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                    <text>Domingo 29 de 1./oviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUS'l'RIADO

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

NAUFRAGOS
r Eran condíscipulos. Vivían á me-

d_ia _cuadra uno de otro; y como ce.s10mpre se encontraban en el camino al ir y volver de la escuela
hacían el trayecto jnntos, conver:
sando de todo un poco; haciéndose
preguntas y respuestas recíprocas
-sobre sus lecciones y deberes escolares; contándose extrañas a.venturas de muchachos traviesos1 ó dis•cutiendo sobre quién podrta más
en caso de una lucha entre un toro
y un_ león, un tigre y dos lobos, una
serp10nte y una ballena. A veces
hacían cálculos sobre cuántos caballos más ó menos tendrían la
misma fuerza y resistencia que un
tren de carga ....
C_oncluyeron por hacerse grandes
amigos, con esa fuerza de sinceridad sólida y encantadora con que
sees amigo á los doce años. ¡Ah! la
amistan de la infancia siempre es
verdadera!
Roberto, muchacho rollizo, blan-co, de cabeza rubia y redondita, de
ojoz azules y mirada. dulca y tran~uila, era reflexivo, más bien parecía taciturno.
Tenía una pena, una pena inmensa., inconsolable: era huérfano, mejor dicho, era expósito.
El lo sospechaba porque algunas
veces cuando había intentado des-correr el espeso velo qui) le ocultaba su origen, preguntándole á la
señora que lo criaba quién era su
madre y dónde estaba-porque él
también debía tener madre como
los demás ninos,-la. señora le había contestado con evasivas ó re-

111

huído directamente sus preguntas.
Esto Jo preocupaba muchísimo...
¡Oh I qué fatalidad tan grande no
tener madre!.. .. sospechar que vive, que está en alguna parte y no
saber dónde ....
Roberto se criaba aislado, taciturno, pensando siempre en el secreto de su origen incóanito. Era
dócil y obediente, pero su tutora
no le tenía gran cariño. Nunca le
dió un beso ni Je hizo jamás una
caricia.
Juan era. el otro, su condiscípulo
y vecino, compañero de excursión
diaria ha.sta la escuela. y amigo inseparable, completamente opuesto.
Juan era negro, pero no de esos
negros de cara grosera y expresión
tosca; Juan era un negrito de pelo ensortijado, carita redonda, me•

~-;'"~- - _--...,..-

4.-TraJes de !'lecepcl6n, casa y paseo.

señor abad; pero una cosa me con·
suela: arriba, en el paraíso de las
estrellas, voy á ser todavía el del·
fin. Sé que Dios es mi primo, y roe
tratará según mi jerarquía.-Después agrega volviéndose á su ro&amp;·
dre:-Que me traigan mis vesti?os
m4s hermosos, mi jubón de arro1~0
blanco y mis escarpines de terCIO·
pelo. Quiero adornarme como rey
para los ángeles y entrar en el pa·
raíso con vestido de delfín.
.
Por tercera vez el capellán se in·
clina hacia el delfinito y le ha?la
mucho en voz baja .... A lo ID;e¡or
del discurso, el niiio real le rnte·
rrumpe con rabia:
-¿Pues entonces no es nada ser
delfín?
Y sin querer oír más, el delfinito
se vuelve hacia la pared y llora
amargamente.-ALFONS0 DAUDET,

5.-Modelo de tegldos y bordados para aplicaciones.

1'

dio ñatito l de ojos vivarachos que
miraban r,1pidamente, manifestando un espíritu sin pereza, diligente
y humilde á la vez.
Roberto tenía una pesadilla. y Juan
otra.
Roberto se creía el ser más desdichado del Universo porque erabastardo.-Llevaba el anatema de la
desdicha en su apellido anónimo,
obscuro, ilegítimo, de procedencia
dudosa: &lt;Roberto de Santa Ana.&gt;
Juan pensaba siempre con tristeza en el color de su cara, estigma
de su raza, siempre despreciada,
siempre tachada por el hombre
blanco. Se miraba negro y se convencía de que el color de su piel le
descontaba la mitad de los derechos
al goce amplio del ambiente social
en que se desenvuelve la humanidad civiliza.da.
Eran muy niños aún y, sin embargo, á veces caminaba.a en silencio,
con las cabecitas gachas, desde sus
casas á la escuela, pensando cada
uno en lo que era su espectro, su
eterna pesadilla.
-Soy anónimo-pensaba Rober•
to, --Juan es mucho más feliz que yo
y lo será siempre. El tiene madre,
que le quiere, le besa y acaricia, y yo .... ¡ ah! quién tuviera madre! quién la tuviera para. adorarla!
-Soy negro - pensaba. Juan;Roberto es muy feliz .... ¡ah, quién
fuera blanco como él; rubio como
él, para poder ser un hombre notable! ....
Un día Roberto notó que su amiguito Juan había llorado y caminaba más triste y pensativo que de
costumbre
-¿Qué tienes, pcr qué lloras?
-Mi padre me ha pegado.
-;,Por qué?
-Porque rompí una taza.
-¡Ah!. ..... ¿cómo se llama tu
papá?
-Roque.
-¿Y tu mamá?
-Carmel a.
-¿Los quieres mucho?
- A mamá sí; pero á papá no tanto; es muy grosero y por cua.lquiera cosita me reta y me pega. .. . . Mamá me defiende siempre .... Ella es
muy buena!
Roberto se sintió más que nunca
en las tinieblas de su orfandad maldita. Eovidiaba á Juan .... ¡Ah, él
no podía decir que su ma.má le de•
fendíal. ... Debía ser muy dulce tener una madre que le defendiera...
Los dos niños ocultaban instintivamente su pena en lo más profundo de su alma. Ninguno de los

dos había confiado hasta enton•
ces el secreto ae su pesadilla constante. Ninguno de los dos sabia
que el otro sufría en silencio.
-¡Ahl dijo Juan, yo quisiera ser
como tú; á ti no te pegan nunca. en
tu casa.
- ¿Por eso no más?
-Por eso y por otra cosa.
-¿Porqué? preguntó Roberto con
curiosidad.
Juan bajó un momento la vist11.;
Juego, clavando en su amiguito una
mirada. desbordante de amargura,
exclamó.
-Yo soy negro!
-Sí, pero tienes madre, y yo ...•
-También es negra mi mamá, interrumpió Juan; los negros no va•
lemos nada; tú algún día. serás &lt;el
sei'ior Santa.na&gt;, y yo, en cambio,
nunca seré más que el hijo de la negra Carmela ....
Hubo una pausa, como si aque•
llos dos chiquitines miraran el
porvenir, midiendo y pensando serenamente de antemano el capital
heredado para vivir en el mundo.
-¡Yo quisiera ser blanco! excl a•
mó Juan.
-Ah, yo quisiera tener madre! dijo Roberto.
Fué la revelación espontánea, incondicional é ingenua del secreto;
fué la dulce comunión de dos pesares infantiles, ocultados cuidadosamente por esa previsión del hombre contra el hombre; fué la. ruptura súbita del estuche donde cada
uno guardaba sus penas y oculta.
be. sus inquietudes; estuche que se
rompía de golpe por la fuerza expansiva de sentimientos tiernos, en
la delicada y sincera amistad de la.
infancia.
Se miraron un momento y se
abrazaron por esa fuerza secreta
que impulsa á los que sufren, á los
que lloran, á Rostenersemutua.mente en la superficie del mar donde
naufragan juntos.
El niño expósito y el niño negro
comprendieron que naufragaban
juntos en el mismo mar por diferentes causas.
EDUARDO A. CANO.

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRIAOO

Mi Madona

l!JL MUNDO ILUSTRADO

Cuando el cielo sus lágrimas arroja.
sobre 18: vasta _inmensidad, opresos
hallo mis nervios por mortal congoja
pensando entonces que la lluvia moj~
su albo traje, su féretro y sus huesos.

A IRMA.

I
¡!dolo de mi hogar, encanto mío!
Desde que al cielo á reposar te fuiste,
estoy sintiendo ei angustioso frío
que el ave enferma, fatigada y triste,
debe sentir en medio del vacío.

III
JMi pequeña madonal ¿Qué sentías
al abrasar tu piel la calentura?
Secas y tumefactas tus encías
con avidez buscaban la fresc~ra
de mis manos, marmóreas por lo frías.

¡Es hoy mi vida una cadena rota,
porque le falta el eslabón más bellol
YR. tu pequeña mano no alborota
en horas de ventura mi cabello,
ni como un lirio, ante mis ojos flota.

Al regresar de mi labor, abierta
de mi pobre mansión hallo la puerta·
pero mi pequeñuela se me esconde '
!Y no ac~de á mi voz, porque está ~~~~tat
JComo leJos está, no me responde!

Ya no más, escondida en los rincones,
me esperarás al paso, alborozada,
como un duende de aviesas intenciones;
y ya no más de tu precoz mirada
veré surgir la gracia á borbotones.

Pródigo en hojas y fecundo en ramas
soy u°: ár_bol en medio del camino; '
pero si m1 corteza no embalsamas
¿9.ué me imp&lt;;&gt;rta el furor del torbellino,
m el rayo, m el torrente ni las llamas?

¡ Cómo el dolor me oprime y me sofoca,
al pensar que los besos de tu boca.
más nunca he de sentir embelesado!
El recuerdo punzante es una roca,
y á esa roca me encueniro encadenado.

¡No ~ebéis extrañarlo! ¡En adelante,
en mi faz, como trémulo diamante
ha de haber una lágrima furtiva '
y entre los nii!os buscaré el semblante
de m1 blonda muñeca fugitiva!

Lo que unas iniciales en la arena,
duró en el mundo tu inocente vida,
pura como el olor de la azucena . . ..
No hay bálsamo eficaz para la herida,
abierta por la muerte de mi &lt;nena!&gt;

B. BYRNE.

DIALOGO

Con fraternal, solícito cuidado,
conservo un rizo de tu rubio pelo,
y en un cofre, tu anillo y tu calzado ....
¡y con mi llanto y tu sudor bañado,
en ese cofre sepulté un pañuelo!

EL POETA.

En aquella noche
hubo más estrellas
en el firmamento:
y aunque rebramaba,
parecía alegre cántico de fiesta
el zumbar del viento.
De la blanca luna.
eran los destellos acariciadores;
y se entrelazaban
como si formasen
de invisible escala, tramos tembladores.
¿Fué 1&gt;bsesión?.... ¿Locura?. ...
¿Fantasía extraña que engendró el cariño?
No.... Fué que la gloria se vistió de gala
para que en su seno descansara un niilo.

Guardo como un tesoro tus aretes,
y tu preciosa caja de juguetes
que beso, al despertar, cada maña.na:
los cromos que te di, tus brazaletes,
y tu frágil &lt;bebé&gt; de porcelana.
¡Nunca, jamás, me olvidaré de aquellas
noches de incertidumbre! .... Mi retina
iba, mi bien, de tus facciones bellas
á la imponente hilera de botella.s
hidrópicas de inútil medicina.
II
Ya la más bella .flor de mi guirnalda
no me pide de noche que la arrope,
y amargo lloro mi mejilla escalda ....
¡descendió la amazona de mi espalda,
y ya en mi cuarto se acabó el galopel

LA MADRE.

¿Para qué esa fiesta,
cuando se han deshecho tan benditos lazoa?
JDios y el cielo mismo no se complacían
viendo reír al niño
preso entre mis brazos!

La blonda y vivaracha señorita
ya no se desespera., ya no grita,
ni es un diablillo por doquier que ;pasa.
¡La flor prirnr.veral cayó marchita,
y enmudeció el tirano de la casal

EL Nif:0 DESDE EL CIELO.

No te aflijas, madre,
porque no me veas;
no pierdas la calma.
· Si esta.remos juntos y a toda la vida!
¡Si he de vivir siempre dentro de tu alma!
ALV.ARODE LARRODER

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t(J~

7,-Monogramas para mantelerla
6,-Vestldo de hogar, peinador y trajes de visita y recepcl6n,

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

�Domingo 29 de Noviembre de 1903.

Eb MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

GILDA!
No ha. mucho que la. ví; se sonreía ,
triunfadora. y radiante de belleza,
cuando le dijeyoqueel sol prendía
en su griega y artística. cabeza . .. .
Flor de gracia., de encanto y galanura,
impregnada, de tenue y g rato aroma,
su cuerpo semejaba una escultura,
y su cuello era un cuello de paloma.
Blanca, de una blancura irresistible
que hasta la. nieve le causara enojos,
brillaban con sn luz inextinguible
dos ¡j,Stros, en el cielo de sus ojos.

i

Una noche en que triste ó delirante,
me abismaba en el mar de mis ensuelios,
la vi pasar, como visión errante,
por el divino alcázar de los sueños .. . .

8.-Nuevos modelos de tejidos y bordados

Vestida. de blanco estaba.,
la mano de reina. inerte,
y en su faz se dibujaba.
la palidez de la. muerte.
¡Trece abriles! ¡Oh delirio!
El beso de la enlutada.
heló su frente de lirio
envidia. de la alborada..

en la cruz el aire mece
campánulas de colores,
y una. plegaria. parece
que murmura. entre las flores ..
Por la tumba.,en rondas suaves
húmeda y recién movida.,
pasan cantando las a.ves
una. endecha. no aprendida..

¡la niiia. de ojos azules
y dora.da. cabellera. . .. . l
JOSÉ M. CARBONEL.

o
Se ofendió porque la dije:
tú no tienes corazón,
porque si no, paga.rías
la. inmensidad de mi a.mor.

en la. dulce prima.vera.
de la. maña.na radiosa.,
cayó triste en la. pradera.
como un pétalo de rosa..

México, D. F. septiembre 5.
Me es grato manifestar-escribe el Dr. Francisco de P. Leal-=que me es muy conocida la preparaci6n llamada Emulsi6n de
Scott, y que la recomiendo con
bastante empefio á todos aquellos
de mis clientes que se encuentren demasiado linfáticos, lo mismo que en los escrofulosos, pues
son muy satisfactorios los brillantes resultados que siempre he obtenido con dicha preparaci6n, la
cual posee también la cualidad
de no ser desagradable ni á los
nifios, que son los que hacen
mayor consumo.

Sintió nostalgias del cielo
la. preciosa. niiia.- ángel,
y protegida. en su vuelo
por el ala. de un arcángel,
subió á la. región leja.na
que negruzca. sombra envuelve,
donde la. materia. hnmana.
en átomos se disuelve ....
De un ciprés verde y añoso
la niña. duerme á la sombra:
sobre su lecho, a.moroso
extiende el musgo su alfombra.;

La niña de ojos 11.zules
y dora.da. cabellera.,
envuelta. en ligeros tules
duerme la noche postrera.:

,.................................

..SANTA FE," LA MEJOR RUTA
Las fúlgidas estrellas. ..... sorprendidas
al verla, se inclinaban reverentes,
como ante las imágenes queridas
los misteriosos pálidos creyentes.

PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN ~

ADenver, lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, lew York,
San Francisco J Los Angeles
.........

-·--~-

Tome laa paatlllaa Luantea da Bromo-QalalM,
&amp;l boticario le devolveri au dinero II ao • La firma B. W, Gr°" H halla a cada a.11&amp;

EL TESTAMENTO

Las a.ves entonaban dulces cantos,
a.l mirarla. cruzar mórbida y leda.,
l a aurora le prestaba sus encantos,
sus murmullos la idílica. arboleda .. ..

Dtl 11.110. sr. Jlrzobls,o f«ba
Los bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstla en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocu~ ulas que se practicó Is
apertura del testamento del Ilulltrfllmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. l'eebU
en la ciudad de Ch Icaco, Illlnoll.
La fort1111a del distinguido prelado ucendl6 A cerca de $1215,000 oro am•
rlcano ; y segQn el Inventarlo que ae ha
publicado, los bienes que &lt;1eJ6 taeroo
como sigue :

ii{i~ió·~~~~-{i~~ ºii~~-~~t~i~~~ii~ .. ... .
que dobla su corola al venda.val,
y fué su dulce vida.
pura. esencia. cuaja.da. en el cristal.
En el fa.stoso ataúd
reposaba. entre las flores,
dormida. como el laúd
de los viejos trovadores.

......
1na••K•M••

Dos p6llzas de "La Mutua,' • Compallta de Seguroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $21í,OOO
oro cada una, 6 aean. . $ 150,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de Jaa p6llzas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . • H,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.

u:::::::::•
11,ttu"•"'""•••
~:::::~:t:::

:::;:::::::
?::::~::"

llftM •fUl.ftll.• 1

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Rarvey en la Línea de Santa Fti,soií renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros inlormes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

.. .

..

-·

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"
... ~:' '!.:'!'..! ..
! '!"'!"'.• · ........... ................ !'" ' .. ...... ! ....... .

'j

ta. San Franolaoo, #ilm. 8 11 ltlllixloo,

a. F.

Entre las ltlsposlclones del eellor /J·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, eellorlta Kate FeehBD,
que estuvo siempre con él hasta so
muerte, $40,000 oro en bonos y ,215,000
oro en una de las pólizas de seguro;
A la sellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6Uzas, y $15,000 oro 111
efectivo ; 4 la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre María Catalina,
$10,000 oro de la 1mlma póliza; l la
escuela ' 'San ta María' ' de enseliansa
prtctlca para varones, de Feehllllvllle,
Illlnols, que era la lnatltucl6n por la
qne mAs se lnreresaba el 1ellor Arsoblspo, se entregaron loe
restan·
tea ds I&amp; 1lltlma ¡;6llsa.

··································-

,,,ooo

&lt;X&gt;

rel!ni6n.

Domingo 6 de D1ciembre de 1903

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 22, Noviembre 29</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Peinador</name>
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        <name>Trajes de recepción</name>
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                    <text>Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
También puede hacerse, en términos del arte, un oleosácaro, frotanª? ó raspa_ndo toda la parte ama•
rilla exterior de las naranjas con
pedazos de azúcar. Pronto se forma ?na pasta.muy amarilla, que se
adhiere al azuca1· y que se desprende con ayuda de un cuchillo· de este mo_do se co~tinúa la ope~ación,
aílad1endo azucar pulverizado al
que fo1:ma pasta. El aceite esencial
contenido en la corteza se hace soluble, por la presencia del azúcar
en el agua y el alcohol reunidos · y
por lo tanto, para bace1• el lic~r .
basta emplear las proporciones in~
dicadas de las tres cosas, clarifi.
cando después como se ha dicho repetidas veces.
. A?nque es muy bueno este procedlm1~nto, porque produce un licor
que_tien~ todo el aroma de la na1·an¡a sm amargor ninguno sin
emb!),rgo, es preferible el pr'imer
medio, p_or c?anto su ejecución es
menos m10uc10sa,y porque, a.demás
el licor obtenido por el segundo'
pierde con el tiempo algo de
ti-ansparencia..

Recetas útiles
AGUA DII CORTEZ! DE NUEZ
Cójanse nuPces verdes, con su corteza, en cantidad de 100 á 150. se·
gún su magnitud, macbáquense bien
y añádase:
Alcohol de 85 grados ... 10 litros.
Clavo .................. 15 flores.
Canela ..... . ........... 15 gramos.
Macias .................. 2
,,
Después de un mes de maceración, trasiéguese y añádase:
Azúcar ....... .4 kgs., 250 gr.
Agua para di·
solver el azúcar.1 ½litros.
Déjese reposar y fíltrese. Este licor es tónico y un poco astringente, y adquiere muy buena calidad
con el tiempo.
Su calidail se aumenta á voluntad, aiiadiendo alcohol ó aguardiente, azúcar y agua, y también se
pueden variar los aromas como se
quiera.

o&amp;mm

sJ

cos

AGUA
DE FRUT.lS
HUESO
Tómese cierta cantidad de albérchigos, albericoques, cfruelas ú
otras frutas; macbáquense de ma•
nera que se forme una pasta con la
pulpa y los huesos; añád~se por
cada litro de pasta un litro de
aguardiente; déjese ma~erar por espacio de un mes, trasiégu1::se, ex·
primase el orujo, añiídase el azúcar
en la proporción de 375 gramos ( ó
12 onzas) por cada litro de lfquido
obtenido, déjese clarificar ó fílt1·ese.

Jamás seré rencoroso,
aunque me rasguen el alma;
siempre mi pecho concede
perdón á los que le dai!an.

México, D. F., agosto 6.

AGUA DE BL'ESOS DE ALBERICOQUES
Huesos de albaricoque..125 gramos.
Aguardiente . . . . . . . . . . . ~ litro.
Azúcar ................ 62o gramos.
Agua para disolver el
.
azúcar . . . . . . . . . . . . . . . ½l!t1·0.
Macháquense los huesos de albe·
ricoque todo lo posible, y póngase
á macerar la pasta en el aguardien•
te por espacio de uno ó dos meses;
trasiéguese, añádase el azúcar disuelto en el agua, y déjese clarifi·
car ó fíltrese.
Pueden prepararse de la misma
manera:
Las aguas e.e huesos de melocotón.
Las aguas de huesos de ciruelas.
Las aguas de huesos de cerezas y
otras.
Hemos observado por experiencia que, empleando sólo las cásea•
ras de los huesos, reducidas á poi•
vo fino, y dejándolas largo tiempo
en maceración en el ag1..ardiente,
se obüene en seguida, con ayuda del
azúcar, un licor que aventaja en fi·
nura a~ que se fabrica con la pepi·
ta, y aun con la fruta entera, pues·
ta en maceración, y podemos aña·
dir que cada uno de estos licores,
hechos así, adquieren una finura y
un aroma particular á cada uno de
ellos. El licor sacado del hueso de
cereza negra, tiene la propiedad
particular de adquirir con el tiempo el sabor del marrasquino.

8.-Modelo de tejido al gancho-crochet.

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN Oli-.
Tome las paotillas Laxante■ de Bromo-Qalld&amp;
&amp;l boticurio le devolver, 111 dinero al 110 oe cat•
La firma 11. W. GrOYe eehalla encadacailla.

ADenver, lansas Cíty, St. Loois, Cbicago, llew York,
San Francisco y Los Angeles

EL TEST AMENTO

Dd 11.1110. Sr. J1rzo111spo f«ba
♦

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace poco:; uias que se practicó la
apertura del testamento del Iluatrúlmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeehU
en la ciudad de Chlcago, llllnola.
La fortuna del dlstlnguldo prelado ucendl6 a cerca de $125,000 oro americano; y segtln el Inventarlo que ae ha
publicado, los bienes que dej6 tuenJII
como sigue:

LICOR DE NARUJA
Naranjas escogidas ....... 8
Alcohol de 85
grados ..... .4 litros.
Azúcar........ 2 kilog1·amos, 250 gr.
Agua ..... , .... 3 litros.
Ningún aroma, ó á lo más una
cantidad mínima del que se prefiera,
pues la naranja es ya bastante aromática por sí misma.
Píquense las naranjas con un al•
ftler grueso, y pónganse á macerar
en alcohol de 85 grados; después de
un mes ó más, añádase el azúcar
disuelto en el agua; déjese combinar el conjunto el tiempo que se
quiera, y fíltrese si hay necesidad.

Dos pólizas de "La Mu.
tua,' ' Compalila de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . • . . . . . 37,000 oro.

LICOR DE CORTEZA DE N!RANJAS DULCF.8
Tómense cortezas de naranjas
frescas y finas, en la cantidad que
se quiera; sepárese la parte amarilla solamente y póngase á macerar en alcohol de 85 grados, en la
proporción de 125 gramos por cada
2 litros de este último; trasiéguese
al cabo de ocho días ó un mes, aiiá•
dase un kilogramo y medio de azúcar disuelto en 2 litro., de agua., y
fíltrese.

Hace más deve;nte años-escribe
el Dr. Manuel S. Soriano -que uso
la Emulsión de Scott, lo mismo en
mi clientela particular que en lo·s
hospitales á que be pertenecido y
pertenezco,y enelnotahlecolegio de
La Paz, donde se usa. en grande esca.la. Debo manifestar que siempre
be obtenido brillantes resultados
de la mencionada Emulsión de
Scott, que es un tónico y recostituyente que el estómago soporta per·
fectamente .

::le res1:1rvan camas en Uarro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San Francl•oa!I llilm. B!I M4xloa!I

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las disposiciones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, eellorlta Kate FeeblJI,
que estuvo siempre con él basta 111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro ;
a la seflora Ana A. Feehan, viuda del
seflor doctor Eduardo L. FeehBD, her·
mano del sef!or Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p61lzas, y $5,000 oro 111
efectivo ; a la Academia. de SBD Patricio de Chlca.go, de la. que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina.
$10,000 oro' de la. tlltlma póliza.; &amp; la
escuela. ' 'Santa. Maria.' ' de ensellalll&amp;
pñctlca para varones, . de Feeba.nvllle.
llllnols, que era la Institución por la
que mil.a se Interesaba el ■ellor A~
blspo, se entreearon loe $4,000 reatall·
tea de la tlltlma ¡;óllu.

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

r

Explicactón dt
nutstros grabados.
Número l. Representa nuestro
gra:bado tres figuras de sombrero
tra¡es y abri~o de invierno. El pri'.
mero confeccionado con terciopelos
y plumas, está de acuerdo con los
últimos figurines de esta clase de
prendas. Las dos alas laterales on•
dean graciosamente con pequeños
remangues hacia arriba, y en el
centro se levanta, á guisa de penacho, una gran pluma,que indudablemente constituye el mejor adorno
de este sombrero. Bajo el ala iz•
quierda hay un gracioso mofio de
terciopelo que, sin cubrir parte del
toca.do, ayuda poderosamente al
hermoso asoecto de la prenda.
El traje de invierno está confec·
cionado con pafio de alta lana. La
falda es lisa y como úuico adorno
lleva pequeñas aplicaciones de cinta ma~avillosa,iniciad_as en la parte
superior y que termman á corta
distancia, como lo muestra el gra·
ba.do. El corpiño
lleva un ancho cuellobombreras q uese
prolonga basta la
cintura y que imitando las solapas
de una chaqueta to·
rera, constituye el
adorno princio al
de este corpiño. En
las mangas hay en
su terminación unos puños confec·
cionados con la
misma tela que las
solapas de la blusa.
Este traje es muy
elegante y constituye, sin duda algu•
na, una novedad
para nuestras lectoras.
Por último, el abrigo de pafio que
representa nuestro
tercer grabado, es
una rica prenda de
invierno, con doble
cuellobomb re ras,
de la misma tela, y
un pequeño cuello
de terciopelo. Los
forros interiores de
este abrigo, son de
seda y lleva además
vueltas de piel, tanto en estos forros
como en los puños.
Para completar un
adorno vistoso y original, se colocan
dos grandes botones de pasamanería
en la parte supe·
rior del cuello, y de
esos botones se hacen colgar caden·i·
llas de cuentas, terminadas con punzones metálicos.
ESPERANZA.

1 .

t\OJf\ SUtLTf\
María, hermosa.
criatura,cuyo cuerpo delicado y blanco parecía hecho
con pétalos de ro·
sa., se moría . ...

1.--SO.mbrero y abrigo de Invierno y traje de la estacl6n,

Su novio el poeta de los versos
tristes la miraba fijamente, clavándole sus ojos azules y melancólicos.
Después, unos instantes de doloroso silencio, interrumpido ·a.Jgunas veces por sollozos del poeta,
María se incorporó en el lecho, dejando entrever su alasbastrino cuello entre un mar de gasas y terciopelos, causando en el ánimo una.
impresión tierna, sentimental.. . . algo así como el estado psicológico
que produce la contemplación de
una blanca azucena en el campo casi obscuro .. y díjole al poeta:
Amado mío: alguien me llama·
siento que me besan unos labio~
yertos y escucho una voz muy apagada que me invita
á emprender un viaje largo,muy largo,
sin retorno; adiós!
Amado de mi corazón, no llores .. ! 1
Y dejando caer su
cabecita rubia sobre la almohada,
miró por última.vez
al triste poeta, con
los ojos inundados
en lágrimas.
Su alma voló, á
la patria prometida
de las almas, y el
eco ardiente y sonoro de un beso en
los espacios, flotó
has ta extinguirse
para siempre.
Unahorrible maldición brotó de los
labios de a q u e 1
bombre,que quedaba. solo en este mísero valle de lágrimas, para ser pe·
rennementeun mártir, ante el recuerdo de aquella hermosa mujer, que
habíase marchado
á las insondables
regiones de la vida
eterna; y bajando
la vista, quedó sorprendido ante un
cuadro magnífico
que se le presentaba: las flores que
habíale traído á su
novia. para obsequiarla como de
costumbre, habían
escondido sus moribundos pétalos y
yacían mustias, en
sefial de duelo, por1a desaparición de
aquel ángel,que los
cuidaba con sus
manecitas de marfil.
Aquel bombre,con
la faz desencajada,
contempló por espacio de algunos
msta.ntes ese maravilloso y sagrado
cua&lt;l ro; y, temblo•
roso, cogió la pluma ¡,ara describirlo,.,, ,·ersostristes,
de e,,, que él sa·
bía 1&amp; ,i:er, pero no
pudo. ,u alma de
poet,, gigante voló
a.! ch·lv, junto con
la de María.
M.S. ALIER

�FlL !MUNIDO ILUSTRADO
Domingo 29 de Noviembre de 1903.

illJL MUNOO II:.US'l'RADO

vista .... Creo ver á. esa señora, la
veo de una belleza negra, maléfica...
Y entonces, no sé por qué, me parece que tú mientes un poco.
-¡Loquilla! Tú sola eres hermosa.
-¡Oh, tengo tanto miedo! ... Mira:
¿no habrá. aquí, en mis mejillas,
alguna arruga? ¿No me habrá salido, de ayer á hoy, alguna cana?
1Quisiera que el tiempo se detuviese
sobre la imagen que te recordara
todavía un poco á la bella ],lisa, á.
quien adorabas tú tan amorosamente!
Y se alzaban otra vez sus pálidas
manos, finas y brillantes orquídeas
agitadas por una vida misteriosa;
sus dedos parecían estar tejiendo
siempre sedas impalpables, con los
hilos del aire. La ciega a.trajo el
rostro de Juan junto al suyo á la
claridad de las ventanas, lo miró
con sus pupilas muertas como si lo
viera realmente, como si hubiera.
querido leer en los ojos de él sus
pensamientos.
-No, no, Elisa. Ni un pliegue,
ni una cana ..... Tus mejillas son
siempre rosadas; el estío de los trigales dora tu querida frente sin
arru!!'as.
-Tú también, tú eres hermoso,
mi Juan; tú has permanecido eterna.mente joven y bermoso en la.
muerte de mis ojos ... Nunca be dejado de verte tal como te amé en
otro tiempo .... Sin embargo, á veces me parece que algo hubiera cambiado en ti: tu voz y a no es la misma cuando me dices que sigo siendo
tan hermosa como siempre.

*

* *que Elisa babia.
Diez años hacía

La Muerte del Delfín

perdido la vista. Después de haber
declinado lentamente, la ll!z se había ido al fin del todo; el fino esmalte
de sus ojos se veló. Ella creía vivir
detrás de un tabique ohscuro ligada únicamente al mundo por la
afección carií'!osa de su marido, de
eseJuan q ueera para ella la claridad
animada y tangible que sus manos
palpaban delicadamente. Como una
rosa deshojada, pétalo por pétalo
su rostro amable se ajó, se arrugó
en torno de la horrible llaga de las
órbitas. La savia vital se retiró
también del oro ensortijado de sus
cabellos, que entonces estaban ya
completamente blancos. Aquello no
era más que la pobre apariencia
h umillada y el leve fantasma de la
graciosa Elisa.
Pero un milagro de amor la hizo
creer que no había perdido su juventud. Hacia diez años que Juan
la engañaba piadosamente con la
mentira de su belleza eter¡üzada á
través del ultraje de la ceguera. De
modo que la ilusión fué para ella
la delicada casa de cristal, el frágil
palacio encantado en que se~uia
viviendo como en sueños. Su vida
se inmovilizó en el tiempo que había precedido al desvanecimiento
de la luz. Esta no dejó de iluminar
en el fondo de su pensamiento las
supremas imágenes que habían acariciado la agonía de su miru.da. Y,
mago hasta el limite extremo del
mundo quimérico, cuya nube de oro
dejaba flotar sobre la espesa noche
de las pupilas de su esposa, Juan,
por una conmovedora superchería,
la convenció también de que nada
había cambiado alrededor de ella,
de que las flores de la alfombra
conservaban siempre sus vivos co-

El del finito está enfermo, el pequeño delfín se muere. En todas las iglesias del reino
el Sacramento permanece expuesto noche y
día, Y grandes cirios arden para la curación
del. real _enfermo. Las calles de la antigua.
residencia yacen tristes y silenciosas, las
campanas no suenan ya, los coches caminan
lentam~nte, y e~ los alrededores del palacio
lo~ vecm?s ~ur~osos_ atisban por entre las
reJas ~acia el mterior de los patios donde
los suizos conversan con aire triste
Todo el castillo está. conmovido; ·chambelanes y mayordomos suben y bajan á la carrera los escal~nes de mármol. Li.s galerías
rebosan de pa¡es y cortesanos vestidos de
seda, que van de corrillo en corrillo indagando en baja voz las últimas noticias. En
los vastos corredores, las damas de honor
desconsoladas, se hacen O'ra ves reverencias'
enjugándose los ojos c3n lindos paí'!uelo~
bordados.
En el Naranjal se efectúan numerosas consultas de médicos togados. A través de los
vidrios se les distingue cómo agigantan sus
anchas mangas negras, cómo inclinaódoctoralmente sus descomunales pelucas. El ayo
y el caballero del delfinito se pasean por
d~laote de la puerta, aguardando las decisiones de la facultad. Los marmitones pasan
á su lado sin saludarlos. El caballerizo reniega como un pagano, el ayo recita versos
de Hora.cío. Y á la vez, por el lado de las
caballerizas, se oye un largo y quejumbroso
relincho. El alazán del delfioito, el alazán
olvida.do de los palafreneros, que llama tristemente al pie de su pesebre vacío. ¡,Y el rey?
¿Qué es de su majestad el rey? El rey, completamente solo, se ha encerrado en un cuarto, al extremo del castillo. ¡Las majestades
no gustan de que las vean llorar! Respecto
á la reiu a, la cosa es distinta: sentada á. la
cabecera. del delfinito, con el hermoso rostro
bañado de lágrimas,
solloza á gritos en pre•
sencia de todos, como lo
haría una verdulera..
En su camita de encajes, más blanco que los
almohadones en que se
baila extendido, el delfülito reposa con los
ojos cerrados. Parece

lores, de que los aí'ios habían respetado el rostro de las amigas de
ella. En medio de la primavera de
sus ficciones, Elisano sabía que las
telas de tonos leves y las cintas con
que se encantaba su coqueteríapues quería vestirse siempre como
en los tiempos en que se veía en los
espejos,-disonaban con la decadencia de su pobre cuerpo envejecido.

La casa de Cristal
-¿Eres tú, mi Juan?
Ahogando sus pasos en la alfom•
bra, acababa de entrar él en la pieza, donde, junto á. la ventana entreabierta, estaba. ella adormecida..
Pero el oído de Elisa percibía. sutilmente los más pequei'!os rumores.
-Tu Juan en persona.
Y entonces avanzó hacia las delicadas manos pálidas que ella extendía delante de su cuerpo, como
si hubiera palpado ya en las ondas
agitadas del aire la presencia. de él.
Sus manos tocaron las ropas, subieron hasta el rostro que se inclinaba sobre el sillón, y sus labios
murmuraron:
-Sí; eres tú, efectivamente ..... .
Siento siempre la misma dicha al
verte con estas manos adonde han
bajado mil' pobres ojos... Ven más
cerca .... ¡Qué perfumado está.si Toda tu persona trasciende el perfume
de esta hermosa mañana ....
- ¡Amiga! ¡buena amigal-exclamó él.
Y besó los tristes párpados velados en medio de la blancura ajada
del rostro, y ella no le dejaba levantarse; le retenía con 1as dos manos la cabeza contra sus mejillas;
apoyaba en sus ojos muertos el beso de fidelidad.
-Así, así, ¡ob, siempre!. .... Me
parece que van á volver á abrirse
al calor de tu boca. Te veo otra vez,
mi Juan, tal como te be perdido.
El hizo un imperceptible movimiento de fastidio.
-Vamos, Elisa.
-Es cierto; yo también soy demasiado exigente. Riñeme. Me que-

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

daría así horas enteras, sin sentido,
con la felicidad de tenerte cerca de
mi. .. Cooside.ra un poco: yo ya no
veo, yo ya no vivo más que para.
ti..... Siéntate ahí, mi Juan ..... .
¡Hace tanto tiempo que te fuiste! .. .
¡Me parece que tienes tantas cosas
que contarme!. ...
El atrajo un taburete y se sentó,
con las pequeñas manos entrelazadas como anillos en sus dedos.
-Los árboles de los bulevares
están todos cubiertos de hojasdijo.-He visto á. tus amigas Juana
y Emiliana .... Se conservan siempre hermosas, hermosas como tú,
mi Elisa...
Una sonrisa iluminó la profunda
noche de la ciega.
-Repiteme eso, amigo mío ....
¡Me hace tanto bien pensar que los
demás no han cambiado!. .... ¡que
todo está á mi alrededor como cuando yo lo veía, cuando yo no era aún
una pequer. a sombra de manos siempre á tientas!. ... ¿Y no te has encontrado también con esa señora
que me demuestra tanto interés, y
con la cual yo ¡oy tan injusta'/
-¿La señora Dulac? ¡Ob! ésa no
se parece á ti en nada. Está completamente encanecida; es una de
las mujeres más feas q ne be visto
en mi vida.
-Su voz, su voz es lo que me hace dallo. . . . Esa mujer tiene una
voz por la que no se le puede conocer el alma. Sin embargo, su voz
es musical; tiene notas líquidas como el canto de la curruca.... á veces me parece que viene aquí por
algo que no comprendo. Perdóname, mi querido Juan, que ~é u.las~
mi ima~inación. Todos mis sentidos tienen ojos desde que no tengo

¡/

***
Un día que, sentada como de costumbre junto R la ventana, se babia
adormecido con los ruidos de la
calle, la despertó de pronto un susurro de palabras. Reconoció la
voz de Juan, y otra que le respondía, con acento irónico: la voz de
la señora Dulac, esa voz que le causaba siempre un malestar extraí'!o.
Se levantó del sillón, y, con las
manos extendidas, echó á anda.1· Y se
deslizó con pasos silenciosos sobre
las alfombras basta el salón de don·
de salían las voces.
-¡Quéhermosaeres!-decíaJuan.
-Tú eres para mí la belleza del
deseo y del deldte .... Ht&gt;me aquí á
tus pies; no vivo desde que te espero.
Vibró una l'isita incrédula.
-¿Acaso no dices estas mismas
cosas á tu pobre mujeri' ¿No cr~e
ella también, con su máscara horrible y sus cabellos blancos, que ella
es para ti el ideal de la belleza'? ¡Ay
amigo mío! ¡qué ridículo es todo
esto!
En ese mismo momento una sombra
delgada se dibujaba sobre la cortina transparente de la puerta del
salón, y se oyó un grito:
-¡Juan! ¡miJua.al
.
La casa de crbtal se venía aba.Jo,
el corazón se rompía .... El isa ctió
su último µaso y fué á desplomarbe
á los pies de su marido.
CAMILLE LEMONNIER,

2.-Vestldos de casa, de vlslta y de concierto.

··
de 14 á 16 años.
3.-Trajes de casa y abrigo para nanas

que duerme; pero no; el delfinito no du_erme. Se vuelve
hacia su madre, y al ver~a. llo~ar. le d1_ce: &lt;Se!l.ora. rei•
na ¿por qué llora su maJestad? ¿También cree como los
de~ás que voy á morirme?&gt; La reina quiere responder,
los sollozos ahogan sus palabras.
«No llore pues, señora reina. Olvida.su majestadque
yo soy el d~lfín y que los delfines no pueden morir de
este modo&gt; .... .'. La reina. solloza con más fuerzi,., y el
delfinito empieza á tener miedo. «¡Hola-dice,- no quiero que la muerte venga á. llevarme, y yo sabré impedir
que llegue hasta. aquí. . .. Que ahora mismo vengan cuarenta de los más fornidos lasquenetes para montar la.
guardia alrededor de nuestra cama ...... Que cien cañones de grueso calibre velen noche y día. con la m~cha
encendida, al pie de nuestra~ v~nta.nas. Y desgraciada
de la muerte si tiene el atrev1m1ento de acercarse á nosotros!&gt; ..... .
Por complacer al real enfermo, la reina hace una seí'ia. Al instante se oye ruido de gruesos caño~es arrastrados en el patio, y cuarenta de los más f?rmdos lansquenetes, con la partesana en el puí'lo, vienen á_ colocarse alrededor del cuarto. Son veteranos de bigotes
grises. El delfinito, al verlos, empieza á p3:lmotear. Conoce á uno, y le llama: c¡Lorráin! _1Lorrá1n!&gt; _El veterano avanza un paso hacia la camita. «Te quiero mucbo mi viejo Lot·ráio .... Enseña un pedazo de tu enorme ;able .... Si la muerte quiere llevarme, habrá que
matarla .... ¿no es así't&gt;-Lorrá.in respond~:
-Sí, monseñor ... -y dos gruesas lágrimas corren
por sus curtidas mejillas.
.
En este momento el capellán se acerca ..,1 del~m_to Y le
babia. mucho en voz baja, ensei'!ándole un cruc~fiJo, El
deltinito le escucha con aire de asombro, Y súbitamente
le interrumpe:
.
-No comprendo bien lo quP. :isted me dice, seño~ abad;
ro en fin ;mi amiguito Deppo no podr1a morirse en
Pe ,
, u
..._
d'
?
mi lugar, pagándole muc.uo 10ero.
.
E l capellán sigue h9 bldndole en voz baJa, y el delfinito tiene un aire más asombrado.
.
.
Cuando el capelJ 4u ha coocluído, el delfin1to prosigue,
dando un hondo s..1spiro:
.
-Todo lo que usted acaba. de decirme es muy triste,

�Domingo 29 de 1./oviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUS'l'RIADO

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

NAUFRAGOS
r Eran condíscipulos. Vivían á me-

d_ia _cuadra uno de otro; y como ce.s10mpre se encontraban en el camino al ir y volver de la escuela
hacían el trayecto jnntos, conver:
sando de todo un poco; haciéndose
preguntas y respuestas recíprocas
-sobre sus lecciones y deberes escolares; contándose extrañas a.venturas de muchachos traviesos1 ó dis•cutiendo sobre quién podrta más
en caso de una lucha entre un toro
y un_ león, un tigre y dos lobos, una
serp10nte y una ballena. A veces
hacían cálculos sobre cuántos caballos más ó menos tendrían la
misma fuerza y resistencia que un
tren de carga ....
C_oncluyeron por hacerse grandes
amigos, con esa fuerza de sinceridad sólida y encantadora con que
sees amigo á los doce años. ¡Ah! la
amistan de la infancia siempre es
verdadera!
Roberto, muchacho rollizo, blan-co, de cabeza rubia y redondita, de
ojoz azules y mirada. dulca y tran~uila, era reflexivo, más bien parecía taciturno.
Tenía una pena, una pena inmensa., inconsolable: era huérfano, mejor dicho, era expósito.
El lo sospechaba porque algunas
veces cuando había intentado des-correr el espeso velo qui) le ocultaba su origen, preguntándole á la
señora que lo criaba quién era su
madre y dónde estaba-porque él
también debía tener madre como
los demás ninos,-la. señora le había contestado con evasivas ó re-

111

huído directamente sus preguntas.
Esto Jo preocupaba muchísimo...
¡Oh I qué fatalidad tan grande no
tener madre!.. .. sospechar que vive, que está en alguna parte y no
saber dónde ....
Roberto se criaba aislado, taciturno, pensando siempre en el secreto de su origen incóanito. Era
dócil y obediente, pero su tutora
no le tenía gran cariño. Nunca le
dió un beso ni Je hizo jamás una
caricia.
Juan era. el otro, su condiscípulo
y vecino, compañero de excursión
diaria ha.sta la escuela. y amigo inseparable, completamente opuesto.
Juan era negro, pero no de esos
negros de cara grosera y expresión
tosca; Juan era un negrito de pelo ensortijado, carita redonda, me•

~-;'"~- - _--...,..-

4.-TraJes de !'lecepcl6n, casa y paseo.

señor abad; pero una cosa me con·
suela: arriba, en el paraíso de las
estrellas, voy á ser todavía el del·
fin. Sé que Dios es mi primo, y roe
tratará según mi jerarquía.-Después agrega volviéndose á su ro&amp;·
dre:-Que me traigan mis vesti?os
m4s hermosos, mi jubón de arro1~0
blanco y mis escarpines de terCIO·
pelo. Quiero adornarme como rey
para los ángeles y entrar en el pa·
raíso con vestido de delfín.
.
Por tercera vez el capellán se in·
clina hacia el delfinito y le ha?la
mucho en voz baja .... A lo ID;e¡or
del discurso, el niiio real le rnte·
rrumpe con rabia:
-¿Pues entonces no es nada ser
delfín?
Y sin querer oír más, el delfinito
se vuelve hacia la pared y llora
amargamente.-ALFONS0 DAUDET,

5.-Modelo de tegldos y bordados para aplicaciones.

1'

dio ñatito l de ojos vivarachos que
miraban r,1pidamente, manifestando un espíritu sin pereza, diligente
y humilde á la vez.
Roberto tenía una pesadilla. y Juan
otra.
Roberto se creía el ser más desdichado del Universo porque erabastardo.-Llevaba el anatema de la
desdicha en su apellido anónimo,
obscuro, ilegítimo, de procedencia
dudosa: &lt;Roberto de Santa Ana.&gt;
Juan pensaba siempre con tristeza en el color de su cara, estigma
de su raza, siempre despreciada,
siempre tachada por el hombre
blanco. Se miraba negro y se convencía de que el color de su piel le
descontaba la mitad de los derechos
al goce amplio del ambiente social
en que se desenvuelve la humanidad civiliza.da.
Eran muy niños aún y, sin embargo, á veces caminaba.a en silencio,
con las cabecitas gachas, desde sus
casas á la escuela, pensando cada
uno en lo que era su espectro, su
eterna pesadilla.
-Soy anónimo-pensaba Rober•
to, --Juan es mucho más feliz que yo
y lo será siempre. El tiene madre,
que le quiere, le besa y acaricia, y yo .... ¡ ah! quién tuviera madre! quién la tuviera para. adorarla!
-Soy negro - pensaba. Juan;Roberto es muy feliz .... ¡ah, quién
fuera blanco como él; rubio como
él, para poder ser un hombre notable! ....
Un día Roberto notó que su amiguito Juan había llorado y caminaba más triste y pensativo que de
costumbre
-¿Qué tienes, pcr qué lloras?
-Mi padre me ha pegado.
-;,Por qué?
-Porque rompí una taza.
-¡Ah!. ..... ¿cómo se llama tu
papá?
-Roque.
-¿Y tu mamá?
-Carmel a.
-¿Los quieres mucho?
- A mamá sí; pero á papá no tanto; es muy grosero y por cua.lquiera cosita me reta y me pega. .. . . Mamá me defiende siempre .... Ella es
muy buena!
Roberto se sintió más que nunca
en las tinieblas de su orfandad maldita. Eovidiaba á Juan .... ¡Ah, él
no podía decir que su ma.má le de•
fendíal. ... Debía ser muy dulce tener una madre que le defendiera...
Los dos niños ocultaban instintivamente su pena en lo más profundo de su alma. Ninguno de los

dos había confiado hasta enton•
ces el secreto ae su pesadilla constante. Ninguno de los dos sabia
que el otro sufría en silencio.
-¡Ahl dijo Juan, yo quisiera ser
como tú; á ti no te pegan nunca. en
tu casa.
- ¿Por eso no más?
-Por eso y por otra cosa.
-¿Porqué? preguntó Roberto con
curiosidad.
Juan bajó un momento la vist11.;
Juego, clavando en su amiguito una
mirada. desbordante de amargura,
exclamó.
-Yo soy negro!
-Sí, pero tienes madre, y yo ...•
-También es negra mi mamá, interrumpió Juan; los negros no va•
lemos nada; tú algún día. serás &lt;el
sei'ior Santa.na&gt;, y yo, en cambio,
nunca seré más que el hijo de la negra Carmela ....
Hubo una pausa, como si aque•
llos dos chiquitines miraran el
porvenir, midiendo y pensando serenamente de antemano el capital
heredado para vivir en el mundo.
-¡Yo quisiera ser blanco! excl a•
mó Juan.
-Ah, yo quisiera tener madre! dijo Roberto.
Fué la revelación espontánea, incondicional é ingenua del secreto;
fué la dulce comunión de dos pesares infantiles, ocultados cuidadosamente por esa previsión del hombre contra el hombre; fué la. ruptura súbita del estuche donde cada
uno guardaba sus penas y oculta.
be. sus inquietudes; estuche que se
rompía de golpe por la fuerza expansiva de sentimientos tiernos, en
la delicada y sincera amistad de la.
infancia.
Se miraron un momento y se
abrazaron por esa fuerza secreta
que impulsa á los que sufren, á los
que lloran, á Rostenersemutua.mente en la superficie del mar donde
naufragan juntos.
El niño expósito y el niño negro
comprendieron que naufragaban
juntos en el mismo mar por diferentes causas.
EDUARDO A. CANO.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>~~·"Pa!n!si\\e,

de PEIUtY DAVIS•
Para Escalofrios, Cortaduroe

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Y

EL MUNDO ILUSTRADO

Contuslon~a

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ilIl¡tí)CID Mi~¼Il~éfülffi CID

(Estudio Fotográllro de 31. Ramos. )

�Domingo 29 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNOO ILUSTR!ADO

IMPRESIONES DE ESTETIOA

La Poesía
El alma compleja de la poesía moderna no
puede ser comprendida sino por altos y refinados espíritus. El arte se sutiliza á medida
que aumenta la cultura social; pero esa sutilidad en las ideas y en las sensaciones se escapa á todo aquel que no haya ah?ndado en el
análisis estético. De aquí que la rnmensa mayoría analfabeta, y aun las minorías intP;ligentes, sean refractadas á las nobles expres10nes rimadas. En verdad que el arte-uno de
los más inefables goces de la vida, -sólo puede Eier expresado, sentido y gozado por un escaso número de almas singulares y selectas.
Todo hombre de talento puede comprender,
en la primera lectura, un libro de estética. Lo
comprende en conjunto; pero, de seguro, no
gozará de la hermosura que encierra cada uno
de sus detalles. Se necesita una larga preparación una iniciación lenta y fecunda en el
raro c~lto del estilo, para conocer el significado psicológico de algunos vocablos, y para
percibir la magia de ciertas rimas. El lector
no podrá deleitarse con el subjetivo encanto
de las imágenes que se suceden ante sus ojos,
si su propia imaginación no le ayuda á revestirlas fastuosamente con un ropaje de encendidas pedrerías.
Se ha dicho que en materia de ideas casi
todo es viejo; pero el ei,:tilo es peculiar á la
personalidad intelectual. Deber de todo artista es procurar que sus pensamientos sean originales, hasta donde esto es posible; pero mayor deber tiene de cubrirlos con trnjes únicos
y bellos, en los que no debe advertirse el más
leve pliegue hecho por una mano extraña.
Eso, ante todo: que la forma en la frase sea
personal, y en el verso única, propia, de sello
inconfundible, sin un tenue soplo de ajenas
inspiraciones.
La origir.alidad en el estilo es la primordial
virtud del artista. A ella deberá tender desde
el instante en que ge inicia en su c11rrera de
laureles y de espinas. Aprisionar la frase rebelde en el molde de sus intimas sensaciones;
decir las co,:as con su manera espPcial; reflejar en las palabras, enlazadas peculiarmente,
su carácter y su espíritu y su propio temperamento: he aquí el hondo problema.
Quien posea verdadera fuerza creadora y
verdadera indiosincracia estética, lo resuelve
satisfactoriamente. Y alcanzado ese triunfo,
su nombre, vibrará en los oídos de muchas generaciones, y aun puede llegar á prolongarse,
indefinidamente, en la conciencia de los siglos.

Froélán Cfurcíos.

"

Cuentos Fantásticos
FLOREAS
Erase una vez un caballero, hermoso como
el día, valiente como una espada, llamado
Floreas de Kerhaveguen. Se Je consideraba
como un verdadero espejo de perfecciones: no
juraba jamás por el santo nombre de Dios;
respetaba á su soberano y sefior, el duque de
Geo:ffroy; daba á los pobres y no permitía
que se hablara mal de las damas en su presencia.
Sucedi6, pues, que un día en que perseguía un jabalí, se alejó de su séquito, y sintiéndose con sed, dirigi6 su caballo hacia un
manantial que conocía.
Al llegar tuvo una sorpresa: una joven vestida de blanco, estaba sentada en la orilla y
contemplaba su rostro encantador en el cristal de las aguas.
Al sentirse mirada, la joven levantó la cabeza, vi6 al caballero, y adivinando su deseo,
llenó de agua una hermosa concha de nácar
irisada, y se la ofreció sin decir palabra, sonriente y ruborosa.
El caballero bebi6, y esa agua fresca le pa-

reció ambrosía· pero cuando quiso agradecer
á su adorable ~scanciadora, no la halló á su
lado. ¡Había desaparecido!. ... .. Buscó en vano por todos lados, pero no pudo encontrarla. Sin embargo, no había soñado, puesto
que la concha de nácar estaba aún entre sus
manos.
Volvió á su ca.stillo y no dijo nada á nadie
de lo que le había sucedido. C,imo bien pensáü•, no durmió en toda la noche. Ap,..nas
aclaró, ensill6 su caballo y se fué á galope
hasta la fuente. ¡Ay, nadie le esperaba esta
vez! En vano pasó allí dos horas largas. Tuvo que volverse, 'desesperado. Al otro día y al
siguiente, y dur'ante todo un mes, acudió en
busca de su radiosa aparición, pero sin tener
mayor éxito.
Floreas adelgazaba y perdía colores día á
día, hasta que desesperado, resolvi6 concluir
con su vida para que se acabara su pena. Y
quiso, ya que se moría lentamente, ir á atravesarse el coraz6n allí mismo donde el amor
lo había herido por primera vez......... Besó
con lágrimas en los ojos la concha nacarada,
la tiró al agua y con un gran suspiro sacó su
espada..... . .
-¡Floreas! .... . .
¡Una voz dulcí~ima había pronunciado su
nombre! El caballero miró á su alrededor con
sorpre$a, pero no vió á nadie. Creyendo que
era juguete de una ilusión, volvió á. tomar su
espada para herirse con ella ....
-¡Floreas! ...... volvió á decir la voz.
Esta vez le pareció al joven que provenía
del manantial. Se acercó y vió que á través
del cristal le sonreía el rostro hechicero de
aquelJa por quien quería morir.
Con gran alegría se inclinó hasta el agua y
la tocó con los labios...... ¡Oh dicha! Sintió
una boca que se posaba en Ja suya y dos brazos flexibles que enlazaban su cuello!. ..... La
aparición salió del agua, y por su vestido
blanco, como pluma de cisne, se deslizaban
gotitas brillan tes.
La joven tendió al caballero la concha nacarada en que el arco iris había pintado su
prisma. Floreas cayó de rodillas:
-¡Oh! mi amada. ¿Acaso es mi corazón el
que me devolvéis así?-preguntó besando los
piececitos desnudos.
-Soy la hija del rey Numa y de la ninfa
Egeria; mi nombre es Floronda-dijolajoven
con su voz dulcísima. - Los bárbaros venidos
del Norte asolaron el bosque de Aricia y ante
ellos se dispersaron por el mundo las ninfas
latinas. Estaba condenada á errar hasta que
un hombre, sin haberme hablado jamás, llegara á amarme más que su propia vida.
-¡Y mi amor, Floronda, sólo coh mi vida
concluirá!
-¿Juráis serme siempre fiel?
-Os lo juro, Floronda-dijo el caballero,
besando los dedos de nieve que le tendía.
-Os amo, Floreas, y os creo .. . Pero no olvidéis jamás lo que os voy á decir. Si por desgracia algún día llega á latir vuestro corazón
por otra mujer, me perderéis sin remedio y
esta misma mano que besáis ahora, será para
vos presagio seguro de muerte inminente.
Floreas iba á protestar, pero la joven añadió:
-Que se cumpla vuestro des€0 y el mío.
Mañana os espero aquí con el capellán que
bendecirá nuestra unión.
Y antes que el joven pudiera hablar, sell6
sus labios con un beso, se fué corriendo sobre
el agua por encima de los nenúfares y desapareció entre los juncos.

***
Al otro día acudió Floreas con su capellán
y su séquito, y no fué pequefia su sorpresa al
encontrar en el sitio mi~mo &lt;le la fuente un
magnífico palacio levantado en una noche por
los genios.
Era el regalo de casamiento de la hermosa
Floronda.
Esta lo esperaba en el umbral. Le mostró,
sin decir una palabra, una mano esculpida en
el frontis de la puerta de entrada.
Hacia esa mano, con el rostro trasfigurado
por la dicha, levantó Floreas su diestra y re-

pitió solemnemente su juramento
dad.
Esa misma noche se casa.ron en la
del castillo y durante dos años fueron el
plo y la envidia de todos los casados del
rededores.

***
Sucedió que monsefi?r Geoffroy, duque
Bretaña, tuvo que partir para !aguerra
los normandos, que habían invadido s118
tas.
El caballero FlorC&gt;as, fiel á su honor de
ballero. hizo parte de la expedición y se
ró de Floronda con mil promesas de fid •
y de perpetuo amor.
En los combates se distinguió hasta el
to de llamar la atención de su señor el d
Geo:ffroy.
El el uq ue no tenía sino una hija, la h
sa !solda, la de los ojos de esmeralda; y
que no podía darle esposo que más le
niera que el valiente y caballeroso FJo
quien pronto amó como á hijo.
Terminada la guerra, confió sus pro1
al caballero, y fué grande su extrañeza
do supo que estaba cac:ado y, sobre todo,
nocer las maravillosas circunstancias en
su matrimonio i:.e había realizado.
Monseñor Geoffroy, que era obstinado
propósito8, hizo llamar á su capellán y le
guntó si no Yeía en todo esto algún so ·
ó manejo diabólico. Esto fué muy del
del capellán.
Por lo tanto, el duque trató de conven
caballero de Kerhaveguen de que estaba
jo la influencia de un espíritu infernal, d
corría riesgo de perder su alma, ele que
samiento na.da tenía ele católico y &lt;le que,
consiguiente, sería obra santa darlo por
lado.
El joven resistió mucho, antes de r
á las razones de su soberano, pero por fin
dió. Seis meses de ausencia habían aten
su amor por Floronda, y por otra parte,
da, la de ojos de esmeralda, ¡era tan he
y ¿no le tocaría á su esposo la corona de
que? ... Consintió, pues, y se fijó el día del
samiento.

***
Fué ésta una hermosa y suntuosa oo
nia. Todos admiraban la belleza de loe
novios. Por la noche, en el baile, no
atenciones ni dulces palabras que Flo
prodigara á !solda, cuyos ojos de esm
brillaban de amor.
De repente, y para asombro de todoe
concurrentes, el caballero dió un grito y 88
so pfili&lt;lo como un muerto, indicando
dedo que temblaba, un sitio de la pared..
dos se volvieron para ver qué cosa tan
ble podía causar semejante ebpanto á un
bre del valor del caballero de Kerhav
Nada vieron que pudiera explicarlo, pelO
Floreas, había visto en la pared una
una mano que él conocía:¡ la aparici6~
que lo había amenazado Floronda! La .
por otra parte, desapareci6 casi en segu!
El duque y su hija se burlaron am
mente de él, y muchos invitados pensa~
había hecho demasiado honor á los vm
monseñor Geoffroy. Las converEaciones
Yieren á reanudarse y los intrumentos de
sica á dar la sefial de bailar. Como no
á reproducirse la visión, Floreas se con
ció de que había sido víctima de una
nación.
Terminada la fiesta, el duque é Isolda
bieron á su hermoso coche, que debía
cirios al castillo que monseñor Geoffroy
regalado á los novios. Iban alegremente,
cedidos de los servidores con hachas en
das, y Floreas, á caballo al lado de la por
la, cruzaba miradas de amor con la h
!solda.
Repentinamente,al llegará una encruci"
un furiorn golpe de viento apag6
chas, y el caballo de Floreas, espan
encabritó. A pesar de los ,izfuerzos de su
te, se desbocó á todo correr á través del
po ..... .

law

LA CRUZ DE LA J.;.XPIACIÓN.

En el cielo no había ni luna ni estrellas....
El viento silbaba en los árboles y los buhos
lanzaban gritos siniestros... El miedo se había apoderado del corazón del pobre caballero, que esperaba ser destrozado de un momento á atro ...
De repente tuvo una exclamación de alegría.

Le pareció ver luces que brillaban á lo lejos: creyó que serían las antorchas de la escolta y consiguió dirigir hacia ellas el galope
desenfrenado de su caballo.
Pero esas luces ¡ayl no eran sino fuegos fatuos que brillaban sobre un pantano, en el
cual fué á enterrarse el caballo con su jinete.
Cna forma blanca se irguió ante Floreas,
lo estrech6 contra sí, y soldando los labios á
sus labios, ahogó su grito de espanto en un
grito de amor!

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

La Cruz de la "fxpia(ión"

AL DIOS AMOR

En la capilla de San
.José, en Catedral, donde
se conservan, como es sabido, los restos de los héroe!, de la Independencia ha sido colocada una
sen'cilla cruz de pino, de
más de cinco metros de
altura.
La cruz, que nada tiene al parecer d6 notable,
está provista de pequeños
compartimientos, en cada uno de los cuales, á
guisa de reliquias, se
guardan terrones y fragmentos de madera de los
edificios que pertenecieron en otro tiempo á la
Iglesia, y que, en virtud
de las Leyes de Reforma,
pasaron á ser propiedad
de la Nación, demoliéndose á medida que ha sido
necesario, ya para el establecimiento de escuelas
ó edificios análogos, 6
bien para abrir nuevas calles que faciliten el tránsito en la población.
La cruz, que se C'onoce en Catedral con el
nombre de «Cruz de la
Expiación», es, desde que
«El Imparcial» &lt;lió la noticia ,le que allí se encontraba, objeto de la curiosidad de los fieles y
de los turistas.

El carro deja de la cipria diosa
¡Ligero Amor! y el ala presurosa
Tiende á la margen del sonoro río,
Donde, radiante de beldad, se bafia
La que es tormento mío.

00
En la Escuela de Artes
Publicamos en este número una fotografía
en que a.parecen los Sres. :Ministro de Justiciaé
Instrucción Pública, Lic. Don J ustino Fernández, y Subsecretario de Instrucción, Lic.
D. Justo Sierra, así como algunas damas y
caballeros concurrentes á la inauguración de
la nueva planta de fuerza motriz de la Escuela
de .Artes y Oficios.
La fotografía á que nos rderimos fué tomada por los empleados del Establecimiento.

Bajo el amplio dosel de la verdura,
Entre las linfas que el retozo empaña,
:Mientras al juego sin temor se entrega,
Resalta la esbeltez de su cintura
Como una ánfora griega.
¿"N'o miras su garganta tentadora,
Su cabellera., envidia de la aurora,
Y sus traidores ojos,
Por su diáfano azul, del cielo enojos?
Toma de tu carcaj el más agudo
Dardo ligero y fuerte
Que para ti Vulcano forjar pudo:
De su pecho desnudo
:Mira, ¿no ves en el izquierdo lado
Fresco botón rosado
Que se destaca sobre el seno breve
Como una flor en medio de la nieve?
¡Allí está el carazónl ¡El dardo lanza,
Y logre su castigo y mi venganza!
Mas ¡ay! en va.no cuidadoso acechas,
El pulso firme, el ánimo seguro:
¡Sobre ese mármol culminante y duro
Se embotarán tus aceradas flechas!
ENRIQUE GoxzÁLF:z MARTIXEZ

"

TRAS lAS l~EJAS
Inmóvil, y clavada la pupila
sobre el mar el vencido caballero,
al choque de las olas, el reguero
de plata ve que el torre6n destila.
La hosca mirada del guardián vigila
en la sombra, tenaz como el acero;
y en el sordo rencor del pri"lionero
de sus recuerdos el tropel desfila.
· Crece la noche ... ¡Su adorada espera!
Por el aire, cual música de gloria,
rumor de besos la ciudad düunde.
Y siente el arlalid cómo ligera
hierve su sangre en ansias de victoria,
¡porque el amor en sus entrañas cunde!

Félix L. Campuzano.

A la misma hora se derrumbaba el castillo
de Kerhaveguen, construí&lt;lo, por los genios en
una noche, no quedando mas que un. ~ontón
de piedras, en una de la~ cuales se d1stmgue,
esculpida, una mano abierta..
D. FLEUÚ.

00
BOHEMIA
En con tréla al azar en mi camino,
Y ante esa aparición gehtil y pura,
Tuvo la senda de mi beh·a oscuta
Su miste1ioso lampo repentinó.
Jo-uales rumbos nos trazó el destino,
Ma; despué~, por su culpa, en su locura,
Rodó al abismo como flor impura
(!ue arrebata, al pasar, el torbellino.
Angel caído, al levantarse quiso
Disfrutar del alegre paraíso
Donde el ideal primero le sonriera.
Y por rudas tormentas combatida,
Cruzó por los zarzales de la vida .
Con rumbo hacia el país de la quimera.

luan Aymerécñ..

EX LA ESCGELA DE ARTES Y OFICIOS.-EL SE~OR MIN'ISTRO m: JUSTICIA y LOS IN\'ITADOS
Á LA INAUGURACIÓN DE LA NUEVA PLAN'rA DE FUERZA MO'l'RIZ

�bomingo 29 de·Novlembre de 1903.

:ítL MUNDO ILUSTRADO

¡Cuánto esfuerzo perdido en las rompientes
que la espuma blanquea(.
¡Qué eterno forcejear en las corrientes,
contra viento y marea!
¡Siempre siempre huracanes desatndos
y ~scollos eEcondidos!
Y siempre, sobre mares ignoradoi,,
cielos desconocido~!
Hústa la aguja ni polo dirigida
mi cálculo burlaba,
Y ÍL maléfico influjo sometida,
del rumbo me apartaba.
Y así he buscado el puerto, de año en año,
siempre con vano empeño:
¡Toda nueva promesa, nuevo engaño!
¡Todá esperanza, sueño(
Xo fué sólo furor de los ciclones:
¡culpa cabe al piloto!
¡Qué de velas, Señor, qué de timones
mi torpe mano ha roto
Y aún sigo, entre los duros elementos,
sobre el hirriente abismo!
¡Cansado estoy del mar y de los vientos!
¡Cani-ado de mí mismo!
Ya, en rní, cuanto descubro no provoca
ni un temor ni un dei,co:
,
Sólo siento subírseme á la boca
F.
la náu~ea del mareo;
Ni un recelo cobarde me da guerra,
ni una ambición me anima.
¡Tierra, Señor, te pido! ¡Tierra! ¡Tierra!
¡ Pt:ro échamela encima!

Notas Extranjeras
Los pueblos que aun no pasan las riberas
de la civilizaci,m, los que cuentan generaciones largas de vida, pero han perma~ecido
siempre en cierto estado de somnolencia, de
paresia social, son los más á propó!-ito para
que las supersticiones encuentren un ancho
campo en que germinar y den frutos de los
mayores y más curiosos.
La rebeli6n que contra el poder del Sultán ha ensangrentado los vericuetos de los
Ba.lkane~, no ahora, sino desde hace muchos
afios, ha obligado á la atención púb!ica á
volverse hacia aquellas apartadas regiones,
en las cuales un pueblo extraño, mezcla rara de
europeo y de asiático, vive la existencia mon6tona de la esclavitud y del trabajo.
Entre los pueblos que forman las provincias septentrionales de Turquía - lo mismo
las que aun permanecen en poder de Abdul
Hamid que las que han sacudido, en parte,
el yugo de tan cruel soberano, - algunos
existen de lo más anormal que pueda darse.
El pueblo de Rumanía, por ejemplo, recuerda, vaga, remotamente la época ,m la que
los soldados romanos, al mando de Trajano,
extendían los lindes del Imperio hasta más
allá del Vístula y hasta las montañas de Escocia, y recuerda también su ori~en ( que
aún queda grabado en el nombre mismo del
país: Rumanía), y ha deificado al Emperador Romano, uniendo en una mitología in-

SEHV!A.-LOS ENFER'.\10S EN LA &lt;SELVA ENCANTADA.&gt;

haga más en beneficio de
su enfermedad que las
emanaciones de los pinos, saludables y balsámicas.

***

Recientemente se registraron en París motines
sangrientos que procedían de una causa meramente infantil, pero que
muestran lo que es e3a
«alma de \as multitudes,&gt;,
variable, amenazadora,
débil y enérgica. á la vez.
Se reunieron en la Bolsa
del Trabajo algunos empleados que pretendían
hacer una protesta contra
cierta forma de elección
que existe para cubrir las
plazas de los empleados
municipales.
En días anteriores se
había presentado ante el
Parlamento una moción
en la que se protestaba
precisamente contra la
forma misma en que tal
elecci6n rle empleados se
hacía. Los hombres reunidos en el mitin de la
Bolsa del Trabajo, aunque sabían esto, no qui-

sieron, no pudieron esperar el tiempo
hubiera sido justo, para ver si sus p
tenían efecto, antes de recurrir á los m
violentos.
Algún orador estrepitoso tom6 la pala
Habl6 de «los derechos sagrados del pu
vilmente hollados», 6 bien se extendi6
ca de «la inviolable ley de vida que regía i
sociedades humanas, contra la que el A
tamiento de París trabajaba sordamente
sombra.» Y el resultado fatal fué que,
pués de una pequeña algarabía, formada
el mismo !lal6n de sesiones, la Guardia
blicana se vi6 en la ineludible precisi
usar de la fuerza para reprimir el escán
de!'alojando el local.
Fué eso suficiente para que los cerebros
}orados, dementes, de la multitud, sugi ·
ideas de sangre. Los amotinados se arma
hirieron á los defensores del orden, que i
vez se vieron forzados á hacer uso de BUI
padines. La confusi6n fué atroz. Loa o
res elocuentes desaparecieron como por
til16n, y los pobrei:s hombres del pueblo,
pasa siempre, fueron los que recibieron
más duro de los golpes, sin darse cuenta
daderamente de por qué se encontraban
aquel desorden y de cuál era. la causa que
fendían.

***

Ha muerto recientemente en su quieto
tiro de Charlotenburg, el Profesor T
Mommsen, una de las más envidiables cel
dades alemanas.

PA.RIS.-LA POLICÍA REPRIME LOS ESC.\NDALOS HABIDOS
FRENTE Á LA &lt;BOLSA DEL TRABAJO.&gt;

fantil las remembranzas de una época remota y las ,mpersticiones actuales. Para los
campesinos rumanos, Trajano es la deidad
tutelar de los campos.
Los servios son parientes cercanos de ellos.
Y los servio,- conservan también tradiciones
pintorescas, crédulas las unas, religiosas las
más, como la que representa el grabado que
ofrecemos á nuestros lectores.
En los alrededores de Relgrado-la capital de los infelices monarcas aj ustidados en
un levantamiento pretoriano, - se encuentra una selva muy vieja, muy extensa, muy
obscura. Poblada de todas las ficciones del
ensueño, llena de todos los terrores de la
sombra, los servios guardan ¡,ara ella un respeto religioso. Pegan en los troncos roídos
por el tiempo, las insignias de sus santos fa-

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

voritos. Y llevan á sus
enfermos, á sus pobres pacientes, á que
las emanaciones resinosas de los pinos les
alivien los pulmones
ulcerados por la tisis.
Porque la tisis es una
de las más comunes
enfermedades entre los
campesinos servios.
La tradición hace de
la ((Sel va EncA.ntada,,
de Belgrado un sanatorio g1 atuito para los
pobres. Quizá la fe,
la gran fe de los débiles y de los oprimidos,

FEDI\RH:O BALART.

00

CRISANTEMAS

TLODORO MC;.MMSJ&lt;:N, CÉLEBRR lllS'IORLAI:OR Y FlLÓLCGO.

Gráciles crisantemas,
Las pálidas, las blancas, las enfermat',
Las que impregnaron los rizados pétalo&lt;;
Y matizaron las coronas trémulas
Con blancos rayos de la luna l!ena;
Las que en sus tallos débiles
Se ven temblar anémicas
Sin brisa que las mueva,
Porque estremece sus corolas frúgiles
Indeciso vibrar de neuarstenia;
Amables cri~antemas,
Símbolos de mi amor en primavera,
Cuando os miro, doliente y angustiado,
Desde las ruinas donde mi alma sueña,
Parece que se impregnan vuestros pétalos
De la apacible luz de mi tristeza.
Ignacio CJ3ra&lt;r10 Befancourf.

No era alemán de nacimiento. Había nacido, hact: ochenta y seis afios, en Dinamarca;
pero dei;de sus primeros afios fué con ~us padres á su patria adoptiva, en la que hizo sus
estudios superiores.
Mommsen fuéunade las grandes figuras modernas, especialmente como historiador y como fil6logo. Sus obras, escasas, pero monumentales son el criterio que se consulta con
mayor f;ecuencia en materia de historia, de
Roma especialmente.
l\lommsen fué un gran estudiante. Su existencia entera la dedicó á estudiar, y como tenía un gran talento, el fruto de sus estudios
ha sido grande y notable, pero tenía el grave
defecto de hacer política.
Fué Mommsen el gran enemigo de la p_olí.tica &lt;le Bísmark. Se ~ió pen•eguid?, en d1st!~tos períodos de fiU v1&lt;ln, por sus 1&lt;leas pohll;
cas, y fué, quizás, el único hombre qu~ logro
imponerse á la voluntad soberana, rectllín~n,
ag'uda como una espada, del Canciller de Hie

ABATIMIENTO
Llegó al fin lo que el alma dolorida
me daba por presagio:
(Milésima ilusión desvanecida!
¡Milésimo naufragio!

00
Es una ley del acrecentamiento del bienestar, el multiplicar las necesidades con mayor
rapidez que los medios de satisfacerlas. -YAJ.TOUR.

rro.
Los funerales de ~fommsen fueron un duel_o
nacional en Alemania. El Emperador Guillermo fué de los primeros en enviar su ofrenda floral á la cnf.a mortuoria. El pueblo en
masa, que quería mucho ál ¡?ran historiador,
acompañó sus restos mortales hastn el cementerio.

PARIS.-LA POLICÍA EN LA &lt;BOLSA DEL TRADAJO.&gt;

m

ALREDEDORES DE )IEXICO.-:t:N EL CANAL DE LA VIGA.

�Domingo 29 de Noviembre de 1903.

La Celeste Aventura
&lt;Echa tu red y sacarás
un gran pescado; en su
boca encontrarás una moneda de plata, con la cual
pagarás el impuesto del
César&gt;.
Nu~ro Te,ta!nenlo,

Ahora, cuando sor Eufrasia, esa divina criatura ha desaparecido, hundiéndose en la Luz,
¿por' qué ocultar aún el sentido humano del
ccmilagro» que la deslu~br6? De.seguro, la noble santa-que acaba de extmgmrse á los veintiocho años, superiora de una orden de Hermanitas de los Pobres, fundada por ella en
Provenza,-no se hubiera escandalizado al conocer el secreto «físico» de su súbita vocación
ni. esto hubiera turbado un solo instante ¡~
visi6n de su humildad ...... Pero, á pesar de
todo, es mejor que no haya yo hablado hasta
el día de hoy.

***

A co~a &lt;le un kilómetro de Aviñón se elevaba, en 1860, no lejos de las verdegueantes recaladas, hacia arriba del R6dano, una casucha
solitaria, de s6rdido aspecto; horadada, en su
único piso, por una sola ventana de herrados
contramarcos, se destacaba visible, frente IÍ. un
VERACRUZ.-LA AVENIDA ALLENDE, DESPUÉS DEL INCENDIO DEL DÍA 18.

El Incendio en Vera.cruz
E l más importante de nuestros puertos ha
sufrido, en el espacio de tres horas, una de las
catástrofes más terribles que se hayan registrado en el país, de largos afios á esta parte.
Un incendio imprudentemente provocado, y
favorecido por la fuerza de un norte formidad le, destruy6 siete manzanas de la ciudad,
bejando sin hogar y en la mlÍ.s completa miseria á mil quinientas personas.
El fuego, según se ha comprobado, se inici6 en la casa número 18 ele la Avenida Bra, vo, y fué poco á poco propagándose ha~ta invadir, primero, casi toda la manzana en que
ei&lt;taba situada la referida casa; pas6 después
á otra manzana, y de ésta á dos de las conti~uas y á cuatro de las ubicadas en la calle de
Guerrero.
La parte de la poblaci6n consumida por el
voraz elemento, formaba una de las principales barriadas industriales de Veracruz. Las
pérdidas que sufren, con este motivo, las clases trabajadoras, son, relativamente, enormes.
En este número publicamos fotografías que
representan los lugaret&gt;, llenos ahora ele escombros, donde se levantaban los edificios que destruy6 el fuego; así como una vista general del
puerto, y otra en que aparece una de las calles principales ele la poblaci6n.

EL INCENDIO EN VERA CRUZ-ESQUINA DE LA CALLE DE GUERRERO.

EL INCENDIO EN VERACRUZ.-RESTOS DE LA TIENDA

protector cuartel de gendarmería, situado en
los arrabales, sobre el camino.
Alli vivía, desde largo tiempo atrlls, un viejo israelita á quien llamaban el padre Mosé.
No era un vil judío, á pesar de su apagada faz
y de su frente de quebrantahnesos, de la cual
un bonete, de tela y color ya no muy preci_sos,
cubría y resguardaba la calvicie. Aún vinl, Y
nervioso sin embargo, hubiera sido capaz de
hostigar desde muy cerca á Abasverus, en algunas marchas forzadaE&lt;. Pero apenas salía. Y
no recibía sino con grandes precauciones. Por
la noche, todo un sistema de trampas y de
lazos lo protegían detrás de su mal cerrada
puerta.
Servicial, sobre to&lt;lo con sus correligion~rios, caritati.vo, sin embargo, para con todos,
no perseguía más que á los ricos, á los cuales
s61o prestaha, prefiriendo siempre atesora~.
• De este hombre prácticn y temeroso de D108,
las ideas ef'cépticas del Riglo no a Iteraban en
na&lt;la la f'alvaje fe, yMof'é ornbaentredos usu·
raR tan bien como entre doR limosnas. Noca·
reciendo de un cierto extraño corazón, seem·
peñaba en «retrihuir los menores servicios». Y
hl vez hubiera Rido sensible al fresco paisaje
que Ee extendía delante de su ventana, en los
niomentos en que exgloraba con sus ojos de un
gris claro los alredec\füé's ......
Pero una cosa lejana,' establecida sobre una
&lt;LA PLATA, &gt;

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSfflADO

eminencia y que dominaba los prados ribereños hacia abajo del río, le echaba á perder el
horizonte. Esta cccosa», de la. cual apartaba la
vista con una especie de fastidio, muy concebible por otra parte, le inspiraba una insoportable aversión.
Era un antiquísimo cccalvario», tolerado, á
título de curio~idad arqueológica, -por las actuales autoridades edilicias.
Era necesario subir veintiuna gradas para
llegar á la gran cruz central, que soportaba un
Cristo gótico, casi borrado por los siglos, entre
las dos ci'Ucef:11 más pequeñas, de los ladrones
Dimas y Gestas.
Una noche, el padre l\Iosé, con los pies sobre un escabel, inclinado, las gafos en la nariz, el bonete contra la lámpara, sobre una
mesita cubierta de diamantes, oro, perl:iR y
papeles preciosos, ante su ventana abierta a 1
espacio, acababa de verificar sus cuentas sobre
u n polvoriento registro.
¡Se había retardado mucho!. ..... Todas las
facultades de su ser se concentraro1 tanto en
el trabajo, que sus oídos, sordos á los vanos
ruidos de la naturaleza, permanecieron indifer•mtes, durante horas enteras, á... cie1tos
gritos lejanos, numerosos, diseminados, terribles, que toda la noche habían estado atravesando el silencio y las tinieblas.
En ei:;e momento, una enorme luna clara
descendía de los espacios azules y no se oía ya
ru mor alguno.
-Tres millones! ... exclam6 el padre :Mosé,
colocando la última cifra debajo de los totales.
Pero la alegría del viejo, exultando en el
fondo de su corazón, lleno del ideal realizado,
concluy6 en un temblor. Porque-sin Jugará
un segundo de duda,-una glacial sens!l.ción
le invadía súbitamente los pies, tanto que, rechazando el escabel, se levant6 inmediatamente.
¡Horror!. .. El agua, á borbotones, inundaba su cuarto, bañándole las flacas piernas .....
La casa crujía. Sus ojos, al través de la ventana, vagaron por el exterior, y vieron, dilatándose, el inmenso río, cubriendo llanuras y
caro piñas ... ¡Era la ir.undaci6n 1... ¡ Era el desbordamiento súbito, siempre creciente y terrible del Ródano! ......
-¡Dios de Abrahánl-murmur6.
Y sin perder un instante, á pesar de su pánico terror i-e sac6 y arroj6 sus vestidos, si..1vo el reme~dado panta16n; se descalzó, introdujo, todo mezclado, en una pequeña bols11. de
cuero [que se colgaba al cuello], lo más precioso de su mesa, diamanteA y papelel:'1, pensando que, bajo las ruinaR de su casa, después
del suceso, sa.bría encoIJtrar muy bien el oro
desaparecido.
¡Flac, flacl vadeaba la pieza para t?mar, de
sobre un viPjo cofre, un paquete de billetes de
banco, ya pegados y mojados.
.
Después subi6 á la ventana, y pronunciando tres veces la palabra cckadosch», que significa c&lt;santo&gt;, se precipit5, conocié!'.!dose como
buen nadatlor, (t, la gracia de su Dios.
La casucha se despl?mó detrás de él, sin
.ruido, bajo las aguas ......
¡ Y á lo lejos, ni una barca 1
¿A dónde huir? Se orientaba ha?ia A~ñ6n,
pero el agua alargab~ ahora la dista~c1a. ¡Y
era lejos para él! ¿Donde reposar, donde hacer pie?
¡Ah! ...... ¡El único punto lumin::&gt;so, ~llá
lejos. sobre la altura, era ...... ese «calvar10&gt;1,
cuyas gradas desaparecían ya bajo el hervor
d';' las olas y los remolinos de las aguas furiosas.
- ¿Pedir asilo á esa imageu? ¡No, jam_ásl
El viejo judío era grave en sus creencias, y
bien que el peligro lo apurase,. bien que las
ideas modernas y los compromisos que ellas
inspiran estuvieran lejos de ser ignorados por
él, le repugnaba el hecho de debe~, aunque no
fuese mlÍ.s que la salud terrestre, a ... «ese que
estaba allí» ......
En ese instante su sombra, proyectándose
sobre las aguas ed que temblaban los reflejos
de las estrelias, hubiera hecho pensar en el
diluvio.
Nadaba al azar. De súbito, una reflexi6n
siniestra é ingeniosa cruz6 por su espíritu.

VERACRUZ.-v¡STA DEL PUERTO.

-Olvidaba-se dijo, soplando (y el agua
chorreaba desde las dos puntas de su barba)olvidaba que después de todo, esti allí ese
, _que no veo
pobre de c&lt;mal' ladr6n» ... A f e mia,
ningún inconveniente en buscar asilo cerca de
ese excelente Gestas, mientras vienen á salvarme.
Se clirigi6, pues, escrúpulos aparte y á
enérgica brazadas, á través de las undosas volutas de las aguas y en el hermoso claro de
luna, hacia las Tres-cruces.
.
Al cabo de un cuarto de hora, a parecieron
éstas colosales, á un centenar de metros de
sus ~iembros casi helados y aniquilados. Se
elevaban en ese momento, sin soporte visible,
sobre las vastas aguas.
Mientras las miraba, jadeante, tratando de
divisar, á la izquierda, el patíbulo de su preferencia he aquí que las dos cruces laterales,
más frágiles que las del medio, crujieron, empujadas por la corriente del R6dano; la carcomida madera cedió, y, en medio del terror,
ambas cayeron hacia atrás, en la espuma, silenciosamente, haciéndose una especie de pavorosa salutaci6n.
l\Iosé pernaneci6 sin avanzar, hosco, feroz,
ante ese espectáculo. Se hundi6 por un momento y luego sali6, echando de la boca dos
chorros de agua.
En ese momento, la gran Cruz sola, ccspes
unica» recortaba su signo supremo sohre el
fondo 'misterioso del espacio. Exhibía á su
pálido Coronado de espina!:&gt;, clavado, los brazos
extendidos, los ojos cerrados.
El viejo, sofocado, casi desfalleciente, no
teniendo más que el instinto de los seres que
se abogan, se decidi6, desesperadamente, á
nafar aunque fuera hasta el sublime emblema;

el oro que debía saivar triplicaba sus últimas
fuerzas y lo justificaba á sus ojo~, á los que
una inminente agonía volvía turbios. .
Llegado al pie de la Cruz-muy á dis~usto
suyo, dicho sea en su alaba!1za,-y al_eJa~do
de· ella su cabeza lo más posible, se resigno el
escapado de las aguas á asir y rodear con sus
brazos el árbol del Abismo, el cual, aplastando por la base toda: ra~6n human~, divide el
Infinito en cuatro mevitables camrnos.
El pobre rico hizo pie; el agua subía, soliviándolo basta medio cuerpo; alrededor de él,
la diluvial extensi6n muda.
-¡Oh! ¡Allá abajo, una vela, una embarcaci6nl
Grit6.
Viraron: lo habían visto.
En ese instante, una súbita elevaci6n de las
aguas ( alguna barrera que se rompía e11 las
sombras) lo llev6 hasta la llaga del costado.
Fué esto tan terrible y tan rápido, que apenas
tuvo tiempo de estrechar, cuerpo á cuerpo y
faz á faz, la imagen de: Ex piador, y de suspenderse, la frente hacia ~trás, las grue1,as cejas contraídas sobre sus miradas pen~trantes y
oblicuas ·mientras que removía hacia adelante toda~ temblorosas, las dos puntas horqui' de su barba gris.
.
lladas
El viejo israelita, entrelazado á horcajadas
ante Aquel que perdona, y no pudiendo soltarse miraba de reojo á su &lt;csalvador».
'-¡Teneos firme, qne ya llegamosl-gritaron
voces perceptibles.
--¡Al fin!. ... -refunfufi6 el padre Masé, á
qui.en sus músculos extenuados iban á traicionar.-Pero.... he aquí un servicio que me ha
prestado algui~n ... ¡de quien no lo !sper~bal
Y como no qmero deber nada á nadie, es JUS·

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VERACRUZ,-UNA CALLE,

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�ARTES

L.a Buenaventura.--¿Volverá por mt?

�Domingo 29 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=

Cántico del Sol

Tom6 el oro, y sin siquiera asombrarse, se
levant6; bes6, sonriente, los sagrados pies, y
se fué hacia. la ciudad.
Habiendo remitido al razonable po~adero
los seis francos en cuestión, esper6 el día, allá.
arriba1 en su camita helada, comiendo su pan
seco d urante la noche, con el éxtasis en el coraz6n, el cielo en los ojos, la sencillez en el
alma.
Desde el día siguiente, penetrada de la fuerza y de la claridad vivientes, comenzó su obra
santa á través de los rechazos, las puertas herméticas, las palabras malignas, las amenazas
y las sonrisas ......
Y qued6 fundada su obra de luz.
Hoy, la joven bienaventurada acaba de volar en realidad, victoriosa de las burlonas y
sarcásticas ruindades de la tierra, toda radiante del «milagro» que cre6 su fe, de concierto
con Aquel que permite la aparición de todas
las cosas.
L'IsLE-ADA~r.

Señor alto, poderoso y ' bueno, tuyas son las
alabanzas, la gloria y bendición toda. A ti sólo se deben, y hombre alguno es diguo de nombrarte.
Loado seas, Señor mío, con todas tus criaturas, especialmente mi Sefior hermano el Sol,
que nos da la luz y el día, y es bello, esplendoroso y radiante, y da testimonio de Ti.
Loado seas, Sefior mío, por la hermana luna y las hermaI.Jas estrellas. Claras, bellas y
preciosas las formaste en los cielo!!.
Loado seas, Sef\or mío, por mi hermano el
vieflto; por el aire, las nubes, la calma y los
tiempos todos; con ellos sustentas tus criaturas.
Loado seas, Señor mío, por la hermana agua,
que es utilísima, preciosa, casta y humilde.
Loado seas, Sefior mío, por el hermano fuego; con él alumbras la noche, y es hermoso,
alegre, fuerte y robustísimo.
Loado seas, Sefior mío, por nuestra hermana la madre tierra, que nos nutre y sostiene,
y produce frutos diversos, hierba y pintadas
flores.
SAx FnA.,crsco DE Asís.

00

Cantares Mexicanos

U:-.A HOJA DE LOS &lt;CANTARES MEXICANOS,&gt;

to que lo retribuya... como lo retribuiría á un
vivo. Dém~sle, pues, lo que daríamos á un
hombre.
Y mientras que la barra se aproximaba,
~fosé, en su orgánico celo de hacer siempre lo
que se pudiera para pagar, registr6 e:-i su bolsillo y sacó una moneda de oro, que introdujo
gravemente y lo mejor que pudo entre los dos
dedos replegados sobre el clavo de la mano
derecha.
-¡Coriiente!-murmuró dejándose caer,
casi desvanecido, entre los brazos de los marineros.
El temor muy legítimo de perder su bolsa
de cuero lo mantuvo firme basta la recalada
de Aviñ6n. El caliente lecho de una posada
lo reconfortó.
Fué en 1::sa ciudad donde se estableci6 un
mes después, habiendo recobrado su oro bajo
los escombros de la antigua morada, y fué allí
donde expiró, en su centésimo año.

***
Ahora bien, en diciembre del año siguiente,
sucedió que una joven del país, una pobrecita huérfana, de rostro encantador, Eufrasia,¡qc*,
atrajo la codicia de ricos burgueses de la Vaucluse, los cuales, desconcertados por sus inexplicables rechazos, resolvieron tomarla por
hambre.
Fué bien pronto despedida, á instancia de
aquéllos, del obrador en que ganaba el franco
cuotidiano de su subsistencia y buen humor,
en cambio de once horas, solamente, de trabajo. [El obrador era sostenido por una de las
famihas más recomendables de la ciudad.] El
mismo día fué igualmente despedida del cuartucho donde daba gracias á Dios, mafiana y

noche; porque, hay que ser ju!.lto, el hotelero
que tenía niños que sostener, no debía, «n¿
podía)), en conciencia, resolverse á perder los
·seis bermOSúB francos mensuales del minúsculo desván que Eufrasia ocupaba en su casa.
«Por honrada que seas, dijo él, «no es con
sentimiento con lo que se pagan las contribuciones». Y por otra parte, tal vez sea «para su
bien», agreg6 guiñando el ojo, «que debamostrarme rip;uroso».
De modo que, en un crepúsculo de invierno, cuando el claro sonido del ((Angelus» pasaba en el viento,. la temblorosa y desafortunada niña marchaba á través de las e&amp;.lles de
nieve, y no sabiendo á d6nde ir, se dirigió hacia el «calvario».
Allí, incitada muy. probablemente por los.
ángeles, cuyas alas soliviaban sus pasos sobre
los blancos peldaños, se echó al pie de la profunda Cruz, chocando con su cueTpo contra el
eterno leño y murmurando estas ingenuas palabras:
- Dios mío: socórreme con una limosnita
ó voy á morir aquí mismo.
'
Y-¡cosa de asombrar al entendimientothe_ aquí que, de la ma~o derecha del viejo
Cristo, hacía el cual los OJOS de la suplicante
se elevaban, una pieza de oro cayó sobre el
vestido de la niña, y este contacto, con la sensaci6n 8iempre dulce y nunca turbadora del
milagro, la reanimó.
Era la pieza una moneda ya secular con la
efigie del Rey Luis XVI y cuyo oro amarillento b_rillaba sobre l~ falda negra de la elegida.
Sm duda, también alguna cosa de Dios cayendo al mismo tiempo sobre el alma virginal de aquella bija del cielo, reafirmó su valor,

Entre los innumerableEI manuscritos antiguos que se conservan en la Biblioteca Nacional, fué encontrado no hace mucho, por el señor Don José María Vigil, uno en que están
reproducidos en lengua «náhuatl• los cantares
mexicanos más usuales, antes de la Conquista, entre los aztecas.
El sefior Presidente de la República, al tener noticia del hallazgo, dispuso que se ,meara del•curiosísimo manuscrito una reproducción P,n fototipia, la cual se ha comenzado á
hacer, bajo la direcci6n del selior Dr. Antonio Peñafiel, en los talleres de la Secretaría de
Fomento.
Se cree que los «cantares», transmitidos de
generaci6n en generaci6n entre los -iztecas,
fueron coleccionados por alguno de los misioneros que en los primeros tiempos de la Conquista se dedicaron, con loable empeño, á
salvar de la destrucci6n los más notableA monumentos y escritopinturas históricas de los
indios. Esta opini6n se apoya en el hecho de
que en los «cantares» se encuentran algunas
ideas cristianas, que fueron indudablemente
intercaladas por el coleccionador, á. fin de
adaptar el texto á las creencias religioeas.
Los «cantares», según se nos informa no
han sido aún traducidos al castellano. '

Doml.Dgo 29 de Noviembre de 1908.

MlNERAL DE CONCHF.S!O (t;HIHUAHUA).

Por el Estado de Chihuahua
Completamos la serie de fotografías del Estado de Chihuahua que hemos venido publicando en este semanario, con algunas vistas de
dos de los minernles más importantes de aquella región de la República.
Estos minerales, donde encuentra ocupación
actualmente un gran número d-3 trabajadores,
y que se conocen con el nombre de «Conchefi.o» y ccPinos Altos». se bullan situados á las
faldas de la Sierra ~ladre, en comprensiones
del Distrito de Rayón.
La parte de terreno que ocupan las diversas
instalaciones, como pueda verl"e en nuestros
grabados, es muy pintoresca y ofrece, en conjunto, uno de los panoramas más bellos del
Estado de Chihuahua.

00
RIVALIDAD
Cierta noche en que el mar se retorcía
ante su inmenso pefiascal á solas;

un trueno asordó el aire, y parecía
que con su voz rivalizar quería
el formidable grito de las olas!
Iluminado por vivaz meteoro,
desgarrando sus nubes dijo el cielo:
ni las montañas con !!US minas de oro
ni el ancho mar i¡zualan el tesoro
de estrellas que fulguran en mi velo!
A lo lejos el bosque adormecido,
al bañarlo la luna en eus fulgores,
despert6 de su sueño, y sonreído,
á un alcázar de gemas parecido
abrió su arcada.... y se inund6 de flores!
¡El mar rugió!... y ante la noche llena
de flores y de innúmero!! ciriales,
rompi6 de !!US peñascos la. cadena,
y arrojó del playar sobre la arena
un diluvio de perlas y corale.c;!
.JUAN DuzÁN.

o

Es la religión un boya de salvamento al alcance de los náufragos de la vida.-CA)!lLÁs.

HACIENDA DE BENEFICIO DE CONCHE~O.

Copa de oro
Dame el buril con .que grabar solía
el artífice heleno, en copas de oro
ninfas danzantes en alegre coro '
y sátiros con rostros de ironía ......
En el contorno de la estrofa mía
grabaré, como artístico tesoro,
tu egregio busto, tu imperial decoro
y tu perpetuo abril de poesía ..... .
Mas tu copia mejor no Yale nada,
desque me ocultas con tu faz de diosa
el abismo de tu alma disoluta,
como Fi entre eFa copa burilada
me brindase!', con mano mentirosa,
envuelta en oro. la mortal cicuta!.. .. .

Jo!-f S. CnorANO.

:.UNERAL DE PINOS ALTOS
UNA CALLE DEL llllNERAL DE PINOS Al.TOS
( ClllRU AHU A),

(cHmUAHUA),

m

�Domingo 29 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTR!ADO

FL MUNDO ILUSTR.ADO
Luego reflexioné en la pérdida, la enorme
pérdida de mis cultivos y de mis tubos de
colonias.

El G.6rm6n 06 ta Gt6rna Juv6ntuo
Me encontraba yo, ele vacaciones, en 'alta
mar, á bordo del yate «~Iirella•, que hacía la.
carrera entre Yalparaíso y Punta Arenas. La
tarde era tranquiln, y los pasajeros, después de
dos noches de tormenta pa~adas en la angustia. de los camarotes, cerrados herméticamente,
estábamos en grupos alegres charlando sobre
cubierta.
Entre todos, se distinguía un hombre alto,
serio, de amplia frente y mirada profunda,
que en los momentos de mayor confusión y
peligro, había estado valientemente tranquilo.
Era, sin duda, un hombre de ciencia, un hombre de mérito, y me atraía profundamente hacia él cierto aire &lt;le malestar, de enfermedad
física ó moral que le hacía pasar horas enteras
abatido, callado, en la contemplación del infinito móvil de las aguas.
Uno de tantos pretextos que en la navegación se enc,uentran fácilmente, me acercó al
hombre que tanto admiraba, sin conocerlo.
Le pregunté por su salud, que estaba ostensiblemente quebrantada. Sonrió simplemente y
me dijo su nombre: el Doctor :Mox.
Con sólo la enunciación de este nombre me
bastó para comprenderlo todo. El Doctor :Mox
había sido un sabio de reputación univer~al,
al que admiraba yo en la e;poca en que estudiaba medicina. Despué~, cuando ya era yo
un profei;ionnl, el interés que me intipiraba el
médico sabio y estudioso, creció por el hecho
de ,¡ue llegara á mis oídos cierta aventura de
la que apenas guardaba un vago recuerdo.
Era el Doctor ::\Iox el inventor de un procedimiento curativo que rayaba en lo maravilloso; pero el cho&lt;¡ue nervioso que recibió en
ciertos amores desgraciados, le hizo que olvidara todo: cienc;a, fama y gloria, y que se
retirara á vivir aislado. Ahora la casualidad
lo colocaba en mi ruta, y excusado es decir

con cuán tu afán lo interrogué, dt-1-,pués de haberle dado mi nombre, ignorado y pobre.

***

El Doctor )[ox, en la noche, cuando habíamos cenado, habló largamente conmigo, y de
su relación corn,en·o aún gnitos recuerdoi:. Me
contó la i,iguiente historia de su vida, de su
propia exie:tencia:
"Cuando terminé los
estudios en la Univerúdad de París, murieron en pocos meses todos mis parientes. Un
tío de California me
dejó una fortuna colosal. Nunca hubiera
tenido necesidad ya de
ejercer mi profesión;
pues, por otra parte,
me seducía más la idea
de seguir los cursos al
lado de alguno de los
grandes maestros de
las escuelas médicas
de Europa, y de dedicar mis estudios, mi
vida y mi fortuna á
conseguir algún descubrimiento de interés que fuera una bendición divina para la
humanidad.
«:\le dirigí á Viena,
donde existían en mi
época los mejores hospitales y en los cuales
sa.bía que las mejores
clínicas se encontraban. Al llegar, procuré informarme de las
circunstancias en que
podría estudiar mejor,
pues de tiempo atrás
bullía en mi cerebro
la idea de que «la ve•
jez, en sí, fuera de todo género de enfermedades, era el fruto de
una infección, lo mismo que cualquiera otra
dolencia». Por lo
to, buscaba con ahinco el momento de encontrar algún hombre
que µiuriera solamente de vejez, que no tuviera enfermedad al-

tan-

***

guna, en el que seguramente debería encontrar el germen de la ancianidad, en caso de
que existiera.
«En Yiena, en la primera semana de mi permanencia, conocí á Eisa. Era una. rubia hermo~ísima, de veinte años solamente, alta delJ?nda, cte ojos límpido:;, profundos y a;ules.
)le agradó su figura, y como de cual,¡uier manera habría de permanecer yo mucho tiempo
en la capital de Austria., ocurrí á los que hubieran podido conocer á Eisa, para ver de relacionarme con ella.
«ll:ra hija de un militar afamado, pero pobre.
Había muerto el padre cubierto de gloriosas
condecoraciones, sin dinero, y la viuda, que
en anteriores épocas había sido &lt;lami de honor
de la Corte austriaca, vi vía muy mode~tamente, procurando ocultará. sus numerosas relaciones la inopia de su existencia, :;in conseguirlo, por supue¡;to.
«Las anteriores informacioneE me sirvieron
desde luego. Busqué la manera de ser presentado á la viuda, y con el pretexto de que solamente en su casa habría de poder vivir decentemente, logré que me alquilara todo un
piso. InmediatamentP. cambié mi laboratorio.
«La. familia. estaba formada solamente por
la viuda, Eisa y un viejo perro de Terranova,
que se llamaba Max y que había llegado al
extremo de la vida y tenía la curiosa manía de
odiar á la viuda tanto como quería ÍL Eisa,
sin que para ello hubiera motivo de ningún
género.

***
«Mis estudios caminaban lentamente. En
ninguno de los casos en que me interesaba,
había logrado encontrar un hombre que no
muriera de enfermedad ó á consecuencia de
algún accidente. Cierta noche me fueron á
avfaar que en el hospital se encontraba un
hombre, anciano en extremo, que no padecía
enfermedad alguna. )le encaminé allá presuroso y llegué á tiempo para tomar unas cuantas gotas de su sangre. y desde ~uego,. e~ 108
tubos de gelatina que llevaba, hice mis siem·
bras, esperando que los microbios de la decrepitud, caso de existir, germinaran en ellos.
«Al día siguiente el infeliz bab~a muerto,
sin enfermedad, de simple agotamiento cau•
1:1ado por el siglo que había vivi?º· Fuí_al
hospital, me d1rigí afanoso al nucro.,copto,
para ver de encontrar el germen que afios h~cía estaba esperando, y tuve la ,inmensa di·
cha de ver en el círculo que alumbraban
las lente!! ai'nplifica.doras, el microbio claro,
distinto de todos los conocid&lt;'s, absolutamente
nuevo, e! germen de la vejez, y por lo tanto,
el principio de un suero que había de hacer'
los hombres jóvenes Pternamente. .'.\[uy tar·
de en la noche tomó mis aparatos todos 1
,
'
me volví á mi casa.
«Era una noche de invierno, apacible, muy
fría. Había nevado profusamente. Al volv~
una esquina cerca ya de mi casa, unos tri·
neos que regresaban de alguna diversi6n, ~e
atropellaron, arrojándome brutalmente '
rra. En los primeros momentos nada sen

u¿

«.'.\le deprimió intensamente el fracaso. Había visto en mis manos el germen de un maravilloso descubrimiento que me correspondía
por derecho, y una aventura ridícula me condenaba á seguir, por años enteros quizá co1riendo á través de. los hospitales en bus~a de
otro centenario que muriera sin enfermedad
alguna.
«Decidí correr fortnna, mejor, yendo á donde9uiera que ei:i el mundo supiera yo que
existía algúu ammal que fuera capaz de vivu
muchos años sobre el promedio que generalmente se ha concedido vivir á los seres crea?os. Hice mis preparativos para un largo viaJe, y el día en que me despedí de la viuda llérdembach-la madre de Elsa,-le dije sinceramente conmovido:
'
«--Voy en b~sca de a~go que me haga un
hombre por encima del mvel que habitualmente alcanzan los demás en esta vida. Tardaré
quizás unos cuantos meses, quizá unos cuantos años; pero quiero irme tranquilo. Señora,
pido á usted la mano de Eisa, para el día en
que haya terminado la misión que me he impuesto cumplir en la tierra.
«)le extrañó mucho la actitud de la madre
de Eisa. En su mirado. había más celos que
cariño materno. Me desconcerté por completo
ante la sospecha espantosa que pas6 por mi
mente en ese momento.
1
«Había sido la señora una dama de honor
de las más hermosas que habían pisado los salones de la Corte de Viena. Aún en sus cuarenta años, era hermosísima.
'
«Elsa, con gran contento mío, afirm6 á su
madre que era yo el único hombre que le interesaba, y que debería acceder la señora á mi
petición. Y con tal esperanza, partí para California.

***

«.'.\le habían afirmado que en California existe un grupo de árboles seculares. El Gobierno
americano ha preservado del hacha del leñador algunos ejemplares de precio inestimable. Se cree que estos árboles alcanzan vidas
de mil y de mil quinientos años. Y puesto
que son seres vivos, de existir, como yo losabía, el germen de la decrepitud, también en
ellos era posible que lo hallara. .
«Me instalé en un villorrio cerca del cual el
hermoso grupo de árboles milenarios se erguía.
Poco avancé en los primeros días. Cierta tarde, con grave desconsuelo mío, se presentaron
los alumnos de una escuela acompañados de
su profesor, que me interrogó largamente, sin
conseguir respuesta alguna categórica de mis
labios, acerca de mi intención al hacer aquellos estudios.
«Pero era un hombre de·ciencia, un observador, y en las pocas palabras que se me escaparon, comprendió cuál era mi anhelo, cuál'
el objeto de mi viaje y de mi permanencia en
tan apartadas regiones.
«A la mañana siguiente, cuando nos volvimos á encontrar, me dijo:
« -Seguramente intereeará á usted un ejemplar único que poseo. Se comprende que busca algún animal que haya pasado el término
normal de la existencia, y yo potieo una rana
que tiene más de cuatro mil años.
«-¿Cómo es posible? Las ranas no viven
tanto.
,,-En efecto - me dijo. - Habitualmente
la rana no vive tanto. Pero esésta una rana única. Yo mismo, en mis exploraciones en una
mina de carbón, la he sacado del alvéolo de un
block de antra.cita. Seguramente que ha permanecido en ese lolock desde la época de formación del terreno carbonífero, es decir hace
más de tres mil afios próximamente. '
«No pude contenerme. Le expliqué claramente el objeto de mi viaje, mi:; esperanzas
y mis observaciones. Y me regaló la valiosa rana, envuelta en unos algodones en una cajita
ele madera.
«Inmediatamente comencé mis trabajos. Una
incisi6n profunda me di6 una gota sólo de la
sangre de aquel batracio. La sembré inmedia-

ta1!1ente en mis tubos de gelatina. Al día sigmente tenía, de nuevo, mis «colonias• del
germen de la eterna juventud. Porque seguramente que en e:-ta vez, ya con la experiencia anterior, no habría de perderlas en vano.

***

«Llegué á Yiena en la noche. La madre de
Eisa estaba enferma; Eisa la acompañaba á
la cabecera de su lecho. De nuevo en el momento en que mi amada me besó' al d1ume
la bienvenida, creí sorprender en' la mirada
de la viuda aquel rayo de celos que me había turbado tanto á mi partida. En la misma
noche, Eisa, preguntándome el resultado de
mi viaje, supo que tenía por fin el germen en
mi poder. Inmediatamente me propuso que
lo ensayara en ~fax, en el viejo perro que durante mi ausencia había cegado y permanecía. horas enteras al pie del lecho de Eisa, esperando ya solamente que el último aliento
le faltara.
«Al principio me resistí á la insinuaci6n de
Eisa. Aún no tenía completos mis estudios·
quería experimentar, pam lanzar en seguid~
la nueva en todos los centros científicos.
«Pero Eisa insistí&amp;. Quería mucho al pobre
perro, que verdaderamente inspiraba lástima.
Me acabó de decidir la bienvenida alegre del
pobre animal, que, una vez que me reconoci6,
tuvo aún fuerzas para acariciarn1e.
«Preparé inmediatamente cierta cantidad
de mis cultivos, tomé los útiles necesarios y
le inyecté á :\lax una pequefia cantidad 'de
aquel líquido, que habría de hacer la eterna
juventud del hombre.

***

«Al día siguitmte, lo que primero me des-

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

pertó fue la súbita aparici6n de un perro de
'ferranova, joven, robusto, vigoroso, que saltaba alegremente á mi vista y que me reconoció desd9 luego. Era )lax: el milagro estaba hecho. Era la p,imera vez que experimentaba el efecto de los cultivos, y la sorpresa me
paralizó por algún tiempo mientras el perro
i,altaba y corría por mi pieza.
:: «Después, e,1 vista de que podía ser solamente una coincidencia inexplicable, de que
no estaba aún seguro, y de que no podrían,
científicamente, aceptar mis ideas sin previa
experimentaci6n, propuse á Eisa que guardara
el más profundo secreto en cuanto á los resultados de la operaci6n en el perro, para que
no se divulgara la nueva.

***

«Entre tanto yo seguía activa, febrilmente
mis experiencias, en lo particular, sin declarar francamente el resultado de ellas á los demás médicos de los hol'lpitales que frecuentaba. Nunca me dejó de dar pleno resultado la
aplicación del «suero de la eterna jm·entud»,
como !e había llamado Eisa desde que se interiorizó lo bastante del procedimiento.
«Pero la enfermedad de la señora seguía. Los
demás médicos afirmaban que era. un caso
perdido, que solamente se podría mantener
aquella existencia por algún fümpo, más ó
menos largo, pero que no había remedio.

�«Eisa, con las lágrimas en los ojos, me pidió
que aplicara á fa enferma mi suero, que la
salvara, porque tenía ella la plena seguridad
de que solamente por tal medio se ali vi aría.
llfe negué lo más que pude, porque jamás me
había olvidado de la siniestra mhada de la
de nuestra existencia.

'""

Por fin, Elea, con la

***

«Me encontraba á la mañana siguiente en mi

estudio, solo, porque á falta de sueño, había
preferido hacor algunas observaciones. Repentinamente se abri6 con estrépito la puerta de entrada que comunicaba con un corre-

dor y percibí el sonido de un traje femenino
que se acercaba. Creí darle una sorpresa á Eisa, para refiirla en seguida, por haberse levantado tan temprano. Dos brazos blanquísimos pasaron por encima de mi cuello, y
una mejilla, ardiente, aterciopelada, se recli-

nó en la mía, al mismo tiempo que sentía el
dulce peso del cuerpecito sobre mí.
«Creo no haber pronunciado ninguna palabra. Solamente sentí que ardía mi cerebro y
que mi vista se ofuscaba en una deliciosa va-

guedad. Busqué, anheloso, los labios frescos
que se tendían hacia los míos.
«En esos momentos la puerta se abrió violentamente. Eisa estaba en ella, airada, despidiendo rayos de indignación por sus azules
pupilas.
-,¿Quién es esta mujer? me dijo, estrechándome el brazo. ¿Qué quiere esa mujer y
por qué razón tiene tales confianzas contigo?
«Aquel mismo día salí de Viena .. . Y busco

resplandecía con fulgores tremulantes y pálidosl
Yo la dije:

He mirado esfumarse en la albura
La silueta de un águila blanca,

-A vuestros pies y en la sombra; gusano enamora.do de una estrella, dejasteie para siempre enceguecida mi pu pila, y me devoraré de
dolor aquí abajo, mientras que vos brilláis arri-

La sefiora que reina en la altura

Y á los buitres las plumas arranca.

POEMA EN PROSA

tenacidad femenina, me afirmó «que en el ca-

so de que no le diera yo guata en tal cosa, juraba por la memoria de su padre que no habría de ser mi esposa jamás.•
«Tuve la debilidad de conmoverme. InyecM nuevamente mi suero á la señora, que eataba ciertamente grave, al grado que casi no se dió cuenta de 1,, operación. Terminada ésta, me volvieron á asaltar los remordimientos, y una especie de vago presentimiento me desconcertó.

BLA80N

aún en viajes larguísimos el olvido indispensable para mi existencia y para mi alma lacerada». -J. W.

viuda en los dos momentos m6.s significativos

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNÍXl ILUSTRIADÓ

lllt. MUNDO ll..USTRiADO

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

ba. llfi alma os esperaba ha mucho tiempo.

No es el cisne ideal de Darlo
Ni es el fúnebre cuervo de Edgardo
No es el cóndor guerrero y bravío '
Lo que ensalza mi lira de bardo.

BL SURCO

Sobre el jaspe del lago, un barco de ébano,

En las aguas dormidas del ensueño navegaba
la barca de mi Amor, y mi ojos miraban mag-

netizados el horizonte por donde debíais venir .... .. Voy tras vuestro amor, impalpable y
fatalmente como la luz tras el astro que la produce ó como la sombra tras el cuerpo que la
proyecta. Tenga fin vuestro augusto sufri-

Ella habita una roca escarpada
Que asemeja un baluarte rendido;
Y aunque lleve una flecha clavada,
Nunca exhala de duelo un gemido.

de velas negras, que boga sin remos, abre un

surco de nieve. Va con lentitud hacia Occidente. ¡Oh! tan lentamente, que apenas se oye el
estremecimiento de 'iUS alas tristes. Y, sin em-

miento; no es verdad que el dolor sea t1uestra
herencia¡ la vida no es para sufrirla, sino para
vivirla¡ no se nace para llorar y gemir, sino para
luchar y vencer. La humanidad es mentirosa

No se bafia en la sangre inocente
De los albos corderos pascuales,
Lucba altiva, gloriosa y valien te
Con leopardoe y fieros chacales.

bargo, en la calmada languidez de la tarde,
oigo un sonido inmaterial, que es un grito ex-

halado por el Alma del Barco.
El Alma del Barco gime, y en ese extrafio
gemido mi espíritu reconoce-así como los sentidos separan dos olores mezclados-el fastidio y el espanto. Porque el Barco está cansado de ver desde hace muchas horas tras de sí
ese surco color de féretro. Quería huir de él
para irá reposar allá abajo cerca de los mágicos palacios de cobre rojo que edifica el sol
poniente; 6 bien detenerse silenciosamente, á
fin de que el lago, alrededor de sí, no sea sino
una llama de mármol verde.
Pero un viento impetuoso infla sin tregua
sus velas, y él mismo, con pesada carena, cava
el surco que le fastidia y le espanta.

cuando se empefia en hacer malo y feo lo que
en el mundo es lo más bueno: el hombre, y
lo más bello: la mujer. ¡Y son felices aquellos que pueden dormir tranquilamente sobre
los lauros del deber cumplido y del amor fecundo! ¡Amadme!
- Yo te amo-dijo la radiante visión,-te
amo, pero no puedo ser tuya. El Ideal es sa-

No doblega su blanca cabeza
Cuando el astro de luego despierta.
En el belfo volcánico reza
Por el águila madre ya muerta.
Sobre el férreo broquel del embate,

grado, y no se toca. Eterno como la muerte es
nuestro amor; guárdame tu corazón y ámame
siempre; pero ámame en la luz cintila11te de
)a estrella; en el azul de los cielos; en la armo-

A manera de antiguo amuleto,

Llevo el ave gentil del combate,
Que me sirve de escudo y de reto.
Ju~"

GUERRA

ENSUENO
o

Y entonces, una voz de tal manera misteriosa é íntima que no sé si parte del Barco 6 de
mi Alma, murmurn. en el aire violeta de ]atar-

de: ¡Ohl ¡no ver más tras de mí, sobre el lago
de la Eternidad, el implacable surco del
tiempo!

Cuando sumido en más hondas meditaciones me hallaba; ella, Ofelia de un extrafio paraíso, entró, tomó mi mano, la apretó con fruición; fijó en mí su pupila de topacio; como
una bendición desgajó sobre mi frente la mala
opulenta de su pelo, y se alejó luego, lenta-

EPHRAIM MIKHAEL.

'""

mente, silenciosamente, como si temiese pro-

Heroicidad, y muy grande en verdad, es
arrancarse de las potentes garras del vicio, deopués de haber caído de lleno en ellas. VAL-

fanar con la palabra la expresión de su ternura, sus ojos fijos, fijos sobre mí.. ... .
¡Erase así una estrella, que en la estancia

TOUR.

nía infinita de los astros. Adórame en el polen

KúÑEz.

de las flores; en el rumor inmenso de los bos-

•

ques; en las remotas lontananzas del océano.
Yo vivo en ]as regiones donde gime tu espe·
ra.nza; «yo soy el numen de tus suefios vagos;-

ánfora que guarda el tesoro inacabable de tus
ansias¡ pero no puedo ser tuya. Amame de
lejos, y envíame las misivas de tus suefios

hasta que «cifias las vestiduras de un querube» y por los espacios del misterio levantes el
vuelo á las regiones excelsas donde reina el
sol.. ....
Y, la Ofelia soñadora 4 intangible, sigui6
su rumbo: camino de un lejano, extrafio é

ideal paraíso.
JUAN LISCANO.

o
EN UN ALBUM

)

La Primavera, pródiga y fecunda,
del árbol viste las desnudas ramas
que sienten, al abrigo de las hojas,
renovarse su savia..
'

•

'!"\

' .

•

1!'

.,i~~

, ... ~

.'

.

Llega el Invierno asolador y frío,
barren la selva sus heladas rachas ... .. .
Di, Primavera, ¿á dónde van las hojas

'
'

'

que abrigaron la rama? .... . .

Arbol desnudo que vistió la mente
con sus flores más bellas
es un álbum también, en donde el alm~
la extinta savia del amor renueva.

Pero vendrá, más triote que el Invierno,
el Olvido, María .. ... .
¿A dónde irán las hojas de tu álbum
donde quedaron las estrofas mías? ..... .

'Dufce 81!aria 'Borrero.

o

LA SERENATA
Ceñuda descendi6 &lt;le la montaña,
lenta la noche á la feraz colina;

Estudio Fotográfico

trota el lobo ululando, é ilumina

( Colección Pellandlnl.)

con igniscentes ojos la campafla.
Filie, puee que l\lirtilo te a.compaña,
suspende tu labor de campesina,
la sien cansada en el jergón reclina

y el luego extingue ya de tu cabafia.
¡ Duerme! Y cuando despiertes con el brillo
del sol radioso en el azul risueño,
en pie hallarás á tu zagal sencillo;

Mirtilo el boquirrubio tiene empeño
de arrullar con su flébil caramillo
tu virginal y regalado sueño.
JUAN B. DELGAOO.

NUESTRO PAIS. - CANAL A RANCHO NUEVO Y HORNOS (CUERNA VACA ).

Pensamientos de Ainr

cuantos medios lícitos te sugiera el entendimieuto.

*

Tiene por fuerza que ser 1a Moda, algunas

veces, antiestética, antihigiénica ó estrafalaria, porque suele suceder que provenga de
gentes tan ignorantes 6 tan caprichosas como

menos de desengaños, penalidades y amarguras.

"'

acaudaladas.

*
Al entrar en cada nuevo

Cada año que dejamos atrás, es una serie

Cuando sepáis que á un hombre le despeaño, fórmate fir-

memente la resolución de no salir de él sin
haber ascendido siquiera un peldafio de la escala social; y para ver de alcanzarlo, emplea

dazan sus contemporáneos, tened casi siempre
por cosa cierta que, una vez muerto aquél, se
trocará el encarnizamiento en admiración y

alabanzas.

�ELIXIR

ESTOMACAL
SAIZ

DE

CARLOS

PETROL

EL

DEL DR.TORREL,DEPARÍS.

Unica preparación que evita la caída prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.

Jlfto X-tomo n-núm. u

l"\UNDO ILUSTRADO
m'txtco, Dtdtmbrt 6 4t 1903.

Cierente1 LIJI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAf'AtL RrYf&amp; &amp;PINDOLA,

==

EL USO DEL PETROL
DEL

Dr. Torrel, de París
evita la calvicie prematura, que tanto afea y
comunica al hombre el repulsivo aspecto de
un joven viejo y ganado.
f

r

4il6oras 'lDÍ/Jestivas g Jtnlisépticas

1

Del Dr.BUC!HABD de París.
DE VENTA EN TODAS LAS DROGUERIAS Y BOTICAS.

Ira Jeyerú J lelejerta
l•llilatwMll9l.f.

,

~

·PltOS. . . rf~

Enrique 6. Schafer.
$

,
&amp;rncm.oe

........

.

•Aft IIOYU9'"

.........

Mau.ctA DaL ft&amp;LOJ OllaaA
~

~

.,,

C5PINILLl\5,
~

LA ''lfOSFATINA }fALIIBB:Su

es el alimento mú grande y el más recomendado para los nli'io~
desde la edad de seis ti siete meses, y particularmente en el mo
mento del destete y dur,mte el período del crecimiento. Faclllta mucho la dentición; asegura la buena formación
de los huesos; previene y neutrallza los defectns que suelen presentarse al crecer, é impide la diarrea, que .es tan frecueate en los n11Ios. -PABIS, 6 AV .ENUE VICTORIA, Y EN TODAS LAS FARMACIAS..

Agua Pastor, cuNcl6n segura, lnofellll·
va de las espinillas situadas en las &amp;111
de la nariz, en la frente, en 108 carrlllCII.
causadas por el Demodex, pe.ráslto coatagloso que marra y agujera la piel Y deaftguran ; hace oesaparecer las arroga■ cJel
rostro, da blan cure. 11. la tez, suavlsa r
[orta Ieee e I cu tls.
El frasco, 4 francos.
Parts.-Secretlin, 20 Aveoue de wa,ra-.
Extranjero.-En las Boticas Droguerflf,
Perfumer!as.

Kolar-1.eurol Oranier
DE, Pf\RIS
A u m enta el apetito, levan t a las fu er zas. h ace engordará los en fermos, determinando mejor utilización de los alimento&amp;

ltt•stit u~·e a l organiRmo la fuerza pt!rd ida por inAueneia de estudios y trabaj os excesivos.

Arte Clásico

DIA.GGI pa,ra, sazonar CALDO, SOPA, Y SALSA.

SabKrlpdcill meaw11 ren■ea su•
Idea.
ldta. e■ la callliUI $1.JS

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 22 de Noviembre de 1903.

l!JL MUNOO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Ofélidas

AVES SIN NIDO

De engaflarme no trates:
de nuevo intentas á tus pies rendirme...
Sé que vendrás á herirme,
pero vuelve otra vez, aunque me matea!

Yo quise hacer un libro
para las flores mustias
que_ nacen entre duelos
Y. viven entre angustias
sm qut1 una voz amiga
consuele su pesar!

Con mis regalos tu beldad destella
Y sin pensa~lo infiérome una herid~:
yo soy la pi~dra de afilar, querida,
que hace al hierro cortar sin cortar ella.

Yo quise en mis endechas

PIC

Como en el amor, existe
humo y luz en todo fuego:
¡qué asfixiante es tu humareda
y qué abi·asador mi incendio!

¡Desgraciado! Al verlo era. cosa
de preguntarse si la Naturaleza no
había abusado de su fantasía y no
se había permitido una fumada de
mal gusto al hacerle don de la vida. El día en que ella había ejecutado esa obra de que voy á. tener el
honor de hablaros, estaba sin duda
en uno de sus instantes de buen bu•
m_or, per? no de caridad, pues hu•
b1era deJado dormir en la nada á
es~ fragmento de materia, en vez de
ammarlo con su soplo y tt·ansfor•
marlo en una desg1·aciada nulidad
viviente.
No contentándose su padre con
haber contribuido á. su entrada en
el mundo,y pareciéndole tal vez pe•
queña. la responsabilidad asumida
volvió á dar pruebas de su totai
a~sencia. &lt;le sentido común, al propmar á. su vástago infeliz el nombre aún más infeliz de «Pie&gt;.
_Con:io. los !1ombres tienen, segµn
m1 opmión, rnlluencia considerable
~obre nuestro carácter, debería deJársenos la facultad de elegirlos á
nuestro antojo. ¿,Qué cosa buena
puede hacer, os lo pregunto 1 una
doña Sinforosa ó un don Cunegundo't ¿Quién no se vuelve imbécil al
oír continuamente esas silabas antiarmónicas? Hasta los doce años
debería ll~mársenos, según los gustos: «el chico, el muchacho, el niño&gt;,
y á esa edad se nos preguntaría:
«¿Cómo quieres que te llamemos?&gt;

Este consejo mío no descuides
consola_dor y sabio á todas vi~tas:
&lt;!u destmo es amar mientras existas;
si no puedes amar, muere, no olvides.&gt;
Serás otra más, no temo·
nada me asusta tratarte:'
que pierde el sepulturero
el horror á los cadáveres.

Princesita del Hogar
Yo soy una princesita
de un encantado reino·
m~ séquito es de llores'.
mi corona es de besos.
Son mis leyes mis mimos
papá Y mamá mis siervos '
un regazo mi trono
'
mi muBeca mi cetro'.

Y son mis regias joyas
estos dos ojos negros,
negros como la noche
Y hermosos como el cielo.
Bien cuidada estoy siempre
pues~ ~i lado tengo
'
un pa¡euito alado
muy dulce y muy risueño.
¡Es mi ángel! Me custodia
de día, cuando juego,
Y con sus alas cúbreme
de noche, cuando duermo.
Me cuenta cosas bellas
de nuestra patria, el cielo;
cuando yo canto, canta,
Y reza cuando rezo.
Al jardín va conmigo·
él conduce mi cesto
'
Y á ponerlo me ayuda
de lindas llores lleno.
Me corona de rosas
Y me colma de besos·

con él estoy contenta.'
con él no tengo mied~.
Es paje misterioso
que tan sólo yo veo
con los &lt;_&gt;jos de mi alma
Y con mi pensamiento.

Tu cariBo ligero
cual hoja de rosal, pr~nto se arruina
y el mío es duradero
'
como la hoja perenne de la encina.
Quiéreme, y verás de fijo
que el ardor con quti te adoro
dará. brillo á. ese tesoro
porque, como Tirso dij~
&lt;sin luz no reluce el oro:&gt;
Clavel que te columpias satisfecho
flor, tú no has vivido
'
porque no has conocido
la gloria. de morir sobre su pecho.
Porque !uera.s di_ch~sa,luz de mi alma,
te ofreciera. con Júbilo, en seguida
lo que no llego á. conseguir: la cali'n a
bien mayor que el que tengo ya: la vid~
MANUEL S. PICHARDO.

)J

Yo quise alzar un canto
para los pobt·es niños
que_ cruzan por la tierra
s~dientos de cariBos,
s~n nombre, sin amparo,
sm padres, sin hogar!

No quieras pronto saber
lo que es tu hermoso ignorar
encanto de mi existir·
'
si en el mundo, todo ;er
cuando empieza á investigar
es cuando empieza á sufrir. '

No_te cansas nunca, ¡oh muerte!
Y. sm plazo ni medida
siempre vieja y siemp~e fuerte
vencerás sobre la vida
'

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Mas no soy egoísta
Y digo mi secreto

'
del hermoso ángel rubio
que de custodio tengo.

*

llorar con los que lloran
sufrir con los que sufren'
rezar con los que implor~n,
y, como buen hermano,
sintiendo su dolor,
G7mir con los que gimen,
ansiar con los que anhélan
Y hacer, para las aves
que por el mundo vuelan
un nido con mis versos '
un trono con mi amor!'
Si al terminar mi libro
-como el dolor, doliente ponéis piadoso beso
'
en la marchita frente
del huerfanillo triste
que por el mundo va
mi gozo será. el gozo'
de un pecho agradecido,
porque las pobres aves
que conocí sin nido,
en vuestras nobles almas
su nido tienen ya!. ...
M. R. BLANCO BELMONTF~

¿No lo veis? Aquí cerca
me acompaña. risueño
Y me dice os envíe
'
con los dedos .... un beso!
ROMÁN

MAYORGA RIBAS.

ct.:SUSPIRO

En un_ ser entristecido,
un suspiro es la expresión
de un algo que se ha perdido;
Es una reveláción
de un sufrimiento causado
por alguna decepción.
Es un gemido escapado
de un corazón dolorido•
grito de dolor, ahogadJ
que sale de un pecho her'ido.
4.-Trajes de concierto, visita y teatro
y palet6 para jóvenes de 16 añOe,

* * la ley común,
El joven Pie siguió
y su personita era de por sí bastante desgraciada para que se le
agregara todavía. ese nombre falto
de gL·acia.
Cuando la nodriza y el padre se
inclinaron sobre su cuna, pensaron
ambos: «¡Dios mío, y qué feo es!&gt;
y lo era.
*

La fealdad no* *se atenuó con el
tiempo, como es común, sino que
creció y se perfeccionó. Era una
hermosa fealdad, una fealdad completa, una obra maestra de fealdad, una fealdad absolutamente espléndida en su género.
Pero no era eso todo.
.Pie era horl'iblemente desgracia·
do; conocía su ignominÍ!l, física y
sufría. tanto más cuanto menos se
le compadecía. La vista de ese des•
heredado no inspiraba piedad, sino
irresistible alegría.
La gente estallaba en carcajadas
cuanao él pasaba; no era «el hom·
breque ríe&gt;, sino &lt;el hombre que
hace reír&gt;. Su boca, cortada á. guisa de largo y delgado tajo de na•
vaja, tenia en su comisura un eterno pliegue doloroso, mientras infundía júbilo á su pi·ojimo implacable.
Sin embargo, el amor á la existencia está de tal modo arraigado
en nuestra alma, quehastalosmar·
tirizados por ella se le aferran des·
esperada.mente y bsperan, contra
toda probabilidad, un aplacamien·
to que nunca les brinda. Como tan·
tos otros, se figu1·aba que sobre las
espinas de su camino, algún día
crecería alguna flor.
Su ideal era un poco de tierno
afecto, alguna palabra acariciadora, pronunciada por labios femeni!lOS. ¡Sí, Dios míol Esas son las
iro_nías de la vida. Ese joven de
quien todos se apartaban con sarcástico horror, esa pobre planta
que el viento abrasador de las burlas crueles había secado, deseaba
refrescar su ex istencia en las gotas
de rocío del amor.

5.-Trajecitos infantiles.

Una noche, al atravesar la plaza
de la Concordia, de vuelta al hogar
paterno, se vió sorprendido por
una espesa niebla. En la plaza. los
escasos transeúntes tenían mucho
trabajo para seguir el rumbo en esa
atmósfera opaca, y Pie, desorienta·
do, buscaba el puente de la Concordia y acababa de pasar por su lado
sin notarlo. En ese momento, una
forma envuelta en brumas lo rozó
en la obscuridad.
-No se ve nada, dijo al mismo
tiempo una voz femenina, creo que
me he perdido.
-Lo mismo me sucede, dijo Pie;
no puedo dar con el puente, voy á
dar la vuelta de la plaza.
Caminaron al lado uno de otro, y
la joven dijo de repente:
-:Es usted soltero?
-Á mí nadie me ama, suspiró
Pie.
-A mí tampoco.
Y quedaron un rato sin hablar.
Ese silencio equivalía á una mutua
interrogación que no se atrevían á
expresar. Sin embargo, se habían
adivinado.
-Qué triste cosa es ser feo! dijo
Pie.

-¡Ay! ¿Y á quién se Jo cuenta
usted? exclamó ella con convicción.
Pie presintió un alma buena que
lo comprendería. y se mostró confiado, contra su costumbre.
-Todos se burlan de mí. No soy
feliz por cierto. Si no fuera por mi
padre...
No prosiguió, pero con un gesto
indeciso indicó el río escondido por
allí cerca entre la bruma.
¡Y eso que tiene usted la felicidad
de tener parientes! Para mí es peor
Yo soy sola...
Se habían detenido y permanecían
frente el uno del otro, sin verse; pe·
ro su compasión recíproca penetra•
ba en i::us almas desconsoladas, como un bálsamo suave y desconocido.
-Tal vez si usted quisiera, dijo
Pie, podría no estar más sola. A
veces sucede qne sin ser lindos, al·
gunos se comprenden y luego con
el tiempo viene la amistad. Siendo
dos, se soporta más facilmente la
vida... Mi padre no se opondría seguramente...
Ella se detuvo estupefacta. Nun·
ca hubiera creído que pudiese diri·
gírsele un pedido de casamiento.

Pero tuvo inmediatamente una las•
timosa sonrisa en la obscuridad.
-¡Oh! dijo balbuceando, soy de·
wasiado fea y usted nunca pensa•
ría en pedirme.
-¡Ay pobre amiga, si usted me
viera, dijo Pie.
Se iban acercando á. la Rue Ro·
ya.le y la luz de un foco eléctrico
atravesó de repente las tinieblas.
Sus corazones latieron y cada uno
temió que la fealdad desconcertara
el matrimonio incipiente.
-Debe de ser menos fea que yo
pensaba Pie.
'
-No puede ser tan horrible como
yo, se decía ella.
Sin embargo, tuvieron el valor de
mirarse, se contemplaron un ins·
tante y después se sonrieron con
olímpica gravedad.
Ocho días des pués, fuá bendecida.
la union de los dos novios más feos
que existían sobre la tierra, pero
nunca hubo esposos más felices, en
compensación de Jo mucho que la
naturaleza los había hecho sufrir.
L. GARCÍA DE LARNAGE.

�EL MUNDO ILUSTRIADO

Domingo 22 de Noviembre de UOS.

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUsmADO

LAS DOS POSADAS
Regresaba yo de Nimes, una. tarde de julio. Hacía un calor aplastante. Hasta donde alcanzaba. la
vista, el blanco camino abrasado
se extendía. lleno de polvo por entre
huertos de olivos y encinas chaparras, ba.jo un ancho sol de plata
mate que baflaba de luz todo el
cielo.
Ni una ma.ncba de sombra., ni un
soplo de viento. Na.da más que la
vibración del aire cálido y el estridente cantar de la.s cigarras, música loca, ensordecedora., de comp~s
precipitado, que parecía la sonoridad misma de la. inmensa vibración
luminosa...... .. Dos horas llevaba
caminando en pleno desierto, cuando de pronto destacóse ante mí, entre el polvo del camino, un grupo
de casas blancas. Era el llamado
relevo de San Vicente. Cinco ó seis
e-masías&gt;, largos edificios con techumbre roja, un abrevadero sin
arrua, entre un ramillete de higueras
raquíticas, y, al final de todo, dos
grandes posada.s frente por frente,
á. uno y otro lado de la carretera.
La proximidad de esas posadas
tenía algo de chocante. A un lado,
un gran edificio nuevo, lleno de vida. y animaeión, con todas las puertas de par en par, la diligencia. parada delante, desenganchando los
caballos que echaban humo, los
viajeros pie á tierra, bebiendo á
toda prisa al amparo de la estrecha
sombra. de las paredes; el patio
atestado de mulas y carretas; carreteros tumbados bajo los cobertizos, espera.ndoc-1 a fresca&gt;. Dentro,
gritos, juramentos, puí'l.etazos en
las mesas, choque de va.sos, estrépito de billares, tapones de limonada quesa.lta.ba.n;y, dominando todo
ese tumulto, una voz alegre, estruen•
dosa., que canta.be. hasta ha.certemblar los vidrios:

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C'Levántase á la aurora
La bella. Margotón;
Con cAntaro de pla.ta
Por agua se marchó . ••• &gt;
La posada de enfr_ente,. por el
contra.rio, esta.be. en silencio y como a.bandona.da. Hierba en el za.guán, postigos rotos, en la puerta
una. rama de acebo seca colgando
como un penacho viejo, los esca.Iones del umbral apuntalados con
piedras del ca.mino ... . Todo ello
tan pobre y la.stimero, que, verdadera.mente, era obra. de caridad pararse allí á echar un trago.
Al entrar, encontré una la.rga sala. desierta. y tétrica, más tétrica y
desierta a.ún por la deslumbradora.
claridad de tres gra.ndes venta.~a.s
sin cortinas. Algunas. m(sa.s co1a.s
donde ha.bis. va.sos tu·ados y deslucidos por el polvo, una rota mesa
de billa.r que tenía sus ct~atro troneras como artesas, u_n _diván amarillo, un mostrador vieJo, dormían
allí entre un ca.lor ma.lsano y pesa.do. Pues, ¡y mosca.si ¿Mosca.si' En
mi vida. he visto tantas: en el techo,
pegadas á los vidrios, en ~os vasos,
por enjambres ..•. Al abri_r la. puerta buboun zumbar, un batir de a.las,
co'mo si entrase en una colmena.
En el fondo de lasa.la, en el marco de una. venta.na, ~ab~a una. mujer de pie ante los vidrios, ocupadísima en mirar afuera. La. llamé
dos veces:
- ¡Eb, patronal
Volvió la ca.bezo. con lentitud y
me permitió ver una. pobr.i cara ~e
campesin11, rugosa, terrosa, agrie•
ta.da con ;na papalina larga deen·
ca.je 'rojizo, com&lt;? las gas.tan entre
nosotros las ancianas. Sin embargo no era vieja; pero las lágrimas
w Íiabia.n roa.rebita.do todo.
-¿Qué se le ofrece á usted?- me
preguntó enjugándose los ojos.
-Sentarme un momento y beber
cualquier cosa. ....
Mirá.bame muy absorta, sin moverse de su sitio, como si no comprendiera.
-¿No es una posada esto?
La mujer suspiró, contestando:
-Sí, señor . .. . es una posada., si
usted no lo toma á ma.1. .. •• Pero
·por qué no va usted ahí enfrente,
~omo tos demás? Es mucho más a.legre.· ·•
- Dema.siado a.legre para. mi. ...

•

•

•) •

•

•

6.-Trajecitos infantiles para paseo.
Prefiero perma.necer en el establecimiento de usted.
Y sin aguarda.r su respuesta, me
instalé delante de una. mesa.
Cuando estuvo bien segura deque
ha.biaba con formalidad, la mesonera se puso á ir y venir con aire muy
ocupado, abriendo ca.jones, removiendo botella.a, enjugando vasos,
quitando las moscas .... Comprendía.se que era. todo un a.eontecimiento el tener un viajero á. quien servir.
A veces se paraba la infeliz, echándose las manos á I a cabeza. como si
desesperase de poder cumplir.
Luego pasaba á la pieza. del fond_o ; oía.la yo mover gra.ndes llaves,
dar vueltas á las cerraduras, registrar en el arca del pan, soplar, lim·
piar con los zorros, lavar los pis.tos. De vez en cuando, un hondo
suspiro, un sollozo a.boga.do ...•
Después de un cuarto de hora de
ese tra.jín, me puso delante un pla.·
to con uva.s pasas, un pan viejo de
Beaucaire, más duro que la. piedra.,
y una. botella de ese vinillo ínfimo
que se llama aguapié.
- Está usted servido- dijo la extraña ería.tura.; y volvió á tomar á
escape su sitio detrás de la. ventana.

** *
Mientras bebía, pretendí hacerla
ha.blar.
-Aquí no viene mucha concurrencia, ¿no es 11,sí, buena. mujer?
-¡Ob! No, sei'lor; nunca entra un
alma. ..•. Cuando éramos solos en
la. comarca, era diferente: teníamos
el relevo de caballos, comidas de
ca.za durante el tiempo de las a ves
ma.rina.s, carros todo el año ... Pero
desde que han venido á establecerse
los vecinos, lo hemos perdido todo...
A la gente le gusta más ir enfrente.
Nuestra casa la. encuentran dema.siac.o triste. . •• • El hecho es que el

esta.blecimiento no es muy agra.dable. Yo no soy guapa, tengo tercianas, mis dos bijas han muerto...
Ahí enfrente es muy distinto: siempre hay risa.. Una arlesianaesquien
sostiene la posada., una mujer guapetona, con enca.jes y cadena de oro
de tres vuelta.s al cuello. El mayoral, que es amante suyo, le trae la.
diligencia. Además, cuenta con un
montón de pindonga.s por camareras .... ¡Así t iene de parroquianos!
Tiene por suya toda la juventud de
Bezonces, de Redessán, de J onquieres. Los ordinarios dan un rodeo
por parar en su casa .... Y yo me
estoy aquí todo el santo día consumiéndome sin nadie.
Decía todo esto con voz distraída,
con indiferencia, con la.frente siempre apoyada en los vidrios. Era
claro que a.lgo la. preocupaba en la
otra posada.
De pronto, hubo un gran movimiento al otro lado de la. carretera.
La diligencia. se za.ngoloteaba entre
el polvo. Oíanse latigazos, toques
del cuerno del zagal, y la.s mozas de
la posada asomadas en la puerta,
gritando:
-c-¡Adinsias, adinsias!&gt; {Adiós,
adiós).
Y por encima. de todo sobresalía
el vozarrón de antes, cantando á.
más y mejor:
«Con cántaro de plata
Por a.gua se marchó;
Tres caballeros llegan,
Con lanza y con trotón . . .. &gt;
Al oír aquella voz, la posadera.
tembló con todo su cuerpo; y dirigiéndose hacia mí, me dijo en voz
baja.:
-¿Oye usted? Es mi marido .. . •
¿No es verdad que canta bien?
La miré atónito.
- ¿Cómo? ¡ Su marido de usted!. .,
¿De modo que tambiénél vaa.híenfrente?

Entonces ella, con aire lastimerO,
mas con una gran dulzura, meCODtestó:
- ¿Qué quiere usted, seiior? Lol
hombres son así, no les gusta••
llora.r; y yo lloro de continuo delde la. muerte de las niñas... .. Lll&amp;go, ¡es tan triste esta gran barraca.
donde nunca hay nadie!... Cuuclo
se abui·re demasiado, mi pobre José marcha enfrenteá beber; 1 como
tiene buena voz, la arlesiana le~
ce cantar. ¡Silencio!... Ahora,,_..
ve á empezar.
Y temblorosa, con la; ma.noea·
tendidas y derrama.ndo unos l " :
mones que la hacían parecer a
más fea, estaba allí como eo éxtasis, delante de la ventana, oyenl1!
cómo su José cantaba para la ar....
sía.na:

!fil

·;'!i
r:

•

111

•

·-••·

•

.. JI
•

e-La saluda el prime~:
¡Buenos días, mi amor.&gt;

1~

-

"

-.

¡¡;

.::

~-

.

••

••••

-

..
i!
••
-•
n
•

Me dicen que eres perversa..
ingrata, inhumana Y cruel,
que vives dentro del lodo,
y aun así, yo te querré.
He sufrido el deseng:año
de que al gozar tu carii1o,
viera. que es pequeílO el tuyo
comparado con el mío.

,...

•••
•

,!.

EsTEBAN1FoNCUJIV.A.,

-

,...

...

.

•

;

...

_,.

·=

.1

,k'

•

1

Con toda el alma suplico
para. el día en que rne muera,
que pisen sólo mi tumba.
los que de verdad me quieran.
Llevo en el alma. graba.da
la imagen que yo venero,
por ser la que más adoro
y la que en mis, suenos bel().

.•• ••

••

ALFONSO DAUDE'l',

CANTARES

•

7.-:\Iono&amp;'fams.s para mantelerta.

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
También puede hacerse, en términos del arte, un oleosácaro, frotanª? ó raspa_ndo toda la parte ama•
rilla exterior de las naranjas con
pedazos de azúcar. Pronto se forma ?na pasta.muy amarilla, que se
adhiere al azuca1· y que se desprende con ayuda de un cuchillo· de este mo_do se co~tinúa la ope~ación,
aílad1endo azucar pulverizado al
que fo1:ma pasta. El aceite esencial
contenido en la corteza se hace soluble, por la presencia del azúcar
en el agua y el alcohol reunidos · y
por lo tanto, para bace1• el lic~r .
basta emplear las proporciones in~
dicadas de las tres cosas, clarifi.
cando después como se ha dicho repetidas veces.
. A?nque es muy bueno este procedlm1~nto, porque produce un licor
que_tien~ todo el aroma de la na1·an¡a sm amargor ninguno sin
emb!),rgo, es preferible el pr'imer
medio, p_or c?anto su ejecución es
menos m10uc10sa,y porque, a.demás
el licor obtenido por el segundo'
pierde con el tiempo algo de
ti-ansparencia..

Recetas útiles
AGUA DII CORTEZ! DE NUEZ
Cójanse nuPces verdes, con su corteza, en cantidad de 100 á 150. se·
gún su magnitud, macbáquense bien
y añádase:
Alcohol de 85 grados ... 10 litros.
Clavo .................. 15 flores.
Canela ..... . ........... 15 gramos.
Macias .................. 2
,,
Después de un mes de maceración, trasiéguese y añádase:
Azúcar ....... .4 kgs., 250 gr.
Agua para di·
solver el azúcar.1 ½litros.
Déjese reposar y fíltrese. Este licor es tónico y un poco astringente, y adquiere muy buena calidad
con el tiempo.
Su calidail se aumenta á voluntad, aiiadiendo alcohol ó aguardiente, azúcar y agua, y también se
pueden variar los aromas como se
quiera.

o&amp;mm

sJ

cos

AGUA
DE FRUT.lS
HUESO
Tómese cierta cantidad de albérchigos, albericoques, cfruelas ú
otras frutas; macbáquense de ma•
nera que se forme una pasta con la
pulpa y los huesos; añád~se por
cada litro de pasta un litro de
aguardiente; déjese ma~erar por espacio de un mes, trasiégu1::se, ex·
primase el orujo, añiídase el azúcar
en la proporción de 375 gramos ( ó
12 onzas) por cada litro de lfquido
obtenido, déjese clarificar ó fílt1·ese.

Jamás seré rencoroso,
aunque me rasguen el alma;
siempre mi pecho concede
perdón á los que le dai!an.

México, D. F., agosto 6.

AGUA DE BL'ESOS DE ALBERICOQUES
Huesos de albaricoque..125 gramos.
Aguardiente . . . . . . . . . . . ~ litro.
Azúcar ................ 62o gramos.
Agua para disolver el
.
azúcar . . . . . . . . . . . . . . . ½l!t1·0.
Macháquense los huesos de albe·
ricoque todo lo posible, y póngase
á macerar la pasta en el aguardien•
te por espacio de uno ó dos meses;
trasiéguese, añádase el azúcar disuelto en el agua, y déjese clarifi·
car ó fíltrese.
Pueden prepararse de la misma
manera:
Las aguas e.e huesos de melocotón.
Las aguas de huesos de ciruelas.
Las aguas de huesos de cerezas y
otras.
Hemos observado por experiencia que, empleando sólo las cásea•
ras de los huesos, reducidas á poi•
vo fino, y dejándolas largo tiempo
en maceración en el ag1..ardiente,
se obüene en seguida, con ayuda del
azúcar, un licor que aventaja en fi·
nura a~ que se fabrica con la pepi·
ta, y aun con la fruta entera, pues·
ta en maceración, y podemos aña·
dir que cada uno de estos licores,
hechos así, adquieren una finura y
un aroma particular á cada uno de
ellos. El licor sacado del hueso de
cereza negra, tiene la propiedad
particular de adquirir con el tiempo el sabor del marrasquino.

8.-Modelo de tejido al gancho-crochet.

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN Oli-.
Tome las paotillas Laxante■ de Bromo-Qalld&amp;
&amp;l boticurio le devolver, 111 dinero al 110 oe cat•
La firma 11. W. GrOYe eehalla encadacailla.

ADenver, lansas Cíty, St. Loois, Cbicago, llew York,
San Francisco y Los Angeles

EL TEST AMENTO

Dd 11.1110. Sr. J1rzo111spo f«ba
♦

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace poco:; uias que se practicó la
apertura del testamento del Iluatrúlmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeehU
en la ciudad de Chlcago, llllnola.
La fortuna del dlstlnguldo prelado ucendl6 a cerca de $125,000 oro americano; y segtln el Inventarlo que ae ha
publicado, los bienes que dej6 tuenJII
como sigue:

LICOR DE NARUJA
Naranjas escogidas ....... 8
Alcohol de 85
grados ..... .4 litros.
Azúcar........ 2 kilog1·amos, 250 gr.
Agua ..... , .... 3 litros.
Ningún aroma, ó á lo más una
cantidad mínima del que se prefiera,
pues la naranja es ya bastante aromática por sí misma.
Píquense las naranjas con un al•
ftler grueso, y pónganse á macerar
en alcohol de 85 grados; después de
un mes ó más, añádase el azúcar
disuelto en el agua; déjese combinar el conjunto el tiempo que se
quiera, y fíltrese si hay necesidad.

Dos pólizas de "La Mu.
tua,' ' Compalila de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . • . . . . . 37,000 oro.

LICOR DE CORTEZA DE N!RANJAS DULCF.8
Tómense cortezas de naranjas
frescas y finas, en la cantidad que
se quiera; sepárese la parte amarilla solamente y póngase á macerar en alcohol de 85 grados, en la
proporción de 125 gramos por cada
2 litros de este último; trasiéguese
al cabo de ocho días ó un mes, aiiá•
dase un kilogramo y medio de azúcar disuelto en 2 litro., de agua., y
fíltrese.

Hace más deve;nte años-escribe
el Dr. Manuel S. Soriano -que uso
la Emulsión de Scott, lo mismo en
mi clientela particular que en lo·s
hospitales á que be pertenecido y
pertenezco,y enelnotahlecolegio de
La Paz, donde se usa. en grande esca.la. Debo manifestar que siempre
be obtenido brillantes resultados
de la mencionada Emulsión de
Scott, que es un tónico y recostituyente que el estómago soporta per·
fectamente .

::le res1:1rvan camas en Uarro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San Francl•oa!I llilm. B!I M4xloa!I

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las disposiciones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, eellorlta Kate FeeblJI,
que estuvo siempre con él basta 111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro ;
a la seflora Ana A. Feehan, viuda del
seflor doctor Eduardo L. FeehBD, her·
mano del sef!or Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p61lzas, y $5,000 oro 111
efectivo ; a la Academia. de SBD Patricio de Chlca.go, de la. que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina.
$10,000 oro' de la. tlltlma póliza.; &amp; la
escuela. ' 'Santa. Maria.' ' de ensellalll&amp;
pñctlca para varones, . de Feeba.nvllle.
llllnols, que era la Institución por la
que mil.a se Interesaba el ■ellor A~
blspo, se entreearon loe $4,000 reatall·
tea de la tlltlma ¡;óllu.

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

r

Explicactón dt
nutstros grabados.
Número l. Representa nuestro
gra:bado tres figuras de sombrero
tra¡es y abri~o de invierno. El pri'.
mero confeccionado con terciopelos
y plumas, está de acuerdo con los
últimos figurines de esta clase de
prendas. Las dos alas laterales on•
dean graciosamente con pequeños
remangues hacia arriba, y en el
centro se levanta, á guisa de penacho, una gran pluma,que indudablemente constituye el mejor adorno
de este sombrero. Bajo el ala iz•
quierda hay un gracioso mofio de
terciopelo que, sin cubrir parte del
toca.do, ayuda poderosamente al
hermoso asoecto de la prenda.
El traje de invierno está confec·
cionado con pafio de alta lana. La
falda es lisa y como úuico adorno
lleva pequeñas aplicaciones de cinta ma~avillosa,iniciad_as en la parte
superior y que termman á corta
distancia, como lo muestra el gra·
ba.do. El corpiño
lleva un ancho cuellobombreras q uese
prolonga basta la
cintura y que imitando las solapas
de una chaqueta to·
rera, constituye el
adorno princio al
de este corpiño. En
las mangas hay en
su terminación unos puños confec·
cionados con la
misma tela que las
solapas de la blusa.
Este traje es muy
elegante y constituye, sin duda algu•
na, una novedad
para nuestras lectoras.
Por último, el abrigo de pafio que
representa nuestro
tercer grabado, es
una rica prenda de
invierno, con doble
cuellobomb re ras,
de la misma tela, y
un pequeño cuello
de terciopelo. Los
forros interiores de
este abrigo, son de
seda y lleva además
vueltas de piel, tanto en estos forros
como en los puños.
Para completar un
adorno vistoso y original, se colocan
dos grandes botones de pasamanería
en la parte supe·
rior del cuello, y de
esos botones se hacen colgar caden·i·
llas de cuentas, terminadas con punzones metálicos.
ESPERANZA.

1 .

t\OJf\ SUtLTf\
María, hermosa.
criatura,cuyo cuerpo delicado y blanco parecía hecho
con pétalos de ro·
sa., se moría . ...

1.--SO.mbrero y abrigo de Invierno y traje de la estacl6n,

Su novio el poeta de los versos
tristes la miraba fijamente, clavándole sus ojos azules y melancólicos.
Después, unos instantes de doloroso silencio, interrumpido ·a.Jgunas veces por sollozos del poeta,
María se incorporó en el lecho, dejando entrever su alasbastrino cuello entre un mar de gasas y terciopelos, causando en el ánimo una.
impresión tierna, sentimental.. . . algo así como el estado psicológico
que produce la contemplación de
una blanca azucena en el campo casi obscuro .. y díjole al poeta:
Amado mío: alguien me llama·
siento que me besan unos labio~
yertos y escucho una voz muy apagada que me invita
á emprender un viaje largo,muy largo,
sin retorno; adiós!
Amado de mi corazón, no llores .. ! 1
Y dejando caer su
cabecita rubia sobre la almohada,
miró por última.vez
al triste poeta, con
los ojos inundados
en lágrimas.
Su alma voló, á
la patria prometida
de las almas, y el
eco ardiente y sonoro de un beso en
los espacios, flotó
has ta extinguirse
para siempre.
Unahorrible maldición brotó de los
labios de a q u e 1
bombre,que quedaba. solo en este mísero valle de lágrimas, para ser pe·
rennementeun mártir, ante el recuerdo de aquella hermosa mujer, que
habíase marchado
á las insondables
regiones de la vida
eterna; y bajando
la vista, quedó sorprendido ante un
cuadro magnífico
que se le presentaba: las flores que
habíale traído á su
novia. para obsequiarla como de
costumbre, habían
escondido sus moribundos pétalos y
yacían mustias, en
sefial de duelo, por1a desaparición de
aquel ángel,que los
cuidaba con sus
manecitas de marfil.
Aquel bombre,con
la faz desencajada,
contempló por espacio de algunos
msta.ntes ese maravilloso y sagrado
cua&lt;l ro; y, temblo•
roso, cogió la pluma ¡,ara describirlo,.,, ,·ersostristes,
de e,,, que él sa·
bía 1&amp; ,i:er, pero no
pudo. ,u alma de
poet,, gigante voló
a.! ch·lv, junto con
la de María.
M.S. ALIER

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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          <name>Relación OPAC</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 21, Noviembre 22</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 15 de Noviembre de 1903.

Recetas útiles
CREMA DE FRHlllllES!S
Frambuesas mondadas
de sus pedúnculos. 2 kgs.
Alcohol de 85 grados 2 litros.
Azúcar.. . .......... 2 kgs. 250 gr,
Agua.. . . . . . . . . . . . . . . 3 litros.
Disuélvase el azúcar con el agua,
échese hirviendo sobre las frambuesas, las cuales ban de esta_rbien
machacadas, cúbrase el con¡unto,
déjese enfriar, añádase el alcohol
y espérese la clarificación natural
del licor, ó bien, fíltrese.
Otro medio

Frambuesas monda.das, alcohol,
azúcar y a.gua; la. misma cantidad
que en el anterior.
Procúrese que las frambuesas
permanezcan enteras y pónganse en
el alcohol.
Al cabo de un mes pásese por un
ta.miz de crin ó por una. tela clara.,
con ligera presión, y añádase el azúcar disuelto en el agua..
Este licor es uno de los más a.grada.bles; se clarifica por sí mismo en
pocos días.

CREMA DE FRF.S!S
Para. ba.cer este licor en un instante, tómese:
Fresas recién cogidas
y mondadas 2 kgs.
Alcohol. . . . . . . . . . . . . . 2 litros.
Azúcar blanco. . . . . . . 2 kgs. 50 gr.
Agua . . . . . . . . . . . . . . . . 3 litros.
Macháquense las fresas, pónganse sobre un tamiz y échense encima
el azúcar y el a.gua bien hirviendo y meneándolo poco á poco; cúbrase, y después de frío, fíl~rese exprimiéndolo sobre un ta.miz, añádase el a.lcobol, tápese y al cabo
de algunos días fíltrese.
Otro medio

Para bacer este mismo licor a.l
frío:
Pónganse á infusionar las fresas
en el alcohol por espacio de quince
días ó un mes, fíltrese exprimiéndolo sobre un tamiz, añádase el
azúcar, disuelto en la cantidad de
aaua indicada, y déjese clarificar.
El primero de estos dos medios
produce un licor más rico en aroma., y el segundo una diafanidad
más pronta.
Para las cremas de moras y de ce·
rezas, síganse los mismos procedimientos que acabamos de anunciar
para las fresas.
0

-

EL MUNDO ILUSTRADO

Móndense las flores á medida.que
se esparcen por la. tierra, extiéndanse en una. vasija, alternando
con capas sucesivas de azúcar en
polvo; así que la. vasija. esté llena,
póngase en la cueva ó en lugar húmedo por espacio de ocho ó diez
días; al cabo de este tiempo sáquense las flores para lavarlas con tantos litros de aguardiente como 375
gramos (12 onzas) de azúcar, em·
pleado con el fin de extraerles el
poco azúcar que puedan retener;
disuélvase en este mismo aguar·
diente, siempre en frío, el azúcar
a.roma.tiza.do, y después de una disolución completa, póngase el licor
en botellas, o fíltrese si hay necesidad.
Este licor tiene un rico aroma y
sin amargor; lo preferimos al mis·
mo licor hecho por destilación.
Asimis111v se obtiene,por est~ mismo procedimiento, la. esencia ó a.ro•
ma de las rosas, de la jeringuilla.,
de geráoío de olor, de la flor de
lis y de todas las flores en general.
Pero cuando se tengan flores en
cantidad suficiente y se quiera obtener su esencia. ó perfume para.
hacer licores particulares ó de fantasía, se deberá recurrir á los procedimientos que anteriormente hemos indica.do para. confeccionar las
cremas de fresa., es decir, que después de haber mondado las flores,
es preciso ecba.rla.s encima. el azúcar disuelto en agua. é hirviendo,
aiiadfr en seguida el alcohol en las
proporciones antes indica.das, ta.parlo herméticamente y dejarlo enfriar.
Por una. modificación de los diversos procedimientos que acabamos de indicar, se puede, a.demás,
no solamente procurar á los diversos licores un aroma. muy suave,
sino una clarificación más pronta.
y más completa.
Móndense las flores y pónganse
entre dos bojas de papel á secar á
la sombra; colóquense Juego en un
va.so hermética.mente cenado, en un
aposento bien seco, hasta el momento en que se quiera. usar.

Es cosa indispensable, sean las
flores que se quieran, el echarlas el
azúcar y el a.gua. en estado de ebullición y aiia.dir luego el alcohol,
cowo anteriormente se ha dicho. La.
dosis de flores necesaria para cada.
litro de licor, es de 25 á 30 gramos,
según sea. mayor ó menor su principio aromático.
Se consigue lo mismo poniendo
las flores á macerar en alcohol; pero, como ya. hemos observado, este
medio tiene el inconveniente, á causa de la. gt•a.nde propiedad disolvente del alcohol, de producir el
a.margo, por poco que se prolongue
la. maceración.
Debe a.veriguarse,por los diferentes procedimientos que acabamos
de describir, cuándo es fá:iil procurarse perfumes de jazmín,de resada,
de lirio, de violeta y de otras flores
de nuestros jardines, y crear, con
ayuda del a.lcobol, una infinita. variedad de licores, todos nota.bles
por el olor que les es peculiar.
En todas las estaciones se podrán fabricar licores con ayuda de
los medios de extraer y de conservar el perfume de las flores que acabamos de indicar.
Los licores se llaman sencillos
. cuando provienen del perfume de
una. sola flor, y compuestos cuando son el resultado de varios perfumes reunidos.
De todos los procedimientos, merece la preferencia el que emplearemos para. el licor siguiente, en
cuanto formarán parte de su composición las flores de todas las estaciones:
·

CREMA DE 111 FLORF.S
Tómense, á medida. que vayan floreciendo, violetas, rosas, claveles,
alelíes, heliotropos, flores de resada., de melocotón, de almendro, etc.
Cójanse las flores en el momento
en que se abran, móndense, superpónganse alternativa.mente por ligeras capas de azúcar en polvo, en
una vasija. cualquiera.; tápese convenientemente y enciérrese en un lugar seco.

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Louis, Chicago, llew York.
San Francisco y Los Angeles

CRElllA DE AZAHAR
No menos interesante que losanteriores, y que además puede aplicarse á un gran núwero de flores es,
el siguiente:
Cuando se tengan algunos naranjos floridos y se desee utilizar sus
flores para hacer licor, el medio
q 11e se na de emplear es tan sencillo
como fácil, teniendo el mejor éxito
las más veces.

1

AGUA OCRW DE ANGELICA
Tallos tiernos de angélica. . . . . . . . . . . . .
Semillas de angélica
Alcohol de58 grados
Azúcar. . . . . . . . . . . . . .
Agua. para. disolver
el azúcar.. . . . . . . . .

200 gramos.

50 gramos.
6 litros.

2 kgs.,625 gr.

1 litro.

Háganse macerar los tallos y la.a
semillas de angélica. en el a.lcobol,
por espacio de 24 horas, cuélese,
a.íláda.se el azúcar disuelto en el
agua, frío ó caliente, déjese clarificar el licor y fíltrese.

México, D. F., octubre 7.
Desde que conozco la. Emulsión
de Scott de aceite de hígado de bacalao con bipofosfitos de cal y de
sosa-escribe el Dr. Francisco Gu
tiérrez,-la. he aplica.do á niílos de
ambos sexos de constitución delicada.. Las funciones intestinales se
han conservado bien, y pronto se ba
becbo notar el robustecimiento de
las fuerzas. Sirvan estas palabras
á los Sres. Scott y Bowne de satisfacción y estímulo para. seguir elaborando tan benéfica preparación,
en bien de la humanidad.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DDi.
Tome las pastillas Laxantes de Bro-o,dalM.
BI botiCl&amp;fio le devolveri aa dinero al 110 se c -

La tirma &amp; W,GrCl'ft .. hallaeocadacailla.

EL TEST AMENTO
Los bienes fueron valuadoa
en $125,000
La mayor parte de lo tesado conslstla en dos p6Iizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutuan,
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

♦

Hace pocos uías que se practlc6 la
apertura del testamento del Ilu1trfalmo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'eella
en la ciudad de Chlca¡ro, Illlnol8,
La fortU11a del distinguido prelado ucendló 11. cerca de $125,000 oro americano ; y segt\n el Inventarlo que 11e 11&amp;
publicado, loe bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compallla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25;ooo
oro cada una, 6 aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
9,329 oro.
otra p(lllza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y eu
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.

Otro medio

Pónganse el azúcar y el agua en
ebullición, échense las flores de
azahar mondadas, cúbrase el vaso,
quítese inmediatamente dt::l fuego y,
después de cinco 6 diez min_utos de
infusión, pásese por un tamiz ó por
una tela fina, añádase el alcohol,
tápese y déjese clarificar ó filtrar,
cuando esté frío.
Este procedimiento es aplicable á
todas las flores aromáticas.

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo 'f«NL

CREMA DEAZ!ll!R
Flores de azahar
mondadas ..... . 125 gramos.
Aguardiente ó alcohol
de 58 grados ..... . 2 litros.
Azúcar .. ... ........ . '750 gramos.
Agua para disolver
el azúcar ..... . medio litro.
Déjese macerar en el aguardiente
por espacio de dos, tres 6 más horas, deoántese, añádase el azúcar
disuelto, mézclese y fíltrese.
Este licor es de los más agradables cuando no se le deja contrner el
amargo por una. infusión desmedida. También se puede confeccionar,
y con mayor éxito, obrando por los
medios siguientes:

Es conveniente, en cuanto sea. posible, que la va.siia. se rellene completa.mente, á fin de evitar á la mezcla el contacto con el aire, y también par!\ que el azúcar no se sepa.re de las flores cuando la vasija se
cambie de lugar, sobre todo si 00
se tiene cuida.do de no moverla. mucho.
Cuando se quiera. hacer el licor
con los perfumes conserva.dos de
este modo, se procederá como hemos indicado ¡,ara. la. crema de
a.za.bar, observando si el licor está
muy ca.1·gado de perfumes. Ha.y que
a.íladir el a.lcobol, el azúcar y ei
agua en las cantidades necesarias
para. proporcionar al licor el sabor y la suavidad que se desee.

EL MUNDO Il.JUSTRA[)()

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fstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro :
11. la sellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sellor Arzoblepo, $25,000 oro
de otra de las p(lllzas, y $5,000 oro 111
efectivo ; 11. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre María Catalina,
$10,000 oro de la di tima póliza; &amp; la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellan•
prtctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl6D por la
que mis 1e Interesaba el sellor Anoblspo, se entrep.ron loe $4,000 restall·
tea de la ftltlma [6llaa

.,dos de desposorio, baile y reuni6n.
1.-Elegantes Vest

GRO~IGA
Guerra al polvo.--Nuevos
modelos de Sombreros.

Nada es más indispensable para.
1~ higiene en general, que la lim·
pieza. de la casa.
El polvo es el enemigo íntimo de
todas las señoras hacendosas. Y
sin embargo, creo que, en general,
oo se preocupan lo bastante.
No saben probablementtl que él

1 a.usa de muchas eofermeda
i~s ªg~av~s, con inclusión de la tu
berculos1s.
Puede decirse que es lo que counica. al aire sus caracteres mór~· dos El polvo sirve de vehículo
l~s microbios y los introduce.ente
orgao1·smo por las vías respira ori~~ovoca., por las pa~tic_ula~ miles que arrastra, irritaciones
noe~!1es
y basta. erosiones en latmul
. to · y produce amcoss respira ria,
t da por la.
biéo una. puerta de en ra

1

cual los gérmenes patógenos penetran en nosotros.
.
La. irritación sola es muy fácil
de observar en las personas que
tienen la. laringe muy sensible.
Basta. una. salida en un día de
viento, para que se vuelva. á casa.
con un dolor de garganta pronunciado, seguido á veces de bronquitis.
Basta también, en una bi"bl"10teca., remover libros. para que con
frecuencia. se contraiga. fiebre y un
malestar· general.

El poi vo es el enemigo más grande del hombre.
No se sabe nunca. lo que trasporta. consigo: minerales que desg~rran nuestros tejidos interoos,ant1guos restos infestados, microbios,
bongos peligrosos, etc.
Y todo esto no solamente nos
persigue en las calles, en las plazas sino que fuerza la puerta de
oue'stra. morada. é introduce en nuestros pulmones los organismos más
temibles.
No me tachéis de exagerada. No

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.
soy yo quien habla, sino los sabios
que han escrito muchos artículos
sobre este t.ema, que interesa á toda la humanidad.
Hace unos veinte ailos se prestaba mucho menos at.ención á, este
maldito polvo; hasta se sonreían
cnando alguna voz autorizada se
levantaba para recomendar el cuidado.
Recuerdo haber leído en una revista esta frase que comenzaba un
artículo muy int.eresante sobre este
asunto: &lt;No sacudáis el polvo: enjugad.&gt;
Conviene evitar el barrido como
antes, haciendo volar el poi vo: se
debe secarlo con un trapo húmedo.
En efecto, ¿por qné barrer y sacudir el polvo?
Es un trabajo no sólo superfluo,
sino peligroso. Se levanta polvo
que se va al aire y vuelve á caer
lentamente. Ectonces hay que empezar otra vez sin cesar.
Además, por poco que haya sobre un mueble, en un pliegue de cortina, un antiguo germen de difte·
ria, de escarlatina, de tuberculosis
que dormía tranquilamente, sin hacer daño á nadie, al sacudir lo ha·
céis salir de su escondrijo, cae en
el aire y se introduce en las vías
respiratorias. Según parece, nada
es tan fácil como eso.
Pero entonces, diréis, ¿es preciso
vivir en medio de muebles y chuche·
rías llenas ae polvo·? Porque siempre se vive en medio del poi vo: las
ventanas abiertas, al mismo tiempo
que nos traen el aire, introducen el
polvo.
La cuestión es, pues, purificar el
aire infecto en lo posible.
El aire deja caer como un sedimento todo lo q"e transporta consigo sobre todo lo que le rodea. El
aire de una habitación cerrada no
contiene ya polvo al cabo de cuarenta y ocho horas. Todo se ha depositado sobre las paredes, los pisos, los muebles, etc.
Allí,se puede recogerlo. Así, pues,
en la práctica actual, á escobazos,
á, plumerazos, se deshace lo que el
reposo había producido, se vuelve
á, poner el poi vo en circulación y
nuestros pulmones se apoderan de
él.
Eso es, pues, absurdo. Es preciso cautivar los microbios y lo demás, mientras están al alcance de
nuestra mano.
Hay que pasar el trapo sua.vement.e, barrer despacio con trapos
húmedos, de modo que todos esos
sedimentos de composición compleja. queden en el tejido bien a.prisioLa.dos.
La operación es más larga en
apariencia.; pero como es más eficaz, conviene exigirla de los sirvientes.

EL MUNDO ILUSTRADO

1

sostiene firme si está forrado con
una tela. gruesa.
.
Los cinturones de cuero pirograbado que muchas señoras hacen
ellas 'mismas, en armonía. con el dibujo que forman para el uso á que
se destine este cintur~n, están en
moda. y son muy artísticos.

dedores en el traje; se dejl\ suelto
de manera que caiga con su mayor
vuelo. Finalment.e, el traje de baile,
para seiloras, confecciónase también según1los patrones "reforma",
que en este caso no carecen de originalidad, pues como fácilmente
puede verse, el traje consta de tres
cuerpos, á manera de sobrefaldas de
di versas dimensiones. Por adornos
lleva únicamente pliegues y cuellohombreras-escotado-de encaje de
Inglaterra. El conjunto del traje
es encantador.

BARONNE LlVET.

expucadóndt
nutstros grabados.
Número l. Representa. nuestro
grabado cuatro elegantes trajes:
dos de ellos, estilo princesa, propios pa.r a reuniones; otro, para desposa.das, y el cu~rto, para baile: En
ocasiones anteriores hemos dicho
que el estilo "princesa" ó "reforma" se usa mucho en las ciudades
europeas y que su moda no se ha
extendido de igual manera en nuestr o país. Sin embargo, como numerosas da.mas elegantes de nuestra
sociedad cuentan en su vestuario
con tra. jes "princec;a", creemos que
quedarán complacidas con los figurines de nuestro grabado, ~ue se
ajustan en todo á los más r1g~rosos principios de la. elegancia y
buen tono. El traje de desposada,
también de estilo' 'reforma ó "princesa.", se confecciona con fina piel
de seda adornándose con punto de
Ale nc;o~ y llevando, á g uisa de
aplicaciones, los simbóhcos ramos

Por lo demás, se me ha hablado
recientemente de un nuevo instru•
mento que es una especie de escoba que en vez de empujar y levantar el polvo, lo absorbe por completo.
Según parece, es muy útil para
limpiar las alfombras y evita a.sí el
inconveniente que constituye el te·
ma. de esta crónica..
Aparte de este instrumento, ba.·
rrer los pisos, pasar un trapo húmedo á las estatuítas, los muebles,
las paredes, es la seguridad contra
las enfermedades y es la limpieza.
asegura.da de la habitacion.
1 Barrer, sacudir, es sencillamente
el arte de remover el polvo é introducirlo en la habitación.
El &lt;desiderátum&gt; de los médicos
es poder llegar á filtrar el aire como se filtra el agua.
Se conseguirá, quizás un día,
pues la ciencia no ha dicho su última palabra.
Una sociedad inglesa. se ocupa
de ello muy seriamente en este momento; pero quizás sólo llegarán
dentro de muchos años á un resultado práctico.
Mientras tanto, ocupémonos de
hacer guerra, á todo trance, al polvo, y creo que los sencillos medios
que acabo de indicaros, serán eficaces.
Se ve mucho actualmente en las
playas de moda, un singular sombrerito que me parece se adoptará
hasta en invierno.
Es de paja, pero se hará de fieltro, según parece. Es un sombrero
muy original, plano, como lo sería
un plato al revós sobre la cabeza.
Este sombrero, sencillamente ad o rn ado con estrellas de terciopelo negro y lazos de cinta de terciopelo,
puestos debajo de la copa, anudados con dos tiras muy largas, cae
sobre el cabello, y muy bajo sobre
la nuca, y se llama ahora «sombrero anamita.&gt;
Otro gran éxito es el sombrero
«panamá.&gt; Se lleva mucho en Inglaterra. y todas las sefloritas están muy bien así cubiertas; se baja
por delante, se levanta por detrás
y debe estar muy poco guarnecido:
un &lt;foulard&gt;, una ancha. cinta arrollada. alrededor de la copa, á un
la.do, por delante, basta para que

siente bien. Hasta se pnede poner
una larga pluma cuchillo en la travesera del lazo.
Con el gusto cada vez más pronunciado que adoptamos para la
vida al aire libre, para los «sports&gt;
de todo género,las mujeres apreciamos los objetos de «toilette&gt; cómodos y pr,á cticos, y ciertamente el

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

'EL MUNDO ILUSTRiA.DO

ESPERANZA.

MIS PASEOS
Cual el sol traspasa.
l os últimos cerros
y envuelve los campos
en abrazo estrecho,
al darles sus rayos
el adiós postrero,
sin más compañía.
que mis pensamientos,
tomo el caminico
que me lleva recto
donde están mis ansias,
donde están mis sueños
de azahar. El cuello es un hermoso
"reflector" de encaje; las mangas,
cortas, complétanse con encaje; el
velo, cuy as dimensiones no de~en
ser exageradas, se prende graciosamente y sin ajustarlo r.on pren-

A orillas del río,
cercada de almendros,
está un a ca.sica
y en ella mi cielo;
la gentil pastora

«panamá&gt; puede ser calific&amp;.do como tal.
Se lleva siempre toda clase de
cinturones, y con las blusas, este
accesorio es indispensable.
El cinturón de cuero blanco está
algo destronado por el cinturón de
piqué blanco con broche de acero ó
dorado: se limpia fácilmente y se

1

3.-Tra.jes d.,~ la.na ."""fª
.,.. la estación Y sa,co a
2.-Elegantes trajes de paseo y peinadores de hogar.

brigo de invierno.

de cabellos negros,
la de labios rojos,
la del alto .s.eno.
Y aunque son baldíos
todos mis anhelos,
pues jamás de verla
la ventura. tengo,
yo todos los días
repito el paseo
cuando el sol traspasa
los últimos cerros,
por si consiguiera,
de cerca ó de lejos,
ver á la pastora
de cabellos negros,
l a de labios rojos,
la del alto seno.
J. ASENSIO .ALEDO.

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.

l!JL MUNOO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Ofélidas

AVES SIN NIDO

De engaflarme no trates:
de nuevo intentas á tus pies rendirme...
Sé que vendrás á herirme,
pero vuelve otra vez, aunque me matea!

Yo quise hacer un libro
para las flores mustias
que_ nacen entre duelos
Y. viven entre angustias
sm qut1 una voz amiga
consuele su pesar!

Con mis regalos tu beldad destella
Y sin pensa~lo infiérome una herid~:
yo soy la pi~dra de afilar, querida,
que hace al hierro cortar sin cortar ella.

Yo quise en mis endechas

PIC

Como en el amor, existe
humo y luz en todo fuego:
¡qué asfixiante es tu humareda
y qué abi·asador mi incendio!

¡Desgraciado! Al verlo era. cosa
de preguntarse si la Naturaleza no
había abusado de su fantasía y no
se había permitido una fumada de
mal gusto al hacerle don de la vida. El día en que ella había ejecutado esa obra de que voy á. tener el
honor de hablaros, estaba sin duda
en uno de sus instantes de buen bu•
m_or, per? no de caridad, pues hu•
b1era deJado dormir en la nada á
es~ fragmento de materia, en vez de
ammarlo con su soplo y tt·ansfor•
marlo en una desg1·aciada nulidad
viviente.
No contentándose su padre con
haber contribuido á. su entrada en
el mundo,y pareciéndole tal vez pe•
queña. la responsabilidad asumida
volvió á dar pruebas de su totai
a~sencia. &lt;le sentido común, al propmar á. su vástago infeliz el nombre aún más infeliz de «Pie&gt;.
_Con:io. los !1ombres tienen, segµn
m1 opmión, rnlluencia considerable
~obre nuestro carácter, debería deJársenos la facultad de elegirlos á
nuestro antojo. ¿,Qué cosa buena
puede hacer, os lo pregunto 1 una
doña Sinforosa ó un don Cunegundo't ¿Quién no se vuelve imbécil al
oír continuamente esas silabas antiarmónicas? Hasta los doce años
debería ll~mársenos, según los gustos: «el chico, el muchacho, el niño&gt;,
y á esa edad se nos preguntaría:
«¿Cómo quieres que te llamemos?&gt;

Este consejo mío no descuides
consola_dor y sabio á todas vi~tas:
&lt;!u destmo es amar mientras existas;
si no puedes amar, muere, no olvides.&gt;
Serás otra más, no temo·
nada me asusta tratarte:'
que pierde el sepulturero
el horror á los cadáveres.

Princesita del Hogar
Yo soy una princesita
de un encantado reino·
m~ séquito es de llores'.
mi corona es de besos.
Son mis leyes mis mimos
papá Y mamá mis siervos '
un regazo mi trono
'
mi muBeca mi cetro'.

Y son mis regias joyas
estos dos ojos negros,
negros como la noche
Y hermosos como el cielo.
Bien cuidada estoy siempre
pues~ ~i lado tengo
'
un pa¡euito alado
muy dulce y muy risueño.
¡Es mi ángel! Me custodia
de día, cuando juego,
Y con sus alas cúbreme
de noche, cuando duermo.
Me cuenta cosas bellas
de nuestra patria, el cielo;
cuando yo canto, canta,
Y reza cuando rezo.
Al jardín va conmigo·
él conduce mi cesto
'
Y á ponerlo me ayuda
de lindas llores lleno.
Me corona de rosas
Y me colma de besos·

con él estoy contenta.'
con él no tengo mied~.
Es paje misterioso
que tan sólo yo veo
con los &lt;_&gt;jos de mi alma
Y con mi pensamiento.

Tu cariBo ligero
cual hoja de rosal, pr~nto se arruina
y el mío es duradero
'
como la hoja perenne de la encina.
Quiéreme, y verás de fijo
que el ardor con quti te adoro
dará. brillo á. ese tesoro
porque, como Tirso dij~
&lt;sin luz no reluce el oro:&gt;
Clavel que te columpias satisfecho
flor, tú no has vivido
'
porque no has conocido
la gloria. de morir sobre su pecho.
Porque !uera.s di_ch~sa,luz de mi alma,
te ofreciera. con Júbilo, en seguida
lo que no llego á. conseguir: la cali'n a
bien mayor que el que tengo ya: la vid~
MANUEL S. PICHARDO.

)J

Yo quise alzar un canto
para los pobt·es niños
que_ cruzan por la tierra
s~dientos de cariBos,
s~n nombre, sin amparo,
sm padres, sin hogar!

No quieras pronto saber
lo que es tu hermoso ignorar
encanto de mi existir·
'
si en el mundo, todo ;er
cuando empieza á investigar
es cuando empieza á sufrir. '

No_te cansas nunca, ¡oh muerte!
Y. sm plazo ni medida
siempre vieja y siemp~e fuerte
vencerás sobre la vida
'

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Mas no soy egoísta
Y digo mi secreto

'
del hermoso ángel rubio
que de custodio tengo.

*

llorar con los que lloran
sufrir con los que sufren'
rezar con los que implor~n,
y, como buen hermano,
sintiendo su dolor,
G7mir con los que gimen,
ansiar con los que anhélan
Y hacer, para las aves
que por el mundo vuelan
un nido con mis versos '
un trono con mi amor!'
Si al terminar mi libro
-como el dolor, doliente ponéis piadoso beso
'
en la marchita frente
del huerfanillo triste
que por el mundo va
mi gozo será. el gozo'
de un pecho agradecido,
porque las pobres aves
que conocí sin nido,
en vuestras nobles almas
su nido tienen ya!. ...
M. R. BLANCO BELMONTF~

¿No lo veis? Aquí cerca
me acompaña. risueño
Y me dice os envíe
'
con los dedos .... un beso!
ROMÁN

MAYORGA RIBAS.

ct.:SUSPIRO

En un_ ser entristecido,
un suspiro es la expresión
de un algo que se ha perdido;
Es una reveláción
de un sufrimiento causado
por alguna decepción.
Es un gemido escapado
de un corazón dolorido•
grito de dolor, ahogadJ
que sale de un pecho her'ido.
4.-Trajes de concierto, visita y teatro
y palet6 para jóvenes de 16 añOe,

* * la ley común,
El joven Pie siguió
y su personita era de por sí bastante desgraciada para que se le
agregara todavía. ese nombre falto
de gL·acia.
Cuando la nodriza y el padre se
inclinaron sobre su cuna, pensaron
ambos: «¡Dios mío, y qué feo es!&gt;
y lo era.
*

La fealdad no* *se atenuó con el
tiempo, como es común, sino que
creció y se perfeccionó. Era una
hermosa fealdad, una fealdad completa, una obra maestra de fealdad, una fealdad absolutamente espléndida en su género.
Pero no era eso todo.
.Pie era horl'iblemente desgracia·
do; conocía su ignominÍ!l, física y
sufría. tanto más cuanto menos se
le compadecía. La vista de ese des•
heredado no inspiraba piedad, sino
irresistible alegría.
La gente estallaba en carcajadas
cuanao él pasaba; no era «el hom·
breque ríe&gt;, sino &lt;el hombre que
hace reír&gt;. Su boca, cortada á. guisa de largo y delgado tajo de na•
vaja, tenia en su comisura un eterno pliegue doloroso, mientras infundía júbilo á su pi·ojimo implacable.
Sin embargo, el amor á la existencia está de tal modo arraigado
en nuestra alma, quehastalosmar·
tirizados por ella se le aferran des·
esperada.mente y bsperan, contra
toda probabilidad, un aplacamien·
to que nunca les brinda. Como tan·
tos otros, se figu1·aba que sobre las
espinas de su camino, algún día
crecería alguna flor.
Su ideal era un poco de tierno
afecto, alguna palabra acariciadora, pronunciada por labios femeni!lOS. ¡Sí, Dios míol Esas son las
iro_nías de la vida. Ese joven de
quien todos se apartaban con sarcástico horror, esa pobre planta
que el viento abrasador de las burlas crueles había secado, deseaba
refrescar su ex istencia en las gotas
de rocío del amor.

5.-Trajecitos infantiles.

Una noche, al atravesar la plaza
de la Concordia, de vuelta al hogar
paterno, se vió sorprendido por
una espesa niebla. En la plaza. los
escasos transeúntes tenían mucho
trabajo para seguir el rumbo en esa
atmósfera opaca, y Pie, desorienta·
do, buscaba el puente de la Concordia y acababa de pasar por su lado
sin notarlo. En ese momento, una
forma envuelta en brumas lo rozó
en la obscuridad.
-No se ve nada, dijo al mismo
tiempo una voz femenina, creo que
me he perdido.
-Lo mismo me sucede, dijo Pie;
no puedo dar con el puente, voy á
dar la vuelta de la plaza.
Caminaron al lado uno de otro, y
la joven dijo de repente:
-:Es usted soltero?
-Á mí nadie me ama, suspiró
Pie.
-A mí tampoco.
Y quedaron un rato sin hablar.
Ese silencio equivalía á una mutua
interrogación que no se atrevían á
expresar. Sin embargo, se habían
adivinado.
-Qué triste cosa es ser feo! dijo
Pie.

-¡Ay! ¿Y á quién se Jo cuenta
usted? exclamó ella con convicción.
Pie presintió un alma buena que
lo comprendería. y se mostró confiado, contra su costumbre.
-Todos se burlan de mí. No soy
feliz por cierto. Si no fuera por mi
padre...
No prosiguió, pero con un gesto
indeciso indicó el río escondido por
allí cerca entre la bruma.
¡Y eso que tiene usted la felicidad
de tener parientes! Para mí es peor
Yo soy sola...
Se habían detenido y permanecían
frente el uno del otro, sin verse; pe·
ro su compasión recíproca penetra•
ba en i::us almas desconsoladas, como un bálsamo suave y desconocido.
-Tal vez si usted quisiera, dijo
Pie, podría no estar más sola. A
veces sucede qne sin ser lindos, al·
gunos se comprenden y luego con
el tiempo viene la amistad. Siendo
dos, se soporta más facilmente la
vida... Mi padre no se opondría seguramente...
Ella se detuvo estupefacta. Nun·
ca hubiera creído que pudiese diri·
gírsele un pedido de casamiento.

Pero tuvo inmediatamente una las•
timosa sonrisa en la obscuridad.
-¡Oh! dijo balbuceando, soy de·
wasiado fea y usted nunca pensa•
ría en pedirme.
-¡Ay pobre amiga, si usted me
viera, dijo Pie.
Se iban acercando á. la Rue Ro·
ya.le y la luz de un foco eléctrico
atravesó de repente las tinieblas.
Sus corazones latieron y cada uno
temió que la fealdad desconcertara
el matrimonio incipiente.
-Debe de ser menos fea que yo
pensaba Pie.
'
-No puede ser tan horrible como
yo, se decía ella.
Sin embargo, tuvieron el valor de
mirarse, se contemplaron un ins·
tante y después se sonrieron con
olímpica gravedad.
Ocho días des pués, fuá bendecida.
la union de los dos novios más feos
que existían sobre la tierra, pero
nunca hubo esposos más felices, en
compensación de Jo mucho que la
naturaleza los había hecho sufrir.
L. GARCÍA DE LARNAGE.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 21, Noviembre 22</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Jtño X-tomo 11-núm. 21

mtxtco, Dol!ltmbrt 22 lit 1903,

Director: LIC. RAf'AfL RtYf5o ~ PI NDOLA.

Subscrlpcidn mensual
ld t m,

forfnt■

Cier ente: LUI~ RtYf5o 5,PINDOLA

Eco de la5 fiestas de Goa17aJoato.
Hoy publicamo~ una vista de uno do los Salones del Palacio Legislativo últimamente inaugurado por el Sefio r Presidente
de la República.
.
Debemos hacer constar, en honor de la verdad, que tanto el decorado como el mobiliario de todo el Palacio, han satisfecho
en alto grado, así por su elegancia como por su severo estilo y perfecta manufactura, al mismo Señor Presidente y á todos
los Ministros extranjeros, que estaban en la firme creencia de que eran importados de Europa.-Al informarles que todos los
muebles del Palacio, sin excepción, se han fabricado en la conocida Fábrica de Jorge Unna y Gía., de san
Luis Pot o si, se apresuraron á felicitar al Señor Unna, que estaba presente, y el Señor Presidente al saber que la Fábrica ocupa solamente obreros mexicanos, estimuló á dicho Señor á que siga en su difícil tarea de po~er la industria ~acional á la altura de la europea. No dudamos que asi lo haga nuestro antiguo amigo de San Luis Potosi, ya tan ventaJOsamente conocido en todo el Pais.

Sl.50

ldem. ea la capital SI.U

Placer 5opre1170.

F~fqzON ~

CJ-fP

V//IZ/ZI/J

(Eatudio Fotográfloo de Lupero1o),

�bommgo 22 de Noviembre de 1903.

La Belleza Artística
El objeto fundamental del arte es la belleza; ó de otro modo: que si el artista no engendra emociones estéticas, será cuanto se quiera, santo, sabio, filósofo, ateo, pero no será
ni artista, ni literato ni poeta.
El campo en que el artista ejerza su facultad creadora, no tiene límites: ¿c6mo ha de
tenerlos, si en todos el poder creador puso jugo de belleza y gérmenes de emoción estética?
¡Cuanto existe es bello, aunque su belleza esté
obscurecida! Desde el último grano de arena
basta el astro colosal; desde el jirón de sombra de la noche al cortinaje de grana de la tarde; desde la diminuta cristalización de lo orgánico, á la cristalización semidivina del pensamiento; desde el dolor al placer; desde el amor
al odio; desde la sombra de Luzbel, dibujando su pavoroso contorno en las tinieblas de lo
infinito, todo es luwinoso é inaccesible.
No, la facultad creadora no tiene límites ni
puede imponérselos nadie. Desde la última
nebulosa hasta nuestro globo; desde la piedra
al hombre; desde los tiE&gt;mpos prehistóricos á
las edades futuras; desde el cielo al infierno;
vicios y virtudes; las cenagosas capas sociales
y los regios alcázares; la mera imitación ó el
vagaroso vuelo por las regiones ideales; Ir.
realidad más tangible y tosca, como el sueño
más disparatado; ya la forma musical del verso; ya la prosa más ruda y enérgica; la mancha de color ó el trazo simple, todo es del
poeta y en todas partes puede buscar la emoción estética.
Este es el derecho del artista, y par3: realizar tales fines, la idealidad es la única ley posible y fecunda, siquiera el crítico imponga
después el debido premio de gloria y aplauso
si hubo merecimiento.
Sólo un crimen puede cometer el artista,
uno solo: no producir emoción estética; pero
este crimen no tiene perdón, siquiera la obra
sea un dechado de sabiduría ó un derroche de
virtudes.
Todo se le permite al genio creador, y en
tooo es libre: asunto, personajes, medio; nada
hay á que no pueda llegar, pero si no llega, la
responsabilidad es suya. Para él son todos los
derechos del código del arte; un solo deber
tiene, pero su cumplimiento es ineludible.
¡La belleza! Lo que es, no lo sabemos; quizás no lo sepamos nunca; pero que la belleza
es algo que "existe", que palpita en la naturaleza, y que así como la ola que llega á la
playa rompe en espuma, ella al llegará cielos
y tierra rompe en hermosuras, en luces y en
colores; y al llegar á las sociedades y á los individuos, infunde en las pasiones buenas y
malas, hermosuras de idilio ó hermosuras de
tragedia, bafiándolas, ya con las alegres claridades del amanecer, ya con los rojizos ó cárdenos resplandores de la tempestad; y que al
llegar al cerebro humano, tanteando por las
muchedumbres cráneos de ingrata piedra y
cráneos de plasticidad artística, como tantea
la lava del volcán resistencias y durezas de la
costra sólida de la tierra para brotar en hirvientes ríos y penachos de fuego, cuando encuentra el cerebro del húmbre de genio; por él
brota como sublime cráter de mármoles y
bronces modelados, en lienzos encendidos de
color, encantos de poetas, y creaciones mil,
graciosas, bellas ó sublimes; y que al llegar
al mártir, toma pala:bra humana, y dice así,
entre dolores: ¡creo!; y que al llegar al héroe,
dice, entre sangrientas victorias: ¡muero!; y
que al llegar al corazón, dice, besando ideales:
¡amo!; y que al llegará todas las juventudes,
dice con todas las alegrías de la mañana: ¡vivo!; y que al llegar al borde de los sepulctos,
dice al caer en medio de fantástica ronda de
tristezas: ¡espero!; y que todo esto se realiza
en la naturaleza, y en la sociedad y en el
hombre ...... ¡Ahl Que la bellezahacetodo, esto nadie puede negarlo sin negar su propio
ser, sin hundirse en la nada y aun hudiéndose en ella; que la be\leza suprema fué á llenar
los negros abismos de silencio y nE&gt;grura del
caos con las divinas palpitaciones de la creación.
JosÉ ECHEGARAY.

EL MUNDO ILUSTRADO

No es el puñal, sino la espada, el arma de
la libertad. -CHATEAUBRIA.ND.

*

El hombre, al declinar, gusta de rotroceder
á la hermosa infancia; y las sociedades caducas, hacia un pasado que se figuran venturoso
y cuerdo.-LAVISSE.

*
Hay, hai&gt;ta en los corazones degradados,
cierta santidad y grandeza cuando se abren
por primera vez a la gratitud.-SuE.

w

"El Munao 11ustraao"
o

Participamos á nuestros lectores que
á partir del primer domingo de Enero
de 1904, implantaremos en este semanario mejoras de mucha importancia.
El plan que tenemos en estudio
compí·ende diversos puntos relacionados, tanto con la parte literaria como
con la parte material del periódico) y
la adopción de un sistema de "primas" muy ventajoso para los subscriptores.
Como ya resuelto, anunciamos la
publicación de un gran

Número de Año Nuevo,
impreso en excelente papel. Este número, que será una verdadera novedad, constará de más de ochenta páginas, ilustradas con numerosos grabados.

w

La Danza de Salomé
HERODES. -Salomé, Salomé, bailad en obsequio mío, os lo pido como gran merced. Esta noche estoy triste. Sí, muy triste. Al entrar
aquí, he resbalado en sangre, lo que es de mal
agüero, y he sentido el rumor de unas alas
gigantescas ...... No puedo comprender la significación de ambos hechos...... Gran tristeza
me domina hoy. Bailad un poco, Salomé; os
lo pido por favor. Si lo hacéis, os daré luego
lo que apetezcáis. ¡Oh, bailad, Salomé! Complacedme en ello y alcanzaréis de mí lo que
queráis, aunque sea la mitad de mi reino.
SALOMÉ. (Irguiéndose. )-¿Me concederéis
lo que os pida, Tetrarca?
HERODÍAs.-No bailéis, hija mía.
HERODEs. - Todo, aunque sea la mitad de
mi reino.
SALOMÉ. -¿Lo juráis?
HERODEs.-Lo juro, Salomé.
HERODÍAS.-No bailéis, hija mía.
SALOMÉ.-¿Cómo lo juráis, Tetrarca?
HERODES.-Por mi vida, por mi corona y
por mis dioses. Si me dais gusto en lo que os
pido, obtendréis todo lo que queráis, aunque
sea la mitad de mi reino. ¡Oh Salomé, bailad
bailad por favor!
'
SALOMÉ.-¿Mantenéis vuestro juramento,
Tetrarca?
HER0Dl!:S. -Sí, querida Salomé.
SALOMÉ.-¿Me daréis cuanto os pida, aunque sea la mitad de vuestro reino?
HERODÍAS.-No bailéis, hija mía no bailéis.
'
HERODES.-Aunque sea la mitad de mi reino ...... Te lo daré si lo pides. ¡Oh cómo realzarían tu belleza, Salomé, las gala~ suntuosas
de un'\ reina! Estarías suavemente hermosa...
¿Verdad que lo estarías? Pero qué frío hace
aqui...; corre un aire sutil y helado ...... ¡Ah,
otra vez vuelvo á oír! ¿Por qué me persigue de
tal modo ese continuo y agitado rumor de alas?
Diríase que una ave negra y monPtruosa se

Dommgo 22 de Novtembrfl de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

cierne sobre la terraza con formidable aleteo
¿Pero cómo es que no puedo verla? El batir·
sus alas suena en mi oído como eco de un
do siniestro, y el aire, agitado rudamente
ellas, tórnase frío, muy frío. Mas no no
frío; ahora es ardoroso de tal modo q~e
ce ahogarme.
¡Oh, me falta el aliento! Rociad con
mis manos; dadme nieve para absorberla
abrochad mi manto aprisa, aprisa. M~
dejadlo. Mi corona es la que me lastima,
corona de rosas.
Parece como si sus flores se hayan torn
en flores de fuego, que incendian y ab
mi !rente. ( Arranca de su.cabeza la corona
la tua al suelo.) ¡Al fin puedo respirar! ....
¡Qué encarnados son esos pétalos! Diríaseq
eran manchas de sangre esparcidas por el
tel. Pero dejémonos de buscar símbolos en
cosas, porque ello amarga constantemente
vida. ¿No sería mejor decir que las mane
de sangre son tan bellas como las rosas?
mejor sería compararlas á los pétalos de
flor ...... Mejor sería ...... Pero dejemos a
eso. En este instante soy dichoso, muy di
rn. ¿No es verdad que tengo fundados m
vos para considerarme feliz? Vuestra hija
cede_á bailar en mi obsequi?. ¿Verdad que
haréis, Salomé? Me lo habéis prometido.
HERODÍAS.-No quiero que baile.
SALOMÉ.-Bailaré en vuestro obsequio,
trarca.
HERODES. - Ya oís lo que dice vuestra ..
bailará en mi obsequio. Bien hacéis Salo
en compadecerme. Terminada la da~za, no
olvidéis de pedirme la recompensa que se
antoje. Os daré cuanto queráis, aunque
la mitad de mi reino. Lo he jurado. ¿No
verdad?
SALOMÉ. -Cierto es que jurasteis.
HERODES. - Nunca he hecho traici6n !
palabra; nunca. No soy de los que fal
ella. No sé mentir. Mi palabra es la de
rey. El de Capadocia miente siempre, y
ello no es digno de ser rey. Es un co
Además de no querer devolverme el din
que me debe, ha llegado á insultar á mis
bajadores con palabras soeces y mortifican
Pero muerte ignominiosa le apercibe César
ra cuando vaya á Roma. Sí; cierto ~toy
que César lo crucificará. De lo contrario,
riría también comido por los gusanos. El
feta lo ha dicho...... Y bien, ¿qué agu
Salomé?
SALOMÉ.-Espero que mis esclavos v
con los perfumes y traigan los siete velos¡l
go me quitaré las 11andalias. (Los escla
traen lo pedido por Salomé y quítanle las
dalias.)
HERODEB.-¡Ah! ¿Queréis bailar con
pies descalzos? Mejor, mejor. Parecen
tros piececi tos dos cándidas palomas 6 d
llas blancas que se mecen en la copa de
árbol. ¡Pero qué!' ¿Vais á bailar en la
El suelo está manchado de sangre. No q
que baileis en la sangre; sería de mal •
HERODÍAS.-¿Qué os importa, Tetrareaf
HERODES.-¿Qué me importa? ¡Ah!
la luna; se ha puesto roja como la sangre,
guiendo la predicción del profeta. Dijo q
luna se tornaría del color de la sangre. ¿
dad que lo dijo? Todo lo habéis oído. 1A
na está roja como la sangre. ¿No lo veis?
HERODÍAB. (Irónica. )-Muy bien lo
así como caen las estrellas como higos
ros, ¿no es así? El sol se obscurece y tiem
los reyes de la tierra. En verdad que todo
rre como él dijo. Al fin el profeta ha ace
una vez. Se amedrentan los reyes de la
rra ...... Vaya, volvamos adentro. Estáis
fermo. Se dirá en Roma que os habéis
loco; os digo que entremos.
LA voz DE Yo' KAN.AÁN.--¿Quién viene
Edón y de Borra, vestido con ropas del
de la púrpura y andando con pasos de al
majestad? ¿Por qué vuestros vestidos son
escarlata?
HERODÍ.As.-Vámonos de aquí. La v~z
ese hombre me irrita. No quiero quP m1
dance mientras él grite de ese modo. Que
poco baile, si seguís mirándola cual lo h
En fin, le prohibo que baile. [Se levanta
mv para irse.]

HERODES. -No te levantes, esposa y reina
mía, que es en vano. No me iré de aquí hai;1ta que haya bailado tu hija. Salomé, dad principio al baile.
HERODÍAs.--No bailéis, hija mía.
SALOMÉ. -Estoy pronta, Tetrarca. (Salomé
baila la danza de los Siete Veloe.)
HERODES. [Cuando Salomé concluye de
bailar. )-Ya veis cómo ha querido complacerme vuestra hija. Acércate, Salomé; acércate
para recibir el premio ofrecido. Recompenso
con larguezas á las bailadoras; pero á ti te haré mejor presente que á otra alguna. Pide
cuanto quieras y te será otorgado.
SALOMÉ. ( Anodillándose ante Herodes.)
-Quiero que al punto se me traiga una bandeja de plata.
HERODES. (Riéndose. )-¿En una bandeja
de plata? ¿Verdad que es encantadora? ¿Y qué
queréís que se os traiga en una fuente de plata, mi querida y bella Salomé, vos que sois la
más hermosa entre las doncellas de Judea?
¿Qué queréis que se os traiga en una fuente
de plata? Decidlo. ¿Qué es lo que queréis, Salomé?.
SALOMÉ. (Levantándose. )-La cabeza de
Yo'kanaán.
OSCAR \VILDE.

De Edmundo de Amieis
La frase más triste y más gentil que he oído
pronunciará un infeliz es ésta: «No tengo un
solo rostro que besaw.

*

La idea del porvenir es durante una ~parte
de la vida la surgente de todas nuestras alegres fantasías, de todos nuestros más dulces

(DEL LIBRO "lLffilOl'iETTES")

Desfilaban alegres y alocados,
jinetes, el mayor de diez abriles,
en pequeños caballos, desplegados
en forma de escuadrones infantiles.
La dorada nifi.ez se divertía,
y al verla el triste Juan, dándole besos
á~su madre, le dijo:-¡Madre mía,
c6mprame un potro de verdad, como ésos!. . .'
Y á un rincón sefi.alando de la alcoba
y sorbiendo sus lágrimas salobres,

ella le respondió:-¡Monta en la eRcoba,
que es el caballo de los nifi.os pobres!...
MANUEL s. PICH.A.RDO.

w
MI BANDERA
Que se tiendan tus pliegues proteciorea
sobre la entusiasmacla muchedumbre,
y relata á los vientos de la cumbre
la leyenda viril de tus colores.

o

Resumen de mis íntimos amores
exentos de dañosa pesadumbre,
¡1quién pudiera encontrar bajo tu lumbre
el alma de sus cantos redentores!

Muerte de un Antiguo Empleado
El día 13 del actual murió en México el seflor Don Miguel Tello Alvarado, persona que
durante algunos años desempeñó el cargo de
Administrador Principal del Timbre.
La noticia de su muerte circuló entre los
empleados de Hacienda en las primeras horas
de la mañana, y la casa del finado se vió concurrida por numero~as personas que estuvieron á vic,itcJ.r á los deudos para hacerles presente su condolencia. En la cámara mortuoria
se depositaron numerosas coronas, entre las
cuales se veía una que envió el señor Presidente de la República.
El sepelio se efectuó el día 16 en el Panteón
Francés.

El Caballo de los Pobres

SR.

D.

MIGUEL TELLO ALV ARADO.
(t el 13 d el corriente. )

consuelos; y durante la otra parte, la fuente
de la más triste ansiedad, de los más negros
temores.
Hacemos la segunda mitarl del camino de
la vida rehusando fijar la mirada en aquel horizonte en que teníamos los ojos fijos ávidamente en el transcurso de la primera. Al llegar hacia cierta edad, se va adelante con el
alma malhumorada.

NUESTRO PAIS.-PALACI0 MUNICIPAL DE T0POZTLÁN (E,

Es la quimera de mi suefi.o heroico
hallar la muerte en tu refugio Ranto,
coger mi sangre con aliento estoico,
Y crispado á los hierros de tu lanza,
trazar en las alturas de tu manto
un signo de piedad y de esperanza.
AuousTo C. CoELLO.

o

No hay soberana más ciegamente acatada
que la Moda, aunque á cada paso dicta leyes
en contra de nuestra salud y comodidad. AIVER.

DE MORELOS).

�lJomingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

El Estado de Chihuahua

común. Cada prisionero llevaba su plato y su
cubierto de madera ( estaba prohibido tenerlo
de metal), y recibía su ración de puerco con
coles. En esa mesa grosera, Fanny vió mujeres cuya alegría la sorprendió. Como la señora de Auriac, todas ellas estaban peinadas con
esmero y lucían trajes nuevos. En vísperas de
morir conservaban el deseo de agradar. Su
conv"'rsación era galante como sus personas,
y Fanny 1:1e enter6 en breve de la1:1 intrigas de
amor que se armaban y se desarmaban bajo
cerrojo, en esos patios sombríos, donde la
muerte aguijaba al amor. Entonces, presa de
una pert\trbación indecible, sintió un gran dtl·
seo de apretar una mano entre las suyas.
Se acordó de ese que la amaba y al que ella
no se había dado, y un pesar, tan cruel como
el remordimiento, desgarró su corazón. Lágrimas ardientes como el deleite rodaron por bUS
mejillas. A la claridad de la lamparita humeante que alumbraba la comida, observaba
á su1:1 compañeras, cuyos ojos brillaban de fiebre, y pensaba:
--Todas vamos á morir juntas. ¿Por qué raz6n estoy yo triste y está turbada mi alma,
cuando, para estas mujeres, la vida y la muerte son igualmente leves?
Y llor6 toda la noche, tendida en su jergón.

Hace pocos dimos á conocer en este semanario algunas e.le las fotografías de edilicios y
lugares hist6ricos de la ciudad de Chihuahua
que formarán parte del «Album-Directorio»
del Estado del mismo nombre, que p\lblicará
pr6ximamente el sefior Federico García y
Alba.
En este número reproducimos otras fotografías muy interesantes: dos que representan
los puntos más pintorescos que atraviesa el ferrocarril de Chihuahua al Pacífico y que se
conocen con los nombres de Santa Isabel y
San Andrés, y una del mineral de Ocampo,
considerado como uno de los más productivos
de aquella riquísima región del Norte de México.
El ferrocarril termina actualmente en Mifiaca, recorre los valles más fértiles y dilatados de la comarca, y es, sin duda, el único
en que no se ha registrado durante todo el
tiempo de su explotación ni un solo descarrilamiento.
En cuanto al mineral de Ocampo, basta el
grabado que publicamos para formarse una
idea de su importancia: el terreno es muy accidentado, y el caserío, dividido en dos porciones por un arroyo, presenta á la vista un aspecto tau extraño como hermoso.
A las faldas de las montafias que rodean la
poblaci6n, se levantan los edificios de las haciendas establecidas por las negociaciones mineras para beneficiar los metales.

1''ERROCARRIL DE CHIHUAHUA AL PACIFICO.-UN PAISAJE.

FANNY
[f\néGdota de Floreal del f\ño IIJ

MINERAL DE OCAMPO ( CHIHUAHUA).

-¿Por qué estas cosas, Dios mío, y qué
queréis de mí?
El llavero tiene un asp~cto más grufi6n que
perverso, y su hija, que es bonita, luce de una
manera encantadora la gorra blanca con la escarapela y los moños de colores nacionales.
Este hombre lleva á Fanny á un gran patio,
en cuyo centro hay una hermoRa acacia. Tendrá que esperar allí hasta que se le preparen
cama y mesa en un cuarto donde se ha encerrado ya á cinco ó seis prisioneras pues la
prisión está atestada. En vano vuel~ ella su

FERROCARRIL DE CBmUAHUA AL PACIFICO,-UNA HONDONADA,

exceso, todos los días, al tribunal revoluciona•
rio y á la guillotina. Todos los días las comisiones vuelven á llenarla.
En el patio, Fanny ve á una joven ocupada
en grabar un monograma en la corteza del '1bol, y reconoce á Antonieta de Auriac, su ami•
ga de la infancia.
- ¿Tú aquí, Antonieta?
-¿Tú aquí, Fanny? Haz poner la cama jun•
to á la mía. Vamos á tener bastantes cosas que
decirnos.
- Bastantes cosas ... ¿Y el sefior de Auriac,
Antonieta?
- ¿Mi marido? A la verdad, querida, lo ha•
bía olvidado un poco. Era una injusticia. El
ha sido siempre perfecto para conmigo ... Creo
que en estos momentos está preso en alguna
parte.
-¿Y qué estabas haciendo ahí, AntonietaT
-¡Chit! ... ¿Qué hora es? Si son las cinco.
el amigo cuyo nombre uno al mío sobre esta
c?rteza, no es ya de este mundo, pue~ á. ~ed10día ha pasado al tribunal revoluc10nar,o.
Se llamaba Gesrín y era voluntario en el
ejército del Norte. Lo he conocido en esta cAr·
cel. _Hemos pasado juntos horas muy d~lces,
al pie de este árbol. Era un joven de mérito...
Pero es preciso que me ocupe de instalarte
aquí, preciosa.
Y tomando á Fanny por la cintura, lalleY6
á la pieza donde estaba su cama, y consigui_6
del llavero que no separara á las dos am1•
gas.
Estas convinieron en lavar juntas, desdela
mafiana siguiente, el piso de su cuarto. .
La comida de la tarde, servida mezqu111a•
mente por un figon ero patriota, se tomaba en

***

Veinte largos días monótonos han transcurrido pesadamente. El patio adonde las aman-

&lt;&gt;

La puerta de la cárcel se ha cerrado detrás
de la excondesa Fanny de Avenay, aprehendida «por razones de orden público», como dice el orden de entradas, y, en realidad, por
haber dado asilo á proscriptos.
Hela ahí, dentro del viejo bastimento donde, ·en otro tiempo, los solitarios de Por.t-Royal disfrutaban en común del aislamiento, y
del que se ha podido hacer una prisión 1:1in
cambiar nada
Sentada en una banqueta, en tanto que el
escribano registra su nombre, Fanny piensa:

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

ARTISTA.-(COLECIÓN PELLANDINI),

t~s van á buscar el silencio y la sombra, está
desierto esa tarde. Fanny, que se ahogaba en
el aire húmedo de los corredores, va á sentarse en el montículo cubierto de césped que rodea el pie de la vieja acacia, cuyo ramaje da
sombra al patio. La acacia está florecida y la
brisa que la acaricia sale de ella toda embalsamada. Fanny ve un cartel clavado en la
corteza del árbol, debajo del monograma grabado por Antonieta. Lee en ese cartel los versos del poeta Vigée, prisionero como el la::
ccAquí, más de un corazón exento de crimen
de sospecha, víctima d6cil, al penl'ar en ei
amor, gracias á las ramas de un árbol protector, olvidaba su pena. El fué el confidente de
sus tierna&lt;&gt; alarmas; más de una vez fué bafiado en lágrimas.
"Vosotros á quienes tiempos menos duros
~raigan á este recinto, re,1petad, proteged este
arbol generoso.. El consolaba la pena, disipaba el temor; bnJo sus hojas se era feliz,,.
Después de leer ei,tos versos, Fanny ~e que&lt;16 pensativa. Volvió á ver mentaloiente su
vida dulce y tranquila, su casamiento sin
amor, su e~píritu amigo_ de música y de poesía, absorbido en la am1~tad grave sin perturbaciones; luego, el amor'de un 'caballero
que la había envuelto sin alcanzarla y~ ue ella
comprendía mejor en el silencio de la prisi6n.
Y al pensar que iba á morir, se de~consoló.
Un !'Udor de agonía le subió á las sienes En
s.u angustia alzó sus miradas ardientes aÍ cielo, lleno deei-trellas, y IIiurinuró, retorciéndose los brazos:
·
-¡Dios mío, devuélveme la esperanza!
En este.mom~nto, un paso leve se acercó á
ella. Era Rosita, la hija del llavero. que iba á
hablarle en secreto.
•
-Ciudadana-le dijo la linda muchacha
-mafiana á la tarde, _un hombre que te ama:
te esperará en la Avemda del Observatorio con
un carruaje. Toma este lío que contiene vestidos parecidos á los míos· te los pondrás en
.
d urante l a cena. ' Tú eres de mi esta,
tu pieza,
tura y rubia como yo. En la sombra pueden
tomarnos á la una por la otra. Un¿ de· los
guardias, que es mi novio y . al que hemo1:1
h~cho entrar en el complot, .subirá á tu
pieza y te lle".a:á la cesta con que yo voy á
buscar las provisiones.
,.
.
, "Bajarás con él por la escaleri que conduce
t\ la portería de m1 padre. J?e ese lado'ª puerta no está cerrada m ?ustod1ada. Hay qu_e evitar solamente que mi padre te vea. ::\li novio
se pondrá de espaldas contra el vidrio de la
P?rr,tería, y te hablará_ como si fuera á mí. Te
dua: "Hasta lueg?, cmdada~a, y que no seáis
tan mala&gt;&gt;. Tú te irás tranqmlamente á li\. calle: ~l nnsmo tiempo yo saldré por la ~uerta
prmci pal, y las dos nos reuniremos en el coche
que va á llevarnos».
. Fanny bebía, con estas pálabras, los efl.uv10s de la naturaleza y de la primavera. Con
todas las fuerzas de su pecho henchido d~ vida, ª"Piraba la libertad.
'
Veía, saboreaba su salvación por anticipado. Y como á esto se mezclaba una idea de
amor, se puso las dos manos sobre el coraz6n

'

�Domingo

22

de Novfembre 'de

1903.

EL MUNDO ILUSTRIADO

Domingo

EL MUNDO ILUSTRADO

para contener su dicha. Pero, poco á poco, la
reflexi6n, poderosa en ella, dominó al sentimiento. Fij6 en la hija del llavero una mirada atenta y le dijo:
-Mi querida nifia, ¿por qué raz6n te sacrificas así por mí, á quien no conoces?
-Es-la respondió Rosa, olvidándose de
tutearla-porque vuestro amigo me dará mucho dinero cuando estéis libre, y yo me casaré entonces con Florentino, mi novio. Como
veis, ciudadana, por mí es por quien trabaj,,.
Pero me alegra más salvaros á vos que á cualquiera otra.
-Te doy las gracias, hija mía, pero ¿por
qué es eso?
-Porque vos sois muy bonita y porque
vuestro buen amigo sufre mucho lejos de vos.
Quedamos arregladas, ¿no es así?
Fanny extendió la mano para tomar el lío
ele ropas que Rosa le ofrecía.
Pero, encogiendo inmediatamente el brazo,
dijo:
-Rosa, ¿sabes que i-i nos descubrieran, eso
sería la muerte para ti?
-¡La muertel-exclam6 la muchacha.Me dais miedo. ¡Oh, no! no !'abía.
-Y agregó, tranquila ya:
-Ciudadana, vuestro buen amigo sabrá esconderme perfectamente.
-No hay ningún refugio seguro en París.
Yo te agradezco tu sacrificio, Rosa, pero no lo
acepto.
Rosa se quedó estupefacta.
-¡Os guillotinarfin, ciudadana, y yo no me
casaré con Florentino!
-Tranquilízate, Rosa. Puedo prestarte servicios sin aceptar lo que me propones.
-¡Oh, fiol Eso sería robar el dinero.
La bija del llavero rogó, lloró, suplicó por
largo tiempo. Se arrodilló y asió la orilla del
vestido de Fanny.
Fanny la rechazó con un ademán y volvi6
la cabeza. Un rayo de luna iluminaba la calma de su hermoso rostro.
La noche era risuefia, pasaba una brisa. El
árbol de los prisioneros, sacudiendo sus ramas
olorosas, esparció pálidas flores sobre la cabeza de la víctima voluntaria.
A,_.._ATOLE FRANCE.

00

fnla fscuela de Artes yOficios
El jueves de la semana pasada se efectuó en
la Escuela de Artes y Oficios la inauguración
de una nueva planta de fuerza motriz y deal•
gunas máquinas instaladas últimamente en loa
talleres del establecimiento.
Al acto concurrieron los sefiores Ministro de
Justicia, Lic. Don J ustino Fernandez, y Subsecretario de Instrucción Pública, Lic. Don
J uRto Sierra, así como otras personas de representación que fueron invitadas por el sefior
Director de la Escuela, Ingeniero Manuel F.
Alvarez.
.
Puesta en movimiento la maquinaria, el~
ñor Ministro y sus acompañantes recorneron 1011 departamentos de carpintería, heri:9·
ría y galvanoplastia, á fin de examinar los distintos trabajos ejecutados por los alumnoP. _:EetoR trabajos, que forman una interesantísima
colecci6n, estaban colocados de manera que .fá.
cilmrnte pudiera apreciarse su perfecto aca·
bado.
Lo11 in,itadoR vi~itaro11 también el taller de
fundici6n, donde se efectuó un cclance", Y
pués de retratarse en grupo, pasaron~ uno e
los principales saloneR, donde se sirvió en su
ob~equio un lunrh-champagne.
.,
El señor Ingeniero Alvarez pronunc10, al
presentarse el sefior Ministro en el talleij: .
carpintería, una alocución que fué escucb
con mucho interés.
En este número nublicamos fotografías de
algunos talleres oel PFtahlecimiento.

dd

ESCUELA DE ARTES Y OFICIOS.-TALLERES DE HERRERÍA, FUNDICIÓN Y CA_RPINTERtA.

m

La Condesa lanzó un
grito de desesperaci6?
y el español una rm•
&lt;losa carcajada.
-¿Tenéis valor para reír?- exclam6 la
madre enfurecida. ¿Tvmáis á ri~a la fuga
de mi hija, que os ha
abandonado y estará
dei;bonrada para siempre?
-Tranquilícese usted, señora -respondió el español con la
mayor indiferencia. Por mi parte no iré á
denunciarla ni á pedir
su captura. El viaje
de los fugitivos no
puede ser largo, y el
edificio levantado en
la imaginación de su
bija vendrá pronto á
tierra, dando al traste
con sus ensueños de
ventura. ¡Todas aquellas piedras ... eran falsas! Ahí tiene usted
por qué me río. ¡Estoy desquitado!
Carollna lnmnlzlo.

ESCUELA

Frecuentemente, la
felicidad que se pretende dar á los niños, los
convierte en desgraciados para todos los días
de su vida. -SAND.

DE ARTES Y OFICJOS.-CALDERA DE LA NUEVA PLANTA
DE FUERZA MOTRIZ.

*

DESQUITE
Había fijado su residencia en Italia un español que se decía riquísimo. Como es natural Iué pronto presentado á todas las familias
de '1a sociedad elegante, llegando á ser el blanco de cuantas madres tenían bijas casaderas.
La condesa Mari atto figuraba entre aquéllas,
y aunque su bija Ninetta, enamorada d~ un
pobre artista, no quería contraer relaciones
con el nabab español, tanto pudo la madre,
que al fin consiguió desposarla.
Don Pedro Sandoval parecía el más dichoso de los hombres y manifestaba su pasión
por labermo~a Ninetta regalándola continuamente preciosas joyas, con las que pretendía
ganar el corazón de la joven prometida, que se
mostraba tanto más abatida y pesarosa cuanto más se;lcercaba el día de su boda.
Una noche Don Pedro la hizo el presente
de un espléndido collar de esmeraldas. N~netta después de haberlo atentamente examinado: preguntó sonriendo á su prometido:
-¿Cuánto valdrán?
-Para mí no valen nada-respondió el
español con humorística arrogancia.-En mi
país empiedran l~s calles con esmera_ldas. S6,o en Italia he visto que sean apreciadas por
las mujeres.
Al día siguiente, el nabab, como de costum•
bre fué á casa de Ninetta, pero Ninetta no
'
estaba.
Preguntó por ella y la condesa le contestó:
-Ha salido hace rato á hacer unas compras con la doncella y no me explico su tardanza.
La doncella volvió, pero sola, y entregó al
español una carbl, que éste leyó en alta voz.
Decía así:
«Señor:
c&lt;Para usted las piedras preciosas no val('n
nada; para mí son una fortuna que me perf!,li•
te ir muy lejos de Italia con el hombre á quien
amo y al que be consagra~o. t0da mi vid3:.
«Por lo demás el perjmc10 que le ocas10no
es insignificante,' y en cambio le queda el consuelo de haber contribuido á levantar con piedras, para usted inútiles, el edificio de mi futura felicidad.-NINETTA».

El gusto es el pudor del espíritu. --GmARDÍN.

*

Sin las leyes de analogía, convertiríanse los
idiomas en agregados monstruosos. -AIVER.
La instrucción es un* cultivo; la educación,
un injerto.-ROMILLY.

"'

Las más veces, nuestra primera obra literaria cae como piedra en el agua.- MARGUERITl'E.

*
Para sacar provecho de nuestros vicios, se
los llevamos á los salvajes; inoculamos nuestras peores enfermedades á los animales, para
curárnoslas á costa suya: ¡cuán desapiadado
es el egoísmo bumanol -VALTOUR.

ESCUELA DE ARTES Y

22

de Noviembre de

1903.

La ~la!'.)o de mis sueños
Dulce tormento de lá vida mía,
hondo misterio de mi edad primera,
galana luz de mi esperanza guía,
lozana flor que en el jardín floreces
de mi tierno y ardiente sentimiento,
que con las alas ¡ay! del pensamiento
por esa inmensidad te desvaneces
como una virgen cándida, amorosa,
sobre tu blanco pecho me adormeces
ó tus labios de rosa
acarician mi frente con un beso.
El mágico embeleso
de tu suave voz hiere mi oído,
y el eco repetido
de tu cantar me halaga.
¡Qué quimérica y vaga
es la nube que encubre tu hermos..ira!
Que te miro doquier se me figura¡
pero tú huyes, Ja esperanza mía
llevándote contigo,
y arrancando del seno de tu amigo
en un suspiro toda su alegda.
¿Quién eres que en las alas de mi mente
te 1·emontas al cielo?
·
¿,Por quién el pecho siente ·
el continuo desvelo
que me atorm~nta con d.olor impío?
e.Quién eres, d1, fantástica señora,
infierno, beatitud, noche y aurora
del corazón enamorado mío?
Eres quizás la rápida esperanza,
que, con tus alas de esmera.Id~ vivas,
vas más ligera que el alado viento;
que retratas mi dicha en lo_n~ananza,
en medio de las hondas fug1t1vas
del mar del pensamiento?
Sí, yo te vi flotar sobre la ola
de la mar agitada,
aérea y vagarosa,
y en esa inmensidad perdida y sola,
derramaba tu frente enamorada
una luz misteriosa.
En la rica y amE'na patria mía,
de sus frondosas selvas en lo esquivo,
á veces de repente te veía,
y tu mirar altivo
ó tu dulce mirar el alma hería;
y tu revuelta falda,
blanca, leve, flotante,
se solía rozar con mi vestido,
y al desaparecer, de tu guirnalda
una flor me dejabas odorante,
que de ella te se había desprendido.
¡Oh veleidosa maga,
cuya beldad el corazón halaga!
¿Eres del corazón primer latido,
ó postrer sentimiento?
¿ Eres mi amor s'in esperanza acaso,
ó mi deseo rudo y violento?
¿Eres un sol que se hunde en el ocaso
para. nunca volver, ó de la aurora,
el luminoso aliento,
que el cielo alumbra y el vergel colora?
JUAN V ALERA.

*

El tiempo, que tantas cosas embota, á menudo no hace en el hombre otra cosa que aguzar las asperezas del carácter. -VALTOUR.

OFICIOS.-'MAQUINARIA DE LA CARPINTERÍA,
1

..

�.

'
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 -O.e hoviembre -de 1903.

Notas Extranjeras
la lucha contra el alcoholismo.-Las "8rimades" en la Escuela
Politécnica Francesa.-EI secretario de E.'ltado

de Pfo X.---Nuevo teatro en Londres.
El Arte Indio.

La. lucha contra el alcoholismo va progresando, lentamente si :;e quiere, pero con tal firmezn, que es cosa sencillísima profetizar triunfos no muy lej,~nos á los que dedican sus esfuerzos y su dinero á impedir la degeneraci6n
de la raza y la muerte del individuo, intoxica.do con el volátil principio de Jas uvas. El
alcohol, desde que en los siglos medios íué
&lt;lescubie:rto, ha sido objeto de discusiones largas, tenAces, exagera&lt;las en un sentido ó en el
contiario¡ quizá haya sido l~ causa de muchos
tremendos dramas, no ya por su acción té,xica Eobre el cuerpo humano, sino por la férvida confianza que inspiraba aun á los sabios,
hace todavía pocotiempo 1 á encomiar el principio sutil y maravilloso que los alquimistas
franceses, hiperbólica y mentirosamente, llatnarcm «Agua de la Vida,&gt; (Eau de vie).
Cada día que pasa, pierde el alcohol uno de
los escasos méritos que la ignorancia, uo otra
causa, le ha atribuído por miles de años. Es

;_~~;·~f,:~~:~·, }~,

11/:.,1-.

~~

►

&gt;.;;/1~ :_~:'ti"-~·- $;·
CUERNAVACA. - PARQU E

El "Parque Carmen Romero Rubio de Díaz"
Dimos cuenta en nuestra e9,ici6n anterioi.
de que el día 15 de septiembre había sido
inaugurado en Cuernavaca, con el nombre de
«Parque Carmen Romero Rubio de Díaz», un
nuevo sitio de recreo.

11

CARMEN RO:\r!ERO RUBIO DE DÍAZ . ' '

Ampliando nuestra informaci611 gráfica referente al citado parque, publicamos ahora
un&amp;. fotografía en que aparece uno de los más
hermosos puntos del bosque que se aprovechó
en su formación, y otra en que se ve parte de
las obras de cantería que constituyen las fuentes y banquetas,

MADOl'! A
Sobre la cuna, la agonía;
junto á la cuna, la madona,
y algo de trágico y sombrío
en el silencio de la alcoba.
Por el postigo entra en la estancia
un leve soplo de la fronda,
y un triste rayo que se filtra
de luz de luna melancólica.
Un Cristo extiende macilento
en la pared su vaga sombra,
con su mutismo de madera
extraño al hipo que solloza.
El eco errante &lt;le ún allegro
desgrana el vuelo de sus notas,
como reclamo de la vida,
como demanda poderosa;
Y del allegro el vuelo errable
dice á la pálida madona,
algo de trágico y sbmbrío,
algo que .el alma le destroza.
Por el postigo, con el rayo
de luz de luna melancólica,
un leve sopl o, soplo aleve,
taimado filtrase en la alcoba.
Después, dolientes eslerloree,
un cuerpecito que teposa, .
y al llamamiento, vivo, ans10so,
ni un débil soplo que responda.
Sobre la cuna, nieve y cera,
junto á la cuna, la madona,
-Y en el misterio pavoroso ... . :
xcuál es la flor que se desho¡a:
la tierna almita que se apaga
6 el alma herida que solloza? .....
FEDERICO UnnnAcS:,

CUERNAVACA.- 1 'PARQUE CARMEN ROMERO RUBIO DE DÍAZ.''

Domingo 22 de Noviembre &lt;le 1903 .

EL MUNDO ILUSTRADO

m

• t1
«EL ALCOHOL MATA.&gt;

el alcohol uno de los enemigos peores, no de
esta ó de aquella raza, no de un puehlo, sino
de la humanidad entera. Hace cien años, apenas si se distinguía algún caso en el que no
fuera útil el aguardiente; hace cincuenta, se
creía en las virtudes curativas de tal líquido;
ahora se nie,ra rotundamente, con demostraciones científicas, claras, contundentes, que
tenga alguna influencia sobre el cuerpo humano, que no pertenezca totalmente al grupo
de las calificadas co::no nocivas.
Y la lucha antb.lcoh6lica se propaga, casi
con la rapidez con que se propagó, hace siglos,
el uso del aguardiente. Dura es la lahor que
se han impµesto sus ap6stoles, y para apreciarla, basta pensar en que no existe raza alguna, aun de las menos civilizadas, que no
tenga a.lg6n procedimiento propio para extraer
el alcohol de cuantas plantas azucaradas encuentra á su alcance. La lucha será larga quizá, pero los resultados son inmediatos .e n pequeña escala, y lo serán e.1 grande, no hay que
dudarlo. La conservaci6n de la existencia es
un instinto en el hombre, y es á este instihto
al que hay que acudir para que los frutos sean
mejores.
La campaña antialcohólica se ha extendido,
en diversas formas, por el mundo entero, com-

probándose que los métodos indirectos de represión, son los que dan en el caso mejores
resultados.
Si le prohiben á un alcohólico que beba,
podrá ser que prometa hacerlo así, con la firme y sincera convicción de que hade cumplir
su promesa; pero todos los alcohólicos, sin excepción, son enfermos de la voluntad . Aunque lo quieran, es de tan escaso poder su propia volición, que los hechos se les imponen con
la a brumadora fuerza de las cosas inertes.
Los médios que hablan á la imaginación y
que, sin prohibir al ebrio que beba, le divierten, le suge::;tionan ( aprovechando precisamente la voluntad, enferma por el viuo ), son
los mejores. En el último Congreso Antia]cohólico, celebrado en París, por ejemplo, fué
presentado un cuadro que, bajo el título de
«El Alcohol :Matan, representa á un infeliz
presa del delirio en la sala del hospital, ante
la desolada y angustiosa expectación de la
mujer y de los hijos pequeños. El cuadro vive, habla, y se ha aprobado el proyecto de
hacer una edición enorme, en colores, copiando dicha tela, para popularizar los rasgos del
ebrio enfermo. Nuestros lectores verán en este número una copia.

***

La Escuela Politécnica de Francia, es uno
de )os establecimientos que mayor honra y
prez dan á la nación gala. Por dondequiera,
en el mundo, en los sitios en los cuales se hace alguna obra científica, se oirá pronunciar
el nombre de algún antiguo alumno de tnl es~
cuela. La corporaci6n lleva á la fraternidad;
los miembro::; de la Politécnica se reconocen y
aman doncte11uiera que la vida los haya llevado. Y en este feliz resultado influye, seguramente, la serie de «brima&lt;le::;¡¡ que saludan
al «nuevo)) cada año, al abrirse una vez más
las cátedras.
La ccchuelan, al que ingresa. á un plantel de
instrucción, es cosa universal, inhereute á la
juventud miSma. Lo mismo en México que
en Rusia, en los planteles de enseñanz~ que
tengan internado, se repetirán las bromas, las
eternas bromas obligatorias que hacen reír á
los que las dan, y quizá más á los que las reciben.
La farsa se multiplica, es proteica y satírica; pero siempre inocente, sin fondo alguno ele
maldad. En esto difiere la manera de (cver
chuela» de un estudiante, de la manera de embromar de un hombre: ésta siempre deja un
amargo sabor después de la broma; aquélla es
fugaz como una sonrisa.
Por orden del Ministerio de Guerra francés,
hace algunos años fueron prohibidas rigurosamente las bromas en la Escuela Politécnica.
Los cadetes obedecieron, á regañadientes; pero inmediatamente surgi6 una protesta unánime, no solamente de los «nuevos,1, sino de los
antiguos alumnos, de los profesores, de los exalumnos, muchos de ellos en altos puestos oficiales. Todos censuraban al Ministerio, todos
quHían que se reEtableciera el régimen antiguo. Y las i&lt;brimades)i se restablecieron, si no

:F'RANCIA. -UNA

1

\

•¡
1

1

EL CARDEN AL MERRY DEL V ALL.

con el consentimiento, sí con la tolerancia del
Ministro.

***

Después de larga espera, cuando ya se creía
que el Papa Pío X habría de quedar despa·
chando los asuntos de Estado, personalmente;
cuando ya se había hablado de cuanto candidato se conocía, creyéndoles á todos los favorecidos, se supo, no sin cierto estupor, en los
círculos bien informados, que Monseñor Merry
del Vall era el nuevo Secretario de Estado papal. Este nombramiento ha óido bien recibido, pues Vall ha desempeñado por largo tiempo, interinamente, tal empleo, y parece ser
un eclesiástico de los que más comprenden la
politica del actual Papa.
Damos el retrato del nuevo Secretario de
Estado. En el primer Consistorio Público que
celebró el Papa: fué impuesto el sombrero rojo de los cardenales, entre otros cinco, al citado eclesiástico.

***

Honrado por la presencia de Sus Majestades britáhicas, se ha inaugurado en Londres
el nuevo teatro de c&lt;La Gaitén con la representaci6n de una obra de gran aparato, «La
Orquídea».
Es el teatro de «La Gaité11 uno &lt;le los más
antiguos de la capital inglesa; pero acaba de
sufrir ut1a restauración absoluta, que parece
le ha dado un aspecto hermoso, á la vez que
ha quedado muy cómodo para !os espectadores. La compañía es de variedades, y, por
esta circunstancia, la presencia de los Reyes de Inglaterra ha llamado más la atenci6n,
pues, habitualmente, los Soberanos se presentan sólo en la 6pera.

'BRIMADE'' EN LA ESCUELA POLITÉCNICA,

El arte indio, misterioso, arcaico, lleno de
poesía, priva en estos
momentos en Lon.
dres, después de largo
tiempo de dominación
inglesa en )a India.
Parece raro que hasta
hoy se fije la atención
de los conocedores de
las primurosas obras
del arle indio. Llama
)a atenci6n, en grado
sumo, en Londres la
.
. , 'que
cur10sa
tap1cer1a
repro&lt;l ucimos, hecha
toda á mano, con sedas
y lanas de muchos colores, hasta el grado de
aparecer como un cuadro pintado al óleo.
Representa un &lt;1Matrimonio entre Nobles&gt;)
y ha sido ofrecido á
uno de los príncipes

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRIADO

de la Casa Real por una sociedad que comereia en artefactos indios. Es un verdadero primor y un modelo del arte exótico de los
brahamanes.

Y en vista de que
Luciano nodabamuestras de entusiasmo,
añadió:
-¿Vive aquí Pablo
Chaudarvine?
Una idea maquiavélica brotó en el cerebro
de Jachere.
-Sí, tío, pase usted. No sosegábamos
I
desde que usted nos
Daban las siete en las iglesias de la ribera
anunció su llegada.
derecha, y el viento levantaba el polvo de las
-¿Y cómo sigue tu
calles.
mujer?
Luciano Jachere, jefe de negociado en el
Por toda contestaministerio de Agricultura, permanecía eu su
ción, Luciano le concasa á consecuencia de un catarro y mataba el
dujo al comedor, dontiempo hablando con su adorada consorte Cade madame J achere
talina.
estaba encendiendo
El matrimonio gozaba de una felicidad perunos candelabros.
fecta, si ésta existe en la tierra.
- ¡ Ven, Catalina,
Pero, no; esa dicha no existe, y si los J acheven
á abrazar al tío
re podían creer lo contrario, ahí estaban los
Sebastiánl-gritaba LuChaudarvine para desengaiiarlos.
ciano con toda la fuer¿Quiénes eran los Chaudarvine? Pues los
za de sus pulmones.
vecinos de los Jachere.
Catalina no volvía
Allí estaban en la misma casa, en el piso de
de su asombro; pero
enfrente que correspondía al mismo descanLuciano le guifi6 el ojo
sillo.
y ella se dió al momenEran unas malas personas que se daban toto por entendida.
no con sus excelentes relaciones, con su fortu-Vamos, Catalina,
na y con su inmoderada vanidad.
dale un abrazo al tío.
Molestaban sin cesará sus vecinos, y princi- ¿ Pero te llamas
palmente aquel día, en que Luciano Jachere
Catalina? Y o creía que
tenía necesidad de descanso.
te llamabas Elisa.
Los Ohaudarvine preparaban una magnífica
-Sí-contestó Jacomida.
chere sin vacilar, -se
El perfume de las salsas y de las delicadas
llama Elisa, pero en la
,.~"'·
carnes invadía la casa y se filtraba por las
intimidad la llamamos ' ✓rendijas de las puertas.
Catalina.
-Indudablemente, los Chaudarvine reciben
hoy á varios artistas y exministfos-dijo JaMadame Jachere se
LON ORES.-UNA REPRESENTACIÓN EN EL "GAIETY."
arrojó en brazos del tío
chere.
-No estás en lo cierto-contestó Catalina.
y exclamó:
-Hoy esperan á un tío que acaba de llegar de
-Sí, querido tío, Luciano me ha hablado
por todos cuantos habitamos esta casa.
América.
mucho de usted.
Pero había llegado el momento decisivo.
-¿Tienen un tío en América?
-¡Cómol-dijo Chaudarvine.-¿Te llamas
Luciano había madurado un plan de campaLuciano? Yo creía que te llamabas Pablo.
tia y sólo faltaba empeñar con vigor el com•
-Sí.
-¿Pero todavía hay tíos de esa clase?
-Sí, soy Pablo en sociedad; pero mi mubate.
-¿No recuerdas que infinidad de veces nos
jer me llama por mi segundo nombre. No sé
Sebastián Chaudarvine se preetó á ello, dehan hablado de su tío Sebastián, un tío á quien
por qué, nunca ha querido llamarme Pablo.
jando que 1a conversación fuera á parar al te•
no han visto jamás y que hace cuarenta aiios
Madame J achere hizo preparar una excelenrreno político y económico.
salió de Francia sin un céntimo en el bolsillo?
te comida.
En las últimas elecciones americanas había
Dicen que hoy posee más de un millón de dolEl tío estuvo encantador y habló extensasostenido á los bimetalistas. Luciano J achere
lars y que nuestros vecinos son sus únicos hemente de su fortuna y de los medios de que
se declaró inmediatamente enemigo de tales
teorías.
·
rederos.
se bahía valido para obtenerla.
Relató la historia de su vida desde los tiemEl tío era proteccionista impenitente. LuLudano guardó silencio, cuando de pronto
pos más remotos hasta nuestros días. Había
ciano le confesó que había considerado siem·
llamaron á la puerta. Como Luisa, la criada,
fundado en Cincinati un establecimiento colopre á los proteccionistas como unos imbéciles
no iba á abrir, el mismo J achere corrió á hasal para la matanza de cerdos y la fabricación
y malos patriotas.
cer sus veces.
de grasas alimenticias. Su fortuna era enorme.
La diecusión se enconó de un modo terrible,
II
Después pidió informes acerca de la familia
y aunque Catalina arrojó sobre aquel mar el
y preguntó por su primo Matías.
aceite de la concordia, no tardó la escena en
El buen hombre estuvo á punto de caer en
Luciano contestó que Matías había muerto.
adquirir las proporciones de un espantoso tu•
tierra, impulsado por un individuo alto y grueEsto fué la señal de una horrible matanza.
multo.
so que se precipitó sobre él, diciéndole:
A cada pregunta del tío Chaudarvine acerEl tío se puso en pie, rojo de indignaci6n, 1
-¡Soy el tíú Chaudarvine!
ca de cualquier individuo de la familia, condevolvió injuria por injuria.
testaba Luciano invaDespués cogió el sombrero y el bastón y se
riablemente:
dirigió hacia la puerta, lanzando con voz de
- ¡Ha muerto!
trueno su último anatema:
El primo José, la tía
-¡Os desheredo por miserables y villanos!
Mónica, el sobrino Policarpo, fueron enviaIII
dos sin más ni más al
Los Jachere no respiraron con tranquilidad
otro mundo.
hasta que el tío Sebastián hubo desaparecido
El tío Chaudarvine
de la calle.
que, al parecer, semosDespués se arrojaron uno en brazos de otro
traba curioso y anhepar~ celebrar la victoria y la burla hecha ásus
laba tener detalladas
vecmos.
noticias de los suyos,
A los pocos días, los Chaudarvine recibían
se convenció de que
una carta del Havre.
no le quedaban ya
El tío Sebastián les anunciaba lacónicamenmás parientes que los
te que regresaba al Nuevo Mundo y que loe
sobrinos con quienes
desheredaba.
hablaba.
Los Chaudarvine no han averiguado jamás
Después preguntó á
la
causa de tan extraiia deter;:ninacióo.
Luciano quiénes eran
MAURICIO DANGREAUX.
los vecinos del descansillo, en cuyacasaseoía
gran ruido de platos.
- Unos majaderos,
llenosdevanida&lt;iy proARTE INDIO.-UNA OBRA DE TAPICERÍA.
fundamente odiados

..
El Tío 06 flmBri6a

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Dfd de camJM) en santa fe
En obsequio del sefior Prefecto Político de
Tacubaya, Lic. Ramón Pérez Solís, se efectuó,
en días pasados, en el bosque de oanta Fe, un
día de campo al cual concurrieron algunas de
las familias principales de aquella ciudad y
numeroi;:os caballeros.
Durante la fiesta, que se prolongó hasta las
primeras horas de la noche, reinó entre los in.
vitados la más franca animación.
AntPS de emprender el regreso, los concurrentes se retrataron en grupo, colocándose en
uno de los sitios más hermosos del bosque.

M
LOS 7'NCIANOS
¡Cuán tristes y mudos pasan los ancianos
de cabellos car.os
y trémulas manos!
¡Cuán tristes y mudos! ¡La melancolía
de su faz sorn bría,
recuerda la angustia con que muere el día!
¿Qué rudos dolores
ó qué sinsabores
sus frentes sellaron con sello de horrores?
· ¿Fueron peregrinos
de ignotos caminos
sin meta, ó esclavos de negros destinos?
SAN1'A FE. - LOS CONCURREN'l'ES AL DÍA DE CAMPO.

¡Ensueños amados
tal vez no cifrados,
intensos deseos jamás alcanzados
ó el ávido asedio
de un mal sin remedio,
colmaron sus almad de sombra y de tedio!

la sombra que lanzan las cosas pasadas.
¡Placeres veloces,
delirios precoces
y vagos perfumes de lejanos goces!

¡En su fe sincera,
sanguinaria y fiera
sus dientes enfermos hincó la Quimera!
¡Pobres los ancianos
de cabellos canos,
de faces terrosas y trémulas manos!

¡Y van lentamente!.. ....
Turbada y silente,
buscando la tierra se inclina su frente·
pero á su tristeza
'
ae une la belleza
que el Invierno pone sobre su cabezal

Demasiado pronto nos desengañamos siempre de las ilusiones que constituyen nuestra
dicha. -VALTOOR.

El recuerdo anima con luz extrahumana
su pupila arcana,

Secretos hay que se vuelven más pesados
comunicándolos. -LEGENDRE.

Baña sus miradas
ya casi apagadas,

y en ella la Vida con la ~.fuerte hermana·
y el Dolor, verdugo que culpas redime '
en su faz imprime
'
¡del rostro dtJ Cristo la bondad sublime!
J ERÓNDIO J. REINA.

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NUESTRO PAIS.-CANAL ENTRE RANCHO NUEVO y HORNOS (E. DE MORELOS),

�EL MUNDO ILUSTRIADO

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRIADO

El Mauorazoo 06 Lora Thornu
~·~
IA en Efcocia, allá por los primeros
fios del siglo que pasó, un pobre heero, herrador &lt;le caballos y aun veterinario, que, cansado de morirse de hambre
en las ciudades, marchó para los pueblecillos
de la montaña, en uno de los cuales llegó á
fijarse, levantando entre las cuatro paredes de
una ruina medioeval una fragqa, un cuarto,
con honores de habitación, y un pequeño corral para las bestias que asistía. Esto era todo.
Pero por haber residido en las ciudades, era
más ilustrado de lo que la mayoría de los

campiranos lo son. Hablaba con más desenvoltura y se veía frecuentemente consultado,
en las interminables disputae de los plebeyos,
acerca de temas triviales. Además de esto, por
sus antecedentes, era el herrador apodado
,,Lord Thornyn.
En realidad se llamaba Thorny, pero el apodo le honraba, y, lejos de indignarse, lo aceptó, llegando á ser conocido en varias leguas á
la redonda más como Lord Thorny que como
Thorny el he¡rador.
Y sucedió que nuestro albéitar notó durante un invierno que sus doce hijos eran una
carga demasiado dura para sus espaldas de sesenta años. Pensó largo rato cuál sería la más
correcta solución al conflicto, y sólo llegó á
decidirse al ver que su hijo mayor, el Mayorazgo de Lord Thorny, tenía veinte afios y era
un mocetón robusto, capaz de muchas cosas.
Desde que se fijaron en el pueblo, era el
Mayorazgo perseguidor tenaz de las doncellas.
Tenía cierto arte para convertir sus andrajos
en ropas presentables, y como se lavaba, se
peinaba y movía el cuerpo de cierta manera
muy poco común al andar, resultaba seductor
á los ojos inocentes de las mozas.

,.

~
\...

- --

~~~

--

---

Pero á Lord Thorny no le era agradable la
existencia de su retoño, máxime cuando comprendía que ya era tiempo de que ayudara á
sufragar los gastos de c~torce personas. Le llamó tiernamente, y haciendo uso de toda la retórica aprendida en su vi~a citadina, le ~or:venció de que debería dedicarse al aprend1zaJe
de un oficio. 1Un oficio!
El Mayorazgo, por primera vez, juzgó que su
padre, el oráculo del pueb_lo~ Lord Tho~ny,
no tenía razón. Y determmo marchar a la
ciudad para conquistar una buena plaza en la

vida, plaza que le permitiera seguir lavándose
y peinándose, y vistiendo al gusto de las mozas.
Así lo hizo. El pobre Lord Thorny había
economizado muchos consejos, era lo único
que podría poner en el morral del aventurero
Mayorazgo; pero la madre supo encontrar, en
alguna media vieja olvidada hacía tiempo, unos
cuantos peniques, que entregó llorando al hijo
mayor.

Para más no alcanzaban los peniques que llevaba bien atados en el bolsillo.
Resuelto al fin, salió á la calle, en la que
muy po'Cas personas transitaban; pero de entre ellas hubo una que detuvo perplejo al Mayorazgo de Lord Thorny. Era una muchacha
de quince abriles, hermosa hasta donde puede
soñarla un joven de veinte años. Iba por la
calle en medio de cuatro ó cinco mozas, sus
criadas seguramente. Llevaba el cabello suelto, como una ancha ola de oro, sobre las espaldas. El hijo mayor de Lord Thorny, cuando hubo visto en qué palacio entraba la donct:lla, acercóse á un paseante y le dijo, seiialándole la casa:
-¿Quisiera decirme quién habita ese palacio?
-El Alcalde de Dublín-contestó el interpelado.-Y la que ha pasado la puerta en estos momentos, es su hija única. El Alcalde ea
el hombre que más figura en esta ciudad y es
también el más rico de ella.
El Mayorazgo no necesitó mayores datos.
Inmediatamente pas6 á una tienda de novedades. En ella compr6, casi por el valor total
de sus dineros, una docena de pañuelot1 de
seda, y con el resto un frasco de fino perfume
de rosa.
Se quedó sin dinero, sin el dinero necesari
para comer siquiera ese día; pero inmediatamente se apost6 en la esquina de la calle en
que ocupaba prominente lugar el palacio del
Alcalde. La doncella, que se había fijado en el
interés que despertó á su paso en el manet:bo,
estaba en la ventana. Al verla, el Mayorugo
de Lord Thorny pas6 por enfrente, y al llegar
á la esquina, sacó uno de sus pañuelos perfumados se limpió el calzado, y lo tiró como un
trapo ~in valor. Era el primero de los doce
pañuelos que representaban toda su fortuna.
No pudo menos de fijarse la hija del Alcalde en este hecho. Minutos después volvi6 i
pasar el Mayorazgo, se limpió la frente y largó el pañuelo exactamente como lo había h~
cho antes. A la quinta operación idéntica,
muchos pilluelos, mujeres del pueblo y men•
digos, seguían al Mayorazgo para recoger l.
pañuelos de seda. La hija del Alcalde enVl
una criada á que recogiera tBmbién lo que .
muchacho tiraba, y al propio tiempo se informara de su nombre, su estado y su fortuna;

***
Y con la bendición de sus padres y unos
cuantos peniques, el Mayorazgo de Lord
Thorny entró á Dublín, ciudad que le atrajo,
porque en sus ensueños de J?randeza, había
tenido una visión, y era en Dublín precisamente donde los acontecimientos de tal ensuefio se desarrollaban.
Vagó por algunas horas por las bonitas calles de la ciudad, que jamás Re imaginó fuera
tan grande; vagó, hasta que al anochecer comprendió que en Dublín sería absolutamente
imposible que permaneciera á la luz de la luna durante la noche, y buscó, por ende, donde alojarse.
Entonces comprendió que era el dinero cosa
que valía mucho. Por el solo hecho de alojarle, hubo posada en la que pedían tres ó cuatro
veces el total de los peniques ahorrados por la
pobre madre. Poco á poco, fué saliendo hacia
los suourbios y en uno &lt;le ellos encontró posadero que quisiera recibirle casi gratuitarnen•
te. Bien que su cuarto no tenía cama, ni sillas, ni mesae ni nada, aceptó, ya que tan cara
era la vida en la capital de Irl¡:m da.
A la mañana siguiente, el Mayorazgo de
Lord Thorny había pensado mucho, había
dormido poco, y había llegado á determinar
su situación. Resueltamente era preciso que
en unos cuantos días, menos de los siete que
forman la semana, se encontrara ya colocado.

\

,\

.

oue debería ser enorme, á juzgar por su con•
ducta.
La criada recogió uno de los pañuelos, .Y~
:Mayorazgo, que la había conocido, se dtgn
decirle:
- l\,fp llamo Andrés y soy el &lt;cMayorazgodé
Lord Thorny». Decidle á vuestra ama que h~
venido á Dublí n á pasearme por algunos dí&amp;Sí
y que puep.o disponer de algunos minutos pa·
ra verla.
Volvió la criada con su pañuelo y con 8~
datos. La doncella, aunque no se encon~
preaente su padre, creyofuera descortés no recibir al Mayorazgo de un Lord, y le pas6 re-

cado, roglmdole que subiera la escalera ~ se
dignara reposar unos cuantos momento~, mientras llegaba su padre y podía presentarle.
No se hizo esperar el Mayorazgo y entró á
la casa, dejando en la puer~ buen número de
pordioseros pilletes y obreros que, al oír su
nombre c~menzaron á discutir si sería Lord
Thorny:el Canciller del Reinq,6 solamente uno
de los l\1iniRtros de Estado. Los que habían
recogido pañuelos de seda los enseñaban ante
las miradas envidiosas de los demás, y eran
éstos argumentos decisivos contra la opini6n
de los restantes.

•'

Quedó, entre el grupo de los que esperaban,
decidido que era Lord Thorny. cuando menos,
el Privado del Rey; que Dublín recibiría de la
visita del Mayorazgo beneficios crecidos. 1Ya
el primer día había gastado una docena de
pañuelos de seda y un gran frasco de perfume
de rosal

***

Entretanto, el Mayorazgo charlaba alegremente con la doncella. Le explicó que por
disgustos personales con sus he1manos, había
salido á pasear por el reino entero, y que permanecería algunos meses en Dublín; y que su
padre era conocido en todo el mundo. Lleg6,
por fin, el Alcalde, que se regocij6 mucho de la
presencia del ilustre «Mayorazgo &lt;le Lord
Thorny)) en su ciudad, y le rogó permaneciera en su casa durante los meses de su visita.
Se 11egó el Mayorazgo; pero ofreci6 volver en
pocos día&lt;i á visitar la casa. El Alcalde y su
hija (especialmente su hija) quedaron muy
agradecidos. Ya al despedirse, el Mayorazgo
afirm6 que tenía una cabeza loca, que olvidaba hasta el bautismo, que había dejado en su
alcoba el bolsillo y que necesitaba cien libras
esterlinas.
Se apresur6 el Alcalde á ofrecerle quinientas, de las cuales tomó sólo las que había pedido, y repartió á todos y cada uno de los
criados que le salieron al paso. una libra esterlina. Otro tanto hi:w con los que le esperaban á la puerta.

***

Menos ele una semana había transcurrido y
ya todos los vecinos afirmaban que era una
verdadera bendici6n para el pueblo la presencia del Mayorazgo de Lord Thorny; que era
un guapo mozo; que dilapidaba el dinero (había vuelto á olvidar la bolsa en su alojamiento y había condescendido con el Alcalde, que
le ofreci6 mil libras), y que la muchacha que
llegara á interesarle, haría un matrimonio envidiable.
Las amigas dieron celos á la hija del Alcal-

de, mostrándose muy alegres y algo coquetas
con Andrés. El Alcalde conferenci6 largamente con su esposa, previendo el caso [que deseaban ardientemente] de que el Mayorazgo
de Lord Thorny les honrara pidiendo en matrimonio á la doncella.
Y no pasó mucho tiempo sin que Andrés
hablara de amor á la muchacha y ésta quedara ebria de orgullo, noticiándoles el caso á sus
amigas á la mejor oportunidad. Los padres
quedaron bin orgullosos como la doncella, y
entonces Andrés decidió pedirles la mano de
la niña.
Se precipitaron á concedérsela, temerosos de
que se arrepintiera cuando reflexionara que el Alcalde, aunque autoridad,
no era demasiado rico ni
noble, y que la dote de
la muchacha ·era solamente de cincuenta mil
Ji bras, reunidas penique
á penique, con dificultades enormes.
Se fijó la fecha para la
boda; las amigas invadieron la alcoba de la hija
del Alcalde, para cerciorarse de que la boda sería efectiva, viendo la canastilla que se iba formando.
Paseaban el Mayorazgo
de Lord Thorny y su
prometida por las avenidas de Dublín, cuando un cochero salpic6 de
lodo á la doncella. Indignado Andrés, castig6
al descuidado con una recia bofetada.
-Perdóneme Dios-dijo éste; - pero no es
vuestra señoría un caballero ....... . .
A la vuelta, la muchacha se fijó efi lo que
había dicho el cochero y consultó con sus padres. El Alcalde mand6 buscar al automedonte y le preguntó el porqué de su dicho.
-Si fuera un caballero noble, me hubiera
golpea.do con su bast6n. Solamente los plebeyo11 pegan con el puño.
Entonces reflexi011aron los padreR. Se' fijaron en muchos detalles hasta entonces inadvertidos, y decidieron que un mozo, de toda
confianza, partiera en el rpomento hacia LúmJ;dale, sitio donde residía Lord Thorny.
En la madrugada siguiente salió á matacaballo el mozo de confianza. Pero no se fijaron
el Alcalde y la Alcaldesa en que: era precisamente uno de los que habían recibido las libras esterlinas de las reparticiones que el Mayorazgo había hecho.

***

Por el camino iba preguntando el mozo á
todos los campesinos que encontraba: "¿quién

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

el mismo yunque; el cielo, tachonado de estrellas, aparecía por en medio de los grandes agujeros del tejado; sentado sobre sus mismos talones, devoraba silenciosamente su jigote.
El mozo del Alcalde esperó á que hubiera
terminado y entonces se acercó solicitando que
le herrase su caballo. Terminado su alimento
frugal y cuando hubo arreglado el precio, tomó un gran vaso de té negro de Rusia. En seguida se lavó las manos en una fuente de piedra de recinto, en la que mojaba los fiPrros
para herrar.
Después de herrado su caballo, el mozo no
tuvo más que volver á Dublín, pensando en
lo que debería decir á sus amos, porque no
quería engafiarlos, ni le convenía tampoco indisponerse con un joven que daba libras esterlinas á los que le salían al paso.
Cuando llegó á Dublín, le dijeron el Alcalde y la Alcaldesa, al propio tiempo:
-¿Cuenta, qué es lo que has visto? ¿Es tan
rico Lord Thorny como nos lo hemos supuesto por el desprendimiento de su Mayorazgo?
La doncella también le hacía preguntas y
más preguntas. Por fin&gt; el mozo tomó resuello
y les dijo:
-Desde que me acerqué á cien millas de la
residencia de Lord Thorny, todos aquellos á
quienes preguntaba, hacían gestos expresivos.... .... .
- Y a se ve-dijo la Alcaldesa, -es un gran
sefior muy conocido .. ...... .
- Cuando hube llegado-continuó el bellaco,-tuve la buena suerte de encontrar á Lord
Thorny en persona. A nadie le era permitido
estar en la misma pieza en que él se encontraba preparándose á cenar ........ .
-Eso indica que es todo un caballero-dijo el Alcalde, satisfecho.
-Era tan alto el cielo de la estancia. que
lo juro, "no hay hombre que pueda medirlo,,.
Unas cosas lumino!'as brillaban en él, de manera que la luz era completamente inútil. Cenaba cosas "que han traído barcos desde puntos lejanísimos». El asiento sobre el que estaba sentado, no lo compra ningún dinero [ eran
los propios talones del herradorJ. Cuando hubo terminado, se lavó las manos en una fuente "que diez hombres no pueden levantar... &gt;&gt;
No le dejaron concluir. La boda se hizo suntuosamente. Las amigas envidiaban ostensiblemente á la muchacha. Sólo falt6 quien envidiara al r,Mayorazgo de Lord Thorny».
Arreglo del Ingles para "El Mundo Ilustrado."

00
P OMP A
Llora cuando se apaga en el Oriente
Del mundo espiritual la eterna aurora,
Cuando el arca que dichas atesora
De la cristiana fe, seque su fuente.
Cuando con paso tácito y doliente
La. muerte con su faz aterradora
A tu feliz bogar llame á deshora.
Y en ciprés funeral orne tu frente.
Mas si la. pompa. de cristal, que sube
Vistosa por el aire, desbarata.
La mentida. virtud de sus colores,
Si va.se al reventar torva la. nube
De tu dulce prisión el ave ing~a.ta;
Por cosa así, tan bala.dí, no llores.
FELIPE TEJERA.

00
HACIA EL OLVIDO .

conoce á Lord Thorny?&gt;&gt; Pero todos reían en
sus barbas, porque en todas partes se sabía
que en muchas leguas á la redonda ningún
noble residía. Por fin fué acercándose á la residencia del herrero, y entonces los interrogados contestaban:
-¿Lord Thorny? Un poco más abajo. A la
derecha de la parroquia, en la herrería. Es un
buen sujeto, aunque muy pobre.
El mozo lleg6 á la herrería. Lord Thorny
precisamente se disponía á cenar un plato de
maíz machacado del Canadá; por mesa tenía

Con rumbo hacia el olvido partió la misteriosa
Galera del ensueño; sus remos eran de oro
Y en el azul ambiente, cual imperial tesord,
Alzábase el velamen de púrpura radiosa.
Gemían en las jarcias su cántig-a quejosa
Las plañideras ráfagas en sibilante coro
Mientras b~ndfa el casco magnífico y son~ro
Las a.dormidas a.guas en marcha silenciosa.
Muy )arga. era su ruta; _tan larga, que era acaso
La m1s~a que. et_Dprendieron con taciturno paso
Los páhdos v1a.¡eros por el ideal perdido.
Y bajo el claro día, bajo el nocturno cielo
Prosigue la. galera. con su perpetuo anheld
De anclar en las remotas riberas del olvido!
JUAN AYMERICH.

�Domingo 22 de Noviambre de 1903.

lllL MUNDO ILUSTRIADO

EL MUNDO ILUSTRAOO

&lt;PLAZA MEXICO.&gt;-SALIDA DE LA CUADRILLA.

ACHAQUITO MATANDO.

TOROS
La nota saliente de la temporada ha sido la
presentación en la «Plaza México» del notable
matador Rafael González, «Ma'}haquito».
La corrida no fué ciertamente de lo ¡nejor
que se ha visto por acá; pues con decir que el
ganado no reunía, ni con mucho, l~s condiciones necesarias para dar un buen Juego, está
dicho que la faena de los diestros no fu~ tampoco ni sombra de lo que se esperaba. Sm embargo «Machaquito» se distinguió en las suertes d¡ capa, y con:io matad?r, demostró se~
valiente. En la misma corrida se presento
«Bebé Chico» otro matador cuyas habilidades
estuvieron m'uy lejos de dejar complacido al
público.
En este número encontrarán los taur6filos
algunas instantáneas de la corrida y una fotografía del exterior de ~a plaza, hecha á la llegada de la concurrencia.

00

s1e1LI1\N1\
L clown y el acr-0bata eran insebles: eran coetáneos, compatrioamigos de la infancia. Tuve
ocasión de conocerlos en los
Circus de Bolonia, y puedo asegurar que nunca he visto una escena tan terrorífica como la que ellos representaban.
Después de unas cuantas _habilidades, dies:
tramente ejecutadas, pero m muy nuevas m
muy notables, el acróbata trepaba al techo del
circo.
.
Era un joven bien formado, robusto y vigoroso de facciones regulares, ojos expresivos y
cab¡llos abundantes y rizadoe. Se llamaba

Paolo, y era el tipo perfecto del italiano meridional.
El clown se llamaba Giovanni. Este, aunque
tan esbelto y agraciado como el otro, era, en
la esceM, un pobre diablo corcovado, derren•
gado y patizambo, con una cara más horrible
que groteflca. Aparecía siempre con la nariz
pintada de negro; y como el resto de su cara
era una gruesa capa de albayalde, esa nariz
negra hacía, á la distancia, un efecto macabro
y repulsivo.
Durante la primera parte de la representación del acróbata, el clown se limitaba á hacer
los gestos más horrorosos y las contor,!iones
más extravagantes, ó pretendía imitar, con el
éxito más desgraciado, las proezas atléticas de
su compañero. Pero cuando éste trepaba al
techo del circo, el papel que el clown desempeñaba entonces, era serio é importante, terriblemente importante.
Subía á su vez á un tablón ancho, suspendido horizontalmente de sus extremos por dos
gruesos cables que colgaban del techo. Y entonces el acróbata se precipitaba cabeza abajo
desde aquella altura vertiginosa, con el cuerpo rigído, los brazos extendidos, las manos
juntas, en la posición del nadador que va á
zabullirse.
SA habría hecho pedazos contra el piso, pues
para este caso no se tenía red alguna, ni grande ni chica, si el clown no hubiera estado allí,
sobre el tablón, pronto para aferrar in!ltantáneamente entre sus hercúleos brazos á su compañero, cuando éste pasaba como una bala
por delante de él, deteniéndolo así en su mortal caída, á un par de metros del piso, entre
los gritos de angustia y los aplausos frenéticos
de los espectadores.
Paolo y Giovanni habían hecho su fortuna
con esta proeza realmente estupenda, que ejecutaban desde hacía años, siempre con éxito
brillante; y era evidente que la vida no habría
sido para ninguno de lo., dos tan fácil, si hubieran tenido que ganársela por separado, el
uno como simple clown, el otro como simple
acróbata.
Sin embargo, hubo un momento en quepareció inminente la disolución de ~sta sociedad
que tantos beneficios les reportaba. En el curso de una de las triunfantes jiras que solían
hacer de ciudad en ciudad y de pueblo en
pueblo, habían visitado sµ aldea natal, situada al pi&amp; del Etna, y coñ este motivo habían
vuelto á ver á Rosina, amiga de la infancia de
uno y otro, en la cual ambos habían puesto
secretamente sus esperanzas de ventura cuando, seis años antes, se habían lanzado al mundo á buscar fortuna.
Los encantos de la muchacha, una lindísima mocetona tan robusta de cuerpo como
fuerte de espiritu, tuvieron la virtud de despertar á un tiempo en el coraz6n de Paolo y
de Giovanni una pasión igualmente avasalladora, que ambos, uno tras otro, con media
hora apenas de intervalo, declararon á la joven
que era objeto de ella, provocando en el alma
de ésta el conflicto consiguiente y creando entre ellos mismos una situación preñada de peligros y de amenazas.

MACHA QUITO OVACIONADO.

Pero Rosina no tard6 en decidirse, y su decisi6n fué favorable á P11olo. Llamó á éste, y
le abrió las puertas del cielo con su promeea.
Llamó al otro, y lo precipit6 en el infierno con
su repulsa. Sin embargo, trat6 de atenuar el
dolor del infortunado con palabras de amistad,
fervientes y apasionadas.
Si hizo esto por pura bondad de alma 6
porque calculó que el rencor de Giovanni podía causar la ruina financiera de su preferido,
éste es un punto dificil de determinar. Lo
cierto es que Giovanni, enfurecido en el pri•
mer momento de la entrevista, se separó de
Rosina con la cabeza baja: vencido ó conven•
cido, ésta es otra disyuntiva también dificil de
resolver.
Y cuando Paolo, lleno de inquietudes por
eu porvenir, fué ansioso á buscará su asociado
para saber si lo que acababa de ocurrir había
roto ó no la lucrativa vinculación que los unía,
Giovanni le respondió taimadamente que todavía no había resuelto nada sobre. eso, que
tal vez sí, que tal vez no; y se mantuvo á J.
expectativa.
Pero, pocos días después, Paolo se casab&amp;
con Rosina, y Giovanni no tuvo inconveniente
en ser el padrino de boda de su rival.
Ni tuvo tampoco inconveniente en ser tettigo de la felicidad de éste, pues Paolo se n.,~
consigo á su mujer cuando todos, y Giova_nnt
entre ellos, reanudaron la jira interrumpida.
Sólo que, desde ese momento, el clown Yel
acróbata no fueron inseparables sino en la e&amp;cena. Fuera de ésta, los atractivos del hogar
del uno y los placeres de la soltería del o~
mantenían á cada cual en un campo diferenel·
te. Y, como siempre, la terrible escena d
acróbata y el clown seguía repitiéndose de
circo en circo, y el dinero seguía entrand~
raudales en el bolsillo de los dos protagoDII"
tas.
Sin embargo, babia entonces un punto

terioeo en la vida del clown: era que, estuviera donde estuviese, Giovanni desaparecía de la
manera más completa durante toda la mañana, cuotidianamente, tanto los días de trabaCo como los días de fiesta. Lo único que se sabía á este respecto, era que, al salir á la calle
con el alba, tomaba en dirección al campo y
no regresaba hasta h, hora del almuerzo.
Había otro detalle, obscuro también, en la
vida íntima del personal del circo: el de que,
de un tiempo á esa parte, se les había agregado, pero no desde muy cerca, un vejete singular, de barbas blancas y grandes anteojos
azules, que seguía á todas partes al acróbata
y al clown y que no perdía una sola de las representaciones que éstos daban.
Pero ni este ni aquel misterio alteraban poco
ni mucho la felicidad de Paolo y de Rosina, á
quienes Dios había ya dado un hijo; ni perturbaban tampoco la perfecta armonía que
existía entre el matrimonio y el clown Giovanni.
Este era el estado de cosas cuando se anunció en grandes y llamativos carteles el beneficio de ambos artistas en los Circus de Bolonia,
para la noche de un sábado.
La mañana de este día, Giovanni salió á dar,
como siempre, su pll.seo cuotidiano. Tomó en
dirección al barrio bajo de la ciudad y se internó en él; y, deteniéndose delante de una
casucha de miserable aspecto, abrió la puerta,
que estaba cerrada con llave, y entró.
Detrás de él, con pocos minutos de intervalo, entr6 también allí un anciano de barbas
blancas y grandes anteojos azules. Era el vejete misterioso, el admirador y compañero de
andanzas de los dos artistas.
Este cruzó los aposentos de la casa, completamente vacía y deshabitada, y se introdujo
en un tinglado de alto techo que se alzaba en
el fondo. En este tinglado estaba Giovanni en
mangas de camisa, y allí no se veía más que
un tablón ancho, suspendido horizontalmente
de sus extremos por dos grueeos cables que
colgaban del techo.
Sin decir una palabra, el recién llegado tiró
al suelo el soro brero, se quitó los anteojos, se
arrancó las barbas, se s1có el sobretodo y los
pantalones, y quedó convertido en un joven
rozagante, en traje de acróbata.
-¿Vamos?-propuso á Giovanni.
-Vamos-dijo el interpelado.
El acróbata trepó al techo, y el clown subi6
al tablón; y en aquel lugar se hizo y se repitió, hasta tres veces, en medio del silencio
más completo, y con el éxito más afortunado,
la terrorífica escena, la estupenda proeza que
Paolo y Giovanni representaban en público,
entre los gritos de angustia y los aplausos frenéticos de los espectadores.
-Pietro-dijo Giovanni al acróbata cuando
termin6 el experimento,-creo que puedes estar contento, porque con este ensayo doy por
concluido tu aprendizaje. Dentro de un mes
empezarás ya á hacer fortuna. A menos que
te arrepientas........ .
-No, Giovanni-dijo el otro con firmeza.
-Bueno. Te recuerdo otra vez tu juramento. Tú no me conoces, tú no me has visto nunca en tu vida, basta el momento en que vengas á buscarme dentro de un mes. Suceda lo

que suceda,· tú no me conoces, tú no sabes nada .. .... ¿Oyes?

-Sí.
-Suceda lo que suceda.
-Su~eda lo que suceda-repitió Pietro.
-Y te recuerdo también que la traición te
costaría cara, muy cara ...... Tú podrías quizá
arruinarme, pero te aseguro que no sobrevirías
á mi desgracia ...... Tengo amigos ......
Pietro sostuvo la mirada feroz que, junto
con estas palabras, le dirigió Giovanni, y dijo
con una sonrisa:
-Suceda lo que suceda, el secreto me conviene á mi tanto como á ti ... . .. Será mi fortuna.
-¿Y qué es lo que puede suceder?--preguntó Giovanni bruscamente con una voz que l:)ra
un rugido, acercándose al acróbata con los puños cerrados, la cabeza baja, los dientes apretados, la mirada entre las cejas, en la actitud
de un tigre que va á saltar sobre su presa.
-No sé .... .. -dijo el otro, sonriendo siempre; y bajó la vista.
Pero como Giovanni le asiera del brazo violentamente, agregó en tono firme y sacudiéndose:
-Ni me importa tampoco.
Aquella noche, Paolo trepó al techo del circo y meti6 la cabeza en un saco que se ató al
cuello, y Giovanni subió al tablón. Y como
de costumbre, se hizo en todo el circo, lleno
de bote en bote, un silencio aterrador. Y como siempre, el acróbata se precipitó cabeza
abajo; y, como siempre, el clown midió el
tiempo y extendió los brazos. Pero, esta vez,
el cuerpo de Paolo pasó como una bala, rozando las puntas de los dedos de Giovanni, y se
estrelló en el piso.
Por un brevísimo instante, el cuerpo del
infeliz se destacó clavado en la arena, formando un ángulo con el vértice hacia arriba. Luego se tendió de lado, las piernas rígidas, el
busto y los brazos hechos una masa informe.
Primero se oyó el golpe sordo del choque y

Doiningo 22 de Noviembre de 1903.

un grito de Giovanni. Luego reson6 un
alarido espantoso, uno solo, que partía de mil
bocas. Después pareció que una tromba formidable arrastraba á los espectadores, de todas partes á la vez, hacia el centro del circo.
Y álli, en medio de la pista, el cuerpo de
Paolo desaparecía ya, rodeado por una muralla de formas humanas; y, sobre el tabl6n
todavía, Giovanni, con los ojos fijos en el cuerpo que yacía debajo de él, lloraba convulsivamente y se desgarraba las ropas y se arrancaba los cabellos.
Y de pronto, en medio de esta agonía, el
clown se quedó repentinamente inmóvil, como
hipnotizado, porque entre él y el cadáver de
Paolo acababan de interponerse.un par de ojos
inmensos, ojos que eran como abismos que lo
querían tragar, los ojos de Rosina, que sospechaba ..•...
Pero todo el mundo estaba de acuerdo en
declarar que el· cuerpo de Paolo había pasado
demasiado lejos del alcance de Giovanni; y no
hubo uno solo que dijera que, á causa de los
movimientos del clown, el tablón se balanceaba ligeramente en el momento critico .. .. .. cosa que no había sucedido nunca.
No uno, aino dos meses después de esta desgracia horrible, los diarios de Roma publicaban las siguientes lineas:
«Podemos dar á nuestros lectores la grata
noticia de que, dentro de poco, les será dado
volverá admirar la portentosa hazaña que ha
hecho célebre en estos últimos tiempos, en todo el reino, los nombres del malogrado acr6bata Paolo y de su compañero el clown Giovanni.
&lt;cEn efecto, la empresa de uno de nuestros
principales circos acaba de contratar al acróbata siciliano Pietro Salvini, que, en los ensayos practicados ayer con el clown Giovanni,
se ha revelado perfectamente capaz de repetir,
con la mayor precisión, el terrible experimento que costó la vida á su antecesor, el infortunado Paolo.
c&lt;Sin embargo, á fin de impedir que esta desgracia llegue á repetirse, las autoridades han
hecho saber al empresario que no permitirán
que el acróbata se cubra la cabeza con un saco, pues está casi probado que este desconcertado recurso efectista, fué la causa de que en
aquella ocasión, al precipitarse cabeza abajo,
el célebre Paolo se desviara demasiado del trapecio donde lo esperaban, como siempre, los
brazos de su compañero y amigo el clown Giovanni» .
De esta noticia tuvo conocimiento también
la viuda de Paolo, alojada desde la muerte de
su marido en su casa paterna, en Sicilia; y ese
día, inclinándose sobre la cuna donde dormía
un ángel, la hermosa Rosina susurró al oído
de éste mientras sus ojos lanzaban relámpagos
de odio y de venganza:
-Hij~ mí?, cuando seas grande, yo te contaré la historia de un clown celoso traidor é
infame; y entonces tú sabrás lo qu~ tienes que
hacer. ¡Dios te conserve vivo hasta ese día!
GEORGES LACHAUD.

No constituyen la gloria los aplausos.UNA &lt;CAPA&gt; DE MACHAQUITO.

LA LLEGADA Á LOS TOROS.

LAMARTINE.

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(Estudio Fotográllro de 31. Ramos. )

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Tío de América</name>
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EL '.MUNIDO ILUSTRADO

Dom:lingo 15 de Noviembre de 1903.

quien da la vuelta á una colmena,
pues estaban en plena luna de miel.
Faustino calló, y como era muy
enamoradizo, se limitó á a!iadir
por todo comentario:
-Después de lo que usted ha contado 1 me a.traen mucho más los
ojos de la Condesa que su constela.·
ción de brillantes.
DAVÍD DE MONJOY.

TUS MANOS

~~~ 1

1

Cuando yo te conocí,
antes que mirar tus ojos,
antes que tus labios roi_os,
tus manos, tus manos vi.

,_,,

"-""';

¡Viéra.las él, y querría
robármelas para sí!
Dime, ¿qué fuera de mí
sin tus manos, vida mía?

l

•

-11t1.:J 1 ·,.¡!

~~

-~" '

a,11cadón dt
ftUHtrOS

¡Tan breves!. ... la~ modeló
amor con ámbar y miel;
y el jugo de su clavel,
Flora., para. ungirlas dió.

¡Alma! Pigmalión las vea,
é implorará. de tu mano
aquel fuego soberano
que faltó á su Gala.tea.!

Número 2.-Representa nuestro

,
j,

1 ',

L

·-~

l~

... ., ....

f

,,,,

*•J

. ..

,

Si las tomo por sorpresa,
se turban, ruborizadas;
y están, á. veces, heladas
cuando mi labio las besa.
Cuando en ardiente efusión
en las mías las estrecho,
ó las pongo sobre el pecho,
donde la.te el corazón,
Ya se duermen en mi palma,
que á. ambas iuntas da cabida;
ó despiertan y encendida
me comunican su alma.
las pulso, y en cada nota

que bajo mis dedos brota,
devuelve amor eco suave.
Y si nuestra paz se altera
por mi ardor ó por mi arrojo,
sabe amena.zar su enojo ·
con gracia tan hechicera,
que por ver su movimiento
de tanto hechizo colma.do,
mil veces las he enojado,
feliz en su descontento.
Escala por do subí
á. tus labios, ellas son
cómplices de mi pasión:
¿Cómo no quererla.si'¡Di!
Sin ellas, tal vez sufrie¡a.
tu desdén, tu odio tal vez ....
¡Déjame que, sin doblez,
mucho más que á. ti las quiera!
Además, dos ellas son
y me quieren por igual;
tú eres una, y paga mal
sólo un alma mi pasión.
Si obtuvieron las primicias
de mi amor, si me aman más,
mi bien, ¿les perdonarás
4ue te roben mis caricias?
Perdóname si las canto;
no sientas celos por ellas,
alma mía; ¡son tan bellas
y las quiero tanto, tanto!
E. BORRERO ECHEVARRÍA.

JUA.NITA.
I
En un va.lle de palmeras,
allá cerca de la Costa,
vive la dulce Jua.nita,
vive Juanita la. hermosa.
Tiene los ojos azules
y la hoquita muy roja,
la tez color de azucena
y la. cabellera blonda.

II

¡ya vuelvo á mi patria hermosa!
Mas las aves están tristes,
tristes sollozan las olas.
Me encamino al camposanto,

'Y en la sepultura angosta
de mi Jua.nita, han nacido
muchas violetas y rosas,
que, triste, beso pensando
en aquella linda boca
y en los ojos tan azules
de mi niña encanta.dora.
V

······ ········ ···· .... ....... .
Mira qué azul está el cielo,
mira qué azul está el mar,
y qué azules son tus ojos,
oh Juanita. angelical!
Adiós, alma de mi alma!. ...
El vapor ya va á zarpar.
Me iré pensando en tus ojos
al ver el cielo y el mar.

..............................
..............................
III
Cuando regresó del puerto
á su valle de la Costa,
Juanita fué sorprendida
por la Pálida traidora.,
que le dió besos de hielo
en su boquita. de rosa,
mientras cantaban las a ves
y sollozaban las olas.
• • • • • --· • • • • • • • 1 • • • • • • • • • • • • • • •

IV
4.-Trajes de paseo y vestido
para ni 1ios.

grabados.

grabado dos trajes de paseo, un
abrigo de estación y un traje de
baile, prendas que se hallan sujetas
en su corte á las últimas exigencias

Ellas con grata presión
su amor, blandas, me insinuaron;
ellas, tímidas, temblaron
con mi primera emoción.

r:_ Como las teclas de un clave

Domingo 16 de Noviembre de 1903.

111

Perdóname si las canto;
no sientas celos por ellas,
alma mía; ¡son tan bellas,
y las quiero tanto, tanto!. ...

Y, al contemplar que la calma
con su belleza. perdía.,
absorto me repetía.:
«¿También ellas tienen alma?&gt;

EL MUNDO ILUSTR.ADO

Vuelvo á mi patria querida,

En un bosque de palmeras,
allá cerca de la Costa,
duerme mi dulce Juanita.,
duerme Juanita la hermosa.
JUAN A. SOLÓRZANO,
~N Ul'IALDUM

Puso un ángel su candor
en tu donaire criollo
para que fueses pimpollo
de algún gentil pica.flor;
y es tu aroma el de la flor
que mis nostalgias destierra.,
porque en tu gracia se encierra
y tu frescura resume
todo el divino perfume
que da el clavel de mi tierra.
H. F. RODRÍGUEZ,

m

de la moda.
ntos trajes de paseo, confeccionados con tela de lana, llevan la enagua plegada ligeramente y adornada con aplicaciones de cintas. Estas
aplicaciones son longitudinales en
una falda y transversales en otra,
se~n lo representan los figurines.
El hermoso abrigo que se halla á
continuación de los trajes anteriores, es de confección sencilla, Jo
cual no obsts. para que la prenda
resulte muy vistosa. El abrigo es de
piel ó pelerina, luce peque!ia esclavina y manga abultada, rematada
eon pequeños puíios formados de
cinta maravillosa.. El cuello del
abrigo fórmase también con cinta
semejante á la de los pu!ios, y en la
parte delantera. del abrigo, á. lo largo de éste, aplica.se también cinta.
111aravillosa, á guisa de ribete, pa.•
,a formar un atavío sencillo y de
1,uen gusto.
Finalmente, el traje de baile, estilo roma.no, consta de enagua larga,
plegada longitudinalmente, de CO';·
)ilio escotado en parábola y termi·
aado por anchas hombreras en su
parte posterior, y por ángulos de
111.adroíio en su ii:1ferior, semejantes
f. los que llevan los vestidos de arlequín. Entre el madroíio y el cuellobombrerasJ cíñese el talle por
ancho cinturon de seda. Las man·
gas son muy origina.les y vistosas:
confeccionadas con gasa, pliéga.nse
longitudinalmente y hácense rema·
tar por picos ribeteados, digámoslo así, con- pequeñas borlitas de se·
da. El traje, en su conjunto, es muy
vistoso.

,

:;:..

.

-.

.. -.;.~,;. .........

.-

:i=f~-~-~:-~-=

ESPERANZA.

AM6&amp; DE ULTRATUMBA
Rafael, reputa.dísimo mé~ic&lt;;&gt;, sin
haber cumplido aún los vemt10cho
a!ios, conservaba en su rostro las

lineas del tipo árabe, y en su cora·
zón el avasa.Ba.dor impulso de las
pasiones musulmanas.
Rafael amaba: con pasión á Ma:·
garita, la morena de más gracia
que pisaba los cármenes de Anda·
lucía, presLando, con la luz de sus
ojos y el carmín de su s~mbla:nte,
esplendideces al cielo, dia.famda.d
al espacio.
.
.
Marga.rita era una Joven de die•
eiocho años, hermosa sobre toda
ponderación, y en cuy a naturaleza.
se mezclaban y confundían, J?r~stándole mayor encanto, remini~eencia.s viriles de l~ raza g&lt;;&gt;da, fih·
granas del pensamiento é mdolen·
cías del suelo americano.
Rafael amaba á Marga.rita Y ésta a.doraba á Rafael.
La vida de uno y otro era un
constante idilio.
Ni la más ligera nube empa!iab_a
el horizonte espléndido de su feh·
eidad.
Consentidos sus amores por los
padres de Marga.rita., habíase fija·
do ya la fecha para el enlace.
Y en tanto que el plazo se cum·
plia y olas de dicha inundaban la
existencia. de los dos ama.ntes,la. na·
turaleza enMira formaba para ellos

embriagador concierto de armonías
E!··hombre propone y Dºios d"s
i poT~das las cosas de esta vida ~álla.nse expuestas á contingencias
impensocéa.da.s.os de luz y la insonda•
Los
an
b
no están
ble masa de las som ras,
la
· s entre sí más que por
separaao .. ón de un crepúsculo.
breve transici
· á la deses·
De la complacencia

pera.ción, suele n~ ~ediar más que
un rápido acontecimiento.
.
De la vida á. la.muerte, no media,
á. veces, ni el estertor de 1~ agonía.
Marga.rita., a.legre, gentil Y e!1a·
morada, cayó un día, como herida
or una bala, ~n los brazos de su
~adre, á los OJOS de Raf~el.
Ni una descarga el~ctrica la hubiera privado de la vida con más
rapidez.
.
•
Todos los recursos de 1a ciencia,

toda la solicitud de la pasión, todo
el cari!io materna.}, fueron inúti·
les.
La densidad de las sombras ha·
bía sustituido en un instante á los
océanos de luz.
La desesperación de Rafael fué
espantosa.
Aquella mente volcánica. y aquel
corazón de fuego, libraron batalla
horrible ante los restos de la flor
ma.rchit~.

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Pero la resistencia humana tiene
sus límites.
Y al llegar á ellos, ó los nervios
estallan, ó el abatimiento se pro•
duce.
¿Que pasó por la mente y por el
corazón de Rafael?
Nadie lo supo ni á sospecharlo
llegó nunca.
Lo único que en él pudo observarse, fué que sus arrebatos cedie•
ron plaza á la resignación,siqniera
ésta fuese una resignación som•
bría.
Pasaron los aiios.
Ni la sonrisa franca volvió á dibujarse en los labios de Rafael ni
nuevos amores volvieron á co'nocérsele en la vida.
El único amor que luego tuvo
fué el de la ciencia.
'
Pero si ni amores ni sonrisas tuvo, notáronse en él, de vez en cuando, así como resplandores de luz
en su morena frente, algo como
efluvios de dicha escapa.dos del fon•
do de su alma, y contenidos por la
fuerza de una voluntad inquebran•
table.
Y aquel algo, por unos y por
otros oQservado, para todos fué un
misterio.
:\1isterio que ni insidiosas inquisitivas investigaciones hábiles, pu•
dieron descubrir jamás.
Vivía Rafatll con una tía suya
que para él había sido y era una
segunda madre.
Pero doña Luisa no podía sustraerse á· la curiosidad propia de
todas las mujeres, en ella justificada por el amor que profesaba á su
sobrino.
Y había observado también las
luminosas intermitencias de Rafael,
sin poderse dar cuenta de ellas.
Las exploraciones en el alma de
su sobrino, no le dieron resultado
alguno. Rafael se había acorazado por dentro, ya que no podía.
acorazarse por fuera.
Dado que sus nervios no eran de
mármol, ni sus facaiones de es·
tuco.
Los años iban transcurriendo len•
ta.mente, sin que nada alterase la
marcha ordinaria de la vida en 1a
mansión de Rafael.
Los cabellos de éste blanqueaban, su rostro iba surcándose de
arrugas, su cuerpo empezaba á en·
corvarse.
Pero ni por un solo instante des•
apareció de su rostro el tinte sombrío, la palidez mate que lo .cubría.
Relegábase á menudo en su des•
pacho, cerrando éste herméticamen•
te, y si exigencias de su profesión
le llamaban de pronto, tardaba
siempre diez minutos, por lo me·
nos, en abrir.
- ¿,Por qué tardas tanto en contestar cuando se te llama·?-le pre•
gúntó una vez su tía.
--Porque, abstraído en el estudio,
apenas oigo-le contestó Rafael,
contrariado.
Contrariedad que no pasó inad- ·
vertida para aquélla.
Cierta mañana, Rafael, contra su
costumbre y necesidades profesionales, no había salido de sus habi·
taciones á las nueve.
La criada dió aviso de ello á do•
ña Luisa, quien por sus achaques y
edad avanzada, se había vuelto
poco madrugadora.
-Algo debe de pasarle-dijo, y
apoyada en su bastón, se encaminó
al despacho de su sobrino.
Llamó suavemente á la puerta
con los nudillos, diciendo al mismo tiempo:
-¡Rafael!
Nadie contestó.
Llamó c'Jn más fuerza, é igual
mutismo.
Sobresaltóse la buena anciana, y
dió con el bastó o en la puerta.
Rafael estaba dentro, porque se
veía puesta por el interior la lla•
ve en la cer1·adura.
Fué necesario dar aviso á la au•
toridad.
Compareció el juzgado.
Doña Luisa temblaba como la
hoja en el árbol.
Procedieron á descerrajar la. puer•
ta. '
Los primeros que penetraron en
la esta.ocia, dieron un paso atrás,
quedáodose inmóviles y con el rostro desencajado.
El doctor Rafael yacía sin vida,
sentado en un sillón y apoyado.s

6.-Vestidos de calle y casa.

los brazos y la cabeza en la mesa
de su despacho.
Ante sí, y como cogiendo el último fulgor de su mirada, que parecía escaparse de sus entreabiert¡os
ojos, veíase el busto, no marmóreo, sino de carne y hueso, de una
mujer morena, joven y hermosísima; conservado intacto á tra.vés- de
los años, por ignorados recursos
de la ciencia.
Era la encantadora cabeza de
Margarita, religiosamente guardada por Rafael.
Era el amor de ultratumba del
apasionado doctor.
• PEDRO Nui-to.

S~NTIDf\
Dormida sin amores
tienes el alma,
como duerme sin vientos
la mar en calma;
mas ten en cuenta
que la calma es presagio
de la tormenta.
Tienes negro el cabello,
negros tus ojos,
la mejilla trigueiia,
los labios rojos.
La voz en ellos brota
clara y risuefia,
como el agua que cae
de peña en peña;
y tus huellas imitan,
finas y leves,
las huellas de lás aves
sobre las nieves.
Mejor que estos encantos
de tu persona,
es la flor delicada
que los corona.

Y esa .flor en tu pecho
vierte su esencia;
es la flor de las .flores,
es tu inocencia.
FEDERICO BALART.

.

¡Que surja del caos
· el nuevo arrebol!
¡Que asome, Dios mío,
radiante y divina
la gloria del alba,
la cauda del sol!
RAFAEL SILVA.

Noehe de Vigilia.
El mar está negro,
parece de tinta;
la sombra en el cielo
.
su manto axtendió;
01 un a.stro en lo negro
del ámbito brilla:
la luna entre nubes
su faz escondió.
El mar está. en calma.
No baten las olas
la ruda epidermis
del agrio peñón.
El mar se ha dormido,
y arrullan las ondas
el sueiio tranquilo
del viejo león.
La playa está sola,
silente y obscura;
el lobo marino
bebiendo licor
durmióse, y ya sueiia
que pesca la luna,
que es rico, que deja
de ser pescador.
Un golpe ondeantA
de brisa desciende
del bosque vecino,
·
bañado en calor,
y haciendo cabriolas,
perfuma el ambiente
de olores de tierra
Y a.lientos de flor.
1Qué noche tan larga!
¡Qué lejos el día!

¿Ves la rosa en el rosal?
Cercan de espinas punzantes
Su hermosura sin rival,
Centinelas vigilantes
Que custodian su ideal.
Cuando el bruiiido cristal
De tu espejo, en luz triunfal
Cante tus formas divinas,
Acuérdate del rosal
Y no olvides las espinas.
P . FORTOUIJr HURTADO.

CANTARES
7:-Trajes de calle, abrigo de pelerina y vestido de baile.

Yo creo que Dios te dió
pelo negro y tez morena,
pr.ra que los hombres sepan
que tienes el alma negra.
No encuentro paz en la tierra.
ni esperanza en el cielo,
ni carillo en la mujer
causa de mi amante anhelo.
No extraiies que me alegrara.
cuando supe que te casas:
queriendo á quien no te quiere,
morirás cor;no me matas.

¡Llevas carmín en los labios,
negro azabache en el pelo,
y en el pecho un corazón
lleno de envidia y veneno.
Porque te quiero, hay quien dice
que soy muy afortunado,
sin ver que ofrezco cariño
y desdén recibo en pago.

Los dos 1\ngeles
El Angel del sueiio y eUAngel de la muer~,
en un día y á. la hora del crepúsculo vespert1·
no, paseábanse juntos y en amiga ble compaiiía, basta que, ya rendidos después de larga
jornada, sentáronse en la cima de un collado,
prosiguiendo su conversación animada al par
que grave, pues influían m~y distintam~nte en
los destinos de la. bumamdad. No le¡os del
punto del collado se hallaban las moradas de
los hombres. R einaba profundo silencio; únicamente en una lejana aldea sonó el ruido monótono de la campana; ern. el toque de ánimas.
A muy poc&lt;• rato, levantóse el Angel del s1;1eño y comenzó su misión esparciendo las mvisibles semillitas del sueño. Pronto éstas,
conducidas por el suave céfiro á las habitaciones del r endido labriego, empezaron la dulce1
misión en honor á los moradores de todo aquel
contorno, á. cuyos a posentos llegó la influencia del p rimero de estosgenios.
·
Las clases todas de la humanidad gozaban
de la mis ma manera; desde el anciano hasta el
pequeñuelo que se mece en la cuna. El Angel del
sueiio dió por terminada su tarea, Y senM,n-

dose nuevamente en frente de su grave compañero, dijo:
-Cuando despierte la aurora, me alabarán
los hombres como á su amigo bienhechor. ¡Oh,
qué placer iguala al de hacer bien secretamente y sin ser visto! ¡Cuán felices somos noso·
tros, mensajeros del buen i;enio! ¡Cuán bella
es nuestra vocación!
Callaba. el Angel de la muerte, cuyos melancólicos ojos derramaban lágrimas de ternura,
y seguidamente con no menos elocuencÍa:
-¡Ayl-le dijo-¡que no pueda yo, como tú,
celebrar ]9. alegre gratitud de lo'S hombres! A
mí me llama la tierra enemigo suyo y perturbador de sus goces..
- ¡Oh hermano mío!- replicó el Angel del
suer.o, - ¿tan pronto has olvidado que cuando
despierte el bueno, reconocerá en, ti á. su amig-o
y bienhechor y te bendecirá ag-radecido? ¿No
somos nosotros hermanos y men.saj~ros del
mismo Paidre·?
Con nuevas y copiosas lágriIIlJas,el Angel de
la muerte se acercó al Angel del sueilo•, y a,m,bos se estrecharon llenos de júbilo,

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.

Recetas útiles
CREMA DE FRHlllllES!S
Frambuesas mondadas
de sus pedúnculos. 2 kgs.
Alcohol de 85 grados 2 litros.
Azúcar.. . .......... 2 kgs. 250 gr,
Agua.. . . . . . . . . . . . . . . 3 litros.
Disuélvase el azúcar con el agua,
échese hirviendo sobre las frambuesas, las cuales ban de esta_rbien
machacadas, cúbrase el con¡unto,
déjese enfriar, añádase el alcohol
y espérese la clarificación natural
del licor, ó bien, fíltrese.
Otro medio

Frambuesas monda.das, alcohol,
azúcar y a.gua; la. misma cantidad
que en el anterior.
Procúrese que las frambuesas
permanezcan enteras y pónganse en
el alcohol.
Al cabo de un mes pásese por un
ta.miz de crin ó por una. tela clara.,
con ligera presión, y añádase el azúcar disuelto en el agua..
Este licor es uno de los más a.grada.bles; se clarifica por sí mismo en
pocos días.

CREMA DE FRF.S!S
Para. ba.cer este licor en un instante, tómese:
Fresas recién cogidas
y mondadas 2 kgs.
Alcohol. . . . . . . . . . . . . . 2 litros.
Azúcar blanco. . . . . . . 2 kgs. 50 gr.
Agua . . . . . . . . . . . . . . . . 3 litros.
Macháquense las fresas, pónganse sobre un tamiz y échense encima
el azúcar y el a.gua bien hirviendo y meneándolo poco á poco; cúbrase, y después de frío, fíl~rese exprimiéndolo sobre un ta.miz, añádase el a.lcobol, tápese y al cabo
de algunos días fíltrese.
Otro medio

Para bacer este mismo licor a.l
frío:
Pónganse á infusionar las fresas
en el alcohol por espacio de quince
días ó un mes, fíltrese exprimiéndolo sobre un tamiz, añádase el
azúcar, disuelto en la cantidad de
aaua indicada, y déjese clarificar.
El primero de estos dos medios
produce un licor más rico en aroma., y el segundo una diafanidad
más pronta.
Para las cremas de moras y de ce·
rezas, síganse los mismos procedimientos que acabamos de anunciar
para las fresas.
0

-

EL MUNDO ILUSTRADO

Móndense las flores á medida.que
se esparcen por la. tierra, extiéndanse en una. vasija, alternando
con capas sucesivas de azúcar en
polvo; así que la. vasija. esté llena,
póngase en la cueva ó en lugar húmedo por espacio de ocho ó diez
días; al cabo de este tiempo sáquense las flores para lavarlas con tantos litros de aguardiente como 375
gramos (12 onzas) de azúcar, em·
pleado con el fin de extraerles el
poco azúcar que puedan retener;
disuélvase en este mismo aguar·
diente, siempre en frío, el azúcar
a.roma.tiza.do, y después de una disolución completa, póngase el licor
en botellas, o fíltrese si hay necesidad.
Este licor tiene un rico aroma y
sin amargor; lo preferimos al mis·
mo licor hecho por destilación.
Asimis111v se obtiene,por est~ mismo procedimiento, la. esencia ó a.ro•
ma de las rosas, de la jeringuilla.,
de geráoío de olor, de la flor de
lis y de todas las flores en general.
Pero cuando se tengan flores en
cantidad suficiente y se quiera obtener su esencia. ó perfume para.
hacer licores particulares ó de fantasía, se deberá recurrir á los procedimientos que anteriormente hemos indica.do para. confeccionar las
cremas de fresa., es decir, que después de haber mondado las flores,
es preciso ecba.rla.s encima. el azúcar disuelto en agua. é hirviendo,
aiiadfr en seguida el alcohol en las
proporciones antes indica.das, ta.parlo herméticamente y dejarlo enfriar.
Por una. modificación de los diversos procedimientos que acabamos de indicar, se puede, a.demás,
no solamente procurar á los diversos licores un aroma. muy suave,
sino una clarificación más pronta.
y más completa.
Móndense las flores y pónganse
entre dos bojas de papel á secar á
la sombra; colóquense Juego en un
va.so hermética.mente cenado, en un
aposento bien seco, hasta el momento en que se quiera. usar.

Es cosa indispensable, sean las
flores que se quieran, el echarlas el
azúcar y el a.gua. en estado de ebullición y aiia.dir luego el alcohol,
cowo anteriormente se ha dicho. La.
dosis de flores necesaria para cada.
litro de licor, es de 25 á 30 gramos,
según sea. mayor ó menor su principio aromático.
Se consigue lo mismo poniendo
las flores á macerar en alcohol; pero, como ya. hemos observado, este
medio tiene el inconveniente, á causa de la. gt•a.nde propiedad disolvente del alcohol, de producir el
a.margo, por poco que se prolongue
la. maceración.
Debe a.veriguarse,por los diferentes procedimientos que acabamos
de describir, cuándo es fá:iil procurarse perfumes de jazmín,de resada,
de lirio, de violeta y de otras flores
de nuestros jardines, y crear, con
ayuda del a.lcobol, una infinita. variedad de licores, todos nota.bles
por el olor que les es peculiar.
En todas las estaciones se podrán fabricar licores con ayuda de
los medios de extraer y de conservar el perfume de las flores que acabamos de indicar.
Los licores se llaman sencillos
. cuando provienen del perfume de
una. sola flor, y compuestos cuando son el resultado de varios perfumes reunidos.
De todos los procedimientos, merece la preferencia el que emplearemos para. el licor siguiente, en
cuanto formarán parte de su composición las flores de todas las estaciones:
·

CREMA DE 111 FLORF.S
Tómense, á medida. que vayan floreciendo, violetas, rosas, claveles,
alelíes, heliotropos, flores de resada., de melocotón, de almendro, etc.
Cójanse las flores en el momento
en que se abran, móndense, superpónganse alternativa.mente por ligeras capas de azúcar en polvo, en
una vasija. cualquiera.; tápese convenientemente y enciérrese en un lugar seco.

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Louis, Chicago, llew York.
San Francisco y Los Angeles

CRElllA DE AZAHAR
No menos interesante que losanteriores, y que además puede aplicarse á un gran núwero de flores es,
el siguiente:
Cuando se tengan algunos naranjos floridos y se desee utilizar sus
flores para hacer licor, el medio
q 11e se na de emplear es tan sencillo
como fácil, teniendo el mejor éxito
las más veces.

1

AGUA OCRW DE ANGELICA
Tallos tiernos de angélica. . . . . . . . . . . . .
Semillas de angélica
Alcohol de58 grados
Azúcar. . . . . . . . . . . . . .
Agua. para. disolver
el azúcar.. . . . . . . . .

200 gramos.

50 gramos.
6 litros.

2 kgs.,625 gr.

1 litro.

Háganse macerar los tallos y la.a
semillas de angélica. en el a.lcobol,
por espacio de 24 horas, cuélese,
a.íláda.se el azúcar disuelto en el
agua, frío ó caliente, déjese clarificar el licor y fíltrese.

México, D. F., octubre 7.
Desde que conozco la. Emulsión
de Scott de aceite de hígado de bacalao con bipofosfitos de cal y de
sosa-escribe el Dr. Francisco Gu
tiérrez,-la. he aplica.do á niílos de
ambos sexos de constitución delicada.. Las funciones intestinales se
han conservado bien, y pronto se ba
becbo notar el robustecimiento de
las fuerzas. Sirvan estas palabras
á los Sres. Scott y Bowne de satisfacción y estímulo para. seguir elaborando tan benéfica preparación,
en bien de la humanidad.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DDi.
Tome las pastillas Laxantes de Bro-o,dalM.
BI botiCl&amp;fio le devolveri aa dinero al 110 se c -

La tirma &amp; W,GrCl'ft .. hallaeocadacailla.

EL TEST AMENTO
Los bienes fueron valuadoa
en $125,000
La mayor parte de lo tesado conslstla en dos p6Iizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutuan,
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

♦

Hace pocos uías que se practlc6 la
apertura del testamento del Ilu1trfalmo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'eella
en la ciudad de Chlca¡ro, Illlnol8,
La fortU11a del distinguido prelado ucendló 11. cerca de $125,000 oro americano ; y segt\n el Inventarlo que 11e 11&amp;
publicado, loe bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compallla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25;ooo
oro cada una, 6 aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
9,329 oro.
otra p(lllza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y eu
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.

Otro medio

Pónganse el azúcar y el agua en
ebullición, échense las flores de
azahar mondadas, cúbrase el vaso,
quítese inmediatamente dt::l fuego y,
después de cinco 6 diez min_utos de
infusión, pásese por un tamiz ó por
una tela fina, añádase el alcohol,
tápese y déjese clarificar ó filtrar,
cuando esté frío.
Este procedimiento es aplicable á
todas las flores aromáticas.

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo 'f«NL

CREMA DEAZ!ll!R
Flores de azahar
mondadas ..... . 125 gramos.
Aguardiente ó alcohol
de 58 grados ..... . 2 litros.
Azúcar .. ... ........ . '750 gramos.
Agua para disolver
el azúcar ..... . medio litro.
Déjese macerar en el aguardiente
por espacio de dos, tres 6 más horas, deoántese, añádase el azúcar
disuelto, mézclese y fíltrese.
Este licor es de los más agradables cuando no se le deja contrner el
amargo por una. infusión desmedida. También se puede confeccionar,
y con mayor éxito, obrando por los
medios siguientes:

Es conveniente, en cuanto sea. posible, que la va.siia. se rellene completa.mente, á fin de evitar á la mezcla el contacto con el aire, y también par!\ que el azúcar no se sepa.re de las flores cuando la vasija se
cambie de lugar, sobre todo si 00
se tiene cuida.do de no moverla. mucho.
Cuando se quiera. hacer el licor
con los perfumes conserva.dos de
este modo, se procederá como hemos indicado ¡,ara. la. crema de
a.za.bar, observando si el licor está
muy ca.1·gado de perfumes. Ha.y que
a.íladir el a.lcobol, el azúcar y ei
agua en las cantidades necesarias
para. proporcionar al licor el sabor y la suavidad que se desee.

EL MUNDO Il.JUSTRA[)()

•

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entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
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ta. San Franolaoo, lll)m. B, IWIJxloo,

i

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las d'fsposlclones del sellor AJzoblspo, en su testamento, se hicieron
fstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro :
11. la sellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sellor Arzoblepo, $25,000 oro
de otra de las p(lllzas, y $5,000 oro 111
efectivo ; 11. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre María Catalina,
$10,000 oro de la di tima póliza; &amp; la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellan•
prtctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl6D por la
que mis 1e Interesaba el sellor Anoblspo, se entrep.ron loe $4,000 restall·
tea de la ftltlma [6llaa

.,dos de desposorio, baile y reuni6n.
1.-Elegantes Vest

GRO~IGA
Guerra al polvo.--Nuevos
modelos de Sombreros.

Nada es más indispensable para.
1~ higiene en general, que la lim·
pieza. de la casa.
El polvo es el enemigo íntimo de
todas las señoras hacendosas. Y
sin embargo, creo que, en general,
oo se preocupan lo bastante.
No saben probablementtl que él

1 a.usa de muchas eofermeda
i~s ªg~av~s, con inclusión de la tu
berculos1s.
Puede decirse que es lo que counica. al aire sus caracteres mór~· dos El polvo sirve de vehículo
l~s microbios y los introduce.ente
orgao1·smo por las vías respira ori~~ovoca., por las pa~tic_ula~ miles que arrastra, irritaciones
noe~!1es
y basta. erosiones en latmul
. to · y produce amcoss respira ria,
t da por la.
biéo una. puerta de en ra

1

cual los gérmenes patógenos penetran en nosotros.
.
La. irritación sola es muy fácil
de observar en las personas que
tienen la. laringe muy sensible.
Basta. una. salida en un día de
viento, para que se vuelva. á casa.
con un dolor de garganta pronunciado, seguido á veces de bronquitis.
Basta también, en una bi"bl"10teca., remover libros. para que con
frecuencia. se contraiga. fiebre y un
malestar· general.

El poi vo es el enemigo más grande del hombre.
No se sabe nunca. lo que trasporta. consigo: minerales que desg~rran nuestros tejidos interoos,ant1guos restos infestados, microbios,
bongos peligrosos, etc.
Y todo esto no solamente nos
persigue en las calles, en las plazas sino que fuerza la puerta de
oue'stra. morada. é introduce en nuestros pulmones los organismos más
temibles.
No me tachéis de exagerada. No

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 8 de Nov-iembre de 1903.
pués de alabar de mil modos lo
perfecto de su traje, consignió que
le alquilase la levita.
El fondista se la cedió con mil
amores, pero añadió:
-Le advierto al señor que esta
es la segunda levita que presto hoy.
Hace un momento he prestado otra
al señor Vánderbilt.
Al entrar en el comedor el señor
B .... , observó que á otros tres
invitados les sentaba bastante mal
la levita, y con mucha discreción
comenzó á hacer indagaciones, de
las que resultó que el caballero inglés llevaba puesta la levita de su
pedicuro, y que el cónsul se la había pedido prestada al burgomaestre de Ostende, que es bastante gordo.

Conocimientos Utiles
UN BARO DE VAPOR BARATO

Hay muchos casos en que son necesarias las fumigaciones de vapor
caliente, aplicadas localmente. La
ciática, el reumatismo crónico y el
traumatismo de las articulaciones,
son afecciones que, si no curadas,
al menos pueden ser calmadas conservando la parte afectada con una.
temperatura. húmeda y elevada.
Por desgracia para los que viven
fuera de la.s grandes ciudades, sólo
en éstas hay establecimientos en los
que pueden llevarse á cabo dichas
fumigaciones.
Sin embargo, hay un medio sumamente sencillo, rápido y barato,
para llegar al mismo resultado: un
poco de cal viva, otro poco de
agua y una vasija, es todo lo que
se necesita.
Se ponen en la vasija algunos
pedazos de cal del tamaño del puño, y se echa encima agua, muy
poco á poco. La cal se calienta al
instante, y de ella empiezan á des
prenderse vapores en abundancia.
Entonces se coloca la parte afectada sobre la vasija, y el todo se cubre con una manta ú otra cubierta
gruesa.
Cuando la temperatura sea demasiado elevada, puede levantarse
una punta de la cubierta; si, por el
contrario, tarda mucho en elevarse, debe echarse un poco más de
agua sobre la cal.
El primer baño de vapor administrado en esta forma, alivia considerablemente la ciática, que desaparecerá del todo repitiendo la
operación cada día un cuarto de
hora.
El mismo método da resultados
igualmente satisfactorios cuando
se trata de reumatismos crónicos,
sea en una ó en varias articulaciones.
La economía, la rapidez, la sencillez y la eficacia, hacen recomendable en alto grado este medio de
obtener un baño de vapor caliente.

EL MUNDO ILUSTRADO

El té ocasiona siempre un ligero
retra.so en la digestión, pero sus
efectos son más perjudiciales cuando se toma al mismo tiempo que la
carne. El mejor té de la China contiene un ocho por ciento de tanino,
y esta sustancia convierte la carne
en algo muy semejante al cuero,
haciéndola, por consiguiente, muy
poco á propósito para la nutrición.
Un célebre médico inglés aconseja tomar el té muy claro, y nunca durante la comida, sino después;
es el único modo de no echarse á.
perder el estómago. Un poco de
bicarbonato de sosa añadido al té,
en proporción de uno por cincuenta, es también muy conveniente.
Es muy común creer que el queso
es una sustancia que se digiere por
sí misma; pero, por eso mismo, nadie debiera comerlo sin tener antes
la completa seguridad de noseer un
estómago muy resistente.
Lo peor de todo es comer, juntamente con el queso, cebolla cruda
ó carne. La carne es ya suficientemente nutritiva para que necesite
esta mezcla.

ENSUEÑOS

Rayo de sol que se adhiere
á. una gota pasajera,
que un punto luce hechicera
y al tocar la sombra muere.
Dulce memoria que hiere
con los recuerdos de un cielo,
murmurios de un arroyuelo
que en inaccesible hondura
brinda al sediento frescura
con imposible consuelo.
En inquietud, como el mar,
y sin dejar de sufrir,
ni es mi descanso dormir,
ni me consuela llorar.
En vano quiero ocultar
lo que el pecho infeliz siente;
tras cada sueño aparente,
tras cada mentida calma,
hay mas sombras en el alma,
más arrugas en la frente.
Si vienen tras este empefío
en que tan doliente gimo
la esperanza de un arrimo,
de un halago en un ensueño,
si de mí no siendo dueilo,
sonreír grato me veis,
os ruego que recordéis
que estoy de dolor rendido ... .
Pasad .... dejadme dormido ... .
Pasad .... no me despertéis .... 1
JUAN

Eco sin voz que conduce
el huracán que se aleja,
ola que vaga refleja
á. la estrella que reluce;
recuerdo que me seduce
con ensueí'ios de alegría;
amorosa melodía
vibrando de tierno llanto:
¿qué dices á mi quebranto,
qué me quieres, quién te envía?
Tiende su ala el pensamiento
buscando una sombra amiga
y se rinde de fatiga
'
en los mares del tormento;
de pronto florido asiento
ve que en la orilla aparE&gt;ce,
y cuando y a desf,dlece
y más se acerca y le alcanza,
ve que su hermosa esperanza.
es nube que desparece.

B.

At&gt;RIAZA,

LA tXPIAGION
BALADA

Llorando está. el pescador
A los pies de la que adora;
Ven, la dice, á ser señora
De mi barco y de mi amor;
Yo endulzaré tu pesar;
Bendeciré tu abandono;
Mi barquilla será. un trono,
Y tú, la reina del mar;
Y besará nuestro Edéu
La luz que en el mar rYela,
Y el viento dirá. á la vela
Nuestra dicha y nuestro bien.

1

Y van en la barca huyendo
Del céfiro al soplo blando
Y siguen ellos gozando
'
Y sigue el padre muriendo! .. .•

EL MUNDO ILUSrrRADO

Dom.lingo 15 de Noviembre de 1903.

1

De repente, el huracán
Riza el piélago bravío;
Ruge el trueno en el vacío
Con incomparable afán;
Allá. ... en la roca gigante
Se eleva triste un anciano,
Tiene tendida la mano
Sobre el golfo palpitante,
Y de la borrasca al son
Que el eco de Dios remeda,
Ronca y formidable rueda
La paterna maldición;

Y los dos amantes gimen
A aquella voz que estremece;
Y hasta la barca parece
Que se espanta de su crimen,
Y al fin con grito fa.tal,
Del mar al empuje fuerte,
Ruedan sábanas de muerte
sobre el lecho criminal.

Hijos, arrojad en pos
Cuanto á la virtud no cuadre,
Pues cuando maldice un padre,
Está. maldiciendo Dios!
B. LóPEZ GARCÍA.

México, Septiembre 30.
Tengo el placer de manifestar
-declara el Dr. J. Fajonar, Cirujano asistente del Ferrocarril
Central Mexicano-que he obtenido siempre muy buenos ·resultados, desde hace diez años, con
la excelente Emulsi6n de Scott,
en la tuberculosis, anemia y ago•
ta miento producido por exceso de
trabajo, ofreciendo este medicamento gran confianza. en los casos en que se necesita un agente
reparador.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DD.
Tome las pastillas Luantea de Bromo-Qalala
&amp;l boticario le deYolveri 111 dinero ll ao N car.
. . lirma B. W. Gr099 N halla 911 cada _ .

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzot,lspo Jttba

Alimentos que son peligrosos cuando se combinan

Hay muchas sustancias alimenticias que son saludables y nutritivas cuando se comen solas, pero
que resultan perjudiciales para la
salud, y aun para la vida, si se toman en combinación.
Todos los que han viajado por
los países tropicales de América,
saben que allí nadie bebe vino ni
licores fuertes después de comer
plátanos, pues de hacerlo así, sobrevienen estreñimientos y cólicos
violentos. El peligro es, sobre todo,
inevitable si la bebida es aguardientf&gt;.
El vinagre en las ensaladas
tarda la digestión. Por muy poca
cantidad que se ponga, la digestión dura de cuatro á treinta minutos más que de ordinario; y si la
proporción es muy grande, puede
la digestión cesar durante largo
rato. El vinagre con sal parece ser
singularmente dañino; en Inglaterra murió hace poco una jovencita
de quince años, por haber bebido
una pequeiia dosis de vinagre y
sal.
Jamás deben comerse cerezas con
leche. Esta mezcla mató al Presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce.

Sígueme .... Y la niña impía.
Al pescador acompaña,
Y no escucha en su ca.baila
De su padre la agonía;

re-

Se reserv11n &lt;'~maR en Carro Pull111a11 ¡,ara todol'I los puntos
en los Estado,- Urn&lt;los. Loi,, Restauranti- ,, Carros ComndorPi-de
Harvey t&gt;n la LínPa &lt;le 8anui Fe,~on rt-11¡,11d,ra&lt;loF1 e11 PI mundo
entero. P&gt;1r&gt;1 pri;cios, itinflrarioil y otro&gt;&lt; inforu1t&gt;F1, din)'ir,-p á
w.

s.

P'AR:-fi;¡\\ OR'l'H , -Al!PDte

la. San Franol•oo,, #t'lm. 8,, lflllJxloo.

Gt&gt;Der·al.

a. 1.

································~

Los bienes fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos uuts que se practicó la
11pertura del testamento del Iluatrfal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'eeha
en la ciudad de Chicago, Illlnoll .
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l!. cerca de $125,000 oro americano ; y seg1l.n el Inventarlo que ee ha
publicado, los bienes que dejo tueroa
como sigue:
Dos pOllzas de '"La Mutua,' ' Compafi!a de Seguroo sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, O aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acümulados sobre Ulla de las pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Eatre las disposiciones del sefior Uzoblspo, ea su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sef'.lorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él hasta 111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro;
l!. la sefiora Ana A. Feehan, viuda dal
sef'.lor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sefior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro tll
efectivo ; l!. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que ea preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la O.ltlma póliza; &amp; la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellanl&amp;
prlctlca para varones, de Feehu"Jllle,
llllnols, que era la lnstltuc!On por la
que mb se Interesaba el 1ef'.lor ArsobtA¡,o. sP ..,t~amn loa S4,000 ?Mtan·
te. t. 1&amp; 11.ltlma p611a.

1.-Sacos abrigos de la estación.

Loque Valen los Diamantes
La Condesa. de Z .... lucía en el
baile una portentosa diadema ~e
brillantes, que provdcaba l~ ~od1·
cia de los hombres y la env1d1a de
las mujeres. Era una fortuna en
compendio.
. .
Mi amigo Faustino, per1od1sta Y
bohemio en una pieza, exclamó ante un grupo de amigos al contemplar aquella riqueza:
-Denme esa diadema y se ª&lt;?ª'
baron mis constantes preocupac10·
nes.
-¿Qué quie1·e usted significar c~m
esto·t preguntóle con sorna un JOven belga, corresponsal de un gran
periódico extranjero.
-Sencillamente que y a no existirían para mí privaciones ni a~reedores, esas dos grandes calamidades que me persiguen desde la cuna.
-¡ Cuán ena añado está usted! -repuso el extra~je1·0. El diamante va~
le, si hay quien lo apreci_e; pero s1
nadie lo solicita, maldito lo que
importa. Esto pasa con los bomb1·es y con las cosas.
-Denme los diamantes y aseguro

á usted que no me faltarán compradores. A nadie se le ocurre pensar
que, á mayor ó menor precio, puedan quedar sin colocación los diamantes.
-Crea usted que se dan casos, y
si no les molest-o, voy á referir á
ustedes lo que sucedió á un pobrA
hermano mío, no baCTe muchos aiios;
lo be recordado precisamente al
ver á. Fa.ustino tan entusiasmado
ante aquella. espléndida diadema.
-Cuente usted, cuente, exclamamos ácoro.
-Pues bien: mi hermano pasó
una larga temporada en el Cabo,
entre los buscadores de diamantes.
Nacido como yo en una pob1·e aldea de Flandes, acostumbrado á.
trabajar desde niño, dejó un día
nuestro hoaar, llevado de la ambición y de ;u espíritu aventurero,
yéndose en compañía de algunos
jóvenes holan~eses á explotar un
criadero próximo á Kím_berley. ~l
negocio les fué á las mil marav1)las, y en pocos años ~ueron dueños de un caudal de brillantes, suficiente para coronará. m~dia doce·
na de princesas. A los s~1s afíos de
trabajo cedieron el criadero, en
buenas ~ondiciones, á unos bóeros
y emprendieron el regreso á. Euro-

pa., llevando consigo los codiciados y diminutos cristales. Eran
cuatro, y en unas pequeñas talegas
cosidas á. los hábitos, encerraron
el espléndido fruto de su labor, que
en el mercado de Amsterdam tenía
que ser justipreciado con largueza.
Embarcáronse en un vapor holandés y, con júbilo infinito, seme·
jante al del desterrado que vuelve
triunfador á la patria, emprendieron el regreso por el canal de Suez.
El tiempo, que fué bonancible durante los primeros días, se trocó en
temporal deshecho, y el vapor corrió á. merced del huracán por espacio de cuarenta y ocho horas.
Al cesar la fuerza impetuosa del
ciclón, descubrióse en el va.por,
desarbolado y maltrecho, una gran
vía de agua que amenazaba hundirlo en el fondo del mar. La máquina bahía dejado de funcionar, y las
bombas no podían achicar el líquido que anegaba las bodegas. E l pe·
ligro se hizo inminente, y en aquellos aciagos instantes, los tripulantes y los viajeros se lanzaron á las
canoas, procurando llevar consigo
algunos víveres.
En una delas canoas se salvaron
mi hermano y sus tres compa.Beros
con las cuatro talegas que forma-

ban parte integrante de su indumentaria.
Despu~s _de mil peripecias y largos sufr1m1entos, llegaron á un islote del mar Indico, escasamente
poblado de habitantes. Al verles
acercarse, los salvajes huyeron
apresurada!Dente, sin hacer caso
de los signos y voces tranquilizadores con que intent aron retenerles.
Durante la travesía se agotaron
las provisiones, y para colmo de
desdichas, el agua$alada que entró en la canoa se mezcló con el
agua dulce de los barriles de á bordo, inutilizando la indispensablebebida. Devorábales la sed y su
primer impulso fué buscar unS: fuente próxima á la orilla. En aquella.
isla, de origen mad1·epó~ico, árida
y yerma en su parte baJa, las pequefías corrientes arrastraban la
sal de que estaba saturado el terreno, lo cual bacía de todo punto el
agua impotablE'.
Sentados los cuatro compañeros
en las peladas rocas, requemados
por la sed, sentían tristemente la
opresión de la riqueza estéril que
llevaban encima.
En aquel momento, el caudal de
diamantes nada valía, porque no

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.
habíaallí nadiequelos demandase.
Mi hermano, que sufría. una. dolorosa neuralgia, sincera.mente exclamaba:
-Daría todos mis diawantes por
unas obleas de antipirina.
-Y yo, por un vaso de agua,
añadía. el otro con las fauces abrasadas por una sed homicida.
Por fin, vieron acercarse á una.
muchacha con dos vasijas llenas
de agua, y cua.ndo se levantaron
dispuestos á arrebatárselas, apareció un grupo de hombres,• a.rmados de flechas, que rodearon de improviso á los náufragos, privándoles la acometida.
Acostumbrados á tratar con los
europeos, quienes acudían allí para
adquirir con baratijas sus productos, los indígenas se decidieron á
a.proxima.r¡,e á los nuestros, viéúdoles indefensos, desvanecido el temor de los primeros insta.ntes.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Los naturales ofrecieron á los
náufragos una abundante partida
de coral y perlas. Poco caso hicieron éstos entonces de aquellos preciosos productos del mar, y con
signos dieron á entender que lo que
anhelaban á toda costa, e1·a agua
para ca.lmar la sed il'resistible que
les atormenta.ha. Los salvajes, codiciosos, expresaron con sus ademanes que era. el agua allí cosa.
p1·eciada, ya que debían irá una.
isla próxima. pa.ra tenerla., y claramente manifesta.ron que querían a.1go en cambio.
Mi her'11ano, vencido por la sed,

tomó la heroica resolución de abrir
su talega y ofrecerles unos cuantos
diamantes. Los indígenas contempla.ron con mdifereocia aquellos
cristales en b1·uto y no se dieron
por satisfechos. Uno de ellos indicó perfectamente, mostrando los
abalorios que lucía alrededor de
su cuello, que no tenían aquellos
crista.les valor alguno, porqueeran
pequeños y, además, porque no estaban agujereados. Otro señaló,como
cosa de valor, los botones de latón
que conservaba toda.vía el chaleco
de uno de los náufragos. Cua.lquiera. a.divina 4"~, apenas notada la

preferencia del salvaje, fuero 0
arrancados los botones, que tomaron con gran contentamiento los
indios, dando, en cambio, el agua
apetecida,que en aquellos instantes
fué para los náufragos más sabrosa que el néctar de los Dioses.
Véase, pues, cómo el coral y las
pe1·las, en la ocasión referida, por
la fa.Ita absoluta de demanda, no
tuvieron valor alguno, de igual modo que los diamantes ni siquiera.
pudieron trocarse por un vaso de
agua, por no haber quien los quisiese. Entonces hubieran va.lido
mucho más, porque eran solicita.dos, los vulgares y pobres abalorios.
El deseo ó la necesidad empuja la
demanda de las cosas, y esto las
hace permutables. El valor de las
cosas es hijo de la demanda, y está
en razón directa del deseo de poseerlas, y en razón inversa de la can-

......

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

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3.-Elegantes vestidos de reunión y concierto.

2...--Trajes de calle; elegante ba•
ta de hogar y blusa para reu
.nl6n.

tidad de las cosas que se nos ofrecen. Suprimid el deseo de poseer diamantes, corno
pasó allí, y los diamantes carecen de --:alor
porque no pueden cambiarse por ob¡~to.6
servicio alguno. Aumentad la sed y d1sm1·
nuid el agua, y en seguida veréis cómo _un
vaso de agua puede valer más que los d1a•
ruantes de mayor tamaño.
Permitidme una comparac-ión: todas las
cosas tienen color, pero sin la. luz ,el color
no aparece; asimismo, todas tienen valor,
pero sin la demanda, es un valor muerto.

Por fin, señores, terminó diciendo el bel·
ga,, dispensen ustedes la lata económica, en
gracia de ser un hecho real y de haberme
dado ocasión para demostrar al amigo Faustino que pudiera darse muy bien el caso deque ~on tan deslumbrante diadema, no rematase esas privaciones de que nos habla,
en su coquetería de bohemio, y en que no
creo mucho.
Allá va a.hora el reverso de la medalla:
mi hermano y sus compañeros, en un buque
de vela llegaron á Madagascar, y una vez
allí, prosiguieron el viaje en un _vapor delas Mensajerías, pagando el pasa¡e d_e los
cuatro con un solo aiamante que caut1 vó á
una inglesa que estaba dando la vuelta al
mundo en compañía de su esposo, como

�-

EL '.MUNIDO ILUSTRADO

Dom:lingo 15 de Noviembre de 1903.

quien da la vuelta á una colmena,
pues estaban en plena luna de miel.
Faustino calló, y como era muy
enamoradizo, se limitó á a!iadir
por todo comentario:
-Después de lo que usted ha contado 1 me a.traen mucho más los
ojos de la Condesa que su constela.·
ción de brillantes.
DAVÍD DE MONJOY.

TUS MANOS

~~~ 1

1

Cuando yo te conocí,
antes que mirar tus ojos,
antes que tus labios roi_os,
tus manos, tus manos vi.

,_,,

"-""';

¡Viéra.las él, y querría
robármelas para sí!
Dime, ¿qué fuera de mí
sin tus manos, vida mía?

l

•

-11t1.:J 1 ·,.¡!

~~

-~" '

a,11cadón dt
ftUHtrOS

¡Tan breves!. ... la~ modeló
amor con ámbar y miel;
y el jugo de su clavel,
Flora., para. ungirlas dió.

¡Alma! Pigmalión las vea,
é implorará. de tu mano
aquel fuego soberano
que faltó á su Gala.tea.!

Número 2.-Representa nuestro

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L

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... ., ....

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*•J

. ..

,

Si las tomo por sorpresa,
se turban, ruborizadas;
y están, á. veces, heladas
cuando mi labio las besa.
Cuando en ardiente efusión
en las mías las estrecho,
ó las pongo sobre el pecho,
donde la.te el corazón,
Ya se duermen en mi palma,
que á. ambas iuntas da cabida;
ó despiertan y encendida
me comunican su alma.
las pulso, y en cada nota

que bajo mis dedos brota,
devuelve amor eco suave.
Y si nuestra paz se altera
por mi ardor ó por mi arrojo,
sabe amena.zar su enojo ·
con gracia tan hechicera,
que por ver su movimiento
de tanto hechizo colma.do,
mil veces las he enojado,
feliz en su descontento.
Escala por do subí
á. tus labios, ellas son
cómplices de mi pasión:
¿Cómo no quererla.si'¡Di!
Sin ellas, tal vez sufrie¡a.
tu desdén, tu odio tal vez ....
¡Déjame que, sin doblez,
mucho más que á. ti las quiera!
Además, dos ellas son
y me quieren por igual;
tú eres una, y paga mal
sólo un alma mi pasión.
Si obtuvieron las primicias
de mi amor, si me aman más,
mi bien, ¿les perdonarás
4ue te roben mis caricias?
Perdóname si las canto;
no sientas celos por ellas,
alma mía; ¡son tan bellas
y las quiero tanto, tanto!
E. BORRERO ECHEVARRÍA.

JUA.NITA.
I
En un va.lle de palmeras,
allá cerca de la Costa,
vive la dulce Jua.nita,
vive Juanita la. hermosa.
Tiene los ojos azules
y la hoquita muy roja,
la tez color de azucena
y la. cabellera blonda.

II

¡ya vuelvo á mi patria hermosa!
Mas las aves están tristes,
tristes sollozan las olas.
Me encamino al camposanto,

'Y en la sepultura angosta
de mi Jua.nita, han nacido
muchas violetas y rosas,
que, triste, beso pensando
en aquella linda boca
y en los ojos tan azules
de mi niña encanta.dora.
V

······ ········ ···· .... ....... .
Mira qué azul está el cielo,
mira qué azul está el mar,
y qué azules son tus ojos,
oh Juanita. angelical!
Adiós, alma de mi alma!. ...
El vapor ya va á zarpar.
Me iré pensando en tus ojos
al ver el cielo y el mar.

..............................
..............................
III
Cuando regresó del puerto
á su valle de la Costa,
Juanita fué sorprendida
por la Pálida traidora.,
que le dió besos de hielo
en su boquita. de rosa,
mientras cantaban las a ves
y sollozaban las olas.
• • • • • --· • • • • • • • 1 • • • • • • • • • • • • • • •

IV
4.-Trajes de paseo y vestido
para ni 1ios.

grabados.

grabado dos trajes de paseo, un
abrigo de estación y un traje de
baile, prendas que se hallan sujetas
en su corte á las últimas exigencias

Ellas con grata presión
su amor, blandas, me insinuaron;
ellas, tímidas, temblaron
con mi primera emoción.

r:_ Como las teclas de un clave

Domingo 16 de Noviembre de 1903.

111

Perdóname si las canto;
no sientas celos por ellas,
alma mía; ¡son tan bellas,
y las quiero tanto, tanto!. ...

Y, al contemplar que la calma
con su belleza. perdía.,
absorto me repetía.:
«¿También ellas tienen alma?&gt;

EL MUNDO ILUSTR.ADO

Vuelvo á mi patria querida,

En un bosque de palmeras,
allá cerca de la Costa,
duerme mi dulce Juanita.,
duerme Juanita la hermosa.
JUAN A. SOLÓRZANO,
~N Ul'IALDUM

Puso un ángel su candor
en tu donaire criollo
para que fueses pimpollo
de algún gentil pica.flor;
y es tu aroma el de la flor
que mis nostalgias destierra.,
porque en tu gracia se encierra
y tu frescura resume
todo el divino perfume
que da el clavel de mi tierra.
H. F. RODRÍGUEZ,

m

de la moda.
ntos trajes de paseo, confeccionados con tela de lana, llevan la enagua plegada ligeramente y adornada con aplicaciones de cintas. Estas
aplicaciones son longitudinales en
una falda y transversales en otra,
se~n lo representan los figurines.
El hermoso abrigo que se halla á
continuación de los trajes anteriores, es de confección sencilla, Jo
cual no obsts. para que la prenda
resulte muy vistosa. El abrigo es de
piel ó pelerina, luce peque!ia esclavina y manga abultada, rematada
eon pequeños puíios formados de
cinta maravillosa.. El cuello del
abrigo fórmase también con cinta
semejante á la de los pu!ios, y en la
parte delantera. del abrigo, á. lo largo de éste, aplica.se también cinta.
111aravillosa, á guisa de ribete, pa.•
,a formar un atavío sencillo y de
1,uen gusto.
Finalmente, el traje de baile, estilo roma.no, consta de enagua larga,
plegada longitudinalmente, de CO';·
)ilio escotado en parábola y termi·
aado por anchas hombreras en su
parte posterior, y por ángulos de
111.adroíio en su ii:1ferior, semejantes
f. los que llevan los vestidos de arlequín. Entre el madroíio y el cuellobombrerasJ cíñese el talle por
ancho cinturon de seda. Las man·
gas son muy origina.les y vistosas:
confeccionadas con gasa, pliéga.nse
longitudinalmente y hácense rema·
tar por picos ribeteados, digámoslo así, con- pequeñas borlitas de se·
da. El traje, en su conjunto, es muy
vistoso.

,

:;:..

.

-.

.. -.;.~,;. .........

.-

:i=f~-~-~:-~-=

ESPERANZA.

AM6&amp; DE ULTRATUMBA
Rafael, reputa.dísimo mé~ic&lt;;&gt;, sin
haber cumplido aún los vemt10cho
a!ios, conservaba en su rostro las

lineas del tipo árabe, y en su cora·
zón el avasa.Ba.dor impulso de las
pasiones musulmanas.
Rafael amaba: con pasión á Ma:·
garita, la morena de más gracia
que pisaba los cármenes de Anda·
lucía, presLando, con la luz de sus
ojos y el carmín de su s~mbla:nte,
esplendideces al cielo, dia.famda.d
al espacio.
.
.
Marga.rita era una Joven de die•
eiocho años, hermosa sobre toda
ponderación, y en cuy a naturaleza.
se mezclaban y confundían, J?r~stándole mayor encanto, remini~eencia.s viriles de l~ raza g&lt;;&gt;da, fih·
granas del pensamiento é mdolen·
cías del suelo americano.
Rafael amaba á Marga.rita Y ésta a.doraba á Rafael.
La vida de uno y otro era un
constante idilio.
Ni la más ligera nube empa!iab_a
el horizonte espléndido de su feh·
eidad.
Consentidos sus amores por los
padres de Marga.rita., habíase fija·
do ya la fecha para el enlace.
Y en tanto que el plazo se cum·
plia y olas de dicha inundaban la
existencia. de los dos ama.ntes,la. na·
turaleza enMira formaba para ellos

embriagador concierto de armonías
E!··hombre propone y Dºios d"s
i poT~das las cosas de esta vida ~álla.nse expuestas á contingencias
impensocéa.da.s.os de luz y la insonda•
Los
an
b
no están
ble masa de las som ras,
la
· s entre sí más que por
separaao .. ón de un crepúsculo.
breve transici
· á la deses·
De la complacencia

pera.ción, suele n~ ~ediar más que
un rápido acontecimiento.
.
De la vida á. la.muerte, no media,
á. veces, ni el estertor de 1~ agonía.
Marga.rita., a.legre, gentil Y e!1a·
morada, cayó un día, como herida
or una bala, ~n los brazos de su
~adre, á los OJOS de Raf~el.
Ni una descarga el~ctrica la hubiera privado de la vida con más
rapidez.
.
•
Todos los recursos de 1a ciencia,

toda la solicitud de la pasión, todo
el cari!io materna.}, fueron inúti·
les.
La densidad de las sombras ha·
bía sustituido en un instante á los
océanos de luz.
La desesperación de Rafael fué
espantosa.
Aquella mente volcánica. y aquel
corazón de fuego, libraron batalla
horrible ante los restos de la flor
ma.rchit~.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�EL MUNDO ILUSTRiADO

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

eR0N1e1\

(*)

Y murió en silencio .. ..
«La risa la reputé por error,
dije al gozo:-¿Por qué vanamente te engañas?
(Eclesiastés, cap. 11, vers. 1~).

Oídme los de duro corazón, los que estáis
lejos de la justicia».
Yo tenía el alma pronta á la risa, abierto el
corazón al sano contento de vivir.
Acababa de leer las coplas rlel Arcipreste de
Hita. Gustando el dejo picante de su musa
regocijada y fresca, franca ~n la 1:&gt;urla y en el
decir aguda y retozona, quise olvidar que es la
existencia dolor y llanto.
.
Pretendía convencerme de que era la vida
alegre como día de sol, dichos~ como amor que
no exige fidelidad y constancia.
Me hallaba muy cerca de afirmar que era la
mujer, como la esposa tierna y delicada _d~l
ccCantar de los Cantares», flor del campo y lmo
de los valles, huerto cerrado, fuente de ag~1as
vivas· muy lejos de juzgarla como el Ecltsiastés la' pinta: ccmás amarga que la muerte,_c?n
corazón que es red y manos que son pns10nes~.
Anhelaba saborear los goces que, regalando
los sentidos son deleite del alma. Pensaba
que era la boca, y no la frente, el sitio de los
besos.
Tenía razón el ingenioso Arcipreste. Dos cosas mueven al hombre en la vida: ccmantenencia y ayuntamiento con fembra placenter8,),.
¿Para qué dolores? ¿Para qué tristezas?
Nada de adornar, con los colgajos y los ll~rones flécos de una literatura falsamente afhgida, un drama ".ulgar: ccel cri?3:Pn de tercera,&gt;,
á la antigua, vaciado en l?s VIeJJS m?ldes del
Caín, sin complicadas psicolo~ias m r~~n~mientos de crueldad y perversión; el smcid10
con carta al juez de g~ardia, prodi:cto diari_o
de la vida. ~ra preferible reír: la risa, me dije es la salud del alma.
'y sin embargo, no reí.
...
Algo más profun~o y dol?roso que su1C~d10
romántico de amor o tragedia de celos atribuló mi alma pronta á la risa; mi corazón, abierto al sano ~ontento de vivir.
Los periódicos del 15 dieron la noticia.
Es drama manso, silenci~o; sin sangre ni
estrépi~o. U°: hombr~, con _indud~ble derecho
á la existencia, se deJÓ morir de fno; acaso con
anhelos de vida se abandonó á la muerte; tal
vez débil no se'lanzó á conquistar por la fuerza lo que' no pudo conseguir con el propio trabajo ni de la piedad ajena. . .
Oiganme los que se dicen cristianos, los que
llenan templos y oratorios de cera y de flores,
los que sufragan cultos en cumplimiento ~e
vana promesa ó en petición de frívolo capricho los que rodean de boato y brillo una religi6n de humanidad y pobreza.
En la. madrugada del 14 ha muerto un hombre en Madrid: lo mató el frio. Eran necesidad y miseria las solas dolencias de su cuerpo;
tristeza y desamparo, las de su espíritu. Acaso no conocía traición de mujer ni ingratitud
de amigo; que son am~stad y amo;es sentimientos de lujo, para quien padece frio y hambre.
Yo evoco la amargura infinita de su peregrinación por las calles solitarias, en la noche,
helada, silenciosa.
Si pretendió en huecos y portales esperar
que alborease un nuevo día ~e desv~n_tura, no
logró su propósito: los guardias le hicieron seguir calle adelante.
Pudo fingirse enfermo. ¿Para qué? No hay
camas en los hospitales.
Tal vez, con escándalo, hubiera hallado
abrigo en la cárcel.
Eso nunca. Era su libertad el único calor
que le quedaba.
y el desaraciado erró de quicio en qmc10,
·vagó de p;erta en puerta: no haaó almohada

(*)

Obtuvo recientemente el primer premio en
el concurso de crónicas de «El Liberal&gt; de Madrid.

para su suefio triste en las jambas duras:
mordíale el cierzo serrano las carnes mal cubiertas.
.
. h .
Tal vez un impulso de de,1prec10 le hizo mr
de la ciudad cristiana, que le negaba calor Y
abrigo.
Llegó á las afueras. Delante, _el campo se
extendía, árido y mudo; una tapia le ofrecía
apoyo. Se dejó caer.
Rentía sueño, mucho suefio .... •·.
, .
Una sola 1uz brillaba ante sus OJOS, deb1l Y
oscilante, perdida en el misterio de la son:ibra.
Cantó un gallo. Ladridos, lejanos y tristes,
rompieron el silencio de la noche.
Sentía sueño, mucho sueño .... . .
Y durmiéndose en la vida, despertó en la
muerte.

***

Esta es mi crónica: tiene en su sencillez el
dolor· brota de su mansedumbre la amargura.
Un'hombre que muere aterido sobre la helada tierra, frente al campo desolado y yermo,
bajo el cielo azul, en la noche serena y clara.
Murió de hambie. de frío; no tuvo amor.
Durmi6se cara á la luz esperando:el albor
'
' es fuente de vi'd a.
primero, nuncio
del sol, que
Quizás despierte en la región de la luz perdurable donde se acaba el llanto.
¡Aiegre Juan Ruiz! Seguro estoy d~ q~e tu
regocijada musa habría troc~do en lagrimas
su risa para cantar fin tan miserable.
Ya ~es. No tuvo ccmantenencia ni ayuntamiento con fembra placentera».

...

ENRIQUE DE MESA.

SU~NO VIVIDO
[Traduccl6n de GUILLERMO VALENCIA]

El valle del crepúsculo llenaban

perfumes grises de color de plata,
como cuando la luna. se tamiza
por entre nubes de borrosas tintas.
No era la. noche sin embargo. Presto
con las aromas de matiz de argento,
se disiparon en el valle oscuro
mis vagos pensamientos de crepúsculo,
y entre las aguas de una. mar tranqui~a
me hundí callado .... y se me fué la vida.
Vi cálices de flores misteriosas
y negras, que brillaban en la sombra;
y en crecientes de tinte anaranj~do
-como tibios fulgores de topaciouna luz que pintaba la floresta,
de tl'iste claridad amarillenta,
y todo estaba lleno por las olas
de una rara cadencia melancólica.
Y sin lo"rar siquiera comprenderlo
mi turb;da razón, pero sabiéndolo,
clamaba sin cesar entre mi mente
que aquella realidad era la muerte ....
Y la muerte hecha música; la. hermana
de los hondos anhelos; la que ama
á los seres que viven, y los busca,
toda vigor entre la noche adusta..
Y en silencio y oculta entre mi alma,
lloraba por la vida una nostalgia,
y lloraba y lloraba como llora
el que se va-llevado por las olas
de una. enorme embarcación marina
de fantásticas velas amarillasque á los tenues fnlgores del ocaso,
desde las aguas de un azul opaco
consigue di visar en la ribera
todo el cariz de la ciudad paterna;
y se ofrecen las ca,lles á sus ojos,
y percibe el murmullo de los pozos,
y de los caros bosques familiares
aspira los aromas otoñales,
y se finge de pies entre I a arena,
como en las horas de la edad primera,
trazado de inquietud, con las pupilas
arrasadas en lágrimas esquivas,
y ve el roto cristal de su ventana
y tras ella su alcoba iluminada.....
Pero la enorme embarcación marina
que no surte jamás en las orillas,
sigue adelante en el silencio mudo
que hacen las aguas de un azul oscuro.
Sobre los viejos mástiles, tendidas
melancólicas velas amarillas.
HUGO VON HÓFFMANNSTHAL.

a

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRlAOO

VOZ D~ f\Lf\RMI\.
En la tarde brumosa
flotaba la trizteza venenosa
que nuestras pobres almas invadía,
y nosotros, con ánimo cobarde,
ni vencerla supimos esa tarde
ni aceptarla queremos todavía.
Aspiramos el mal en el ambiente
y perecer dejamos la alegría .
de nuestro amor naciente,
sin que todo en nosotros se opusiera
y en el breve coro bate decisi vo1
ó triunfadores fué~emos, ó alttvo
el amor con sus júbilos muriera.
Doblamos las cabezas, resignadas
á la sutil presión del pensamiento,
mieotras iban en rápido aislamiento,
como aves de sus nidos ahuyentadas,
á, perderse las tímidas mit-aúas
del paisaje en el lin&lt;le ceniciento.
No se unieron jamás desde ese instante
con aquel arrebato delicioso
que asomaba del pecho palpitante
cuando el amor incólume vivía,
y que era luminoso
para tu alma y la mía
más, mucho más, que el sol de mediodía!
Se buscan hoy con ansia como entonces,
se confunden, se besan
y se repiten los antiguos ronces;
pero ¡ay! sobre ellas pesan
las brumas de la tarde en que sentimos
nacer el mal que inermes recibimos.
¿Por qué me culpas hoy si me ves triste?
¿Por qué te culpo yo_ si así ~ veo·?
¡Ni yo supe lucbar m tú suptste
en la hora precar1a;
y hoy remeda en nosotros el deseo
al estéril furor de Prometeo
destrozado er.. la 1·oca. solitaria!
¡No sumes el agravio á la tristeza!
¡No aumenten mis reproches tu amargura....
¿Volverá la. ventm·a
cuando el amor á despojarse empieza
Je la sana, de la íntima ternura:'...

Lo ;fesso ttrnpo

,, r..

G,etel. ("""'-" vot•)

...

FRANCICO DíAZ SILVEIRA.

~tr-bo a

o..~

rn~ nc!a i suoi tu

AGUAS MUERTAS

FROILÁ..1\' TURCIOS.

••

En la mayor parte de los casos, el infier11:o á
que se reduce la vida entre, marido y muJ_er,
no proviene de que el uno o el vtro se ha)an
vuelto malvados 6 irrazonables; pero es el caso
que no pueden discutir entre ellos sin alterarse por efecto de los recuerdos ( que con el asp~cto y el acento se despiertan mutuamente)
de bs contrastes y las acrimonias pasadas,
Tal vez se entendieran si pudieran hablarse
través de una pared, y con una voz en que e1
uno no conociese la del otro.
E. D' A11ncrs.

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Dio Ce • del

Septiembre, 1903.

Aguas muertas, aguas inmóviles de matices metálicos, circuidas de musgos de oro!
En los fúlgidos días de otoñ&lt;&gt; parecéis un
vasto espejo en cuyo fondo duerme l~ ~som•
bra y en las horas lunares, una campma de
esU:eraldas luminosas. De vuestro seno no se
escapa el más tenue ruido, porque yacéis
muertas1 cristalizadas sobre las arenas pro•
fundas. Tal así, á veces, las ideas, en el cerebro del hombre.
Mudas y glaciales, en los hondos silencios
nocturnos sois un símbolo misterioso y sereno. Reflejáis las sombras errantEis de los p~jaros y de las nubes; en vuestra _superficie
dejan largamente los crepúsculos tremulas estelas sangrientas y rielan los espectrale~ plenilunios; y la lu~a, mágica princesa,. va _ex•
trafiameute á mirarse en vuestra lámrna impasible.
.
En vuestro líquido cristral caen, en octubre las hojas secas· y si el aire las mueve,
vagan allí como cad~veres de mariposas. ~ 8
nenúfares son los favoritos de vuestras frialdades· y ellos viven de vuestra muerte, extrafios y 'bellos, como todas las cosas que brillan
en el misterio.

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L miércoles se puso en escena esta pequefia joya del teatro lírico, escrita por Húmperdinck, en un pr ncipio, para
un teatrito de aficionados, y luego arreglada para escenarios
artísticos por su autor, en vista del éxito que coronó su representaci6n y la importancia que fué adquiriendo. Se dió m11yor
desarrollo á la instrumentación, pero la música conservó su carácter de delicada y sencilla originalidad.
Su argumPnto es un pequeño cuento de hadas iñgenuo, y su
adorno musical es apropiado á él, pues á pesar de las proyecciones
de ópera que se le nan dado, la obra tiene mucho del sabor de
su esencia primitiva.
. Publicamos el c,duettino", de l?s dos nifios Hansel y Gretel, página musical inspuada,_ en la q_ue,se revela el estilo que campea en este cuento lírico y que los C&lt;dilettantrn no deJaran de agregará su repertorio, pues es, en verdad, precioso.

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~n cuanto al éxito alcanzado por esta deliciosa óp.era, en la primera representación, poco t~ne?I?S que a9regar. El público, como sucede siempre en otros casos,
guardó al pr1r.cipio la ma_s prud~nte reserva; pero, poco á poco, fué sintiéndose
subyug_ado por aquella música salpicada de bellezas, y, al terminar el primer acto
~plaud1ó. En el segundo-lleno de una poesía encantadora--siguió con profund~
mterés y paso á paso el desarrollo de la obra, y al final, aunque sin darse todavía
C?,enta exacta del mérito de Hansel y Gretel, porque no basta para ello una audición, se manifestó altamente satisfecho.
El desempefio fué un triunfo para la Compafiía: la Maccari caracterizó la Gretel
con yer~adero amo;, !ª Belloni estuvo muy discreta en el papel de Hansel, y la
Pozzi hiz? una bruJ.ª irreprochable. Los demás artistas que tomaron parte en la representac16n, contribuyeron notablemente al buen éxito obtenido.

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re

al. le v,., del

,lel!

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUST&amp;\D0

EL MUNDO ILUSTRIADO

Domingo 16 de Noviembre de 1903.

sentara el policía, me había hecho pasar los
«Rayos Y» por el cuerpo y conservaba mis
moléculas separadas en grado suficiente para
pasar á trav{·s de los cuerpos sólidos, si bien
quedando plenamente visible aún. En la celda de la pri8ión reflexioné más tranquilo.mente. Había cometido una gran torpeza al interesar al avaro y cruel .Juez Ilard en mis experiencias. Resolví salir en la misma noche
de mi calabozo, ir á mi laboratorio, tomar el
carb6n que había quedado efi lugar del diamante y restituirle su primitiva forma, mediante los «Rayos Y».
Así lo hice, esperando que fuera la noche
sombría y que la ciudad estuviera dormida.
Llegué á mi casa y me fué fácil despolarizar
el carbón, volviendo á lucir el diamante entre
mis dedos. Pero una idea tonta [el día entero había estado ofuscado seguramtnte] · me
asalt6.
Me dirigí á la casa del juez. Todo el mundo .dormía. Pasé, siempre á travfi- de las paredes y de todos los objetos que encontraba á

Los Rayos
•

Me había dedicado de tiempo atrás, desde
que aparecieron los primeros estudios científicos acerca. de esas radiaciones curiosísimas,
Rayos X Rayos Becquerel, Luz Negra y demás qu~ en la ciencia moderna son, seguramen'te la vanguardia de asombrosos descubrimient¿s. me había dedicado, decía, á experimentar ~on estas fuerzas desconocidas, seguro
de que en ninguno de los ramos de la Física
v de la Química podrían ser mis trabajos más
fructuosos.
Precisamente acababa de descubrir ( que
mejor sería hubiera~ perman~ci~o en e) más
profundo ¡;ecreto) ciertas rad1ac1ones mixta¡;,
que procedían tanto de una cn~~gica cor.rie11te
elfctrica, como de una emanac1on lumrno~a,
de especie poco co!1ocicla. Había yo lo~raclo
formar radiaciones que hal.Jía llamado" Rayos
Y• solamente, por darles un nombre, pues
pr~paraba una conferencia en la univer¡;idad
local, para presentar ante e!, profc.sorado mi~
estudios y pedir la aprobac10n que yendría a
ratificar mis teorías.
·
Los «Rayos Y» tenían, como , es de suponerse, curiosas pro¡_iiecladcs,. una &lt;le e~las
era la de ampliar, en Cierta medida, los espacios que separan entre sí los átomos y las moléculas. Aún no había yo logrado determinar
claramente cuál era el género de tales radiacionei:;; pero la técnica necesaria parll: rroducirlas me era muy pe1fectamente familiar.
Se sabe que las moléculas que forman, por su
aglomeraci6n en número infinitamente grande los cuerpos todos de la creaci6n, se encuentr~n entre sí á cierta (.lif1tancia unas de otras,
&lt;le manera que, comparatinlmente al tamaño
&lt;le tales elementoe, se puede decir que median
entre ellas espacios tan considerables quizá,
como los que median entre las estrellas y planetas que constituyen el mundo sideral.
Estaba yo, tranquilamente, buscando la
manera de ampliar mi descubrimiento. Había
logrado ya que mediante la aplicación de loii
«Rayos Y», las moléculas que forman el cuerpo humano se separaran entre sí de uno á diez
billonésimos de milímetro. Con esto bastaba
para que, cuando el desplazamient~ ~e las
moléculas era pequeño, los cuerpos sohdosen apariencia -quedaran dotados de la propiedad ele pasar ÍI través de los otros. Cuando
el desplazamiento era suficiente, quedaban los
cuerpos primero im·isibles, y, además, dotados de la anterior particularidad curiosísima.
Calcúlense cuáles serían mis esperanzas, dotado como estaba del poder de ampliar los espacios intermoleculares de mi cuerpo, de tal
manera que, cuando menos, pudiera yo pasar
á través de los muebles, de las paredes, de
cuanto cuerpo existe; pudiendo, adem(1s, hacerme absolutamente invisible cuando se me
ocurriera aplicar á mi cuerpo el desplazamiento más considerable que dan mis uRayos Y».

***

Mi amigo, el Juez Hard, se present6 lamafiana precisamente en que acababa yo de perfeccionar mis aparatos productores de «Rayos
Y», con objeto de tener conmigo una conferencia privada. Era el Juez Uard un mal sujeto
que no.die de la comunidad apreciaba, por sus
malas inclinaciones y por las intrigas que le
habían abierto el paso de la magistratura, en
contra de los deseos de todos sus compañeros.
El objeto de su visita, según pude después
comprender, era doble. En primer lugar, pretendía encontrar la ocasi6n de ver si lograba
descubrir algún detalle que le permitiera obligarme á que lo asociara en la explotaci6n industrial de mis descubrimientos. Además, según me explicó, le habían entregado, para su
venta, un hermoso diamante y quería que,
mediante mis aparatos y mi experiencia, le
dijera basta qué punto el brillante ern legitimo y valioso.
Para investigarlo, dejé al Juez Ilard en mi
despacho y pa&lt;!é, no queriendo asociarlo á
mis experiencias, á mi laboratorio, que estaba
contiguo. Vi, al entrar, que se encontraba un

f
-.;

1,

reóstato en mal estado y que corría el riesgo
de polarizarme fácilmente, sin quererlo. Para
corregir el defecto de la instalación, dejé sobre
un estante, de láminas de vidrio, el diamante
del Juez Hard. Era una hermosa piedra de
alto valor, que brillaba intensamente. Viéndolo estaba cuando, con asombro que se comprenderá fácilmente, vi que en unos cuantos
segundvs cambiaba de forma y de color, desprendía unas cuantas chispas y se trocaba en
un fragmento de carb6n, negro, insignificante ......
.La lámina de vidriQ sobre la cual lo había
yo colocado, estaba en contacto con los reóstatos que empleaba para hacer pasar mis «Rayos Y•, y seguramente que, entre los efectos
desconocidos de tales rayos, existían los que
habían producido el cambio. Separadas un
diez billonésimo de milímetro las moléculas
del diamante, quedaba convertido en el pedazo de carb6n que primitivamente le había &lt;lo.do nacimiento.
Antes de que yo pudiera evitarlo el Juez
Hard, con la impertinencia que le ~ra característica, abri6 la puerta, no queriendo por
más tiempo contener su curiosidad infantil.
Tal era mi male~tar, mi perplejidad que me
preguntó agitadísimo:
'
- ¿Es_ la piedra lo 9ue pretenden que sea
sus duenos? ¿Vale el dinero?

Y no reflexioné en la cla~e de persona
me escuchaba. Le contesté casi como •
blara conmigo mismo. Su contest::ci6n
1,0 not-lr el error en que me encontroba.
-¿Qué me cuenta usted?-me dijo con
no de voz más agrio que encontró á su
ce. Me interesan poco los rayos y d
mientas. ¡Mi diamante, 6 me nré preci
creer que es usted un ladronzuelo vul
Perdí la cabeza. Tantas emociones
en unos cuantos segundo¡;, me trasto
Queriendo demostrarle que no era lo q
saba, tomé rápidamente los reóstatos
emanaban mis «Rayos Y», y los hic~
mi cuerpo, y antes de que algo pudiera
tar, había yo pasado dos 6 tres vecee á
las paredes. Sus ojos se dilataron n
dos, por un momento Jo vi titubear¡
mirada maligna y cruel que le era n
volvi6 rápidamente á sus pupilas.
-Hermosa prestidigitación-;-di~o.
camente. -Pero me interesa mas m1d1
Pronto; termine ustecl sus juegos ó l_-'
mediatamente á un policía, y se ganllP'
diez afios de presidio por ladrón . ..
-Llame usted al policía-le d1Je;teresa poco ir á la cárcel, puesto que
salir de ella cuando quiera. Y ~ntes
reflexionara sobre mis palabras 1mpard
ru
el policía estaba al lado del Juez H
servil sonrisa de los débiles ante loe
- Este hombre me ha robado. Le en
para prueba, un grueso diama.1te que
á devolverme ahora. Bajo mi respon'!1l
preséntelo en la demarcación de pali
nombre.

***
Por fortuna, momentos ante!! de 4

mi paso, basta la alcoba de Hard. Al verme entrar, á través de los muros, Hard, que no se
había dormido aún, qued6 por algún tiempo
atónito. Nada dijo. Me acerqué á. un perchero en el que se encontraba un chaleco y sin
hablar tampoco, dejé el diamante en 'uno de
sus bolsillos. Esperaba que al día siguiente el
Juez Hard iría á la cárcel, confesaría tener la
piedra en su casa y me rehabilitaría. En efecto, muy temprano lo vi ya en mi ce!Ja usando de la facultad que le concedía su ~mpleo
de juez.
Pero en vez de pedirme excusas y de prometerme lo que yo esperaba, me dijo en tono
s11 rcástico:
-He visto algo que no me explico, y he
comprendido que es usted poseedor de alguna
U]isteriosa fuerza quE&gt;, bien explotada, nos duna una fortuna á cada uno. Voluntariamente
es difícil que usted con¡;ienta en asociarme á
sus e:'-periencias y permiti!me que explote industrial~·iente sus descubn~ientos; pero tengo en mis manos su porvenir. Solamente saldrá de la cárcel en el momento en que firme
u n d?cu~ento ,a~ociándome por igual á. sus
experiencias y exitos. De otro modo tendrá
usted uno. condena de diez afios por l~urto.
-Pero-le contesté-el diamante se encuentra E&gt;n poder de usted. Y o mismo lo he dejado en su chaleco.
-Lo creo; pero ¿cuenta usted con los testitigos suficientes de e!te he~ho? Porque yo,
personalmente, me cmdaré bien de anunciarlo
al público.
C01;D-P,rendí ~ntonces que toda mi obra, toda m1 vida, m1 porvenir, estaban en manos

del Juez IIard, que seguramente explotaría
su situación en detrimento &lt;le mi persona y de
mi honor. Por otra parte, me repugnaba f'l
pensar tan s6lo lo que sería capaz de hacer el
avaro, cruel, seco &lt;le corazón y criminal Juez
Hard, si tuviera en sus manos mi descubrimiento. Se despidió de mí, siempre sarcásticamente.

nador. Aunque le agradecía. su interés por mi
causa, le dije que no aceptaría nada que no
fuera la completa rehabilitación de mi honra.
Discutimos y me convenció de que no por
mí, sino por mis estudios y en beneficio de la
humanidad, debería aceptar el indulto; ¡,ero
le impuse la condición de que habíamos de
trabajar juntos por conseguir mi reivindicación completa, absoluta.

***

No había pasado un mes cuando, por intervención del Juez Ilard, á quien yo no había
vuelto á ver, fuí condenado, ú pei:ar de mis
protestas, por el .Jurado. que el mismo Hard
presidió cínicamente. )le condenaron á los
diez años de presidio que me había prometido
en nuestra entrevista.

***

Todo. mi \1 ida en la prisión. circulaba en redor de un pensamiento único: encontrar la
manera de rehabilitarme; pero bahía confiado
mucho en la honradez del Juez Ilard y no tenía pruebas dP. ningún género en su contra.
Solamente me quedaba esperar un milagro.
La obsesión constante me enfermó. En la ení~rmería de la cárcel conocí al Padre Angel.
Era un verdadero !'acerdote, honorable piadoso, un hombre de bien. Me tomó ca;iño y,
en las tardes, en cuanto terminaba su servicio
en la prisión, subía á la celda en que purgaba
yo una condena tan injusta.
Le conté mi historia y ni por un momento
dudó de mí, sobre todo porque al mi-:mo tiempo que le explicaba el poder de los «Rayos y,,
pasaba, ante sus ojos, á través de las parede;
de piedra de mi celda.
-¿Por qué, put'la-me preguntó,-aún permaneces en la cúrcel? Podrías salir á la hora
que quisieras ......
-Pe!o no saldría rehabilitado-le contesté. -11i honra está por encima de mi libertad.
El P_~dre Angel, muy impresionado, me
prometio s~ ayuda y quedamos en que todas
las 1,ocbes iría á 9uedarse en i:ni lugar, para
que fu~ra yo á _mi casa, á m1 laboratorio, á
P,erfeccionar mis descubrimientos. Así lo haciamos noche por noche. Un día el Padre Angel me llevó mi perdón firmado por el Uober-

***

Desde el primet día comenzamos á trnb.tjar. Teníamos en nuestras manos los «Rayos
Y,'., que llevados ?-1 grado mayor de dei,plaza- ,
miento, nos permitían hacernos in ,·isibles. l~n
ese estado podríamos sorprender al Juez Hard
y arrancarle la confesión &lt;le que era yo inocente.
SeguimO!', invisibles, por espacio de algunos días al Juez Hard en todos sus paso!', y
desc_u brimos, en efecto, datos que nos podrían
servir para lleg~r á conf~n~irle por completo..
Estábamos, siempre s1gmendo á IJard en
l~s carreras &lt;le caballo~ el Padre Angel
yo;
vimos que Hard había aposta.do fuertemente
por ~leterminado c_a ball?, no el favorito, y presumimos qu~ hubiera Cierto arreglo criminal.
En pocos mrnutos nos convencimos &lt;le que
era un robo descaraC:o el que Hard premeditaba~ Había puesto de acuerdo á cierto jockey
ladron, para que cerrara el paso al favorito
cuando éste se adelantara. Es juPgo que muchos bribones conocen bíen. Pero yo me acerqué prude_ntemente al favorito y Íe comuniqué, mediante un pequeño aparato portátil
que 11eva_ba á pre,·ención, la facultad de los
«Rayos_\•·, Así podría pasar por encima, por
en rned10, a través del que se le opusiera.
, El_ espectácul? de Hard, indignado por la
perdida, era odioso. Contaba con la ganancia
segur~ por su criminal proceder, y fué para él,
ade~as de una sorpresa desagradable, un:i
pérd1da,fuerte; am~a~ bastantes para que 811
~a~ cara~t~r se exh1b1era. Minutos des pué,.:,
md1gnad1simo, se prcsentaba en el Club donde le habían admitido por casualidad' solamente.
El P~dre Angel y yo le seguirnos. Pero mi
desgracia me perseguía y había de comunicarse, como mis «Rayos Y11, á las personas que
m~ acompafiaran. l\1e distraje en el Club
mientra~ ~l Padre Angel, cansado, se sentaba
en un ~1llon de brazos, cerca del fupgo. Nunca hubiera so_sp~cl~ado lo q.ue pas6, á pesar de
que fu~ el prmc1p10 de mi rehabilitación.
, .., Furioso, repugnante, se present6 el Juez
Hard, antes de que comprendiéramos que
!1º podi~ vernos (porque seguíamos bajo la
1~fluencia de los «Rayos Y»), se precipitó al
sillón donde reposaba el Padre Angel, sentán-

y

r

..

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

del año paFlado, después de examinar con t
da escrupulosidad, los distintos proye~tos p
sentados por algunos ingenieros alemanes
El edificio tit&gt;ne cuarenta y un metros·
frente, y está dividido en dos alas, de dieci
ch? metros de fondo .cada un~. En la plan
baJa se encuentran situadas siete piezas
clases, un espacioso flalón de conferencias y
departamento de la dirección, y en la alta
habitaciones privadas del jefe superior' d
plantel, otras piezas para clases y un salón
dibujo.

***
La inauguraci6n se verific6 á las once de
mañana, hora en que se present6 á. las pu
tas del plantel el señor General Díaz. Loii
flores Bar6n Von Fl6ecker, Encar~ado de N
gocios de Alemania., Ric1mlo Díener Hu
Schérer y Julio Albert, recibieron al 'pri
Magistrado, conduciéndolo ha~ta el salón p ·
cipal del Colegio. Una vez que el señor p
dente tomó asiento en el lugar de honor, d
pués de haber escuchado el coro «Preis Li
que un grupo de niños entonó á. su llt&gt;g
el sefior Von Flóecker pronunci6 una t&gt;ntusi
ta alocuci6n para dar las gracias al señor
Colegio Alemá.n.-La fachada

dose rápidamente, creyendo que estaba vacío.
Por un segundo sus ojos se dilataron, sus
narices resoplaban, mientras yo, comprendiendo lo que pasaba, grité:
-Pase usted, Padre Angel. ¡Pase usted á
través de él!
1mposible. Unos cuantos movimientos más,
y Harcl qued6 sentado en el sill6n. El Padre
Angel había desaparecido por completo.

***

Me retiré angustiado, pensando en suicidarme, ya que mi desgracia era tan persistente.
Toda la noche pasé insomne. A la madrugada se present6 el Juez Hard. ¿Era el Juez
Hard? Su mirada era dulce, tranquila su apostura. Fácilmente reconoci en su voz algo como un eco de la voz del Padre Angel. Me hab16 dulcemente.
-He comprendido mis errores. Mi conciencia me impediría vivir si no hubiera, previamente, rehabilitado la caui.a de usted. Vengo
á que me acompañe á la Corte. Declararé que
el brillante se encuentra en mi poder y que,
s61o por un error que ahora no comprendo, be
podido negarlo en el jurado. Deseo que comparta usted mis bienes, ya que ha sufrido usted tanto por mi causa, y, además de nombrarle mi heredero universal, tengo intenciones de que ante un notario declaremos ser, no

solamente amigos, sino algo así como padreé
hijo......
Y no sé si debo agradecer al Juez Hard 6 al
Padre Angel mi rebabilitaci6n y la existencia
feliz que hoy llevo.
Arreglo del Ingles para "El Mundo Ilustrado."

o
Inauguración del Colegio Alemán
Con asistencia del señor Presidente de la
República y de los miembros más distinguidos de la colonia alemana, se efectu6 el día 5
del actual la inauguraci6n del Colegio Alemán,
cuyo edificio se levanta, en terrenos de Romita, en el lugar que ocupaba el tívoli 1,Petit
Verflailles».
El terreno en que se encuentra el Colegio
mide ocho mil metros cuadrados aproximadamente, y fué adquirido por la Junta Directiva del Ei;tablecimiento en treinta y dos mil
pesos. Grandes árboles sombrean el edificio
y desde los balcones de éste se dominan perfectamente los más bermo~os paisajes del
Valle.
La construcci6n, protegida por una reja de
hierro que v1:, á la calzada de la Piedad, y por
bardas de mampoatería que la separan de los
predios colindantes, se comenz6 en noviembre

El sefior General Díaz, al terminar su alocución, fué o,,acionado por la concurrencia.
De,ipués ocup6 la tribuna el Presidente del
Coni;ejo de Admini:-tradón, sefior Díener,
quien excitó á los padres de familia para ']Ue
pre!'taran al colegio torla. la ayuda de que fueran capaces. El dlimno Imperial» cerr6 el
programa, pa.!'-ando en seguida todos los invitados á uno ele los salones, donde se sirvió un
lunch-cham pagne.

o
ARTISTAS JOVENES
J0SE M, LUPERCIO

En este número encontrarán nuei:;tros ledores una i:;erie de retratos y paiFajes firmados
por el señor José :\J. Lu percio, fotógrafo de
Guadalnjara.que obtuvo últimamente
en l\Iarlrid el riiplo•
·
ma único ofrecido
por un periódico especialista al antor
,., ....
ele lm1 trabnjo&lt;i que,
á su jnicio, fueran
mús bellos y estuYieran mejor ejecutados.
Lupercio, á quien
i:;in vacilar puede
llamarRe un artista,
es joven aún, y por
rn dedicación y su
1alento merece que
se le tenga como á uno dP. los mejores fotógrafos de la República. Ama á. f!U arte con
verdadero amor, y mái; por vocaci6n que por
lucro, se le ve siempre entregado al trabajo, á
un trabajo que F&lt;i mucho tiene de industrial,
mucho tiene tam hién de artístico, desde el
punto de vista del buen gusto.
Lfl. obra ele Lupercio no es la obra de un
espP.ciali,.:ta: lo mismo se encuentran en sus
mue,-trarios cuadrmi de co!ltum bres nacionales
que viRtas que reproducen los má'I encantadores pai,:ajes; lo mismo el retrato del personaje
6 de la dama ele polendas, que el del granuja
6 el de la pordiosera; lo mismo, en fin la escena que se deRarrolla á las márgenes del río,
que la que se dPsenvuelve en el obscuro cuchitril del proletario: todos los asuntos pasan por
su cárni.ra, y todo sale de sus manos lleno de
verdad·, de esa verdad que muchos ambicionan, pero que pocos logran.

g1'Ul)O

de alumnos.

neral Dfaz, que honraba con su presencia
Colegio, y para encomiar su meritísima la
de gobernante. EL Encargado de Xegocios
minó su alocución con un ¡viva! para el se
Presidente, que la concurrencia secundó
entusiasmo.
El coro de nifios cant6 luego nuestro Hi
no Nacional, y el señor General Díaz, le
tándose de su a1,iento, correspondió {das
tuosas palabras del señor Barón, diciendo,
tre otras cosas, que: "aunque el señor En
gado de Alemania había llamado fiesta f
liar á la que estaba celebrándose, debía
considerarse mayor y de más trascenden
porque era un acto del que debía felic~tar88
país, ya que las escuelas de las colonias
tranjeras difundían los elementos de P
ridad y de adelanto.
-((Ojalá-agregó el señor Presidente-:-&lt;r
se establecieran sucursales de este colegio
otros lugares importantes de la República,.
d,os alemanes han concedido siempre .
cha importancia á la causa dé la instru
popular, y con mucha razón había conl
Moltke que las victorias de. las arm~ al
nas se debían, en primer lugar, al increi:11
to de la escuela alemana».

Izando la vela.

( Fot. Lupercio.)

~n el paisaje, sobre todo-y esto no quiere
decir que eus retratos no sean por lo regular
ohraA muy acabadas,-Lupncio es un m11tistro: ahí están sus «marinas», que un pintor no
desdeñaría para in»pirarse en ellas: luz conjunto, todo es digno de verse; ni una s~la figura que eRté fuera de i;u lugar- el fondo se
aleja, y los grupos aparecen, no ~pelrnazados
y como puefltos sobre un fonclo de cart6n !lino desprendiéndose de la lejanía; como debe
ser, en una palabra.
En cuanto á loi:; retratos, se advierte deFde
luego que el artista conoce á. maravilla los
eft&gt;ctos de contraste y quei.,aheimprirnirá.i;us
figuras un sello de verdadera dulzura. La cabeza de estudio que publicamos en primera
plana, .Y 13: cabeza de viejo que aparece en otro
lugar, Justifican lo que decirnos.
El triunfo obtenido por Lupercio ha sido
pues, legítimo, Y. ojalá que lo~ aplausos qu¿
por él se le han tnbutado, lo eet1mulen y alienten para seguir cultivando un arte que tanto
ha progresado entre nosotros.

Colegio Alemán.-Salida de los niños.

Colegio Alemán.-Un

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

o
. La imaginación, dejada libre, no nos da caS! más qu~ ama.rguras y dN•conte11toi:;; l'Ólo
n~s da sat1Rfacc1ones y placerei, cua 11 cI 0 la dom1.na la voluntad, y la raz6n la obliga á trabaJar con un fin.

Taller de Lupercio en Gua.dülajara.

�DomLn.go 15 de Noviembre de 1903.

F-L MUNDO ILUSTRADO
.

""""'"

Domingo 15 -de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUST RADO

BELL
Han pasado ya algunos años y, á pesar de
ello, no puedo olvidar la impresión que recibí una mañana de noviero bre.
Dormía tranquilo, soñando, como suefian
siempre los pobre!!, en lo que nunca había de
alcanzar, cuando dei;perté rnbref&lt;altado al oír
la voz de mi hija, que me gritaq,a a l oído estas
palabras:
-¡Papá! ¡Papá! ¡Bell ~e ha vuelto loco!
Y había tal tristeza, dolor tan infinito tan
gra.nde, en aquella exclnmación que salió como un quejido por los labios de la criatur~
que, alzándola en mis brazos, tuve que con:
eolarla con mimos y halagoEi, asegurándole
q ue es0 no era cierto, que Bel! volvería muy
pronto, bueno y sano y coloradote-icoloraclote Bell! Dios mío, qué disparn te!-que ella
le vería, y lo aplaudiría y lo Ealu&lt;laría como
en otras ocasiones.
Y cuando, ya convencida, la despedí con
dos besos ... ...... ó con doscientos, porque los
besos que se dan á los hijos nunca i::e cuentan, me quedé triste, cabizba jo, temiendo cerciorarme de la veracidad de la infaui,ta notiria, lanzada imprudentemente por un peri6dico.

***

¡Bell loco! Bell el enharinado, el arlequineEco, el extravagante, el único, el insustituible Bell, ¡loco! ¡E!'o era imposible! ¡No, no
ponía conformarme con la id"a de que sobre
todos los que tenemos hijos, cayera esa desgracia!
Bell lo era todo para mi hija: con él sol'íaba si estaba dormida, en él pensaba al despertar, ba!'taba su recuerdo para hacerla reír,
y palmoteaba de gusto cuando le presentábamos el muñeco en el que u n «artista» ignorado
había hecho la caricatura de1 popular clown.
Si la niña estaba enfermita y se n egaba á
t0mar la medicina, dernparecía su rebeldía al
invocar el nombre de Bell; sus c,i.prichos infan tiles, sus enojos, sus terquedades de chicuela consentida, morían como por en canto al
decirla seriamente: «¡ Se enoja Bell!,, Entonces la nifia se t ransformaba, se volvía dócil,
consecuente y buena, y con arrumacos y coqueterías de mocosa, preg untaba:
-Papa, ¿,me l levarás á ver á Bell? ... ... ¿Y
qué h ará, eh? ¿Tocará la cafetera? ¿Saltará
muchos caballos? ¿Se dará de !:'ent obes?
Se le aseguraba que sí, que haría todo eso
y muchas cosas más que habría inventado
durante su ausencia; y, llegada la soñada noche, arafiando las pocas m0ne:las encerradas
en el caj6n del armario, sncri ficando lo más
ii,dispensahle, dejando algún objeto en ma•
nos del avariento prestami!,ta, se reunía la
cantidad necesaria para poder ocu par un lugar en la alta gradería, y alla. íbamos todos,
a legre~, gozosos, rifndo de an temano con las
ocurrenciaA de la chiquilla:
-Si Bell me pide un beso, ¿se lo doy?
-Sí, hijita, cuantos quieras.
-¿Y él no me puede regalar otro Bell?
Porque yo quiero tener un Bell en la casa.
-Pues, eso ya es más difícil; pero, en fin,
veremos.
Ya en el Circo, cuando me sentía arr~llad_o
por ese tintineo de las risas frescaf', cnstal!·
nns, puras de los niños, olvidaba todas mis
tristezas, todas mis miserias, m is dolores todos, y, riendo, pero con un sollozo en lagarganta, bendecía á aquel hombre á quien debíamos esos pocos momentos de alegría, que,
dei,graciadnmente, los pobres no podíamos
ofrecer muchas veces á nuestros h ijos.

.

~;lAfcDO

s A-i'JL !+-f. z

¿

***

-LAV ANDERAS. (Fotogra ffas de Luperc!o).

Bell loco, era Bel! muerto. Y Bell muerto,
significaba un vacío en el hogar. El, inconscientemente, mandaba, y reinaba y goberna·
ha en mi casa; ante la suya, corría avergo?za·
da mi autoridad paterna; si ahí había trinos
de pájaros, risas contagiosas, estallidos de sa·
na alegría, á él se l e debía.
Lo consideraba como al segundo padre de

E9'J I po
Tipos Nacionales.-lndios lluicholes.

fie.ff,4

/4.J &amp; O fc,f;:,2._

2-¡, /7/

(Fotografías de Lnperoio,)

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRIADO

mi hija, y no me sentía celoso de esa extrafta
paternidad, porque, gracias á ella, había disfrutado de algunos momentos de olvido d
ese olvido que es la anestesia del dolor. ' .
Pero ahora todo eso se iba, se había ido ya,
seguramente._ La desgracia nos. arrebataba ¡
ese buen amigo que robn ha á 1111s ojos Ja:¡ mi
radas de los ojos de mi hija.
•
-¿Qué har~mos, papá?-preguntaba la ni.
ña.-Y esa misma pregunta yo me la rep~tía.
«¿Qué haremos?,, Porque no era yo solamente,
éramos mucho¡, los que teníamos precisión d
solucionar ese difícil probl!'rna.
Y al formularm~ la pregunta, !'urgía ant.
mi vista la extrafia figura del payaso. Mas no
podía im11ginármelo encnrado, corno lo afir.
m~ba el pe~ióc!ico,. allá en su _casa. de Guada
laJnra, febril, 111qu1eto, extra.viada. la mirada,
soñando con esas gran&lt;lezas fabulesC'as con
e~as opulencias de sultán, l!on esos ho~oNI
regios que, se aecía, constituían iiu delirio·
' en t ui-insta,
.
1ocnaz, anun.'
no: ante mÍ aparecrn
ciándose con su eRtridente é inirnitnhle carca.
jada, y i;altando á la pista en rne&lt;lio di:! un coro de risas y de aplnusos.
Como una ob., esión consoladora. alentaba
aún la esperanza...... ¡ Bell loco! ¡Si no podía
ser! ¿Cómo él, el ccclown,» el paya~o que d&amp;;
todo se burló, que de todo hizo mof.L v
.casmo, iba á caer en ese ridículo delirio de
grandezas inagotables? ¿Qué más grand
que ser amado, adorado por tantas alrnrui pu•
ras, aún no envenenadas en los pudrideros d
la vida?
E~taría. enfermo; eso s~ P5&gt;dría ser cierto¡ y
en ese caso, deberiamos ir a curarlo, á decirle que procurase sanar pronto, porque nos ha•
cía mucha falta. Y ... otra idea: le llevaríam
á los niños. ¿No había él curado á tantoM coa
su sola presencia en la arena del C1rco·t ¡Puea
ahora lo curarían ellos con las caricia~ tle eua
manecitas suaves como copos de algodón, coa
los húmedos besos de sus bocas, con su inter
mina ble parloteo y con la sinfo11ía armoni
de sus risas. Y sería hermoso, muy hnmoeo,
verles á todos en conmovedora procebiórr, agi•
tando las sedosas melenas rul,ias ó neg11U1, y
repicando besos, uno. dos, muchos, muchoe,
en los pálidos y secos labios del payaso.
Después, ya curado-porque se curarla,
¡vaya si se curaríal-nos le traeríamos por
acá, á su casa, á su México, á su Circo¡ le
pondríamos el traje bombacho de seda am~
rilla con «caras,, de luna, redondas como platos; le pintarrajearíamos el rcstro, le peina•
ríamos el copete; y así, como empujado poruna avalancha dominadora, aparecería en la
pista soltando al aire su estridente carcajada.
en medio de un coro de risas, y de grito8 1
de aplausos.
Pero ...... ¿y si la noticia era cie1 ta?-pen·
saba yo. - Y entonces llegaban hasta mí, claras y distintas, las palabras de mi chicuela:
-¡Papá! papá! ¡Bell se ha vuelto loco!

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

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***

(Fotograf!a de Luperclo.)

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Pasaron dos días. La mua estaba triste,
C0!1 esa tristeza misteriosa d1, las criat
precoces.
-Papá, ¿qué no «inventarán» otro Bell?preguntaba.
Y al oír la respuesta dudosa, volvía á 811
desesperante mutismo.
Al fin, una noche en que vagabundeaba Y
por la ciudad, se me ocurrió llegarme á laOfi•
ci;ia de Telégrafos y preguntar si se había recibido alguna noticia de Bel!.
·
-Sí, señor; precisamente hoy remitió
un telegrama dirigido á un pariente suyo.
Indagué el domicilio del pariente y cons&amp;guí que me mostrara el telegrama, que, en resumen, decía: «Knvíame dinero.-BELL.•
¡Bell no estaba loco! ¡Bell estaba más cuerdo que nu11ca!

Yistas de Ocotlán y de Chapala.

-

,

Y esa noche hubo en mi casa cantos, risa1
alegría.
Octubre 30 de 1903.

Manuel M. PPltS•
Cuernavaca.-El "Parque Carmen Romero Rublo de Dtaz," inaugurado el 15 de Sepfü,::nbre.

\.

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�Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRiADO

EL MUNDO ILUSTRJADO

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

----------

Nuevo Parque en Cuernavaca
El 15 de septiembre se inaugur6 en Cuernavaca el Parque «Carmen Romero Rubio de
Díaz», formado en uno delos sitios más pintorescos de aquella población por iniciativa del
señor Gobernador del Estado, Coronel Don
l\Ian uel Alarcón.
El nuevo sitio de recreo es muy espacioso;
está sembrado de frondosos árboles, que dan
sombra y frescura á sus glorietas y avenidas,
y cuenta con artísticas fuentes de mampostería, dotadas con bonitos juegos hiclráulicos.
Al pie de los árboles se ven grupos de plantas
finas en forma de abultados, y sobre las pilastras de las banquetas, jarrones y otras figuras
•tue hermosean notablemente el conjunto.
En este número damos á conocer dos fotografías del nuevo parque, á reserva de publicar otras próximamente.

00
Notas Extranjeras.
Se han hecho muy curiosas experiencias en
la línea eléctrica de tranvfos entre Zossen y
l\Iárienfeltle, en Alemania: Se ha tratado de
experimentar cierto sistema para la construcción de vías de este género, ideado por una
'casa de Berlín. La Yía, los durmientes, los
postes conductores del cable, los «trolleys", todo ha sido moclificado para que los experimentadores pudieran atreverse á dar velocidades de ciento cincuenta kil6metros por hora.
En ciertos momentos, la velocidad conseguida
por el curioso carrolocomotora fué de doscientos kilómetros.

***
Se encuentran ya de vuelta en Roma los
Reyes de Italia, después de su viaje á través de
Francia y de su permanencia de unos cuantos
días en París. Parece que aún queda un eco
de las suntuosas fiestas en que el pueblo
francé::1 demostró su amistad al italiano y su
estimación por el Rey Víctor l\Ianuel y la Reina Elena.
Uno de los más suntuosos alojamientos conocidos, se dispu ,o parn los reyes en la Secretaría de Relaciones Extranjeras.

*
**
Los ingleses acaban de celebrar en Egipto
el aniversario de la ocupación de este territorio por las fuerzas británicas. Para celebrarlo,
se repiti6 en el escenario maravilloso que domina la pirámide de Cheops y la Esfinge misteriosa, una parada militar, reprod ucci6n exacta de la que en 1882 hicieron las fuerzas al
llegar.

Nueva locomotora eléctrica.

Desfile de tropas inglesas frente á. las plrAmldes de Egipto.

.· f ii .
¡

¡

i

En la faz del marqués no se ad vertía
ni en su voz cadenciosa y reposada,
que un gran dolor su corazón mordía.
Bra noble y tranquila su mirada,
su actitud no era humllde ni altanera,
sencillo era su porte y esmerado,
y llevaba. la rubia cabellera
echada atrás con femenil cuidado.
Ocultando el enojo reprimido
que impulsaba su altivo pensamiento,
frente al rey, que escuchaba distraído,
dijo el marqués con reposado acento:
-Tan sólo vuestra gran sabiduría.
dar pudiera, seiJor, tan buea gobierno;
¿,qué mortal, sino vos, inspiraría
ta.ata honrada labor en vuestro reino?
Vuestro gran corazón ha iluminado
con firme claridad vuestra. prudencia.;
y en la. austera virtud encastilla.do,
no turba la maldad vuestra concieacia.
De ánimo duro, corno fino acero,
¿,quién joya más valiosa ha. conquistado?
Y siendo como vos, puro y austero,
¿_qué reyes más virtud han alcanzado?
Proseguid, Majestad, por esa senda;
no dejéis que el demonio traicionero
con sus dulces halagos os sorprenda,
y torzáis vuestro juicio justiciero.
Calló el marqués. Mas, dura la mirada,
sacudiendo su altiva cabellera.,
y la mano en el pomo de la espada,
prosiguió con ardor ae esta manera:
-No obstante vuestra altura prodigiosa,
á vuestra honra tal vez no convendría.
una acción que, liviana y bochornosa,
al reino por entero indignaría.
Vuestro alcázar esconde una cautiva;
por muros y por sables resguarde.da
mantenéis, Majestad, como enemiga,

una cándida nifla, secuest1·ada.
Por su santa virtuit ofrecería.
entera mi fortuna, y mi cabt&gt;za;
mi propio corazón arrancaría
si fuera mancillada su pureza.
Ella encendió en mi corazón ardiente
de un vivo a.mor la poderosa llama;
por eso alzo mi voz triste y doliente;
mi corazón vuestra. piedad reclama. .
.
Muy pronto ha de extinguirse mi ~x1stenc1a.
si no me oye vuestra alma compa.stva¡
que amengüe su rigor vuestra sentencia;
ctevol vedme, seilor, esa. ca.uti va.
-Comprendo, dijo el rey, que os enloquezca.
la gracia de esa nifla encantadora,
y que vuestra alma ese dolor padezca,
mi corazón vuestro dolor deplora.
Mas, si mi condición de soberano
otórgame el derecho de su vida,
/.qué de odioso tendría que mi mano
la tuviese en mi alcázar detenida?
-Pues vuestra condición de soberano
á vuestra alma un deber tiene prescrit-o:
nunca manchar vuestra gloriosa mano
con el légamo infecto del delito.
El rey cuya conducta. es decorosa
no ejecuta una acción que es reprochable;
é infamar una niña pudorosa,
no es, seflor, una acción recomendable.
Vencido he de salir en la, porfía
y mi noble pasión será burlada;
mas siendo de vuestra alta jerarquía,
mi espada buscaría vuestra espada .. ••
-Al punto refrenad vuestra insolencia
y el ardor de tan necia algarabía;
tan sólo ejecutarse mi sentencia
vuestra ruda altivez consegufría.
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-No obstante que mi ruego os ha ~fen 1
y os causan mis palabras impaciencia,
debe estar vuestro pecho condolido.

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LOS REYES DE ITALIA EN PARIS.-La Reina Elena. del brazo de M. Loubel

__.

:Más os amo, señor, que á mi existencia.¡
si el cielo cotnpasi ve me otorgara
que en ddensa del trono la perdiera,
y cien veces la vida recobrara.,
otras tantas, señor, os la ofreciera.
Pero es digna mi voz y es decor?sa.,
pues mi nombre llevar no mereciera.
si ante ofensa tan cruda y dolorosa,
sin protesta mi frente sometiera..
-Noble marqués! Jamás varón nacido
estuvo como vos encadena.do;
pero amo vuestro pecho dolorido,
vuestra. ruda altivez me ha subyugado,

Descendéis de muy leales caballeros;
recorre vuestras venas ardorosas
pura saegre de indómitos_gue.-_reros
que empuña.ron espadas :71cto_r10sas.
Que olvide vuestro espíritu discreto
este desliz que mi virtud deplora¡
vuestra. noble pasión ahora respeto,
llevaos vuestra prenda tentadora. . ...
LUIS ANDRÉS ZúRlGA.

*

La más elocuente carta de consuelo que he
recibido en una gran desventura, fueron cuatro palabras escrita.:i con tinta roja por un desconocido: «Toda mi piedad».

*

Muchos hombres que tienen fama de trabajadores, no trabajan mucho más de lo necesario sino por desterrar de la mente la iclea de
la muerte.-E. DE AMICIS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Eh MUNDO ILUSTRIADO

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

Las Terí\uras de la Muerte
Era un pueblecito, ca1:1i una aldea; en un
repliegue del monte se esc:ondía, humilde y temeroso, como el que huye del mundo y del
bullicio.
Y nadie en el mundo se acordaba de aquellas cuatro casuchas ocultas entre árboles añosos y arrebujadas, acaso para taparse mejor,
con enredaderas y emparrados.
Nadie se acordaba; pero hay un ser que
nunca se olvida de nada ni de nadie: en buena memoria no hay quieh iguale á la Muerte.
¿A qué cita no acude? ¿Cuándo se ha retrasado? ¿A quién hizo esperar si le llegó la hora? ¡Parece imposible que en el hueco de un
cráneo vacío quepan tantos recuerdos!
Pues era una tarde de invierno y la Muerte
se metía presurosa por el repliegue del monte. Iba de cara al viento: un viento de esos
que por venir rastreros, traen rPmolinos de
polvo, y el polvo se le metía, no diré por los
ojos, pero sí por los «cóncavos», á la vieja de
las agonías. Por eso, sin duda, se le pusieron
aquella tarde los «ojos tiernos», si vale la palabra. Hubo un momento en que se le metió
un mo,cardón, que anduvo revoloteando por
la pequeña caja hue~o~a, hasta que lo sacó con
la punta de la guadaña; hay moscardones que
nada respetan.
Entró al fin la Muerte en la aldea, y después, en una de sus casas más pobres, entre
tantas de humildad y pobreza.
En aquella casa vivía una abuela muy vieja, con su hija, joven todavía, y con una nietecilla de pocos años.
La abuela lloraba; a~onizaba la hija y á la
nieta la entretenían unas vecinas.
Como que no se esperaba más que la llégada de la l\Iuerte para que aquello acabase, y
aquello acabó en cuanto entró la siniestra
viajera.
... Se acercó á la cama, y tenía ya tan poca vida la pobre joven, que la Muerte no hizo más
que darle un beso en los labios, y el beso se

confundió con el último suspiro; aquél, helado, aún tibio é1:,te; despuéi:,, helados los dos.
Se asomó la Muerte á la ventana y no se
atrevió á salir de la casa; el viento era cada
vez más frío, más fuerte y más polvoriento.
Resolvió pasar en aquella casa la noche, se
acurrucó en un rincón de la salita que comunicaba con la alcoba y se decidió á dormir;
que por más que digan, á veces también echa
sus sueños la Muerte. Y sus sueños son muy
curiosos, alguna vez los contaré.
No cerró los párpados, porque no los tiene
su descarnada calavera, pero apretó los bordes de los cóncavos, los juntó todo Jo que pudo y los huecos se le llenaron de sombra: durmió. Algunas horas después despertó; porque
la Muerte tiene el oído muy fino; como que
es la única que oye á las almas cuando se escapan del cuerpo, á veces llorando, otras veces riendo. Despertó porque oyó un pequeño
ruido.
En el centro de la sala, en el suelo, estaba
en su ataúd la muerta, vestida de negro, con
las manos en cruz y pálida como' la cera; en
los cuatro extremos, cuatro velas encendidas.
La abuela, abrumada de consancio y de dolor, se había llevado á la niña á una habitación próxima, y se había quedado dormida;
¡pobre vieja! había velado muchas noches y
además la Muerte estaba cerca y alrededor de
ella anda siempre el i:,ueño.
La niña se aprovechó del sueño de la abuela, se le escapó de entre los brazos y se fué á
la cama de su madre; el ruido que hizo al entrar, fué el que despertó á la Muerte.
La Muerte miró con curiosidad á la pequeñu !la.
La niña llegó á la cama, se empinó cuanto
pudo y miró con la cabecita á ras de las sábanas; la cama, solitaria, ante el pequeño ser
se extendía como llanura helada en noche de
invierno; su madre no estaba en ella.

La Muerte pensó que en la vida hay muchos desiertos, pero ninguno como aquél.
El primer desierto á que la niña se asoma.
ba era el mayor.
·
Y se conmovi6 la Muerte algo, sih duda
porque el polvo d~l camino le había enternecido los ojos.
Corno la Muerte no tiene nervios, toda emoción en ella se traduce por crujimiento de huesos, y lP. cruji6 el esqueleto.
La niña oyó el crujido; se volvió y miró
hacia. !a sala. Vió luces y allá se fué.
Junto á la Muerte pas6, pero sin verla; los
niños no ven nunca la Muerte, aunque con ella
· se rocen.
En pie quedó la pobrecilla contemplando
el cuerpo inmóvil de su madre;
Al pronto no la conoció; luego sí, y empezó á llamarla muy bajito.
ce¡ Mamá! ...... ¡Mamálll
La Muerte enderez6 su esqueleto y observó.
La niña seguía llamando á su madre, pero
sih atreverse á tocarla; la inmovilidad y el silencio la daban miedo.
((¡Mamá, mamá, despierta! ¡Tengo frío!
¡Déjame echar contigo!))
A la }fuerte se le estremeció otra vez toda
la osamenta y enclavijó las huesosas falanges
de las descarnadas manos en los huesos de
las secas costillas. Si hubiera tenido corazón,
al corazón hubieran llegado los dedos. Pero
la Muerte no tiene corazón.
Al fin la niña se arrodilló junto a.l cuerpo
de la madre, y con la tibia manita hizo una
caricia en aquel rostro más frío que el mármol; pero la retiró con terror diciendo: ffj Fría
...... fría .... .. mamá; mamá ...... estás muy
fría!))
La Muerte, que nunca desea nada, tuvo un
deseo: poder dar calor á la cara de la pobre
madre para que la niña no dijese que estaba
fría.
Y se eropezó á restregar las manos una

....

La última corrida en la · Plaza México:"

contra otra; pero por más que hacía, los sarmientos huesosos siempre estaban helados.
Vencida en este empeño, se pnso las ma.nos
delante de la boca y en ellas echó el vaho;
empeño también inútil, era vaho de sepultura en noche de nevada.
Entonces le ocurrió una idea: acercó las
manos á la llama de una de las luces; pero la
luz se apagó.
La Muerte se dió por definitivamente vencida; alguna vez lo ha de ser.
La niña seguía llamando á su madre con
monotonía de péndola de reloj ó de corazón
que late.
La Muerte abría y cerraba. la boca al mismo compás. Es decir, la boca no; lo que hacía era separar y juntar en forma grotesca los
dientes, como si imitando á la niña, quisiera
decir también: «mamá, mamá)).
Al fin la niña lloró muy bajito.
&lt;&lt;Mamá...... mamá...... tómame en. brazos
y procuraba separar las manos cruzadas
de su madre y abrirle los brazos para que la
recogiese en ellos.
Imposible: no tenía fuerza para tanto la
pobre chiquitilla. Los brazos de su madre
estaban rígidos; los dedos de sus manos eran
clavijas de hielo.
Pero esto sí estaba al alcance de la Muerte.
Dar calor no puede; hacer que la Muerte abrace, e1&lt;0 sí.
Y se acercó al cuerpo de la pobre mujer;
se inclinó sobre él; le separó los brazos como
abriéndolos, de modo que no parecía sino que
la madre los estaba abriendo como de co!itum bre ...... y esperó. A la ni:ña no se atrevió
á tocarla.
Y así estuvieron: la muerta eu medio; á un
lado la niña arrodillada, llorando, llamando á
su madre y con los puñitos en los ojos; al
?tro lado la .muerte, arrodillada también, baJándose casi al nivd de la niña y sosteniendo
abiertos los brazos de la madre. Así estuvo
esperando con paciencia suma, porque nadie
tiene más paciencia que la Muerte.
Al fin la niña mir6; vió aquellos brazos que
se abrían, y se dejó caer en ellos contra el pecho de su madre.
La Muerte, con mucho cuidado, cerró los
brazos y puso las manos de la madre muerta
sobre la cabecita de la niña.
• • • • • • )&gt;

Una vara de Re yes.-Montes "adornándose. '• .-Un par de '·Faico."-Un pase de Montes.

Cuando la Muerte se puso de pie, sin duda
por el esfuerzo y por lo violento de la postu;·a, se había sofocado y sentía un poco de
calor.
La niñ·a se iba durmieudo; pero no se dormía del todo.
-Mamá .... .. ríete .... Ríete, mamá..... decía, acariciándole !a cara,
La Muerte quiso reír; pero r.;sultó una
mueca horrible.
Entonces se fué al balcnn y lo abrió; amanecía una mañana muy fría, pero espléndida; celajes de color de rosa; neblinas flotantes; rayos de luz.
Y pensó la Muerte: ccRi~as, por ahora no
hay más que ésas: las del amanecer)).
Pero la niña no acabaha de dormir; lloraba callandito, y llorando, decía:
-Mamá ...... mamá ...... cántame ...... cántame ...... Si no me cantas, no me duermo.
La l\Iuerte vaciló; después abrió la boca;
fué un bostezo horrible, pero de la negra caverna no salió ni un sonido.
Medito un momento y se dirigió otra vez á
la ventana.
Se asomó y de entre la enredadera que por
ella trepaba, cogió un nido. Los pajarillos se
alborotaron; el padre y la madre salieron huyendo. La Muerte puso el nido al lado, muy
cerquita de la niña, y mientras los pajarillos
piaban, el padre y la madre revoloteaban alrededor del nido, alrededor de la muerta, sobre la cabeza de la niña, por entre las luces
agonizantes, corno mariposas colosales. Y
mientras volaban ansiosos, piaban y piaban,
tanto, que cantaban casi.
Canto debió parecerle á la niña, porque se
durmió al fin, recostada ~obre el pecho de su
madre, e1~tre los brazos de la muerta, pegando su canta á aquella otra cara rígida, fría
inmóvil, mojándola con sus lágrimas.
'

.·- ~,

La Muerte se inclinó; con dos de sus dedos,
como con pinzas de hueso, cogió una de aquellas lágrimas.
Después salió de aquella casa, salió de la
aldea y siguió por el repliegue del monte, llevándose efltre las tenacillas verdosas de sus
dedos la lágrima de la niña, cogida de las frías
mejillas de la madre, como el ladr6n que huyera lJevándose una perla robada.
Dos ó tres veces se la llevó á los labios; pero no tenía labios con que recogerla.
Se la llevó á los ojos, pero no tenía ojos que
humedecer.
Y al fin salió el sol; una de sus rayos fué
persiguiendo á la sinie,tra ladrona, y á fuerza de acariciar la lágrima, la evaporó.
Cuando la- Muerte sintió que entre sus dedos no había nada, dejó caer el brazo con algo parecido al desaliento, se escarbó los huecos de los ojos, como si en ellos sintiese singular picazón, con la punta de la guadaña, y
siguió su camino. Y allí acabaron las ternuras de la Muerte.
JosÉ DE ECHEGARAY

••

VERSOS. SENGILLOS.
Si ves un monte ele espumas
es mi verso lo que veR·
'
mi. verso es un monte, ' y es
un a banico ele plumas.

Mi verí'O es cual un puñal
que por el puño echa flor;
mi verso es un surtidor
que da un agua de coral.
Mi verso es de un verde claro
y ?e un carmín encendido;
m1 verso es un ciervo herido
que busca en el monte amparo.
Mi verso al valientP agrada·
'
m1. verso, breve y sincero
es del vigor del acero
'
con que se funde la espada.
J osÉ

1L&gt;\RTÍ.

,

.,,

Un pase de "Faico."
NUESTRO

PAIS.-Panorama

de la "Barranca de Tfo Roberto." (E. de Mor,,10 ~.)

---

)j;;y
,__.....

Otro pase de Montes.

Un:. capa de "Faico."

�EL MUNDO ILUSTRADO
Jtño X-tomo 11-núm. 21

mtxtco, Dol!ltmbrt 22 lit 1903,

Director: LIC. RAf'AfL RtYf5o ~ PI NDOLA.

Subscrlpcidn mensual
ld t m,

forfnt■

Cier ente: LUI~ RtYf5o 5,PINDOLA

Eco de la5 fiestas de Goa17aJoato.
Hoy publicamo~ una vista de uno do los Salones del Palacio Legislativo últimamente inaugurado por el Sefio r Presidente
de la República.
.
Debemos hacer constar, en honor de la verdad, que tanto el decorado como el mobiliario de todo el Palacio, han satisfecho
en alto grado, así por su elegancia como por su severo estilo y perfecta manufactura, al mismo Señor Presidente y á todos
los Ministros extranjeros, que estaban en la firme creencia de que eran importados de Europa.-Al informarles que todos los
muebles del Palacio, sin excepción, se han fabricado en la conocida Fábrica de Jorge Unna y Gía., de san
Luis Pot o si, se apresuraron á felicitar al Señor Unna, que estaba presente, y el Señor Presidente al saber que la Fábrica ocupa solamente obreros mexicanos, estimuló á dicho Señor á que siga en su difícil tarea de po~er la industria ~acional á la altura de la europea. No dudamos que asi lo haga nuestro antiguo amigo de San Luis Potosi, ya tan ventaJOsamente conocido en todo el Pais.

Sl.50

ldem. ea la capital SI.U

Placer 5opre1170.

F~fqzON ~

CJ-fP

V//IZ/ZI/J

(Eatudio Fotográfloo de Lupero1o),

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 8 de Noviembre de 1903.
hora., produce una. fuerza. centrífuga.
-tal como una. piedra. en una. honda.
-precisamente igual y de signo contrario á su tendencia. hacia. el a.stto
central, ésta. la mantiene á la. misma. distancia media. del sol.
Este grupo solar y planetario no
existe sólo en el vacío inmenso que
nos rodea indefinidamente. Como
lo hemos dicho ya., todas las estrellas que a.dmframos en el fondo de
los cielos, hacia. las cuales dirigimos nuestras mira.das y nuestros
pens&amp;.mientos durante las horas
apacibles de la noche, son otros
tantos soles que brillan con su luz
propia., jefes de familias más ó menos numerosas que se renuevan á
todas las distancias por el infinito.
A pesar de todas estas inmensas
distancias entre los soles-estrellas,
el espacio es tan vasto y el número
de aquéllas es tan grande, que por
un efecto de perspectiva, debido
precisamente al alejamiento, las
apariencias nos hacen creer que las
estrellas se tocan. Aun en ciertas
visiones telescópicas y en ciertas
fotografías parecen realmente tocarse.
El universo es infinito. El espacio
no tiene limites. Si llevados por
nuestro amor al cielo, nos ocurriese y tuviésemos los medios de emprender un viaje hasta donde él termina.se, nos sorprendería que, al
llegar á los confines de la Vía. Láctea., viéramos renovarse ante nuestros ojos deslumbra.dos el espectáculo grandioso y fenomenal de un
universo nuevo; y si pasásemos ese
nuevo archipiélago de mundos y
nos lanzásemos en persecución de
la. barrera. de los cielos, encontraríamos siempre, eternamente, ante
nosotros, universos sucediéndose á
universos. Millones de soles ruedan en el inmenso espacio. Poi·
dondequiera, á los lados, la creación se renueva. en variedades infinitas.
Según todas las probabilidades,
la. vida universal existe allá corno
aquí y ha sernbrado el germen de la
inteligencia por todos esos mundos
lejanos que adivinamos en las cercanías de los soles innumerables
que surcan el éter, puesto que todo
prueba sobre la. Tierra que la vida,
es el objeto de la. na.tura.lez~. Focos a.rdrentes, fuentes ina~ota.bles
de calor y de vida., esos varios soles, múltiples, colorados, vierten
sus rayos sobre las tierras que les
pertenecen y las fecundan.
Nuestro globo no es una. excepción en el universo. Es un astro
del cielo, nutrido, calentado, ilumina.do, vivificado por el sol, que no
es sino una estrella.
¿,Quién nos dice que los habitantes de esos mundos desconocidos no
piensan en nosotros y que el espa·
cio no esté atravesado por vuelos
de pensamientos, corno lo está por
los efluvios de la. gravitación universal y de la. luz'? ¿No existirá entre 1as humanidades celestes, de que
la. Tierra. no es sino una alquería.,
una. inmensa solidi,,ridad, a.penas
presentida por nuestros sentidos
imperfectos?
Levantemos nuestras meditaciones hacia el infinito! No dejemos

EL MUNIDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

1

Explicad6n dt

nuestros grabados.
Núm. l. Representa nuestro grabado tres elegantes trajes: dos de
casa y uno de visita.,confeccionados
de acuerdo con los últimos patrones y usando telas de lana, de colores medios tonos, que son los que
hoy más se estilan. Los dos trajes de
casa, a.unq ue distintos en su hechura
tienen marcados puntos de semejan'.
za. Ambos son de estilo sastre. En
uno de ellos la falda es entera.mente lisa, y en el otro lleva por únicas
aplicaciones cuatro franjas delanteras de cinta. maravillosa, que se
prolongan en la. parte posterior
basta llegar á la terminación de la
enagua.. Los corpiños, si algo tienen de nota.ble, es sólo su sencillez
y elegancia. Se adorna.o con pasamanerías de cinta. Uno de los corpiños lleva. cuellobornbreras, y el

esca.par la oportunidad de emplear
las mejores de nuestras horas, las
del silencio y la paz de nuestras
noches, permitiéndole al espíritu
que contemple, que admire, que ba.1buta.la.s pa.la.bra.sescrita.s en el gran
libro de los cielos! Dejemos al al
ma, libre en su vuelo, gue vaya. rá·
pida y feliz hacia esas regiones maravillosas que le reservan inena·
rra.bles venturas,y rindamos home·
na.je á la más bella de las ciencias,
á. la. Astronomía, que derrama sobre nosotros la luz de la verdad.
Para. los espíritus poéticos, la
contemplación del cielo transporta.
el pensamiento á regiones superiores, á. las que no llegaría ninguna.
meditación. ¿Quién no recuerda. los
bellos versos de Víctor Hugo en
sus &lt;Orientales&gt;? El inmortal poeta era. astróoomo. Más de una vez
tuve el honor de entretenerme á su
la.do sobre los problemas del cielo
estrella.do. Y yo me decía que los
astrónomos, á. veces, ' pueden ser
poetas.
Es difícil, en efecto, librarse de
un sentimiento éle profunda emoción ante los abismos del espacio
infinito, a.n te el es pectácu Io de 1a
innumerable multitud de mundós
suspendidos sobre nosotros. Sentimos, en esa contemplación solitaria. del cielo, que en el universo b ay
otr!I' cosa. que la materia tangible y
visible: fuerzas, leyes, destinos.
Nuestros cerebros de hormigas se
reconocen sin duda minúsculos, pero sentimos que hay algo más grande que la Tierra: el cielo; más absoluto que lo visible, lo invisible;
algo superior á los intereses más 6
menos vulgares de la. vida: el sentimiento de lo bello, de lo verdadero y del bien. En esto también la.
Astronomíasobrepa.samucbas cien .

cías y se hace directriz soberana,
faro de la. moderna filosofía.
Noche misteriosa., noche sublime,
infinita noche! Tú ha.ces dese.pare·
cer de nuestros ojos el velo que la
luz del día. corre sobre nuestras cabezas, devuelves a.l cielo su transparencia. y nos muestras la. realidad prodigiosa., el estuche cintilan·
te de los diamantes celestes, las in·
núrneras estrellas sucediéndose sin
fin en el incomensurable espacio!
Sin ti no sabríamos nada.. Sin ti,
nuestros ojos no habrían adivinado
jamás la población sideral, nuestro
espíritu no se habría da.do cuenta
de la armonía de los cielos y sería.·
mos aún los ciegos y sordos parásitos de un mundo aislado del resto del universo. Oh noche sagra.·
da.! Si te ciernes, superior al día,
desde la aftura. de la Verdad, por

otro, á guisa de este adminículo
una. angosta. aplicación de pa.ñ~
obscuro,quetermina. sobre los hombros y nace del cuello.
El traje de visita de falda plegada. y corpii'lo sastre, se lleva., como
lo representa. nuestro grabado, con
un hermoso saco abrigo de invierno, rico en sus atavíos, de fino punto de Inglaterra, y elegante en su
corte. Consta este abrigo de una
graciosa. esclavina, enteramente lisa, y sólo rematada en su parte inferior por fleco de rejilla. de seda.
Las mangas, de estilo japonés, se
rematan en los puños por aplicaciones de encaje inglés, igual al
que se emplea en el delantero del
saco abrigo. Corno pueden ver
nuestras lectoras,estaelegante prenda es muy sencilla. en su confección
y, sin embargo, resulta de magnífico
aspeeto y aun con la apariencia de
riquísimo abrigo.
ESPERANZA.

sobre toda ilusión, también viertes,
desde lo alto de tus urnas invisi·
bles, la. paz silenciosa. y tranquila.,
la calma. penetrante, en nuestr~s
almas, fatigadas á veces de las agitaciones de la vida., y nos haces olvidar las luchas, las intrigas, l&lt;J.s
mentiras, las perfidias, las miserias
de las horas de afán, de a::tivida.d
y de bullicio. El reposo y los en·
suel!.os son tu imperio. Te a.ml).mos
por esa. paz, por esa.calma, por esa.
tranquilidad. Te amamos porque
eres verdad. Te amamos porque
nos pones en comunicación con
otros mundos, porque nos haces
presentir la vida universal y eter·
na., porque nos das la espera.nis.,
porque nos proclamas ciudadanos
del cielo.
CAMILLE FLAMMARION,

5.-Trajes de visita y paseo.

4.-Vestidos de calle y cojln de seda.

�•r.-,:·., .... ,;

...

3•

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA.DO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

SE:RE:NITTA

~

~

1

A ti, linda mora,
graciosa. sultana,
la de ojos dP. fuego
de negro color;
á ti, mi africana
de talle hechicero,
á ti se dirige
mi canto de amor.
Reina. de Granada.,
ciudad de las flores
que riegan las aguas
del Darro y Genil,
escucha. los cantos
de un triste cautivo,
permite contemple
tu talle gentil.

DE LA VIDA
jMORIRI

Niña de labios rojos
como cerezas,
que á gozar de la vida
feliz empiezas;
que, inocente, sonríes,
de los amores
al sentir los efluvios
engañadores:
al mirarte al espejo,
tan bella al verte ....
¡Piensa que tras la vida
viene la muerte!

Pues en la. ruda lucha.
de aqueste suelo
que por algo refleja
la luz del cielo,
imperios, hermosura.,
fuerza., experiencia.,
todo expira en la. na.da
de la. existencia.;
no ha.y más que una. esperanza.
que no es mentida. ....
¡El beso de la. muerte
que da la vida.!
FLORENCIO VILASECA,

Si crueles os mostráis,
p01·que no queréis que os quiera.,
fieros por demás estáis, - ~
pues si amáncloos me matáis,
si no os a.mara., muriera..

Y me es doblado tormento
y dolor más importuno,
saber que mostráis contento
en ser crudos para. uno,
siendo blandos para ciento.

Si amando os puedo ofender,
venganza. os podéis tomar,
porque es fuerza. os haga ver
que no os dejo de querer
ó me acabáis de matar.

Y es injusto por demás
que tengáis, ojos serenos,
á los que, de amor ajenos,
os a.man menos, en más,
y á mí, que amo más, en menos.

Si es la venganza medida
por mi amor, á tal rigor

Y es, á la. par que mortal,
vuestro lánguido desdén,
¡tan dulce, tan celestial .... !
que siempre reviste el mal
con las lisonjas del bien.
¡Oh, si vuestra. luz querida.,
para. alivio de mi suerte
fuese mi bella. homicida.:
¡Quién no cambiara. su vida.
por tan dulcísima. muerte!

Joven que te desvelas
tu obscura historia.
por llenar de destellos
de humana gloria;
que sientes un coloso
allá en tu pecho,
diciendo que la fuerza.
es el derecho:
has de saber que, joven,
hermoso y fuerte ....
¡en tu exceso de vida.
llevas la. muerte!
Poderoso monarca
desvanecido,
que á subyugar aspiras
lo conocido;
que si tu medro exige
la cruda guerra,
delágl'imas y sangre
cubres la tierra,
aunque tu cetro humille
al orbe inerte ....
¡en tu trono sentada
está la. muerte!
Sabio que con el brillo
de vana ciencia
quieres matar al astro
de la evidencia;
que con falsas teorfas
buscas la palma
de tu siglo, negando
que exista el alma:
cuando tu orgullo necio
crea. y despierte ....
¡será que en la. materia
vi ve la muerte!

Deja, mora, el lecho,
sal á la. enrama.da,
escucha. los cantos
de tu trovador;
sal, Za.ida divina.,
graciosa. sultana,
oirás la harmonía
de un canto de amor.

Y solo, de angustias lleno,
me es más que todo cruel
el que ese mirar sereno
sea. para mí veneno,
siendo para todos miel.
R.

DE ÜAMPOAMOR.

TOIYIOSE
Ven,mi musa... mi rubia adora.da...•
De blondos ca.bellos;
La. que tiene los ojos azulee;
De color de cielo!. ...

A UNOS OJOS

el alma siento rendida..
porque es muy poco una vida
para. vengar[ta.nto amor.

Más dulces habéis de ser,
si me volvéis á mirar,
porque es malicia, á mi ver,
siendo fuente de placer,
ca.usarme tanto pesar.

Porque con él igualdad
guardar ninguno otro puede;
es tanta. su intensidad,
que pienso ¡ay de mí! que excede
á vuestra. misma. crueldad.

De seso me tiene ajeno
el que en suerte tan cruel,
sea. ese mirar sereno
sólo para mí veneno,
siendo para tvdos miel.

¡Son, por:Dios, crudos'a.zares
que me den vuestros desdenes
ciento á ciento los pesares,
pudiendo darme á millares,
sin los pesa.res, los bienes!

Virgencita. que endulza mis penas,
Mis horas de duelo,
Entonando tus cantos divinos
Amantes y tiernos!. ...
Ven y endulza esta noche, mi musa,
Es noche de invierno,
Siento el alma aterida de frfo,
Azóta.la. el cierzo! .. . .
Ven y entona. tu ca.ato, mi rubia....
Tu canto risueño.
Que yo sienta. vagar en Sus notas
Rumores de besos!... . ·

7.-Abrigos de invierno y trajes de lana.

SE ACABAN LAS LEVITAS

Ven, mi musa...... mi rubia. a.dorada
De blondos ca.bellos,
No más tardes, ¡oh virgen querida!
Te aguardo .... te espero.. ,
JUAN

F.

GONZÁLEZ

G.

Mas ya quelmis cantos
no a.blandan tu pecho,
adiós Za.ida. amada,
adiós: mi ilusión;
mañana al mostrarse
la naciente aurora,
verás que tu esclavo
ha. muerto de amor.
EMILIO V .ALVERDE,

6.-Modelos de bor-dados y tejidos.

La antigua. prenda. de etiqueta. está, como la forma poética, llamada á desaparecer.
Nada menos que en Ostende, el
lugar de reunión de los elegantes
en verano, se ha demostrado plenamente que el uso de la levita. va
restringiéndose mucho.
Hace poco, cuando ~e verifica.ion
las carreras ir..ternac1onales, acudieron infinidad de &lt;sport~men:&gt;
fr~nceses é ingleses á preseacrnr la
carrera del gran premio de 50,000
bolívares, y el rey Leopoldo organizó un almuerzo, al cual invitó á
un caballero inglés, célebre vor lo
buen jinete que es, al cónsul de una
gran potencia., al menur de los Vánderbilt y á otros &lt;sportsmen:&gt; conocidos. En la. invitación se decía:
«De levita,&gt; y he aquí el a.puro de
los invita.dos.
.
La etiqueta en la corte de Bélgica es la más severa de Europa, Y
Mr. B .... , uno de los invitado~, n?
tenía la prenda exigida en la rnv1tación. Fuése á escape á ver al dueño del hotel, que la usaba, y des-

�Domingo 8 de Nov-iembre de 1903.
pués de alabar de mil modos lo
perfecto de su traje, consignió que
le alquilase la levita.
El fondista se la cedió con mil
amores, pero añadió:
-Le advierto al señor que esta
es la segunda levita que presto hoy.
Hace un momento he prestado otra
al señor Vánderbilt.
Al entrar en el comedor el señor
B .... , observó que á otros tres
invitados les sentaba bastante mal
la levita, y con mucha discreción
comenzó á hacer indagaciones, de
las que resultó que el caballero inglés llevaba puesta la levita de su
pedicuro, y que el cónsul se la había pedido prestada al burgomaestre de Ostende, que es bastante gordo.

Conocimientos Utiles
UN BARO DE VAPOR BARATO

Hay muchos casos en que son necesarias las fumigaciones de vapor
caliente, aplicadas localmente. La
ciática, el reumatismo crónico y el
traumatismo de las articulaciones,
son afecciones que, si no curadas,
al menos pueden ser calmadas conservando la parte afectada con una.
temperatura. húmeda y elevada.
Por desgracia para los que viven
fuera de la.s grandes ciudades, sólo
en éstas hay establecimientos en los
que pueden llevarse á cabo dichas
fumigaciones.
Sin embargo, hay un medio sumamente sencillo, rápido y barato,
para llegar al mismo resultado: un
poco de cal viva, otro poco de
agua y una vasija, es todo lo que
se necesita.
Se ponen en la vasija algunos
pedazos de cal del tamaño del puño, y se echa encima agua, muy
poco á poco. La cal se calienta al
instante, y de ella empiezan á des
prenderse vapores en abundancia.
Entonces se coloca la parte afectada sobre la vasija, y el todo se cubre con una manta ú otra cubierta
gruesa.
Cuando la temperatura sea demasiado elevada, puede levantarse
una punta de la cubierta; si, por el
contrario, tarda mucho en elevarse, debe echarse un poco más de
agua sobre la cal.
El primer baño de vapor administrado en esta forma, alivia considerablemente la ciática, que desaparecerá del todo repitiendo la
operación cada día un cuarto de
hora.
El mismo método da resultados
igualmente satisfactorios cuando
se trata de reumatismos crónicos,
sea en una ó en varias articulaciones.
La economía, la rapidez, la sencillez y la eficacia, hacen recomendable en alto grado este medio de
obtener un baño de vapor caliente.

EL MUNDO ILUSTRADO

El té ocasiona siempre un ligero
retra.so en la digestión, pero sus
efectos son más perjudiciales cuando se toma al mismo tiempo que la
carne. El mejor té de la China contiene un ocho por ciento de tanino,
y esta sustancia convierte la carne
en algo muy semejante al cuero,
haciéndola, por consiguiente, muy
poco á propósito para la nutrición.
Un célebre médico inglés aconseja tomar el té muy claro, y nunca durante la comida, sino después;
es el único modo de no echarse á.
perder el estómago. Un poco de
bicarbonato de sosa añadido al té,
en proporción de uno por cincuenta, es también muy conveniente.
Es muy común creer que el queso
es una sustancia que se digiere por
sí misma; pero, por eso mismo, nadie debiera comerlo sin tener antes
la completa seguridad de noseer un
estómago muy resistente.
Lo peor de todo es comer, juntamente con el queso, cebolla cruda
ó carne. La carne es ya suficientemente nutritiva para que necesite
esta mezcla.

ENSUEÑOS

Rayo de sol que se adhiere
á. una gota pasajera,
que un punto luce hechicera
y al tocar la sombra muere.
Dulce memoria que hiere
con los recuerdos de un cielo,
murmurios de un arroyuelo
que en inaccesible hondura
brinda al sediento frescura
con imposible consuelo.
En inquietud, como el mar,
y sin dejar de sufrir,
ni es mi descanso dormir,
ni me consuela llorar.
En vano quiero ocultar
lo que el pecho infeliz siente;
tras cada sueño aparente,
tras cada mentida calma,
hay mas sombras en el alma,
más arrugas en la frente.
Si vienen tras este empefío
en que tan doliente gimo
la esperanza de un arrimo,
de un halago en un ensueño,
si de mí no siendo dueilo,
sonreír grato me veis,
os ruego que recordéis
que estoy de dolor rendido ... .
Pasad .... dejadme dormido ... .
Pasad .... no me despertéis .... 1
JUAN

Eco sin voz que conduce
el huracán que se aleja,
ola que vaga refleja
á. la estrella que reluce;
recuerdo que me seduce
con ensueí'ios de alegría;
amorosa melodía
vibrando de tierno llanto:
¿qué dices á mi quebranto,
qué me quieres, quién te envía?
Tiende su ala el pensamiento
buscando una sombra amiga
y se rinde de fatiga
'
en los mares del tormento;
de pronto florido asiento
ve que en la orilla aparE&gt;ce,
y cuando y a desf,dlece
y más se acerca y le alcanza,
ve que su hermosa esperanza.
es nube que desparece.

B.

At&gt;RIAZA,

LA tXPIAGION
BALADA

Llorando está. el pescador
A los pies de la que adora;
Ven, la dice, á ser señora
De mi barco y de mi amor;
Yo endulzaré tu pesar;
Bendeciré tu abandono;
Mi barquilla será. un trono,
Y tú, la reina del mar;
Y besará nuestro Edéu
La luz que en el mar rYela,
Y el viento dirá. á la vela
Nuestra dicha y nuestro bien.

1

Y van en la barca huyendo
Del céfiro al soplo blando
Y siguen ellos gozando
'
Y sigue el padre muriendo! .. .•

EL MUNDO ILUSrrRADO

Dom.lingo 15 de Noviembre de 1903.

1

De repente, el huracán
Riza el piélago bravío;
Ruge el trueno en el vacío
Con incomparable afán;
Allá. ... en la roca gigante
Se eleva triste un anciano,
Tiene tendida la mano
Sobre el golfo palpitante,
Y de la borrasca al son
Que el eco de Dios remeda,
Ronca y formidable rueda
La paterna maldición;

Y los dos amantes gimen
A aquella voz que estremece;
Y hasta la barca parece
Que se espanta de su crimen,
Y al fin con grito fa.tal,
Del mar al empuje fuerte,
Ruedan sábanas de muerte
sobre el lecho criminal.

Hijos, arrojad en pos
Cuanto á la virtud no cuadre,
Pues cuando maldice un padre,
Está. maldiciendo Dios!
B. LóPEZ GARCÍA.

México, Septiembre 30.
Tengo el placer de manifestar
-declara el Dr. J. Fajonar, Cirujano asistente del Ferrocarril
Central Mexicano-que he obtenido siempre muy buenos ·resultados, desde hace diez años, con
la excelente Emulsi6n de Scott,
en la tuberculosis, anemia y ago•
ta miento producido por exceso de
trabajo, ofreciendo este medicamento gran confianza. en los casos en que se necesita un agente
reparador.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DD.
Tome las pastillas Luantea de Bromo-Qalala
&amp;l boticario le deYolveri 111 dinero ll ao N car.
. . lirma B. W. Gr099 N halla 911 cada _ .

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzot,lspo Jttba

Alimentos que son peligrosos cuando se combinan

Hay muchas sustancias alimenticias que son saludables y nutritivas cuando se comen solas, pero
que resultan perjudiciales para la
salud, y aun para la vida, si se toman en combinación.
Todos los que han viajado por
los países tropicales de América,
saben que allí nadie bebe vino ni
licores fuertes después de comer
plátanos, pues de hacerlo así, sobrevienen estreñimientos y cólicos
violentos. El peligro es, sobre todo,
inevitable si la bebida es aguardientf&gt;.
El vinagre en las ensaladas
tarda la digestión. Por muy poca
cantidad que se ponga, la digestión dura de cuatro á treinta minutos más que de ordinario; y si la
proporción es muy grande, puede
la digestión cesar durante largo
rato. El vinagre con sal parece ser
singularmente dañino; en Inglaterra murió hace poco una jovencita
de quince años, por haber bebido
una pequeiia dosis de vinagre y
sal.
Jamás deben comerse cerezas con
leche. Esta mezcla mató al Presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce.

Sígueme .... Y la niña impía.
Al pescador acompaña,
Y no escucha en su ca.baila
De su padre la agonía;

re-

Se reserv11n &lt;'~maR en Carro Pull111a11 ¡,ara todol'I los puntos
en los Estado,- Urn&lt;los. Loi,, Restauranti- ,, Carros ComndorPi-de
Harvey t&gt;n la LínPa &lt;le 8anui Fe,~on rt-11¡,11d,ra&lt;loF1 e11 PI mundo
entero. P&gt;1r&gt;1 pri;cios, itinflrarioil y otro&gt;&lt; inforu1t&gt;F1, din)'ir,-p á
w.

s.

P'AR:-fi;¡\\ OR'l'H , -Al!PDte

la. San Franol•oo,, #t'lm. 8,, lflllJxloo.

Gt&gt;Der·al.

a. 1.

································~

Los bienes fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos uuts que se practicó la
11pertura del testamento del Iluatrfal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'eeha
en la ciudad de Chicago, Illlnoll .
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l!. cerca de $125,000 oro americano ; y seg1l.n el Inventarlo que ee ha
publicado, los bienes que dejo tueroa
como sigue:
Dos pOllzas de '"La Mutua,' ' Compafi!a de Seguroo sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, O aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acümulados sobre Ulla de las pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Eatre las disposiciones del sefior Uzoblspo, ea su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sef'.lorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él hasta 111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro;
l!. la sefiora Ana A. Feehan, viuda dal
sef'.lor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sefior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro tll
efectivo ; l!. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que ea preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la O.ltlma póliza; &amp; la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellanl&amp;
prlctlca para varones, de Feehu"Jllle,
llllnols, que era la lnstltuc!On por la
que mb se Interesaba el 1ef'.lor ArsobtA¡,o. sP ..,t~amn loa S4,000 ?Mtan·
te. t. 1&amp; 11.ltlma p611a.

1.-Sacos abrigos de la estación.

Loque Valen los Diamantes
La Condesa. de Z .... lucía en el
baile una portentosa diadema ~e
brillantes, que provdcaba l~ ~od1·
cia de los hombres y la env1d1a de
las mujeres. Era una fortuna en
compendio.
. .
Mi amigo Faustino, per1od1sta Y
bohemio en una pieza, exclamó ante un grupo de amigos al contemplar aquella riqueza:
-Denme esa diadema y se ª&lt;?ª'
baron mis constantes preocupac10·
nes.
-¿Qué quie1·e usted significar c~m
esto·t preguntóle con sorna un JOven belga, corresponsal de un gran
periódico extranjero.
-Sencillamente que y a no existirían para mí privaciones ni a~reedores, esas dos grandes calamidades que me persiguen desde la cuna.
-¡ Cuán ena añado está usted! -repuso el extra~je1·0. El diamante va~
le, si hay quien lo apreci_e; pero s1
nadie lo solicita, maldito lo que
importa. Esto pasa con los bomb1·es y con las cosas.
-Denme los diamantes y aseguro

á usted que no me faltarán compradores. A nadie se le ocurre pensar
que, á mayor ó menor precio, puedan quedar sin colocación los diamantes.
-Crea usted que se dan casos, y
si no les molest-o, voy á referir á
ustedes lo que sucedió á un pobrA
hermano mío, no baCTe muchos aiios;
lo be recordado precisamente al
ver á. Fa.ustino tan entusiasmado
ante aquella. espléndida diadema.
-Cuente usted, cuente, exclamamos ácoro.
-Pues bien: mi hermano pasó
una larga temporada en el Cabo,
entre los buscadores de diamantes.
Nacido como yo en una pob1·e aldea de Flandes, acostumbrado á.
trabajar desde niño, dejó un día
nuestro hoaar, llevado de la ambición y de ;u espíritu aventurero,
yéndose en compañía de algunos
jóvenes holan~eses á explotar un
criadero próximo á Kím_berley. ~l
negocio les fué á las mil marav1)las, y en pocos años ~ueron dueños de un caudal de brillantes, suficiente para coronará. m~dia doce·
na de princesas. A los s~1s afíos de
trabajo cedieron el criadero, en
buenas ~ondiciones, á unos bóeros
y emprendieron el regreso á. Euro-

pa., llevando consigo los codiciados y diminutos cristales. Eran
cuatro, y en unas pequeñas talegas
cosidas á. los hábitos, encerraron
el espléndido fruto de su labor, que
en el mercado de Amsterdam tenía
que ser justipreciado con largueza.
Embarcáronse en un vapor holandés y, con júbilo infinito, seme·
jante al del desterrado que vuelve
triunfador á la patria, emprendieron el regreso por el canal de Suez.
El tiempo, que fué bonancible durante los primeros días, se trocó en
temporal deshecho, y el vapor corrió á. merced del huracán por espacio de cuarenta y ocho horas.
Al cesar la fuerza impetuosa del
ciclón, descubrióse en el va.por,
desarbolado y maltrecho, una gran
vía de agua que amenazaba hundirlo en el fondo del mar. La máquina bahía dejado de funcionar, y las
bombas no podían achicar el líquido que anegaba las bodegas. E l pe·
ligro se hizo inminente, y en aquellos aciagos instantes, los tripulantes y los viajeros se lanzaron á las
canoas, procurando llevar consigo
algunos víveres.
En una delas canoas se salvaron
mi hermano y sus tres compa.Beros
con las cuatro talegas que forma-

ban parte integrante de su indumentaria.
Despu~s _de mil peripecias y largos sufr1m1entos, llegaron á un islote del mar Indico, escasamente
poblado de habitantes. Al verles
acercarse, los salvajes huyeron
apresurada!Dente, sin hacer caso
de los signos y voces tranquilizadores con que intent aron retenerles.
Durante la travesía se agotaron
las provisiones, y para colmo de
desdichas, el agua$alada que entró en la canoa se mezcló con el
agua dulce de los barriles de á bordo, inutilizando la indispensablebebida. Devorábales la sed y su
primer impulso fué buscar unS: fuente próxima á la orilla. En aquella.
isla, de origen mad1·epó~ico, árida
y yerma en su parte baJa, las pequefías corrientes arrastraban la
sal de que estaba saturado el terreno, lo cual bacía de todo punto el
agua impotablE'.
Sentados los cuatro compañeros
en las peladas rocas, requemados
por la sed, sentían tristemente la
opresión de la riqueza estéril que
llevaban encima.
En aquel momento, el caudal de
diamantes nada valía, porque no

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo lo. de Noviembre de 1903.
-¿Lo imprevisto quieres?-contestó Fromont.-Búsca.lo desde a.hora.. Pero tú huyes de él. ¿Cómo es
posible que éntre en tu vida. m~c~nica.'! Te has impuesto una. disciplina de autómata.. Es preciso que
sepas vivir.
-Sí --afia.día. Acol,-nosotros tememos lo desconocido. Nuestra
casta., nuestro esta.do de fortuna,
nuestro estado de familia, la!! conveniencias, los hábitos, los prejuicios, todo nos ma.ntiene,de la. mañana hasta. la noche, en un círculo estrecho de ideas y de actos, de sentimientos y de sensaciones, del cual
no nos sabemos evadir. ¿,Por ventura. saldríamos á la. ca.lle sin sombrero? ¿Comeríamos tres horas antes ó después de lo acostumbrado?
¿Iríamos por curiosidad ó con intención caritativa á instalarnos en
un zaquizamí de un barrio de trabajadores? Por temor de caer en el
ridículo ó de que se nos tachase de
incorrección, no sabríamos arries•
ga.rnos á romper con nada de lo
que nos es ba.bitnal.
Fromont volvió á tomar la pe.labra. en estos términos:
-Ha.y personas á las cuales un
instinto particular pone sobre la
pista. de la a.ventura, y éstos son la
presa desesperada ó arrebatada de
los dramas más agitados, de las
desventuras más extravaga~tes. Estos hacen fortuna y se arruman sú·
bita.mente; boy sabemos qu_e _se casan y mañana tenemos noticia de
que han buido al fin del mundo; pasan por todas las metamorfosis,
caen en todas las zanjas, saltan en
todos los trampolines. Son las víctimas y los triunfadores de lo impensado.
Gervoise zampóse un bocado de
fresas y frambuesas y sólo se detuvo ante un pedazo de limón que fué
á atravesársela. Tras de lo cual
respiró.
-¡ Bah!-murmuraba. entonces. Si ha.y que darse tanta p~na para
procurarse algunas emomones ....
En verdad, Gervoise estaba. resuelto á no darse ninguna. Hallándose bien colocado en una grande
administración, se encarnaba en él
la. reaularidad llevada. hasta. lamanía. Calzar zapatos nuevos le hacía desgracia.do. Era preciso que
el pantalón formase determina.dos
pliegues. Iba por tal acer~ y no
por otra. Exigía pla~os guisados
en cierto número de mrnutos,contados reloj en mano. ¡ Y él,. él ei:a.
quien pretendía que la existencia
está falta de variedad!
-No-dijo Acol,-no es necesario ir muy lejos para encontrarse
cara á cara con el suceso que trabuca para siempre el destino de un
hombre. ¿No has resbala.do nunca.
en una corteza de naranja? Por
más que entonces ibas tieso y con
aire vencedor, ¡crac! te ves patas
arriba. Te levantas hecho una lástima, y los circunstan~es se ríen _á
tu costa. Ya traiga dicha ó desdicha, !o imprevisto no puede ser cosa larga. En cuanto á. mí, en vez
de llamarle, le consagraría cierta
desconfianza supersticiosa. ¿Has
pensado en lo que una mirada, un
amor súbito, pueden hacer que_si
pierda. del presente y del porvemr.
Lo imprevisto es el telegrama mortal, la enfermad y sus terrores; rara
vez trae buena cara. ni sonrisa de
buen augurio. Lo dicbo, yo le temo.
Acol había sido desgraciado casándose joven y sin reflexión. Aquella boda concluyó trágicamente, en
un duelo, en la muerte de un hombre y en la reclusión de una, mujer,
la cual se volvió loca. Por más que
hubiese transcurrido mucho tiempo desde entonces y todo se hubiera olvidado ya, quedaba de ello
una sombra de melancolía en el
flaco y altivo rostro de Acol.
Fromont continuó así:
-Lo mismo que el premio gordo
de la lotería, lo imprevisto se ofrece á ciertas personas sóla una vez,
y entonces es como un genio bienhechor que cuanto toca lo transforma y embellece. ¿Conocéis á Ménal
y á su linda esposa? Seres dichosos, si los hay, aquéllos.
Sacudió la ceniza del cigarrillo
y evocó en su mente el recuerdo de
la. jóven pe.reja.. Méne.l, médico de
una. población agrícola., era colega
1uyo¡ loa do■ habían ■ido ca.mara·

EL MUNDO ILUSTRAOO

das de colegio, y Ménal, pobre en
aquellos tiempos, era ya rico; Ménal, con no ser gallardo ni hermoso, era amado de una mujer encantadora, en tanto que él, el pobre
F1·omoot, luchaba trabajosa.mente
en París pa.ra hacerse una clientela. Este no sentía envidia alguna:
sin embargo, consideraba que el
azar había. hecho bien las cosas....
para. ot10.
-¿Y qué?-preguntó Gervoise.
-¿Sabes cómo, de la noche á la
mafia.na, encontró mujer, posición
y fortuna?-continuó Fromon~.
-No-respondió Acol.-Lo que
sí sé es que los esposos llevan un
buen tren, aun cuando vivan sencilla.mente. Tienen caballos y automóviles y su propiedad es muy hermosa.
-Pues nada - siguió diciendo
Fromont,- que Ménal, una vez,
viajando, equivocó el tren. Al notarlo, encontróse en una ciudad de
poca importancia y allí se detuvo.
No había medio práctico para volverse hasta cuatro hora.s más tarde. Ya está, pues, divagando por
el clásico paseo, y luego por la.s
calles medio desiertas; procura ver
cómo matará el tiempo. Ve la iglesia con su porta.da. El café del Comercio, donde hay muchas moscas en la cerveza.... . ... Periódicos ilustrados de en mes atrás ....
Se pasea por el espacio desierto
del juego del mallo, pasa frente al
cuartel de la gendarmería .... se
dirige otra vez á la estación. Aún
faltan tres horas. Entra en una peluquería. para que le corten el pelo;
ha ganado media hora. Busca.cambalacheros, pero allí no los hay.
Y el fastidio y el deseo del tren, que
no llega, y la consideración de un
día perdido, le hacen aquella población odiosa .... Silencio abrumador .... aceras sucias .... perros
llenos de lodo, tomando el sol. ...
escasos viandantes, 1 abra doras
fea.s, ciudadanos engreídos, todos
ellos con aire torpe . . . . ¡va.ya una
atmósfera de estupidez y esplín! . . .
Aquello era insoportable.

¡ Y falta.bao aún dos horas! Ména.l volvía por tercera vez á la. estación, cuando, a.traído por la. verdura de un hermoso y fresco jardín, entró maquinalm@nte en una
callejuela. Vió una verja., tras de
la cual había césped y grupos de
plantas; las calles enarenadas aparecían limpias; á travós de los árboles levantábase una casa de ladrillo rojo, con galería exterior y
escalinata, y a.domaban las ventanas cortinillas de seda obscura; todo aquello respira.ha una calma. dichosa. En una luciente plancha. de
cobre leyó Ménal un nombre que,
aun cua.ndo le era desconocido, causóle un pequefio sufrimiento, pues
á a.quel nombre precedía la palabra.
&lt;Doctor&gt;. No podía menos de confesarse que el colega no estaba mal
instala.do. Ménal leyó después:
&lt;Consulta de una á cuatro&gt;. De
pronto se oyó un piano á intervalos, cesó luego la. música, y surgiendo de entre las flores, una aparición radiante, una luz dorada,
una joven, subió á la galería.
Cogido en flagrante delito de espionaje, Ménal ruborizóse. ¿Le tomaría acaso por un mendigo ó un
soplón? La joven había mira.do algo sorprendida á aquel forastero
.... Este no vaciló ya, y con ademán espontáneo é irresistible, tiró
del cordón de la campafiilla, sin
darse cuenta. de la extravagancia
de aquel acto hasta que la aparición hubo salido de la galería y
llegó una criada.
-¿El doctor? . . . .
Si éste no se be.liaba. en casa,
aún podía Ménal escaparse del
lance.
-Allí esta el doctor-contestó la
sirvienta.
¿Qué hacer? ¿Qué decir? Pretextaría. una consulta·? Pero he ahí que
se le presenta sonriendo un caballero de rostro franco é inteligente
mirada. Un hombre excelente con
seguridad. Ménal no tuvo valor
para mentir: explicóle su visita, lo
del tren equivocado .... Le habló
como de colega á colega, conclu-

··•······......................... .
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,;l.ansas Cíty, St. Lonis, Cbicago, lew York,
San Francisco J Los Angeles

yendo por revelarle lo que poco
~ntes _no osara, ~sto es, el súbito é
imperioso atractivo de la joven
El b?e.n doctor, que sería un h~tnbre origma.l, encontró naturalísima la ?Osa.. Hubo preguntas conversación y refrescos.
'
_-¡Teresa! ¡ reresa!-gritó el médico.
Y presentó al forastero su única
bija. El médico era viudo. Al pronto, Ménal no sabía qué hacerse ....
después fué tomando a.lientos. Conversaron á más y mejor .... y los
tres gustáronse uno á otro. Ménal
fu~ in vitado á vol verá la. casa. No
deJÓ de hacerlo. Por fin, casóse
Fromonte vació su vaso.
·
-S_í-dijo_ pensativo Acol,-eso
es lo imprevisto.
.-Y de lo _mejor en su clase--convmo G~rvo1s~;- pero sólo una vez
entre men mil, llega en semejante
forma.

-

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Pablo v Uictor margutrlttt.

LOS DOS EN UN ABANICO
EL

Cuando perfumado el viento
Carmen, tu abanico mueva '
no olvides que el pensa.mie~to
de tu fiel amante lleva
con su cora.zón y aliento.
ELLA

Como una alegre canción
tu aliento y tu corazón
Aureo, en mi abanico ;iento.
¿Cómo olvidarte un momento
si ellos mi esperanza. son? '
€1 eantor dt 6uadamiu.
Texcoco, México, Agosto 16.
Siendo universa.lmente reconocidos los benéficos efectos del aceite
de hígado de _bacalao y los hipofosfitos-escribe el Dr. Rodrigo
López Parra, de la. Facultad de
México, á los Sres. Scott &amp; Bowne, -ha cabido la satisfacción de
poder presentar á. la humanidad
doliente esos valiosos agentes en
feliz combinación, que ha salvado
la vida á gran número de enfermos.
Su grato sabor y excelentes propiedades reparadoras de las fuerzas
hacen de la Emulsión de Scott 1~
medicina predilecta para toda esa
seri~ de enfer~_edades en que el organismo debilitado necesita una
reparación rápida y segura.

_ _ _ _ _.,.,.-.:'.I'__

i

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ft:,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San F,-anol•oo,, 1u,,.. 11,, ltll1b!Cloo,

o. F.

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN OO.
Tome _las _pastillas Luantea de Bromo-QIIÚÚIII,
81 boucutao le devolverá 1u dinero II ao se c11ra
La lirma E. W, Groye ao halla en cada -.illa,

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. sr. Jlrzobts,o Jttba
Los bienes fueron valuado■
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre 11
vida, de Nueva York.
Hace pocos u1as que se practicó ta
llpertura del testamento del llustrlal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feeball
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La tortuna del distinguido prelado ucendló a cerca de $125,000 oro americano; y segOn el Inventarlo que ae ba
publicado, los bienes que dejó tuel'OII
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compallla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $215",000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Entre las &lt;llsposlclones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él haata 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seg11ro :
a la sellora Ana A. Feehan, viuda del
se!!or doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $15,000 oro •
efectivo ; a la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
Sil hermana, Madre
María Cat&amp;llna.
$10,000 oro de la di tima pó!IZ&amp;; &amp; la
escuela • 'Santa Marta' • de enaellaDIII
prlctlca para varones, de Feehan-rllle.
llllnola, que era la 1D1t1tuclón por la
que mla ■e lntereaaba el Hllor .Ar■o­
bllll)O, ■e e11tresaroa loa
ill ele la dlil■I pOIIII,

,,,ooo ,_...

1.-Trajes de casa y visita.

La Contemplación del Cielo
(PARA LAS DAMAS)

El sol acaba de hundir en el océano su disco de púrpura,. El inmenso mar se adorna con los tonos ar·
d_ientes del astro, reflejados por el
cielo, y semeja un espejo de tur•

quesa. y esmeralda. L~s olas arrollan oro y plata, y vienen á romperse ruidosamente sobre la p~aya,
ya asombrada por la desaparición
de la celeste antorcha.
.
Se siente pesar por la ausencia
del astro del día, que con tanta generosidad derramaba sus gozosos
resplandores en tantos corazones
henchidos de dicha y de alegría._. ..
Se sueiia. contempla.odo el grandlo-

so espectáculo, y el ensueiio hace
olvidar que los minutos vuelan rápidamente. Pero poco á poco aumenta la obscuri!dad y el crepúsculo cede á la noche.
La mirada más indiferente que
asistiese á la puesta del sol que baja tras las ondas del distante ~or_i·
zonte del mar, no podría res1~tir
en aquella hora al espectáculo imponente de la naturaleza..

Ya la. claridad del creciente lunar, que parece una barquilla luminosa suspendida en los cielos, es
bastante viva para soltar en el mar
lentejuelas de plata, movibles y esciotilantes. Lentamei¡te, baja también el astro de la noche bacía el
horizonte occidental. Un mundo
resplandeciente, que domina el cielo del ocaso, atrae nuestras miradas: es la estrella del Pastor, es

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

llJL MUNDO ILUSTRADO
mL MUNDO ILUSTRADO

Venus, de brillantes fulgores. Poco á poco, una á una, aparecen lucientes estrellas; la blanca Vega de
la Lira, el ardiente Arcturus, las
siete estrellas de la Osa Mayor, Y
toda una población si~eral q~e radia como innúmeros OJOS abiert~s
sobre el infinito. Es una. nueva vida que se revela á nuestro pensamiento y que lo invita á viajar _por
aquellas misteriosas profundidades.
.
Oh! Noche matizada de fuegos mnúmerosl Has escrito en las constelaciones con letras resplandecientes, las palabras del grande eni~a
del Universo! Tu contemplación
nos admira y nos arroba. Con cuánta rapidez desvaneces los pesares
que nos deja la ausencia del S&lt;?l
amigo!. ... Qué bellezas y cuán ricas reservas á las almas! Espíritu
alguno podría ser indiferente á _tu
espectáculo y sordo á tu lengu!l'Je.
Hacia cualquier punto del _cielo
que dirijamos la.mirada, desphegan
sus maravillas los resplandores de
la noche .... Los ojos celestes parece que también nos miran y. nos
interrogan. Y, en efecto, han rnterrogado á todos los espíritus pensadores desde que existe la humanidad.
Homero ha. visto esas estrelli\s r
las ha cantado· han brilla.do sobre
la lenta sucesión de las civiliza.ciones hoy desaparecidas, desde el
E.,.ipto de la época de las Pirámid:s desde la Grecia de los tiempos
de ia. guerra de Troya, desde Roma
y Cartago, desde Consta.nti_no '!
Carlomagno hasta nuestro v1gé~imo siglo. Duermen las gene~ac10nes bajo el polvo de los antiguos
templos· brillan todavía las estrellas coO::.o símbolos de la Eternidad.
El silencio de los grandes cielos
estrellados nos sobrecoge, la inmensidad nos anona.di,,. Pero nuestro curioso pensamiento, arrebatado por el ensueño, vuela ávido haci:,. las más remotas regiones de lo
visible. Va posándose sobre una y
otra estrella, como unA. mariposa
sobre las flores. Busca la que mejor responda á sus aspiraciones, y
se establece, entre ellas y nosotros,
una especie de comunicación que la
naturaleza entera parece proteger
con la religiosidad de sus silencios.
Desaparece el sentimiento dela soledad, sentimos que, aunque átomos minúsculos, formamos parte
de este inmenso Universo, y el mudo lenguaje de la noche estrellada
es más elocuente que todos los discursos. Cada estrella se hace una
amiga, una discreta confidente, á
veces una preciosa consejera, porque todos los pensamientos que nos
sugiere son puros y elevados.
¿_Hay un poema más bello que el
libro escrito con letras de fuego en
el fondo de los cielos'? No, ni más
ideal. Sin embargo, el sentimiento
poético que la belleza de los cielos
despierta en nuestras almas, no debe impedirnos estudiar la realidad.
Esta no es menos maravillosa que
el misterio que aparenta.
¡Cuántos seres humanos, hombres
y mujeres, de los que levantan sus
ojos al cielo, no desean, con real
sinceridad, hacar más íntimo conocimiento con esos puntos fulguran tes, con esos astros inaccesibles!

Preguntad, indaga.el, informaos
en las tertulias femeninas: vosotras las que leéis estas páginas,
que ya amáis el cielo, que ya lo
comprendéis, que ya deseáis daros
cuenta de nuestra existencia en este
mundo, que deseáis saber lo que es
la Tierra y lo que será el Cielo, veréis que el número de los que desean conocer la verdad, es mayor
de lo que se piensa.
La astronomía es la ciencia por
excelencia. Es la más bella y la más
antigua de todas, puesto que alca.nía hasta los días más retirados de
la antigüedad. Su misión no se reduce solamente á hacernos conocer
esos astros innumerables que alumbran las noches, sino que, gracias
á ella, sabemos en dónde estamos
y lo que somos. l:!in su auxilio viviríamos como a.mmales,comoplantas, ignorando las c_ondic~ones mismas de nuestra existencia terrestre· estaríamos todavía sepultados
en ~l cándido l)rror de reducir todo

lícense, pues, mis lectoras: no voy
á proponerles que descifren jerogl~ficos de álgebra: ni de geometría;
leJos de mí seme¡a.nte idea. Por
otra parte, los números son una
armazón_, métodos: en la naturaleza no existen.
.Deseo solamente que se abran los
OJOS, para mostrar el sitio en donde se está, á fin de que se conozca
el camino de la verdad, y por él la
dicha. Cuando se está en él, dingún esfuerzo es necesario para permanecer y se experimenta. la íntima
cornpla:cencia de saber que se está
en lo eterto y que es infinitamente
más !1-gradable ser instruído que
ser ignorante. La realidad está
muy por encima de todo lo que se
puede imaginar, aun en los sue-

ños máa fantásticos. Las decoraciones más feéricas de los mejores
teatros, el brillante or opel de las
revistas militares, las suntuosidades más extra.ordinar ias de que se
enorgullece la estirpe huma.na, todo lo que admiramos, todo cuanto
envidiamos sobre la Tierra, es nada ante las inauditas mara.vill a s
aglomeradas en el infinito. H a y en
él más de lo que se pieLsa.; l as mir adas asombradas no saben qué a dmi rar.
Si las lt,vantáis hacia las tinieblas de la noche, en verdad que no
os arrepentiréis de los rápidos i nst antes pasa.dos en la contempl ación
del cielo.
Los diamantes, las turquesas , los
r ubíes, las esmeraldas, todas las
Piedras precic-sas que a.man las mujeres, las encontramos más puras,
más bellas, más espléndidas , suspendidas en el fondo de los cielos.
Vemos venir hacia nosotros, en los
campos del telescopio, ejércitos de
soles majestuosos y potentes. cuya
ferocidad no tememos. Y los cometas vagabundos de ricas cabelleras,
y la~ estrellas errantes y las neb ulosas estelíferas .... No hay novela. comparable á la histori a de la
n aturaleza.
S ubir hacia lo infinito es purificar el alma de todas las bajezas del
mundo, es aspirar á ser mejor y
más inteligente.

gua.je celeste, porque no tienen sino
una r~lativa significación en la suderficie ter:estre. En realidad, para _los habitantes de la Tierra lo
baJo es el interior, el centro del
globo: y lo alto es lo que está so·bre nuestras cabezas, á nuestro rededor. El cielo es todo lo que nos
rodea, el infinito.....
La Tierra es como sus semejantes: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, uno
de los planetas de la gran familia
solar ....
. El sol, su padre, la protege, dirige_ todos sus actos. Ella le obedece ciegamente. Todos bogan en perf~cta armonía por el océano de los
cielos.
-Pero, ~e diréis, sobre qué reposa la Tierra en su navegación
aérea?
Sobre nada. La Tierra gira en
torno del sol; globillo relativamen•
te ligero, aislado por todas partes
en el espacio, tal como una burbuja de jabón aventa.da por un niño.
Por encima, por debajo, por todas partes, millones de globos sern~j_antes á ella, agrupados por famihas, forman otros sistemas de
mundos que evolucionan en torno
de numerosas y lejanas estrellas
poblando el infinito soles más 6
menos análogos al que nos alumbra y en general más voluminosos
que él, aunque sea millones de veces mayor que nuestro planeta.
En la antigüedad, antes de que se
conociese el aislamiento de nuestro
globo en el espacio y los movimientos que lo desalojan sin cesar,
se representaba. á la Tierra como
la mitad inferior inmóvil del Universo. El cielo se consideraba como la parte superior. Los antiguos habían dado á nuestro mundo
soportes fantásticos que se prolon-

gaban hasta los infiernos. No podían admitir el aislamiento de la
Tierra, porque tenían una idea falsa
de la pesantez. Pero hoy sabemos
de una manera incontestada que la
Tierra no reposa absolutamente sobre nada. Los innumerables viajes
realizados alrededor de ella en todas direcciones, son la mejor prueba de esta afirmación. Como lo
acabamos de decir, en el universo
no hay_alto ni bajo. Lo que llamamos baJo, es el centro de la Tierra.
Esta gira, además, sobre sí misma
en veinte y cuatro horas. La noch¿
no es sino un fenómeno parcial debido precisa.mente al movimient~ de
rotación del planeta, movimiento
que no puede existir sino á condición de que nuestro globo esté abssolutamente aisla.do en el espacio.
. Como el sol no puede alumbrar
srno un lado de nuestro globo esto es, un hemisferio, resulta q;e la
noche no es otra cosa sino el estado de la parte no alumbrada. Como
la Tierra gira sobre sí misma, todas las partes expuestas sucesivamente al sol tienen día, en tanto
que las que quedan opuestas al sol,
e~ el cono de sombra que la misma
Tierra por su interposición produce, se hallan en 1a noche. Pero sea
mediodía. ó medianoche, las e;trellas ocupan siempre sus puestos en
el c~elo, aunque, ofuscados por la
ardiente luz del astro del día dejamos de verlas. Cuando nos ~ncontramos sumergidos en la noche el
sol continúa derramando su luz 'sobre los países que están vueltos hacia él.
La sucesión de nuestros días y
nuestras noches es un fenómeno que
perte!lece exclusiva.mente á la Tierra y del cual no participa el resto
Jel universo. Igual cosa acontece
con cada globo ilumina.do por un

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

sol Y que tenga un movimiento de
rotación.
Sontenida en el espacio por fuer zas que m~s adelante explicaremos,
nuestl'a Tierra boga en pleno cielo
en torno del sol.
Imaginaos un magnífico aerostato que ligera y rápidamente hienda el espacio. Rodea.dio de och.o
globillos de diferentes mag~itudes;
representa.os ese grupo cerméndose
en los aires, y tendréis en miniatura nuestro sistemo de mundos.
En esto no debe verse sino una
imagen, una comparación. Los globos están sostenidos por la atmósfera, _en la cual flotan en equilibrio.
La Tierra no está sostenida por
nada material. Lo que la mantiene en el vacío etéreo es una fuerza
inmaterial, es la gravitación. El
sol la atrae, y si ella misma no girase, ca.ería sobre él; pero como al
dar vueltas sobre sí misma con una
velocidad de 107.000 kilómetros por

\1 1
r

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t

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.-:....~.
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.

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*

2.-Elegante toilette para recepciones,
el universo á nuest,,:-o oiminuto glóbulo, haciendo de nuestra humanidad el objeto de la creación, y no
teadríamos idea de la inmensa realidad.
Hoy, gracias á la labor intelectual de tantos siglos, gracias al genio inmortal de los sabios que han

consagrado su vida á la investigación de la verdad, los Copérnicos,
los Galileos, los Kepleros, los Newton, ha caído el velo de la ignorancia, dejando ver, al pensador deslumbrado,las maravillas de lo creado en su espléndida verdad.
Estudiar astronomía no es como

generalmente se ha creído, entregarse á una tortura cerebr al qu~
suprimiría toda belleza, todo en
canto toda grandiosidad al espec·
tácul¿ de la naturaleza. Núroer 0
nada más que números, no s~r
nada seductor ni para los espírit~
más ávidos de instruirse. Ti•anqui-

1!,

En primer lugar, &lt;¿qué es el cielo'?&gt; Esta bóveda nos anonada; j amás osaremos emprender su estudio.
Comenzaré por deciros qneel cielo no es una bóveda; es una inmensidad sin límites, inimaginable, insondable, que nos rodea por todas
partes y en el seno de la cual flota
nuestro globo; &lt;el cielo es todo Jo
que existe&gt;, y aun lo que no vemos;
es la Tierra sobre la cual vivimos
y que nos lleva consigo en su rán icto vuelo; es la luna que la acompaila y derrama su luz sobre nuestras noches silenciosas; son las estrellas, soles del infinito; en una
palabra, es toda la creación.
Sí, nuestra Tierra es un astro del
cielo; el cielo es su dominio, y
nuestro sol, que brilla sobre nosotros y fecunda las estaciones, es
una estrella, tanto como los bellos
puntos brillantes quo cintilan á lo
lejos, muy arriba, y embellecen con
su fulgor la paz de la noche. Todos estamos en el cielo, puesto que
la Tierra, en su viaje por el espacio, nos transporta. al seno del infinito.
En el cielo no hay ni alto ni bajo.
Ta.les palabras no existen en el len-

l... -

3.- Vestidos de casa y calle y trajes de niños.

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.
hora., produce una. fuerza. centrífuga.
-tal como una. piedra. en una. honda.
-precisamente igual y de signo contrario á su tendencia. hacia. el a.stto
central, ésta. la mantiene á la. misma. distancia media. del sol.
Este grupo solar y planetario no
existe sólo en el vacío inmenso que
nos rodea indefinidamente. Como
lo hemos dicho ya., todas las estrellas que a.dmframos en el fondo de
los cielos, hacia. las cuales dirigimos nuestras mira.das y nuestros
pens&amp;.mientos durante las horas
apacibles de la noche, son otros
tantos soles que brillan con su luz
propia., jefes de familias más ó menos numerosas que se renuevan á
todas las distancias por el infinito.
A pesar de todas estas inmensas
distancias entre los soles-estrellas,
el espacio es tan vasto y el número
de aquéllas es tan grande, que por
un efecto de perspectiva, debido
precisamente al alejamiento, las
apariencias nos hacen creer que las
estrellas se tocan. Aun en ciertas
visiones telescópicas y en ciertas
fotografías parecen realmente tocarse.
El universo es infinito. El espacio
no tiene limites. Si llevados por
nuestro amor al cielo, nos ocurriese y tuviésemos los medios de emprender un viaje hasta donde él termina.se, nos sorprendería que, al
llegar á los confines de la Vía. Láctea., viéramos renovarse ante nuestros ojos deslumbra.dos el espectáculo grandioso y fenomenal de un
universo nuevo; y si pasásemos ese
nuevo archipiélago de mundos y
nos lanzásemos en persecución de
la. barrera. de los cielos, encontraríamos siempre, eternamente, ante
nosotros, universos sucediéndose á
universos. Millones de soles ruedan en el inmenso espacio. Poi·
dondequiera, á los lados, la creación se renueva. en variedades infinitas.
Según todas las probabilidades,
la. vida universal existe allá corno
aquí y ha sernbrado el germen de la
inteligencia por todos esos mundos
lejanos que adivinamos en las cercanías de los soles innumerables
que surcan el éter, puesto que todo
prueba sobre la. Tierra que la vida,
es el objeto de la. na.tura.lez~. Focos a.rdrentes, fuentes ina~ota.bles
de calor y de vida., esos varios soles, múltiples, colorados, vierten
sus rayos sobre las tierras que les
pertenecen y las fecundan.
Nuestro globo no es una. excepción en el universo. Es un astro
del cielo, nutrido, calentado, ilumina.do, vivificado por el sol, que no
es sino una estrella.
¿,Quién nos dice que los habitantes de esos mundos desconocidos no
piensan en nosotros y que el espa·
cio no esté atravesado por vuelos
de pensamientos, corno lo está por
los efluvios de la. gravitación universal y de la. luz'? ¿No existirá entre 1as humanidades celestes, de que
la. Tierra. no es sino una alquería.,
una. inmensa solidi,,ridad, a.penas
presentida por nuestros sentidos
imperfectos?
Levantemos nuestras meditaciones hacia el infinito! No dejemos

EL MUNIDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

1

Explicad6n dt

nuestros grabados.
Núm. l. Representa nuestro grabado tres elegantes trajes: dos de
casa y uno de visita.,confeccionados
de acuerdo con los últimos patrones y usando telas de lana, de colores medios tonos, que son los que
hoy más se estilan. Los dos trajes de
casa, a.unq ue distintos en su hechura
tienen marcados puntos de semejan'.
za. Ambos son de estilo sastre. En
uno de ellos la falda es entera.mente lisa, y en el otro lleva por únicas
aplicaciones cuatro franjas delanteras de cinta. maravillosa, que se
prolongan en la. parte posterior
basta llegar á la terminación de la
enagua.. Los corpiños, si algo tienen de nota.ble, es sólo su sencillez
y elegancia. Se adorna.o con pasamanerías de cinta. Uno de los corpiños lleva. cuellobornbreras, y el

esca.par la oportunidad de emplear
las mejores de nuestras horas, las
del silencio y la paz de nuestras
noches, permitiéndole al espíritu
que contemple, que admire, que ba.1buta.la.s pa.la.bra.sescrita.s en el gran
libro de los cielos! Dejemos al al
ma, libre en su vuelo, gue vaya. rá·
pida y feliz hacia esas regiones maravillosas que le reservan inena·
rra.bles venturas,y rindamos home·
na.je á la más bella de las ciencias,
á. la. Astronomía, que derrama sobre nosotros la luz de la verdad.
Para. los espíritus poéticos, la
contemplación del cielo transporta.
el pensamiento á regiones superiores, á. las que no llegaría ninguna.
meditación. ¿Quién no recuerda. los
bellos versos de Víctor Hugo en
sus &lt;Orientales&gt;? El inmortal poeta era. astróoomo. Más de una vez
tuve el honor de entretenerme á su
la.do sobre los problemas del cielo
estrella.do. Y yo me decía que los
astrónomos, á. veces, ' pueden ser
poetas.
Es difícil, en efecto, librarse de
un sentimiento éle profunda emoción ante los abismos del espacio
infinito, a.n te el es pectácu Io de 1a
innumerable multitud de mundós
suspendidos sobre nosotros. Sentimos, en esa contemplación solitaria. del cielo, que en el universo b ay
otr!I' cosa. que la materia tangible y
visible: fuerzas, leyes, destinos.
Nuestros cerebros de hormigas se
reconocen sin duda minúsculos, pero sentimos que hay algo más grande que la Tierra: el cielo; más absoluto que lo visible, lo invisible;
algo superior á los intereses más 6
menos vulgares de la. vida: el sentimiento de lo bello, de lo verdadero y del bien. En esto también la.
Astronomíasobrepa.samucbas cien .

cías y se hace directriz soberana,
faro de la. moderna filosofía.
Noche misteriosa., noche sublime,
infinita noche! Tú ha.ces dese.pare·
cer de nuestros ojos el velo que la
luz del día. corre sobre nuestras cabezas, devuelves a.l cielo su transparencia. y nos muestras la. realidad prodigiosa., el estuche cintilan·
te de los diamantes celestes, las in·
núrneras estrellas sucediéndose sin
fin en el incomensurable espacio!
Sin ti no sabríamos nada.. Sin ti,
nuestros ojos no habrían adivinado
jamás la población sideral, nuestro
espíritu no se habría da.do cuenta
de la armonía de los cielos y sería.·
mos aún los ciegos y sordos parásitos de un mundo aislado del resto del universo. Oh noche sagra.·
da.! Si te ciernes, superior al día,
desde la aftura. de la Verdad, por

otro, á guisa de este adminículo
una. angosta. aplicación de pa.ñ~
obscuro,quetermina. sobre los hombros y nace del cuello.
El traje de visita de falda plegada. y corpii'lo sastre, se lleva., como
lo representa. nuestro grabado, con
un hermoso saco abrigo de invierno, rico en sus atavíos, de fino punto de Inglaterra, y elegante en su
corte. Consta este abrigo de una
graciosa. esclavina, enteramente lisa, y sólo rematada en su parte inferior por fleco de rejilla. de seda.
Las mangas, de estilo japonés, se
rematan en los puños por aplicaciones de encaje inglés, igual al
que se emplea en el delantero del
saco abrigo. Corno pueden ver
nuestras lectoras,estaelegante prenda es muy sencilla. en su confección
y, sin embargo, resulta de magnífico
aspeeto y aun con la apariencia de
riquísimo abrigo.
ESPERANZA.

sobre toda ilusión, también viertes,
desde lo alto de tus urnas invisi·
bles, la. paz silenciosa. y tranquila.,
la calma. penetrante, en nuestr~s
almas, fatigadas á veces de las agitaciones de la vida., y nos haces olvidar las luchas, las intrigas, l&lt;J.s
mentiras, las perfidias, las miserias
de las horas de afán, de a::tivida.d
y de bullicio. El reposo y los en·
suel!.os son tu imperio. Te a.ml).mos
por esa. paz, por esa.calma, por esa.
tranquilidad. Te amamos porque
eres verdad. Te amamos porque
nos pones en comunicación con
otros mundos, porque nos haces
presentir la vida universal y eter·
na., porque nos das la espera.nis.,
porque nos proclamas ciudadanos
del cielo.
CAMILLE FLAMMARION,

5.-Trajes de visita y paseo.

4.-Vestidos de calle y cojln de seda.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Kolaneurol Oranier
D6 Ff\RI8
Aumenta el apetito, levanta las fuerzas, hace engordar á los enfermos, determina~do mejor _utilizaci~n de los alimentos.
Restituye al organismo la fuerza perdida por influencia de estud10s y trabaJOS excesivos.

EL MUNDO l'LUSTRADO
Jlño X-tomo n-núm. 19

mtxtco, n~oitmbrt • dt 1901.

Gerente: LUI&amp; Rfl'f&amp; &amp;PINDOLA

Dlrector:°LIC. RAFAfL Rfl'tl, &amp;PINDOLA.

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y en todos los ~asos en que l a digestió n es torpe y 1ft nutrición
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8

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§
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servado por el métod:&gt; de M. Pasteur Prescrtbese en las molestias del
mago, la clorosis, la anemia y las convalecencias, est~_vino se recomienda,
las personas de edad, á las mujeres, j6venes y á los ninos.

AVISO MUY IMPOB,T.á.HTE.
El único VINO aLtér co de s. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho de
marse así el solo que es legitimo y de que se hace mención en el formul
del Profe~or BOUCHARDAT, es el de Mrs. CLEMENT y Cia., de Val
(Drome Francia).-Cada Botella lleva la marca de la Unión de los Fabrl
tea y e~ el pescuezo un medall6n anunciando el "CLETEAS.''
Los demás son groseras y peligrosas falsificaciones.

AS HEMORROIDE

Pocas personas ignoran qué triste enfermedad constituyen las hemorroi
pues es una de las afecciones m6s generalizadas; pero como 6 uno no 1e
habla r de estos. padecimientos, mismo 6 su médico, se sabe mucho menoa
1
existe desde algunos afios un medicamento, el :Elixir deVlrg-lai~
las cura ra dicalmente y sin ningún peligro. No hay m6s qu~ escn
Pharmacie Mo•,m11:, 2, Ruede la Tacl\erie, Paris. pa ra rec1btr franco
porte el folleto explicativo. Se veré cuan facil es librarse de la enre,rm
la mas penosa, cuando no la mas dolorosa. Veola en Lodas Droguer1aay ,11

)C&gt;00&lt;&gt;0000000&lt;&gt;00000&lt;&gt;00000&lt;&gt;00&lt;&gt;000000004-

x

SALSA
Al~unas gotas de esta salsa, afi adidas á cualquier manjar, le dan instantáneamente un g usto exquisito y sabroso. E'l un recurso inapreciable para todas las cocinas; se emplea en el

CALDO, SOPA, SALSAS, LEGUMBRES, ASADOS" ETC.
Es ec'.&gt;n6mico, porque se emplea gota á gota. No se altera el frasco, aunque quede abierto.

X&gt;OOC&gt;OOC.OOC&gt;OOC-&gt;OOOOOC&gt;OOC-&gt;OOC

¡TODO BS V ANIDAD1

Cuadro de C. ;\llan &lt;illbert,

�bomingo 8 de Noviembre de 190S.

EL MUNDO ILUSTRtADO

EL MUNDO ILUSTRJADO

El Culto á los Muertos
La extinci6n de un ser débil, tiene eiempre
mucho de doloroso; pero sobre todo, mucho
de exasperante. Está bien que el aftoso roble,
carcomido por el tiempo, deshojado por el
cierzo, devorado por el hongo, minado por
el microbio, encanecido por el heno y deformado por la excrescencia enfermiza y senil,
caiga al fin y se sepulte en el fango que saneaba y bajo el humus que nutría sus raíces.
A nadie irrita que el carcomido edificio, agrietado por la edad y derruido por la intemperie, venga al suelo en pedazos y se sepulte en
la tierra que orgullosa lo sustentaba. Es at.n
tolerable que el pino gigantesco y viril, henchido de savias y oloroso á resinas, desafiando á la nube preñada de fuego y á la tempestad radiante en fulguraciones, caiga fulminado por la chispa que con su altivez provoca,
y desgajado por el rayo que con su arrogancia
desafía.
Pero nada hay más odioso que ver flores
deshojadas por el huracán, arbustos desarraigados por el cicl6n y nifios aniquilados por la
catástrofe. Ese ensafiamiento de la fuerza contra la debilidad y de la brutalidad contra la
gracia, es repugnante y odioso y hacP. pensar
que, como la humanidad, la naturaleza tiene
también sus bandoleros y sus asesinos y que
hay un Jack el Destripador, lo mismo en las
tenebrosas barriadas de White-Chápel, que
en las faldas peladas y las gargantas abruptas
del MontrPelé.
Las fuerzas destructoras tienen esto de es•
pecialment.e odioso: pueden ser pulcras y gustan de ser repugni;,ntes. El Vesubio ti1:ne coqueterías de taxidermista y aplastamientos de
hipop6tamo. Acomoda dulce y suavemente
cenizas tibias y finas para sepultar intactos
un p6rtico, una estatua. un fresco, y amontona las rocas de Sísifo para aplastar y pulverizar una mariposa. En Pompeya hay aceitunas conservadas por la lava con el mismo esmero que en un frasco 6 en una lata de la casa Rodel y Comp., y columnas votivas pulverizadas como con una aplanadora de patente.
Recorriendo las llanuras devastadas y carbonizadas con las que se ensafi6 el Seboruco,
nada he encontrado indemne ni en pie¡ todo
era desolaci6n y ruina; un campo de cenizas
había sido un prado; un islote de escorias,
una selva; un mont6n de ruinas, un poblado.
Y en medio de tanta destrucci6n y de tanta
safi.a, entre dos rocas negruzcas y en la divergencia de dos corrientes de lava, m un rinc6n
de aquel caos, se erguía un rosal, carbonizado, pero intacto, con todas sus ramas, sus hojas, sus tallos, sus espinas y sus flores.
Salvo estas raras excepciones, lo desmesurado y lo incontrastable se ensafian contra lo
débil y lo gracioso. La encina de María Antonieta en Tria.n6n, ostenta un horrible hachazo del rayo, y de la herida abierta brotan yemas y retofi.os. Hay castillo feudal en que las
minas de los asaltantes han abierto puertas
monumentales. Las viejas bombardas han
cincelado los muros de las feudales fortalezas,
y la nueva artillería, grabado arabescos en las
murallas dfl los modernos parapetos. Aun
vencidos, los gigantes se ornan con las heridas que les han he~ho los titanes. ¿Pero qué
qued.i. de la paloma despedazada. por el milano 6 de la hormiga aplastada por el elefante?
Una pluma, copo aperlado que sirve de juguete al viento, y un rubí que la tierra bebe y
que nadie contempla ni admira.
Cuando los- rayos del sol beben diamantes
en los pétalos de las rosas; cuando el volcán
asfixia. ruiseñores en las enr!lmadas; cuando
el oleaje furioso estrella barquillas en los arrecifeis; cuando la langosta devora espigas en los
sembrados, todo lo agostan, el ser y su memoria; todo lo aniquilan, la vida y sus gérmenes; todo lo destruyen y anonadan. Dejadla hacer, y la naturaleza, indiferente á la.
vida, á la felicidad y á la gloria, todo lo espigará con su inexorable guadafi.a y sobre todo
pasará su rasero nivelador. No encontrarán en
ella piedad ni lo grande, ni lo sublime ni lo
poderoso. Pero ante todo, se cebará en la gracia, en la inocencia, en la debilidad, y la ve-

réis implacable contra el nifio, contra la mujer, contra la _flor, que vive un día, ?ºn~ra el
insecto, que vive una hora; contra la 1lus16n y
la felicidad, que duran un instante.
Respetará las Pirámides, monumentales,
aunque mon6tonas; las cordilleras, grandiosas,
aunque deformes; pero deshojará, despiadada, flores; disiparú, implacable, perfumes y
armonías; matará,cruel,nifios,mujeres y hombres· ee cebará en lo deleznable, aunque noble, 'y en lo perecedero, aunque sublime y fe.
cundo.
Contra este horror se subleva el alma humana, y como una reparaci6n, ha instituído
el culto de los muertos. Vengar dela destru'!ci6n y del olvido á los que fueron; hacerlos
vivir en el recuerdo, ya que han sido expulsados del mundo; perpetuar su memoria en
mármoles y granitos, ya que han de·ser pasto
de larvas y gusanos, tal es la si~nificaci6n de
mausoleos y lápidas, de Vías Apias y Pirámides egipcias. El hombre, eterno dispensador
de la justicia, inmortaliza en el recuerdo y en
la conmemoraci6n, todo cuanto de bueno, de
grande, de noble y de digno de amor 6 de admiraci6n ha destruido y aniquilado la naturaleza. Para la gloria muerta, cincela laureles; para la ciencia extinguida, funde estatuas;
para el amor ignorado y desvanecido, graba
lápidas; y de cada cemmterio, en cruces místicas, en cúpulas suntuosas, en minaretes- erguidos, en simples montículos de tierra cubiertos de flores, se eleva una protesta muda
contra la muerte, y un himno de gloria y de
amor lÍ. los que fueron.
Dr. éM. Flores.

~·j4

Los zapatitos r,u~vos
Qué sanos, qué frescos regocijos los de aquel
hogar, cuando Ambrosio, el joven papá, volvía de la oficina, después de varias horas de
labor asidua. que pasaba llenando esqueletos
de recibos y hojeando á la continua los grasiento~ padrones del municipio.
·
Como quien cumple con una obligaci6n dulcísima impuesta por el amor filial, los dos hijitos de Ambrosio al!omaban sus caritas por la
ventana tan luego como sonaban las do.:e en
el reloj de la parroquia veciua, y eran de oírse
y de verse las expresivas aclamaciones y los
sacudimientos de alborozo con que aquellos
cuerpecitos salían corriendo al encuentro de
su padre para prodigarle en plena calle sus
besos y abrazos de bienvenida.
Llegados al hogar, aquello era una convivialidad de agasajos y de confidencias dulces
entre los c6nyuges y los hijos. Como sabroso
y embriagante aperitivo del cudiciado almuerzo, se trababa en la pequefia familia una charla alegre y sana, mientras la cocina saturaba
el ambiente de la casa con el olor incitante
del cocido y la fritura que hervían á fuego
manso. ¡Inefable dicha la de aquel hogar santificado por el beso de una pobreza inmaculada. y riente!
A menudo Ambrosio, al volver de la oficina, gul!taba de llevarles á sus pequeñuelos,
oculta siempre en coloreadas envolturas, una
golosina cualquiera, alguna chuchería que excitara sus gustos y los hiciese saltar y sacudir
los mofletudos bracitos con nerviosidades rebosantes de loca curiosidad.
¡C6mo reía el burn papá al verá los chicuelos que gesticulaban lloriqueando y se sacudían y saltaban qon gestos de desesperaci6n,
cuando él con calma torturante les decía poniendo en alto el regalillo: "¿Qué será ~sto
amiguitos? Vamos, adivinad qué será y os l¿
daré». Y aquellos ojitos y aquellas manitas
locas, en vano se movían queriendo atrapar el
bultito misterioso, que era desdoblado pacientemente por el-buen papá en medio de deliciosa algarabía.
Pero nunca el placer se mostraba más intenso en la faz de los dos hermanitos, como
cuandv Ambrosio llegaba á su casa oprimiendo bajo el brazo la vistosa cajita de cartón con
los zapatos nuevos. Entonces sí que reían, y

en el delirio de sus goc~s, Ernesto y Juanita
[así se llamaban los chicuelos] corrían como
d_esespera.dos por toda la casa, estrechando efll.
s1 vamente los zapatos nuevos y dando al aire
vocecitas discordantes de alegría que de pronto se tornaban en jirimiqueos al ver que la
mamá, ocupada en aplanchar las ropitas que
habí9:n de vestirse, no les ponía los a.nsiadoe
za.patitos nuevos.
Aunque para los espíritus superficiales Am
b_rosio_~ra uno de tantos_ que_ cargan c¿n.,;.
s1gnac1on la cruz matnmomi.l sin saborear
nnnc~ las mieles de la dicha, él no lo sentía
así, m lo demostraban su semblante siempre
risuefio, ni sus palabras, siempre sat~radasde
optimismo. No pocas veces le oí confesar ingenuamente: trabajo demasiado, es verdad·
pero mis fatigas, mis agitaciones material~
son ventajosamente compensadas, delicioeamente retribuidas con carifio y bondades en
el seno de mi hogar.
Y de veras Ambrosio era feliz. Su sola am
bici6n, como él decía, era disfrutar de buena
salud; pero la vida es ciega y, en sus crueles
ironías, pocas veces da al hombre lo que
hombre le pide.
En pleno goce de venturas inefables y cuan.
do más abundosos y lozanos eran los sue.fioa
que su mente acariciaba, Ambrosio fué p
de una fiebre de mal carácter, de una de
fiebres que ofrecen complicaciones y rebeldí
nada fáciles de combatir.
Ni los mismos cuidados de su mujer, ni 1
besos de sus hijitos, ni las prescripciones
cultativas fueron poderosos á darle alivio
aquel cuerpo joven que se consumía con la
rrible ansiedad de quien ama con ardor la vi
da y siente que sus fuerzas se agotan y que
aleja del pobre hogar siempre querido.
Ambrosio: en su gravedad, falto de fue
para articular palabras, dirigía sus ojos,
pliamente abiertos, á su espoea y sus chi
los, que lloraban en silencio junto al lechod
enfermo.
En menos de ocbo días, la luz y la fr
cia primaverales de aquella casa habíanse
cado en sombras y tristezas de pavoroso ·
vierno.
-¡Todo acab6, chiquitos míos!-decíales
madre á los huérfanos parvulillos.-Pa
se fué de nosotros muy lejos, muy lejos.
-¿Y ya no volverá á traernos dulces y
patitos nuevos? ¿A d6nde se fué, mamá?
-Al cielo, hijitos; pero desde allá os
dará juguetes y golosinas.
Indecible suplicio el de tener que con
de este modo infantiies duelos y pensar
no volvería quien llevaba al hogar las sab
sas golosinas y l©s flamantes zapa.titos.
Pocos días después de la muerte de Amb
sio, Ernesto y J uanita le indicaban á su
má, con dejos de pesadumbre, que los bo •
citos se rompían. Los dedillos asomaban
las puntas averiadas, como tibios capullitoe
rosa; los zapatos perdían color y forma, y
pobre viuda s6lo pensaba en que sus hijos
drían que exponer sus piececitos descall08
las durezas del suelo y á las frialdades de
humedad.
-¡Hoy es domingo, mamá: mis za
nuevos, mis zapatos nuevosl-gritaban
ilusi6n los pequefiuelos1 alborozados por_
repiques de la parroquia que llamabanám
Y la madre, impotente á contener el ll
que de sus ojos fluía, perc, sin detenerse
poco ante la enormidad de su desdicha,
ofreci6 á sus niños los zapa titos nuevos Y
rri6 luego á ocultar sus ansias entre las al
hadas del marido ausente.
Ernesto y Juanita tornaron á sus ju
Saltaban y reían, aunque á trechos se em
naba eh su memoria la eabrosa ilusi6n de
botines nuevos. Tal idea fué 'por algunos
una obsesi6n angustiosa para la joven roa
y sus pequeños; tal idea bullía como cla
candente en el alma de la pobre mujer Y
fulgía como iris de esperanza en los anh
vivaces de los chicuelos.
Una noche, mientras oraba la madre por
esposo, junto á un viejo cuadro de la P
ma, Ernesto se sacudi6 nerviosamente
camita, agitado por la dulzura atrayen~ 8
suefi.o que lo hizo balbutir con entus1a

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

-¡ Mamá, ya me trajo papacito mis zapatos
nuevos!
Y reinó el silencio. La madre se repuso un
tanto de la brusca impresi6n experimentada.
Ernesto se había quedado dormido nuevamente.
Bajo el dominio de angustia desgarradora,
recrudecida por el afán de sus chicuelos, que
aun en sueños nombraban sus botitas nuevas,
la madre tomó la resolución de levantarse muy
de mañanita para ir á pedir fiados dos pares
de zapatitos para los niños.
Al amanecer, Ernesto se despertó acariciando desde luego una flor de ventura, la idea de
ver y palpar lo que en su sueño había visto y
había palpado.
,- ¿D6nde están mis zapatos nuevos, mama.cita? ¿Dónde está papá?
La madre tom6 la vistosa cajita de cart6n,
y mostrándosela, ebria de amor y de sollozos
mientras J uanita dormía, los puso entre la;
manos inquietas del chicuelo.
-Aquí están, hijo mío, tus zapatoe. Anoche te los trajo papacito.
BENl'l'O FENTANES.

Cosamaloápam, 1903.

00
"¡Todo es Vanidad!"
En primera plana publicamo!s una copia del
cuadro de Allan Gílbert titulado «¡Todo es
Vanidad!,, y desconocido casi por completo en
l\Iéxico.
El cuadro, en cuya composici6n entran dos
figuras de mujer, parece, visto á cierta distancia, que representa una calavera: las cabezas
simulan las cuencas de los ojos; los vasos colocados sobre u!la n:iesa,. la dentadura, y el
~a~tel, el maxilar mfenor. Un espejo que se
distingue en el fondo, completa el efecto que
busc6 el artista y que logr6 admirablemente.

o
Las Visitas á los Panteones
. !~contable fué el número de personas que
siguiendo la costumbre establecida de largos
años atrás visit6 en esta ocaei6n los distintos
panteones de la ciudad con motivo del «Día
de Muertos».
Las calzadas que conducen á la Villa de
Guadalupe, á l_a Piedad y á Dolores, principalmente, se vieron, desde las primeras horas
de la. mañana, transitadas por numerosos grupos ~e la gente del pueblo, y por trenes y carruaJes que durante todo el día desfilaron sin
interrupci6n. En los panteones había algu-

Los puestos dEIJ "Dra de Muertos", en wi calles del 5 d.e Mayo.

nos monumentos adornados con preciosas coronas y pafios negros.
En esta plana. reproducimos una vista de •
La pasi6n que impele á muchos hombres á
almacenar dinero, no es tanto la avidez de la
la calle ~~l 5 de Mayo, donde se instalaron en
riqueza, cuanto el tE,rror á la pobreza· quieesta ocas1on los p_uestos de golosinas del Dfa
de Muertos, y otra del costado poniente de Caren hacerse con el dinno una fortalez~ para
tedral, t0mada en los momentos en que el
defend~ rse, en la cual, aunque mal, vivirán
t ranqui1os, al amparo de las amenazas de la
mercado de flores se vi6 más concurrido por
el público.
enemiga terrible.

o

d

"Día de Muertos".- El mereado de flores.

�EL MUNDO ILUSTRJADO

Domingo 8 de Nov!~mbre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo:&gt; 8 de Noviembre de 1903.

de grandes hombres de pacotilla, erigida en
la plaza pública, las generaciones siguientes
reflexionarán:
«La historia contemporánea nos enseña que
el hombre cuya efigie está delante de nosotros
levantado por encima de las frentes de la muchedumbre, lué un mediocre 6 peor aún. ¿Basta, pues, para pretender tal honor, manifestarse hábil durante su vida, hacerse amigos,
ser vivo y listo? ¿Virtu:d, valor, talento? ¿Para
qué?
«Seamos malignos y podremos aspirará todo, hasta á la gloria antes reservada á los héroes.»
Y, así, en vez de esforzarse hacia lo ideal,
la juventud se entregará á los vaivenes de la
habilidad y de la intiiga.
Tal es la importancia que doy á la cuestión
de los honores póstumos, y tales son las razones que me hacen darla tanta in:¡.portancia.
Por eso be visto con gran placer la realización de un proyecto acariciado mucho tiempo
por Paul Meurice-uno de los más antiguos y
de los mejores amigos de Víctor IIugo,-proyecto que consistía en dotará París y, por consiguiente, á Francia-casi podría decirse hasta al mundo entero, -de una especie de museo íntimo á la gloria del prodigioso é inmenso poeta cuya palabra poderosa llenó el siglo
1

GU.\.X.\.,JU.\.TO.-Fueote de "La Libertad."

GUA.~A.JUATO.-El camino á. la presa "Esperanza."

Gua17aJuato
Completamos nuestra información relativa
á las suntuosas fiestas de Guanajuato con algunas fotografías que, debido /da abundancia
de materia!, no nos fué posible dará conocer
en nuestra edición del último domingo.

Entre esas fotografías figura una vista del
camino carretero que conduce á la pref1'a «Esperanza» y que fué tomada por el fotógrafo
de «El Mundo Ilustrado», precisamente en los
momentoa en que una muchedumbre numerosísima se dirigía al •itio en que se hallaba
el Señor Presidente de la República.
En otro de nuestros grabados aparece la
fuente monumental &lt;le «La Libertad)), una de

lns más hermosas co11 que cuenta la pobla •
Reproducimos también una vista del ·
del Cantador, notable por el aspecto que
sen ta el caserío cercano á ese sitio de
otra en qú.e aparece un 1&lt;de~canso» de la
escalera del, Palacio del Poder Legislativo.

00

Victor Hugo

GUANAJUATO.-Palacio Legislativo. Un descanso de la escailera.

to, lué grande. Me ens.eña á qué esfuerzos hacia lo bello un hombre debe dar su vida,. me
ensefüt el camino: intentaré imitarlo.
Creo· que muy pocos entre los que sentirán
ese estremecimiento de ambición noble. estén
en disposicióu de realizar su ensueño. Pero al
haberlo experimentado, les quedará siempre
el respeto y el gusto por las bellas acciones y
las hermosas obras.
Aun cuando no vivieran sino una existen cia modesta y obscura, conservarán en ·el fondo del alma una llama de ideal y de generosidad de esa inicial emociófi ante la gloria merecida.
En el tráfago habitual de la vida, en medio
de sus ocupaciones mAs humildes, se acordarán de que hay cosas que merecen nuestro respeto y nuestro entusiasmo: el valor, el desinterés, la elocuencia, el talento.
·
Enseñarán Ít. .sus hijos á reverenciar esas cos:1s. Así se mantienen, en un pueblo, las cualidades de espíritu y de corazón sin las cuales
está entregado á la decadencia.
Si, por el contrario- y esto se efectúa con
frecuencia hace alg(m tiempo-se prodigan
los honores supremos sin discernimiento, ¿qué
sucederá? Que el nivel intelectual y moral tenderá á descender.
Ante la imagen de falsos grandes hombrea,

La. ca.sa. cfel potta..- Los 1rar,cfe.s J,on)bres.
tuas ir,n,ereei ◄a.s.-'Oíctor 1-tUJo , ◄ l tJuJ&amp;Qtt
e.b21.r,lsta..-Pereirir,a.ciór, llt era.rJ•.

GU.!.....'1AJUATO.-"El Cantador."

Inglaterra tenía la «casa de Sháke,,
Francia tiene ahora la «casa de Víctor H
No puede menos de estimularse el rec
de una nación por sus grandes hombres.
tre las riquezas de patrimonio com6n, n'
na es más preciosa que la memoria. de 101
por sus virtudes 6 por su genio, dieron
á su país. No conviene escatimarles IOI
nares póstumos.
No por ellos eólo, sino por el ejemplo_
que el recuerdo de un pueblo está ligado
pasado. Cuanto más glorioso es este
más hermosa e:e consicierará la perpet
ele esa gloria tradicional : por consiguiente,
rá más esfuerzos hacia el ideal.
Si, á veces, me indigno, lo confieso,
do paso al lado de una estatua inmereei
decir, cuando veo en la plaza públ ica,
bule\·ar, en una esquina, la efigie ~e m
ó bronce de algún poli ti castro med10cre
vida no ofrece ninguna lección que pu
aprovechar las gf&gt;neraciones nuevas, es
considero que ese mármol ó ese bronce
ser otra cosa que una prima á la vanidad
turna de tal personalidad discutible; Y
que debería ser un ejemplo.
Sí: convendría que la juventud, al
con el pedestal de una estatua, pensara: el
mereció tal honor supremo lué bueno, fu6

die~ y nueve y resonará muy lejos en el porvenn.
El concejo municipal de París so asoció generosamente á este proyecto y compró con el
objeto de realizarlo, en la Place Royale una
casa que el poeta habitó durante varios 'años
en su juventud.
'
Las reuniones de la Place Rnynle en casa
de Víctor Hugo, son célebres. Todo; los homhres que más adelante fueron notables en letras y ar,tee, fue.ron á saludar allí al joven jef&lt;1
que habia llevado á cabo la revnlución literaJ
ria ~~mántic;:i . En un volumen de recuerd~
pn.r.1s1ense~, Teorloro de Banvi11e hace un cuarlro en contador de esas recepciones de 1a Place
Ro vale.
Tan pronto como estuvo en posesi6n de esa.
casa, M. Paul Maurice se 09upó en reunir los
recuerdos del poeta, que debían constituir el
o:,useo Victor Hugo que se ha inaugurado recientemente.
, Es sabi1o _que Víctor Hugo tenía dones art1st1co, m ult1ples. ¡,Quién, después de su muer~f&gt;, no ha visto, repr?ducidos por periódico~
1lustradoe., uno 6 varios de e~os extraordina-rios. dibujos en que el poeta daba ala, á su ingemo, á ~u imaginación?
. En la Place Royale se encuentra una
ción numerosa de estos qibujos. Todos son á
cual más. curiosos y so~prendentes. , ~o J!PJa.;

colec-

GUA.NAJUA.TO.-Presa de San Renovato,

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRIADO

.

escribía, tan pronto sublime, tan pronto
miliar, siempre admirable.... La transfo
ción de una mancha de tinta ó de café
procedimientos poco conocidos. Y, en ~f~
todo era bueno como instrumento de trabajo
á Víctor Hugo cuando dibujaba.
Un fóeforo, la punta de un lapicero cu
extremo afilaba, que sé yo. Algunos de 1
paisajes que se creerían á primera vista ej
tados á. la sepia, están teilidos sencillamente..
con café con leche.
Con estcs medios más bien inesperados
sigue resultados sorprendentes».
'
Como dice Gaütier en las líneas que he
tado, del contraste entre la luz y la sombra
ce surgir efectos chocantes. En esto, por
parte, el pintor procede como el poeta. ¿Q
efectos extraiios ó sublimes no eacó del ch
de las palabras?
Dibujante, es cierto. Pero no fué sólo
Cuando hemos admirado esos cuadros
dos dispuestos con acierto sobre las pared
vamos á sentir otras sorpresas.
•
¿Qué son esos muebles de un gusto á la
refinado y bárbaro, de una arquitectura
tástica y á veces extravagante?
Algunos están realzados con pinturas
rativas. ¿En qué comarca del universo lo■
encor.trado el poeta?
Es muy sencillo: los ha fabricado él
ino, tallando la madera, ensamblando las
zas, ajustando los «panneaux•, barnizánd
ornamentándolos con esculturas ó pint
extrañas.
En su casa de Guernesey había amueb
también el comedor con muebles fabri
por él. Y ea un asombro profundo para el
sitante, no sólo contemplar esos objetos
dos de las manos del gran poeta, sino
que halló tiempo para dedicarse á ellos,
tras su cerebro concebía y su pluma
los poemas inmortales de la «Leyenda de
siglo!'»,
El ((Museo Víctor Hugo» contiene tam
manuscritos originales de ciertas obru
gran lírico. Además, algunas salas están
cadas á su iconografía.
Es, como todos sabe11, innumerable. Be
creído deber reunir, además, cierto núm
telas debidas á pintores célebres de nu
época y que representan escenas ó pe
de sus obras.
Hay alli, entre otros, cuadros firmadoe
Rochegrosse, J. P. Lauréns, Carriere,
Fournier ........ .
Por último, en una de l&amp;s piezas de la
se ha construido con exactitud minuci
cuarto mortuorio, el que ocupaba en la
de la avenida de Eylau cuando la muerte
á sorprenderle.
Como se ve, este museo íntimo puede
var en efecto el titulo d·e «La casa de Vf
Rugo».
Será de a.qui en adelante un lugar de
grinación literaria para los turistas del m
entero. Los jóvenes poetas de mañana
rán allí con respeto.
Porque, si ciertos jóvenes han aíect.ado
rante algunos años un ridículo desdén
genio magnífico y prodigioso de Víctor H
fué por moda, por «snobismo,,, y e&amp;W
de «snobismo» no se cotiza ya en el m
de las elegancias intelectuales.
En verdad, fué una ligera reacci6n·.
lsi. tendencia contraria, contra la adm1
hiperbólica, sin control y sin freno, deque
objeto Víctor Hugo antes.
Pero confieso que prefiero este exceso,
daderamente, ¿cómo no quedar deslumb
cegado, si se quiere, por la fulgurante I
$Ellll[U1N!2
esa obra poética de una riqueza inagota
¿Y se iría á chicanear por fruslerías,
de descubrir mínimas imperfecciones,
Estudio fotográfico .-(Colección Pellandinl.)
chas invisibles? ¡Vaya con Dios! Eso el
tarea de retórico huraño, á que los poe
formación
de
una
mancha
de
tinta,
ó
de
café,
mente por la elección de los asuntos: siluetus
deben
condescender.
sobre una cubierta de carta, sobre cualquier trode ciudades ó de castillos fuertes de la Edad
¡No!
Los jóvenes rimadores del JI?
zo
de
papel,
en
paisaje,
en
castillo,
en
marina
Media, perdidos en una bruma de ensuefio, siirán á esa casa de Vfotor Hugo con cun
de una originalidad extrafia, en que, del chono también por la ejecución, y hasta por los
pero también con respeto, y cuando pi
que de la luz y de las sombras, nacía un efecto
procedimientos de la ejecución.
umbral, un mo\'imientci instmtivo hari
inesperado, sorprendente, misteriol'o y que
«¡Cuántas veces-escribe Teófilo Gautier,dP,scubran
ante la sombra gigantesca d
asombraba hasta á los pintores de profesión! Al
cuando nos era dado ser admitidos casi todos
poeta.
mismo
tiempo
que
dejaba
correr
los
rasgos
colos días en la intimidad del ilustre escritor,
FRANCISCO Co'l'PÍ..
mo al descuido, el gran poeta charlaba coálo
hemos seguido, con ojos de sorpresa, la trans-

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

El Fastidio
;,Qué es el fastidio? Aun no se ha dad? con una
definición cabal rle ese estado de espít1tu que se
resuelve en tristeza, cansancio y bostezos. :.largarita de Angulema acertó á fijarlo con cierta
irónica. elocuencia: el fastidio es un sufrimiento
común á todas las personas bien nacidas. La
frase es más ingeniosa. que certera., porque excluyo del aburrimiento á las criaturas indelicadas á los plebeyos d., alma y á los mediocres
que' so allanan á vivir sin nostalgias que signifiquen rebelión contra el acompasa.do sucede1·se
de las horas y la monotonía desesperante de las
cosas.
A menudo oímos decir: me a.burro, no puedo
con mi alma, la presencia de las mujeres y de
los hombres me enoja, el transcurrir del tiempo
me inita. y me a.pena, la visión uniforme de las
cosas me fatiga. Interróguese á quien de esa
suerte expresa sus cuitas sobre la naturaleza de
su mal y se mostrará cohibido y vacilante, no
sabrá explicar.por qué se cansa, por qué se irrita y se aflige, por qué se fastidia.. Quizás os deje entrever que el origen de su mal, reside en
algo que le ad vierte de la desproporción enorme
que hay entre lo que da de sí la vida y lo que se
espera de ella, entre lo que se proyecta. y lo que
se logra, entre lo que soñamos y lo que la realidad nos concede.
Tal vez os diga que el fastidio nace de la comprobación de la lentitud con que se renueva todo el mundo, del convencimiento de nuestra impotencia, para ser fc1ices, del absurdo en que
nos ha colocado el destino trayéndonos, sin
previo aviso, á un planeta cuyo mecanismo ioterior nadie se ha tomado el trabajo de explicarnos.
Todo eso es vago, retórica sentimental, pi:.ra.doja vistosa que deslumbra y recrea, pero que
no pe1·suade. ¿Será el fastidio, como declara
Emilio Tardieu, el sufrimiento que va del malestar inconsciente á la desesperación razonada.:'
Entramos en la vida por el umbral de la ilusión.
nos escoltan en los años de la adolescencia la
ternura, el candor y la fantasía., herma.nas clementes de nuestra niñez. Luego, en plena juven:
tud, nos acechan las tentaciones, los deseos sin
freno, las ansias desatadas, las calenturas delirantes.
Y de improviso, allá, al trasponer 1a treintena., frontera. inevitable entre la mocedad que se
despide y la madurez que llega, cuando aún no
se han eva.perado en nuestros ojos las lágrimas
que vertimos por las mujeres, cuando toda.vía.
nos asedia el recuerdo del último amor, que nos
hizo creer, como los cariños anteriores, en la
perpetuidad de los sentimientas huma.nos, cuando se nos figura que el mañana traerá para nosotros una nueva cosecha de pasiones, de deseos,
de goces y de esperanzas, be aquí que nos salen
al encuenLro, 'por sorpresa, la melancolía. y el
fastidio.
Y limpios aun de canas, sin una arruga en el
semblante, sin nubes de cansancio senil en los
ojos, sin nada que cohiba la agilidad de nuestros músculos, concluimos por exclamar con el
poeta:
Me resigno á vivir sin alegrías,
como un ave sin alas,
y las leyes del mundo inexorables
acepto sin protestas y sin lágrimas.
No busco en lo invisible
consuelo ni esperanza.,
y no me inq ui~ta. ni me quita el sueilo
que acabe la comedia h&lt;'y ó mañana.
¿Por qué esa transformación en lo íntimo de
nuestra vida'? ¿Quién no~ ha deparado el encuentro de la melancolí'\ y el fastidio'?
*
••

El fastidio, ha dicho Emilio Tardieu, prende
más fácilmente en las mujeres qi..e en los hombres. La indigencia. de la natura.:eza. femenina,
y la inferioridad de su condición social, hacen
de 1a mujer el candidato más aventajado para. el
aburrimiento. • Los hombres hemos levanta.do
murallas para confinar el vuelo de su fantasía,
y hemos puesto á. su voluntad el doble grillete
de las costumbres y t.el qué dirán. Ese sistema
celular ha hecho de la mujer la eterna sometida,
la criatura. débil, cuyos sentidos emperezados
no rebasan la corteza de la.$ cosas. Las cimas
de las ide~s y los extremos de las sensaciones,
le están igualmente vedados. Su vida es una
perpetua imploración á. nuestro egoísmo.
Nos pide todo: amparo, fe, galanterías, placeres, cariño y consuelo. Hasta las virtudes que
más alabamos en la mujer, son un donativo
nuestro, porque si no la educamos, no es honesta; si no la consideramos, no es sobria; si no la
hacemos madre, no puede correr el surtidor de
su ternura y su abnegación materóa.les. Su dependencia. de nosotros la expone al fastidio.
Hemos empequeñecido su existencia encerrándola, hemos limitado los viajes de su imaginación
apartándola de las artes y de los libros, que so~
los más nobles recreos del espíritu; hemos reducido geográficamente su reino hasta dejarlo
entre las cuatro paredes de nuestra casa; hemos
a.buaado de au paaivldad y de

1u aumiaion,

haa-

Estudio fotog:rafic.&gt;' .-(Colección Pellandini).
· ta excluirla. de todo derecho á Ía protesta á la
que ~emos hu~illado, preferido y olvidad~, como s1. fue_ra. una cosa de uso circunstancial y
tra.mutor10.
¿C6m? no se ha de aburrir? Re fastidia., no
por s!1c1edad como nosotros, voraces é hipócritas d1sfrutadores de todo, sino por sed, por curiosidad, por huma.no y excusable deseo de vivir. El deber, que correapoude como oa.te¡oria.

moral á. los seres más complejos· y elevados á
lo~ hombres, es, gracias á nuestro egoísmo, 'el
asilo for~oso de las mujeres. Y á las puertas
de ese asilo en que encerramos á nuestras compafler~s, montan _la guardia los tres verdugos de
la mu¡er: la. sociedad, el marido y la familia.
¿Quién meJor que ella ha de definir el fastidio?
MANUEL BUENO,

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
ElL MUNDO lLUSTRlADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Cuadros de Cusachs
En el sal6n de Embajadores del p
Nacional han sido colocados cuatro cuadroe
grandes dimensiones que representan ·
tintos episodios militares y que fueron
chos en España por el afamado pintor
sachs.
El lienzo, cuya foto~rafía reproducimoa
va el nombre de «El Ultimo Cartucho,
presenta el momento en que una granada
troza el techo del cuarto que sirve de alo
miento á dos prisioneros, matando á uno
éstos. La composición está muy bien
diada y el conjunto es muy interesante.
Próximamente daremos á conocer loe
más_ cuadros.

y

Junto á la fuente
[DE OUVAUJ

Se desgranaba el agua dulcemente,
Y, escuchando la música sonora,
Una niña arrogante y seductora
Llenaba un jarro en escondida fuente.
Doraba la campiña el sol poniente,
Y sobre el jarro la gentil pastora
Inclinaba la frente soñadora
Viendo subir el agua lentamente.
El chorro brillador y cristalino,
Rizado por el viento vespertino,
Rima en el jarro cántiga serena.
Como el agua que corre, así es mi vida,
Y si doblo la frente dolorida,
Es por ver si mi copa al fin se llena!
!.f. R. BLANCO-BELMONT&amp;.

..

VIENTOS DE OCTUBRE
¡Salud, vientos de octubre, bien venid
Al romper en itlegre sinfonía,
Recordáis .con tristeza al alma mía
_Tiempos mejores para siempre idos!

El último cartucho.
Guadro de GU66Ghs.

Fisonomí~s.

La cometa de vuelos atrevidos,
Pintoresca y triunfante, que ascendía.
Y una puesta de sol, que era uns orgfa
De luces y matices encendidos ... .. .

Mácedonla.-Trqpas turcas entrando á. un pueblo rebelde después de bombardearlo.

l\Iirándpse en el río gemebundo
Los cocoteros de sonante palma
Con su verde abanico siempre abie~to ......
Las ~olondrinas aturdiendo el huerto:
¡S6lo flores y luces en el mundo,
S6lo cantos y sueños en el alma!
V. AcosTA,

~.14..

Notas extranjeras
La c;uestlÓn de Mac;edonla.-Las Últimas
hueltas en Franc;la.-Dos estatuas.

La revoluci6n E}n Macedonia, cada día opone menos resistencia al avance de los turcos
triunfadores. Y no es que el ,Dios de los Ejércitos» se haya, por fin, acordado de S. 111. Abdul-IIamid y de sus «bashibasucks», no; sino
que los rudos vientos del invierno, que P-op]an
sobre las desoladas cuestas de los -Balkanes,
obligan ya. á los revolucionarios á buscar un
albergue que los libre, más que de las persecuciones, de Jas inclemencias del tiempo.
El invierno-desde ]a primera vez que Jas
fuerzas del Sultán han tenido que luchar en
los Balkanes por la media luna de su bandera
-ha sido el precursor de una época de tranquilidad relativa y de descanso. Tranquilidad
y descanso muy engañadores, por cierto, porque es precisamente durante esaestaci6n cuando han estado reponiéndose de sus pérdidas
los rebeldes para comprar armas, buscar nuevos jefes y levantarse en la siguiente prima,·era más tenaces, si no más futrtes; mfü~ desesperados, si no más valerosos y confiados en su
causa.
Pero si para. Jos{(bashibasucks» y demás fuerzas turcas significa descanso la época de los
fríos, para loe habitantes pacíficos de las villas macedohias la cosa es distinta en lo absoluto. l'iiientras en los montañosos recodos se
baten los turcos, los habitantes viven más 6
menos mal-más · mal que bien-en sus pequeñas aldeas; pero en cuanto los revol\rnionarios, con la anuencia de los habitantes ó

sin ella, invaden los pueblos, comienzan á la
vez los asaltos y los bombardeos de las pequeñas poblaciones, desarrollándose entonces es•
cenas tan tristes, tan desoladoras, como la que
representa :uno de nuestros grabados.

***

Recientemente, los ricos distritos industriales cercanos á ArmentiCres, en Francia, han
pasado por una crisis seria. Forman el principal, casi el único medio de vida de los habitantes de la regi6n, las fábricas de hilados
que existen en gran número. Pero los patrones y los obreros no parecen estar en la mejor
armonía, y la huelga se declar6 hace unos
cuantos días. Hasta aquí nada de extraño se
encuentra; pero, por desgracia, nu11ca faltan
cabezas mal aconsejadae, y los huelguistas

creyeron que antes que esperar, era preciso
proceder á, injuriar á los patronee, amenazándoles con destruir sus propiedades. Como todas las poblaciones obreras de importancia,
Armentieres cuenta con su 1&lt;Casa del Pueblo»,
en la que los obreros se reúnen, sea, en tiempos normales, para charlar y pasar un .rato
animado, sea, en tiempos calamitosos, para
urdir la mejor manera de exponerse y de exponer á sus familias á un mal rato.
En ArmentiCres se decidi6, en la Casa del
Pueb1o, que era justo hacer la guerra, no platónicamente, sino á balazos, golpes y pedradas, á los patrones y á los que los defendieran.
La autoridad civil, como es de suponerse, no
estuvo de acuerdo con este plan, y pidió á la
fuerza de gendarmería que limpiara las calles,
en las que ya comenzaban á levantarse barri-

Inauguración de la estatua de W'agne r, en BerUn.

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

ElL MUNDO ILUSTRIADO

cadas. El resultado
fué el mismo de
siempre: los obreros
fueron macheteados
[primero por la gendarmería, y en seguida, como opusieran demasiada resistencia, por fuerzas de caballería l lamadas á gran prisa
de los" lugares cercanos]. Las mujeres de los obreros
quedaron en la miseria las más, viudas algunas de ellas,
pobres todas. Los
patrones, después
de pedir á la gendarmería auxilio,
impusieron sus condiciones á los famélicos obreros, y como siempre sucede,
terminaron éstos
por aceptarlas, urgidos por el ham bre de sus hijos, y
engañados por los
ccléatlers» socialistas
que les habían prometido auxilio y
ayuda en todas formas.
Pero si en Armentieres la paz se
ha hecho, si los
obreros vuelven á
sus trabajos y los
talleres vuelven á
producir los hermo•
sos tejidos que enriquecen á la µoblación, no por ello el
Armentleres.- La "Casa del Pueblo".
conflicto ha dejado
de imprimir profundas huellas. Consecuencias lejanas de la huelTambién el mú,iico inmortal que se llamó
ga, han sido los persistentes rumores de que el
Ricardo Wágner habrá de tener su estatua.
primer Ministro Combes renuncia en estos
Después de las suntuosas fi~s·t as de Beyrutb,
días. Y se afirma que es una interpelación
en las que tan activa parte tomó la «Socisdad
que se le hará en la Cámara de Diputados, por
de las Obras de Wágner,,, se ha erigido el bronel léader socialista J uarés, relativa á los asunce en honor del inspirado cantor de las viejas
tos de Armentieres, la que hará que el ministeogonías germánicas, fuertes y misteriosas.
tro que ha logrado sostenerse algún tiempo,
El monumento se ha levantado en Berlín. Represente su renuncia ·ahora que tantos propresenta sentado á Wágner, y en su redor se
yectos tenía para la perfección del gobierno
ven sus creaciones más notables, simbolizadas
republicano tn Francia.
en los personajes más 'salientes de sus obras.
Alguna de las figuras fué ideada por el mismo Káiser, que dió al autor de la estatua el
proyecto ya dibujado. Es el símbolo del xlied»
Se ha inaugurado recientemente la estatua
alemán.
de Vercingetórix, el galo bravísimo que defendió su patria contra la invasión romana de
00
Julio César. La estatua se ha elevado en ClerEL
SEÑOR
M!NUEL
M. PANES
mond-Ferrand, y el Gabinete estuvo presente
en la ceremonia inaugural. Lo que ha llamado
Víctima de una terrible enfermedad, murió
más la atención en esta ceremonia, es el disel jueves último, en México, el señor Macurso del primer Ministro Combes, que, invinuel M. Panes, periodista que bajo el pseudótado á decir algunas palabras, no desdefió la
nimo de «Pedro Ponoportunidad de dar á conocer el programa de
ce» escribió durante
lo que piensa hacer en estos días, aprovechanalgún tiempo en las
do la reunión del Parlamento francés.
columnas de "El ImY son de interés, no solamente para Franparcial» y ccEl Muncia sino para el mundo, los proyectos que tiedo».
ne 'en mientes el primer Ministro. Piensa, á
El señor Panes, culo que dice, denunciar el Concordato de 1812,
ya
muerte nos ha sorque rige desde en ton ces sin in_terru pción y que
prendido
por lo inesmantiene el orden de cosas existentes en Franperada,
pues
hace pocia, entre la Iglesia católica y el Estado.
cos días que lo vimos
La separación absoluta de ambos poderes
todavía entre noso( civil y eclesiástico) según el plan que ha
tros compartiendo
propuesto el Diputado M. Briand, será la conlas rudas labores de
secuencia forzosa de la poli tica de ir. Coro bes.
la prensa, fué tamEn Francia, donde por siglos enteros la iglebién un colaborador
sia oficial ha sido la católica, este acontecientusiasta de ccEl Mundo Ilustradon donde
miento será indudablemente sensacional.
pubiicó algunos de sus cuentos más ~entidos
Por lo demás, aun los mismos s&lt;tcerdotes
y más bien escritos. Poco antes de morir puso
católicos y los obispos, después de la lucha
en nuei;tras manos el último, que aún teneque han soste~i~o por la_ cuestión de las Conmos en cartera, y que pronto conocerán los
gregaciones rehgiosas, piden que se haga de
lectores de este semanario.
una vez la separación total de poderes que, si
En este número publicamos el retrato de
algo les quita, mucho le permite en cambio.
nuestro estimado compafiero.

EL MUNDO ILUSTRIAOO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

INVERNAL
Los copos de nieve
caían, caían,
sobre los cristales de las dos ventanas
que tiene la alcoba de la amada mía;
mientras que en la calle,
con mis penas íntimas,
solo me encontraba lanzando á los aires
esta cancioncita,
que era de nosotros
la dulce consigna:
ccAlma de mi alma,
vida de mi vida,
es un mar de goces, indecibles, puros,
que jamás terminan,
estar á tu lado,
mirar tus pupilas,
besarte la boca
y tener muy juntas, muy juntas y asidas
tus manos, mis manos,
tu alma y la mía!»
Viendo su demora,
me acerqué en seguida
á las dos ventanas
que tiene la alcoba de lá amada mía,
!Y cual no mi penal
¡y cual no mi cuita!
¡ver que no se hallaba la que quiero tanto,
mi ilusi6n querida!
Sentí dentro el alma
la tristeza misma
que sufre una madre cuando ven sus ojos
la cuna vacía
•
donde se encontraba
el fruto adora.do de una pasión íntima!
Alejéme presto
con pena infinita,
mientras que en la calle, los copos de nieve
caían, caían ..... .
ESTEBAN F01"CUEVA.

Fúndense en la obra de arte lo'particular y
lo general; el hecho y la idea se compenetran,
y la vida se trueca en inmortalidad. -YALTOUR.

CHIHUAHUA.-Torre

donde

estuvo preso Hidalgo.

LUGAIUS HISTORICOS
1,a prlsl6n de IJldKlo;o.-Casa que hnblt6 Jnárez en Chihuahua.

A título de información curiosa, ofrecemo"'
á nuestros lectores una fotografía de la torre
de la antigua capilla del Hospital Real de Chihuahu~, donde permaneció encerrado hasta su
muerte el Padre de la Independencia de México. La torre se levanta aún en la calle de la
Libertad-frente á la entrada del Palacio del
Poder Ejecutivo,-y en uno de sus muros,
puesta á poca altura para que pueda ser fácilmente leída, se encuentra, en letras de metal,
esta inscripción:
«En esta torre sufrió su última prisión el
Caudillo de la Independencia Miguel Hidalgo
y Costilla. Del 23 de abril al 30 de julio de
1811n.
Publicamos, además, una vista del jardín
,que lleva el nombre del héroe y en el cual se
encuentra erigido un magnífico monumento á
su memoria. El zócalo y la base son de mármol gris de Orizaba, y la columna que sustenta la estatua mide 45 pies. En el segundo
cuerpo, sobre columnas también de mármol,
se encuentran las estatuas de Allende, Aldama, Abasolo y Jiménez, sacrificados, como Hidalgo, en Chihuahua.

'Dea:nplo de Tomochic.

repartidor de pan solía quitar á la ración de
su burro.
Cierto día lo encontré cargado de tablas,
fragmentos de cajas vacías y desechadas.
-Parece que ha encontrado usted trabajo,
le dije.

-Sí, señor-me respondió sollozando.Dios me ha mandado algo en qué ocuparme.
Voy á hacer la urna para enterrar al menor de
mis hijos.

P.

***
Juntamente con estas dos fotografías, que
formarán parte del ccAlbum directorio del Estado de Chihuabuan que publicará próximamente el señor Federico García y Alba, damos
á conocer la de la casa que habitó en aquella
ciudad el Benemérito J uárez, y la del templo
de Tomóchic. La casa, que, en la época en que
estuvo alojado en ella el eminente repúblico,
era Palacio de Gobierno, está actualmente ocupada por la Escuela Oficial número 3.
En cuanto al templo, sabido es que allí se
efectuó el último encuentro de las tropas fede:
ralea y de los indios rebeldes, en 1893.

***

Chihua.hua..-Jard.[n "Hidiailgo".

00

EL CARPINTERO

Monumento de Vereingetorix, en

HORA
Brilla la luna argentada,
del cielo en el amplio tul,
como una perla engarzada
en un abanico azul.
JULIO FLÓREZ.

*

El maltrato infligido á los nifios, lf'II mal•
el carácter para toda la vida.

Hacía diez meses que no encontraba trabajo aquel hombre laborioso y honrado.
¡Maldita guerra!
Había vendido lo mejor de su herramienta.
El Monte de Piedad y algunos compafieros de
oficio, más afortunados, se habían aprovechado de su mala situación.
No contaba con el favor de ningún amigo.
Los pobres no tienen amigos, y, cuando los
tienen, ssm tan pobres como ellos.
El hambre y la desesperación se dibujaban
en su rostro, bajo una palidez transparente.
Así caminaba las calles todo el día, llevando en la mano la escuadra y el compás, como
para decir á todo el mundo:
,,Yo soy carpintero y busc·o trabajo,,.
¡Nada! Volvía á su hogar, abatido, sin llevar un centavo ganado por sus manos; cuando más, algunos pedazos de galleta que un
CHIHUAHUA.-Caaa que h.a,b1t6 el Benemérito

Juá.Tez.

DE SALES PÉREZ.

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTR!ADO

EL MUNDO ILUSTRJADO

La Novela de un Sueño
Arreglo del Inglés para EL MUNDO ILUSTRADO.

Desde que Hearnes amaneci6 herido de tan
misteriosa manera, había mostrado ciertos
signos raros. Frecuentemente le escuchaba
hablando á solas, hondamente abstraído en
sus meditaciones. Creía, en un principio, que
la «locura del desierto» y la misma sed furiosa que por más de dos días nos había molestado, comenzaban á hacer sus efectos en la
cabeza de mi amigo, poco acpstumbrado á este género de viajes.
Era Hearnes un magnífico muchacho, alto,
fuerte, serio, muy apreciado por sus patrones,
y que, á lo menos hasta que yo lo conocí,
nunca había dado muestras de ser víctima de
una imaginaci6n demasiado calurosa y prolífica. En Nueva York, donde había pasado su
vida entera, contaba con muy buenas relaciones; entre sus amigos los había también míos,
y jamás alguno de ellos había hecho aiusi6n
á defectos cerebrales. La única locura que
había Hearnes cometido, E&gt;ra la de emprender
el viaje en que nos encontrábamos comprometidos, á través de los vastos desiertos del
Oeste, sin los elementos que fueran deseables
en el caso. Esta locura no era suya; más podría decirse que yo, habituado ya á tales expediciones, er.1 el loco; pues, sabiéndolo, no
me había preparado convenientemente y había
olvidado las experiencias adquiridas en mis
anteriores expediciones por el desierto.
La herida que tanto molestaba á Hearnes,
como lo dije anteriormente, era misteriosa y
rara. La noche anterior, cansados después de
que nuestras mulas habían caído muertas de
sed y de fatiga, nos hahíamos tendido á descansar bajo un cielo infinito, inefable, hondo,
purísimo.
S6lo los coyotes, numerosos, hoscos, de ardientes pupilas de oropel, vagaban en redor
nuestro. Ni un átomo de viento pasaba por
nuestras ardientes mejillas, calcinadas por el
ambiente alcalino del desierto. La noche culminaba, llena del inmenso misterio de que se
rodea la naturaleza en las horas nocturnas,
cuando un grito sofocado me despert6 sobresaltado, lleno de vagas inquietudes y temores.
. Creía, de pronto, que los pocos indios que
han ido á refugiarse en la enorme soledad del
desierto, hubieran, de lejos, seguido nuestros
pasos, y al.ver que las mulas nos habían abandonado, pereciendo en la marcha, y que estábamos solos, nos hubieran seguido con intenciones hostiles. Pero una larga mirada investigadora me convenci6 de que estábamoR solos,
absolutamente solos en la infinita soledad del
desierto y de la sombra. Entonces pensé en
las víboras múltiples y venenosísimas que en
tales sitios matan de una sola mordedura.
Todo esto pasó por mi can~a&lt;lo cerebro en los
minutos nebulosos en que el sueño cede sitio
á la vigilia y nuestras facultades se des i,iertan
obnubiladas aún y poco netas, vagas y llenas
de medrosas visiones.
Hearnes, después de &amp;.lgunas palabras que
no entendí bien, vendaba trabajosamente su
hombro derecho. En estos momentos la luz
de una aurora leja11í:sima, amarillenta, llegó
hasta nosotro::i, barriendo las sombras nocturnas. l\1e acerqué á Hearnes pidiéndole explicaciones, y sin decir una sola palabra, me
mostró su hombro desnudo. Temblaba en las
carnes una pequeña flecha. Yo había viajado
frecuentemente por los pueblos de indios.
Con sumo cuidado fui lentamente arrancando
la flecha, cuando Hearnes dijo con la entonaci6n de quien por fin, tras de esfuerzos enormes, llega ácoro prender algo que anteriormente le intrigaba:
-Ya comprendo. El villano me ha seguido
todo el día y me ha disparado á mansalva.,
cuando me vi6 dormido ..... .
-1Como no hayan envenenado la flecha!
La idea me había asaltado de que hu-hiera
indios que nos siguieran. Pero en la infinita

soledad del desierto, hasta donde mis ojos alcanzaban, la calcinada arena no mostraba más
que las huellas que el día anterior nuestros
propios pies habían marcado. No comprendía
yo c6mo nos hubieran podido seguir, indios
6 lo que fuera, ni á quién se referfa Hearnes.
Le interrogué:
-¿Quién es el villano á que te refieres? No
veo la huella de pasos, ni creo que sus flechas
alcancen más allá de nuestros ojos .. .. . .
Misteriosamente sonri6, sin contestar. Nada me dijo en algunas horas durante las que
nos levantamos y emprendimos de nuevo el
viaje. Dos días despué~, según mis cálculos,
habríamos de llegar al linde del desiert0, á los
primeros ranchos que deberían darnos sombra, por primera vez en los ocho días de nuestra fatal jornada.
A medida que el sol avanzaba, Hearnes deliraba más y más. Creía que fuera efecto de la
fiebre que había invadido su organismo á
consecuencia de la herida de su hombro. Sí
me llamaba fuertemente la atenci6n que aquel

muchacho, recio, musculoso, atlético, se resintiera de una herida que era solamente un
rai:guño; vero la sed, ardiente, tenaz, enloquecedora que habíamos padecido por días, explicaba suficientemente el caso, y no quise
seguir prestando atenci6n á sus palabras.
Parecía hablar con alguna persona invisible absolutamente para mí. Era como si oyera yo solamente la parte de con versaci6n á través de un teléfono. El lenguaje que Hearnes
ero¡ •leaba, me era absolutamente desconocido.
Parecía algo como los dulces, cadenciosos dialectos de las tribus antillanas. Parecía muy
absorbido en su conversaci6n misteriosa. Las
largas sombras· de nuestros cuerpos rápidamente se fueron recortando en el suelo blanco
y terso; llegaron á ser solamente un punto á
11 u estros pies y se vol vieron á alargar indefinidamente á nuestras espaldas.
A la mitad del día nos detuvimos un poco.
Hearnes alz6 del suelo un pedrusco; con gran
atenci6n lo estuvo examinando. Era una es•
pecie de malaquita, oval, con dos perforacio11es paralelas. Algún adorno de mujer india
á lo que me pareci6; pero Hearnes demostr6
gran satisfacci6n al hallarlo y se acercó á mí
diciéndome alegremente:
'
-En poco tiempo estaremos ya en sitio se-

guro. Este es uno de &lt;esus» adornos. Lo reconozco «porque yo mismo los he labrado para
ella».
¡Hearnes, ciudadano que jamás había abandonado Nueva York, que no había viajado
anteriormente nunca, conocía tal piedra! Seguramente que su herida lo bacía delirar. No
se explicaban sus palabras absurdas de otro
modo. Pero hablaba con tal tranquilidad y
con tanto énfasis, que me dejó por algunos
minutos verdaderamente admirado.

***

Cuando ya se deformaba el disco del sol en
lá lejanía blanca y calcinada, indefinida y larga, el cansancio y la falta de agua nos habían
fatigado de manera tal, que yo, el que conocía ya el desierto, el que parecía estar acostumbrado, por mi anterior vida vagabunda, á
todo género de dificultades y de trabajos, me
sentía desfallecer. Hearnes estaba alegre, extrafiamente alegre; pero corno su conducta en
todos los anteriores días había sido rara, no
me llam6 demasiado la atenci6n.
En cierto momento, cuando ya creía yo que
era conveniente descansar y buscaba con los
ojos un sitio en que pudiéramos dormir, escuché la alegre voz de Hearnes, que decía:
- ¡Ahí está! Bien sabía yo que no había de
tardar mucho.
En la direcci6n que señalaba el brazo extendido de Ilearne~, el de~ierto parecía bruscamente cortado. Una especie de hundimiento separaba el plano en que nos hallábamos
de un valle hermoso al cual daba vida un río
ancho, rumoroso y profundo, de aguas azules
que brillaban á los últimos rayos del sol. Una
vegetaci6n lujuriosa, tal como jamás la habfa
yo soñado, cubría ambas márgenes. Arboles
&lt;le formas extrañas, como enormes helechos,
de cien pies de altura, surgían en estrechos
tufos, sobre una tierra negra, recia, caliente.
El río ondulaba por el valle, hasta perderse
casi de vista en un delta hermosísimo, cubier•
to también de vegetaci6n de la misma clase
que la que tan cerca de mis ojos existía. El
l!lar, en la extrema distancia, se cubría de radiaciones violetas, brillantes como unfue11:o,fulgurantes, llenas de la gloria del ocaso. Y más
allá, •10ore el valle Iuminoso, se elevaban enor•
mes picachos cubiertos de nieve que reflejaba
las tintas rojas y violetas del ocaso y del mar.
Entre los bosques de enormes helechos,
animales monstruosos de eapecies que nunca
había encontrado en mis repetidas excursiones por todo el país, se movían con tardos
movimientos. Eran monstruos que deberían
de estar dotados de fuerzas considerables. Uno
de ellos, claramente reptil-una especie d_e
E&gt;norrne lagarto, - de,1pués de correr, persegm·
do al parecer, abrió dos alas membranosas Y
velludas y alzó el . vuelo en aquel ambiente
perfumado. Inmediatamente después aparecieron algunos homhre;1, fuertes, musculosos,
como nunca los había yo visto, que llevaban
armas en las manos, lanzaban grandes clamo•
res y perseguían al reptil volador, en sus rá·
pidos giros por el aire.
Era un espectáculo sobrehumano.. Me _había olvidado ya de Hearnes, de su mistenosa
herida y de sus raras palabras y maneras. Estaba absorto en la contemplación de talma•
ravilla, cuando Reames se acerc6, tocándome
el brazo y diciéndome:
-Ya sabía que estábamos muy cerca de
este valle. Nuestros trabajos se acercan á su
fin. Iré á ver «á mis antiguos conocidos", que
me
darán alimeutos) aaua
todo lo necesa·
.
o
'
no ......
Lo vi que se retiraba lentamente, cantando
entre dientes una• canci6n lánguida y mon6tona. En ese momento el último rayo del sol
pasó por encima de los enormes picos helados;
el valle se cubri6 de sombras lilas, y la noche,
una noche tropical, sin crepúsculo casi, avan·

zó rápidamente, subiendo por la montaña en
cuya cima me encontraba.
Unos cuantos minutos después, la sombra
se extendió (justamente como si una ola de
negro crespón se tiende sobre una mesa sin
medida), y ante mis ojos volvió á presentarse
el espectáculo desolador de la llanura sin fin,
eterna, blanca, inm6vil, infinita, desoladora.
¡Un mira.je! ¡Yo, viejo expedicionario, había sido engañado por los vulgares mirajes del
desierto!
Tal depresi6n me invadi6, que creía absolutamente inútil toda lucha contra ella. l\1e acosté en el suelo. deseoso de que llegara la muerte, llamándola, pidiéndole por favor que me
durmiera para siempre en aquel sitio, donde
mis fuerzas, mi vida me abandonaban, hasta
dejarme en un dulce colapso inconsciente, algo cercano á la muerte misma.

***

La noche había terminado; las luces del alba comenzaban ya á aparecer en el Oriente,
cuando desperté, sintiendo en realidad que
aún no me abandonara la vida. Con gran admiración vi que se acercaba al sitio donde yacía sin alientos para levantarme, Hearnes, del
que me había olvidado por completo en el exceso de desesperación que me il1vadió por doce
horas largas.
•-¡Arriba! - dijo Hearnes.--Arriba, que
tengo ya alimentos y agua y todo lo necesario. Es preciso primero que comas.
Y me acerc6 un curioso re~eptnculo de una
substancia desconocida, en el que iba un manjar extraño, que seguramente no había comido ni comeré nunca más en la existencia. El
hambre me devoraba. Silenciosamente comía
aquel raro platillo, mientras Reames me contemplaba atentamente.
Después me acercó un vaso, también ue
forma desconocida absolutamente para mí, y
en él había agua, deliciosa agua dulce, fresca,
que hacía tanto tiempo que no probaba. Hearnes, cuando hube terminado, me dijo, con
cierta sonrisa de burla:

-¿Estaba yo delirando? ¿No era cierto que
nos acercabamos á un sitio en que yo he vivido y que por ende conozco bien?
- Has vivido en ese sitio. Pero si todo ha
sido un miraje.
-No tal-me dijo con convicción.--Quizá
no pueda claramente explicarlo; pero nada de
mira.je hay en ello. «Yo conocía á los habitantes &lt;le ese valle y con ellos he vivido».
-¿Cuándo?
- De cierto no lo sé. Quizá hace diez millones de años. Quizá más aún. Pero sí ~é de
cierto que «apenas he llegado, me han reconocido. Y he encontrado al que me dispar6 la
flecha y le be castigado».
Como viera en mis ojos la infinita admiración que sus p:ilabras me causaban, se sentó
á mi lado, recapacit6 por un momento y comenz6 lentamente á hablar. Lo que dijo fué
lo siguiente:
«Desde que era yo muy pequeño, cuando
aún no podía tener juicio ni raciocinar acerca
de lo que me pasaba, era en mí muy común
que en los momentos de recreo, cuando me
quedaba solo, tranquilo, en un sitio silencioso, 6 bien cuando comenzaba á dormirme, ya
en la noche, sentía que mi cerebro, instantáneamente, dejaba de pensar. La sensación era
muy poco agradable; pero inmediatamente
después me sentía completami&gt;nte vivo, absolutamente razonable. Yo no había cambiado.
En cambio, todo lo que había en mi redor era
distinto.
«En los primeros años, ni siquiera me daba
cuenta exacta de lo que en realidad me sucedía. Cuando ya era más grande, se me acusaba de mentir y mis padres y maestros me
castigaron por lo que creían una ficci6n.
«Poco á poco mis éxtasis, 6 como se les
quiera llamar, fueron más y más largos y más
y más perfectos. A menudo puse en serios
conflictos á mis maestros, prE&gt;gonándoles hecho!-, circunstancias que ellos ir,noraban
.
acerca de una época remotísima,
y oque yo sa-'
bía bien «por haber vivido en ella,,. Los viaj·es retrospectivos fueron cada vez más y más
claros y más y más lúcidos. Siempre era yo
uno de los que en la
época vivía, y estoy
convencido de que solamente se trata de una
Yuelta, de una re~resión hacia vidas que
hace años, muchos millones de años, he vivido yo mismo y por
eso conozco perfectamente. De todos, los
que más me agradaban
eran los habitantes
. con ti&gt;mporáneos'
mis
del valle que hemos
visto, porque fué precisamente en una de
las chozas de ese bosque «donde encontré á
la mujer que más he
amado,,. Alguien la
cortejaba también y
nuestras rifiasfrecuentes me hicieron comprender, la noche anterior, cuando fuí herido, que nos acercábamos al sitio donde
quizá hace millones de
afios «yo he vivido en
paz, persiguiendo á
las bestias deformes de
aquellos tiempos».
- Pero la flecha es
real-le interrum ¡.,í · .
precisamente
la 'he
guardado y aquí la traigo .. .
-«También el agua
y el alimento es real,
contestó Hearnes. Tan
real como lo eran ayer
el ocaso, la ría y los
hombres, los árboles
primitivos y los reptiles voladores que he-

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

mos visto. Ya en anteriores épocas me ha acontecido que mi «regresi6n 6. vidas pasadas), es de
tal manera lúcida, clara, que los que me acompañen, por acci6n de simpatía, 6 lo que se
quiera, también ven, claramente, y sienten,
y escuchan, y respiran en el ambiente mismo
y en las circunstancias que «hace muchos millares de siglos)&gt; se reunían en «este mismo sitio en que estamos,,. Las montafias y los ríos
tienen tiempo para cambiar en un mi116n de
años.
«Cuando más vivo ha sido mi «viaje á épocas pasadas", se ha iniciado siempre una grave enfermedad en mí. Ahora temo no acabar
el viaje". ·
El pobre Hearnes tenía razón. En esos momentos aparecieton en el horizonte algunos
hombres á caballo; no de las ed:¡.des primitiva~, no; «cowboys» americanos, bien conocidos
para mí. Estábamos ya cerca de un rancho.
Pero Hearnes no lo supo, porque muri6 en el
sitio. Su cadáver está P-nterrado en el «mismo
sitio en que tanto am6 millones de años hace» ......... -J. HAWTHORNE.

00

La casa de Gabriel D' Annunzio
En la dulce colina de SettigMno, que domina el panorama oro y rosa de Florencia,
allí donde existió una antigua cantera de mármol, donde nació Desiderio, y Miguel Angel
fué amamantado por la mujer de un tallador
de piedras, entre los iris y las glicinas, envuelta en un manto de yedra, está la «villa"
de Gabriel D' Annunzio.
Un curioso admirador que fué á visitarle
nos describe la casa del poeta. Cuando lleg6,
D' Annunzio venía á caballo, precedido de cuatro lebreles, Donovan, Merissa, Biondella,
Crissa; nombre¡;, sonoros y musicales que lanzados á pleno pulmón en el vértigo de la caza,
deben cantar en el aire como una estrofa.
El almuerzo estaba servido en una mesa de
iglesia, frente á un banco ornamentado cual
una catedral; en candelabros de negra plata
cincelada, cirios de cera blanca, y en el medio
de la estancia, un gran misal abierto en un
facistol; la chimenea de loza celeste está.dedicada á la salamandra., madre del fuego, según
lo indica la inscripción latina. Conjunto que
hace pensar en la rara fusión de elementos
clásicos y góticos que se encuentran en el espíritu creador de «Las Vírgenes de las Rocas,,
lo mismo que sugieren el Narciso y la Cala~
vera que coronan la filigrana del escritorio.
En lo alto de :uno de los aposer1tos, tapizado de laureles en fondo púrpura; cuelga una
corona de bronce; en otro se lee este nombre
y esta fe~ha: &lt;e~abriel Nuncius" (1498).
D' Annunz10 explica que es la traducci6n de
su nombre en la ~poca en que hubiera querido nacer, en el siglo XV, durante el primer
Renacimiento.
-Ser bello, roro per una lanza en la rodilla
llevar con dos dedos la espada que los demá;
llevan penosame~te con dos manos, derribar
un caballo con e~ puño y, sin embargo, al sonreír tener la delicadeza de una mujer haber
sido «condottiere.»; tal es el deseo qu~ D' Annunzio expres6 mientras Florencia con la más
noble serenidad sentía caer sobre sus espaldas
la divina sangre del crepúrnulo.
En el dormitorio, cerca del lecho monumental, la espada de l\falatesta reposaba sobre
otro facistol; en los muros un cuadro de Tintoreto, la cabeza de Fl~ra, la de Juno y la de
El_eonora Duse; más leJos, en un paisaje iluminado por el esplendor de la luna reclinada
en la hierba, una mujer desauda, c~n esta deliciosa explicaci6n: «Víget dum pállida,, «vigorosa, aunque pálida,,. Desde la terraza ai través de los pinos y los cipreses, la Ciudad del
Lirio reflejándose en el espejo del Arno.
Tal ambiente tiene que ser favorable á la
producción de la obra de arte; el espíritu acariciado así por la belleza de lo que lo rod~a ba
de sentirse más predispuesto á interpreta~ el
alma de los seres y las cosas. Pobrecitos de
nosotros los que aquí nos llamamos artistas
y que en un rincón sin luz, agobiados por 1~
necesidad, maltratados por las rudas faenas de

�EL MUNDO ILUSTRIADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Naviem.bre de 1903.

la vida, bordamos nuestros suefios 6 buscamos
un átomo de oro en el fondo de nuestras meditaciones. Verdad que la imaginaci6n viene
á veces en nuestra ayuda y nos vierte sobre la
frente fatigada su cornucopia maravillosa, y á
RU influjo nos sentimos rodeados de los tesoros que la fortuna nos neg6. Ya que no poseemos telas suntuosas, ni mármoles impecables
ni joyas primorosas, conformémonos con divisar un pedacito de cielo y con tener sobre
nuestra mesa de pino, en un tiesto de barro,
un manojo de rosas frescas.

General Terrazas,
terminaron con un
baile que se di6 en
el paf,o del nuevo
edificio - co::i.vertido en salón-y al
cual fueron invitadas las principales
familias de la localidad.

PEDRO EllITLIO CoLL.

"

El Señor Gobernador de Chihuahua

•

Muchos padres de
familia ignoran que
de la escuela primaria depende el porvenir de sus hijos
y aun el de la Patria.

*

En Ciudad Guerrero

Hace poco que el sefior Gobernador de Chihuahua, General Don Luis Terrazas, hizo una
visita á Ciudad Guerrero, importante poblaci6n d~ aquel Estado, con el objeto de inaugurar un nuevo edificio para la Escuela de Niños, que se construy6 aprovechando un terreno cedido por el señor Don Tomás Dosal y
Hermosillo.
La recepci6n que se hizo al sefior General
Terrazas fué muy entusiasta: en las principales calles se levantaron vistosos arcos adornados con follaje y banderas, y en uno de los salones del nuevo edificio se sirvi6 en su honor
un banquete al cual concurrieron los vecinos

Si el ma.estru de
escuela quiere que
la sociedad le respete, sea él el priC. GUERRRERO.-NUJe'Vo edifio1o para la Escueda de Niñcs,
mero en respetarse,
el ganado no se prestaba para que luciera. sus
no convirtiéndose en cobarde y odioso verduhabilidades,
fué buena, sobre todo en las suergo de niños.
tes de cap&lt;!.
*
El público q-ued6, en cuanto cabe, satisfeAfl.ige á casi todos los mortales la manía de
cho
de la corrida.
aplaudir con mayor frenesí lo que menos entienden.

*
Mientras más se ha encenagado en el vicio
un hombre, mayor estimaci6n y respeto merece si se regenera.
No merece el respeto de los demás
quien no se respeta
á sí mismo. ·

*

Nos llenamos de
~atisfacci6n, de orgullo quizá, siempre que se nos aplaude, sin parar
mientes en si merecemos ó no el aplauso.

*

Para que la plebe obedeciese "motu proprio» las leyes,
menester sería que
el legislador las dictara al revés de como deben ser.

*

Es legítimo, muy
provechoso, y no
C. GUERRERO.-Un Arco triu.nW.
una muestra de soberbia, el anhelo de
más caracterizados de la ciudad y las personas
ser de los primeros, si no el primero en su esque acompañaron al señor Gobernador duranfera social.
'
te su viaje y su permanencia en aquel punto.
En el acto oficial de la inauguraci6n de la
escuilla, pronunciaron discursos los sefiores
Manuel Rocna y Chabre, Urbano Zea, Jefe PoTOROS
lítico del Partido, y Mariano Irigoyen, Director del Establecimiento..
1 .. El sefior General Terrazas, después de declaCon un lleno casi completo se efectu6 el
rar inaugurado el edificio, dirigi6 una breve
domingo último la inauguración de la tempoalocución á la concurrencia para enaltecer los
rada de toros en la plaza «México,,.
triunfos de la nifiez y felicitará los vecinos de
La novedad de la corrida consisti6 en la
Guerrero por los progresos realizados allí últipresentación de Antonio Montes, matador de
mamente.
mucha fama en la Península como hábil y vaLos festejos organizados en honor del señor
liente. La faena del diestro, no obstante que

"

"

LAS MARAVILLASDIL RADIO
No hace todavía un afio que se anunci6 á
los hombres de ciencia que los sefiores Curie, de París (un matrimonio de sabios que
ha de producir aún cosas muy buenas en el
dominio de las ciencias físicas y naturales),
había encontrado, en los desechos del mineral de uranio, una substancia nueva, de admirables virtudes, pero aún no estudiadas debidamente.
•
Ante un congreso internacional, los señores
Curie dieron lectura á un trabajo en el que resumían los estudios que pacientemente habían venido haciendo de tiempo atrás. En
efecto, habían descubierto un cuerpo simple
más. Le habían llamado «radio)) porque tenía
ciertas propiedades que en otros cuerpos habían sido llamadas «radio-actividad» y se encontraba en la «pech-blenda», uno de los residuos, muy voluminoso por cierto, de la fabricación del uranio ( otro metal raro) .
Para preparar el pequeño tubo de vidrio
que contenía apenas ccseis centigramos» de
cloruro de radio, p.abía sido preciso calcinar,
tratar por agua hirviendo, primero, volver á
calcinar y tratar, finalmente, por el ácido
clorhídrico, una cantidad de pech-blenda no
menor de tres toneladas, y el trabajo, en su
totalidad, había sido de cuatro meses.
Se esta bleci6 en los alrededores de París
una casa en la qu·e ee tratan los residuos de
la fabricación del uranio que llegan de Bohemia. En esta casa se han preparado, después
de infinitos trabajos y gastos, h11,sta la fecha,
«cuatro gramos de radio».
No es extrafio, por lo tanto, que cueste el
radio, en estos momentos exactamente «tres
mil veces flU peso, en or~ puro». Ya es bastante el costo; en cambio las propiedades del
radio lo hacen invaluable, ya en el sentido
netamente especulativo, 6 ya en el meramente
práctico.
No se ha preparado el radio puro, porque

es dP-maúado inestable y se descompone á
la temperatura ordinaria, como sucede con
el sodio y el potasio. Solamente se conocen el
cloruro de radio 6 el bromuro del mismo metal, y con ello tis con los que se ha experimentado. Forman una sal en todo semejante á la
sal de cocina, aunque ligeramente gris y muy
delicuesr.ente. Por esto se usa, para las experiencias, el radio dentro de un tubo en el que
se ha hecho el vacío. En nada influye el vidrio, puesto que las emanaciones-de tres 6rdenes &lt;).istintos, cuando menos---que el radio
emite, pasan el vidrio, como lo hace la luz.
La propiedad primera que llamó la atención
en el radio, es la de emitir luz y calor, notables, ya por un term6metro 6 á la simple vista, sin perder un solo átomo de su peso. Ha
calculado un profesor francés que si se lograra tener «un kilogramo)) de radio, se podría
calentar una habitación· de regulares dimensiones, de manera que en cualquier momento
su atm6sfera se encontrara á tres grados, centígrados, sobre la temperatura ambiente. El
gasto que se produciría en esta calefacción, sería tal, que al cabo de «cien mi\lones de años»
se habría gastado justamente «un miligramo
de radio». Este dato, rigurosamente científico,
puede dar una buena idea de la extrema división á la que alcanzan las moléculas de radio que producen calor y luz.
El radio, además, produce tres géneros distintos de radiaciones, de las cuales las más
útiles, hasta ahora, son las «radiaciones rádicas» que corresponden, en todo, á los famosos
rayos X de Roentgen. Un cirujano, por ejemplo, provisto solamente de un tubo que contenga tres á cuatro centígrados de radio, puede producir exactamente los mismos efectos
que con una. vol uminosa batería, carretes de
Rúmkorff, y demás, precisos para la producción de los rayos X. En presenci~ de estas
emanaciones del radio, los diamantes legítimos adquieren un gran brillo, de modo tal
que en una sala absolutamente obscura, un
solo diamante de ciertas dimensiones es suficiente, si se le acerca un fragmento de radio,
para emitir una luz que alumbra la. estancia.
Los diamantes falsos, por supuesto, no producen este efecto inexplicable.
Sobre la piel humana, estas er..1anaciones,
producen efectos distintos, según el tiempo de
acción y según el estado de la piel. Queman,
profundamente, sin el menor dolor, cuando
van lentamente obrando sobre la piel y las escaras que producen son dificilísimas de curarse, pues no cicatrizan: parece que el radio

EN LA

PLAZA

MEXICO.-Antonio Montes en la. primer.a, oorr!da..

afio tras afio; hilo á hilo tejeré mi fúnebre corha muerto todo género de vitalidad, muy prodel. Cada hebra de pelo será como un verso
fundamente. En caro bio, en 1 a piel enferma,
en ese largo poema. Y ese poema será fabripor un «lupus», por ejemplo, se ve al aplicar
cado por mis manos con todos los cabellos de
el radio lenta y constantemente, que. la cicalas mujeres á quienes he amado, con los cabetriz se forma y va extendiéndose rápidamente.
llos entre cuya seda milagrosa se han muerto
Sobre lo!! elementos infel'iores de la existodas las flores de los jardines. Y todos los
tencia, microbios, amibas y demás organisbesos de mis labios . .. .. .
mos inferiores, la acción del radio es mortal.
Y cuando no quede ya sino la final hebra
Lo es también para los ratones, palomas y
fúlgida, será el día escogido y fatal. ¿Para qué
animales de esta talla; pero la muerte sobreentonces la vida? Ya sabré yo darle aplicaci6n
viene, en estos casos, mucho tiempo después
al trágico y fúnebre cordel.. .. ..
de la aplicación del maravilloso metal s. los
Pero me falta todavía una cabellera imposianimales.
•
En cambio, los
huevecillos de un
pez que no han sido
fecundados, crecen
y dan nacimiento á
peces perfectos, con
solo que se les acerque un tubo que
c o ñ te n g a radio.
Aquí crea !a vida;
más allá la destruye. Esta es la acc ·ón del radio, en
general. Las larvafl,
por ejemplo, viven
como larvas, sin pasar al estado de ins e c to s perfectos,
mientras tres generaciones de su especie crecen y s-etransforman. Las maravillas del radio comienzan apenas á
El Radio.-Una conferencia dieil Profesor Cur'ie.
estudiarse, ¿residirá
en este m et a 1 la
esencia misma dela vida?-NEMO.
ble: a:pen~s entre.vista, sofiacla largo tiempo
por mis o¡os y mis manos. Y es una cabellera
larga, fluida, cristalina, exótica, color de agua,
color de alga: la cabellera de una sirena. Necesito ~us infinitos hil_os verdes, transparentes
y finísimos para termrnar mi cordel.. ....
Y diciendo esto, miraba mi amigo con las
Cabellos femeninos
pupilas asombradas, el fondo de s~ vaso de
ajenjo, como si mirara de improviso vastos tesoros fabulosos en el fondo del mar.
- Amo los cabellos de las mujeres-me decía-los amo, pero no á la manera de BaudeA. FERNÁNDEZ GARCÍA.
laire, el poeta maldito, que amaba la áspera
crin de una negra, olorosa á aceite de coco, y
la cual le hacía soñar en los puertos ardientes,
llenos de navíos, cargados con odres de bálsaMINIA TURA
mos y palos de canela.

o

CRONICAS DE POETA

o

Sur les bords duretés de VOS meches tordues
Je m'enivre a.rdemment des Fenteurs confondues
Del' huile de coco, de muse et du goudron.

EL RADIO.-Fosforesoencla &lt;le las piedras flr.as.

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Mi amor es más dulce y blando. Amo los
cabellos que tienen al tacto ternuras de agua
y que, á las manos sabias en acariciarlos dan
la sensaci6n de la más inverosímil de las sedas, la invisible seda del humo. Sí. Hay cabellos que son tan finos como el humo ..... .
Y mi amigo hablándome con su voz más
velada y untuosa de su enfermizo amor, me
mostró su colecci6n de cabellos femeninos. La
colecci6n estaba compuesta s6lo de cabellos de
morenas, de cálidas hijas del tr6pico. Los ha~ía des~e el color de la más anémica y clor6tica hoJa de tabaco, h!l.sta el negro profundísimo, negro tan negro, hasta lanzar, como en la
· pluma espejeante de los paujiles, esos rarísimos resplandores azules. Y desde el cabello
color de hoja de tabaco hasta el de color imposible, toda una escala de matices como los
matices de los vinos afiejos. Cabellos como
borgoña obscuro, cabel1os como borgoña pálido, cabellos com·o borgofia negro ..... .
-Y en verdad son como el vino--me decía.
-Cada hebra de pelo es para mí como una
go_ta ~e licor. Me embriagan. Y hay en ellos
mil hilos turbadores como otras tantas mil gotas mortales.
Yo no soy poeta, pero yo haré de mi vida
un poema. Cada día, cada día, á cada muerta ilusi6n, yo tejeré pacientemente, en el silencio, cual un benedictino, con cada hilo negro
de m_is amados cabellos, un fúnebre cordel.
L~ te¡eré lentamente, entre lágrimas. Tejeré
mi cordel, que adelantará paulatinamente,

Eres primorosa y admirable cumo una joya de. Benvenuto. Eres fascinante y turbadora como el co~lar que ceg6 á Margarita. Eres
una flor de purpura.
La naturaleza hizo en tí un inverosímil trabajo de opulencia en la brevedad modelada
marm6rea y rítmica.
'
Tu belleza entona el himno de Venus inmortal leve y sua~e. como un rumor de olas
en un~ _Pla~a de lmos ~lorecida. Es apenas
la caricia dispersa de leJanas músicas volupt?osas. P~r?}uego, ~n la absorci6n enigmática de la vis10n contmua y penetrante tiene
la fuerza de una diana marcial, tiene'el im _
petu de una tempestad.

··············· ······························-··············
Pasa ut?a voz arc~na, una voz del abismo;

y en la tnsteza trágica, en el gran cielo fatal

impónese una sombra negrísima, cual la som'bra de duelos sobrehumanos; mientras en la
proc~losa lontananza, i;in arroyo de sangre
precipítase en un gran bloque de nieve.:....
¡ ACINTO L6PEZ

��</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo lo. de Noviembre de 1903.
ro sus pérdidas enormes no eran
menos célebres y comentadas.
Al cabo de algunos años, el príncipe se quedó completamente arruinado.
Una tarde se presentó en un grán
Casino de los Pirineos Cl)D los últimos diez mil francos de su fortu·
na.
A los pocos minutos no tenía ni
un solo céntimo
Impasible y silencioso, abandonó su asiento y se dirigió hacia la
puerta, resuelto á suicidarse en el
acto.
Maquinalmente se registró los
bolsillos del chaleco y en uno de
ellos encontró un luis. Después de
un natural momento de alegría, recordó que el luis era. falso. Un co-

mL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
en medio de la general confusión,
la ilegalidad de aquella moneda~
¿Quién podría sospecbarunengaño
por parte de un jugador que había
perdido muchos millones y que aca·
baba de perder diez mil francos?
Además, la moneda tenía muy buen
aspecto y estaba muy bien imitada.
El sonido era lo único que revelaba su falsedad.
Sobre estos repugnantes razona•
mientns que ofuscaban los escrúpulos de la conciencia., dominaba la
voilenta tentación de hacer la últi·
ma tentativa. El príncipe no pudo
más y cedió.
Pálido el rostro y con las manos
temblorosas, se acercó á una mesa
de baca.rá y jugó el luis.
Su corazón latía con extraordi·

Ganó y no se atrevió á retirar el
luis.
La suerte le favoreció diez veces
seguidas sin haber recogido lamoneda.
El prícipe ganaba más de diez
mil francos.
Confundido entre un montón de
oro y de billetes, el luis falso no
hubiera pódido sorprenderá nadie.
Enardecida su pasión y no pen•
sando más que en jugar, el príncipe se puso á tallar y siguió ganando de un modo extraordinario.
Durante dos horas no le abandonó la suerte ni un instante, y á la
mañana siguiente salió del Casino
con quinientos mil francos en la
cartera.
Entre el aturdimiento que provo•

, . . J'li'
\

;,

\

,.

l

1

Bol'iskoff abandonó los Pirineos
y r~corrió Itali_a y Egipto, siempre Jugando y siempre perseguido
por su escandalosa suerte.
Todo_s l_os sistemas y todos los
procedtm1entos que anteriormente
le habían 9:rruinado, le daban ahora mat·av11losos resultados propo_rcionándole incalculables beneficios.
Sus martingalas triunfaban constentemente eu todas partes.
En los círculos de jugadores no
se hablaba más que de aquel fenómeno, de aquella suerte loca y en
su superstición tradicional, todos se
preguntaban la causa de tan extraordinario acierto, tratando de
a~erig_uar qué fetiche, qué talismán
misterioso, qué amuleto especial ó
qué táctica secreta podía poseer
aquel hombre.
Al cabo de algunos meses el
príncipe había recuperado con ~reces la inmensa fortuna que había
dilapidado.
Pe~o sus remordimientos y su terror iban en aumento.
El luis falso le perseguía. sin cesar. Bo~iskoff se consideraba coID:º un miserable, como un villano
digno del mayor desprecio, y deploraba. con toda su alma el deber
todo aquel dinero á. un robo á un
robo inicial, satánica.mente :Oultiplicado. Se tenía por un malhechor
por un infame que ilegítimamen~
se había apodera.do de la fortuna
de infinidad de personas honradas
que habían jugado contra ~l.
No le dominaba más que la idea
de verse privado de la emoción del
juego en condiciones normales, seguro como estaba de su ganancia
irremediable.
De día en día le fué pareciendo
más odioso el tapete verde, basta el
punto de que llegara á serle indiferente el juego.
¿De qué iba á servirle la vida si
el azar no había de intervenir pa•
ra naila en sus costumbres y en 11u
manera de ser?
La crisis llego á adquirir gran•
des proporciones.
_Poco tiempo después, el príncipe
b1zo testamento, en el cual daba
cuenta de su singular aventura y
legaba todos sus millones á los pobres.
A la ma!íana siguiente, se le encontró muerto.
¡Hacía pocos días que había cumplido veintiséis a.í:Ios !

PERLISTA
El gran escritor no est_aba. aquella tarde da humor de literaturas. Hay
días así en que la vocamón se sube á. la garganta., produciendo un cosquilleo de náuseas y de antipatía. Los místicos llaman &lt;sequedad&gt; á estos sucesos de desaliento. Y los temen, porque devastan el alma.
-¿Quiere usted que salgamos, que vayamos por ahí,
á casa de algún librero de viejo, á los almacenes de obje·
tos del Japón?
Conociendo su afición á la bibliografía, su pasión por el
arte del remoto Oriente, creí que le proponía una distracción grata. Pero era indudable qne tenía los nervios lo
mismo que cuerdas finas de guitarra, pues bufó y se alar·
mó como si lo indujese á un crimen.
-¿Libreros de viejo? ¿Tragar polvo cuatro horas pa-

RAÚL ETTERT.

Los amores para el hombre
Son las flores de la. vida.:
En los niños son jazmines,
Azucenas en las niilas,
~ioletas en las esposas,
Y en las madres siemprevivas.
Cuando á mis manos llegó
Tu carta, dueño querido,
Todo el pesar que tenía
Se convirtió en regocijo.

mercia.nte se lo bahía dado al devolverle un cambio, y el principe
se lo había metido en el bolsillo
con objeto de anojarlo á una cloa·
ca para retirarlo de I a circulación.
De todos aquellos millones perdidos en las principales bancas del
mundo, de todos aquellos castillos,
bosques y territorios que constituían la colosal fortuna del príncipe Boriskoff, sólo quedaba aquella
miserable moneda falsa.
Una idea asaltó de repente la
imaginación de aquel desdichado.
-¿Por qué no bahía de probar
fortuna con aquel lui.,?
Al principio, su sólida honradez,
el sentimiento de probidad que le
habían legado sus antepasados, su
altivez aristocrática, se sublevaron
contra el mezquino intento.
,¡Cómo era posible que el príncipe Boriskoff se presentara á. realizar una de esas infamias que sólo
ponen en práctica los bribones de
la peor estofa?
Pero no le abandonaba la maldita. idea, que seguía insinuándose
con la sutileza de los deseos vergonzosos. ¿Quién podría conocer,

naria violencia. El jugador no disponía de otra moneda para poder
alegar su error en caso de que se
descubriera la falsedad. Su intento
criminal sería notorio y la muerte
no habria de librarle de la infa·
mia.
Estuvo á punto de echará correr,
pero una fuerza irresistible le detu, o.

ca la ganancia continua, que cons·
tituye todo lo contrario de la lucidez resultado de la sucesión en la
pérdida, el príncipe, al regresar á.
su hotel. sintió remordimientos por
haber adquirido aquel dinero con
una moneda falsa. Aquellos quinientos mil francos procedían de
un engalío ignominioso é indigno
de él.
Su angustia duró algunos roo•
mentos; pero la desvaneció sin tardanza el egoísmo de haber obtenido
el medio de satisfacer su pasión.
El príncipe sig-uió jugando y ganando siempre. El recuerdo del luis
falso se le imponía como una idea
fija. ¿Qué misterio encerraba aquella moneda falsa y sin valor para
que de ella surgiera aquel río de
oro, aquel Pactolo incesante? ¿Qué
tenebrosa. divinidsd dirigía aquella sorprendente maquinación de
azar?
Y sus remordimientos se acentuaban más y más. Al príncipe le quemaba. las manos el oro de sus fabulosas ganancias.
El terror se asociaba á. la vergüenza de que el aristócrata se hallaba poseído.

Colección de trajes infantiles de casa
y paseo.

Trajes de calle y delantaleel.

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

ra descubrir finalmente un libro nuestro, con expresiva dedicatoria á.
alguien, que lo ha vendido ó lo ha prestado por toda la eternidad? ¿,Japonerias? ¡Buscarlas! Son mu!Iecos de cartón y juguetes de zinc fabricados
en París mismo, recuerdo grosero de las preciosidades que antaño le metían á uno por los ojos casi de balde. Eso subleva. el estómago. ¡Pufl
-Pues demos un paseíto sin objeto, sólo por esca.par de estas cuatro paredes. Nos convidan el tiempo hermoso y la ciudad animada y hasta embalsamada por la primavera. Los árboles de los &lt;squares&gt; están en flor y huelen á gloria. Y á.
falta de árboles, trascienden los buñuelos de las freidu•
rías, la. ropa de las mujeres, el cuero flamante de los arneses de los caballos, los respiraderos de las cocinas .... Sí;
la manteca de los guisos tiene en París un vaho delicioso. ¡A mí me da alegría el olor de París!
El maestro, pasando del enojo infantil á una especie
de tristeza envidiosa, me fijó, me escrutó con lenta mirada penetrante.
-Tengo ese olor-murmuró hablando consigo mismo
-metido en los poros del cuerpo; si me retuercen, sale á
chorros. ¡Qué no daría yo por encontrar regocijador y
tónico el olor de París, como allá en 181101 En fin ... . porque á uno se le acabe la cuerda, no se van á parar los demás relojes. ¡A la calle! Calina .... mi sombrero, mi abrigo, mi bastón, mi portamonedas ... .
El ómnibus nos soltó en el bulevar, á tales horas-las

�Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL !MUNDO ILUSTRADO

llorado mucho; de manos pálidas,
prolongadas, divinamente cuida·
das, manos de aristocrática y de
monja claustral.
Después de los primeros saludos
y cumplimientos, el maestro dijo,
señalando hacia mí:
-Es extranjera.... Yo rogaría á.
usted que la informase de algqnos
detalles referentes á su oficio ... á su
arte, me atrevería á decir.
-¡Arte!-pronunci ó la señorita,
sacudiendo la cabeza.-Oficio y muy
oficio. Me dedico, seffora, á enhebrar perlas; es decir, á colJcarla~
de manera que luzcan todo lo posible, y que vayan exactamente aparejadas st&gt;gún su magnitud y su
oriente. Ya ve usted qué cosa tan
sencilla. Pasen ustedes á mi taller,
y así formarán idea de cómo trabajo. Justamente tengo entre manos
la gargantilla de un rajá, un tesoro
de la India. Por aquí. ..

hilera de estupendas perlas, enormes, redondas, de dulce reflejo, lácteo y opalino.
-Son las dt:il rajá- advirtió la
sefforita.-De primera magnitud. Y
digo de primera, porque si ha.y otra
ranura, toda.vía más a.ncba, esa...
sólo se llenó una. vez, cuando Oxen,
el millonario norteamericano, compró secretamente u 1a. sarta antigua,
dicen que de la virgen de Lo reto.
Eran colosales . .. pero disparejas.
Me vi apurada para casarlas, y al
fin no quedaron bien: mi conciencia
me lo repetía.
-¿Y cómo se le ha ocurrido á usted ejerce1· esta profesión?-interrogué curiosamente.
-¡Ah!. .. Es la historia de mi vida-murmuró la anciana., cuya piel
plegada y amarilla, del amarillo de
la vitela antigua, se coloreó un poco.-El maestro lo sabe, y puesto
que usted es su amiga, no tengo re-

cinco de la tarde-atesta.do de gentío. La inmersión en las olas de la
multitud reanimó al maestro. Con
visos de animación me propuso llevarme &lt;algo que me interesaría
quizás&gt;. La restricción era en él
habitual. Su espíritu cansado evitaba afirmar con energía cosa al·
guna..
Internándose por calles menos
frecuentadas, no lejos de la plaza
de la Concordia., nos detuvimos en
el portal de una casa grande, semi•
antigua, época de Luis Felipe. JJ,l
portero suspendió la lectura del
&lt;Gaulóis&gt; para informarnos.
-¿,"M.ademoiselle Merry? Perfectamente .... En el patio, escalera
del fondo, á la derecha. Quinto
piso.
- ¿,No le mo!estará á. usted la subida ?-indiqué al maestro.

-¡Como no hay remedio! murmu·
ró encogiéndose de hombros. Si ha
de conocer usted á la ensartadora
de perlas .. .. Ya un día le hahlé á
usted de ella. Creo que merece los
ciento veintiocho escalones ....
Arriba. De piso en piso, la encerada escalera, al principio obscu•
ra, se llenaba de claridad. En el
cuarto respiramos. En el quinto, al
repique de la.campanilla, salió una
vieja sir-vienta, de rizada y almidonada papalina, semejante á las que
se ven en los retratos flamencos, y
nos hizo entrar, con exclamaciones
cordiales de bienvenida, en un saloncito de mobiliario usadísimo,
anticuado y limpio como el oro. A
los dos minutos, presentóse la sefforita Merry. Era otra anciana, de
papalina también, pero papalina de
encaje negro con cintas malva; de
rostro que aún conservaba las medio desvanecidas líneas de una hermosura. delicada. é ideal; de ojos
azules, descoloridos como violetas
marchitas; de fatiga.dos párpados,
como tienen las personas que han

Abrió una puertecilla disimulada
y nos encontramos en un taller,
cuarto clarísimo, vacío, sin alfombra, sin co1·tinajes, casi sin muebles,
excepto un taburete bajo y una \lle·
sita negra con ranuras paralelas,
de diversos anchos. En el suelo una
pirámide de cribas de agnjeritos
menudos; en el fondo una caja de
caudales, de hierro y acero, destinada á. encerrar las perlas de noche.
- Antonieta, sillas para este se·
flor y esta señora-ordenó la perlis·
ta.-No extraffen ustedes ver la ha·
bit"ación tan desnuda... Si una per•
la. salta de la ranura ó se me escapa
á mí de entre los dedos, tengo que
encontrarla; no voy á disculparme

con que no parece . . . . Las junturas
del piso están tomadas con cera. ·
Perlas hubo aquítasadas en cientos
de miles de francos . ... Si no morimos asesinadas y robadas, yo y mi
pobre Irmna, milagro será. Jamás
duermo tranquila; me levanto á
rondar; el menor ruido me eriza el
cabello. ¿Ven ustedes? E stas cribas
son para cribar las perlas cuando
se quiere hacer con ellas eso que
llaman un collar de perro. ... para
lo cual se necesita que tengan una
igualdad extl'aordinaria, absoluta;
si no,noes bonita lajoya.Perocuando las perlas alcanzan este tamaffo ..... ¡entonces á simple vista las
combino!
Seffaló á las ranuras de la mesa.
En la penúltimá se alineaba una

paro en contársela. . .. Ante todo,
algo que á usted la sorprenderá: soy
&lt;única&gt; en mi profesión en París...
Quiero decir que á nadie sino á mí
le llevan á hilar sartas de perlasj
que los joyeros á. mí acuden, y a
pesar de ser bien escaso el número
de collares magníficos en Europa,
como todos vienen á parar aquí,
ando siempre agobiada de labor. ..
Es cosa siagular: parece facilísimo
hilar perlas, y facilísimo sería., en
efecto, si se redujese á ponerlas
una tras otras ... Pt&gt;ro cabalmente
es indudable-lo aseguro por experiencia-que sólo hay una combinación dada y que cada.hilo requiere la suya.
Si ensarto cincuenta perlas, puedo equivocarme de cuarenta y nueve modos, y acertar sólo de uno.
Así es que, á veces, ensayo los cincuenta, basta descubrir el modo.
Se cuenta que tengo un secreto para
hilar. .. Ya saben ustedes mi secreto. Y además, este oficio no sirve
sino para quien sienta una chifladura por las perlas, como yo la
sentí desde niña. No poseo ninguna,
ni tamaffacomo un grano de trigo.. .
y manejo las mejores del mundo.
Aquí los collares de la desgraciada
Emperatriz; aquí, los de las princesas; aquí, los de las reinas, de las
actrices, de las impuras, de las archimillonarias, de las od&amp;.liscas
turcas, de las imágenes católicas ...
Ya, ya voy á &lt;eso&gt;¡ á. cómo se reveló mi vocación de perlista. JBien
sencillo! En dos palabras. Yo tuve
una hermana y un novio. Mi hermana, hermana sólo por parte de
madre, heredó de un tío suyo una
gran fortuna. Entonces mi novio
rompió conmigo y se dedicó á pretenderla; mi hermana le hizo caso.. .
y se concertó la boda. Poseíamos
un collarcito de familia, unas sar-

LO IMPREVISTO

abrasaba, y á los inmóviles follajes
del jardín, mieatras Acol, muy apacible, lleno de elegante soltura, con
las manos blancas y finas, prepará·
ba. el ponche con champaña en una
ensaladera rústica de porcelana
con flores.
-¡Pero si lo imprevisto existe!
1Si en la vida no hay otra cosa!
Mfra, Fromont, cuán sencillo es.
Azúcar, limón, canela. Las fresas
y l as frambuesas no son de lo más
ortodoxo que digamos; tanto peor,

-Ahl cuán motóna es la vida!declaró Gervoise estirando los bra.zos -No acaban de llegar nunca
el deseado premio gordo de la lotería, ni la herencia de Amér~ca, ni
la buena fortuna en amor, nt la noticia que asombra como el rayo.
Con lo frrita.do de sl!-_mirada.,. no
parecía sino que maldtJese al cielo
inexorablemente azul, al sol, que

tas; mi madre me había regalado la
mitad á mí, á. mi hermana la otra.
Estaban mal hiladas. Hilé bien laa
mías, y pedí á la novia las suyas,
que hilé también. Al hacerlo, sobre
cada perla hilé una. lagrimilla ....
porque al fin es duro presenciar cómo se casa con otra el hombre 11,
quien queremos. La novia, al ver
el collar, creyó que no erá el mismo, sino otro mejor, donde yo había puesto perlas de la.s mías. Est.o
me indicó que debía b a berlo hecho..•
y cogí las mías y se las rega.lé. Al
otro día, no pudiendo resistirmás,
me escapé sola, me vine á París,
sin recursos, y se me ocurrió ofre•
cer mis servicios á un joyero, que
los aceptó. Ahí tiene usted la historia ....
-¿Y ba conservado usted siempre la afición á hilar perlas?
-Siempre, sí.. . pero á veces, por
momentos, me entra una fatiga, un
tedio; los ojos se me nublan, no veo
el agujero, ni el hilo, ni el orientAl1
ni 1a forma ... . Luego se pasa, ¡y a.
enfila.r con entusiasmo!
-Como nosotros, esa infeliz-díjome al salir el maestro, conmovido.
-¡Buena lección nos h a dado! Leo,
ción para escritores. De las combi•
naciones que pueden hacerse con
cincuenta pal abras, cuarenta y nueve no valen, sólo es artística una. ..

puesto que, á serlo, aromatizan.
Gaseosas, dos botellas de champa•
ffa (uno tras otro soltaron entonces
los tapones), hielo, y . ... ayúdenme
ustedes á sentir.
Los tres contemplaban fijamente
la mezcla de color de oro pálido, la
deliciosa alquimia, la maravillosa
bebida helada, en la cual burbujas
á millares se precipitaban á través
de la espuma.. Estaban impacientes.
La lengua se les pegaba al paladar,
el calor les rendía¡ no tenían más

que una idea: beber fresco, y echaban miradas de niño goloso al Jí.
quido compt:esto de hiel? y frut~s.
Hasta el mismo Gervo1se llego á
olvidar sus quejas.
-¿Por qué no llega algo nui;vo?
suspiró Ger voise.-:Mi vida esta regulada por una especie de penta•
grama como el papel de mú~ica.
Jamás he teuido aventuras m me
he encontrado en circunstancias fortuitas. Esta monotonía de lo diario
me desconsuela, me desPspera.

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EMILIA PARDO BAZÁN.

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1

La mujer es superior al hombre
en todos esos instrntos misteriosos
de ternura y sentimiento.

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Nunca me digas adiós,
Que es una palabra triste:
Corazones que se aman,
Nunca deben despedirse.

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Trajes Para n iñas de 5 á 10 años.

Modelos para bordados, cuellos y corbatas.

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�Domingo lo. de Noviembre de 1903.
-¿Lo imprevisto quieres?-contestó Fromont.-Búsca.lo desde a.hora.. Pero tú huyes de él. ¿Cómo es
posible que éntre en tu vida. m~c~nica.'! Te has impuesto una. disciplina de autómata.. Es preciso que
sepas vivir.
-Sí --afia.día. Acol,-nosotros tememos lo desconocido. Nuestra
casta., nuestro esta.do de fortuna,
nuestro estado de familia, la!! conveniencias, los hábitos, los prejuicios, todo nos ma.ntiene,de la. mañana hasta. la noche, en un círculo estrecho de ideas y de actos, de sentimientos y de sensaciones, del cual
no nos sabemos evadir. ¿,Por ventura. saldríamos á la. ca.lle sin sombrero? ¿Comeríamos tres horas antes ó después de lo acostumbrado?
¿Iríamos por curiosidad ó con intención caritativa á instalarnos en
un zaquizamí de un barrio de trabajadores? Por temor de caer en el
ridículo ó de que se nos tachase de
incorrección, no sabríamos arries•
ga.rnos á romper con nada de lo
que nos es ba.bitnal.
Fromont volvió á tomar la pe.labra. en estos términos:
-Ha.y personas á las cuales un
instinto particular pone sobre la
pista. de la a.ventura, y éstos son la
presa desesperada ó arrebatada de
los dramas más agitados, de las
desventuras más extravaga~tes. Estos hacen fortuna y se arruman sú·
bita.mente; boy sabemos qu_e _se casan y mañana tenemos noticia de
que han buido al fin del mundo; pasan por todas las metamorfosis,
caen en todas las zanjas, saltan en
todos los trampolines. Son las víctimas y los triunfadores de lo impensado.
Gervoise zampóse un bocado de
fresas y frambuesas y sólo se detuvo ante un pedazo de limón que fué
á atravesársela. Tras de lo cual
respiró.
-¡ Bah!-murmuraba. entonces. Si ha.y que darse tanta p~na para
procurarse algunas emomones ....
En verdad, Gervoise estaba. resuelto á no darse ninguna. Hallándose bien colocado en una grande
administración, se encarnaba en él
la. reaularidad llevada. hasta. lamanía. Calzar zapatos nuevos le hacía desgracia.do. Era preciso que
el pantalón formase determina.dos
pliegues. Iba por tal acer~ y no
por otra. Exigía pla~os guisados
en cierto número de mrnutos,contados reloj en mano. ¡ Y él,. él ei:a.
quien pretendía que la existencia
está falta de variedad!
-No-dijo Acol,-no es necesario ir muy lejos para encontrarse
cara á cara con el suceso que trabuca para siempre el destino de un
hombre. ¿No has resbala.do nunca.
en una corteza de naranja? Por
más que entonces ibas tieso y con
aire vencedor, ¡crac! te ves patas
arriba. Te levantas hecho una lástima, y los circunstan~es se ríen _á
tu costa. Ya traiga dicha ó desdicha, !o imprevisto no puede ser cosa larga. En cuanto á. mí, en vez
de llamarle, le consagraría cierta
desconfianza supersticiosa. ¿Has
pensado en lo que una mirada, un
amor súbito, pueden hacer que_si
pierda. del presente y del porvemr.
Lo imprevisto es el telegrama mortal, la enfermad y sus terrores; rara
vez trae buena cara. ni sonrisa de
buen augurio. Lo dicbo, yo le temo.
Acol había sido desgraciado casándose joven y sin reflexión. Aquella boda concluyó trágicamente, en
un duelo, en la muerte de un hombre y en la reclusión de una, mujer,
la cual se volvió loca. Por más que
hubiese transcurrido mucho tiempo desde entonces y todo se hubiera olvidado ya, quedaba de ello
una sombra de melancolía en el
flaco y altivo rostro de Acol.
Fromont continuó así:
-Lo mismo que el premio gordo
de la lotería, lo imprevisto se ofrece á ciertas personas sóla una vez,
y entonces es como un genio bienhechor que cuanto toca lo transforma y embellece. ¿Conocéis á Ménal
y á su linda esposa? Seres dichosos, si los hay, aquéllos.
Sacudió la ceniza del cigarrillo
y evocó en su mente el recuerdo de
la. jóven pe.reja.. Méne.l, médico de
una. población agrícola., era colega
1uyo¡ loa do■ habían ■ido ca.mara·

EL MUNDO ILUSTRAOO

das de colegio, y Ménal, pobre en
aquellos tiempos, era ya rico; Ménal, con no ser gallardo ni hermoso, era amado de una mujer encantadora, en tanto que él, el pobre
F1·omoot, luchaba trabajosa.mente
en París pa.ra hacerse una clientela. Este no sentía envidia alguna:
sin embargo, consideraba que el
azar había. hecho bien las cosas....
para. ot10.
-¿Y qué?-preguntó Gervoise.
-¿Sabes cómo, de la noche á la
mafia.na, encontró mujer, posición
y fortuna?-continuó Fromon~.
-No-respondió Acol.-Lo que
sí sé es que los esposos llevan un
buen tren, aun cuando vivan sencilla.mente. Tienen caballos y automóviles y su propiedad es muy hermosa.
-Pues nada - siguió diciendo
Fromont,- que Ménal, una vez,
viajando, equivocó el tren. Al notarlo, encontróse en una ciudad de
poca importancia y allí se detuvo.
No había medio práctico para volverse hasta cuatro hora.s más tarde. Ya está, pues, divagando por
el clásico paseo, y luego por la.s
calles medio desiertas; procura ver
cómo matará el tiempo. Ve la iglesia con su porta.da. El café del Comercio, donde hay muchas moscas en la cerveza.... . ... Periódicos ilustrados de en mes atrás ....
Se pasea por el espacio desierto
del juego del mallo, pasa frente al
cuartel de la gendarmería .... se
dirige otra vez á la estación. Aún
faltan tres horas. Entra en una peluquería. para que le corten el pelo;
ha ganado media hora. Busca.cambalacheros, pero allí no los hay.
Y el fastidio y el deseo del tren, que
no llega, y la consideración de un
día perdido, le hacen aquella población odiosa .... Silencio abrumador .... aceras sucias .... perros
llenos de lodo, tomando el sol. ...
escasos viandantes, 1 abra doras
fea.s, ciudadanos engreídos, todos
ellos con aire torpe . . . . ¡va.ya una
atmósfera de estupidez y esplín! . . .
Aquello era insoportable.

¡ Y falta.bao aún dos horas! Ména.l volvía por tercera vez á la. estación, cuando, a.traído por la. verdura de un hermoso y fresco jardín, entró maquinalm@nte en una
callejuela. Vió una verja., tras de
la cual había césped y grupos de
plantas; las calles enarenadas aparecían limpias; á travós de los árboles levantábase una casa de ladrillo rojo, con galería exterior y
escalinata, y a.domaban las ventanas cortinillas de seda obscura; todo aquello respira.ha una calma. dichosa. En una luciente plancha. de
cobre leyó Ménal un nombre que,
aun cua.ndo le era desconocido, causóle un pequefio sufrimiento, pues
á a.quel nombre precedía la palabra.
&lt;Doctor&gt;. No podía menos de confesarse que el colega no estaba mal
instala.do. Ménal leyó después:
&lt;Consulta de una á cuatro&gt;. De
pronto se oyó un piano á intervalos, cesó luego la. música, y surgiendo de entre las flores, una aparición radiante, una luz dorada,
una joven, subió á la galería.
Cogido en flagrante delito de espionaje, Ménal ruborizóse. ¿Le tomaría acaso por un mendigo ó un
soplón? La joven había mira.do algo sorprendida á aquel forastero
.... Este no vaciló ya, y con ademán espontáneo é irresistible, tiró
del cordón de la campafiilla, sin
darse cuenta. de la extravagancia
de aquel acto hasta que la aparición hubo salido de la galería y
llegó una criada.
-¿El doctor? . . . .
Si éste no se be.liaba. en casa,
aún podía Ménal escaparse del
lance.
-Allí esta el doctor-contestó la
sirvienta.
¿Qué hacer? ¿Qué decir? Pretextaría. una consulta·? Pero he ahí que
se le presenta sonriendo un caballero de rostro franco é inteligente
mirada. Un hombre excelente con
seguridad. Ménal no tuvo valor
para mentir: explicóle su visita, lo
del tren equivocado .... Le habló
como de colega á colega, conclu-

··•······......................... .
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,;l.ansas Cíty, St. Lonis, Cbicago, lew York,
San Francisco J Los Angeles

yendo por revelarle lo que poco
~ntes _no osara, ~sto es, el súbito é
imperioso atractivo de la joven
El b?e.n doctor, que sería un h~tnbre origma.l, encontró naturalísima la ?Osa.. Hubo preguntas conversación y refrescos.
'
_-¡Teresa! ¡ reresa!-gritó el médico.
Y presentó al forastero su única
bija. El médico era viudo. Al pronto, Ménal no sabía qué hacerse ....
después fué tomando a.lientos. Conversaron á más y mejor .... y los
tres gustáronse uno á otro. Ménal
fu~ in vitado á vol verá la. casa. No
deJÓ de hacerlo. Por fin, casóse
Fromonte vació su vaso.
·
-S_í-dijo_ pensativo Acol,-eso
es lo imprevisto.
.-Y de lo _mejor en su clase--convmo G~rvo1s~;- pero sólo una vez
entre men mil, llega en semejante
forma.

-

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Pablo v Uictor margutrlttt.

LOS DOS EN UN ABANICO
EL

Cuando perfumado el viento
Carmen, tu abanico mueva '
no olvides que el pensa.mie~to
de tu fiel amante lleva
con su cora.zón y aliento.
ELLA

Como una alegre canción
tu aliento y tu corazón
Aureo, en mi abanico ;iento.
¿Cómo olvidarte un momento
si ellos mi esperanza. son? '
€1 eantor dt 6uadamiu.
Texcoco, México, Agosto 16.
Siendo universa.lmente reconocidos los benéficos efectos del aceite
de hígado de _bacalao y los hipofosfitos-escribe el Dr. Rodrigo
López Parra, de la. Facultad de
México, á los Sres. Scott &amp; Bowne, -ha cabido la satisfacción de
poder presentar á. la humanidad
doliente esos valiosos agentes en
feliz combinación, que ha salvado
la vida á gran número de enfermos.
Su grato sabor y excelentes propiedades reparadoras de las fuerzas
hacen de la Emulsión de Scott 1~
medicina predilecta para toda esa
seri~ de enfer~_edades en que el organismo debilitado necesita una
reparación rápida y segura.

_ _ _ _ _.,.,.-.:'.I'__

i

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
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Harvey en la Línea de Santa Ft:,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San F,-anol•oo,, 1u,,.. 11,, ltll1b!Cloo,

o. F.

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN OO.
Tome _las _pastillas Luantea de Bromo-QIIÚÚIII,
81 boucutao le devolverá 1u dinero II ao se c11ra
La lirma E. W, Groye ao halla en cada -.illa,

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. sr. Jlrzobts,o Jttba
Los bienes fueron valuado■
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre 11
vida, de Nueva York.
Hace pocos u1as que se practicó ta
llpertura del testamento del llustrlal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feeball
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La tortuna del distinguido prelado ucendló a cerca de $125,000 oro americano; y segOn el Inventarlo que ae ba
publicado, los bienes que dejó tuel'OII
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compallla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $215",000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Entre las &lt;llsposlclones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él haata 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seg11ro :
a la sellora Ana A. Feehan, viuda del
se!!or doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $15,000 oro •
efectivo ; a la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
Sil hermana, Madre
María Cat&amp;llna.
$10,000 oro de la di tima pó!IZ&amp;; &amp; la
escuela • 'Santa Marta' • de enaellaDIII
prlctlca para varones, de Feehan-rllle.
llllnola, que era la 1D1t1tuclón por la
que mla ■e lntereaaba el Hllor .Ar■o­
bllll)O, ■e e11tresaroa loa
ill ele la dlil■I pOIIII,

,,,ooo ,_...

1.-Trajes de casa y visita.

La Contemplación del Cielo
(PARA LAS DAMAS)

El sol acaba de hundir en el océano su disco de púrpura,. El inmenso mar se adorna con los tonos ar·
d_ientes del astro, reflejados por el
cielo, y semeja un espejo de tur•

quesa. y esmeralda. L~s olas arrollan oro y plata, y vienen á romperse ruidosamente sobre la p~aya,
ya asombrada por la desaparición
de la celeste antorcha.
.
Se siente pesar por la ausencia
del astro del día, que con tanta generosidad derramaba sus gozosos
resplandores en tantos corazones
henchidos de dicha y de alegría._. ..
Se sueiia. contempla.odo el grandlo-

so espectáculo, y el ensueiio hace
olvidar que los minutos vuelan rápidamente. Pero poco á poco aumenta la obscuri!dad y el crepúsculo cede á la noche.
La mirada más indiferente que
asistiese á la puesta del sol que baja tras las ondas del distante ~or_i·
zonte del mar, no podría res1~tir
en aquella hora al espectáculo imponente de la naturaleza..

Ya la. claridad del creciente lunar, que parece una barquilla luminosa suspendida en los cielos, es
bastante viva para soltar en el mar
lentejuelas de plata, movibles y esciotilantes. Lentamei¡te, baja también el astro de la noche bacía el
horizonte occidental. Un mundo
resplandeciente, que domina el cielo del ocaso, atrae nuestras miradas: es la estrella del Pastor, es

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Algo de cocina,
La &lt;tortilla soufflée&gt;, que es un
antiguo plato azucarado de la cocina francesa, se ha generalizado
tanto en España y otros países porque es muy á propósito para el almuerzo y comida de familia y por·
que su preparación, sencilla y rá·
pida, nos permite improvisar un
postre excelente cuando nos sor•
prende algún convidado á la hora
cdtica de sentarnos á la mesa.
La «tortilla soufflée&gt; ha de servirse en el mismo plato ó fuente en que
se hace : puede dársela gran varie•
dad y llamarla de vainilla, de na·
ranja, de hmón, etc., según lo que
se emplea para darla algún sabor
especial; también resulta muy a.pe·
titosa preparada con los purés de
frutas, de almendras, de nueces ó
de avellanas; en licores podéis em·
plear el ron, el marrasquino, el
kirsch, etc. ect. Dada esta idea ge·
neral, vamos á entrar de lleno en
el trabajo, que consta de las ope•
raciones siguientes:
1 :¡. Clarificar los huevos y batir
las yemas con el azúcar.
2'), Batir las claras aparte.
3'), Mezclar las yemas y las claras.
4 1~ Preparar la fuente y verter en
ella esta mezcla.
50). Colocar y adornar la tortilla.
6,1 Hacerla cocer y servirla inmediatamente.
Para una «tortilla soufflée&gt; destinada á cinco 6 seis personas, emplearéis las siguientes proporcio•
nes:
Azúcar en polvo .... 150 gram.
Huevos.............. 6
Sal fina, muy poquita, la que se
puede coger en dos dedos.
Para. darla sa.bor,se ai'lade á esto
lo que á cada cual guste más, pudiendo elegir entre un poquito de
vainilla en polvo, un decilitro de
puré de frutas ( albaricoques, fresas
ó melocotón), 30 gramos de almendras, nueces ó avellanas, la raspa·
dura de una cáscara de limón óna·
ranja en el azúcar, y dos cuchara·
1
das de licor (ron, marrasquino,
etc. , etc.)
MODO DE CLARIFICAR LOS HUEVOS
Y BATIR LAS! YEMAS CON
EL AZÚCAR.
Empezaréis por separar las yemas
de las claras; esta operación, que
parece tan sencilla, tiene su impor·
tancia, pues no haciéndola muy cuidadosamente, bien podría suceder
que se incorporase á los demás un
huevo rancio ó con mal olor, en cuyo caso la tortilla se estropea á veces hasta el punto de no poderla
comer, por lo que ha.y que mirar y
oler los huevos uno por uno.
Después de clarifica.dos los seis
huevos, se ponen las claras en un
recipiente y las yemas en otro. Se
pesan 125 gramos de azúcar en pol·
vo, y a.ña.aiendo el poquito de sal
fini. y la pequeña cantidad de vainilla en polvo, se reúnen las tres
cosas en uni. torterita.
Ahora, con una cuchai·a. de madera mezcláis las yemas y el azú·
car, de manera que formen una ma.·
sa blanda, lo que conseguiréis trabajánJola suavemente con la cuchara durante cuetro ó cinco minu·
tos, hasta que la veáis espumosa y
un poco bhmquecina.
.liecho esto, se baten las claras á
nieve muy dura; para ello podéis
servit'os ae una. ensa.la.de1·a ó una
cacerola cuyo interior de porcelana no esté saltado por ninguna.
parte; en este caso es preferibltl una.
ruenttl honda.; cualquiera que sea
él recipiente, na de estar extremada•
mente limpio, porque de lo contrario, las claras no se pondrán á nie·
ve dura; una vez colocadas en el
más conveniente, que será el más
hondo, las b'l.tis con un batidor de
alambre, empezando muy lentamente, hasta que vayan uniéndose y for•
mando un cuerpo ligero blanio y
~spumoso; entonces batís más de
prisa, y seguís aumentando progresivamtJnte 1a. hgtireza según van po·
niéndose más cturas y tispumosas.
MODO DE MEZCLAR LAS CLARAS
Y LAS YEMAS.
Cuando estén las claras lo bastante duras para soportar enci-

ma. el batidor sin que se hunda
dentro, es el momento en que po·
déis mezclarlas con las yemas. Para esta operación empezaréis por
tomar la tercera. parte de las cla.•
ras y las pondréis en la cacerola
donde están las yemas con el azúcar,y al incorporarlas, no dejéis de
mover el conjunto con 11!- cuchara;
hay que proceder muy rápidamen·
te, pero con delicadeza, pai·a. no
aplastar las claras, que revolveréis
constantemente con la cuchara. Al
mezclar esta parte de las claras
con las yemas, éstas se aligeran ba stante, y entonces se incorpora el
resto de las claras batidas á nieve;
pero nome cansaré de repetiros que
rápida y delicadamente, pues lo
esencial es que esta mezcla. se conserva dura y ligera.
MODO DE DISPONER LA FUEN'l'E
Y VF.RTER EN ELLA
EL PREPARADO.
Para la ctortilla soufflée&gt; es preciso una fuente ovalada de porcelana
que resista elfuego,6 de metal, bien
sea níquel, aluminio, plata., etc.
Como ha de servirse en esta misma
fuente después que se haya cuaja.do, no tengo que advertiros que ha
de estar presentable para comparecer en la mesa. El fondo de esta
fuente se unta ligeramente con man·
teca de vaca., y después se vierte
en medio todo el preparado, sir·
viéndose de la cuchara, que tendréis en la mano derecha para raspar ó &lt;rebañar&gt; las paredes interiores de la cacerola, que inclinaréis por encima de la fuente, sosteniéndola con la mano izquierda.
MODO DE DAR FORMA Á LA TORTILLA.
-Cuando hayáis vertido todo el
preparado en el centro de la fuen·
te, su forma natural será la de un
monte ova.lado; alisad bien toda la
superficie hasta que resulte muy
tersa y formad una. cúpula alargada como de 10 6 12 centímetros, y
con la hoja un poco ancha de un
cuchillo haced una abertura en el
centro á lo largo de la cúpula.
DUQUESA LAURA,

ta filia dt la Utnttra.
A orilla del Rin camina.o
tres mozos de bravo humor,
y á una venta se encaminan
que otra vez les albergó.
-Ventera: vino y cerveza
de lo bueno traiga acá.
Mas nos miran con tristeza.;
¿su linda hijita dó está?
-Mi cerveza. hierve clara,
buen vino hallaréis aquí;
á mi hijita, ¡a.y prenda cara!
sobre el féretro tendí.
De la pieza en que reposa
traspasaron el umbral,
y allí vieron á la hermosa
sobre el lecho funeral.
Y el uno con mano osada
de su rostro el velo alzó;
fijó en ella su mirada,
y entristecido exclamó:
-Si vivieras todavía,
bella niña de alba tez,
juro que desde este dfa.
te amara con honda fe.
El segundo cogió el manto
y la yerta faz veló;
y vertiendo amargo llanto,
de ella la vista apartó.

-¿Y he de verte, ¡ay desdichado!
en el fúnebre ataúd,
yo que tan constante he amado
tu belleza y tu virtud?
Y el otro, con pasión loca,
nuevamente el velo alzó,
y en su mustia y fría. boca
frenético la besó.
-Antes te amaba, hoy te quiero
con igual ó mayor fe,
y á pesar del hado fiero,
viva ó muerta te amaré.
LUD'WIG UHLAND.

8.-Silla de bambú con bordados.

Luce, carita morena,
Que al lucir en tu ventana,
De sus diamelas v rosas
Será la mejor tu cara.

«Valle de Bravo, l\Iéx., octubre 2.
«Soy el primero en reconocer))asegura el Dr. Vicente Beracochea, Médico Cirujano de la Facultad de Guadalajara, .Jalisco"]ª gran bondad y el siempre seguro éxito de la curaci6n de las afecciones pulmonares por la Emulsi6n de Scott, pues en la práctica
de mi profesi6n, durante once
años, siempre be encontrado una
poderosa arma para combatir la
tuberculosis pulmonar, la escr6fula, el raquitismo, estado caquéctico y debilidad constitucional,
en las largas convalecencias, en
la bien preparada Emulsi6n de
Scott que fabrican los señores
Scott &amp; Bowne».

EL TESTAMENTO

Dtl n.mo. sr. Jlrzobispo 'f«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos uías que se practicó la
1tpertura del testamento del IlustrlBlmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeehlD
en la ciudad de Chlcago, I1llnol1,
La fortuna del distinguido prelado ascendió 11. cerca de $125,000 oro americano; y segfin el Inventarlo que se ba
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,• ' Compali1a de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . , .

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ftl,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
la. San Franol•oo,, .,,,,.. B,, MtJxlao,,

a. F.

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.
37,000 oro.

Entre las &lt;tisposlclones del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, seflorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
A la seilora Ana A. Feehan, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, her·
mano del se!Ior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6llzae, y $5,000 oro en
efectivo ; A la. Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina,
$10,000 oro' de la O.ltlma póliza; A la
escuela. ''Santa Maria'' de ensel!ansa
prtctlca para. varones, de Feehanvllle.
Illlnols, que era la Institución por la
qne mll.a ■e Interesaba el 1el!or Arsc&gt;blspo, ae entrecaron los ,4,000 re1taa•
tN de la tl.ltlma p6lla.

T~IJH di 1'11,1nl6n '/ paHO,

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

�l!JL MUNOO ILUSTRADO

Domingo 1o. d'e Noviembre de 1903.

mL MUNOO lliUS'NUDO

La Luna de Miel
I
Una. ma.ña.na de septiembre dirigía.me yo hacia. Castello, preciosa
aldea corsa desde la cual se divisa
un magnífico panorama.
La caza había sido mala y mi
estómago estaba vacío después de
seis horas de paseo. No había. disparado más que un tiro contra un
desdichado pájaro, que me b abía yo
metido en un bolsillo.
Al acercarme á la aldea, pasé por
delante de un estanque, en el que
lava.bao seis ó siete muchachas,
cantando alegres canciones del
país.
Me detuve para preguntar á las
lava.nderas si sabían dónde vivía.
en Castello el señor Passalaqua,
pa.ra. quien tenía una carta de recomendación.
-¿Sí lo sé?-dijo una de ellas levantándose.-¡Ya lo creo! ¡Como
que le lavo la ropa! Antonio Passalaqua se casó hace ya. días con
Asunción, y el matrimonio está
ahora. en plena luna de miel. Son
muy felices, porque él es un guapo
~ozo cargado de dinero. Yo misma
voy á acompaña.rle á usted,
Jl:mprendimos la marcha, y al
poco rato la lavandera se detuvo
ante una case. de buen aspecto y me
dijo:
-¡Ya. hemos llegado!
II
La muchacha empujó la puerta.,
que estaba entornada., y entró le.
primera. gritando:
-¡Antonio! ¡Asunción! ¡He.y aquí
un caballero que desea verles á ustedes!
Pasé á un se.la inmediata., dejé mi
escopete. en un rincón, y puse instintiva.mente el pájaro en un velador, y á los pocos instantes me halla.be. ante el señor Pe.sse.le.que..
Era éste un hombre de unos treinta y cinco años, alto, grueso, fornido y bien planta.do; pero de aspecto vulgar, acusador de escasa
inteligencia..
La conversación comenzaba á decaer, cuando se presentó Asunción
Passale.qua, que era. la antítesis de
su marido.
Delgada, esbelta, hermosa y elegante, se captaba. desde luego las
simpatías de quien por primera vez
la contemplaba.

Después del se.ludo de ordenanza.,
me dijo:
-¿Es usted quien be. matado elle
mirlo?
-No es un mirlo-eontestó su
marido,-es un tordo.
-¡Te digo que es un mirlo!
-¡Y yo te repito que es un tordo!
¡Si seré yo entendido en la material
-¡Pues á pesar de tu sabiduría
-exclamó la mujer en tono agrio y
displicente,-no podrás impedir que
ese pájaro sea un mirlo!
-¡Qué testaruda. eres, vive Cristo! ¡Te he dicho que es un tordo, y
no tolero que me contradigas!
-¡Qué triste es, Dios mío, haberse casado con un hombre tan estúpido como tú!
La discusión se enconó de un modo lamentable y temí que el matrimonio llegára, al fin, á las manos.
;Vaya. una luna de miel!
Para ver si le ponía en paz, dije
que lo mismo daba que el pájaro
fuese un mirlo ó un tordo, y queme
moría de sed.
III

Calmáronse los espo¡;os, y Passalaq ua sacó de un armario varias
botellas de vino de diferentes clases.
Al colocarlas en la mesa, me dijo
al oído :
-¡Puede usted estar seguro de que
ese pájaro es un tordo!
-¡Le digo á usted que es un mirlo! -exclamó la mujer.
Reanudóse la disputa, y los dos esposos, mirándose con
indignación, repetían:
-¡Es un tordo!
-¡Es un mirlo!
-¡Un tordo!
-¡Un mirlo!
Yo estaba aterra.do. ¿Qué había ocurrido, Dios mío, para que aquellos recién casados promoviesen por una cuestión tan insignificante una escena horriblemente desagradable? Aunque viva yo
cien años, no me olv i d a r é j a m á s de
aquella disputa inconcebible.

Trajea de vl•lta y de

Trataba de convencer á aquellos
desgraciados de lo absurdo de su
pendencia, cuando Passalaqua, en
el paroxismo de su furor, gritó:
-¡ Si no te callas, te cojo y te tiro
al río!
-¡ Si eres hombre, hazlo !-contestó la mujer, cruzándose de brazos
como desafiando á su marido.
La paciencia es una virtud muy
rara en el continente; en Córcege.
es del todo desconocida.
Antonio, ciego de ira, se quitó el
chaquetón que llevabi., y con sus
brazos se echó á su mujer á cuestas,
dirigiéndose presuroso hacia el jardín.
Tehliendo un trágico desenlace,
corrí tras ellos.
IV
El río estaba inmediato á la finca y lamía las paredes del huerto
de Passalaqua.
Cuando alcancé á la siniestra pareja, oí la voz de Asunción, que repetía en tono amenazador:
-¡Es un mirlo! ¡Te digo que es
un mirlo!
Al imbécil de su marido no le
faltaba más que esta nueva provocación.
En el momento en que yo llegué,
antes de que hubiese tenido tiempo
de oponerme á un movimiento ya
previsto, por más que lo considerara como irrealizable por lo monstruosamente absurdo, el marido
lanzó al agua á su mujer, con una

casa

fuerza impulsiva únicamente comparable á la de un maravilloso
atleta.
La desdichada. desapareció de
nuestra vista.
No pude contener un grito de indig~a.ción. Iba á precipitarme en
auxilio de aquella víctima de su
propia obstinación y de la estúpida
testarudez de un bárbaro, cuando
vi que Asunción, que sin duda era
una excelente nadadora., se presentaba en la superficie del río. A los
pocos instantes, la. infeliz ganó la.
orilla..
Todo su cuerpo estaba cubierto
de relucientes yerbas verdes, que le
daban un aspecto verdaderamente
fantástico.
Asunción sacudió la cabeza y se
sonrió con un aire satánico indescriptible.
Con la. ropa pegada al cuerpo
parecía. una estatua griega.
'
Echó á andar lentamente, con la
cabeza hacia atrás y la mirada fija.
en el firmamento.

Asunción Pe.ssalaqua, que daba
una prueba. de su amor á su marido en el preciso momento en que
éste se hacía indigno de semejante
demostración de afecto, pasó por
mi lado, inundada de agua, y sin
volver la cabeza, sin mover casi los
labios, como si estuviera ca.si soí!ando, me dijo á media voz:
-¡Qué carácter! ¡Qué energía!
¡Qué fuerza! ¡Desde.hoy adoro más

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

que nunca á mi marido! ¡Pero conste que el pájaro no es un tordo sino un mirlo!
'
J. TURQUAN.

La Moneda Falsa
En le. ter raza del Casino de Monte Cario se habl aba. de a.venturas

V

Antonio Pe.ssalaqua, digno en su
indignidad, la. esperaba á la puerta del huerto.
-¡Antonio! ¡Antoniol-gritó con
voz aguda Asunción. -Creo que tie•
nes razón. ¡Indudablemente el pájaro ese es un tordo, porque. .. . . . .
has demostrado tu carácter, porque
eres todo un hombre y . .. porque.. .
te amo!

de juego, cuando de pronto tomó la
palabra. el barón de Cbenaux y
dijo:
.
-Entre las muchas víctimas del
juego, recuerdo ~ u~ indiv~duo
cuya interesante historia es digna
de ser referida.. El jugador de que
hablo se suicidó, no por haber per·
dido, sino, al contrario, porque le
perseguía la fatalidad de una. suerte loca. é inverosímil.
.
El caso que voy á contar ocurrió
el affo de 1875,

y sombrero de lnvl-erno.

Modelos de somb11ero1 para señora Y aeñorltaa,

El príncipe Boriskoff¡era el últi·
mo descendiente de una ilustre familia rusa. Entre todas las distracciones que su inmensa fortuna le
ofrecía, la del juego era la preferida por el príncipe.
No hay recuerdo de un jugador
tan desenfrenado.
La rareza de sus martingalas era
legendaria. Hubo noches en que se
levantó de le. mesa con una ganancia de muchos miles de francos; pe·

�Domingo lo. de Noviembre de 1903.
ro sus pérdidas enormes no eran
menos célebres y comentadas.
Al cabo de algunos años, el príncipe se quedó completamente arruinado.
Una tarde se presentó en un grán
Casino de los Pirineos Cl)D los últimos diez mil francos de su fortu·
na.
A los pocos minutos no tenía ni
un solo céntimo
Impasible y silencioso, abandonó su asiento y se dirigió hacia la
puerta, resuelto á suicidarse en el
acto.
Maquinalmente se registró los
bolsillos del chaleco y en uno de
ellos encontró un luis. Después de
un natural momento de alegría, recordó que el luis era. falso. Un co-

mL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
en medio de la general confusión,
la ilegalidad de aquella moneda~
¿Quién podría sospecbarunengaño
por parte de un jugador que había
perdido muchos millones y que aca·
baba de perder diez mil francos?
Además, la moneda tenía muy buen
aspecto y estaba muy bien imitada.
El sonido era lo único que revelaba su falsedad.
Sobre estos repugnantes razona•
mientns que ofuscaban los escrúpulos de la conciencia., dominaba la
voilenta tentación de hacer la últi·
ma tentativa. El príncipe no pudo
más y cedió.
Pálido el rostro y con las manos
temblorosas, se acercó á una mesa
de baca.rá y jugó el luis.
Su corazón latía con extraordi·

Ganó y no se atrevió á retirar el
luis.
La suerte le favoreció diez veces
seguidas sin haber recogido lamoneda.
El prícipe ganaba más de diez
mil francos.
Confundido entre un montón de
oro y de billetes, el luis falso no
hubiera pódido sorprenderá nadie.
Enardecida su pasión y no pen•
sando más que en jugar, el príncipe se puso á tallar y siguió ganando de un modo extraordinario.
Durante dos horas no le abandonó la suerte ni un instante, y á la
mañana siguiente salió del Casino
con quinientos mil francos en la
cartera.
Entre el aturdimiento que provo•

, . . J'li'
\

;,

\

,.

l

1

Bol'iskoff abandonó los Pirineos
y r~corrió Itali_a y Egipto, siempre Jugando y siempre perseguido
por su escandalosa suerte.
Todo_s l_os sistemas y todos los
procedtm1entos que anteriormente
le habían 9:rruinado, le daban ahora mat·av11losos resultados propo_rcionándole incalculables beneficios.
Sus martingalas triunfaban constentemente eu todas partes.
En los círculos de jugadores no
se hablaba más que de aquel fenómeno, de aquella suerte loca y en
su superstición tradicional, todos se
preguntaban la causa de tan extraordinario acierto, tratando de
a~erig_uar qué fetiche, qué talismán
misterioso, qué amuleto especial ó
qué táctica secreta podía poseer
aquel hombre.
Al cabo de algunos meses el
príncipe había recuperado con ~reces la inmensa fortuna que había
dilapidado.
Pe~o sus remordimientos y su terror iban en aumento.
El luis falso le perseguía. sin cesar. Bo~iskoff se consideraba coID:º un miserable, como un villano
digno del mayor desprecio, y deploraba. con toda su alma el deber
todo aquel dinero á. un robo á un
robo inicial, satánica.mente :Oultiplicado. Se tenía por un malhechor
por un infame que ilegítimamen~
se había apodera.do de la fortuna
de infinidad de personas honradas
que habían jugado contra ~l.
No le dominaba más que la idea
de verse privado de la emoción del
juego en condiciones normales, seguro como estaba de su ganancia
irremediable.
De día en día le fué pareciendo
más odioso el tapete verde, basta el
punto de que llegara á serle indiferente el juego.
¿De qué iba á servirle la vida si
el azar no había de intervenir pa•
ra naila en sus costumbres y en 11u
manera de ser?
La crisis llego á adquirir gran•
des proporciones.
_Poco tiempo después, el príncipe
b1zo testamento, en el cual daba
cuenta de su singular aventura y
legaba todos sus millones á los pobres.
A la ma!íana siguiente, se le encontró muerto.
¡Hacía pocos días que había cumplido veintiséis a.í:Ios !

PERLISTA
El gran escritor no est_aba. aquella tarde da humor de literaturas. Hay
días así en que la vocamón se sube á. la garganta., produciendo un cosquilleo de náuseas y de antipatía. Los místicos llaman &lt;sequedad&gt; á estos sucesos de desaliento. Y los temen, porque devastan el alma.
-¿Quiere usted que salgamos, que vayamos por ahí,
á casa de algún librero de viejo, á los almacenes de obje·
tos del Japón?
Conociendo su afición á la bibliografía, su pasión por el
arte del remoto Oriente, creí que le proponía una distracción grata. Pero era indudable qne tenía los nervios lo
mismo que cuerdas finas de guitarra, pues bufó y se alar·
mó como si lo indujese á un crimen.
-¿Libreros de viejo? ¿Tragar polvo cuatro horas pa-

RAÚL ETTERT.

Los amores para el hombre
Son las flores de la. vida.:
En los niños son jazmines,
Azucenas en las niilas,
~ioletas en las esposas,
Y en las madres siemprevivas.
Cuando á mis manos llegó
Tu carta, dueño querido,
Todo el pesar que tenía
Se convirtió en regocijo.

mercia.nte se lo bahía dado al devolverle un cambio, y el principe
se lo había metido en el bolsillo
con objeto de anojarlo á una cloa·
ca para retirarlo de I a circulación.
De todos aquellos millones perdidos en las principales bancas del
mundo, de todos aquellos castillos,
bosques y territorios que constituían la colosal fortuna del príncipe Boriskoff, sólo quedaba aquella
miserable moneda falsa.
Una idea asaltó de repente la
imaginación de aquel desdichado.
-¿Por qué no bahía de probar
fortuna con aquel lui.,?
Al principio, su sólida honradez,
el sentimiento de probidad que le
habían legado sus antepasados, su
altivez aristocrática, se sublevaron
contra el mezquino intento.
,¡Cómo era posible que el príncipe Boriskoff se presentara á. realizar una de esas infamias que sólo
ponen en práctica los bribones de
la peor estofa?
Pero no le abandonaba la maldita. idea, que seguía insinuándose
con la sutileza de los deseos vergonzosos. ¿Quién podría conocer,

naria violencia. El jugador no disponía de otra moneda para poder
alegar su error en caso de que se
descubriera la falsedad. Su intento
criminal sería notorio y la muerte
no habria de librarle de la infa·
mia.
Estuvo á punto de echará correr,
pero una fuerza irresistible le detu, o.

ca la ganancia continua, que cons·
tituye todo lo contrario de la lucidez resultado de la sucesión en la
pérdida, el príncipe, al regresar á.
su hotel. sintió remordimientos por
haber adquirido aquel dinero con
una moneda falsa. Aquellos quinientos mil francos procedían de
un engalío ignominioso é indigno
de él.
Su angustia duró algunos roo•
mentos; pero la desvaneció sin tardanza el egoísmo de haber obtenido
el medio de satisfacer su pasión.
El príncipe sig-uió jugando y ganando siempre. El recuerdo del luis
falso se le imponía como una idea
fija. ¿Qué misterio encerraba aquella moneda falsa y sin valor para
que de ella surgiera aquel río de
oro, aquel Pactolo incesante? ¿Qué
tenebrosa. divinidsd dirigía aquella sorprendente maquinación de
azar?
Y sus remordimientos se acentuaban más y más. Al príncipe le quemaba. las manos el oro de sus fabulosas ganancias.
El terror se asociaba á. la vergüenza de que el aristócrata se hallaba poseído.

Colección de trajes infantiles de casa
y paseo.

Trajes de calle y delantaleel.

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

ra descubrir finalmente un libro nuestro, con expresiva dedicatoria á.
alguien, que lo ha vendido ó lo ha prestado por toda la eternidad? ¿,Japonerias? ¡Buscarlas! Son mu!Iecos de cartón y juguetes de zinc fabricados
en París mismo, recuerdo grosero de las preciosidades que antaño le metían á uno por los ojos casi de balde. Eso subleva. el estómago. ¡Pufl
-Pues demos un paseíto sin objeto, sólo por esca.par de estas cuatro paredes. Nos convidan el tiempo hermoso y la ciudad animada y hasta embalsamada por la primavera. Los árboles de los &lt;squares&gt; están en flor y huelen á gloria. Y á.
falta de árboles, trascienden los buñuelos de las freidu•
rías, la. ropa de las mujeres, el cuero flamante de los arneses de los caballos, los respiraderos de las cocinas .... Sí;
la manteca de los guisos tiene en París un vaho delicioso. ¡A mí me da alegría el olor de París!
El maestro, pasando del enojo infantil á una especie
de tristeza envidiosa, me fijó, me escrutó con lenta mirada penetrante.
-Tengo ese olor-murmuró hablando consigo mismo
-metido en los poros del cuerpo; si me retuercen, sale á
chorros. ¡Qué no daría yo por encontrar regocijador y
tónico el olor de París, como allá en 181101 En fin ... . porque á uno se le acabe la cuerda, no se van á parar los demás relojes. ¡A la calle! Calina .... mi sombrero, mi abrigo, mi bastón, mi portamonedas ... .
El ómnibus nos soltó en el bulevar, á tales horas-las

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>lru Joyerfa y lelejerú

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table poier excitante d-ü folículo pilo3o, hace nacer el
pelo en las afecciones decal vante:i del cuero cabeUu do y
evita la caspa.
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alguna, el ornato mejor de la mujer; el P ETRO L pro por
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EL MUNDO i'LUSTRADO

_....,_

............. ,2, .,

GUANAJUATO
fl Monumento de Id Paz Yel Teatro Juárez, inaugurados por el Sr. Presidente de Id Repúblkd.

�Domingo lo. de Noviembre de 190S.

Garta 06 un FHántrooo
Sr. Dr. Don, etc., etc.
Muy querido amigo :
Muy á menudo me ha reprochado usted, y
en su grata última con particular acrimonia,
lo que llama mi espíritu de contradicci6n, esa
tendencia que roe impulsa á hacer todo lo
contrario de lo que los otros hacen, «á hacerle contrapeso al mundo», á apartarme de los
senderos trillados y caminar por rumbos
opuestos á las rutas que sigue la generalidad
de los hombres, á bajar si ellos suben, á trabajar si descansan, ·á dormir si velan, á comer si ayunan.
Muchas y muy ingeniosas hip6tesis ha concebido usted para explicar ese modo de ser
mío, que con las apariencias de lo incoherente y de lo estrafalario, tiene un fondo de 16gica y de congruencia que usted rnisruo acabará por reconocer, y, llegado el caso, por
imitar.
Una de esas suposiciones, la más espontánea, la más natural y la más «adecuada,» consiste en creer que, si soy como soy y no soy
como son los demás, es puramente por singularizarme, por llamar la atención, por afán de
aparecer excéntrico, por «épater roon bourgeois», en suma, como dicen los franceses.
La segunda hipótesis, menos espontánea
acaso, pero más malévola, consiste en creer
que, no habiendo podido descollar en nada,
ni en ciencias, ni en letras, ni en finanzas, ni
en b. estimaci6n de los demás, ni aun en la
rle mí mismo, he querido hacerme célebre
por medios odiosos y por una eterna contrad icci6n de lo que es habitual pensar, decir 6
hacer. La posteridad, y acaso usted mismo,
me harán justicia á este respecto.
No es menos plausible, y ella me obliga á
reconot;er que es usted mi mejor amigo, su
conjetura de que la singularidad de mis costumbres y la anomalía irremediable y cr6nica de mis actos, tiene por origen una imbecilidad atávica y orgánica, forrada de una ignorancia «carpina» y sistemática en t0dos los
órdenes del conocimiento humano, teórico y
práctico.
He callado cincuenta afios, me he «abnegado» y consagrado !1.1 bien público, y después
de media centuria de discreci6n y de tacto,
creo llegado el momento en que la justicia debe hacerse, y en que la humanidad, reconocida, sepa al fin quién ha sido, es y puede seguir siendo el dispensador de todos los bienes
de que hoy disfruta.
Paso á explicarme:
Más bien que un imbécil atávico, creo ser
un observador sistemático, y .desde mi más
tierna infancia pude comprobar que, lejos de
ser yo quien le «llevaba la contra á los sucesos,&gt;, eran los sucesos los que me llevaban la
contra. PrevPr yo algo y suceder lo contrario, era todo uno; deseaT la realización de un
acontecimiento y realizarse el contradictorio,
era todo otro; juzgar real un fenómeno y resultar todo lo de más allá, era infalible. Desde la escuela primaria me convencí de que las
palabrail que escribía yo con v, precisamente
habían de escribirse con b. Si consultado por
mi madre en materia de contabilidad, me sentía convencido de que la operación era de sumar, era indudable que era de restar, y si
afirmaba y creía que era de multiplicar, no
podía caber duda de que el problema ern de
dividir.
Aquello me ((dividió» durante toda mi infancia y buena parte de mi adolescencia. No
daba pie con bola en materia alguna, todo me
salia al revés; el carbonato se me indigestaba
y las enchiladas de tasajo me corregían el estómago; un día que tomé quinina, llegué á 41
grados de temperatura; he sido el único caso
de tifo con 33 grados de calentura á la sombra. l!n día que, jugando con amigos, me
envolvieron en un colchón y me encasquillaron entre un ropero y la pared, se me fracturaron los dos muslos, que jamás hubieran consolidado si no acierto á caerme de la azotea.
Este caso típico me hizo reflexionar. Tanto

EL MUNDO ILUSTRiADO

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTR!ADO

vale, me decían mis meditaciones&gt; conocer la
verdad, como qué cosa no lo es; para llegará
la regla, ba,ta tan sólo conocer las excepciones; llegar á definir y á dominar las causas
de la muerte, á tanto equivale como á encontrar las fuentes de la vida, y es evidente que
quien puede prever y evitar la obscuridl!,d, ha
conquistado para siempre el reino de la luz.
Tal era mi caso. Una experiencia, no precisamente secular, pero sí por lo menos semisecular, me ha permitido llegar á estas irrefutables conclusiones: puesto que todo lo que
pienso, todo lo que digo y todo lo que hago,
ha de resultar contrario á todo lo que debe
pensarse, decirse y hacerse, resulto, por argumento á «contrario sensu, ,, el árbitro de todo cuanto sucede, y tengo en mis manos el
orden de la naturaleza y los destinos de la
humanidad. Y como quiera que las amo, tal
ve~ porque_están pendientes de mis labios y
suJetas á mi albedrío, para hacerles bien me
basta con interesarme en su mal, y para hacer
su grandeza me sobra con vincular en ella mi
miseria.
Si quiero extirpar un vicio, propalo, creo y
pruebo que es una virtud, y ya nadie lo practica ni para remedio; si me intereso por el
progreso de una verdad, me convenzo á mí
D:Iismo. de que _es un error, á tal punto, que si
sigue siendo cierto que el cuadrado de la hipotenusa es igual á la suma de los cuadrados
de las catetos&gt; es porque creo firmemente que
e~ igual á _su diferencia. El. sistema de Copérmco subsiste porque he temdo la precauci6n
de convencerme de antemano y firmemente
de que sólo son aceptables los de Ptolomeo
de Ticho-Brahe. A mis preferencias aristotélicas y escolásticas, debe Stuart-Mill su auge
y si A. Comte figura aún con su Ley de lo~
Tres Estados en el martirologio de los filósofos, es porque para mí nada cambia nada
progresa, nada evoluciona, y todo es idmutable como la nube é invariable como la onda.
Par,ando á otro orden de ideas mi criterio
y mi «modus faciendii, es aún má~ fecundo en
bien~s para la sociedad en particular y la Humamdad en gen~ral. ¿Sobreviene una sequía?
Pues tengo vanas cuerdas en mi arco para
hacerla cesar: organizo fuegos artificiales verbenas y kermesses, ó más sencillamente 'compro ((sorbete» nuevo y calzado de charol: y me
voy á pasear en despoblado. ¿Las lluvias devastan las cosechas? [ Aquí todo devasta las
cosechas]. Pues con comprar paraguas y echarme al hombro el impermeable, no vuelve á
condensarse una sola gota de rocío.
En el orden sanitario mi táctica es la misma. ¿Reina una epidemia? En el acto verifico una fiesta de caridad en favor de las víctimas, con lo cual no vuelve á haber ninguna.
Pasemos á las finanzas y cerremos con broche de oro e~ta enumeración de los beneficios
que me ha !!!do dable hacer á la humanidad:
Cua_ndo me mter~sa la prosperidad de un negocio, tomo acciones de una empresa rival •
los henequeros y~catecos no se imaginan qu~
deben su prosperidad á las acciones «de pita»
q1!e obr~n en mi poder y al fomento que con
mis capitales h~ ~ado á las empresas de yute
y otras. Las crisis de la plata, sin que nadie
lo s_ospeche, depende de que adquirí muchas
accion~s de «La Macuspana&gt;,, mina prodigiosa
que mien~ras más produ?e y mt:j~res «leyes»
r~ve!a, mas cuesta á sus mcomprendidos acciomstas. Y para concluir, por la segunda
vez, . con este enojoso asunto, daré á los economistas ! financieros la clave del alza incom prens_ible del metal blanco: todo estriba
en que, siguiendo mi sistema, en cuanto quise hacer subir la plata, me volví comprador
de monedas de oro. No bien encontré mis recursos_ en esta vasta operación, la plata, como
al conJ_uro de una maga, se puso á subir, y
hoy mis monedas valen tanto como si fueran
de níquel.
Ya verá usted_ que todo se explica en mi
C?nducta y en mis p_rocederes, lo mismo mis
p~eles en ~stío que mis baños helados en invierno; mi~ zapatos de hule en tiempo de seca~, que n:1s alpargatas en tiempo de aguas·
m~s fanatismos en las épocas místicas, qu~
mis dudas en las de escepticismo
Es élaro que con todo eso me ~acrifico, me

6

&lt;&lt;abnego;» pero tengo esta evidencia
dora: que t?do lo malo que me busco
vecha en bienes
. la
d dhumanidad
.
, , y para a P
rarme 1a grahtu e mis posteros
'1 l
. .,
. me
ta n so ? a conv1ccion que abrigo de u
memon~ ser~ escarnecida y de que a~· e
reputacion, siempre envidiable de un rff_ari
6 de un Gengis Khan.
'
m
Suyo afectísimo.

I~':°

Es copia que certifico
ceda en derecho.

..

Dr. f.M. Flores.

La iglesia vacía
Por las rotas vidrieras
Los azules conv6lvulos se asoman
Y entre vagos rumores con el aur~
Y campestres aromas.
La lámpara vacila en el santuario
Que ya se oculta en la naciente sombra
Y se desprenden mustias
De los jarrones del altar las rosas.
Escondiéndose van las golondrinas
Tras los viejos retablos, donde esboza,
Algún perdido rayo
Cabezas blancas y cabezas blondas.
De algún ave extraviada
Se escucha el aleteo en la ancha b6veda;
Y el viento finge trémulo solJc,zo
Al pasar por las altas claraboyas.
Y parece que vienen á sentaree
En las bancas Iustrosas
Dolientes sombras de queridos,
Sombras que el alma con carifio evOQ.

fl SI~OR GINIRAl DIAZ IN GUANAJUAIO
S U NTU OSAS F IESTAS
Muy difícil _sería para nosotros, que no disponemos del espacio suficiente para ello ofrecer á nuestr~s lectores 13: crónica detallada completa de los
?nllantes festeJOS que acaban de efectuarse en GuanaJUato, con mot~vo de la visita que en los primeros
dí~s de 13: última semana hizo á aquella ciudad el
senor Presidente de la República.
Pero, por una parte, las demostraciones de simpatía de que fué objeto el Primer Magistrado tant0
durante su viaje como du'
rante su estancia en
a~uella floreciente poblacion ; y por otra, la magnificencia que el Gobierno del Estado y los principales vecinos desplega~on en obsequio de su
ilustre huésped, nos obligan á consignar, aunque
sea en extracto, las notas más salientes de las
fiestas, ya que su celebraci6n ha venido á poner de relieve, á la vez
que los progresos realizados por una de las más
prósperas Entidades de
la Uni6n, el cariño que
en todas partes se profesa al hombre que ha consagrado al servicio del
GUANAJUATO.---Monumento
país todos sus afanes.

Los datos que apuntamos en seguida, servirán
para que 1:uestros abonados tengan una idea de las
de~ostrac1?nes á que n.os referimos y de las importantís1~as meJoras materiales inauguradas por el sefior
p residente.

y

***

á.

. La salida del, sefior General Díaz rumbo á GuanaJUato se efectuo el lunes po~ la mafiana, sin que
n~ngún contratiempo vimera después á entorpec!r la marcha del convoy.
En el tren presidencial
formado con los tres lu:
j~sísimos carros de que
dispone el Supremo Mandatario, con uno &lt;cPullmani, y con otro de equipajes, iban, además del
sefior Presidente y su distinguida esposa, Ja señora
Carmen Romero Rubio
de Díaz, los señores Don
Ram6n Corral, Secretario
de Gobernación; General
Don Manuel González Cosío, Secretario de Fomento; Ingeniero Don Leandro Fernández, Secretario
de Comunicaciones· Don
Ignacio de la Torr; y su
Hi-dalgo.
señora; Don Guillermo de

En el sombrío coro
El órgano reposa,
Esperando una mano delicada
Que de él arranque las dormidas no
Y para alzar el vuelo
perde~s~ -eh las _luces de la aurora,
En las v1eJaS cormsas y en los nichos
Aguardan de un poeta las estrofas.

~

..

ISMAEL ENRIQUE ÁRCI~IEG

POSTUMA
Oigo notas de música en la calle.
La tarde va á morir, la noche llega
Y de los campos van á mi ventana.
Olor~s y calor de primavera.
Me tiemblan las rodi1la~, y mis ojos,
No sé por qué, de lágrimas se llenan¡
Me apoyo en Ja ventana tristemente
Escondo entre las manos mi cabeza '
Y entonces pienso en ti, que estás tan 1
Y la muerte tan cereal

••

7l. unos hombros
Tus hombros, modelados en relieve,
surgen de la prisión de tu corpifio
como dos grandes pétalos de armifio
surgir pudieran de la copa de Hehe.
Sobre uno de ellos, como un punto 1
se ve un lunar que adoro como un nifi&lt;&gt;'
y que á mí me parece, en mi carifio,
una ei;trella apagada entre la nieve.....•
Son tus hom broa mi encanto más pro
mas si deseas evitar martirios
ocúlta.lof', por Dios, de todo el mundo •·
¡Mira que si los muestras sin rubores,
se van de envidia á marchitar los lirios;
se van los hombres á morir de amores!
FEDERICO BARRETO,

GUANAJUATO.-Inter!or del Teatro Juárez.

�Domingo lo. de Novieimbre de 1903.

EL MUNDO Il,USTRJADO

Estado y ~ las comisiones del Congrl!so y
Ayuntamiento que se acercaron á él para
le la bienyeuida.

EL MUNDO ILUSTRIADO

GUA.~A.JUA.TO

EX CELAYA

En esta estación, que aparecía hermosam
te engalanada, el Prim~r. Magistrado fué
bido por el señor Gobernador Obreg6n
düez-á cuyo empeño se debe la terminaci
de algun~s de las ~~andes mejoras inaug
das y la 1mplantac10u de otras muy impo
tes-y por el señor Don Ram6n Alcázar u
de los vecinos más prominentes de Guan'aj
·to. Las campanas de todos los templ
echaron entonces á vue:o, y la muchedum
que esperaba ei arribo del tren, prorrum
en ¡vivas! y aplausos, mientras las músi
tocaban el Himno Nacional. En El Gua
Salamanca y Siiao, se repitieron las ovacio
al señor General Díaz, n0tándose1 en estas
taciones, una anima,,íón y un entusiasmo
daderamente indeBcriptibles.
LA LLEGADA Á GUA:i'A,TUATO

GUANAJU.ATO.-Reclímara don&gt;de estuvo alojado el Sr. Presidente.
Landa y Escand6n y su señora; Capitán Don
Porfirio Díaz, General Don Francisco Cañedo,
Gobernador de Sinaloa, y el Encargado de Negocios de Alemania, Barón von Fl6ecker. Además tomaron asiento en el tren algunas otras
personas de representaci6n y los ayudantes del
sefior Presidente. Al darse la señal de partida, la numerosa concurrencia que llenaba la
estaci6n aclam6 al Primer Magistrado, mientras la artillería lo saludaba con los honores
de ordenanza.

Como notas complementarias, agregaremos
que en Querétaro, el Sefior Presidente de la
República recibi6 al Gobernador Interino del

Si durante el viaje en todas las poblaci
á cuyas puertas se detuvo el convoy, el
siasmo no reconoci6 límites, la alegría
embargó todos los corazones al ab&amp;ndonar
carro, en l\farfil, el señor Presidente, para
rigirse á Guanajuato, rayaba en delirio.
honores, severos é imponentes, que hac(
tropas al Jefe Supremo del Ejército, seu
en aquellos instantes solemnes, el grito
hilo de las multitudes, las notas alegres
músicas, la algarabía estruendosa de las
quinas de vapor, y el eco de las campanas
anunciaban á toda la ciudad lallegadad
iba, en nombre de la Paz, á ser testigo de
triunfos en las luchas del Progreso. Los
bres agitaban en alto sus sombreros sal
do al recíenllegado, y las mujeres rega
res y serpentinas á su paso.
Una comisión formada por las más '
guida damas de Guanajuato, recibi6 á
flora Romero Rubio de Díaz, y á nom
la ciudad di6 la bienvenida al señor P
te el señor Lic. Carlos Robles. La con
ci6n del PrimElr Magistrado fué corta,
muy expresiva. Al llegará la Hacienda
Puríeima los tranvías eh que se transla
á la población el sefior General Díaz
acompañantes, más de cinco mil min
tributaron una entusiasta ovaci6n.
Por la noche, el señor Presidente sali6
balcones de la casa del señor Gobe
Obregón González, donde estuvo alojad
ra saludar al pueblo, y poco después, en

EN LAS ESTACIONES

Las estaciones del tránsito, como Tlalnepantla, Cuautitlán, el Salto, Tula y San Juan
del Río, se veían vistosamente adornadas con
flores y banderas. En los andenes, las autoridades y los principales vecinos de los Distritos aguardaban el paso del convoy, y el eco
de las músicas y los ¡vivas! lanzados al egregio gobernante, se escucharon en todo el camino. En San Juan y en Querétaro, donde se
detuvo el tren algunos momentos, las demostraciones de aprecio hacia el señor Presidente
fueron, si cabe, más entusiastas. Al penetrar
el tren en territorio guanajuatense, los viajeros expedmentaron una impresión muy grata:
una interminable fila de labradores, con sus
útiles de traoajo al hombro, formaban valla á
uno y otro lado de la vía. La reuni6n ·de
aquellos rudos moradores del campo, rindiendo homenaje al hombre que ha impulsado en
M,éxico el desarrollo de todas las fuentes de
riqueza, no pudo menos que conmoverá todos
los que la presenciaron.

Una -calle.

GU.ANAJUATO.~Salida de la comitiva presidencial rumbo al Palacio Legislativo.

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL MUNDO n..USTRIAOO

GUANAJUATO

•
•

,il/

1

Regata

en tinas-

GUANAJUATO.-Frente de la Presa ''Esperanza."

pallia de su esposa, recorrió á pie algunas de
las calles principales y el jardín Hidalgo, donde se daba una gran serenata.
EL PALACIO LEGISLATIVO

La inauguración de este belHsimo edificio

se efectuó II la, nueve de la mañana del mar-

tes, concurriendo al acto los señores Secretarios de Estado y los miem brús del Cuerpo Diplomático que asistieron á las fiestas, el señor
Gobernador del Estado, los alto·s funcionarios
del Gobierno y numerosos particulares. Abierta la sesión, el Presidente de la Legislatura
declaró inaugurado por el sefior General Díaz

el edificio, y terminada la lectura del
tanto este alto funcionario. como las d
personas que presenciaron la ceremonia,
rrieron uno por uno ]os distintos de
tos del Palacio. Este está decorado con
tuosidad y elegancia y es, como obra
tect6nica, de primer orden.
Antes de retirarse del Palacio, el sei\or
neral Díaz, tocando un botón eléctrico,
cubrió el hermoso monumento de la Pas,
se levanta cerca del mismo edificio.
REGATAS ES LA PRESA DE LA OLLA

Por la tarde, como estaba dispuesto
programa, se verificaron en la Precia de la
unas regatas en que tomaroh parte ~1
caballeros de la buena sociedad guana¡
se. Al rededor del enorme depósito de
se levantaron las tribunas, cómodas Y
elegante,, destinadas al señor Presidente
comitiva, al Cuerpo Diplomático, á_
presentan tes de la prensa y á las fam1lia
los convidados. En la primera regatavuelta,-vencieron los Sres. P. Ramsden
Adams;'en la segunda-tres vueltas,-los
C. Vigil y J. Biingas; en la tercerade tres vueltas,-el sefior Adarni::, y en la
ta, el sefior Bringas. Siguió después u
rrera en tinas, que lué aplaudidísima, Y
cual se disputaron el triunfo seis deoodlos
dores. El vencedor fué el joven C. W •
cuenta apenas quince afios de edad.
Terminada esta parte del programa, q
concurrencia calificó como una de los 0161
llantes, el Sr. General Don Porfirio Dí.
pués de descubrir la estatua de. Hi
inaugur6 solemnemente la magnífica P
eléctrica que abastece de luz y fuerza 01
la poblaci6n. En eete acto hizo uso de la

!°'

Atalaya de

la prea a de la Olla.

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

�EL l\1UNDO ILUSTRADO

l~L MUNDO ILUSTRiADO

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

un costo exacto de S 44-t,220.50. Al sefior
Obregón González toca, pues, la satisfacción
de haber dotado á la et.pi tal &lt;le la Entida&lt;l Federativa que gobierna, de un edificio tenido,
y con jul:itida, como el mejor de la República.
El teatro es hermosíbimo: el pórtico consta
de una soberbia escalinata di\'i&lt;lida en doe
tramos, á cuyos lados se ven dos can&lt;lelabroa
de hierro y unos pedestales que sustentan la
figura, vaciada en bronce,. de un león; de d«?"
ce grandes columnab ef:-tnadas y de un conui:amento decorado con guirnnl&lt;lns y mascarones de bronce, sobre el cual se af-icntan ocho
estatuas de tres y medio metros de altura, que
representan á Terpsícore, Polinmia, Talía, Calío¡&gt;e Clío Melpómene, Euterpe y l,' rania, las
' principales
'
musas
&lt;le11&gt;arnaso. e,·
n1ete p uerta,,
en forma de arco,que correspon?en á otros tantos balcones cuadrilongos, ab!ertos en el segundo piso, dan accei,,o al vest1bulo, don?eae
encuentran los departamentos de expendio de
boletos, contaduría y cantina. Tanto el piso
como el techo d"l vesúbulo, son verdaderamente dignos de ser a&lt;lmiracl~ ,: tal es _el lujo
que se observa hasta en sus mas pequenos detalles.
La escalera de honor, que arranca del vestíbulo, con~truída
con riquít-imos materialei-;, conduce 6
otras dos escaleru
que terminan á I&amp;
entrada del «Foyer,
y cuyos barandalee
de hierro están adorna&lt;los con ex•
quisito primor.
El «foyer», q~
protege una ail'OI!&amp;
cúpula ele hierro 1
cristales, es una mara villa: su estilo et
renacimiento y BII
mobiliario riqUÍBÍ•
roo. Distribuídae•
este departamento
se encuentran lat
estatuas en bronoe

labra el señ.or Lic. Carlos Robles, á quien contestó el señ.or General Díaz con frases que denotan el interés con que ha Yisto siPmpre los
progresos &lt;le la industria en In. Repúhhca.
La serie de fe,-tPjos efectuados el marteR, se
cerró por la noche con la inauguración &lt;lel
TEATRO JU.\REZ

Este edificio el mejor y más elegante entre
todos los de sd género que existen en el país,
se comenzó á construir en 18í2, siendo Gobernador del Estado el se~ñor Gen~r9;l Don Florentino Ant11lon. Interrum~&amp;
pidas las obras á los po1
CO!- meseR y cuando ya se
.-w:1~ i:,.
habían gastado más de
A 6 ·.ff;,, • .
$140.000 en adquirir el
,1'
tf I'
1
terreno en que se levanta
"'
y en los cimientos, el señor General Don )lanuel
González las prosiguió en
1892 encargándose entonc~s de la dirección de
los trabajos los señor~s
Arquitectos Don Anto1110
Rivas )Iercado y Don Alberto Malo, quienes hicieron en los Estados Unidos compras de materiales para el edificio por v~lor de ciento catorce nul
pesos en números ;edoudos.

j1'?.f. tif.I
J·WJA ~

t•

A la muerte del General González, se suspendieron otra vez los trabaj'.&gt;s, hasta qu~ el señor
Gobernador, Lic. D. .Joaquín Obregón Go:1zález,
acordó se reanudnrnn
hasta la complet.'\ terminación del Teatro. )Us de
doscientos cuarent.'l. mil
pesos se invirtieron en la
obra bajo el Gobierno actual,' teniendo el edificio

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

GUANAJUATO.-El baile en el Teatro Juá.rez. El Sr. Presidente de la República y su esposa, Y un grupo de concurrentes.

de Beethoven, Goethe, Virgilio, Mózart, Shákespeare y otros compositores y escritores célebres.
En cuanto al salón, se divide en seis localidades: patio, plateas, tertulias, palcos primeros, segundos y galería. Los pasillos que
los circundan están pintados al óleo, y en la
ornamentación general domina el estilo oriental. El telón representa una vista de Constantinopla, y el foro es tan grmde, que puede
contener basta doscientas personas. Las decoraciones son magníficas.
Por lo que toca á la función inaugural, sólo diremos &lt;¡ue se vió concurrida por lo más
granado de la sociedad gunnajuatense y por
todas las personas de :\léxico y de los E:,t.'lclos
que fueron invit.'l.das á las fiei-tas. Una comisión especial recibió al señ.or PrPsi&lt;lente ele la
República, conduciéndolo hasta el palco de
honor, desde donde presenció el espectáculo.
La obra puesta en escena por la Com¡.,añía Drog fué «Aída», obra muy á propósito
por cierto para comprobar las buenas condiciones acústicas del teatro.

guido de su comitiva, á una casa de campo
situada en el fondo de una cafiada, y allí fué
obsequiado con un almuerzo bajo una tienda
de campaña dispuesta de antemano. Durante
esta excursión, el señor Presidente visitó también el antiguo templo de la «Yalenciana», y
de regreso en la ciudad, invitado por un grupo
de estudiantes, plantó en el jardín La l:nión

un árbol. Años atrás el Benemérito Juárez y
Don Melchor Ocampo plantaroh en el mismo
sitio otros árboles que, según se nos informa,
aún se conservan.
El suntuoso baile efectuado por la noche en
el Teatro J uárez, vino á poner término á las
fiestas. La concurrencia fué numerosísima, y
el adorno del salón verdaderamente lujoso.

EL ÚLTDIO DÍA DB L.\S FIEST.\S

Con una animada excursión á la grandiosa
presa «1':speranza•, emprendida en la mañana por el señor Presidente de la República,
por sus aco111pañantes y por numerosas familias y caballeros de lo!! Estndos y de Guanajuato, se inició la serie de fei-tejos organizados
parn el miércoles, último día &lt;le los comprendidos en el programa.
El camino que conduce á In. presa-enorme
depósito que puede contener l. U15,,5S0 metros
cúbico, de agua-es muy pintoresco: E-e extiende en zigzag por entre los quebrados cerros que
dominan Guanajuato, y visto de lejos, ofrece
un aspecto sorprendente.
El sefior General Díaz, después de examinar aquella obra monumental, se dirigió, sevista general de Guanajuato

Teatro Juá.rez.-En el Foyer.

�Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRIAOO

EL MUNDO !LUSTRlAOO

GUANAJUATO

...,

GUANAJUATO,-El Sr. Gral. Dfaz en los ba:lcones del Palacio LegislatLvo.-Un 11.ngulo del patio del Palacio Legislatitvo.

Si hemos de atenernos á la impresión dominante entre todos los que concurrieron á las

fiestas, obsequiando la galante invitación del
sefior Gobernador del Estado, diremos quepocas veces-si no es que ninguna-se habrá
hecho en el país un derroche que supere al de
galantería y esplendidez hecho en esta ocasión
por Guanajuato.
Desde el señor Presidente de la República, á

quien aclamaba sin cesar el pueblo, basta el
último de los invitados; desde el Ministro Plenipotenciario, investido con la representación
de su país, hasta el simple particular, todos,
sin excepción alguna, fueron recihidos y cumplimentados de una manera que honra positiva¡_nente á Guanajuato.
En cuanto al señor Obregón González, cuyo
espíritu de iniciativa y cuyos anhelos de pro-

GUAN.A.JU.ATO.-La ¡parroquia iluminada.

greso lo impulsaron á emprender sin vacilaciones, algunas de las importantísimas mejer
ras inauguradas y á llevar á término las . ya
emprendidas por sus antecesores en el Gobier-

no, merece indudablemente que se le tenga como al hombre que, celoso del cumplimiento
de su deber, consagra toda su atención al adelanto y prosperidad de una de las más ricas
y bellas Entidades de la República.

Un rin&lt;:0n del barrio de La Olla.

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

�Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTThADO

Lo5 D~dos de /'\itri
[ArreJlo del inJlés pan EL ML\DO ILUSTR.IDOJ

Yorqui dej6 el ,cincel y arroj6 lejos de. sí. el
martillo. Se senba cansado de la obra diana.
Sec6 su frente con el dorso de la mano, y lanz6 un gran suspiro.
En el rayo del sol ardiente, fuera de la tienda-donde Yorqui trabajaba en imitar dioses
de mármol, que después enterraba, para que
los amantes de las «antigüedades griegas» los
descubrieran, meses después, atónitos y contentos -fuera del taller y tendido boca arriba,
un m~cetón dormitaba tranquila y pacíficamentt.
-¡Arriba, gran holgazán-dijo ~orqui,arriba! l\le cansa ya tener que trabaJar por los
dos. Tiempo es de que sepas que el trabajo es
necesario para la vida. ¡Arriba, perezoso!
Y uniendo la acci6u á la. palabra, propin6
al dormil6n algunos puntapiés. l\füri se levant6 rezongando. Era un muchacho de veinte años, perfectamente constituído y que rebozaba salud; pero su mano derecha estaba en
cabestrillo. A pesar de que era Yorqui su hermano mayor, no dejaba de comprender que
algo de injusto había en sus palabras; si bien,
en parte cuando menos, eran perfectamente
justificadas.
-El sol es la vida-dijo en tono de voz lastimero -la luz es una gloria; tenderse boca
arriba.'.... . sentir el calorcillo en los huesos .. .
fumar un cigarrillo, entrecerrando los ojos... .
-Sí, ladr6n, y que tu hermano mayor sea
el que trabaje y que tú solamente sepas que
existe la comida, el vino, los cigarrillos, sin
saber lo que por ellos cobra el tendero. Y todo por dos &lt;ledos, por dos inmundos dedos....
-¿Inmundos? Todo menos eso
- contest6 l\litri, con cierto aire
de dignidad ofendida, y al decirlo, sac6 de su cintur6n una caja de lata en la que sobre una capa de algod6n cardado, se veían
dos dedos, un índice y un medio,
perfectamente conservados, del
color de la cera, de superhumana transparencia y tan limpios,
que seguramente en vida nunca
lo habían estado E&gt;D grado igual. . .
-Buen favor te ha hecho el
médico ese- dijo mohino Yorqui,
sin dejar de ver, con cierto supersticioso temor, la cajita de lata.
-Seguramente quisieras que se
levantara un templo para tus dos
dedos. El médico dPbía haberlos tirado, ya que tuvo que inutilizarte la mano, para que no
cargaras como una reliquia tus
dos fragmentos de puerca carne.
¿También por los dedos dejas de
ir á la fuente por agua?
Mitri comprendi6 la raz6n de
las últimas palabras de su hermauo, y se dirigi6 poco á poco al
pie del montecillo en el que se
encontraban los dos, llevando en
la mano uu cántaro de barro.
Cuando regresaba, perezoso,
con el cántaro lleno en la cabeza,
en la sombra de los arbustos que
perfilaban el camino, apareci6
una grotesca figura. l\litri fué el
primero en verlo. Era un hombre
de mediana edad, vestido á la manera de todos los del pueblo de
Atenas; pero que llevaba en la cabeza un enorme sombrero de paja.
-¡Spiro!-gritaron los dos hermanos, -el tío Spiro que llega.
Con lenta parsimonia, el llamado Spiro se fué acercando al
sitio donde Yorqui le esperaba.
Se sentó al llegar, se quit6 el amplio sombrero de paja¡ sac6 de la

bolsa un frasco aplastado y que contenía cierto licor amarillento y bebió un sorbo. Hasta
entonces pudo hablar.
-¿Es agua de azahar la que tomas, tío?preguntó Yorqui.
-Xo; ·11uísquie» inglés, «uísquie&gt;&gt; &lt;le mi míster, una bebida deliciosa.
-En efecto, en efecto, contest6 Yorqui, no
sin tomar del frasco y pasarlo á su hermano
menor.-Delicioso, delicioso ...... ¿de d6n&lt;le lo
tienes, tío; has heredado por fortuna á algún
pariente de América?
--No, hijos, no. Es mi míster. Ese míster
que paseo por la ciudad y me paga, ese buscador de antigüedades de las que tú hace3,
Yorqui.
:Mitri, después de saborear el «uísquie», comenz6 por la centésima vez, cuando menos,
la historia de sus dedos, de sus pobres dedos
que había cortado el cincel, al empezar su obra
&lt;le tallar mármol; cont6 los dolores de la amputaci6n, la apatía del médico del hospital, y
se detuvo, contemplando con interés un gran
anillo ele oro con piedra fina que brillaba en
el dedo del tío Spiro.
-¡Hola! Algún recuerdo, seguro. ¿Es regalo de una amante?-pregunt6 al 11ciceroni»,
que manifestaba claramente el contento que
le producía ostentar sus joyas.
-No, hijos, nada de amor. A mi edad ya
no se debe amar. Siempre mi míster, siempre
mi míster Férgusson, hijos. Mis oportunidades son grandes, y más cuand0 n,i míster sale. Ahora se ha ido á Cerigotto.

-¿A Cerigotto? ¡Y qué bonita isla! Pero...
qué es lo que busca en Cerigotto vuestro míster, tío?
Spiro sacó una hermosa caja de puros egipcios, tendió á los dos hermanos uno de ellos·
encendi6 el suyo, aspir6 beatíficamente el hu~
m0, mientras decía con voz lenta:
-Pues veréis. Iba yo con mi míster, Férgusson, por una plaza de Atenas, cuando se
me present6 Drakuolis, ¿os acordáis?, aquel
viejo Drakuolis que se decía había formado
parte de la banda fn.mosa que cnptur6 á míster Spréckel y pidió medio millón de dracmas
de rescate. Drakuolis iba ebrio y me pareci6
prudente que «mi míster,, nada supiera acerca
de las relaciones que nos unían. Pero los borrachos son necios: «¡Hola!", me dijo Drakuolis, tomándome del brazo, .:ya no te acuerdas
&lt;le los amigos. Si te dijera yo que en mi jardín de Cerigotto he descubierto millares de
brazos y de piernas de mármol, que bien podrían interesar á tus amigos ingleses y alema•
nes ......,,
-¿Qué dice ese hombre? ¿qué dice ese hombre?, me preguntaba míster FérgusRon, que
nada entendía &lt;le nuestra charla. Viendo que
podríamos entendernos, traduje á «mi míster•
lo que Drakuolis me hablaba, y con gran entusiasmo, míster Férgusson nos oblig6 á ir i
la taberna más cercana, en la que, después de
interrogar á Drnkuolis ampliamente, qued6
con venido que Drakuolis llevaría á «mi místera
á Cerigotto para ensefiarle las piedras; que yo
me quedaría. en el hotel 11cuidando» todas las
propiedades del míster; queá nadie, absolutamente á nadie, diríamos á ::l6nde había ido; pero muy
espec;almente á ese Herr Stéinpickel que le compite en la busca de puercas esculturas. Y se
fué míster Férgusson hoy, y por
esto estoy completamente solo y
«cuido» el &lt;mísquie» y los tabacoe
y el bonito anillo de mi amo.
Durante la relaci6n, l\litri se
había quedado silencioso y pensa
tivo. l\Iiraba atentamente sus dedos, y recordaba que su padre había sido compañero de aquel Drakuolis en las épocas en que conseguían rescates de medio millbn
de dracmas. Repentinamente se
levant6 y, en voz muy b:ija, estuvo hablando por unos tuantoe
minutos con Spiro y con Yorqui.
Cuando hubo terminado su na•
rración, siempre en voz muy baja, los tres se levantaron con loe
ojos radiantes, contentos hasta la
exageraci6n, y saltando en ronda,
bailaron una zarabanda. Mi tri solamente decía:
-Bien valen ese mis dedos,
mis hermosos dedos, limpios Y
bonitos.

***

't

El señor Taradaxrni, :Ministro
de Complicaciones Extranjeras,
estaba de pésimo humor. Hacía
ya buenos años que narla se sabía de plagios, raptos, h urtos i
los viajeros y demás, y se creía,
fu!:!dadamente, que los de la ba~da á la cual perteneci6 Drakuohs
habían sido los últimos bandole•
ros capaces de tal género de delitos; pero en la mañana de ese
día, el Ministro se había levanta·
&lt;lo para recibir al Ministro de Su
Majestad Británica cerca del ~obierno griego, Sir Láncelot1 q~en
le había enseñado un pen 6d1co,
En el primer lugai- disponible, el
diario decía «que unos batidolero&amp;

y el anillo que ordinariamente
llevaba, que todos conocían ..... .
-No es posible. Férgussondebe
haber acompañado á Drakuolis.
Debe de estar en estos momentos en Cerigotto.
-Acaba de salir, precisametite de la Legación, el «cicerone»
de míster Férgusson, con la suma
del rescate ......
-Pues entonces os han robado, Excelencia.
No fué preciso máe. El profesor Stéinpickel y el Ministro británico salieron de estampida, rumbo al Ministerio de Complicaciones Extranjeras, y en cuatro palabras pusieron al tanto á l\I. Taradaxos de lo que acontecía. Se dieron 6rdenes rápidas y violentamente qued6 !a policía en cargada de aprehender á Spiro donde le hallara. Un cañonero del
gobierno quedó dispuesto para.
recibir en cuanto llegaran á los
excursionistas y llevarlos á Cerigotto. Los ministerios temblaban.
El Palacio estaba completamente
conmovido.

audaces acababan de plagiar al
conocido arqueólogo inglés l\lr.
Férgusson, enviando á su «cicer&lt;?ne,, Spiro á Atenas para que pidiera. el rescate de 350,000 dracmas que exigían. Para que no i:;e
dudara de las intenciones de los
bandidos, el •cicerone» había llevado uno de los dedos del caballero británico, como prueba de
que se le mataría en caso de que
el rescate se retrasara».
El Ministro inglés había estado
en Palacio y había prei-entado
una nota tremenda. El señor Taradaxos estaba de pésimo humor.
Y el l\linistro, Sir Láncelot,
volvió i Palacio en esos momentos, airado, mostrando á Tara&lt;laxos un papel pésimamente escrito, que envolvía un dedo de en
medio. El papel decía solamente «apresúrense», y el dedo era el
del pobre míster Férgu~son, pues
llevaba el anillo que todo el mun •
do había visto en la mano del caballero arqueólogo. El señor T,tradaxos no se explicaba cómo !:is
fuerzas de policía y las tropas que
habían buscado en todo el Pentélico, mata por mata, árbol por
árbol y rincón por rincón, no habían encontrado al plagiado míster Férgusson. Así lo dijo al diplomático, que no estaba prech;amente en punto de creer lo que se
le dijera en el asunto que le llevaba al Palacio.
-lle recibido instrucciones terminó el ministro inglés. -Se
me ordena que si mañana no ha
sido encontrado míster Férgusson, del tesoro de la Legación se
pagará el rescate, á reserva, por
supuesto, de cobrárselo en seguida al gobierno con los intereses y
réditos.

***

***

A su vuelta á la Legación de
Inglaterra, Sir Láncelot se encontr6 con que el
«cicerone» &lt;le míster Férgusson le esperaba.
Spiro estaba inconsolable por la pérdida de su
amo. Afirmaba que de haber llevado armas,
hubiera obligado á los bandidos á soltar su
presa 6 á matarle.
Había ido (1 suplicar á Sir Láncelot que le
entregara, á él personalmente, s6lo la mitad
de lo que los bandoleros le exigían, y que en
cambio, se comprometía, siempre que se hiciera el pago pronto, á entregarle á míster Férgusson sano y salvo ...... menos sus dos dedos,
por supuesto.
-El gobierno se niega á pagar el rescatedijo el diplomático,-y hay tropas en número suficiente para que ui una liebre se escape
del .l:'entélico. Precisamente acabo de ver al
Ministro de Complicaciones Extranjeras, que
me ha afirmado esto.
-Tropas .... .. un cord6n ...... ¿Sabe vuestra
excelencia cuál es la paga de un teniente, de
un mayor? Con que los bandoleros entregnen
un ciento de dracmas, todo queda en secreto.
Créame vuestra excelencia y entrégueme solamente la mitad del rescate exigido. Yo conozco la manera de ser de los plagiaiios, que siempre piden más para alcanzar algo.
Como tales eran las instrucciones recibidas,
Sir Láncelot crey6 prudente ahorrar cien mil
francos á su gobierno. Entregó el dinero que
pedía Spiro, y recibió, en cambio, la seguridad de que en pocos días estaría de vuelta,
con el plagiado míster Férgusson.
Cuando Spiro bajaba la escalera de la Legaci6n de Inglaterra, tropezó con un gordo 1,eñor de antiparras, gran barba, que le vió atentamente y que quedó hablando entre dientes.
Algo debería haber comprendido el «cicerone,,,
porque con gentil compás de piernas, se marchó calle arriba.

***

El alemán, el hombre gordo que elitraba á
la Lega~i6n, era precisamente el competidor

Domingo lo. de Noviembre de 1908.

de Férgusson, IIerr Stéinpickel. En los anteriores días y casi con tanto escándalo como se
había dado cuenta de que el arqueólogo inglés había sido plagiado, la prwsa de Atenas
había dado amplias noticias acerca de los descubrimientos de Stéinpickel, en un punto lejano de Grecia. Parece que el arque6logo alemán había logrado extraer toda una colecci6n
de raros bronces persas, anteriores á la conquista de Alejandro el Grande. IIerr Stéinpickel, al entrar a la Legaci6n, parecía estar muy
atareado, hondamente preocupado. Pregunt6
por el Ministro Sir Láncelotal portero quesali6 á recibirle.
Su Excelencia estaba en casa y le recibió.
Ilerr Stéinpickel desenvolvió un periódico,
donde ciertas partes estaban precisamerrte marcadas con gruesas líneas de lápiz rojo. Eran
las que daban la noticia de haber sido plagiado míster Férgusson días antes.
-¿Me quiere decir SuExcelencia--preguntó
-qué significa esto?
-Que parece volvemo'3 á los tiempos en los
cuales era imposible salir de Atenas sin tener
que llevar adelantado el rescate-contestó el
Ministro británico, acordándose sin querer de
la suerte que había corrido afios atrás otro diplomático inglés.
-No entiendo-afirmó Stéinpickel.-1\Iíster Férgusson me estorbaba hace una semana
cuando ya tenía. yo noticias de que los bron~
ces persas existían, y quise alejarlo un poco.
l\Ie apersoné con un antiguo b:indolero hombre de uien ahora, llamado Drakuolis'. y !P.
ordené que cont:ira una historia de hermosos
mármoles dernuhiertos en cualquier parte con
tal de que alejara á míster FérguFson por ~mos
cuantos días de Atenas. Creo que estará en
estos momentos con él y que la tal historia del
plagio no tiene nada de cierto.
-Sin embargo-objet6 el diplomático -se
han remitido á la Legación los dos dedo~ que
los plagiarios han cortado á míster Férgusson,

El honorable Sir Láncelot Herr
Stéinpickel y el segundo S~cretario de la Legación británica lle~aron sin aliento á loR terren~s de
Cerigotto, donde Drakuolis tenía
su j~rdín. Antes de que llegaran,
pudieron ver vivo, sonriente, á
míster Férgusson, quien antes
de que tuvieran aliento para interrogarlo, se acerc6 á un bulto
que cubrían unas mantas y le, dolaR, en los momentos
'
vantan
en
que Ilerr Stéinpickel lle~aba, le .
decía, ~ntre cariñoso y cáustico:
-1\Iirad, compaiiero. Si Fidias
alguna vez labr6 mármol en Grecia, es ésta una de sus obras.
¡Mirad!
Y lo peor para Herr Stéinpickel, es que era cierto. Una divina estatua
ad!11irablemente conservada, se encontrab~
cmcladosamente colocada en situaci6n vertical.
La pureza de las líneas demostraba desde luego que era obra de alguno de los grandes
~aestros. En la sombra de la casa Drakuohs sonreía ir6nicamente.
'
,k

*.*
A~os después, en el mismo sitio en el que
comienza nuestro cuento Yorqui trabaja
como siempre. l\~itri lee u~a carta que lleva
los sel.los de América. Repentinamente, indignadísimo, exclama:
.~Precisa que sea Spiro muy audaz. ¡Escnbunos &lt;le América! Al recordarlo me vuelven los deseos de ir por él.. ... .
-N?s ha. jugado una y buena-contestó
Yorqm.
-Y pensar que sacrifiqué á sus planes mis
dedos ...... mis hermosos dedos ... .. .

"

MONOGRAMA
Tu inicial y la mía con un lápiz
yo dibujaba,
formando con mi letra y con tu letra
un monograma.
Emocionado,
en mi dibujo fija la mirad:i,
temblaba yo de amor y mi dibujo
también temblaba ...
tOh! Si pudiera
con nuestras almas
formar- como formé con nuestras letrasun monograma!
RAÚL PIÑAUES.

�Domingo lo. d~ Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRlADO

EL MUNDO ILUSTRIAOO

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

El artista e~cargado de la ejecución de la
estatua, queriendo aprovechar todos los elementos que tuvo á su alcance, hizo una maqueta en yeso, al tamafio natural para colocarla en el sitio donde la esitatua ;e levantará
más tarde.
El efecto, se dice,. es sobe,rbio. El celebrado
autor aparece en traJe de casa.. Escribe y para i~spirarle _le rodea ~rn hermoso gr~po de
muJeres apasionadas, tiernas, feroces, víctimas y verdugos. En la parte contraria del pedestal se ve una lista de las obras de Dumás
Pronto se hará la inauguracié,n definitiv~
de la estatua, después de hacérsele por su autor algunas correcciones.

-\ .-,'

:

.

NEMO.

&lt;X&gt;
SUMISION
Echado estaba el mendigo
en el abierto portal
donde se puso al abrigo
de la lluvia torrencial,
cuando un nifío, pulcro y serio
como un nifio de juguete
'
le grit6 con el imperio '
de un rey absoluto:-¡Vetel
LAS REFORMAS FISCALIDS EN INGLATERRiA.---IBalfour pronunciando un discurso.

Notas extranjeras
Las Reformas Fiscales en Inglaterra.La Rebelión en Macedonia.Monumento á Dumá.s.

La campafia que en Inglaterra se ha iniciado acerca de las reformas fiscales, parece que
será de mucha trascendencia para esa nación,
á juzgar por las controversias que, apenas iniciada, se han hecho ya notables. Para ello han
influido, seguramente, la renuncia inesperada,
casi súbita, de Chámberlain y de cuatro de
sus colegas del ministerio, y el hecho de que
el primer Ministro Bálfour-á quien se creía
amigo de las antiguas leyes de libre cambiose decidiera á manifestar su opinión francamente, declarándose partidario de las reformas que el exministro de las Colonias claramente ha espec:ificado en su célebre «speech,,
de Shéffield.
Hace cincuenta afíos era un grito unánime
en Inglaterra el que pedía un cambio completo en la manera de ser fiscal de la nación. Se
afirmaba que mediante el libre cambio, las
operaciones entre Inglaterra y los demás países del orbe se agrandarían en beneficio, por
supuesto, de la libre Albión. Se decía, y con
razón, que era la calidad de las mercaderías
trabajadas en Inglaterra superior á la de cualquier otro país y que, por ende, nada debería
temerse de la competencia. Los estudios de
Cobden fueron muy bien aceptados y bastaron para fundar el sistema de contribuciones
fiscales que ha prevalecido.
Ahora, en concepto de Chámberlain, la cosa es distinta, y no ha lugar á que se exhumen
los alegatos de hace medio siglo para argumentar con ellos. La producción inglesa no es la
mejor, ni las condiciones del trabajo las más
ventajosas; y la competencia libre que fundó
la superioridad británica á mediados del siglo
XIX, se está viendo en serio peligro de ser
derrocada por los competidores. De aquí los
proyectos de política fiscal netamente distinta, absolutamente opuesta á la que hasta hoy
ha sido la norma en Inglaterra.
En su discurso reciente, el Ministro Bálfour
dice ser un hecho demostrado que, por espacio de cincuenta años, las ilaciones industriales que han surgido han estado levantando
gruesas «paredes proteccionistas en contra de
Inglaterra». Pero, para evitarlo, la Gran Bretafia se encuentra armada de todas armas,
pues le bastará con leYantar también sus tarifas contra la introducción de artefactos extranjeros.

***

La revolución Macedonia, después de ha-

berse levantado vigorosa ante el poder turco,
parece que se ha visto precisada á deponer las
armas, no en lo absoluto, como lo piensa con
demasiado optimismo el Sultán,
pero si durante el invierno, cuando m~mos, que hace imposible la
vida en las montafías donde se
refugian los rebeldes para burlar la tenaz y sangrienta persecución de los «bashibasucks».
Los insurrectos, que en gran
número habían pasado en los meses calurosos, de Bulgaria á Macedonia, hacen hoy el mismo viaje; pero en dirección contraria.
Y el gobierno búlgaro comienza á temer
que los hambrientos
refugiados que pasean
por sus calles, le comprometan en una sublevación que seria fatal para el país.
Los búlgaros que
atravesaron la frontera
rumbo á Macedonia,
hace algunos meses,
creyeron que Bulgaria
les apoyaría con la
fuerza de sus armas en
contra del Sultán. Esto no llegó á realizarse
y es de temerse que,
creyéndose engañad os, cometan atentados deplorables ccpara
vengar á sus Jéaders
muertos».
La muerte de Boris
Saratoff, el alma y la
vida de la rebelión, á
la vez que la llegada
del invierno, parecen
haber barrido á las bandas de rebeldes, muchos de los cuales en
las calles de Sofía, ~
falta de cosa mejor
que hacer, pasean llevando banderas negras y los bustos en
yeso de sus jefes muertos.

Levantándose de prisa,
. .. por hábito de obediencia,
y con la amarga sonrisa
del que advierte su impotencia,

*

Se acaba de exhibir
la maqueta de la estatua que se erigirá
próximamente á la
memoria de Alejandro
Dumás, hijo, en la plaza Malesherbes.

Proyecto de monumento A. Alejandro Dumas, hijo.

,,

f;' ~:- ~~

.

MACEDONIA.-Los
rebeldes llevando por las calles de Sofía, los busto sen yeso d e sus Jefes muer tos.
,

~l mend!go pregu?to:
-¿Po~ _que me arro}as de aq ui?
Y el nmo le contesto
secamente:-¡Porque sí!

que ni o e el ue lo maltrata
fué, por salir de( portal
'
á hundirse en la catara~
de la lluvia torrencial.

-Razón-replicó el mendigodel que no tiene ninguna;
pero que basta conmigo ..... .
Y tras la frase importuna,

Y o, silencioso testigo
d~ aquel s~ceso, pensé,
viendo aleJarse al mendigo:
-¡Torpe, que indagas por qué

te priva un niño altanero
del sitio en que te guareces
y no defines primero
'
por qué razón le obedeces!
FRANCISCO DíA Z SIL VEIRA.

m

�Kolaneurol Oranier
D6 Ff\RI8
Aumenta el apetito, levanta las fuerzas, hace engordar á los enfermos, determina~do mejor _utilizaci~n de los alimentos.
Restituye al organismo la fuerza perdida por influencia de estud10s y trabaJOS excesivos.

EL MUNDO l'LUSTRADO
Jlño X-tomo n-núm. 19

mtxtco, n~oitmbrt • dt 1901.

Gerente: LUI&amp; Rfl'f&amp; &amp;PINDOLA

Dlrector:°LIC. RAFAfL Rfl'tl, &amp;PINDOLA.

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las personas de edad, á las mujeres, j6venes y á los ninos.

AVISO MUY IMPOB,T.á.HTE.
El único VINO aLtér co de s. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho de
marse así el solo que es legitimo y de que se hace mención en el formul
del Profe~or BOUCHARDAT, es el de Mrs. CLEMENT y Cia., de Val
(Drome Francia).-Cada Botella lleva la marca de la Unión de los Fabrl
tea y e~ el pescuezo un medall6n anunciando el "CLETEAS.''
Los demás son groseras y peligrosas falsificaciones.

AS HEMORROIDE

Pocas personas ignoran qué triste enfermedad constituyen las hemorroi
pues es una de las afecciones m6s generalizadas; pero como 6 uno no 1e
habla r de estos. padecimientos, mismo 6 su médico, se sabe mucho menoa
1
existe desde algunos afios un medicamento, el :Elixir deVlrg-lai~
las cura ra dicalmente y sin ningún peligro. No hay m6s qu~ escn
Pharmacie Mo•,m11:, 2, Ruede la Tacl\erie, Paris. pa ra rec1btr franco
porte el folleto explicativo. Se veré cuan facil es librarse de la enre,rm
la mas penosa, cuando no la mas dolorosa. Veola en Lodas Droguer1aay ,11

)C&gt;00&lt;&gt;0000000&lt;&gt;00000&lt;&gt;00000&lt;&gt;00&lt;&gt;000000004-

x

SALSA
Al~unas gotas de esta salsa, afi adidas á cualquier manjar, le dan instantáneamente un g usto exquisito y sabroso. E'l un recurso inapreciable para todas las cocinas; se emplea en el

CALDO, SOPA, SALSAS, LEGUMBRES, ASADOS" ETC.
Es ec'.&gt;n6mico, porque se emplea gota á gota. No se altera el frasco, aunque quede abierto.

X&gt;OOC&gt;OOC.OOC&gt;OOC-&gt;OOOOOC&gt;OOC-&gt;OOC

¡TODO BS V ANIDAD1

Cuadro de C. ;\llan &lt;illbert,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

suelto que él, Cristo se había adelantado. ¡La niña era monja .... I
No se podía escalar el Noviciado, ni romper rejas ni saltar tapias.
La prosa de la vida, dominante
hasta entre la poesía del misticismo y del amor, se interponía; Antonio se resignaba ó creía resignarse; si se tratase de un cariño
humano, de una boda para Marcela, se hubiese sublevado, furiOSOj
pero ¡monja! Ante eso, ¿qué haceri'
Con secreta satisfacción pensaba:
&lt;Y a no se casará.&gt; Y, estúpidamente, por rutina, se hab(a casado él,
sujeto quizás á la casa de los señores de Ramos por lo que en ella
1,.uedaba de la atmósfera y del perfume de Marcela ...... Sólo ahora,
llegado el momento, cumplida la
suerte, Antonio se daba cuenta de
su verdadero estado moral. No quería á su mujer ni podría quererla
nunca, y su corazón se quedaba
allí, entre I as paredes del locutorio, al lado de la monjita encantadora, su único, su verdadero anhelo en la tierra.
Cabizbajo, lleno de tristeza y áe
abatimiento in vencible, el novio
permanecía allí, inmóvil, sin tomar
parte en la plática de las dos het··
tnanas.
Marcela, que en la vida monástica había adquirido ya la costumbre de la curiosidad pueril, se deshacía en preguntas: ¿A dónde iban
los recién casados? ¿Dónde se detendrían primero? ¿Llevaban mucho equipa.je'? ¿Tenía.o propósito de
visitar el santuario del «Bom Jesus,&gt; una cosa tan bonita?
Por fin, Clara, en un girar de pupilas, observó la actitud de su esposo. Era inequívoca.. Aquellos
ojos ardientemente clavados en Sor
Marcela, aquella. fisonomía entristecida y ansiosa, aquella. palidez,
no engallaban. Clara, asociando

Domingo 25 de Octubre de 1903.

AMOR QUE MATA

ideas, con su suspicacia de mujer,
de celosa instintiva, recordó.... . . .
Ha.y detalles que, insignificantes en
apariencia, de repente, por su en1a.ce con otras circunstancias mínimas, adquieren terrible rea.lee.. . ..
Este trabajo mental, de concordancia y conexión, se verificaba en
el cerebro de la novia, que veía lúcidamente lo pasado y lo actual.
Y mientras en su alma se producía
el desgarra.miento de la ilusión, sus
labios profirieron atropelladamente, sarcásticamente, estas palabras:
-Adiód, Marcela .. . ... Tenewos
prisa, ¿ verdad, Antonio? Hoy nos
hace mal tercio cualquiera ....... .
Adiós ....
Y como la Sor, cariñosamente,
formulase una pregunta, la desposada respondió con risa amarga y
dura:
-¿Volver por aquí? ¡Hija, muy
tarde!. .... . .. Nosotros somos del
mundo y tú eres de Dios ....

I
A las cinco de la malla.na, el trasatlántico inglés que hace la travesía entre Glasgow y Nueva York
comenzó á estremecerse bajo la tre~
pidación de sus calderas; el monómetro marcó una presión de cuatro atmósferas; el vapor empezó á
silbar por las válvulas: estaba la
marea tendida; el día permitía reconocer ya los pasos de la Clyde
entre las palizas y los montecillos
de arena que marca el canal, cuyos
faros iban poco á poco cediendo su
luz al alba naciente. Era el momento de partir.
Todos los pasajeros estábamos
sobre cubierta.
El «Celtie&gt; lanzó vigorosos silbidos, largó sus amarras, separóse
de los demás buques, púsose la hélice en movimiento y empujó al barco por el canal. Pronto se ofreció
á nuestra vista un nuevo paisaje,
sienao reemplazadas las últimas
fábricas de la costa por lindas casas de recreo que coronan las alturas de Glasgow, y poco á poco se
desvanecieron los últimos rumores
de la ciudad.
Una hora después, el «Celtie&gt; pasó cerca de las rocas de Dúmbarton, y pasadas otras dos horas, se
hallaba en el golfo de Clyde.
A la nueve de la mañana dobló
el cabo de Canty, resalió del canal
del Norte y navegó en pleno océano.

Aunque las piedras den gritos,
Y el sol deje de correr
Y el agua del mar se acabe,
Yo te tengo que querer.

II

.á.J~¡i
(tr;~;; ·,

..... ,

Debo confesar que no es muy
agradable-aun en los confortables
camarotes de primera-una travesía tan larga no disfrutando de más
paisaje que el inmenso océano,
siempre igual, y el azulado cielo
del Atlántico.
En aquella larga travesía adquirí un buen amigo, un nillo de ocho
á nueve años, rubio como el oro y
más alegre que un pajarillo en libertad. Era un francesito de Dunquerque que, acompañado de sumadre, iba á Nueva York á reunirse

1 '
1

'§,

~:

•

con su padre, rico comerciante, establecido á la sazón en la ciudad
de Hudson.
La mayor parte de la travesía la
pasamos mi amiguito Carlos y yo
sentados en la popa del buque,
charlando sobre infinidad de cosas
que me preguntaba, y en particular
sobre náutica y geografía, que eran
sus pasiones favoritas.
Pero nuestra alegría vino pronto
á turbarse, cuando ya casi tocábamos al final del viaje, con un triste
suceso que nunca podré desechar
de mi mente.
Hacía dos días que mi amiguito
no parecía por cubierta; pregunté y
me dijeron que Garlitos estaba en
cama, preso de grave dolencia.
Adquirir esta nueva y presentarme en el camarote del francesito,
fué todo uno .

secos y sin color,que marcaban huellas de una vida que se extinguía
por momentos. Sus salientes pómulos más parecían de cera que de
carne.
La respiración salía entrecortada
y con mil fatigas de sus labios, en
forma de ronquido que desgarraba
el oído de la angustiada madre.

-Hijo mío, no; te morirías y no
podrías ver América, ni abrazar á
tu padre, que nos espera.
-Una poca, nada más .. . .
-No puedo dártela, el médico me
lo ha prohibido.
-¡Que me 10uero, por Dios!
-¡Virgen Santísima!
-Que me ahogo!

III
¡Pobre madre! Estaba sentada
junto al Jecho donde el úiño enfer·
mo ya.cía expirante, sin expresión
en sus lindísimos ojos, los labios

EMILIA PARDO BAZÁN.

Página de !lbum
Al calor de la mirada
de tus ojos soñadores,
en el alma enamorada
brotan .llores, muchás .llores 1
Bastará, pues, que la oscura
magia de tus ojos bellos
vierta sobre la blancura
de este libro, sus destellos,
Para que al punto la rosa
y el jacinto y el laurel
'
surjan, como una olorosa
trinidad sobre un vergel.
Porque este libro que arriba
como un beso á. tu alba mano
tiene una alma sensitiva
'
cual un corazón humano:
Alma que es la conjunción
de todas las que han impreso
en él una vibración,
al dejar en él un beso
cual si fuese una canción.
EMILIO FRUOONI.

Esta an vano trataba de ocultar
un torrente de lágrimas que de su
lindo corazón arrancaba el fantasma de un triste desenlace.
El médico de á bordo había dicho
en tono bajo que no sabía .... y estas palabras constituían para aq uell a desgraciada madre todo un poema de dolor.

rv·

,,
4.-Elegantes vestidos de reunión y 1spectAculo.
5,-Bordados para corta y cojines.

Garlitos pedía agua, y el médico
había ordenado que no se le diera...
Pero ¿qué madre no pospone su
amor maternal á la ciencia, dando
un poco de agua para calmar las
ansias del ser que es vida de su
vida? .
-¡Agua.l-decía Garlitos.

-Voy á escape-añadió con angustiado acento aquella madre; y
alcanzando un vaso lleno del precioso líquido, se lo dió diciendo:
-Garlitos ... hijo mío, bebe un poco nada más, lo bastante para que
apegues el ardorquetedevora. Trae
el vaso, que vas á morir.
Era ya tarde.
Sus labios, secos por la ardiente
fiebre, guedat·on materialmente ligados al vidrio refrescante y de un
sorbo bebió hasta el fondo.
Al poco rato, un sudor frío inundó su pálida frente.
Después, nada .... sus ojos se cerraron y el niño se tornó en cadáver.

�Domingo 25 de Octubre de 1!103.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUST1.ADO

Proverbios del Ama de Casa

Domingo 25 de Octubre de 1903.

(

Casa mal dirigida, casa perdida.
Abundante cocina, pobreza vecina.
Las joyas son lo último que se
compra y lo primero que se vende.
Mncho le fa.Ita al ama de casa
que no sabe calcular y no conoce
el valor de las cosas.
Habituad á. los niños á. economizar; e'io se aprende lo mismo que
el derrochar.
Géneros y efectos malos, nunca
"" son baratos.
Vestido bien remendado, honra. á.
le. mujer que lo trae.
Es mejor remendar un día que hilar un año.

'-

•

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1·

;•
••

....
..

1:

H
1

ERNESTINA WmTH.

Ella tiene el dóu supremo
si lóbrega. noche imp0;:1·11, '
de producir en las bOruu1·a~
natural fo~forebcencia.

- ¡Muerto! dijo el médico entrando en el camarote que ocupaba. el
niño.
-No concibo cómo pudo haber
sido, porque podía. salvarse.
-Le maté yo, doctor-gritó la
madre con desgarrador acento.
-¿Usted? ¿Qué ha hecho con ese
niño?
-Cumplir con mi deber.
-La. ciencia. era antes-replicó el
médico.
-La ciencia--a.ñadió tristemente
la. madre de mi amigo-ordena. á. la.
mujer solamente.... ¡y yo, por mi
desgracia., era madre!

Vivamente conmovido por las anteriores escenas, subí á cubierta. y
me entregué á. una profunda. meditación.
• De pronto llegó á mis ojos una
viva claridad: era el sol, que aparecía. por el Oriente.
Y á poco percibí la voz del vigía.
que gritaba. a legremente: ¡tierra!

RAFAEL ESTEVES

Sus postreros resplandores
refleja. el sol en el mar
y dulces cantos de amores
entonan los pescadores
que regresan á. su hogar.

LOCO POR TI

Si mi carillo me obliga
á ese estado deplora.ble,
que tu amor no me maldiga.:
un loco es irresponsable
de cuanto haga. y cuanto diga..

Mis besos pongo en la tumba
Donde tu cuerpo descansa;
¡La frialdad de aquella piedra
La voy sintiendo en el alma!

Buaoz.

EN LA PLAYA

Y o para amarte nací,
y si pienso, he de pensar
en el alma. que te dí.
¡En tratándose de mí,
no sé lo que es olvidar!

No se lo digas á. na.die:
Del ca.riño que te tengo,
Ya siente envidia mi madre.

••

Simboliza., en mi sentir ,
religión de santa alteza,
es la. flor que yo cultivo,
es la a.mistad: la luciérnaga:

Mi pobre razón Jlaquea.,
y el que yo loco me crea
no es, Ama.lía, un diQpara.te;
yo tengo tija una idea:
¡estoy loco de remate!

En efecto, en el leja.no borizonte
del mar, se divisa.be. un punto negro: era la tierra americana.
R. GUISASOLA,

•

¿A qué más poder se aspira?
¿quién iguala su belleza:' .. ..
01oguna. entre tantas flores
puede hacerla competencia.

Si el pensamiento te dí
y por ti la razón pierdo,
bendigo el vivir así,
pues pienso que estoy muy cuerdo
estando loco por ti.
Para calmar mis accesos,
no prevengas duros lazos:
¡en cualquier ataque de ésos,
que me amarren con tus brazos,
que me duerman con tus besos!
¡Que no aumenten mis enojos
con 1·ejas ni con cerrojos;
que mi locura se enfría.
con el fuego de tus ojos,
LOQUERA del alma. mía.!
JOSÉ J.ACKSON VEYÁN.

LUCIERNAOA
Entre tantas gayas flores
que cultivan los poeta~,
existen muchas variantes
origina.les y bellas,
ricas todas en perfumes,
muy hermosas, muy esbeltas,
por las formas y colores
que les dló naturaleza.

••

Bai'ia el líquido elemento
la playa y riscos cercanos,
y de la brisa el aliento
ofrece á. los cortesanos
salud, placer y contento.

.....

Mas cuando, en vez de armonía,
llena el espacio el rumor
de la tormenta bravía,
¡qué sola est4 y qué vacía.
la choza del pescador!

...•

■-

··=·

• •

ANDRÉS RODAJO.

Ha.y campanillas y nardos,
rosas blancas y azucenas,
jazmines y margaritas,
heliotropos J violetas.
Rojos lirios y miosotis,
clavelli,1M y diamela,,
magnolias y tulipa.ne-,,
qarcisos y madreselva.~.
Cada cual un dón pregona.
y hasta su símbolo encierra
gracia, actitud, hermosura,
constancia., amor ó modestia.

••

Fija la una. el ca.rii'lo,
otra la amistad sincera,
y aun la tristeza del alma.
una. flor la. representa..

•

••

De aquí que el b1.rdo in~pirado,
al ca.otar su carmen, siega
y con ellas forma un ra,no
y á una dama se lo ofrenda..

•

~::-'•" ~

Ya en el jardíu de mi numen
sólo existe una flor bel i a .
rica en color y en perfumes
V de atractivos no exenta.

LA DUDA
Vino: dos alas sombríaq
vibraron sobre mi frent••·
~entí una m&amp;.no inC)lemPrrte
oprimir las sienes mías.

•-■■

·····•·

Sentí dos ahejas fríaq
clavarse en mi boca a.1·diente;
sentí el mirar persistente
de dos órbita-, vacías.
Llegó esa mirada. ansiosa.
á mi corazón desbecbo;
huyó de mí presnrosa,
para no vol ver, la calma,
y allá en el fondo del pecho
sentí morirse mi alma..
DELMIRA AGUSTINl

6.-Sobrecuello de e ncaje y modelo de bordados y tejidos,

:.ll'

7.- Monogramas para mantelería.

·-·-

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Algo de cocina,
La &lt;tortilla soufflée&gt;, que es un
antiguo plato azucarado de la cocina francesa, se ha generalizado
tanto en España y otros países porque es muy á propósito para el almuerzo y comida de familia y por·
que su preparación, sencilla y rá·
pida, nos permite improvisar un
postre excelente cuando nos sor•
prende algún convidado á la hora
cdtica de sentarnos á la mesa.
La «tortilla soufflée&gt; ha de servirse en el mismo plato ó fuente en que
se hace : puede dársela gran varie•
dad y llamarla de vainilla, de na·
ranja, de hmón, etc., según lo que
se emplea para darla algún sabor
especial; también resulta muy a.pe·
titosa preparada con los purés de
frutas, de almendras, de nueces ó
de avellanas; en licores podéis em·
plear el ron, el marrasquino, el
kirsch, etc. ect. Dada esta idea ge·
neral, vamos á entrar de lleno en
el trabajo, que consta de las ope•
raciones siguientes:
1 :¡. Clarificar los huevos y batir
las yemas con el azúcar.
2'), Batir las claras aparte.
3'), Mezclar las yemas y las claras.
4 1~ Preparar la fuente y verter en
ella esta mezcla.
50). Colocar y adornar la tortilla.
6,1 Hacerla cocer y servirla inmediatamente.
Para una «tortilla soufflée&gt; destinada á cinco 6 seis personas, emplearéis las siguientes proporcio•
nes:
Azúcar en polvo .... 150 gram.
Huevos.............. 6
Sal fina, muy poquita, la que se
puede coger en dos dedos.
Para. darla sa.bor,se ai'lade á esto
lo que á cada cual guste más, pudiendo elegir entre un poquito de
vainilla en polvo, un decilitro de
puré de frutas ( albaricoques, fresas
ó melocotón), 30 gramos de almendras, nueces ó avellanas, la raspa·
dura de una cáscara de limón óna·
ranja en el azúcar, y dos cuchara·
1
das de licor (ron, marrasquino,
etc. , etc.)
MODO DE CLARIFICAR LOS HUEVOS
Y BATIR LAS! YEMAS CON
EL AZÚCAR.
Empezaréis por separar las yemas
de las claras; esta operación, que
parece tan sencilla, tiene su impor·
tancia, pues no haciéndola muy cuidadosamente, bien podría suceder
que se incorporase á los demás un
huevo rancio ó con mal olor, en cuyo caso la tortilla se estropea á veces hasta el punto de no poderla
comer, por lo que ha.y que mirar y
oler los huevos uno por uno.
Después de clarifica.dos los seis
huevos, se ponen las claras en un
recipiente y las yemas en otro. Se
pesan 125 gramos de azúcar en pol·
vo, y a.ña.aiendo el poquito de sal
fini. y la pequeña cantidad de vainilla en polvo, se reúnen las tres
cosas en uni. torterita.
Ahora, con una cuchai·a. de madera mezcláis las yemas y el azú·
car, de manera que formen una ma.·
sa blanda, lo que conseguiréis trabajánJola suavemente con la cuchara durante cuetro ó cinco minu·
tos, hasta que la veáis espumosa y
un poco bhmquecina.
.liecho esto, se baten las claras á
nieve muy dura; para ello podéis
servit'os ae una. ensa.la.de1·a ó una
cacerola cuyo interior de porcelana no esté saltado por ninguna.
parte; en este caso es preferibltl una.
ruenttl honda.; cualquiera que sea
él recipiente, na de estar extremada•
mente limpio, porque de lo contrario, las claras no se pondrán á nie·
ve dura; una vez colocadas en el
más conveniente, que será el más
hondo, las b'l.tis con un batidor de
alambre, empezando muy lentamente, hasta que vayan uniéndose y for•
mando un cuerpo ligero blanio y
~spumoso; entonces batís más de
prisa, y seguís aumentando progresivamtJnte 1a. hgtireza según van po·
niéndose más cturas y tispumosas.
MODO DE MEZCLAR LAS CLARAS
Y LAS YEMAS.
Cuando estén las claras lo bastante duras para soportar enci-

ma. el batidor sin que se hunda
dentro, es el momento en que po·
déis mezclarlas con las yemas. Para esta operación empezaréis por
tomar la tercera. parte de las cla.•
ras y las pondréis en la cacerola
donde están las yemas con el azúcar,y al incorporarlas, no dejéis de
mover el conjunto con 11!- cuchara;
hay que proceder muy rápidamen·
te, pero con delicadeza, pai·a. no
aplastar las claras, que revolveréis
constantemente con la cuchara. Al
mezclar esta parte de las claras
con las yemas, éstas se aligeran ba stante, y entonces se incorpora el
resto de las claras batidas á nieve;
pero nome cansaré de repetiros que
rápida y delicadamente, pues lo
esencial es que esta mezcla. se conserva dura y ligera.
MODO DE DISPONER LA FUEN'l'E
Y VF.RTER EN ELLA
EL PREPARADO.
Para la ctortilla soufflée&gt; es preciso una fuente ovalada de porcelana
que resista elfuego,6 de metal, bien
sea níquel, aluminio, plata., etc.
Como ha de servirse en esta misma
fuente después que se haya cuaja.do, no tengo que advertiros que ha
de estar presentable para comparecer en la mesa. El fondo de esta
fuente se unta ligeramente con man·
teca de vaca., y después se vierte
en medio todo el preparado, sir·
viéndose de la cuchara, que tendréis en la mano derecha para raspar ó &lt;rebañar&gt; las paredes interiores de la cacerola, que inclinaréis por encima de la fuente, sosteniéndola con la mano izquierda.
MODO DE DAR FORMA Á LA TORTILLA.
-Cuando hayáis vertido todo el
preparado en el centro de la fuen·
te, su forma natural será la de un
monte ova.lado; alisad bien toda la
superficie hasta que resulte muy
tersa y formad una. cúpula alargada como de 10 6 12 centímetros, y
con la hoja un poco ancha de un
cuchillo haced una abertura en el
centro á lo largo de la cúpula.
DUQUESA LAURA,

ta filia dt la Utnttra.
A orilla del Rin camina.o
tres mozos de bravo humor,
y á una venta se encaminan
que otra vez les albergó.
-Ventera: vino y cerveza
de lo bueno traiga acá.
Mas nos miran con tristeza.;
¿su linda hijita dó está?
-Mi cerveza. hierve clara,
buen vino hallaréis aquí;
á mi hijita, ¡a.y prenda cara!
sobre el féretro tendí.
De la pieza en que reposa
traspasaron el umbral,
y allí vieron á la hermosa
sobre el lecho funeral.
Y el uno con mano osada
de su rostro el velo alzó;
fijó en ella su mirada,
y entristecido exclamó:
-Si vivieras todavía,
bella niña de alba tez,
juro que desde este dfa.
te amara con honda fe.
El segundo cogió el manto
y la yerta faz veló;
y vertiendo amargo llanto,
de ella la vista apartó.

-¿Y he de verte, ¡ay desdichado!
en el fúnebre ataúd,
yo que tan constante he amado
tu belleza y tu virtud?
Y el otro, con pasión loca,
nuevamente el velo alzó,
y en su mustia y fría. boca
frenético la besó.
-Antes te amaba, hoy te quiero
con igual ó mayor fe,
y á pesar del hado fiero,
viva ó muerta te amaré.
LUD'WIG UHLAND.

8.-Silla de bambú con bordados.

Luce, carita morena,
Que al lucir en tu ventana,
De sus diamelas v rosas
Será la mejor tu cara.

«Valle de Bravo, l\Iéx., octubre 2.
«Soy el primero en reconocer))asegura el Dr. Vicente Beracochea, Médico Cirujano de la Facultad de Guadalajara, .Jalisco"]ª gran bondad y el siempre seguro éxito de la curaci6n de las afecciones pulmonares por la Emulsi6n de Scott, pues en la práctica
de mi profesi6n, durante once
años, siempre be encontrado una
poderosa arma para combatir la
tuberculosis pulmonar, la escr6fula, el raquitismo, estado caquéctico y debilidad constitucional,
en las largas convalecencias, en
la bien preparada Emulsi6n de
Scott que fabrican los señores
Scott &amp; Bowne».

EL TESTAMENTO

Dtl n.mo. sr. Jlrzobispo 'f«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos uías que se practicó la
1tpertura del testamento del IlustrlBlmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeehlD
en la ciudad de Chlcago, I1llnol1,
La fortuna del distinguido prelado ascendió 11. cerca de $125,000 oro americano; y segfin el Inventarlo que se ba
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,• ' Compali1a de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . , .

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ftl,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
la. San Franol•oo,, .,,,,.. B,, MtJxlao,,

a. F.

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.
37,000 oro.

Entre las &lt;tisposlclones del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, seflorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
A la seilora Ana A. Feehan, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, her·
mano del se!Ior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6llzae, y $5,000 oro en
efectivo ; A la. Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina,
$10,000 oro' de la O.ltlma póliza; A la
escuela. ''Santa Maria'' de ensel!ansa
prtctlca para. varones, de Feehanvllle.
Illlnols, que era la Institución por la
qne mll.a ■e Interesaba el 1el!or Arsc&gt;blspo, ae entrecaron los ,4,000 re1taa•
tN de la tl.ltlma p6lla.

T~IJH di 1'11,1nl6n '/ paHO,

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 18 de Octubre de 1903-

Leyenda escoces a

:-Y:ff.?;io.C::. ,,--;·c~, ~C\ _;' ::-

En otro tiempo, cuando los alegres trovadores iban de castillo en
castillo, lejos, muy lejos, en unas
islas cubiertas de peffascos vivía
un señor cuyo nombre era Mac
Dónald. Tenía gran número de servidores, sus arqueros eran temibles
y los terrazgueros que cultivaban
sus tierras ha.cíanles producir cosechas abundantes.
De entre ellos había uno conocido por Jan Du Mac Gillaspick. L argo parecerá, sin duda, el nombre,
pero nada. es, comparado con el de
su granja, llama.da Ca.rnemor e--NaTubberbrandon .

-·. .,,.,,

., .

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_..,_,.'-

..,1 _;

.. ' .,,.•,.

.. .., .. ... .................. ....

Un día., mientr as Jan bajaba. hacia el mar disponiéndose á meterse
en su barca, se llegó á él un hombre de luengos ca.bellos y noble fisonomía..
-¿Serías tú, por ventura., Jan?le preguntó el extr anjer o.
-Efectivamente, magnífico señor,
soy Jan, colono de est a isl a..
-Y yo-su interlocutor dijo-soy
San Bra.ndón, patrón de los desdichados. Sé que tu puerta se halla
abierta de continuo par a los desgraciados; así, en r ecompensa de
tu caridad, voy á concederte un favor.
y sacando de su bolsillo una hermosa tabaquera de encina, ofreciéndola á Jan, añadió:
-Tómala; pero recuerda siempre
estas palabras: Por mucho tiempo
que transcurra, mientras l a tapa se
conserve generosamente abierta para todo el mundo, la caja estará
siempre llena; pero se vaciará muy
de prisa si la cierras á un extranjero.
Dichas estas palabras, desapareció el Santo.
Jan. lleno de alegría, corrió á l a
playa para ofrecer tab aco á todos
los mariner os y pescadores que encontrase. La maravillosa t a.baquera no menguó en lo más mínimo.
Al propio tiempo vino la felicidad
a l due!l.o de ella; á partir de aquel
día., tuvo Gillaspick tan buenas cosechas, que en dondequiera le miraban como el más rico colono de
las Hébridas.
Entre tanto, murió el viejo señor,
y, según costumbre de aquel tiempo, su hijo recorrió el señorío para
conocer sus ter razgueros. Preparó•
se Jan lo mejor que pudo para recibir á su nuevo amo. Presentóse
con todos los de su casa á Mac Dónald, se inclinó tres veces y, temblando, le ofreció la. preciosa. ta.baquera completa.mente abierta.. Al
obrar así, anda.ba. equivocado , pues
en Francia., donde se educara. el
nuevo seffor, al ofrecer tabaco á los
superiores, es costumbre presentar
la ta.baquera. cerrada; hacerlo de
otro modo, se considera como injuria.
-¿Qué significa semejante insulto?-exclamó el caballero, rojo de
ira.- ¡Mísero villa.no! ¿Te burl as
de míi' En el pecado llevarás la. penitencia.. ¡Arqueros: atad á ese
hombre de pies y manos, y sujetadle a.sí á la puerta. de su casa!
Ejecutóse la orden en seguida., á
pesar de l os lamentos del pobre colono, el cual juzgaba la. penitencia
harto dura para. ofensa. tan leve.
Sor otra parte, ¿cómo hubiera podido ofrecer la taba.quera cerrada,
habiéndole recomendado el santo
que la presentara siempre abierta?
Bien habría.querido, en descargo
suyo, conta.r la historia; sin embargo, impidióselo el temor, y las pocas palabras que balbuceara. sólo
consiguieron exasperará Mac Dónald.
E n cuanto estuvo sólo llorando
s u cuita, el desventurado vió llegar
á San Brandón.
- ¡Qué desdicha la. mía!. ... ¡Vos,
que sois tan poderoso, socorredrue!
- excl amó Jan en tono desesperado.
- Nada temas, Jan- le decía el
bienaventurado sonriendo.- Tú no
eres responsa.ble de la falta de que
se te acusa.
Y hablando así, con la punta de
los dedos el celeste persona.je tocó
las cuerdas, dejándolas rotas. Al
quedar libre, Jan frotó vigorosa-

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA:DO

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t:raltt 4t niños y niñas

~]¡ ,•• r ::f J,

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8.-Sombrero y gorritas para niños.
mente sus piernas doloridas y dió
gracias á su libertador, quien pronunció estas últimas pa labras:
- Oye, J A.n: tu seffor se encuentra
ahora en la granja vecina; ve á encontrarle, cuéntale la. h istoria. de la.
ta.baquer a. y haz lo que él te diga.
Aun cuando altivo, Mac Dóna.ld
era. justo. Así que oyó el extra!l.o
relato del colono, comprendió el
yerro que había padecido con respecto al pobre hombre. Hizo más
aún. &lt;Quiero- dijo á éste-reparar
mi falta. por completo; dame, pues,
la. tabaquera., y, en cambio de este
pre~ioso talis!Jl~n, te hago propietar io del dom1mo que cultivas&gt;Jan Du Ma.c Gillaspick fué manumitido, y desde entonces él y sus

No se sabetodoloquepuedecontener el baúl, modesto en apariencia, de una mujer elegante, por
ejemplo, que va de veraneo.
Sólo tiene una vaga é hipotética
rercepción el mozo de cordel que
con gemidos de angustia. lo toma.
de la cubierta del coche,_el ~mpl~ado que lo pesa con sonrisa 1rómca
y una ojeada burlona, declarando
en alta é ininteligible voz su peso
formidable, y el marido que, con la
nariz a lgo larga, va á pagar, con
un suspiro, el exorbitante exceso
de equipaje.
Lo preveía, pero no tanto. No se
prevé nunca el exceso á que llega.
una mujer elegante.
Lo preveía, porque alrededor de
ese baúl-ó de esos baúles, mejor
dicho-ha. asistido á escenas tragi·
cómicas.
Ha visto, hasta el último minuto,
á l a mucama. Pnloquecida, galopar
de una. pieza á otra, excitada por
las interrog-aciones desesperadas,
las interjecciones apremiantes y urgentes y las reprimendas de su se-ñora.
Lo preveía, porque, al sentarse
sobre la tapa, él mismo ha debido
concentrar todas sus fuerzas p&lt;1ra.
cerrarla, dispuesto á abrirlo ot ra
vez inmediatamente para que se pueda meter aún algún objeto de pri·
mera. ó de última necesidad.
Por último, todo está preparado,
como se dice en lenguaje mar ítimo.
La composición difiere naturalmente, según se trate de una excursión
de algunos días, ó de una de esas
largas ausencias que mis queridas
lrntoras conocen bien.
Combinaciones múltiples de arquitectura., han conseguido dispo ner sobre las divisiones paralelas

El tquipajt dt una tltgantt

descendientes vivieron libres en la
tierra que todavía se llama.en gaélico Carnemore - Na- Tubberbrandon.
JAIME D'ALÉS.

¡. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA

Toluca, México, agosto 30.El Redactor en Jefe del .-Boletín
de la H igiene», órgano oficial del
Consejo Superior de Salubridad
del Estado de México, Dr. Ricardo Marín, dijo de la Emulai6n
de Scott:
.,«Dondeq~era que la medicacion reconstituyente está indicada, hago uso preferente de la
Emulsión de Scott. Sus resultados han sido siempre inmediatos
y completos, sobre todo en las
enfermedades diatésicas y constitucionales. Cumplo gustoso con
un deber humanitario al recomendarla como la primera en su
clase, y con un deber de justicia
al felicitar á los sefiores Scott &amp;
Bowne por su valiosa preparación».

ADenver, ;lansas City, St. Loais, Chlcago, Kew York,

San Francisco J Los Angeles

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo JttlNL
L os bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor p arte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25.IXIO
c ada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
v ida, de Nueva York.
Hace pocos u las que se practlc6 la
apertura del testamento d el Ilaltrfll•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. J.l'eellU
en la ciudad de Chlca~o, Illlaoll.
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l cerca de $125,000 oro americano ; y seg1ln el invent arlo que ee 11&amp;
publicado, los bienes que dejó tueNJII
como sigue:
Dos pólizas de " La Mu.
tua,' ' Compafffa de Se•
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 aean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . .

Se reservan Cl!-mas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
la. San F,-anoleoo, #ib•• B, llll1hc/oo, a. F.

································~

}',7-,.tzl
ff. ,
y;_,'.

.l &gt;-

/' A:/
A

S,
,&gt;,

,/ z~f[:f(j?J:}·;:
, . 0{·'

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.

37,000 oro.

Entre las &lt;tlaposlciones del sel!or Ar·
zobispo, en su teetamento, se hicieron
éstas :
A su hermana, eefforl ta Kate Feell&amp;D,
que estuvo siempre con él huta 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de aeraro:
l la seí'iora Ana A. Feehan, viada del
seí'ior doct or Eduardo L. Feehan, hermano del seffor Arzobispo, $25,000 oro
de ot ra de las pólizas, y $5,000 oro •
efectivo ; l la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marta Catallll&amp;,
$10,000 oro de la 111tlma p611sa ; f. la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellaJIA
prActlca para varones, de Feehanvlllt,
Illlnole, que era la lnstltncl6D por la
que m!l.s se interesaba el 1el!or Anoblspo, se en trecaron loe
reataa·
tee de la dltlma p61111&amp;.

Actualmente en París, todo el
mundo se prepara á salir, unos par a. los balnearios, otros á orillas
del mar, ó para viajar por Suiza,
Noruega, etc.
El asunto del equipaje es siempr e muy importante para la mujer
cuidadosa de sus trajes y de las
chucherías que lleva consigo.
Algunas personas se aficionan á
sus baúles, los cuidan, los siguen
con ojos enternecidos mientras los
peones de las estaciones los zarandean á cual má.s, y ellas no se instalan tr anquilamente en su compar timiento sino cuando han ido á
asegurarse por sí mismas de que
los queridos bultos están cuidadosamente alineados en el vagón de
equipajes.
Es, por lo demás, una precaución
muy útil, digna de recomendarse á
todas las personas que ponen el pie
en un ferrocarril.
¡Cuántas veces los empleados dejan un baúl en el andén de la estación, ó lo colocan en una línea que
no es la ver dadera!
¿Y conocéis algo más desagr adable que llegar fatigada al término
de vuestro viaje, deseosa. de repar ar el desorden que producen siem·
pr e algunas horas pasadas en ferrocarril, y oír al hombre encar ga.do de los equipajes deciros con ese
ai re estúpido y burlón, patrimonio
de todas esas gentes, en todos los
países del mundo:
-Señora, es imposible encontrar
el equipaje de usted. Se ha extraviado y no lo tendrá hasta maffana.
Eso me ha sucedido varias veces:
hablo, pues, con conocimiento de
ca.usa; estad alerta con vuestros
equipajes cuando lleguéis al andén.
No es exageración.
El cariño al aquipaje está extend ido entre las mujeres de tal modo,
que ahora es uno de los regalos que
más se ofrecen para las bodas.
Voy á daros otro consejo: ~o escojáis vosotras mismas el baul 9ue
queráis ofrecer, porque los bau!es
son objetos muy personales. Os
aseguro q ue son algo como perso-

,,,ooo

nas. Tienen su carácter, su edad,
su fisonomía. y su histori a..
Ante todo, ,:,no est á escrita su his•
toria en sus flancos en innumerables y multicolores r ótulos que los
dueffos de hoteles, ávidos de «recia.·
me,&gt; y los empleados de ferrocai:-l'il
les pegan en todas partes?
Señalan sus campañas y sus hojas de servicio.
Su fisonomía, los viajes- forman
la. juventud, pero deforman los baúles viejos- se l a. dan.
Por último, su carácter es a lgo
de particular, una. disposición, un
don na.tura! é innato que sólo conocen sus propietarios.
Los ha.y grull.ones, suáceptlbles,

insoportables, que, con un cofre
enorme .V un aire de querer tra.gar
todo, no ilig ieren casi nada. Los
ha.y dóciles, maleables, elásticos
podría decirse, que se prestan á todo, hasta. á las invas iones más exageradas, premeditadas por incons·
cientes personas que no dudan de
nada. y no conocen, en las relaciones inmutables del continente con
el contenido, límites á sus caprichos más desordenados.
Lo mismo que la naturaleza., tie·
nen honor al vacío. Con desprecio
de su salud y de su vida misma,
ciertos baúles de buena. composi·
ción hacen prodigios para. satisfa.·
cerlos.

1.-Traje de paseo y abrigo Inf antil,

�FlL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO lLUSTR.ADO

caje ó de guipur de I r landa, puest
sobre un transpareo r.e del mis a
color y guarnecida de abullonafº
de cometa.
os
Si e~ tiempo es bueno y cálido
esa misma blusa de muselina blan~
ca, bordada y forrada de tafeLán
rosa ó celeste, es verdaderamente
encantadora.
De~de los tres ó cuatro años hasta
los siete ú . ocho, se reemplaza la
~lusa america~a. coo un traje que
tiene uo corp1ilo muy p arecido á
blusa, cerrado eo la espalda y una
fal~a cuy11. forma tieoe alg~na semeJanza con las nuestras.
. Sin _embargo, esa falda se adapta
rnvariablemente al corpiño que
plegado ó fruncido, está gu~rn6Ci'.
do geoeralmente por uoa gran «collerette&gt; adornada de eocajes ó bordados.
El cioturón también es el principal oroame~to d~ este traje, sea
que no requiera sino una sencilla
banda pespuoteada. de l a misma tela que el traje, ó una c:écharpe&gt; de
seda blanda cuyo lazo cae en tiras.
Desde los doce ó trect:1 años el
traje de las niñas se inspira g;ne•
ralmente en el nuestro,con la. condición expresa de suprimir todo lo
que po&lt;.lría acentuar las proporcioues, más bien sin gracia, de esa
edad iograta.
Para todo servicio, el c:mohair&gt;
gris azul a.do ó &lt;beige&gt; es la tela
prefedda para ouestras hijitas, lo
mismo que los tejidos escoceses á
cua.dritos, la serga. azul marino, la
&lt;bure&gt;, el &lt;cheviot&gt; y el terciopelo
inglés para los trajes de ve&amp;tir de
iovieroo.
El velo plegado sol, se usa mu•
pilas de sábanas llenarán el fondo
los innumerables trajes de mañana,
del baúl.
de tarde, de noche, que forman el
El saco de piel de gama guarneguardarro~a de una elegante y lincerá la c:couchete del sleeping-car&gt;.
da señora ¡oven que hace un corto
Y ahí está la lámpara de alcohol,
viaje. La ropa blanca fina encuendispuesta para todas las necesidatra su puesto y no hablemos de ella.
des, si no se ha reemplazado por
Tampoco de los sombreros que se
muchos aparatos eléctricos, calen·
bao colocado en la caja destinada
tadora.s, tenacillas de rizari etc. ,
para ellos, de las botinas dispues·
que son la última palabra de c:contas confortablemente en el baúl del
fort&gt;
calzado,y delas sombrillas que bai;i
La electricidad también está en
ocupado su lugar en su estuche.
la lampa.rita portátil que se ha enLa valija de mimbre es siempre
cendido en el vagón para leer en el
muy cómoda y muy buscada por su
camino, con la cabeza apoyada soligereza.
bre ese cojín neumático cubierto
!"'iPero la última novedad en este
de raso c:líberty&gt;, en que el marido
género, es la &lt;americana&gt;, que se
ha empleado hace poco su último
abre á un lado como un armario,
aliento para hincharlo.
en que los trajes están colgados cóSacos di versos, destinados á múlmodamente ca.da uno de su gancho,
tiples usos, cobijas ligeras, many que frustran absolutamente, por
tas, velos y capelinas para el c:ausu estructura, los cálculos malicioto&gt;, la higiene, la elegancia, llenan
sos de los empleados, que no llegabasta el borde ese lindo baúl que
rán, según su deseo secreto, á poveis timbrado con iniciales, en esé
nerlos boca aba.jo, á zarandearlos
andén de estación, y que no pesa
en todos sentidos para producir
otra parte más de 154 kilos.
una confusión premeditada en el
arreglo.
Pero poner lo necesario eo un
***
baúl, es un juego de niños y nada
De vez en cuando creo que no ha·
interesante. Lo divertido y d ifícil
go mal en ocuparme de nuestras
comienza en lo superfluo.
hijitas, porque para ellas también
¿Qué es para. una. mujer lo super·
la moda e3 oaprichosa y cambiante.
fluo? Voy á intentar hacéroslo com· Espero, pues, que las mamás jóprender, por más que vosotras, que
ven.,s me ~gradecerán que las ponsois mujeres también, queridas lec•
ga al corrieote de lo que se hace
toras, lo habéis y a adivinado.
para las niñas.
Lo que ella quiere llevar consigo,
A pesar de la faotasía del mosi se aleja por algún tiempo, es su
mento actual que, de pies áca.beza,
preciosa atmósfera que vive á su
viste de enea.roa.do á nuestras nialrededor y la.hace vivir, que hace
ñas, ct·eo que los tejidos de colores
en cierto modo parte de sí misma,
claros son todavía los que, para la
chucherías familiares é indispensaprimera edad, debeo de preferencia.
bles, libros favoritos ó reservados,
servirnos para coofeccionar la blucojines, esos cojines que han tomasa a.merica.oa, siempre muy en bodo poco á poco la forma de su cuerga.
po y le son amigos, g1·abados preFlotaote y recta, moota.da. eo un
&lt;empiecement&gt;, en cuya parte infeferidos, etc.
Para que la pieza que la cobije alrior se eocuentra. sea un vola.ote,
gunvs días tenga un aire de habisea un encaje, se ha.ce de batista,
tación, unas sedas, unas telas, tiras
de percal, de piqué, de lanilla lige·
de encajes sacadas del baúl, vestira, de popelioa, de jacooá ó de naorán la chimenea, las mesas.
sú, segúo las oecesida.des ó las
Se encontrará el espejo en que
prefereocias.
ella acostumbra contemplarse, que
Muy seocilla eo su
es algún tanto su consejero y confiforma, puedeconverdente.
tirse eo uoa &lt;toiletLas grandes fotografías Je traete&gt; que vista mucho,
rán el recuerdo de alguien á quien
ó ser el traje de mano olvida, ni aun en viaje, y á quien
ñaoa. por excelencia,
ama bien; otras fotografías evocasegún los bordados,
rán el recuerdo de queridos ausen ·
los en e aj es ó las
tes, en los cuales piensa con freguarniciooes coo que
cuencia..
se juzgue á propósiLa guarnición de &lt;toilette&gt; salto eoriquecerla.
drá por sí sola, si se la. olvidara,
Para los juegos en
de su c:necessa.ire&gt;, y también el c:té
la c:nursery&gt;, ó fueinglés, práctico y ligero, de su cesra, en el jardío, será
ta. Las sábanas, son algo tan íntitanto más apropiada.
mo, que las _del hotel. no tocarán
cuanto menos comuna epidermis su,;ceptible.
plicada, y dejará toPor eso, con frecuencia, algunas
l

cho, lo mismo que para las perso nas mayores.
L as capelinas á lo vieja, de terciopelo con abullonados de cometa
y grupo de flores, las tocas contorneadas de forma extraña, con &lt;ruches&gt; y «pompons&gt; de muselioa. de
seda, son los toca.dos de las muy
niñ as.
Desde los tres años, el sombrero
Directorio, el &lt;caootier&gt;, soo los
sombreros que se deben preferir.
Este vera.oo se veo grandes capelinas de paja ligera guarnecidas de
&lt;muguet&gt;, de cerezas, de marga.ritas, de abullonados y de lazos de
cinta y de terciopelo, y estas capeJinas son ciertamente los tocados '
que sieota.o mejor á las niñas. Se
van á hacer de fieltro y de terciope- ;.
...◄
.
.
lo para este invieroo,
'
En cuaoto al calzado, el botín coo
·,· ~ -.,-.-.. ·
,
cordones ó el zapa.to de cuero ama~
t . ;¡: ~ -;~-:'.;:· ~:: ~
rillo, pertenecen á casi todas las
~- !"
c:toilettes&gt;, sobre todo en veraoo.
: -~
De siete ú ocho años aba.jo , el za.patito coo bridas, de vaca, cha.rol ado, parece muy indicado con el
:;.::;;~ ..
calcetín de seda oegra..
.
Para los niños de hasta siete á
ocho años, el paotalóo corto de serga azul marino, coo la camiseta de
franela blanca, guarnecida de cuello y puños de hilo blaoco, es el tr aje más práctico.
Acompailados de botines rojizos
y calcetines del mismo color, este
.f:,.?~
✓_ _~V
traje se completa coo el gran som.:.;;· .
l.
brero marioo.
-~
--~:

r

.........
,.. _

Domingo 25 de Octubre de 1903.

~

--~-

:~

"'.

l.': ,-

'-.

~@J.t, ;, - ~- --

BARONESA LIVET.

-~-

• 't"

;-.;__

da la. libertad á los movimientos de
los oiños.
Para la salid a, en que los niños
estáo obligados á usar un traje elegante, iodicaré la blusa americana ne raso c:líberty&gt;, calada de bordado inglés ó de entredoses de eo·

Sor Marcela.
Al salir de la iglesia, antes de regresar á casa, almorzar y cambiarse de traje para emprender el camino de Lisboa, donde pasarían la
primer quincena de luna de miel,
los novios se dirigieron, en coche,
al Asilo-Escuela de párvulos. Querían despedirse de Sor Ma.rcela,
hermana de la novia .... . .. y de la
Caridad.
Cua.odu Sor Marcela entró eo el

locutorio y se abrazó á su herma•
na, el contraste fué vivo y curioso.
Cootra el burel y el algodón de ropaje y delantal, el raso blanco de
la nupcial toilette; contra la toca
almidonada y tiesa, el delicado tul
del velo y los nítidos azahares de
la corona. Las figuras contrastaban no menos que los trajes. Clara, la novi a, uoa mujerona basta,
y a algo aj amonada á los veintiséis, de protuberantes curvas y cutis encendido; Marcela, la Sor, una
criaturita delgada y menuda, uo
delicioso semblante iofantil, que
alumbraban ojos oegros de ricas
pestañas y dientes cristalinos en
una boca inocente y fresca, como
vaso lleoo de agua pura.
Excla.maciooes de asombro y alegría salían de los labios de Sor
Ma.rcela, que ala.baba y admiraba.
todo: el vestido de boda, las joyas,
la corona de azahar, el devociona-

rio de marfil, los zapatos de seda ....
-¡Jesús mío, Dios! ¡Si pareces
una imagen! ¡Ay, qué cosr.s tan
hermosas traes encima! iY tu esposo .... qué guapo está! tLa. Virgen
vaya con vosotros!
Trataba el novio de sonreír, de
chaocearse con la monjita, pero una
emocióo profuoda y mal disimulada le quitó el aplomo: sufría cruelmente. Enamorado de Marcela desde que la conoció, desde que puso
los pies en casa de los señores de
Ramos, creía.se curado de la pasión.
Habían corrido tres años ó más
desde entonces; el ingreso de Marcela en el ooviciado de las Hermanas, equivalía á la. muerte; Cla.-a
se presentaba. insinuante, coqueta,
&lt;buen partido,&gt; y Antonio se dejaba arrastrar á cortejarla, á pedir1 a, á casarse. Y ahora, vol viendo á

3.-Trajes de casa y paseo.
2,-Elejantes trages de reunión.

ver á Marcela, encootrándola tan
niffa, tao cándida, tan ideal, el corazóo le advertía: &lt;No la has olvidado, la quieres. Mentiste a l tomar
otra esposa. Esta era la destioa.da
para ti.&gt;
Mientras las dos hermanas charlaban, sentadas en el duro sofá del
locutorio, el recién casado evocaba
recuerdos. El nunca le había dicho
claro á Marcela, allá eo el siglo,
que se moría por ella, que la adoraba.
Un respeto, un recogimiento extraño, la veneración que infunde la
inocencia., le cooteníao. Soñaba
mucho, la traía flores, la.embromaba dulcemente ...... y esperaba la
ocasióo, la hora, el eotreabrirse
del capullo .... Más vigilaote y re-

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

suelto que él, Cristo se había adelantado. ¡La niña era monja .... I
No se podía escalar el Noviciado, ni romper rejas ni saltar tapias.
La prosa de la vida, dominante
hasta entre la poesía del misticismo y del amor, se interponía; Antonio se resignaba ó creía resignarse; si se tratase de un cariño
humano, de una boda para Marcela, se hubiese sublevado, furiOSOj
pero ¡monja! Ante eso, ¿qué haceri'
Con secreta satisfacción pensaba:
&lt;Y a no se casará.&gt; Y, estúpidamente, por rutina, se hab(a casado él,
sujeto quizás á la casa de los señores de Ramos por lo que en ella
1,.uedaba de la atmósfera y del perfume de Marcela ...... Sólo ahora,
llegado el momento, cumplida la
suerte, Antonio se daba cuenta de
su verdadero estado moral. No quería á su mujer ni podría quererla
nunca, y su corazón se quedaba
allí, entre I as paredes del locutorio, al lado de la monjita encantadora, su único, su verdadero anhelo en la tierra.
Cabizbajo, lleno de tristeza y áe
abatimiento in vencible, el novio
permanecía allí, inmóvil, sin tomar
parte en la plática de las dos het··
tnanas.
Marcela, que en la vida monástica había adquirido ya la costumbre de la curiosidad pueril, se deshacía en preguntas: ¿A dónde iban
los recién casados? ¿Dónde se detendrían primero? ¿Llevaban mucho equipa.je'? ¿Tenía.o propósito de
visitar el santuario del «Bom Jesus,&gt; una cosa tan bonita?
Por fin, Clara, en un girar de pupilas, observó la actitud de su esposo. Era inequívoca.. Aquellos
ojos ardientemente clavados en Sor
Marcela, aquella. fisonomía entristecida y ansiosa, aquella. palidez,
no engallaban. Clara, asociando

Domingo 25 de Octubre de 1903.

AMOR QUE MATA

ideas, con su suspicacia de mujer,
de celosa instintiva, recordó.... . . .
Ha.y detalles que, insignificantes en
apariencia, de repente, por su en1a.ce con otras circunstancias mínimas, adquieren terrible rea.lee.. . ..
Este trabajo mental, de concordancia y conexión, se verificaba en
el cerebro de la novia, que veía lúcidamente lo pasado y lo actual.
Y mientras en su alma se producía
el desgarra.miento de la ilusión, sus
labios profirieron atropelladamente, sarcásticamente, estas palabras:
-Adiód, Marcela .. . ... Tenewos
prisa, ¿ verdad, Antonio? Hoy nos
hace mal tercio cualquiera ....... .
Adiós ....
Y como la Sor, cariñosamente,
formulase una pregunta, la desposada respondió con risa amarga y
dura:
-¿Volver por aquí? ¡Hija, muy
tarde!. .... . .. Nosotros somos del
mundo y tú eres de Dios ....

I
A las cinco de la malla.na, el trasatlántico inglés que hace la travesía entre Glasgow y Nueva York
comenzó á estremecerse bajo la tre~
pidación de sus calderas; el monómetro marcó una presión de cuatro atmósferas; el vapor empezó á
silbar por las válvulas: estaba la
marea tendida; el día permitía reconocer ya los pasos de la Clyde
entre las palizas y los montecillos
de arena que marca el canal, cuyos
faros iban poco á poco cediendo su
luz al alba naciente. Era el momento de partir.
Todos los pasajeros estábamos
sobre cubierta.
El «Celtie&gt; lanzó vigorosos silbidos, largó sus amarras, separóse
de los demás buques, púsose la hélice en movimiento y empujó al barco por el canal. Pronto se ofreció
á nuestra vista un nuevo paisaje,
sienao reemplazadas las últimas
fábricas de la costa por lindas casas de recreo que coronan las alturas de Glasgow, y poco á poco se
desvanecieron los últimos rumores
de la ciudad.
Una hora después, el «Celtie&gt; pasó cerca de las rocas de Dúmbarton, y pasadas otras dos horas, se
hallaba en el golfo de Clyde.
A la nueve de la mañana dobló
el cabo de Canty, resalió del canal
del Norte y navegó en pleno océano.

Aunque las piedras den gritos,
Y el sol deje de correr
Y el agua del mar se acabe,
Yo te tengo que querer.

II

.á.J~¡i
(tr;~;; ·,

..... ,

Debo confesar que no es muy
agradable-aun en los confortables
camarotes de primera-una travesía tan larga no disfrutando de más
paisaje que el inmenso océano,
siempre igual, y el azulado cielo
del Atlántico.
En aquella larga travesía adquirí un buen amigo, un nillo de ocho
á nueve años, rubio como el oro y
más alegre que un pajarillo en libertad. Era un francesito de Dunquerque que, acompañado de sumadre, iba á Nueva York á reunirse

1 '
1

'§,

~:

•

con su padre, rico comerciante, establecido á la sazón en la ciudad
de Hudson.
La mayor parte de la travesía la
pasamos mi amiguito Carlos y yo
sentados en la popa del buque,
charlando sobre infinidad de cosas
que me preguntaba, y en particular
sobre náutica y geografía, que eran
sus pasiones favoritas.
Pero nuestra alegría vino pronto
á turbarse, cuando ya casi tocábamos al final del viaje, con un triste
suceso que nunca podré desechar
de mi mente.
Hacía dos días que mi amiguito
no parecía por cubierta; pregunté y
me dijeron que Garlitos estaba en
cama, preso de grave dolencia.
Adquirir esta nueva y presentarme en el camarote del francesito,
fué todo uno .

secos y sin color,que marcaban huellas de una vida que se extinguía
por momentos. Sus salientes pómulos más parecían de cera que de
carne.
La respiración salía entrecortada
y con mil fatigas de sus labios, en
forma de ronquido que desgarraba
el oído de la angustiada madre.

-Hijo mío, no; te morirías y no
podrías ver América, ni abrazar á
tu padre, que nos espera.
-Una poca, nada más .. . .
-No puedo dártela, el médico me
lo ha prohibido.
-¡Que me 10uero, por Dios!
-¡Virgen Santísima!
-Que me ahogo!

III
¡Pobre madre! Estaba sentada
junto al Jecho donde el úiño enfer·
mo ya.cía expirante, sin expresión
en sus lindísimos ojos, los labios

EMILIA PARDO BAZÁN.

Página de !lbum
Al calor de la mirada
de tus ojos soñadores,
en el alma enamorada
brotan .llores, muchás .llores 1
Bastará, pues, que la oscura
magia de tus ojos bellos
vierta sobre la blancura
de este libro, sus destellos,
Para que al punto la rosa
y el jacinto y el laurel
'
surjan, como una olorosa
trinidad sobre un vergel.
Porque este libro que arriba
como un beso á. tu alba mano
tiene una alma sensitiva
'
cual un corazón humano:
Alma que es la conjunción
de todas las que han impreso
en él una vibración,
al dejar en él un beso
cual si fuese una canción.
EMILIO FRUOONI.

Esta an vano trataba de ocultar
un torrente de lágrimas que de su
lindo corazón arrancaba el fantasma de un triste desenlace.
El médico de á bordo había dicho
en tono bajo que no sabía .... y estas palabras constituían para aq uell a desgraciada madre todo un poema de dolor.

rv·

,,
4.-Elegantes vestidos de reunión y 1spectAculo.
5,-Bordados para corta y cojines.

Garlitos pedía agua, y el médico
había ordenado que no se le diera...
Pero ¿qué madre no pospone su
amor maternal á la ciencia, dando
un poco de agua para calmar las
ansias del ser que es vida de su
vida? .
-¡Agua.l-decía Garlitos.

-Voy á escape-añadió con angustiado acento aquella madre; y
alcanzando un vaso lleno del precioso líquido, se lo dió diciendo:
-Garlitos ... hijo mío, bebe un poco nada más, lo bastante para que
apegues el ardorquetedevora. Trae
el vaso, que vas á morir.
Era ya tarde.
Sus labios, secos por la ardiente
fiebre, guedat·on materialmente ligados al vidrio refrescante y de un
sorbo bebió hasta el fondo.
Al poco rato, un sudor frío inundó su pálida frente.
Después, nada .... sus ojos se cerraron y el niño se tornó en cadáver.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>CURA [L 98% DE LOS ENFERMOS
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Sr. Dr. Don l&lt;amón llXJJTCI

V

Gonzéllez,

Clecto Primer t\r~oblspo de Puebla.

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

LOS GRANDlS HOMBRlS
En toda Europa-dice en la &lt;&lt;Nueva Antología,: Paula Lombroso-asistiroos á un verdadero concierto de fiestas conmemorativas
celebradas en honor de los grandes hombres.
En Italia, por Leopardi y por Mazzini; en España, por Calderón y Colón; en Portugal, por
Camoens y Pombal; en Francia, por Víctor
Hugo y Dumás; en Noruega, por Nansf'n; ~n
Alemania, por Virchow, y hasta en Polonia
hemos visto el espectáculo de todo un pueblo
que para celebrar el 25? aniversario del «¿Quo
Vadis?,,, regala á su autor un ~stillo magnífico, con su parque correspondiente.
Todas estas fiestas revelan la tendencia actual de los pueblos de admirar y reconocer con
mayor prontitud y facilidad á sus grandes
hombres. Savonarola y Jordán Bruno fueron
quemados vivos por haber predicado la liber•
tad del pensamiento; Galileo fué atormentado
por afirmar que la tierra se movía; Colón muere miserablemente por haber descubiert.o un
Nuevo Mundo; Dante no era en sus tiempos
más conocido que lo son hoy Trilussa y Pasea-.
rella, y Shákespe'lre pareció á sus coetáneos
tan poco digno de ser tenido en cuenta, que se
han perdido las huellas de su persona.
Más tarde, los grandes pen~adores no han
sido quemados; pero han sufrido todo género
de amarguras. Jénner fué ridiculizado por su
descubrimiento de la vacuna; Beccaria fué tratado de loco por combatir las crueldades de la
tortura y de la pena de muerte; i\Iazzini tenía
que emigrar y ganarse la vida con ~~tículos_de
revistas; para el gran Cataneo, soc10logo, lmgüista, legislador y matemático, no se encontraba más que un cargo modestísimo de profesor del Instituto de Lugano ...... Pues bien:
de treinta años acá, las cosas han cambiado
mucho.
Los compm,itores contemporáneos :Masca¡zni, Franchetti y Puccini, en Ital!a; MasRenet,
Bizet y Saint-Saens, en Francia; Bretón y
Chapí, en España, se han hecho célebres en
edad juvenil, mientras qne Beethoven moría
ignorado y miserable, y Wágoer mismo tuvo
que esµera.r veinte años las caricias de la fama.
Y lo mismo pasa con los literatos. Leopardi,
Foscolo y Alfieri tuvieron e:cacasa fama, mientras que Amicis, Fogazzaro y Annunzio lagozan grande y productiva; B,dzac andaba siempre abrumado de deudas, Flaubert no conseguía reparar las brechas abierta!' en su fortuna, y Lamartine arrastraha míseramente su
vejez, mientras que los Goncourt, Daudet y
Znlá han reunido grandes fortunas; y Rúdyard
Kípling, á los veintitrés años, se hace pagar
á duro cada línea, llegando á eclipsar la celebridad de Dickens y Tacknay.
Y otro tanto sucede en el campo científico.
El descubrimiento de Volta apenas fué notado, y el de Marconi le da fama, ho9ores y millones en plena juventud; Hélmholtz tardó en
conquistar un nombre ilustre, y Roentgen se
ha hecho popular en un momento; J énner fué
ridiculizado, y Pasteur enaltecido, y los sueros antidiftéricos de Roux han sido aceptados
en el acto por el mundo entero.
¿Por qué esta transformación? Desde luego,
por la enorme difusión moderna de los medios
de publicidad.
Los grandes maestros tienen hoy admiradores
en todo el mundo, y las glorias y los aplausos
de los extraños repercuten en el propio país.
Otros reinvindicadores de los grandes hombres
célebres fueron y son los periódicos. Es verdad que éstos existían también hace un siglo;
pero su organización, sus medios y hasta sus
fines, eran muy distintos de los dtl hoy, su
público era muy reducido, su información
sumamente deficiente y su esfera de acción
muy limitada.
Hoy, cualquier descubrimiento no queda
encerrado en los austeros muros de los laboratorios y de las Academias; los periódicos lo
pregonan y lo vulgarizan, y los autores ven
publicados por todas partes su retrato, su pensamiento y su vida. Es p0sible que baya muchos que no sepan todavía en qué consiste el
aparato Marconi; pero es seguro que todos han
oído hablar de Marconi, el autor del telégra-

EL MUNDO ILUSTRADO

fo sin hilos, y se interesad por sus viajes, por
su fortuna y por sus éxitos. Y luego sucede
una cosa curiosa: el público, á fuerza de oír
hablar de un hombre, de sus inventos, de sus
hechos, de sus triunfos, se encariña con él, se
enorgullece de ser su coro patriota y ;iu contemporáneo, y le conflagra toda su admiración,
estando dispuesto, para hor.rarle, á todos los
sacrificios.
Otro motivo más profundo del cambio á que
asistimos es que hoy el miso11eísmo es mucho
menos qde lo que fué en otro tiempo. Ante!!, el
hombre, acostumbrado á vivir tranquilamente en un rincón al que apenas llegaban más
rumores que los de la ciudad vecina, debía
sentir un choque profundo al contacto de _lo
nuevo. Hoy, acostumbrado á moverse, á viajar, á respirar el aire de todo el mundo, no se
sorprende de nada ni es hostil á nada. El público tiende á elevarse hacia el nivel de los
grandes hombres, y los grandes hombres, por
su parte, tienden á acercarse al público; y de
esta doble corriente nace la comun;.ón de ideas
á que asistimos, sin los esoterismos y exoterismos de las escuelas antiguas.
Es evidente, en suma, que nuestro tiempo
es propio para estos hombres superiores, que
pueden surgir en el campo de la ciencia ó del
arte y que sacan de su superioridad amplia
cosecha de fama, honores y riquezas, como el
público saca de ellos á su vez no menores ventajas y satisfacciones.

PAISAJE TROPICAL
Magia adormecedora vierte el río
En la calma monótona del viaje,
Cuando borra los lejos del paisaje
La sombra que se extiende en el vacío.
Oculta en sus negruras el bohío

La maraña tupidll., y el fo!Ta.je

Semeja los cala.dns de un encaje
Al caer del crepúsculo sombrío.
Venus se enciende en el espacio puro.
La corriente dormida una ¡,ira.gua
Rompe en su viaje rápido y seguro.

Y con sus nubes el poniente fragua
Otro cielo rosado y verdeobscuro
En los espejos húmedos del agua.
JOSÉ A . SILVA

EL PASADO
Yo he nacido con alma de lnuno.... En otros dlas
Habité de l&lt;&gt;s bosques la sagmda espesura,
En siete tubos frágiles canté mis alegrlas
Y conoc! el di vino sabor de la hermosura.
Aprendl de las pájaros las gratas armonlas,
Y á veces, al impulso de una inmortal locura
(Las Ménades lo saben!), lancé en la fronda obscura
El clamoroso grito que anuncia las orglas.
, Mas quiso un dios injusto, para colmar mi druro,
Hacer del fauno un misero pastor, cuyo reballo
Verás, oh caminante, detrás de las colinas.
Huyeron, para siempre, las ninfas á mi paso
Y en mi doliente flauta saludo al sol de ocaso,
De algún antiguo templo sentado entre las ruinas.
LEOPOLD-0 Duz.

RIMA HEBREA
Página de álbum.

Eres azul de mar, y me fascinas
como una primavera, y en tu vago
y romántico hechizo vierte un mago
no sé qué languideces bizantinas.
Un sortilegio flota en tus retinas,
como la tarde en la quietud de un lago;
y en tu sonrisa que nimbó el halago,
todas tus seducciones son felinas.
¡Oh tú, la flor que la leyenda awmca
de la escultura pensativa y blanca
que el Arte siempre arrodillado espía ... !
Eres azul de mar, perfume y gema
y alzas, como una lírica diadema, '
tu encantador orgullo de judía.
EMILIANO liERNÁNDEZ.

EL MUNDO ILUSTRADO

trtadón dt un nutv0 Jlrz0bispado
Se ha confirmado plenamente la notici
que bac~ al~ún tiempo circulaba en las eal.~
ras ecles1ásbcas, de que el actual obispado de
Puebla sería erigido en arzobispado antes de
terminar el corriente &lt;1ño.
Según se nos informa, las bulas de la Santa
Sede que ordenan la erección del nuevo ario,.
bispa&lt;lo, están ya en poder del señor Iba
actual Obispo de _Puebla. quien vino á M~
co hace pocos d1as con el fin de señalar de
acuerdo con el señor Arzobispo Alarcón, !~fecha en que deba efectuarse la ceremonia correspondiente. Por documentos proced
tes de Roro~. se tiene conocimiento, ademú,
de que el mismo sefior Ibarra será quien ejerza ~a jefatura suprema de la nueva Arquidi
ces1s.
Esta noticia ha causado muy buena impre,,
sión entre todas las clases sociales de Pueb
que ven en el señor !barra á un hombre
tati vo, sabio y prudente.

IL® Mun~rrtt~
La «Revue des Revues,, ha tenido la bu
i&lt;lea de preguntar á varios literatos fran
lo que piensan acerca de la muerte.
He aquí algunas de las contestaciones
bidas:
«Yo no sentiría morir si solamente set
se de abar.donar lo que la vida nos concede
agraclable, cosa rara entre la multitud de
tidios que nos rodea; pero á mí la muerte
inFpira la misma. desconfianza que la vi
Entreveo en aquélla una serie de met.amo
sis micróbicas, una división infinitesimal
penosa de mis facultades en muchedumb
de bacilos y vibriones, que á su vez 1rnfri
padecerán, esperarán y serán desengafia
según proporciones ínfimas, pero igualm
intolerables. Dicho de otro modo : la mu
no me promete el reposo, la nada, sino
absurda y obscura palingenesia, de la
adivino las etapas. Aquí, por lo menos,
que me eHpera: los fastidios materiales,
trabajos sin intervalo, la ho,:tilidad de
ami¡zos, el odio de los adversarios, los
los de los que me rodean y el desprecio
siento por mis ineficaces esfuerzos. Desp
¿no será todavía peor? La ciencia respo
l'robablemente. -PABLO ADAllI».

Nuestra opinión individual significará poco, puesto que lo único que podríamos decir,
es: «Horno sum et níhil humani á me aliénum
puto». - p ABLO y VÍCTOR MARGUERITEl&gt;,

*

«No temo la muerte; pero el morir me fastidiaría.-FRANCISCO DE CROISSETll.
·

*

«Sí, sentiría morir, por muchas razones, y,
sobre todas, porque esto sería dejar á los que
amo y me aman, y Jorque deseo ver crecer á
mis hijos. -VmoINIA DEMONT-BRETOJ\'».

G uanajuato de gala
Le. visite. del Señor Presidente

La ciudad de Guanajuato, una de las más
importantes del paíR, se prepara para recibir
la visita del señor Presidente de la República
quien ha sido invitado para inaugurar las dis~
tintas mejoras materiales llevadas á cabo en
la población, por el progresista Gobernador
del Estado, Lic. Don Joaquín Obregón González.
Los preparativos que se han hecho para
cumplimentar debidamente al señor Ueneral
Dfaz y á las personas que irán oon él á Guanajuato, indican que las fiestas organizadas
con este motivo van á ser muy suntuosa!' y
que los distintos actos que deben efectua:se,
conforme al programa, revestirán un lucimiento verdaderamente extraordinario.
A reserva de ofrecer ú nuestros lectores la
c~?nica detallada de los festPjos y una clescri pc10n de las obras que serán inauguradas juntamente con el Teatro Juftrez-el primero. sin
duda, entre todos los del país,-publicamos
en este número una fotografía del exterior del
Palacio Legislativo y una vista del bellísimo
salón de sesiones de la Legislatura. En nuestras próximas ediciones daremos á conocer
otras fotografías muy importantes del «Guanajuato Moderno".

Guanajuato.-Fachada. del Plaila.cio del Poder Legisl,ativo.

i·. ' \

'

.

*

«La literatura de todos los tiempos afi
el amor á la vida y el temor de la mu
desde Eurípides, cuyo viejo FereR declara,
&lt;cAlcestes»: «Pienso que es largo el tiempo
sado bajo la tierra, y que la vida es corta,
ro dulce,,, y Horacio, que dice en alguna
te: «Véame yo gotoso, desdentado, tulli
pero que viva»; hasta La Rochefoucault,
de cuyas máximas es: «El sol y la muert.e
se pueden contemplar con fijeza»; y J'
que escribe: «Todo lo que yo conozco eA
voy á morir muy pronto; pero lo que m
noro es esta pícara muerte que yo no
evitar .... .. ))
Todos los hombres sinceros convendrán
su horror á morir, ya sea que el temor
muerte los hipnotice, evocando la idea
nada ó el de otra vida expiatoria; ya sea
la vida los embriague, ó simplemente los
cante como fuerza de acción, fuente de
bilidad, cambio de afecciones; ya sea po
no quieran desaparecer antes de haber
zado una vida woral, bella y v1::rdadera, 6
vida de arte, que t!alve pasajeramente su n
bre del olvido, ó una vida útil á los de
que contribuya á realizar ese proyecto,
algún día emancipará á la humanidad
ciente.
Y, sin embargo, hay mom1mtos en qu9t
si sin disgusto, nos despojaríamos de ~
da por una gran causa, un acto heroico.
sacrificio de amor, y por menos aún: ~r
capar de un triste descorazonamiento, de
dolor moral, de un sufrimiento físi?o;
por una explosión de placer, en esos 108
de perfección en que el alma alcanza una
monía tan completa, que anhela disolv

Domingo 25 de Octubre de 1903.

Gu.a.najuato.--8al6n de sesiones de la Legislatura,

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

ElL MUNDO ILUSTRADO

pedido de una sefiora anciana que le había
acompañado basta el muelle.
La tal señora era la tía de J obn Bárrisson,
única parienta que le quedaba.
Milady Osborn-que así se llamaba la anciana-había hecho las veces de madre á Bárrisson, el cual se había quedado huérfano en
su infancia.
La travesía de su sobrino fué feliz.

II
Diez años habían transcurrido en el momento en que comienza esta historia, desde que
JohnBárrissonsehabía establecido en Sydney.
Sus negocios habían prosperado extraordinariamente.
En recompensa de su laboriosidad, el gobierno le nombró cónsul de Inglaterra. John
Bárrisson tenía entonces treinta y tres afios y
deseaba casarse. Pero, como hombre práctico,
no quería contraer matrimonio con una mujer rica, sino con una mujer virtuosa, tr&lt;1.bajadora y econ6mica, ante todo.
En tal virtud, escribió á lady Osborn la siguiente carta:
ccSydney, 8 de mayo de 1875.
«Mi querida tía : Como le be dicho á usted
ya, mis negocios marchan admirablemente.
Me gusta la Australia, cuyo clima es admirable y muy superior al de la madre patria. Lo
único que me aburre es el vivir solo. Por tanto. espero que me preste usted el servicio de
buscarme entre eus relaciones la mujer que
pueda labrar mi felicidad, uniendo su destino
al mío.
«Le ofrezco una buena dote, porque quiero
casarme con una mujer pobre y honrada que
me lo deba todo.
«Acept..'1ré á ojos cerrados la que usted me
diga. Si la muchacha acoge bien la idea, después de haber visto la fotografía que le incluyo, pídala usted en matrimonio y reconózcale
en mi nombre la cantidad de cuatro mil libras

esterlinas, que le serán entre15adas después de
la firma de contrato de boda en Sydney.
«Además tendrá usted la bondad de adelantar á mi futura el dinero necesario para el
viaje.
«Reciba usted un abrazo de su sobrino. John Bárrisson&gt;&gt;.
III
Transcurrió cerca de un año sin que la tía
Osborn hubiera otorgado á su sobrino el honor de contestar á su apremiante carta.
John, consagrado á sus negocios, pensaba
de cuando en cuando en el asunto; pero, engolfado en sus operaciones mercantiles, que
se sucedían sin descanso, acab6 por olvidarse
en absoluto de su matrimonio.
Cada tres ó cuatro meses un buque conducía á Australia cierto número de condenados
de uno y otro sexo.
En su calidad de cónsul, John Bárrisson
iba á bordo, y después de haber comprobado
la identidad de los presos, los confiaba á los
agentes encargados de indicarles las tierras
que dP-bían explotar y la cabaña donde debían vivir, después de haberles entregado
las semillas necesarias para el cultivo del terreno.
Un día notó entre los presos la pre1&lt;encia
de una mujer, cuyo candor y belleza le cautivaron desde el primer momento.
Tendría á lo sumo diecisiete afios.
El cónsul abrió el registro de informaciones
y leyó lo siguiente:
cc:Miss Clarck Jenny, huérfana desde hace
algunos días, ha solicitado de la policía el favor de que se la condujera á Australia para
moralizará los desgraciados á quienes la miseria ó la adversidad había arrastrado al crimen.
ccEs una joven muy virtuosa y muy instruída, que ha sido recomendada especia-lmente
por el Almirantazgo.
ccSe su plica al c6nsul de Sydney que la atien-

COMISION DE PARASITOLOGIA.-El Museo.

Una institución benéfica

del Cáucaso y crisantema, ya logradas, y cuyas flores, secas y pulverizadas, son muy eficaces para la extinción de los mosquitos y de

En pro.-erho de la Al(rlrulturs

Damos á conocer en este número las fotografías de los departamentos principales del
local que ocupa en Betlemitas l~ C?misión de
Parasitología, fundada el 1? de Julio de 1900
por la Secretaría de Fomento.
El Museo, que representa uno de nuestros
grabados contiene únicamente muestras de
plantas e~fermas y de sus parásitos ( animales
6 vegetales); de los aparatos pulverizadores, y
de los insecticidas y fungicidas que se emplean
con buen éxito para extinguir las plagas, así
como una variada colección de ejemplares de .
aves benéficas á la Agricultura. En el catálo- .
go de este Museo ?onstan el número de la
muestra el nombre científico y el vulgar de cada plan~. y de sus parásitos y su procedencia,·
á fin de tener siempre á la vista los datos que
deseen los interesados y de que :;:ean en cada
caso mucho más fáciles las consultas.
Para que el público comprenda la importancia del Museo, diremos que en los tres años
que lleva de establecida la Comisión, ha recibido ocbecientas ochenta muestras de plantas
enfermas casi todas cultivables, lo cual prueba que n~ se había tenido basta h?Y: ~n el país
ni la más remota idea de los perJmc1os causados por las plagas á la Agricultura.
El sistema de conservación de las muestras,
ideado por la Comisión, consiste en insert.arlas sobre una lámina d~ yeso protegida por un
marco de madera y cristal, que permite se conserven indefinidamente y que puedan apreciarse con suma comodidad en todos suii detalles.

LA DOTE
I

***
El invernadero, de hit:rro y cristales, está
dedicado al cultivo de plantas insecticidas.
Al rededor de la fuente se ven las de peritre

otros insectos que invaden las habitaciones.
Además, se cultivan otras plantas insecticidas,
también muy eficaces.
Otro de nuestros grabados representa un es-:
capara.te que contiene bolsas de manta-al parecer llenas de dinero---que no son, en con•
junto, más que la prueba objetiva de los resultados obtenidos en metálico, ó mejor dicho,
de lo que han dejado de perder los agricultores que siguiendo los métodos recomendados
por la Comisión, han combatido las plagas
que invadían sus tierras. Hasta ahora, estA
comprobado, por certificados auténticos, 'que
esos resultados representan un valor de........
$165,000. Las personas que han visitado loe
salones de la Comisi6n, C()mentan favorablemente esa prueba objetiva.
Por último, diremos que la Comisión cuen•
ta con una biblioteca de 1,378 obras, la mayor parte sobre Parasitología é Historia Natural; con un laboratorio de Bacteriología y con
un gran microscopio de Zeiss, entre cuyas lel!·
tes existe una que vale mil pesos. La Com1•
sión ha publicado el primer tomo de su «Bo·
letín" y una obra, profusamente ih1strada, que
trata de las plagas de la Agricultura.

COMI&gt;SION DE PARASITOLUGil1.- Lo que han

ganado los agricultores.

Después de hab6r estudiado con provecho
en el colegio de Oxford, Jobn Bárrisson selan·
zó á los negocios, y al cabo de cinco años de
un trabajo incesante, había logrado ahorrar al·
gunos miles de libras esterlinas.
Como todo inglés práctico, pensó que para
aumentar su fortuna, lo mejor que podía hacer
era trasladarse á las colonias.
Una tarde del mes de julio de 1865, John
Bárrisson se embar~ba en el ccVictoria)), roag·
nífico vapor que hacía el servicio entre Lon·
dres y la Australia, después de haberse des·

COMISION DE PARASITOLOG!A.·-El invernadero.

Domingo 25 de Octubre de 1903.

da, pues es una mujer acreedora á todo género de consideraciones».
John Bárrisson se acercó á Jenny Clarck, la
saludó muy cortesmente y la ayudó á bajar la
escalera del buque.
El representante de Inglaterra la condujo
al consulado para ponerla bajo la salvaguardia de la bandera británica. Jobn Bárrisson
se había enamorado de ella locamente.
A los ocho días de la llegada de miss Clarck
á Sydney, un pastor bendecía el matrimonio
de los dos jóvenes.

IV
Al cabo de tres meses, un día en que lady
Bárrisson estaba sentada en el despacho de su
marido ocupada en la contabilidad de la casa,
una compatriota golpe6 con sus dedos un cristal, sobre el cual se leía la palabra: «Caja».
Lady Bárrisson acudió al llamamiento y
cogi6 de manos de la desconocida una tarjeta,
en la que se leía: «Miss Gówling.-De parte
de lady Osborn».
-¿Viene usted para algún negocio?-preguntó lady Bárrisson.
-Sí, sefiora.
-Yo reemplazo al jefe, y si puedo servirla
á usted ......
-No.
-En ese caso, voy á entregarle la tarjeta.
Siéntese usted.
Jenny se dirigió á la pieza contigua, donde
estaba su marido.
- ¿Qué quieres, hija mía? ¿Deseas descansar un rato?
-No; vengo á traerte esta tarjeta que acaba
de traerte una sefiora que espera cohtestación.
J obn leyó la tarjeta y de un salto se puso
en pie.
-¿Qué te pasa?
-Nada, nada. No vale la pena de que te lo
diga. Y, además, puedo equivocarme. Ya hablaremos después.

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Notas extranjeras
La guerra civil en larruetos.- La. cuestión de
tilleros ingleses en Boston.

MARRUECOS.-Las

tropa.s fieles haciendo honores ail Sultán

Maredo■ia.-Ar.

Parece que el régimen administrativo delos
sultanes tiene ya en nuestros días muy pocoa
partidarios fieles, aun entre aquellos á los cuales el Corán, desde sus primeros años de vida,
hace que consideren «descendientes del Profeta,, á los monarcas bajo cuya absoluta soberanía viven. Los que aún quedan, de origefl.
·m usulmán, los escasos habitantes que recuerdan en el siglo XX las pompas y el esplendor
á que llegaron los mahometanos después del
«raid,i fanático del reiglo XVI, poco conformes
con ,la promesa de un cielo después de )a
muerte, se han rebelado en contra de sus amos,
pretendiendo que se les haga11 concesiones
políticas que permitan un género de vida menos absurdo y menos malo que el que actualmente llevan.
En Marruecos, á pesar de las leyes !ocalea,
que prohiben en absoluto la adopción de loe
métodos modernos de comercio, y en general,
de la civilización misma; á pesar de que 1111&amp;
clerecía intransigente y atrasada amenamcon
males eternos á los que ab&amp;ndonan la dulce fe
y la manera pacífica de soportarlos yugos que
Mahoma sofiara; á pesar de todo, la fuerza de
la civilización ha traspasado las fronteras y b&amp;
llegado á conquistar al mismo Sultán Abdul-,,
Aziz.
•
Esto ha disgusta.do profundamente á los ha;
bitantes de la nación y especialmente á J
nobles, cuyos dominios y prerrogativas s ·
rán mucho en el momento en que ese pueb
sacuda su tradicional pereza y entre, resuel
y decidido, en la senda del progreso.
La lucha es ya vieja, da.ta de algunos
ses, sangrienta; y de algunos años, sorda;
ro la fortuna hasta ahora no se ha most
decidida á protegt:r á ninguno de los dos
dos beligerantes. A menudo son las fue
imperiales las que huyen perseguidas de
ca por los rebeldes, y á menudo estos últim
son los que dejan las cabezas en manos de
soldados de Abdt.1-Aziz, como aparece en
grabado que publicamos.

zo donde varios empleados estaban descar-Pero ..... .
gando
balas de algodón.
-Déjame solo con esa mujer.
-¡Stéphenson!-gritó.
John se dirigió al despacho, abrió la puer-¡Aquí estoy!
ta é hizo pasará la inglesa, que esperaba en
-¿Eres soltero?
la antesala.
-Sí,
sefi.or.
--¿En qué puedo servirla á usted?-le pre-Pues vas á casarte en seguida.
guntó. d
.,
. G' .
,
-¡Cai,arme yo!
Por to a contestac10n, m1Rs ow1mg saco
-Sí.
una carta de su bolsillo y se la entregó á John.
-Pero......
Era una carta de la tía, concebida en los si--No hay pero que valga. Tu futura es
guientes términos:
compatriota mía y aporta al matrimonio cua«No hepodidocontestar antes, á causa de una
tro mil libras esterlinas de dote.
larga enfermedad que he sufrido. Durante mi
-Acepto.
convalecencia he ¡,ensado en ti y he realiza-Sígueme.
do tus deseos, dando al fin con la mujer que
Y al entrar en el despacho, J ohn hizo la prete conviene. Es hija del pastor Gówling. Tosentación
de su dependiente á miss Gówling.
do está en debida regla y he hecho la petición
-¡Santo cielo!-exclamó ésta.-¡Es muen tu nombre, con la correspondiente oferta
lato!
de las cuatro mil libras esterlinas.
-No tengo otro
,,Estoy segura de que serás feliz en tu hogar,
hombre
de quien
y me felicito ~e haber podido co~tribuir en la.
disponer en este momedida de mis fuerzas á tu dicha en este
mento. Me es igual
mundo.
que le Bcepte usted
«Tu tía, que te estima.-Ana Oaborn».
ó que le rechace. Le
-¿Ha leído usted la carta?-dijo miss Gówaseguro, sefiori ta,
ling.
que brilla en los ne•
-Sí, sí.. ....
gocios por su acti-Pues bien; espero que usted cumplirá su
vidad y su honrapalabra. Mi padre me ha dado una carta padez.
ra el pastor de Sydney. Se la be llevado; pero
-Pero aumentano estaba en casa, y su criada se la entregará
rá usted la dote.
cuando vuelva. El es el encargado de bende-La interesaré en
cir nuestra unión. No hay tiempo que perla
casa.
der.
-¡ Esto ya es o-Nuestro matrimonio es imposible... portra cosa!
que estoy casado.
*
-No lo creo. No hay aquí ninguna mujer
A los quince días
digna de usted.
se celebraba en Syd-Está usted en un error.
ney
la boua del mu-No importa.
lato Stéphenson y
--¿Cómo que no im por la? ¿Quiere usted que
de miss Gówling.
sea bígamo?
-No, sefior. Pero hay un contrato, alguna
B. GADOBERT.
de cuyas cláusulas es preciso cump!ir. Recibiré la dote y regresaré a casa de mi padre.
--El contrato dice que la entrega se verifi•
Puede decirse que
cará después de la boda, y yo no puedo casarse ha terminado un
me con usted.
cuadro, cuando ha
-Arréglese usted como quiera; pero yo indesaparecido todo
sisto en que se cumpla la obligación mí&gt;s imrastro de los medios
portante para mí.
empleados para ob•
-¡Se me ocurre una ideal ¿Quiere usted
tener el ·resultado.
El trabajo borra la
casarse con mi dependiente principal?
huella del trabajo.
-¿Y la dote?
-WHÍSTLER.
-La daré cuando se firme la escritura.
-¿Dónde está ese hombre?
*
-Aquí.
El mejor sistema
-Hágale usted venir. Le acepto por esde defensa es el ataposo.
que. -DE MoLTKE.
MARRUEJCOS.-U111a victoria.
Jobo Bárrisson se dirigió hacia un coberti-

tar que algunas de las fie¡;:tas qut-darah deslucidas por una lluvia mole!&lt;ta y poco galante. Por lo demás, tanto política como ~oci11lmente la vi,;ita del Rey Víctor al Prei-idt::nte
Loub;t, ha sido un verdadero acontecimiento.

La guerra se prolonga, y los extranjeros
residentes en las ciudades más grandes de
Marruecos sufren necesariamente á consecuencia del estado ae
los negocios, paralizados por hostilidades
que no parecen tener
un fin próximo. Las
grandes potencias, que
ya de antemano se han
ocupado de la suerte
probable de estas regiones, parece que han
celebrado nuevos contratos y hasta se dice
que Francia, de acuerdo con las dtmás naciones interesadas, ocupará á Marruecos,
imponiendo sobre el
belicoso pueblo su protectorado definitivo.

***
El Czar de Rusia acaba de llevar á feliz término una obra digna de alabanza, en favor de
la civilización. La Conferencia de Styria, en
la que se ha tratado de zanjar las dificultades
de Oriente. Después ha estado presente á la
lujosa ceremonia nupcial del Príncipe Andrés
de Grecia con la Princesa de Battemberg. Damos un grabado que representa al monarca
moscovita y á su augusta esposa, en traje ruso, traje tan pintoresco en ellos como en un
ccmujik,,,

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RIMAS
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·1

***

Si en Marruecos la
1
suerte de las armas se
muestra á las veces fa.
vorable á los rebeldes
para volverles las espaldas al día siguien.•
te, en Macedonia, al
parecer, la revolución
.
-·
se halla en sus últimos
momentos y son las
agitaciones de la agonía las que aún sacuden el sueh,, perpetuaMaoodonia.-Un.a mezquita destruida con dinllllD.lta..
mente eusangrentado,
del imperio otomano.
La muerte \. que se ha comprobado) del
ccléader» de los revolucionarios, Boris Sarato:ff,
La vieja ciudad de Boston, una de las que
alma y vida dA la rebelión, parece que influen los Estados Unidos tienen historia, una de
ye de un modo probablemente decisivo en la
las pocas que vió ya edificadas el siglo XVIII,
suerte de los alborotadores macedonios. No
se encuentra de gala, á consecuencia de la
por ello dejan de regi.,trarse aún con frecuenhonra que le han dispensado los miembros de
cia algunos de esos atentados que da tristeza
la «Honorable Compañía de Artilleros de Lontener que consignar, pero que son inevitables
dres», personas todas de muy alta posición
en la guerra, especialmente cuando las hostisocial, que se han agrupado para servir á la
lidades empeñan en un combate á pueblos de
patria británica en calidad de artilleros.
fanáticos.
Vieja es la institución y por ello se la enLos revolucionarios, al decir de los turcos,
cuentra citada en los anales de las grandes
y los turcos mismos, si hemos de creer á los
campañas inglesas, siempre con honor, siemrebeldes, han acudido á un procedimiento, papre con elogio.
ra aterrorizar á sus enemigos, tan salvaje coEn Londres se les aprecia mucho y en tomo peligroso: la dinamita.
das las grandes celebraciones se les mira marDe aquí las frecuentes explosiones, que deschar, rectos y serios, con o;US grandes unifortruyen siempre edificios de cierta importanmes bordados y bajo el peso de sus morriones
cia, y lo que es peor, las existencias de algude lana negra. En Boston existe una soci~dad
nos infelices que en nada son responsables
muy semejante, cuyo nombre ~sen todo igual
del estado de las cosas.
(menos, por supuesto, en la designación dela
Nuestro grabado hará comprender los estraciudad en que radican) al nombre de los hogos que ha causado en la mezquita de Uskub,
norables artilleros de Londres. Son artilleros
en pleno territorio rebelado, la explosión de
de Boston los que han invitado á ir á visitaruna bomba, puesta allí por manos criminales
les á los artilleros de Londres.
que no ha sido posible descubrir.
La ciudad de Boston ha dado muestras de
estar muy contenta
con los huéspedes
y ha celebrado fiestas numerosas y
diarias, todas muy
lucidas, en los días
que los miembros
de la ccHonorable
Compañía de Artilleros dA Londres»
han permanecido
en la capital deMassachusets.

t ~~--~ .-.

--

***

de l&amp;lil tropas del Sultán.

Los artilleros ingleses en Boston.

Domingo 25 de Octubre de 1903.

La visita del Rey
Víctor Manuel de
Italia á la capital de
la República francesa, ha sido muy
pomposa, y la alegría franca del pueblo francés, sólo ha
tenido que lamen-

Allá en la playa quedó la nifia.
¡Arriba el ancla! ¡Se va el vaporl
El marinero canta entre dientes.
Se hunde en el agua trémulo el sol.
¡Adiósl ¡Adiós!
Sola, llorando sobre las olas,
Mira que vuela la embarcación.
Aún me hace señas con el pañuelo
Desde la piedra donde quedó.
¡Adiós! ¡Adiós!
Vistió de negro la niña hermosa,
¡Las despedidas tan tristes son!
Llevaba suelta la cabellera,
Y en las pupilas llanto y amor.
¡Adiós! ¡Adiós!
RuBÉN DARÍO.

'El Rey V1ctor Man\lfil

CUADRO
El mar está tranquilo,
Las ráfagas nerviosas de los vientos
no agitan el cristal de la onda pura
donde copia su azul el alto cielo.
Es sublime la calma. La ribera
se aduerme en la pereza del silencio.
Cuán poco duradera su quietud. Se siente
vago rumor que viene de lo lejos
semejando el chasquido que en 1~ selva
produce el huracán, torpe y violento.
Y se encrespó aquel mar que semejara

un cristalino espejo;
y como notas de soberbias liras
que dan vigor á los honrados pueblos
vibraron, al chocar sobre las rocas '
las turbulentas olas con el viento. '
LUIS MARTÍNEZ MARCOS.

m

�Doming_o 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

tal vez un ente capaz de pronunciar, como los
papagayos; pero tener inteligencia, alma .. ... .
El Profesor Lévisson se detuvo estupefacto.
Crear un ser inferior, desprovisto de cualidades, era lo que más había esperado; pero ante
las expectativa de que aquel deforme y repugnante remedo de la humanidad tuviera una
alma, sintió que una responsabilidad enorme,
aplastante, para la cual no tJstaba preparado,
caía sobre su conciencia.

***

escapaba de las manos cuando creía haberlo
cogido.
¿Siempre? No; ahora perfectamente cierto.
La celdilla insignificante que se había formado en su cápsula, el germen de vida que en
distintas ocasiones, anteriormente, se había
desvanecido en los momentos en que creía haberlo asegurado, estaba ahL Era un hecho,
crecía, y crecía con una violencia tal, que sobrepasaba todas sus ideas acerca de este
asunto.
Pens6 que pudiera ser el caso que ya en
otras noches le había acontecido. Sospechó
que sus nervios, en constante tensión, le en¡iañaban, que su cerebro padecía y que era todo
una ilusión. Salió un momento al aire libre
del jardín, para calmarse.
La noebe era hermosísima. Una de esas noches infinitas, tibias, tranquilas, llenas de estrellas y de paz. La
idea del Creador Supremo se asociaba automáticamente en la
razón de Lévisson con
la idea de sus experiencias, de sus creaciones. Ahora era cierto: podía crear mundos, puesto que podía
crear una humanidad,
por inferior que se la
quisiera suponer; podría llenar de hombres
las zonas desiertas del
mundo. Era un «creador)). Y un pensamiento de orgullo infinito
RÚrgió en su cerebro.
Volvió rápidamente,
para darse cuenta, paso por paso, del maravilloso experimento.
La creatura estaba ahí.
Respiraba lentay tran
quilamente, y hacía
ya algunos movimientos para enderezarse.
Una deforme extremidad se dibujaba en
cuatro distintos puntos del cuerpo, mientras en un apéndice,
al principio absolutamente informe, se dis~ r~)
tinguían ya hundí' !{.
mientos y salientes
que eran un remedo
de un rostro humano.
La imaginación de
Lévisson, mientras espío.ha atentamente la
marcha del fenómeno
sin par, caminaba, caminaha.... Horizontes
no explorados por
hombre alguno apare,
,.,
cían ante sus ojos, en_J
trecerrados
y fijos
en la
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _iiiiii_ _......._
.........,......,......,.,.;
cápsula donde
la crea-

El doctor quedó por un momento anonadado. Años enteros había pasado en busca del
germen de la vida, y años enteros la aurora y
el ocaso le habían sorprendido en su laboratorio. Resonaban aún en sus oídos, por más
que había ya pasado tiempo de ello, las críticas chuscas, amargas, acres de sus colegas de
la facultad, críticas en las que, más que un
afán científico, se asomaba la envidia, la rastrera envidia que los descubrimientos hasta
entonces realizados por Lévisson provocaba.
Había abandonado á su esposa, á la que
amaba sinceramente, y á sus hijos, que formaban la alegría de su vida. Todo lo había dejado y ya no sabía de cierto cuántas noches y
cuántos días, años quizá, había pasado en su
laboratorio, siempre empefiado en descifrar el
problema magno del origen de la vida; siempre en persecución de un fantasma que se le

tura, «su creaturaJ&gt;, se desarrollaba rápidamen.
te. Vió que los hornillos que calentaban
habitación funcionaban bien; temió que un
súbito enfriamiento fuera á dar muerte á 1lll
producto de la química cuya vida. indispen.
sablemente, debería ser un soplo fugaz yr
rísimo. La creatura se¡iuía creciendo.
Aparecieron en el fondo de dos cuen
hondas dos ojos negrisimos, pequeñ os,
móviles en extremo. Las manos, muy la
ee habían desarrollado perfE&gt;ctamente, y ]
piernas. cortaR y nudofas, hacían repetid
movimientos d.e flexión. La respiración
tranquila, lenta, como la de un niñ o dormid
Con la cápsula que en la mano conserv
Lévisson, leva.btó cuidadosamente al homb
cill@ aquel, que previos ciertos movimien
de ec¡uilibrio, quedó recto sobrE' sus pies,
baleándose.
Después, ante la mirada de Lévisson, el
músculo se redujo, sentándose y cruzando
manos por encima de las rodillas. «La acti
del hombre primitivo», pensó el profesor.
fué á consultar las notas de un cuaderno,
ra cerciorarse de que la fórmula que ha
creado á aquel ser deforme, estaba bien ano
da. Súbitamente una mosca, que volaba
torno de la cápsula, pasó muy cerca del
músculo. Con un rápido movimiento sus
zos atraparon al insecto, que desapareci6
su boca, una hendedura deforme, en la q
se veían los dientes agudos y blanquísi
El Profesor, ante el acto del hombrecillo
ficial, se acordó de que él mismo no había
mido hacía ya mucho tiempo.
En la primera pieza. de las que formaban
pabellón aislado en su jardín, piezas á las
se tenía absolutamente prohibido que n
entrara, se encontraba un torno por el
pasaban sus alimentos al sabio y los
que su esposa tenía interés en que recibí
Tomó algunas provisiones y las ilev6 al l
ratorio. En los pocos minutos que tard6
tomar una copa de vino, remojado en 8
pedazo de pan, el crecimiento del homú
fué considerable. Se había desarrollado
completo. Ya en su pecho aparecía una
¡ia, que el Profesor tomó ,l)Or un signo de d
dencia.
Debía violentarse si quería preSf'ntar
obra» ante los críticos que tanto le habían
lestado cuando hacía la franca exposici6n
sus ideas. Debía salir, gritar en voz muy
que sabía cómo se creaban hombres, qu~
origen de la existencia no era ya un m
rio .... . .
Y pensó en estudiar detenidamente al
músculo, hasta saber qué grado de inteli
cia podía desarrollar, ó si solamente el in&amp;
to animal era el que le movía. Le acerc6
manjares. Escogió el homúsculo un f
to de carne cruda, que devoró mientras
ojillos le brillaban.
.
-Es un animal solamente-dijo Lé
-Animal solamente--contestó el boro
lo.
Fué otro descubrimiento. ¿Podría ten~
ligencia un ser creado en una rétorta, ro
te procedimientos químicos solamente?

Cansado, más moralmente que de otro modo, se retiró, abrumado por su propia conciencia, á la segunda pieza de su laboratorio, en la
que se tendía, de cuando en cuando, en un diván cuando quería descansar. Un sueño reparador le sobrecogió en el que veía mundos nuevos, poblados de aquella raza bestial, inferior y
repugnante que él había creado.
Un sentimiento de angustia le oprimía. Se
agitaba dudando ya de sus propios méritos
creía que ya no debería presentarse ante su~
compañeros de estudios á exhibh- aqueUa
nauseabunda copia de la humanidad que había salido de sus retortas. Se despertó sobresaltado ..... .
El homúsculo, la bestezuela viscosa y miserable, estaba .sobre él, con los ojos inyectados, la hoca abierta, tratando de oprimirle la
garganta, de herirlo, para devorarlo seguramente.
El instinto mismo, la repugnancia el dolor
todo junto, le enloquecieron, y sin pensar 1~
que hacía, se precipitó sobre «su» creación empuñando una varilla. El hombrecillo huyó rápidamente y se arrodilló detrás de un mueble
levantando sus manos unidas en ademán d~
eúplica ..... .
, Lévisson comprendió que él era el que te•
n~a la culpa, pues engreído en su triunfo, olvidaba que aquel hombrecillo era una forma
baja, inferior, degenerada de la humanidad
y debería, racionalmente, tener los vicios to~
dos de los salvajes. Le dió alimento. Ya el
homúsculo hablaba y las palabras que una
vez oía, quedaban grabadas perfectamente en
su memoria. Un día, muy poco después preguntó á Lévisson:
'
-¿Tú sabes quién ·soy yo?
El Profesor titubeó un momento. A pesar
de la evidencia, á pesar de todo, no podía

creer, no quería comprender que aquel viscoso, sucio, bestial hombrecillo, era capaz de
tener memoria, entendimiento, voluntad, esperanzas y dolores. Se resistía ya á creerá sus
propios ojos.

***
Pensando en el compromiso que le había
llevado al experimento primordial, en su fama, en las críticas aceradas de sus comprofesores, había dejado pasar algunos días, dejando siempre para el siguiente la presentación
del homúsculo á la Academia á que pertenecía. Al entrar á su laboratorio ( que tenía
la precaución de cerrar bien desde el día en
que el hombrecillo le había atacado) se sorprendió al ver que dos de las bestezueÍas una
pequefiísima, se encontraban juntas. No'solamente tenía el homúsculo la facultad de vivir
en gellfiral, sino que era también capaz de reproducción. Tampoco estaba Lévisson preparado para resolver todos los problemas que se
le presentaban en estas circunstancias. Para
no dejar sospechar nada, se vió p recisado á
salir en la noche como un ladr6n ocultándose, r:ira ir á conseguir los alim~ntos que la
voracidad de aquellos hombrecillos consumía.
Cada vez se encontraba menos dispuesto á presentarse y proclamar su triunfo. La facultad
de generación, tan rápida, tan inusitada en
aquellos cl~formes seres, le aterraba por sus
consecuencias.
Desde que fueron dos (y en pocos días cada. uno de ellos se fué reproducil.mdo en cantidad cada día creciente), los homúsculos habían dejado de temer á Lévisson. Solamente
cu~ndo les lleva?ª alimentos quedaban tranquilos, adormecidos por la cantidad relativamente enorme de carne cruda que comían.
Pero en cuanto descuidaba algo las cerraduras, los repugnantes hombrecillos tendían á
escaparse, y había de emprender serias luchas
con ellos. Se admiraba Lévisson de que á
pesar de que golpeaba duramente nunca hubiera aparecido ni una herida, ni ~na desolladura sobre la piel negr·uzca de aquellos serés
degenerados y diabólicos.
Habían in ventado ya una especie de lenguaje formado de signos, palabras y gestos y se
entendían perfectamente ~ntre sí. Una vez, al
despertar de una leve siesta, los sorprendió
tratando de forzar la cerradura de una venta-

/~

9Y

Domingo 25 de Octubre de 1903.

na, con los ojos inyectados y la boca abierta,
escurriendo saliva, mientras sus dedos, ágilmente, sus seis dedos de las manos y otros
tantos de los pies, buscaban el secreto de la
llave.
Lo que buscaban, lo que les atraía, era el
grupo de pequeños, los hijos de Lévisson, que
jugaban en el jardín. ¡Seguramente que de
haber escapado, hubieran pretendido devorar
á los nifios!. .....
Lévisson, indignadísimo, füm6 el primer
hierro que tuvo á la mano y desprendió á golpes á las fierecillas, hiriendo á algunas y acorralando á las demás en la parte en que las
había creado. Unas cuantas gotas de sangre,
de una sangre amarilla y espesa, cayeron en
el pavimento, y la pestilencia que se esparl)ió
por todo el !aboratorio fué tal, que Lévisson
se vió obligado á salir desde luego, creyendo
que se ahogaba.

***

Ya mostraba el primitivo de los homúsculos señas claras de degeneración y de caducidad. Sus escasos cabellos eran blancos y se
inclinaba para andar, apoyándose en una varilla. 1:,évisson no se presentaba aún, ni en su
casa, m menos en la Academia. Pensaba en lo
que habría de hacer, en las consecuencias que
para la humanidad tendría aquella raza de
diabólicos engendros. Si atacaban á los hombres, el solo olor de la sangre de tales homúsculos sería capaz de derrotar á un ejército.
Y á medida que los días pasaban desalentado y triste, Lévisson se con vencí~ de que
deberían. perecer, volver á la retorta' en que
habían sido creados. Pero él, el creador infeliz, también debería sucumbir al propio tiempo que sus creaturas.

***

Urgido por su esposa, que hacía semanas
n? le veía, sali6, una i:ioche Lévisson, dejando
bien asegurada a la tribu de salvajes bestezuelas. La esposa le habló de sus pequeños de
que trabajaba demasiado. «Pronto me ;Hás
tomar un largo descanso,,, la dijo Lévisson.
Era que la idea fija en su cerebro cansado
había llegado á tomar la enorme magnitud d;
una obsesió1;1. Debería ~orir. Debería perecer con sus mfectas creac10nes; nadie debería
saber que en su laboratorio, siempre cerrado,
se había resuelto un gran problema de la cien-

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

-¿Nada se salv6?-pregunt6 Lévisson.
-Absolutamente nada. Unos cuantos pedazos de hierro y de cobre
retorcido¡:¡ y quemados,
fué todo lo que qued6
del pabell6n.
.,
Lévisson comprendio
que los homúsculos, en
sus pesquisas, habían
aeabado por desatornillar los maderos que impedían tocaran el re6stato, y que la enorm~ corriente, mal maneJada,
era la que había provocado la explosi6n y el incendio.
Y mientras un suspiro
dilataba su pecho ampliamente, de sus labios salía una sola frase:
-¡Bendito sea Dios!
J"\\JERTE

De Don Guillermo Barron
La buena sociedad mexicar.a acaba de perder á
uno de sus miembros
más prominentes: nos referimos al estimable caballero Don Guillermo
Barron, que falleció el 15
del actual eñ su casa habitaci6n de la calle de la
Independencia.
El fallecimiento, casi
repentino, del sefior Barron, ha producido una
dolorosa impresi6n entre
las familias más distinSr. D. Guillermo Balrrón.-( t el 15 del aotua.l).
guidas de la capital; pues
aparte de que se encontraba emparentado
cia. ¿C6mo había de morir? Muy fácilmente.
con algunas de ellas, muchas fueron las simEnérgicas corrientes eléctricas circulaban con
s6lo apretar un bot6n en su laboratorio. Un
patías que supo captarse en los mejores círs6lo re6stato bastaba para convertir en un inculos sociales.
Al sepelio, que se efectu6 el día siguiente
fierno de llamas la pieza entera.
Para evitar que los homúsculos tocaran el
en el Panteón Francés, concurrieron el señor
General Don Porfirio Díaz, el señor Secretario
re6stato, lo había cubierto con una pieza de
madera atornillada. Decididamente esa noche
de Guerra, General Mena, y un numeroso grupo de caballeros de representación, entre los
sería la última de su vida y de sus bestiales
creaciones.

EL MUNDO ILUSTRADO

cuales recordamos á los señores Guillermo de
Landa y Escand6n, Tomás Brániff, Licenciado Pablo Martinez del Río, Joaquín Redo
Manuel Escand6n, Antonio Alvarez Run'
Ignacio de la Torre, Alejandro Escandón, To:
más Morán, Julio Limantour, Pablo Escand6n, Sebastián Camacho y Manud Rincón
Gallardo.
En el retrato que publicamos, aparece el
señor Barron con el uniforme de capitán del
ejército inglés, al cual perteneci6 hace algunos afios.
La familia del finado ha recibido innumerables demostraciones de condolencia.

La barca comenz6 á bogar sin interrumpir
el silencio, temeroso del lago adormecido. Los
remos al caer producían un ruido seco y triste. Encima de nosotros, á un lado y otro, las
estalactitas formaban extrañas figuras, m6nstruos, enormes cabezas de abiertas fáuces, que
ponían en el ánimo el terror del misterio y de
la sombra.
No osábamos hablar los pasajeros apenas,
sobrecogidos, á nuestro pesar, por la mudez
inmensa de las cosas. Angulos llenos de húmedas tinieblas se abrían á cada minuto á los
costados de la oarca, terribles como las fáuces
pétreas de las paredes. Y de pronto, en uno de
aquellos ángulos te ví, te ví por un instante
tan s6lo, sobre las ondas taciturnas. Sali6 por
fin á la luz radiosa de aquella mafiana magnífica. El lago se ensanchaba fuera, en derredor
de un templo de mármol donde Diana se erguía, blanca y radiosa, rodeada de una guardia de Tritones.
En los jardines de las riberas seguían las
flores ex6ticas esparciendo sus suspiros cargados de perfumes; las currucas, ligeras y alegres, gorjeaban en las avenidas de esbeltas
acacias. Una pagoda china, en una orilla, nos
aguardaba para mostrarnos el tesoro oculto de
sus riquezas orientales, casi esfumada, enigmática y fascinadora en su mutismo et&amp;rno.
Mas ¿te ví en realidad, 6 fué tu sombra fugitiva la que alcanzaron á distinguir mis ojos
en la nebulosidad opaca de tu rinc6n abandonado? Lo ignoro; pero bien sabe mi pensamiento que no te olvidará, pobre Madonna
triste. Sentí de repente irse mi alma haoia tí,

México y España
SIMPATICA FIESTA

En los peri6dicos de Barcelona encontramos una nota simpática: la de una brillante
recepci6n que con motivo del aniversario de
nuestra Independencia, ofreci6 á sus amistades el señor Múgica y Sáyago, C6nsul General
de México en España.
A juzgar por los datos que nos proporciona
la prensa, la recepci6n result6 verdaderamente lucida, pues muchas fueron las personas,
tanto mexicanas como españolas, que obsequiando la invitación del señor Múgica, se
dieron cita en el Consulado para conmemorar
aquel glorioso acontecimiento.
Durante la fiesta, que se prolong6 hasta las
altas horas de la noche, la animación más
franca y la cordialidad más completa reinaron
entre los invitados, como si de intento se hubiera querido hacer gala, en la reuni6n, de las
simpatías que unen á los hijos de Pela.yo y i
loEI hijos de Hidalgo.
Algunas niñas se presentaron luciendo sobre el pecho los colores de nuestra bandera, y
un pequeñuelo- el hijo menor del señor C6nsul-portando el traje del charro mexicano.
La concurrencia qued6 altamente complacida de las atenciones de que fué objeto por
· parte del Cónsul y de su familia.
El interés privado es el estímulo cuotidiano de la actividad humana; el interés público
es el aguij6n heroico de los grandes días.V ALTOUR.

***

México en Elspa.ña.-Ell Sr. Cónsul, su familia y a.lgunos, invitadoo en los

Al entrar en su laboratorio, una especie de
vértigo le sobrecogi6. Era como si su ser fuera lanzado á enorme distancia, más allá de la
atm6sfera y de la vida. Algo inexplicable sucedía. Y perdi6 el sentido.

balcones del Consulado.

Evocación

***

Un mes más tarde su esposa observaba con
angustia la faz de Lévisson, que yacía en su
cama. El Profesor, sintiéndose muy adolorido despertó, por primera vez en las cuatro
se~anas anterioreR, pidiendo un poco de agua
y reconociendo á su esposa.
-¡Santo Dios! ¿Me conoces bien? Has estado muy enfermo. Un mes hace que velo á
tu cabecera, mientras la fiebre te hacía delirar.
-¿Qué ha sucedido? Nada recuerdo. Mi
cabeza se pierde en conjeturas-contest6 Lévisson lentameat.e, mientras que á su cerebro
obtuso volvía el recuerdo de los últimos actos
conscientes de su existencia.
Pens6 en su descubrimiento, en la rápida
sucesi6n de disímbolos sentimientos que le
agitaron en las tres 6 cuatro semanas en que
vivi6 al lado de sus inmundas creaciones. Por
un momento crey6 que todo se había descubierto. Y lamentó haber sanado de la enfermedad que, según acababa de saber, le había
puesto á orillas de la tumba.
-Por una circunstancia inexplicable-decía la esposa,-cuando entrabas á tu laboratorio la última noche que cenaste en la casa, ¿te
ac~erdas?, alguna retorta que habías dejado
hizo explosi6n. La casa se vi6 en serio peligro. Fuiste recogido en los escombros, desmayado y sangrando por varias heridas.

Domingo 25 de Octubre de 1903.

La "madonna" de la ",lila" Pallnlcclnl.

F':1é bajo el cielo de Italia, pálido, puro y
luminoso como un lienzo de Vinci. Domingo.
La I?añana era serena y alegre; en los jardines inmensos y suntuosos de la gran «vil1a»
Pallaviccini, las flores exóticas exhalaban tenues suspiros perfumados y los ruiseñores
temblando de inspfraci6n en la espesura
bién palpitante, cantaoan el &lt;Craccontoi&gt; de sus
penas y de sus amores.
Fué aquella divina mañana cuando apareciste ante mis ojos, bella, obscura y turbadora
como un símbolo y como un recuerdo. Recorríamoe, curiosos de Arte, la inmensa «villa;,
maravillosa¡ y al llegar á la gruta salvaje,
d_onde los pies resbalan sobre el piso humedecido y ~as manos buscan á tientas las paredes
para onentarse en la penumbra súbita no soñé que había de hallarte, oculta y sol~, en el
fondo de sus revueltas intrincadas.
_En medio de la gruta, el lago parecía dormido como en un sueño de centurias ium6vil, mudo, petrificado como las es~lactitas
que le servían de cielo. Sobre sus espaldas
negruzcas y movedizas, una barca con un cisne en la quilla, como la de Lohengrin, y un
botero de rostro bermejo y ojos rapaces nos
aguardaban.

como si por instinto obscuro y vago -como
tu silueta esfumada en el ángulo estr~cho que
te servía de altar,-hubiese comprendido el
enigma ignorado y viviente que eras para
ella.
. .. Prosigui6 la barca, suave, lenta, silenciosamente.
.
Mas yo no te olvidaba, Madonna triste. Mi
mente había quedado teñida del encanto sombrío de tu memoria. Pensaba en tí y en la
mañana P?ra y linda, bajo E&gt;l cielo pálido, te
m~ apar~c1as de nuevo, bella, fascinadora y
emgmábca.
. Y quedaste grabada en el fondo de mi espín tu como ~l recuerdo y el emblema de un
amor perdido y muerto para siempre, «como
una virgen _en el fo1~do
una capilla en la
cual se hubieran extrngmdo todos los cirios»...

tam:

/

M.é xico en Espe.fia.-Un grupo de damas concurrentes á. la reoepclón
ofrecidla. por el Cónsul de M.'é:xico.

?e

LUIS RCDRIGUEZ-EMBIL.

México en Espa,lia.-El nifío Sá.yago.

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

GUA YMAS.~Sres. Esteban M. Calde r6n, F. T. Dávila, E n.rique A-costa, Jesé Delailianty, Guillermo R. Ro:nay, Claudio Mendoza y Leopoldo .l\1ayet.

Los Juegos Florales de Guaymas

el quinto, por los señores J.A. Naugle y Eduardo Gaxiola. En cuanto al correspondiente al
tema 3&lt;?, no se adjudicó á persona alguna, por
haberse declarado que las composiciones recibidas no llenaban los requisitos indispensables.

Parece que los Ju egos Florales iniciados y
llevados á cabo por prim ...r11 vpz Pn l\f?xi•·o
por la colonia española, toman carta
de ciudadanía entre nosotros, pueR á
los celehrado s de
poco tiempo á esta
parte en distintas
ciudades de la República, hay que agregar los que, con
motivo de las fiestas de la Indepen dencia, se verificaron en septiembre,
en el puerto de
Guaymas.
El torneo, según
nuestros informes,
result6 verdaderamente digno de su
objeto, no s6lo por
las numerosas composiciones en prosa
y en verso que recibió el Jurado Calificador, sino también,
y muy especialmente, por el extraordinario lucimiento
que revisti6 el acto
de lectura d€ la:i obras premiadas y
distribuci6n de recompensas á los ven
cedores. El primer
premio-flor natural -lo obtuvo el señor Alfonso Iberri,
autor de una composici6n titulada
«Mis Versos» ;el seg u nd o-$500,-el
señor Aurelio Pérez
Peña; el tercero$200,-el señor José Marfa Barrios de
los Ríos, y el quin- . Srita. Marfa Cañez, reina del torneo
to-$50, -el señor Leopoldo Mayet C. El se- 1' La fiesta, que se vió concurrida por la megundo premio fné ofrecido por el señor Minisjor sociedad de Guaymas, se efectuó en el teau;o de Gobernación, Don Ramón Corral· el
tro Escobedo, el quince por la mañana sientercero, por el Ayuntamiento de Guayma¡, y
do reina del torneo la sefiorita María C¡ñez,' y

Mantenedor,el señor F. T. Dávila. La Corte de
Amor estuvo formada por las distinguidas y
bellas señoritas Eugenia Cañez, Ester Connant, Beatriz Iberri, Catalina Gaxiola, Guadalupe Calvo, Carmen Velasco, María Suárez,
Dolores Cosca, Guadalupe Mendoza, Elena y
El vira Rivas, Berta 8eldner, Gertrudis y Clara Basozabal, Virginia Iñigo, Francisca Roa
y Elena DáYila.
El adorno del esct'nario, donde se instaló el
trono de la Reina, y el del salón, fueron de
muy buen gusto.
' En este número publicamos los retratos de
la señorita Cañez, y los de los señores Esteban
M. Calderón, Presidente honorario del Comité organizador; F. T. Dávila, Presidente efectivo; Enrique Acosta, Secretario, y José Delahanty, Guillermo R. Romay y Claudio Mendoza, vocales. Publicamos también los retratos de los señores Iberri, Pérez Peña, y Mayet, y los de los miembros del Jurado, señores Lic. Fidel S. Pujo! y G. J. González.

MIS V~R 8 0 8
( Composición premiada con la flor natural en los Jueios Florales
de liuaymas.)

Amor de mis amores,
doliente Musa pálida,
tus ojos de tristeza me enseñaron
el secreto de glorias ignoradas.
Tus manos compasivas
- tan puras y tan blancasme acariciaron con el triple afecto
de una novia, una madre y una hermana.
Tus labios elocuentes
me hablaron de esperanzas;
y cayó la cascada de tus besos,
como una claridad, sobre mi alma.
Amor de mis amóres,
doliente Musa pálida,
tú sabes que mi numen es el triste,
débil enfermo de infioitas ansias.
Tú sabes que mis sueños,
como aves fatigadas,
ya n? pueden volar y se refugian
en m1 cerebro, como en una jaula.
(¡Pobre cerebro mío,
guarida de fantasmas,
cuánto jugo perdiste, alimentando
vagos delirios y quimeras vanas!)
Tú sabes, Musa mía,
mi culto por la Patria
p9r el Derecho, que es la ley suprema,
y por la Ley que del Derecho emana.
Tú sabes que mi pluma
no es la venal esclava
de las pasiones y del prócer; sabes
que á la razóo está subordioada.
Y sabes-centinela
perenne de mi alma.-

El Czar y la Czarina de Rusia, en traje nacional.

Momento de oro
Hay en la vida de cada hombre un momento de oro, una cima luminosa en la cual le
aauarda y donde recibe cuanto le es dado esp~rar en punto á prosperidades, á goces, á
triunfos. La cumbre es más 6 menos elevada,
más 6 men~s áspera é inaccesible, pero existe
de igual merte para todos, para los grandes

como para los pequeños. No hay si no que, á
la manera de e¡.e día más largo del año en que
el sol agota todos sus bríos y cuya mañana
parece un primer paso hacia el invierno, ese
&lt;CSÚmum&gt;&gt; de las existencias humanas no dura
más que un solo momento, después del cual
no cabe sino bajar. ¡Pobre hombre! Recuerda
bien el esplendor efímero de ese momento de
oro. En. ese punto alcanzaste la plenitud de tu
verano¡ las flores se deshacían en perfumes,

doblándose la rama al peso de la dorada fruta;
los campos eran cielo de espigas cuyos granos
tirabas tú tan miserablemente. Pero tu. e~:
lla comenzará á palidecer, poco á poco ira to
rrándose y descendiendo á su ocaso, pron
sus destellos no conseguirán romper h,~ lúgu•
hres tinieblas en cuyo seno va á cumpllrse tu
destino.
.ALFONSO DAUDET.

GUAYMAS.~res. ,Alfonso Iberri, Aurelio Pérez Peña, Lic. Fidel

s.

Pujoly G. J. GonzáJez.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Octubre de 1903.

La Caída de las Estrellas
(De Leconte de Lisle)
Caed, oh perlas de rosa,
Pálidos cirios, al mar;
Una niebla vaporo!'a
Satura la inmensidad;
El viento azota al pMar
Las bojas primaverales¡
Caed, perlas inmortales,
Pálidos cirios, al mar.
Del misterioso oceano
Dormid bajo su techumbre;
Ya plant6 el sol en la cumbre
Su tienda de soberano;
Un eco brota del llano
Que vaga triste y sombrío;
Dormid, lágrimas de estío,
En el profundo oceano.
Huíd, novias de lo Triste:
¡Paraísos ignorados!

EL MUNDO ILUSTRADO

El alba, tras los cercados,
De gotas de oro se viste;
Alegre está cuanto existe;
Huid, oh mundos distantes
Do van las almas amantes;
Huid, novias de lo Triste!
Id, luceros, al Poniente
Donde el cielo está sereno;
Ya el sol el bosque de lleno
Traspas6 con su ojo ardiente;
El ciervo bebe en la fuente,
El rumor del mundo empieza·
Id, hijas de la Tristeza,
'
Id, luceros, al Poniente.
¡Oh lámparas del Olvido!
Feliz aquel que os siguiera
Y en brazos de la Quimera
Viva siempre adormecido;
Odio, amor, lo que ha nacido,
Todo se ha muerto en el alma;
Dadnos la paz y la calma,
¡Oh lámparas del Olvido!

PBNSAMIBNTOS

DESCONOCIDA

Frecuentemente 'Je mima á lm1 nif?.os, aunque esto entraña un peligro para ellos; y muy
rara vez se mima á los ancianos, sin embargo
de que en ello no hay peligro.-ToURNADE.

La vi rezando de hinojos,
Y no la he visto después;
¡Qué grandes eran sus ojos,
Y qué pequeños sus pies!
Coraz6n, no me demandes
Si á turbar vienen mis sueños
¡Aquellos ojos tan grandes!
¡Y aquellos pies tan pequeños!
:M. DEL p ALACIO.

*

Nos dejamos llevar demasiado de la manía
de erigir estatuas y monumentos á los grandes hombres; pero menos malo es eso que relegarlos al olvido.-J. SIM6N.

Damingo 25 de Octubre de 1903.

*

Arrojados en la
tierra el bien y el
mal, germinan en
ella y tarde 6 tP.mprano dan sus frutos: la generaci6n
siguiente es á menudo quien los recoge.-DuRUY.

*

La mujer demasiado lujosa corre el
riei:go de ahuyentar de sí á los hom bres juiciosos que
pudieran pre tenderla. -AIVER.

*
Nuestro Pa.is.-Siallto de Ba.sruooachic
(Chihuahua).

que atravieso la ruta de la vida
con la cruz de mis versos á la espalda.
¡Humildes versos míos!. ...
Quisiera daros galas;
revestiros de púrpura y de oro,
enjoya.ros de perlas y esmeraldas,
·
zafiros y diamantes;
y ver cuál desfilara.is
por las suntuosas páginas del Libro,
como en una pomposa caravana,
cantando dulces himnos
de amor y de esperanza,
derramando torrentes de armonía
y raudales de luz sobre las almas!
¡Inútiles esfuerzos!
¡Aspiraciones vanas!,
siempre seréis los tristes peregrinos
que por la vida sollozando pasan.
Los peregrinos tristes,
de obscuras hopalandas,
como pálidos frailes pensativos
que lentamente, en procesión, avanzan
pidiendo á Dios, en tiernas
y místicas plegarias,
que llegue pronto el día en que se unan
con vínculos de amor todas las razas!

ALFONSO

m

!BERRI.

Es imposible la
felicidad cabal, porque lo que no hastía al ser humano,
por lo menos llega
á serle indiferente.
-AIVElt.

*

La taberna es para los badulaques
lo que con harta
frecuencia son para
los literatos los salones á la moda: salones y tabernas
conducen igualmente á la perdici6n
á BUS r.lientes.-ANATOLE FRANCE.

*

La política es como las mujeres: la
ama uno de joven,
porque no la conoce.-J. Srn6N.

La vida se compone de contradicciones.DRAGOMIROF.

*

La gue:ra es divina en si misma, supuesto
que constituye una ley del mundo.-DE MA1sTRE.

Toda causa ha
menester mártires.
-CLA.RETIE.

*

Estudio :(otográ.fico. (Ya.lleto).

La ~oda, aunque sin microbios, es más
contagwsa que cualquiera enfermedad. -VALTOUR.

*

Fuerza es querer vivir y saber morir.-N.APOLE6N,

La guerra rivaliza en poder destructor con
todos los azotes de la naturaleza. mas á
~e las tesis que la divinizan, es, segu'irá~f!~~
o, obra del hombre.-VALTOUR.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Evocación</name>
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                    <text>Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNDu ILUSTRADO
EL MlJN[)() ILUSTRADO

zar sus siniestros intentos hasta el
día en que Fox tuviese su pata sa•
na, y estaba resuelto á consignar
una pequeffa renta, oo á favor de
Mad. Beooit oi de su hija, sino pa·
ra que se mejorase la pitanza del
animal.
Sus visitas hubie1·an sido muy
breve$ sio la charla interminable
de Mad. Beooit.
La hija, en cambio, hablaba po·
co, con una voz harmoniosa y siem•
pre coo muy buen sentido.
El americano oo escuchaba á la
madre, pero empezaba á oír coo
agrado á la hija.
X hasta la. miraba, Jo cual le perm1t1ó notar que era una criatura
encantadora., dotada. de uoa belleza verdaderamente singular.
Aquel examen, repetido con exceso, tuvo consecuencias imprevistas,
dado el carácter habitualmente insensible de Roberto Réynolds.

amaba con toda su alma, pero sin
esperanza alguna, {L un joven llamado Luis Lenoir, contramaestré
en una fábrica situada eo una pro-

viocia lejana. Era un buen obrero,
cargado de familia, á !a. que tenía.
que mantener con el sudor de su
rostro. Sus abuelos estaban enfer•
mos, su padre había perdido la vista., y su madre se hallaba imposibi·
litada para el trabajo.
¿Podría acaso imponerse la. nueva carga. de atender á la subsisten•
cia de Mad. Benoity de su hija?
Roberto experimentó algo así como una violenta sacudida. en el corazón, que le impedía respirar con
libertad; pero no tardó en reponerse y en dominar la emoción que embargaba su espíritu.
El americano se retiró á los pocos momentos, después de haber
hecho á Clara. varias preguntas
acerca. del sitio donde su amado
trabajaba, anunciando que iba á
ausentarse por algunos días para
regresar muy pronto á París.

El bordado y los tncaJts
tn 14$ tXPOSidonts

La Madre y la Niña

Siempre sincero consigo mismo,
reconocía al fin que hacía tiempo
que Fox estaba. curado, y que si
volvía á casa. de Mad. Beooit, era
porque se complacía extraordinaria.mente en conversar con la her•
mosa Clara.
Esto le indujo á hacer una serie
de atinadas reflexiones.
-Aunque no dependo de nadiedijo para sí,-no quiero ponerme
en ridículo casándome con esa muchacha. Soy viejo y ella es joven,
y prob~blemente seríamos desgraciados. No hay más remedio que
reanudar mi proyecto, que á estas
horas debería haber realizado ya.
Dejaré un importante legado á Clara Benoit y otro al pobre Fox.
Y salió de su casa con el propó·
sito de hacer á Mad. Beooit la última visita y aouocia.rle que iba á
emprender uo largo viaje.

V
Y, en efecto, regresó all~cabo de
una semana.
El mismo día. de su llPgada corrió
~casa.de Mad. Beooit, á la. que di- '
JO á quemarropa:
- Señora., vengo á pedirle á usted
la mano de Clara. para Luis L'3noir,
que acaba de set• nombrado director de uoa fábrica de San Germán
Y dirigiéndose á Clara, añadió:·
- Su futuro esposo disfruta de un
gran ~ueldo, .Y ante sus ojos se abre
un b.r1llantís1mo porvenir.
Clara lanzó un grito, y en su rostro se reveló un aire de duda y de
interrogación.
-¡Es muy sencillol-exclamó el
poteota.do.-Acabo de comprar ra
fábrica de San Germán, á cuyo
frente he puesto á Luis Lenoir.

VI

IV
Aquel día encontró á Clara sola.
Esto contrarió uo tanto al ame·
rica.no, eo cuyas palabras se nota•
ba cierta. emoción, que contrastaba
notablemente con su acostumbra.da
sequedad.
Entablada la conversación, que
pronto llegó á adquirir un carácter
de extraordinaria. franqueza, a ve·
riguó Roberto Réynolds que Clara

4.-Elegantes esoLaivlna,,s de seda y
encaje; traje para nifía.s y ca¡pota
abrrlgo paira recién nacidos.

Roberto Réynolds ha modificado
por completo su carácter. Ahora. se
sonríe con frecuencia, admira el
espectáculo de la naturaleza, le
gu~tan las flores, contempla á las
mu¡e_res que pasan por su la.do y
no piensa eo suicidarse.
'
. Ha en~ontrado el fuego que calienta é ilumina el espíritu, el goce
verdadero y supremo: ser bueno
amar y practicar el bien.
'

L.

FORGET,

Domingo 18 de Octubre de 1903,

- Yo no quiero morirme,
dice la niña
tendiendo hacia su madre
dos manecita.s
calenturientas,
cual dos blancos jazmines
que el viento seca.
Un silencio de muerte
la madre guarda.,
¡ay! si hablara, vertiera
mares de lágrimas!
Besa á su hija
y aun la fingen sus labios
una sonrisa..
Del cuello de la madre
la hija se cuelga
y, pegada á su oído,
pálida y trémula.,
con sordo acento
dícela horrorizada:
-Oye un secreto:
¿Sabes por qué á morirme
le temo tanto?
Porque luego me llevan
toda de blanco
al cementerio ....
¡y de verme allí sola
va á darme miedo!
-¡Hija de mis entrañas,
grita la. madre,
Dios querrá que me vivas ....
y aunque te mate,
descuida, hermosa.,
que tú en el cementerio
no estarás sola.l
PEDRO A. DE ALARCÓN.

El título de este artículo, hace
unos cuantos años hubiera. hecho
a.parecer una irónica sonrisa en los
labios de los señores artistas.
¡Cómo! ¿la aguja. al la.do de nuestros buriles y pinceles? Felizmente
ha pasado el tiempo del exclusivismo, y el Salón de los Artistas franceses y el Salón Nacional de Bellas
Ar\es, en París, abren espontáneamente sus puertas á los productos
tanto tiempo desdeñados; lo que
prueba una vez más que, en habiendo mérito, á todo se llega con la
paciencia.
El ensayo, aunque oportuno, todavía es tímido, ó como si dijéra·
mos temeroso; así que, la vasta galería reservada por los artistas
franceses d. las Artes decorativas&gt;,
está muy lejos de llenarse.
La misma luz que ilumina losantiguos cueros repujados, hace brillar las alhajas modernistas eo las
vitrina.s y acaricia con uno de sus
reflejos las sedas pálidas que se incrustan lo mismo en la batista que
en el terciopelo.
Ante estos maravillosos trabajos
á l a. aguja, no podemos menos de
estudiarlos, admirarlos y la.mentar
que oo sean más numerosos.
El bordado y el encaje deben to·
mar en el presente siglo un nuevo y
difi.nitivo impulso, porque no sólo
forman parte integrante de la &lt;toilette&gt; femenina, sino también del
mobiliario y otros mil objetos.
Eo el salón de los Artistas fran·
ceses llaman la atención dos espléndidos proyectos, cuyos dibujos
son de una finura. y una riqueza ex•
traordinarias; se trata de un camino
de mesa presentado por Mme. Valeotioe Ducheoe; es un gran cuadro
de tela con hábiles recortes que figuran una guirnalda de hortensias
rodeada de bordado. La artista ha.
sabido sacar gran partido de esta
sencilla. flor, obteniendo un hermo·
so efecto decorativo.
El cuello, debido al lápiz de ma·
demoiselle Cécile Couraot, repre•
sentados ramas de madreselva de·
liciosamente enlazadas; los ligeros
tallos y las airosas hojas se unen
á las flores con exquisita. gracia.
Un poco más lejos se admira también la obra compuesta por madame Pauline Gobert y ejecutada por
mada.me Fourrier; se trata de un
cuello en tafetán crema adornado
de fucbsias. Las flores están dispuestas en grupos formando círculo; cada. pétalo está bordado con
malva clara al pasado unido, y rodeado de una hebra de seda. malva
más oscura; los tallos alterna.o con
verdes claros y oscuros.
Este cuello es rico, elegante y dis•
tinguido.
Un &lt;sacbet&gt; de raso verde páli·
do, adornado con tres motivos de
flores malva; dos de estos motivos
se extienden en los dos ángulos a.1tos,y el otro en medio; todo el bor·
da.do es al pasado unido, las flores
con s€das malva,y las hojas con sedas verdes; unas graciosas líneas
crema. y marrón dan á esta obra
mucha originalidad.
Mme. Maurice Testa.rd ha sido
premiada este año en el Salón de
los Artistas franceses por el conjunto de sus dos vitrinas, en las
que se veían terciopelos grabados
Y pintados, encajes con incrusta·
ciones,y varios bordados, entre los
que figura. la composición de que
os hablo.

5.-Trajes reforma, para casa y para reunión.
Desde el punto de vista. de artes
decorativas, el Salón Nacional de
Bellas Artes se sobrepone á su vecino, siendo de las mejores obras
un motivo para bajo de &lt;store&gt; de
M. F. Courteix; es una fina guirnalda. delicada.mente aplica.da sobre el tul, un trabajo de hadas.
A su lado hay un cuello con bordado de aplicación, hecho por Mlles.
Blaoche y Henriette Morisset. Las
aplicaciones son de tafetán sobre
tela cruda, formando cinta en lo
alto y flores abajo; el tafetán es
amarillo oro, rodeado de punto de
Bolonia; los tallos y hojas, verdes
muy pálidos, todos bordados al pasado unido. Mas la.s perlas de las
Exposiciones son indudablemente

las obras de Jacques y Madeleine
Bille; en todas descuella la idea ingeniosa personal y la ejecución perfecta.
Entre las que más llaman la atención está un ta.petillo bordado de
violetas; las hojas verdes, con las
venas brillantes y oscuras, están
bordadas á punto de cadeneta; las
flores, al pasa.do unido ,con seda
malva.
Los dos cuellos que exponen di·
chas artistas merecen también men·
ción especial por su trabajo delica·
do y artístico.
Conque animaros, queridas lectoras, é ir pensando en preparar be·
llísimos dibujos y magníficos bor•
dados para. estas Jl.xposiciones, que

si hoy se celebran en París no hao
de tardar mucho en celebr~rlas en
otras partes.

El cuarto dtl niño
Sería muy conveniente que las
madres jóvenes, las consagradas
llºr completo al cuidado de sus hi•
Jos Y que hacen de la maternidad
un sacerdocio, tuviesen en sus cas~s una habitación destinada exclus1 vamente al niño.
Es muy agradahle poderse instal~r cómodamente en una pieza provista de todos los objetos necesa-

�..
,Domingo 18 de Octubre de

moa.

ríos á la &lt;toilette&gt; de nuestros chiquitines.
De todos los miembros de la familia, el niño es el que necesita más
sitio; sus cuidados incesantes, para
los que no se puede prescindir de
bastante espacio, hacen que sea una
necesidad el destinarles un cuarto.
Todas las funciones de su cuerpecito se repiten varias veces al día
por lo que los objetos destinados á,
su uso personal hay que tenerlos
siempre á la mano.
En las casas modestas y poco elegantes no es raro ver en todas las
piezas ropitas puestas á secar, vestiditos por aquí, zapatitos por allá,
todo lo cual da un aspecto desordenado á la habitación; felices,
pues, las madres que pueden reunir
en un cuarto claro y ventilado el
mobiliario frágil y delicado, pero
indispensable a l recién nacido.
A falta de un cuarto especial, se
puede arreglar un sitio cualquiera
donde tener en orden todos los accesorios que veis aquí.
Primeramente, si vuestros medios
lo permiten y podéis arreglar el
cuarto á vuestro gusto, escoged para las paredes azulejos ó estucado,
y para menos lujo,papel barnizado,
que pueda sufrir el contacto de la
húmeda esponja.

En el suelo, un clinoleum&gt; susceptible de poderse lavar todos los
días con jabón.
Después agruparéis con arte, según las necesidades y la manera
que tengáis de usarlos, todos esos
monísimos mueblecitos, cuya descripción sigue aquí:
19 Una silla de madera blanca
pintada al esmalte, guarnecida de
almohadones.
. El del a~iento es redondo y se suJeta á la ~11la oor unas cintas.
Los del respaldo, que son tres,
también se sujetan con cintas, lo
que permite levantarlos, mullirlos
y sacarlos al aire de cuando en
cuando.
La tela de estos almohadones es
de algodón crudo, con aplicaciones
de bordado.
29 Funda para tapar y ocultar el
baño. Invención tan ingeniosa como práctica..
Esta funda tiene la. misma forma
que el baño. Una cinta puesta de
un lado al otro, permite levantar la
funda cuando se quiere destapar el
baño.
La costura de alrededor va tapa•
da por un rizadito; la tela es de algodón con flores.
39 Encantadora. cestita., muy á
propósito para la ropa limpia. Es-

•
EL MUNDO ILUSTRADO

ta cestita tiene su cubierta de tela
guateada; cuando se pone en ella. la.
ropita y se cubre con ella, como es
de abrigo, la conserva templada.
El adorno se compone de muselina. y cintas colocadas sobra fondo
de raso. El interior es igualmente
de raso guateado. Lazos en las cuatro esquinas. El asa enrollada de
cinta, con un lazo en medio; rizado
de encaje por todo el borde de la
cesta.
49 Si es agradable tener á mano
la. ropa. limpia para mudar al &lt;bebé&gt;, no lo es menos tener alguna.
cosa. donde desaparezca la sucia,
según vamos despojando de su envoltura á la criaturita.
Este saco, redondo en las dos extremidades, está armado sobre dos
círculos de alambre. Un enea.jito
adorna la base y otro la cima, y le
cierra un retazo de tela formando
bolsa., con un cordón pasado por la
jareta. La tela es de algodón crudo y se bordan unas ama.polas.
59 Pequeña manoplia es el complemento de la mesa de &lt;toilette&gt;;
se la cuelga á la izquierda del lavabo, de manera que se puedan coger todos los objetos sin necesidad
de levantarse. Es de tela impermeable, forrada de tela lavable, porque

en las bolsitas se dejan todas las
esponjas de la «toilette&gt; del nifio.
69 Mesa de tocador, destinada á
los cepillos, peines, alfileres, etc.
Esta mesa de mimbres está completamente cubierta de volantes de
encaje y de cintas. El interior está
forrado de rasete: tiene la forma de
bandeJa, para poderla levantar
cuando se quiera sacudirla y cepillarla.
Todo alrededor bolsitas, donde
se colocan todos los utensilios que
hacen falta.
La bandeja de abajo está igualmente forrada de rasete. Un doble
volante, sostenido por escarapelas
de cinta cometa, adorna el alto, y
un volante sencillo oculta los pies
del mueblecito.
79 Estuche csachet&gt; en tela de seda y bordadas las caras exteriores.
En el interior bolsitas para guardar las medias y los za.patitos. Se
cierra por lazos de cinta.
89 Cunita de hierro, barnizada de
blanco y guarnecida de muselina
con entredoses. Volante ca.yendo
sobre el borde superior de la cuna.
Colgadura de muselina y entredós, sujeta al hierro por un gran
lazo.

Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNOO ILUSTRADO

las plaotl!-s· Pero esta larga&lt;&amp; 1......_
os ha fatigado y sentís la n~-•de reposar; al retiraros dejál ida4
turalmeote, apagar el fue ~• nasalón no está caldeado porg~~f1el
feros, como fuera hace frío el or{.
mómetl'o desciende algunos
tiere~to realmente no tiene imp0 ,...?_!i
c1a.
,,,__
Lo que la tiene, y mucha 88
al retiraros habéis olvidad'o Qll8
. á
pre,e,
01r vues t ra d oncella que ant.ea
empezar la limpieza del salón de
ga las_ plantas en otra habi~n~o p_r1mero que hace á la mallan.
11
s1gu1ente es abrir los balcones ª
colocar en _uno la magnífica palmer!
que acabáis de comprar, admilllatrá~dola así un _bailo de aire de
varios grados baJo cero, pues fuera
los marca: el termómetro. Creed
que ella piensa que con esto haoe
mucho bi~n á vuestra palmera, J•
tá muy dispuesta á. repetirlo toda.a
las mañanas.
La limpieza 'requiere algún üempo; además, viene la cocinera her
de la partida para charlaren grande de la recepción de la seilora, de

grad

99 cEtagere&gt; portátil; se pone en
un rincón del cuarto y sirve de refugio á todos los juguetes del niño.
Este mueblecito es sumamente
útil; sin él, reinará siempre el desorden en el cuarto del cbebé&gt;; los
anima.les de goma, las pelotas y
muñecas tiradas por el suelo, dan á
la pieza más limpia un aspecto de
suciedad y desorden.
Es de madera blanca forrada de
cretona. Una cortina separa la ti,.•
bla. superior del medio.
·
Otra cortina parte de la tabla del
medio hasta la de abajo, cubriéndola por completo. Estas cortinas
son de cretona cruda, guarnecidas
por una tira de cretona floreada.
En estas dos cajas ( ó casas) se aloja el polichinela del &lt;bebé&gt;, su carro, su perro y todos los pobres
lisiados, que harían muy triste figura. sobre el &lt;étagere&gt;, y que, sin
embargo, aún divierten muchísimo
al niño.

tas plantas tn las babitadonts
¿Cuántas veces, queridas lectoras, a.l notar que hace mucho calor
en vuestra habitación, habéis puesto al balcón las plantas que la adornan, creyendo que es bueno refrescarlas lo mismo en el mes de enero
que en el de junio? Falta de reflexión, sin duda alguna.
Cuando dais una recepción, las
plantas completan el adorno general del salón y participan durante
ella de una temperatura muy elevada. En cuanto vuestros invitados
;,e marchan, sentís la necesidad de
renovar el aire; abrís los balcones
y la atmósfera, demasiado caliente;
c~mbia bruscamente por el aire glacial que entra y del cual participan
vuestras plantas.
Es posible que alguna de vosotras
se abstenga de abrir los balcones
por haber reflexionado que esta aireación intem'{lestiva puede dai'lar

los invitados, de los refrescos, etc.,
etc. El tiempo pasa, los balcnDel
siguen abiertos y las plant&amp;a recl•
hiendo el aire frío.
Por la tarde, la seflora advierte con muchísimo disgusto el •
ta.do lastimoso de su preciosa plil•
mera.
Estoy persuadida de que este mal
rato lo habéis pasado muchas de
vosotras, queridas lectoras; así que,
no me cansaré de recomendaroaqae
cuidéis mucho vuestras plantas; 80D
pequeños seres muy delicados, que
no cogen constipados ni bronquidl

por estos cambios de temperatura.,
pero que mueren de ~us resultas.
No es solamente por la. mañana,
durante la limpieza, cuando se exponen las plantas á las consecuencias de temperaturas más frías.
Cuantas veces por la tarde se siente el calor, nada más natural que
abrir el balcón, cerca del cual están las plantas, y entonces reciben
ráfagas de aire frío, que no les son
na.da favorables.
Es evidente que las plantas cultivadas en las habitaciones necesiten aire puro y que les conviene
aun en el rigor del invierno la aireación de la pieza, que por dife·
rentes causas no es posible dejar de
ventilarla, abriéndola cuando se
hace la limpie1.a. Pero hay que hacerlo con precaución para no perjudicará las plantas.
Cuando el termómetro ha descendido basta. bajo cero, de ningún
modo deben tenerse las plantas en
la habitación abierta; se las lleva
á. la. inmediata. mientras se airea la
primera, y no se vuelven á su sitio
basta que estén cerrados los balcones y la temperatura haya vuelto á
subir á un grado conveniente.
Todas estas mudanzas dan bastante trabajo y requieren un tiempo del que no siempre se puede disponer. En este caso es fácil remediarlo poniendo durante la aireación de la pieza un biombo delante
de las plantas, que las evita el contacto directo del aire frío; así y todo, los ha.leones deben permanecer
abiertos el menos tiempo posible.
Es preciso que no haya. corrientes
de aire frío; esto perjudica aún más
á las plantas que el solo contacto
del aire.
Si se tl'ata de plantas más duras
que exigen menos calor, como la
aralia, dracena, aspidiestra, fórmium, etc. , se las puede exponer á
la aireación directa, sobre todo si
la pieza está al Mediodía y la temperatura exterior no baja de 3 á 4
grados sobre cero. Pero mejor es
que el termómetro marque de 8 á 10
grados en las mismas condiciones,
para airear directamente las plantas más delicadas y que necesitan
más c&amp;.lor: cocotero, begonia real,
caucho, antbúl'ium, así como las
plantas de flores tempranas, que
son todas muy frágiles.
Al terminar el período estacionario de las plantas, es cuando debe
aireárselas, á fin de no tenerlas en
una. atmósfera caliente y concentra-

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da, que activaría demasiado su desarrollo, con detrimento de su futu·
ra salud.
Los brotes deseo vueltos prematuramente en 1ma atmósfera poco ven-

tila.da, se vuelven cloróticos, faltos
de consistencia, y se ven muy pronto atacados por los insectos y por
los bongos, si no se pudren antes
por el exceso de la humedad. De

modo que no debéis olvidar que el
aire, así como la luz, favorece la
elaboración de la savia y fortalece
las raíces; pero cuando el tiempo
está brumoso, no debéis exponer demasiado las plantas á la acción
malsana de la humedad.
En verano es mucho más fácil airear las plantas; la temperatura
exterior no se opone á ello. Sin
embargu, también deben tomarse
las precauciones necesarias para
que no las coja una corriente de aire, y las de follaje delicado no pueden ponerse en contacto dilecto con
los rayos solares durante su aireación.
Por fin, he termina.do mis recomeoda.ciones, queridas lectoras; di·
réis que son muy numerosas, pero
es bien fácil ponerlas en práctica,
y las que antes no tomabais estas
precauciones, estoy persuadida de
que las tomaréis de ahora en a.delante.
Yo os aseguro que seréis muy recompensadas al contemplar vuestras hermosas plantas, que se dese.rollarán y conservarán así admirablemente.
LEONOR•

El cariño de mi madre
dejé por probar el tuyo.
¡Torpe del hombre, que toma
lo incierto por lo seguro! ....

,,;fi
.

.1

;',,/

/
.•'

6.-Minuciosos detalles de tejidos

y bordaidoo para aplicaciones.

7.- Viestldos de casa y

C81lle estilo "renacimiento", y saco abrigo para se!íora.s de edad.

Tu vida, de infamias llena,
fué del infierno antesala.
Y, vieja, quieres ser buena ... .
¡porque no puedes ser mala! .... .
A Dios le pedía un hijo
Y El me dió gozo tan grande.
Y hora, entre zozobras vivo,
por si me lo arrebata.sel. ...
Ilusiones engañosas
y mentidas esperanza.s._. ._.
El hvmbre que os acar1c1a
va en pos de vanos fantasmas.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 18 de Octubre de 1903-

Leyenda escoces a

:-Y:ff.?;io.C::. ,,--;·c~, ~C\ _;' ::-

En otro tiempo, cuando los alegres trovadores iban de castillo en
castillo, lejos, muy lejos, en unas
islas cubiertas de peffascos vivía
un señor cuyo nombre era Mac
Dónald. Tenía gran número de servidores, sus arqueros eran temibles
y los terrazgueros que cultivaban
sus tierras ha.cíanles producir cosechas abundantes.
De entre ellos había uno conocido por Jan Du Mac Gillaspick. L argo parecerá, sin duda, el nombre,
pero nada. es, comparado con el de
su granja, llama.da Ca.rnemor e--NaTubberbrandon .

-·. .,,.,,

., .

: ;~ ~

_..,_,.'-

..,1 _;

.. ' .,,.•,.

.. .., .. ... .................. ....

Un día., mientr as Jan bajaba. hacia el mar disponiéndose á meterse
en su barca, se llegó á él un hombre de luengos ca.bellos y noble fisonomía..
-¿Serías tú, por ventura., Jan?le preguntó el extr anjer o.
-Efectivamente, magnífico señor,
soy Jan, colono de est a isl a..
-Y yo-su interlocutor dijo-soy
San Bra.ndón, patrón de los desdichados. Sé que tu puerta se halla
abierta de continuo par a los desgraciados; así, en r ecompensa de
tu caridad, voy á concederte un favor.
y sacando de su bolsillo una hermosa tabaquera de encina, ofreciéndola á Jan, añadió:
-Tómala; pero recuerda siempre
estas palabras: Por mucho tiempo
que transcurra, mientras l a tapa se
conserve generosamente abierta para todo el mundo, la caja estará
siempre llena; pero se vaciará muy
de prisa si la cierras á un extranjero.
Dichas estas palabras, desapareció el Santo.
Jan. lleno de alegría, corrió á l a
playa para ofrecer tab aco á todos
los mariner os y pescadores que encontrase. La maravillosa t a.baquera no menguó en lo más mínimo.
Al propio tiempo vino la felicidad
a l due!l.o de ella; á partir de aquel
día., tuvo Gillaspick tan buenas cosechas, que en dondequiera le miraban como el más rico colono de
las Hébridas.
Entre tanto, murió el viejo señor,
y, según costumbre de aquel tiempo, su hijo recorrió el señorío para
conocer sus ter razgueros. Preparó•
se Jan lo mejor que pudo para recibir á su nuevo amo. Presentóse
con todos los de su casa á Mac Dónald, se inclinó tres veces y, temblando, le ofreció la. preciosa. ta.baquera completa.mente abierta.. Al
obrar así, anda.ba. equivocado , pues
en Francia., donde se educara. el
nuevo seffor, al ofrecer tabaco á los
superiores, es costumbre presentar
la ta.baquera. cerrada; hacerlo de
otro modo, se considera como injuria.
-¿Qué significa semejante insulto?-exclamó el caballero, rojo de
ira.- ¡Mísero villa.no! ¿Te burl as
de míi' En el pecado llevarás la. penitencia.. ¡Arqueros: atad á ese
hombre de pies y manos, y sujetadle a.sí á la puerta. de su casa!
Ejecutóse la orden en seguida., á
pesar de l os lamentos del pobre colono, el cual juzgaba la. penitencia
harto dura para. ofensa. tan leve.
Sor otra parte, ¿cómo hubiera podido ofrecer la taba.quera cerrada,
habiéndole recomendado el santo
que la presentara siempre abierta?
Bien habría.querido, en descargo
suyo, conta.r la historia; sin embargo, impidióselo el temor, y las pocas palabras que balbuceara. sólo
consiguieron exasperará Mac Dónald.
E n cuanto estuvo sólo llorando
s u cuita, el desventurado vió llegar
á San Brandón.
- ¡Qué desdicha la. mía!. ... ¡Vos,
que sois tan poderoso, socorredrue!
- excl amó Jan en tono desesperado.
- Nada temas, Jan- le decía el
bienaventurado sonriendo.- Tú no
eres responsa.ble de la falta de que
se te acusa.
Y hablando así, con la punta de
los dedos el celeste persona.je tocó
las cuerdas, dejándolas rotas. Al
quedar libre, Jan frotó vigorosa-

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA:DO

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t:raltt 4t niños y niñas

~]¡ ,•• r ::f J,

..

8.-Sombrero y gorritas para niños.
mente sus piernas doloridas y dió
gracias á su libertador, quien pronunció estas últimas pa labras:
- Oye, J A.n: tu seffor se encuentra
ahora en la granja vecina; ve á encontrarle, cuéntale la. h istoria. de la.
ta.baquer a. y haz lo que él te diga.
Aun cuando altivo, Mac Dóna.ld
era. justo. Así que oyó el extra!l.o
relato del colono, comprendió el
yerro que había padecido con respecto al pobre hombre. Hizo más
aún. &lt;Quiero- dijo á éste-reparar
mi falta. por completo; dame, pues,
la. tabaquera., y, en cambio de este
pre~ioso talis!Jl~n, te hago propietar io del dom1mo que cultivas&gt;Jan Du Ma.c Gillaspick fué manumitido, y desde entonces él y sus

No se sabetodoloquepuedecontener el baúl, modesto en apariencia, de una mujer elegante, por
ejemplo, que va de veraneo.
Sólo tiene una vaga é hipotética
rercepción el mozo de cordel que
con gemidos de angustia. lo toma.
de la cubierta del coche,_el ~mpl~ado que lo pesa con sonrisa 1rómca
y una ojeada burlona, declarando
en alta é ininteligible voz su peso
formidable, y el marido que, con la
nariz a lgo larga, va á pagar, con
un suspiro, el exorbitante exceso
de equipaje.
Lo preveía, pero no tanto. No se
prevé nunca el exceso á que llega.
una mujer elegante.
Lo preveía, porque alrededor de
ese baúl-ó de esos baúles, mejor
dicho-ha. asistido á escenas tragi·
cómicas.
Ha visto, hasta el último minuto,
á l a mucama. Pnloquecida, galopar
de una. pieza á otra, excitada por
las interrog-aciones desesperadas,
las interjecciones apremiantes y urgentes y las reprimendas de su se-ñora.
Lo preveía, porque, al sentarse
sobre la tapa, él mismo ha debido
concentrar todas sus fuerzas p&lt;1ra.
cerrarla, dispuesto á abrirlo ot ra
vez inmediatamente para que se pueda meter aún algún objeto de pri·
mera. ó de última necesidad.
Por último, todo está preparado,
como se dice en lenguaje mar ítimo.
La composición difiere naturalmente, según se trate de una excursión
de algunos días, ó de una de esas
largas ausencias que mis queridas
lrntoras conocen bien.
Combinaciones múltiples de arquitectura., han conseguido dispo ner sobre las divisiones paralelas

El tquipajt dt una tltgantt

descendientes vivieron libres en la
tierra que todavía se llama.en gaélico Carnemore - Na- Tubberbrandon.
JAIME D'ALÉS.

¡. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA

Toluca, México, agosto 30.El Redactor en Jefe del .-Boletín
de la H igiene», órgano oficial del
Consejo Superior de Salubridad
del Estado de México, Dr. Ricardo Marín, dijo de la Emulai6n
de Scott:
.,«Dondeq~era que la medicacion reconstituyente está indicada, hago uso preferente de la
Emulsión de Scott. Sus resultados han sido siempre inmediatos
y completos, sobre todo en las
enfermedades diatésicas y constitucionales. Cumplo gustoso con
un deber humanitario al recomendarla como la primera en su
clase, y con un deber de justicia
al felicitar á los sefiores Scott &amp;
Bowne por su valiosa preparación».

ADenver, ;lansas City, St. Loais, Chlcago, Kew York,

San Francisco J Los Angeles

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo JttlNL
L os bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor p arte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25.IXIO
c ada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
v ida, de Nueva York.
Hace pocos u las que se practlc6 la
apertura del testamento d el Ilaltrfll•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. J.l'eellU
en la ciudad de Chlca~o, Illlaoll.
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l cerca de $125,000 oro americano ; y seg1ln el invent arlo que ee 11&amp;
publicado, los bienes que dejó tueNJII
como sigue:
Dos pólizas de " La Mu.
tua,' ' Compafffa de Se•
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 aean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . .

Se reservan Cl!-mas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
la. San F,-anoleoo, #ib•• B, llll1hc/oo, a. F.

································~

}',7-,.tzl
ff. ,
y;_,'.

.l &gt;-

/' A:/
A

S,
,&gt;,

,/ z~f[:f(j?J:}·;:
, . 0{·'

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.

37,000 oro.

Entre las &lt;tlaposlciones del sel!or Ar·
zobispo, en su teetamento, se hicieron
éstas :
A su hermana, eefforl ta Kate Feell&amp;D,
que estuvo siempre con él huta 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de aeraro:
l la seí'iora Ana A. Feehan, viada del
seí'ior doct or Eduardo L. Feehan, hermano del seffor Arzobispo, $25,000 oro
de ot ra de las pólizas, y $5,000 oro •
efectivo ; l la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marta Catallll&amp;,
$10,000 oro de la 111tlma p611sa ; f. la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellaJIA
prActlca para varones, de Feehanvlllt,
Illlnole, que era la lnstltncl6D por la
que m!l.s se interesaba el 1el!or Anoblspo, se en trecaron loe
reataa·
tee de la dltlma p61111&amp;.

Actualmente en París, todo el
mundo se prepara á salir, unos par a. los balnearios, otros á orillas
del mar, ó para viajar por Suiza,
Noruega, etc.
El asunto del equipaje es siempr e muy importante para la mujer
cuidadosa de sus trajes y de las
chucherías que lleva consigo.
Algunas personas se aficionan á
sus baúles, los cuidan, los siguen
con ojos enternecidos mientras los
peones de las estaciones los zarandean á cual má.s, y ellas no se instalan tr anquilamente en su compar timiento sino cuando han ido á
asegurarse por sí mismas de que
los queridos bultos están cuidadosamente alineados en el vagón de
equipajes.
Es, por lo demás, una precaución
muy útil, digna de recomendarse á
todas las personas que ponen el pie
en un ferrocarril.
¡Cuántas veces los empleados dejan un baúl en el andén de la estación, ó lo colocan en una línea que
no es la ver dadera!
¿Y conocéis algo más desagr adable que llegar fatigada al término
de vuestro viaje, deseosa. de repar ar el desorden que producen siem·
pr e algunas horas pasadas en ferrocarril, y oír al hombre encar ga.do de los equipajes deciros con ese
ai re estúpido y burlón, patrimonio
de todas esas gentes, en todos los
países del mundo:
-Señora, es imposible encontrar
el equipaje de usted. Se ha extraviado y no lo tendrá hasta maffana.
Eso me ha sucedido varias veces:
hablo, pues, con conocimiento de
ca.usa; estad alerta con vuestros
equipajes cuando lleguéis al andén.
No es exageración.
El cariño al aquipaje está extend ido entre las mujeres de tal modo,
que ahora es uno de los regalos que
más se ofrecen para las bodas.
Voy á daros otro consejo: ~o escojáis vosotras mismas el baul 9ue
queráis ofrecer, porque los bau!es
son objetos muy personales. Os
aseguro q ue son algo como perso-

,,,ooo

nas. Tienen su carácter, su edad,
su fisonomía. y su histori a..
Ante todo, ,:,no est á escrita su his•
toria en sus flancos en innumerables y multicolores r ótulos que los
dueffos de hoteles, ávidos de «recia.·
me,&gt; y los empleados de ferrocai:-l'il
les pegan en todas partes?
Señalan sus campañas y sus hojas de servicio.
Su fisonomía, los viajes- forman
la. juventud, pero deforman los baúles viejos- se l a. dan.
Por último, su carácter es a lgo
de particular, una. disposición, un
don na.tura! é innato que sólo conocen sus propietarios.
Los ha.y grull.ones, suáceptlbles,

insoportables, que, con un cofre
enorme .V un aire de querer tra.gar
todo, no ilig ieren casi nada. Los
ha.y dóciles, maleables, elásticos
podría decirse, que se prestan á todo, hasta. á las invas iones más exageradas, premeditadas por incons·
cientes personas que no dudan de
nada. y no conocen, en las relaciones inmutables del continente con
el contenido, límites á sus caprichos más desordenados.
Lo mismo que la naturaleza., tie·
nen honor al vacío. Con desprecio
de su salud y de su vida misma,
ciertos baúles de buena. composi·
ción hacen prodigios para. satisfa.·
cerlos.

1.-Traje de paseo y abrigo Inf antil,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 16, Octubre 18</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNDu ILUSTRADO
EL MlJN[)() ILUSTRADO

zar sus siniestros intentos hasta el
día en que Fox tuviese su pata sa•
na, y estaba resuelto á consignar
una pequeffa renta, oo á favor de
Mad. Beooit oi de su hija, sino pa·
ra que se mejorase la pitanza del
animal.
Sus visitas hubie1·an sido muy
breve$ sio la charla interminable
de Mad. Beooit.
La hija, en cambio, hablaba po·
co, con una voz harmoniosa y siem•
pre coo muy buen sentido.
El americano oo escuchaba á la
madre, pero empezaba á oír coo
agrado á la hija.
X hasta la. miraba, Jo cual le perm1t1ó notar que era una criatura
encantadora., dotada. de uoa belleza verdaderamente singular.
Aquel examen, repetido con exceso, tuvo consecuencias imprevistas,
dado el carácter habitualmente insensible de Roberto Réynolds.

amaba con toda su alma, pero sin
esperanza alguna, {L un joven llamado Luis Lenoir, contramaestré
en una fábrica situada eo una pro-

viocia lejana. Era un buen obrero,
cargado de familia, á !a. que tenía.
que mantener con el sudor de su
rostro. Sus abuelos estaban enfer•
mos, su padre había perdido la vista., y su madre se hallaba imposibi·
litada para el trabajo.
¿Podría acaso imponerse la. nueva carga. de atender á la subsisten•
cia de Mad. Benoity de su hija?
Roberto experimentó algo así como una violenta sacudida. en el corazón, que le impedía respirar con
libertad; pero no tardó en reponerse y en dominar la emoción que embargaba su espíritu.
El americano se retiró á los pocos momentos, después de haber
hecho á Clara. varias preguntas
acerca. del sitio donde su amado
trabajaba, anunciando que iba á
ausentarse por algunos días para
regresar muy pronto á París.

El bordado y los tncaJts
tn 14$ tXPOSidonts

La Madre y la Niña

Siempre sincero consigo mismo,
reconocía al fin que hacía tiempo
que Fox estaba. curado, y que si
volvía á casa. de Mad. Beooit, era
porque se complacía extraordinaria.mente en conversar con la her•
mosa Clara.
Esto le indujo á hacer una serie
de atinadas reflexiones.
-Aunque no dependo de nadiedijo para sí,-no quiero ponerme
en ridículo casándome con esa muchacha. Soy viejo y ella es joven,
y prob~blemente seríamos desgraciados. No hay más remedio que
reanudar mi proyecto, que á estas
horas debería haber realizado ya.
Dejaré un importante legado á Clara Benoit y otro al pobre Fox.
Y salió de su casa con el propó·
sito de hacer á Mad. Beooit la última visita y aouocia.rle que iba á
emprender uo largo viaje.

V
Y, en efecto, regresó all~cabo de
una semana.
El mismo día. de su llPgada corrió
~casa.de Mad. Beooit, á la. que di- '
JO á quemarropa:
- Señora., vengo á pedirle á usted
la mano de Clara. para Luis L'3noir,
que acaba de set• nombrado director de uoa fábrica de San Germán
Y dirigiéndose á Clara, añadió:·
- Su futuro esposo disfruta de un
gran ~ueldo, .Y ante sus ojos se abre
un b.r1llantís1mo porvenir.
Clara lanzó un grito, y en su rostro se reveló un aire de duda y de
interrogación.
-¡Es muy sencillol-exclamó el
poteota.do.-Acabo de comprar ra
fábrica de San Germán, á cuyo
frente he puesto á Luis Lenoir.

VI

IV
Aquel día encontró á Clara sola.
Esto contrarió uo tanto al ame·
rica.no, eo cuyas palabras se nota•
ba cierta. emoción, que contrastaba
notablemente con su acostumbra.da
sequedad.
Entablada la conversación, que
pronto llegó á adquirir un carácter
de extraordinaria. franqueza, a ve·
riguó Roberto Réynolds que Clara

4.-Elegantes esoLaivlna,,s de seda y
encaje; traje para nifía.s y ca¡pota
abrrlgo paira recién nacidos.

Roberto Réynolds ha modificado
por completo su carácter. Ahora. se
sonríe con frecuencia, admira el
espectáculo de la naturaleza, le
gu~tan las flores, contempla á las
mu¡e_res que pasan por su la.do y
no piensa eo suicidarse.
'
. Ha en~ontrado el fuego que calienta é ilumina el espíritu, el goce
verdadero y supremo: ser bueno
amar y practicar el bien.
'

L.

FORGET,

Domingo 18 de Octubre de 1903,

- Yo no quiero morirme,
dice la niña
tendiendo hacia su madre
dos manecita.s
calenturientas,
cual dos blancos jazmines
que el viento seca.
Un silencio de muerte
la madre guarda.,
¡ay! si hablara, vertiera
mares de lágrimas!
Besa á su hija
y aun la fingen sus labios
una sonrisa..
Del cuello de la madre
la hija se cuelga
y, pegada á su oído,
pálida y trémula.,
con sordo acento
dícela horrorizada:
-Oye un secreto:
¿Sabes por qué á morirme
le temo tanto?
Porque luego me llevan
toda de blanco
al cementerio ....
¡y de verme allí sola
va á darme miedo!
-¡Hija de mis entrañas,
grita la. madre,
Dios querrá que me vivas ....
y aunque te mate,
descuida, hermosa.,
que tú en el cementerio
no estarás sola.l
PEDRO A. DE ALARCÓN.

El título de este artículo, hace
unos cuantos años hubiera. hecho
a.parecer una irónica sonrisa en los
labios de los señores artistas.
¡Cómo! ¿la aguja. al la.do de nuestros buriles y pinceles? Felizmente
ha pasado el tiempo del exclusivismo, y el Salón de los Artistas franceses y el Salón Nacional de Bellas
Ar\es, en París, abren espontáneamente sus puertas á los productos
tanto tiempo desdeñados; lo que
prueba una vez más que, en habiendo mérito, á todo se llega con la
paciencia.
El ensayo, aunque oportuno, todavía es tímido, ó como si dijéra·
mos temeroso; así que, la vasta galería reservada por los artistas
franceses d. las Artes decorativas&gt;,
está muy lejos de llenarse.
La misma luz que ilumina losantiguos cueros repujados, hace brillar las alhajas modernistas eo las
vitrina.s y acaricia con uno de sus
reflejos las sedas pálidas que se incrustan lo mismo en la batista que
en el terciopelo.
Ante estos maravillosos trabajos
á l a. aguja, no podemos menos de
estudiarlos, admirarlos y la.mentar
que oo sean más numerosos.
El bordado y el encaje deben to·
mar en el presente siglo un nuevo y
difi.nitivo impulso, porque no sólo
forman parte integrante de la &lt;toilette&gt; femenina, sino también del
mobiliario y otros mil objetos.
Eo el salón de los Artistas fran·
ceses llaman la atención dos espléndidos proyectos, cuyos dibujos
son de una finura. y una riqueza ex•
traordinarias; se trata de un camino
de mesa presentado por Mme. Valeotioe Ducheoe; es un gran cuadro
de tela con hábiles recortes que figuran una guirnalda de hortensias
rodeada de bordado. La artista ha.
sabido sacar gran partido de esta
sencilla. flor, obteniendo un hermo·
so efecto decorativo.
El cuello, debido al lápiz de ma·
demoiselle Cécile Couraot, repre•
sentados ramas de madreselva de·
liciosamente enlazadas; los ligeros
tallos y las airosas hojas se unen
á las flores con exquisita. gracia.
Un poco más lejos se admira también la obra compuesta por madame Pauline Gobert y ejecutada por
mada.me Fourrier; se trata de un
cuello en tafetán crema adornado
de fucbsias. Las flores están dispuestas en grupos formando círculo; cada. pétalo está bordado con
malva clara al pasado unido, y rodeado de una hebra de seda. malva
más oscura; los tallos alterna.o con
verdes claros y oscuros.
Este cuello es rico, elegante y dis•
tinguido.
Un &lt;sacbet&gt; de raso verde páli·
do, adornado con tres motivos de
flores malva; dos de estos motivos
se extienden en los dos ángulos a.1tos,y el otro en medio; todo el bor·
da.do es al pasado unido, las flores
con s€das malva,y las hojas con sedas verdes; unas graciosas líneas
crema. y marrón dan á esta obra
mucha originalidad.
Mme. Maurice Testa.rd ha sido
premiada este año en el Salón de
los Artistas franceses por el conjunto de sus dos vitrinas, en las
que se veían terciopelos grabados
Y pintados, encajes con incrusta·
ciones,y varios bordados, entre los
que figura. la composición de que
os hablo.

5.-Trajes reforma, para casa y para reunión.
Desde el punto de vista. de artes
decorativas, el Salón Nacional de
Bellas Artes se sobrepone á su vecino, siendo de las mejores obras
un motivo para bajo de &lt;store&gt; de
M. F. Courteix; es una fina guirnalda. delicada.mente aplica.da sobre el tul, un trabajo de hadas.
A su lado hay un cuello con bordado de aplicación, hecho por Mlles.
Blaoche y Henriette Morisset. Las
aplicaciones son de tafetán sobre
tela cruda, formando cinta en lo
alto y flores abajo; el tafetán es
amarillo oro, rodeado de punto de
Bolonia; los tallos y hojas, verdes
muy pálidos, todos bordados al pasado unido. Mas la.s perlas de las
Exposiciones son indudablemente

las obras de Jacques y Madeleine
Bille; en todas descuella la idea ingeniosa personal y la ejecución perfecta.
Entre las que más llaman la atención está un ta.petillo bordado de
violetas; las hojas verdes, con las
venas brillantes y oscuras, están
bordadas á punto de cadeneta; las
flores, al pasa.do unido ,con seda
malva.
Los dos cuellos que exponen di·
chas artistas merecen también men·
ción especial por su trabajo delica·
do y artístico.
Conque animaros, queridas lectoras, é ir pensando en preparar be·
llísimos dibujos y magníficos bor•
dados para. estas Jl.xposiciones, que

si hoy se celebran en París no hao
de tardar mucho en celebr~rlas en
otras partes.

El cuarto dtl niño
Sería muy conveniente que las
madres jóvenes, las consagradas
llºr completo al cuidado de sus hi•
Jos Y que hacen de la maternidad
un sacerdocio, tuviesen en sus cas~s una habitación destinada exclus1 vamente al niño.
Es muy agradahle poderse instal~r cómodamente en una pieza provista de todos los objetos necesa-

�..
,Domingo 18 de Octubre de

moa.

ríos á la &lt;toilette&gt; de nuestros chiquitines.
De todos los miembros de la familia, el niño es el que necesita más
sitio; sus cuidados incesantes, para
los que no se puede prescindir de
bastante espacio, hacen que sea una
necesidad el destinarles un cuarto.
Todas las funciones de su cuerpecito se repiten varias veces al día
por lo que los objetos destinados á,
su uso personal hay que tenerlos
siempre á la mano.
En las casas modestas y poco elegantes no es raro ver en todas las
piezas ropitas puestas á secar, vestiditos por aquí, zapatitos por allá,
todo lo cual da un aspecto desordenado á la habitación; felices,
pues, las madres que pueden reunir
en un cuarto claro y ventilado el
mobiliario frágil y delicado, pero
indispensable a l recién nacido.
A falta de un cuarto especial, se
puede arreglar un sitio cualquiera
donde tener en orden todos los accesorios que veis aquí.
Primeramente, si vuestros medios
lo permiten y podéis arreglar el
cuarto á vuestro gusto, escoged para las paredes azulejos ó estucado,
y para menos lujo,papel barnizado,
que pueda sufrir el contacto de la
húmeda esponja.

En el suelo, un clinoleum&gt; susceptible de poderse lavar todos los
días con jabón.
Después agruparéis con arte, según las necesidades y la manera
que tengáis de usarlos, todos esos
monísimos mueblecitos, cuya descripción sigue aquí:
19 Una silla de madera blanca
pintada al esmalte, guarnecida de
almohadones.
. El del a~iento es redondo y se suJeta á la ~11la oor unas cintas.
Los del respaldo, que son tres,
también se sujetan con cintas, lo
que permite levantarlos, mullirlos
y sacarlos al aire de cuando en
cuando.
La tela de estos almohadones es
de algodón crudo, con aplicaciones
de bordado.
29 Funda para tapar y ocultar el
baño. Invención tan ingeniosa como práctica..
Esta funda tiene la. misma forma
que el baño. Una cinta puesta de
un lado al otro, permite levantar la
funda cuando se quiere destapar el
baño.
La costura de alrededor va tapa•
da por un rizadito; la tela es de algodón con flores.
39 Encantadora. cestita., muy á
propósito para la ropa limpia. Es-

•
EL MUNDO ILUSTRADO

ta cestita tiene su cubierta de tela
guateada; cuando se pone en ella. la.
ropita y se cubre con ella, como es
de abrigo, la conserva templada.
El adorno se compone de muselina. y cintas colocadas sobra fondo
de raso. El interior es igualmente
de raso guateado. Lazos en las cuatro esquinas. El asa enrollada de
cinta, con un lazo en medio; rizado
de encaje por todo el borde de la
cesta.
49 Si es agradable tener á mano
la. ropa. limpia para mudar al &lt;bebé&gt;, no lo es menos tener alguna.
cosa. donde desaparezca la sucia,
según vamos despojando de su envoltura á la criaturita.
Este saco, redondo en las dos extremidades, está armado sobre dos
círculos de alambre. Un enea.jito
adorna la base y otro la cima, y le
cierra un retazo de tela formando
bolsa., con un cordón pasado por la
jareta. La tela es de algodón crudo y se bordan unas ama.polas.
59 Pequeña manoplia es el complemento de la mesa de &lt;toilette&gt;;
se la cuelga á la izquierda del lavabo, de manera que se puedan coger todos los objetos sin necesidad
de levantarse. Es de tela impermeable, forrada de tela lavable, porque

en las bolsitas se dejan todas las
esponjas de la «toilette&gt; del nifio.
69 Mesa de tocador, destinada á
los cepillos, peines, alfileres, etc.
Esta mesa de mimbres está completamente cubierta de volantes de
encaje y de cintas. El interior está
forrado de rasete: tiene la forma de
bandeJa, para poderla levantar
cuando se quiera sacudirla y cepillarla.
Todo alrededor bolsitas, donde
se colocan todos los utensilios que
hacen falta.
La bandeja de abajo está igualmente forrada de rasete. Un doble
volante, sostenido por escarapelas
de cinta cometa, adorna el alto, y
un volante sencillo oculta los pies
del mueblecito.
79 Estuche csachet&gt; en tela de seda y bordadas las caras exteriores.
En el interior bolsitas para guardar las medias y los za.patitos. Se
cierra por lazos de cinta.
89 Cunita de hierro, barnizada de
blanco y guarnecida de muselina
con entredoses. Volante ca.yendo
sobre el borde superior de la cuna.
Colgadura de muselina y entredós, sujeta al hierro por un gran
lazo.

Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNOO ILUSTRADO

las plaotl!-s· Pero esta larga&lt;&amp; 1......_
os ha fatigado y sentís la n~-•de reposar; al retiraros dejál ida4
turalmeote, apagar el fue ~• nasalón no está caldeado porg~~f1el
feros, como fuera hace frío el or{.
mómetl'o desciende algunos
tiere~to realmente no tiene imp0 ,...?_!i
c1a.
,,,__
Lo que la tiene, y mucha 88
al retiraros habéis olvidad'o Qll8
. á
pre,e,
01r vues t ra d oncella que ant.ea
empezar la limpieza del salón de
ga las_ plantas en otra habi~n~o p_r1mero que hace á la mallan.
11
s1gu1ente es abrir los balcones ª
colocar en _uno la magnífica palmer!
que acabáis de comprar, admilllatrá~dola así un _bailo de aire de
varios grados baJo cero, pues fuera
los marca: el termómetro. Creed
que ella piensa que con esto haoe
mucho bi~n á vuestra palmera, J•
tá muy dispuesta á. repetirlo toda.a
las mañanas.
La limpieza 'requiere algún üempo; además, viene la cocinera her
de la partida para charlaren grande de la recepción de la seilora, de

grad

99 cEtagere&gt; portátil; se pone en
un rincón del cuarto y sirve de refugio á todos los juguetes del niño.
Este mueblecito es sumamente
útil; sin él, reinará siempre el desorden en el cuarto del cbebé&gt;; los
anima.les de goma, las pelotas y
muñecas tiradas por el suelo, dan á
la pieza más limpia un aspecto de
suciedad y desorden.
Es de madera blanca forrada de
cretona. Una cortina separa la ti,.•
bla. superior del medio.
·
Otra cortina parte de la tabla del
medio hasta la de abajo, cubriéndola por completo. Estas cortinas
son de cretona cruda, guarnecidas
por una tira de cretona floreada.
En estas dos cajas ( ó casas) se aloja el polichinela del &lt;bebé&gt;, su carro, su perro y todos los pobres
lisiados, que harían muy triste figura. sobre el &lt;étagere&gt;, y que, sin
embargo, aún divierten muchísimo
al niño.

tas plantas tn las babitadonts
¿Cuántas veces, queridas lectoras, a.l notar que hace mucho calor
en vuestra habitación, habéis puesto al balcón las plantas que la adornan, creyendo que es bueno refrescarlas lo mismo en el mes de enero
que en el de junio? Falta de reflexión, sin duda alguna.
Cuando dais una recepción, las
plantas completan el adorno general del salón y participan durante
ella de una temperatura muy elevada. En cuanto vuestros invitados
;,e marchan, sentís la necesidad de
renovar el aire; abrís los balcones
y la atmósfera, demasiado caliente;
c~mbia bruscamente por el aire glacial que entra y del cual participan
vuestras plantas.
Es posible que alguna de vosotras
se abstenga de abrir los balcones
por haber reflexionado que esta aireación intem'{lestiva puede dai'lar

los invitados, de los refrescos, etc.,
etc. El tiempo pasa, los balcnDel
siguen abiertos y las plant&amp;a recl•
hiendo el aire frío.
Por la tarde, la seflora advierte con muchísimo disgusto el •
ta.do lastimoso de su preciosa plil•
mera.
Estoy persuadida de que este mal
rato lo habéis pasado muchas de
vosotras, queridas lectoras; así que,
no me cansaré de recomendaroaqae
cuidéis mucho vuestras plantas; 80D
pequeños seres muy delicados, que
no cogen constipados ni bronquidl

por estos cambios de temperatura.,
pero que mueren de ~us resultas.
No es solamente por la. mañana,
durante la limpieza, cuando se exponen las plantas á las consecuencias de temperaturas más frías.
Cuantas veces por la tarde se siente el calor, nada más natural que
abrir el balcón, cerca del cual están las plantas, y entonces reciben
ráfagas de aire frío, que no les son
na.da favorables.
Es evidente que las plantas cultivadas en las habitaciones necesiten aire puro y que les conviene
aun en el rigor del invierno la aireación de la pieza, que por dife·
rentes causas no es posible dejar de
ventilarla, abriéndola cuando se
hace la limpie1.a. Pero hay que hacerlo con precaución para no perjudicará las plantas.
Cuando el termómetro ha descendido basta. bajo cero, de ningún
modo deben tenerse las plantas en
la habitación abierta; se las lleva
á. la. inmediata. mientras se airea la
primera, y no se vuelven á su sitio
basta que estén cerrados los balcones y la temperatura haya vuelto á
subir á un grado conveniente.
Todas estas mudanzas dan bastante trabajo y requieren un tiempo del que no siempre se puede disponer. En este caso es fácil remediarlo poniendo durante la aireación de la pieza un biombo delante
de las plantas, que las evita el contacto directo del aire frío; así y todo, los ha.leones deben permanecer
abiertos el menos tiempo posible.
Es preciso que no haya. corrientes
de aire frío; esto perjudica aún más
á las plantas que el solo contacto
del aire.
Si se tl'ata de plantas más duras
que exigen menos calor, como la
aralia, dracena, aspidiestra, fórmium, etc. , se las puede exponer á
la aireación directa, sobre todo si
la pieza está al Mediodía y la temperatura exterior no baja de 3 á 4
grados sobre cero. Pero mejor es
que el termómetro marque de 8 á 10
grados en las mismas condiciones,
para airear directamente las plantas más delicadas y que necesitan
más c&amp;.lor: cocotero, begonia real,
caucho, antbúl'ium, así como las
plantas de flores tempranas, que
son todas muy frágiles.
Al terminar el período estacionario de las plantas, es cuando debe
aireárselas, á fin de no tenerlas en
una. atmósfera caliente y concentra-

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da, que activaría demasiado su desarrollo, con detrimento de su futu·
ra salud.
Los brotes deseo vueltos prematuramente en 1ma atmósfera poco ven-

tila.da, se vuelven cloróticos, faltos
de consistencia, y se ven muy pronto atacados por los insectos y por
los bongos, si no se pudren antes
por el exceso de la humedad. De

modo que no debéis olvidar que el
aire, así como la luz, favorece la
elaboración de la savia y fortalece
las raíces; pero cuando el tiempo
está brumoso, no debéis exponer demasiado las plantas á la acción
malsana de la humedad.
En verano es mucho más fácil airear las plantas; la temperatura
exterior no se opone á ello. Sin
embargu, también deben tomarse
las precauciones necesarias para
que no las coja una corriente de aire, y las de follaje delicado no pueden ponerse en contacto dilecto con
los rayos solares durante su aireación.
Por fin, he termina.do mis recomeoda.ciones, queridas lectoras; di·
réis que son muy numerosas, pero
es bien fácil ponerlas en práctica,
y las que antes no tomabais estas
precauciones, estoy persuadida de
que las tomaréis de ahora en a.delante.
Yo os aseguro que seréis muy recompensadas al contemplar vuestras hermosas plantas, que se dese.rollarán y conservarán así admirablemente.
LEONOR•

El cariño de mi madre
dejé por probar el tuyo.
¡Torpe del hombre, que toma
lo incierto por lo seguro! ....

,,;fi
.

.1

;',,/

/
.•'

6.-Minuciosos detalles de tejidos

y bordaidoo para aplicaciones.

7.- Viestldos de casa y

C81lle estilo "renacimiento", y saco abrigo para se!íora.s de edad.

Tu vida, de infamias llena,
fué del infierno antesala.
Y, vieja, quieres ser buena ... .
¡porque no puedes ser mala! .... .
A Dios le pedía un hijo
Y El me dió gozo tan grande.
Y hora, entre zozobras vivo,
por si me lo arrebata.sel. ...
Ilusiones engañosas
y mentidas esperanza.s._. ._.
El hvmbre que os acar1c1a
va en pos de vanos fantasmas.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 18 de Octubre de 1903-

Leyenda escoces a

:-Y:ff.?;io.C::. ,,--;·c~, ~C\ _;' ::-

En otro tiempo, cuando los alegres trovadores iban de castillo en
castillo, lejos, muy lejos, en unas
islas cubiertas de peffascos vivía
un señor cuyo nombre era Mac
Dónald. Tenía gran número de servidores, sus arqueros eran temibles
y los terrazgueros que cultivaban
sus tierras ha.cíanles producir cosechas abundantes.
De entre ellos había uno conocido por Jan Du Mac Gillaspick. L argo parecerá, sin duda, el nombre,
pero nada. es, comparado con el de
su granja, llama.da Ca.rnemor e--NaTubberbrandon .

-·. .,,.,,

., .

: ;~ ~

_..,_,.'-

..,1 _;

.. ' .,,.•,.

.. .., .. ... .................. ....

Un día., mientr as Jan bajaba. hacia el mar disponiéndose á meterse
en su barca, se llegó á él un hombre de luengos ca.bellos y noble fisonomía..
-¿Serías tú, por ventura., Jan?le preguntó el extr anjer o.
-Efectivamente, magnífico señor,
soy Jan, colono de est a isl a..
-Y yo-su interlocutor dijo-soy
San Bra.ndón, patrón de los desdichados. Sé que tu puerta se halla
abierta de continuo par a los desgraciados; así, en r ecompensa de
tu caridad, voy á concederte un favor.
y sacando de su bolsillo una hermosa tabaquera de encina, ofreciéndola á Jan, añadió:
-Tómala; pero recuerda siempre
estas palabras: Por mucho tiempo
que transcurra, mientras l a tapa se
conserve generosamente abierta para todo el mundo, la caja estará
siempre llena; pero se vaciará muy
de prisa si la cierras á un extranjero.
Dichas estas palabras, desapareció el Santo.
Jan. lleno de alegría, corrió á l a
playa para ofrecer tab aco á todos
los mariner os y pescadores que encontrase. La maravillosa t a.baquera no menguó en lo más mínimo.
Al propio tiempo vino la felicidad
a l due!l.o de ella; á partir de aquel
día., tuvo Gillaspick tan buenas cosechas, que en dondequiera le miraban como el más rico colono de
las Hébridas.
Entre tanto, murió el viejo señor,
y, según costumbre de aquel tiempo, su hijo recorrió el señorío para
conocer sus ter razgueros. Preparó•
se Jan lo mejor que pudo para recibir á su nuevo amo. Presentóse
con todos los de su casa á Mac Dónald, se inclinó tres veces y, temblando, le ofreció la. preciosa. ta.baquera completa.mente abierta.. Al
obrar así, anda.ba. equivocado , pues
en Francia., donde se educara. el
nuevo seffor, al ofrecer tabaco á los
superiores, es costumbre presentar
la ta.baquera. cerrada; hacerlo de
otro modo, se considera como injuria.
-¿Qué significa semejante insulto?-exclamó el caballero, rojo de
ira.- ¡Mísero villa.no! ¿Te burl as
de míi' En el pecado llevarás la. penitencia.. ¡Arqueros: atad á ese
hombre de pies y manos, y sujetadle a.sí á la puerta. de su casa!
Ejecutóse la orden en seguida., á
pesar de l os lamentos del pobre colono, el cual juzgaba la. penitencia
harto dura para. ofensa. tan leve.
Sor otra parte, ¿cómo hubiera podido ofrecer la taba.quera cerrada,
habiéndole recomendado el santo
que la presentara siempre abierta?
Bien habría.querido, en descargo
suyo, conta.r la historia; sin embargo, impidióselo el temor, y las pocas palabras que balbuceara. sólo
consiguieron exasperará Mac Dónald.
E n cuanto estuvo sólo llorando
s u cuita, el desventurado vió llegar
á San Brandón.
- ¡Qué desdicha la. mía!. ... ¡Vos,
que sois tan poderoso, socorredrue!
- excl amó Jan en tono desesperado.
- Nada temas, Jan- le decía el
bienaventurado sonriendo.- Tú no
eres responsa.ble de la falta de que
se te acusa.
Y hablando así, con la punta de
los dedos el celeste persona.je tocó
las cuerdas, dejándolas rotas. Al
quedar libre, Jan frotó vigorosa-

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA:DO

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t:raltt 4t niños y niñas

~]¡ ,•• r ::f J,

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8.-Sombrero y gorritas para niños.
mente sus piernas doloridas y dió
gracias á su libertador, quien pronunció estas últimas pa labras:
- Oye, J A.n: tu seffor se encuentra
ahora en la granja vecina; ve á encontrarle, cuéntale la. h istoria. de la.
ta.baquer a. y haz lo que él te diga.
Aun cuando altivo, Mac Dóna.ld
era. justo. Así que oyó el extra!l.o
relato del colono, comprendió el
yerro que había padecido con respecto al pobre hombre. Hizo más
aún. &lt;Quiero- dijo á éste-reparar
mi falta. por completo; dame, pues,
la. tabaquera., y, en cambio de este
pre~ioso talis!Jl~n, te hago propietar io del dom1mo que cultivas&gt;Jan Du Ma.c Gillaspick fué manumitido, y desde entonces él y sus

No se sabetodoloquepuedecontener el baúl, modesto en apariencia, de una mujer elegante, por
ejemplo, que va de veraneo.
Sólo tiene una vaga é hipotética
rercepción el mozo de cordel que
con gemidos de angustia. lo toma.
de la cubierta del coche,_el ~mpl~ado que lo pesa con sonrisa 1rómca
y una ojeada burlona, declarando
en alta é ininteligible voz su peso
formidable, y el marido que, con la
nariz a lgo larga, va á pagar, con
un suspiro, el exorbitante exceso
de equipaje.
Lo preveía, pero no tanto. No se
prevé nunca el exceso á que llega.
una mujer elegante.
Lo preveía, porque alrededor de
ese baúl-ó de esos baúles, mejor
dicho-ha. asistido á escenas tragi·
cómicas.
Ha visto, hasta el último minuto,
á l a mucama. Pnloquecida, galopar
de una. pieza á otra, excitada por
las interrog-aciones desesperadas,
las interjecciones apremiantes y urgentes y las reprimendas de su se-ñora.
Lo preveía, porque, al sentarse
sobre la tapa, él mismo ha debido
concentrar todas sus fuerzas p&lt;1ra.
cerrarla, dispuesto á abrirlo ot ra
vez inmediatamente para que se pueda meter aún algún objeto de pri·
mera. ó de última necesidad.
Por último, todo está preparado,
como se dice en lenguaje mar ítimo.
La composición difiere naturalmente, según se trate de una excursión
de algunos días, ó de una de esas
largas ausencias que mis queridas
lrntoras conocen bien.
Combinaciones múltiples de arquitectura., han conseguido dispo ner sobre las divisiones paralelas

El tquipajt dt una tltgantt

descendientes vivieron libres en la
tierra que todavía se llama.en gaélico Carnemore - Na- Tubberbrandon.
JAIME D'ALÉS.

¡. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA

Toluca, México, agosto 30.El Redactor en Jefe del .-Boletín
de la H igiene», órgano oficial del
Consejo Superior de Salubridad
del Estado de México, Dr. Ricardo Marín, dijo de la Emulai6n
de Scott:
.,«Dondeq~era que la medicacion reconstituyente está indicada, hago uso preferente de la
Emulsión de Scott. Sus resultados han sido siempre inmediatos
y completos, sobre todo en las
enfermedades diatésicas y constitucionales. Cumplo gustoso con
un deber humanitario al recomendarla como la primera en su
clase, y con un deber de justicia
al felicitar á los sefiores Scott &amp;
Bowne por su valiosa preparación».

ADenver, ;lansas City, St. Loais, Chlcago, Kew York,

San Francisco J Los Angeles

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo JttlNL
L os bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor p arte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25.IXIO
c ada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
v ida, de Nueva York.
Hace pocos u las que se practlc6 la
apertura del testamento d el Ilaltrfll•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. J.l'eellU
en la ciudad de Chlca~o, Illlaoll.
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l cerca de $125,000 oro americano ; y seg1ln el invent arlo que ee 11&amp;
publicado, los bienes que dejó tueNJII
como sigue:
Dos pólizas de " La Mu.
tua,' ' Compafffa de Se•
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 aean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . .

Se reservan Cl!-mas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
la. San F,-anoleoo, #ib•• B, llll1hc/oo, a. F.

································~

}',7-,.tzl
ff. ,
y;_,'.

.l &gt;-

/' A:/
A

S,
,&gt;,

,/ z~f[:f(j?J:}·;:
, . 0{·'

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.

37,000 oro.

Entre las &lt;tlaposlciones del sel!or Ar·
zobispo, en su teetamento, se hicieron
éstas :
A su hermana, eefforl ta Kate Feell&amp;D,
que estuvo siempre con él huta 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de aeraro:
l la seí'iora Ana A. Feehan, viada del
seí'ior doct or Eduardo L. Feehan, hermano del seffor Arzobispo, $25,000 oro
de ot ra de las pólizas, y $5,000 oro •
efectivo ; l la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marta Catallll&amp;,
$10,000 oro de la 111tlma p611sa ; f. la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellaJIA
prActlca para varones, de Feehanvlllt,
Illlnole, que era la lnstltncl6D por la
que m!l.s se interesaba el 1el!or Anoblspo, se en trecaron loe
reataa·
tee de la dltlma p61111&amp;.

Actualmente en París, todo el
mundo se prepara á salir, unos par a. los balnearios, otros á orillas
del mar, ó para viajar por Suiza,
Noruega, etc.
El asunto del equipaje es siempr e muy importante para la mujer
cuidadosa de sus trajes y de las
chucherías que lleva consigo.
Algunas personas se aficionan á
sus baúles, los cuidan, los siguen
con ojos enternecidos mientras los
peones de las estaciones los zarandean á cual má.s, y ellas no se instalan tr anquilamente en su compar timiento sino cuando han ido á
asegurarse por sí mismas de que
los queridos bultos están cuidadosamente alineados en el vagón de
equipajes.
Es, por lo demás, una precaución
muy útil, digna de recomendarse á
todas las personas que ponen el pie
en un ferrocarril.
¡Cuántas veces los empleados dejan un baúl en el andén de la estación, ó lo colocan en una línea que
no es la ver dadera!
¿Y conocéis algo más desagr adable que llegar fatigada al término
de vuestro viaje, deseosa. de repar ar el desorden que producen siem·
pr e algunas horas pasadas en ferrocarril, y oír al hombre encar ga.do de los equipajes deciros con ese
ai re estúpido y burlón, patrimonio
de todas esas gentes, en todos los
países del mundo:
-Señora, es imposible encontrar
el equipaje de usted. Se ha extraviado y no lo tendrá hasta maffana.
Eso me ha sucedido varias veces:
hablo, pues, con conocimiento de
ca.usa; estad alerta con vuestros
equipajes cuando lleguéis al andén.
No es exageración.
El cariño al aquipaje está extend ido entre las mujeres de tal modo,
que ahora es uno de los regalos que
más se ofrecen para las bodas.
Voy á daros otro consejo: ~o escojáis vosotras mismas el baul 9ue
queráis ofrecer, porque los bau!es
son objetos muy personales. Os
aseguro q ue son algo como perso-

,,,ooo

nas. Tienen su carácter, su edad,
su fisonomía. y su histori a..
Ante todo, ,:,no est á escrita su his•
toria en sus flancos en innumerables y multicolores r ótulos que los
dueffos de hoteles, ávidos de «recia.·
me,&gt; y los empleados de ferrocai:-l'il
les pegan en todas partes?
Señalan sus campañas y sus hojas de servicio.
Su fisonomía, los viajes- forman
la. juventud, pero deforman los baúles viejos- se l a. dan.
Por último, su carácter es a lgo
de particular, una. disposición, un
don na.tura! é innato que sólo conocen sus propietarios.
Los ha.y grull.ones, suáceptlbles,

insoportables, que, con un cofre
enorme .V un aire de querer tra.gar
todo, no ilig ieren casi nada. Los
ha.y dóciles, maleables, elásticos
podría decirse, que se prestan á todo, hasta. á las invas iones más exageradas, premeditadas por incons·
cientes personas que no dudan de
nada. y no conocen, en las relaciones inmutables del continente con
el contenido, límites á sus caprichos más desordenados.
Lo mismo que la naturaleza., tie·
nen honor al vacío. Con desprecio
de su salud y de su vida misma,
ciertos baúles de buena. composi·
ción hacen prodigios para. satisfa.·
cerlos.

1.-Traje de paseo y abrigo Inf antil,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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