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                    <text>Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Dote que no se acaba, orivilegio
que no muere. Después de muerto,
queda el producto de sus trabajos
in!-61.e ctuales haciendo el bien aúo,
aligerando la carga á los que vienen detrás, iluminándoles el camino.
MILAGROS Romr. DE ALBA.

Está el bueno de García,
que es médico consumado,
hace tiempo dedicado
á estudiar frenología.
Y en defensa de su idea
el ice, que al ver fijamente
la cabeza de un cliente,
su.be del pie que cojea.

PARA UN ALBUM.
Adorable señorita!
Con voz suave y poética, tierna a.l
oído como un arrullo; con esa voz
que suspira con tanta dulzura las
amables frases que pronunciáis, así
me dijisteis en una hermosísima r
espléndida tarde de mayo:
•
-Quiero algo para mi álbum: escribid.
Y, colocando ante mí el elegante
libro en que escrito se hallaba en
hermosas letras doradas el nombre
adorable de Adela, espera.steis,sonriente, la respuesta.
¿Recordáis acaso cuál fué'? Seguramente que no la habéis olvidado, ¿verdad'?
Y a.~ora. yo os pregunto: Sabéis,
seí'lorita, lo que es escribir para un
álbum? Lo más tierno, lo más elelicado y precioso debe verterse en
él. Ali( lo grande, lo hermoso lo
sublime.
'
La frase estulta, los períodos arrítmicos, las imágenes faltas de luz
de colorido, de escorzos.... no pue'.
den, no deben hallar cabidad en
un álbum. De abí, que no me sea
dado salir triunfante en tan amable
y hermosa invitación.

17.-Trajecitos

Pa.t·a. que la. unión sea. ta.l, ha.o
de casarse los espíritus, y eso no
se produce sin la. cultura., sin la. voluntad independiente de la. mujer,
que no debe abusar de que su dicha.
está en set• amada., por lo que no
muere.
Si la. moral es la base de la familia, la inteligencia es el eslabón del
amor.
No basta querer; debe quererse
con observación,con ánimo de agra.dar. Un a.mor inmenso es la. ley
natural; no se agradecen ta.ntocomo
los sutiles cuida.dos los oportunos
cariños de un ser inteligente.
La. ignorancia. de la. vida. interior, la poca observación hacia los
seres que amamos, trae ta.ata frialdad, que no ba.sta.rá á derretir toda.
la. virtud sóWla. del mayor amor.
Efímero todo traba.jo que no anima. el soplo de una. actividad interior. Condenamos (l la mujer á ha.car vida de autómata., y con ello
privamos a.l mundo, á la. familia. y
a.l arts, de la.s manifestaciones gra.ndiosa.s, vivas, de una luz y un color
de espiritual inteligencia., ~ maravillosa. hermosura..
Si la.s costumbres permitiesen á
la mujer desarrollar su ingenio,
¡cuánta gracia fina no embellecería
la vida!
Prueba. evidentísima de su mucho valer espiritual, es cómo aquellas que han sido observadas por
seres de fina observación, por artistas y escritores, han sido las inspiradoras más tarde de sus obras
más perfectas.
La mujer inteligente, si se la. deja.
ocasión de mostrarse, conquista los
corazones más que todas las otras
ventajas ó grandezas de la vida, y
como madre es como más debe usa.r
la. instrucción, el alto criterio. Toda enseñanza no secundada por el
talento de una madre, costará al
niño, ímprobo trabajo y no se fijará en su mente de un modo indeleble.
A la madre buena se la respeta.
y se la quiere. A la madre que es
además inteligente, se la da la.con-

''.Es incolora la palabra ruda
1a imagen tosca y fría• • .. 11
'
Es~r)bir en él que sois hennos
exqms1tamen!-6 delicada., adorab!ª'
en fin, es deciros tan poco!
e,
Cantar-,aun en períodos tnapf.
ficos:- l,?s ·sed uctor~s rasgos 80•
berb1os de vuestra. divina estatua,
modelada
''Por e_se gra.i:i ~rtista inimitable
cuyo CIDcel d1v1no rea.liza.
la egregia perfección .... 11
Todo, todo eso, amable sei!orita
me parece tan poco digno de vos d~
vuestra. triunfa.dora. belleza, qu8 '80•
lamente me limito á. preguntaros·
Habéis leído alguna vez las baiadas alemanas? habéis leído á Ossián?-Sí? Pues bien, así sois vos·
un11, mujer deliciosamente he;
mosa., como las vírgenes de Qs.
sián.
Y be ahí lo único que he podido
escribir en vuestro álbum, lo de
siempre: la. frase intensa.
Je vous demande pardon.

J. M. TALAVERA.

€1 estilo reforma

F.,

En la corte del Emperador Francisco José se guardan de manera
tan estricta los c1ínones de lamo·
da, que nadie puede contravenit•ios
en lo más mínimo sin hacei-se ncreedor á severos castigos. Cuéntase
de un oficial á quien se le prohibió
la entrada á Palacio por espacio de
dos meses, únicamente porque el
buen mozo no bailó un rigodón con
la galanura y elegancia que debiera.. El oficial, un joven de veinticinco años, fue llamado por el Emperador: «Es inconveniente vuestra conducta.&gt;, le dijo el soberano;
eso is el primero que se atreve á tomar
una postura ridícula en plena recepción de gala&gt;. El militar enrojeció de vergüenza y no tuvo lugar
á disculparse, pues cuando pretendía ha.cerio, Francisco José lo
arrojó de Palacio y le prohibió estl'ictamente que entrara á la regia
mansión por el espacio de sesenta.
días. «En ese tiempo podréis estudiar un poco más las reglas de la
etiquete. y del buen tono&gt;.
Esta severidad tiene su razón de
ser, pues en una corte donde todo
debe ser aristoc1·acia. y «chie&gt;, resulta impropio, altamente impropio, que un contesano turbe la armonía.. La Emperatriz también era
exigentísima en estos asuntos. Algunas damas han lamentado ya su
ligereza al presentarse en los salones palaciegos con un mal pliegue
en su traje, con algún descuido en
su tocado ó con insignificantes imperfecciones en sus posturas.
Curiosa debe ser, sin duda alguna, la estadística especial de estos
centros de elegancia, que se refiere
á. los castigos que han sufrido los
cortesanos por asuntos de modas.
En la corte alemana, Jo mismo que
en la inglesa. y en la rusa, reinan
exigencias increíbles. En los salones del Quirinal hay menos tirantez, y en los de la corte espaí'iola
más libertad.

l\Iéxico, D.

mayo

6.

Hace más de veinte afios, escri•
be el Dr. Manuel S. Soriano, que
uso la Emulsión de f-\cott, lo mismo en mi clientela particular
que en los ho~pitales á que he
pertenecido y pertenezco, y en el
notable colegio de la Paz, donde
se usa en grande escala. Debo
manifestar que siempre he obtenido brillantes resultados de la
mencionada Emulsi6n de Scott,
que es un tónico reconstituyente
que el estómago soporta perfectamente.

infantiles.

fianza y la admirnción. Ser admirada de un hijo de talento, debe ser
la suprema y más grande vanidad
de una mujer.

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. sr. Jlrzoi,1sp0 rttban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dfas que ae practicó 11
apertura del test11mento del llu1trlslmo Sr. Arzobispo D. Patrlrlo A. Feeban
en la clndad de C'blrago, Jlllno"ls.
La fortuna ctel dl1tlnguldo prelado ucendl6 11. cerca de $125,4100 oro a merlcano: y aegOn el Inventarlo que ae ha
publicado, loa bienes que deJ6 fueron
como sl,:ue:
Doe pólizas de • 'La Mutua.' • Compallta de
gur011 ■obre la Vida, de
Nueva York, por ,25,~\IO
oro cada uua, 6 sean. . , 50,000 oro.
Dividendos acumuladoa ■obre una de las p61 lzae
9,329 oro.
Otra póliza de se¡-uro. . . 1-t,000 oro.
Acciones en efectl vo y en
Bancoe. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre lu dlepoalclonee del aellor Arzoblapo, en 10 teatamento, ae hicieron

***

■ta■:

A en hermana, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo alempre con él huta su
muerte, U0,000 oro en bonos y ,:.i5,000
oro «te una de la■ p6llzaa de seguro ;
l la sellora Ana A. treehan, ?luda del
aellor doctor Eduardo L. IJ'eehan, hermano del aenor Arsoblepo, '25,000 oro
de otra de lu pólizas, y $0,000 oro en
etectl?o: 4 1ft Ar11demla de ISan l'atrldo •e Cblca¡ro, de la que ea preceptora
au

hermana.

Madre

Maria

Catalina,

,10,000 oro de la n1t1ma póllza; 11. la
escuela • 'Santa Marra·· de ensellanza
prll.ctlca para 't'arooea, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuclj\n por !a
que mu ae luteresaba el ■e!lor / noblapo, ■e entre¡raron los ,4,000 re1ta•1. . la 111tlma póllaa.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

Carro 1-'ulhna.u vara to&lt;lu:1 10::1 puut b
t&gt;n los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Com'.ldores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soó renombrados en el mun&lt;lo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á.
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
;:,., r1::::,1::rva11 calllas 1::n

la. 8an Franol•oo, lliim. B, MtJxloo,

a. 1.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

El escote es punto de vital importancia en el vestuario femenino.
Un ápice que exceda de lo justo, es
motivo de reproche. Los escotes
pueden ser angula.res ó cuadraogu·
1a.res. Los primeros son los que en
'la actualidad imperan.y sólo en determinadas fiestas,especialmente en
los banquetes, es cuando se lleva.o
los segundos. En éste, como en n u estros posteriotes artículos, nos referimos únicamente á. los usos de
la moda europea, no porque ~esechemos la nvrteamericana, smo
por ser aquélla la que más priva
entre nosot1•as. Con toda calma
hablaremos de la a.mericaniza.ción
de la moda, cuyo centro principal
se encuentra en la aristocrática y
elegante ciudad de Boston.
En paseos, recepciones, teatros,
banquetes, visiias, etc.,domina., en
todas las poblaciones del Viejo
Continente, el estilo &lt;reforma.&gt;. En
México ha tropezado con infinitas
dificultades dicho estilo, lo cual no
tiene razón de ser, pues las dificultades se deben solamente á la me.la.
voluntad de nuestras damas, que

creen, errón.,amente, que sus cuerpos se desfiguran pot• el poco entalle de la cintura. Ningun,~ creencia. puede ser más equivocad';'-, porque las francesas, que son ex1gent{sima.s en cuestión de e~talle, p~ofesan verdadera adoración, pudiéramos decir, por el estilo reforma.
y hay que fijarse que las fra!1cesas
han hecho á un lado el espír1~u de
patriotismo-en este caso deb1a 1!amarse patriotería,-pues el estilo
«reforma&gt; ha tomado sus orígenes
en la. inventiva alemana.

Me atrevo, pues, á recomendaros,
lectoras mías, qne mientras llega
la muerte ele este estilo, le eleis
vosotras vidn. aplicándolo á todas
vuestras confecciones. Os a~eguro
que no os arrepentiréis de ello. sino que q ued a.réi ~ sa.ti sfecb as y com•
placidas con tan vistosa. indumentaria.

El marido ideal.
Hoy cualidades que la ma.voría
de las m:ijeres admiran en los hombres, y hay cualidades que, de hecho, todos los hombres admiran en
las mujeres; pero si uno fuel'a á
preguntar á. cien hombres: c¿Cu_ál
es la esposa ideal?&gt;, y á cien mu11 •
res: c¿Cuál es el ml!-rido i~i:al'!&gt;,
oiría. en cada caso CJen oprn1ones
totalmente diferentes entre sí.

�Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

~idad y de virtud, como es su muJer.
&lt;C~ando yo era una muchacha,
consideraba el matrimonio, en mis
sueñ?s, como un dulce estado de esclavitud. Ahora pido á. gritos la
libertad; libertad para.él y libertad
para r,1í. Con esto no quiero decir
por sup~e.sto, que marido y muje;
d~ben vi v1r separados, sin cuidarse
D1nguno de ellos de lo que hace el
otro. No, nu; pero tengo la. firme
convicción de que debemos manten~rnos siempre á. respeta.ble distancia de todo aquello que queremos
favorecer y admirar.
&lt;Aun cuando se trate del más
am~nte y amado de los maridos1 una
muJer no debe permitir nunca q ue el
suyo esté haciéndole el amor constantemente. La abundancia fastidie.
mu&lt;:he.s ve~es. ::\ledie.nte una buena
dosis de discreción_ y de respeto recíprocos entre marido y mujer se
pui:de asegurar la duración
la
sohdez de la afección que ambos se
~ngan. Los cónyuges cuyas relaciones mutuas son demasiado fotimas, acaban fatalmente por separarse algún día.&gt;
He aquí o t ra opinión menos filosófica, pero bastante saturada. de
lo que ~odría llamarse psicología.
para_doJal. Pertenece á. la esposa dt!
un pintor francés que está en i•ías
de hacerse célebre:

LOS GUANTES
1

Juan y P edro, hijos de un modesto comerciante, dedicó.ronse desde
pequei\os á la misma pro_fesión que

y

5.-Blusa para paseo.
3.-Traje de ca lle.
2.-Traje de paseo.

..

cQuot cúpita, tot sensus&gt; dice le.
~entencia, que, aplicada á las muJeres, yo traduciría: «Tantos pareceres como lindas cabezas&gt;. Sin embargo, la cosa no podría. ser de
otra manera. Y nos encontramos
con que todo hombre y toda mujer
tienen que resolver, "por sí solos,
este terrible problema: &lt;Hallar su
ideal, y que, cuando crean haberlo
hallado, no sufran un desengaño.&gt;
1 En estos últimos tiempos be interrogado sobre el particular {t un
buen número de parisienses, y he
aquí las conclusiones á que algunas
de ellas han llegado.
Una me dijo:
cEl marido ideal es el que consagra su vida. á su esposa, el que hace de ella el primer objeto de todos
sus pensamientos y de todos sus
actos, el que entiende que ella debe
ser el objetivo de todo cuanto él
emprenda, y el que considera que
debe aprovechar todos los recursos
que la naturaleza ha puesto en su
mente y la fortuna en sus manos,
pe.re. que ella sea feliz, y por mucho
tiempo hermosa.&gt;
Ce.si es inútil decir que ésta era
la opinión de una niña que en aquellos momentos e.ce.be.be. de hacer su
estreno en 1a sociedad. Y quizá también es inútil decir que la opinión
siguiente ha. salido de los labios de
una mujer casada, poseedora, puedo garantizarlo, de todas las virtudes femeniles que pueden hacer
que un marido esté bastante satisfecho de su suerte:
cEl ma.rido ideal es el que deja
sola á. su mujer, el que no se entromete en los deberes domésticos de
ell&amp; 6 en sus pequeños caprichos
femeninos, el &lt;, ue no está asediándola con consejos, el que no está
constantemente al lado 6 detrás de
ella, el que rara vez le hace un reproche, el que no está recordando
á cada momento lo que él ha hecho
para obligar la gratitud de ella, el
que no es gruñón, ni impaciente, ni
una carga para. un modelo de urbe.-

4.-Traje do casa.

&lt;El marido ideal es aquel que no
e~ hombre degenio. Nadamonopo·
hza tanto al hom~r~ como su gran
talento para escribir, para pintar
6 para los negocios; este hombre
pertenece por entero á su musa á
su arte 6 á sus números. Todos ~us
pensa~ientos están absortos en est~, y tiene muy pocos, ó no tiene
n!1Jguno, _para el pequeño ser que
v1 ve con ul, no en las nubes, sino ú
su la.do, en el mundo. Sólo al desper~a1· de sus sueilos, dirige á su
muJer, pobre ser inferior, una mirad3: de lástima cuando no de desprecio.
&lt;El ideal para marido es un hombre que pu~da. vivir para. mí, como
yo estoy dispuesta á vivir para él
Y que pueda pasarse sin amante'
llám~se ésta Literatura, Arte 6 co:
mercio. Me gustan los grandes hombres, _los grandes poetas, los grandE:s _prntores 6 escultores, pero no
e!igirfa ,un gran hombre para marido_; mas todavía, querrí11o tener un
marido celoso de todos los héroes
d~ novela que son de mi predilección.&gt;
_Una mujercita mordaz, nada bomta, pero decidida.mente encantadora, 1!' amabilidad y la jovialidad
per1;0D1ficadas1 me dijo:
&lt;b:l marido ideal no es un hombre
buen mozo,sino un hombre bien edu.
t:ado, de buen natural, a.legre, y de
c~rácter magnánimo, que no aproveche n u n ca
un momento de
confusión en que
yo pueda. verme,
paradecirme:cYo
te lo había dicho;&gt;
Y que, en cambio,
me saque en seguida del atolladero.&gt;
Naturalmente
todas mis buena;
a_migas, sin excepción, han insistido en que el marido ideal debe sei·

indulgente, generoso1 viril sincero
leal y de estatura mas bie~ alta.
cosa extraí'la., ninguna de ellas lo
d~seaba buen mozo. Por el contrario, una de ellas llegó á decirme:
cEl marido no deber ía ser honiw.
Ante todo, nunca puede ser booiw,
por cuanto es hombre. Pero puede
que el caso sea peor; puede que 61
se crea bonito, y entonces . . . ;Dios
asista á su mujer!&gt;
&lt;El marido ideal-ha dicho otra
-es un hombre que nunca deberla
ponerse en ridículo, q ue nunca debería. perder el sentido, que nunca
d~bería figurarse que una mujer se
fi¡a.~n él. El a.mor de esposa puede
peraonar todos los defectos del ma•
r!do, todos, menos el de que el marido sea. un ente ridícu lo.&gt;
Y lo cierto es que las palabras 6
los actos de 1;n hombre lo bastante
ridículo para que su mujer desee es•
ta.r entena.da á. una mi lla de la superficie, rebajan tanto á ese marido
en la estimación de &amp;u mujer, que
ésta no se atreve ya á vol verle á
mirará la cara.
Terminaré con la opinión de una
dama americana:
&lt;El marido ideal no de Le despren ·
derse nunca, en el bogar, desu~ma=
neras más refine.das 1 y debe tratar
de hacer siempre en él la mejor 11·
gur~, tanto en ropas, como en lengua.Je, como en conduct a, ¡,orlo menos cuando se halle en presencia
de su esposa, que es su reina.&gt;
No esperaba me1.,os de Su '.\lajestad Magnífica y Suprema, '.\Irs. Jónathan, reina de los b:stados Unidos. .

Y:

su padre; pero con tan diversa fortuna los do s, que mientras Juan lo
realizaba todo á medida de su deseo, P edr o no hacía cosaq11e lesaliera {L der echas.
Quejábase de su pícara suer te y
envidiaba la de su herma.no, achacando sólo 1í. la buena. estrella de
éste los excelentes negocios que hacía.
Condolido al fin Juan de la constante desdicha de Pedro, le llamó
un día á su casa y le dijo así:
- Pienso emprender un largo viaje para poner eu planta un negocio
que considero segurísimo. Como
no soy egoísta y deseo tu bien tanto como el mío, voy á darte una
participación.
- Gracias, querido hermano; eso
era lo que yo ambicionaba, estará.
tu lado y disfrutar así de tu buena
suerte.
-Eso no, de ninguna manera.
Nuestros caracteres no armonizan;
yo estoy_siempre e.legre y satisfecho, tú tr iste y cariacontecido; yo
bendigo á todas horas mi estrella,
tú maldices sin cesar de la. tuya.
Reñiríamos y se llevaría. el diablo
nuestro negocio. Vamos á. hacerlo
á la par, en idénticas coodiciooes,
per o separándonos. De esta manera, si por desgracia. ganas menos
que yo, no tcudrás derecho á quejarte.
- Estoy conforme; bagámoslo como quier as. Explícamt3 de qué se
trata.
- Escucha. Ya sabes que la fábrica de guantes se ha ce,rado.
-Ya lo sé.
- Los géneros que tiene son muchos y buenos, los venden por ínfimo precio, y be decidido comprarlos. T an baratos los ofrecen, que
aun s iendo muy costoso el viaje
que hemos do ha.crr para venderlos, considero el negocio de pingües resultado&lt;;.
-Lo que tú dispongas se bará;
no quiero sino seguil· tus indica.ciones.
-Lo celebro, porque do ese modo saldrás gana.ndo seguramente.

II
P ocos días después los dos hermanos se despeoían, embarcándo-

7.-Tra je de duelo.
6. -Vestido de paseo.

se con rumbo distinto y citándose
para nna fecha fija en su casa, á
donde volverían amhos para. comunica.rse el resulta.do de su aventura comercial.
Las dos poblaciones elegidas para realizarla. eran de iguales condiciones, y en las dos se verificaban grandes fiestas en la misma
época, la más adecuada para la
venta de los guantes.
Juan, sonriente y lleno de esperanzas, abrazó á Pedro. Este, triste y sombrío como siempre, devolvió el abrazo á su herm1tno.
-;Ge.oe.remos mucho dinero, no
lo dudes!
-¡Quiéralo Dios!
Y se separo.roo, Juan mirando el
cielo azul, purísimo, que presagiaba una feliz navegación. Sólo una
nubeCilla obscura se destacaba en
el horizonte. Era el único punto en
que fijaba Pedro sus ojos .

III
A pesar de sus zozobras, que aura.ron tanto como la travesía, Pedro desembarcó sin novedad, y ba·
116 la población ardiendo en fiestas. El gentío era inmenso, la
animación extt·aordinaria, y todo
hacía suponer que los comerciantes
venderían tant-0 como pudieran de·
sear.
Pedro se animó algo con el p;enero.l regocijo; alquiló uni,. tieuda,
después de observar con gozo que
no había en toda la población
guantería alguna., y se dispuso ti.
abrir los grandes cajones eo que
su mercancía estaba encerrada.
Abrió el primero y quedóse e.ter• ado. ¡Todos los guantes eran de
la mano izqu ierda!
Todavía abrigó laespera.nzade que
los correspondí&lt;.&gt;ntes á la mano derecha estarían en los otros cajones;

pero al abrir é~tos con febril impaciencia, vió que su desventura
er a cierta ó irr&lt;'mediable. Por un
error difícil de explicar, habían colocado los guantes de la diestra en
los cajones que ,Juan se llevó, y los
de la. siniestra en los de Pedro.
-¡Ay!-exclamaba éste en el colmo de la desesporación;-yo tengo
la culpa, yo soy .responsable de la

9.- Cam isa de dormir.

• desgracia de mi pobre be1·mano,
víctima dP esta equivocación in• comprensible. Yo le hice partícipe
de mi mala suerte por el solo hecho de realizar con él un negocio
'á medias. Ahora se convence1·á. de
lo funesto de mi estrella y de que
me quejo con razón. Pero' siempre,
siempre y en todo, be de ser más
desgraciado que él; á mí meban to·
cado. lo• ¡uanw•· de l&amp; m&amp;no 11•
c¡~~a.,.i., d1;1~:iul • ,u,rw,

MAX O' lll~LL,

1.-VNtldo pll'a vial~ ,

....._...

�Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO (LUSTRADO

E L MUNDO ILUSTRADO

al ver tu ta.rda.m\a. en regresar, temí
que hubieras muerto.
- ¡Ay Juan! Bien poco me ha
falta.do para mol'ir. Y tú, é,cómo
estás•~
- Muy bien, muy bien y contentísimo.
-¡Es posi ble! A pesar de la des¡?rncia .. ..
- ;.Qué desgracia:'
L1~ d~ los guantes.
- ¡Ah! Sí, ¿la equivocación? Pero eso no ha sido una. desgracia..
- ;.Cómo'?
- Al menos para. mí.
-No salgo de mi asombro; ¿los
has vendido:'

- Llegué al términ'l de mí viaje
y me dispu~e á. la venta de la. mercancía, cuando al notar la inesper ada equi\'Ocación, me quedé atónito.
-Como yo.
- T~nfa hechos todos los gastos
para el comercio y alquilada la
tienda.
-Como yo.
- ;,Qué hacer? ¡,Cómo salir de
compromiso tan grave y tan imprevist'&gt;? Por lo pronto era! que mi
desdicha. no tenía remedio
-Como yo.

Expllcadón dt

nutstros grabados.

I"

111111-1111111 111111111111

1

-¡.Y qué'?
-Que la gente acudió al reclamo,
(tUf'&gt; la novedad fué bien aco gida,
como procedente de París, y que
pocos días después no me quedaba
un solo guante. Cada uno de loa
vendidos me valió algo más de lo
que me b abrían dado por cada par
completo.
Quedó se Pedro silencioso, y cuan•
do Juan, halagado en s u amor propio, creía que su hermano admira•
ba en silencio el ingenio comercial
que revelaba su rásgo, dijo así:
-Está visto; tienes una suerte fa•
bu losa.
Como todos aquellos incapaces
de inventar nada, Pedro a.trlbuíaá
la suerte lo que era pr oducto del
talento.

Y honrla.mente prPocnpado &lt;'On
~u desdil'ha, cay6 enfer mo .v en los
delirios de la fiebre veía que los
JrHant~s, inflados .v vag-ando por el
a ire, venían á darle bofetadas.
De mil agro sa n6, y con valeciente ya, pero muy débil todavía, embarcóse de nuevo con r umbo á su
país, ado nde iba á llega r pobre .v
desesperado, para encontr11r allí
sPgnramente t a n desesper ado~• pobt e como él á su herma no J uan .

MwuEL RAMOS C ARRtoN.

IV
Figúrese el IPctor l a. sorpresa. de
Pedro cuan do al entrar en su casa,
vió que Juan, sonriente y con los
brazos abier tos, salía. á. recibirle.
- Hermano mío, bien venido seas:

- Todo~, ¿y tú'?
- Yo i:iinguno. Ahí los traigo,
para umrlos con los tuyos y venderlos juntos en otra acasión.
- Ya no es posible, porque yo
los despachó todos.
-Eso es el colmo de la suerte.
;.Me negarás a hora que eres el ni1\o mimado de l a fortuna? Por lo
visto, ¿,el país á donde fuiste es
tierr a de mancos·~
-¡Necio! Yo sí que no soy «manco&gt;, y por eso, sin arredrarme ante las contrar iedades, sé vencerlas
y basta aprovecharlas.
- E:xplfcame lo sucedido.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

V

-Pero compeendiendo que, s i no
lo tenía, era inútil desesperarme,
me acosté y dormí.
-Yo me acosté y no pude cerrar
los ojos.
- A la mail:ana siguiente desper·
té con una idea luminosa; l a a lmohada, como sie,npr e, había sido mi
gran consejera. Aquella. misma
tarde, en todas Ja.s esquinas de las
calles de la población se bailaban
pegados grandes anuncios que decían lo siguiente:
«Guantero de París. ¡Gran novedad! ¡Ultima moda.! )Guantes para la mano derecha!&gt;

Núm. 1.-Trajes de casa y visita,
propios para señoritas, confeccionados con tela. de estación y adornados con cinta y pasamanería, Jo
:i
cual constituye el estilo dominante. El vestido de casa, hecho con
tela de color obscuro, ll eva adornos de cinta color claro, á lo largo
del ta ll e y á lo largo de la falda.
Esta es lisa y sol a.mente se pi iega.
un poco en su parte infet·ior. La
blusa lleva un bonito canesú y pasamane rías de seda á lo largo de
las sol apas imitadas. En el cuello
se anuda una pequeña corbata de
punto,con flequillo de seda. El ~raje de visita consta de falda hsa,
color claro, blusa de la misma tela, con ancho cuel lobombreras y
adornos de cinta a ncha y de color
obsc uro. L a blusa es suelta, las
mangas de forma campanulada y
el esco te cuadrangular , cubierto
con g asa.
Núm. 2.-Traje de paseo, estilo
refor ma, con blusa imi tación a ngular y falda enteramente lisa. El
U
escote , t ambién angular, se cubre
con tela de color más obscuro. En
la parte infer ior d~ la falda. s_e
a plican i,,dornos de cinta cuyo di·.
bujo p uede variar á gust-0 de 13:s interesadas. Las mangas, de est1- '-lo japonés, son dobles en su parte
terminal,pues llevan una manga fn .
U
tima de seda, y de la cual parte e l
pullo. Los adornos del talle y de
Ja.s mangas deben ser iguales y
simétricos con los de la falda..
Núm. 3.- Traje de calle, estilo
U
reforma, propio para señora _de
eda d. En el grabado se ve ta~b1én
una ca.pita de verano, confeccionad a. con blonda y llevando, además,
dos grandes bandas de Jiston color claro La fa lda es lisa; los
pliegues posteriores se acentúan lo
suficiente para formar la cola. que
:i
no h!I. de se1· de dimensiones exager a das, y en la parte inferio1· de l a
fal da se aplican los adornos, que
bien pueden ser sobrepue~tos, ó
bien, pintados. ~n caso lle se!· esto
ú ltimo se recomienda un cuidado
excesi;o en la formación.
Núm. 4.-'rraje de casa, para señoritas confeccionado con tela de
co lor ciaro. La falda es lisa y sólo se pl iega u n poco en la parte
posterior. La blu~a lleva por adorno un aneho cuellobombreras,y las
mangas, camµanulares, terminan
por estrechos puilos. El modelo es
muy sencillo y elegante, y altarnen·
te a propiado para r ecibir visitas
de confianza.

1111111111111 11 1111111111111111 11111117

,.-

1

1
i

1
ft

1
1

1
ff

1

1

ESPERANZA.

11.-E legante vest ido de paseo.

12.-Cuel101, corbata, y bordados para

10,-Pilnado, toca, fald11, blusa y trajea lnfantllea,

a p ll cacione■ .

tonstlos á las madrts.
19 No amenacéis nunca á los niños con castigos que no podáis ó
no estéis dispuestas á infligir. N?
bagáis que vuestro «sí&gt; llegue a
significar &lt;no,&gt; y que vuestro &lt;n~&gt;
llegue á significar &lt;sí.&gt; No debéis
ser nunca. volnbles ó vacilantes en
vuestr os tratos con ellos, sino firmes siempre, justas y dignas de
confianza aunque bondadosas é
induJgen~s. No los castiguéis para
lamentarlo después y deshaceros
en ca.riciab corno si ¡.,idierais perdón. Si hacéis esto, correréis el
peligro de que vuestro hijo os diga:
«¡Ah! ¿ves, mamá:' .... estás deploundo lo que has hellho. 11e par~ce
que en vez cíe regañarme, tendrias
que agradece1· á Dios que te baya
dado tlSte hijo.&gt;
29 No hagáis montail:as de hormigueros 01 estéis continuamente
encima d~ vuestros hijos por pequeñas infracciones á la disciplina corriente· no seáis impaciei:\tes ni chillonas.' No les ofrezcáis nunca un
caramelo, un boll ito ó una nara!:!Jª
en premio ae virtude~, ó como 10centivo para. que deJen de ser malos.

** *
39 No esperéis que vuestros hijos
lleguen á se1· una alegda para vosotl'a.s en vuestra. vejez, si vosotras
no habéis sido una alegria para
ellos en los primeros años de su
vida. No esperéis que os sil-van de
a poyo en vuestra ancianidad. Habéis empezado mucho antesqueell~s
la vida, y deberíais e!&gt;tar ea con~1ciones de bastaros á vosotras mismas. Es muy probable qu~ ellos
lleguen á. tene1· familia propia. Es
frecuente ver niños tristemente
arrinconados porque tienen que sostener á sus padres que, si b1Jbieran
asido la ocasión por los cabellos,
habrían podioo sostenerse á_sí mismos y baber dacio uu emp\lJOnll1to
fa vo1·able á sus bi¡os. .r-.o dtit&gt;é1s
nunca estar agradecidas á vuestros
hijos poi· esa razón, oino poi· la felicidad que ellos ¡.,uedan aaros con
su afecto y con los tr1uufos que obtengan en la vida, gracias á 19: educación, al dinero, a los conseJos, _Y
á otras muchas cosas que les haya1s
dado vosotras.
-19 No permitáis que vuestra vanidad llt·gue á hace ros creer que
vueswos l.lljos son maravillas y fe•
nómenos excepcionales, y que las
reglas ordinarias de la natllraleza
no les son aplicables á ellos.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 9, Agosto 30</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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[L MUNDO ILUSTRADO

----

UIT 4"Tl.PHILIQVI -

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CUlllC ON pronta711tguracl1 con lo

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Director: LIC. RAF,UL RfYf!!&gt; !!&gt;PINDOLA.

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mtxico, Jlgosto 30 4t 1903.

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i
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i

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Le participa también que por los últimos vapores ha recibido ~
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~

1

i

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DEL DR. TORREL, DE PARÍS.
U nica prepsraci6n que evita la caida prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.
Su acción antiparasitaria y antiséptica, unida á un notable po -ter exc~tante dc1l folículo piloso, hace nacer el
pelo en las afeccwne3 decal vante3 del cue1 o cabelludo y
evita la caspa.
Una cabellera abu_ndante y bien cuidada, es, ~in duda
alguna: el ornato meJor de la mujer; el P ETRO L pro porciooa el medio más eficaz para conservar este bellfaimo
atributo.
El uso del

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1
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P!TROL. DRL. Dr. TORR!L., D! PARIS,

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$ ,_______.
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evita la calvicie prematura, que tanto afea y comunica al
hombre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado
DE VENTA EN LA$ DROQUER/AS Y FARMACIAS.

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~~~~~~~~~~~~~
.'

LORD SALISBURY, Eminente Estadista Inglés.
t el 22 del actual.

Subscripción mensual forinca S1.50
idcm,
ldcm. en la capital SI, 2S

Gerente: LUI~ Rfl'f!!&gt; !!&gt;PINDOLA

�Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

to pasar así los senderos del Asia, y esos deGran número de niños creen que los recién
siertos que sólo surcan huellas lejanas Je canacidos Re encuentran dentro de los huertos
mellos, hacia santas peregrinacioneR en coó en las florei&gt;. Una amiga mía-dice-me ha
marcas misteriosas.
'
confesado que hasta los nue,·e ailos andaba
Y porque regresaba &lt;le In Meca, el humilde
Paula Lombroso dedica en la «Revista )fobuscando en las plantas del huerto un niño !l
y mísero mendigo, ha&lt;ljí muy venerable, lle&lt;lerna» un intere~ante artículo al estudio de
punto de nacer. En realidad, esto no es máo
vaba en su frente descarnada el turbante verestacuriosri cuestión:¿,Por qué los ni i1os toman
maravilloso que ver salir un pollo de un
de, que revelaba su sabiduría.
con tanto interés e!:'as historias fantústicas de
Así, pues, Gu1""7Bab(1, que tenía la misión de
huevo.
árboles que bailan, piedra::; que cantan, botas
Para el niño no existe la distinción entre el
traer al pachá de Buda los bienes más preciode siete leguas, anillos que hacen invisibles á. _ reino mineral, vegetal y animal; el antroposos de la tierra--lo que en su vida errante ,
¡;us poseedorei&gt;, y tantos y tantos otros cuenmorfismo es innato en él. Así, la niña de Taitravés &lt;le diversas naciones, le hubiera pa~
tos extraordinarios é inverosimiles?
ne cree que la luna juega al escondite, y el
cido digno de envidia,-Gul-Babá, después de
)luchos creen que esto depende del desarroniño de Paula Lombroso, de dos años, cree
haber enumerado todo lo que excita la admillo &lt;le la imaginación; pero no deb~ ser así,
que el tren va á Turín para hablar con el abueración de los hombres, después de haber conporque yo-diée la escritora-he tenido á la
lo; así, los niño~ que oyen un fonógrafo, creen
templado sin alegría. muchos tesoros Gul,·ista mucho tiempo gran número de niños,
que hay dentro un hombre escondido. Nadn,
Babú, el sabio, volvía con las manos 'vaeíae.
y estoy persuadida de que tienen poquísima
pues, tiene de extraño que les parezca corrienEn ese momento, después de tantos mafantasía y de que loll relatos maravillosos son
te que los animales hablen.
res
frar.quea&lt;los, tantas llanuras y ríos eruinterpretado!:! por ellos de un modo que ni siEs, pues, muy probable que las fábulas
za&lt;los, el hadjí llegó al pie de montañas muy
quiera i;ospechamos ni menos podemos imaagraden á los niños por la realidad que ellos
altas.
ginar. Este mundo supranatural no tiene pales dan. Creemos transportarlos á un mundo
Las cimas cubiertas ele nieve tocaban el firra ellos nada de mágico ni de increíble, sino
fantá~tico, cultndo la realidad es para ellos tan
mamento,
pero un país tibio se extendí&amp;
4ue les parece sencillo y «natural,,, ya que lo
fantástica como nuestros cuentos. Al niño le • abajo, todo perfumo.do por un penetran
que ven y oyen, realmente es tan maravilloso
sucede con las fábulas lo que á los jóvenes con
olor.
como aquello para ellos.
la poesía y á los adultos con la ciencia.
Gul-Babá se maravilló de no ver sino cam•
Yo he visto, por ejemplo, á mi hijo, de diez
FERXAXDO ARAUJO.
pos
de rosas. Eran de tres colores: blancaa,
á catorce meses, preocupa&lt;lo por un hecho que
encarnadas y amarillas, y de cien mil matidebía parecerle portentoso: las campanas. ViCaracas.
ces.
víamos cerca de una iglesia, y cuando las
Y Gul-Bnbá conoció que esas montañas eran
campanas sonaban, llenando el aire con sus
los ~alkanes, y ~se país era resguardado por la
alegres tañidos, el niño se maravillaba, busLORD SALISBURY.
-yert1ente Kazanl1k. No estaba, pues, muy lecando la causa de aquel ruido. Otro hecho no
JOS de Hungría. Ei1~onces, cansado del viaje,
menos curioso es la pasión de los niños, entre
aturdido por el aire embalsamado, Gul-Babi
los nueve y los diez y ocho meses, por los zaAraba de morir uno de los más grandes esse durmió cerca de las rosas.
patos. Nada les entretiene tanto como sus zatadistas del mundo, y que por mucho tiempo
Al despedirse, cuando iba á emprender de
patitos. Y es porque los estiman como parte
dirigió la política del Imperio Britúnko: Lord
nuevo la marcha, se acordó, inquieto de 81l
de la propia persona, debiendo sucederles lo
Sálisbury.
misión. Muy pronto se prePentaría del¡nte del
mismo con los anteojo!', pues las per~onas que
Roberto Arturo Tálbot de Gnscogne, Marlo'&gt; gastan llaman extraordinariamente la atenpalacio de Buda.
qués de Sálisbury, ex-primer Ministro de la
¿Qué rara maravilla le traería, después de
ción de los niilos.
Reina Yictoria, murió á los setenta y tres afios
tantas
miserias humanas comparadas'? ¿Qu6
También creía el niño de la Lombroso que
de edad, después de haber dedicado todas sus
las ov •jas balan con la cola, porc¡ue cuando
tesoro supremo, en el hueco de la mano?
actividade~ al servicio de su país, excepto en
tiraba de la cola ÍI una oveja que le habían reSilenciosamente, Gul-Babá meneaba la calo~ dos últimos años, en que se retiró á la vida
galado, balaba. Un niño de &lt;los años tenía
beza: había tocado la vanidad de las cosaa.
pnvada, cediendo á la fatiga y á la enforgrandísimo miedo de lCJs árboles, y esto era
Pero cuando sus miradas iban de una á otra
meclad.
muy natural: si un bastón no se tiene en pie
supe_rficie florida, de pronto se preguntó, ron•
Era el Marqués de Sálisbury un estadista
por sí solo, ¿cómo los árboles pueden sostemovido por el perfume vigoroso:
por t~rnperamerito. Desde muy joven ocupó
nerse? De aquí el temor de que se cayeran y
-¿Y qué más rara maravilla que esta qu
un as~ento er,i el parlamento, y debido á sus
le hicieran &lt;laño. Otra niña, de trts aiios no
he
encontmdo aquí? ¿Qué tesoro puede com•
energias y ~\ sus aptitudes, no tardó en ser
quería mirar_ la~ estr~llas, p~rque quema~; y
pararse con éste?
procla.~ado Jefe de uno de los partidos políties que las as11111laba a las chispas que sin duAlegre, entró en el campo. Xada igualaba
cos militantes.
&lt;la la habían quemado.
,
la belleza de esas rosas.
, P?r var~as ~casiones fué miembro jefe del
En el curso de la vida ven los niños cosas
Vaciló largamente, inclinado sobre lo3 cáli(,ab~nete mgles,_ y tuvo que estudiar y resolmaravillosas: un día de invierno se asoman
ces embriagadores; surgían de todas partee,
ver 1mportantís1mos problemas.
á la ventana, y ven el paisaje transformado
deslumbrantes como u~a seda mágica, y sua•
. La muerte del célebre estadista ha conmotodo vestido de blanco; unos creen que es azú:
ves como carne de muJer.
vido hondamente al Imperio Británico y el
car, otros que es sal, otros que es el Señor
Concluyó por tomar la más blanca de todas
Rey Eduardo ~a manifestado su profunda peque envía migajitas de pan~ los pájaros; ¿po~
las, rosas, que es la rosa de la inocencia, y la
na. ~or la pérdida de un hombre que era inqué no han de creer en lluvias de confites y . sustituible.
mar encarnada, que es la del amor.
•
bombones, ó de monedas, después de haber
Las ocultó, tembloroso, en su bastón hueco,
El puesto que ocupó &lt;:orno Primer )Iinisvisto una nevada?
y luego ?ontinuó su marcha á toda prisa.
tr?, está ahora ocupado por su sobrino 1Ir.
Me acuerdo-dice la Lombroso-de una niAl aleJarse, con goce en el corazón, satisfeBal!~ur. ~e. cree que, aunque retirado de la
ña de cuatro años, que ayudando á RU madre
cho de su robo, se acordó de que no había topoi: ~1ca, Sahsbury prestaba ayuda eficaz á su
á llevar un cesto, donde babia un trozo &lt;le
mado la última de las rosas.
sobrmo, en los asuntos más dificultosos.
r.a.rne cruda, vió dos ó tres perros acudir y
X:, vol_viendo á pasos precipitados, se apogirar en torno del cesto.-Sienten la carne
doro apnsl\ de la rosa cuyo color es amarillo y
dijo la madre.-Pero ¿cómo si el cesto estÁ
que aparta los malos deseos.
tapado? ¿cómo saben que lle~amos carne si no
Entonces, llevando las tres rosas en su baa·
la ven?, decía la niña, maravillada.
tón hueco, el peregrino de barba blanca se fu6.
Esta misma niña, viendo poner al sol ropa
por la montaña ligero como un niño.
mojada, que lí. la media hora estaba seca, pre)Iarchó días y más días.
Tal es el n_ombre_ en~ntador que lleva, en
guntaba: ~Pero ¿dón~e va el agua,.quién se la
Buda,
la
colma
de
Jardmes
floridos
limitada
Baj_ó .P?r río, rápidos, sobre balsas de árbolleva?» ¿Como esta mña, antes de ver seco lo
les; d1ng1a de paso una mirada á los castillOI
por altas mu rallas, cuyo recinto &lt;lo1~ina deshúmedo, ha de sorprenderse de que lo dulce
fuertes, construídos en las alturas como nede el f~ndo de un pasado de leyenda el ~ncho
se vuelva amargo, y lo blanco negro? ¿Y el
Danubio y Prest.
'
gros nidos de águila.
'
eco? Se oye el grito que repite la palabra se
Por
último,
conoció,
en
la
extensión
de la
_Y
taffi:b_ién
es
hermoso
el
cuento
que,
en
el
busca de dónde sale, y no se encuentra n~da.
mis1:10 sitio, se nos narró, con sus cándidas
llan~ra, que entraba en el Alfold. Reconoci6
¿Qué puede ser eso? Una voz del aire1 un esvers1one~ populares, en que se manifiesta el
las ciud~des húngaras con sus casas bajas, de
píritu, una persona invisible que se esconde.
al,ma abigarrada de Hungría, caballeresca. y
calles alineadas, como estaban antes las tien·
Hay otro grupo de cuestiones que los niiios
das
en los campamentos bárbaros.
barbara.
se plantean y que demuestran que lo que es
· En aquel tiempo reinaba en Buda Alí Pa, Y ~~Y. pronto anduvo á lo largo del gran
imposible µara nosotros, es para ellos cosa nachá de Turquía. En la antigua mona:quí
no, dmgiendo un saludo amistoso á los mil
tural y corriente. Un niño de Egger decía á
do!1de, desde mu~h~ tiempo, se habían exti~:
barquitosmolinos, anclados en medio de la
su abuelo:-Cuando yo sea grande y tú peguido
los
_reye~
cristianos
de
la
raza
de
Arpad
corrient~, cuyas ruedas de anchas paletas muequeño, yo te llevaré. Otra niña no comprensobre ~as 1gles1as blasonadas de las flores de¡¡;
len e~ trigo de las mieses y cuya linterna dodía cómo se hace para crecer, y creía que basde
A~Jou,
se
levantaba
la
torre
cuadrada
de
méstica oscila por la noche sobre el a"ua
pro0
taba añadir un pocoá laspiernas los brazos y
los mmaretes.
funda.
el cuello. Otra niña, hermanad~ la Lombroy en ese mis~o tiempo vivía un sabio llaYa Buda erguía sobre el Danubio sus mina•
so, creía que los personas nacían como son:
mado G?l-Baba. Era un hombre muy vie·o
retes Y torres. Y Gul- Babá se regocijó, apreunos como niños, otros como hombres hechos
cu_yos pies se habían gastado en todos los ~~
tnndo en su mano el bastón hueco que contey otros como viejos. Otra niña creía que asi
mmos del mundo. Marchaba e11corvado con
nía las rosas.
'
como los niños son hijos de los hombre;1 las
su larga barba blanca flotante al viento.'
. Por último, después de tantos años de cien·
piedras pequeñas son hijas de las grandes y
Apoyado en un bastón hueco, le habían viscia Y de marcha, el hadjí llegaba al término,
los bastoncitos de ks bastones.
'

tas fábulas y los niños.

ca montaña dt las Rosas.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Agosto de 1903.

tario de la Legación Mexicana en Wáshington;
el centro de las arcadas llenas de sombra, el
en 188-&gt; pasó á Italia con la categoría de seSe difunde la noticia de que un sabio con turhúngaro está de pie, al lado del turco.
gundo, y cinco años después á la Gran Bretabante verde ha llegado. Los chaouchs de Alí
Alí Pachá, medio desnudo, 6. quien damaíia, donde permaneció hasta el mes de octuPachá forman hileras. En el fondo de la casa
saje un esclavo negro, tiene detrás de él á Gulbre de 1891, ¡,ara volverá los Estados Unidos,
blanca donde el señor otomano vive retiraBabá.
con
el mismo carácter. Nombrado primer
do, entra Gul-Babá.
--¡Yo he robado la rosal-exclama el h(m·
Secretario, tuvo á su cargo interinament{' la
-¡Y bien! ¿Dónde están las m_aravillas esgaro.
Legación de nuestro país en aquella Repúbliperadas? ¿Qué asombroso tesoro trae?
-¡He sido yo!-grita el turco.
ca, desempeñando, á partir de 18H6 y en diGul-Babá abre su bast6n y saca los tres ta- .
Gul-Babá mirn, más tranquilo, la disputa.
versos períodos, iguales funciones en Alemallos marchitos.
El rostro del húngaro manifiesta en rasgos ele
nia, por ausencia del Ministro.
-¿,Eso es todo'? ¿Simiente de rosas?
fuego el orgullo &lt;le su conciencia; el del turco
El nombramiento extendido al sefior Co\'aY Gul-Babá se sonríe, mientras el Pachá de
el ardor de un fanatismo resignado.
rrubias ha causa.do muy buena impresión en
Oriente, pensativo, se interroga ...... El hadjf
Y el viejo piensa en la belleza, en la virtud
los círculos diplomáticos. Próximamente salt iene razón. ¿Qué cosa más hermosa que las
desp6tica
de las rosas.
drá de Alemania el nuevo Ministro, para diriflores? Alí, satisfecho, ordenará, pues, que se
-Seiior, dice al fin al Pachá: que alarga la
girse á Santiago de Chile y establecer allí su
den al viejo jardines sobre la colina. Que planespada, impasible, bajo las manos ágiles del
te allí y culti,·e sus rosas, para que Buda
residencia.
negro: dígnate dejarme á mí. el cui&lt;lado de la
sea adornada por su brillo y regocijada por su
venganza. Entrégame estos enamorados.
olor.
Ali Pachá hace una señal. El viejo Gul se
Toda la estación, en la colina, Gul-Babá,
lleva sus prisioneros. Los acompafia hasta el
con regadera y aznda en mano, trabajó infatijardín de las rosas.
¿Qué es un poeta? l'.n temperamento &lt;legablemente. Y muy pronto, de las tres rosaA
Pero ¿qué es lo que le pasa al santo hadji?
de Kazanlik nacieron miles y miles de roAas
licado que vibra hasta ciertos leves impulsos
Se inclina sobre las rosas encarnadas y hace
de que muchos seres no
que, á diei le¡_(uas á la redonda, embalsamase dan cuenta,y que sabe
ban el aire. Se veían de lejos sus manchas
traducir esas vibraciones
blancas, púrpuras y amarillas, semejantes Ít
en encanto. Así, pues
grandes estandartes inm6viles.
Entonces se agitó la cqdicia de las damas
mientras los impulsos:
de Buda. A la curiosidad de los primeros días,
las causas externas, sean .
sucedió un frenesí d~ deseos. Todas apetecían
las mismas, mientras el
mundo no cambie, los
la posesión de una de esas rosas.
Pero ninguna pensaba. en su deseo en la ropoetas conservarán ciersa blanca, que es la &lt;le la inocencia, ni en la
to aire de semejanza enamarilla, que aleja los malos pensamientos.
tre sí, llegando en ocaCada una soñaba con la encarnada, quería la
siones hasta la coincidencia Y como el mundo
rosa del amor.
Muy pronto, saqueados de noche, los jardiapenas se transforma pones de Gul-Babá, solamente floridos de blan•
co á poco, poco 6. poco
co y amarillo, no tuvieron ya una sola de las
también se transforma el
purpúreas rosas mági.cas.
arte, aunque pueda tener
El ha&lt;ljí exclamaba que 11quello era un asem ú Ití ples man ifestaciosinato, u11 sacrilegio. Más apasionado por sus
ned en una época dada.
queridas hijas que todos los amantes de Buda
El triunfo de la juvená la vez, consiguió del Pachá que se levantatud, del vino y de las roran alrededor altas murallas erizadas de punsas, puede inspirar rotas de hierro.
mo ha inspirado p~taR
Pero una tarde que en las plazas públicas
de Grtcia y p¿etas de
habían danzado osos, llevados por domadores
Pereia. Pero el temperade Transilvanía, con gorros puntiagudos unos
mento de cada poE&gt;ta
j6venes de la ciudad, impulsados por s~s nocue~ta por algo. Así, las
vias, dieron muerte á esos animales y vestimuJeres que hacen reír
dos con pesadas pieles peludas, es¿ai~ron la
á Quevedo, amar~an :'t
pared, sin hacer caso de las puntas de hierro
l\Iusset,desesperan á JIPini del sueño inquieto ele Gul-Babá · ni una rone Y matan .á Acuila.
sa encarnada quedó por la mañana'.
Entonces los chaouchs á caballo recorrieron
Un poeta, BaudelairP. flP
la ciudad y proclamaron en todas las encrucipasma de voluptuosidad
al olor de un viejo frasco
jadas:
«¡Quien viole de aquí en adelante el jardín
donde hubo un perfunwde las rosas, será degollado!»
y otro poeta, \'íctor Hu~
Y el deseo de las mujeres de Buda se acrego, se desata en líri&lt;•a
indignación cuando en
centó.
Una semana no había transcurrido y la hiel remoto é ignorado rinja de~ )?yero impuso á un jovtln húngaro esta
cón de un país ignorado
c?nd1c1on : i~l;\ rosa e~carnada!; y al mismo
y remoto, alguna mano
~1em~o, la hiJa de un _neo musulmán impuso
SR. :\U(rngL COY.\Hlt"GBUS, :\linlstro de :m•xlco en las Hepl\blicas ~e César oprime ó apn,~ un Joven turco la misma condición: ¡la rosa
Sudamericanas del racifico.
nalea el seno de la Liencarnada!
dos
grandes
ramos.
Los
jó,·enes
atóuitos
le
,
.
bertad. Cervantes y RaLlegó la noche. Ei húngaro y el turco sin
contemplan. Sin decir una pal~bra, con' un
~elms mueve~ á risa; Esquilo y Shákespeare
saber uno de otro, resolvieron intentar la ~uerademán lleno de mansedumbre, Gul-Babá les
a espanto. ~uc1ano ríe de lQs dioses de Homete. El húngaro se disfrazó de turco y el turco
alarga
los
ramos,
Y,
después,
como
tiene
renro, y Voltaire ?e la fe religiosa de Calderón.
se vistió de húngaro.
'
cor aún, los despide enojado.
Pero ~10 es ~ácil que un poeta de ahora se paQuizá frustrarían así la mala suerte
Tal fué la última lección de la vida de Gulrezca ,\ Hes1odo, por ej~mplo, poeta que co. Y los dos llegaron en la sombra á u~ punto
Babá,
que,
desde
ha&lt;:e
trescientos
años
duerrresponde á _otr:i, !nodahda~ de civilización; Y
diferente ~el~, muralla; se alzaron contenienme en la m?ntafia de las rosas, y cuya tumba
sí. puede comcidir, aun sm propósito delido la respuac1on y llegaron al fin, con las mave, cada pnmavera, florecer los campos blanberado, con Shelley, Hugo Fóscolo \'erlaine
nos ensangrentadas, hasta las rosas color de
cos, purpúreos y amarillos, los campos diviUhl~nd, Casa~ ó Campoamor.
'
'
sangre.
nos de Kazanlik.
Solo _q~e s1em~re será el mayor poeta el
Pero l~s chaouchs vigilaban bien. El húnPAUL Y \'1cTOR )IARGUERITTE.
más o~1~ma~. Mientras ~o se logre obtener
g_aro vestido de turco se escapó,y el turco vesuna or1gmahdad, aunque sea relativa no se
tido de húngaro quedó preso.
debe ~sc_ribir. l\Iás vale emplear el se~timiento artistico que se posea en comprender y
Y toda. la ~iudad sabe á la mañana siguiengustar á los maestros. Pero eso yo preconizo
te la desgraciada tentativa. Se cortará la cabee~ ,placer, raro y generoso, de la contemplaza á un hombre &lt;le raza magiar. En ese miscion, de la comprensión, de la admiración.
mo momento está delante del Pachá Ali. Intenta en vano excusar su crimen.
La Comisión Permanente del Congreso GeRU.l.'J:SO BLANCO FOlliBONA.
Un remordimiento domina, atormenta al
n~ral, ~a a~robado el nombramiento que el
enamorado salvo; 1,no es él, magiar, el que ha
EJec~tivo hizo á f_avor del señor Miguel Covarobado la rosa? ¿No le obliga su deberá entrer~ubias ~ar~ cubrir el puesto de Ministro Plegarse y _revelar todo al Pachá? Salvará al mempotenc~ar10 de México en las Repúblicas
nos, al inocente.
'
Sudamericanas del· Pacífico.
AHÍ, pues, en el patio de la casa del coman. El señ?r Covarrubias se inició en la carrera
dante, donde un chorro de agua mllrmura en
diplomática el año de 1880 como tercer Secre-

ministro dt mtxico tn Sudamtrlca.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Agosto de 1903.

El botón dt rosa.

CHURUBUSCO
EL ANIVERSARIO DEL

20

Hace muchos días que miro en mi jardíu
un botón pálido, cuyos pétalos Eemejan a lita~
de pájaro que tiene frío, y que espera el mo•
mento de marchit:use como las hojas del ~alvaje rosnl en que nació; hojas que caen comv
11 u,·in. helarla 1&lt;ohre él.
Desde r¡ue le vi, me vi te11tado tnmbién ú
arranra1 lo pam ofrecerlo á la cine amo. Después pensé que es1 tlor moribunda, agonizando en In. melancolía del otoño, era muy poco
digna d~ 1&lt;u triunfadora belleza.
Sin embargo, ese botón pálido le hubiera
dicho, mejor que yo, que á sus pies ha de dei-hojarse mi último pensamiento y que una rosa inmorlnl florece •1,iempre en el jardín de mi!'
sueños. l'n rosnl cuyas raíces están en el doloroso fondo de mi alma.
Y algo íntimamente fraternal llora en mí al
contern ;,lar la dei-esperada agonía de las flores
moribundas, brotadas muy tarde para gozar
de la gloria de las esplendideces primaverales,
y semejante al amor tarclío que cuenta :::aenos
las felicidades venideras que el inútil tesoro
de los placeres perdidos.

DE AGOSTO

La agrupaci6n obrera «Gratitud» organiz6
para el día 20 del actual un:3- sencilla cne~onia en recuerdo de los mexicanos que muneron gloriosamente por la Patria en la defensa
del Convento de Churubusco, atacado en 1847
por las tropa&amp; norteamericanas invasoras.
La agrupaci6n invit6 para que tomaran parte en aquel acto, á la~ diversas so~iedades Y
corporaciones mutualistas ~e lac3;.pital,_y ~uchas fueron las que, atendiendo a 19: rnvitaci6n, enviaro!l á Churubusco delegac10nes especiales que las representaran.
.
A la llegada de los invitados, el históri~o
pueblecillo ofrecía un risueño aspecto: multitud de personas tomaron los primeros trenes
de la mañana para dirigirse á él, y moll?entos
antes de que diera principio la ceremonia, era
ya imposible abrirse paso entre el gentío
que después de visitar el convento, se agrupaba 'ante la plataforma destinada á la Mesa
Directiva de la agrupaci6n de obreros y á los
oradores. En las cercanías del convento se
instalaron numerosos puestos tle golosinas,
improvisándose así una animada verbena.

Am,IAND 8ILYESTRE.

Los delegados de las agrupaciones mutualistas.

DEL VASO DE PLATA.
Lábrame ya, platero,
la copa del verano;
y antes que todo, en ella
pondrás al r6seo Mayo;

Y luego has ge imitarme
el néctar delicado,
con el mayor esmero
la plata cincelando.
Pero no junto al vino
me grabes los extraños
misterios, ni del mundo
ningún terrible caso.
Grábame á Baco, el hijo
de Jove soberano,
y á la Diosa de amores,
Himeneos fraguando.
Bajo un parral frondoso
de racimos cargado,
pon Gracias, y Amorcillos
sin flechas y sin arco.

La Junta Organizadora Y los oradores.

Y grábame una turba
de j6venes gallardos ;
y en medio de ellos Febo
diviértase jugando.
ANACREO~TE.

El programa, que se componía de algunas
piezas de música y de poesíae y discursos alusivos á la solemnidad, se cum,pli6 en todas sus
partes, siendo uno de los nú!Ileros que ~ás
impresionaron á la concurrencia, la alocuci6!1
pronunciada por el señor José V. Monsur1,
veterano del 47. Las frases del sefíor Monsuri, desnudas de pompa, pero llenas de s~nceridad, le conquistaron un aplauso entusiasta
del público.
En cuanto á la parte musical, estuvo ftcar"º de una orquesta típica y de la banda del
Estado Mayor, que envi6 la Comandancia Militar.
Al pie del monumento erigido á los defensores de Churubnsco, los delegados de las sociedades obreras y algunos particulares depositaron hermosas coronas.
Antes del mediodía termin6 la manifestación.

,.

CONTINENTALES
[Sonetos Tn41anosJ
J.Q,;

COCUYOS.

Parpadeos ele luces vacilantes
bordan la sel va cuando mu ere el día,
á manera de extraña pedrería
que relumbra y se apaga por instantes ..... .
En desatados círculos errantes,
brotan cocuyos en la selva umbría,
cual si alguien, con la fiebre de la orgía,
arrojara puñados de diamantes ..... .
De día ocultos en la verde alfombra,
s61o en las horas de nocturna c.i.lma
divagan á través de la espesura;
y á fuerza de brillar entre la sombra
acreciPntan su brillo, como el alma '
que á fuerza de sufrir se hace más pura!
LA PIEL DEL PU)IA.

Rasga el puñal con acerado diente
la pintoresca piel; brotan raudales
de sangrientos rubíes y corales·
y el puma rinde la achatada fr~nte.
Dobla, sobre su cuello airosamente
la rodilla Nemrod; himnos triunfales'
puguan entre los ásperos breñales·
y se tiñe de púrpura el torrente ... : ..
La piel envuelve, con abrazo estrecho
la desnudez del cazador fornido:
'
1qué orgullo siente cuando cubre un pecho;
, mas su orgullo es m~yor cuando reposa,
a la manera de un tapiz tendido
bajo los pies de una mujer herm'osal
EL PASEO DE AGCAS.

(Asunto limeí1o.)

~ijo al virrey la Perricholi un día:
- Si te seducen mi morena frente
mi boca de granate y la elocuenU:
luz de los ojos que mi amor te envía·

'

si mi busto provoca tu ardentía
dame un espejo, asombro de la g¡nte
donde pueda mirarme dignamente '
cada vez que me llames: ¡alma mía!
Y respondi6 el virrey: Toma esta mano
Te prometo un cristal digno de un bada ·
con profundos y límpidos reflejos.
'
Haré un «Paseo de Aguas)) veneciano
para que te contemples retratada
'
no en uno solo, siuo en mil espej'os!
JOSÉ S. ÜHOOANO.
Grupos de la gente del pueblo que con curr·1·0· ••
t. la
manifestación.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

�Domini;o

:;o de Agosto de 1903.

La cabaña de Zorim era la más pobre, pero
la más limpia y aseada de toda aquella ribera.
Y es que Zorim, como acostumbrado desde
muy joven á vivir junto al agua, tenía por Pila
verdadera devoción, adorándola con mayor fervor quizás que á los ídolos ele la pagoda cu~ras
cúpulas se columbraban á lo lejos. Por todos
los tesoros que el rnjá Ranjee _ocultaba en_ !'IU
palacio ele Kalimul, no hubiera consentido
Zorim en llevar manchad:;;.s sus ropas, descosidas sus sandalias ó enmarañados sus cabellos· fuera para él tal desaseo y desidin. una
ofe~sa irreparable á las límpidas aguas del lago que amorosas besaban su cabafia y pródig~ le ofrecían aves y peces para su sustento,
ya que no para su regalo.
Sabía Zorim, por haberlo_ pregonado un?~
heraldos en toda aquella r1bera, que el raJa,
Ranjee andaba muy desasosegado é inquieto
en busca de un ave extremadamente rara, la
única que le faltaba en la colecc~~n d~l jardín
de su palacio, y por cuya poses1on diera, de
buen grado subidísirno premio á quien se la
presentase.' Todos los pescadores _de la ribera
se pusieron al acecho en los paraJes del lago
donde solían acudir las aves acuáticas, y quién
más quién meno¡,, ninguno quedó sin espe•
ran;11s de lograr el galardón ofrecido por Ranjee. Solo Zorim, satisfecho y contento en su
pobreza decía: cr¿Para qué he de afanarme?
¿No me' dah las aguas el continuo sustento? Si
tuviera mujer é hijos, de seguro que su amor
despertara en mí el ansia de riquezas; pero mi
esposa es el agua, mis hij3:s _las redes, m_i hacienda la barca, y no amb1c1ono otros b1ene~,
que tal vez me acarrearan más aflicción que gozo. Lejos del trato de mis semejantes, no C?nozco la doblez ni el engaño, ni temo que mis
amigos me traicionen. Las estrellas me cuentan las glorias de Brahrna y mi conciencia me.
prohibe dañar al prójimo. Esto me basta para
gobernar mi vida y no ~cha:: de menos, en esta apacible soledad, la falaz y bulliciosa compafiía de las ciudades.,,
Así decía en filosófico soliloquio el pescador
Zorim, sin tener noticias de Diógenes, cuando
á orillas del lago y á la misma puerta de su
cabaña vino á posarse un ave cuyo magnífico
plumaje deslumbraba la vista, y cuyas esbeltas proporciones corresponqían á las galas de
que la proveyó la naturaleza. Era aquel hermoso pájaro una maravillosa muestra de la
potencia creadora de Brahma. Matices y colores, luces y sombras, dhfumes y tornasoles;
gamas jamás concebidas por el arte y armonías nunca logradas por humanos pinceles, se
aunaban portentosamente en aquellas alas,
que plegadas parecían incrustados estuchee, y
abiertas semejaban lluvia de no imaginada pedrería. El penacho que adornaba airosamente
la elegante cabeza del ave, las plumas que en
línea circular ceñían su cuello, formando como un medallón de topacios y zafiros en su
garganta; el largo plumaje de la cola, cuyos
tornasoles reflejaban los rayos del sol en inquietos cambiantes, y que por lo tenue resplandecía como la cabellera de un cometa, to·
do era magnífico, majestuoso, paradisíaco y
peregrino. Era el ave que faltaba en la colección del rajá Ranjee y en cuya busca andaba
éste tan qesasose~ado é inquieto.

EL MUNDO ILUSTRADO

=

-¿Dónde vas, bnen homhre? ¿Acaso no saPosóse el ave en una levísima prominencia
bes que está prohibida la entrada ~n el recinto
ele la orilla del lago; mas, desgraciadamente
del palacio, o es qu~ no temes las ir~s ele Ra_npara ella, cedió á su peso el montículo arenojee? Hazte a tras y largate de aquí, s1 no quieso cual si fuese una trampa puesta adrede, y
res que tu cabeza sirva de presente al rajá.
vi~o á dar con su cuerpo en tierra. Forcejea-A verle venía-respondió el pescador.
ba el ave por servirse de las alas, cuya longi- ¿Tú, coh ese pelaje, querías verá R_anjee?
tud y delaadez más bien le eran estorbo que
A
buen seguro que por tus hermoeos OJOS iba
auxilio c~ando salió Zorim de su cabaña y no
á divertirse de los grav-3s asuntos en que en
tuvo m~s que alargar la mano para coger el
estos momentos ocupa su atención. :Márchate
gracioso bípedo, en el instante en que había
y no me apures la paciencia. No está el rajá
logrado por fin arrancar el vuelo.
para perder ~l tiempo oyen~o pedigüE&gt;ñerías.
-Bien dicen-exclamó Zorim-que la suerVolvió Zonm las espaldas sm despegar los late es ciega y la fortuna loca. Por la ribera anbios y se disponía á tomar la vuelta de su cadan azorados los otros pescadores en busca de
bañ~ con el ave oculta bajo el brazo, cuando
este magnífico rinimal, sin poder dar ni con su
apercibiéndose el centinela de aquella especie
rastro siquiera, y á mí, que ni lo buscaba ni
de matute, exclamó:
lo quería, se me posa en la puerta de la caba-Escucha, buen hombre, ¿qué es lo que
ña y en la palma de la mano como si dijéraahí escondes? ¿Trajiste acaso malas intenciomos.
n!)s? Ven acá y no te apreeures, pues alservi•
Y dirigiéndose al ave que entre sus brazos
cío del príncipe conviene descubrir ese misteaprisionaba, prosiguió de esta. manera:
rio.
-¡Infeliz de ti porque naciste hermosa! Si
-Ni traje malas intenciones:._replicó ZoBrahma no pusiera en tus plumas los arrebo-·.
rim,-ni es un misterio, sino un ave hermosa
les de la aurora, los cambiantes del iris, lm1
y rara, lo que bajo mi brazo oculto. Es el ave
matices de las flores y los reflE&gt;jos de las piepor cuya posesión anda Ranjee desasosegado
dras que ambiciona el hombre, rozaras descuié inquieto. Quería ofrecérsela sin esperanza de
dada y juguetona las aguas del lago, rizándopremio, pues aunque-pobre y menesteroso, me
las con el suave soplo de tus alas. Pero Ransatisfago con el placer de contentar á nuestro
jee te codicia y no es bien que príncipe tan
príncipe.
magnánimo y justiciero se desasosiegue por tu
-¡Oh, qué maravilla!-exclamó el centin~
posesión. Se te acabó la libertad, y en el esla al ver el magnífico plumaje del ave acuáti•
trecho espacio de un jardín has de alegrar la
ca que Zorim le mostraha. - ¡Pero si por ella;
vista de tu dueño.
Encaminóse Zorim con su valiosa presa hate van á dar un tesoro! Mira, sé discreto y cecia el palacio del rajá, donde llegó cuando ya
rremos un trato. Te deja_ré pasar libremente,
el sol estaba en la última etapa de su cotidiacon tal de que al salir me des la mitad de le&gt;
no camino. En la puerta de la principal moque por el ave pidas ó te ofrezcan. Si no te
rada estaba apostado un centinela que, cumconviene, lo perderás todo, pues me será muy
pliendo la consigna, detuvo á Zorim en los
fácil decir que te proponías asesinar al prínumbrales con estas palalo,ras amenazadoras:
cipe.

EL MUNDO ILUSTRA.DO.

Quedóse Zorim pensativo por un momento,
y al cabo aceptó el trato del centinela. Entróse, pues, en el palacio y fué conducido á la
presencia de Ranjee, que ya desconfiaba de
completar su colección; pero al ver el ave que
Zorim traía, admiróse sobremanera y se alegró grandemente en su corazón, por ser aquel
raro ejemplar el único que le faltaba.
-Señor-dijo Zorim,-aunque pescador,
no soy rudo, pues letras y libros alimentaron
la infancia de mi espíritu, por más que desengañado dd mundo, haya escogido la soledad
y la pobreza como únicos con~ejeros de mi vida. cé la fidelidad que te debo y el ansia con
que dEseabas la posesión de este alado ramillete de joyas y flores. Tuyo es sin que te haya de atormentar el agradecimiento.
-En verdad -dijo Ranjee, dirigiéndose á
los personajes de im corte,-nunca creí que las
cabañas pudiesen albergar letrados y filósofos
bajo apariencia de pescadores. Pero juro por
mi fe que no te has de marchar sin el galardón debido á tu generosidad. Pide cuanto
quieras, que pronto estoy á concedértelo.
-Desairarte fuera, ¡oh príncipt::!, no corresponder á tus deseos-contestó impasible el
pescador,-y así pido que, en recompensa ordenes me sean administrados cien azbtes 'por
manos del verdugo.
Miráronse asombrado3 los circunstante!' con
aire de sospecha sobre el buen juicio de quien
de tan e?Ctraña s;1erte se expresaba, y el mismo RanJee quedo sorprendido de las palabras
~el pescad?r; pero recelando que algún misteno encubr1an, le preguntó:

-¿Y qué te mueve á pedir tal premio, cuando otro en tu lugar no sabría poner medidas
en su boca?
-Señor-respondió Zorim, -el centi:iela
que cm;todia las puertas de tu palacio y vela
por tu so¡;¡iego, no quiso abrirme paso si antes
no le prometía partir con él lo que por mi rega!o me _dieras. Pídote cien azotes para que
caigan cmcuenta en sus espaldas; así tendrá el
castigo de su f~lonía.
Alabó el rajá la oc.urrencia del pescador, y
en el acto ~andó llamar al centinela para que,
en ~resenc1a de la corte toda, recibiera los promet1_dos a~otes. En cuanto á Zorim, no quiso
RanJe~ deJarle marchar sin recompensar esplénd1daffiente su acción, y ordenó que se le ·
e~tregara una tal~9a de oro, con la que el ya
neo pescador volv1ose ufano y satisfecho á las
soledad€s de su cabaña.

.....

Los hombres prometen según sus esperanzas, y cumplen según sus temores.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

Es preferible que la maldad quede impune,
á que una buena acción quede sin recompensa.

*
Entre un adulador pérfido y un amigo, hay
la misma diferencia que entre una cortesana y
una mujer honrada.

*

De~pués de la _palabra, el silencio es el poder más grande que hay en el mundo.

JUNTO A LA FUENTE
( DE M. J. GUYA U. )

Se desgranaba el agua dulcemente
Y, escuchando la música sonora,
'
Una niña arrogante y seductora
Llenaba un jarro en escondida fuente.

*

Doraba la· campiña el s~l poniente
Y roobre el jarro la gentil pastora
'
Inclinaba su frente soñadora
Viendo subir el agua lentamente.

*

. El chorro brillador v cristalino
Rizado por el viento vespertino '
Rima en el jarro cántiga serena'.

En las revoluciones, los revolucionarios hacen el gasto, y el pueblo pacífico paga la
cuenta.
La ociosidad del espíritu y del cuerpo se
parece al moho: gasta más que el trabajo.

*
Luchar con las dificultades es el medio más
seguro de vencerlas.

Como el agua que corre, así es mi vida
Y si doblo la frente dolorida,
'
Es por ver si mi copa al fin se llena!
Traducción de M. R.

BLANCO-BELMONTE.

�Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Ante la estatua de Cuauhtemoc

«Oh tú, el m(is admirable de los avarientos, tu fama ha traspuesto las
distancias, como los rayos del sol
llegan hasta las profundidades de
un pozo, y yo_ vengo á artojarme á
tus gloriosos pies y á a prender las
maravillas que realizas, si es que tu
bondad me Jo permite.»
El maestro avaro estaba i-entado
ú la puerta de su tienda, y metido en
sus harapos desgarrados por todas
partes, parecía un pez en una red.
Miró con ojos indiferentes al avaro
de Kufa, y le vió cansado v hambriento, imposihilitado de i,nponérsele. Le habl6 así: «Oh hermano
mío, bienvenido seas; tengo la lección más preciosa que impartirte;
pero ~oy muy pobre y no pmdo dÍlrteb sin paga.n Y señaló la cantidad
que sería el prerio del ~flcreto.
A esto el avaro de Kufa gimió
lloró, gruñó y suplicó, y el maestr¿
avaro sonrió y dijo: «Bien lo hace1&lt;,
verdaderamente, ¡oh perln tle la avaricia!, pero trato es trato: si no paga~,
no ha.y i;ecreto.n Y aeí fué que recogió del de Kufa, no i-olamente las
monedas que había obtenido mendigando por el camino, i-i no también
las _ropas exteriores, dej(1ndolo nada
más que con las interiores. El avaro de Kufa quiso entonces que el de
Basora le alimentara, puesto que le
había. de1&lt;pojado de cuanto tenia, y
el maestro le bes6 y le dijo: «Bendito seai-, hermano; tu alimento es.'
tá incluído en el convenio y vamos
inmediatamente al mercado á comprar algo que comer." A esto, el a.varo de Kufa olvidó su disgusto y siguió al maestro á la tienda d~l pa.-

Entusiasta manlftstaclón.

.\nte la estatua de Cuauhtemoc.-La Comisión del Ayuntamiento.

Domingo 30 de c\.gosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Siguiendo la costumbre establecida de algún tiempo á esta parte, el &lt;lía 21 del actual
por la mañana, se efectuó l:\ manifestació1~
que en memoria del último Emperador azteca, organiza anualmente el Ayuntamiento de
México.
La glorieta donde se levanta la estatua del
heroico Cuauhtemoc, se vió con este motivo
muy concurrida. Grupos de personas de todas
las clases s_ociales se dieron cita. en aquel lugar, distinguiéndose entre los concurrentes algunos niños que vestían el traje de los antiguos 1:1exicanos, y un numeroso grupo de
extranJeros.
A la➔ nueve y media dió principio la ceremoni~ con un discurso lln nahuatl, que pron1:111c1ó el señor Presbítero Don José Pilar Sandoval, trnúucién&lt;lolo aespués al castellano.
En .;eguic.la, un curo formado por cincuenta
ni~os cantó el Himno _N~cional, que el público eFcucho con recog1m1ento.
Tanto la glorieta como el tramo ele la calzada compremliclo entie aquel sitio y la estatua de Carlos IV, estaban aúornados con mástiles y gallardetes de los colores n.acionales.
El monumento ostentaba grandes guías de flores y musgos, artíscamente distribuídas.
Las autoridades de los pueblos cercanos enviarou algunas coronas, llamando la atención
entre todas las recibidas, la de Milpa Alta.
Era de forma oval, estaba. formada de crisántemos, pensamientos, nomeolvides y violiitas, y atada con cintas blancas en que se leía
esta inscripción: «Descendientes aztecas á su
Emperador Cuauhtemoc. Milpa Alta. D. F.,
agosto 21 de 1903. »
'
Ademns de los señores Regidores Montafio
Ramiro, Ordóñez, Mariscal, Fernández Castelló y Priani, que representaban en la ceremonia al Ayuntamiento, concurrieron todos los
prefectos políticos.de las uiunicipalidades del
Di:;trito.
La banda de Artillería amenizó el acto con
piezas escogidas.

E, monumento de Cuanhlemoc adornado para la ceremonia.

nadero, con el ánimo dispuesto á recibir la lección, á causa del hambre
que sentía.
Llegaron y el maestro preguntó:
,,¿Tienes buen pan?i, Y el panadero
respondió: «Sí; por cierto que tengo
el mejor pan posible, tan fresco y
suave como la mantequilla.i,
Entonces el avaro de Kufa se
alegró, porque creyó que iba ya. á
comer. Pero el maestro le dijo: «¡Nota bien esto, hermano!» Se compara la mantequilla con el pan, y se
la declara mejor, y esto por un panadero que eabe bien de panadería.
Y como consumimos tan poco, nos
será más barato, y creo que es juicioso y tconómico conformarnos
con mantequilla.&gt;,
Marcháronse á buscar la mantequilla en casa del tendero, y le preguntaron si la tenía buena. Y él
respondió: «Sí; por cierto que la
tengo, señores míos, de la. mejor
posible; tan a:omática y fresca como
el aceite ele olívo!i&gt; Y otra vez el
avaro de Kufa se lamió los labios,
excitado su apetito por las palabras
del tendero. Pero de nuevo le interrumpió el maestro, diciendo: «Observa también esto, ¡oh tú que vienes en busca. de sabiduría! El aceite de olivo es comparado con la mejor mantequilla. Por tanto, es preferible el buen aceite, como es mejor que las estrellas la luna. Pasemos á cai,a del vendedor de aceite."
Y habiendo llegado, el maestro
preguntó: «¿Tienes buen aceite?" Y
el vendedor contestó: xTengo del
mejor posible, tan fresco y transparente como el agua.n

LOS DOS AVAROS

Grupo de niilos vestidos a la usanza de los aztecas.

En, a&lt;¡~el tiempo vi vía en una pec¡ueña cin·
dad, a. unll,as del E_ufrates, un hombrequeera
el avaro mas conocido y refirn1do. Con mucho
gu~to habría soportado ese hombre el 1mfriI1;1ie11t? m~s ~troz con tal de obtener la ganan·
c!a rr~as d1mmuta, ypormuchotiemposecon·
~1dero ?orno el más a.varo de toda. Arabia. .Muchi!. felicidad inocente le causaba la idea de
9ue en toda la comarca no hubiese quien le
1~ualara. en el arte de atesorar. Así fué que un
&lt;ha, cuando unos_ c?merciantes que acaba.han
de desembarcar vinieron á decirle: «Quita allá,
en Basora hayª?º~~ un hombre que es más
ava.~o que tú,» smtio que f'US entrañas se re·
torcian Y su razón se nublaba. Sin embargo,
pudo contestar: cc¿Es muého más que yo?", y
le contestaron: &lt;&lt;Es mucho más que tú como
la vaca es mayor que la ternera.,, Con'esto el
avaro se retiró á su ca!'a y se encerró tristemente, hasta que de la misma tristeza brotó el
consuele&gt;.
Porqu_~ siendo un hombre sensible y piadoso, se dtJO á f'Í mismo: ccEs la voluntad de
Aquel q~e todo lo puede, que yo sea humillado en_ mt, orgullo. Así se11, y no me desespero;
pero_ Jré ª, buscar ~ ese que es más que yo, me
arroJaré a sus p1ei-, y aprenderé algo de él.
«Porque puedo ir á BaFora á poco costo si
rmprendo el camino á pie, aunque tarde más
que, embarcándome.»
En seguida. emprendió la marcha é l1izo
and~nd? todo el camino hasta Baso;a, pro·
porc10nandose la subsistencia por la limosna
de los 9ue encontraba á su paso. Así llegó á
1 destmo con algunas monedas en la bolsa,
/era de que obtuvo gratuitamente buena can·
idad de víveres. Preguntó por el gran maes•
tro avaro Y, habiéndole encontrado, le dijo:

....

r

.\.specto de una parte de la glorieta durante la cermonia.

NUESTRO PAIS.-Barranca Y puente de Metlac, en el camino de Veracruz.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Agosto de 1903. ·

de correcto perfil. La tez, de nifia enferma,
tenía las tonalidades del marfil viejo; los labios simulaban una pequeña herida pr6xima
á cicatrizarse; pero en los ojos, que por su
mismo color, profundamente negros, parecía~
más hundidos, estaba aglomerada toda la vida que faltaba al resto de la cara. Esos brillaban como ascuas y tenían, á ratos, parpa•
deos semejantes á los de ciertos luceros cuya
luz parece que va á extinguirse para siempre
y vuelve á brillar con más fulgor.
Al verla, fijos mis ojos en los de ella; al
contemplarla con tal tenacidad que obligó_ á
la niña á acurrucarse en los brazos del anciano mi ímaginaci6n exaltada me hizo recordar
á ~lguien para quien habían sido todas mis
caricias, todas mis energías de hombre tenaz
y emprendedor, agotado ahora por el sufrimiento.
La niña enlutada desaparecía y ante mis
ojos se presentaba .... .. mi hija, mi «Mari, » como yo la llamaba, aquel ángel a&lt;lorado que
con toda su inocencia no pudo purificar las
entrafías de la pérfida que la había concebido!. .....
En mi alucinaci6n, la veía ahí, delante,
bailoteando para entretenerme, riendo con argentina risa, encaramándose dificultosamente
sobre mis rodilla¡_,, y, con su:; deditos de muñeca, arrancando traviesamente los bigotes á
su padre.
La veía, como cuando por la noche llegaba
del trabajo, un trabajo de muchas horas, y la
encontrabll. dormida sobre sus almohadonrs de

Pensaba en esto, cuando se lleg6 un tranvía
silencioso y casi vacío. Me fijé en el r6tulo:
«A Dolores. » ¡Ese eia el que me convenía, y
y á él subí tan apresuradamente como me lo
permitieron mis débiles piernas.
Tenía el tranvía, en su interior, algo de fúnebre de rnelanc6lico. Las persianas hacían
que 1~ luz se filtrase á hurtadillas, serpenteando a·quí y r llá, como temerosas de ir á turbar
la semiobscuridad que ahí reinaba. Las C'Orreas del llamador se balanceaban acompasadamente, el silencio era s6lo interrumpido por
el ruido que al rodar producía el coche, pues
los dos únicos pasajeros que en él me hacían
compañ.ía, permanecían callados é inm6viles
como estatuas.
Al entrar al tranvía, s6lo pude advertir dos
manchas negras, alta la una, diminuta la otra,
que se parecía á la primera.
Cuando mis ojos hubiéronse acostumbrado
á aquella obscuridad de nicho mortuorio, pude disti11guir las facciones de mis compañeros
de viaje. Eran un caballero como &lt;le sesenta
años, alto y delgado, y una niñita de cuatro
6 cinco, aproximadamente, un querubín de
cabellos rubios como los chorros del oro.
De la niña, cubierta con su vestidito negro
que le bajaba hasta los tobillos, s6lo podían
distinguirse sus bucles dorados y el óvalo delicado de su rostro, que rernltaba como una
mancha clara sobre el brazo del anciano, donde se reclinaba.
Inconscientemente clavé en ella mis ojos.
Había algo que me atraía en aquella carita

A esto, el avaro de Kufa no sinti6 despertarse su apetito, aunque
estaba más hambriento y débil después de esa correría. Pero el maestro hizo advertir ese último descubrimiento y dijo: «Observa esto también, ¡oh tú el más ardiente de los discípulos! Por esta regla hemos
probado todas l&lt;ts cosas que un hombre busca para su alimento. Y por
esta regla hemos descubierto que el agua es lo supremo. En casa tengo una gran fuente de ese regalo, el más precioso de todos, y con él
he de obsequiarte en prue_ba de hospitalidad.»
Y, por supuesto, al regresar, sólo puso agua en la mesa ante su huésped, porque habían descubierto que el agua ua mejor que d aceite,
el aceite mejor que la mafltequilla y la mantequilla mejor que el pan.
Y el hombre de Kufa no pudo contener un rugido de cólera. Pero
le venci6 el entusiasmo y le hizo exclamar: «¡Alá sea loado! Al menos no he hecho en vano tan larga jornada!"
L. LusK.

una artista amtricana
Para los que creen que en medio del gran industrialismo americano no puede florecer el arte; para los que sostienen que la mujer es
incapaz de sobresalir en las ciencias y en las artes, aquí está, como
un ejemplo notable, el de la afamada escultora Miss 8ybi1 C. Easterday; que actualmente visita México.
La artista es joven aún, pues no pasa de los veintid6s. años. De ·
hermosa presencia, impresiona.agradablemente desde luego por su
cultura y por lo refinado de sus gustos artísticos. Nacida y educada
en California, en la perla del Pacífico, en el romántico país del ensueño, legendario por sus riquezas fabulosas, por sus jardines encantados, la joven escultora ha pasado sus mejores años entregada al cultivo del arte, y sus obras son celebradas por los críticos de su país.
California parece ser, después de Boston, el centro artístico más imp . rtante de los Estados l'nidos. Quién sabe si el color .local del paisaje, con las montañas casi inaccesibles, con los huertos surgidos, á
fuerza de labor, del antiguo desierto; el mar que baña uno de los
' puertos más hermosos del pacífico; las vigorosas masas de granito de
la Golden Gate; el cielo límpido; el clima semejante al del sur de Europa, no influyan de manera decisiva para ello.
De una ó de otra manera, de California viene ahora una artista
distinguida, que ha encontrado la mejor atogi&lt;la en nuestros círculos
artísticos y cuyos trabajos han sido admirados. En este número reproducimos algunos de los principales.

1 az41-.--

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EN EL TRANVIA

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¡Aire, mucho aire purol-había dicho el Doctor.-Y, p_ues el Doctor lo decía, necesario era obedecerle.
Y á buscar aire puro, aire d~l campo para mis pobres pulmones
enfermos, salí aquella tarde, después de descabezar una siestecita que
de buena gana hubiera prolongado por media hora más.
Era la tarde de un domingo de primavera. El sol, hermosísimo,
caía como lluvia de oro sobre el asfalto, húmedo aún, de las calles.
Los zaguanes _de las casa~ vomi~ban gentes alegres, gentes del pueblo, que, luciendo ~l tra~e domrnguero, bien limpio y aplanchado,
salían en busca de d1vers1ones, de golosinas de sitio donde dar rienda suelta á su alegría; dispuestas á gastarse 'en ello los últimos centavos que sobraban de la raya.
Por la boca~lle hasta doQde llegué, pasaban y volvían á pasar los
tranvías eléctricos, rebosando pasajeros. Era media ciudad que emigraba momentáneamente, deseosa de otro ambiente y ele otros panoramas.
Y ahí ~ran de verse, asomando por las ventanillas, los rostros alegres
de las_muJeres, rostr~s broncíneos, bien fregoteaaos y limpios con l~s
ablucion:s d~ la mana~a, y de los que el sol sacaba chispas; ojos bnllantes, mquietos, curiosos de verlo todo que iban leyendo los letreros de los establ~cimientos. "j por fuera, por no caber ya adentro, col·
gando c~mo miembros mutilados1 algunos brazos carnosos, rollizos,
mal cubirrtos con las mangas ctel ccsaco» almidonado.
Luego ven_fan los tranvías especiales y los de l\fixcoac y San Angel, convertl~os_ en lucientes jaulas donde, aprisionadas, parloteaban como. paJanllos Y formando grupos, las muchachas, vestidas con
telas claras de colores alegres, tan alegres como sus caritas empolvadas.
El ruido del silbato del tranvía confundíase con el de las risas éste
con las armonías dt la banda quP venía en el coche Riguiente fo~mando todos ellos una algarabía entusiasta que convidaba á s~bir al coche Y saturarse ~e placer, de perfumes de flores, de esencias de mujeres elegantes, y a darse_ un baño de alegría juvenil.
¡De buena ~a,na hub1éralo yo hecho! Tentado estuve de ello varias
veces .._. .. • _Qmzas era eso lo que necesitaba...... Pero ...... ¿á d6nde ir
con mis tristezas y mis enfermedades?

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"La memoria descorriendo el velo del pasado."

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El niño y el anciano son dos poetas encerrados en su impotencia:
el primero no puede todavía; el segundo no puede ya.

Miss Sybil U. Easterday, escultora americana.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

pluma, iluminada suavemente por la luz de la
veladora. ¡Cómo me desquitaba entonces de
las horas de separaci6n! ¡C6mo cambiaba cada instante de angustia diaria por un centenar
de besos dados en aquella boquilla fresca que
se entreabría como una rosa eh capullo! ¡Qué
placer tan grande experimentaba cuando sentía inundado todo mi rostro por el aliento,
esencia de pureza, que se escapaba sosegadamente por los labios de la niña dormida!. .....
Y al fin, cuando recostaba la cabeza sobre el
mismo almohad6n en que reposaba la de mi
hija, ¡cómo y cuánto lloraba, de alegría al ver
de cerca ese pedazo de mi alma, de tristeza al
pensar en la madre, muerta para mi, ya que·
para otros no!
La alucinación no me abandonaba. No; ¡si
era ella, mi hija, mi (eMari&gt;, la que tenía yo delante! ¡No era cierto que hubiera muerto de
crup entre mis brazos! ¡Mentira que por
aquel mismo camino que ahora recorría la
hubiese llevado á enterrar! ¡No; ahí estaba,
ante mi vista, al alcance de m is manos, mirándome mucho con sus ojazos preciosos,
abiertos, muy abiertos ...... l
Temblaba, sentía que el corazón me dolía
como si dieran sobre él como sobre un yunque·
mis ojos estaban inm6viles como los de lo~
muertos, fijos en aquel cuerpecito que yo creía
el de mi hija. Quería contenerme; me afianzaba á la banqueta encajando en ella las uñas
de crispados dedos ... ... Y no pude contenerme; sentí que algo·, como un enorme sollozo,
se me agolpaba á la garganta, que el coraz6n
se me asomaba á los labios, y dí un salto, un
salto de loba que arrebata á su cachorro; llegué hasta la niña, la tomé entre mis manos,
la besé en la boca con un ~eso largo y febril
como besaba á mi hija, beso que ahog6 el grito de estupor de la pequeñuela; y cuando el
padre, el verdadero padre, me la quit6 de los
brazos, salí á escape del tranvía, salté, á riesgo de matar1:11e, el escal6n, y tembloroso, jadeante, volviendo á todos lados mis miradas
extraviadas, me quedé solo ...... solo en mitad
del camino ...... !
MA]).7 JEL

M. p ANES.

�Domingo 30 ele Agosto de 190:J.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Agosto de 1903.

NOTA DE SOCIEDAD
Eu la cin&lt;la&lt;l de .Jalapa se efectuó en días
pasados el matrimonio del señor Lic. Enrique
Torres Torija, con la distinguida y hermosa
señorita Laura ~-Iuñoz y Lan&lt;lero.
La ceremonia religiosa, guefué muy solemne, se vió concurrida por las principales familias de la población y por caballeros de la
mejor sociedad. El señor Obispo de Veracruz,
Don Joaquín Arcadio Pagaza, dió la bendición á los de1&gt;posados, dirigiéndoles antes una
sencilla alocución escrita por él mismo.
El matrimonio civil se verificó momentos
después en h casa de la señora María Luisa
l\fuñoz de Reboul, concurriendo al acto como
testigos los señores Don Teodoro A. Dehesa,
Don Antonio Torres Torija, Don Francisco
.Javier Muíioz, Don Yíctor Manuel Castillo.
Don Manuel Torres Torija, Don .Javier Muñoz Landero, Don Ignacio Muñoz, Don Raúl
Dehesa y Don Luis Caraza.
Los obsequios ofrecidos á la novia fueron
muchos, contándose entre ellos algunos muy
valiosos.

La Sorpresa.
Durante la noche del 24 al 2,j vendimiario
de 179-!, una compañía elegida, destacada en
los puestos avanzados del ejército de los Pirineos Occidentales, ocupaba el famoso valle de Honceveaux, PSe paso salvaje, que evoca todavía la antigua epopeya, que servía de
extraño marco al modernismo &lt;lel vivac repu blicano,clébi1mente alumbrado en medio de
las tinieblas por la llama ele un fuego rústico.
El reflejo de las brasas mori hundas brillaba en los cili11dros de los tambores, encendía
las pirúmides ele los pabellohes ele armas y
hacía destacar sobre la seda nueva de la bandera, en el centro de una guirnalda de laurel
y de roble, la inscripción: «Semi brigada de
los cazadores vascos."
Solo, sentado en un montóh de mochilas,
las botas ante el fuego, los codos en las rodillas, el ayudante general velaba.
Bruscamente sacó su reloj, é interpelando á
uh centinela próximo, le dijo:
-Ve á avisar al hombre de guardia para
relevar el puesto de Burguete. Es ya la hora.
Ji;l hombre se fué hacia una carpa, entró
para salir luego con un niño de larga cabellera rizada que le cubrfo. el cuello.
Llevaba el traje de los aldeanos vascos,
pues el Estado carecía de dinero para el equipo de eus soldados: boina azul, blusa roja,
pantalón corto· negro y alpargatas blancas con
cintas, pero todo descolorido por el sol y las
lluvias, hecho jirones en los combates, soberbiamente ajado. Su persona acusaba el tipo
tradicional del montañés de esa región, mi-

Sobre un pétalo de rosa
una abeja se adurmió;
y la abeja milagrosa,
sobre el pétalo de rosa
en rubí se transformó.
La leyenda de la abeja
que en rubí se convirtió,
no es patraña ni conseja:
la leyenda de la abeja
en tus labios reví vió.

u~rsos d~ álbum.
De las fúlgidas estrellas
no te extrañen los enojos;
aunque fúlgidas y bellas,
tienen celos las estrell¡i.s
del encanto de tus ojos.
Alguien die~ del coral,
que te oprime cuando toca
tu garganta escultural.
Es, ¡oh niña!, que el coral
tif'ne celos de tu boca.

Sra. Laura 2'.L Lan.ctero de Torres Torija.
La nieve que en la montaña
colora el alba esplendente,
contra tu frente se ensaña.
¡La nieve de la montaña
celosa está de tu frente!
Tamhién la rosa, celosa
de tu belleza ideal,
se imagina más hermm;a.
¡Así piensa la celo~a
porque envidia á su rival!
ANDRÉS MATA.
1903.

Quien no sab~ lenguas extranjeras, no sabe
nada de la propia. Cada quien, por el solo
h~cho .de poder hablar, cree también poder
d1scurnr res1 ecto de lenguaje.

*

La supersti~ión es la poesía de la vida; por
eso no les dan a á los poetas el ser supersticiosos.

*

P';le&lt;lo prometer ser sincero, mas no ser imparcial.

EL PECADO
Era Elisa muy niña, yo muy niño·
jugábamos los dos alegremente
'
y si ella me besaba con cariño '
.vo le besaba con amor la frente.
Elisa fué creciendo, yo fuí mozo
.Y aún siguieron los besos con el juf'go·
Elifla fué mujer, hombre yo luego:
'
y aún ella me besaba sin reb(,zo.
Un día mi tutor y su madrina
los besos y los juegos prohibie~on •
y esta amorosa usanza peregrina,'
que era «grave pecado&gt;i nos dijeron.
Mas desde entonces, siempre que nos vemos
.Y solos en su C.'l$a nos hallamos
yo la digo muy triste: «¿No pec.c~mos?ii
Y ella me dice con rubor: ;c¡Pequemos!&gt;i
Sr. Lic. Enrique T.orres Torija.

Máximas de Goethe.

0.

CURTERO,

*

La ingratitud es siempre una especie de
flaq~1eza. No he conocido nunca hombres de
ménto malagradecidos.

*

~o.s _hombres han pensado ya todo cuanto
ee JU1c1oso; ahora lo que debemos procurar
nosotros, es seguir pensando en ello.

*

En numerosos casos guardo silencio porque
no gusto de desconcertar á los hombres, y me
complace mucho el que para ellos sea motivo
de alegría lo que para mí lo es de enojo.

"'

N"o es la piedad un fin sino un medio de
lle~~r al más alto grado a'e cultura con la tranqmhdad de e~píritu más pura. Por esto es de
notar que qme!:les se proponen la piedad como
un fi_n, la~ más veces acaban por convertirse
en hipócritas.

rada franca y resuelta,rostro enérgico y delga.do, cuerpo vigoroso, elástico.
A cinco pasos del ayudante general, el pequeño cazador vasco se paró, saludó, y con
los ojos fijos, esperó militarmente.
-Acércate, muchacho - dijo el oficial, saludándole con gesto á la vez marcial y paterno. Luego, después de arrugar la frente, como para recordar algo:
-¿Tu nombre·?
- Joannes Echeparre.
- Ah, sí recuerdo. Sois tres Echeparre en
los cazadores vascos, toda la familia, el abuelo, el padre y el hijo.
- l\Ii padre ha rn uerto.
-¡ Pobre niño! ¿Y el abuelo?
-Vive y continúo la C-ªffif1ªña con él.
-¡Peio me pareces D'td'y Joven!
--Ya tengo diecisiete años.
- ¿Diecisiete años, y has sido designado
para esa guardia de noche?
-Sí, señor.
-Es inconcebible. ¡Elegir un muchacho
de diecisiete años! ¿Q,uién ha podido mandarte para ese servicio?
-Es·...... que ..... .
-Vamos, habla sin temor.
·-Hace un momento Ecbebarne entró en la
carpa para avisar á mi abuelo, que dormía:
«Vamos, de pie, es tu turno, es la hora.» Yo
estaba despierto. Entonces contesté: «Pre,.ente.,i Tomé mi fusil y vine en lugar del viejo.
Vea, sefior, hay que dejarle dormir: con sus
sesenta afios pasados está muy cansado; y mi
padre, al morir, me ha recomendado tener

cuidado de él. Yo soy fuerte, podéis contar
conmigo. ¿Qué hay que hacer?
-Be trata de relevar al camarada que guarda el paso de Burguete. El puesto es muy
peligroso y la consigna sencilla. Si el español
quiere forzar el desfiladero, el centinela debe
hacerse matar para dar á los refuerzos el tiempo de acudir.
-Está bien; estoy pronto.
-¿Me has comprendido bien? Tendrús que
resistir hasta la muerte.
-Hasta la muerte.
-¿Y si al ver al enemigo tienes miedo?
-La gente de mi país no conoce el miedo.
-Bien contestado. Pero ¿qué dirá tu abuelo cuando sepa que le has tomado el turno?
Vet(\ á pedirle permiso.
-Eso no, no quiero que lo sepa.
-¿Pero si te sucede alguna desgracia?
-Ocurra lo que ocurra, os juro que el viejo estará satisfecho de mí.
Vamos, pues, cazadorcito-concluyó el general acariciando la cara del niño, -pnnte en
camino. Eres de buena semilla, digno de los
tuyos y de tu brigada.

***
Mientras que la noche volvía á cerrarse sobre el imberbe montañés, el oficial secó su
párpado con gesto furtivo, pues la admiraci~n y el re~peto eran unánimes hacia e1;:a pareJa tan desigual formada por el viejo y el joven Echeparre, soldados de la misma compafiía, que combatían bajo la misma bandera
para VPngar rt.spectivamente la memoria del
hijo y del padre, de su querido desaparecido.
_Despunta el dí~. El. Yiejo Echeparre, dommado por un 1mpenoso sueño continúa
durmie_rido bajo la carI_&gt;a; toda la f~tiga de la
campana parece reumrse en su pobre carne
arruinada por las privaciones y las veladas. '
De repente un tiro de fusil le hace sobresaltar. Tfende el brazo para buscar á su nieto
pero no encuentra á nadie y llama:
'
-¡Joannesl ¡Joannes!
Ninguna respuesta.
Mientras tanto continúa el tiroteo, amplifi.
cado por los ecos de las montañas.
Una espantosa y fulgurabte idea atraviesa
entonces el cerebro del abuelo. Sí, recuerda
ahora. A él se le había designado de servicio
para el paso de Burguete. ¡Joannes ha debido
1r en su lugar! ¡Oh, maldito sueño!
Fehrilmente, entre el tumulto del vivac
que se deshace apuradamente, pues el enemi:
g? emprende la batalla por un ataque simult~neo de todos los puestos avanzados, el anc1~no va de grupo en grupo, siempre con la
misma pregunta en los labios:
-¿Dónde está Joannes?
. -Nadie sabe, nadie ha visto ni puede deCll'le. nada. ¡Oh! ¿Cómo quitarse esa duda angust10sa?
De repente, dominando el rumor oye la
voz fuerte del ayudante general:
'
-Una sección va á correr al desfiladero de
B~rgu~te: Espero que el chico Echeparre podra re~1stir hasta la llegada del refuerzo.
Ol~1dando la disciplina, el abuelo interpe•
16 al Jefe:
-¿Es ac~so mi J oannes? Solito, allá arriba?
Me lo van~ matar y por mi culpa. ¡Oh! miserable, que he hecho !
-V~mos, valiente. No pierdas tu tiempo
e~ l!or!queos. Unete á esos.hombres. Llegaras a tiempo para salvar al niño.
P?r una senda abrupta, la pequeña tropa
empieza ur.ia ascensión vertiginosa. Horriblemen~e páhdo, 1~ frente arrugada por la angustia, las pupilas engrandecidas por el terror, el sex~g~nario, que parece haber recobrado su prod1g1osa agilidad de antafio, corre

•

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 30 de Agosto de 1903.

á la cabeza de la sección, siempre más ligero,

•

repitiendo con voz uniforme:
-¡Me lo van á matar y por mi culpa!
Cado tiro le hace estremecer y correr más
aprisa. Un cuarto de hora después llega al
paso crítico, dom e, según la consigna, el
centinela debe hacerse matar. Es un largo corredor rocalloso que une. dos valles. Desde
allí Joannes, al abrigo de un trozo de granito,
apunta cuidadosamente, y cada tiro lleva la
muerte á todo enemigo que aparece al otro
extremo.
En cuanto el viejo le percibe, lanza este grito triunfal, donde vibra toda la felicidad de
volverle á ver:
-¡Valor, Joannes, estoy aquí!
Pero, aprovechando el momento en que el
niño se da vuelta para contestar el saludo, un
enemigo le envía una bala. El joven ~azador

ROMANZA.
Sus pestañas cargadas de sombra
Velaban sus ojos profundos y negros;
El amor, como luz de una estrella,
Cintilaba lánguido rompiendo ese velo.
Era aquélla una noche de luna:
La luz de la luna que alegra los sueños,
Dilataba con vaga tristeza
Mi cansado espíritu en los firmamentos.
Yo le dije:-«La noche se mece
Llevada en los hombros del vasto silencio;
Allá arriba en los cielos azules
Hay estrellas pálidas que ven lo que hacemos.
En la selva los aires dormidos,
En el largo río las aguas gimiendo,
·y la espiga temblando en el llano,
Y el alta montaña callada á lo lejos,

EL MUNDO ILUSTRADO

deja su fusil y cae en los brazos del viejo, llegado á tiempo para recibirle.
Mientras que los camaradas se lanzan sobre
la plataforma, desde luego cerrada á los españoles, el abuelo aleja un poco al joven héroe
que ha salvado el puesto, le tiende sobre musgos y le lleva la cantimplora á los labios.
En el nimbo oscuro de sus cabellos, el delicado rostro del niño tiene ya la blanca huella de la agonía. Poco á poco, sin embargo,
su boca exangüe se crispa, sus párpados baten;· reconoce al anciano. Entoncet&gt;, con voz
entrecortada, pronuncia delirando:
-¡Abuelo, perdóname! Dormías tan bien
esta noche bajo la carpa. .. ........ Llamaron
¡Echeparrel Es mi nombre, después de todo,
y he contestado: ((presente» ... Figúrate. que el
general me encontraba demasiado joven para
la tarea. Le dirás que he cumplido con mi

Y los ruidos ahogados del bosque,
Y la roca informe que orilla el sendero,
Y la sombra del árbol que canta,
Trovador inmóvil mirando á los cielos,
Son, le dije, son cosas muy tristes,
Son cosas que dejan una ansia en mi pecho
Que despiertan los hondos suspiros,
'
Soplos de esperanzas, sombras de recuerdoe. »
Respondióme:-cc¡Qué bella es la luna!
Y o siento y no puedo decir lo que siento.
En las noches como ésta, ¿no sabes
Cuál es la palabra que agrada al silencio?,i
-ccEn las noches como ésta, le dijll,
Se siente en el alma murmullos de versos·
Los que dicen ccyo te amoi, esta noche, '
Dicen lo que dicen la tierra y los cielos.,,
FRANCISCO GAVIDIA.

*

El sentimiento del deber cumplido es para
nosotros una música á media noche.'

deber como un:&gt; grande. ¡Oh, dormías tan
bien! ¡No, no podía despertarte!
Las gotas rojas continuaban rodando por
su pecho. Cm, voz apagada, el niño agregó:
-Había pensado: voy á hacerle esta Rorpresa. Mafiana su turno de servicio habrá pasado y su nieto estará de regreso ...... abuelo,
háblame. ¿No estás contento con mi sorpresa? ........ .
Esta fué su última palabra.
Poco después, un cazador, al aproximarse
á los dos Echeparre, encontró al abuelo que
tenía estrechamente abrazado el cuerpo de ~u
nieto. Pero cuando quiso separarlos, se &lt;lió
cuenta de que el viejo también era cadáver.
La sorpresa de .Joannes le había muerto.

H.

PEYRE DE BÉTOUZE'r.

EN EL PAVÉS.
Lo que observé, en mi lira he reflejado,
y en mis versos grabé lo que he sentido;

cuando gocé venturas, he reído;
cuando sufrí pesares, he llorado.
Nací para guerrear como el soldado,
y á los humanos golpes advertido,

prefiero en liza 8ucumbir vencido
á morir en el lecho ase3inado.

No me rindo jamás. Mi interna llama,
siempre que llega la borrasca, acrece
y con su luz mi corazón inflama.
. ¡Mi corazón! Al árbol se parece:
si á cada vendaval pierde una rama,
con más flores en mayo reverdece.
°MANUEL

S.

PICHARDO.

LA ELECCIÓN DEL NUEVO PONTÍFICE.
El Cardenal Rampolla depositando su voto.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

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ESTOMACAL
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N7Ime.
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EL aE SAIZnECARLos
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.Co receta,¡ los médicos de todas las naciones para las enfermedades c[el
estómago é intestinos,· cura el 98 o/:, de los enfermos, aunque sus dolencias
sean de 30 años y /¡aya,¡ fracasado todos los demás medicamentos. &lt;Jura :
dispepsias, diarreas y disenterías, la dilafaciór¡, la úlcera, catarro
intestinal y todas las demás afecciones del estómago é intestinos.

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junto con este nn u ncio, suelto, a_l Señor TANQU~EY, Direct,or,
22, rue de Turin. Par/s (Francia). Este ofremm1ento extraordinario no será válido sinó por unos 60 d1as contando desde la
fechA de rsle periódiro y por un retrato tan solo en cada familia.
- Como g:irantla de s11 lealtad $0 compromete formalmente
el Se11or TANQUERF.Y. a pa!!ar la cant idad de MIL Francos
á favor de un hospital de esa, en caso que la SOCIEDAD An1lsTICA DE RETRATOS no hiciere dicho retrato gratuitamente
dentro del plazo de un mes.

una Sta. modista dt París.

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.

Le participa también que por los últimos vapores ha recibido I

1

un gran surtido de

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 2~ de Agosto de 1!)fl:J.

E l. MUNDO 11.l' STHADO

Domingo 23 de Agosto de 1!)03

EL MUNDO ILUSTRADO

~t~~ mofa!.•., ¿por qué lo has heJ?urante algunos segundos calló
el mterpelado, la mirada. sombría.
un ric~us ~e dolor sobre sus labio;
em;,ahdec1do~. Y luego con acento
tembl_oPoso de ira y de ¡&gt;ena respondió:
•
. -_Porque mis enc&gt;migos, con el
m,trnto del odio, l\divinnron mi scc~eto, Y me insultaron, llamnn.do
hipocresía Jo que rué noble pud
Y en un arrebato de cólera, con.;:.:
no trémula de pena, pero resuelto.
rasgné ~I sa~ra.do velo que oculto.~
b a el m1ster1O de mi alma
Después .... después h~lló en alzar m1 voz, en dejar vo ' ar mis cantos en alas de la bri~a, el ali vio dtil
~~~er::1oº qdue se que1a., cuyo~ geinia ormecen el dolor pero
desca!lsan el pecho de su t' 'bl
opresión.
err1 e
No sé si sois sincero conmi o
¡as,l es?uchad: no amo con pasfó~
a g or1a, porque mi ideal es má
todavía·• ,n·1 alt'tvez recha-s
•hermoso
¡
za da CO[J?pasión; la.envid ia es honra e quien la provoca·· la mof
vergüenza de quien la
1 • ª•
cuan1O á. la simpatía
. P ea, en
sabrá. agradecerla. , m1 corazón
H!iyteen las almas de los que siente n 10 usa.mente u ·r 1 .
para el amor y i'a :r!~i~~cl um1noso
so~br ío, para el rencor y ~d~t1
10·0
Calló
el• poeta, y el anc1ano
•
·
n•0
s é s1 vencido ó con venci"1o d .. '
sólo: ¡Ah!
' , 110 tan

El primtr filio.
CO:S ■ BJOS .A. L.A.11 X.A.D:&amp;ES

;m

Á LOS DOS J\IFSES

A l as siete ú ocho semanas el r ecié_n nacido empieza ya á avivarse
y 1~ darse cu_e nta de que es un ser
animado. S1 se le ha permitido hacer la \"ida lt&gt;nta. y tranquila que
ac_o.bamos de indicar, este dt&gt;spertn.·
miento gradual será un motivo de
alegría para él, y de goce para los
que Jo rodeao. La. criatura ha empezado ya á seguir á uno con los
ojo s por )a pieza ó {\fijar l a vista
en los obJetos, y en estas ocasiones
h ace o ír un gorgorito de alegría.
Más tarde, empieza á prodigar
sonrisas, á medida que va dándose
cuenta de la vida y de las cosas que
la rodean.
Le interesan ya sus manita.s regordetas, y tratt\ de llevárselas á la
boca, lo que consigue al fin, después de unos cuantos días de esfuerzos infructuosos.
Entonces, la criatura ha llegado
Y!' al segu~do período, en el que la
vida v~ de1ando de s~r vegetativa,
y requiere un poco mas de atención
Uomo se ha. hecho m1í.s pesada hay
que cambiarla de postura má; frecuentemente para evitar que se le
entumezcan los miembros. Se ha
hech~ má~ fuerte también, y mueve
sus ¡ner01tas de una maner a vigorosa; poi· lo tanto, hay que acort arle las ropas, á fin de no trabar
el desarrollo de los músculos de
esas ex t1•emid ades.
Debe tenér sela tamhién más tiempo al aire libre, y, por la noche la
temper atura de la pieza debe 'ser
más fresca.
Por otra parte, su apetito se ha.
desarr olla.do también, y necesita
mayor cantidi_i.d de alimento; pero,
como sus medios para adquil'irlo se
b:"n cuadruplicado durante este per iodo sorprendente, está en perfectas cond~ciones para velar, dfremos,
por sus mtereses.

;J

DOLOHES.

La alegría. depende de 1 • •
nes, de no querer ve . as 1lus10te las verdades d I r r!gurosamenma superstición eal! vida. La misg r ía, y no deber! me?ta la ale•
como del fanatism~ hu irse de ella
~a. a.legría depende 'deq~e la mata.
etas: la creencia en la . ne_r c1·e1:-11•
creencia en todos I
amistad, la
hacen bella la vida?s recursos 9ut&gt;
• Y a. más tri 3 w

4.-Traje de casa.

Pero la maledicencia
P~co tardó en murmurar:
-:- 1H~ muerto poi· no escuchar
El grito de su conciencia!
,JL\N TOM.\S SAL\'.\S\'.

ENTRE AMIGOS.

.m vino no era ni puro, ni añe·o
m las copas finas, ni rico el m~n'.
te!, pero los dos hombres seotadus
en torno de la tosca mesa bebí
con placer el .:ino mezclad~ de ca~~
pcch!!, 6 quien sabe de qué, departiendo amigable y conlidencialmcnte.
D~lante del más viejo, casi un
anc1_ano, se hallaba un libro abierto, h~1·0 manuscrito en letra s uelta
nerviosa, aesigual, que revelaba el
grado de exaltación bajo el cual el
auto~ había trabajado.
, A rntervalos el anciano leía eh
el, con voz ieposada, s1ntida y su
compailero, un hombre aún .'
le_ escuchaba, con expresión ~~:e~,
mela de profunda emoción.
·
,De pronto, el anciano, que se hab1a ~uesto (\ leer para sí, preguntó:
. e.Hay aq.¡í composiciones iné
·
d itas':'
-Sí.
-¡ Y que jamás serán ¡JU!Jlicadas, no'!
-;.Por qué'?
Porque son demasiado ínt·
Son f t.n
• t as í as, ¿quién os ha
,rna~.
d.1
cho q~e se trata &lt;'e mí?
·
. -:-Bien se conoce, es toda una hist?1·1a, la tuya, lo que contienen est,1s !~neas )leni~s de ,encilla elocuencia, de rnfi111to seotim1ento N
trate~ de engailarme, pero di;ne~
aílad1ó,-¿por qué has des¡,ed
do a s1, t n coraz
'
6 n y arrojado uza. ,
troz"IS á la voraddatl del públi ~~~
En a~guuos hallarás Piedad por~~~
dol01es, en otros udmiración á t
talent~; pero ta~bién despertará~
la env1d1a, la.curJOf1ida&lt;l y ... . has~

::m:u,1111111111uum11: 111111mmu:ummi::mum1111111111:utn=

1

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i:

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1

ffn

i

n

LAS E~1''ERMI,;DADES

?.-Sombrero de

la e~tación.

experiencia de la vida, es ser engail_ado y perder por esto una creencm ó una ilusión.
Los niilos son felices y alegres
JlOrq ue están llenos de ilusiones, de
creencias y de confianza.
Debería haber uno. sociedad de
acción y propaganda contra el crl·
men de que los niños sean !logailados ó desilusionados.

Rel ativamente, son pocas las cri ,\turas que nacenenfe,·mas. Por 1·e.,la.
general, el recién nacido es un ~e1·
normal y sano; y para a.leott,rse, la

-

u

mum:::m11111m:n111111111111111111111111111111111111111111111111u u:m:u:111u:m111u111111utmmm:1111111111111m:::m::umm:
8.-Vestiditos infant iles.

i~Iadre! Título sagr ado
que no merece obtener
la que comete el pecado
de dejar abandonado
un inocente al nace1·.

.;,

9. -T alle de punto oara reunión.

6.-11"raJe de casa.

1

joven ma.clre debe tc&gt;ner esto siempre presente. Esto I&lt;' iafunclirá confiar,za en sí misma, y sn habilidad
para. mantener á la criatura en e~e
estado de salncl, hará el resto. Las
enfermedaéles no son cosa que Jns
re&lt;'ién nacidO!'I puedan adquirir fácilmente; por lo menos, no tR.n f,ícilmente como los malos báhito",
que, á nuestro juicio, son mucho
más d ifíciles de curar que aquéllas.
La moderación, aplicada á todl\'I
las cosas relativas á. la criatura,
será. siempre un a s1il vaguarclia para la madre, y la mantendrá. con"·
tantemente en el buf'n camino. Le
dad\ tiempo 1,a.ra retlexionar, y po•
dr1í. resolver muchos problemas
tranquila y acertadamente.
Hay que tener presente que las
indigestiones no son nunca. un fenómeno e-.pontáneo; las provoca. el
exceso ó las deficiencias de la ali·
mentación.

10.-Sombrero de v iaje.

11.-Traje de casa.

�Domingo 2:J de Agosto &lt;le 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 2:l de Agosto de 1903.

Un ano entero de respiración normal no hace por el dcsarrol lo de los
pulmones lo que un rato de llanto
diario durante un mes.
Las criaturas san11» lloran nor,nalruon to, y se las dl'l&gt;e dPja1· l101·1u·
un buen rato todos los días.
Cuando el IJ¡tnto es quejoso y per~btente, tiene i;u origen, por lo ge_ral, en alguna. práctica viciosa. de
hi madre, ó en errores como el de
• zarandear í~ la criatura cu11.ndo ésta preferiría est1~r quieta. El jugar
demasiado con ella la pone oe1·vio·
ha y le enfría las extremidades¡ entonces hay que recargada ele ab ·igos ó calentar demasiado la pieza,
y esto hace que la criatura sufra
incomodidades y se debilite, y por
otra parte, que no pueda teuer todo
el aire fresco que necesita. El dormir en una misma cama con adultos es malo para la criatura, pues
é,ta pierde una parte de su vitalidad.

'

destinad a al ternero y no á I a cri atura humana, ha.y que modific11.rla
y adaptarla al estómago de esta última, debilit:tndola tf&gt;dO lo que sea
necesario.
Comparando el tamaño do la criatura con la del ternero, la fuerza
respectiva de cada uno en él momento de nacer y su desarrollo muscular, es fácil comprender por quó la
leche de vaca en estado natural no
puede convenir ÍL la criatura. Hay
que rebajarla mucho, por lo tanto.

13.-Vestido de visita.
EL LLANTO

El llanto del rcdén nacido, tan
penoso 1rn1·a alg-tmas madrPs pl'imerizas, especialmente para las nerviosas, se hace menos afligente para ellas, si consideran que los pulmones necesitan ejercicio, y ejercicio violento de la p1·ofunda inhalación que at•ompaila al llanto, para
desarrollarse y hacerse fuerteR.
Durante los primeros tres meses,
la criatura es demasiado délJil, aun
cuando llore bastante, para des•
arrollar sus pulmones en más de un
tercio de capacidad normal; y si se
piensa que no se pueden considerar
perfectos estos órganos sino cuando bao llegado á inflarse por completo, esto bastar{~ á la madrepa1 a
que el llanto de su hijo se le llaga
tolcrttbl1•.

e:

MARIANNA WHEELEB.

Feminismo
De ~spíritu fuerte no se juzga,

1a mu¡~r en gen~ral ; escudada en
su ~ehcadez~ física, en el pequello

.,

LA ALIMENTACIÓN

Por lo que se refiere á la al imeotación, conviene recordai· que, en
todo el reino animal, la naturaleza
provee á cada. especie con el alimento que mejor se adapta á. su clase
particular. El alimento que la naturaleza ha de~tinado á la criatura
humana, es la leche de la madre, y,
en lo posible, éste debería ser siempre su único alimento durante los
primeros seis meses.
Pero sucede á veces que la criatura no prospera. Entre las muchas
razones que puede haber para esto,
una. de las más corrientes es que la
madre no tenga. leche suficiente para su hijo.
Por lo general, esto se conoce por
los siguientes síntomas: la criatura
sufre largos períodos de hambre
antes de tomar el pecho; luego mama ansiosamente, soltando el pecho á ratos para segui1· llornndo¡
., sigue llorando cuaudo al fin lo
deja. del todo¡ continuamente estú llevándose los dedos á la boca¡
y pierde una parte de su peso ó permanece es~acionaria.
En estos casos, lo mejor es consultar á. un médico, que recomendará a!~una otra forma. de alimento.'
Otras veces, lo que pasa es que la
leche dela madrees demasiado fuer•
te, J la criatura. sufre cólicos, y
vudve frecuentemente el alimento
cuando la agitan un poco. Entonces, lo que hay que hacer es administrarle una cucharadita de agua
tibia antes de que tome el pecho,
retit·áodola de éste cada cinco minutos.
El agua tiene por objeto diluir la
leche en el estómago.
• Las madres que cl'Ían, incurren
casi siempre en el error de dar el
pecho á. su hijo á intervalos irregulares y por mucho tiempo; en pi-i-

P.rocede así, la alimentación al'\lll
c1al será una cuestión muy sencill 1:
poi· lo geneni.l, son pocas las e ,
turas que, en estas condicione r1aíren de indigestión.
s, •u8i en estos tres p1•imeros meses
q1'.~ son los más importa nt.es dei
P! 11ner ailo, todas las cosas bao ido
bien, lo. m&gt;t.dre tendrá poco que lemer con respecto á lo f11turo · porq
e!1 E:Ste período ~e desa1·rolio y
?11mento tranquilos, la c riatura ba
ido almacenando una cantidad d
fuerza y de resistencia sufirieo~
par'!' salvar cualq~ier dificultad que
pudtero. sobrevemr en adela nte.

14.-Matinée de seda.

Uno de lo~ Prrores que se cometen
cdn más frecuencia en I a. alimentación con la leche de Vl\&lt;'a, es que no
se rebaja esta leche suficientemente¡
como el estómfll!O de la criatura
tiene que ir prepn.rándose par11 un
alimento, diferente del que la naturalpza le ha de~tinado, lo mPjor es
emppzar pnr debilitar mucho ese
t\limento. é ir aumentando su fuerra gradualment.. , á medida 4ue la
cria.tu1·a se acostumbra á él. Si se

radio de acción en que se la eoloc.a,. su destino, adernús de mísero,
es rn¡usto, porque el valor en loa
st.&gt;res no se aprecia por la fuerzaf(.
sica, sino moral, por el impulso de
las pasiones. Yo tengo la persuasión de que la mujer, eu ese sentido
es fuerte. Heroicidades de eoergf.;
de indomable poder, conceutradonis de todas las potencias del aJ.
um, he visto en algunas mujeres.
Las inverosímiles luchas mauleniuas por aquellas que la desgracia
ó circunstancias colocan en el
puesto de jefe de una familia, re•
presentan labor de insólita fi rmua,
tte infatigable empeño, de valor i
tod¡L prueba. La viuda, la madre,
la bermaoa de huertana s, ejemplos
son de esta verdad. Y dob1emeoll
ímprobo el trabajo, puesto que f. la
mayoría se la ve en l a lut·ha sin armas, ó l&gt;ea. l&gt;iu prt.&gt;pamción alguna,

sin la defensa de una educación extensa de u na sólida instrucción,
porq~e hemos convenido los hom·
bres en que nosotros valemos m1í.s
y que debe ampl iarnos el camino, y,
con ló11ica absurdo., que toda ventaj a. debe ser para nosotros, quepodemos más.
La igualdod es lo seguro en este
caso. La. lucha de la existencia, só·
lo po.r a nosotros. Las responsabilidades todas de la familia en la.
pait ~educativa, son imperfecciones
tam uiéo de ese sistema. La mayoría de los matrimonios, por parte
de la mujer llevan por causa el
mejorar de situación económica., á
cuya consideración suel~a sacrifi.
car basta los afectos más pasionales de su corazón! Luego ... la desve ntura eterna, el divorcio moral y
todas las consecuencias de una acción trascendental lleva.da á. cabo
por 'U D ser sin juicio, sin ideas pro·
pías, sin libertad de espírit u, in•
consciente en su misma. impotencia.
Refugio de pecado es la holgaza.·
nería: l!\ vitlapasiva, sin más actividad que la frlvola rutina del formula rio d 1 visiteo y del continuo
repasar las tiendas, con latentes
tentaciones de no siempre útiles
compras, son medios pobres, tristes,
estrechos de pasar el tiempo, de
quienes pudie1·a.n emplearlo en tJl
estudio, en el conocimiento de los
grandes problema.s de la vida, en el
atento pe rcibir e l desenvolvimiento
del mundo intelectual, y entonces
te ne1• ideales más elevados y hasta

amores más grandes, porque el amor
sin la intel igencia, sin los superfi·
nos goces del espíritu. es sólo una.
seosaci6n de la materia, un despertar de los sentidos, no la llama su•
blime y divina que une dos corazones!
La mujer ignorante, mojigata., casera por holgazanería, sistemática
en los trabajos enervantes de un
solo manejo casero, est:í léjos, muy
Jpjos de poder se r la compailE&gt;ra.
amante del hombre moderno. Un
pecho en que reposar de las fatigas
diarias, un espíritu gemelo, una
u miga confidente, no e, ciertamente
aquella que tiene su horario fijo de
ama de llaves, ni la asistencia á to ·
das la.s novena.s de la. semana.
Una mujer que gobierna con in·
teligencia. una. casr., vale más pa1·0.
un hombre de la lucho. moderna,
mucho más que aquélla, sólo meclÍ·
oica do un trabajo harto sencillo
para poner en él los cinco sentidos.
Si una labor intelectual produce ÍI.
la. mujer lo oecesa.rio para. que supla una sirvienta el trabajo manual,
hará algo de más mérito que aque·
lla que lo hace por sí misma. Y no
hacer ninguna de las dos cosa.s, es
lo alta.mente perjudicial, lo que
produce ese tipo del marido jadeante y aniquilado por un trnbajo que
no basta á cubrir las necesidatles
siempre crecientf&gt;s de una enfermi1.a, de una anémica, con la fiebre
ele todas las ambiciones y el egoísmo del corazón míts hda.do, exento
de todo amo1· y de toda abnegación.

mer lugar, no deben permitir que la
criaturaes\Pen el pecho más de veinte minutos, y, por supuesto, no debe estar soltando el pecho á cada
momento para ponerse á jugar. La
situación de la madre en estos casos no puede ser peor, porque como la criatura. se está una hor'n. entera para tomar el pecho, hace entretanto sus d igestiooes, y, apenas
ha concluído de alimentarse siente
la. necesidad de hacerlo otra.' vez· y
para la criatura, este sistema 'de
alimentación irt·egula.r le ocasiona
perturb~,iones gástricas.

..
/
;{

,..

15.-Falla y vestidito de niño.

T rajes de casa y calle, para señoritat.

LA ALl~U:NTACIÓN ARTil!'ICIAL

En los casos en que la alimentación mate1·na sea imposible el mejot· t·eemplazante es la lech~ de vaca; pero, como la leche de vaca está

f:

70'

~1/,

~

l

noble es abusa.r de esa superioridad: dejándola acercársenos en la
inteligencia.tendremos las mil otras
veotajtts de su mayor y más sutil
instinto de lo helio y delicado.
De la fnsh',n sublime de la fuerza J el valor e-no la agudPza., la. verdad y la l11tcli::-encia, se producen
los consorcios imp1•recl•deros, los
únicos queest{1n por sohre toda ley.
Dos espíritus 1¡ue no liguen, que no
tengan afinidad, no podrán retdizar nin:!una labor trascendental,
no podrán form:Lr un porvenir brillante ,í. los se1·es ntwidos de un contacto matel"ial úni,•:unent&lt;'.

Xegar que en los países donde la
mujer se independiza oor el trabajo,dondP, si se casa, lo bace por inclinación del alma, y no por poner
en juego la lección de pesca. de marido. á que la dedicaron corno me·
dio único de subsistencia material
y de puesto en la sociedad, también
hay hogar en esos paísPs y un bo·
11ar muy hermoso, abastecido de todos los goces y sin que ellos ataqu!'n pni-a nada la felicidad fotura
de los bijos. Y en ese ho¡¡'1.r tan lleno de atractivos, halla el hombre,
además de la madre previsora de
sus bijos, una amante exqui~ita,
culta, refinada, en la. ·quP dep"sita
tocias la.s ansias de su joven co1·azóo, no sólo en la paz de un libio
afecto, sino en el cliscurrir de tmlo
lo que nos agita ÍL los neuróticos de
este siglo, que ya no sólo sou1os
hombres sensibles,sino espíritus fa·
tigados, y padecemos de intlnita.
noi:ta.lgia.
Así imagino yo á la mujer, y no
podría dar mi corazón á. ese perfecto tipo de la mujercita inútil, por
la que tanto abogan los declamadores de un feminismo de otras épocas.
•
.
La mujer sea esclava por el amor,
y reina por la hermosura y por la
soberanía de su inteligencia. mucho
m(~s el ara ele su pspíri tu, ha.rw míLs
fue1·te de lo que la conceden los
que por pequeñez de miras la quie·
reo sulJyugada. ·
l~I hombre en la. naturaleza es superior í~ la. muje r : absu1·do poco

16.-Trajea de reunión.

-

�Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Dote que no se acaba, orivilegio
que no muere. Después de muerto,
queda el producto de sus trabajos
in!-61.e ctuales haciendo el bien aúo,
aligerando la carga á los que vienen detrás, iluminándoles el camino.
MILAGROS Romr. DE ALBA.

Está el bueno de García,
que es médico consumado,
hace tiempo dedicado
á estudiar frenología.
Y en defensa de su idea
el ice, que al ver fijamente
la cabeza de un cliente,
su.be del pie que cojea.

PARA UN ALBUM.
Adorable señorita!
Con voz suave y poética, tierna a.l
oído como un arrullo; con esa voz
que suspira con tanta dulzura las
amables frases que pronunciáis, así
me dijisteis en una hermosísima r
espléndida tarde de mayo:
•
-Quiero algo para mi álbum: escribid.
Y, colocando ante mí el elegante
libro en que escrito se hallaba en
hermosas letras doradas el nombre
adorable de Adela, espera.steis,sonriente, la respuesta.
¿Recordáis acaso cuál fué'? Seguramente que no la habéis olvidado, ¿verdad'?
Y a.~ora. yo os pregunto: Sabéis,
seí'lorita, lo que es escribir para un
álbum? Lo más tierno, lo más elelicado y precioso debe verterse en
él. Ali( lo grande, lo hermoso lo
sublime.
'
La frase estulta, los períodos arrítmicos, las imágenes faltas de luz
de colorido, de escorzos.... no pue'.
den, no deben hallar cabidad en
un álbum. De abí, que no me sea
dado salir triunfante en tan amable
y hermosa invitación.

17.-Trajecitos

Pa.t·a. que la. unión sea. ta.l, ha.o
de casarse los espíritus, y eso no
se produce sin la. cultura., sin la. voluntad independiente de la. mujer,
que no debe abusar de que su dicha.
está en set• amada., por lo que no
muere.
Si la. moral es la base de la familia, la inteligencia es el eslabón del
amor.
No basta querer; debe quererse
con observación,con ánimo de agra.dar. Un a.mor inmenso es la. ley
natural; no se agradecen ta.ntocomo
los sutiles cuida.dos los oportunos
cariños de un ser inteligente.
La. ignorancia. de la. vida. interior, la poca observación hacia los
seres que amamos, trae ta.ata frialdad, que no ba.sta.rá á derretir toda.
la. virtud sóWla. del mayor amor.
Efímero todo traba.jo que no anima. el soplo de una. actividad interior. Condenamos (l la mujer á ha.car vida de autómata., y con ello
privamos a.l mundo, á la. familia. y
a.l arts, de la.s manifestaciones gra.ndiosa.s, vivas, de una luz y un color
de espiritual inteligencia., ~ maravillosa. hermosura..
Si la.s costumbres permitiesen á
la mujer desarrollar su ingenio,
¡cuánta gracia fina no embellecería
la vida!
Prueba. evidentísima de su mucho valer espiritual, es cómo aquellas que han sido observadas por
seres de fina observación, por artistas y escritores, han sido las inspiradoras más tarde de sus obras
más perfectas.
La mujer inteligente, si se la. deja.
ocasión de mostrarse, conquista los
corazones más que todas las otras
ventajas ó grandezas de la vida, y
como madre es como más debe usa.r
la. instrucción, el alto criterio. Toda enseñanza no secundada por el
talento de una madre, costará al
niño, ímprobo trabajo y no se fijará en su mente de un modo indeleble.
A la madre buena se la respeta.
y se la quiere. A la madre que es
además inteligente, se la da la.con-

''.Es incolora la palabra ruda
1a imagen tosca y fría• • .. 11
'
Es~r)bir en él que sois hennos
exqms1tamen!-6 delicada., adorab!ª'
en fin, es deciros tan poco!
e,
Cantar-,aun en períodos tnapf.
ficos:- l,?s ·sed uctor~s rasgos 80•
berb1os de vuestra. divina estatua,
modelada
''Por e_se gra.i:i ~rtista inimitable
cuyo CIDcel d1v1no rea.liza.
la egregia perfección .... 11
Todo, todo eso, amable sei!orita
me parece tan poco digno de vos d~
vuestra. triunfa.dora. belleza, qu8 '80•
lamente me limito á. preguntaros·
Habéis leído alguna vez las baiadas alemanas? habéis leído á Ossián?-Sí? Pues bien, así sois vos·
un11, mujer deliciosamente he;
mosa., como las vírgenes de Qs.
sián.
Y be ahí lo único que he podido
escribir en vuestro álbum, lo de
siempre: la. frase intensa.
Je vous demande pardon.

J. M. TALAVERA.

€1 estilo reforma

F.,

En la corte del Emperador Francisco José se guardan de manera
tan estricta los c1ínones de lamo·
da, que nadie puede contravenit•ios
en lo más mínimo sin hacei-se ncreedor á severos castigos. Cuéntase
de un oficial á quien se le prohibió
la entrada á Palacio por espacio de
dos meses, únicamente porque el
buen mozo no bailó un rigodón con
la galanura y elegancia que debiera.. El oficial, un joven de veinticinco años, fue llamado por el Emperador: «Es inconveniente vuestra conducta.&gt;, le dijo el soberano;
eso is el primero que se atreve á tomar
una postura ridícula en plena recepción de gala&gt;. El militar enrojeció de vergüenza y no tuvo lugar
á disculparse, pues cuando pretendía ha.cerio, Francisco José lo
arrojó de Palacio y le prohibió estl'ictamente que entrara á la regia
mansión por el espacio de sesenta.
días. «En ese tiempo podréis estudiar un poco más las reglas de la
etiquete. y del buen tono&gt;.
Esta severidad tiene su razón de
ser, pues en una corte donde todo
debe ser aristoc1·acia. y «chie&gt;, resulta impropio, altamente impropio, que un contesano turbe la armonía.. La Emperatriz también era
exigentísima en estos asuntos. Algunas damas han lamentado ya su
ligereza al presentarse en los salones palaciegos con un mal pliegue
en su traje, con algún descuido en
su tocado ó con insignificantes imperfecciones en sus posturas.
Curiosa debe ser, sin duda alguna, la estadística especial de estos
centros de elegancia, que se refiere
á. los castigos que han sufrido los
cortesanos por asuntos de modas.
En la corte alemana, Jo mismo que
en la inglesa. y en la rusa, reinan
exigencias increíbles. En los salones del Quirinal hay menos tirantez, y en los de la corte espaí'iola
más libertad.

l\Iéxico, D.

mayo

6.

Hace más de veinte afios, escri•
be el Dr. Manuel S. Soriano, que
uso la Emulsión de f-\cott, lo mismo en mi clientela particular
que en los ho~pitales á que he
pertenecido y pertenezco, y en el
notable colegio de la Paz, donde
se usa en grande escala. Debo
manifestar que siempre he obtenido brillantes resultados de la
mencionada Emulsi6n de Scott,
que es un tónico reconstituyente
que el estómago soporta perfectamente.

infantiles.

fianza y la admirnción. Ser admirada de un hijo de talento, debe ser
la suprema y más grande vanidad
de una mujer.

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. sr. Jlrzoi,1sp0 rttban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dfas que ae practicó 11
apertura del test11mento del llu1trlslmo Sr. Arzobispo D. Patrlrlo A. Feeban
en la clndad de C'blrago, Jlllno"ls.
La fortuna ctel dl1tlnguldo prelado ucendl6 11. cerca de $125,4100 oro a merlcano: y aegOn el Inventarlo que ae ha
publicado, loa bienes que deJ6 fueron
como sl,:ue:
Doe pólizas de • 'La Mutua.' • Compallta de
gur011 ■obre la Vida, de
Nueva York, por ,25,~\IO
oro cada uua, 6 sean. . , 50,000 oro.
Dividendos acumuladoa ■obre una de las p61 lzae
9,329 oro.
Otra póliza de se¡-uro. . . 1-t,000 oro.
Acciones en efectl vo y en
Bancoe. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre lu dlepoalclonee del aellor Arzoblapo, en 10 teatamento, ae hicieron

***

■ta■:

A en hermana, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo alempre con él huta su
muerte, U0,000 oro en bonos y ,:.i5,000
oro «te una de la■ p6llzaa de seguro ;
l la sellora Ana A. treehan, ?luda del
aellor doctor Eduardo L. IJ'eehan, hermano del aenor Arsoblepo, '25,000 oro
de otra de lu pólizas, y $0,000 oro en
etectl?o: 4 1ft Ar11demla de ISan l'atrldo •e Cblca¡ro, de la que ea preceptora
au

hermana.

Madre

Maria

Catalina,

,10,000 oro de la n1t1ma póllza; 11. la
escuela • 'Santa Marra·· de ensellanza
prll.ctlca para 't'arooea, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuclj\n por !a
que mu ae luteresaba el ■e!lor / noblapo, ■e entre¡raron los ,4,000 re1ta•1. . la 111tlma póllaa.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

Carro 1-'ulhna.u vara to&lt;lu:1 10::1 puut b
t&gt;n los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Com'.ldores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soó renombrados en el mun&lt;lo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á.
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
;:,., r1::::,1::rva11 calllas 1::n

la. 8an Franol•oo, lliim. B, MtJxloo,

a. 1.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

El escote es punto de vital importancia en el vestuario femenino.
Un ápice que exceda de lo justo, es
motivo de reproche. Los escotes
pueden ser angula.res ó cuadraogu·
1a.res. Los primeros son los que en
'la actualidad imperan.y sólo en determinadas fiestas,especialmente en
los banquetes, es cuando se lleva.o
los segundos. En éste, como en n u estros posteriotes artículos, nos referimos únicamente á. los usos de
la moda europea, no porque ~esechemos la nvrteamericana, smo
por ser aquélla la que más priva
entre nosot1•as. Con toda calma
hablaremos de la a.mericaniza.ción
de la moda, cuyo centro principal
se encuentra en la aristocrática y
elegante ciudad de Boston.
En paseos, recepciones, teatros,
banquetes, visiias, etc.,domina., en
todas las poblaciones del Viejo
Continente, el estilo &lt;reforma.&gt;. En
México ha tropezado con infinitas
dificultades dicho estilo, lo cual no
tiene razón de ser, pues las dificultades se deben solamente á la me.la.
voluntad de nuestras damas, que

creen, errón.,amente, que sus cuerpos se desfiguran pot• el poco entalle de la cintura. Ningun,~ creencia. puede ser más equivocad';'-, porque las francesas, que son ex1gent{sima.s en cuestión de e~talle, p~ofesan verdadera adoración, pudiéramos decir, por el estilo reforma.
y hay que fijarse que las fra!1cesas
han hecho á un lado el espír1~u de
patriotismo-en este caso deb1a 1!amarse patriotería,-pues el estilo
«reforma&gt; ha tomado sus orígenes
en la. inventiva alemana.

Me atrevo, pues, á recomendaros,
lectoras mías, qne mientras llega
la muerte ele este estilo, le eleis
vosotras vidn. aplicándolo á todas
vuestras confecciones. Os a~eguro
que no os arrepentiréis de ello. sino que q ued a.réi ~ sa.ti sfecb as y com•
placidas con tan vistosa. indumentaria.

El marido ideal.
Hoy cualidades que la ma.voría
de las m:ijeres admiran en los hombres, y hay cualidades que, de hecho, todos los hombres admiran en
las mujeres; pero si uno fuel'a á
preguntar á. cien hombres: c¿Cu_ál
es la esposa ideal?&gt;, y á cien mu11 •
res: c¿Cuál es el ml!-rido i~i:al'!&gt;,
oiría. en cada caso CJen oprn1ones
totalmente diferentes entre sí.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 8, Agosto 23</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>E L MUNDO ILUSTRADO

Domingo lG de Agosto de 1903.

EL REGALO

14.-Ab rigo para niña.

do empina á dPspertarse á las impresiones, la. criatura.es en extremo
sensible á la. influencia ner\•iosa.
Ha.y que evitar en absoluto todo ·
ruido fuerte y todo movimiento brusco junto á ella ....
Para el reC'ién nacido el sueño es
esencial, pero ha.y que regularLr,arlo de una. manera. conveniente. La
noche es el momento más propio
para. descansar; y si la. alimentación y el sueilo dm·anteel día.están
regularizados, no habrá peligro de
que la criatura. sufra. desvelos durante la. noche.
No es razona.ble, por ejemplo,
dejar que, en el día, la. criatura. esté sin alimento durante cuatro ó
cinco horas, simplemente porque no
se ha querido interrurupi1·le el sueno. Dejándola.dormÍI' tanto tiempo,
necesariamente se desµierta con
hambre, y entonces lo m:\s proba.ble es que mame con exceso; lo que
la pondrá en un esta.do de inquietud suficiente para tenerla. despierta durante una. gran parte de la noche. De modo que durante el día, la
criatura debe alimentarse y dormir
á intervalos regulares. Y, ¡,ur la
noche, no debe haber luz l&gt;n la pieza; se tendrá ú. mano una lamp111·i•
lla. y una caja. de fósforos, por lo
que pueda. suceder.

La falta de nutrici6n es la causa primordial de las enfermedades extenuantes. Yéase lo que
dice el muy prominente Dr. Dn.
Pablo Córdoba y Yal6is, de la
ciudad de México:
''Tengo el gusto de manifestarles que el uso de la Emulsi6n &lt;le ·
Scott, en mi práctica de muchos
afios, ha sido siempre satisfactorio, pues supera. á toda otra preparaci6n cuando se trata de enfermedades de los 6rganos respiratorios 6 de afecciones por falta
de nutrici6n. Reúne, además, la
ventaja de tener un gusto agradable, pues los enfermos en general no la rehusan.

El mes de los días fríos iba. ¡\concluir. La. Noche Buena se acerca•
ba.
~~lla, la. pequeilita., oía con triste?.a. los planes de las hijas de la. casa sobre el regalo que les había. de
dejar el "niilo" aquella. noche.
Una pedía. una gra.n muíleca. que
había visto lucir en un lujoso esca.para.te, otra. una cocinita. con sus
a.ccesol'ios, cuál un jueguito de sala. completo, quién un servicio de
té á I a. "derniéro". Pero ella. era.
tao pobre, tan desola.da, que no tenía esperanza. en un regalito. Infeliz, ella. creía. que sólo li los niilos ricos el Nii\ito les traía juguetes. Y aquel ser to.o pequeño experimentó la primera. decepción del
destino.... y lloró su aciaga. suerte ... .
Era. huerfanita y estaba. entreg-ada á aquella casa, p! ro era tan delicada,quesiempreocultaba. su llanto
y sufría en silencio!
Entretanto en casa no se ha.biaba.
de otra. cosa, Ca.da. uno de los niños ind ica.ba. á su padre el regalo
de preferencia. y el padre lo a.notaba
con reserva..
Pero á la buerfanita. nadie dirigía. ni una mirada. ni un recuerdo...
Cada. cuál se embebía. en su dicha.
y olvidaba. a.q uella tierna. sensitiva.!
Naturaleza. infeliz, que, al da1· sus
primeros pasos,ya. e~cnutraba la. vida hn am11rga, la. seod1~ tan desola.da .... Y esperaba. con lo. fe de 111
última esperanza. Todo su anhelo
consistía. en encontrar al día. siguiente algo eo su rinconcito y enseñarlo á los demás.
Llegó la. noche, y domina.do. por
tanta emoción, se quedó dormida
y soiló en su regalito. Las naturalezas tristes como las sanas son las
únicas que encuentran en 11 sueilo
el gran descanso reparador. Ella.
fué despertada por el ruido de los
niílos de la. casa en aquello. mo.ílana. de regocijo: y anhelante, ansío-

Domingo 23 ele Agosto de 190:1.

sa., febril, buscó en su rinconcito el
regalo suspira.do! Mas Jo que ella.
creía. un juguetito, eran sus za.patitos de suela. gruesa. que había. envuelto en su trajecito al acostarse.
Y avergonzada. de su desgracia., lloró oculta. en el pa.ja.rl
También la. vida es un gran sueílo; pero es un sueílo continuo ....
A la manera de la. cadena de eslabones que va formando la. ola, ella.
extingue algunas esr,era.r.zas nuestras, pero "adelaote 'sefo1•ma. otro
nuevo eslabón, que es el que nos
mantiene siempre esperando!
Tal es la vida! Algo que se confunde con la lobreguez de la. noche
eteroa.; algo que fu lgura., se desva.net•e y se apaga; algo que desapa.
r«:CP para no ve I ver.
; Un crepúsculo vespertino que no
se repite. La. peregrinación 1e1·renal, que termina. siempre en Calvario .... !
1\fYRIEL.

RIAMOS.
En vano la. animación
Del goce mi rostro alegra.,
i Si llevo la noche negra
Y etl'rna en mi corazón!
Mi risa es la del bufón
Que quiere ocultar su pena.
Y salta. sobre la. arena.
Al son de lo. destemplada.
Y estentórea. carcajada
Con que el concurso Je atruena..

Mas ya. mi fuerza. se agota.
A los golpes del dolor:
Y aunque con rostro traidor
l\Iis sufrimientos escondo
Es el rna.r·tirio tan hondo'
Que, aunque rni constancia es ID
Temo bajur en la lucha
cbu,
Del sacrificio hasta el fondo.
a,

,_

Cuando PI chiste se derrama
La. mu ltitud que me asedia.
'
Se ríe con la. comedia
Sin acordarse del drama..
Es verdad, la. eterna. llama.
Seca con sus rayos rojos
Las lágrimas de mis ojos
Y nadie sube qnP al par '
De la ¡rorra del juglar,
Llevo corona de abrojos.
Nadie sabe que ha.ven mí
Un torm1·nto sobrebÚruaoo
Nadie conoce el arcano '
De tristeza que hay aquí. .....
11ientras pude combatí·
Hoy me siento acongoj~do.
Cuando el león acosado
Siente el corazón herido
1'~-. de cólera el gemido '
Por el dolor a.naneado.
Pero ¿á qué hablar de dolor
Si el ajeno á nadie importa'.'
Riamos, la vida. es corta
Riamos, es lo mejor.
'
Cuando y a. del gladiador
Las fuerzas van decayendo
Y va. la. muerte sintiendo,
Abre las puertas al alma.
Y con desdei\osa calma
Rueda en el polvo 1·'.iendo.

Cuando se 1,iente morir
U na. esperanza. querida,
Cuando tiene el alma. herida.
Necesidad de gemir,
E., espantoso cubrir
El dolor con risa. loca.,
Pues al salir de la boca
En bullicioso tropel,
Es como río de niel
Que envenena. cuanto toca..

P. E. ROMERO.

------

(Paolo.)

Por razooes pecuniarias,

sé que preocupado e,tás,

y, µara ca.stirte, vas
ácaza. de millonarias.
Tanto 01 plan has propalado,
que acaso alguna., 1t11paci~u1.e,
te tache de indiferente
creyéndote interesado.

He apurado con valor
E,;te cáliz gota. á gota,

EL TESTAMENTO

7··t¡·¡ffllt··RuTA·1
r~süTi.FE,
l
ADenver, Kansas City, Sl Lonis, Chicago, lew York.
811 Fraaclaco y Los Aqele1

i
♦

♦

••

i

ii

i:

♦

f

t

1

!

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzobtsc,o 'fttltlt.
Los bienes fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos p6llzas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dras que ee practlc:6 la
apertura del testamento del llaatllal·
mo Sr. Arzoblepo D. l'atrlclo A. FeeblD
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La fortuna ctel dlatlnpldo prelado ucendlG a. cerca de '125,000 oro amf'rlcano: J ee¡1ln el lnnntarlo que ae ba
publicado, los blenee que deJO ruerou
como 1lgue:
Dos pOllzu de '·La Mutua.' ' Companra de '
guroe eobre la Vida. de
Nuen York, por $~5.~00
oro cada una, 11 sun . . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados
bre una de las pólizas 9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . H,000 oro.
Acciones en efectivo J en
Bancoe. . . .
. . 37,000 orn.
F.ntre lu dl•JlO•lclonee del eelior Ar1:obl1po, en eu testameato, se blcleron
etas:
A au hermana, sellorlta Kate FeebaD,
que eatuvo alPmpre con 11 huta ID
muerte, $◄0.0110 oro en bonos J $25,000
oro ere una de las pOllzaa de seguro:
t la eellora Ao• A. ~·eehao, viuda del
sellor doctor Eduardo L. ~•eebso, btr·
mano del ,enor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de laa (lllllzaa, y $6.000 oro en
efectl•n: a 1ft A&lt;·adPmla &lt;le i:,ao Patrl·
c-!o dP !"bkallo. de la que ee preceptora
1u b•rmftn11. lfadre Marra Catalina,
$10.IMHI oro de 1ft nltlma p011za; l la
e&amp;cuela · -~ora Marra·' de eoeelianra
prérli&lt;·a JlAra varones, de Feehaovlll~,
111 lonl•. que PrR la lostltuclllD por .a
que mh •e lntereR&amp;ba el ••~or f rru·
bl•fl'l. •• •n t re,runn los $4,000 re1ta"l•

,o-

~ ,. 1~ 1\ltlm11. f)f\llZfL

♦
♦

;:," lt:l:&gt;t:rvan caurn.H t:n \Jarro i'utllrn1.11 vara wuo1:1 10::; vuntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comooores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
. w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San ,ranolsoo, #íím. B, ltlltJxlca, a. ,.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .1

T.O.llUIII~ i:!OLITAHIA expolslOD ~gura
eo uu::; boros, sin PURGA, por laa cApeu•
las L. KI H:-1. 1-.vltall emltacloo es. Depó•I·
to : F'Rrm. IIAUGOU, 54, boulevard. Edpr
Quloet, Parra y eo tola1 las rarmacl■•·

ASMA vCATAR_R_O
t11u01 ,., 111CIGARRILLOSESPIC

1

ó el POLVO
'
reslonu.To1.Reumu,Ntural9I•

~ 11 ludas ;1s 1111,nH Fa1111.tru• .
tor m ,yu r'. 20,rue St Laure.P•r1•
.. ,Clr11Ct1 F,,.,.,, ,ob· •1..J1t C11arrtllG

1.-Coleccién de trajea de paseo.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agoslo de 1903.

Explicadón dt

nuesfros grabados.

Núm. 2.-Hepreseota e~te grnbado noa elegante y vhtosa colección
de trajes de paseo, propios pa.rn
sei\oritas. Todos estos figurióes
se confeccionan con tela de buena
calidad y como adornos se e111pleao
encajes y listones de último estilo.

Corno puede verse por los grabados, las faldas, cerca de la.c1 ntura,
llevan uu pequeílo plis(, que mucho la.s agrncia, el .resto de la eoa·
gua se plit,ga ligeramente, y cerca.
ue su parte ' inferibr; JJeva como
.adoruo peq ueñ!lS aplicaciones de
~111ta ó de pasamanería. De los
talles ñada tenemos que decir como no sea que nuestras lectoras se
lijen deteoiuamente en los modelos
l' &lt;'O'.lfecciooen sus talles de acuer-

do á estos figurines, sin separarse
de ellos lo más mínimo. Son tan
graciosos, están de tal manera
aplicados los adornos, 1y el corte
del,peto y de las mangas es tan adecu~do y elegante, ,4!18 si en la con·
1

nada de notable, pues es lisa e to
da su extensión y con un 11
pliPgue ñ lo largo.
gero
La blusa s1&gt; adorna con ancb
cuellobombrero.s de encaje y 1
mangas, abultadas en su e~tremi~

°·

°

•

r:cmingo 23 de Agosto de 1903.

E L MUNDO ILUSTRADO

color oscuro y cuya. falda. lleva por
único adorno tres pliegues traos·
ver s ales. La. blusa es imitación de
tor er a, y el canesú y parte de las
man gas so confecciuoau con tela de
color cl a ro.
EsPEllAJSZ.\.

REMORDIMIENTO
Mostr aba el l'Íl'O Pascual
Muy amarilla. la cara,
Como si en ella. guar dara
El oro de su caudal.
Ciertos 1·umores menguados
Habla ban á los oídos
De u nos huérfanos vendidos,
¡ Vendidos y envenenados!

Un público delirante
En el teatro aplaudía
La encantadora armonía
De una ópera brillante.
. •
.
. .
.,
. -,.N? oís 110 grito s11uestl'O.
.Por Dios, hacedlo callar,
Que no me deja. escucht\r
La música del maestro!

Los semblantes ... ¡qué hechicero;!
¡Qué ardientes los coi·azooes!

Ha. empezado el cotillón:
-Ese ¡rr1to me molesta ....
¡Callad! ¡Que cese la fie,ta,
Que cese por compasión!
·
-Esposo mío, ¿qué tienes'!
,:.Cometiste algún delito'!
-Mujer, ;.no escuchas un grito
Al que agrada.ria. Jo¡rró
Que me taladr a las sienes'?
La muchedumbre aclamaba.,
Y el triste Pascual rodaba.
-No oigo nada.-Ten por cierto
En su lujoso landó.
Que el grito me llama ya ....
-,;,No tienes hierros ni callos'! ¡Perdón, Jesús mío!-¡Bah!
Estiís loco -(¡Estaba. muerto!)
Cochero de Bal'l'a.bás,
Ese grito suena más
Lú.grimas, rezos y flores
Que el trote de mis caballos!
E l féretro a.compaña.roo.
¡Cómo inundan los salones l;;ra rico, le enterraron
'Entre espléndido; honores.
Las damas y caballeros!

.,

r

'

,..
' I
1

'·

2.--t lecc.ión C:e trajes ée v:::ita.

fpcción de la blusa Pntrii.ra otra
clase de inventiva, fácilmente se
per~erfa el irusto y la elegancia del
"º.ºJunto. Pocas veces hemos publicad? en estas página~ modelos
de tra1es para paseo tao graciosos
y elegantes como éstos.
Núm. {.-Nuestro ¡rrabado representa un sencillo y vistoso traje de
cas~. La tela con que llera confeccionarse este vestido ha de ser
l}l!'era, ele c?lor claro
adecuado
1\ la. estación.
La falda no tiene

y

dad inferior, se rematan por estre·
cbos puños.
Núm. 5.-Traje de calle, coofec·
ciona.do con tela á cuadros y pro·
pio para seiloritas de talle esbelt.o.
La falda se pliega en toda. su loo·
gitud. y las mangas, cerca de los
hombros, llPvan seis pl iegues trans·
versales. Una. peguei!a corbati. de
punto completa. el ado rno de I:•
blusa..
Núm. 6. Traje de casa p ara se·
lloras jóvenes, hecho con t,ela de

__

,¿,

;::...._ ~- ~-

.:

3,_:'co1eccl6n de t rajea de reunl6n

�Domingo 2~ de Agosto de 1!)fl:J.

E l. MUNDO 11.l' STHADO

Domingo 23 de Agosto de 1!)03

EL MUNDO ILUSTRADO

~t~~ mofa!.•., ¿por qué lo has heJ?urante algunos segundos calló
el mterpelado, la mirada. sombría.
un ric~us ~e dolor sobre sus labio;
em;,ahdec1do~. Y luego con acento
tembl_oPoso de ira y de ¡&gt;ena respondió:
•
. -_Porque mis enc&gt;migos, con el
m,trnto del odio, l\divinnron mi scc~eto, Y me insultaron, llamnn.do
hipocresía Jo que rué noble pud
Y en un arrebato de cólera, con.;:.:
no trémula de pena, pero resuelto.
rasgné ~I sa~ra.do velo que oculto.~
b a el m1ster1O de mi alma
Después .... después h~lló en alzar m1 voz, en dejar vo ' ar mis cantos en alas de la bri~a, el ali vio dtil
~~~er::1oº qdue se que1a., cuyo~ geinia ormecen el dolor pero
desca!lsan el pecho de su t' 'bl
opresión.
err1 e
No sé si sois sincero conmi o
¡as,l es?uchad: no amo con pasfó~
a g or1a, porque mi ideal es má
todavía·• ,n·1 alt'tvez recha-s
•hermoso
¡
za da CO[J?pasión; la.envid ia es honra e quien la provoca·· la mof
vergüenza de quien la
1 • ª•
cuan1O á. la simpatía
. P ea, en
sabrá. agradecerla. , m1 corazón
H!iyteen las almas de los que siente n 10 usa.mente u ·r 1 .
para el amor y i'a :r!~i~~cl um1noso
so~br ío, para el rencor y ~d~t1
10·0
Calló
el• poeta, y el anc1ano
•
·
n•0
s é s1 vencido ó con venci"1o d .. '
sólo: ¡Ah!
' , 110 tan

El primtr filio.
CO:S ■ BJOS .A. L.A.11 X.A.D:&amp;ES

;m

Á LOS DOS J\IFSES

A l as siete ú ocho semanas el r ecié_n nacido empieza ya á avivarse
y 1~ darse cu_e nta de que es un ser
animado. S1 se le ha permitido hacer la \"ida lt&gt;nta. y tranquila que
ac_o.bamos de indicar, este dt&gt;spertn.·
miento gradual será un motivo de
alegría para él, y de goce para los
que Jo rodeao. La. criatura ha empezado ya á seguir á uno con los
ojo s por )a pieza ó {\fijar l a vista
en los obJetos, y en estas ocasiones
h ace o ír un gorgorito de alegría.
Más tarde, empieza á prodigar
sonrisas, á medida que va dándose
cuenta de la vida y de las cosas que
la rodean.
Le interesan ya sus manita.s regordetas, y tratt\ de llevárselas á la
boca, lo que consigue al fin, después de unos cuantos días de esfuerzos infructuosos.
Entonces, la criatura ha llegado
Y!' al segu~do período, en el que la
vida v~ de1ando de s~r vegetativa,
y requiere un poco mas de atención
Uomo se ha. hecho m1í.s pesada hay
que cambiarla de postura má; frecuentemente para evitar que se le
entumezcan los miembros. Se ha
hech~ má~ fuerte también, y mueve
sus ¡ner01tas de una maner a vigorosa; poi· lo tanto, hay que acort arle las ropas, á fin de no trabar
el desarrollo de los músculos de
esas ex t1•emid ades.
Debe tenér sela tamhién más tiempo al aire libre, y, por la noche la
temper atura de la pieza debe 'ser
más fresca.
Por otra parte, su apetito se ha.
desarr olla.do también, y necesita
mayor cantidi_i.d de alimento; pero,
como sus medios para adquil'irlo se
b:"n cuadruplicado durante este per iodo sorprendente, está en perfectas cond~ciones para velar, dfremos,
por sus mtereses.

;J

DOLOHES.

La alegría. depende de 1 • •
nes, de no querer ve . as 1lus10te las verdades d I r r!gurosamenma superstición eal! vida. La misg r ía, y no deber! me?ta la ale•
como del fanatism~ hu irse de ella
~a. a.legría depende 'deq~e la mata.
etas: la creencia en la . ne_r c1·e1:-11•
creencia en todos I
amistad, la
hacen bella la vida?s recursos 9ut&gt;
• Y a. más tri 3 w

4.-Traje de casa.

Pero la maledicencia
P~co tardó en murmurar:
-:- 1H~ muerto poi· no escuchar
El grito de su conciencia!
,JL\N TOM.\S SAL\'.\S\'.

ENTRE AMIGOS.

.m vino no era ni puro, ni añe·o
m las copas finas, ni rico el m~n'.
te!, pero los dos hombres seotadus
en torno de la tosca mesa bebí
con placer el .:ino mezclad~ de ca~~
pcch!!, 6 quien sabe de qué, departiendo amigable y conlidencialmcnte.
D~lante del más viejo, casi un
anc1_ano, se hallaba un libro abierto, h~1·0 manuscrito en letra s uelta
nerviosa, aesigual, que revelaba el
grado de exaltación bajo el cual el
auto~ había trabajado.
, A rntervalos el anciano leía eh
el, con voz ieposada, s1ntida y su
compailero, un hombre aún .'
le_ escuchaba, con expresión ~~:e~,
mela de profunda emoción.
·
,De pronto, el anciano, que se hab1a ~uesto (\ leer para sí, preguntó:
. e.Hay aq.¡í composiciones iné
·
d itas':'
-Sí.
-¡ Y que jamás serán ¡JU!Jlicadas, no'!
-;.Por qué'?
Porque son demasiado ínt·
Son f t.n
• t as í as, ¿quién os ha
,rna~.
d.1
cho q~e se trata &lt;'e mí?
·
. -:-Bien se conoce, es toda una hist?1·1a, la tuya, lo que contienen est,1s !~neas )leni~s de ,encilla elocuencia, de rnfi111to seotim1ento N
trate~ de engailarme, pero di;ne~
aílad1ó,-¿por qué has des¡,ed
do a s1, t n coraz
'
6 n y arrojado uza. ,
troz"IS á la voraddatl del públi ~~~
En a~guuos hallarás Piedad por~~~
dol01es, en otros udmiración á t
talent~; pero ta~bién despertará~
la env1d1a, la.curJOf1ida&lt;l y ... . has~

::m:u,1111111111uum11: 111111mmu:ummi::mum1111111111:utn=

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1

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n

LAS E~1''ERMI,;DADES

?.-Sombrero de

la e~tación.

experiencia de la vida, es ser engail_ado y perder por esto una creencm ó una ilusión.
Los niilos son felices y alegres
JlOrq ue están llenos de ilusiones, de
creencias y de confianza.
Debería haber uno. sociedad de
acción y propaganda contra el crl·
men de que los niños sean !logailados ó desilusionados.

Rel ativamente, son pocas las cri ,\turas que nacenenfe,·mas. Por 1·e.,la.
general, el recién nacido es un ~e1·
normal y sano; y para a.leott,rse, la

-

u

mum:::m11111m:n111111111111111111111111111111111111111111111111u u:m:u:111u:m111u111111utmmm:1111111111111m:::m::umm:
8.-Vestiditos infant iles.

i~Iadre! Título sagr ado
que no merece obtener
la que comete el pecado
de dejar abandonado
un inocente al nace1·.

.;,

9. -T alle de punto oara reunión.

6.-11"raJe de casa.

1

joven ma.clre debe tc&gt;ner esto siempre presente. Esto I&lt;' iafunclirá confiar,za en sí misma, y sn habilidad
para. mantener á la criatura en e~e
estado de salncl, hará el resto. Las
enfermedaéles no son cosa que Jns
re&lt;'ién nacidO!'I puedan adquirir fácilmente; por lo menos, no tR.n f,ícilmente como los malos báhito",
que, á nuestro juicio, son mucho
más d ifíciles de curar que aquéllas.
La moderación, aplicada á todl\'I
las cosas relativas á. la criatura,
será. siempre un a s1il vaguarclia para la madre, y la mantendrá. con"·
tantemente en el buf'n camino. Le
dad\ tiempo 1,a.ra retlexionar, y po•
dr1í. resolver muchos problemas
tranquila y acertadamente.
Hay que tener presente que las
indigestiones no son nunca. un fenómeno e-.pontáneo; las provoca. el
exceso ó las deficiencias de la ali·
mentación.

10.-Sombrero de v iaje.

11.-Traje de casa.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO llUSTRAOO
Jfño X-tomo n-núm. s

mtxico, Jfgosto 23 dt 1903.

Director: LIC. RAf'AU RfYtS SPINDOLA.

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UN FUMADOR
(Fol. M. Ramos.)

�Domingo 23 de Agosto de 1903.

€1 dtstino dt la Humanidad.
Muy joven es todaYía la humanidad y, según
todas las apariencias de verdad, tiene ante sí
millones de años. Poco es eso para las almas
sedientas de infinito; pero no es, no, de ninguna manera, despreciable cantidad, porque,
apenas si podemos darnos de ella idea imperfecta. Empero, por distante que esté ese día,
al fin vendrá, y vendrá con él la extinción de
nu~stra especie. ~pagará el sol su luz, y antes,
quizá, habrá la tierra absorbido sus mares, su
atmósfera habráse hecho incapaz para la vida;
y después de haber progresado en proporciones que no podemos imaginarnos, regresará la
humanidad, degenerará, desaparecerá! ..... .
«¡Y nada quedará de nosotros, que hemos
pensado; de nosotros, que hemos amado; de
nosotros, que tanto hemos sufrido! No es posible. Sentimos algo en nosotros que no puede perecer!»

EL MUNDO ILUSTRADO.

Acuérdome de los tiempos en que la Italia,
como el Fénix. renacía á nueva vida. La Ristori, reina de la escena, dominaba á la juventud parisiense, á la que ya pertenecía, y arrancaba la admiración de todos mujer tan eminente. Y entre mis recuerdos veo, como si
fuera hoy, el ademán soberbio de la gran trágica, cuando ataviada con el traje de una Musa, arrojaba lejos de sí la lira, exclamando:
que no cantaría más la Italia, mientras no
hubiera reconquistado su libertad perdida!
Y hoy, pregúntome si es bastante solamente hacer vibrar cuerdas sonoras, cuando la noche amenaza ahogarnos entre sus sombras densas!
De cierto que es mi voz muy poca cosa; empero, por pobre y débil que sea, ¿no podrá
despertar acaso UM voz más poderosa? ¿Quién
sabe si la semilla llevada por el viento, á la
ventura, no vaya á germinar en el coraz[in de
uno de esos hombres de voz de fuego, cuyo
ministerio es la propagación de las ideas!

.
.
Sobre Arte.

CAMILO SAINT-SAENZ.

«Es imposible-decimos-que nuestro deseo
no implique una realidad.» Al contrario· es
perfe?tamente posible. ¿Quién de vosot~os,
por eJemplo, no ha deseado ardientemente remontar el curso de las edades, y vivir-aun
cuando no fuera más que un día ó una hora
-en tal ó cual de los tiempo!' que ya pasaron?
Desde luego, no es admisible en tsto ilusión
ninguna; y bien sabemos, pero sin duda ninguna, que jamás hemos de ver á Pericles 6 á
Cleopatra. Creer lo que deseamos es natural·
. no ejerce ninguna
'
mas est a creencia
acción'
sobre los hechos.
-Pero entonces, ¿dónde eatá el término?
-¿El término?
No lo hay.
Nada en la naturaleza tiende á un término
6 á un fin; 6 más bien cada fin ó cada término es á su vez un punto de partida; y la naturaleza, en su obra, preséntanos á diario
el espectáculo de un perpetuo círculo vicioso.
Véase la planta: germina y se compone de una
raíz, de u_n tallo y de bojas que van naciendo.
Crece rápidamente, y nuevas hojas y nuevos
tallos ap~recen. La raíz nutre el tallo que carga las hoJas; pero éstas nutren también al tal~o. y el ~llo da vida á la raíz. Hay reciprocidad. :No se ha llegado aún al término definido. ¡~l término es la flor! El botón engruesa, se hiende, se efectúa el milagro y la flor se
abrel Empero, la efímera flor no es más que
el templo de la fecundación· realizada ésta la
. y cae; pero' el fruto se des'
fl or se march Ita
arrolla y madura. ¿Es éste por ventura el término? Su función e" la de contener el grano·
y ~i no vemos más que la apariencia, es u~
obJeto completo y terminal. ¡Error! El grano
no es otra cosa que el embrión de la planta
futura, y de este modo, el ciclo recomienza.

··················· , ......................................
Siglos hace, la Francia era la luz del mundo; y P.sta luz amenaza empafiarse. Traídas
s~bre l_as olas de las Walkyries, las brumas del
N_orte mvaden nue~tro cielo, trayéndonos los
d!oses escan~inavo8 que combaten contra los
dioses _del Olimpo; en tanto que de las ardientes regiones de la India vienen hacia nosotros
l~s di vinidadés orientales con sus brazos múlt!ples Y. sus trompas. de elefantes. El Evangeho, sabiamente dulcificado por la Iglesia. cede
el puesto á un EvangP.lio extranjero del que
no C?mprenderían los santos una palabra si
volvieran á este mundo. En verdad nadie lo
comprende ni se cuida de comprena'erlo, porque eso _de comprender es para el rústico, y
la necesi?~d de entender bien las cosas, es como un v1c10 del que tratáramos de desasirnos.
Abandon_amos la _fe, no por la razón, sino por
la credulidad; deJamos el dogma por el milagro, á Nuestra Sefiora de París por Nuestra
Sefiora de Lourdes. El espiritismo, el esoterismo, !l~menta!l todos los días en órganos de
pubhcidad, s1~ que contemos esos baturrillos
tan m9:l coordmados de palabras sin sentido,
que exigen, no obstante, nuestra atención y
respetos.
Todo eso ,mbe, todo eso asciende triunfa de
nosotros y nos cubre de tinieblas. '

Un artista es un creador de cosas hermosas.
Revelar el Arte, ocultando al artista, tal es
el objeto del Arte.
El crítico es aquel que puede traducir en
otra forma ó con nuevos proce,limientos la
impresión que le dejan las cosas hermosas.
. La autobiografía es la más alta y la más baJª de las formas de la crítica.
Los que encuentran fpas intenci&lt;'nes en las
cosas hermosas, son corrompidos sin ser seductores. Es una falta.
Los que encuentran hermosas intenciones
en las cosas hermosas, son los cultivados. A
éstos les queda la esperanza.
Son los elegidos, para quienes las cosas hermosas significan So:lncillamente la Belleza
Un libro no es moral ó inmoral. Está ·bien
6 mal escrito. Es todo.
El desdén del siglo XIX hacia el realismo
e_s semejante á la rabia que se apodera de Ca~
hbán al contemplar su rostro en un espejo.
. El desdén del siglo XIX hacia el romautiCismo, se parece á la rabia de Calibán al no
contemplar su rostro en un espejo.
La ~ida moral ?el hombre forma una parte
del obJeto del artista, pero la moralidad del
~rte consiste en el uso perfecto de un medio
imperfecto.
El artista no desea probar cosa alguna. Pero las co~s verdaderas pueden ser probadas.
. El artista no tiene simpatías éticas. Una
simpatía °!oral ~n un artista, trae consigo un
amanPra_miento imperdonable del estilo.
. JPl artista no debe caer nunca en la iwpreVlSlÓn. Puede expresar todo.
. Para el artista, la idea y el lenguaje son los
mstrumentos de un arte.
El vicio y la virtud son los materiales. Desde el punto de vista de la forma, el ti1'º de tod!1s las artes es la música. Desde el punto de
vista de la sensación, el comediante.
Todo arte es á la_ vez superficie y símbolo.
Los que buscan baJo la superficie lo hacen
por su cuenta y riesgo.
'
Lo propio los que intentan penetrar el símbolo.
E~ el espectador y no la vida lo qui' el Arte
refleJa realmente.
La diversidad de opiniones acerca de una
obra de arte, demuestra que esta obra es nueva, complexa y viable.
Cuando las críticas
tt,
.
.difieren, el artista esa
d e acuerd o consigo mismo.
Podemos perdonará un hombre que ha a
becbo_algo útil, con tal de que no lo admife
La úm~a exc~sa de haber hecho algo inútil.
es admirarlo mtensamente.
'
OSCAR WILDE.

EL MUNDO ILUSTRADO

1a dama del abanico blanco.

NEGRA DAMA

( CUENTO CHINO. )

Tcbouang-Ti,en, del país de Senng, era
letrado que llevaba la sabiduría hasta el d
prendimiento de todas las cosas perecede
y como buen chino, no creía en las cosas e
nas, y no le quedaba para contener su al
sino la conciencia de escapará los errores
m ~~es.de l_os h?m bres, que se agitan para
qumr rnút1les riquezas ú honores vanos
Pero era necesario que esa satisfacció~ fu
se profunda, porque después de su muerte
proclamado feliz y digno de envidia.
Durante los días que los genios descon
d_os del mundo le concedieron pasar bajo
cielo verde, entre arbustos en flor saucee
bambúes, Tchouang-Tl:len tenía la ~ostum
d~ pas~ar soñan~o en. esos países en que
vivia srn saber como m por qué.
Una mañana que erraba á la ventura en
pendientes floridas de la montaña Kam-H
se encontró impensadamente en un cernen
rio, en el cual los muertos reposaban,
el uso del país, bajo montículos de tierra
tida. A la vista de esas innumerables tu
bas que se perdían en el horiz.m te el le
meditó sobre lo3 destinos de los h~mbree.
¡ Ay, se dijo, mirad la encrucijada en q
se confunden todos los caminos de la vi
¡Cuando una toma sitio en la man:;ión de 1
muertos, nunca se vuelve al día!
No es singular esta idea. pero resume en
bastante bien _la filosofía de Tchoua11gy la de los chinos, que no conocen sino
sola vida, aquella en que uno ve al sol fto
cer á las peonías. La igualdad de los he
nos en la tumba _los ~onsuela ó los desespe
según que estén rnchnados á la serenidad 6
la melancolía. Tienen para distraerse u
multituJ de di?ses verdes ó rojos, que al
nas veces resucitan los muertos y ejercen
magia divertidora.
Pero Tchouang-T:;en, que pertenecía 6
secta orgullosa de los filósofos, no pedía
suelo á los dragones de porcelana. Como pe
seaba MÍ r,,u pensamiento á través de las tn
bas, encontró súbitamento á una joven eefi
ra que llevaba traje de luto es decir un
go vestido blanco di' tela gr¿sera y si~ cost~
ras. ~entada cerca de una tumba, agitaba u
abanico blanco sobre la tierra aún fresca del
túmulo funerario.
'
'
Deseando conocer el motivo de acción tan
extrafia, . Tchouang-Tsen saludó á la jov8"
con política y le dijo:--1\.fe atreveré, seftora,
á preguntaros: ¿quién está en esa tumba
~or qué os tomáis el trabajo de abanicar la
t1er.ra que Je recubre? Soy filósofo busco 111
' me escacamas, y h e aqm, una caui,a que se
pa.
La joven señora continuó abanicando en•
rojt-ció, bajó la cabeza y murmuró algunaa
palabras que el sabio no oyó. Renovó mu•
chas veces su pregunta inútilmente. La seflora no.se cuidaba de él y parecía que su al·
ma hubiese pasado toda entera á la mano que
movía el abanico.
Tchouang•Tl:len se alejó tristemente. Aun·
que conocía que todo no era sino vanidad,
era naturalmente inclinado á buscar el móvil
de las acc~ones humanas y particularmP.~te
de las ~UJe:es; esa pequefia especie de en&amp;•
tura le msp1raba una especie de curiosidad
malévola, pero muy viva. Prosiguió lenta·
mente ~u paseo, volviendo la cabeza para ver
el abanico que batía el aire como el ala de
u?~ gran mariposa, cuando súbitamente una
v1eJa, que él no había visto le hizo sefias p&amp;·
ra que la siguiera.
'
Lo llevó á la sombra de un sepulcro m61
al~o que los demás, y le dijo: «Os oí hacerf.
mi ama una _Pregunta que ella no respondió.
Per~ Y.º satisfaré vuestra curiosidad por un
sentimiento material de cortesía, y en la esperanza de que me daréis, en justa reciproci·
dad, un papel mágico que prolongue mi vida.•
Tchouang-Tsen sacó de su bolsa una moneda, Y la vieja habló en estos términos: La
señora que visteis en la tumba es la señora,
la viuda de un letrado llamado 'Tao, que mu•

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EX UX ALBLDf.

A los efectos mlÍgicos que vuestra faz inspira

Resuenen armoniosas las cuerdas de mi lira·
Y en sus galantes rimas el verso triunfador,'
Salude reverente las opulentas galas
Que la rosada Venus y la severa Palas
Ü.3 dieron como ofrenda de olímpico esplendor!
La noche tenebrosa pre,tó á vuestros &lt;'abellos
Su negro más profundo; y ÍI vuestros ojos bello::i
El almo sol empíreo su lumbre celestial·
La flor os _dió perfL!mes; y soberano porte
La her~nc1a pere~rma de alguna regia corte ...
II erenc1a que revive de vuestro chic triunfa!.
E_l negro hermoso y puro de vuestro negro traje,
J~uc1ente ?orno un ~v~ de espléndido plumaje;
hl negro mtacto y agil, el negro brillador
De un ojo circu'irlo de 11{\cares y rosas·
El negro de unas trenzas crespadas y ~edosa~
Es negro que ilumina la ruta del amor!
'

. E~ negro tan ~adiante mi musa ya se inspira,
1: vibran armoniosas las cuerdas de mi lira·

Y en sus galantes rimas el verso triunfador'
f-aluda reverente las opulentas galas
'
Que la rosada Venus y la severa Palas
Os dieron como ofrenda de olímpico esplemlorl

J. M.

GALIXDEZ.

A LA COPLA
Tiene la mariposa cuatro alas
tú tienes cuatro versos voladore~·
ella, al girar, resbala por las flor~s·
tú por los labios, al girar, resbalas.'
Como luces su túnica, tú exhalas
de tus versos divinos resplandores ·
y fingen ocho vuelos tembladores '
tus cuatro remos y sus cuatro pala¡.:,

Valleto.

Estudio fotogr&amp;fico

rió hace quince días, después de una larga
enfermedad, y esa tumba es la de su marido.
Se amaban tiernamente. Al expirar el señor
Tao, no podía resolverse á dejar á su esposa
en el mundo, en la flor de la edad y la belleza. Se resignó sin embargo, porque era de un
carácter muy dulce, y su alma se sometía voluntariamente á la necesidad. Llorando en la
cabecera del señor Tao, que no había dejado
durante su enfermedad, la señora ponía por
testigos á los dioses de que no sobreviviría á su
esposo, y que compartiría su tumba como había compartido su lecho.
Pero Tao le dijo: c&lt;Señora, no juréis eso.»
xAl menos, replicó ella, si debo sobreviviros y estar condenada á ver la 1uz del día cuando vos no la veréis más, sabed que no consentiré jamás en hacerme la mujer de otro; y no
tendré sino un esposo como HO tengo sino una
alma.n
Pero Tao le dijo: «Señora, no juréis eso.»
- ¡Oh, señor Tao! señor Tao! dejadme jurar, al menos, que no me casaré en cinco
afios!
Pero Tao le dijo: «Sefiora, no juréis eso, jur:i.d tan sólo guardar fielmente mi memoria
en tanto que la tierra no se seque sobre mi
tumba."
La señora Lu hizo un gran juramento y el
buen Tao cerró los ojos para no volve;los á
abrir!
La desesperación de la señora Lu fué inmensa; sus ojos btotaban un mar de lágrimas.
Rompió los juegos de porcelana; pero todo
pasó, y el torrente del dolor se agot6. Tres
días después de la muerte de Tao, la tristeza
de la señora Lu se había hecho más humana·
supo que un joven discípulo de Tao desea~
ba atestiguarle la parte que había tomado en

su duelo, y juzgó con razón que
no podía dispensarse de redbirlo,
y lo recibió suspirando. El joven
era muy elegante y de una bella
figura; le habló un poco de Tao
y mucho de ella: le dijo que era encantadora y que la amaba;
ella le dejó decir. El
joven prometió volver
y la señora Lu lo espera cerca de la tumba de su marido, donde la h::béis visto pa1,ar todo el día secando la tierra con su abanico.

Ya te enredas de_l alma en una queja,
ya en azul campanilla de una reja
ya de un mantón en el airoso flec¿.
En el suelo andaluz, copla has nacido
.
'
'
y bene1,1-ave
musical-tu nido
¡de la guitarra en el sonoro hueco!
SALYAJ)()R Rt'EDA.

***

Cuando la vieja terminó su narración, el
sabio Tchouang-Tsen
dijo: la juventud es
corta; el aguijón del
deseo da alas áloshombres y mujeres jóvenes. Después de todo,
la sefiora Lu es una
buena persona y quiere cumplir sujuramento.
Es un ejemplo para
las mujeres blancas de
Europa.
ANATOLE FRA'N'CE.

Una jota.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

====,,,....,,.=--...:.=====================,..................---==============
su vida., con su inexperiencia, el perdido encanto de la vieja composición, que poco á poco !'esurgía bajo los inbií.biles declvs de la madre.
Sor Leocadia ya no reía. Miraba atentamente
á la risueña pareja. Alta, bien proporcionada,
dejando adivina1· en ella á la. futuramatrnna, la
mayor. Nerviosa, indc cisa, manejanrlo á su
hermana como pudiera hacerlo un hombre, la
pequeña. En ambas estaba simbolizado uu mundo nuevo, un mundo d,dlusiones, de esperanzas,
de dudas, de desalientos.
El piano cesó de pronto. Las jóvenes corrieron hacia la mad1·e, y, uniéndose con ella, esti-ecbáronla junto á sus corazones. Sor Leocadia
se puso en pie y entonces las tres se levantaron
para despedirse. Era muy tarde. Ya no había
sol.
Las confidencias y las manifestaciones cariñosas, se repitieron con mayor desorden aún que
antes.
-Nada, nada: la mayor estaba cont.E'ntísima
de casarse, y como no la consultaran más que á
ella, ¡muchos hijos! ¡muchísimos! ¡Los adoraba!
¡Había nacido para batallar con veinte chiquillos!
-Y tú, ¿qué quieres ser'? ¿Te gusta.ría quedar•
te aquí conmigo·?-pregunt6 la religiosa á la
niña.
-Aún no sé-repuso la interrogada abriendo
sus inquietos ojos;-más que santa .... me gusta.ría ser reina .... y si no, me gustaría. ser una
gran artista, una cantante que hiciera muchos
gorgoritos. Lo que á mí me gustaría es que hablasen mucho de mí.
-Dios te conceda lo que más te convengaconcluyó la monja, poniendo su blanquísima mano sobre la revuelta cabellera de la ambiciosa.
-¡Qué pena separarnos!-gimió la .madre estrechando á Sor Leocadia. El consuelo que me
queda es verte tan buena, tan robusta. Tú, que
fniste siempre tan delicaducha y tan expuesta
á .... ¿Te acue1·das'.-' ¡Qué µredicciones! ¡Jesús!
Los médicos no saben lo que dicen. ¡Pues nunca
estuviste tan sana!
-Adiós, adiós. El os bendiga.
-Adiós, Carmel a de mi alma. ¿Hasta cuándo,
mujer, hasta cuándo'!
-¡Quién sabe! ¡Nuestros caminos son distintos; pero .... ya veis .... cuando menos se piensa ... . quizá pronto .... Adios. ¡Que se haga su

LA VISITA
La campana. del convento sonó primero tres,
después siete veces, anunciando la llegada de una
visita y previniendo á la hermana Leocadia. que
alguien reclamaba. su presencia en la sala de recibo.
A pasos menuditos y recogido pulcra.mente el
hábito azul, bajó la religiosa !03 peldaños de la
escalera., santiguóse al cruzar frente á una ima•
gen de Santa Teresa que decoraba el muro, y
tras de toser con discreción monjil, empujó la
puerta del locutorio.
Dos ó tres mujeres se lanzaron a l locutorio,
abrazándose á ella y besando su rostro.
-¡Carmelal ¡Carmela! ¿No nos esperabas, verdad'! ¿no nos esperabas? Sabíamos que hoy llegarías aquí, de paso para Barcelona. ¡Qué alegría., poderte dar un abrazo! Eustaquio no pudo
venir. ¡Ya lo sentirá el pobre!
Atropellábanse por hablar, quitándose unas
á otras la palabra, sin permitir que la monja les
respondiese más que con monosílabos.
Eran tres mujeres. La primera gorda, descuidada, satisfecha de vivir, luciendo restos de un
parecer agradable. La segunda, moza, delgada,
pendiente del traje y de la compostura. La tercera, niña, con grandes ojos rodeados de obscuros cfrculos que hacían vivir un rostro mate y
atormentado.
La monja se dejaba palpar; veía con agrado
á aquella familia de quien viviera separada tantos años, recordaba palabra.3, gesto~, sentimientos. Extrañábase de novedades, de mudanzas,
de exageraciones.
-¿No sabes? Chonchito se nos casa. Sí, se nos
casa con un chico de aquí, muy bueno y muy trabajador. Si te quedas unos tlías, ya te lo traeremos.
Y la moza sonreía, sonreía seria, plácida10ente, contemplando las fotografías de la pared,
descubriendo los paseos del jardín que se veían
d.isde las ventanas, mientras la niña 1 jugueteando con el gran rosario que la monja. l levaba colgado á la cintura, murmuraba muy quedo:
-¡Qué bonito es ser monja! ¡Llamarla todos á
una la tia monja!. .. . ¡Qué bonito es se1• santa!. ..
¡Ser la. santa. de la. familia! . .. . ¡Y yo que no te
conocía! Si vieras, tía Carmela, qué ganas tenía
de besarte y de abrazarte! ....

-Loquilla, loquilla - responnía dulcemente
sor Leocadia con su voz monótona de antigua
profesora.-¿Crees que el ser santa. es Ucil'?
¿Quieres serlo porque te parece bonito'? Como
que no hay más que decir: ¡vaya, voy á ser una
santa!
En esto la moza dió un grito de sorpresa, y su
voz dulce de enamorada exclamó melancólicamente:
-¡Qué jardín! ¡qué paz! ¡qué tranquilidad! ¡Si
me encerrasen en él, me moriría! Aborrezco los
cipreses, que cuando se mueven con el viento
parece que d~cen: No, no creas en nada, todo pa'.
sa. ¡Qué wér1to tao grande el renun::iar á todo
tía Carmela, cuando todo es tan bvnito y Dio~
lo ha crea.do para que, admirándolo. le admire·
mos á El por comparación!
-No hagas caso de estas dos chifladas-concluyó la. madre cogiendo las manos de la monja.
y besándoselas una después de otra.-La mayo.r
va á casarse. Todo lo qu i no es su novio, Je parece mal. Cásese en buen hora. Será esposa modelo, madre perfecta. Nació para el mundo. Tiene en sí sobra de vida. La pequeña aún no sabe
nada. 1:odo le choca, hay que vigilarla: se parece á t1, pero con menos cabeza.
La monja paseaba su mirada alternativamente
de la moza á la Diña. La madra prosiguió:
-Nuestros proyectos son gloriosos. Al novio
de ésta le ofrecen una plaza muy buena en M:ílaga. A Eustaquio le recomiendan un clima más
templado, y yo, con tal de no separarme de el los
estoy bien en todas partes; de modo que nos ire'.
mos. Los hombres piensan establecer un "ran
negocio nuevo, con la representación de un: casa inglesa! que, según aseguran, nos hará ricos.
Para Marrncha tampoco me disi?usta el cambio
Eo"fin, seremos muy felices. Te aburro,¿ verdad·?~
con esto_s proyectos tan vulgai·es y mediocres.
¡Qué qmeresl Yo ya no soy más que eso madre ·
r~nuncié á t~das mis pretensiones. Tú,' si estu'.
v1e1·as en m1 caso, harías lo mismo; pero1 amiga, te dedicaste á otra cosa mejo1·: nos cbafaste
á todos eligiendo estado.
&lt;Era cierto-pensaba la. monja.-Ella ella solita, sin el consejo de nadie, había elegiclo esta.do; IIl:a.s._. .. ¿era razón el haberlo elegido para
presc10d1r 01'.1 adelante de su persona, para no

contar en los planes de familia con su prox1m1•
dad ó su presencia, para no haber hecho nada
por verla en tantos años? .... Sí, sí- concluía.al
fin,-era razón .... era justo ... ella fué la que
se separó primero, la que rompió primero el la•
zo con que la naturaleza lo~ uniera.&gt;
En tanto seguía la madre refiriendo gracias,
historias, sin orden ni concierto, todas referen·
tes á sus hijas. Por fin, y no obstante las súpli·
cas de la interesada, empeñ6se en contar á sor
Leocadia los pormenores de sus amoríos con el
que pronto iba á ser su esposo.
-Nada más tonto: una noche habían ido al
teatro á ver una actriz extranjera, de paso en la
población. La comedia. repres1;ntada fué tan ver·
de que, roja de vergüenza la. niña, y sin atreverse á mirar al escenario, dedicóse á registrar las
butacas; reparó en un muchacho.... . y nada,
porque al segundo acto se marchó ... . . y en el
paseo concluyeron de arreglarse. ¿Verdad que
era muy tontoi' En su tiempo, en el tiempo de
Ca1·mela y de su hPrmana, se hacían las cosas
de otra manera. Ella se enamoró de Eustaquio
en un baile de máscaras del Real, cuando vivían
en Madrid. Aún l e parecí-a estarlo viendu. ¡Qué
sueño! ¡Y pensar que C armela asistía también al
b~ile con un dominó negro y rosa! ¡Sor Leocad1a! ¡Cómo variaban los tiempos! Pero había
cosas que no se olvidaban nunca. El vals, el vals
por ejemplo, que tot:abaa aquella noche, lo tení&amp;
,iiemprl: en la memoria. ¿Qué cuál era? ¿,Pero se•
ría posible? ¿No lo ncu1·daba'? Aquel de la.lá,
!alá, la, lari. ... ¿Tamµoco? ¡Qué lástima no ha·
ber allí un piano para .. . .
Mariucba, encantada, señaló uno arrimado al
muro, y la madre, presa de súbita iaspi1·acióo,
sin hacer caso de la l'isa burlona de la monja,
lanzóse hacia él, levantó la tapa, recorrió con
los gruesos dedos el amarillento teclado, y tras
algunas vanas tentativa:,,, primero torpe, despué s armonioso, por fin completo, elevóse por
los aires el dtmo de un vals antiguo, antiguo
como los amores que recordaba.
_-¡Bravo! ¡hravo, mamá! ¡Sigue, sigue!-vo·
c1feró, contentísima, la chicuela, al mismo tiem•
po que agarraba po r la cintura á su herma.na Y
coruenza t&gt;an ambas á dar vueltas a.irosísimas
por el cuarto, renovando t:on su juventud, con

voluntad, así en la tierra como en el cielo! ¡Yo
siempre rezo por que seáis muy felices!
¡Muy felices! ¡Lo dest&gt;aba con toda su alma!
¡Era lo único de material, de vivo, de agradable y de doloroso que la unía al mundo! ¡Qué
poco hnbfa cambiado su hermana! ¡Siempre la
misma! Su hija mayor se le parecía. Su porvenir estaba, indudablemente, en crear una familia, en pelear cara á cara con la vida. En cambio la menor .... la menor, como había dicho la
madre, se parecía. más á ella, á Carmela. La
misma vivt&gt;za, la misma resolución, las mismas...
¡Qué sueño, qué sueño era la existencia! ¡Cómo
la niña de ayer podía convertirse en la mujer
enérgica, activa, en la fundadora de hoy! ¡Qué
hermosa labor! Encargada. por los superio1·es,
marchaba á otra provincia para organizar un
nuevo convento; con aquél serían tres los fundados por ella .... QuizÁ. funda.ría mlÍs .... aún era
joven, aún .... ¿Qué diferencia podía caber entre
la existencia de .... No, ella no había sido tampoco estéril para el mundo. Su labor estaba visible. No había sido de las que co:iardemente se
1efugian en un claustro para vivir sin preocupaciones ni c1.1idados ajenos. No; había luchado,
había sufrido... había .... La frente de Leocadia se apoyó sobre los fríos cristales de la ventana. A sus pies se extendían el desierto jardín,
adornado aquí y allií. por varios santos de piedra. La sombra invadíi. los paseos más alejados. Las bojas sPcas rodaban por las praderas.
Los ciµreses agita.han blandamente sus copas,
dándose µaz unos á otros. Las palabras de la
enamorada resonaron en los oídos de la esposa
del Seilor:
-1:'areceque al moverlos el viento. dicen: «¡No,
no creas en nada . .. . Todo pasa!&gt;
Algo se apretó en la garganta de la monja, y
molesta por una opresión desconocida, alejóse
de los cristales para sentarse frente al abierto
piano, cuyas amarillentas teclas interrumpían la
obscuridad tristona que comenzaba á invadfr el
cuarto.
Una vez allí, sus manos exangües levantáronse para aflojar el cordón que sujetaba la toca,
mortificando la carne, y poco á poco descendieron hasta posarse sobre la superficie de marfil,
arrancando un débil quejido á las fatigadas cuerdas.
La sombra iba creciendo por momentos y la

angustia, una angustia indescriptible, se apoderaba de la monja hasta dejarla paralizada, inmóvil sobre el asiento. Los retratos de los santos patronos de la comunidad cesaron de distinguirse en los muros para confundirse dentro del
círculo negt·o. Las sillas se borraron también.
Las ventanas sólo rellt&gt;jaron opacas siluetas.
Cuando la.obscuridad fuécompleta, interrumpióse de pronto el silencio del cuarto por un acorde
tímido, vacilantP, que procedía del piano. Al
primero siguieron otros más resueltos, ligeros,
desenfadados, basta constituir la melodía, el tema del vals, del pobre vals antiguo, soso, vulgar, que horas antes se escuchara en la misma
habitación. Aquella aJt&gt;gre música, mal medida,
y recordada apenas, mPjor que danza acariciadora y rítmica. semejaba. el confuso y trabajoso
esfuerzo practicado por una nifta de ocho años
para vencer las dificultades de su lección.
¡Niilos! ¡Niilos! ¡Cuándo se deja de serlo!
¡Cuándo se ba sido verdaderamente en la vida!
De pronto, el piano cesó . ... de nuevo volvió
á empezar, al mismo tiempo que see,cucbabaun
murmullo continuado, qut&gt;jumbroso. La música
seguía y el murmullo también .... No, no podía
dudarse .... Eran sollozos .... A la mitad de un
arpegio, interi-umpióse de nuevo la música, oyóse un grito abogado .... gl'ito de dolor, de socorro .... al que siguió la caída de un cuerpo pesado; después varios gemidos, algo más débiles;
después un ronquido .... una especie de estertor .... después nada .... La vibración de las
cuerdas del piano extinguióse .... las siluetas
opacas de la ventana se bor1·aron por completo.
El silencio se enseñoreó con majestuosa pavura
de cuar.to alcanzaba la vista.

.. ····· .... ..... .. .. ··········· ··· ···· . ··········
Al cabo, resonaron unos pasos preci pitados,
después otros, después más. Se oyó el cuchicheo
de voces femeninas. Eotrea brióse la puerta. Adelantaron la cabeza varias religiosas, y al penetrar la luz en el cuarto, lanzaron ácoro un grito
de horror y de compasi ón.
Sobre el piano, en violenta postura, descefiidas las tocas y alborotado el ceniciento cabello,
yacía el cuerpo de sor Leocadia. Los ojos, abiertos aún, miraban con espantosa fijeza algo que
no se podía determinar. Por sus narices deslizá,base, casi imperceptible, un hilillo de roja san-

�EL ?,rt,Nt)O ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

tu voluntad ó sin ella. Tu siempre has obedecido á tu señor; pues bien,
sé sumiso ahora.
-Todo, menos eso: pide y seré obediente como siempr,:; pero no
me exijas la entrega de mi mujer.
-Si es así, dame tu vida. Me la has ofrecido muchas veces, y ahora
necesito que se cumpla tal promesa.
-Se cumplirá, pero con una condición: debo matar antes á ~Iilia,
é inmediatamente mi sangre se juntará á su sangre.
-¡Ingrato, pen·er:;o!-gritó Atlacatl, lleno de coraje.
-¡Ni ingrato ni perverso! Si falta mía ha sido unirme á una mujer,
más ingrato y más perverso es quien arrebatar pretende una mujer que
tiene dueño.
Atlacatl, ciego &lt;le ira, tomó con presteza su maza de roble y se lanzó
sobre Tep-Ta.
En ese instante llegó l\Iilia y se colocó entre ambos.
Tep-Ta aprovechó esa circunstancia para apoderarse de la maza
del cacique, y de un solo gol pe en la cabeza dejó exánime á la inocente )Iilia.
Y huyó rápidamente.

***

Las aves de rapiña, pocos dfas después de este suceso, condujeron á
los que buscaban á Tep-Ta á una hondonada muy profunda: allí estaba el cadáver del indio que tanta fama llegó á dar al país de estos guerreros.
CARLOS

A.

btE:SDI.\..

Gna polmi,:a relativa es compatible con lo que hay de m1s noble en
el carácter.

*

El carácter es una propiedad. Es el más noble de todos los bienes;
es un derecho á la aproba0ión general y al respeto de los hombres.

*

Ninguno e~tá obligado á ser rico ó grande, no, ni á ser sabio; pero
todo hombre está obligado á ser honrado.

*

Si11 principios, el hombre es como un buque sin timón y sin brújula, abandonado para ser impelido de aquí para allá por cualquier
viento que sople.

ASILO DE l\IENDIGOS.-:!\1arfa \'liia~ y Ambrcsla Rodr1guez.
gre que venía á caer sobre los morados labios.
-¡Pobre snr Leocadial-exclamó al fin una de
las religiosas.-¡Ya decía el doctor que podía
ocurrir una desgracia el día menos pensado!
¡Pobre hermana nuestra! ¡Y lo que pierde con
ella la orden! El corazón; el corazón hermosísimo que tenía es lo que la ha matado. Avisad,
avisad en seguida á todo el mundo, y nosotras
de rodillas; un Padrenuestro por su alma.
«¡Paternóster! .... &gt;
Al,l•'ONSO DANYH,A.

EL ASILO DE MENDIGOS
LOS MAS VIEJOS
En este n(1mero damos á cor.ocer los retra•
tos de los mendigos más viejos que Pxisten actualmente en el asilo fundado hnce algunos
años en la calle del Sur, y sostenido hasta la
fecha con fondos de particulnree.
Lo!! mendigo¡¡ á que nos referimof:, son: Marfa Yiñ:1f:, de 102 afios de edad; Amhrl)sia Rodríguez, de ll9; Gabriel Rendón, de 80, y José E. l\Jatus, de 65. Este último, Fegún dice,
naci6 en Peten, Guatemala, y fué durante sus
mejores afios uno de los más famosos cabecillas revolucionarios de aquel paÍ!'. Pobre ~abandonado de sus partidarioi;:, vino á México
con el propót-ito de buscar aquí trabajo, pero
urgitlo por la miseria. y ciego, se vi6 obli¡m&lt;lo
á ingreFar al Asilo ac&lt;'giéndose ú la benéfica
ini-titución.
En cuimto ÍI Rendón, cuenta que fué jornalero y que no sabe en qué año le arrebataron
el azadón para hacerlo abrazar el fu~il. «Me
lleYaron de chinaco-dice-y peleé contra los
mochos el'! Querétaro. »
l\Jarín Yiñas y Amhrnsio Rn&lt;lríguez. no ohstante su a,·anzada edad, consen·an todavía el
recuerdo de algunos acontecimientos notables
de la Historia de ~léxico.
En gehernl, loR mendigos Fe encuentran-satisfecho.s y muy ap;radecidos á la inf'titución
qtH' les proporciona los m~dios i ndispensables para la subsi~tencia.

TEP-TA
LEYENDA I NDI ANA

~o había otro como él para manejar el arco.
«Tepescuintle» que veía, era presa ~egura:
la saeta no se separaba un punto de la dirección que le imprimía su certern mano.
Era un indio corpulento, tle fuerza admirable, ~gil como un Yena&lt;lo que ha escapado
muchas veces &lt;le la persecución &lt;le tenaces cazadores.
Salvaba hondonadas y atraYesaba ríos con
rapidez pasmosa, y siempre se le vi6 aparecer
ni lado opuesto, ileso del todo y sin demostrar

fatiga.
l\inguM de lo, súbdito~ de At.lacetl gozó,
como él, de tan señaladas comidericirn~s: era
el comr añero ins~paral le del cae.que y, casi

siempre, el único responsable de cuanta arriesgada empresa se realizaba en el reino.
Tep-Ta obedecía ciegamente á 11u sefior, y
por él hubiera hecho con guslo el sacrificio de
su vida.

ASILO DE MENDIGOS.-J'osé E. Matus

***

En los dominios del famoso Lemp~ra conoció á l\Iilia, una india pequeñita, pern bieD
formada, ardiente y encantadora como 1110 1111
había encontrado entre las mujeres de Cuau,tlán.
Tep-Ta se prendó de sus gracias, y comoencontrara resistencia de su parte, la arrebató
de en medio de una fiesta, y huyó con ella,
hasta obligarla á llegar en su compañía á la
tierra cuscatleca.

***

-Entrégame á. tu mujer-le dijo el rey
Atlacatl. Dámela para no quitártela á la fuer•
za. Milia es de mi agrado, y debe ser mia, ~ D

JAMAICA.-Una vista del canal
ASILO DE MElNDIGOS.-De charla.

(Fot. V ALL.ETO.)

�Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

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(Fot. Carmichael).

Camino de México á. Cuernavaca..-U na curva.

UN ÁRBOL NOTABLE
l\Iuy conocidos son eu la Iluasteca Veracruzana unos á rboles gigantescos cuyo tronco
tiene, por Jo regular, el aspecto ele una serie ele
col umnaf:l, más ó menos gruesas y elevadas.
Estos notables ejemplares, como es sabido,
tienen su origen en una especie de parásito
vegetal que nace en las ramas de algún árbol
de una semilla depositada en ellas, ya sea por
los p:íjaros 6 por la acción del viento. Una
vez que el parásito comienza á desarro!larse,
echa nuevas raices. que crecen y se alargan
hasta penetrar en el suelo y que se transforman, con el transcurso del tiempo, en troncos
que dan á su vez origen á otras muchas raíces
que se enreda.u al árbol entrelazándose hasta
cubrirlo con una verdadera red. Las rníces se
engruesan y se unen cada vez mfü•, y el árbol
que &lt;lió albergue al parúsito, acaba por desaparecer.
La fotografía que publicamos representa un
curioso ejemplar de esta-clase &lt;le árboles.

nifia callejera!-casta y buena como esas florecillas que se abren prendidas de los festones
que verdean nacidos en las grietas de las ojivas de las catedrales, místicas y sencillas como una ofrenda de la piedra á la Divinidad.
Odette era buena, honrada y casta ... ¡por eso
soñaba en Lobengrin!
La última ,·ez que la vi, llevaba su cesta
cuajada de flores. Camelias que por lo blancas parecían espolvoreadas con nieve; otras
con estrías rojas como si estuvieran heridas;
rosadas unas cómo mejillas de sana colE'giala,
y otras carmesíes como cuajarones de sangrE'.

Vio!etas púdicas y dalias hijas del invernadero, con ropajes pomposos' y opulentos como
de princesitas de minuet; cri1:-ántemos quepa•
recían explosiones ele rr,,yos de oro, como er,
una pirotecnia; rosas inglesas de pétalos sedosos y colores matE's, y en mitad del cesto un
humilde ramito rle hamaméliclas tempranas,
aromosaf:l, destilando la esencia de sus cálices,
parecidos á una gota de oro fundido que re~altara rnbre la albura de un e~trellado copo
de nieve. Y Odette corría &lt;le aquí para allá
vmdiendo sus flores y rE'galando bUS sonrisas
dt-formef:l, empcfiadísima en vender aquel

CUENT8S RÁPIDOS
LA FIORAJA
A Mademoiselle Romanticisme.

E:;toy i ntrigaclo porqu¡, ha muchos clíns que
no veo á Odette, la floristilla del Odeón; la última yez &lt;JUC la Yi, Oclette estaha trágica }'Ol'
lo triste, y ha desnpareciclo desde entonces
mi1-1tnio~amente.
Tú la conociste: ¿te acuerdas de ellR? Era
una napolitana que vagabunrlE'ando probablemente con algún c&lt;pifferari,,&gt; habia llegado desde el golfo azul turquern que cuida el Vesubio,
hasta las orillas del Sena en plE'no París. Era
fea ... ¡qué fea! con su cabello cobrizo, i-us ojo8
indolentes y grandes de ovino, su boca ancha
de belfo¡; carnosos, su cuello grueso y sus manos con reminiscencias de manos de simio.
Pero era buena y casta-¡qué prodigio en una

Huasteca Vcracruzana.-Un Arbol nota.ble.

�Domingo 2:l de Agosto de 1903.
ramito de hamamélidas que se habían abierto
caprichosamente en mitad del otoño. Rosas,
crisántemos y camelias se iban prendidos de
las solapas de loE jaquets, 6 acariciadas en las
manos de coquetuelas .,l,oulevardieres;• sólo
la.'l hn.mamélidas se quedaban rezagadas ..... .
¿,por qué? Al verlo, Odette las dió muchos beSOf? &lt;le ternura, como si la niña huérfana sintiera con las flores huérfanas, y las flores desdeñadas comprendieran á la niña desdeñada
del amor, de la fortuna y de la dicha!
- Caballero, estas hamamélidas ...... huelen
mucho, más que las otras flores ..... no serán
tan bonitas, pero tienen aroma....•....
El caballero miraba despectivamente á las
florecillas y tomaba una camelia.
-Las hamamélidas, señorita, no son tan bonitas como las dalias, pero tienen aroma ......
La grisetilla tomaba una dalia de hojas abullonadas y dejaban las hamamélidas. De qué les
servía el aroma sin la forma, lo atrayente, lo
su~estivo, lo aparente?
Por fin, al caer el sol, el cesto se vaci6, quedando en él sólo las hamamélidas, casi marchitas, pero siempre olorosas; se sabían morir
noblemente, sedientas por la falta de agua de
un húcaro, pero destilando perfume y ron
muchos besos &lt;le Odette. La fioristilla fué á
reclinarse en uno de los bordes del Puente
X uevo, y tomando del cesto en el suelo las
hamamélidas, se puso á verlas y á cavilar. Como ellas era ella: pura, llena su alma de aroma; la gotn de oro de los cálices, era la gota
de oro de EUS sentimientos; la albura ele los
pétalos, lo inmaculado de sus sentimientos;
cualquier transeúnte aceptaría regaladas las
florecillas, pero no con cariño; ella podía entregarse también con sus quince años á cualquier
hombre que no la tomaría por amor ...... y así
como para las hamamélidas no había un afecto, tampoco para ella lo había; y así como
para ellas no venía un d uefio, para ella no venía Lohengrin; y al día siguiente las florecillas amanecerían muertas y manchadas en el
mont6n de la basura callejera, y ella .. . ... ¡podía amanecer en el mont6n de lo humano que
rueda al lodo! ¡Sola.. .... sola ...... qué tristeza!
¡Pobres flores! Se morían de sed, querían
agua ...... Y vié:-!dolas y dándoles el último bt:so, las arrojó al Sena, pudiendo ver, á la luz
crepuscular, cómo se iban, navegando muellemente balanceadas, despacito y como diciéndola: «¡.Adi6s, hermana! «A Bientotl»
Odette, con los codos en el antepecho del
puente y la barba entre las manos, absorta y

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Una rJxcursión escolar.
Con ~:.s~ buen éxito han comenzado á e.[ec·
tuarFe ,~ excursione11 científirai- que previene
el '¡1lan de estudios de la Esruela ~acio11al
P .reparatoria contándose entre las más intereMntes la qu~ emprendieron á la Cima y el
Monte de las Cruces loi- alumnos de la clases
~le Química y ~fineralogín.
Los Profesores Andrés Almaraz, Guillermo
B. Puga y .Juli{rn Sierra fueron los q?~ acompañ~ron á los a_lumnos en esta ocas10n, concurriendo también, como preparadores, los señores Adolfo Castañares, .Joaquín Pnalta y
Nicolás Rojano. Lo~ excursionistas snlieron
por el Ferrocarril ~acional el día 11 ~el corriente, dirigiéndose á unas canteras s1tuad~s
-en las Cruces, con el fin de hacer en aquel sitio alguna.s experiencias sobre voladuras de
roca&amp;.

Con las precauciones del caso, se abrieron
seis taladros en diRtintos puntos, cargándolos
con dinamita de 40 por ciento, para hacerlos
estallar por medio de una. chispa eléctrica. L~s
alumnos, que presencia_ro_n con todo eletemmiento las pruebas, recibieron &lt;le los proíe~ore¡, las explicaciones neceFarias con respect? al
método empleado. Después les fueron exph~ados los efectos del agua sobre las substancias
solubles de h1s rocaR, haciéndose, para el mejor resultado de la conferencia, algunos experimentos práctico!-&lt;.
En cuanto al ramo de Mineralogía, el profeiaor di6 una lección sobre la configuración y
constitución del terreno.
Durante el viaje, se tomaron fotografías_ ele
distintos punto1:1, siendo alguna,- de ellas m~tantáneas muy bien logradas. La que pubhcamos representa á un soldado en el momento en que se le encabrita el caballo que monta.

A. LA SIESTA.
HERIWL\

Ni ,·olador insecto ni susurrante aheja;
Del sol bajo la lumbre el bosque se adormece,
y al suave terciopelo del musgo se parece
La. luz que tamizada. la. fronda. pasar deja.
"Herodfas". Cuadro de Veronés.-(Dil la colección Chavero)
ensimh,mada, miraba con sugesti6n el agua
que corría y las hamamélidas que se iban en
las ondas recostadas ...... La campana del cercano convento de ...... llam6 como si llamara
á alguien, y Odette, vol vié:idose al sonido corno si respondiera, dijo:· «¡No! 1Xo pued~.... !.11
Ü?ette _ha desapar~cido desde esa vez, que
la_ v1 trágica en su tristeza, y esto me tiene intrigado.

E.

MAQUEO CASTELLAXOS.

PARA UN AMIGO
Hasta_t_u bo¡rartranquilo, franco y hospitalario
Que cob1JÓ mil veces mi ensueño solitario
Que como un oasis fresco se alzara en mi damino
Y donde m~ brindaste de tu pan y tu vino,
Donde abrieron sus rosas mis raras alegrías
Y plegaron las alas mis tristezas sombrías
Lleven_ estas estrofas un pulla.do de flores '
Con m1 afecto muy hondo y mis votos me_iores.
Cuando la vida negra nos envuelve en su ola
D&amp; amargura y de duelo, y el alma está muy sola•
Cuando la frente punza la corona de espinas '
Y el spleen nos arropa con sus vagas neblin~s·
Cuando el amor di vino extinguió sus reflejos '
Y la noche se acerca y la dicha está. lejos· '
Cuando llora el espíritu y de luto se viste'
Y_ se apaga el recuerdo como un astro muy triste
S1 enc~ntrar_nos de pronto en la intrincada send~
Un car1fio sJDcero que la mano nos tienda
Que para nuestras penas tenga en los ojos Iianto
Y para nuestros júbilos en los labios un cant '.
Que cure las heridas y calme los hastíos
v,

Y nos diga: tus goces y tus duelos son míos,
Sentimos que regresa radiante la ilusión
Y á la nueva esperanza se entreabre el corazón.
':l'al h_iciste... Yo estaba solo y desfallecido,
M1 vacilante paso guiaba hacia el olvido
Y enervada por una letal melancolía,
En tierra y sin aliento mi juventud yacía.
Abrumado por torvas y rudas decepciones
Iba bajando, lento, los duros escalones
Que en espiral funesto llevan al precipicio
Del tedio, el abandono, la enfermedad y el vicio
Cuando tú te acercaste, me tendiste la mano,
Y me abriste los brazos y me llamaste hermano;
Y mi fe tuvo entonces con tu palabra una ala,
Y vi que la existencia no era en verdad tan ma.la;
Y entonces vinculamos, con un afecto igual,
Nuestros dos corazones con lazo fraternal.
Más tarde, cuando el odio te disparó su flecha,
Rugió sobre tu frente la tempestad deshecha,
Y la pálida envidia, la vil calumnia, todo
Lo que es rastrero, abyecto y sucio de algún modo,
Amargó tu existencia y emponzoñó tus horas;
Cuando te lastimaron infidencias traidoras,
Y la amistad vendida te negó con sus dudas,
Y te manchó el engaño con el beso de Judas,
Yo te vi perseguido, iamuta.ble y sereno,
Y me puse á. tu lado porque sé que eres bueno;
Y porque estabas solo, l!iempre estuve contigo;
Y porque eras odiado, yo siempre fuí tu amigo!
Entre nubes del cielo y lodo de la tierra,
Con pacíficas auras y huracanes de guerra,
Nuestra a.mistad es árbol que \pan ta sus frondas
Y que á través del tiempo eclrl&gt; raíces hondas.
A ella. mi carifio sin esfuerzo le arranca
Estos versos, que dejo en la. página blanca,
Y que quiero que lleven á tu hogar, que es el mío,
El abrazo de hermano que de lejos te envío.

'

F . ~l.

Eatórnanse mis párpados y en ellos se refleja.,
Acribillando el dombo que la. arboleda ofre&lt;'e,
La luz del mediodía, que juega, y 1·espland_ece
y con furti \"'OS rayos forma una red bermeJa..
Hacia Ja ardiente gasa de tintas caprichosas,
De efluvios embriagadas y luz, las mariposas
Dirígense en enjambres piatados y risueños;
La red brillante cog,m mis dedos intranquilos
y en las sutiles mallas de los dorados hilos,

Voy-cazador poeta-aprisionando sueños.

un tovno andano.
HERIWIA

Con arte insigne y sin igual maestría,
Mejor que Ruiz, y Becerril y Arfeo,
Cincelo un asa, grabo un camafeo
Y sé engastat· brillante pedrería.
Sobre el metal que al iris desafía,
Siempre esculpí-pecaminoso empleo,En ,ez de un santo y místico trofeo,
Al Cisne y Leda., á Uaco en una orgía.
Damasquinando estoques y puñales,
Por el orgullo de obras infernales
Puse en peligro mi futura suerte¡
Por eso al ver que la. vejez me agobia,
Quiero cual Juan, el preste de St-govia,
Labrando un cáliz encontrar la muerte.

DE ÜLAGUÍBEL.

ENRIQUE GONZÁLF:Z MARTfNEZ.

1003.

Excursión escolar.-Los alumnos de la Preparatoria en el Monte de las Cruces.

Una instantánea.

Domingo 23 de Agosto de 1903.

INVIERNO
En el pálido cielo las neblinas
erraban como sombras espectrales
y la lluvia ponfa en los sau~ales
sus collares de perlas argentinas.
l'n lienzo gris las húmedas colmas
arropó con sus túnicas glncinles,
y las trémulas lumbres matinales
doraban á lns brumas opalinas.
El río rumoreaba en la espesura
y á lo lejos fi,1gía la llanura
jardines de esmeraldas refulgente~.

Y graneles gotas, con un ritmo vario,
resbalaban de un roble milenario
como si fueran lágrimas dolientes.
FROILA:S TURCIO~.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL llfONDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

ojos cerrados reco~tada sobre el banco ....... .
Flores maravillosas, con pétalo~ de escarcha,
adornaban su cabello, un velo mmaculado la
cubría.
-¡)Iarieta!. ..... ¡Ah Dios mío! .
Al grito de Justina, todos acudieron con
ayes, lloros y sollozos. En vano la lla.ma:on ...
«La Inocente• ya no oía las voces de la tierra.
H abía ido con su vestido de desposada á terminar su ensueño en el paraíso.

LA INOCENTE
-¿Y te gusta esto, l\Iarieta?
-¡Estarás bella con este lindo vrstido!
-¿Te gusta el celeste?
-¡Ya lo creo! ¡como ella es rubia!
~Iarieta Laroudet se puso á reír; una risa
infantil que prolongaba, acompañándola con
un balanceo de cuerpo. Ora sobre un pie, ora.
sobre el otro, inclinada hacia las costurera!&gt;,
las miraba trabajar con aire encantado.
Teresa, Mariana, Irma, las tres más hábiles obreras cte la aldea, desde una semana no
salían de la granja de los Laroudet. Tenían
que apresurarse; sólo faltaban cinco días para
la boda, y el vestido de la novia no estaba termi nado.
La boda debía ser hE&gt;rmosa.
El novio, Hilarión Larroque, era muy rico
y era, además, un mozo de excelentes prendas
físicas y morales: no había otro como él para
colocarse la boina cual si fuera una aureola, al
lanzarse en aturdidores «caballero solo,,, traídos del regimiento. Tenía, además. otra virtud: cantaba. Había que oírle, cuando, para
romper la monotonía de una larga comida de
bodas, subía rnbre su silla, con el chaleco
abierto sobre su faja roja, y con voz sonora desgranaba su repertorio, importado también del
regimiento.

Era una «inocente.» Se hablaba de ella suspirando, aunque se la quería, pues Marieta no
era mala, sino algo rezongona, cuando se la
contraria.ha.
Al presentarse Hilarión á hacer su corte ÍI
la noYia, la hennoi,;a morena ,Ju!'tina, hermana mayor de l\Iarieta. alguien. i,in pensar en
mal, ~e dirigió diciendo á la «Inocente»:
-1\laricta, aquí está tu novio: eres tú la
novia.
l\Iarieta se había puesto á reír: había compren&lt;liJo. l\liró á Ililarión, volvió á reír y vino á sentarse ~ su lado. J ustina se divertía
con esa comedia: su novio, para complacerla,
se divertía también, y en toda la casa, ese día
y los siguientes, se continuó el juego:
-¿Te casas, Marieta?
Ella contestaba:
-Sí, sí, ó se reía.
La madre intervino:
-No quiero que se burlen &lt;le mi pobre «Inocente» y trató de desengañarla· pero ésta se
enoj6 y quedó mohína durant~ muchas horas.
-Déjala, mamá-dijo Justina·-el día de
la boda, .\!arieta verá que se b~ engañado
y mientras tanto, más vale que esté con:
tenta.
Y las tres costureras, cuando fueron á coser
el ajuar, continuaron mec:endo la ilusión &lt;le
la «Inocente.,,
-¿Te gusta esto, )!arieta?
Y Marieta se inclinaba sobre todas las beJlas cosas que preparaban para ella las admiraba feliz y reía.
'
La víspera del &lt;lía fijado para la boda el
frío aumentó y el cielo se puso gris. Todo~ se
&lt;losolaban. J ustina é IIilari6n se amaban con
el magnífico egoísmo de las ternuras felices.
Aqu.ella noche, c?mo Hi)ari6n por última
vez deJara á su novia, J ustma sorprendió la
mi~ada de éxtasis con que la «Inocente» seguía
al Joven y de repente aqueJlo la irritó.
-Oye-dijo á Marieta, apretándole el brazo, -es necesario que esa comedia termine....
h~ d~~ado bastante._ No es contigo que se casa
JI1l:mon ... es conmigo, ¿entiendes?
Y como Marieta tomara un aire testarudo
su h ermana agrego• para convencerla mejor: '
-¿Cómo podrías ser tú In novia? ... ¿Tienes
acaso un velo blanco?... ¿Tienes corona·? .Mientras que yo, tengo todo eso ... l\lira.
Se envolvió en su tul blanco, colocó sobre
su rabeza la corona de azahares y dijo:
-¿Ve~? Soy yo la _novia. Se han querido
reír de t1. .. Ve á dormir, Marieta y consuélate. La próxima vez le tocará á
Marieta no se fué á dormir.
. Su cama estaba en la misma cocina, debaJO de una escalera que formaba una especie de
alcoba cerrada con cortinr.s. La «Inocente• se
sent6 en el borde de
su cama, cruz6 las
f ~
manos sobre las ro~,
dillas y trató de
comprender lo que
le había dicho su
herma.na. Qued6 así largo
tiempo. La lúmpara se apa,
gó.
Rin embargo, la obscuridad en la pieza no era completa; un reflejo blanquizco
caía de las ventanas y se alarga.ha sobre el suelo... Se
hahría dicho que la sombra
se hacía blanca. ~!arieta se
levantó, se acercó á la ventana y, de repente, distraí-

ti'.

Así es que, cuando los Larroque hicieron i;u
pedido, los Laroudot no vacilaron. Bien i,abían que desde tiempo atrás, su hija iba vensando en I!ilarión. El casamiento fué fijado
para la semana que precedía al carnaval.
Como se dice en el Bearn, los Laroudet «tenían su cruz,» es decir, su desgracia; esta cruz,
&lt;le veinte años, ojos azules y cabellos rubios,
se llamaba Marieta.

da de sus pensamientos demasiado pesad
miró.
·
Empujados por áspera brisa, copos, pri
ro ligeros, luego más apretados, caían len
mente, revoloteaban. La nieve poco á
cuhría los techos de las granjas, el muro
patio, el patio mismo. Y de toda esa blan
ra parecía surgir una luz confusa.
l\Iarieta abri6 la ventana. 'Gn copo vino
posarse sobre su mano, otros siguieron,
prendieron á sus hombros, á su cabello...

MARIA TnrnRY.

''LAGUNA VKBDE"
A título &lt;le información curiosa, publicamos
una fotografía &lt;le ln. «Laguna Verde," situada
{i corta distancia de Acúmbaro, en el Estado
de :Michoacán. La laguna, notable por la ~ran
cantidad de substancias rnlfuro~as y ferrugmoRas que contiene, aparece á la ¡¡i mple vista
complet.,mente verde, y despide un olor desagradable. Inmedinta á e~ta lngun_a, se encuentra otra que los campesmos designan con el
nombre' de «Larga", y que, sin embargo de e~L'l.r ubicada en los mic;mos terrenoi-, es &lt;le agua
potable.
,
.
Los hervideros &lt;le l\Iantaro, situados E&gt;n
comprensiones de la misma had_l'nda :1 e¡ue
pertenecen las lagunaf', son también m~y _nota.bles. La formación del terreno es volcamca,
y el ruido que producen se oye á tres kilómetros de distancia. En distintos puntos, los hervideros producen vapores que forman una especie ele columnas de humo, como puede verse en uno de nuestros grabados.

LA CIENCIA
una olslón lit Dantt
L o que p-.rsiste invariahle e11 r an·
"tidad, pero siempre modifl~od&lt;?se
ºen su Corroa bajo e:--as apanenc1as
ºsensibles que nos presenta el univer"so excede á la concepción y al co·
uo~cimieoto humann~; é!-o&amp; e-J un P&lt;&gt;"der d•scooocido é incogno,ciblo
uque c:.,tamo~ obligados á reconocor
"como s'n limites en el espacio.}
..sin priocipfo ni fin en el tiempe&gt;. '
HERBERT SPl'.NCER.

tonces bati6 las manos y se puso á reír¡ yano
debía tener pesar. Ya que Hilarión, para casarse con ella, quería que fuera velada de blanco, con blancas flores en el cabello, iba á ad&lt; r•
narse para él.
De un salto ligero ~!arieta pas6 la venta na,
que era muy baja. El frío era intenso. Pero
el hermoso velo blanco que iba á envolverla
la calentaría.
Allí había un banco. l\Iarieta se sentó, jun•
tó las manos y tuvo buen cuidado de no moverse mÍls, para no deshojar las flores delica•
das 11i rai;:gar el velo frágil que lentamente la
revestía.
«La Inocente» había ten ido razón; el Yelo le
daba calor... Ya casi no sentía el vien to.. . Se
adormecía, el alma en éxtasis. Ya creía oírla
música alegre del cortejo que venía á buscará
la novia.
Al alba, J ustina se levantó. Baj6, toda.vía
medio dormida, y fué á abrir la puerta para
ver el tiempo. Los copos ya no caían, perola
helada había endurecido la nieve, salpicándola de cristales lucientes, donde se miraba el sol
levante. Miró al cielo: estaba claro. La nieve,
como se dice al1{1, lo había limpiado. La úni•
ca molestia sería el cleshielo. Al pri mer rayo
ele sol, todo ese terciopelo blanco se cambia•
1 h (•11 lodo.
Satisfecha, Justina. iba
á cerrar la puerta, cuan·
do advirtió á. l\Iarieta
muy pálida y co n lOII

I
Dejaba Dante la. mansión del cielo,
donde ninguna. luz proyecta. sombra,
y se detuvo, preso de un a.obelo
que por jamás sentido, más Je a.sombra
y hace arrugar su frente, a.ates serena. ....
Pisa. una. nube que le brinda. a.lfomb1·a
de plata. azul como de luna llena;
y su fig-ura roja. ahí se agita.,
entre el cielo y el mundo, en grande escena,
como una. lengua. enorme que pa.lp!ta;
é irguiendo majestuoso ante el abismo,
tres veces "¡Beatriz!'' su boca grita ... . . .

··Laguna Verde".-(11khoacAn).
cella dice la cosa que me escapa
cdónde no puede penetrar mi mano;
evo descubro las leyes de una etapa
cen el curso de siglos ...... Donde habito,
«siempre la realidad mi sien empapa. . ...
&gt;Del espacio que miras infinito,
cdigo la ley; del astro que se int\ama,
egue es como voz de luminoso g1ito:
cdel combate del agua con la lluma,
egue constru)·e titánicos volcanes:
cde la materia inerte que una ebCama.
«cubre como un ropa.je, y tiene afanes
cde célula, el origen de la vida! ....
c¡Ahl, yo conozco los cien mil eng1·anes
cele la. materia á la materia. asida!
«¡Conozco que el amor, que es harmonioso,
cá la Creación entera tiene unida! ...
«Amor es el enganche misterioso
cde los astros sin fin en el vacío;
ca.mor es en la flor, conjunto hermoso
«de pétalos y polen; en bravío
«animal, es a.mor lo que lo agita;
cy a.mor la. Patria: &lt;:orno la onda al río,
«las almas se unen en la Patria!. .....
Grita
ca.mor en cada sueño; en la creencia,
ceo la unión fraternal, en la bendita
cunión humanitaria! .... . .
Y yo, la. Cien&lt;-ia;
csoy amor que las leyes armonizo,
cy la ley es amor, es coexistencia! ...... &gt;

V

Dante dudaba si era algún hechizo
lo que en su asombro deslizar oía ..... .
~[as de pronto una luz mirar le hizo
c¡ue una mujer ,:rra.ndiosa. aparecía.
y la Creación aba.rea entre sus brazos;
pero ¡ las manos en la sombra hundía! ....
¿Era. separación, y hechas pedazos
fueron sus manos, penetrar queriendo
en el mistei-io aquel'! ó ¡,quizas lazos
que detrás de la sombra t1stánse uniendo? ....
-«La mano de la Ciencia. es una mano
-dijo la misma voz que estuvo oyendocque se hunde á cada. instante en el arcano,
cy mientras más ahonda, más lo aumenta;
egue haciendo más vidente al ser humano,
clo incognoscible. al par, m(ls le acrecienta,
cy así prolonga su vivir alterno! ..... .
VI

Dante, extasiado, caminar intenta .....
Pero aunque firme atravesó el Infierno,
no puede soportar las mara.villas
con que se oculta aquel Poder Eterno;
los brazos abre, y dobla 1as rodillas! ..... .
~léxico, 11103.

II
Pero el misterio sigue en su mutismo:
y aquel vidente que en los siglos mira,
ya. nada. entiende, y duda. de sí mismo:
pues la. Creación enorme que ante él gira.,
Je estrecha. el corazón, y lo anonada.,
y no puede saber si teme ó admira.! ..... .
III

Recorre los abismos su mira.da.,
y aunque ve como un caos que derrumba.
entre la. confusión, siente 01·denada,
como vió la armonía de ultr atumba,
la máquina. sin fin del universo
que una. gloria separa d., una tumba! ....
Sus ojos, con afanes de converso,
escudriñan el fondo y periferia,
y descubren la unión en lo disperso;
y ven que con la fuerza. y la. materia
se forman desde el átomo invisible
basta el dolor humano y la miseria;
y que en transformación indestructible,
se disuelve la fuerza concentrada.,
ó se concentra agitación movible;
y es todo evolución, fuerza. heredera.,
movimiento que queda trasmitido,
sin que nada. se forme de la nada! ....

rv
Pero entonces, ¿el mundo que ha vi vi&lt;lo
ha.ce poco, el vidente, es fantasía•~ . . ..
c¡No! ... &gt;-le responde el eco de algún ruido:
&lt;Tú viste la verdad!. ... La Teología
cha gula.do tus pasos en su imperio
egue explica lo que yo nunca podría;
cpues mi imperio f-S el mundo y no el misterio;
cyo explico lo visible y no lo arcano:
cla nota. más vibrante del salterio,
cella la. da con Dios, y yo en lo humano;

"Laguna Larga."-(Michoacán).

ROBERTO

A.

EsTE\'A

Rmz.

�Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL GEMELO
La condesti. de Noroña, al recibir y leer la
apremiante esquela de invitación, hizo un movimiento de contrariedad. ¡Tanto tiempo que
no asistía á fiestas! Desde la muerte de su esposo: dos años y medio, entre luto y alivio.
Parte por tristeza verdadera, parte por comodidad, se había habituado á no salir de noche,
á recogerse temprano, á no vestirse y á prescindir del mundo y sus pompas, concentrándose
en el amor maternal-en Diego, su adorado
hijo único.-Sin embargo, no hay regla sin
excepción; se trataba de la boda de Carlota, la
sobrina predilecta, la ahijada....... X o cabía
negarse.
-Y lo peor es que han adelantado el &lt;lía .. .
-pensó.-Se casan el 16.... Estamos á 10... .
Veremos si madama Pastiche me saca de este
apuro. En una sema11a bien puede armar sobre raso gris ó violeta mis encajes. Yo no exijo muchos perifollos. Con los encajes y mis
joyas ..... .

EL MUNDO ILUSTllADO

- ¿Es posible que yo lo dejase así?-murmuró ca&amp;i en voz alta.
Era el primer cajón de la izquierda. La
condesa creía haber colocado en él su gran
rama de eglantinaR de diamantes. Súlo encerraba chucherías sin gran valor, un par
de relojes de esmalte, papeles de seda arrugados. La señora, dei,azonada, turbada, pasó á
reconocer los restantes cajones. Abiertos estaban todos; dos de ellos astillados y destrozada
la cerradura. Las manos de la dama temblaban· frio sudor h umedccía sus sienes. Ya no
cabí~ duda; faltaban de alií todas las joy~s,
las hereditarias y las nupciales. Rama de diamantes, sartas de pPrlas, collar &lt;le chatones,
broche de rubíes y b,illantes ... ¡Robada! ¡Robada!
Una impresión extraña, conocida de cuantos se han visto en caso análogo, dominó á la
conc.leRa. Por un instante dudó de su memoria dudó de la existencia real de los objetos
qu~ no veía. Inmediatamente se le impuso el
recuerdo preciso, categórico. ¡Si hasta tenía
presente que al envolver en papeles de seda y

· Hervideros de Marrtaro. {Mlchoacá.u)

Tocó un golpe en el timbre y. pasados algunos minutos, acudió la doncella.
-¿Qué estabas haciendo?-preguntó la condesa impaciente.
-Ayudaba á Gregorio á buscar una coi,a
que se le ha perdido al señorito.
-¿Y qué cosa es ésa?
-Un gemelo de los puños. Uno de los de
granate, que la sefiora condesa le regaló hace
un mes.
-¡Válgame Dios! ¡Qué chico! Perder ya
ese gemelo, tan precioso y original como era!
No los hay así en Madrid. ¡Bueno! ya seguiréis buscando: ahora tráete del armario mayor mis chantillíes, los volantes y la berta.
No sé en qué estante los habré colocado. Registra ... ... .. .
La sirvienta obedeció, no sin hacer á su vez
ese involuntario mohín de sorpresa que producen en los criados ya antiguos en las casas
las órdenes inesperadas que indican variación
en el género de vida. Al retirarse la doncella,
la dama pas6 al amplio dormitorio y tomó de
un secreter un llavero, de llaves menudas; se
dirigió á otro mueble, un escritoriocómoda
Imperio, de esos que al bajar la tapa forman
mesa y tienen dentro sólida cajonería, y lo
abrió, diciendo entre sí:
-Suerte que las he retirado del Banco este
invierno ...... Ya me temía yo que saltase algún compromiso.
Al introducir la llavecita en uno de los cajones, notó con extrafieza que estaba abierto.

algodones en rama el broche de rubíes, había
advertido que estaba sucio y que era necesario llevarlo al joyero á que lo limpiase!-El
muelle estaba bien cerrado por fuera ... -cal.
culó la señora, en cuyo espíritu se iniciaba
ese trabajo e.le indagatoria que hasta sin querer verificamos ante un delito. -Ladrón de
casa. Alguien que entra aquí con libertad á
cualquier hora; que aprovecha un descuido
mío para apoderarse de mis llaves; que puede pasarse aquí un rato probándolas... Alguien
que sabe como yo misma ti! sitio en que guardo mis joyas, su valor, mi costumbre de no
usarlas en estos últimos afios ..... .
Como rayos de luz dispersos que se reúnen
y forman inte!lso foco, estas observaciones
confluyeron en un nombre:
-¡Lucía!
¡Era ella! No podía ser nacliemás. Las sugestiones de la· duda y del bien pensar no contrarrestaban la abrumadora evidencia. Cierto
que Lucía llevaba en la casa ocho años de excelente servicio. Hija de honrados arrendadores de la condesa; criada á la sombra de la familia de Norofia, ptobada estaba su lealtad
por asistencia en enfermedades graves de los
amos, en que había pasado semanas enteras
sin acostarse, velando, entregando su juventud
y su salud con la generosidad fácil de la gente humilde. Pero-discurría la condesa-cabe ser muy leal, muy dócil, basta des¡nteresado ... y ceder un día á la tentación de la codicia, dominadora de los demás instintos. Por

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

algo hay en el mundo llaves, cerrojos co
recios; por algo se vigila siempre al pob
cuando la casualidad 6 las circunstancias l
ponen en contacto con los tesoros del rico..
En el cerebro de la condesa, bajo la fuerte·
presión del descubrimiento, la imagen de
cía se transformaba--fenómeno psíquico del
más curiosos.-Borrábanse los rasgos de
criatura bi;ena, sencilla, llena de abnegaci6
y aparecía una mujer artera, astuta, codiei
sa, que aguardaba, acorazada de hipocres(
el momento de extender sus largas uf\aa
arramblar con cuanto existía en el guardaj
yas de su ama ........ .
«Por eso se sobresaltó la bribona cuando l
mandé traer los enct1jes-pensó la señora, o
deciendo al instinto humano de explicar en
sentido de la preocupación dominantecualqui
hecho.-Temió que al necesitar los encaj
necesitase las joyas también. ¡Ya, ya! Espe
que tendrás tu merecido. No quiero ponerm
con ella en dimes y diretes: si la veo llorar
fácil que me entre lástima, y si la doy tie '
á pedirme perdón, puedo cometer la tonte
de otorgárselo. Antes de que se me pase lain
dignación, el parle.»
La dama, eobre la misma tabla de la cóm
&lt;laescritorio, trazó con lápiz algunas palab
en una tarjeta, la puso sobre y dirección, 1i· •
el timbre dos veces, y cuando Gregorio, el ayo
da de cámara, apareció en la puerta, se la en
tregó:
-Esto, á la delegación, ahora mismo.
Sola otra vez, la condesa volvió á fijarse
los cajones.
-Tiene fuerza la ladrona-pens6 al ver l
dos que habían sido abiertos violentamente.
Sin duda, en la prisa, no acertó con la llavecita propia de ~ada uno y los forzó. Como
salgo tan poco de casa. y me paso la vida
ese g'.l.binete ..... .
AL sentir los pasos de Lucía que se ace
ba, la indigóación de la condesa precipitó
curso de su sangre, que dió, como suele decirse, un vuelco. Entró la muchacha trayend
una caja chata de cartón.
-Trabajo me ha costado hallarlos, sefiora.
Estaban en lo más alto, entre las colchas d
raso y las mantillas.
La señora no respondió al pronto. Respiraba, para que su voz no saliese de la garganta
demasiado alterada y ronca. En la boca revol•
vía hieles, en la lengua la hormigueaban insultos. Tenía impulsos de coger por un brar.o
á la sirvienta y arrojarla contra la pared. Si
la hubieran quitado el dinero que las joyu
valían, no sentiría tanta cólera; pero es que
eran joyas de familia, el esplendor y el decoro de la estirpe ... y el tocarlas, un atentado,
un ultraje ..... .
Se domina la voz, se sujeta la lengua, se in•
movilizan las manos ... los ojos no. La mirada
de la condesa buscó, terrible y acusadora, la
ele Lucía, y la encontró fija, como bipnotir.a•
da en el mueble escritorio abierto aú n, con
los cajones fuera. En to~o de asom bro, de
asombro alegre, impremeditado la doncella
exclamó acercándose:
'
-¡Señora! ¡Señora! Ahí. .. en ese cajoncito
del escritorio.... ¡EL gemelo que faltaba ! ¡El
gemelo del señorito Diego!
La condesa abrió la boca, txtendió los bm•
zos, comprendió ... sin comprender, y, rígid~,
de_ golpe, cayó hacia atrás, perdido el conoc1•
uuento, casi roto el corazón.
EMILIA PARDO BAZ..\X.

SOMBRAS
Como esas nocturnas tinieblas falaces
Que envuelven la tumba gigante del sol,
Así mis recuerdos se posan fugaces
En tu alma, sepulcro glacial de mi amor.
Por eso no importa que cantes y rías;
Y o sé que mi penas á ti llegarán,
Cual llegan inmensas las noches sombrías
Allá do se cuajan las olas del mar.
JULIO FLORE,:.

Bogotá.

PRESO.
Cuaqro &lt;1e J. H. S;-lvestre.

�-

[L MUNDO ILUSTRADO

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LECHE ANTEF
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ARhUGAS PAECOC

Director: LIC. RAF,UL RfYf!!&gt; !!&gt;PINDOLA.

EFLORESCENCIAI
ROJECEB.

COQUELUCHE

mtxico, Jlgosto 30 4t 1903.

Tralallltllt r11lm.l j lat1m1, ,., h■lrul11• ttl 111

POLVOS FlJIIG!TORIOS GIDIEB
P AIUS - 208 bta, F1 8~0.rala
.... rO-,•J. IIIUII.

HIERRO

.,IIIH: J WU

&amp;ra■

QuEVENNE
Aprobado
!IED1:11A,1PW1

Joyería y lelejerfa

la. •lateroa 11 v 14

perlaACiD.4•

El mta acfüo J económico, el 6111t
Hierro Inalterable ,n lu, 11mea CÜOIGL

1

-

Cura:Anemia, Clorosis. Debllldi
lilgfralSe/lo lela "Un ion d11F1brio1nll"

~-~,,_-~-~-t..-1!\·~•¡~·.¡,¡,..-i·~ ·.¡,¡,."'·~ ~-~~-~"'-~~·-1;;:-.-i~~-~~-~-i.:,-..'.g..~ ·~·-

1,, Bue des Beau-ArlJ, PWS

!
;
; N}me. A- Lafage i
!
===
i
; MODAS YCONFECCIONES.

;

i

Tie11e el gusto de participará su numerosa clientela que para

1

i

(llATA DOLOR)

Es una cura rlt.pida para

adquirido para

una Sta. modista dt París.

...,,---....._..

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Enrique 6. Schafer.

¡
¡~'

Le participa también que por los últimos vapores ha recibido ~
un gran surtido de
)

Doll~dadts dtl mtJor gusto.

Reumatismo

~

1

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t..~.~-~-~-~-t4~.t4~.t4~.~-(4-';!~.~.t4~.t4-'i'}.~.t4-&gt;,"}.~.~-t4-'l'},~.J

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL

~m:--:no

IIXSTRADO

hiere-murmuró Carmen, triste y
pensativa.
Y por primera vez, desde su matrimonio, sus ojos se anegaron en
llanto.
Una noche, de vuelta al domicilio conyugal, después de celebrar
en casa de sus padres el primer aniversario de la tornaboda, Carn en
supo con asombro y profunda peua
que el canario de Antonio, aprov ..chando la torpeza de un criado
h,~bía desaparecido.
'
-¡Pobrecita!-exclamó mirando
con ternura á la abandonada avel'illr~ -¡Huyó el inconstante!. .. ¡lo!;'rato, ¡ é ·tido, a.leve! .... ¿Pero qué
11npo1·ta·1 Yo te vengaré .... ¡Mafta.na, ruailana. mismo. tenor.is otro
compa.ñero! Demí depende! ... ¿:'.las
qué digo'! ¡Ay de mf! ¿Para coude·
uarte de nuevo. no á dulce esclavitud, sino á. opresora serviduml.,re,
y a.l doble dolor del bien fugitivo y
de la esperanza. perdida.'! .... ¡No,
no, jamás! ¡Conservaá lo menos la
espe1·anza de que el traidor vol ve·
rá, desenga.ilado, al aµacil.,le nido
de sus primeros amo, es! .... Sufre,
pajarito mfo, suh·e y muerll de dolor, como suft·o y muero vo ! ....
Antonio había volado tiuubién en
pos de una hermosa. y célt&gt;l.,re fuuúmbulu..

.

~

~

;'111_liffllrui

Expncadón de
nut$trO$

*

*
¡Oh felicidad, *huimos
de ti pa1·a
bu~carte en el aire! ¡Como el c11nario de mi cuento!
NILO MARIA FABRA.

Odio al que se ~acrifica.
con una mira ambiciosa,
y al ir á elegir esµosa,
prefiere una fea, rica,
á una pobre, pe1·0 hermosa.
Fervientes ruf&gt;gos hacía~
de rodillas ante un saoto;
por saber qué le pedías,
¡quién poseyera el encanto
de ser santo un pa1· de C:ías!
Acéptalo como cierto:
tengo mi tumba escogida
en un rincón de tu huerto·1
si me despreciaste en vida.
quiero que me pises muerto!
9.- Traje de visita.

8.-Traje de paseo.

b.i~n en el ri,ut&gt;ño hogar de los recien casa.dos: ni ligera nube empa.ñ_a.ba el claro, sereno y transparente
ciel? de su dicha; pero los dos ca·
nar!os seguían pl'esa de mo1·tales
ansias, cu.d.a. uno en ;,u jaula, reno·
vando con rnfquívocas y ruidosas
seilales la firmeza de sus vehementes y contrariados amores.
La. primavera, que ya ~onreía Pn
l~s corazones de Carmen y .Anto·
010, &lt;'Ornenza.ba á sucudir el sueño
de 1~ Naturaleza, y barruuta.ban la
s_ublune atracción del amor l11s de
hc~da.s yemas de la humilde hierbec1lla, los henchidos b1·otes del leños_o ramaje del árbol, el cauto melodioso de las aves, el monótono
bahdo en el seno de los 1·ediles 1 el
estridente relincbar dt!l noble b rut~, que pe~cibía los recónditos eflu
v10s del aue y el (1spe1·0 1·1,g1 ,. q uc
se a.Izaba. del fondo de la, selva,.
.Por dondequiera. despe1 taba la
vida y el. arctiante ufán dti pt::1·¡,etuarla, disputando al tiempo et cetro de la inmortalidad.
Y .en me.dio de las universa.le,
man1fe;tac1ones del 'l.mOr tenues y
sutiles rejas se interponí~n al 1,.,
dos enamorados ¡mjaritos.
- Si somos tan felices-dijo un
día Carmen á su madllo,-¿ por q 1,é
no han de serlo uue;.uos canario;.·•
Vamos á uufrlos, y t'D su feliciducÍ
veremos ret1·11tadu. la nue~t,·a.
Antonio accedió á los dest,OS de s1.
esposa, y las dos jaulas fueron sus
t1tuí~as por otra mayor, provh,tu
dtl nidos y de un 1.,urujo de estopu ·
pero, como suele acontece1· tll m .. '.
cho enmudeció al comenzu.1· ia críu.
- ¡Qué lá»t11na!-excl11mó Carmen.- ¡Yu. nocu.nt,~ tuca.na.l'io!¿Po1·
qué será'!
-Porque Ja. se lo ha dicho totlo
á su c&lt;;&gt;mpañera-contestó Antonio.
- M11·a.1 aho1·a. le impone su voluntad á. picotazos.
-De alguna manera han de en·
tend,irse los pájaros.
,-Sí; pero antes cantaba.y a.hora.

grabados.

~úmero 4 -Traje de "sport", parn 1uegos de pelota. y raqueta. Aun
cuando en 1Iéxico están poco gene·
raliza.dos estos ejercicios de &lt;sport&gt;
en el sexo femenino, se ha despertado, no obstante, algún entu~ia.s·
mo en estos últimos tiempos. Nues·
iro traje es de falda corta, como
todos los dedicados á. «sport&gt;, y al
poco vuelo de su corte se agregan
sólo algunos pliegues inforiores.
Un adorno de cintas sobrepuestas,
cuya disposición puede variar í~
capricho, es el único atavío de e~ta falda. El corpiño también e~ de
sencilla. confección, y llis mang,~,.
en la parte de los hombros, llevan
un pequeilo adorno de sobreman·
ge. y plisé.
Número 5.-Traje de ciclista., d1
enagua corta y de poco vuelo, y de
blusa entallada y depocos adornos.
Para dar la forma. precisa á. esta
fa.Ida, se coloc11n, en su parte inftl·
rior, pequeñas cuchillas de tela.
La blusa tiene un cuellohombre·
1·u.s, estilo marinero, y aplicaciones
paralelas y simétricas, de la misma.
tela., que imita.o los broches del corpiño. La cachuca es adecuada al
t.-aje y la única que debe usarse en
pliseos de bicicleta.
Número 6.-Tra.je de paseo,de vistosa y sencilla confección. Hecho
con tela fina de color obscuro, y
odornado con cintas y pequeñas
aplicaciones de punto. La falda,
como todas las modernas, es ente·
ramente li11a. en toda la longitud,
con excepción de la parte superior,
que es donde se pliega ligeramentt&gt;.
Lo.i; adornos de esta parte de la
enagua se forman con cinta. ribeteada. y combina.da. de ma.nera que for·
me. entradas y salidas simétricas.
El corpifto lleva ancho cuellobom·
breras y un pequeño escote cubierto con ga.s11.decolor claro. Las man·
gas son muy sencillas, no llevan
adornos, y sólo los puilos son estrechos y ligeramente a.dol'nados.
EsPER.\NZA.

El prlm~r 1;110.
11.-Trajecitos para niños.

CONSEJOS Á LAS :M A ORES

Tanto para la criatura, como para la madre, el primer hijo es, por
más de una razón, '.!U problema muy
serio. No ba. mucho, una. madre pl't·
meriza. me decía que nunca en su
vida se bahía sentido más enter11mente desampara.da. que cua.udo
quedó sola con su hijo ,·ecién uad·
do. Estama.dl'e, en efecto, noh;ohía
tenido nunca la más mínima exp••·
riencia. con respecto á cl'iatura;, ,ecién nacidas, ni siquiel'a cou niilos
de corta edad; y d,cir que en esa
ocasión estuvo á punto de vol verse
loca, no sería exagera.do. ;,Puede
b.aber algo más impre~iona.1,te que
nna madre en semeJante situación'?
MADRES INEXPERTAS

Hay dos clases de madres jóvenes
dignas realmente de compasión. A
la primera clase pertenecen las que
carecen totalmente de experiencia,
las que antes de su casamiento fueron alegres, despreocupadas y mimadas, las que nunca dedicaron un
pensamiento siquiera. al porvenir.
Lo de que la. maternidad había de
10.-Ve1tldo1 para niños.

acarrearles cuidados y responsa.bi•
lidades, fué una cosa que no pasó
nunca por sus mentes.
Y, naturalmente, cuando llega el
momento. se ('ncuentran (•nmpletamente abrumadas por su ignorancia, a b~oluta.n1Pntf&gt; des,·oncertad as
con res¡ll'cto {~ lo que deben hacer
para criar su primer hijo; y enton·
ces Pm¡&gt;ie1.an ÍL andar á tientas, á
luchar {t ciegas, y ~e exµonen, por
consil,luientt', á un fracaso, ó, por
lo menos, á serias dificult11des.
Las de la se~undaclase están, por
lo general, tan totalmente despro•
vi;.tas de experit&gt;11ci1~ como las anteriores; pero,conscientes de las responsabilidades que las espe:ran, se
han creído en el deber de absorber
prolijamente una cantidad de teo•
rías muy bonitas, pero fundamentalmente impractica.l&gt;les.
Ahora bien: en muchos ca.sos,
cuando se ha tratado de cria.tnras,
las teorías ban resulta.do ser desastrosas; y, en mi opinión, las madres
jóvenes de esta clase son, por esto,

más dignas de compasión que las
otras.
A éstas les está I eservado el cruel
dt'»engaño de rer derrumbarse y
l'aer, una á. una.. todas las queridas
ilusiones qne se habían forjado pa•
rn cuando fueran madres, y tienen
que empen1r otrn vez PI ap1 endhu.je desde el principio, no ya de una
manera teórira, sino í~ los golpes,
muchas veces rudos, &lt;le la. experiencia.
CONSF..JOS MALOS Y CONSEJOS
BUENOS

El amor y el instinto maternos,
son, a.fo1·tuna.damente, muy fuertes,
salvo en casos excepciona.les y poco frecuentes; y ellos hacen mucho
en el sentido de ayudar á la madre
en esas circunstancias, las más difíciles tal vez por que ha.y a. tenido
que pasar basta entonces In su vida. Pero si la madre no tiene experiencia, esto no quiere decir que

no la pueda adquirir juiciosamente
de otras persona.s.
Digo &lt;juiciosa.mente&gt; porque, por
r!3stla general, la madre primeriza.
tiene que aguantar un verdadero
diluvi~ de consejos, .que_le llegan ó
de am1g11s buenas bien rntencionadas, mu.v riC'as en teorías, pero tan
faltas &lt;'e pxperiencia. como ella ó
de mudres )' abuelas que han criado
numerosas familias por métodos
que tienen ya. veinticinco ó cincu&lt;&gt;nta años de viejos, va.le decir ·de
atrasados. Y, adem:ís de atras~do
el c:onsejo de la abuela puede se;
peh¡rroso: todas ellas son siempre
demasiado indulgentes para.con sus
nietos, y les permi~en, y quieren que
Ju madrt&gt; les permita, cosas que no
deben tolerarse nunca á las criaturas, que ellas mismas no toleran
nunca á. sus hijos.
Los consejos que la. madre inexperta. puede seguir juiciosamente,
son los de la. madre inteligent.o y
discreta., que ha pasa.do recientemente por la difícil prueba, que ht

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 16 de Agosto de 1903.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
arrollo es todo lo que la criatura
puede soportar; el crecimiento debe
ser lento, y no se debe tratar nunca
de forzarlo. El úoicó manejo que
necesita la criatura., es el indispen·
sable cuando se la baña. y se la viste v lo más que puede hacerse es
v~t'verla de tiempo en tiempo de un
lado ÍL otro, simplemente para que
cambie de posición.

criado ya tres ó cuatro hijos, y cuY? ú1;1ico maestro ha. sido la exper1enc1a.
EL MEJOR DE LOS MAESTROS

Y si la. ma.dre inexperta se halla
en este infierno, ¿,qué sucede entretanto con la pobre criatura, es decir, con la otra víctima'? Para mí,
el primer hijo es siempre, en estos
casos, un verdadero mártir, un conejo de laboratorio, podría decirse,
teniendo en cuenta los innumerables
experimentos que la madre i,,experts. hace con él, con la más santa intención, por supuesto.
Está. visto que un considerable
número de criatu\'as, especialmente
de recién nacidos, se resienten de la
falta de conocimientos y de tino de
parte de la madre, que, en su ansiedad por hacer las cosas bien, se
excede, por lo general, en todas
ellas. Y no menos cierto es que una.
gran parte de las enfermedades y de
la muerte de criaturas menores de
tres meses, se debe por entero á esa.
falta de conocimientos, así como al
tra.tamiento desacertado que se da
á. la criatura, y á. los errores que se
cometen con ella en un principio.
El estudio ocasional de los animales domésticos puede suministrar
muchas lecciones provechosas¡ cu alquiera que tenga experiencia en la
cría de estos animales, sabe '1 ue no
ha.y nada mejor para los auimalitos recién nacidos que el dejarlos
solos al cuidado de los padres. El
instinto ensena á la maure á elegir
para su cría un sitio blando y abrigado; lava á sus hijos, los alimenta y los vigila estrechamente¡ y los
deja solos, tranquilos, cuando es
necesario; y la prole crece y se desarrolla, por lo general, sin ningún
atraso.
En esto, la naturaleza.da á la mudre humana una excelente lección
objetiva; y si esta madre lleva sus
observaciones un poco más lejos,

LA TEMPERATURA

Luego, hay que tenerla siempre
a.brigada. Para ello, no es necesario recargarla. de ropas ó calentar
la pieza á una temperatura de invernáculo; con esto, lo que se con·
sigue, es que la criatura se críe tan
débil como una planta forzada. Ha.y
que elegir ropas que sean tan livianas como abrigadas; y, si se está
en invierno, debe calentarse una por
una cada pieza antes de colocársela
sobre el cuerpo.
Si la criatura. tiene los pies fríos,
hay que calentárselos también con
las manos ó delante de una estufa,
antes de ponerle los escarpines. Con
las manos bay que proceder del mismo modo, y, en caso necesario, bay
que abrigárselas con mitones. Téngase siempre á mano una frazadita
para cubrir el cuerpo. Lo mejor
para esto es un cobertor de plumas
delgado, que tiene la ventaja de
ser tan liviano como abrigado; éste
es el mejor coberto1· para. la no•
che.
Durante los primeros días, esto
es, basta que el niílo no se baya aclimatado, lu. temperatura de la pieza
debe mantenerse en los 72 grados
Fáhrenbeit, y después debe stlr de
70 grados. Hay que tratar de que
esta temperatura se conserve siem-

verá que, cuando á esos animalito•
se les maltra.ta ó se les mima con
exceso, ó se les tiene de aquí p..ra
allá continuamente, no sólo no crecen bien, sino que, casi siempre, se
debilitan y mueren.
EL MANEJO DEL REClÉN NACIDO

12,-Coleecl6n de trajea Infantiles.

En estas líneas nos proponemo1
seguir la vida de una criatura durante los tres primeros meses de su
existencia. Tranquilícense nuestrll
lectoras, que no vamos á. exponer
teorías ni á hacer experimentos; ya
hemos visto que una y otra cosa
son peligrosas cuando se trata de
un ser tan tierno y delicado. Vamos á limitarnos á los hechos que
hemos presenciado con respecto á
una gran variedad de criaturas, en
el curso de muchos aílos de expe·
riencia.
El recién nacido con que nos en·
contra.mus de pronto en nuestras
manos, es un pedacito de humaol·
dad, tan absolutamente desvalido
y tan completaweote supeditado á
uosotros, que, como entre los aol·
males, la cría depende de la madre,
Nos encontramos con una vida bu•
mana en su más tierna edad, cuan•
do es más plástica, más fácil de
modelarfísicay mentalmente. Nues•
tro primer consPjo á la madre primeriza es que proceda pausadamen·
te y con la mayor cautela, y que no
apele nunca á recursos extremos.
Durante las primeras dos sema•
nas, la. criatura requiere pocos cuidados especiales: bay que bailarla,
vestirla, alimentarla. y mantenerla
abrigada;pero lo quenecesitaprlo•
cipalmente, es que se la deje sola
durante la mayor parte del tiempo,
para que va.ya dándose cuenta gradualmente de que es un organismo
animado, y para que, entretanto,
vaya aprendiendo á ejercitar sus
düerentes órganos y sentidos.
Aunque débil, este proceso de des•

Se seguirá esta regla basta la
octava ó nona semana; entonces,
como la criatura es ya más fuerte,
saca más alimento del pecho, y por
otra parte, este alimento es más rico también en elementos nutritivos;
de modo que sólo habrá que darle
el pecho una vez cada tres horas
durante el día, y un pe.1· de veces,
en todo, por la. noche.
Si la criatura tiene que u.limentarse con mamadera, ó en cualquier
otra forma que no sea la natural,
entonces pueden sobrevenir complicaciones; pero si se administra á
la criatura. leche Jimpla y pura, suficientemente diluida para que no
sea tan fue1·te, se habrá conjurado
el peligro.
Y desde el momento que no bu.ya
síctomas de indigestión, se podrá.
ir aumentando gradualmente la
fuerza del alimf&gt;nto; observundo las
digestiones de la criatura, la madre
podrá saber cuál debe ser esta graduaciónl tanto en fuerza como en
cantidact.

~í{\{\~i~

,, \i,-.'j.,,ff-}.a.

debe ser mortecina., el segundo un
poco más viva., y más tarde puede
dejársela entrar á raudales; pero
siempre hay que tener la precaución
de que la criatura. tenga siempre el
rostro vuelto del lado contrario á
la li;z, ya sea ésta del día, ó de una
lámpara eléctrica., ó de gas ó de
petróleo. Y hay queevitartambién
á la criatura. los reflejos vi vos del
sol en las paredes blancas ó claras
de la pieza.
La criatura debe tener aire fresco
en abundancia. Al principio se la
sacará de la pieza durante una hora. todos los días, y se procederá á
ventilar ampliamente la habitación.
Luego, una. vez cerradas las puertas y ventanas, se elevará la temperatura á 68 ó 70 grados Fáhrenheit, y entonces se traerá otra vez
la criatura, envuelta en su frazadita liviana.
Al cabo de unos cuantos días,
váyase baiaodo paulatinamenw la
temperatura de la. pieza uno ó dos
grados diarios, después de la. ventilación y antes de llevar allí á la
criatura, de modo que cuando ésta
tenga tres ó cuatro semanas, se haya acostumbrado ya á aspirar aire
de varios grados de enfriamiento.

~, J /'Z"N

°'!!- ~
1 ~-•
'a(,¡''(,_,,,.,,•
.-;---::- :::-r:l
'•::;r."',¡,' ~~ --~ •
-~

pre {L un mismo nivel¡ en todo caso,
más vale que sea baja, pero unifor·
me, que alta y variable.
LA LACTANCIA

Si la madre puede criar á su hijo, el problema de la alimentación
está resuelto, y todo lo que concierna á la criatura. andará bien, con
tal que se establezcan horas para
darle el pecho. Durante los primeros días, hay que dárselo sólo uoa
vez ca.da cuatro horas; después, á
intervalos de dos horas durante el
día, y de tres horas durante la noche¡ y, más tarde, cada dos horas
y media.

..... • .. • &lt;.&lt; -·

~&amp;·'
r-.~·- . .-'-~':,
,,. \: .
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•
._ I' ~IIC¡
LUZ Y AIRE

La luz es otro de los detalles que
deben cuidarse durante los primPros días. Hay que hacer que los ojos
del 1 ecién nacido vay aI1 acostumbrándose poco á poco á la luz del
día.
El primer día, la. luz en la pieza

13.-Veatiditos y abrigcs infantiles.

Entonces ya estará en condiciones
de que se la. pueda sa.&lt;&gt;ar al aire li·
bre, sin peligro de que se resfríe.
EL DESCANSO Y EL SUERO

Como el cerebru se desarrolla
más rápidamente que cualquiera
otro órgano, y mucho más durante
el primer año que en cualquier otra
época de la vida, hay que tener el
mayor cuidado en no forzar su desarrollo prematuro.
La. criatura debe estar siempre,
en lo que sea posible, á cubierto de
toda excitación, de todo motivo de
concentrar la atención. No se debe
permitir que personas nerviosas la
turnen en sus brazos, y mucho menos, que se eocarguen de cuidarla.
Eu esa edad tan tierna, cuando el
ce1·ebro está recibiendo las prime•
ras sensaciones de todos los nervios del pequeño organismo, cuan-

�E L MUNDO ILUSTRADO

Domingo lG de Agosto de 1903.

EL REGALO

14.-Ab rigo para niña.

do empina á dPspertarse á las impresiones, la. criatura.es en extremo
sensible á la. influencia ner\•iosa.
Ha.y que evitar en absoluto todo ·
ruido fuerte y todo movimiento brusco junto á ella ....
Para el reC'ién nacido el sueño es
esencial, pero ha.y que regularLr,arlo de una. manera. conveniente. La
noche es el momento más propio
para. descansar; y si la. alimentación y el sueilo dm·anteel día.están
regularizados, no habrá peligro de
que la criatura. sufra. desvelos durante la. noche.
No es razona.ble, por ejemplo,
dejar que, en el día, la. criatura. esté sin alimento durante cuatro ó
cinco horas, simplemente porque no
se ha querido interrurupi1·le el sueno. Dejándola.dormÍI' tanto tiempo,
necesariamente se desµierta con
hambre, y entonces lo m:\s proba.ble es que mame con exceso; lo que
la pondrá en un esta.do de inquietud suficiente para tenerla. despierta durante una. gran parte de la noche. De modo que durante el día, la
criatura debe alimentarse y dormir
á intervalos regulares. Y, ¡,ur la
noche, no debe haber luz l&gt;n la pieza; se tendrá ú. mano una lamp111·i•
lla. y una caja. de fósforos, por lo
que pueda. suceder.

La falta de nutrici6n es la causa primordial de las enfermedades extenuantes. Yéase lo que
dice el muy prominente Dr. Dn.
Pablo Córdoba y Yal6is, de la
ciudad de México:
''Tengo el gusto de manifestarles que el uso de la Emulsi6n &lt;le ·
Scott, en mi práctica de muchos
afios, ha sido siempre satisfactorio, pues supera. á toda otra preparaci6n cuando se trata de enfermedades de los 6rganos respiratorios 6 de afecciones por falta
de nutrici6n. Reúne, además, la
ventaja de tener un gusto agradable, pues los enfermos en general no la rehusan.

El mes de los días fríos iba. ¡\concluir. La. Noche Buena se acerca•
ba.
~~lla, la. pequeilita., oía con triste?.a. los planes de las hijas de la. casa sobre el regalo que les había. de
dejar el "niilo" aquella. noche.
Una pedía. una gra.n muíleca. que
había visto lucir en un lujoso esca.para.te, otra. una cocinita. con sus
a.ccesol'ios, cuál un jueguito de sala. completo, quién un servicio de
té á I a. "derniéro". Pero ella. era.
tao pobre, tan desola.da, que no tenía esperanza. en un regalito. Infeliz, ella. creía. que sólo li los niilos ricos el Nii\ito les traía juguetes. Y aquel ser to.o pequeño experimentó la primera. decepción del
destino.... y lloró su aciaga. suerte ... .
Era. huerfanita y estaba. entreg-ada á aquella casa, p! ro era tan delicada,quesiempreocultaba. su llanto
y sufría en silencio!
Entretanto en casa no se ha.biaba.
de otra. cosa, Ca.da. uno de los niños ind ica.ba. á su padre el regalo
de preferencia. y el padre lo a.notaba
con reserva..
Pero á la buerfanita. nadie dirigía. ni una mirada. ni un recuerdo...
Cada. cuál se embebía. en su dicha.
y olvidaba. a.q uella tierna. sensitiva.!
Naturaleza. infeliz, que, al da1· sus
primeros pasos,ya. e~cnutraba la. vida hn am11rga, la. seod1~ tan desola.da .... Y esperaba. con lo. fe de 111
última esperanza. Todo su anhelo
consistía. en encontrar al día. siguiente algo eo su rinconcito y enseñarlo á los demás.
Llegó la. noche, y domina.do. por
tanta emoción, se quedó dormida
y soiló en su regalito. Las naturalezas tristes como las sanas son las
únicas que encuentran en 11 sueilo
el gran descanso reparador. Ella.
fué despertada por el ruido de los
niílos de la. casa en aquello. mo.ílana. de regocijo: y anhelante, ansío-

Domingo 23 ele Agosto de 190:1.

sa., febril, buscó en su rinconcito el
regalo suspira.do! Mas Jo que ella.
creía. un juguetito, eran sus za.patitos de suela. gruesa. que había. envuelto en su trajecito al acostarse.
Y avergonzada. de su desgracia., lloró oculta. en el pa.ja.rl
También la. vida es un gran sueílo; pero es un sueílo continuo ....
A la manera de la. cadena de eslabones que va formando la. ola, ella.
extingue algunas esr,era.r.zas nuestras, pero "adelaote 'sefo1•ma. otro
nuevo eslabón, que es el que nos
mantiene siempre esperando!
Tal es la vida! Algo que se confunde con la lobreguez de la. noche
eteroa.; algo que fu lgura., se desva.net•e y se apaga; algo que desapa.
r«:CP para no ve I ver.
; Un crepúsculo vespertino que no
se repite. La. peregrinación 1e1·renal, que termina. siempre en Calvario .... !
1\fYRIEL.

RIAMOS.
En vano la. animación
Del goce mi rostro alegra.,
i Si llevo la noche negra
Y etl'rna en mi corazón!
Mi risa es la del bufón
Que quiere ocultar su pena.
Y salta. sobre la. arena.
Al son de lo. destemplada.
Y estentórea. carcajada
Con que el concurso Je atruena..

Mas ya. mi fuerza. se agota.
A los golpes del dolor:
Y aunque con rostro traidor
l\Iis sufrimientos escondo
Es el rna.r·tirio tan hondo'
Que, aunque rni constancia es ID
Temo bajur en la lucha
cbu,
Del sacrificio hasta el fondo.
a,

,_

Cuando PI chiste se derrama
La. mu ltitud que me asedia.
'
Se ríe con la. comedia
Sin acordarse del drama..
Es verdad, la. eterna. llama.
Seca con sus rayos rojos
Las lágrimas de mis ojos
Y nadie sube qnP al par '
De la ¡rorra del juglar,
Llevo corona de abrojos.
Nadie sabe que ha.ven mí
Un torm1·nto sobrebÚruaoo
Nadie conoce el arcano '
De tristeza que hay aquí. .....
11ientras pude combatí·
Hoy me siento acongoj~do.
Cuando el león acosado
Siente el corazón herido
1'~-. de cólera el gemido '
Por el dolor a.naneado.
Pero ¿á qué hablar de dolor
Si el ajeno á nadie importa'.'
Riamos, la vida. es corta
Riamos, es lo mejor.
'
Cuando y a. del gladiador
Las fuerzas van decayendo
Y va. la. muerte sintiendo,
Abre las puertas al alma.
Y con desdei\osa calma
Rueda en el polvo 1·'.iendo.

Cuando se 1,iente morir
U na. esperanza. querida,
Cuando tiene el alma. herida.
Necesidad de gemir,
E., espantoso cubrir
El dolor con risa. loca.,
Pues al salir de la boca
En bullicioso tropel,
Es como río de niel
Que envenena. cuanto toca..

P. E. ROMERO.

------

(Paolo.)

Por razooes pecuniarias,

sé que preocupado e,tás,

y, µara ca.stirte, vas
ácaza. de millonarias.
Tanto 01 plan has propalado,
que acaso alguna., 1t11paci~u1.e,
te tache de indiferente
creyéndote interesado.

He apurado con valor
E,;te cáliz gota. á gota,

EL TESTAMENTO

7··t¡·¡ffllt··RuTA·1
r~süTi.FE,
l
ADenver, Kansas City, Sl Lonis, Chicago, lew York.
811 Fraaclaco y Los Aqele1

i
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♦

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i:

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t

1

!

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzobtsc,o 'fttltlt.
Los bienes fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos p6llzas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dras que ee practlc:6 la
apertura del testamento del llaatllal·
mo Sr. Arzoblepo D. l'atrlclo A. FeeblD
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La fortuna ctel dlatlnpldo prelado ucendlG a. cerca de '125,000 oro amf'rlcano: J ee¡1ln el lnnntarlo que ae ba
publicado, los blenee que deJO ruerou
como 1lgue:
Dos pOllzu de '·La Mutua.' ' Companra de '
guroe eobre la Vida. de
Nuen York, por $~5.~00
oro cada una, 11 sun . . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados
bre una de las pólizas 9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . H,000 oro.
Acciones en efectivo J en
Bancoe. . . .
. . 37,000 orn.
F.ntre lu dl•JlO•lclonee del eelior Ar1:obl1po, en eu testameato, se blcleron
etas:
A au hermana, sellorlta Kate FeebaD,
que eatuvo alPmpre con 11 huta ID
muerte, $◄0.0110 oro en bonos J $25,000
oro ere una de las pOllzaa de seguro:
t la eellora Ao• A. ~·eehao, viuda del
sellor doctor Eduardo L. ~•eebso, btr·
mano del ,enor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de laa (lllllzaa, y $6.000 oro en
efectl•n: a 1ft A&lt;·adPmla &lt;le i:,ao Patrl·
c-!o dP !"bkallo. de la que ee preceptora
1u b•rmftn11. lfadre Marra Catalina,
$10.IMHI oro de 1ft nltlma p011za; l la
e&amp;cuela · -~ora Marra·' de eoeelianra
prérli&lt;·a JlAra varones, de Feehaovlll~,
111 lonl•. que PrR la lostltuclllD por .a
que mh •e lntereR&amp;ba el ••~or f rru·
bl•fl'l. •• •n t re,runn los $4,000 re1ta"l•

,o-

~ ,. 1~ 1\ltlm11. f)f\llZfL

♦
♦

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en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comooores de
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. w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

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to : F'Rrm. IIAUGOU, 54, boulevard. Edpr
Quloet, Parra y eo tola1 las rarmacl■•·

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1.-Coleccién de trajea de paseo.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ElL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Agosto de 1903.
Para solemnizar las vísperas de
su liberti..d, se había tomado varias
copas y estaba el viejo veterano
alegre como un nif!.o en víspera de
vacaciones. Cuai:.do tocaron silencio en el campamento, ño Pancho
dormía ya.
Y bajo la sugestión de la. dulce 1 ,
espesanza de redención, aquella no- , - '\
che dormía ño Pancho como un ,
~
justo, ignorante de que al amane- '
cer había dispuesto el General ene·
migo el asalto de su campamento.
Dormía profundamente, y soñó
Sof!.ó que, licenciado, volvía á su
pueblo, á su casa, al seno fiel y
amoroso de su viejita, la madre carif!.osa de sus hijos.

V

-...., v iÍ!

.j.' •.· · 1
'

,.. J

1

los besos que iba á darle al primer
nieto, al hijo de su hija, al chiquitín que le extendería cariñoso sus
bracitos regordPtes, en uno de los
cuales debía verle la pulserita. que
él le había comprado por cinco pesos en Caracas y que el musiú que
se la vendió le había dicho estaba
bendita por el Papa.
La noche empezaba.
Ro Pancho siguió la interrumpida marcha y poco después se veía
en el portal de su casa.
No se atrevía. á llamar.
La emoción lo había enmudecí·
do.
Por fin golpeó la puerta con .su
bastón y sollozando exclamó: Filomena., soy yo! Abre!
Un ruido insólito, como un trueno, aterró entonces la montafla.
Ro Pancho despertó.
-Qué es, Dios mío? preguntó sobresaltado.
Mil voces contestaron su pregunta..
--El enemigo! El enemigo! ¡Al·
za. arriba! gritaba uno con voz de
clarín. Era el Jefe del batallón.

***

El asalto fué ref!.ido, sangriento,
espantoso.
Después de una hora de loca y
ruda. brega., el sol claro iluminó la
derrota de los asaltantes y el cam·
po de pelea lleno de cadáveres, donde los solda.dos supervivientes gri·
taban la victoria.
Media hora después, recorriendo
el campo1 el General exclamaba an·
te el cada ver de ño Pi.ocho:
-Mirá, por fin el viejo panquió.
¡Ah viejo sortario pa el plomo era
éste!

**

*
Ningún otro epitafio,
ninguna. otra
oración fúnebre se ha dicho sobre
la tumba del prócer anónimo, que
duerme por siempre el sueí'lo redentor del paria..
RAFAEL SILVA.

Caracas
11.-Abrigos para niño,.

Los caminos estaban desolados,
pero á él le parecían alegres todos
los paisajes.
Caminó mucho, de día bajo el sol
bravo, de noche bajo la luna risue·
iia, cantando á veces, á veces llorando de alegría, sin cuidarse de
comer, sin sentir fatiga, sin acor·
darse siquiera de la curtida calaba.cita que llevaba llena de aguardiente, sin coger una sola mascada
del tabaco que tenía en la vejiga
,.;urada con olorosos clavos de especia.
Caminaba, poco á poco, pero sin
detenerse, basta que al fin vió la
plomiza iglesia de su pueblo.
Al mirar de nuevo aquella torre
donde niño repicó él las campanas
alegremente en días de pascua, al
respirar otra vez el olor de sus
mon_ta.iia.s, el corazón no le cabía
enel pecho.
En la colina que le brindaba. el
grato panorama de su pueblo se
arrodilló, se santiguó humedeciendo su tembloroso dedo pulgar en
las lágrimas que vertía, y rezó un
padre nuestro.
El sol se hundía en el ocaso.
El poniente estaba lleno de cárdenos arreboles.
Un viento fresco le llenaba el rostro de caricias.

México, D. F., Julio 21.
El Dr. Bernardino Beltrán dice:

"Desde antes de recibirme, en
algunas personas de mi familia,
y después de recibido, en mi clientela particular, he usado con muy
buen éxito la Emulsi6n de Scott,
de aceite puro de hígado de bacalao con hipofosfitos ( únicamente preparada por los Sres.
Scott &amp; Bowne),y me es muy grato manifestar los buenos resultados que he obtenido, sobre todo en el tratamiento de la escr6fula y de la tuberculosis pulmonar.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

Y él gozaba de la belleza del crepúsculo, sentado sobre su cobija
gloriosa agujereada por las balas,
sobre el único trofeo que llevaba á
sus hijos después de dos lustros de
sir vicios á la Patria ....
Y pensaba en la sorpresa de su
familia cuando lo vieran llegar, en

MANOS BLANCAS.
Manos blancas, satinadas,
Con leve azul en Jas venas,
Manos color de azucenas
Por el alba sonrosadas;
Manos que fuisteis besadas
Allá en mis horas de penas:
Sed conmigo otra vez buenas
Cuando sufro delirante;
'
Acariciadme un instante,
Manos color de azucenas.
Manos suaves y pequeñas,
Manos de color de cirio,
Manos blancas como el lirio,
Como el ave, de sedeiias.
Manos que haciéndome, en sellas
La -santa Cruz del martirio,
'
Nuestro amor hasta el delirio,
Con fe y juramentos va.nos,
Me hicisteis creer, ¡oh manos,
Manos blancas como el lirio!
Manos que yo he descalzado
De guantes, en la arboledr.,
Manos suaves cual la. seda.,
Que con ansias be estrech11,do;
Manos con que yo he soñado,
Cual otro cisne de Leda,
Ser dichoso donde pueda
Ver mi esperanza. cumplida:
¡Tened piedad de mi vida.,
Manos suaves cual la seda!
Manos que con fanatismo
Adoro en santo fervor,
Manos blancas de mi amor,
Símbolo de un despotismo ....
Salvadme ya del abismo:
Escribidme por favor;
Y si este inmenso dolor
Con vuestra piedad no calma.
¡Arrancadme luego el a1ma,
Manos blancas de mi amorl
M. ALVAREZ MAGAÑA.

A uno que nada tenía.,
su mujer, bastante lerda,
para ligas le pedía,
y él, enfadado, decía:
-Tú estás loca; ¡ponte cuerda!

..................................

,

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA
A Deaverí ;lusas City, St. Louis, Cbicago, llew York.
San Francisco y Los Ang&amp;les

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. sr. Jlrzoblspo rttban.
Loa bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado con•
sistía en dos p6Iizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d!aa que se practicó la
apertura. del testamento del llustrfalmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeha.n
en la ciudad de Chlcago, Illlnole.
La. fortuna del distinguido prelado ucendló ll cerca de $125,000 oro a.merlcano; 7 eeg1ln el Inventarlo que ae ha
publica.do, loa blenee que 4ej6 fueron
como sigue:
Dos póllzu de ' 'La Mutua.'• Compallfa de
guroe aobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . l 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre una de laa p61lzaa
9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancoe. • . • • . . . 37,000 oro.
Entre lu dlapoalclonee del sellor Ar11oblapo, en au testa.mento, se hicieron
atas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta au
muerte, '40,000 oro en bonos 7 $25,000
oro ie una de las pólizas de seguro ;
l la sellora Ana. A. Feehan, viuda del
eellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzoblapo, $25,000 oro
de otra •e lu póliza.a, 7 $5,000 oro eu
efectivo; l la Academia de San Patrl·
clo te Chlcago, dé lt que e11 preceptora
BU herma.na, Madre Marta Catalina,
$10,000 oro de la 111tlma p0llza; ll la
escuela • 'Santa Marta· • de ensellanza
prllctlca para varones, de Feehauvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl6n por la
que mAa 118 Interesaba el ■e!ior Arzobispo, se entreiruon loa $4,000 resta'l, . la dltlm&amp; póllsa.

♦
♦

L A MODA
Pronto las golondrinas vularán
de nuestros hogares; pronto, muy
pronto, atravesarán en raudo vuelo nuestras fértiles campiBas en busca de un blando albet·gue, en busca
de un ambiente suave y cariñoso.
La ausencia. de las golondrinas,
lectoras mías, Pstá relacionada íntimamente con la venida de nuevas
modas, con el uso de nuevas faldas, con el empleo ele nuevas telas.
Un equinoccio, el de otoño, toca
ya á nuestras puertas. El astro rPy
es el gran regulador de las mod_as
femeninas: está muy cerca de la tierra, y los vestidos vaporosos, los
sombreros "fleuris" privan en reuniones y paseos; se ausenta un poco de este valle de dolores, y Jleg;i.n
en seguida las telas de color oscuro, los sombreros serios, los abrí·
gos discretos.
;,Y sabeis por qué es esto, lectoras
mías'? Porque las modas, como to·
do lo de la naturale.¡a, sufre con
la lejanía del astro de los astros y
se despierta y anima á su proximidad. Un psicólogo, un sociólogo,
un filósof.o ó lo que sea., debería.
emprender un estudio analítico y
concienzudo acerca de los cambios
de modas, que son tan regulares,
tan matemáticos pudiéramos decir,
como la aurora y el ocaso, como el
día y la noche.
Nosotras, las mujeres, contentémonos con que alguien emprenda
el trascendental estudio; no inten·
ternos abo1·darlo y dediquémonos á
charlar un poco de faldas y corpiños, en su relación con nuestro cuer·
po, y no en relación con las épocas
primaverales ú otoñales.
Los últimos figurines llegados á
mi mesa de trabajo, me dan á co·
nocer las faldas ''modera style", 6
sea lisas en casi toda su longitud y
plegadas I igeramente en su parte
infe1·ior. Esta hechura de fa.Idas no
constituve una novedad: los talleres parisienses las confeccionan hace algunos mese~, y de los talleres
americanos han salido tambié n algunos millares. ~in embargo de
es:&gt;, ha.y en las últimas que veo, al-

.:,e reservan Cl\mas en Carro .Pullwan para todos lo::! puntoi;
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,s'on renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
ta. San Franolaoo1 #ilm. 8 1 Nláx/001

a . F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

sin embargo, numerosas modifica•
ciones en el modelo primitivo. Poaemos asegurar que el imperio del
"talle tol'ero" durará aún por muchos años, pues en las pl'iacipales
poblaciones europeas están muy en
boga estos corpiños. Seman9:ria·
mente publicamos en estas pág-mas
modelos de estos talles, que muy especialmente recomiendo á mis lec·
toras. En mi próxima crónica tra•
taré á reserva de hacerlo también
en p'osteriores artículos, del estilo
"reforma", que tan poco se ha generalizado en México, no obstante
ser uno de los más vistosos originales.

2.-Vestidito para niña.

MARIA LUISA.

CANTARES
I.
Me ha; causa.do tanto dallo,
Que, si yo hiciera las leyes,
A todos los ojos negros
l-'usie1·a peua. de muerte.
II.
Dicen que al sol de los cielos
Hoy ha vtiucido ot1·0 sol;
¡ Ya sabes que te prohibo
Que te asowes a I balcón 1
III.
Ya sé que eres muy constante,
Morena del alma. mía,
En odiará quien te quie1·e
Y eu querer á quien te olvida.
IV.
¿ ~o ha. de habermuchasinfames,
Si has cometido una infamia,
Y en I uga,· de aborrecerte,
Te quiel'O cou todo el alma?

v.
L:ígrimas nos costará,
Si vol vemos á encontrarnos,
A ti lo que no me has dicho,
Y ú.-mí lo que no he callado.
VI.
El cantar que más prefiero
Ese llO lo canLO á nadie,
Que en el corazón lo guardo
Y del corazón no sale.
NARCISO DfAz DE Escov AR.

go raro y algo muy útil especial·
mente: el poco vuelo del c?rte,. que
constituye un detalle esenc1alís1mo.
Siendo estas faldas de poco vuelo, expeditan con_sid~rablemente !os
movimientos y d1smmuyen ~amb1én
la cantidad de tela. Lo primero es
utilísimo, ylo sPgundo no es d~sde·
ñable, pues algo puede econ~m1zarse en el costo total del vestido. Y
respecto al entalle, qué podemos de~
cir'? Que estas faldas moderna~ delinean perfectamente la parte mferior del corpiño y coadyuvan á 1a
esbeltez y gallardía del cuerpo. El

poco vuelo se apl icri. únicamente {~
la parte superior ele la falda, pue&lt;1
en 1a infPrior continúan llevándose los pliegues.
Por lo que hace á los corpiños,
diré desde luego que se estilan de
preferencia los "toreros", que pue·
den ser variadísimos en sus fo1 mas
y detallPs. Las cbnquetas toreras
son. vistosas por exc~lencia:cuadran
á todos los talles y encajan perfec·
tamente á todas las esta.turas. La
serie de estos corpiños es interminable; y aun cuando todos ellos se
rigen por un corte especial, caben,

3.-Vestidito para r,·i ~.~-

�Domingo 10 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LOS CANARIOS
Carmen y Antonio vivían pared por medio, y
sus balcones, de voladas barandillas, por poco
espacio separados, caían á la. calle casi al mismo
nivel.
Ricos, jóvenes y solteros, hermosa y discreta
ella él apuesto y galán, eran ambos lo que vul·
gari'.nente se llama un buen partido; pero ni la ve·
cindad, que engendra fácilmente el tra.t-0, ni la semejanza de gustos y de posición social, que lo estrecha y consolida, ni los tiernos aílos, de suyo
propensos á las expansivas y ruidosas demostraciones del corazón, fueron parte para que Carmen
y Antonio llegaran nunca á c1;1,mbiar seiiales, si
no de afect11osa benevolencia, por lo menos, de
frívola cortesía: sellaban sus labios odios impla.cables de familia.

Los clavos, sostén de las dos jaulas, estaban fijo:1 en la pared maestra, pegados á las
jambas en el mismo sentido, á mano derecha.
de Ca.rmen y Antonio, cuando éstos asoma.bao
al balcón, de modo que el segundo, _durante el
tiempo que consa..rro.ba á su ca.nar10, volvía
forzosamente las ;spaldas 11. la primera.
Así pasaron días, que no fueron muchos, hasta que el mozo puso en efecto lo que, irresolu•
to y perplejo, venía meditando, y fué alcanzar
su jaula y ,ariarl&amp;. de sitio, ap~ovechando la
ausencia &lt;le la. encante.dora vec111a..
Al salir ésta al balcón, se sorprendió del caw·
bio: junto á. la suyo. estaba lo. jaula de Anto·
nio, quien tenía puestos los ojos en ambos canarios, alegres y contentos &lt;le ~erse tan cerca.
Y á. fuerza de mirar á los pá¡aros, sus dueílos se miraron al fin; ella tímida y rnb:)rosa,
él confuso y suspenso.
Desde entonces Antonio tuvo en poco á su
canario y se apasionó del ajeno, á pesar &lt;le que,
siendo hembra, no sabía arrancar de su garganta los delicados trinos con que el primero
recreaba suavemente el oído de cuant-0s le escuchaban.
.
Carmen, á. su vez, comenzó á tomar afición al
primoroso cantor que, desde el alba hasta-el
caer de la tarde,estremecido de gozo, ab.riendo
las alas sin espacio para tenderlas, agitado é
inquieto', llenaba el aire de meliflua armonía,
fijas las miradas y los deseos en las pró~lmas
rejas de su compañera de amor y cautiverio.
Tanta con~tancia despertó en el tierno corazón de Carmen afán nunca sentido, placer jamás ima!\'inado, dolor y gozo, ifl:lpulsos de llorar y explosiones de risa, opresión de pena Y
desbordamientos de júbilo, anhelo de hablar é
imperiosa. fuerza de silencio; pero sus ojos, claros espejos del a.lma, traidores y p~rleros, se
apartaban á cada instante de la. Jaula pa.ra
cla.varse en los de Antonio, como atraídos y
subyugados por el poder de imán misterioso é
irresistible.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

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4.-Traje para "sport."

Y luchando ambos con el miedo de incurrir
en el desagrado paterno, y con el natural ru·
bor y encogimiento de los pocos años, sin di·
rigirse la palabra, daban rienda suelta
ternura que Probargaba su corazón hablando
los canarios.
Un simple saludo de Antonio, frase vulv¡r
de pura. cortesía., dicha con la.bio torpe Y ba
buciente y miedo en el corazón, que con&amp;el16
Carmeu apagada la. voz y encendido el!'°ª"°'
dió fio ~ los apartes y fácil entrada _al d1álofu'¿
El cual, indiferente y frívolo al prmclplo, u
subiendo de punto de día en día, h~siaconvertirse en largos y amorosos coloquios, siempre
brevísimos para los interlocutores. Y alembepr
con pena interrumpidos y con creciente an
y mayor fuego reanudados.
Mas los pobres pajaritos, medianeros dew.n·
ta felicidad, confiados á. mallos extral'laa Y mercenarias, echaron pronto de menos las tlern~
caricias y la cuidadosa solicitud de sus lngrf
tos dueilos, harto a.tentos á la propia satis ac·
ción para pensar en la ajena.

'1,1

°

6.-T raje de pasea.

Un anciano que compartía la amistad
de ambas casas rivales, cuya reconciliación hubo de procurar inútilmente, regaló á. la gentil muchacho. y al gallardo
mancebo sendos canarios, en ricas y doradas jaulas cautivos, pero de sexo distinto, á los cua.les tomaron aquéllos tan
grande afición, que rayaba. con el carillo.
Casi á la misma hora, mai'iana y tarde, salían al balcón para atender con
prolijo esmero y hasta exagerada solicitud al cuidado de los hermosos pajarillos, que no cesaban de saltar dentro de
la angosta cárcel, donde encerrados vivía.o.

ª

***

Et-consejo cariñoso y la súplica reiierada d:
la oficiosa amistad; el tiempo, que aplaca 1~
rencores, enerva las voluntades y rinde 1~• 01~
racteres más firmes y enteros, y, sobre to o, u·
inquebrantable constancia de los amaf189¡'11~.
dieron más que los odios de ambas . am s d~
y aquéllos con el logro de sus ardiente
seos, viero'n colmada. con creces su veotur~mo
Todo era. paz, todo contento, todo sup

5.-Traje de clcllata.

~'-

!!

\\.

.

1

,

tiV

�Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL

~m:--:no

IIXSTRADO

hiere-murmuró Carmen, triste y
pensativa.
Y por primera vez, desde su matrimonio, sus ojos se anegaron en
llanto.
Una noche, de vuelta al domicilio conyugal, después de celebrar
en casa de sus padres el primer aniversario de la tornaboda, Carn en
supo con asombro y profunda peua
que el canario de Antonio, aprov ..chando la torpeza de un criado
h,~bía desaparecido.
'
-¡Pobrecita!-exclamó mirando
con ternura á la abandonada avel'illr~ -¡Huyó el inconstante!. .. ¡lo!;'rato, ¡ é ·tido, a.leve! .... ¿Pero qué
11npo1·ta·1 Yo te vengaré .... ¡Mafta.na, ruailana. mismo. tenor.is otro
compa.ñero! Demí depende! ... ¿:'.las
qué digo'! ¡Ay de mf! ¿Para coude·
uarte de nuevo. no á dulce esclavitud, sino á. opresora serviduml.,re,
y a.l doble dolor del bien fugitivo y
de la esperanza. perdida.'! .... ¡No,
no, jamás! ¡Conservaá lo menos la
espe1·anza de que el traidor vol ve·
rá, desenga.ilado, al aµacil.,le nido
de sus primeros amo, es! .... Sufre,
pajarito mfo, suh·e y muerll de dolor, como suft·o y muero vo ! ....
Antonio había volado tiuubién en
pos de una hermosa. y célt&gt;l.,re fuuúmbulu..

.

~

~

;'111_liffllrui

Expncadón de
nut$trO$

*

*
¡Oh felicidad, *huimos
de ti pa1·a
bu~carte en el aire! ¡Como el c11nario de mi cuento!
NILO MARIA FABRA.

Odio al que se ~acrifica.
con una mira ambiciosa,
y al ir á elegir esµosa,
prefiere una fea, rica,
á una pobre, pe1·0 hermosa.
Fervientes ruf&gt;gos hacía~
de rodillas ante un saoto;
por saber qué le pedías,
¡quién poseyera el encanto
de ser santo un pa1· de C:ías!
Acéptalo como cierto:
tengo mi tumba escogida
en un rincón de tu huerto·1
si me despreciaste en vida.
quiero que me pises muerto!
9.- Traje de visita.

8.-Traje de paseo.

b.i~n en el ri,ut&gt;ño hogar de los recien casa.dos: ni ligera nube empa.ñ_a.ba el claro, sereno y transparente
ciel? de su dicha; pero los dos ca·
nar!os seguían pl'esa de mo1·tales
ansias, cu.d.a. uno en ;,u jaula, reno·
vando con rnfquívocas y ruidosas
seilales la firmeza de sus vehementes y contrariados amores.
La. primavera, que ya ~onreía Pn
l~s corazones de Carmen y .Anto·
010, &lt;'Ornenza.ba á sucudir el sueño
de 1~ Naturaleza, y barruuta.ban la
s_ublune atracción del amor l11s de
hc~da.s yemas de la humilde hierbec1lla, los henchidos b1·otes del leños_o ramaje del árbol, el cauto melodioso de las aves, el monótono
bahdo en el seno de los 1·ediles 1 el
estridente relincbar dt!l noble b rut~, que pe~cibía los recónditos eflu
v10s del aue y el (1spe1·0 1·1,g1 ,. q uc
se a.Izaba. del fondo de la, selva,.
.Por dondequiera. despe1 taba la
vida y el. arctiante ufán dti pt::1·¡,etuarla, disputando al tiempo et cetro de la inmortalidad.
Y .en me.dio de las universa.le,
man1fe;tac1ones del 'l.mOr tenues y
sutiles rejas se interponí~n al 1,.,
dos enamorados ¡mjaritos.
- Si somos tan felices-dijo un
día Carmen á su madllo,-¿ por q 1,é
no han de serlo uue;.uos canario;.·•
Vamos á uufrlos, y t'D su feliciducÍ
veremos ret1·11tadu. la nue~t,·a.
Antonio accedió á los dest,OS de s1.
esposa, y las dos jaulas fueron sus
t1tuí~as por otra mayor, provh,tu
dtl nidos y de un 1.,urujo de estopu ·
pero, como suele acontece1· tll m .. '.
cho enmudeció al comenzu.1· ia críu.
- ¡Qué lá»t11na!-excl11mó Carmen.- ¡Yu. nocu.nt,~ tuca.na.l'io!¿Po1·
qué será'!
-Porque Ja. se lo ha dicho totlo
á su c&lt;;&gt;mpañera-contestó Antonio.
- M11·a.1 aho1·a. le impone su voluntad á. picotazos.
-De alguna manera han de en·
tend,irse los pájaros.
,-Sí; pero antes cantaba.y a.hora.

grabados.

~úmero 4 -Traje de "sport", parn 1uegos de pelota. y raqueta. Aun
cuando en 1Iéxico están poco gene·
raliza.dos estos ejercicios de &lt;sport&gt;
en el sexo femenino, se ha despertado, no obstante, algún entu~ia.s·
mo en estos últimos tiempos. Nues·
iro traje es de falda corta, como
todos los dedicados á. «sport&gt;, y al
poco vuelo de su corte se agregan
sólo algunos pliegues inforiores.
Un adorno de cintas sobrepuestas,
cuya disposición puede variar í~
capricho, es el único atavío de e~ta falda. El corpiño también e~ de
sencilla. confección, y llis mang,~,.
en la parte de los hombros, llevan
un pequeilo adorno de sobreman·
ge. y plisé.
Número 5.-Traje de ciclista., d1
enagua corta y de poco vuelo, y de
blusa entallada y depocos adornos.
Para dar la forma. precisa á. esta
fa.Ida, se coloc11n, en su parte inftl·
rior, pequeñas cuchillas de tela.
La blusa tiene un cuellohombre·
1·u.s, estilo marinero, y aplicaciones
paralelas y simétricas, de la misma.
tela., que imita.o los broches del corpiño. La cachuca es adecuada al
t.-aje y la única que debe usarse en
pliseos de bicicleta.
Número 6.-Tra.je de paseo,de vistosa y sencilla confección. Hecho
con tela fina de color obscuro, y
odornado con cintas y pequeñas
aplicaciones de punto. La falda,
como todas las modernas, es ente·
ramente li11a. en toda la longitud,
con excepción de la parte superior,
que es donde se pliega ligeramentt&gt;.
Lo.i; adornos de esta parte de la
enagua se forman con cinta. ribeteada. y combina.da. de ma.nera que for·
me. entradas y salidas simétricas.
El corpifto lleva ancho cuellobom·
breras y un pequeño escote cubierto con ga.s11.decolor claro. Las man·
gas son muy sencillas, no llevan
adornos, y sólo los puilos son estrechos y ligeramente a.dol'nados.
EsPER.\NZA.

El prlm~r 1;110.
11.-Trajecitos para niños.

CONSEJOS Á LAS :M A ORES

Tanto para la criatura, como para la madre, el primer hijo es, por
más de una razón, '.!U problema muy
serio. No ba. mucho, una. madre pl't·
meriza. me decía que nunca en su
vida se bahía sentido más enter11mente desampara.da. que cua.udo
quedó sola con su hijo ,·ecién uad·
do. Estama.dl'e, en efecto, noh;ohía
tenido nunca la más mínima exp••·
riencia. con respecto á cl'iatura;, ,ecién nacidas, ni siquiel'a cou niilos
de corta edad; y d,cir que en esa
ocasión estuvo á punto de vol verse
loca, no sería exagera.do. ;,Puede
b.aber algo más impre~iona.1,te que
nna madre en semeJante situación'?
MADRES INEXPERTAS

Hay dos clases de madres jóvenes
dignas realmente de compasión. A
la primera clase pertenecen las que
carecen totalmente de experiencia,
las que antes de su casamiento fueron alegres, despreocupadas y mimadas, las que nunca dedicaron un
pensamiento siquiera. al porvenir.
Lo de que la. maternidad había de
10.-Ve1tldo1 para niños.

acarrearles cuidados y responsa.bi•
lidades, fué una cosa que no pasó
nunca por sus mentes.
Y, naturalmente, cuando llega el
momento. se ('ncuentran (•nmpletamente abrumadas por su ignorancia, a b~oluta.n1Pntf&gt; des,·oncertad as
con res¡ll'cto {~ lo que deben hacer
para criar su primer hijo; y enton·
ces Pm¡&gt;ie1.an ÍL andar á tientas, á
luchar {t ciegas, y ~e exµonen, por
consil,luientt', á un fracaso, ó, por
lo menos, á serias dificult11des.
Las de la se~undaclase están, por
lo general, tan totalmente despro•
vi;.tas de experit&gt;11ci1~ como las anteriores; pero,conscientes de las responsabilidades que las espe:ran, se
han creído en el deber de absorber
prolijamente una cantidad de teo•
rías muy bonitas, pero fundamentalmente impractica.l&gt;les.
Ahora bien: en muchos ca.sos,
cuando se ha tratado de cria.tnras,
las teorías ban resulta.do ser desastrosas; y, en mi opinión, las madres
jóvenes de esta clase son, por esto,

más dignas de compasión que las
otras.
A éstas les está I eservado el cruel
dt'»engaño de rer derrumbarse y
l'aer, una á. una.. todas las queridas
ilusiones qne se habían forjado pa•
rn cuando fueran madres, y tienen
que empen1r otrn vez PI ap1 endhu.je desde el principio, no ya de una
manera teórira, sino í~ los golpes,
muchas veces rudos, &lt;le la. experiencia.
CONSF..JOS MALOS Y CONSEJOS
BUENOS

El amor y el instinto maternos,
son, a.fo1·tuna.damente, muy fuertes,
salvo en casos excepciona.les y poco frecuentes; y ellos hacen mucho
en el sentido de ayudar á la madre
en esas circunstancias, las más difíciles tal vez por que ha.y a. tenido
que pasar basta entonces In su vida. Pero si la madre no tiene experiencia, esto no quiere decir que

no la pueda adquirir juiciosamente
de otras persona.s.
Digo &lt;juiciosa.mente&gt; porque, por
r!3stla general, la madre primeriza.
tiene que aguantar un verdadero
diluvi~ de consejos, .que_le llegan ó
de am1g11s buenas bien rntencionadas, mu.v riC'as en teorías, pero tan
faltas &lt;'e pxperiencia. como ella ó
de mudres )' abuelas que han criado
numerosas familias por métodos
que tienen ya. veinticinco ó cincu&lt;&gt;nta años de viejos, va.le decir ·de
atrasados. Y, adem:ís de atras~do
el c:onsejo de la abuela puede se;
peh¡rroso: todas ellas son siempre
demasiado indulgentes para.con sus
nietos, y les permi~en, y quieren que
Ju madrt&gt; les permita, cosas que no
deben tolerarse nunca á las criaturas, que ellas mismas no toleran
nunca á. sus hijos.
Los consejos que la. madre inexperta. puede seguir juiciosamente,
son los de la. madre inteligent.o y
discreta., que ha pasa.do recientemente por la difícil prueba, que ht

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>CONflDfNCIAS

EL
Jlño X-tomo n- núm. 1

Mu Npo ILUSTRAD o
mextco, Jlgosto 16 dt 19oi.

Gerente: LUI&amp; Rt Yl&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAFAIL R fl't&amp; &amp;PINDOU.

son difíciles de diagnosticar en sus principios.
Comunes á estas enfermedades son una variedad ele síntomas molestos que seguramente habr/í. usted sentido alguna vez 6 cuando
menos en parte.
El imi-omnio, la jaquecas frecuentes, los puntos negros que flotan ante la vista, la inapetencia, sensación ele pesadez y malestar al levantarse, torpeza en los movimientos, sueño ó pereza inmotivados mal humor, desarreglo en las digestestiones, falta ó pérdida de la me,
moria, imposibilidad para dedicarse á los asuntos que requieren intervención de la inteligencia, dolores vagos sin cama aparente, debilitamiento ó pérdida de las funciones sexuales, etc.
To&lt;lo este cuadro de síntomas, unidos á otros muchos que sería largo enumerar, puede decirse que forman el cuadro clínico de la mayor parte &lt;le las enfermedadrs consuntivas, sumamente extendidas y tanto más graves, cuanto que con su insidioso principio, pasan en
la mayoría ele los casos inadvertidos y sólo manifiestan sus perniciosos efectos, cuando han hecho progresos formidables que si no impo•
sible es muy difícil detener.
Probablemente usted habrá sentido algunos de estos achaques á los que quizá no habrá dado importancia, pues en algunos casos 18
Naturaleza triunfa y la huella que dejan es tan lijera que nadie se preocupa por sus resultados.
Convendrá usted, pues esto es indudable, que repetidos estos desequilibrios orgánicos, poco á poco minan su salud, y cuando usted
justamente alarmado desea recobrar esa salud, ó no puede conseguirlo, ó si llega á lograrlo, es solamente á costa de grandes y laboriosos
sacrificios.
Si al primer achaque, á la primera molestia, ustt&gt;d, como hombre pensador se preocupa de su estado y desea verse libre de funestas consecuencias, recuerde lo que á eate respecto dicen los médicos más afamados. Tome sin pérdida de tiempo el

Wino 6e dan Sermá/J
D e l Doctor

LATOUR BA UMETZ,
que sin molestia de !lingún género, devolverá á su organismo :el completo vigor y la plena salud que había perdido.
Teniendo fácil remedio todos los males que forman el principio ele las variadas enferdades á que está sujeta la Naturaleza humana,
en lamano ele usted está el arma que debe servir para combatirlas; cúlpese á sí mismo si no aprovecha la oportunidad de hacerlo.
Xo siendo el

Vino de S a n Ger01án
una prepanción empírica, sino que: está ajustada á los más rigurosos principios de la ciencia y que ha sido no solamente aprobada sino
prescrita por los más eminentes y conocidos médicos, puede u!:ted tamarla sin temor, recomendarla á s11s amigos, darla, á su familia
con absoluta confianza dvnde quiera que haya un dolor que aliviar ó una enfermeelad que combatir.

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LA CORONACIÓN DE PÍO X.

�t&gt;omlngo 16 de Agosto de 1908.

Una lección de moral.
(Véase el artículo "Las matanzas de fru.iles. ")

No bien mi abuelo «tuv•&gt; viento,• como dicen los franceses, de que había «dos ?olgados»
en la Plaza de Armas, debe haberse dicho: «ésta es la mía,» y tomándonos de la ~ano~ Carlos mi hermano y á mí, nos cond UJO al pie del
patíbulo para darnos una lección «objetiva• de·
moral.
Es sorprendente que en aquell_n ~poca, ya
remota, en la que ni Pestalozz1 m Froébel
eran conocidos entre noi:otros y en que las reformas pedegógicas no eran ni s~spechadas en
México, se aplicaran ya las lecc10nes de cosas
á la educación moral.
En efecto, cada vez que había fusilado, y
nada más frecuente que el que lo hubiera, los
padres y tutores madrugaban y hacían madrugará sus hijos ó pupilos, para llevarlos á
presenciar la ejecución, hacerles palpará d_ónde conducen el vicio y el crimen! y demo_strarles prácticamente que por descuidar el silabario ó el catecismo, puede llegar un hom b1 e á
la deshonra y á la muerte.
.
En aquella sazón, tenía yo un miedo cerval
á los muertos, y los espectúc~los cr~entos 1!1ª
horripilaban y causaban vértigos. ~ien hubiera querido quedarme en casa y deJ&amp;r en paz
los restos de los que fueron; pero ~i abuelo
no cej6, y hube de acompañar\?, páhd~ y trémulo como si me fueran también á fusilar.
Ll~gamos. No olvidaré jamás aquel espectáculo. Los bandoleros pendían de dos de los
faroles de la plaza, frente á Pal_acio. ¡Qué Cf!-•
belleras hirrntasl ¡Qué barbas incultas, crecidas y ralas! Un lodo sanguinolento manchaba sus caras y sus ropa!!; en las blusas roj_as se
dibujaban y destacaban coágulos renegridos.
Colgados de las arcas, con ~nas cuerd~s, sus
cabezas pendían como abatidas y med1ta1:&gt;undas y sus ojos entreabiertos parecían mirarnos al soslayo. De tiempo en tiempo, por entre aquel •aguacero de m~chas» y «de ~ilachas,•
que diría Guillermo Prieto, se deslizaba por
una hebra de harapo ó un hilo de cabellera ó
de barba, una gota de sangre, rubí en el basurero, y caía al suelo.
Yo no tenia para aquel espectáculo más que
estupor y náusea, y no pod~a des~i9:r los ojos
de tanta miseria y de tanta 1gnommia. Por la
primera vez de mi vida la mu~rte _se me ofrecía en cínica y triunfal apoteosis, ~mta en sangre, erizada la melena de ~umé~1de y alzando en alto un padr6n de informa: «¡Por ladrónh
Mi abuelo hablaba entre tanto. Yo casi no
oía de su discurso más que palabras sueltas:
virtud 1 trabajo honor ....... Era la lecci6n de
moral dada al ~ído, con voz anegada en lágrimas é impregnada de profunda y sincera ero?·
ción. Poco á poco, y arre~atado por s~ propia
elocuencia, la voz de mi abuelo se hizo más
vibrante se form6 un corro al rededor nuestro cirdulo atento, curioso y creciente, que
no~ estrechaba y oprimía, para ver lo quepasaba y oír lo que se decía, y la ~\ática s~ ~onvirtió en disertación. Papá Pepito se dmgía
ya al pueblo le predicaba virtud y honor; confiaba en que: como se había ya dicho antes
y había de décirse después, la sangre de aquellos bandoleros sería la última que se derramara por la odiosa causa del crimen, y_creía
ver al México de mafiana pr6spero y fehz por
el trabajo honesto, gracias á aquellos terribles,
pero necesarios escarmientos.
En ese momento sinti6 que le sacaban el reloj. Con un movi~iento súbito, ~e apoderó de
la mano que le registraba el bobillo, el ratero
quiso desasirse sin logra~lo; ~ma breye lucha
seguida de la completa victoria de mi abuelo,
nos dejó en el centro de un clar? de la multitud antes apiñada y atenta. Mi abuelo tenía
sujeto de la mano á un joven, casi un adolescente, vestido de camisa y calzón de manta,
chilapefio y calzado con huaraches.
La peroraci6n se enderez6 entonces al ratero:
-¿C6mo, ¡infeliz!, ante estos cadá!eres,
frente á esta picota, cuando corre ante ti san-

EL MUNDO ILUSTRADO.

gre de ladrones, y la infamia de su crimen.horroriza á todas estas gentes honradas; mie~tras los padres de familia traen aq;ií á sus hijos para que vean palpablemente a dónde los
podrá conducir la mala conducta; cuando estás seguro de que mofiana tu cadáver vendrá
á substituirá alguno de éstos, todavía teatre·
ves á robar?
-«¡Pa que viasté, sifior, lo que nos cuesta!n
-dijo el ratero, y aprovechando el est~por de
mi abuelo ante su cinismo,_ logró d~esas1rse, ~?
abri6 pnso á través de la gente y ctesaparec10
por entre las cureñas y cajuelas de una batería tendida junto á Palacio.

***

Años después, he reflexionado e~ aquel_ suce.so. Dos escarmientos bastaron á 1m pedir el
saqueo y el incendio de la ciudad; pe:o el raterismo no resintió poco ni mucho la influencia de aquellas ejecuciones sumarias y sin form11. &lt;le proceso. Miles de hechos más ó menos
análo~os, han venido después á probarme que
más puede el rigor contra los crímenes que sugiere la violencia, que sobre los que consuma
la habilidad· que la sociedad está mejor armada contra el bandido, que contra el ratero ó el
estafador, y que vence mí1s fácilmente á Muzzolino que á «Chucho el Roto ...
DR. M. FLORES.

ENCUENTRO DE GA.TOS
Un gato amarillo y blanco, recostado á la
orilla de un elevado techo. Xo duerme ni tampoco tiene intención de dormir. Obedeciendo
á los instintos contemplativos de su raza, está
ahí para sofiar, observando al_ mism~ tie1;JlPº
las lejanías circundantes. De improviso: Junto al ángulo de una pared vecina aparecen dos
orejas saliendo detrás de una chimenea, dos
ojos e~boscados, una cabeza de ademán resuelto: otro gato!
Negro enteramente y silencioso, con precauciones de apache, al descubrir al primero,
vuelto de e!lpaldas, se detiene un momento
para reflexionar; después, por una serie de
contramarchas muy estudiadas, poco á poco ·
avanza sus patas sedosas.
El soñador, sin embargo, siente la aproximaci6n del visitante y vuelve bruscamente la
cara: orejas bajadas al momento, ligero mohín en los labios, imperceptible movimiento
de las garrae dentro de su estuche aterciopelado.
Con una calma en extremo afectada y alto
el lomo, el recién llegado se aproxima mientras que el primer ocupante, sin moverse, lo
foca con el fuego de sus ojos verdes.
Es evidente que ya se conocen un poco y
se tienen cierta estimaci6n; sin eso, el duelo
sería inevitable.
Con sus mismos sesgos y altos prolongados
llega el gato negro, al fin, y deteniéndose á
dos pasos del amarillo, siéntase erguido un
momento mirando al cielo, como diciendo:
«Ya ves que mis intenciones son pacíficas;
vengo yo también para admirar este hermoso
panorama.»
Entonces el otro vuelve la mirada, ya tranquila, hacia los lejanos horizontes, en señal de
que ha comprendido y no siente desconfianza
alguna; al ver este ademán el gato negro, se
echa á su vez, pero 1con qué acompasada lentitud va doblando en varios tiempos y movimientos una por una sus patas sedosas! Algunas miradas cambiadas aún, medio cerrando
los ojos en forma de sonrisa amistosa. Y, en
fin, sellado el pacto de confianza, los dos, sin
ocuparse el uno &lt;lel otro, quedan absortos, en
una honda contemplación, en l\n largo ensuefio.
•
PIERRE Lo1'I.

=-=

LA MUERTE DEL PAPA
JI i,ropóslto 4t nutstros graba4os.
En el presente número completamos nuestra información relativa á la muerte del Pa¡&gt;1
Le6n XIII, dan&lt;lo á conocer algunos grabadoe
-reproducidos de periódicos europeos-que
representan, entre otros asuntos, la confesi6n
del Sumo Pontífice y el aspecto de la Basílica
de San Pedro í1 la hora en que el público deefilaba frente á la capilla donde el cadáver estuvo expuesto.
A al~unos de nuestros lectores les habrá sorprendido, indudablemente, que mucho ante.
de que se recibieran en México aquellos peri6cos, hayamo'! publicado nosotros un grabado
en que aparecía el Camarlengo &lt;le la Sede dando fe del fallecimiento dPl Papa, y otro que
reproducía, tal como la describi6 el cable, la
escena de sus funerole8.
Esto que aparentemente no'I acusaría de
lig~rez~, tienf:, sin emhnrgo, su explicaci6n
muy clara: á nadie, por ejempl?-Yª sea fot6grafo ó d1bujante,-pudo perm1tírsele la entrada á la recámara de Le6n XIII, en los momentos en que Su Santidad se confesaba, ni
tampoco en el instante preciso en que Oreglia,
golpeando con el martillo de plata la frente
del Pontífice muerto, declaraba la vacancia de
la Sede Romana. La «Illui:tratión» francesa,
no obstante, ha ofrecido á sus lectores dos dibujos que reproducen aquellos actos solem•
nes.
¿Cómo ha si&lt;lo esto posible? Es claro que
para reconstruir ambas e!-cenas y ¡&gt;resentarlu
al público con el sello de verdad que puede
exigerse del periodismo moderno, el dibujante contó solamente con retrato2 y fotografías del Jugar, y con los datos que con respecto
á esas ceremonias, proporciona el conocimiento de costumbres Aeguidas de largos afi01
atrás. La composición del cuadro, mÍIB ó menos artística ó más ó menos llamativa, qued6
por completo á su arbitrio, y no por ser, en
parte, los trabajos de esa índole, producto
de la imaginación, dejará. de descubrirse en
ellos un fondo de verdad que interese al p6·
blico, siempre ávido de noticias y de il~stmciones oportunas. A mayor abundamiento,
diremos que entre los diversos dibujos relati•
vos á una misma escena y publicados por 101
mejores periódicos de Europa, no hay dos, de
distinta firma, acordes en los detalles; pues
mientras en «L'Illustration» aparece el Papa
tendido en una cama de latón en el momento
en que Oreglia declara que ha muerto el Pon•
tífice, en el «London News» ap~rece tendido
en la cama de madera que us6 siempre.
Siguiendo nosotros el procedimiento aceptado ya en todas partes por el público y que
siguen unos periódicos tan prestigiados como
son «L'Illustration• y el «London NewA,• noe
resolvimos, en obsequio de la op0rtunidad, A
publicar los ~rabados á que antes hicimos referencia, aprovechando para la ejecución de
los dibujos correepondientes, los retratos de
los cardenales y las fotografías del Vaticano
que erafi necesarias para reconstruir, conforme á las noticias ministradas por el cable, laa
escenas respectivas. Por lo que ve á los traj~
tuvimos á la mano las obras que los descnben y presentan con más fidelidad.
. .
El éxito que hemos alcanzado nos i~dica
que éste es el camino que debemos seguir, Y
así lo baremo!!: el público, en su mayoría,
acepta con gusto nue1&gt;tras ilustraciones, y tan·
to este semanario, como «El Imparcialn Y «El
Mund,&gt;,• han tenido que aumentar, en los úl•
timos días, su tiro ordinario.

***
En primera plana ofrecemos hoy un rlibujo
de la coronación del nuevo Papa, hecho según la información que contienen los cablegramas y conforme á los datos que acerca de
la ceremonia hemos recogido de fuentes muy
dignas de crédito.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

mutrtt dtl stñor tic. tancAsttr lonts.
En la ciudad de Cuernavaca, á donde había ido en busca de salud, falleció el domingo
anterior por la tarde, el sefior Lic. Don Alfonso LanCÍlster Jones, caballero muy conocido
en :México y generalmente estimado en los
círculos sociales y políticos.
El sefior Lic. Lancáster Jones, que durante
más de un año desempefió en Inglaterra el
cargo de Ministro Plenipotenciario de nuestro
país cerca del Gobierno de Eduardo VII; venía padeciendo, hace algún tiempo, una 8:f;c·
ci6n pulmonar. Para atender á ~u curacion,
po\icitó y obtuvo del sefior Presidente de la
República ser relevado de
su alto puesto, y despu~s
de una larga. travesía, que
mucho contribuyó á exacerbar sus males, vino á la
capital con el prop6sito de
dirigirse de aquí al punto
que los facultativos le señalaran como más á propósito
para su restablecimiento.
La enfermedad, por desgracia, había adquirido caracteres muy graves, y el
terrible desenlace sobrevino
á los pocos días. Los deudos del paciente, que se encontraban en México, fueron llamados á Cuerna.vaca
--donde se hallaba ya su
esposa,-y poco después ,de
su llegada, el señor Lancaster J ones entró en agonía,
muriendo á las dnco y cuarenta de la tarde.
En el Hotel de Cuernavaca donde residía e1 distinguid o jurisconsulto, se _improvisó una capilla ardiente, depositándose en ella el
cadáver durante algunas horas. El señor Gobernador
del Estado, Coronel Alarcón y otrcs funcionarios,
enviaron coronas, haciendo
presente á la familia del fi.
nado su condolencia por tan
sensible pérdida.
El cadáver del señor Lic.
Lancáster Jones fué embalftamado y traído á México,
para inhumarlo en el Panteón Francés. A los funerales concurrieron numerosas personas de representaci6n.

para que más fácil le sea evitar las persecuciones de sus enemigos. El equilibrio entre el
ataque y la defensa se ha roto. Es necesario
restablecerlo.
-¡C6mo!-exclnmé balbuceando,-¿en eso
estás pensando? ¿Y nosotros los hombres no
somos tus hijos predilectos?
Ella frunció un poco el entrecejo.
•--Todos los animales-dijo- rnn mis hijo3.
De todos me preocupo igualmente y á todos
por igual los extermino.
-Pe10 ...... el bien ...... la raz6n ...... la justicia ...... -murmuré.
-Esas son palabras humanas-repuso la
voz de hierro;-yo no conozco ni el bien ni el

EN HONOR DE PIO X
misa y "Te Deum,,

eatearal.

~Iuy justificado era el entusiasmo con que
los católicos esperaban la celebración de la
~füa que el Cabildo Eclesiáljtico clispu~o en
honor del Papa Pío X, pues pocas veces, como el domingo último, se habrá efectuado en
la Basílica una festividad mejor organizada y
más solemne.,
El templo, literalmente henchido por una
concurrencia en que '.le veían representadas
todas las clases sociales, lucía sus más ricos
adornos: grandes lienzos de
felpa roj!L, franjeados de oro,
que cubrían las columnas,
y multitud de luces distribuidas en los candiles de las
bóvedas, en el ciprés y en
los altares. Los candelabros, floreros y demás paramentos que decoraban estos
último~, ofrecían, en conjunto, un soberbio golpe de
vista.
A uno v otro lado de la
crujía, y 'cerca del ciprés,
se levantaron dos amplias
tribunas: una, destinada al
Cuerpo D~~lomático, y otro,
á las familias de los señores
11inistros y á las damas de
la mejor sociedad mexicana,
q~e habían ofrecido concurnr.
El señor Arzobispo .\larc6n se pr~sentó en Catedral
poco antes de la hora fijada.
para la ceremonia, y á las
nueve y media dió principio la ~füa, oficiando en
ella de pontifical el mismo
Prelado. Los señores Canónigos Herrera, .Jainaga, Cruz
y de los Cobos, asistieron al
oficiante.
La Misa cantada, que fué
la de Gounod, llamó verdaderamente la atenci611 del
público, pues tanto la orquesta como el coro, desempefiaron con mae:;tría los
hermosos, pero difíciles números que componen la obra.

Concluída la Misa, el señor Alarc6n entonó el «Te
Deum,» echándose entonces
á vuelo todas las campanas
del templo.
Entre la concurrencia,que
era numerosísima, se encontraban casi todos los miembros ,del Cuerpo Di ploroático y algunas damas de las
más distinguidas en los mejorPs· c!rculos rnciale.,;.

La Naturaleza
Entré en una inmensa sala subterránea de altas b6veda".
Todo ella estaba iluminada por un resplandor que
parecía surgir del suelo.
En el centro estabn. sentada una mujer de majestuoso aspecto, vestida de un
amplio traje verde.
Apoyaba en la mano su cabeza y parecía
meditar profundamente.
Comprendí que estaba ante la Naturaleza y
al punto nació en mi alma algo como un temor sagrado, ó reverencia silenciosa.
Acen¡uéme á la mujer sentada y, después
de saludarla ::on respeto, la dije:
-¡Oh madre común! ¿En que estás pensando? ¿Acaso en los futuros destinos de la
humanidad? ¿En las condiciones necesarias
para que alcance toda la perfección y dicha
posibles?
Lentamente volvió la mujer hacia mí sus
ojos sombríos, penetrantes y temibles; entreabriéronse sus labios, y oí su voz resonante, como de hierro que chocara con hierro.
-Pensando estoy en el modo de dar mayor
fuerza á los músculos de la pata de la pulga,

tn

Sr. Lic. D. Alfonso Lancaster Jones.
~al: _vuestra razón es _mi_ley. Y, ¿qué er¡ la
Justicia? Yo te dí m1 vida, yo te la quitaré
para dársela á otros seres, sean gusanos ú hombres, indistintamente. Tú, mientras no te llegue la hora, si~ue en la lucha, procura defenderte y no me importunes más.
, Quise replicar, pero toda la tierra en torno
fofo mugió sordamente; yo me estremecí de
espanto.
¡Entonces desperté!
IvAx TouRGUEXEFF.

.,11/ligida
¿Qué culpa tuve, si con ser tu amante
A la cita no fuí, tierno amor mío
'
Si la noche era obscura, intenso
frío
Y vino el suefio y me venció al instant~?
Si tuve culpa, vuelve á mí el semblante
Blando, amoroso; no con cefio impío
Mi voz dPsoigas, tú perdón ansío
Torna po_r mí, te seguiré anhelante ..... .
1Iira ~on qué an_siedad te espero y llamo;
Soy débil, POY muJer, no me acongojes·
Dímelo y presto volaré al reclamo.
'
¡No, de tu corazón ¡ay! no me arrojes!
Que con toda mi alma yo te amo
Y me duele en el alma que te enojes ..... .

¿¡

ENRIQUE FERNANDEZ GRANADOS.

�Domingo 16 de Agosto de 1903.
Domingo 16 de Agosto de 1903.

--

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO 11,USTRADO

Misa solemne en Ca.t-edra.1, en a.cclón de gracias Por la. elección de P'Io X.

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SaHda de la. concurrencia por la puerta. del Seminario.

(Fot. de "El Mundo nustraOo.")

�Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL liUNDO ILUSTRADO

POESfAS INDOSTÁNICAS
EL LOTO
El Loto, especie de gran J
asiático, es flor sagrada y sim
licaeotreegipcios é iodostáni
Ea Egipto, ea la religión de
mes, significaba iomortalid
adornaba. las estancias de
Dioses; en la Indio. se rep
á Lackmi, esposa de Krisna
nieado por trono el loto. Ap '
das al corazón las hvjas de J
curan las pasiones desgraciad

Loto, trono de dioses y de diosas,
mágica, suave y poderosa flor,
de encantadoras ninfas predilecta,
del Indostán flor6n.
¡Sálvame! En lo escondido de mi pecho
un veneno me mata roedor:
calma por tu virtud el fuego vivo
que arde en mi coraz6n.
En las fiestas de Krisna, en las que el pue
á la divinidad alza su voz,

vi... un extranjero tntre las verdes palmas,
más hermoso que el dios;
sí, más gentil que los divinos genios
que pululan de Brahama en la mansi6n.
Su, dulce acento penetr6 en mi alma
como flecha veloz.
En vano á todo sacerdote imploro:
no hallo filtro que alivie mi dolor;
en tus hojas, ¡oh Loto!, solamente
fundo mi salvación;
que ellas sean mi bálsamo suave ..... .
En su bajel el extranjero huy6 .... .
Devuélveme la paz .. porque me abraso:
porque muero de amor!
(Traducción de MARTl- MIQUEL.)

Para saber algo,
do. -GoETHE.

*
El honor es como la juventud, una vez
dido, no se halla más.-CAXTU.

El Camarlengo recita las preces de ritual ante la uro.a en que fueron depositadas las vfsceras de León XIII, después de embalsamado el cadáver.

.

Domingo 16 de .Agosto de 1903.

�MISA SOLifimrt n:nttTkii!ÍAL EN ACCION DF, GRACIAS POR LA ELECC[O. E Pro

X .-ASPECTO DEL CIPRÉS, DE LA CRUGÍA y DE LAS TRIBUNAS DE LCS INVITADCS.

�Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL RAYO
Madre haraposa: tú que á las puertas
vas con las manos siempre tendidas
y hallas las bolsas siempre desierta~
y las conciencias siempre dormidas;
tú que en la alforja de tu miseria
vas recogiendo los desperdicios,
que en el naufragio de cada feria
sobre las playas echan los vicios;
tú eres la hija del que en la guerra
se armó soldado, vibró su acero, ·
rodó en las luchas; se hundió en la tierra...
¡y hoy nadie sabe si fué guerrero!
Tú eres la hermana del que en los dientes
del engranaje cayera un día:
las ruedas fueron indiferentes·
pero los hombres más todavía'!

Domingo 16 de Agosto de 1903.

Tú eres la viuda del que al abrigo
del Sol, muriera sobre el a;ado:
hoy todos comen pan de su trigo·
tú no lo comes ... ¡y él lo ha sembrado!
Tú eres la hija, tú eres la hermana
tú eres la viuda, siempre en trabajo·'
tú eres la madre que hará mañana '
una bandera de cada andrajo!
En las entrañas, como un consuelo
guardas un hijo del ?1uerto esposo ....'..
Nube de harapos: prensa en el cielo·
pero en el cielo más tempestuoso! '
No será tu hijo tieruo querube
copa de mieles, ni flor de mayo ..'....
Madre haraposa: tú eres la nube· ·
¡y en las entrañas tienes el rayot'
JOSÉ SANTOS CHOCANO.

1901

I
Media noche de poi· filo
y en calleja solitaria,
recatado entre las sombras
como siniestro fantasma,
por la cólera turbado
está don Luis de Moneada,
que le han robado la honra
y quiere tomar venganza.
Y ha de tomarla cumplida,
y completa ha de tomarla.
que ¡por Cristo! que otra igual
el rey mismo no tomara.
No en vano su pecho alienta;
no en vano de alta prosapia
es don Luis vástago altivo,
y tal dice su ar•ogaocia;
no en vano ganó laureles
en Portugal y en Italia,
y conservó de su abuelo
blasón, empresa v espada.
Cuando de la vil deshonra
cae en el rostro la maucha.,
y quieu la lleva no siente
que sus iras se uesatan
como el huracán bravío,
como tempestad que estalla,
como el trueno que retumba
en llanuras y montañas,
no merece, por menguado,
el hono1· de la. venganza,
y el deshonor le mancilla
y la deshonra le infama;
pues ta.oto el tRmor le ofuRca
que olvida qu~ tales manchas
sólo el ace1·u las borra,
sólo con sangre se lavan.
Por eso entre las tioieblas,misteriosas enlutadas
que si al traidor dan ayuda
Je traicionan por la espalda,como so111bra ¡.n1.vo1·usa,
como siniest,·o fanta,ma,
en el corazón ¡.a·entlidas
de tal afrenta I as 11 amas,
reprimiendo su coraje
y conteniendo la saña,
por la cólera turbado
está don Luis de Moneada.
Y habrá de quedar memoria
en la. gente castellana
de cómo lava su afrenta
quien tuvo en tahto su foma.

Sr. General Francisco O. Arce.

N ECROLOGIA
El lunes por la tarde murió en México el
señor General Don Francisco O. Arce.
La muerte del se:fi.or General Arce ha sido
mny sentida en los círculos r..lilitares, pues
aparte ~e que el ~nado era uno de los jefes
más antiguos del EJército, contaba en su abono con antecedentes muy honrosos.
Comenzó su carrera por los años de 1845 {i.
1846, concurriendo, como cabo, á la batalla
de Churubusco. Al iniciarse la guerra de la
Reforma y de la Intervención, el General Arce se mostró un partidario decidido de las intituciones liberales, luchando al lado de Como~fort contra los franceses, en calidad de
Teniente Coronel. Estuvo, después, en la batalla de San Lorenzo y en muchos de los innu!I}erables hecho~ de armas que, á partir de
esa epoca, se sucedieron ein interrupción. hasta 1867. En este afio, el señor General asistió
como Jefe de la 2~ División del Norte al sitio
y toma de Que.rétaro, que determinó la caída
del llamado Imperio y el triunfo definitivo
de la República.
Restablecida ésta, el señor General Arce fué
sucesivamente, Comandante de la J:-laza Go~
~ernador de Sinaloa y de Guerrero, Diputado y
Senador al Congreso de la Unión en diversos
perí?dos. Al mori¡, desernpeñ_ab~ el cargo de
Pr_e~1dente de la 2. Sala del Tribunal Superior
M1htar.
A los funerales, que se efectuaron el miérco,
les con los honores de ordenanza, concurrier?,n la mayo~ p3:rte de los jefes de alta graduac1on en el EJérc1to y muchos particulares.

II

Por buena que sea la cabeza, no puede casi
nada contra el corazón. - ScuDERY.

¡Las doce! Sonó la hora.
¡Uuál se despierta la rabia
y cuál \"acilan los celos
entre dudas y esperanzas!
Por fin llegó; qut: si el toque
de la sonora campana
con su lúgubre tañido
no le dP.spertara el alma,
que estaba soñando sueño

*
. Las pasiones son los únicos oradores que
siempre persuaden.-LA RocnEFOUCAULD.

*
Si el talento es una piedra preciosa el tacto
es la montura.
ESTUDIO FOTOGRAFICO

(Mora.)

de horripilantes patrañas
¡por el Cielo y por la Virgen!
juraría el de Moneada.
En la torcida calleja
una sombra se adelanta
que arrimándose á los muros
caurelosa se recata.
Ya se acerca sigilosa,
y, aunque lentas las pisadas,
en las baldosas resuenan
más distintas y más claras.
Ya se adivina el embozo
al fulgor de pobre lámpara
que enciende piadosa mano
para cumplir una manda.
¡Con que es cierta. su deshonra!
¡Cierto que Beatriz le engaña!
El rondador se detiene ....
y está en la reja una dama..
¡Es ella! ¡Viven los cielos!
¡El único amor de su alma!
¡El amor de sus amores!
¿Ella? ¡Beatriz! ¡Ira y rabia!
¡Ah! No mintió quien le diJo:«Conde: celad vuestra casa,
&lt;que el honor alguien os roba
cde noche por la ventana.
«Y es oprobio y es vergüenza
«Pn tal hembra tal infamia,
&lt;y es villano quien la sufre
&lt;si no busca. la cobranza.&gt;

III
-Perdonad, ~eñora. mía,
si más rápido que el viento
y en alas de mi alPgría
no he venido .... Que lo siento
en el alma juraría.
-Si sois puntual á la cita,
por qué mP habláis de perdón?
¿Perdóo·t Quien le solicita
de tal manera acredita
que está muy puesto en razón.
- ¡Qué mucho si en raudo vuelo
teoctió sus alas mi endecha!
-¡Qué mucho si amor acecha
y pertinaz en su anhelo
me atravesó con su flecb a!
-Amando el hombre procura
unir la dicha. y la suerte ....
-Y en su delirio no· advierte
que si el amor es locura
Je lleva á encontrar la. muerte.
-Esclavo soy del Amor,
y Amor, señora. es abeja
que al volar de flor en flor,
en una sola se dej a
la vida con el honor.
- Sois galán ....
-¿Y quién, señora,
~ i acertó á ,·eros la c¡¡rr, , -

que es envidia de la Aurora,- ,
al hablaros no os hablara
como estoy hablando ahora?
-¡Ay, Diego! Que e~toy dormida
al oíros me pal'ece ....
Si fuese pasión mentida
la que en nuestro pecho crece,
no me robara la vida.
-¿,La vida:' ¡Plácido sueño
que, al són de música suave,
basta. nosotros risueño
llega de Amor en la nave
como buscando á su duPñol
¿.No supisteis de una flor
que, al despuntar la mañana,
rompió en pétalos de grana
la cárcel de su rubor?
¿Y nunca triste rumor
de alguna canción lejana
us contó, por la ventana,
pesares de un trovador'? f
¿,Jamás, delirante y loca,
tocó en ardiente embeleso
una boca vuestra. boca?
-Awor en las redes preso
ile otro amor que amor invoca
es flor y es canto y es beso!
¿.No supisteis de una estrella
prendada de un ruiseñor,
qne en los sauces del alcor
noche á noche se querella?
-¿,Y vos no sabéis si ella,
temerosa del azor,
tiembla mirando al cantor
cuando se avecina á vella?
-¡Va.no afán!
-¡Triste querella!
- ¡Una. historia de dolor
tao sentida como bella!
-Un cuento de trovador:
POR EL BRILLO DE UN A ESTRELf,A
GERIFALTE Y RUISE~OR.

-¡Cuánto vuestra voz conmueve!
-¡Atrás, villano y alt"ve
que así en la nocturna calma ....
-Fueg&lt;&gt; de Dios! Quién se atreve':
- ¡Sálvanos, Virgen del alma!
-;.Quién sois vos'?-el uno dice;
-Vos quién sois:'-el otro clama;
- ¡Diego Núijez de A lbornoz!
-El Conde Luis de Moneada.
Paso á paso y en silencio
apareados avanzan,
se detienen freute a l Cristo
y se miran cara á. cara.
A combatir se aperciben,
tiran sombreros y capas,
y las manos de ira trémulas
requieren fuerza y espada.
Ya con la vista se miden,
calcu lando la distaod11;
ya con rPcelo se acercan,
ya cnutt-losus se ut .can.

¡Cómo brillan los estoques!
¡Cómo se cruzan y enlazan
á los fulgores rojizos
de la mortecina lámpara!
Trémula chisporrotea.
del farolillo la llama,
y es muy o,cura la noche
y la claridad escasa.
Y los rivales no ceden;
en las tinieblas batallan;
entre la sombra se buscan,
y de la soml:&gt;ra se amparan.
Redoblan vigor y brío,
ebrios de cólera y rabia,
y son dos tig1·es que luchan,
y son dos hombres que matan.
Mano firme, mano artera,
esquiva un bote con waña,
y mortífera se hunde
basta la cruz una espada.
Un cuerpo que se desploma,
una vida que se apaga,
y unos pasos que de prisa
se alej!ln .... y luego . . .. nada!
IV
Llena de horrible congoja,
presa de mortales ansias,
por saber quién era el muerto
agual'Cló Beatriz el alba.
¡Qué tarde que llega el día!
¡Las horas qué leo tas pasan
cuando las cuenta entre dutlas
poi· sus temores el alma!
Alzó un cadáver la ronda,
llevóle envuelto en la capa,
y recogieron del sitio
un srmbre1·0 y una espada.
Del farolilo apagó~e
trémula y roja la llama,
y al fin,-consuelo dt:l tristevino la luz dese ada.

Beatriz partióse de Burgos,
y don Luis partióse á Italia,
ella buscando retiro,
el Conde buscando hazañas.
Pero en Burgos y en Toledo
y en la torre de Moceada,
donde con tocas de vmda
cuhre su afrenta la clama,
se.ben que el Conde ofendido
tomó de su honor venganza,
y logróla muy completa,
muy á tiempo y muy callada;
que la deshonra sabida
ni es vergüenza ni es infamia,
si la castiga el a ce1·0
y si co n sangre se Java.
MIGUEL HERNÁNDEZ -TÁUREGUI

Ja.lapa.-1903.

�Domingo 16 de Agosto de 1903.
EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 16 de ,\¡;osto de

El, MUNDO ILUSTRADO
l(l•):!_

cial, conocido dd uno al otro extremo de la
República, por &lt;lon&lt;le viajaba coni,;tantemente
llevando á cabo, y casi :-iempre con li!lonje~
éxito, infinidad de transacciones comercialeti,
Penlía!le yerdaderamente contento¡ el apeti:o
E n la Catedral de Puebla.
110 faltaba, ni los buenos plato!l, ni el buen
humor; bebíamos fuerte, y la charla no cesaba
Publica.mm; en el nre,;ente número 1!0s fo.
un punto.
tografías de la l'att•1!ral de Puebla, que repreCuando los mozos servían el caf(·, J&lt;:nrique
s1·11tan el inte1ior dl'l temple,, decorado parn
San Román, que tenía la peculiaridad &lt;le no
la,; honraR fúnebres allí celebradas en memoser oportuno jamás, pregunt6 de improviso á
ria tie León XIII, y el túmulo que conforme
Pablo:
al ritual, se levant6 con n;te motivo en la na•
-Y has pensado en que tu futura se avenve &lt;lel centro.
drá fácilmente á seguir la misma vicia errante
Las honra,1, {t juzgar por lo que acerca de
que tú?
l'\las han dicho los periódicos de información,
-Seguramente que no-respondió el int.erpelado,-esto sería un absurdo.
-¡Psé!-afiadió Enrique.-Cuda uno obra
tl su manera. Sin embargo....... ¡En fin!. .... .
Nadie de los amigos de Pablo atrevi6se á
&lt;lemandar la explicaci6n de aquellas vagas
frases; temíamos, y con raz6n, que viniese á
enfriar nuestros momentos de gozo¡ pero la
impaciencia de Yélez asom6; quiso saber el
significado ele aquel enigma, é insistió con Enrique pam que éste &lt;liese término á i;u pensamiento.
-Xo, no es nada; un recuerdo que me vino á las mientes. Hi ustedes quieren, lo referiré, pero ........ .
Y como Pablo se empefiara en ello, San
Román prorrumpió, después de breves instantes de silencio:
-El hombre que figura en mi relato, existi6 y se extingui6 sin dejar huella ele su paso
por el mundo. Acompañado siempre y t utoreado, dig;ámoslo así, por nuestro común enemigo el Fra.caso, la cadena de años que arras•
tró sobre la tierra form6 un cúmulo inmenso
de desgracias y sufrimientos, sin que la Dicha
asomara m 'ls que por fugaces destellos, que
sólo s.,rvían para h:1cerle ver más espantosa
hi profunda ol&gt;scuridad de su destino.
Se contemplaba solo, amargamente solo, á
la edad en que el hombre achacoso, enfermo,
siente como el viejo tronco la imprescindible
necesidad Je un apoyo, &lt;le algo qUt. alegre la
tristeza del ocaso.
Acordábru;e de haber sido feliz. E-ste tiem•
po existió en verdad, pero muy breve, y de
ello tenía de vez en cuando sus visiones con•
fusas, especie de alucinaciones momentáneas
que parecían vivificar por segundos aquel es•
píritu abatido, y que al borran,e dejaban algo
como la influencia física de un &lt;lolor.
Y cuanJo aquellac; alucinaciones aparecían
en su cerebro, carcomido por el pesar y flagelado por el recuerdo, se podía verle dilatando
su,; ojos mortecinos, pugnando por retener
má.s tiempo aquella suerte de vaga somnolen•
cía que pasaba rápida, sin detener.,e y sin dejar tnÍl:! huella que la del pájaro en el viento.
Recordaba haber amado como se ama u na
sola vez en la vida., con ese amor que parece
llevar consigo el alma, aún después de eman·
cipach. de la materia. Aquello habla sucedido
en un tiempo en que su imaainación se roo·
vía ardientemente, haciéndole creer y esperar
en la felicidad completa de poseer para sí, y
para sí solamente, el cariíio de la mujer que
CATEDRAL DE PUEBLA.-El túmulo.
formaba su encanto.
(Fol. Bustamante.)
Duró esto un invierno justo. Caricias y suspiros cambiados en la honesta calma de un
hogar para los dos ...... Hallaba placer en pa·
resultaron muy ~olemnes, pues tanto el «Nocsear por los sitios frecuentados con su m ujer•
turno,» que se efectuó el día 4 por la tarde,
cita colgada á su brazo, 6 en pasar la velada
como la misa celebrnda al siguiente día, supeal dulce calor del nido instalado po1' él con
~os habíamos reunido aquell11. noche en un
raron en lucimiento ú lo 4ue era de espesus economías de campana. I~n ella había CÍ·
gabmete de uno de los mejores restaurants de
rarse.
la
ciud.ad,
á
previa
invitación
de
Pablo
Vélez
frado todas sus necesidades de afecto de pobre
El a&lt;lorno de la Catedral, severo á la vez que
un amigo nuestro que contraería. matrimoni~
abandonado, soñando en eternos días ele bien·
sencillo, consistía en gra n&lt;les ti ras de gasa que
estar que le hacían tornarse dulce y tímido
dos
dí~s
más
tarde
y
9ue.
~eseaba
despedirse
partían de la cúpula y &lt;le las bóve&lt;lai;, rematan•
de su Ylda de soltero, mv1tandonos á una cecomo un niño.
do en los muros, y en abullona&lt;los nE&gt;gros suna entre alegres camaradas.
Un día vino la orden de marcha. ¡Dosaf\08
jetos á los barandalet1 de la crujía y á los caCr~o '}t~e no pas:1bamos de ocho ó diez, toY medio combatiendo con los indios rebeldes!
piteles &lt;le las columnas, con grnn&lt;les lazos que
d0s, o &lt;·as1 todos, rle magnífico espíritu, formaA su regreso, un buen amigo di6le noticias
realzaban notablemente la belleza del conjunacerca de su mujercita. Después de vivir con
~la la '!1ayorí:i de hombres célibes, un tanto
to. El túmulo, instalado en el centro, fué el
JUP.rgmsta.'-, pero bueno!'! chicos en el fondo y
un viejo ricacho, ostentando carruajes y bri•
mismo que sirvió para las honras del Papa
ca.pa?es de reconocer que, á Yecei:i el matrillantes, había descendido á la pasi6n desen·
Uregorio XYI y consta de cuatro curr11os: el
momo et1, a.demás de higiénico y ~atura] un
frenada, muriendo más tarde.
primero, que rodea una barandilla, ¡.;ustentabuen generador de energías en ciertos c~racl&lt;~l había tenido una hija. Fué una niña que
ha una serie de lujosos ramilletes de metal y
teres.
le hacía olvidar casi sus anteriores sufrimien·
&lt;le gruesos cirios; el segundo, revestido de nePablo, que era un habilísimo agente comertos. Cuando la madre falt6 á sus debereR, la
gro y oro, lucía unos artísticos medallones con

POR LEÓN XIII

las armas &lt;lel Pontífice Leún XIII, y ;;ubre el
tercero, que afecta la forma de una pir~mide
truncada, se veían la figura ele la tinra y
las armas pontificales. El túmulo ostentaha, a1lemfü;;, dísticos y fra;;cs alusirns á la !'O·
lemnülad.
Por lo que hace al "Nocturno» y Íl la miKa,
tanto •n un:\ como en otra ceremonia ofició
el seilor Obi!&lt;po lh:irra, estan&lt;lo encomendado
el pa1wgírico &lt;le! Papa León ú los Canónigos
Don Florencio )[. Alnirez y Don Joaquín \'ur·
gas.
La concurrE&gt;ncia. fué numero!'a, y la parte
mufical &lt;le lo mús escogido.

F ernández.

***

todos los vientos, se acentuaba una nube de
había dejado á cargo de unos vecinos compa•
tristeza que fingía en su semblante algo como
Enrique San Rom{1n guardó silencio¡ los de·
sivos de quienes él la recogió á su vuelta.
los pucheros que hacen los niíios al l~orar..
más permanecíamos también muelos, inclina•
La n ifia era el retrato de la ma,lre: de ésta
Y penc;aba sin cesar en aquella v1rgenc1ta
da la cabeza, como si mirásemos algo en el
eran sus grandes ojos de mirar apasionado,
ele labios rojos y entreabiertos, que le había
negro fondo de nuestras tazas de café; hasta
los rojos labios, ligeramente entreabierto:i, el
hecho creer en una nuevn felicidad posible.
que alguien que se hallaba cerca de mí, ex•
pelo castaño ob~curo y las manos rosadas y fi¿Por qué había huído? ¿Qué impor~'l.ba que
nas. La emoci6n em hurgaba (t Fernández cuan•
clam6:
hubiese amado á aquel hombre·? Y s1 le ama•
&lt;lo contemplaba un pequeño cuadro de pelu•
-Bah! Eso no pasa de ser .un cuento. ~e
ba,
¿por
qué
no
habérselo
dicho
á
quie~.
hu·
che azul, que encerraba su retrato tn tarjeta
Enrique,
más ó meno!'! mal urd1&lt;lo. La.fehc1biese sido feliz contemplándose en la felicidad
imperial. Entonces, &lt;le sus ojos mortecinos,
dad no depende más que de nosotros m1smo&lt;1.
de ella?
brotaban dos l(1grimas y resbalaban á intermiEntonces como en un solo mo\·imiento, le•
Por mucho tiempo permaneció viva y lace'
.
tencias por su rostro arrugado, que ;;e contraía.
vantamos nuestras
copas, y la a1gazara conb·
rante esta escena en su memoria, en el sueíio
en una dolorosa mueca. que partía el alma.
nu6 más ruidosa que en un principio, acaso
como en la vigilia.
Durante algunos afios, desvivióse con la ambición de hacer de ella una sefiorita instruída
y exquisita, que contrastaría con la ru&lt;leza. del
pobre soldado. El, mientras duraban las lar•
gas excursiones por el territorio, recorrido en
dirección &lt;le to&lt;los los vientos, había llevado
imborrablemente impreso el recuerdo &lt;le su
chiquilla, que pasaba su infancia en el inter·
nado de un liceo¡ y economizaba, economizaba hasta el extremo, para poder llenar las exigencias de aquel establecimiento á la moda.
A su regreso, la traía cosas raras de los lu•
gnres por donde cruzaba: objetos y chucherías desconocidos para ella, macetas y pájaros
que cui&lt;laha con gran solicitud y que ella le
pagaba con alegres exclamaciones de gozo y de
sorpresa.
Una noche volvi6 después de un año de au•
sencia pasado en las costas del Océano Pacífi•
co. Fué el primero que salió después del to·
que de retreta, dirigiéndose a.l liceo que guar•
daba á su nclorada chiquilla. ¡Qué aleg1íaiba
(L experimentar ella al verle, después de doce
meses ele au!lencia.! Pero la puerta del colegio
no se abrió á su llamada¡ las horas de visita
eran otrai;, y él, en su impaciencia, lo había.
olvidado. Dió media vuelta y se perdió entre
las calles de la poblaci6n, en busca de lP-cho.
Pasó la noche en continua zozobra, desper•
tando á cada instante, sonando que ella, sentada á su cabecera, le relataba su vida durante aquel año de encierro. No, ahora no se separarían¡ había. pensado en solicitar su licen•
cia, bastante merecida después de sus largos
servicios¡ ella. no volvería á la escuela,, arren•
daría una casita en los alrededores, donde ella
quisiera, y se transformaría en i:iolícita acom·
pañante de su padre, que tanto la adoraba.
A la mañana &amp;iguiente saltó ele su catre, que
s6lo había sido un potro ele tormento¡ quitó
el paño de sol á su kepí, acepi116 y vistióse,
acaso por última vez, el viejo uniforme, y se
encaminó al cabo al instituto.
Cuando la «madre» directora penetrG á la sala de espera en que se hallaba Fernández, no
pudo disimular la turbación que la embarga•
ba. Miró.bale con ojos aterra&lt;los, balbuciente,
sin fuerzas para contestarle.
La actitud de aquella mujer le dejó helado
de espanto. ((¿Qué era. lo que pasaba·? ¿Dónde
estaba su bija•? ¿Se hallaba enferma? ¿Había
muerto quizá?~ El desgraciado hombre presentía algo terrible que no podía adivinar. «Xo,
no había muerto. ¿Enferma acaso? Eso es.
Pero no ...... tampoco. ¿Qué era entonces?• Y
apurab? , apuraba á la directora á que le con.
CATEDRAL DE PUEBLA.-Una de las naves '1ate1ales.
tase inmediatamente la verdad.
(Fot. Bustamante.)
Las demás preceptoras vinieron, uniEmdo
sus disculpas: «Sí, se la había cuidado mucho,
con el ánimo de ahuyentar aquellas aves neBrillaron tantos soles desde que esto ocurrí 6,
demasiado quizá¡ nunca había &lt;lado graneles
gras á que había dado suelta el más inoportucomo hojas secas r rrastra el viento en los hos•
muestras de rebeldía¡ pero ......... »
no de nuestros amigos.
que!'!.
Sus
cnm
pañaR,
sus
tristezas,
sus
noches
Al fin supo todo; tuvo como una intuici6n·
ele
insomnio
fueron
acumulándose
en
él,
baTacubaya, 1903.
de su desgracia, y dijo la frase bruscamente.
jo
todos
los
climas.
Padeci6
la
fiebre
amarilla
A. GoNzALEZ CARR.\sco.
Un joven, un petimetre bahía emprendido
en el Golfo, calenturas en el Pacifico y recníel asedio ele la fortaleza, hasta lograr su ren•
dac;, y frío!l, y heridas y disenterías. Estaba
dici6n, y é:;ta se había tfectuado la noche r•r&lt;J·
muy gastado ya, cuando llegó la orden de su
cedente. La misma noche en que él llegaba,
retiro. La rPcibió con el talante ele] enfermo
ella huía.
que sopor1a los medicamento!&lt;, f.eguro de que
Este fué el último golpe. Des&lt;le entonces se
son inútiles, y tom6 un cuartucho Mo y deshizo uno de esos hombres bruscos que vagan
tartalado¡ que para recibir (1 la muerte, no pre•
al a.zar, sin objeto en la vida y sin deseo de
cisa el traje de ceremonia.
detenerse en ninguna parte. ous voces de
Un día, los curiosos vecinos advirtieron que
mando se hicieron más duras cuanto más bre·
la
puerta del viejo permanecía cerrada duranves, y de &lt;lía y de noche s61o se ocupaba de
te mucho tiempo. La autoridad se encarg6 de
sus obligaciones en el servicio, del cual no lleabrirla, y le encontró rígido sobre su lecho de
gó á separarse. Jamús volvió á reír, y cuando
campafia, en el descanso eterno de una vida
para ello acosúban le los coro pañeros, en su
llena tnn sólo d~ pesares y ele fatigas.
tosta.do rostro manchado por todos los soles y

�Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

VALLE NACIONAL.-Una calzada de cafetos y un iirbol notable.

EL VALLE 1'ACI01'AL

conservaba su espíritu radioso, renovaba sus cuotidianas libaciones
al arte, disipando así las brumas de su filosofí!L.
En silenciosa distracción, uno por uno, examinaba sus cuadros. Aquí
un Hellen en el rigor de 1m línea, á la vez vaporoso como un Chaplín.
Le seguía un Benjamín Constant: el glauco Oriente, Homero, el alma
entera del genial aeda. Después, el Vesubio, agitado, rojo, contrastando con la bahía de Nápoles, risueñamente azul, iluminada por el sol
que ahuyenta la tenue gasa matinal...... Pero con más orgullo se deleitaba en un valioso Corot-&lt;cX!.nfaR danzantes»-que no pudo arrancarle el gobierno de Francia. Completaban su colección francesa otros
autores, gracia unos, encanto otros, armonías triunfantes todos; reflejos, muchos de ellos, de un genio que sobrepasó á su época: Puvís de
Chavannes. Entre los italianos destacábase, esfumando graciosas reminiscencias de la Gioconda, una florentina del tiempo de los Médicis.
Los espafioles estaban vigorosamente representados por Villegas, Domingo, Sorolla y otros all}igarrados coloristas. Además, Barbudos para mirar con l~nte, y los eternos Galofres.
En toda la sala, en profusibn, muebles antiguos, mármoles, bronces
-el clasicismo salpicado en hermosas reproducciones destinadas al
pobre artista que no puede salir de la tierra.-Entre esas n,producciones descollaba una magnífica Venus de Milo.
Lacerada por el dolor, aquella alma de escepticismos suaves, encontraba en ese baño para su espíritu la paz anhelada. Así, siguiendo la
visita de su museo, llególe el turno á un hermoso retrato de su padre,
y el pasado, en una onda de ternuras, llenó su alma.
Niño todavía, bien lo recordaba, fué enviado á estudiar á Europa.
Cruzaba eu adolescencia llena de facilidades, cuando murió su padre.
Grabado en su espíritu estaba aún el desgarr&amp;miento producido por la
noticia, tan cruel á la distancia, que le hizo salir de la casa, inconsciente, anohadado por el golpe. Rodó así por las calles hasta llegará
un puente donde se cletuvo. Era m otofio. El día moría silencioso,
y al desvanecerse su luz, esfumábase ya el azul nocturno; el frío, ese
primer frío de la estación, que hiela hasta el alma, se hacía sentir.
Las hojas caían en miríadas tristes, vagarosas, como si despidieran al
tiempo germinador. Las aguas del Sena, resignadas, escarceando apenas, corrían, corrían sin cesar, semejantes á las horas fugitivas. Y el
adolescente de entonces, la cabeza apoyada en su mano, miraba la vida
que se le aparecía inexorable. Amarrado á su existencia, bajo la égida
carifiosa de su padre, todo fué dulzur11., sin encarar jamás el problema
del hombre. ¡Qué lejos estaba ya todp eso!. .. .
DeFpués revivió, fugazmente, los afios pasados más tarde en París;
las páginas voluptuosas que, como buen habitante del Barrio Latino,
conservaba en su historia; las fiebres de la juventud adormeciendo sus
i.1clinaciones artísticas, lo cual no le impidió, sin aparente consagración, educar su gusto, ya delicado de suyo. Entonces empezó á comprar esoR cuadros.
Y los acontecimientos se siguieron en su memoria: la vuelta á la
tierra, tras larga ausencia, haciendo de su casa un centro de artistas,
lo más refinado de la sociabilidad de entonces; recordó también su
paso por lo¡¡ salones-las crónicas de la época rememoraban sus gallardías, su ágil conversación impregnada de amable ironfa,-la vivienda solariega, su casamiento, el hogar nacido al calor de risueños
sentimientos, el hogar hoy entristecido por su cruel enfermedad ........ .

***
En aquel momento sintió que un frío sutil le subía al corazón. El
eco distante de unas notas de piano llegaba á su oído, evocándole el
cuadro famoso de la agonía de Chopín, acariciada por la música, la mú-

Fotografías de

VALLE NACIONAL.-Un ma.na,ntlal.

Conducido en el sillón rodante,
Don Andrés de la Huerta daba su
p~seo habitual por la gran sala de
p_mtura. Después de una vuelta apacible, quieto ya, piadosamente quiet?, recorría sus hermosas telas, repitiéndose la historia de cada una.
Tras esa historia, en misteriosa asociación de ideas, le asediaban enjam- .
bres de recuerdos como si estuvie. en los' lienzos.
ran escritos
Alto, enjuto, combado, por el dol?r. El tiempo, en surcoR melancólicos, marcaba en aquel rostro su
desdén por una vida más. Barba y
cabellos encanecidos· la frente diáfana, traslucía pens~mientos austeros. Y allá, en el fondo de sus pupila¡, llenas de azul brillaba toda la
vi?a que una parálisis quitara á sus
miembros ........ .
En su ~incó_n favorito, aquella vez,
con son_ risa triste., el anciano de cuer(Fot. F. Torres.) po rí g1do, que venciendo su atonía,

los

toros espafioles, tomadas en Coamatla.

sicamitip;adorade su dolor...... Elfríosubía, subía siempre. Sonaron,
con lúguhre tafiido, las campanas de la Buena Muerte despidiendo á
los que se van. Por una ventana, abierta en lo alto del salón, se
veían las copas corpulentas y i;,erenas de los árbolel', en la Avenida.
El frío le invadía ya el corazón. La muerte flotaba imperiosa en
~quella vaga sombra; y al descender, le daba
bempo para abrazar el Arte todo en su eterna
despedida. Un rayo de luna, filtrado furtivamente, se reflejó en el alma del anciano iluminándola. Fijó la mirada en la Ven'us dP
Milo. Y llevó de la vida la más pura imagen
de la belleza........ .
JORGE LAVALLE CoBo.

f rtpúsculo dt uida.

tos toros dt flooadonga.
Grande es el entusiasmo que reina entre los taurófilos por asistir á
la corrida que la Junta de Covadonga está organizando para dar mayor
realce á las fiestas espafiolas del mes
entrante.
Se sabe que la comisión que tiene
á su cargo el arreglo de ese número
del programa, desea contratará los
mejores espadas de la Península, y
,¡ue, con este objeto, ha dado ya al
apoderado respectivo instrucciones
para que los diestros no dejen de
escriturarse por falta de dinero.
Los toros que se lidiarán son ocho
y pertenecen á la magnífica ganade-

(Fots. F. Torres.)
ria de Carriquiri, que tanta celebridad ha alcanzado por la bravura y
hermosa lámina de sus reses. Los
toros se encuentran actualmente en
In hacienda de Coamatla, poco distante de la Capital, y de allí serán
transladados á los corrales de la plaza.
La cuadrilla, según se dice, se compo!!drá de cuatro matadores diez
banderiller?s y ocho picadora~, y el
correspondiente personal de ayuda.
En este número publicamoR unas
fotografías que representan al ganado en el campo de C0amatla,

Los principales cosecheros del valle .Nacional han determinado exhibir en la próxima Exposición de
San Luis Missouri, una interesante
serie de vistas estereoscópicas de loS
grandes plantíos de tabaco y de cafetos que explotan actualmente.
Dada la importancia que en los
últimos afios ha alcanzado la explotaci6n de los feracísimos terrenos
que forman el Valle, es indudable
que la exhibición será observada con
interés por todos aquellos que estén
efi aptitud de entablar relaciones comerciales con u uestros centros productores.
Entre las ilustraciones que publicamos, pueden verse una hermosísima calzada de cafetos, un manantial
y una casa de estilo moderno que
sirve de habitación á uno de los cosecheros.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

DEL TRÓPICO

I
PRIMAVERA

Dice el viento sutil su melodía,
constelado de pólenes de plata,
y en la ancha fuente luminosa y fría
el infinito su esplendor retrata.
Del áspero pefión la catarata,
bajo la intensa claridad del día
su Cll bellera :íquitla tlei;:ata
'
en rizos de fulgente pedrería.
Resurgen emociones misteriosas ..... .
La tierra exhala un hálito fecundo
y el cáliz perfumado abren las rosas.
Una dulce harmonía llena el mundo ...
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alfonso Lancáster Jones</name>
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                    <text>Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
mirar su imagen para p
ella.
'
ensar en
Me llevarán el alma .
ya .isté1. quedas, tranq~A,8cuando
111
pecho, irán hasta su oído· y
dito, trémulas, como si ~e ca 1 D•
sa.s llevaran mis endechas ryonao11
dechas que matan si vibra~ c 811•
neza., dirá.ole que mi vida. 88°~rtoda. de ella., que sólo su
a,
sostiene mi existencia.!
recuerdo

Expllcadón dt

nuHtros grabados.

ii

Número 2. Presentamos á nuestras lectoras, en esta plana, una bo·
nita serie de vestidos de calle y casa., a.si como un elegante sombrero
de último estilo. El traje de cuerpo
entero, para ca.lle, es muy odginal
en sus adornos, que son los que le
dan vida. Compónese de aplicación
de encaje y borlas, que se disponen
longitudinalmente en la blusa y
transversalmente en la. falda. El pequell.o peto del talle es de seda con
adornos de pasamanería angosta, y
sobre los hombros y á lo largo de
cada una. de las mangas, caen dos
aplicaciones simétricas. El resto de
las mangas es liso, con excepción
de la parte inferior, cerca de los
puílos, donde hay un pequell.o ra.•
meado de encaje y punto. Los puños son algo estrechos. Por lo que
hace á la falda., se pliega en su longitud con pliegues no muy va.sws, y
en su parte inferior se sobrepega.n
dos tiras de aplicaciones entera.mente iguales entre si y corriendo
paralelas. El conjunto resulta. muy
agra.dable, como puede verse en el
grabado.
La. blusa que aparece en el centro, es de seda, color claro, muy
alforzada. en el centro y con cuatro
adornos simétricos de encaje, que
se ponen á lo largo de los pliegues.
El cuello es muy ancho, pues se si•
mula. basta el nacimiento del plega.dillo. Deben nuestras lectoras fijar·
se en la combinación especial de
este cuello, adornado con triples
hileras de enea.je. Las mangas, campa.nuladas, llevan una aplicación
de enea.je en la parte inferior, y los
pul'los, algo estrechos, llevan tiras
angostas de encaje, semejantes á las
del cuello.
Representa. el tercer graba.do una
elegante y rica capa de enea.je y
blonda, con grandes volantes de regulares dimensiones. Un estudio de•
tenido de nuestro grabado, dará á
conocerá nuestras lectoras la. manet'll, de confecciona.r este abrigo,
que, como se ve, es de suma elegancia. y buen gusto. El último de nuestros grabados, un sombrero de la.
estación, se confecciona con plumas
y sedas de huena ca.lidad y colores
apacibles. Debe escogerse una forma que por sus dimensiones sea
adecuada. al cuerpo de la. persona
que vaya. á usarla..

· · D~~p~é·s: ·. ·. · ·~hi° ·d~·s·p~é; ········
arra.nq ue de awor y de purez:ni ::
hasta sus ojos y observa ¡ r

queda un rasgo de mi ima.ge r n •I
pupila. bella.
nen 111
SABELJO.

ta Htrmana Pálida

llas.

6,-Gorro para niños.

RIT MO
[HOMEWAJE]

Yo soy el verso dulce y galan'8,
yo soy la fina seda del guante
que oprime y besa mano ducal,
soy la. ca.ricia de las veladas,
el cuchicheo de las amadas
en la. radiosa. fiesta nupcial.
Soy el escote de las princesas,
el devaneo de las marquesas,
la serena.ta del trovador,
el cftirt&gt; discreto de las sultanas,
el sortilegio de las gitanas,
el ditirambo del a.mador.

~

.
i.

4.-Sombrerlto

.

.

'

Infantil,

Primtras Uiolttas
Trémulas, tiernas, tristes, inclinadas coquetamente sobre su ele•
gante talle flexible y trasparente
aquellas violetas de abril, las pri~
meras del ai'l.o, embalsamaban con
su aroma exquisito el ambiente de
aquel rústico mesón de la florista..
En sus matices pálidos, en sus pétalos loza.nos y olorosos, esos ra~illetes_ de violetas semejaban la.
rnocencia y el candor unidos á la
belleza. y la elegancia. Reftejába•
se en ellos ese no sé qué de tente.•
~o~, ese no _sé qué. de a.trayente que
rnc1ta á saciar el Juvenil capricho
de aspirar con fruición, de aca.ri·
ciar y adormirse arrullado por
los efluvios de esa. flor divina é ini·
mita.ble.
Allí, caídas con abandono sobre

,

Ella era la. hija. única del más
poderoso Rey de Asia. Pensaréis
que nada. le faltaba. de lo que pue·
de hacer la. felicidad de una. joven
princesa.. Ha.hitaba un palacio de
jaspe rosa.do, iluminado por los
rayos del buen sol. Durante todo
el día, orquestas invisibles le ha.cían oír su música. con que bubie·
ran arrebatado los oídos más deli·
cados. Inútil es decir que tenia
entre sus cofres todos los día.man·
tes, los rubíes,.los zafiros que suei'la. la loca. ambición de una coqueta; se habría podido pavimentar
una ciudad esparciendo tanta pe·
dreria. Sus vestidos eran tantos,
tan bellos y abundantes como aqué-

Soy el secreto del gabinete
de la.s actrices, tierno billete
que habla de citas y dice: cven;&gt;
en el olvido que se le arroja,
está. marcando la. octava foja
de una. novela. de Montepío.

,\ .

-·----------~--------

los bordes de un tosco recipiente
de vidrio, y como avergonzadas
por el mirar inoportuno de los
transeúntes que admiraban la. hermosura. de sus formas, encontrélas
en aquella mai'laoa. de otoi'l.o, mai'lana brumosa. y fria que azotaba.
con frescuras v humedades los sem·
blantes y las flores.
- Qué bellas son, me dije; y cómo
llorarían orgullosas coloca.o as so·
bre el pecho de la mujer á. quien
a.doro; a.sí prendidas hacia abajo,
envueltas entre encajes y alfileres,
escuchando quedas, dulces, el latir
de ese corazón que vive presuroso,
indiferente, frío!
Agonizar allí, ma.1·chitas, mustias cual las ilusiones juveniles
muertas á. los golpes de crueles des~mgai'ios; extinguirse poco á poco,
Junto con la. ambrosía de sus pétalos descoloridos y ajados, al calor
de ese seno querido en donde en•
tregaría bast11. el último pedazo
de mi existencia ioquiet11o y dolo·
rosal ¡Ah I sí, serán pa.ra. ella., pa.·
ra ella sola.mente; irán a.qui ocul•
tas entre los pliegues del ga.bá.n de
invierno ó envueltas entre bojas de
papel ó de periódicos que escondan

su belleza, que a.paguen su perfume incitante y voluptuoso.
Le llevarán mi alma, ese pedazo
de alma. que sólo me da. vida. para.

Soy el dibujo que admira y ama,
en el otoño, la. noble dama
mientras a¡ruarda. su traje s¡-ris;
soy el ~ocaje del blanco velo,
la cinta. ajada., color de cielo,
que nunca. olvida. la. emperatriz,
Soy la sonata de raras notas,
y la. pelucba. de Ias capotas,
y la fraga.ocia. del azahar,
y ese suspiro como de seda
que tras las novias flotando queda
cuando a.traviesan el bulevar.
Soy la. a.dora.ble coquetería
de las parejas, y la alegría
de los saraos del carnaval,
el terciopelo de los disfraces,
el beso oculto, los antifaces
en la. severa. casa. feudal.
Yo soy el verso dulce y galante,
soy la. pulsera de la. elegante
que es en palacio dama de honor,
soy la. sortija que un duque roba,
soy el equívoco de la. alcoba
y la indirecta del comedor.
Soy el saludo de los gentiles,
tengo los hábitos señoriles
y galanteo la emperatriz.
Me llamo el numen de sueños de oro,
nacido en Francia.; soy el sonoro
ritmo que suei'l.a. la musa gris.

7.-Vestidlto para niña.

E. HERNÁNDEZ H,

Pero lo más que todo propicio
para mantener alegre el ánimo de
la. princesa, era.o los maravillosos
jardines que rodeaban su palacio.
AlJí no caía jamás una gota. de
lluvia, de aquel cielo eterna.mente
azul· allí las flores más raras se
desplegaban magníficas, exuberan·
tes de savia., reca.lenta.das por el
estío, inclinando, en fin, sus cá.li·
ces, que derramaban bálsamo; allí
las bestias feroces de los bosques
y de las quebradas, leones, tigres,
panteras, eran como gatos mimo·
sos que ma.ullab11,n de placer bajo
la mano que los rozaba., y sobre
las flores completamente abiertas,
sobre las llores errantes é indolen·
tes a.costadas en las tibias hierbas
y el musgo, resplandecía. con una.
imperia.l magnificencia la. luz del
sol; todo de oro, las hijas de los
guerreros de leja.nos confines del
horizonte le amaban.
II
Sin embargo, la princesa no se
mostraba. satisfecha de ta.oto es·
plendor: se la. sorprendía abisma.·
da en melancólicos ensuei'los; era.
visible que se fastidiaba, que palidecía. semejante á. una rosa. enca.r•
na.da. que se tornara. en rosa ble.nea.; suponía.se, generalmente, que
tuviera un deseo misterioso, un se·
creto pesar. ¡,Pero cuál podría ser
ese deseo'? ¿Que pesar podría. ser
éste?
-¡Oh amada hija míe.! la decía
el viejo monarca., ¿por qué no me
revelas la. zozobra. que te agobia.'!
¿No sabes que soy omnipotente y
que por verte sonreír acometería
las más penosas empresas? ¿Será
que deseas casarte'? Habla sin te•
mor, dime el nombre de quien ha.
elegido tu corazón, y te juro por el
cielo que lo tendrás por esposo,
a.unq ue sea. el heredero del más glo·
rioso de los soberanos. ¿No'! ¿No
es el himeneo lo que te preocupa'?
¿Crees, acaso, que los rayos sola•
res de oro que resplandecen en tus
jardines, no tienen bastante brillo
ni suficiente calor luminoso'? Si ése
es tu pensamiento, no lo ocultes,
porque á. fuerza. de hecatombes y
de construir templos en honor de
los dioses, yo obtendré-por que
sonrías-que ellos dupliquen el es·
plendor de su sol.
-Si, algo me falta. Pero ¿que
es? Yo misma no lo sé y muero de
un deseo cuyo objeto ignoro.
-¡Cómo! no tienes idea de .... '?
-No, dijo ella suspirando, nin·
guna idea. precisa..
Luego, con la. mirada vaga, la.
voz p11,usa.da y leja.na, de quien ha.ble. en suei'los:

8.-Tra)es de casa y visita.

-Creo solamente que es muy
blanco, muy pálido y muy lejano,
ese halago desconocido que me ha•
ce falta., esa. cosa. misteriosa. cuy a
ausencia me desespera..
III
Aconsejado por sus más adictos
cortesanos, el Rey res_olvió hacer
viajar á su bija. Tal vez encontra•
ría, en algún país cercano ó remoto,
lo que ella. codiciaba. con tan incierto y a.margo deseo. En todo ca·
so las sorpresas, la.s a.venturas de
los ca.minos, la. distraerían de su
mela.neolía.

Jamás se había. visto una caravana comparable en magnificencia.,
á la. que se formó para el viaje de
la. princesa..
Delante de un grupo Innumerable
de camellos qu6 llevaban las provisiones y los equipa.jf's, entre más
de mil servidores vestidos de seda
y ricamente armados, de los cuales
algunos tocaban el "kusser" y la
a.rchiviola. para. marcar el ritmo de
la. marcha, ocho elefantes blancos,
adiestrados á. andar á un paso
igual, llevaban una. extensa plata·
forma cubierta. de alfombras, y sobre ésta. se elevaba. una. casa. de
muchos pisos.

Tras una ventana, con la. frente
re,.linadll en el vidrio. la. viajera
veía. desfilar las ciudades y los paisajes
Por todas partes, bajo el eterno
ardiente azul celeste, ella veía las
habitaciones doradas por el sol, el
oro infinito de las arenas, y el oro
indeciso del horizonte. No valía.
la. pena. de haber dejado los ja.rdi·
nes del palacio, si debía. encontrar
en todos los lugares el esplendor
implacable del perpetuo estío.
Y cuando dejó la caravana. para
embarcarse en una nave, tampoco
la. abandonó el sol, ardiente, abra.sador, haciéndole brillar como un

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

"moaré" dorado, la inmensidad
del mar, y crepitar, chispear en la
blanca espuma de las altas olas.
La princesa sucumbió, desesperanzada, sumergida más en su irreme•
día.ble aburrimiento.

CRIIEN HOBBIBLE
(Ptr,ttrado sin la coopuaclón
dtl otrbo.)

VI

Hermosa noche de estío;
Estrellado firmamento;
Blanca luna; tenue viento;
Fresco valle; manso río.

Pero una tempestad arrebató al
buque de su rumbo y, no obstante
la habilidad del capitán, la na.ve
permaneció, durante una semana, á
merced de las embravecidas olas y
del furioso venda val.
Sólo la princesa no se amedrentó, porque no temen á la muerte los
que han perdido la esperanza de la
vida..

Ni un lagarto en la maleza;
En los árboles, ni un ave;
¡Ni un canto dulce y suave! ....
Todo silencio y tristeza.
Allá arriba, todo luz;
Aquí abajo, todo sombra;
Junto al río, verde alfombra;
Sobre la alfombra una cruzl
grafía representando á una mujer
joven y hermosa, la contempló durante la.rizo rato, posó en ella sus
labios y murmuró:
-Ya que no me es posible, ángel
mío, devolverte la existencia que
era. mi encant-0, elevaré á. tus manes un pequeflo templo en donde
podré llorar cerca de tus restos, en
la so:edad y el misterio de la tumba.

***

transftrtnda dt ertditos.
Por fin, al amanecer del octavo
día, calmó la tempestad.
¿En qué lugar se encontra.bo. el
buque?
El capitán.mismo no habría podido decirlo con gra.n precisión; era.
probable que hubiera sido la.nzado
hacia. el norte, porque aquello era
una claridad muy pálida., una visión fantástica.; hubiéra.se dicho, el
sol poniente que se a.Izaba.sobre las
ondas y las hacía palidecer sua.vemente.
La princesa miraba esta claridad
fría, y envolvíase en ella. como en
una exquisita. frescura. De repente:
Oh! exclamó extasiada, deslumbrada, tendiendo los brazos hacia la
cercana. orilla. Oh! ¿qué es esa inmensa. blancura. que se di visa allá
lejos, misteriosa, desconocida., que

sube, sube y se pierde en el cielo
amarillento, sobre la pendiente de
esta monta.l'ia, bajo el suave y opaco día?
Uno de los marineros contestó:
-Se!'lora., es la nieve.
-¡Nieve! ¡nieve! ¡eres tú lo que
yo quería.!, dijo, IY es á. ti á. quien
amo, hermana. mía.!
Por más que hizo para desviarla
de su propósito, ella ordenó atracar la nave para desemba.rcar.

-Cuánto le parece á usted que
podrá costar este monumento?
El arquitecto recapacitó durante
al¡runos momentos, trazó en un papel varias cifras y luego dijo:

- De 25 á 21 mil pesetas, incluyendo por supuesto en este precio
la adquisición del terreno.
-Corriente-repuso el barón,no me parece ca.ro; y si considera
usted que es preciso invertir algo
más para que la obra resulte perfecta, no vacile usted en decírmelo.
Lo que quiero yo es que mi inolvidable esposa tenga un panteón digno de sus virtudes. del inmenso
amor que nos profesamos mientras
Dios la conservó á. mi lado, y del
culto que profeso por su santa memoria.
Al decir estas palabras, la voz
del caballero se h11obía altera.do profundamente, mientras que de sus
ojos enrojecidos brotaban dos lágrimas que rodaron lentamente po!'
sus mejillas.
-Me parece-opinó el a.rquitect,&gt;
-que no habrá. necesidad de más;
con esta suma podré emprender y
terminar la obra tal como usted la
desea, y me atrevo á esperar que
el panteón corresponderá. á las nobles a.spiraciones de usted.
El buen barón arrojó un hondo
suspiro, y tras unos minutos de silencio, prosi¡ruió:
-Como los asuntos inherentes á
la sucesión de mi esposa, me obligan á emprender un viaje á Castilla y Aragón en donde radican varias fincas, ultimaremos este negocio a.sí que esté de regreso, ó sea
dentro de cinco ó seis semanas.
El arquitecto se inclinó en seflal
de asentimiento, recogió sus planos
y sus dibujos extendidos sobre la
mesa, despidióse cortésmente y tomó la puerta.
Una vez solo, el barón tomó entre sus manos trémulas una foto-

Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

El viaje se prolongó cinco ó seis
semanas más de lo que había creídCI el viudo. Este se encontró con
un cúmulo de estorbos, de dificultades y de dilaciones que sólo con
tiempo, actividad y dinero, fué posible vencer, y que retardaron el
re,zreso á.~la capital.
Verificado éste, el barón dirigióse á casa del arquitecto para decirle:-Vomos áescoger y á comprar el

terreno mortuorio; en seguida podrá usted dar principio á las obras
y construir el pa.nteón. Tengo en
mi caja las 27,000 pesetas y no hemos de perder tiempo.
Pero al llamar á I a puerta del
artista, salió una seí'lora., quien.manifestó que su marido acababa de
emprender un viaje á Italia, por
encargo del Ministro de Fomento.
-¿Y tardará. mucho en volver?px·eguntó malhumorado el viudo.
-No, sefl.or, no lo creo ; un par
de semanas todo lo mé.s.
-¿Cómo ha de ser? ...... Esperaré ... ... -murmuró el barón, bajando las escaleras.

Al volver de Italia el art¡ui~
su primera visita fué para el mints!
tro; la segunda para el barón. Pero éste se había marchado la sem..
na antes á Vichy, á d!i.r una vuel",
por Bél~ica y Holanda.
:i:l artista. escribió una carta á su
presunto cliente, anunciándole que
se ponía á sus órdenes; que bahía
un solarcito en el cementerio, mu1
apropiado para realizar la piadosa idea del seflor barón, y que aería prudente no desperdiciar la coyuntura.

&lt;A mi vuelta, dentro de un par
de meses, hablaremos de eso. Por
el momento suspenda usted toda
gestión y todo trabajo,&gt; responiió
el viajero.

*

* *á examinar los
El barón volvió
dibujos, que cada vez le parecían
más bonitos, más seductores Y preguntó:
-¿Y cuánto dice usted que costaría eso?
.
-Pues verá usted- repuso e1 10terrogado, -á. todo tirar unos seis
mil duros.
.
-¡Cáspita!.... !\1e parece horriblemente caro.
.
-¿Caro? .... No, señor; no tiene
nada de caro: repare el sel'ior barón
que se tra.ta de tre~ habitaciones
completas y que la sillería, los tapices y todo lo demás, son de las
mejores telas y de un modelo nuevo de gusto exquisito.
_:_Sí, no digo; pero la verdad .. •:
treinta mil pesetas son mucho d1n~o.
.
-Vaya, seí'lor barón, no 9~1e~o
que usted renuncie á ese mob1har10
tan hermoso, y puesto que usted paga al contado, le ha~ á usted una
rebaja de cinco por ciento.
-¿Del cinco?.... no; del diez y
es trato hecho.

Hubo un pequel'io debate, que terminó accediendo el tapicero á. lo
que pedía su noble par~oquia.no. Y
éste se marchó muy satisfecho murmurando:
-Carito me resulta el nido, pero
al menos será digno de ese ángel
de hermosura que me consagra. su
existencia.

***

Y las 21,000 pesetas destinadas á
1a construcción del monumento funeario, sirderon para amueblar las
ra.bitaciones de la segunda esposa.

Junto á la cruz una bella;
Junto á. 111 bella un doncel;
Entre las dos manos de él
Una blanca mano de ella.
Suspiros entrecortados;
Mil abrazos, mil miradas;
Frases muy enamoradas
Y besos muy prolongados.
-Mi cari!lo!

-¡Dulce bienl

-¡Alma mía!

-¡Mi embeleso!
-1Un beso! -¡Sí:
•.-¡Y otro beso!

-¡Y otro!
-¡Y otro!
-¡Y otr?l,
-¡Y Clen.
-Mafl.ana ál Carpio.
-¿Verdad?
-Y ambos una vez allí ....
-Tú mío.
-Y tú mía.
-Sí,
Y eterna felicidad.
-¡,Y ese hombre?
-No más suya.
-¿Tu cariflo?
-Para ti,
Como el tuyo para mí.
-¿Siempre mía'!
-Siempre tuya.
Atento á su propio mal,
Tras la cruz, un pobre anciano,
Una pistola en la mano
Y al cinto agudo pui'ial.

h

9.-Detalles de bordados y tejidos, y calzado de seda,

10.-Sombreros Infantiles

y modelos de tejidos Y bordados.

Un rugido airado y fiero;
Una mano sobre un bra.zo;
El fulgor de un fogonazo
Y el reflejo de un acero.
-¡Ah traidores!
.
-¡,Justo Dios!
¡Confesión!
-¡Piadoso cielo!

································

Dos bultos luego en el su~lo
Y otro en pie junto á los aos.

············· ···················
A la maila.na siguiente
Guardia civil, el juzgado,
El populacho indignado
Y en prisión el delincuente.
JOSÉ E..;TREllER.\.

to qlt 10 dtbt bactrsc con
IOS

oldos.

No debe aplicarse ningún parch_e
ni ca.ta.plasma en el conducto auditivo.
·
Nunca debe ponerse en el oído
ningún remedio pa.ra curar el dolor
de muelas.
Para limpiar el interior de la
oreja, no debe hacerse uso m~s que
de una jeringuilla y agua cahent4:.
No se uebe tirar nunca á los n1!'lcs de las orejas; esto podría ocasionar la ruptura del tímpano, y en-

tonces el nií'lo quedaría sordo para
toda la vida.
Cuando pican los oídos, no deben
nunca rascarse más que con el dedo. Jamás debe hacerse uso de alfileres, horquillas, punta.s de. lápiz,
pa.l!llos y otras cosas stme1antes.
No se dt&gt;be usar nunca lecbe, se·
bo ni ninguna otra sustancia aceitosa para curar el dolor de oídos,
porque se enrancian muy pronto y
producen inflamación. En el interior del oído nunca debe echarse
más que ttgua caliente, que no ofrece peligro y es un calmante mucho
mejor.
Admirando hermoso cuento
de escritor original,
alguien dijo:-¡Qué animal!
¡qué bárbaro! ¡qué talento!

Rl Sueño dal Soldado
Era la víspera de una batalla.
El viejo Pancho. "el aguelo," co·
mole llamaban sus compaíleros de
campaña.,:aunque se había batido

siempre heroicamente en más de
cincuenta combates, todavía era un
simple número, y aquella noche, fatigado por la última marcha forza•
da, dormía a.l raso, conforme con
su mala suerte, esperanzado con la
baja ofrecida por su jefe para después del inmediato encuentro, que
sería probablemente el último en
a.quena larga y sangrienta guerra.
Era verdad lo que él le había dicho un día al General casi llorando: "Ya yo estoy viejo. No me
quisiera morfr sin d11orle un vis~azo
á mi familia.. Hágame la caridad
de darme mi baja."
Y el jefe se la había prometido.
-No tenga cuida.o, tlo Pancho,
pronto salirá usted de pena.si
Estas palabras habían llenado de
júbilo al pobre viejo.

�ElL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Agosto de 1903.
Para solemnizar las vísperas de
su liberti..d, se había tomado varias
copas y estaba el viejo veterano
alegre como un nif!.o en víspera de
vacaciones. Cuai:.do tocaron silencio en el campamento, ño Pancho
dormía ya.
Y bajo la sugestión de la. dulce 1 ,
espesanza de redención, aquella no- , - '\
che dormía ño Pancho como un ,
~
justo, ignorante de que al amane- '
cer había dispuesto el General ene·
migo el asalto de su campamento.
Dormía profundamente, y soñó
Sof!.ó que, licenciado, volvía á su
pueblo, á su casa, al seno fiel y
amoroso de su viejita, la madre carif!.osa de sus hijos.

V

-...., v iÍ!

.j.' •.· · 1
'

,.. J

1

los besos que iba á darle al primer
nieto, al hijo de su hija, al chiquitín que le extendería cariñoso sus
bracitos regordPtes, en uno de los
cuales debía verle la pulserita. que
él le había comprado por cinco pesos en Caracas y que el musiú que
se la vendió le había dicho estaba
bendita por el Papa.
La noche empezaba.
Ro Pancho siguió la interrumpida marcha y poco después se veía
en el portal de su casa.
No se atrevía. á llamar.
La emoción lo había enmudecí·
do.
Por fin golpeó la puerta con .su
bastón y sollozando exclamó: Filomena., soy yo! Abre!
Un ruido insólito, como un trueno, aterró entonces la montafla.
Ro Pancho despertó.
-Qué es, Dios mío? preguntó sobresaltado.
Mil voces contestaron su pregunta..
--El enemigo! El enemigo! ¡Al·
za. arriba! gritaba uno con voz de
clarín. Era el Jefe del batallón.

***

El asalto fué ref!.ido, sangriento,
espantoso.
Después de una hora de loca y
ruda. brega., el sol claro iluminó la
derrota de los asaltantes y el cam·
po de pelea lleno de cadáveres, donde los solda.dos supervivientes gri·
taban la victoria.
Media hora después, recorriendo
el campo1 el General exclamaba an·
te el cada ver de ño Pi.ocho:
-Mirá, por fin el viejo panquió.
¡Ah viejo sortario pa el plomo era
éste!

**

*
Ningún otro epitafio,
ninguna. otra
oración fúnebre se ha dicho sobre
la tumba del prócer anónimo, que
duerme por siempre el sueí'lo redentor del paria..
RAFAEL SILVA.

Caracas
11.-Abrigos para niño,.

Los caminos estaban desolados,
pero á él le parecían alegres todos
los paisajes.
Caminó mucho, de día bajo el sol
bravo, de noche bajo la luna risue·
iia, cantando á veces, á veces llorando de alegría, sin cuidarse de
comer, sin sentir fatiga, sin acor·
darse siquiera de la curtida calaba.cita que llevaba llena de aguardiente, sin coger una sola mascada
del tabaco que tenía en la vejiga
,.;urada con olorosos clavos de especia.
Caminaba, poco á poco, pero sin
detenerse, basta que al fin vió la
plomiza iglesia de su pueblo.
Al mirar de nuevo aquella torre
donde niño repicó él las campanas
alegremente en días de pascua, al
respirar otra vez el olor de sus
mon_ta.iia.s, el corazón no le cabía
enel pecho.
En la colina que le brindaba. el
grato panorama de su pueblo se
arrodilló, se santiguó humedeciendo su tembloroso dedo pulgar en
las lágrimas que vertía, y rezó un
padre nuestro.
El sol se hundía en el ocaso.
El poniente estaba lleno de cárdenos arreboles.
Un viento fresco le llenaba el rostro de caricias.

México, D. F., Julio 21.
El Dr. Bernardino Beltrán dice:

"Desde antes de recibirme, en
algunas personas de mi familia,
y después de recibido, en mi clientela particular, he usado con muy
buen éxito la Emulsi6n de Scott,
de aceite puro de hígado de bacalao con hipofosfitos ( únicamente preparada por los Sres.
Scott &amp; Bowne),y me es muy grato manifestar los buenos resultados que he obtenido, sobre todo en el tratamiento de la escr6fula y de la tuberculosis pulmonar.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

Y él gozaba de la belleza del crepúsculo, sentado sobre su cobija
gloriosa agujereada por las balas,
sobre el único trofeo que llevaba á
sus hijos después de dos lustros de
sir vicios á la Patria ....
Y pensaba en la sorpresa de su
familia cuando lo vieran llegar, en

MANOS BLANCAS.
Manos blancas, satinadas,
Con leve azul en Jas venas,
Manos color de azucenas
Por el alba sonrosadas;
Manos que fuisteis besadas
Allá en mis horas de penas:
Sed conmigo otra vez buenas
Cuando sufro delirante;
'
Acariciadme un instante,
Manos color de azucenas.
Manos suaves y pequeñas,
Manos de color de cirio,
Manos blancas como el lirio,
Como el ave, de sedeiias.
Manos que haciéndome, en sellas
La -santa Cruz del martirio,
'
Nuestro amor hasta el delirio,
Con fe y juramentos va.nos,
Me hicisteis creer, ¡oh manos,
Manos blancas como el lirio!
Manos que yo he descalzado
De guantes, en la arboledr.,
Manos suaves cual la. seda.,
Que con ansias be estrech11,do;
Manos con que yo he soñado,
Cual otro cisne de Leda,
Ser dichoso donde pueda
Ver mi esperanza. cumplida:
¡Tened piedad de mi vida.,
Manos suaves cual la seda!
Manos que con fanatismo
Adoro en santo fervor,
Manos blancas de mi amor,
Símbolo de un despotismo ....
Salvadme ya del abismo:
Escribidme por favor;
Y si este inmenso dolor
Con vuestra piedad no calma.
¡Arrancadme luego el a1ma,
Manos blancas de mi amorl
M. ALVAREZ MAGAÑA.

A uno que nada tenía.,
su mujer, bastante lerda,
para ligas le pedía,
y él, enfadado, decía:
-Tú estás loca; ¡ponte cuerda!

..................................

,

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA
A Deaverí ;lusas City, St. Louis, Cbicago, llew York.
San Francisco y Los Ang&amp;les

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. sr. Jlrzoblspo rttban.
Loa bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado con•
sistía en dos p6Iizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d!aa que se practicó la
apertura. del testamento del llustrfalmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeha.n
en la ciudad de Chlcago, Illlnole.
La. fortuna del distinguido prelado ucendló ll cerca de $125,000 oro a.merlcano; 7 eeg1ln el Inventarlo que ae ha
publica.do, loa blenee que 4ej6 fueron
como sigue:
Dos póllzu de ' 'La Mutua.'• Compallfa de
guroe aobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . l 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre una de laa p61lzaa
9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancoe. • . • • . . . 37,000 oro.
Entre lu dlapoalclonee del sellor Ar11oblapo, en au testa.mento, se hicieron
atas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta au
muerte, '40,000 oro en bonos 7 $25,000
oro ie una de las pólizas de seguro ;
l la sellora Ana. A. Feehan, viuda del
eellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzoblapo, $25,000 oro
de otra •e lu póliza.a, 7 $5,000 oro eu
efectivo; l la Academia de San Patrl·
clo te Chlcago, dé lt que e11 preceptora
BU herma.na, Madre Marta Catalina,
$10,000 oro de la 111tlma p0llza; ll la
escuela • 'Santa Marta· • de ensellanza
prllctlca para varones, de Feehauvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl6n por la
que mAa 118 Interesaba el ■e!ior Arzobispo, se entreiruon loa $4,000 resta'l, . la dltlm&amp; póllsa.

♦
♦

L A MODA
Pronto las golondrinas vularán
de nuestros hogares; pronto, muy
pronto, atravesarán en raudo vuelo nuestras fértiles campiBas en busca de un blando albet·gue, en busca
de un ambiente suave y cariñoso.
La ausencia. de las golondrinas,
lectoras mías, Pstá relacionada íntimamente con la venida de nuevas
modas, con el uso de nuevas faldas, con el empleo ele nuevas telas.
Un equinoccio, el de otoño, toca
ya á nuestras puertas. El astro rPy
es el gran regulador de las mod_as
femeninas: está muy cerca de la tierra, y los vestidos vaporosos, los
sombreros "fleuris" privan en reuniones y paseos; se ausenta un poco de este valle de dolores, y Jleg;i.n
en seguida las telas de color oscuro, los sombreros serios, los abrí·
gos discretos.
;,Y sabeis por qué es esto, lectoras
mías'? Porque las modas, como to·
do lo de la naturale.¡a, sufre con
la lejanía del astro de los astros y
se despierta y anima á su proximidad. Un psicólogo, un sociólogo,
un filósof.o ó lo que sea., debería.
emprender un estudio analítico y
concienzudo acerca de los cambios
de modas, que son tan regulares,
tan matemáticos pudiéramos decir,
como la aurora y el ocaso, como el
día y la noche.
Nosotras, las mujeres, contentémonos con que alguien emprenda
el trascendental estudio; no inten·
ternos abo1·darlo y dediquémonos á
charlar un poco de faldas y corpiños, en su relación con nuestro cuer·
po, y no en relación con las épocas
primaverales ú otoñales.
Los últimos figurines llegados á
mi mesa de trabajo, me dan á co·
nocer las faldas ''modera style", 6
sea lisas en casi toda su longitud y
plegadas I igeramente en su parte
infe1·ior. Esta hechura de fa.Idas no
constituve una novedad: los talleres parisienses las confeccionan hace algunos mese~, y de los talleres
americanos han salido tambié n algunos millares. ~in embargo de
es:&gt;, ha.y en las últimas que veo, al-

.:,e reservan Cl\mas en Carro .Pullwan para todos lo::! puntoi;
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,s'on renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
ta. San Franolaoo1 #ilm. 8 1 Nláx/001

a . F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

sin embargo, numerosas modifica•
ciones en el modelo primitivo. Poaemos asegurar que el imperio del
"talle tol'ero" durará aún por muchos años, pues en las pl'iacipales
poblaciones europeas están muy en
boga estos corpiños. Seman9:ria·
mente publicamos en estas pág-mas
modelos de estos talles, que muy especialmente recomiendo á mis lec·
toras. En mi próxima crónica tra•
taré á reserva de hacerlo también
en p'osteriores artículos, del estilo
"reforma", que tan poco se ha generalizado en México, no obstante
ser uno de los más vistosos originales.

2.-Vestidito para niña.

MARIA LUISA.

CANTARES
I.
Me ha; causa.do tanto dallo,
Que, si yo hiciera las leyes,
A todos los ojos negros
l-'usie1·a peua. de muerte.
II.
Dicen que al sol de los cielos
Hoy ha vtiucido ot1·0 sol;
¡ Ya sabes que te prohibo
Que te asowes a I balcón 1
III.
Ya sé que eres muy constante,
Morena del alma. mía,
En odiará quien te quie1·e
Y eu querer á quien te olvida.
IV.
¿ ~o ha. de habermuchasinfames,
Si has cometido una infamia,
Y en I uga,· de aborrecerte,
Te quiel'O cou todo el alma?

v.
L:ígrimas nos costará,
Si vol vemos á encontrarnos,
A ti lo que no me has dicho,
Y ú.-mí lo que no he callado.
VI.
El cantar que más prefiero
Ese llO lo canLO á nadie,
Que en el corazón lo guardo
Y del corazón no sale.
NARCISO DfAz DE Escov AR.

go raro y algo muy útil especial·
mente: el poco vuelo del c?rte,. que
constituye un detalle esenc1alís1mo.
Siendo estas faldas de poco vuelo, expeditan con_sid~rablemente !os
movimientos y d1smmuyen ~amb1én
la cantidad de tela. Lo primero es
utilísimo, ylo sPgundo no es d~sde·
ñable, pues algo puede econ~m1zarse en el costo total del vestido. Y
respecto al entalle, qué podemos de~
cir'? Que estas faldas moderna~ delinean perfectamente la parte mferior del corpiño y coadyuvan á 1a
esbeltez y gallardía del cuerpo. El

poco vuelo se apl icri. únicamente {~
la parte superior ele la falda, pue&lt;1
en 1a infPrior continúan llevándose los pliegues.
Por lo que hace á los corpiños,
diré desde luego que se estilan de
preferencia los "toreros", que pue·
den ser variadísimos en sus fo1 mas
y detallPs. Las cbnquetas toreras
son. vistosas por exc~lencia:cuadran
á todos los talles y encajan perfec·
tamente á todas las esta.turas. La
serie de estos corpiños es interminable; y aun cuando todos ellos se
rigen por un corte especial, caben,

3.-Vestidito para r,·i ~.~-

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Abrigos para niños</name>
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        <name>Crimen horrible</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

==

O que, buscando ansiosas
el Sta.mbul
De un ensuei'io, tornaron
al cielo azul .... 1
iAy! por los amorcillos
que ya perdí,
Lloro cual nazareno
por su Rabí.

Ero.o las tortolitas
que tanto amé,
Porque o.r1·ullar supieron
mi ardiente fe.
Las estrellitas de oro
que en el capuz
De mi coche, regaron
mágica luz.
Florecitas azules
de mi verjel,
Que en mi cáliz de acíbar
vertieron miel!
¡ Ay I los amores idos
del alma, son
Pálidos muertecitos
del corazón! ....
EXRIQUE GIL Y PIÑÓN.

EN UN ABBOL.

25.-Elegante cortinaje bordado.

Arbol, á cuya sombra
gocé de amor el premio,
guarda estos versos míos
que en tu corteza dejo
hijos de la ternura. '
que aún en el a.lma llevo·
y dile á quien del bosqu~
venga al feliz sosiego
qu~ si el placer logra~a
quitarnos el aliento
hallado aquí me habrían
bajo tu sombra muerto.
:Jacinto &amp;Mtttrm-eon.

Pn el salón callejero
hecho con arcos de ramas.
Pasó tu reinado alegre
cual todo reinado pasa,
y angustiada, tu rocío
lloras cuando viene el alba.
¿Qué te importa ya que el búcaro
~ dé en la reja compa.ila,
s1 antes sudaba sus perlas
y a.hora de frío las cuaja?
El fuego forma tu vid~,
y cobra fuerza tu savia
entre las siestas de oro
y las noches a.brasa.das.
Están tus bojas pidiendo
sopor de atmósfera cálida
cadencias de mecedora
'
y perezas de guitarra.
Pero el ot-0i'10 te acecha
lejos moviendo sus a.las
y sus avisos te envía '
en el soplo de sus ráfagas.
Pronto verás los ramajes
tender su seca hojarasca
y en remolinos crujiente~
bailar su danza macab1·a.
Pronto verás de los cielos
la mutación angustia.da.,
y trocar oro y carmines
por tintas grises y pálidas.
Tú también ar.te la muerte
fxhalarás tu plegaria,
é irás con el remolino
á bailar tu última danza ....
Albahaca menudita.1
linda y graciosa alba haca
¿dónde fueron tus verbena~:&gt;
¿qué se hicieron tus veladas·?
SAL\'ADOR RUEDA.

. Cuando un médico eminente
dice qu~ ha usado un preparado
por vanos afi.os, no hay lugar para dudar de la eficacia de e!'\e preparado. Las siguientes palabras
son _del Dr. Don .J. R. Icaza, de
la ciudad de México:
«Tengo la satisfacci6n de decirles que hace varios años he rPCO·
mendado á muchos de mis enfermos la Em ulsi6n de Scott y estoy
c?,nvencido de que _e!'la preparac1on es un buen t6mco reconstituyente y tiene la ventaja de que
muchos niños la tomah con verdadero gusto.»

tos Otos y 1a Edad.
. El museo de Stocolmo
10teresante colección de po_aee 1181
han pertenecido á person~º~
q11e
8
versas edadeq, en cada
e 41..
c~ales se ha da.do un co~º de loe
m1te examinar su estructque per,
terna.
ura inEn los ojos de los niil.os
serva una transparencia ca n~!►•
á. la del agua; los de un jo: "fiua&amp;
meno~ transparentes; en el be: IOD
de tre10ta ai'1os comienzan , lllbtoe
gera.mente opacos; en el de cl:r Uta ó seseota.sooyaopacos p cueoplet-0, Y, por fin, el anciano
tenta affos ó más Jos tiene no 80
mente más upacCls toda;í
a,.
desprovistos de brillo.
a, •loo
Est;e desarrollo gradual de
o~~1dad se debe al crecimiento la
teJ1do fibroso y á la a.cumul
de materia gastada en el ojo. ac 1

.

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tz'

ltlmm a111a las Jlorm
La pregunto. no es fácil de coatestar; pero lo que hoy por ho
puede asegurarse, es que much~
flores aman ó oborreceo como 111
personas más sensibles .
. No ha.~ duda de que las rosu
sienten simpatías por ciertas floree,
pues cuando se las planta junto ,
ellas,. se ponen más hermosas. Ea
cambio, al lado de otras se marehJ.
tan rápid9:mente, sin duda porque
no &lt;:ongen10.o con ellas. Se ha detcub1erto que ta.mbiéo existe un vbo
afecto entre la violeto. y el hello&amp;ropo, é igual a.mistad profesan loe
clavele,s á los pensamientos.
El descubrimiento de estas paalones vegetales se debe á un ootabl,
botánico francés, cuyas observ•
clones hacen sespecbar que pronto
~erá preciso convencerse deque loe
aromáticos adornos de los jarcll•
o~s, están dotados de almaa ap•
s10nadas.

SEISITIVAS.
¡Ay!· los amores idos
¡qué tristes son!
:Parecen muertecitos
del corazón!
¡Parecen golondrinas
' que por volar
A otras playas, cayeron
en hondo. mar!

·• •······.........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,¡lusas Cfty, St. Louls, Cblcago, lew York.
San Francisco y Los Angeles

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo J«ban.
Los bienes ~ueron v~luadoa
en J125,000
La mayor parte de lo testado con•
slstla en dos p6llzas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companla de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocoe dfu que lle practicó la
apertura del testamento del llu■trtal•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, m1uola.
La fortuna i!el dl ■tlnguldo prelado u cendló i cerca de $125,000 oro americano; 7 aegO.u el Inventarlo que 11e ha
publicado, 10• blenee que dejó fueron
como sigue:
Doa póllzH de • 'La Mutua.• ' Compallt&amp; de •
guroe ■obre la Vida, de
Nueva York, por $25,~00
oro cada uua, ó eean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre u.na de las póllzu
9 829 oro
Otra póliza de seguro. . . 14000 oro·
Accione■ en efectivo 7 en
•
·
Bancoa. · · · · • . . 37,000 oro
Entre lu dlspoalclonea del aellor Ar:
zobl■po, en ■u testamento, ae blclerou
atas:
A ■u hermana, aellorlta Kate Feehan
que eatuvo alempre con él huta 8 ~
muerte, $40,000 oro en bono, y $:lll,00-0
oro «e una de lu póllzu de aeguro .
l la ■ellora Ana A. Feehan, viuda dei
aellor doctor Eduardo L. I,'eehan, hermano del ■ellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra 4e lu pólizas, 7 $S 000 oro en
efectivo; i la Academia de• ban Patrl•
clo de Chlcago, de la que e■ preceptora
IU hermall&amp;, Hadre
Marta Catalina
$l0,000 oro de la dltlma póliza. , 1~
eecuela • 'Santa Marta' • de en,;llanza
prictlca para varones, de Feehanvllle
Illlnol■, que era la Institución por !~
que mla 11e Interesaba el ■e!lor Arzobllll)O, INI 111trep.rou loa $4 ooo re&amp;ta'l.. la dlt1ma póllsa.
•

1.-Trajes de casa y visita.

tróntca dt la moaa.
l::ie reservan ~roa.a en Carro PuJlman para todos los punto8
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Llnea de Santa Ft: son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w . s. FARNSW0RTH.-Ageote General.
ta. San Franolaoo, #flm. B, México,

a. #.

································~

Informadas estaréis, lectoras
mías, de la gran Exposición de Modas que el mes entrante se celebrará.
en la capital del Imperio ruso. Sin
embargo, quiero bosquejar en breves líneas, quiero baceros entrever
en condensadas descripciones, lo
que será. el certamen de Sao Peters•

burgo, primero en su gé¿ero y origioalísimo en su forma.
Las da.mas principales de Europa
entera se hallan interesa.das en el
«tour de force&gt; que los artistas de
la indumentaria femenina hao emprendido en persecución, no de un
ideal precisamente, sino de algo más
positivo que en los tiempos modernos se traduce en finanzas. Efecti•
va.mente, el certamen ruso, como
todos los certámenes de carácter in-

ternaciona.l, redunda en provecho
de los expositores, cuando éstos da.o
á conocer algo nuevo y algo útil.
¿En la próxima Exposición de
Modas quedará sorprendido el mundo elegante? Así debemos esperarlo
dando crédito á las crónicas que los
periódicos especialistas nos dan á.
conocer. Femeoioameote hablando,
Rusia es un país elegante. Compite
con Berlín y aun osa ponerse freo·
te á. frente de París.

La mujer rusa es eleg-ante por naturaleza: de talle esbelto y de formas delicadas, luce ricos atavíos,
ya en los paseos populares, ya en
las reuniones íntimas ó ya. en los.
centros donde la etiqueta se impone. Es más seria en su indumentaria que la mujer alemana, y mucho
más seria que la parisiense. No ha
logrado, sin embargo, dogmatizar
en cuestión de modas.
Ocupémonos de la Exposición. En

�•
Domingo 9 ele Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

•

Domin11:o 9 de Agosto ele 1903.
k

3.-Colecc16n de trajes de paseo y reuni6n.

el castillo de una. de las más encumbradas da.mas de San Petersburgo, se efectuará el certamen. Los expositores habrán de ser europeos, y
el contingente abarcará desde el insignificante
listón de seda., hasta. el complicado traje &lt;reforma&gt; de ceremonias; desde el gracioso pal!uelo de punto, hasta. el soberano abrigo de pieles; desde el delantal de traba.jo, hasta. el riqu1simo sombrero de plumas y terciopelos.
Tres grandes salones se ha.o dedicado á la.
exhibición, y ta.! ha sido el número de lotes que
se ha. solicitado, que probablemente el espacio
de la. Exposición resultará pequeilo. Se han
hecho prodigios de repartición para. que todos
los grandes talleres de modas en el Continente europeo, tengan lugar propio de exhibición.
Dos meses durará abierto a.l público el certamen. La entrada. será de invitación y sola.mente persoilas distinguidas tendrán acceso a.1
&lt;sancta. sanctórum&gt; de la. Moda.. El Jurado ca-

lificador lo componen tres duquesas, una ma1 quesa y una. condesa..
¿No os parece, lectoras mías, que habrán de
ser hermosas é innumerables las sorpresas que
esta Exposición nos reserva? ¿No os parece que
el apoteosis de la indumentaria femenina, esparcirá sus resplandores por los cuatro puntos
del horizonte? Yo creo, simpáticas amigas,
que esta Exposición es de trascendental importancia. Yo creo que este certamen es la coronación de la Diosa que tan tiránicamente se está imponiendo en los tiempos modernos. Nosotras las siervas humildes de esa Emperatriz, debemos, dentro de pocos meses, acatar
sus órdenes y rendirle culto.
Próximamente seré más extensa en mis artículos; próximamente, cuando lleguen á mi
mesa de trabajo los figurines premiados, los veremos juntas, los analizaremos con paciencia y
los comentaremos con imparcialidad. Entre

tanto, debemos permanecer en expectación Y hacer
,;otos por que el certamen ruso llene todas las aspiraciones y calme t?dos los deseos de la. Moda..
El:t'PERANZA.

Es indudable que el dinero puede a.yudar_á que
uno sea feliz. El dinero debiera. ser un medio, pero no un fin. Haced el dinero que podáis poseer; pero no os empelléis en hacer demasiado, no sea. que
él os posea. á vosotros.

...

2.-Vestldos de calle y casa,

El dinero no puede comprarlo tod~. No p_uede comprar la. salud, la. vida ó el amor. S1 f~era1s cien veces más ricos de lo que sois, no podríais multiplicar
por cien vuestras necesidades y placeres.

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
mirar su imagen para p
ella.
'
ensar en
Me llevarán el alma .
ya .isté1. quedas, tranq~A,8cuando
111
pecho, irán hasta su oído· y
dito, trémulas, como si ~e ca 1 D•
sa.s llevaran mis endechas ryonao11
dechas que matan si vibra~ c 811•
neza., dirá.ole que mi vida. 88°~rtoda. de ella., que sólo su
a,
sostiene mi existencia.!
recuerdo

Expllcadón dt

nuHtros grabados.

ii

Número 2. Presentamos á nuestras lectoras, en esta plana, una bo·
nita serie de vestidos de calle y casa., a.si como un elegante sombrero
de último estilo. El traje de cuerpo
entero, para ca.lle, es muy odginal
en sus adornos, que son los que le
dan vida. Compónese de aplicación
de encaje y borlas, que se disponen
longitudinalmente en la blusa y
transversalmente en la. falda. El pequell.o peto del talle es de seda con
adornos de pasamanería angosta, y
sobre los hombros y á lo largo de
cada una. de las mangas, caen dos
aplicaciones simétricas. El resto de
las mangas es liso, con excepción
de la parte inferior, cerca de los
puílos, donde hay un pequell.o ra.•
meado de encaje y punto. Los puños son algo estrechos. Por lo que
hace á la falda., se pliega en su longitud con pliegues no muy va.sws, y
en su parte inferior se sobrepega.n
dos tiras de aplicaciones entera.mente iguales entre si y corriendo
paralelas. El conjunto resulta. muy
agra.dable, como puede verse en el
grabado.
La. blusa que aparece en el centro, es de seda, color claro, muy
alforzada. en el centro y con cuatro
adornos simétricos de encaje, que
se ponen á lo largo de los pliegues.
El cuello es muy ancho, pues se si•
mula. basta el nacimiento del plega.dillo. Deben nuestras lectoras fijar·
se en la combinación especial de
este cuello, adornado con triples
hileras de enea.je. Las mangas, campa.nuladas, llevan una aplicación
de enea.je en la parte inferior, y los
pul'los, algo estrechos, llevan tiras
angostas de encaje, semejantes á las
del cuello.
Representa. el tercer graba.do una
elegante y rica capa de enea.je y
blonda, con grandes volantes de regulares dimensiones. Un estudio de•
tenido de nuestro grabado, dará á
conocerá nuestras lectoras la. manet'll, de confecciona.r este abrigo,
que, como se ve, es de suma elegancia. y buen gusto. El último de nuestros grabados, un sombrero de la.
estación, se confecciona con plumas
y sedas de huena ca.lidad y colores
apacibles. Debe escogerse una forma que por sus dimensiones sea
adecuada. al cuerpo de la. persona
que vaya. á usarla..

· · D~~p~é·s: ·. ·. · ·~hi° ·d~·s·p~é; ········
arra.nq ue de awor y de purez:ni ::
hasta sus ojos y observa ¡ r

queda un rasgo de mi ima.ge r n •I
pupila. bella.
nen 111
SABELJO.

ta Htrmana Pálida

llas.

6,-Gorro para niños.

RIT MO
[HOMEWAJE]

Yo soy el verso dulce y galan'8,
yo soy la fina seda del guante
que oprime y besa mano ducal,
soy la. ca.ricia de las veladas,
el cuchicheo de las amadas
en la. radiosa. fiesta nupcial.
Soy el escote de las princesas,
el devaneo de las marquesas,
la serena.ta del trovador,
el cftirt&gt; discreto de las sultanas,
el sortilegio de las gitanas,
el ditirambo del a.mador.

~

.
i.

4.-Sombrerlto

.

.

'

Infantil,

Primtras Uiolttas
Trémulas, tiernas, tristes, inclinadas coquetamente sobre su ele•
gante talle flexible y trasparente
aquellas violetas de abril, las pri~
meras del ai'l.o, embalsamaban con
su aroma exquisito el ambiente de
aquel rústico mesón de la florista..
En sus matices pálidos, en sus pétalos loza.nos y olorosos, esos ra~illetes_ de violetas semejaban la.
rnocencia y el candor unidos á la
belleza. y la elegancia. Reftejába•
se en ellos ese no sé qué de tente.•
~o~, ese no _sé qué. de a.trayente que
rnc1ta á saciar el Juvenil capricho
de aspirar con fruición, de aca.ri·
ciar y adormirse arrullado por
los efluvios de esa. flor divina é ini·
mita.ble.
Allí, caídas con abandono sobre

,

Ella era la. hija. única del más
poderoso Rey de Asia. Pensaréis
que nada. le faltaba. de lo que pue·
de hacer la. felicidad de una. joven
princesa.. Ha.hitaba un palacio de
jaspe rosa.do, iluminado por los
rayos del buen sol. Durante todo
el día, orquestas invisibles le ha.cían oír su música. con que bubie·
ran arrebatado los oídos más deli·
cados. Inútil es decir que tenia
entre sus cofres todos los día.man·
tes, los rubíes,.los zafiros que suei'la. la loca. ambición de una coqueta; se habría podido pavimentar
una ciudad esparciendo tanta pe·
dreria. Sus vestidos eran tantos,
tan bellos y abundantes como aqué-

Soy el secreto del gabinete
de la.s actrices, tierno billete
que habla de citas y dice: cven;&gt;
en el olvido que se le arroja,
está. marcando la. octava foja
de una. novela. de Montepío.

,\ .

-·----------~--------

los bordes de un tosco recipiente
de vidrio, y como avergonzadas
por el mirar inoportuno de los
transeúntes que admiraban la. hermosura. de sus formas, encontrélas
en aquella mai'laoa. de otoi'l.o, mai'lana brumosa. y fria que azotaba.
con frescuras v humedades los sem·
blantes y las flores.
- Qué bellas son, me dije; y cómo
llorarían orgullosas coloca.o as so·
bre el pecho de la mujer á. quien
a.doro; a.sí prendidas hacia abajo,
envueltas entre encajes y alfileres,
escuchando quedas, dulces, el latir
de ese corazón que vive presuroso,
indiferente, frío!
Agonizar allí, ma.1·chitas, mustias cual las ilusiones juveniles
muertas á. los golpes de crueles des~mgai'ios; extinguirse poco á poco,
Junto con la. ambrosía de sus pétalos descoloridos y ajados, al calor
de ese seno querido en donde en•
tregaría bast11. el último pedazo
de mi existencia ioquiet11o y dolo·
rosal ¡Ah I sí, serán pa.ra. ella., pa.·
ra ella sola.mente; irán a.qui ocul•
tas entre los pliegues del ga.bá.n de
invierno ó envueltas entre bojas de
papel ó de periódicos que escondan

su belleza, que a.paguen su perfume incitante y voluptuoso.
Le llevarán mi alma, ese pedazo
de alma. que sólo me da. vida. para.

Soy el dibujo que admira y ama,
en el otoño, la. noble dama
mientras a¡ruarda. su traje s¡-ris;
soy el ~ocaje del blanco velo,
la cinta. ajada., color de cielo,
que nunca. olvida. la. emperatriz,
Soy la sonata de raras notas,
y la. pelucba. de Ias capotas,
y la fraga.ocia. del azahar,
y ese suspiro como de seda
que tras las novias flotando queda
cuando a.traviesan el bulevar.
Soy la. a.dora.ble coquetería
de las parejas, y la alegría
de los saraos del carnaval,
el terciopelo de los disfraces,
el beso oculto, los antifaces
en la. severa. casa. feudal.
Yo soy el verso dulce y galante,
soy la. pulsera de la. elegante
que es en palacio dama de honor,
soy la. sortija que un duque roba,
soy el equívoco de la. alcoba
y la indirecta del comedor.
Soy el saludo de los gentiles,
tengo los hábitos señoriles
y galanteo la emperatriz.
Me llamo el numen de sueños de oro,
nacido en Francia.; soy el sonoro
ritmo que suei'l.a. la musa gris.

7.-Vestidlto para niña.

E. HERNÁNDEZ H,

Pero lo más que todo propicio
para mantener alegre el ánimo de
la. princesa, era.o los maravillosos
jardines que rodeaban su palacio.
AlJí no caía jamás una gota. de
lluvia, de aquel cielo eterna.mente
azul· allí las flores más raras se
desplegaban magníficas, exuberan·
tes de savia., reca.lenta.das por el
estío, inclinando, en fin, sus cá.li·
ces, que derramaban bálsamo; allí
las bestias feroces de los bosques
y de las quebradas, leones, tigres,
panteras, eran como gatos mimo·
sos que ma.ullab11,n de placer bajo
la mano que los rozaba., y sobre
las flores completamente abiertas,
sobre las llores errantes é indolen·
tes a.costadas en las tibias hierbas
y el musgo, resplandecía. con una.
imperia.l magnificencia la. luz del
sol; todo de oro, las hijas de los
guerreros de leja.nos confines del
horizonte le amaban.
II
Sin embargo, la princesa no se
mostraba. satisfecha de ta.oto es·
plendor: se la. sorprendía abisma.·
da en melancólicos ensuei'los; era.
visible que se fastidiaba, que palidecía. semejante á. una rosa. enca.r•
na.da. que se tornara. en rosa ble.nea.; suponía.se, generalmente, que
tuviera un deseo misterioso, un se·
creto pesar. ¡,Pero cuál podría ser
ese deseo'? ¿Que pesar podría. ser
éste?
-¡Oh amada hija míe.! la decía
el viejo monarca., ¿por qué no me
revelas la. zozobra. que te agobia.'!
¿No sabes que soy omnipotente y
que por verte sonreír acometería
las más penosas empresas? ¿Será
que deseas casarte'? Habla sin te•
mor, dime el nombre de quien ha.
elegido tu corazón, y te juro por el
cielo que lo tendrás por esposo,
a.unq ue sea. el heredero del más glo·
rioso de los soberanos. ¿No'! ¿No
es el himeneo lo que te preocupa'?
¿Crees, acaso, que los rayos sola•
res de oro que resplandecen en tus
jardines, no tienen bastante brillo
ni suficiente calor luminoso'? Si ése
es tu pensamiento, no lo ocultes,
porque á. fuerza. de hecatombes y
de construir templos en honor de
los dioses, yo obtendré-por que
sonrías-que ellos dupliquen el es·
plendor de su sol.
-Si, algo me falta. Pero ¿que
es? Yo misma no lo sé y muero de
un deseo cuyo objeto ignoro.
-¡Cómo! no tienes idea de .... '?
-No, dijo ella suspirando, nin·
guna idea. precisa..
Luego, con la. mirada vaga, la.
voz p11,usa.da y leja.na, de quien ha.ble. en suei'los:

8.-Tra)es de casa y visita.

-Creo solamente que es muy
blanco, muy pálido y muy lejano,
ese halago desconocido que me ha•
ce falta., esa. cosa. misteriosa. cuy a
ausencia me desespera..
III
Aconsejado por sus más adictos
cortesanos, el Rey res_olvió hacer
viajar á su bija. Tal vez encontra•
ría, en algún país cercano ó remoto,
lo que ella. codiciaba. con tan incierto y a.margo deseo. En todo ca·
so las sorpresas, la.s a.venturas de
los ca.minos, la. distraerían de su
mela.neolía.

Jamás se había. visto una caravana comparable en magnificencia.,
á la. que se formó para el viaje de
la. princesa..
Delante de un grupo Innumerable
de camellos qu6 llevaban las provisiones y los equipa.jf's, entre más
de mil servidores vestidos de seda
y ricamente armados, de los cuales
algunos tocaban el "kusser" y la
a.rchiviola. para. marcar el ritmo de
la. marcha, ocho elefantes blancos,
adiestrados á. andar á un paso
igual, llevaban una. extensa plata·
forma cubierta. de alfombras, y sobre ésta. se elevaba. una. casa. de
muchos pisos.

Tras una ventana, con la. frente
re,.linadll en el vidrio. la. viajera
veía. desfilar las ciudades y los paisajes
Por todas partes, bajo el eterno
ardiente azul celeste, ella veía las
habitaciones doradas por el sol, el
oro infinito de las arenas, y el oro
indeciso del horizonte. No valía.
la. pena. de haber dejado los ja.rdi·
nes del palacio, si debía. encontrar
en todos los lugares el esplendor
implacable del perpetuo estío.
Y cuando dejó la caravana. para
embarcarse en una nave, tampoco
la. abandonó el sol, ardiente, abra.sador, haciéndole brillar como un

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS.
Lo recetan los médicos de todas las naciones; es tónico digestivo y antigastrálgico cura el 98 por 100 de los enfermos del estómago é intestinos, aunque sus dolencias sean de más de 30 años de antigiiedad y hayan fracasado todos los demás medicamentos. Cura el dolor de estómago, las acedfas,
aguas de boca, vómitos, la indigestión, las dispepsias, estreñimiento, diarrea
disenteria, dilatación del estómago, O.lcera del estómago, neurostenia gástrica, hipercloridria, anemia y clorosis con dispepsia; las cura porque aumenta el apetito, auxilia la acción digestiva, el enfermo come más, digiere mejor y hay mayor asimilación y nutrición completa. Cura el mareo del mar.

Una comida abundante se digiere sin dificultad con una cucharada de Ellxlr
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PIO X

En Frascos.

, ELECTO PONTIFICE DE LA IGLESIA CATOLICA EL

...

4 DEL

ACTUAT, Y CO~O~ADO ROY SOLEMNEMENTE,

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

Las matanzas de frailes.
Las &lt;cposaditas» de 1860 empezaron en ca_sa
como suelen empez11r en todas partes, es decir,
entre muchacho:1 y con créditos liu_iitados.
Las noches las distribuimos entre criados Y
nifi.os por orde!l alfa~ético, como decía e~ mozo ó sea la primera a Rosa, la Eegunda a Petra• la tercera á Juan, etc., etc. se comenzo,
co~ \m presupue!'lto módico: peregrinos, medio; olla, un real; alc1;1-rtaces y _colación, _una
peseta; velitas y C?hetitos, medio y cuartilla¡
imprevistos, cuartilla.
Desde la primera noche mi padre comenzó
á meter el desorden, comprando y lanz11ndo
buscapiés y cohetes de bomba á la hora de la
letanía. La segunda posada cost6 ya veinte
reales· en la tercera tomaron ((participio" las
sefi.or¡s del entresuelo, y no sólo participio,
!'lino también una posada. Aquel presupuesto
corrió la suerte de tod,&gt;s, creció y creció sin
cesar y á vuelta de correo ya había música,
pasteles y vino, bailecito é invitados foránoo&amp;
.
Dentro de esta rápida evolución, á nadie
debe sorprender que la Noche Buena f~era un baile en toda forma, con cena, es decir,
con bacalao á la vizcaína, tortitas de robalo,
revoltijo, ensal11da de la noche ya citada, chongos, etc., etc.
.
No se omitió esfuerzo ni se economizó gasto para que la fiesta fuera digna de su objeto,
y Íos festones las guirnaldas, los farolitos, los
candelabros c:irgados de estearina daban á l~s
patios corredores y salones un aspecto mágico qu~ se reflejaba graciosamente en las grandes esferas de cristal, tan de moda entonces,
como un palacio encantado de Liliput.
.
Mi padre había lanzado gran número de invitaciones y todos contábamos con una noche
deliciosa.
Desde por la tarde comenzamos á re?ibir recados y esquelas de excusa. Sabe Dios qué
epidemia se estaba cebando en nuesttos parientes y amigos. Todo el mundo decía estar
enfermo y suplicaba se le qispensai;e de no
asistir á la reunión. Mamá, que había preparado todo en previsión de una gran afluencia
de invitados estaba contrariadísima y temerosa de que '1a fiesta resultase deslucida por
falta de «quórum."
Al caer la tarde, llegó mi padre un sí es no
es inquieto y desazonado. Circulaban noticias
alarmantes el ejército liberal se acercaba á
marchas f~rzadas á la capital desguarnecida¡
los restos de la guarnición se habían desbandado · el comercio hacía rondas; bandas de
«blus~s» y de guerrillero~, se acercaban á gran
prisa y se las veía en las goteras de la ciudad
caracoleando en sus caballos enflaquecídos y
lanzando ¡vivas! á la libertad y tiros al aire.
Las noticias de mi abuelo fueron aún más
alarmantes y estaban impregnadas de un pesimismo profundo.
-Esta noche los ,cblusas» saquearán la ciudad incendiarán los templos y :fusilarán á las
mo~jas. Zar~goza ha dad_o orden terminante
de no dejar piedra sobre piedra de los conventos ni títere con cabeza del clero secular y reguÍar. Quiere, sobre todo, apoderarse de los
tesoros de Catedral y de los fondos disponibles en el comercio. ¡Qué Noche Buena ni qué
calabaz~s! Cierren y apaguen; y tú, Sabino, á
ver cómo te disfrazas y dónde te escondes,
porque si te agarran, te fusilan con todo "'f tu
liberalismo y á. nosotros nos pasan á cuchillo.
Mamá alarmadísima, lloraba como una
Maadale~a nosotros chillábamos Je lo lindo,
la s~rvidu~bre rezaba y Ee santiguaba y todo
era confusión en la casa.
Mi padre, que al llegar h~bía mabifesta?o
inquietud, no bien oyó á mi abuelo, reaccionó como por encanto.
-¡Ah padrel conque sigues creyendo que
el ejército liberal es una horda de bandoleros!
¡Conque lo crees ~paz de deshonrarse co~ el
saqueo el incendio y la matanza! Pues bien,
esta ndche sabremos quién tiene razón, si tú
ó yo. Pero como yo sé que no habrá tales atropellos y como tengo fe ciega en celos mí?s»,
esta noche bailaremos y cenaremos como s1 tal

EL MUNDO ILUSTRADO

cosa y tendré la casa abierta de par en par Y
hecha una ascua de oro.
.
-¡Pero, Sabino, estás loco! ¿y si atraídos
por la fiesta, se meten á la casa?
-¡Qué le hace! Hay cena bastante pa~a un_a
guerrilla; los invitaremos y verás qué divertida nos d11.mos.
Papá Pepito no quiso oír más y se fu~ á su
habitación á aprestar su bayoneta, por si acasoM~-~á, sugerida por mi abuelo, dijo, no bien
quedamos solos:
-Sabino, no harás semejante locura .. Suspendamos el baile y no tentemos á Dios de
paciencia.
-No, hija, no suspendemos nada. ¡Qué! ¿no
tienes ganas de bailar con un blu~a?
Lejos de levantar ~l campo, ?31 padre todos nosotros nos pusimos á activar los. p_ieparativos. Se reforzó el alumbrado, ~e pid1ó t~~
pistón suplementario para la música; se abno
el zaguán de par en par, comenzaron á llegar
las familias invitadas y á las nueve de la noche comenzó el bail¿ en medio de la mayor
animación.
En el transcurso de la noche entraron los
blusas. Cada vez que oíamos tropel de caballos y gritos desaforados salpicados de tal cual
mosquetazo disparado al aire, mi !?adre mandaba tocar dianas ó el Himno Nacional Y salíamos á los balcones las señoras especialmente, y aquellas h~rdas de Ati~!, aquellas
chusmas salvajes sedientas de rapma y de sangre, pasaban haciendo ~a~lar y rayando sus
caballos, y saludaban diciendo:
..
-Buenas noches, nifias; que se diviertan.
¡Viva la libertad!
-¡Viva la libertadl-respondíamos en coro
y trnnsportados de entusiasmo.
Al amanecer de aquella noche que se decía
había de ser de saqueo, de incendio y de matanza, amanecieron fusilados y colgados de los
faroles de la Plaza de Armas, dos ...... ¿qué?
¿canónigos? ¿monjas? No, dos 1cblusas,~ cada
uno con un letrero en el pecho que decia:
"Por ladrón.,&gt;
DR. M. FLORES.

!

P IO X
€1 nutoo Pontífict dt la Tgltsla Romana.
El martes último, en la mañana, ·se recibió
en México la noticia de que había sido electo
para ocupar la Sede vacante á la muerte de
León XIII, el Cardenal Giuseppe Sarto, uno
de los miembros del Sacro Colegio más prestigiados en el orbe católico, por sus virtudes
evangélicas, su vasta ilustración y su espíritu
eminentemente liberal y cristiano.
La crónica que acerca de la elección del
nuevo Pontífice ha trasmitido el cable, nos da
á entender que las opiniones de los cardenales en el caso particular que nos ocupa, se encontraban profundamente divididas, inclinándose unos á favor de Rampolla, el Secretario
de Estado del Papa León XIII, y otros á la.
candidatura de Serafín Vannutelli, que contaba en su apoyo, según se decía, con muchas
probabilidades de éxito.
En la primera votación, recogida el primero
del actual, Sarto obtuvo únicamente cuatro
votos; pero á partir de ese momento, el candi. dato fué ganando en simpatía lo que los demás
&lt;cpapábiles» perdían en popularidad, y tanto
los "rampollistas» como los c&lt;vannutellistas,"
acabaron por inclinarse resueltamente al lado
del hombre que en las votaciones subsecuentes obtuvo la mayoría completa.
El lunes en la tarde, las cédulas depositadas con el nombre de Sarto, eran ya 37, seis
menos de las requeridas para el triunfo. En
esos momentos-dicen los cablegramas,-la
emoción que experimentó el Cardenal fué
muy profunda; se vió incapacitado para sostenerse en pie, y coi:imovido con el resultado
del escrutinio, declaró que tal honor no esta-

ba reservado para él y que renunciaría su e
taci6n al Trono Pontificio. Los cardenales h
bieron de convencerlo de que aquéllos eran
designios de la Providencia, y pocas horas
pués, el martes á las doce del día,Sarto le
taba su mano para bendecir desde una de
ventanas de San Peilro á todo el mundo
Jico. Sesenta votos, dieciocho más de loe
eran estrictamente necesarios, lo colocaban
frente de los destinos de la Iglesia!

***
La multitud qu➔ llenaba la «Piazza» acl
al Vicario de Jesucristo, y el telégrafo llev
buena nueva á todos los pueblos y á todos
con..zones unidos en la religión del Cruci
do. Un alegre repique se dejó oír en toda
ma, mientras el Pontífice regresaba á su
del Cónclave. Pío X-éste es el nombre
llevará en Jo sucesivo Giuseppe Sartoocupar, conforme _á los cánones, la sil la de
Pedro, en presencia de todos los carde
reunidos en la Capilla Sixtina.

***
Inmediatamente despuéii de la elecci6
mientras el Príncipe Chigi, como :Maestro
Cónclave, redactaba el acta de costumbre,
X penetró á una pieza contigua á la sala
votaciones, para revestirse con los ornam
que el rito prescribe. De manos del Secre
de la Congrega::ión recibió el solideo pa
poco después volvió á la sala para tomar '
to en el Trono y recibir la manifostaci6n
obediencia que debían prestarle los miem
del Cónclave. Todos los cardenales besar
mano y el pie del Pontífice, besándoles
á su vez, la mejilla en señal de paz. En
imponente escena está inspirado el dibujo
en otro lugar damos á conocer: el dibu'
ha procurado presentar los retratos de los
denales más notables, ajustándose hasta
de es posible. en la composición del cun.d
lo que ha dicho el cable con relación á la
remonia y á los detalles que son, en el
de costumbre. Concluído este acto, el
Colegio enton6 el 1cTe Deum,» y levantán
el Papa, pronunció con voz entrecortada
fórmula de la bendición, que todos los pr
tes escucharon con la cabeza inclinada y
cubierta.

***
Pío X, que cuenta en la actualidad 68 a
nació en Riesi, de la Diócesi de Treviso,
Italia, el 2 de junio de 1835, y fué elevad
la dignidad cardenalicia en junio de 1893,
cibiendo el nom hramiento de Patriarca de
necia y Obispo de .Mantua, donde pa sido
neralmente estima&lt;lo por la pureza de sus
tum bres y por sus ideas progresistas.
El hecho de ser elegido contra todo lo
se esperaba, puesto que era uno de los «pa
hiles» menos avocados á ocupar la Silla, ca
en Europa una sorpresa general; pero tam
un regocijo que comienza á traducirse en
corriente de simpatía hacia su persona. _S_e
sidera, en efecto, que Pío X sabrá conc1har
intereses de la Iglesia con las necesidades
los pueblos y con los fuero'! de la modema
vilización, y mucho esperan de S? esp
bien orientado y libre de preocupaciones
gares, los que anhelan encontrar en él
continuador de la sabia política del Papa
ya tumba acaba de cerrarse.
Si así es la Iglesia católica ensanchará
dominios el Pontificado se verá libre de
tremendas conmociones á que pudieran a .
trarlo la intransigencia y la estrechez de m
de otro Papa qne no tuviera en su abono,
mo el décimo Pío, los méritos del hombre
cioso, sabio y conciliador.

y

EL MUNDO !LUSTRADO

El stñor tic. Don Protasio t aglt.
Víctima de una terrible enfermedad intestinal, falleció el día último del pasad.o, en su
residencia de la calle de Santa Catarma, el sefi.or Lic. Don Protasio Tagle, uno &lt;le
los miembros más prominentes del
Foro mexicano.
El sefi.or Tagle figuró en la política del país hace algunos afi.os, desempeñando puestos muy importantes en la Administración Pública.
Fué Diputado al Congreso de la
Unión, bajo el Gobierno del Presidente Lerdo de Tejada; Gobernador
del Distrito Federal á la caída de
aquel gobernante, y, á partir de esa
época, Ministro de Gobernación, primero, y de Justicia é Instrucción
Pública después. La cátedra de Derecho Romano, en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, estuvo á
su cargo durante algún tiempo.
Al tener noticia del fallecimiento
del notable jurisconsulto, multitud
de p3rsona,i visitaron su casa, contándose entre éstas muchos caballeros
de representaci6n. L:is coronas depositadas en la ca.pilla ardiente por
los amigos del finado, fueron numerosísimas.
El sepelio se efectuó en el~Pa.nteón
del Tepeyac.

puerta de su recámara para llevarle las pruebas de sus artículos, y el sirviente que las llevaba le efltregaba también todos los días el
salario para su sostén, y él seguía trabajando,
leyendo y escribiendo. ....... y bebiendo para
vivir.

contra el duro colchón del raquítico lecho.)
En la calle preguntaban: 1c¿dónde está el autor de los cuentos raros?» . .... .
Nadie supo, hasta que un día, en lugar del
cuento de Luis, apareció la noticia de que
aquel autor había muerto.
¿Fué un suicidio?
¡Quién sabe!
El ingería mucho alcohol, tomaba
pocos alimentos, y luego escribía en
una forma tan rara, y se le ocurrían
unas cosas tan locas! .. ... .
FRANCISCO ZÁRATE Rmz.

RONDELES
El soñador bizantino
de la blonda cabellera,
boga triste y peregrino
en su góndola ligera;
Una trova en su camino
va cantando, lastimera,
el soñador bizantino
de la blonda cabellera.
En alas ele RU destino,
persiguiendo una .quimera,
caerá envuelto en sol divino
el soñador bizantino
de la blonda cabellera.

***

Tétrica y desencantada
llena de melancolías,
mi alma muere fatigada
en la aurora de sus días.
Al despuntar la alborada
de las ilusiones mías,
mi alma muere fatigada
en la aurora de sus días.
¡Ay uolorl Tu mano helada
marchitó mis alegrías;
por eso triste y cansada
mi alma muere fatigada
en la aurora de sus días ..... .

tutntos dt manicomio.

Los que no llegan á S. Hipólito
EL CUENTISTA
Llegó el día; estaba harto de cantinas y harto de amistades de cantina, de hombres que se le acercaban
en tono dulzón: "Yo conozco á usted
ya mucho; lo he leído, y tenía deseos de ofrecerme á sus órdenes,
siempre, incondicionalmente á sus órdenes.. . .
etc.: etc.»
Resolvió que era mejor conocér á los hombres, sin que ellos le conocieran, y que era
mejor hablará los hombres Pin tener la necesidad--¡penosa necesidadl-de contestarles, y
se encerró en el pobre cuarto, del cual para
nada volvió á salir, solo entre sus libros y solo con su pensamiento. Amante de la noche,
enamorado como la Luna del Plamita, al que
no cesa de perseguir, abotonó las aldabas de
las ventanas y encendió la luz d~ su quinqué
de pantalla verde.
Todas las noches renovaba el gas del quinqué y el alcohol de su
lá ro para ( ésta la lleva ba en el cerebro), y á
f
la luz de las dos flamas, vivía ignorando
si allá, en la calle, había luz del regio sol ó
de los plebeyos focos
eléctricos.
Pretextó pitra los
amigos que lo buscaran: siempre en los
momentos precisos en
que llamaban á su
puerta los esc·asos amigos que se acordaban de él, &lt;cacababa
de dormirse," y el doctor había recomendado que durmiera mucho y que durmiera
tranquilamente. (Se
pasaba la noche leyendo y dormía algo
cuando el sol asomaba y lo saludaban alegl'emente los felices!)
Había que llamar á la

Domingo 9 de Agosto de 1908.

JOSÉ M, CARBONELL.

Sr. Lic. Don Protas!o Tagle.

Decía la cocinera-¡mentira!-que el médico había prohibido al enfermo que viera la luz
solar y que conversara con visitas, y que¡verdad!-hacía mucho tiempo que no necesitaba cocitar, porque cuando su amo tomaba
alimento, eran huevos crudos y f'angre de res.
El médico no había podido prohibirleqne trabajara intelectualmente,·porquP. de ese género
de trabajo vivía, pero sí trabajaba poco ( quería decir la mujer que escribía poco¡ él no dejaba de trabajar, cerebralmente, ni en sueños,
porque los ensuefios le azotaban la cabeza contra la almohada y le magullaban el cuerpo

La vida sin amor es jardín sin flores. -J.
SAND.

*
Mejor es temer que confiar demasiado. SHAKESPEARE.

*
El genio concentra en sí sus aspiraciones. BYRON.

*
La virtud no es otra co~a que la hermosura
del alma.-BACON.

*
La fe en la idea ultraterrena es el consuelo de los pobres. V1CT0R Huoo.

*"

Los grandes filósofos son los genios de
la razón. -CICERON.
El deseo apresura y
crea el porvenir. -TOMMASEO,

*
Los hombres sin carácter son monedas sin
efigie.-A. TURNIER.

*
Pide á los dioses la
felicidad, á ti mismo
la prndencia.-SocRATES.

*
,,,
TIPOS NACIONALIDS.- Mujeres yaq1is.

La templanza y la
moderación en la juventud son una garantía para tener una vejez feliz.-PiuTARCO,

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

..

LA JAULA VACIA

LOS NUKVOS UNIFOR\IBS DKL EJÉRClTO
En nuestra edición anterior dimos cuenta
de que el sefior Presidente de la República había aprobado, en lo genernl, el proyecto de
reforma del uniforme del Ejército, presentndo
á la Secretaría de Guerra por una Comisión
especialmente encargada de estudiar el mismo
proyecto.
Ampliando la información que publicamos,
diremos que e~ta Comii:;ión está i ntcgrnda por
los señores General Yictoriano Huerta, Presidente;CoronelesJ onquín )faa~s y Mnn uel Blásquez, y Teniente Coronel Eustaquio Dur{rn,
vocales; y Capitán de Artillería Luis G. Gam' boa Secretario. l~n cuanto al uniformr, nos
par~ce oportuno dar á conocer los siguientes
datos:
El Jormún que&lt;lar[1
suprimido, ..:onstando
el traje ele gala para los
jefes y oficiales, de estas prendas únicamente: ca!ICO, levita cerrada al frente con una
hilera de botones, siendo las vueltas de las
mangas, el cuello y la

Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

• EL MUNDO ILUSTRADO

Erase un amiguito muy leal, melancólico,
tierno, apa~ionado, que lloraba y reía para
contarme las cuitas &lt;le i;u alma encarcelada y
triste.
Hacía tres años que vivíamos juntos. Yo
tocaba en el piano mis mpsodi&lt;ts, y en la cúrcel estrecha de su ji\ula. ponía.se á gorjear.
Cuántas cositas dulces, cuántos halagos
tiernos modulaba co:1 su garganta, nielo de
harmonía!I. A ratos, apasionado, trbte, improvimba. una elegía del alma. A ratos, con
su nervioso·aleteo, ~altaba inquieto, rúpido,
del uno al otro lado u.e la jaula, intentando
con pruebas la fuga, asomando á intervalos
por entre la verja su bella callecita rubia.

sen en la alcoba lo mi~mo que antes; ~onando
como torrente de harmonías, como lamentos
y sollozo;; &lt;'0010 rauJal de lágrimas eternas
para sus ~speranzns de libertad y amor perdidas para siempre.
.
Abrir la puertecilla para que volai;e era privarme de su canto, renunciará su amor ,j compañía, olvidarlo, quitarle mi cariño. Dejarlo
allí, tan tri~te, tnn esclavo y solo, era crueldad. Y pasaban los días .....
¡ Pobre canario mío! Una mañana lo encontré muerto. Y con él en la mano, mirando su
plumaje de i;eda, descolorido y mu~tio, la boquita sonora sm aliento, muela y i;ombrfo, y
los ojillos entreabiertos, empañados co~ el hálito infame de la muerte, me acordf de su can- ~
to. Y pensé mucho rato, mucho rato.'..... en
la cruel desventura de las almas que, cual mi
canario lloran cantando su e,clavitud y en
vano cl~man por el amor y la felicidad ante el
egoísmo injusto de' sus amos......
•
F, PÉREZ FUEN'II'¡S.

LA ESPIGA DE ORO ,.,
.¡
(HOJA DE ÁLBUM)

, ol,

.

Artilleros en traje de campaña.

para el de ¡elégrafos y ferrocarriles, siendo
gris el color de los uniformes; ª.~arillos par.a
los inválidos, y gris para el Feerv1c10 de Administración Militar. La i;nojarra de los cascos
para regimientos y servicios en las grandes
formaciones, llevará un chorro de seda encarnada.
Por lo que ve á las prendas que constituyen
el equipo del soldado, han sido tambi(n reformadas, á fin de que ofrezcan mejores condiciones de sencillez y comodidad.

Símbolo d~ la vida y de la abundancia, altiva se alza en el campo la espiga, coronada
de oro.

Las Campanillas.

*

Se estremece, agitada por ~l viento,
La cortina de azules campamllas;
Flores madrugadoras y sencillas
Que se abren con gentil dei-pertamiento.

Cargada de armonfos y de fragancias,
baja de los pinares de
la montaña, que suenan como liras, la. brisa. de la mañana, ú. mecerla y arrullarla con
primor y delicia.

Las columpia, al pasar, c~n manso alie
El céfiro al venir de otras onllas,
Y en su balcón de verdes redecillas
Hacen visajes al gorrión sediento.

*

Triunfantes las ha visto la mañana,
Mas morirán al declinar el día ...
Es de esas flores mi esperanza hermana.
Como ellas ¡ay! en soledad sombría
Las ilusiones, con su pompa vana,
Nacen y mueren en el alma mía.
VICENTE ACOSTA1

Muy poco deseo y lo poco que deseo, lo
seo poco.-ELIA:N'O.

*
El honor es el más noble estímulo &lt;1el v
--VICO.
Oficiales de in:fanter1a..-Trajes de campafia y de gala.

cartera del color del distintivo del arma ó servicio correspondiente en cada caso; pantalón
con una y dos franjas.
El uniforme para el servicio de guarnición
y de campaña, se compondrá de: un saco cerrado al frente con una hilera de botones,
tres bolsas al lado derecho y dos al izquierdo
-las dos superiores, con tapa de cartera-y .. , Caballerfa.-Trajes de . campaña y de gala
vueltas iguales á. las de la levita. Pantalón
idéntico al de gala; kepí con visera de uña y
un cincho que sea distintivo del arma.
¡Pitdad,
Para el traje de gala se prescriben las caponeras de metal, en los hom broa, teniendo en
el centró tres estrellas para los cm:ouele!, dos
¡Estoy enamorado de tus ojos!
para. los tenientes coroneles, una para los ma•. Líricos, turbadores y arcanos,
yores, y un:l, dos ó tres barras, :respectivaabrasan y fulguran con los rojos
mente, para. los subtenientes, tenientes y caincendios de los soles africanos.
pitanes. Los generales Brigadieres llevarán
A
tu
santuario aC'ércome de hinojos
en el casco una águila al frente.
con anhelos divinos y humanos.
El distintivo particular de cada arma ó c;er¡Ten piedad de mis férvidos antojos!
vicio lo constituirán: el cincho del kepí, el
. ¡Estoy enamorado de tus manos!
cuello de la levita 6 saco, las vueltas de las
Ya no hay para mis pi.es ruta de abrojos,
mangas y las carteras posteriores, que serán:
ni para mi pasión duelos tiranos.
rojos para los jefes y oficiales de caballería é inYa
se
fueron del alma los enojos;
fantería, GendarmP.B del Ejército y servicio de
• ya sueño con los mártires &lt;'ristianos.
transportes; carmesí para los cuerpos de Es¡Acércame.á la lloguera de tus ojos
tado Mayor y artillería; negros, de terciopecon el suave contacto de tus manos!
lo, para el Colegio Militar; guinda para el serANDRÉS MATA.
vicio de Sanidad y tren de ambulancia; azules

Artilleros en traje de gala.

l::Joldados de caballerla y artillerla en
traje de gala.

Qué bien seguía las frases de mi piano. Era
un himno al amor y á la naturaleza; eran suspiros hondos &lt;le su alma, pidiendo libertad.
Un día le busqué compañera y se alegró
muchísimo. Ya no estaba como antes, ya tenía con ,qni?n compartir su triste ¡,uerte; pero
no canto mas.
¡P:,bre canario! En fatal hora yo mismo
quise que aquella compañera del infortunio lo
abandonase; porque era necesario que él cantara, dejando de amar en el sacro silencio de
su pasión de artista, y que sus trinos triunfa-

Y el sol, con 6sculo
de fuego, besa á la dorada espiga, ufano del
triunfo de eu pasión
fecundadora y eterna.

*
Compendio eres tú
de la vida y de la belleza y altiva t&amp; alzas
con Ía corona de tu juventud y de tus gracias.

*
Desde el sacro Olimpo, de· la lira de los
poetas se desprenden,
como aves mensajeras,

Comisión que presentó el proyecto de los nuevos uniformes.

los más suaves versos, que á ti llegan para
decirte con primor y delicia las más dulces
cosas; y al roce de sns alas en tus labios, se
ahoga la armonía en el perfµme de tu aliento.

*

Y el Amor, en la plenitud del ensueño y en
el éxtasis del deseo, te besa, ufano de encontrar en ti el germen fecundo de la belleza y de
la vida.

n. MAYORGA UrvAS.

stñora!

LA OLA

.Sobre el trémulo mar dulce resbala.
y á la. gracia triunfal con que aparece,

el céfiro errabundo un canto exhala
el palmeral distante se estremece.

, y

•'

Avanza, y un momento resplandece
• al l'OI que se hunde en la insondable sala;
túrgido seno virginal p_arece,
~- su ésp1tma, el ampo de la nieve iguala.

.

~

1

Luégo en purpúrea. claridad se tiñe
bajo el raro crepúsculo que ciñe
la. combo. iµ,urtle -ealmas llameantes;

"
y en beso' atrón:Í.dor&gt;donde
la vida,
Caba.ller1a.-Un oficial y un soldado.
en traje de gala.

rueda sobre la playa convertida
en lluvia de zafiros y diamantes.
.A.rtilleros, de , gala, e

formación. ,.

...... . ,"-..~---·

'&gt;..

.¡

•

•

:AUGUSTO NfÉNilEz:LoYNAZ.
~

-~~

�EL MUNDO TLl'STRADO

Domingo 9 de Agosto de 1903.

Domingo 9 de A,sosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL LOCO
I
«¡El loco, el loco!,» gritó una voz, y al instante, como movidas por un resorte, todas las
caras se volvieron hacia el mismo punto. Oyéronse chanzonetas, risas burlescas, risas de
esos criminales civilizados que hacen mofa de
la desgracia ajena, miradas de indiferencia y
frases de compasi6n. Alguieh dijo «¡pobre!";
otros, «¡dei:graciado!» Y todas !ns miradas continuaron fijas en la delgada figura &lt;le un hombre que srguía su camino, callo arriba, impúvido, ignorante de la alharaca que su presencia producía.
Pregunté quién era el que lograba atraer ele
esa manera la atención de todos los transe6ntes, y se me contest6: «Un infeliz, un hombre
que tiene la manía de reconocer á su esposa
en todas las mujeres hermosas que encuentra
al paso. Las persigue, las molesta y ha llegado á llamar á alguna casa, diciendo que en
ella habían escondido A !'U esposa.»
Al oír esto, por un afán de curiosidad que
á menudo se despierta en mí y me hace, inconscientemente, recotrer calles y calles siguiendo á
un anciano, á un niño, á un joven 6 fi. un matrimonio que yo creo feliz, apresuré el paso y
casi corriendo por en medio del arroyo, C..'\US~ndo }ª extrañeza de la gente que iba y yenía, llegue (l dar alcance á un hombre que, lentamente, serio, circurn~pecto, seguía su c..'\mino
volviendo la cara solamente cuando á su la~
do pasaba.alguna mujer bella y 1.,ien ver,itida.
Adelantéme un poco, hasta rozar mi cuerpo
con el suyo, pues mi maldita miopía sólo á
esa di11ta.ncil\ me permitía. verlo, cumo deseli.ba, á todo mi sabor. Era de una regular e,tatura, pero tan flaco, seco y enjuto, ele una delgadez t.'\n extremo&amp;'l, que lo hacía parecer
enormemer1te alto. Vestfa pantalones grii:e.~,
angosto11, pegados á la pierna como la funda
de un paraguas; saco nrgro, exceF:iv,1mente
corto y que apenas le lle~aha {l la cinturn · suplía la falt.'l de camisa con un paii uelo d~ i-eda, negro también, anudndo ni cn.,Jlo y sujeto con un prencle&lt;lor de ¡,lat:i, en el que estaban grabadas unns iniciales; cubría. i,u c·abeza
un sombrero de cop'.l, pringo,o y quebrado,
y, para com plPtar aqt11·lla ei-trnrn b6tica fiaura
mi homlire lucfa un hermo;;u ramillete d~ vio~
!etas que se balanceaba en el ojal del saco,
como las cabezas &lt;le un puñado de ahorcndos.
El blanco mate de su cuello
y de su rostro,resaltab'l. doble-

I
I

mente sobre el color negro del pafiuelo de seda. Era la suy1L una palidez de neur6tico, de
enfermo, y tn.l parecía que In. sn.ngre de su
cuerpo se había ahuyentado de las venas que
entrecruzaban su cara para cargarse toda en
los ojos, en esos ojos de grandes pupilas de un
azul profundo, ojos hundidos en sus oquedades, circuídos de grandes ojeras amoratadas,
pero en los que se advertía un brillo, un resplandor extraño, llameante, que infundía á
la vez miedo y respeto.
Como no me separaba de su Indo y juntos
seguíamos caminando, lleg6 á fijar;;e en esto
y clav6 en mí una mirnda que me dejó perplejo y me hizo \'.Ol ver la vista hacia otro lado.
Nunca ha caído sob1e mí una mirada como la
de los ojos del loco. O&lt;lio, rencor, desprecio;
todos los sentimientos y todas las pasiones
malas er,itaban amalgnmadaf', por decirlo ai:í,
en el veneno de aquella mirada que brotó de
sus ojoia y se c!av6 en los míos. No fué, sin
embargo, bastante á amedrentarme y seguí
caminando cerca de él.

II
Anochecía. Comenzaban á chirriar los carbones encendidos de la luz eléctricn, cuando,
1al fin! salimos de las cnlles populosas para
internarnos en las silencioi:nR de los barrio!:'.
Era todo lo que yo esperaba. l\Ie acerqué al
loco y le toqué la eF:paldn, resuelto h decirle
nlgo. Xo medió tiempo para ello. Volvi6se
hncia mí, se detuvo un momento, mir6me de
nuevo fijamentP, con su horrible mirada y
echó á andar apresurando el paso. Le seguí ·
también, y 111 poco rato, sin tuc.1rlt-:
--DisptniEeme usfrd, amigo mío, le &lt;lije
clnndo á mi rnz una entonación dulce y cariñosa.
-Déjeme en paz-exclam6 con voz débil,
npagnda, que parecía snlirle de las concavidades del est6mago.
Insistí, regué, juré que no era yo un enemigo_; que no quería, burlarme ,'e 61; que ,·iera en
nn á un amigo; ~1, á un amigo que quería
consolarle si sufrín. ¿No sabia él, acaso, que
las penas, por grandes que i::ean, disminuypn

si podemos confiarlas á una persona que
interese por nosotros?
Hablé mucho; supliqué más, acarici(mdol
consolándolo, y, por 6ltimo, logré meterlo·•
el cuartucho que servía de cantina en una taberna del barrio.
Pedí al dependiente una botella y dos ,
i;os, é hícele seña de que nos clejarn solos.
loco llen6 los vasos de un alcohol amarillento•
apur6 el suyo, aprovechún&lt;lose de los mome '
tos en que yo encendía un cigarro para repetir la operaci6n co11 el ,·aso que me pertenecía•
colore6sele el rostro, arrojó una bocanada ~
humo. y, con voz de ventrílocuo, dijo:
-No, no, señor, yo no soy loco como el
vulgo cree. Usted que pnrec/J ser un hombre
honrado, usted que Ee interesa por mí, usted
que es ... que quiere ser mi amigo, usted, ¡el
6nico!, sabrá la causa de mir, desgracias.
1Al fin hablaba! ¡Al fin triunfaba mi curiosidad!
Bebió de un solo trago la tercera copa de
aguardiente, y comenz6 Íl contar, con infantil
sinceridad, la historia de su infortunio.
Poco á poco fué animándose; temblábanle
las manos, y conforme il,n adelantando en 811
relato, notaba yo en su yoz esas inflexiones.
esos «trémolos» que s6lo produce el dolor verdadero cuando lince vibrar las cuerdas dd Bell•
timiento ......

III
Sí, sólo &lt;lespufs de seis añof', seis años hnrribles de humillaciones, de vejámenes y de
sufrimientoA, de verdaderos fuetazos dndos en
su orgullo de hombre y en su amor propio de
de1-heredndo, con1-igui6 ver realizada su única
ambiC'ión: hacer suya aquella mujer á quien
adora.ha.
Ella le quería, le quería mucho, supuesto
que por él drjaha todas su➔ opulencias y comodidades &lt;le niña mimada y rica, por la hu•
milde casita de bohemio enamorado que él ia
ofrecía. ¡ Qué feliz era y cuánto le agra&lt;leda
la felicidad que con 1,u amor le había dado!
Todavía recordaba laf! muchns veces que, ya
unidofl, en su hogar, de rodillas ante t-lla
y empapándole las
manos con sus lágrimas, entre promesas de eterno amor, le renovaba su
agradecimiento....

Una noche, una noche de Diciembre, fría,
lluviosa, Jlegnha tarde del Circo, donde, contra su costumbre, á instancias de sus amigos,
había bebido un poco. Iba exaltado, nervioso, algo trastornad&lt;;&gt; de 1a cabeza. Al acercarRe á su C..'\fla, vió que la puerta del zaguán estaba abierta, y que un hombre salía. por ella
y entraba en un coche apostado cerca de la
banqueta, á tiempo que una figura blanca desde el balc6n saludaba y decía: «Adiós.»
¿Fué un sueño? ¿Fué realidad? No lo supo,
110 lo sabe todavía. Frenético, delirante, loco
-¡y en esos momentos sí que ei-ta.ba loco!se lanz6 por la escalera arriba y lle~6 hasta la
.alcoba.
;Ahí, en In cama, estaba ella, dormida 6 fingiendo que dormía!
Ciego de ira y de oclio, ele ese odio que s61o
se siente por las personas á quienes más i-e
quiere, á quienes se quiere mucho, la cogi6
por las muñccaf', la estruj6, sin hacer caso de
sus ~ritoia, In F:acudi6, ln e~cupió en el rostro
su delito con frases burdas, groseras, frases
qu! hahín. aprendido en cantinas y en otros
sitios de igunl jaez, y ... ¡maldita memoria!. ..
tal vez llegó hasta pegarla, hasta amenazarla
con el reYólver que nerviosamente oprimía su
mano!
¡Qué noche tan horrible! Ella, en su cuarto, llorando, loca y dese!&lt;peracla; él, en la i,ala, febril, nervioso, paseándose agitadamente,
hasta que ya muy tarde, el sueño lo venci6 y
cay6 pesadamente sobre un i:ofú ..... .

IV
¿Se enteraron los criados? ...... ¿Comunica- ron á Jo;; padres de i-u amada la terxible escena de la noche anterior? ...... Lo ignoraha también. Ya muy tarde, despertó, recordó lo
acontecido; y temeroso de haber sufrido una
ofuscaci6n, deseando suplicar, pedir perd6n,

arrepentirse y besar una vez más, siquiera futse la última aquellos labios que le habían
brindado la~ mieles de la dicha, corri6 hacia
la alcoba, jadeante, trémulo, temie~do una
locura, y ...... ¡nadie! vacía la estancia, vacío
también el guardarropa, revueltas las mantas
del lecho, y allá. sobre el mármol del lavamanos un ramo de violetas; entre las flores, frescns 'y oloro!'las, un papel rugoso y en él escritas, de prisa, con lápiz y con_ caracteres temblorosos, estas palabras:
«Te has engañado. El hombre á quien sorprendiste anoche . . era mi padre. Todo lo ha

1

1

1111-'i.!.i~S~~-l111

·~·

~~

traré, pese al mismo cielo! ¡Oh, y ehtonces!...
No pudo decir más. Una ola de sangre le
subió al rostro; centelleáronle los ojos con más
fulgor que nunca, y entre grandes sollozos,
trémulo el cuerpo como el de un azogado, cayó de bruces sohre ln mesa, deshecho en lágrimas.
Permanecí callado, respetando aquel dolor
infinito que logró también humedecer mis ojos;
y pasado un largo rato, cuando comprendí que
ya se había desahogado, 1ne acerqué á él, le
alcé la cabeza, sequé sus lágrimas con mis propias manos, lo obligué á recostn.rse sobre mi
pecho y acarició.ndolo como pudiera hacerlo
con un chiquillo, tuve para él frases de consuelo que no he podido repetir jamás.
Tomó mis manos entre las suyas, las bes6
mucha!' veces y fij6 en mí sus ojos, sus grandeR ojos de un azul profundo, empañados por
las lágrima!'!. Pero ya no había en ellos eea
mirada horrible que me bacía daño: de esos
ojos parecía partir, suave, acariciadoramente,
una mirada impregnada de cariño, de un agradecimiento tan grande, que me impulsó á arrojarme entre sus brazos.
El loco sonrió levemente.
-¡Gracias! ll1b dijo entre f'Ollozos.
¡El loco eRtaba curado! ¡Habíase realizado
el milagro de las lágrimas! ¡Las lágrimas ... el
supremo remedio para los grandes dolores de
las almas buenas!
:\!A STIET, ;\1. PANES.

Rahi&lt;lo ... No me voy; me arrancan de tu lado.
Todo te lo perdono.... B6!'lcame.. . . ¡y no me
olvides!»
¡Infame! ¡Asesino! ¡Ladrón &lt;le su vida, PÍ,
de su vida, porque Re la habían arrebatado con
ella, con su mujercita, para llevársela. .. ¿á d6nde, Dios mfo, á d6nde?
'
-Pero yo la encontraré, concluy6 el loco,
iracundo, transformado, desconocido, dando
en la mesa un sonoro pufietazo. JYo la encon-

�~omingo ~ de figosfo de 1~03.

el JYfundo J/usfrado

ELNU OPONTIFICE

PIO X RECIBE DE LOS CARDENALES LA p _ _.....,EMOSTRACION DE OBEDIENCIA EN LA SALA DEL VOTO.

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 ae Agosto de 1903.

SANTUARIO DE LOS ANGELES.-Altar mayor y _detalle del interior.

€1 Santuario dt los Jlngdts.
Utrbtna popular.
Año por año se celebra en la plazuela de los
Angeles una verbena que atrae á multitud de
pa11eantes y que, desde tiempos muy remotos,
está considerada como una de las más populares. Las calles que conducen á aquel apartado barrio aparecen engalanadas, desde las
primeras horas del día, con los LlÚltiples adornos que son de rigor en las fiestas del pueblo:
gallardetes y fl_ores de papel de Chi1?a, g~ías
de follaje, cortinas de gancho prendidas it las
puertas y ventanas, estampas toscamente di-

bujadas, esforas de cristal y lazos que, tendidos á lo ancho de la calle, de azotea ll. azotea,
simulan una techumbre policroma que el
viento agita sin cesar y que la lluvia desmenuza. El gentío que llena la vía pública aume,1ta por momentos, se extiende á lo largo
de las aceras una hilera de puestos cargad&lt;'s
de frutaR •lue la multitud entre vaso y vaso de
pulque de,·ora, y de chucherías que los nifios
reclaman á gritos, y las murgas c:a.llejeras, e!!caramadas en el entablado que amenaza desplomarse, «regalan• los oídos de aquella muchedumbre en que se codean el ebrio escandaloso y la mujer de malas costumbres, el
artesano y la doméstica, el rapazuelo y el hom ·
bre de mundo.

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SANTUARIO DE LOS ANGELES.-Interlor

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Las «luces» son uno de los mayores atractivos de la fiesta y lo que más concurrencia ha
llevado siempre á los Angeles. Las bocacalles
se ven henchidas de espectadores y el tráfico
tiene, necesariamente, que interrumpirse
mientras la diversi6n es celebrada con gritos
y silbidos. En este año, la verbena, que más
de una ocasi6n ha da.do margen á serios es·
cándalos, result6 muy lucida, no s6lo por lo nu•
meroso de la concurrencia que durante el día
de la funci6n religiosa visitó el templo y la
plazuela, sino también por la infinidad de
«vendimias» que había instaladas al aire libre,
con gran regocijo de los paseantes.

el mismo cacique mandó reproducirln. &lt;'11 la
pared principal cl~l .•oratorio,• ~ncnr¡rando á
los pintores que «1mit~ran y copia_ran fielmente la imagen de la Rema. de l?s Cielos:"
La imaJ!:en fué venerada primero hnJo laa&lt;lvocaci6n de la Asunci6n y después bnjo la de
la Purísima, sin que se s~pa Íl punto fijo por
qué ha venido á llamársela «de los A n¡:i;elel'I. »
La capilla casi destruídn por el abandono
en que estu;~ durante lar~o tiempo,_ fné reedificada en 1137 según asienta. el St&gt;nnr González Obregón e1~ su libro «~léxico Viejo.» Al
nño siguiente un particular comenzó á construir un nuevo edificio, y comn no le fuera poi-ihle terminarlo, dej6 hechos únicamente los
cimientos y parte de los muros. .
Por último, diremoc,, ciue el ternbletemblor
ocurrido en abril de 1776, hizo que la devoci6n del pueblo -por 1~ Yi_rgen de los Angeles,
numentnra extraordmarrnme n te,
pues fué incontable el número de
los que acudieron a.l sitio en que
se conservaba. la imagen para im-plorar su auxilio contra el terremoto.
El templo actual, uno de los
más hermo~os de ~léxico, se comt&gt;nz6 á construir en 1808.

Primaveral moderna
Obligado á tran~ladarme á una capital de provincia al Noroeste de Espa!'ia-de esta Espoil_a
qne lo~ extr11njero&lt;1 "" )ma!!'i_nan s_
iemp~e aeh1•
&lt;·barrada por un sol de ¡11c;t1e1a:-b1ce mis maletas sin olvidar mi ropa de abrigo, an_nque esto
~ucPdfa á princinio&lt;1 de mayo, y al subir al treo,
me instalé en el depnrtamento de en~ fumadores_,&gt;
a~pirnndo á fumar en él á todo m1 Jalante, s_in
quP mA incomoñase el humo de los cigarros a¡enos-pue'I ese departamento suele ir completamf'nte vncfo.
En efecto bastf\ el amanerer. hora en que no'I
cruzábamo~ con el expreso de Francia, nadievino á turbar mi soledad. Dormía yo profun~amente envuelto en mi manta, cuando se reahzó
el cru~e. No sé si {l. los demás les sucede lo que
á mí; si también notan, dormidos y todo, la sensación extrai'la y obscur!l' de no estar_ ya solos,
de la presencia de calgmen.&gt; Yo percibí esa sen-

Siento que ha.y un Dios, y no
siento que no lo _haya.-LA BRU·
YERE.

*

El más rico de los hombres es el
econ6mico, y el más pobre el avariento. -CHAMJ,ORI.

*

***

Acerca de la devoción que nuestro pueblo
bajo tiene por la Virgen de los Angeles y del
Santuario en que esta imagen se venera, nos
parece del caso extractar algunos apuntes que
corren impresos en un libro publicado en
1781.
.
En 1580 hubo en la capital de Xueva Espa·
fia una terrible inundaci6n que caus6 á los
habitantes de México muy serios perjuicios:
se suspendieron las fiest&amp;s religiosas y civile.'l,
escasearon los víveres. cerr6 sus puerta!! el comercio, y muchas casas, particularmente las
del rumbo de los Angeles, vinieron por tierra
á consecuencia de los deslaves de lo!! techos Y
de los muros. Los muebles de las habitaciones
fueron arrastrados por las corrientes, y, sin que
nadie supiera de dónde había salido-dice el
autor de la obra á que hacemos referencia, ·se vi6 entre los disti:itos objetos que flotaban
sobre las aguas, una «hermosa imagen de ~Iaría Santísima, pintada en lienzo, que condu·
cida en las ondas enfurecidas y ag;tada con su
muchedumbre y con los vientos, fué Jlevad1~
al barrio ele c,Coatlán,» ó Lugar del S:ilitre, has·
ta parar en el mismo sitio en que hoy se yenera. ,,
Atribuído á milagro, como era común y corriente en aquellos tiempos, el hallazgo de la
imagen,• un cacique noble mandó construir á
sus expensas una capilla de adobe en donde
estuvo expuesta á la veneración de los fieles¡
mae como la pintura se destruyera en parte,
debido á la "humedad y traqueo de las olas,•

El curso de la vida de un gran
hombre,queda como un monumento imperecedero de la humana energía. -SMILES.

*

A quitin más sabe, le desagrada
perder el tiempo. -DA::-TE.

Jnstantlíneas de la verbena de los Angeles.

sa.ción durante mi sue!'io,. y poco á poco me ?esperté. A la luz hlanquecm9: d_el amanecer vi en
el asiento fronterizo á U"l v1a¡e~o. Era un mozo
como de unos diez y nueve á veinte _aílos, de cn:•
ra fina é imberbe. Su obscura gorrilla de camino, parecida á la. prolonga.da toca con q_ue r~pr~sentan á Luis XI, acentuaba la expresión i~diferente y cansada de su fisonomí_a y la langmdez
fohril de sus ojos, rodea.dos de o¡eras profundas.
Sus manos enflaque1.,idas se cruzaban _sobre el
velludo cplaid&gt; que le abrigaba las_rod1llas y le
tapaba los pies; caído sobre el cpla1d,&gt; había un
volumen de amarilla cubierta.
.
}li imaginación, activa tejedora, sobreexc1~ada además por el movimiento d~l _tr~n, se dedicó
al punto á girar en torno del via.¡er1to enferf!lº·
Disenrrí la manera de entrar eI? conversac1ó_n
con él, y la encontré en el socorrido tema delc1garro.
_·Sin duda, le incomoda á µsted el humo, cuan·
do ha venido á este depa.rtamento?-pregunté,
haciendo ademán de embols!Lr la petac9: después
de haberla sacado por una 1nadvertencrn.
-No sei'Ior-contestó el mozo en voz opaca y
'
mate como si realizase un esfuerzo p~noso.-Pued~ usted fumar .. Yo
también fumaría s1 no me lo hubiesen
impedido.
-¿Está usted indispuesto?-pregunté demostrando Interés; y la respuesta afirmativa me dió hecha la
plática que deseaba entablar. Nad\e
se resiste á hablar de sus padecimientos. sean reales ó imaginarios.
Mi compañero, deogosamente al principio, animándose grndualmente después, me enteró de cuanto quería:
era venezolano, hijv de un espaiiol:
· venía de París, adonde le había en•
viado su familia para que se instruyese y formase, y atac11do de un mal
indefinible, tal vez neurosis compli·
cada con anemia profunda, se dirigía, por consejo de los médicos, á
pasar el ve1·ano al Noroeste de Es·
paila, en casa de un hermano de su
padre, rico propietario, dueño de
una quinta en el Valle de la Rosa.
Al oír este nombre dulce y sugestí·
vo, batí palmas; el Valle de la Rosa
estaba cerca de la ciudad á que me
encaminaba yo.
-¿Conoce ese sitio?-preguntóme
con el peculiar acento de su naís mí
compai'Iero de viaje, que se endere-

;é

�Domingo 2 de Agosto de 1903.
EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 9 de Agosto de 1903.
zó, echando á un lado la manta con desenfado.
-¡Sí lo conozco!-respondí.-He vivido más
de tres años en Urbígena, adonde voy ahora
otra vez, y el Valle de la Rosa, en que veran.,ábam?s, lo tengo tan presente como si lo estuviese viendo, ~orno lo veremos á medio día desde
esa ventanilla. No cabe soñar nada más divino
Vamos á pasar una serie de montañas abruptas·
ha~ta áridas y 1;&gt;el3:das, por lo menos en esta es~
tación, pues en ¡un10 se cubren de terciopelo ver•
de; pero el Valle, que recoge todo el sol y toda ~l agua de las arroyadas del invierno, ¡es un
ver¡el, un paraíso! Le sorprenderá á usted el
cuadro que pr~senta. En este tiempo del año los
árboles están igual que si hubiese nevado co'pios~mente, de tanta flor como los reviste; los alba•
r1c?queros y los _pavíos son plumajes rosa pálido, las fresas ro¡ean y huelen á gloria; los sender?s están lle~os de violetas tardías, y las ca•
meh_as, que alh son árboles corpulentos, tienen
al pie una alfotnbra de hojas encarnadas de una

EL MUNDO ILUSTRADO
¡las florecitas del campo! ¡Beéea!-é imitó el balido de la oveja.-¿Qué sentidó puede encontrarse en nada de eso? ¿Dónde existe función más
mecánica, menos intelectual que la de la Naturaleza? Llueve, brota la vegetación; hace sol, se
ag?sta; llega el otoño, las hojas caen; viene la
primavera, vuelta á sa,lir .... Es pu1 amente animal; fisiología ruin. No sé por qué la manía de
conservar la vida ha de hacernos transi&lt;dr con
las cosas más opuestas á nuestros gustos y á
nuestras convicciones .... Yo preferiría morirme
e':1 París, en el bulevar, sobre su asfalto, que viv1~ a~í en ese Valle de la Rosa, que por su descrip_c1ón de usted debe ser el arquetipo de la vulgaridad, el oasis de un paisajista cursi.
. Al decir estas amenidades, matices de carmín
tiñeron las mejillas demacradas del joven enfe1··
mo, y sus labios, que apenas sombreaba una dedada de bozo obscuro, se contrajeron irónicamente.
-La belleza- prosiguió. notando que yo me

cía inmóvil esfinge de cobre. Allá abajo se pos~ban, como grupo de palomas torcaces, las casitas, y cerca ~e nosotros una fuente sombreada
por sauces páhdos, se desataba murmurador
dándome envidia de beber un trago en el bu;'
de la mano, á manera primitiva. Confieso uº
olvidé enteramente n. mi compañero de viaje q a~
ra recrearme en aquellos pormenores, y sólJ&gt; le
recordé a~ n~tar que el tren se detenía y escuchar
que el art1ficrnhsta me decía con frialdad•
-Feliz viaje, a~~ós; be tenido gusto en. conocerle. ¡A su servicio!
Saludé y tendí la mano, declarando ll)i nom
bre y profesión: Félix Llaguna, Magistrado ·
. -Aristeo Abigail Fierro, poeta-respondió -~~
s~n algo de sequedad altanera el enfermo, volv1é!1dose para recoger su pulcro maletón de cuero rnglés y su somb1·erera, que le.entregó al criado que le esperaba con un birlocho.
Y como yo J:iici~se un movimiento al ofr lo de
«poeta,&gt; añadió srn perder la seriedad:
-Poeta decadente.

€1 cañón Bangt, d~ tiro rápido.
Un triunfo del stñor torontl mondragón.
Con éxito verdaderamente satisfactorio, se efectuaron en París, ha-

**

-1\

-Sefiora: mi bien mi luz mi cielo; no aspira á vuestro amor el pobre bardo· pero si le 'permití~ que os ame, si le permitís que bese humilde el borde de vuestra túnica él vendrá todas las m:;_ñanas cuando
el alba sonría y os despertará c~ntando amores, y pondrá en su lira
notas dulces, 'como el gorjear de los pájaros ecos suaves ~o~o el mur_mullo del arroyuelo; permitidme que os ame, condesa Alicia, y de mi arpa brotarán himnos á vuestra s?berana hermosura,_ cantos á vuestros
ojos azules como la flor de los acianos; y cuando surJa la noche del fon&lt;lo del laao el trovador arrullará vuestro suefio entonando cántigas
misterios~s' y refiriéndoos, entre los arpegios de su. laúd, l~s baladas
fantásticas que endechan las náyades en sus palacios de cnstal, y los
coros que canturrean los gnomos martillando en las entrafias de la

EMlLIA PARDO BAZÁN.

MUSA ANTIGUA
En ti ilbMm dt lil

tierra.
-Espera, espera, espera... , mi buen trovador Fernán.

señorita tnmtn fortuño.

***

Yo un poeta no soy; que los poetas
Pulsan su propia lira;
Y yo _tan s6lo soy una arpa muda
A quien su dueño en el sal6n olvida·

'

Y si no hay una mano que la pulse
El arpa nunca vibra·
'
Y si hay notas que viven e~ sus cuerdas,
En sus cuerdas están como cautivas.
¡Ah, cuántas notas que brotar no pueden
Hay en las cuerdas mías!
Son aves mil, de un bosque habitadoras
Por la nieve in vernal entumecidas.
'
Alguna vez de príncipes ya muertoe
De la Musa Latina
Vi_enen á mí las almas, y ellas solas
Mis cuerdas pulsan y á cantar me obligan.
Pero es porque lamento que la Muerte
Acallara sus liras,
Y anhelo que sus himnos sonorosos •
En mis cuerdas encuentren otra vida.
Y así canta Catulo sus amores
Su amarga hiel destila '
Y m~ldice de Lesbia, de esa Lesbia
A quien él am6 tanto, la perfidia.
Y Horacio canta el vino y los placeres
Las gracias &lt;le Barina
'
Y entona con dulcísima tern~ra
Su diálogo de amor de Horacio y Lidia.
Y así Virgili~, o_cioso bajo una baya,
Del Mmcio á las orillas
Con su zampoña pastoril celebra
Del predio readquirido las delicias.
Mas de esos cantos, apagados ecos
. . Son los que en mi arpa vibran;
E imitar nunca pueden la belleza
De aquella incomparable poesía.
DAMAS MEXICANAS.-Srita. Maria de la Encarnación Espinosa, (de Orizaba).
c_uarta de espesor. Verá usted qué verde tan dehcado el de los praditos, qué de agua cristalina
en las fuentes; Y por los setos, cuánta rosa sil\Testr~, q~e han dado nombre al Valle. ¡Y las alde_amtas. ¡El día que se cuelgan los aretes de
fihgrana y se. atan el &lt;dengue&gt; con las cintas de
seda! No sé si ellas son realmente tan guapas ó
es que las hermosea la naturaleza, que lo embe·
llece todo.
El moz_o guardó silencio, con el ceño fruncido
y una chispa de descontento en las negras pupilas; y de pronto, mirándome fríamente murmuró:
'
-:JLa_ Naturaleza! Para mí no hay cosa más
antipática.
.
La extrañeza me impidió ba.sta protestar. Me
quedé turulato, como solemos quedarnos cuando
~fmos una her:egía muy gorda, algo que echa por
t1e;ra afirmaciones que creemos indiscutibles y
evid?ntes. El enfermo, sonriendo con sarcasmo
contrnuó:
'
- Ya ve usted si !1,e nacido en un Continente de
n~turaleza espléndida ... Supongo que por lo
mismo la ~etesto doble. Todo lo natural me pa•
rece estúpido, bueno &amp;ólo para la gente rutinaria ·
y mansa... Para los especieros, como decimos en
París .... ¡El agua!, ¡los bosques!, ¡los p1·ados!,

escandalizaba, y encantado de ello _ 1 b 11
no es lo natural, sino al contrario '1 0 t•i
1 ~zla
obra del· hombre, creación de s~ in r. ci9: •
emancipada del ciego instinto No me tedéh¡rlenci_a
·
1 J·
•
e racimo, smo e ~cor; no la tez virginal y lavad
agua. pura, smo la que ha curtido é imp
ª ~n0
el amor y adobado la perfumería· no e{~na
de mármol, sino la estatua de Car
. oque
rosa rústica de los setos sino la orqJídux' no la
truosa criada en estufa,·' no el ani·ma.l e'.1- ~ons•
· 1 ·
viviente
smo a sierpe de esmalte y pedrería ó 1 á" ,
que canta por el mecanismo La ob e P1 Jaro
bre civilizado va en sentido· contrari~ª
hNm·
tu raleza. La Naturaleza se acuesta te
ª anosotros tarde, haciendo de la noche dí P.rtnN Y
turaleza es sencilla, y nosotros somos c~' ªr a.dos; la Naturaleza no aspira sino á mp icala especie, y nosotr.os, ¡qué diablo! . .P¡8rpetu_ar
semos suprimir!
,si a pudié. Estas y otr_a~ teorías análogas desarrolló
1
tadamente m1 mterlocutor, mientras nos exaábamos al Valle de la Rosa ue
acE:rc ·
mos cuando el sol ascendí~ su z~~ft fi~_avi;tagancia de madreselvas, en ráfa
· iva r~arrancadas por el airecillo jugueft: de esencia
en el departamento· y en un prado d' penetraba
e un verde•
gay 1"dea1, una gran' vaca roja' acostad
a, pare-

!

l!

l

cascos de mi corcel de batalla han machacado más cráneos enemigos
que hebras de oro tenéis en vuestras blondas trenzas.
Guerrero y rudo soy, oídme.
.
Dadme vuestro amor, y en cambio seréis sefi_ora de cuantas tierras se
divisan desde el más alto pico de Sierra BermeJa; dadme vuestro a~or,
y en cambio alfombraré vuestra estancia con banderas enemigas;
dadme vuestro amor, y en cambio derribaré con mi lanza cien tronos
para hacer uno digno de vos.
-Esperad, esperad, valiente Don Gonzalo.

Atla&lt;:hés militares que concurrieron á. las pruebas.

-Riquezas poder y amores te brindan, mi hija querida; si los aceptas, sola, muy sola quedará tu madre, vieja y sola como la vieja torre
feudal de Aguilares.
.
Para ti tu madre anciana s6lo tiene cariño.
Alicia, mi hermosa hija, no te apartes de mí, yo te amo más que
el rico Don Nufio, más que el guerreador Don Gonzalo, más que el
buen trovador Fernán.

ce poco las pruebas del cañ6.n Bange de tiro lento y afuste rígido,
transfor~ado por el sefior Coronel Manuel Mon&lt;lrag6n en cafi6n de
tiro rápido y afuste defor~able.
..
***
A las experiencias estuvieron prese~tes los attacbés militares de las
··············· ············· ················
Legaciones de Inglaterra, Estados Umdos y otros países, así como al·······························
El ábrego gemía estrellándo:e
gunos oficiales del Ejército francés y multitud de particulares.
rn la cruz del camino; en la cruz
Al hacerse los primeros dispa•
que velaba el inacabable dolor de
ros la concurrencia qued6 soruna anciana.
pr;ndida al ver la inmovilidad
Sonriente de gozo, acompañandel montaje de la boca de fuego
do á una gran dama, pas6 ante la
y el perfecto funcionamiento de
cruz y alej6se el rico Don Nufio.
su mecanismo. Veintitrés dispa•
Refrenando el corcel, el Alférez
ros en un minuto, fueron sufide Don Gonzalo deposit6 al pie
cientes para demostrar el éxi':.o
de la cruz el último trofeo arranalcanzado por el inventor, y las
cado por su sefior al enemigo.
ventajas que para la artillería
Arrodillado ante la cruz el troofrece la nueva pieza.
Para que nuestros lectores se
vador Fernán, entonó una endeformen una idea de la importancha triste como el ¡ay! de un agocia que reviste la modificación
nizante, y, rompiendo las cuerdas
hecha á los cañones Bange de 80
de su lira, se march6 para nunca
milímetros, por el Coronel Monmás volver.
drag6n, diremos que en la :-1-ctuaSola, sola, velando día y nolidad esas piezas se consideran
che
sc,bre la tumba de su bija,
casi inútiles para el combate por
qued6
la anciana Condesa de los
ser ante todo, de tiro lento, y
Aguilares,
y cuando Fernán alequ~ transformándolas conforme
jábase,
la
infortunada
señora, soal diecanismo ideado por aquel
El Coron~l Mondrag6n explica"indo el mecanismo de la pieza.
llozando,
exclamó:
distinguido militar, pueden te-¡Alicia, mi hermosa hija, la muerte &lt;le mí te apart6; pide á la
nerse como unas de las más efi.caces y sencillas para el manejo. La transformaci6n, por otra parte, remuerte que me lleve pronto á ti; porque yo te amé y te amo más que el
rico Don Nufio, más que el guerreador Don Gonzalo, más que el buen
sulta muy poco costosa.
El Coronel Mondrag6n recibi6 numerosas felicitaciones por los britrovador Fernánl. ..
M. R. BLANCO.
llantes resultados obtenidos en las pruebas.

¿Serás tú acaso espíritu errabundo
De la Musa Latina
Y por eso pretendes tú de' mi arpa
Lai. notas arrancar hasta hoy cautivas?
¡Ah! si es así, ¡oh Musa inspiradora!
Sé tú la bien venida•
Haz el ~rpa vibrar y en hdnor tuyo
Desatara torrentes de armonía.
Mas ya lo ves; sus cuerdas están mudas·
Y aves entumecidas
'
Sus º?tas son; ~as hielan en sus nidos
Las meves del mvierno de mi vida.
JOAQUÍN D. CASA$ÚS,

Julio 30.

Decid una sola palabra, y un ejército de esclavos, negros eomo el
fondo del precipicio de Geb-Elvira, se pondrán á vuestras 6rdenes;
decidla, y de la Circasia y de la Armenia, doncellas vendrán á quemar
perfumes en vuestro camarín.
Amadme, noble Alicia, y en los treinta y dos remates de vuestra
condal corona engarzaré joyas tan valiosas que los soberanos más ricos envidiarán vuestra riqueza.
-Esperad, rico Don Nuño.

.,.

**
--Por vos, mi hermosa duefia, he vencido en cien combates, y los

Un disparo con el Bange reformado.

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
~L MUNDO ILUSTRADó

ccYo soy el «hanum,»
dichosa, dice cantando la
bella sierva; yo sor la
«vencedora de los corazones,» y el de mi Sef\or,
«el hermano del Sol,» lo
tengo á mis pies.
«Yo soy una de las cuatro «cadinns,» para. quienes el Gran Se,ñor guarda sus calientes besos y
su primer abrazo l;Uando
el sol deja de dorar los
ajimeces del Serrallo. Yo
tengo mi kio!'CO primoroso y mi corte de reina,
mis altos funcionarios,
mis eunucos negros, mis
esclavas blancas, mi carroza de oro, mi góndola
forrada de raso, y tengo
ccmi dinero de las pantuflas,» que es la renta de
una provincia del reino
inmenso de mi dueño y
siervo.
«Yo canto y él se conmueve; bailo y él se alegra; río y se desarruga
su frente, como el ceño
del cielo desaparece ante el rayo del sol; suspiro y entristece, lloro y
quiere morir.
«Mas, detrás de estos
muros altos y espléndidos que limitan mi reino, dejé un país vasto, y
en él un hogar pobre,
con dos ancianos que
acaso han muerto ya del
TIPOS NACIONALES.-India yaqul.
dolor de mi ausencia.
LIED
«Toma, Señor, los brocados con que me cubres, las joyas con que me adornas; y toma tu
carroza y tu g6ndola; y la corte con que me
I
honras, y las el&gt;clavas con que me sirves y el
La tez ruborosa
dinero
con que me envileces; toma tu co~az6n
y humildes los ojos,
con
que
°;le engañas, y déjame tan s6lo un par
mi amada son:íe, sonríe como ángel,
de
sandalias
cou que atravesar el desierto pay escucha á m1 lado mi canto amoroso.
ra ir á encontrar á mis padres y besar el 'sue-Oye, platero!
lo en que libre nací, pobre é inocente.»
Afila el cincel, y pronto
Eso canta la esclava hermosa, y una lágripara el dedo de mi novia
ma !&gt;rota de sus ojos grandes y negros.
hazme un anillo de oro.
Riquezas, honores, voluptuo~ molicie, nada llena el alma del esclli YO que no ha nacido
II
para ser!?, ¡El aire li_bre, el suelo propio, el te«Adi6s, mi adorado»
cho hum1lde1 pero sm guardas, el cuerpo fatime dijo llorando ......
gado, pero sm cadenas, el pensamiento rey, la
Qué triste es la ausencia! Qué tristes mis noches,
y en vano la espero, y e11 vano la llamo!
-Oh tapicero!
Para guardar su retrato
y las cartas que me escriba,
hazme una caja de raso.

conciencia soberana; y sobre la fn-nte tan ~Glo
la mirada de Diosl-N. BoLET PERAZA. ·

J:a canción dt las narantas.
Con los golosos labios, irritados
por el ardiente zumo, amada mía,
y á plena luz, atravesando huertos.
cantemos la canción de las naranjas!
Falsamente modestas, han ceñido
su roja piel con el rama.je obscuro,
como mejillas de mujer, brotando
de entre el desorden de cabellos negros
como roses en medio de las ruinas.
'
¡Son las bijas del Sol, las encargadas
de esparcir su alegría por el mundo!
-Muerde ésta, amada, con tus blancos dientes
y entorca las pupila11, recordando
la gloria de los árabes!-Sus fiestas
•
llenas de luz; los patios y las cañas,
los húmedos jardines y los bailos
desbordantes de vida, estremecidos
por el largo reír de las Sultanas
y el dulce suspirar di, las cautivas:
recuerda, amada mía, las Huríes
que están, como naranjas luminosas,
tentando el apetito de los buenos
en el gran paraíso de las almas!
¡Muerde, mujer traviesa., el fruto ardiente
y que el zumo abundante, al escaparse
por el labio entreabierto, corra en hilos
por tu sedosa piel, y cuello y manos
huelan como naranjas al besarte!
-Así resbala el agua entre los labios
abiertos de las piedras; así el Día,
como triunfante risa, se desprende
de la siniestra. boca de la Noche,
cu'!-ndo sus labios gigantescos-cielo
y tierra-se entreabren. ¡ ~Iuerde, amiga!
¡muerde los frutos de color de fuego
y sorbe ufana el abundante zumo!
iL~s lluvias _tristes, las neblinas densas,
las meves del 10vlerno se detienen
ante el azul país de lus naranjas!
Triunfan las favoritas de la Vida
junto á la espuma de las playas rojas,
y el_pue~lo, recibiéndolas alegre,
las 1mag1na dones misteriosos
que cultivan las macos de las hadas
para bien de los dioses. - Y al gustarlas
las niñas atrevidas, á su b;1mauo
cuenten la historia. de las tres menudas
naranjas del Amor! ¡Muerde, adoro.da!
¡Muet·de los frutos del amor, que tienen
la corteza de fuego y Ia piel suave
como un ala de blanca mariposa!
¡;\luerde, esperando el triunfo del Verano
los deliciosos frutos del Invierno!
'
. Sí, cuando todo pase, en los lejanos
tiempos de la vejez contempla.ti va,
cuando á la cumbre de los montes llegues
donde todv son témpanos y rocas
todavía con gusto las causadas '
pupilas volve1·ás bada los valles·
todavía los frutos encarnados '
como labios alegres, desde lejos
te dirán malicio~as expresioues-'
y con ri,a. ~enévola~ya u.ocian~,
ya. flur medio ca.ida. eu lo infinitobendecirás tu juventud de amores!
-!\quel uiul país de las naranjas.
E.

III
Mi alma solloza,
mi vida es martirio ......
¡Qué triste que canta la brisa de invierno!
¡Qu6 triste mi alma se muere de olvido!
-Sepulturero!
Mi ataúd está ya listo ......
hazme una huei;a muy honda,
que quiero dormir tranquilo!
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

€1 canto dt la tsdaoa.
Sentada sobre sus muelles cojines, los pies
desnudos y ungidos con oliente sándalo; el pebetero exhalando vahos de resinaR que eu,briagan con su aroma; el arpa apoyada en el hombro, los dedos prestos á herir las cuerdas así
está la bella esclava, así se prepara á cantar el
triste salmo de su servidumbre, que el señor
hastiado y desdefioso, escuchará somnolient¿
allá en su diván riquísimo.
NUESTRO PAIS.-Plaza de la Constltun!On
~
en Sayula, (Jalisco).

MARQUINA.

Bellas A rtes.-1D ILIO ORIENTAL

Domingo 9 de Agosto de 1903.

�CONflDfNCIAS

EL
Jlño X-tomo n- núm. 1

Mu Npo ILUSTRAD o
mextco, Jlgosto 16 dt 19oi.

Gerente: LUI&amp; Rt Yl&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAFAIL R fl't&amp; &amp;PINDOU.

son difíciles de diagnosticar en sus principios.
Comunes á estas enfermedades son una variedad ele síntomas molestos que seguramente habr/í. usted sentido alguna vez 6 cuando
menos en parte.
El imi-omnio, la jaquecas frecuentes, los puntos negros que flotan ante la vista, la inapetencia, sensación ele pesadez y malestar al levantarse, torpeza en los movimientos, sueño ó pereza inmotivados mal humor, desarreglo en las digestestiones, falta ó pérdida de la me,
moria, imposibilidad para dedicarse á los asuntos que requieren intervención de la inteligencia, dolores vagos sin cama aparente, debilitamiento ó pérdida de las funciones sexuales, etc.
To&lt;lo este cuadro de síntomas, unidos á otros muchos que sería largo enumerar, puede decirse que forman el cuadro clínico de la mayor parte &lt;le las enfermedadrs consuntivas, sumamente extendidas y tanto más graves, cuanto que con su insidioso principio, pasan en
la mayoría ele los casos inadvertidos y sólo manifiestan sus perniciosos efectos, cuando han hecho progresos formidables que si no impo•
sible es muy difícil detener.
Probablemente usted habrá sentido algunos de estos achaques á los que quizá no habrá dado importancia, pues en algunos casos 18
Naturaleza triunfa y la huella que dejan es tan lijera que nadie se preocupa por sus resultados.
Convendrá usted, pues esto es indudable, que repetidos estos desequilibrios orgánicos, poco á poco minan su salud, y cuando usted
justamente alarmado desea recobrar esa salud, ó no puede conseguirlo, ó si llega á lograrlo, es solamente á costa de grandes y laboriosos
sacrificios.
Si al primer achaque, á la primera molestia, ustt&gt;d, como hombre pensador se preocupa de su estado y desea verse libre de funestas consecuencias, recuerde lo que á eate respecto dicen los médicos más afamados. Tome sin pérdida de tiempo el

Wino 6e dan Sermá/J
D e l Doctor

LATOUR BA UMETZ,
que sin molestia de !lingún género, devolverá á su organismo :el completo vigor y la plena salud que había perdido.
Teniendo fácil remedio todos los males que forman el principio ele las variadas enferdades á que está sujeta la Naturaleza humana,
en lamano ele usted está el arma que debe servir para combatirlas; cúlpese á sí mismo si no aprovecha la oportunidad de hacerlo.
Xo siendo el

Vino de S a n Ger01án
una prepanción empírica, sino que: está ajustada á los más rigurosos principios de la ciencia y que ha sido no solamente aprobada sino
prescrita por los más eminentes y conocidos médicos, puede u!:ted tamarla sin temor, recomendarla á s11s amigos, darla, á su familia
con absoluta confianza dvnde quiera que haya un dolor que aliviar ó una enfermeelad que combatir.

DE VENTA EN TODAS LAS DROGUERIAS Y BOTICAS

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LA CORONACIÓN DE PÍO X.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 2 &lt;le Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
=---- --

,

A!•-;;
-~

..

't.''

sombras, sin ver jamás el resP!andorcito de la lámpara que una
virge~ protege con la mano, y el
que aun tenía. algo de hombre es
s_ólo fiera, con dientes para mo~det·
Y ga~ras par&amp; destrozar sin misericordia.
. Su Pr(!fesión de fe es una carcaJada cínica; Y su amor un latigazo
q_ue quema Y arranca la piel haciendo brotar la sangre. Me diréis
q~e la santita tenía derecho de asP!rar á felicidades reales y á goces
siem_premás puros que los que libaba sm treg?a su desenfrenado ídolo
Y acaso di:éis muy bien, según el
vulgar sentido común y Ja enana
razoncilla práctica. Pero que esa
razón os aproveche. En el sentir
de los poetas, menos malo es ser
~aleote del vicio que desertor del
ideal.
EMILIA PARDO BAZÁN.

LA P01~PA DE JABON.
e■nto-fr.qwnto

dr 111 eo•rill.l llfflll.

- Y!), d~ cuento: En un balcóu
un chiquillo cierto día
en hacer se entretenía
lindas ¡,ompas de jabón
Y del sol los resplandor~s

13.-Cubierta bordada para almohadón.

8.-Vestldo de reunión.

9.-Vestido de paseo.

t

!~·,¾/.
i. ~'

.

.

., ..
14.-Elegante sobre cama rameada.
l

que?rá.ndose en su envoltura,
matizaban su hermosura
con irisados colores.

12.--Cortinaje bordado para alcoba.

LA COCINA

La cocina es un arte verdadero y
el más importante de todos, puesto
que es el que asegura nuestra exis·
tencia y el que tiene sobre todo nues·
tro organismo !a más directa influencia: si se come mal, en seguida
el organismo se deprime; la inteli-

Desde su sitio el chicuelo
no las veía morir
y ha~ta llegó á p;esumir
que iban derechas al cielo·
porque al ~i:arlas tan bellas,
no era necio imaginar
que tuvieran un lugar
al lado de las estrellas.

gencia misma se resiente de esa de•
presión.
Una buena y sabia alimentación
debe ser, lectoras queridas, uoa de
sus principales preocupaciones, en
su propio interés, así como en el de
los seres queridos que las rodean.
No puedo, por consiguiente, terminar este artículo sin tratar, aun·

que sólo sea sumariamente esta
materia, no sólo bajo el pu~to de
vista de la higiene, sino también
bajo el punto de vista de la elegancia y de la economía.
. El placer de la mesa ocupaba an·
hguamente un luj?ar mucho má., importante en la vida de las personas
ricas que en la actualidad. Ahora

Una, en lu¡ar de caer
por un capricho del vie~to
flotó so:i&gt;re él un momento
Y la quiso poseer,
cosa natural en suma.
pero al extender la m~no
á su contacto liviano
'
se le deshizo en espuma.
-Qué más?
--Lloró el chasq d0
vertió el agua de jabón uea. ,
cerró airado su balcón '
Y·· • .«colorín colorado.&gt;
De este cuento se de~uce
una sentencia, un tesoro·
Que en este mundo no es '0
todo aquello que reluce· ro
que la vida hay que to~arla
comlo es, porque la ilusión
es a pompa de jabón
que se¡deshace al tocarla.
10.-Traje de calle.

IGNACIO MENDIZÁBAt,

15.-Modeloa de tejido y bordado

11,-Eeclavlna-boa do gasa y teda.

se come al vapor, como se hace todo lo de~ás, sea clicbo de paso.
La co~rna Y sus numerosas depend~ncias eran una de las partes
más importantes de las casas nobles.
Generalmente, esas construcciones
abovedadas eran inmensas y no se
parecían á nuestras cocina~ actua-

�Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
d\spensable que siPntan sob
ºl? del am!I'· Eso sólo b re a( 11
evitar un sinnúmero de aaatab
usoa.Pll'I
Como lo he dicho antes e
gilancia, que siempre di S\a Tilos cri9:dos, debe ejercit~~:\a ,
prudencia, tacto y discreció0 COI
grandemente acostumbrad • Pot
hallen á servir
tienen á os
que11
•
1
veces
...
amor propio muy irascible
maneras de vengarse, sobre to~o-.:

les, en donde se regatea el espa.cio
y hasta algunas veces la. luz.
Las chimeneas, colosales, eran
verdaderos hornos, en donde se quemaban árboles enteros, ante los
cuales se asaban enormes trozos de
carne destinados á la alimentación
de un numeroso personal.
El mobiliario de esas cocinas era
á veces muy elegante, muy suntuoso, y la estancia en ellas era verdaderamente agradable.

16.-0tros modelos de tejidos y bordados.

Utensilios de bronce artísticamente trabajados, cacerolas fuentes de plata repujada y de ~na riqueza. tan desmedida, que pronto
degeneró en abuso.
~as prdenanzas de Luis Xll y de
Luis XIV, fueron importantes para
refrenar el lujo desenfrenado de
esas baterías de cocina.
También en la clase media, sobre
las paredes de las habitaciones se
veían una multitud de instrume¿tos
de cocina.
El cobre reluciente era el orgullo
de las amas de casa.

lpl deber de una ama. de casa es
cUJd&amp;r de que la cocina esté siem~re muy limpia, paraqueloscomestibles no se alteren por la humedad
ó la ob.scurida.d, pues los microbios
que existen en todas partes crecen

Por último, si conviene limpiar
mlls vale no ensuciar. Débese exi~
gir de la cocinera ó del cocinero
hábitos de limpieza y de buen orden.
En las casas grandes es costum-

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

•
la cocina, sin que se pueda siqu.
re. sospechar.
DUQUESA LAUREAN!.

ta por el aire; y cuando el dormilón
se vió tendido en el suelo limpio y
pelado, se restregó los ojos, y acomodándose de medio lado, exclamó
con perfecta calma:
-¡Va.ya hombre, a.hora. podré seguir durmien'do con más tranquilidad! ..... .
Hu.y tipos que cuando cogen el
sueño,no despiertan ni con la trompeta apocalíptica.

da usted á dormir á ese sargento,

se~siente voluptuosamente ~conforcontra toda disciplina'?
table.
-Es porque este sargento ronca
para. los chicos de escuela. y escomo un trueno, y así no dejará
tudiantes mayores, sin distinción de
dormir á ningún soldado.
sexos, no hay mayor torment? que
De un dor milón dn sueilo pesado
verse despertados por la voz impese cuenta---easo histórico- que turiosa. del jefe de la. ~a~a á esas hovo la inmensa dicha de no sentir
ras de la mayor delicia.
un terremoto, durante la noche,
•Cuántos estirones de brazos y
y de otro, no menos afortunado,
pi~rnas, cuántos bostezos, cuántos
se refiere que habiendo sentido engestos de mal humor y de per~za
tre sueños la tremenda sacudida,
profunda antes de tomar la. heroica
contestó entre dientes, creyendo que
resolución de sentarse en la cama!
lo movían para que se levantase:
y cuántos hay que, después de
-¡No, no, todavía es muy temeste primer acto d~ valentía, senprano! ....
tarse en la. cama, viendo que queEl finado siglo XIX, que fué madan de nuevo solos, se dejan caer
nilargo en todo, basta en el arte de
en el lecho para continuar durmienmatar á los hombres, en guerra y
do á pierna suelta.
fuera de ella, no se olvidó de los
Ah dichosos los que a.sí duermen,
dormilones é iluminó al alemán
porq~e ésos gozan de tranquilidad
Herr Langue, para que hiciese una
de espíritu y buena. salud. En cammáquina antimol'feica, que consiste
bio cuán dignos de lástima son los
en una r.ama despertadora, de la
que' padecen de insomnio, porque{\
cual se publicó una descripción en
ésos la salud les -falta ó el espíritu
1888 y que, perfeccionada basta el
extremo, produce los efectos si- ·
les sobra.
E ntre las calamidades que produguientes:
ce el sueilo, unas son del fuero inter19 Llegada. la hora de levantarse,
no como las pesadillas; y otras del
suena un repique de campanas larexterno, como los ronquidos. Unas
go y sonoro en las orejas del dory otras dan materia para un tratamilón.
do pero tranquilícese el lector,
29 Si con esto no despierta, se
po~que no estamos .dispuestos á esmueven sobre el lecho unos brazos
cribirlo ni ahora n1 nunca.
automáticos que le quitan al pacienVaya sólo una anécdota relativa.
te el gorro de dormir, las sábanas
La escena pasa en un cuart-01 en noy las cobijas.
che de alarma.
39 SI esto es ineficaz, se enciende
c,,..-Sargento Rodríguez, déme acá
una lámpara de alcohol por medio
el fusil y acuéstese á. dormir aquí
de la. electricidad y empieza á hermismo -le dijo el capitán sei'ialanvir el café, al son de una ruidosa.
dole un puesto en el mismo cuerpo
pieza. musical.
de guardia.
49 Si el olor del café y la música
-¿Qué es eso, capitá.n'?-le dijo
no hacen levantar al dormilón,
el oficial del cuerpo. -¿Por q ué;man-

T. FEBRES CORDERO.

LA ALBAHACA.
22.-Cesto de mimbre y seda.

vuelven las campanas, y sobre el
cielo de la cama, iluminado con luces de bengala, aparece una invitación por escrito en que se le excita á
levantarse en términos muy corteses
y suplicatorios.
59 Si el paciente aún continúa.
rehacio, entonces funciona la parte
más ruidosa del a.para.to, haciendo
resonar un tambor y dos cornetines
de guerr a é incendiando debajo de
la cama un depósito de triquitraques y cohetes.
69 Si nada de esto basta, entonces un resorte muy potente arroja
de la cama al dormilón con grande
estrépito y Jo deja tendido en el suelo de la habitación.
Pues bien, puesto en práctica este gran invento con un dormilón de
tuerca y tornillo, resultó que, agotadas en parte todas las maniobras,
se llegó al caso final de la voltere-

Alhiihaca menudita,
linda y graciosa alb!lhaca,
del búcaro compañera
y adorno de la venta.na;
ya tus verbenas pasat·on,
llenas de juegos y danzas,
con sus bordados mantones
y sus luces de bengala.
Ya pasaron tus verbenas
con sus cohetes de ltigrimas,
sus corruscantes buñuelos
y sus macetas galanas.
Separada del bullicio
de las alegres veladas,
si suenas, ¡serán tus sueilos
los sueños de la nostalgia!
Ya junto al puesto florido
no ves la espai\ola gracia
de andares, rostros y cuerpos
pasar en ola. bizarra.

Ya de la. chulesca polka
no ves las vueltas pausadas

[O$ dOrtlilOltS.
En eso de dormir todos somoa
maestros más ó menos compe&amp;eatRs.

Sin embargo, el dormilón propiamente dicho es como el poeta1 como
el músico, como el pintor, ea dectr,

17.-Tejido para aplicaci6n.

y se multiplican en esas condlcion~s con mayor facilidad, y lo que
sirve de alimento puede llegará ser
un veneno.
Po~ .esta. misma causa se debe
proh1h1r que se frieguen las paredes con mucha agua: conservan la
humedad y echan á perder las pinturas.

breque el ama de la casa no .,.aya
nunca á la cocina. Es un mal: sólo
el! a es ca.paz de vigilar convenientemente.
. ~l tomar un criado, hay que part1c1parle la costumbre de vigilar
de la cual no hay que abusar. D~
cuando en cuando, en épocas irregulares, se debe hacer, pues es in·

20.-Mesita de costura.

La historia nos cuenta que el
guardasellos de Francisco I había
hecho de la cocina. su saló~ y su
despacho.
Delante de su suntuosa batería de
co~ina, desfilaron todos los personaJes más encopetados de aquella
époc~, du_ra.nte la cual, la arquitectura mterior delas habitaciones era
todavía. rudimentaria.
En la mayor parte de nuestras
casas modernas algo elegantes las
cocinas están instaladas con bastante comodidad y gran limpieza
. Suficientemente alumbrad as y v~ntil11;das, el suelo es de baldosines
fáciles de fregar; están provistas de
aparatos de gas ó de hornillas sabia_mente dispuestas, y estas instalaciones están conformes con las
leyes de la higiene y de la verdadera economía.

19.-Detalle para

21.-EI peinado del hogar.

fleco■•

que nace y no se hace. Es el artl•·
ta del suei'lo. Se hace llamar de propósito, para gozar del inmenso placer de volverse á dormir.
Hay dos clases de dormilones: el
que duerme largo de turbio en turbio, ó sea el que se acuesta con 1111
gallinas y se levanta con el sol; I
el que tiene sueño pesado, contra el
cual no valen gritos ni tirones.
De uno y otro nos ocuparemos en
esta especie de &lt;morfeniana.&gt;
En los climas fríos, la gran hora,
el periodo supremo para los donni·
Iones artistas, es la madrugada Y
las primeras horas del día, cuando
el frío a.prieta por fuera y la cama

24.-Vmldoa do casa y reunl6n, estilo "reforma."

23.-Traje de pa&amp;eó.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

==

O que, buscando ansiosas
el Sta.mbul
De un ensuei'io, tornaron
al cielo azul .... 1
iAy! por los amorcillos
que ya perdí,
Lloro cual nazareno
por su Rabí.

Ero.o las tortolitas
que tanto amé,
Porque o.r1·ullar supieron
mi ardiente fe.
Las estrellitas de oro
que en el capuz
De mi coche, regaron
mágica luz.
Florecitas azules
de mi verjel,
Que en mi cáliz de acíbar
vertieron miel!
¡ Ay I los amores idos
del alma, son
Pálidos muertecitos
del corazón! ....
EXRIQUE GIL Y PIÑÓN.

EN UN ABBOL.

25.-Elegante cortinaje bordado.

Arbol, á cuya sombra
gocé de amor el premio,
guarda estos versos míos
que en tu corteza dejo
hijos de la ternura. '
que aún en el a.lma llevo·
y dile á quien del bosqu~
venga al feliz sosiego
qu~ si el placer logra~a
quitarnos el aliento
hallado aquí me habrían
bajo tu sombra muerto.
:Jacinto &amp;Mtttrm-eon.

Pn el salón callejero
hecho con arcos de ramas.
Pasó tu reinado alegre
cual todo reinado pasa,
y angustiada, tu rocío
lloras cuando viene el alba.
¿Qué te importa ya que el búcaro
~ dé en la reja compa.ila,
s1 antes sudaba sus perlas
y a.hora de frío las cuaja?
El fuego forma tu vid~,
y cobra fuerza tu savia
entre las siestas de oro
y las noches a.brasa.das.
Están tus bojas pidiendo
sopor de atmósfera cálida
cadencias de mecedora
'
y perezas de guitarra.
Pero el ot-0i'10 te acecha
lejos moviendo sus a.las
y sus avisos te envía '
en el soplo de sus ráfagas.
Pronto verás los ramajes
tender su seca hojarasca
y en remolinos crujiente~
bailar su danza macab1·a.
Pronto verás de los cielos
la mutación angustia.da.,
y trocar oro y carmines
por tintas grises y pálidas.
Tú también ar.te la muerte
fxhalarás tu plegaria,
é irás con el remolino
á bailar tu última danza ....
Albahaca menudita.1
linda y graciosa alba haca
¿dónde fueron tus verbena~:&gt;
¿qué se hicieron tus veladas·?
SAL\'ADOR RUEDA.

. Cuando un médico eminente
dice qu~ ha usado un preparado
por vanos afi.os, no hay lugar para dudar de la eficacia de e!'\e preparado. Las siguientes palabras
son _del Dr. Don .J. R. Icaza, de
la ciudad de México:
«Tengo la satisfacci6n de decirles que hace varios años he rPCO·
mendado á muchos de mis enfermos la Em ulsi6n de Scott y estoy
c?,nvencido de que _e!'la preparac1on es un buen t6mco reconstituyente y tiene la ventaja de que
muchos niños la tomah con verdadero gusto.»

tos Otos y 1a Edad.
. El museo de Stocolmo
10teresante colección de po_aee 1181
han pertenecido á person~º~
q11e
8
versas edadeq, en cada
e 41..
c~ales se ha da.do un co~º de loe
m1te examinar su estructque per,
terna.
ura inEn los ojos de los niil.os
serva una transparencia ca n~!►•
á. la del agua; los de un jo: "fiua&amp;
meno~ transparentes; en el be: IOD
de tre10ta ai'1os comienzan , lllbtoe
gera.mente opacos; en el de cl:r Uta ó seseota.sooyaopacos p cueoplet-0, Y, por fin, el anciano
tenta affos ó más Jos tiene no 80
mente más upacCls toda;í
a,.
desprovistos de brillo.
a, •loo
Est;e desarrollo gradual de
o~~1dad se debe al crecimiento la
teJ1do fibroso y á la a.cumul
de materia gastada en el ojo. ac 1

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ltlmm a111a las Jlorm
La pregunto. no es fácil de coatestar; pero lo que hoy por ho
puede asegurarse, es que much~
flores aman ó oborreceo como 111
personas más sensibles .
. No ha.~ duda de que las rosu
sienten simpatías por ciertas floree,
pues cuando se las planta junto ,
ellas,. se ponen más hermosas. Ea
cambio, al lado de otras se marehJ.
tan rápid9:mente, sin duda porque
no &lt;:ongen10.o con ellas. Se ha detcub1erto que ta.mbiéo existe un vbo
afecto entre la violeto. y el hello&amp;ropo, é igual a.mistad profesan loe
clavele,s á los pensamientos.
El descubrimiento de estas paalones vegetales se debe á un ootabl,
botánico francés, cuyas observ•
clones hacen sespecbar que pronto
~erá preciso convencerse deque loe
aromáticos adornos de los jarcll•
o~s, están dotados de almaa ap•
s10nadas.

SEISITIVAS.
¡Ay!· los amores idos
¡qué tristes son!
:Parecen muertecitos
del corazón!
¡Parecen golondrinas
' que por volar
A otras playas, cayeron
en hondo. mar!

·• •······.........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,¡lusas Cfty, St. Louls, Cblcago, lew York.
San Francisco y Los Angeles

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo J«ban.
Los bienes ~ueron v~luadoa
en J125,000
La mayor parte de lo testado con•
slstla en dos p6llzas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companla de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocoe dfu que lle practicó la
apertura del testamento del llu■trtal•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, m1uola.
La fortuna i!el dl ■tlnguldo prelado u cendló i cerca de $125,000 oro americano; 7 aegO.u el Inventarlo que 11e ha
publicado, 10• blenee que dejó fueron
como sigue:
Doa póllzH de • 'La Mutua.• ' Compallt&amp; de •
guroe ■obre la Vida, de
Nueva York, por $25,~00
oro cada uua, ó eean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre u.na de las póllzu
9 829 oro
Otra póliza de seguro. . . 14000 oro·
Accione■ en efectivo 7 en
•
·
Bancoa. · · · · • . . 37,000 oro
Entre lu dlspoalclonea del aellor Ar:
zobl■po, en ■u testamento, ae blclerou
atas:
A ■u hermana, aellorlta Kate Feehan
que eatuvo alempre con él huta 8 ~
muerte, $40,000 oro en bono, y $:lll,00-0
oro «e una de lu póllzu de aeguro .
l la ■ellora Ana A. Feehan, viuda dei
aellor doctor Eduardo L. I,'eehan, hermano del ■ellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra 4e lu pólizas, 7 $S 000 oro en
efectivo; i la Academia de• ban Patrl•
clo de Chlcago, de la que e■ preceptora
IU hermall&amp;, Hadre
Marta Catalina
$l0,000 oro de la dltlma póliza. , 1~
eecuela • 'Santa Marta' • de en,;llanza
prictlca para varones, de Feehanvllle
Illlnol■, que era la Institución por !~
que mla 11e Interesaba el ■e!lor Arzobllll)O, INI 111trep.rou loa $4 ooo re&amp;ta'l.. la dlt1ma póllsa.
•

1.-Trajes de casa y visita.

tróntca dt la moaa.
l::ie reservan ~roa.a en Carro PuJlman para todos los punto8
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Llnea de Santa Ft: son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w . s. FARNSW0RTH.-Ageote General.
ta. San Franolaoo, #flm. B, México,

a. #.

································~

Informadas estaréis, lectoras
mías, de la gran Exposición de Modas que el mes entrante se celebrará.
en la capital del Imperio ruso. Sin
embargo, quiero bosquejar en breves líneas, quiero baceros entrever
en condensadas descripciones, lo
que será. el certamen de Sao Peters•

burgo, primero en su gé¿ero y origioalísimo en su forma.
Las da.mas principales de Europa
entera se hallan interesa.das en el
«tour de force&gt; que los artistas de
la indumentaria femenina hao emprendido en persecución, no de un
ideal precisamente, sino de algo más
positivo que en los tiempos modernos se traduce en finanzas. Efecti•
va.mente, el certamen ruso, como
todos los certámenes de carácter in-

ternaciona.l, redunda en provecho
de los expositores, cuando éstos da.o
á conocer algo nuevo y algo útil.
¿En la próxima Exposición de
Modas quedará sorprendido el mundo elegante? Así debemos esperarlo
dando crédito á las crónicas que los
periódicos especialistas nos dan á.
conocer. Femeoioameote hablando,
Rusia es un país elegante. Compite
con Berlín y aun osa ponerse freo·
te á. frente de París.

La mujer rusa es eleg-ante por naturaleza: de talle esbelto y de formas delicadas, luce ricos atavíos,
ya en los paseos populares, ya en
las reuniones íntimas ó ya. en los.
centros donde la etiqueta se impone. Es más seria en su indumentaria que la mujer alemana, y mucho
más seria que la parisiense. No ha
logrado, sin embargo, dogmatizar
en cuestión de modas.
Ocupémonos de la Exposición. En

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

Pedro es artillero. Está alerta y
vigila junto á su caflón, cuando el
general Noel, comandante del fuerte, se a.cerca a.compat'lado de los
oficiales de su Estado Mayor.
El general se apoya en el callón
y con el anteojo en la mano dirige
la visual al puente de Sevres.
-Artillero-dice con breve a.cento.
-Mi general!- contesta Pedro
cuadrándose y haciendo el saludo
militar.
-Ves desde a.qui el pueblo de
Sevresl'
-Lo veo perfectamente, mi general.
-Ves á la izquierda aquella casucha situada entre los árboles?
- La veo-dijo Pedro, poniéndose pálido.
-Es un nido de enemigos; plántale allí una granada, muchacho.
Pedro se tornó aún más pálido; á
pesar de la áspera
cruda brisa
que ha.cía tiritar
los oficiales
bajo sus capores militares guarne·
cidos de pieles, parecióle á Pedro
que se hallaba inundado de sudor.
Sin embargo, nadie reparó en la
turbación del artillero.
Se acercó al cailón é hizo con esmero la puntería; los oficiales observaban el efecto del disparo.
-Buena puntería!-dijo el general cuando se hubo disipado el humo.-La casucha no era muy sóli·
da; ya no quE:da de élla más que un
montón de rumas.
Dos abultadas lágrimas as&lt;'maron entre los párpados de Pedro. El
general las vió, y con su brusquedad habitual preguntó:
--Qué tiene ahor&amp;.~ese mozo?
-Perdóneme V. E, mi general,
-contestó Pedro, que había logrado dominarse.-Era mi casa ....
Lo único que poseía! ....

f

MAURICIO !AYDE.

RL SUBPRKfKCTO KN RL CAIPO.
El seilor subprefecto estaba de
viaje de inspección, y con el cochero delante y el lacayo á la zaga.,
llevába.le majestuosa.mente el coche
de la subprefectura al concurso re¡ional de Combe-aux-Fees. En honor á día y fiesta. tan memorables,
había.se puesto el subprefecto su
hermosa casa.ca bordada, el sombrero de tres picos, el pantalón
azul con franja de plata y su espada de gala con empufla.dura de nácar.
Sobre las rodillas llevaba. una
gran carrera de piel roja, y de vez
en cuando la contemplaba tristemenre, porque se acordaba del famoso discurso que tenía que pronunciar una hora después ante los
habitantes de Combe-auz- Fees:
-Seilores y queridos administra- •
dos ....
Pero en vano se retorcía la blonda seda de sus patillas y se repebía
veinte veces:
-Sel'lores y queridos administra.dos.... no se me ocurre la continuación de mi discursfl.
La continuación del discurso no
se me ocurre y ¡hace tanto calor en
este coche! Hasta perderse de vista
la Carrera de Combe-aux- Fees, hacíase polvo bajo un sol meridio•
nal. ... El aire abrasaba, yba.jo los
olmos de la orilla del camino, todos ellos cubiertos de polvo, respondíanse unas á otras mil cigarras de árbol en árbol. De pronto
estremecióse el señor subprefecto
al ver á lo lejos un bosquecillo de
verdes encinas que parecía hacerle
un signo.
Sí,el bosquecillo de verdes encinas parecía hacerle un signo y lla.·
marle:
-Venid aquí, señor subprefecto,
porque para preparar vuestro discurso no estaréis en ningún sitio
como bajo estos árboles.
Al seflor subprefecto le sedujo la
perspectiva, y apeándose del carruaje, ordenó á. sus cria.dosque le
espera.sen y que se iba á estudiar
su discurso á aquel bosquecillo de
verdes encinas.
En el bosquecillo de encinas había pajarillos, violetas y manantiales que corrían por entre la fina hierba. Al ver al seflor subprefecto con su ¡raloneado pantalón y

su cartera de piel, se asustaron los
pájaros y dejaron de cantar; los
manantiales no se atrevieron á seguir susurrando, y las violetas se
ocultaron entre la hierba .... Todo
aquel mundo que allí existía, no
había visto nunca ningún sobprefecto, y se preguntaba en voz baja
quién sería tan gallardo seilor que
se paseaba por allí con pantalón
galoneado.
En voz baja, por entre la. enram!lda, se preguntaban quién es, y
mientras tanto, embelesado el seflor subprefecto con el silencio y la
frescura del bosque, se l~vantó los
faldones de su casasa, dejó el sombrero sobre la hierba y se sentó sobre el musgo al pie de una encina,
Y hecho esto, abrió su gran cartapacio de piel roja y sacó una hoja de
papel ministro.
-Es un artista!- exclamó una
curruca.
-No-respondió una alondra,no es un artista, porque lleva pantalón con franja de plata. Debe ser
un príncipe.
-Ni un artista ni un príncipeinterrumpió un ruiseilor viejo que
durante toda una estación ba.bía
cantado en los jardines de la subprefectura..- Yo sé quién es; un
subprefecto!
Y en todo el bosque repitió el
murmullo:
-Un subprefecto!
-Y qué calvo es!-observó una
alondra que tenía mucho mono.
Y las violetas preguntaron:
-Es muy malo?
-Nada de eso- respondió el
ruiseflor.

Tacubaya, D. F., Mayo 30.

Me es altamente satisfactorioescribe el Dr. Alberto Cervantesmanifestar que considero la Emulsión de Scott como el mejor reconstituyente que se puede emplear en
todos los casos en que la nutrición
languidece por cualquier motivo,
haciendo incompleta la asimilación. Por este motivo nunca vacilo
en prescribirla en estas circunstancias, obteniendo siempre el txito
más lisonjero que se puede esperar.

EL TESTAMENTO

Dtl

11.■o.

Y con esta seguridad volvieron á
cantar los pájaros, los manantiales
á correr y las violetas á. embalsamar el aire, como si no estuviese
allí el seilor subprefecto. Este, impasible en medio de aquel agra.dable barullo, invocó en el fondo
de su corazón á la musa de los
comicios agrícolas, y levantando en alto el lápiz,empieza á. declamar con la voz de las grandes cere·
monias:
-Señores y queridos administrados .... . .
Interrumfióle una carcajada burlona; se vo vió y no vió nada más
que un picoverde que se había posado sobre su sombrero. Encogióse
de hombros el subprefecto y quiso
continuar su discurso, pero el picoverde volvi&lt;I á interrumpirle y le
preguntó desde más lejos:
-Y par~ qué?
-Cómo para que?- dijo el subprefecto, poniéndose muy encarna·
do; y espantando con la mano al
desvergonzado pájaro, repitió con
más entusiasmo:-Queridos seilores
y administra.dos! ....
Pero he aquí que entonces las
violetas fueron las que se enderezaron sobre sus tallos y le dijeron
con mucha dulzura:
-No percibís, señor subprefecto,
que aroma más delicioso exhalamos?
Y, al mismo tiempo, los manantiales empiezan bajo el musgo una
música divina, y entre las ramas un
ejército de jil~ueros, currucas y mil
l~odos p~jarillos de todas especies, comienzan el concierto más
agra.dable que imaginarse pueda, y
todo en el bosquecillo conspiraba
P!lra impedirle que preparase su
discurso.
Embriagado por los perfumes y
aromas del bosque, embelesado por
la música, intentó en vano y de
nuevo resistir el encanto que de él
se va apoderando. Se echó de bruces sobre la hierba, se desabrochó
la bordada casaca, y dos ó tres veces balbuceó aún:

EL MUNDO ILUSTRADO

17.-Trajeclto Infantil.

-Seflores y queridos admioiatra,
dosl Senores y querido, admiolnrados .... Seflores. . .
Luego envió á sus adminlatndoe
al diablo, y á la musa de loa oomlcios agrícolas no la quedó IÚI
remedio que velarse el rostro,
Sí, vela tu faz, oh musa de loe
comicios 11.grícolas !
Cuando al cabo de una hora, na
criados, cansados de esperarle, em•
pezaron á inquietarse y le fueron,
buscar al bosquecillo, preseoclal'OII
un espectáculo que les hizo retroeeder horroriza.dos:
El sel'lor subprefecto esta.ha leD•
dido boca a.bajo sobre la hierba.
despechugado y en mangas de camisa, porque se había quitado la
borda.da casaca, y al mismo tiempo
que mascaba violetas, ¡hacía .,..,
sosl
A. DAUDET.

· ·······.........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADe1nr,;lusa1 Cfty, Sl Loail, Cblcago, lew York.
Saa Fra1cl1co J Los .bgeles

Sr. Jlrzoblspo Jttban.

Loa blene1 fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado consl1tfa en dos p6llzaa de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
aobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dfas qoe ae practlc:6 la
apertura del testamento del llu1tr1II•
mo Sr. Arzobl1po D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illloola.
Le. fortuna ctel dl1tlnguldo prelado ucendl6 A cerca de ,125,000 oro americano; 7 aegt1.n el Inventarlo qoe ae ha
pobllca.do, 101 bien• que •eJ6 foeron
como elsue:
Doe p6llzu

de • 'La Muto&amp;.• • Compallta de ~ , .
snroe 1obre la Vida, de
Nueva York, por i211,~oo
oro cada una, 6 ,ean. . , 50,000 oro.
Dlvlden•o• a.cumoladoa aobre una de las p611saa
9,829 oro.
Otra p6llu. de ee¡uro. . . H,000 oro.
Acciones en efectivo 7 en
Bancoe. . . . . . . . 87,000 oro.

ata■ :

. . la 1Utlm.a p611A.

111111111:111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111uuu11111111111111111111111111111111111111111111111111111

Número l. :'.\latinés y trajes de
casa, último estilo, que están muy
en boga en la aristocracia europea. El de la izquierda consta de
una fa.Ida lisa quA en su parte inferior lleva un sobrepunto de encaje y cintas de seda, y de una blusa
modernista con ancho cuellohombreras de enea.je y cort9 jaquet, en
cuyas solapas cuelgan atavíos de
encaje. Las mangas, cerradas solamente basta la mitad del brazo,
desde este punto cuelgan sin entalle
y en gracioso volante. Un pequeño
escote angular aparece en la parte
inferior de la blusa. Por lo que ha·
ce a.l segundo vestido, tan elegante
como el primero-mejor que vestido
pudiera llamarse cubridor,-consta
de un sólo cuerpo y para su confec·
ción se emplea tela de seda rameada. Suelto por delante y por la espalda, se imita en él una ancha
esclavina mediante colgaduras de
punto de Alengón. En las extremidades de la manga se pliega asimismo un encaje.
Número 2. •ralle suelto para selloras jóvenes, confeccionado con
rela de seda y adornos con cuello y
aplicaciones de encaje. La hechura
es muy sencilla, pues al no sel' entallado no necesita las muchas modificaci~nes que tienen que hacerse
en otra el ase de corpillos. Las bandas de punto que ca.en á lo largo de
este talle, lo agracian sobre manera como puede verse en el grabado.
L~s mangas son también demasiado sueltas y solamente rematadas
por puños estrechos. El cuello es
enteramente cerrado y lleva. en la
parte superio1· una guarnición de
encaje.
Número i. Sencillo traje de paseo,
hecho con 'iela. de color obscuro y
uniforme. La falda, de siete cuchillas, es un poco plegada y llevac~mo único adorno un grupo de o.ph·
ca.ciones de tela,en sentido diagonal
y al principio de cada. uno de los
pliegues. El talle lleva un solo cue·
llohombreras, y las mangas campa.nula.das se rematan por angostos
puños de color claro_. ~s éste un
sencillo y elegante tra¡e de paseo.
ESPERANZA.

El Buqut Jantasma.

Entre lu dlepoelclonea del 1ellor Ar&amp;obl1po, ea 10 testamento, ee hicieron
A au hermana, aellorlta Kate Peehan,
qoe estuvo elempre con él huta su
muerte, i•o,000 oro en bonos 7 i:.i5,000
oro Ce una de lu p6llzaa de seguro ;
A la eellora A.na A. Feehan, viuda del
aellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del eellor Arsoblapo, i2:s,ooo oro
de otra de lu p6llzaa, 7 ,5,000 oro en
efectivo; A la Academia de San Patrl•
clo •• Chlcago, dé la que ee preceptora
au hermana, Hadre Harta Catalina,
'10,000 oro de la t11Um.a p6llza ; A la
eecuela • 'Santa Maria'• de enaellanza
prf.ctlca para varones, de Feeha.nvllle,
IIJlllola, que era la lnlltltucl6n por ?a
que m.a. ae lnterwaba el aellor t,nobl8l)O, • eatrecaron loe U,000 re■ta•1-

Expllcad6n dt
nutstros grabados.

Domingo ' 2 de Agosto de 1903.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los punto•
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ftl,soI1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
••• ••n Franolaoa, #fin,. B, 111/IJx/aa,

a. F~

································~

Pocas leyendas habrá menos conocida que la presente, por más que
no haya. nación que dl'je de apropiársela, al igual de otras tirntas
que conoce Europa entera, y es que
Jo que tanto impresionaba á nues·
tros abuelos, los espíritus fuerte~
de nuestro siglo lo tacharon de
cuentos de viejas y se rieron de ello
grandemente, mientras que las naciones del Sorte hacía.o de la leyenda. una de las lectu!'as populares más atl'activas, y basta célebres
ingenios musicales, \Vágner por
ejemplo, componía bellas partituras, inspirad'\s en las leyendas del
«Santo Greal,&gt; de «Los Niebelungos,&gt; y del «Buque Fantasma.&gt;
Cata.luila, como todo país bailado por el mar, tiene también su leyenda del misterioso buque, la cual
oí relatar más de una vez á. misma-

uuuumm 111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111m:im11111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111
1.-Traje de casa y matin~e.

yores· pero antes de refel'Ír su origen haré memoria de ciertas super~ticiones que hoy por hoy subsisren en la marina, hijas de la leyenda. del fantás~ico buque.
Ninguno de nuestros abuelos se
hubiera embarcado en viernes, y
aú;:;, hoy lo repugnan los hijos de
esta tierra..
¡_Por qué?
.
Nuestros mayores temían encontl'arse en alta mar con el misterioso buque.
Actualmente temen algunos el día
aciago.
Pero ¿qué era el buq\•e fantasma?
Según los antiguos marinos, una

embarcación sin nacionalidad y
cuyo nombre nadie podía descifrar:
llevaba bandera negra. con un cráneo pintado en el centro.
Negro era también el velamen
del buque, y en lugar de gallardetes y flámulas, colgaban de ~us jarcias hombres ahorcados, pero convertidos ya. en esqueletos.
Siempre el misrerioso buque lleva las velas tendidas y na.vega ti
todo trapo.
Las aves marinas, asustadas ni
descubrirlo, se alejan de él dando
agudos chillidos.
Nunca se le encuentra en la costo., siempre en alta mar.
¿Cuál es su tripulación?

:No la. tiene.
El fantástico bajel corre á merced del viento; pero nunca naufraga; siempre apnrece inmóvil, sin
Jadearse, poco ni mucho, su casco
negro y siempre nuevo al parecer.
El encuentro del buque fantasma
es un mal presagio, y pocos pueden
alabarse de haberlo visto, pues es
precursor del naufragio, y el que le
encuentra no tarda muchas horas
en reposar en las profundidades del
ma.r.
La leyenda del buque "fantasma,
como todas las de nuestro país,
tieue un sabor católico, y se funda
en la historia de las once mil vírgenes.

I

�Domingo 2 de Agosto de 1903.

2.-Talle suelto de seoa y encaje.

Hela. aquí:
El rey de Cornua.illes, en la. Gran
Breta.lI&amp;, mandó á uno de sus esforzados guerreros á las nebulosas
coma.reas del Norte, á conquistar
tierras lejanas y escarmentar la piratería que infestaba aquellas costas; y los guerreros ingleses se dieron tan buena maiia., que, desembarcando en aquellas playas inhospitalarias, lo talaron todo y pasaron á cuchillo á sus habitantes,
gentes feroces y enemigas de Dios.
No obstante, plúgoles el terreno, y
plantaron allí el estandarte del rey
de Cornuailles.
-Somos once mil hombres- escribía el caudillo al rey ;-somos
once mil mancebos; mándanos once mil doncellas que serán nuestras
esposas, y funda.remos para ti una
nueva nación.
Contento el rey al recibir ta.o
buenas nuevas, mandó practicar
una especie de requisa entre las
doncellas más hermosas que se encontraran, y las destinó por esposas de sus guerreros, mandándoles
once mil de ellas, inclusa su propia
bija la princesa Ursula.. Con ellas
iban las nobles doncellas, Digna,
Benigna, Redenta., Sefa.na, Elisenda., Columbina, Violante, Florentina, Eleafana, Florina, Alemanda.,
Anglesa., otra. Florentina., Manza.
y Sentia., hasta. el número de once
mil, todas cristiana.s, todas nobles
y la.s más bella.s de su país.
Los buques que conducían aquella legión de doncellas, caminaron
viento en popa.hacia las costa.s nuevamente conquistadas. Era su ca.pitan&amp; la. princesa. Ursula, destina.da. para esposa del noble caudillo
de los conquistadores, cua.ndo el
viento cambió y arrojó á los buques á la.s costa.s de los Países Bajos ha.bitados entonces por los Huno;, gente salva.je y enemiga de la.
fe de Cristo.
Cuando aquellos hombres groseros y lujuriosos, vieron arribar
buques con tal cargamento, hicieron presa de ellos, y matando á la
tripulación, desembarca.ron á las
jóvenes cristia.na.s. Pero la princesa. Ursµla., enarbolando la blanca
bandera de la pureza, dijo:
-Herma.nas mías, antes morir
que ser juguete de esos hombres
bruta.les.
En vista. de la resistencia. de Ias
esforzadas víctimas, las pasaron á
cuchillo ó la.s a.travesaron con saetas.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
t·•,

V\

Uno de los marineros, el único que
logró salvarse, embarcándose secreta.mente, regresó á Cornauilles,
dando parte a.l rey del asesinato de
su hija y de sus gloriosas compa.i'iera.s.
Gran dolor tuvo el rey, y juró
vengar tanta sangre inocente. Con
ayuda del esforzado guerrero que
- había conquistado las costas del
Norte, armó una escuadra. contra
los Hunos. Estos le salieron al encuentro y se entabló un encarniza.do comba.te que concluyó con la
victoria. de los ingleses.
Entonces los guerreros cristianos
quisieron vengar el asesina.to de
las hermosas vírgenes destinadas á
ser sus esposas; ahorca.ron á los
Hunos en sus pt·opios buques·¡ echáronlos á pique, y saltando á a costa, sembraron en aquel país la
muerte y el exterminio.
Los cuerpos de las hermosas vírgenes, heroínas de la castidad, fueron recogidos, y sus reliquias repartidas por todo el orbe católico.
Barcelona posee las santas cabezas de Ursula, Digna, Benigna,
Redenta y Sefana, custodiadas en
la. catedral; y las reliquias de Florina., Eleafa.na, Florentina y Elisenda., en Nuestra Seiiora de Belén,
en las Magdalenas y en Santa María del Mar.
Y mientras en un sinnúmero de
templos son veneradas las once mil
vírgenes, a.parece en alta. mar el
misterioso buque, con esqueletos
por ga.lla.rdetes, con velas negras y
bandera también negra., ostentando
por escudo, ó blasón de armas, una
calavera. Son los verdugos de aquella legión de heroínas; y para eterno recuerdo de su castigo, Dios ha.ce flotar en las revueltas a.guas, en
días tempestuosos, aquella nave infernal, confundiéndose los desesperodos gritos de aquellos condenados y el crujido de sus huesos, con
los silbidos del viento y el rugido
de la tempestad.

..9:'. ✓-

\!\

%:-

-~(""•··

·_ / .

. -:--

lor para sostener la correspondencia..
A toda. costa deseaba eternizar su
ilusión, y ver siempre á Estrella.
con su rostro murillesco, de santita. virgen de veinte años.
L11,s epístolas de don Juan, á la
verdad, expresaban siempre vivo
deseo de hacer á su prima una visita., de renovar la charla de antaíio; pero como nadie le impedía á
don Juan realizar ese deseo,hay que
creer que no le apretaba mucho,
pues no lo cumplía.
Eran pasados dos lustros, cuando un día recibió don Juan, en vez
del pliego ancho acostumbrado, escrito por las cuatro carillas y cruzado después, una esquelita. sin
cruzar, de redacción grave y reservada, y en que hasta. la letra. ca.re•
cía del abandono que imprime la
efusión del espíritu cuando guía la
mano y la hace acariciar, por decirlo a.sí, el papel. Oh mujer, oh
a.gua movediza! Estrella. pedía á
don Juan que ni se sorprendiese ni
se enoja.se, y le confesaba. que iba
á casarse muy pronto .... Se había
presenta.do un novio á pedir de boca., un caballero excelente y rico,
honrado, á quien el padre de Estrella debía atenciones sin cuento; y
los consejos y las exhortaciones de
todos habían decidido á la. sa.ntita, que esperaba, con la ayuda de
Dios, ser dichosa. en su nuevo estado y ganar el cielo.
Don Juan quedó absorto unos
instantes; 1uego arrojó el papel y
lo lanzó con desprecio á la. encendida. chimenea. Pensar que si alguien le hubiera. dicho dos horas
antes que estrella. podía casarse, al
tal le hubiera tratado de bellaco calumniador! Y ahora lo decía ella.
misma, sin rubor, como el que
cuenta. la. cosa.más natural del mundol
Desde aquel día don Juan, el alegre libertino, ha perdido su última
ilusión; su alma., peregrina entre

,~\~
1'1'.,

·~·

~-

r

F. DE P. O.APELLA.

LA ÚLTIMA ILUSIÓN DE D. JUAN.
Las gentes superficiales, que nunca se han tomado el trabajo de observar al microscopio la complicidad mecánica del corazón, suponen
buenamente que á don Juan, el procaz libertino, al burlador sempiterno, le bastaban para su satisfacción los sentidos y á lo sumo la fantasía, y que no necesita. ni gasta el
inútil lujo del sentimiento, ni abre
nunca el dorado ajimez á donde se
asoma el espíritu para mirar al cielo, cuando el freno de la tierra le
oprime. Y yo os digo en verdad que
esas gentes superficiales se equivocan de medio á medio y son injustas
con el pobre don Juan, á quien sólo hemos comprendido los poetas,

5.-Colección de trajes infantiles.

á las que contestaba. en pocos renglones, pero siempre. Al retirarse
á su casa. al amanecer, tambaleándose, aturdido por la bacanal ó
vibrantes aún sus nervios de las
violentas emociones de la profa.na
cita; al encerrarse á veces para
mascar, entre risa irónica, la hiel
de un desengaiio- porque también
los cosecha don Juan;-al prepararse al lance de honor templando la
voluntad pa.ra arrostrar impávido
la muerte; a.l reír, a.l blasfemar, al
derrochar su mocedad como pródigo insensato de los mejores bienes
que nos ofrece el cielo, don Jua.n
reservaba. y apartaba. como se a.parta. el dinero para una ofrenda. á
nuestra sel'lora., diez minutos que
dedicar á Estrella. En su ambición
decariffo, aquella consagración tan
casta, de un ser tan delicado y noble, representaba. la gota de agua
que se bebe en medio del comba.te,
y que restituye al combatiente las
fuerzas para seguir lidiando. Traiciones, fa.lsías, perfidias y vilezas
de otras mujeres podían llevarse
con valor mientras en un rincón
del mundo alentase el leal afecto de
Estrella. A cada. carta ingenua y
encantadora. que recibía don Juan,
soiia.ba el mismo sueiio, se veía ca.minando difícilmente por dentro de
unas tinteblas muy densas, muy
frías, casi palpa.bles que rasgaban
por intervalos la luz sulfurosa. del
relámpago y el culebreo del rayo;
pero allá lejos, muy lejos, donde
ya. el cielo se esclarecía un poco,
blanca figura vela.da, una mujer
con los ojos bajos, sosteniendo en
la diestra. una. lamparita encendida.
y protegiéndola con la izquierda.
Aquella. luz no se a.pagaba. jamás.
En efecto, corrían los a.iios, don
Juan se precipitaba. despeñado por
la. pendiente de su delirio, y las cartas continuaban con regularidad
inalterable, impregnadas de igual
ternura la.tente y serena. Eran ta.o
gratas á don Juan estas cartas1 que
había determina.do no~volver a. ver
á su prima nunca, temeroso de encontrarla desmejorada. y cambiada.
por el tiempo,1y1no tener luego va-

3.-Vestido de la estación, para paseo.

que tenemos el alma inundada de
caridad y somos perspicaces .... cabalmente porque creemos en muchas
cosas.
A fin de poner la. verdad en su
punto, os contaré la historia de cómo alimentó y sostuvo don Juan
su última ilusión y cómo vino á
perderla. Entre la numerosa parentela de don Juan-que dicho sea de
pasa, es hidalgo como el reyse cuentan unas primitas provincia.nas muy celebradas de hermosas.
La más joven, Estrella, se distinguía.de sus hermanas por la dulzura

4.-Delantero y espalda de blusa bor-ada,

del carácter, la. exaltación de la
virtud y el fervor de la religiosl·
dad, por lo cual en su casa. la llamaban da beatice.&gt; Su rostro an·
gelical no desmentía las cualidades
del alma; parecía.se á una virgen
de las que respiran honestidad y
pudor (porque algunas, como la
morena de la servilleta ó Refitolera, sólo respiran brío y juventud).
Siempre que el humor vagabundo
de don Juan le impulsaba á dar
una. vuelta. por la región donde vivían sus primas, iba á verlas, frecuentaba. su trato, y tenía con Ea•
trella interminables paliques. Si me
preguntáis qué imán atraía al perdido hacia. la santa, más aún á la
santa hacia el perdido, os diré que
era quizás el mismo contraste de
sus temperamentos .... y después de
~sta explicación nos queda.remoR
tan enterados como estábamos.
Lo cierto es que mientras doi.
Juan galanteaba. por sisterni. á to·
das las mujeres, con Estrella habla·
ba en serio sin permitirse la más
mínima insinuación atrevida, y que
mientras Estrella rehuía el trato de
todos los hombres, venía.se á lama•
no de don Juan como la doméstica
paloma, confiada, cándida, segura
de no mancharse el plumaje bian·
co. Las conversaciones de los primos podía oírlas el mundo entero:
después de dos horas de charla
inofensiva., repesada y dulce, )evantábanse tan dueíios de sí mismos, tan trar.quilos como antes, Y
Estrella volaba á la cocina ó á la
despensa á preparar con esmero
pueril algún plato de los que sabía agradaban á don Juan. Sabo·
rea.ha éste, más que las golosinas,
el mimo con que se las presentaban, y l a. frescura de su sangre Y la
anestesia de su corazón le hacían
tanto bien como un bailo refrige·
rante al que ha. caminado largo
tiempo por a.renales abrasados.
Cuando don Juan levanta el vue·
lo, yéndose á las grandes ciudades
en donde la vida es fiebre y locura,
Estrella. le escribía difusas cartas,

&amp;.--Manteleta-eeclavlna de paseo.

f.

l¡

7.-TraJe de calle.

�Domingo 2 &lt;le Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
=---- --

,

A!•-;;
-~

..

't.''

sombras, sin ver jamás el resP!andorcito de la lámpara que una
virge~ protege con la mano, y el
que aun tenía. algo de hombre es
s_ólo fiera, con dientes para mo~det·
Y ga~ras par&amp; destrozar sin misericordia.
. Su Pr(!fesión de fe es una carcaJada cínica; Y su amor un latigazo
q_ue quema Y arranca la piel haciendo brotar la sangre. Me diréis
q~e la santita tenía derecho de asP!rar á felicidades reales y á goces
siem_premás puros que los que libaba sm treg?a su desenfrenado ídolo
Y acaso di:éis muy bien, según el
vulgar sentido común y Ja enana
razoncilla práctica. Pero que esa
razón os aproveche. En el sentir
de los poetas, menos malo es ser
~aleote del vicio que desertor del
ideal.
EMILIA PARDO BAZÁN.

LA P01~PA DE JABON.
e■nto-fr.qwnto

dr 111 eo•rill.l llfflll.

- Y!), d~ cuento: En un balcóu
un chiquillo cierto día
en hacer se entretenía
lindas ¡,ompas de jabón
Y del sol los resplandor~s

13.-Cubierta bordada para almohadón.

8.-Vestldo de reunión.

9.-Vestido de paseo.

t

!~·,¾/.
i. ~'

.

.

., ..
14.-Elegante sobre cama rameada.
l

que?rá.ndose en su envoltura,
matizaban su hermosura
con irisados colores.

12.--Cortinaje bordado para alcoba.

LA COCINA

La cocina es un arte verdadero y
el más importante de todos, puesto
que es el que asegura nuestra exis·
tencia y el que tiene sobre todo nues·
tro organismo !a más directa influencia: si se come mal, en seguida
el organismo se deprime; la inteli-

Desde su sitio el chicuelo
no las veía morir
y ha~ta llegó á p;esumir
que iban derechas al cielo·
porque al ~i:arlas tan bellas,
no era necio imaginar
que tuvieran un lugar
al lado de las estrellas.

gencia misma se resiente de esa de•
presión.
Una buena y sabia alimentación
debe ser, lectoras queridas, uoa de
sus principales preocupaciones, en
su propio interés, así como en el de
los seres queridos que las rodean.
No puedo, por consiguiente, terminar este artículo sin tratar, aun·

que sólo sea sumariamente esta
materia, no sólo bajo el pu~to de
vista de la higiene, sino también
bajo el punto de vista de la elegancia y de la economía.
. El placer de la mesa ocupaba an·
hguamente un luj?ar mucho má., importante en la vida de las personas
ricas que en la actualidad. Ahora

Una, en lu¡ar de caer
por un capricho del vie~to
flotó so:i&gt;re él un momento
Y la quiso poseer,
cosa natural en suma.
pero al extender la m~no
á su contacto liviano
'
se le deshizo en espuma.
-Qué más?
--Lloró el chasq d0
vertió el agua de jabón uea. ,
cerró airado su balcón '
Y·· • .«colorín colorado.&gt;
De este cuento se de~uce
una sentencia, un tesoro·
Que en este mundo no es '0
todo aquello que reluce· ro
que la vida hay que to~arla
comlo es, porque la ilusión
es a pompa de jabón
que se¡deshace al tocarla.
10.-Traje de calle.

IGNACIO MENDIZÁBAt,

15.-Modeloa de tejido y bordado

11,-Eeclavlna-boa do gasa y teda.

se come al vapor, como se hace todo lo de~ás, sea clicbo de paso.
La co~rna Y sus numerosas depend~ncias eran una de las partes
más importantes de las casas nobles.
Generalmente, esas construcciones
abovedadas eran inmensas y no se
parecían á nuestras cocina~ actua-

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 5, Agosto 2</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Buque fantasma</name>
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                    <text>BBBBRBBBEEEEEBEEBEBEBBEBB~

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11

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MUNDO ILUSTRADO
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Representante en la República: FINK y COMP., Capuchinas, 7, México.

BiTRATOS
-+-

Con el objeto de vulgarizar sus

espt~nd1dos Retratos al lápiz de carbon,

la Soc1EDAD ARTISTICA DE RETRATOS
DE PARIS entre¡rará á cada Lector y Sus•
oritor de este periódico un RETRATO arliatico.
de tamai10 natural 40 por 50 centim., en busto
y de perfecta semejRnza, ABSOLUTAMENTE
POR NADA, con la condición que el destinatario de
tan bonito Retrato nos recomiende á sus parientes v
amigos. - Sírvase el interesado poner sus nombres y su
dirección al dorso de su fotografia, y remitirla, por el correo
junto con este anuncio, suelto, al Señor TANQUEREY, Director,
22, rue de Turtn, Parts (Francia). Este ofrecimiento extraordinario no será válido sinó por unos 60 dias contando desde la
fechR de este periód 1co y por un retrato tan solo en cada familia.
- Como garantla de su lealtad se compromete formalmente
el Señor TANQUEREY. á pa¡¡ar la cantidad de MIL Franco•
á favor de un hospital de esa, en caso que la SocIEDAD ARTISTICA DE RETRATOS no hiciere dicho retrato gratuitamente
dentro del lazo de un mes.

DE UNA GRAN DAMA
Agradar es el deseo de todos; pero
¿ cómo causar buena impresión si tenemos el cutis manchado, cubierto de
granos y con mal olor?

JABON DE HAMAMELIS DE MUNYON
EL GRAN

d .-:

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El Agua Tropical
es el perfume más admirable que se
conoce; sus efectos sobre la piel son
inapreciables; limpia, cura las erupciones, suaviza y blanquea el cutis
mAs Aspero y obscuro y destierra los es el a.limento mas agradable y el mA.i
recomendado para loe nlfloe Je&amp;de la
malus olores del cuerpo.
edad de Beis A siete mesea sobre todo
Con el
en el momento del destete y durante
el periodo del crecimiento. "Fa.clllta
la dentición, uegura la buena formación de loa hueeoe."
el rostro adquiere y conserva la fres- PARIS, e, Avenue Victoria, y en toda,
cura y nitidez de la juventud.
las farmaclaa.
MU. A. FLEDERS.

La Fosfatina Fallares

AGUA TROPICAL

Véndese en el Coliseo Nuevo 6 y en
la Drogueria de Uihlein.
Los pedidos ~ E. Betancourt.

~ TOM~N

REMEDIO

de la naturaleza para la piel. Cura,
embellece. deleita y pone el cutis tan
fino como la felpa.
Si las mano~ están ásperas; si tiene pano en la cara; si hay erupción
ó escoriaciones en alguna parte del
cuerpo: si desea tener 1111 cutis fresco
y lozano; si quiere usar el mejor ja•
bón para el tocador; si desea mejorar
su complexióu; si tiene caspa en la
cabeza ¡ Pruébelo nsted ! . Precio 60 centavos.
Yo preparo y t~ngo experimentad.:is
... C."'.
remedios eficaces para mas de 57 enfermedades. Casi todos cuestan sola♦-'~ ..
mente 60 centavos P.n cua:qutera .,u .
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macia ó a roguerfa. del mundo.
Escrlbame ampliamente los sfntoma.s
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de su enfermedad. Yo le diré cómo ha
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de curá.rsela. No cobro por recetar. Pf·
dase la "Gula de Salud, gratis A s~
A! ~ - ~ ,
licitud.
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&amp;
Dr. James M. Munyon, ntímero 1,605 Arch. St. Filadelf!L PL (U. S. A.)
Bo~iquines y estu_ches para fam1llas al alcance de todos
Agentes generales: J. Labadie &amp; Cump., Sucesores.
Depósitos en México:
Sres. J. Uihlein Sucs.-Carlos Fé llx y Co.-Droguerfa del Elefante.Droguerfa del Refugio.-E'a Monterre ~-: Sres. E. Bremer y Cfa.-En Puebla:
Sr. J oaqufn Ibá.ñez.~En Oaxaca: Sres. Tolis y Renero, etc., etc., etc.
Temporalmente hemos subido nuc stros prer1os 20 por ciento, hasta nor·
inalizarse el cambio."
·

AV ISO IMPORTANTE
llll fosfato de cllll qu~ entra ez; la
cowpoelc1~n de a Fosfatina "FaileeetA preparado por un procedl,

,PS...

a&gt;lc;nto especial con ap&amp;rato i prop6sito, y no Be encuentra en el comercio.
Desconnen de las imitaciones y talatll.caclonea.

VINO DB S. GERMAN

MAGGI
PARA SAZO:'\A lt

CALDO,
SOPA,
Y SALSA.
En Frascos.

Funer·ales de León XIII.
CONDUCCI6N DEL CADÁVER AL L6CULO EN QUE FUÉ DEPOSITADO.

Dibujo de Alc.a.lde.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Dum\ngo 2 de Agol;tO de 1903.

Dumingo 2 de Af;osto de 1903.

EL SUICIDIO SUPREMO.

ENDYMION

MANUSCRITO ENCONTRADO EN LA CALLE.

Puedo asegurarlo: no be sido un favorito de
la suerte; pero, con tod~, no puedo decir que ésta me baya desheredado por C?mpleto. Es tr!ste
haber perdido el padre á los siete ai'los; es triste
que la madre de uno esté internada en una casa.
de salud. Esto es Jo que menoscaba la. vida. mía..
Pero, por otra parte, es cosa. ag-radable y buena
poseer bastante fortuna. para no tener que hacer
nada bastante independencia para ir adonde
uno quiera y en el momento que quiera. . . . . )le
parece q_ue nunca _habría yo podido. t:abaj~r,
ganar dinero. Es c1Prto que tengo suficiente mteligencia; así lo creo, por Jo menos, porque
siempre be comprendido rápida.mente lo que oía
enunciar ó explicar, y porque percibo, inmediatamente también, el vicio de los razonamientos,
la. imperfección de las combinaciones. Sólo que
n unca be podido hacer el menor esfuerzo intelectual continuo, nunca be podido decidirme á profund\za.r alguna ciencia, á aprender algún arte.
Todo esto me ba sido siemp1·e indiferente, en un
grado increíble; basta cuando era niño, cuando
estaba en la escmila, la. aplicnción de mis camaradas estudiosos me parecí11. una cosa risiblt3,
tri-da!. ... Siempre estaban ellos antes que yo en
los concursos, auuque no se ocultaba á mis ojos
que ellos eran mucho más torpes que yo, como
se lo probaba siempre que era oportuno.
Como mi padre me ha dejado catorce mil francos de renta, estoy á cubierto de necesidades, y
dispensado de la obligación de trabajar. El placer de no hacer nada, en medio de la agitación
ridícul a de mis contemporáneos, bastó para hacerme clistraída la vida basta los veinticinco
a.il.os. Todas las mailanas me despertaba pensando: &lt;Un día más que voy á poder perder á mi
gusto. Mientras todo el mundo se agite y se afane á mi alrededor, yo seré un ser privilegiado,
para. el cual trabt\ja todo el mundo.&gt; Y pasaba
el día ocupado en probarme á mí mismo mi inutilidad y mi independencia, haciendo cosas sin
objeto, viajes á l~gares dond~ na~ie me llamaba;
me divertía también el traba.Jo a¡eno, y pasaba
horas enteras observando á los peones qué cargan los botes á. lo largo del Sena. A fuerza de
mirarlos, mi inactividad me causaba un goce
agudo ....
Un día, recuerdo exactamente la fecha: era el
5 de mayo de 1890, al despe1·tar de mi corta siesta. sentí que algo se había roto dentro de mí;
er~ sin duda. alguna, el clébil resorte que basta
ent~nces me había hecho andar, obrar en medio
de los hombres. )le asaltó un intenso hastío por
ese poco de movimiento, de acción, que subsistían aún en mi vida, por el solo hecho de que yo
vivía· me consideré tan ridículo, tan digno de
lásti~a, como todas las hormigas humana_s cuyo
atosigamiento provocaba, el día antes, m1 compasión ó mi risa. Comer, dormir, andar, ~estirse desvestirse, tomar coches, comprar obJetos y
p~garlos .... ¿,qué diferencia había, en resumidas cuentas, entre esta agitación cuotldia.oa. y la
del empleadillo de oficina que está copiando despachos todo el día, ó la del desca.rgo.dor de leila
en los muelles del Sena'!.. . . Al pensar esto, el
horror de vivir cayó sobre mí como un sudario
húmedo. Y deseé vehementemente el aniquila.miento cC'mpleto de acción, la. detención de mi
máquina a.nima.da, la muerte.

ba suministro.do todavía al bo?Jbre un me~io de
matarse verdaderamente práctico, y también seguro, nada doloroso, y (cosa que deseaba yo
partioularmente) _de tal n~tur_aleza que el que
Jo empleara, «tuviera. conciencia de q'1e se moría.&gt; He consultado al respecto á los m(\s célebres médicos. )le presentaba á. ellos como un
escritor, como un novelis_ta en busca de un de~enlace original para un libro que estub_a. escribiendo. Todos ellos acabi.ban. aconseJándome
que matara á mi héroe por medio de estupefactivos como la. morfina ó la antipirina en grandes
dosis', ó por medio de hilarantes,. c~mo el protóxido de ázoe. Pero, cuando yo 10s1stía el'! saber si realmente podía morir así un orgamsmo
cualquiera, U?e confesaban que lo más frecuente
es que el paciente muera de una enfermedad paralela de lesiones cerebrales provocada.s por el
abuso' de la. droga química ....
Todos los médicos son unos asnos; Macbetb
tenía. razón cuandC' quería &lt;tirar la medicina á
los perros.&gt;

•
••
En cuanto hube puesto bien en claro, en mi
fuero interno, este deseo de morir, experimenté
un gran alivio. Por primera. vez en mi vida quería. a.lguna cosa, y esta. contradicción conmigo
mismo me encantaba, como un desafío lanza.do
al destino. Me pareció que, por fin, acababa. de
descubrir mi v,irdadera vocación, q ne era matarme parar la péadola humana encerrada. dentro
de ~í. Y, sin detenerme un momento, me puse á.
pensar en la. manera como me matada.
Como es natural, los procedimientos habituales del suicidio fueron los primeros quP. se presenta.ron á mi mente. En nuestros tiempos, la
gente se mata con un brasero, con un revólver ó
tirándose al agua. desde lo alto de un puente. Hay
también quienes se tienden á. través de una vía
férrea, á la espera. de un tren que los decapite,
que los descuartice. Consideré todos estos medios como bárbaros y odiosos. Ante todo, requieren un aparo.to exterior que me repugna; luego ninguno de ellos es seguro. La sociedad se
ha.' coligado contra el suicidio, como se ha coliga.do contra el silencio, contra la. inacción, contra todo lo que yo amo. Necesitaba una muerte
contra la. cual lo. sociedad no pudie1·a hacer nada. Era menester también que fuera una muerte
que no me hiciese sufrir. Si la. muerte me a.trae, el
dolor ID" espa.nta.; el dolor es la. agitación exaspera.da, lo contrario de la muerte, que es el reposo perfecto. No quería, pues, dolores.
. .
Pues bien... ¿lo creerán ustedes? La ciencia,
que, según parece, tantos progresos ha. hecho,
sobre todo la ciencia del cuerpo humano y de las
relaciones de éste con las substancil\S orgánicas
ó inorgánicas, la. medicina, en una. palabra, no

***
A falta de cosa ,uejor, me decidí por el protóxido de ázoe. Compré una. máscara anes~sica,
conseguí el gas necesario; y, ayudado por un
joven e~tudlante de medi&lt;?ina que,. por dine~o,
consintió en secundar mis propósitos, mo hice
adormecer dos ,eces. Experimenté una sensación
en extremo agradable, una especie de frescor lúcido, aguzado por la expectativa de algo voluptuoso. Pronto aprendí á manejar yo mismo el
a.¡&gt;arato¡ la cosa no podía. ser más sencilla, me·
dia.nte una llave que, al sentarme con la máscara puesta, tenía. al alcance de la mano. Cuando
lo hube preparado así todo, fijé la fecha de mi
muerte: el 21 de septiembre á la una de la mañana. Hice también unas cuantas visitas á. e.que·
!los amigos míos que menos habían tratado de
perjudicarme. Y, la víspera. de mi suicidio, fuí
á. la casa de salud donde se a.tendía mi madre,
para abrazarla. por última vez.
Hacía. dos años que no la. veía. Y al verla me
alegré, porque no me reconoció. Hasta el último
resto de memoria había. desa.pn.1·ecido de su cerebro. ~1e encontré con una especie de idiota, sentada. en un sillón bajo, jugando con una. botella
en la que bailaban tres piedritas. No había ya.
comunión alguna entre esa idiota y y o; no había.
ya comunión alguna entre ella y l&lt;\ encantadora
joven que ella había sido en otro tiempo, y cuyo
rostro, voz y maneras vivían todavía en el fondo de mis recuerdos.
Antes de retirarme, el médico que me acompa.i'laba, me propuso que visitara el establecimiento. Acepté. Los locos no me causan miedo, porque tengo el cerebro bastante sólido. Me mostraron los furiosos, atados á sus banquillos, en
celdas con enrejados, y que rugían como fieras.
.Me mostraron las empalagosas, que venían á. tirarme de los faldones de la levita por detrás,
con risitas pueriles. Durante más de media hora
estuve paseándome por el espacioso patio donde
andaban en libt:rtad las locas no peligrosas, las
monomaniacas, las melancólicas. Casi todas se
acercaban á. conversar con el médico ó conmigo·
y casi todas habla.bao de dinero, de fuertes su2
mas de dinero que ofrecían ó que reclamaban.
Sólo dos de ellas lloraron, diciendo que querían
ser libres. Pero una me interesó particularmente.
Era una mujer de cuarenta. a.i'los apenas, muy
hermosa todavía.. Acurrucada en un rincón del
patio, tenia un reloj en una. mano y un espejito
en la otra. Alternaiivamente se miraba en el es~jo y consultaba el reloj. Sus labios se agitaban
sm cesar: parecía. estar contando, sumando números.
Interrogué á. mi guía.
-Es una _loca de a.mor-me dijo. -Parece que
un amaute Joven que tenía, la encontró un día
demasiado v\eja, y la plantó por otra. Desde
entonces, In. idea de que está envejeciendo ~e ha.
paralizado,. pue~e decirse, en su pob1·e cerebro.
A v~ces se imagma q~e ve un gran aguje1·0 descubierto,. un gran aguJero negro, hacia el cual
corre, ~1~e ell~, sm poder detenerse; entonces
sufre crisis terribles. Y., en sus horas tranquilas,
se pone á contar los minutos y á seguir en el espejo la buell~ que va dejando en su rostro cada
uno de los mrnutos que pasan ....
En este mismo i_nstante interrumo{ al médico.
-Muchas gracias, doctor-le dije.-Todo lo
que me_ha. hecbo ver usted, es en extremo curioso. Adiós.
l\le separé de él bruscamente, y salí á escape
de la casa.; el hom~re ha debido creerme tan enfermo como cualquiera _de sus pensionistas. La.
veraad e:s que yo necesitaba á todo trance estar
~olo y poder reconcentrarme, para examinar una.
idea que me había asaltado de repente, sugerida.
por la. monotonía de esa amorosa. de cuarenta
años que compu_ta.ha. la marcba de las horas.
. ¡Un gran a.guJero negro hacia el cual corre uno
s10 poder detenerse! .... ¡La huella que deja en

Con ayuda de unas poleas fueron levantados los restos, cubriéndose el lóculo en que se
depositaron con una lápida de mármol blanco en que se leen únicamente estas palabras:
.-Leo XIII. P . ~fax.• Una multitud de personas ha visitado el sitio en que yacen los restos del Pontífice. El lóculo está abierto sobre
la puerta que comunica la Basílica con In capilla del Sacramento.

II

el rostro cada minuto que paso.!.... ¡Pero, 1f,
tenía razón e,m loca! ¡Cada minuto desorga.olsa
realmente, lógicnmente, alguna parte de nuestro
yo, desde que acerca cada vez más nuestro orga.
nismo á. su descomposición final! ¡Cada. minuto
que pasa, es una etapa en el camino que lleva
al gran aguJero negro, Í\ la Muerte! La may
parte de los seres humanos, frívolos y de corlol
alcances como son, no se dan cuenta de esta dee.
organización incesante, de esta carrera. al aul·
quilamiento, que no tiene remisión, que no tiene
alto. Pero, si se pusiera 11. pensar en ello flrmeruente, si pnraliznra su espíritu, como de&lt;-ía el
médico en su lenguaje pedantesco, en esa verd
tan incontestable, ¿,no podría un hombre rr.uy Inteligente-yo, por ejemplo,-llegar á estar abatiendo constantemente esa carrera hacia la Mu
te, como se tiene la sensación constante de l
velocidad cuando sA anda en bote ó en tren?....
Y si lo conseguía, ;,no sería esta muerte lnfiol
sima!, administrada con tanta regularidad
lentitud, el más seguro, el más prolongado,
m:is deleitoso de los ~uicidios'!
He hecho á un lado el protóxito de ázoe, y
be ejercitado en la tarea de sentir incesantem
te este roce de la ~Inerte, disimulado bajo 1
vanas vestiduras de la Yida.
¡Oh! ... . Durante mucho tiempo no hesido m
que un neófito imbécil: no podía percibir la
locidad del tiempo, el desgaste progresivo de
cerebro, sino haciendo un esfuerzo violento,
estas sensaciones estaban ent1·ecortadas por 1
gos inten·alos, en el curso de los cuales se
hacía, por el contrario, una ilusión estúpida
actividad orgánica, de crecimiento vital.
Pero ni pur un momento llegué nunca á de
tir de mi empresa. Ahora me be rodeado de
lo que mide y simboliza la fuga. de los minu
be investigado todo lo que acusa el lento é i
vitable decaimiento de los seres vivientes.
vuelto á la casa de salud en que vive mi mad
be conversado con esa cuadragenaria amo
que ellos llaman loca y á la que yo consid
con todo el respeto que siente el indiano po rl
santos é inmóviles derviches. Ella me ha com
ni~ndo su sensibilidad exasperada, y ahora,
mi lado, no es más que una discípula, porque
carrera hacia la muert(l, que ella. teme, es p
mí preciosa; yo la amo, yo In. saboreo. Abo
ni por la fracción más infinitamente corta
un segundo dejo yo de percibir que me estoy m
riendo; y con el microscopio de mi concienci
puedo seguir, no sólo los estrngos de una bo
en mi ro!&gt;tro, sino basta el desgaste de un mio
to en mis pulmones, en mis riñones, en mi co
zón ..... .
El cuerpo es una gran ampollell\ cuy a a
estoy viendo correr continuamente.
¡Qué vengan á hablarme ahora de esos
ponderados suicidios de los latinos del Impe
que, metidos en el baño, se n.bl'fan la ven a
brazo, y en los que, al vaciárseles !entamen
vida á través del agua tibia, iba infiltrándo
en lugar de la sangre extravasada, el dulce
mortal veneno! El baño en que yo estor me\l
es la muerte misma, que, gota á gota, va.
plaz_ando en mí á la vida que huye . . ... Yo
un filósofo más grande que Léibnitz, y un i nv
tor más sublime que Newton. Yo bo descuble
el suicidio supremo .... que es la vida.
MARCEL PREVOST.

CAMAFEOS
De Alice Gray Cowan.

I
RYPNOS
En la cimeria obscuridad que el rayo
Nunca penetra del brillante día¡
En el silencio que jamás perturba
Sonido alguno, ni la voz humo.na
Xi el gorjeo de un pújaro, la honda
Caverna se halla en cuyo fondo horrendo
El pesado Leteo se desliza
Lento, con un rumor sordo y profundo.
La pavorosa boca entretejidas
Cubren las delicadas amapolas
Que con su mano pródiga despliega
La Madre Noche. Sobre el amplio mundo
~lorfeo arroja las semillas cuando
Tras su jornada el sol se hunde en Oeste.
Del antro aquel en el recinto frío,
Obscuro lecho de Gbano se· oculta
Donde, oprimiendo en su hoyuelada m
Un haz de adormideras sobre el pecho,
Rodeado de ensueños Hypnos duer me:
Dulce y risueño el infantil semblante.

Caminan lentamente las estrellas
Por el combado cielo obscuro y frío;
Una tmnquila irradiación envuelve
Valle y montaña. En el lejano monte
Se acalla el aire vagaroso; Céfiro
Solo suspira en los ei;beltos pinos.
Allf, en el ensueño sumergido, yace
El pastorcillo que en el verde llano
8olícito guardaba sus cabritas
É in~piraba su flauta. Fué su crimen
Herir de amor el corazón de Juno.
Jove le dijo: dormirás por siempre.
Y en la olorosa tierra reclinada
La sien sobre sus brazos encogidm11
Sereno, inmóvil, para siempre duerme.
IM'l. blanca Febe apareciendo en lo alto
Del cielo, enamoradn, con su beso
Los mudos labios del pastor calienta¡
Y una ligera nube, en ese instante
Ante ella interponiéndose, le encubre
La dulce faz, y el ruboroso encanto
De un amor ignorado al orbe oculta.
E. Ff~RX,\'.'&lt;DEZ GRANADOS,

***

En otro lugar publicamos un hermoso grabado que representa una gran función pontifical efectuada en San Pedro con asistencia del
Papa, de los altos dignatarios de la lglefiia, de
los ~Iinistros acreditados cerca del Yaticano,
y de un público numerosísimo.

LA FLOR DE EROS

tos funtralts dtl Papa.
En nuestrn primera plana verán nuestros
lectores un d ibujo que represehta la conduccióh del cadáver de Su Santidad León XIII
al lóculo en que provif&lt;ionalmente quedó depositado, en la Basílica de San Pedro.
La ceremonia, á juzgar por los detalles que
contiene la crónica trasmitida por el cable, fué
verdaderamente solemne y muy conmovedora.
La multitud que llenaba la Basílica el día del
en_tierro: s~ d_ispen,ó al caer de la ta~de, y con
as1st1:nc1~ umcamente _de los altos dignatarios
ecle,náshcos, de los miembros de las órdene&amp;
~eli~iosas, del Cuerpo Diplomático y de los
invitados, que se contaban en esta vez por millares, dieron principio las honras fúnebres.
Los cañones de 8t. Angelo anunciaron que
los ~estos mortales del Pontífice quedaban para s10mpre ocultos á los fieles, y presidido por
el Camarlengo de la Sant:J. Sede comenzó el
imponente desfile por las nav~s del templo
más grande y suntuoso del mundo mientras
los coros entonaban el ~liserere. '
El féretro, que no pudieron llevar en hombros los «sediari» por ser muy pesado, se colocó en un pequeño carro de r ueda.s silenciosas.
• Las luces de los cirios que llevaban los concurrente!'!, apenas rompían la obscuridad del recinto,dando á la procesión un tinte de profun-

da tristeza.
El cortejo pasó frente á la estatua de San
Pedro, se detuvo al llegar al coro, y al penetrar en éste el cadáver-con la cabeza hacia
adelante, se~ún los ritos -se encendieron de
improviso millares de I1;1~es eléctricas, que derramaron sobre la multitud una claridad meridiana. La música dejó escapar entonces las·
alegres notas del «Paradísum » y las campanas
de S~n Pedro se dejaron oír' en toda Roma.
Mientras se encendía un hornillo para preparar los sellos destinados á las cerraduras del
ataúd, u?o de los más notables oradores sagra5los hizo ~1 elogio del difunto Papa. Despue:;, el cada ver fué envuelto en una tela de
seda blanca c·on bordados de oro, que represen~ban las armas del Pontífice· se cubrió en
seguida, con el paño rojo que '10 envolviera
d~rante las ho~a~ que estuvo expuesto al público en la Bas1 hca, y, colocado en un primer
ataúd-de _madera.,-se cerró éste, sellándolo
e~ presenc13; d~ los cardenales y de los príncipes del \ ahcar.o, habiendo guradado en
él, antes, las mon:das de plata, de oro y de
bronce que se acuiiaron durante el Pontificado del Papa León. El ataúd fué encerrado en
otro, cuyas aberturas selláronse también y
éste, finalmente, ~n una C.'lja que tenía
la
t~pa, por la parte de adentro, esta inscripción: «Cor~us Pont. ~Iax. Leo XIII. Vixit an
~!~CCC_~JXIII eccles. univ. prefuit. 0bit die
XX Julu ::\IC~IIII.»

er:

Ana sentíase desfallecer de amor. Con el
brillo de sus ojos negros, tan negros como la
duda que nnidabn en ellos, creciendo con el
insomnio de tantas noches y la inquietud dd
tantos día.q, cual si las sombras de las unas y
las claridades ele los otros, tuviesen fuerza tan
sólo para arrebatarla toda esperanza, íbase también el delicioso carmín
de sus mejillas, debilitábase lentamente, palidecia, hasta dejar en ellas
el tinte sonrosado de un
crepúsculo expiran te, de1-1
vanecido por las caricias
del céfiro, el anémico tono de los pétalos de una
rosa que agoniza en Ja
sombro..
Recordaba con angustia cada vez mayor, repitiéndola á todas horaR
acometida por un loco
deseo de martirio, por un
infinito anhelo de tortura, cual si quisiera cuanto antes llegar á la muerte, la frase que el prometido t.. quien tanto adoraba dejó escapar en un
arranque de apasionado
erotismo:
-Tú no podrías mentirme amor: lo veo en
tus labios. Mira: son rojos y queman al besar ...
El amor está hecho de
sangre y de fuego: así lo
hizo Dios ...... ¡Oh, que
nunca palidezcan, bien
mío¡ que siempre abr11f&lt;en
como ahora para que
nuestro amor sea eterno!
Aquellas palabras fueron para ella como la
Sr. Gral.
amenaza de un mal remoto, como el anuncio de ~na pena grande,
muy grande, que desde leJOS le enviaba su
helado soplo de muerte.
La proximidad de una entrevista con el amado, esos momentos de ansiedad dulcísima que
antes llenaban su alma de regocijo, causábanle ahora sobresaltos tremendos. La sola idea
de que su a.mor pudiese alguna vez despertar
desconfianzas, llenábala de inauditos temores·
ni el sentirlo tan intenso ni el saberlo ta~
gra1:1de! alejaba de sí las a'margas y sombrías
cavilaciones del presentimiento y en la tranq~ila superficie de las aguas, 'y en las lunas
bu;eladas de_ los ~Iones, contemplaba presa
de !Dªlestar mfimto la palidez creciente de sus
labios exangües.
,&lt; - ... ¡Oh, que no palidezcan nunca bien
mío; que abrasen siempre como aho1~ para
que nuestro amor sea eterno! ......
Buscaba en sus largos !)aseos por el campo
los colores que su boca mostrara en otro tiempo, Y en más _de una vez cayó, debilitada por
el ~ndar excesivo, sobre un lecho de hojas ma.rclutas, allá, en lo más apartado del bosque,

sintiéndose sin fuerzas para seguir más adelante, pensando en palideces cadavéricas qGe
la hacían sollozar de pena.
Fué en la más hermosa mafiana de una primavera cuando, después de fervorosa plegaria
al Buen Dios, sintióse tan fuerte, que sin experimentar la menor fatiga en sus delicados
miembros de virgen, pudo llegar hasta el sitio
anhelado, hasta aquel jardín en donde crecían
las flores más grandes y más rojas. Cayó de
rodillas transfigurada por un súbito despertar
de su esperanza.
-Tener los labios tan rojos como los pétalos de aquellas rosas!. .. ¡Dios mío! ¡Si tú quisieras! ......
Sus manecitas temblorosas tendiéronse con
avidez hac;a la más bella y fragante, la más
grande y la más roja, acariciándola con sus
miradas cual si fuese la encarnación de aquel
Dios que invocaba.
Acercó sus labios palpitantes de amor á la
rosa de fuego, eetremecida por el deseo de entregar su alma en aquel beso prolongado, infinitamente voluptuoso. La. rosa de fuego palidecía, palidecía ... Inclinó su cáliz y se deshizo en silenciosa lluvia de blancos pétalos.
Ana envió hacia el cielo el más ardiente be-

D. Pedro Rincón Ga,llardo.
so de .~us labios rojos, las primicias de aquella
flor~c1on eterna consagrada per entero al prometido.
ENRIQUE VILLARREAL.

NOTA DIPLOMÁTICA
En substitución del señor Lic. Don Alfonso L~ncáster Jones, fué nombrado :Ministro de
México en Inglaterra el señor Gral. Don Pedro Rincón Gallardo.
El se~or Gral. Rincón Gallardo, cuyo retrato publicamos en .e::ta página, ha desempefiado en nuestro_ país cargos muy importantes,
c~m? los de Diputado al Congreso de la Unión,
I ~es1~ente del Ayuntamiento, Gobernador del
D1~trito y ,Jefe de la J u_nta Directora del Desague d~l \ alle de_ México. En el extranjero
~a servido con abngencia poco común, el delicado puesto_ de Representante de nuestro país
ante los Gob1e~n.os de Rusia y de Alemania.
EL nuevo Mrnistro partió ya rumbo á Londre~, y próximamente será· recibido por Su
MaJestad Eduardo VII.

�Domingo 2 de Agosto de 1903.

MATRIMONIO
Eu la capilla arzobispal SP unieron e? matrimonio, el día 23, el señor José Sanchez
J uárez hijo del caballeroso español J?on .José
Sánch~z Ramos, y la distinguida señorita Blan ·
ca Romero.
El oratorio, artísticamente adornado co~
margaritas, gardenias y ~risá!1temos, fué casi
insuficiente para dar cabida a la selecta y nu-

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO lLUSTRADO

vf'rdinegras, la cual florea cuando la luna llena sube por el espacio co~o una rodela de luz.
Es el Toloache; los botámcos creo que _la l}aman ~Datura stramonium,» y los boticarios
belladona.
.
¿Sabes tú las virtudes de esa yerba? Su JU·
go untado en los párpados, los ensombrece, y
dilatando las pupilas, las hace herm?sae, pero de mirar tan fijo y vago, q~e la l!nrada parel!e la de un loco; tomada en infusi6n la yerba, tanto puede calmar y adormecer, como

rumingo 2 ele Agosto de 1903.

que, para dirimir el caso, los p~í1;1cipes ee
bían citado para una luchafratr1c1da en laq
habían de sucumbir seis, siendo la beldad
mio del superviviente. . Loco de dolor, tu
una idea salvadora; cesando Ir causa, ce
el efecto. Mandó arrojará la bella del pal
ordenando á sus sayones que la llevasen
monte y la mataran. Sin compasión se e
plió la orden en ausencia de los príncipes,
los verdugos regresaron al palacio, dejando
muerta á la víctima.. ...... Pero no fué aef¡
volver de su desmayo, la niña se &lt;lió á co
por selva y mont.añ~, dilatando sus pu~·
para querer ver en ,a sombra y ennegrect
dose sus párpados por el terror, con lo
sus ojos parecían los de una loca; deRpa,·
da bajó al río á lavar sus heridas) y allí 11
su desventura y su soledad. ¿Qué haría?
Del horizonte se levantó entonces la 1
como una rodela de luz, el toloache abri6
flores y una de éstas dijo á la niña:
-¡Ven! Yo te ocultaré en mi cáliz, yo
raré tus heridas, yo aliviaré los dolores de
alma!
Y la niña, por un prodigio, cupo en el
de la flor, y allí vive en la noche y duerme
el día como en un camarín de blanco
ignorada y feliz. Y el toloache ad_quir_i6
virtudes y flore6 ya s6lo en el pleml~mo.
Los príncipes se dieron á buscar a la
dad tra.nsformados en mariposas, y los
suspicaces en cucuyos luminosos, para
prenderla ~n b. noche; pero de día el tol_
tiene cerradas sus flores, y ele noche los 1
tos no se acercan á ellas, porque saben qml
aroma que secretan aquéllas es mortal.. ....
taloache sabe guardar bien á su protegidL,
E. MAQUEO CASTELLANOS,

En honor de León XIII.-Túmulo levantado al pie del altar mayor.

Aspecto del templo durante la ceremonia.

EN HONOR DE LEÓN XIII
Las más suntuosas honras fúnebres efectuadas en l\Iéxico en memoria de Su Santidacl Le6n XIII, han sido las que un grupo de católicos de la colonia americana, organiz6 para e! jueves 30 del pasado.
El templo de Lourdes, que fué el local en que se verificaron las
honras mencionadas, ostentaba grandes colgaduras de gasa n:gra, que
pendían de las bóvedas rematando en los 1!1uros, y hermosas piezas florales· en cu ya composici6n entraban las violetas y las rosas blancas en
profusión. Guías de heno artísticamente prendidas á los muros, completaban el severo adorno del recinto.
.
.
La ceremonia di6 principio á las once de la mañana, con asistencia
de algunos miembros del Cuerpo Diplomático, y de numerosas damas
y caballeros de la mejor sociedad.
.
La parte musical fué muy notable, llaman_do_ I?articularmente ~a
atenci6n de los invitados el «Réquiem)) de Casciohm y e~ ,,Agnus DeJJ&gt;
de Perossi, que ejecutó la orquesta de Grecco con maestna.
El paclre Súllivan, uno de los oradores sagradc,s más famosos de
los Estados. Unidos, pronunci6 la oraci6n fúnebre.

Sra. Blanca Romero de Sá.nchez Juárez.

merosa concurrencia que asistió á la ceremonia. Pasada la lectura de la «admonici6n, »
acto al que estuvieron presentes como testigos
el señor Sánchez Ramos y la señora Consuelo
Romero de Reyes, el señor Arzobispo bendijo
el enlace, conforme al ritual, siguiendo después la misa acostumbrada, en que ofició el
señor Cura Don Lino Laguna. Los padrinos
de velaci6n fueron el señor Lic. Don Audomaro Reyes, hermano de la desposada, y la
sefiora María de Jesús Juárez de Sánchez.
El matrimonio de la distinguida pareja ha
sido uno de los más suntuosos.

CUENTOS RÁPIDOS
EL TOLOACHE
Allá, en las feraces tierras istmianas, mi
patria adoptiva, donde crece el resedá en arbustos, despliega el cocotero su penacho verde sobre el fondo azul del cielo y el guacamayo multicolor horada para hacer nido el tronco del árbol seco que se yergue en el bosque
como un atleta desnudo, en las jugosas tierras
de «chahuite» que los ríos abonan con sus aluviones, crece una planta de dentadas hojas

dormir y matar; y aplicada á la piel, amortigua los dolores.
¿Sabes por qué el toloache tiene esas virtudes? ¿Por qué sólo en las noches de plenilunio abre sus hermosas flores blancas?
Hace muchos siglos, antes de que nos conquistara el español y aun antes que el rey zapoteca Cosijoeza llevara sus huestes triunfantes á Tehuantepec, vivía allá, en mitad de las
selvas de esa tierra, un emperador padre de
siete príncipes. Una noche, mientras dormía
en su «tapextli&gt;, de flexibles juncos, cubierto
de pieles de garzas reales, le despertaron quejidos y lamentos; levant6se y hall6 á una nifia que, sin darse nadie cuenta de ello, había
llegado desnudita, fatigada y hambrienta hasta la real alcoba, y que no pudo explicar de
dónde venía. El buen emperador la recogi6
compadecido, la d16 alimentos y ropas y la
dió cariño¡ y la niña á su lado creció tan bella, con esa belleza no cantada aún de las vírgenes zapotecas, que lo1c1 príncipes, enamorados de ella, comenzaron á odiarse como rivales; todos eran solteros y, como hijos del serrallo, casi de la misma edad. La discordia
substituy6 á la paz, el rencor al amor, y á la
fraternida~ el celo; y la niña inocente lloraba de angustia porque los quería lí. todos y no
podía amar á ninguno.
Un día, al anochecer, supo el emperador

-

KLIN.

*
La ciencia es útil, la virtud es neresari
BYROX.

..,,.

,.
..,..

,:o.

Siniestra aurora esparce sus lívidos fulgores.
Despierta el campo. El río sus ondas rueda fiero,
y bebe de Nurnidas el escuadrón ligero.
Se escucha el toque claro de }03 bocina.dores.

Si no se quiere e~ru,,har la razón, é~ta.
por sí sola, no tardará en hacerse ofr.-F

$

~

EL TREBBIA

Sr. José Sánchez Juá.rez.

...,.
.....

Pues contrariando á todos, augures impostores,
al desbordado Trebbia, y hasta Escipión Severo,
' Sempronio, el nuevo Cónsul, audaz como altanero,
ordeua al punto mismo que marchen los lictores.
Con lúgubre 1·eflejos el cielo enrojecían
las aldeas Insubres que al horizonte ardían;
oíanse lejanos berridos de elefante.
Y allá, de pie, adosado contra un arco del puente,
de las iegiones que huyen, la marcha sordamente
Aníbal escuchaba, pensativo y triunfante.
JOSÉ. MARÍA DE,lIEREDIA.

Salida de la concurrencia.

....,...
""'

�Domingo 2 de Agosto de 1903.
EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 2 ele Ago~to de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

I
Xotabilísimo huésped había llegado al convento de capuchinos de la villa allá por los
años de 1072. Famoso era el huésped en todas
partes por la agudeza de su ingenio, por el
profundo ~aber que había adquirido y por las
obras científicas en que le divulgaba. Baste
decir, y est.'i. todo dicho, que el hu(sped era
el reverendísimo padre fray Antonio de Fuente la Peña, exprovincial de la orden.
Después de comer con excelente apetito y
de dormir una buena siesta, para reposar de
las fatigas del viaje, fray Antonio re~ibió en
su celda al padre guardián, fray Domingo, y
habl6 á solas con él sobre el importante asunto que le había impul!"ado á irá aquella santa
casa.
-Sé por fama-le dijo-el extraño ca!"o de
mi señora Doña Eulalia, hija única del ilustre
caballero Don César del Robledal. Y considerado bien y ponderado todo, me atrevo á sostener que la joven no está posesa ni obsesa.
-Vue11tra reverencia me ha de perdonar si
le contradigo. Xo veo prueba en contra de la
posesión 6 de la obsesión de la joven. Aunque
me esté mal el decirlo, sabido es que, á Dios
gracias, ejerzo bastante imperio sobre los espíritus malignos, y que he expulsado á no
pocos de los cuerpos que atormentaban. Si los
que atormentan á la joven Doña Eulalia no me
obedecen, no es porquP no estén en ella ó en
torno de ella, sino pc,rque son muy ladinos y
marrajos. Si están en ella, se esconden, se recatan y se parapetan de tal suerte, que se hacen sordos á mis conjuros; y si la cercan, para
atormentarla, andan sobrado listos para escapar cuando yo llego, y no vol ver á'las andadas
sino después que me voy. Los síntomas del
· mal son, sin embargo, evidente~. Sobre lo único que estoy indeciso y no disputo es sobre si
el mal es posesión ú obsesión.
'
-Pues bien-rtplicó fray Antonio -mi
conclu~ión es ent~ramente contraria, y 'mientras mas lo reflexiono, más me afirmo en ella.
Doña Eulalia no habla nunca en latín ni en
1 ningún otro idioma que no sea nuestro cai-tellano puro y castizo; sus pies Fe apoyan siempre en el suelo cuando no está sentada ó tend~da ¡ en v_ez de e~tar desmedrada, pálida y
0Jerosa, se que esta muy guapa y ele tan buen
color, que parece una ros~ de mayo; y el que
ella repugne caimrse con nmguno Je los novios
que su señor pad1e le ha buscado y el que
ande melancólica y retraída, y el que tenga
por las noches y á Bolas, en su retirada estancia, coloquios misteriosos con seres in\'i~ibles
no pru':!ba que esté endemoniada ni much~
menos._ Los demonios jamás son tan benignos
y ~pac1bles con una criatura. Rer, por consigmente, de menos per\'ersa y dañina condición
que los ángeles precitos, es quien tiene trato
y coloquios con mi señora Dolia EulalÍfl. «Ergo,» no es demonio, sino duende quien la visita y habla con ella. Y conocedor yo de este suceso, ·•¡ empleándome como me empleo en el
estudio &lt;le los duendes, según lo testifica mi
ya celebérrimo libro «El ente dilucidado» he
venido por aquí á ver si me pongo en rela~ión
con el duende que visita á Doiia Eulalia y logro arrojarle de su lado, valiéndome de los
medios que me suministra la ciencia.
-Extraf\o es-dijo fray Domingo- que afirme todo esto vuestra ieverencia por meras conjeturas.
-No son meras conjeturas--repuso fray
Antonio.-Aunque por mis pecados nunca he
sido digno de tener revelaciones sobrenaturales, lo que es naturales las tengo con frecuencia, y tal es el caso de ahora. Aquí estamos
solos y puedo hablar con libertad confiando
en el indispensable sigilo.
'
Fray Domingo hizo señal de que no descubriría. lo que se dijese y fray Antonio continu6
~n voz misteriosa y baja: ·

-El duende que visita á Doña Eulalia se ha
franqueado conmigo y me lo ha. explicado
todo. Harto se comprende q_ue sea yo estimado, qneri&lt;lo y familiar entre los duendes, á
quienes he defendido de las injurias y calumnias que propala contra ellos el vulgo ignorante. Yo he demostrado qne no son diablos,
ni almas en pena, sino criaturas sutilísimas é
invisibleB, casi siempre traviesas y alegres,
que se engendran en lo más delgado del aire.
Agradecidos los duende~, ¿qué tiene de particular que acudan á conversar conmigo? Ademús, que mis estudios y meditaciones sobre
todos los secretos de la ma.:lre naturaleza v
mi asidua i1westigaci6n acerca de los seres
m{\s menudos y casi incorpóreos, han aguzado
de tal suerte mis sentidos, que veo, toco y oigo
lo que por ingénita y grosera. rudeza. de sentir
no notan ni descubren los otros mortale!c'. Perclóneseme la jactancia; yo descubro al tender
mi penetrante mirada por el m1h•erso, cien veCl'S más vida y más inteligencia que la que ve
la inmensa mayoría de los hom hres. En suma,
y contrayéndonos al presente singular caso, el
rluench•, harí1 cerca de diez años, desde que Doiia l~ulalia cumplió quince, hasta dentro ele trts
días que cumplirá veinticinco, seentienclecon'
ella, la np'.1rta &lt;le la convivencia de la gente y
la hace arisca y zahareña; pero me ha predicho que dei::aparecerí, dt.&gt;ntro de los indicados
tres días, y hasta que antes se dejará Yerbajo
la figura de un gallardo mancebo. Dofia Eulalia queda_rá libre entonces &lt;le tocia mole!:itia, y
aun1ue i-iempre recata&lt;ln, honestíf:ima y clecoro11a, depondrá sus clesdenef: dejará ele ser huraña. y se hará para todo el ~undo conversable y mansa.
Con acento irónico, aunque templado ó vela?º por el respeto, exclamó entonces f1 ay Domrngo:
-Sin duda que á fin de que la re,·elaci6n
no h_aya sido á medias, el duende habrá pronost1caclo á vuestra reverencia el punto y la
hora de su desaparición y de la aparici6ñ del
mancebo.
- Sí que_ me lo ha pronosticaclo-respondi6
fray Antomo.-Ello ha de ser ú media noche
en la propia habitaci~n de Doña Eulalia, {\
donde hemos de acudir, recatadamente y sin
que Doña Eulalia. ni nadie se entere el padre
de ell:~, desarmado para. evitar un fu:1esto rapto de ira, vuestra reverencia con sus exorcismos y yo, pertrechado de mi ciencia «duenclina. » Tengo la. mns perfecta Reguridad de que
todo tendrá allí desenlace dichoso.

II
En la noche y hora prefijada11, de concierto
ya D~n C~sar c~n los_dos reverendo!!, acudieron
en misterios? s1)enc10 y de puntillas á la puerta de la hab1tac16n de Doña Eulalia armado
fray Don:iingo del libro de los exor~ismos y
de ,un hisopo; armado fray Antonio de un
tun~ulo donde quemaba hierbas mágicas, espar~1en~o el humo; y armado Don César de
paciencia, después de haberse comprometido

solemnemente á no perderla y á no enfu
se, ocurriera lo que ocurriera.
Celebrados ya sus ritos y evocaciones
Antonio y fray Domingo prescribieron fl
César que llamase con brío á la puerta de
habitación de Dofia Eulalia, cerrada con Ha
! que ?rdenara qu~ se abriera de par en
inmediatamente, sm excusas ni pretexto
guno.
No hubo modo de evitarlo ni de retard
y la puerta se abrió de par en par y de 86
to. En medio de ella, como magnífico ret
de Claudio Coello, encerrado en su marco a
reci6 un galán muy bizarro y apuesto co~
je é i_nsignias de capitán, larga espaa'a al
to, airo_sas plu1!1as en el sombrero que lle
en la diestra, nea cadena de oro y ven
que e_n su !?echo, brillaban y espuelns de o
también asidas n sus amplias botas de cami
Don César, que era muy violento y cel
des~ honra, no hubiera sabido contenenie
hubiera caído i:obre el foraf'tero, si ambo¡;
les, cad11; uno ele un lado, no le contienen.
El galan, con voz reposada y serena dijo
tonces:
-Sosiéguese mi señor Don César y no
á mal _que me presente á tan deshora. Yo
el capitán Don Pedro González de la Riv
de cuya renta y condiciones ha e,;crito á
s.eñoría mi amigo el banquero genovés JU88
Sal vago, y de cuyos altos hechos de armas
Portu_gal, en Flandes, en Italia y en el re
to Oriente, le han dado noticias otras v ·
personas muy respetables. Aspiro á la m
&lt;le Doña E_ula.lia; ella me ha dado prueba
que me _qu_1ere para esposo, y sólo nos falta
C?!'sentim1ento paterno y de11pués la be
c1on del reverendo padre fray Antonio
está pr~sente y que espero no ha de neWI
bendecirnos.
-Todo eso estaría bien-respondió Don
sar con mal reprimida cólera-si vuestra
ced no lo pidiese después de ofender mis
nns, hollar mi ca11a y atropellar todo res
-_Yo, señor Don César-replicó el capi
so~n_cn?o, -tenfo que vengar con esta apa
te InJUria otra nada apar1mte que vue:,tra m
cad me hizo hace diez afios cuando me
prendió en este mismo f:itio en dulce:1
quíos con mi se~ora J?olia Eulalia, que a
no había cumplido qurnce años. Yo era en
ces un rapazuelo de diecii;éis, y yuesa me
me arrojó de aquí á empellones nada pate
les. Por amor de Doña. Eulalia lo sufrí
Y mayor afrenta hubiera rmfrido, á ser posi
m:i,yor afrenta: Harto he demostrado desp
m1 valor. Acrisolada está mi honra. La 1
tun~, además, me ha favorecido. La. sa ·
facc16_n que espero y pido para los pasa
agrav10s, es que vuel'a merced me acepte
mo yerno.
En este punto, apareció Dolia Eulalia
lado del galán. Estaba linda en extremo, m
elPg~nte y ricam~nte engalanada con maguf
cas Joyas, y manifestando en el rostro juve
Y ruboroso gran safüfncción y contento. ¿Q
hnbía de hacer Don César? Consintiíi en t
Y abrazó ~riñosamente á sus hijo!'I, no i-in
clamar, mirando al capit.'i.n detenidamente:
~¡Válgame Dio~, muchacho v cómo
crecido y embarneci&lt;lo en este d;c~niol ¿Qui
al p~onto habfo de r1•conocer en ti al rubio
travieso monaguillo d e capuchinos que repi
batan bien las campanas·?

III
No bast~ l~ re~petuosa consideración q
fray Antomo m s p1raha al padre guardián,
ra que éste se_callase y no dijese claro que
n? había habido demonio, tampoco había
b1do duende, y que todo había sido farE&amp;.
Fray Antonio quiso entonces justifi
Y antes de volver á ~Iadrid, donde ha.bit

mente residía, habló al padre guardián como
sigue:
-No sólo ha habido duende, sino \tnO de
los duendes más poéticos que en este mundo
sublunar puede &lt;lar!-e. Era ella tan pura, tan
cándida y tan ignorante de lo malo, que á los
quince años parecía úngel y no mujer. El era
bueno y sencillo como ella. Ambos ae amaban
con la más ardiente efusión de las almaB, sin
la. menor malicia, sin que la dormida sensualidad en ellos despertase. Anhelaban uniri:;e
en estrecho y santo lazo; vivir unidos hast.a la
muerte, como en unión castísima. habían vivido desde la iníancia. A esto se oponía. el
desnivel de poi-iciún social. Mene.,ter era. que
Periquito ganase posición, nombre, gloria y
bienPs de fortuna. Al i,;epararse para irse él á
dar cima á su empresa, sin estímulo vicioso,
con inocencia de nii10s y con fen•oroso amor
del cielo, se unieron sus bocas en un beso prolongadísimo. Sin duda se interpuso entre labios y labios una ledsima chispa de éter, átomo indivisible, germen de inteligencia y de
vida. El fuego abrasador de ambas almas enamoradas penetró en el átomo, le di6 brillantez
y tersura, y cuanto hay de hermoso y de noble en el mundo, vino á reflejarse en él como
en espejo encantado que lo purifica y lo sublima todo. Los santos anhelos de amor de él y
de ella, se fundieron en uno; y, sin desprenderse enteramente de ambas almas, tuvieron
en la misteriosa unión ser singular y substancial suyo y algo á modo de vaga, indecisa. y
propia conciencia. Re separaron los amantes.
El fué muy lejos; peregrinó y combatió. Durante diez afios, no supieron ella de él, ni él
de ella, por los medio3 ordinarios y vulgares.
Pero el unificado deseo de ambos, el duende
que nació del beso, con pintadas alas de mariposa y con la rapio.ez del rayo, volaba de un
extremo á otro de la tierra; y ya se posaba en
ella, ya en él, y hacía que se estrechasen como presentes, y renovaba. el casto beso de que
había nacido, no como recuerdo vano, sino

como si nuevamente y con la misma ó con
mayor vehemencia ellos se besaran. No dude,
pues, vueiatra reverencia de que el tal duende
existe 6 ha existido. ¿Cómo explicar sin él la
tenaz resistencia, durante diez años, de los
mismos amores? El deseo no era e6lo de ella.
El deseo no era s6lo de él. En ambos estaba,
pero, al unirse, se separó de ambos, creando
la unión un ser distinto. Este ser no tiene ya
razón de ser: desaparece, pero no muere. ::So
debe decirse que ha muerto ó que va á morir
la chispa inteligente, enriquecida con la viva
representación de toda la hermosura de la tierra ó del cielo, cuando, cumplida la misión
para que fué creada, se diluye en el inmenso
mar de la inteligencia y del sentimiento, que
presta vigor armónico, y crea la luz y hnce
palpitar la. vida en la indefinida. multitud de
mundos que llenan la amplitud del éter.
Fray Domingo oy6 con atención todo esto
y mucho más que dijo fray Antonio, y acabó
por convencerse de que había. duendes; unos
prosaicos, otros poéticos como el de Don Pedro y Doña Eulalia, -,in que la teoría de fray
Antonio pugnase en manera alguna con la
verdad católica, pues redundaba en mayor
gloria de Dios, hasta donde alcanza á concebirla el limitado entendimiento humano.

.....

JUAN V ALERA.

PARA MAÑANA
¡Obstinación estéril! Al adverso
golpe me yergo más. Soy como el sándalo:
perfumo si me hieren ... ¿No es el verso
aroma del laúd? ... Zumbe el escándalo
en torno mío: voluntad entera.
y amor sin fin opongo á tanta furia.
¡Canto mientras el odio desespera!
¡Canto! Como el arbusto en primavera,
doy mis flores al viento que me injuria.

171 1
'

1

l

*
La calumnia me acecha, no lo ignoro,
pero la venceré; como Atenea
colocar6 sobre mi escudo de oro
la cabeza del monstruo hirsuta y fea.
Me atisba la calumnia, mas confío
en la victoria y al peligro acudo;
mi corazón no tiembla, ídolo mío,
porque es mi coraz6n firme, bravío,
6 intáctil como el oro de mi escudo.

"'

Y cuando queden en la lucha prava
mi afán y mis anhelos vencedores,
~obre tu seno mi cabeza esclava
colocaré: corónala de flores!. .....
Mañana, vencedor, serás mi duefio
y mandarás en mí, y Hércules nifio,
realizaré mi venturoso empeño
enhebrando los hilos de mi ensueño
en la rueca, mujer, de tu cariiio.
VÍCTOR M. RACAMONDE.

1903.

La extracción de la idea.
I
El sol, y el aire y la lengua callada. de las
co~as dicen al buen minero: es un buen día.
El trabajador, ágil y desnudo, siente cantar
su sangre y correr por su médula un impulso
de labor. Como si un invh-ible aceite lustral
le hubiese puesto en sus miembros fuerza y
ligereza, se juzga listo para todas las luchas y
capaz de llegar con su pico al corazón de la
tierra.
La boca del pozo le llama: el hondo pozo
cerebral le invita al descenso. El buen trabajador se asoma, y en el fondo ve brillar las piedras preciosas.
La naturaleza, como una maternal nodriza,

�11

,,

i

ROMA.---Una gran ceremonia ~tifical en la Basílica de San Pedro.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL ::-,IUNDO ILUSTRADO

=

va á darle la mano, á ayudarle á bajará la entrada de la mina. Y él desciende en el hovo
sombrío. A poco se oye, con un son armóñico, cómo está hiriendo la roca el pico metálico.
Cuando el minero i;ale de su tarea, la luz
del cielo ilumina sobre el hnz de la tierra un
tesoro nuevo. Son los diamantes, el oro, los
rubíes, las cn.lcedonias, lns esmeraldaR, las gemas variadas y ricas que ha extraído el buen
trabajador.
Feliz descansa de la fatiga, mientras ln virja i'lodriza le sonríe misteriosa.

vieja Nodriza, con una linterna sordn, en silencio. Le ilumina el rostro y le contempla,
misteriosa.
RUBÉX DARÍO.

NOTAS MILITARES,
,:,;u~YOS

U:SIFOR~IE.".

La Comisión nombrada por In Secretaría. ele
C.uerra para proponer las reformas que, según
acuerdo de la misma Secretaría, debe hacerse

II
¿Está el i-ol acaso enfermo? Tiene sobre los
ojos un velo obscuro. El aire salta bruscamente y va húmedo, cual si saliese de un baño de
hielo. Todas las cosas dicen al buen trabajador: es un mal día.

En lugar del chacó, los soldados portarán un
casco con amarres y adornos de metal, i;iendo
éste blanco para los dragones y amarillo para
los infantes. El distintivo que se pondrá en
los cascos, consiste en una corneta y dos fusilrs, para la infantería; en dos sables para. la.
caballería, y en dos cañones y una granada.
para la artillería. Sobre el escudo, un poco
arriba, se fijará el número del batallón 6 regimiento respectivo.
En cuanto nl uniforme de cuartel, la t ropa
llevará un kepi de paño con visera &lt;le ufia,
muy ligero, y chaquetín y pantalón dt. dril.
El señor Presidente de la República pasó
revista el martes á uti grupo de individuos de
las tres armas que vestían el nuevo uniforme,
aprobando, en lo general, los modelos, y haciendo con respeeto á sus detalles algunas indicaciones que anotó la Comisión para tomarlas desde luego en cuenta.
Damos en este número fotografías de algu-

IJn infante con su equipo completo.Espalda y perfil.

El nuevo uniforme del Ejérclto.-Traje de gala
para: la intanterfa.

El mismo siente en su cuerpo un morboso
escalofrío, sus brazos no pueden alzar el pico
de labor. Creería que al dar un paso va á caer.
El ambiente le hace daño: i-us miradas se fatigan queriendo horadar la bruma.
El pozo negro y mudo, parece serle hostil.
E l buen trabajador se asoma v mira obscuridad tan sólo; abajo, en el profundo, cree escuchar la voz de un
•
funesto grillo.
Pero hay que descender; y sin ayuda,
débi l, 1:1in voluntad,
desciende al hoyo de
sombra.
Se oye apenas un
sordo golpe del pico,
de cuando en cuando.
En los intervalos de silencio, rechina el grillo de la mina.

á los modelos conforme á los cuales se construyen los uniformes del Ejército, ha terminado ya sus trabajos, presentando al señor General Mena las distintas piezas que corresponden á las tres armas.
El uniforme de gala pnra la tropa es de paño azul como el que se usa actualmente· pero
tanto el chaquetín como el pantalón s¡ diferencian de los que ahora lleva el soldado, en
algunos detalles que los hacen, no sólo más
vistosos, sino también más elegantes. El chaq~etín es cerrado~ coi~ puños, cuello y «vivos»
rOJOS, y el pantalon tiene, en vez de un «vivo »
u~a franja. del mi~mo color, á lo largo de cada
p1ern1,.. Para la infantería, la Comisión ha
propuesto se adopten, además, las polainas.

nos soldados de infantería y caballería. Próximamente publicaremos las correspondientes á los oficiales y á los artilleros.
EL

17~

BA'l'ALI.ÓN.

Por separado publicamos dos grabados que
representan al 17~ Batallón haciendo ejercicios en San Lázaro, al mando del señor Coronel .Joaquín :Mnass.
El orden que se aJYierte en la formnción
de la tropa, simula el
ataque y la defensa de
una fortificación.
La constancia de la
fortuna es la esperan·
za de los dei-graciados.

*

Sin creer en una Yida futura, la presente
sería inexplicable.

*
Al llegar la noche,
sale como una hormiga por el borde de un
vaso, el minero. Yiene
con las manos y los
pies destrozados. :Xo
ha podido extraer nada. No podrá mañana esperar el paso de
los mercaderes. Agotado, casi desfalleciente á la entrada del pozo, se refugia en el
eueño.
Entonces, cuando
está. dormido, viene la

Soldado de 1Dfa.nteru1..
Artillero en tr&amp;je de cuartel.

*

La igualdad repug·
na tanto á los hom·
hreA, que el mayor em·
peño de c:1.da uno es
distinguirse de los demás.

*

Quien no desconfía
de sí mismo, no mP.rece la confianza de
los demás.

*

Un grupo de dra:;onell

e.1

traje de gala.

Los buenos tiemblail
cuando los malos no
temen.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

CONCURSO LITERARIO

tn el fin de honrar la memoria del BeneC" nt? Don Benito Juárez, el Instituto de
iencias y Artes de Oaxaca convoc6 á un

Posteriormente, el Jurado revocó su resolución en lo relativo á la recompensa otorgada al autor de «El Alma de las Cosas,)) por haberse comprobado que la composición no era
-contra todo lo establecido en las baees del
concurso-inédita.

***
La distribución de premios se efectuó el día
~O, concurriendo al acto las principales familias de Oaxaca. Los estudiantes laureados fueron muy aplaudidos, así como el mantenedor
del torneo, Dr. Adalberto Carriedo, que pro-

EL MUNDO ILUSTRADO

CONVENTUAL
Hermana contemplativa
que, elevando el pensamiento,
escrutas el firmamento
en actitud pensativa;
hermana caritativa
que alivias todas las penas
con tus sonrisas serenas
de paz, de dulzura y calma,
¡dichosa tú, que en el alma
tienes tantas cosas buenas!
Dichosa tú, hermana mfa,
la del semblante risuefio,
que hiciste el más puro suefio
de tu honda melancolía;
dichosa tú, que en un día
de voluntad y de anhelo,
alzaste el alma hasta el cielo;
y aspiraciones intensas
te dieron alas inmensas
para remontar el vuelo!
Dulce hermana que en el seno
de una sociedad menguada
floreciste inmaculada,
tal como un lirio en el cieno,
yo también, también fuí bueno·
pero mi bondad nativa
'
fué después hecha cautiva
en red de pasiones malas ...
¡y me cortaron las alas,
hermana contemplativa!

Sr. Prtscmano R. Maldonado.

ALFONSO lBERRI.

concurso literario á los estudiantes, sefialando

a.º1º
plazo improrrogable para la admisión
e os trabajos que se presentaran el período
C?mDrendido entre el 2 de abril y 'el 1&lt;? de jumo del corriente año.
~os tem~s. escogidos fueron los siguientes:
10· ompos1C16n en verso.-2&lt;? Composición en
prosa: «El Obrero l\Iexicano sus defecto" v
sus e l"d
'
., J
30 cuª 1 ª?,~S, su pasado y su porvenir.»: ompos1c1ón en prosa: «Enseñanza que encieJrra para la juventud la vida del Benemérito uárez.»
. El total de composiciones remitidas al Instituto, que ~e elevó _á diecisiete, comprendía
n~eve traba¡os relativos al primer tema dos
ª rgun~o y seis al tercero. Hecho por ~l Jura cahfi_cador el examen de las distintas piezas literarias, se acordó conferir el premio correspondiente del primer tema al autor de una
poe~ía titulada «El Alma de las Cosas » adkrdicándose el accéssit al señor Priscilia~o R.
aldonado, que present6 una composición
llama?,a «La Partida.,, Por haberse declarado
q~e nmguna de las composiciones relativas al
2 · tem~ era digna de recompensa se resolvió
por último, abjudicar al mismo s~ñor l\Ialdo~
nado el premio correspondiente al tercer tema
otorgándose el accéssit al señor Enrique E'.
Vasconcelos.

º.

La imaginación exagera, la razón descuenta y el juicio regula.

Sr. Enrique Vasconcelos.

*

nunció un hermoso discurso relativo á la fecha
que se conmemoraba.
En este número publicamos los retratos de
los señores Carriedo, Vasconcelos y l\Ialdonado.

Hay un dulce amargo en la felicidad que deleita y contrista; este sentimiento mixto de placer y dolor nos encanta y entristece al mismo tiempo.

EL JARDÍN DE PROPAGACIÓN

Los escritores moralistas son para la juventud lo qu~ los faros para el navegante, adviert~n el pehgro y salvan al amigo del naufragio.

*

El reloj de las pasiones nunca marcha exactamente.

remonia de apertura, lucían un vistosísimo adorno consistente en
guías de heno y haces de banderas que presentaban por su artística combinación, un aspecto verdaderamente agradabl~.
En el mercado se colocó una plataforma destinada á los asientos de honor, y hacia el fo~do una gran cortina en cuyo centro se destacaba una alegoría de la diosa Flora. Las señoritas Guadalupe Roig1
Guadalupe Bandera, Guadalupe Peón, Asunción Bértiz, Luz Zepeda
l\Iaría Elena Ope, Luz María Ibáñez, Herlinda Silver y Elena Zamor~
y Plowes, como reinas ~e la fiesta, ocuparon en la plataforma el lugar
preferente, tomando asiento á los lados el sefior Prefecto Político Coronel García Martínez, el Presidente del Ayuntamiento y los ~iembros de la Comisi6n de festividades.
El acto dió principio con una pieza de música que ejecut6 la orquesta de la Escuela Nacional de Ciegos. La señorita Leonor Pifia
pronunció en °eguida una entusiasta alocucit.n que le valió muchos
aplausos, y tras otro número musical, el sefior Luis G. Urbina recitó
una inspirada poesía que los concurrentes escucharon con sumo agrado. Una salva de aplausos acogi6 las últimas palabras del poeta.
. Hecha la_ ~~claraci6n de apertura, el público se dispersó para. visitar ~a expos1c10n y recorrer las barracas, repletas de golosinas, de
la feria. La verbena popular estuvo, como "iempre, animadísima.
Hoy, según está anunciado, quedará clausurado el certamen. Por
la noche se dará un baile de invitación en la Prefectura Política.

S.r Dr. Adalberto Carriedo.

La razón se turba con las pasiones como e!
agua se enturbia si es agitada por el ~ento.

*

En terrenos de Mixcoac ha quedado establecido el jardín de propagación que debe suministrar, en lo sucesivo, los árboles necerarios
para las calzadas vecinales y las diversas plantas que se empleen en la
repoblación de los jardines de la ciudad.
EL área que ocupa el jardín es muy extensa y está dividida en
lotes que contifmen distifltos éjemplares, contándose entre éstos las
plantas florales máJ á prop6sito para los parques, y una variada colección de frpsnos y otros árboles de sombra. En la actualidad se encuentran en los lotes más deseiscientasmilplanta.s que se destinan,

El amor ciega á muchos. La fortuna deslumbra á todos.

*

El amor es como los niños empieza riendo y termina llorando.
'

tas fitstas dt San Jlngd.

Puesta de sol.

Con motivo de las fiestas del Carmen que
añ? por año se celebran en San Angel, quedó
ab1e~ta hace ocho días, en el pintoresco pueblecillo, la Exposición á que fueron convocados los floricultores del Distrito.
. Debido á circunstancias especiales, el contingente ~e floree, plantas y frutas, no fué en
esta ocas10n tan notable como ha sido otras
veces; p~ro, en cambio, la concurrencia fué numerosís1ma durante el día, y la animaci6n tan
grande como nunca.
Algunas casas se veían engalanadas con
hermosos adornos florales, y tanto la alameda, como el mercado, donde se efectu6 la ce-

Sa.n Angel.-Insta.ntáneas de la. verbena del Cttrmen.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

�en su mayoría, al embellecimiento del Paseo
de la Reforma.
En el .mi!'mo terreno hay instalados tres
grandes mv~rnaderos, y algunas &lt;&lt;Cajoneras,»
para el cultivo de determinados ejemplares,

levantándose, en el centro, un gracioso ,,chalet,, que sirve de habitaci6fi al encargado del
jardín.
La instalaci6n del jardín se hizo por orden
de la Secretaría de Comunicaciones.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL PAÍS DEL SILENCIO
Huérfano y soltero, vivía con mi hermana
una adorable niña de quince años, que era ei
deleite de mi coraz6n, el sol de mi casa. La
amaba fuera de toda comparaci6n. Y ¿c6mo
no amar ese delicioso ser, turbulento y hermoso, espiritual y tierno, entusiasta y generoso, que con la risa asomada siempre á sus
labios, vibraba á todo lo bello, á todo lo grande? En esa frágil envoltura de riente niña se
sentía latir un alma ardiente, profunda y' libre. Esas eclosiones del heroísmo nacional no
son raras entre nosotros. En el silencio sofocante que pesa sobre nuestro país, en la inmensa sospecha policial que lo encierra el
genio elige á veces para abrigarse, para disimular su nidada, el inolvidable asilo que debe ser en el coraz6n de un niño 6 de una niña. Mi hermana era verdaderamentP- una de
esas elegidas. S6lo una cosa me inquietaba en
ella: la extrema franqueza de su palabra y la
independencia ruidosa de su espíritu, que no
sabía callar y ocultar ante nadie, aun ante
aquellos en cuya presencia es preciso quedar
con la boca bien muda y el alma bien (1errada. Pero me tranquilizaba al pensar que en su
edad ei:,os pequeños desvíos son sin consecuencia alguna. á pesar de que, en nuestro país
n.o hay edad para la justicia y para la desgra:
Cia.
Un día, volviendo de Moscou donde había
ido á dar algunas funcione!', en~ontré la casa
vacía. Mis dos viejos servidores se lamentaban, sobre un banquito en la antecámara.
-¿D6nde está mi hermana?-pregunté.
-¡Ay!-dijo uno de ellos, pues el otro no
hablaba.nunca, -ellos han. venido..... y la han
llevado Junto con la nodriza ...... ¡ Dios tenga.
piedad de ella!
-¿Estás loco?-grité-¿6 has bebido demasi_ado? ...... ¿6 qué? ... : .. ¿Sabes siquiera lo que
dices?...... Vamos, dime, ¿d6nde está mi hermana?
El viejo levant6 hacia el techo su triste rostro barbudo:
-Te lo he dicho-murmur6.-Ellos han
venido ...... y la han llevado ...... ¡el diablo sabe á d6ndel
. Creí que me iba á desmayar por el dolor.
Sm embargo, tuve la fuerza de asirme de una
puerta y violentamente articulé:
-¿Pero por qué? ...... Veamos, ¿por qué?...
¿Ell?s han _dicho algo?...... ¿No la han llevado sm m_o~1vo?....... ¿Han dicho por qué? ..... .
.Y el vie30, habiendo sacudido la cabeza rephc6:
'
-No han dicho nada...... nunca dicen nada ...... Vienen, como demonios, no se sabe de
d6nde ...... Y después, cuando se han marchado, no hay más que golpearse la cabeza contra
las paredes y llorar ......
-¿Pero ella?-insistí-¿ella? ...... ¿Han dicho algo? Vamos ..... . ¿ha r,rotestado?..... ¿Los
h3: am~nazado de mí, del emperador, que es
m1 amigo? ...._.. ¿Ha dicho algo? ..... .
-¿Qué qmeres que baya oicho esa querida
alm~? .... .. ¿Y qué habría podido decir? ..... .
Ha 3untado sus pequeñas manos como ante
las santas imágenes ...... Y he ~hí todo ..... .
Ahora, tú y . nosotios dos, para quienes ella
era como la vida ...... no nos queda otro recurso sino llorar mientras vivamos .... .. Porque
no se -yuelve nunca de donde ella ha ido ... .. .
¡Benditos sean Dios y nuestro padre el Czar!
Com~rendí que no obtendría otros datos de
es?s resignados y fieles brutos y salí corriendo
á m!?rmarme. Fuí mandado de una admini!tracion á otra, de unas á otras oficinas de
unas á otras ventanillas, y en todas partes 'tropecé con r?stros mudos, con almas encerrojatas, con OJOS cerrados como puertas de cárcel.
o se sabia ...... no se sabía nada...... no podecfrseme nada...... Algunos me aconse¡aban babl~r muy bajo, 6 no hablar nada, y
volver ~,m1 Clisa alegremente ..... . En mi desesperacion pensé solicitar una audiencia del
emperador..;··· El era bueno, él me amaba.
~e echaría a sus pies, imploraría su clemencia.• •:• ~ ~demás, ¿quién sabe? ...... Esa sombría 3us~ic1a CU1;fiplida en su nombre, la ignoraba qmzás, la.ignoraba seguramente.
Algunos oficiales, amigos míos, á quienes

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I'.

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Jairdfn de propaga.ción.-Interior del invernadero principal.-Una ca.lle.

-Mis felicitaciones, señor ..... Me dijo .....
pedí consejo, me hicieron desistir vivamente
habéis desempeñado vuestro papel e3ta noch~
de mi idea.
como M. Guitry......
'-''!,,,,i
-No hay que hablar de eso ...... no hay que
Después de esto, habiéndome tehdido la
hablar de eso ...... Ello ocurre á todo el munmano para besarla, medespidi6 graciosamente.
do. Nosotros también tenemos hermanas,
Termino ..... ya es tiempo y esos recuerdos
amigos que están allá ...... No hay que hablar
me devoran el coraz6n ...... Dos años pasaron.
de eso ......
No sabía nunca 1Jada; no había podido aprenCon el fin de distraerme de mi dolor, me
der nada de ese horroroso misterio que me hainvitaban á cenar, por la noche ...... Nos embía, de repente, llevado lo que más quería en
briagaríamos con champaña, echaríamos moel
mundo. Cada vezqueinterrogabaáunfunzos de restaurant por las ventanas ......
cionario, no obtenía otra ~osa que ese «¡chi-Venid, pues ... mi querido, venid, pues ...
tón!i&gt; verdaderamente terrorífico, con que, en
¡Buenos amigos!. .....
el mismo momento del acontecimiento, en toS6lo dos días después pude hablar con el
das partes, se habían acogido mis súplicas, las
director de la policía. Le conocía mucho. A
más apremjantes. Todas las influencias que
menudo me hacía el honor de visitarme, en
hice poner en campaña no sirvieron sino para
el teatro, en mi camarín. Era un hombre enhacer más pesadas mis angustias y más especantador, cuyas maneras afables y conversai.as
las tinieblas por donde se había tan trágici6n espiritual admiraba yo. A mis primeras
mente desmoronado la vida de la pobre y adopalabras:
rable niña que yo lloraba. Debéis pensar si
-¡Chitónl-me dijo con un tono contrariatenía el corazón en el teatro, en mis papeles,
do, -no penséis más en eso..... Hay cosas en
en
esa existencia emocionante á la cual me
que no se puede, en que no se debe nunca
apasionaba tanto antes. Pero no pensé un
pensar.
instante, por penosa que fuese, en dejarla....
Y, bruscamente, me pidi6 una multitud de
Gracias á mi profesi6n, estaba en relaciones
detalles íntimos respecto á una· cantante francuotidianas con importantes personajes del
cesa, aclamada la víspera, en la ópera, y que
imperio á quienes quizá algún día podría inél encontraba muy bonita.
teresar útilmente en mi horrorosa desgracia.
En fin, ocho días después de esos terribles
Y me encarnicé por causa de esperanzas posiacontecimientos. un siglo, os aseguro ...... ¡ay!
bles, lejanas, de las cuales, por su intermedio,
sí, un siglo de angustias, de mortales sufrientreveía la luz turbia y confusa. En cuanto
mientos, de inexpresables torturas en que penal emperador, me conservaba la misma benesé volverme loco, el teatro daba una funci6n
volencia glacial. El también sufría visiblede gala. El emperador me hizo llamar por un
mente de un mál desconocido, con un admioficial de su séquito. Estaba como de costumrable valor silencioso. Al examinar sus ojos,
bre, estaba como siempre, grave y un poco
lo
sentía ...... ¡ah! sentía fraternalmente que
triste, con una majestad un poco cansada
no sabía nada, él tampoco, que estaba triste
y una benevolencia un poco helada. No
de toda la tristeza infinita de su pueblo, y que
sé por qué, de ver así á ese coloso-fuese resla muerte venía, inclinaba poco á poco, hacia
peto, miedo, la noción precisa, en fin, de su
la tierra, sus poderosos hombros de imperial
tremendo poder,-me fué imposible articular
y melancólico gigante. Y una inmensa piedad
una palabra, una sola palabra, esa sencilla
su
oía desde mi coraz6n hacia el suyo ...... Enpalabra de «¡gracia!)) que un instante antes lletonces, ¿por qué no me atreví á lanzar el grito
naba mi pecho de esperanzas, se estremecía
que tal vez huoiese salvado á mi hermana? ...
en mi garganL'l., quemaba mis labios. Estaba
¿Por qué? ..... . ¡Ay! no lo sé.
verdaderamente paralizado, y como vacío y
Después de días y noches de indecibles_sucomo muerto.

frimientos, no pudiendo más vivir así y decidido á arriesgar el todo por el todo, me fuí á
ver al director de la policía.
-Escuchad-declaré firmemente, -no vengo á traeros inútiles palabras ...... no os pido
el perdón de mi hermana, no os pregunto siquiera dónde está...... Quiero saber solamente si vive 6 si ha muerto ......
El director tuvo un ademán de hastío.
-¿Todavía?-dijo.-¿Y para qué pensar
siempre en eso, mi querido? ...... No sois muy
razonable, en verdad ...... os dais mucho mal
inútilmente...... Vamos ...... todo está ya lejos ...... Haced como si hubiera muerto ..... .
-Es precisamente lo que quiero eaber-iflsistí.-Esa duda me mata ..... ¿Ha muerto ó
vive aún? ...... Decídmelo .. ... .
-Sois sorprendente, mi querido ...... Pero
no sé nada ...... ¿Cómo queréis que Jo sepa? ...
-Informaos ...... Después de todo, es mi
derecho ..... .
-¿Lo queréis?
-Sí, sí, sí, lo quiero- grité.
-¡Pues bien, sea! ...... me informaré, os lo
prometo ... .. .
Y añadi6 indolentemente, jugando con un
la pi cero de oro:
-Solamente os aconsejo, para el porvenir,
concebir de vuestros derechos, mi querido, una
idea un poco menos familiar ......
Seis meses después de esa conversación, una
noche, en el teatro, en mi camarín, mientras
me vestía para entrar en escena, un hombre
de policía me entreg6 un sobre lacrado... Lo
rompí febrilmente. No llevaba fecha ni firma,
y contenía estas palabras escritas con lápiz
rojo:
))Vuestra hermana existe; pero tiene todos
sus cabellos blancos."
Vi las paredes del camarín,' y las luces y el
espejo, girar, girar y desaparecer ...... y me
desplomé, como una masa inerte, sobre la alfombra.

?ía

Vista de la.s "cajoneras."

Jardfn de propaga;:i6n.-Las "cajoneras" y los inverna.deros.-Frento del invernaidero principal.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Camafeos</name>
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        <name>Concurso literario</name>
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                    <text>�Domingo 26 de Julio de 1903.

',

el frío de la muerte había conservado con toda lq, triste sublimidad
de un alma. pura y virginal que ve
derrumbarse sus placenteras idealidades como derrumba. y arrastra.
el huracán en su vertiginosa. carrera al débil arbusto que no puede resi,¡tir su violencia..
ANTo::-.,o ARr.U:NT A.

GRANADA
Cerca del puente de Sevres, en la
orilla izquierda del Sena, se alzaba. en medio de una verde esnesura
una. casita. muy linda cuyas paredes y teja.dos desaparecían entre
una verdadera madeja de hiedra,
clemátides y madreselva.
En el huertecillo, al que daban
grata somhra aiiejos casta.ilos, los
pinzones y los pardillos se daban
alegres citas, y gozosos gorjeos encantaban y deleitaban á los ha.bitan
tes de la. ca.sita.
Eran éstos: Pedro Baria.t, un honra.do y laborioso jornalero, asiduo al traba.jo, compa.ilero a.legl'e,
que ignoraba el camio-:&gt; de la taberna y no buscaba más goces que los
que le porporciona.ba la vida de
la familia; y su mujer, Juana, una
aldeana. robusta., cuyos abultados
y rojos labios se entreabrían en
una. sonrisa franca y dejaban ver
unos dientes de maravillosa blancura..
Daba gusto ver aquella gozosa
madre cuidar á sus tres hijos, muy
pequei'los toda.vía; nunca se la.;veía.
hacer el más leve movimiento ó
gesto de impaciencia, y, sin embargo, daban mucho que nacer los tres
chicuelos para a.tenderlos, y cuidar
su ropa blanca y 1sus trajes, y acu-

11,-Abrigo-traje para

14.-0elantero y espalda, para traje
de casa.

dir á todos los demás menesteres de
la casa.
Todo aquello se bacía cantando,
y por la noche, después de la cena,
cuando toda la chiquillería dor-.

mía, aún le quedaba una hora de
grato ocio con Pedro en el huertecillo.
Aquella hora le proporcionaba.
el descanso de todos los trabajos
del día.
La empleaban en formar proyectos para el porvenir.
Pesada. carga era la de criar tres
muchachos; pero no faltaba. trabajo, ni tampocoescasea.ban las fuer·za.s y el ánimo.
Al cabo de algunos a.i'ios Pedro
ascendería á capataz de una fábrica.1 y por lo tanto, el salario sería
mas crecido.
Los chicuelos esta.rían y a criados;
mientras se hallasen en la escuela,
Juana trabajaría en su oficio de
planchadora..
Irían ahorrando algún dinerillo
y comprarían la casita.
A la. verdad, cuando llegasen á
viejos, ¿dónde encontrarían mejor
casa para retirarse á descansar y
come1·se los dinerillos ahorra.dos't
Diantre! No tendrían m\lchos miles; ¡,ero los muchachos ha.rían lo
que bahía.o hecho sus padres, trabajar, y los viejos vivirían de sus
ahorros.
Ilusiones cándidas, toscamente
expresadas, pero que hacían felices
á aquellos dos honrados seres.
Así trascurrieron los a.i'ios, y los
proyectos comenzaban á. rea.Ji
zarse.
Pedro traba.jaba con constancia
y no descansaba ni un momento.
El dueiio de la casa. tenía pretensiones muy exageradas; pero aquellas mismas pretensiones no habían
hecho más que a.crecentar el deseo
de los esposos de poseer la finca.
Sería lástima-pensaban Pedro y
Juana-abandonar aquella. casa. en
la que ca.da día hacían una mejora.

Pues ¿y el huertecito? De todos
aquellos árboles que habían plantado babia.o de ir otros á. recoger la
fruta'? Parecía un robo.
Así, pues, pusiéronse al fin de
acuerdo con el dueilo de la casita.,y
la escritura. de compra y venta. fué
firma.da. un domingo.

*"

Cuando Pedro *Bariat salía de la
casa. del escribano con su título de
propiedad en el bolsillo de su chaquetón, "ni el rey era más feliz,"
como él mismo decía, y en su rostro brillaba. una franca sonrisa.
ºA l pronto habían convenido marido y mujer en que festeja.rían la
compra con una alegre comida en
la hostería; pesca.do frito, un coneJO guisado y algunas botellas de
vino de Suresnes: un verdadero
banquete de Lúculo.
Pero cuando Pedro se vló ya. de
propietario, su entusiasmo va.rió de
rumbo y dijo á. su mujer:-Va.mos á.
comer ''en nuest1·a. casa!"
Y había que oír la entonación
que dió á esas pala.bra.s:-"Nuestra
casa .... "
Para a.poyar su idea, alegó toda
clase de poderosas razones.
La oocina de hostería no valía
nada. eran siempre iguales salsas,
con Ún olor espantoso á quema.do.
Estarían mucbo mejor en su ca.sa.1
á la sombra de la enramada., con el
Sena á sus pies, y en el fondo el
inmenso panorama. de París ih1mlnado por un sol brillante.
En medio de aquella. felicidad,
que parecía. que llenaba. su vida entera., sorprendió á Pedro Ba.ria.t la
guerra de 1870.

**

*
Volvemos á. encontrarle
en el
fuArte del monte Yaleria.no.

12.-0rlginal y vistoso traje de paseo.

ferrocarriles.

que otras veces dejaban escuchar
débiles quejidos al ser espantados
con sus cantos por las aves nocturnas, emitían el más ligero sonido...
Y sin embargo de aquella calma
aparente, una terrible tempestad
desencadenaba sus furias y rigores
en el alma pura y virginal de una
mujer... ¿Mujer dije? .... No; aquel
ser de cuyos ojos negros y rasgados se escapaban líquidas perlas
que, resbalando por sus mejillas de
azucena, se evaporaban al sentir el
fuego que exhalaban dos labios
rojos como la grana é incitantes
como el deseo, no era una mujer...
era un ángel que Dios había puesto en una reja rodeada de jazmines,
lirios y claveles, que con sus puros
y delicados aromas embalsamaban
el aire . . ..
Sus perfiladas manos se cruzaban
continuamente; sus ojos se elevaban al cielo, y de su pecho se escapaban ahora suspiros que abandonaban con pena aquella boca ... .
¿La. causa de su sufrimient-0? ... .
Tal vez en otra mujer no proporcionaría tanto dolor; pero ella era
como la sensitiva.: él más leve
soplo impuro hace que sus pétalos
se cierren y que, rodando por la
misma tierra que la dió vida, se
manchen con el lodo sus delicados
matices ....
El alma de aquella nifla sufría
una impresión muy profunda. Su
corazón había sido herido en la fibra más sensible .•..
Amaba con el fuego y la pasión

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

de la mujer anaaluza y con el misticismo del asceta. En un hombre
había fundado su dicha, en su amor
había asentado el castillo de sus
dulces ilusiones. Aquel hombre la
había jurado muchas, muchísimas
veces, que sería sólo suyo; y al verter en sus oídos las palabras enamoradas, las manos se habían buscado, y al encontrarse, estrechá.ronse con fuerza, uniéndose al propio
tiempo en prolongado y apasionado
beso.
Recordaba todas las escenas de
sus amores, y su recuerdo ahondaba la herida que en su alma habían
producido.
Alguien, que siempre hay quien
goza con el sufrimiento que ocasiona, la había dado la noticia .... Su
novio estaba preso .... Había matado á otro hombre luchando con
él, y la causa de la rifta ¡fué otra
mujer que se disputaban los dos!
Los celos con sus aceradas ufl.as
la desgarraban el alma .... la congoja la ahogaba ....
Dudaba .... dudaba aún que fuese cierto .... Creía toda.vía que la
habían engaflado. . ... Y esperaba,
esperaba á. que llegase, esperaba
vertiendo de sus ojos raudales de
lá.g:~imas, que discurriendo por sus
me11llas, blancas como la nieve de
los Alpes, se evaporaban al sentir
el fuego de sus labios.

luna lucía su plateado disco y penetra.bao sus rayos argentados por
entre la espesa cortina de lús jazmines, lirios y claveles que guarnecían la reja, posándose en su rostro angelical.

Su pecho no se agitaba como en
la. noche 1interior á impulsos de la
congoja .... Sus ojos permanecían
cerra.dos, y entre las largas y sedosas pesta.í'la.s aún estaba pendlentill
una lágrima. ¡la última! que tal HI

15,--Capota y traje de calle.

*
**
También la noche siguiente la.

13,-Cuello de encaje.

16.-Vestido de visita y reunión.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

Pedro es artillero. Está alerta y
vigila junto á su caflón, cuando el
general Noel, comandante del fuerte, se a.cerca a.compat'lado de los
oficiales de su Estado Mayor.
El general se apoya en el callón
y con el anteojo en la mano dirige
la visual al puente de Sevres.
-Artillero-dice con breve a.cento.
-Mi general!- contesta Pedro
cuadrándose y haciendo el saludo
militar.
-Ves desde a.qui el pueblo de
Sevresl'
-Lo veo perfectamente, mi general.
-Ves á la izquierda aquella casucha situada entre los árboles?
- La veo-dijo Pedro, poniéndose pálido.
-Es un nido de enemigos; plántale allí una granada, muchacho.
Pedro se tornó aún más pálido; á
pesar de la áspera
cruda brisa
que ha.cía tiritar
los oficiales
bajo sus capores militares guarne·
cidos de pieles, parecióle á Pedro
que se hallaba inundado de sudor.
Sin embargo, nadie reparó en la
turbación del artillero.
Se acercó al cailón é hizo con esmero la puntería; los oficiales observaban el efecto del disparo.
-Buena puntería!-dijo el general cuando se hubo disipado el humo.-La casucha no era muy sóli·
da; ya no quE:da de élla más que un
montón de rumas.
Dos abultadas lágrimas as&lt;'maron entre los párpados de Pedro. El
general las vió, y con su brusquedad habitual preguntó:
--Qué tiene ahor&amp;.~ese mozo?
-Perdóneme V. E, mi general,
-contestó Pedro, que había logrado dominarse.-Era mi casa ....
Lo único que poseía! ....

f

MAURICIO !AYDE.

RL SUBPRKfKCTO KN RL CAIPO.
El seilor subprefecto estaba de
viaje de inspección, y con el cochero delante y el lacayo á la zaga.,
llevába.le majestuosa.mente el coche
de la subprefectura al concurso re¡ional de Combe-aux-Fees. En honor á día y fiesta. tan memorables,
había.se puesto el subprefecto su
hermosa casa.ca bordada, el sombrero de tres picos, el pantalón
azul con franja de plata y su espada de gala con empufla.dura de nácar.
Sobre las rodillas llevaba. una
gran carrera de piel roja, y de vez
en cuando la contemplaba tristemenre, porque se acordaba del famoso discurso que tenía que pronunciar una hora después ante los
habitantes de Combe-auz- Fees:
-Seilores y queridos administra- •
dos ....
Pero en vano se retorcía la blonda seda de sus patillas y se repebía
veinte veces:
-Sel'lores y queridos administra.dos.... no se me ocurre la continuación de mi discursfl.
La continuación del discurso no
se me ocurre y ¡hace tanto calor en
este coche! Hasta perderse de vista
la Carrera de Combe-aux- Fees, hacíase polvo bajo un sol meridio•
nal. ... El aire abrasaba, yba.jo los
olmos de la orilla del camino, todos ellos cubiertos de polvo, respondíanse unas á otras mil cigarras de árbol en árbol. De pronto
estremecióse el señor subprefecto
al ver á lo lejos un bosquecillo de
verdes encinas que parecía hacerle
un signo.
Sí,el bosquecillo de verdes encinas parecía hacerle un signo y lla.·
marle:
-Venid aquí, señor subprefecto,
porque para preparar vuestro discurso no estaréis en ningún sitio
como bajo estos árboles.
Al seflor subprefecto le sedujo la
perspectiva, y apeándose del carruaje, ordenó á. sus cria.dosque le
espera.sen y que se iba á estudiar
su discurso á aquel bosquecillo de
verdes encinas.
En el bosquecillo de encinas había pajarillos, violetas y manantiales que corrían por entre la fina hierba. Al ver al seflor subprefecto con su ¡raloneado pantalón y

su cartera de piel, se asustaron los
pájaros y dejaron de cantar; los
manantiales no se atrevieron á seguir susurrando, y las violetas se
ocultaron entre la hierba .... Todo
aquel mundo que allí existía, no
había visto nunca ningún sobprefecto, y se preguntaba en voz baja
quién sería tan gallardo seilor que
se paseaba por allí con pantalón
galoneado.
En voz baja, por entre la. enram!lda, se preguntaban quién es, y
mientras tanto, embelesado el seflor subprefecto con el silencio y la
frescura del bosque, se l~vantó los
faldones de su casasa, dejó el sombrero sobre la hierba y se sentó sobre el musgo al pie de una encina,
Y hecho esto, abrió su gran cartapacio de piel roja y sacó una hoja de
papel ministro.
-Es un artista!- exclamó una
curruca.
-No-respondió una alondra,no es un artista, porque lleva pantalón con franja de plata. Debe ser
un príncipe.
-Ni un artista ni un príncipeinterrumpió un ruiseilor viejo que
durante toda una estación ba.bía
cantado en los jardines de la subprefectura..- Yo sé quién es; un
subprefecto!
Y en todo el bosque repitió el
murmullo:
-Un subprefecto!
-Y qué calvo es!-observó una
alondra que tenía mucho mono.
Y las violetas preguntaron:
-Es muy malo?
-Nada de eso- respondió el
ruiseflor.

Tacubaya, D. F., Mayo 30.

Me es altamente satisfactorioescribe el Dr. Alberto Cervantesmanifestar que considero la Emulsión de Scott como el mejor reconstituyente que se puede emplear en
todos los casos en que la nutrición
languidece por cualquier motivo,
haciendo incompleta la asimilación. Por este motivo nunca vacilo
en prescribirla en estas circunstancias, obteniendo siempre el txito
más lisonjero que se puede esperar.

EL TESTAMENTO

Dtl

11.■o.

Y con esta seguridad volvieron á
cantar los pájaros, los manantiales
á correr y las violetas á. embalsamar el aire, como si no estuviese
allí el seilor subprefecto. Este, impasible en medio de aquel agra.dable barullo, invocó en el fondo
de su corazón á la musa de los
comicios agrícolas, y levantando en alto el lápiz,empieza á. declamar con la voz de las grandes cere·
monias:
-Señores y queridos administrados .... . .
Interrumfióle una carcajada burlona; se vo vió y no vió nada más
que un picoverde que se había posado sobre su sombrero. Encogióse
de hombros el subprefecto y quiso
continuar su discurso, pero el picoverde volvi&lt;I á interrumpirle y le
preguntó desde más lejos:
-Y par~ qué?
-Cómo para que?- dijo el subprefecto, poniéndose muy encarna·
do; y espantando con la mano al
desvergonzado pájaro, repitió con
más entusiasmo:-Queridos seilores
y administra.dos! ....
Pero he aquí que entonces las
violetas fueron las que se enderezaron sobre sus tallos y le dijeron
con mucha dulzura:
-No percibís, señor subprefecto,
que aroma más delicioso exhalamos?
Y, al mismo tiempo, los manantiales empiezan bajo el musgo una
música divina, y entre las ramas un
ejército de jil~ueros, currucas y mil
l~odos p~jarillos de todas especies, comienzan el concierto más
agra.dable que imaginarse pueda, y
todo en el bosquecillo conspiraba
P!lra impedirle que preparase su
discurso.
Embriagado por los perfumes y
aromas del bosque, embelesado por
la música, intentó en vano y de
nuevo resistir el encanto que de él
se va apoderando. Se echó de bruces sobre la hierba, se desabrochó
la bordada casaca, y dos ó tres veces balbuceó aún:

EL MUNDO ILUSTRADO

17.-Trajeclto Infantil.

-Seflores y queridos admioiatra,
dosl Senores y querido, admiolnrados .... Seflores. . .
Luego envió á sus adminlatndoe
al diablo, y á la musa de loa oomlcios agrícolas no la quedó IÚI
remedio que velarse el rostro,
Sí, vela tu faz, oh musa de loe
comicios 11.grícolas !
Cuando al cabo de una hora, na
criados, cansados de esperarle, em•
pezaron á inquietarse y le fueron,
buscar al bosquecillo, preseoclal'OII
un espectáculo que les hizo retroeeder horroriza.dos:
El sel'lor subprefecto esta.ha leD•
dido boca a.bajo sobre la hierba.
despechugado y en mangas de camisa, porque se había quitado la
borda.da casaca, y al mismo tiempo
que mascaba violetas, ¡hacía .,..,
sosl
A. DAUDET.

· ·······.........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADe1nr,;lusa1 Cfty, Sl Loail, Cblcago, lew York.
Saa Fra1cl1co J Los .bgeles

Sr. Jlrzoblspo Jttban.

Loa blene1 fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado consl1tfa en dos p6llzaa de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
aobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dfas qoe ae practlc:6 la
apertura del testamento del llu1tr1II•
mo Sr. Arzobl1po D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illloola.
Le. fortuna ctel dl1tlnguldo prelado ucendl6 A cerca de ,125,000 oro americano; 7 aegt1.n el Inventarlo qoe ae ha
pobllca.do, 101 bien• que •eJ6 foeron
como elsue:
Doe p6llzu

de • 'La Muto&amp;.• • Compallta de ~ , .
snroe 1obre la Vida, de
Nueva York, por i211,~oo
oro cada una, 6 ,ean. . , 50,000 oro.
Dlvlden•o• a.cumoladoa aobre una de las p611saa
9,829 oro.
Otra p6llu. de ee¡uro. . . H,000 oro.
Acciones en efectivo 7 en
Bancoe. . . . . . . . 87,000 oro.

ata■ :

. . la 1Utlm.a p611A.

111111111:111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111uuu11111111111111111111111111111111111111111111111111111

Número l. :'.\latinés y trajes de
casa, último estilo, que están muy
en boga en la aristocracia europea. El de la izquierda consta de
una fa.Ida lisa quA en su parte inferior lleva un sobrepunto de encaje y cintas de seda, y de una blusa
modernista con ancho cuellohombreras de enea.je y cort9 jaquet, en
cuyas solapas cuelgan atavíos de
encaje. Las mangas, cerradas solamente basta la mitad del brazo,
desde este punto cuelgan sin entalle
y en gracioso volante. Un pequeño
escote angular aparece en la parte
inferior de la blusa. Por lo que ha·
ce a.l segundo vestido, tan elegante
como el primero-mejor que vestido
pudiera llamarse cubridor,-consta
de un sólo cuerpo y para su confec·
ción se emplea tela de seda rameada. Suelto por delante y por la espalda, se imita en él una ancha
esclavina mediante colgaduras de
punto de Alengón. En las extremidades de la manga se pliega asimismo un encaje.
Número 2. •ralle suelto para selloras jóvenes, confeccionado con
rela de seda y adornos con cuello y
aplicaciones de encaje. La hechura
es muy sencilla, pues al no sel' entallado no necesita las muchas modificaci~nes que tienen que hacerse
en otra el ase de corpillos. Las bandas de punto que ca.en á lo largo de
este talle, lo agracian sobre manera como puede verse en el grabado.
L~s mangas son también demasiado sueltas y solamente rematadas
por puños estrechos. El cuello es
enteramente cerrado y lleva. en la
parte superio1· una guarnición de
encaje.
Número i. Sencillo traje de paseo,
hecho con 'iela. de color obscuro y
uniforme. La falda, de siete cuchillas, es un poco plegada y llevac~mo único adorno un grupo de o.ph·
ca.ciones de tela,en sentido diagonal
y al principio de cada. uno de los
pliegues. El talle lleva un solo cue·
llohombreras, y las mangas campa.nula.das se rematan por angostos
puños de color claro_. ~s éste un
sencillo y elegante tra¡e de paseo.
ESPERANZA.

El Buqut Jantasma.

Entre lu dlepoelclonea del 1ellor Ar&amp;obl1po, ea 10 testamento, ee hicieron
A au hermana, aellorlta Kate Peehan,
qoe estuvo elempre con él huta su
muerte, i•o,000 oro en bonos 7 i:.i5,000
oro Ce una de lu p6llzaa de seguro ;
A la eellora A.na A. Feehan, viuda del
aellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del eellor Arsoblapo, i2:s,ooo oro
de otra de lu p6llzaa, 7 ,5,000 oro en
efectivo; A la Academia de San Patrl•
clo •• Chlcago, dé la que ee preceptora
au hermana, Hadre Harta Catalina,
'10,000 oro de la t11Um.a p6llza ; A la
eecuela • 'Santa Maria'• de enaellanza
prf.ctlca para varones, de Feeha.nvllle,
IIJlllola, que era la lnlltltucl6n por ?a
que m.a. ae lnterwaba el aellor t,nobl8l)O, • eatrecaron loe U,000 re■ta•1-

Expllcad6n dt
nutstros grabados.

Domingo ' 2 de Agosto de 1903.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los punto•
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ftl,soI1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
••• ••n Franolaoa, #fin,. B, 111/IJx/aa,

a. F~

································~

Pocas leyendas habrá menos conocida que la presente, por más que
no haya. nación que dl'je de apropiársela, al igual de otras tirntas
que conoce Europa entera, y es que
Jo que tanto impresionaba á nues·
tros abuelos, los espíritus fuerte~
de nuestro siglo lo tacharon de
cuentos de viejas y se rieron de ello
grandemente, mientras que las naciones del Sorte hacía.o de la leyenda. una de las lectu!'as populares más atl'activas, y basta célebres
ingenios musicales, \Vágner por
ejemplo, componía bellas partituras, inspirad'\s en las leyendas del
«Santo Greal,&gt; de «Los Niebelungos,&gt; y del «Buque Fantasma.&gt;
Cata.luila, como todo país bailado por el mar, tiene también su leyenda del misterioso buque, la cual
oí relatar más de una vez á. misma-

uuuumm 111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111m:im11111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111
1.-Traje de casa y matin~e.

yores· pero antes de refel'Ír su origen haré memoria de ciertas super~ticiones que hoy por hoy subsisren en la marina, hijas de la leyenda. del fantás~ico buque.
Ninguno de nuestros abuelos se
hubiera embarcado en viernes, y
aú;:;, hoy lo repugnan los hijos de
esta tierra..
¡_Por qué?
.
Nuestros mayores temían encontl'arse en alta mar con el misterioso buque.
Actualmente temen algunos el día
aciago.
Pero ¿qué era el buq\•e fantasma?
Según los antiguos marinos, una

embarcación sin nacionalidad y
cuyo nombre nadie podía descifrar:
llevaba bandera negra. con un cráneo pintado en el centro.
Negro era también el velamen
del buque, y en lugar de gallardetes y flámulas, colgaban de ~us jarcias hombres ahorcados, pero convertidos ya. en esqueletos.
Siempre el misrerioso buque lleva las velas tendidas y na.vega ti
todo trapo.
Las aves marinas, asustadas ni
descubrirlo, se alejan de él dando
agudos chillidos.
Nunca se le encuentra en la costo., siempre en alta mar.
¿Cuál es su tripulación?

:No la. tiene.
El fantástico bajel corre á merced del viento; pero nunca naufraga; siempre apnrece inmóvil, sin
Jadearse, poco ni mucho, su casco
negro y siempre nuevo al parecer.
El encuentro del buque fantasma
es un mal presagio, y pocos pueden
alabarse de haberlo visto, pues es
precursor del naufragio, y el que le
encuentra no tarda muchas horas
en reposar en las profundidades del
ma.r.
La leyenda del buque "fantasma,
como todas las de nuestro país,
tieue un sabor católico, y se funda
en la historia de las once mil vírgenes.

I

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 4, Julio 26</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 19 de Julio de 1903.

EL :MUNDO ILUSTRADO
Domingo 26 de íulio de 1903.

EL MUNDO ll,USTRADO.

LAS SIRTE BASTARDAS DE APOLO
Las siet.e figuras a.parecieron cerca. de mí. Todas vestidas de bellas
sedas, sus gestos eran ritmos y sus
aspectos armoniosos encantaban.
Al hablar, su lenguaje era música.; y si hubiesen sido nueve, habría.
creído segura.mente que eran las
musas del Sagrado Olimpo. Había.
en ellas luz y melodía. y a.traían como un imán supremo.
Yo me adelanté hacia. el grupo
mágico, y dije:
-Por vuestra belleza., por vuestro a.tracti vo, ¿seréis acaso los siete pecados capitales, ó quizás los
siete colores del iris, ó las siete virtudes; ó las siete estrellas que forman la constelación de la. Osa?
-¡No!, me contestó la primera figura.. No somos virtudes, ni estrellas, ni colores ni pecados. Somos
siete bijas bastardas del Rey Apolo; siete princesas nacidas en el aire,
del seno misterioso de nuestra ma..dre la. Lira.
Y adelantándose la. primera, me
dijo:
- Y o soy oo. Para. ascender a.l
trono de mi madre, la. sublime Reina., ha.y siete esca.lunes de oro purísimo. 1Yo 9Stoy en el primero!
Otra. me dijo:
-Mi nombre es RE. Yo estoy en
el segundo esca.Ión del trono. Mi
esta.tura. es mayor que la. de mi herma.na. oo. Pero la. irradiación de
nuestros ca.bellos es la. misma..
Otra. me dijo:

EN EL TEMPLO.
Se llena de creyentes
el templo solitario,
y á los acordes graves
del órgano sonoro,
se mezci an en la atmósfera
serena del santuario
las voces cristalinas
que vibran en el coro.
Entre las blancas nubes
que arroja el incensario
miro con las pupilas
'
nubladas con el lloro
que el sacerdote bumÜde
de pie junto al sagrario '
entre sus manos puras '
eleva. el cáliz de oro.
Y a.sí como el incienso
que ante la imagen flota
impregna. de sutiles
'
perfumes el ambiente,
perfuma tu recuerdo
mi mente visionaria.

14.-Modelo de mantelería

mi madre la Lira.. Tengo nombre
de astro y resplandezco ciertamente entre el coro de mis hermanas.
Para abrir el secreto del trono, en
la puerta. de plata. y en la puerta. de
oro, ha.y dos llaves misteriosas. Mi
hermana. FA tiene la. una., yo tengo
la otra.
Tlálpam, D. F., julio 23.
En obsequio de la justica-escribe el Dr. José O. Margáin, manifiesto que durante muchos
años de mi práctica médica, he
usado, con espléndidos resultados, la Emulsi6n de Scott que
preparan los Sres. Scott &amp; Bowne,
considerándola como uno de los
grandes remedios, excelente reparador del organismo, obrando
como un reconstituyente admirable en las enfermedades del pecho y en las personas de temperamento linfo-escrofuloso.

bordada,

Otra me dijo:
-Mi nombre es LA, penúltima. del
poema de l\ía.lla.rmé. Soy despertadora de los dormidos ó titubeantes
instrumentos, y la divina y aterciopelada Filomela descansa. entre mis
senos.
L~. última estaba silenciosa, y yo
la d11e:
-¡Oh tú, que estás colocada en
el más alto de los escalones de tu
madre la. Lira: eres bella., eres buena, eres fascina.dora.; deberás tener
entonces un nombre si;ave como una.
promesa, fino como un trino, claro
como un cristal!
Ella me contestó:
-¡Sri
TIUBÉN DARÍO.

JUAN A BORRERO.

Amor é Ilusión.
Cuando yo quise saber
lo que era. a.moré ilusión,
hallé la definición
al mirar á una mujer.
¿Amor? lo que yo sentí
a.J punto que la. miré.
¿Ilusión? lo que soílé
poco después que la vi.

................................
.
..SANTA FE," LA MEJOR RUTA
l. )IENDIZÁBAL.

,

___

ADenver,;Kansas City, St. Louis, Cblcago, lew York,
San Francisco y Los Angeles ..,.....,..

___

Dtl 11.1110. Sr. JlrJOblSPo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000

La mayor parte de fo testado con•
sistia en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguros
sobre fa vida, de Nueva York.

15.-Esclavina de gasa y seda.

-Mi nombre es MI. Tengo un par
de a.las de paloma y revuelo sobre
mis compaileras, desgranando un
raudal de trigos de oro.
Otra. me dijo:
-Mi nombre es FA. Me deslizo
entre las cuerdas de las arpas, bajo
los a.reos de las violas, y bago vibrar los sonoros pechos de los bajos.
Otra. me dijo:
-Mi nombre es SOL. Yo ocupo
un escalón eleva.do en el trono de

nutstros &amp;r4b4dos.

Y de mis labios trémulos
y suplicantes brota.
tu nombre idolatrado
que vibra. dulcemente'
mezclado con las frases
que forman mi plegaria..

EL TESTAMENTO

Hace pocos d!as que se practlc6 la
apertura del testamento del lluetrfsl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illlnols.
La fortuna !Sel distinguido prelado a.ecendl6 ll. cerca de $125,000 oro americano: y seg1\n el Inventarlo que se ha
publicado, los blenea que dej6 fueron
como sigue:
Dos p6llza.e de • 'La Mutua.'' Compal!!a de f,
guroe sobre la Vida, de
Nneva York, por $25,"00
oro cada una. 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
0,329 oro.
Otra p61lza de ireguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancoa. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre la.e dlepoalclonea del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
etas:
A su hermana, sel!orlta Kate Feehao,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, '40,000 oro en bonos y $:l5,000
oro tfe una de las p6llzas de seguro ;
l la sel!ora Ana A. Feehan, viuda del
sel!or doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sel!or Arzobl.Bpo, $25,000 oro
de otra de la.e p6llzas, y $5,000 oro eo
efectivo: l la Academia de San Patricio lle Chlcago, dé la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la Qltlma p6llza; ll. la
eecuela ' 'Santa Maria' • de ensel!anza
prll.ctlca para va.rones, de Feehanvllle,
Illlnola, que era la lnstltucl6n por ?a
que m.a. ee Interesaba el ee!lor Anoblepo, ee entre¡aron loa $4,000 restau._ la Qltlma p6llza.

Expllcéld6n dt

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. l!'ARNSWORTH.-Agente General.

la. San Franolaoo,, #ilm. 8 11 M1hcloo,,

o. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

r

Número l. Capa de gasa. y seda.
para la estación y traje de paseo,
representa. este grabo.do. A.mbos
atavíos femeninos son de lujo y
a.demás están confeccionadvs con
chic y elegancia.. La capa debe llevarse enteramente cerra.da. para que
logre tener la forma que luce en el
grabado. Se ha suprimido en ella.
el cuellobombrera.s que se usa. en
adminículos de la misma especie, y
como se ve, no constituye una gran
falta, pues el entalle del abrigo se
logra perfecta.mente. El cuello, que
debe ser lo más estrecho posible, se
anuda mediante anchos listones de
seda. de color obscuro. Podemos
asegurar á nuestras lectoras que
esta capa abrigo constituye una verdadera. novedad. Del traje de paseo debe notarse especialmente la
blusa, que forma. también una novedad f'n asuntos de vestuario femenino: en efecto: la vistosa y sencilla confección es de mucho gusto,
tanto por la. naturaleza. misma. de la.
tela.,como por los bonitos adornos
que la atavían. Imita una. torera por
la cenefa. del galón y enea.jeque lleva. en la. parte inferior. La.s mangas son enteramente modernas,
pues ceílida.s hasta. la. mitad, se
inician campa.nula.res desde esta
parte. El punto de partida. está marca.do con un pequeilo cinturón de
pasamanería. semejante á la de la
blusa.. Los puilos son un poco largos y muy estrechos. Complementa.
el vistoso traje un sombrero de paja. con adornos metálicos y listones
de seda..
Número 2. Traje de paseo, estilo
''reforma.'', propio para. seiloras jóvenes. La tela es de color obscuro
y como únicos adornos lleva unangosto cintes.do de color más obscuro. El blusea.do del peto llega. sólo
hasta la mitad del ta.lle para que
de a.q uí parta la. en a.gua como en
todos los trajes de este bonito estilo, tan de moda ea las principales
poblaciones europeas. Las mangas
sólo se hallan a.justa.das en el hom·
bro y en los pui'Ios. La blusa. lleva
un pequeílo escote angular y la fa.Ida. es lisa, pues sola.mente se pliega
ligera.mente en su parte inferior.
Para estos trajes "reforma" deben
llevarse barrenderos ó refajos de
mucha vista y buena. calidad, pues
de lo contrario desluciría. el mérito
de esta clase de vestidos.
Número 3. Muy especialmente recomendamos á nuestras lectoras este elegante traje de paseo, que es
uno de los más vistosos que nos
han venido en los figurines europeos. Aunque no es absoluta.mente
original, pues en la continua.da. evolución del vestuario femenino es dificilísimo marcar con sello especial
algún traje, no por eso deja de tener una. gracia. y gallardía. poco
comunes. Fíjense nuestl'as lectoras
en la graciosísima. disposición de
las mangas, semejando dobles esclavinas aprisionadas con cintas y
pasamanería.; no pierdan de vista.
el original adorno del cuello y las
colgaduras de cinta punteada. que
de él baj a.n a.l frente del ta.lle; y sobre todo, dediquen por completo su
atención al conjunto del vestido cuya. gra.cia. y hermosura. proviene
del menudo "plisé" que lo consti-

tuye. Es nota.ble la esbeltez, buen
tono y "chic" que este vestido da á
los cuerpos, á. no ser que éstos tengan deformidades. Complementa. la.
gracia del traje el sombrero tendido que a.parece en el figurín. Los
adornos soc. de gasa. y flores, combinadas entre sí con estética. armonía..
Número 4. Colección de trajes de
paseo é infantiles. Los pdmeros,
sencillos en su hechura., no tienen
na.da. de original más que los adornos de menuda cinta. que en la. actualidad están en moda. Con estos
adornos se imita.nbonitas combinaciones, como puede verse en los
grabados. Uno y otro son muy vistosos á ese respecto. El cuello es
ancho y sólo en uno de los trajes
~ es de hombreras. En el talle llevan
una corbata de seda y una. roseta

con bandas de listón, respectivamente. El cinturón de los talles es
angosto y se remata mediante un
broche metálico.
Los trajecitos infantiles presea·
tan alguna novedad en su confección. El de niílo es ma.rinero;y el de
niila.,de estilomoderno. Las mangas
de este último e.stán ligera.mente
ca.mpa.nulada.s y el cuellohombreras de la blusa termina. en la. cintura. por dos imitaciones de solapas.
La. pequeíla. falda es de anchos vuelos en su corte inferior y ligera.mente plegada de toda. su longitud. El
sombrero de este gra.badito es primoroso, pues se adorna con gasa.
encarruja.di,., dándole forma dEl resplandor.
ESPERANZA,

€1 euarto dtl Ctsoro.
Ha.y recuerdos en la infancia. que
son imborrables, entre ellos los de
los cuentos fantásticos que oímos
de boca. del a.y a, encabezados de
ordinario con ésta fórmula sacramental: &lt;Este era. un rey que tenía.
tres hijas, etc.&gt;
El cuento que vamos á relatar
comienza. del mismo modo, con la
diferencia. de que el rey sólo tenía
uni. bija única, que era. la niíla. de
sus ojos y la. contemplación de todos sus vasallos. Entre rey y la joven princesa. había. la más dulce intimidad. Raro era el día.en que mutuamente no se comunica.sen entre
padre é hija. sus penas y alegrías,
sus caprichos y propósitos; en fin,
todos los pasos de su vida..

�Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

cosas que allí había. y en el traje
que fuese del agra.do del rey.
Hizo venir á su costurera de mác¡
coo6a.oza para encargarle un vestí·
do raro, en oada. parecido á ninguno de los que tenía; y la costure·
ra extremó su habilidad para darlt\
gusto, haciéndole uo traje que des·
lumbró á las damas dP. la corte por
su riqueza. y elegancia. Pero el
rey nada le dijo sobre el particular.
Entonces, desengañada. de esta
primera prueba, se ocupó en la. he·
chura. de otro t.-aje ideado ea una
noche de iosomoio, en cuya ejecu
cióo, que duró muchos días, trabaje.ron los artistas más afamados y
las costureras de mayor renombre.
El traje era de finísima. tela color
de rosa, traída de la China, cubierto todo con una primorosa. redeci·
lla de oro y perlas.
No hubo quien oo lanzase un grito de admiración al verá la. princesa. luciendo por primera. vez aquella. ma.1·avilla. de arte, riqueza y elega.ocia.. El rey mismo le manifestó
su admiración, pero oada más le
dijo, y bien comprendió la. princesa.
por esta reserva. de su padre que
tampoco era ese traje de su gusto.

Después de varios días de suma
tristeza y cruel desengaño, una idea
súbita. le devolvió sus perdidas es·
• peranzas. Recordó haber oítlo ea
boca. del rey ciertas palabras, en
no lejano tiempo, y palpitó de gozo
su corazón, porque creyó habe1· da·
do en la. clave del enigma.
La costurera., que recibió orden
de presentarse inmediatamente,
compareció en seguida, esperando
oír el encargo de algún nuevo y caprichoso traje, pero cuál no sería
su sorpresa al escuchar de los la.·
bios de la. princesa estas palabras:
-Os he mandado llamar para que
me enseiléis á coser. Seré vuestra
discípula por todo el tiempo que
sea necesario, prometiéndoos la
mayor docilidad y atención en el
aprendizaje.
Dicho y hecho: desde aquel mismo día. la princesa no se volvio á
ver en loo jardines y az-&gt;teas del pa·
lacio sino en ocasiones muy deter·
minadas, pues pasaba. casi todo el
tiempo con la aguja y el dedal en
las manos al lado de su hábil maestra; y fué tan asidua y persever&amp;.o•
te en sus nuevos quehacel·es, con los
cuales se había. eo~ariíla.do en extremo, que al cabo de pocos meses co-

sía ya como la. mejor colegiala, y
había aprendido á cortar y hacer
un ve«tido coa la misma habilidad
Je su modista.
Gra.ndes preparativos se hacían
en la cortP para el cumpleaños del
rey, que estaba próximo. La princesa. se veía poco, muy poco, ea términos que entre los cortesanos lle·
g6 á. sospecharse que algún mal la
afligía; pero salieron de sus temo·
res la noche misma en que se abrieron las salas del palacio para cumplimentar al rey. Toda la corte
estaba allí vestida. de gala cuando se presentaron el rey y la. prin·
cesa para dar comienzo a.l besama·
DOS.

La. princesa. estaba hermosísima,
y una alegría. inefable, un gozo in·
menso lleoab11. su corazón, porque
el rey oo cesaba de mirarla., y más
de una vez la había. felicitado por el
u-aje que lucía esa noche.
Como es costumbre que en tales
días hagan los príncipes alguna
merced extraordinaria, cuando ter·
minó la ceremonia, el rey I que re·
bosaba. también de contento, levantó la voz para decir á la corte es·
tas palabras:
-Ha llegado el día de mostrará

Domingo 26 de .Tulio de 1903.
la princesa mi hija el &lt;cuarto del
tesoro.&gt; Podéis acompañarnos, si
gustáis.
Indecible fué I a. sorpresa. que tales
palabras produjeron en los presea·
tes, de suerte que en los primeros
momentos reinó un silencio profundo; y cuando corrió I a voz de aq uella novedad por las galerías del
palacio, fué menester certificar que
era.o palabras del mismo rey para
que se les diese crédito.
La. princesa perdió el color y sin·
tió en todo su cuerpo un estremecimiento nervioso, á. tiempo que mu•
chos cortesanos y la generalidad de
los criados no se las tenían todas
consigo, pues aquel cuarto venía
siendo para ellos mansión del diablo, y mayor era el miedo que la.
curiosidad que les infundía.
Precedidos de multitud de antorchas y con mucha pompa.se dirigieron el rey, 1a princesa y toda la
corte al ccua1·to del tesoro.&gt; Cuando el rey en persona abrió la puerta, todos retrocedieron instintivamente, y fué necesario que usase de
su autoridad para. hacer que entra·
sen delante sus aterrorizados pajes.
Las hachas y bujías iluminaron súbitamente el recinto.

2. -Veat ido de paseo, estilo "reforma."

Pero en medio de esta. tierna. confianza y entraña.ble cariiio, una

nubecilla empailaba la felicidad de
la. princesa. Había. un secreto ea la
vida del rey, que éste no le había.
relevado, por más que ella hubiese
tentado averiguarlo ea distintas
ocasiones.
Cerca. de la. alcoba. real había un
cuarto misterioso, á. que no entraba. sioo el rey. En el palacio nadie
sabía. qué era. aquello ni ea qué se
ocupaba el rey las horas que allí
permanecía. encerrado. El &lt;cuarto
del tesoro&gt; lo llamaban todos, creyendo que era. el depósito delas joyas de la. corona; pero, á pesar de
esta versión, que era la de más vi·
sos de certidumbre, entre los criados y dueiia.s se contaban mil especies fantá.stics.s del misterioso
cuarto. Que se oían golpes de mar·
tillo y otros ruidos extraños; que
noche solía a.parecer un resplandor
rojizo en lo alto de un torreón que
pertenecía. á dicho cuarto; y los es·
píritus timoratos, no obsta.ate las
virtudes que adornaban al rey, llega.ron á creer que éste tenía. comunicación con el diablo. De modo
que no era mera curiosidad, sino
terror supersticioso lo que inspiraba el secreto del cuarto.
Cierto día. la princesa, acariciando con dulzura al rey, le dijo resueltamente:
-Padre mío, si supieras que me
inquieta desde hace tiempo uoa curiosidad.
-Cuál puede ser, hija?
-Conocer el &lt;cuarto del tesoro.&gt;
-Lo conocerás- le contestó el
rey con cariño¡- pero debes saber
que para penetrar en él, se necesita.
un traje especial.
-Y no lo teogoyo?
-No lo tienes.

•

-

~~-"t í

:.

3.-Elegante traje de paseo.

- Pero dime cuál sea,para procurármelo al momento.
- Ahí est~ la. dificultad y mi capricho. Quiero que tú atines ea el
traje sin que yo te lo indique.
-Ah!-exclamó con desaliento la.
joven, cómo podré yo adivinarlo
si no me lo dices? ....

-No te apenes, hija, por eso,que,
yo abrigo la esperanza de que tú
consultando mi inclinación y mi~
gustos,llegarás á vestir ese traje· y
entonces oo sólo conocerás el sec~eto de ese cuarto, sino que obtendrás
en premio cuanto él encierra que es
to,do para ti.
'

No se atrevió la prioéesa. á. replicar más á. su padre, aunque, eD
realidad, en vez de satisfacer su cu•
riosidad y calmar su inq uietud, le
había. resultado todo lo contrario,
porque desde aquel día. el secreto
del cuarto la. embargó de tal suer'8,
que se desvelaba pensando en la•

! ..

.

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4.-Trajea de paseo, 6 ir.,fantllea,
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>OPINIÓN

DE UNA GRAN DAMA
Agradar es el deseo de todos; pero
¿cómo causar buena Impresión si tenemos el cutis manchado, cubierto de
granos y con mal olor?

El Agua Tropical ·

EL

Mu No o

ILUSTRADO
Sabscrlpci61 mensual forinea SI.SO
ldeia.
ldem. e■ la upltal $1.11

mtxlco ]UIIO 16 .dt 1903.

Jlño X- tomo 11- núm. 4

Cierente: LlJI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAf';UL RlYf&amp; &amp;PINDOU.

es el perfume má.s admirable que se
conoce; sus efectos sobre la piel son
inap¡eciables; limpia, cura las erupciones, suaviza y blanquea el cutis
mAs Aspero y obscuro y destierra loa
malos olores del cuerpo.
Con el

AGUA TROPICAL
el rostro adquiere y conserva la frescura y nitidez de la juventud.
Mil. A. FLEDERS.
Véndese en el Coliseo Nuevo 5 y en
la Droguería de Uihlein.
Los pedidos á. E. Betancourt.

MAGGI
PARA SAZONAR

CALDO,

LA
'~FQ.SFATINA FAL.!RRR.S"
d

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es el altmento más grande y el más recomendado paralos nl!Io~
desde la edad de seis á siete meses, y particularmente en el mo:erob e1 destete Y durante el período del crecimiento. Facilita mucho la dentición· asegura la buena rormaclóo
e ºteª ueBOB ; previene Y neutraliza los defectos que suelen presentarse al crecer, é impide la diarrea 1 que es tan frP.cuea en 1os nlf!os. -PARIS, 6 A V .ENUE VICTORIA, Y EN TODAS LAS FARMACIAS.

___

.

.._

En Frascos.

DI OS

formó á. la mujer con el mismo fin
1
que ha creado las flores con sus colo- 1
res y sus perfumes, las fuentes, los
pá.jaros y marlpooa.s, para embellecer
la Naturaleza {; impregnar de poesía
á. la humanidad. El tiempo no destru.ña los encantos seductores del bello
sexo, si estos fuesen atendidos debidamente para conservarlos. El "Ja,.
bón Munyon" suaviza el cutis, le oa
lozanía, lo pone terso como la felpa,
mejora cualquiera complexión por hermosa que sea; sin igual para curar
las escaldaduras y sufrimientos cu,d.·
l
neos de los bebés; ¡;ertuma ,,,,n deli~"-~
~
-cado aroma de rosas de Jk»...avera 1
di cual se conserva por mucho tiem'.
po Y jam:\s cansa. -Precio, 60 centavos.
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uso del remedio de Munyon para la Dispepsia. Regulariza, reconstituye y
rejuvenece 1?5 estómagos cansados. El "Jabón de AveJlano de la Bruja'' v 1•
vlfica el cutis Y lo conserva saludable. "La .-Iedlcina para la J...,spepsia cu ra los desarreglos
internos )'. el Jabón obra marav,uosamente RO·
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PETROL~
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DEL DR. TORREL, DE PAR(S

Unica prepa:aci6n que evita la caída prematura del pelo, lo
aumenta, su~v1za y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.

"PAPA

EL USO DEL PETROL DEL DR. TOBREL, DE PARIS.
evita la calvi~ie prematura, que tanto afea y comunica al hom•
bre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado.

VERE MORTUS EST."

EL CARDENAL CAMARLENGO DA FE DE QUE

TOMEN VINO DB S, GERMAN

s. s.

LE6N

xm HA MUERTO.

�Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

=

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Julio de 1903.

'"

EL PAPA
LOS JARDU-ES DEL YATICA..'W.-DOS PÁGISAS DE «COSM6POLL'!.ll

...... Tal vez ambos, el creyente y el escép·
tico, se dejaban invadir por la melanc6lica atm6sfera del lugar donde h11.bíafl evocado el
cruel·desenlace de la tragedia en que habían
intervenido como actores más (i menos directos.
Los grupos de obscuras encinas verdei!, circundados por setos recortndos de una' manera
uniforme, se estremecían al rededor &lt;le elloio.
Ningún otro rumor más que el de su follaje,
unido á la queja mon6tona de una fuente cercana, se oía en este cercado que, de l1i una
parte, dominan los muros de la antigua Roma, y de la otra, la inmóvil y majestuosa cúpula de San Pedro.
Fuera de los üos paseantes; parecía como
que los únicos huéspedes del jardín pontificio fuesen los dio~es de mármol, res~os del
arte pagano e~parcidos en los bosquecillos y
colocados allí, á la sombra de la gran Basilica, por el capricho de los Papas de la época.
del Renacimiento; quién sabe si por orden del
propio Le6n X, á quien siguió por estos jardines su corte de gloriosos artistas y poetas delicados.
Bajo el t6rrido é implacable cielo azul de
una. sif'sta de junio, ese pueblo de blancas estatuas prestaba á aquellas soledades la solemnidad que se desprende de las ruinas de un
pasado glorioso.
¿Tales simulacros de dioses no habían asís:
tido acaso al derrumbe de su Olimpo y de su
culto, para asistir a.hora, como mudos testigos,
á h. deposici6n del Vicario de Aquel que fuera causa. de su ruina?
En los ángulos de las avenidas, urnas gigantescas, de mármol también, perfilaban la
esbeltez elegante de sus líneas.
La vegetaci6n desbordante y enmarafiada
por el soplo de los vientos, aparecía de un verdor más vivo sobre el fondo mortecino de la
verdura. imperecedera de los setos y las carrascas. Las plantas nuevas parecían pal pitan tes
y dolori&lt;ffi.s de verse aprisionadas en este cer-

NUESTRA PBIIIRBA PLANA
Conforme á los ritos de la Iglesia Ca.t6lica,
antes de ser embalsamado el cadáver de un
Papa y conducido al sitio en que han de celebrarse las honras fúnebres, el Camarlengo de
la Santa Sede debe convocar á todos los cardenales residentes en la Ciudad Eterna, á fin
de que, reunid&lt;'s en la cámara mortuoria, asistan l'í. la declaraci6n hecha por aquel dignatario, de que el Pontífice está «verdaderamente
muerto.»
Esta ceremonia es muy imponente y conmovedora. El Camarlengo se despoja de su
traje•ordinario para revestirse con las ropas violeta, que simbolizan el duelo, y tomando un
pequeño martillo de plata, se encamina hacia
el lecho en que yace el Pontífice. Ora un momento hincado sobre un cojín que se encuentra•cerca del lecho; se pone luego en pie, aparta el velo que cubre el cadáver, y golpeando
por tres veces la frente del Papa, á quien llama. en alta voz por su nombre, pronuncia estas palabras, que todos los cvncurrentes al
acto escuchan con religioso recogimiento: «Papa vere mortuus eslll........ En seguida. el Camarlengo rocía el cadáver con.agua._bendita, y
los cardenales, que permanecen de rodillas,
recitan el «De Profundis. •
El anillo del «Pescador» es recogido por el
mismo dignatario de la mano del l'apa y destruí.do después en presencia de los cardenales.

cado que el-1, en realidad, una prisi6n voluntaria'. es cierto; pero por lo mismo más est~echa. y definitiva: el último fragmento de ~1erra y de Xaturaleza abandona.do al vencido
augusto del Vaticano.
Jamás ~Iontfan6n había sentido, como en
ese, instante, la intensa poesía de esos jardinefl,
únicos en el mundo, ni la opresora tristeza
que exhalan sus mudos matorrales, sus estrechos parterre@, sus fuentes mismas y sus terraza.", desde las cuales no se divisa. mfls que
la muralla de ronda y, tras de ella, ionumera bles chimeneas de fábricas, brutal símbolo
de la victoriosa actividad moderna ..... .

.

***

...... El personaje que aca.ba de aparecer súbitamente en el cuadro melnnc6lico del desierto jardín, de una manera que parecfa sobrenatural, de tal manera su presencia comentaba al vivo el dis1,urso del apasionado gentilhombre, era el propio Padre Santo, que se
dirigía á su carruaje para ir á su acostumbrado paseo.
Dorsena, quP. sólo conocía á Le6n XIII en
retrato, miró un anciano encorvado, quebrantado, cuya blanca sotana brillaba bajo la capa
roja. y que se apoyaba con un brazo en un prelado &lt;le su Corte, y con el otro, en uno de sus
oficiales. Apartándose, como se lo recomendara Montfan6n, para. no atraerse une. reprimenda de los guardiants del jardín, pudo estudiar á gusto el fino perfil del Soberano Pontífice, que se detuvo ante un· macizo de rosas,
á hablar fau,iliarmente con un jardinero que
le escuchaba arrodillado. Vi6 la sonrisa de infinita indulgencia de su boca de corte espiritual; vi6 el relam paguro de sus ojos radiantes,
que justificaban el dictado de «lumen in crelo,»
aplicada al sucesor de Pío IX por una célebre profecía. Vi6 la mano venerable, la mano
pálida, diáfana, que se eleva para dar la bendición solemne con tanta majestad, levantarse basta una espléndida rosa, y vi6 los de-

El dibujo que aparece en nuestra primera
plana, representa la escena de declaraci6n
de la muerte de Su Santida&lt;1 León XIII.

VERSOS DE LEÓN XIII.
Reproducimos en italiano y en español, la
poesía que Le6n XIII envi6 al célebre historiador milanés César Cantú, con motivo de la
felicitaci6n que éste le dirigi6 en vísperas de
las fiestas de Navidad y dd Afio Nuevo.
Dice así:
LA :MORTE

dos, desprendido!' del blanco mitón, inclinar la flor sin cortarla, como para no lastimar
á una frágil creatura de Dios.
El anciano Papa aspir6 un segundo el perfume de la rosa recién abierta y prosiguió su
marcha haciit el carruaje, cuya Ailueta se divisaba vagamente entre los troncos ele las encinas verdes.
Los negros corceles arrancaron con un trote
sumamente rápido, y Dorsena, volviéndo!&lt;e á
Montfan6n, mir6 gruerns lágrimas al borde de
los párpados del vi&lt;·jo zuavo, que, olvidando el
resto de su conver~ación, exclam6 suspirando:
((-He ahí el único plac~r del que es, sin
embargo, el sucesor del primer apóstol oler
las flores y caminar leguas y leguas en c¡rruaje, lo más de pri!&lt;a que pueden correr sus
caballos ...... Se han arreglado cuatro tristes
ki16metros de camino &lt;le rueda que se cruza
en forma de madeja sobre sí mismo, al pie de
la terraza donde nos hallábamos hace un momento ...... Y por allí va él y camina y carnina, haciéndose la ilusi6n del vasto espacio
que le está prohibido recorrer ... .. .
Espectáculos muy trágicos he visto en mi
vida, ¡vaya! He combatido y he pasado una
noche entera herido en un campo de batalla
entre dos muertos y sintiendo que me rozaba¿
al paso las rue&lt;lm; de la artillería de los vencedores, que desfilaban canta~clo ...... Y, sin
embargo, nada me ha conmovido tanto como
el paseo de este anciano, que jamás ha proferjdo una queja y que no posee nada suyo, máa
que esa fanega de tierra, para moverse libremente ..... .
Pero hay una palahra magnífica que este
santo anciano escribi6 en una ocasibn de su
puño y letra, abajo de este retrato, d;stinado
á un misionero. Es de Tertuliano y explica
por sí sola la vida de León XIII: «Dehitricem
martyrii fidem, la fe está obligada al martirio ...... »
P A UL BOURGET.

LA MUERTE
Ya al extinguirse tardo el sol poniente
Brillan, Le6n, sus rayos en tu frente; '
En las exhaustas y cansadas venas
El ritmo de la vida late apenas. ,
Vibra, muerte, tu dardo· el cuerpo inerte
Será frío despojo de la ~uerte.
M~s,. rota su pasi6n, con santo anhelo
Rap1da vuela el alma y busca el cielo.
Acaba el largo y áspero camino,
i~ al fin, .Señor, descansa. el peregrino!
S1 tu graCJa merezco, Dios clemente
Repose en ti mi alma eternamente. '
LEóN Xm.

Del sol cadente che si na~conde emai
Splenden, Leon, su te, gl' ultimi rai ·
Nelle riar1&gt;e vene inardita
'
Lenta, lenta si spegne omai la vita.
Vibra morte lo stral, le fredde spoglio
Chiuse in funereo vel, la tomba acogli~·
Ma. fuor di sua prisione lo spirito anelo'
Ratto dispiega il vol, ricerca il cielo.
D'aspre lunga. cammino questa meta·
Beh! Signor mio, la santa voglia acq~eta
E se di tanto, tua mercé, son degno
'
Lo spirito accoglie nel beato regno. '
LEoN Xm.

EL FIN DEL POEMA
Afüi, en el lejano barrio de torcidas callejuelas, vivía en su destartalado cuartucho el
pobre «Mirlo de París.• Su pequeflo cuarto era
un nido de ha.~bre y de poesía á donde llegaban los ecos distantes y alegres de la gran ciudad. Ali~, en s~ apartado rinc6n, el poeta cantaba el himno a la luz y rreaba la rima bella
y potente.
Hacía ya algún tiempo sofiaba con el pujan·
te vuelo de las aves. ¡Oh! Ama ba las alas las
alas que cruzan la gran inmensidad y co~du-

León XIII y su familia en 1867.
cen hasta el azul. Su sueño, en el que también se mezclaban los horrores de la miseria,
era uu poema, y ese poema, con su parvada de versos locos y suhlimes, le llenaba el
cerebro á manera. de pájaros bravos y cautivos.
Y aquella. noche de crudo invierno, con el
estómago vacío y las manos ateridas y heladas, miró fijamente por el ventanillo de su
buhardilla hacia allá, hacia el riñ6n de la gran
ciudad donde se alzaban los palacios iluminados, y:dijo: «Para vosotros, ricos potentados
que ahora, en estos momentos de mi tristeia,
os calentáis á la lumbre de la estufa y lleváis
el est6mago satisfecho; para vo,-otros, los poderosos que despreciáis el harapo y os reís del
verso sellsible que canta el dolor; sí, para vosotros, voy á abrir la puerta. de la. jaula á mis
fieros aguiluchos; ya sentiréis el mordisco de
su corvo pico.• Y agarrando la pluma, puso
este título: «La Miseria.»
La buhardilla enmudeci6, y en medio de
aquel silencio s6lo se oía el arafiar de la pluma sobre el papel y á veces un nervioso castafletear de dientes.
Las cuartillas se amontonaban una tras otra
garrapateadas á la ligera por el rasgueo ince~
sante de la pluma. Las horas pasaban y pasaban.
Fuera, la nieve, con su mon6tona canci6n
y dentr?. 1.a loca fiera olvidad9: del hambre
del sufr1m1ento. Ya el poema iba á concluirse, cuando de pronto un grito desesperado:
«¡ No hay tinta!», y el poeta 1:1e irgui6 como un
loco. Y aquel eco, que reson6 en las tinieblas
como un gemido, era el grito del luchador
que quiebra su espada en el combate la maldici6n del mendigo á quien se le arrebatase el
último pedazo &lt;le pan que come; y entonces,
como un le6n que se vengara á sí mismo se
hundi6 la pluma en un brazo, y empapándola
repetida!! veces en la roja tinta de sus venas
escribi6, triunfante, sus últimas estrofas be~
llas y atrevidas como banda de soberbias águilas!

A JALAPA
Cesto de lises donde Amor anida,
Vell6n de armiño, columbina pluma,
En el collado tu beldad se esfuma
)Iientras menos visible más querida.
De níveo raso y de cresp6n vestida
Velo nupcial á tu esplendor la brum~
Eres flor de la niebla., flor de espuma'
Por el viento del trópico mecida.
'
Brillas en la serena lontananza
Con prestigiosa irradiaci6n suprema,
De fuegos en munífico derroche,

Y, saga de ilusiones y afioranza
Pareces en la sombra una diade:na.
Caída de la frente de la Noche.
RAFAEL DELGADO.
Hay dos cosas á las cuales es preciso acostum.brarse, so pena de encontrar insoportable
la vida: son las injurias del tiempo y las injusticias de los hombres.-CHA::lffORT.

*

Suel~n las nubes hacer sombra al sol: así
las pasiones se la hacen al raciocinio.-PLUTARCO.

y

RAFAEL ANGEL TR-0YO.

Es más difícil aceptar un consejo que rehusar un regalo.-TO)!MASEO.

El Interior de la Basílica de San p edro, donde estuvo expuesto el cadáver de León XIII.

�E L MUNDO ILUSTR ADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

En d Uaticano
te6n

xm intimo.- ta misa.-

€1 paseo por los Jardlne s. - tas
audltntlas.- €1 almutr%o.-tas guardias.

La dolorosa impresión que en :México, como en los
demás pueblos del orbe católico, ha causado la muerte
del ilustre anciano que durante un cuarto de siglo rigió los destinos de la Iglesia, nos obliga á publicar la
información gráfica que aparece en estas páginas, y que
consideramos &lt;le importancia para nuestros lectores.
Mucho se ha escrito acerca de la vida del Papa, y
con los detalles de sus costumbres, para no hablar más
que del León XIII íntimo, podría formarse un libro;
pe10 en la imposibilidad de dará este artículo mayor
exte~sión que la que nos permite el limitado espado de
que disponemo~, nos concretamos á publicar únicamente los apuntes necesarios para la explicación de nuestras i lustraciones principales.

derecha y á la izquierda del tabernáculo, se en_cuentran
dos candelabro¡;, considerados como verdaderas Joyas del
arte, y dos estatuas de santos. Pío Centi:a, invariable!llente asistía á Su Santidad en la ceremoma. Los dommgos
y Íos días de fiesta el Papa, si se encontraba bueno ue
salud, ofrecía Ja diisa en la capilla que precede al salón
del trono, permitiéndose á algu~as personas, como una
~racia especialísima, que concurrieran á eJla oyéndol_a desJe una sala vecina, cuyas puertus permanecían abiertae.
d,e6n XIII1 asienta el autor de Ja obra á que nos referíamos, decía la m1sa muy lentamente, con profunda piedad y conciencia muy exacla de la grandeza de esta función «temible para los miamos ángeles,,, como revelá la Iglesia.»
Después de haber celebrado el santo
rncrificio, el Papa asistía .í otra misa,
dicha por un capellán de servicio. Era
su acción de gracias.

LAS PRIMERAS ORACIONES.

León XIII, comunmente, abandonaba el lecho"á
las seis de la mañana, hora en que su camarista, Pío
Centra penetraba en su habitación para ayudarle á
Yestirs~. Su cama era sencilla y muy estrecha; al pie
de ella se veía un reclinatorio cofl un gran cojín rojo,
y sobre éste, el «libro de horas.» Pasados algunos momentos que Su Santidad empleaba en el aseo sumario de
su persona, se disponía á rezar las primeras oraciones, encaminándose después á una pequeña sala, contigua á su cuarto, para celebrar la misa. E l altar se
levanta sobre una p lataforma de un solo escalón; á la
l. León XIII en su despacho. - 2 á 7.
actitudes.-8. El estandarte pontificio.

.

EL DE&lt;;AYUNO.

El desavuno de Su Santidad consistía en una taza de chocolate ó café
con leche. En los jardines del Vatieano, desde 1888, había constantemente
algunas cabras que los carpinetenses
regalaron á su ilustre conterráneo, y
que proporcionaban la leche necesaria
para el alimento del Pontífice. )luchas vece¡;,, durañte su paseo de cos-

Expresiones y

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á. ~- El Pa.~a. de pa~;~:. ll~gad~~-á, lo.s ja.rd: nes;. el de~ca~~ e;J; ~v~sta. con su sobrino.- 9 yl0. En la. cportentina.&gt;- 11. S u Santidad rn coche,
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�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL ALMUERZO

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Poco después de medio día, Su Santidad
almorzaba caldo, huevos y carne; esto era todo. Solía tomar, además, una copa de burdeos y un poco de ensalada, que ordenaba se
le condimentara burlando la vigilancia del
Doctor Lapponi, que se la tenía prohibida.
Ultimamente, el Papa almorzaba siempre solo,
pues raras veces lo acompañaba á la mesa su
Secretario particular ú otra persona. La costumbre que en otras épocas existió de servir
un almuerzo para doce de los dignatarios más
notables, después de servir el del Papa, qued6 no hace mucho tiempo suprimida.

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Domingo 26 de Julio de 1903.

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EL PASEO EN COCHE

1/

Tras una corta siesta, los «sediarii» conducían á Le6n XIII en una silla de manos ( irportentina") hasta las rejas del Vaticano 6 la puerta de Pablo- V, donde, por lo regular, lo esperaba su coche.
El cortejo pontifical que acompa:fíaba á Su
Santidad, se componía de dos guardias suizos,
con la alabarda en el hombro; dos guardias
nobles y un camarero. El Papa, con su séquito, atravesaba generalmente las salas de Rafael, las galerías de los mapas geográficos, el
ea16n de las tapicerías y el de los candelabros,
para bajar por la gran escalera del Museo hasta la entrada de los jardines. Durante su paseo en coche, iba siempre escoltado por guardias nobles á caballo. Este paseo, ordinariamente, duraba dos horas que el Padre Santo

~

/ C&gt;ó r.J/'\."
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empleaba en leer su breviario 6 en conversar
con las personas de su séquito. La hermosa
calle cercada con plátanos y con encinas que
va de la puerta angélica á la puerta «cavalleggeri,» fué la preferid;¡, del Papa para su paseo
ordinario.
EL GABINETE DE TRABAJO

El despachode Su Santidad era sencillísimo:
un cuarto amueblado con algunas sillas forradas de tela roja, y un escritorio «ministro.»
Al frente de éste un sill6n y una pequeña mesa con cubierta de terciopelo verde. En el despacho, casi siempre, se veía una jaula con
pájaros cuyo canto constituía la única nota
alegre de aquel severo cuadro.
LAS GUARDIAS. -LA FAMILIA PONTIFICIA

Para terminar, agregaremos algunos apuntes relativos á los guardias del Vaticano y á la
familia pontificia.
La Guardia Noble se compone de un coronel, un teniente, un subteniente, ocho «exentos,,, un «exento&gt;, con fuuci6n de Ayudante,
ocho «segundos,» un «segunclo» con función
de ayudante, cuarenta y ocho guardias, un
furriel, ufi escudero, cuatro clarines, un maestro de armas y un almacenista. Para pertenecer á esta guardia, es preciso, además de poseer un capital de 20,000 francos, como mínimum, presentar un título de nobleza reconocido de setenta afios atrás por la Corte -pontificia.
La guardia suiza reside en un cuartel anexo

tumbre, Le6n XIII acarici6 aquellas cabras y convers6 alegremente con el
pastor encargado de cuidarlas.
'
LAS AUDIENCIAS.

Tod_os los días, á las ocho de la mafiana, el Cardenal Rampolla era recibido por
~u Santid~d, y después de la entrevista, que duraba más 6 menos tiempo, según la
importancrn de los asunto~ tra_tados, el augusto anciano hacía la corta jira, que tan
grata era para_él, por los JardmeR. _Hablaba, á veces, con su jardinero, para darle
«buenos conseJoS» en punto á botámca, y, tras uri momento de desc:mso se dirigía al
s~l6n donde regul_armente daba audiencia á los dignatarios de la Iglesi~ y á los particulares que pr~viamente lo hubieran solicitado.
El ~eremomal de costumbre en estos casos, es muy curioso: primero, el triple
s~ludo, o sea uno á Ia puerta de entrada, otro en medio de la sala y el último á los
pies del Papa, á qu~e':1 se besa la ~andalia. Durante la audiencia, ei' Pontífice permanece sentado y el v1S1tante de pie. Concluída la entrevista éste para no dar la
espalda al Padre Santo, sale andando hacia atrás, y nna vez 'que d~saparece, el Papa ordena la entra~a de otra de las personas que esperan verlo, y aRÍ Rucesivamente ~a.s ta que Joda~ o algunas de ellas, según el caso, han logrado su objeto. Los no
catol~cos, están dispensados de la observancia del ceremonial.
¿Como he de ~acer?-preg_untaba una ocasi6n al Mayordomo un norteamericano
prote~!'3-nte, á quien Su Santidad había concedido una audiencia. El Mayordomo
ocurrio al Padre
para resolver .el punto, y Leo'n XIII 1e d'·
· f Santo'b'd
1Jo: «Deci'dl e que
h aga como s1 uese rec1 1 o por el Presidente de la República de los Estados Unidos.»

.t
1

11

••

(. f ' '
~~~~==~.=:=:::=:::======:s¡¡¡¡¡ii55¡¡::: :;=~:=::~

l. Une. función pontifical. - 2. La. guardia palatina. ~e.;l:p:e.:sa:r~S:~.S~.~ 3~0::fi.~l
.
c1a es de la. Guardia Noble -4 M
· ·
a.estros de ceremonias del P apa.
5• L a escolta del Papa,

ra\i;t~rior ~e la Capilla S_ixtina.- 2. Ayuda. de cáma.5 León ~ªrr· 3. Uncsecretario.-4. Caballerizo de S S
•
Y su orte íntima.
· ·

al Vaticano y está especialmente encargada ~e
vigilar las salidas y corredores del Palac~o
Pontificio. Su instituci6n data del Papa Juho
II, y el dibujo de los uniformes que lleva, ~s
obra de Rafael. El personal consta, aproximadamente, de cien hombres.
Completan el «Ejército Pontificio,» los individuos de la Guardia Palatina y los Gendarmes del Vaticano.

***

La familia pontificia la componen: 1? Los
Cardenales Palatinos, llamados así porque habitan en el Palacio Pontifical.-2? Los Prelados Palatinos.-3? Nueve camareros secretos
de Su Santidad.- 4? Un sacristán, confesor
del Papa.-5? Un Secretario de la Cofigregaci6n del Ceremonial.-6? Los Prelados de la
Casa de Su Santidad. Esta comprende diversos cole~ios; entre otros, el de Prelados asistentes al trono y el de los protonotarios apost6licos.
Además, figuran como miembros de la Familia Pontificia un gran número de camareros, el Estado Mayor y los Oficiales Superiores de la Guardia Noble y de la Palatina y los
familiares.
Por separado, publicamos un grupo que representa á los miembros de la familia Pecci
que vivían en 1867, y una vista del interior
de la Basílica de San Pedro, donde estuvo expuesto el cadáver de Su Santidad el jueves último.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Julio de 1903.

casi todas las graderías interiores y parte a;1
exterior, quedaron convertidas en huna t~~:cii
escombros en un gigantesco esc?m ro e _e i
su obJeto preciso, a.1entero·, se itegó á olvidar
gunos supusieron que est a.b a cubierto por una. techumbre cónica.
te
y empezó su explvtación secular como can ·
ra; hasta. que por fortuna., un _gran i?ªPª culto,
Benedicto XIV, después de mediar el sigl_o XVIII,
lo consagró como un templo á los mártires Y poco á poco quedó limpio, en parte r_esta.ura.do Y
sus fragmentos sostenidos con altísimos ta.ludes
de ladrillo que, feos_ como_ son, serán perdona.dos en gracia de la. mtención.

***

DIAS DE ROMA.
El Coliseo.-·Las Catacumbas.
Cuando iba á escribir su Ifigenia, Grethe estuvo largo tiempo estudiando en estampas las
obras maestras de la escultura griega; eo buena
receta. ésta y lo prueba que vista. á distancia. la
tragedia. del maestro de Wéimar, se antoja hecha. por Eurípides, sin parecer, sin embargo,
un remedo (¿cómo se dice &lt;pastiche&gt; en castellano?) . Pero es muy difícil, imposible quizás,
substituir ese promedio de estados de alma que
se llama &lt;el espíritu moderno&gt; con el equivalente antiguo; hundirse á fondo en la. litera.tura de
una época., aproxima algo, ¿,pero quién se hunde
a.sí? Yo creo que el caso es rarísimo, sobre todo
cuando se trata de poetas, ¿.quién que no sea
francés, inglés ó español, puede creer que de veras penetra. en el alma. de la. poesía española,
francesa ó inglesa.? Los poetas no se traducirán
nunca., por eso; un elemento irreductible, intraducible se esJa.pa.rá eterna.mente á la. versión. En
cuanto á explicarlos, ya. es otra. cosa.; no hablo
de Víctor Hu¡¡;o ó Emilio Ca.stela.r explicando á
Shakespeare y á Byron, porque aunque los poetas poseen intuiciones maravillosas para. comprender á los poetas, por regla. genera.! tienden
á identificarse con ellos y los deforman espléndida.mente, y es el ca.so de Hugo y Ca.stela.r.
Taine, Menéndez y Pelayo, que son artistas, pero que son estudiantes, que sienten, pero que
conocen el método, analizan mejor á los poetas
exóticos. Pero no ,e trata. de eso, se trata. de convertirse en ellos; y para la empresa. que a.puntaba. a.l principio, de substituir á nuestra. alma individual la colectiva. de un tiempo lejano, valen
más lii,s artes de forma visible, palpable, transformable, las plásticas: pinturas, estatuas, relieves, monumentos .... Yo habría. querido sentir como los roma.nos sentían; ¿pero cómo, sin
preparación bastante, sin tiempo suficiente"? Lo
que hacía. era graduar un poco para prevenirme
mejor, sin a.tender á cronologías, sino á la. importancia creciente de obras de carácter determina.do.
Por supuesto que estoy contando una. fábula.:
no hice esto; el primer día. que estuve en Roma.
me fuí á ver el Coliseo, me harté de él los ojos;
pero cuando volví, la. última. vez, sobre todo,
puse en planta. mi sistema.: lentamente me dirigí
á él desde el Foro: Ara.luce me acompañaba y
quise que tuviese conciencia. de la. conciencia. que
tenían los romanos de su grandeza y su fuerza.;
éste es el fondo del alma. romana.; el romi,,no luchó por ser fuerte, se sintió fuerte luego y trasmutó su fuerza. en grandeza. al ci.bo; y no sólo
la. fuerza. física. que depende del ejercicio, sino
la q.ue dimana de la voluntad y se trasmuta. -en

fuerza moral (&lt;virtus&gt;), ésta., sobre todo, laque,::
tiene a.l carácter por músculo y por a.rmll.. Esta.•·
fuerza. moral roma.na., fué su don de mando, ca.da. vez más penetra.do de razón; el &lt;j us&gt; transforma.do en jurisprudencia ... Y me callo á tiempo, esto va. volviéndose disertación de escuela.
de derecho ....
El Coliseo es el sello de la. grandeza. romana.;
el alma romana. se sintió traducida en aquel monumento imperial: grande, dura., orgullosa., profundamente despreciadora. del dolor ajeno: cuando se hizo huma.na., cuando se hizo cristiana., se
disolvió y se trasmutó; fué cuando el «Forum&gt; se
convirtió en el &lt;campo vaccino&gt; y el Ca.pitolium
en &lt;ca.mpidoglio&gt;: mejor para. el wundo, pero
su alma histórica había muerto ....

*
**

Vagar y diva.g¡¡.r en las ruinas del Foro, dejar
venir lenta.mente del fondo de los siglos bajo la.
triple nave de la. formidable basílica. que Constantino le robó á Macencio, un sentimiento inexpresable de admiración y sumisión; poner nuestra alma. en contacto con la penumbra de los
tiempos muertos, subiendo por el borde de la.
hondonada. del Foro al a.reo de Tito, acora.za.do
hasta. hace un siglo con los restos de la. fortificación que en él habían apoya.do los tei-ribles
señores bandidos medioeva.les y a.bí detenerse,
para. recibir un bailo de suprema melancolía, no
sé qué boca.na.da de tristezas y nostalgias que
vienen de muy lejos, de muchas tumbas sin cruz,
sin nombre, sin muertos .... Es el mismo efecto,
en el orden subjetivo, que produce el acercar al
oído un caracol para. percibir el ruido lejano
de la mar, el caracol es un fonógrafo del océano; así, aquí, se oyen las tumbas del mar de las
edades. [Este cliché viene también del fondo de
la. retórica..]
Luego se baja. a.l a.reo triple de Constantino,
tan censura.do y tan hermoso, y se desciende al
salir, á un sitio centrado por un cono medio
deshecho, ruina de la gran fuente en que se lavaban los gladiu.dores sudorosos &lt;meta. suda.ns&gt; ....
Largo rato hace que venimos viendo el Coliseo; siempre produce la. misma impresión aplastante, lo mismo cuando se le ve de golpe viniendo en &lt;vettura&gt;, entrando en la. depresió.i en que
se yergue y corriendo á. todo galope jle los incansables jamelgos roma.nos en torno de la circunferencia exterior del edificio (más de medio
kilómetro) que bajando á él á pie y lenta.mente
para. enfocarlo bien.
Está en una depresión; parece que con su ma-

sa. ba. hundido el suelo ... . Más allá de los bor-s
des de tierra, se ven jardines, casas, templos, el
arco de Constantino .... Sabemos bien lo que ali
hubo: las termas de Trajano, el doble templo
Roma y Venus, unidos por los ábsides (por el
lado del Coliseo se entraba al de Venus, allí ea•
taba. frente á él, el coloso de Nerón .... nieto d
la dama. Nerón, como sabéis, era descendien
de Venus; porque la familia. de Julio César des•
cendía de Eneas, hijo de Venus, y Nerón deseen•
día de Au¡rusto, sobrino de César, por su madre
Agripina. (hermana de Ca.lígula,. l'. .... no le~is
á Suetonio) por su abuela. Agr1pina [la muier
de Germánico, era. éste un excelente muchacho,
¡pero qué sangre, Dios mío, qué sangre!] y por
su bisabuela Iulia: una verdadera sacerdo\isa
tle Venus la. señora esta. ....
El Coliseo tiene un color singular; tiene color
de olla. puesta. frecuentemente á la lumbre; algu•
ná. vez, a.l sol pleno, parece color de sangre lavada. y restregada; por una gran porción de so
circunferencia., el Coliseo es elíptico, pero á pri•
mera vista. parece redondo; perdió ha. tiempo su
parte superior que al derrumbarse ha. irr&lt;lgularizado artísticamente }as líneas del contorno.
Pero hay un lado, donde los restuuradores ba.n
realizadv una. no escasa. labor, en que se puede
medir completo en altura el edificio, tal como
ra. Cuatro pisos, de, arcos superpuestos, exceJ.!•
to el más alto en donde los claros son cuadr1•
longos ent1·e pilastras; los tres inferiores ornados de columnas un poco empotradas en los mu•
ros; en ellas del dórico a.l jónico y a.l corintio,
se asciende por los tres ór(lenes clásicos; un ar•
q uitecto griego se habría escandalizado, por
supuesto, de esta triple serie. de columnas puramente ornamenta.les, que no sostienen nada. La
ventaja de no ser a.1·quitecto griego es inmensa,
la comprendo en ebte instante en que me encanta
tamaña heregía. académica ... Inúti.1 decir q ue:18ol
estatuas que brillaban bajo las ar.cadas, brillan
ahora poi· su ausencia; ó sirvieron para. romper
las cabezas de los bárbaros, ó los bárbaros lea
rompieron las cabezas, ó ya en tiempos más cul•
tos fueroQ destina.das á los hornos de r.al, por
otros bárbaros más bárbaros que toda la barba•
ríe junta.
Porque habréis de saber que esta enorme mole,
varias ocasiones incendia.da y quebrantada pro·
fundamente por los terremotos, una. vez que las
luchas de gladiadores cesaron y luego terminaron las de fieras, sirvió en parte de fortaleza
como todos los mo,numentos romanos á los tarri·
bles nobles que se disputaban los jirones de la
ciudad eterna p.ara. ser .dueftos de los papas, 1

Entramos después de besar yo piadosa.me1:1te la
lá . da de consag1·ación (con ese beso se obtienen
lar~a.s indulgencias, largos perdones:-lo queed
im erdona.ble, me decía. Deffis, es qu~ oes~ uste
esf iedra. en que han dejado su~ m1crob10s los
labi~s de dos millones de peregrmos; es verdad,
ro O soy en el fondo muy pueblo, muy_ perepe_ o). Un sol débil, un sol de decadencia., un
f~t°sin color nos entibiaba á través de los espesos sobretod~s .... Nada se nos figuró,_ nada !!u•
dimos evocar, no vimos ni á los mártires, m á
las fieras ni á los grupos de orantes rodeados
de muerU: ni á los gladiadores, desnudos ó vestidos de hierro luchando con lanzas, con espadas con tridentes ... No vimos na.da; allí esta~&amp;
la «logia&gt; imperial, no nos tué da!1o reconstrmrla. allí la. de las Vestales, imposible de figurárn~sla: En ese cráter que ~a.!-'8cía d~~trozado por
verdaderos ciclones de dehr10 homici!1~• DO acrr·
tamos á figurarnos la lava en ebullición de a.s
multitudes.•••
1· ó ó
Bajamos á la. arena, el guía nos exp ic e mo
se convertía aquel recinto en estanqui: para ~as
na.urna.guias sin inundar todas la.s oficmas ba.Jas
del anfiteatro, los cubiles de las fi~ras f~rma.dos
de enormes bloques comunicados mgemosa.mente con las bocas de salida al niyel de la. a.reo!!',
y los espolia.ríos, y todo ello si1;1 estar 1i:erméticamente cerrado y no lo entendimos. Vunos el
suelo surcado p~r varias fosas de donde surgían
las má,luina.s y las decoraciones para. los espectáculos, formidables tramoyas para fl!-r~as generalmente trágicas, que hacían 1~ delicia. de sesenta. mil espectadores, enfurecidos por la tensión nerviosa., por el olor de la carne huma.na
revuelta. con la animal, por el olor dela sangre.
[Y azorémonos ahora de los emp_era.dores aztecas sacrificando millares de víctuna_s, monótona y ritualmente, hasta apestar una. ciudad en~ra. de vapor de sangre y enfermarse y morir
cansados de arrancar corazones: claro qu~eran
animales feroces y claro que lo era. también el
cantor de las rapsodias homéricas que á través
de su lente de esmeralda., atisbab!!- la agonía. de
las víctimas y las victorias f,·enética.s de los leones sobre las frágiles y dulces muchachas arrancadas á las catacumbas.]

***

No vi na.da.; vi allá arriba, en el ~iso más a.~to
del Coliseo á unos peregrinos meJicanos (oa¡aqueños), q~e me reconocieron, me saluda.ron, ID:ª
abra.za.ron y yo les he de haber recordado~ Chila.m-Bala.m sacerdote maya, y ellos me tra.Jeron
á la. memoria. á Ahuizotl, empera.dór azteca.. No,
ni ellos ni yo, a.grE:gábamos lineas estéticas á
aquel cuadro grandioso y que nos parecía. mudo
porque no entendíamos su lengua. .... Como que
hablaba. latín ....
Cuando vino el crepúsculo, la sombr_a, 11!' noche, sin estrellas, sin luz azul y misterio~a,
aquello tomó, toma forzo~am~nte a.un á los OJ_os
menos habituados a.l sortilegio de las evocaciones, que no son más que la objetiv9:ción (1) de
la visión interior, un aspecto fa.ntást1co y temeroso por extremo; dan ganas de marcharse. El
guía. retiene explicando las línl&amp;S de arcadas
sosteniendo las graderías, las zonas de graderías separa.das por muros exuberantemente de·
corados· el sitio de los emperadores y las Vestales y l~s sena.dores y la. guardia, el de los _emplea.dos y gentes distinguidas, y ,allú ar~iba.,
junto a.l muro hoy _para.do .Y vacio, a.l pie de
los marinos que cuidaban de tender los vela.ríos, el pueblo, la. plebe, los «pela.dos,&gt; &lt;pilluti,&gt; que decían los roma.nos, y entonces ~i
hierven y viven todos aquellos huecos carcomidos, desquebrajados, rotos, rellenos de sombra
y de sombras ... ~l Dante que, busto _d~ náufrago entre las olas negras ó barquero s1mestro en
el mar del dolor, diouja su figura en todas las
tragedias de la.s cosas ó de las almas, Dante debe ae haber visto aquí en escorzo sus círculos
infernales; no les fu.Ita ni la. gran brecha trazada por el paso del Cristo que vino del sepulcro
para libertar las almas de los que en él había.o
creído antes de él. . .. Una. la.va más negra que
lo negro, más obscura que la muerte, suuia. á
borbollones del fondo de esas fosas .... De sus
olas espesas emergían las esca.las de luz por
donde subían y bajaban los ángeles ante los ojos
estát1eos de hvrro1· y ue fe, de 10s mártires cuyo
fanatismo fué la levadura uel mundo nuevo ... .

***

Las catacumba.s se pueden visitar de tarde, muy
tarde, no importa, allí siempre es de noche.
Cuando hice mi primera visita, el frío, la. lluvia.,

la. bruma hacían de la Vía. Appia, á cuya vera
existen l~s minas sepulcrales, un vestíbulo admirablemente acorde con el dédalo nocturno en
que íbamos á hundirnos. Nuestros coches abrían
un verdadero túnel en la glacial de~sida.d de la.
lluvia. de átomos de nieve, de la m_ebla crepuscular· los mármoles de la Vía Appia que desfila.bao' á nuestro lado, esfumad?s los contornos,
adquirían vaguedades fantásticas de ensueilo.
Paró el carruaje, bajó el guía., sacl!'mos con trabajo la cabeza. y en pos de las narices congela.das, la vista. empañada y acet tamos á verá n_uestra. izquierda. la silueta borrosa. de una capil!a.,
triste, desnuda., cualquiera, sol9:. En el friso
leímos: cQuo va.dis Dómine.&gt;. Ba.¡amos llenos de
sorpresa de emoción; estuvimos allí algunos
minutos 'parados, silenciosos, ¿qué era? ¿qué
veíamos'f nada ó casi nada.. Todo el poema de
Sinkiewicz que era. ya popular, que todos habíamos leído releído, invadió nuestros recuer_dos
y sentíamos su vida, su pasión y_ ~u color girar
en torno nuestro: el apóstol fug1t~vo, el fantasma del Maestro, la. aterradora uulzura del reproche. .. Todo lo revimos en ~n relámpago Y co~
la certeza de esa. visión seguimos nuestr(! ca.mino, más silenciosos, más ate!'idos, más tristes.. •
Yo tengo una. porción de certe~a.s absu_rdas que
forma.u una especie de decoración obligada. de
mi poca filosofía y de mi esca~a. ciencia_; son
bastidores pálidos, bor.ra.dos,_ ra.idos ~e mi tea:
tro interior un teatro mcend1a.do varias veces,
pero los vetustos y carcomidos telones al_líestán?
ni modo de evitarlos, ni modo de destruirlos, m
modo de retocarlos ... Esto lo he intentado varias
veces han resultado pintarrajea.dos, ridículos. ..
Uno de estos torillos, como dice~ los escenógrafos, e&amp; la. convicción de que_he visto, de qu~ _he
vivido ciertas épocas históricas, me son fa.mi ha.res · cuando he leído narraciones y descripciones
de ~lgunos de los episodios ~ue constit~yen su
trama, no me parece que me mformo, s100 que
recu.,rdo, recuerdo los detalles que leo y ot~os
que no leo, sino que evoco; na.t~ralmente_el tmo
con que he escogido involuntariamente mis reencarnaciones retrospectivas, revela~ mi temperamento psicológico [lsi no habré dicho una tontería!]: yo he navegado con los fenicios en busca de la Atlántida.; he visto c,antar á Sófocles,
bh,ndo adolescente desnudo y bello, el peán de
la victoria de Sala.mina; he asistido á las tragedias del cristianismo naciente ¿era. yo cristiano·~ ¡Ay! no; estaba entr~ los de Ne~ón y Domicia.no, por miedoso; he sido UJ? mon¡e espa~ol, y
he sido reformista en Alemania. y revolucionario en Francia., pero ya estos a.va.tares son. un
poco escogidos por mí desde ahora., son actitudes no respondo de ellos. Creo que á todos suced~ria. lo mismo y no me explico de otro modo
porqué estudiando ciertos períodos históricos se
sufre tanto, ta.oto, ó se goza. tan apasiona.da.mente ....

y

** *

Habíamos llegado á las catacumbas de San
Seba.stián. Las catacumbas [este nomb1·e secomenzó á usar en los siglos del cristianismo triunfante el nombre genédco de &lt;cementerio&gt; es el
usad~ por los cristianos primitivos] son excavaciones hechas en el subsuelo de la campiña
romana, principalmente por los cristianos delos
tres primeros siglos. El terreno se prestaba; el
culto de los muertos, forma de toda religión
na.ciente, expresión genuina del sentimiento religioso primordial en la humanidad de las edades
prehistóricas, exigía. á los adeptos del Cristo
conservar sus muertos y más cuando éstos en
sus lechos de tierra., debían esperar, según la.
creencia, en la. resurrección de la. carne, el supremo día de la justicia.; esta. fe, este dogma,
bastaba para. obligar á los cr~stianos á no incinerar sino á inhumar. Y lvs mhumados solían
ser la.~ víctimas de la intermitente, pero á veces
feroz persecución de las autoridades imperiales;
los restos recogidos a.l apagarse las antorchas
vivas, ó desatados de las cr.ices, ó extraídos al
píe del tajo dti los sacos de los verdugos ó piadosa.mente reclamados en los espolia.ríos de los
circos y de los anfiteatros, allí, en las paredes
de aquellas minas fúnebres, se depo&amp;itaban en
nichos, no profundos. para esconder los cuerpos
como en los camposantos de los tiempos posteriores, sino á lo largo de los muros, sino superficiales, para. tenerlos más cerca., para hacer más material, digámoslo así, la. perpetua
comunión de los vivos y los muertos, que fué
la. prodigiosa. fuerza moral de la religión naciente.
Creyóse antes que éstas eran inmensas canteras abandonadas, utilizadas luego por los cristianos; los trabajos estupendos (le Rossi han demostrado hasta la evidencia que esto no era
cierto: un cristiano ó cristiana rica compraba
al borde de la Vía un cementerio, erigía su mausoleo rodeado de un jardín, le pertenecía. el subsuelo, en él daba. abrigo á sus correligionarios
que cavaban, cavaban .. . Luego los subterráneos
se unía.o y á éstos otros, los que se abrían bajo
los terrenos adquiridos por las asociaciones de
pobres para enterrar sus muertos [ únicas que el
imperio permitía], y así se iba formando esta estupenda ciudad de la muerte, de donde, como en
los mitos eleusinos, iba. á brotar la llor de la.
vida nueva.. Cuando un subterráneo no podía
contener más muertos, se rellenaba. de nuevo con
la. tierra que se extraía de otros; algunas veces,

cuando contenía sepulturas de los grandes már·
tires confesores, se convertía en templo,~n salas
hondísima.s á veces, porque las catacu1:11 as son
pisos superpuestos de pasadizos, seáerig~a _el ali
tarde las tumbas allí oficiaba. el m s vi_eJo, e
resbítero como decían los griegos, ó el rnspecior el jef¿ de la comunidad, el epíscopéos, el
pa, como decían también los griegos; 1 presi ~
la~ ágapa.s, los banquetes ~ruga.les del pan Y
vino en memoria. de la última cena., Y genera
meo~ aquélla. era también la. cena postrera; en
la. noche perenne de las catacumbas se decí_an
todos adiós, se daban el beso ?e. paz, el anciano dirigía. a.l cielo sus preces pidiendo fe Y valor para aquellas almas ardientes y trémulas;
luego extendía sobre ellos las manos y luego, á
la. luz de las lámparas de arcilla, todos se sepa·a.ban el santuado de sombra quedaba solo. ...
~ l dí~ siguiente la. reunión se renovaba. en torno
del hermano, de los herma.nos envueltos en sus
sudarios y piadosamente reclamados en los espolia.ríos de los circos. . . .
.
La policía imperial conocí&amp; J?erfE:ctamente bie~
estos antros, y á ciencia y paciencia suya se hicieron· generalmente el respeto profundo del roma.no á, la muerte, los alejaba d~ ellos; algu~a.
vez como en los tiempos cruelís1mos de Dec10,
baj~ron allí los esbirros, mata.ron, emparedaron arranca.1·on á los fieles de sus tumbas. La.
pla~ta no podía arrancarse ya; sus raíces llenaban el mundo.

-~r
t

***

Visitamos la. iglesia. de este santo, el más popular quizás en la _leyen~a de oro y pú_rpura de
los primeros ma.rtiro~og1os, ~ue los pm_to~es y
escultores cuatro ó crncocentistas c~nv1rtier?n
en un tema. obligado, e~ una. a.ca.de~1a. (~e visto muchos San Seba.st1anes en Ita.ha.; mnguno
me ha gusta.do tanto como el del Sódoma. en los
Uffizzi, es la expresión más :µatética. del d0Jo1; físico que nos ha dejado el pmcel del Rena?umento). El monjecillo sacrisGá~ nos r~parttó unas
cuanta.$ cerillas, las encendió y ba1amos; ca.da
negro pasadizo de sombra y humedad parecía un
pe1da.ño de una escalera de la.bedntos que iba. á
parar al centro de la. tier~a.; tod~ estrecho, sofocante y triste con una t1·isteza mmensa; parece
que se ha dejado una. vida pura. entrar en otra.
Nichos vacíos, ménsulas en que se colo~aba.n las
lámparas de arcilla., poca. cosa. en conJunto.
y sin embargo, é~ta fué la verdactera catacum'ba. primitiva, aquí, una vez triunfante el cristianismo se a.glomera.ba.n los peregrinos; pero
tras las 'invasiones que destruyeron á Roma y
cercenaron terriblemente su población, vino el
abandono y el empantana.miento de la. campiña
romana.· lus bandas de forajidos eligieron las cata.cumb~s por madrigueras y las habrían despojado por completo, si los papas no se hubieran
a.presura.do á sacar los restos de los santos venera.dos ya., y de muchos anónimos para repartirlos en los templos de Roma. y de Ita.lía. Ya.
na.da queda aquí, nada. más que un recuerdo inmenso .... Hace esto la impresión de un viaje al
cristianismo naciente, penetra uno en sus eutrañas se 11,cerca á las palpitaciones de su.corazón,
á l~s que ya. se extinguieron también, y aquí reviven: cuántas sombras, cuántas naves se perciben aquí, cuántas cabezas inclina.das ante las
tumbas convertidas en a.ras santas, cuánto murmurio de cánticos furtivos, de oraciones en que
aleteaba. una esperanza infinita. .... ¡Cuántos luchadores por el Ideal! Esto es lo que hace sagradas y benditas la.s catacumbas, por esto se
besan con tan profunda emoción las reliquias de
las lámparas de arcilla ..... .

***

En Sa.n Calixto, el gran cementerio descubierto y estudiado por Rossi, abundan las inscripciones, los vestigios del primitivo arte cristiano,
que es el arte pagano purificado por el alientv
de las almas renovadas; todo está aquí lleno de
símbolos, de hieroglíficos, de inscripciones y los
mismos caminos, los mismos laberintos, la.s mismas sombras, á pesar de las lumbreras ó clara.boyas que tragan un poco de luz exterior .... A
mi compañero y á mi, nuestro guía. nos hablaba
mal de San Ca.lixto, un papa. singular, banquero y de malas costumbres el guardián de este cementerio, nos decía. Yo no lo escuchaba., á wí
no me importaba que no hubiese en las catacumbas ni cruces (sólo dos me parece) ni mucho
menos crucifijos. Aquí la imagen de Cristo simbolizada. por los Orfeos y los Buenna.stores es la
del Cristo triunfante; estos mártires, estos supliciados, no tenían ante los ojos el dolor, sino la
resurrección y la gloria; por eso vencieron. El
alma cristiana., el grano de sal que había de sanifica.r la tierra, esta aquí representa.da. frecuentemente en esa mujer que reza, &lt;la orante.&gt;
JUSTO SIERRA.

�Domingo 26 de Julio de 1903.

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

=

UN GATO SARNOSO.
Un gato viejo, sarnoso, echado de la casa por sus dueños, se había establecido en ia calle, en la acera de nuestra casa, en donde un
rayo de sol de noviembre podía calentarl? aún. Es costumbre de al&amp;unas personas de piedad egoísta, de enV?,ar así~ p~rder, _lo más _leJos
posible, á los animales á quienes no quieren m cuidar m ver sufnr.
Todo el día lo pasaba lastimosameute sentado en el marco de alguna ventana, con el aspecto más desgraciado y humilde. Objeto
de disgusto para los que pasaban, amenazado por los much~c_hos, por
los perros en peligro perpetuo, más enfermo hora por hora, viviendo sabe Dios c~n qué despojos recogidos penosamente en el caño, arrastraba allí solo su vida, prolongándola como podía, esforzándose para retardar la muerte. Su pobre cabeza estaba corroída de sarna, llena
de costras y casi sin pelo; pero sus ojos, todavía hermosos, parecían
pensar profundamente.
Debía sentir en toda su espantosa amargura el sufrimiento, el último de todos, de no poder hacerse su «toilette,» alisarse la piel ni peinarse, como hacen los gatos con tanto cuidado.
¡Hacerse su «toilette!» Yo creo que para los animales, así como para
los hombrea es é1.a una de las distracciones más necesarias de la vida. Los m~y pobres, los muy enfermos, los muy decrépitos, que á
ciertas horas se componen un poco, 'y tratan de arreglarse todavía,
no lo han perdido todo en la vida. Pero no cuidar más de su finura porque ya 110 hay verdaderamente nada más que hacer antes de
la' podredumbre final, me ha parecido siempre el último grado de todo, la miseria suprema. ¡Ah de los viejos mendigos que ya tienen, antes de la muerte, tierra é inmundicias en la cara, de los seres carcomidos por lepra visible que ya no pueden lavarse, de los animales
sarnosos que no inspiran ya ni piedad!
Me daba tanta lástima ver ese gato abandonado, que después de haberle mandado de comer á la calle, llegué un día á aproximármele y á
hablarle cariñosamente. Yo sé que los animales llegan muy bien á
comprender las buenas palltbras, y encuentran en ellas consuelo y
esperanza. Por la experiencia de ser siempre maltratado, tuvo al
principio miedo de verme detener cerca de él; su primera mirada fué
de desconfianza, llena de reproches y de súplicas.
-¿También usted viene á echarme de este último rincón de sol?
Pero comprendiendo pronto que yo me le había acercado por simpatía, y sorprendido de tan buena fortuna, me dió su buena y cordial
respuesta de gato.
Trrr! Trrrl Trrr!, levantándose por cortesía y aun tratando de hacer
todavía el arco, á pesar de sus úlceras, en la esperanza de que quizás yo
llegaría á hacerle alguna caricia.
No, mi piedad, única en el mundo que existía para él, no llegaba
hasta allá. El placer de ser acariciado no volvería á experimentarlo
jamás. En compensación, se me ocurrió quitarle la vida inmediatamente, con mi propia mano y de una manera casi agradable.

Una hora después ( eso pasaba en la pesebrera, en donde Silvestre, mi criado, que v~nía de comprar el cloroforwo, le había decidido á acostarse sobre el heno calievte, en el
fondo de un gran cajón que iba á ser cáir~ara.
mortuoria) hacíamos nuestros prepnrativos
que en nada lo inqnietaban.

dar á los que sufren lo que ellos juzgan ser la
paz suprema el derecho de abrir á aquellos
que no lo ha~ pedido todavía, las.puertas de
la eterna noche.
Por una vez levantó, para mirarme fijamente, su pobre ' cabeza, pronto muerta;
ñuestras
.
dora,
miradas se cruzaron; la suya mterroga

de tu ventana, en donde los perros no me
atormentaban mucho, en donde no sentía mucho frío. Por las mafianas, sobre todo cuan:
do el sol daba allí, pasaBa algunas horas ca~1
soportables, mirando en torno mío el m?v1miento de la vida, interesándome en las idas
y venidas de los otros gatos, en ten_er aún conciencia de las algunas cosas, mi~ntras que
ahora voy á descomponerme para siempre, en
qué sé yo que otra cosa que no tendrá recuerdos: ahora c(yo no seré más nada.»
Yo he debido pefisar, en efecto, que en el
último estado de aniquilamiento se desea prolongar la vida por todos los ~edios, hasta ~os
límites más miserables, prefiriendo cualquier
cosa al terror de no ser nada, cede no ser ya!i&gt;...
Cuando volví por la tarde á verlo, lo encontré rígido y frío, en la postura del sueño ~n
que lo había dejado. Entonces ordené á Silvestre que cargara el canasto mortuorio y lo
llevara lejos de la ciudad, á botarlo en el
campo.
PIERRE LOTI.

·-·

Todos aman su patria y muy pocos tienen
patriotismo. Para amar á la patria basta ser
hombre; para ser patriota es preciso ser ciudadano, es decir, tener las virtudes de tal.BERNARDO DE MO~TEAGUD0.

*

El hombre económico tiene tantos enemigos cuanto son los derrochadores.-BENTHAM.

*

Tomad el amor de la misma manera con
que el hombre sobrio toma el vino. No emborra:}haros. - D. M os0ETS.

nota dt Sodtdad.
El día 15 del actual, ante una concurrencia
formada por lo más selecto de la sociedad mexicana, se efectuó en el templo de Santa Brígida el matrimonio de la señorita Guadalupe
Rinc6n Gallardo con el señor Enrique Riva y
Cervantes. El señor General Don Pedro Rincón Gallardo y la señora Dolores Barron de
Rincón Gallardo fueron 16s padrinos de velación, y el señor Don Antonio Riva y la señora. Dolores Cervantes de Riva, los de roa.nos.
Concluída la ceremonia, que fué muy suntuosa., los desposados recibieron en el salón

-----

Excmo. Sr. D. Joaqufn Walker Martfnez.

-.......

NUBVO IINISTBU DE CHILE.
Sra. Guadalupe Rincón Gallardo de R iva.

En días pasados se recibió en los círculos diplomáticos la noticia
de que el Gobierno de Chile había nombrado al Excelentísimo sefior
Don 1oaquín Wálker Martínez, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de aquel país en nuestra República.
El sefíor Wálker Martínez, que desempefia actualmente el mismo
elevado cargo ante el Gobierno de la Casa Blanca, es ya conocido en
México, pues con la investidura de Delegado á la 21!- Conferencia Ititernadonal Americana, permaneció entre nosotros durante algunos meses. En su país natal, el señor Martínez ha ocupado puestos tan importantes como el de Ministro del Gabinete y el de Diputado á la
Asamblea General Legislativa.
La recepción del nuevo Representante de Chile por el sefior Presidente de la República, se efectuó el jueves último, á las doce del
día, con el ceremonial acostumbrado.

ta mutrtt dt "'.Juvtnal."
De una manera repentina murió en México, el 16 del corriente el
señor Profesor Enrique Chávarri, periodista que, bajo el seudónimo' de
«Juvenal,» colaboró durante su larga vida de escritor en las principales publicaciones de la Metrópoli.
'
«Juvenal» comenzó su carrera en «El Monitor Republicano,» dándose allí á conocer con sus famosas &lt;(Charlas dominicales,i, como uno de
los primeros escritores festivos del país. Sus artículos se leyeron
siempre con gusto, y la serie de ellos, que formaría, si se coleccionaran, un grueso volumen, constituye indudablemente su obra mejor
y más celebrada.
En los últimos años, el señor Chávarri escribió para el «Méxican
Hérald,i primero, y después para &lt;(El Imparcial.i,
La muerte del viejo periodh:1ta ha sido generalmente sentida.

Sr. Enrique CM.varri (Juvenal).

Habíamos enrollado una tarjeta de visita
en forma de cartucho, como había yo visto
hacer á los cirujanos en las ambulancias. El
infeliz gato nos miraba con aire confiado y
contento, creyendo haber encontrado al fin
una cama y una persona que le tuvieran compasión, nuevos amos que lo recogieran.
Yo me había inclinado á hacerle cariños á
pesar del horror á su enfermedad y había ~ecibido de manos de Silvestre el' cartucho de
cart6n empapado en sustancia mortal. Acariciándo~o siempre, traté de hacerlo permacer
allí quieto, y de introducirle poco á poco la
punta de las narices entre ese cartón adormecedor.
Al~o sorprendido al principio, rechazaba
con cierto espanto ese olor desconocido · sin
ero bargo, acabó por someterse de mod~ tan
sumiso, q~e vacilé en continu~r mi obra. El
anonadamiento de un ser viviente. tanto como el de un hombre, tiene por qué impresionarno~; cuando pensamos en ello, encontramos siempre el terrible misterio. La muerte
trae consigo tanta majestad, que es.capaz de
engrandecer ror un instante, de inesperado
modo, las insignificantes escenas, desde que
su sombra se halla próxima á aparecer. En
aquellos momentos me parecía ser uno de esos
magos fúnebres que se abrrogan el derecho de

Fot. Valleto.

expresiva, con inteneidad extrema preguntándome:
- ¿Qué me estás haciendo? Tú, en quien he
confiado y á quien apenas conozco, ¿qué me
estás haciendo?
Y o vacilaba, pero su cuello se doblegó su
pobre repugnante cabeza se apoyó ahor~ en
mi mano, que no retiré; el aniquilamiento le
sobrevino á pesar suyo, y yo esperé á que ya
no volviera á mirar.
¡Y, sin embargo, aún me miró una vez! Los
gatos, como dice la gente sencilla, tienen siete
vidas. En un postrer sobresalto de la vida se
fijó en mí de nuevo, á pesar de su sueño n{ortal, y parecía haber comprendido ahora todo:
-¡ Luego es para matarme decididamente...
Y tú lo ves, y yo me dejo . .. Es demasiado
tarde .... en fin, me duermo .... 1
En verdad, tuve miedo de haber cometido
un error. En este mundo, en donde no sabemos nada de nada, no nos es siquiera permitido
tener piedad de una mauera inteligente. Su
mirada, infinitamente triste, cristalizándose
en la muerte, me perseguía como un reproche:
-¿Por qué has llegado á intervenir en mi
~estino? Sin ti? ~o hubiera p~dido rodar algún
tiempo más, vivir, aunque solo hubiera sido
por una semana más. Aún me quedaban bastantes fuerzas para permanecer sobre el poyo

\

/

(

\

1

1

1

Sr. Enrique Riva y Qervantes.

Fot. Valleto.

a_nexo al templo, las_ felicitaciones de .sus parientes Y de sus am1stades. A las seis de la
tarde, en la casa del señor General Rinc6n Gallardo, se verificó el enlace civil.
Los regalos hechos á la novia son valiosísimos y muy numerosos.

�Domingo 26 de Jullo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

En Honor dt ]uártz.
Sottmnt manlftstadón.

Las primeras coronas.

La comisión de la Escuela Normal de Señoritas.

La manifestaci6n que año por año organizan los liberales para honrar la memoria del
insigne reformador Benito Juárez, revisti6 en
esta ocasi6n un lucimiento muy notable, pues
aparte de que la concurrencia á la ceremonia
oficial que se verificó en San Fernando, era
numerosísirna, muchos fueron los establecimientos comercialPs y particulares que cerraron el 18 sus puertas en señal ele duelo.
Antes de las ocho &lt;le la mañana comenza,
ron á reunirse en el portal de la Diputación
las distintas comisiones que debían formar 1~
comitiva: el Comité Pa triútico Liberal; los
representantes de las Secretarías de Estado y
de las Escuelas Profesionales; de la Suprema
Corte y del Ayuntamiento; de las Sociedades
científicas y mutualistas; de los Estados de
la Federaci6n; de los Establecimientos &lt;le enseñanza. primaria y de otras corporaciones y
oficina!! que sería largo enumerar.
A esa hora 19.s calles que tenían que recorrer los manifestantes para dirigirse á San
Fernando, se encontraban ya henchidas de un:i
multitud ansiosa de presenciar el desfile, siendo muchas las casas que aparecían a&lt;lorhadas
con banderas y escudos de diferentes naciones. La comitiva, sujetándose al itinerario
previamente acordado, tomó el frente del
portal de )Iercaderes para seguir por Plateros
hasta la glorieta de Carlos IY, y de allí hasta
el lugar en que se levantaban las tribunas destinadas al Sr. Presidente de la República, á
sus Secretarios, ú la familia del Sr..Juárez y
á las demás personas invitadas. Apoyando la
cabeza en la glorieta referida, se encontraba
una brigada ele las tres armas, dispuesta para.
hacer los honores al Sr. General Díaz.
Al llegará San Fernando los últimos grupos que formaban en la comitiva se escuchó
un toque de atención, y la march~ de honor
·que batían las bandas, y el Himno Nacional
anunciaron la presencia en aquel sitio deÍ
Sr. Presidente. Acto continuo el Prime; Magistrado ~011;16_ asiento en el lugar de honor,
dando prmcip10 la ceremonia con una pieza
de música que ejecutó la banda de Zapadores.
La parte literaria estuvo encomendada á los
Sres. Lic. Rodolfo Reyes, José Pallares y Man~el H. San Juan. El primero pronunció un
discurso que fué aplr udi&lt;lo por los concurrent~s, y el último recitó una poesía llena de valientes ~rranques y muy inspirada.
Seguido de los 8res Secretarios de Relaciones, Gobernación, Guerra Comunicaciones
Justicia y Fomento el Sr. General Díaz s;
dirigi? después al i~terior del Panteón para
depositar ante la tumba del Benemérito1 una
h~r~osa corona de flores naturales. Los Sres.
Ministros depositaron en seguida :as suyas, y
poc? á poco las ofr~ndas que las diversas agrupaciones y los particulares llevaron á la. capilla, fueron cubriendo el monumento y la. columna~, hasta hacer que éstos desaparecieran baJo una capa de palmas y de floreil.
Entre las coronas que llamaron la atención
se contaban la de la Colonia Francesa forma~
da con ga~denias, azaleas y cris:'mte~os; la
de la ~loma Española, atada con grandes lazos ro¡o y gualda; la de las Zonas .Militares·
la de la_ Dirección General de Correos; las d~
lo~ ~obiernos da los Estados; la del Colegio
l\Iihtar y la del Casino Nacional. Hubo, además, otras muy artísticas y valiosas.
_Poco antes de mediodía se permitió al público la entrada al Pante6n y de esa hora en
adelante, f~é. i~calculable eÍ número de personas que visitaron el lugar. La ¡rnardia de
ho~or, por turnos, quedó á cargo de un grupo
de Jefes de alta graduación del ejército. .,, _
Por la ,noc~e, en la Cámara de Diputados,
s~ efectuo la _mstalación de la Delegación NaCional, reumda con objeto de preparar las
fiestas c?n que deba celebrarse en 1906 el
centenano del natalicio del ilustre hijo' de
Guelatao_. La Mesa Directiva quedó formada
así: P~esiclentes honorarios, Sr. General don
Porfirio Dfaz y Sres. Licenciados don Ignacio
4

Los representantes de los Estados.

Mariscal y don Justino Fe~nández. Presid_ente activo Sr. Lic. don Félix Romero. Vicepresidentes, Sres. Generales Francisco O. Arce y Jesús Lalanne. Tesorero1 Sr. don Gabr!el
Mancera. Primeros Secretanos, Sres. Gabriel
González l\Iier é Ignacio de la Pefia. Segundos Secretarios, Sres. Juan Dublí111 y Rodolfo
Reyes.

tas ¡,rimtras lágrimas.
- ¡Pues yo no he llorado nunca, gracias á
Dios!
-,.Nunca?
--Es decir, eso no es así tan :ibsoluto, lloré
una vez, hace ya algunos años, pero fué por
una simpleza. ¡Si supiflraisl Os digo que fué
una simpleza.
-¿,Por qué? ¿.Se puede E-aher?
--¡.Jamás! ¡Es un secreto!
BastG que Conchita se manifestara r,oseedora de un secreto, para que la curiosidad femenil se desesperara por arrebatarle á la preciosa Concha la misteriosa perla que llevaba_escondida en el pensamiento.
-¡A contar ese secreto!
-¡Sí, que lo cuente!
-¡Entre amigos no debe haber secretos!
-Y entre amigas no puede haberlos-dijo
inocentemente la más íntima confidente de
Conchita.
Era en mayo. Llovía una lluvia menuda y
pertiuaz. La tertulia íntima de Conchita había sido alegre y chispeante, pero el mal tiempo, la lluvia mon6tona y constante había influído melancólicamente en los espíritus, y
todos hablamos de nuestras primeras lágrimas
espontáneamente.
Cada cual refirió c6mo había hecho su ofrenda de llanto en el altar del dolor, y todos resultábamos con una vitja cil!atriz en el alma,
más ó menos grande.
Hasta Conchita tenía la suya. Ella tan joyen, tan bella, tan pura, tan feliz, también
había vertido las perlas dP sus negros ojos en
la inmensa y sombría. copa del dolor.
¿,Por qué?
Acorralada carifiosamenle por sus amistades, la dulce niña nos revel6 el secreto diciendo:
-¡Si es una tontería! Imaginaos que papá,
para celebrar el décimoquinto aniversario de
mi nncimiento, como dicen los periodistas,
proyectó un pic-nic que debía verificarse en
su hacienda, á plena luz, bajo los árboles, sobre el mullido césped, bajo el cielo azul.
Desde que nos dió la fausta nueva, podéis
figuraros mi entusiasmo.
Faltaban veinticuatro días no más para la
· fiest~. ¡Y qué lejos me parecía aquello! Yo
quería empujar el tiempo, abreviar las horas,
suprimir algunos días para que llegara más
pronto la fecha de mi cumpleaños.
¿Creéis que volví á comer regularmente?
¡Pues no! Mamá se alarmó. Papá me amenaz6 con no hacer nada si yo seguía así; y á fuerza de reconvenciones me seutaba á la mesa.
¡Perdí ci;::ico libras!
Cuando faltaba apenas una semana mi entusiasmo no conocía. límites.
'
Haciendo las invitaciones, me dolía no ver
en mis i~vita~as el regocijo que me poseía, el
cual _creci6 mas cuando mamá le dijo á mi
modista que me tomara las medidas para un
traje largo.
1El traje largo, Dios mfo! ¡Aquello era el
colmo de la felicidad!
Iba á vol verme loca. Si tú supieras chicadecíale Conchita á su amiga inmediata, -si tú
supieras lo!! besos ferocPs que le dí á mamá
aquel díal
No co~í nada; e!1 cambio, para halagar á
papá, recibí la lecc16n de piano correctamente, y en la clase de inglés, en que siempre estuve pésima, resulté admirable. l\lr. Hácker
se sonnó entonces por primera vez conmigo.
, E~ la noche no pude dormir; y pasé seis
dias insomne, pero el peor fué el sábado la
víspera del festival.
'
¡Qué noche, Dios mío! Nunca la olvidaré.

Llegada del Sr. Presidente á San Fernando.

Las Tribunas.

�Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Julio de 1903.

Las obras da Salina Cruz:.

1'

1

t

asomé al postigo y entonces fué cuando me
Después de probarme muchas veces mi nuedí cuenta de qu~ llovía torrencialmente! ¡Mes
vo vestido, me acosté sumamente fatigada.
nunca ha llovido como aquella ma~anal PaMamá estaba de lo más inquieta.
En otra ocasión nqs hemos referido á las
recía que todas las cataratas del Cielo se ~aAunque yo no lo creía necesario, puse el
obras de defensa y saneamietto del puerto de
bían
roto.
El
golpe
del
agua
hacf
a
un
rn_ido
despertador en las seis de la mañana.
Salina Cruz que se llevan á cabo por la Comunísono, ronco y formidable. ¿Como os diría
Recé locamente. No sabía lo que estaba repañía Pearson, y que tienden, como se sabe,
zando.
mis tristeza?
á hacer del mismo puerto uno de
Dejé todo arregladito para el
los mejores en las costas del Paamanecer, y ya en la cama, me
cífico.
puse á pensar si faltaba algo. PeLos trabajos emprendidos con
ro no, todo estaba listo: los guaneste prt&gt;pósito, se encuentran muy
tes, la sombrilla, el rnécessaire,»
adelantados, pudiendo asegurarse
todo.
que dentro de tres años, á lo suMuy tarde me dormí.
mo, habrán quedado concluídoe.
¡Y entonces I No quisiera decirDos de las fotografías que aholo, pero ef'.tamos en confianza. Entonces, yo estaba dormida, pero
ra publicamos. representan el
pensaba en sueños.
rompeolas del Oeste, visto desde
l\Ie veía en aquel hermoso camel cerro del Faro y desde el muepo lleno de luz, de flores, de múlle de madera. En otro ae nuestros
sica, de pájaros, ya perdida en el
grabados, aparece el rompeolas
voluptuoso vértigo del baile, ya
del Este, cuya construcción secobajo la sombra de un árbol, en
menz6 hace poco tiempo, talcoamable charloteo, reposando de
mo se encuentra en la actualidad.
la fatiga del último vals, y perdo•
Además, damos á conocer fotonadme, eran fantasías del sueño:
grafías de la grúa «Titán,, y de la
me sentía cortejada, me veía hasexcavación que se está haciendo
ta bonita, me oía llamar elegante,
para cimentar el dique seco. La
mis amigas me felicitaban por mi
grúa fué traída expresamente de
traje largo.
Gibrá.lta.r para substituir á otra
¿Y él... .. .?
conocida con el mismo nombre,
El, tan tímido, tan respetuoso.
que se fué á pique á consecuencia
Federico, que nunca me había
de los fuertes temporales habidos
hablado, pero que yo sabía bien
en el Pacífico durante el mes de
que me amaba. ¿Se acercaría á
febrero próximo pasado.
mí? ¿Bailaría conmigo? ¿Se enaEn cuanto á la «Dársena,» llamoraría de otra en el pic-nic?
mada de «Monolitos,» que forma.
Hice un esfuerzo para no soñar
parte del proyecto general de las
más, sobre todo en lo último, y
obras, está á la fecha casi termidesperté.
nada.
El reloj del comedor di6 las
dos.
El bien"y el mal, arrojados al
¡Qué triste suena un reloj en el
mundo, germinan y dan, tarde 6
silencio de la noche! ¡Parece que
temprano, sus frutos. Muchas veuna voz sombría y misteriosa de
ces la generación siguiente es la
otro mundo, nos dice que una hora de nuestra vida ha caído por
que viene á recogerlos.
siempre en el abismo de la eter*
nidad!
.
La taberna es, para !os pobres
diablos, lo que suelen ser los saSeguí pensando despierta en lo
lones á la moda para algunos lique soñaba dormida.
teratos: salones y tabernas empuSentía calor. Me leva1:té y abrí
jan igualmente á sus asiduos á la
un postigo de la ventana de mi
perdici6n.
alcoba.
Un rayo de luna cayó sobre mi
*
frente como una suave guedeja de
La política es como las mujeoro. Todo estaba en silencio.
res: se la ama en la juventud porEi sepwcro de Jui!.rez, el dta 18, después de la man1restac!On.
Una. frescura inefable entraba
que no se la conoce.
por el postigo abierto.
*
Me envolví bien, y al fin me dormí profunProfundamente abatida, me arrebujé eñ mi
La moda es el más activo de loa contagios:
damente.
lecho, me envolví fuertemente la cabeza para
no necesita de microbios.
no oír aquel aguacero desesperante, y _lloré,
A las seis en punto el despertador estall6 en
*
largamente, inconsolablemente!
un furioso repiqueteo vibrante y agudo. ¡Por
finl
RAFAEL SILVA.
En la obra de arte lo particular y lo geneCaracas.
ral se confunden; la acción y la idea se .comAl ruido argentino del reloj se unía otro ruipenetran; la vida se trueca en inmortalidad.
do ronco y monótono.
Al principio no me daba razón dt: lo que
El sol y la muerte no se pueden mirar fijos.
*
pasaba. Creía que estaba soñando todavía. Me
-LAROCHEFOUCAULD.
Todas las causas necesitan mártires.

ALMA RAZA.
I
Ya estaba la i.;angr~ seca
Del Ultimo Emperador,
Cuando en tierra tecpaneca
Halláronse el Rey Azteca
Y el Bravc, Conquistador.

II
«A la hoguera me arrojaste,
Hernán Cortés; y después,
De un madero me colgaste.
Dime, empero:-¿.qué ganaste
Con ahorcarme, Hernán Cortés?
«En la hoguera sonreía
Y en la horca sonreí;
Porque un día llegaría
En que muerto vencería:
Y muerto, Cortés, vencí!
«l\li espíritu, entre fulgores,
Fué aquel bello luminar
Que al esplender en Dolores,
Cambió el color de las flore'!
Del jardín de Miramar.
«No así el tuyo.-Prisionero
De la ingratitud quedó.
¿Recuerdas, bravo guerrero,
Lo que el rey Carlos Piimero
En Madrid te preguntó?»

III
Guardó silencio el Hispano
Conquistador.-Y después,
Como si fuese á un hermano,
Extendió su noble mano
Guatimoc á Hernán Cortés.
ANDRÉS

MATA.

Caracas, 1903.
BIENVENIDA

-¿Oyes? la lluvia cae, tengo frío!
La noche tiembla; el cierzo hace pedazo!!
Las ramas de los árboles, el río
Muge rabioso; estréchame en tus brazos,
Posa tu labio en el semblante mío;
¿Ya no me quieres? abre, tengo frío!
-¡Te esperaba, has tardado, tengo sueño!
Sufro, la vida me atormenta, agudas
Me hinca las ufias con brutal empeño
La zarpa del dolor, mas tú me escudas;
Entra! oh muerte adorada! sé mi duefio·
Quiero dormir contigo, tengo suefio.
'
JULIO FLÓREZ.

SALINA CRUZ.-EI rompeolas del Oci;te, visto desde el Cerro del Faro y desde

el muelle de madera.

SALINA CRUZ.-Muros de la di!.rcena.

SALINA CRUZ.-Rompeolas del Este, en construcción.

La paciencia no es
de todos; ella es virtud que pertenece solamente á los que saben vencerse á sí mismos. -SAVELLI.

Crepuscular.
Una de esas tardes
~rises, serenas, en que
el sol marcha al ocaso
sin púrpuras, despacioso, lento y como
abrumado de ca.usancio, enfilé la calle donde vives, sin rumbo
fijo, hostigado por el
hastío de todas las cosas, casi inconsciente
en la oquedad de mi
SALINA CRUZ.-Excava.ción para el dique seco.
alma pesarosa y triste.
Subía la calle indiferente, cuar,do súbito
surgió á mi vista la
silueta airosa del templo que proyecta. su
sombra de coloso casi
enfrente de tu casa.
Me detuve á contemplar sus viejos mu•
ros agrietados por el
tiempo, y pensando
acaso en que tal vez
allí estarías y podría
admirarte de hinojos,
recortando tu silueta
en algún ángulo misterioso, subí la escalinata y penetré en sus
naves. En aquella hora l0s fieles habían desertado del lugar de
sus rezos, y el sagrado
SALINA CRUZ.-La grúa "Titán."
recinto, silencioso, envuelto en la opaca claYo miraba con tristeza aquella lengüecita
ridad del crepúsculo que filtraba su luz á traviolácea revolverse casi exánime dentro del
vés de las altas vidrieras policromas, semejaestrecho recipiente de cristal. En sus contorba un baño etéreo de paz y de'quietud.
siones espasmódicas, ora se extiende abatida
Nadie había; los ruidos de 1a calle, sordasobre la fina pared del vaso, ora se esconde
mente repetidos por el eco de las bóvedas, hafugitiva y aparece de nuevo fulgurante, titácían trepidar el pavimento.
nica en su esfuerzo, fugaz en su esplendor; el
En el alto presbiterio, rodeado de una poabismo la atrae, la fascina, y sólo se ve allá en
bre y vieja reja, lucían cirios encendidos, marel fondo lleno de sombras, un punto luminocando en la penumbra fl.ameantes manchas.
so, semejante á una estrella perdida en un hoA un lado, en la nave izquiP.rda, suspendida
rizonte de tormenta........................... ..... ..
del techo, oscilaba ritmicamente una lámpara
Así en la noche de mi vida hay también una
de plata. En aquel sitio la sombra era más inluz tenue que brilla débilmente y oscila incetensa, y la luz de la lámpara se destacaba en
sante, extinguiéndose día á día.
el fondo negro de las tinieblas brumosas.
¡Es la luz funeral de mi esperanza!
La lucecita vacilaba, languidecía. A veées
parecía próxima á extinguirse.
ALBER'l' O DE lBÁf:IEz.

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VINO DB S. GERMAN

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CALDO,
SOPA,
Y SALSA.
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Funer·ales de León XIII.
CONDUCCI6N DEL CADÁVER AL L6CULO EN QUE FUÉ DEPOSITADO.

Dibujo de Alc.a.lde.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Julio de 1903.
culto; han inspirado la religión más
supersticiosa. El fresno de Odín,
la palmera de La.tone, la flor del
espino, que hbra de malos pensamientos á las pastoras del Brie; el
Karenglo ele los armoricanos, el
compac azulado de los ])ersas, que
crece para ellos solamente en el
paraíso; el Kaki, ese árhol divino
á cuyas llores les supusieron alma;
la mágica sala.meta y el árbol rojo
del Kombouo, del que cad&amp; hoja
reproducía ea relieve 1100 ele los
numerosos caracteres del alfabeto
tibetmo, fueron considera.das ¡➔ !an­
tas milagrosas.
La verbena, bÍmbolo de amistad,
fué, para galos y celtas, sagrada como el muérdago; ostentábaola. los
heraldos al pedit· parlamento al
enemigo; los druidas eolazába.nla í~
sus ritos proféticos; los romanos
purifica.bao coa ella los altares de
Júpiter; la joven desposada tejía
guirnaldas para adorna1· su nuevo
hogar, coojuraocio todo malt&gt;ficio;
los hechiceros de la Edad Meuia
empleábanla. ea los filtros a.morosos.
Herodoto refiere que Jerjes experimentó una g1·a.n ternura por una
planta; la acariciaba, la estrechaba. entre sus brazos y la o.dorna.bu.
con collares y brazaletes de oro;
Ca.rlo Magno, legislador y filósofo,
recomendaba desde su t1·ono occidental el cultivo dA la plantas.
La Empe1·atriz Josefina olvidó
más de una vez los enojos del poder
contemplando la estrucLura. de una
corola en sus invernaderos de Malma.isón; estudiaba. las plantas y se
embriagaba. coa su~ a.romas, prefiriéndolas á las esencias de sus Ji.
soojeros cortesanos. Las llores de
todos los pu.hes tenían cabida en
sus estufo.s.
Nada m,í.s bello que la. poética.
república formada por la sotuanela
de los Alpes, la. violeta de Pa.rma,
el sauce ue Oriente, la cruz de ~!atta., el lirio del ~ilo, el hilebca.s de
Siria, la. rosa. de Da.mieta. y su jazmín querido de la ~lartinica.
Los pueblos civilizados han reverenciado á las llores; los pueblos
cultos han rendido tributo á. la mujer.
Frecuentemente suele ser un ramo
de llores la. historia de su corazón
a.pa.sion¡¡,do, y las boj as de cada

EL ~1UNDO ILUSTRADO

flor, páginas de
los anales de un
alma.
La mujer enamorada. elige las
llores con sencillez infantil, para
formar con ellas
tiernas alegorías
de sus impresiones. Si 1a acacia
significa amor pla.
tónico, el ajenjo
amargura.,el alhelí encarnado despecho, la acedet-a
i~legría., la.artemi·
sa felicidad, la
hortensia amor
constante, el avellano recoucilia·
ción, la. caléndula.
melancolía,elnarciso egoísmo, la
ortiga crutl&lt;fad y
el acónito venganza, tres flores
pueden componer
una frase; una
guirnalda., una
conversación; un
raruil Jete, un a car·
ta.
Los botánicos
creen leer en Ja.s
llores y conocer1as, porque las
han clasilicado y
porque les han he·
cho la autopsia;
porque las han
bautizado, denomioándol as en
griego y en latín;
mas este estudio
fisiológico no basta., hay que estudiarlas moralmente. Linoeo es
el botanista que
las ha analizado
p;icológicamentc-;
el descubrió los
amores de las llores.
Las llores, cual
las mujeres, tienen sentido estético y aman la música; por e~o al
escuchar el canto

Al llegar al recodo de la. vereda,
Ramón se detuvo un momento y
volvió la cabeza.
Sus ojos se abrieron como si quisiera abarcar todo el panorama y
grabarlo en su cerebro; después la
mira.da. se fijó en un solo punto, en
una pequeila casita que blanqueaba
en la lejanía: un sollozo levantó su
pecho, y, haciendo un supremo esfuerzo, continuó su camino.
Ocho días después Ramón estaba
en Roma principiando su vida de

6.-Dos elegantes trajes para paseo campestre.

7.-Saco moderno para señoras jóvenes.

amar ni un'instante y los años a.pe·
nas represéntan un día para ~l.
Aquella. mujer es suya, es su gemo,
su arte, su inspiración, su alma; Y
aquella mujer no puede abandonarle sin que él la mate ... .. .
Atraviesa. delirante las calles Y
sale del pueblo; pasa ante la. puerta. de la vieja iglesia donde sumadre le ensenó las primeras oraciones, sin que la. idea. religiosa. se levante en su alma: c,·uza. cerca del
pequeflo cementerio que guarda los
restos de los que le ama.ron, y su
recuerdo no borra el deseo de venganza. que bulle en su mente.
Al fin ve la casa. de su novia., la
ventana y el rayo de luz que se escapa. de las entreabiertas maderas,
haciendo destacarse la querida. cabecita rubia
Al pie de la. reja un hombre escuchaba las mismas palabras que él
había oído tantas veces en aquella.
hora.: una nube de sangre obscure·
ció su vista, dentro de su cerebr!)
crujió el eco de las frases presenh·
das y el puflal se a.Izó en su mano.
E~ el mismo insta.ate la luna rasgó las sombrías n1.1:bes, y un ~a.yo
de su pálida luz vrno á refle1arse
en la boja de acero.
A los ojos de Ramón a.pareció el
espléndido paisaje que había re·
producido de memoria tantas veces el monte con su blanca. cum·
br~ de eternas nieves y el río serpenteando svbre un fundo de esme·
ra.lda.
Deslumbrado por aquel cuadro
de belleza. viva y palpitante, con
perfumes y movimiento, ante la.
gran obra del arte de la. Naturaleza el puñal se e~ca.pó da sus ma.no's y huyó de aquel sitio.

IMPOSIBLE!

artista..

Je! ruiseñor se extasían enviándole
sus fragancias. La.corola de la flor,
cual el alma de la mujer, es un santuario: en el fondo de sus pequeños
tabernáculos se cumplen misterios
santos y respetables que permanecen velados para los hombres, que
tal vez no se ocultan á los jilgueros,
los ruiseflores, las mariposas y las
estrellas. ¿,Quién pudiera sorprender en la callada noche ese amor
diáfano, ese amor de luz, fulgores
y esencias, ese amor indescriptible
de la.s vírgenes y las flores?
¡Oh, qué poema tan divino se podría escribir después de sorprender
los secretos de las mujeres y las
flores! Tal vez esos vagos rumores
del bosque, esos susurros solemnes
y misteriosos, esos murmurios dulcísimos. esas armonías de las esferas y esos quejidos blandos del
viento, son los suspiros enamorados que exhalan las mujeres y los
lirios; tal vez esas perlas líquidas
que llamamos rocío son besos y lágrimas cristalizado~; tal vez al trocar sus esencias y rellejos, se 11.brazan en el espacio; tal vez cantan un
himno eterno á la diosa nocturna,
que a.! encender su antorcha, las envuelve en red de plata.
Si yo creyera. en la. metempsicosis
ó transmigración de las almas, aseguraría que ca.da flor encierra el
alma de una. mujer, y cada estrella
el alma de una flor. La camelia podía albergar en su seno un alma sin
amor, la dalia uo alma altanera, la
azucena un a?ma cándida, el lirio
un alma pura, la rosa un alma de
fuego, el pensamiento un alma meditabunda, la violeta un alma modesta., la margarita un alma humil-

de, el jazmín un alma inmaculada.
Una mujer sin ternura en el alma,
es una. flor sin rocfo, es una flor de
trapo y alambre. Las mujeres sen•
sibles son interesantPs cual la sen·
sitiva. delicadas cual la diamela, Y
aromáticas cual la. magnolia; crecen lozanas y esbeltas al ralor de
la. estufa del sentimiento, esmaltan·
do las ásperas sendas de la vida,
convirtiendo el erial de este mundo
en verjel.
Las mujeres modestas, al ocultar
su belleza, son flores que no P?eden
pasar inadvertidas, aunque lo mtf&gt;D•
ten, porque las delatan las esencias
de sus encantos.
Mujeres, sed siempre humildes, Y
brillaréis más; sed siempre mod
tas cual la sampaguita, que s 0
abre su broche encantador en la b°j
ro. de 1as sombras, y pudorosas cua
la delicada flor del coovólvul?, que
se m&amp;rchita al acercarle el aliento.
Las mujeres y las flores son la
poesía, la fiesta. de la vida.
CONCEPCIÓN G. DE FL.\QUER.

6r

s.-Pañuelos bordadol,

.

.

No le seguiremos paso a paso en
sus luchas con la sociedad y cons\go mismo. Imitaremos á los amigos, que sólo acuden después del
triunfo.
.
Por eso no na.no las angustias
de Ramón cuando, á solas en su
taller, arrojaba. desesperado )os
pinceles que se negaban _á dar vida
y realidad á las concepciones de su
mente.
Al fin la mano educada. comenzó
á obede~er al pensamiento, y ~! artista gustó esas dulces emociones
que agitan el alma en los momentos
de inspiración.
Pero ni aun en ellos, cuando c_on
la carne temblorosa y el es~f1:1tu
engrandecido por el soplo d1vmo
del genio, el mundo entero de,aparecía. para él; cuando ea su retma
se dibujaba. una ma~cha o~g1·a donde sólo brillaba la idea, 01 en aquellos mc•mentos sublimes olvidaba
Hamón el paisaje de su tierra. na.tal, que reproducía en todos sus
cuadros.
. .
La habilidad del artista. d!sim_ulaba. que los rasg?s de_ sus muJeres morenas ó rubias, n1flas ó ancia~as tenían la unidad de un solo
tipo; y' el fondo de sus lienzos, Ya
presentaran la luz esplendorosa del
mediodía. ó las sombría._s br:um9'.s
inverna.les, estaban también rn~¡nrados en un solo modelo.
Porque Ramón había dejado aquella tierra. sofla.ndo conq uista.rse un
nombre y una posición para ofre·
cérselas á. la. mujer que amaba.
Ella era rica y noble; sólo el ~-rte podía elevarlo Ít él, pobre h110
del pueblo, par.a llegar b~sta ella.
sin que su dignidad padeciera por
una unión desigual.
y las aspiraciones de Ramón se
habían realizado. Príncipes y reyes honraban al pintor genial que
había sabido triunfar en todas la.s
exposiciones con sus obras maravillosas.
Tenía 01·0 y gloria; y sin embar"º Ramón no volvía á su pueblo.
l)~rante su triste vida de lucha no
se atrevió á. escribir á. su amada, y
despues ¡intió miedo; miedo de que
la ausencia. hubiese a.Iterado aquel
amor que él guardaba., y _cuya. ter·
minación no podía concebir.
Por fin se decidió á. volver á su
patria: necesitaba ver á su novia y
contemplar aquel cuadro de belleza. suprema que había despertado
su vocación de artista. y a.l que quería. reproducir sobre sus lienzos.
Una. maflaoa bajó de un lujoso
departamento de primera, t:n la estación de su tierra natal, aquel po·
bre mucha.cho que partiera diez
aflos antes en la pesada diligencia..
Nadie lo conoció; aquellas calles
y a.q uellos rostros no eran y a. como
él los había dejado; el cambio era
notable para él mismo. Cuando

Domingo 19 de Julio de 1903.

*

* * era objet-0 de
Un mes más tarde
todas las conversaciones del pueblo la misteriosa casita que Ramó~ había hecho construir en el
lugar más abrupto de la sierra.
Aquella. casita, donde vivía solo
con su criado, tenía una gran pieza
con las paredes de cristal, que permitían ver por todas partes el panorama..
Allí tenía Ramón su estudio,
mooJe de la. sublime religión de la.
ladera. que lo había librado de convertirse en asesino.
Y cuentan los indiscretos que logra.ron ace1carse, que Ramón pintaba todo el día con ardor febril,
pa1·a romper siempre de noche el
lienzo, murmurando una sola pe.labra.: ¡Imposible!
El artista, á pesar de todo su genio, se reconocía. impotente para
copiar á. la. Naturaleza..
earmtn dt Burgos Stgul.
9.-Vestido de reunión.

partió, llevaba_ juventud, fe ! esperanza en el trrnnfo; hoy ti aía el
miedo de la decepción.
.
Porque Ramón veía con terror
que no era bastan~ el Artfl para
satisfacer todo e) impetuoso desbordamiento de vida que rebosaba.
en su alma insaciable, a.u,n !lespués
de te1·minada la obra artistLCa.

***

La noche oprime á. la tierra. con
su pesa.do manto de sombras cuando Ramón saledel bote!.
Va solo por las desie1·tas calles
y su mano oprime febrilmente el
mango de su pu~al.
.
Ramón ha vivido tanto tiempo le-

jos de nuestro mundo, solitario en
las serenas regiones del arte, que
sus ideas no se a.justa.a á nuestra.
ley moral.
Ramón cree tener derecho de vida.
ó muerte sobre aquella mujer a.dorada para quien ha esca.lado un
puesto en la. sociedad; y sabe que
esa mujer no le ama, y que en a_quella reja oculta. por las campamllas
y las madreselvas, vuelve á asomar
la. cabecita rubia. que ha inmortaliza.do su pincel, para repet_ir á. otro
hombre sus juramentos de amor.
Para Ramón no hay consideraciones ni convencionalismos, ~o
piensa en los diez aflos de ausencia.
sin noticias suyas; no ha deJa.do de

tágrimas ftcundas
Cuando la pura gota de rocío
Sobre el pétalo rueda de la. flor, ,
Este se a.Iza en su tal lo con más br10
Y esparce suave olor.
l\las si a.l fondo del cáliz se desliza,
La flor estremeciaa de placer,
Sus castas bojas amorosas riza
Y fecunda su ser.
Así, cuando las lágrimas del alma
Corren como copioso manantial,
Recobra. el corazón la ansia.da caly se álivia. su mal.
ma.
Pero si el llanto del pesar no brota,
Así como el rocío con la flor,
Va. cayendo en el alma gota á gota
Y fecunda el dolor.
HELIANA..

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Julio de 1903.

por• • . ... Para distraerse la crl
1mm111111111111111111111111111111111111111111m lla, en su cama, hace brill~r las vor_illas de_ su abanico, y pasa
tiempo mirándose en los espejo■ de
su p~ís,. envueltos con grandes pluoc.u"-"""''
l'&gt;",,
mas md1as.
. Los días del invierno acósanae
s1~mpre más cortos, siempre máa
~r1stes.. Entre sus cortinas de encaJes, la Joven criolla languidece ae
d~sespera. Lo que sobre todo !~entristece, es que desde su cama no
puede ver el fuego. Parécele que
por segund!I- vez ha vuelto á perder su patria ....... De cuando en
cuando pregunta: "Hay lumbreenel
cuarto?"
-Pues sí, sei\orita., la hay; la cbim~nea u.rde en llamas. Oye usted el
chisporroteo de la leila y las pillas
que estallan? -Oh! á ver, á ver!"
Pero por más que se inclina nada
VE;: la llama se encuentra dem'asiado
leJos; esto la desespera..
Una noche, mientras estaba allá
pensativa. y pálida, descansando 1~
cabeza en los bordados de la almohada, con los ojos siempre vuel!OS _h~cia. aquellas hermosas llama■
mv1s1bles, se le acerca su amigo 1
toma uno de los espejos que tiene
sobre la cama. "Quieres ver el fuego. amada mía? Pues bien, aguarda
Y arrodillándose delante de)~
chimenea, trata de enviarle con el
espejo un reflejo de la mágica lumbre. - "PuedE&gt;s verlo?- No, nada
veo. - Y ahora? .... - No, todavía
no .... "Luégo, de súbito, recibe en
plena faz una ráfaga de luz que l&amp;
envuelve: "Oh! la veo!" dijo la
criolll!- es~remeciéndose de alegria;
y murió riendo, con dos llamitas en
1as niíias de los ojos.
A. DAUDET.

EL ESPEJO.

:i

Llega al norte á bordo del cNiemen,&gt; una linda. criolla. de quince
abriles, blanca. y rosa.da. cual la.
flor del almendro. Viene del país de
los colibríes; el soplo del a.mor la.
trae ...... Sus compatl'iotas los insulares decía.nle: "No te marches:
reina. frío en el continente . ..... El
invierno te matará.'' Pero la hermosa. criolla no creía. en el invierno
y no conocía. más frío que el de los
sorbetes; además,ella amaba.; no temía. á la. muerte.
Y hela a.hora. aquí desembarcando, entre brumas, del cNiemen,&gt; con
sus abanicos, su hamaca., sus mosquiteros y una. jaula de dorada
alambrera., llena. de pajarillos de su
patria.

Cuando el viejo papá Norte vió
llegar aquella flor de las islas que
le mandaba el Sur, su corazón sintióse conmovido, porque pensó que
el frío engulliría de una sola vez la
joven y sus colibríes; pronto encendió su grande sol amarillento, vistiéndose de verano para recibirla.
La criolla engallóse á sí misma;
creyó que aquel calor del Norte,
brutal y pesa.do, era un calor duradero; aquella eterna verdura negruzca., verdura prima.-eral; y colga.ndo su hamaca en el fondo del
parque entre dos abetos, se abanicó
columpiándos,:,.
"Pero hace muchísimo calor en el
norte, "dijo risuei'ia, aunque un tanto inquieta. Una cosa la preocupaba todavía: por qué no tendrán barandas Ja.s casas en aquel extrailo
país? Para. qué muros tan gruesos,
alfomb1 as y pesados cortinajes?
Para qué sirve aquella enorme estufa. de porcelana, aquellos inmensos montones de lei\a. acumulados
en los patios, aquellas pieles de zorra azul, aquellas dobles frazadas
y aquellas pellizas que duermen en
el fondo de los armarios'!
Pobre jovencilla, muy luego lo
sabrás!

BOIURCE COITO.
Luz de esta ribera,
graciosa. zagala,
más linda que el día,
más bella que el alba:
tu rostro divino,
tu risa, tu gala
mil pechos cautivan,
mil cuellos enlazan.
Si asoma en Oriente
las sienes orladas
de cándidas rosas

la fresca mai\a.na,
de tu rostro copia
las tintas de grana
con que el cielo pinta,
con que el prado esmalta.
Si el carro de Febo
las cimas nevadas
con su lumbre dora,
con sus rayos baña,
de tu faz hermosa
las luces no iguala.
Si Flora, risueila.,
la veste gallarda
desprende olorosa,

TEMPESTADES.
Las olas se encrespan,
luz rápida brilla
y flota sin rumbo
la débil barquilla..
En choque !ulmíneo
la nube revienta.
y estalla impetuosa.
la horrible tormenta.
Resueltos marinos
se cubren de espanto;
las tímidas gentes
desátanse en llanto.
Tan sólo apoya.do
del borde en el filo,
gallardo mancebo
medita tranquilo.
Anciano piloto
se acerca y Je mira;
-Del mar-le pregunta.no temes la ira'?
Y el joven responde
con lúgubre calma:
Ay I Luchas más fuertes
agitan mi alma!
J. A. PÉREZ BO.:S-ALDE.

,..-,..q:~·

.ti
'_ .,.,.

.

***
Y mientras permanece así, fantástica delante de las llamas, síguense los días inverna.les, siempre
más cortos. siempre más tétricos.
Ca.da maña.na se encuentra un colibrí muerto en la jaula; mu7 pronto sólo quedarán dos, dos copos de
plumas verdes que se rozan uno con
el otro, en un rincón de su a.lber·
gue.
La niebla deposita. en los -vidrios
una fina cortina de seda sucia. La
ciudad parece muerta, y 0?1 las calles silenciosas, óyose el lastimero
silbido del limpia.nieves á va11.-Sombrero de gasa y florea para la estacl6n.

.... A'

f"' :~:'i
' ij~
,·\'

'.,.f;
f .,,_.·;''" ~,~

13.-Coleccl6n de trajea de reunl6:1 y paseo,

12,-Sombrilla de encaje y fondo de tul.

Mil veces cuando te vi,
te juzgué indigna de mí;
pero adornaste á una bella,
y un loco de amor por ella,
tiene que amarte algo á ti.

J. LÁZARO Y GOLDIANO.

Una mai\ana., al despertarse, la
criolla sintió escalofríos por todo
su cuerpo; desapareció el sol, y del
cielo, sombrío y bajo, desprendióse
en copos un poi villo blanco y silencioso, como el que cae á la sombra
del algodonero . . . He ahí el invierno! Arrecia el viento, zumban las
estufas.
En su grande jaula de alambres
dorados, ya no gorjean los colibríes; sus aletas rosadas, color de
turquesa, rubí y esmeralda., perma•
neceo inmóviles y da lástima verlos acercarse unos á otros con sus
finísimos piquillos y sus ojos del 111111111111111111111111111 II IIII III III IIII III IIIIIIIU: lllll ll lll l lll lll 1111111111111111 :II II III IIII IIIIU
Hay un vacfo en tu cabaña .. ..
tama.i\o de una cabeza de alfiler;
Llénalo! El corazón lo reclama 1
a.llá,en el fondo del parque,la hamalos labios pronuncian la palabra
ca tiembla.de frío,cubierta de escar10.-Traje de paseo.
del ideal. ¡¡ Eva!!
cha, y las ramas de los pinos semeJ. R. PACHANO.
jan cristal hilado... La linda criolla
tiene frío, ya no quiere salir más.
Hecha un ovillo junto al fuego, lo
"'·;v; ~
mismo que cualquiera de sus paja,, .,::;,;;•·· ·.~
'1;,.~:
'
.
rillos, pasa el tiempo mirando las
llamas y creándose un sol con los
. ..,,. ~: l'J.'
(?'~ ':_·.. ~;!•
recuerdos.
~-,":,if~ . . _·
En la ancha chimenea, luminosa
. -~r ~
y ardiente, vuelve á ver todo su
itl, país; las extensas playas que aca.-_
'
¡-n ricia el sol con su negruzco azúcar
de ca.i\a. que corre gota á gota; los
granos de maíz revueltos en dora.da
arena; luego las siestas de la tarde,
las claras cortinillas, las esteras de
paja, las noches estrella.das, las luciérnagas y millones de mariposas nocturnas que zuzurran entre
las flores y entre las mallas de tul
de los mosquiteros.

:,·.~tW'~

¡Oh violeta! Linda flor
por tu forma y tu color:
me siento enfermo de amores,
y te escojo entre las flores
como emblema de mi amor.

Quiero verte siempre en él;
y en prueba de afecto fiel,
quiero también otra cosa:
que adornen siempre mi fosa
la violeta y el laurel.

Las balsas del mar, los efluvios
del suelo, las exhalaciones de la
montai\a y las fulgura.ciones de loa
astros, forman tu atmósfera .... tu
atmósfera física.
El amor á la naturaleza, la con•
templación de los hermosos horizontes l xtendidos á tu vista., el go•
ce producido por el grandioso panorama del cielo, sembrado de es•
trellas, forman tu atmósfera moral.
Cuando piensas en la Naturaleza,
te abismas.
Cuando piensas en la Creación,
te recoges.
Cuando piensas en Dios, oras... !
Y si la mujer, lo más noble, lo
más selecto de lo creado, aparece
en tus horas de fantasear, en dulce,
dulcísima soledad, tu alma se levanta á regiones desconocidas y ae
recrea en el ideal soilado ....

¡

LA VIOLETA.

Serás por toda la vida
la flor por mí más querida,
y te miraré envidioso
cuando adornes el hermoso
busto de mi preferida.

En su Cabaña.

***

descoge lozana,
imita tu ta.lle,
remeda tu gracia.
Favonio amoroso
que bate las a.las
robando á las flores
y dando á las auras
balsámico a.roma,
tu risa retrata.
l\las ¡ah! tus ojuelos,
torment-0 del alma,
¿quién puede copiarlos,
quién puede, zagala?
Dl4Ut dt IUou.

Domingo 19 de Julio de 1903.

�Domingo 19 de Julio de 1903.

EL :MUNDO ILUSTRADO
Domingo 26 de íulio de 1903.

EL MUNDO ll,USTRADO.

LAS SIRTE BASTARDAS DE APOLO
Las siet.e figuras a.parecieron cerca. de mí. Todas vestidas de bellas
sedas, sus gestos eran ritmos y sus
aspectos armoniosos encantaban.
Al hablar, su lenguaje era música.; y si hubiesen sido nueve, habría.
creído segura.mente que eran las
musas del Sagrado Olimpo. Había.
en ellas luz y melodía. y a.traían como un imán supremo.
Yo me adelanté hacia. el grupo
mágico, y dije:
-Por vuestra belleza., por vuestro a.tracti vo, ¿seréis acaso los siete pecados capitales, ó quizás los
siete colores del iris, ó las siete virtudes; ó las siete estrellas que forman la constelación de la. Osa?
-¡No!, me contestó la primera figura.. No somos virtudes, ni estrellas, ni colores ni pecados. Somos
siete bijas bastardas del Rey Apolo; siete princesas nacidas en el aire,
del seno misterioso de nuestra ma..dre la. Lira.
Y adelantándose la. primera, me
dijo:
- Y o soy oo. Para. ascender a.l
trono de mi madre, la. sublime Reina., ha.y siete esca.lunes de oro purísimo. 1Yo 9Stoy en el primero!
Otra. me dijo:
-Mi nombre es RE. Yo estoy en
el segundo esca.Ión del trono. Mi
esta.tura. es mayor que la. de mi herma.na. oo. Pero la. irradiación de
nuestros ca.bellos es la. misma..
Otra. me dijo:

EN EL TEMPLO.
Se llena de creyentes
el templo solitario,
y á los acordes graves
del órgano sonoro,
se mezci an en la atmósfera
serena del santuario
las voces cristalinas
que vibran en el coro.
Entre las blancas nubes
que arroja el incensario
miro con las pupilas
'
nubladas con el lloro
que el sacerdote bumÜde
de pie junto al sagrario '
entre sus manos puras '
eleva. el cáliz de oro.
Y a.sí como el incienso
que ante la imagen flota
impregna. de sutiles
'
perfumes el ambiente,
perfuma tu recuerdo
mi mente visionaria.

14.-Modelo de mantelería

mi madre la Lira.. Tengo nombre
de astro y resplandezco ciertamente entre el coro de mis hermanas.
Para abrir el secreto del trono, en
la puerta. de plata. y en la puerta. de
oro, ha.y dos llaves misteriosas. Mi
hermana. FA tiene la. una., yo tengo
la otra.
Tlálpam, D. F., julio 23.
En obsequio de la justica-escribe el Dr. José O. Margáin, manifiesto que durante muchos
años de mi práctica médica, he
usado, con espléndidos resultados, la Emulsi6n de Scott que
preparan los Sres. Scott &amp; Bowne,
considerándola como uno de los
grandes remedios, excelente reparador del organismo, obrando
como un reconstituyente admirable en las enfermedades del pecho y en las personas de temperamento linfo-escrofuloso.

bordada,

Otra me dijo:
-Mi nombre es LA, penúltima. del
poema de l\ía.lla.rmé. Soy despertadora de los dormidos ó titubeantes
instrumentos, y la divina y aterciopelada Filomela descansa. entre mis
senos.
L~. última estaba silenciosa, y yo
la d11e:
-¡Oh tú, que estás colocada en
el más alto de los escalones de tu
madre la. Lira: eres bella., eres buena, eres fascina.dora.; deberás tener
entonces un nombre si;ave como una.
promesa, fino como un trino, claro
como un cristal!
Ella me contestó:
-¡Sri
TIUBÉN DARÍO.

JUAN A BORRERO.

Amor é Ilusión.
Cuando yo quise saber
lo que era. a.moré ilusión,
hallé la definición
al mirar á una mujer.
¿Amor? lo que yo sentí
a.J punto que la. miré.
¿Ilusión? lo que soílé
poco después que la vi.

................................
.
..SANTA FE," LA MEJOR RUTA
l. )IENDIZÁBAL.

,

___

ADenver,;Kansas City, St. Louis, Cblcago, lew York,
San Francisco y Los Angeles ..,.....,..

___

Dtl 11.1110. Sr. JlrJOblSPo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000

La mayor parte de fo testado con•
sistia en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguros
sobre fa vida, de Nueva York.

15.-Esclavina de gasa y seda.

-Mi nombre es MI. Tengo un par
de a.las de paloma y revuelo sobre
mis compaileras, desgranando un
raudal de trigos de oro.
Otra. me dijo:
-Mi nombre es FA. Me deslizo
entre las cuerdas de las arpas, bajo
los a.reos de las violas, y bago vibrar los sonoros pechos de los bajos.
Otra. me dijo:
-Mi nombre es SOL. Yo ocupo
un escalón eleva.do en el trono de

nutstros &amp;r4b4dos.

Y de mis labios trémulos
y suplicantes brota.
tu nombre idolatrado
que vibra. dulcemente'
mezclado con las frases
que forman mi plegaria..

EL TESTAMENTO

Hace pocos d!as que se practlc6 la
apertura del testamento del lluetrfsl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illlnols.
La fortuna !Sel distinguido prelado a.ecendl6 ll. cerca de $125,000 oro americano: y seg1\n el Inventarlo que se ha
publicado, los blenea que dej6 fueron
como sigue:
Dos p6llza.e de • 'La Mutua.'' Compal!!a de f,
guroe sobre la Vida, de
Nneva York, por $25,"00
oro cada una. 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
0,329 oro.
Otra p61lza de ireguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancoa. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre la.e dlepoalclonea del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
etas:
A su hermana, sel!orlta Kate Feehao,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, '40,000 oro en bonos y $:l5,000
oro tfe una de las p6llzas de seguro ;
l la sel!ora Ana A. Feehan, viuda del
sel!or doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sel!or Arzobl.Bpo, $25,000 oro
de otra de la.e p6llzas, y $5,000 oro eo
efectivo: l la Academia de San Patricio lle Chlcago, dé la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la Qltlma p6llza; ll. la
eecuela ' 'Santa Maria' • de ensel!anza
prll.ctlca para va.rones, de Feehanvllle,
Illlnola, que era la lnstltucl6n por ?a
que m.a. ee Interesaba el ee!lor Anoblepo, ee entre¡aron loa $4,000 restau._ la Qltlma p6llza.

Expllcéld6n dt

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. l!'ARNSWORTH.-Agente General.

la. San Franolaoo,, #ilm. 8 11 M1hcloo,,

o. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

r

Número l. Capa de gasa. y seda.
para la estación y traje de paseo,
representa. este grabo.do. A.mbos
atavíos femeninos son de lujo y
a.demás están confeccionadvs con
chic y elegancia.. La capa debe llevarse enteramente cerra.da. para que
logre tener la forma que luce en el
grabado. Se ha suprimido en ella.
el cuellobombrera.s que se usa. en
adminículos de la misma especie, y
como se ve, no constituye una gran
falta, pues el entalle del abrigo se
logra perfecta.mente. El cuello, que
debe ser lo más estrecho posible, se
anuda mediante anchos listones de
seda. de color obscuro. Podemos
asegurar á nuestras lectoras que
esta capa abrigo constituye una verdadera. novedad. Del traje de paseo debe notarse especialmente la
blusa, que forma. también una novedad f'n asuntos de vestuario femenino: en efecto: la vistosa y sencilla confección es de mucho gusto,
tanto por la. naturaleza. misma. de la.
tela.,como por los bonitos adornos
que la atavían. Imita una. torera por
la cenefa. del galón y enea.jeque lleva. en la. parte inferior. La.s mangas son enteramente modernas,
pues ceílida.s hasta. la. mitad, se
inician campa.nula.res desde esta
parte. El punto de partida. está marca.do con un pequeilo cinturón de
pasamanería. semejante á la de la
blusa.. Los puilos son un poco largos y muy estrechos. Complementa.
el vistoso traje un sombrero de paja. con adornos metálicos y listones
de seda..
Número 2. Traje de paseo, estilo
''reforma.'', propio para. seiloras jóvenes. La tela es de color obscuro
y como únicos adornos lleva unangosto cintes.do de color más obscuro. El blusea.do del peto llega. sólo
hasta la mitad del ta.lle para que
de a.q uí parta la. en a.gua como en
todos los trajes de este bonito estilo, tan de moda ea las principales
poblaciones europeas. Las mangas
sólo se hallan a.justa.das en el hom·
bro y en los pui'Ios. La blusa. lleva
un pequeílo escote angular y la fa.Ida. es lisa, pues sola.mente se pliega
ligera.mente en su parte inferior.
Para estos trajes "reforma" deben
llevarse barrenderos ó refajos de
mucha vista y buena. calidad, pues
de lo contrario desluciría. el mérito
de esta clase de vestidos.
Número 3. Muy especialmente recomendamos á nuestras lectoras este elegante traje de paseo, que es
uno de los más vistosos que nos
han venido en los figurines europeos. Aunque no es absoluta.mente
original, pues en la continua.da. evolución del vestuario femenino es dificilísimo marcar con sello especial
algún traje, no por eso deja de tener una. gracia. y gallardía. poco
comunes. Fíjense nuestl'as lectoras
en la graciosísima. disposición de
las mangas, semejando dobles esclavinas aprisionadas con cintas y
pasamanería.; no pierdan de vista.
el original adorno del cuello y las
colgaduras de cinta punteada. que
de él baj a.n a.l frente del ta.lle; y sobre todo, dediquen por completo su
atención al conjunto del vestido cuya. gra.cia. y hermosura. proviene
del menudo "plisé" que lo consti-

tuye. Es nota.ble la esbeltez, buen
tono y "chic" que este vestido da á
los cuerpos, á. no ser que éstos tengan deformidades. Complementa. la.
gracia del traje el sombrero tendido que a.parece en el figurín. Los
adornos soc. de gasa. y flores, combinadas entre sí con estética. armonía..
Número 4. Colección de trajes de
paseo é infantiles. Los pdmeros,
sencillos en su hechura., no tienen
na.da. de original más que los adornos de menuda cinta. que en la. actualidad están en moda. Con estos
adornos se imita.nbonitas combinaciones, como puede verse en los
grabados. Uno y otro son muy vistosos á ese respecto. El cuello es
ancho y sólo en uno de los trajes
~ es de hombreras. En el talle llevan
una corbata de seda y una. roseta

con bandas de listón, respectivamente. El cinturón de los talles es
angosto y se remata mediante un
broche metálico.
Los trajecitos infantiles presea·
tan alguna novedad en su confección. El de niílo es ma.rinero;y el de
niila.,de estilomoderno. Las mangas
de este último e.stán ligera.mente
ca.mpa.nulada.s y el cuellohombreras de la blusa termina. en la. cintura. por dos imitaciones de solapas.
La. pequeíla. falda es de anchos vuelos en su corte inferior y ligera.mente plegada de toda. su longitud. El
sombrero de este gra.badito es primoroso, pues se adorna con gasa.
encarruja.di,., dándole forma dEl resplandor.
ESPERANZA,

€1 euarto dtl Ctsoro.
Ha.y recuerdos en la infancia. que
son imborrables, entre ellos los de
los cuentos fantásticos que oímos
de boca. del a.y a, encabezados de
ordinario con ésta fórmula sacramental: &lt;Este era. un rey que tenía.
tres hijas, etc.&gt;
El cuento que vamos á relatar
comienza. del mismo modo, con la
diferencia. de que el rey sólo tenía
uni. bija única, que era. la niíla. de
sus ojos y la. contemplación de todos sus vasallos. Entre rey y la joven princesa. había. la más dulce intimidad. Raro era el día.en que mutuamente no se comunica.sen entre
padre é hija. sus penas y alegrías,
sus caprichos y propósitos; en fin,
todos los pasos de su vida..

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Traje de paseo</name>
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                    <text>de en medio de unas que formaban
artístico pabellón á un nido, surgió
una. aparición bellísima., un ángel
de sonrosado rostro y rubios y ensortijados ca.bellos. Vestía. una. túnica. de nieve, agitaba. blandamente
sus alas radiosas, empuña.be. en la
diestra. uno. vara. de azucena. y emergía. de todo su cuerpo una. luz na.cara.da.
Mirándola acariciadoramentecon
sus azules ojos, lo. dijo con voz
que era. una melodía.:
-&lt;Soy Gabriel; y Dios, que ha
escucha.do tus ruegos, me envía. para anunciarte que concebirás una.
hija, que será selecta. entre las selectas, pues nacerá sin mácula y
sin mácula será á su vez, madre
del Verbo.&gt;
Ana. quedó como petrifica da. ; todo le pa.recía. un sueilo.
.
Las r osas del rO$&amp;l se esponJaron en sus cálices y la sonreían;
los paja.ritos trinaron con extra.ño
r egocijo, y revolaban rosa.ndo con
sus a.las la. nevada ca.bellera. de la
anciana.
La. misma. tarde de este suoeso
maravilloso-según la. Jeyenda1J oa.quín tenía. igual revelacion,
apr esurá ndose á regresar á Jerusalén.
Al día. sig uiente toma.ron c&amp;.mi_no
de S"'koris, pintoresco pueblecito
que dista. poco de Na.za.reth.
Y antes de un año, vió la. luz la
que sería. luz del orbe, a.zucena. del
va.lle y estreaa. de l a. maña.na..
Sus primeros instantes fueron
alegr a.dos por los pajaritos del rosa.l de Jerusalén, que habían ido á
posarse en los a.leros de la ca.se. de
los santos esposos y que, de~pués
de gorjear dulcemente, se a.le¡aron
llevando la buena nueva á. las otras
a.vecitas del cielo.
ARTURO BLOCK.

LACRYMAE RERUM
DE;;AUUCIO

En una. olvidada ca.lle
Del barrio de )!ara.villas,
Donde vi ve la tristeza.
Disfrazada. de alegría.,
Frente a.l portal de una casa
De esa.s de facha mezquina.,
Cuyos balcones pregonan
Que allí la. indigencia. ha.bita
Tras los crista.les desnudos
Huérfanos lde cortinillas,
Vi una tarde en el arroyo
Diez ó doce cosas míseras,
Despojos abandonados
Del na.ufragio de una. vida,
Formando un montón que, tristes,
Contempla.ba.n las vecinas,
L os ricos con menosprecio,
Los muchachuelos con risa.
Y los corazones nobles
Con arrebatos de ira.
Eran u n sofá caduco
De reps azul hecho jiras,
Como penco que en los toros
Al a.ire suelta. las tripas;
Un reloj de los de péndola.,
Manco de una. manecilla.,
Con la esfera, que es la cara
De los relojes, tr istísima,
Y que tan sólo horas lúgubres
Señaló, según la pinta;
Un catre pa.tiabierto;
Cuatl'o derrengadas sillas¡
Una mesa despintada.;
Dos malas litografías
Que contaban los amores
De Abel a.rdo y Eloísa,
Y, presidiéndolo todo,
Rema.te de tanta. ruina,
Un piano viejo y sin tapa.,
Cuyas teclas amarillas
Los dientes de horrible monstruo
Diluvia.no parecían,
De un titán de negras fauces
Que lanzara. seca risa,
Publicando de los hombr(s
La crueldad infinita.
Sobr e aquel montón de cosas
Lluvia implacable caía,
Y el arroyo do a.guas sucias
En las patas de las sillas
Dejaba pellas de fango,
Y el agua golpeando impía
Del piano las viejas cuerdas
Sacaba. notas horrísonas,
Alaridos desacordes
De una música inaudito. ....
Y aquellos muebles, cansados
De arrastrar tan mala vida,

El, MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Julio de 1903.

Y empapados por l a lluvia,
Llora.bo.n y maldecían.

Pasaron horas y horas,
Iba declinando el día,
Llegó el farolero, y pronto
Una luz medrosa. y tímida,
Titilando entre la lluvia.,
Dió á las sombras mayor vida,
Y, ya en las sombras, los muebles
Que lloraban sus desdichas,
Una historia. me contaron
Con voz baja y dolorida.
Ha.blóme el sofá de muertos
Amores, de una familia.
Que unió el querer, y que luego
Partió la. suerte maldita..
Me contó el reloj, inválido,
Entre toses y fatigas,
Los días sin esperanza.,
Las noches sin pan, larguísimas.
Me habló el lecho de dolores,
De fiebres, de medicinas
Que se compraron con honras,
Cambiando por muertes vidas.
Cantó, por fin, el pYano
De las teclas amarillas,
Que lloraban por los dedos
De unas manos pequeñitas
Que sobre l as mismas teclas
Quedaron de pronto rígidas ... .

"

Domingo 19 de Julio de 1903.

Con esencia de violeta
¿Por qué za.humas el ar~iflo
De tu espléndido corpil'lo
Que realza rico tul,
Si hay en tu a.lma. los efluvios
Que perfuma. la corola
Delicada. de la viola.
Del verjel de la v lrtud?

EN UN ALBUM.
¿Por qué adornas tu cabello
Con guirnaldas fraga.ociosas
De nevadas tuberosas
Y de rosas de París?
¿,Quieres que unas rivaliéen
De tu tez con la tersur a.
Y las otras en frescura.
Con tus labios de carmín?

¿Y por qué para tu á lbum
Soi'iadora. virgen, dime
'
Hoy me pides que te rir:ie
Un simbólico ronde!,
Si tú eres toda un encanto
Si en ti vibro. la ar monía '
Si tú eres la poesía.
'
De una estrofa. de Ver laine?

¿Por qué lucen en tu cuello
Torneado, sus cambiantes
Los colla.res de diama.ntes
Y de perlas de Ceylán,
Si hay más luz en tus pupilas
Que en las piedras transparentes
Y en las joyas de tus dientes
Hay más perlas que en el mar?

~

fflt rct4a Pl!llo era,e.

· •······...........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA·,

~

: ···

c.:.---·

"3

~~,.~~.,r {.it·~~{l;{{'!trifü~

~

- ... ·~·~

:r;i¡¡:¡,~(J~~~-;;¡;__.
.

'

~'-

-

~,.;..-

ADenver, ;lansas Cíly, St: Louis, Chlcago, llew Yorl°
San Francisco y Los Angeles

Con estos cuentos y cantos
Echóse la noche encima;
Yo me alejé de aquel sitio
Con toda el alma oprimida.,
Y a.un me parece que escucho
Aquella. historia tristísima.
De los muebles que lloraban,
Lloraban y maldecían.
Madrid.

México, D. F., Mayo 25.
Me es grato manifestar--escribe el Dr. Francisco de P. Leal que me es muy conocida la preparación llamada Emulsión de
Scott, y que la recomiendo con
bastante empeño á todos aquellos
de mis clientes que se encuPntran demasiado linfáticos, lo mismo que en los escrofulosos, pues
son muy satisfactorios los brillantes resultados que siempre he
obtenido con dicha preparación,
la cual posee también la cualidad
de no ser desagradable ni á los
niños, que son los que hacen mayor consumo.

EL TESTAMENTO

Dd

11.■o.

Sr. Jlrzoblspo 'fttban.

Los bienes fue ron valuados
en $125,000
La ma yor parte de lo testado con•
sistía en dos p611zas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companla de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Ha.ce pocos dtaa que se practicó la
apertura del t eatamento del Iluatrllll·
mo Sr . Arzobispo D. Patricio A. Feeha.n
en la ciudad de Chlcago, llllnola.
La fortuna. ctel distinguido prelado U·
cend l0 f. cerca de $125,000 oro amer icano ; 7 eegtln el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dej0 fueron
como elgue:
Dos pOllzu de ' 'La MU·
tua..' • Compa.llla. de s,.
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $215,1,00
oro cada una, O sean . . $ 150,000 oro.
Dividendos acumuladoe sobre una de la.e pOllns 9,329 oro.
Otra pOllza de seguro. . . 14,000 oro.
Acclonee en efectivo J en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre lu dlsl)Olllclones del sellor Ar•
r;oblspo, en au t eata.mento, se hicieron
atas:
A au hermana, sellorlta Ka.te Feehan,
que estuvo alempre con él huta 1u
muerte, $40,000 oro en bonos J $i5,000
oro cte una de la.a pOUzae de aeguro ;
ll la eellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del aellor Arzobllpo, $25,000 oro
de otra. de la.a p0llzas, J $5,000 oro en
efectivo; f. la Academia. de San Patricio de Chlcago, dé la que ea preceptora
■u hermana, Madre
Marta Catalina,
$10,000 oro de la. 111tlma pOIJza.; ll la.
e■cuela • 'Santa Marra· ' de ensellanza.
prt.ctlc&amp; para va.rones, de Feeha.nv111e,
llllnole, que era la lnstltucl0n por la
que mu se Interesaba el ■e!ior An:oblspo, 11e entregaron loa $4,000 resta.'l•
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Expncactón dt
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~~

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El tosta.to de es q11e entra ~ la
COIIl'p()8le100 óe la Foeta.tlna " F'&amp;lleres," estA l)l'eparado por on procedlml•nto eapecla1 coo aparato &amp; propó,
alto, 1 no ee encuentra. en el comerclo,
Deeconffen de laa 1m1taclonee y f&amp;llllflcaci0111•

~

--,.

.&amp;.ltTICUL08 • ..llt'l' ll'OTM1T•

AGENCIA DEL RELOJ OMEGA

Pidaa~~m..

.

Número 2. Traje de visita y c~Jección de trajes infantiles para 01i'los de diversa edad. El primero
consto. de un to.lle con ancho cuellohombreras y una falda. lisa que ostenta. en su parte inferior, como
único adorno, pequeñas cintas de
color claro. El sombrero es de verano y lo adornan dos grandes rosetas, Los tra.jecitos infantiles son

de confecciones diferentes, y se hacen not nr sobre todo, por la nueva
disposición y corte que ú ltima.mentc
se ha da.do á los trajes para niños,
en los cuales también se usa el ei:;tilo «reforma.&gt; El traje para. la niña de 13 á 14 a.nos que a.parece en
el grabado, es de tela rameada. de
poca consistencia. l•~l talle sólo_ lle•
va el sencillo o.dorno de la cmta
obscura que, en forma de cruz, es
de moda cerca de la cintura. Un cinturón forma.do con listón de seda.,
rodea. el talle. La falda. lleva sólo

de "sport" y paseo.

tres pliegues, y encarrujados transversales en su parte infer ior. Las
mangas son de forma. camp:inula.da.,
y los puños de la misma. tela. que
1as ma.nj?as.
Número !i. Dos trajes de paseo
representa nuestro g1·abado. Ai:nbos
se han corta.do con suma gracia, y
llamamos la atención de nuestras
lectoras acerca del conjunto y de Ia
confección. Ambos trajes, aunque
de corte di verso, tienen entre sí 11:ran
semejanza. por su disposición. Llevan , los dos, anchos cuelloshombre-

ras, que en la. actualidad se usan
mucho, y las blusas son torer as.
Las mR.ngas campanulares_ poc?
difieren entre sí, pues la única diferencia consiste en que las de uno
de los vestidos, lleva superpuestos
semejantes á los del cuellohombreras. En uno de los trajes es entera.mente lisa la falda, mientras que en
el otro cae con pliegues longitudinales, de toda la extensión de l_a.
cuchilla. Los sombreros son de r igurosa. estación primaveral.
Número 9.-Elegante y vistoso

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Julio de 1903.
traje de visita representa. el grabado. El género de seda, no lleva más
adornos que pequeilos grupos de
pasamanería en el talle y cordoncillo de seda en Jns puños y el pizarrón, La falda. del soberbio traje
es entera.mente lisa, y su único
adorno consiste en una. cola de no
muy exagert\das dimensiones. En
los lados exteriores de las mangas
y á lo largo de éstas, se prende una
pasamanería continuada por coi··
doncillo, y las aberturas de las
campanas ó entrepuilos, simulan
a.parecer cerradas por dos pequenas presillas ó broches de cintas.
Para este vestido deben llevar las
seiloras corsés rectos de última
moda, que entallan admirablemente el busto, y dan al cuerpo una
gentileza de muy buen tono.
Número 10.-Traje de paseo para
sei'loritas jovenes y de talle esbelto,
es el &lt;, ue representa nuestro grabado. El talle no es difícil en la becbura,y sólo debe fijarse la. atención en
l a, colocación de los adornosque,como se ve, son los que dan vida. á
este traje. En la parte superior del
peto, en los puilos y sobre el cinturón se aplican estos adornos rameados y pintados. La falda lleva,
sólo en su parte inferior, pequeilos
pliegues, y en el nacimiento de cada uno de éstos, se aplica un adorno semejante á los del talle. Desde
luego se ve el admirable efecto producido por esta clase de adornos,
que están muy en boga. en los parques y salones europeos, y que en
México apenas se comienzan á usar.

¡Cuántas veces al tronchar una
azucena os habréis detenido sin saber por quél ¡Ah! es que oíais un
gemido vagamente, el gemido do la
azucena, y lo que destilaba. en vuestros dedos su tallo, eso líquido que
llaman savia los naturalistas, era
el JI anto de la flor.

ESPERANZA.

.::::sl'?z=.
fflü]ERES Y 'f[ORES
Las flores son la primavera del
ai!o; las mujeres, la primavera de la.

vida. Las mujeres, como las flores,
tienen alborada y crepúsculo, brillante existencia, vida. fugaz. Fraternizan, se aman, porque se asimilan y se comprenden.
La ma!'lana del día, al expirar
entre aro,nas y frescura, convierte
el capullo en flor; la maiiana de la
vida, al desaparecer con sus armonías seductoras, transforma á. la
adolescente en mujer.
Las flores, como las mujeres, son
seres sensibles que tienen vida prop~a; las .flores i:espiran, crecen, palpitan, se entusiasman, se exaltan
sufren, gimen, lloran, mueren.
'

2.- T raje de visita y colección de trajes infantiles.

'

Lasl flores, seres delicados que se
agitan momentáneamente con perceptibles estremecimientos, duermen
también y se despiertan solas· bay
.flores fluviales que al asom~r la

3.-Trajes de "sport" con fa lda lisa.

y Lancáster. lLa rosaba sido pl'laurora, alzan sus cabezas en las orimio dd héroe1y del poeta.
llas de los lagos, permanecen erguiHay rosas en todos los p1í11e1¡ la
das durante el día, y al declinar la
naturaleza, siempre pródig&amp;, h&amp;•
tarde, contra.en sus pétalos, sepulloca.do la~rosa bajo todos 101 clltándose en las profundidades de sus
lechos acuáticos.
Así como las mujeres tienen sus
días felices, las .flores tienen sus horas festivas: las de sol espléndido
de brisas y fresco rocío, son par~
ellas grandes solemnidades en las
cuales ostentan su inocente 'alegría
revelada en vivos matices. Las llores, como las mujeres, tienen fisonomías distintas y hasta tipos: las
hay rosadas y fálidas, raquíticas
Y esbeltas. En e mundo vegetal tienen tamb_ién, cual ellas, su jerarquía
y heráldica: hay flores aristocráticas ); plebeyas, llores que ocupan
humildes puestos, flores de cuna de
oro Y de cuna de barro, flores distinguidas ó vulgares.
La rosaeslamásilustre esla Venus de los jardines, la. más aristocrática del verjel, la reina de las
.floi:es; c~utiva la atención general,
su imperio es glorioso, numerosa
la pléyade de sus admiradores.
. Gri:cia se postró ante la rosa; las
ciencias y las artes le han consag_rado su culto por bella y útil:
siempre representó un gran papel.
HoID:ero, Herodoto Virgilio y
:S:oracio dirigiéronle 'grandes elo~pos en sus libros. San Basilio diJO _que antes del pecado de nuestros
PrlJ?leros padres, las rosas no tenían
esprnas; Santa Rosa, nacida en Lima, se llamaba en realidad Isabel·
pero su madre la llamó Rosa por el
dulce brillo de su semblante.
Es costumbre ec noma seiialar
durante la Cuaresma un domingo
de la Rosa, &lt;domínica in rosa,&gt; para que el Sumo Pontífice bendiga
una ro~a., Y la envíe á algún prínciP_e ó p_r10ces9: de Europa como testimonio de simpatía: esta rosa es
de oro.
La rosa blanca y la rosa encarW
nada fueron famosas en Inglaterra,
\~
como símbolos de la casa de York 4.-Saco modernista, para aeflorll ,,,......-·
,__...·

EL MUNDO ILUSTRADO.

mas, regalándola como tipo de belleza.
Las flores son la gala de la creación, el rico manto de la naturaleza, el lujo de los pobres: la modesta frente de una pastora puede ostentar una guirnalda, del mismo
modo que puede ostentarla la altiva frente de la opulenta seiiora. La
tosca maceta de la sencilla aldeana
no tiene menos poesía que el so berbio tibor de la sel1ora aristocrática.
I~n todas las edades amamos las
flores, y quien no las ama denota
tener alma fría y seca: la niiia juega con ellas, la jo,en realza con
ellas sus encantos, y el anciano so
extasía con su!&gt; fragancias. ¡Qué
espectáculo tan bello ofrece á la
vista la. blanca y respetable cabeza
de un anciano inclinada sob1·e una
maceta. de flores que cultiva esmeradamente, sin desdenar esta ocupación, que apellidaran frívola los
corazones duros y prosaicos! ¡Cuántas veces una flor parietal'ia ha sido la dulce amiga del prisionero!
Las mujeres y las flore, i;on la sonrisa de la vida.
~!adame Tioland, en su prisión,
no se creía completamente desventurada, porque tenía llores y un
r ayo de sol.
Lo más hermoso del mundo son
las flores; el profeta no encuentra
para la Madre de Dios nada más
sublime que ellas. Por eso en su
místico lenguaje apellida á la Virgen rosa de Sión, lirio de la Siria,
clavel de los Alpes, rosa de Jericó.
El mes de mayo, mes de las .flores,
ha sido consagrado á 1-.Ia.ría.. Las
.flores tienen su epopeya, sus páginas de gloria, su celebridad, !;U historia.
'El mundo cristiano adorna con
ell as sus altares; en la fiesta de Pentecostés ha sido costumbre echar
llor es desde la bóveda de los templos
sobre los fieles reunidos en la nave,
para simbolizar los dones del Espír itu Santo.
El niño inocente que va á regenerarse del pecado original en las
aguas bautismales, lleva su pura
vestidura orladt~ de jazmines; la
fervorosa. niña que llena. de amor
divino so acerca á la mesa celestial
para gustar en éxtasis arrobador el
Pan de los ángeles, ostenta su aureola de blancas rosas: la casta
doncella que tímida y pudorosa se
dirige al altar con el elegido de su
corazón para recibir la bendición
nupoial, adorna de azahares el poético traje, níveo cual fiel trasunto
de su virginidad; y la triste huérfana deposita en la tumba de su madre pensamientos . y siempreviv~s,
como pálido refleJO de la inex~1nguible luz del recuerdo que la ilumina constantemente.
En los libros santos encontramos
en bellas alegorías represointado el
Verbo Eterno por la .flor dE: ~eis
bojas- azucena;-el amor ~ivmo
por la flor del manzano; los 1ustos
por la de la higuera, y por las mandrágoras de Lia la fecundidad, que
con tal presente fué Haquel la madre dichosa de José.
Los paganos ta~b~én asociaron
las flores á sus religiones y usos:
los sabios eran coronados de flores;
la del amaranto adornaba las estatuas de los dioses y los sepulcros
de los grandes hombres, debido á
que esta flor conserva después de
seca su color; la estatua. del pudor
l a representan con una rosa. encarnada en la mano. Los árabes y egipcios dedicaron la acacia al dios del
día, porque observaban que las hojas de la acacia. i;e abrían y cerraban guardando el período de la salida y la puesta del sol, y que su
flor resguardada por una esp,¡cie
de plumilla, imita el disco radiante
del astro rey.
Los indios adoraban el loto, que
aparecía en la superficie de las
aguas al salir el sol y que se ocultaba cuando él¡ los budistas, que
profesan la religión del sint?ísmo,
tienen culto por una flor particular,
á. la cual atribuyen el mérito de
prolongar la vida: los brahamanes
creen que Brahama. nació de la corola de un lirio acuático. Los astrólogos escribían el horóscopo de los
niiios en las bojas de palmera. Los
romanos, desde los tiempos de los
Antoninos, rociaban de flores los
sepulcros y sembra.ban en sus aire-

Domingo 19 de Julio de 1903.

5.-Ricos y elegantes trajes de visita.

dedores las plantas más olorosas..
Los habitantes del Asia ~Ienor plantaban ene! campo de la muerte arrayán, mirto y siemprevivas. Cuando

entró en Alejandría el lujoso carro
fúnebre en el cual era c,onducido el
joven conquistador del Asia, adornábanlo perlas y flores.

El pino estaba consagrado á Cibeles en remotos tiempos, y á la
azucena se la llamó .flor de Juno.
Las flores han tenido siempre su

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Julio de 1903.
culto; han inspirado la religión más
supersticiosa. El fresno de Odín,
la palmera de La.tone, la flor del
espino, que hbra de malos pensamientos á las pastoras del Brie; el
Karenglo ele los armoricanos, el
compac azulado de los ])ersas, que
crece para ellos solamente en el
paraíso; el Kaki, ese árhol divino
á cuyas llores les supusieron alma;
la mágica sala.meta y el árbol rojo
del Kombouo, del que cad&amp; hoja
reproducía ea relieve 1100 ele los
numerosos caracteres del alfabeto
tibetmo, fueron considera.das ¡➔ !an­
tas milagrosas.
La verbena, bÍmbolo de amistad,
fué, para galos y celtas, sagrada como el muérdago; ostentábaola. los
heraldos al pedit· parlamento al
enemigo; los druidas eolazába.nla í~
sus ritos proféticos; los romanos
purifica.bao coa ella los altares de
Júpiter; la joven desposada tejía
guirnaldas para adorna1· su nuevo
hogar, coojuraocio todo malt&gt;ficio;
los hechiceros de la Edad Meuia
empleábanla. ea los filtros a.morosos.
Herodoto refiere que Jerjes experimentó una g1·a.n ternura por una
planta; la acariciaba, la estrechaba. entre sus brazos y la o.dorna.bu.
con collares y brazaletes de oro;
Ca.rlo Magno, legislador y filósofo,
recomendaba desde su t1·ono occidental el cultivo dA la plantas.
La Empe1·atriz Josefina olvidó
más de una vez los enojos del poder
contemplando la estrucLura. de una
corola en sus invernaderos de Malma.isón; estudiaba. las plantas y se
embriagaba. coa su~ a.romas, prefiriéndolas á las esencias de sus Ji.
soojeros cortesanos. Las llores de
todos los pu.hes tenían cabida en
sus estufo.s.
Nada m,í.s bello que la. poética.
república formada por la sotuanela
de los Alpes, la. violeta de Pa.rma,
el sauce ue Oriente, la cruz de ~!atta., el lirio del ~ilo, el hilebca.s de
Siria, la. rosa. de Da.mieta. y su jazmín querido de la ~lartinica.
Los pueblos civilizados han reverenciado á las llores; los pueblos
cultos han rendido tributo á. la mujer.
Frecuentemente suele ser un ramo
de llores la. historia de su corazón
a.pa.sion¡¡,do, y las boj as de cada

EL ~1UNDO ILUSTRADO

flor, páginas de
los anales de un
alma.
La mujer enamorada. elige las
llores con sencillez infantil, para
formar con ellas
tiernas alegorías
de sus impresiones. Si 1a acacia
significa amor pla.
tónico, el ajenjo
amargura.,el alhelí encarnado despecho, la acedet-a
i~legría., la.artemi·
sa felicidad, la
hortensia amor
constante, el avellano recoucilia·
ción, la. caléndula.
melancolía,elnarciso egoísmo, la
ortiga crutl&lt;fad y
el acónito venganza, tres flores
pueden componer
una frase; una
guirnalda., una
conversación; un
raruil Jete, un a car·
ta.
Los botánicos
creen leer en Ja.s
llores y conocer1as, porque las
han clasilicado y
porque les han he·
cho la autopsia;
porque las han
bautizado, denomioándol as en
griego y en latín;
mas este estudio
fisiológico no basta., hay que estudiarlas moralmente. Linoeo es
el botanista que
las ha analizado
p;icológicamentc-;
el descubrió los
amores de las llores.
Las llores, cual
las mujeres, tienen sentido estético y aman la música; por e~o al
escuchar el canto

Al llegar al recodo de la. vereda,
Ramón se detuvo un momento y
volvió la cabeza.
Sus ojos se abrieron como si quisiera abarcar todo el panorama y
grabarlo en su cerebro; después la
mira.da. se fijó en un solo punto, en
una pequeila casita que blanqueaba
en la lejanía: un sollozo levantó su
pecho, y, haciendo un supremo esfuerzo, continuó su camino.
Ocho días después Ramón estaba
en Roma principiando su vida de

6.-Dos elegantes trajes para paseo campestre.

7.-Saco moderno para señoras jóvenes.

amar ni un'instante y los años a.pe·
nas represéntan un día para ~l.
Aquella. mujer es suya, es su gemo,
su arte, su inspiración, su alma; Y
aquella mujer no puede abandonarle sin que él la mate ... .. .
Atraviesa. delirante las calles Y
sale del pueblo; pasa ante la. puerta. de la vieja iglesia donde sumadre le ensenó las primeras oraciones, sin que la. idea. religiosa. se levante en su alma: c,·uza. cerca del
pequeflo cementerio que guarda los
restos de los que le ama.ron, y su
recuerdo no borra el deseo de venganza. que bulle en su mente.
Al fin ve la casa. de su novia., la
ventana y el rayo de luz que se escapa. de las entreabiertas maderas,
haciendo destacarse la querida. cabecita rubia
Al pie de la. reja un hombre escuchaba las mismas palabras que él
había oído tantas veces en aquella.
hora.: una nube de sangre obscure·
ció su vista, dentro de su cerebr!)
crujió el eco de las frases presenh·
das y el puflal se a.Izó en su mano.
E~ el mismo insta.ate la luna rasgó las sombrías n1.1:bes, y un ~a.yo
de su pálida luz vrno á refle1arse
en la boja de acero.
A los ojos de Ramón a.pareció el
espléndido paisaje que había re·
producido de memoria tantas veces el monte con su blanca. cum·
br~ de eternas nieves y el río serpenteando svbre un fundo de esme·
ra.lda.
Deslumbrado por aquel cuadro
de belleza. viva y palpitante, con
perfumes y movimiento, ante la.
gran obra del arte de la. Naturaleza el puñal se e~ca.pó da sus ma.no's y huyó de aquel sitio.

IMPOSIBLE!

artista..

Je! ruiseñor se extasían enviándole
sus fragancias. La.corola de la flor,
cual el alma de la mujer, es un santuario: en el fondo de sus pequeños
tabernáculos se cumplen misterios
santos y respetables que permanecen velados para los hombres, que
tal vez no se ocultan á los jilgueros,
los ruiseflores, las mariposas y las
estrellas. ¿,Quién pudiera sorprender en la callada noche ese amor
diáfano, ese amor de luz, fulgores
y esencias, ese amor indescriptible
de la.s vírgenes y las flores?
¡Oh, qué poema tan divino se podría escribir después de sorprender
los secretos de las mujeres y las
flores! Tal vez esos vagos rumores
del bosque, esos susurros solemnes
y misteriosos, esos murmurios dulcísimos. esas armonías de las esferas y esos quejidos blandos del
viento, son los suspiros enamorados que exhalan las mujeres y los
lirios; tal vez esas perlas líquidas
que llamamos rocío son besos y lágrimas cristalizado~; tal vez al trocar sus esencias y rellejos, se 11.brazan en el espacio; tal vez cantan un
himno eterno á la diosa nocturna,
que a.! encender su antorcha, las envuelve en red de plata.
Si yo creyera. en la. metempsicosis
ó transmigración de las almas, aseguraría que ca.da flor encierra el
alma de una. mujer, y cada estrella
el alma de una flor. La camelia podía albergar en su seno un alma sin
amor, la dalia uo alma altanera, la
azucena un a?ma cándida, el lirio
un alma pura, la rosa un alma de
fuego, el pensamiento un alma meditabunda, la violeta un alma modesta., la margarita un alma humil-

de, el jazmín un alma inmaculada.
Una mujer sin ternura en el alma,
es una. flor sin rocfo, es una flor de
trapo y alambre. Las mujeres sen•
sibles son interesantPs cual la sen·
sitiva. delicadas cual la diamela, Y
aromáticas cual la. magnolia; crecen lozanas y esbeltas al ralor de
la. estufa del sentimiento, esmaltan·
do las ásperas sendas de la vida,
convirtiendo el erial de este mundo
en verjel.
Las mujeres modestas, al ocultar
su belleza, son flores que no P?eden
pasar inadvertidas, aunque lo mtf&gt;D•
ten, porque las delatan las esencias
de sus encantos.
Mujeres, sed siempre humildes, Y
brillaréis más; sed siempre mod
tas cual la sampaguita, que s 0
abre su broche encantador en la b°j
ro. de 1as sombras, y pudorosas cua
la delicada flor del coovólvul?, que
se m&amp;rchita al acercarle el aliento.
Las mujeres y las flores son la
poesía, la fiesta. de la vida.
CONCEPCIÓN G. DE FL.\QUER.

6r

s.-Pañuelos bordadol,

.

.

No le seguiremos paso a paso en
sus luchas con la sociedad y cons\go mismo. Imitaremos á los amigos, que sólo acuden después del
triunfo.
.
Por eso no na.no las angustias
de Ramón cuando, á solas en su
taller, arrojaba. desesperado )os
pinceles que se negaban _á dar vida
y realidad á las concepciones de su
mente.
Al fin la mano educada. comenzó
á obede~er al pensamiento, y ~! artista gustó esas dulces emociones
que agitan el alma en los momentos
de inspiración.
Pero ni aun en ellos, cuando c_on
la carne temblorosa y el es~f1:1tu
engrandecido por el soplo d1vmo
del genio, el mundo entero de,aparecía. para él; cuando ea su retma
se dibujaba. una ma~cha o~g1·a donde sólo brillaba la idea, 01 en aquellos mc•mentos sublimes olvidaba
Hamón el paisaje de su tierra. na.tal, que reproducía en todos sus
cuadros.
. .
La habilidad del artista. d!sim_ulaba. que los rasg?s de_ sus muJeres morenas ó rubias, n1flas ó ancia~as tenían la unidad de un solo
tipo; y' el fondo de sus lienzos, Ya
presentaran la luz esplendorosa del
mediodía. ó las sombría._s br:um9'.s
inverna.les, estaban también rn~¡nrados en un solo modelo.
Porque Ramón había dejado aquella tierra. sofla.ndo conq uista.rse un
nombre y una posición para ofre·
cérselas á. la. mujer que amaba.
Ella era rica y noble; sólo el ~-rte podía elevarlo Ít él, pobre h110
del pueblo, par.a llegar b~sta ella.
sin que su dignidad padeciera por
una unión desigual.
y las aspiraciones de Ramón se
habían realizado. Príncipes y reyes honraban al pintor genial que
había sabido triunfar en todas la.s
exposiciones con sus obras maravillosas.
Tenía 01·0 y gloria; y sin embar"º Ramón no volvía á su pueblo.
l)~rante su triste vida de lucha no
se atrevió á. escribir á. su amada, y
despues ¡intió miedo; miedo de que
la ausencia. hubiese a.Iterado aquel
amor que él guardaba., y _cuya. ter·
minación no podía concebir.
Por fin se decidió á. volver á su
patria: necesitaba ver á su novia y
contemplar aquel cuadro de belleza. suprema que había despertado
su vocación de artista. y a.l que quería. reproducir sobre sus lienzos.
Una. maflaoa bajó de un lujoso
departamento de primera, t:n la estación de su tierra natal, aquel po·
bre mucha.cho que partiera diez
aflos antes en la pesada diligencia..
Nadie lo conoció; aquellas calles
y a.q uellos rostros no eran y a. como
él los había dejado; el cambio era
notable para él mismo. Cuando

Domingo 19 de Julio de 1903.

*

* * era objet-0 de
Un mes más tarde
todas las conversaciones del pueblo la misteriosa casita que Ramó~ había hecho construir en el
lugar más abrupto de la sierra.
Aquella. casita, donde vivía solo
con su criado, tenía una gran pieza
con las paredes de cristal, que permitían ver por todas partes el panorama..
Allí tenía Ramón su estudio,
mooJe de la. sublime religión de la.
ladera. que lo había librado de convertirse en asesino.
Y cuentan los indiscretos que logra.ron ace1carse, que Ramón pintaba todo el día con ardor febril,
pa1·a romper siempre de noche el
lienzo, murmurando una sola pe.labra.: ¡Imposible!
El artista, á pesar de todo su genio, se reconocía. impotente para
copiar á. la. Naturaleza..
earmtn dt Burgos Stgul.
9.-Vestido de reunión.

partió, llevaba_ juventud, fe ! esperanza en el trrnnfo; hoy ti aía el
miedo de la decepción.
.
Porque Ramón veía con terror
que no era bastan~ el Artfl para
satisfacer todo e) impetuoso desbordamiento de vida que rebosaba.
en su alma insaciable, a.u,n !lespués
de te1·minada la obra artistLCa.

***

La noche oprime á. la tierra. con
su pesa.do manto de sombras cuando Ramón saledel bote!.
Va solo por las desie1·tas calles
y su mano oprime febrilmente el
mango de su pu~al.
.
Ramón ha vivido tanto tiempo le-

jos de nuestro mundo, solitario en
las serenas regiones del arte, que
sus ideas no se a.justa.a á nuestra.
ley moral.
Ramón cree tener derecho de vida.
ó muerte sobre aquella mujer a.dorada para quien ha esca.lado un
puesto en la. sociedad; y sabe que
esa mujer no le ama, y que en a_quella reja oculta. por las campamllas
y las madreselvas, vuelve á asomar
la. cabecita rubia. que ha inmortaliza.do su pincel, para repet_ir á. otro
hombre sus juramentos de amor.
Para Ramón no hay consideraciones ni convencionalismos, ~o
piensa en los diez aflos de ausencia.
sin noticias suyas; no ha deJa.do de

tágrimas ftcundas
Cuando la pura gota de rocío
Sobre el pétalo rueda de la. flor, ,
Este se a.Iza en su tal lo con más br10
Y esparce suave olor.
l\las si a.l fondo del cáliz se desliza,
La flor estremeciaa de placer,
Sus castas bojas amorosas riza
Y fecunda su ser.
Así, cuando las lágrimas del alma
Corren como copioso manantial,
Recobra. el corazón la ansia.da caly se álivia. su mal.
ma.
Pero si el llanto del pesar no brota,
Así como el rocío con la flor,
Va. cayendo en el alma gota á gota
Y fecunda el dolor.
HELIANA..

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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eardtnal Ortglia di Santo Sttfano,
CAMABLENGO DE LA SANTA SEDE,

�Domingo 19 de Julio de 1903.

LEÓN XIII

Si quisiera buscar una impresión libresc_a
de esta figura, no iría á buscarla en las páginas de la «Roma» ele Zolá, sino que acudiría
siempre á otro gran viejo, y recorrería, como
á los quince años, aquel primer capítulo de
d,os Miserables,)) para encararme con l\lonseñor Bienvenido. ¿No tiene el combate de
Le6n ·xuI con el espíritu profundamente demoledor y analítico de la época, los mismos
rasgos que la lucha de Bienvenido con el alma
de Valjeán? ¿Y no ha podido decir con él á
las ccmciencias ganadas por el amor: «Lo que
yo os compro, es vuestra alma; la ap~rto de las
ideas negras, de los malos pensamientos, la
arrebato al espíritu de perdición y se la entrego á Dios?»
.
León XIII, espíritu intensamente fe~1ernno por la senE-ibilidad, ha guardado b'.1-Jº. su
apariencia de éxtasis, un perfE&gt;cto conoc1miento de la época. Su ternura, su misericordia,
ocultaba una primera necesidad: la de conservación. Para que la Iglesia fuera fuerte, era
preciso que viviera, y todo organismo que lucha contra un medio hostil, está condenado á
desaparecer. Y la tarE&gt;a fué cumplida, la gran
tarea de un anciano trémulo que ha extendido piadosamente sus manos sobre todos los
dolores humanos.,
¡He ahí una gran existencia cumplida! Tiene ya derecho al descahso.

En Faenza á seis horas de la Ciudad Eterna. mi comp~ñera de vrnje me dijo, con sus
suaves entonaciones venecianas:
-¿Va usted á Roma?
-No.
-«¡Pecattoll&gt;-agregó. -Vería usted algo
que le impresionaría profundamente.
-Claro-le contesté.-El Coliseo, San Pedro ..... .
-No-repuso ella.-Vería usted al Papa.
Cruzábamos, en una noche obscura de verano los removidos campos boloñeses, en un
mod~sto vagón de los modestos ferrocarriles
italianos. Mi compafiera, profesora de Venecia iba á pa!!ar en Roma unos días. Habíamds desenredado la charla poco á poco, y al
irse las horas, podía obser".ar que mi nueva
amiga era un espíritu amp110 y sereno, perseguidora infatigable de las ideas modernas.
La creía tan lejos, en aquel momento sobre
todo, en el que habíamos loqu1:ado ix~rngin~tivamente á través del «modermsmo&gt;&gt; hterar10
y filosófico, de impresiones religiosas, que. me
sorprendieron eus palabras.
-Sí-agregó ella seriamente.-Es preciso
ver este noble anciano blanco, cuyo amor ha
vencido eu todas las luchas. Detrás del viejecito cogiendo una flor, vifieta que ilustra el
«Cosmopolisi, de Bourget, existe una alma poderosa frente á los combates más fieros. ¿No
'
ha pensado
en esto, usted que acaso no sea
católico?
Sí había pensado en este niño de corazón
de a~ero en la obra robusta de este cuerpecito frágil 'y quebradizo, en el gran resurgimiento, por la Bondad,, de este Poder encerr:3-do ~n
la vacilante armazon de un nonagenanb d1áEn nuestra primera plana damos á cono• fano.
·
cer el retrato del Cardenal Oreglia di Santo
Fué un día de expectación aquel en que J oaStéfano, Camarlengo de la Santa Sede.
quín Pecci, Cardenal Camarlengo, antiguo
obispo de Perusa, quedó designado por el Sa•
El Cardenal Oreglia, que cuenta actualmente setenta y cinco años de edad, será, á la
ero Colegio para ocupar el solio que dejó Pío
IX. Vientos de tempestad rnplaban sobre el
muerte de Su Santidad León XIII, el que riagrietado edificio de la Iglesia. No había e1,
ja los destinos de la Iglesia católica, durante
perspectiva sino Reacción Y.~evolución. Era . los días que transcurran entre el fallecimiento
del ilustre anciano y la elección del nuevo
un supremo momento de cns1s.·
Pío IX había querido, á semejanza de JoPontífice por el Conclave.
Además, el Cardenal Oreglia está considesué, detener el sol en su carrera. El sol era la
Ciencia, contra la que el intransigente Pontírado en los altos círculos eclesifuiticos, como
fice enarboló su famosa encíclica. Por oponeruno de los candidatos que tienen más probase al triunfo de la investigación, que gnlpeaba
bilidadesde suceder en la silla de San Pedro al
tenazmente las conciencias, el jefe de la Iglesia
Santo Padre.
perdía las almas. Se amuralló en sus viejos castillos desmantelados y cerró las puertas á las
claridades que irradiaban los horizontes. ¡Ceder ó sucumbir! he ahí lo que esperaba á la
Iglesia. La intolerancia ceg_ó á _Pío IX y no
cedi6. Y en este torreón sohtar10, que amenaRecostada en el lecho de marfil, que muzaba ruina, murió sin comulgar en la Nueva
llían pieles raras y tejidos primorosos de pluFe que conmovía el mundo.
ma de avestruz africano, Glafira acariciaba
Cuando León XIII penetró en aquel antro,
distraídamente la cítara de concha que sostelo primero que hizo fué dejar entrar la luz á
nía en las manos, y no se resolvía á pulsar
grandes bocanadas. Era preciso iluminar aquesus cuerdas. La música la entristecía sin saber
lloa rincones obscuros, que el aire arrebatara
por qué; verdad es que otras muchas cosasaquel polvillo amarillento de lo~ siglos. El
entre ellas la puesta del sol en el mar, especnuevo Papa traía ya una antorcha bn la diestáculo mágico que en aquel mismo instante
trá: su voto contra la infalibilidad, sostenido
encuadraban las altas columnas jonias de la
vigorosamente en el Concilio de 1870. Era
balconada, toda tupida por la hojarasca de los
mucho: había que hacer más todavía. Y corosales trepadores-la entristecían también.
menzó aquella política de tolerancia, que lenY como los lánguidos ojos de Glafira se fijasen
tamente, fué apuntalando el nuevo edificio.
en la olas, dulcemente estremecidas bajo la caLa Iglesia se modernizó, ¡¡e hizo humaua,
ricia de fuego del astro medio hundido en ellas,
aceptó las triunfantes verdades que Pío IX
suspiró y dijo casi en voz alta: «Es que necehabía anatema~izado, y en vano el excursiosito amor.))
nista peregrino, después de la visita del EmNo había acabado de decirlo, cuando entró
perador germano al sucesor de Hildebrando,
en la ei,tancia Sulpicio el filósofo. Antes de sabuscaría hoy la losa color de sangre en donde
ludar, se dejó caer en un sill6n de alerce bajo
la pantufla papal pisoteó á Barba-Roja.
y guarnecido de cojines de estofa persa. ResHa sido una labor de todos los días, de topiraba jadeando y una tos seca y viva le desdos los minutos; una lucha cuerpo á cuerpo
garraba la garganta. Al fin se rehizo, y murcontra los enemigos, cada vez más osados, que
muró:
avanzaban en agitada turba. Eran voces de
-La escalinata ... Cada vez que la subo.. ..
sufrimiento y eran voces de cólera: faltaba
Perdona, divina Gla:fira, á un hombre á quien
pan y fe á los rebeldes, y la Iglesia, tal como
el estudio ha debilitado y fatigado antes de
la concibió Pío IX, no se los ofrecía. Penetrátiempo. Este achaque me lo alivia la curanbase á ella como se entrara en un sepulcro. Un
dera Eugrafia con unas dosis de zumo de disepulcro era, que en lo profundo guardaba las
gital. Hoy he olvidado tomar mis dosis por el
cenizas de los fieles. Y sobre este campo de la
afán de verte y escuchar tu deliciosa converirreconciliación y del odio, tendió sus manos
sación.
suplicantes este anciano blanco.

EL CARDENAL OREGLIA

EL IDEAL DE GLA FIRA

Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

-Descansa, sabio Sulpicio-respondió Glafira cortésmente. -;.Si deseas bebE&gt;r leche pura de oveja? ¿un dedo de vino de ~híos? ¿una
infusión de manzanilla ó de salvática?
-No, tu vista es mejor que la leche y el
vino-exclamó el filósofo trasportado.-Seguro estoy de que mis males se curarían si me
permitieses, oh Glafira, enredar los brazos á tu
cuello, como enr~dan esos rosales blancos tu
balconada marmorea.
-Sulpicio, aunque no he pract~cado los misterios y mi cuello jamás ha sufrido cadenas,
ni aun de rosas, no ignoro que el remedio que
solicitas seria ponzoña para ti. Mírate en la
placa de pulimentado estaño y comprenderás
que toda tu sabiduría no te exime de querer
cometer una locura.
-¿Tan feo soy?-pregunt6 ofendido el sabio:
-¡No eres feo! En tu frente brilla el pensamiento· tu cabeza resplandece, tus ojos expresan alta inteligencia, ,y en ellos las ideas se
reflejan como estrellas en profundos lagos.
Cuando explicas las doctrinas de Tales y del
gran Heráclito, que enseña la continua tras••
formación de las cosas, su eterna mudanza,
paréceme que un hilo de oro sale de tu boca y
que á tus labios se asoma el alma del mundo.
Yo te admiro y te deseo á mi lado ... pero, sin
embarg0, no eres mi ideal, no eres el ser que
yo amaría. Mírate en la placa. Eres endeble;
tus piernas mal desarrolladas, canijas, descubren que nunca surcaste á nado ese mar salobre, ni salvaste corriendo alegremente ese azul
montecillo de solana á umbría; tus biceps no
han recibido la unción de aceite para resbalar, en la lucha, de las manos del enemigo;
tu pie no se apodera del terreno al pisarlo.
-Vamos-articuló irónicamente Sulpicio,
-ya sabemos cuál es tu ideal, Glafira; sobran
las explicacíones. ¡Qué casualidad! Ahí viene
el que, de seguro, lo encarna; ahí llega Auren-.
cio, que en materia de bíceps, no dejará qué
desear. Una puñada suya hace añicos á una
piedra. Todavía ayer jugó al cesto y á la correa, y barri6 el palenque de. adversarios.
Cuéntanos, Aurencio, cuéntanos tus hazañas
de hoyl-añadió mofándose.
Aurencio, ágil y gallardo, llevando aüosamente la túnica de lino, ceñida la cabeza con
doble galón de lana teñida en púrpura y que
mal comprimía los rizos alborotados de los
obscuros cabellos, se adelantaba y se quedaba
en pie á corta distancia de Glafira. La tela de
la vestidura era tan sutil, que dejaba transparentar la magnífica escultura del cuerpo, semejante al del Baco joven de Prasiteles, sin
afeminadas redondeces, musculoso ya, gracioso todavía en medio de su atlética robustez.
Las carnes, color de trigo maduro, relucían
como bruñidas por un lapidario.
-Hoy-declaró contestando á la indicación
de Sulpicio-traían un novillo bravo, amarrado, al sacrificio, y se les huyó á los sacrificadores. Fuí tras él: roe hizo cara; le agarré de
las astas y le torcí el testuz, hasta que bei!Ó el
polvo. Cayó á mis pies con las vértebras rotas.
He mandado dorarle los cuernos, y te traeré•
la cabeza, divina Glafira, á ver si obtengo que
una noche me permitas subir por esa balconada, á ejemplo de los rosales.
·
-Aurencio-declaró sin turbarse la hermosa,-esa noche no llegará nunca.
-¿Hay otro mortal más feliz á quien prefieres?-interrogó Aurencio. -¿Otro más forzudo, más recio, más infatigable? ¿Otro por
cuyas venas corra una sangre más rica y ardiente? ¿Lo hay, Glafira?
Ella, pensativa, antes de responder arrancó de la cítara un melodioso arpegio. Después,
con lentitud, pronunció:
-Tu torso, Aurencio, ha sido forjado por
Vulcan_?· Tu ancho pecho, que cubre un vellón rOJJZO, es el arca dP. la salud. Tu aliento
es una brisa juvenil, de primavera· huele á
miel temprana. Tus plantas, al and~r se incrustan en el suelo; tus clientes si 'ríes te
alumbran el r0stro. Pero tu ·fre11t~ es estre~ha
y cerrada; tu faz inexpresiva; tus ojos opacos·
tu hablar insípido; tu imaginación pobre. N~
eres mi ideal.
Aurencio, atontado, no se movió; Sulpicio,

complacido, sonreía ocultando el semblante,
por precaución, en el' embozo del manto. Oyéronse pasos; Glafira holeó al que llegaba:
-Hola, bien venido, ilustre Sidonio. Ya
esperaba yo tu visita; sé que á cada obra maestra que sale de tus manos vienes aquí solicit.ando la aprobación de esta profana, de esta
ignorante. ¿Qué ha8 terminado ahora?
-Vas á verlo. Es un juguete que te ofrezco, y lo he dejado en el vestíbulo.
-Venga sin tardanza-ordenó Glafira imperiosamente. -Un d&lt;Jseo no satisfecho es una
avispa enconada sobre el coraz6n.
Sidonio salió y volvió &amp; aparecer trayendo
un objeto cubierto con un pafio. Glafira lo
desenvolvió impaciente, y se vió una estatuita de mármol quP,, todavía crudo y brillante,
mostraba las últimas mordeduras del cincel.
La estatuita representaba un centauro en reposo.
--Glafira, inquieta amiga-dijo el artista
colocando su regalo sobre una mesa de jaspe
y dorado bronce,-un día te pedí amor, y, al
negármelo, me explicaste tu ideal. Creyendo
que no lo encontrarás en Atenas, ni en Corinto, ni aun en las misteriosas tierras orientale.,,
te lo he modelado en barro samnita y te lo he
esculpido en mármol vertélico, á fin deque Jo
tengas ante tu vista constantemente. Aspiras
á un ser que reúna las excelencias más altas
de la naturaleza humana y la animal; á la fusión de la fuerza y la inteligencia, el vigor y
el pensamiento ... Helo aquí.-Mira estas formas valientes, enjutas, nerviosas, de caballo·
mira esta noble testa de hombre, de sabio, d~
profeta-ya sabes que Chirón el centauro fué
tan docto oomo Apolo mismo.... Mira estos
cascos fiimes que subyugan la tierra al hollarla, y mira esta cara severa, reflexiva, majes-

prichosa mujer-grit6 enojado el filósofo.-Si
existiesen, monstruos serían.
-Serían semidioses-repuso Glafira, que
arrancando del balcón la más florida rama,
enguirnaldó con ella
el regalo del escultor
Sidonio.

Uranga, además, está reputado como uno de
los principales oradores sagrados de la Arquidiócesis.
La consagraci6n del prelado s,1 efectuará

EMILIA PARDO BAZÁN.

ministro dt nicaragua

tn ffléXICO.
Procedente de Nicaragua, llegó á esta Capi tal, hace pocos días,
el señor Dr. don Fernando Sánchez, Enviado Extraordinario
y :Ministro Plenipotenciario de aquella República cerca del Gobierno mexicano.
El señor Dr. Sánchez, cuyo retrato publicamos en este número, se muestra un
admirador entusiasta
de México y de rn
Administración pública, haciendo grandes
elogios de los progresos que durante los
últimos años ha realizado el país, y de la
obra llevada á cabo
por el señor General
Díaz. En Nicaragua,

'•

Sr. Canónigo D. Francisco Uranga, Obispo electo ~e Sinalua.
el nuevo Ministro ha
desempeñado puestos
tan importantes como
el de Secretario de Relaciones Exteriores é
Instrucción Pública,
que tuvo que renunciar para aceptar la
honrosa misión que le
fué últimamente encomend11.da.
La recepción del señor Doctor Sánchez,
como Ministro de Nicaragua, por el sefior
Presidente de la República, se efectuó el
jueves 9 del corriente
á las doce del día.

próximamente, oon toda solemnidad, en la:
Catedral de Durango.

OBISPO DE SIN.ALOA.

Con sus extrañas notas el alma oprimen•
en ~~arga.s horas dolientes gime~,
evocan las v1s10nes de un negro crimen
6 de una_ remembranza dulce y lejana '
que s_urg1~ con las luces de la mañana
Y extmgwó en su misterio la sombra arcana.

Para cubrir la vacante que al hacerse
cargo de la Diócesis de
Chilapa dejó en Sinaloa el Ilimo. señor
Doctor don José Homobono Anaya, ha sido designado en Roma
el señor Canónigo don
Francisco Dranga, de
Sr. Dr. D. Fernando Sá.nchez, Ministro de Nicaragua.
la Catedral de Durango.
tuosa, don~: se trasluce la conciencia y la
El nuevo obispo naci6 en Santa Cruz de
contemplac10n de las cosas extramateriales - R:osales (Chihuahua), en 1864; hizo sus estu¡Es tu ideal!
·
dios con notable aprovechamiento y recibió
-¿Dónde habita la raza de los centauros
la~ P:imeras órdenes cuando ape;ias contaba
sabio Sulpicio?-preguntó Glafira.-Allá iré'
vemtH~6s
años de edad. Su vasta ilustración
aunque me ensangriente los pies en el camin¿
Y su eJemplar conducta, le han conquistado
Y tenga. que c:uzar los desiertos sin agua y los
entre el cler? _duranguense generales simpamares sm límite.
tías, Y 1~ notic~a _de su promoción al episcopa-Los centauros no han existido jamás, cado, ha sido recibida con beneplácito. El sefior

·-·
[OS UTOJ:Tll€S

Me e~cantan ~os sollozos de los violines.

A lo le¡os seme¡an áureos clarines

q1;1e en la g_uerra sonoran los paladines.
Tienen el ritmo agudo de las cigarras
6 en las tardes alegres, bajo las parr~s
el sonoro lamento de las guitarras.
'
Las almas de los violines son cariñosas·
s_aben cosas _amables y misteriosas:
'
tienen alas ligeras y luminosas.
Conocen el idioma de las neblinas
y remedar. las verdes nadas marinas
con sus voces vibrantes y cristalinas.
Y cuando

Ramilletes de ritmos son sus canC1iones:
cuando entre los silencios vibran sus sones
se estremecen de angustia los corazones
'
Ellos hablan de a.mores vagos é ignoto~
tra.vendo á la memoria nombres remotos'
de ídolos adorados há tiempo rotos.
Los violines alegres gritan retozan
cantan el ·~la_ro cielo, ríen y gozan; '
mas los v10hnes tristes ¡cuánto sollozan!
Es á veces monótono su sonido
Y otr~s tiene el acento de un gran gemido
que viene de un lejano bosque de olvido.
_¿Q'll;é sollozante ~nsueño lleno de abrojos
d16 vida á los dolientes violines rojos
q~e de lágrimas tristes llenan los ojos? .
S1mbol~ de un _sentimiento dulce Y vibrante
su espJr1tu que¡oso va suspirante
'
con el rumor del vuelo de una alma errante.

Honduras.

FROILÁN TUROIOS.

�Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO,

Domingo 19 de Julio de 1903.

=

LAS PRUEBAS MILITARES
EN SAN LÁZARO.

Con asistencia del señor Presidente de la
República y de un gran número de jefes y oficiales del Ejército, se efectuaron el domingo
anterior por la mañana, en la Escuela de Tiro
de San Lázaro, las pruebas militares dispuestas para ese día por el señor Corone1 Enrique
Mondragón. Director del establecimiento.
Las pruebas á que nos referimos resultaron
muy interesantes, pues aparte de que pusieron de manifiesto la ~olicitud con que el Gobierno atiende á todo lo que se relaciona con
la buena instrucción de la clase militar, demuestran, por sí solas, los adelantos que en
un ramo tan importante como es el de la preparación de explosivos y su empleo en la destrucción de obras materiales, han realizado los
alumnos de la Escuela.
El acto dió principio con una disertación
que, acerca de los cuerpos explosivos, de la
manera de fabricarlos y de su aplicación en
campaña, hizo el Subteniente de Caballería
José Rincón Gallardo, puntualizando las pro-

::.-.1'·--i

, ..: ...,. .. ~

"-

El Sr. General Diaz en el campo de

-'

,1c_ ·.,

~-~

operaciones.

pañadó de los sefiores Generales Curiel, Villegas y Salamanca, y del Coronel l\Iondrag6n,
se dirigió á visitt1r las obras que momentos
después debían ser destruídas.
Estas eran: un gran puente, en cuyos estribos había minas de 220 kilos de pólvora cada
una; una fortificación de campaña, donde ~e
encontraba almacenada una gran cantidad de
explosivos; una vía. férrea, un muro, y, por
último, una línea telegráfica. Los almacenes
de la fortificaci6n estaban situados dos metros
abajo del plano de fuego y debían ser volados,
produciéndose la inflamación de los explosi•
vos en ellos contenidos, por la ruptura de un
frasco de ácido sulfúrico, mediante la conmoción producida por un proyectil disparado sobre un blanco determinado. Concluída la
visita, se dió principio á las voladuras, desPaso de la infanteria por el puente.

piedades que deben caracterizarlos. Los oficiales Manuel Corona, Gabriel Rivera, Alberto
Salas, Carlos l\fartínez y Enrique Pérez, hablaron en seguida, para P.xponer: el primero,
la teoría relativa á la clasificaoión de los explosivos en su completo desarrollo; el segundo, la que corresponde á la fabricación de petardos reglamentario.&lt; y provisionales; el tercero, las vimtajas que ofrecen las pólvoras·modernas sin humo, sobre las pólvoras negras
antiguas, en campaña, y, el último, los principales puntos concernientes al empleo de los
mismos petardos reglamentarios en la destrucción .de puentes, vías férreas, líneas telegráficas,apertura de brechas é inutilización del material de artillería. Los cinco oficiales substentantes prepararon en seguida algunos petardos,
y el señor Presidente de la República, acoro-

Voladura del puente y del muro.-(Instantáneas tomadas á 300 metros.)

truyendo primero la línea telegráfica y la vía
férrea. Esta tarea estuvo encomendada al Capitán Guillermo Rubio, á siete oficiales1 alumnos de la Escuela, y á igual número d e cadetes. Los postes y los rieles, tras una fortísima
detonación, quedaron reducidos á pequeños
fragmentos diseminados en el campo.
Con siete cargas concentradas de 10 petardos cada una, se destruy6 desp~és un muro
de piedra de 1 metro 50 centímetros de espesor, 3 de altura y 10. 50 de longitud. El efecto producido por la explosión de los petardos
fué terrible: una enorme nube de polvo.. y .de
humo cubrió el lugar en que se hallaba la
construcción, que fué totalmente destruida.
Más notabl-:l sin duda que las experiencias
anteriores, fué la de apertura de brechas en
los parapetos ~e la fortificación. Un grupo de
oficiales rompió el fuego de Artillería sobre
los puntos en que estaban localizados los almacenes de pólvora, y al cabo de algúnos disparos, logró el impacto, produciéndose lavoladura de los mismos almacenes. La remoción
de tierra, piedras, etc., ocasionada por la voEl señor General Diaz Y un grupo de jefes y oficiales sobre los escombros.

r----=-=------=----==----==-----=-=---c---------

El señor

Presidente recorriendo

el campo.

ladur~, fué enorme,.-y la brecha abierta muy grande.
~or.J?t q~e to~a al puente, tenía una resistencia de cincuenta toneladas·
su ong1 u era e vemte metros, la anchura del tablero de 4. 95, y la d~

Voladura de la fortincación.-\lnstantáneas tomadas á 300 metros.)
Aspecto del campo después de la voladura de las obras.

Oficiales Y cad€tes que tomaron parte en las pruebas.

�las rampas de siete. En las extremidades de éstas se construyeron torreones aspillerados y almenados. que
simulaban la defensa de los «apoyos»,
empleándose en toda la obra 650 metros cúbicos de tierra. Eh la construcci6n tom6 parte el Capitán Guillermo Rubio, el Batall6n de Zapadores,
y algunas faginas de diferente!:! cuerpos de infautería.
En la destrucci6n de esta. obra se
emplearon ocho kilos de dinamita y
cuatrocientos cuarenta de pólvora, volándose primeramente el tablero y
después los estribos. En el lugar en
que se había levantado el puente, quedaron las profundas oquedades producidas ror la acci6n de la enorme cantidad de explosivos empleados en la
voladura. Antes de ser volado, el
puente fué sometido á una prueba de
resistencia haciendo que desfilaran por
él la infantEoría. y la caballería.
Además de las pruebas á que nos
hemos referido, se efectu6 otra: la de
voladura de una caja de dinamita por
medio de tiros de precisi6n con carabina.

PENSAMIENTOS.

tinguida como numerosa, se puso en escena
«Philemon et Baucis,» 6pera de Gounod desconocida en México, cubriéndose los demás
números del programa con la Marsellesa y el
Himno Nacional mexicano, que ejecutó la
banda de Artillería, y con un arreglo de ¡¡"Mignón» tocado magistralmente por la orquesta
que dirige el maestro Polacco. El señor ~eneral Díaz y su distinguida esposa concurrieron
á la hermosa velada, así como los miembros
del Cuerpo Diplomático y sus familias. El señor Presidente fué ovacionado, tanto á su llegada como al retirarse del sal6n, por la multitud quE llenaba el local.
El baile en el Círcul(}francés estuvo animadísimo y se prolong6 hasta las primeras horas
de la mañana del quince.
Además de las fotografías relativas á la kermesse, ofrecemos una en que aparecen el señor Encargado de Negocios de Francia y algunos caballerJS concurrentes á la recepci6n
por él ofrecida el día 14.

Es locura creer que todo se sabe, y
es sabiduría estudiar siempre.

EN LA PLAYA

NUPCIAL

....

En la capilla particular del señor Arzobispo se efectuó el día 11 del corriente el matrimonio can6nico de la sefiorita Gertrudis l\fartínez de Arredondo
con el señor don Rafael Combaluzier.
Las simpatías con que los contrayentes cuentan en la buena sociedad mexicana, hicieron que la ceremonia 118
viera concurrida por multitud de familias y caballeros distinguidos.
Terminado el acto, se sirvió una comida íntima en la casa del sefior Licenciado don Francisco Martínez de Arredondo, padre de la desposada, y por la
tarde los recién casados emprendieron
su viaje de bodas rumbo á ChapalL

*

¿Cuál es el peor de los engaños? Engafiarse á sí miswo.

*

Antes de retirarse de San Lázaro el
sefior G'3neral Dfaz, recorri6 el campo
para visita1 los puntos en que se encontraban momentos antes las obras
y cerciorarse del buen resultado de los
experimentos.
El Sr. Presidente regres6 á la ciudad
después de medio día.

El Encargado de Negocios de Francia y un grupo de Invitados ! la recepción.

Cuando descendimos del tren, teníamos el
mar ya enfrente.
Ella no se imaginaba que ese mar de que

La firmeza de carácter de los grandes

hombres es un ideal de moralidad vi
voy luminoso, que la historia reco
en sus páginas y que obra siempre en
la vida de los pueblos.
Sra. Gertrudls Martlnez Arredondo de Combaluzier.

*

La naturaleza no ha dicho ni dirá 11u
última palabra.

- - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -------•

Las fiestas de la Colonia Francesa
Publicamos en este número algunas fotografías de la kermesse organizada por la Coloni afrancesa en celebraci6n del anivereario ele

Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Julio de 1903.

la toma de la Bastilla, y que se efectu6 el día
14 en el Tívoli del Elíseo.
La fiesta á que nos referimos, no obstante el

fuerte aguacero que se desat6 por la tarde sobre la ciudad, se vi6 concurrida por innumerables personas y tuvo un lucimiento extraor-

dinario. El adorno del local era sencillo, pero
de buen gusto: en la fachada había grandes
piezas florales, dominando en la comhinaci6n
de sus colores el rojo, el blanco y el azul, y en
el interior, frente á la puerta de entrada, un
hermoso busto de mujer que representaba á
la:Guerra, destacándose entre musgos y palmas. Banderas francesas y mexicanas, profusamente distribuidas en el parque, completaban el adorno del Tívoli.
En cuanto á los puestos, los que más llamaron la atenci6n por su originalidad y elegancia
de su decorado, fueron los de la señora de
Grendop y el de las señoras Sallet y Wileim.
El primero simulaba un kiosco ,,renacimiento," sobre cuya cúpula se veía un monstruo marino arrojando por la enorme boca
confetti y cigarrillos; y el segundo, un pabell6n «art nouveau,» notable por la pureza del
estilo.

*
•*

Con relaci6n á los demás números del programa á que se ajust6, en esta vez, k celebración del glorioso aniversario, diremos que
tanto el concierto que se di6 el lunes en la
tienda de Villamil, como el baile efectuado
el 14 en el Círculo Francés, fueron indudablemente las notas salientes de los festejos. En
el Orrin, lleno de una concurrencia tan dis-

De paseo por el Tfvoli.

tanto yo le hablaba en mis versos, fuese tan
grand~ y tan azul. Loca de emoción, admiraba y admiraba cómo iban y venían las olas,
cantando siempre su mon6tona canción. En
tanto que ella corría sobre la arena, yo la miraba y me parecía más bella que todo cuanto
encerraban mis extensos horizontes.
De pronto y con un gracio:io mohín, se volvió á mí:
-¿Quiere ustéd que me quede aquí quietecita, esperando aquella ola, aquella grande
que viene allá?
Y la ola enroscada, formidable, que parecía
que venía á envolverla y arrebatármela, fué
disminuyendo su tamaño, y como una onda
de níveo encaje, salt6 sobre su falda, deshaciéndose en muchas gotas que la besaron.
¿Desde d6nde vendría aquella ola y cuántos años pasaría surcando la inmensidad para venir á b¡,sarte?
RAFAEL ANGEL TROYO

Grupos de concurrentes á la Kermesse.
Adorno de:ª fachada . &lt;lel .,T!~oll.-Busto de la Guerra, colocado á la entrada.

�Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Julio de 1903.

EL CUMPLIDO
I
Inclina ¡oh Noche! tu faz de sombra bañada en llanto
de claridadés, Y da á. mi mente tQdas lr.s calmas
que das al mundo cuando al besarlo tiendes, cual manto,
tu cabellera, llena de sueno, sobre las almas.

II
Tú. que cerniste tu gran silencio sobre el suplicio
del Cristo exangüe, que contemplaba vagar con pena,
sueltos los bucles y en torno al ara del sacrificio,
como incensario de carne blanca, la Magdalena;
Tú que desciendes vaga y enorme, como una mano
que el Orbe errante pusiera. sobre sus sienes frías,
para en la sombra buscar al fondo del cielo arcano
su senda eterna que casi esfuman las lejanías,
Dame en tu copa las aguas negras del Aqueronte,
aguas de muerte, que recorría de extremo á extremo,·
aquel esquife cargado de almas, que el horizonte
iba rompiendo con las cadencias de su amplio remo.
Porque mi mente, más que la tierra, más que los mares
te necesita, vaso de olvido, cáliz de brumas:
la tierra suel!a bajo las rosas crepusculares,
los mares cantan bajo los lirios de las espumas¡

Y hasta las cumbres parece que oran á la esperanza
cuando tú vienes y que la luna, rasgando tules,
surge desnuda como una virgen en lontananza
'J'. da á la espalda sus vaporosas trenzas azules . . ..
Porque ya vengas ó te retires, todo en los orbes,
todo lo riges con tus compases vastos, profundos,
y, en el gran ritmo que altiva marcas, todo lo absorbes,
y das la norma que en lo infinito siguen los mundos.
¿Por qué yo quedo mudo é impasible, cuando te elevas
como si fueras de los abismos un alto ensueñ'.o,
y no comulgo las negras hostias que al éter llevas,
pan de sepulcro, nota de arcanos, óleo de sueno?
¿Tan sólo bajo las losas blancas y sepulcrales
tendré tu calma, tendré tus sombras, tendré tus velos
tendido al fondo del pebetero que, en espirales,
eternamente su incienso de almas tiende á los cielos?

Inclina. ¡oh Noche! tu faz de sombra, bañada en llanto
de claridades, y da á mi mente todas las calmas
que das al mundo, cuando al besarlo tiendes, cual manto,
tu cabellera, llena de sueño, sobre las almas!
l\lIOUEL LUIS ROCUANT.

El veintiuno de enero la. población de Arras
estaba de fiesta. Sonaban las campanas; desde Saint Wa.ast hasta San Nicolás, dialogaban
desde el alba, y lal-1 notas de bronce, cayendo
sobre la ciudad, hacían temblar la nieve al
borde ae los techos. Las estrechas calles obscuras, empavesadas de banderas y banderolas,
decoradas con tapices, enguirnaldadas de flores, esforzábanse bajo el cielo gris en resplandecer de alegría. Toda la ciudad estaba en pie,
endomingada; los burgueses habían calzado
sus zapatos con hebillas de plata; y las hurguesas, con trajes de seda Pompadour, se estudiaban delante de sus espejos para asemejarse á
las marquesa!I; las niñas, para estar mejor rizadas, guardaban sus papelillos en la cabeza
hasta el minuto supremo; y los niños, listos
todos é impacientes, deslizaban sus caritas por
las puertas entreabiertas y se interpelaban de
un umbral al otro:
-¿Ya lleg.'.,?
-Todavía no, pero ya viene.
- Entonces, ¿es seguro?
-¡Seguro! Vaya si es es seguro. Los correos
que preceden están ya aquí. Tie·nen grandes
botas.
-Mamá, los correos ya están aquí.
¡Gran acontecimiento! )Ionseñor el Delfín
de Francia es esperado desde hace tres días.
Pasa y se detendrá. Debe oír la misa en Saint
Waast, el cura lo ha dicho; el confesor del
Delfín lo ha prometido al abate. Y la hermosa Delfina vendrá también con el Delfín. Es
tan bella, según se dice! Esto constituye un
gran honor para la ciudad, porque muy pronto, sin duda, la joven pareja estará en el tro-

no de Francia, puesto que Luis XV se halla
tan enfermo.
-¿Cómo se llamará cuando sea rey?
-¡Luis XVI, pardiez!
-María Antonieta tiene dieciocho año~.
-¡ Y él que no tiene más que veinte! Es bonito ser rey tan joven.
-¡Ah! el muchacho hará carrera.
Todo el mundo es feliz, se precipita, se agrupa en las calles. Los rostros flamencos se eni:;anchan con risas bonachonas. Ya el pueblo
menudo se aprieta frente á las viejas caeas
consistoriales. Todos converean. Los hombres
bien informados, que fingen tener lazos con la
nobleza y mantener reh,ciones en Yersalle!:',
refieren cosas del príncipe y la princésa, sus
caracteres, casi su vida.
«¿.La ha viflto usted? ...... -¡Tiene una tez!
-¡Y una piel! Se diría que la luz pasa á través de ella ...... -¡Y tan alegre! Ríe siempre.
Sobre todo con Monseñor de Artoia.-Lo!'l
dos se pa~ean en burro por el parque.-¿En
burro? Usted quiere tomarnos el pelo; las reinas van á caballo, no en burro; usted comprende que pueden elegir monturas ...... -¿Es
cierto que ella le engaña?-¡Chitónl Si la oyeran á usted.-- A mí me han asegurado que
sale por la noche...... -¡Cuentos! ¿Había él de
permitir eso?-Ella le dice que es la moda en
Austria. -Entonces ...... ¡qué! ¿no t'S él el
amo? .... -Según se dice, la adora.-Pues bien
yo, si fuese siquiera hijo del rey, os aflegur~
que haría reQpetar mi hogar ...... -Es un buen
hombre ...... -Un buen rey, lo será sin duda v
nada orgulloso. -Trabaja en cerrajería en
pieza.-¡Eso te cuentan, pero anda á ver) Ha-

su

ce eso para adelgazar.-Trabaja con un verdadero obrero que, es del pueblo y que le enseña
su oficio ... -Pues lo que es á mí me gusta eso,
es preciso que los reyes sepan hacer alguna
cosa ...... »
,
A lo lejos sonaron tambores y los pífanos
resonaron alegremente bajo el cielo que se había aclarado y que, sin una nube, mostraba su
azul pálido, casi malva. De muy lejos, una
voz sorda que crecía lleg6 por la calle Vinocq
y muy pronto se convirti6 en un grito:
- ¡La carroza!
En la plaza todas las voces repitieron:
- ¡La. carroza!
Inmediatnmente, como salen de una caja
los juguetes nuevos, los altos personajes, en
traje de gala, i,alieron de las casas consistoriales por el agujero de la puerta principal y se
alinearon entre las columnas del p6rtico; el
obispo encontrábase en medio, teniendo á su
derecha al cura de Saint Waast, y detrás de
ellos, á. su alrededor, dondequiera, las sedas
de colores vivos palpitaban, buscaban su sitio
y se detenían; encima, los siete arcos formaban coronas de sombra; en el fondo del cuadro, un grupo de niñitaR vestidas de blanco,
eemejaba un gran bouquet de margaritaeoculto
en una cueva.
De pronto, la músie;a de la ciudad, agrupada en un rincón, toca un aire de danza. Casi
inmediatamente unos dragones desembocan
en la plaza al galope. Detrás, entre las cabe•
zas de loR caballos, se distingue una placa que
brilla reflejando el cielo; es el techo de la carroza. Las gentes se paran sobre las puntas de
los pies. La doble fila de dragones deepliéga-

�·Domingo 19 de Julio de 1903.

se en abanico y el coche real avanza hasta los
tapices; los gentileshombres á caballo se inclinan hacia las dos portezuelas.
~: La Delfina es la primera que desciende. Hela ahí al pie de las gradas sonriendo ya. Inmediatamente a parece el Delfín con un casac6n avellana. T;n gran grito estalla al rededor
y surge de la plaza, de las ventanas.
Los pavil'Jlentos y los muros retiemblan con
un alegre viva, un conmovido grito de amor,
de reconocimiento, de alegría filial que va hacia aquella pareja llena de esperanzas, la reinecita y el reyeci:o de mafí.ana.
A la saz6n se les ve bien. El es grave, un .
poco pálido, un poco cansado, con ojos á flor
de epidermis; ella, al contrario, levanta la cabeza, para provocar la vida que aspira ~on su
blanca nariz y que mira frente áfrente bajo el
arco altivo de sus cejas; su boca tiene el a~pecto de un beso; las plumas y las agujas tiemblan sobre su cabello, que se estremece todo
con vibraciones rojas; todo en ella vive, hasta
sus ropas; el pueblo ya no ve más que á ella,
y el hurra que constituye el saludo popular,
se extingue dulcemente en un murmullo de
ternura........ .
La mujer ha sentido el amor, se vuelve sonriente hacia una tercera que se desliza fuera
de la carroza, criatura menuda, temblorosa,
deslumbrada, cuyos ojos se llenan de lágrimas
al ver el triunfo de la amiga adorada: es madame de Lamballe, la más turbada de los tres,
quien dice á la Delfina:
-Inmediata.mente que se os ve, se os ama.
Al decir estas palabras, un dulce recuerdo
tiembla en el fondo de su memoria y la princesa continúa sonriendo:
-¿Estarías celosa por ventura?
--¡Oh, no! Yo soy feliz cuando se os ama.
Entre tanto, la carroza, al mandato de un
gentilhombre, se mueve dejando libre el sitio,
y Monsefí.or de Arras avanza hacia los príncipes; la reinecita ha hecho una graciosa reverencia y ahora se ve al prelado, cuyos labios
se mueven y que habla sin duda, inclinarse,
erguirse, después hacer de nuevo ceremonias,
inclinar la cabeza hacia uno de los hombros,
hacia el otro, en una serie de pequefí.os salu1los amables y rápidos. A cada movimiento de

EL MUNDO ILUSTRADO.

su jefe, sus dos manos abiertas sobre su pecho
se alejan y se aproximan como si arrojasen follajes y flores invisibles.
En seguida el blanco cortejo de las nifiitas
encamínase militarmente con pasos rígidos;
las dos más pequefí.as, guiadas por el obispo,
dan aún tres pasos, y de gol pe se detienen presentando á la Delfina un enorme ramo y una
bombonera de porcelana de Arras donde 'hay
unas palmas pintadas sobre azul. María Antonieta se inclina y besa en la frente á las niñas. Los vivas estallan como un trueno. Luis
vuelve la cabeza y se descubre gravemente;
pero la reina futura, con un coqueto gesto, envía con la punta de los dedos un saludo amistoso y alegre, y dice á la Lamballe:
-El amor del pu1.:blo calienta.
Después:
-Toma este ramo, que pesa mucho.
De pronto ríe, añadiendo en voz baja:
-Mira c6mo sufre el Delfín con su cuello
tan apretado.
Luis, en efecto, parece muy molesto y á veces levanta. éu ment6n estirando la cabeza hacia el hombro para despegarse el cuello. Pero
pronto ya no se le ve más; ha penetrado bajo
la b6Yeda y la escolta se cierra detrás de él.
La gran sala del viejo castillo es obscura;
dos sillonPs sobre una estrada· esperan á los
ilustres huéspedes. Apenas sentado el prínci•
pe, con un signo de la mano ha permitido al
obispo que le presente á los notables. Proferidos con una unción sacerdotal, los nombres
flamencos caen en el silencio y cada uno de
ellos va acompañado de un saludo profundo,
hecho en la sombra por el personaje á quien
se nombra.
Después, á otro signo, un jovencito avanza
zurda y torpeme!}te; entre sus manos tiembla
un papel.
-¡Oh, dice la princesa, versos!
Pero los versos son latinos; con una YOZ débil, traviesa y semiagria, el adolesce.1te dice
su poema, y el cura de Saint "\Yaast sigue el
ritmo con su nariz, asesorada por sus párpados,
señalando las insípidas bellezas; se regocija
del aprovechamiento del discípulo y mira al
Delfín, el cual continúa estrangulándose con
su cuello.

EL MUNDO ILUSTRADO

Los versos corren diciendo la majestad del
trono y la ventura de los pueblos bajo el cetro
de un rey sabio y las promesas de luminoso
porvemr. Poco á poco el orador se tr•mquiliza · á veces un epíteto mita con vehemencia.
~Iaría Antonieta, para desaburrirse, porque
no entiende, examina al jovencito flaco y seco
con gesticulaciones de madera.
-Ya. á quebrarse, dice á la Lamba.lle.
El colegial ha comprendido que se burlan
de él y se turba, pero se yergue, dejando ver
su cara biliosa, de frente fugitiva, de nariz
puntiaguda, de ojos glaucos, y su mirada, durante un segundo, se encuentra con la de los
príncipes. María Antonietn, sorprendida en su
broma ha cesado de reír, y Luis, descontento,
frunce' las cejas, y acaso para adquirir de nuevo compostura, se lleva un dedo á su cuello
que le estrangula.
La homilía continúa le:1ta. El Delfín se esfuerza en comprender algunas palabras para
adivinar el. resto. Por fin el poema concluye.
-Os agradecemos, señor cura, estas hermosas
palabras que nos habéis hecho oír á la Delfina y á mí. Este joven es sin duda uno de vuestros discípulos.
-Y de los más enérgicos, l\Ioneeñor. H uérfano recogido por mí, me recompensa con sus
virtudes y su empeño, porque lo educo para
ofrecer más tarde á vuestra alteza un devoto
servidor del trono.
-Es preciso, seí'íor cura, que le enviéis á
París, donde sus talentos se desarrollarún.
-Nosotros le proveeremos de una bolsa. .
- Y haremos bien.
El príncipe, para recibir el poema que se le
tiende, vuélvese hacia el jovencito, y las azules miradas de uno y otro se encuentran por
segunda vez.
- ¿C6mo os llamáis, señor?
}Iaximiliano de Robespierre.
-¡Está bien! acaso nos volveremos á ver.
El adolescente se inclina. Y de nuevo Luif
pasa su dedo alrededor de su cuello.
EDMOND HARACOURT. •

La gloria en los combates tiene dos coronas,
una para el vencedor y otra para el vencido.

LA DIRECCIÓN DE BENEFICENCIA
En los primeros días de este mes qued6 establecida en :\léxico la Direcci6n General de
Beneficencia del Distrito, á cuya vigilancia estarán encomendados en lo sucesivo los hospitales y demás establecimientos del ramo que
dependen de la Secretaría de Gobernaci6n.

Una cántiga amorosa
Rima el alma enamorada:
¡Juventudl. ..... dir.e la endecha
Que jamás se ha de extinguir;
Si se va la primavera
O ei llega la invernada,
El amor es sol que enciende
La alegría de vivir ......
Una cántiga amorosa
Rima el alma enamorada.
Una cántiga amorosa
Hoy dirijo á tu belleza,
¡Oh mujer! fecundo estío,
¡Oh mujer! eterno abril.. ....
Dulce hermana del lucero
Que al llorar llora rocío,
Siempreviva de pureza
Que al desierto haces pensill ......
Una cántiga amorosa
Hoy dirijo á tu belleza,
¡Oh mujer! fecundo estío ......
¡Oh mujer! eterno abril.
M. R. BLANCO-BELMO:NTE.

NOTA TEATRAL.
La soprano Amalia de Roma, que tantos

aplausos se ha conquistado durante la actual
temporada de 6pera, celebr6 el jueves, en
. Orrin, su función de gracia.

Domingo 19 de Julio de 1903.

La obra escogida por la beneficiada, fué
¡(Tosca." El púbico, que aprecia debidamente
el mérito de la notable artista, le tribut6 una
ovaci6n.

JI núñtz dt Jlrct.
Como gigante sol que, aun extinguido,
el mundo deja de esplendores lleno,
en nuestras almas, el fulgor sereno
de tu genio inmortal queda encendido.
Alzan tus «Gritos del Combate» el ruido
de las victorias líricas, el trueno
de la Fama; venciste, de Arte pleno,
la eternidad de tantos: ¡el olvido!
La Musa de dos patrias queda sola
sin tu aliento: la Cítara Española
el plectro desentierra de Quintana
para llorar el duelo que le asedia,
y tras ella, ¡la Lira Americana
gime en la cuerda funeral de Heredial
MANUEL

S. PlCHARDO.

Sr. Dr. Prisciliano Figueroa.

Con el carácter de Director se ha hecho carde la nueva oficina el señor Doctor don
Prisciliano Figueroa, hombre que cuenta para el buen desempeño de su cargo con energías y conocimientos muy poco comunes.
La Dirección ha quedado por ahora instalada en el local que ocupa la Secreta.ría referida.

¡1;0

·-·

CANCIÓN
(DE AltMAND !!ILVE5TRl!l)

Corre el año, corre el año
Como corre el arroyuelo,
Reflejando en sus cristales
La celeste claridad;
Y, cual ave gemidora,
El recuerdo tiende el vuelo
Y se borra del espacio
En la vaga inmensidad .....
Corre el afio, corre el afio
Como corre el arroyuelo.
Algo vive y algo alienta
En las flores casi mu1ttias
Del jazmín y los rosales
Que incensaron al verjel;
Y, buscando en las alturas
Lenitivo á sus angustias,
Vuela el alma de las flores
Entre aromas ele clavel. ... . .
Algo vive y algo alienta
En las flores casi mustias.

\.
Una cántiga amorosa
Finge el arpa de la fuente·
Entonemos en el bosque '
La dulcísima canci6n
Y, cogidos de las manos
Repitamos dulcemente '
La canci6n que en nuestro pecho
Rima tierno el coraz6n ..... .
Una cántiga amorosa
Finge el.arpa de la fuente.

Sra. Amalla. de Roma, soprano de la compa.ñ!a. de Opera que

acto.a en Orrin.

�Domingo ,.~ de Julio de 1903.
Domingo 19 de Julio de 1903.

CROQUIS
El pórtico del teatro estaba en silencio ... Llovía desde por la tarde. El agua incesante caía
á hilos. Parecía como si nada interrumpiera el
chapoteo monótono de la lluvia, que el viento
estrellaba contra las parede:-;, ó que chocaba
furiosa contra las aceras, para deslizarse suavemente por las calle,; &lt;le...,pués.
Goteaba sin cesar. Las líneas del horizonte
se borraban, esfumándose en la lejana bruma.
Espesos celajes cubrían el espacio inmenso. y
la tristeza ele la noche parecía reflejarse en la
obscuridad del cielo.
En pie, á lo lejos del pórtico, estaba un viejo de figurn venerable, pobremente vestido, de
larga barba blauca, que se doblegaba al peso
de los años.

***

Habían sonado las doce.
Por el pórtico del teatro salían en desorden,
ó formando parejas, hombres y mujeres bellas
que ostentaban lujosos trajes y primorosas joyas. El anciano parecía reconocerlas. Quizás
fueran las mismas que vió desfilar, el mismo
día por la mañana, por la puerta de una iglesia. Pensó que serían almas caritativas. Con
el sombrero en la mano, dejando al descubierto su cabeza blanca, imploraba una limosna volviendo hacia _ellas sus ojos ~mpañn&lt;los. Temblaba al hablar, por el frío. Pero nadie escuchaba su voz. Pasaba inadvertido por entre
los hombres y las mujeres, que andaban sin
volver la vista, con pasos acompasados. Lle-

EL MUNDO Il,USTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.
gaba·n á la calle y se detenían. Los coches, al
trote insolente de los briosos caballos, llegaban basta allí para tomar su carga. Después
partían. Poc~ á poco la gente se retiraba.
Ellos, sintiéndose orgullosos, con el recuerdo
de los triunfos obtenidos; ellas, recordando las
palabras ardientes -.:on que sellaron sus amo-'
rosos compromisos. •

***

Cansado de pedir, marchóse el anciano también, con pasos desiguales, hundiendo de vez
en cuando sus zapatos rotos en el agua que corría aún por las calles. En sus ojos humedecidos por el llanto resplandecía el dolor. El
hambre lo asediaba. Tenía que resignarse á
vivir de la caridad. Ya él no podía trabajar;
le faltaban las fuerzas. Pero nadie, pensaba, se
compadecía de él; de nada le habían servido
su fe en sus creencias, la honradez para con
los hombres, la moralidad de sus actos, la
constancia en el traba.jo, y en un espasmo de
desesperación maldijo de la existencia al sentir el corazón aterido y arruga.do por el escepticismo .. .. . .
g_ S.

CASTA~EDA.

El mal, en una palabra: no es sino la ausencia del bien.

"'

Lo sobrenatural no Pxiste ni puede existir;
todo en el universo está arreglado por leyes.

Un alma sobrt un bilo.
Sobre el 6ltimo hilo de abajo ele un telégrafo se ha posado un golondrina.
Hay cinco hilos. ~e ha posado en el que toca las ramas en flor de una acacia joven.
Su túnica ele rizadas plumas se balancea á
compás de las mecidas del hilo. De pronto su
alma palpita. Es que pasa un despacho.
¿Qué clase de despacho'? Xada, una invitacióñ á comer. Sin embargo, la gQlondrina salta á otro hilo. Empieza de nuevo [i piar. ¡El
hilo la sacude!
Es otro despacho que pasa. _El avecilla se
estremece toda.
Nada grave, empero; acaso algo triste, una
cita que se aplaza 6 se rehusa. ¿_Quién i;abe si
hace sufrir un corazón? La golondrina sube
un hilo mús; sus patas pueden apenas po~ar. e
á causa de una nueva sacudida. Es un despacho anunciando la quiebra de una casa bancaria.
·
·
Otro saltito y ahora el hilo tiembla suavemente. El telégrafo transmite la dulce nueva
de unas nupcias.
La golondrina. canta, canta, toda alegre! y
sube más arriba. El último hilo se estremece
lentamente, prolongadamente, languideciendo.· Es alguien que ha muerto.
La golondrina emprende el vuelo, como una
pequeña alma blanca y negra!
ÜATULLE MRNDES.

*

La utopía ue la víspera se convierte en realidad al día siguiente.

UEnus t.ff JRE
Afrodita en el ébano esculpida,
Surgió de las cavnnas ele la. hullera
Con los ímpetus locos de la fiera
Por los venablos del amor herida.
Despertóse en su alma adolorida
Como un crótalo im~ano la Quimera,
Y corrió por el bosque y la ribera
Con la erótica mente enardecida.
Hundió su negra efigie triunfadora
En el cristal de agua tembladora
'
Sintiendo una. mortal melancolía'.
Mientras oculto en las tupidas frondas
La mir6 desposarse con las ondas
'
Un negro caballero de Etiopía.
-TUAN GUERRA

1903.

NóSEz.

SOBRE ARTE CRISTIANO

CATEDRAL DE MEXICO.-Crqgfa y reja. del coro.

La. época más artísticamente hermosa para
la religión cristiana, fué aquella en que la doctrina pura. comenzó á ensombrecerse con los
pavores del fanatismo.
Entonces levantáronse soberbias las catedrales góticas, enormes y delicadas· gigantescas masas de filigrana de piedra q~e perforab:i,n con sus cala.das torrecillas el azul de los
cielos cruza.do por el vuelo luminoso de los
arcángeles, y en cuyos ri~cones tenebrosos y
enfanga.düs acechaba el diablo rojo y cojo deforme, maligno y jorobado.
'
Los artistas cristianos, con el espíritu alumbrado por ce!estiales claridades, y amagado
por los sombnos terrores de~ infierno, supieron entonces amar y sentu como criaturas
ª:rulladas en el regazo materno por un maravilloso cuento de hadas1 mientras la rojiza penumbra del crep6sculo mvade la estancia po~lando de fantasmas sus rincones. Fu'eron
tiernos y grandes.
La m~dre de Dios tomó, bajo la sabiduría
de sus pmceles_ )'. el raer inspirado de su cincel, formas dehc1osa.s y purísimas de mujeres
como sólo las ven en sueños los doYOtos adolescentes.
l_,;&gt;s santos, los beatos, toda esa admirable
!egion _de seres austeros que se consumieron
rncendiados por un_a i~ea y por un amor, perduraron por el sorhleg!o de_s~1 genio, tn figuras graves y austeras o dehc1osas y sonrientes.

CATEDRAL DE 'MEXICO.-La. Asunción. Pintura principal de la. ct1pula, obra de Ximeno.
Pero donde el impulso de su pasión se manifestó más vive&gt; é
imperecedero, fué en las basílicas, en_ las catedrales, _en los monumentos levantados por la fe sobre la tierra, altos, maJestuosos y ~erenos montañas transladadas á la llanura por la_ fe y cuya. grandiosidad' de líneas principalrs, sahe trocarse e~ graCia y sonre!r en los
frisos y en los tímpanos, ó en horror, y gesticular en las gargolas Y
en los capiteles.
.
El arte gótico, florido y ·~ombrío coro~ una selva, Pº?l6 el continente viejo de sueños de piedra. Esencialmente cristiano, aprovechó los símbolos y los elementos decorativos engendrados y crecidos
en la húmeda obscuridad de las catacumbas; se enamoró de los ensueños de las visiones, de los deliquios y de las pesadillas de los creyentes 'y creó esas gigantescas construcciones, cuyos trazos generales
informa una solemnidad meditabunda y en cúyos detalles las líneas
ríen y gesticulan, se retuercen desesperadas, se enlazan graciosas ó
surten erectas como tallos de lirio; en cuyos ángulos las luces y las
sombras entablan el eterno combate del ángel y el endriago, 6 se funden en penumbras melancólicas como un petd6n, una reconciliación
ó una desesperanza .... ..
La catedral antigua es el palacio de Dios, pero también el refugio del diablo que, torvo ~ zurdo, ee e~conde en las tinieblas más
rec6nrlitas de la na.ve, esqmva.ndo la mua.da del Amo, y desde allí
acecha con cóleras grotescas, la albura gloriosa. de la hostia que elevan la~ manos purificadas del sacerdote; el oro ardiente del rayo de
sol que penetra. vi&amp;oroso por la ojiva; el trozo d_e cielo,_ de un azul
vibrante que deJa ver la cala.da claraboya; las tristes miradas de los
pálidos ~antos; la muerte dulce y horrible de Dios pendiente de la .
cruz; el chisporroteo de los cirios votivos; la nube blanca y aromada de incienso que .sube al cielo ......
El sentimiento religioso que elevó las catedrales y los monasterios es tan profundo, que aún ahora, el que penetra en ellos, se siente sobrecogido de religioso miedo.
De aquellos monumentos de la fe, salieron los religiosos de frente pálida y burdo ¡¡ayal, aguerridos á. las inclemencias d&lt;-' la Naturaleza, que cruzaron bosques, atravesaron montañas y !surcaron océanos, para irá llevar un fuego y una luz á los corazones!obscuros y desabriga.dos de los hombres de luengas tierras.
Y cuando la cosecha de almas fué fecunda, cuando el fuego y
la luz se propagaron, alumbrando y calentando á los desvalidos, á
los cle1,;heredados del reino de Dios, los religiosos pensaron en levantar monumentos semejantes á aquellos que fueron su cuna y su origen.

•

**

El arte cristiano en México raras veces lle-g6 á manifestarse por
manera netamente estética, y los monumentos elevados por el catolicismo en nuestra Nación aparecen, por lo general, amplios, bastos casi y á veces austeros, sin presentar nunca las graciaP atrevidas

CATEDRAL DE MEXI\.-0.-Madona, a.lrlbutda. A Murlllo.

�Domingo 19 de Julio de 1903.

==

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

En níveo mármol cincelar quería
un cuerpo de querub; seguro estaba
de que si su escultura terminaba,
de la gloria el laurel conquistaría!
Entró al taller que en sombras se envolvía ...
el artista con fiebre trabajaba,
y junto al cuerpo, á quien hablar faltaba,
le sorprendió la claridad del día.
Creyó ver al querub alzar E:l vuelo,
y al abrazar su cuello, cual un loto

la escultural cabeza rodó al suelo.
Y «é!,• abstraído en su ideal remoto,
con los ojos clavados en el cielo,
cayó sin vida junto al mármol roto!
JUAN DUZAN.
1903.

*

LÓ más triste en el presente, es el porvenir.
G. M. V ALTOUR.

*

La vida á la moda y la literatura excitista, no son sino imitaciones la una de la otra.
VALTOUR.

NUESTRO PAIS.-Rlveras del Rto Alvarado.

CATEDRAL DE MEXICO.-Un detarle del ciprés.

y

torres de Catedral.

H"ubo un día en la historia del mundo en
el que el vórtice tre~endo ~onde las aguas
del Océano se arremolinan, giran velocísimas
y se abren formando un embudo gigantesco
una gigante flor de líquidos pétalos y cáliz'
por lo profundo, negro, por lo insondable es'~antoso, se abrió por vez primera y de éi salió la Muerte empuñando su guadaña ...

¡La vida es un Máhlstrom y la vida es la
fuente de la Muerte!
Allá viene el guerrero romano en su barcaza trirreme; vuelve victorioso de las tierras
Héb~idas, _trayei:ido muchos esclavos y un rey
cautivo; simboliza la gloria el triunfo y la
c~mquis!a, y ebrio de ellos, n~ ve que la vorá•
gme está á proa, tremenda y fatal, y desapare-

preocupada de sedas y faraláes que de objetos
que aviven sus ¡¡entimientos y ennoblezcan
sus ideas.
C. T.

EL MAHLSTROM
Ekko, un viejo Froll * que habita en uno de
los fiords * de la costa occidental e~candinava
y que desde su gruta socavada por las olas en
los peiione:- venlinegros, húmedos y engalanados con fantásticas florescencias marinas, ha
oído por muchos siglos, y cada veinticuatro
horas, el estruendo formidable del Máhlstrom
cuando abre sus fauces asesinas, me contaba
lo que sigue:
«-¿l\Ie preguntas qué es el l\Iáhlstrom? Los
marinos que se remontan al Bóreas para cazar ballenatos, como ignoran lo que es el miedo y el carác~er se les e!1durece en la brega, se
mofan del abismo llamandole «el ombligo de
la tierra» ... Yo, que le conozco mejor, te diré
que es el «Padre de la .Muerte.•

* Froll, personaje de 111. mitolo¡ría escandinava; comparable á los gnomos ó duendes.
* Fiords' pequelil.&gt;s y numerosos ¡olfos de la
costa de Suecia.

r=

mHRfflOt ROCO

ni la belleza de detalles de los templos europeos.
La Catedral de México es uno de esos edificios levantados por la fe conquistadora, sobre los f'scombros de la idolatría.
Edificada por orden del sombrío monarca
español Felipe II, tal parece como que recuerda y trae al ánimo la pe::;adez ceremoniosa del
Escorial. Majestuosa y sin gracia, más que
obra de un impulso religioso, parece un símbolo de dominio, una masa pesada y vencedora cuyos cimientos aplastasen implacables
los «cúes• y 1adoratorio;:;» de que habla Bernal Díaz.
Sus torres, mudas, con la mudez de la piedra
no animada por el arquitecto; sus puertas,que
nada dicen al ánimo; la seca austeridad de sus
naves y de sus arcadas interiores, más recuerdan las épocas malignas y dolorosas de la Inquisición, que los sencillos tiempos del cristianiRmo primitivo.
En sus entrañas atesora, Rin embargo, obras
deliciosas de artistas·cristiano¡.;, ricas piezas de
madera tallada, cuadros de maestroe, retablos
dignos de admiración; pero todo esto permanece ignorado para el vulgo, que si acaso se
abisma ante el grandor del templo, la groseza.
de sus muro!.' y otras nimiedades aún más deplorables, pasa impa&lt;&gt;.ible ante un Murillo y no se d~tiene ante una obra de Berruguete.
A veces, algún extraviado extranjero es
quien da una voz de admiración ante tal obra
de arte; pero su exélamación se pierde entre
la general indifereucia de la multitud, más

Cúpula

mz:;

-r

*

El amor es la alegría de los jóvenes y el tirano de los viejos.

ce en ella cuando se creía invencible... ¡Adi6s
victorias, fuerza y mérito! ¡Ya están sepultos
en el seno terrible!
De los verjeles de Occidente viene con las
entrañas henchidas de oro, pedrería y esencias,
el velero que avanza confiado para abordar las
tierras del Xorte y dejar en ellas su valiosa
carga. Lo llenó el Trabajo, lo enriqueció la
Constancia y lo impuls6 la Induetria. A su
bordo trae hombre~ que sueñan con el descanso o.espués de la honrada lucha: en el hogar la esposa espera y los niños sueiian que
1Santa Claüss» se acerca cargado de juguetes...
Y el velero, sorprendido por el abismo, cae y
se hunde para siempre. ¡Pobres tesoros y pobres esperanzas! Un instante para desaparecer,
y muchos años para reunir;;e ...
El genio audaz avanza en el va.por, gigante de los mares; la hulla quemada en·los intestinos de las máquinas, arroja por las chimeneas densas volutas de humo negro; el talento es el propulsor de la hélice que rebana
las aguas; la mole trepida toda, dejando en su
pos un camino de espumas blancas sobre el
piélago azul. El genio vencerá al peligro; es
fuerte, es denodlldo, es audaz... ¡La lucha es
corta y el abismo tt:iunfa siempre!
Bregando en las olas y asidos de un madero que flota, náufragos de infasta catástrofe,
dese,-;perados por vivir, se acercan un hombre
y una niiia: son el Sentimiento y la Virtud.
El es quien la protege, ella quien le anima;
por él, los corazonee saben oír las voces de la
fraternidad, de la fe, del amor; por ella, las
almas saben ser buenas. El turbión crulll, que
no sabe distinguir, que no tiene ojos de piedad, atrae al madero, lo encadena en las aguas,
lo remolca y lo precipita al fondo ... ¡También
«ellos» sucumben!
¡La vida es un 'Máhlstrom y éste es el «Padre
de la Muerte!i, En él perece todo.»
Calló el anciano Ekko, y en la noche de
la triste1~'l de sus palabras, reverber6 para mí
un astro imperturbable; uno solo, pero inmenso; uno solo, pero radio!&lt;o. El abismo devora
todo, sí, todo menos la Idea. Del vaho mismo de su vórtice, se levantará infinita aquélla
y se cern~rá uso?re él,» sutil, ligera y luminosa, para u á deJar gérmenes doquiera, como
del sepulcro donde yace el cuerpo en descomposición, se levan ta la nueva vida en• la oruga
y se cierne en la mariposa ...
E. MAQUEO CASTELLANOS.

C--TEDRAL DE MEXICO.-Perspectlva de las na.ves.
NUESTRO PAIS.-Vlsta de Tlacotalpam,

�OPINIÓN

DE UNA GRAN DAMA
Agradar es el deseo de todos; pero
¿cómo causar buena Impresión si tenemos el cutis manchado, cubierto de
granos y con mal olor?

El Agua Tropical ·

EL

Mu No o

ILUSTRADO
Sabscrlpci61 mensual forinea SI.SO
ldeia.
ldem. e■ la upltal $1.11

mtxlco ]UIIO 16 .dt 1903.

Jlño X- tomo 11- núm. 4

Cierente: LlJI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAf';UL RlYf&amp; &amp;PINDOU.

es el perfume má.s admirable que se
conoce; sus efectos sobre la piel son
inap¡eciables; limpia, cura las erupciones, suaviza y blanquea el cutis
mAs Aspero y obscuro y destierra loa
malos olores del cuerpo.
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el rostro adquiere y conserva la frescura y nitidez de la juventud.
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___

.

.._

En Frascos.

DI OS

formó á. la mujer con el mismo fin
1
que ha creado las flores con sus colo- 1
res y sus perfumes, las fuentes, los
pá.jaros y marlpooa.s, para embellecer
la Naturaleza {; impregnar de poesía
á. la humanidad. El tiempo no destru.ña los encantos seductores del bello
sexo, si estos fuesen atendidos debidamente para conservarlos. El "Ja,.
bón Munyon" suaviza el cutis, le oa
lozanía, lo pone terso como la felpa,
mejora cualquiera complexión por hermosa que sea; sin igual para curar
las escaldaduras y sufrimientos cu,d.·
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neos de los bebés; ¡;ertuma ,,,,n deli~"-~
~
-cado aroma de rosas de Jk»...avera 1
di cual se conserva por mucho tiem'.
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Q

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•

PETROL~
.

DEL DR. TORREL, DE PAR(S

Unica prepa:aci6n que evita la caída prematura del pelo, lo
aumenta, su~v1za y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.

"PAPA

EL USO DEL PETROL DEL DR. TOBREL, DE PARIS.
evita la calvi~ie prematura, que tanto afea y comunica al hom•
bre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado.

VERE MORTUS EST."

EL CARDENAL CAMARLENGO DA FE DE QUE

TOMEN VINO DB S, GERMAN

s. s.

LE6N

xm HA MUERTO.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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