&gt; del canapé,
discurre-sutil coquetasobre el sermón del asceta
que ha prohibido el corsé.
Ese verso no es el mío,
verso de neva.do tul:
no sE1rá. flor de mi hastío,
que sueiia en su desvarío
con la imposible Sta.mbul.
EMILIANO HERN ÁNDEZ.

Chemulpo fueron arrancadas de
los cruceros echados á pique, los
estandartes de los mismos cruceros y hasta algunos de los uniformes que pertenecieron á los marineros que perdieron la existencia.
en aquella espantosa. jornada.. El
gobierno nipón ha. ido Jepta.mente
aglomerando elementos que en un
futuro próximo le han de permitir
formar un museo de guerra de sumá. importancia..

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EL MUSEO DE TOKIO.-RELIQUIAS DE LA GUERRA CONTRA RUSIA,
Y es de ver la admiración hiperbólica y casi infantil que muestra.
el pueblo á la vista de aquellos
trofeos. Es cosa per~ecta.mente explica.ble si se piensa en que, a.penas b ace treinta aiios, el pueblo
japonés estaba anquilosa.do en la
ci viliza.ción arcaica. legada por
muchos siglos de obscurantismo,
y a.hora, brusca.mente, se ve levanta.do á la altura de un pueblo de
primer orden, que figura. en el concierto de las naciones y cuyo nombrll se pronuncia frecuentemente.

FIGURÍN NÚMERO 6.
.

FIGURÍN NÚMERO 7.

La presencia en el Japón de gran
número de corresponsales, con motivo de la guerra, ha.ce que rápidamente se vayan conociendo las curiosas costumbres, restos de épocas
anteriores y legendarias, en las
cuales la superstición oriental dominaba por completo en las
costumbres. Día por día los corresponsales sorprenden a lguna

nuE;iva ceremonia, alguna costumbre cuya explicación se debe buscar en la fe profunda, natural, inconsciente de aquellos pueblos,
aún no contaminados por el escepticismo de la vida occidental moderna..
E n las calles de las ciudades niponas es frecuente ver, ahora. que
la guerra saca de sus boga.res á
los padres, á. los maridos, á los
novios, grupos de mujeres de todas
edades que llevan largas cintas de
tejido do algodón, en las que van

bordando un punto todas las demás mujeres que á su paso encuen•
tran y cuyo concurso solicitan. El
espectáculo es de lo má.s curioso y
un eorresponsal inglés ha dado la.
explicación de él recientemente.
Según la leyenda, los buenos espíritus se :fijan dondequiera que
encuentran una prueba de trabajo
largo y paciente. De aquí que las
mujeres, cuyos maridos ó novios
han de marchar á. la guerra, pre•
tendan ejercer cierta vigilancia,
cierta acción saludable sobre ellos,
evitando que les pase alguna desgracia, por medio de las bandas
de tela. de algodón. En estas ban•
das se dibujan mil pequeños puntos
y en cada uno de ellos una distinta
mujer va poniendo la huella de su
traba.jo por medio de una puntada
de hilo de color. La banda ya terminada se conoce con el nombre
de «banda de buen a.güero&gt; y es
enrollada en la cintura del soldado, para evitar los accidentes de la
guerra.

***

Los ritos fúnebres, en toda.s partes del mundo, tienen mucho de común, pues el respeto á los muertos
forma parte de los sentimientos
que basta los pueblos más atrasados experimentan. Es cosa bien curiosa. lo que pasa. en este sentido:
hasta. las tribus salvajes, hasta
los menos civilizados grupos de la
huma.nida.d, tienen, entre sus ritos
funerarios, rasgos que los a.cercan
á. nosotros.
En el Japón, donde los ritos religiosos forman la base de la exis•
tencia popular, hoy que la guerra
produce la. muerte de tantos, es natural que se registren frecuentes
ceremonias á la memoria. de los
que por su patria han muerto.
Los ritos c:shintoísta.s&gt; son los
más generalizados por ser ésta la
religión que mayor número de a.deptos cuenta en el Japón. Cuando
hay que celebrar la muerte de un
soldado, por ejemplo, se reunen
los compañeros y los amigos, los
parientes y los superiores del muer·

---,

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. .· J

R.IMAS

'

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;

1

Pequeñas cavidades
hay en la cumbre de la inmensa roca
á cuyos pies acompasa.das baten
'
sobre las playas las movibles olas.
Guardan allí las grietas estancadas
de la lluvia las gotas;
y á beberlas á. veces se detienen
las errantes bandadas de palomas.
Yo suelo por las tardE&gt;s
ir á. l a cumbre á sollozar á. sulas
y mi llanto se mezcla con las aguas
entre las piedras toscas.
Sueltas bandadas que al morlr el nía
tendéis el vuelo entre la lumhre rósea
con que lJI) ponerse el sol en Occidente
ilumina. la a.tmós!era,
Jamás bebáis las aguas escondidas
E'D 1a gigante roca,
que mis lág-rimas tienen la amargura
de las marinas ondas.
CONCURSO DE NIROS,-CÉSAR DE LA PARRA,

JOSÉ A. SILVA,

CONCURSO DE NINOS.-At&gt;ELAIDA
MERCEDES SALAZAR,

&lt;LAS MIL PUNTADAS&gt; UNA SUPERSTICIÓN POPULAR
JAPONESA.

LOS RITOS FUNERALES DE UN M~RIN0 JAPONÉS, SEGÚN LA SECTA
&lt;SHINTOISTA,&gt;

�EL MUNDO llUSTRAl&gt;O
't o, en la capilla; shintoísta. El féretro se coloca en una mesa., entre
dos altos postes, en los cuales flotan al viento banderolas y ramas
simbólicas. En dos pequeñas mesas, ante el cadáver, se colocan
papeles de arroz, en los cuales se
leen los elogios del que ha fallecido y algunos sortilegios para. alejar á loq espíritus malos, impidién·
doles que molesten a.l difunto. No
se pronuncian discursos fúnebres;
pero, en cambio, el sacerdote da
lectura á un documento en el que
se detallan los hechos todos de la
muerte, si ha sido heroica, y los
más nota.ble:1 de la existencia del
muerto.
Termina la ceremonia por las invocaciones que tan gran . papel
desempeñan en las ceremonias to·
das del culto sbintoísta. Reciente·
mente el Mik.ado ordenó que se
rindiera á los soldados muertos en
acciones de guerra ios honores
mismos que en casos semejantes se
acostumbra rendir {L los bravos en
los ejércitos modernos.

'7ea Ud. á su oerecba.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí está el

~Q~

l\f\Í!
"IVV

~Qp

ªi·~~
~~
..

STILWELL PLACE

***

Sigue progresando, lentamente
por ahora, la misión inglesa que
el gobierno imperial envió á tra·
tar con los clammas&gt; tibetanos.
Después de los incidentes notables
de los cuales hemos dado cuenta
detallada á nuestros lectores, la
expedición del general MacDonald
a.penas si ha tenido algún tropiezo.
Inglaterra ha. tenido la suerte de
encontrar defensores abnegados
fuera de su propio territori&lt;•, de
tá.l manera, que no existe hipérbole
alguna al decir que ha. hecho sus

&lt;LA CEREMONIA DE LA SERPIENTE&gt; EN ITALIA.

Hasta hoy han dado resultados
espléndidos, al decir de los partes
oficiales, y se han portado muy
bien. Todos son nativos de la In·
dia y han sido escogidos, para el
papel que desempeñan, con gran
cuidado.

De aquí la curiosa costumbre,
cuyo origen se pierde en la noche
de los tiempos, que consiste en ha•
cer el día de la Ascensión la ceremonia de la Serpiente. En la Ca·
pilla del Montebruno se reunen
los campiranos del Val del Rose y
el sacerdote inmerge en una gran
fuente ani~quísima, una sei:piente
de la val'iedad inof1msiva, con lo
que se cree que todas las demás re·
sulta1·án inofensivas en ese año.
La profunda fe de que dan prueba
los fieles campesinos es hermosa;
pero, en cambio, es la causa de
que muestren gran tranquilidad. y
basta sean imprudenti s, en pre·
sencia de una víbora. De aquí el
gran número de los que re~ultan
año por año picados y muertos.

Tratl\Íll!ento del catarro agudo

M. Lermoyez recomienda las siguientes fórmulas:
Acido fénico puro l
5 gr.
Amoníaco. ... .... f
Alcohol, á 90°..... 10 &gt;
Agua destilada.... 15 &gt;
Viértanse cada hora 10 gotas so•
bre pa,pel bu vard y respírense 101
vapnres por la. nariz.
Otra. fórmula:
Alcohol. .. .. .. .. .. .. .
Acido bórico . .......
Menthol..... . .. . . . . . .
Clo;hidrato cocaína.
Tómese como polvos

O 05
O 15
O 20
O 50

gr.
&gt;
&gt;
&gt;
cada hora.

Ix~osi(ión ~e Sdn luis.
cuotas de viaje redondo, en moneda americana.
Ciudad de México ......... $51\.25
Pacbuca .................. 56.25
Toluca....... .. .. . .. . .. .. 55.85
Querétaro ............. . ... 51.40
Saltillo ................... 40.05
San Luis Potosí . . . . . . . . . 46. 90
Tampico .................. 55.20

Cela.ya, Silao, Irapuato,
Aguascalientes. . . . . .. .... $50. 90
Torreón ................... 45.60
Parral. .............. . .... 47.50
Gua.dala.jara ........ . . .... 56.25
Monterrey, ................ 38.15

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un . buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaj~ y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco afias, que los terrenos del

·s TILWELL PLACE
se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL· PLACE'
LCS TIRADORES :MONTADOS DE LA EXPEDICIÓN AL THIBET,

numerosas conquistas con elemen·
tos extraños por completo á las
Islas Británicas. En la actual
campafia, por ejemplo, están representando un gran papel los hindúes montados, que forman los regimientos de exploradores.
Son todos ellos gente escogida y
constituyen una sección de prueba
que han querido utilizar los generales ingleses, para demostrar
hasta qué punto pueden prestar
servicios las fuerzas de &lt;infante·
ría montada&gt;, que constituyen la
última palabra de la estrategia.

*··

&lt;El rito de la Serpiente&gt; forma
una de las más curiosa.s costumbres seculares y legendarias que
aún se pueden ver en Italia. En la
región llamada &lt;Val del Rose&gt; se
encuentran serpientes debajo de
cada piedra y es muy grande el
número de los que, año po·r año, pe·
recen á consecuencia de la picadura de estos reptiles. El profundo
terror que el pueblo experimenta
se explica claramente por la cifra
de los que mueren picados por ser·
pientes.

Los boletos son buenos para hacer el viaje en cinco días en una
ú otra dirección.-El límite final de los mismos boletos es de 90
días, pero en todo caso no serán buenos más allá del día 15 de di·
ciembre de 1904.- -Se hacen arreglos para apartamentos de Pullman, con camas directas.
D1«Ue11 Tltomas. A¡¡:ente viajero
de Pasajes.-Apartado núm. 34,
TORREON, Coah.

Dewit Hamnwna, A¡¡:ente viajero
de Pasajes.-la, San Franolsco, 8,
MEXICO, D , F.

W. S. Famscworth.-Agente General.
1t San Franolaco Núm. 8, Méilco, n. F • .

y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo' pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

1,
11

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.

~

GRANDES ÁLMÁCENES

.

El Palacio d~ fii~rro, S. Jl.1
Galle de San Bernardo

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M5XIGO

Novedades .

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Apartad? número 26

-f- Veran~ 1904
•

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IT~~~n@rm~§ y IL~rm~~rrn@o §~ ~rm~un~rmllrr@
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Año XI-Tomo 11-Núm. 4

Julio 24 de 1904

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Año XI.-Tomo U-Número 4
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

MEXICO, JULIO 24 O:E 1904.

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ldem

ldem en la CapltaL I t. ti

8111111: LUIS REYES SPINDDU
Registrado como articulo de eegunda clue, en 8 de Noviembre de 1894.

La Gran Manifestación en Honor de Juárez

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Carreras en Peralvillo</name>
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